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EL NUEVO
JARDIN

HUSHMAND FATHEÁZAM












EDITORIAL BAHÁ’Í - BUENOS AIRES



TRADUCCIÓN BASADA EN LA SEGUNDA EDICIÓN EN
INGLES
PUBLICADA EN NUEVA DELHI, 1963



Primera Edición en español: 1970
Segunda Edición: 1972





Título original en inglés:
"The New Garden"









Sin fines comerciales
impreso en la Argentina - Printed in Argentina
Editorial Bahá'í Indo-Latinoamerícana
Perú 428, Buenos Aires, Argentina
























"Proclamad a los hijos de la certeza que en los reinos
de santidad, cerca del paraíso celestial, ha aparecido un
nuevo jardín, alrededor del cual circulan los habitantes
del reino de lo alto y los moradores inmortales del
exaltado paraíso. Esforzaos, entonces, por alcanzar esa
posición, para que de sus anémonas desentrañéis los
misterios del amor y aprendáis el secreto de la divina y
perfecta sabiduría de sus eternos frutos."

BAHÁ'U'LLÁH































"El Nuevo Jardín" está dedicado a las masas de la India que
están despertándose, como señal de mi gratitud por todas
las buenas lecciones de devoción, sinceridad y amor que he
aprendido de ellas.

H. F.












ÍNDICE



Capítulo Página



I. DIOS Y SU RELIGIÓN 9

II. LAS MANIFESTACIONES DE DIOS 17

III. EL CONVENIO 31

IV. ALGUNAS DE LAS ENSEÑANZAS Y PRINCIPIOS 39

V. LA ADMINISTRACIÓN 63

VI. ALGUNAS DE LAS LEYES Y OBLIGACIONES 91
























RECONOCIMIENTO


"El Nuevo Jardín" se basa en la revisión de mis notas
preparadas para el Instituto Bahá'í de Enseñanza en Indore, India
Central. La versión Hindú de este libro ya ha sido publicada. En
cuanto a la versión en Inglés, debo manifestar mi gratitud al Dr. R.
Muhájir, Mano de la Causa, quien no solamente me alentó para
preparar estas lecciones sino también las enriqueció por sus
sabias sugerencias y observaciones, para que pudieran ser
utilizadas, con apropiadas modificaciones, en otros piases donde
el Mensaje de Dios está esparciéndose activamente entre sus
habitantes.
En esta conexión, mis esfuerzos fueron grandemente
apoyados por la generosa cooperación de la Señora Gloria Faizi
quien ha repasado pacientemente el manuscrito lo ha corregido
y mejorado.


H. F.


Nueva Delhi
Ridván 119













EL
NUEVO
JARDIN






CAPÍTULO I

DIOS Y SU RELIGIÓN


EL PROPÓSITO DE NUESTRAS VIDAS

¿Ha comparado Ud. una selva con una finca? En la jungla los árboles crecen
silvestres; hay arbustos tupidos y enredaderas indomables. La finca tiene linderos
geométricos, tierra arada, una red de canales y arroyos - un pedazo de terreno
sembrado con choclos por aquí, y un campo de caña de azúcar por allá -.

¿Qué diferencia existe entre la selva virgen y la finca?

En la finca se puede ver orden en todas las cosas mientras en la selva no existe
orden. En la finca, las cosas tienen que ser cuidadas y atendidas mientras que en la
selva todo crece al azar y sin orden.

Donde existe el orden existe un propósito.

No cavamos canales y pozos sin una razón. Tenemos un fin al hacer esto. Si no
existiera un propósito para hacerlo, hubiéramos dejado el campo a las lluvias, los
vientos y el sol, los hubiéramos abandonado para que crezca como selva con toda su
vida silvestre. El terreno cultivado tiene un propósito.

Contemplemos la creación como a un todo. ¿No se ve un orden perfecto en todas
las cosas? ¡Observemos a la luna, cómo viene y como se va!. Al mes siguiente el
creciente de la luna nueva brillará nuevamente en el cielo como una daga dorada.
Esperemos catorce días mas y veremos la luna llena levantarse en todo su esplendor
como un escudo de plata. Se puede contar los días de la. luna porque viene y va de
acuerdo a un orden. Consideremos al sol, el cambio de las estaciones, el nacimiento
de un niño, la temporada de una cosecha. En todas partes hay un orden y por lo tanto
un propósito tras todas las cosas. No podían existir sin una razón.

¿Cuál es el propósito de nuestra creación? Es el de conocer a Dios, nuestro
Creador, y adorarte.

Si le conocemos a El, el propósito de nuestras vidas se ha cumplido. El propósito
de una lámpara es el de dar luz. El propósito de la flauta es el de emitir notas
melodiosas. Tenemos que conocer a Dios si el propósito de nuestras vidas ha de
cumplirse. Si no Le conocemos, somos como lámparas que no están encendidas,
como flautas silenciosas.

Bahá'u'lláh, la gran Manifestación de Dios para esta época, revela una oración que
dice:

"Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y
adorarte. Soy testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de
mi pobreza y de Tu riqueza."
"No hay otro Dios más que Tú, el Que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste
por Si Mismo".

Bahá'u'lláh nos ha pedido recitar esta oración al mediodía de todos los días a fin
de no olvidar por qué hemos sido creados. Seamos una flauta melodiosa, vibrante
con las alabanzas de Dios. ¡No seamos flautas silenciosas!.


COMO CONOCER A DIOS

Nuestra vida en la tierra depende principalmente del sol. Este nos da luz y vida. Si
por un sólo segundo se nos retirara la bendición del sol, todas las cosas sobre la faz
de la tierra morirían. Sin embargo, es imposible que nos acerquemos mucho al sol,
imposible que vayamos directamente a él. Si lo hacemos, esta misma fuente de luz y
vida nos quemaría. Somos demasiado débiles para soportar el calor y la luz directos
del poderoso sol. Pero el sol nos da energía, calor, luz y vida por medio de sus rayos.
Los rayos del sol nos conectan al sol.

Dios, el Todopoderoso, el Creador, el Omnipotente, es inmensurablemente más
grande de lo que podemos imaginar. El es la "Esencia Incomprensible". ¿Cómo
podemos alcanzarle por medio de nuestros propios esfuerzos? Nos quemaríamos si
tratáramos de acercarnos mucho al sol. ¿Cómo podemos esperar alcanzar a Dios, el
Creador de todas las cosas, el Todo Glorioso, el Altísimo? No podemos ir hasta El
pero El puede llegar hasta nosotros. El sol envía sus energías a nosotros por medio
de sus rayos. La guía y gloria de Dios vienen a nosotros por medio de Sus
Manifestaciones como Krishna, Cristo, Mahoma, y Bahá'u'lláh. Las Manifestaciones
de Dios constituyen el único medio que puede llevarnos a El. Si no fuera por Ellas,
nuestro mundo se hubiera quedado oscuro y nuestras vidas hubieran estado muertas
de veras.

Si reconocemos las Manifestaciones de Dios, hemos reconocido a Dios. Si Las
negamos, hemos negado a Dios.

Bahá'u'lláh, la Manifestación de Dios para nuestra época, nos dice:

La puerta del conocimiento del Antiguo Ser, siempre ha estado y siempre
estará cerrada a la faz de los hombres. El entendimiento de hombre alguno,
jamás tendrá acceso a Su sagrada corte. Sin embargo, como una muestra de
Su misericordia y como una prueba de Su amorosa bondad, El ha
manifestado a los hombres los Soles de Su divina guía, los Símbolos de Su
divina unidad y ha ordenado que tener conocimiento de estos Seres
santificados sea idéntico a tener conocimiento de Su propio Ser. Quienquiera
les reconozca ha reconocido a Dios. Quienquiera escuche su llamado ha
escuchado la Voz de Dios, quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación
ha atestiguado la verdad de Dios Mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha
alejado de Dios, y quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios.
Cada uno de sellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los
reinos de lo alto y el Estandarte de Su Verdad para todos en los reinos de la
tierra y del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres,
las pruebas de Su Verdad, y los signos de Su gloria".


EL AMOR DE DIOS

El conocimiento de las Manifestaciones de Dios crea el amor de Dios en nuestros
corazones. El amor de Dios es la fuente de la felicidad eterna. El amor es la razón
por la que fuimos creados, según Bahá'u'lláh:

"¡Oh Hijo del Hombre! Oculto en Mi ser inmemorial y en la antigua
eternidad de Mi esencia, supe de Mi amor por ti; por lo que te he creado, he
grabado en ti Mi imagen y te he revelado Mi belleza"

Dios nos amó y nos creó, Debido a que Dios nos amó y continuará siempre
amándonos, El nunca nos dejará solos en nuestra impotencia. El se manifiesta a
nosotros de tiempo en tiempo.

'Abdu’l-Bahá dice:

"Considerad hasta qué grado el amor de Dios se hace manifiesto. Entre los
signos de Su amor que aparecen en el mundo se hallan los puntos del
amanecer de Sus Manifestaciones. ¡Qué grado infinito de amor reflejan las
Divinas Manifestaciones hacia la humanidad! Ellas han sacrificado Sus vidas
voluntariamente a fin de resucitar a los corazones humanos. Han aceptado la
cruz.. Han sufrido pruebas y dificultades durante los limitados años de Su
vida a fin de capacitar a las almas humanas para adquirir el supremo grado
de adelanto...

"Observad cuán raramente las almas humanas sacrifican sus placeres o
comodidades por otros; cuán improbable es que el hombre ofrezca su ojo o
permita que sea desmembrado por el beneficio de otro. Sin embargo todas
las Manifestaciones divinas han sufrido, han ofrecido Sus vidas y Su sangre,
han sacrificado Su existencia, Sus comodidades y todo lo que poseyeron,
por la humanidad. Por lo tanto, considerad cuanto amaron. Si no fuera por
Su iluminación, las almas humanas no tendrían irradiación alguna. Cuán
efectivo fue Su amor... Este es el signo del amor de Dios; un rayo del Sol de
la Realidad".

Dios nos ama. El quiere que nosotros Le amemos a El también.

"Oh Hijo de la Maravillosa Visión", dice Bahá'u'lláh, "he exhalado dentro de
ti el aliento de Mi propio Espíritu, para que puedas obtener Mi amor. ¿Por
qué, entonces, Me has abandonado, buscando en Mi lugar a otro amado?"

"¡Ser el amante de Dios! Este es el único objeto de vida del Bahá'í. Tener
en Dios al más cercano compañero, y al más íntimo amigo. Un Amado sin
igual, en Cuya Presencia está la alegría completa. Y amar a Dios quiere decir
amar a todo y a todos, pues todos son de Dios. El verdadero Bahá'í será la
personificación perfecta del amor. El amará a todos con un corazón puro y
ferviente, no odiará a nadie, no despreciará a nadie; porque en cada rostro
verá el Rostro del Amado y por doquier encontrará Sus huellas. Su amor no
conocerá límites de secta, nación clase o raza” (Bahá'u'lláh y la Nueva Era).

El amor del ser humano hacia el ser humano será fácil sí el amor de Dios existe en
nuestros corazones,

En las palabras de 'Abdu’l-Bahá,

"El amor que existe entre los creyentes es motivado por el ideal de la
unidad de los espíritus. Este amor se obtiene por medio del conocimiento de
Dios, para que los hombres vean el amor Divino reflejado en los corazones.
Cada uno ve en el otro la belleza de Dios reflejada en el alma, y al encontrar
este punto de similitud, se atraen amorosamente los unos a los otros, Este
amor hará que todos los hombres sean como las olas de un solo mar, Este
amor les convertirá en estrellas del mismo cielo y los frutos de un solo árbol.
Este amor conducirá a la realización de la verdadera armonía, la base de la
unidad real”.

Recordemos el Llamado de Dios:

“¡Oh hijo del Ser! Ámame para que pueda amarte. Si tu no Me amas, Mi
amor jamás podrá alcanzarte. ¡Compréndelo, oh siervo!”


LA UNIDAD DE LA RELIGIÓN.

Cuando somos Bahá’ís, creemos que todas las religiones del pasado tiene origen
divino. No cambiamos nuestra religión para hacernos Bahá’ís porque creemos que
Dios tiene solamente una religión, que viene a nosotros de tiempo en tiempo. Al
aceptar la religión de todas las edades, hemos hecho más perfecta nuestra creencia
en Dios. En realidad, no hemos cambiado nuestra religión. Una semilla desarrolla
raíces, luego, brota un tallo, hojas, flores y frutos. El árbol es el mismo árbol en todo
momento. No cambia; solamente crece. El sol es el mismo sol aunque se levanta
desde diferentes horizontes. El género humano, debido a la imitación y la ignorancia,
adora al punto del amanecer desde el cual sus antepasados vieron el Sol de la
Manifestación. Si el mismo sol se levanta desde un punto de amanecer diferente, lo
pasan por alto y se confunden. Pero cuando miramos al sol, reconocemos que es el
mismo Sol que ha brillado antes desde horizontes distintos.

Los Bahá’ís creen que todos los Profetas del pasado tienes igual rango y
propósito. Todos son jardineros divinos que ayudan al crecimiento del bendito Árbol
de Dios. Por lo tanto cuando somos Bahá’ís, estamos unidos por una Fe común,

Bahá'u'lláh escribió:

"Considera al sol. Si dijera ahora, “Soy el sol de ayer”, estaría diciendo la
verdad. Y sí reclamara teniendo en cuenta el orden de sucesión del tiempo,
ser otro sol, aun estaría hablando la verdad. De la misma manera, si se digera
que todos los días son uno y el mismo, sería correcto y la verdad. Y si se
dijera, con respecto a sus nombres y designaciones particulares, que
difieren, esto también es verdad. Aunque sean iguales, sin embargo, se
reconoce en cada uno una designación separada, un atributo específico, un
carácter particular. Piensa, asimismo, en la distinción, variación, y unidad
que son características de las varias Manifestaciones de santidad, para que
puedas comprender las alusiones hechas por el Creador de todos los
nombres y atributos a los misterios de distinción y unidad y descubrir la
respuesta a tu pregunta sobre por qué la belleza eterna se hubiese llamado,
en distintas épocas, por diferentes nombres Y títulos".

Nuevamente, Bahá'u'lláh nos aseguró que no existe distinción o diferencia entre
las Manifestaciones de Dios. Puede ser que Sus nombres sean diferentes pero
representan la misma Verdad; están sentados sobre el mismo Trono y gozan de la
misma proximidad a Dios. Bahá'u'lláh nos invita a creer en todas Ellas cuando El
dice:

“Cuidaos, oh creyentes en la Unidad de Dios, de ser tentados en hacer
distinción alguna entre las Manifestaciones de Su Causa, o de menospreciar
los signos que han acompañado Su Revelación, Esto es, de cierto, el
verdadero significado de la Unidad Divina, si sois de los que comprenden
esta verdad y creen en ella. Además, estad seguros de que las obras y
hechos de cada una de estas Manifestaciones de Dios, más aún, todo lo que
a ellas atañe y todo lo que manifiesten en lo futuro, está ordenado por Dios y
es un reflejo de Su Voluntad y Propósito. Quienquiera haga la más leve
diferencia entre sus personas, sus palabras, sus mensajes, sus hechos y
costumbres en verdad ha dejado de creer en Dios, ha repudiado Sus signos
y traicionado la Causa de Sus Mensajeros”.


LA RELIGIÓN SE REPITE

Hay diferentes estaciones en el año. Primero viene la primavera con toda su
belleza, luego el verano la estación de la cosecha y la abundancia. Después de un
tiempo, viene el invierno y la naturaleza se desnuda de su abundancia y gloria. Pero
la terminación de cada invierno es el principio de otra primavera, la cual será seguida
otra vez por la estación de la cosecha.

Cada mañana se levanta el sol gradualmente hasta llegar a su cenit, pero
gradualmente desciende hasta llegar a su ocaso. Cuando el sol desaparece de la faz
de la tierra, todas las cosas se envuelven en la oscuridad. Pero cuando todas las
velas y lámparas del mundo son incapaces de disipar la oscuridad, el sol se levanta
nuevamente, el mismo bello y glorioso sol. Esto es exactamente lo que sucede con
las grandes religiones.

Cuando el Sol de la realidad se levanta, empieza un Nuevo Día de Gloria. En
todas partes hay luz. Todo el mundo está feliz porque la época de la oscuridad ha
terminado. Un nuevo día empieza y gradualmente llega a su fin. Viene un momento
en cada religión cuando la verdad se oculta por motivo de la introducción de
enseñanzas por parte del hombre. Cuanto más el hombre olvida las enseñanzas de
Dios, tanto más oscura se vuelve su vida espiritual. Cuando el hombre introduce sus
propias enseñanzas e interpreta la religión a su antojo de acuerdo con sus motivos
egoístas, una época de oscuridad cubre el mundo. La única fuente de luz para
nosotros en tal noche oscura se encuentra en los pocos santos y sabios que son
como pequeñas lámparas y velas que se encienden después de la puesta del sol.
Estas pequeñas luces también se extinguen una tras otra y el mundo cae en el
profundo sueño de la ignorancia. Este es el momento en que el Sol de la Verdad
brilla nuevamente. En el pasado el Sol de la Verdad ha brillado mediante Krishna,
Buda, Cristo, Mahoma, y otros. En esta época e la verdad brilla otra vez por medio
de Bahá'u'lláh, la Gloria de Dios. No nos quedemos satisfechos de nuestras lámparas
de barro y velas desvanecientes. El Sol está brillando. ¡Despierta! ¡Despierta!

Bahá'u'lláh proclama:

"En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede contemplar
el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha sido proclamado
y la Luz de Su semblante se ha levantado sobre los hombres. Incumbe a
todos borrar de la tablilla de su corazón hasta la última huella de toda
palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos de Su
Revelación, las pruebas de Su Misión y las señales de Su Gloria"


RELIGIONES PROGRESIVAS

'Abdu’l-Bahá dice:

"De la semilla de la realidad, la religión ha crecido en un árbol que ha dado
hojas y ramas, botones y frutos. Después de un tiempo, este árbol se ha
deteriorado a una condición de decadencia. Las hojas y botones se han
marchitado y perecido: el árbol se ha vuelto enfermo y sin fruto. No es
razonable que el hombre se adhiera al viejo árbol, reclamando que sus
fuerzas de vida no se han disminuido, que sus frutos son incomparables,
que su existencia es eterna. La semilla de la verdad debe ser sembrada de
nuevo en los corazones humanos a fin de que un nuevo árbol pueda crecer
de ella y nuevos frutos divinos refresquen al mundo. De esta manera, las
naciones y pueblos que ahora tienen diferentes religiones se unirán, las
limitaciones serán abandonadas, y la verdadera hermandad unidad será
establecida. La guerra y la disensión cesarán entre el género humano; todos
se reconciliaran como siervos de Dios”...

La religión es una escuela espiritual en la cual la humanidad recibe enseñanzas
divinas y progresa en cuerpo y alma. El fundador de esta escuela es Dios. Los seres
humanos tienen que pasar por esta escuela divina si es que buscan el progreso y la
felicidad. Al principio, uno tiene que ir al primer grado de una escuela y allí un
maestro cariñoso empieza con el alfabeto y los estudios elementales. Cuando, por
medio del cuidado y la bondad del maestro, nuestra mente se ha desarrollado
suficientemente, entramos al segundo grado donde encontramos a otro maestro
quien basa sus enseñanzas sobre lo que ya hemos aprendido en el grado anterior,
pero agrega nuevas medidas de conocimiento. Nuestra mente y cuerpo se
desarrollan así en esta escuela bajo la guía de nuestros maestros.

¿Podemos decir que cualquiera de estos maestros que enseña un nivel diferente
es mejor que los demás? ¿Podemos decir que tenemos antipatía para el maestro del
segundo grado solamente porque amamos a nuestro maestro del primer grado?
¿Podemos decir que lo que se nos enseñó en el primer grado fue mejor que las
enseñanzas del segundo grado? ¡Claro que no! Estos diferentes grados pertenecen a
la misma escuela. Siguen el mismo método de enseñanza, pero nuestra edad y
capacidades son diferentes en cada grado. Cuando teníamos seis años, nuestras
capacidades fueron muy limitadas, de manera que el sabio fundador de la escuela ha
aconsejado al maestro de nuestro grado que nos diera solamente la cantidad de
conocimientos que hemos podido comprender.

Lo que nos enseñaron en ese grado fueron las mejores lecciones que podíamos
recibir en esa edad. Si se nos hubieran dado las lección del tercer grado desde el
principio, nunca habríamos podido hacer progreso alguno. Lo mismo es cierto en
cuanto a la religión. Dios es uno y Su institución de la Religión es una. Somos
nosotros quienes tenemos diferentes capacidades en diferentes edades.

Nuestros Maestros divinos, las Manifestaciones de Dios, son maestros sabios.
Todos tienen un solo propósito - El de ayudarnos a progresar en el Reino de Dios -.
Pero el Hombre ha estado desarrollándose a través de las épocas y sus capacidades
han cambiado con su crecimiento. Por lo tanto, debemos ver la sabiduría en esta ley
evolucionaría del progreso que Dios nos ha proveído por medio de Sus
Manifestaciones en diferentes épocas. No debemos permitirnos quedar en un sólo
grado de esta Institución divina meramente porque amamos al Maestro quien nos
enseñó en ese grado. Esto no es el verdadero amor que tenemos por nuestro
Maestro porque si nos quedamos en Su grado, El entristecerá. El quiere que
adelantemos y que recibamos instrucción de los Maestros de los grados posteriores.
Esto no quiere decir que los conocimientos de un Maestro son menores que el del
otro. ¡No! Todos los Maestros tienen el mismo grado de conocimientos. Todos son
igualmente sabios e importantes. Como Ellos son sabios, nos dan solamente la
cantidad de conocimientos que requerimos en un tiempo dado. Pero Ellos nos
aseguran que cuando hayamos progresado y seguido Sus instrucciones, tendremos
otro Maestro quien nos ayudará a seguir adelante. Nuestro próximo Maestro, a su
vez, alaba el esfuerzo y capacidad del Maestro previo que nos dio conocimientos. De
la misma manera, vemos que todos los Profetas de Dios han alabado las
Manifestaciones que Les precedieron, y han prometido más educación por medio de
un Maestro que ha de venir después de Ellos.

Si alguno de nosotros deja de progresar en la escuela de la religión de Dios, será
un fracasó, pero si él cree en el progreso y la sabiduría de las Manifestaciones
divinas, tratará de capacitarse de tal manera que pueda recibir una medida mayor de
conocimientos del Maestro Divino que ha traído las enseñanzas para su época.

Bahá'u'lláh ha enseñado que la base de todas las religiones es una. En todos los
niveles de la escuela, enseñan que debemos ser honrados, veraces, amables, etc.
Estas reglas fundamentales no cambian cuando pasamos a un nivel más alto. Sea en
el primer grado, segundo o el tercero, estos atributos celestiales siempre son loables.
Son verdades eternas, verdaderas en toda época. Estas constituyen las bases. Pero
la base sola no basta Hay que construir algo sobre esta base, la cual estará de
acuerdo con nuestras necesidades en cada época. Esto es exactamente lo que
hacen las religiones de Dios. Ellas elevan el conocimiento y la capacidad del hombre
hasta un grado más alto en cada etapa de su crecimiento sobre la misma base de
verdad, la cual es incambiable. Al hacer esto, ellas siempre basan sus reglas sobre
las bases del conocimiento enseñadas por las previas Manifestaciones de Dios, así
como el álgebra que se enseña en los niveles más altos de una escuela se basa en
las reglas de la aritmética elemental que estudiamos en nuestra niñez.

Ahora estamos viviendo una nueva época y tenemos poderes y capacidades más
grandes que los que hayamos jamás antes tenido. Gracias a las Manifestaciones del
pasado, se nos ha preparado para recibir una gran medida del conocimiento de Dios
por medio de Su Portavoz para esta nueva era, Bahá'u'lláh.

Bahá'u'lláh nos enseña la unidad de Dios, la unidad de la religión y la unidad del
género humano. El ha alabado a todos los Profetas del pasado y nos ha mostrado
como todos Ellos han dado las buenas nuevas de que en la plenitud del tiempo Su
Bienamado Prometido vendrá. La cadena dorada de Profetas ha unido sus eslabones
por medio de Bahá'u'lláh. Es un episodio hermoso.







CAPÍTULO II

LAS MANIFESTACIONES DE DIOS


KRISHNA

Krlshna fue un Mensajero de Dios. Su Mensaje fue el mensaje de amor. El nació
en una prisión. Esto fue una señal para nosotros para que sepamos que todos
nosotros nacemos en la prisión del yo, la prisión de este mundo. Krishna escapó
milagrosamente de la prisión. Si tratamos de ser buenos, si tratamos de ser piadosos,
nosotros también podemos escapar de la prisión del yo.

Krishna, como todas las demás Manifestaciones de Dios, fue afrontado por las
fuerzas del mal. El luchó contra el mal y salió victorioso. No importa cuán poderoso
sea el mal, el poder de la verdad siempre sale victorioso.

Krlshna llegó a ser el rey de Dwarka - lo cual significa el pequeño Portón -. El fue
el portón del conocimiento de Dios Mismo. Sus enseñanzas fueron para el bien del
hombre. ¡Pero ay! el hombre las ha rechazado.

Krishna se entristeció porque no logró la comprensión de la gente. El se quejó que
la gente no creía en El porque El vino en forma humana. Ellos tenían sus propias
fantasías acerca de Dios y Sus Manifestaciones. Por lo tanto, cuando Krishna
reclamó que El manifestaba a Dios, la gente Le rechazó. Esto es lo que Kriskna dice
en la “Gita” .

"Los engañadores me aborrecen envuelto en una envoltura humana sin
conocer Mi naturaleza superior como el Señor de toda la existencia)', (Gíta,
IXX, 11.)

Aun su amado discípulo Arjuna no pudo comprender el Poder Divino en Krishna,
Arjuna no pudo creer que el templo del hombre pudiera ser el asiento del Ser Divino.
Se dice que Krishna tuvo que transfigurarse en una Forma Divina para que Arjuna
pueda ver Su poder y creer en El.

Esto quiere decir que Krishna ayudó a Arjuna a comprender Su majestad y
grandeza espirituales antes de que Arjuna pudiera tener fe en el Señor. La batalla de
Kurukshetra cambió su curso cuando Arjura se armó para obedecer al Señor

Ud. sabe que esta batalla fue la batalla entre el Bien y el Mal. Los Kaurvas, los
primos del Pandavas, la comenzaron. Arjuna, el poderoso entre Pandavas, fue
dirigido por Krlshna a batallar el ejército de la oscuridad. Krlshna fue el cochero para
Arjuna. Pero Arjuna no quería pelear contra sus mismos familiares. Su amado
maestro y sus amigos estuvieron en el ejército de los Kaurvas. Arjuna trató de discutir
y puso a un lado su poderoso arco. Pero Krishna demandó que Arjuna se rindiera a
El y Le siguiese.

Cuando encontramos a la Manifestación de Dios y abrazamos Su fe, debemos
obedecer Sus Mandamientos. Esto es lo que Krlshna nos enseñó en la Gita:

"Rindiendo en pensamiento todas las acciones a Mí, considerándome
como el Supremo y adhiriéndose a la firmeza en la comprensión, fijas tu
pensamiento constantemente en Mí". (Gita, XVIII, 57.)

Krishna fue la morada de la paz. Nos llama hacia Él, diciendo:

"Abandonando todos los deberes, ven solamente a Mí para tu refugio, no
te apenes, pues Yo te libraré de todos los males". (Gita, XVIII,66.)

Krishna, La Manifestación de Dios, trajo una nueva civilización. El liberó al hombre
del mal y de la pena. El aseguró a Sus seguidores que en el futuro también Dios Se
manifestaría para repetir lo que Krlshna había hecho. A fin de guiar la gente errante
del mundo hacia el recto sendero de Dios, El dijo:

"Cuando hay decadencia de la rectitud y el aumento de la maldad, oh
Bharta (Arjuna) ; entonces Yo Mismo Me manifiesto para la protección del
bien, para la destrucción de los malvados y para el establecimiento de la
rectitud. Yo vengo de época en época". (Gita, IV, 7, 8.)


BUDA

Buda nació de una familia real del reino Himalaya. Era todavía un niño cuando un
sabio anciano llamado Asita visitó al palacio. Asita fue un hombre piadoso y dio las
buenas nuevas al padre de Buda que su hijo llegaría a ser el Salvador del Hombre.

Buda fue entonces llamado Príncipe Guatama. Su padre proveyó a su amado hijo
con todos los goces de la vida. Quería hacer a su hijo un buen rey. Pero Guatama se
encontró que sólo los placeres mundanos no eran causa de la comodidad. Un día vio
a un anciano, luego a un hombre enfermo, y después a otro que había muerto.
Descubrió que todos los seres humanos estaban sujetos al sufrimiento y a la muerte.
Por lo tanto, se dio cuenta de que solamente la felicidad espiritual podía hacer a
todos los hombres realmente felices. Dejó Su hogar, Su esposa y Su hijo, para
buscar la verdad espiritual. Al principio se fue a selvas, distantes y se privó a Sí
Mismo de alimentos y comodidad. Esto no le ayudó. Pues, si el cuerpo se debilita, los
poderes mentales también se vuelven débiles. Fue bajo el Árbol Bodhi en la India
donde Buda recibió Su iluminación. Desde ese día, empezó Su gran Misión de salvar
a la humanidad del sufrimiento. Exhortó a los hombres a purificar sus almas y
mentes, evitar la avaricia y la deshonestidad y a darse cuenta de que este mundo es
de sufrimiento, un lugar donde deben prepararse para el goce y la felicidad eternas y
espirituales.

Su bendita vida sirvió de un ejemplo para nosotros. Cuando estuvo sentado debajo
del Árbol Bodhi absorto en la meditación, Mara, el malvado, trató de tentarle por
medio del ofrecimiento de las riquezas mundanas y los placeres de los sentidos. Pero
Buda, el Iluminado, venció las fuerzas del mal. Su poder fue el poder del espíritu.

Por medio de Sus maravillosas enseñanzas, Buda ayudó a millones de personas
de varias naciones a alcanzar la salvación espiritual.

En los días de Buda, la gente de Su país estaba peleando los unos contra los otros
en nombres de Dios. En realidad, habían inventado muchos dioses y diosas. Buda
sabía que el camino hacia Dios se encontraba solamente por medio de Sus
Manifestaciones. El fue la Manifestación de Dios, por lo tanto, no quería que la gente
peleara los unos contra los otros en el nombre de Dios a Quien no podían conocer
sino por medio de El. El fue un maestro sabio. Para evitar las peleas entre la gente,
El se mantenía, por lo general, en silencio referente a Dios, pero apeló a la gente a
que Le obedeciera a El, la Manifestación de la Verdad. De esta manera, tuvo éxito en
unir a millones de personas de distintas clases que estaban divididas entre sí, sea
en el nombre de Dios o en el nombre de la casta.

El dijo:

"Uno no llega a ser un Brahmin por nacimiento, uno no llega a ser un
despreciado por nacimiento, uno llega a ser un Brahmin por sus acciones,
uno se vuelve un despreciado por sus acciones".

Pero antes de Su fallecimiento, Buda hizo una gran promesa a Sus seguidores
quienes temían que Su Causa gradualmente desaparecería.

El dijo:

"Yo no soy el primer Buda que ha venido sobre la tierra ni seré el último.
En su debido tiempo, se levantará otro Buda en el mundo, un ser sagrado,
uno que será supremamente iluminado, dotado de la sabiduría en Su
conducta, benigno, conocedor del universo, un dirigente incomparable de
los hombres, un maestro de los ángeles y los mortales. El os revelará las
mismas verdades eternas que Yo os he enseñado. Os predicará esta religión,
gloriosa en su origen, gloriosa en su clímax, y gloriosa en su finalidad, en el
espíritu y en la letra. El proclamará una vida religiosa, completamente
perfecta y pura tal como la que Yo ahora proclamo. Sus discípulos sumarán
en muchos miles mientras los Míos suman en muchos centenares”.

Esta promesa dio la esperanza a los budistas de que ellos no serían abandonados
en esta tierra sino recibirían la luz de la guía de otro glorioso Buda. Buda está ahora
regocijándose en Su morada eterna porque El ve que Su gloriosa promesa se ha
cumplido en Bahá'u'lláh, la Gloria de Dios.


MOISÉS

En una tierra lejana había un grupo de esclavos que vivían una vida muy difícil.
Eran llamados los "Hijos de Israel" y trabajaban como esclavos bajo el poderoso
emperador de Egipto. Esta gente pertenecía a otro país, ahora llamado Israel, pero
habían sido llevados de sus hogares por la fuerza. Solamente una Manifestación de
Dios podía salvarles de su sufrimiento. Entonces Moisés fue destinado a levantarse
para la salvación de este pueblo. El estaba solo y el emperador de Egipto tenía todos
los medios para destruirle. Pero cuando una Manifestación viene, es dotada de un
poder tan grande, que ningún poder de la tierra puede vencerle. Moisés, sin ayuda
alguna, se levantó para dar las buenas nuevas del Reino de Dios a Su pueblo.

Cuando Moisés se declaró como la Manifestación de Dios, los Hijos de Israel
sabían que el período de su sufrimiento había terminado. Le siguieron. Regresaron a
Israel, la Tierra Santa, y empezaron una nueva vida. El Emperador de Egipto, con
todas sus fuerzas y todos sus poderes, no pudo detenerlos. Cuando el y su ejercito
trataron de hacerlo, se ahogaron en el Mar Rojo.

Las palabras de Dios transformaron las vidas de los Hijos de Israel. Aunque
habían sido meros esclavos, establecieron un reino rico. Llegaron a ser grandes
maestros de la humanidad. Muchos de los filósofos y maestros de otros países
recibieron sus conocimientos de los seguidores de Moisés. Pues, la Manifestación de
Dios, con Su venida, no solamente nos trae felicidad sino también nos da la fuente de
grandes conocimientos y sabiduría.

Moisés resumió Sus enseñanzas en Los Diez Mandamientos. Fueron leyes
hermosísimas. El nos exhorto a amar a Dios: amar a nuestro padre y a nuestra madre
y obedecerles. Nos dijo que no debemos robar; que no debemos herir a otras
personas; debemos ser puros y limpios; ser siempre veraces. Además de estas bellas
enseñanzas, Moisés hizo una promesa a Su gente que en la plenitud del tiempo, el
Señor de las Huestes vendrá a liberarles de todo sufrimiento. El prometió que cuando
viniera el Señor de las Huestes, los Hijos de Israel regresarán nuevamente a Tierra
Santa después de edades de separación, y se unirán otra vez en la tierra de sus
antepasados.

El Señor de las Huestes ha venido. Bahá'u'lláh ha proclamado que el Día de Dios,
prometido en los Libros Sagrados del pasado, ha venido. El dio las buenas nuevas a
los seguidores de Moisés que su encarecida Promesa ha sido cumplida. Los judíos
de todos los países, después de una larga separación, se han reunido en Tierra
Santa. Han establecido una patria propia que se llama Israel. De acuerdo con la
Promesa de Moisés, todo esto tenía que cumplirse cuando el Señor de las Huestes
se sentara sobre el Trono del juicio en esta tierra. Muchos judíos, cuando vieron
cómo los Hijos de Israel se habían reunido en Tierra Santa de acuerdo con la
Promesa en su Libro Sagrado, comprendieron que El Señor de las Huestes había
venido. De otra manera, hubiera sido imposible para ellos congregarse allí.

En la comunidad Mundial Bahá'í hay muchos judíos quienes han creído en
Bahá'u'lláh como su Glorioso Prometido.


JESUCRISTO

La historia de Jesucristo es una historia muy bella. Es una historia de amor de Dios
y el amor de la humanidad. Es la historia de una Manifestación de Dios.

Antes de que Cristo revelara Su misión a la humanidad, vivía un hombre santo
llamado Juan Bautista. Hemos visto en la historia de Buda como un hombre santo dio
las buenas nuevas de que el Salvador de la humanidad pronto aparecería. Esto es
exactamente lo que pasó antes de que Cristo revelara Su Misión. Juan el Bautista dio
las buenas nuevas a la gente de su época que el Mensajero de Dios vendría a
liberarles de sus penas. La gente de ese tiempo no les gustaba cambiar de ideas;
deseaban seguir imitando lo que sus antepasados hablan hecho durante siglos
anteriores. Los sacerdotes que guiaban a la gente no querían que viniera un
Mensajero de Dios porque temían que si El venía ellos podrían perder su posición.
Por lo tanto encarcelaron a Juan el Bautista y después de un tiempo le cortaron la
cabeza. Juan se sintió feliz de dar su vida en el sendero de Dios.

Jesucristo nació de la Virgen María en un hogar muy sencillo. José, quien fue
conocido como Su padre, era solamente un humilde carpintero. Cristo nació en Tierra
Santa. Era muy bueno y amable con la gente, aún cuando era un niño trabajando
como ayudante de Su padre. Cuando llegó a la juventud, El dijo: "El tiempo ya ha
llegado para que me ocupe de los asuntos de mi Padre Celestial".

Salió para meditar durante cuarenta días, luego regresó y reveló a la gente Su
verdadera misión. El dio las buenas nuevas del Reino de Dios. Una vez fue a un
lugar sagrado. Este era un centro de peregrinaje y reverencia para los judíos, pero lo
habían convertido en un centro comercial. Cristo fue donde ellos y derribó sus
almacenes y entonces los ahuyentó del lugar sagrado, diciéndoles: “Esta casa es la
casa de Dios, no debéis profanarla con intereses mundanos". Quería El
demostrar que la Religión de Dios no debe volverse en una fuente de ganancias
materiales.

En los días de Cristo habla muchas personas que estaban espiritualmente muertas
y corporalmente enfermas. El les curó y les dio vida con el poder de la Palabra de
Dios. Pronto llegó a ser muy popular. Los sacerdotes se pusieron celosos y no les
gustó que Sus seguidores fueran atraídos a este hombre sencillo quien estaba
enseñando una nueva manera de vivir a la gente. Cuando El les dijo que El era su
Rey espiritual, el Prometido de Sus libros sagrados, los sacerdotes se enfurecieron
porque estos creían que su rey debería ser un hombre de grandeza mundana,
mientras que Cristo fue un hombre sencillo. Ni siquiera tenía zapatos. No obstante,
El proclamó que El era el Rey de Israel. "Soy su verdadero Rey", les dijo, "Soy el
Maestro del Nuevo Reino. Estos reinos mundanos no son nada en comparación
con el eterno Reino de Dios". Pero los judíos no querían creerle. Se levantaron
contra El y Le crucificaron junto con dos ladrones. Aún en la Cruz Jesucristo pidió el
perdón de Sus enemigos.

Los judíos no comprendieron el verdadero significado de su propio Libro Sagrado;
ni sabían que al matar la Manifestación de Dios, no podían matar a Su voz porque
era la voz de Dios y sería oída en todos los países del mundo.

Cuando Cristo murió, figuraban entre Sus creyentes gente muy sencilla y ordinaria.
Habían recibido una nueva vida espiritual por medio del poder de la Palabra de Cristo
y resucitaron de sus tumbas de la ignorancia. Aunque estos primeros discípulos de
Cristo fueron humildes pescadores, empleados ordinarios, agricultores y labradores
de la tierra, fueron guiados por una Manifestación de Dios y recibieron nuevos
poderes por medio de El. Se esparcieron por todas partes de la tierra y difundieron el
buen Mensaje de su Maestro, Jesucristo. Muchos de ellos aún dieron sus vidas por
Su Causa. Bajo grandes dificultades y la amenaza de la espada, llevaron Su Mensaje
a distintos pueblos y proclamaron que el Reino de Dios había sido establecido sobre
la tierra por medio de Jesús. Aunque fueron simples pescadores y agricultores,
soportaron los ataques de las fuerzas de todo el mundo. Conquistaron nación tras
nación con la Palabra de Dios y llevaron una nueva vida espiritual a todos aquellos
con quien tuvieron contacto. Este fue el poder divino de Jesucristo, la Manifestación
de Dios.

Después de que El dejó este mundo, Cristo, igual a Krishna y Moisés, aseguró a la
gente del mundo que en la plenitud del tiempo El volvería en la gloria de Su Padre
Celestial. El dijo a la gente de Su época que El tenía muchas más cosas que decirles
pero que no podían comprenderlas. Prometió, sin embargo, que otro gran Mensajero
vendría más tarde para hablarles más acerca de Dios y de la religión.

Los Bahá’ís dan las buenas nuevas a sus hermanos cristianos, que Cristo ha
venido otra vez en la gloria del Padre. Esto es lo que Bahá'u'lláh dijo a los líderes del
Cristianismo: "Ciertamente el Padre ha venido y ha cumplido aquello que os fue
prometido en el Reino de Dios...


MAHOMA

Hay una tierra que se llama Arabia. En su mayor parte, es desierto, tiene muy poca
agua y un clima caliente y desagradable. En esta tierra difícil vivían tribus salvajes
que siempre hacían la guerra a las otras tribus. Eran tan salvajes que tenían la
costumbre de enterrar vivas a sus propias hijas sólo por ser niñas, y en esos días las
mujeres no eran más que esclavas.

Pero por muy crueles que eran estos pueblos, eran aún los hijos de Dios y tenían
que ser educados. Entonces nació entre ellos Mahoma, el Profeta de Dios.

Mahoma fue un hombre sencillo. Tenla a su cargo una caravana que llevaba carga
sobre camellos desde Arabia para vender en otras partes. La mayoría de las
Manifestaciones de Dios fueron personas sencillas. Aún aquellos que vinieron de
categorías más altas de vida, como Buda, dejaron sus posiciones reales para vivir
vidas sencillas. Dios quiere demostrar que Su riqueza e influencia son lo que obran
por medio de Sus Manifestaciones. Cuando uno está compenetrado con el Poder de
Dios, aún la persona más humilde se vuelve victoriosa sobre todos los poderes del
mundo.

Un día cuando Mahoma estaba orando en un monte, El recibió la inspiración de
Dios. El no había ido a ninguna escuela. No podía ni escribir Su propio nombre, pero
desde esa hora los versículos del Sagrado Corán fueron revelados por medio de El.
Desde entonces, Mahoma ya no era un conductor de una caravana. El fue el
Mensajero de Dios. Anduvo entre la gente con Su Mensaje. Al principio nadie Le
escuchó. Cuando El insistía en que ellos debían dejar de adorar a los ídolos que
habían construido, y debían creer en el Dios único y Verdadero, la gente de Arabia se
levantó en Su contra. Le llamaron loco, Le ridiculizaron diciendo que era un pobre
poeta, Pero Mahoma seguía enseñando y decía: "Oh pueblo, Soy el Mensajero de
Dios. He venido a salvarles y guiarles hacia el Sendero de la Verdad". Esto fue
demasiado para el orgulloso pueblo de Arabia. Al principio, toleraban a Mahoma,
luego Le persiguieron tanto a El como a Sus creyentes, pero después de 13 años de
sufrimiento, Mahoma todavía les exhortaba a volverse hacia el Dios único y
Compasivo y a seguir Sus Mandatos. ¿Por qué debían poner a un lado sus propios
dioses, pensaban ellos? Además, estaban demasiado ocupados con sus guerras
constantes. Ya no tenían más paciencia con Mahoma. Entonces decidieron matarle a
El y a Su puñado de seguidores. Pero la misión de Mahoma todavía no se había
cumplido. Todavía tenía otras leyes a dar a la gente de Su época. Salió de la Meca,
Su tierra natal, para otra ciudad, ahora llamada Medina.

Los enemigos de la Causa de Dios organizaron grandes ejércitos a fin de matar a
Mahoma y a Su banda de seguidores. Mahoma tuvo que proteger la Causa de Dios y
a aquellos que llegaron a creer en Dios, por lo tanto permitió a Sus creyentes luchar
contra los salvajes que querían destruirles. Así, en los días de Mahoma, lo mismo que
en el tiempo de Krlshna, los ejércitos de Luz y de la oscuridad soltaron sus fuerzas
los unos contra los otros.

Mahoma fue un pastor Divino. Tuvo que proteger Sus ovejas inocentes de los
ataques de los lobos salvajes. Al principio, Mahoma y Sus seguidores soportaron
muchas dificultades. Muchos de ellos fueron muertos mientras se defendían de los
ataques feroces de sus enemigos. Pero durante todo este tiempo, Mahoma les
aseguró que la Causa de Dios siempre ha sido victoriosa y siempre lo será. Cuando
los musulmanes - Sus seguidores - fueron rodeados por poderosos enemigos,
Mahoma pronosticó que grandes imperios pronto se desmoronarían ante los ojos de
Sus creyentes, porque ellos estaban vivos con el Espíritu de Dios mientras otros
estaban espiritualmente muertos.

Este se cumplió, como todos sabemos. Los grandes imperios Persa y Romano
fueron vencidos por un puñado de Arabes cuyas vidas fueron transformadas al creer
en Mahoma, el Profeta de Dios, y aceptar Su Mensaje Divino. El Mensaje de Dios
transformó la vida de millones de gente, porque las enseñanzas del Islam se
esparcieron desde la India hasta España. Durante el período de la civilización dorada
del Islam muchas naciones fueron unidas en una gran hermandad. Ofrecían
sus oraciones diarias al Dios Único, el Compasivo, el Misericordioso. Recitaban el
Sagrado Corán que prescribe una vida de virtud y sumisión a la Voluntad del
Todopoderoso. Aún hoy día, millones de personas en todas partes del mundo rezan
la misma oración y leen el mismo Libro Sagrado. Mahoma, así como todas las
Manifestaciones del pasado, aseguró a Sus seguidores que un gran Mensajero
vendría después de El. El dijo que la Religión de Dios que había descendido del cielo
por medio de El, regresaría a Dios después de mil años. Con esto, quería decir que la
gente olvidaría Sus enseñanzas en el transcurso de mil años. Pero después de eso,
El dijo, cuando ya no habría rasgo alguno de la Religión de Dios sobre la tierra, el
sonido de una poderosa Trompeta se oiría - no solamente una vez sino dos veces- y
la gente del mundo contemplaría el Rostro de Dios Mismo.

El sonido de la Trompeta quiere decir el Llamado de Dios. El Llamado de Dios ya
se ha levantado dos veces en esta época de acuerdo con el pronóstico de Mahoma.
El Báb apareció exactamente mil años después de la Revelación del Islam. Casi
inmediatamente después de El, Bahá'u'lláh declaró Su Misión. ¿No fue el Báb Quien
llamó a los hombres a que volviesen hacia Dios y les hizo recordar la gran Promesa
de Dios? ¿Y no fue Bahá'u'lláh Quien hizo el llamado la segunda vez inmediatamente
después del Báb, pidiendo a los hijos de Dios contemplar Su Rostro?



EL BÁB

"El Báb" quiere decir "La Puerta". El Báb fue la puerta que conduce a un nuevo
Reino - el Reino de Dios sobre la tierra.

El Báb era muy joven cuando habló a la gente sobre el Mensaje que Dios Le había
dado. Solamente tenía veinticinco años. La bella ciudad en el sur de Irán, llamada
Shiráz, fue la ciudad natal del Báb. La gente de Irán era musulmán, por lo tanto fue
dado un nombre muy usado en ese país. Se llamó 'Alí Muhammad, y fue
descendiente del Mismo Profeta Mahoma. El padre del Báb murió poco después de
Su nacimiento, por lo tanto fue puesto bajo el cuidado de Su tío materno. Cuando era
niño fue enviado a un maestro quien enseñaba el Corán y asignaturas elementales.
Desde una temprana edad, el Báb fue distinto a los otros niños. Siempre hacía
preguntas muy difíciles y luego El Mismo daba las contestaciones de tal manera que
asombraba a Sus mayores. A menudo cuando los otros niños estaban jugando, El
estaba absorto en Sus oraciones bajo la sombra de un árbol o en algún otro sitio
sereno.

Más tarde cuando el Báb reveló Su identidad como una Manifestación de Dios,
tanto Su tío como Su maestro creyeron en El porque Le habían conocido desde Su
niñez, y vieron la diferencia entre El y los otros niños. Su tío aún murió como mártir
por la Causa de Dios revelada por medio de su Sobrino, el Báb.

Antes de que el Báb declarara Su Misión como Mensajero de Dios, habla dos
famosos maestros quienes decían que, de acuerdo con el Corán y las tradiciones
sagradas, el Prometido del Islam pronto aparecería. Estos dos maestros se llamaron
Shaykh Ahmad y su principal discípulo, Siyyid Kazim. Como ellos fueron hombres
santos y muy eruditos, muchas personas creyeron lo que ellos decían y se
prepararon para recibir el Prometido.

Cuando Siyyid Kazim murió, sus seguidores se esparcieron en distintas
direcciones a fin de encontrar al Prometido. Algunos de ellos, bajo la dirección de un
joven piadoso y erudito, llamado Mullá Husayn, pasaron 40 días en oración y ayuno,
y luego fueron hacia Shiráz.

Sus oraciones fueron contestadas. Cerca de la entrada de Shiráz, Mullá Husayn se
encontró con un radiante joven que había salido para recibirles. Este joven era el
Báb Mismo.

El invitó a Mullá Husayn a Su casa y allí, el 23 de mayo de 1844, el Báb se declaró
como el Prometido.

El corazón de Mullá Husayn había sido atraído hacia el Báb en el momento en que
sus ojos descansaron sobre El afuera de la entrada de Shiráz, pero ya que su
Anfitrión había hecho Su gran anuncio, el pidió algunas pruebas por las cuales él
podía conocerle como el Prometido. El Báb dijo que ninguna prueba era más grande
que los versículos divinos revelados por una Manifestación de Dios. Luego, cogiendo
Su pluma y papel, El escribió Su primera obra sagrada. Aunque El no había asistido a
escuela alguna salvo durante un breve período en Su niñez, el Báb, como todas las
otras Manifestaciones, fue dotado de profundo conocimiento que fue un don de Dios.
El escribía velozmente y durante el proceso de escribir, El cantaba los versículos en
una suave voz celestial. Mullá Husayn no necesitó más pruebas. Con lágrimas en
sus ojos, él se postró ante la Manifestación de Dios.

Mullá Husayn fue el primer discípulo del Báb. El Báb le dio el título de Bábu'I-Báb
que quiere decir la puerta de la Puerta. Esa noche fue el principio de una nueva era.
El calendario Bahá'í empieza desde ese año.

Poco tiempo después, muchas personas llegaron a creer en el Báb. Algunos se
encontraron con El, algunos leyeron Sus sagradas escrituras y otros Le reconocieron
por medio de sueños y visiones.

La Manifestación de Dios es como el sol. Cuando el sol se levanta, todo el mundo
lo ve, menos aquellos que están durmiendo profundamente. Aún los dormidos, tarde
o temprano, deben reconocer que el sol está brillando.
.
El mensaje del Báb fue dado primero a la gente de Irán. Pero los musulmanes de
otros países no sabían todavía que su Prometido había venido. Por eso, cuando
miles de musulmanes de todos los países se reunieron en Meca en peregrinaje, el
Báb hizo un viaje a este lugar más sagrado del Islam para decirles que el objeto de
su adoración había llegado y que El era su Prometido. Nadie le escuchó; pero el Báb
había completado Su anuncio.

Cuando el Báb regresó a Su tierra nativa, se encontró con un grupo de soldados
que habían venido para arrestarle porque los mullás fanáticos no querían que se
esparciera una nueva Fe. Estos mullás hicieron todo esfuerzo para extinguir la Luz de
Dios que estaba encendida en el corazón del Bendito Báb. Desde ese día, el Báb
sufrió muchas penalidades. Su vida corta pero brillante la pasó, en su mayor parte en
la prisión, después de que El hizo Su Declaración. En dos ocasiones fue enviado a
cárceles construidas en montañas muy frías e inhóspitas. Pero ni las cadenas ni las
cárceles podían obstaculizar la difusión del Llamado de Dios. Cuando el Báb estuvo
en la prisión, Sus fieles seguidores esparcieron Su Mensaje a través del país, y
durante ese breve lapso de tiempo, miles de personas dieron sus vidas por Su
Causa.

El Báb era todavía joven, tenía unos treinta y un años, cuando Sus perseguidores
decidieron matarle. El Báb sabía que iba a ser martirizado en el sendero de Dios. El
Báb estuvo feliz de dar Su vida para que la gente del mundo pudiera llegar a
comprender el propósito de sus vidas y volverse hacia Dios y Su reino eterno. El día
de Su martirio fue el 9 de julio de 1850. En la mañana el oficial encargado con la
ejecución del Báb fue a la celda del Báb en la prisión. El Báb estaba hablando con
uno de Sus creyentes quien escribía Sus últimas instrucciones. El oficial Le dijo que
la hora había llegado para Su ejecución y que los soldados estaban listos en la plaza
de la ciudad para llevar a cabo las órdenes. El Báb Ie dijo que El tenía que terminar
Su conversación con Su discípulo, pero el oficial se rió y dijo que un prisionero no
podía hacer lo que quisiera. Al llevar al Báb afuera, El dijo que ningún poder sobre la
tierra podía hacerle daño hasta que El no hubiera completado Su misión en este
mundo y no había terminado lo que El tenía que decir. El oficial no Le hizo caso y
llevó al Báb a la plaza pública. En este momento, uno de los discípulos del Báb, un
joven con el nombre de Muhammad 'Alí Zunúzí, se tiró a los pies de Su amado
Maestro rogándole que le permitiera morir con El. El oficial trató de alejarlo pero
Muhammad 'Alí Zunúzí lloró tanto y suplicó con tanto ardor que el oficial se vio
obligado llevarle a él también.

En la plaza donde los soldados estaban esperando, se congregó una gran
multitud. Todos miraban mientras el Báb y Su joven discípulo eran colgados de tal
manera que la cabeza del discípulo descansaba sobre el pecho de su Bienamado.
Luego llegó el gran momento. Sonaron los tambores, tocaron las trompetas. Y al
desvanecerse el sonido de las trompetas, se dio la terrible orden: "Fuego".
Centenares de soldados quienes habían apuntado, dispararon sus fusiles. Se
esparció una gran humareda por todo el lugar. El olor de la pólvora llenó el aire.
Después de un rato, cuando el humo se desvaneció, todos quedaron sorprendidos.
No había rastro alguno del Báb, y Su fiel discípulo se encontraba parado, ileso.
Nadie sabía que pensar. Muchas personas decían que un milagro había tenido lugar
y que el Báb había ascendido al Cielo.El escuadron y su comandante - nunca habían
visto suceder una cosa tan extraordinaria. Se enviaron oficiales en todas direcciones
en busca del Báb. El mismo oficial que había traído al Báb de Su celda, ahora Lo
encontró sentado serenamente en el mismo sitio, terminando Su conversación que
había sido tan bruscamente interrumpida. El Báb miró al oficial y sonrió diciendo que
Su Misión en la tierra ahora sí había terminado, y que El estaba listo para sacrificar
Su vida para probar la verdad de Su Misión.

El Báb otra vez fue llevado a la plaza, pero el comandante del pelotón rehusó
tomar parte alguna en Su ejecución. Sacó a sus soldados de la plaza y juró que nada
podría inducirle a tomar la vida de un joven tan inocente y santo. Se encontró otra
compañía de soldados para llevar a cabo la ejecución, y esta vez los cuerpos del Báb
y Su fiel discípulo fueron acribillados con centenares de balas. Su hermoso rostro, el
cual no fue tocado por bala alguna, todavía llevaba una sonrisa que demostraba la
paz y la felicidad de Uno que había dado Su vida para proclamar el comienzo de una
nueva era para la humanidad.

El Báb fue una gran Manifestación de Dios. En todas Sus Escritos El decía que el
propósito principal de Su venida era el de dar las buenas nuevas de que pronto
aparecería el Prometido de todas las edades. El advirtió a Sus seguidores que
estuvieran alertas para que no dejaran de reconocer a Dijo que debían poner todo a
un lado para seguirle tan pronto que "Aquel Quien Dios manifestará". hubieran
oído Su Mensaje. El Báb escribió muchas oraciones suplicando a Dios que aceptara
Su propia vida como un sacrificio para el Bienamado de Su corazón, "Aquel Quien
Dios manifestará". El aún se refirió en Sus Escritos al Orden de Bahá'u'lláh, y dijo:
"Bienaventurado aquel que sigue a Bahá'u'lláh"
.
Las oraciones del Báb fueron contestadas y Su promesa cumplida. Diecinueve
años después de la declaración de Su Misión, Bahá'u'lláh abiertamente declaró que
El era el Prometido cuya venida había sido profetizada por todas las Manifestaciones
de Dios de las edades anteriores.


BAHÁ’U’LLÁH

El 21 de abril de 1863, Bahá'u'lláh proclamó al mundo que "la Revelación que
desde tiempo inmemorial ha sido aclamada como el Propósito y Promesa de
todos los Profetas de Dios y el más caro deseo de Sus Mensajeros, ha sido
ahora manifestada a los hombres". Cuando Bahá'u'lláh hizo este maravilloso
anuncio, era un prisionero en manos de dos potentes monarcas, y Le estabas
exilando a ‘Akká, "la más desolada de las tierras".

Unos cuarenta y seis años antes de este anuncio, Bahá'u'lláh había nacido en el
hogar de un distinguido Ministro de la corte real de Irán. Aunque desde los días de
Su niñez todo el mundo podía notar que Bahá'u'lláh era diferente de otros niños,
nadie realmente sabía que este maravillosa Niño pronto iba a cambiar el destino
entero de la humanidad. Cuando El tenía catorce años, Bahá'u'lláh ya era famoso en
la corte por Su erudición y sabiduría. Tenía veintidós años cuando Su padre murió.
El gobierno quiso que El tomara el puesto que Su padre había ocupado. Pensaban
que este joven talentoso haría un buen ministro, pero Bahá'u'lláh no tenía intención
de desperdiciar Su tiempo en el manejo de asuntos mundanos. Siendo un hombre de
Dios no tenía interés en la vida real que Le fue ofrecida. Rechazó la vida de la corte
y de sus ministros para seguir el sendero destinado para El por el Todopoderoso.

Cuando el Báb declaró Su Misión, Bahá'u'lláh tenía 27 años. El inmediatamente
aceptó al Báb como la Manifestación de Dios y pronto llegó a ser uno de Sus más
poderosos y afamados seguidores.

En el período cuando el gobierno y los fanáticos mullás perseguían a los
seguidores del Báb, Bahá'u'lláh no se liberó del sufrimiento de ninguna manera.
Estuvo encarcelado dos veces, y una vez fue azotado tan severamente con látigos y
bastones que las plantas de Sus pies sangraban. Nueve años después de la
declaración del Báb, Bahá'u'lláh fue encarcelado en una oscura mazmorra. Este era
un terrible cuarto subterráneo que no tenía ventanas ni otra apertura salvo la puerta
por la cual se entraba. En esta mazmorra, Bahá'u'lláh estuvo encarcelado con unos
150 asesinos, ladrones y otros criminales parecidos. Las cadenas que fueron
colocadas por Su cuello eran tan pesados que El no podía levantar Su cabeza.
Bahá'u'lláh pasó cuatro meses terribles aquí, y sin embargo, fue en esta misma
mazmorra que la Gloria de Dios llenó Su alma. El escribe que una noche en un
sueño, El oyó las siguientes palabras vibrando desde todos los lados: "En verdad,
Te haremos victorioso por Ti Mismo y por Tu Pluma".

Bahá'u'lláh soportó todas estas penalidades por nosotros y por las generaciones
que han de venir. El llevó las cadenas alrededor de Su bendito cuello a fin de
librarnos de las cadenas y grillos del prejuicio, fanatismo, y enemistad.

Al final, Bahá'u'lláh y Su familia fueron privados de todas sus riquezas ancestrales
y ordenados a dejar el país. Fueron exilados a Bagdad en el agudo frío del invierno.
El camino corría por los sectores montañosos del Irán donde una nieve gruesa y hielo
cubrían la tierra. Bahá'u'lláh, Su esposa y niños tiernos tuvieron que caminar
centenares de kilómetros hasta llegar a su destino, y como no tenían ropa adecuada
el viaje resultó mucho más difícil de soportar. Al fin llegaron a Bagdad pero los
sufrimientos de Bahá'u'lláh no se habían terminado en esa ciudad. Sin embargo, si
Bahá'u'lláh hubiera temido a las penalidades y aflicciones, El habría podido gozar de
la vida lujosa en la corte del rey de Irán, El estuvo listo para soportar cualquier
cantidad de sufrimientos en el sendero de Dios.

La fama de Bahá'u'lláh muy pronto se extendió a través de Bagdad y otras
ciudades de Irán. Mucha gente golpeó las puertas de este prisionero exilado para
recibir Sus bendiciones. Los seguidores del Báb se reunieron alrededor de El, desde
Irán a Iraq, buscando guía e inspiración. Muchos se pusieron celosos de Su fama,
entre ellos se hallaba Su propio hermano Yahya, que estaba bajo el amoroso cuidado
de Bahá'u'lláh. Yahya pensó, que ya que él era respetado por los seguidores del Báb,
podría ser aceptado como su líder si es que denunciaba a Bahá'u'lláh. No se daba
cuenta que poniéndose en contra de una de las Manifestaciones de Dios, estaba
preparando su propia caída, porque cuando una Manifestación de Dios aparece,
solamente aquellos que La aceptan pueden alcanzar la verdadera grandeza. Por lo
tanto, ni sus parientes más cercanos pueden exceptuarse, porque las
Manifestaciones están separadas completamente de los demás seres humanos y
ocupan un lugar inalcanzable. Todas las Manifestaciones de Dios del pasado han
tenido hermanos o parientes pero sus nombres, con el tiempo, han sido relegados al
olvido.

Yahya conspiró y causó la desunión de los seguidores del Báb, e hizo entristecer a
Bahá'u'lláh. Una noche sin decirlo a nadie, Bahá'u'lláh dejo Su casa y se fue a las
montañas del Curdistán. Se recluyó allí por dos años en retiro solitario, orando y
meditando. Permaneció en una cueva pequeñísima, alimentado de comida muy
simple. Nadie sabía Su identidad o de donde provenía. De pronto, como la luna en
una noche oscura, Su luz se difundió en todo el Curdistán y todo el mundo se
enteró del "sin nombre". Todo este tiempo Su familia y amigos estaban con el
corazón destrozado por Su partida, y no sabían donde se encontraba. Ellos, también
alcanzaron a oír del "sin nombre", El Gran Santo conocido por Su saber inherente,
conferido a El por Dios. El hijo de Bahá'u'lláh, 'Abdu'I-Bahá, inmediatamente presintió
que este era su Padre amadísimo. Envió cartas y un mensajero especial pidiéndole
que regresara, no solamente por Su propia familia, sino por todos los seguidores del
Báb que estaban sufriendo Su ausencia.

Por lo tanto, después de pasar dos años en oración y meditación, Bahá'u'lláh
regresé a Bagdad y con El retornó la alegría a todos los seguidores del Báb. Los
únicos que sintieron desagrado por el regreso de Bahá'u'lláh fueron los mullás
fanáticos junto al celoso y pérfido Yahya.

Los Mullás no querían que Bahá'u'lláh permaneciera en Bagdad, porque estaba
cerca de muchos lugares sagrados, que pertenecían a los musulmanes, y los
peregrinos que venían a visitar estos lugares sagrados, eran a menudo atraídos por
la atrayente personalidad de Bahá'u'lláh. Estos mullás se quejaban continuamente,
hasta que lograron que el Gobierno de Irán se uniera a las autoridades del Imperio
Turco y desterraran a Bahá'u'lláh. Fue desterrado a un lugar distante, Estambul,
donde volvió a ocurrir lo mismo, ya que Estambul era la cuna de los Califas
musulmanes. La gran sabiduría y encanto personal de Bahá'u'lláh, atraía a mucha
gente. "No debe permanecer en Estambul ni un momento más", dijeron os fanáticos
mullás, así es que por segunda vez fue exilado a un pueblo pequeño llamado
Adrianópolis. Desde allí, una vez más, exilado a ‘Akká, en la Tierra Santa, que era
en ese tiempo una colonia penal, reservada para los criminales, ladrones, y
asaltantes castigados a prisión perpetua. Era una prisión espantosa y en los primeros
días se le negó a Bahá'u'lláh hasta lo más esencial como es el agua, sin dejarle ver
ni a la familia ni a los amigos. Los sufrimientos de Bahá'u'lláh en ‘Akká son en
demasía para poder describirlos. Al principio estaba aprisionado en una celda
solitaria en la cual ni siquiera Sus hijos podían visitarlo. Estaba rodeado de enemigos
por todos lados noche y día y no tenía la más mínima comodidad. Sin embargo, fue
desde ‘Akká que envió Sus famosas cartas a los más poderosos reyes de Su tiempo,
pidiéndoles que escucharan el Mensaje de Dios y obedecieran los Mandatos del Rey
de los Reyes. Nadie sino una Manifestación de Dios se hubiese atrevido a dirigirse a
los que le apresaron, como un rey que se dirige a sus vasallos.

Bahá'u'lláh izó el Estandarte de la paz universal y de la hermandad desde Su
prisión y a pesar de que todo el mundo se hallaba en Su contra, logró la victoria
sobre todos, como Dios lo había prometido en Su sueño. El mensaje de Bahá'u'lláh
influyó en los corazones de miles de gente, y muchos de ellos dieron sus vidas por
Su causa. A través del poder de la Palabra de Dios y de. los sacrificas de Sus
seguidores, ahora centenares de miles de personas, que una vez estuvieron divididas
bajo diferentes nombres, se han hecho miembros de una sola familia.

A pesar de que Bahá’u’lláh fue enviado a ‘Akká como un prisionero con condena
perpetua, El decidió dejar el fuerte nueve años después de haber sido enviado allí.
Se habla hecho de muchos amigos incluyendo al endurecido carcelero, de tal manera
que nadie se opuso a que El dejara la prisión. Bahá'u'lláh permaneció el resto de Sus
días en un lugar fuera de ‘Akká donde abandonó el mundo dirigiéndose a Su Reino
celestial, el 29 de Mayo de 1892.

El mensaje que Bahá'u'lláh esparció por las diferentes partes del mundo desde la
Tierra Santa como había sido predicho en los Libros sagrados del pasado. En las
Escrituras budistas, la Tierra Santa es referida como El Paraíso del Oeste, la Sede
del Prometido Amitabha. Para los judíos es la Tierra Prometida, de donde la Ley de
Dios irá otra vez a todo el mundo. Los cristianos y musulmanes también tienen
maravillosas profecías acerca de esta Tierra Sagrada, la que ha sido su Tierra Santa
por muchos siglos. Desde el tiempo en que Bahá'u'lláh fue exilado a ‘Akká, la Tierra
Santa de las religiones del pasado se ha convertido en el Centro Mundial de la Fe
Bahá'í.

