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(desde 1 agosto 1997)
El KITÁB-I-AQDAS
El Libro Más Sagrado
Baháulláh
**********************************
Contenidos
Prefacio
Introducción
Descripción del Kitáb-i-Aqdas por Shoghi Effendi
El Kitáb-i-Aqdas
Algunos textos revelados por Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas
Preguntas y Respuestas
Sinopsis y Codificación de las Leyes y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas
Notas
Glosario
Relación de pasajes traducidos por Shoghi Effendi
Índice
PREFACIO
En 1953, Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá'í, incluyó entre las metas de
su Plan de Diez Años la preparación de una Sinopsis y Codificación de las Leyes
y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas para servir de preludio ineludible a la traducción
de la obra. Él mismo trabajó en la codificación; mas la tarea quedó inconclusa al
morir él en 1957. La empresa fue reemprendida más adelante sobre la base de su
trabajo y el volumen resultante vio la luz en 1973. Además de la propia Sinopsis y
Codificación y de las notas explicativas, la publicación contenía una selección de
pasajes del Kitáb-i-Aqdas previamente traducidos por Shoghi Effendi, hasta
entonces repartidos en varios libros. La Sinopsis y Codificación abarcaba tanto el
texto del Kitáb-i-Aqdas como el de las Preguntas y Respuestas, que constituye un
apéndice del Aqdas. En 1986 la Casa Universal de Justicia decidió que había
llegado el momento en que era a la vez posible y esencial preparar una
traducción al inglés del texto completo del Libro Más Sagrado, por lo que incluyó
la realización de este proyecto entre las metas del Plan de Seis Años 1986-1992.
La publicación en inglés irá seguida de traducciones a otros idiomas.
Puesto que el Kitáb-i-Aqdas constituye Escritura Sagrada, el criterio adoptado ha
consistido en presentar el texto de modo tal que su lectura resulte ágil e invite a la
inspiración. De ahí que aparezca desembarazado de las notas a pie de página y
de las remisiones tan frecuentes en obras eruditas. No obstante, a fin de que el
lector pueda seguir el curso del texto y distinguir la variedad de temas que lo
caracterizan, ha parecido oportuno añadir divisiones por párrafos, divisiones que
son extrañas a la tradición literaria árabe. A su vez, los párrafos han sido
numerados para facilitar el acceso y la confección de índices, así como por
uniformidad de referencia en todos los idiomas en que sea publicada la obra. Al
texto del Aqdas sigue una breve recopilación de Escritos de Bahá'u'lláh que
complementan el Libro Más Sagrado, y una traducción de las Preguntas y
Respuestas, texto que se publica ahora por primera vez.
Shoghi Effendi había declarado que la traducción al inglés del Aqdas debía ir
"profusamente anotada". El criterio seguido al confeccionar las notas ha sido el de
centrarse en los aspectos que para el lector desconocedor del árabe puedan
parecer oscuros, o bien requieran, por varias razones, elucidación o información
general. Fuera de estos objetivos fundamentales, no se ha pretendido convertir
las notas en un comentario exhaustivo del texto.
Las notas, situadas a continuación de la Sinopsis y Codificación, están
numeradas consecutivamente. Cada una de ellas viene precedida por una cita del
pasaje de referencia e incluye el número del párrafo en que aparece. Este
procedimiento facilita las remisiones entre el texto y las notas, a la vez que
permite a los lectores estudiar éstas sin tener que consultar repetidamente el
texto, si así lo prefieren. Es de esperar que de este modo queden satisfechas las
necesidades de lectores de una gran variedad de orígenes e intereses.
El índice constituye una guía de los temas tratados en todas las secciones del
volumen.
La significación y carácter del Kitáb-i-Aqdas y la variedad de temas que contiene
han sido descritos gráficamente por Shoghi Effendi en su historia del primer siglo
bahá'í titulada Dios Pasa. Para mayor comodidad del lector, se ofrecen estos
pasajes en la sección que sigue a la introducción. La Sinopsis y Codificación,
publicada de nuevo en este volumen, ayudará igualmente a obtener una visión
panorámica del Libro.
INTRODUCCIÓN
El presente año 149 de la era bahá'í marca el Centenario de la Ascensión de
Bahá'u'lláh, Portador de la Revelación universal de Dios destinada a guiar a la
humanidad a su mayoría de edad colectiva. Que esta ocasión sea conmemorada
por una comunidad de creyentes que es toda ella una muestra representativa de
la raza humana y que ha sido establecida, en el curso de siglo y medio, en los
más remotos confines de la tierra, constituye una muestra de las fuerzas de
unidad desatadas por el advenimiento de Bahá'u'lláh. Otro testimonio del efecto
de estas mismas fuerzas se observa en el grado en que la visión de Bahá'u'lláh
ha prefigurado tantísimos aspectos de la experiencia humana contemporánea.
Estamos, pues, en un momento propicio para la publicación de esta primera
traducción autorizada al inglés del Libro Madre de Su Revelación, Su "Libro Más
Sagrado", Libro en que Bahá'u'lláh enuncia las Leyes de Dios propias de una
Dispensación destinada a durar al menos mil años.
Entre el más de un centenar de volúmenes de Escrituras Sagradas de Bahá'u'lláh,
el Kitáb-i-Aqdas reviste una importancia singular. "Reconstruir el mundo entero",
es la misión y el desafío de Su Mensaje, y el Kitáb-i-Aqdas constituye la Carta de
la futura civilización mundial que Bahá'u'lláh ha venido a erigir. Sus disposiciones
descansan firmemente sobre los cimientos establecidos por las religiones
pasadas, ya que, en palabras de Bahá'u'lláh: "Ésta es la inmutable Fe de Dios,
eterna en el pasado, eterna en el futuro". En esta Revelación los conceptos del
pasado se elevan a un nuevo nivel de comprensión, y las leyes sociales,
alteradas para ajustarse a la época que ahora nace, están concebidas para hacer
progresar a la humanidad hacia una civilización mundial cuyos esplendores ahora
apenas pueden concebirse.
Al afirmar la validez de las grandes religiones del pasado, el Kitáb-i-Aqdas reitera
las verdades eternas enunciadas por todos los Mensajeros divinos: la unidad de
Dios, el amor al prójimo y el propósito moral de la vida en esta Tierra. Al mismo
tiempo suprime cuantos elementos de los códigos religiosos del pasado estorban
hoy la unificación emergente del mundo y la reconstrucción de la sociedad
humana.
La Ley de Dios para esta Dispensación responde a las necesidades de toda la
familia humana. Hay leyes en el Kitáb-i-Aqdas que se dirigen principalmente a los
miembros de cierto sector de la humanidad y que pueden ser entendidas
fácilmente por esas personas, pero que en una primera lectura podrían parecer
extrañas a las de una cultura diferente. Tal es el caso, por ejemplo, de la ley que
prohíbe la confesión de los pecados ante un semejante, ley que a pesar de ser
comprensible para quienes estén formados en el cristianismo, podría
desconcertar a muchas otras personas. Muchas leyes están relacionadas con las
de otras Dispensaciones anteriores, en especial las dos más recientes: la de
Mu/hammad y la del Báb, respectivamente representadas por el Corán y el Bayán.
Por otra parte, si bien es cierto que algunas disposiciones del Aqdas poseen un
referente muy concreto, no por ello dejan de tener alcances universales. Mediante
Su Ley, Bahá'u'lláh desvela gradualmente el significado de nuevos niveles de
conocimiento y conducta a los que son llamados los pueblos del mundo. Él sitúa
Sus preceptos en un marco de comentarios espirituales, manteniendo siempre
ante la mente del lector el principio de que (sea cual sea el tema de que traten(
tienen la finalidad de dar tranquilidad a la sociedad, elevar las normas del
comportamiento, ampliar la comprensión y espiritualizar la vida de todas las
personas. A lo largo de toda la obra queda manifiesto que la meta última de las
leyes de la religión radica en la relación del alma con Dios y el cumplimiento de
su destino espiritual. "No penséis", afirma Bahá'u'lláh, "que os hemos revelado un
mero código de leyes. Antes bien, hemos roto el sello del Vino selecto con los
dedos de la fuerza y del poder". Su Libro de Leyes es Su "testimonio de mayor
peso para todos los pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los
que están en el cielo y todos los que están en la tierra".
Una introducción al universo espiritual que nos descubre el Kitáb-i-Aqdas no
lograría su objetivo si no diera a conocer al lector las instituciones interpretativas
y legislativas que Bahá'u'lláh ha ligado indisolublemente al sistema de leyes así
revelado. En el corazón de esta guía se halla el papel singular que los Escritos de
Bahá'u'lláh (de hecho el texto mismo del Kitáb-i-Aqdas) confieren a Su hijo mayor,
`Abdu'l-Bahá. Esta figura única es al mismo tiempo el Ejemplo del modelo de vida
enseñado por Su Padre, el Intérprete autorizado y divinamente inspirado de Sus
Enseñanzas, así como el Centro y Eje del Convenio que el Autor de la Revelación
Bahá'í ha establecido con cuantos Le reconocen. Los veintinueve años que duró
el ministerio de `Abdu'l-Bahá proporcionaron al mundo baháí un brillante conjunto
de comentarios que abre múltiples perspectivas para comprender la voluntad de
Su Padre.
En Su Testamento `Abdu'l-Bahá confirió el manto de Guardián de la Causa e
Intérprete infalible de sus enseñanzas a Su nieto mayor, Shoghi Effendi.
Asimismo, 'Abdu'l-Bahá confirmó la autoridad y la garantía de guía divina
otorgada por Bahá'u'lláh a la Casa Universal de Justicia en todas las materias
"que no hayan sido expresamente reveladas en el Libro". Por consiguiente, tanto
en la Guardianía como en la Casa Universal de Justicia, cabe ver (en palabras de
Shoghi Effendi( a los "Dos Sucesores" de Bahá'u'lláh y `Abdu'l-Bahá. Son las
instituciones supremas del Orden Administrativo fundado y previsto en el Kitáb-i-
Aqdas y desarrollado por `Abdu'l-Bahá en Su Testamento.
Durante los treinta y seis años de su ministerio, Shoghi Effendi levantó la
estructura de las Asambleas Espirituales electas las Casas de Justicia a que se
refiere el Kitáb-i-Aqdas, hoy en su etapa embrionaria, y con la colaboración de
éstas acometió la ejecución sistemática del Plan divino que `Abdu'l-Bahá había
trazado para la difusión mundial de la Fe. También puso en marcha los procesos
preparativos esenciales para la elección de la Casa Universal de Justicia sobre la
base de la firme estructura administrativa que había sido establecida. Ese cuerpo
que nació en 1963 se elige mediante votación secreta y mayoría simple de votos,
en una elección de tres etapas en la que participan los baháís adultos de todo el
mundo. La Palabra revelada de Bahá'u'lláh, junto con las interpretaciones y
exposiciones del Centro del Convenio y del Guardián de la Causa, constituyen la
base fundamental y el mandato de obligada referencia de la Casa Universal de
Justicia.
En cuanto a las leyes propiamente dichas, un examen detallado permite concluir
que abarcan tres áreas: la relación del individuo con Dios; asuntos tanto físicos
como espirituales que benefician directamente al ser humano; las relaciones entre
las personas, y entre las personas y la sociedad. A su vez tales leyes pueden
agruparse en: La oración y el ayuno; leyes sobre la condición jurídica de las
personas que rigen el matrimonio, el divorcio y la herencia; leyes, disposiciones,
prohibiciones y exhortaciones varias; y la abrogación de leyes y disposiciones
específicas de Dispensaciones anteriores. Una característica destacada del
conjunto es la brevedad de los enunciados. Constituyen el núcleo de un amplio
espectro de leyes que surgirán en los siglos venideros. Este desarrollo será
promulgado por la Casa Universal de Justicia en virtud de la autoridad que le fue
conferida por Bahá'u'lláh mismo. En una de Sus Tablas, `Abdu'l-Bahá aclara este
principio: Los asuntos de importancia mayor que constituyen el fundamento de
la Ley de Dios aparecen consignados expresamente en el Texto; ahora bien, las
leyes subsidiarias quedan encomendadas a la Casa de Justicia. La sabiduría de
ello estriba en que los tiempos nunca permanecen iguales, pues el cambio es una
cualidad necesaria y un atributo esencial de este mundo, del tiempo y del
espacio. Por ello la Casa de Justicia tomará las medidas pertinentes (...) En pocas
palabras, ahí radica la sabiduría de remitir las leyes de la sociedad a la Casa de
Justicia. De modo parecido, en la religión del Islam no toda disposición fue
revelada explícitamente; es más, ni siquiera una décima parte de la décima parte
llegó a ser incluida en el Texto. Aun cuando todas las grandes materias de
importancia se hicieron constar de forma expresa, sin duda miles de leyes
quedaron sin especificar. Éstas fueron concebidas, conforme a las leyes de la
jurisprudencia islámica, por los teólogos de una época posterior, teólogos que
individualmente extraían deducciones contrapuestas de las disposiciones
originalmente reveladas. Todas ellas fueron puestas en vigor. Hoy día este
proceso de deducción corresponde en derecho a la institución de la Casa de
Justicia, por lo que las deducciones y conclusiones particulares de los doctos
carecen de autoridad, a menos que sean refrendadas por la Casa de Justicia. La
diferencia radica precisamente en que no han de surgir discrepancias de las
conclusiones y refrendos de la institución de la Casa de Justicia, cuyos miembros
son elegidos y conocidos por la comunidad bahá'í de todo el mundo. En contraste,
las conclusiones particulares de teólogos y estudiosos con toda seguridad
provocarían disensiones y llevarían al cisma, a la división y a la dispersión. La
unicidad de la Palabra sería destruida, desaparecería la unidad de la Fe y
temblaría el edificio de la Fe de Dios.
Aun cuando la Casa Universal de Justicia está expresamente autorizada para
modificar o abrogar su propia legislación conforme cambien las condiciones (lo
que viene a dotar a la ley bahá'í de un elemento esencial de flexibilidad(, empero
no puede revocar o modificar ninguna de las leyes que se hallen expresamente
establecidas en el Texto sagrado.
La sociedad para la cual están concebidas ciertas leyes del Aqdas habrá de surgir
sólo en forma gradual, y Bahá'u'lláh ha previsto la aplicación progresiva de la ley
bahá'í:
En verdad, las leyes de Dios son como el océano, y los hijos de los hombres son
como peces, ojalá lo supieran. Empero, al observarlas se debe proceder con tacto
y sabiduría (...) Puesto que la mayoría de las personas son débiles y están muy
alejadas de la voluntad de Dios, por lo tanto, en todo momento debe emplearse
tacto y prudencia, de modo que nada ocurra que provoque tumulto y disensión o
suscite el clamor de los desatentos. Verdaderamente, Su munificencia ha
trascendido todo el universo y Sus dádivas han circundado a todos los habitantes
de la tierra. Hay que guiar a la humanidad al océano del verdadero entendimiento
con una actitud de amor y tolerancia. El propio Kitáb-i-Aqdas brinda elocuente
testimonio de la amorosa providencia de Dios.
El principio que rige esta aplicación progresiva fue enunciado en una carta escrita
en 1935 en nombre de Shoghi Effendi y dirigida a una Asamblea Espiritual
Nacional:
Las leyes reveladas por Bahá'u'lláh en el Aqdas, siempre que sean practicables y
no contravengan directamente la Ley Civil del país, son totalmente vinculantes
para todos los creyentes o instituciones bahá'ís, ya sean de Oriente o de
Occidente. Determinadas (...) leyes deben ser consideradas por todos los
creyentes como leyes de aplicación universal y esencial en la hora presente.
Otras han sido dictadas en previsión de un estado de sociedad destinado a surgir
de las caóticas condiciones que prevalecen hoy día (...) Lo que no haya sido
contemplado en el Aqdas, amén de cuestiones de detalle e importancia
secundaria que surjan de la aplicación de las leyes ya formuladas por Bahá'u'lláh,
es competencia de la Casa Universal de Justicia. Dicha institución puede
complementar, pero nunca invalidar o modificar en lo más mínimo, lo que ya ha
sido formulado por Bahá'u'lláh. Tampoco tiene el Guardián ningún derecho a
rebajar la obligatoriedad, ni mucho menos a abrogar las disposiciones de un Libro
tan sagrado y fundamental.
El número de leyes que los bahá'ís deben cumplir no aumenta con la publicación
de esta traducción. Cuando se considere oportuno se dará aviso a la comunidad
bahá'í sobre qué otras leyes entren en vigor para los creyentes, todo ello
acompañado de las directrices o legislación complementaria que sean precisas
para su aplicación. En general, las leyes del Kitáb-i-Aqdas se enuncian de forma
sucinta. Un ejemplo de esta concisión viene dado por el hecho de que muchas
leyes se expresan teniendo al varón por destinatario; pero de los escritos del
Guardián resulta evidente que allí donde Bahá'u'lláh ha enunciado una ley
aplicable a un hombre con respecto a una mujer, la misma ley rige, mutatis
mutandis, entre una mujer y un hombre, a menos que el contexto invalide tal
posibilidad. Por ejemplo, el texto del Kitáb-i-Aqdas prohíbe que el varón se case
con la esposa de su padre (es decir, su madrastra). Pues bien, el Guardián ha
indicado que (análogamente( a la mujer le está prohibido casarse con su
padrastro. Esta inteligencia de las implicaciones de la Ley comporta efectos de
largo alcance a la luz del principio fundamental bahá'í de la igualdad entre los
sexos, por lo que debe tenerse presente al estudiar el Texto sagrado. El que
hombres y mujeres difieran entre sí en algunas características y funciones es un
hecho inevitable de la naturaleza que, además, posibilita sus papeles
complementarios en algunos campos de la vida social; pero es significativo que
`Abdu'l-Bahá haya afirmado que en esta Dispensación "La igualdad de los
hombres y las mujeres, salvo en algunos aspectos insignificantes, ha sido plena y
categóricamente proclamada". Ya se ha hecho mención de la relación íntima
que existe entre el Kitáb-i-Aqdas y los Libros Sagrados de las Dispensaciones
precedentes. Especialmente estrecha es la relación con el Bayán, el Libro de
Leyes revelado por el Báb. Las siguientes citas de cartas escritas en nombre del
Guardián aclaran esta relación:
Shoghi Effendi piensa que debe hacerse hincapié en la unidad de la Revelación
bahá'í como un todo que abarca la Fe del Báb (...) La Fe del Báb no debe
divorciarse de la de Bahá'u'lláh. Aunque las enseñanzas del Bayán han sido
abrogadas y sustituidas por las leyes del Aqdas, con todo, debido al hecho de que
el Báb Se consideró a Sí mismo el Precursor de Bahá'u'lláh, hemos de ver Su
Dispensación y la de Bahá'u'lláh como una sola entidad, siendo aquella una
introducción al advenimiento de ésta.
El Báb afirma que Sus leyes son provisionales y que dependen de la aprobación
de la futura Manifestación. Ésta es la razón por la que en el Libro de Aqdas
Bahá'u'lláh sanciona algunas de las leyes del Bayán, modifica otras y anula
muchas de ellas.
Tal como el Bayán había sido revelado por el Báb a mediados de Su Ministerio,
Bahá'u'lláh reveló el Kitáb-i-Aqdas en torno a 1873, unos veinte años después de
que, en el Síyáh-Chál de Teherán, recibiera la anunciación de Su Revelación. En
una de Sus Tablas Bahá'u'lláh indica que, incluso después de ser revelado, el
Aqdas fue retenido por Él durante algún tiempo antes de ser despachado a los
creyentes de Irán. Más adelante, tal y como relata Shoghi Effendi:
A medida que Su Misión iba concluyendo, la formulación hecha por Bahá'u'lláh,
en Su Kitáb-i-Aqdas, de las leyes fundamentales de Su Dispensación fue seguida
por la enunciación de ciertos preceptos y principios medulares de Su Fe, por la
reafirmación de verdades que Él había proclamado anteriormente, por el
desarrollo y elucidación de algunas leyes que había dictado, por la revelación de
aún más profecías y amonestaciones, y por el establecimiento de disposiciones
secundarias destinadas a complementar las disposiciones de Su Libro Más
Sagrado. Éstas fueron consignadas en innumerables Tablas que continuó
revelando hasta los últimos días de Su vida terrenal (...)
Entre tales obras se halla Preguntas y Respuestas, recopilación realizada por
Zaynu'l-Muqarrabín, el más eminente de los transcriptores de los Escritos de
Bahá'u'lláh. La obra consiste en respuestas reveladas por Bahá'u'lláh a preguntas
que Le hacían varios creyentes, por lo que constituye un valiosísimo apéndice del
Kitáb-i-Aqdas. En 1978 las más notables de entre las demás Tablas de esta
naturaleza se publicaron en inglés en forma de una recopilación titulada Tablas
de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas. Algunos años después de
revelar el Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh ordenó el envío de copias manuscritas a
varios bahá'ís de Irán. Ya en 1308 d.h. (1890-91 d.C.), hacia el final de Su vida,
dispuso la publicación en Bombay del texto árabe original del Libro.
No resta sino añadir algunas palabras a propósito del estilo y lenguaje con que el
Kitáb-i-Aqdas ha sido vertido al inglés. Bahá'u'lláh poseía un dominio espléndido
del árabe y prefirió valerse de este idioma en aquellas Tablas y otros Escritos
donde la precisión del significado resultaba especialmente apropiada para la
exposición de principios fundamentales. Además de la elección de la lengua
misma, el estilo empleado es de carácter exaltado y emotivo y sobremanera
irresistible, especialmente para quienes están familiarizados con la gran tradición
literaria de la cual surgió. Al acometer su obra traductora, Shoghi Effendi se
enfrentó al desafío de hallar un estilo de inglés que no sólo transmitiera fielmente
el significado preciso del texto, sino que también evocara en el lector el espíritu
de reverencia meditativa que es característico de la respuesta ante el original. La
forma de expresión que escogió, reminiscente del estilo usado por los traductores
de la Biblia del siglo diecisiete, reproduce el tono elevado del árabe de
Bahá'u'lláh, al tiempo que permanece accesible al lector contemporáneo. Por otra
parte, las traducciones de Shoghi Effendi están iluminadas por su comprensión
singularmente inspirada del significado y repercusiones de los originales.
Aunque tanto el árabe como el inglés son lenguas de rico vocabulario y modos de
expresión variados, sus formas difieren notablemente entre sí. El árabe del Kitáb-
i-Aqdas se distingue por una intensa densidad y concisión expresiva. Una
característica de este estilo consiste en que cuando una connotación resulta
obvia, no se hace mención expresa de ella. De ahí el problema que se le plantea
al lector cuya procedencia cultural, religiosa y literaria sea totalmente diferente del
idioma árabe. Una traducción literal de un pasaje que es claro en el texto árabe
puede resultar confusa en inglés. En consecuencia, en la traducción inglesa de
tales pasajes se hace necesario incluir ese elemento de la frase árabe que está
obviamente implícito en el original. A la vez resulta fundamental evitar la
extrapolación de este proceso hasta el punto de añadir algo injustificadamente al
original o de limitar su significado. Una de las mayores dificultades que han tenido
que afrontar los traductores y que ha causado la reconsideración repetida de la
traducción de algunos párrafos ha consistido en alcanzar el equilibrio adecuado
entre la belleza y la claridad de expresión, por una parte, y la literalidad por otra.
Otra cuestión de importancia la constituyen las repercusiones jurídicas de ciertos
términos árabes dotados de una gama de significados diferentes a los
correspondientes a términos similares en inglés.
La traducción de la Sagrada Escritura exige especial cuidado y fidelidad, y
máxime en el caso de un Libro de Leyes, donde es vital que el lector no sea
llevado a conclusiones erróneas o arrastrado a disputas estériles. Tal y como se
había previsto, la traducción del Libro Más Sagrado ha supuesto un trabajo de
extrema dificultad y ha requerido consultas con expertos de muchos países. Dado
que aproximadamente un tercio del texto ya había sido traducido por Shoghi
Effendi, era preciso procurar que la traducción de los pasajes restantes reuniese
tres cualidades: exactitud del significado, belleza del inglés y conformidad con el
estilo empleado por Shoghi Effendi.
Estamos ahora convencidos de que la traducción ha madurado al punto de
representar una versión aceptable del original. No obstante, es indudable que
dará lugar a preguntas y sugerencias que permitan aclarar más su contenido.
Estamos profundamente agradecidos por los asiduos y meticulosos esfuerzos
realizados por los miembros de los Comités a quienes encomendamos la
preparación y revisión de esta traducción del Aqdas, así como la confección de
las notas. Estamos seguros de que esta primera edición autorizada de la versión
inglesa del Kitáb-i-Aqdas permitirá a los lectores obtener al menos un atisbo del
esplendor del Libro Madre de la Dispensación bahá'í.
Nuestro mundo ha entrado en la fase más oscura de esta edad de cambios
fundamentales y sin parangón en toda su tumultuosa historia. Los pueblos, de
cualesquiera raza, nación o religión, se enfrentan al reto de subordinar todas las
lealtades secundarias e identidades limitadoras a su unidad como ciudadanos de
una sola patria planetaria. En palabras de Bahá'u'lláh: "El bienestar de la
humanidad, su paz y seguridad serán inalcanzables hasta que su unidad esté
firmemente establecida". Que la publicación de esta traducción del Kitáb-i-Aqdas
dé un nuevo impulso al cumplimiento de esta visión universal y abra perspectivas
de una regeneración mundial.
LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA
DESCRIPCIÓN DEL KITÁB-I-AQDAS POR SHOGHI EFFENDI TOMADA DE
DIOS PASA, SU HISTORIA DEL PRIMER SIGLO BAHÁ'Í
A pesar del carácter singular y extraordinario que tuvo tal Proclamación, ésta
resultó ser nada más que un preludio de una revelación aún más potente del
poder creador de su Autor, y de lo que bien puede figurar como el hecho más
notable de Su ministerio: la promulgación del Kitáb-i-Aqdas. Mencionado en el
Kitáb-i-Íqán, el Aqdas, repositorio principal de aquella Ley que había previsto el
Profeta Isaías, y que el escritor del Apocalipsis había descrito como el "cielo
nuevo" y la "tierra nueva", el "Tabernáculo de Dios", la "Ciudad Santa", la "Novia",
la "Nueva Jerusalén que desciende de Dios", este "Libro Más Sagrado", cuyas
disposiciones deben permanecer inviolables al menos mil años, y cuyo sistema
abarcará todo el planeta, puede realmente considerarse la emanación más
brillante de la mente de Bahá'u'lláh, el Libro Madre de Su Dispensación y la Carta
de Su Nuevo Orden Mundial.
Revelado poco después de que Bahá'u'lláh fuese trasladado a la casa de `Údí
Khammár (alrededor de 1873), en una época en la que aún le asediaban las
tribulaciones que con sus actos Le habían infligido Sus enemigos y los supuestos
seguidores de Su Fe, este Libro, este tesoro que encierra las inestimables gemas
de Su Revelación, descuella único e incomparable entre las Sagradas Escrituras
del mundo, en virtud de los principios que inculca, las instituciones administrativas
que establece y la función con que inviste al designado Sucesor de su Autor.
Pues, a diferencia del Antiguo Testamento y de los Libros Sagrados que lo
precedieron, en los que no constan los preceptos expresos del Profeta mismo; a
diferencia de los Evangelios, en que las escasas declaraciones atribuidas a
Jesucristo no ofrecen una guía clara sobre la futura administración de los asuntos
de Su Fe; incluso a diferencia del Corán que, a pesar de ser explícito en las leyes
y disposiciones formuladas por el Apóstol de Dios, no se define sobre el
importantísimo tema de la sucesión, el Kitáb-i-Aqdas, revelado de principio a fin
por el Autor mismo de la Dispensación, no sólo preserva para la posteridad las
leyes y disposiciones básicas en que debe descansar la estructura de Su futuro
Orden Mundial, sino que ordena, además de la función de interpretación que
confiere a Su Sucesor, las instituciones necesarias que son lo único que puede
resguardar la integridad y la unidad de Su Fe. En esta Carta de la civilización
mundial del futuro, su Autor (Juez al tiempo que Legislador, Unificador y Redentor
de la humanidad( anuncia a los reyes de la tierra la promulgación de la "Ley
Suprema"; los declara Sus vasallos; Se proclama a Sí mismo el "Rey de Reyes";
niega toda intención de apoderarse de sus reinos; Se reserva el derecho de
"cautivar y poseer los corazones de los hombres"; advierte a los dirigentes
eclesiásticos del mundo que no pesen el "Libro de Dios" con las normas
corrientes entre ellos; y afirma que el Libro mismo es la "Balanza Infalible"
establecida entre los hombres. Estatuye en él formalmente la institución de la
"Casa de Justicia", define sus funciones, fija sus ingresos y denomina a sus
miembros los "Hombres de Justicia", los "Representantes de Dios", los
"Fiduciarios del Todomisericordioso"; alude al futuro Centro de Su Convenio,
invistiéndole con el derecho de interpretar Sus sagradas Escrituras; prevé de
forma implícita la institución de la Guardianía; da testimonio del efecto
revolucionador de Su Orden Mundial; enuncia la doctrina de la "Más Grande
Infalibilidad" de la Manifestación de Dios; asevera que esta infalibilidad es el
derecho exclusivo e inherente de los Profetas; y descarta la posibilidad de que
aparezca otra Manifestación antes del transcurso de al menos mil años. En este
Libro, además, prescribe las oraciones obligatorias; señala la época y la duración
del ayuno; prohíbe la oración obligatoria colectiva, salvo para los muertos; fija la
Alquibla; instituye el /Huqúqu'lláh (Derecho de Dios); formula la ley de la herencia;
ordena la institución del Mashriqu'l-Adhkár; establece la Fiesta de Diecinueve
Días, las festividades bahá'ís y los días intercalares; suprime la institución del
sacerdocio; prohíbe la esclavitud, el ascetismo, la mendicidad, el monacato, la
penitencia, el uso de púlpitos y el besar las manos; ordena la monogamia;
condena la crueldad para con los animales, la ociosidad y la pereza, la
murmuración y la calumnia; censura el divorcio; proscribe los juegos de azar así
como el consumo de opio, vino y otras bebidas embriagantes; especifica las
penas por asesinato, incendio intencional, adulterio y robo; recalca la importancia
del matrimonio y establece sus condiciones esenciales; impone la obligación de
emplearse en un oficio o profesión, elevando dicha ocupación a la categoría de
oración; hace hincapié en la necesidad de proveer los medios para la educación
de los niños; y asigna a toda persona el deber de escribir su testamento y de
mostrar estricta obediencia al Gobierno.
Además de estas disposiciones, Bahá'u'lláh exhorta a Sus seguidores a asociarse
en amistad y concordia y sin discriminaciones con los seguidores de todas las
religiones; les advierte que se alejen del fanatismo, la sedición, el orgullo, las
disputas y las contiendas; les inculca limpieza inmaculada, veracidad estricta,
castidad sin mancha, honradez, hospitalidad, fidelidad, cortesía, paciencia,
justicia y equidad; les aconseja que sean "como los dedos de una sola mano y los
miembros de un solo cuerpo"; los insta a servir a Su Causa; y les garantiza Su
ayuda incuestionable. Además, Se explaya sobre la inestabilidad de los asuntos
humanos; declara que la verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a
Sus mandamientos; les previene contra la lenidad en el cumplimiento de Sus
decretos; y ordena los dos deberes inseparables de reconocer a la "Aurora de la
Revelación de Dios" y de observar todas las disposiciones reveladas por Él, dos
deberes ninguno de los cuales (afirma Él) es aceptable sin el otro.
El significativo llamamiento hecho a los Presidentes de las Repúblicas del
continente americano por el que les insta a aprovechar su oportunidad en el Día
de Dios y a defender la causa de la justicia; la orden dada a los miembros de los
parlamentos de todo el mundo, por la que se les apremia a adoptar una escritura
y un idioma universales; Sus advertencias a Guillermo I el vencedor de Napoleón
III; la amonestación que dirige a Francisco José, el Emperador de Austria; Su
referencia a "las lamentaciones de Berlín" en Su apóstrofe a las riberas del Rin;
Su reprobación del "trono de la tiranía" establecido en Constantinopla, y la
predicción de las tribulaciones que habrían de sobrevenir a sus habitantes y de la
extinción de su "esplendor aparente"; las palabras de ánimo y consuelo que dirige
a Su ciudad natal, en las que asegura que Dios la ha elegido para ser "la fuente
de alegría para toda la humanidad"; Su profecía de que se ha de alzar "la voz de
los héroes de Khurásán" en glorificación de su Señor; Su aseveración de que en
Kirmán se han de levantar hombres "dotados de gran valentía" que han de hacer
mención de Él; y, finalmente, Su magnánima promesa, hecha a un hermano
pérfido que Le había causado tanta angustia, de que un Dios soberanamente
"perdonador y munífico" le perdonaría sus iniquidades con sólo arrepentirse: todo
ello enriquece aún más el contenido de un Libro designado por su Autor como "la
fuente de la verdadera felicidad", "la Balanza Infalible", el "Sendero Recto" y el
"vivificador del género humano".
Bahá'u'lláh, además, ha caracterizado expresamente las leyes y disposiciones
que constituyen el tema principal de este Libro como "el aliento de vida para todo
lo creado", "la mayor fortaleza", los "frutos" de Su "árbol", "el mejor medio para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos", "las
lámparas de Su sabiduría y amorosa providencia", "el fragante aroma de Su
vestidura", y las "llaves" de Su "misericordia" para Sus criaturas. "Este Libro" (Él
mismo declara( "es un cielo que hemos adornado con las estrellas de Nuestros
mandamientos y prohibiciones". Afirma además: "Bienaventurado el que lo lea y
medite sobre los versículos enviados en él por Dios, el Señor del Poder, el
Omnipotente. Di: ¡Oh hombres! Recibidlo con la mano de la resignación (...) ¡Por
Mi vida! Ha sido enviado de una manera que causa asombro en la mente de los
hombres. Verdaderamente, es Mi testimonio de mayor peso para todos los
pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los que están en el cielo y
todos los que están en la tierra". Y en otro lugar asevera: "Bienaventurado el
paladar que saborea su dulzura, y el ojo perspicaz que reconoce lo que se
atesora en él, y el corazón comprensivo que entiende sus alusiones y misterios.
¡Por Dios! Tal es la majestad de lo que en él ha sido revelado y tan asombrosa la
revelación de sus alusiones ocultas, que el tronco de la expresión tiembla cuando
intenta describirlas". Y finalmente: "El Kitáb-i-Aqdas ha sido revelado de manera
tal que atrae y abarca a todas las Dispensaciones divinamente designadas.
¡Bienaventurados los que lo lean! ¡Bienaventurados los que lo comprendan!
¡Bienaventurados quienes meditan sobre él! ¡Bienaventurados los que ponderen
su significado! Tan enorme es su alcance, que ha abarcado a todos los hombres
antes de que lo hayan reconocido. Pronto se manifestarán sobre la tierra su
potencia soberana, su penetrante influencia y la grandeza de su poder".
ELKITÁB-I-AQDAS
EN EL NOMBRE DE AQUEL QUE ES EL SUPREMO GOBERNANTE DE TODO
LO QUE HA SIDO Y TODO LO QUE HA DE SER
1. El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de
Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien
representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la
creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté
privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a
todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente
gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo.
Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha
decretado Quien es la Fuente de inspiración divina.
2. Aquellos a quienes Dios ha dotado de perspicacia reconocerán fácilmente
que los preceptos establecidos por Dios constituyen el medio supremo para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos. Quien se
aparta de ellos se cuenta entre los abyectos y necios. En verdad, os hemos
ordenado rechazar los dictados de vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y
no transgredir los límites que ha fijado la Pluma del Altísimo, pues son éstos el
hálito de vida para todas las cosas creadas. Los mares de la sabiduría divina y la
divina expresión se han agitado por el soplo de la brisa del Todomisericordioso:
¡apresuraos y bebed a plenitud, hombres de entendimiento! Quienes han violado
el Convenio de Dios quebrantando Sus mandamientos, y se han vuelto atrás,
ésos han cometido un lamentable error a los ojos de Dios, el Poseedor, el
Altísimo.3. ¡Pueblos del mundo! Tened por cierto que Mis mandamientos son
las lámparas de Mi amorosa providencia entre Mis siervos y las llaves de Mi
misericordia para con Mis criaturas. Así ha sido enviado desde el cielo de la
Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la Revelación. Si algún hombre probara la
dulzura de las palabras que han querido proferir los labios del
Todomisericordioso, aunque poseyera los tesoros de la tierra, renunciaría a todos
y a cada uno de ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno solo de Sus
mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de Su generoso cuidado y
ternura.4. Di: De Mis leyes se desprende el fragante aroma de Mi vestidura, y
con su ayuda serán plantados sobre las cumbres más altas los estandartes de la
Victoria. La Lengua de Mi poder, desde el cielo de Mi omnipotente gloria, ha
dirigido a Mi creación estas palabras: "Observa Mis mandamientos por amor a Mi
belleza". Feliz el amante que ha percibido la divina fragancia de su bienamado en
estas palabras, impregnadas del perfume de una gracia que ninguna lengua
puede describir. ¡Por mi vida! Quien haya bebido el vino selecto de la equidad de
manos de Mi generoso favor, circulará alrededor de Mis mandamientos que brillan
sobre la Aurora de Mi creación.
5. No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. Antes bien,
hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. De
ello da testimonio lo que ha sido revelado por la Pluma de la Revelación. ¡Meditad
sobre esto, hombres de discernimiento!
6. Hemos prescrito la oración obligatoria, con nueve rakahs, para que sea
ofrecida a Dios, el Revelador de Versículos, al mediodía, por la mañana y al
atardecer. Os hemos dispensado de un número mayor, por mandato expreso del
Libro de Dios. Él es, en verdad, el Ordenador, el Todopoderoso, el Irresistible.
Cuando deseéis llevar a cabo esta oración, volveos hacia la Corte de Mi
Santísima Presencia, este Sagrado Lugar que Dios ha convertido en el Centro en
derredor del cual circula el Concurso de lo Alto, y que se ha constituido en Punto
de Adoración para los moradores de las Ciudades de la Eternidad y en Fuente de
Mandamientos para cuantos están en el cielo y en la tierra; y cuando se haya
puesto el Sol de la Verdad y la Expresión, volved el rostro hacia el Lugar que os
hemos prescrito. Él es, verdaderamente, Todopoderoso y Omnisciente.
7. Todo lo que es ha llegado a ser mediante Su decreto irresistible. Cada vez
que Mis leyes aparecen como el sol en el cielo de Mi expresión, deben ser
fielmente obedecidas por todos, aunque Mi decreto sea tal que haga henderse el
cielo de toda religión. Él hace Su voluntad. Él elige, y nadie puede objetar Su
elección. Todo lo que el Amado ordena, eso mismo es, en verdad, amado. De ello
pongo como testigo al Señor de toda la creación. Quienquiera que haya percibido
la perfumada fragancia del Todomisericordioso y haya reconocido a la Fuente de
estas palabras, con sus propios ojos dará la bienvenida a las saetas del enemigo,
a fin de demostrar entre los hombres la verdad de las leyes de Dios.
Bienaventurado aquel que se ha vuelto hacia ellas y ha comprendido el
significado de Su decisivo decreto.
8. En otra Tabla hemos expuesto los detalles de la oración obligatoria.
Bienaventurado el que observa lo que le ha sido ordenado por Quien rige a toda
la humanidad. En la oración por los difuntos, Dios, el Revelador de Versículos, ha
hecho descender seis pasajes específicos. Que alguien que sepa leer recite lo
que ha sido revelado para preceder a dichos pasajes; en cuanto a quien no sepa,
Dios lo exime de ello. Él es, en verdad, el Fuerte, el Perdonador.
9. El pelo no invalida vuestra oración, ni nada de lo cual el espíritu ya esté
ausente, bien sean huesos o cosas semejantes. Sois libres de vestiros con piel de
cebellina, como también podéis hacerlo con la piel del castor, la ardilla u otros
animales; la prohibición de usarlas no procede del Corán, sino de los conceptos
erróneos de los teólogos. Él es, verdaderamente, el Todoglorioso, el Omnisciente.
10. Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez; así
lo ordena Dios, vuestro Señor y Señor de vuestros antepasados. Él ha eximido de
ello a los débiles por causa de enfermedad o edad, como un favor de Su
Presencia, y Él es el Perdonador, el Generoso. Dios os ha concedido permiso
para postraros sobre cualquier superficie que esté limpia; pues, a este respecto,
hemos suprimido la limitación que había sido establecida en el Libro; Dios,
ciertamente, tiene conocimiento de aquello de lo cual nada sabéis. Quien no
encuentre agua para la ablución, repita cinco veces las palabras "En el Nombre
de Dios, el Más Puro, el Más Puro", y luego efectúe sus oraciones. Tal es el
mandamiento del Señor de todos los mundos. En las regiones donde los días y
las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes y otros instrumentos que marcan el paso de las horas. Él es,
verdaderamente, el Expositor, el Sabio.
11. Os hemos absuelto de la necesidad de llevar a cabo la oración de los
signos. Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la
fuerza y majestad de vuestro Señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: "El
dominio es de Dios, Señor de lo visible y lo invisible, Señor de la creación".
12. Ha sido ordenado que las oraciones obligatorias sean efectuadas
individualmente por cada uno de vosotros. Salvo en el caso de la oración por los
difuntos, la práctica de la oración obligatoria colectiva queda abrogada. Él es, en
verdad, el Ordenador, el Omnisapiente.
13. Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante
el período de menstruación. Que, en lugar de ello, tras efectuar las abluciones,
rindan alabanzas a Dios, repitiendo noventa y cinco veces entre el mediodía de
un día y el del siguiente: "Glorificado sea Dios, el Señor de Esplendor y Belleza".
Así ha sido decretado en el Libro, ojalá lo comprendáis.
14. Si al viajar os detenéis a descansar en sitio seguro, llevad a cabo (hombres
y mujeres por igual (una sola postración por cada oración obligatoria omitida, y
mientras estéis postrados decid: "Glorificado sea Dios, Señor de Fuerza y
Majestad, de Gracia y Munificencia". Quien no pueda hacerlo, que diga
solamente: "Glorificado sea Dios", pues ello ciertamente le bastará. Él es, en
verdad, el Dios suficiente, permanente, perdonador, compasivo. Al completar
vuestras postraciones, sentaos con las piernas cruzadas (hombres y mujeres por
igual( y repetid dieciocho veces: "Glorificado sea Dios, Señor de los reinos de la
tierra y del cielo". Así muestra el Señor claramente las sendas de la verdad y la
guía, sendas que conducen a un solo camino, que es este Recto Camino. Dad
gracias a Dios por este bondadosísimo favor; ofrecedle alabanzas por esta dádiva
que ha abarcado los cielos y la tierra; ensalzadle por esta merced que ha
impregnado toda la creación.
15. Di: Dios ha hecho de Mi amor oculto la llave del Tesoro, ¡ojalá lo
percibierais! De no ser por la llave, el Tesoro habría permanecido escondido por
toda la eternidad, ¡ojalá lo creyerais! Di: Ésta es la Fuente de la Revelación, el
Punto de Amanecer del Esplendor, Cuyo brillo ha iluminado los horizontes del
mundo, ¡ojalá lo entendierais! Éste es, verdaderamente, aquel firme Decreto
mediante el cual todo decreto irrevocable ha sido establecido.
16. ¡Oh Pluma del Altísimo! Di: ¡Oh pueblo del mundo! Os hemos prescrito
ayunar durante un breve período, y a su término os hemos designado Naw-Rúz
como una fiesta. Así ha resplandecido el Sol de la Expresión sobre el horizonte
del Libro, como ha sido decretado por Quien es el Señor del principio y del fin.
Que los días sobrantes de los meses se coloquen antes del mes de ayuno.
Hemos ordenado que éstos, entre todos los días y las noches, sean las
manifestaciones de la letra Há, y por ello no quedan sujetos a los límites del año y
sus meses. Incumbe al pueblo de Bahá, en el transcurso de estos días, disponer
buena mesa para sí mismos, sus parientes y, además de ellos, para los pobres y
necesitados, y con regocijo y exultación loar y glorificar a su Señor, cantar Su
alabanza y magnificar Su Nombre. Y cuando finalicen estos días de generosidad
que preceden al tiempo de comedimiento, que entren en el ayuno. Así lo ha
ordenado Quien es el Señor de toda la humanidad. El viajero, el enfermo, la mujer
encinta y la que amamanta no están obligados a ayunar. Dios, como muestra de
Su gracia, los ha eximido. Él es, en verdad, el Omnipotente, el Más Generoso.
17. Éstas son las disposiciones de Dios que han sido establecidas por Su
Exaltadísima Pluma en los Libros y Tablas. Asíos con firmeza a Sus leyes y
mandamientos, y no seáis de aquellos que, siguiendo sus ociosas fantasías y
vanas imaginaciones, se han aferrado a las normas fijadas por ellos mismos y han
desechado las normas decretadas por Dios. Absteneos de comer y beber desde
la salida hasta la puesta del sol, y, cuidado, no sea que el deseo os prive de esta
gracia designada en el Libro.
18. Se ha ordenado a todo creyente en Dios, Señor del Juicio, que cada día,
habiéndose lavado las manos y luego la cara, se siente y, volviéndose a Dios,
repita noventa y cinco veces "Alláh-u-Abhá". Ése fue el decreto del Hacedor de
los Cielos cuando, con majestad y poder, Se estableció en los tronos de Sus
Nombres. Asimismo efectuad abluciones para la oración obligatoria; éste es el
mandamiento de Dios, el Incomparable, el Libre.
19. Se os ha prohibido el homicidio y el adulterio así como la murmuración y la
calumnia; rehuid, entonces, lo que ha sido prohibido en las Tablas y Libros
sagrados.
20. Hemos dividido la herencia en siete categorías: a los hijos les hemos
asignado nueve partes consistentes en quinientas cuarenta cuotas; a la esposa,
ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas; al padre, siete partes
consistentes en cuatrocientas veinte cuotas; a la madre, seis partes consistentes
en trescientas sesenta cuotas; a los hermanos, cinco partes o trescientas cuotas;
a las hermanas, cuatro partes o doscientas cuarenta cuotas; y a los maestros, tres
partes o ciento ochenta cuotas. Tal fue la ordenanza de Mi Precursor, Quien en la
noche y al amanecer ensalza Mi Nombre. Cuando oímos el clamor de los niños
aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto. Él, en verdad,
tiene poder para ordenar lo que desee y hace Su voluntad en virtud de Su fuerza
soberana.
21. Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de
Justicia, a fin de que sea empleada por los Fiduciarios del Todomisericordioso en
los huérfanos y las viudas y en cuanto sea de beneficio para la mayoría de la
gente, para que todos den gracias a su Señor, el Bondadoso, el Perdonador.
22. Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia. Tal es el
mandamiento que, con majestad y gloria, ha sido dado por el Altísimo, Quien todo
lo posee.
23. Si el difunto no dejare ninguno de los herederos especificados, mas tuviere
sobrinos y sobrinas entre sus parientes, ya por el lado de su hermano o de su
hermana, pasarán a ellos dos tercios de la herencia; de faltar éstos, a sus tíos y
tías tanto por el lado de su padre como de su madre, o en su defecto, a los hijos e
hijas de ellos. El tercio restante de la herencia, en todo caso, revertirá a la Sede
de Justicia. Así ha sido establecido en el Libro por Quien rige todos los hombres.
24. Si al difunto no le sobreviviere ninguno de aquellos cuyos nombres han
sido consignados por la Pluma del Altísimo, su herencia revertirá en su totalidad a
la Sede ya mencionada a fin de ser usada en lo que ha sido prescrito por Dios. Él
es, en verdad, el Ordenador, el Omnipotente.
25. Hemos asignado la residencia y la ropa de uso personal del difunto a los
descendientes varones, y no mujeres, ni a los demás herederos. Él es,
verdaderamente, el Munífico, el Todogeneroso.
26. Si el hijo del difunto hubiere fallecido en los días de su padre y hubiere
dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su padre, como está prescrito en el
Libro de Dios. Dividid su cuota entre ellos con perfecta justicia. Así se han
levantado las olas del Océano de la Expresión, arrojando las perlas de las leyes
decretadas por el Señor de toda la humanidad.
27. Si el difunto hubiere dejado hijos menores de edad, las cuotas respectivas
de éstos de la herencia han de ser encomendadas a una persona de confianza, o
a una compañía, a fin de que sean invertidas en su nombre en comercio o
negocios hasta que alcancen la mayoría de edad. Al albacea debe asignársele
una porción debida del beneficio que corresponda por tal empleo.
28. La partición de la herencia podrá efectuarse sólo después de que se haya
pagado el Huqúqu'lláh, se hayan saldado las deudas (si las hubiere), se hayan
cubierto los gastos del funeral y entierro, y se haya dispuesto lo necesario para
que el difunto sea transportado a su última morada con dignidad y honor. Así lo
ha ordenado Quien es el Señor del principio y del fin.
29. Di: Éste es ese conocimiento oculto que nunca cambiará, ya que su
principio está en el nueve, el símbolo que denota el Nombre oculto y manifiesto,
inviolable e inaccesiblemente elevado. En cuanto a lo que hemos asignado a los
hijos, es ésta una merced que les ha sido conferida por Dios para que den gracias
a su Señor, el Compasivo, el Misericordioso. Éstas son, verdaderamente, las
Leyes de Dios; no las infrinjáis a instancias de vuestros deseos bajos y egoístas.
Observad los mandamientos que os ha impuesto Quien es el Punto de Amanecer
de la Expresión. Los sinceros de entre Sus siervos reconocerán los preceptos que
Dios ha promulgado como el Agua de la Vida para los seguidores de todas las
religiones y como la Lámpara de la sabiduría y amorosa providencia para todos
los moradores de la tierra y el cielo.
30. El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de
Justicia donde se reúnan consejeros en el número de Bahá, mas si excedieren de
este número no habría inconveniente. Deberían verse entrando en la Corte de la
presencia de Dios, el Exaltado, el Altísimo, y contemplando a Quien es el
Invisible. Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres, y
considerarse los custodios designados por Dios para cuantos habitan en la tierra.
Les compete consultar juntos y prestar atención a los intereses de los siervos de
Dios, por amor a Él, del mismo modo que atienden a sus propios intereses, y
escoger lo que es conveniente y decoroso. Así os ha ordenado el Señor, vuestro
Dios. Cuidado, no sea que desechéis lo que está claramente revelado en Su
Tabla. Temed a Dios, oh vosotros que percibís.
31. ¡Oh gentes del mundo! Construid en todos los países casas de adoración
en el nombre de Quien es el Señor de todas las religiones. Hacedlas tan
perfectas como sea posible en el mundo del ser, y adornadlas con lo que es digno
de ellas, no con imágenes ni efigies. Entonces celebrad allí, con júbilo y alegría,
la alabanza de vuestro Señor, el Más Compasivo. Verdaderamente, con Su
recuerdo se alegran los ojos y se llena de luz el corazón.
32. El Señor ha ordenado que aquellos de vosotros que estén en condiciones
realicen el peregrinaje a la Casa sagrada, y, como una merced de Su parte, ha
eximido de ello a las mujeres. Él es, en verdad, el Munífico, el Más Generoso.
33. ¡Oh pueblo de Bahá! Incumbe a cada uno de vosotros dedicarse a alguna
ocupación, sea oficio, sea negocio o actividad similar. Hemos exaltado vuestra
ocupación en ese trabajo a la categoría de adoración del único Dios verdadero.
¡Oh pueblo! Reflexionad sobre la gracia y bendiciones de vuestro Señor, y dadle
gracias al atardecer y al alba. No malgastéis vuestras horas en ociosidad y
pereza, sino ocupaos en lo que sea de utilidad para vosotros y para los demás.
Así ha sido decretado en esta Tabla, desde cuyo horizonte ha resplandecido el
sol de la sabiduría y la expresión. A los ojos de Dios, los más despreciables de
entre los hombres son quienes se sientan a pedir. Aferraos a la cuerda de los
medios y poned vuestra confianza en Dios, el Proveedor de todos los medios.
34. El besar las manos ha sido prohibido en el Libro. Esta práctica ha sido
vedada por Dios, el Señor de la gloria y la autoridad. A nadie le está permitido
pedir absolución a otra alma; sea el arrepentimiento entre vosotros y Dios. Él es,
en verdad, el Perdonador, el Munífico, el Magnánimo, Quien absuelve a los
arrepentidos.
35. ¡Oh siervos del Misericordioso! Levantaos a servir a la Causa de Dios, de
modo tal que no os aflijan las penas e inquietudes causadas por quienes no han
creído en la Aurora de los Signos de Dios. En el momento en que se cumplió la
Promesa y se manifestó el Prometido, surgieron diferencias entre los linajes de la
tierra, y cada pueblo ha seguido su propia fantasía y vanas imaginaciones.
36. Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias,
mientras en su corazón codicia el puesto de honor. Di: ¿Qué clase de hombre
eres, vano y negligente, que quieres aparentar lo que no eres? Y entre la gente
se halla quien pretende poseer conocimiento interior, e incluso un conocimiento
más profundo oculto dentro de ese conocimiento. Di: ¡Mientes! ¡Por Dios! Lo que
posees no son sino las cáscaras que te hemos dejado como se dejan los huesos
a los perros. ¡Por la rectitud del único Dios verdadero! Aunque alguien lavase los
pies de la humanidad entera y adorase a Dios en los bosques, valles y montañas,
en los altozanos y elevadas cumbres, sin dejar ni roca, ni árbol, ni trozo de tierra
que no presenciaran su adoración, con todo, si en él no se percibiese la fragancia
de Mi beneplácito, sus obras jamás serían aceptables ante Dios. Así lo ha
decretado Quien es el Señor de todos. ¡Cuántos hombres se han retirado a las
regiones de la India, negándose las cosas que Dios declaró lícitas, imponiéndose
austeridades y mortificaciones, y no han sido recordados por Dios, el Revelador
de Versículos! No uséis vuestras obras como trampas con que apresar el objeto
de vuestra aspiración, ni os privéis de este Objetivo Último por el cual han
suspirado cuantos se han acercado a Dios. Di: La vida misma de todas las obras
es Mi complacencia, y todas las cosas dependen de Mi aceptación. Leed las
Tablas para que sepáis lo que ha sido el propósito de los Libros de Dios, el
Todoglorioso, el Siempre Munífico. Aquel que alcanza Mi amor tiene derecho a un
trono de oro y a sentarse en él con honor por sobre el mundo entero, y quien
carece de él, aunque se siente en el polvo, ese polvo buscará refugio en Dios, el
Señor de todas las Religiones.
37. Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil
años completos, semejante hombre es de seguro un mendaz impostor.
Suplicamos a Dios que benignamente le ayude a retractarse y repudiar tamaña
pretensión. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le perdonará. Mas si persistiere en
su error, de seguro Dios enviará a uno que le tratará inmisericordemente. ¡De
cierto, terrible es Dios al castigar! El que interprete este versículo de un modo que
no sea su significado obvio, está privado del Espíritu de Dios y de Su
misericordia, la cual abarca todas las cosas creadas. Temed a Dios y no sigáis
vuestras ociosas fantasías. Antes bien, seguid el mandato de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Omnisapiente. Dentro de poco, en la mayoría de los países se
alzará un clamor de voces. Rehuidlas, oh Mi pueblo, y no sigáis a los inicuos y a
los de corazón malvado. De esto, precisamente, os advertimos cuando
habitábamos en Iráq, y luego cuando morábamos en la Tierra del Misterio, y
ahora, desde este Lugar Resplandeciente.
38. Oh pueblos del mundo, no os consternéis cuando el sol de Mi belleza se
haya puesto y el cielo de Mi tabernáculo esté oculto a vuestros ojos. Levantaos a
promover Mi Causa y a exaltar Mi Palabra entre los hombres. Estamos con
vosotros en todo momento y os fortaleceremos con el poder de la verdad. Nos
somos, en verdad, todopoderoso. Quien Me haya reconocido se levantará para
servirme con tal determinación que los poderes de la tierra y el cielo serán
incapaces de frustrar su propósito.
39. Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertasen de
su sueño, con ansia irían presurosos hacia Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Desecharían cuanto poseen, así fueran todos los tesoros de la tierra, por que su
Señor los recordase siquiera para dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción
que os ha sido dada por Quien tiene el conocimiento de cosas ocultas en una
Tabla que el ojo de la creación no ha visto, y que a nadie ha sido revelada salvo a
Su propio Ser, el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan aturdidos están
en la embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
Señor de toda la existencia, Cuya voz proclama desde todas las direcciones: "No
hay otro Dios sino Yo, el Fuerte, el Omnisapiente".
