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Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer
Bahá'í International Community
Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer
Declaración presentada por la Comunidad Internacional Bahá’í (en carácter
consultivo con el Consejo Económico y Social — Categoría II)
Ciudad de México, México
1975
La Comunidad Internacional Bahá’í, que está formada por las comunidades
bahá’ís de 335 países y territorios, y que expresa a través de sus
miembros — hombres y mujeres que representan más de 1,600 tribus y grupos
étnicos — una unidad en diversidad mundial, agradece esta oportunidad de
contribuir a la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer.
Las comunidades bahá’ís sostienen que la educación debe ir más allá del
desarrollo intelectual o de la adquisición de pericia. La característica
esencial de dicha educación, como sugiere la experiencia de más de un
siglo de la Comunidad Internacional Bahá’í, es una comprensión mayor y más
profunda del propósito y valor de la vida humana. El sentido de valía,
seguridad y coraje, así como el de dirección, dependen del logro tanto de
metas espirituales como materiales. Para que los seres humanos puedan
desarrollar por completo sus potencialidades y estén dispuestos a
contribuir sus talentos y pericia para ayudar a otros a alcanzar la
felicidad, el ««progreso», frecuentemente considerado exclusivamente como
bienestar físico, y el «desarrollo», definido como el uso de recursos
humanos con el propósito de alcanzar un nivel de vida mejor, deberán tener
dimensiones más amplias y profundas.
La Comunidad Internacional Bahá’í considera que la dedicación total de
mujeres — y hombres — al progreso de la sociedad requiere una fuente de fe
suficientemente poderosa como para efectuar, a través de una educación que
dura toda la vida, una transformación en la meta y la calidad de la
existencia, ya que de este modo cada persona contribuirá continuamente al
desarrollo de su propio país y de la sociedad mundial. Las comunidades
bahá’ís trabajan basándose en la creencia de que dicho poder y molde han
sido movilizados en el mundo en este nuevo escalón de la evolución humana,
y de que todos podemos armonizar con esta fuerza constructiva.
El documento titulado «Estudios Preliminares Sobre la Condición Jurídica y
Social de la Mujer en la Comunidad Mundial Bahá’í», que fuera presentado a
la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (Documento
E/CN.6/NGO/252, 11 enero 1974) indica que todas las comunidades bahá’ís
enseñan la igualdad de los sexos y actúan para eliminar el prejuicio y la
discriminación contra la mujer; y que dentro de la Comunidad Internacional
Bahá’í «grandes adelantos han sido ya alcanzados en lo que respecta a la
igualdad de los sexos». Como sugiere el estudio, las mujeres ya participan
activamente en la votación por cuerpos administrativos bahá’ís locales y
nacionales — un proceso simple ya que no hay propaganda política ni
nominación de candidatos, el voto siendo siempre secreto; y ellas mismas
son elegidas para servir en dichos cuerpos. Las mujeres también participan
en la consulta — el proceso por el cual se llega a la decisión final en
los asuntos de la comunidad bahá’í — ya que pueden desprenderse de los
sentimientos de inferioridad y falta de valía que les prestaría el énfasis
en los valores materiales, a través de su comprensión de la naturaleza
espiritual de la vida humana. El desarrollo de la mente, por medio de una
búsqueda de conocimiento sin ataduras, y la expresión libre de las ideas
de cada individuo en el proceso de consulta — expresión que es bienvenida
— han sido dos ingredientes vitales en la estructura social y
administrativa de las comunidades bahá’ís que han hecho posible la
participación de hombres y mujeres en todas las áreas de la vida de
comunidad.
En la comunidad bahá’í mundial la educación de las mujeres tiene gran
prioridad. A pesar de que la educación universal obligatoria se aplica a
ambos sexos, la educación de la mujer, dado que la madre es la primera
educadora del niño, es considerada más importante que la del hombre. Por
lo tanto, si los padres, quienes tienen la responsabilidad primaria par la
educación de sus hijos, no pueden cumplir con su deber de educar tanto al
niño como a la niña de la familia, se debe dar preferencia a la niña. En
ninguna forma esta elección sugiere que las mujeres deban limitarse a la
crianza de los niños y a los deberes del hogar, ya que es vital que las
mujeres desarrollen todos sus talentos y capacidades, para que a través de
sus actividades constructivas puedan obtener el reconocimiento de su
completa igualdad.
Este concepto de igualdad, sin embargo, no se relaciona con los roles o
las diferentes funciones y cualidades de los hombres y las mujeres. La
importancia de un equilibrio entre las cualidades dominantes y agresivas,
y los atributos de agilidad mental, intuición, amor y servicio en los que
la mujer, a través de la historia, ha sobresalido, está comenzando a ser
reconocida, y tanto la arraigada inclinación de la mujer hacia la paz como
su gran repugnancia a sacrificar sus hijos a la guerra son reconocidas en
las comunidades bahá’ís como portadoras de una gran promesa para el
futuro. Asimismo a medida que los prejuicios de sexo, así como los de
credo, raza, clase y nacionalidad, sean abandonados en un espíritu de
dedicación a la unidad de la humanidad, podrá producirse en ambos, hombres
y mujeres, la motivación necesaria para el establecimiento de la paz.
Documento BIC #75-0140S
Traducido del original en inglés
Statements Home Page / Indice Principal
Sobre la Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas...