Bahá'u'lláh es la Gran Manifestación de Dios, Cuyo advenimiento ha sido predicho
por todas las Manifestaciones del pasado. Las religiones divinas de todas las épocas
van en la misma dirección y tienen la misma meta: La Fe Bahá'í. Son como muchos
ríos que desembocan en el océano. Cada río riega miles de hectáreas de tierra, pero
ningún río es solitario como el vasto y poderoso mar, porque el océano es el lugar de
reunión de todos esos ríos. En la comunidad Bahá'í, seguidores de todas las
religiones se han unificado. A pesar de que ellos provienen de. los cuatro rincones
del mundo, han enlazado las manos en una gran Hermandad, una Fe común.

¡Las aguas de los diferentes Ríos se funden de verdad cuando desembocan en el
Poderoso Océano!







CAPÍTULO III

EL CONVENIO


'ABDU’L-BAHÁ

Bahá'u'lláh era un arquitecto divino. El proyectó el plano magnífico de la
humanidad unida. Asentó las bases firmes de su edificación sagrada y seleccionó los
materiales necesarios para su edificio.

¿Pero quién iba a erigir este maravilloso edificio después de que El nos dejara?
Es verdad que Su plan era un plan perfecto, pero aún un plan perfecto debe ser
dejado a manos de una persona capaz y debidamente calificada o de lo contrario la
construcción podía derrumbarse. No importa cuán perfecto es el plano y firmes los
cimientos, si es que no son supervisados por un hombre competente, la construcción
puede levantarse contrariamente a las especificaciones del arquitecto.

Cuando Bahá'u'lláh abandonó este mundo, dejó la ejecución de Su obra divina en
las manos de Su hijo. Designó a 'Abdu'I-Bahá como el Centro de Su Convenio y pidió
a Sus seguidores que se cobijaran bajo su guía.

'Abdu'I-Bahá significa el siervo de Bahá. 'Abdu'I-Bahá era el hijo primogénito de
Bahá'u'lláh y nació el 23 de Mayo de 1844, la misma noche que el Báb anunció Su
Misión. Un hijo bendito nació en un hogar bendito a una hora bendita.

'Abdu'I-Bahá tenía solamente ocho años cuando Bahá'u'lláh fue encerrado en esa
terrible mazmorra. Desde muy temprana edad estaba deseoso de compartir los
sufrimientos de su padre amadísimo. El acompañó a Bahá'u'lláh en la difícil jornada
de Teherán a Bagdad, y pasó cuarenta años de su vida en la prisión o el exilio.

Cuando 'Abdu'I-Bahá fue finalmente puesto en libertad, era un hombre viejo. Pero
el amor de Dios lo habla conservado feliz en las horas más amargas de su vida. Su
felicidad espiritual era tan profunda que ni siquiera las prisiones más tenebrosas se la
podían quitar. 'Abdu'l-Bahá quería que nosotros gozáramos de esta clase de
felicidad; El dice:

"La felicidad consiste en dos clases: física y espiritual. La felicidad física
es limitada; su clímax es a lo máximo de un día, un mes, un año. No vale la
pena. La felicidad espiritual aparece en el alma, con el amor de Dios y hace
desear y obtener las virtudes y perfecciones de la humanidad. Por lo tanto,
esforzaos todo lo que podáis para que así, la lámpara de vuestro corazón sea
iluminada con la luz del amor".

Bahá'u'lláh anunció la Palabra de Dios a 'Abdu'I-Bahá en Bagdad.

A pesar de que era sólo un niño, 'Abdu'I-Bahá reconoció el Rango de su Padre.
Arrojóse a Sus pies y Le rogó que lo aceptase como un sacrificio a Su Causa divina.
Desde aquel día, 'Abdu'I-Bahá brindó su vida al servicio de Bahá'u'lláh y sacrificó
cualquier comodidad. 'Abdu'I-Bahá ganó el respeto y el amor de los seguidores de
Bahá'u'lláh desde muy temprana edad, y más tarde fue conocido como el Maestro.
Cuando Bahá'u'lláh murió, y fue abierto Su testamento, el cual es llamado el Libro del
Convenio, los Bahá’ís se alegraron al saber que Bahá'u'lláh habla nombrado a
'Abdu'I-Bahá como el Centro de Su Convenio y que lo había autorizado como
intérprete de Sus enseñanzas.

El nombramiento de Centro del Convenio es una característica única en la Fe
Bahá'í. Todas las religiones del pasado se han dividido después de la muerte de su
Fundador, ya que los seguidores no sabían a que atenerse o a quien dirigirse
después de que las Manifestaciones de Dios les dejaron. Empezaban entonces a
interpretar las enseñanzas de Dios como ellos las entendían y como no las
interpretaban de la misma manera, estas enseñanzas eran explicadas en diferentes
formas. Esto, por supuesto, fue la causa de desunión entre los seguidores de las
religiones antiguas. En la Fe Bahá'í, sin embargo, el caso ha sido diferente.
Bahá'u'lláh, que había venido a disolver toda clase de desunión, no permitió que la
Fe Bahá'í se desuniera. Escribió un documento en el que designó a 'Abdu'I-Bahá
como aquel a quien todos los Bahá’ís deberían volverse, pidiéndole guía en cualquier
asunto que se relacionara con Sus enseñanzas. Este documento, el Libro del
Convenio, salvó a los Bahá’ís de la división. El Libro del Convenio, preservó la unión
entre los seguidores de Bahá'u'lláh, pero fue la causa de los celos del hermano de
'Abdu'I-Bahá, Muhammad 'Alí. Como Yahya en el tiempo de Bahá'u'lláh, Muhammad
'Alí trató de traer la desunión entre los Bahá’ís. El pensó que, siendo también hijo de
Bahá'u' lláh, él podría reclamar el liderato; pero sus esfuerzos fueron vanos, porque
la relación física con la Manifestación de Dios no tenía valor alguno, ya que no
obedeció a lo que Bahá'u'lláh había ordenado. Muhammad 'Alí era como una rama
que había crecido de un árbol poderoso pero que no podía dar fruto, porque sé había
secado y por lo tanto era inservible. Y, como una rama marchita fue cortado y
desechado.

Cuando Muhammad 'Alí falló en su intento de traer la desunión entre los Bahá’ís,
se unió a los enemigos de la Causa y trató de hacer daño a 'Abdu'I-Bahá. Envenenó
las mentes de los oficiales del gobierno en contra del Maestro diciendo que él estaba
reuniendo gente a su alrededor para provocar un levantamiento contra el gobierno.
Cuando 'Abdu'I-Bahá estaba construyendo el Santuario del Báb en el Monte Carmelo,
Muhammad 'Alí informó a los oficiales del gobierno que él estaba construyendo un
fuerte, y esto causó que el gobierno Turco mandase a la Tierra Santa una comisión
especial para que investigara este asunto. Muhammad 'Alí tuvo éxito en sobornar al
general corrompido que vino como la cabeza de esta comisión, e informes falsos
fueron enviados sobre 'Abdu'I-Bahá a Turquía.

'Abdu'I-Bahá mientras tanto, estaba dando cada minuto de su vida al servicio de la
Causa. Las tablas bellísimas que brotaron de su pluma, trajeron inspiración a miles
de Bahá’ís en el mundo. A través de sus cartas preciosas, guió y fortaleció sus pasos
por el sendero del servicio de Su Fe. Cuando no escribía, el Maestro se ocupaba en
satisfacer las necesidades del pobre y de visitar a los enfermos. De su escasa bolsa
libremente daba a los demás, y nunca nadie golpeó sus puertas y se retiró
desilusionado.

'Abdu'I-Bahá no prestó atención a la comisión de oficiales que venían a investigar
los falsos cargos que habían sido traídos en su contra. Muhammad 'Alí le demostraba
un gran respeto y le bañaba con regalos y presentes. Antes de que ellos se fueran, el
general a cargo de la comisión, juró que volvería y que colgaría a 'Abdu'I-Bahá a las
puertas de la ciudad, lo que causó gran regocijo entre los enemigos del Maestro,
mientras que aquellos que le amaban se hallaban presos del terror y ansiedad.
Muchos de sus amigos le rogaban que escapara de la Tierra Santa antes de que
fuese demasiado tarde, pero el Maestro que tenía su confianza puesta siempre en
Dios, no se preocupaba en lo mínimo.

El dijo:

"Para mí la prisión es la libertad, para mí el encarcelamiento es una corte
abierta, para mí la humildad es idéntica con la gloria, la adversidad es un
regalo y la muerte es la vida".

El general que quería colgar a 'Abdu'I-Bahá fue muerto en una guerra, un poco
después de dejar la Tierra Santa. El Imperio Turco fue dividido y un nuevo régimen
se apoderó del gobierno. Muhammad 'Alí y los pocos que habían roto el Convenio de
Bahá'u'lláh se vieron frustrados en sus esfuerzos para hacer daño a 'Abdu'I-Bahá o
en el causar la desunión entre los Bahá’ís. Cayeron en desgracia y sus artificios
vergonzosos llegaron al conocimiento de todos.

Con el cambio de Gobierno, 'Abdu'I-Bahá se vio libre después de una vida entera
de aprisionamiento. Al fin el Maestro, que había servido a Bahá'u'lláh fielmente bajo
tan duras circunstancias, se vio libre y en capacidad de poder llevar el mensaje de su
Padre a la gente de otros países. Los Bahá’ís del Occidente le pidieron que viajara
por Europa y América, y a pesar que llevaba muchos años encima y era muy débil
debido a sus años de encarcelamiento, 'Abdu’I-Bahá aceptó su invitación
.
Durante su viaje en el Occidente, 'Abdu’l-Bahá habló a miles de personas sobre la
Fe Bahá'í, a veces daba varias conferencias en un solo día. Los que eran Bahá'ís y
los que no eran, venían de largas distancias para visitarlo y escuchar su palabra llena
de inspiración. Por doquiera que iba 'Abdu’l-Bahá, pasaba desde el crepúsculo hasta
el anochecer enseñando la Causa. No pensaba en sí mismo, ni cuando estaba
enfermo con fiebre y sus amigos le rogaban que descansara.

En América, 'Abdu’l-Bahá asentó la piedra angular de la primera Casa Bahá'í de
Adoración en el Occidente, la cual es ahora un magnífico edificio dedicado a la gloria
de la Causa de Dios.

Los viajes de 'Abdu'I-Bahá por América y Europa produjeron magníficos
resultados. La Fe Bahá'í fue establecida en muchos piases, y antes de que 'Abdu’l-
Bahá muriera, animó a los creyentes que llevaran el Mensaje a otros países.

El Maestro abandonó esta vida en la Tierra Santa el 28 de Noviembre de 1921.
Sus restos se hallan en un cuarto adyacente al Santuario del Báb, en el mismo
edificio que él construyera en vida.

'Abdu'I-Bahá fue el Exponente de la Fe de Dios, el Intérprete de los escritos de
Bahá'u'lláh, y el perfecto Ejemplar de Sus enseñanzas. Bahá'u'lláh lo ha llamado "El
Misterio de Dios".


SHOGHI EFFENDI - GUARDIÁN DE LA FE

'Abdu'I-Bahá fue como un padre amoroso para los bahá’ís. Cuando murió, los
bahá’ís del mundo entero se entristecieron de verdad. Su ministerio duró cerca de
treinta años durante los cuales, los Bahá’ís progresaron bajo su gula infalible, y
hablan profundizado sus conocimientos en las enseñanzas de Bahá'u'lláh. Cuando
'Abdu'I-Bahá abandonó este mundo, los bahá’ís se sintieron huérfanos que habían
perdido su sabio y amoroso padre. Los enemigos de la Causa por otro lado, y
aquellos que hablan quebrantado el Convenio de Bahá'u'lláh, creyeron que era
tiempo de adelantarse y llevar a cabo sus planes siniestros. Pensaron que a causa
de la muerte de 'Abdu'I-Bahá no había nadie que protegiera la unidad de los bahá’ís,
por lo tanto sería relativamente fácil para ellos el atacar la Causa. No comprendían
que Dios no permitiría ninguna brecha en la unidad de Su Causa para esta época.

'Abdu'I-Bahá había ya contribuido a la unidad de sus seguidores. El también había
hecho un firme Convenio con los Bahá’ís de todo el mundo. Dejó como constancia
una maravillosa Tablilla - la Voluntad y Testamento - en la cual había señalado a su
nieto Shoghi Effendi, como el Guardián de la Fe de Dios.

Con la muerte de 'Abdu'I-Bahá los bahá’ís perdieron un padre amoroso, pero
encontraron en Shoghi Effendi "un verdadero hermano".

Shoghi Effendi nació en la bendita casa de 'Abdu’l-Bahá. Su madre era hija de
'Abdu'I-Bahá y su padre era un pariente cercano del Báb. 'Abdu'I-Bahá lo llamó "La
maravillosa, única e inapreciable perla que ha resplandecido de los dos
bullientes mares", y "La rama sagrada que ha salido de los Sagrados Arboles
gemelos" porque en él, las familias del Báb y de Bahá’u’lláh se juntaban. Shoghi
Effendi creció bajo la supervisión y cuidado de 'Abdu'I-Bahá, pero nadie sabía cual
era el rango para el que 'Abdu'I-Bahá lo estaba preparando, a pesar de que muchos
se dieron cuenta de la grandeza de Shoghi Effendi mucho antes de la muerte de
'Abdu'I-Bahá.

En cierta ocasión, una bahá’í americana escribió al Maestro preguntándole si es
que ella había entendido correctamente una profecía mencionada en las escrituras
según la cual un niño debería haber nacido ya, que estaba destinado a llevar el
estandarte de la Causa después de 'Abdu'I-Bahá. El Maestro le contestó que así era
y que el niño bendito estaba en ese entonces viviendo y que pronto iluminaría al
mundo con la luz que irradiaría. A otra persona 'Abdu'I-Bahá le aseguró que el niño
bendito "Levantaría la Causa de Dios agrandes alturas”,

Shoghi Effendi era apenas un niño cuando el amado Maestro escribió su
Testamento. Sólo tenía veinticuatro años de edad cuando llego a ser el Guardián de
la Causa de Dios, pero ya que él siempre estaba asistido por Bahá'u'lláh, no
importaba que tuviese tan poca edad. 'Abdu’I-Bahá llamó a Shoghi Effendi el Signo
de Dios en la tierra y dijo que aquel que le obedeciese, obedecería al mismo Dios,
Fue a través de la gran sabiduría y guía espiritual de Shoghi Effendi que el Mensaje
de Bahá'u'lláh fue llevado a todos los países del mundo.

Cuando 'Abdu'I-Bahá murió, Shoghi Effendi se hallaba estudiando en Inglaterra en
la Universidad de Oxford. Su más grande anhelo era el de servir al Maestro y fue
capaz de traducir las sagradas escrituras de la Fe Bahá'í al inglés, para los miles de
creyentes que no podían leerlas en árabe o persa. Las nuevas de la muerte de
'Abdu'I-Bahá, fueron un duro golpe para Shoghi Effendi, de tal manera que se
enfermó. Antes de que se hubiera recobrado del golpe de haber sido separado del
Maestro, fue a la Tierra Santa para encontrarse con que 'Abdu'I-Bahá le había dado
la abrumadora responsabilidad de ser el Guardián de la Causa de Dios. Pero cuando
Dios le da a alguien una tarea que cumplir, le da también la fortaleza para llevarla a
cabo. Luego de muchas semanas de meditación y oración, Shoghi Effendi pudo
empezar su gran labor en esta vida. Dios le bendijo con gran inspiración y sabiduría
en cada paso que el dio para el fomento de Su Causa.

Durante los treinta y seis años que duró su guardianía, Shoghi Effendi no tuvo otro
pensamiento que el progreso de la Causa. Trabajó día y noche, no economizó sus
esfuerzos de ninguna manera. Su vida privada era muy simple, rara vez comió más
de una comida diaria, o durmió más de unas pocas horas en la noche. El resto de su
tiempo y energía fue dedicado a su creciente trabajo por la Causa de Bahá'u'lláh.
Aquellos que vieron la cantidad de trabajo que realizaba cada día, se dieron cuenta
que sólo a través del poder de Dios un simple hombre podía hacer tanto día tras día,
año tras año.

Los enemigos de la Causa, que tenían la esperanza de llevar a cabo sus deseos
demoníacos luego de la muerte de 'Abdu’I-Bahá, muy pronto se dieron cuenta que la
Fe de Bahá'u'lláh estaba resguardada por los brazos de hierro de Shoghi Effendi.
Fue él, quien enseño a los Bahá’ís del mundo como se debía trabajar para poder
establecer el Orden Mundial de Bahá'u'lláh cómo deberían llevarse a cabo las
instrucciones de 'Abdu'I-Bahá mencionadas en las Tablas del Plan Divino. En esta
Tabla, la cual el Maestro escribió a los Bahá'ís antes de morir, él hace un llamado a
todos para que se levanten y trabajen en el fomento de la Causa, que renuncien a
sus hogares y sus comodidades, y que lleven el Mensaje de Bahá'u'lláh hasta los
más lejanos rincones del mundo. Shoghi Effendi adiestró a los Bahá'ís por muchos
años para que así estuviesen preparados para su gran tarea. Les enseñó como
trabajar a través de sus asambleas locales y nacionales, porque a menos que los
Bahá'ís aprendieran a trabajar como un solo cuerpo, sería imposible el conseguir
ningún fin. Cuando estaban preparados para esta gran responsabilidad, el Guardián
les animó a esparcirse por todo el mundo y llevar el estandarte de Bahá'u'lláh a todas
partes del globo. Bajó su guía divina, centenares de Bahá'ís salieron con la antorcha
de la Fe y se establecieron en islas y territorios distantes, a fin de dar el nuevo
Mensaje a la gente en todas partes.

Cuando 'Abdu'I-Bahá falleció, la Fe Bahá'ís se había difundido a 35 países, pero
durante la vida del amado Guardián, el Mensaje de Bahá'u'lláh fue llevado a 251
naciones del mundo incluyendo todos los lugares mencionados por 'Abdu'I-Bahá en
la Tabla del Plan Divino.

En su Testamento, 'Abdu'I-Bahá hizo un llamado a los bahá'ís del mundo entero a
levantarse en el servicio de la Causa, y no descansar un solo minuto hasta que
hubieran establecido el estandarte de la Fe en cada rincón del globo. Nuestro
querido Guardián realizó este pedido del Maestro a través de su vida entera y hasta
el mismísimo día de su muerte. Murió el 4 de Noviembre de 1957, en Londres donde
habla ido a comprar materiales para la construcción de Instituciones bahá’ís en la
Tierra Santa.

El Guardián nos dejó solamente cuando estuvo seguro de que sus esfuerzos
durante sus treinta y seis años de Guardianía habían dado a la Fe Universal de
Bahá'u'lláh una base firme y que su trabajo seria continuado por los bahá’ís cuando
él abandonara este mundo. Como un perfecto capitán de su navío, él nos indicó el
rumbo que teníamos que seguir, nos dio las instrucciones necesarias antes de que
partiera a descansar. No habla peligro de que perdiéramos la dirección, ya que
teníamos señalado el camino a seguir por nuestro Guardián. Bajo su guía espiritual,
esta Arca de Dios seguramente alcanzará su destino. Durante su vida, Shoghi Effendi
trazó un plan de Diez Años, el cual terminó en 1963. De acuerdo a este plan, todos
los Bahá’ís del mundo tenían que trabajar unidos y llevar el Mensaje de Bahá'u'lláh a
las islas y territorios restantes donde la Fe Bahá'í no había sido todavía establecida.
El Guardián por si mismo supervisó el progreso de este Plan en sus comienzos, y
antes de que muriera, sobre 4.200 centros bahá’ís habían sido establecidos en el
mundo, mientras que la literatura Bahá'í había sido traducida a 200 lenguas distintas.
(En 1970 la Fe Bahá'í está establecida en 35.000 localidades, en 312 países,
territorios e islas, con un total de 94 Asambleas Nacionales, y más de 6.000
Asambleas Locales. Se ha editado literatura Bahá'í en 411 idiomas y dialectos).

En la Tierra Santa el Centro Mundial de la Fe El Guardián construyó una
bellísima superestructura sobre el Santuario del Báb, y también un edificio de los
Archivos Internacionales donde se guardan los escritos originales del Báb y
Bahá'u'lláh así como otras reliquias muy preciosas. Estos edificios y los bellos
jardines que los rodean son unos de los más hermosos lugares del mundo, y miles de
personas los visitan cada año.

Shoghi Effendi completó su trabajo nombrando a veintisiete "Manos de la Causa”
a quienes llamó los "Fideicomisarios Principales" de la Fe y a quienes dio la
responsabilidad de proteger la Causa y de esparcir las Enseñanzas de Bahá'u'lláh.
Cuando el Guardián murió, las Manos de la Causa eligieron un cuerpo de nueve
entre ellos mismos para que permanecieran en la Tierra Santa y supervisaran el
trabajo desde el Centro Mundial. Estos fueron llamados los Custodios. El resto de
las Manos se esparcieron por el mundo para ayudar al cumplimiento del Plan de Diez
Años trazado por el Guardián.

La finalización del Plan de Diez Años en 1963 señaló un nuevo mojón en la
historia de la Fe Bahá'í. Un siglo ha pasado desde el día en que Bahá'u'lláh proclamó
Su Misión, y los Bahá’ís del mundo eligieron su primera Casa Internacional de
Justicia, aquel Cuerpo Supremo el cual 'Abdu'I-Bahá aseguró estarla bajo la gula
directa de Dios y por lo tanto infalible en todas sus decisiones.

Para celebrar esta ocasión, los Bahá’ís de todo el mundo fueron llamados a un
gran festival en Londres desde el 28 de Abril al 2 de Mayo de 1963. Más de 6.200
personas de todas partes del mundo asistieron a este gran jubileo. La unidad del
género humano estuvo encarnada en esta gran celebración. Gente de muchísimas
razas y procedencias, en sus vestidos típicos, formaron un bellísimo jardín de
Bahá'u'lláh. Esta congregación tan colorida y pintoresca en el Congreso Mundial
Bahá'í fue, en verdad, el más digno buquet que podíamos ofrecer a la preciosa
memoria de Shoghi Effendi, nuestro amado Guardián, quien nos había proveído con
la Cruzada Espiritual de Diez Años, plena de tantas victorias y logros.

Gracias al incansable esfuerzo de nuestro amado Guardián, los bahá’ís del mundo
estás muy bien preparados para el enorme desarrollo nuevo en el progreso de la
Causa de Dios. Shoghi Effendi, como 'Abdu’l-Bahá predijo, cuando era aún muy niño,
ciertamente levanto la Causa de Dios a grandes alturas.







CAPÍTULO IV

ALGUNAS DE LAS ENSEÑANZAS
Y PRINCIPIOS

LA UNIDAD DEL GÉNERO HUMANO

Bahá'u'lláh nos ha enseñado la unidad del género humano. Todos los seres
humanos somos hijos de un solo Dios. Si creemos en un solo Padre Celestial,
entonces debemos aceptarnos los unos a los otros como hermanos, como miembros
de una sola familia, la familia del hombre.

Antes de que Bahá'u'lláh nos trajera la luz de la unidad, hubieron muchas causas
que hicieron a los hombres pensar que eran diferentes los unos de los otros.
Algunos creían que porque su color de la piel era blanco, eran mejores que aquéllos
que tenían la piel oscura o amarilla o negra. Bahá'u'lláh nos hizo ver que esto no es
verdad. El hombre no se diferencia por su color. Si los hombres son diferentes, es
porque han recibido diferentes grados de educación y no porque tienen diferente
color de piel. Las gentes de diferentes colores en el mundo son como las distintas
clases de flores que se encuentran en un jardín. Si todas las flores de un jardín
fueran del mismo color, no sería tan bello. Bahá'u'lláh dijo que Dios es un pastor
bondadoso para quien las ovejas blancas no tienen diferencia alguna ni son mejores
que las cafés o negras. Dios nos ama a todos sin importarle a cual raza
pertenezcamos, o el color de la piel que tengamos o de donde provengamos. ¿Por
qué entonces debemos considerarnos extraños los unos a los otros? Bahá’u’lláh ha
sabido encender tanto amor en los corazones de Sus seguidores que ellos se sienten
como miembros de una sola familia a pesar de que provienen de diferentes artes del
mundo.

En sus escritos Bahá'u'lláh dice:

iOh bien amados! el Tabernáculo de la unidad se ha levantado; no os
consideréis como extraños los unos a los otros. Vosotros sois los frutos de
un solo árbol, y hojas de la misma rama".
"Sed como los dedos de una sola mano, y los miembros de un solo
cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la Revelación".

'Abdu'I-Bahá ha escrito:

"Entre las enseñanzas de Su Santidad Bahá'u'lláh está la unidad del
mundo, de la humanidad; todos los humanos somos el rebaño de Dios y El
es nuestro bondadoso Pastor. Este Pastor es bueno con todas sus ovejas,
porque Él creó a todas, las educó, proveyó lo necesario para todas y las
protegió. No hay duda de que el pastor es bueno con todas sus ovejas y si
hubiese ovejas que se encontraran todavía ignorantes, éstas deberán ser
educadas; si hubiesen niños, ellos deben ser entrenados hasta que alcancen
la madurez; si hay enfermos, deben ser curados. No debe haber odio o
enemistad, y esos ignorantes y enfermos deben ser curados como un amable
médico cura a sus pacientes".

Oremos por la unidad de la Humanidad:

“¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Une los corazones de Tus Siervos y revélales
Tu gran propósito. Puedan ellos seguir Tus mandamientos y atenerse a Tu
ley, Ayúdalos, oh Dios, en sus esfuerzos y confiéreles fuerza para servirte.
¡Oh Dios! No los abandones a si mismos sino guía sus pasos con la luz de
conocimiento y anima sus corazones con Tu amor.
Verdaderamente Tú eres su ayuda y su Señor".


EXTIRPAR LOS PREJUICIOS

Bahá'u'lláh, enseña que el prejuicio en todas sus formas debe ser olvidado, sea
nacional o racial o religioso. Mientras la gente se aferre al prejuicio, no tendremos
paz en la tierra.

En el pasado, todas las guerras que hemos tenido, el crimen, el derramamiento de
sangre, han sido causados por los prejuicios. La gente ha peleado por su patria o por
su religión trayendo destrucción al mundo muerte a millones de sus semejantes.

‘Abdu’l-Bahá dice:

"SI la enemistad y los prejuicios son causados por la religión, hay que
tomar en cuenta que la religión debe ser la causa de compañerismo, pues de
otra manera es infructuosa. Y si hay prejuicios acerca de la nacionalidad,
tomemos en cuenta que toda la humanidad es una sola nación; todos hemos
provenido del árbol de Adán, y él es la raíz del árbol. Ese árbol es uno y
todas esas naciones son como las ramas, mientras que la humanidad es
como las hojas, las flores y los frutos del mismo. Por lo que el.
establecimiento de varias naciones y el consiguiente derramamiento de
sangre son el resultado de la ignorancia y del egoísmo humano.

"El prejuicio patriótico, se debe también a ignorancia absoluta, porque la
superficie terrestre es una sola tierra nativa. Cada uno puede vivir en
cualquier lugar de la superficie terrestre. Por lo tanto todo el mundo
constituye el lugar de nacimiento del hombre y estas fronteras y salidas han
sido inventadas por él.

“En la creación tales fronteras no fueron demarcadas. Europa es un
continente. Asia es un continente, Africa es un continente, Australia es un
continente pero algunas almas por egoísmo, o por motivos personales, o por
intereses creados han dividido cada uno de estos continentes considerando
ciertas partes como suyas propias, como su propio país, Dios no hizo
fronteras entre Francia y Alemania; son países continuos, Ciertamente en los
primeros siglos almas egoístas guiadas por su propio interés, demarcaron
fronteras y han dado día por día más importancia a esos límites, hasta que
han conseguido enemistad, rapacidad, derramamiento de sangre en los
siglos subsiguientes. De la misma manera esto continuará indefinidamente;
y si esta concepción del patriotismo continúa limitada a cierto círculo, esta
será la causa primordial de la destrucción del mundo. Ninguna persona sabía
y justa da cabida a estas distinciones imaginarias. Cada área limitada a la
que llamamos nuestro país nativo, la consideramos como patria, a pesar de
que el globo terrestre es la cuna de todos, y no un área restringida. En
resumen, por unos pocos días vivimos en esta tierra y eventualmente somos
enterrados en ella: ella es nuestra tumba eterna. ¿Vale realmente la pena que
derramemos tanta sangre y nos despedacemos unos a otros por nuestra
eterna tumba?. No, lejos de eso; Dios no está contento con nuestra
conducta, ni ningún hombre con sentido común aprobaría esto.

“¡Considerad! Los benditos animales no se empeñan en armar peleas
patrióticas. Ellos son verdaderos compañeros el uno del otro, y viven juntos
en armonía. Por ejemplo, si una paloma del este, una paloma del norte y una
paloma del sur, por casualidad llegan a un mismo punto, al mismo tiempo,
ellas de inmediato se asocian armónicamente. Así sucede con todos los
benditos animales y con las aves, Pero los animales salvajes, apenas se
encuentran, atacan y se pelean, se despedazan y no es posible para ellos
convivir en un mismo lugar, Son insaciables y fieros, salvajes y
combatientes",


LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Cuando un niño nace de una familia cristiana, él es automáticamente un cristiano,
cuando los padres son musulmanes, los niños serán musulmanes; si son hindúes, los
hijos serán hindúes. ¿Por qué? Porque la mayoría de la gente continúa imitando a
sus antepasados, y ciertamente si esta ciega imitación continúa, la gente nunca
podrá unirse. Todos pelean sobre sus imitaciones. Todos dicen que ellos son los que
conocen la verdad y que los otros están errados. La gente muy rara vez se detiene a
pensar que si hubiera nacido dentro de una familia diferente, con diferentes
creencias, habría pensado en forma muy diferente de lo que ahora cree ser el único
camino a la verdad.

Bahá'u'lláh nos enseña que la Verdad es Una. Si la gente del mundo dejara de
imitar a sus padres y buscara la verdad por ella misma, llegarían todos a una sola
conclusión y se unirían. Las distintas clases de gentes son como niños que viven en
casas diferentes y miran al sol bajo vidrios de colores. Así como el color de los vidrios
difiere, según la casa por la que se mire, así un niño al mirar al sol a través de un
vidrio verde, creerá que el sol es verde, mientras que aquel que mire al sol a través
de un vidrio de color rojo creerá naturalmente que el sol es rojo; y otro que mire al
sol. a través de un vidrio azul creerá que el sol es azul. Estos niños pueden discutir
el color del sol, cada uno creyendo que lo que ve es el color verdadero. Pero si ellos
dejasen de ver a través de sus diferentes vidrios de colores, y salieran afuera,
entonces todos verían el verdadero color del sol y dejarían de discutir.

Bahá'u'lláh está haciendo un llamado a los hijos del hombre para que salgan de
sus casas; las casas que han heredado ellos de sus antepasados, y dejen de mirar al
sol a través de distintos vidrios de colores, porque el sol al que miramos es el mismo
sol, y una vez que nos quitemos el lente de colores de nuestros ojos, entonces
veremos al sol en su verdadero color.

Dios espera que nosotros pensemos en lo que creemos en vez de seguir
ciegamente nuestras creencias solamente por el hecho de que nuestros antepasados
han creído de esa manera durante muchas generaciones. Si es que buscamos la
verdad por nosotros mismos, veremos que la verdad es única, y que nos puede unir y
hacernos olvidar las diferencias que hayan existido en el pasado.

'Abdu’l-Bahá dice:

". . las religiones divinas de las Manifestaciones de Dios son realmente
una sola aunque difieren en nombre y nomenclatura. El hombre debe amar la
luz sin importarle en qué día ella aparezca. Debe amar la rosa sin importarle
en que tierra crezca. Debe buscar la verdad, sin importarle de que fuente
provenga. Sentir apego a la linterna no es amar la luz, sentir apego a la tierra
no es propio, pero disfrutar de la rosa que crece en la tierra eso sí vale la
pena. Sentir devoción hacia un árbol es infructuoso pero participar de sus
frutos es beneficioso. Los frutos deliciosos de donde quiera que ellos
provengan o de donde se los haya recogido deben ser apreciados. La
palabra de la verdad, no importa la lengua que la pronuncie, debe ser
escuchada. Las verdades absolutas, no importa el libro en que se hallen
escritas, deben ser aceptadas. Si es que amparamos el prejuicio este será la
causa de depravación e ignorancia. La contienda entre religiones, entre
naciones y razas se deben al malentendido. Si investigamos las religiones y
descubrimos sus principios básicos, veremos que todas encierran no varios,
sino un solo fundamento y que todas se hallar de acuerdo. Por este medio
todos las religiones del mundo entero llegarán a comprenderse y alcanzarán
la unidad y la reconciliación. . ."

En otro lugar 'Abdu’l-Bahá dice:

"¡Ay! la humanidad está totalmente sumergida en imitaciones y en
falsedades; sin embargo, la verdad de la religión divina siempre ha
permanecido igual. Supersticiones han oscurecido la realidad fundamental,
el mundo se halla en tinieblas y la luz de la religión no se hace aparente.
Esta oscuridad conduce a crear diferencias y desacuerdos; se hallan por
miles los dogmas y los ritos; por lo tanto el desacuerdo se ha levantado
entre los sistemas religiosos a pesar de que la religión tiene por objeto la
unificación de la humanidad. La verdadera religión es la fuente de amor y
acuerdo entre los hombres, la causa principal del desarrollo de cualidades
elevadas; pero la gente está acostumbrada a lo falso y a las imitaciones, y
descuida la realidad que unifica; así son despojados y privados de la luz de
la religión. Siguen las supersticiones heredadas de sus padres y
antepasados. Esto ha prevalecido hasta tal grado que han opacado la luz
celestial de la verdad divina y se sumergen en la oscuridad de la imitación y
de las imaginaciones. Lo que fue el motivo de la vida ha sido causa de la
muerte; lo que debería ser una evidencia de sabiduría, se convierte en una
prueba de ignorancia; aquello que fue factor en la sublimidad de la
naturaleza humana se ha convertido en degradación. Por lo tanto, la esfera
del religionarlo se ha ido cerrando y oscureciendo gradualmente y el círculo
del materialismo se ha ido ensanchando y avanzando; porque el religionario
se ha adherido a la imitación y lo espurio, descuidando y descartando la
santidad y la sagrada realidad de la religión. Es cuando el sol se pone que
los murciélagos empiezan a volar. Ellos aparecen porque son criaturas de la
oscuridad. Cuando la luz de la religión se oscurece, los materialistas
aparecen. Ellos son los murciélagos de la noche Es en la declinación de la
religión cuando ellos se vuelven más activos; buscan la sombra cuando el
mundo se halla a oscuras y las nubes se han esparcido sobre él.

"Su Santidad Bahá'u'lláh se ha levantado por el horizonte oriental. Como la
gloria del sol, ha venido al mundo. Ha implantado la realidad de la religión
divina, ha disipado la oscuridad de las imitaciones, ha sentado las bases de
nuevas enseñanzas y ha resucitado al mundo.

"La primera enseñanza de Bahá'u'lláh es la investigación de la realidad. El
hombre debe buscar la realidad por sí mismo, desechando las Imitaciones y
las adherencias a meros formulismos hereditarios. Como las naciones del
mundo se hallan tan apegadas a las imitaciones llamándolas verdades, y
corno tales son variadas, las diferencias en el credo han producido las
contiendas y las guerras. Mientras estas imitaciones continúen, la unidad del
mundo es Imposible. Por lo tanto, debemos investigar la realidad para que,
mediante su luz, las nubes y la oscuridad puedan disiparse. La realidad es una
sola, no admite multiplicidad o división. Si las naciones del mundo
investigaran la realidad, se pondrían de acuerdo y llegarían a unirse. Mucha
gente ha buscado la realidad a través de las enseñanzas y de la guía de
Bahá'u'lláh. Han llegado a unirse y ahora viven de acuerdo, amándose unos
a.otros; entre ellos no hay ya la más pequeña traza de enemistad o desunión".


EL IDIOMA UNIVERSAL

Una de las causas que acarrean los malentendidos en el mundo es el hecho de
que las gentes no pueden entenderse unas a otras. Cada país posee su lengua
propia y cuando una persona viaja a otra parte del mundo, siente como si se
encontrara entre extraños.

Bahá'u'lláh ha venido a unir todos los pueblos y hacer sentir a la gente como
miembros de una sola familia. Una de Sus Leyes, por lo tanto, es la de que debería
existir un idioma común en todas partes del mundo; de esta manera las personas
aprenderían este lenguaje además de su lengua nativa, y así se sentirían en su casa
dondequiera que se hallaren, porque todo el mundo se entendería.

Las diferencias en el lenguaje muchas veces son la causa de malentendidos que
pueden conducir a conflictos peligrosos. Tomemos el nombre de nuestro Creador, por
ejemplo. En la lengua hindú es llamado Ishwara, en árabe Alá, en inglés God. La
gente ignorante piensa que Dios difiere de Ishwara o Alá, y pelean sobre ello.
Cuando la gente pueda hablar un solo lenguaje común, universal, se dará cuenta
entonces de que está refiriéndose al mismo Creador. Esto ayudará enormemente a
eliminar muchos malentendidos.

Los Bahá'ís, hasta ahora, han traducido el Mensaje de Bahá'u'lláh a 411 idiomas y
dialectos porque la gente no sabe aún un lenguaje común. Cuando se adopte un
idioma universal en todo el mundo, será mucho más fácil hacer llegar las enseñanzas
de Bahá'u'lláh a distintos pueblos; todo el mundo podrá leer las Sagradas Escrituras
de la Manifestación de Dios en ese lenguaje.


IGUALDAD DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

Si cortáramos las plumas de una de las alas de una paloma, ella no podría volar,
aun si su otra ala fuera en extremo fuerte, porque un pájaro necesita de dos alas para
volar.

'Abdu'I-Bahá dice:

"La humanidad es como un pájaro con dos alas, la una es el hombre, la
otra la mujer. A menos que las dos alas sean fuertes e impelidas por una
fuerza común, el ave no podrá volar hacia el cielo".

Prosigue:

"Dios ha creado todas las criaturas en parejas. El hombre, la bestia o el
vegetal, todas las cosas de estos tres reinos son de dos sexos, y todos son
iguales.

"En el mundo vegetal, hay plantas de los dos sexos, tienen igualdad de
derechos, y poseen partes iguales de la belleza de su especie; aunque se
puede decir que el árbol que da frutos es mucho más bello que aquel que no
los da.

"En el reino animal, vemos que tanto el animal macho como la hembra
tienen igualdad de derechos; y que todos participan de las ventajas de su
especie”..

"Ahora bien, en los dos reinos inferiores hemos visto que no existe el
problema de superioridad de un sexo sobre el otro. En el mundo de la
humanidad encontramos una gran diferencia; el sexo femenino es
considerado inferior al masculino; no se le da igualdad de derechos y
privilegios. Esto se debe no a la naturaleza sino a la educación. En la Divina
Creación no habían tales distinciones. Ningún sexo es superior al otro a la
vista de Dios. . “

Dios nos ha creado como seres humanos, y El no hace ninguna diferenciación entre
hombres y mujeres. Para un padre amoroso, hijos e hijas son igualmente queridos.

'Abdu'I-Bahá dice que el hombre y la mujer

"pertenecen a la humanidad y que bajo Dios todos somos iguales; cada
uno es el complemento del otro bajo el plan divino de la creación. La única
distinción entre ellos ante la vista de Dios es la pureza y la rectitud de sus
actos y hechos, por lo que Dios prefiere a quien es más parecido en espíritu
a la imagen y semejanza del Creador".

Ya que la bondad de Dios alcanza tanto al hombre como a la mujer, nosotros no
debemos diferenciarnos. Las obligaciones de un hombre en su comunidad pueden
diferir de las de una mujer, pero sus derechos y privilegios deben ser iguales. No
debemos pensar que el talento de una mujer es de ninguna manera inferior al del
hombre. En el pasado la mujer no recibía la misma educación y no tenía las mismas
oportunidades del hombre; esa era la razón por la cual la mujer no estaba en
capacidad de desarrollar sus talentos.

Cuando los Bahá'ís eligen sus asambleas cada año, los miembros que escogen,
son los más sinceros y los más capaces. No hay ninguna diferencia si ellos son
mujeres u hombres. Debemos siempre recordar que Dios mira siempre al corazón y
al carácter de una persona y no a su sexo.

'Abdu'I-Bahá dice:

"Aquel cuyo pensamiento es puro, cuya educación es superior, cuyos
conocimientos científicos sobresalen, cuya filantropía se destaca, sea
hombre o mujer, blanco o de color, merece completos derechos y
reconocimiento; no existe diferencia alguna".


EDUCACIÓN UNIVERSAL

Una de las enseñanzas de Bahá'u'lláh es la de que cada niño o niña debe recibir
educación. Si sus padres descuidan la educación del niño o de la niña, ellos son los
responsables ante Dios. Este es el mandamiento de Bahá'u'lláh:

"Está decretado que todo padre debe educar a sus hijos e hijas en
erudición y escritura, y también en aquello que ha sido ordenado en la Tabla.
Aquel que desatiende lo que se le ha ordenado, si es rico, incumbe a los
albaceas cobrar de él la suma requerida para la educación de los hijos; de
otro modo, este asunto pasará a la Casa de justicia. Ciertamente, la hemos
hecho asilo para los pobres y necesitados".

La educación de los niños, por lo tanto, es coactiva y obligatoria para todos los
Bahá'ís. Si los padres tienen medios para educar a sus niños pero no lo hacen, la
Asamblea Espiritual debe entonces forzarlos a que lo hagan. Pero si ellos son
pobres, la Asamblea Espiritual debe proveer para la educación de los niños a través
de los fondos de la comunidad.

De las palabras de Bahá'u'lláh se puede deducir que la educación de los niños es
una obligación sagrada. El dice:

"Aquel que educa a sus hijos, o a cualesquier otro niño, es como si
hubiese educado a uno de Mis hijos".

¿No es acaso, para nosotros un gran honor el educar a uno de los hijos de
Bahá'u'lláh? Podemos recibir ese honor al educar a nuestros hijos o a aquellos de
otros padres.

No podemos decir que necesitamos que nuestros hijos trabajen en la casa o
saquen el ganado a pastar, y que por lo mismo no tienen tiempo para ir a la escuela.
Debemos recordar que mandar a nuestros hijos a trabajar en el campo no es un
mandamiento de Dios, pero que reciban educación si lo es. Si no obedecemos este
mandamiento, somos nosotros los responsables. De la misma manera, no podemos
decir que porque nuestra hija es una mujer, ella no necesita educación alguna.
'Abdu’l-Bahá nos ha dicho que a pesar de que hay igualdad en los derechos de
hombres y mujeres, en el caso de las mujeres, se debe dar prioridad a su educación,
porque son ellas las futuras madres, y una madre educada puede educar mejor a sus
hijos.

Pero la educación de acuerdo con Bahá'u'lláh no es solamente enseñarles a los
niños a leer y a escribir. Los hijos deben ser educados para que puedan servir a la
raza humana. Actualmente, a los niños que viven en las diferentes partes del mundo,
se les enseña lealtad a su patria solamente, y muchas veces se inculca en sus
mentes jóvenes odio para otro país. Ellos son adoctrinados a. ser orgullosos de ser
Alemanes, Arabes 0 Chinos, y se les hace creer que su raza, su religión o su casta es
la mejor del mundo. De acuerdo con la Fe Bahá'í esto no es correcto. La meta de la
educación debe ser criar hombres y mujeres que crean que "la tierra es un solo
país y la humanidad sus ciudadanos", y quienes darán su amor y sus servicios en
pos de mejoramiento del mundo entero. Si la gente adoptara este método de
educación, sólo tomaría una generación para establecer la unidad de toda la
humanidad.

Bahá'u'lláh también ha dicho:

"Las escuelas deben entrenar a los niños primordialmente en los
principios de la religión para que así la Promesa y la Amonestación
mencionados en los Libros de Dios, le prevengan de las cosas prohibidas y
les adornen con el manto de los mandamientos, pero hecho de tal manera
que no perjudique a los niños volviéndoles fanáticos e intolerantes.

Esto significa que los valores espirituales que enseñan las Manifestaciones de
Dios, deben sentar las bases para todos los sistemas de educación. Sólo por medio
del esclarecimiento espiritual puede el hombre volverse más feliz en la vida, porque
aprenderá a vivir sin ningún prejuicio hacia sus semejantes y estará lleno de
esperanza y confianza en el futuro.

La educación nos debe liberar de las supersticiones y de los prejuicios y también
de las garras del materialismo.

'Abdu’l-Bahá escribe:

"Y entre las enseñanzas de Su Santidad Bahá’u'lláh está la libertad del
hombre, a fin de que a través del poder ideal pueda emanciparse de la
cautividad de la naturaleza, porque mientras el hombre se encuentra cautivo
de la naturaleza mundana, es un animal feroz, ya que la lucha por la
existencia es una de las exigencias de la naturaleza del mundo. Esta lucha
por la supervivencia es la causa de las calamidades es una aflicción
suprema”.

Ningún Bahá'í debe privar a sus hijos de adquirir el verdadero conocimiento, pues
de acuerdo con Bahá’u’lláh:

"El conocimiento es como las alas del ser (del hombre) y es como una
escalera que permite el ascenso. Incumbe a todos adquirir conocimientos,
sobre todo el conocimiento de aquellas ciencias que benefician a la
humanidad y no de aquellas ciencias que solamente empiezan y terminan en
palabras. Los conocedores de ciencias y artes tienen un gran derecho entre
la gente del mundo. Ciertamente, el verdadero tesoro del hombre es el
conocimiento. El conocimiento es el medio para llegar al honor, prosperidad,
regocijo, alborozo, felicidad, exaltación".


LA RELIGIÓN Y LA CIENCIA DEBEN IR JUNTAS

Dios nos ha dado el poder del pensamiento para así diferenciarnos de los
animales. Ya que el hombre puede usar su mente, ha sido capaz de progresar a
través de los siglos, y vive de manera muy diferente ahora de lo que solía antes vivir
hace miles de años. Nuevos descubrimientos e invenciones han hecho posible que la
gente viva mejor, que habiten mejores viviendas y que luchen contra las
enfermedades y la ignorancia. Pero el progreso material es vano si es que no
progresamos espiritualmente también. Dios nos ha dado la religión para ayudarnos a
progresar espiritualmente. La ciencia sin la religión puede hacernos mucho daño,
pero la religión sin la ciencia también puede traernos problemas. Para alcanzar el
verdadero progreso del género humano, las dos juntas son necesarias; la ciencia y la
religión deben marchar paralelamente.

La ciencia nos da los materiales y la religión nos dice cómo utilizarlos. Una hoz o
una hacha son múltiples cuando aprendemos a manejarlas, pero si un asesino se
apodera de estas herramientas, estas mismas herramientas útiles se convertirían
entonces en armas peligrosas. El problema hoy en día es que la ciencia nos ha dado
herramientas y las hemos convertidos en armas peligrosas, porque la gente no tiene
una religión que les enseñe el buen uso de esas herramientas. Por otra parte, si
dejamos la ciencia a un lado, y dejamos de usar del todo nuestras mentes y nuestra
razón, la religión se convertiría no en otra cosa que en ignorancia y superstición, y
por lo tanto, sería dañina para la gente del mundo.

Antiguamente, la gente creía que la religión y la ciencia no podían acoplarse
juntas, pero Bahá'u'lláh nos enseña que la verdadera religión está de acuerdo con la
ciencia verdadera. Nos dice que nuestros corazones y nuestras mentes pueden
aceptar las mismas verdades.

Concluiremos este capítulo con una maravillosa cita sacada de una conferencia de
‘Abdu’l-Bahá:

"Dios hizo la religión y la ciencia para que sean la medida de nuestro
entendimiento. . . Presten atención y no descuiden tan maravilloso poder.
Pesen todas las cosas en esta balanza...

"Pongan todas sus creencias en armonía con la ciencia; no puede haber oposición,
ya que la verdad es una sola. Cuando la religión, libre de supersticiones, tradiciones,
y dogmas inútiles, se acople con la ciencia, entonces habrá una gran fuerza
unificadora y purificadora en el mundo, que eliminará todas las guerras, desacuerdos,
discordias y peleas, y la humanidad se unirá en el poder del amor de Dios.


LOS EXTREMOS DE RIQUEZA Y POBREZA DEBERÁN ELIMINARSE.

Bahá'u'lláh nos dice que prefiere justicia a cualquier otra cosa en el mundo.

¡Oh Hijo del Espíritu! Lo más amado de todo ante Mi vista es la justicia, no
te separes de ella si está en Mí tu anhelo y no la menosprecies para tener en
ti Mi confianza".

'Abdu'I-Bahá dice:

"Uno de los más importantes principios de las enseñanzas de Bahá'u'lláh
es: 'El derecho de todo ser humano al pan de cada día para su subsistencia,
o la igualdad de los medios de vida'.

"El arreglo de las circunstancias de la gente debe hacerse de tal manera
que la pobreza desaparezca, para que todos, en lo posible, de acuerdo a su
posición y rango, compartan el confort y el bienestar.

"Vemos entre los hombres a aquellos que están sobrecargados de
riquezas por una parte, y por otro lado hay quienes se mueren de hambre,. o
aquellos que poseen palacios majestuosos, y aquellos que no tienen donde
posar sus cabezas. Aquellos a quienes se les sirve los más deliciosos
manjares, y otros que escasamente pueden alimentarse con migajas.
Mientras algunos se visten de terciopelos y lino fino, otros no tienen ni
siquiera lo esencial para cubrirse del frío.

"Esto está mal y debe ser remediado.

"Ciertamente, habiendo quienes son inmensamente ricos y otros que son
desesperadamente pobres, precisa una organización para controlar y
mejorar este estado de cosas. Es importante que se limiten las riquezas, y
así como es también importante limitar la pobreza. Cualquiera de los dos
extremos no está bien.”

"Cuando vemos que se permite que la pobreza avance hasta el punto en
que la gente se muera de hambre, seguro es que encontraremos la tiranía.
Los hombres deben tomar las medidas convenientes para evitar esto y no
demorarse más en alterar estas condiciones que traen la miseria aguda a una
gran cantidad de gente...“

Hay un sinnúmero de leyes y enseñanzas maravillosas en la Fe Bahá'í para la
creación de una sociedad bien balanceada donde no haya pobreza extrema, ni
riqueza extremada. Muchas de estas leyes deben ser puestas en práctica por los
gobiernos del mundo, pero la solución básica de los problemas económicos de hoy
depende primordialmente del individuo. Se impulsa a los Bahá'ís a hacer todo
esfuerzo para conseguir el adelanto tanto material como espiritual, recordando
siempre estas palabras de Bahá'u’lláh:

"La esencia de la riqueza es amor hacia Mí. Aquel que Me ama es el
poseedor de todas las cosas, y aquel que no Me ama, es ciertamente pobre y
necesitado”.

La verdadera riqueza para un Bahá'í entonces consiste en amar a Dios desde lo
más profundo de su corazón. Cuando el posea esta gran riqueza, las riquezas
materiales no tendrán gran valor ante sus ojos y su pobreza no será la causa de su
infelicidad.

Bahá’u’lláh dice:

"¡Oh Hijo de Mi Sierva! Si te llegare la prosperidad no te regocijes; y si el
abatimiento viniera sobre ti, no te aflijas, porque ambos pasarán y dejarán de
ser".

Una vez que nuestros corazones se desprenden de las riquezas de este mundo
será fácil para nosotros el compartir nuestra riqueza con los necesitados, y esto es lo
que Bahá'u'lláh espera de Sus seguidores. En una de las Tablillas de 'Abdu’l-Bahá
leemos:

"Entre las enseñanzas de Bahá'u'lláh está la participación voluntaria de la
propiedad de unos con otros. Esta participación voluntaria es más grande
que la igualdad (legalmente impuesta), y consiste en que no debe uno
preferirse a los demás; más bien, debe sacrificar su vida y su propiedad para
otros. Pero esto no debe introducirse por medio de la coerción,
convirtiéndose en una ley que el hombre es obligado cumplir. No, es
preferible que el hambre lo haga por su propia voluntad, sacrificando su
vida o su propiedad en beneficio de los otros, y gastando voluntariamente
para ayudar a los pobres, así como se ha venido haciendo en Irán entre los
Bahá’ís”.

Por pobre que sea una persona, siempre encontrará a otros que sean más pobres
que ella, y con quienes ella pueda compartir lo que tiene. A los ricos Bahá'u'lláh dice:

"¡Oh Vosotros los ricos de la tierra! Los pobres que se hallan entre
vosotros son Mi depósito; cuidadlo, y no os preocupéis solamente por
vuestro propio bienestar”.

Advierte que no se debe olvidar a aquellos que necesitan, porque serán
castigados si son egoístas.

"¡Oh Hijo del Polvo! Hablad al rico de los lamentos del pobre a media
noche, no sea que su indiferencia los lleve al camino de la destrucción y los
prive del Arbol de la Abundancia. El dar y la generosidad son atributos Míos.
Dichoso quien se adorne con Mis Virtudes”.

Aunque el rico es llamado a dar de sus riquezas, Bahá'u'lláh prohibe al pobre
mendigar. El dice que deben ellos esforzarse por ganar su sustento, poniendo su
confianza en el Todopoderoso. Todo individuo está obligado a "seguir su profesión
y oficio en este mundo, y a sostenerse. . ."

No debemos envidiar a aquellos que tienen más dinero que nosotros, pues
Bahá'u'lláh dice:

"¡Oh Hijo de la Tierra! Sabed, verdaderamente, que el corazón en donde
aún aliente el menor residuo de envidia, jamás alcanzará Mi dominio
sempiterno ni podrá aspirar el suave aroma de pureza que emana de Mi reino
de Santidad".

Y prosigue:

¡0h Mi Siervo! Purifica tu corazón de toda malicia y, libre de envidia, entra
a la divina corte de Santidad”.

Debemos saber que la riqueza en sí misma no es una virtud. Puede convertirse en
algo peligroso. Bahá’u’lláh dice que Dios prueba a los hombres con el oro, así como
el oro es probado en el fuego.

También dice Él:

"Sabed en verdad que la riqueza es una barrera poderosa entre quien
busca y su anhelo, entre el amante el su amado. Los ricos, salvo unos pocos,
en modo alguno alcanzarán Su presencia ni entrarán a la ciudad de la dicha y
de la resignación. Dichoso aquel que siendo rico, sus riquezas no le son
obstáculo para llegar al reino de lo eterno, ni lo privan del dominio
imperecedero. ¡Por el Más Gran Nombre! El fulgor de tal hombre opulento
alumbrará a los moradores del cielo como el sol alumbra los pueblos de la
tierra".

Nuestro objetivo en la vida, por lo tanto, no debe ser el de recoger riquezas, para
así rodearnos de bienestar en este mundo. Las riquezas materiales pueden
beneficiamos solamente cuando hayamos adquirido riqueza espiritual y hayamos
llegado a conocernos a nosotros mismos, así como el propósito de nuestras vidas en
este mundo.

Bahá’u’lláh ha escrito:

"El hombre debe conocerse a sí mismo, y a todas aquellas cosas que le
conducen hacia la elevación o hacia la bajeza, a la vergüenza o al honor, a la
afluencia o a la pobreza Luego que el hombre se haya conocido a sí mismo y
haya llegado a la madurez, necesitará la riqueza. Si es que esta riqueza se la
consigue por medio de un oficio o una profesión, es aceptable y digno de
alabanza para los hombres sabios, especialmente hacia aquellos siervos que
se levantan para entrenar al mundo y embellecer las almas de las
naciones...”

Tengamos o no riquezas, debemos recordar que todos podemos ser ricos
espiritualmente si es que dejamos el amor de Dios entrar en nuestros corazones.
Esto es lo que Dios dice a todos por intermedio de Bahá’u’lláh:

"Te he creado rico, ¿por qué te reduces a la pobreza? Noble te he hecho,
¿por qué a ti mismo te envileces? De la esencia de la sabiduría te he dado la
existencia, ¿por qué buscas el conocimiento fuera de Mí? De la arcilla del
amor te modelé, ¿Cómo es que te ocupas de otro? Vuélvete hacia ti mismo y
Me hallarás dentro de ti, fuerte, poderoso y subsistente por Mi mismo".


LA FELICIDAD

Una de las grandes bendiciones de Bahá'u'lláh hacia nosotros es la alegría y la
felicidad que El ha creado en nuestros corazones. Estamos alegres porque el amor
de Dios se halla dentro de nosotros. Somos felices porque sabemos el significado y
el propósito de nuestras cortas vidas en este mundo. Nos alegramos porque hemos
encontrado a nuestro Bienamado, y a través de la influencia de Sus palabras
creativas estamos en paz con el resto de la humanidad.

Bahá’u'lláh dice:

¡Oh Mis amigos que moran sobre el polvo! Apresuraos hacia vuestra
habitación celestial. ¡Anunciad a vosotros mismos las alegres nuevas!
¡Aquel Quien es el Bienamado ha venido! Se ha coronado con la gloria de la
Revelación de Dios, Y ha abierto las puertas de Su antiguo Paraíso a la faz de
los hombres ¡Dejad que todos los ojos se alegren, y que cada oido se
contente, porque ahora es cuando debemos admirar Su belleza, ahora es
cuando debemos escuchar su voz! Proclamad a todo amante que espera:
‘Hé aquí, tu Bienamado ha venido entre los hombres! Y el mensajero del
Monarca del amor impartir las buenas nuevas: ‘¡Mirad, el Adorado ha
aparecido ataviado en la plenitud de su Gloria!’

¡Oh amantes de su belleza! Convertid la angustia de vuestra separación de
El en la alegría de una reunión eterna”.

¡La alegría de haber reconocido al Bienamado y escuchado su voz llena el corazón
de cada Bahá’!. Esta gran bendición fue percibida por los miles de mártires Bahá’ís
quienes estuvieron contentos de dar su vida por su Amado. Cuando la alegría de la fe
se posesiona de nuestros corazones, nada ni nadie en este mundo puede
desalentarnos o hacernos infelices La pobreza, la enfermedad, y las dificultades,
pueden olvidarse cuando el amor de Dios y de Sus criaturas está en nuestro corazón.


'Abdu’l-Bahá a menudo mencionó la felicidad que sintió inclusive cuando se
encontraba en prisión bajo condiciones deplorables.

Él escribió:

"Yo fui feliz en la prisión. Sentía la más completa elación, porque no era un
criminal, ellos me habían aprisionado en el sendero de Dios... Estaba feliz de
que - alabado sea Dios - estuve prisionero en la Causa de Dios, que mi vida
no estuvo desperdiciada, que la había dedicado al servicio. Nadie que me vio
pudo imaginarse que estuve en prisión. Ellos me vieron en la más completa
felicidad, agradecimiento y salud, sin prestar atención a la cárcel”.

La felicidad que viene a través del amor que sentimos por Dios y por nuestros
semejantes nos hace mas dignos de dar nuestras a alabanzas al Todopoderoso
y recibir Sus bendiciones.

Bahá'u'lláh ha escrito:

"iOh Hijo del Hombre! Regocíjate en la alegría de tu corazón y merecerás
hallarme y reflejar Mi belleza".

Los Bahá'ís deben siempre reflejar la radiante felicidad que les embraga. Como
podemos estar infelices cuando leemos estas maravillosas palabras de Bahá'u'lláh:

"¡Oh Hijo del Espíritu! Con las gozosas nuevas de la luz, te saludo;
¡alégrate! A la morada de Santidad te llamo; vive ahí y vivirás en paz
eternamente".

Bahá'u'lláh dice que el corazón es la morada de Dios. Cuando el corazón ha
conocido la alegría de recibir al Bienamado, no hay felicidad en el mundo que pueda
comparársele. Las riquezas del mundo no pueden aumentar esta felicidad, y tampoco
la falta de prosperidad puede ensombrecer a este corazón. La alegría que viene con
los placeres del mundo no es una verdadera felicidad porque no perdura, y
Bahá'u'lláh nos dice que no nos dejemos llevar por esa felicidad.

iOh Hijo del Hombre! Si te llegara la prosperidad, no te regocijes; y si el
abatimiento viniere sobre ti, no te aflijas, porque ambos pasarán y dejarán de
ser".

,Abdu'I-Bahá dice:

"Cuando un hombre está sediento bebe agua. Cuando está hambriento se
alimenta. Pero si un hombre, no tiene sed, el agua no le da placer alguno, y si
su hambre ha sido satisfecha, la comida no tiene sabor para él. Esto no
sucede con la alegría espiritual. Ella trae siempre el regocijo. El amor de Dios
trae felicidad sin fin. Este es el verdadero alborozo y no meramente un
paliativo...

"Dios creó en nosotros un santo espíritu divino el espíritu humano con
sus poderes intelectuales que están muy por encima de los poderes
naturales. por esto gozamos del éxtasis del espíritu y vemos al mundo
brillantemente iluminado... Este poder nos distingue de entre las demás
criaturas, ¿por qué entonces, lo dedicáis solamente hacia vuestras
condiciones materiales? Esto es lo que se debe utilizar para la adquisición y
la manifestación de las bendiciones de Dios, a fin de que podáis establecer
el Reino de Dios entre los hombres y lograr la felicidad en ambos mundos, el
visible y el invisible".

Seamos felices porque estamos viviendo en una época tan maravillosa.
Gocemos del paraíso que Dios nos ha preparado, donde los hombres son hermanos,
y donde las Contiendas y las diferencias del pasado han sido olvidadas:
Alegrémonos en estas palabras de 'Abdu'I-Bahá.

"¡Buenas Nuevas!
¡Porque la vida eterna está aquí!
Los que duermen, ¡despertad!
Los negligentes, ¡aprended la sabiduría!
Los ciegos, ¡recobrad la vista!
Los sordos, ¡oid!
Los mudos, ¡hablad!
Los muertos, ¡resucitad!
¡Sed felices!
Sed felices!
¡Llenáos de gozo!"


LA INMORTALIDAD

Nuestras vidas son muy cortas. Veinte o treinta años nos pueden parecer un
largo tiempo cuando todavía somos jóvenes, pero cuando esos años han pasado, nos
preguntamos a menudo, cómo han podido pasar los años tan velozmente. Los años
que nos restan, también pasarán volando, y la muerte nos alcanzará muy pronto. ¿Es
la muerte el fin de todo para nosotros? ¡No! La Fe Bahá'í nos enseña que la muerte.
no es el fin. Es solamente el principio.

Bahá'u'lláh dice:

iOh Hijo del Supremo! He hecho de la muerte tu mensajero de alegría.
¿Por qué, pues, te afliges? He hecho la luz para esparcir sobre ti su
esplendor. ¿Por qué te ocultas de ella?"

La muerte es el comienzo de nuestra jornada espiritual hacia Dios. Es el
renacimiento, un renacimiento espiritual.

Cuando nuestra alma se separa de nuestro cuerpo, continua viviendo y
progresando en el Reino de Dios. Pero nunca regresará a la tierra en forma material.

Un ruiseñor que ha vivido enjaulado no conoce otro lugar que su jaula. Puede
mirar al jardín a través de su jaula pero el pobre pájaro no tiene idea de lo que
significa la libertad o la alegría de volar entre los verdes árboles o en el campo
abierto. Si abriéramos la puerta de la jaula, para dejar libre al pájaro, es probable que
él se recoja en una de las esquinas de la jaula y no quiera salir; tendría miedo y
cuando tratara de cogerlo para dejarlo libre, trataría de escapar de su mano. Pero
una vez que es libre, se eleva a las alturas y canta entre los verdes árboles. Hace su
casa la pradera florida y los bosques perfumados y nunca más regresaría a la jaula
aunque se le ofrezcan miles de jaulas de oro.

Del mismo modo, cuando un alma se está liberando de la jaula de su cuerpo,
aquellos que no se dan cuenta de la existencia del Reino de Dios, y de la felicidad
que les aguarda, tienen recelo y les parece tan difícil morir. Esto es porque ellos
solamente conocen la jaula, y no son conscientes del cielo del amor a Dios y Su
eterna misericordia.

Aquellos que han reconocido las Manifestaciones de Dios, sin embargo, están
seguros de la inmortalidad del alma y de la vida eterna. Alguien preguntó a
Bahá'u'lláh acerca de la vida después de la muerte, y esta fue Su contestación:

"Y ahora, referente a tu pregunta acerca del alma del hombre y su
supervivencia después de la muerte. Sabe tú ciertamente que el alma
después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que
alcance la presencia de Dios, en un estado y condición que ni la revolución
de las edades y siglos, ni los cambios o azares de este mundo pueden
alterar. Ella perdurara tanto como el Reino de Dios, Su soberanía, Su
dominio y fuerza perduren. Manifestará los signos de Dios y Sus atributos y
revelará Su amorosa bondad y generosidad. El movimiento de Mi Pluma se
detiene cuando intenta describir apropiadamente la grandeza y gloria de tan
exaltada posición"

La muerte es el renacimiento espiritual Para cada uno de nosotros. Estemos
preparados para dar la bienvenida a la "mensajera de alegría" cuando golpee a
nuestra puerta.


CIELO E INFIERNO

Si es que plantan la tierra en la estación debida, la riegan regularmente, y la
protegen de las pestes y de las aves, serán entonces recompensados con una buena
cosecha. Pero si no siembran las semillas en la época debida, y no riegan el campo,
entonces no se puede esperar una buena cosecha. Serán castigados por su
negligencia cuando sea la época de cosechas, y ¿quién deberá ser culpado de la
pérdida sino Uds. mismos?

La recompensa y el castigo son necesarios para que exista orden en el mundo. La
recompensa y el castigo son las consecuencias naturales de nuestros actos. Todos
los Mensajeros del pasado han tratado de hacernos comprender que lo que hacemos
en este mundo no solamente afecta nuestra vida aquí pero continúa produciendo sus
efectos después de nuestra muerte.

Si nuestros actos son buenos, nos darán buenos resultados y serán la causa de
nuestra felicidad eterna, Y si son malos, nos traerán resultados malos y nos traerán el
sufrimiento eterno No es porque Dios sea vengativo con los que han hecho el mal,
sino porque es imposible obtener buenos resultados de las malas acciones como no
es posible obtener bellas flores en el jardín cuando hemos plantado hierba mala. Esto
es el significado de la recompensa y al castigo. Desafortunadamente esta creencia
esencial que ha sido enseñada en todas las religiones ha sido mal interpretada.