40. Di: No os regocijéis con las cosas que poseéis; esta noche son vuestras,
mañana otros las poseerán. Así os advierte Quien es el Omnisciente, el Informado
de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que tenéis es duradero o seguro? ¡No! Por
Mi propio Ser, el Todomisericordioso, no podéis hacerlo, si sois de los que juzgan
con equidad. Los días de vuestra vida se escapan como un soplo de viento, y
toda vuestra pompa y gloria serán replegadas como lo fueron la pompa y gloria de
quienes partieron antes que vosotros. Reflexionad, oh pueblo: ¿Qué ha sido de
vuestros días pasados, vuestros siglos perdidos? Felices los días consagrados al
recuerdo de Dios y benditas las horas dedicadas a alabar a Quien es el
Omnisapiente. ¡Por Mi vida! Ni la pompa de los poderosos, ni la opulencia de los
ricos, ni aun el ascendiente de los impíos, perdurarán. Todo perecerá por una
palabra Suya. Él es, en verdad, el Omnipotente, Quien todo lo compele, el
Todopoderoso. ¿Qué provecho hay en las cosas terrenales que poseen los
hombres? Aquello que ha de aprovecharles lo han desatendido completamente.
Dentro de poco, despertarán de su sueño y encontrarán que no pueden conseguir
lo que se les escapó en los días de su Señor, el Todopoderoso, el Muy Alabado.
Si lo supieran, renunciarían a todo lo que tienen con tal de que sus nombres
fuesen mencionados ante Su trono. Ciertamente, se cuentan entre los muertos.
41. Entre la gente se halla aquel cuyos conocimientos le han ensoberbecido y
por ello se ha privado de reconocer Mi Nombre, el Que subsiste por Sí mismo;
quien, al oír los pasos de las sandalias tras de sí, se hace más grande en su
propia estima que Nimrod. Di: ¿Dónde está ahora su morada? ¡Oh rechazado!
Por Dios, está en el fuego infernal. Di: ¡Oh concurso de sacerdotes! ¿No oís la
estremecedora voz de Mi Exaltadísima Pluma? ¿No veis este Sol que brilla con
refulgente esplendor sobre el Horizonte Todoglorioso? ¿Hasta cuándo vais a
seguir adorando los ídolos de vuestras pasiones corruptas? Abandonad vuestras
imaginaciones vanas y volveos hacia Dios, vuestro Señor Sempiterno.
42. Las fundaciones con fines caritativos revierten a Dios, el Revelador de
Signos. Nadie tiene derecho a disponer de ellas sin el permiso de Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Después de Él, dicha autoridad pasa a los
Aghsán, y después de ellos, a la Casa de Justicia (si ya estuviere establecida en
el mundo( para que usen tales fundaciones en beneficio de los Lugares que han
sido exaltados en esta Causa, y en todo cuanto les haya sido ordenado por Quien
es el Dios de poder y fuerza. De no ser así, las fundaciones revertirán al pueblo
de Bahá, quienes no hablan sino con Su permiso y no juzgan sino en conformidad
con lo que Dios ha decretado en esta Tabla (he aquí que son los paladines de la
victoria entre el cielo y la tierra( para que las usen de la manera que en el Libro
ha sido establecida por Dios, el Poderoso, el Munífico.
43. No os lamentéis en vuestros momentos de prueba, ni os regocijéis en ellas;
buscad el Camino Medio, que es recordarme en vuestras aflicciones y reflexionar
sobre lo que puede acaeceros en el futuro. Así os lo hace saber Quien es el
Omnisciente, el Informado.
44. No os rasuréis la cabeza; Dios la ha adornado con cabello, y en esto hay
signos provenientes del Señor de la creación para quienes reflexionan sobre las
exigencias de la naturaleza. Él es, en verdad, el Dios de fortaleza y sabiduría. Sin
embargo, no es apropiado dejar que el cabello traspase el lóbulo de las orejas.
Así lo ha decretado Quien es el Señor de todos los mundos.
45. Para el ladrón se decreta el exilio y la cárcel; y al tercer delito, ponedle una
marca en la frente para que, así identificado, no sea aceptado en las ciudades y
países de Dios. Cuidado, no sea que por compasión, dejéis de cumplir los
reglamentos de la religión de Dios; haced lo que os ha sido ordenado por Quien
es compasivo y misericordioso. Os instruimos con la vara de las leyes y de la
sabiduría, como el padre que educa a su hijo, y ello nada más que para vuestra
propia protección y la elevación de vuestra estación. Por Mi vida, si descubrierais
lo que hemos deseado para vosotros al revelar Nuestras santas leyes,
ofrendaríais vuestra alma misma por esta Fe sagrada, poderosa y exaltadísima.
46. Quien desee usar vasos de plata y oro es libre de obrar así. Al compartir la
comida, tened cuidado de no hundir las manos en el contenido de tazones y
fuentes. Adoptad las costumbres más acordes con el refinamiento. Él,
verdaderamente, desea ver en vosotros los modales de los habitantes del Paraíso
que moran en Su poderoso y muy sublime Reino. Aferraos al refinamiento en toda
circunstancia, para que vuestros ojos se resguarden de ver lo que es repugnante
tanto para vosotros mismos como para los moradores del Paraíso. Quien rehúse
hacerlo, en ese momento su obra se hará vana; no obstante, si tuviere razón
justificada, Dios le excusará. Él es, en verdad, el Benévolo, el Más Generoso.
47. Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene
copartícipe en la Más Grande Infalibilidad. Es Él Quien, en el reino de la creación,
constituye la Manifestación de "Él hace lo que desea". Dios ha reservado esta
distinción para Su propio Ser y ha ordenado que nadie tenga parte en una
estación tan sublime y trascendente. Éste es el Decreto de Dios, oculto hasta
ahora dentro del velo de impenetrable misterio. Lo hemos expuesto en esta
Revelación, y así hemos desgarrado los velos de quienes no han alcanzado a
reconocer lo que el Libro de Dios enunciaba, y se contaron entre los negligentes.
48. A todo padre se le ha impuesto la obligación de instruir a su hijo e hija en el
arte de leer y escribir, y en todo cuanto ha sido prescrito en la Tabla Sagrada. Si
alguien hace caso omiso de lo que se le ordena, los Fiduciarios deberán cobrar
de él lo que sea preciso para la instrucción de sus hijos, si fuere rico, y si
careciere de medios, el asunto recae en la Casa de Justicia. Verdaderamente,
hemos hecho de ella un refugio para los pobres y necesitados. El que educa a su
hijo o al hijo de otra persona es como si hubiese educado a un hijo Mío; sean con
él Mi gloria, Mi ternura y Mi misericordia, que han abarcado el mundo.
49. Dios ha impuesto una multa a todo adúltero y adúltera, que habrá de ser
pagada a la Casa de Justicia: nueve mizcales de oro, que serán doblados si
repitieren el delito. Ése es el castigo que les ha asignado en este mundo Quien es
el Señor de los Nombres; y en el mundo venidero ha ordenado para ellos un
tormento humillante. Si alguien estuviese afligido por un pecado, le incumbe
arrepentirse de él y volver a su Señor. Él, verdaderamente, otorga el perdón a
quien desea, y nadie puede cuestionar lo que Él tiene a bien ordenar. Él es, en
verdad, Quien siempre perdona, el Todopoderoso, el Alabado.
50. Cuidado, no sea que los velos de la gloria os impidan beber de las aguas
cristalinas de esta Fuente viva. Tomad, en este amanecer, el cáliz de salvación en
el nombre de Quien hace despuntar el Día, y bebed a plenitud en alabanza de
Quien es el Todoglorioso, el Incomparable.
51. Hemos hecho que sea lícito para vosotros escuchar música y canto. Sin
embargo, cuidad que el escucharlos no os haga traspasar los límites de la
decencia y la dignidad. Que vuestra alegría sea la alegría que nace de Mi Más
Grande Nombre, un Nombre que trae arrobamiento al corazón y llena de éxtasis
la mente de cuantos se han acercado a Dios. En verdad, hemos hecho de la
música una escala para vuestras almas, un medio por el cual puedan ascender al
dominio de lo alto. Por tanto, no hagáis de ella alas para el yo y la pasión.
Verdaderamente Nos es aborrecible veros contados entre los necios.
52. Hemos decretado que un tercio de todas las multas vaya a la Sede de
Justicia, a cuyos hombres exhortamos que observen pura justicia, para que
gasten lo así acumulado en fines tales como los que les han sido ordenados por
Quien es el Omnisciente, el Sapientísimo. ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!
Sed, en el reino de Dios, pastores para Sus ovejas, y protegedlas de los lobos
voraces que han aparecido solapadamente, igual que protegeríais a vuestros
propios hijos. Así os lo exhorta el Consejero, el Fiel.
53. Si surgieren diferencias entre vosotros sobre algún asunto, remitidlo a Dios
mientras el Sol aún brille sobre el horizonte de este Cielo; y cuando se haya
puesto, remitíos a lo que ha sido enviado por Él. Ciertamente, ello basta a los
pueblos del mundo. Di: Que no se perturben vuestros corazones, oh pueblo,
cuando se haya retirado la gloria de Mi presencia y silenciado el océano de Mi
discurso. En Mi presencia entre vosotros hay una sabiduría, y en Mi ausencia hay
otra, inescrutable para todos salvo Dios, el Incomparable, el Omnisciente. En
verdad, os vemos desde Nuestro dominio de gloria, y ayudaremos a quienquiera
que se levante por el triunfo de Nuestra Causa con las huestes del Concurso de
lo Alto y una compañía de Nuestros ángeles predilectos.
54. ¡Pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es Mi testigo de que frescas y
mansas corrientes de agua han brotado de las rocas por la dulzura de las
palabras pronunciadas por vuestro Señor, el Libre, ¡y aún dormís! Desechad
cuanto poseéis y, con las alas del desprendimiento, remontaos por encima de
todas las cosas creadas. Así os lo ordena el Señor de la creación, el movimiento
de Cuya Pluma ha revolucionado el alma de la humanidad.
55. ¿Sabéis desde qué alturas os llama vuestro Señor, el Todoglorioso?
¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os rige vuestro Señor, el
Señor de todos los nombres? ¡No, por Mi vida! Si lo supierais, renunciaríais al
mundo y de todo corazón correríais a la presencia del Bienamado. Vuestros
espíritus se extasiarían tanto con Su Palabra que hasta el Mundo Mayor sería
sacudido, ¡cuánto más este mundo pequeño y mezquino! Así han caído del cielo
de Mi bondad las lluvias de Mi munificencia, como señal de Mi gracia, para que
seáis de los agradecidos.
56. Las penas que han de aplicarse por herir o golpear a una persona
dependen de la gravedad de la lesión; para cada grado el Señor del Juicio ha
prescrito cierta indemnización. Él es, en verdad, el Ordenador, el Poderoso, el
Exaltadísimo. Si es Nuestra Voluntad, expondremos en detalle dichos pagos en su
justa medida. Ésta es una promesa de Nuestra parte, y Él es, ciertamente, el
Cumplidor de Su promesa y el Conocedor de todas las cosas.
57. En verdad, se os ordena que una vez al mes ofrezcáis una fiesta, aunque
solamente se sirva agua, pues Dios Se ha propuesto enlazar los corazones entre
sí, aunque sea por medios tanto terrenales como celestiales.
58. Cuidado, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación corrupta
provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una mano y como los
miembros de un solo cuerpo. Así os lo aconseja la Pluma de la Revelación, si sois
de los que creen.
59. Considerad la misericordia de Dios y Sus dones. Él os manda hacer lo que
os ha de aprovechar, por más que Él mismo bien puede prescindir de todas las
criaturas. Vuestras malas obras jamás podrán dañarnos, como tampoco podrán
beneficiarnos vuestras buenas obras. Os exhortamos enteramente por el amor de
Dios. De ello da testimonio todo hombre de entendimiento y perspicacia.
60. Si cazareis con animales o aves de presa, invocad el Nombre de Dios al
enviarlas a perseguir la caza, pues entonces lo que capturen será lícito para
vosotros aun cuando sea hallado muerto. Él es, verdaderamente, el Omnisciente,
el Informado de todo. Sin embargo, guardaos de cazar en demasía. En todas las
cosas hollad el camino de la justicia y equidad. Así os lo ordena Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Ojalá lo comprendierais.
61. Dios os ha ordenado tratar con amabilidad a Mis parientes, pero a ellos no
les ha otorgado derecho alguno sobre los bienes de los demás. Él,
verdaderamente, Se basta a Sí mismo por encima de cualquier necesidad de Sus
criaturas.
62. Si alguien intencionadamente destruye con fuego una casa, quemadle
también a él; si alguien deliberadamente le quita la vida a otro, dadle muerte a él
también. Asíos a los preceptos de Dios con toda vuestra fuerza y poder, y
abandonad las prácticas de los ignorantes. Si condenarais al incendiario y al
homicida a prisión perpetua, ello sería permisible según lo que estipula el Libro.
Él, ciertamente, tiene poder para ordenar cuanto Le place.
63. Dios os ha prescrito el matrimonio. Guardaos de tomar más de dos
esposas. Si alguien se contenta con una sola compañera de entre las siervas de
Dios, tanto él como ella vivirán con tranquilidad. Y quien desee tomar a su
servicio una sirvienta, puede hacerlo con decoro. Así es la ordenanza que ha
consignado, en verdad y justicia, la Pluma de la Revelación. Desposaos, oh
pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis
siervos. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda a
vosotros mismos.
64. ¡Oh gentes del mundo! No sigáis las instigaciones del yo, pues éste empuja
insistentemente hacia la maldad y la lujuria. Seguid, más bien, a Quien es el
Poseedor de todo lo creado, Quien os ordena demostrar piedad y manifestar el
temor de Dios. Él es, en verdad, independiente de todas Sus criaturas. Tened
cuidado de no provocar desorden en el país una vez que éste haya sido puesto
en orden. Quienquiera que así actúe no es de Nos y estamos desligados de él.
Tal es el mandamiento procedente del cielo de la Revelación, que ha sido puesto
de manifiesto por el poder de la verdad.
65. En el Bayán se ha decretado que el matrimonio dependa del
consentimiento de ambas partes. Deseando establecer amor, unidad y armonía
entre Nuestros siervos, lo hemos condicionado, una vez que se conozca el deseo
de la pareja, al permiso de los padres, para que entre ellos no surja enemistad ni
rencor. Y en esto abrigamos aun otros propósitos. De esta forma ha sido
dispuesto Nuestro mandamiento.
66. No puede contraerse matrimonio sin el pago de una dote, la cual se ha
fijado en diecinueve mizcales de oro puro para los residentes urbanos, y en igual
cantidad de plata para los que residen en zonas rurales. A quien desee aumentar
esta suma le está prohibido exceder el límite de noventa y cinco mizcales. Así ha
sido consignado el mandato, con majestad y fuerza. Empero, de acuerdo con el
Libro, sería mejor para él contentarse con el pago del menor valor. Dios,
verdaderamente, enriquece a quien desea por medios tanto celestiales como
terrenales, y Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas.
67. Ha sido decretado por Dios que si uno de Sus siervos tuviere la intención
de viajar, debe señalar a su esposa el plazo en que él habrá de regresar a su
hogar. Si regresare en el plazo prometido, habrá obedecido el decreto de su
Señor y será contado entre los rectos por la Pluma de Su mandato. De no ser así,
y si mediare razón justificada para el retraso, deberá comunicarlo a su esposa y
hacer el máximo esfuerzo por volver a ella. Si no se presentare ninguna de estas
eventualidades, le incumbe a ella esperar un período de nueve meses, pasado el
cual no habrá impedimento para que tome otro esposo. Pero si aguardase más
tiempo, Dios, verdaderamente, ama a las mujeres y hombres que muestran
paciencia. Obedeced Mis mandamientos y no sigáis a los impíos, quienes en la
Tabla Sagrada de Dios son tenidos por pecadores. Si durante el período de
espera le llegaren noticias provenientes de su esposo, deberá actuar de acuerdo
con lo que es loable. Él, en verdad, desea que Sus siervos y Sus siervas guarden
armonía entre sí; cuidado, no hagáis nada que provoque intransigencia entre
vosotros. Así se ha fijado el decreto y se ha cumplido la promesa. Empero, si le
llegaren noticias de la muerte u homicidio de su marido, y éstas fueren
confirmadas ya por ser de dominio público o por el testimonio de dos testigos
justos, le incumbe permanecer sin casarse; entonces, al cumplirse el número fijo
de meses, es libre de actuar como desee. Tal es el mandato de Quien es fuerte y
poderoso en lo que ordena.
68. Si surgiere resentimiento o aversión entre esposo y esposa, él no ha de
divorciarse de ella, sino aguardar pacientemente durante un año completo, para
que tal vez se renueve la fragancia del afecto entre ellos. Si al cabo de este
tiempo no ha resurgido el amor, está permitido que se efectúe el divorcio. En
verdad, la sabiduría de Dios ha abarcado todas las cosas. En una Tabla inscrita
por la Pluma de Su mandato, el Señor ha prohibido el procedimiento al que
recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces de una mujer. Esto lo
ha hecho en señal de Su favor, para que seáis contados entre los agradecidos. El
que se haya divorciado de su esposa puede optar por casarse de nuevo con ella,
después del transcurso de cada mes, si hay afecto y consentimiento mutuos, y
siempre que ella no haya tomado otro esposo. Si ella se hubiera desposado de
nuevo, entonces la separación es confirmada por esta nueva unión y el asunto
queda concluido, a menos que, obviamente, las circunstancias de ella cambien.
Así ha sido inscrito, con majestad, el decreto, en esta gloriosa Tabla, por Quien es
el Punto de Amanecer de la Belleza.
69. Si la mujer acompaña al marido en un viaje, y en el camino surgen
diferencias entre ellos, él deberá sufragar los gastos de ella durante un año
completo, y devolverla al lugar de donde ha venido, o bien encomendarla, junto
con el viático correspondiente, a una persona de confianza que habrá de
acompañarla hasta su hogar. Vuestro Señor, verdaderamente, ordena lo que
desea en virtud de una soberanía que ampara a los pueblos de la tierra.
0. Si el divorcio es causado por un acto probado de infidelidad de la mujer,
ella no recibirá manutención durante el período de espera. Así ha resplandecido
el sol de Nuestro mandamiento en el firmamento de la justicia. En verdad, el
Señor ama la unión y la armonía, y aborrece la separación y el divorcio. Vivid
unos con otros, oh pueblo, con alegría y regocijo. ¡Por Mi vida! Todos cuantos
están en la tierra fenecerán, mientras que sólo las buenas obras perdurarán; de la
verdad de Mis palabras da testimonio Dios mismo. Conciliad vuestras diferencias,
oh Mis siervos; atended, entonces, a la admonición de Nuestra Pluma de Gloria y
no sigáis a los arrogantes y descarriados.
71. ¡Cuidado, no sea que el mundo os seduzca como sedujo a los pueblos que
os precedieron! Guardad las leyes y preceptos de vuestro Señor, y caminad con
rectitud y verdad por esta Senda desplegada ante vosotros. Quienes rehúyen la
iniquidad y el error y se aferran a la virtud, a ojos del único Dios verdadero se
cuentan entre las más selectas de Sus criaturas; sus nombres son ensalzados por
el Concurso de los dominios de lo alto y por quienes habitan en este Tabernáculo
que ha sido erigido en el nombre de Dios.
72. Os está prohibido comerciar con esclavos y esclavas. No corresponde a
quien es él mismo un siervo comprar a otro de los siervos de Dios, y tal conducta
ha sido prohibida en Su Santa Tabla. De esta manera, por Su misericordia, ha
quedado consignado el mandamiento por la Pluma de la justicia. Que ningún
hombre se ensalce por encima de otro; todos no son sino esclavos ante el Señor,
y todos dan prueba de la verdad de que no hay otro Dios más que Él. Él es,
verdaderamente, el Omnisciente, Cuya sabiduría abarca todas las cosas.
73. Adornaos con la vestimenta de las buenas obras. Aquel cuyas obras
alcanzan la complacencia de Dios es con seguridad del pueblo de Bahá y es
recordado ante Su trono. Ayudad al Señor de toda la creación con obras de
rectitud y también mediante la sabiduría y la palabra. Ciertamente, así os lo ha
ordenado en la mayoría de las Tablas Quien es el Todomisericordioso. Él es, en
verdad, sabedor de lo que digo. Que nadie dispute con otro, y que ningún alma dé
muerte a otra. Verdaderamente, esto es lo que se os ha prohibido en un Libro que
ha estado oculto dentro del Tabernáculo de gloria. ¿Acaso mataríais a quien Dios
ha dado vida, a quien ha dotado de espíritu con un hálito procedente de Él?
¡Grave sería, entonces, vuestra transgresión ante Su trono! Temed a Dios y no
alcéis la mano de la injusticia y de la opresión para destruir lo que Él mismo ha
erigido; no, más bien, tomad el camino de Dios, el Verdadero. No habían hecho
más que aparecer las huestes del verdadero conocimiento, enarbolando las
insignias de la expresión divina, cuando las tribus de las religiones fueron puestas
en fuga, salvo únicamente quienes quisieron beber del río de vida sempiterna en
un Paraíso creado por el hálito del Todoglorioso.
74. En señal de misericordia hacia Sus criaturas, Dios ha decretado que el
semen no es impuro. Dadle gracias con alegría y regocijo, y no sigáis a quienes
están lejos del Punto de Amanecer de Su cercanía. En cualquier circunstancia,
levantaos a prestar servicio a la Causa, ya que Dios, de cierto, os ayudará con el
poder de Su soberanía que ampara los mundos. Sujetaos tan tenazmente a la
cuerda del refinamiento que no pueda observarse vestigio alguno de suciedad en
vuestra vestimenta. Ésta es la orden de Quien está santificado más allá de todo
refinamiento. Quien no cumpla esta norma por motivos justificados no incurrirá en
falta. Dios es, verdaderamente, el Perdonador, el Misericordioso. Lavad toda cosa
manchada con agua que no haya sufrido alteración en ninguna de las tres
propiedades. Guardaos de usar agua que se haya alterado por exposición al aire
o cualquier otro agente. Sed la esencia misma de la limpieza entre la humanidad.
Esto es, en verdad, lo que desea para vosotros vuestro Señor, el Incomparable, el
Sapientísimo.
75. Asimismo, como dádiva de Su presencia, Dios ha abolido el concepto de
"impureza" por el cual diversas cosas y pueblos han sido considerados impuros.
Él es, ciertamente, Quien siempre perdona, el Más Generoso. En verdad, todas
las cosas creadas fueron sumergidas en el mar de la purificación en ese primer
día de Ri/dván, cuando derramamos sobre toda la creación los esplendores de
Nuestros excelentísimos Nombres y Nuestros exaltadísimos Atributos. Esto es,
verdaderamente, una muestra de Mi amorosa providencia, que ha rodeado a
todos los mundos. Asociaos, pues, con los seguidores de todas las religiones y
proclamad la Causa de vuestro Señor, el Más Compasivo; ésta es la corona
misma de las obras, si sois de los que entienden.
76. Dios os ordena la máxima limpieza, lavar lo que esté manchado de polvo, y
tanto más la mugre endurecida o suciedad semejante. Temedle a Él y sed de los
que son puros. Si la vestimenta de alguien está visiblemente manchada, sus
oraciones no ascenderán a Dios, y el Concurso celestial se apartará de él. Usad
agua de rosas y perfume puro; en verdad, esto es lo que Dios ha amado desde el
principio que no tiene principio, para que de vosotros se difunda lo que desea
vuestro Señor, el Incomparable, el Sapientísimo.
77. Dios os ha dispensado de la ordenanza establecida en el Bayán respecto a
la destrucción de libros. Os hemos permitido estudiar aquellas ciencias que os
sean de provecho, no las que terminan en vanas disputas; más os vale esto, si
fuerais de los que comprenden.
78. ¡Oh reyes de la tierra! Ha llegado Aquel que es el soberano Señor de
todos. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, Quien subsiste por Sí
mismo. No adoréis más que a Dios, y, con corazón radiante, levantad el rostro
hacia vuestro Señor, el Señor de todos los nombres. Ésta es una Revelación con
la cual no podrá nunca compararse nada de lo que poseéis, si lo supierais.
79. Vemos cómo os regocijáis con lo que habéis acumulado para otros, y cómo
os excluís de mundos que sólo Mi Tabla resguardada puede calcular. Los tesoros
que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestra meta última. Esto
es indigno de vosotros, ojalá pudierais comprenderlo. Limpiad vuestros corazones
de toda contaminación terrenal y apresuraos a entrar en el Reino de vuestro
Señor, el Creador de la tierra y del cielo, Quien hizo que el mundo temblara y
gimieran todos sus pueblos, salvo los que han renunciado a todas las cosas y se
han aferrado a lo que la Tabla Oculta ha ordenado.
80. Éste es el Día en que Quien conversó con Dios ha alcanzado la luz del
Anciano de Días y ha bebido las aguas puras de la reunión de esta Copa que ha
hecho levantarse el oleaje de los mares. Di: ¡Por el único Dios verdadero! El Sinaí
gira en torno a la Aurora de la Revelación, al tiempo que de las alturas del Reino
se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama: "Moveos, oh vosotros, orgullosos
de la tierra, e id presurosos a Él". En este Día el Carmelo, anhelante de
adoración, se ha apresurado a alcanzar Su corte, mientras que del corazón de
Sión surge el grito: "La promesa está cumplida. Se ha hecho manifiesto lo que
había sido anunciado en la sagrada Escritura de Dios, el Exaltadísimo, el
Todopoderoso, el Más Amado".
81. ¡Oh reyes de la tierra! La Ley Suprema ha sido revelada en este Lugar, en
este escenario de trascendental esplendor. Toda cosa oculta ha sido sacada a la
luz en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Quien ha anunciado la Hora
Final, por Quien la Luna ha sido hendida y han sido explicados todos los decretos
irrevocables.
82. ¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel que es el Rey de
Reyes ha aparecido ataviado con Su maravillosa gloria, y os llama ante Él, Quien
ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Estad atentos no sea que el
orgullo os impida reconocer la Fuente de Revelación, o que las cosas del mundo
os aparten como por un velo de Quien es el Creador del cielo. Levantaos a
servirle a Él, Quien es el Deseo de todas las naciones, Quien os ha creado
mediante una palabra proveniente de Él y ha ordenado que seáis, por siempre,
los emblemas de Su soberanía.
83. ¡Por la rectitud de Dios! No es deseo Nuestro adueñarnos de vuestros
reinos. Nuestra misión es capturar y poseer los corazones de los hombres. En
ellos están fijos los ojos de Bahá. De ello da fe el Reino de los Nombres, si
pudierais comprenderlo. Quien siga a su Señor, renunciará al mundo y a todo lo
que hay en él. ¡Cuánto mayor, entonces, ha de ser el desprendimiento de Quien
ocupa tan augusta estación! Abandonad vuestros palacios y apresuraos a ser
admitidos en Su Reino. Esto, realmente, os aprovechará tanto en este mundo
como en el próximo. Así lo atestigua el Señor del dominio en lo alto, si acaso lo
supierais.
84. ¡Cuán grande es la bienaventuranza que aguarda al rey que se levante
para ayudar a Mi Causa en Mi reino, y se desprenda de todo menos de Mí! Ese
rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre, reverenciar
su estación y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades con las llaves de Mi
Nombre, el omnipotente Protector de todos los que habitan en el reino visible y el
invisible. Tal rey es el ojo mismo de la humanidad, el ornamento luminoso en la
frente de la creación, el manantial de bendiciones para el mundo entero. ¡Oh
pueblo de Bahá! Ofrendad en su ayuda vuestros bienes, es más, vuestras propias
vidas.
85. ¡Oh Emperador de Austria! Aquel que es la Aurora de la Luz de Dios
residía en la prisión de 'Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de
Aq/sá. Pasaste cerca de Él y no preguntaste por Aquel por Quien toda casa es
exaltada y todo portal sublime se abre. Verdaderamente, hicimos de ella un lugar
hacia el cual el mundo debía volverse para que Me recordasen, y, sin embargo,
rechazaste a Quien es el Objeto de este recuerdo cuando apareció con el Reino
de Dios, tu Señor y el Señor de los mundos. Hemos estado contigo en todo
momento y te hemos encontrado aferrándote a la Rama y desatento con la Raíz.
Tu Señor, verdaderamente, da fe de lo que digo. Nos apenó verte girar alrededor
de Nuestro Nombre, inconsciente de Nos, a pesar de que estábamos delante de
tu rostro. Abre los ojos para que puedas contemplar esta gloriosa Visión y
reconocer a Aquel a Quien invocas de día y de noche, y ver la Luz que brilla en
este luminoso Horizonte.
86. Di: ¡Oh Rey de Berlín! Presta oído a la Voz que llama desde este Templo
manifiesto, diciendo: "En verdad, no hay otro Dios sino Yo, el Eterno, el
Incomparable, el Anciano de Días". Pon atención, no sea que el orgullo te impida
reconocer la Aurora de la Revelación divina, y que los deseos mundanos te
separen, como por un velo, del Señor del Trono de lo Alto y de aquí en la tierra.
Así os aconseja la Pluma del Altísimo. Él es, verdaderamente, el Magnánimo, el
Munificente. Acuérdate de aquel cuyo poder excedía a tu poder y cuyo rango
superaba el tuyo. ¿Dónde está él? ¿Adónde han ido sus posesiones? Que te
sirva de advertencia para que no seas de los que están profundamente dormidos.
Fue él quien arrojó tras de sí la Tabla de Dios cuando le dimos a conocer lo que
las huestes de la tiranía Nos habían hecho sufrir. Por ello, la deshonra le acosó
por todos lados y cayó al polvo con grave derrota. Medita profundamente, oh Rey,
sobre él y sobre cuantos, al igual que tú, han conquistado ciudades y gobernado
a los hombres. El Todomisericordioso los hizo descender de sus palacios a sus
tumbas. Escarmienta, y sé de los que reflexionan.
87. Nada os hemos pedido. Verdaderamente, os exhortamos por el amor de
Dios, y seremos pacientes como hemos sido pacientes en lo que Nos ha
acontecido a manos de vosotros, oh concurso de reyes.
88. Escuchad, oh gobernantes de América y presidentes de sus repúblicas, lo
que canta la Paloma sobre la Rama de la Eternidad: "No hay otro Dios sino Yo, el
Sempiterno, el Perdonador, el Todomunífico". Adornad el templo del dominio con
el ornamento de la justicia y del temor a Dios, y su cabeza, con la corona del
recuerdo de vuestro Señor, el Creador de los cielos. Así os lo aconseja Quien es
la Aurora de los Nombres, como lo ha ordenado Quien es el Omnisciente, el
Sapientísimo. El Prometido ha aparecido en esta glorificada Estación, por lo cual
se han regocijado todos los seres visibles e invisibles. Aprovechad el Día de Dios.
En verdad, reunirse con Él es mejor para vosotros que todo aquello sobre lo que
brilla el sol, si lo supierais. ¡Oh concurso de gobernantes! Prestad oído a lo que
ha surgido de la Aurora de la Grandeza: "Verdaderamente, no hay otro Dios sino
Yo, el Señor de la Expresión, el Omnisciente". Al quebrantado, vendadlo con las
manos de la justicia, y al opresor floreciente, aplastadlo con la vara de los
mandamientos de vuestro Señor, el Ordenador, el Omnisciente.
89. ¡Oh habitantes de Constantinopla! He aquí que de entre vosotros oímos el
siniestro ulular del búho. ¿Se ha apoderado de vosotros la embriaguez de la
pasión, o es que estáis sumidos en la negligencia? ¡Oh Punto situado en las
orillas de los dos mares! Verdaderamente, el trono de la tiranía se ha establecido
en ti, y se ha encendido en tus entrañas la llama del odio, a tal extremo que han
gemido y se han lamentado el Concurso de lo Alto y los que giran alrededor del
Trono Exaltado. Vemos que en ti el necio gobierna al sabio, y la oscuridad se
vanagloria ante la luz. Realmente, estás henchido de orgullo manifiesto. ¿Te ha
vuelto altanero tu esplendor externo? ¡Por Aquel que es el Señor de la
humanidad! En breve se desvanecerá, y se lamentarán tus hijas y tus viudas y
todas las familias que en ti habitan. Así te lo informa el Omnisciente, el
Sapientísimo.
90. ¡Oh riberas del Rin! Os hemos visto cubiertas de sangre, por cuanto las
espadas del castigo se desenvainaron contra vosotras; y os pasará otra vez lo
mismo. Y oímos las lamentaciones de Berlín, aunque hoy esté en conspicua
gloria.
91. Que nada te entristezca, oh Tierra de /Tá, pues Dios te ha escogido para
ser la fuente de alborozo de toda la humanidad. Si es Su Voluntad, Él bendecirá
tu trono con alguien que habrá de gobernar con justicia, quien reunirá la grey de
Dios que los lobos han dispersado. Con regocijo y alegría ese gobernante volverá
su rostro hacia el pueblo de Bahá y le otorgará sus favores. A los ojos de Dios es
considerado, por cierto, como una joya entre los hombres. Sobre él sean por
siempre la gloria de Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de Su
revelación.
92. Alégrate con gran alborozo, porque Dios ha hecho de ti "la Aurora de Su
Luz", ya que dentro de ti nació la Manifestación de Su Gloria. Alégrate por este
nombre que te ha sido conferido, un nombre mediante el cual ha derramado su
esplendor el Sol de la gracia, y han sido iluminados el cielo y la tierra.
93. Dentro de poco cambiará tu situación interna, y las riendas del poder
caerán en manos del pueblo. En verdad, tu Señor es el Omnisciente. Su autoridad
abarca todas las cosas. Ten confianza en la gracia y favor de tu Señor. La mirada
de Su amorosa bondad estará siempre dirigida hacia ti. Se acerca el día en que tu
agitación se habrá transmutado en paz y sosiego. Así ha sido decretado en el
Libro maravilloso.
94. ¡Oh Tierra de Khá! Oímos, procedente de ti, la voz de los héroes
glorificando a tu Señor, Quien todo lo Posee, el Exaltadísimo. Bendito el día en
que se icen los estandartes de los Nombres divinos en el reino de la creación, en
Mi Nombre, el Más Glorioso. En ese día se regocijarán los fieles con la victoria de
Dios, y los descreídos se lamentarán.
95. Nadie debe contender con quienes ejercen autoridad sobre el pueblo; a
ellos dejadles lo suyo, y vosotros dirigid la atención a los corazones de los
hombres.
96. ¡Oh Ingente Océano! Rocía sobre las naciones lo que Te ha sido
encomendado por Quien es el Soberano de la Eternidad, y adorna el templo de
todos los moradores de la tierra con la vestidura de Sus leyes, por las que se
alborozarán todos los corazones y todos los ojos hallarán solaz.
97. Si alguien obtiene cien mizcales de oro, diecinueve de ellos son de Dios y
han de serle entregados a Él, el Modelador de la tierra y el cielo. Cuidado, oh
pueblo, no sea que os privéis de tan grande merced. Esto es lo que os hemos
ordenado, si bien podemos prescindir de vosotros y de cuantos están en los
cielos y en la tierra; en ello hay sabidurías y beneficios que nadie comprende
salvo Dios, el Omnisciente, el Informado de todo. Di: Por este medio, Él ha
deseado purificar lo que poseéis y hacer posible que os acerquéis a estaciones
tales que nadie puede comprender, excepto aquellos que Dios ha querido. Él es,
en verdad, el Benéfico, el Magnánimo, el Munífico. ¡Oh pueblo! No traicionéis el
Derecho de Dios, ni dispongáis libremente de él sin Su permiso. Así queda
establecido Su mandamiento en las Tablas sagradas y en este exaltado Libro.
Quien traicione a Dios, en justicia será él mismo traicionado; sin embargo, quien
obre de acuerdo con el mandato de Dios, recibirá una bendición del cielo de la
munificencia de su Señor, el Magnánimo, el Conferidor, el Generoso, el Anciano
de Días. Ciertamente, Él ha deseado para vosotros lo que aún no está al alcance
de vuestro conocimiento, pero que os será dado a conocer cuando, después de
esta vida fugaz, emprendan vuelo vuestras almas hacia el cielo y se desvanezcan
las galas de vuestras alegrías terrenales. Así os amonesta Aquel en Cuya
posesión está la Tabla Guardada.
98. Ante Nuestro Trono han llegado varias peticiones de los creyentes relativas
a las leyes de Dios, el Señor de lo visible y lo invisible, el Señor de todos los
mundos. Por consiguiente, hemos revelado esta Sagrada Tabla y la hemos
engalanado con el manto de Su Ley, para que por ventura la gente cumpla los
mandamientos de su Señor. Durante varios años Nos fueron formuladas
peticiones similares; mas, en Nuestra sabiduría, contuvimos Nuestra Pluma, hasta
que en días recientes llegaron cartas de varios de los amigos y, en consecuencia,
por el poder de la verdad, hemos respondido con aquello que ha de vivificar los
corazones de los hombres.
99. Di: ¡Oh jefes de la religión! No peséis el Libro de Dios con los criterios y
ciencias comunes entre vosotros, ya que el Libro mismo es la Balanza infalible
establecida entre los hombres. En ésta, la más perfecta Balanza, debe pesarse
todo cuanto poseen los pueblos y linajes de la tierra, en tanto que su medida ha
de comprobarse según su propia norma, si lo supierais.
100. El ojo de Mi amorosa bondad llora por vosotros amargamente, por cuanto
habéis fracasado en reconocer a Aquel a Quien habéis estado invocando de día y
de noche, por la mañana y al atardecer. Avanzad, oh pueblo, con rostros níveos y
corazones radiantes, hacia el bendito Punto carmesí, desde donde el Sadratu'l-
Muntahá proclama: "¡Verdaderamente, no hay otro Dios aparte de Mí, el Protector
Omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo!"
101. ¡Oh adalides de la religión! ¿Quién entre vosotros puede rivalizar conmigo
en visión y entendimiento? ¿Dónde se halla quien se atreva a sostener que es Mi
igual en sabiduría y elucidación? ¡No, por Mi Señor, el Más Misericordioso! Todo
lo que hay en la tierra dejará de ser, mas ésta es la faz de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Bienamado.
102. Hemos decretado, oh pueblo, que el fin último y supremo de todo saber sea
el reconocimiento de Quien es el Objeto de todo conocimiento; y, sin embargo,
mirad cómo habéis permitido que vuestro saber os aparte, como por un velo, de
Quien es la Aurora de esta Luz, por Cuya mediación toda cosa oculta ha sido
revelada. Si pudierais descubrir la fuente de donde se difunde el esplendor de
estas palabras, desecharíais a los pueblos del mundo y todo cuanto poseen y os
acercaríais a esta muy bendita Sede de gloria.
103. Di: Éste es, verdaderamente, el cielo donde se atesora el Libro Madre, si
pudierais comprenderlo. Él es Quien ha hecho que grite la Roca y que la Zarza
Ardiente levante su voz en el Monte que se alza sobre Tierra Santa, proclamando:
"¡El Reino es de Dios, el soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Amoroso!".
104. No hemos asistido a escuela alguna, ni hemos leído ninguna de vuestras
disertaciones. Prestad oído a las palabras de este Iletrado con las que os llama
hacia Dios, Quien siempre permanece. Mejor es esto para vosotros que todos los
tesoros de la tierra, si pudierais comprenderlo.
105. Quienquiera que interprete cuanto se ha hecho descender desde el cielo
de la Revelación y altere su significado evidente, verdaderamente es de aquellos
que han pervertido la Sublime Palabra de Dios, y es de los perdidos según el
Libro Lúcido.
106. Se os ha ordenado que os cortéis las uñas, que os bañéis cada semana en
agua que cubra vuestro cuerpo, y os aseéis según vuestra usanza. Prestad
atención, no sea que por negligencia dejéis de observar lo que os ha sido
prescrito por Quien es el Incomparable, el Magnánimo. Sumergíos en agua limpia;
no es permisible que os bañéis en agua que haya sido usada. Guardaos de
acercaros a los estanques públicos de los baños persas; quien se dirija a tales
baños se percatará de su fétido olor aun antes de haber entrado. Evitadlos, oh
pueblo, y no seáis de aquellos que ignominiosamente aceptan vileza semejante.
En verdad, son como sumideros de podredumbre y contaminación, si sois de
aquellos que comprenden. Evitad asimismo los estanques malolientes de los
patios de las casas persas, y sed de los puros y santificados. En verdad,
deseamos ver en vosotros a las manifestaciones del paraíso en la tierra, para que
de vosotros se difunda tal fragancia que regocije los corazones de los predilectos
de Dios. Si el que se baña, en lugar de introducirse en el agua, se lava
derramándola sobre su cuerpo, ello será mejor para él y le relevará de la
necesidad de sumergir el cuerpo. En verdad, el Señor ha deseado, como una
merced de Su presencia, haceros la vida más fácil, para que seáis de los que
están realmente agradecidos.
107. Os está prohibido contraer matrimonio con las esposas de vuestros padres.
Nos abstenemos, por pura vergüenza, de mencionar la cuestión de los
muchachos. ¡Temed al Misericordioso, oh pueblos del mundo! No cometáis lo que
os está prohibido en Nuestra Sagrada Tabla, y no seáis de aquellos que vagan
distraídos por los yermos de sus deseos.
108. A nadie le es permitido musitar versículos sagrados ante la mirada de la
gente mientras camina por la calle o en el mercado; antes bien, si desea
magnificar al Señor, le incumbe hacerlo en lugares construidos para ese fin o bien
en su propio hogar. Ello está más en consonancia con la sinceridad y la piedad.
Así ha resplandecido el sol de Nuestro mandamiento sobre el horizonte de
Nuestra expresión. Bienaventurados los que actúan en conformidad con Nuestro
mandato.
109. A toda persona se le ha impuesto la obligación de escribir testamento. El
testador debe encabezar el documento con el adorno del Más Grande Nombre,
dar fe en él de la unicidad de Dios en la Aurora de Su Revelación, y hacer
mención, según desee, de lo que es loable, a fin de que sea un testimonio para él
en los reinos de la Revelación y la Creación y un tesoro en manos de su Señor, el
Supremo Protector, el Fiel.
110. Todas las Fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes
Festividades y en las otras dos Festividades que caen en el día doble. La primera
de las Más Grandes Festividades corresponde a los días en que el
Todomisericordioso derramó sobre la creación entera la refulgente gloria de Sus
muy excelentes Nombres y Sus muy exaltados Atributos; y la segunda, al día en
que hicimos surgir a Quien anunció a la humanidad las buenas nuevas de este
Nombre, mediante el cual han sido resucitados los muertos y han sido reunidos
todos los que están en los cielos y en la tierra. Así ha sido decretado por Quien es
el Ordenador, el Omnisciente.
111. Feliz quien llega al primer día del mes de Bahá, el día que Dios ha
consagrado a este Gran Nombre. Y bienaventurado el que demuestre en ese día
las dádivas que Dios le ha conferido; él, verdaderamente, es de aquellos que
expresan su agradecimiento a Dios mediante obras que denotan la munificencia
del Señor, la cual ha abarcado todos los mundos. Di: Este día es, en verdad, la
coronación de todos los meses y el origen de ellos, día en que el hálito de vida
sopla sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de quien lo saluda
con júbilo y alegría. Atestiguamos que él, en verdad, se halla entre los
bienaventurados.
112. Di: La Más Grande Festividad es, verdaderamente, la Soberana de las
Festividades. ¡Oh pueblo! Rememorad la merced que Dios os ha conferido.
Estabais sumidos en un profundo sueño cuando he aquí que Él os despertó con
las vivificantes brisas de Su Revelación y os dio a conocer Su recto y manifiesto
Sendero.
113. En la hora de la enfermedad recurrid a médicos competentes. No hemos
descartado el uso de medios materiales; antes bien lo hemos confirmado
mediante esta Pluma, convertida por Dios en el Punto de Amanecer de Su
brillante y gloriosa Causa.
114. Anteriormente Dios había impuesto a cada uno de los creyentes el deber
de ofrendar ante Nuestro trono, de entre sus bienes, regalos de inestimable valor.
Ahora, en señal de Nuestro bondadoso favor, les hemos absuelto de esa
obligación. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Munífico.
115. Bienaventurado quien a la hora del alba encamina sus pasos hacia el
Mashriqu'l-Adhkár y, centrando sus pensamientos en Dios, ocupado en Su
recuerdo y suplicando Su perdón, entra allí y se sienta en silencio a escuchar los
versículos de Dios, el Soberano, el Fuerte, Aquel a Quien todos Alaban. Di: El
Mashriqu'l-Adhkár es todo edificio construido en ciudades y pueblos para celebrar
Mi alabanza. Tal es el nombre por el cual ha sido designado ante el trono de
gloria; ojalá lo comprendierais.
116. Quienes reciten los versículos del Todomisericordioso con las más
cadenciosas melodías percibirán en ellos aquello con lo cual jamás podrá
compararse la soberanía de la tierra y el cielo. En ellos percibirán la divina
fragancia de Mis mundos, mundos que hoy nadie puede discernir salvo quienes,
merced a esta sublime y hermosa Revelación, han sido dotados de visión. Di:
Estos versículos atraen a los corazones que son puros hacia esos mundos
espirituales que ni pueden ser expresados con palabras ni insinuados por
alusiones. Bienaventurados los que escuchan.
117. Ayudad, oh Mi pueblo, a Mis siervos escogidos que se han levantado a
hacer mención de Mí entre Mis criaturas y a exaltar Mi Palabra en todo Mi
dominio. Éstos son, verdaderamente, las estrellas del cielo de Mi amorosa
providencia y las lámparas de Mi guía para toda la humanidad. Mas aquel cuyas
palabras discrepan de lo que se ha hecho descender en Mis Tablas Sagradas, no
es de los Míos. Cuidado, no sea que sigáis a cualquier impío simulador. Estas
Tablas están adornadas con el sello de Quien hace despuntar el alba, Quien hace
oír Su voz entre los cielos y la tierra. Sujetaos de este Asidero Seguro y a la
Cuerda de Mi Causa fuerte e inexpugnable.
118. El Señor ha otorgado licencia a quien lo desee para que se instruya en las
diversas lenguas del mundo con el propósito de entregar el Mensaje de la Causa
de Dios por todo el Oriente y el Occidente y hacer mención de Él entre los linajes
y pueblos del mundo, de modo tal que los corazones revivan y sea vivificado el
hueso que se deshace.
119. Es inadmisible que el hombre, habiendo sido dotado de razón, consuma lo
que le priva de ella. Más bien, le incumbe comportarse de un modo conforme a la
dignidad humana, y no según los desafueros de toda alma negligente y vacilante.
120. Adornad vuestras cabezas con las guirnaldas de la honradez y fidelidad;
vuestros corazones, con el atavío del temor de Dios; vuestras lenguas, con
absoluta veracidad; vuestros cuerpos, con la vestidura de la cortesía. Éstos son
en verdad los adornos adecuados para el templo del hombre, si sois de aquellos
que reflexionan. Aferraos, oh vosotros, pueblo de Bahá, a la cuerda de la
servidumbre hacia Dios, el Verdadero, pues con ello se pondrá de manifiesto
vuestra estación, serán inscritos y guardados vuestros nombres, será exaltado
vuestro rango y será ensalzado vuestro recuerdo en la Tabla Resguardada.
Cuidado, no permitáis que los moradores de la tierra os impidan alcanzar esta
gloriosa y exaltada estación. Así os hemos exhortado en la mayoría de Nuestras
Epístolas y ahora en ésta Nuestra Tabla Sagrada, sobre la cual fulgura el Lucero
de las Leyes del Señor, vuestro Dios, el Potente, el Sapientísimo.
121. Cuando el océano de Mi presencia haya menguado y haya tocado a Su fin
el Libro de Mi Revelación, volved vuestro rostro hacia Aquel a Quien Dios ha
designado, Quien ha brotado de esta Antigua Raíz.
122. Considerad la mezquindad de las mentes humanas, pues piden lo que les
perjudica y desechan lo que les aprovecha. Son ellos, a buen seguro, de los que
andan realmente perdidos. Comprobamos que algunos hombres desean la
libertad y se enorgullecen de ella. Tales hombres se hallan en las profundidades
de la ignorancia.
123. La libertad, finalmente, ha de llevar a la sedición, cuyas llamas nadie puede
apagar. Así os advierte Quien es el Ajustador de Cuentas, el Omnisciente. Sabed
que la personificación de la libertad y su símbolo es el animal. Lo que conviene al
hombre es la sumisión a aquellas restricciones que le protejan de su propia
ignorancia y le resguarden contra el daño de los intrigantes. La libertad hace que
el hombre traspase los límites de la decencia y vulnere la dignidad de su
condición. Lo degrada a un nivel de depravación y perversidad extremas.
124. Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan de un
pastor que las proteja. Ésa es, ciertamente, la verdad, la clara verdad. Aprobamos
la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos sancionarla. Nos, en
verdad, somos el Omnisciente.
125. Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a Mis
mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran lo que hemos
hecho descender para ellos del Cielo de la Revelación, ciertamente alcanzarían la
libertad perfecta. Feliz el hombre que haya comprendido el Propósito de Dios en
todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de Su voluntad, que penetra todas las
cosas creadas. Di: La libertad que os aprovecha no se halla sino en la completa
servidumbre a Dios, la Verdad Eterna. Quien haya gustado su dulzura rehusará
trocarla por todo el dominio de la tierra y el cielo.
126. En el Bayán os había sido prohibido que Nos formularais preguntas. El
Señor os ha exonerado ahora de esta prohibición, para que podáis libremente
inquirir sobre lo que necesitéis saber; mas no preguntas ociosas como eran
aquellas en que solían ocuparse los hombres de antaño. ¡Temed a Dios y sed de
los rectos! Preguntad lo que os sea de provecho en la Causa de Dios y Su
dominio, pues se han abierto las puertas de Su tierna compasión ante todos los
que moran en el cielo y en la tierra.
127. El número de meses del año es diecinueve, según lo fijado en el Libro de
Dios. De éstos, el primero ha sido adornado con este Nombre cuya protección se
extiende sobre la creación entera.
128. El Señor ha decretado que los muertos sean enterrados en ataúdes de
cristal, de piedra dura y resistente, o de madera a la vez fina y durable, y que se
les coloquen anillos grabados en los dedos. Él es, verdaderamente, el
Gobernante Supremo, Quien está informado de todo.
129. La inscripción de estos anillos debe rezar así para los varones: "A Dios
pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra y todo lo que está entre ellos, y
Él, en verdad, tiene conocimiento de todas las cosas". Y así para las mujeres: "A
Dios pertenece el dominio de los cielos y la tierra y lo que está entre ellos, y Él es,
en verdad, potente sobre todas las cosas". Éstos son los versículos que fueron
revelados anteriormente; mas he aquí que el Punto del Bayán clama y exclama
ahora: "¡Oh Bienamado de los mundos! Revela, en vez de ellos, palabras que
esparzan sobre toda la humanidad la fragancia de Tus bondadosos favores.
Hemos anunciado a todos que una sola palabra Tuya supera todo lo que se ha
hecho descender en el Bayán. Tú realmente tienes poder para hacer lo que Te
place. ¡No prives a Tus siervos de las rebosantes dádivas del océano de Tu
misericordia! Tú, en verdad, eres Aquel Cuya gracia es infinita". Mirad, hemos
escuchado Su llamada y ahora cumplimos Su deseo. Él es, en verdad, el
Bienamado, Quien responde a las oraciones. Si el siguiente versículo, revelado
por Dios en este momento, es grabado en los anillos fúnebres, tanto de hombres
como de mujeres, mejor será para ellos; Nos, ciertamente, somos el Supremo
Ordenador: "De Dios vine y a Él vuelvo, desprendido de todo salvo de Él,
aferrándome a Su Nombre, el Misericordioso, el Compasivo". Así elige el Señor a
quien Él desea para otorgarle una merced de Su presencia. Él es, en verdad, el
Dios de fuerza y poder.
130. El Señor ha decretado, además, que el difunto sea envuelto en cinco
sudarios de seda o algodón. Para aquellos cuyos medios sean limitados baste un
sudario de uno u otro tejido. Así lo ha dispuesto Quien es el Omnisciente, el
Informado de todo. Os está prohibido transportar el cuerpo del difunto a una
distancia superior a una hora de viaje desde la ciudad. Antes bien, debe ser
enterrado, con radiante serenidad, en un lugar cercano.
131. Dios ha eliminado las restricciones de viaje que habían sido impuestas en
el Bayán. Él es, verdaderamente, el Libre. Él hace lo que desea, y ordena lo que
es Su voluntad.
132. ¡Oh pueblos del mundo! Prestad oído al llamamiento de Quien es el Señor
de los Nombres, Quien os proclama desde Su habitación de la Más Grande
Prisión: "Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Fuerte, el Poderoso, Quien
todo lo subyuga, el Exaltadísimo, el Omnisciente, el Sapientísimo". En verdad, no
hay Dios sino Él, el Omnipotente Soberano de los mundos. Si fuese Su Voluntad,
Él, mediante una sola palabra procedente de Su presencia, sujetaría a toda la
humanidad. Cuidado, no sea que vaciléis en aceptar esta Causa, una Causa ante
la cual se han inclinado el Concurso de lo Alto y los moradores de las Ciudades
de los Nombres. Temed a Dios y no seáis de los que están excluidos como por un
velo. Consumid los velos con el fuego de Mi amor y disipad las brumas de las
vanas imaginaciones con el poder de este Nombre mediante el cual hemos
sometido a la creación entera.
133. Enalteced y exaltad las dos Casas en los Dos Santos Lugares, y los otros
sitios donde se ha establecido el trono de vuestro Señor, el Todomisericordioso.
Así os lo ordena el Señor de todo corazón comprensivo.
134. Estad vigilantes, no sea que los intereses y preocupaciones de este mundo
os impidan observar lo que os ha sido ordenado por Quien es el Fuerte, el Fiel.
Sed las personificaciones de tal constancia entre la humanidad que no os
mantengan alejados de Dios las dudas de quienes no creyeron en Él cuando Se
manifestó a Sí mismo investido de imponente soberanía. Cuidado, no sea que
alguna cosa que haya sido consignada en el Libro os impida escuchar a éste, el
Libro Viviente, Quien proclama la verdad: "Ciertamente, no hay Dios sino Yo, el
Más Excelente, el Alabado". Mirad con el ojo de la equidad a Quien ha
descendido del cielo de la divina voluntad y poder, y no seáis de aquellos que
obran injustamente.
135. Tened, pues, presentes estas palabras que, en homenaje a esta
Revelación, han fluido de la Pluma de Quien fue Mi Heraldo, y ponderad lo que, a
lo largo de Mis días, han forjado las manos de los opresores. Ciertamente ellos se
cuentan entre los perdidos. Él dijo: "Si llegareis a la presencia de Aquel a Quien
habremos de manifestar, suplicad a Dios que, en Su munificencia, os conceda
que Él Se digne tomar asiento en vuestros divanes, pues tal acto en sí os
conferiría un honor sobresaliente y sin par. Si Él bebiese un vaso de agua en
vuestros hogares, esto sería de mayor consecuencia para vosotros que si
brindarais a toda alma, es más, a toda cosa creada, el agua de su vida misma.
¡Sabedlo, oh Mis siervos!"
136. Tales son las palabras con que Mi Precursor ha ensalzado Mi Ser, si
pudierais comprenderlo. Quien reflexione acerca de estos versículos y advierta
las perlas ocultas que han sido atesoradas en su interior, sentirá, por la rectitud
de Dios, la fragancia del Todomisericordioso que se difunde desde esta Prisión, y
con todo su corazón acudirá presuroso a Él con anhelo tan ardiente que las
huestes de la tierra y del cielo serían impotentes para detenerle. Di: Es ésta una
Revelación en derredor de la cual gira toda prueba y testimonio. Así lo ha
revelado vuestro Señor, el Dios de Misericordia, si sois de aquellos que juzgan
rectamente. Di: Ésta es el alma misma de todas las Escrituras que ha sido
insuflada en la Pluma del Altísimo y que ha dejado atónitos a todos los seres
creados, con la sola excepción de quienes han sido arrobados por las suaves
brisas de Mi amorosa bondad y por las deleitables fragancias de Mis mercedes,
las cuales han impregnado la creación entera.
137. ¡Oh pueblo del Bayán! Temed al Más Misericordioso y tomad en
consideración lo que Él ha revelado en otro pasaje. Él dijo: "La Alquibla es, por
cierto, Aquel a Quien Dios ha de manifestar; cuando Éste Se mueve, se mueve
aquella, hasta que Éste alcance reposo". Así lo dejó sentado el Supremo
Ordenador cuando deseó hacer mención de ésta, la Más Grande Belleza. Meditad
sobre esto, oh pueblo, y no seáis de los que vagan distraídos por los páramos del
error. Si a instancias de vuestras vanas fantasías Le rechazáis, ¿dónde pues
queda la Alquibla adonde os habéis de volver, oh asamblea de díscolos? Meditad
sobre este versículo y juzgad equitativamente ante Dios, para que, quizá, del
océano que ondula en Mi Nombre, el Todoglorioso, el Altísimo, podáis recolectar
las perlas de los misterios.
