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Año Internacional de la Mujer
Bahá'í International Community
El Año Internacional de la Mujer
Exposición presentada por la Comunidad Internacional Bahá’í (reconocida
como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social, categoría II)
en el 25° período de sesiones de la Comisión de las Naciones Unidas sobre
la Condición Jurídica y Social de la Mujer
Tema 3 del programa provisional
14 de enero-4 de febrero de 1974
Sugerencias y Propuestas para el Año Internacional de la Mujer
La Comunidad Internacional Bahá’í, teniendo presente el objetivo al que se
ha dedicado el Año Internacional de la Mujer (resolución 3010 (XXVII) de
la Asamblea General), y el informe del Secretario General sobre el Año
Internacional de la Mujer (E/CN.6/576), desea formular algunas
observaciones y propuestas que a su Juicio pueden ser un aporte al
proyecto de programa de acción por ese Año, que se presentará a la
Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en su 25to período
de sesiones, en 1974. Estas sugerencias se formulan desde el especial
interés que tiene la Comunidad Internaciona1 Bahá’í en el principio de la
igualdad entre hombres y mujeres, así como el papel de la mujer en
relación con el fortalecimiento y el adelanto de la causa de la paz en el
mundo, que las enseñanzas bahá’ís destacan y de los que las comunidades
bahá’ís en todo el mundo ya tienen conciencia y se han comprometido a
apoyar.
En una declaración referente al adelanto de la mujer, el Administrador del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo manifestó que «la clave
para el desarrollo en el próximo decenio es la aceptación universal de la
necesidad de progreso».[1] Al formular propuestas para el Año
Internacional de la Mujer, consideramos que podrían examinarse algunos
puntos que ayudarían a definir el «progreso» — para proporcionar una
orientación más clara, así como determinar la forma de acción más eficaz y
constructiva. El progreso muchas veces se considera sólo en función de
bienestar físico del hombre, de sus necesidades materiales, un progreso
que se dirige al logro de un nivel de vida más alto. Mientras que la
Comunidad Internacional Bahá’í considera que tal evolución es
indispensable para el bienestar y la felicidad de los seres humanos,
opinamos que existen otras dimensiones del progreso que deben incluirse
para que los seres humanos puedan alcanzar la plena realización de su
potencial. Una comprensión mas profunda del valor de la vida humana y de
su calidad, que cimentada sobre una base espiritual la cual conducirá
finalmente al logro de la cooperación entre las naciones para el adelanto
de toda la humanidad; la ayuda afectuosa que los seres humanos, hombres y
mujeres, deben prestarse recíprocamente; las cualidades de confiabilidad,
honestidad y justicia que deben desarrollarse para que la humanidad pueda
avanzar — son todos aspectos muy importantes de la educación que es
preciso incluir. La mayoría de las personas convendrán en que la educación
es la clave para la motivación y el cambio en las actitudes necesario para
que la generalidad de las mujeres pueda hacer una contribución
significativa a la sociedad; pero debe ser una educación que vaya más allá
de la capacitación de seres humanos en lo intelectual o de la adquisición
de conocimientos especializados. Un sentido de valor propio, seguridad y
valor, se basan en la realización del carácter moral y espiritual, hecho
que se hace cada vez más evidente en los países ricos y pobres de todo el
mundo.
La Comunidad Internacional Bahá’í desea ofrecer las siguientes sugerencias
que la Subdivisión de la Igualdad del Hombre y la mujer quizá desee
examinar para incorporarlas en alguna forma a los programas relativos al
Año Internacional de la Mujer.
Alentar la búsqueda independiente de la verdad, libre de la influencia
de la familia, la comunidad o el país. Esto no quiere decir que se ha de
enseñar a las mujeres una verdad, sino más bien que el espíritu de
investigación libre, imparcial e independiente debe conducir en forma
constructiva a la ruptura de modalidades tradicionales anticuadas e
inhibidoras y llevar finalmente a la unidad de comprensión y de acción.
El espíritu del pensamiento independiente debe promoverse a fin de que
las mujeres ganen conocimientos, convicción y valor para tomar la
iniciativa en el abandono de modalidades tradicionales que obstaculizan
no sólo su propio adelanto sine también el de los hombres.