Las Manifestaciones de Dios han explicado la existencia de la recompensa y del
castigo a través de símbolos y parábolas. Hemos mencionado que las
Manifestaciones de Dios son Educadores perfectos. Un educador perfecto debe
necesariamente enseñar de una manera en que los estudiantes puedan entenderle o
de lo contrario todo seria vano. Para hacer a la gente comprender que ellos tendrán
que dar cuenta de sus actos cuando abandonen este mundo, los Mensajeros de Dios
han pintado una vida llena de gozo y placer para el bueno, y han hablado de torturas
y miserias para el malvado. Los placeres y torturas que Ellos han mencionado, son
aquellos que la gente conoce en este mundo porque era ésta la única manera de
hacer a la gente comprender la importancia de Sus enseñanzas sobre la vida
después de la muerte.

A un niño pequeño que pregunta acerca del conocimiento, puede el padre decirle
que es algo más dulce que todo lo que él haya jamás probado. El por supuesto no
quiere indicar con eso, que el conocimiento es una clase de comida que puede ser
saboreada; y cuando el niño crezca se dará cuenta de lo que su padre quería decir.
La mayoría de la gente toma literalmente los símbolos o parábolas que las
Manifestaciones de Dios han usado sobre la vida y la muerte, y no se dan cuenta de
que estos fueron intencionados para ilustrar experiencias espirituales. Ellos, por lo
tanto, han ilustrado un infierno y un cielo imaginarios. Algunos creen que el infierno
es un lugar horrible de fuego, enfermedad, y diablos hórridos, en el que los
pecadores reciben torturas eternamente. Y el cielo, de acuerdo a ellos, es un
maravilloso jardín lleno de frutos deliciosos y placeres terrenales. Otros creen que
nuestras almas retornarán a la tierra después de la muerte como si no existiese otro
lugar en este inmenso universo excepto nuestro pequeño planeta. Ellos dicen que
regresaremos a la tierra tomando formas diferentes y que podremos venir como
animales inclusive, dependiendo de que manera hayamos actuado en nuestra vida.

Por cuanto las Manifestaciones del pasado tuvieron que hablar de nuestras
experiencias después de la muerte en términos simbólicos, Bahá'u'lláh dice que
estamos preparados ya para saber el verdadero significado del infierno y del cielo.
Dos de los más importantes factores que debemos recordar son los siguientes:

1. Nuestras almas son inmortales y continúan viviendo después de que
nuestros cuerpos hayan muerto.

2. Nuestras acciones en este mundo darán su resultado aún después de que
nuestra alma deje el cuerpo.

El mundo al que el alma entra después de dejar el cuerpo, es muy diferente al
mundo al que estamos acostumbrados. 'Abdu’l-Bahá dice que este mundo es tan
distintos nuestro mundo como nuestro mundo es tan diferente al vientre de la madre
donde el niño vive antes de nacer.

Y de la misma manera que un niño se prepara para la vida en este mundo
desarrollando sus ojos, oídos, y extremidades, los cuales él no necesita dentro del
vientre materno pero sin ellos no podría vivir una vida normal y sana en este mundo,
nosotros también debemos prepararnos para una vida feliz en ese otro mundo en que
nuestras almas renacerán después de haber dejado este. En el otro mundo no
necesitaremos ojos ni oídos físicos, pero necesitaremos cualidades espirituales, que
podremos adquirir en este mundo siguiendo las enseñanzas que Dios nos ha enviado
a través de Sus Mensajeros.

Hay, sin embargo, una gran diferencia entre la condición de un niño en el vientre
de su madre, y el de una persona que está viviendo en este mundo El niño no es
responsable de su desarrollo porque el no puede escoger y no se puede ayudar a sí
mismo de manera alguna. Pero una vez en este mundo, se le da el derecho de
escoger entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. Somos, por lo tanto,
responsables de nuestro desarrollo espiritual, y si fallamos y no fortalecemos y
hacemos saludable nuestro espíritu, seremos muy infelices en el otro mundo. A este
estado de infelicidad se lo llama infierno. Si es que por otra parte, nos esforzamos
por obedecer las leyes de Dios, estamos preparándonos para una vida de felicidad
en el otro mundo y gozaremos de un estado de felicidad y que llamamos cielo.
Bahá'u'lláh dice que el cielo es la cercanía de Dios y el infierno es estar privado de
esta bendición. El nos hace un llamado para luchar y hacernos merecedores de las
bendiciones eternas que están preparadas para nosotros en el mundo que viene:

“¡Hijo de la Generosidad! Con la arcilla de Mi mandato te hice aparecer del
residuo de la nada y he ordenado para tu enseñanza cada átomo existente y
la esencia de todas las cosas creadas. Así, antes de que nacieras del vientre
de tu madre, destiné para ti dos fuentes de exquisitas lactancias, ojos que te
vigilaran y corazones que te amaran. A la sombra de Mi merced y de Mi
amorosa bondad, te he nutrido y te he guardado por la esencia de Mi gracia y
favor. Y ha sido, con todo, Mi propósito, que alcanzaras Mi reino sempiterno
y te hicieras digno de Mis invisibles dádivas".


MILAGROS

Las Manifestaciones de Dios están dotados de grandes poderes. ¡Son capaces de
realizar cosas que son imposibles para otros realizar!. La más grande de Sus
milagros son Sus enseñanzas, Su vida personal, y la influencia de Sus palabras en
los corazones de los hombres por siglos y siglos después de que Ellas han
abandonado este mundo. Todas las Manifestaciones de Dios han realizado milagros

Los Mensajeros de Dios no han tenido bienes o poderes terrenales con los cuales
influenciar a la gente y siempre han tenido la oposición de las fuerzas del estado y de
toda la gente poderosa y erudita de sus tiempos. Aquellos que primero han creído en
Ellos fueron la gente pobre e insignificante, sin ninguna posición mundana. A pesar
de todo esto, Su Mensaje se ha difundido y conquistado el mundo y creado nuevas
civilizaciones. Este hecho ha sido repetido en todas las épocas, y con la venida de
cada Manifestación, una nueva civilización ha sido establecida en el mundo. Cuando
oímos hablar de la antigua civilización hindú, o de las civilizaciones que los judíos,
cristianos o musulmanes desarrollaron en siglos pasados, debemos recordar que el
Fundador de cada uno de estos grandiosos Movimientos fue un sólo Mensajero de
Dios, Quien, en Su día, se enfrentó solo contra las fuerzas del mundo entero, y
siempre resultó victorioso. ¿Qué milagro más grande podemos pedir para demostrar
la verdad de estas Manifestaciones de Dios?

Hay mucha gente que cree que la prueba de un Profeta, radica en la realización de
una tarea difícil, la que se espera de un mago. Los seguidores de cada religión
relatan las cosas extraordinarias que el Fundador de su religión hizo, para probar que
El era una Verdadera Manifestación de Dios. Los hindúes dicen que el día en que el
bebé Krishna fue llevado por Su padre, Sus pies tocaron el agua del río Jamuna y las
aguas inmediatamente, retrocedieron para permitir que El fuera llevado al otro lado.
Los cristianos dicen que Cristo satisfizo el hambre de centenares de personas con
unos pocos panes. Milagros similares son atribuidos a Zoroastro, Buda, Moisés y
Mahoma por Sus seguidores.

Los Bahá'ís creen que todas las Manifestaciones de Dios han sido capaces de
hacer cosas extraordinarias, pero que tales actos no convencen a aquellos que no
creen en Ellas, y tampoco pueden ser tomados como pruebas de la autenticidad de la
Manifestación. Un cristiano, por ejemplo, puede decir a un judío o a un budista que
Cristo dio vida a los muertos, pero sus palabras harán muy poco efecto en quien no
cree en Jesús. Esto, ciertamente, no le convencerá de que Cristo fue una
Manifestación de Dios, El puede aún decir que son solamente los seguidores de
Cristo quienes le han atribuido Sus milagros. Aún en los días de Jesús, hubo gente
que no creyó en El a pesar de sus milagros. Pero si el cristiano señala cómo las
maravillosas enseñanzas de Cristo han traído vida eterna a millones de gente
muertas espiritualmente, o se refiere a la santa vida de Cristo, que ha inspirado a los
corazones de tantas generaciones de la raza humana, ¡nadie puede negarlo! La vida
y las enseñanzas de Jesucristo son por demás milagrosos aún más grandes que el
haber levantado una o dos personas de la tumba, que hubieran vivido por unos pocos
años más para volver a morir.

Las Manifestaciones de Dios son Médicos divinos. Lo que debemos esperar de
Ellas es que nos den una receta para curar nuestras dolencias del espíritu. Es necio
de parte de nosotros pedir que prueben Su misión Profética a través de
demostraciones mágicas. Nosotros no pedimos a un doctor que, para probar su
habilidad, salte del tejado. La única manera en que él. puede probar que es lo que
reclama ser, es curando a su paciente. Es por esto que Bahá'u'lláh, a pesar de que
aquellos que estaban con El Le vieron hacer cosas extraordinarias, ha prohibido a los
Bahá'ís mencionar los milagros como pruebas de Su grandeza. El incidente que a
continuación relatamos que ocurrió cuando Bahá'u'lláh estuvo en Bagdad, prueba
que los milagros pueden carecer de valor.

Un concilio de sacerdotes musulmanes que sabía que no podían negar la Verdad
de Bahá'u'lláh a través de argumentos y lógica, Le pidieron que realizara un milagro,
con la esperanza de que El se negara para así poder denunciarlo. Escogieron a uno
de los más grandes Mullás (doctor de la religión) entre ellos para que llevara el.
mensaje a Bahá'u'lláh. Su respuesta fue la de que la Causa de Dios no era una cosa
de juego, y que El no había venido a demostrar una representación de magia para así
satisfacer los gustos y deseos de la gente. Pero que si ellos se decidían sobre
cualquier cosa, no importa cuan imposible fuere, Bahá'u'lláh la llevarla a cabo frente
a sus propios ojos, con la condición de que cuando el milagro fuera realizado, todos
Lo aceptarían como el Prometido.

Los Mullás no aceptaron esta condición. Tenían miedo de que El pudiera hacer el
milagro y que no tendrían luego ninguna excusa para negar Su Reclamo Así es que
se dispersaron sin pedir a Bahá'u'lláh ningún milagro.

Este incidente demuestra claramente que los milagros, aún si fueran realizados, no
sirven para probar nada a aquellos que han decidido desconocer la Verdad. Aquellos
que son justos en sus juicios y desean entender las enseñanzas de las
Manifestaciones de Dios, son en sí mismos verdaderos y eternos milagros.


ENSEÑANZAS DE MORAL Y ETICA

Uno de los principios de los Bahá'ís es que el fundamento de todas las religiones
es uno sólo. Los principios morales son ciertamente parte del fundamento de las
religiones. Por lo tanto son similares.

En las enseñanzas de Bahá'u'lláh, encontramos que hay un alto sentido de moral y
de conducta personal. Podemos decir que casi todas las enseñanzas de Bahá’u’lláh
influyen en la conducta y en el comportamiento del hombre. En la Revelación de
Bahá'u'lláh, hay realmente miles de tablillas reveladas por el Báb, Bahá'u'lláh y
'Abdu’l-Bahá, y los escritos de Shoghi Effendi, en las que se establece el modelo de
la vida Bahá'í basada en la pureza de la mente y de la acción. No es posible recopilar
todos estos bellos escritos en un solo libro, aunque fuera grande. Sin embargo, sería
apropiado dar una pequeña vislumbre de tan bellos escritos de las Escrituras Bahá'ís.

Los lectores tendrán que continuar sus estudios y sumergirse en el océano
inmensurable de las Sagradas Escrituras si es que desean sacar tesoros de tan
incomparables gemas.

Bahá'u'lláh escribe a uno de Sus propios hijos:

"Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad. Sé digno
de la confianza de tu prójimo, y mírale con rostro resplandeciente y
amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico, un amonestador; sé uno
que responde al llamado del menesteroso, y guarda la santidad de tu
promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. No seas injusto con
nadie, y a todos muestra mansedumbre. Sé como una lámpara para quienes
andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los
sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor de la víctima
de la opresión. Que la integridad y rectitud distingan todos tus actos. Sé un
hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para el
fugitivo. Sé ojos para el ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran.
Sé un ornamento del semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la
fidelidad, un pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo
de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre
el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca
en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la munificencia, una
gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu
generación, un fruto del árbol de la humildad".

Damos a continuación algunas citas de las Sagradas Escrituras Bahá'ís con
relación a nuestra conducta personal:

"Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización
de progreso continuo... Actuar como las bestias del campo no es digno del
hombre. Las virtudes que corresponden a su dignidad son indulgencia,
misericordia, compasión y compasión, y amorosa bondad hacia todos los
pueblos y razas de la tierra".

"De ningún modo es permisible transgredir los límites del propio grado o
posición de uno. La integridad de cada grado y posición debe ser preservada
necesariamente, esto significa que toda cosa creada debe ser vista a la luz
del grado o posición que se le ha ordenado ocupar".
Bahá'u'lláh


"La caridad es amada y aceptada ante Dios, y se la cuenta como la más
grande entre todas las buenas acciones. Ciertamente, esta bendita palabra,
en esta conexión, es un sol entre mundos. Bendito sea aquel que prefiere a
su hermano antes que a sí mismo; porque tal persona es de la gente de
Bahá".

"... los que poseen riquezas, deben tener la mayor consideración para con
los pobres, ya que grande es el honor destinado por Dios para los pobres
que son firmes en paciencia. ¡Por Mi vida! No hay otro honor, fuera del que
Dios desee conceder, que pueda compararse con este honor. Grande es la
bienaventuranza que espera a los pobres que soportan pacientemente y
encubren sus padecimientos y venturosos son los ricos que donan riquezas
a los necesitados y que los prefieren a ellos antes que a sí mismos.

Bahá'u'lláh


"¡El cuidar de los enfermos es uno de los más grandes deberes! A toda alma
enferma, los amigos deberán ofrecer una vida (de servicio) con suma bondad. ."

'Abdu’l-Bahá


"Nosotros, en verdad, hemos escogido la cortesía y hemos hecho de ella
la marca verdadera de aquellos que están cerca de El. La cortesía es, en
verdad, una vestidura que sienta a todos los hombres, sean estos viejos o
jóvenes. Bienaventurado sea aquel que adorna su templo con ella, y pobre
de aquel que se ve privado de esta gran dádiva".

“¡Oh gente de Dios! Yo os exhorto a que tengáis cortesía. La cortesía es,
en primera instancia, la Reina de todas las virtudes. ¡Bendito sea aquel que
está iluminado con la luz de la cortesía, y adornado con el manto de la
rectitud!"

Bahá'u'lláh


"Cuidaos de preferimos vosotros mismos a vuestros vecinos".

"Sed justos con vosotros mismos y con los demás, para que las señales
de justicia sean reveladas por vuestras acciones entre Nuestros fieles
siervos".

"La equidad es la más fundamental de las virtudes humanas. La
evaluación de todas las cosas debe depender necesariamente de ella".

"Di: Sed equitativos en vuestro juicio, oh hombres de corazón
comprensivo! Aquel que es injusto en su juicio carece de las características
que distinguen la posición del hombre".

Bahá'u'lláh


"Gustamos de veros en todo momento uniéndoos en amistad y concordia
dentro del paraíso de Mi complacencia, y aspirar de vuestros actos la
fragancia de la amabilidad y la unidad, de la amorosa bondad y la
fraternidad... Siempre estaremos con vosotros; si aspiramos el perfume de
vuestra fraternidad. Nuestro corazón de seguro se regocijará, pues nada
más Nos puede satisfacer".

Bahá'u'lláh


El pobre entre vosotros es Mi Fideicomiso; guardad Mi Fideicomiso; y no
estéis dedicados a lograr solamente vuestra propia comodidad. Si encontráis
a alguien que es pobre, no le tratéis con desdén. Reflexionas en aquello de lo
que fuisteis creados. Cada uno de vosotros fue creado de un pobre germen”.

Bahá’u’lláh

“Una lengua bondadosa es un imán para los corazones de los hombres.
Es el pan del Espíritu, la que reviste a las palabras de significado; es la
fuente de la luz de la sabiduría y de la comprensión”.

Bahá’u’lláh


“Cada uno debe ver en el otro la belleza de Dios reflejada en el alma, y al
encontrar este punto común, se atraerán el uno al otro por medio del amor.
Este amor convertirá a todos los hombres en olas de un solo mar; este amor
les transformará en estrellas de un mismo cielo, y los frutos de un solo
árbol. Este amor conducirá a la realización de una verdadera armonía, el
fundamento de la unidad real.

¡El amor no tiene límites ni fronteras, es infinito! Las cosas materiales son
limitadas, cincunscritas, tienen fin... Está claro que los lazos materiales son
insuficientes para expresar el amor adecuadamente. El gran amor
desinteresado para la humanidad no está cercado por ninguna de estos
límites imperfectos, semi-egoístas; éste es el único amor perfecto, asequible
a todo el mundo, y que solamente puede alcanzarse por medio del poder del
Espíritu Divino".

‘Abdu’l-Bahá


“Guardaos de usurpar la propiedad de vuestro prójimo. Probad ser dignos
de la confianza y fe que ha depositado en vosotros, y no retengáis del pobre
las dádivas que la gracia de Dios os ha conferido. El, verdaderamente,
recompensará a los caritativos y les retornará el doble de lo que hayan dado.

Bahá’u’lláh


"Las buenas palabras y la veracidad son, en cuanto a la altura de su
posición y rango, como un sol que se ha levantado en el. horizonte del cielo
del conocimiento".

Bahá'u'lláh






CAPÍTULO V

LA ADMINISTRACIÓN



RELIGIÓN SIN SACERDOCIO

Hubo un tiempo en el que era necesario tener grupo de gente en la sociedad para
estar a cargo los asuntos religiosos. La gente corriente era iletrada o no tenía el
tiempo suficiente para hacer un estudio adecuado de su religión. Por lo tanto, como
metieron un número de personas quienes no tenían a obligación o profesión en su
vida excepto la de estudiar religión y la de vigilar que la gente observara sus leyes.
Es por eso que nosotros encontramos brahmanes entre los hindúes; bhikkhus entre
los budistas, sacerdotes entre los cristianos y mullás entre los musulmanes.

En la Fe Bahá'í el sacerdocio profesional está abolido y ésta es una de las
distinciones de nuestra religión Bahá'u'lláh dice que aunque fue necesario tener
sacerdotes en el pasado, hoy en nuestra época ya los necesitamos. El pide que
cada uno de nosotros investiguemos por nosotros mismos la verdad, de manera que
podamos ver por nuestros propios ojos y no por los ojos de los demás, oír por
nuestros propios iodos, y entender con nuestra propia facultad de entendimiento. Al
investigar la verdad, los Bahá'ís adquieren conocimientos suficientes acerca de su
Fe, a diferencia de la gente de otras religiones quienes esperan recibir instrucciones
de los clérigos. Cada Bahá’í debe rezar por sí mismo y no debe pagar a otro hombre
para que rece por él, como hace mucha gente de otras religiones. Un Bahá'í mismo
pide a Dios la gracia y el perdón, y no necesita que un clérigo lo haga en su lugar
por medio de ritos y ceremonias creados por el hombre. El Bahá'í puede establecer
contacto con Dios mediante su Manifestación, y no se requiere ningún intermediario
entre nosotros y Bahá'u'lláh.

Aunque han habido muy buenos sacerdotes en todas las religiones, buena parte
de los daños causados en el nombre de la religión ha sido debido a los sacerdotes en
todas las épocas.

Dos sacerdotes viviendo en la misma vecindad no están siempre de acuerdo sobre
problemas religiosos, y el desacuerdo entre ellos ha traído al mundo una gran
cantidad de problemas. Algunos piensan que tal sacerdote está en lo correcto
mientras otros creen que otro tiene la razón en su punto de vista, y, por lo tanto, la
desunión y división se han creado en todas las religiones. Gradualmente, muchas
sectas fueron formadas debido a los desacuerdos sobre las diferentes
interpretaciones de sus sagradas escrituras, desacuerdos que llegaron a ser la causa
de guerras y derramamiento de sangre.

Tales cosas no pueden suceder dentro de la Fe Bahá'í. En primer término, no hay
sacerdotes u otras personalidades que puedan formar una secta constituida por
algunos de los creyentes. Todos son iguales en la Fe. Segundo, ninguna persona
tiene el derecho para interpretar las enseñanzas y escrituras de Bahá'u'lláh. Esta
autoridad fue dada solamente a 'Abdu’l-Bahá por el mismo Bahá'u'lláh, y después de,
'Abdu’l-Bahá, el derecho de interpretación fue dado solamente a Shoghi Effendi

Es muy peligroso hacer de la religión un medio para ganarse la vida por cuanto
mucha gente que no es sincera puede ser atraída a esta profesión sin otra razón que
la de vivir una vida fácil y obtener buenos ingresos. Esta clase de personas siempre
ha engañado a los demás, en las vestiduras sacerdotales, y ha cometido muchos
crímenes en el nombre de la religión a fin de servir a sus intereses egoístas.

Bahá'u'lláh ha abolido la institución clerical para que así nadie pueda servirse de la
religión para satisfacer sus propios intereses egoístas y mundanos.

La historia del pasado demuestra que siempre cuando una Manifestación de Dios
apareció en el mundo, los sacerdotes de las religiones anteriores fueron los primeros
en oponérsele. ¿Por qué? Porque estos sacerdotes sabían que por creer en la
nueva Manifestación, ellos debían sacrificar su posición, su opulencia y comodidades
materiales. Ellos, por lo tanto, trataron de extirpar la nueva religión tan pronto como
ésta apareció entre ellos. El Budismo fue expulsado de la India por los sacerdotes de
ese tiempo. Cristo fue crucificado porque los sacerdotes judíos se Le opusieron. El
Báb fue martirizado por los sacerdotes musulmanes quienes no querían que la gente
creyese en El. Bahá'u'lláh sufrió toda Su vida principalmente porque los mullás
instigaron al gobierno y a la gente de aquel tiempo a levantarse contra la nueva
Causa de Dios.

Hubieron excepciones por supuesto. Muchos sacerdotes eruditos que vivieron en
la época del Báb y Bahá'u'lláh creyeron en Ellos, y algunos inclusive ofrendaron sus
vidas en el sendero de Dios. Pero cuando ellos creyeron en El Báb y Bahá'u'lláh, no
continuaron siendo sacerdotes.

Se convirtieron en Bahá'ís, humildes siervos de la Causa de Dios. Ellos adoptaron
otras profesiones con que ganarse la vida. Ellos no confundieron el dinero con la
religión o una profesión mundana con la Fe de Dios.

En lugar de tener sacerdotes para velar por los asuntos religiosos en la
Comunidad, Bahá'u'lláh estableció las bases de un maravilloso sistema de
Administración por medio del cual todos y cada uno de nosotros podemos trabajar en
conjunto para el progreso de la Fe y el bienestar espiritual de la Comunidad. La
Administración Bahá'í, como todas las enseñanzas de Bahá'u’lláh, es divina en su
origen. Nosotros leeremos más acerca de esto en las páginas siguientes.


¿QUÉ ES LA ADMINISTRACIÓN BAHÁ'Í?

Si tenemos un río a un lado, y una gran extensión de tierra cultivable al otro,
¿cómo traeríamos agua a los varios trechos que nosotros deseamos cultivar?
Primeramente, dragaríamos un canal bastante grande para traer suficiente agua
desde el río para irrigar el área completa. Luego, excavaríamos canales más
pequeños, los cuales llevarían el agua desde el canal principal a las diferentes
secciones del terreno. Y por último, requeriríamos una multitud de pequeñas
corrientes de agua para llevar el agua de estos canales a cada uno de los campos.
Cuando nuestro sistema de canales y corrientes esté completo, el río entonces
podrá irrigar todo el alcance del terreno.

Shoghi Effendi nos ha dicho que la Administración Bahá'í es como un sistema de
canales y corrientes de agua "a través del cual el Espíritu de la Causa se vierte
sobre las comunidades Bahá'ís esparcidas por todo el mundo".

En épocas anteriores se esperaba que los sacerdotes trajeran el agua de vida
desde su Fuente principal a la gente de su tiempo. Pero el poder de ellos era
limitado. Ellos podían llevar un puñado de esta agua, y eso también, solamente
según el vigor y celo que ellos empleaban.

Pero Bahá'u'lláh no ha confiado esta tarea a individuos. El ha planeado una
maravillosa red de canales a través de los cuales el agua de la vida es traída a los
campos de la existencia. Este Plan es llamado el Orden Mundial de Bahá'u'lláh, y la
Administración Bahá'í es una parte de ello.

Las buenas nuevas del Orden Mundial de Bahá'u'lláh fueron primeramente
proclamadas por El Báb cuando dijo: "Bien está con aquel quien fija su mirada
sobre el Orden de Bahá'u'lláh, y da gracias a su Señor. Pues El, en verdad, se
manifestará."

Bahá'u'lláh sentó la base de este Nuevo Orden Mundial y trazó el plan para su
desarrollo. Más tarde 'Abdu’l-Bahá explicó este Plan Divino, dándonos sus detalles y
empezando su construcción.

Pero fue por los esfuerzos de Shoghi Effendi durante toda su vida que la
Administración Bahá'í fue gradualmente edificada, uniendo esparcidas comunidades
y haciéndolas partes de un todo unificado.

La Administración Bahá'í es diferente de cualquier otra forma de orden religioso
porque no es hecha por el hombre. Es el Plan de Dios para esta era, dado a nosotros
a través de Su Manifestación, Bahá’u’lláh, y destinado a establecer orden y paz entre
todos los pueblos de la tierra.

La Administración Bahá'í está compuesta de muchas partes, todas conectadas
entre sí. Consiste de Asambleas Espirituales Locales las cuales son elegidas por los
Bahá'ís de un pueblo o ciudad; Asambleas Espirituales Nacionales que son elegidas
por los Bahá'ís de un país, y la Casa Universal de justicia elegida por todos los
Bahá'ís del mundo a través de sus Asambleas Nacionales.

Si consideramos las Asambleas Espirituales Locales como si fueran las corrientes
que traen agua desde los canales a los diferentes campos, las Asambleas
Espirituales Nacionales serán los canales que conectan estas corrientes al gran
Canal dentro del cual el agua fluye desde el río mismo; y la Suprema Casa de justicia
es el Canal principal. Es a través de la Casa de Justicia que la guía de Dios fluye a
todas las partes del mundo.

Antes de tratar las obligaciones y responsabilidades de cada una de estas partes
separadamente, vamos a dejar en claro que la Administración Bahá'í nunca puede
estar divorciada de las otras enseñanzas de Bahá'u'lláh. Ningún Bahá'í puede creer
en Bahá’u’lláh, sin aceptar Su Orden Administrativo, y trabajar por medio de él,
porque el Mensaje de Dios no ha sido traído solamente para la felicidad del individuo,
sino también para la unidad y bienestar de la sociedad. Nosotros debemos saber
que nuestra felicidad individual reposa en el bienestar de una sociedad unificada y en
procurar fortalecer este Orden Administrativo, del cual depende la esperanza del
futuro de la humanidad.


LA ELECCIÓN DE UNA ASAMBLEA ESPIRITUAL

En el Libro de Aqdas, Bahá'u'lláh ha prescrito que en todo lugar donde el número
de Bahá'ís adultos es de nueve o más, una Asamblea Espiritual debe ser elegida.
Esta Asamblea Espiritual, como un cuerpo, servirá a la Comunidad Local, a la que
ella pertenece.

¿Cómo debemos elegir nuestra Asamblea Espiritual? Vamos a suponer que los
Bahá'ís en Cerro Grande, una aldea con cerca de sesenta creyentes, desean elegir
una Asamblea Espiritual. Estos son algunos de los puntos que ellos deberían
recordar:

1. Ellos no pueden formar su Asamblea en cualquier tiempo del año. Solamente
pueden elegir su Asamblea el 21 de Abril, que es el aniversario de la Declaración de
Bahá'u'lláh, día en que Bahá'u'lláh anunció en el jardín de Ridván, que El era el
Prometido de todas las épocas. El 21 de Abril es el primer día de nuestro festival de
Ridván, y el único día en que los Bahá'ís pueden elegir su Asamblea Espiritual. Si
una Asamblea no es elegida dentro de las 24 horas entre la puesta del sol del 20 de
Abril y la puesta del sol del 21, entonces un año entero deberá pasar hasta el 21 de
Abril del próximo año, cuando el. día de la elección vuelva otra vez.

2. Solamente los Bahá'ís que tienen 21 años de edad o mayores de 21 años,
pueden votar y ser elegidos para la Asamblea Espiritual. Si, por ejemplo, entre los
sesenta Bahá'ís que viven en Cerro Grande, hay 35 hombres y mujeres que tienen 21
años o más, solamente éstos 35 pueden votar por su Asamblea; y los miembros que
ellos eligen para su Asamblea, deberán ser de entre estos 35 hombres y mujeres.

3. Cada persona quien vota, debe escribir los nombres de las nueve personas a
quien él o ella consideran los más dignos para ser elegidos en la Asamblea
Espiritual. Un voto no es válido si más o menos de nueve nombres han sido
mencionados.

4 Ninguna persona debería ser elegida en la Asamblea Espiritual debido a su
opulencia o nombre en la comunidad, o porque ellos se hayan mostrado generosos
con nosotros de alguna manera, y que por esto nosotros deseamos compensarlos,
pero sí, por su sinceridad y devoción a la Causa de Dios y por su habilidad en servir
a la Fe. Cada Bahá'í apto para votar debe considerar el carácter y cualidades
espirituales de los hombres y mujeres dentro de su comunidad como también deberá
orar a Dios a fin de que El pueda ser guiado a nombrar las personas adecuadas para
la Asamblea.

5 Ningún Bahá'í le es permitido recomendar cualquier persona como meritoria
para ser miembro de la Asamblea Espiritual, no importa lo buena que sea una
persona. Bahá'u'lláh nos ha prohibido candidatizar cualquier individuo o tratar de
dirigir la atención de cualquier persona hacia alguien en particular, sea antes o
durante la elección. Nadie en la comunidad Bahá'í deberá conocer a quién la otra
persona ha elegido o tiene intención de elegir en su papeleta de votación. Aún
marido y mujer, o los amigos más íntimos, no pueden consultar entre sí sobre quién
deberían escoger Cada Bahá'í debe buscar la asistencia de Dios a solas, y hacer su
propia decisión en este asunto sin ser influenciado por las opiniones de los demás.
Solamente un Bahá'í que no puede escribir está permitido pedir a una persona de
confianza que le escriba los nombres de las personas que él o ella dicte.

Teniendo en mente todos estos puntos, los Bahá'ís de Cerro Grande procederán a
elegir los miembros de su Asamblea Espiritual para ese año. Si están reunidos en un
lugar para dar su voto, comenzarán su reunión con oraciones, pidiendo a Dios que
los ayude Y bendiga en su sagrada tarea. Luego, las papeletas serán recogidas, y
unos pocos Bahá'ís serán solicitados para contar los votos. Una persona leerá los
nombres escritos en cada hoja de papel, mientras dos o tres escribirán
cuidadosamente el número de votos recibidos por cada individuo. Los nueve Bahá’ís
quienes han conseguido la mayoría de votos, son los electos como los miembros de
la Asamblea Espiritual Local para ese año.

Y así, los Bahá'ís de Cerro Grande, como los demás creyentes dentro de los miles
de otras aldeas, pueblos y ciudades del Este y del Oeste, serán benditos con una
Asamblea Espiritual que servirá a la comunidad de ellos hasta el primer día del
Ridván del próximo año, cuando el proceso de elección se repite una vez más en
todo el mundo Bahá’í.


DEBERES DE UNA ASAMBLEA ESPIRITUAL LOCAL

Con relación a las obligaciones de las Asambleas Espirituales, Bahá'u'lláh ha
escrito:

"Les incumbe ser los confiados del Misericordioso entre los hombres, y
considerarse como los guardianes designados por Dios de todos los que
habitan en la tierra. Les incumbe tomar consejo juntos y velar por los
intereses de los siervos de Dios, por amor a El, de la misma manera como
consideran sus propios intereses, y escoger lo que es honroso y
conveniente. Esto es lo que el Señor, vuestro Dios, os ha ordenado.
Guardaos de descuidar lo que está claramente revelado en Su Tablilla.
Temed a Dios,

La Asamblea Espiritual de cada aldea o pueblo debe, por lo tanto, cuidar de los
intereses de los Bahá'ís de esa localidad.

El trabajo más importante de cada Asamblea Espiritual es ayudar a los Bahá'ís a
enseñar la Causa de Dios. El Mensaje de Bahá'u'lláh es la fuente de bendiciones
para toda la humanidad, y nuestras Asambleas Espirituales deben transformarse en
canales a través de los cuales esta gran bendición debe llegar a la gente en todas las
partes del mundo.

Cuando se haya formado su Asamblea Espiritual, asegúrense que se trate el
asunto de la enseñanza como su más importante tarea.

Otro importante deber de una Asamblea Espiritual es tratar de promover la
hermandad y amor entre los creyentes. Una Asamblea Espiritual deberá crear una
atmósfera afectuosa de unidad entre los Bahá'ís; debe velar que todos sean felices
en esa comunidad. Si existe cualquier diferencia entre los amigos, es obligación de
la Asamblea Espiritual tomar pasos para que ésta desaparezca. Cada Asamblea
Espiritual deberá actuar como un sabio y cariñoso padre para los Bahá'ís de su
propia localidad.

Escribiendo sobre las obligaciones de las Asambleas Espirituales, el Guardián
dice: "Ellas deberán hacer el mayor esfuerzo posible para extender, en todo
tiempo, la mano de ayuda a los pobres, los enfermos, los incapacitados, los
huérfanos, las viudas, sin distinción de color, casta y credo".

Cada Asamblea Espiritual debe tener su propio Fondo. Veremos cómo este fondo
será recolectado por la contribución voluntaria de los amigos, y como será utilizado
para los intereses de la Causa y de la Comunidad.

Si los Bahá'ís enriquecen los Fondos de sus Asambleas, las Asambleas podrán,
a su vez, ayudarle cuando ellos estén en necesidad de asistencia.

La educación de los niños y jóvenes Bahá'ís es otra responsabilidad de nuestras
Asambleas Espirituales. En las palabras del amado Guardián, ellas "deben
promover por todos los medios a su alcance, la instrucción tanto material como
espiritual de la juventud, la educación de los niños; establecer, cuando sea
posible, instituciones educacionales Bahá'ís, organizar y supervisar el trabajo
de éstas y proveer las mejores medidas”

Otra obligación importante de la Asamblea Espiritual, de acuerdo con el Guardián,
es que "ellas deben hacer los arreglos para las reuniones regulares de los
amigos, las fiestas y los aniversarios, así como también para reuniones
especiales cuya finalidad es servir y promover los intereses sociales,
intelectuales, y espirituales de sus semejantes".

Lo que hemos mencionado arriba son algunas de las funciones importantes de
cada Asamblea Espiritual Local. Los miembros de la Asamblea Espiritual deben tener
mucho cuidado de no faltar en el cumplimiento de sus responsabilidades. Ellos deben
recordar siempre estas palabras de Bahá'u'lláh:

"Les incumbe ser los fideicomisarios del Misericordioso entre los hombres
... y velar por los intereses de los siervos de Dios, por amor a El".


LOS OFICIALES DE LA ASAMBLEA ESPIRITUAL

Los miembros de la Asamblea Espiritual son aquellos nueve Bahá'ís quienes
recibieron más votos que los demás en cada comunidad en el día de elecciones. La
primera cosa que los miembros de una Asamblea deben hacer después de sus
elecciones, es reunirse en su primera sesión. De entre los nueve miembros elegidos,
el que ha recibido más votos que los ocho restantes debe convocar la primera
reunión tan pronto como sea posible.

Deben empezar la reunión con oraciones, y rogar a Dios para que los ayude en la
promoción de Su Causa y servicio a la comunidad que los ha escogido. Después de
eso, ellos deben elegir los oficiales de la Asamblea Espiritual para ese año.

Cada Asamblea Espiritual debe tener un Coordinador, un Vice-Coordinador, un
Secretario y un Tesorero. Esto es muy necesario y facilita el trabajo de la Asamblea.

El trabajo del Coordinador es el de dirigir las sesiones y ayudar a la Asamblea a
llegar a alguna decisión. Si los miembros solamente se reúnen para conversar y
dispersarse, ellos no pueden ser de utilidad alguna para la Asamblea. El Coordinador
pide las opiniones de todos los miembros en todos los asuntos que van a ser
discutidos, luego somete el asunto a votación y asegura que la Asamblea llegue a
tomar una decisión sobre los varios puntos que se han tratado. En el capítulo sobre
La Consulta leeremos más acerca de esto.

El Vice-Coordinador dirige las reuniones de la Asamblea cuando el Coordinador
esté imposibilitado de asistir, por ejemplo, en el caso de enfermedad.

El Secretario es quien lleva un registro de todo el trabajo de la Asamblea, de todo
lo que se va a hacer, también de todo lo que ha sido realizado. El Secretario escribe
todas las cartas que tienen que ser enviadas a individuos, a otras Asambleas
Locales, o a la Asamblea Espiritual Nacional. Es a través del Secretario que toda
Asamblea Local se mantiene en contacto con el resto del Mundo Bahá'í.

El Tesorero está a cargo del Fondo de la Asamblea. El extiende recibos a todos
los que contribuyen al Fondo y paga de esta suma todos los gastos autorizados por
la Asamblea Espiritual en cada reunión.

Cuando se eligen los oficiales de la Asamblea, los miembros deben observar los
méritos de cada persona y ver cuál de entre ellos es más capacitado para ejecutar las
obligaciones asignadas para estos diferentes oficiales. Los mismos principios que
han sido tomados en consideración al elegir los miembros de la Asamblea, deberían
ser aplicados al elegir sus oficiales. Esta elección, por lo tanto, debe también ser
llevada a cabo por voto secreto y sin ninguna clase de propaganda. Nadie debe ser
elegido o elegida por su posición social. Si, por ejemplo, entre los miembros de la
Asamblea, hay una persona mayor quien es respetada en la Comunidad, debido a su
edad, esto no es razón por la que debe ser electo como Coordinador de la Asamblea
Espiritual, a menos que él sea el más capacitado para cumplir esta obligación. Lo
mismo se aplica a una persona cuya riqueza le coloca en una alta posición social.

Por otra parte, nosotros debemos recordar también que los oficiales de la
Asamblea Espiritual no tienen posición especial en la Comunidad. El Coordinador,
por ejemplo, no es el líder de la Comunidad o la persona más respetada. Su situación
de él o de ella, fuera de la Asamblea Espiritual, es la misma que la de cualquier otro
miembro de la Comunidad y tan pronto como la reunión de la Asamblea termina, él o
ella no tiene más derechos en la Comunidad que cualquier otro Bahá'í.

Para hacerlo más claro este asunto, pensemos en la gente de una aldea que
necesita agua pura para beber y decide perforar un pozo. El dirigente en esa aldea,
aunque sea respetado en toda forma, muy bien puede no tener conocimiento acerca
de cómo debe proceder para perforar el pozo, mientras que un joven, sin ninguna
posición especial en la aldea, puede haber tenido muchísima experiencia en este
trabajo. ¿A cuál de estos hombres los aldeanos deberían escoger para conducir este
trabajo? Es el joven a quien se confiará este trabajo, y el caudillo de la aldea podría
ser el primero en escogerlo para este propósito. Y, mientras se trabaja en el pozo,
todos los aldeanos, incluido el caudillo, aceptarán la conducción del joven que ellos
mismos han escogido como supervisor para este trabajo. Esto no significa, por
supuesto, que el hombre joven se convertirá en el líder de la aldea para todo asunto,
o que el caudillo vaya a perder su posición en la Comunidad. Pero si, este espíritu de
cooperación va a beneficiar a todos en esa aldea.

Es dentro de este espíritu de cooperación generosa y de armonía que los Bahá'ís
eligen su Asamblea Espiritual y la Asamblea Espiritual sus oficiales.

El amado Guardián escribió que los miembros de una Asamblea Espiritual "deben
realizar su labor con extrema humildad, y hacer todo lo posible, por su mente abierta,
su alto sentido de justicia y responsabilidad, su candor, su modestia, su entera
devoción para el bienestar e interés de los amigos, la Causa y la humanidad, para
ganarse no solamente la confianza y el genuino apoyo y respeto de todos a quienes
ellos sirven, sino también, su estimación y afecto reales. . . "


LA ASAMBLEA ESPIRITUAL EN FUNCIÓN - I

Supongamos que en la aldea de Cerro Grande se ha elegido una Asamblea
Espiritual, y que Manuel tiene más votos que ningún otro de los ocho miembros.
¿Qué sucede a continuación? Manuel invita a todos los otros miembros a que se
reúnan a una hora especial en un lugar señalado con anticipación, para así tener su
primera sesión. Deciden reunirse una hora después de la puesta del sol del 22 de
Abril, el segundo día de la Fiesta de Ridvan; y el lugar es la plaza central del pueblo.
Les seguiremos para ver lo que ellos harán.

Manuel llega a la reunión un poco antes del tiempo señalado. Ha traído su lámpara
en caso de que la sesión se prolongue hasta la noche. Los otros miembros empiezan
a llegar de sus trabajos en el campo. Se saludan y van a la fuente del pueblo y se
lavan. Después de haberse refrescado y hecho una limpieza, se reúnen en una
plataforma en la plaza del pueblo. justamente una hora después de la puesta del sol,
Manuel comunica que la Asamblea iniciará sus funciones.

En primer término, ciertas oraciones son elevadas por dos o tres miembros de la
Asamblea, y eso da a la reunión una magnífica atmósfera espiritual. Entonces Manuel
dice que se debe elegir un Coordinador de la Asamblea. Hace pedazos una hoja de
papel y da a cada uno de los miembros un pedazo, les pide que escriban el nombre
de la persona a quien ellos la consideran la más capaz para ejercer el cargo de
Coordinador en la Asamblea.

Los Bahá'ís de Cerro Grande son todavía nuevos en la Fe. Cinco de los miembros
de la Asamblea no saben escribir; así es que Manuel pide a un miembro que vaya a
cada uno de estos miembros y les escriba el nombre que ellos deseen para
Coordinador. Las nueve balotas son colectadas y mezcladas de tal manera que nadie
puede saber a quien pertenecen. Luego Manuel pide a dos de los miembros que le
ayuden a contar los votos. Mientras el mismo se encarga de leerlos en voz alta uno
por uno. Los dos ayudantes hacen una lista de los nombres de los candidatos y luego
cuentan el número de votos que cada uno ha recibido, para ver quien tiene el mayor
número de votos.

Ricardo ha recibido cinco votos, Manuel tres votos y Rafael un voto. Por lo tanto,
Ricardo es elegido como el Coordinador de la Asamblea. Si es que nadie ha recibido
más de cuatro votos, entonces habrá que repetir la elección, puesto que los oficiales
de la Asamblea deben obtener por lo menos cinco votos cada uno para salir electos;
y cuando nadie recibe esta cantidad, la elección debe ser repetida hasta que alguien
obtenga el número requerido de votos.

Ahora que Ricardo ha sido escogido para desempeñar el puesto de Coordinador,
es su obligación el de supervisar la elección del resto de los Oficiales de la
Asamblea. Luego de agradecer a Manuel por su participación, Ricardo prosigue a dar
papeletas a los miembros para que voten por el Vice-Coordinador. El mismo
procedimiento que se utilizó antes, se repite para elegir a los oficiales de la
Asamblea.

Como resultado de la elección, la Sra. Aniña ha sido elegida como Vice-
Coordinador, Manuel como Secretario y León como el Tesorero de la Asamblea
Espiritual Local de Cerro Grande.

El Coordinador entonces pide al Secretario que haga las actas sobre lo que se ha
hablado en la primera sesión de la Asamblea.

Como ya es bastante tarde, uno de los miembros sugiere que se levante la
sesión y que sea continuada el día siguiente. Todos están de acuerdo con esta
Sugerencia y deciden que su siguiente sesión será el próximo día a la misma hora,
en el mismo lugar. La sesión se cierra con una oración, como todas las reuniones
Bahá'ís deben terminarse, y los miembros de la Asamblea se van a sus casas.

Leeremos sobre la siguiente reunión en las páginas posteriores.


LA CONSULTA

La Administración Bahá'í funciona a través de la Consulta. La consulta es aplicada
al trabajo Bahá'í en la Fiesta de Diecinueve Días, en la Asamblea Espiritual Local, la
Convención, la Asamblea Espiritual Nacional y en nuestras reuniones de comités y
conferencias. El Guardián nos dice que hay que recordar dos cosas importantes
cuando estamos en consulta en las reuniones Bahá'ís, la veracidad y la franqueza.

Cuando nos congregamos en una reunión Bahá'í debemos siempre recordar que
Bahá'u'lláh está con nosotros en espíritu. Esto crea una maravillosa atmósfera
espiritual que nos ayuda mucho en nuestra consulta. Si es que sentimos la Presencia
de Bahá'u'lláh en nuestras reuniones, trataremos de ser siempre dignos siervos de
Su Causa, sea que estemos sirviendo en una Asamblea, en un Comité o en una
Fiesta de Diecinueve Días. Haremos todo esfuerzo para eliminar motivos egoístas o
comentarios injustos cuando participamos en la consulta; no debe haber ningún rasgo
de insinceridad en nuestras discusiones, y nada que no sea la verdad debe ser
expresada, ya que Bahá'u'lláh ha dicho:

"¡Oh Negligentes! No imaginéis que los secretos de vuestros corazones
han quedado ocultos, no tened certeza de que, grabados con muy claros
caracteres, abiertamente se hallan manifiestos ante la Santa Presencia".

En la consulta Bahá'í, todos deben expresar su punto de vista con libertad
absoluta. Deben pensar solamente en los intereses de la Causa, y olvidarse de sus
relaciones personales con otros individuo. Por ejemplo, si un padre e hijo son
miembros de una Asamblea, cuando la consulta se lleva a cabo, o en caso de que
una votación sea necesaria, el hijo no debe considerar que es una obligación estar
de acuerdo con su padre. A pesar de que los Bahá'ís tienen como obligación
demostrar el más grande respeto hacia sus padres, cuando están participando en la
consulta Bahá'í, deben recordar que ellos son solamente responsables ante
Bahá'u'lláh Quien está presente en sus reuniones y Cuya Causa ellos sirven, y no
deben dejar que los sentimientos personales interfieran con los intereses de la Fe.

Por lo tanto, si el hijo piensa que el criterio de su padre está errado, es su deber
hacerlo saber, y el padre no debe esperar que su hijo actúe de otra manera, ya que él
sabe que ambos han venido a la sesión a fin de servir la Causa con honestidad
absoluta, y no a complacerse mutuamente en sus modos de pensar.

Cuidémonos de que el resentimiento personal, mezquino, no se adentre en
nuestros corazones en tiempo de la consulta e influencia nuestro criterio. Si, por
ejemplo, algún amigo mío no me ha atendido cuando le he pedido que haga algo por
mí, debo tener mucho cuidado que este incidente no introduzca el prejuicio en mi
punto de vista, influyéndome en contra de alguna buena sugerencia que esa persona
pueda hacer. Aquí, también, debo recordar que Bahá'u'lláh está presente, y no dejar
que nada se interponga en el camino del servicio a Su Causa. Cuando los Bahá'ís se
reúnen en una sesión, deben trabajar como "los dedos de una sola mano" y como
"las gotas de un solo océano".

No debemos insistir en nuestros puntos de vista, o tratar de imponer nuestros
deseos sobre los demás. Todos hemos visto como dos niños pequeños se pelean,
cada uno insiste que él está en lo correcto y que el otro está errado. Ellos pueden
seguir peleando de esta manera por un largo tiempo sin conseguir nada, pero cuando
su padre viene, sus voces alteradas bajan de tono ya que le deben amor y respeto, y
pronto su problema se resuelve en su presencia. Si es que entendemos que
Bahá'u'lláh está con nosotros en cada reunión, nunca actuaremos de manera
irrespetuosa en Su Presencia.

A pesar de que cada Bahá'í es libre de expresar su opinión en la consulta, la
decisión a la que se llega depende de los puntos de vista de la mayoría de los
miembros. Una vez que la decisión ha sido tomada, todo Bahá'í debe respetarla,
incluyendo a aquellos que han tenido criterios diferentes. Supongamos que Roberto
es miembro de la Asamblea Espiritual, y sugiere que la reunión para la Fiesta del 12
de Ridván sea realizada el 2 de Mayo por la mañana. La mayoría de los miembros
votan por la moción que dice que deben reunirse el día 1 de Mayo por la noche.
Ahora bien, Roberto puede haber tenido muy buenas razones para su sugerencia,
pero una vez que la Asamblea ha votado en contra de. ella, Roberto debe dejar a un
lado su punto de vista, y aceptar la decisión de la Asamblea de todo corazón, y tratar
de ayudar de la mejor manera en los arreglos que fueren necesarios para la reunión
del día señalado por la noche.

'Abdu’l-Bahá ha dicho:

"En este día las Asambleas para consulta son de extraordinaria
importancia y una necesidad vital. La obediencia a ellas es esencial y
obligatoria. Sus miembros deben reunirse en consejo en tal forma que no se
presente ocasión para animadversión o discordia. Esto se puede lograr
cuando cada miembro exprese con absoluta libertad su propia opinión y de a
conocer su argumento. Si alguien se opone, no debe sentirse herido ya que
hasta que se discutan plenamente los problemas no puede ser revelado el
recto sendero. La chispa brillante de la verdad salta solamente después del
choque de opiniones diferentes. Si después de la discusión se aprueba en
forma unánime una decisión, está muy bien; pero si, ¡prohíbalo Dios!, se
presentan diferencias de opinión, debe prevalecer la voz de la mayoría".

Las diferentes opiniones ofrecidas por los miembros de una Asamblea son como
los diferentes ingredientes que se pone a un estofado delicioso. Cuando queremos
hacer un buen estofado, mezclamos una cantidad de cosas y lo cocinamos hasta que
esté bien cocido. Es delicioso solamente cuando los ingredientes están bien
combinados, ya que cada uno contribuye al sabor del estofado. Pero si probamos
esos ingredientes por separado, nunca sabrán tan bien como el estofado completo.
De igual manera, cada individuo ofrece su opinión en las reuniones Bahá'ís y
contribuye con algo hacia la decisión final que se tomará. Pero la decisión en sí
misma no es la opinión de una sola persona. Es la decisión de una Asamblea y el
resultado es derivado de las opiniones de todos los miembros.

En la siguiente tablilla, 'Abdu’l-Bahá nos demuestra claramente la manera que los
Bahá'ís deben consultarse. Leamos esto con mucho cuidado y sigámoslo en nuestras
reuniones.

"Los requisitos primordiales para aquellos que se reúnen en consejo son
pureza de intención, espíritu radiante, desprendimiento de todo lo que no
sea Dios, atracción a Su Fragancia Divina, humildad y modestia entre Sus
amados, paciencia y resignación en momentos de dificultad y servidumbre
ante su exaltado Umbral. Si por gracia recibieran ayuda para alcanzar estos
atributos, la victoria les será conferida desde el Reino invisible de Abhá ...

"La primera condición es armonía y amor absolutos entre los miembros de
la Asamblea. Deben mostrarse totalmente libres de distanciamiento y deben
manifestar en sí mismos la Unidad de Dios, por cuanto ellos son las olas de
un solo mar, las gotas de un solo río, las estrellas de un solo firmamento, los
rayos de un mismo sol, los árboles de un mismo huerto, las flores de un
mismo jardín. Si no existieran armonía de pensamiento y unidad absoluta,
esa reunión seria dispersada y dicha Asamblea reducida a la nada. La
segunda condición: ellos deben volver sus rostros, cuando se reúnen, hacia
el Reino en lo Alto y pedir ayuda del Reino de Gloria. Deben proceder
entonces con la mayor devoción, cortesía, dignidad, cuidado y moderación
cuando expresen sus puntos de vista. En cada caso deben investigar la
verdad y no insistir en sus propias opiniones, ya que la terquedad y
persistencia en el propio parecer llevará en último término a la discordia y
disputa y la verdad quedará oculta. Los honorables miembros deben
expresar sus propios pensamientos con absoluta libertad y no es permisible
en caso alguno despreciar el pensamiento de otro; no, deben exponer la
verdad con moderación y si surgen divergencias de opinión, la voz de la
mayoría debe prevalecer y todos deben obedecer y someterse a la mayoría.
Además, no es permitido que ninguno de los honorables miembros objete o
censure, ya sea dentro o fuera de la reunión cualquier decisión a que se haya
llegado previamente, aún cuando esa decisión no sea correcta, porque tales
criticas impedirán aplicar cualquier decisión. En resumen, cualquier cosa
que se resuelva en armonía y con amor y pureza de intención, su resultado
es luz y si prevaleciera la más mínima señal de alejamiento el resultado será
oscuridad de oscuridades.

“Si esto se considera en esta forma, aquella Asamblea será de Dios, de lo
contrario traerá enfriamiento y distanciamiento, lo que proviene del Malvado.
Las discusiones se deben limitar a asuntos espirituales relacionados con el
entrenamiento de las almas, la instrucción de los niños, la ayuda a los
pobres, el socorro a los débiles en todas las clases del mundo, la bondad
hacia todos los pueblos, la difusión de las fragancias de Dios y la exaltación
de Su Palabra Sagrada. Si ellos tratan de cumplir con estas condiciones les
será conferida la Gracia del Espíritu Santo aquella Asamblea llegará a ser el
centro de las Divinas bendiciones, las huestes de la confirmación Divina
vendrán en su ayuda y día a día recibirán una nueva efusión de Espíritu"


LA ASAMBLEA EN FUNCIÓN - II

Los nueve miembros de la Asamblea Espiritual de Cerro Grande se volvieron a
reunir el 23 de Abril. El Coordinador pidió que algunos de los miembros dijeran unas
oraciones. Estas fueron oraciones reveladas por Bahá'u'lláh y 'Abdu’l-Bahá, algunas
de ellas específicamente para el propósito de ser leídas en las reuniones. Después
de las oraciones, el Coordinador pidió al Secretario que leyera las actas de la reunión
anterior preparadas a base de las notas que había tomado. Esto fue lo que el
Secretario leyó:

"La primera reunión de la Asamblea Espiritual de Cerro Grande se llevó a cabo
el 23 de Abril, una hora después de la puesta del sol.

"Las oraciones iniciales fueron leídas y el Sr. Manuel dirigió la primera parte de
la reunión. La elección del Coordinador se llevó a cabo, saliendo electo Ricardo.
Manuel lo invitó a dirigir al resto de la reunión. La elección de oficiales de la
Asamblea se efectuó a continuación, y los siguientes miembros fueron elegidos:
Sra. Anita, Vice-Coordinadora; Sr. León, Tesorero; y Manuel, Secretario.

"Se decidió que la próxima reunión de la Asamblea se llevaría a cabo el 23 de
Abril. La reunión se cerró con una oración final, tres horas después de la puesta
del sol”.

Cuando el Secretario terminó la lectura de las actas de la última reunión, el
Coordinador preguntó a los otros miembros si las a probaban de acuerdo en
aprobarlas, y Manuel anotó que las actas de la última reunión fueron leídas y
aprobadas.

A continuación el Coordinador anunció que como el motivo principal de cada
Asamblea Espiritual era divulgar el Mensaje de Dios, les gustaría tratar este tópico en
su reunión.

A continuación el Coordinador invitó a cada miembro a que expresara sus ideas
sobre el asunto. Cuando todos hubiesen expresado sus puntos de vista, el
Coordinador las resumió de esta manera:

1 - Nosotros mismos necesitamos saber más acerca de la Causa.
2 - Necesitamos literatura.
3 - Necesitamos Fondos.
4 - Debemos empezar actividades de enseñanza en los pueblos vecinos.

Seguidamente ellos tomaron estos asuntos uno por uno. Uno de los miembros
sugirió que se comunicara a la comunidad acerca de esta importante tarea y se viera
si alguien pudiera participar en la campaña de enseñanza que se iba a iniciar. Otro
miembro sugirió que se deberían tener reuniones semanales con el objeto de conocer
más acerca de la Causa. Se podrían utilizar las reuniones de los sábados con este
propósito. El sugirió pedir a Germán quien era profesor de una escuela Bahá'í del
pueblo vecino, que dirigiera las clases.

El Coordinador pidió que secundaran la proposición. Luis la secundó. Después de
una pequeña discusión, el Coordinador puso la sugerencia a votación. Anunció que
aquellos quienes estaban en favor de llamar a Germán del pueblo Los Pinos para la
dirección de las clases del Sábado, que deberían levantar la mano.

Siete miembros levantaron la mano. Los otros dos miembros, Felipe y Ricardo,
quienes pensaron que Germán no podrá venir de tal distancia, no estuvieron de
acuerdo con la proposición y no levantaron la mano.

El Coordinador anunció que la proposición se llevaba a cabo y pidió al Secretario
que lo anotara en Actas. El Coordinador anunció que Germán el profesor, tiene que
viajar en bus para llegar al pueblo y que tendría que dejar el trabajo de pocas horas
que estaba realizando por las noches en su pueblo. Por lo tanto, un fondo tendría
que ser creado para ayudar a Germán a llegar a Cerro Grande y dirigir las clases. El
Coordinador preguntó lo que se pensaba de esto. Felipe dijo, "Nosotros los miembros
de la Asamblea debemos ser el ejemplo de devoción a nuestra Fe para el resto de la
Comunidad. Yo prometo pagar un día de mi suelo todos los meses para el Fondo.
Tendré gusto de ofrecerlo a la Asamblea"

Esto contentó a todos los miembros y le felicitaron a Felipe por su donación
generosa a la Comunidad. Se alegraron de manera especial porque aunque Felipe
originalmente no votó por la proposición, una vez aprobada por la AEL, el le dio su
apoyo. Cuando una Asamblea toma una resolución, estando de acuerdo o no,
debemos aceptarla y respetar el voto de la mayoría. Los otros miembros de la A.E.L
también contribuyeron con dinero. Sus nombres y las cantidades prometidas por ellos
fueron anotados por el Secretario. El Tesorero también hizo nota de estas
contribuciones y anunció que 6 pesos por mes eran prometidas por los miembros de
la Asamblea para el Fondo. Se decidió anunciarlo a la Comunidad en la Fiesta de
Diecinueve Días a celebrarse el 28 de Abril (Fiesta de la Belleza) ; y pedir a los
amigos a cooperar en este asunto.

El Coordinador luego presentó la cuestión de la literatura requerida para las
actividades de enseñanza. Después de la consulta, la Asamblea decidió que debían
solicitar la ayuda de la A.E.N. en este asunto.

Después de llegar a esta conclusión, el Coordinador anunció que el punto que
ahora debían discutir, era empezar la difusión de la Fe en los pueblos vecinos.

Manuel propuso que cada Domingo debían ir en grupos a los pueblos alrededor de
Cerro Grande. Otros miembros también estuvieron de acuerdo con esta sugerencia.
Otro miembro agregó que el Domingo sería un día muy apropiado porque habrá una
clase de estudio los Sábados y así Germán también podría acompañarles en los
viajes de enseñanzas los domingos.

Manuel, el Secretario, tomó nota de todo esto.

El Coordinador preguntó si habría más sugerencias sobre el tema.

León dijo que sería una buena idea celebrar reuniones grandes en los Días
Sagrados y aniversarios especiales e invitar a amigos y parientes no Bahá'ís que
viven en lugares vecinos para asistir.

Esta sugerencia fue secundada, votada, y aprobada por la Asamblea.

Se decidió comunicar estas sugerencias a la comunidad en la próxima Fiesta de
Diecinueve Días y pedir a los Bahá'ís de Cerro Grande que ayuden a incrementar los
Fondos de la Asamblea y que se ofrezcan a colaborar con las actividades de
enseñanza en los pueblos vecinos.

Al final decidieron que la próxima reunión de la A.E.L. se llevará a cabo el 29 de
Abril, un día después de la Fiesta de Diecinueve Días a fin de poder tratar las
sugerencias presentadas a la Asamblea por la comunidad durante la Fiesta.

Después de la oración final, los miembros de la Asamblea fueron a sus hogares
con corazones alegres, y agradecidos a Dios por haberles ayudado a llegar a
decisiones tan vitales para el bien de la comunidad.

Lo que ocurrió en esta reunión es una muestra de cómo una Asamblea Espiritual
debería dirigir su trabajo, cómo debería realizar su consulta, y cómo llegar a
decisiones útiles. Puede ser que los problemas que se presentan en las diferentes
comunidades no sean iguales; aún puede ser que sus necesidades no sean iguales.
Cada Asamblea debe considerar cuidadosamente sus deberes y decidir de afrontar
sus tareas de acuerdo con su importancia en cada comunidad.



LA ASAMBLEA ESPIRITUAL EN FUNCIÓN - III
EN LA FIESTA DE DIECINUEVE DÍAS

Es la Fiesta de Belleza (Jamál), y los Bahá'ís de Cerro Grande se han reunido
para celebrar su Fiesta de Diecinueve Días. El Coordinador de la Asamblea dirige
todas las reuniones de la Fiesta de Diecinueve Días a menos que no le sea posible
asistir, en cuyo caso el Vice-Coordinador le reemplaza. La primera parte de la Fiesta
siempre se dedica a oraciones y lecturas de las Escrituras del Báb, Bahá’u’lláh, y
'Abdu’l-Bahá. Estas pueden ser leídas por cualquiera de los Bahá'ís presentes en la
reunión por solicitud del Coordinador, mientras todos escuchan a las lecturas con
gran cuidado y atención. El número de oraciones y lecturas no deberían ser mucho
para que las personas no se cansen.

Cuando los Bahá'ís de Cerro Grande terminaron la primera parte del programa, el
Coordinador de su Asamblea Espiritual, Ricardo, pidió al Secretario Manuel que
leyera el informe de la Asamblea. Manuel informó a la comunidad acerca de los
resultados de la elección de los oficiales de la Asamblea y de las decisiones de la
Asamblea sobre la iniciación de una campaña de enseñanza para difundir el Mensaje
de Dios en el área vecina. El, también, informó a la comunidad de la ayuda que se
necesita para el trabajo de enseñanza y de los fondos que se requieren para invitar a
un instructor para dar conferencias.

Después del informe del Secretario, el Coordinador pidió a los miembros de la
comunidad que dieran sus sugerencias sobre el asunto, y que indicaran en qué forma
podrían ayudar. Cada uno de los Bahá'ís prometió ayudar en una forma u otra. Uno
dijo que podría dar una libra de trigo en cada conferencia, otro dijo que pagaría el
pasaje de la venida o del regreso del instructor una vez por mes, mientras un tercero
prometió dedicar un día entero semanalmente a las actividades de enseñanza.
Además de estas promesas de cooperación, los Bahá'ís de Cerro Grande llamaron la
atención de su Asamblea a algunos hechos muy importantes que ella no había
considerado. Por ejemplo, además de las clases semanales de estudio y los viajes de
enseñanza, podrían posiblemente organizarse para dar el Mensaje en las ferias del
país que se realizan de tiempo en tiempo. Los que asisten a estas ferias podrían,
también llevar con ellos literatura Bahá'í para distribuirla. También se dieron muchas
valiosas sugerencias con el propósito de economizar con los fondos, etc. El
Secretario anotó todas estas sugerencias hechas en la Fiesta de Diecinueve Días,
para presentarlas a la Asamblea Espiritual para su decisión en su próxima sesión.

El Coordinador prometió que la Asamblea Espiritual consideraría cuidadosamente
todas las sugerencias dadas y comunicaría los resultados de sus decisiones a la
comunidad en la próxima Fiesta de Diecinueve Días.

La tercera parte del programa de la Fiesta de Diecinueve Días es el período social.
Cuatro de las familias Bahá'ís de Cerro Grande habían colaborado para proveer un
plato de arroz para servir a todos Un grupo de jóvenes que conocían unas hermosas
canciones, con permiso del Coordinador, empezaron a cantar, y muchos de los otros
se incorporaron en el coro. Una niña Bahá'í recitó un lindo poema que había
memorizado en la escuela y todos estuvieron encantados con la recitación.

El espíritu de unidad y alegría con que los Bahá'ís de Cerro Grande celebraron su
Fiesta de Diecinueve Días trajo bendiciones espirituales que todos sintieron.
Salieron de la reunión después de la oración final, y llevaron su felicidad con ellos
hasta sus hogares.


ALGUNOS PUNTOS SOBRE LA FIESTA DE DIECINUEVE DÍAS

Uno de los deberes de cada Asamblea es el de ver que los amigos de su
localidad observen la Fiesta de Diecinueve Días. Las Fiestas de Diecinueve Días son
reuniones a celebrarse cada Diecinueve Días por los Bahá'ís de cada ciudad o
pueblo. Como esta fiesta está recomendada por el Báb y ratificada por Bahá'u'lláh,
por lo tanto, es considerada como muy importante.

Pregunta: ¿Cuál es el propósito de la Fiesta de Diecinueve Días?

'Abdu’l-Bahá dice que en la Fiesta de Diecinueve Días

"la gente se reúne y exteriormente demuestran compañerismo y amor, a
fin de que los Misterios Divinos puedan llegar a conocerse. El objetivo es la
concordia, para que, por medio de esta camaradería los corazones lleguen a
ser perfectamente unidos, y la reciprocidad y la cooperación mutua
establecidas".

Pregunta: ¿Qué debemos hacer en la Fiesta de Diecinueve Días?

Esta fiesta es una parte de la Administración Bahá'í y así como explicó el amado
Guardián, el programa de la Fiesta de Diecinueve Días consiste de tres partes. La
primera parte es un programa devocional. Oraciones y lecturas de las Sagradas
Escrituras pueden ser ofrecidas por unos pocos amigos al comienzo de esta fiesta.
La segunda parte es Administrativa. La Asamblea Espiritual por medio de su
Secretario da un informe de las actividades de la Asamblea y pide a los amigos
Bahá'ís presentes que den sus sugerencias y ofrecimientos para la promoción de la
Causa de Bahá'u'lláh. La tercera parte es social. Los amigos puedes cantar. Si es
posible, se sirve un refrigerio sencillo.

Pregunta: ¿Quién invita a la gente a la Fiesta?

En los lugares donde existe una Asamblea, el Secretario invita a los Bahá'ís de
acuerdo con las fechas dadas en el Calendario Bahá'í señalando el lugar y la hora
de reunión. En un lugar donde no hay Asamblea, los Bahá'ís pueden formar un
grupo y elegir a una persona como Secretario del Grupo. Este Secretario recordará
a la Comunidad Bahá'í de las Fiestas de Diecinueve Días.

Pregunta: ¿Quién dirige la Fiesta de Diecinueve Días?

El Coordinador de la Asamblea dirige la Fiesta de Diecinueve Días también. El
pedirá a distintas personas que reciten oraciones al comienzo y solicitará a los
amigos que consulten con la Asamblea durante la segunda parte de la Fiesta de
Diecinueve Días.

Pregunta: ¿Quién actúa de anfitrión de la Fiesta?