138. Que nadie se aferre, en este Día, a nada salvo a lo que ha sido puesto de
manifiesto en esta Revelación. Tal es el decreto de Dios, desde siempre y para
siempre; decreto con el que se han adornado las Escrituras de los Mensajeros de
antaño. Tal es la advertencia del Señor, desde siempre y para siempre;
advertencia con la que se ha embellecido el preámbulo del Libro de la Vida, si lo
percibierais. Tal es el mandamiento del Señor, desde siempre y para siempre;
cuidado, no sea que, en vez de ello, elijáis la ignominia y la degradación. Nada os
servirá en este Día sino Dios, ni hay refugio al cual acudir más que a Él, el
Omnisciente, el Sapientísimo. Quien Me ha conocido a Mí, ha conocido la Meta
de todo deseo, y quien se ha vuelto hacia Mí, se ha vuelto hacia el Objeto de toda
adoración. Así ha sido enunciado en el Libro, y así ha sido decretado por Dios, el
Señor de los mundos. Leer tan sólo uno de los versículos de Mi Revelación es
mejor que leer detenidamente las Escrituras tanto de las generaciones pasadas
como de las recientes. Ésta es la Declaración del Todomisericordioso, ¡ojalá
tuvieseis oídos para escuchar! Di: Ésta es la esencia del conocimiento, si
comprendierais.
139. Y, ahora, tomad en cuenta lo que ha sido revelado en aun otro pasaje, para
que quizás abandonéis vuestros propios conceptos y dirijáis vuestro rostro hacia
Dios, el Señor de la existencia. Él ha dicho: "Es ilícito contraer matrimonio si no
es con un creyente en el Bayán. Si sólo una de las partes del matrimonio abraza
esta Causa, sus bienes devendrán ilícitos para la otra parte, hasta que esta última
se haya convertido. No obstante, esta ley solamente entrará en vigor después de
la exaltación de la Causa de Aquel a Quien manifestaremos en verdad, o de
aquello que ya ha sido puesto de manifiesto en justicia. Hasta entonces, sois
libres de contraer matrimonio como deseéis, para que quizás por este medio
exaltéis la Causa de Dios". Así, con dulce melodía, ha gorjeado el Ruiseñor sobre
la rama celestial en loanza de su Señor, el Todomisericordioso. Bienaventurados
los que escuchan.
140. ¡Oh pueblo del Bayán! Os conmino por vuestro Señor, el Dios de
misericordia, a que miréis con el ojo de la equidad esta palabra que se ha hecho
descender mediante el poder de la verdad, y no seáis de aquellos que aun viendo
el testimonio de Dios, lo niegan y lo rechazan. Ellos, en verdad, se cuentan entre
quienes de seguro han de perecer. En este versículo el Punto del Bayán Se ha
referido explícitamente a la exaltación de Mi Causa antes que Su propia Causa;
toda mente justa y comprensiva dará fe de ello. Como podéis observar fácilmente
en este día, su exaltación es tal que nadie puede negarla salvo aquellos cuyos
ojos están embriagados en esta vida mortal y a quienes les espera en la vida por
venir un castigo humillante.
141. Di: ¡Por la rectitud de Dios! Yo, verdaderamente, soy Su Bienamado; y Él
escucha ahora estos versículos que descienden del Cielo de la Revelación y
lamenta las injusticias que habéis cometido en estos días. Temed a Dios y no os
suméis al agresor. Di: ¡Oh pueblo! Si optáis por no creer en Él, absteneos al
menos de alzaros contra Él. ¡Por Dios! ¡Ya basta con las huestes de tiranía que
se han aliado contra Él!
142. En verdad, Él reveló ciertas leyes a fin de que en esta Dispensación la
Pluma del Altísimo no tuviera necesidad de moverse a menos que fuese en
glorificación de Su propia Estación trascendente y de Su muy refulgente Belleza.
Sin embargo, puesto que hemos querido demostrar Nuestra merced para con
vosotros, Nos, mediante el poder de la verdad, hemos enunciado estas leyes con
claridad y hemos mitigado lo que deseamos que observéis. Él es, ciertamente, el
Munífico, el Generoso.
143. Él os ha dado a conocer previamente lo que sería pronunciado por esta
Aurora de sabiduría divina. Él dijo, y Él habla la verdad: "Él es Quien ha de
proclamar en todas las condiciones: 'Verdaderamente, no hay otro Dios más que
Yo, el Único, el Incomparable, el Omnisciente, el Informado de todo'". Ésta es una
estación que Dios ha designado exclusivamente para esta Revelación sublime,
única y maravillosa. Ésta es una muestra de Su munífico favor, si sois de aquellos
que comprenden, y un signo de Su decreto irresistible. Éste es Su Más Grande
Nombre, Su Exaltadísima Palabra y la Aurora de Sus Muy Excelentes Títulos, si lo
pudierais entender. Es más, mediante Él Se pone de manifiesto toda Fuente y
todo Punto de Amanecer de Guía divina. Reflexionad, oh pueblo, sobre lo que se
ha hecho descender en verdad; meditadlo y no seáis de los transgresores.
144. Asociaos con todas las religiones en espíritu de amistad y concordia, para
que perciban en vosotros la perfumada fragancia de Dios. Cuidado, no sea que
en medio de los hombres os domine la llama de la necia ignorancia. Todo
proviene de Dios y a Él ha de volver. Él es el origen de todo y todo tiene en Él su
término.
145. Guardaos de entrar en casa alguna en ausencia de su dueño, excepto con
su permiso. Comportaos con decoro en toda circunstancia, y no seáis de los
desobedientes.
146. Se os ha ordenado purificar vuestros medios de subsistencia y otras cosas
semejantes mediante el pago del azaque. Así ha sido prescrito en esta exaltada
Tabla por Quien es el Revelador de versículos. Dentro de poco, si es la voluntad y
propósito de Dios, especificaremos la medida de su valor. Él, verdaderamente,
expone cuanto desea en virtud de Su propio conocimiento, y Él es, en verdad,
Omnisciente y Sapientísimo.
147. Es ilícito mendigar y está prohibido dar al que mendiga. A todos se les ha
ordenado ganarse la vida, y en cuanto a quienes sean incapaces de ello, incumbe
a los Representantes de Dios y a los ricos atender sus necesidades. Guardad las
leyes y mandamientos de Dios; más aún, guardadlos como cuidaríais vuestros
propios ojos, y no seáis de aquellos que sufren grave pérdida.
148. Se os ha prohibido en el Libro de Dios tomar parte en contiendas y
conflictos, golpear a un semejante o cometer actos similares que muevan a almas
y corazones a entristecerse. Anteriormente, Aquel que es el Señor de toda la
humanidad había prescrito una multa de diecinueve mizcales de oro para quien
causara tristeza a un semejante; sin embargo, en esta Revelación Él os ha
exonerado de este deber y os exhorta a mostrar rectitud y piedad. Éste es el
mandamiento que Él os ha ordenado en esta Tabla resplandeciente. No deseéis
para los demás lo que no desearíais para vosotros mismos; temed a Dios y no
seáis de los soberbios. Todos habéis sido creados del agua, y al polvo habéis de
volver. Reflexionad sobre el final que os aguarda y no sigáis el camino del
opresor. Prestad oído a los versículos de Dios que os recita Aquel que es el
sagrado Árbol del Loto. Ciertamente, son la balanza infalible establecida por Dios,
el Señor de este mundo y del próximo. Hacen que el alma del hombre remonte el
vuelo hacia la Aurora de la Revelación y que sea bañado de luz el corazón de
todo creyente verdadero. Éstas son las leyes que Dios os ha ordenado. Éstos,
Sus mandamientos, que os han sido prescritos en Su Sagrada Tabla.
Obedecedlos con gozo y alegría, pues es lo mejor para vosotros, ¡ojalá lo
supierais!
149. Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer. Quien no los
recite no ha sido fiel al Convenio de Dios y a Su Testamento, y quien en este Día
se aparte de estos santos versículos es de los que por toda la eternidad se han
apartado de Dios. Temed a Dios, oh Mis siervos, todos y cada uno. No os
envanezcáis de leer mucho los versículos, o de efectuar día y noche una multitud
de actos piadosos; pues si alguien leyese un solo versículo con júbilo y alegría,
ello sería mejor para él que leer con desgana todos los Libros Sagrados de Dios,
Quien ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Leed los versículos
sagrados en tal medida que no os embarguen ni el desánimo ni la fatiga. No
carguéis vuestras almas con lo que las canse o las abrume, sino más bien con lo
que las aligere y eleve, para que puedan remontarse en alas de los versículos
divinos hasta el Punto de amanecer de Sus signos manifiestos; esto os acercará
más a Dios, ojalá lo comprendierais.
150. Enseñad a vuestros hijos los versículos revelados desde el cielo de
majestad y poder, para que con las más cadenciosas melodías reciten las Tablas
del Todomisericordioso dentro de los aposentos del Mashriqu'l-Adhkár. Quien
haya sido arrobado por el éxtasis nacido de la adoración de Mi Nombre, el Más
Compasivo, recitará los versículos de Dios de tal modo que cautive el corazón de
los que aún estén dormidos. Bienaventurado aquel que, de las palabras de su
misericordioso Señor, haya bebido, en Mi Nombre, el Vino Místico de la vida
sempiterna, un Nombre mediante el cual toda montaña alta y majestuosa ha sido
reducida al polvo.
151. Se os ha ordenado renovar el menaje de vuestro hogar cada diecinueve
años; así lo dispone Quien todo lo sabe y todo lo percibe. Él, en verdad, desea el
refinamiento tanto para vosotros como para cuanto poseéis; no dejéis a un lado el
temor de Dios y no seáis de los negligentes. Quien halle que sus medios son
insuficientes para este fin, queda excusado por Dios, Quien siempre perdona, el
Más Munífico.
152. Lavaos los pies una vez todos los días de verano, y una vez cada tres días
durante el invierno.
153. Si alguien se enoja con vosotros, respondedle con amabilidad; y si alguien
os reprende, absteneos de responderle con otra reprimenda, dejadle consigo
mismo y poned vuestra confianza en Dios, el omnipotente Vengador, el Señor de
poder y justicia.
154. Se os ha prohibido el uso de púlpitos. Quien desee recitaros los versículos
de su Señor, que se siente en una silla colocada sobre un estrado, para que haga
mención de Dios, su Señor y el Señor de toda la humanidad. Le es grato a Dios
que os sentéis en sillas y bancos en señal de honor y del amor que Le profesáis a
Él y a la Manifestación de Su gloriosa y resplandeciente Causa.
155. Los juegos de azar y el consumo de opio os están vedados. Renunciad a
ambos, oh gentes, y no seáis de los transgresores. Guardaos de utilizar ninguna
sustancia que produzca entorpecimiento y desidia en el templo humano e inflija
daño al cuerpo. Verdaderamente, no deseamos para vosotros nada sino lo que os
haya de aprovechar, y de esto dan fe todas las cosas creadas, si tuvieseis oídos
para oír.
156. Cuando seáis invitados a un banquete u ocasión festiva, responded con
gozo y alegría, y quien cumpla su promesa quedará a salvo de reproches. Éste es
un Día en que ha sido expuesto cada uno de los sabios decretos de Dios.
157. He aquí que ahora se ha puesto de manifiesto el "misterio de la Gran
Inversión en el Signo del Soberano". Bienaventurado aquel a quien Dios ha
ayudado a reconocer el "Seis" que ha sido levantado en virtud de este "Alif
Vertical"; él es, ciertamente, de aquellos cuya fe es verdadera. Cuántos de
apariencia piadosa se han alejado, y cuántos rebeldes se han acercado,
exclamando: "¡Toda alabanza sea para Ti, oh Deseo de los mundos!" En verdad,
está en manos de Dios dar lo que Él quiera a quien Él quiera, y retener lo que
desee de quien Le plazca. Él conoce los secretos recónditos de los corazones y
el sentido oculto tras el ademán del burlón. Cuántas personificaciones de la
negligencia vinieron a Nos con pureza de corazón y las establecimos en la sede
de Nuestra aceptación; y a cuántos exponentes de sabiduría hemos consignado,
con toda justicia, al fuego. Nos somos, en verdad, Quien ha de juzgar. Es Él
Quien es la manifestación de "Dios hace lo que Le place" y permanece en el trono
de "Él ordena lo que desea".
158. Bienaventurado el que descubre la fragancia de los significados interiores
en los trazos de esta Pluma, por cuyo movimiento se difunden las brisas de Dios
entre la creación entera, y por cuya quietud aparece en el reino del ser la esencia
misma de la tranquilidad. Glorificado sea el Todomisericordioso, el Revelador de
tan inestimable merced. Di: Porque Él sobrellevó la injusticia, ha aparecido la
justicia sobre la tierra; y porque Él aceptó la humillación, ha resplandecido la
majestad de Dios en el seno de la humanidad.
159. Se os ha prohibido portar armas, a menos que sea esencial, y se os ha
permitido llevar atavíos de seda. Como una merced de Su parte, el Señor os ha
eximido de las restricciones que anteriormente afectaban al atuendo y al arreglo
de la barba. Él es, en verdad, el Ordenador, el Omnisciente. Que no haya nada en
vuestro comportamiento que desaprueben las mentes sanas y rectas, y no os
convirtáis en objeto de la burla de los ignorantes. Bienaventurado el que se ha
adornado con la vestidura de una conducta decorosa y de un carácter loable.
Ciertamente, es contado entre quienes ayudan a su Señor con hechos
excepcionales y distinguidos.
160. Promoved el desarrollo de las ciudades de Dios y de Sus países, y en ellos
glorificadle con las melodías jubilosas de Sus favorecidos. En verdad, los
corazones de los hombres son edificados mediante el poder de la lengua, así
como las casas y ciudades se construyen con las manos y otros medios. Hemos
asignado a cada fin un medio para su logro; valeos de éste y poned vuestra fe y
confianza en Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
161. Bienaventurado el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en Sus
signos, y ha reconocido que "a Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos".
Dios ha dispuesto que ese reconocimiento sea el adorno de toda creencia y su
fundamento mismo. De él debe depender la aceptación de toda buena obra. Fijad
vuestros ojos en él, sea para que tal vez los susurros de los rebeldes no os hagan
resbalar.
162. Si Él decretare lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido vedado, y
prohibiere lo que en todo tiempo se había considerado lícito, nadie tiene el
derecho de poner en duda Su autoridad. Quien vacile, aunque fuere por menos
que un instante, ha de ser considerado como transgresor.
163. Si alguien no ha reconocido esta verdad sublime y fundamental, ni ha
alcanzado esta exaltadísima estación, será agitado por los vientos de la duda, y
los dichos de los infieles perturbarán su alma. Aquel que haya reconocido este
principio será dotado de la más perfecta constancia. Todo honor sea para esta
muy gloriosa estación, cuyo recuerdo adorna todas las Tablas exaltadas. Así es la
enseñanza que Dios os confiere, enseñanza que os librará de cualquier clase de
duda y perplejidad y os permitirá alcanzar la salvación, tanto en este mundo como
en el venidero. Él es, en verdad, Quien siempre perdona, el Más Generoso. Es Él
Quien ha enviado a los Mensajeros y ha hecho descender los Libros para que
proclamen: "No hay otro Dios sino Yo, el Todopoderoso, el Sapientísimo".
164. ¡Oh Tierra de Káf y Rá! Verdaderamente, te vemos en un estado que
desagrada a Dios, y vemos que de ti procede lo que es inescrutable para
cualquiera que no sea Él, el Omnisciente, el Informado de todo; y percibimos lo
que secreta y furtivamente emana de ti. Con Nos está el conocimiento de todas
las cosas, inscrito en una Tabla lúcida. No te apenes por lo que te ha sucedido.
Dentro de poco Dios hará surgir en ti hombres dotados de gran valor, que
magnificarán Mi Nombre con tal constancia que ni serán disuadidos por las
perversas sugerencias de los teólogos, ni se detendrán ante las insinuaciones de
los sembradores de la duda. Con sus propios ojos verán ellos a Dios, y con sus
propias vidas Le harán victorioso. En verdad, ellos se cuentan entre los firmes.
165. ¡Oh concurso de teólogos! Cuando fueron enviados Mis versículos y
reveladas Mis claras señales, os hallamos tras los velos. Esto es, en verdad, algo
extraño. Os gloriáis en Mi Nombre, empero no Me reconocisteis cuando vuestro
Señor, el Todomisericordioso, apareció entre vosotros con prueba y testimonio.
Hemos desgarrado los velos. Cuidado, no sea que excluyáis a la gente con otro
velo más. Romped las cadenas de las vanas imaginaciones, en el nombre del
Señor de todos los hombres, y no seáis falaces. Si os volvéis a Dios y abrazáis
Su Causa, no propaguéis el desorden dentro de ella, y no midáis el Libro de Dios
con vuestros deseos egoístas. Ciertamente, éste es el consejo de Dios, en
tiempos pasados y por venir, como de ello dan fe solemne los testigos y
escogidos de Dios, es más, cada uno de Nosotros.
166. Recordad al shaykh cuyo nombre era Mu/hammad-/Hasan, quien figuraba
entre los teólogos más doctos de su época. Cuando Se manifestó el Verdadero,
este shaykh, junto con otros de su misma profesión, Le rechazaron, en tanto que
un cernedor de trigo y cebada Le aceptó y volvióse hacia el Señor. Si bien día y
noche se afanaba aquel en poner por escrito lo que concebía que eran las leyes y
disposiciones de Dios, con todo, cuando apareció Quien es el Ilimitado, de nada
le valió siquiera una letra de aquello; de lo contrario, no se habría apartado de un
Semblante que ha iluminado los rostros de los predilectos del Señor. Si hubieseis
creído en Dios cuando Él Se reveló, la gente no se habrían apartado de Él, ni Nos
habría sucedido lo que hoy presenciáis. Temed a Dios y no seáis de los
negligentes.
167. Cuidado, no sea que algún nombre os aparte de Quien es el Poseedor de
todos los nombres, o que palabra alguna os excluya de este Recuerdo de Dios,
esta Fuente de Sabiduría que hay entre vosotros. Volveos hacia Dios y buscad Su
protección, oh concurso de teólogos, y no hagáis de vosotros mismos un velo
entre Yo y Mis criaturas. Así os exhorta vuestro Señor y os ordena ser justos, para
que vuestras obras no sean en vano y vosotros mismos no os deis cuenta de
vuestra penosa situación. ¿Puede el que niega esta Causa probar la verdad de
causa alguna en la creación entera? ¡No, por Quien es el Modelador del universo!
Sin embargo, la gente está envuelta en un velo palpable. Di: Mediante esta Causa
ha despuntado el sol del testimonio, y el luminar de la prueba ha derramado su
luz sobre cuantos habitan la tierra. Temed a Dios, oh hombres perspicaces, y no
seáis de los que no creen en Mí. Guardaos de que la palabra Profeta os impida
alcanzar éste, el Más Grande Anuncio, o que referencia alguna a la
Lugartenencia os excluya de la soberanía de Quien es el Lugarteniente de Dios,
la cual ampara todos los mundos. Todo nombre ha sido creado por Su Palabra, y
toda causa depende de Su irresistible, poderosa y mirífica Causa. Di: Éste es el
Día de Dios, el Día en que nada será mencionado sino Su propio Ser, el
omnipotente Protector de todos los mundos. Ésta es la Causa que ha hecho
temblar a todos vuestros ídolos y supersticiones.
168. Ciertamente, vemos entre vosotros a quien toma el Libro de Dios y cita de
él pruebas y argumentos para repudiar a su Señor, tal como los seguidores de los
demás credos buscaron en sus Libros Sagrados razones para refutar a Quien
ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Di: Dios, el Verdadero, Me da
fe de que en este Día no os servirán de nada ni las Escrituras del mundo ni todos
los libros y escritos que existen, sin este Libro Viviente, Quien proclama en el
corazón mismo de la creación: "Verdaderamente, no hay otro Dios más que Yo, el
Omnisciente, el Sapientísimo".
69. ¡Oh concurso de teólogos! Cuidado, no seáis causa de disensión en la
tierra, tal como fuisteis causa del repudio de la Fe en sus primeros días. Reunid a
la gente en torno a esta Palabra que ha hecho exclamar a los guijarros: "¡El Reino
es de Dios, el Punto de Amanecer de todos los signos!" Así os advierte vuestro
Señor, como una merced de Su parte; Él es, en verdad, Quien siempre perdona,
el Más Generoso.
170. Recordad a Karím, y cómo, incitado por sus propios deseos, se
ensoberbeció cuando le emplazamos ante Dios, a pesar de que le habíamos
enviado lo que era solaz para los ojos de la prueba en el mundo del ser y el
cumplimiento del testimonio de Dios para todos los moradores de la tierra y el
cielo. Como signo de la gracia de Quien es el Poseedor de Todo, el Altísimo, le
invitamos a abrazar la Verdad. Mas él se apartó hasta que, en un acto de justicia
de Dios, se apoderaron de él los ángeles de la ira. En verdad, de esto Nos fuimos
testigo.
171. Desgarrad los velos de manera tal que los moradores del Reino oigan su
desgarramiento. Éste es el mandamiento de Dios, en los días pasados y en los
días por venir. Bienaventurado el hombre que observa lo que se le ha ordenado,
pero ¡ay de los negligentes!
172. Nos, ciertamente, no hemos tenido en este reino terrenal otro propósito que
el de poner a Dios de manifiesto y revelar Su soberanía; suficiente Me es Dios
como testigo. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Reino celestial otra
intención que exaltar Su Causa y glorificar Su alabanza; suficiente Me es Dios
como protector. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Dominio de lo alto otro
deseo que el de ensalzar a Dios y lo que Él ha revelado; suficiente Me es Dios
como ayuda.
173. Dichosos sois, oh vosotros los doctos en Bahá. ¡Por el Señor! Sois las olas
del Ingente Océano, las estrellas del firmamento de la Gloria, los estandartes del
triunfo que ondean entre cielo y tierra. Sois las manifestaciones de la constancia
en medio de los hombres y las auroras de la divina Expresión para cuantos
habitan la tierra. Bienaventurado quien se vuelve hacia vosotros, y ¡ay de los
díscolos! En este día, incumbe a quien haya bebido el Vino Místico de vida
sempiterna de las Manos de la amorosa bondad del Señor su Dios, el
Misericordioso, pulsar cual arteria que late en el cuerpo de la humanidad, para
que mediante él sea reanimado el mundo y todo hueso que se deshace.
174. ¡Oh pueblo del mundo! Cuando la Paloma Mística haya levantado vuelo
desde su Santuario de Alabanza, en busca de su lejano destino, su habitación
oculta, remitid lo que no entendáis del Libro a Quien ha brotado de este poderoso
Tronco.
175. ¡Oh Pluma del Altísimo! Corre sobre la Tabla por orden de Tu Señor, el
Creador de los Cielos, y habla de la hora en que Quien es la Aurora de la Unidad
divina deseó encaminar Sus pasos hacia la Escuela de la Unicidad Trascendente;
para que quizás los puros de corazón obtengan con ello un vislumbre, aun tan
pequeño como el ojo de una aguja, de los misterios de Tu Señor, el
Todopoderoso, el Omnisciente, que se hallan ocultos tras los velos. Di: Nos,
ciertamente, entramos en la Escuela del significado y explicación interiores
cuando todas las cosas creadas eran inconscientes. Vimos las palabras que
hacía descender Quien es el Todomisericordioso, y aceptamos los versículos de
Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo, los cuales Él Nos
ofreció, y escuchamos lo que Él solemnemente había afirmado en la Tabla. Esto
ciertamente lo vimos. Y asentimos a Su deseo por Nuestro mandato, pues
verdaderamente somos potente para mandar.
176. ¡Oh pueblo del Bayán! Nos, ciertamente, entramos en la Escuela de Dios
cuando dormíais; y leímos atentamente la Tabla cuando estabais sumidos en un
profundo sueño. ¡Por el único Dios verdadero! Leímos la Tabla antes de que fuera
revelada, en tanto que estabais inconscientes, y teníamos perfecto conocimiento
del Libro cuando aún no habíais nacido. Estas palabras son a vuestra medida, no
a la de Dios. De esto da testimonio lo que se atesora en Su conocimiento, si sois
de aquellos que comprenden; y esto lo atestigua la lengua del Todopoderoso, si
sois de aquellos que entienden. Juro por Dios, si descorriéramos el velo,
quedaríais anonadados.
177. Guardaos de discutir vanamente sobre el Todopoderoso y Su Causa, pues
he aquí que Él ha aparecido entre vosotros investido con una Revelación tan
grande que abarca todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. Si
expusiéramos Nuestro tema hablando en el lenguaje de los moradores del Reino,
diríamos: "En verdad, Dios creó esa Escuela antes de crear el cielo y la tierra, y
entramos en ella antes de que fuesen unidas y entrelazadas las letras S y E".
Éste es el lenguaje que Nuestros siervos usan en Nuestro Reino; considerad lo
que expresaría la lengua de los habitantes de Nuestro exaltado Dominio, puesto
que les hemos enseñado Nuestro conocimiento y les hemos revelado lo que
estaba oculto en la sabiduría de Dios. ¡Imaginad entonces lo que proferiría la
Lengua del Poder y Grandeza en Su Gloriosísima Morada!
178. No es ésta una Causa que pueda convertirse en juguete de vuestras
ociosas imaginaciones, ni es éste lugar para los necios y los pusilánimes. Por
Dios, ésta es la liza de la perspicacia y el desprendimiento, de la visión y la
exaltación, donde nadie arremete con su corcel excepto los valientes jinetes del
Misericordioso, quienes se han desprendido de todo apego al mundo del ser. Son
ellos, en verdad, quienes hacen a Dios victorioso en la tierra, quienes son los
puntos de amanecer de Su soberano poder en el seno de la humanidad.
179. Cuidado, no sea que algo que haya sido revelado en el Bayán os aparte de
vuestro Señor, el Más Compasivo. Pongo a Dios como testigo de que el Bayán no
fue enviado para otro fin que el de celebrar Mi alabanza, ¡si lo supierais! Los
puros de corazón hallarán en él solamente la fragancia de Mi amor, solamente Mi
Nombre que ampara a todo lo que ve y lo que es visto. Di: ¡Oh pueblo! Volveos
hacia lo que ha provenido de Mi Exaltadísima Pluma. Si reconocéis de ello la
fragancia de Dios, no os opongáis a Él ni os neguéis una porción de Su
bondadoso favor ni de Sus múltiples dádivas. Así os amonesta vuestro Señor; Él
es, verdaderamente, el Consejero, el Omnisciente.
180. Lo que no entendáis en el Bayán, preguntádselo a Dios, vuestro Señor y
Señor de vuestros antepasados. Si así lo deseare, Él os expondrá lo que está
revelado allí y descubrirá ante vosotros las perlas de sabiduría y conocimiento
divinos que se hallan ocultas en el océano de sus palabras. Él es, ciertamente,
supremo sobre todos los nombres; no hay Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro,
Quien subsiste por Sí mismo.
181. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de
este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad
ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada
semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales.
182. Sumergíos en el océano de Mis palabras, para que descifréis sus secretos
y descubráis todas las perlas de sabiduría que se hallan ocultas en sus
profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra decisión de abrazar la verdad de
esta Causa, una Causa por medio de la cual se han revelado las potencialidades
del poder de Dios y Su soberanía ha sido establecida. Con rostros radiantes de
alegría, acudid presurosos hacia Él. Ésta es la inmutable Fe de Dios, eterna en el
pasado, eterna en el futuro. Que aquel que busque, la alcance; y en cuanto a
quien haya rehusado buscarla, ciertamente, Dios Se basta a Sí mismo, y está por
encima de necesidad alguna de Sus criaturas.
183. Di: Ésta es la Balanza infalible que la Mano de Dios sostiene, en la que se
pesa a todos los que están en los cielos y en la tierra, y se determina su destino,
si fuerais de quienes creen en esta verdad y la reconocen. Di: Éste es el Más
Grande Testimonio, mediante el cual, a lo largo de las edades, se ha establecido
la validez de toda prueba; ojalá estuvieseis seguros de ello. Di: Mediante ella los
pobres han sido enriquecidos; los doctos, ilustrados; y los buscadores,
capacitados para ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente asentados,
cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el Fuerte, el Amoroso.
184. Di: ¡Oh fuente de perversión! Abandona tu obstinada ceguera, y en medio
de los hombres proclama la verdad. Juro por Dios que he derramado lágrimas por
ti al verte en pos de tus pasiones egoístas, repudiando a Quien te creó y te dio el
ser. Trae a la memoria la tierna misericordia de tu Señor y rememora cómo día y
noche te criamos para servir a la Causa. Teme a Dios y arrepiéntete de verdad.
Aun suponiendo que la gente estuviese confundida respecto de tu estación, ¿es
concebible que tú mismo estés igualmente confundido? Estremécete ante tu
Señor y recuerda los días en que, de pie ante Nuestro trono, escribías los
versículos que te dictábamos, versículos que hacía descender Dios, el Protector
Omnipotente, el Señor de la fuerza y el poder. Cuidado, no sea que el fuego de tu
presunción te impida alcanzar la Sagrada Corte de Dios. Vuélvete hacia Él, y no
sientas temor por tus obras. En verdad, Él perdona a quien Le place como una
merced de parte Suya; no hay Dios sino Él, Quien siempre perdona, el
Todomunífico. Te advertimos sólo por Dios. Si aceptas este consejo, habrás
actuado por tu bien; y si lo rechazas, tu Señor ciertamente bien puede prescindir
de ti y de todos los que, manifiestamente engañados, te han seguido. Mira cómo
Dios Se ha apoderado de aquel que te descarrió. Vuelve a Dios, humilde, sumiso
y dócil; verdaderamente, Él perdonará tus pecados, pues tu Señor, ciertamente,
es el Perdonador, el Fuerte, el Todomisericordioso.
185. Éste es el Consejo de Dios, ¡ojalá lo atendieras! Ésta es la Munificencia de
Dios, ¡ojalá la recibieras! Ésta es la Expresión de Dios, ¡ojalá la percibieras! Éste
es el Tesoro de Dios, ¡ojalá lo comprendieras!
186. Éste es un Libro que ha llegado a ser la Lámpara del Eterno para el
mundo, y Su Sendero recto y sin desvíos en medio de los pueblos de la tierra. Di:
Ésta es la Aurora del conocimiento divino, si sois de aquellos que entienden, y el
Punto de Amanecer de los mandamientos de Dios, si sois de los que comprenden.
187. No carguéis a un animal con más de lo que pueda soportar. En verdad,
hemos prohibido semejante trato en el Libro mediante una interdicción de máxima
obligatoriedad. Sed la personificación de la justicia y equidad en medio de la
creación entera.
188. Si alguien involuntariamente le quita la vida a otra persona, le incumbe
entregar a la familia del difunto una indemnización de cien mizcales de oro.
Observad lo que os ha sido ordenado en esta Tabla, y no seáis de los que
sobrepasan sus límites.
189. ¡Oh parlamentarios de todo el mundo! Elegid un solo idioma para uso de
todos los que están en la tierra, y adoptad asimismo una escritura común. Dios,
de cierto, os expone claramente lo que ha de aprovecharos y permitiros ser
independientes de los demás. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Omnisciente,
el Informado de todo. Ello será causa de unidad, si pudierais comprenderlo, y el
más grande instrumento para promover la armonía y la civilización, ¡ojalá
pudierais entenderlo! Hemos fijado dos signos para la mayoría de edad de la raza
humana: el primero, que es el fundamento más firme, lo hemos consignado por
escrito en otras de Nuestras Tablas, en tanto que el segundo ha sido revelado en
este maravilloso Libro.
190. Se os ha prohibido fumar opio. En verdad, hemos prohibido esta práctica en
el Libro mediante una interdicción de máxima obligatoriedad. Si alguien lo
consumiere, ciertamente él no es de Mí. ¡Temed a Dios, oh vosotros los dotados
de entendimiento!
Algunos textos revelados porBaháulláh quecomplementan el Kitáb-i-Aqdas
Varias de las Tablas reveladas por Baháulláh después del Kitáb-i-Aqdas
contienen pasajes que complementan las disposiciones del Libro Más Sagrado.
Las más destacadas de entre ellas han sido publicadas en Tablas de Baháulláh
reveladas después del Kitáb-i-Aqdas. En la presente sección se incluye un
fragmento de la Tabla de Ishráqát. También se incluye de nuevo el texto de las
tres oraciones obligatorias, mencionado en "Preguntas y Respuestas", así como
la oración por los difuntos a la que se hace referencia en el Texto.
La Tabla de Ishráqát
EL OCTAVO ISHRÁQ
El presente pasaje, escrito ahora por la Pluma de Gloria, es considerado parte del
Libro Más Sagrado: Los hombres de la Casa de Justicia de Dios tienen
encomendados los asuntos del pueblo. Entre Sus siervos, ellos son, en verdad,
los Fiduciarios de Dios, y las auroras de la autoridad en Sus países.
¡Oh pueblo de Dios! Lo que educa al mundo es la Justicia, pues está sostenida
por dos pilares: la recompensa y el castigo. Para el mundo, estos dos pilares son
las fuentes de vida. Y puesto que para cada día hay un nuevo problema, y para
cada problema, una solución apropiada, tales asuntos han de ser remitidos a la
Casa de Justicia, para que los miembros de ésta actúen de acuerdo con las
necesidades y exigencias de la época. Aquellos que, por el amor de Dios, se
levantan a servir Su Causa, reciben inspiración divina proveniente del Reino
invisible. Incumbe a todos prestarles obediencia. Todos los asuntos de Estado
han de remitirse a la Casa de Justicia, mas los actos de adoración deben
observarse en conformidad con lo revelado por Dios en Su Libro. ¡Oh pueblo de
Bahá! Sois los puntos de amanecer del amor de Dios y las auroras de Su
amorosa bondad. No mancilléis vuestras lenguas maldiciendo o injuriando a alma
alguna, y guardad vuestros ojos de mirar lo que no es decoroso. Exponed lo que
poseéis. Si fuere acogido favorablemente, se habrá logrado vuestro fin; de lo
contrario, vano será protestar. Dejad a esa alma consigo misma y volveos hacia el
Señor, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo. No seáis causa de pesar, ni
mucho menos de discordia y contienda. Abrigamos la esperanza de que
obtengáis la verdadera educación a la sombra del árbol de Sus tiernos favores y
de que obréis de acuerdo con lo que Dios desea. Todos sois las hojas de un solo
árbol y las gotas de un solo océano.(Tablas de Baháulláh reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas)
ORACIÓN OBLIGATORIA LARGA
Se recita una vez cada veinticuatro horas
Quien desee recitar esta oración, que se ponga de pie, se vuelva hacia Dios, y,
permaneciendo de pie en su lugar, mire a derecha e izquierda, como quien
aguarda la misericordia de su Señor, el Más Misericordioso, el Compasivo. Luego,
que diga:
¡Oh Tú, que eres el Señor de todos los nombres y el Hacedor de los cielos! Te
suplico por Quienes son las Auroras de Tu Esencia invisible, el Más Exaltado, el
Todoglorioso, que hagas de mi oración un fuego que consuma los velos que me
han apartado de Tu belleza y una luz que me conduzca al océano de Tu
presencia.
Que luego levante las manos en súplica a Dios (bendito y exaltado sea (y diga:
¡Oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de las naciones! Tú me ves volviéndome
hacia Ti, libre de todo apego a nadie que no seas Tú, y aferrado a Tu cuerda, por
Cuyo movimiento ha sido conmovida la creación entera. Soy Tu siervo, oh mi
Señor, y el hijo de Tu siervo. Heme aquí dispuesto a hacer Tu voluntad y Tu
deseo, sin anhelar otra cosa que Tu complacencia. Te imploro por el Océano de
Tu misericordia y el Sol de Tu gracia que procedas con Tu siervo como quieras y
Te sea grato. ¡Por Tu poder que está muy por encima de toda mención y
alabanza! Todo lo que sea revelado por Ti es el deseo de mi corazón y lo amado
por mi alma. ¡Oh Dios, mi Dios! No consideres mis actos; antes bien, considera Tu
voluntad, que abarca los cielos y la tierra. ¡Por Tu Más Grande Nombre, oh Tú,
Señor de todas las naciones! He deseado solamente lo que Tú deseaste, y amo
solamente lo que Tú amas.
Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, y diga:
Exaltado seas por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú, y la
comprensión de nadie fuera de Ti.
Que luego se ponga de pie y diga:
Haz de mi oración, oh mi Señor, una fuente de aguas de vida para que yo viva
tanto como perdure Tu soberanía y haga mención de Ti en cada mundo de Tus
mundos.
Que luego vuelva a levantar las manos en gesto de súplica y diga:
¡Oh Tú, en separación de Quien se han fundido los corazones y las almas, y por
el fuego de cuyo amor se ha inflamado el mundo entero! Te imploro por Tu
nombre, mediante el cual has sometido a la creación entera, que no me prives de
lo que hay en Ti, oh Tú que reinas sobre todos los hombres. Tú ves, oh mi Señor,
a este extraño que se dirige presuroso a su exaltadísimo hogar bajo el dosel de
Tu majestad, en los aledaños de Tu misericordia; y a este transgresor que busca
el océano de Tu perdón; y a este ser humilde que procura la corte de Tu gloria; y
a esta pobre criatura tras el oriente de Tu riqueza. Tuya es la autoridad para
ordenar lo que deseas. Atestiguo que Tú has de ser alabado en Tus hechos, y ser
obedecido en Tus mandatos, y permanecer libre en Tus órdenes.Que luego
levante las manos, y repita tres veces el Más Grande Nombre.
Que entonces se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, ante Dios
(bendito y exaltado sea) y diga:
Tú ves, oh mi Dios, cómo mi espíritu ha sido conmovido dentro de mis
extremidades y miembros en su anhelo de adorarte y en su añoranza por
recordarte y ensalzarte; cómo da testimonio de lo que la Lengua de Tu
Mandamiento ha atestiguado en el reino de Tu expresión y el cielo de Tu
conocimiento. Quiero en este estado, oh mi Señor, pedirte todo lo que hay en Ti,
para demostrar mi pobreza y magnificar Tu generosidad y Tu riqueza, y declarar
mi impotencia y manifestar Tu fuerza y Tu poder.
Luego, que se ponga de pie y levante dos veces las manos en súplica, diciendo:
No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Generosísimo. No hay Dios sino Tú,
Quien ordena, tanto en el principio como en el fin. ¡Oh Dios, mi Dios! Tu perdón
me ha infundido valor, y Tu misericordia me ha fortalecido, y Tu llamada me ha
despertado, y Tu gracia me ha levantado y conducido hacia Ti. ¿Quién, si no, soy
yo para atreverme a permanecer ante el portal de la ciudad de Tu cercanía, o
dirigir el rostro hacia las luces que relumbran desde el cielo de Tu voluntad? Tú
ves, oh mi Señor, a esta desdichada criatura que llama a la puerta de Tu gracia, y
a esta alma evanescente que busca el río de la vida eterna de manos de Tu
generosidad. ¡Tuyo es el mando en todo momento, oh Tú que eres el Señor de
todos los nombres, y mía es la resignación y espontánea sumisión a Tu voluntad,
oh Creador de los cielos!
Que luego levante las manos tres veces diciendo:
¡Dios es más grande que todos los grandes!
Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, diciendo:
Demasiado alto estás para que ascienda al cielo de Tu proximidad la alabanza de
quienes están cerca de Ti, o para que las aves de los corazones de quienes están
dedicados a Ti alcancen la entrada de tu puerta. Atestiguo que Tú has sido
santificado por encima de todos los atributos y consagrado por encima de todos
los nombres. No hay Dios sino Tú, el Más Exaltado, el Todoglorioso.
Que luego se siente y diga:
Atestiguo lo que han atestiguado todas las cosas creadas, y el Concurso de lo
Alto, y los moradores del altísimo Paraíso, y, más allá de ellos, la Lengua de
Grandeza misma desde el Horizonte todoglorioso: que Tú eres Dios, que no hay
Dios sino Tú, y que Quien ha sido manifestado es el Misterio Oculto, el Símbolo
Atesorado, mediante Quien se han unido y enlazado las letras S y E (Sé).
Atestiguo que es Aquel Cuyo nombre ha sido inscrito por la Pluma del Altísimo, y
Quien ha sido mencionado en los Libros de Dios, el Señor del Trono en las
alturas y de aquí en la tierra.
Que luego se ponga de pie y, erguido, diga:
¡Oh Señor de toda la existencia y Poseedor de todo lo visible e invisible! Tú
percibes las lágrimas y los suspiros que profiero, y oyes mis gemidos, y mis
quejidos, y el lamento de mi corazón. ¡Por Tu poder! Mis transgresiones me han
impedido acercarme a Ti; y mis pecados me han mantenido lejos de la corte de Tu
santidad. Tu amor, oh mi Señor, me ha enriquecido, y la separación de Ti me ha
destruido, y el alejamiento de Ti me ha consumido. Te suplico por Tus pasos en
este desierto, y por las palabras Aquí estoy, aquí estoy", que Tus Elegidos han
pronunciado en esta inmensidad, y por los hálitos de Tu Revelación, y las suaves
brisas del Amanecer de Tu Manifestación, que ordenes que pueda yo contemplar
Tu belleza y observar todo lo que hay en Tu Libro.
Que luego repita tres veces el Más Grande Nombre, y se incline con las manos
apoyadas en las rodillas, y diga:
Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto me has ayudado a recordarte y alabarte, y
me has dado a conocer a Quien es la Aurora de Tus signos, y me has hecho
doblegarme ante Tu Señorío, y humillarme ante Tu Deidad, y reconocer lo que ha
sido pronunciado por la Lengua de Tu grandeza.
Que luego se levante y diga:
¡Oh Dios, mi Dios! Mi espalda está encorvada por la carga de mis pecados, y mi
negligencia me ha destruido. Siempre que pienso en mis malas obras y en Tu
benevolencia, se me derrite el corazón y me hierve la sangre en las venas. ¡Por
Tu Belleza, oh Tú Deseo del mundo! Me ruborizo al alzar el rostro hacia Ti, y mis
manos anhelantes se avergüenzan de extenderse hacia el cielo de Tu
generosidad. ¡Tú ves, oh mi Dios, cómo las lágrimas me impiden recordarte y
ensalzar Tus virtudes, oh Tú Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!
¡Te imploro, por los signos de Tu Reino y los misterios de Tu Dominio, que
procedas con Tus amados como conviene a Tu generosidad, oh Señor de toda la
existencia, y es digno de Tu gracia, oh Rey de lo visible y lo invisible!
Que luego repita el Más Grande Nombre tres veces, y se arrodille, incline la frente
hasta el suelo, y diga:
Alabado seas, oh nuestro Dios, por cuanto has hecho descender sobre nosotros
aquello que nos acerca a Ti y nos provee de todo lo bueno que has enviado en
Tus Libros y Tus Escrituras. Te suplicamos, oh mi Señor, que nos protejas de las
huestes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Tú, en verdad, eres el
Fuerte, el Omnisciente.
Que luego levante la cabeza, se siente y diga:
Atestiguo, oh mi Dios, lo que han atestiguado Tus Elegidos, y reconozco lo que
han reconocido los moradores del altísimo Paraíso y aquellos que han girado
alrededor de Tu imponente Trono. ¡Los reinos de la tierra y el cielo son Tuyos, oh
Señor de los mundos!
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXIII)
ORACIÓN OBLIGATORIA MEDIANA
Se recita diariamente, por la mañana, al mediodía y al atardecer
Quien desee orar, que se lave las manos y, mientras se las lava, que diga:
Fortalece mi mano, oh mi Dios, para que tome Tu Libro con tal firmeza que las
huestes del mundo no tengan poder sobre ella. Cuida, entonces, que no se
entrometa en lo que no le corresponde. Tú eres, verdaderamente, el
Todopoderoso, el Omnipotente.
Y mientras se lava la cara, que diga:
He vuelto mi rostro hacia Ti, oh mi Señor. Ilumínalo con la luz de Tu semblante.
Protégelo, entonces, para que no se vuelva hacia otro que no seas Tú.
Que luego se levante, se vuelva hacia la Alquibla (Punto de Adoración, es decir:
Bahjí, 'Akká) y diga:
Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él. Suyos son los reinos de la
Revelación y de la creación. Él, en verdad, ha manifestado a Quien es la Aurora
de la Revelación, Quien conversó en el Sinaí, por medio de Quien ha
resplandecido el Horizonte Supremo y ha hablado el Árbol del Loto, más allá del
cual no hay paso, y mediante Quien se ha proclamado a todos los que están en el
cielo y en la tierra el llamamiento: "He aquí, ha llegado el Poseedor de todo. ¡La
tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Señor de todos los hombres,
y el Poseedor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!"
Que luego se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, y diga:
¡Exaltado eres por encima de mi alabanza y la alabanza de cualquier otro además
de mí, y por encima de mi descripción y la descripción de todos los que están en
el cielo y todos los que están en la tierra!
Que luego, de pie y con las manos abiertas, las palmas alzadas frente al rostro,
diga:
¡No desilusiones, oh mi Dios, a aquel que, con dedos suplicantes, se ha aferrado
a la orla de Tu misericordia y Tu gracia, oh Tú el Más Misericordioso de quienes
muestran misericordia!
Que luego se siente y diga:
Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro
Dios más que Tú. Verdaderamente, has revelado Tu Causa, has cumplido Tu
Convenio y has abierto de par en par la puerta de Tu gracia a todos los que
habitan en el cielo y en la tierra. Bendiciones y paz, salutación y gloria sean con
Tus amados, a quienes ni los cambios ni los azares del mundo han podido
disuadir de volverse hacia Ti, quienes todo lo han dado con la esperanza de
obtener lo que está junto a Ti. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el
Todogeneroso.
(Si alguien recitara, en lugar del versículo largo, estas palabras: "Dios atestigua
que no hay otro Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí
mismo", sería suficiente. Asimismo, bastaría si, estando sentado, recitara las
siguientes palabras: "Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú
eres Dios y no hay otro Dios sino Tú").
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXII)
ORACIÓN OBLIGATORIA CORTA
Se recita una vez cada veinticuatro horas, al mediodía
Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte. Soy
testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de mi pobreza y de Tu
riqueza. No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por
Sí mismo.
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXI)
ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS
¡Oh mi Dios! Éste es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en
Tus signos, y ha vuelto el rostro hacia Ti, completamente desprendido de todo
salvo de Ti. Tú eres, verdaderamente, el más misericordioso de cuantos muestran
misericordia. Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y
ocultas sus faltas, como conviene al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu
gracia. Concédele que sea admitido en los recintos de Tu trascendente
misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra. No hay
Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.Que a continuación repita
seis veces el saludo "Alláh-u-Abhá", y que luego repita diecinueve veces cada
uno de los versículos siguientes:Todos, en verdad, adoramos a Dios.Todos, en
verdad, nos postramos ante Dios.Todos, en verdad, estamos consagrados a
Dios.Todos, en verdad, alabamos a Dios.Todos, en verdad, damos gracias a
Dios.Todos, en verdad, somos pacientes en Dios. (Si el difunto es mujer, dígase:
Ésta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXVII)
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Preguntas y Respuestas
1. Pregunta: Con respecto a la Más Grande Festividad.
Respuesta: La Más Grande Festividad comienza a última hora de la tarde del
decimotercer día del segundo mes del año conforme al Bayán. En el primero,
noveno y duodécimo días de esta Festividad está prohibido trabajar.
2. Pregunta: Con respecto a la Festividad del Doble Natalicio.
Respuesta: El Nacimiento de la Belleza de Abhá ocurrió al alba del segundo día
del mes de Mu/harram , cuyo primer día señala el Nacimiento de Su Precursor.
Estos dos días cuentan a los ojos de Dios como uno solo.
3. Pregunta: Con respecto a los Versículos para el Matrimonio.
Respuesta: Para los hombres: "Todos, en verdad, acataremos la Voluntad de
Dios". Para las mujeres: "Todas, en verdad, acataremos la Voluntad de Dios".
4. Pregunta: Si un hombre partiera de viaje sin dar razón de la fecha de su
regreso (en otras palabras, sin indicar la duración probable de su ausencia), y si
después no se tuvieran noticias acerca de él y se perdiera todo rastro de su
persona, ¿cómo debería proceder su esposa?
Respuesta: Si hubiese omitido fijar la fecha de su regreso aun conociendo la
estipulación del Kitáb-i-Aqdas al respecto, su esposa debería aguardar un año
entero, pasado el cual queda libre, ora para adoptar el proceder que es loable,
ora para elegir otro marido. Sin embargo, si aquel no tuviese conocimiento de la
estipulación, ella debería aguardar pacientemente hasta el momento en que Dios
quiera revelarle la suerte de su esposo. En este respecto, el proceder que es
loable se refiere al ejercicio de la paciencia.
5. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Cuando oímos el clamor de
los niños aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto".
Respuesta: Conforme al Libro de Dios, la herencia del difunto se divide en 2.520
cuotas, cuyo número es el mínimo común múltiplo de todos los enteros hasta el
nueve, y estas cuotas se distribuyen luego en siete porciones, cada una de las
cuales se asigna, como se indica en el Libro, a determinada category de
herederos. Por ejemplo, a los hijos se les asignan nueve lotes de 60 cuotas, que
comprenden 540 cuotas en total. El significado de la afirmación "doblamos su
cuota" es, por consiguiente, que los hijos reciban otros nueve lotes de 60 cuotas,
lo que les da derecho a una suma de 18 lotes en total. Las cuotas adicionales que
reciban pasan a descontarse de las porciones de las demás categorías de
herederos, de modo que, aun cuando se ha revelado, por ejemplo, que la esposa
tiene derecho a "ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas" (lo
cual equivale a ocho lotes de 60 cuotas(, ahora, en virtud de esta redistribución,
de la porción de la esposa se ha restado un lote y medio, equivalente a un total
de 90 cuotas, cantidad que pasa a ser asignada a los hijos, y del mismo modo en
el caso de las demás categorías. El resultado es que el monto total deducido
equivale a los nueve lotes adicionales de cuotas asignadas a los hijos.
6. Pregunta: ¿Es necesario que el hermano, a fin de reunir las condiciones
necesarias para obtener su porción de la herencia, descienda tanto del padre
como de la madre del difunto, o es suficiente que tenga solamente uno de los
padres en común?
Respuesta: Si el hermano desciende del padre, recibirá su cuota de la herencia
en la medida prescrita y consignada en el Libro; mas si desciende de la madre,
recibirá solamente dos tercios de su derecho y el tercio restante revertirá a la
Casa de Justicia. Esta medida también es aplicable a la hermana.
7. Pregunta: Entre las disposiciones relativas a la herencia se ha establecido
que, si el difunto no dejare descendientes, su cuota de la herencia ha de revertir a
la Casa de Justicia. En el supuesto análogo de inexistencia de otras categorías
de herederos, tales como padre, madre, hermano, hermana y maestro, ¿también
revierten a la Casa de Justicia sus cuotas de la herencia, o se tratan de otro
modo?
Respuesta: El sagrado versículo es suficiente. Él dice, exaltada sea Su Palabra:
"Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de Justicia",
etc., y "Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia", etc. En otras
palabras, donde no haya descendientes, la porción de la herencia a ellos
asignada revierte a la Casa de Justicia; y donde haya descendientes pero falten
las otras categorías de herederos, dos tercios de la herencia pasan a los
descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia. Esta medida tiene
aplicación tanto general como particular, lo que quiere decir que cuando falte
alguna categoría de esta última clase de herederos, dos tercios de su herencia
pasarán a los descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia.
8. Pregunta: Con respecto a la suma básica sobre la cual es pagadero el
/Huqúqu'lláh.
Respuesta: La suma básica sobre la cual es pagadero el /Huqúqu'lláh asciende a
diecinueve mizcales de oro. En otras palabras, cuando se haya obtenido dinero
por valor de esta suma, corresponde realizar el pago del /Huqúqu'lláh. Asimismo,
es pagadero el /Huqúq cuando el valor, no la cantidad, de otros tipos de bienes
alcanza el monto prescrito. El /Huqúqu'lláh se paga nada más que una vez. Por
ejemplo, una persona que haya obtenido mil mizcales de oro y pague el /Huqúq
correspondiente, no está sujeta a realizar ningún pago ulterior sobre la base de
dicha cantidad, sino sólo sobre la parte incrementada como resultado de
actividades comerciales, de negocios y similares. Cuando este incremento (es
decir, la ganancia obtenida( alcanza la suma prescrita, la persona debe cumplir lo
que Dios ha decretado. Sólo cuando el capital cambia de manos, está sujeto una
vez más al pago de /Huqúq, tal como lo estuvo la primera vez. El Punto Primordial
dispuso que el /Huqúqu'lláh debía pagarse sobre el valor de todo cuanto uno
posee; sin embargo, en esta Muy Grande Dispensación hemos eximido los
enseres de la casa, es decir, los enseres que sean necesarios y la residencia
misma.
9. Pregunta: ¿Qué debe tener prioridad?: ¿el /Huqúqu'lláh, las deudas del
difunto o los gastos del funeral y entierro?
Respuesta: El funeral y el entierro tienen prioridad, luego la cancelación de las
deudas y luego el pago del /Huqúqu'lláh. Si los bienes del difunto resultaran
insuficientes para cubrir sus deudas, el resto de la herencia debe repartirse entre
estas deudas en proporción a su cuantía.
10. Pregunta: Rasurarse la cabeza ha sido prohibido en el Kitáb-i-Aqdas, pero
está prescrito en el Súriy-i-/Hajj.
Respuesta: A todos les está ordenado rendir obediencia al Kitáb-i-Aqdas;
cualquier cosa revelada en él es la Ley de Dios entre Sus siervos. Queda
abrogada la disposición por la que se instaba a los peregrinos a la sagrada Casa
a rasurarse la cabeza.
11. Pregunta: Si durante el año de paciencia hubiera relación sexual entre la
pareja, y a continuación ésta volviera a distanciarse, ¿deben los cónyuges
comenzar de nuevo el año de paciencia, o bien cabe que los días anteriores a la
relación se incluyan en el cómputo del año? Y una vez que se haya producido el
divorcio, ¿es necesario que se cumpla un nuevo período de espera?
Respuesta: Si se renueva el afecto entre la pareja durante el año de paciencia, el
vínculo matrimonial es válido, por lo que debe observarse lo dispuesto en el Libro
de Dios. Pero, una vez que el año de paciencia haya finalizado y haya tenido
lugar lo que Dios ha decretado, no es preciso un período ulterior de espera.
Durante el año de paciencia está prohibido el contacto sexual entre marido y
mujer, y quien cometa este acto debe pedir perdón a Dios y, como castigo,
entregar a la Casa de Justicia una multa de diecinueve mizcales de oro.
12. Pregunta: Si surge animadversión entre una pareja después de que hayan
sido leídos los versículos del matrimonio y se haya pagado la dote, ¿puede
procederse al divorcio sin la observancia del año de paciencia?
Respuesta: Puede solicitarse el divorcio legítimamente tras haberse efectuado la
lectura de los versículos del matrimonio y el pago de la dote, pero antes de la
consumación del matrimonio. En tales circunstancias no hay necesidad de
observar el año de paciencia, pero la recuperación de la dote no es permisible.
13. Pregunta: ¿Es el consentimiento de los padres de ambas partes un
requisito para efectuar el matrimonio, o es suficiente el de los padres de una sola
de las partes? ¿Es aplicable esta ley solamente a las vírgenes?
Respuesta: El matrimonio depende del consentimiento de los padres de ambas
partes interesadas, y a este respecto es lo mismo que la novia sea o no virgen.
14. Pregunta: A los creyentes que recitan sus oraciones obligatorias se les ha
ordenado volverse en dirección a la Alquibla; ¿en qué dirección deben volverse
cuando realicen otras oraciones y actos de devoción?
Respuesta: El volverse en dirección a la Alquibla es un requisito establecido para
la recitación de la oración obligatoria; en cambio, por lo que hace a otras
oraciones y actos de devoción, cada cual puede seguir lo que el misericordioso
Señor ha revelado en el Corán: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de
Dios".
15. Pregunta: Concerniente al recuerdo de Dios en el Mashriqu'l-Adhkár "a la
hora del alba".
Respuesta: Aunque en el Libro de Dios se usan las palabras "a la hora del alba",
es aceptable para Dios muy de madrugada, entre el amanecer y la salida del sol,
y hasta dos horas después de la salida del sol.
16. Pregunta: La disposición que señala que el cuerpo del difunto debe
transportarse a una distancia no mayor de una hora de viaje, ¿es aplicable tanto
al transporte por tierra como por mar?
Respuesta: Este mandato se aplica tanto a distancias por mar como por tierra, ya
sea una hora por vapor o por ferrocarril; lo que importa es el período de una hora,
cualquiera que sea el medio de transporte. Con todo, cuanto antes se efectúe el
entierro, tanto más digno y aceptable resultará.
17. Pregunta: ¿Cómo debe procederse ante el hallazgo de efectos perdidos?
Respuesta: Si tales efectos son encontrados en la ciudad, su hallazgo debe ser
anunciado una vez por el pregonero de la ciudad. Si entonces es hallado el
propietario de los efectos, éstos deben serle entregados. De lo contrario, el autor
del hallazgo debe aguardar un año. Si durante este período sale a luz el
propietario, el autor del hallazgo, tras recibir de él los honorarios devengados por
el pregonero, ha de restituirle sus efectos. Sólo cuando haya transcurrido un año
sin que sea identificado el propietario, puede el autor del hallazgo tomar posesión
de los efectos. En el supuesto de que el valor de éstos sea menor o igual que los
honorarios del pregonero y no aparezca el propietario, el autor del hallazgo habrá
de esperar un solo día, a contar desde el momento del hallazgo, al cabo del cual
podrá apropiarse de ellos. En el caso de efectos hallados en una zona
deshabitada, el autor del hallazgo debe aguardar un período de tres días, a cuyo
término, supuesto que la identidad del propietario siga siendo desconocida, es
libre de tomar posesión de lo encontrado.