©1999 — Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas
Bahá'í International Community
Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer
Declaración presentada por la Comunidad Internacional Bahá’í (en carácter
consultivo con el Consejo Económico y Social — Categoría II)
Ciudad de México, México
1975
La Comunidad Internacional Bahá’í, que está formada por las comunidades
bahá’ís de 335 países y territorios, y que expresa a través de sus
miembros — hombres y mujeres que representan más de 1,600 tribus y grupos
étnicos — una unidad en diversidad mundial, agradece esta oportunidad de
contribuir a la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer.
Las comunidades bahá’ís sostienen que la educación debe ir más allá del
desarrollo intelectual o de la adquisición de pericia. La característica
esencial de dicha educación, como sugiere la experiencia de más de un
siglo de la Comunidad Internacional Bahá’í, es una comprensión mayor y más
profunda del propósito y valor de la vida humana. El sentido de valía,
seguridad y coraje, así como el de dirección, dependen del logro tanto de
metas espirituales como materiales. Para que los seres humanos puedan
desarrollar por completo sus potencialidades y estén dispuestos a
contribuir sus talentos y pericia para ayudar a otros a alcanzar la
felicidad, el ««progreso», frecuentemente considerado exclusivamente como
bienestar físico, y el «desarrollo», definido como el uso de recursos
humanos con el propósito de alcanzar un nivel de vida mejor, deberán tener
dimensiones más amplias y profundas.
La Comunidad Internacional Bahá’í considera que la dedicación total de
mujeres — y hombres — al progreso de la sociedad requiere una fuente de fe
suficientemente poderosa como para efectuar, a través de una educación que
dura toda la vida, una transformación en la meta y la calidad de la
existencia, ya que de este modo cada persona contribuirá continuamente al
desarrollo de su propio país y de la sociedad mundial. Las comunidades
bahá’ís trabajan basándose en la creencia de que dicho poder y molde han
sido movilizados en el mundo en este nuevo escalón de la evolución humana,
y de que todos podemos armonizar con esta fuerza constructiva.
El documento titulado «Estudios Preliminares Sobre la Condición Jurídica y
Social de la Mujer en la Comunidad Mundial Bahá’í», que fuera presentado a
la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (Documento
E/CN.6/NGO/252, 11 enero 1974) indica que todas las comunidades bahá’ís
enseñan la igualdad de los sexos y actúan para eliminar el prejuicio y la
discriminación contra la mujer; y que dentro de la Comunidad Internacional
Bahá’í «grandes adelantos han sido ya alcanzados en lo que respecta a la
igualdad de los sexos». Como sugiere el estudio, las mujeres ya participan
activamente en la votación por cuerpos administrativos bahá’ís locales y
nacionales — un proceso simple ya que no hay propaganda política ni
nominación de candidatos, el voto siendo siempre secreto; y ellas mismas
son elegidas para servir en dichos cuerpos. Las mujeres también participan
en la consulta — el proceso por el cual se llega a la decisión final en
los asuntos de la comunidad bahá’í — ya que pueden desprenderse de los
sentimientos de inferioridad y falta de valía que les prestaría el énfasis
en los valores materiales, a través de su comprensión de la naturaleza
espiritual de la vida humana. El desarrollo de la mente, por medio de una
búsqueda de conocimiento sin ataduras, y la expresión libre de las ideas
de cada individuo en el proceso de consulta — expresión que es bienvenida
— han sido dos ingredientes vitales en la estructura social y
administrativa de las comunidades bahá’ís que han hecho posible la
participación de hombres y mujeres en todas las áreas de la vida de
comunidad.
En la comunidad bahá’í mundial la educación de las mujeres tiene gran
prioridad. A pesar de que la educación universal obligatoria se aplica a
ambos sexos, la educación de la mujer, dado que la madre es la primera
educadora del niño, es considerada más importante que la del hombre. Por
lo tanto, si los padres, quienes tienen la responsabilidad primaria par la
educación de sus hijos, no pueden cumplir con su deber de educar tanto al
niño como a la niña de la familia, se debe dar preferencia a la niña. En
ninguna forma esta elección sugiere que las mujeres deban limitarse a la
crianza de los niños y a los deberes del hogar, ya que es vital que las
mujeres desarrollen todos sus talentos y capacidades, para que a través de
sus actividades constructivas puedan obtener el reconocimiento de su
completa igualdad.
Este concepto de igualdad, sin embargo, no se relaciona con los roles o
las diferentes funciones y cualidades de los hombres y las mujeres. La
importancia de un equilibrio entre las cualidades dominantes y agresivas,
y los atributos de agilidad mental, intuición, amor y servicio en los que
la mujer, a través de la historia, ha sobresalido, está comenzando a ser
reconocida, y tanto la arraigada inclinación de la mujer hacia la paz como
su gran repugnancia a sacrificar sus hijos a la guerra son reconocidas en
las comunidades bahá’ís como portadoras de una gran promesa para el
futuro. Asimismo a medida que los prejuicios de sexo, así como los de
credo, raza, clase y nacionalidad, sean abandonados en un espíritu de
dedicación a la unidad de la humanidad, podrá producirse en ambos, hombres
y mujeres, la motivación necesaria para el establecimiento de la paz.
Documento BIC #75-0140S
Traducido del original en inglés
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Sobre la Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas...
©1999 — Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas
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