Generalmente los individuos Bahá'ís toman turnos como anfitriones de las
Fiestas. A veces la Asamblea Espiritual Local realiza la Fiesta con sus propios
fondos. También es posible que algunos Bahá'ís colaboren como anfitriones de
una Fiesta. Es preferible que haya algún refrigerio en la parte social. Pero esto no
es absolutamente necesario. Bahá'u'lláh dice que el anfitrión de una Fiesta puede
servir solamente agua simple. La cosa importante en la Fiesta de Diecinueve Días
es el desarrollo espiritual de los Bahá'ís y el aumento de unidad y armonía entre
ellos. Debería servir, también para ayudar en el progreso de la Causa en la
localidad en consulta y colaboración con la Asamblea Espiritual.


Citamos a continuación palabras de 'Abdu'I-Bahá que demuestran el espíritu que
debe existir en cada reunión Bahá'í:

"En estas reuniones, conversaciones ajenas al acto deben evitarse
completamente y los asistentes deben limitarse a cantar los versos y leer las
palabras, y asuntos que conciernan a la Causa de Dios, tales como la
explicación de las pruebas, alegando evidencias claras y manifiestas e
investigando las señales de la revelación del Amado de las criaturas.
Aquellos que atiendan a las reuniones deben engalanarse con la más
perfecta limpieza y dirigirse Al Reino de Abhá, y entonces entrar a la reunión
con toda humildad y mansedumbre; y mientras se lean las Tablillas debe
haber quietud y silencio; y si uno deseare hablar, debe hacerlo así con toda
cortesía, con el asentimiento y permiso de los allí presentes, y hacerlo con
elocuencia y fluidez".

Las fechas en que celebrar las Fiestas son las siguientes:

21 de Marzo Bahá Esplendor
9 de Abril Jalál Gloria
28 de Abril Jamál Belleza
17 de Mayo ‘Azamat Grandeza
5 de Junio Núr Luz
24 de junio Rahmat Misericordia
13 de Julio Kalimát Palabras
1 de Agosto Kamál Perfección
20 de Agosto Asmá Nombres
8 de Septiembre ‘Izzat Fuerza
27 de Septiembre Mashíyyat Voluntad
16 de Octubre 'Ilm Conocimiento
4 de Noviembre Qudrat Poder
23 de Noviembre Qawl Expresión
12 de Diciembre Masá'il Preguntas
31 de Diciembre Sharaf Honor
19 de Enero Sultán Dominio
7 de Febrero Mulk Soberanía
2 de Marzo ‘Alá’ Sublimidad

La Asamblea Espiritual de Cerro Grande se reunió el día después de la Fiesta de
Diecinueve Días y, una vez leídas y aprobadas las actas de la reunión anterior,
consultaron sobre las sugerencias dadas por la comunidad en la Fiesta. Después de
cuidadosa consideración, aprobaron todas las sugerencias menos una.

La Asamblea decidió invitar a todos los Bahá'ís a un paseo el último día del
Rldván a fin de que, en ese día, los amigos pudieran saber cómo iban a ser divididos
en grupos para ir a varios pueblos para realizar actividades de enseñanza. Tres de
los miembros de la Asamblea fueron escogidos para integrarse en un comité para
arreglar un programa adecuado para la reunión que se llevaría a cabo el último día
del Rldván.

Antes de terminar la reunión de la Asamblea, había una cosa más que atender.
Dos de los miembros habían solicitado a la Asamblea que les ayudara a resolver una
dificultad personal que se había presentado entre ellos y sobre la cual no podían
llegar a un acuerdo. La Asamblea escuchó lo que cada parte tenía que decir, y luego
propuso una solución para su problema en un espíritu de gran amor y sabiduría.

Cuando el Secretario de la Asamblea se refirió a sus notas el día siguiente,
escribió la siguiente carta a la Asamblea Espiritual Nacional:

Secretario Asamblea Espiritual Nacional

Ciudad Capital

Queridos Amigos Bahá'ís:

Nos es grato informarles que, por la gracia de Bahá'u'lláh, hemos formado
nuestra Asamblea Espiritual en Cerro Grande. Ya les hemos enviado los
formularios que Uds. nos pidieron llenar después de la elección, dando los
nombres y direcciones de los miembros y oficiales de la Asamblea.

Como primer paso hemos solicitado al Sr. Germán, el instructor Bahá'í de Los
Pinos, que venga a nuestro pueblo todos los sábados para dirigir clases semanales
de estudio.

Además, se decidió que cada Domingo algunos de los amigos irán en grupos
móviles a pueblos vecinos para enseñar la Causa en nuevos lugares.

Hemos formado un Fondo especial en la Asamblea y los amigos han
contribuido, hasta el momento, $ 14.50 y prometieron contribuir la misma cantidad
cada mes. Esta suma se utilizará para las actividades de enseñanza bajo la
dirección de esta Asamblea.

Puesto que requerimos una cantidad suficiente de literatura, les rogamos nos
hagan el favor de enviar a esta Asamblea un número considerable de folletos y
tarjetas para inscribir nuevos miembros.

Esperamos poder comunicarles buenas nuevas sobre el progreso de la Causa
en nuestra próxima carta.

¡Que Bahá’u’lláh nos ayude en Su servicio!

Atentamente,
Manuel Robles
secretario



LA ASAMBLEA ESPIRITUAL NACIONAL

Todas las Asambleas Espirituales Locales en nuestro país están unidas por medio
de una Asamblea Espiritual Nacional (A. E. N.).

La Asamblea Espiritual Nacional es un cuerpo que está elegido por los Bahá'ís del
país en una Convención. Se envían delegados a esta Convención desde todas las
Asambleas Espirituales Locales de ese país. Se debe tener presente las reglas
acerca de las elecciones Bahá'ís, las cuales se han mencionado previamente,
cuando se va a elegir la Asamblea Espiritual Nacional también. Una elección, para
los Bahá'ís, es un deber sagrado y adquiere un carácter espiritual; jamás se nombra a
candidatos ni se hace propaganda.

El propósito de una Asamblea Espiritual Nacional es el de unificar el trabajo hecho
por los Bahá'ís a través del país y de estimularles en sus actividades. Las
comunidades Bahá'ís prestan su cooperación a la A. E. N. por medio de sus
Asambleas Espirituales Locales. La Asamblea Espiritual Nacional se mantiene en
contacto con los Bahá'ís del país por medio de cartas y circulares. Les provee
noticias acerca de las actividades de otros Bahá'ís y del progreso de la Fe a través
del mundo. También pide su cooperación e invita a la consulta y sugerencias.

Las circulares de la A. E. N. son leídas por los Secretarios de las Asambleas
Espirituales Locales en las Fiestas de Diecinueve Días. Si requieren consulta, cada
Bahá'í tiene la libertad para dar sus puntos de vista o una promesa de cooperación.
El resultado de estas Consultas que se realizan en la Fiesta de Diecinueve Días será
enviado a la Asamblea Espiritual Nacional por la Asamblea Espiritual Local de cada
lugar. La A. E. N. tratará todas estas sugerencias y decidirá sobre cada asunto
después de deliberaciones cuidadosas.

Si no existe una Asamblea Espiritual Local en un lugar, sino solamente un grupo
de Bahá'ís (menos de nueve personas), la A. E. N. se dirige a la persona que ha sido
escogida por el grupo para actuar como Secretario. Cuando hay solamente un Bahá'í
en un lugar, la A. E. N. mantiene correspondencia con él directamente.

Puesto que la A. E. N. tiene varios deberes que atender, nombra comités para
ayudar con este trabajo. Los miembros que han de servir en estos comités son
escogidos por la A.E.N. misma, y se da una tarea especial a cada comité. Si, Por
ejemplo, la A.E.N. de Panamá decide construir una Casa de Adoración en el país,
nombraría un comité especial para atender todos los detalles del trabajo y dar
sugerencias respecto a la construcción del Templo. La A.E.N. está libre para aceptar
las sugerencias del comité; modificarlas o aún rechazarlas. La Asamblea Espiritual
Local también puede elegir comités en la misma manera, para que la ayuden, en
caso de estimarlo necesario. Los comités nombrados por la Asamblea Nacional o por
la Asamblea Local son directamente responsables a la Asamblea para la cual están
trabajando. Las Asambleas Espirituales Locales son responsables a la Asamblea
Espiritual Nacional, y la A.E.N. es la autoridad más alta para los Bahá'ís en cada
país.

La Asamblea Espiritual Nacional, al igual que la Asamblea Espiritual Local, elige
un Coordinador, un vice-Coordinador, un Tesorero y un Secretario. Los deberes de
los oficiales en la A.E.N. son los mismos que aquellos de los oficiales de una
Asamblea Espiritual Local pero en una escala nacional.


LA CONVENCIÓN

La elección de los miembros de una Asamblea Espiritual Nacional es una elección
indirecta. Esto quiere decir que cada comunidad Bahá'í elige algunos delegados de
su propia localidad, y estos delegados, quienes son representantes de las
Comunidades Bahá'ís a través del país, se reúnen en una Convención en la cual
eligen los miembros de la Asamblea Espiritual Nacional.

El número de delegados que se eligen en cada localidad depende del número de
Bahá'ís en ese lugar. Por ejemplo, si hay cincuenta Bahá'ís en Cerro Grande, puede
ser que se les solicite enviar solamente un delegado a la Convención Nacional,
mientras los Bahá'ís de Bolívar, siendo cien, enviarán dos delegados, y los Bahá'ís
del Cruce que son trescientos, enviarán seis. La A.E.N. de cada país asigna el
número de delegados a los varios centros.

Estos delegados a la Convención se reúnen en un lugar, preferiblemente donde
está situada la sede de la Asamblea Espiritual Nacional, en algún tiempo durante los
dias del Ridván (Abril 21 a Mayo 2). El propósito principal de la Convención es el de
elegir los miembros de la Asamblea Espiritual Nacional para ese año. Además, los
delegados que vienen de todas partes del país tendrán una oportunidad de consultar
con la Asamblea Espiritual Nacional y los unos con los otros, acerca del progreso de
la Causa en su país.

Después de iniciar la Convención con oraciones, los miembros deben, primero que
todo, elegir un Coordinador de sus sesiones. El deber del Coordinador, en este caso
también, es el de ver que la consulta se lleve a cabo en una manera ordenada y con
un espíritu Bahá'í. Los miembros de la Convención eligen también un Secretario par
anotar las sugerencias que desean presentar a la Asamblea Espiritual Nacional.

A continuación hay unos puntos importantes que debemos saber acerca de la
Convención:

(1) Los delegados a la Convención deben elegir los miembros de la Asamblea
Espiritual Nacional de entre los Bahá'ís de todo el país. No es necesario que sean
elegidos de entre los delegados a la Convención. Pueden escoger cualesquiera
nueve personas de entre toda la Comunidad Bahá'í del país donde viven.

(2) Los que están elegidos como delegados a la Convención no tienen otros
deberes o privilegios más que su participación en la Convención y la elección de la
Asamblea Espiritual Nacional. Cuando termina la Convención, se terminan también
sus deberes como delegados. En otras palabras, una Convención no es un cuerpo
permanente, y no puede haber miembros permanentes cuando la Convención misma
finaliza.

(3) La Convención es un cuerpo consultivo. Sus recomendaciones se pasan a la
Asamblea Espiritual Nacional, y este cuerpo es libre para aceptar o rechazar esas
recomendaciones.

(4) La Convención no tiene supremacía sobre la Asamblea Espiritual Nacional. La
Asamblea Espiritual Nacional es la más alta autoridad en cada país y tiene el control
sobre todas las Asambleas Espirituales Locales e individuos Bahá'ís en ese país.


LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA

Una de las instituciones únicas de la Fe Bahá'í es la Casa Universal de Justicia
cuyos miembros están elegidos de entre los Bahá’ís de todo el mundo por medio de
sus Asambleas Espirituales Nacionales. Bahá’u’lláh nos ha asegurado que El
continuará guiando a los Bahá’ís por medio de la Casa Universal de Justicia durante
la Dispensación Bahá'í.

Bahá'u'lláh nos ha dado las leyes fundamentales y las enseñanzas de Dios para
esta edad, pero El ha dicho que necesitaremos otras leyes también, las cuales
tendrán que ser establecidas gradualmente de acuerdo con nuestras necesidades
cambiantes. Estas reglas y disposiciones sociales, dice Bahá'u'lláh, deben ser
establecidas por la Casa Universal de Justicia, la cual estará siempre bajo la guía
infalible de Dios.

Dice 'Abdu’l-Bahá sobre la Casa Universal de Justicia:

"Si está establecida bajo las condiciones necesarias con miembros
elegidos de entre toda la gente, esa Casa de Justicia estará bajo la
protección y guardianía de Dios. Si aquella Casa de Justicia decide por
unanimidad o por mayoría sobre cualquier cuestión no mencionada en el
Libro, aquella decisión o mandato estará protegido contra el error".

Es, por lo tanto, obvio que la Casa Universal de Justicia será inspirada en todas
sus decisiones, y cualesquiera reglamentos que establezca, serán perfectos para los
requerimientos de la época. Pero no debemos pensar que la Casa de Justicia
cambiará aquellos principios fundamentales que Bahá'u'lláh nos ha dado. Lo que
hará es sentar reglamentos que nos guiarán a llevar a cabo las leyes de Bahá'u'lláh.
Por ejemplo, uno de los principios de la Fe Bahá'í es que no debe haber extremos de
riqueza ni de pobreza en el mundo. Pero Bahá'u'lláh no nos ha dicho cuánto
impuesto la gente debería pagar. Se deja a la Casa Universal de Justicia la
elaboración de un método de impuestos que permitirá a todos a vivir una vida
confortable, y al mismo tiempo restringir que alguien acumule riquezas innecesarias.

Otro ejemplo es que Bahá'u'lláh ha ordenado que tengamos un idioma universal en
el mundo, pero no ha mencionado cuál idioma debe ser. Esto, también, se ha dejado
para que la Casa Universal de Justicia lo decida. Al respecto,

Bahá'u'lláh ha escrito:

“...en Nuestras Epístolas, hemos ordenado que los fideicomisarios de la
Casa de Justicia escojan una de las lenguas existentes, u originen una
nueva, y asimismo, adopten una escritura común, y las enseñen a los niños
en las escuelas del mundo, a fin de que el mundo pueda llegar a ser como
una sola tierra y un solo hogar".

Aunque la Casa Universal de Justicia no puede cambiar cualquier cosa que ha
sido revelada por Bahá'u'lláh, ni alterar cualquiera de las interpretaciones de 'Abdu’l-
Bahá y Shoghi Effendi, sí puede cambiar sus propias decisiones si las circunstancias
lo requieren. Supongamos que la Casa Universal de Justicia, en un período, decide
sobre la cantidad de impuestos que se debe pagar. Esa decisión es, sin duda,
perfecta para aquel tiempo, pero puede ser que después de cincuenta años ya no
corresponda a las necesidades de la época. La Casa Universal de Justicia, por lo
tanto, está libre para cambiar la decisión que hizo en una fecha previa.

'Abdu’l-Bahá, en su Voluntad y Testamento, escribió:

"Todos deben volverse hacia el Libro Más Sagrado, y todo lo que no esté
anotado expresamente allí debe ser referido a la Casa Universal de Justicia.
Aquello que dicho cuerpo apruebe, ya sea por unanimidad o por mayoría,
es por cierto la Verdad y el Propósito de Dios Mismo. Quienquiera se
desvíe de ello, es en verdad, de aquellos que aman la discordia, muestran
maldad y se apartan del Señor del Convenio"

La labor de nuestro amado Guardián durante 36 años de su ministerio, preparó el
camino para el establecimiento de la Casa Universal de Justicia. El Guardián
mencionó que la Casa Universal de Justicia era como la cúpula de un edificio que
necesitaba pilares fuertes para sostenerla. Aquellos pilares, dijo, eran las Asambleas
Espirituales Nacionales del Mundo. Y fue por medio de los esfuerzos incesantes de
nuestro Guardián que aquellos pilares se erigieron uno por uno en todas partes de la
tierra. Bajo la guía divina del Guardián, los Bahá’ís aprendieron cómo trabajar en
grupos y en Asambleas Locales, y cómo trabajar juntos en cada país por medio de su
Asamblea Espiritual Nacional. Cuando llegaron a determinado nivel de progreso, él
les dio el Plan de Diez Años, el cual enseñó a las Asambleas Espirituales Nacionales
a trabajar juntos en una empresa mundial, y también ayudó a los Bahá’ís a establecer
los pilares restantes de la Casa Universal de Justicia. Al final del Plan de Diez años
en 1963, existieron suficientes Asambleas Espirituales Nacionales a través del
mundo para establecer la Casa Universal de Justicia.

'Abdu’l-Bahá pronosticó que la Casa Universal de Justicia se establecería cuando
la Fe Bahá'í se hubiera difundido a todas partes del mundo, y esto también, se
cumplió al final del Plan de Diez Años en Abril 1963.


ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES
SOBRE LA ADMINISTRACIÓN BAHÁ’Í.

1. Obediencia a las decisiones de la Asamblea.

Una Asamblea Espiritual Bahá'í debe ser considerada por los Bahá’ís como una
institución sagrada porque está basada en las Enseñanzas de Dios. Debemos, por
lo tanto, obedecer todas las decisiones de la Asamblea. 'Abdu’l-Bahá ha dicho que
El mismo obedecería las decisiones de la Asamblea Espiritual aún si supiera que
algunas de esas decisiones fueran equivocadas. Esto demuestra que al obedecer
a la Asamblea, estamos obedeciendo un Mandato de Dios

2. ¿Qué debemos hacer si pensamos que cierta decisión tomada por nuestra
Asamblea Espiritual Local no es correcta?

Primero debemos obedecer esa decisión porque Dios nos ha mandado que lo
hagamos. Pero podemos apelar a la Asamblea Espiritual Nacional que reconsidere
la decisión de nuestra Asamblea Local. Al obedecer nuestras Asambleas Espirituales
Locales y Nacionales, fortalecemos la base de la Administración Bahá'í. No podría
existir la unidad entre nosotros si cada uno obedeciera solamente algunas de las
decisiones de nuestra Asamblea.

3. ¿Podríamos decir que, por el hecho de no gustarnos algunos de los miembros
de la Asamblea, que no deseamos obedecer las decisiones de esa Asamblea?

No. Esta es una actitud muy equivocada. Nuestra lealtad a la Asamblea
Espiritual no depende de nuestra simpatía o antipatía hacia sus miembro. Es la
institución hacia la cual somos leales, no importa quienes sean los miembros de
esa Asamblea. La unidad de la comunidad se protegerá solamente si prestamos
nuestro apoyo completo a las instituciones de la Causa, sean quien sean sus
miembros.

4. ¿Podemos renunciar como miembro de una Asamblea Espiritual?

No. A menos que tengamos una razón muy fuerte tal como mala salud continua
o por haber cambiado nuestra residencia a otra ciudad o pueblo. Cuando somos
elegidos como miembros de una Asamblea, debemos recordar que Dios nos ha
dado el privilegio de servir a nuestra comunidad. Nuestra lealtad a las Enseñanzas
de Bahá'u'lláh y nuestro amor por El deberían alentarnos para aceptar cualquier
responsabilidad en el servicio hacia Su Causa.

5. ¿Podernos consultar con la Asamblea Espiritual sobre nuestros problemas
personales?

Sí, podemos. 'Abdu’l-Bahá ha estimulado a los Bahá’ís a que lleven sus
problemas a la Asamblea Espiritual y consulten sobre sus dificultades. Si, no lo
quiera Dios, se presente alguna diferencia entre dos Bahá’ís, ellos deben pedir a
la Asamblea Espiritual que les ayude a resolver sus problemas, y deben aceptar la
decisión de la Asamblea.

6. ¿Es la Asamblea Espiritual responsable a los Bahá’ís que la han elegido?

No. La Asamblea Espiritual Local es responsable a Dios, y en los asuntos
administrativos, a la Asamblea Espiritual Nacional del país. Cada Asamblea debe
basar sus decisiones en lo que es bueno para la Causa. En cuanto a problemas
que puedan surgir entre miembros de la Comunidad, ella debería ser imparcial y
actuar con justicia. No importa cómo la Comunidad reaccione hacia sus
decisiones, siempre que la Asamblea se haya guiado por la justicia.

7. ¿Es la autoridad de algún Bahá'í más alta que la autoridad de una Asamblea
Espiritual?.

No. No existe el liderato individual en la Causa. El ser Coordinador o Secretario
de una Asamblea no da a un individuo derechos especiales. Fuera de la reunión
de la Asamblea, los miembros no tienen más derechos que cualquier otro Bahá'í
en la Comunidad, y así como los demás, tienen que acatar todas las decisiones de
la Asamblea. Hay una igualdad absoluta de derechos en la Fe Bahá’í.


LOS TEMPLOS BAHÁ’ÍS

La Fe Bahá'í es una religión universal, por lo tanto el templo Bahá'í es una casa
universal de la adoración a Dios. Cuando los Bahá’ís construyen sus templos, los
dedican a los pueblos del mundo. Cada persona, cualquiera que sea su religión,
casta o credo, es bienvenida al templo Bahá'í. Las Escrituras Sagradas de todas las
religiones se leen en nuestros templos. En los templos Bahá’ís la gente se reúne
como miembros de una sola familia bajo un solo techo para adorar a un solo Dios
Todopoderoso.

La estructura de los templos Bahá’ís es en sí misma un símbolo de la unidad. Son
edificios de nueve lados. Cada lado tiene una puerta. Todos estas puertas se abren a
un auditorio central bajo una hermosa cúpula. Estas nueve puertas y estructuras de
nueve lados simbolizan las nueve principales religiones del mundo. Expresan la
unidad básica de todas las religiones. Cuando estamos en el auditorio central, vemos
por todos los lados las hermosas puertas. No hay una puerta de frente y una puerta
de atrás en el templo Bahá'í. Las puertas en todos los lados se abren, todas reciben
luz y derraman luz sobre el auditorio central donde gente de toda clase se reúne para
adorar a Dios. Esta es una manera maravillosa de demostrar por medio de un edificio
la igualdad y unidad de las religiones.

Los templos Bahá’ís no son meramente casas de adoración. Son instituciones.
Alrededor de cada uno de estos templos de nueve lados están conectados nueve
instituciones humanitarias como una escuela, un orfanato, hospital, etc., por medio de
hermosos caminos y senderos. Todos estos caminos conducen a la Casa de Dios
¿No es esto un hermoso arreglo? Lo es, en verdad, y esto es porque 'Abdu’l-Bahá
mismo en sus Tablillas reveladas ha indicado el plan para los Templos Bahá’ís.

Actualmente tenemos cinco Casas de Adoración en los cinco continentes del
mundo. Uno se encuentra en Asia en Ishkabad, Rusia, uno en Wilmette en los
Estados Unidos de América, uno está en Kampala, Africa, uno en Sidney, Australia, y
uno en Frankfurt, Alemania en el continente europeo. Estos son llamados los templos
madres de cada Continente porque en el futuro se construirán numerosos templos en
muchos países del mundo. Muchos países ya han adquirido sitios para construir sus
templos. (1)(En 1970 ya se había comenzado la construcción del primer templo de
América Latina situado en la República de Panamá.)


EL FONDO BAHÁ'Í.

Si Ud. viviera en un pueblo que haya sufrido una inundación, y la casa de algún
habitante se hubiera arrastrado dejándole a él y sus hijos sin hogar, y al llegar a
saber Ud. que un número de personas estuvieron ayudando a construir un refugio
para esa familia sin hogar ¿qué haría Ud.? ¿Diría que Ud. está demasiado pobre
para ayudar, o aportaría con su parte, por pequeña que fuera, para hacer posible que
esa familia tenga un techo sobre sus cabezas? Cualquier cosa que Ud. tenga para
ofrecer, sea una carreta de piedras o una pequeña suma de dinero, será una de
muchas otras donaciones que, al ser juntadas, harán posible construir un refugio para
la familia que quedó sin hogar.

La raza humana hoy día es como una familia sin hogar, la cual se encuentra
atrapada en la tempestad de la guerra y centenares de otras calamidades, y la Fe
Bahá'í es el refugio en que la humanidad puede encontrar paz y felicidad. Los
Bahá’ís del mundo están esforzándose para construir ese refugio para el género
humano. ¿No nos acercaremos cada una para ayudar?

Tenernos que establecer las instituciones de la Causa, erigir nuestros Centros y
Casas de Adoración, traducir las enseñanzas de la Fe en todos los idiomas del
mundo, publicar folletos y libros. Y para estas cosas y muchas otras empresas,
necesitamos los medios materiales tanto como ayuda espiritual. Por esta razón, cada
Asamblea Espiritual Local y Nacional tiene un Fondo especial al cual los Bahá’ís
podemos contribuir.

Las contribuciones deben hacerse voluntariamente; nadie puede obligarnos a
donar a los fondos si no deseamos hacerlo. Pero la contribución a nuestros fondos es
una obligación espiritual, y un prueba nuestra fe. Ningún Bahá'í, sabiendo la
importancia de esta Causa para la humanidad, puede privarse del privilegio de
ayudar a levantar sus instituciones y llevarla a la atención en un mundo doliente.

La cantidad que damos al Fondo Bahá'í no tiene tanta importancia como el espíritu
con que darnos nuestra contribución. Cuando los Bahá’ís decidieron Construir un
Templo en América, 'Abdu'l-Bahá pidió a los creyentes del mundo a que
contribuyeran al él. Hubo una dama inglesa que era muy pobre pero anhelaba dar
algo al Templo. Todo lo que tenía en el mundo que podía vender era su largo y bello
pelo dorado. Aunque significaba un gran sacrificio, cortó su cabellera larga, la vendió
y contribuyó el dinero al Fondo. En esta manera, ella también pudo participar en
construir un glorioso Templo.

Nuestro amado Guardián dijo:

"Debemos ser como un manantial que está continuamente vaciándose de
todo lo que tiene y está constantemente llenándose de la Fuente Invisible. El
estar continuamente dando para el bien de nuestros semejantes, sin ser
impedidos por el temor a la pobreza y confiados en la generosidad infalible
de la Fuente de toda riqueza y de todo bien, esto es el secreto del buen
vivir".

Cada Asamblea Espiritual debe establecer un Fondo. Los miembros de la
Comunidad deben contribuir de acuerdo con sus posibilidades por su libre albedrío.
Al dar una parte de lo que Dios nos ha dado, estamos ofreciendo nuestra gratitud a
nuestro Dios benevolente.

Recordemos lo que dijo 'Abdu’l-Bahá:

"Oh vosotros, los amigos de Dios: tened por seguro que en lugar de esta
contribución, vuestro comercio, vuestra agricultura e industrias serán
bendecidas muchas veces. El que hace una buena acción, Dios le
recompensará diez veces. No hay duda alguna de que el Señor viviente
ayudará y confirmará el alma generosa”.







CAPÍTULO VI


ALGUNAS DE LAS LEYES Y OBLIGACIONES


LA LIMPIEZA

Bahá'u'lláh dice en el Libro de Aqdas:

"Sed la esencia de limpieza entre la humanidad ... En toda circunstancia
observad las maneras más refinadas ... No dejéis aparecer la menor traza de
desaseo en vuestras vestiduras ... Sumergíos en agua pura; el agua que ya
ha sido usada está prohibida ... En verdad, nuestro deseo es ver en vosotros
la manifestación del Paraíso en la tierra, para que podáis difundir aquello que
hará regocijar el corazón de los favorecidos".

Este mandamiento de Bahá'u'lláh nos ayuda a comprender la importancia de la
limpieza. Dios quiere que estemos sanos y felices por toda la vida. Si no nos
mantenemos limpios, esto afectará nuestra salud, y cuando no estamos sanos, no
podemos estar tan felices como debemos ser.

La ciencia ha probado que la mayoría de las enfermedades en el mundo se deben
a la falta de limpieza. Si comemos la comida con manos sucias, ponemos en peligro a
nuestra salud porque muchas enfermedades entran en nuestros cuerpos de esta
manera. Si tocamos los ojos con manos sucias, tendremos enfermedades del ojo. En
muchos pueblos en el mundo hoy, la gente lava su ropa y platos en agua que no está
muy limpia. A veces aún el agua potable está lejos de ser pura, y esto puede
causarles mucha desgracia en la forma de varias enfermedades.

El guardar a nosotros mismos, a nuestra ropa y a nuestros hogares limpios es muy
importante para nosotros como Bahá’ís porque es un mandamiento de Bahá'u'lláh.

'Abdu’l-Bahá dijo:

"La limpieza externa, aunque es una cosa física, tiene gran influencia
sobre la espiritualidad... El hecho de tener un cuerpo puro y limpio ejerce
mucha influencia en el espíritu del hombre"


LA ORACIÓN

"Si un amigo siente amor por otro, su deseo es dárselo a conocer. Aunque
sabe que su amigo comprende que él lo ama, todavía desea decírselo... Dios
conoce los deseos de todos los corazones, pero el impulso de orar es
natural en el hombre, y emana de su amor a Dios".

'Abdu’l-Bahá dice que la oración es la conversación con Dios. En otra parte El dice:

"Debemos hablar en el idioma del cielo, en el idioma del espíritu, pues hay
un idioma del espíritu y del corazón. Es tan diferente de nuestro propio
lenguaje como el nuestro es diferente del de los animales, que sólo se
expresan por medio de gritos y sonidos".

"Es el idioma del espíritu el que habla a Dios. Cuando estamos en oración,
libres de todo lo externo, y nos dirigimos hacia Dios, es como si en nuestro
corazón oyéramos la voz de Dios. Hablamos sin palabras, nos comunicamos,
conversamos con Dios y oímos las respuestas... Todos nosotros, cuando
alcanzamos la verdadera condición espiritual, podemos oír la Voz de Dios”

La oración es la alimentación del alma. No podemos llegar a ser fuertes y sanos
del espíritu si no oramos. Por consiguiente, la oración es obligatoria en nuestra
religión. Bahá'u'lláh en Su Más Sagrado Libro (Aqdas ) escribe:

"Entona (o recita) las Palabras de Dios cada mañana y cada noche. Aquel
que descuidará esta práctica no ha sido fiel al Convenio de Dios y Su
acuerdo, y aquel que se aparta de ella, es de los que se apartan de Dios.
Teme a Dios, ¡oh Mi pueblo! No permitáis que la mucha lectura (de la Palabra
Sagrada) o vuestras acciones, de día o de noche, os vuelva orgullosos.
Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin
cuidado todas las Revelaciones del Dios Omnipotente. Entonad las Tablillas
de Dios en tal forma, que no os sintáis fatigados o deprimidos. No fatiguéis
vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes bien, procurad
refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación hacia el lugar del
Amanecer de las pruebas. Esto os llevará más cerca de Dios, si sois de los
que comprenden".

De estas sagradas palabras de Bahá'u'lláh comprendemos que las oraciones
Bahá’ís, aunque son obligatorias, no deben ser consideradas como una clase de rito
o ceremonia. Hay en el mundo mucha gente que piensa que por el mero repetir de
algunas palabras que generalmente ellos no comprenden, están haciendo una acción
meritoria. Algunas personas piensan que si recitan un libro entero de las sagradas
escrituras en un día, encontrarán gracia a la vista de Dios y recibirán recompensa en
alguna manera.

Miles de personas pasan horas leyendo sus Libros Sagrados en sánscrito o en
latín o en árabe cuando no comprenden palabra alguna de estos idiomas. Ellos lo
hacen porque suponen que la mera recitación de palabras sagradas les traerá la
salvación, cuando están imitando ciegamente lo que hicieron sus antepasados antes
de ellos. En la Fe Bahá'í la adoración sólo por palabras no es aceptable.

Bahá'u'lláh dice:

"Entonar un solo verso con gozo y alegría, es mejor para ti que leer sin
cuidado todas las Revelaciones de Dios Omnipotente”.

El nos advierte

"No fatiguéis vuestro espíritu hasta dejarlo exhausto y lánguido; antes
bien, procurad refrescarlo hasta que se eleve en las alas de la Revelación
hacia el lugar del Amanecer de las pruebas".

Hay centenares de oraciones reveladas por el Báb, Bahá'u'lláh y 'Abdu’l-Bahá. Se
anima a los Bahá’ís a leerlas cuando quieran orar. Generalmente las reuniones
Bahá’ís abren y cierran con oraciones. Una persona lee o entona de las Escrituras
Sagradas en la reunión mientras los demás escuchan y meditan sobre las palabras.
Las oraciones dan mucha inspiración y uno puede experimentar gran gozo y
elevación espiritual cuando las oraciones Bahá’ís están recitándose. Estas oraciones no
son obligatorias y se deja al criterio de cada individuo recitarlas cuando le guste hacerlo.
Pero los Bahá’ís tienen oraciones obligatorias también. Bahá'u'lláh ha revelado tres
de tales oraciones. Podemos elegir cualquiera de estas tres oraciones, pero tenemos
que usar una de ellas cada día. De estas oraciones, hay una que se debe recitar una
vez cada veinticuatro horas. Se llama la Oración Obligatoria larga. Entonces hay una
oración más corta que se debe recitar tres veces al día por la mañana, a mediodía y
en la noche. La tercera es una oración muy corta que se debe recitar todos los días a
mediodía.

Se puede encontrar a todas estas oraciones en los libros de oraciones Bahá’ís. La
corta oración obligatoria se puede encontrar en el prime capitulo de este bajo "el
Propósito de Nuestras Vidas". Si se decide decir esta oración a mediodía todos los
días, es mejor aprenderla de memoria. No importa la oración que elija, se debe
recordar que el espíritu con el cual ofrecemos nuestras oraciones es de la más
grande importancia.

'Abdu’l-Bahá dice,

"En la más elevada oración, el hombre ora solo por amor a Dios, no por
temor a El o al infierno, o porque espere favores del cielo... Cuando el
hombre se enamora de un ser humano, le es imposible no mencionar el
nombre del ser amado. Es mucho más difícil dejar de mencionar el Nombre
de Dios cuando uno ha llegado a amarlo. El hombre espiritual no encuentra
gozo en otra cosa que no sea la conmemoración de Dios”.


EL AYUNO

En el Calendario Bahá'í hay cuatro, y a veces cinco días entre los decimoctavo y
decimonoveno meses del año que se llaman "Días de Há" o los Días Intercalares.
Durante estos días los Bahá’ís invitan a sus amistades o a sus parientes a sus casas
o distribuyen comida entre los pobres. Con el comienzo del decimonoveno mes, el
mes de Sublimidad ('Alá), el período de nuestro ayuno empieza.

Durante los diecinueve días del ayuno, no comemos ni tomamos nada desde la
salida del sol hasta la puesta del sol. Nos levantamos al amanecer para orar a Dios y
agradecerle por todos Sus favores y bendiciones. Entonces desayunamos antes de la
salida del sol, y no comemos ni tomamos nada más hasta que haya puesto el sol.
Rompemos nuestro ayuno con la puesta del sol después de ofrecer nuestras oración.

Estos días de ayuno nos acercan más a Dios que en cualquier otro tiempo.
Cuando guardamos el ayuno, estamos mostrando de manera simbólica nuestro amor
por Dios y nuestra fidelidad en obedecer Sus mandamientos.

Esto es lo que dice 'Abdu’l-Bahá sobre el ayuno:

“El ayuno es un símbolo. Ayuno significa abstenerse de toda sensualidad.
El ayuno físico es un símbolo de esa abstinencia y un recordatorio; es decir,
que así como una persona se abstiene de apetitos físicos, debe también
abstenerse de apetitos y deseos personales. Pero la simple abstención de
alimentos no tiene efecto sobre el espíritu. Es solo un símbolo, un
recordatorio. De otra forma no tiene importancia. Ayunar con este objeto no
quiere decir privarse completamente de la comida. La regla de oro en cuanto
al alimento es no comer demasiado o comer muy poco. Moderación es
necesaria. Hay una secta en la India que practica extrema abstinencia y va
reduciendo su alimento poco a poco hasta llegar a existir casi sin alimento.
Pero su inteligencia sufre. Un hombre no puede servir a Dios con el cerebro
o el cuerpo si está debilitado por falta de alimento. No puede ver claramente"

Antes de la salida del sol nos preparamos para la oración y meditación. Hay bellas
oraciones, reveladas por Bahá'u'lláh especialmente para este período. Un poco antes
de la salida del sol terminamos nuestro desayuno. No comeremos ni tomaremos
desde la salida del sol hasta la puesta del sol. Durante el periodo de ayuno, más que
en cualquier otro tiempo, sentimos nuestro amor por Bahá'u'lláh y siempre
recordamos que fue por Su amor que observamos el ayuno. Después de la puesta
del sol rompemos el Ayuno. También ofrecemos oraciones antes o después de
romper el Ayuno. Aunque hayan varias oraciones reveladas especialinente para el
Ayuno, se puede ofrecer cualquier oración revelada en las Escrituras Sagradas
Bahá’ís. Sin embargo para la conveniencia de nuestros queridos lectores,
mencionamos abajo una de las oraciones que se puede decir durante el Período de
Ayuno:

“¡Alabado seas, Oh Señor Mi Dios! Te imploro por esta Revelación
mediante la cual la oscuridad ha sido convertida en luz, se ha erigido el
Frecuentado Templo, se ha revelado la Tabla Escrita, y se ha descubierto el
Rollo Desplegado, que hagas descender sobre mí y sobre quienes me
acompañan, aquello que nos permita remontarnos a los cielos de Tu
trascendente gloria, y nos lave la mancha de las dudas que impidieron a los
sospechosos entrar en el tabernáculo de Tu unidad.

"Soy aquel, oh mi Señor, que se ha sostenido firmemente del cordón de Tu
cariñosa bondad, y se ha aferrado al borde de Tu misericordia y favores.
Ordena para mí y para mis amados, el bien de este mundo y del venidero.
Provéeles pues, con la Dádiva Oculta que Tú ordenaste para los elegidos
entre Tus criaturas.

"Estos son, oh mi Señor los días en que Tú ordenaste a Tus siervos
observar el ayuno. Bendito aquel que observa el ayuno enteramente por Tu
causa y con absoluto desprendimiento de todas las cosas excepto de Ti.
Ayúdame y ayúdales, oh mi Señor, a obedecerte y a guardar Tus preceptos.
Tú, verdaderamente, tienes poder para hacer lo que desees.

"No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo. Toda alabanza sea
para Dios, Señor de todos los mundos".

El período de Ayuno sigue hasta el último día del año Bahá'í. El año nuevo, que
cae el 21 de marzo, marca el fin del ayuno, Y los Bahá’ís celebran este día como la
Fiesta de Naw Rúz.


EL TRABAJO ES ADORACIÓN.

Entre las leyes de Bahá'u'lláh existe aquella que ordena que todo el mundo debe
trabajar. Es un pecado mendigar o ser ocioso en la vida Y por consiguiente está
prohibido en la Fe Bahá’í. El trabajo es obligatorio para todos en esta Causa, y
cuando está hecho en el espíritu de servicio a los pueblos del mundo, llega a ser una
forma de adoración para los Bahá’ís.

Bahá'u'lláh dice:

"Se ha ordenado a cada uno de vosotros que os dediquéis a alguna
ocupación. Ya sea arte, oficio u otra cosa. Hemos hecho que ésta, vuestra
ocupación, sea idéntica a la adoración de Dios, el Verdadero. Reflexionar, oh
pueblo, sobre la misericordia de Dios y sobre Sus favores, y dadle gracias
mañana y noche".

'Abdu’l-Bahá explica además:

"En la Causa Bahá'í, las artes, las ciencias, los oficios son considerados
formas de adoración. El hombre que hace un pedazo de papel lo mejor que le
es posible, concienzudamente, concentrando toda su habilidad para
perfeccionarlo. Está alabando a Dios. Brevemente, todo esfuerzo que el
hombre despliega desde el fondo de su corazón, es devoción a Dios, si obra
impulsado por los más altos motivos y el deseo de servir a la humanidad.
Esto es devoción a Dios: servir a la humanidad y socorrer a los necesitados.
Servicio es oración. Un médico que atiende a los enfermos con bondad, con
ternura, libre de prejuicios y creyendo en la solidaridad humana, está
alabando a Dios".

¡El trabajo es adoración! ¡El servicio es adoración! Esta es una ley maravillosa.

Cuando queremos adorar a Dios, debemos hacerlo con alegría y sinceridad. Los
Bahá’ís creen que el agricultor quien está cultivando la tierra en beneficio propio y de
los demás, está adorando a Dios. El carpintero quien está haciendo una puerta para
la casa de alguien, o el sastre quien está cosiendo un vestido y tratando de emplear
toda su habilidad en hacerlo bello para que alguien goce de ello, está alabando a
Dios.

Así vemos que, con la bendición de Bahá'u'lláh, en cualquier campo puede
hacerse un templo de Dios, cada taller una casa de adoración. Por consiguiente, para
el Bahá'í su trabajo, por difícil que sea su ocupación, llega a ser una ocupación
agradable porque por medio de ella él puede adorar a Dios. Y un Bahá’í puede
desempeñar su trabajo con la misma felicidad, sinceridad y honradez con que él hace
sus oraciones.

Un asceta que vive en una cueva o en el corazón de la selva, está dispuesto a
hacer toda clase de penitencia porque él siente que al hacerlo él está adorando a
Dios. Bahá'u'lláh ha dicho que se terminó la edad del asceticismo y de monjes. En
cambio, El ha colocado toda clase de trabajo al nivel de la adoración de Dios. Ya no
consideraremos fatigoso el trabajo cuando lo estimamos una oración y lo hacemos
con devoción.

Renunciar al mundo y vivir una vida solitaria no se considera meritorio en nuestra
Fe. Es por eso que los Bahá’ís no tienen ni monjes ni ascetas entre ellos.

Bahá'u'lláh dice:

"Oh pueblos de la tierra! Una vida solitaria y una disciplina severa no
reciben la aprobación de Dios Los poseedores de percepción y conocimiento
deben investigar los medios que conducen al gozo y a la fragancia. Tales
prácticas proceden de los lomos de la superstición y de la matriz de la
fantasía, y no son dignos de la gente del conocimiento. Algunas gentes del
pasado moraban en las cuevas de las montañas, y otras frecuentaban las
tumbas durante la noche. Decid: Escuchad el consejo de este Oprimido.
Abandonad aquello que tenéis, y adheríos a aquello que el Consejero
fidedigno os manda. No os privéis de aquello que fue creado para vosotros".

Que adoremos a Dios en nuestros campos y nuestros talleres. Que Le alabemos
por medio del trabajo continuo y concienzudo. Que ofrezcamos nuestras oraciones
sinceras a nuestro Creador mediante nuestro servicio a la humanidad. Que
recordemos esta ley de Dios para esta Epoca:

"No perdáis vuestro tiempo en el ocio y la indolencia, y ocupaos en
aquello que pueda beneficiaros a vosotros y a vuestros semejantes. Así se
ha decretado en esta Tablilla, desde el Horizonte de donde el Sol de la
Sabiduría y la Divina Declaración está brillando. Los hombres más
despreciables ante Dios son aquellos que se sientan y piden. As de la cuerda
de los recursos, confiando en Dios, la Causa de las Causas. Cada alma quien
se ocupa en un arte o un oficio...esto será considerado como un acto de
adoración ante Dios. ¡Verdaderamente, esto no procede de ninguna otra
fuente sino de Su gran y abundante favor"


Enseñar la Causa de Dios

Si alguien nos pregunta que es el deber de un Bahá'í, podemos decir que un
Bahá'í debe: 1) estudiar la Causa, 2) practicar sus Enseñanzas, y 3) esparcir su
Mensaje.

Bahá'u'lláh dice:

"Dios ha dado a cada alma el deber de enseñar Su Causa de acuerdo con su
capacidad".

¿Por qué es necesario para nosotros enseñar la Causa de Dios?

Cuando una persona sufre de una enfermedad terrible, luego encuentra una
medicina que le cura, le trae alivio inmediato de todo su dolor y sufrimiento,
ciertamente él se aferrará a ella con el mayor cuidado. Pero si él ve a un amigo suyo
sufriendo de la misma enfermedad, ¿Qué hará él con el remedio? ¿Lo guardará
egoístamente para sí mismo y permitirá que su amigo siga sufriendo? Por supuesto
que no. Con alegría él dará el remedio a su amigo y le asegurará que le dará alivio
inmediato de su enfermedad porque él ya lo ha probado.

Bahá'u'lláh es el Médico Omnisciente y El ha traído una Medicina maravillosa que
puede curarnos de todas nuestras enfermedades. Los males del odio, superstición,
desesperación y desarmonía están destruyendo a la gente del mundo. ¿Cómo puede
un Bahá'í, quien ha sido curado de estos males y conoce el remedio, ser indiferente
hacia el sufrimiento de los demás? Seguramente, él debe tratar de compartir lo que él
mismo ha recibido de las Enseñanzas de Dios con sus hermanos enfermos a quienes
él encuentra por todos lados.

En la Fe Bahá'í no tenemos gente especial cuya responsabilidad es predicar y
esparcir el Mensaje de Dios. La responsabilidad de guiar a la gente a la Causa, por
consiguiente, está puesta sobre los hombros de cada individuo.

¿Cuál es nuestro interés en dar el Mensaje de Dios a los demás? No estamos
tratando de recoger a un ejército. No esperemos ninguna ayuda material por dar el
Mensaje. Solamente enseñamos la Causa de Dios porque sentimos amor por otros y
no queremos que ellos sean privados de la gran bondad que Dios ha derramado
sobre nosotros en esta época. Nunca tratamos de imponer nuestras ideas sobre otras
gentes. No altercamos con ellos. Si ellos rechazan lo que les ofrecemos, todavía
seguimos amándolos. Nunca decimos a la gente que ellos están equivocados y que
nosotros tenemos la razón. Sólo presentamos el Mensaje de Dios que El nos ha
enviado por Bahá'u'lláh. Se deja a ellos aceptarlo. Nuestro amor por los demás no
depende de ser ellos Bahá’ís.

Esto es lo que Bahá'u'lláh nos ordena hacer:

¡Oh pueblo de Bahá! Sois los puntos de amanecer del amor y los
manantiales del favor de Dios. No profanéis vuestras lenguas con
juramentos o execraciones a vuestros semejantes; guardad vuestros ojos de
lo que no es digno de ser visto. Mostrad aquello que poseéis (es decir, la
Verdad). Si es aceptada, el objetivo ha sido alcanzado. Si no, los reproches
o interferencias con él que os rechaza, son vanos. Dejadlo consigo mismo y
avanzad hacia Dios, el Protector, El que Subsiste por Si Mismo. ¡No seáis la
causa de pesar, cuanto menos de sedición o de lucha! Se espera que seréis
nutridos en la sombra del árbol de la Divina Bondad y actuaréis de acuerdo
con la voluntad de Dios. Sois todos hojas de un mismo árbol y gotas de un
mismo océano".

Bahá'u'lláh espera que nos enseñemos a nosotros mismos antes de enseñar a los
demás. Esto quiere decir que debemos esforzarnos por conocer Sus enseñanzas y
de practicarlas en nuestras propias vidas antes de esperar que los demás sigan estas
enseñanzas.

En las palabras de Bahá'u'lláh:

"La gente de Bahá debe servir al Señor con sabiduría; su vida debe ser
enseñanza para los demás y debe manifestar en todos sus actos la Luz de
Dios. El efecto de sus acciones será más poderoso que el de sus palabras El
efecto de la palabra de él que enseña depende de su pureza de intención y
de su desprendimiento. Algunos se satisfacen con palabras, pero la verdad
de las palabras se prueba con hechos y el ejemplo de la vida. Los hechos
revelan el rango del hombre. Las palabras deben estar de acuerdo con lo que
ha provenido de la boca de la Voluntad de Dios y está escrito en Sus
Tablillas".

Es un gran privilegio para nosotros llegar a ser una fuente de progreso espiritual y
bendiciones para los demás. Tal vez en el mundo espiritual no puede haber nada
más precioso para nosotros que ayudar a la gente a comprender el propósito de sus
vidas y a unirse en una Causa universal. 'Abdu’l-Bahá ha dicho que cada Bahá'í debe
tratar de guiar al menos a una persona a la Causa de Bahá'u'lláh cada año. Enseñar
la Causa de Bahá'u'lláh no depende de nuestra educación. 'Abdu’l-Bahá dice que aún
si uno no puede leer y escribir, todavía él puede probar que él es un verdadero siervo
de la humanidad por medio de sus hechos y acciones. Si vivimos la vida de un
verdadero Bahá'í, la gente por sí mismo llegará a ver que somos diferentes porque
hemos puesto en práctica las Enseñanzas de Dios para esta época. La importancia
de enseñar la Causa y la bendición que nos trae se entiende claramente de esta
Tablilla de 'Abdu’l-Bahá:

"Es conocido y claro que hoy día la invisible asistencia divina rodea a
aquellos quienes dan el Mensaje. Y si el trabajo de dar el Mensaje es
descuidado, la asistencia será completamente cortada, porque es imposible
que los amigos de Dios reciban ayuda a no ser que estén entregados a dar el
Mensaje. Bajo todas condiciones se debe dar el Mensaje, pero con sabiduría.
Los amigos deben ser ocupados en educar a las almas y deben llegar a ser los
instrumentos para ayudar al mundo de la humanidad a adquirir gozo espiritual
y fragancia. Por ejemplo: si cada uno de los creyentes fuera a establecer
relaciones de amistad y buen trato con una de las almas negligentes,
asociarse y vivir con él con perfecta bondad, y por medio de buena conducta
y una vida moral conducirle a la divina instrucción, al consejo celestial y las
enseñanzas, seguramente él despertaría gradualmente a esa persona
negligente y cambiaría su ignorancia en conocimiento".


LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS SON PROHIBIDAS

Hemos visto como el hombre se distingue de los animales por su mente y alma.
Dios espera que cuidemos bien a estos preciosos dones con que El bendijo a la raza
humana. Debemos esforzarnos para guardar tan sanos como sea posible a nuestras
mentes y almas.

Las bebidas alcohólicas envenenan la mente a tal grado que la gente olvida su
rango como seres humanos y caen al nivel de las bestias cuando estén borrachos.
Por consiguiente, Bahá'u'lláh nos ha prohibido terminantemente usar bebidas
alcohólicas.

Hay muchos Bahá’ís quienes solían usar bebidas alcohólicas antes de que
llegaran a creer en esta Fe. Pero después de que aceptaron a Bahá'u'lláh como la
Manifestación de Dios, probaron su amor y lealtad hacia El por deshacerse de este
hábito dañino que les traía solo la pérdida financiera, física y espiritual. Ahora ellos
beben del agua de vida que Bahá'u'lláh ha proveído para nosotros por Sus
Enseñanzas, y no necesitan bebidas alcohólicas para estar alegres o para olvidar sus
problemas diarios.

También hay algunas tribus en el mundo quienes estuvieron acostumbradas a
servir bebidas alcohólicas durante ciertas fiestas o Ceremonias de la tribu. Ahora
que son Bahá’ís, todavía tienen sus ceremonias pero sirven jugos deliciosos que
están libres del daño del alcohol en vez de servir bebidas intoxicantes.

No sólo las bebidas alcohólicas, sino también las drogas intoxicantes como el opio,
que envenenan tanto la mente como el cuerpo, están prohibidas también en la Fe
Bahá'í.


LA OBSERVANCIA DE LOS DÍAS SAGRADOS

Hay nueve Días Sagrados durante el año en los cuales el Bahá'í no debe trabajar.
Estos días han sido escogidos porque algún acontecimiento especial de gran
importancia en la Causa tuvo lugar en cada uno de ellos, y por eso no deben ser
considerados como días ordinarios. Siete de los Días Sagrados son Fiestas, y dos de
ellos conmemoran el martirio del Báb y la ascensión de Bahá'u'lláh.

Entre los días de fiestas, la primera es la Fiesta de Naw-Rúz la cual marca el fin
del período del ayuno y el principio del Año Nuevo.

Las próximas tres fiestas son durante el festival del Ridván. Este es el aniversario
de la Declaración de Bahá'u'lláh que tuvo lugar en Bagdad. Durante los doce días
que llamamos "los días del Ridván", Bahá'u'lláh permaneció en un bello jardín
llamado "Ridván" donde Sus amigos y seguidores fueron a visitarle por última vez
antes de que El saliera para Constantinopla. Bahá'u'lláh iba a ser exilado de Bagdad,
y Sus múltiples seguidores, junto con centenares de personas quienes habían
llegado a amarle y respetarle, estuvieron llenos de pasar por Su salida. Pero el
amargo dolor que pesaba sobre los corazones de Sus amantes iba a ser cambiado a
gozo eterno, porque fue durante aquellos días que Bahá'u'lláh declaró abiertamente
que El era Aquel Cuyo advenimiento las Divinas Manifestaciones del pasado hablan
predicho, y por Quien el Bendito Báb había dado Su preciosa vida. En
conmemoración de esos doce días maravillosos, celebramos la Fiesta del Ridván
todos los años, y de estos días, el primero, el noveno y el duodécimo son Días
Sagrados en los cuales no trabajamos.

Entonces tenemos el aniversario de la Declaración del Báb que es el día cuando el
Báb habló de Su Misión a Mulla Husayn por primera vez en Shiraz.

El sexto y séptimo de nuestros días de fiesta son los nacimientos del Báb y de
Bahá'u'lláh.

Aquí están los Días Sagrados Bahá’ís

1. 21 de Marzo La Fiesta del Naw-Rúz

2. 21 de Abril Primer Día del Ridván – Declaración de Bahá'u'lláh
(año 1863) a las 15 horas

3. 29 de Abril El noveno día del Ridván

4. 2 de Mayo El duodécimo día del Ridván

5. 23 de Mayo La Declaración del Báb (año 1844) dos horas y once
minutos después de la puesta del sol el 22 de Mayo

6. 29 de Mayo La Ascensión de Bahá’u'lláh (año 1892) a las 3 horas

7. 9 de julio El Martirio del Báb (año 1850) a mediodía

8. 20 de Octubre El Nacimiento del Báb (año 1819)

9. 12 de Noviembre El Nacimiento de Bahá'u’lláh (año 1817)

Para los Bahá’ís la puesta del sol es el fin de un día y el comienzo de otro. Por
consiguiente, cada uno de estos Días Sagrados empieza con la puesta del sol del día
anterior. Por ejemplo, la Declaración del Báb tuvo lugar dos horas y once minutos
después de la puesta del sol el 22 de Mayo y termina con la puesta del sol el 23 de
Mayo. El día de la Ascensión de Bahá'u'lláh empieza con la puesta del sol el 28 de
Mayo y termina con la puesta del sol del 29 de Mayo, y así seguidamente.

Abdu’l-Bahá dice que debemos tratar de hacer a estos Días Sagrados diferentes
de los demás días del año por tomar algún paso importante para el progreso de la
Causa y para el servicio a la humanidad. Establecemos un centro Bahá'í o una clase
Bahá'í; podemos empezar una escuela o un hospital, cada comunidad de acuerdo
con su capacidad y sus necesidades especiales. Como individuos también, podemos
hacer decisiones que nos ayudarán a ser mejores Bahá’ís en nuestras vidas
personales y mejores miembros de nuestra comunidad. As¡ que, según 'Abdu’l-Bahá,
un día de fiesta para nosotros no es solamente para el propósito de comer buena
comida y entretenernos, aunque eso también es parte de una fiesta.

No nos sentamos para lamentar en el día del martirio del Báb o en la ascensión de
Bahá'u'lláh, porque aunque es natural para nosotros sentir el pesar de estos días,
sabemos que la única manera de mostrar nuestra lealtad a las Manifestaciones de
Dios es dedicar nuestras vidas al servicio de la Causa por la cual Ellas vivían y
morían.

Los Bahá'ís se reúnen siempre y ofrecen oraciones especiales en los Días
Sagrados. Estas reuniones son muy importantes porque por medio de ellas la unidad
es establecida entre los miembros de la comunidad, y la unidad de los Bahá’ís llegará
a ser la causa de las bendiciones divinas.

'Abdu’l-Bahá dice:

"Se ha decidido, por el Deseo de Dios, que la unión y la armonía vayan
diariamente en aumento entre los amigos de Dios y los siervos del
Misericordioso. Hasta que esto se haya realizado, las actividades no podrán
avanzar en forma alguna. Y el mayor medio para la unión y armonía entre
todos es el de las reuniones espirituales. Este asunto es de gran
importancia, y es como un imán para atraer la confirmación divina".


EL MATRIMONIO

Hemos visto que no hay vida monástico en la Fe Bahá'í. El matrimonio es una
institución importante en la Fe Bahá'í.

En el "Aqdas", el Libro Más Sagrado, Bahá'u'lláh dice:

"Entraos en el matrimonio, oh pueblo, para que podáis producir a aquel
quien hará mención de Mí".

'Abdu’l-Bahá dice:

"El matrimonio entre los Bahá’ís significa que el hombre y la mujer deben
unirse espiritualmente y físicamente, para que puedan tener eterna unidad a
través de todos los mundos divinos, y mejorar mutuamente su vida
espiritual. Este es el matrimonio Bahá'í".

¿Cómo se hace el matrimonio Bahá'í? Los requerimientos para un matrimonio
Bahá'í son:

1) el hombre y la mujer deben estar de acuerdo con casarse.

2) los padres del novio y de la novia deben dar su consentimiento al matrimonio.

Bahá'u'lláh dice:

"Puesto que deseamos fomentar el amor, la amistad y la unidad de los
pueblos, lo hemos hecho condicional del consentimiento de los padres
también para evitar toda enemistad y mala voluntad".

Cuando la pareja haya conseguido estos consentimientos necesarios, ellos
informan a la Asamblea Espiritual de su intención de casarse y fijan la fecha para que
la Asamblea pueda enviar su representante para presenciar el matrimonio. Entonces
en la presencia de otras personas, ellos repetirán el siguiente verso prescrito por
Bahá'u'lláh en Su Libro Más Sagrado:

"En verdad todos acataremos la Voluntad de Dios" y la novia también dirá:
"En verdad todos acataremos la voluntad de Dios".

Después de esto el hombre y la mujer son marido y esposa y se inscribe la fecha
del matrimonio con la Asamblea Espiritual.

Aún si no hay una Asamblea Espiritual, el matrimonio podía realizarse, en la
manera arriba expuesta, por el novio y la novia en la presencia de unos testigos.

'Abdu’l-Bahá dice:

"El compromiso Bahá'í es la perfecta comunicación y el pleno
consentimiento de ambos contrayentes. Sin embargo, deben poner la mayor
atención cada uno sobre el carácter del otro, y el firme convenio hecho entre
ellos debe convertirse en un lazo eterno, y sus intenciones han de ser
afinidad, amistad, unidad y vida eterna".

Vista a la luz de esta enseñanza, el matrimonio es un acto tanto material como
espiritual. No estamos negociando a nuestros hijos e hijas cuando se casan. Estamos
uniéndoles en unidad. Es la costumbre entre algunos pueblos obligar a la mujer y a
sus padres pagar una cierta cantidad o dar un regalo a la familia del novio y
viceversa. No hay tal sistema en el matrimonio Bahá'í.

Hay algunas bellas oraciones reveladas por Bahá'u’lláh y 'Abdu’l-Bahá para el
matrimonio, las cuales no son obligatorias, pero que podían ser usadas con estos
versos, si así se desea.

En el matrimonio, como en cualquier otra ocasión alegre, la gente de cada tribu o
nación esta libre para entretenerse y tener cualquier clase de actuación que es parte
de su cultura. Estas costumbres, sin embargo, no deben ser contra las enseñanzas
de Dios que exhortan mantener la pureza del carácter y la dignidad del hombre. Hay
bellas danzas y cantos folklóricos que enriquecen la nueva cultura compuesta de la
humanidad. Los Bahá’ís alientan esta herencia cultural del pueblo. Por consiguiente,
la bella herencia cultural del pueblo, sea esta relacionada con el matrimonio u otras
ocasiones festivas, puede ser puesta en práctica.

Alguien podría preguntar si un Bahá'í puede casarse con no Bahá'í. El matrimonio
del muchacho o de la muchacha Bahá'í con no Bahá'í quien pertenece a otra religión
es posible. Por cierto, uno de los mandamientos de Bahá'u'lláh dice:

"Asociaos con la gente de todas las religiones con gozo y fragancia;
demostraos aquello que fue declarado por portavoz del Monte; y haz Justicia
en todos los asuntos. Los seguidores de la sinceridad y la fidelidad deben
asociarse con toda la gente del mundo con gozo y fragancia; porque la
asociación siempre conduce a la unión y la armonía, y la unión y armonía
son las causas del orden del mundo y la vida de las naciones. Benditos sean
aquellos quienes se adhieran al cordón de la compasión y la bondad y están
desprendidos de la animosidad y del odio".

Un Bahá'í quien se casa con un no Bahá'í debe dejar en claro a su pareja que él o
ella es Bahá'í y tiene que obtener el consentimiento de los padres a fin de cumplir
con las leyes Bahá’ís. Puesto que el Bahá'í espera que su pareja no Bahá'í tome
parte en una ceremonia sencilla pero digna, él o ella también está dispuesto a tomar
parte en la ceremonia de matrimonio de la religión de su pareja.

La ley del matrimonio Bahá'í es otro símbolo de la unidad de la humanidad.
Demuestra que la Fe Bahá'í no fue destinada para un culto o grupo especial, es para
la humanidad.


LEALTAD HACIA EL GOBIERNO

Bahá'u'lláh nos ha prohibido tomar parte en cualquier actividad que pueda hacer
daño a la sociedad. También tenemos que abstenernos de cualquier cosa que no sea
honrada o que sea subversiva. Hace cien años Bahá'u'lláh sentó este principio en
uno de Sus Escritos:

"En todo país o gobierno donde reside alguien de esta comunidad, debe
mostrar una conducta fiel, digna de confianza y veraz hacia ese gobierno".

Un Bahá'í no puede ser fiel a su religión si el no es fiel a su gobierno.

'Abdu’l-Bahá dijo:

"Lealtad hacia el gobierno, desde el punto de vista Bahá'í es un esencial
principio espiritual y social. Debemos obedecer y desear el bien para los
gobiernos de la tierra. La esencia del espíritu Bahá'í es que a fin de
establecer un orden social y una condición económica mejores, debe haber
lealtad a las leyes y principios del gobierno".

La lealtad hacia el gobierno es parte del carácter que tiene que construirse entre
nosotros. Cualquier acto de traición es un pecado.

Bahá'u'lláh dice:

"Dejad que la integridad y la rectitud distingan todos sus actos.
Embelleced vuestra lenguas, oh pueblo con la veracidad, y adornad vuestras
almas con el ornamento de la honestidad. Cuidad, oh pueblo, no sea que
obréis traicioneramente con alguno. Sed los procuradores de Dios entre Sus
criaturas y los emblemas de Su generosidad en medio de Su pueblo".

En esta conexión hay otro punto que se puede mencionar que todos los Bahá’ís
deben observar.

Nuestra Fe no tiene nada que ver con la política y los Bahá’ís no pueden participar
de manera alguna en las actividades de un partido político. Esto no significa que
estamos contra aquellos que actúan en partidos políticos ni que estamos en contra de
cualquier partido. Creemos que Dios nos ha indicado que la manera en que debemos
gastar nuestras energías y recursos es en establecer un Orden Mundial divino.
Tenemos un plan dado por Dios que incluye todos los buenos aspectos de todos los
programas de los partidos políticos actuales y mucho más, sin sus fallas.

Dios ha señalado el sendero recto que debemos pavimentar. Este sendero no se
inclina ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, ni hacia el Occidente ni hacia el
Oriente. Es el camino de la unidad de toda la humanidad en todas partes del mundo,
abarcando las varias naciones, credos y clases. Además, el orden que Bahá'u'lláh ha
establecido en el mundo es de origen divino; y necesariamente es muy diferente en
su naturaleza, rango y dimensión que aquellos de ideologías hechas por los
hombres, a menudo en conflicto.

Hay otra razón por que un Bahá'í no puede participar en movimientos políticos.
Esta ha sido explicada por Shoghi Effendi, el Guardián en una de sus cartas:

"Nosotros los Bahá’ís somos una sola unidad en todo el mundo; estamos
tratando de construir un nuevo Orden Mundial, de origen divino. ¿Cómo
podríamos hacer esto si cada Bahá'í fuera miembro de un partido político
diferente...algunos de ellos diametralmente opuestos los unos a los otros?
Entonces, en que quedaría nuestra unidad? Por causa de la política estaríamos
divididos los unos contra los otros y esto es contrario a nuestro propósito. Es
obvio que si a un Bahá'í en Austria se le da libertad para pertenecer a un
partido político, por excelentes que sean sus objetivos, a otro Bahá'í en Japón,
América, o la India habría que darle igual libertad y él podría pertenecer a un
partido diametralmente opuesto en sus principios a aquel a que pertenece el
Bahá'í en Austria. ¿Dónde quedaría, entonces, la unidad de la Fe? Estos dos
hermanos espirituales estarían trabajando el uno contra el otro a causa de sus
afiliaciones políticas diferentes (como lo han estado haciendo los cristianos
europeos en tantas guerras fratricidas). La mejor manera en que un Bahá'í
puede servir a su país y al mundo, es trabajar para el establecimiento del Orden
Mundial de Bahá'u'lláh, el cual unirá gradualmente a todos los seres humanos y
hará desaparecer los sistemas políticos y credos religiosos que dividen.


CÓMO UNO SE HACE BAHÁ’Í

Muchas veces oímos esta pregunta: "¿Cómo puedo yo hacerme Bahá'í?" Algunas
personas piensan que la Fe Bahá'í es una sociedad que, invita a los miembros. Esto
no es correcto. Otros piensan que los Bahá’ís están interesados en cambiar los
nombres de las personas y darles una nueva secta religiosa a que pertenecer, esto
tampoco es correcto.

Hacerse Bahá'í significa tener convicción en la unidad de Dios, en la unidad de las
religiones y en la unidad de la humanidad; darse cuenta que la religión es progresiva
y continua y que la religión es para la unidad en vez de la discordia. Un Bahá'í,
además, está convencido que todas las religiones son divinas en origen y son
iguales. Sin embargo, un Bahá'í cree que Bahá'u'lláh (la Gloria de Dios) es la
Manifestación de Dios para esta época. Y El, Bahá'u'lláh, como las Manifestaciones
de Dios en el pasado, ha venido para abrir una nueva era de felicidad y unidad para
nosotros en esta época. Cuando uno se hace Bahá'í, encuentra el amor de
Bahá'u'lláh en su corazón. Cuando esta convicción existe, somos Bahá’ís. No se
necesita ninguna ceremonia, bautismo o cambio de nombre para introducir una
persona en la Fe Bahá'í. En otras palabras no creemos en la conversión sin
convicción, y la convicción no necesita una ceremonia.

'Abdu’l-Bahá dice,

"El hombre que vive la vida de acuerdo con las enseñanzas de Bahá'u'lláh,
es de hecho un Bahá'í".