18. Pregunta: Con referencia a las abluciones: si, por ejemplo, una persona
acaba de bañarse completamente, ¿debe aun así efectuar sus abluciones?
Respuesta: El mandamiento referente a las abluciones debe observarse,
cualquiera que sea el caso.
19. Pregunta: Si un hombre proyecta emigrar de su país, siendo su esposa
contraria a la idea, y el desacuerdo termina en divorcio, y si los preparativos para
el viaje se prolongaran hasta un año, ¿puede contabilizarse este período como el
año de paciencia, o debe tomarse como punto de partida de ese año el día en que
la pareja se separa?
Respuesta: El punto de partida para el cómputo es el día en que la pareja se
separa; por lo tanto, si se han separado un año antes de la partida del esposo, y
la fragancia del afecto entre la pareja no se ha visto renovada, puede tener lugar
el divorcio. De lo contrario, el año debe contarse desde el día de la partida, y
cumplirse las condiciones enunciadas en el Kitáb-i-Aqdas.
20. Pregunta: Con respecto a la edad de la madurez en relación con los
deberes religiosos.
Respuesta: La edad de la madurez es de quince años, tanto para hombres como
mujeres.
21. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida (...)".
Respuesta: Esta postración viene a compensar la oración obligatoria omitida
durante el viaje o por circunstancias inseguras. Si a la hora de la oración el
viajero se encontrase tranquilo en un lugar seguro, debería realizar esa oración.
Esta disposición, referente a la postración compensatoria, se aplica tanto estando
en casa como de viaje.
22. Pregunta: Con respecto a la definición de un viaje.
Respuesta: La definición de viaje es nueve horas de reloj. Si el viajero se
detuviere en un lugar, previendo que se quedará allí no menos de un mes, según
el cómputo del Bayán, le incumbe guardar el ayuno; pero si fuere por menos de
un mes, queda exento de ayunar. Si durante el ayuno llega a un lugar donde ha
de permanecer un mes según el Bayán, no debe observar el ayuno hasta que
hayan pasado tres días, después de lo cual lo guardará durante el curso del
período restante; mas si llega a la casa donde reside permanentemente, debe
comenzar a ayunar el primer día después de su llegada.
23. Pregunta: Con respecto al castigo del adúltero y la adúltera.
Respuesta: Han de pagarse nueve mizcales por la primera falta, dieciocho por la
segunda, treinta y seis por la tercera, y así sucesivamente, de modo que cada
multa subsiguiente doble la anterior. El peso de un mizcal es equivalente a
diecinueve nakhuds de acuerdo con la especificación del Bayán.
24. Pregunta: Con respecto a la caza.
Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si cazáis con animales o aves rapaces", etc.
También se incluyen aquí otros medios, tales como arcos y flechas, fusiles y
equipo similar de uso en la caza. Sin embargo, en caso de que empleándose
trampas o lazos muera la presa antes de ser cobrada, el consumo de ésta es
ilícito.
25. Pregunta: Con respecto al peregrinaje.
Respuesta: Es obligación hacer el peregrinaje a una de las dos Casas sagradas;
pero en cuanto a cuál sea ésta, le corresponde al peregrino decidir.
26. Pregunta: Con respecto a la dote.
Respuesta: Respecto de la dote, lo que quiere decir contentarse con el nivel
inferior es diecinueve mizcales de plata.
27. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Empero, si le llegaren
noticias de la muerte (...) de su marido", etc.
Respuesta: Con respecto a esperar un "número fijo de meses", se quiere decir un
período de nueve meses.2
8. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la cuota de la herencia que
corresponde al maestro.
Respuesta: Si el maestro ha fallecido, un tercio de su cuota correspondiente de la
herencia revierte a la Casa de Justicia, y los dos tercios restantes pasan a los
descendientes del difunto, no del maestro.
29. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre el peregrinaje.
Respuesta: Por peregrinaje a la Casa sagrada, el cual es ordenado a los
hombres, quiere significarse tanto la Más Grande Casa en Bagdad como la Casa
del Punto Primordial en Shiraz; la peregrinación a una u otra Casa es suficiente.
Por consiguiente, pueden hacer el peregrinaje a la que más cercana se encuentre
de su lugar de residencia.
30. Pregunta: Con respecto al versículo: "Y quien desee tomar a su servicio
una sirvienta, puede hacerlo con decoro".
Respuesta: Lo dicho solamente se aplica a la clase de servicio que a cambio de
un salario realiza cualquier otra categoría de sirvientes, sean jóvenes o no. Dicha
sirvienta es libre de elegir marido cuando quiera que lo desee, pues está
prohibido que se compren mujeres, o que un hombre tenga más de dos esposas.
31. Pregunta: Concerniente al versículo sagrado: "El Señor ha prohibido el
procedimiento al que recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces
de una mujer".
Respuesta: La referencia es a la ley que anteriormente obligaba a que otro
hombre se casara con dicha mujer antes de que ella pudiera casarse de nuevo
con su anterior marido; esta práctica ha sido prohibida en el Kitáb-i-Aqdas.
32. Pregunta: Concerniente a la restauración y preservación de las dos Casas
en los Dos Lugares, y los otros sitios en que se ha establecido el trono.
Respuesta: Con las dos Casas se quiere decir la Más Grande Casa y la Casa del
Punto Primordial. En cuanto a los otros sitios, las gentes de las regiones en que
éstos se sitúan pueden optar por preservar ya sea cada casa en que se ha
establecido el trono, o sólo una de ellas.
33. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la herencia del maestro.
Respuesta: Si el maestro no es del pueblo de Bahá, no hereda. Si hubiere varios
maestros, su cuota debe dividirse equitativamente entre ellos. Si el maestro ha
fallecido, sus descendientes no heredan su cuota, sino que dos tercios de ella
revierten a los hijos del propietario de la herencia, y el tercio restante, a la Casa
de Justicia.
34. Pregunta: Con respecto a la residencia que ha sido asignada
exclusivamente a los descendientes varones.
Respuesta: Si hay varias residencias, la que se desea significar es la más
hermosa y noble de estas moradas; el resto de ellas, como cualquier otro bien, se
distribuye entre el total de los herederos. Cualquier heredero, sea cual sea su
categoría, que esté fuera de la Fe de Dios, se considera inexistente y no hereda.
35. Pregunta: Con respecto al Naw-Rúz.
Respuesta: La Festividad del Naw-Rúz cae en el día en que el sol entra en el
signo de Aries, aunque esto ocurriere no más de un minuto antes de la puesta del
sol.
36. Pregunta: ¿Qué debe hacerse cuando los aniversarios del Doble Natalicio
o de la Declaración del Báb ocurren durante el ayuno?
Respuesta: Si las fiestas de celebración del Doble Natalicio o de la Declaración
del Báb caen dentro del mes de ayuno, ese día el mandato de ayunar no tiene
vigencia.
37. Pregunta: En las sagradas disposiciones que rigen la herencia, tanto la
residencia como las prendas de vestir del difunto han sido asignadas a los
descendientes varones. ¿Se refiere esta disposición solamente a los bienes del
padre, o se aplica también a los de la madre?
Respuesta: Las prendas de vestir usadas pertenecientes a la madre deben
dividirse por partes iguales entre las hijas, pero el resto de su herencia, incluidos
los bienes, las joyas y prendas de vestir sin usar, ha de ser distribuido, según ha
sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas, entre todos los herederos. Empero, si la difunta
no deja hijas, la totalidad de la herencia debe ser dividida de la manera fijada para
los hombres en el Texto sagrado.
38. Pregunta: Concerniente al divorcio, el cual debe ser precedido por un año
de paciencia: si sólo una de las partes se inclina a la reconciliación, ¿qué debe
hacerse?
Respuesta: Con respecto a acuerdo con el mandamiento revelado en el Kitáb-i-
Aqdas, las dos partes deben estar a favor; a menos que ambos lo deseen, no
puede efectuarse la reunión.
39. Pregunta: En relación con la dote, ¿qué ocurre si el novio no puede pagar
esta suma íntegramente, pero en lugar de ello entrega formalmente un pagaré a
su novia en el momento de la ceremonia nupcial, en el entendido de que él lo
solventará cuando esté en condiciones de hacerlo?
Respuesta: El permiso para adoptar esta práctica ha sido concedido por la Fuente
de la Autoridad.
40. Pregunta: Si durante el año de paciencia se renueva la fragancia del
afecto, para en seguida verse reemplazada por la animadversión, y la pareja
oscila entre el afecto y la aversión durante todo el año, concluyendo éste en
animadversión, ¿puede verificarse el divorcio, o no?
Respuesta: En cada caso, cuando quiera que surja animadversión, ese día
comienza el año de paciencia, y el año debe seguir su curso completo.
41. Pregunta: La residencia y las prendas de vestir del difunto han sido
asignadas a la descendencia masculina, no a la femenina, ni a los otros
herederos; si el difunto no hubiere dejado descendientes varones, ¿qué debe
hacerse?
Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el difunto no dejare herederos, su cuota
revertirá a la Casa de Justicia (...)". De conformidad con este sagrado versículo, la
residencia y prendas de vestir del difunto revierten a la Casa de Justicia.
42. Pregunta: La ley del /Huqúqu'lláh ha sido revelada en el Kitáb-i-Aqdas.
¿Está incluida la residencia con las instalaciones fijas y los enseres necesarios,
entre los bienes sobre los cuales debe pagarse el /Huqúqu'lláh, o no lo está?
Respuesta: En las leyes reveladas en persa hemos ordenado que en esta Muy
Grande Dispensación estén exentos la residencia y los enseres de ésta, es decir,
los enseres que fueren necesarios.
43. Pregunta: Con respecto a los esponsales de una niña que no haya
alcanzado la madurez.
Respuesta: Esta práctica ha sido declarada ilícita por la Fuente de la Autoridad, y
es ilícito anunciar un matrimonio antes de los noventa y cinco días previos a la
boda.
44. Pregunta: Si una persona tiene, por ejemplo, cien tomanes, paga el /Huqúq
sobre esta suma, pierde la mitad de esa suma en transacciones fallidas y luego,
mediante el comercio, el monto disponible se eleva nuevamente a la suma sobre
la cual es pagadero el /Huqúq: ¿debe esa persona pagar el /Huqúq, o no?
Respuesta: En tal caso no es pagadero el /Huqúq.
45. Pregunta: Si, después del pago del /Huqúq, esa misma suma de cien
tomanes se pierde en su totalidad, pero es posteriormente recuperada mediante
comercio o negocios, ¿debe pagarse el /Huqúq una segunda vez, o no?
Respuesta: En este caso tampoco se requiere el pago del /Huqúq.
46. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Dios os ha prescrito el
matrimonio", ¿es obligatoria esta prescripción, o no?
Respuesta: No es obligatoria.
47. Pregunta: Suponiendo que un hombre se haya desposado con una mujer
creyendo que ella es virgen y le ha pagado la dote, pero en el momento de la
consumación se hace evidente que no es virgen, ¿han de devolverse los gastos y
la dote, o no? Y si el matrimonio se hubiera convenido sobre la base de la
virginidad, ¿la condición no cumplida invalida lo que se condicionó a ella?
Respuesta: En tal caso pueden ser reembolsados los gastos y la dote. El
incumplimiento de la condición invalida lo que esté sujeto a ella. Sin embargo,
callar y perdonar el asunto merecerá, a los ojos de Dios, un generoso premio.
48. Pregunta: "Se os ordena que (...) ofrezcáis una fiesta (...)" ¿Es ésta
obligatoria, o no?
Respuesta: No es obligatoria.
49. Pregunta: Con respecto a las penas por adulterio, sodomía y robo, y sus
grados respectivos.
Respuesta: La determinación de los grados de esas penas corresponde a la Casa
de Justicia.
50. Pregunta: Sobre la legitimidad o ilegitimidad del matrimonio consanguíneo.
Respuesta: Estos asuntos corresponden, asimismo, a los Fiduciarios de la Casa
de Justicia.
51. Pregunta: Con respecto a las abluciones, se ha revelado: "Quien no
encuentre agua para la ablución, que repita cinco veces las palabras 'En el
Nombre de Dios, el Más Puro, el Más Puro'"; ¿es permisible recitar este versículo
en momentos de frío intenso, o si las manos o el rostro están heridos?
Respuesta: En momentos de frío intenso puede emplearse agua tibia. Si existen
heridas en el rostro o en las manos, o hay otros impedimentos como dolores o
achaques para los que fuera perjudicial el uso del agua, puede recitarse el
versículo señalado en vez de la ablución.
52. Pregunta: ¿Es obligatoria la recitación del versículo revelado para
reemplazar la oración de los signos?
Respuesta: No es obligatoria.
53. Pregunta: Con respecto a la herencia, cuando existen hermanos carnales y
hermanas carnales, ¿los medio hermanos y las medio hermanas por parte de la
madre también reciben una cuota?
Respuesta: No reciben cuota alguna.
54. Pregunta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el hijo del difunto hubiere fallecido
en los días de su padre y hubiere dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su
padre (...)". ¿Qué debe hacerse si la hija ha muerto en vida de su padre?
Respuesta: Su cuota de la herencia debe ser distribuida entre las siete categorías
de herederos de acuerdo con lo que dispone el Libro.
55. Pregunta: En el caso de una difunta, ¿a quién se le asigna la cuota de la
esposa?
Respuesta: La cuota de la herencia correspondiente a la esposa se asigna al
marido.
56. Pregunta: Por lo que respecta al amortajamiento del cuerpo del difunto, que
según lo dispuesto ha de comprender cinco sudarios: ¿se refiere a los cinco
paños que hasta ahora era costumbre usar, o a cinco sudarios de tamaño normal
enrollados en sucesión?
Respuesta: Se refiere al uso de cinco paños.
57. Pregunta: Con respecto a las disparidades entre ciertos versículos
revelados.
Respuesta: Muchas Tablas fueron reveladas y remitidas en su forma original sin
que fuesen comprobadas y revisadas. Por consiguiente, de acuerdo con lo
ordenado, fueron nuevamente leídas ante la Santa Presencia, y puestas en
conformidad con las convenciones gramaticales de la gente a fin de prevenir los
reparos de los opositores de la Causa. Otra razón que explica esta práctica es
que se veía que el nuevo estilo inaugurado por el Precursor (que Le sean
ofrendadas las almas de todos salvo Él (estaba caracterizado por su amplia
liberalidad frente a las reglas de la gramática; en adelante, y en aras de una mejor
comprensión y concisión expresiva, los sagrados versículos pasaron a revelarse
en un estilo que generalmente está en conformidad con el uso actual.
58. Pregunta: Por lo que respecta al santo versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida", ¿cabe prescindir de esta compensación de la oración
obligatoria en circunstancias de inseguridad, o bien se suspende completamente
la oración obligatoria durante el viaje para ser sustituida por la postración?
Respuesta: Si a la hora de la oración obligatoria no hay condiciones de
seguridad, uno debiera, tras llegar a un paraje seguro, efectuar una postración
por cada oración obligatoria omitida, y después de la postración final, sentarse
con las piernas cruzadas y leer el versículo designado. Si hay un sitio seguro, la
oración obligatoria no se suspende durante el viaje.
59. Pregunta: Si, tras hacer parada y hallar descanso, toca la hora de la
oración obligatoria, ¿debe el viajero efectuar la oración, o hacer la postración en
lugar de ésta?
Respuesta: Salvo en circunstancias de inseguridad no se permite la omisión de la
oración obligatoria.
60. Pregunta: Si, debido a la omisión de oraciones obligatorias, se requieren
varias postraciones, ¿debe o no repetirse el versículo después de cada
postración compensatoria?
Respuesta: Basta con recitar el versículo designado después de la última
postración. Las diversas postraciones no requieren la repetición por separado del
versículo.
61. Pregunta: Si se omite una oración obligatoria en casa, ¿ha de ser
compensada con una postración, o no?
Respuesta: En respuesta a preguntas anteriores se escribió: "Esta disposición
referente a la postración compensatoria se aplica estando tanto en casa como de
viaje".
62. Pregunta: Si una persona ha hecho abluciones con otro fin y llega la hora
de la oración obligatoria, ¿son suficientes estas abluciones, o deben hacerse de
nuevo?
Respuesta: Estas mismas abluciones son suficientes, y no es necesario que se
hagan de nuevo.
63. Pregunta: En el Kitáb-i-Aqdas se ha prescrito la oración obligatoria,
consistente en nueve rak'ahs, para ser llevada a cabo al mediodía, por la mañana
y al atardecer; no obstante, la Tabla de las oraciones obligatorias parece diferir
de esto.
Respuesta: Lo que ha sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas se refiere a otra oración
obligatoria. Hace algunos años, varias disposiciones del Kitáb-i-Aqdas,
incluyendo la citada oración obligatoria, fueron consignadas aparte por razones
de sabiduría, y enviadas junto con otros escritos sagrados para su conservación y
protección. Posteriormente se revelaron estas tres oraciones obligatorias.
64. Pregunta: Para determinar el tiempo, ¿se permite guiarse por relojes?
Respuesta: Se permite guiarse por relojes.
65. Pregunta: En la Tabla de las oraciones obligatorias se revelan tres
oraciones: ¿es preciso realizar las tres, o no?
Respuesta: Se ordena ofrecer una de estas tres oraciones; cualquiera de ellas
que se lleve a cabo es suficiente.
66. Pregunta: Las abluciones para la oración de la mañana ¿son todavía
válidas para la oración del mediodía? Y del mismo modo, ¿son todavía válidas al
atardecer las abluciones llevadas a cabo al mediodía?
Respuesta: Las abluciones están relacionadas con la oración obligatoria para la
cual se efectúan, y deben hacerse de nuevo con cada oración.
67. Pregunta: Por lo que concierne a la oración obligatoria larga, es requisito
que la persona se ponga de pie y "se vuelva hacia Dios". Esto parece indicar que
no es necesario volver el rostro hacia la Alquibla. ¿Es esto así, o no?
Respuesta: Quiere decir la Alquibla.
68. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Recitad los versículos de
Dios cada mañana y atardecer".
Respuesta: El propósito es todo cuanto se ha hecho descender desde el Cielo de
la divina Expresión. El primer requisito es el fervor y el amor de las almas
santificadas ansiosas por leer la Palabra de Dios. Leer un solo versículo, o
incluso una sola palabra, en espíritu de júbilo y alegría, es preferible a la lectura
de muchos Libros.
69. Pregunta: Al redactar su testamento, ¿puede una persona asignar una
porción de sus bienes (fuera de lo que esté destinado al pago del /Huqúqu'lláh y a
la cancelación de las deudas( a obras de caridad, o solamente tiene derecho a
asignar cierta suma para cubrir los gastos del funeral y del entierro, de suerte que
el resto de la herencia sea distribuido de la forma fijada por Dios entre las
categorías de herederos designados?
Respuesta: La persona goza de autoridad plena sobre sus bienes. Si puede
saldar el /Huqúqu'lláh y está libre de deudas, entonces todo cuanto esté
consignado en su testamento y toda declaración y reconocimiento que contenga
serán aceptables. Dios, verdaderamente, le ha permitido proceder de la manera
como desee con lo que Él le ha concedido.
70. Pregunta: ¿El uso del anillo fúnebre ha sido ordenado exclusivamente para
los adultos, o es también para los niños?
Respuesta: Es solamente para los adultos. La oración por los difuntos es,
igualmente, para los adultos.
71. Pregunta: Si una persona deseare ayunar en un período que no sea el mes
de 'Alá, ¿es esto permisible, o no?; y si ha hecho voto o promesa de ayunar, ¿es
esto válido y aceptable?
Respuesta: La disposición del ayuno es tal como ya se ha revelado. No obstante,
si alguien se comprometiere a ofrendar un ayuno a Dios, buscando de esta forma
el cumplimiento de un deseo, o lograr otro fin, esto es permisible, hogaño como
antaño. Sin embargo, es el deseo de Dios, exaltada sea Su gloria, que los votos y
promesas se dirijan a objetivos que aprovechen al género humano.
72. Pregunta: Nuevamente se ha hecho una pregunta concerniente a la
residencia y las prendas de vestir personales: en ausencia de descendientes
varones, ¿han de revertir éstas a la Casa de Justicia, o han de ser distribuidas
como el resto de la herencia?
Respuesta: Dos tercios de la residencia y prendas de vestir personales pasan a la
descendencia femenina, y un tercio a la Casa de Justicia, que Dios ha hecho el
tesoro del pueblo.
73. Pregunta: Si, al completarse el año de paciencia, el marido rehúsa permitir
el divorcio, ¿cómo debe proceder la esposa?
Respuesta: Al terminar el período se lleva a efecto el divorcio. Sin embargo, es
necesario que haya testigos del comienzo y término de este período, a fin de que
puedan ser llamados a dar testimonio si surgiere la necesidad.
74. Pregunta: Con respecto a la definición de vejez.
Respuesta: Para los árabes denota las postrimerías mismas de la vejez, pero para
el pueblo de Bahá comienza a los setenta años.
75. Pregunta: Con respecto al límite del ayuno para alguien que viaje a pie.
Respuesta: El límite está fijado en dos horas. Si se supera éste, se permite
interrumpir el ayuno.
76. Pregunta: Con respecto a la observancia del ayuno por personas ocupadas
en trabajos pesados durante el mes del ayuno.
Respuesta: Tales personas están exentas de ayunar; sin embargo, resulta muy
recomendable y apropiado que, en señal de respeto hacia la ley de Dios y la
exaltada estación del ayuno, se coma con frugalidad y en privado.
77. Pregunta: Las abluciones efectuadas para la oración obligatoria ¿son
suficientes para las noventa y cinco repeticiones del Más Grande Nombre?
Respuesta: Es innecesario volver a hacer las abluciones.
78. Pregunta: Concerniente a la ropa y joyas que el marido haya comprado
para su esposa: al morir él, ¿han de ser éstas distribuidas entre sus herederos, o
están especialmente destinadas a la esposa?
Respuesta: Aparte de la ropa usada, todo lo demás, ya sean joyas u otros bienes,
pertenece al marido, salvo que se demuestre que se trataba de regalos para la
esposa.
79. Pregunta: Concerniente al criterio de justedad al verificar un asunto que
dependa del testimonio de dos testigos justos.
Respuesta: El criterio de justedad es gozar de buena reputación entre la gente. El
testimonio de todos los siervos de Dios, de cualquier fe o creencia, es aceptable
ante Su Trono.
80. Pregunta: Si el difunto no ha cumplido su obligación para con el
/Huqúqu'lláh, ni pagado sus otras deudas, ¿deben éstas saldarse mediante
descuentos proporcionales de la residencia, prendas de vestir personales y el
resto de la herencia, o han de reservarse la residencia y las prendas de vestir
personales para los descendientes varones, y por tanto pagarse las deudas con
el resto de la herencia? Y si el resto de la herencia es insuficiente para este fin,
¿cómo deben pagarse las deudas?
Respuesta: Las deudas pendientes y los pagos del /Huqúq deben liquidarse del
resto de la herencia; pero si esto es insuficiente para tal efecto, el déficit debe ser
cubierto con la residencia y prendas de vestir personales.
81. Pregunta: ¿Debe la tercera oración obligatoria ofrecerse estando sentado,
o de pie?
Respuesta: Es preferible y más apropiado estar de pie en actitud de humilde
reverencia.
82. Pregunta: Por lo que respecta a la primera oración obligatoria se ha
ordenado: "la persona debe llevarla a cabo en cualquier momento en que se halle
en estado de humildad y anhelante adoración". ¿Ha de realizarse una vez cada
veinticuatro horas, o más frecuentemente?
Respuesta: Es suficiente una vez cada veinticuatro horas; esto es lo que ha sido
pronunciado por la Lengua del Mandato divino.
83. Pregunta: Con respecto a la definición de "mañana", "mediodía" y
"atardecer".
Respuesta: Éstas son la salida del sol, el mediodía y la puesta del sol. Los
tiempos admisibles para las oraciones obligatorias son desde la mañana hasta el
mediodía, desde el mediodía hasta la puesta del sol y desde la puesta del sol
hasta dos horas después. La Autoridad está en la mano de Dios, el Portador de
los Dos Nombres.
84. Pregunta: ¿Es lícito que un creyente se case con una no creyente?
Respuesta: Tanto el recibir en matrimonio como el conceder en matrimonio son
lícitos; así lo decretó el Señor al ascender al trono de munificencia y gracia.
85. Pregunta: Por lo que respecta a la oración por los difuntos: ¿debe
efectuarse antes del entierro, o después? ¿Debe mirarse hacia la Alquibla?
Respuesta: La recitación de esta oración debiera preceder al entierro; y en lo que
atañe a la Alquibla: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Dios".
86. Pregunta: Al mediodía, que es la hora para dos de las oraciones
obligatorias (la oración corta de mediodía y la oración que se ofrece en la
mañana, al mediodía y al atardecer), ¿es necesario en este caso llevar a cabo
dos abluciones, o basta una sola?
Respuesta: Volver a hacer abluciones es innecesario.
87. Pregunta: Por lo que respecta a la dote para los residentes de zonas
rurales, en cuyo caso ha de ser de plata: ¿se refiere al novio, a la novia, o a
ambos? ¿Y qué debe hacerse si uno de los contrayentes es residente urbano y el
otro de zona rural?
Respuesta: La dote queda determinada por el lugar de residencia del novio; si es
residente urbano, la dote es de oro, y si es residente de zona rural, de plata.
88. Pregunta: ¿Cuál es el criterio para determinar si la persona es residente de
zona urbana o rural? Si un residente urbano establece su residencia en zona
rural, o un residente de zona rural hace lo propio en una zona urbana, con la
intención de establecerse permanentemente, ¿qué regla se aplica? ¿Es el lugar
de nacimiento el factor decisivo?
Respuesta: El criterio es la residencia permanente y, dependiendo de donde se
halle ésta, el mandato del Libro debe ser observado correspondientemente.
89. Pregunta: En las sagradas Tablas se ha revelado que cuando alguien
adquiere el equivalente de diecinueve mizcales de oro, debe pagar el Derecho de
Dios sobre esa suma. ¿Podría explicarse cuánto de estos diecinueve mizcales
debe pagarse?
Respuesta: Por disposición de Dios se establece el pago de diecinueve partes de
cien. Los cálculos deben hacerse sobre esta base. De este modo cabe
determinarse qué cantidad corresponde a diecinueve.
90. Pregunta: Cuando la riqueza de uno excede de diecinueve, ¿es necesario
que aumente en diecinueve más antes de que haya de pagarse nuevamente el
/Huqúq, o es éste pagadero por cualquier aumento?
Respuesta: Toda cantidad en que se incrementen los diecinueve está exenta del
/Huqúq hasta que alcance diecinueve más.
91. Pregunta: Concerniente al agua pura, y cuándo se considera usada.
Respuesta: Las cantidades pequeñas de agua, sea una taza, o incluso dos o tres,
deben considerarse usadas después de lavarse una vez la cara y las manos. Pero
un coro o más de agua permanece inalterado después de uno o dos lavados de
cara, y no hay objeción a su empleo, a menos que esté alterada en una de las
tres formas, por ejemplo, si ha cambiado de color, en cuyo caso debiera
considerarse usada.
92. Pregunta: En un tratado escrito en persa que versa sobre varios temas se
ha fijado en quince años la edad de la madurez. ¿Depende igualmente el
matrimonio de la llegada a la madurez, o se permite antes de esa edad?
Respuesta: Puesto que en el Libro de Dios se requiere el consentimiento de
ambas partes, y ya que antes de la madurez no puede verificarse el
consentimiento o falta de éste, el matrimonio queda condicionado a la llegada a la
edad de la madurez, no estando permitido con anterioridad a esa edad.
93. Pregunta: Concerniente al ayuno y oración obligatoria de los enfermos.
Respuesta: En verdad, digo que la oración obligatoria y el ayuno ocupan una
exaltada posición a los ojos de Dios. Sin embargo, su beneficio tiene efecto
estando con salud. En épocas de mala salud no se permite observar estas
obligaciones; tal ha sido siempre el mandato del Señor, exaltada sea Su gloria.
Bienaventurados los hombres y mujeres que hacen caso y observan Sus
preceptos. ¡Toda alabanza sea para Dios, Quien ha hecho descender los
versículos y es el Revelador de indudables pruebas!
94. Pregunta: Con respecto a las mezquitas, capillas y templos.
Respuesta: Todo cuanto haya sido construido para el culto al único Dios
verdadero, sean mezquitas, capillas o templos, no debe usarse para otro fin que
no sea la conmemoración de Su Nombre. Es ésta una disposición de Dios, y
aquel que la viola se cuenta verdaderamente entre quienes han cometido
transgresión. Ningún daño le corresponde al constructor, pues éste ha llevado a
cabo su obra por el amor de Dios, y ha recibido y continuará recibiendo su justa
recompensa.
95. Pregunta: Respecto del equipamiento necesario para ejercer un trabajo o
profesión en un lugar de negocios, ¿está sujeto al pago del /Huqúqu'lláh, o bien
está incluido en la misma disposición que los enseres de la casa?
Respuesta: Está comprendido dentro de la misma disposición que afecta a los
enseres de la casa.
96. Pregunta: Con respecto al cambio de bienes guardados en fideicomiso por
dinero en efectivo u otras formas de bienes, para protegerlos de la depreciación o
pérdida.
Respuesta: Respecto de la pregunta escrita sobre el cambio de bienes guardados
en fideicomiso para protegerlos de la depreciación y la pérdida, tal cambio es
lícito a condición de que lo que venga a sustituirlos sea de igual valor. Tu Señor,
verdaderamente, es el Expositor, el Omnisciente, y Él, en verdad, es Quien
ordena, el Anciano de Días.
97. Pregunta: Con respecto al lavado de los pies en invierno y verano.
Respuesta: Es lo mismo en ambos casos; es preferible agua tibia, pero no hay
objeción a la fría.
98. Pregunta: Una pregunta más sobre el divorcio.
Respuesta: Puesto que Dios, exaltada sea Su gloria, no está a favor del divorcio,
nada fue revelado sobre esta cuestión. Sin embargo, desde el comienzo de la
separación hasta el fin de un año, deben permanecer informadas dos o más
personas como testigos; si al final no hay reconciliación, se efectúa el divorcio. El
asiento correspondiente debe ser consignado en el registro por el funcionario
judicial religioso de la ciudad, quien es nombrado por los Fiduciarios de la Casa
de Justicia. La observancia de este procedimiento es esencial para que no se
entristezcan quienes poseen corazón comprensivo.
99. Pregunta: Concerniente a la consulta.
Respuesta: Si la consulta entre el primer grupo de personas reunidas termina en
desacuerdo, deben sumarse más personas; a continuación, se eligen por sorteo
personas en el número del Más Grande Nombre, o bien menos o bien más. Acto
seguido se reanuda la consulta, y se obedece el resultado, cualquiera que fuere.
Sin embargo, si aún hubiere desacuerdo, se repite el procedimiento una vez más,
y prevalece la decisión de la mayoría. Él, verdaderamente, guía al camino recto a
quien Él desea".
100. Pregunta: Con respecto a la herencia.
Respuesta: Respecto de la herencia, lo que ha ordenado el Punto Primordial (que
las almas de todos salvo Él Le sean ofrendadas( resulta muy grato. Los herederos
supervivientes debieran recibir las cuotas de la herencia que les han sido
asignadas; y al propio tiempo habrá de presentarse una relación del resto a la
Corte del Altísimo. En Su mano está la fuente de autoridad; Él ordena según Le
place. A este respecto, se reveló en la Tierra del Misterio una ley en virtud de la
cual se adjudicaba temporalmente la herencia de los herederos inexistentes a los
herederos existentes, y ello hasta el momento en que se establezca la Casa de
Justicia, cuando habrá de promulgarse el decreto correspondiente. Sin embargo,
la herencia de aquellos que emigraron el mismo año en que lo hizo la Antigua
Belleza ha sido adjudicada a sus herederos, y esto es un favor que les ha sido
conferido por Dios.
101. Pregunta: Con respecto a la ley sobre el hallazgo de tesoros.
Respuesta: Si se encontrare un tesoro, un tercio de éste corresponde en derecho
al descubridor, y los otros dos tercios han de ser empleados por los hombres de
la Casa de Justicia en beneficio de toda la gente. Ello surtirá efecto después del
establecimiento de la Casa de Justicia; hasta entonces quedará al cuidado de
personas honradas de cada localidad y territorio. Él, en verdad, es el Gobernante,
el Ordenador, el Omnisciente, el Informado de todo.
102. Pregunta: Con respecto al /Huqúq sobre bienes raíces que no producen
ganancia.
Respuesta: La ordenanza de Dios es que los bienes inmuebles raíces que han
cesado de producir ingresos, es decir, de los cuales no resulta ninguna ganancia,
no están sujetos al pago de /Huqúq. Él, verdaderamente, es el Gobernante, el
Munífico.
103. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "En las regiones donde los
días y las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes (...)"
Respuesta: Significa aquellos territorios que son remotos. En estas regiones,
empero, la diferencia de duración es sólo de pocas horas y, por lo tanto, esta
disposición no se aplica.
104. En la Tabla dirigida a Abá Badí' se ha revelado este santo versículo:
"Verdaderamente, a todo hijo le hemos ordenado servir a su padre". Tal es el
decreto que hemos promulgado en el Libro.
105. Y en otra Tabla se han revelado estas exaltadas palabras: ¡Oh Mu/hammad!
El Anciano de Días ha vuelto Su rostro hacia ti, haciendo mención de ti y
exhortando al pueblo de Dios a educar a sus hijos. Si un padre descuidare este
gravísimo mandamiento establecido en el Kitáb-i-Aqdas por la Pluma del Rey
Eterno, perderá los derechos de paternidad y será considerado culpable ante
Dios. Bienaventurado quien lleva en su corazón la impronta de las advertencias
del Señor y se aferra tenazmente a ellas. Dios, en verdad, ordena a Sus siervos lo
que habrá de ayudarles y aprovecharles, y permitirles acercarse a Él. Él es el
Ordenador, el Eterno.
106. ¡Él es Dios, exaltado sea Él, Señor de majestad y poder! Los Profetas y
Escogidos han recibido la encomienda del único Dios verdadero, magnificada sea
Su gloria, de regar los árboles de la existencia humana con las aguas vivientes de
la rectitud y la comprensión, para que surja de éstos lo que Dios ha depositado en
su ser íntimo. Bien puede observarse que cada árbol arroja cierto fruto, y que el
árbol estéril sirve sólo para el fuego. El propósito de estos Educadores, en todo lo
que dijeron y enseñaron, fue guardar la exaltada estación del hombre.
Bienaventurado aquel que en el Día de Dios se ha aferrado firmemente a Sus
preceptos y no se ha desviado de Su ley verdadera y fundamental. Los frutos que
mejor convienen al árbol de la vida humana son la honradez y la piedad, la
veracidad y la sinceridad; pero mayor que todos es, después del reconocimiento
de la unicidad de Dios, alabado y glorificado sea, la consideración por los
derechos que la persona debe a sus padres. Esta enseñanza ha sido mencionada
en todos los Libros de Dios, y ha sido reafirmada por la Exaltadísima Pluma.
Considerad lo que el Señor Misericordioso ha revelado en el Corán, exaltadas
son Sus palabras: "Adorad a Dios, no Le asociéis par ni semejante; y mostrad
bondad y caridad para con vuestros padres (...)" ¡Apreciad cómo el bondadoso
afecto hacia los padres ha sido relacionado con el reconocimiento del único Dios
verdadero! Felices los que están dotados de verdadera sabiduría y entendimiento,
que ven y perciben, que leen y entienden, y que observan lo que Dios ha revelado
en los Libros Sagrados de antaño y en esta incomparable y maravillosa Tabla.
107. En una de las Tablas, exaltadas sean Sus palabras, Él ha revelado: Y en lo
tocante al azaque, igualmente hemos decretado que sigáis lo que ha sido
revelado en el Corán.
SINOPSIS Y CODIFICACIÓN DE LAS LEYES Y DISPOSICIONES DEL KITÁB-I-
AQDAS
Resumen del contenido
I. Nombramiento de Abdul-Bahá como Sucesor de Baháulláh e
Intérprete de Sus Enseñanzas.
A. Volverse hacia Él.
B. Remitirse a Él.
II. Previsión de la Institución de la Guardianía.
III. La Institución de la Casa de Justicia.
IV. Leyes, disposiciones y exhortaciones.
A. La oración.
B. El ayuno.
C. Leyes sobre la condición jurídica de las personas.
D. Diversas leyes, disposiciones y exhortaciones.
V. Amonestaciones, reprensiones y advertencias específicas.
VI. Asuntos varios.
Sinopsis y Codificación
I. El nombramiento de Abdul-Bahá como Sucesor de Baháulláh e
Intérprete de Sus Enseñanzas.Se impone a los fieles la obligación de volver sus
rostros hacia Aquel "a Quien Dios ha designado, Quien ha brotado de esta
Antigua Raíz".Se ordena a los fieles remitir lo que no entiendan en los escritos
baháís a "Quien ha brotado de este poderoso Tronco".
II. Previsión de la Institución de la Guardianía.
III. La Institución de la Casa de Justicia.
A. Se establece formalmente la Casa de Justicia.
B. Se definen sus funciones.
C. Se señalan sus ingresos.
IV. Leyes, disposiciones y exhortaciones.
A. La oración
1. La sublime estación ocupada por las oraciones obligatorias en la
Revelación Baháí.
2. La Alquibla:
a. Identificada por el Báb con "Aquel a Quien Dios Manifestará".
b.La designación hecha por el Báb es confirmada por Baháulláh.
c.Baháulláh señala Su última morada como Alquibla después de Su
fallecimiento.
d.Es obligatorio volverse hacia la Alquibla al recitar las oraciones
obligatorias.
3. Las oraciones obligatorias rigen para hombres y mujeres desde la edad
de la madurez, que se fija en quince años.
4. Están exentos de recitar las oraciones obligatorias:
a. Los enfermos.
b. Los que tienen más de setenta años.
c. Las mujeres, durante la menstruación, siempre que efectúen sus
abluciones y repitan noventa y cinco veces al día un versículo específicamente
revelado.
5. Las oraciones obligatorias deben recitarse individualmente.
6. Se permite elegir una de las tres oraciones obligatorias.
7. Por "mañana", "mediodía" y "atardecer" mencionados en relación con las
oraciones obligatorias, se designan, respectivamente, los intervalos que median
entre la salida del sol y el mediodía, entre el mediodía y la puesta del sol, y desde
la puesta del sol hasta dos horas después de ella.
8. Basta recitar la primera oración obligatoria (larga) una vez cada
veinticuatro horas.
9. Es preferible recitar la tercera oración obligatoria (corta) de pie.
10. Las ablucionesLas abluciones deben preceder a la recitación de las
oraciones obligatorias.Para cada oración obligatoria deben efectuarse nuevas
abluciones.Si se recitan dos oraciones obligatorias al mediodía, una sola ablución
basta para ambas.Si no hay agua disponible o su uso es perjudicial para la cara o
las manos, se ordena recitar cinco veces un versículo expresamente revelado. Se
recomienda el uso de agua tibia si hace mucho frío. Si se han efectuado
abluciones para otros fines, no es necesario repetirlas antes de recitar la oración
obligatoria. Son indispensables las abluciones aunque previamente se haya
tomado un baño.
11. Determinación de las horas fijadas para la oración:
a. Está permitido guiarse por relojes para determinar las horas para
recitar las oraciones obligatorias.
b. En países muy septentrionales o meridionales, donde varía
considerablemente la duración de los días y las noches, los creyentes deben
basarse en relojes u otros medidores de tiempo, sin referirse a la salida o puesta
del sol.
12. En caso de peligro, se esté viajando o no, por cada oración obligatoria
que no se haga se ordena una postración y la recitación de un versículo
específico, que debe ser seguido por la repetición de otro versículo específico
dieciocho veces.
13. Se prohíbe la oración obligatoria colectiva salvo en el caso de la
oración para los difuntos.
14. Se ordena recitar en su totalidad la oración para los difuntos salvo en
el caso de los que no sepan leer, a quienes se ordena que repitan los seis
pasajes específicos de dicha oración.
15. La oración obligatoria de tres repeticiones consecutivas que debía
recitarse tres veces al día, por la mañana, al mediodía y al atardecer, ha sido
reemplazada por tres oraciones obligatorias reveladas posteriormente.
16. La oración de los signos ha sido anulada y sustituida por un versículo
expresamente revelado. Sin embargo, no es obligatorio recitar este versículo.
17. El pelo, la piel de cebellina, los huesos y cosas semejantes no invalidan
la oración.
B. El ayuno
1. La sublime estación ocupada por el ayuno en la Revelación Baháí.
2. El período del ayuno comienza al término de los días intercalares y
finaliza con la Festividad de Naw-Rúz.
3. Es obligatoria la abstinencia de comida y bebida desde la salida hasta la
puesta del sol.
4. Ayunar es obligatorio para los hombres y mujeres a partir de la mayoría
de edad, la cual se fija en 15 años.
5. Se concede exención de ayunar a:
a. Los viajeros
i. Siempre que el viaje exceda de nueve horas.
ii. Los que viajan a pie, siempre que el viaje exceda de dos
horas.
iii. Los que interrumpen su viaje por menos de 19 días.
iv. Los que interrumpen su viaje durante el ayuno en un lugar
donde piensan permanecer 19 días están exentos de ayunar solamente durante
los tres primeros días después de su llegada.
v. Los que lleguen a su hogar durante el ayuno, deben
comenzar a ayunar a partir del día de su llegada.
b. Los enfermos.
c. Los que tienen más de setenta años.
d. Las mujeres encintas.
e. Las mujeres que amamantan.
f. Las mujeres durante la menstruación, siempre que efectúen sus
abluciones y repitan 95 veces al día un versículo expresamente revelado.
g. Los que están ocupados en faenas arduas, a quienes se
recomienda demostrar respeto por la ley empleando discreción y moderación al
valerse de dicha exención.
6. Hacer votos de ayuno (en un mes diferente del prescrito para ayunar)
está permitido. Sin embargo, son preferibles ante Dios los votos que aprovechan
a la humanidad.
C. Leyes sobre la condición jurídica de las personas
1. El matrimonio:
a. El matrimonio es muy recomendado pero no obligatorio.
b. Se prohíbe la pluralidad de esposas.
c. El matrimonio está sujeto a que los contrayentes hayan llegado a
la edad de la madurez, la cual se fija en 15 años.
d. El matrimonio está sujeto al consentimiento de ambos
contrayentes y de sus padres, sea o no virgen la mujer.
e. Incumbe a ambos contrayentes recitar un versículo expresamente
revelado por el que se indica que están contentos con la voluntad de Dios.
f. Se prohíbe el matrimonio con la madrastra propia.
g. Todos los asuntos que se refieren al matrimonio entre parientes
deben remitirse a la Casa de Justicia.
h. Se permite el matrimonio con no creyentes.
i. Los esponsales:
i. El período de compromiso no debe exceder de 95 días.
ii. Es ilícito comprometerse con una niña antes de que haya
alcanzado la edad de la madurez.
j. La dote:
i. El matrimonio está sujeto al pago de una dote.
ii. La dote se fija en 19 mizcales de oro puro para los
residentes urbanos y 19 mizcales de plata para los residentes de zonas rurales,
dependiendo esto del domicilio del marido y no de la mujer.
iii. Está prohibido pagar más de 95 mizcales.
iv. Es preferible que un hombre se contente con el pago de 19
mizcales de plata.
v. Si no es posible el pago total de la dote está permitido
extender un pagaré en su lugar.
k. Si, después de recitar el versículo expresamente revelado y pagar
la dote, uno de los contrayentes le toma aversión al otro antes de que se haya
consumado el matrimonio, no es necesario el período de espera previo al
divorcio. Sin embargo, recuperar la dote no está permitido.
l. El marido deberá, cuando se proponga viajar, señalar el plazo de
su regreso a la esposa. Si por algún motivo justificado le fuere imposible regresar
en el plazo señalado, deberá comunicárselo y esforzarse por retornar a ella. Si no
cumpliere una u otra condición, deberá ella esperar 9 meses, después de lo cual
podrá volver a casarse, aunque es preferible que espere más tiempo. Si recibe la
noticia de la muerte u homicidio de él, y esta noticia es confirmada por la opinión
general o por 2 testigos confiables, ella podrá volver a casarse después de
transcurridos 9 meses.
m. Si el marido parte sin comunicar a su esposa el plazo de su
regreso, y conoce la ley prescrita en el Kitáb-i-Aqdas, la mujer puede volver a
casarse después de esperar un año completo. Si el marido no conociere esta ley,
la mujer deberá esperar hasta tener noticias de su marido.
n. Si el marido descubre, después del pago de la dote, que la mujer
no es virgen, podrá exigirse la devolución de la dote y de los gastos efectuados.
o. Si el matrimonio se ha convenido sobre la base de la virginidad,
podrá exigirse la devolución de la dote y de los gastos efectuados, y anularse el
matrimonio. Sin embargo, callar el asunto es muy meritorio ante Dios.
2. El divorcio:
a. El divorcio es severamente censurado.
b. Si surge aversión o resentimiento por parte del marido o de la
mujer, se permite el divorcio, sólo después de transcurrido un año completo. Dos
o más testigos deben dar fe del comienzo y término del año de espera. El acta de
divorcio deberá ser inscrita por el funcionario judicial que representa a la Casa de
Justicia. Las relaciones maritales están prohibidas durante el período de espera y
cualquiera que infringiere esta ley deberá arrepentirse y pagar a la Casa de
Justicia 19 mizcales de oro.
c. No es necesario un período adicional de espera después de tener
lugar el divorcio.
d. La mujer que ha de divorciarse a consecuencia de su infidelidad
pierde el derecho a que se le paguen los gastos durante el periodo de espera.
e. Está permitido volver a casarse con la mujer de la que uno se ha
divorciado, siempre que no esté casada con otra persona. Si lo está, debe
obtener el divorcio antes que su anterior marido pueda volver a casarse con ella.
f. Si en algún momento durante el período de espera renace el
afecto entre los cónyuges, el vínculo matrimonial es válido. Si esta reconciliación
es seguida de un alejamiento y nuevamente se desea el divorcio, debe reiniciarse
otro año de espera.
g. Si estando de viaje surgiesen diferencias entre marido y mujer,
aquel tiene la obligación de enviarla a casa, o encomendarla a una persona de
confianza para que la acompañe hasta su casa, y costearle el viaje y los gastos
de un año completo.
h. Si una mujer persiste en divorciarse de su marido antes que
emigrar a otro país, el año de espera debe computarse desde el día de su
separación, ya sea durante los preparativos del viaje o al partir.
i. Se abroga la ley islámica que se refiere a nuevo casamiento con la
mujer de la cual uno se ha divorciado anteriormente.
3. La herencia:*
a. La herencia se clasifica en las siguientes categorías:
1. hijos 1.080 partes de 2.520
2. marido o mujer 390 " " 2.520
3. padre 330 " " 2.520
4. madre 270 " " 2.520
5. hermano 210 " " 2.520
6. hermana 150 " " 2.520
7. maestro 90 " " 2.520
b. La cuota asignada por el Báb a los hijos es duplicada por
Baháulláh, con lo que se reduce correspondientemente una porción igual de
cada uno de los restantes beneficiarios.
c.
i. en los casos en que no hubiere descendencia, la cuota
correspondiente a los hijos revierte a la Casa de Justicia para destinarse a
huérfanos y viudas y a todo lo que beneficie a la humanidad.
ii. el hijo del difunto ha muerto dejando descendientes, éstos
heredan la porción de su padre. Si la hija del difunto ha muerto dejando sucesión,
su porción debe dividirse según las siete categorías especificadas en el Libro Más
Sagrado.
d. Si alguien deja descendencia, pero no existe alguna de las otras
categorías de herederos, o ninguna de ellas, dos tercios de las cuotas de éstas
revierten a la descendencia y un tercio a la Casa de Justicia.
e. Si no existiere ninguno de los beneficiarios descritos, dos tercios
de la herencia revierte a los sobrinos y sobrinas del difunto. Si éstos no existen,
esa cuota revierte a las tías y tíos; a falta de éstos, a sus hijos e hijas. En todo
caso, el tercio restante revierte a la Casa de Justicia.
f. Si alguien no dejare ninguno de los herederos mencionados, toda
la herencia revierte a la Casa de Justicia.
g. La residencia y las prendas de vestir del padre difunto pasarán a
los hijos varones y no a las hijas. Si hubiere varias residencias, la principal y más
importante pasa a los hijos varones. Las residencias restantes, junto con los
demás bienes del difunto, han de dividirse entre los herederos. Si no hubiere hijos
varones, dos tercios de la residencia principal y las prendas de vestir del padre
difunto revierten a las hijas y un tercio a la Casa de Justicia. En el caso de madre
difunta, todas las prendas de vestir usadas deben dividirse entre las hijas por
igual. Las prendas de vestir nuevas, joyas y bienes deberán dividirse entre los
herederos, al igual que las prendas de vestir usadas si no dejare hijas.
h. Si los hijos del difunto son menores, su cuota debe encomendarse
a una persona de confianza o a una compañía para su inversión, hasta que
alcancen la mayoría de edad. Debe cederse al albacea parte del interés
acumulado.
i. La herencia no debe dividirse hasta después del pago del
/Huqúqulláh (Derecho de Dios), de cualesquiera deudas contraídas por el difunto
y de todos los gastos efectuados para un funeral y entierro dignos.
j. Si el hermano del difunto es del mismo padre, heredará toda su
cuota asignada. Si es de padre diferente, heredará solamente dos tercios de su
cuota, recayendo el tercio restante en la Casa de Justicia. La misma ley se aplica
a la hermana del difunto.
k. En caso de haber hermanos o hermanas carnales, los hermanos y
hermanas por parte de la madre no heredan.
l. Un maestro que no sea baháí no hereda. Si hubiere más de un
maestro, la cuota asignada al maestro debe dividirse entre todos por igual.
m. Los herederos que no sean baháís no heredan.
n. Aparte de las prendas de vestir usadas y obsequios de joyas u
otros bienes que se demuestre que han sido regalos del marido para la esposa,
todo lo que el marido haya adquirido para su mujer debe considerarse como
bienes del marido y debe dividirse entre sus herederos.
o. Toda persona es libre de legar sus bienes como lo estime
conveniente, con tal de que haga provisión para el pago del /Huqúqulláh y la
cancelación de sus deudas.
D. Diversas Leyes, Disposiciones y Exhortaciones
1. Diversas Leyes y Disposiciones:
a. El peregrinaje.
b. El /huqúqulláh.
c. La fundaciones.
d. El Mashriqul-Adhkár.
e. Duración de la Dispensación Baháí.
f. Festividades baháís.
g. La Fiesta de Diecinueve Días.
h. El año baháí.
i. Los días intercalares.
j. La edad de la madurez.
k. Entierro de los muertos.
l. Se impone la obligación de ocuparse en un oficio o profesión y ello
se eleva al rango de adoración.
m. La obediencia al gobierno.
n. La educación de los niños.
o. La redacción del testamento.
p. El diezmo (azaque).
q. La Repetición del Más Grande Nombre 95 veces al día.
r. La caza de animales.
s. El trato de las sirvientas.
t. El hallazgo de bienes perdidos.
u. El procedimiento para el caso de un tesoro hallado.
v. La enajenación de objetos en fideicomiso.
w. El homicidio sin premeditación.
x. La definición de testigos justos.
y. Prohibiciones:
i. La interpretación de la Sagrada Escritura.
ii. El tráfico de esclavos.
iii. El ascetismo.
iv. El monacato.
v. La mendicidad.
vi. El sacerdocio.
vii. El uso de púlpitos.
viii. Besar las manos.
ix. La confesión de los pecados.
x. La pluralidad de esposas.
xi. Las bebidas embriagantes.
xii.El opio.
xiii. Los juegos de azar.
xiv. El incendio intencional.
xv. El adulterio.
xvi. El homicidio.
xvii. El hurto.
xviii. La homosexualidad.
xix. La oración obligatoria colectiva, salvo para los muertos.
xx. La crueldad para con los animales.
xxi. La ociosidad y la pereza.
xxii. La murmuración.
xxiii. La calumnia.
xxiv. Portar armas si no es indispensable.
xxv. Usar los estanques de los baños públicos persas.
xxvi. Entrar en una casa sin permiso del dueño.
xxvii. Golpear o herir a una persona.
xxviii. Las contiendas y los conflictos.
xxix. Musitar versículos sagrados en la calle.
xxx. Introducir la mano en la comida.
xxxi. Rasurarse la cabeza.
xxxii. Dejarse un hombre crecer el pelo pasado el lóbulo de
las orejas.
2. Abrogación de leyes y disposiciones específicas de Dispensaciones anteriores,
por las que se prescribía:
a. La destrucción de libros.
b. La prohibición de usar vestidos de seda.
c. La prohibición de usar utensilios de oro y plata.
d. La limitación de viajes.
e. La presentación de regalos de gran valor al Fundador de la Fe.
f. La prohibición de hacer preguntas al Fundador de la Fe.
g. La prohibición de volver a casarse con la mujer de la que uno se
ha divorciado.
h. La pena para quienquiera que cause tristeza a su prójimo.
i. La prohibición de la música.
j. Las restricciones en cuanto a vestimenta y barba.
k. La impureza de diversos objetos y pueblos.
l. La impureza del semen.
m. La impureza de ciertos objetos a efectos de postración.
3. Exhortaciones diversas:
a. Asociarse con los seguidores de todas las religiones en
concordia.
b. Honrar a los propios padres.
c. No desear para otro lo que uno no desea para sí mismo.
d. Enseñar y propagar la Fe después de la ascensión de su
Fundador.e. Ayudar a quienes se levantan a promover la Fe.
f. No apartarse de los Escritos ni dejarse desviar por quienes lo
hacen.
g. Remitirse a las Sagradas Escrituras cuando surjan diferencias.
h. Sumergirse en el estudio de las enseñanzas.
i. No dejarse uno llevar por sus ociosas fantasías y vanas
imaginaciones.
j Recitar los versículos sagrados por la mañana y al atardecer.
k. Recitar los versículos sagrados melodiosamente.
l. Enseñar uno a sus hijos a entonar los versículos sagrados en el
Mashriqul-Adhkár.
m. Estudiar artes y ciencias que beneficien a la humanidad.
n. Consultarse mutuamente.
o. No ser indulgente en el cumplimiento de las leyes de Dios.
p.Arrepentirse de los pecados ante Dios.
q. Distinguirse mediante buenas obras.
i.Ser veraz.
ii. Ser honrado.
iii. Ser leal.
iv. Ser recto y temer a Dios.
v. Ser justo y equitativo.
vi. Ser discreto y prudente.
vii. Ser cortés.
viii. Ser hospitalario.
ix. Ser perseverante.
x. Ser desprendido.
xi. Ser totalmente sumiso a la Voluntad de Dios.
xii. No suscitar discordia.
xiii. No ser hipócrita.
xiv. No ser soberbio.
xv. No ser fanático.
xvi. No preferirse al prójimo.
xvii. No disputar con el prójimo.
xviii. No entregarse a las pasiones.
xix. No lamentarse en la adversidad.
xx. No disputar con los que tienen autoridad.
xxi. No encolerizarse.
xxii. No enojar al prójimo.
r. Estar estrechamente unidos.
s. Consultar médicos competentes cuando se está enfermo.
t. Responder a las invitaciones.
u. Ser amables con la familia del Fundador de la Fe.
v. Estudiar idiomas para la promoción de la Fe.
w. Promover el desarrollo de ciudades y países para la glorificación
de la Fe.
x. Restaurar y conservar los sitios relacionados con los Fundadores
de la Fe.
y. Ser la esencia de la limpieza:
i. Lavarse los pies.
ii. Perfumarse.
iii. Bañarse en agua limpia.
iv. Cortarse las uñas.
v. Lavar cosas sucias en agua limpia.
vi. Vestir ropa sin mancha.
vii. Renovar el menaje de la casa.
V. Amonestaciones, reprensiones y advertencias específicas dirigidas a:
1. Toda la raza humana.
2. Las testas coronadas del mundo.
3. El concurso de eclesiásticos.
4. Los Gobernantes de América y los Presidentes de sus Repúblicas.
5. Guillermo I, Rey de Prusia.
6. Francisco José, Emperador de Austria.
7. El pueblo del Bayán.
8. Los miembros de los parlamentos de todo el mundo.
VI. Asuntos varios.
1. El carácter trascendente de la Revelación Baháí.
2. La exaltada estación del Autor de la Fe.
3. La suma importancia del Kitáb-i-Aqdas, "El Libro Más Sagrado".
4. La doctrina de la "Más Grande Infalibilidad".
5. Los dos deberes inseparables de reconocer a la Manifestación y observar Sus
Leyes.
6. El fin de todo saber es el reconocimiento de Quien es el Objeto de todo
conocimiento.
7. La bienaventuranza de quienes han reconocido la fundamental verdad de que:
"A Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos".
