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El Papel de la religión en el desarrollo social Bahá'í International
Community
El Papel de la religión en el desarrollo social
Comentarios al borrador de la Declaración y Programa de Acción para el
desarrollo social. Presentado por la Comunidad Internacional Bahá'í
durante la segunda reunión del Comité Preparatorio para la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Social
New York, New York
22 August - 2 September 1994
"La religión"-afirma Bahá'u'lláh- "constituye el medio más potente para el
establecimiento del orden y la tranquilidad de cuantos habitan en la
Tierra".
La religión ejerce un influjo poderoso en todas las sociedades. A lo largo
de la historia, ha demostrado ser la fuerza principal desencadenante del
progreso social, fuerza que motiva a las personas a que desarrollen
cualidades espirituales y que hace posible que éstas se sacrifiquen por
sus semejantes y por el mejoramiento de sus comunidades.
Los principios espirituales y universales que atesora la religión -la
tolerancia, la compasión, el amor, la justicia, la humildad, el
sacrificio, la honradez, la unidad y la entrega al bienestar de los demás-
son la base de toda civilización progresiva.
Al mismo tiempo, también debe reconocerse que a lo largo de todas las
épocas la perversión de la religión ha sido la causa fundamental de la
desintegración social, la intolerancia, el odio, el sexismo, la pobreza,
la opresión y la guerra. A decir verdad son muchos los problemas actuales,
aparentemente insolubles -entre los que cabe incluir no pocos de los
reseñados durante el curso de la Cumbre Social-, cuya raíz se remonta al
mal uso y corrupción de la autoridad religiosa.
Así pues, es evidente si la religión ha de hacer frente a los múltiples
desafíos que la apremian, ella misma debe estar limpia de ignorancia,
prejuicios y animosidades.
Tras abandonar toda tendencia a promover una salvación puramente personal
o limitada al grupo, la religión debiera recalcar que el bienestar y la
realización espiritual de la persona están estrechamente ligados al
progreso de la comunidad mundial entera. Los valores de servicio y
compromiso activo con la justicia y la unidad hacen que la religión pueda
convertirse en una fuerza enormemente positiva en cuestiones de desarrollo
social.
Por consiguiente, la Comunidad Internacional Bahá'í insta a que la
Declaración y el Programa de Acción planteen de forma cabal el papel
constructivo que le cumple desempeñar a la religión en materia de
desarrollo social.
BIC Document #94-0824S
Statements Home Page / Indice Principal
Sobre la Comunidad Internacional Bahá'í Oficina de las Naciones Unidas...
©1997-2001 -- The Bahá'í International Community United Nations Office
Community
El Papel de la religión en el desarrollo social
Comentarios al borrador de la Declaración y Programa de Acción para el
desarrollo social. Presentado por la Comunidad Internacional Bahá'í
durante la segunda reunión del Comité Preparatorio para la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Social
New York, New York
22 August - 2 September 1994
"La religión"-afirma Bahá'u'lláh- "constituye el medio más potente para el
establecimiento del orden y la tranquilidad de cuantos habitan en la
Tierra".
La religión ejerce un influjo poderoso en todas las sociedades. A lo largo
de la historia, ha demostrado ser la fuerza principal desencadenante del
progreso social, fuerza que motiva a las personas a que desarrollen
cualidades espirituales y que hace posible que éstas se sacrifiquen por
sus semejantes y por el mejoramiento de sus comunidades.
Los principios espirituales y universales que atesora la religión -la
tolerancia, la compasión, el amor, la justicia, la humildad, el
sacrificio, la honradez, la unidad y la entrega al bienestar de los demás-
son la base de toda civilización progresiva.
Al mismo tiempo, también debe reconocerse que a lo largo de todas las
épocas la perversión de la religión ha sido la causa fundamental de la
desintegración social, la intolerancia, el odio, el sexismo, la pobreza,
la opresión y la guerra. A decir verdad son muchos los problemas actuales,
aparentemente insolubles -entre los que cabe incluir no pocos de los
reseñados durante el curso de la Cumbre Social-, cuya raíz se remonta al
mal uso y corrupción de la autoridad religiosa.