Los propósitos de los Bahá’ís son servir a la humanidad y traer unidad y felicidad
al mundo. El cambio del corazón no es posible salvo por el poder de las Palabras de
Dios

En una ocasión se le pregunto a ‘Abdu’l-Bahá: "¿Que es un Bahá'í?"

El contestó que

"Ser un Bahá'í significa sencillamente amar a todo el mundo; amar a la
humanidad y tratar de servirla; trabajar por la paz y la hermandad universal".

Cuando un espejo está limpio, refleja la luz. Cuando no está limpio, no refleja
nada. Si los Bahá’ís enseñan su religión a otros, es un esfuerzo para limpiar los
espejos de los corazones del polvo de prejuicios, odio y animosidad. Cuando la gente
de corazón puro se pone en contacto con el Sol de la Verdad, reciben la luz en gran
medida y la reflejan a otros.

Muchos Bahá’ís de hoy en día son personas que siempre habían sentido en sus
corazones la necesidad de tener nuevas enseñanzas para esta nueva época, pero no
sabían como podían poner sus sentimientos en práctica. Ellos no sabían que existía
una religión en el mundo que contiene todas las enseñanzas que ellos querían
existieran en una religión. Tan pronto como se enteraron de la Fe Bahá'í, creyeron en
ella como la Voz de Dios porque ya habían oído la Voz de Dios en sus corazones sin
conocer a Bahá'u'lláh. Ellos son los espejos limpios que ahora se han vuelto tornado
en la dirección de los rayos del Sol de la Verdad y reflejan su esplendor. Los espejos
de los corazones, aunque sean limpios se quedarán oscuros si no se vuelven hacia la
luz.

Cuando esta convicción y comprensión de la verdad ocurre en alguien, el se hace
Bahá'í. Sin embargo, hay un formulario que ha de ser llenado y firmado por los
Bahá’ís, dando sus nombres y direcciones, y se informa a la Asamblea Espiritual
Nacional de su país que ellos creen en Bahá'u'lláh. De esta manera, la comunidad
mundial Bahá'í llega a saber que el es un creyente en Bahá'u'lláh.

Un Bahá'í sirve a la humanidad también ora por ella. Entre las múltiples bellas
oraciones reveladas, encontramos esta:

iOh Tú Bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad de los
mismos padres originales y has destinado que todos pertenezcan al mismo
hogar. En Tu Sagrada Presencia son Tus siervos y toda la humanidad se
cobija bajo Tu tabernáculo Todos se han reunido en Tu mesa de
munificencia y están radiantes por la luz de Tu providencia. ¡Oh Dios! Tú
eres bondadoso con todos, Tú has provisto para todos, Tú das asilo a todos,
Tú confieres vida a todos. Tú has dotado a todos con talento y facultades;
todos están sumergidos en el océano de Tu misericordia. ¡Oh Tú bondadoso
Señor! Une a todos, haz que las religiones concuerden, haz de las naciones
una sola, a fin de que puedan ser como de una especie y como hijos de una
misma patria. Puedan ellos asociarse en unidad y concordia. ¡Oh Dios!
Levanta el estandarte de unidad de la humanidad. ¡Oh Dios! Establece la
Más Grande Paz. Une los corazones uno con otros. ¡Oh Dios! ¡Oh Tú, Padre
bondadoso, Dios! Regocija los corazones con la fragancia de Tu amor;
ilumina los ojos con la luz de Tu guía; alegra el oído con las melodías de Tu
Palabra y ampáranos en el refugio de Tu providencia. ¡Tú eres el Fuerte y el
Poderoso! Tú eres el Que Perdona y Tú eres Aquel que tolera las
negligencias de la humanidad".


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Source: www.bahai-biblio.org
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LE NOUVEAU JARDIN
Hushmand Fathea'zam

"Le Nouveau Jardin" est dédié aux masses de l'Inde qui se réveillent, en gage de ma gratitude pour toutes les bonnes leçons de dévotion, de sincérité et d'amour que j'ai apprises d'elles."
Hushmand Fathea'zam,
Traduit de l'anglais par Daniel Schaubacher


Table des matières

1. DIEU ET SA RELIGION
1.1. Notre raison d'être
1.2. Comment connaître Dieu?
1.3. L'amour de Dieu
1.4. L'unité de la religion
1.5. La religion se renouvelle
1.6. La religion progressive

2. LES MANIFESTATIONS DE DIEU
2.1. Krishna
2.2. Bouddha
2.3. Moïse
2.4. Zoroastre
2.5. Jésus-Christ
2.6. Muhammad
2.7. Le Báb
2.8. Bahá'u'lláh
2.9. 'Abdu'l-Bahá
2.10. Shoghi Effendi - Le gardien de la foi

3. QUELQUES ENSEIGNEMENTS ET PRINCIPES
3.1. L'unité du genre humain
3.2. L'abandon des préjugés
3.3. La recherche de la vérité
3.4. Une langue universelle
3.5. L'égalité de l'homme et de la femme
3.6. L'éducation universelle
3.7. La religion et la science doivent aller de pair
3.8. L'abolition des extrêmes dans la pauvreté et dans la richesse
3.9. Le bonheur
3.10. L'immortalité
3.11. Le ciel et l'enfer
3.12. Les miracles
3.13. Enseignements moraux et éthiques

4. L'ADMINISTRATION
4.1. Une religion sans clergé
4.2. Qu'est-ce que l'administration bahá'ie ?
4.3. Election d'une assemblée spirituelle
4.4. Les devoirs de l'assemblée spirituelle locale
4.5. Fonction des membres du bureau de l'assemblée spirituel
4.6. Election des membres du bureau de l'assemblée spirituelle
4.7. La consultation
4.8. Modèle d'une réunion de travail de l'assemblée spirituelle
4.9. Relation entre l'assemblée spirituelle et l'institution de la Fête des dix-neuf jours
4.10. Quelques points importants au sujet de la Fête des dix-neuf jours
4.11. L'Assemblée spirituelle nationale
4.12. La Convention
4.13. La Maison Universelle de Justice
4.14. Quelques points importants de l'administration bahá'ie
4.15. Les temples bahá'is
4.16. Le Fonds bahá'i

5. QUELQUES LOIS ET OBLIGATIONS
5.1. Propreté
5.2. Prière
5.3. Jeûne
5.4. Le travail est un acte d'adoration
5.5. Enseigner la cause de Dieu
5.6. Interdiction des boissons alcoolisées
5.7. Observer les jours fériés
5.8. Mariage
5.9. Loyauté envers le gouvernement
5.10. Comment devient-on bahá'i?


1. DIEU ET SA RELIGION

1.1. Notre raison d'être

Avez-vous jamais comparé la jungle avec la ferme ? Dans la jungle, les arbres poussent de manière sauvage: les buissons y sont épais, les plantes y croissent dans toutes les directions. La ferme, elle, a des limites géométriques; la terre, irriguée par un réseau de canaux ou de cours d'eau, y est cultivée. On y trouve un champ de blé par-ci, un champ de cannes à sucre par-là.

Quelle est la différence entre la jungle sauvage et la ferme?

Dans la ferme, nous constatons que, partout, il y a de l'ordre, tandis que dans la jungle, il n'y en a pas. Dans la ferme, on a pris soin et on s'est occupé de toutes choses, tandis que dans la jungle, chaque chose pousse au hasard, sans ordre.

Là où se trouve l'ordre, il a une raison d'être. Nous ne cultivons pas un champ sans motif. Nous ne creusons pas de canaux ou de puits sans raison. Nous avons une raison pour effectuer tous ces travaux. Si nous n'en avions pas, nous aurions laissé les champs exposés à la pluie, aux vents et au soleil. Nous les aurions abandonnés et ils se seraient transformés en jungle, avec toute sa vie sauvage. L'ordre du champ a une raison d'être.

Considérez la création comme un tout. N'y voyez-vous pas un ordre parfait partout? Regardez la Lune, comme elle apparaît puis disparaît! Le mois prochain, le croissant de la nouvelle Lune brillera de nouveau dans le ciel, comme un poignard d'or. Mais attendez encore quinze jours et regardez le lever de la pleine Lune dans toute la beauté de son cercle d'argent. Vous pouvez compter les jours du cycle de la Lune parce qu'elle se lève et disparaît dans l'ordre. Considérez le Soleil, le changement des saisons, la naissance d'un enfant, la croissance des plantes. Partout, l'ordre est présent. C'est pourquoi tous ces phénomènes ont, à l'origine, une raison d'exister, Ils ne sauraient exister sans raison.

Pourquoi avons-nous été créés ? Pour connaître Dieu, notre Créateur et l'adorer. Si nous le connaissons, nous donnons un sens à notre vie. La raison d'être d'une lampe est de donner de la lumière. Celle d'une flûte est de produire des notes mélodieuses. Nous devons connaître Dieu pour savoir pourquoi nous avons été créés. Si nous l'ignorons, nous sommes semblables à des lampes éteintes, à des flûtes silencieuses.

Bahá'u'lláh, la grande manifestation de Dieu pour cet âge, a révélé la prière suivante:

"Je suis témoin, ô mon Dieu, que tu m'as créé pour te connaître et t'adorer. J'atteste, en cet instant, mon impuissance et ton pouvoir, ma pauvreté et ta richesse. Il n'y a pas d'autre dieu que toi, celui qui secourt dans le péril, celui qui subsiste par Lui-même."

Bahá'u'lláh nous a demandé de réciter cette prière chaque jour à midi, afin de ne jamais oublier la raison de notre création. Devenons des flûtes mélodieuses, des flûtes vibrantes de la louange de Dieu ! Ne soyons pas des flûtes muettes!


1.2. Comment connaître Dieu?

Notre vie, sur cette terre, dépend en grande partie du soleil. Le soleil nous donne la lumière et la vie. Si, pendant un court instant, sa bénédiction nous était retirée, tout mourrait à la surface de la terre. Et pourtant, il nous est impossible d'en approcher, d'aller directement à lui. Si nous essayions de le faire, le soleil, cette même source de lumière et de vie, nous brûlerait et nous anéantirait. Nous sommes trop faibles pour supporter sa chaleur et sa lumière directes. Mais, par ses rayons, le soleil nous prodigue son énergie, sa chaleur sa lumière et la vie. Ce sont ses rayons qui nous relient à lui.

Dieu, le Tout-Puissant, le Créateur, l'Omnipotent, est incommensurablement plus grand que nous ne saurions l'imaginer. Il est "l'Essence inconnaissable". Comment l'atteindre par nos propres efforts? Nous nous brûlerions en essayant de nous en approcher. Comment pouvons-nous espérer accéder à la présence de Dieu, le Créateur de toutes choses - le Très-Glorieux, le Très-Haut ? Nous ne pouvons pas le rejoindre, mais Il peut venir à nous. Le soleil nous envoie son énergie par ses rayons. La guidance et la gloire de Dieu nous sont connues grâce à ses manifestations tels Jésus-Christ, Muhammad, Krishna et Bahá'u'lláh. Les manifestations de Dieu constituent le seul moyen d'accéder à sa présence. Sans elles, l'humanité serait restée dans les ténèbres et nous ne pourrions vivre. Si nous reconnaissons les manifestations de Dieu, nous avons reconnu Dieu.

Si nous les renions, nous renions Dieu. Bahá'u'lláh, la manifestation divine pour notre âge, nous dit: " La porte de la connaissance de l'Éternel a toujours été et restera à jamais fermée à la face des hommes. Il n'est pas d'intelligence humaine qui puisse obtenir l'accès de sa cour sainte. Toutefois, en gage de sa miséricorde et en preuve de sa tendre bonté, Il a manifesté aux hommes les Étoiles du matin de sa direction divine, les Symboles de sa divine unité et Il a voulu que la science de ces êtres sanctifiés soit identique à sa propre science. Qui les reconnaît a reconnu Dieu; qui écoute leur voix, écoute la voix même de Dieu, et qui atteste la vérité de leur révélation, atteste la vérité de Dieu Lui-même. De même, quiconque se détourne d'eux s'est détourné de Dieu, et quiconque n'a pas cru en eux a refusé de croire en Dieu. Chacun d'eux est la voix de Dieu qui relie ce monde au royaume d'en haut. Chacun d'eux est l'étendard de la vérité divine pour tous les habitants du ciel et de la terre. Ils sont les manifestations de Dieu parmi les hommes, les preuves de sa vérité et les signes de sa gloire."


1.3. L'amour de Dieu

La connaissance des manifestations divines fait naître l'amour de Dieu en nos coeurs. L'amour de Dieu est la source du bonheur éternel, la cause de notre création, comme nous l'a dit Bahá'u'lláh:

"Ô fils de l'homme. Caché en mon être éternel et dans l'antique éternité de mon essence, je savais mon amour pour toi, aussi t'ai-je créé. J'ai gravé en toi mon image et je t'ai révélé ma beauté." Dieu nous aime et nous a créés, ll ne nous laissera jamais plus livrés à nous-mêmes, sans secours, parce qu'Il nous aime et continuera toujours à nous aimer. Il se manifeste à nous d'âge en âge.

'Abdu'l-Bahá nous dit:

"Considérez la mesure dans laquelle l'amour de Dieu se manifeste. Les points d'aurore de ses manifestations sont les signes de son amour. Quel degré infini d'amour est reflété par les manifestations divines à l'égard de l'humanité ! Dans le but de conduire les peuples, les manifestations ont volontairement accepté de perdre la vie pour ressusciter les coeurs des hommes. Elles ont accepté la croix. Pour permettre aux âmes des hommes d'atteindre le degré suprême du progrès, elles ont enduré, pendant leur courte vie, des épreuves et des difficultés extrêmes...

Remarquez combien rares sont les âmes humaines qui sacrifient leur plaisir et leur confort pour d'autres; combien il est improbable pour un homme d'offrir un oeil ou de souffrir lui-même l'écartèlement pour le bien de son prochain ! Et pourtant, toutes les manifestations divines souffrirent, offrirent leur vie et leur sang, sacrifièrent leur existence, leur confort et tout ce qu'elles possédaient pour le bien de l'humanité. C'est pourquoi, considérez combien grand est leur amour. Sans la lumière qu'elles prodiguèrent, les âmes des hommes ne seraient pas illuminées. Combien efficace est leur amour... C'est un signe de l'amour divin: un rayon du Soleil de Réalité."

"Dieu nous aime et veut que, à notre tour, nous l'aimions." Ô fils de la vision merveilleuse ! dit Bahá'u'lláh. J'ai insufflé en toi une parcelle de mon propre esprit afin que tu puisses être mon amant. Pourquoi m'as-tu délaissé et as-tu cherché un autre bien-aimé que moi ?" "Être celui qui aime Dieu l Voilà le seul but de la vie pour un bahá'i; voir en Dieu son plus proche compagnon, son ami le plus intime, son bien-aimé incomparable dont la présence donne la plénitude de la joie. Et aimer Dieu signifie aimer tous les êtres et toutes les choses car tout vient de Dieu. Le vrai bahá'i sera le parfait amant. Il aimera chacun d'un coeur pur avec ferveur. Il ne haïra personne. Il ne méprisera personne, car il aura appris a voir le visage du Bien-Aimé sur chaque visage et à reconnaitre partout ses traces. Son amour ne connaîtra aucune barrière de secte, de nation, de classe ni de race." (Bahá'u'lláh et l'Ere nouvelle)

Aimer son prochain devient facile lorsque l'amour de Dieu est dans nos coeurs, comme nous le dit Abdu'l-Bahá:
"L'amour qui existe entre les coeurs des croyants est engendré par l'Idéal de l'unité spirituelle. La connaissance de Dieu est la source de cet amour de sorte que chacun volt l'amour divin reflété dans les coeurs. Chacun voit dans son prochain la beauté de Dieu reflétée en son âme et partageant ce point commun, ils sont attirés l'un vers l'autre dans son amour. Cet amour fera d'eux les étoiles d'un seul firmament et les fruits d'un même arbre. Cet amour entraînera la réalisation de l'accord véritable, la fondation de l'unité réelle."

Souvenons-nous de l'appel de Dieu. "Ô fils de l'existence! Aime-moi pour que je puisse t'aimer. Si tu ne m'aimes pas, par aucun moyen mon amour ne pourra t'atteindre, Sache-le, ô serviteur!"


1.4. L'unité de la religion

Une fois devenus bahá'is, nous croyons en l'origine divine de toutes les religions précédentes. Nous ne changeons pas de religion pour devenir bahá'is parce que nous croyons qu'il n'y a qu'une seule religion qui vient à nous d'âge en âge. En acceptant la religion de tous les âges, nous perfectionnons notre foi en Dieu. En effet, celle-ci ne change pas. Une semence produit des racines, puis une tige et des feuilles, des fleurs et des fruits. L'arbre demeure toujours le même il ne change pas, il ne fait que croître. Le soleil reste le même, bien qu'il semble se lever à différents endroits de l'horizon.

En suivant aveuglément les coutumes ancestrales. et par ignorance, les hommes adorent toujours l'endroit où, jadis, les ancêtres ont vu poindre le soleil de la manifestation divine. Si le soleil semble se lever ailleurs, il est alors ignoré et les hommes sont désorientés ! Mais si nous regardons le soleil, nous voyons qu'il s'agit bien de l'astre qui a surgi, précédemment d'autres horizons. Les bahá'is croient que tous les prophètes du passé sont de même importance et que le but de leur mission est identique. Tous sont des jardiniers divins qui favorisent la croissance de l'arbre béni de Dieu. C'est pourquoi, en devenant bahá'is, nous sommes unis dans une foi commune.

Bahá'u'lláh écrit:

" Considérez le soleil. S'il disait aujourd'hui "Je suis le soleil d'hier", il dirait la vérité. Et si, tenant compte de l'écoulement du temps, il prétendait être autre que ce soleil-là, ce serait toujours la vérité. On peut, de la même façon dire que tous les jours ne sont qu'un seul et même jour et, à la fois, qu'ils diffèrent entre eux puisque, tout en restant les mêmes, chacun a une désignation particulière, un attribut spécifique, un caractère propre. Considérez de ce même point de vue la diversité et l'unité caractéristique des diverses manifestations de sainteté pour pouvoir comprendre les allusions faites aux mystères de l'unité et de la diversité par le Créateur de tous les noms et attributs, et trouver ainsi vous-mêmes la réponse à votre question pourquoi l'éternelle Beauté a-t-elle pris, selon le temps, des noms et titres divers ?"

De plus Bahá'u'lláh nous a certifié qu'il n'y a pas de distinction ni de différence entre les diverses manifestations de Dieu. Leur nom peut varier mais elles représentent la même Vérité: elles sont assises sur le même trône et jouissent toutes de la même présence divine. Bahá'u'lláh nous invite à croire en chacune d'elles lorsqu'Il nous dit: " Gardez-vous, ô croyants en l'unité de Dieu, de distinguer entre les manifestations de sa cause, de faire à leur sujet quelque discrimination qui aille à l'encontre des signes dont s'est accompagnée leur révélation. Là est, en vérité, la vraie signification de l'unité divine, si vous êtes de ceux qui peuvent comprendre cette vérité et y croire. Soyez, de plus, assurés que les couvres et les actes de ces manifestations, quoiqu'ils appartiennent en propre à chacune d'elles et quoi que ces manifestations puissent exprimer de particulier dans l'avenir, sont tous d'ordre divin et reflètent, tous, la volonté et le dessein de Dieu. Celui qui fait la plus légère différence entre les personnes, les paroles, les actes et les façons d'agir des manifestations du Tout-Puissant, celui-là, en vérité, a refusé de croire en Dieu, répudié ses signes et trahi la cause de ses messagers !"


1.5. La religion se renouvelle

Chaque année se compose de différentes saisons. Voici d'abord le printemps et toute sa beauté, puis l'été, suivi de la saison de la moisson et de l'abondance. Apres quelque temps, l'hiver s'installe et la nature est dépouillée de son abondance et de sa gloire. Mais la fin de chaque hiver ne marque-t-elle pas le commencement d'un nouveau printemps qui. à son tour, sera suivi de l'été, puis de la moisson?

Chaque matin, le soleil s'élève à l'horizon pour atteindre son zénith puis, petit à petit, il redescend pour se coucher. Lorsque le soleil disparaît de la surface de la terre, tout s'enveloppe d'obscurité. Mais, après que toutes les bougies et les lampes de la terre aient été impuissantes à dissiper complètement cette obscurité, le soleil se lève de nouveau - ce même astre radieux, glorieux et merveilleux. Le même phénomène se produit pour les grandes religions. Lorsque le Soleil de Réalité apparaît, un jour nouveau de gloire se lève. Il fait clair partout Chacun est heureux, car l'époque des ténèbres est passée. Un jour nouveau commence, puis s'achève lentement. Dans chaque religion, il arrive un moment où la vérité est obscurcie par l'apparition d'enseignements dus à l'homme.

Plus l'homme devient oublieux des enseignements divins, plus sa vie spirituelle s'assombrit. Lorsque l'homme introduit ses propres vues dans la religion et l'interprète à sa façon à des fins égoistes, l'obscurité spirituelle s'installe dans le monde. Les seules sources de lumière dans cette nuit obscure sont, pour nous, les quelques saints et sages qui, telles des petites lampes d'argile et des faibles chandelles, brûlent lorsque le soleil s'est couché. Mais ces faibles lueurs s'éteignent tour à tour et le monde est plongé dans le profond sommeil de l'ignorance. C'est à ce moment que le Soleil de Vérité réapparaît, Dans le passé, il a brillé grâce a Moise, a Jésus-Christ, a Muhammad. à Krishna, a Bouddha et a d'autres envoyés divins. Dans l'obscurité actuelle, le Soleil de Vérité brille une fois de plus grâce a Bahá'u'lláh, la Gloire de Dieu. Ne nous contentons pas de nos faibles lampes d'argile ni de nos chandelles. Le Soleil brille Éveillons-nous! Éveillons-nous!

Bahá'u'lláh proclame: "En vérité, je vous le dis, voici le jour où l'humanité peut contempler la face et entendre la voix du promis de Dieu, L'appel du Tout-Puissant s'est fait entendre et la lumière de son visage s'est levée sur les hommes. Il convient à chacun d'effacer de la tablette de son coeur toute trace de vaines paroles et de considérer d'un esprit ouvert et exempt de préjugés les signes de sa révélation, les preuves de sa mission et les gages de sa gloire!"


1.6. La religion progressive

'Abdu'l-Bahá dit: "De la semence de la réalité, une religion a poussé sous la forme d'un arbre avec ses feuilles, ses branches, ses fleurs et ses fruits. Après un certain temps. cet arbre s'est mis a dépérir. Les feuilles et les fleurs se sont fanées et sont mortes. puis l'arbre est devenu malade et n'a plus porté de fruits. Il n'est pas raisonnable que l'homme s'attache a un vieil arbre, en prétendant que sa sève n'est pas diminuée, que ses fruits sont sans pareils et que son existence est éternelle. Une nouvelle fois, la semence de la réalité doit être plantée dans le coeur des hommes, afin qu'un arbre nouveau puisse en sortir et que de nouveaux fruits divins puissent rafraîchir le monde. Ainsi les nations et les peuples qui divergent sur le plan religieux seront rassemblés dans l'unité, les imitations seront oubliées, et une fraternité universelle et réelle sera établie. La guerre et les luttes cesseront au sein de l'humanité: tous seront réconciliés et deviendront les serviteurs de Dieu."

La religion est une école spirituelle par laquelle l'humanité reçoit l'enseignement divin et progresse physiquement et spirituellement Dieu est le Fondateur de cette école. Les enfants des hommes doivent fréquenter cette école divine s'ils cherchent le progrès et le bonheur. Au début, il nous faut aller en première année où l'instituteur enseigne patiemment l'alphabet et les matières élémentaires. Lorsque notre esprit est suffisamment développé, grâce aux soins attentifs et à l'amabilité de l'enseignant, nous pouvons fréquenter une classe plus avancée, où un autre professeur, se basant sur les acquis précédents. accroîtra nos connaissances. C'est ainsi que notre esprit et notre corps croissent dans cette école, guidés par nos professeurs.

Pouvons-nous dire qu'un professeur qui enseigne dans une classe est meilleur qu'un autre? Pouvons-nous détester le professeur de la classe plus avancée seulement parce que nous aimons davantage le professeur de la première année? Pouvons-nous dire que ce que nous avons appris en première année est supérieur à ce que nous entendons en deuxième? Certainement pas ! Toutes les classes font partie de la même école. Elles suivent la même méthode d'enseignement, mais notre capacité d'entendement et notre âge sont différents dans chaque classe. Lorsque nous avions six ans, notre capacité était très limitée: c'est pourquoi le fondateur de l'école demanda à notre instituteur de nous donner autant de matières que nous pouvions en assimiler. Dans cette classe. nous apprîmes tout ce qu'il y a de meilleur pour notre âge. Si nous avions suivi les cours de la troisième année dès le début, nous n'aurions jamais pu progresser. Il en va de même pour la religion. Il n'y a qu'un seul Dieu. et son institution de la religion forme un tout. C'est nous qui avons des capacités d'entendement différentes selon notre âge.

Nos professeurs divins, les manifestations de Dieu, sont de sages éducateurs. Tous n'ont qu'un seul but: nous aider à progresser dans le royaume de Dieu. Mais l'homme et ses capacités ont évolué à travers les âges. Nous devons donc comprendre la sagesse de cette loi d'évolution progressive dont Dieu nous pourvoit d'âge en âge à travers ses manifestations. Nous ne devons pas nous contenter de rester dans la même classe de l'institution divine pour la simple raison que nous en aimons le professeur. Ce ne serait pas de la véritable affection a son égard, et le fait de nous voir rester toujours dans sa classe ne manquerait pas de l'attrister: en effet, il veut que nous recevions aussi l'enseignement des autres professeurs. Est-ce à dire que sa science soit inférieure a celle des autres? Non !, Tous les professeurs possèdent le même degré de connaissance, tous sont égaux en sagesse et en importance. Parce qu'ils sont sages, Ils nous prodiguent la connaissance selon notre faculté d'assimilation, à une certaine époque de notre vie. Mais ils nous assurent que, lorsque nous aurons fait de notre mieux et suivi leur enseignement, un autre professeur favorisera notre progrès ultérieur. A son tour, ce nouvel enseignant fera l'éloge de son prédécesseur.

Ainsi, les prophètes de Dieu ont rendu hommage aux précédentes manifestations divines et nous ont promis une éducation plus évoluée qui nous sera transmise par leur successeur. Si quelqu'un cesse de progresser à l'école de la religion de Dieu, il subira un échec. Mais s'il croit au progrès et à la sagesse des manifestations divines, il s'efforcera de devenir digne de recevoir la connaissance plus approfondie dispensée par l'éducateur divin. Bahá'u'lláh nous enseigne que le fondement de toutes les religions est unique. Dans toutes les classes de l'école, on nous apprend à être honnêtes, loyaux, aimables, etc. Ces règles fondamentales ne changent pas lorsque nous sommes promus à une classe supérieure. En première, deuxième, troisième ou n'importe quelle année, ces vertus célestes sont toujours dignes d'éloges. Ce sont des vérités éternelles, des fondations inébranlables.

Mais les fondations ne suffisent pas. Sur cette base, il faut construire un édifice adapté aux besoins spécifiques de chaque âge. Et c'est précisément ce que font les religions de Dieu. Sur la même base de vérité immuable, elles font évoluer la connaissance et la capacité des hommes et les font progresser toujours davantage, à chaque stade de leur croissance. Ces religions se basent sur les fondements du savoir enseignés par les manifestations divines précédentes, de même que l'algèbre, que l'on enseigne dans les classes supérieures, est basé sur les règles élémentaires de l'arithmétique apprises dans notre prime enfance. Aujourd'hui, nous vivons dans un nouveau cycle de facultés humaines, ce qui signifie que nous vivons actuellement dans un nouvel âge, avec des possibilités et des capacités intellectuelles plus importantes que précédemment. Grâce aux manifestations du passé, nous avons été préparés à recevoir une connaissance plus approfondie de la part de Dieu, par l'intermédiaire de son porte-parole pour l'âge nouveau, Bahá'u'lláh.

Bahá'u'lláh nous enseigne l'unité de Dieu, l'unité de la religion et l'unité de l'humanité, Il a rendu hommage à tous les prophètes du passé et nous a montré comment chacun d'eux avait annoncé que le Promis bien-aimé apparaîtrait dans la plénitude des temps. La chaîne d'or de la prophétie a été nouée par Bahá'u'lláh. C'est une merveilleuse histoire.


2. LES MANIFESTATIONS DE DIEU

2.1. Krishna

Krishna fut un messager de Dieu, et son message fut celui de l'amour. Krishna naquit en prison; ceci est un symbole pour nous, car chacun naît dans la prison de soi-même, la prison de ce monde. Krishna s'échappa miraculeusement de la prison. Si nous essayons de faire le bien, si nous nous efforçons de suivre les enseignements de Dieu, nous pourrons aussi nous échapper de la prison du "moi". Krishna, comme toutes les manifestations divines, fut confronté avec les forces du mal et les combattit victorieusement. Peu importe la puissance du mal, la vérité l'emporte toujours, Krishna devint le roi de Dwarka, ce qui signifie la petite porte. Il était la porte de la connaissance de Dieu Lui-même. Ses enseignements portaient sur le bien-être de ses semblables. Hélas, ces derniers les rejetèrent.

Krishna était attristé qu'on ne croie point en lui à cause de son apparence mortelle. En effet, ses compatriotes avaient leurs idées au sujet de Dieu et de sa manifestation. Aussi, lorsque Krishna annonça qu'il était une manifestation de Dieu, les hommes le rejetèrent-ils. Voilà ce que dit Krishna à ce sujet dans la " Gîta ": " Les ignorants me méprisent parce que j'ai revêtu la forme humaine et ils ne connaissent pas ma nature la plus élevée, celle du Seigneur de l'existence."

Même son bien-aimé disciple, Arjuna, ne pouvait comprendre le pouvoir divin de Krishna. Il ne pouvait croire que le temple de l'homme puisse devenir le siège de l'Être divin. On raconte que Krishna dut prendre la forme divine pour rendre sa puissance perceptible à Arjuna et être cru de lui. Cela signifie que Krishna dut l'aider à percevoir sa majesté et sa grandeur spirituelle pour qu'il croie au Seigneur. Lorsque Arjuna s'arma pour obéir au Seigneur la bataille de Kurukschetra prit un tour différent. On sait que cette bataille fut celle du Bien contre le Mal. Les Kauravas, les cousins des Pandavas, prirent l'initiative, Arjuna, le plus puissant parmi les Pandavas, fut contraint, par Krishna, de se battre contre l'armée des ténèbres. Krishna commandait les chars d'Arjuna, mais celui-ci refusa de se battre contre ses amis et son professeur révéré qui faisaient partie de l'armée ennemie. Il discuta et déposa les armes. Mais Krishna lui ordonna d'obéir à ses ordres et de le suivre. Lorsque nous rencontrons la manifestation de Dieu et acceptons sa foi, nous devons obéir à ses commandements, Krishna nous enseigne ce qui suit dans la "Gîta":

"Soumets-moi toutes tes actions, regarde en moi ce qui est suprême et sois constant dans ton raisonnement; C'est ainsi que tu fixeras ta pensée constamment sur moi."

Krishna fut le messager de la paix. Il nous appela à le suivre: "Renonce à tout service, trouve ton refuge en moi seul, ne crains point, car je te délivrerai de tout mal."

Krishna, la manifestation de Dieu, fut la source d'une nouvelle civilisation. Il libéra l'homme du mal et de la souffrance. Il certifia à ses fidèles que, dans l'avenir, Dieu se manifesterait pour répéter ce que lui-même avait dit. Pour conduire la foule errante vers le droit sentier de Dieu, il dit: "Chaque fois que la justice décline et qu'apparaît l'injustice" Ô Bharata Arjuna, je reviens pour la protection des bons, pour la destruction des méchants et pour l'établissement de la justice. Je reviens à l'être, d'âge en âge."

Nous allons voir, dans les pages suivantes, l'accomplissement de cette promesse du Seigneur.


2.2. Bouddha

Bouddha naquit dans une famille régnante du royaume de l'Himalaya. Il était encore un petit enfant lorsqu'un vieux sage, appelé Asita, visita le palais de son père. Asita était un saint homme et il annonça joyeusement au père de Bouddha que son fils deviendrait le sauveur de l'humanité. Bouddha s'appelait alors Gautama. Son père accorda toutes les joies de la vie à son fils bien-aimé; il voulait en faire un bon roi. Mais Gautama découvrit que les plaisirs du monde ne constituaient pas le bonheur. Un jour, il se trouva face à un vieillard, puis à un malade et enfin à un homme qui venait de mourir. Il comprit que tous les êtres humains étaient sujets à la souffrance et à la mort et que seul le bonheur spirituel pouvait le rendre heureux. Il quitta sa maison, sa jeune épouse et son enfant, et se mit à la recherche de la vérité spirituelle. Tout d'abord, il partit vers des jungles lointaines, se refusant nourriture et confort. Ces privations ne lui furent cependant pas utiles, car la faiblesse physique engendre celle de l'esprit. Ce fut sous un arbre Bodhi, aux Indes, qu'il reçut l'illumination. Dès ce jour, il se donna pour mission de délivrer l'humanité des maux qui l'accablaient. Il prêcha la purification de l'âme et de l'esprit, la préparation de la félicité et du bonheur éternels au milieu de la souffrance de ce monde.

Sa vie bénie fut un exemple. Alors qu'il était assis sous l'arbre de la connaissance et qu'il méditait, Mara - celui qui incarne le mal - essaya de le tenter en lui offrant les richesses du monde et les plaisirs de la sensualité. Mais Bouddha, le sage, résista. Sa puissance était celle de l'esprit. Par ses merveilleux enseignements, il aida des millions d'hommes de différentes nations à atteindre le salut spirituel.

Son pays était alors en proie aux guerres de religion. En effet, on y pratiquait le polythéisme. Or, Bouddha savait que le chemin vers Dieu passe seulement par ses manifestations. Etant l'une d'elles, il ne voulait pas que son peuple s'entre-déchirât au nom de Dieu, Dieu qu'il pouvait uniquement connaître par son intermédiaire.

Bouddha était un maître plein de sagesse. Pour éviter les querelles parmi son peuple, il garda souvent le silence sur la personne du Créateur, mais il exhortait le peuple à l'obéissance envers la Manifestation de la Vérité. C'est ainsi qu'il réussit à unir des millions d'hommes que le nom d'un dieu ou l'appartenance à une caste divisaient naguère. Il dit: "On n'est pas brahmane en naissant, on n'est pas intouchable en naissant ! On devient brahmane par ses actes, on devient intouchable par ses actes." Peu avant de quitter cette terre, Bouddha fit une promesse importante à ses fidèles qui craignaient que sa cause ne vînt à s'éteindre un jour. Il proclama:

"Je ne suis pas le premier Bouddha qui soit venu sur terre, et je ne serai pas le dernier non plus. Un autre Bouddha se lèvera un jour dans le monde, un homme saint, suprêmement éclairé, qui possédera la sagesse, sera instruit, connaîtra l'univers et sera un meneur d'hommes et un maître au ciel et sur la terre. Il vous révélera les mêmes vérités éternelles que celles que je vous ai enseignées. Il vous prêchera cette religion, glorieuse par son origine, glorieuse quant à son apogée, glorieuse en son but, par l'esprit et par la lettre. Il vous exhortera à une vie religieuse parfaite, comme je le proclame maintenant. Ses disciples seront des milliers, alors que les miens ne se comptent que par centaines."

Cette promesse donnait aux bouddhistes l'espoir qu'ils ne seraient pas laissés à eux-mêmes ici-bas, mais qu'ils recevraient la lumière de la direction grâce à un autre Bouddha glorieux. Bouddha se réjouit aujourd'hui, certain que sa magnifique promesse a été accomplie par Bahá'u'lláh, la Gloire de Dieu.


2.3 Moïse

Dans un pays lointain vivait un groupe d'esclaves condamnés à une vie difficile. Ils s'appelaient "enfants d'Israël" et travaillaient comme esclaves pour le puissant pharaon d'Egypte. Ces hommes venaient d'un autre pays qui s'appelle aujourd'hui Israël, mais ils avaient été obligés de quitter leurs demeures. Seule une manifestation de Dieu aurait pu les délivrer de leurs souffrances. C'est ainsi que Moïse se leva pour le salut de ce peuple. Il était seul, et le pharaon d'Egypte avait tous les moyens à sa disposition pour l'écraser. Mais lorsque la manifestation de Dieu apparaît, sa puissance est telle qu'aucun pouvoir sur terre ne peut la détruire. Seul et sans aide, Moïse se leva pour annoncer à son peuple la bonne nouvelle du royaume de Dieu.

Lorsque Moïse déclara qu'il était une manifestation de Dieu, les enfants Israël surent que le temps des souffrances était passé. Ils le suivirent, regagnèrent Israël, la Terre sainte, et commencèrent une vie nouvelle. Le pharaon, avec sa puissance et sa force, essaya de les en empêcher, mais lorsqu'il les poursuivit avec son armée, tous furent noyés dans la mer Rouge.

La parole de Dieu transforma la vie des enfants Israël. Bien qu'ils eussent été des esclaves, ils établirent un riche royaume et devinrent de grands éducateurs de l'humanité. Beaucoup de philosophes et de savants d'autres pays ont été instruits par les fidèles de Moïse, ce qui prouve que la manifestation de Dieu n'est pas seulement source de bonheur, mais aussi de connaissances et de sagesse.

Moise résuma ses enseignements en dix lois. Ce furent des lois exemplaires. Il nous enseigna à adorer Dieu, à n'adorer personne d'autre que Lui, à aimer notre père et notre mère et à leur obéir. Il nous exhorta à ne pas voler à ne pas blesser les gens, à être purs et propres, à ne pas mentir. En plus de ces magnifiques enseignements, Moïse fit une promesse à son peuple. "Quand le temps sera révolu, le Seigneur des armées viendra te délivrer de la souffrance. Il apparaîtra et les enfants Israël retourneront, une fois de plus, en Terre sainte et, après des siècles de séparation, ils seront réunis dans le pays de leurs pères."

Le Seigneur des armées est venu. Bahá'u'lláh a proclamé que le jour de Dieu, annoncé dans les livres du passé, venait de poindre. Il annonça l'accomplissement de la promesse aux fidèles de Moïse. Après des siècles de séparation, pendant lesquels ils durent subir toutes sortes d'humiliations et de souffrances, des juifs, en provenance de tous pays, se sont aujourd'hui rencontrés en Terre sainte. Ils y ont établi leur propre patrie qu'ils ont appelée Israël. Selon la promesse de Moïse, tout a été accompli lorsque le Seigneur des armées s'est assis sur le trône du jugement. Beaucoup de juifs, en voyant le rassemblement des enfants Israël en Terre sainte, selon la promesse de leurs Ecritures, comprirent que le Seigneur des armées était apparu. Comment auraient-ils pu se rassembler autrement? Dans la communauté mondiale bahá'ie, il y a beaucoup de juifs qui ont cru en Bahá'u'lláh et l'ont accepté comme Promis.


2.4. Zoroastre

La lumière de la guidance divine a toujours brûlé dans le temple du coeur des hommes. Par son amour et sa miséricorde, notre Créateur bienveillant ne nous a jamais abandonnés et ne nous abandonnera jamais dans les ténèbres. Zoroastre était une de ces lampes brillantes qui a illuminé les hommes d'une grande partie de l'Asie de l'ouest. Tout comme Krishna, Bouddha et Moïse, il a établi une nouvelle civilisation qui a duré des siècles.

Il existe encore en Inde une communauté des disciples de Zoroastre, petite mais évoluée et aimant Dieu, dont les membres sont appelés Parsis. Selon la tradition, Zoroastre est né dans le nord-ouest du pays appelé aujourd'hui Iran. Ses parents appartenaient à la noblesse et, dans sa maison familiale, située près d'un très beau lac, il a connu le confort. Outre l'éducation qu'il reçut, normale et modeste d'après les disponibilités de l'époque, Zoroastre apprit à devenir un bon fermier. Il était encore jeune lorsqu'il se rendit compte, comme le fit Bouddha, que notre vie temporelle sur cette terre était, en elle-même, sans importance. C'est pourquoi, dans sa recherche de la vérité, il abandonna le confort de sa demeure et s'en alla prier et méditer dans une grotte située sur une haute montagne.

Après dix années, alors qu'il n'avait que trente ans, il retourna auprès des siens et leur annonça la joyeuse nouvelle qu'il était maintenant le porteur d'un message de l'Être suprême, Ahurá mazdá. Il transmit la bonne nouvelle qu'une vie éternelle nous était réservée. Il invita les êtres humains à observer les trois principes suivants: avoir de bonnes pensées, de bonnes actions et de bonnes paroles. Il considérait que le bien et le mal étaient en lutte permanente et que, finalement, Ahurá mazdá, l'essence du Bien, détruirait Ahriman, le Mauvais. Il apporta également de nombreux enseignements concernant la vie quotidienne et insista sur la pureté de l'âme, la propreté corporelle et l'hygiène du foyer.

Comme toutes les manifestations de Dieu, avant et après lui, Zoroastre fut rejeté par les siens. Dans un de ses livres saints, Avesta, il dit: "Où puis-je aller ? Les chefs et les nobles s'élèvent contre moi. Même les fermiers se sont tournés contre moi. Comment pourrais-je être heureux parmi ceux qui sont liés par le mensonge et qui gouvernent notre peuple? Ô Mazdá, comment puis-je te rendre heureux ?" Il se plaignit encore de ce que même ses proches l'avaient abandonné et qu'on le persécutait et le bafouait. C'est pour cette raison qu'il quitta sa demeure et partit vers l'est à Balkh, afin d'annoncer sa mission à Gushtasb, le roi de ce pays. Comme prévu, les habitants de cette région furent également peu disposés à accepter une nouvelle religion. Ils aimaient mieux leurs coutumes et leurs traditions et préféraient les ténèbres à la recherche de la lumière.

Le roi, cependant, fut impressionné par le courage et la sincérité de cet homme. Il ordonna aux sages et aux nobles d'organiser un débat public à sa cour. Ce débat fit comprendre à chacun que la force de Zoroastre ne venait pas de lui mais qu'elle lui était donnée par Dieu tout-puissant. Alors le roi et son peuple se soumirent à l'appel d'Ahurámazdá et une nouvelle foi émergea.

Les habitants des pays voisins s'alarmèrent de ce que le Bien était établi dans le royaume de Balkh et qu'il menaçait la vie corrompue qu'ils menaient. Ils rassemblèrent une grande armée et attaquèrent le royaume iranien. Zoroastre fut capturé alors qu'il priait dans un temple et, à l'âge de 77 ans, il fut tué par l'épée d'un soldat. Ainsi se termina la vie d'un messager de vérité, mais sa mission reste éternelle.

Zoroastre est un feu inextinguible du plus grand Esprit. Alors qu'il discutait à la cour du roi, la tradition dit que le feu jaillit de ses mains, émettant lumière et chaleur sans le brûler physiquement. Ceci était simplement un signe extérieur de sa puissance, à ne pas prendre au pied de la lettre. Le feu de l'amour de Dieu, allumé par ses manifestations, est éternel et ne peut être éteint. C'est un feu qui guide l'humanité et qui apporte à ses âmes la chaleur et le bonheur au lieu de les brûler et de les détruire. En guise de symbole du feu éternel du plus grand Esprit, les zoroastriens entretiennent toujours un feu dans leurs temples ce qui, souvent, les fait prendre erronément pour des adorateurs du feu. Zoroastre n'a pas seulement accompli sa mission de son vivant, mais il a également annoncé la bonne nouvelle que, lorsque les temps seraient révolus, le sauveur du monde, qu'il appelait Sushiyant ou Shah-Bahram, apparaîtrait et triompherait du Mal. Il spécifia également la date de sa venue en déclarant qu'une période de 3060 ans de conflits s'étendrait avant qu'Arihman ne soit vaincu et qu'une ère de bénédiction et de paix ne s'annonce. Cette date correspond à l'époque où Bahá'u'lláh déclara qu'il était l'accomplissement de tous les prophètes du passé.


2.5. Jésus-Christ

L'histoire de Jésus-Christ est une très belle histoire. C'est celle de l'amour de Dieu et de l'amour de l'humanité. C'est l'histoire d'une manifestation divine. Avant que le Christ ne révélât sa mission, un saint homme, appelé Jean-Baptiste (comme il y en eut un, nous l'avons vu, dans l'histoire de Bouddha), annonça la bonne nouvelle selon laquelle un Sauveur apparaîtrait bientôt. Frappant parallèle! Jean-Baptiste annonça la prochaine venue d'un messager de délivrance à ses contemporains; mais ces gens tenaient à leurs idées: ils préféraient continuer à vivre comme leurs ancêtres avaient vécu pendant des siècles. Les prêtres, qui dirigeaient le peuple, ne voulaient pas d'une nouvelle Manifestation, car ils craignaient pour leur pouvoir. C'est pourquoi ils jetèrent Jean-Baptiste en prison et, plus tard, le firent décapiter. Jean fut heureux de donner sa vie dans le sentier de Dieu. Jésus-Christ naquit en Terre sainte, dans le foyer très simple d'un humble charpentier. Il fut très bon et très aimable envers son prochain dès son plus jeune âge, alors qu'il travaillait dans la boutique de son père. Devenu adolescent, il dit: "Le temps est venu pour moi de m'occuper des affaires de mon père qui est au ciel."

Il se retira pour méditer pendant plusieurs jours, puis il revint révéler aux hommes sa véritable mission. Il annonça la bonne nouvelle du royaume de Dieu. Un jour il se rendit dans un lieu saint, centre de pèlerinage et d'adoration pour les juifs, mais dont ils avaient fait aussi un centre de commerce. Le Christ renversa les étalages, chassa les marchands du temple et dit: "Ceci est la maison de Dieu. Vous ne devez pas la souiller avec les intérêts du monde." Il voulait ainsi démontrer que la religion de Dieu ne doit pas devenir la source de gains matériels.

Lorsqu'il se dit leur roi spirituel et le Promis des livres sacrés, les prêtres entrèrent dans une vive colère, car ils espéraient que leur roi serait un homme nanti, alors que Jésus-Christ n'était qu'un homme simple, qui ne portait même pas de chaussures. Et pourtant, il se proclamait le roi Israël: "Je suis votre roi, en vérité, disait-il, Je suis le maître du royaume. Les royaumes de la terre ne sont rien comparés au royaume éternel de Dieu." Les juifs ne voulurent pas le croire. Ils se soulevèrent contre lui et le crucifièrent entre deux voleurs. Même lorsqu'il fut sur la croix, Jésus-Christ pria pour le pardon de ses ennemis.

Les juifs ne comprirent pas la véritable signification de leurs livres sacrés; ils ne surent même pas qu'en supprimant la manifestation de Dieu, ils ne pourraient pas faire taire sa voix - car c'était celle de Dieu - ni qu'elle serait entendue dans tous les pays. A la mort du Christ, des gens très simples et ordinaires se comptèrent parmi ses adeptes. Une nouvelle vie spirituelle leur avait été insufflée par la parole du Christ, et ils sortirent du tombeau de leur ignorance. Bien que ces premiers disciples fussent des pêcheurs, de simples employés, des agriculteurs et des laboureurs, ils furent guidés par la manifestation de Dieu et reçurent de nouvelles forces. Ils s'en allèrent répandre le merveilleux message de leur maître Jésus-Christ à travers le monde entier. Beaucoup d'entre eux donnèrent leur vie pour le bien de sa cause. Aux prises avec de grandes difficultés et sous la menace de l'épée, ils portèrent son message aux peuples de la terre et proclamèrent que le royaume de Dieu avait été établi sur la terre par Jésus.

Bien qu'ils ne fussent que de simples pêcheurs et paysans, ils résistèrent aux violentes attaques du monde entier. Ils gagnèrent nation après nation à la parole de Dieu et apportèrent une vie nouvelle à tous ceux qui acceptèrent leur influence. Tel fut le pouvoir divin de Jésus-Christ, la manifestation de Dieu.

Avant de quitter ce monde, le Christ, comme Krishna ou Moïse, assura aux hommes qu'au temps de la fin il reviendrait dans la gloire de son père céleste. Il précisa à ses contemporains qu'il avait encore beaucoup de choses à leur dire, mais qu'ils ne pouvaient pas les comprendre maintenant. Il promit cependant qu'un autre messager de Dieu viendrait plus tard pour révéler mieux encore Dieu et sa religion et conduire les hommes à la vérité. Aujourd'hui, les bahá'is annoncent à leurs frères chrétiens la bonne nouvelle du retour du Christ dans la gloire du père. C'est ce que Bahá'u'lláh écrivait aux dirigeants de la chrétienté: "En vérité, le père est venu et a accompli ce qui vous avait été promis dans le royaume de Dieu..."


2.6. Muhammad

Il existe un pays appelé Arabie. Il est semblable à un grand désert. Il y a peu d'eau, et il y règne un climat torride et presque insupportable. Quoique rude et aride, il était cependant habité par des tribus sauvages qui se faisaient continuellement la guerre. Ces gens étaient si primitifs et ignorants que les chefs de famille allaient jusqu'à enterrer leurs propres filles vivantes, pour la simple raison qu'elles étaient du sexe féminin et que les femmes, à leur avis, ne valaient pas plus que des esclaves. Mais peu importe leur cruauté. N'étaient-ils pas aussi des enfants de Dieu et n'avaient-ils pas aussi besoin de recevoir une éducation? C'est pourquoi Muhammad, le prophète de Dieu, naquit parmi eux. C'était un homme simple, A la tête d'une caravane, il conduisait des chameaux chargés de marchandises arabes qu'il vendait dans d'autres pays. La plupart des manifestations furent des gens d'origine simple. Même Bouddha, issu d'une famille plus riche, abandonna ses occupations princières pour vivre simplement. Dieu veut ainsi démontrer que ce sont sa richesse et son influence qui agissent par l'intermédiaire de ses envoyés. Lorsqu'une personne est investie de pouvoirs divins, elle est victorieuse de toutes les puissances de la terre.

Un jour, alors que Muhammad priait au sommet d'une colline, il reçut l'inspiration divine. Il n'avait fréquenté aucune école, il ne savait même pas écrire son nom, mais il se mit à révéler les vers du Coran, son livre. Dès lors, il abandonna les caravanes pour devenir le messager de Dieu. Il alla vers le peuple et proclama son message: on ne l'écouta guère. Lorsqu'il insista pour que les Arabes cessent d'adorer leurs idoles et croient en un Dieu unique, ses compatriotes se récrièrent. Ils le traitèrent de fou, le ridiculisèrent et l'appelèrent "petit poète". Muhammad continua cependant à proclamer:

"Ô peuple, je suis le messager de Dieu. Je suis venu pour vous sauver et vous conduire dans le chemin de la vérité."

Cette fois, la coupe était pleine pour les Arabes orgueilleux. Ils avaient tout d'abord toléré ce que racontait Muhammad mais, par la suite, ils le persécutèrent, lui et ses quelques fidèles: et pourtant, après treize ans de souffrances, il persistait à les convertir au Dieu unique et compatissant et à leur enjoindre d'en suivre les commandements. Pourquoi devaient-ils renoncer à leurs propres dieux après tout? De plus, leurs guerres incessantes ne leur causaient-elles pas assez de tracas? Maintenant, leur patience était à bout. Ils décidèrent donc de le tuer, avec ses quelques disciples.

La mission du prophète n'était cependant pas encore remplie: il avait encore d'autres enseignements pour ses contemporains. C'est pourquoi il quitta La Mecque, sa ville natale, pour se rendre dans une autre cité appelée aujourd'hui Médine. Les ennemis de Dieu rassemblèrent une grande armée pour anéantir Muhammad et le groupe de ses partisans. Pour sauver la cause sacrée et les croyants, il autorisa ses fidèles à combattre ces barbares qui voulaient les anéantir. Ainsi, en son temps comme en celui de Krishna, les cohortes de la lumière et celles des ténèbres s'affrontèrent.

Muhammad était un berger divin. Il devait protéger son innocent troupeau des attaques des loups sauvages. Lui et ses partisans connurent ainsi des jours difficiles, et beaucoup d'entre eux furent tués en se défendant. Muhammad leur assura toutefois que la cause sacrée avait toujours été victorieuse et qu'elle le serait encore. Lorsque ses adeptes furent encerclés par leurs puissants ennemis, il leur prédit l'écroulement prochain - et sous leurs yeux - de puissants empires parce que ces empires étaient morts quant à l'esprit tandis que ses adeptes étaient empreints de l'esprit de Dieu. Tout ceci est arrivé, comme nous le savons. Les grands empires persan et romain ont été vaincus par quelques Arabes dont la vie avait été transformée par le divin message. Ce message transforma aussi des millions d'autres hommes, car l'enseignement de I'Islam se répandit des Indes jusqu'en Espagne.

Pendant l'âge d'or de la civilisation islamique, nombre de nations différentes furent unies en une grande fraternité. Les prières quotidiennes allaient à un seul Dieu, le Miséricordieux. On récitait des passages du Qur'án, lequel prescrit une vie vertueuse et la soumission à la volonté du Tout-Puissant. Aujourd'hui encore, des millions de musulmans récitent les mêmes prières et lisent dans le même livre sacré, un peu partout sur la terre. Muhammad, comme toutes les manifestations de Dieu, rassura ses fidèles en leur annonçant qu'un grand messager lui succéderait. Il précisa que la religion descendue du ciel par son intermédiaire retournerait à Dieu après mille ans. Il voulait dire que ses enseignements finiraient par être oubliés au cours de ce millénaire.

Toutefois, il annonça aussi qu'après cette période, toute trace de la religion divine ayant disparu de la surface de la terre, un puissant coup de trompette retentirait, non pas une fois, mais deux, et que les peuples verraient la face de Dieu Lui-même. La sonnerie de trompette symbolise l'appel de Dieu qui a déjà retentit deux fois à notre époque, comme Muhammad l'avait prédit. Le Báb apparut exactement mille ans après la révélation islamique. Et presque immédiatement après lui, Bahá'u'lláh révéla sa mission. Le Báb n'appela-t-il pas à la conversion à Dieu, dont il rappela la grande promesse ? , Et Bahá'u'lláh ne fit-il pas retentir l'appel une seconde fois immédiatement après le Báb, exhortant les enfants de Dieu à contempler la face de l'Éternel?


2.7. Le Báb

"Báb" signifie "porte". Le Báb est la porte qui s'ouvre sur un nouveau royaume, le royaume de Dieu sur la terre. Il était très jeune lorsqu'il proclama le message que Dieu lui avait confié. Il n'avait que vingt-cinq ans. Il naquit dans une très belle ville du sud de l'Iran, appelée Shiraz. Les iraniens étaient musulmans, d'où son nom très courant dans ce pays, 'Ali Muhammad. Il descendait du prophète lui-même. Le père du Báb mourut aussitôt après la naissance de celui-ci, et l'enfant fut confié aux soins de son oncle maternel. Plus tard, il fut envoyé chez un professeur qui lui enseigna le Qur'an et les matières élémentaires. Encore petit, il se distingua cependant déjà par son savoir. surpassant de beaucoup les enfants de son âge en posant des questions difficiles et en donnant lui-même les réponses, ce qui étonna ses aînés. Alors que les autres enfants s'amusaient, on le trouvait souvent en prières à l'ombre d'un arbre ou méditant dans un endroit tranquille.

Plus tard, lorsqu'il révéla qu'il était réellement une manifestation de Dieu, son oncle et son professeur le crurent, parce qu'ils avaient été frappés depuis longtemps par la différence existant entre lui et les autres garçons. Son oncle fut même appelé à souffrir le martyre pour la cause révélée par son neveu, le Báb. Avant que le Báb ne déclarât sa mission, deux sages de grande renommée annoncèrent que, selon le Qur'an et les traditions sacrées, le Promis qu'attendait l'islam apparaîtrait bientôt. Ces deux sages avaient nom Shaykh Ahmad et Siyyid Kázim. Beaucoup les crurent et se préparèrent à recevoir le Promis parce que ces sages étaient très instruits et menaient une vie sainte.

A la mort de Siyyid Kázim, ses disciples partirent dans toutes les directions pour aller à la rencontre du Promis. Quelques-uns d'entre eux, guidés par un jeune homme pieux et instruit appelé Mullá Husayn, prièrent et jeûnèrent pendant quarante jours avant de se mettre en route pour Shiraz. Leurs prières furent exaucées. Près de la porte de la ville, Mullá Husayn rencontra un jeune homme radieux venu l'accueillir C'était le Báb. Il invita Mullá Husayn dans sa maison où, le 23 mai 1844, il lui déclara être le Promis. Dès leur premier contact, à la porte de Shiraz, Mullá Husayn s'était senti attiré par lui: toutefois, il demanda une preuve de cette affirmation. Le Báb lui répondit qu'il ne pouvait y en avoir de plus grande que celle des versets sacrés révélés par une manifestation de Dieu.

Prenant une feuille de papier il se mit à écrire ses premiers versets, Bien qu'il n'eût fréquenté aucune école, sinon quelques jours pendant son enfance, le Báb, comme toutes les manifestations, était doué d'une profonde connaissance innée, d'origine divine. Il écrivait sans s'interrompre et, tandis que sa plume courait, il chantait les versets d'une voix douce et céleste. Mullá Husayn fut convaincu et, les larmes aux yeux, se prosterna. C'est ainsi qu'il devint son premier disciple. Le Báb lui donna le titre de Babu'I-Bab, ce qui signifie "la porte de la porte".

Cette nuit-là marqua le début de l'ère nouvelle. Le calendrier bahá'i commence cette année-là. Bientôt, plusieurs personnes crurent en la mission du Báb. Certaines le rencontrèrent, d'autres lurent ses Écrits, et d'autres encore le reconnurent en rêve ou dans des visions. Une manifestation est comparable au soleil: lorsque celui-ci se lève, tout le monde le voit, sauf ceux qui dorment à poings fermés. Mais ceux qui dorment profondément seront amenés, tôt ou tard, à savoir que le soleil brille. Le nouveau message fut proclamé pour la première fois en Iran, mais les musulmans des autres pays ignoraient encore que leur Promis était là.

C'est pourquoi, lorsque des milliers d'entre eux, affluant de toutes les parties de la terre, se rendirent en pèlerinage à La Mecque, le Báb aussi se rendit au saint lieu de l'Islam pour leur annoncer que l'objet de leur adoration était venu et qu'il était lui-même leur Promis. Personne ne l'écouta, mais il avait complété sa prédication.

Lorsqu'il s'en retourna dans son pays natal, un groupe de soldats l'y attendait pour l'arrêter, envoyé à l'instigation des mullas (Prêtres musulmans) fanatiques qui voulaient empêcher l'expansion de la nouvelle foi. Ces mullas firent ce qu'ils purent pour éteindre la lumière de Dieu qui brillait, par l'intermédiaire du Báb. A partir de ce jour-là, celui-ci dut supporter bien des souffrances. On l'emprisonna à deux reprises, dont une fois dans la montagne où le climat était très rude; mais, ni chaînes ni prison ne purent étouffer l'appel divin. Pendant son séjour en prison, ses fidèles disciples répandirent son message à travers tout le pays, et bientôt des milliers d'entre eux donnèrent leur vie pour sa cause.

Il était encore jeune, puisqu'il n'avait que trente et un ans, lorsqu'il fut condamné à mort, Il savait qu'il subirait le martyre, mais il était heureux de se sacrifier pour faire comprendre aux peuples leur raison d'être et les décider à se convertir et à se consacrer au royaume éternel. Il fut exécuté le 9 juillet 1850.

Ce matin-là, l'officier chargé de cette terrible besogne trouva le Báb en prison dictant ses dernières volontés à l'un de ses disciples. Lui ayant intimé l'ordre de le suivre, en ajoutant que les soldats attendaient sur la place publique, il s'entendit répondre que sa conversation avec son disciple n'était pas terminée. Le militaire railla son interlocuteur, un prisonnier ne peut faire tout ce qu'il désire. Tandis qu'on l'emmenait de force, ce dernier déclara qu'aucune puissance terrestre ne saurait lui faire de mal avant que l'entretien interrompu ne fût achevé et sa mission ainsi accomplie, paroles qui ne trouvèrent qu'une oreille distraite.

Sur la place, un jeune disciple, Muhammad Zunúzi, fendit la foule et se jeta aux pieds du maître bien-aimé, le suppliant de lui permettre de mourir avec lui, En vain tenta-t-on de l'écarter, il supplia avec tant d'insistance que l'officier finit par l'arrêter à son tour. Une grande foule s'était rassemblée, et les soldats, fusil au pied. Attendaient. Tous les regards convergeaient vers les condamnés, bientôt suspendus à un mur la tête du plus jeune reposant sur la poitrine du Maître. Un roulement de tambours résonna dans l'atmosphère tendue et les trompettes retentirent, puis, dans un grand silence, on entendit l'ordre terrible. "feu !" Des centaines de soldats qui l'avaient mis en joue firent feu. Un immense nuage de fumée se répandit sur toute la place. Une odeur de poudre remplit l'air.

Lorsque tout se fut dissipé, tous les visages reflétèrent la surprise et la stupeur: le Báb avait disparu et son fidèle disciple se tenait au pied du mur, sans mal, hébété. Que penser? Beaucoup crièrent au miracle et parlèrent d'ascension. Le peloton d'exécution et son état-major n'avaient jamais vu chose pareille. Officiers et soldats entreprirent des recherches, et celui qui était allé, le matin, quérir sa victime la retrouva au même endroit, en cellule, assise et terminant calmement la conversation tantôt si brusquement interrompue. Une voix douce et des lèvres souriantes l'accueillirent et l'assurèrent que, cette fois, la mission était accomplie et que son porteur était prêt à sacrifier sa vie pour en prouver l'authenticité.

La même scène allait se répéter. Or, le commandant du peloton d'exécution refusa d'y participer une nouvelle fois. Il donna aux soldats l'ordre d'évacuer la place et jura que rien au monde ne le forcerait à assassiner un jeune homme innocent et saint. Une autre compagnie fut amenée et, cette fois-ci, des centaines de balles lacérèrent les deux corps. Le beau visage du Báb, épargné par les balles, souriait, témoignant de la sérénité et du bonheur de celui qui avait donné sa vie pour annoncer le début d'une ère nouvelle dans l'histoire de l'humanité.

Il avait été un grand messager. Dans tous ses Écrits, il nous dit que le but principal de sa venue était de nous apporter la bonne nouvelle de la prochaine apparition de celui qui avait été le Promis de tous les âges. Il exhorta ses disciples à la vigilance pour reconnaitre celui que Dieu manifesterait, Il leur ordonna d'oublier toute autre chose et de suivre le Promis dès qu'ils entendraient son message. Il écrivit plusieurs prières dans lesquelles il supplie Dieu d'accepter le sacrifice de sa propre vie pour le bien-aimé de son coeur celui que Dieu manifestera. Il mentionna même le nom de Bahá'u'lláh et dit: "Béni est celui qui suivra Bahá'u'lláh."

Ses prières furent exaucées et sa promesse accomplie. Dix-neuf ans après la déclaration de ce précurseur, Bahá'u'lláh proclama publiquement qu'il était le Promis dont l'avènement avait été prédit par tous les messagers précédents.


2.8. Bahá'u'lláh

Le 21 avril 1863, Bahá'u'lláh proclama qu'il était le Promis annoncé depuis les temps immémoriaux, l'objet de la promesse de tous les prophètes de Dieu et le désir le plus cher de ses messagers. Lorsque Bahá'u'lláh fit cette grande proclamation, il était le prisonnier de deux puissants monarques et il allait encore être exilé à Akká, "la plus désolée des villes".

Bahá'u'lláh naquit dans la maison d'un ministre, à la cour royale d'lran: il avait 46 ans quand il fit cette déclaration. Dès son enfance, Bahá'u'lláh se distinguait déjà des autres enfants, mais nul ne pouvait prévoir que ce jeune garçon changerait bientôt la destinée de l'humanité. A l'âge de 14 ans, Bahá'u'lláh était déjà connu à la cour pour son intelligence et sa sagesse. Il avait 22 ans lorsque son père mourut, et le gouvernement lui offrit de reprendre la charge de ce dernier. De l'avis unanime, ce jeune homme doué aurait fait un excellent ministre. Bahá'u'lláh déclina cette offre, car il ne s'intéressait pas aux affaires du monde. Il était un homme de Dieu et ne s'intéressait pas aux intrigues de la cour. Il la quitta, elle et ses ministres, pour suivre le chemin que lui avait tracé le Tout-Puissant.

Lorsque le Báb déclara sa mission, Bahá'u'lláh était âgé de 27 ans. Il accepta immédiatement le rang de manifestation de Dieu du Báb et devint bientôt l'un de ses disciples les plus écoutés et les plus influents.

Le gouvernement, à l'instigation des mullás fanatiques, persécutait, à l'époque, les adeptes du Báb, et Bahá'u'lláh ne fut pas épargné. Il fut emprisonné à deux reprises. On le fouetta et on le bastonna si violemment que la plante des pieds se mit à saigner. Neuf ans après la déclaration du Báb, Bahá'u'lláh fut jeté dans un cachot obscur. Sa cellule se trouvait dans un souterrain sans fenêtre, et il devait la partager avec quelque cent cinquante assassins, voleurs et autres criminels. Les chaînes qui le retenaient à la nuque étaient si lourdes qu'il ne pouvait plus lever la tête. Bahá'u'lláh dut passer quatre mois terribles dans ces conditions sordides. C'est pourtant dans ce cachot que la gloire de Dieu illumina son âme, Il écrivit qu'une nuit, en songe, il entendit les paroles suivantes: "En vérité, Nous te rendrons victorieux par toi-même et par ta plume."

Bahá'u'lláh accepta toutes ces souffrances pour notre bien et celui des générations à venir. Il porta les chaînes autour de sa nuque bénie pour que nous puissions nous libérer des chaînes des préjugés, de la haine et du mensonge.

Bahá'u'lláh et sa famille furent dépossédés de tous leurs biens et on leur intima l'ordre de quitter le pays. Au cours d'un hiver rigoureux, ils furent exilés à Baghdád. La route traversait des régions montagneuses d'lran et était recouverte d'une épaisse couche de neige et de glace. Bahá'u'lláh, sa femme et ses enfants en bas âge durent parcourir à pied des centaines de kilomètres. Le fait de ne pas être habillés pour supporter ce rude climat rendit le voyage encore plus difficile. Ils arrivèrent enfin à Baghdád, mais les souffrances de Bahá'u'lláh n'étaient pas terminées. Si Bahá'u'lláh l'avait désiré, il aurait pu mener une vie luxueuse à la cour du Sháh de Perse. Il se prépara plutôt à souffrir dans le sentier de Dieu.