8. El efecto revolucionario del "Más Grande Orden".
9. La elección de un solo idioma y la adopción de una escritura común para uso
de todos los habitantes de la tierra: uno de los dos signos de mayoría de edad de
la raza humana.
10. Profecías del Báb acerca de "Aquel a Quien Dios hará manifiesto".
11. Predicción referente a oposición que ha de sufrir la Fe.
12. Elogio del rey que profese la Fe y se levante para servirla.
13. La inestabilidad de los asuntos humanos.
14. El significado de la verdadera libertad.
15. El valor de toda obra está sujeto a su aceptación de Dios.
16. La importancia del amor a Dios como motivo de la obediencia a Sus Leyes.
17. La importancia de utilizar medios materiales.
18. Elogio de los doctos entre el pueblo de Bahá.
19. Promesa de perdón a Mírzá Ya/hyá si éste se arrepintiere.
20. Apóstrofe dirigido a Teherán.
21. Apóstrofe dirigido a Constantinopla y sus habitantes.
22. Apóstrofe dirigido a las "riberas del Rin".
23. Condenación de quienes falsamente pretenden tener conocimientos
esotéricos.
24. Condenación de quienes permiten que el orgullo que sienten por su erudición
los aparte de Dios.
25. Profecías referentes a Khurásán.
26. Profecías referentes a Kírmán.
27. Alusión a Shaykh A/hmad-i-A/hsáí.
28.Alusión al Cernedor de Trigo.
29. Condenación de Hájí Mu/hammad-Karím Khán.
30. Condenación de Shaykh Mu/hammad-/Hasan.
31. Alusión a Napoleón III.
32. Alusión a Siyyid-i-Mu/hammad-i-I/sfáhání.
33. Confirmación de la ayuda destinada a cuantos se levanten a servir a la Fe.
NOTAS
Las notas están numeradas del 1 al 194. Cada una comienza con una frase del
Kitáb-i-Aqdas, impresa en tipo negrita, seguida del número del párrafo en que
aparece.
Notas
1. el fragante aroma de Mi vestidura
La frase hace alusión a la historia de José según figura en el Corán y el Antiguo
Testamento. De acuerdo con el relato, la vestidura de José fue llevada por sus
hermanos a Jacob, su padre, quien de esta forma pudo reconocer al hijo amado,
tanto tiempo perdido. La metáfora de la "vestidura" fragante se usa a menudo en
los Escritos Bahá'ís para referirse al reconocimiento de la Manifestación de Dios y
Su Revelación.
Bahá'u'lláh, en una de Sus Tablas, Se describe a Sí mismo como el "divino José"
a Quien los desatentos han "trocado por el más mezquino de los precios". En el
Qayyúmu'l-Asmá' el Báb identifica a Bahá'u'lláh como el "verdadero José" y
predice las duras pruebas que habría de soportar a manos de Su traidor hermano
(véase nota 190). Asimismo, Shoghi Effendi traza un paralelo entre los intensos
celos que la preeminencia de 'Abdu'l-Bahá despertó en Su hermanastro Mírzá
Mu/hammad-'Alí, y la mortal envidia "que la distinción de José provocó en los
corazones de sus hermanos".
2. Hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. El
consumo del vino y de otras sustancias embriagantes está prohibido en el Kitáb-i-
Aqdas (véanse notas 144 y 170).
Las referencias alegóricas al consumo de "vino" (como fuente de éxtasis
espiritual( pueden encontrarse no sólo en la Revelación de Bahá'u'lláh, sino
también en la Biblia, en el Corán y en antiguas tradiciones hindúes.
Así, en el Corán se promete a los justos que se les dará de beber del "vino
sellado escogido". En Sus Tablas, Bahá'u'lláh identifica el "Vino escogido" con Su
propia Revelación, cuya "almizclada fragancia" ha sido llevada a "todas las cosas
creadas". Afirma que ha "roto el sello" de este "Vino", revelando por este acto
verdades espirituales hasta entonces desconocidas y permitiendo a quienes
beben de éste "distinguir los esplendores de la luz de la unidad divina" y
"comprender el propósito esencial que subyace en las Escrituras de Dios".
En una de Sus meditaciones, Bahá'u'lláh suplica a Dios que provea a los
creyentes del "Vino escogido de Tu misericordia, para que los haga olvidarse de
quienquiera que sea excepto de Ti, y levantarse a servir a Tu Causa y ser firmes
en su amor por Ti".
3. Hemos prescrito la oración obligatoria
6En árabe hay varias palabras para designar la "oración". En el original figura la
palabra "/salát", término con el que se hace referencia a una categoría especial
de oraciones cuya recitación por parte de los creyentes es preceptiva en
momentos determinados del día. Para que esta categoría de oraciones quede
diferenciada de otras clases, la palabra se ha traducido como "oración
obligatoria".
Bahá'u'lláh declara que "la oración obligatoria y el ayuno ocupan una exaltada
estación a los ojos de Dios". (P&R 93). 'Abdu'l-Bahá afirma que tales oraciones
"conducen a la humildad y sumisión, a que la persona vuelva el rostro hacia Dios
y Le exprese devoción". Por medio de estas oraciones "el hombre comulga con
Dios, procura acercarse a Él, conversa con el verdadero Amado de su corazón y
alcanza estaciones espirituales". La oración obligatoria (véase nota 9) referida en
este versículo ha sido sustituida por las tres oraciones obligatorias reveladas
posteriormente por Bahá'u'lláh (P&R 63). El texto de las tres oraciones
actualmente en uso, junto con las instrucciones para su recitación, pueden
encontrarse en este volumen en la sección Algunos textos revelados por
Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas.
Asimismo, algunas cuestiones abordadas en Preguntas y Respuestas tratan de
aspectos relacionados con las tres nuevas oraciones obligatorias. Bahá'u'lláh
aclara que el creyente puede escoger cualquiera de las tres oraciones
obligatorias (P&R 65). Otras disposiciones igualmente relacionadas reciben
aclaración en los números 66, 67, 81 y 82 de Preguntas y Respuestas.
Los detalles de la ley concerniente a la oración obligatoria se resumen en
la sección IV.A 1.-17. de la Sinopsis y Codificación.4. nueve rak'ahs 6Recibe
el nombre de rak'ah la recitación de versículos expresamente revelados que va
acompañada de una serie prescrita de genuflexiones y otros movimientos.
La oración obligatoria originalmente prescrita por Bahá'u'lláh para Sus seguidores
constaba de nueve rak'ahs. Dado que la oración se ha perdido, se desconoce su
naturaleza precisa, amén de las instrucciones para su recitación. (Véase nota 9).
A propósito de las oraciones obligatorias actualmente vigentes, 'Abdu'l-
Bahá comenta en una de Sus Tablas que "en cada palabra y movimiento de la
oración obligatoria hay alusiones, misterios y una sabiduría que el hombre es
incapaz de comprender, y que las letras y rollos no pueden contener".
Shoghi Effendi explica que las pocas y sencillas instrucciones dadas por
Bahá'u'lláh para la recitación de ciertas oraciones no sólo albergan un significado
espiritual sino que también ayudan a que la persona se concentre plenamente al
orar y meditar".
5. al mediodía, por la mañana y al atardecer
Respecto de la definición de las palabras "mañana", "mediodía" y "atardecer",
horas en que ha de recitarse la oración obligatoria mediana actualmente vigente,
Bahá'u'lláh ha declarado que éstas coinciden con "la salida del sol, el mediodía y
la puesta del sol" (P&R 83). Bahá'u'lláh especifica que las "horas admisibles para
las oraciones obligatorias van desde la mañana hasta el mediodía, desde el
mediodía hasta la puesta del sol y desde la puesta del sol hasta dos horas
después". En este sentido, 'Abdu'l-Bahá declara que la oración obligatoria de la
mañana puede decirse a partir del alba.
La definición de "mediodía" como el período "que va desde el mediodía
hasta la puesta del sol" es válida para la recitación tanto de la oración obligatoria
corta como de la mediana.
6. Os hemos dispensado de un número mayor
Los requisitos que las Dispensaciones bábí e islámica establecían para la oración
obligatoria eran más exigentes que los necesarios para el cumplimiento de la
oración obligatoria compuesta de nueve rak'ahs que fue prescrita en el Kitáb-i-
Aqdas (véase nota 4).
El Báb prescribió en el Bayán una oración obligatoria compuesta de
diecinueve rak'ahs, la cual debía efectuarse una vez cada veinticuatro horas,
desde el mediodía de un día hasta el mediodía del siguiente.
La oración musulmana se recita cinco veces al día, a saber: por la mañana
temprano, al mediodía, por la tarde, al atardecer y por la noche. Si bien el número
de rak'ahs varía según la hora de la recitación, a lo largo del día se ofrece un total
de diecisiete rak'ahs.
7. Cuando deseéis llevar a cabo esta oración, volveos hacia la Corte de Mi
Santísima Presencia, este Sagrado Lugar que Dios ha convertido (...) en Punto de
Adoración para los moradores de las Ciudades de la Eternidad
El Punto de Adoración", es decir, el punto hacia el cual debe volverse el
adorador al ofrecer la oración obligatoria, se denomina Alquibla. El concepto de
Alquibla ha existido en anteriores religiones. En el pasado, Jerusalén fue
designada para este propósito. Mu/hammad escogió la Meca como nueva
Alquibla. Las instrucciones del Báb en el Bayán árabe dicen textualmente:
La Alquibla es por cierto Él, Aquel a Quien Dios Manifestará; cuando quiera
que Éste Se mueve, se mueve la Alquibla, hasta que Éste alcance reposo.
Este pasaje es citado por Bahá'u'lláh en el Kitáb-i-Aqdas (137) y
confirmado en el versículo arriba citado. Asimismo, Baháulláh ha indicado que
volverse hacia la Alquibla es un "requisito establecido para la recitación de la
oración obligatoria" (P&R 14 y 67). Sin embargo, en el caso de otras oraciones y
preces, la persona puede volverse en cualquier dirección.
8. y cuando se haya puesto el Sol de la Verdad y la Expresión, volved el rostro
hacia el Lugar que os hemos prescrito
Bahá'u'lláh ordena que, a Su muerte, la que sea Su última morada pase a ser la
Alquibla. La Tumba Más Sagrada se encuentra en Bahjí, 'Akká. 'Abdul-Bahá
describe el lugar como el "Luminoso Santuario", "el sitio en torno al cual gira el
Concurso de lo Alto".
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, el significado espiritual
de volverse hacia la Alquibla se ilustra mediante la analogía de la planta que gira
hacia el sol:(...) así como la planta busca la luz solar, de la cual recibe vida y
crecimiento, del mismo modo también nosotros al rezar volvemos nuestros
corazones a la Manifestación de Dios, Bahá'u'lláh; (...) volvemos nuestros rostros
(...) adonde reposa Su polvo, en esta tierra, como símbolo del acto interior.
9. En otra Tabla hemos expuesto los detalles de la oración obligatoria.
Por razones de sabiduría" la oración obligatoria original fue revelada en una
Tabla aparte (P&R 63), cuyo texto no fue divulgado en vida de Bahá'u'lláh. Dicha
oración fue reemplazada por las tres oraciones obligatorias actuales.
Poco después de la Ascensión de Bahá'u'lláh, Mu/hammad-'Alí, el
Archiviolador de Su Convenio, robó el texto de la oración junto con otras varias
Tablas.
10. la oración por los difuntos
La oración por los difuntos (véase Algunos textos revelados por Baháulláh que
complementan el Kitáb-i-Aqdas) es la única oración obligatoria bahá'í que ha de
recitarse en congregación. Suele recitarse por un creyente mientras los presentes
permanecen de pie en silencio (véase nota 19). Bahá'u'lláh aclara que la oración
por los difuntos viene exigida sólo cuando el difunto es adulto (P&R 70).
Asimismo, aclara que la recitación debe preceder el entierro del difunto, y que al
recitarla no es necesario volverse hacia la Alquibla (P&R 85).
En Sinopsis y Codificación, sección IV.A. 13.-14., se encontrarán más
detalles relacionados con la oración por los difuntos.
11. En la oración por los difuntos, Dios, el Revelador de los versículos, ha hecho
descender seis pasajes específicos
Los pasajes integrantes de la oración por los difuntos consisten en repetir seis
veces la salutación "Alláh-u-Abhá" (Dios es el Todoglorioso). Cada salutación
viene seguida por diecinueve repeticiones de uno de los seis versículos
expresamente revelados. Estos versículos son de hecho idénticos a los de la
oración por los difuntos revelada por el Báb en el Bayán. Bahá'u'lláh agregó una
plegaria que precede a estos pasajes.
12. El pelo no invalida vuestra oración, ni nada de lo cual el espíritu ya esté
ausente, bien sean huesos o cosas semejantes. Sois libres de vestiros con piel de
cebellina, como también podéis hacerlo con la piel del castor, la ardilla u otros
animales
En algunas Dispensaciones religiosas anteriores se consideraba que la oración
no era válida si la persona portaba el pelo de ciertos animales o llevaba consigo
determinados objetos. Bahá'u'lláh confirma aquí la declaración que el Báb realiza
en el Bayán árabe en el sentido de que tales cosas no invalidan la oración.
13. Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez
Bahá'u'lláh fija la "edad de la madurez en relación con los deberes religiosos" en
"quince años, tanto para hombres como mujeres" (P&R 20). Para más detalles
sobre el período de ayuno, véase nota 25.
14. Él ha eximido de ello a los débiles por causa de enfermedad o edad
En Preguntas y Respuestas se explica que quienes se encuentran debilitados
por enfermedad o edad avanzada están exentos de ayunar y ofrecer las oraciones
obligatorias. Bahá'u'lláh indica que en "tiempos de mala salud no se permite
guardar estas obligaciones" (P&R 93). En este contexto Él demarca la vejez a
partir de los setenta años (P&R 74). En respuesta a una pregunta, Shoghi Effendi
aclara que las personas que llegan a la edad de setenta años están exentas,
independientemente de que se encuentren débiles.
También se concede exención de ayunar a las otras categorías de
personas así consignadas en la Sinopsis y Codificación, sección IV. B.5. Véanse
notas 20, 30 y 31.
15. Dios os ha concedido permiso para postraros sobre cualquier superficie que
esté limpia; pues, a este respecto, hemos suprimido la limitación que había sido
establecida en el Libro
En anteriores Dispensaciones era común que entre los requisitos del rezo
figurase la postración. En el Bayán árabe el Báb encarece a los creyentes a que
al postrarse apoyen la frente sobre una superficie de cristal. Del mismo modo, en
el Islam hay ciertas restricciones relativas al tipo de superficie sobre la que es
lícito postrarse para los musulmanes. Bahá'u'lláh abroga tales restricciones y
simplemente especifica: "cualquier superficie que esté limpia".
16. Quien no encuentre agua para la ablución, repita cinco veces las palabras
"en el Nombre de Dios, el Más Puro, el Más Puro", y luego efectúe sus oraciones.
Como preparación para el ofrecimiento de la oración obligatoria, el creyente debe
efectuar las abluciones. Consisten éstas en lavarse las manos y la cara. Si no hay
agua disponible, es preceptiva la repetición cinco veces del versículo
especialmente revelado al efecto. Para una exposición general sobre las
abluciones, véase nota 34.
En el Corán y en el Bayán árabe se hallan antecedentes sobre las
prácticas sustitutorias que han de cumplirse cuando no hay agua disponible.
17. En las regiones donde los días y las noches se alargan, las horas de la
oración han de ser determinadas por relojes y otros instrumentos que marcan el
paso de las horas.
La aclaración se refiere a territorios situados en el extremo norte o sur, donde la
duración del día y la noche varía notablemente (P&R 64 y 103). Esta disposición
es igualmente válida para el ayuno.
18. Os hemos absuelto de la necesidad de llevar a cabo la oración de los signos.
La oración de los signos es una forma especial de oración obligatoria islámica
cuya recitación era preceptiva al sobrevenir acontecimientos naturales tales como
terremotos, eclipses u otros fenómenos semejantes, susceptibles de causar miedo
o de ser tomados como presagios o como actos de la providencia. La necesidad
de llevar a cabo esta oración ha quedado abrogada. En su lugar el bahá'í puede
decir: "El dominio es de Dios, el Señor de lo visible y lo invisible, el Señor de la
creación"; ahora bien, tal recitación no es obligatoria (P&R 52).
19. Salvo en el caso de la oración por los difuntos, la práctica de la oración
obligatoria colectiva queda abrogada.
En la Dispensación bahá'í ha quedado abrogada la oración en congregación, es
decir, la oración obligatoria formal que se recita de acuerdo con un ritual prescrito
tal como es costumbre, por ejemplo, en el Islam, donde la oración del viernes es
dirigida en la mezquita por un imám. En la ley bahá'í la oración por los difuntos
(véase nota 10) es la única oración prescrita para ser recitada en congregación.
Ha de recitarse por uno de los presentes mientras el resto del grupo permanece
de pie en silencio; el lector no tiene ningún rango especial. No es necesario que
la congregación se vuelva hacia la Alquibla. (P&R 85).
Las tres oraciones obligatorias diarias han de recitarse individualmente, no
en congregación. No hay una forma prescrita de recitar las numerosas
oraciones existentes. En las reuniones o en el retiro individual cada persona es
libre de emplear como desee tales oraciones no obligatorias. En este sentido,
Shoghi Effendi afirma:(...) aunque los amigos son dueños de seguir su propia
inclinación (...) deben prestar sumo cuidado a que la forma de practicarlo no
adquiera un carácter demasiado rígido y se transforme así en una institución. Éste
es un detalle que los amigos debieran tener siempre presente, so pena de
apartarse del claro camino indicado en las Enseñanzas.
20. Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante el
período de menstruación
Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante el
período de menstruación. En su lugar deben llevar a cabo las abluciones (véase
nota 34) y repetir 95 veces al día, entre un mediodía y el siguiente, el versículo
"Glorificado sea Dios, el Señor de Esplendor y Belleza". Esta disposición cuenta
con antecedentes en el Bayán árabe, donde se concedía una dispensa similar.
En algunas Dispensaciones religiosas anteriores, las mujeres durante el
período de menstruación se consideraban ritualmente impuras, motivo por el que
se les prohibía guardar los deberes de la oración y el ayuno. Bahá'u'lláh ha
abolido el concepto de impureza ritual (véase nota 106).
La Casa Universal de Justicia ha aclarado que las disposiciones del Kitáb-
i-Aqdas en virtud de las cuales se concede exención de ciertos deberes y
responsabilidades son, como la palabra indica, exenciones y no prohibiciones.
Por tanto, todo creyente es libre de valerse de una exención aplicable, si así lo
desea. Sin embargo, la Casa de Justicia aconseja que el creyente, al plantearse
el caso, debe decidir con sabiduría y sopesar que Bahá'u'lláh ha otorgado dichas
exenciones por buenas razones.
La exención prescrita en relación a la oración obligatoria, que
originalmente estaba relacionada con la oración obligatoria compuesta de nueve
rak'ahs, es valedera ahora para las tres oraciones obligatorias que vinieron a
sustituirla.
21. Si al viajar os detenéis a descansar en sitio seguro, llevad a cabo (hombres y
mujeres por igual (una sola postración por cada oración obligatoria omitida
Están exentas del deber de recitar las oraciones obligatorias todas aquellas
personas que se hallen en condiciones de inseguridad tales que lo hagan
impracticable. La exención tiene vigencia tanto si la persona se encuentra de viaje
como si permanece en casa, e incluye un procedimiento para compensar las
oraciones obligatorias que han dejado de decirse por esta causa.
Bahá'u'lláh ha puesto de manifiesto que la oración obligatoria "no se
suspende durante el viaje" siempre que la persona encuentre un "sitio seguro "
donde efectuarla (P&R 58).
Los números 21, 58, 59, 60 y 61 de Preguntas y Respuestas amplían esta
disposición.
22. Al completar vuestras postraciones, sentaos con las piernas cruzadas
La expresión árabe haykalut-taw/híd, traducida aquí como con las piernas
cruzadas, significa la postura de la unidad. Tradicionalmente ha tenido el
sentido de una postura en que las piernas estén cruzadas.
23. Di: Dios ha hecho de Mi amor oculto la llave del Tesoro
Hay una conocida tradición islámica acerca de Dios y Su creación que reza así:
Yo era un Tesoro Oculto. Quise ser conocido y, por tanto, hice existir la
creación a fin de que pudiera conocérseme.
En los Escritos Bahá'ís abundan las referencias y alusiones a esta
tradición. Así, en una de Sus oraciones, Bahá'u'lláh revela: ¡Loado sea Tu
nombre, oh Señor mi Dios! Atestiguo que Tú eras un Tesoro Oculto envuelto en
Tu Ser inmemorial y un Misterio impenetrable guardado en Tu propia Esencia.
Deseando revelarte, hiciste existir el Mundo Mayor y el Menor, y escogiste al
Hombre por encima de todas Tus criaturas, e hiciste de Él un signo de estos dos
mundos, oh Tú que eres nuestro Señor, el Más Compasivo.Tú Le elevaste para
que ocupara Tu trono delante de todas las gentes de Tu creación. Tú Le
capacitaste para desentrañar Tus misterios, y resplandecer con las luces de Tu
inspiración y Tu Revelación, y manifestar Tus nombres y Tus atributos. Por medio
de Él adornaste el preámbulo del libro de Tu creación, oh Tú que eres el
Gobernante del universo que has formado. (Oraciones y meditaciones de
Bahá'u'lláh, XXXVIII) Asimismo, en las Palabras Ocultas, Bahá'u'lláh declara:
¡Oh Hijo del Hombre! Amé tu creación, por eso te he creado. Por tanto,
ámame y pronunciaré tu nombre y llenaré tu alma del espíritu de vida.'Abdu'l-
Bahá, en Su comentario a la tradición citada más arriba, escribe:¡Oh caminante
en el sendero del Amado! Has de saber que el propósito fundamental de esta
santa tradición es mencionar las etapas de la ocultación y manifestación de Dios
en las Personificaciones de la Verdad, Aquellos que son los Puntos de Amanecer
de Su todoglorioso Ser. Por ejemplo, antes de que se encienda y manifieste la
llama del fuego imperecedero, ésta ha existido por sí misma, dentro de sí misma
en la identidad oculta de las Manifestaciones universales. Tal es la etapa del
"Tesoro Oculto". Y cuando el bendito Árbol se enciende por sí mismo dentro de sí
mismo, y ese divino fuego arde por su esencia dentro de su esencia, tal es la
etapa de "quise ser conocido". Y cuando resplandece en el Horizonte del universo
con infinitos Nombres y Atributos divinos sobre los mundos contingentes y
trascendentes, ello constituye el surgimiento de una nueva y maravillosa creación,
la cual correspóndese con la etapa de "por tanto, hice existir la creación". Y
cuando las almas santificadas desgarran los velos de todos los apegos terrenales
y condiciones mundanas, y se apresuran a alcanzar la etapa de la contemplación
de la belleza de la divina Presencia y son honrados con el reconocimiento de la
Manifestación y pueden presenciar el esplendor del Más Grande Signo de Dios
en sus corazones, entonces llegará a ser manifiesto el propósito de la creación,
que es el conocimiento de Aquel que es la Verdad Eterna.
24. ¡Oh Pluma del Altísimo!
"Pluma del Altísimo", "la Suprema Pluma" y "la Exaltadísima Pluma" son
referencias a Bahá'u'lláh que sirven para ilustrar Su función como Revelador de la
Palabra de Dios.
25. Os hemos prescrito ayunar durante un breve período
El ayuno y la oración obligatoria constituyen los dos pilares que sostienen la Ley
revelada de Dios. Bahá'u'lláh afirma en una de Sus Tablas que ha revelado las
leyes de la oración obligatoria y del ayuno a fin de que mediante ellas los
creyentes puedan acercarse a Dios.
Shoghi Effendi indica que el período de ayuno, que comporta completa
abstinencia de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol, es:(...)
esencialmente un período de meditación y oración, de recuperación espiritual,
durante el cual el creyente debe tratar de efectuar en su vida interior los reajustes
necesarios, y refrescar y robustecer las fuerzas espirituales latentes en su alma.
Su significado y propósito son, por tanto, fundamentalmente de carácter espiritual.
El ayuno es un acto simbólico, un recordatorio de la abstinencia de deseos
carnales y egoístas.
Todos los creyentes están obligados a ayunar desde que cumplen 15 años
hasta que alcanzan los 70 años de edad.
La Sinopsis y Codificación, en su sección IV.B.1.-6., contiene un resumen
de las disposiciones detalladas relativas al ayuno, así como de las exenciones
concedidas a ciertas categorías de personas. Para más detalles sobre la exención
de ayunar, véanse notas 14, 20, 30 y 31.
El período de diecinueve días de ayuno coincide con el mes bahá'í de 'Alá,
que generalmente dura del 2 al 20 de marzo. Da comienzo inmediatamente
después de los días intercalares (véanse notas 27 y 147) y es seguido por la
festividad de Naw-Rúz (véase nota 16).
26. y a su término os hemos designado Naw-Rúz como una fiesta
El Báb introdujo un nuevo calendario, conocido como el calendario badí' o bahá'í
(véanse notas 27 y 147). De acuerdo con este calendario, un día es el período
que va desde una puesta del sol hasta la siguiente. En el Bayán el Báb ordenó
que el mes de 'Alá fuese el mes de ayuno, y decretó que el día del Naw-Rúz,
designado como el Día de Dios, marcara el término de dicho período. Aquí
Bahá'u'lláh confirma el calendario badí' en el que se designa Naw-Rúz como
festivo.
El Naw-Rúz es el primer día del nuevo año. Coincide con el equinoccio de
primavera del hemisferio norte, fenómeno que generalmente ocurre el 21 de
marzo. Bahá'u'lláh explica que este día festivo ha de celebrarse el mismo día en
que el sol entra en la constelación de Aries (es decir, el equinoccio vernal),
incluso si ello ocurre un minuto antes de la puesta del sol (P&R 35). De ahí que,
dependiendo del momento del equinoccio, el Naw-Rúz pueda caer el 20, 21 ó 22
de marzo. Bahá'u'lláh ha dejado a la Casa Universal de Justicia la labor de
completar los detalles de numerosas leyes. Ello incluye varias materias que
afectan al calendario bahá'í. El Guardián ha declarado que la entrada en vigor, a
escala mundial, de la ley que determina la fecha del Naw-Rúz requiere la elección
de un punto determinado de la tierra para que sirva como punto de referencia con
que fijar el equinoccio de primavera. Asimismo, ha indicado que la elección de
este punto ha sido encomendada al criterio de la Casa Universal de Justicia.
27. Que los días sobrantes de los meses se coloquen antes del mes de ayuno.
El calendario badí' se basa en el año solar de 365 días, 5 horas y 50 minutos y
fracción. El año se compone de 19 meses de 19 días cada uno (es decir, 361
días), con la añadidura de cuatro días suplementarios (cinco en año bisiesto). El
Báb no definió expresamente el lugar que ocuparían los días intercalares en el
nuevo calendario. El Kitáb-i-Aqdas resuelve esta cuestión asignando a los días
"excedentes" una posición fija en el calendario, a saber, inmediatamente antes del
período de ayuno o mes de 'Alá. Para mayores detalles véase la sección sobre el
calendario bahá'í en The Bahá'í World, volumen XVIII.
28. Hemos ordenado que éstos (...) sean las manifestaciones de la letra Há
Los días intercalares, conocidos como Ayyám-i-Há (los Días de Há), cuentan con
la distinción de estar vinculados a "la letra Há". El valor numérico de esta letra
árabe es cinco, según la numeración abjad, valor que se corresponde con el
número potencial de días intercalares. En los Escritos Sagrados la letra "Há"
posee varios significados espirituales, entre ellos el de ser símbolo de la Esencia
de Dios.
29. éstos días de generosidad que preceden al tiempo de comedimiento
Bahá'u'lláh encareció a Sus seguidores a que dedicasen estos días a festejos,
regocijo y caridad. En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se explica
que "los días intercalares se reservan especialmente para la hospitalidad, la
entrega de regalos, etc.".
30. El viajero (...) no están obligados a ayunar
Bahá'u'lláh define la duración mínima de un viaje que exime al creyente de ayunar
(P&R 22 y 75). Los detalles de esta disposición se resumen en la Sinopsis y
Codificación, sección IV.B.5.a.i.-v.
Shoghi Effendi aclara que si bien los viajeros están exentos, no hay
impedimento para que ayunen, si así lo desean. También indica que la exención
abarca todo el período del viaje, y no sólo las horas en que la persona se
encuentra en el tren, automóvil, etc.
31. El viajero, el enfermo, la mujer encinta y la que amamanta no están obligados
a ayunar. Dios, como muestra de Su gracia, los ha eximido.
Se concede exención de ayunar a quienes están enfermos o son de avanzada
edad (véase nota 14), a las mujeres durante el período de menstruación (véase
nota 20) a los viajeros (véase nota 30) y a las embarazadas y las que amamantan.
La exención se hace igualmente extensiva a las personas que realizan trabajos
pesados, a quienes al mismo tiempo se recomienda que "en señal de respeto
hacia la ley de Dios y la exaltada estación del ayuno coman con frugalidad y en
privado (P&R 76). Shoghi Effendi indica que la Casa Universal de Justicia
definirá los tipos de trabajo que eximan a las personas del ayuno.
32. Absteneos de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol
La frase hace referencia al período de ayuno. En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-
Bahá, tras precisar que ayunar consiste en abstenerse de comer y beber, indica
además que fumar es una forma de "beber". En árabe el verbo "beber" incluye el
significado de fumar.
33. Se ha ordenado a todo creyente en Dios (...) que cada día (...) repita noventa
y cinco veces "Alláh-u-Abhá".
"Alláh-u-Abhá" es una frase árabe que significa "Dios el Todoglorioso. Es una
forma del Más Grande Nombre de Dios (véase nota 137). En el Islam hay una
tradición según la cual hay entre los muchos nombres de Dios uno que es el más
grande pero cuya identidad, no obstante, estaba oculta. Bahá'u'lláh ha confirmado
que el Más Grande Nombre es "Bahá". Los varios derivados de la palabra "Bahá"
son considerados asimismo variantes del Más Grande Nombre. En una carta
escrita en nombre de Shoghi Effendi, se explica que:El Más Grande Nombre es el
Nombre de Bahá'u'lláh. "Yá Bahá'u'l-Abhá" es una invocación que significa "¡Oh
Tú Gloria de las Glorias!". "Alláh-u-Abhá" es un saludo que significa "Dios el
Todoglorioso. Las dos frases se refieren a Bahá'u'lláh. La expresión "Más
Grande Nombre" quiere decir que Bahá'u'lláh ha aparecido en el Más Grande
Nombre de Dios, en otras palabras, que Él es la suprema Manifestación de Dios.
El saludo "Alláh-u-Abhá" fue adoptado durante el exilio de Bahá'u'lláh en
Adrianópolis.
La repetición de "Alláh-u-Abhá" noventa y cinco veces debe ser precedida
por abluciones (véase nota 34).
34. efectuad abluciones para la oración obligatoria
Las abluciones aparecen relacionadas expresamente con ciertas oraciones. Su
ejecución es preceptiva antes de las tres oraciones obligatorias, de la repetición
diaria de "Alláh-u-Abhá" noventa y cinco veces y de la recitación del versículo
prescrito para reemplazar la oración obligatoria y el ayuno de las mujeres durante
el período de menstruación (véase nota 20).
Las abluciones consisten en el lavado de manos y cara en preparación
para la oración. En el caso de la oración obligatoria mediana, el acto viene
acompañado de la recitación de ciertos versículos (véase Algunos textos
revelados por Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas).
Que las abluciones tienen un significado que trasciende el lavado mismo
puede deducirse del hecho de que aunque la persona se haya bañado
inmediatamente antes de recitar la oración obligatoria, no obstante sigue estando
obligada a llevar a cabo las abluciones (P&R 18).
Cuando no se dispone de agua para las abluciones, debe repetirse cinco
veces un versículo establecido al efecto (véase nota 16). Esta disposición es
extensiva al caso de las personas a las que perjudique físicamente el uso de agua
(P&R 51).
Las disposiciones detalladas sobre la ley relativa a las abluciones se
exponen en la Sinopsis y Codificación, sección IV.A.10.a.-g., al igual que en
Preguntas y Respuestas, números 51, 62, 66, 77 y 86.
35. Se os ha prohibido el homicidio
En el párrafo 73 del Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh reafirma la prohibición de matar. El
homicidio premeditado tiene prescritas sus penas correspondientes (véase nota
86). En el caso de homicidio involuntario, queda estipulada una indemnización
para la familia del difunto (véase Kitáb-i-Aqdas, 188).
36. o adulterio
La palabra árabe "ziná", traducida en este texto como "adulterio", significa tanto
fornicación como adulterio y se aplica no sólo a las relaciones sexuales entre una
persona casada y alguien que no es su cónyuge, sino también al contacto sexual
extramarital en general. Una forma de "ziná" es la violación. El único castigo
prescrito por Bahá'u'lláh es el destinado a quienes cometen fornicación (véase
nota 77). La tipificación de las penas para otros tipos de delito sexual queda al
criterio de la Casa Universal de Justicia.
37. murmuración y la calumnia
Bahá'u'lláh ha condenado repetidamente la murmuración, la difamación y el hacer
hincapié en las faltas de los demás. En las Palabras Ocultas, afirma claramente:
"¡Oh Hijo del Ser! ¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y ocuparte de las
faltas de los demás? Quien así obra es maldecido por Mí" Y también: "¡Oh Hijo
del Hombre! No murmures los pecados de otros mientras seas tú mismo un
pecador. Si desobedecieres este mandato serás maldecido, y esto Yo lo
atestiguo". Esta grave amonestación es reiterada en Su última obra, "el Libro de
Mi Convenio": "En verdad digo: la lengua es para mencionar lo que es bueno; no
la mancilléis con la conversación indecorosa. Lo ya pasado ha sido perdonado
por Dios; mas en lo sucesivo todos debieran pronunciar lo que es digno y
decoroso, y abstenerse de la difamación, de los insultos y de todo cuanto cause
tristeza a los hombres".
38. Hemos dividido la herencia en siete categorías
Las leyes bahá'ís de la herencia sólo se rigen en situación de intestado, es decir,
cuando la persona fallece sin dejar testamento. En el Kitáb-i-Aqdas (párrafo 109)
Bahá'u'lláh ordena que todo creyente redacte su propio testamento. En otra lugar
afirma claramente que la persona goza de plena jurisdicción sobre sus bienes y
que es libre de decidir cómo debe repartirse la herencia, así como de designar, en
el testamento, quiénes, bahá'ís o no bahá'ís, deben heredar (P&R 69). A este
respecto, en una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se explica que:(...)
aun cuando se permite que el bahá'í disponga de su riqueza según su deseo al
escribir su testamento, está moral y conscientemente obligado a tener siempre
presente la necesidad de respetar el principio de Bahá'u'lláh referente a la función
social de la riqueza, y la necesidad consiguiente de evitar su acumulación
excesiva y concentración en unos pocos individuos o grupos de individuos.
Con este versículo del Aqdas se inicia un largo pasaje en el cual
Bahá'u'lláh desarrolla la ley bahá'í de la herencia. Al leer este pasaje debe
tenerse presente que la ley se formula bajo la presunción de que el difunto es
varón; no obstante, las mismas disposiciones que contiene rigen, mutatis
mutandis, cuando la persona difunta es mujer.
El sistema de herencia que estipula la distribución de los bienes del difunto
entre siete categorías de herederos (hijos, esposa, padre, madre, hermanos,
hermanas y maestros) se fundamenta en las disposiciones que señala el Báb en
el Bayán. Las características principales de las leyes bahá'ís relativas a la
herencia intestada son:1. Si el difunto es un padre y su herencia incluye una
residencia personal, dicha residencia pasa al hijo mayor (P&R 34).2. Si el difunto
no tiene descendientes varones, dos tercios de la residencia pasan a sus
descendientes mujeres, y el tercio restante revierte a la Casa de Justicia. Véase
la nota 42, concerniente a los niveles de la institución de la Casa de Justicia, a los
que se refiere esta ley. (Véase también la nota 44.)3. El resto de la herencia se
divide entre las siete categorías de herederos. Para más detalles sobre el número
de cuotas que ha de recibir cada grupo, véase Preguntas y Respuestas, número
5, y Sinopsis y Codificación, sección IV.C.3.a.4. En caso de que haya más de
un heredero en alguna categoría, la cuota asignada a dicha categoría debiera
dividirse entre ellos por igual, ya sean varones o mujeres.5. En casos en que no
haya descendencia, la cuota de los hijos revierten a la Casa de Justicia (P&R 7,
41).6. Si la persona deja descendencia, pero no existiera alguna o ninguna de las
otras categorías de herederos, dos tercios de la cuota que les habría
correspondido revierten a los descendientes y un tercio a la Casa de Justicia
(P&R 7).7. Si no existe ninguna de las categorías señaladas, dos tercios de la
herencia revierten a los sobrinos y sobrinas del difunto. Si éstos no existen, las
mismas cuotas revierten en las tías y tíos; y de faltar éstos, a sus hijos e hijas. En
todo caso, el tercio restante revierte a la Casa de Justicia.8. Si la persona no deja
ninguno de los herederos antes mencionados, toda la herencia revierte a la Casa
de Justicia.9. Bahá'u'lláh declara que los no bahá'ís no tienen derecho a heredar
de sus padres o parientes bahá'ís (P&R 34). En una carta escrita en nombre del
Shoghi Effendi, se indica que esta restricción tiene vigencia "sólo al morir un
bahá'í sin haber testado y, por tanto, deba procederse al reparto consiguiente de
bienes con arreglo a las normas enunciadas en el Aqdas. Por lo demás, todo
bahá'í es libre de legar sus bienes a cualquier persona, cualquiera que sea su
religión, con tal de que deje constancia de sus deseos mediante testamento. En
Sinopsis y Codificación, sección IV.C.3.a.-o. se resumen más detalles sobre las
leyes de la herencia.
39. a los hermanos, cinco cuotas (...) a las hermanas, cuatro cuotas
Preguntas y Respuestas amplía las disposiciones de la ley en lo que se refiere a
las cuotas de la herencia asignadas a los hermanos y hermanas del difunto. Si el
hermano o hermana es del mismo padre que el difunto, hereda toda la cuota que
le ha sido asignada. Sin embargo, si el hermano o hermana es de otro padre,
hereda solamente dos tercios de la cuota asignada y el tercio restante revierte a
la Casa de Justicia (P&R 6). Además, en caso de que el difunto tenga hermanos o
hermanas carnales entre sus herederos, los medio hermanos y medio hermanas
por parte materna no heredan (P&R 53). Naturalmente, a los medio hermanos y
medio hermanas les corresponde recibir la herencia de los bienes de su propio
padre.
40. los maestros
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá equipara a los maestros que se ocupan de la
educación espiritual del niño con el "padre espiritual" que "dota a su hijo de vida
sempiterna". Y explica que ésta es la razón por la cual "los maestros figuran entre
los herederos" en la "ley de Dios". Bahá'u'lláh señala las condiciones en que
el maestro o maestra hereda y la cuota que recibe (P&R 33).
41. Cuando oímos el clamor de los niños aún no nacidos, doblamos su cuota y
disminuimos las del resto
En las leyes de la herencia dadas por el Báb se asignan a los hijos del difunto
nueve partes compuestos de 540 cuotas. La asignación constituía menos de un
cuarto de toda la herencia. Bahá'u'lláh dobló su porción, dejándolo en 1.080
cuotas, y redujo la participación asignada a las otras seis categorías de
herederos. Asimismo sugiere la intención precisa de este versículo y sus
consecuencias por lo que respecta a la distribución de la herencia (P&R 5).
42. la Casa de Justicia
Bahá'u'lláh, al referirse en el Kitáb-i-Aqdas a la Casa de Justicia, no siempre
distingue de forma explícita entre la Casa Universal de Justicia y la Casa Local de
Justicia, instituciones, ambas, ordenadas en dicho Libro. Generalmente, lo que se
encuentra es una referencia escueta a "la Casa de Justicia", y se deja pendiente
de concreción el nivel, o niveles, de la institución en su conjunto al que se
aplicaría cada una de las leyes.
En una Tabla en la que se enumeran los ingresos de la tesorería local,
'Abdu'l-Bahá incluye las herencias carentes de herederos, de donde se
desprende que la Casa de Justicia aludida en estos pasajes del Aqdas sobre la
herencia es la Casa de Justicia local.
43. Si el difunto dejare descendientes, pero ninguna de las demás categorías de
herederos
Bahá'u'lláh aclara que "Esta medida tiene aplicación tanto general como
particular, lo que quiere decir que cuando falte alguna categoría de esta última
clase de herederos, dos tercios de su herencia pasarán a los descendientes y el
tercio restante a la Casa de Justicia" (P&R 7).
44. Hemos asignado la residencia y la ropa de uso personal del difunto a los
descendientes varones, no a las mujeres, ni a los demás herederos
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá indica que la residencia y ropa de uso personal de un
hombre fallecido permanecen en la rama masculina, pasan al hijo mayor, y en
ausencia de éste, al segundo hijo varón, y así sucesivamente. 'Abdu'l-Bahá
explica que esta disposición es una expresión de la ley de primogenitura, la cual
ha sido invariablemente reafirmada por la Ley de Dios. En una Tabla dirigida a un
creyente persa señala: "En todas las divinas Dispensaciones al hijo mayor se le
han concedido distinciones extraordinarias. Aun la estación de profeta ha sido su
derecho de nacimiento". Sin embargo, junto con las distinciones concedidas al
hijo mayor, hay obligaciones concomitantes. Por ejemplo, a él le cumple la
responsabilidad moral, por amor a Dios, de cuidar de su madre e igualmente de
atender a las necesidades de los demás herederos.
Bahá'u'lláh aclara varios aspectos de esta parte de la ley de la herencia.
Señala que si hay más de una residencia, la principal y más importante pasa a la
descendencia masculina. Las demás residencias, junto con los otros bienes del
difunto, deben repartirse entre los herederos (P&R 34), y Bahá'u'lláh indica que
en ausencia de descendientes varones, dos tercios de la residencia principal y de
la ropa personal del difunto padre revierten a la descendencia femenina y el otro
tercio a la Casa de Justicia (P&R 72). Por lo demás, si la persona fallecida es
mujer, Bahá'u'lláh declara que toda su ropa usada debe dividirse por igual entre
las hijas. La ropa nueva, joyas y bienes deben dividirse entre los herederos, y de
igual forma se ha de proceder con la ropa usada en el caso de que no deje hijas
(P&R 37).
45. Si el hijo del difunto hubiere fallecido en los días de su padre y hubiere
dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su padre
Este aspecto de la ley rige solamente en el caso de que el hijo fallezca antes que
el padre o la madre. Si la hija del difunto está muerta y ha dejado descendencia,
la cuota de ésta ha de dividirse según las siete categorías señaladas en el Libro
Más Sagrado (P&R 54).
46. Si el difunto hubiere dejado hijos menores de edad, las cuotas respectivas de
éstos en la herencia han de ser encomendadas a una persona de confianza
La palabra "amín", traducida en este párrafo como "persona de confianza" y
"albacea", tiene en árabe una amplia gama de significados relacionados
principalmente con la idea de confiabilidad, pero que también indican cualidades
como fiabilidad, lealtad, fidelidad, rectitud, honradez y otras. En el lenguaje legal
"amín" denota, entre otras cosas, un fiduciario, garante, custodio, guardián y
legatario.
47. La partición de la herencia podrá efectuarse sólo después de que se haya
pagado el /Huqúqu'lláh, se hayan saldado las deudas (si las hubiere(, se hayan
cubierto los gastos del funeral y entierro
Bahá'u'lláh señala que el orden de precedencia en el pago de estos gastos es
como sigue: primero las costas del funeral y entierro; segundo, la reparación de
las deudas del difunto; y tercero, la satisfacción del /Huqúqu'lláh (véase nota 125)
(P&R 9). También señala que al emplear la herencia en estos destinos, los pagos
deben realizarse, primeramente, valiéndose para ello de la heredad residual, y
luego, si ésta es insuficiente, de la residencia y ropa personal del difunto (P&R
80).
48. Éste es ese conocimiento oculto que nunca cambiará, ya que su principio
está en el nueve
En el Bayán árabe el Báb describió Su ley de herencia diciendo que ésta era
conforme a "un conocimiento oculto en el Libro de Dios, conocimiento que nunca
ha de cambiar ni reemplazarse". Asimismo, declaró que los números con que se
expresaba el reparto de la herencia habían sido investidos con un significado
cuyo propósito era ayudar a reconocer a Aquel a Quien Dios ha de manifestar.
El "nueve" mencionado aquí está representado en el texto árabe mediante
la letra "/Tá", la cual es su equivalente en la notación abjad (véase Glosario). El
nueve es el primer dígito mencionado en el reparto que el Báb hace de la
herencia, donde consignan "nueve partes" como la cuota correspondiente a los
hijos. La significación del nueve reside en que es el equivalente numérico del Más
Grande Nombre, "Bahá", nombre al que la parte que sigue del versículo del
encabezamiento alude como "lo oculto y de lo manifiesto, el inviolable e
inaccesiblemente exaltado Nombre". (Véase también nota 33.)
49. El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de
Justicia
La institución de la Casa de Justicia se compone de consejos elegidos que
funcionan a nivel local, nacional e internacional. Bahá'u'lláh establece en el Kitáb-
i-Aqdas tanto la Casa Universal de Justicia como las Casas Locales de Justicia.
Por Su parte, 'Abdu'l-Bahá establece en Su Testamento las Casas de Justicia
Secundarias (Nacionales o Regionales), e indica el método que debe seguirse
para la elección de la Casa Universal de Justicia.
El versículo de referencia remite a la Casa Local de Justicia, institución que
se elige cuando quiera que en una localidad haya nueve o más adultos bahá'ís
residentes. A estos efectos, y a título provisional, el Guardián fijó la condición de
adulto en la edad de 21 años, indicando que la Casa Universal de Justicia podría
cambiarla en el futuro. Por el momento presente, las Casas Locales y
Secundarias de Justicia se denominan Asambleas Espirituales Locales y
Asambleas Espirituales Nacionales. Shoghi Effendi indica que ésta es una
"denominación temporal", la cual:(...) a medida que la posición y los objetivos de
la Fe Bahá'í se entiendan mejor y se reconozcan más cabalmente, será sustituida
de forma gradual por la denominación permanente y más apropiada de Casa de
Justicia. En el futuro, las actuales Asambleas Espirituales, amén de recibir otro
nombre, podrán asimismo añadir a sus actuales funciones los poderes, deberes y
prerrogativas que requiere el reconocimiento de la Fe de Bahá'u'lláh, no sólo
como uno de los sistemas religiosos reconocidos del mundo, sino como Religión
de Estado de una Potencia Soberana e independiente.
50. el número de Bahá
El equivalente numérico abjad de "Bahá" es nueve. La Casa Universal de Justicia
y las Asambleas Espirituales Nacionales y Locales tienen todas actualmente
nueve miembros, el número mínimo prescrito por Bahá'u'lláh.
51. Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres
Los poderes y deberes generales de la Casa Universal de Justicia, las Asambleas
Espirituales Nacionales y las Asambleas Espirituales Locales, así como los
requisitos para ser miembro de ellas, se hallan enunciados en las Escrituras de
Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá, en las cartas de Shoghi Effendi y en las elucidaciones
de la Casa Universal de Justicia. Las funciones principales de estas instituciones
aparecen señaladas en la Constitución de la Casa Universal de Justicia, así como
en las constituciones de las respectivas Asambleas Espirituales Nacionales y
Locales.
52. consultar juntos
Bahá'u'lláh ha establecido la consulta como uno de los principios fundamentales
de Su Fe y ha exhortado a los creyentes a "consultar juntos en todas las
materias". Bahá'u'lláh describe la consulta como "la lámpara de guía que enseña
el camino" y "la otorgadora de comprensión". Shoghi Effendi declara que el
"principio de la consulta (...) constituye una de las leyes básicas" del Orden
Administrativo Bahá'í.
En Preguntas y Respuestas, número 99, Bahá'u'lláh esboza una manera
de abordar la consulta, recalca la importancia de tomar decisiones por
unanimidad, e indica que en caso de no poderse lograr debe prevalecer la
decisión mayoritaria. La Casa Universal de Justicia ha puesto de relieve que
estas orientaciones fueron reveladas antes de establecerse las Asambleas
Espirituales, en respuesta a una pregunta acerca de las enseñanzas bahá'ís
sobre la consulta. La Casa de Justicia afirma que el surgimiento de Asambleas
Espirituales, a las cuales los amigos siempre pueden dirigirse para pedir su
ayuda, de ningún modo es óbice para que sigan el procedimiento esbozado en
Preguntas y Respuestas, procedimiento al que los amigos pueden muy bien
recurrir cuando deseen consultar sobre sus problemas personales.
53. Construid en todos los países casas de adoración
La Casa de Adoración Bahá'í está dedicada a la alabanza de Dios. La Casa de
Adoración forma el edificio central del Mashriqu'l-Adhkár (el Punto de Amanecer
de la Alabanza a Dios), complejo que, a medida que se desarrolle en el futuro,
comprenderá, además de la Casa de Adoración, varias dependencias dedicadas
a actividades sociales, humanitarias, educativas y científicas. 'Abdu'l-Bahá
describe el Mashriqu'l-Adhkár como "una de las instituciones más vitales del
mundo", y Shoghi Effendi indica que ejemplifica tangiblemente la integración del
"culto y servicio bahá'ís". Previendo el desarrollo futuro de esta institución, Shoghi
Effendi señala que la Casa de Adoración y sus dependencias "proporcionarán
alivio a los que sufren, sustento a los pobres, refugio al viajero, consuelo a los
afligidos y educación a los ignorantes". En el futuro, se construirán Casas de
Adoración Baháís en toda ciudad y aldea.
54. El Señor ha ordenado que aquellos de vosotros que estén en condiciones
realicen el peregrinaje a la Casa sagrada
Esta disposición remite a dos Casas sagradas: la Casa del Báb en Shiraz y la
Casa de Bahá'u'lláh en Bagdad. Bahá'u'lláh ha señalado que el peregrinaje a
cualquiera de estas dos Casas cumple los requisitos señalados en este pasaje
(P&R 25, 29). En dos Tablas distintas, conocidas como Súriy-i-/Hajj (P&R 10),
Bahá'u'lláh ha prescrito ritos especiales para cada uno de estas peregrinaciones.
En este sentido, la realización de un peregrinaje consiste en algo más que la sola
visita a las dos Casas. Tras el fallecimiento de Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá
designó el Santuario de Bahá'u'lláh en Bahjí como lugar de peregrinación. En una
Tabla, 'Abdu'l-Bahá indica que el "Santuario Más Sagrado, la Bendita Casa en
Bagdad y la venerada Casa del Báb en Shiraz están consagrados al peregrinaje",
y que es "obligatorio" visitar estos lugares "si la persona dispone de medios, está
en condiciones de hacerlo, y no hay trabas que se lo impidan". No se han
prescrito ritos para el peregrinaje al Santuario Más Sagrado.
55. y, como una merced de Su parte, ha eximido de ello a las mujeres
En el Bayán, el Báb ordenó que el peregrinaje debía ser realizado al menos una
vez en la vida por aquellos de Sus seguidores que estuvieran en condiciones
económicas de realizar el viaje. El Báb precisó que dicha disposición no era
obligatoria para las mujeres, a fin de ahorrarles los rigores del viaje.
Bahá'u'lláh también exime a las mujeres de la obligación de peregrinar. La
Casa Universal de Justicia ha aclarado que esta exención no constituye una
prohibición y que las mujeres están libres de efectuar el peregrinaje.
56. dedicarse a alguna ocupación
Es obligatorio para hombres y mujeres ocuparse en algún oficio o profesión.
Bahá'u'lláh exalta la ocupación en ese trabajo a la categoría de adoración de
Dios. El sentido espiritual y práctico de esta ley y la mutua responsabilidad que
para su cumplimiento incumben al individuo y a la sociedad quedan explicados en
una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi:
Por lo que respecta al mandamiento de Bahá'u'lláh relativo a la ocupación
de los creyentes en alguna clase de profesión, las Enseñanzas son muy
categóricas, en particular y muy especialmente la afirmación que al respecto hace
el Aqdas con este propósito, que hace ver claramente que en el Nuevo Orden
Mundial no hay cabida para las personas ociosas y sin voluntad de trabajar.
Como corolario de este principio, Bahá'u'lláh afirma además que la mendicidad no
sólo debe desalentarse, sino que debe quedar completamente barrida de la faz de
la sociedad. Es deber de los responsables de los asuntos públicos el facilitar a
toda persona la oportunidad de adquirir las aptitudes necesarias en alguna clase
de profesión, amén de los medios para emplear tales aptitudes, y ello tanto por el
bien que comporta en sí mismo, como por ganarse la vida. Toda persona, por muy
impedida o limitada que esté, tiene la obligación de ocuparse en algún trabajo o
profesión, puesto que el trabajo, sobre todo cuando se realiza con espíritu de
servicio, constituye, de acuerdo con Bahá'u'lláh, una forma de adoración. El
trabajo no sólo posee un fin utilitario, sino que también reviste valor por sí mismo,
ya que nos acerca a Dios y nos permite comprender mejor Su propósito para con
nosotros en este mundo. Por lo tanto, es evidente que el heredar riquezas no
exime a nadie del trabajo cotidiano.
En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá declara que "si una persona se ve
incapacitada para ganarse la vida, padece extrema pobreza o queda inválida,
incumbe a los ricos o a los Diputados pasarle una asignación mensual para su
subsistencia. (...) La palabra 'Diputados' se refiere a los representantes del
pueblo, es decir, a los miembros de la Casa de Justicia". (Véase también nota
162 sobre mendicidad.)
En respuesta a una pregunta acerca de si el mandamiento de Bahá'u'lláh
exige que una esposa y madre, al igual que su marido, deba trabajar para
ganarse la vida, la Casa Universal de Justicia explica que la instrucción de
Bahá'u'lláh comporta que los amigos tengan una ocupación que sea de provecho
para ellos mismos y para los demás, y que las labores del hogar son un trabajo
muy honorable que requiere la mayor responsabilidad y cuya importancia es
fundamental para la sociedad. Con respecto a la jubilación de las personas que
han alcanzado cierta edad, Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo,
declaró que "ésta es una materia sobre la cual deberá legislar la Casa
Internacional de Justicia, por cuanto no hay disposiciones al respecto en el
Aqdas".
57. El besar las manos ha sido prohibido en el Libro
En varias de las Dispensaciones religiosas anteriores y en ciertas culturas era
costumbre besar la mano de las figuras religiosas y de las personas destacadas,
en señal de reverencia o deferencia y como muestra de sumisión a su autoridad.
Bahá'u'lláh, además de prohibir el besar las manos, también condena en Sus
Tablas prácticas tales como postrarse ante otra persona y otras formas
semejantes de conducta que humillan a una persona en relación con las demás.
(Véase nota 58.)
58. A nadie le está permitido pedir absolución a otra alma
Bahá'u'lláh prohíbe la confesión y la petición de absolución de los pecados ante
otra persona. Antes bien, lo que corresponde es pedir perdón a Dios. En la Tabla
de Bishárát, Bahá'u'lláh declara que "tal confesión ante el prójimo comporta la
humillación y degradación de la persona", y afirma que Dios "no desea la
humillación de Sus siervos".
Shoghi Effendi, en una carta escrita en su nombre, sitúa la prohibición en
su debido contexto:(...) se nos prohíbe confesar nuestros pecados y faltas ante
ninguna persona, tal como lo practican los católicos con sus sacerdotes, o hacerlo
en público, como acostumbran algunas sectas religiosas. Sin embargo, si
deseamos reconocer espontáneamente que hemos tenido la culpa en algo o que
adolecemos de cierto defecto de carácter por el que pedimos perdón o disculpas
de otra persona, somos totalmente libres de hacerlo.
La Casa Universal de Justicia también ha aclarado que la prohibición de
Bahá'u'lláh respecto de la confesión de los pecados no impide que una persona
admita sus faltas durante consultas sostenidas bajo la tutela de instituciones
bahá'ís. Asimismo, ello no excluye la posibilidad de pedir consejo a un amigo
íntimo o a un consejero profesional en relación con tales materias.
59. Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias,
mientras en su corazón codicia el puesto de honor
Tradicionalmente en el Oriente ha sido costumbre quitarse las sandalias y
descalzarse antes de entrar a una reunión. La parte de la sala más alejada de la
entrada se considera su cabecera y, por tanto, el lugar de honor donde se sientan
los más destacados de los presentes. Los demás se sientan en orden
descendente hacia la puerta, junto a la cual suele dejarse el calzado, y donde se
sientan los más humildes.
60. Y entre la gente se halla quien pretende poseer el conocimiento interior
Ésta es una referencia a las personas que dicen tener acceso al conocimiento
esotérico, pero cuyo apego a tal conocimiento las aparta, como por un velo, de la
Revelación de la Manifestación de Dios. En otra parte Bahá'u'lláh afirma:
"Aquellos que son los adoradores del ídolo que sus imaginaciones han tallado, y
al que llaman Realidad Interior, tales hombres son en verdad contados entre los
paganos".