Así pues, es evidente si la religión ha de hacer frente a los múltiples
desafíos que la apremian, ella misma debe estar limpia de ignorancia,
prejuicios y animosidades.
Tras abandonar toda tendencia a promover una salvación puramente personal
o limitada al grupo, la religión debiera recalcar que el bienestar y la
realización espiritual de la persona están estrechamente ligados al
progreso de la comunidad mundial entera. Los valores de servicio y
compromiso activo con la justicia y la unidad hacen que la religión pueda
convertirse en una fuerza enormemente positiva en cuestiones de desarrollo
social.
Por consiguiente, la Comunidad Internacional Bahá'í insta a que la
Declaración y el Programa de Acción planteen de forma cabal el papel
constructivo que le cumple desempeñar a la religión en materia de
desarrollo social.
BIC Document #94-0824S
Statements Home Page / Indice Principal
Sobre la Comunidad Internacional Bahá'í Oficina de las Naciones Unidas...
©1997-2001 -- The Bahá'í International Community United Nations Office
"Religion," Bahá'u'lláh states, "is the greatest of all means for the establishment of order in the world and for the peaceful contentment of all that dwell therein."
Religion exerts a profound influence on all societies and many of the world's peoples. Throughout history, it has proven to be the primary force for social progress, motivating individuals to develop spiritual qualities, and empowering them to sacrifice for their fellow human-beings and to contribute to the betterment of their communities.
Those universal spiritual principles which lie at the heart of religion -- tolerance, compassion, love, justice, humility, sacrifice, trustworthiness, dedication to the well-being of others, and unity -- are the foundations of progressive civilization.
At the same time, it must be acknowledged that the perversion of religion has been a primary cause of social disintegration, intolerance, hatred, sexism, poverty, oppression and warfare down through the ages. Indeed, many of today's seemingly intractable problems, including many of those highlighted by the Social Summit process, can be traced to the corruption and misuse of religious authority.
It is, thus, obvious, that if religion is to help meet the manifold challenges confronting the world community, it must be free of ignorance, prejudice and animosity.
Foregoing any tendency to promote a purely personal or limited-group salvation, religion must emphasize that the individual's spiritual fulfillment and well-being are tied up with the collective progress of the entire world community. Through service and an active commitment to justice and unity, religion can bring an enormous, positive force to bear on the issues of social development.
The Bahá'í International Community, therefore, urges that the Declaration and Programme of Action address in a substantive manner the constructive role that religion should play in social development.
Religion exerts a profound influence on all societies and many of the world's peoples. Throughout history, it has proven to be the primary force for social progress, motivating individuals to develop spiritual qualities, and empowering them to sacrifice for their fellow human-beings and to contribute to the betterment of their communities.
Those universal spiritual principles which lie at the heart of religion -- tolerance, compassion, love, justice, humility, sacrifice, trustworthiness, dedication to the well-being of others, and unity -- are the foundations of progressive civilization.
At the same time, it must be acknowledged that the perversion of religion has been a primary cause of social disintegration, intolerance, hatred, sexism, poverty, oppression and warfare down through the ages. Indeed, many of today's seemingly intractable problems, including many of those highlighted by the Social Summit process, can be traced to the corruption and misuse of religious authority.
It is, thus, obvious, that if religion is to help meet the manifold challenges confronting the world community, it must be free of ignorance, prejudice and animosity.
Foregoing any tendency to promote a purely personal or limited-group salvation, religion must emphasize that the individual's spiritual fulfillment and well-being are tied up with the collective progress of the entire world community. Through service and an active commitment to justice and unity, religion can bring an enormous, positive force to bear on the issues of social development.
The Bahá'í International Community, therefore, urges that the Declaration and Programme of Action address in a substantive manner the constructive role that religion should play in social development.
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