Bahá'u'lláh acquit très rapidement une grande renommée dans tout Baghdád ainsi que dans d'autres villes d'Iraq. Nombreux étaient ceux qui accouraient jusqu'à sa porte pour recevoir la bénédiction du prisonnier en exil. Les adeptes du Báb venaient d'lran et d'lraq pour recevoir réconfort et conseils. Certains cependant le jalousaient à cause de sa célébrité, et son propre frère, Yahyá, qui vivait de la générosité de Bahá'u'lláh, imagina qu'il pourrait gagner les adeptes du Báb à sa cause s'il s'insurgeait contre lui. Il ne comprit pas qu'en s'opposant à une manifestation de Dieu, il précipitait sa propre chute. Car lorsqu'une manifestation de Dieu apparaît, seuls ceux qui acceptent de la servir peuvent aspirer à la vraie grandeur.

Même les proches parents ne peuvent faire exception, car la manifestation de Dieu est différente des autres hommes et elle a accès à un rang auquel nul autre ne peut aspirer Toutes les manifestations du passé eurent des frères et soeurs ou d'autres parents dont les noms sont aujourd'hui oubliés. Les intrigues de Yahyá semèrent la discorde parmi les adeptes du Báb, et Bahá'u'lláh en fut attristé. Il quitta alors sa demeure pendant la nuit, sans en parler à personne, et se retira dans les montagnes du Kurdistán. Il passa, dans cette région, deux années consacrées à la méditation et à la prière. Il habitait dans une caverne et vivait très simplement, inconnu de tous. Personne ne savait d'où il venait; mais, comme la lune qui luit dans un ciel obscur, sa renommée se répandit dans tout le Kurdistán et tout le monde parlait de l'inconnu. Sa famille et ses amis, pendant ce temps, regrettaient son absence et se mirent à sa recherche.

Un jour ils entendirent parler d'un inconnu, d'un saint doué d'une grande sagesse accordée par Dieu, qui vivait en reclus dans la montagne. Le fils de Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá, sut tout de suite que cet inconnu était son père. Il lui fit parvenir un message, par courrier spécial, l'invitant à revenir, parce que tous les adeptes du Báb souffraient de son absence.

Bahá'u'lláh accepta de retourner à Baghdád et la joie revint parmi eux. Son retour triomphal irrita les mullás fanatiques et son frère jaloux, Yahyá, qui l'avait trahi. Les mullás ne voulaient pas le voir à Baghdád, parce qu'il était trop proche des lieux saints musulmans, les pèlerins qui se rendaient en ces lieux étaient souvent attirés par la personnalité et le charme de Bahá'u'lláh. Les mullás se plaignirent donc au gouvernement d'lran. Celui-ci demanda aux autorités impériales de Turquie d'exiler Bahá'u'lláh jusqu'à Istanbul.

La même chose se reproduisit à Istanbul, qui était le siège du califat; la grande sagesse et la personnalité pleine de charme de Bahá'u'lláh attirèrent un grand nombre de personnes. "Il ne doit pas rester un jour de plus à Istanbul", criaient les mullás fanatiques. C'est ainsi qu'une fois de plus on le bannit, cette fois à Andrinople. De là, il fut à nouveau déporté à 'Akká, ('Akká = la Saint-Jean-d'Acre des croisés (appelée aussi Acor)), en Terre sainte, ville qui abritait alors une colonie pénale spécialement réservée aux assassins, aux voleurs de grand chemin et aux malfaiteurs dangereux condamnés à la réclusion à vie. La colonie pénitentiaire d'Akká était un lieu effrayant. Pendant les premiers jours, on refusa de donner à boire à Bahá'u'lláh, à sa famille et à ses amis. Les souffrances subies par Bahá'u'lláh à, Akká furent innombrables. Il fut tout d'abord incarcéré seul dans une cellule, et même ses enfants ne furent pas autorisés à lui rendre visite. Il n'y avait pas trace d'un quelconque confort et ses ennemis le guettaient jour et nuit.

Mais c'est pourtant d'Akká que Bahá'u'lláh envoya ses célèbres lettres aux rois et aux souverains de l'époque, leur enjoignant d'écouter le message de Dieu et d'obéir aux commandements du roi des rois. Qui d'autre, sinon une manifestation de Dieu, aurait osé s'adresser à ceux qui l'avaient jeté en prison, comme un roi s'adresse à ses vassaux? De sa prison, Bahá'u'lláh éleva la bannière de la paix universelle et de la fraternité et, malgré les puissances terrestres liguées contre lui, il fut victorieux, ainsi que Dieu le lui avait promis dans un rêve. Le message de Bahá'u'lláh a influencé le coeur de milliers d'hommes, et nombreux furent ceux qui donnèrent leur vie pour sa cause.

Grâce à la puissance de la parole divine et aux sacrifices des disciples de Bahá'u'lláh, des centaines de milliers de personnes que leur nom et leurs titres divisaient jadis sont devenues aujourd'hui les membres d'une seule famille humaine.

Bien que Bahá'u'lláh eût été envoyé à Akká comme prisonnier, il pût quitter la colonie pénitentiaire neuf ans après son incarcération. Sa personnalité extraordinaire lui avait alors gagné de nombreux amis, et même son geôlier s'était rallié à sa cause. Personne, à 'Akká, ne s'opposa à sa libération. Il passa ses derniers jours dans un manoir appelé Bahji, à l'extérieur de la ville d''Akká, où il mourut le 29 mai 1892. Le message de Bahá'u'lláh se répandit, depuis la Terre sainte, dans les diverses régions de la terre, comme les Écrits saints du passé l'avaient promis. Dans les Écrits bouddhistes, la Terre sainte est décrite comme le paradis de l'Ouest, le siège du Promis, Amitabha. Pour les juifs, la Terre sainte est l'endroit d'où la loi de Dieu sera répandue, une fois de plus, dans le monde.

Chez les chrétiens et les musulmans aussi, il existe des prophéties magnifiques au sujet de cette terre sacrée, qui a été leur terre sainte depuis des siècles. Depuis le jour où Bahá'u'lláh arriva à 'Akká comme prisonnier, la Terre sainte des religions du passé est devenue le centre mondial de la foi bahá'ie. Bahá'u'lláh est cette grande manifestation de Dieu dont toutes les manifestations du passé ont annoncé la venue. Les religions divines de tous les âges vont dans la même direction et enseignent le même but: la foi bahá'ie. Elles sont comparables à de nombreux fleuves qui se jettent dans l'océan. Chaque fleuve irrigue des régions immenses, mais aucun d'eux n'est aussi vaste et majestueux que l'océan, car l'océan reçoit les eaux de tous ces fleuves. Dans la communauté bahá'ie, les adeptes de toutes les religions se rencontrent et sont réunis. Bien qu'ils proviennent de toutes les parties du globe, ils se donnent la main pour former une grande fraternité animée d'une même foi. Les eaux des différents fleuves ne forment qu'une seule étendue lorsqu'elles se déversent dans le grand océan!


2.9. 'Abdu'l-Bahá

Bahá'u'lláh fut l'architecte divin. Il conçut le merveilleux plan de l'unité du genre humain. Il jeta les bases immuables de cet édifice sacré et en sélectionna les matériaux.

Mais qui devait construire ce merveilleux édifice, une fois Bahá'u'lláh décédé? Il est vrai que son plan était complet, mais même un plan parfait doit être confié à une personne qualifiée, sinon la construction peut s'écrouler entièrement. Même si un plan est parfait et si la fondation d'un édifice est solide, la construction peut se réaliser d'une façon diamétralement opposée au plan de l'architecte si elle n'est pas supervisée par une personne capable.

Lorsque Bahá'u'IIáh sentit sa fin approcher il confia l'exécution de son plan divin à son fils. Il nomma 'Abdu'l-Bahá Centre de son alliance et demanda à ses fidèles de se tourner vers lui pour être guidés. Le nom d''Abdu'I-Bahá signifie "serviteur de Bahá". Fils aîné de Bahá'u'lláh, il naquit le 23 mai 1844, la nuit même de la déclaration du Báb. Un fils béni naquit dans une maison bénie à une heure bénie. 'Abdu'l-Bahá n'avait que huit ans lorsque Bahá'u'IIáh fut jeté dans une affreuse prison. Dès sa tendre enfance, il partagea volontairement toutes les souffrances de son père bien-aimé. Il l'accompagna pendant le voyage difficile de Téhéran à Baghdád et passa quarante années de sa vie en prison et en exil.

Lorsque 'Abdu'l-Bahá fut de nouveau libre, il était un homme âgé. Mais l'amour de Dieu qui brûlait en son coeur avait maintenu sa joie intacte, même pendant les heures les plus sombres de sa vie. La pire des prisons n'aurait pu atténuer son profond bonheur spirituel. 'Abdu'l-Bahá voulait que nous partagions ce même bonheur. Il dit: "Il existe deux sortes de joies: la joie physique et la joie spirituelle. La joie physique est limitée: sa durée est au plus d'une journée, d'un mois, d'une année. Elle n'aboutit à rien. Le bonheur spirituel naît dans notre âme par l'amour de Dieu et nous permet d'avoir accès aux vertus et aux perfections du monde de l'humain. C'est pourquoi, efforcez-vous le plus possible d'illuminer la lampe de votre coeur avec la lumière de l'amour."

A Baghdád, Bahá'u'lláh transmit la parole de Dieu à 'Abdu'l-Bahá. Bien qu'encore un enfant, celui-ci reconnut le rang de son père et, se jetant à ses pieds, le supplia d'être accepté comme sacrifice pour sa cause. Dès ce jour, 'Abdu'l-Bahá consacra sa vie entière au service de Bahá'u'lláh et sacrifia tout confort dans son sentier. Dès son jeune âge, il gagna l'affection et le respect des fidèles de Bahá'u'lláh: plus tard, on l'appela le "Maître". Lorsque Bahá'u'lláh décéda et lorsque son testament, connu sous le nom de "Livre de l'Alliance" fut ouvert, les bahá'is furent heureux d'apprendre qu'il avait désigné 'Abdu'l-Bahá en tant que Centre de son alliance et interprète autorisé de ses enseignements.

La désignation du Centre de l'alliance est une caractéristique unique de la foi bahá'ie. Dans le passé, toutes les religions se divisèrent après le départ de leur fondateur, parce que leurs adeptes ne savaient pas vers qui se tourner en l'absence de la Manifestation elle-même. Les hommes se mirent à interpréter les enseignements de Dieu de la manière dont ils les comprenaient et, comme leur compréhension divergeait, ces enseignements prirent diverses formes. Telle fut la cause de la désunion parmi les adeptes des religions précédentes. Dans la foi bahá'ie, il en va tout autrement.

En donnant les moyens d'éliminer toute cause de désunion parmi les peuples de la terre, Bahá'u'lláh n'a pas permis que la foi bahá'ie elle-même soit désunie. Il écrivit un document dans lequel il désigna 'Abdu'l-Bahá comme étant celui vers lequel tous devaient se tourner pour être guidés dans la compréhension de ses enseignements. Ce document, appelé le "Livre de l'Alliance", sauva les bahá'is de la désunion. Il sauvegarda l'unité des adeptes de Bahá'u'lláh mais, en même temps, il excita la jalousie du frère d''Abdu'I-Bahá, Muhammad 'Ali, qui essaya d'instiller la désunion parmi les bahá'is pendant le ministère d''Abdu'l-Bahá. Il imagina qu'étant, lui aussi, un fils de Bahá'u'lláh, il pourrait assumer les tâches d'un chef, mais ses efforts demeurèrent vains. Ses rapports avec la manifestation divine s'étaient détériorés lorsqu'il lui avait désobéi. Muhammad 'Ali est comparable à la branche d'un grand arbre qui ne porte plus de fruits parce qu'elle s'est desséchée et est devenue sans valeur. Et comme une branche morte, il fut coupé du tronc et rejeté. Lorsque Muhammad 'Ali s'aperçut que ses efforts pour semer la désunion parmi les bahá'is étaient vains, il se ligua avec les ennemis de la cause pour nuire à 'Abdu'l-Bahá. Il fit courir de faux bruits sur son frère auprès des fonctionnaires du gouvernement et alla jusqu'à prétendre qu'il rassemblait des gens autour de lui pour s'insurger contre le gouvernement. Lorsque 'Abdu'l-Bahá construisit le mausolée du Báb sur le mont Carmel, Muhammad 'Ali annonça qu'il bâtissait une forteresse, ce qui incita le gouvernement turc à envoyer une commission d'enquête en Terre sainte.

Muhammad 'Ali soudoya le général corrompu qui dirigeait la commission, de sorte que de faux rapports furent envoyés en Turquie au sujet d" Abdu'l-Bahá.

Pendant ce temps, ce dernier consacrait chacune de ses heures au service de la cause. Les belles tablettes qui s'écoulaient de sa plume apportèrent la joie et l'inspiration au coeur de milliers de bahá'is partout dans le monde. Par cette précieuse correspondance, il guida et fortifia leurs pas sur le sentier du service pour la foi. Lorsqu'il n'écrivait pas, , Abdu'l-Bahá rendait visite aux malades et s'occupait des pauvres. Malgré ses faibles moyens, il donnait généreusement aux autres et personne ne quittait jamais la porte de la maison du Maître en étant désappointé.

'Abdu'l-Bahá ne prêta guère attention à la commission d'enquête. Muhammad 'Ali, au contraire, lut témoigna beaucoup de respect et combla ses membres d'attentions et de cadeaux. Avant son départ, le général, qui présidait la commission, jura qu'il reviendrait bientôt pour arrêter 'Abdu'l-Bahá aux portes de la ville, ce qui remplit de joie le coeur des ennemis du Maître, tandis que tous ceux qui l'aimaient furent la proie d'une profonde inquiétude. Nombreux furent ceux qui le supplièrent de fuir alors qu'il en était temps encore, mais le Maître, dont toute la confiance allait à Dieu, ne se sentit nullement concerné. Il dit:

"Pour moi, la prison c'est la liberté: pour moi, l'incarcération est une cour ouverte: pour moi, l'humilité est identique à la gloire; pour moi, l'adversité est un don et la mort est la vie."

Le général qui avait l'intention d'arrêter 'Abdu'l-Bahá fut tué à la guerre, peu après son départ de Terre sainte. L'Empire turc lui-même fut démantelé et un nouveau régime prit les rênes du pouvoir. Muhammad 'Ali et les quelques autres qui avaient violé l'alliance de Bahá'u'lláh virent leurs efforts de nuire à 'Abdu'l-Bahá ou de semer la discorde parmi les bahá'is contrecarrés. Ils sombrèrent dans la disgrâce et leurs plans indignes furent bientôt connus de tous.

Le changement gouvernemental en Turquie libéra .Abdu'l-Bahá au terme d'une vie passée en captivité. Après avoir servi la cause de Bahá'u'lláh si fidèlement dans de dures épreuves, le Maître fut enfin libre de s'en aller et de porter le message de son père aux gens des autres pays. Les bahá'is occidentaux lui demandèrent de venir en Europe et en Amérique et, bien que courbé par l'âge et affaibli par les années d'emprisonnement, 'Abdu'l-Bahá accepta aimablement leur invitation.

Au cours de son séjour en Occident, 'Abdu'l-Bahá parla de la foi bahá'ie à des milliers de gens et il lui arrivait souvent de prononcer plusieurs discours en une seule journée. Les bahá'is et les nouveaux venus accouraient de loin pour le rencontrer et écouter ses paroles qui étaient une cause d'inspiration. Où qu'il allât, 'Abdu'l-Bahá enseignait la cause dès le matin et jusque tard dans la nuit. Ses amis le suppliaient souvent de se reposer mais, bien que malade et parfois fiévreux, il ne pensait guère à lui-même. En Amérique, 'Abdu'l-Bahá posa la première pierre du premier temple bahá'i occidental qui est aujourd'hui un merveilleux édifice consacré à la gloire de la cause divine. Ses voyages en Europe et en Amérique produisirent des résultats magnifiques. La foi bahá'ie fut bientôt établie dans de nombreux pays et, avant sa mort, 'Abdu'l-Bahá encouragea les croyants à porter le nouveau message dans d'autres pays. Le Maître s'éteignit en Terre sainte le 28 novembre 1921. Il repose dans une chambre du mausolée du Báb, l'édifice dont il commença lui-même la construction.

'Abdu'l-Bahá fut l'interprète de la foi: il commenta les Écrits de Bahá'u'lláh et vécut ses enseignements de façon exemplaire. Bahá'u'lláh l'appela le "Mystère de Dieu".


2.10. Shoghi Effendi - Le gardien de la foi

'Abdu'l-Bahá était comme un père affectueux pour les bahá'is. A sa mort, les bahá'is du monde entier furent très affligés. Son ministère avait duré quelque trente années pendant lesquelles les bahá'is avaient progressé sous sa direction et s'étaient familiarisés davantage avec les enseignements de Bahá'u'lláh. Lorsque 'Abdu'l-Bahá quitta ce monde, les bahá'is se sentirent comme des orphelins privés d'un parent sage et affectueux. Les ennemis de la cause et ceux qui avaient violé l'alliance de Bahá'u'lláh crurent, par contre, le moment venu de mener à bien leurs plans machiavéliques. Ils imaginèrent que, une fois 'Abdu'l-Bahá disparu, l'unité des bahá'is ne serait plus protégée et qu'il leur serait facile d'attaquer la cause. Ils ignoraient que Dieu ne permettrait pas de violer l'unité de sa cause en cet âge. 'Abdu'l-Bahá avait déjà prévu la manière de préserver l'unité des fidèles de Bahá'u'lláh. A son tour, il fit une alliance ferme avec les bahá'is du monde entier. Il leur laissa une magnifique tablette - son testament - dans laquelle il désigna son petit-fils, Shoghi Effendi, comme gardien de la foi de Dieu.

Avec la mort d''Abdu'I-Bahá, les bahá'is perdirent un père aimant, mais ils trouvèrent un frère véritable en Shoghi Effendi. Shoghi Effendi naquit dans la sainte famille d''Abdu'I-Bahá.

Sa mère était la fille d''Abdu'l-Bahá et son père était un proche parent du Báb. 'Abdu'l-Bahá l'a appelé "la perle la plus merveilleuse, unique et précieuse qui brille entre les deux mers jaillissantes" et "le rameau sacré qui est sorti des deux arbres jumeaux bénis", parce qu'en lui les familles du Báb et de Bahá'u'lláh furent réunies. Shoghi Effendi grandit sous les soins et la surveillance directe d''Abdu'I-Bahá, mais nul ne connaissait le rang auquel ce dernier le destinait, bien que beaucoup de gens eussent discerné les signes de sa grandeur bien avant la mort d''Abdu'l-Bahá.

Une bahá'ie américaine écrivit un jour à 'Abdu'l-Bahá pour s'enquérir de sa compréhension d'une prophétie biblique qui concernait un jeune garçon appelé à conduire la cause après le Maître. Le Maître répondit qu'elle l'avait bien comprise, que cet enfant béni vivait et qu'il illuminerait bientôt le monde par sa lumière. A une autre personne, il précisa que cet enfant béni élèverait la cause divine vers de grands sommets.

Shoghi Effendi était un petit garçon lorsque le Maître bien-aimé écrivit son testament. Il n'avait que vingt-quatre ans lorsqu'il devint gardien de la cause de Dieu, mais son jeune âge importait peu parce qu'il était toujours guidé par Bahá'u'lláh. 'Abdu'l-Bahá appela Shoghi Effendi "le signe de Dieu sur la terre" et ajouta que quiconque obéirait à Shoghi Effendi obéirait à Dieu. C'est grâce à la grande sagesse et à la conduite spirituelle de Shoghi Effendi que le message de Bahá'u'lláh fut porté dans chaque pays du globe. A la mort d''Abdu'I-Bahá, Shoghi Effendi étudiait en Angleterre, à l'université d'Oxford. Son voeu le plus cher était de servir le Maître pendant toute sa vie et de traduire les Écrits sacrés de la foi bahá'ie en anglais pour les milliers de croyants qui ne pouvaient les comprendre en arabe ou en persan.

La nouvelle du décès d''Abdu'I-Bahá lui porta un coup terrible et il en devint malade. Avant même de se remettre du choc provoqué par la disparition si soudaine du Maître, il arriva en Terre sainte pour y apprendre qu''Abdu'l-Bahá lui avait confié la tâche écrasante du gardiennat de la cause de Dieu.

Mais lorsque Dieu donne une tâche à accomplir, il donne en même temps la force de la mener à bien. Après plusieurs semaines passées dans la méditation et la prière, Shoghi Effendi fut prêt à commencer son grand travail. Et Dieu le bénit en lui donnant une grande sagesse et en l'inspirant dans chaque pas qu'il fit pour le bien de la cause.

Pendant ses trente-six années de gardiennat, Shoghi Effendi n'eut d'autre souci que le progrès de la cause. Il travailla jour et nuit et ne s'épargna guère: il vivait très simplement, prenait rarement plus d'un repas en vingt-quatre heures et ne dormait guère plus de quelques heures par nuit. Le reste de son temps était consacré au travail grandissant de la cause de Bahá'u'lláh.

Ceux qui se rendaient compte du travail qu'il effectuait chaque jour savaient que ce n'était que grâce à la puissance de Dieu qu'un simple mortel pouvait accomplir ces tâches, jour après jour, année après année. Les ennemis de la cause, qui avaient espéré mener à bien leurs plans machiavéliques après la disparition d''Abdu'l-Bahá, se rendirent compte rapidement que la foi de Bahá'u'lláh était maintenant gardée par le bras de fer de Shoghi Effendi. C'est lui qui apprit aux bahá'is du monde comment oeuvrer ensemble pour établir l'ordre mondial de Bahá'u'lláh et comment exécuter les instructions d''Abdu'l-Bahá contenues dans "les Tablettes du plan divin". Dans cet ouvrage écrit par le Maître avant sa mort, 'Abdu'l-Bahá appelle les bahá'is à se lever pour servir la cause, à quitter leurs demeures et leur confort pour porter le message de Bahá'u'lláh dans les régions éloignées de la terre.

Pendant de nombreuses années, Shoghi Effendi entraîna les bahá'is afin de les préparer à cette tâche immense. Il leur apprit à travailler par le truchement de leurs assemblées locales et nationales: en effet, si les bahá'is étaient incapables de travailler dans l'unité, comme une seule entité, ils ne pourraient accomplir quoi que ce soit. Lorsqu'ils furent prêts pour cette grande tâche, le gardien les encouragea à se disperser dans le monde entier pour porter la bannière de Bahá'u'lláh dans chaque région du globe. Sous sa direction divinement inspirée, des centaines de bahá'is partirent avec le flambeau de la foi et s'établirent dans des îles et des territoires isolés pour porter le nouveau message aux peuples de toutes les nations.

A la mort d''Abdu'I-Bahá, la foi bahá'ie était connue dans trente-cinq pays; tandis que pendant le ministère du Gardien, le message de Bahá'u'lláh fut annoncé dans plus de deux cent cinquante et un pays du monde, y compris dans tous les territoires mentionnés par 'Abdu'l-Bahá dans les tablettes du plan divin.

Dans son testament, 'Abdu'l-Bahá demanda aux bahá'is du monde de se lever pour servir la cause et de ne pas se reposer un seul moment avant que la bannière de la foi ne soit plantée dans chaque région du globe. Notre bien-aimé Gardien exécuta cette requête du Maître pendant toute sa vie, jusqu'à son dernier jour. Il décéda le 4 novembre 1957 à Londres, où il s'était rendu pour acheter des matériaux destinés à la construction des institutions bahá'ies en Terre sainte.

Le Gardien ne nous quitta que lorsqu'il fut sûr que ses efforts, pendant trente-six ans de gardiennat, avaient construit une fondation immuable pour la foi universelle de Bahá'u'lláh et que les bahá'is pouvaient maintenant continuer son oeuvre. Tel un parfait capitaine de navire, il détermina la direction que nous aurions à suivre et nous donna ses instructions, avant que lui-même ne trouvât le repos. Il n'y avait plus aucun danger que nous nous perdions, car la direction à prendre avait été clairement fixée par le Gardien lui-même. Sous sa guidance spirituelle, cette arche de Dieu arrivera sans aucun doute à bon port. Pendant les dernières années de sa vie, Shoghi Effendi établit un plan décennal qui prit fin en 1963. Selon ce plan, tous les bahá'is du monde devaient travailler étroitement ensemble pour faire connaître le message de Bahá'u'lláh dans les derniers territoires et îles du globe où la foi n'était pas encore établie. Le gardien surveilla lui-même les progrès de ce plan dès le début et, avant son décès, la foi bahá'ie était répandue dans plus de quatre mille deux cents localités, et la littérature bahá'ie était traduite en plus de deux cents langues différentes.

En Terre sainte - au centre mondial de la foi - le Gardien construisit une merveilleuse superstructure, dont le mausolée du Báb ainsi qu'un bâtiment des Archives internationales où sont conservés de précieuses reliques et les Écrits originaux du Báb et de Bahá'u'lláh. Ces bâtiments et les magnifiques jardins qui les entourent comptent parmi les plus beaux endroits du monde, et des milliers de visiteurs y viennent chaque année. Shoghi Effendi paracheva son oeuvre en nommant vingt-sept Mains de la cause de Dieu, qu'il désigna comme "principaux intendants" de la foi. Il leur assigna la double tâche de protéger la cause et de propager les enseignements de Bahá'u'lláh.

A la mort du Gardien, les Mains de la cause élurent entre elles un corps de neuf amis qui demeurèrent en Terre sainte pour s'occuper des affaires du Centre mondial. Ils furent appelés "custodians" (c'est-à-dire "conservateurs"). Les autres Mains se dispersèrent dans le monde entier pour aider à l'accomplissement du plan décennal du Gardien.

La fin du plan décennal, en 1963, marqua l'histoire de la foi bahá'ie d'une bonne nouvelle. Un siècle entier s'était écoulé depuis le jour où Bahá'u'lláh avait proclamé sa mission. Les bahá'is élurent la première Maison Universelle de Justice - cette institution suprême dont 'Abdu'l-Bahá nous avait assuré qu'elle serait placée sous la direction de Dieu et sans erreur dans ses décisions.

Pour marquer ce centenaire, les bahá'is du monde entier se réunirent pour un grand congrès à Londres, du 28 avril au 2 mai 1963. Plus de six mille personnes de tous les continents participèrent à cette grande fête. L'unité du genre humain était effectivement manifestée par cette grande célébration: des gens de toutes races et de toutes origines, beaucoup étant revêtus de leur costume national, formaient véritablement le merveilleux jardin de Bahá'u'lláh. L'auditoire haut en couleur du congrès mondial bahá'i constituait le plus magnifique des bouquets que nous puissions offrir à la mémoire de Shoghi Effendi, notre bien-aimé Gardien, qui avait élaboré le plan décennal, source de tant de victoires et de grands exploits. Grâce au labeur incessant et inlassable du bien-aimé Gardien, les bahá'is du monde sont bien préparés pour les grands événements futurs que les progrès incessants de la cause divine provoqueront. Shoghi Effendi, comme 'Abdu'l-Bahá l'avait prédit alors que le Gardien n'était encore qu'un enfant, n'a-t-il pas porté la cause de Dieu vers de hauts sommets de gloire?


3. QUELQUES ENSEIGNEMENTS ET PRINCIPES

3.1. L'unité du genre humain

Bahá'u'lláh nous a enseigné l'unité du genre humain. Tous les êtres humains sont les enfants d'un seul Dieu. Si nous croyons en un père céleste unique, nous devons aussi nous accepter les uns les autres comme des frères, comme les membres d'une même famille - la famille humaine. Avant que Bahá'u'lláh ne nous ait apporté la lumière de l'unité, de multiples raisons incitaient les hommes à croire qu'ils étaient différents les uns des autres. Parce que la couleur de leur peau était blanche, quelques-uns se croyaient supérieurs aux gens de peau noire, jaune ou brune. Bahá'u'lláh a précisé que cette croyance était erronée. L'homme n'est pas différent à cause de sa couleur.

Les hommes sont différents à cause du degré d'éducation qu'ils ont reçu et non pas du fait de leur peau. Dans le monde, les hommes de couleurs différentes sont comparables aux diverses variétés de fleurs dans un jardin. Si toutes les fleurs étaient de couleur identique, le jardin ne serait pas aussi joli. Bahá'u'lláh nous dit que Dieu est semblable à un bon berger qui ne fait pas de différence entre ses brebis brunes ou noires. Dieu nous aime tous, quelle que soit la couleur de notre peau ou quelle que soit notre origine. Pourquoi devrions-nous nous considérer les uns les autres comme des étrangers? Bahá'u'lláh a instillé un amour si grand dans le cœur de ses fidèles qu'ils se sentent les membres d'une même famille, même s'ils appartiennent à tous les pays du monde.

Dans ses Écrits, Bahá'u'lláh nous dit:

"Voici, ô mes bien-aimés, que vient d'être établi le tabernacle de l'union; ne vous regardez donc plus comme des étrangers. Vous êtes les fruits d'un même arbre et les feuilles d'une même branche."

"Soyez comme les doigts d'une seule main et les membres d'un même corps. Voici ce que vous conseille la Plume de la révélation!"

'Abdu'l-Bahá, d'autre part, a écrit:

"Parmi les enseignements de Bahá'u'lláh, il y a l'unité du monde de l'humanité. tous les êtres humains sont les brebis de Dieu et Il en est le bon Berger. Le Berger est bon envers toutes les brebis, parce qu'Il les a toutes créées, les a élevées, s'est occupé d'elles et les a protégées. Il n'est pas douteux que le Berger soit bon envers toutes ses brebis et si, parmi elles, il s'en trouvait qui soient ignorantes ou enfantines, elles seraient élevées jusqu'à ce qu'elles atteignissent leur maturité: s'il devait s'en trouver qui soient malades, elles seraient soignées et guéries. Il ne doit y avoir ni haine ni animosité, car ces malades doivent être soignées comme le ferait un bon médecin."

Prions pour l'unité de l'humanité:

"Ô mon Dieu ! ô mon Dieu ! Unis les coeurs de tes serviteurs et révèle-leur ton grand dessein. Puissent-ils suivre tes commandements et observer ta loi! Aide-Ies dans leurs efforts, ô mon Dieu, et accorde-leur la force de te servir. Ô Dieu, ne les abandonne pas à eux-mêmes, mais par la lumière de ta connaissance, guide leurs pas et, par ton amour, réjouis leur coeur. En vérité, tu es leur recours et leur Seigneur."


3.2. L'abandon des préjugés

Bahá'u'lláh nous demande d'oublier toute forme de préjugés: national, racial ou religieux. Aussi longtemps que les peuples s'accrocheront aux préjugés, jamais nous n'aurons la paix sur la terre.

Toutes les guerres présentes et passées, tous les meurtres, tout le sang répandu, tous ces crimes contre l'humanité sont dus à des préjugés. Les peuples se sont battus pour leur pays ou pour leur religion, semant la destruction et la mort dans le monde pour des millions d'êtres humains - leur prochain. 'Abdu'l-Bahá nous dit:

"Si ce préjugé et cette animosité se basent sur la religion, rappelez-vous que la religion devrait être la cause de la fraternité, sinon elle est stérile. Et si ce préjugé est dû à la nationalité, considérez que toute l'humanité ne forme qu'une seule nation; tous sont sortis de l'arbre d'Adam, et Adam est la racine de cet arbre. Cet arbre forme un tout et toutes les nations sont comme ses branches, tandis que les humains sont comme ses feuilles, ses fleurs et ses fruits. C'est pourquoi l'établissement des diverses nations - ainsi que le sang versé et la destruction de l'édifice de l'humanité qui en ont résulté - sont dus à l'ignorance humaine et à ses motifs égoïstes. Quant au préjugé patriotique, il est aussi attribuable à une ignorance totale, car la surface de la terre constitue un seul pays natal. Chacun peut vivre dans n'importe quel endroit du globe terrestre. C'est pourquoi toute la terre est le lieu de naissance de l'homme. Ces frontières et ces limites ont été conçues par l'homme.

Dans la création, de telles frontières et limitations n'avaient pas été prévues. L'Europe est un seul continent, l'Asie est un continent, l'Afrique est un continent, l'Australie est un continent, mais, poussées par des motifs personnels et des intérêts égoïstes, quelques âmes ont divisé chacun de ces continents et en ont considéré une certaine partie comme leur propre pays. Dieu n'a dressé aucune frontière entre l'Allemagne et la France: ces deux pays se prolongent l'un dans l'autre. Et pourtant, dans les siècles passés, des âmes égoïstes leur ont assigné des frontières et des limites pour favoriser leurs propres intérêts, et elles ont, jour après jour attaché davantage d'importance à celles-ci, jusqu'à ce que cette attitude conduise à l'animosité, aux luttes sanglantes et à la rapacité dans les siècles qui suivirent. Ceci continuera indéfiniment de la même façon, et si cette conception du patriotisme reste limitée à un certain milieu, elle sera la cause première de la destruction du monde. Aucune personne sage et juste n'acceptera ces distinctions imaginaires.

Chaque surface limitée que nous appelons notre pays natal est considérée comme notre patrie, tandis que tout le globe terrestre est la patrie de tous, et non pas une surface restrictive. En bref, nous vivons sur cette terre pendant quelques jours et pour y être éventuellement enterrés: elle devient notre tombe éternelle. Vaut-il la peine de répandre le sang et de nous déchirer les uns les autres pour cette tombe éternelle? Non! Au contraire, Dieu n'est pas satisfait d'une telle conduite, et aucun homme sain d'esprit ne saurait davantage l'approuver"

"Considérez les animaux bénis: ils ne se livrent aucune bataille patriotique! Ils vivent en parfaite harmonie. Par exemple, si une colombe de l'Orient et une colombe de l'Occident, une colombe du Nord et une colombe du Midi venaient à se rencontrer en même temps au même endroit, elles s'associeraient immédiatement en harmonie. Il en va de même avec tous les animaux et oiseaux doués d'un caractère paisible. Mais les animaux féroces, dès qu'ils se rencontrent, s'attaquent et s'affrontent mutuellement, se déchirent en mille pièces et il leur est impossible de vivre en paix au même endroit. Ils sont tous asociaux et féroces, de sauvages et combatifs lutteurs."


3.3. La recherche de la vérité

Lorsqu'un enfant naît dans une famille chrétienne, il devient chrétien. Lorsque les parents sont musulmans, leurs enfants deviennent musulmans; s'ils sont hindous, leurs enfants deviennent bouddhistes. Pourquoi? Parce que la plupart des peuples de la terre ne font qu'imiter leurs ancêtres, et tant que cette imitation aveugle se perpétuera, les peuples ne pourront jamais s'unir. Ils lutteront à cause de ces imitations. Chacun prétend qu'il possède la vérité et que tous les autres sont dans l'erreur. Les gens ne s'arrêtent pas pour réfléchir, s'ils étaient nés dans une autre famille ayant d'autres croyances, ils auraient considéré de manière totalement différente les croyances qu'ils acceptent comme la seule vérité.

Bahá'u'lláh enseigne que la Vérité est une. Si les peuples du monde cessaient d'imiter leurs pères et cherchaient la Vérité de manière indépendante, ils arriveraient tous à la même conclusion et s'uniraient. Les divers peuples sont semblables à des enfants qui vivent dans des maisons différentes et qui regardent le soleil à travers des vitres colorées. Mais comme la couleur des vitres varie d'une maison à l'autre, un enfant regarde le soleil à travers des vitres vertes, et il croit que le soleil est vert, tandis qu'un autre enfant voit le soleil à travers des vitres bleues et pense qu'il est bleu, et un troisième croit que le soleil est rouge parce que ses vitres sont de couleur rouge. Mais s'ils cessaient de regarder le soleil à travers leurs petites vitres et s'ils sortaient de leur maison, ils verraient tous la véritable couleur du soleil et n'auraient plus aucune raison de se quereller.

Bahá'u'lláh demande aux enfants des hommes de sortir des maisons qu'ils ont héritées de leurs ancêtres et de ne plus regarder le soleil à travers les vitres colorées de leurs fenêtres. Car le soleil que nous regardons est le même astre partout, et lorsque nous enlèverons nos verres de couleur, nous le verrons tous dans sa véritable couleur.

Dieu veut que nous réfléchissions à nos convictions intimes, plutôt que de suivre aveuglément une certaine croyance pour la seule raison, souvent injustifiable, que nos ancêtres y ont cru pendant des générations. Si nous cherchons tous la vérité par nous-mêmes, nous parviendrons à voir que la vérité est une: elle peut tous nous rassembler et nous permettre de surmonter les différences du passé.

'Abdu'l-Bahá dit:

"... Les divines religions des saintes manifestations de Dieu sont une en réalité, bien qu'elles diffèrent dans leur appellation et leur vocabulaire. Que l'homme soit donc l'amant de la lumière, quelle que soit sa source. Qu'il soit l'amant de la rose, quel que soit le sol où elle pousse! Qu'il cherche la vérité, quelle qu'en soit l'origine! S'attacher à la lanterne n'est pas aimer la lumière qu'elle émet. S'attacher à la terre ne convient pas, mais se réjouir à la vue d'une rose est louable.
Vouer de l'affection à un arbre est vain, mais prendre sa part de ses fruits est avantageux. On peut jouir de la saveur des fruits comestibles de quelque arbre et de quelque lieu qu'ils proviennent. Il faut accepter la parole de vérité, quelle que soit la bouche du prophète qui la prononce. Il faut accepter les vérités absolues, quel que soit le livre saint qui les consigne. Si nous entretenons les préjugés, nous nous priverons de nombreux bienfaits et nous resterons plongés dans l'ignorance.
La lutte entre les religions, les nations et les races naît d'une mutuelle incompréhension. Si nous étudions les religions pour découvrir les principes sur lesquels s'étayent leurs fondements, nous verrons qu'elles sont véritablement en accord, car leur vérité essentielle est une et non pas multiple. C'est par ces moyens que les esprits religieux du monde parviendront à l'unité et à la réconciliation."

Dans un autre passage, 'Abdu'l-Bahá dit:

"Hélas! L'humanité est complètement submergée dans des leurres et des illusions, bien que la vérité de la religion divine soit toujours restée la même. Les superstitions ont obscurci la réalité fondamentale, le monde est assombri et la lumière de la religion n'est plus apparente. Ces ténèbres conduisent aux différends et aux dissensions: les rites et les dogmes abondent, c'est pourquoi la discorde est née parmi les systèmes religieux, bien que la religion se propose d'unir l'humanité.
La véritable religion est la source de l'amour et de l'accord entre les hommes, la cause du développement de qualités louables; mais le peuple s'en tient aux contrefaçons et aux imitations et il néglige la réalité qui unit: il est donc privé de la lumière de la religion. Les hommes suivent les superstitions héritées de leurs pères et de leurs ancêtres.
Cette attitude prédomine de telle façon qu'elle a éteint la lumière céleste de la vérité divine. Les gens restent assis dans les ténèbres des leurres et de l'imagination: ce qui devait conduire à la vie est devenu la cause de la mort; ce qui devait être une preuve de connaissance est maintenant un signe d'ignorance; ce qui était un facteur de la nature sublime de l'homme s'avère être la cause de sa dégradation, C'est pourquoi le règne de l'homme religieux s'est graduellement rétréci et obscurci, et la sphère d'influence du matérialisme s'est élargie et a progressé: car l'homme religieux s'en est tenu aux imitations et aux contrefaçons, négligeant et mettant au rebut le caractère de sainteté et la réalité sacrée de la religion.
Lorsque le soleil se couche, le temps est venu pour les chauve-souris de prendre leur envol. Elles sortent parce qu'elles sont les créatures de la nuit. Lorsque les lumières de la religion s'éteignent, les matérialistes apparaissent. Ils sont les chauve-souris de la nuit. Leur activité commence lors du déclin de la religion; ils recherchent l'ombre lorsque le monde est assombri et que les nuages l'ont recouvert. Sa Sainteté Bahá'u'lláh s'est levée à l'horizon de l'Orient. Comme la gloire du soleil, il est apparu au monde. Il a réfléchi la réalité de la religion divine, dissipé les ténèbres des contrefaçons, posé les fondements de nouveaux enseignements et rendu la vie au monde."

"Le premier enseignement de Bahá'u'lláh est l'investigation de la réalité. L'homme doit chercher lui-même la réalité, oubliant en cela les traditions et l'adhésion à des formes purement héréditaires. Comme les nations du monde suivent des stéréotypes plutôt que la vérité et comme les stéréotypes sont nombreux et variés, les différences entre les croyances ont produit les luttes et les guerres. Tant que ces imitations demeurent, l'unité du monde de l'humanité est impossible.
Nous devons investir la réalité de telle sorte que, par sa lumière, les nuages et l'obscurité puissent être dissipés. La réalité est une, elle n'admet ni la multiplicité ni la division. Si les nations du monde sondent la réalité, elles tomberont d'accord et s'uniront. Nombreux sont les gens et les sectes qui ont cherché la réalité par l'intermédiaire de la direction et de l'enseignement de Bahá'u'lláh. Ils sont devenus unis et vivent maintenant en complet accord et dans l'amour mutuel: parmi eux n'existe plus la moindre trace d'animosité ni de lutte."


3.4. Une langue universelle

Une des causes de malentendus dans le monde vient du fait que les peuples ne comprennent pas d'autres langages. Chaque pays a un langage différent, et lorsqu'une personne voyage d'un pays à un autre, elle a l'impression de se trouver parmi des étrangers.

Bahá'u'lláh est venu pour unir tous les peuples du monde et pour qu'ils deviennent les membres d'une même famille. Une de ses lois, par conséquent, est l'adoption d'une langue commune à tous, langue qui sera enseignée dans chaque région du monde, de sorte que chacun l'apprendra en plus de sa langue maternelle. De cette façon, les hommes se sentiront chez eux où qu'ils aillent, parce qu'ils pourront tous se comprendre les uns les autres.

La différence de langues peut quelquefois créer de graves malentendus qui peuvent même être la source de dangereux conflits. Prenons, par exemple, le nom du Créateur. En arabe, son nom est Allah; en hindi, on l'appelle Ishwara; en anglais, God: en français, Dieu. Les ignorants croient que Dieu est différent de God, d'Allah, d'lshwara, et ils se querellent à cause de ces noms. Lorsque tout le monde parlera une langue commune et universelle, chacun réalisera que l'Être suprême est le même Créateur dans toutes les langues, ce qui évitera déjà de nombreux malentendus.

Les bahá'is ont traduit le message de Bahá'u'lláh dans trois cent quatre-vingt-dix-sept langues environ, parce que le monde n'a pas encore de langue commune. Lorsque la langue universelle sera adoptée dans le monde entier, il sera bien plus facile de communiquer les enseignements de Bahá'u'lláh à tous; chacun sera à même de lire les Écrits saints de la manifestation divine dans cette langue universelle.


3.5. L'égalité de l'homme et de la femme

Si on coupait les plumes de l'aile d'un pigeon, il ne pourrait plus voler quelque saine et forte que soit son autre aile, car les oiseaux ont besoin de leurs deux ailes pour voler, 'Abdu'l-Bahá dit à ce sujet:

"L'humanité est comme un oiseau qui a deux ailes - l'une est l'homme, l'autre la femme. Si les deux ailes ne sont pas également fortes et mues par une force commune, l'oiseau ne pourra jamais s'élever dans les airs."

Et plus loin, il ajoute:

"Dieu a créé toutes les créatures par couples. L'homme, l'animal, les plantes, toutes ces choses, dans ces trois règnes, comportent deux sexes, et l'égalité la plus complète existe entre elles.

"Dans le règne végétal, il y a des plantes mâles et d'autres femelles: elles ont des droits égaux et possèdent une part égale de la beauté de leur espèce, même si l'arbre qui porte des fruits est considéré comme supérieur à celui qui n'en porte pas.

"Dans le monde animal, nous voyons le mâle et la femelle qui ont les mêmes droits et chacun partage les avantages de son espèce.

"Nous avons vu que, dans les deux règnes inférieurs, il n'est pas question de supériorité d'un sexe par rapport à l'autre. Dans le monde humain, par contre, nous trouvons une grande différence: le sexe féminin est traité comme s'il était inférieur et on ne lui accorde pas les mêmes droits et privilèges. Cette condition n'est pas attribuable à la nature, mais à l'éducation. Dans la création divine, il n'existe pas de distinction de cette sorte. Aux yeux de Dieu, aucun sexe n'est supérieur à l'autre..."

Dieu nous a créés en tant qu'êtres humains, que nous soyons homme ou femme. Pour des parents qui aiment leurs enfants, ceux-ci leur sont également chers, qu'ils soient fils ou filles.

'Abdu'l-Bahá nous dit que les hommes et les femmes appartiennent tous deux au genre humain, et qu'aux yeux de Dieu, ils sont égaux, car chacun d'eux est le complément de l'autre dans le plan créateur de Dieu. La seule distinction entre eux, aux yeux de Dieu, provient de la pureté et de la rectitude de leurs actes, car de tels actes sont ceux que Dieu préfère de la part de celui qui se rapproche le plus de l'image spirituelle et de sa ressemblance à son Créateur.

Puisque la grâce divine atteint l'homme aussi bien que la femme, nous ne devrions établir aucune distinction entre eux. Les charges d'un homme, au sein de la communauté, sont peut-être différentes de celles d'une femme, mais leurs droits et leurs privilèges sont égaux. Nous ne devrions pas penser que les talents féminins sont inférieurs à ceux de l'homme. Dans le passé, les femmes ne recevaient pas la même éducation et ne bénéficiaient pas des mêmes possibilités que les hommes: c'est pourquoi leurs différentes capacités ne pouvaient pas s'épanouir.

Lorsque les bahá'is élisent annuellement leurs assemblées, les membres qu'ils choisissent sont ceux qui sont les plus sincères et les plus compétents. Qu'ils soient hommes ou femmes n'a pas d'importance. Nous devrions toujours nous souvenir que Dieu considère le coeur et le caractère d'une personne et non son sexe.

'Abdu'l-Bahá dit:

"Quiconque dont la pensée est pure, dont l'éducation est supérieure, dont le niveau académique est élevé, dont les actions philanthropiques sont remarquables, homme ou femme, qu'il soit blanc ou de couleur, a pleinement droit à la même reconnaissance; il n'y a pas entre eux la moindre différence."


3.6. L'éducation universelle

Un des enseignements de Bahá'u'lláh veut que chaque enfant - fille ou garçon - reçoive une bonne éducation. Si les parents venaient à négliger l'éducation de leur enfant, ils en seraient responsables devant Dieu. Voici le commandement de Bahá'u'lláh:

"Il est décrété que tout père doit veiller à l'éducation de ses fils et de ses filles, leur enseigner les sciences et les lettres... Celui qui néglige ce commandement (relatif à l'éducation), alors qu'il en a les moyens, sera obligé par les administrateurs de la Maison Universelle de Justice de verser la somme nécessaire à l'éducation de ses enfants. Au cas où les parents ne peuvent y pourvoir, l'éducation sera assurée par la Maison de Justice. En vérité, nous avons fait de la Maison de Justice un refuge pour les pauvres et les nécessiteux. Celui qui veille à l'éducation de son fils ou à celle de tout autre enfant, c'est comme s'il avait éduqué un de mes enfants."

L'éducation de ses enfants constitue, par conséquent, une loi obligatoire pour tout bahá'i. Si les parents ont les moyens de pourvoir à l'éducation de leurs enfants mais négligent leur devoir l'assemblée spirituelle doit les forcer de veiller à cette éducation. Mais s'ils sont pauvres, l'assemblée spirituelle doit pourvoir à l'éducation des enfants grâce aux fonds de la communauté. Les paroles de Bahá'u'lláh nous montrent que l'éducation des enfants est une tâche sacrée. N'a-t-il pas dit:

"Celui qui veille à l'éducation de son fils ou à celle de tout autre enfant, c'est comme s'il avait éduqué un de mes enfants."

N'est-ce pas un privilège et un grand honneur que d'éduquer les enfants de Bahá'u'lláh? Nous accéderons à cet honneur si nous éduquons nos propres enfants ou d'autres enfants.

Nous ne pouvons pas prétexter que nos jeunes enfants doivent travailler à la maison ou se rendre dans les pâturages avec le bétail et que, par conséquent, ils n'ont pas le temps d'aller à l'école. Souvenons-nous que le fait de surveiller les troupeaux ou de travailler aux champs n'est pas un commandement de Dieu, mais que l'éducation en est un. Si nous ne le suivons pas, nous sommes responsables des conséquences que cela entraîne. De même, nous ne pouvons pas dire que, parce que notre enfant est une fille, elle n'a pas besoin d'aller à l'école.

En matière d'éducation, 'Abdu'l-Bahá nous dit que, bien que l'égalité existe entre les droits de l'homme et de la femme, si la priorité doit être donnée à un enfant, la fillette doit en bénéficier, car les filles seront les mères de la société future et une mère éduquée élèvera mieux ses enfants. Mais l'éducation, selon Bahá'u'lláh, ne consiste pas seulement à apprendre à lire et à écrire. Les enfants devraient être éduqués afin d'être aptes à servir la race humaine. Actuellement, les enfants qui vivent dans les différentes régions du globe sont élevés dans le respect et la loyauté envers leur propre pays seulement, et quelquefois la haine envers d'autres pays est instillée dans leurs jeunes esprits. On leur apprend à être fiers d'être Allemands, Arabes ou Chinois et à croire que leur race, leur religion ou leur tribu sont les meilleures du monde.

La foi bahá'ie nous enseigne que ceci n'est pas correct. L'enseignement doit servir à amener les hommes et les femmes à considérer la terre comme "un seul pays dont tous les hommes sont les citoyens". Chacun doit être amené à aimer et servir pour le mieux-être du monde entier. Si chacun suit ces règles d'éducation, une seule génération suffira pour établir l'unité de toute l'humanité.

Bahá'u'lláh dit encore:

"Les écoles doivent tout d'abord former les enfants dans les principes de la religion, de sorte que la récompense et la rétribution, dont parlent les livres sacrés, les empêchent de perpétrer des actes interdits et afin qu'ils soient ornés du manteau des commandements. Mais ceci doit se faire dans la mesure où l'enfant n'est ni blessé dans ses sentiments, ni conduit dans l'ignorance du fanatisme et de la bigoterie." Ce qui signifie que les valeurs spirituelles enseignées par les manifestations de Dieu doivent constituer la base de tout système éducatif. Ce n'est que par l'illumination spirituelle que l'homme deviendra plus heureux, car il apprendra à vivre sans préjugé envers son prochain, et il envisagera l'avenir avec espoir et confiance. L'éducation doit nous libérer des superstitions, des préjugés et du matérialisme, 'Abdu'l-Bahá écrit:

"Parmi les enseignements, Sa Sainteté Bahá'u'lláh traite de la liberté de l'homme. L'homme, par le pouvoir idéal, doit se trouver libéré, émancipé de ses attaches au monde matériel, car tant qu'il est captif de la matière, C'est un animal féroce, puisque la lutte pour l'existence est l'une des exigences de la nature. Cette question de la lutte pour la vie est la source de toutes les calamités, la suprême affliction."

Aucun bahá'i ne devrait priver ses enfants d'accéder à la connaissance et à la science. Bahá'u'lláh dit:

"La science est comme les ailes de la vie: c'est l'instrument qui nous fait monter Il incombe à chacun d'acquérir des connaissances dans les sciences utiles à l'humanité et non de celles qui commencent et finissent par des mots. Aussi les savants et les artistes ont-ils de grands droits parmi les peuples du monde... En vérité, l'unique trésor de l'homme est la science. La science est la cause de sa gloire, de sa fortune, de son contentement, de son allégresse, de son bonheur de sa joie et de son plaisir."


3.7. La religion et la science doivent aller de pair

Dieu nous a dotés de raison, ce qui nous distingue des animaux. Grâce à elle, l'homme a pu progresser à travers les siècles et son existence actuelle diffère de ce qu'elle était il y a des millénaires. Les découvertes et les inventions ont permis aux hommes de vivre mieux et de lutter contre la maladie et l'ignorance. Mais à quoi nous servirait le seul progrès matériel. si nous ne nous développions aussi spirituellement? Dieu nous donne la religion pour favoriser notre progrès spirituel. La science sans la religion peut causer de grands torts, comme la religion sans la science peut entraîner de graves problèmes, Les deux sont indispensables au progrès harmonieux de la race humaine, La science et la religion doivent marcher de pair.

La science nous fournit les instruments dont nous avons besoin, et la religion nous dit comment les utiliser. Une hache ou une faux sont des outils extrêmement utiles, pourvu que nous sachions nous en servir. Malheureusement, la science produit aujourd'hui des instruments que les hommes emploient comme des armes agressives, car ils n'ont pas de religion qui leur dise comment en user à bon escient. D'autre part, si nous renonçons à la science et cessons d'utiliser notre raison, la religion sombrera dans l'ignorance et dans la superstition et elle sera dangereuse pour les peuples du monde.

Dans le passé, les hommes croyaient que la science et la religion ne pouvaient coopérer mais Bahá'u'lláh nous dit que la religion véritable est en plein accord avec la science véritable. Il précise que notre coeur et notre esprit peuvent fort bien accepter en même temps ces deux vérités. Concluons ce chapitre en citant ce merveilleux discours d''Abdu'l-Bahá:

"Dieu a créé la religion et la science à la mesure ... de notre compréhension. Prenez garde de négliger un aussi merveilleux pouvoir Pesez tout dans cette balance... Mettez toute votre foi en harmonie avec la science; il ne saurait y avoir d'opposition entre elles, car la vérité est une. Quand la religion, dépouillée de ses superstitions, de ses traditions et de ses dogmes étroits démontrera sa conformité avec la science, alors il y aura dans le monde une grande unification, une force purificatrice qui balaiera devant elle guerres, litiges, discordes et luttes, alors l'humanité sera unie dans la puissance de l'amour de Dieu."


3.8. L'abolition des extrêmes dans la pauvreté et dans la richesse

Bahá'u'lláh nous dit qu'il préfère la justice à toute autre chose dans le monde:

"0 fils de l'esprit ! A mes yeux, ce que j'aime par-dessus tout est la justice; ne t'en écarte pas si c'est moi que tu désires..."

'Abdu'l-Bahá dit:

"L'un des principes les plus importants de l'enseignement de Bahá'u'lláh est le droit de chaque être humain au pain quotidien qui entretient la vie, ou encore "l'égalisation des moyens d'existence".

L'ajustement des conditions de vie doit être tel que la pauvreté des peuples disparaisse et que chacun, autant que faire se peut, suivant son rang et sa position, ait sa part de confort et de bien-être.

"Nous voyons autour de nous, d'une part, des gens surchargés de richesses et, de l'autre, des êtres malheureux, affamés, privés de tout: ceux qui possèdent plusieurs palais somptueux et ceux qui ne savent pas où reposer leur tête. Les uns se nourrissent de plats délicieux et coûteux, alors que d'autres trouvent à peine assez de croûtes de pain pour subsister. Quelques-uns sont vêtus de velours, de fourrures et de lingeries fines, les autres de minces vêtements de mauvaise qualité, insuffisants pour les protéger du froid. Cet état de chose est injuste et il faut y remédier... Etant donné l'excessive richesse des uns et la pauvreté lamentable des autres, une organisation est nécessaire pour contrôler et améliorer cet état de choses. Il importe de limiter les fortunes et aussi de limiter la pauvreté. Ces extrêmes ne sont pas justes. Quand on voit la pauvreté aller jusqu'à la famine, c'est un signe certain que la tyrannie se cache quelque part. Les hommes doivent se hâter, sans plus attendre, de modifier ces conditions qui réduisent un grand nombre de gens à une déprimante pauvreté..."

Dans la foi bahá'ie, un nombre impressionnant de lois et sages préceptes sont préconisés pour la création d'une société équilibrée au sein de laquelle les cas extrêmes de richesse ou de pauvreté n'existeront plus. Plusieurs de ces lois devront être appliquées par les gouvernements du monde, mais la solution de base des problèmes économiques actuels repose sur l'individu. Les bahá'is sont encouragés à déployer de grands efforts en vue de progresser matériellement et spirituellement, mais ils ne doivent jamais oublier les paroles suivantes de Bahá'u'lláh:

"L'essence de la richesse est l'amour de moi. Quiconque m'aime est le possesseur de toutes choses et quiconque ne m'aime pas est, en vérité, pauvre et dans le besoin."

La richesse véritable, pour un bahá'i, est donc l'amour de Dieu en son cœur. Lorsqu'il possède ce grand trésor que personne ne saurait lui ravir, les biens matériels n'ont plus la même emprise sur lui, et la pauvreté extérieure ne saurait devenir la cause de la tristesse. Bahá'u'lláh dit: "Ô fils de ma servante! Ne sois pas troublé dans la pauvreté ni confiant dans la richesse, car à la pauvreté succède la richesse, et après la richesse vient la pauvreté..."

Lorsque nos coeurs sont détachés des biens de ce monde, il est plus facile de partager nos biens avec ceux qui sont dans le besoin, et c'est précisément ce que Bahá'u'lláh attend de ses fidèles. Dans une des tablettes d''Abdu'I-Bahá, nous lisons:

"Et parmi les enseignements de Bahá'u'lláh, il est question du partage volontaire des biens personnels avec autrui. Ce partage volontaire dépasse l'idée d'égalité et veut dire que l'homme ne doit pas se préférer aux autres mais, au contraire, faire le sacrifice de sa vie et de ses biens pour son prochain. Certes, cela ne devrait pas être le fait d'une contrainte au moyen d'une loi qu'on serait obligé de suivre. Non, l'homme devrait plutôt, délibérément et volontairement, sacrifier sa vie et ses biens pour les autres, dépenser sans compter quand il s'agit des malheureux, exactement comme cela se pratique en Perse, chez les bahá'is."

Aussi pauvre que soit un homme, il trouvera toujours plus pauvre que lui avec qui partager ce qu'il possède. Aux riches, Bahá'u'lláh dit ce qui suit:

"Ô vous les riches de la terre! Les pauvres sont mon dépôt que j'ai placé parmi vous. Veillez sur ce dépôt et ne soyez pas uniquement absorbés par votre bien-être personnel."

Il les exhorte à ne pas oublier les démunis, car ils seront punis s'ils se montrent égoïstes:

"Ô enfants de poussière. Faites connaître aux riches les plaintes nocturnes du pauvre, de crainte que leur insouciance ne les conduise dans le chemin de la destruction et ne les prive de l'arbre de richesse. Donner et se montrer généreux font partie de mes attributs; heureux celui qui se pare de mes vertus."

Bien que les riches soient appelés à donner de leurs biens, Bahá'u'lláh interdit aux pauvres de mendier. Il leur demande de s'efforcer de gagner leur vie, tout en plaçant leur confiance dans le Tout-Puissant. Chacun est appelé à exercer une profession, un travail dans ce monde. Nous ne devons jamais envier ceux qui possèdent plus d'argent que nous, car Bahá'u'lláh nous dit:

"Ô fils de la terre! Sache en vérité que le coeur où subsiste encore la moindre trace d'envie n'atteindra jamais mon empire éternel et ne respirera jamais les doux parfums de sainteté émanant de mon royaume sacré."

Et encore:

"Ô mon serviteur! Purifie ton coeur de toute malice et, dépourvu d'envie, pénètre à la cour divine de sainteté."

Nous devons comprendre que la richesse, par elle-même, ne constitue pas une vertu. Elle peut même devenir une chose dangereuse. Bahá'u'lláh dit que Dieu met les hommes à l'épreuve par l'or, comme l'or est mis à l'épreuve par le feu.

Il ajoute:

"Sachez, en vérité, que la richesse constitue une puissante barrière entre le chercheur et l'objet de sa recherche, entre l'amant et l'Adoré. Les riches, quelques-uns mis à part, n'atteindront pas la cour de sa présence et n'entreront pas dans la cité du contentement et de la résignation. Bienheureux celui qui, étant riche, n'est pas empêché par ses richesses d'entrer dans le royaume éternel ni privé par elles d'une possession impérissable. Par le plus grand nom! La splendeur d'un tel homme riche illuminera les habitants du ciel comme le soleil illumine les peuples de la terre."

L'objet de notre vie n'est donc pas l'accumulation des richesses pour mener une courte existence ici-bas. Les richesses de ce monde ne nous seront profitables que lorsque nous aurons acquis la richesse spirituelle et que nous aurons appris à nous connaître nous-mêmes ainsi que le but de notre vie ici-bas.

Bahá'u'lláh a écrit:

"L'homme devrait se connaître lui-même ainsi que ce qui le mène à l'élévation ou à la bassesse, à l'humiliation ou à l'honneur, à la richesse ou à la pauvreté. Lorsque l'homme se sera réalisé de cette manière et qu'il sera parvenu à la maturité, la richesse alors sera désirable. Si cette richesse est acquise par les arts ou l'exercice d'une profession, elle est digne de l'approbation et de l'éloge des hommes sages, en particulier les serviteurs qui se lèvent pour instruire le monde et embellir les âmes des nations..."

Que nous soyons riches ou non, souvenons-nous toujours que nous pouvons être spirituellement riches si nous laissons pénétrer l'amour de Dieu dans notre coeur. C'est ce que Dieu dit à chacun d'entre nous par la voix de Bahá'u'lláh:

"Ô fils de l'esprit! Je t'ai créé riche, pourquoi t'abaisses-tu à la pauvreté? Je t'ai fait noble, comment peux-tu t'avilir? De l'essence du savoir je t'ai conféré la vie, pourquoi cherches-tu la lumière auprès d'un autre? De l'argile de l'amour je t'ai façonné, comment peux-tu t'occuper d'un autre que moi? Tourne ton regard vers toi, afin que tu puisses me trouver présent en toi, fort, puissant, subsistant par moi-même."


3.9. Le bonheur

Une des grandes faveurs de Bahá'u'lláh est la joie et le bonheur qu'il a créé en nos coeurs. Nous sommes remplis de joie parce que l'amour de Dieu est en nous. Nous sommes heureux parce que nous connaissons, grâce à lui, la signification et la raison de notre courte vie terrestre. Nous nous réjouissons parce que nous avons rencontré le bien-aimé. Par l'influence de ses paroles créatrices, nous vivons en paix avec toute l'humanité. Bahá'u'lláh proclame:

"Ô mes amis qui vivez dans la poussière. Hâtez-vous vers votre demeure céleste! Annoncez-vous les uns aux autres la bonne nouvelle: celui qui est le bien-aimé est apparu! Il a orné sa tête de la couronne de la gloire de la révélation divine et il a ouvert les portes du paradis ancien aux yeux des hommes. Que tout oeil se réjouisse et que toute oreille soit réconfortée, car le temps d'admirer sa beauté est venu, voici venu le moment d'écouter sa voix."

Proclamez à tous les amants qui cherchent: "Voici votre bien-aimé qui est apparu parmi les hommes. Et dites aux porteurs de la bonne nouvelle du monarque de l'amour. "Voici l'adoré qui est venu, rayonnant de toute sa gloire. Ô amants de sa beauté, transformez l'angoisse de votre séparation de lui en joie d'une réunion éternelle."

La joie d'avoir reconnu le bien-aimé et d'avoir répondu à sa voix remplit le coeur de chaque bahá'i. Cette grande grâce est la force qui anima les milliers de martyrs bahá'is qui sacrifièrent joyeusement leur vie au nom de leur bien-aimé. Lorsque la joie de la foi remplit notre coeur, rien de terrestre ne saurait nous décourager ni nous attrister. La pauvreté, la maladie et les difficultés sont oubliées lorsque l'amour de Dieu et de ses créatures habite notre coeur.

'Abdu'l-Bahá fit souvent allusion à ce bonheur permanent qu'il connaissait, même lorsqu'il vivait en prison dans des conditions très rudes. Il dit à ce sujet: "J'étais heureux pendant mon emprisonnement. J'étais transporté de joie, car je n'étais pas un criminel et on m'avait emprisonné dans le sentier de Dieu... J'étais heureux d'être un prisonnier - Dieu soit loué ! - pour la cause de Dieu, ma vie n'était pas gaspillée, elle était consacrée au service divin. Ceux qui me voyaient n'auraient jamais pensé que j'étais en prison. Ils étaient témoins de ma joie immense, de ma parfaite santé et de mon entière gratitude, ignorant la prison." Le bonheur qui résulte de l'amour ressenti envers Dieu et notre prochain nous rend plus dignes de louer le Tout-Puissant et de recevoir ses bénédictions. Bahá'u'lláh a écrit:

"Ô fils de l'homme ! Réjouis-toi dans le ravissement de ton coeur, afin que tu puisses être digne de me rencontrer et de refléter ma beauté." Les bahá'is devraient toujours refléter la lumière radieuse de la joie. Comment ne pas être heureux lorsque nous lisons ces paroles merveilleuses de Bahá'u'lláh:

"Ô fils de l'esprit! Par les joyeuses nouvelles de la révélation, je te salue: réjouis-toi ! A la cour de sainteté je t'appelle: demeure en cette cour, afin de pouvoir y vivre dans la paix pour toujours."

Bahá'u'lláh nous dit que le coeur est le siège de Dieu. Lorsque le cœur a connu la joie de la présence divine, aucun autre bonheur au monde ne peut la remplacer, La richesse de ce monde ne saurait augmenter ce bonheur. De même, un manque de prospérité ne saurait attrister notre coeur. La joie que prodiguent les plaisirs de ce monde ne constitue pas le bonheur véritable, parce qu'elle est éphémère. Bahá'u'lláh nous dit de ne pas nous en affecter. "Ô fils de l'homme! Lorsque survient la prospérité, ne t'en réjouis pas: et si l'humiliation t'atteint, ne t'afflige pas, car toutes deux passeront et disparaîtront."

'Abdu'l-Bahá dit: "Lorsqu'un homme a soif il boit de l'eau. Lorsqu'il a faim, il se nourrit. Mais si l'homme n'a pas soif, l'eau ne lui procure aucun plaisir, et si la faim est déjà satisfaite, la nourriture lui paraîtra désagréable. Il n'en va pas de même du plaisir spirituel. Le plaisir spirituel procure toujours de la joie.
L'amour divin procure un bonheur sans fin et non de simples soulagements. Dieu a créé en nous un esprit saint divin - l'esprit humain muni de ses pouvoirs intellectuels qui surpassent les pouvoirs de la nature. Par eux, nous jouissons de l'extase de l'esprit et pouvons nous expliquer le monde... Ce pouvoir vous distingue de toutes les autres créatures, pourquoi ne le consacrez-vous qu'à votre condition matérielle? Il devrait être utilisé pour l'acquisition et la manifestation des grâces divines, afin que vous puissiez établir le royaume de Dieu parmi les hommes et atteindre le bonheur dans les deux mondes, le visible et l'invisible. Soyons heureux de vivre dans cette époque merveilleuse! Réjouissons-nous au paradis que Dieu a préparé à notre intention, dans lequel les hommes vivent comme des frères et où les luttes et différends d'antan sont oubliés!"