61. Cuántos hombres se han retirado a las regiones de la India, negándose las
cosas que Dios declaró lícitas, imponiéndose austeridades y mortificaciones
Estos versículos llevan implícita la prohibición del monacato y del ascetismo.
Véase Sinopsis y Codificación, sección IV.D.1.y.iii.-iv. En las Palabras del
Paraíso, Bahá'u'lláh añade varios comentarios sobre estas disposiciones, al
declarar: "Vivir en retiro o practicar el ascetismo no es aceptable en presencia de
Dios". Bahá'u'lláh exhorta a quienes recurren a estas prácticas a "observar lo que
sea causa de alegría y júbilo"; asimismo instruye a quienes fijan "su morada en
las cuevas de las montañas" o "acuden de noche a los cementerios" a abandonar
tales usos, ordenándoles que no se priven de los "dones" de este mundo, dones
que han sido creados por Dios para la humanidad. Y en la Tabla de Bishárát, aun
reconociendo las "obras piadosas" de monjes y sacerdotes, Bahá'u'lláh los
exhorta a "abandonar la vida de retiro, a dirigir sus pasos extramuros, y a
ocuparse en lo que les sea de provecho para sí mismos y para los demás".
También les da permiso de "contraer matrimonio y traer al mundo a quien ha de
hacer mención de Dios".
62. Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil
años completos
La Dispensación de Bahá'u'lláh durará hasta la venida de la próxima
Manifestación de Dios, Cuyo advenimiento no ha de ocurrir antes "del término de
mil años". Bahá'u'lláh previene que no debe atribuirse a "este versículo" ningún
sentido que no sea su "significado obvio", y en una de Sus Tablas precisa que
"cada año" de este período de mil años se compone de "doce meses conforme al
Corán, y de diecinueve meses de diecinueve días cada uno, conforme al Bayán".
La anunciación a Baháulláh de Su Revelación, ocurrida en octubre de
1852 en Síyáh-Chál, señala el nacimiento de Su Misión Profética, y, por tanto, el
comienzo de los mil años o más que deben transcurrir antes de la aparición de la
próxima Manifestación de Dios.
63. De esto, precisamente, os advertimos cuando habitábamos en Iráq, y luego
cuando morábamos en la Tierra del Misterio, y ahora, desde este Lugar
Resplandeciente
La "Tierra del Misterio" se refiere a Adrianópolis, en tanto que la frase "este
Resplandeciente Lugar" es una referencia a 'Akká.
64. Entre la gente se halla aquel cuyos conocimientos le han ensoberbecido (...)
quien, al oír los pasos de las sandalias tras de sí, se hace más grande en su
propia estima que Nimrod
En el Oriente ha sido costumbre que los seguidores de un jefe religioso caminen,
por deferencia, uno o dos pasos tras de él.
65. Nimrod
El Nimrod a que se refiere este versículo es, tanto en las tradiciones judías como
islámicas, un Rey que persiguió a Abraham y cuyo nombre pasó a ser símbolo de
gran soberbia.
66. Aghsán
"Aghsán" (plural de Ghu/sn) es una palabra árabe que significa "Ramas". El
término suele ser empleado por Bahá'u'lláh para designar a Sus descendientes
varones. El término tiene consecuencias especiales no sólo por lo que atañe a los
legados y fundaciones, sino también por lo que respecta a la sucesión de la
autoridad después del fallecimiento de Bahá'u'lláh (véase nota 145) y de 'Abdu'l-
Bahá. En el libro de Su Convenio, Bahá'u'lláh nombra a 'Abdu'l-Bahá, Su hijo
mayor, Centro de Su Convenio y Cabeza de la Fe. Por Su parte, en Su
Testamento, 'Abdu'l-Bahá nombra a Su nieto mayor, Shoghi Effendi, Guardián y
Cabeza de la Fe.
Este pasaje del Aqdas prevé, por lo tanto, la sucesión de Aghsán elegidos,
y con ello la institución de la Guardianía, incluyendo la posibilidad de una
interrupción de su línea. El fallecimiento de Shoghi Effendi en 1957 precipitó
justamente la situación prevista en este pasaje, ya que la línea de los Aghsán se
extinguió antes de que se hubiera establecido la Casa Universal de Justicia
(véase nota 67).
67. revertirán al pueblo de Bahá
Bahá'u'lláh preveía la posibilidad de que la línea de Aghsán se extinguiera antes
de establecerse la Casa Universal de Justicia. Bahá'u'lláh señaló que en tal
situación "las fundaciones revertirán al pueblo de Bahá". En los Escritos Bahá'ís
la expresión "pueblo de Bahá" se usa con varios significados diferentes. En este
caso, se describe "quienes no hablan sino con Su permiso y no juzgan sino en
conformidad con lo que Dios ha decretado en esta Tabla". Tras el fallecimiento de
Shoghi Effendi, ocurrido en 1957, las Manos de la Causa de Dios dirigieron los
asuntos de la Causa hasta la elección en 1963 de la Casa Universal de Justicia
(véase nota 183).
68. No os rasuréis la cabeza
En algunas tradiciones religiosas el rasurado de la cabeza suele ser visto
favorablemente. Bahá'u'lláh prohíbe el rasurado de la cabeza y hace ver
claramente que la disposición contenida en Su Súriy-i-/Hajj, por la que se exige
que los peregrinos a la Casa Sagrada en Shiraz se rasuren la cabeza, ha sido
sobreseída por este versículo del Kitáb-i-Aqdas (P&R 10).
69. no es apropiado dejar que el cabello traspase el lóbulo de las orejas
Shoghi Effendi ha puesto de manifiesto que, a diferencia de la prohibición de
rasurarse la cabeza, esta ley por la que se prohíbe dejar crecer el cabello más
allá del lóbulo de la oreja afecta sólo a los hombres. La aplicación de dicha ley
requerirá la correspondiente aclaración de la Casa Universal de Justicia.
70. Para el ladrón se decreta el exilio y la cárcel
Bahá'u'lláh declara que la determinación del grado de la pena, según la gravedad
del delito, compete a la Casa Universal de Justicia (P&R 49). Los castigos por
hurto o robo se corresponden con una condición futura de la sociedad, cuando
habrán de ser complementados y aplicados por la Casa Universal de Justicia.
71. al tercer delito, ponedle una marca en la frente para que, así identificado, no
sea aceptado en las ciudades y países de Dios
La marca que ha de ponerse en la frente sirve para advertir a los demás de las
propensiones del ladrón. Todos los detalles sobre la naturaleza de la marca,
cómo ha de aplicarse, cuánto tiempo debe llevarse o en qué condiciones puede
ser eliminada, así como sobre la gravedad de los varios grados de hurto o robo,
han quedado confiados por Bahá'u'lláh a la decisión de la Casa Universal de
Justicia para cuando la ley se aplique.
72. Quien desee usar vasos de plata y oro es libre de obrar así.
Al permitir en el Bayán el uso de utensilios de oro y plata, el Báb abrogaba la
condena islámica que pesaba sobre su empleo, condena que por lo demás no
tenía su origen en un mandato coránico expreso, sino en las propias tradiciones
musulmanas. Bahá'u'lláh confirma aquí el pronunciamiento del Báb.
73. Al compartir la comida, tened cuidado de no hundir las manos en el contenido
de tazones y fuentes
Esta prohibición fue definida por Shoghi Effendi como "introducir la mano en la
comida". En muchas partes del mundo ha sido costumbre que varias personas
coman con las manos de una misma fuente.
74. Adoptad las costumbres más acordes con el refinamiento
Éste es el primero de varios pasajes alusivos a la importancia del refinamiento y
de la limpieza. La palabra árabe original "la/táfat", vertida aquí por "refinamiento",
tiene una amplia gama de significados con connotaciones tanto físicas como
espirituales, tales como elegancia, gracia, limpieza, urbanidad, cortesía,
amabilidad, delicadeza y benevolencia, incluyendo el hecho de ser sutil, refinado,
santificado y puro. De acuerdo con el contexto de los diversos pasajes en que
aparece en el Kitáb-i-Aqdas, la palabra se ha traducido bien como "refinamiento"
o "limpieza".
75. Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene copartícipe
en la Más Grande Infalibilidad
En la Tabla de Ishráqát, Bahá'u'lláh afirma que la Más Grande Infalibilidad es
privativa de las Manifestaciones de Dios. El capítulo 45 de Contestación a unas
preguntas recoge la explicación que 'Abdu'l-Bahá ofrece de este versículo del
Aqdas. 'Abdu'l-Bahá recalca en ella la inseparabilidad que hay entre "infalibilidad"
esencial y las Manifestaciones de Dios, y asevera que "todo lo que de Ellos
emane es idéntico a la verdad y conforme con la realidad"; que las
Manifestaciones "no están a la sombra de las leyes anteriores", y que "todo lo que
digan es la palabra de Dios y todo lo que hagan es una acción recta".
76. A todo padre se le ha impuesto la obligación de instruir a su hijo e hija en el
arte de leer y escribir
En Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá no sólo llama la atención sobre la responsabilidad
que tienen los padres de educar a todos sus hijos, sino que también señala
claramente que la "instrucción y cultura de las hijas es más necesaria que la de
los hijos, ya que en su día éstas serán madres, y las madres son las primeras
educadoras de las nuevas generaciones. Por consiguiente, si a una familia no le
es posible dar una educación a todos los hijos, debe otorgarse preferencia a las
hijas, puesto que con madres educadas los beneficios del conocimiento pueden
difundirse por la sociedad entera de forma rápida y eficaz.
77. Dios ha impuesto una multa a todo adúltero y adúltera, que habrá de ser
pagada a la Casa de Justicia
Aun cuando el término traducido aquí como adulterio se refiere, en su más amplio
sentido, a las relaciones sexuales ilícitas entre personas casadas o no casadas
(véase nota 36 para una definición del término), 'Abdu'l-Bahá señala que el
castigo aquí prescrito se refiere a las relaciones sexuales entre personas no
casadas. Asimismo indica que compete a la Casa Universal de Justicia determinar
la pena correspondiente al adulterio cometido por una persona casada (véase
también P&R 49). En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá Se refiere, a algunas de
las consecuencias espirituales y sociales que acarrea la violación de las leyes de
la moral y, en lo tocante a la pena aquí descrita, indica que la finalidad de esta ley
es hacer patente para todos que tal acto es vergonzoso a los ojos de Dios y que,
en caso de que pueda comprobarse el delito e imponerse la multa consiguiente, el
objetivo principal no es otro que el de poner al descubierto a los transgresores (de
modo que queden avergonzados y deshonrados a los ojos de la sociedad).
'Abdul-Bahá afirma que dar publicidad al hecho constituye de por sí el peor
castigo. La Casa de Justicia a que se refiere este versículo es, según cabe
presumir, la Casa Local de Justicia, actualmente conocida como Asamblea
Espiritual Local.
78. nueve mizcales de oro, que serán doblados si repitieren el delito
Un mizcal es una unidad de peso. El peso del mizcal tradicionalmente usado en el
Oriente Medio equivale a 24 nakhuds. Sin embargo, el mizcal usado por los
bahá'ís se compone de 19 nakhuds, "conforme a la especificación del Bayán"
(P&R 23). El peso de nueve de estos mizcales es igual a 32,775 gramos, o lo que
es lo mismo, 1,05374 onzas troy.
Por lo que respecta a la aplicación de la multa, Bahá'u'lláh precisa
claramente que cada multa ulterior es el doble de la precedente (P&R 23); así que
la multa impuesta aumenta en progresión geométrica. La aplicación de la multa
queda diferida a unas condiciones sociales futuras, en cuya sazón la ley será
complementada y aplicada por la Casa Universal de Justicia.
79. Hemos hecho que sea lícito para vosotros escuchar música y canto
'Abdu'l-Bahá ha escrito que entre ciertas naciones del Oriente la música se
consideraba algo censurable". Aun cuando el Corán no ofrece orientaciones
expresas sobre el tema, para algunos musulmanes escuchar música es un acto
ilícito, en tanto que para otros es tolerable, dentro de ciertos límites y con sujeción
a determinadas condiciones.
En los Escritos Bahá'ís hay varios pasajes que ensalzan la música. 'Abdu'l-
Bahá, por ejemplo, asevera que la "música, cantada o interpretada con
instrumentos, es alimento espiritual del alma y del corazón".
80. ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!
En los escritos de 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi se aclara que, si bien la calidad
de miembro de la Casa Universal de Justicia es privativa de los varones, tanto
éstos como las mujeres son elegibles en las elecciones a las Casas de Justicia
Secundaria y Local (actualmente denominadas Asamblea Espiritual Nacional y
Local).
81. Las penas que han de aplicarse por herir o golpear a una persona dependen
de la gravedad de las lesiones; para cada grado el Señor del Juicio ha prescrito
cierta indemnización
Si bien Bahá'u'lláh señala que el grado de la pena depende "de la gravedad de
las lesiones ", no consta que haya detallado el monto de la indemnización
correspondiente a cada grado del delito. Por tanto, la responsabilidad de
determinarlos recae en la Casa Universal de Justicia.
82. En verdad, se os ordena que una vez al mes ofrezcáis una fiesta
Este mandato fundamenta la celebración mensual de festividades bahá'ís, y en
cuanto tal establece la Fiesta de Diecinueve Días. En el Bayán árabe el Báb pide
a Sus seguidores que se reúnan una vez cada diecinueve días con hospitalidad y
camaradería. Bahá'u'lláh confirma este mandato y destaca el papel integrador que
desempeñan tales ocasiones.
'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi han desarrollado gradualmente la
significación institucional de este mandato. 'Abdu'l-Bahá hace hincapié en la
importancia del carácter espiritual y devocional que revisten estas reuniones.
Shoghi Effendi, amén de explayarse sobre los aspectos devocionales y sociales
de la Fiesta, ha desarrollado el elemento administrativo de tal modo que, al
instituir la Fiesta de forma sistemática, ha dispuesto que haya un período para
consultar sobre los asuntos de la comunidad Baháí, y para compartir noticias y
mensajes. En respuesta a una pregunta acerca de si este mandato es
obligatorio, Bahá'u'lláh declaró que no lo era (P&R 48). Shoghi Effendi, en una
carta escrita en su nombre, comenta, además: La asistencia a las Fiestas de
Diecinueve Días no es obligatoria, pero sí muy importante, por lo que todo
creyente debiera considerar que es su deber y privilegio estar presente en tales
ocasiones.
83. Si cazareis con animales o aves de presa, invocad el Nombre de Dios al
enviarlas a perseguir la caza, pues entonces lo que capturen será lícito para
vosotros aun cuando sea hallado muerto
En virtud de esta ley, Bahá'u'lláh simplifica mucho las prácticas y reglas religiosas
del pasado relativas a la caza. Asimismo, Bahá'u'lláh ha afirmado que en esta
norma queda incluido el acto de cazar con armas tales como arcos y flechas,
fusiles y similares; pero que se prohíbe el consumo de la caza si ésta es hallada
muerta en una trampa o red (P&R 24).
84. guardaos de cazar en demasía
Si bien la caza no queda prohibida, Baháulláh advierte que no debe cazarse en
exceso. A su debido tiempo, la Casa Universal de Justicia tendrá que estudiar qué
cosa constituye un exceso al cazar.
85. no les ha otorgado derecho alguno sobre los bienes de los demás
El mandato de mostrar bondad para con los parientes de Bahá'u'lláh no les
concede a éstos ninguna participación en la propiedad de los demás. Ello
contrasta con la práctica islámica shí'í por la que los descendientes directos de
Mu/hammad tienen derecho a percibir cierta cuota de determinado impuesto.
86. Si alguien intencionadamente destruye con fuego una casa, quemadle
también a él; si alguien deliberadamente le quita la vida a otro, dadle muerte a él
también
La ley de Bahá'u'lláh prescribe la pena de muerte para los casos de homicidio e
incendio premeditado, con la alternativa de prisión perpetua (véase nota 87).
En Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá, a propósito de la diferencia entre venganza y
castigo, afirma que las personas no tienen derecho de vengarse, que la venganza
es despreciada a los ojos de Dios y que el motivo del castigo no es la venganza,
sino la imposición de una pena por el delito cometido. En Contestación a unas
preguntas ratifica que la sociedad, a fin de proteger a sus miembros y defender su
propia existencia, está en su derecho de imponer castigos a los criminales.
Con respecto a esta disposición, en una carta escrita en nombre de Shoghi
Effendi, se explica: En el Aqdas, Bahá'u'lláh estipula la pena de muerte como el
castigo correspondiente al homicidio. Sin embargo, como alternativa permite la
prisión perpetua. Ambas prácticas son acordes con Sus leyes. Quizá a algunos de
nosotros no se nos alcance la razón de ser de todo ello, máxime si la medida no
está de acuerdo con nuestra propia limitada visión. Ahora bien, debemos
aceptarlo, sabiendo que Su Sabiduría, Misericordia y Justicia son perfectas y
están destinadas para la salvación del mundo entero. Si un hombre fuese
injustamente condenado a morir, ¿cabe imaginar que Dios Todopoderoso no le
compensaría en el otro mundo mil veces más por esta injusticia humana? No
puede dejarse de lado una ley salutífera sólo porque en raras ocasiones pueda
castigarse a inocentes. Bahá'u'lláh no especifica los detalles de la ley bahá'í
por la que se castiga el homicidio e incendio premeditado. La ley ha sido
concebida para un estado futuro de la sociedad. Quedan al criterio de la Casa
Universal de Justicia, a la luz de las condiciones que imperen cuando deba regir
la ley, los diversos detalles de la misma, tales como la definición de los grados del
delito, si han de tomarse en cuenta circunstancias atenuantes, y cuál de los dos
castigos prescritos ha de constituir la norma. También se deja a la decisión de la
Casa Universal de Justicia el determinar la manera como deba aplicarse el
castigo.
En relación con el incendio premeditado, también ello depende de qué
casa" resulte quemada. Evidentemente, hay una enorme diferencia de grado en
el delito que comete una persona que incendia un almacén vacío y otra que
prende fuego a una escuela llena de niños.
87. Si condenarais al incendiario y al homicida a prisión perpetua, ello sería
permisible según lo que estipula el Libro
En respuesta a una pregunta sobre este versículo del Aqdas, Shoghi Effendi
señaló que si bien la pena capital está permitida, se ha dispuesto una alternativa
("prisión perpetua"( mediante la cual cabe mitigar muy sensiblemente el rigor de
la condena". Shoghi Effendi afirma: "Bahá'u'lláh nos ha dado una opción y, por
tanto, nos faculta para usar nuestro propio criterio dentro de los límites que
impone Su ley". En ausencia de orientaciones expresas en torno a la aplicación
de este aspecto de la ley bahá'í, corresponde a la Casa Universal de Justicia
legislar sobre la materia en el futuro.
88. Dios os ha prescrito el matrimonio
Baháulláh afirma en una Tabla que, al establecer esta ley, Dios ha hecho del
matrimonio "una fortaleza de bienestar y salvación". La Sinopsis y Codificación,
sección IV.C.1.a.-o., resume y sintetiza las disposiciones del Kitáb-i-Aqdas y de
Preguntas y Respuestas que guardan relación con: el matrimonio y las
condiciones en que se permite (P&R 3, 13, 46, 50, 84 y 92); la ley de los
esponsales (P&R 43); el pago de la dote (P&R 12, 26, 39, 47, 87 y 88); los pasos
que deben seguirse en el supuesto de ausencia prolongada por parte de uno de
los cónyuges (P&R 4 y 27); y otras situaciones diversas (P&R 12 y 47). (Véanse
también notas 89-99.)
89. Guardaos de tomar más de dos esposas. Si alguien se contenta con una sola
compañera de entre las siervas de Dios, tanto él como ella vivirán con
tranquilidad
Si bien el texto del Kitáb-i-Aqdas parece permitir la bigamia, Bahá'u'lláh asimismo
afirma, a modo de consejo, que la tranquilidad y el contento provienen de la
monogamia. En otra Tabla, Baháulláh subraya la importancia de que la persona
actúe de modo que tal proceder "le reconforte a él y su compañera". 'Abdu'l-Bahá,
el Intérprete autorizado de los Escritos Bahá'ís, declara que de hecho en el texto
del Aqdas se ordena la monogamia. La siguiente cita proviene de una de las
varias Tablas en que aborda el tema:Has de saber que, de conformidad con la ley
de Dios, no se permite la poligamia, ya que se ha estipulado claramente que ha
de haber contentamiento con una sola esposa. Tomar una segunda esposa es un
acto sujeto a que en toda circunstancia se mantenga equidad y justicia entre las
dos esposas. Ahora bien, es absolutamente imposible observar justicia y equidad
para con dos esposas. El hecho de que la bigamia se haya supeditado a una
condición imposible de cumplir es una prueba clara de su prohibición absoluta.
Por lo tanto, no es permisible que un hombre tenga más de una esposa. La
poligamia es una práctica antiquísima y muy extendida entre la mayoría de la
humanidad. Las Manifestaciones de Dios han introducido la monogamia sólo
gradualmente. Por ejemplo, Jesús no prohibió la poligamia, si bien abolió el
divorcio salvo en el caso de fornicación; Mu/hammad limitó a cuatro el número de
esposas, aunque supeditó la pluralidad de esposas a la justicia, y volvió a
autorizar el divorcio; Bahá'u'lláh, al revelar Sus Enseñanzas en un ambiente
islámico, introdujo la monogamia gradualmente según aconsejaban los principios
de la prudencia y el progresivo desenvolvimiento de Su propósito. El hecho de
que dejara a Sus seguidores con un Intérprete infalible de Sus Escritos Le
permitió autorizar en apariencia la bigamia, en el Kitáb-i-Aqdas, al tiempo que
fijaba una condición que posibilitaría a 'Abdu'l-Bahá aclarar posteriormente que el
propósito de la ley era poner en vigor la monogamia.
90. quien desee tomar a su servicio una sirvienta, puede hacerlo con decoro
Bahá'u'lláh afirma que un hombre puede emplear a una sirvienta para labores
domésticas. Esto no se permitía según la costumbre islámica shí'í a menos que el
empleador celebrase un contrato matrimonial con ella. Bahá'u'lláh hace hincapié
en que el "servicio" a que se refiere este versículo es únicamente aquel que "es
realizado por cualquier otro tipo de sirvientes, sean jóvenes o viejos, a cambio de
un salario" (P&R 30). El empleador no tiene derecho a sostener relaciones
sexuales con la sirvienta. Ella es "libre de elegir marido cuando quiera que lo
desee", ya que está prohibido comprar mujeres (P&R 30).
91. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda a
vosotros mismos
Si bien el Kitáb-i-Aqdas intima el matrimonio, Bahá'u'lláh aclara que no es
obligatorio (P&R 46). Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo,
también declara que "el matrimonio no es en absoluto una obligación", y afirma
que "en última instancia, es a la persona a quien corresponde decidir si desea
llevar una vida de familia o bien vivir soltero". El que una persona tarde un tiempo
considerable hasta encontrar pareja para casarse, o bien finalmente deba
quedarse soltera, no significa que por tal motivo no pueda cumplir el objetivo de
su vida, un objetivo que es eminentemente espiritual.
92. lo hemos condicionado (...) al permiso de los padres
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, figura el siguiente comentario
acerca de esta disposición:Bahá'u'lláh ha expresado claramente que para el
matrimonio bahá'í se requiere el consentimiento de todos los padres vivos. Tal
requisito rige tanto si los padres son bahá'ís como si no, e independientemente de
que estén divorciados desde hace muchos años. Baháulláh ha establecido esta
gran ley a fin de fortalecer el tejido social, estrechar los lazos del hogar y
depositar en el corazón de los hijos cierta gratitud y respeto hacia quienes, al
darles la vida, hicieron que sus almas emprendieran el viaje eterno hacia el
Creador.
93. No puede contraerse matrimonio sin el pago de una dote
La Sinopsis y Codificación, sección IV.C.1.j.i.-v., resume las disposiciones
principales referentes a la dote. Estas disposiciones cuentan con antecedentes en
el Bayán.
El novio tiene que pagar una dote a la novia fijada en 19 mizcales de oro
puro para los residentes urbanos, y en 19 mizcales de plata para los residentes
de zonas rurales (véase nota 94). Bahá'u'lláh indica que si, al casarse, el novio no
puede pagar totalmente la dote, se le permite extender un pagaré a la novia (P&R
39). Con la Revelación de Bahá'u'lláh se vuelven a definir y adquieren nuevo
significado muchos conceptos, costumbres e instituciones corrientes. La dote es
una de ellas. La institución de la dote es una costumbre muy antigua, de gran
arraigo en muchas culturas y sumamente variada. En algunos países consiste en
el pago que hacen al novio los padres de la novia; en otros es el pago, llamado
"precio de la novia", que el novio hace a los padres de la novia. En ambos casos
el monto a menudo llega a ser bastante respetable. La ley de Bahá'u'lláh suprime
todas estas variantes y convierte la dote en un acto simbólico por el que el novio
presenta a la novia un regalo de cierto valor limitado.
94. en diecinueve mizcales de oro puro para los residentes urbanos, y en igual
cantidad de plata para los que residen en zonas rurales
Bahá'u'lláh precisa que el criterio para determinar la dote lo constituye el lugar de
residencia permanente del novio, no el de la novia (P&R 87, 88).
95. A quien desee aumentar esta suma le está prohibido exceder el límite de
noventa y cinco mizcales (...) Empero, de acuerdo con el Libro, sería mejor para él
contentarse con el pago del menor valor
En respuesta a una consulta acerca de la dote, Bahá'u'lláh manifiesta:Todo
cuanto ha sido revelado en el Bayán respecto de los residentes de zonas urbanas
o rurales queda aprobado y debe cumplirse. Sin embargo, en el Kitáb-i-Aqdas se
hace mención del "menor valor". Es ésta una referencia a los diecinueve mizcales
de plata estipulados en el Bayán para los residentes de zonas rurales. Ello Le es
más grato a Dios, siempre que las dos partes estén de acuerdo. La finalidad es
promover el bienestar de todos y crear concordia y unión entre las personas. Por
lo tanto, cuanta más consideración se demuestre en estos asuntos, tanto mejor
será (...) El pueblo de Bahá debe asociarse y tratarse mutuamente con el máximo
amor y sinceridad. Debe mostrar atención por los intereses de todos, y
especialmente por los de los amigos de Dios. 'Abdu'l-Bahá, en una de Sus
Tablas, resume algunas de las disposiciones relativas a la determinación de la
dote. La unidad de pago que se menciona en la cita que sigue es el "vá/hid". Un
"vá/hid" equivale a diecinueve mizcales. 'Abdu'l-Bahá precisa:Los residentes
urbanos deben pagar en oro y los residentes de zonas rurales en plata,
dependiendo de los recursos económicos de que disponga el novio. Si es pobre,
paga un vá/hid; si es de medios modestos, paga dos vá/hides; si es acomodado,
tres vá/hides; si es adinerado, cuatro vá/hides; y si es muy rico, cinco vá/hides. El
asunto, en verdad, es una cuestión que ha de acordarse entre el novio, la novia y
los padres respectivos. Sea cual sea el arreglo a que se llegue, el acuerdo deberá
ser respetado.En esta misma Tabla, 'Abdu'l-Bahá aconseja a los creyentes que
remitan las preguntas referentes a la aplicación de esta ley a la Casa Universal de
Justicia, institución dotada de "autoridad para legislar". 'Abdu'l-Bahá recalca que
"es este cuerpo el que ha de promulgar leyes y legislar sobre materias
secundarias que no aparezcan de manera explícita en el Texto Sagrado".
96. si uno de Sus siervos se propone viajar, debe señalar a su esposa un plazo
en que él ha de regresar a su hogar
En el supuesto de que el marido partiera sin informar a su mujer de la fecha de
regreso y no se tuvieran noticias suyas ni hubiera rastro de él, Bahá'u'lláh declara
que, en tal caso, si el marido conocía la ley prescrita en el Kitáb-i-Aqdas, la mujer
puede volverse a casar después de haber esperado un año entero. Sin embargo,
si el marido no conocía la ley, la mujer debe esperar hasta tener noticias suyas
(P&R 4).
97. le incumbe a ella esperar por un período de nueve meses, pasado el cual no
hay impedimento para que tome otro esposo
En caso de que el marido no cumpla su compromiso de regresar antes de
agotarse el plazo señalado, ni dé notificación del retraso a su mujer, la esposa
deberá esperar nueve meses, pasados los cuales podrá contraer nuevo
matrimonio, si bien es preferible que aguarde más tiempo (por lo que respecta al
calendario bahá'í, véase nota 147).
Bahá'u'lláh afirma que si, en tales circunstancias, le llegasen a la esposa
noticias de "la muerte u homicidio de su marido", igualmente deberá esperar
nueve meses antes de volver a casarse (P&R 27). Por otra parte, en una Tabla,
'Abdu'l-Bahá aclara que el plazo de espera de nueve meses que sigue a la noticia
de la muerte del marido rige sólo si éste fallece mientras se hallaba ausente, pero
no si muere estando en su hogar.
98. deberá actuar de acuerdo con lo que es loable
Bahá'u'lláh define "el proceder que es loable" como "el ejercicio de la paciencia"
(P&R 4).
99. dos testigos justos
Por lo que respecta a los testigos, Bahá'u'lláh resuelve que "el criterio de
justedad" se entienda en el sentido de "buena reputación entre la gente".
Baháulláh afirma que no es necesario que los testigos sean bahá'ís, ya que "El
testimonio de todos los siervos de Dios, de cualquier fe o creencia, es aceptable
ante Su Trono" (P&R 79).
100. Si surgiere resentimiento o aversión entre esposo y esposa, él no ha de
divorciarse de ella, sino aguardar pacientemente durante un año completo
El divorcio es condenado enérgicamente en las Enseñanzas Bahá'ís. No
obstante, si los esposos llegasen a manifestarse aversión o resentimiento, se
permite el divorcio después de transcurrido un año entero. Durante este año de
paciencia, el marido está obligado a mantener económicamente a su mujer y a
sus hijos, al tiempo que se encarece a la pareja a que se esfuerce por reconciliar
sus diferencias. Shoghi Effendi afirma que tanto el marido como la mujer "tienen el
mismo derecho a solicitar el divorcio", esto es, siempre que uno de ellos "crea que
es absolutamente necesario".
En Preguntas y Respuestas, Bahá'u'lláh abunda más en varios temas
relacionados con el año de paciencia, su observancia (P&R 12), el
establecimiento de la fecha de comienzo (P&R 19 y 40), las condiciones de la
reconciliación (P&R 38), así como el papel de los testigos y de la Casa Local de
Justicia (P&R 73 y 98). En cuanto a los testigos, la Casa Universal de Justicia
aclara que, en los casos de divorcio, las Asambleas Espirituales realizan
actualmente los deberes de los testigos.
En la Sinopsis y Codificación, sección IV.C.2.a.-i., se resumen los
pormenores de las leyes bahá'ís sobre el divorcio.
101. el Señor ha prohibido el procedimiento al que recurríais anteriormente
cuando os divorciabais tres veces de una mujer
La afirmación hace referencia a una ley islámica, descrita en el Corán, según la
cual en ciertas condiciones un hombre no podía volver a casarse con la misma
mujer de la que se hubiera divorciado, sin antes mediar el casamiento y divorcio
de ésta con otro hombre. Bahá'u'lláh afirma que es ésta la práctica que ha sido
prohibida en el Kitáb-i-Aqdas (P&R 31).
102. El que se haya divorciado de su esposa puede optar por casarse de nuevo
con ella, después del transcurso de cada mes, si hay afecto y consentimiento
mutuos, y siempre que ella no haya tomado otro esposo (...) a menos que,
obviamente, las circunstancias de ella cambien
En una carta escrita en su nombre, Shoghi Effendi declara que la intención de la
expresión "el transcurso de cada mes" no es poner una limitación, y que una
pareja que esté divorciada puede volver a casarse en cualquier momento después
del divorcio, siempre (claro es( que ninguna de las partes esté entonces casada
con otra persona.
103. el semen no es impuro
En varias tradiciones religiosas y en la práctica del Islam shí'í el semen ha sido
declarado ritualmente impuro. Bahá'u'lláh ha borrado aquí este concepto. (Véase
también nota 106.)
104. sujetaos (...) a la cuerda del refinamiento
'Abdu'l-Bahá se refiere al efecto de "la pureza y santidad, la limpieza y el
refinamiento" en la exaltación de "la condición humana" y en "el desarrollo de la
realidad interior del hombre". 'Abdu'l-Bahá declara: "El hecho de tener un cuerpo
inmaculado y puro ejerce influencia en el espíritu del hombre". (Véase también
nota 74.)
105. Lavad toda cosa manchada con agua que no haya sufrido alteración en
ninguna de las tres propiedades
Las "tres propiedades" a que se refiere este versículo son cambios en el color,
sabor u olor del agua. Bahá'u'lláh ofrece más indicaciones en torno a la pureza y
el punto en que deja de considerarse apta para ser empleada (P&R 91)
106. Dios ha abolido el concepto de "impureza" por el cual diversas cosas y
pueblos han sido considerados impuros
Bahá'u'lláh ha abolido el concepto de "impureza" ritual, tal como lo entienden y
practican algunas sociedades tribales y las comunidades religiosas de ciertas
Dispensaciones anteriores. Baháulláh declara que mediante Su propia
Revelación todas las cosas creadas fueron sumergidas en el mar de la
purificación". (Véanse también notas 12, 20 y 103.)
107. primer día de Ri/dván
El texto constituye una referencia a la llegada de Bahá'u'lláh y Sus compañeros al
Jardín Najíbíyyih, situado en las afueras de la ciudad de Bagdad, y más conocido
posteriormente para los bahá'ís como el Jardín de Ri/dván. El acontecimiento,
ocurrido en abril de 1863, treinta y un días después de Naw-Rúz, señaló el
comienzo del período durante el cual Bahá'u'lláh declaró Su Misión a Sus
compañeros. En una Tabla, Él se refiere a Su Declaración como el Día de la
suprema felicidad, y describe el Jardín de Ri/dván como el Lugar desde donde
Él derramó sobre toda la creación los esplendores de Su Nombre, el
Todomisericordioso. Baháulláh pasó doce días en este Jardín antes de partir a
Estambul, lugar al que había sido desterrado. La Declaración de Baháulláh se
celebra anualmente con la Festividad de Ri/dván, que dura doce días, y que es
descrita por Shoghi Effendi como la más santa y más significativa de todas las
festividades baháís (véanse notas 138 y 140).
108. el Bayán
El Bayán, el Libro Madre de la Dispensación Bábí, fue revelado por el Báb en dos
partes, una en persa y la otra en árabe. El Bayán es el repositorio de las leyes y
preceptos de la Dispensación del Báb. En él se atesora la mayoría de las
referencias y tributos dirigidos a Aquel a Quien Dios Manifestará" (Baháulláh),
de cuyo advenimiento el Báb fue heraldo. En Dios Pasa, Shoghi Effendi indica
que el Bayán debe ser visto, fundamentalmente, como un elogio dedicado al
Prometido, más que como un código de leyes y disposiciones destinadas a servir
de directriz para las generaciones del futuro". 'Abdu'l-Bahá ha escrito: El Bayán
ha sido sobreseído por el Kitáb-i-Aqdas, salvo en lo que toca a las leyes que han
sido confirmadas y mencionadas en el Kitáb-i-Aqdas".
109. la destrucción de libros
En la Tabla de Ishráqát, Bahá'u'lláh, tras referirse al hecho de que el Báb había
sometido las leyes del Bayán a Su sanción, afirma haber puesto en vigor algunas
de las leyes del Báb "incorporándolas al Kitáb-i-Aqdas con términos diferentes", y
que otras, empero, han quedado descartadas. En lo tocante a la destrucción de
libros, el Bayán ordenaba que los seguidores del Báb destruyesen todos los libros
excepto los escritos en defensa de la Causa de la Religión de Dios. Bahá'u'lláh
abroga esta ley del Bayán.
En cuanto a la naturaleza y severidad de estas leyes, en una carta escrita
en nombre de Shoghi Effendi, se explica:Las severas leyes y preceptos revelados
por el Báb sólo pueden ser comprendidos y entendidos debidamente si se
interpretan a la luz de Sus afirmaciones acerca de la naturaleza, el objetivo y el
carácter de Su propia Dispensación. Tal y como ponen de manifiesto dichas
afirmaciones, en esencia la Dispensación Bábí revistió el carácter de una
revolución religiosa (y, claro es, social), motivo por el que su duración tuvo que
ser breve, pero repleta de acontecimientos trágicos, de reformas radicales y
enérgicas. Las drásticas medidas puestas en vigor por el Báb y Sus seguidores
estaban destinadas a socavar los cimientos mismos de la ortodoxia shí'í, y a dejar
expedito el camino para la venida de Bahá'u'lláh. Por lo tanto, a fin de sostener la
independencia de la nueva Dispensación y preparar el terreno para la Revelación
ya próxima de Bahá'u'lláh, el Báb tenía que revelar leyes muy severas, la mayoría
de las cuales nunca llegarían a entrar en vigor. Ahora bien, el solo hecho de
revelarlas era en sí mismo prueba del carácter independiente de Su Dispensación
y bastó para crear una agitación tan extendida y despertar tal oposición entre los
elementos del clero como para que éstos finalmente Le llevaran al martirio.
110. Os hemos permitido estudiar aquellas ciencias que os sean de provecho, no
las que terminan en vanas disputas
Los Escritos Bahá'ís intiman a que se adquiera el conocimiento y a que se
estudien las artes y las ciencias. A los bahá'ís se les exhorta a que respeten a las
personas doctas y consumadas, y se les desaconseja ocuparse en estudios que
sólo originen discusiones inútiles.
En Sus Tablas, Bahá'u'lláh aconseja a los creyentes que estudien las
ciencias y artes que sean "útiles" y promuevan "el progreso y el adelanto" de la
sociedad. También les previene contra las ciencias que "comienzan con palabras
y terminan con palabras" y cuyo estudio lleva a "vanas disputas". Shoghi Effendi,
en una carta escrita en su nombre, compara las ciencias que "comienzan con
palabras y terminan con palabras" con "infructuosas incursiones en el área de las
filigranas metafísicas". En otra carta explica que Bahá'u'lláh, al referirse a tales
"ciencias", aludía en primer lugar a esa clase de "tratados y comentarios
teológicos que abruman la mente humana y no la ayudan a alcanzar la verdad".
111. Quien conversó con Dios
"Quien conversó con Dios" es el título con que tradicionalmente se refieren los
judíos y los musulmanes a Moisés. Baháulláh afirma que con la venida de Su
propia Revelación "los oídos humanos han tenido el privilegio de oír lo que oyó en
el Sinaí Quien conversó con Dios".
112. Sinaí
El monte en que Dios reveló la Ley a Moisés.
113. Espíritu de Dios
Éste es uno de los títulos usados en las Escrituras islámicas y bahá'ís para
designar a Jesucristo.
114. el Carmelo (...) Sión
El Carmelo, la "Viña de Dios", es el monte situado en Tierra Santa donde se
hallan el Santuario del Báb y la sede del centro administrativo mundial de la Fe.
Sión es una de las colinas de Jerusalén en que tradicionalmente se cree
que se halla enterrado el Rey David. Sión simboliza a Jerusalén como Ciudad
Santa.
115. del Arca Carmesí
El "Arca Carmesí" se refiere a la Causa de Bahá'u'lláh. Sus seguidores se
designan como los "compañeros del Arca Carmesí", a los que el Báb alaba en el
Qayyúmu'l-Asmá'.
116. ¡Oh Emperador de Austria! Aquel que es la Aurora de la Luz de Dios residía
en la prisión de 'Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de Aq/sá
En 1869, Francisco José (Franz Joseph, 1830-1916), Emperador de Austria y Rey
de Hungría, fue a Jerusalén en calidad de peregrino. Mientras estuvo en Tierra
Santa dejó escapar la oportunidad de informarse sobre Bahá'u'lláh, Quien a la
sazón se hallaba prisionero en 'Akká (Acre).
La Mezquita Aq/sá, literalmente la Mezquita "Más Distante", es mencionada
en el Corán y ha pasado a identificarse con el Monte del Templo de Jerusalén.
117. ¡Oh Rey de Berlín!
El Káiser Guillermo I (Wilhelm Friedrich Ludwig, 1797-1888), séptimo Rey de
Prusia, fue proclamado primer Emperador de Alemania en enero de 1871 en
Versalles (Francia), después de la victoria de Alemania sobre Francia en la
Guerra Franco-Prusiana.
118. aquel cuyo poder excedía a tu poder y cuyo rango superaba el tuyo
La frase hace referencia a Napoleón III (1808-1873), Emperador de los franceses,
a quien muchos historiadores consideraban el monarca occidental más destacado
de la época. Bahá'u'lláh dirigió dos Tablas a Napoleón III, en la segunda de las
cuales le advirtió proféticamente con toda claridad: tu reino se verá sumido en la
confusión y tu imperio se te escapará de las manos, y las conmociones
sacudirán a todo el pueblo de ese país".
Al cabo de un año, en 1870, Napoleón III sufrió en la batalla de Sedán una
tremenda derrota a manos del Káiser Guillermo I. Napoleón III se exilió a
Inglaterra, donde murió tres años después.
119. ¡Oh habitantes de Constantinopla!
La palabra que aquí se traduce por "Constantinopla" es, en el original, "Ar-Rúm" o
"Roma". El término ha estado generalizado en el Oriente Medio y ha pasado de
ser una referencia a Constantinopla y al Imperio Romano de Oriente, a designar
la ciudad e imperio de Bizancio y, posteriormente, el Imperio Otomano.
120. ¡Oh Punto situado en las orillas de los dos mares!
La invocación hace referencia a Constantinopla, llamada ahora Estambul. Es la
mayor ciudad y puerto de Turquía y está situada a orillas del Bósforo, estrecho de
cerca de 31 kilómetros de longitud que une el Mar Negro con el Mar de Mármara.
Constantinopla fue la capital del Imperio Otomano desde 1453 hasta 1922.
Durante la estadía de Bahá'u'lláh en esta ciudad, ocupaba el trono el tiránico
Sultán 'Abdu'l-'Azíz. Los sultanes otomanos poseían igualmente la condición de
califas, jefes del Islam sunní. Bahá'u'lláh previó la caída del califato, hecho que
ocurrió al ser abolido en 1924.
121. ¡Oh riberas del Rin!
'Abdu'l-Bahá explica en una de Sus Tablas escrita antes de la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), que Bahá'u'lláh, al mencionar que había visto las riberas del
Rin "cubiertas de sangre", se refería a la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y a
que aún había de venir más sufrimiento.
En Dios Pasa, Shoghi Effendi afirma que el "tratado opresivamente severo"
que se le impuso a Alemania después de su derrota en la Primera Guerra Mundial
"provocó 'las lamentaciones de Berlín' que habían sido presagiadas medio siglo
antes".
122. oh Tierra de /Tá
"/Tá" es la letra inicial de /Tihrán (Teherán), la capital de Irán. Bahá'u'lláh a
menudo recurre a la letra inicial para representar ciertos nombres de lugares. De
acuerdo con el sistema de cálculo abjad, el valor numérico de /Tá es nueve,
equivalente, a su vez, al valor numérico del nombre "Bahá".
123. dentro de ti nació la Manifestación de Su Gloria
Alusión al nacimiento de Bahá'u'lláh, que tuvo lugar en Teherán el 12 de
noviembre de 1817.
124. ¡Oh Tierra de Khá!
Referencia a la provincia iraní de Khurásán y a sus zonas vecinas, entre las que
se incluye la ciudad de 'Ishqábád (Ashkhabad).
125. Si alguien obtiene cien mizcales de oro, diecinueve de ellos son de Dios y
han de serle entregados a Él
Con este versículo se establece el /Huqúqu'lláh (el Derecho de Dios), la ofrenda
de una porción fija del valor de los bienes del creyente. Esta ofrenda se hacía a
Bahá'u'lláh como Manifestación de Dios y luego, después de Su Ascensión, a
'Abdu'l-Bahá, en Su calidad de Centro del Convenio. 'Abdu'l-Bahá dispone en Su
Testamento que el /Huqúqu'lláh debe ofrecerse "a través del Guardián de la
Causa de Dios". Al no haber ahora Guardián, se ofrece por conducto de la Casa
Universal de Justicia, en tanto Cabeza de la Fe. Este fondo se usa para promover
la Fe de Dios y sus intereses, al igual que para varios fines filantrópicos. La
ofrenda del /Huqúqu'lláh es una obligación espiritual cuyo cumplimiento queda a
la conciencia de cada bahá'í. Si bien la comunidad suele recibir recordatorios e
información sobre los requisitos de la ley del /Huqúqu'lláh, a ningún creyente se le
puede solicitar personalmente que lo pague. Varios pasajes de Preguntas y
Respuestas abordan y amplían aspectos diversos de la ley. El pago del
/Huqúqu'lláh se basa en el cálculo del valor de los bienes personales. Si alguien
posee bienes iguales en valor a por lo menos diecinueve mizcales de oro (P&R
8), queda obligado espiritualmente a pagar, una sola vez, el diecinueve por ciento
del monto total a título de /Huqúqu'lláh (P&R 89). En lo sucesivo, y cada vez que
los ingresos de la persona, tras saldar los gastos correspondientes, aumentan el
valor de sus bienes en un monto de al menos diecinueve mizcales de oro, debe
pagarse el diecinueve por ciento de este incremento, y así sucesivamente con
cada aumento ulterior (P&R 8, 90.)
Quedan exentas del pago del /Huqúqu'lláh ciertas categorías de bienes,
como la residencia (P&R 8, 42, 95). Asimismo, se apuntan algunas disposiciones
especiales destinadas a cubrir casos de pérdidas económicas (P&R 44, 45),
inversiones que no arrojen beneficios (P&R 102) y el pago del /Huqúq en caso de
fallecimiento de la persona (P&R 9, 69, 80). (Sobre este último supuesto, véase
nota 47).
En la recopilación titulada El /Huqúqu'lláh aparecen recogidas
amplias citas de Tablas, Preguntas y Respuestas y de otros Escritos sobre el
significado espiritual del /Huqúqu'lláh, así como sobre los pormenores de su
aplicación.
126. Ante Nuestro Trono han llegado varias peticiones de los creyentes relativas
a las leyes de Dios (...) Por consiguiente, hemos revelado esta Sagrada Tabla y la
hemos engalanado con el manto de Su Ley, para que por ventura la gente cumpla
los mandamientos de Su Señor
"Durante varios años y desde diversos países (afirma Baháulláh en una Tabla(
llegaron a la Santísima Presencia peticiones por las que se imploraban las leyes
de Dios, mas Nosotros contuvimos la Pluma hasta que hubo llegado el tiempo
fijado". Baháulláh reveló el Kitáb-i-Aqdas, el Repositorio de las leyes de Su
Dispensación, no sin antes haber dejado que transcurrieran veinte años desde el
nacimiento de Su Misión Profética en el Síyáh-Chál de Teherán. Incluso después
de revelado, el Aqdas quedó retenido cierto tiempo, a instancias Suyas, antes de
ser remitido a los amigos de Persia. Con esta demora (fruto del designio divino(
en la revelación de las leyes básicas de Dios destinadas a esta época, y con la
subsiguiente puesta en vigor gradual de sus disposiciones, viene a ilustrarse el
principio de la revelación progresiva, principio que tiene vigencia incluso dentro
de cada ministerio profético.
127. Punto carmesí
Ésta es una referencia a la ciudad-prisión de 'Akká. En las Escrituras bahá'ís se
usa la palabra "carmesí" en varios sentidos alegóricos y simbólicos. (Véase
también nota 115.)
128. el Sadratu'l-Muntahá
Literalmente "el Loto más lejano", término traducido por Shoghi Effendi como "el
árbol más allá del cual no hay paso". En el Islam la expresión se usa como
símbolo (por ejemplo, en los relatos del Viaje Nocturno de Mu/hammad) para
marcar ese punto en los cielos que ni los hombres ni los ángeles pueden
traspasar en su acercamiento a Dios. De este modo se fijan los límites del
conocimiento divino revelado a la humanidad. De ahí que la expresión sea objeto
de uso frecuente en los Escritos Bahá'ís como designación de la Manifestación de
Dios mismo. (Véase también nota 164.)
129. el Libro Madre
El término "Libro Madre" se usa generalmente para designar el Libro central de
una Dispensación religiosa. En el Corán y en los hadices islámicos, el término se
usa como referencia al propio Corán. En la Dispensación Bábí, el Bayán es el
Libro Madre, en tanto que el Kitáb-i-Aqdas lo es de la Dispensación de
Bahá'u'lláh. Por otra parte, en una carta escrita en su nombre, el Guardián afirma
que este concepto puede usarse también como "término colectivo que indica el
conjunto de las Enseñanzas reveladas por Bahá'u'lláh". También se usa en un
sentido más amplio como designación del Depósito divino de la Revelación.
130. Quienquiera que interprete cuanto se ha hecho descender desde el cielo de
la Revelación y altere su significado evidente
En varias de Sus Tablas, Bahá'u'lláh reafirma la distinción entre los versículos
alegóricos, susceptibles de interpretación, y los versículos referidos a temas tales
como las leyes y disposiciones, el culto y las prácticas religiosas, cuyo significado
es evidente y por tanto reclaman la obediencia de los creyentes.
Como se explica en las notas 145 y 184, Bahá'u'lláh designó a 'Abdu'l-
Bahá, Su Hijo mayor, como Sucesor Suyo e Intérprete de Sus Enseñanzas. A Su
vez, Abdu'l-Bahá nombró a Su nieto mayor, Shoghi Effendi, intérprete de la
Sagrada Escritura y Guardián de la Causa. Las interpretaciones de 'Abdu'l-Bahá y
Shoghi Effendi se consideran divinamente guiadas y revisten carácter vinculante
para los bahá'ís.
La existencia de interpretaciones autorizadas no es óbice para que cada
cual emprenda por su cuenta el estudio de las Enseñanzas, y en esa medida
madure una interpretación o comprensión personal. Sin embargo, en los Escritos
bahá'ís se hace una clara distinción entre la interpretación autorizada y la
comprensión que cada uno logra mediante el estudio de las Enseñanzas. Las
interpretaciones particulares, al estar basadas en una comprensión personal de
las Enseñanzas, constituyen el fruto de la facultad racional humana y bien pueden
contribuir a una mejor inteligencia de la Fe. Sin embargo, tales puntos de vista
carecen de autoridad. Por ello suele advertirse a los creyentes que, al exponer
sus propias ideas, no contradigan la autoridad de las palabras reveladas, ni
nieguen o pongan en entredicho la interpretación autorizada, ni entren tampoco
en polémicas. Antes bien, lo que les corresponde es exponer sus pensamientos
como una contribución al conocimiento general, dejando en claro que se trata de
opiniones meramente personales.
131. Guardaos de acercaros a los estanques públicos de los baños persas
Bahá'u'lláh prohíbe usar los estanques que se hallan en los baños públicos
persas. En estos baños tradicionales era costumbre que muchas personas se
lavaran en un mismo estanque cuyas aguas sólo a intervalos infrecuentes eran
renovadas. En consecuencia, el agua, amén de despedir un olor por demás
repulsivo, presentaba un aspecto turbio, sucio y antihigiénico.
132. Evitad asimismo los estanques malolientes de los patios de las casas persas
En Persia, la mayoría de las casas disponían en sus patios de un estanque o
aljibe que servía como depósito de agua destinada a la limpieza, el lavado y otros
menesteres domésticos. Dado que el agua quedaba estancada y no se renovaba
sino hasta después de pasadas varias semanas, era normal que acabara
despidiendo olores sumamente desagradables.
133. Os está prohibido contraer matrimonio con la esposa de vuestro padre
Con este versículo se prohíbe expresamente el matrimonio con la propia
madrastra. La prohibición también vale por lo que respecta al casamiento con el
padrastro. Cuando Bahá'u'lláh expresa una ley que entraña determinada relación
entre hombre y mujer, la misma ley es válida, mutatis mutandis, en el sentido
inverso de la relación, es decir, entre mujer y hombre, a menos que el contexto
haga imposible tal cosa. 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi han confirmado que, si
bien las madrastras son la única categoría de parientes mencionada en el texto, el
hecho en sí no significa que sean permisibles todas las demás uniones dentro de
una familia. Bahá'u'lláh afirma que corresponde a la Casa de Justicia legislar
"sobre la legitimidad y demás supuestos relativos al matrimonio consanguíneo"
(P&R 50). 'Abdu'l-Bahá escribe que cuanto más distante es la consanguinidad de
la pareja, tanto mejor, ya que tales matrimonios constituyen la base del bienestar
físico de la humanidad y favorecen la camaradería entre las personas.
134. la cuestión de los muchachos
En el original árabe, y en este preciso contexto, la palabra traducida aquí como
"muchachos" implica la pederastia. Shoghi Effendi ha interpretado esta referencia
como una prohibición de todas las relaciones homosexuales.
Las enseñanzas bahá'ís sobre la moral sexual se centran en el matrimonio
y la familia en tanto cimiento de toda la estructura de la sociedad humana, y,
como tales enseñanzas, están destinadas a proteger y fortalecer esa divina
institución. Por consiguiente, la ley bahá'í sólo considera lícitas las relaciones
sexuales que tienen lugar entre un hombre y la mujer con la que está casado.
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se consigna lo siguiente:
Por muy leal y elevado que sea el amor entre dos personas del mismo
sexo, está mal permitir que tal amor halle su expresión en actos sexuales. Decir
que es ideal no es excusa. Bahá'u'lláh prohíbe inequívocamente toda clase de
inmoralidad, y así es como considera las relaciones homosexuales (al margen de
que sean contrarias a la naturaleza). Sufrir de esto supone, para cualquier alma
consciente, una gran carga. Ahora bien, con el consejo y la ayuda de los médicos,
con un esfuerzo firme y resuelto y con la ayuda de la oración, este defecto puede
ser superado por la persona.
Bahá'u'lláh prevé que la Casa Universal de Justicia determine, de acuerdo
con el grado de la falta, las penas correspondientes al adulterio y la sodomía
(P&R 49).
135. A nadie le es permitido musitar versículos sagrados ante la mirada de la
gente mientras camina por la calle o en el mercado
La prohibición alude a la costumbre de ciertos clérigos y jefes religiosos de
anteriores Dispensaciones, quienes, por hipocresía y afectación, y con el fin de
obtener la alabanza de sus seguidores, hacían demostración ostentosa de piedad
musitando oraciones en lugares públicos. Bahá'u'lláh prohíbe semejante
comportamiento y recalca la importancia de la humildad y de la auténtica
devoción a Dios.
136. A toda persona se le ha impuesto la obligación de escribir testamento
Conforme a las Enseñanzas de Bahá'u'lláh, toda persona tiene el deber de dejar
testamento, y es libre de disponer de sus bienes según sea su voluntad (véase
nota 38).
Bahá'u'lláh afirma que, al redactar el testamento, la "La persona goza de
autoridad plena sobre sus bienes", ya que Dios ha permitido al individuo
"proceder de la manera como desee con lo que Él le ha concedido (P&R 69). En
el Kitáb-i-Aqdas quedan señaladas las disposiciones relativas a la distribución de
la herencia en el supuesto de intestado. (Véanse notas 38-48.)
137. del Más Grande Nombre
Tal y como se explica en la nota 33, el Más Grande Nombre de Dios puede asumir
varias formas, todas ellas basadas en la palabra "Bahá". Los bahá'ís del oriente
suelen cumplir esta intimación del Aqdas encabezando el testamento con frases
como "Oh Tú, Gloria del Todoglorioso", "En el nombre de Dios, el Todoglorioso" o
"Él es el Todoglorioso", y otras parecidas.
138. Todas las Fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes
Festividades y en las otras dos Festividades que caen en el día doble
Este pasaje establece cuatro grandes festividades del año bahá'í. Las dos que
Bahá'u'lláh designa como "las dos Más Grandes Festividades" son: primero, la
Festividad de Ri/dván, con la que se conmemora la Declaración que durante doce
días, de abril a mayo de 1863, Bahá'u'lláh hizo de Su Misión Profética en el Jardín
de Ri/dván en Bagdad, y a la cual se refiere como a "la Reina de las
Festividades"; y segundo, la Declaración del Báb, acontecimiento que tuvo lugar
en Shiraz en mayo de 1844. Tanto el primero como el noveno y duodécimo días
de la festividad de Ri/dván, así como el día de la Declaración del Báb, son Días
Sagrados (P&R 1). Las "otras dos Festividades" son las correspondientes a los
aniversarios del nacimiento de Bahá'u'lláh y del Báb. En el calendario lunar
musulmán ambas fechas caen en días consecutivos: el nacimiento de Bahá'u'lláh,
el segundo día de mu/harram de 1233 d.h. (12 de noviembre de 1817); y el
nacimiento del Báb, el primer día del mismo mes del año 1235 d.h. (20 de octubre
de 1819). De ahí que sea conocido como el "Doble Natalicio". Bahá'u'lláh declara
que estos dos días se cuentan como uno solo a los ojos de Dios (P&R 2).