Subrayar la responsabilidad que tienen las mujeres de educarse y de
capacitarse en las artes y las ciencias, demostrando con sus logros que
sus aptitudes y facultades simplemente se han mantenido latentes. La
dedicación de las mujeres a las ciencias industriales y agrícolas, por
ejemplo, con espíritu de servicio a las mayores necesidades de la
humanidad en la época actual, demostrará su capacidad y asegurará el
reconocimiento de la igualdad en las esferas social y económica de la
vida. El fomento de los derechos de la mujer por medio de
manifestaciones o por grupos de presión puede producir divisiones,
mientras que los aportes constructivos se reconocerán y apreciarán. Se
menciona en los Escritos Bahá’ís que «cuando las acciones de las mujeres
demuestren su poder, no será necesario proclamarlo con palabras», y que
cuando los hombres reconozcan la igualdad con las mujeres «no será
necesario que ellas luchen por sus derechos».
Destacar que el principio de la igualdad de derechos no significa
necesariamente que los hombres y las mujeres deban ejercer las mismas
funciones. Hay diferencias entre los hombres y las mujeres en cualidades
y facultades: la presteza mental, la intuición y las cualidades
espirituales de amor y servicio son cualidades destacadas en las
mujeres. Es necesario dar mayor importancia a estas cualidades y lograr
un equilibrio mayor entre las facultades espirituales y materiales para
que progrese la humanidad. Sin embargo, el hecho de que no haya igualdad
de funciones entre los sexos no debe conducir a la idea de que uno de
los sexos es inherentemente superior o inferior al otro, o que son
desiguales en cuanto a sus derechos. (De los Escritos Bahá’ís.)
Para hacer más hincapié en la importancia de la contribución de las
mujeres como madres y como educadoras de los niños. Las enseñanzas
bahá’ís señalan que «la educación de la mujer es más necesaria e
importante que la del hombre, ya que la mujer es la formadora del niño
desde la infancia. Si ella misma tiene defectos e imperfecciones, el
niño necesariamente será deficiente; por lo tanto, la imperfección de la
mujer implica una condición de imperfección en toda la humanidad, porque
la madre es la que cría, nutre y guía el crecimiento del niño». Por esta
razón, se urge a los padres bahá’ís a dar preferencia a la educación de
las niñas si no se puede dar las mismas oportunidades de educación a los
varones y a las niñas de la familia. Sin embargo, no es una idea bahá’í
que se deba considerar que las mujeres son importantes sólo con relación
a la crianza de los niños y la atención de las obligaciones domésticas.
La importancia que se asigna a la educación de la mujer en la Fe Bahá’í
está destinada a lograr la igualdad entre los hombres y las mujeres.
Dar importancia a la asistencia que las mujeres pueden dar a la
humanidad como pacificadoras. Dado que las mujeres, por naturaleza, se
hallan más inclinadas a la paz y les resulta más difícil que a los
hombres sancionar la guerra, a medida que participen en los asuntos
humanos, obtengan el derecho a votar y ejerzan este derecho, su voz
naturalmente influirá en la humanidad en favor de la paz. En los
Escritos Bahá’ís se manifiesta claramente que «cuando toda la humanidad
reciba la misma oportunidad de educación y se logre la igualdad entre
los hombres y las mujeres, quedarán destruidos totalmente los cimientos
de la guerra. La igualdad entre los hombres y las mujeres es conducente
a la abolición de la guerra porque las mujeres jamás estarán dispuestas
a sancionarla».
Educar a todas las personas hacia la comprensión de la unidad orgánica
de la humanidad. Dado que es una convicción de la Fe Bahá’í que el bien
de cualquier parte depende del bien del todo, mientras se mantengan a
las mujeres en una posición inferior y no logren la igualdad con los
hombres, los hombres tampoco podrán «alcanzar la grandeza que podría ser
suya». Este principio es aplicable en todas las esferas, ya sea en
relación con la raza, la clase o las diferencias nacionales en el mundo.
Como ocurre en la familia — en la que deben preservarse todos los
derechos y prerrogativas de todos y cada uno de los miembros, mientras
que «al mismo tiempo que se apoya la unidad de la familia — el bienestar
de la humanidad es dependiente de una relación equitativa y justa entre
las naciones y la orientación de los gobiernos nacionales hacia toda la
humanidad.
El Secretario General ha recibido la siguiente exposición, que se
distribuye de conformidad con los párrafos 29 y 30 de la resolución 1296
(XLIV) del consejo Económico y Social.
Notas:
1. Paul Hoffman, "The New Pioneers of Progress," New World Outlook
(abril de 1971).
Documento BIC #74-0098S
Traducido del original en inglés
Statements Home Page / Indice Principal
Sobre la Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas...