Réjouissons-nous à la lecture de ces paroles d''Abdu'I-Bahá: "Bonne nouvelle. Car la vie éternelle est ici, Ô vous qui dormez, réveillez-vous! Ô vous qui êtes négligents, apprenez la sagesse! Ô vous qui êtes aveugles, recevez la vue! Ô vous qui êtes sourds, entendez! Ô vous qui êtes muets, parlez! Ô vous qui êtes morts, levez-vous! Soyez heureux! Soyez heureux. Soyez remplis de joie!"


3.10. L'immortalité

Notre vie est très courte. Une période de vingt ou trente ans paraîtra longue aux jeunes mais, lorsque nous sommes plus âgés, nous nous demandons comment les années ont pu s'écouler aussi rapidement. Les années à venir passeront aussi vite et, bientôt, la mort viendra nous surprendre.

La mort signifie-t-elle la fin de toutes choses pour nous? Non. La foi bahá'ie enseigne que la mort n'est pas la fin. Elle est le commencement.

Bahá'u'lláh dit: "Ô fils de l'Être suprême! De la mort j'ai fait pour toi une messagère de joie. Alors pourquoi t'affliges-tu? J'ai fait la lumière pour qu'elle t'illumine de sa splendeur. Pourquoi te voiles-tu devant elle?"

La mort est le début d'un voyage spirituel vers Dieu. Elle est une nouvelle naissance une naissance spirituelle.

Lorsque notre âme quitte le corps, elle continue à vivre et à progresser dans le royaume de Dieu. Mais elle ne reviendra jamais sur terre dans sa forme matérielle.

Un oiseau qui a vécu toute sa vie dans une cage ne connaît d'autre milieu que sa cage. Quelquefois, il voit un jardin à travers les barreaux: mais le pauvre oiseau n'a aucune conception de la liberté et n'a jamais connu le bonheur de voler dans les forêts verdoyantes ou dans les vastes champs. Si vous ouvrez la porte de la cage pour lui rendre sa liberté, l'oiseau sautera peut-être dans un coin de sa prison et ne cherchera pas à s'envoler et, lorsque vous essayerez de le prendre dans votre main pour l'en sortir, il s'effrayera et s'échappera de votre main. Mais lorsque l'oiseau sera libre, il s'élèvera très haut vers le ciel et chantera au sommet des arbres verts. Il s'installera dans les prairies fleuries et dans les bois parfumés et il ne reviendra jamais plus dans sa cage, même si vous lui offriez des milliers de cages dorées.

De même, lorsque l'âme est libérée de la cage du corps, ceux qui ne connaissent pas le royaume de Dieu et le bonheur qui les attend lorsqu'ils quitteront cette enveloppe terrestre, auront peur de mourir. C'est parce qu'ils ne connaissent que la cage et qu'ils ignorent le ciel de l'amour et de la miséricorde de Dieu.

Mais ceux qui ont reconnu les manifestations de Dieu sont persuadés de l'immortalité de l'âme et de la vie éternelle. Un soir quelqu'un posa une question à Bahá'u'lláh au sujet de la vie après la mort. Voici sa réponse:

"Revenons maintenant à la question relative à l'âme humaine et à sa survie après la mort physique. Sache en vérité que l'âme, après s'être séparée du corps, continue de progresser dans un état et dans des conditions que ne sauraient changer ni les révolutions des âges et des siècles, ni les hasards et vicissitudes de ce monde, jusqu'à ce qu'elle ait accédé à la présence de Dieu. Elle durera autant que dureront le royaume de Dieu, sa souveraineté, son empire et sa puissance. Et elle continuera ainsi de manifester les signes et attributs de Dieu, de révéler sa tendre bonté et ses bienfaits innombrables. Ma plume s'arrête, impuissante, quand je tente de décrire la gloire d'un si sublime état."

La mort est synonyme de nouvelle naissance spirituelle pour chacun d'entre nous. Soyons donc prêts à accueillir la "messagère de joie" lorsqu'elle frappera à notre porte.


3.11. Le ciel et l'enfer

Si vous ensemencez un champ en bonne saison, si vous l'arrosez régulièrement et le protégez des parasites et des oiseaux, vous serez récompensés par une riche moisson, Mais si vous négligez de semer au bon moment et d'arroser le champ, vous ne pouvez espérer une bonne récolte. Vous serez punis de votre négligence lorsque le moment sera venu de récolter la moisson: à qui pourrez-vous adresser des reproches si ce n'est à vous-mêmes?

Les principes de récompense et de rétribution sont indispensables à l'ordre du monde. La récompense et la rétribution sont les conséquences naturelles de nos propres actes. Tous les messagers du passé se sont efforcés de nous faire comprendre que ce que nous faisons dans ce monde n'affectera pas seulement nos vies terrestres, mais que nous continuerons à en subir les conséquences après la mort. Si nos actions sont bonnes, elles produiront de bons résultats et seront la cause du bonheur éternel: si elles sont mauvaises, elles produiront de mauvais résultats et seront la cause d'une souffrance éternelle, Dieu ne désire pas se venger de ceux qui agissent mal. Mais de mauvaises actions ne peuvent engendrer de bons résultats, comme il est impossible d'avoir des fleurs dans un jardin lorsque nous avons semé de la mauvaise herbe. C'est ce qu'on entend par récompense et rétribution. Mais cette croyance essentielle, qui a été enseignée par toutes les religions, a été à la base d'importants malentendus.

Les manifestations de Dieu ont parlé de récompense et de punition en paraboles et en symboles. Nous avons dit que les manifestations divines sont de parfaits éducateurs. Un éducateur parfait doit forcément instruire ses élèves de telle façon qu'ils comprennent son enseignement, sinon ce dernier n'aurait aucun objet. Dans le but de faire comprendre aux hommes qu'ils devront rendre compte de leurs actes même après cette vie terrestre, les messagers de Dieu ont fait allusion à une vie pleine de joie et de bonheur pour les élus et ont décrit une vie de torture et détournent pour les méchants. Les plaisirs et les tourments qu'ils ont mentionnés sont ceux que les gens vivent dans ce monde, car ce n'était qu'ainsi qu'ils pouvaient comprendre l'importance de leurs enseignements ayant trait à la vie après la mort.

A un jeune enfant qui pose une question sur la connaissance, son père répondra qu'elle est plus douce que tout ce qu'il a jamais goûté. Quand l'enfant sera plus grand, il comprendra mieux ce que son père voulait dire par cette description. La plupart des gens prennent à la lettre les paraboles et les symboles utilisés par les manifestations de Dieu pour expliquer la vie dans l'au-delà et ne comprennent pas qu'ils font allusion à des expériences spirituelles. C'est pourquoi ces personnes ont construit un ciel et un enfer imaginaires, Certains croient que l'enfer est un endroit horrible rempli de flammes, de maladies et de diables affreux qui torturent les pécheurs à jamais. Pour eux, le ciel est un jardin magnifique plein de fruits délicieux et de plaisirs terrestres. D'autres croient que nos âmes retourneront sur cette terre après la mort, comme s'il n'existait pas d'autre endroit dans l'univers en dehors de notre petite planète. Ils croient que nous reviendrons, selon les actions de notre vie terrestre, sous d'autres formes, même animales.

Alors que les manifestations du passé ont dû user de symboles pour expliquer la vie après la mort, Bahá'u'lláh nous dit que nous sommes maintenant en mesure de connaître la véritable signification du ciel et de l'enfer. Nous devons nous souvenir de deux choses primordiales:

1. Notre âme est immortelle et continuera de vivre après la mort de notre corps.
2. Nos actions sur terre produiront des effets même après que l'âme se soit détachée du corps.

Le monde dans lequel l'âme pénétrera après s'être séparée du corps est très différent de celui auquel nous sommes habitués ici-bas. 'Abdu'l-Bahá nous dit qu'il en diffère autant que celui de la matrice de la mère, où le bébé vit avant sa naissance, ne diffère du monde extérieur. Tout comme l'enfant se prépare pour sa vie terrestre en développant ses yeux, ses oreilles et ses membres encore inutiles dans le sein de sa mère, mais sans lesquels il ne pourrait pas vivre normalement et sainement une fois né, nous devons, nous aussi, nous préparer à une vie heureuse dans l'au-delà où notre âme naîtra lorsque nous quitterons cette vie.

Après la mort, nous n'aurons pas besoin d'yeux ni d'oreilles physiques, mais nous aurons besoin de qualités spirituelles que nous pouvons développer dès maintenant en suivant les enseignements de Dieu apportés par ses messagers. Il y a toutefois une grande différence entre la condition d'un enfant dans le sein de sa mère et celle d'une personne qui vit ici-bas. L'enfant en gestation n'est pas responsable de son propre développement, parce qu'il n'a pas la faculté du choix et ne saurait se déterminer lui-même. Mais sur cette terre, nous pouvons choisir entre le bien et le mal, le bon et le mauvais.

Nous sommes donc responsables de notre développement spirituel, et si nous négligeons de croître de manière saine et vigoureuse en esprit, nous serons très malheureux dans l'au-delà. Cet état de conscience malheureux s'appelle enfer. Si, par contre, nous essayons de comprendre et de vivre les lois de Dieu, nous nous préparons une vie heureuse après la mort, et nous jouirons alors de l'état de conscience qui s'appelle ciel. Bahá'u'lláh nous dit que le ciel est l'approche de Dieu et que l'enfer est synonyme d'éloignement de sa grâce. Il nous exhorte tous à nous efforcer d'être dignes des bénédictions éternelles qui nous attendent dans les mondes à venir:

"Ô fils de bonté! Des déserts du néant, avec l'argile de mon commandement, je t'ai fait apparaître et j'ai ordonné que chaque atome existant et l'essence de toutes choses créées servent à ton éducation. Ainsi, avant que tu ne sortes du sein de ta mère, je t'ai réservé deux sources de lait miroitantes, des yeux pour veiller sur toi et des coeurs pour t'aimer. Par ma tendre bonté, à l'ombre de ma miséricorde, je t'ai élevé: et par l'essence de ma grâce et de ma bonté, je t'ai protégé. En tout ceci, mon but était que tu puisses parvenir à mon empire éternel et que tu deviennes digne de mes dons invisibles."


3.12. Les miracles

Les manifestations de Dieu sont dotées de grands pouvoirs. Elles sont en mesure d'accomplir des choses qui ne sont pas à la portée de n'importe qui. Leurs enseignements, leur vie personnelle et l'influence de leurs paroles sur le coeur des hommes, qui persistent durant des siècles après leur mort, constituent certainement leurs plus grands miracles. Toutes les manifestations de Dieu en ont accompli de semblables.

Les messagers de Dieu n'ont pas disposé de moyens ou pouvoirs matériels pour influencer le monde. Ils ont toujours rencontré l'opposition des forces politiques et des gens instruits et puissants de leur temps. Les premiers à croire en eux étaient de pauvres gens sans importance, qui n'occupaient pas de position en vue. Malgré cela, leur message s'est répandu et a conquis le monde, donnant naissance à une nouvelle civilisation. Cette histoire s'est répétée d'âge en âge et, lors de l'avènement de chaque manifestation, une nouvelle civilisation est apparue sur terre. Lorsque nous entendons parler de l'ancienne civilisation hindoue ou des civilisations nées dans le passé parmi les juifs, les chrétiens ou les musulmans, nous devons nous rappeler que le fondateur de chacune de ces grandes cultures fut un messager de Dieu qui, à son époque, dut affronter seul les forces du monde entier et que, malgré tout, il remporta la victoire! Existe-t-il un plus grand miracle pour prouver la vérité et l'authenticité des manifestations de Dieu?

Nombreux sont ceux qui croient que la preuve d'authenticité d'un prophète réside dans l'accomplissement d'une tâche difficile qui relève, la plupart du temps, d'un magicien. Les disciples de chaque religion racontent des histoires extraordinaires au sujet du fondateur de leur foi, dans le but de prouver qu'il est une véritable manifestation de Dieu. Les hindouistes racontent qu'un jour le jeune Krishna, encore enfant, se trouvait dans les bras de son père lorsque ses pieds touchèrent la rivière Jamuna: l'eau disparut aussitôt pour lui permettre d'être porté sur l'autre rive. Les chrétiens disent que Jésus rassasia des centaines de gens avec quelques miches de pain. Des miracles similaires sont attribués à Zoroastre, à Bouddha, à Moïse et à Muhammad par leurs adeptes.

Les bahá'is croient que chaque manifestation de Dieu a été en mesure d'accomplir des choses extraordinaires, mais que de tels actes ne pourront pas convaincre ceux qui ne croient pas en elle et ne pourront être avancés comme preuve de leur rang de prophète. Un chrétien, par exemple, dira à un juif ou à un bouddhiste que Jésus-Christ a ressuscité un mort, mais ses propos ne seront pas en mesure de convaincre son interlocuteur qui ne croit pas en Jésus. Même les contemporains du Christ ne crurent pas en lui, en dépit des miracles qu'il fit.

Mais si le chrétien fait remarquer que les merveilleux enseignements de Jésus-Christ ont apporté la vie éternelle à des millions de gens qui, auparavant, étaient morts spirituellement, ou s'il parle de la vie sainte de Jésus qui a inspiré tant de générations d'êtres humains, personne ne pourra le contester. La vie de Jésus-Christ et son enseignement constituent des miracles bien plus grands que le fait d'avoir rendu la vie à une ou deux personnes qui n'auraient vécu que quelques années de plus et seraient décédées par la suite. Les manifestations de Dieu sont des médecins divins. Nous devrions nous tourner vers elles pour qu'elles nous prescrivent le remède qui guérira nos maux spirituels.

Il est insensé de se tourner vers les manifestations dans l'attente de signes relevant de la magie pour nous prouver leur authenticité. Nous ne demandons pas à un médecin, venu soigner un malade, de prouver sa science en sautant du toit de la maison. La seule manière pour le médecin de prouver sa science est de guérir le malade, C'est pourquoi Bahá'u'lláh a interdit à ses disciples de mentionner, comme preuves de son authenticité, les actes extraordinaires qu'il a accomplis, bien qu'ils en aient été les témoins. L'histoire suivante, qui se passe à Baghdád lorsque Bahá'u'lláh était en exil, démontre combien de tels miracles ont une valeur relative.

Un conseil ecclésiastique de musulmans, qui savaient fort bien qu'ils ne pourraient pas contester l'authenticité de la mission de Bahá'u'lláh en utilisant des arguments et la logique, lui demandèrent d'opérer un miracle pour eux. Ils espéraient que Bahá'u'lláh refuserait et qu'ils auraient ainsi une raison de le dénoncer comme imposteur. Ils désignèrent un des plus grands mullás parmi eux pour porter leur message à Bahá'u'lláh. Il leur répondit qu'on ne pouvait pas s'amuser avec la cause de Dieu et qu'il n'était pas venu pour faire des tours de magicien dans le but de satisfaire les caprices et les lubies des gens. Toutefois, si tous tombaient d'accord sur le miracle qu'il devait accomplir, même si cela devait sembler impossible, Bahá'u'lláh le ferait devant eux à condition que, le miracle réalisé, ils l'acceptent tous comme le Promis.

Les mullás refusèrent cette condition. Ils craignirent que Bahá'u'lláh pût réaliser le miracle et de n'avoir, dans ce cas, plus aucune excuse pour lui refuser son rang. Ils se dispersèrent aussitôt. Cet incident montre à quel point les miracles ne constituent pas une preuve pour ceux qui ont déjà décidé de refuser la vérité. Mais ceux qui sont justes et ouverts aux enseignements de la manifestation divine sont eux-mêmes des miracles réels et durables.


3.13. Enseignements moraux et éthiques

La foi bahá'ie reconnaît l'existence d'une base commune à toutes les religions, à savoir les principes moraux. Les enseignements de Bahá'u'lláh préconisent un niveau très élevé de conduite personnelle et d'éthique. On pourrait dire que, pratiquement, tous ses enseignements sont appelés à influencer la conduite personnelle et le comportement de l'homme. Dans la révélation de Bahá'u'lláh, des milliers de tablettes révélées par le Báb, Bahá'u'lláh et 'Abdu'l-Bahá, et les écrits de

Shoghi Effendi donnent le modèle de la vie bahá'ie, reflet de la pureté des actes et de l'esprit. Nous ne pouvons malheureusement pas rassembler tous ces merveilleux écrits dans un seul volume. Nous essayerons toutefois d'avoir un aperçu de ces magnifiques passages tirés des écrits bahá'is. Le lecteur doit continuer son étude et s'immerger dans l'océan infini des Écrits saints s'il veut y trouver des trésors et des joyaux incomparables.

Voici ce que Bahá'u'lláh a écrit à l'un de ses fils: "Sois généreux dans la prospérité et, dans l'adversité, ne cesse de rendre grâces. Mérite la confiance de ton voisin et ne lui montre jamais qu'un visage amical et souriant. Sois le trésor du pauvre, admoneste le riche, réponds à la plainte du nécessiteux et garde la sainteté de tes promesses.
Sois équitable en ton jugement et réservé dans tes paroles. Ne sois injuste envers personne et montre à tous une douceur parfaite. Sois une lampe pour ceux qui marchent dans les ténèbres, une consolation pour les affligés, une mer pour ceux qui ont soif, un refuge pour ceux qui sont dans la détresse, un soutien et un défenseur des victimes de l'oppression.
Que la droiture et l'intégrité marquent tous tes actes. Sois un foyer pour l'étranger un baume pour ceux qui souffrent, une forteresse pour les fugitifs, des yeux pour les aveugles, un phare pour les égarés. Sois une parure pour le visage de la vérité, une couronne sur le front de la fidélité, un pilier du temple de la rectitude, un souffle de vie pour le corps de l'humanité, un drapeau des armées de la justice, un flambeau qui brille à l'horizon de la vertu, une rosée pour le sol desséché du coeur humain, une arche sur l'océan de la connaissance, un soleil dans le ciel de la bonté, une gemme au diadème de la sagesse, une lumière qui brille au firmament de ta génération, un fruit de l'arbre de l'humilité."


4. L'ADMINISTRATION

4.1. Une religion sans clergé

Il fut un temps où il était nécessaire dans la société qu'un groupe de personnes ait en charge les affaires religieuses. La majorité du peuple était illettrée et les gens n'avaient guère le temps d'étudier individuellement leur religion. Plusieurs personnes avaient, par conséquent, la responsabilité de se consacrer à l'étude de la religion et de veiller à ce que ses commandements soient observés. C'est pourquoi nous trouvons aujourd'hui des prêtres parmi les chrétiens, des mullás parmi les musulmans, des brahmanes parmi les hindouistes ou des bhikkous parmi les bouddhistes. Dans la foi bahá'ie, le clergé professionnel a été aboli: C'est un trait distinctif de notre religion.

Bahá'u'lláh dit que, bien que les prêtres aient été nécessaires dans le passé, ils ne le sont plus à notre époque. Il a fait appel à chacun d'entre nous pour que nous recherchions, par nous-mêmes, la vérité, de sorte que nous puissions voir de nos propres yeux et non par ceux des autres, entendre par nos propres oreilles et notre propre faculté de compréhension. Dans la recherche de la vérité, les bahá'is acquièrent une connaissance suffisante de leur foi, ce qui n'est pas le cas pour les adeptes des autres religions, lesquels se tournent généralement vers leur clergé pour recevoir ses instructions. Chaque bahá'i doit réciter lui-même des prières, mais ne peut pas payer un autre homme qui priera à sa place, comme cela se pratique souvent dans d'autres religions. Un bahá'i demandera lui-même le secours et le pardon de Dieu. Il n'a nul besoin d'un prêtre officiant au moyen de cérémonies et de rites créés par les hommes.

Chaque bahá'i peut établir un contact avec Dieu par l'intermédiaire de ses manifestations. Un médiateur supplémentaire entre nous et Bahá'u'lláh est inutile. Chaque religion a eu de bons prêtres; néanmoins, à chaque époque de l'histoire, le clergé commit beaucoup d'erreurs. Deux membres du clergé ne parvenaient pas à s'entendre sur une question de théologie et voici que leur différend semait le trouble dans le monde ! Quelques-uns pensaient que tel prêtre avait raison, tandis que d'autres se rangeaient à l'opinion de l'autre théologien. C'est ainsi que la désunion et la division advinrent dans chaque religion. Petit à petit, plusieurs sectes virent le jour: les hommes se querellèrent au sujet de l'interprétation de leurs Écrits sacrés. Ce fut la cause de nombreuses guerres et d'effusions de sang.

Pareilles choses ne peuvent se produire dans la foi bahá'ie. Premièrement, il n'existe, dans la foi, ni prêtres ni personnalités pouvant rassembler un groupe autour d'eux, Tous sont égaux dans la foi. Deuxièmement, personne n'a le droit d'interpréter les enseignements et les Écrits de Bahá'u'lláh. Cette autorité a été donnée seulement à 'Abdu'l-Bahá par Bahá'u'lláh lui-même et, après 'Abdu'l-Bahá, le droit à l'interprétation a été donné à Shoghi Effendi seul.

Il est dangereux que la pratique d'un ministère permette de gagner sa vie. Des gens peu sincères pourraient y voir le moyen de bien gagner leur vie le plus simplement et commodément possible. De telles personnes ont toujours induit les autres en erreur sous le couvert de la religion et, en son nom, elles ont commis de nombreux crimes, uniquement motivées par leurs intérêts personnels.

L'histoire nous apprend que, lors de chaque apparition d'une manifestation de Dieu, les prêtres des religions précédentes furent les premiers à s'y opposer. Pourquoi? Parce que les prêtres savaient qu'en acceptant la nouvelle manifestation divine, ils devraient sacrifier leur position, leur richesse et leur confort matériel. Leur premier souci fut donc toujours de déraciner la nouvelle religion dès son apparition. Le bouddhisme fut banni de l'Inde par les prêtres de la religion qui précédait la venue de Bouddha. Jésus-Christ fut crucifié parce que les prêtres juifs s'opposèrent à lui. Le Báb fut martyrisé parce que les prêtres musulmans ne voulaient pas que le peuple croie en lui. Bahá'u'lláh a souffert toute sa vie principalement parce que les mullás poussèrent le gouvernement et le peuple de l'époque à s'opposer à la nouvelle cause de Dieu.

L'histoire comporte naturellement quelques exceptions. Plusieurs prêtres érudits, contemporains du Báb et de Bahá'u'lláh, crurent en leur mission; parmi eux, quelques-uns versèrent même leur sang comme martyrs dans le sentier de Dieu. Mais lorsqu'ils crurent au Báb et en Bahá'u'lláh, ils cessèrent d'être prêtres, Ils devinrent bahá'is - d'humbles serviteurs de la cause de Dieu - et exercèrent d'autres professions pour gagner leur vie. Ils ne mélangèrent plus l'argent et la religion ni une occupation alimentaire avec la foi en Dieu.

En lieu et place des prêtres chargés, dans le passé, des activités religieuses, Bahá'u'lláh a mis sur pied un merveilleux système administratif qui nous permet de travailler tous ensemble pour le progrès de la foi et le bien être de la communauté, L'administration bahá'ie, comme tous les autres enseignements de Bahá'u'lláh, est d'origine divine. Les pages suivantes nous en diront davantage à ce sujet.


4.2. Qu'est-ce que l'administration bahá'ie ?

Si, d'un côté, se trouve une rivière et, de l'autre, un domaine à cultiver, comment pourrons-nous amener l'eau aux différents champs? Nous commencerons par creuser un canal suffisamment grand pour contenir assez d'eau pour irriguer toute la région. Puis, nous creuserons des canaux plus petits pour diriger l'eau du grand canal vers les autres parties du domaine. Enfin, nous disposerons d'une multitude de petits ruisseaux pour amener l'eau de ces canaux vers chaque champ. Lorsque ce système de canaux et de ruisseaux sera en place, la rivière pourra irriguer toute la région. L'administration bahá'ie, nous dit Shoghi Effendi, est comparable à un système de canaux et de ruisseaux, par lesquels,.. I'Esprit saint de la cause se répand dans les communautés bahá'ies réparties dans le monde entier.

Dans le passé, les prêtres étaient supposés apporter l'eau de la vie de sa source divine jusqu'aux hommes. Ils pouvaient transporter un peu d'eau aussi longtemps qu'ils en avaient la force et en éprouvaient l'ardeur. Mais Bahá'u'lláh n'a pas chargé les individus de remplir une telle tâche. Il a conçu un ensemble merveilleux de canaux par lesquels l'eau de la vie peut s'écouler vers le champ de l'existence, et l'administration bahá'ie est l'un d'eux.

La bonne nouvelle de l'avènement de l'ordre mondial de Bahá'u'lláh avait déjà été proclamée par le Báb:

"Bienheureux est celui qui fixe son regard sur l'ordre de Bahá'u'lláh et rend grâce à son Seigneur ! Car il sera assurément rendu manifeste."

Bahá'u'lláh jeta les bases de cet ordre mondial et en conçut le plan. Plus tard, 'Abdu'l-Bahá expliqua le fonctionnement de ce plan divin: il nous donna de plus amples détails et commença son édification. Mais c'est grâce aux efforts inlassables de Shoghi Effendi que l'administration bahá'ie fut mise en place petit à petit et qu'elle rassembla des communautés éloignées en une seule entité.

L'administration bahá'ie est différente de toute autre forme d'ordre religieux, parce qu'elle n'a pas été créée par les hommes. C'est, en effet, le plan de Dieu pour cet âge qui nous a été donné par sa manifestation, Bahá'u'lláh.

Il doit établir l'ordre et la paix parmi les divers peuples de la terre. L'administration bahá'ie comprend plusieurs institutions reliées entre elles: les assemblées spirituelles locales, élues par les bahá'is dans chaque village et dans chaque ville, les Assemblées spirituelles nationales, élues par les bahá'is dans chaque pays, et la Maison Universelle de Justice, élue par les bahá'is du monde par l'intermédiaire de leurs Assemblées spirituelles nationales.

Si nous comparons les assemblées spirituelles locales aux ruisseaux qui amènent l'eau des canaux jusque dans les champs, les Assemblées spirituelles nationales seront les canaux qui relient les ruisseaux au grand canal où s'écoule l'eau de la rivière elle-même. La Maison Universelle de Justice est ce grand canal. C'est par le canal de la Maison de Justice que la direction divine se répand dans toutes les parties du monde.

Avant de nous pencher sur les tâches et les responsabilités de chacune de ces institutions, précisons que l'administration bahá'ie ne peut jamais être séparée des autres enseignements de Bahá'u'lláh. Personne ne pourrait prétendre être bahá'i sans accepter l'ordre administratif de Bahá'u'lláh et sans travailler par son intermédiaire, car le message de Dieu n'a pas été donné pour le seul bonheur de l'individu, mais aussi et surtout pour l'unité et le bien-être de la société.

Voici comment nous pourrions illustrer notre ordre administratif:

Comme le montre cette illustration, les individus, au sein de la société, sont comme des grains de blé semés dans le champ. Un simple grain de blé ne revêt pas une grande importance. Mais chaque grain bénéficie de l'eau apportée pour le bien d u champ tout entier. Nous devons nous souvenir que notre bonheur individuel se trouve lié au bien-être d'une société unie, et nous devons lutter pour renforcer cet ordre administratif dont dépendent les espoirs et l'avenir de l'humanité.


4.3. Election d'une assemblée spirituelle

Dans le livre de l'Aqdas (Livre des lois), Bahá'u'lláh a ordonné que, dans chaque localité où il y a neuf bahá'is adultes, une assemblée spirituelle doit être élue, Celle-ci, en tant que collège, servira les intérêts de la communauté locale à laquelle elle appartient, Comment élire une assemblée spirituelle locale?

Supposons que les bahá'is de Dakar, au Sénégal, désirent élire leur assemblée spirituelle. Voici quelques points dont ils devront se souvenir.

1. Une assemblée spirituelle ne peut être élue à n'importe quelle date de l'année. Elle ne peut être formée que le 21 avril, date commémorant la déclaration de Bahá'u'lláh, le jour où il annonça, au jardin du Ridván à Baghdád, qu'il était le Promis de tous les âges. Le 21 avril est le premier jour de la fête de Ridván et c'est la seule date à laquelle les bahá'is peuvent élire leur assemblée spirituelle locale. Si elle n'est pas élue au cours des vingt-quatre heures de cette journée, du coucher du soleil du 20 avril au coucher du soleil du 21, les bahá'is devront attendre une année entière, jusqu'au 21 avril suivant.

2. Seuls les bahá'is âgés de 21 ans révolus peuvent voter et être élus membres de l'assemblée. Si, par exemple, parmi les soixante croyants d'une communauté, il y a trente-cinq hommes et femmes qui ont 21 ans révolus, seuls ces trente-cinq amis pourront participer à l'élection: et ceux qu'ils choisiront doivent faire partie de ce groupe de trente-cinq hommes et femmes.

3. Chaque personne qui participe à l'élection doit écrire le nom des neuf personnes qu'elle considère comme étant dignes d'être élues membres de l'assemblée spirituelle. Un bulletin de vote qui comportera moins ou davantage que neuf noms ou un nom répété sera déclaré nul.

4. Personne ne devrait être élu membre d'une assemblée spirituelle à cause de sa position sociale, de sa richesse ou de son amabilité envers nous et de notre désir de l'en récompenser. Ce qui compte, c'est la sincérité, la consécration à la cause de Dieu et la capacité de servir la foi. En votant, chaque bahá'i devrait considérer le caractère et les qualités spirituelles des membres de la communauté et, en même temps, prier Dieu afin d'être guidé dans son vote.

5. Aucun bahá'i n'a le droit de recommander quelqu'un qui lui semblerait digne de devenir membre de l'assemblée spirituelle, quelles que soient ses qualités. Bahá'u'lláh nous a interdit de proposer individuellement une personne avant et pendant l'élection. Personne ne doit savoir pour qui un bahá'i vote ni le nom qu'un autre bahá'i a l'intention d'inscrire sur son bulletin de vote. Même le mari et sa femme, ou des amis très liés, ne peuvent se consulter quant au choix à faire. Chaque bahá'i doit se tourner personnellement vers Dieu pour être guidé dans son propre choix, sans être influencé par les opinions des autres. Seul un bahá'i qui ne sait pas écrire peut demander l'aide d'une personne de confiance pour remplir à sa place, sous sa dictée, son bulletin de vote.

En gardant tous ces points à l'esprit, les bahá'is de Dakar peuvent donc élire, cette année, les membres de leur assemblée spirituelle locale. S'ils sont tous réunis au même endroit au moment de l'élection, ils peuvent commencer leur réunion par des prières demandant à Dieu de les guider et de les bénir dans l'accomplissement de leur tâche sacrée. Ensuite, après le vote, les bulletins seront récoltés et quelques bahá'is (les scrutateurs) seront priés de compter les voix.

Un scrutateur lira les noms inscrits sur chaque bulletin de vote, tandis que deux autres noteront attentivement et soigneusement le nombre de voix donné à chaque élu. Les neuf bahá'is qui ont obtenu le plus grand nombre de voix seront alors déclarés membres de l'assemblée spirituelle locale pour l'année en cours.

C'est ainsi que les bahá'is de Dakar de même que les bahá'is des milliers d'autres localités réparties dans le monde entier auront le grand bonheur d'avoir une assemblée spirituelle qui servira leur communauté jusqu'au premier jour de Ridván de l'année suivante, date à laquelle le processus de l'élection sera répété une fois de plus dans tout le monde bahá'i.


4.4. Les devoirs de l'assemblée spirituelle locale

Voici ce que dit Bahá'u'lláh à ce sujet:

"Il leur appartient d'être les gérants intègres du Miséricordieux parmi les hommes et de se considérer comme les gardiens désignés par Dieu pour tout ce qui peuple la terre. Il leur incombe de se consulter et de prendre soin des intérêts des serviteurs de Dieu, par égard pour Lui, comme s'il s'agissait de leurs intérêts propres, et de choisir ce qui s'avère convenable et bienséant. Telle est la volonté du Seigneur, votre Dieu. Prenez garde de ne pas négliger ce qui est clairement révélé dans sa Tablette. Craignez Dieu, ô vous qui percevez."

L'assemblée spirituelle de chaque village et de chaque ville doit, par conséquent, protéger les intérêts des bahá'is dans cette localité. La tâche la plus importante de chaque assemblée spirituelle est d'aider les bahá'is à enseigner la cause de Dieu. Le message de Bahá'u'lláh est la source de grandes bénédictions pour toute l'humanité, et nos assemblées spirituelles doivent devenir les canaux par lesquels cette bénédiction se répand sur tous les peuples de la terre.

Lorsque vous avez formé votre assemblée spirituelle, assurez-vous qu'elle s'occupe en premier lieu de l'enseignement. Une autre tâche importante lui incombe: elle doit s'efforcer de créer un esprit d'amitié et d'amour parmi les croyants. Elle doit veiller à ce qu'une atmosphère d'amitié et d'unité règne parmi les membres: elle doit s'assurer que chacun est heureux dans sa communauté. Si des différends venaient à surgir entre les amis, il incombe à l'assemblée spirituelle de veiller à ce qu'ils soient dissipés. Elle doit agir comme un père sage et affectueux envers les bahá'is de sa localité.

Le Gardien a écrit ce qui suit au sujet des devoirs des assemblées spirituelles:

"Elles doivent s'efforcer de tendre en tout temps une main secourable au pauvre, au malade, à l'handicapé, à l'orphelin, à la veuve, sans distinction de couleur de classe ou de croyance."

Chacune doit avoir son propre fonds. Nous verrons par la suite comment le constituer au moyen de contributions volontaires des amis, et comment l'utiliser dans l'intérêt de la cause et de la communauté. Si les bahá'is contribuent afin d'augmenter leur fonds, ce dernier pourra, à son tour, venir en aide aux amis tombant dans le besoin.

L'éducation des enfants bahá'is et de la jeunesse est une autre responsabilité de l'assemblée spirituelle. Selon le bien-aimé Gardien, elles "doivent favoriser par tous les moyens à leur disposition l'épanouissement matériel et spirituel de la jeunesse, créer les moyens pour l'éducation des enfants, établir lorsque cela est possible, des institutions d'enseignement, organiser et superviser le travail et mettre à leur disposition les meilleurs moyens pour leur progrès et leur développement."

Une autre tâche importante des assemblées spirituelles, selon Gardien, est la suivante: "Elles doivent prévoir des arrangements pour réunir régulièrement les amis pour les fêtes et les anniversaires, de même que pour les réunions spécialement prévues pour servir et favoriser les intérêts sociaux, intellectuels et spirituels de leurs concitoyens."

Ce que nous venons de mentionner ne constitue que quelques-unes des importantes fonctions de chaque assemblée spirituelle locale. Leurs membres doivent veiller à ne pas faillir à leurs tâches. Ils doivent toujours souvenir de ces paroles de Bahá'u'lláh:

"Il leur appartient d'être les gérants du Miséricordieux parmi les hommes ... et de prendre soin des intérêts des serviteurs de Dieu, par égard pour Lui."


4.5. Fonction des membres du bureau de l'assemblée spirituel

Les membres de l'assemblée spirituelle sont les neuf bahá'is qui reçoivent le plus grand nombre de voix au sein de leur communauté, le jour de l'élection. La première chose qu'ils doivent faire, après l'élection, est de tenir leur première réunion.

Parmi les neuf membres, celui qui a reçu le plus grand nombre de voix sera le président temporaire: il veillera à ce que les membres de l'assemblée se réunissent aussi tôt que possible.

La réunion commence par des prières. Chacun demande l'assistance divine pour le progrès de la cause et pour servir au mieux la communauté qui l'a élu. Puis les membres procèdent à l'élection du bureau pour l'année en cours.

Chaque assemblée spirituelle doit avoir un président, un vice-président, un secrétaire et un trésorier Ils forment le bureau. Ce bureau est nécessaire et facilite grandement le travail de l'assemblée.

La tâche du président consiste à conduire les réunions et à aider l'assemblée en vue d'arriver à une décision. Si les membres ne se réunissaient que pour discuter et échanger des points de vue différents, ils ne lui seraient d'aucune utilité. Le président demande l'avis de chaque membre pour chaque point de l'ordre du jour. Puis il demande un vote. Il s'assure qu'une décision sera arrêtée pour toute question portée à l'ordre du jour. Dans le chapitre consacré à la consultation, nous reviendrons sur son rôle. Le vice-président remplace le président lorsque ce dernier a un empêchement - en cas de maladie, par exemple. Le secrétaire prend note de tout le travail accompli et de ce qu'il faut accomplir Il écrit toutes les lettres qui doivent être expédiées aux amis à titre individuel, à d'autres assemblées locales ou à l'Assemblée spirituelle nationale. C'est par l'intermédiaire de son secrétaire que chaque assemblée spirituelle garde le contact avec le reste du monde bahá'i. Le trésorier a la charge du fonds de l'assemblée. Il délivre des reçus à tous ceux qui versent des contributions au fonds: il règle les dépenses et tient les comptes.

Lorsque l'assemblée élit son bureau, ses membres devraient prendre en considération les capacités et les mérites de chaque individu, puis décider lequel est le plus apte à assumer la tâche incombant à chaque membre du bureau. Les principes qui président à l'élection de l'assemblée spirituelle doivent également s'appliquer à l'élection du bureau. Cette élection aura donc également lieu par un vote secret et sans aucune sorte de propagande. Personne ne devrait être élu à cause de sa situation dans la société. Si, par exemple, parmi les membres se trouvait une personne âgée, respectée de tous en raison de son âge, cela ne serait pas une raison pour la désigner comme présidente, à moins qu'elle ne soit capable de remplir de telles fonctions. La même logique s'applique, par exemple, à une personne fortunée qui jouirait d'un certain rang ou d'une certaine considération en raison de sa fortune. D'autre part, nous devons nous souvenir que les membres du bureau n'ont pas une position particulière au sein de la communauté. Le président, par exemple, n'est pas le chef de la communauté ou la personne qui aurait droit au plus grand respect. Son rang, une fois la réunion terminée, est identique à celui de n'importe quel autre membre de la communauté. C'est pourquoi, sauf lorsque l'assemblée spirituelle siège, il ne jouit pas de droits particuliers.

Pour clarifier la situation, utilisons une analogie: les gens d'un village ont besoin d'eau potable et décident de creuser un puits. Le chef du village, quoique fort respecté de tous, peut ne pas savoir comment creuser ce puits, tandis qu'un jeune homme, sans rang particulier au sein du village, pourrait avoir une grande expérience en la matière. Qui d'entre ces deux personnes les villageois devront-ils désigner pour creuser le puits? C'est évidemment le jeune homme qui devra le creuser, et le chef du village sera sans doute le premier à le désigner pour cette tâche! Et chacun l'assistera dans son travail, y compris le chef du village, les villageois suivront ses instructions parce qu'ils l'ont désigné pour superviser ce travail. Cela ne signifie pas pour autant que ce jeune homme va devenir celui qui dirige le village: le chef du village n e perd pas ses fonctions. Mais tous bénéficieront de cet esprit de coopération.

Le bien-aimé Gardien a écrit que "les membres de l'assemblée spirituelle devraient aborder leur tâche avec une grande humilité et s'efforcer, par leur ouverture d'esprit, leur sens élevé de la justice et du devoir, leur bonne foi, leur modestie, leur entier dévouement au bien-être et aux intérêts des amis, de la cause et de l'humanité, de gagner non seulement la confiance, le soutien sincère et le respect de ceux qu'ils servent, mais aussi leur estime et leur véritable affection..."


4.6. Election des membres du bureau de l'assemblée spirituelle

Supposons que nous nous trouvions à Rampour, un village qui vient d'élire son assemblée spirituelle locale. Jean a obtenu le plus grand nombre de voix. Que va-t-il se passer? Jean invitera tous les autres membres à se rassembler à une certaine heure, en un certain endroit. Les membres décident de se réunir une heure après le coucher du soleil, le22 avril, le deuxième jour de la fête du Ridván: le lieu de la réunion est la place du village. Suivons-les et observons ce qu'ils vont faire. Jean arrive quelques minutes avant l'heure fixée. Il a apporté une lampe pour le cas où la réunion se prolongerait dans la nuit. Les autres membres arrivent, les uns après les autres, après avoir terminé leur travail aux champs. Ils se saluent fraternellement et se rendent à la fontaine pour se rafraîchir. Après s'être lavés et rafraîchis, ils se réunissent sur une terrasse, sur la place du village. Exactement une heure après le coucher du soleil, Jean déclare la réunion ouverte.

Tout d'abord, deux ou trois membres récitent des prières. Elles vont créer une merveilleuse atmosphère spirituelle. Jean annonce qu'on doit maintenant procéder à l'élection du président. Il coupe une feuille de papier en plusieurs morceaux et en remet un à chaque membre. Il demande à chacun d'écrire sur ce morceau de papier le nom de la personne la plus apte, selon eux, à fonctionner comme président.

Les bahá'is de Rampour sont encore très jeunes dans la foi. Cinq personnes ne savent pas écrire: aussi Jean demande-t-il à quelqu'un de s'isoler avec chacun d'eux et d'écrire à leur place le nom de la personne qu'ils choisissent comme président. Les neuf bouts de papier sont ensuite récoltés et mélangés, de manière que personne ne puisse dire qui les a remplis. Jean demande alors à deux membres de l'aider à compter les voix. Tandis qu'il lit lui-même les noms à haute voix les uns après les autres, les deux autres scrutateurs en prennent note sur une feuille de papier. Puis ils font le compte des voix pour déterminer celui qui a recueilli le plus grand nombre de suffrages.

Paul a obtenu cinq suffrages, Jean en a reçu trois. Louise a une voix. Paul est donc élu président. Si personne n'avait obtenu plus de quatre voix, on aurait dû procéder à un nouveau vote, parce que les membres du bureau doivent être élus par cinq voix au moins: et lorsque personne n'obtient cinq suffrages, l'élection doit être recommencée jusqu'à ce qu'un membre réunisse au moins la majorité des voix, soit cinq suffrages. Maintenant que Paul est devenu président, son devoir est de superviser l'élection du reste du bureau. Après avoir remercié Jean d'avoir conduit les débats jusqu'ici, Paul distribue d'autres morceaux de papier à tous les membres pour l'élection du vice-président. La procédure utilisée pour élire tous les autres membres du bureau est identique à celle qui a servi à élire le président. Madame Shanta Devi est élue vice-présidente, Jean secrétaire et Hassan Ali trésorier. Le président demande alors au secrétaire de prendre note de ce qui a été fait pendant cette première réunion.

Il est déjà tard maintenant et quelqu'un suggère que la séance soit levée et que l'assemblée se réunisse un autre jour. Tous tombent d'accord sur cette proposition et décident de tenir la prochaine réunion le lendemain, à la même heure et à la même place. La séance se termine par une prière ainsi que chaque réunion bahá'ie devrait se conclure, puis chacun rentre chez lui. Dans les pages qui suivent, nous lirons ce qui s'est passé au cours de cette deuxième réunion.


4.7. La consultation

L'administration bahá'ie fonctionne grâce à la consultation. La consultation s'applique au travail bahá'i de la Fête des dix-neuf jours, de l'assemblée spirituelle, de la Convention, de l'Assemblée spirituelle nationale et au sein des réunions des comités et des conférences. Le Gardien nous demande de nous souvenir de deux choses importantes lorsque nous nous consultons dans des réunions bahá'ies: de la vérité et de la franchise. Lorsque nous nous rendons à une réunion bahá'ie, nous devons toujours être conscients de la présence spirituelle de Bahá'u'lláh. Cette présence crée une merveilleuse atmosphère propice à la consultation. Si nous sentons cette présence dans nos réunions, nous nous efforcerons toujours d'être de dignes serviteurs de la cause, que nous servions au sein d'une assemblée, d'un comité ou dans le cadre de la Fête des dix-neuf jours: nous ferons l'impossible pour faire taire nos motivations égoïstes et éviter des déclarations injustes lorsque nous participerons à la consultation. Aucune trace de mensonge ne devra s'infiltrer dans nos débats, seule la vérité sera dite. Bahá'u'lláh n'a-t-il pas dit:

"Ô vous les négligents! Ne croyez pas que les secrets des coeurs soient cachés: soyez sûrs au contraire qu'ils sont gravés en caractères explicites et manifestement visibles en la sainte Présence."

Dans la consultation bahá'ie, chacun doit exprimer son avis, dans la liberté la plus complète. Seuls les intérêts de la cause doivent être pris en considération: les rapports entre individus doivent être oubliés, Par exemple, si un père et son fils sont membres d'une assemblée, le fils ne devrait pas, en votant, se sentir obligé d'être d'accord avec son père. Les bahá'is doivent le respect à leurs parents mais, lorsqu'ils participent à la consultation bahá'ie, ils doivent se souvenir qu'ils sont responsables uniquement devant Bahá'u'lláh, présent à leur réunion et dont ils servent la cause. Les sentiments personnels ne devraient jamais prendre le pas sur les intérêts de la cause. C'est pourquoi si, lors de la consultation, un fils pense que l'avis de son père est erroné, il doit le dire, et le père ne devrait pas s'attendre à ce que son fils agisse autrement. En effet, il sait fort bien que tous deux sont venus à cette réunion pour servir la cause avec une honnêteté absolue et qu'ils ne sont pas là pour se faire mutuellement plaisir. Veillons à ce que les petites rancunes personnelles ne s'infiltrent pas dans notre coeur au moment de la consultation et qu'elles ne viennent pas influencer notre opinion. Si, par exemple, une de mes connaissances m'a refusé le service que je lui avais demandé, je dois veiller à ce que ce petit incident n'altère pas mon opinion au sujet d'une bonne suggestion que cette personne pourrait émettre en cours de réunion. Ici aussi, je dois me souvenir de la présence de Bahá'u'lláh, et rien ne doit faire obstacle au service de sa cause. Lorsque les bahá'is se réunissent, ils doivent devenir comme "les doigts d'une main et les gouttes d'un océan".

Nous ne devrions jamais insister sur nos opinions personnelles ni essayer de les imposer aux autres. Nous avons tous assisté aux querelles de petits enfants, l'un affirmant qu'il a raison et que l'autre a tort. Ils peuvent continuer à se quereller de cette façon pendant longtemps sans rien accomplir: mais, lorsque leur père arrive, ils baissent le ton parce qu'ils l'aiment et le respectent. Et bientôt leur problème est résolu grâce à sa présence. Si nous nous souvenons de la présence de Bahá'u'lláh dans chacune de nos réunions, nous n'agirons jamais de manière indigne. Bien que chaque bahá'i soit libre d'exprimer son avis lors de la consultation, la décision dépend de l'opinion de la majorité. Une fois la décision prise, chaque bahá'i doit la respecter, même celui dont l'avis est divergent. Supposons que Frédéric, en sa qualité de membre d'une assemblée spirituelle, suggère que la réunion du douzième jour de la fête du Ridván ait lieu le 2 mai. Mais la majorité décide que, à cette occasion" les bahá'is se réuniront après le coucher du soleil, le 1er mai. Frédéric avait probablement de bonnes raisons d'émettre cette suggestion. Mais lorsque l'assemblée en a décidé autrement, Frédéric doit mettre de côté son opinion" accepter la décision de l'assemblée de tout son coeur et s'efforcer de contribuer au succès de la réunion du 1er mai.

'Abdu'l-Bahá a dit à ce sujet:

"En ce jour, les consultations d'assemblées revêtent une grande importance et sont d'une nécessité vitale. Leur obéir est essentiel et obligatoire. Leurs membres doivent se réunir et se consulter de manière que ne se produise aucune cause de discorde et ne se manifeste aucune mauvaise intention, On y parvient lorsque chaque membre exprime, dans la liberté absolue, sa propre opinion et présente ses arguments. Si quelqu'un s'y oppose, il ne devrait pas se sentir blessé, car la solution la meilleure n'est révélée que lorsque les affaires sont pleinement discutées. L'étincelle brillante de la vérité ne surgit qu'après le choc des opinions différentes. Si, après discussion, une décision est unanimement acceptée, tant mieux; mais si (que le Seigneur l'empêche) des divergences d'opinion se manifestent, la décision sera prise à la majorité."

Les vues différentes exprimées par les membres d'une assemblée sont comme les ingrédients d'un plat délicieux. Si nous voulons savourer un bon plat, nous mélangeons plusieurs aliments et les faisons cuire ensemble. Le plat ne sera réussi que lorsque les ingrédients seront harmonieusement mélangés, car chaque ingrédient contribue à la réussite du plat. Mais si nous goûtions chaque ingrédient séparément, ils ne seraient pas aussi bons. De même, chaque opinion individuelle exprimée par les bahá'is contribue, à sa manière, à la décision finale. Mais la décision prise n'est pas l'opinion d'une personne. C'est la décision de l'assemblée. Elle est le résultat de toutes les opinions exprimées par les membres. Dans la tablette qui suit, 'Abdu'l-Bahá nous montre clairement comment les bahá'is devraient se consulter. Lisons-la attentivement et suivons ses conseils:

"Les principales conditions requises pour ceux qui délibèrent entre eux sont la pureté d'intention, le rayonnement de l'esprit, le détachement de tout hormis Dieu, l'attirance vers sa divine essence, l'humilité et la modestie à l'égard de ses bien-aimés, la patience et l'endurance dans les difficultés et la soumission devant son trône élevé. S'ils sont généreusement aidés à acquérir ces attributs, la victoire leur est accordée du royaume invisible de Bahá.

La première condition est l'amour absolu et l'harmonie parmi les membres de l'assemblée. Ils doivent être très proches les uns des autres et doivent témoigner de l'unité de Dieu, parce qu'ils sont les vagues d'une seule mer, les gouttes d'une seule rivière, les étoiles d'un seul ciel, les rayons d'un seul soleil, les arbres d'un seul verger, les fleurs d'un seul jardin. Si l'harmonie de pensée et l'unité absolue n'existaient pas, cette union serait distendue et cette assemblée réduite à néant.

La deuxième condition: ils doivent, lorsqu'ils se réunissent, tourner leur visage vers le royaume d'en haut et demander l'aide du domaine de gloire. Ils doivent ensuite exprimer leurs vues avec le plus grand dévouement, la plus grande courtoisie, la plus grande dignité, le plus grand soin et la plus grande modération. Ils doivent, pour tous les cas qui se présentent, tendre à la vérité et ne pas insister sur leur propre opinion, parce que l'obstination et la persistance dans un point de vue personnel conduiraient finalement à la discorde et aux querelles, et la vérité resterait cachée. Les membres doivent exprimer leurs propres pensées en toute liberté: il n'est permis, en aucun cas, de minimiser l'avis d'autrui. Il faut exposer la vérité avec sobriété et, si les divergences d'opinion surgissent, une majorité des voix doit prévaloir à laquelle tous doivent obéir et se soumettre. De plus, il n'est permis à aucun membre de désapprouver ou de censurer, pendant ou en dehors des réunions, une décision arrêtée précédemment, fut-elle erronée, car de telles critiques risqueraient d'empêcher l'exécution des décisions. En résumé, quel que soit le problème, il suscitera la clarté s'il est étudié dans un climat harmonieux, avec amour et pureté d'intention. Mais si la moindre trace d'acrimonie subsiste, il n'en résultera que ténèbres sur ténèbres."

"S'il en est ainsi, elle sera de Dieu, sinon elle se perdra dans l'indifférence et la froideur qui procèdent du Mauvais. Les discussions doivent toutes porter sur les choses spirituelles qui ont trait à l'éducation de l'âme, l'instruction des enfants, l'aide aux pauvres, aux faibles de toutes les classes de la société, l'amabilité témoignée à tous les peuples, la diffusion des parfums divins et l'exaltation de sa parole sacrée. Si les bahá'is s'efforcent de remplir ces conditions, la grâce du Saint-Esprit leur sera accordée, et cette assemblée deviendra le centre d'attraction des bénédictions divines, les armées de la confirmation divine se porteront à son secours et elle recevra, jour après jour une nouvelle effusion de l'Esprit."


4.8. Modèle d'une réunion de travail de l'assemblée spirituelle

Les neuf membres de l'assemblée spirituelle de Rampour se réunissent de nouveau le 23 avril. Le président demande à quelques membres de réciter des prières. Parmi ces prières, révélées par Bahá'u'lláh et 'Abdu'l-Bahá, quelques-unes sont spécialement destinées à être lues pendant les réunions de l'assemblée. Après les prières d'ouverture, le président demande au secrétaire de lire le procès-verbal de la réunion précédente. Celui-ci a été rédigé d'après les notes prises lors de la dernière réunion. Le secrétaire lit: "La première réunion de l'assemblée spirituelle de Rampour a eu lieu le 22 avril, une heure après le coucher du soleil. Après les prières d'ouverture, Jean a présidé la première partie de la séance qui débuta par l'élection du président; Paul a été choisi. Jean lui a alors demandé de présider le reste de la réunion. Ensuite, on a procédé à l'élection du bureau: les membres suivants ont été élus: Mme Shanta Devi, vice-présidente: M. Hassan Ali, trésorier et Jean, secrétaire. Après avoir décidé de tenir la prochaine réunion de l'assemblée le 23 avril, la séance est levée après une prière, trois heures après le coucher du soleil."

Lorsque le secrétaire a terminé la lecture du procès-verbal, le président demande aux autres membres s'ils sont d'accord avec son contenu. Chacun l'approuve et Jean note aussitôt que le procès-verbal de la réunion précédente a été lu et approuvé. Le président annonce ensuite que la principale raison d'être des assemblées spirituelles étant de répandre le message de Dieu, ce sujet sera à l'ordre du jour de la réunion.

Le président demande alors à chaque membre de s'exprimer à ce sujet. Lorsque chacun a donné son avis, il résume ce qui a été dit comme suit:

1. Nous avons besoin, nous-mêmes, d'en savoir davantage au sujet de la foi bahá'ie.
2. Nous avons besoin de publications.
3. Nous avons besoin d'un fonds.
4. Nous devrions commencer nos activités d'enseignement dans les villages voisins.

L'assemblée délibère sur ces points un à un. Quelqu'un suggère d'informer toute la communauté de leur important projet dans l'espoir de trouver une personne qui puisse participer à cette campagne d'enseignement. Un membre dit que, pour mieux connaître la cause, on devrait organiser des réunions d'étude hebdomadaires et qu'on pourrait utiliser les réunions du samedi à cet effet. Il ajoute que M. Blanc, instituteur à l'école bahá'ie d'un village voisin, pourrait diriger ces classes d'étude. Le président demande alors qui soutient cette proposition. François est d'accord. Après une courte discussion, le président met la suggestion au vote et demande à ceux qui sont d'accord de lever la main.

Sept membres lèvent la main. Les deux autres, Louise et Michel, pensant que M. Blanc ne pourra pas venir du village voisin, ne sont pas d'avis de faire appel à lui et n'ont donc pas levé la main. Le président annonce que la suggestion est acceptée et demande au secrétaire de la noter dans le procès-verbal.

Le président précise ensuite que M. Blanc, l'instituteur, devra prendre l'autobus pour se rendre à leur village et qu'il devra renoncer au travail partiel qu'il a l'habitude de faire le soir, s'il veut venir à Rampour pour les classes d'étude. C'est pourquoi il faudra créer un fonds pour l'aider. Le président demande l'avis des autres membres. Louise prend la parole: "En notre qualité de membres de l'assemblée, nous devons montrer l'exemple à toute la communauté. Pour ma part, je promets de verser mensuellement l'équivalent d'un jour de mon salaire à ce fonds." Cette déclaration fait plaisir à tout le monde et chacun félicite Louise de sa généreuse contribution. Chacun est particulièrement touché de voir que, malgré son désaccord initial, Louise se soit ralliée à la décision de l'assemblée. Lorsqu'une assemblée prend une décision, que nous soyons d'accord ou non, nous devons l'accepter et respecter le vote de la majorité. Les autres membres contribuent à leur tour suivant leurs possibilités. Le secrétaire prend note des noms et du montant de leurs contributions. Le trésorier fait de même et annonce que le total des contributions au fonds s'élève à Rs. 14,50.

L'assemblée décide ensuite d'annoncer cette bonne nouvelle aux membres de la communauté lors de la Fête des dix-neuf jours du 28 avril (Beauté) et de demander aux amis de suivre l'exemple de l'assemblée. Le président revient alors à la question des publications nécessaires aux activités d'enseignement. Après consultation, l'assemblée décide de demander l'aide de l'Assemblée spirituelle nationale (A.S.N.) à ce sujet. Après cette résolution, le président annonce qu'il faut aborder l'organisation pratique de la campagne d'enseignement. Jean suggère que, chaque dimanche, on se rende, en groupes, dans les villages autour de Rampour, D'autres membres souscrivent également à cette proposition. Quelqu'un d'autre ajoute que le dimanche conviendrait bien: M, Blanc s'occuperait des classes d'étude le samedi et pourrait ainsi accompagner les amis dans leurs activités d'enseignement du dimanche. Jean, le secrétaire, prend note de tout ce qui a été décidé. Le président demande alors si quelqu'un désire encore s'exprimer à ce sujet. Hassan Ali pense que ce serait une bonne idée de tenir de grandes réunions publiques lors de certains jours fériés et d'y inviter les non-bahá'is et les parents des bahá'is de la région. Cette suggestion, soutenue par un autre membre de l'assemblée, est discutée, mise au vote et enfin acceptée. On décide enfin de présenter ces plans de travail à toute la communauté lors de la prochaine Fête des dix-neuf jours, de demander aux amis de Rampour de contribuer au fonds de l'assemblée et de se porter volontaires pour aller enseigner dans les villages voisins.

Pour terminer l'assemblée fixe la réunion suivante au 29 avril, soit le lendemain de la Fête des dix-neuf jours, afin de pouvoir examiner, en consultation, les propositions émises par la communauté durant la fête. Après une prière, la séance est levée et les membres de l'assemblée rentrent chez eux, le coeur débordant de joie, reconnaissants envers Dieu de les avoir aidés à prendre ensemble ces décisions vitales pour le bien de la communauté.

Ce qui s'est passé pendant cette réunion est un exemple de ce qui devrait avoir lieu dans une réunion d'assemblée - comment délibérer ensemble et comment prendre d'utiles décisions.

Les problèmes qui surgissent dans les diverses communautés ne sont peut-être pas les mêmes: les besoins des communautés ne sont pas identiques non plus. Chaque assemblée devrait se pencher attentivement sur ses tâches pressantes et décider de les mener à bien, selon le degré de leur importance pour la communauté.


4.9. Relation entre l'assemblée spirituelle et l'institution de la Fête des dix-neuf jours

Nous voici à la fête de la Beauté (Jamál) et les bahá'is de Rampour se sont réunis pour célébrer leur Fête des dix-neuf jours. Le président de l'assemblée anime toutes les réunions des Fêtes des dix-neuf jours. S'il en est empêché, c'est le vice-président qui le remplace. La première partie de la fête est toujours consacrée aux prières et à la lecture d'écrits du Báb, de Bahá'u'lláh et d''Abdu'I-Bahá. N'importe quel bahá'i présent peut procéder à ces lectures à la demande du président, et tous écoutent ces écrits avec beaucoup d'attention et d'application. Les prières et les lectures ne doivent pas être trop nombreuses afin de ne pas fatiguer les auditeurs. Lorsque les bahá'is de Rampour ont terminé la première partie du programme, le président de l'assemblée spirituelle demande au secrétaire de lire le rapport de l'assemblée et de faire part de la décision prise d'entamer une campagne d'enseignement de la foi dans la région avoisinante. Il précise aussi que ce projet nécessite l'aide des amis pour enseigner la foi et pour contribuer aux dépenses de ceux qui se déplaceront pour enseigner la foi ou donner des conférences.

Après cette lecture, le président demande aux membres de la communauté de présenter leurs suggestions au sujet de ce projet et les prie de dire dans quelle mesure ils pourraient aider à sa réalisation. Chaque bahá'i promet alors d'aider de son mieux: l'un, en fournissant une livre de blé pour chaque conférence, un autre, en avançant la somme nécessaire pour payer le trajet d'un enseignant une fois par mois, un troisième, en s'engageant à consacrer une semaine entière à l'enseignement. Outre ces promesses de coopération, les bahá'is de Rampour attirent l'attention de l'assemblée sur quelques points très importants qu'elle n'avait pas pris en considération. Par exemple, en plus des classes d'étude et des tournées hebdomadaires d'enseignement, on pourrait aussi se préparer à donner le message dans les foires qui ont lieu périodiquement. Les bahá'is qui s'y rendent devraient prendre des brochures et les distribuer. D'autres suggestions fort utiles sont émises dans le but d'économiser les fonds de la communauté, etc. Le secrétaire prend note de toutes ces suggestions pour que l'assemblée spirituelle puisse prendre des décisions à leur sujet lors de sa prochaine réunion.

Le président promet que l'assemblée accordera toute son attention aux suggestions en question et qu'il communiquera les décisions prises à toute la communauté lors de la prochaine Fête des dix-neuf jours.

La troisième partie du programme de la Fête des dix-neuf jours est festive. Quatre familles de la communauté de Rampour ont préparé ensemble des gâteaux de riz qui sont servis à ce moment-là. Un groupe de jeunes bahá'is, qui connaît de belles chansons, est autorisé par le président à chanter et plusieurs membres de la communauté reprennent le refrain en choeur Une jeune fille bahá'ie récite un beau poème qu'elle a appris par cœur à l'école: chacun exprime sa joie de l'entendre. L'esprit d'unité et de joie qui a animé la Fête des dix-neuf jours des bahá'is de Rampour les a tous inspirés. Ils se séparent après une prière de clôture et emportent chez eux la joie de la communauté.


4.10. Quelques points importants au sujet de la Fête des dix-neuf jours

Uns des devoirs incombant à chaque assemblée est de veiller à ce que les amis de la localité observent la Fête des dix-neuf jours. Les fêtes des dix-neuf jours sont des réunions organisées tous les dix-neuf jours pour les bahá'is de chaque ville et de chaque village. Comme cette fête a été instituée par le Báb et ratifiée par Bahá'u'lláh, elle revêt une grande importance.

Question: Quel est le but de la Fête des dix-neuf jours ?

Réponse: 'Abdu'l-Bahá dit que "pendant la Fête des dix-neuf jours, les amis bahá'is peuvent se réunir et se témoigner leur camaraderie et leur amour pour que les mystères divins puissent être révélés. Le but est la concorde afin que les coeurs puissent devenir parfaitement unis et que la réciprocité et l'aide puissent être établies."

Question: Que devrions-nous faire pendant la Fête des dix-neuf jours?

Réponse: La fête fait partie de l'administration bahá'ie, et comme le bien-aimé Gardien l'a expliqué, elle consiste en trois parties. La première partie est méditative. Elle est consacrée aux prières et à la lecture des Écrits sacrés par quelques amis. La deuxième partie est administrative. Le secrétaire fait rapport des activités et demande aux bahá'is d'offrir leurs suggestions, leurs promesses pour le progrès de la cause de Bahá'u'lláh. La période de consultation est, pour les croyants, le moment de présenter leurs suggestions à l'assemblée spirituelle locale et, par elle, à l'Assemblée spirituelle nationale. La troisième partie est festive. On peut y chanter des chansons, y raconter des histoires, y servir des rafraîchissements, même très simples.

Question: Qui invite à participer à la Fête des dix-neuf jours?

Réponse: S'il existe une assemblée dans cette localité, c'est son secrétaire qui, selon les dates des fêtes indiquées dans le calendrier bahá'i, invite les bahá'is à venir à un endroit précis, à une heure déterminée. Là où il n'y a pas d'assemblée, les bahá'is peuvent former un groupe et choisir, parmi eux, une personne comme secrétaire du groupe. Elle rappellera à chacun les fêtes des dix-neuf jours.

Question: Qui anime la Fête des dix-neuf jours?

Réponse: Le président de l'assemblée spirituelle anime également la fête. Il demandera à quelques amis de réciter des prières au début de la réunion et, à chacun, de participer à la consultation pendant la deuxième partie (administrative) de la fête.

Question: Qui est l'hôte de la Fête des dix-neuf jours?

Réponse: En général, chacun à son tour offre la Fête des dix-neuf jours. Quelquefois, c'est l'assemblée spirituelle, en utilisant ses moyens propres, qui sera l'hôte de toute la communauté. Plusieurs bahá'is peuvent aussi se réunir pour recevoir les amis à cette occasion. Il est préférable que la partie festive comporte une petite collation, mais cela n'est pas absolument nécessaire. Bahá'u'lláh nous dit qu'on peut offrir la fête même en servant de l'eau. L'important, pendant la fête, est le progrès spirituel des bahá'is et l'accroissement de l'unité et de l'harmonie entre eux. La fête devrait aussi contribuer au progrès de la cause dans la localité grâce à la consultation et à la collaboration de tous avec l'assemblée spirituelle.

Nous citons les écrits d''Abdu'I-Bahá pour montrer l'esprit de chaque réunion bahá'ie: "Dans ces réunions, on doit éviter absolument la conversation superflue. L'assemblée doit se limiter à chanter les versets et à lire les paroles sacrées et aux sujets qui concernent la cause de Dieu, tels que l'apport d'évidences claires et manifestes, l'explication des preuves et la recherche des signes du Bien-Aimé des créatures. Ceux qui prennent part à la réunion doivent, avant de s'y rendre, être parés de la propreté la plus parfaite et se tourner vers le royaume d'Abhá, puis se joindre aux amis en toute douceur et humilité: et, tandis que les tablettes sont récitées, ils seront calmes et silencieux; et si un membre désire prendre la parole, qu'il le fasse avec courtoisie, après avoir obtenu l'acquiescement et l'assentiment du président, en s'exprimant avec facilité et éloquence."

Voici les dates des fêtes des dix-neuf jours:

21 mars 1er Bahá Splendeur
9 avril 1er Jalál Gloire
28 avril 1er Jamál Beauté
17 mai 1er 'Azamat Grandeur
5 juin 1er Núr Lumière
24 juin 1er Rahmat Miséricorde
13 juillet 1er Kalimát Paroles
1 août 1er Kamál Perfection
20 août 1er Asmá' . Noms
8 septembre 1er 'lzzat Puissance
27 septembre 1er Mashiyyat Volonté
16 octobre 1er '1lm Connaissance
4 novembre 1er Qudrat Pouvoir
23 novembre 1er Qawl Discours
12 décembre 1er Masá'il Question
31 décembre 1er Sharaf Honneur
19 janvier 1er Sultán Souveraineté
7 février 1er Mulk Empire
2 mars 1er 'Alá' Elévation

L'Assemblée spirituelle de Rampour s'est réunie le lendemain de la Fête des dix-neuf jours. Après la lecture et l'approbation du procès-verbal de la réunion précédente, les membres discutent des suggestions présentées par la communauté pendant la fête. Après un examen approfondi, ces suggestions sont approuvées, à l'exception d'une seule. L'assemblée décide d'inviter tous les bahá'is à un pique-nique à l'occasion du dernier jour de Ridván. Pendant cette rencontre, on répartira les amis qui se rendront en équipes d'enseignement dans les différents villages. Trois membres de l'assemblée sont désignés pour former un comité responsable de la mise au point du programme de cette réunion. Avant de lever la séance, l'assemblée s'occupe d'une dernière affaire. Deux membres avaient, en effet, demandé son aide pour résoudre un problème d'ordre personnel qui avait surgi entre eux et au sujet duquel ils n'avaient pu s'entendre. L'assemblée écoute ce que chacun a à dire à ce sujet, puis propose une solution dans un esprit fraternel empreint de sagesse.