También afirma que si ambos días caen en el mes de ayuno, el mandato de
ayunar no les afecta (P&R 36). Dado que el calendario bahá'í (véanse notas 26 y
147) es un calendario solar, corresponderá a la Casa Universal de Justicia
determinar si el Doble Natalicio Sagrado ha de celebrarse según el calendario
solar o lunar.
139. el primer día del mes de Bahá
En el calendario bahá'í se da el nombre de "Bahá" al primer mes del año y al
primer día de cada mes. El día de Bahá del mes de Bahá es, por tanto, el Año
Nuevo bahá'í (Naw-Rúz), festividad instituida primeramente por el Báb y luego
confirmada aquí por Bahá'u'lláh (véanse notas 26 y 147).
Además de los siete Días Sagrados instituidos en estos pasajes del Kitáb-i-
Aqdas, en vida de Baháulláh también se conmemoraba como Día Sagrado el
Martirio del Báb. Como corolario, 'Abdu'l-Bahá agregó la observancia de la
Ascensión de Bahá'u'lláh, por lo que todo ello totaliza nueve Días Sagrados.
Además suelen guardarse otros dos aniversarios, durante los cuales no se
suspende el trabajo, a saber, el Día del Convenio y el aniversario del
Fallecimiento de 'Abdu'l-Bahá. Véase la sección sobre el calendario bahá'í en The
Bahá'í World, volumen XVIII.
140. La Más Grande Festividad es, realmente, la Soberana de las Festividades
El versículo alude a la Festividad de Ri/dván (véanse notas 107 y 138).
141. Anteriormente Dios había impuesto a cada uno de los creyentes el deber de
ofrendar ante Nuestro trono, de entre sus bienes, regalos de inestimable valor.
Ahora (...) les hemos absuelto de esa obligación
Este pasaje viene a abrogar una disposición del Bayán por la que se decretaba
que todos los objetos sin par en su género debían entregarse a Aquel a Quien
Dios manifestará cuando hiciera Su aparición. El Báb explica que, siendo
incomparable la Manifestación de Dios, todo lo que no tenga par en su género
debe reservarse para Él por derecho propio, a menos que Él resuelva decretar
otra cosa.
142. a la hora del alba
Con respecto a la asistencia a las oraciones matutinas del Mashriqu'l-Adhkár (la
Casa de Adoración bahá'í), aunque la hora que se señala de hecho en el Libro de
Dios es "la hora del alba", no obstante es aceptable que los rezos se hagan en
cualquier momento desde "muy de madrugada, entre el amanecer y la salida del
sol, y hasta dos horas después de la salida del sol" (P&R 15).
143. Estas Tablas están adornadas con el sello de Quien hace despuntar el alba,
Quien hace oír Su voz entre los cielos y la tierra
Bahá'u'lláh afirma repetidamente la absoluta integridad de Sus Escritos en tanto
Palabra de Dios. Varias de Sus Tablas también llevan la marca de alguno de Sus
sellos. The Bahá'í World, volumen V, p. 4, reproduce fotográficamente varios de
los sellos de Bahá'u'lláh.
144. Es inadmisible que el hombre, habiendo sido dotado de razón, consuma lo
que le priva de ella
Los Escritos Bahá'ís contienen numerosas referencias a la prohibición del
consumo de vino u otras bebidas embriagantes. En ellas se describen los efectos
destructivos que esas bebidas alcohólicas pueden acarrearle a la persona. En
una de Sus Tablas, Bahá'u'lláh dice:
Cuidaos de no trocar el Vino de Dios por vuestro propio vino, pues
entorpece vuestra mente y hace apartarse vuestro rostro del Semblante de Dios,
el Todoglorioso, el Incomparable, el Inaccesible. No os acerquéis a él, puesto que
os ha sido prohibido por el mandato de Dios, el Exaltado, el Todopoderoso.
'Abdu'l-Bahá explica que el Aqdas prohíbe "tanto las bebidas fuertes como
las suaves", y expresa que la razón de prohibir el consumo de bebidas
alcohólicas obedece a que "el alcohol descarría la mente y produce el
debilitamiento del cuerpo".
Shoghi Effendi, en cartas escritas en nombre suyo, afirma que esta
prohibición incluye no solamente el consumo de vino sino de "todo lo que
trastorna la mente", y aclara que la ingestión de alcohol sólo se permite cuando
forma parte de un tratamiento llevado a cabo "en consulta con un médico
responsable y competente, a quien parezca oportuno prescribirlo como remedio
de alguna dolencia singular".
145. volved vuestros rostros hacia Aquel a Quien Dios ha designado, Quien ha
brotado de esta Antigua Raíz
Bahá'u'lláh hace aquí alusión a 'Abdu'l-Bahá en tanto Sucesor Suyo y exhorta a
los creyentes a volverse hacia Él. En el Libro del Convenio (Su Testamento),
Bahá'u'lláh explica el sentido de este versículo con la siguiente declaración: "El
objeto de este sagrado versículo no es nadie más que la Más Grande Rama". La
"Más Grande Rama" es uno de los títulos que Bahá'u'lláh confirió a 'Abdu'l-Bahá.
(Véanse también notas 66 y 184).
146. En el Bayán os había sido prohibido que Nos formularais preguntas.
El Báb prohibió a Sus seguidores que hiciesen preguntas a Aquel a Quien Dios
manifestará (Bahá'u'lláh), a menos que las preguntas se hiciesen llegar por
escrito y estuviesen relacionadas con temas dignos de Su elevada estación.
(Véase Selección de los Escritos del Báb).
Bahá'u'lláh elimina esta prohibición del Báb e invita a los creyentes a
expresar cuantas preguntas "necesiten formular". Asimismo, les advierte que se
abstengan de plantear "preguntas inútiles" de la clase que solía embargar a "los
hombres de tiempos pasados".
147. El número de meses del año fijado en el Libro de Dios es diecinueve
El año bahá'í consta de diecinueve meses de diecinueve días cada uno, más un
número de días que se intercalan entre los meses decimoctavo y decimonoveno a
fin de ajustar el calendario al año solar. El número de días intercalares varía de
cuatro, en un año corriente, a cinco, en un año bisiesto. El Báb dio a los meses el
nombre de determinados atributos divinos. El Año Nuevo bahá'í, Naw-Rúz, al
coincidir con el equinoccio de marzo, queda pues astronómicamente fijado (véase
nota 26). Para más detalles, como los nombres de los días de la semana y de los
meses, véase la sección dedicada al calendario bahá'í en The Bahá'í World,
volumen XVIII.
148. el primero ha sido adornado con este Nombre cuya protección se extiende
sobre la creación entera
En el Bayán persa, el Báb confiere el nombre de "Bahá" al primer mes del año
(véase nota 139).
149. El Señor ha decretado que los muertos sean enterrados en ataúdes
En el Bayán, el Báb prescribe que los difuntos sean enterrados en ataúdes de
cristal o piedra pulida. En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se
explica que el fin de esta disposición es el de mostrar respeto por el cuerpo
humano, ese cuerpo que "un día fue exaltado por el alma inmortal del hombre".
Brevemente expuesto, lo que la ley del entierro afirma es que está
prohibido trasladar el cadáver a más de una hora de viaje desde el lugar donde
haya ocurrido la muerte; que el cuerpo debe envolverse en una mortaja de seda o
algodón; que en el dedo del difunto debe colocarse un anillo con la siguiente
inscripción: "De Dios vine y a Él vuelvo, desprendido de todo salvo de Él,
aferrándome a Su Nombre, el Misericordioso, el Compasivo"; y que el ataúd ha de
ser de cristal, piedra o madera dura y de calidad. Existe una oración por los
difuntos (véase nota 10) cuya recitación es obligada antes de tener lugar el
entierro. Tal y como afirman 'Abdu'l-Bahá y el Guardián, en virtud de esta misma
ley queda excluida la cremación del difunto. La oración solemne y el anillo deben
ser usados en caso de que el fallecido haya alcanzado la mayoría de edad, es
decir, los 15 años (P&R 70).
En cuanto al material con que debe hacerse el ataúd, el espíritu de la ley
es que éste sea lo más duradero posible. De ahí que la Casa Universal de
Justicia explique que, además de los materiales especificados en el Aqdas, no
cabe objeción al uso de la madera más dura disponible, y aun del hormigón. En
este sentido y por ahora, los bahá'ís son libres de elegir como gusten.
150. El Punto del Bayán
El "Punto del Bayán" es uno de los títulos con que el Báb Se refiere a Sí mismo.
151. que el difunto sea envuelto en cinco sudarios de seda o algodón
En el Bayán, el Báb señala que el cuerpo del difunto debe ser envuelto en cinco
telas de seda o algodón. Bahá'u'lláh confirma esta disposición y agrega la
cláusula por la que se precisa que en el caso de personas cuyos medios sean
limitados baste un sudario de uno u otro tejido".
Al preguntársele si las "cinco telas" mencionadas en la ley se referían a
"cinco sudarios de tamaño normal" o "cinco paños, que hasta entonces era
costumbre usar", Bahá'u'lláh respondió que lo que se quería significar era el "uso
de cinco paños" (P&R 56).
Respecto de la manera de envolver el cuerpo, no hay nada en los Escritos
Bahá'ís que defina el procedimiento, tanto si se emplean cinco telas" como si se
utiliza "un solo paño". En la actualidad, los bahá'ís deben hacer uso de su propio
criterio en esta materia.
152. Os está prohibido transportar el cuerpo del difunto a una distancia superior
a una hora de viaje desde la ciudad
El propósito de este mandamiento es limitar la duración del viaje a una hora, y ello
prescindiendo de los medios de transporte que se elijan para realizar la
conducción del cadáver hasta el lugar de entierro. Bahá'u'lláh afirma que cuanto
antes se efectúe el entierro, "tanto más digno y aceptable resultará" (P&R 16).
A tales efectos cabe considerar como el lugar de la muerte el espacio
abarcado por la ciudad o aldea donde se haya producido el óbito. Por tanto, la
hora de viaje puede calcularse desde los límites de la ciudad hasta el lugar de
entierro. El espíritu de la ley de Bahá'u'lláh es que el difunto sea enterrado cerca
de donde haya muerto.
153. Dios ha eliminado las restricciones de viaje que habían sido impuestas en el
Bayán
El Báb decretó ciertas restricciones en materia de viajes cuya vigencia habría de
mantenerse hasta la venida del Prometido del Bayán. Cuando ésta se produjera,
los creyentes tenían orden de salir, incluso a pie, al encuentro de Él, pues llegar a
Su presencia era el fruto y objetivo de su existencia misma.
154. Erigid y exaltad las dos Casas en los Dos Santos Lugares, y los otros sitios
donde se ha establecido el trono de vuestro Señor
Bahá'u'lláh identifica las "dos Casas" con Su Casa de Bagdad a la que designa la
"Más Grande Casa", y con la Casa del Báb en Shiraz, ambas instituidas por Él
como lugares de peregrinación (Véanse P&R 29, 32 y nota 54).
Shoghi Effendi explica que "los otros sitios donde se ha establecido el
trono de vuestro Señor" se refiere a los lugares donde ha residido la Persona de
la Manifestación de Dios. Bahá'u'lláh manifiesta que "las gentes de las regiones
en que éstos se sitúan pueden optar por preservar ya sea cada casa en que se ha
establecido el trono, o sólo una de ellas" (P&R 32). Las instituciones bahá'ís han
identificado, documentado y (allí donde ha sido posible( adquirido y restaurado
varios de los sitios históricos relacionados con las Dos Manifestaciones.
155. Cuidado, no sea que alguna cosa que haya sido consignada en el Libro os
impida prestar atención a éste, el Libro Viviente
El "Libro" es el registro de la Palabra revelada por las Manifestaciones de Dios. El
"Libro Viviente" se refiere a la Persona de la Manifestación. Estas palabras
contienen una alusión a lo expresado por el Báb en el Bayán persa acerca del
"Libro Viviente", que Él identifica con Aquel a Quien Dios manifestará. En una de
Sus Tablas Bahá'u'lláh mismo declara: "El Libro de Dios se ha hecho descender
en la forma de este Joven".
En el versículo de referencia, y asimismo en el párrafo 168 del Aqdas,
Bahá'u'lláh Se refiere a Sí mismo como el "Libro Viviente". Avisa a los "seguidores
de los demás credos" que no busquen "razones en sus Libros Sagrados" para
refutar las palabras del "Libro Viviente". Advierte a la gente que no permita que lo
consignado en el "Libro" le impida reconocer Su Estación y aferrarse a lo que hay
en esta nueva Revelación.
156. estas palabras que, en homenaje a esta Revelación, han fluido de la Pluma
de Quien fue Mi Heraldo
El "homenaje" que Bahá'u'lláh cita en este pasaje figura en el Bayán árabe.
157. "La Alquibla es por cierto, Aquel a Quien Dios ha de manifestar; cuando
Éste se mueve, se mueve aquella, hasta que Éste alcance reposo"
Para un tratamiento extenso de este versículo véanse las notas 7 y 8.
158 Es ilícito contraer matrimonio si no es con un creyente en el Bayán. Si sólo
una de las partes del matrimonio abraza esta Causa, sus bienes devendrán
ilícitos para la otra parte
Baháulláh cita aquí un pasaje del Bayán en el que se llama la atención de los
creyentes sobre la inminencia de la venida de "Aquel a Quien Dios manifestará".
El Báb mantuvo expresamente en suspenso tanto la prohibición de casarse con
un no bábí, como la disposición por la que los bienes de un hombre o una mujer
que abrazaran la Fe no podían ser transferidos legalmente al cónyuge no bábí.
Con posterioridad Bahá'u'lláh anuló dichas disposiciones antes de que entrasen
en vigor. Al citar esta ley, Bahá'u'lláh señala el hecho de que, al revelarla, el Báb
había previsto claramente la posibilidad de que la Causa de Bahá'u'lláh
adquiriese relieve antes que la del propio Báb.
En Dios Pasa, Shoghi Effendi hace notar que el Bayán "debe considerarse
en primer lugar como un panegírico del Prometido, antes que como un código de
leyes y disposiciones destinadas a servir de guía permanente para las futuras
generaciones". Shoghi Effendi prosigue su descripción del Bayán en estos
términos: "Deliberadamente severo en las reglas y reglamentos que imponía,
revolucionario en los principios que inculcaba, concebido tanto para despertar al
clero y a la gente de su secular apatía, como para asestar un golpe repentino y
mortal a instituciones corruptas y obsoletas, el Bayán proclamó, mediante
disposiciones drásticas, el advenimiento del Día esperado, cuando 'el Emplazador
emplazará para un asunto serio', cuando Él echará abajo todo lo que ha sido
antes de Él, tal como el Apóstol de Dios derrumbó los usos y prácticas de cuantos
Le precedieron'" (véase también nota 109).
159. El Punto del Bayán
Uno de los títulos del Báb.
160. Verdaderamente, no hay otro Dios más que Yo
Los Escritos Bahá'ís contienen numerosos pasajes en los que se explica la
naturaleza de la Manifestación y Su relación con Dios. Bahá'u'lláh destaca el
hecho de que por Su misma naturaleza la Deidad es única y trascendente. En
consecuencia (explica Baháulláh(, "puesto que no puede haber ningún vínculo
de comunicación directa que una al único Dios verdadero con Su creación", Dios
ordena que "en cada edad y dispensación se haga manifiesta un Alma pura e
inmaculada en los reinos de la tierra y el cielo". Este "misterioso y etéreo Ser", la
Manifestación de Dios, posee una naturaleza humana que pertenece al "mundo
de la materia" y una naturaleza espiritual "que nace de la sustancia de Dios
mismo". Asimismo, está dotado de una "doble estación":
La primera estación, que está relacionada con Su más íntima realidad, Le
representa como Aquel cuya voz es la voz de Dios mismo (...) La segunda
estación es la estación humana, ejemplificada por los siguientes versículos: "No
soy más que un hombre como vosotros". "Di: ¡Alabado sea mi Señor! ¿Soy más
que un hombre, un apóstol?" Bahá'u'lláh afirma igualmente que en el dominio
espiritual existe una "unidad esencial" entre todas las Manifestaciones de Dios.
Todas revelan la "Belleza de Dios", manifiestan Sus nombres y atributos y dan
voz a Su Revelación. En este sentido, declara:
Si alguna de las omnímodas Manifestaciones de Dios declarase: "Yo soy
Dios", ciertamente, dice la verdad y no cabe duda de ello. Pues se ha demostrado
reiteradamente que Ellos, por su Revelación, sus atributos y nombres,
manifiestan en el mundo la Revelación de Dios, Sus nombres y Sus atributos (...)
Si bien las Manifestaciones revelan los nombres y atributos de Dios y
constituyen el medio por el cual la humanidad tiene acceso al conocimiento de
Dios y Su Revelación, Shoghi Effendi asevera que las Manifestaciones no
debieran "nunca (...) ser identificadas con aquella Realidad invisible, la Esencia
de la Divinidad misma. En relación con Bahá'u'lláh, el Guardián escribió que "el
templo humano que ha servido de cauce para tan abrumadora Revelación" no
debe ser identificado con la "Realidad" de Dios.
Con respecto al carácter único de la estación de Bahá'u'lláh y la grandeza
de Su Revelación, Shoghi Effendi afirma que con el advenimiento de Bahá'u'lláh
se cumplen las profecías que a propósito del Día de Dios se hallan en las
Sagradas Escrituras de Dispensaciones pasadas:
Para Israel, Él es ni más ni menos que la encarnación del "Padre Eterno",
el "Señor de las Huestes" que ha descendido "con diez mil santos"; para la
Cristiandad, Jesucristo retornado "en la gloria del Padre"; para el Islam shí'í, el
retorno del Imám /Husayn; para el Islam sunní representa el descenso del
"Espíritu de Dios" (Jesucristo); para los zoroastrianos, el prometido Sháh-Bahrám;
para los hindúes, la reencarnación de Krishna; para los budistas, el quinto Buda.
Bahá'u'lláh describe la estación de "Divinidad" que comparte con todas las
Manifestaciones de Dios como: (...) la estación en que uno muere para sí mismo
y vive en Dios. La Divinidad, cuando quiera que la menciono, indica la completa y
absoluta supresión de Mi propio ser. Ésta es la estación en que no tengo dominio
sobre mi suerte o mi desgracia, mi vida o mi resurrección.Y, con respecto a Su
propia relación con Dios, atestigua:
Cuando contemplo, oh mi Dios, la relación que me une contigo, Me siento
movido a proclamar a todo lo creado: "en verdad Yo soy Dios"; y cuando
considero mi propio ser, ¡he aquí que lo hallo más tosco que la arcilla!
161. pago del azaque
En el Corán se hace referencia al azaque como caridad regular y obligatoria para
los musulmanes. Andando el tiempo el concepto evolucionó hacia una forma de
impuesto de beneficencia que obligaba a dar una porción fija de determinadas
categorías de ingresos superiores a ciertos límites, porción que iba destinada al
auxilio de los pobres, a diversos fines caritativos y a la promoción de la Fe de
Dios. El límite de exención podía variar en función de la clase de bienes de que
se tratase; y otro tanto cabe decir del porcentaje aplicable a la porción imponible.
Bahá'u'lláh declara que la ley bahá'í del azaque sigue "lo que ha sido
revelado en el Corán" (P&R 107). Dado que en el Corán no se hace mención de
asuntos como los límites de exención, las categorías de ingresos afectadas, la
frecuencia de los pagos y la escala de tasas para las diversas categorías de
azaque, tales materias deberán ser decididas en el futuro por la Casa Universal
de Justicia. Shoghi Effendi indica que, mientras no haya legislación establecida,
los creyentes, de acuerdo con sus medios y posibilidades, deben hacer
contribuciones regulares a los Fondos Bahá'ís.
162. Es ilícito mendigar y está prohibido dar al que mendiga
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá expone el significado de este versículo. En ella afirma
que "la mendicidad está prohibida y que también se prohíbe dar limosna a
personas que hacen del pedir su profesión". Además, en esa misma Tabla señala:
"La finalidad es extirpar la mendicidad de raíz. Sin embargo, si una persona no
puede ganarse el sustento, cae en la indigencia o queda desamparada, incumbe
a los ricos o a los Diputados proporcionarle una asignación mensual para su
subsistencia (...) Por 'Diputados' quiere decirse los representantes del pueblo, en
otras palabras, los miembros de la Casa de Justicia".
La prohibición de dar limosna a quienes mendigan no es óbice para que las
personas o las Asambleas Espirituales presten ayuda económica a los pobres y
necesitados, o bien les ofrezcan oportunidades para adquirir las destrezas que
les permitan ganarse la vida (véase nota 56).
163. Anteriormente (...) había prescrito una multa (...) para quien causara tristeza
a un semejante
Bahá'u'lláh abroga la ley del Bayán persa relativa al pago de una multa en
reparación de la pena causada a un semejante.
164. el sagrado Árbol del Loto
El "sagrado Árbol del Loto" se refiere al Sadratu'l-Muntahá, el "árbol más allá del
cual no hay paso" (véase nota 128). El término es usado aquí para designar
simbólicamente a Bahá'u'lláh.
165. Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer
Bahá'u'lláh afirma que el "requisito" esencial al recitar los versículos de Dios es
"el ansia y el amor" de los creyentes por "leer la Palabra de Dios" (P&R 68).
Con respecto a la definición de "versículos de Dios", Bahá'u'lláh afirma que
la expresión se refiere a "todo cuanto se ha hecho descender desde el Cielo de la
divina Expresión". Shoghi Effendi, en una carta escrita a uno de los creyentes del
Oriente, aclara que el término "versículos de Dios" no incluye los escritos de
'Abdu'l-Bahá; por el mismo motivo tampoco puede aplicarse a sus propios
escritos.
166. Se os ha ordenado renovar el menaje de vuestro hogar cada diecinueve
años
Bahá'u'lláh confirma el precepto del Bayán árabe relativo a la renovación del
menaje cada diecinueve años, siempre que la persona esté en condiciones de
hacerlo. 'Abdu'l-Bahá relaciona esta disposición con la promoción del refinamiento
y la limpieza. También explica que el propósito de la ley es que la persona cambie
los objetos del menaje que pierdan lustre, se pongan viejos y provoquen
repugnancia. Pero ello no afecta a artículos raros o de alto valor, antigüedades,
joyas y similares.
167. Lavaos los pies
En el Kitáb-i-Aqdas se exhorta a los creyentes a bañarse con regularidad, a llevar
ropa limpia y en general a ser la esencia de la limpieza y del refinamiento. La
Sinopsis y Codificación, sección IV.D.3.y.i.-vii., resume las disposiciones
pertinentes. En relación con el lavado de los pies, Bahá'u'lláh manifiesta que es
preferible usar agua tibia; sin embargo, también es lícito lavarse con agua fría
(P&R 97).
168. Se os ha prohibido el uso de púlpitos. Quien desee recitaros los versículos
de su Señor, que se siente en una silla colocada sobre un estrado
Existen antecedentes de estas disposiciones en el Bayán persa. El Báb prohibió
el uso de púlpitos para pronunciar sermones y leer el Texto. Señaló que, en vez
de ello, para que todos pudiesen escuchar claramente la Palabra de Dios, debía
colocarse una silla sobre un estrado.
En comentarios sobre esta ley, 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi ponen de
manifiesto que en el Mashriqu'l-Adhkár (donde se prohíben los sermones y
solamente pueden leerse las palabras de Sagradas Escrituras) el lector puede
estar de pie o sentado, y si hubiera necesidad de hacerse oír mejor, se le permite
usar una tarima baja y movible, pero no así un púlpito. En el caso de reuniones
celebradas en otros lugares que no sean el Mashriqu'l-Adhkár, también es
permisible que el lector u orador esté sentado o de pie y que use una tarima. En
una de Sus Tablas, al reiterar la prohibición taxativa del uso de púlpitos en lugar
alguno, 'Abdu'l-Bahá ha recalcado que cuando los bahá'ís pronuncien discursos,
han de hacerlo con una actitud de máxima humildad y abnegación.
169. juegos de azar Las actividades englobadas dentro de esta prohibición no
han sido definidas en los Escritos de Bahá'u'lláh. Tal y como indican 'Abdu'l-Bahá
y Shoghi Effendi, corresponde a la Casa Universal de Justicia la tarea de
concretar los detalles de la prohibición. En respuesta a consultas acerca de si las
loterías, las apuestas en carreras de caballos, juegos de fútbol, bingo u otros por
el estilo quedan en la prohibición relativa a los juegos de azar, la Casa Universal
de Justicia indica que ésta es una materia que ha de ser analizada
detalladamente en el futuro. Mientras tanto, se aconseja a las Asambleas y a las
personas que no hagan de estas materias un tema de discusión y que lo dejen a
la conciencia de los creyentes. La Casa de Justicia ha resuelto que no es
apropiado recaudar fondos para la fe mediante loterías, rifas o juegos de azar.
170. el consumo de opio (...) ninguna sustancia que produzca entorpecimiento y
desidia
Bahá'u'lláh reitera la prohibición del uso de opio en el párrafo final del Kitáb-i-
Aqdas. En este sentido, Shoghi Effendi declara que uno de los requisitos de "una
vida casta y santa" es la "total abstinencia (...) de opio y de drogas similares que
crean hábito". Se considera que dentro de esta prohibición quedan englobados la
heroína, el hachís y otros derivados del cáñamo como la marihuana, al igual que
agentes alucinógenos como el LSD, el peyote y sustancias similares.
'Abdu'l-Bahá escribe:
En cuanto al opio, es repugnante y detestable. Dios nos proteja del castigo
que inflige a quien lo consume. De acuerdo con el texto explícito del Libro Más
Sagrado, está prohibido y su consumo es absolutamente condenado. La razón
demuestra que fumar opio es una especie de demencia, y la experiencia
demuestra que quien lo consume se aísla completamente del mundo humano.
Quiera Dios proteger a todos de la perpetración de un acto tan horrible como
éste, acto que reduce a ruinas el fundamento mismo de lo que es el ser humano y
hace que el consumidor se vea desposeído por siempre jamás. Pues el opio se
fija en el alma de modo que muere la conciencia de quien lo consume, se disipa
su mente y su percepción se anula. Convierte lo vivo en muerto. Apaga el calor
natural. No se puede concebir daño mayor que el causado por el opio.
Afortunados aquellos que jamás lo mencionan siquiera; pensad entonces cuán
miserable es el que lo consume.
¡Oh amados de Dios! En este ciclo de Dios Todopoderoso la violencia, la
coerción, la represión y la opresión son todas y cada una condenadas. Sin
embargo, es obligatorio que el consumo del opio sea impedido por todos los
medios, cualesquiera que fueren, para que tal vez la raza humana quede liberada
de esta poderosísima plaga. De lo contrario, caiga la desgracia sobre todo aquel
que falte a su deber para con su Señor. En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá
afirma lo siguiente en relación con el opio: "El consumidor, el comprador y el
vendedor están todos privados de la munificencia y la gracia de Dios".En otra
Tabla, 'Abdu'l-Bahá escribe:
Respecto del hachís has señalado que algunos persas se han habituado a
consumirlo. ¡Por Dios Santo! Ésta es la peor de las sustancias adictivas, cuya
prohibición figura expresamente revelada. Su consumo produce la desintegración
del pensamiento y el total entorpecimiento del alma. ¿Cómo es posible que
alguien ande tras el fruto del árbol infernal y, por tomarlo, se vea llevado a
ejemplificar las cualidades de un monstruo? ¿Cómo puede una persona consumir
esta droga prohibida y con ello privarse a sí misma de las bendiciones del
Todomisericordioso? El alcohol consume la mente y hace que el hombre
cometa actos absurdos; pero el opio, ese fruto execrable del árbol infernal, y el
horrible hachís extinguen la mente, pasman el espíritu, petrifican el alma,
consumen el cuerpo y dejan al hombre frustrado y perdido.
Debe tenerse presente que la mencionada prohibición contra el consumo
de ciertas clases de drogas no impide su empleo si éstas son prescritas por
médicos competentes como parte de un tratamiento.
171. el "misterio de la Gran Inversión en el Signo del Soberano"
Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í, quien fue el fundador de la Escuela shaykhí y el primero
de los "dos luminares que anunciaron el advenimiento de la Fe del Báb", profetizó
que cuando apareciera el Prometido se invertirían todas las cosas: los últimos
serían primeros, y los primeros, últimos. En una de Sus Tablas se refiere
Bahá'u'lláh al "símbolo y alusión" del "misterio de la Gran Inversión en el Signo
del Soberano". Así afirma: "Mediante esta inversión Él ha hecho que los exaltados
sean humillados y los humillados sean exaltados", y recuerda que "en los días de
Jesús, Le negaron precisamente aquellos que se distinguían por su erudición, los
religiosos y los hombres de letras, en tanto que unos humildes pescadores se
apresuraron a ser admitidos en el Reino" (véase también nota 172). Para más
detalles sobre Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í, véase Los Rompedores del Alba,
capítulos 1 y 10.
172. el "Seis" que ha sido levantado en virtud de este "Alif Vertical"
En sus escritos, Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í hizo mucho hincapié en la letra árabe
"Váv". En Los Rompedores del Alba afirma Nabíl que esta letra "simbolizaba para
el Báb el advenimiento de un nuevo ciclo de Revelación divina, y que desde
entonces a ella ha aludido Bahá'u'lláh en el Kitáb-i-Aqdas en pasajes como 'el
misterio de la Gran Inversión' y 'el Signo del Soberano'". El nombre de la letra
"Váv" se compone de tres letras: Váv, Alif, Váv. Según el sistema de cálculo
abjad, el valor numérico de cada una de estas letras es 6, 1 y 6 respectivamente.
Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo y dirigida a un creyente de
Oriente, suministra una interpretación de este versículo del Aqdas. Afirma que el
"Alif Vertical" se refiere al advenimiento del Báb. La primera letra, que viene antes
del Alif, con su valor numérico de seis, constituye un símbolo de las
Dispensaciones y Manifestaciones anteriores al Báb, mientras que la tercera letra,
que también tiene el valor numérico de seis, representa la suprema Revelación de
Bahá'u'lláh, que fue hecha manifiesta después del Alif.
173. Se os ha prohibido portar armas, a menos que os sea esencial
Bahá'u'lláh confirma una intimación contenida en el Bayán por la que se establece
que es ilícito portar armas a menos que sea necesario. En cuanto a las
circunstancias en que sería esencial" que una persona porte armas, 'Abdu'l-Bahá
permite a un creyente la protección de sí mismo en lugares de peligro. En una
carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se indica que, en una situación crítica,
no habiendo cerca fuerza pública a la que sea posible recurrir, el bahá'í está
justificado al defender su vida. Existen además otras situaciones en las que el uso
de armas es necesario y por tanto legítimo; por ejemplo, en los países donde se
practica la caza para alimentarse y vestirse, o bien al practicar deportes como el
arco, el tiro al blanco y la esgrima.
Por lo que respecta a la sociedad, el principio de seguridad colectiva
enunciado por Bahá'u'lláh (véase Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXVII) y
explicado en detalle por Shoghi Effendi (véanse las cartas del Guardián en The
World Order of Bahá'u'lláh) no presupone la abolición del uso de la fuerza, sino
que prescribe "un sistema en que la Fuerza se constituye en servidora de la
Justicia", un sistema que prevé la formación de una fuerza de paz internacional
que "ha de resguardar la unidad orgánica de toda la mancomunidad". En la Tabla
de Bishárát, Bahá'u'lláh expresa la esperanza de que "las armas de guerra de
todo el mundo se conviertan en instrumentos de reconstrucción y que se elimine
la lucha y el conflicto de entre los hombres".
En otra Tabla, Bahá'u'lláh recalca la importancia de la asociación
con los seguidores de todas las religiones. También afirma que "la ley de la
guerra santa ha sido borrada del Libro".
174. y se os ha permitido llevar atavíos de seda
De acuerdo con la práctica islámica, los hombres tenían prohibido por lo general
usar ropa de seda, salvo en épocas de guerra santa. El Báb abrogó esta
prohibición carente de fundamento coránico.
175. el Señor os ha eximido de las restricciones que anteriormente afectaban al
atuendo y al arreglo de la barba
Son muchas las reglas que afectan al modo de vestir cuyo origen se debe a las
leyes y prácticas religiosas tradicionales. Por ejemplo, el clero shí'í, que había
adoptado para sí un tocado y atuendo característicos, prohibió en cierta época el
uso del traje europeo. La práctica musulmana, en su deseo de emular las
costumbres del Profeta, introdujo asimismo varias restricciones relacionadas con
el corte del bigote y el largo de la barba.
Bahá'u'lláh ha eliminado esas restricciones relativas a la vestimenta y la
barba. Aunque tales materias quedan a la "discreción" de la persona, al mismo
tiempo Baháulláh encarece a los creyentes a que no traspasen los límites del
decoro y a que ejerzan moderación en todo lo que atañe a la indumentaria.
176. ¡Oh Tierra de Káf y Rá!
Káf y Rá son las primeras dos consonantes que figuran en la palabra Kirmán,
nombre de una ciudad y provincia de Irán.
177. percibimos lo que secreta y furtivamente emana de ti
Este pasaje hace referencia a las intrigas de un grupo de azalíes, seguidores de
Mírzá Ya/hyá (véase nota 190), relacionados con la ciudad de Kirmán. Incluye a
Mullá Ja'far, su hijo Shaykh A/hmad-i-Rú/hí y Mírzá Áqá Khán-i-Kirmání (ambos
yernos de Mírzá Ya/hyá), al igual que a Mírzá A/hmad-i-Kirmání, quienes no sólo
procuraron socavar la Fe, sino que también participaron en las intrigas políticas
que culminaron en el asesinato de Ná/siri'd-Dín Sháh.
178. Recordad al shaykh cuyo nombre era Mu/hammad-/Hasan
Shaykh Mu/hammad-/Hasan, uno de los principales exponentes del Islam shí'í,
rechazó al Báb. Autor de voluminosos escritos sobre jurisprudencia shí'í, murió
alrededor de 1850. En Los Rompedores del Alba, Nabíl describe el encuentro que
tuvo lugar en Najaf entre Mullá 'Alíy-i-Bas/támí, una de las Letras del Viviente, y
Shaykh Mu/hammad-/Hasan. Durante la reunión, Mullá 'Alí anunció la
manifestación del Báb y ensalzó la potencia de Su Revelación. Por instigación del
shaykh, Mullá 'Alí fue declarado hereje en el acto y expulsado de la asamblea.
Tras ser sometido a juicio, fue trasladado a Estambul, donde padeció condena a
trabajos forzados.
179. un cernedor de trigo y cebada
La alusión hace referencia a la persona de Mullá Mu/hammad Ja'far Gandum-Pák-
Kun, el primer i/sfahaní que aceptó la Fe del Báb. Es mencionado en el Bayán
persa y elogiado como aquel que "se invistió con el manto de discípulo". En Los
Rompedores del Alba, Nabíl describe la aceptación sin reservas del Mensaje por
parte del "cernedor de trigo" y su defensa entusiasta de la nueva Revelación.
Unió sus fuerzas al grupo de los defensores del Fuerte de Shaykh /Tabarsí, en el
curso de cuyo asedio perdió la vida.
180. Guardaos de que la palabra Profeta os impida alcanzar éste, el Más Grande
Anuncio
Bahá'u'lláh advierte a los hombres "perspicaces" que no permitan que sus
interpretaciones de las Sagradas Escrituras les impidan reconocer a la
Manifestación de Dios. Los seguidores de cada religión, en su devoción por los
respectivos Fundadores, se han mostrado proclives a percibir Su Revelación
como la Palabra final de Dios y, por tanto, a negar la posibilidad de que con
posterioridad aparezca algún Profeta. Tal ha sido el caso del judaísmo, la
cristiandad y el islam. Bahá'u'lláh niega la validez del concepto de final tanto en
relación con las Dispensaciones del pasado como con la Suya propia. En el Kitáb-
i-Íqán, con relación a los musulmanes, escribe: "El pueblo del Corán (...) ha
permitido que las palabras 'Sello de los Profetas' velen sus ojos", "oscurezcan su
comprensión y lo priven de la gracia de todas Sus múltiples mercedes".
Baháulláh afirma que "este tema (...) ha sido una dura prueba para toda la
humanidad" y lamenta el sino de "aquellos que, aferrándose a estas palabras, no
creyeron en Aquel que es su verdadero Revelador". El Báb se refiere a este
mismo asunto cuando advierte: "No permitáis que los nombres os separen como
por un velo de Aquel que es su Señor, incluso el nombre Profeta, pues tal nombre
no es sino creación de Su palabra".
181. o que referencia alguna a la Lugartenencia os excluya de la soberanía de
Quien es el Lugarteniente de Dios
La palabra aquí traducida como "Lugartenencia" es, en el original árabe, "viláyát",
término entre cuya gama de significados figura el de "lugartenencia", "guardianía",
"protectoría" y "sucesión". Se usa en relación con Dios mismo, con Su
Manifestación y con quienes son los Sucesores designados de una Manifestación.
En este versículo del Aqdas, Bahá'u'lláh advierte que no debe permitirse
que conceptos semejantes impidan a la persona percibir la "soberanía" de la
nueva Manifestación divina, Quien es el verdadero "Lugarteniente de Dios".
182. Recordad a Karím
/Hají Mírzá Mu/hammad Karím Khán-i-Kirmání (1810 - aprox. 1873) se
autoproclamó jefe de la comunidad Shaykhí al morir Siyyid Ká/zím, quien a su vez
había sido el sucesor designado de Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í (véanse notas 171 y
172). Karím Khán, dedicado a promover las enseñanzas de Shaykh A/hmad, llegó
a expresar opiniones que fueron objeto de controversia tanto entre sus seguidores
como adversarios. Considerado uno de los principales eruditos y más prolíficos
autores de su época, compuso numerosos libros y epístolas relacionados con los
diversos campos del saber propios de aquellos tiempos. Tenaz opositor tanto del
Báb como de Bahá'u'lláh, en particular hizo uso de sus tratados para atacar al
Báb y Sus Enseñanzas. En el Kitáb-i-Íqán, Bahá'u'lláh condena el tono y
contenido de sus escritos y centra Su crítica en una de las obras en que Karím
Khán vierte alusiones negativas contra el Báb. Shoghi Effendi retrata al hombre
como "desmesuradamente ambicioso e hipócrita" y describe cómo "por encargo
especial del Sháh, se había ensañado en uno de sus tratados con la nueva Fe y
sus doctrinas".
183. oh vosotros los doctos en Bahá
Bahá'u'lláh ensalza a los doctos entre Sus seguidores. En el Libro del Convenio
escribe: "Bienaventurados son los gobernantes y los doctos entre el pueblo de
Bahá". Refiriéndose a esta declaración, Shoghi Effendi escribe:
En este ciclo sagrado los "doctos" son, por una parte, las Manos de la
Causa de Dios y, por otra, los maestros y esparcidores de Sus Enseñanzas que,
aun no figurando entre las Manos, han alcanzado una posición eminente en las
labores de enseñanza. En cuanto a los "gobernantes", la designación hace
referencia a los miembros de las Casas de Justicia Locales, Nacionales e
Internacional. Los deberes de cada una de estas almas se determinarán en el
futuro. Las Manos de la Causa de Dios eran personas designadas por Bahá'u'lláh
a las que se encomendaron varias funciones, especialmente las de proteger y
propagar la Fe. En Memorials of the Faithful, 'Abdu'l-Bahá se refiere a otros
creyentes destacados a los que denomina Manos de la Causa, y ya en Su
Testamento incluye una disposición por la que invita al Guardián de la Fe a
nombrar Manos de la Causa según su mejor criterio. Shoghi Effendi primero elevó
a varios creyentes, a título póstumo, a la categoría de Manos de la Causa. En los
últimos años de su vida nombró para esta posición a un total de 32 creyentes de
todos los continentes. En el período que medió entre el fallecimiento de Shoghi
Effendi en 1957 y la elección de la Casa Universal de Justicia en 1963, las Manos
de la Causa dirigieron los asuntos de la Fe en calidad de Administradores
Principales de la embrionaria Mancomunidad Mundial de Bahá'u'lláh (véase nota
67). En noviembre de 1964 la Casa Universal de Justicia resolvió que no podía
legislar para hacer posible el nombramiento de Manos de la Causa. En lugar de
ello, por una decisión de la Casa de Justicia adoptada en 1968, las funciones de
las Manos de la Causa relacionadas con la protección y propagación de la Fe
vieron su continuidad asegurada mediante la creación de los Cuerpos
Continentales de Consejeros, y en 1973 mediante el establecimiento del Centro
Internacional de Enseñanza, con sede en Tierra Santa.
La Casa Universal de Justicia nombra los Consejeros miembros del Centro
Internacional de Enseñanza y los Consejeros Continentales. Por otro lado, los
miembros de los Cuerpos Auxiliares son nombrados por los Consejeros
Continentales. Todas estas personas están comprendidas dentro de la definición
de los "doctos" que ofrece Shoghi Effendi en la declaración citada más arriba.
184. remitid lo que no entendáis del Libro a Quien ha brotado de este poderoso
Tronco
Bahá'u'lláh confiere a 'Abdu'l-Bahá el derecho de interpretar Su sagrada Escritura
(véase también nota 145).
185. la Escuela de la Unicidad Trascendente
En este versículo, y en los que le siguen inmediatamente, Bahá'u'lláh rebate una
de las razones por las cuales algunos de los bábíes rechazaron Su afirmación de
ser el Prometido del Bayán. Este rechazo se sustentaba en una Tabla dirigida por
el Báb a "Quien será hecho manifiesto", al reverso de la cual había escrito el Báb:
"Que la mirada de Aquel a Quien Dios manifestará ilumine esta carta en la
escuela primaria" (la Tabla aparece incluida en Selección de los Escritos del
Báb). Estos bábíes sostenían que, siendo Bahá'u'lláh dos años mayor que el Báb,
no era posible, pues, que hubiera recibido esta Tabla "en la escuela primaria".
Bahá'u'lláh explica aquí que la referencia alude a hechos que acontecen en
los mundos espirituales más allá de este plano de existencia.
186. aceptamos los versículos de Dios (...) los cuales Él Nos ofreció
En la Tabla dirigida a "Aquel que será hecho manifiesto", el Báb describe el
Bayán como una ofrenda de Él destinada a Bahá'u'lláh. Véase Selección de los
Escritos del Báb.
187. ¡Oh pueblo del Bayán!
Referencia a los seguidores del Báb.
188. antes de que fuesen unidas y entrelazadas las letras S y E
Shoghi Effendi, en diversas cartas escritas en nombre suyo, ha explicado el
significado e importancia de "las letras S y E". Ambas constituyen la palabra "Sé",
la cual (afirma( "significa el Poder Creador de Dios, Quien por Su mandato hace
existir todas las cosas", y "el poder de la Manifestación de Dios, Su gran fuerza
espiritual creadora".
En el original árabe el imperativo "Sé" es la palabra "kun", que se compone
de las dos letras "káf" y "nún". Las dos han sido traducidas por Shoghi Effendi de
la manera indicada más arriba. Este imperativo se usa en el Corán para indicar el
mandato por el que Dios convoca la creación a la existencia.
189. este nuevo Orden Mundial
En el Bayán persa el Báb declara: "Bienaventurado aquel que fija su mirada en el
Orden de Bahá'u'lláh y da gracias a su Señor. Pues Él ciertamente se hará
manifiesto. Dios en verdad lo ha dispuesto irrevocablemente en el Bayán". Shoghi
Effendi identifica este "Orden" con el Sistema del que habla Bahá'u'lláh en el
Aqdas, obra en la que da testimonio de su efecto revolucionador en la vida de la
humanidad y en donde revela las leyes y principios que rigen su funcionamiento.
Los rasgos distintivos del "nuevo Orden Mundial" quedan perfilados
en los Escritos de Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá, así como en las cartas de Shoghi
Effendi y la Casa Universal de Justicia. Las instituciones del Orden Administrativo
Bahá'í actual, las cuales constituyen la "base estructural" del Orden Mundial de
Bahá'u'lláh, madurarán y evolucionarán hasta formar la Mancomunidad Mundial
Bahá'í. En este sentido, Shoghi Effendi afirma que el Orden Administrativo, "a
medida que las partes que lo componen, sus instituciones orgánicas, comiencen a
funcionar con eficiencia y vigor, hará valer su reivindicación y demostrará su
idoneidad para ser reconocido no sólo como el núcleo, sino precisamente como el
modelo del Nuevo Orden Mundial que está destinado, a su debido tiempo, a
abarcar a la totalidad del género humano". Para más datos sobre la evolución
de este nuevo Orden Mundial, véanse, por ejemplo, las cartas de Shoghi Effendi
publicadas en The World Order of Bahá'u'lláh.
190. ¡Oh fuente de perversión!
La exclamación hace referencia a Mírzá Ya/hyá, conocido como /Sub/h-i-Azal
(Mañana de la Eternidad), un medio hermano menor de Bahá'u'lláh, que se alzó
contra Él y se opuso a Su Causa. Mírzá Ya/hyá había sido designado por el Báb
para servir como jefe nominal de la Comunidad bábí hasta la inminente
manifestación del Prometido. A instigación de Siyyid Mu/hammad-i-I/sfahání
(véase nota 192), Mírzá Ya/hyá traicionó la confianza del Báb, reclamó ser Su
sucesor e intrigó contra Bahá'u'lláh, tratando incluso de hacer que Le asesinaran.
Cuando Bahá'u'lláh le declaró formalmente Su Misión en Adrianópolis, Mírzá
Ya/hyá replicó llegando al extremo de reclamar para sí la pretensión de ser el
receptor de una Revelación independiente. Con el tiempo sus pretensiones se
verían rechazadas por todos salvo unos pocos que pasarían a conocerse como
azalíes (véase nota 177). Mírzá Ya/hyá es descrito por Shoghi Effendi como el
"Archiviolador del Convenio del Báb" (véase Dios Pasa, capítulo X).
191. rememora cómo día y noche te criamos para servir a la Causa
En Dios Pasa, Shoghi Effendi se refiere al hecho de que Bahá'u'lláh, siendo trece
años mayor que Mírzá Ya/hyá, le había aconsejado y había velado por él en su
primera juventud y edad viril.
192. Dios Se ha apoderado de aquel que te descarrió
Referencia a Siyyid Mu/hammad-i-I/sfahání, a quien Shoghi Effendi describe como
el "Anticristo de la Revelación Bahá'í". Hombre de carácter corrupto y gran
ambición personal, indujo a Mírzá Ya/hyá a oponerse a Bahá'u'lláh y a reclamar
para sí mismo la condición de profeta (véase nota 190). Si bien era adepto de
Mírzá Ya/hyá, Siyyid Mu/hammad fue exiliado con Bahá'u'lláh a 'Akká, en donde
continuó maquinando y conspirando contra Bahá'u'lláh. Con relación a las
circunstancias de su muerte, Shoghi Effendi escribe en Dios Pasa:
Un nuevo peligro amenazaba ahora la vida de Bahá'u'lláh. Aun cuando Él
mismo había prohibido estrictamente a Sus seguidores, en diversas ocasiones,
tanto verbalmente como por escrito, todo acto de represalia contra sus
torturadores, e incluso había enviado de vuelta a Beirut a un irresponsable
converso árabe, que había planeado vengar los agravios sufridos por su querido
Guía, siete de los compañeros clandestinamente celaron y dieron muerte a tres
de sus perseguidores, entre los cuales se hallaban Siyyid Mu/hammad y Áqá Ján.
La consternación que se apoderó de esa comunidad ya oprimida era
indescriptible. La indignación de Bahá'u'lláh no tenía límites. En una Tabla
revelada poco después de que se cometiera este acto, Baháulláh expresa así
Sus emociones: "Si tuviéramos Nosotros que hacer mención de lo que Nos
sobrevino, se rasgarían los cielos y se desmoronarían las montañas". "Mi
cautiverio", escribe en otra ocasión, "no puede hacerme daño. Lo que puede
dañarme es la conducta de aquellos que Me aman, que afirman estar
relacionados conmigo y que, sin embargo, perpetran lo que hace que giman Mi
corazón y Mi pluma".
193. Elegid un solo idioma (...) adoptad (...) una escritura común
Bahá'u'lláh ordena adoptar un idioma y una escritura universales. Sus Escritos
prevén dos etapas en este proceso. La primera ha de consistir en la selección de
un idioma existente, o uno inventado, que pasaría a ser enseñado en todas las
escuelas del mundo como idioma auxiliar de la lengua materna. Los gobiernos del
mundo, a través de sus parlamentos, son invitados a efectuar tan magna
promulgación. La segunda etapa vendría dada, en un futuro distante, por la
adopción definitiva de un solo idioma y una escritura común para todos los
habitantes de la tierra.
194. Hemos fijado dos signos para la mayoría de edad de la raza humana
El primer signo de la llegada de la humanidad a su mayoría de edad al que se
refieren los Escritos de Baháulláh es la aparición de una ciencia descrita como
aquella "filosofía divina" que habrá de comportar el descubrimiento de un
procedimiento radical para la transmutación de los elementos. Ello es un índice
del impresionante esplendor y expansión que el conocimiento habrá de alcanzar
en el futuro. Respecto del "segundo" signo, que Bahá'u'lláh indica que ha sido
revelado en el Kitáb-i-Aqdas, Shoghi Effendi expresa que Bahá'u'lláh, "(...) en Su
Libro Más Sagrado, ha ordenado la selección de un idioma único y la adopción de
una escritura común para uso de todos los habitantes de la tierra, orden que, al
cumplirse, constituiría (como Él mismo lo afirma en dicho Libro( uno de los signos
de la "llegada a la mayoría de edad de la raza humana".
La siguiente declaración de Bahá'u'lláh permite comprender mejor lo que
entraña este proceso de maduración y llegada a la mayoría de edad:
Uno de los signos de la mayoría de edad de la humanidad es que nadie
aceptará cargar el peso de la realeza. La realeza se quedará sin nadie que esté
dispuesto a llevar su carga por sí solo. Ése será el día en que se habrá
manifestado la sabiduría en medio de la humanidad.
Shoghi Effendi ha relacionado la llegada a la mayoría de edad de la raza
humana con la unificación de la totalidad del género humano, con el
establecimiento de una mancomunidad mundial, y con un empuje sin parangón a
"la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana".
GLOSARIO
Glosario
'Abdu'l-Bahá: El "Siervo de Bahá", Abbás Effendi (1844-1921), hijo mayor y
Sucesor designado de Baháulláh, y Centro de Su Convenio.Abjad: Antiguo
sistema árabe por el que se asigna determinado valor numérico a las letras del
alfabeto, de modo que ciertos números se correspondían con ciertas letras, y
viceversa. De este modo toda palabra posee un significado literal y un valor
numérico.
Báb, El: Literalmente la "Puerta", título que asumió Mírzá 'Alí Mu/hammad (1819-
1850) después de la Declaración de Su Misión en Shiraz, ocurrida en mayo de
1844. Fue el Fundador de la Fe Bábí y el Heraldo de Bahá'u'lláh.Bahá: Bahá
significa "Gloria". Éste es el Más Grande Nombre de Dios y el título por el que se
designa a Bahá'u'lláh. También es el nombre del primer mes del año bahá'í y del
primer día de cada mes bahá'í.Baháulláh: La "Gloria de Dios", título de Mírzá
/Husayn 'Alí (1817-1892), Fundador de la Fe Bahá'í.Bayán: El Bayán
("Exposición") es el título dado por el Báb a Su Libro de Leyes. También se aplica
al conjunto de todos Sus Escritos. El Bayán persa es la obra doctrinal de mayor
importancia y el principal repositorio de las leyes dispuestas por el Báb. El Bayán
árabe muestra un contenido similar, si bien es menos denso y de menor tamaño.
Las referencias que figuran en las notas del presente volumen relativas a temas
tratados en el Bayán árabe o en el Bayán persa se identifican mediante una
remisión genérica al "Bayán"./Huqúqulláh: El "Derecho de Dios". Instituido en el
Kitáb-i-Aqdas, es una ofrenda hecha por los bahá'ís, a través de la Cabeza de la
Fe, con destino a los fines señalados en los Escritos Bahá'ís.Mashriqu'l-Adhkár:
Literalmente el "Punto de Amanecer de la Alabanza a Dios". Ésta es la
designación por la que se conoce a la Casa de Adoración Bahá'í y sus
instituciones anexas.Mizcal: Unidad de peso, equivalente a poco más de 3½
gramos, usada en el Kitáb-i-Aqdas para referirse a determinadas cantidades de
oro y plata (por lo general 9, 19 ó 95 mizcales) requeridas para varios usos. La
equivalencia de estas cantidades expresadas según el sistema métrico y en
onzas (cuyo uso es normal en la medición de los metales preciosos), es como
sigue: 9 mizcales = 32775 gramos = 105374 onzas troy 19
mizcales = 69192 gramos = 222456 onzas troy 95
mizcales = 345958 gramos = 1112282 onzas troy El
presente cómputo se basa en las directrices de Shoghi Effendi, según constan en
una carta escrita en su nombre, en la que se afirma: "Un mizcal consiste en
diecinueve nakhuds. El peso de 24 nakhuds es igual a cuatro gramos y tres
quintos. El cálculo puede realizarse sobre esta base". El mizcal empleado
tradicionalmente en el Oriente Medio equivalía a 24 nakhuds. Sin embargo, en el
Bayán pasa a ser el equivalente de 19 nakhuds, medida a su vez confirmada por
Baháulláh como la propia del mizcal al que remiten las leyes bahá'ís (P&R
23).Nakhud: Unidad de peso. Véase "mizcal".Qayyúmu'l-Asmá': El comentario
del Báb sobre el sura coránico de José. La obra, que fue revelada en 1844, ha
sido caracterizada por Bahá'u'lláh como "el primero, el más grande y más
poderoso de todos los libros" de la Dispensación bábí.Shoghi Effendi: Shoghi
Effendi (1897-1957), Guardián de la Fe Bahá'í desde 1921 hasta 1957. Fue el
primer nieto de 'Abdu'l-Bahá, Quien le nombró Cabeza de la Fe.Síyáh-Chál:
Literalmente "el Pozo Negro". La mazmorra subterránea, oscura y hedionda de
Teherán en la que Bahá'u'lláh permaneció prisionero cuatro meses del año 1852.
Relación de pasajesdel Kitáb-i-Aqdastraducidos al ingléspor Shoghi Effendi
Relación de pasajesdel Kitáb-i-Aqdastraducidos al ingléspor Shoghi
EffendiABREVIATURAS DE FUENTESBA Shoghi Effendi. Baháí
Administration: Selected Messages 1922-1932. Wilmette, Illinois: Baháí
Publishing Trust, edn. rev., 1968.BC National Spiritual Assembly of the Baháís
of the United States. The Baháí Community: A Summarization of Its Organization
and Laws. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, edn. rev., 1963.CF Shoghi
Effendi. Citadel of Faith: Messages to America, 1947-1957. Wilmette, Illinois:
Baháí Publishing Trust, 1965.ESW Baháulláh. Epistle to the Son of the Wolf.
Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, 1979.GWB Baháulláh. Gleanings
from the Writings of Baháulláh. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, edn.
rev., 1980.PDC Shoghi Effendi. The Promised Day Is Come. Wilmette, Illinois:
Baháí Publishing Trust, edn. rev., 1980.SW Star of the West: The Baháí
Magazine. Vol. XIV, julio 1923, no. 4. reimpreso 1978. Oxford: George Ronald.UD
Shoghi Effendi. The Unfolding Destiny of the British Baháí Community.
Londres: Baháí Publishing Trust, 1981.WOB Shoghi Effendi. The World Order of
Baháulláh: Selected Letters. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust,
1974.IDENTIFICACIÓN DE PASAJESPÁRRAFO
1-5 El primer deber.... hombres de
discernimiento! (GWB CLV)7 Cada vez que Mis leyes .... Su decisivo
decreto. (GWB CLV)10 Os hemos prescrito orar y ayunar... el Generoso. (BC
p. 40)16 Os hemos prescrito ayunar... una fiesta. El viajero, el enfermo... a
ayunar... (BC p. 40)17 Absteneos de comer... designada en el Libro. (BC p.
40)30 El Señor ha ordenado... no habría inconveniente. Les compete ser los
fiduciarios.... oh vosotros que percibís. (BA p. 21)35 ¡Oh siervos del
Misericordioso!... vanas imaginaciones. (SW p. 112)37 Quien se arrogue... el
Omnisapiente. (GWB CLXV)38-40 Oh pueblos del mundo, no os
consternéis... se cuentan entre los muertos. (GWB LXXI)43 No os
lamentéis en vuestros momentos de prueba... Quien es el Omnisciente, el
Informado. (SW p. 112)48 A todo padre... abarcado el mundo. (SW p.
112)52 ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!... el Fiel. (SW p. 112)53-55
Que no se perturben vuestros corazones... de los agradecidos. (GWB
LXXII)58-59 Cuidado, no sea que... y perspicacia. (GWB LXXII)63
Desposaos... mención de Mí... (UD p. 195) 78-84 ¡Oh reyes de la tierra!