©1997-2001 — Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las
Naciones Unidas
Bahá'í International Community
El Año Internacional de la Mujer
Exposición presentada por la Comunidad Internacional Bahá’í (reconocida
como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social, categoría II)
en el 25° período de sesiones de la Comisión de las Naciones Unidas sobre
la Condición Jurídica y Social de la Mujer
Tema 3 del programa provisional
14 de enero-4 de febrero de 1974
Sugerencias y Propuestas para el Año Internacional de la Mujer
La Comunidad Internacional Bahá’í, teniendo presente el objetivo al que se
ha dedicado el Año Internacional de la Mujer (resolución 3010 (XXVII) de
la Asamblea General), y el informe del Secretario General sobre el Año
Internacional de la Mujer (E/CN.6/576), desea formular algunas
observaciones y propuestas que a su Juicio pueden ser un aporte al
proyecto de programa de acción por ese Año, que se presentará a la
Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en su 25to período
de sesiones, en 1974. Estas sugerencias se formulan desde el especial
interés que tiene la Comunidad Internaciona1 Bahá’í en el principio de la
igualdad entre hombres y mujeres, así como el papel de la mujer en
relación con el fortalecimiento y el adelanto de la causa de la paz en el
mundo, que las enseñanzas bahá’ís destacan y de los que las comunidades
bahá’ís en todo el mundo ya tienen conciencia y se han comprometido a
apoyar.
En una declaración referente al adelanto de la mujer, el Administrador del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo manifestó que «la clave
para el desarrollo en el próximo decenio es la aceptación universal de la
necesidad de progreso».[1] Al formular propuestas para el Año
Internacional de la Mujer, consideramos que podrían examinarse algunos
puntos que ayudarían a definir el «progreso» — para proporcionar una
orientación más clara, así como determinar la forma de acción más eficaz y
constructiva. El progreso muchas veces se considera sólo en función de
bienestar físico del hombre, de sus necesidades materiales, un progreso
que se dirige al logro de un nivel de vida más alto. Mientras que la
Comunidad Internacional Bahá’í considera que tal evolución es
indispensable para el bienestar y la felicidad de los seres humanos,
opinamos que existen otras dimensiones del progreso que deben incluirse
para que los seres humanos puedan alcanzar la plena realización de su
potencial. Una comprensión mas profunda del valor de la vida humana y de
su calidad, que cimentada sobre una base espiritual la cual conducirá
finalmente al logro de la cooperación entre las naciones para el adelanto
de toda la humanidad; la ayuda afectuosa que los seres humanos, hombres y
mujeres, deben prestarse recíprocamente; las cualidades de confiabilidad,
honestidad y justicia que deben desarrollarse para que la humanidad pueda
avanzar — son todos aspectos muy importantes de la educación que es
preciso incluir. La mayoría de las personas convendrán en que la educación
es la clave para la motivación y el cambio en las actitudes necesario para
que la generalidad de las mujeres pueda hacer una contribución
significativa a la sociedad; pero debe ser una educación que vaya más allá
de la capacitación de seres humanos en lo intelectual o de la adquisición
de conocimientos especializados. Un sentido de valor propio, seguridad y
valor, se basan en la realización del carácter moral y espiritual, hecho
que se hace cada vez más evidente en los países ricos y pobres de todo el
mundo.
La Comunidad Internacional Bahá’í desea ofrecer las siguientes sugerencias
que la Subdivisión de la Igualdad del Hombre y la mujer quizá desee
examinar para incorporarlas en alguna forma a los programas relativos al
Año Internacional de la Mujer.
Alentar la búsqueda independiente de la verdad, libre de la influencia
de la familia, la comunidad o el país. Esto no quiere decir que se ha de
enseñar a las mujeres una verdad, sino más bien que el espíritu de
investigación libre, imparcial e independiente debe conducir en forma
constructiva a la ruptura de modalidades tradicionales anticuadas e
inhibidoras y llevar finalmente a la unidad de comprensión y de acción.
El espíritu del pensamiento independiente debe promoverse a fin de que
las mujeres ganen conocimientos, convicción y valor para tomar la
iniciativa en el abandono de modalidades tradicionales que obstaculizan
no sólo su propio adelanto sine también el de los hombres.