Le lendemain, après avoir consulté ses notes, le secrétaire adresse la lettre suivante à l'Assemblée spirituelle nationale.

A l'Assemblée spirituelle nationale
Chers amis bahá'is,
Nous sommes heureux de vous informer qu'avec l'aide de Bahá'u'lláh, il nous a été possible de former notre assemblée spirituelle à Rampour. Nous vous avons déjà renvoyé le formulaire que vous nous aviez demandé de remplir aussitôt après l'élection, en indiquant les noms et adresses des membres de l'assemblée et des membres de son bureau.
Nous avons demandé à M, Blanc, un instituteur bahá'i d'un village voisin, de venir chaque samedi dans notre village pour y tenir des réunions hebdomadaires d'étude. De plus, nous avons décidé que, chaque dimanche, plusieurs amis se rendront en équipes dans les villages avoisinants pour y enseigner la cause. Nous avons créé un fonds spécial à cet effet qui compte déjà Rs.14,50 ; les amis se sont engagés à contribuer pour le même montant chaque mois.
Cette somme sera dépensée pour les activités d'enseignement sous la supervision de notre assemblée. Comme nous aurons besoin de beaucoup de publications, nous vous serions très reconnaissants de nous envoyer un grand nombre de brochures et de cartes de déclaration.
Nous espérons pouvoir partager avec vous prochainement les bonnes nouvelles du progrès de la cause dans notre région.
Puisse Bahá'u'lláh nous assister en son service!
Sincèrement vôtre, Jean-Christophe, Secrétaire


4.11. L'Assemblée spirituelle nationale

Toutes les assemblées spirituelles locales dans notre pays sont reliées entre elles par l'Assemblée spirituelle nationale (A.S.N.). L'Assemblée spirituelle nationale est un collège élu indirectement par les bahá'is d'un pays réunis en une convention (voir ci-dessous). Les délégués des communautés se rencontrent à la Convention annuelle de ce pays. Les règles essentielles des élections bahá'ies, que nous avons examinées auparavant, sont également d'application pour l'élection de l'Assemblée spirituelle nationale. Pour nous, bahá'is, une élection est un devoir sacré et revêt un caractère religieux: aucun candidat n'est nommé au préalable et aucune propagande n'a lieu.

La raison d'être de l'Assemblée spirituelle nationale est d'unifier le travail qui est accompli par les bahá'is d'un pays et de les encourager dans leurs activités. Les communautés bahá'ies leur prêtent leur concours par l'intermédiaire des assemblées spirituelles locales. L'Assemblée spirituelle nationale maintient le contact avec les bahá'is du pays par l'envoi de lettres et de circulaires. Ces communications donnent à chacun des nouvelles des activités des autres bahá'is et des progrès de la foi à travers le monde. Elles leur demandent également de coopérer et les invitent à donner leur avis et à présenter des suggestions.

Les lettres circulaires de l'Assemblée spirituelle nationale sont lues par les secrétaires des assemblées spirituelles locales lors de la Fête des dix-neuf jours. Si l'Assemblée spirituelle nationale demande l'avis des amis, chaque bahá'i peut alors présenter son point de vue et offrir son concours s'il le désire. Le résultat de ces consultations est alors transmis, par l'assemblée spirituelle locale de chaque communauté, à l'Assemblée spirituelle nationale. Celle-ci examinera ensuite toutes ces suggestions et prendra une décision, en connaissance de cause, après un examen approfondi de la situation.

S'il n'y a pas encore d'assemblée spirituelle locale dans une localité, mais qu'un groupe y existe (c'est-à-dire moins de neuf personnes), l'Assemblée spirituelle nationale adressera sa correspondance à la personne qui a été désignée pour assumer les fonctions de secrétaire du groupe. Lorsqu'il n'y a qu'un seul bahá'i dans une localité, elle correspond directement avec lui.

Comme l'Assemblée spirituelle nationale doit assumer de nombreuses tâches, elle nomme des comités qui l'assistent pour leur exécution. Les membres des comités sont choisis par l'Assemblée spirituelle nationale elle-même, et elle confie à chaque comité une tâche spécifique. Si, par exemple, l'Assemblée spirituelle nationale de l'Inde décide de l'acquisition d'un nouveau centre national, elle désignera un comité qui s'occupera de tous les détails de ce projet et qui présentera des suggestions à l'Assemblée nationale. Celle-ci est libre d'accepter ces suggestions, de les modifier ou de les rejeter. Les assemblées spirituelles locales peuvent aussi nommer des comités pour les assister dans leur travail, pour autant qu'elles en ressentent le besoin. Les comités nommés par ces assemblées locales ou nationales dépendent directement de l'assemblée qui les a désignés. Les assemblées spirituelles locales dépendent de l'Assemblée spirituelle nationale: cette dernière est la plus haute institution bahá'ie dans chaque pays. L'Assemblée spirituelle nationale, comme l'assemblée spirituelle locale, élit un président, un vice-président, un trésorier et un secrétaire. Les tâches et attributions des membres du bureau national sont les mêmes que celles des membres du bureau local.


4.12. La Convention

L'élection des membres à l'Assemblée spirituelle nationale est indirecte. Cela signifie que chaque communauté bahá'ie élit des délégués qui représenteront sa localité, et que tous les délégués représentant les communautés bahá'ies de tout le pays se réunissent en une convention pendant laquelle ils élisent l'Assemblée spirituelle nationale.

Le nombre de délégués élus dans chaque localité dépend du nombre de bahá'is qui y habitent. Par exemple, s'il y a cinquante bahá'is à Rampour, ils ne pourront peut-être élire qu'un seul délégué à la Convention nationale de l'Inde, tandis que les bahá'is de Bombay, s'ils sont cent, en enverront deux, et les bahá'is de Bénarès, s'ils sont trois cents, en enverront six. C'est l'Assemblée spirituelle nationale qui répartit les délégués entre les différentes communautés dans chaque pays.

Ces délégués se réunissent pour tenir la Convention nationale, qui se déroule de préférence au siège de l'Assemblée spirituelle nationale, durant un ou plusieurs jours chaque année, pendant la période du Ridván (du 21 avril au 2 mai). Le but principal de la Convention est d'élire les membres de l'Assemblée spirituelle nationale pour l'année nouvelle. Mais les délégués qui viennent de toutes les régions du pays auront aussi l'occasion de consulter l'Assemblée spirituelle nationale et de se consulter entre eux sur le progrès de la cause dans le pays.

Après l'ouverture de la Convention par des prières, les membres procéderont d'abord à l'élection du président de la Convention. Ici aussi, le rôle du président est de veiller à ce que la consultation se déroule dans l'ordre et dans l'esprit de la foi. Les membres de la Convention élisent aussi un secrétaire qui prendra note des recommandations qui seront transmises à l'Assemblée spirituelle nationale.

Voici quelques points importants au sujet de la Convention:

1. Les délégués à la Convention doivent choisir les membres de l'Assemblée spirituelle nationale parmi tous les bahá'is éligibles du pays. Ils ne doivent pas restreindre leur choix aux seuls délégués à la Convention. Chaque délégué choisira neuf personnes parmi toute la communauté bahá'ie nationale.

2. Ceux qui sont élus délégués à la Convention n'ont pas d'autres tâches ou attributions que leur participation à la Convention et à l'élection de l'Assemblée spirituelle nationale. La Convention terminée, leur tâche de délégués prend fin aussi, à moins qu'ils ne soient appelés à participer à une élection partielle, en cas de vacance à l'Assemblée nationale. En d'autres termes, la Convention ne constitue pas une institution permanente et il n'y a donc pas de membres permanents de la Convention lorsque celle-ci se dissout.

3. La Convention est un organe consultatif. Ses recommandations sont transmises à l'Assemblée spirituelle nationale et cette dernière est en droit de les accepter ou de les rejeter.

4. La Convention n'a pas la suprématie sur l'Assemblée spirituelle nationale. Cette dernière est l'autorité bahá'ie la plus importante dans chaque pays: elle contrôle toutes les assemblées spirituelles locales et chaque bahá'i du pays.


4.13. La Maison Universelle de Justice

Une des institutions propres à la foi bahá'ie est la Maison Universelle de Justice dont les membres sont élus, parmi les bahá'is du monde entier par l'intermédiaire des Assemblées spirituelles nationales. Bahá'u'lláh nous a assurés qu'il continuerait à guider les bahá'is par le canal de la Maison Universelle de Justice, pendant toute la durée de la dispensation bahá'ie. Bahá'u'lláh nous a donné les lois et les enseignements essentiels de Dieu pour cet âge, mais il a aussi précisé que nous aurons besoin d'autres règles sociales qui devront être énoncées graduellement, selon l'évolution de nos besoins. Ces règles sociales, nous dit Bahá'u'lláh, doivent être instituées par la Maison Universelle de Justice qui sera toujours sous la direction infaillible de Dieu.

'Abdu'l-Bahá nous dit à ce sujet:

"Etablie dans les conditions nécessaires - avec des membres de tous les peuples - cette Maison de Justice sera sous la protection et la garde de Dieu. Ce que cette Maison de Justice décide à l'unanimité ou à la majorité, cette décision et ce commandement seront à l'abri de l'erreur."

Il en découle que la Maison Universelle de Justice est inspirée lorsqu'elle prend toutes ses décisions; quelles que soient les règles qu'elle instaure, celles-ci seront parfaitement adaptées aux besoins du moment. Mais nous ne devons pas penser qu'elle abrogera ou changera les principes essentiels donnés par Bahá'u'lláh. Elle ne fera qu'énoncer les ordonnances nécessaires à la réalisation des lois de Bahá'u'lláh. Par exemple, un principe de la foi bahá'ie veut qu'il n'y ait plus d'extrêmes dans la richesse ou dans la pauvreté. Bahá'u'lláh n'a pas dit combien chacun devra payer d'impôts pour y arriver. C'est la Maison Universelle de Justice qui décidera d'une méthode fiscale permettant à chacun de vivre confortablement et, simultanément, évitera que quiconque n'accumule des richesses inutiles.

Voici encore un autre exemple: Bahá'u'lláh a précisé que nous devrions adopter une langue auxiliaire universelle pour tout le monde, mais il n'a pas dit de quelle langue il s'agirait. Ici aussi, c'est la Maison Universelle de Justice qui décidera. Bahá'u'lláh écrit à ce sujet:

"...Dans les tablettes antérieures, il a été ordonné que les membres de la Maison de Justice choisissent une des langues connues ou un langage nouveau et qu'ils adoptent de même une écriture universelle pour les enseigner aux enfants de toutes les écoles du monde: ainsi le monde ne formera plus qu'une seule patrie, un seul foyer."

Bien que la Maison Universelle de Justice ne puisse pas changer ce qui a été révélé par Bahá'u'lláh ou amender les interprétations d'Abdu'l-Bahá et de Shoghi Effendi, elle peut revoir ses propres décisions si les circonstances l'exigent. Supposons qu'elle décide, à un certain moment, du montant des impôts à payer. Cette décision est, sans nul doute, parfaite au moment même, mais cinquante ans plus tard, elle ne sera peut-être plus adaptée aux besoins. La Maison Universelle de Justice pourra donc changer sa décision. Dans son testament, Abdu'l-Bahá écrit:

"Chacun doit se tourner vers le Livre saint et tout ce qui n'y est pas expressément consigné doit être soumis à l'Assemblée universelle. Ce que cet organisme décide, soit à l'unanimité, soit à la majorité, est réellement la vérité et la volonté de Dieu Lui-même. Celui qui s'en écartera sera un véritable fomentateur de troubles, faisant preuve de malignité et se détournant du Seigneur de l'alliance."

L'oeuvre à laquelle le bien-aimé Gardien a consacré trente-six ans de son ministère a préparé la voie pour l'établissement de la Maison Universelle de Justice. Le Gardien disait qu'elle est comme la coupole d'un édifice qui a besoin de piliers solides pour la soutenir. Ces piliers, disait-il, sont les assemblées spirituelles nationales du monde, et c'est grâce aux efforts inlassables du Gardien qu'ils ont été érigés dans le monde entier. Sous la direction divine de Shoghi Effendi, les bahá'is apprirent à travailler en groupes, puis en assemblées spirituelles locales et, enfin, dans chaque pays en assemblées spirituelles nationales. Cela fait, le Gardien leur donna le plan de dix ans qui apprit aux assemblées spirituelles nationales à collaborer dans une entreprise aux dimensions mondiales et qui leur permit également d'établir les autres piliers de la Maison Universelle de Justice. A la fin du plan de dix ans, en 1963, il y avait suffisamment d'assemblées spirituelles nationales dans le monde pour établir la Maison Universelle de Justice.

'Abdu'l-Bahá avait prédit que la Maison Universelle de Justice serait établie lorsque la foi bahá'ie serait répandue dans toutes les régions du globe. Cette prophétie se réalisa à la fin du plan de dix ans, en avril 1963.


4.14. Quelques points importants de l'administration bahá'ie

1. Obéissance aux décisions de l'assemblée.

Une assemblée spirituelle bahá'ie devrait être considérée par les bahá'is comme un collège sacré, parce qu'elle a été instituée par les enseignements de Dieu. Nous devons donc obéir à toutes ses décisions. 'Abdu'l-Bahá lui-même a dit qu'il obéirait à toutes les décisions de l'assemblée spirituelle même s'il savait que certaines de ses décisions étaient fausses. Ceci illustre le fait qu'en obéissant à l'assemblée, nous obéissons à un commandement divin.

2. Que devons-nous faire lorsque nous pensons qu'une décision prise par notre assemblée spirituelle locale n'est pas juste?

Tout d'abord, nous devons accepter cette décision, parce que Dieu nous a ordonné de le faire. Mais nous pouvons faire appel à l'Assemblée spirituelle nationale pour revoir cette décision. En obéissant aux assemblées spirituelles locales et nationales, nous renforçons le fondement de l'administration bahá'ie. Il n'y aurait plus d'unité dans nos communautés si nous nous mettions à n'accepter que certaines décisions de nos assemblées.

3. A supposer que nous n'aimions pas particulièrement certains membres de l'assemblée, pouvons-nous refuser d'obéir à ses décisions?

Non. Cette attitude est fondamentalement à rejeter. Notre loyauté envers l'assemblée spirituelle ne dépend pas de l'affection ou du peu d'estime que nous portons à ses membres. Nous sommes loyaux envers l'institution de Bahá'u'lláh, quels qu'en soient les membres. L'unité de la communauté ne sera sauvegardée que dans la mesure de notre complet soutien aux institutions de la cause, sans égard à leur composition.

4. Peut-on démissionner d'une assemblée spirituelle?

Non, sauf en cas de force majeure comme, par exemple, un état de santé déficient ou le changement de domicile. Lorsque nous avons été élus, nous devons nous souvenir que Dieu nous a accordé le privilège de servir la communauté. Notre loyauté à l'égard des enseignements de Bahá'u'lláh et notre amour pour lui devraient nous encourager à accepter toute responsabilité au service de sa cause.

5. Peut-on consulter l'assemblée spirituelle au sujet de nos problèmes personnels?

Oui, on le peut, 'Abdu'l-Bahá a encouragé les bahá'is à exposer leurs problèmes à l'assemblée spirituelle s'ils ne peuvent les résoudre et à la consulter au sujet de difficultés apparemment insurmontables. Si des différends d'ordre personnel devaient surgir entre bahá'is, ils devraient demander à l'assemblée spirituelle de les aider à les résoudre et s'efforcer, avec bonne volonté, d'accepter sa décision.

6. L'assemblée spirituelle est-elle responsable devant les bahá'is qui l'ont élue?

Non. L'assemblée spirituelle locale est responsable devant Dieu et, pour les questions administratives, elle dépend de l'Assemblée spirituelle nationale. Chaque assemblée devrait prendre ses décisions dans l'esprit du bien de la cause. Dans des questions d'ordre personnel, elle devrait être impartiale et agir en toute équité. Pour autant que, en prenant sa décision, l'assemblée spirituelle ait été guidée par le souci d'être juste, peu importent les réactions qui pourraient en résulter dans la communauté.

7. L'autorité d'un bahá'i quelconque est-elle plus élevée que celle de l'assemblée spirituelle?

Non. Il n'y a pas de direction personnelle dans la foi bahá'ie. Si une personne assume une tâche particulière, par exemple en qualité de président ou de secrétaire, elle n'en a pas pour autant des droits spéciaux. En dehors des réunions de l'assemblée, les membres de celle-ci n'ont pas plus de droits que les autres membres de la communauté bahá'ie et, comme eux, ils doivent obéir aux décisions de l'assemblée. L'égalité des droits est absolue dans la foi bahá'ie.


4.15. Les temples bahá'is

La foi bahá'ie étant une religion universelle, le temple bahá'i est une maison universelle d'adoration de Dieu. Lorsque les bahá'is construisent leurs temples, ils les dédient aux peuples du monde entier. Les hommes de toutes religions, de toutes classes, de toutes croyances y sont les bienvenus. Les Écrits saints de toutes les religions y sont lus, et des gens appartenant à la même famille humaine s'y réunissent sous le même toit pour adorer un seul Dieu tout-puissant.

La structure des temples bahá'is symbolise d'ailleurs l'unité. Ils comportent neuf côtés et chaque côté a une porte. Toutes ces portes donnent accès à une salle commune, sous une grande coupole. Ces neuf portes et ces édifices à neuf côtés symbolisent les neuf grandes religions du monde, Elles sont l'expression de l'unité fondamentale de toutes les religions. A l'intérieur, au milieu du temple, le regard se dirige de manière circulaire vers les neuf côtés et les neuf portes. Il n'y a pas de porte centrale ou de porte de derrière dans un temple bahá'i, Toutes les portes s'ouvrent sur chaque côté, toutes reçoivent la lumière et la projettent à l'intérieur où des gens de toute origine sont réunis dans l'adoration de Dieu. Ce temple ne constitue-t-il pas une belle illustration de l'égalité et de l'unité des religions?

Les temples bahá'is ne sont pas seulement des lieux de culte. Ils sont aussi des institutions. Autour des temples à neuf côtés seront construits neuf édifices à but humanitaire, tels des écoles, des orphelinats, des hôpitaux, etc., qui seront reliés entre eux et à un côté du temple par de belles allées et des jardins. Toutes ces avenues conduiront à la maison de Dieu. N'est-ce pas un bel arrangement ? Sa beauté provient du plan qu''Abdu'I-Bahá nous a laissé dans ses tablettes.

Actuellement, il existe six temples bahá'is, répartis sur les cinq continents. L'un d'eux se trouvait en Asie, à Ishqabat (Russie) (actuellement détruit) ; un autre à Wilmette, en Amérique: un autre à Kampala, en Afrique; un autre encore à Sydney en AustraIie; un autre à Francfort, en Allemagne pour l'Europe, un à Panama, en Amérique centrale, et le dernier à New Delhi, en Inde. Ce sont les premiers temples dans chaque continent, en attendant que d'autres soient construits dans d'autres pays du globe. Un grand nombre d'assemblées spirituelles nationales ont déjà fait l'acquisition d'un terrain pour la construction de leur temple.


4.16. Le Fonds bahá'i

Supposons que vous habitiez dans un village qui vient d'être inondé et que la maison de votre voisin ait été balayée par les flots déchaînés, le laissant, lui et ses enfants, sans abri et que vous appreniez qu'un groupe de villageois s'est mis à construire un abri de fortune pour cette famille sinistrée, que feriez-vous? Peut-être vous diriez-vous trop pauvre pour aider, ou vous précipiteriez-vous pour accomplir votre part, même si elle est réduite, pour que cette famille puisse trouver un toit avant la saison des pluies? Peut-être pourriez-vous amener un char de pierres et de briques ou offrir une petite somme d'argent? Votre contribution serait alors un des nombreux dons qui, rassemblés, permettraient de construire un abri pour la famille sinistrée.

Aujourd'hui, la race humaine est comme une famille sans foyer, aux prises avec une tempête faite de guerres et de centaines d'autres calamités. La foi bahá'ie est le refuge à l'abri duquel l'humanité peut trouver la paix et le bien-être. Les bahá'is du monde entier luttent pour construire ce refuge pour toute l'humanité. N'allons-nous pas tous contribuer à cette tâche? Nous devons établir les institutions de la cause, construire des centres et des maisons d'adoration, traduire les enseignements de la foi dans toutes les langues de la planète, publier des brochures et des livres. Pour tout ceci et bien d'autres tâches encore, nous avons besoin de ressources matérielles aussi bien que spirituelles. C'est pourquoi chaque assemblée spirituelle locale et nationale dispose d'un fonds spécial alimenté par les dons de chaque bahá'i.

Les contributions doivent être volontaires; personne ne peut nous obliger à donner de l'argent si nous ne le souhaitons pas. Mais contribuer au fonds constitue une obligation spirituelle. C'est en même temps une épreuve pour notre foi. Aucun bahá'i, convaincu de l'importance de cette cause pour l'humanité, ne se dérobera au privilège de contribuer à l'édification de ses institutions et à sa proclamation à un monde souffrant. Le montant de notre contribution n'est pas tellement important; ce qui importe, c'est l'esprit dans lequel nous donnons. Lorsque les bahá'is voulurent construire le temple d'Amérique, 'Abdu'l-Bahá fit appel à la générosité des croyants du monde entier. Il y avait alors une dame anglaise très pauvre qui voulait ardemment faire un don pour le temple. La seule valeur précieuse qu'elle possédât était sa belle et longue chevelure blonde. Bien que cela représentât un grand sacrifice pour elle, elle la coupa et en offrit la contre valeur au fonds. C'est ainsi qu'elle contribua, elle aussi, à la construction de ce glorieux édifice.

Notre bien-aimé Gardien a dit:

"Nous devons ressembler à la fontaine ou à la source qui, se vidant sans cesse de son contenu, déborde sans arrêt sous l'action d'un invisible jaillissement. Donner continuellement pour le bien de nos semblables, ignorant la crainte de la pauvreté et confiants en l'infaillible générosité de la Source de toute richesse et de tout bien - tel est le secret d'une vie droite." Chaque assemblée spirituelle doit établir un fonds. Les membres de la communauté doivent y contribuer dans la mesure de leurs capacités et selon leur propre et libre volonté. En donnant une partie de ce que Dieu nous donne, nous témoignons de notre gratitude à un Dieu bienfaisant. Souvenons-nous des paroles d''Abdu'l-Bahá:

"Ô vous, amis de Dieu, soyez assurés qu'en lieu et place de cette contribution, votre commerce, votre agriculture et votre industrie seront abondamment bénis. Quiconque accomplit une bonne action, Dieu le récompensera dix fois autant. Il n'y a aucun doute que le Seigneur vivant assiste et confirme l'âme généreuse."


5. QUELQUES LOIS ET OBLIGATIONS

5.1. Propreté

Bahá'u'lláh dit dans le livre de l'Aqdas:

"Soyez l'exemple de la propreté parmi les hommes..., en toutes circonstances, ayez des manières raffinées..., qu'aucune trace de négligence n'apparaisse sur vos vêtements..., baignez-vous dans une eau pure, et non dans celle qui a déjà servi... En vérité, nous voulons voir en vous les manifestations du paradis sur terre, afin que, de vous, s'exhale le parfum dont se délecte le coeur des élus."

Ce commandement de Bahá'u'lláh nous permet de saisir toute l'importance de la propreté. Dieu désire que nous soyons en bonne santé et heureux pendant toute notre vie. Si nous ne sommes pas propres, notre santé en sera affectée: et si nous sommes en mauvaise santé, nous ne pouvons pas être aussi heureux que nous pourrions l'être.

La science prouve que la plupart des maladies sont causées par un manque de propreté. Si nous mangeons en nous servant de nos mains sales, nous mettons en danger notre santé, car beaucoup de maladies sont transmises par voie buccale. Si nous portons des doigts malpropres à nos yeux, nous souffrirons d'infection des yeux. Il arrive encore trop fréquemment, dans de nombreux villages, que les gens lavent leur lessive et leur vaisselle dans de l'eau impure. Même l'eau qu'ils boivent n'est pas propre et cela peut causer beaucoup de maladies.

Maintenir notre corps, nos habits et nos demeures propres est un devoir très important pour les bahá'is; c'est un commandement de Bahá'u'lláh. 'Abdu'l-Bahá a dit: "La propreté externe, bien qu'elle soit une chose physique, exerce une grande influence sur la spiritualité... Le fait d'avoir un corps pur et immaculé a une influence sur l'esprit de l'homme."


5.2. Prière

"Si un homme éprouve un réel amour pour son ami, il souhaite l'exprimer. Bien qu'il le sache informé de son affection, il désire la lui confirmer encore... Dieu connaît les désirs de tous les coeurs, mais l'impulsion de la prière est naturelle, elle jaillit de l'amour de l'homme pour son Dieu..." 'Abdu'l-Bahá compare la prière à une conversation avec Dieu. Il dit: "Nous devons parler dans le langage du ciel - le langage de l'esprit - car il existe un langage particulier à l'esprit et au coeur. Il est aussi différent du nôtre que l'est ce dernier de celui des animaux qui s'expriment par des cris et des sons inarticulés."

"C'est ce "langage de l'esprit" qui parle à Dieu. Quand, dans la prière, nous sommes libérés de toutes choses extérieures et que nous nous tournons vers Dieu, c'est alors comme si, en nous-mêmes, nous entendions sa voix. Sans paroles, nous parlons, nous communiquons, nous conversons avec Dieu et nous recevons la réponse... Tous, lorsque nous atteignons un état vraiment spirituel, nous pouvons entendre la voix de Dieu."

La prière est la nourriture de l'âme. Nous ne pouvons développer les capacités de notre esprit si nous ne prions pas. C'est pourquoi la prière est obligatoire dans notre religion.

Dans son Livre le plus saint (l'Aqdas), Bahá'u'lláh écrit:

"Chantez (ou récitez) les versets de Dieu matin et soir. Celui qui omet de le faire n'est pas fidèle à l'alliance de Dieu. Celui qui s'y refuse aujourd'hui est de ceux qui se détournent de Dieu. Craignez Dieu, ô mes serviteurs! Prenez garde que trop de lectures (des Écrits sacrés) ou trop d'activités de jour et de nuit ne vous rendent orgueilleux. Mieux vaut chanter un seul verset avec joie et sincérité que de parcourir avec négligence toutes les révélations de Dieu ! Chantez les tablettes de Dieu dans la mesure où vous ne ressentez aucune fatigue ni dépression. Ne chargez aucune âme au point de l'accabler ou de l'épuiser, mais rafraîchissez-Ia plutôt, afin qu'elle puisse prendre son essor sur les ailes de la révélation et atteindre l'horizon où brillent les preuves. Cela vous rapprochera de Dieu, si vous êtes de ceux qui sont doués d'entendement."

A travers ces paroles sacrées de Bahá'u'lláh, nous comprenons que les prières bahá'ies, tout en étant obligatoires, ne doivent pas devenir une sorte de rite ou de cérémonie. On trouve beaucoup de gens qui croient qu'en récitant simplement quelques paroles, dont ils ne comprennent souvent pas le sens, ils accomplissent un acte méritoire. Quelques-uns croient qu'en récitant un livre entier des Ecritures saintes en un jour, ils trouveront la faveur aux yeux de Dieu et seront récompensés d'une manière ou d'une autre. Innombrables sont ceux qui consacrent des heures à réciter des extraits de leurs livres sacrés en sanscrit, en latin ou en arabe, même s'ils ne comprennent pas cette langue. Ils croient qu'en récitant ces paroles saintes, ils trouveront le salut; mais ils ne se rendent pas compte qu'ils ne font qu'imiter aveuglément ce que faisaient leurs ancêtres. Dans la foi bahá'ie, on ne peut pas adorer du bout des lèvres.

Bahá'u'lláh dit: "Mieux vaut chanter un seul verset avec joie et sincérité que de parcourir avec négligence toutes les révélations de Dieu!" Il nous met en garde de ne "charger aucune âme au point de l'accabler ou de l'épuiser" mais de la rafraîchir "afin qu'elle puisse prendre son essor sur les ailes de la révélation et atteindre l'horizon où brillent les preuves."

Il existe des centaines de merveilleuses prières révélées par le Báb, Bahá'u'lláh et 'Abdu'l-Bahá. Les bahá'is sont encouragés à les lire lorsqu'ils désirent prier. Les réunions sont habituellement ouvertes et clôturées par des prières: une personne récite ou lit un passage des Écrits sacrés pendant que le reste de l'assistance écoute et médite ces paroles. Les prières sont une grande source d'inspiration. On peut, en effet, ressentir une grande joie à s'élever spirituellement lorsque les prières bahá'ies sont récitées. Elles ne sont pas obligatoires: chacun peut les réciter lorsqu'il le désire. Mais les bahá'is ont aussi des prières obligatoires, Bahá'u'lláh en a révélé trois. Chaque bahá'i doit en réciter une par jour. Parmi ces trois prières, il en est une qui est dite toutes les vingt-quatre heures: c'est la longue prière obligatoire. Mais il y a aussi une prière qui se dit trois fois par jour - le matin, à midi et le soir - et, enfin, une très courte prière obligatoire à réciter chaque après-midi.

Vous trouverez toutes ces prières, y compris les prières obligatoires, dans le livre de prières bahá'ies. Si vous choisissiez la courte prière obligatoire qui se dit chaque après-midi, il serait souhaitable de l'apprendre par coeur. Mais peu importe la prière que vous choisirez! L'important, c'est de vous souvenir de l'esprit dans lequel vous offrirez vos prières. 'Abdu'l-Bahá dit:

"La prière la plus noble est celle où les êtres prient uniquement par amour pour Dieu, non parce qu'ils le craignent ou qu'ils redoutent l'enfer, ou encore parce qu'ils espèrent ses faveurs ou l'accès au paradis. Quand on s'éprend d'un être humain, on ne peut s'empêcher de murmurer son nom bien-aimé, Combien il est plus difficile encore de ne pas prononcer le nom vénéré de Dieu quand on s'est pris à l'aimer... L'homme doué de spiritualité ne trouve d'autre délice que dans la célébration de Dieu."


5.3. Jeûne

Dans le calendrier bahá'i, il y a quatre, quelquefois cinq jours entre le dix-huitième et le dix-neuvième mois de l'année qui s'appellent les "jours de Ha" ou "Jours intercalaires". Pendant ces jours-là, les bahá'is reçoivent leurs amis ou leur rendent visite, et viennent en aide aux malheureux. Au début du dix-neuvième mois, le mois d'élévation ('Alá'), la période de jeûne commence.

Pendant les dix-neuf jours du jeûne, nous nous abstenons de manger et de boire, du lever au coucher du soleil. (Note de l'éditeur: dérogation pour les enfants de moins de quinze ans, les femmes enceintes, les personnes de plus de soixante-dix ans, les malades, les longs voyages (voir MEB - Synopsis et codification des lois et ordonnances du Kitab-i-Aqdas)) Nous nous levons à l'aube pour prier et rendre grâces à Dieu pour toutes ses faveurs et sa bénédiction. Puis, nous mangeons avant le lever du soleil. Pendant toute la journée, nous ne prendrons ni aliment, ni boisson jusqu'au coucher du soleil. Nous interrompons alors le jeûne, nous montrons symboliquement notre amour pour Dieu en suivant ses commandements.

Voici ce qu''Abdu'l-Bahá dit au sujet du jeûne:

"Le jeûne est un symbole. Jeûner signifie s'abstenir de tout désir. Le jeûne physique est le symbole de cette abstinence, c'est un rappel; tandis que l'on refrène l'appétit physique, il faut s'abstenir des convoitises personnelles et des désirs égoïstes. Mais se passer uniquement de nourriture n'a aucun effet sur l'esprit. C'est un symbole, un rappel. Autrement, cela n'offre aucun intérêt. Jeûner pour atteindre le détachement ne signifie pas s'abstenir entièrement de nourriture. La règle d'or est: ni trop, ni trop peu. La modération est nécessaire. Il existe une secte aux Indes dont les membres pratiquent l'abstinence à l'extrême, réduisant graduellement leur nourriture jusqu'à pouvoir s'en passer presque complètement. Mais leur intelligence en souffre. Un homme n'est pas capable de servir Dieu efficacement, tant matériellement que spirituellement, s'il est affaibli par le manque de nourriture. Il ne possède pas toute sa lucidité." Avant le lever du soleil, nous nous préparons à prier et à méditer.

Bahá'u'lláh a révélé de magnifiques prières spécialement pour la période du jeûne. Puis, peu avant le lever du soleil, nous prenons notre petit déjeuner. Nous ne mangerons ni ne boirons jusqu'au coucher du soleil. Pendant cette période, plus que jamais, nous ressentirons notre amour pour Bahá'u'lláh, et nous nous souviendrons alors que C'est pour son amour que nous jeûnons. Après le coucher du soleil, nous interrompons le jeûne. Nous récitons aussi des prières avant ou après le repas du soir. Bien que Bahá'u'lláh ait révélé des prières spéciales pour ces moments-là, nous sommes libres d'en choisir d'autres. En voici pourtant une qui peut être récitée pendant la période du jeûne:

"Louange à toi, ô Seigneur mon Dieu ! Je te supplie, par cette révélation qui a changé les ténèbres en lumière et par laquelle a été édifié le temple assidûment fréquenté, par laquelle la Tablette écrite a été révélée et le rouleau de parchemin étendu et dévoilé, je te supplie de faire descendre sur moi et sur mes compagnons ce qui nous permettra de prendre notre essor vers les cieux de ta gloire transcendante et nous purifiera de la souillure des doutes qui ont empêché les êtres méfiants d'entrer dans le tabernacle de ton unité.

Je suis, ô mon Seigneur, celui qui s'est tenu fermement à la corde de ta tendre bonté et qui a saisi le pan du vêtement de ta miséricorde et de tes faveurs. Accorde-moi, ainsi qu'à ceux qui me sont chers, les bienfaits de ce monde et de l'autre. Confère-leur le don secret que tu as destiné à tes élus parmi tes créatures. Voici, ô mon Seigneur, les jours durant lesquels tu as enjoint à tes serviteurs d'observer le jeûne. Béni est celui qui jeûne uniquement par amour pour toi et dans un détachement absolu de tout ce qui n'est pas toi. Aide-moi et aide-les, ô mon Seigneur, à t'obéir et à garder tes préceptes. Tu as, en vérité, le pouvoir d'agir comme il te plaît. Il n'est pas d'autre dieu que toi, l'Omniscient, l'infiniment Sage. Toutes louanges soient à Dieu, le Seigneur de tous les mondes."
Bahá'u'lláh

La période du jeûne se poursuit jusqu'au dernier jour de l'année bahá'ie. Le nouvel an, qui correspond au 21 mars, marque la fin du jeûne: ce jour-là, les bahá'is célèbrent la fête de Naw-Rúz.


5.4. Le travail est un acte d'adoration

Une des lois de Bahá'u'lláh précise que chacun devrait travailler: c'est un péché que de mendier ou d'être oisif: c'est pourquoi la foi bahá'ie le défend. Dans cette cause, le travail obligatoire pour chacun, lorsqu'il est accompli dans un esprit de service envers toute l'humanité, devient, pour les bahá'is, une forme d'adoration.

Bahá'u'lláh dit:

"Il est enjoint à chacun de s'occuper d'une manière ou d'une autre: art, commerce, etc. Nous avons décidé d'identifier votre labeur avec un acte d'adoration envers Dieu, le Véritable. Méditez, ô peuple, sur la grâce de Dieu et les faveurs qui vous sont accordées, et que votre gratitude s'élève vers Lui matin et soir."

'Abdu'l-Bahá ajoute à ce sujet:

"Dans la cause bahá'ie, les arts, les sciences et l'exercice de tous les métiers sont considérés comme un acte d'adoration. L'homme qui fabrique une feuille de papier du mieux qu'il peut, consciencieusement, en consacrant toutes ses forces à la parfaire, loue Dieu. Bref, tout effort où l'homme met tout son coeur est un acte d'adoration s'il est inspiré par des motifs élevés et par la volonté de servir l'humanité. Servir le genre humain et pourvoir aux besoins des peuples c'est adorer Dieu. Servir, c'est prier"

Le travail équivaut à la prière. Le service est une prière! Voilà une loi merveilleuse.

Si nous voulons louer Dieu, nous devons le faire dans la joie et avec sincérité. Les bahá'is sont convaincus que le paysan qui cultive sa terre, pour son bien et celui des autres, rend, par cet acte, grâces à Dieu. Le charpentier qui fabrique une porte pour la maison de son prochain ou le tailleur qui confectionne un vêtement et use de tout son talent pour satisfaire son prochain, rendent louange à Dieu.

Nous voyons ainsi qu'avec l'aide de Bahá'u'lláh, chaque champ peut devenir un temple de Dieu, chaque atelier une maison d'adoration. Pour un bahá'i, son travail, quoique difficile, devient une occupation plaisante, parce qu'en le faisant, il peut adorer Dieu. Et un bahá'i accomplira son travail avec le même sérieux, la même sincérité et la même joie que lorsqu'il lit ses prières. Un ascète qui vit dans une caverne ou au coeur de la jungle est préparé à faire toutes sortes de pénitences, parce qu'il croit ainsi rendre grâces à Dieu. Selon Bahá'u'lláh, l'époque de la vie ascétique et monacale est révolue. A sa place, il a fait de chaque travail utile un acte d'adoration. Le travail n'est pas ennuyeux si nous le considérons comme une prière qui doit être faite avec dévotion.

Le renoncement au monde et une vie solitaire ne constituent pas un acte méritoire dans notre foi. C'est pourquoi les bahá'is n'ont ni moines ni ascètes dans leurs rangs. Bahá'u'lláh dit:

"Ô peuples de la terre, une vie solitaire et une discipline sévère n'ont pas rencontré l'approbation de Dieu! Les possesseurs de perception et de connaissance sont tournés vers ce qui est cause de joie et de sympathie, tandis que ces conceptions ont été engendrées par l'imagination et la superstition et ne sont pas dignes des gens qui savent. De nombreux individus, autrefois et depuis, ont habité les grottes des montagnes: d'autres passent la nuit dans les cimetières. Dis: Ecoutez les conseils de l'Opprimé!
Abandonnez vos imaginations et attachez-vous à ce que vous commande le fidèle conseiller. Ne vous privez pas de ce qui a été créé pour vous. Adorons Dieu à notre travail, dans les champs, dans l'atelier ! Louons-le par un travail assidu et consciencieux! Adressons nos prières à notre Créateur en servant toute l'humanité! N'oublions jamais la loi de Dieu pour cet âge. Ne gaspillez pas votre temps dans l'oisiveté et l'indolence, et occupez-vous de ce qui peut vous être utile ainsi qu'aux autres. Ainsi en a-t-il été décrété en cette Tablette, de l'horizon d'où resplendit le soleil de la sagesse de la parole divine. Le plus méprisable des hommes devant Dieu est celui qui s'assied pour mendier. Accrochez-vous à la corde, vous fiant à Dieu, la Cause des causes. Toute âme engagée dans un art ou un commerce sera considérée comme faisant acte d'adoration vis-à-vis de Dieu. En vérité, ceci ne vient que de sa grande et abondante faveur !"


5.5. Enseigner la cause de Dieu

Si quelqu'un nous demandait quels sont les devoirs d'un bahá'i, nous pourrions répondre:

1. étudier la cause.

2. pratiquer ses enseignements.

3. répandre le message.

Bahá'u'lláh dit: "Dieu a fait un devoir à toute âme, selon ses capacités, de faire connaître la cause."

Pourquoi devons-nous faire connaître la cause de Dieu?

Lorsque quelqu'un souffre d'une grave maladie puis trouve un remède qui le guérit, le délivrant aussitôt de tous ses maux et souffrances, il ne manquera pas de chanter les louanges de ce remède miraculeux. Et s'il rencontre une personne qui souffre de la même maladie, que fera-t-il de son remède? Le gardera-t-il égoïstement pour lui-même et laissera-t-il le malade en proie à ses souffrances? Evidemment non. Il s'empressera de lui donner le remède et lui dira qu'en le prenant, il guérira de tous ses maux, parce que lui-même l'a déjà éprouvé.

Bahá'u'lláh est le médecin omniscient et il nous a apporté un remède merveilleux qui peut guérir tous nos maux. Les maladies dues à la haine, à la superstition, au désespoir et à la désunion sont en train de détruire les peuples du monde. Comment un bahá'i véritable, qui a été guéri de ces maux grâce à ce remède qu'il connaît, pourrait-il rester indifférent aux souffrances des autres? Il s'empressera de partager avec tous ceux qui souffrent ce qu'il a reçu par les enseignements divins. Dans la foi bahá'ie, il n'y a personne dont la fonction particulière soit de prêcher et de faire connaître le message divin.

La responsabilité de guider les autres vers la cause incombe, par conséquent, à chaque croyant. Quel est notre gain en donnant le message divin aux autres? Nous n'essayons pas de former une armée. Nous n'espérons pas recevoir des biens matériels en donnant le message. Nous enseignons la cause de Dieu uniquement parce que nous éprouvons de l'amour envers les autres, et nous ne voulons pas les priver de la grâce que Dieu nous a octroyée en ce jour. Nous n'essayons jamais d'imposer nos idées aux autres. Nous n'argumentons pas, et si nos interlocuteurs refusent ce que nous leur offrons, nous continuons à les aimer. Nous ne disons jamais aux autres qu'ils ont tort et que nous avons raison. Nous ne faisons que présenter le message que Dieu a envoyé par l'intermédiaire de Bahá'u'lláh et il leur appartient de l'accepter. Notre amour pour notre prochain ne dépend pas de son acceptation. Voici ce que Bahá'u'lláh nous ordonne de faire:

"Ô peuple de Bahá. Vous fûtes et vous êtes les orients de l'amour et les aurores de la providence de Dieu! Ne corrompez pas votre langue en injuriant ou en maudissant qui que ce soit, et gardez vos yeux de ce qui n'est pas digne de vous. Montrez ce que vous possédez (la vérité): si elle est acceptée, le but est atteint: sinon, la discussion est inutile: laissez (celui qui vous contredit) à lui-même, et tournez-vous vers Dieu, le Tout-Puissant, l'Éternel! Ne soyez pas cause de tristesse, à plus forte raison, d'agitation et de dispute. J'espère que vous serez instruits à l'ombre de la providence divine et que vous agirez suivant la volonté de Dieu. Vous êtes tous les feuilles d'un seul arbre et les gouttes d'une seule mer."

Bahá'u'lláh attend que nous nous instruisions nous-mêmes avant d'enseigner les autres. Cela signifie que nous devrions nous efforcer de connaître ses enseignements et de les pratiquer dans notre propre vie, avant d'attendre des autres qu'ils les suivent. Bahá'u'lláh dit à ce sujet:

"Le peuple de Bahá doit servir le Seigneur avec sagesse, enseigner par l'exemple de sa vie et manifester par ses actes la lumière du Seigneur. L'effet de ses actes est, en vérité. plus puissant que celui des paroles... L'effet des paroles d'un instructeur dépend de la pureté de son but et de son détachement. Quelques-uns se contentent de paroles: mais les actes seuls et la manière de vivre témoignent de la vérité ! Ces actes révèlent le degré d'évolution de l'homme. Les paroles doivent être en accord avec ce que la volonté de Dieu a exprimé et avec les tablettes écrites."

Être la source du progrès spirituel et de bénédictions pour d'autres constitue un grand privilège. Dans le monde spirituel, il n'y a peut-être rien de plus précieux que d'aider son prochain à comprendre le but de sa vie et à s'unir aux autres dans une cause universelle. 'Abdu'l-Bahá a dit que chaque bahá'i devrait s'efforcer de guider au moins une personne vers la cause de Bahá'u'lláh chaque année. Enseigner la cause ne dépend pas de l'éducation que nous avons reçue. 'Abdu'l-Bahá nous a dit que, même si nous ne savons ni lire ni écrire, nous pourrons quand même être un véritable serviteur de l'humanité par nos actes et nos oeuvres. Si nous vivons la vie d'un vrai bahá'i, les gens se rendront compte par eux-mêmes que nous sommes différents, parce que nous mettons en pratique les enseignements divins pour ce jour. L'importance d'enseigner la cause et les bénédictions qui en découlent pour nous ressortent clairement de la tablette suivante d'Abdu'l-Bahá:

"On sait clairement qu'aujourd'hui l'invisible assistance divine entoure ceux qui transmettent le message. Si le travail de donner le message est négligé, cette assistance sera alors entièrement retirée, car il est impossible que les amis de Dieu puissent recevoir cette aide à moins qu'ils ne soient engagés à donner le message. Quelles que soient les conditions, le message doit être transmis, mais avec sagesse... Les amis devraient être engagés à éduquer les âmes et devraient devenir des instruments pour aider le monde de l'humanité à acquérir la joie et les parfums spirituels. Par exemple, si chacun des amis (croyants) devait établir des relations d'amitié et des rapports justes avec l'une des âmes négligentes, s'associer et vivre avec elle en parfaite bienveillance et, entre temps, par sa bonne conduite et son comportement moral, la conduire à l'instruction divine et aux enseignements, il ne fait aucun doute qu'elle éveillerait graduellement cette personne négligente et changerait son ignorance en connaissance."


5.6. Interdiction des boissons alcoolisées

Nous avons vu que l'homme se distingue des animaux par son esprit et son âme. Dieu attend que nous prenions grand soin de ces dons précieux dont il a gratifié la race humaine. Nous devons nous efforcer de maintenir notre esprit et notre âme aussi purs et sains que possible.

Les boissons alcoolisées empoisonnent l'esprit (la raison) de l'homme au point de lui faire oublier son rang et de le ramener au niveau des bêtes. C'est pourquoi Bahá'u'lláh nous interdit d'en absorber. Nombreux sont les bahá'is habitués à boire des boissons alcoolisées avant de croire en cette cause. Mais lorsqu'ils acceptent Bahá'u'lláh en tant que manifestation de Dieu, ils prouvent leur amour et leur loyauté à son égard en se débarrassant de cette habitude nuisible qui, en fin de compte, constitue une perte financière, physique et spirituelle. Ils boivent maintenant à la source de l'Eau de la vie que Bahá'u'lláh nous donne dans ses enseignements. Ils n'ont plus besoin de boissons alcoolisées pour se sentir heureux ou pour oublier leurs problèmes quotidiens. Certaines tribus dans le monde avaient l'habitude de boire des boissons alcoolisées pendant leurs cérémonies et fêtes tribales. Maintenant qu'elles sont devenues bahá'ies, elles n'ont pas pour autant renoncé à ces cérémonies, mais au lieu d'ingurgiter des boissons alcoolisées, elles prennent de délicieux jus qui ne sont pas nuisibles comme l'alcool. Tout comme l'alcool, les drogues toxiques, tel l'opium, qui empoisonnent l'esprit et le corps, sont également interdites dans la foi bahá'ie.


5.7. Observer les jours fériés

Il y a pendant l'année neuf jours durant lesquels les bahá'is ne devraient pas travailler Ces jours sont fériés, car ils commémorent un événement spécial de grande importance dans l'histoire de la cause. Ils ne sont donc pas considérés comme des jours ordinaires. Sept de ces jours sont des jours de fête, et deux autres marquent l'un, le martyre du Báb, l'autre, l'ascension de Bahá'u'lláh.

Parmi ces jours fériés, nous trouvons tout d'abord la fête du Naw-Rúz qui termine la période du jeûne et commence l'année nouvelle. Les trois fêtes suivantes ont lieu pendant le festival du Ridván. C'est l'anniversaire de la déclaration de Bahá'u'lláh à Baghdád. Pendant ces douze jours, que nous appelons les "jours du Ridván", Bahá'u'lláh resta dans un magnifique jardin appelé "Ridván" (Paradis), où ses amis et ses disciples vinrent lui faire leurs adieux avant son départ pour Constantinople. Ses nombreux disciples et amis, aussi bien que des centaines d'autres personnes dont l'amour et le respect pour lui allaient grandissant, étaient remplis de chagrin à l'idée de son départ.

Mais la grande peine de ses amis fut transformée en joie éternelle, car c'est pendant cette période que Bahá'u'lláh déclara publiquement qu'il était la manifestation divine prédite par les prophètes du passé et celui pour lequel le Báb avait sacrifié sa vie. Pour rappeler ces douze jours merveilleux, nous célébrons la fête du Ridván chaque année, et parmi ces douze jours, le premier, le neuvième et le douzième sont des jours saints pendant lesquels nous ne devrions pas travailler.

Ensuite vient l'anniversaire de la déclaration du Báb. C'est le jour où le Báb révéla pour la première fois sa mission à Mullá Husayn à Shiraz. Les sixième et septième jours fériés sont les anniversaires de la naissance du Báb et de Bahá'u'lláh.

Voici les jours fériés bahá'is:

21 mars fête du Naw-Rúz (nouvel an)
21 avril 1er jour du Ridván déclaration de Bahá'u'lláh (en 1863) à 15 H.
29 avril 9ème jour du Ridván
2 mai 12ème jour du Ridván
23 mai déclaration du Báb (en 1844), deux heures et onze minutes après le coucher du soleil du 22 mai
29 mai ascension de Bahá'u'lláh (1892) à 3 H. du matin
9 juillet martyre du Báb (1850) vers midi
20 octobre anniversaire du Báb (1819)
12 novembre anniversaire de Bahá'u'lláh (1817)

Dans le calendrier bahá'i, la fin du jour est marquée par le coucher du soleil, qui est en même temps le début du jour suivant. C'est pourquoi chacun de ces jours fériés débute au coucher du soleil du jour précédent. Par exemple, la déclaration du Báb eut lieu deux heures et onze minutes après le coucher du soleil, le 22 mai 1844: cette fête se terminera donc au coucher du soleil suivant, le 23 mai. Le jour de l'ascension de Bahá'u'lláh commence au coucher du soleil du 28 mai et se termine au coucher du soleil, le 29 mai; et ainsi de suite.

'Abdu'l-Bahá nous recommande de faire de ces jours fériés des jours différents des autres, en faisant un pas important pour le progrès de la cause et pour servir l'humanité. Nous pouvons, par exemple, établir un centre ou une classe bahá'is: nous pouvons ouvrir une école ou un hôpital. Chaque communauté, selon ses capacités et ses besoins particuliers, fera une bonne oeuvre. Individuellement, nous pouvons également décider de devenir de meilleurs bahá'is dans notre vie personnelle et aussi comme membres de notre communauté.

Selon 'Abdu'l-Bahá, un jour férié bahá'i n'est donc pas seulement une occasion de bien manger et de nous amuser, bien que cela fasse aussi partie de la fête.

Nous ne porterons pas le deuil non plus lors de la commémoration du martyre du Báb ou de l'ascension de Bahá'u'lláh. Bien qu'il soit naturel d'être attristé ces jours-Ià, nous n'en savons pas moins que la meilleure manière de montrer notre loyauté à ces manifestations divines est de consacrer notre vie au service de la cause pour laquelle elles-mêmes ont vécu et se sont sacrifiées.

Les bahá'is se réunissent toujours à l'occasion des jours fériés pour réciter des prières spéciales. Ces réunions sont très importantes parce que, par leur intermédiaire, l'unité est établie parmi les membres de la communauté, et l'unité des bahá'is attire les bénédictions divines. 'Abdu'l-Bahá nous dit:

"Il a été décidé, suivant le désir de Dieu, que l'union et l'harmonie doivent croître de jour en jour parmi les amis de Dieu et les servantes du Miséricordieux. Tant que ce but ne sera pas atteint, les activités ne pourront se développer par quelque moyen que ce soit. Les plus grandes occasions d'établir cette union et cette harmonie sont les réunions spirituelles. Ceci est très important: c'est comme un aimant qui attire la confirmation divine."


5.8. Mariage

Nous avons déjà vu que la vie monacale n'existe pas dans la foi bahá'ie, tandis que le mariage en constitue une institution importante.

Dans l'Aqdas, le Livre très saint, Bahá'u'lláh dit: "Mariez-vous, ô peuple, afin que de votre union puisse naître celui qui me mentionnera !"

'Abdu'l-Bahá dit:

"Le mariage des bahá'is signifie que l'homme et la femme doivent acquérir une union matérielle et spirituelle afin d'atteindre à l'unité éternelle qui les liera dans tous les mondes divins, améliorant sans cesse mutuellement leur vie spirituelle. Tel est le mariage bahá'i."

Comment le mariage bahá'i se déroule-t-il? Ce qui est requis pour un mariage bahá'i est:

1) que les deux fiancés consentent à se marier, on ne peut pas les y contraindre
2) que les parents des deux fiancés (s'ils sont encore en vie) donnent leur consentement au mariage.

Bahá'u'lláh dit:

"Comme nous désirons instaurer l'amour, l'amitié et l'unité parmi les serviteurs, nous avons posé cette condition supplémentaire: le consentement des parents, afin d'éviter toute discorde et mésentente." Lorsque le consentement des deux parties a été obtenu, les fiancés informent leur assemblée spirituelle de leur intention de se marier, et fixent ensemble la date du mariage, afin que le ou les représentants de l'assemblée puissent y assister et en être les témoins. Quant au mariage proprement dit, en présence du ou des témoins, les mariés diront le verset suivant révélé par Bahá'u'lláh dans son Livre très saint: "En vérité, nous dépendons de la volonté de Dieu."

Après l'échange de ces versets, les deux conjoints deviennent mari et femme, et la date du mariage est enregistrée auprès de l'assemblée spirituelle.

Même s'il n'y a pas d'assemblée spirituelle, le mariage peut avoir lieu, comme décrit ci-dessus, en présence de témoins.

'Abdu'l-Bahá ajoute: "Les fiançailles bahá'ies impliquent un parfait accord et le consentement absolu de part et d'autre. Les fiancés doivent se témoigner l'attention la plus courtoise et apprendre à se connaître mutuellement. Le pacte ferme qui les lie doit ensuite devenir un lien éternel et leurs efforts doivent tendre vers l'harmonie, l'amitié, l'unité et la vie éternelles."

A la lumière de ces enseignements, nous voyons que le mariage n'est pas un acte matériel, mais qu'il s'agit autant d'un acte spirituel. Nous ne négocions pas nos fils et nos filles lors du mariage, nous les unissons. Dans le mariage bahá'i, l'usage de payer une certaine somme d'argent ou d'offrir un cadeau à la famille du marié ou de la mariée est aboli. De belles prières à réciter lors d'un mariage ont été révélées par Bahá'u'lláh et 'Abdu'l-Bahá. Elles ne sont pas obligatoires, mais on peut les réciter, si on le désire, en même temps que le verset.

Lors d'un mariage, comme lors de tout heureux événement, les gens de toutes les tribus et de toutes les nations organisent une grande fête à laquelle ils invitent leurs parents et amis. Cette coutume, inhérente à différentes cultures, ne devrait pas être à l'opposé des enseignements de Dieu qui tendent à la pureté du caractère et à la dignité humaine. Innombrables sont les danses et les chansons populaires qui viennent enrichir cette nouvelle culture de l'humanité, et les bahá'is ne peuvent qu'encourager cet héritage culturel commun. C'est pourquoi on peut avoir recours à ces traditions culturelles lors d'un mariage ou de toute autre fête.

Un bahá'i peut-il épouser un non bahá'i? Oui, un bahá'i peut épouser une personne de n'importe quelle croyance. Bahá'u'lláh ne nous commande-t-il pas ce qui suit:

"Les relations avec les peuples des autres religions doivent être joyeuses et amicales, afin de montrer ce qui a été révélé par l'Orateur du Sinaï et être équitables au point de vue des affaires. Les purs et les fidèles doivent fréquenter tous les peuples du monde avec cordialité, car les relations sont la cause de l'organisation du monde et de la vie des nations. Bénis soient ceux qui sont attachés à la corde de compassion et de bonté et qui sont affranchis et exempts de rancune et de haine."

Un bahá'i qui épouse un non-bahá'i devrait expliquer ses convictions religieuses à son partenaire et obtenir le consentement des parents, pour respecter les lois bahá'ies. Comme le bahá'i attendra de son partenaire de participer à la cérémonie de mariage bahá'i, simple mais digne, il devra aussi être prêt à participer à la cérémonie de mariage de la religion de son partenaire.

Une fois encore, nous trouvons dans le mariage bahá'i un symbole de l'unité de l'humanité. Le mariage bahá'i démontre que la foi bahá'ie n'est pas destinée à un culte spécial ou à un groupe particulier. Cette foi concerne toute l'humanité.


5.9. Loyauté envers le gouvernement

Bahá'u'lláh nous a interdit d'entreprendre toute action qui serait nuisible envers la société. Nous devons renoncer à toute activité malhonnête et subversive. Il y a cent ans environ, Bahá'u'lláh a énoncé ce principe comme suit:

"En chaque pays ou gouvernement où résident des membres d'une communauté bahá'ie, ils doivent se comporter vis-à-vis de ce gouvernement avec fidélité, confiance et loyauté."

Un bahá'i ne saurait être fidèle à sa religion s'il n'était pas fidèle à son gouvernement.

'Abdu'l-Bahá a dit:

"Du point de vue bahá'i, la loyauté au gouvernement est un principe social et spirituel essentiel." "Nous devons obéir au gouvernement du pays et le soutenir...". "L'essence de l'esprit bahá'i est que pour établir un ordre social et des conditions économiques meilleurs, il faut se soumettre aux lois et principes du gouvernement."

La loyauté envers le gouvernement est un trait de caractère qui doit être développé entre nous. Tout acte de trahison équivaudrait au péché.

Bahá'u'lláh dit:

"Que l'intégrité et la droiture distinguent tous vos actes."

"Embellissez votre langue de la vérité, ô peuples, et ornez votre âme de la parure de l'honnêteté. Prenez garde, ô peuples, de n'agir avec quiconque traîtreusement. Soyez les gérants de Dieu parmi ses créatures et les emblèmes de sa générosité parmi son peuple."

Il y a lieu de signaler un autre point important en rapport avec l'obéissance envers les gouvernements, point que chaque bahá'i doit observer. Notre foi n'a rien à faire avec la politique, et les bahá'is ne peuvent participer à aucune politique de partis. Cela ne signifie pas que les bahá'is soient opposés aux politiciens des partis ou qu'ils n'apprécient pas un certain parti.

Nous croyons plutôt que Dieu nous a montré dans quelle direction nous devons dépenser nos énergies et nos ressources pour construire un ordre mondial divin. Nous avons un plan divin qui comporte tous les bons aspects de tous les programmes politiques, et même davantage, sans en avoir les défauts.

Dieu nous a montré la voie à suivre, Cette voie ne se dirige ni à gauche ni à droite, ni à l'est ni à l'ouest. C'est la voie de l'unité de l'humanité dans toutes les régions du monde, pour toutes les différentes nations, croyances et classes. De plus, l'ordre que Bahá'u'lláh a établi dans le monde est d'origine divine; il sera nécessairement différent en nature, en étendue et en dimension de toutes les idéologies d'origine humaine trop souvent opposées les unes aux autres.

Il existe une autre raison encore pour laquelle un bahá'i ne peut pas faire de politique. Shoghi Effendi, notre gardien, nous l'a expliquée dans une de ses lettres:

"Nous les bahá'is formons un tout dans le monde entier: nous essayons d'établir un nouvel ordre mondial, d'origine divine, Comment pourrions-nous le faire si chaque bahá'i était membre d'un autre parti politique - quelques-uns diamétralement opposés aux autres? Où serait notre unité? Nous serions divisés, à cause de la politique, contre notre volonté et contrairement à notre but. Il est évident que si un bahá'i en Autriche était libre de choisir un parti politique et d'en devenir membre, quelque bons qu'en soient les buts, un autre bahá'i du Japon, d'Amérique ou de l'Inde, par exemple, aurait le droit de faire de même, et il deviendrait membre d'un parti qui aurait des principes opposés au parti auquel aurait souscrit son coreligionnaire autrichien. Où serait alors l'unité de la foi? Ces deux frères spirituels travailleraient dès lors l'un contre l'autre à cause de leurs affiliations politiques (comme les chrétiens d'Europe l'ont fait pendant leurs guerres fratricides). La meilleure manière, pour un bahá'i, de servir son pays et le monde est de travailler à l'établissement de l'ordre mondial de Bahá'u'lláh qui unira graduellement tous les hommes et qui remplacera les systèmes politiques et les croyances religieuses qui divisent."


5.10. Comment devient-on bahá'i?

Très souvent, on nous pose la question: "Comment puis-je devenir bahá'i ?" Quelques-uns croient que la foi bahá'ie est une société qui invite les gens à en devenir membres. Cette conception est fausse. D'autres pensent que les bahá'is vont changer les noms des membres en leur donnant une nouvelle dénomination religieuse. (Lorsqu'une personne se convertit à l'islam, elle prend un nom musulman, par exemple Pierre Dupont se fera appeler Muhammad 'Ali.) Cette conception est également erronée.

Devenir bahá'i signifie avoir la conviction de l'unité de Dieu, de l'unité des religions et de l'unité de l'humanité: réaliser que la révélation religieuse est progressive et continue, et qu'elle doit engendrer l'unité plutôt que la désunion. De plus, un bahá'i est convaincu que toutes les religions sont également d'origine divine. Toutefois, il croit également que Bahá'u'lláh (la Gloire de Dieu) est la manifestation de Dieu pour notre époque. Et Bahá'u'lláh, à l'instar des manifestations précédentes, est venu ouvrir une ère de bonheur et d'unité pour nous en cet âge. En devenant bahá'i, on découvre l'amour de Bahá'u'lláh dans son cœur. Quand cette conviction est atteinte, on est bahá'i. Il n'y a pas de cérémonie, pas de baptême, pas un nouveau nom pour devenir bahá'i. En d'autres mots, nous ne croyons pas à une conversion sans conviction, et une telle conviction n'a pas besoin de cérémonie. 'Abdu'l-Bahá dit: "L'homme qui mène une vie conforme aux enseignements de Bahá'u'lláh est déjà un bahá'i..."

Le but des bahá'is est de servir l'humanité et d'introduire l'unité et le bonheur dans ce monde. Les bahá'is essaient de transformer le coeur des hommes, et ce changement n'est possible que par le pouvoir de la parole divine.

Répondant à cette question "Qu'est-ce qu'un bahá'i?", 'Abdu'l-Bahá dit: "Être un bahá'i signifie simplement aimer tout le monde, aimer l'humanité et s'efforcer de la servir, travailler pour la paix et la fraternité universelles."

Lorsqu'un miroir est pur, il reflète la lumière. Lorsqu'il est impur, il ne reflète rien. En enseignant leur religion à leur prochain, les bahá'is s'efforcent d'enlever la poussière du préjugé, de la haine, de l'animosité sur les miroirs des coeurs. Lorsque des gens au coeur pur entrent en contact avec le Soleil de Vérité, ils reçoivent la lumière à flots et la reflètent pour leur prochain.

Nombreux sont les bahá'is qui ont toujours ressenti dans leur coeur la nécessité de disposer de nouveaux enseignements pour cet âge nouveau, mais ils ignoraient comment concrétiser ce sentiment. Ils ignoraient qu'il existe une religion dans le monde qui contient en elle tous les enseignements qu'ils recherchent. Dès qu'ils entendirent parler de la foi bahá'ie, ils furent persuadés qu'elle est la voix de Dieu, parce qu'ils avaient déjà entendu cette voix dans leur coeur, sans pour autant connaître Bahá'u'lláh. Ces personnes sont les miroirs purs qui ont trouvé le Soleil de Vérité pour refléter sa splendeur. Les miroirs des coeurs, tout en étant purs, restent sombres tant qu'ils ne sont pas tournés vers la lumière.

Lorsque cette conviction et cette compréhension de la vérité se manifestent, on devient bahá'i. Toutefois, on remplit une carte ou une déclaration qui sera signée, pour indiquer son nom, son adresse et en informer l'Assemblée spirituelle nationale.

La communauté mondiale bahá'ie est ainsi tenue au courant de l'arrivée d'un nouveau membre. On est bahá'i dès qu'on a signé sa déclaration et qu'elle a été acceptée. En signant, on s'engage à servir l'humanité par le canal de l'administration donnée par Dieu qui est une partie intégrante de la direction divine en ce jour Les cartes de déclaration sont préparées par l'Assemblée spirituelle nationale, et elle les distribue à ceux qui veulent les signer. Les déclarations signées lui sont retournées par l'intermédiaire des assemblées spirituelles locales. S'il n'y a pas d'assemblée locale toute proche, on peut aussi envoyer sa déclaration directement à l'Assemblée spirituelle nationale. Un bahá'i rend service aux hommes mais il prie aussi pour eux.

Parmi un grand nombre de belles prières révélées, on trouve celle-ci:

"Ô toi Dieu de bonté, tu as créé toute l'humanité de la même substance. Tu as décrété que tous appartiendraient à la même famille. En ta sainte présence, tous sont tes serviteurs, et toute l'humanité s'abrite sous ton tabernacle. Tous se sont réunis à la table de ta générosité. tous sont illuminés par la lumière de ta Providence.

Ô Dieu ! Tu es bon envers tous. Tu as pourvu chacun, tu abrites chacun, à tous tu confères la vie. Tu as doté chacun et tous de talents et facultés, et tous sont plongés dans l'océan de ta miséricorde.

Ô Toi, Seigneur bienfaisant, unis tous les hommes! Fais que les religions s'accordent, que les nations deviennent une, afin qu'ils soient comme les membres d'une seule espèce et comme les enfants d'une même patrie. Puissent-ils s'associer dans l'unité et la concorde.

Ô Dieu ! Lève l'étendard de l'unité du genre humain.
Ô Dieu Etablis la très grande paix. Cimente les coeurs ensemble.
Ô Dieu ! Ô toi père bienfaisant ! Réjouis les coeurs par le parfum de ton amour, fais briller les yeux par la lumière de ta direction; charme les oreilles par la mélodie de ta parole et abrite-nous dans le refuge de ta Providence.
Tu es le Fort, le Puissant, le Clément, tu es celui qui est indulgent pour les faiblesses des hommes.
'Abdu'l-Bahá

Maison d'Editions Bahá'ies
205, rue du Trône, 1050 Bruxelles (Belgique)
D/1547/1989/1 - ISBN 2-87203-012-3 - 5eme édition révisée