Subrayar la responsabilidad que tienen las mujeres de educarse y de
capacitarse en las artes y las ciencias, demostrando con sus logros que
sus aptitudes y facultades simplemente se han mantenido latentes. La
dedicación de las mujeres a las ciencias industriales y agrícolas, por
ejemplo, con espíritu de servicio a las mayores necesidades de la
humanidad en la época actual, demostrará su capacidad y asegurará el
reconocimiento de la igualdad en las esferas social y económica de la
vida. El fomento de los derechos de la mujer por medio de
manifestaciones o por grupos de presión puede producir divisiones,
mientras que los aportes constructivos se reconocerán y apreciarán. Se
menciona en los Escritos Bahá’ís que «cuando las acciones de las mujeres
demuestren su poder, no será necesario proclamarlo con palabras», y que
cuando los hombres reconozcan la igualdad con las mujeres «no será
necesario que ellas luchen por sus derechos».
Destacar que el principio de la igualdad de derechos no significa
necesariamente que los hombres y las mujeres deban ejercer las mismas
funciones. Hay diferencias entre los hombres y las mujeres en cualidades
y facultades: la presteza mental, la intuición y las cualidades
espirituales de amor y servicio son cualidades destacadas en las
mujeres. Es necesario dar mayor importancia a estas cualidades y lograr
un equilibrio mayor entre las facultades espirituales y materiales para
que progrese la humanidad. Sin embargo, el hecho de que no haya igualdad
de funciones entre los sexos no debe conducir a la idea de que uno de
los sexos es inherentemente superior o inferior al otro, o que son
desiguales en cuanto a sus derechos. (De los Escritos Bahá’ís.)
Para hacer más hincapié en la importancia de la contribución de las
mujeres como madres y como educadoras de los niños. Las enseñanzas
bahá’ís señalan que «la educación de la mujer es más necesaria e
importante que la del hombre, ya que la mujer es la formadora del niño
desde la infancia. Si ella misma tiene defectos e imperfecciones, el
niño necesariamente será deficiente; por lo tanto, la imperfección de la
mujer implica una condición de imperfección en toda la humanidad, porque
la madre es la que cría, nutre y guía el crecimiento del niño». Por esta
razón, se urge a los padres bahá’ís a dar preferencia a la educación de
las niñas si no se puede dar las mismas oportunidades de educación a los
varones y a las niñas de la familia. Sin embargo, no es una idea bahá’í
que se deba considerar que las mujeres son importantes sólo con relación
a la crianza de los niños y la atención de las obligaciones domésticas.
La importancia que se asigna a la educación de la mujer en la Fe Bahá’í
está destinada a lograr la igualdad entre los hombres y las mujeres.
Dar importancia a la asistencia que las mujeres pueden dar a la
humanidad como pacificadoras. Dado que las mujeres, por naturaleza, se
hallan más inclinadas a la paz y les resulta más difícil que a los
hombres sancionar la guerra, a medida que participen en los asuntos
humanos, obtengan el derecho a votar y ejerzan este derecho, su voz
naturalmente influirá en la humanidad en favor de la paz. En los
Escritos Bahá’ís se manifiesta claramente que «cuando toda la humanidad
reciba la misma oportunidad de educación y se logre la igualdad entre
los hombres y las mujeres, quedarán destruidos totalmente los cimientos
de la guerra. La igualdad entre los hombres y las mujeres es conducente
a la abolición de la guerra porque las mujeres jamás estarán dispuestas
a sancionarla».
Educar a todas las personas hacia la comprensión de la unidad orgánica
de la humanidad. Dado que es una convicción de la Fe Bahá’í que el bien
de cualquier parte depende del bien del todo, mientras se mantengan a
las mujeres en una posición inferior y no logren la igualdad con los
hombres, los hombres tampoco podrán «alcanzar la grandeza que podría ser
suya». Este principio es aplicable en todas las esferas, ya sea en
relación con la raza, la clase o las diferencias nacionales en el mundo.
Como ocurre en la familia — en la que deben preservarse todos los
derechos y prerrogativas de todos y cada uno de los miembros, mientras
que «al mismo tiempo que se apoya la unidad de la familia — el bienestar
de la humanidad es dependiente de una relación equitativa y justa entre
las naciones y la orientación de los gobiernos nacionales hacia toda la
humanidad.
El Secretario General ha recibido la siguiente exposición, que se
distribuye de conformidad con los párrafos 29 y 30 de la resolución 1296
(XLIV) del consejo Económico y Social.
Notas:
1. Paul Hoffman, "The New Pioneers of Progress," New World Outlook
(abril de 1971).
Documento BIC #74-0098S
Traducido del original en inglés
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Sobre la Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas...
©1997-2001 — Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las
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