Ha llegado Aquel que es el soberano... vuestras propias vidas. (GWB CV)85
¡Oh Emperador de Austria!... luminoso Horizonte. (PDC p. 37)86 Di: ¡Oh
Rey de Berlín!... los que reflexionan. (PDC p. 36-37)87 Nada os hemos
pedido... oh concurso de Reyes! (PDC p. 26)88 Escuchad, oh gobernantes
de América... el Ordenador, el Omnisciente. (CF pp. 18-19)89 ¡Oh Punto
situado... el Omnisciente, el Sapientísimo. (PDC p. 40)90 ¡Oh riberas del Rin!...
conspicua gloria. (PDC p. 37)91-93 Que nada te entristezca... el Libro
maravilloso. (GWB LVI)99-104 Di: ¡Oh jefes de la religión!... comprenderlo.
(GWB XCVIII)105 Quienquiera que interprete... el Libro Lúcido. (ESW pp. 129-
30)118 El Señor ha otorgado... el hueso que se deshace. (SW p. 113)120
Adornad vuestras cabezas... el Sapientísimo. (SW p. 113)121-122
Cuando el océano de Mi presencia... profundidades de la ignorancia.
(WOB p. 134)122-125 Considerad la mezquindad... la tierra y el cielo. (GWB
CLIX)144 Asociaos con todas las religiones... todo tiene en Él su término.
(SW p. 114)161-163 Bienaventurado el hombre... el Más Generoso. (GWB
XXXVII)165 ¡Oh concurso de teólogos! Cuando fueron enviados Mis... algo
extraño. (PDC p. 82)165 Hemos desgarrado los velos... por venir... (PDC p.
82)166 Si hubieseis creído...los negligentes. (PDC p. 82)167 Ésta es
la Causa... temblar a todos vuestros ídolos y supersticiones. (PDC p. 82)
169 ¡Oh concurso de teólogos! Cuidado... todos los signos!" (PDC p.
82)171 Desgarrad los velos... los negligentes! (PDC p. 82)173
Dichosos sois... hueso que se deshace. (SW p. 114)174 Cuando la
Paloma Mística... este poderoso Tronco. (WOB p. 134)181-183 El equilibrio
del mundo... el Fuerte, el Amoroso. (GWB LXX)
Índice
Índice
El Báb
Baháulláh.
Primer mes del
calendario lunar islámico.
En relación a la duración mínima de un viaje que
exime de ayunar al viajero.
El equinoccio de primavera en el hemisferio
norte.
La Tabla que contiene las tres oraciones obligatorias actualmente en
uso.
Corán 2:115.
Unidad de volumen que equivale a medio metro cúbico
aproximadamente.
Color, sabor y olor.
Adrianópolis.
El Kitáb-i-
Aqdas, pág. PÁGINA 139
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El KITÁB-I-AQDAS
El Libro Más Sagrado
Baháulláh
**********************************
Contenidos
Prefacio
Introducción
Descripción del Kitáb-i-Aqdas por Shoghi Effendi
El Kitáb-i-Aqdas
Algunos textos revelados por Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas
Preguntas y Respuestas
Sinopsis y Codificación de las Leyes y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas
Notas
Glosario
Relación de pasajes traducidos por Shoghi Effendi
Índice
PREFACIO
En 1953, Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá'í, incluyó entre las metas de
su Plan de Diez Años la preparación de una Sinopsis y Codificación de las Leyes
y Disposiciones del Kitáb-i-Aqdas para servir de preludio ineludible a la traducción
de la obra. Él mismo trabajó en la codificación; mas la tarea quedó inconclusa al
morir él en 1957. La empresa fue reemprendida más adelante sobre la base de su
trabajo y el volumen resultante vio la luz en 1973. Además de la propia Sinopsis y
Codificación y de las notas explicativas, la publicación contenía una selección de
pasajes del Kitáb-i-Aqdas previamente traducidos por Shoghi Effendi, hasta
entonces repartidos en varios libros. La Sinopsis y Codificación abarcaba tanto el
texto del Kitáb-i-Aqdas como el de las Preguntas y Respuestas, que constituye un
apéndice del Aqdas. En 1986 la Casa Universal de Justicia decidió que había
llegado el momento en que era a la vez posible y esencial preparar una
traducción al inglés del texto completo del Libro Más Sagrado, por lo que incluyó
la realización de este proyecto entre las metas del Plan de Seis Años 1986-1992.
La publicación en inglés irá seguida de traducciones a otros idiomas.
Puesto que el Kitáb-i-Aqdas constituye Escritura Sagrada, el criterio adoptado ha
consistido en presentar el texto de modo tal que su lectura resulte ágil e invite a la
inspiración. De ahí que aparezca desembarazado de las notas a pie de página y
de las remisiones tan frecuentes en obras eruditas. No obstante, a fin de que el
lector pueda seguir el curso del texto y distinguir la variedad de temas que lo
caracterizan, ha parecido oportuno añadir divisiones por párrafos, divisiones que
son extrañas a la tradición literaria árabe. A su vez, los párrafos han sido
numerados para facilitar el acceso y la confección de índices, así como por
uniformidad de referencia en todos los idiomas en que sea publicada la obra. Al
texto del Aqdas sigue una breve recopilación de Escritos de Bahá'u'lláh que
complementan el Libro Más Sagrado, y una traducción de las Preguntas y
Respuestas, texto que se publica ahora por primera vez.
Shoghi Effendi había declarado que la traducción al inglés del Aqdas debía ir
"profusamente anotada". El criterio seguido al confeccionar las notas ha sido el de
centrarse en los aspectos que para el lector desconocedor del árabe puedan
parecer oscuros, o bien requieran, por varias razones, elucidación o información
general. Fuera de estos objetivos fundamentales, no se ha pretendido convertir
las notas en un comentario exhaustivo del texto.
Las notas, situadas a continuación de la Sinopsis y Codificación, están
numeradas consecutivamente. Cada una de ellas viene precedida por una cita del
pasaje de referencia e incluye el número del párrafo en que aparece. Este
procedimiento facilita las remisiones entre el texto y las notas, a la vez que
permite a los lectores estudiar éstas sin tener que consultar repetidamente el
texto, si así lo prefieren. Es de esperar que de este modo queden satisfechas las
necesidades de lectores de una gran variedad de orígenes e intereses.
El índice constituye una guía de los temas tratados en todas las secciones del
volumen.
La significación y carácter del Kitáb-i-Aqdas y la variedad de temas que contiene
han sido descritos gráficamente por Shoghi Effendi en su historia del primer siglo
bahá'í titulada Dios Pasa. Para mayor comodidad del lector, se ofrecen estos
pasajes en la sección que sigue a la introducción. La Sinopsis y Codificación,
publicada de nuevo en este volumen, ayudará igualmente a obtener una visión
panorámica del Libro.
INTRODUCCIÓN
El presente año 149 de la era bahá'í marca el Centenario de la Ascensión de
Bahá'u'lláh, Portador de la Revelación universal de Dios destinada a guiar a la
humanidad a su mayoría de edad colectiva. Que esta ocasión sea conmemorada
por una comunidad de creyentes que es toda ella una muestra representativa de
la raza humana y que ha sido establecida, en el curso de siglo y medio, en los
más remotos confines de la tierra, constituye una muestra de las fuerzas de
unidad desatadas por el advenimiento de Bahá'u'lláh. Otro testimonio del efecto
de estas mismas fuerzas se observa en el grado en que la visión de Bahá'u'lláh
ha prefigurado tantísimos aspectos de la experiencia humana contemporánea.
Estamos, pues, en un momento propicio para la publicación de esta primera
traducción autorizada al inglés del Libro Madre de Su Revelación, Su "Libro Más
Sagrado", Libro en que Bahá'u'lláh enuncia las Leyes de Dios propias de una
Dispensación destinada a durar al menos mil años.
Entre el más de un centenar de volúmenes de Escrituras Sagradas de Bahá'u'lláh,
el Kitáb-i-Aqdas reviste una importancia singular. "Reconstruir el mundo entero",
es la misión y el desafío de Su Mensaje, y el Kitáb-i-Aqdas constituye la Carta de
la futura civilización mundial que Bahá'u'lláh ha venido a erigir. Sus disposiciones
descansan firmemente sobre los cimientos establecidos por las religiones
pasadas, ya que, en palabras de Bahá'u'lláh: "Ésta es la inmutable Fe de Dios,
eterna en el pasado, eterna en el futuro". En esta Revelación los conceptos del
pasado se elevan a un nuevo nivel de comprensión, y las leyes sociales,
alteradas para ajustarse a la época que ahora nace, están concebidas para hacer
progresar a la humanidad hacia una civilización mundial cuyos esplendores ahora
apenas pueden concebirse.
Al afirmar la validez de las grandes religiones del pasado, el Kitáb-i-Aqdas reitera
las verdades eternas enunciadas por todos los Mensajeros divinos: la unidad de
Dios, el amor al prójimo y el propósito moral de la vida en esta Tierra. Al mismo
tiempo suprime cuantos elementos de los códigos religiosos del pasado estorban
hoy la unificación emergente del mundo y la reconstrucción de la sociedad
humana.
La Ley de Dios para esta Dispensación responde a las necesidades de toda la
familia humana. Hay leyes en el Kitáb-i-Aqdas que se dirigen principalmente a los
miembros de cierto sector de la humanidad y que pueden ser entendidas
fácilmente por esas personas, pero que en una primera lectura podrían parecer
extrañas a las de una cultura diferente. Tal es el caso, por ejemplo, de la ley que
prohíbe la confesión de los pecados ante un semejante, ley que a pesar de ser
comprensible para quienes estén formados en el cristianismo, podría
desconcertar a muchas otras personas. Muchas leyes están relacionadas con las
de otras Dispensaciones anteriores, en especial las dos más recientes: la de
Mu/hammad y la del Báb, respectivamente representadas por el Corán y el Bayán.
Por otra parte, si bien es cierto que algunas disposiciones del Aqdas poseen un
referente muy concreto, no por ello dejan de tener alcances universales. Mediante
Su Ley, Bahá'u'lláh desvela gradualmente el significado de nuevos niveles de
conocimiento y conducta a los que son llamados los pueblos del mundo. Él sitúa
Sus preceptos en un marco de comentarios espirituales, manteniendo siempre
ante la mente del lector el principio de que (sea cual sea el tema de que traten(
tienen la finalidad de dar tranquilidad a la sociedad, elevar las normas del
comportamiento, ampliar la comprensión y espiritualizar la vida de todas las
personas. A lo largo de toda la obra queda manifiesto que la meta última de las
leyes de la religión radica en la relación del alma con Dios y el cumplimiento de
su destino espiritual. "No penséis", afirma Bahá'u'lláh, "que os hemos revelado un
mero código de leyes. Antes bien, hemos roto el sello del Vino selecto con los
dedos de la fuerza y del poder". Su Libro de Leyes es Su "testimonio de mayor
peso para todos los pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los
que están en el cielo y todos los que están en la tierra".
Una introducción al universo espiritual que nos descubre el Kitáb-i-Aqdas no
lograría su objetivo si no diera a conocer al lector las instituciones interpretativas
y legislativas que Bahá'u'lláh ha ligado indisolublemente al sistema de leyes así
revelado. En el corazón de esta guía se halla el papel singular que los Escritos de
Bahá'u'lláh (de hecho el texto mismo del Kitáb-i-Aqdas) confieren a Su hijo mayor,
`Abdu'l-Bahá. Esta figura única es al mismo tiempo el Ejemplo del modelo de vida
enseñado por Su Padre, el Intérprete autorizado y divinamente inspirado de Sus
Enseñanzas, así como el Centro y Eje del Convenio que el Autor de la Revelación
Bahá'í ha establecido con cuantos Le reconocen. Los veintinueve años que duró
el ministerio de `Abdu'l-Bahá proporcionaron al mundo baháí un brillante conjunto
de comentarios que abre múltiples perspectivas para comprender la voluntad de
Su Padre.
En Su Testamento `Abdu'l-Bahá confirió el manto de Guardián de la Causa e
Intérprete infalible de sus enseñanzas a Su nieto mayor, Shoghi Effendi.
Asimismo, 'Abdu'l-Bahá confirmó la autoridad y la garantía de guía divina
otorgada por Bahá'u'lláh a la Casa Universal de Justicia en todas las materias
"que no hayan sido expresamente reveladas en el Libro". Por consiguiente, tanto
en la Guardianía como en la Casa Universal de Justicia, cabe ver (en palabras de
Shoghi Effendi( a los "Dos Sucesores" de Bahá'u'lláh y `Abdu'l-Bahá. Son las
instituciones supremas del Orden Administrativo fundado y previsto en el Kitáb-i-
Aqdas y desarrollado por `Abdu'l-Bahá en Su Testamento.
Durante los treinta y seis años de su ministerio, Shoghi Effendi levantó la
estructura de las Asambleas Espirituales electas las Casas de Justicia a que se
refiere el Kitáb-i-Aqdas, hoy en su etapa embrionaria, y con la colaboración de
éstas acometió la ejecución sistemática del Plan divino que `Abdu'l-Bahá había
trazado para la difusión mundial de la Fe. También puso en marcha los procesos
preparativos esenciales para la elección de la Casa Universal de Justicia sobre la
base de la firme estructura administrativa que había sido establecida. Ese cuerpo
que nació en 1963 se elige mediante votación secreta y mayoría simple de votos,
en una elección de tres etapas en la que participan los baháís adultos de todo el
mundo. La Palabra revelada de Bahá'u'lláh, junto con las interpretaciones y
exposiciones del Centro del Convenio y del Guardián de la Causa, constituyen la
base fundamental y el mandato de obligada referencia de la Casa Universal de
Justicia.
En cuanto a las leyes propiamente dichas, un examen detallado permite concluir
que abarcan tres áreas: la relación del individuo con Dios; asuntos tanto físicos
como espirituales que benefician directamente al ser humano; las relaciones entre
las personas, y entre las personas y la sociedad. A su vez tales leyes pueden
agruparse en: La oración y el ayuno; leyes sobre la condición jurídica de las
personas que rigen el matrimonio, el divorcio y la herencia; leyes, disposiciones,
prohibiciones y exhortaciones varias; y la abrogación de leyes y disposiciones
específicas de Dispensaciones anteriores. Una característica destacada del
conjunto es la brevedad de los enunciados. Constituyen el núcleo de un amplio
espectro de leyes que surgirán en los siglos venideros. Este desarrollo será
promulgado por la Casa Universal de Justicia en virtud de la autoridad que le fue
conferida por Bahá'u'lláh mismo. En una de Sus Tablas, `Abdu'l-Bahá aclara este
principio: Los asuntos de importancia mayor que constituyen el fundamento de
la Ley de Dios aparecen consignados expresamente en el Texto; ahora bien, las
leyes subsidiarias quedan encomendadas a la Casa de Justicia. La sabiduría de
ello estriba en que los tiempos nunca permanecen iguales, pues el cambio es una
cualidad necesaria y un atributo esencial de este mundo, del tiempo y del
espacio. Por ello la Casa de Justicia tomará las medidas pertinentes (...) En pocas
palabras, ahí radica la sabiduría de remitir las leyes de la sociedad a la Casa de
Justicia. De modo parecido, en la religión del Islam no toda disposición fue
revelada explícitamente; es más, ni siquiera una décima parte de la décima parte
llegó a ser incluida en el Texto. Aun cuando todas las grandes materias de
importancia se hicieron constar de forma expresa, sin duda miles de leyes
quedaron sin especificar. Éstas fueron concebidas, conforme a las leyes de la
jurisprudencia islámica, por los teólogos de una época posterior, teólogos que
individualmente extraían deducciones contrapuestas de las disposiciones
originalmente reveladas. Todas ellas fueron puestas en vigor. Hoy día este
proceso de deducción corresponde en derecho a la institución de la Casa de
Justicia, por lo que las deducciones y conclusiones particulares de los doctos
carecen de autoridad, a menos que sean refrendadas por la Casa de Justicia. La
diferencia radica precisamente en que no han de surgir discrepancias de las
conclusiones y refrendos de la institución de la Casa de Justicia, cuyos miembros
son elegidos y conocidos por la comunidad bahá'í de todo el mundo. En contraste,
las conclusiones particulares de teólogos y estudiosos con toda seguridad
provocarían disensiones y llevarían al cisma, a la división y a la dispersión. La
unicidad de la Palabra sería destruida, desaparecería la unidad de la Fe y
temblaría el edificio de la Fe de Dios.
Aun cuando la Casa Universal de Justicia está expresamente autorizada para
modificar o abrogar su propia legislación conforme cambien las condiciones (lo
que viene a dotar a la ley bahá'í de un elemento esencial de flexibilidad(, empero
no puede revocar o modificar ninguna de las leyes que se hallen expresamente
establecidas en el Texto sagrado.
La sociedad para la cual están concebidas ciertas leyes del Aqdas habrá de surgir
sólo en forma gradual, y Bahá'u'lláh ha previsto la aplicación progresiva de la ley
bahá'í:
En verdad, las leyes de Dios son como el océano, y los hijos de los hombres son
como peces, ojalá lo supieran. Empero, al observarlas se debe proceder con tacto
y sabiduría (...) Puesto que la mayoría de las personas son débiles y están muy
alejadas de la voluntad de Dios, por lo tanto, en todo momento debe emplearse
tacto y prudencia, de modo que nada ocurra que provoque tumulto y disensión o
suscite el clamor de los desatentos. Verdaderamente, Su munificencia ha
trascendido todo el universo y Sus dádivas han circundado a todos los habitantes
de la tierra. Hay que guiar a la humanidad al océano del verdadero entendimiento
con una actitud de amor y tolerancia. El propio Kitáb-i-Aqdas brinda elocuente
testimonio de la amorosa providencia de Dios.
El principio que rige esta aplicación progresiva fue enunciado en una carta escrita
en 1935 en nombre de Shoghi Effendi y dirigida a una Asamblea Espiritual
Nacional:
Las leyes reveladas por Bahá'u'lláh en el Aqdas, siempre que sean practicables y
no contravengan directamente la Ley Civil del país, son totalmente vinculantes
para todos los creyentes o instituciones bahá'ís, ya sean de Oriente o de
Occidente. Determinadas (...) leyes deben ser consideradas por todos los
creyentes como leyes de aplicación universal y esencial en la hora presente.
Otras han sido dictadas en previsión de un estado de sociedad destinado a surgir
de las caóticas condiciones que prevalecen hoy día (...) Lo que no haya sido
contemplado en el Aqdas, amén de cuestiones de detalle e importancia
secundaria que surjan de la aplicación de las leyes ya formuladas por Bahá'u'lláh,
es competencia de la Casa Universal de Justicia. Dicha institución puede
complementar, pero nunca invalidar o modificar en lo más mínimo, lo que ya ha
sido formulado por Bahá'u'lláh. Tampoco tiene el Guardián ningún derecho a
rebajar la obligatoriedad, ni mucho menos a abrogar las disposiciones de un Libro
tan sagrado y fundamental.
El número de leyes que los bahá'ís deben cumplir no aumenta con la publicación
de esta traducción. Cuando se considere oportuno se dará aviso a la comunidad
bahá'í sobre qué otras leyes entren en vigor para los creyentes, todo ello
acompañado de las directrices o legislación complementaria que sean precisas
para su aplicación. En general, las leyes del Kitáb-i-Aqdas se enuncian de forma
sucinta. Un ejemplo de esta concisión viene dado por el hecho de que muchas
leyes se expresan teniendo al varón por destinatario; pero de los escritos del
Guardián resulta evidente que allí donde Bahá'u'lláh ha enunciado una ley
aplicable a un hombre con respecto a una mujer, la misma ley rige, mutatis
mutandis, entre una mujer y un hombre, a menos que el contexto invalide tal
posibilidad. Por ejemplo, el texto del Kitáb-i-Aqdas prohíbe que el varón se case
con la esposa de su padre (es decir, su madrastra). Pues bien, el Guardián ha
indicado que (análogamente( a la mujer le está prohibido casarse con su
padrastro. Esta inteligencia de las implicaciones de la Ley comporta efectos de
largo alcance a la luz del principio fundamental bahá'í de la igualdad entre los
sexos, por lo que debe tenerse presente al estudiar el Texto sagrado. El que
hombres y mujeres difieran entre sí en algunas características y funciones es un
hecho inevitable de la naturaleza que, además, posibilita sus papeles
complementarios en algunos campos de la vida social; pero es significativo que
`Abdu'l-Bahá haya afirmado que en esta Dispensación "La igualdad de los
hombres y las mujeres, salvo en algunos aspectos insignificantes, ha sido plena y
categóricamente proclamada". Ya se ha hecho mención de la relación íntima
que existe entre el Kitáb-i-Aqdas y los Libros Sagrados de las Dispensaciones
precedentes. Especialmente estrecha es la relación con el Bayán, el Libro de
Leyes revelado por el Báb. Las siguientes citas de cartas escritas en nombre del
Guardián aclaran esta relación:
Shoghi Effendi piensa que debe hacerse hincapié en la unidad de la Revelación
bahá'í como un todo que abarca la Fe del Báb (...) La Fe del Báb no debe
divorciarse de la de Bahá'u'lláh. Aunque las enseñanzas del Bayán han sido
abrogadas y sustituidas por las leyes del Aqdas, con todo, debido al hecho de que
el Báb Se consideró a Sí mismo el Precursor de Bahá'u'lláh, hemos de ver Su
Dispensación y la de Bahá'u'lláh como una sola entidad, siendo aquella una
introducción al advenimiento de ésta.
El Báb afirma que Sus leyes son provisionales y que dependen de la aprobación
de la futura Manifestación. Ésta es la razón por la que en el Libro de Aqdas
Bahá'u'lláh sanciona algunas de las leyes del Bayán, modifica otras y anula
muchas de ellas.
Tal como el Bayán había sido revelado por el Báb a mediados de Su Ministerio,
Bahá'u'lláh reveló el Kitáb-i-Aqdas en torno a 1873, unos veinte años después de
que, en el Síyáh-Chál de Teherán, recibiera la anunciación de Su Revelación. En
una de Sus Tablas Bahá'u'lláh indica que, incluso después de ser revelado, el
Aqdas fue retenido por Él durante algún tiempo antes de ser despachado a los
creyentes de Irán. Más adelante, tal y como relata Shoghi Effendi:
A medida que Su Misión iba concluyendo, la formulación hecha por Bahá'u'lláh,
en Su Kitáb-i-Aqdas, de las leyes fundamentales de Su Dispensación fue seguida
por la enunciación de ciertos preceptos y principios medulares de Su Fe, por la
reafirmación de verdades que Él había proclamado anteriormente, por el
desarrollo y elucidación de algunas leyes que había dictado, por la revelación de
aún más profecías y amonestaciones, y por el establecimiento de disposiciones
secundarias destinadas a complementar las disposiciones de Su Libro Más
Sagrado. Éstas fueron consignadas en innumerables Tablas que continuó
revelando hasta los últimos días de Su vida terrenal (...)
Entre tales obras se halla Preguntas y Respuestas, recopilación realizada por
Zaynu'l-Muqarrabín, el más eminente de los transcriptores de los Escritos de
Bahá'u'lláh. La obra consiste en respuestas reveladas por Bahá'u'lláh a preguntas
que Le hacían varios creyentes, por lo que constituye un valiosísimo apéndice del
Kitáb-i-Aqdas. En 1978 las más notables de entre las demás Tablas de esta
naturaleza se publicaron en inglés en forma de una recopilación titulada Tablas
de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas. Algunos años después de
revelar el Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh ordenó el envío de copias manuscritas a
varios bahá'ís de Irán. Ya en 1308 d.h. (1890-91 d.C.), hacia el final de Su vida,
dispuso la publicación en Bombay del texto árabe original del Libro.
No resta sino añadir algunas palabras a propósito del estilo y lenguaje con que el
Kitáb-i-Aqdas ha sido vertido al inglés. Bahá'u'lláh poseía un dominio espléndido
del árabe y prefirió valerse de este idioma en aquellas Tablas y otros Escritos
donde la precisión del significado resultaba especialmente apropiada para la
exposición de principios fundamentales. Además de la elección de la lengua
misma, el estilo empleado es de carácter exaltado y emotivo y sobremanera
irresistible, especialmente para quienes están familiarizados con la gran tradición
literaria de la cual surgió. Al acometer su obra traductora, Shoghi Effendi se
enfrentó al desafío de hallar un estilo de inglés que no sólo transmitiera fielmente
el significado preciso del texto, sino que también evocara en el lector el espíritu
de reverencia meditativa que es característico de la respuesta ante el original. La
forma de expresión que escogió, reminiscente del estilo usado por los traductores
de la Biblia del siglo diecisiete, reproduce el tono elevado del árabe de
Bahá'u'lláh, al tiempo que permanece accesible al lector contemporáneo. Por otra
parte, las traducciones de Shoghi Effendi están iluminadas por su comprensión
singularmente inspirada del significado y repercusiones de los originales.
Aunque tanto el árabe como el inglés son lenguas de rico vocabulario y modos de
expresión variados, sus formas difieren notablemente entre sí. El árabe del Kitáb-
i-Aqdas se distingue por una intensa densidad y concisión expresiva. Una
característica de este estilo consiste en que cuando una connotación resulta
obvia, no se hace mención expresa de ella. De ahí el problema que se le plantea
al lector cuya procedencia cultural, religiosa y literaria sea totalmente diferente del
idioma árabe. Una traducción literal de un pasaje que es claro en el texto árabe
puede resultar confusa en inglés. En consecuencia, en la traducción inglesa de
tales pasajes se hace necesario incluir ese elemento de la frase árabe que está
obviamente implícito en el original. A la vez resulta fundamental evitar la
extrapolación de este proceso hasta el punto de añadir algo injustificadamente al
original o de limitar su significado. Una de las mayores dificultades que han tenido
que afrontar los traductores y que ha causado la reconsideración repetida de la
traducción de algunos párrafos ha consistido en alcanzar el equilibrio adecuado
entre la belleza y la claridad de expresión, por una parte, y la literalidad por otra.
Otra cuestión de importancia la constituyen las repercusiones jurídicas de ciertos
términos árabes dotados de una gama de significados diferentes a los
correspondientes a términos similares en inglés.
La traducción de la Sagrada Escritura exige especial cuidado y fidelidad, y
máxime en el caso de un Libro de Leyes, donde es vital que el lector no sea
llevado a conclusiones erróneas o arrastrado a disputas estériles. Tal y como se
había previsto, la traducción del Libro Más Sagrado ha supuesto un trabajo de
extrema dificultad y ha requerido consultas con expertos de muchos países. Dado
que aproximadamente un tercio del texto ya había sido traducido por Shoghi
Effendi, era preciso procurar que la traducción de los pasajes restantes reuniese
tres cualidades: exactitud del significado, belleza del inglés y conformidad con el
estilo empleado por Shoghi Effendi.
Estamos ahora convencidos de que la traducción ha madurado al punto de
representar una versión aceptable del original. No obstante, es indudable que
dará lugar a preguntas y sugerencias que permitan aclarar más su contenido.
Estamos profundamente agradecidos por los asiduos y meticulosos esfuerzos
realizados por los miembros de los Comités a quienes encomendamos la
preparación y revisión de esta traducción del Aqdas, así como la confección de
las notas. Estamos seguros de que esta primera edición autorizada de la versión
inglesa del Kitáb-i-Aqdas permitirá a los lectores obtener al menos un atisbo del
esplendor del Libro Madre de la Dispensación bahá'í.
Nuestro mundo ha entrado en la fase más oscura de esta edad de cambios
fundamentales y sin parangón en toda su tumultuosa historia. Los pueblos, de
cualesquiera raza, nación o religión, se enfrentan al reto de subordinar todas las
lealtades secundarias e identidades limitadoras a su unidad como ciudadanos de
una sola patria planetaria. En palabras de Bahá'u'lláh: "El bienestar de la
humanidad, su paz y seguridad serán inalcanzables hasta que su unidad esté
firmemente establecida". Que la publicación de esta traducción del Kitáb-i-Aqdas
dé un nuevo impulso al cumplimiento de esta visión universal y abra perspectivas
de una regeneración mundial.
LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA
DESCRIPCIÓN DEL KITÁB-I-AQDAS POR SHOGHI EFFENDI TOMADA DE
DIOS PASA, SU HISTORIA DEL PRIMER SIGLO BAHÁ'Í
A pesar del carácter singular y extraordinario que tuvo tal Proclamación, ésta
resultó ser nada más que un preludio de una revelación aún más potente del
poder creador de su Autor, y de lo que bien puede figurar como el hecho más
notable de Su ministerio: la promulgación del Kitáb-i-Aqdas. Mencionado en el
Kitáb-i-Íqán, el Aqdas, repositorio principal de aquella Ley que había previsto el
Profeta Isaías, y que el escritor del Apocalipsis había descrito como el "cielo
nuevo" y la "tierra nueva", el "Tabernáculo de Dios", la "Ciudad Santa", la "Novia",
la "Nueva Jerusalén que desciende de Dios", este "Libro Más Sagrado", cuyas
disposiciones deben permanecer inviolables al menos mil años, y cuyo sistema
abarcará todo el planeta, puede realmente considerarse la emanación más
brillante de la mente de Bahá'u'lláh, el Libro Madre de Su Dispensación y la Carta
de Su Nuevo Orden Mundial.
Revelado poco después de que Bahá'u'lláh fuese trasladado a la casa de `Údí
Khammár (alrededor de 1873), en una época en la que aún le asediaban las
tribulaciones que con sus actos Le habían infligido Sus enemigos y los supuestos
seguidores de Su Fe, este Libro, este tesoro que encierra las inestimables gemas
de Su Revelación, descuella único e incomparable entre las Sagradas Escrituras
del mundo, en virtud de los principios que inculca, las instituciones administrativas
que establece y la función con que inviste al designado Sucesor de su Autor.
Pues, a diferencia del Antiguo Testamento y de los Libros Sagrados que lo
precedieron, en los que no constan los preceptos expresos del Profeta mismo; a
diferencia de los Evangelios, en que las escasas declaraciones atribuidas a
Jesucristo no ofrecen una guía clara sobre la futura administración de los asuntos
de Su Fe; incluso a diferencia del Corán que, a pesar de ser explícito en las leyes
y disposiciones formuladas por el Apóstol de Dios, no se define sobre el
importantísimo tema de la sucesión, el Kitáb-i-Aqdas, revelado de principio a fin
por el Autor mismo de la Dispensación, no sólo preserva para la posteridad las
leyes y disposiciones básicas en que debe descansar la estructura de Su futuro
Orden Mundial, sino que ordena, además de la función de interpretación que
confiere a Su Sucesor, las instituciones necesarias que son lo único que puede
resguardar la integridad y la unidad de Su Fe. En esta Carta de la civilización
mundial del futuro, su Autor (Juez al tiempo que Legislador, Unificador y Redentor
de la humanidad( anuncia a los reyes de la tierra la promulgación de la "Ley
Suprema"; los declara Sus vasallos; Se proclama a Sí mismo el "Rey de Reyes";
niega toda intención de apoderarse de sus reinos; Se reserva el derecho de
"cautivar y poseer los corazones de los hombres"; advierte a los dirigentes
eclesiásticos del mundo que no pesen el "Libro de Dios" con las normas
corrientes entre ellos; y afirma que el Libro mismo es la "Balanza Infalible"
establecida entre los hombres. Estatuye en él formalmente la institución de la
"Casa de Justicia", define sus funciones, fija sus ingresos y denomina a sus
miembros los "Hombres de Justicia", los "Representantes de Dios", los
"Fiduciarios del Todomisericordioso"; alude al futuro Centro de Su Convenio,
invistiéndole con el derecho de interpretar Sus sagradas Escrituras; prevé de
forma implícita la institución de la Guardianía; da testimonio del efecto
revolucionador de Su Orden Mundial; enuncia la doctrina de la "Más Grande
Infalibilidad" de la Manifestación de Dios; asevera que esta infalibilidad es el
derecho exclusivo e inherente de los Profetas; y descarta la posibilidad de que
aparezca otra Manifestación antes del transcurso de al menos mil años. En este
Libro, además, prescribe las oraciones obligatorias; señala la época y la duración
del ayuno; prohíbe la oración obligatoria colectiva, salvo para los muertos; fija la
Alquibla; instituye el /Huqúqu'lláh (Derecho de Dios); formula la ley de la herencia;
ordena la institución del Mashriqu'l-Adhkár; establece la Fiesta de Diecinueve
Días, las festividades bahá'ís y los días intercalares; suprime la institución del
sacerdocio; prohíbe la esclavitud, el ascetismo, la mendicidad, el monacato, la
penitencia, el uso de púlpitos y el besar las manos; ordena la monogamia;
condena la crueldad para con los animales, la ociosidad y la pereza, la
murmuración y la calumnia; censura el divorcio; proscribe los juegos de azar así
como el consumo de opio, vino y otras bebidas embriagantes; especifica las
penas por asesinato, incendio intencional, adulterio y robo; recalca la importancia
del matrimonio y establece sus condiciones esenciales; impone la obligación de
emplearse en un oficio o profesión, elevando dicha ocupación a la categoría de
oración; hace hincapié en la necesidad de proveer los medios para la educación
de los niños; y asigna a toda persona el deber de escribir su testamento y de
mostrar estricta obediencia al Gobierno.
Además de estas disposiciones, Bahá'u'lláh exhorta a Sus seguidores a asociarse
en amistad y concordia y sin discriminaciones con los seguidores de todas las
religiones; les advierte que se alejen del fanatismo, la sedición, el orgullo, las
disputas y las contiendas; les inculca limpieza inmaculada, veracidad estricta,
castidad sin mancha, honradez, hospitalidad, fidelidad, cortesía, paciencia,
justicia y equidad; les aconseja que sean "como los dedos de una sola mano y los
miembros de un solo cuerpo"; los insta a servir a Su Causa; y les garantiza Su
ayuda incuestionable. Además, Se explaya sobre la inestabilidad de los asuntos
humanos; declara que la verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a
Sus mandamientos; les previene contra la lenidad en el cumplimiento de Sus
decretos; y ordena los dos deberes inseparables de reconocer a la "Aurora de la
Revelación de Dios" y de observar todas las disposiciones reveladas por Él, dos
deberes ninguno de los cuales (afirma Él) es aceptable sin el otro.
El significativo llamamiento hecho a los Presidentes de las Repúblicas del
continente americano por el que les insta a aprovechar su oportunidad en el Día
de Dios y a defender la causa de la justicia; la orden dada a los miembros de los
parlamentos de todo el mundo, por la que se les apremia a adoptar una escritura
y un idioma universales; Sus advertencias a Guillermo I el vencedor de Napoleón
III; la amonestación que dirige a Francisco José, el Emperador de Austria; Su
referencia a "las lamentaciones de Berlín" en Su apóstrofe a las riberas del Rin;
Su reprobación del "trono de la tiranía" establecido en Constantinopla, y la
predicción de las tribulaciones que habrían de sobrevenir a sus habitantes y de la
extinción de su "esplendor aparente"; las palabras de ánimo y consuelo que dirige
a Su ciudad natal, en las que asegura que Dios la ha elegido para ser "la fuente
de alegría para toda la humanidad"; Su profecía de que se ha de alzar "la voz de
los héroes de Khurásán" en glorificación de su Señor; Su aseveración de que en
Kirmán se han de levantar hombres "dotados de gran valentía" que han de hacer
mención de Él; y, finalmente, Su magnánima promesa, hecha a un hermano
pérfido que Le había causado tanta angustia, de que un Dios soberanamente
"perdonador y munífico" le perdonaría sus iniquidades con sólo arrepentirse: todo
ello enriquece aún más el contenido de un Libro designado por su Autor como "la
fuente de la verdadera felicidad", "la Balanza Infalible", el "Sendero Recto" y el
"vivificador del género humano".
Bahá'u'lláh, además, ha caracterizado expresamente las leyes y disposiciones
que constituyen el tema principal de este Libro como "el aliento de vida para todo
lo creado", "la mayor fortaleza", los "frutos" de Su "árbol", "el mejor medio para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos", "las
lámparas de Su sabiduría y amorosa providencia", "el fragante aroma de Su
vestidura", y las "llaves" de Su "misericordia" para Sus criaturas. "Este Libro" (Él
mismo declara( "es un cielo que hemos adornado con las estrellas de Nuestros
mandamientos y prohibiciones". Afirma además: "Bienaventurado el que lo lea y
medite sobre los versículos enviados en él por Dios, el Señor del Poder, el
Omnipotente. Di: ¡Oh hombres! Recibidlo con la mano de la resignación (...) ¡Por
Mi vida! Ha sido enviado de una manera que causa asombro en la mente de los
hombres. Verdaderamente, es Mi testimonio de mayor peso para todos los
pueblos y la prueba del Todomisericordioso para todos los que están en el cielo y
todos los que están en la tierra". Y en otro lugar asevera: "Bienaventurado el
paladar que saborea su dulzura, y el ojo perspicaz que reconoce lo que se
atesora en él, y el corazón comprensivo que entiende sus alusiones y misterios.
¡Por Dios! Tal es la majestad de lo que en él ha sido revelado y tan asombrosa la
revelación de sus alusiones ocultas, que el tronco de la expresión tiembla cuando
intenta describirlas". Y finalmente: "El Kitáb-i-Aqdas ha sido revelado de manera
tal que atrae y abarca a todas las Dispensaciones divinamente designadas.
¡Bienaventurados los que lo lean! ¡Bienaventurados los que lo comprendan!
¡Bienaventurados quienes meditan sobre él! ¡Bienaventurados los que ponderen
su significado! Tan enorme es su alcance, que ha abarcado a todos los hombres
antes de que lo hayan reconocido. Pronto se manifestarán sobre la tierra su
potencia soberana, su penetrante influencia y la grandeza de su poder".
ELKITÁB-I-AQDAS
EN EL NOMBRE DE AQUEL QUE ES EL SUPREMO GOBERNANTE DE TODO
LO QUE HA SIDO Y TODO LO QUE HA DE SER
1. El primer deber prescrito por Dios a Sus siervos es el reconocimiento de
Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien
representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la
creación. El que haya cumplido este deber ha logrado todo bien; y el que esté
privado de él se ha extraviado, aunque fuese autor de toda obra justa. Incumbe a
todo el que alcance esta muy sublime estación, esta cumbre de trascendente
gloria, observar cada uno de los preceptos de Aquel que es el Deseo del mundo.
Estos dos deberes son inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así lo ha
decretado Quien es la Fuente de inspiración divina.
2. Aquellos a quienes Dios ha dotado de perspicacia reconocerán fácilmente
que los preceptos establecidos por Dios constituyen el medio supremo para el
mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos. Quien se
aparta de ellos se cuenta entre los abyectos y necios. En verdad, os hemos
ordenado rechazar los dictados de vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y
no transgredir los límites que ha fijado la Pluma del Altísimo, pues son éstos el
hálito de vida para todas las cosas creadas. Los mares de la sabiduría divina y la
divina expresión se han agitado por el soplo de la brisa del Todomisericordioso:
¡apresuraos y bebed a plenitud, hombres de entendimiento! Quienes han violado
el Convenio de Dios quebrantando Sus mandamientos, y se han vuelto atrás,
ésos han cometido un lamentable error a los ojos de Dios, el Poseedor, el
Altísimo.3. ¡Pueblos del mundo! Tened por cierto que Mis mandamientos son
las lámparas de Mi amorosa providencia entre Mis siervos y las llaves de Mi
misericordia para con Mis criaturas. Así ha sido enviado desde el cielo de la
Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la Revelación. Si algún hombre probara la
dulzura de las palabras que han querido proferir los labios del
Todomisericordioso, aunque poseyera los tesoros de la tierra, renunciaría a todos
y a cada uno de ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno solo de Sus
mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de Su generoso cuidado y
ternura.4. Di: De Mis leyes se desprende el fragante aroma de Mi vestidura, y
con su ayuda serán plantados sobre las cumbres más altas los estandartes de la
Victoria. La Lengua de Mi poder, desde el cielo de Mi omnipotente gloria, ha
dirigido a Mi creación estas palabras: "Observa Mis mandamientos por amor a Mi
belleza". Feliz el amante que ha percibido la divina fragancia de su bienamado en
estas palabras, impregnadas del perfume de una gracia que ninguna lengua
puede describir. ¡Por mi vida! Quien haya bebido el vino selecto de la equidad de
manos de Mi generoso favor, circulará alrededor de Mis mandamientos que brillan
sobre la Aurora de Mi creación.
5. No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. Antes bien,
hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. De
ello da testimonio lo que ha sido revelado por la Pluma de la Revelación. ¡Meditad
sobre esto, hombres de discernimiento!
6. Hemos prescrito la oración obligatoria, con nueve rakahs, para que sea
ofrecida a Dios, el Revelador de Versículos, al mediodía, por la mañana y al
atardecer. Os hemos dispensado de un número mayor, por mandato expreso del
Libro de Dios. Él es, en verdad, el Ordenador, el Todopoderoso, el Irresistible.
Cuando deseéis llevar a cabo esta oración, volveos hacia la Corte de Mi
Santísima Presencia, este Sagrado Lugar que Dios ha convertido en el Centro en
derredor del cual circula el Concurso de lo Alto, y que se ha constituido en Punto
de Adoración para los moradores de las Ciudades de la Eternidad y en Fuente de
Mandamientos para cuantos están en el cielo y en la tierra; y cuando se haya
puesto el Sol de la Verdad y la Expresión, volved el rostro hacia el Lugar que os
hemos prescrito. Él es, verdaderamente, Todopoderoso y Omnisciente.
7. Todo lo que es ha llegado a ser mediante Su decreto irresistible. Cada vez
que Mis leyes aparecen como el sol en el cielo de Mi expresión, deben ser
fielmente obedecidas por todos, aunque Mi decreto sea tal que haga henderse el
cielo de toda religión. Él hace Su voluntad. Él elige, y nadie puede objetar Su
elección. Todo lo que el Amado ordena, eso mismo es, en verdad, amado. De ello
pongo como testigo al Señor de toda la creación. Quienquiera que haya percibido
la perfumada fragancia del Todomisericordioso y haya reconocido a la Fuente de
estas palabras, con sus propios ojos dará la bienvenida a las saetas del enemigo,
a fin de demostrar entre los hombres la verdad de las leyes de Dios.
Bienaventurado aquel que se ha vuelto hacia ellas y ha comprendido el
significado de Su decisivo decreto.
8. En otra Tabla hemos expuesto los detalles de la oración obligatoria.
Bienaventurado el que observa lo que le ha sido ordenado por Quien rige a toda
la humanidad. En la oración por los difuntos, Dios, el Revelador de Versículos, ha
hecho descender seis pasajes específicos. Que alguien que sepa leer recite lo
que ha sido revelado para preceder a dichos pasajes; en cuanto a quien no sepa,
Dios lo exime de ello. Él es, en verdad, el Fuerte, el Perdonador.
9. El pelo no invalida vuestra oración, ni nada de lo cual el espíritu ya esté
ausente, bien sean huesos o cosas semejantes. Sois libres de vestiros con piel de
cebellina, como también podéis hacerlo con la piel del castor, la ardilla u otros
animales; la prohibición de usarlas no procede del Corán, sino de los conceptos
erróneos de los teólogos. Él es, verdaderamente, el Todoglorioso, el Omnisciente.
10. Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez; así
lo ordena Dios, vuestro Señor y Señor de vuestros antepasados. Él ha eximido de
ello a los débiles por causa de enfermedad o edad, como un favor de Su
Presencia, y Él es el Perdonador, el Generoso. Dios os ha concedido permiso
para postraros sobre cualquier superficie que esté limpia; pues, a este respecto,
hemos suprimido la limitación que había sido establecida en el Libro; Dios,
ciertamente, tiene conocimiento de aquello de lo cual nada sabéis. Quien no
encuentre agua para la ablución, repita cinco veces las palabras "En el Nombre
de Dios, el Más Puro, el Más Puro", y luego efectúe sus oraciones. Tal es el
mandamiento del Señor de todos los mundos. En las regiones donde los días y
las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes y otros instrumentos que marcan el paso de las horas. Él es,
verdaderamente, el Expositor, el Sabio.
11. Os hemos absuelto de la necesidad de llevar a cabo la oración de los
signos. Cuando acontezcan sucesos naturales estremecedores, recordad la
fuerza y majestad de vuestro Señor, Quien todo lo escucha y lo ve, y decid: "El
dominio es de Dios, Señor de lo visible y lo invisible, Señor de la creación".
12. Ha sido ordenado que las oraciones obligatorias sean efectuadas
individualmente por cada uno de vosotros. Salvo en el caso de la oración por los
difuntos, la práctica de la oración obligatoria colectiva queda abrogada. Él es, en
verdad, el Ordenador, el Omnisapiente.
13. Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante
el período de menstruación. Que, en lugar de ello, tras efectuar las abluciones,
rindan alabanzas a Dios, repitiendo noventa y cinco veces entre el mediodía de
un día y el del siguiente: "Glorificado sea Dios, el Señor de Esplendor y Belleza".
Así ha sido decretado en el Libro, ojalá lo comprendáis.
14. Si al viajar os detenéis a descansar en sitio seguro, llevad a cabo (hombres
y mujeres por igual (una sola postración por cada oración obligatoria omitida, y
mientras estéis postrados decid: "Glorificado sea Dios, Señor de Fuerza y
Majestad, de Gracia y Munificencia". Quien no pueda hacerlo, que diga
solamente: "Glorificado sea Dios", pues ello ciertamente le bastará. Él es, en
verdad, el Dios suficiente, permanente, perdonador, compasivo. Al completar
vuestras postraciones, sentaos con las piernas cruzadas (hombres y mujeres por
igual( y repetid dieciocho veces: "Glorificado sea Dios, Señor de los reinos de la
tierra y del cielo". Así muestra el Señor claramente las sendas de la verdad y la
guía, sendas que conducen a un solo camino, que es este Recto Camino. Dad
gracias a Dios por este bondadosísimo favor; ofrecedle alabanzas por esta dádiva
que ha abarcado los cielos y la tierra; ensalzadle por esta merced que ha
impregnado toda la creación.
15. Di: Dios ha hecho de Mi amor oculto la llave del Tesoro, ¡ojalá lo
percibierais! De no ser por la llave, el Tesoro habría permanecido escondido por
toda la eternidad, ¡ojalá lo creyerais! Di: Ésta es la Fuente de la Revelación, el
Punto de Amanecer del Esplendor, Cuyo brillo ha iluminado los horizontes del
mundo, ¡ojalá lo entendierais! Éste es, verdaderamente, aquel firme Decreto
mediante el cual todo decreto irrevocable ha sido establecido.
16. ¡Oh Pluma del Altísimo! Di: ¡Oh pueblo del mundo! Os hemos prescrito
ayunar durante un breve período, y a su término os hemos designado Naw-Rúz
como una fiesta. Así ha resplandecido el Sol de la Expresión sobre el horizonte
del Libro, como ha sido decretado por Quien es el Señor del principio y del fin.
Que los días sobrantes de los meses se coloquen antes del mes de ayuno.
Hemos ordenado que éstos, entre todos los días y las noches, sean las
manifestaciones de la letra Há, y por ello no quedan sujetos a los límites del año y
sus meses. Incumbe al pueblo de Bahá, en el transcurso de estos días, disponer
buena mesa para sí mismos, sus parientes y, además de ellos, para los pobres y
necesitados, y con regocijo y exultación loar y glorificar a su Señor, cantar Su
alabanza y magnificar Su Nombre. Y cuando finalicen estos días de generosidad
que preceden al tiempo de comedimiento, que entren en el ayuno. Así lo ha
ordenado Quien es el Señor de toda la humanidad. El viajero, el enfermo, la mujer
encinta y la que amamanta no están obligados a ayunar. Dios, como muestra de
Su gracia, los ha eximido. Él es, en verdad, el Omnipotente, el Más Generoso.
17. Éstas son las disposiciones de Dios que han sido establecidas por Su
Exaltadísima Pluma en los Libros y Tablas. Asíos con firmeza a Sus leyes y
mandamientos, y no seáis de aquellos que, siguiendo sus ociosas fantasías y
vanas imaginaciones, se han aferrado a las normas fijadas por ellos mismos y han
desechado las normas decretadas por Dios. Absteneos de comer y beber desde
la salida hasta la puesta del sol, y, cuidado, no sea que el deseo os prive de esta
gracia designada en el Libro.
18. Se ha ordenado a todo creyente en Dios, Señor del Juicio, que cada día,
habiéndose lavado las manos y luego la cara, se siente y, volviéndose a Dios,
repita noventa y cinco veces "Alláh-u-Abhá". Ése fue el decreto del Hacedor de
los Cielos cuando, con majestad y poder, Se estableció en los tronos de Sus
Nombres. Asimismo efectuad abluciones para la oración obligatoria; éste es el
mandamiento de Dios, el Incomparable, el Libre.
19. Se os ha prohibido el homicidio y el adulterio así como la murmuración y la
calumnia; rehuid, entonces, lo que ha sido prohibido en las Tablas y Libros
sagrados.
20. Hemos dividido la herencia en siete categorías: a los hijos les hemos
asignado nueve partes consistentes en quinientas cuarenta cuotas; a la esposa,
ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas; al padre, siete partes
consistentes en cuatrocientas veinte cuotas; a la madre, seis partes consistentes
en trescientas sesenta cuotas; a los hermanos, cinco partes o trescientas cuotas;
a las hermanas, cuatro partes o doscientas cuarenta cuotas; y a los maestros, tres
partes o ciento ochenta cuotas. Tal fue la ordenanza de Mi Precursor, Quien en la
noche y al amanecer ensalza Mi Nombre. Cuando oímos el clamor de los niños
aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto. Él, en verdad,
tiene poder para ordenar lo que desee y hace Su voluntad en virtud de Su fuerza
soberana.
21. Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de
Justicia, a fin de que sea empleada por los Fiduciarios del Todomisericordioso en
los huérfanos y las viudas y en cuanto sea de beneficio para la mayoría de la
gente, para que todos den gracias a su Señor, el Bondadoso, el Perdonador.
22. Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia. Tal es el
mandamiento que, con majestad y gloria, ha sido dado por el Altísimo, Quien todo
lo posee.
23. Si el difunto no dejare ninguno de los herederos especificados, mas tuviere
sobrinos y sobrinas entre sus parientes, ya por el lado de su hermano o de su
hermana, pasarán a ellos dos tercios de la herencia; de faltar éstos, a sus tíos y
tías tanto por el lado de su padre como de su madre, o en su defecto, a los hijos e
hijas de ellos. El tercio restante de la herencia, en todo caso, revertirá a la Sede
de Justicia. Así ha sido establecido en el Libro por Quien rige todos los hombres.
24. Si al difunto no le sobreviviere ninguno de aquellos cuyos nombres han
sido consignados por la Pluma del Altísimo, su herencia revertirá en su totalidad a
la Sede ya mencionada a fin de ser usada en lo que ha sido prescrito por Dios. Él
es, en verdad, el Ordenador, el Omnipotente.
25. Hemos asignado la residencia y la ropa de uso personal del difunto a los
descendientes varones, y no mujeres, ni a los demás herederos. Él es,
verdaderamente, el Munífico, el Todogeneroso.
26. Si el hijo del difunto hubiere fallecido en los días de su padre y hubiere
dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su padre, como está prescrito en el
Libro de Dios. Dividid su cuota entre ellos con perfecta justicia. Así se han
levantado las olas del Océano de la Expresión, arrojando las perlas de las leyes
decretadas por el Señor de toda la humanidad.
27. Si el difunto hubiere dejado hijos menores de edad, las cuotas respectivas
de éstos de la herencia han de ser encomendadas a una persona de confianza, o
a una compañía, a fin de que sean invertidas en su nombre en comercio o
negocios hasta que alcancen la mayoría de edad. Al albacea debe asignársele
una porción debida del beneficio que corresponda por tal empleo.
28. La partición de la herencia podrá efectuarse sólo después de que se haya
pagado el Huqúqu'lláh, se hayan saldado las deudas (si las hubiere), se hayan
cubierto los gastos del funeral y entierro, y se haya dispuesto lo necesario para
que el difunto sea transportado a su última morada con dignidad y honor. Así lo
ha ordenado Quien es el Señor del principio y del fin.
29. Di: Éste es ese conocimiento oculto que nunca cambiará, ya que su
principio está en el nueve, el símbolo que denota el Nombre oculto y manifiesto,
inviolable e inaccesiblemente elevado. En cuanto a lo que hemos asignado a los
hijos, es ésta una merced que les ha sido conferida por Dios para que den gracias
a su Señor, el Compasivo, el Misericordioso. Éstas son, verdaderamente, las
Leyes de Dios; no las infrinjáis a instancias de vuestros deseos bajos y egoístas.
Observad los mandamientos que os ha impuesto Quien es el Punto de Amanecer
de la Expresión. Los sinceros de entre Sus siervos reconocerán los preceptos que
Dios ha promulgado como el Agua de la Vida para los seguidores de todas las
religiones y como la Lámpara de la sabiduría y amorosa providencia para todos
los moradores de la tierra y el cielo.
30. El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de
Justicia donde se reúnan consejeros en el número de Bahá, mas si excedieren de
este número no habría inconveniente. Deberían verse entrando en la Corte de la
presencia de Dios, el Exaltado, el Altísimo, y contemplando a Quien es el
Invisible. Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres, y
considerarse los custodios designados por Dios para cuantos habitan en la tierra.
Les compete consultar juntos y prestar atención a los intereses de los siervos de
Dios, por amor a Él, del mismo modo que atienden a sus propios intereses, y
escoger lo que es conveniente y decoroso. Así os ha ordenado el Señor, vuestro
Dios. Cuidado, no sea que desechéis lo que está claramente revelado en Su
Tabla. Temed a Dios, oh vosotros que percibís.
31. ¡Oh gentes del mundo! Construid en todos los países casas de adoración
en el nombre de Quien es el Señor de todas las religiones. Hacedlas tan
perfectas como sea posible en el mundo del ser, y adornadlas con lo que es digno
de ellas, no con imágenes ni efigies. Entonces celebrad allí, con júbilo y alegría,
la alabanza de vuestro Señor, el Más Compasivo. Verdaderamente, con Su
recuerdo se alegran los ojos y se llena de luz el corazón.
32. El Señor ha ordenado que aquellos de vosotros que estén en condiciones
realicen el peregrinaje a la Casa sagrada, y, como una merced de Su parte, ha
eximido de ello a las mujeres. Él es, en verdad, el Munífico, el Más Generoso.
33. ¡Oh pueblo de Bahá! Incumbe a cada uno de vosotros dedicarse a alguna
ocupación, sea oficio, sea negocio o actividad similar. Hemos exaltado vuestra
ocupación en ese trabajo a la categoría de adoración del único Dios verdadero.
¡Oh pueblo! Reflexionad sobre la gracia y bendiciones de vuestro Señor, y dadle
gracias al atardecer y al alba. No malgastéis vuestras horas en ociosidad y
pereza, sino ocupaos en lo que sea de utilidad para vosotros y para los demás.
Así ha sido decretado en esta Tabla, desde cuyo horizonte ha resplandecido el
sol de la sabiduría y la expresión. A los ojos de Dios, los más despreciables de
entre los hombres son quienes se sientan a pedir. Aferraos a la cuerda de los
medios y poned vuestra confianza en Dios, el Proveedor de todos los medios.
34. El besar las manos ha sido prohibido en el Libro. Esta práctica ha sido
vedada por Dios, el Señor de la gloria y la autoridad. A nadie le está permitido
pedir absolución a otra alma; sea el arrepentimiento entre vosotros y Dios. Él es,
en verdad, el Perdonador, el Munífico, el Magnánimo, Quien absuelve a los
arrepentidos.
35. ¡Oh siervos del Misericordioso! Levantaos a servir a la Causa de Dios, de
modo tal que no os aflijan las penas e inquietudes causadas por quienes no han
creído en la Aurora de los Signos de Dios. En el momento en que se cumplió la
Promesa y se manifestó el Prometido, surgieron diferencias entre los linajes de la
tierra, y cada pueblo ha seguido su propia fantasía y vanas imaginaciones.
36. Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias,
mientras en su corazón codicia el puesto de honor. Di: ¿Qué clase de hombre
eres, vano y negligente, que quieres aparentar lo que no eres? Y entre la gente
se halla quien pretende poseer conocimiento interior, e incluso un conocimiento
más profundo oculto dentro de ese conocimiento. Di: ¡Mientes! ¡Por Dios! Lo que
posees no son sino las cáscaras que te hemos dejado como se dejan los huesos
a los perros. ¡Por la rectitud del único Dios verdadero! Aunque alguien lavase los
pies de la humanidad entera y adorase a Dios en los bosques, valles y montañas,
en los altozanos y elevadas cumbres, sin dejar ni roca, ni árbol, ni trozo de tierra
que no presenciaran su adoración, con todo, si en él no se percibiese la fragancia
de Mi beneplácito, sus obras jamás serían aceptables ante Dios. Así lo ha
decretado Quien es el Señor de todos. ¡Cuántos hombres se han retirado a las
regiones de la India, negándose las cosas que Dios declaró lícitas, imponiéndose
austeridades y mortificaciones, y no han sido recordados por Dios, el Revelador
de Versículos! No uséis vuestras obras como trampas con que apresar el objeto
de vuestra aspiración, ni os privéis de este Objetivo Último por el cual han
suspirado cuantos se han acercado a Dios. Di: La vida misma de todas las obras
es Mi complacencia, y todas las cosas dependen de Mi aceptación. Leed las
Tablas para que sepáis lo que ha sido el propósito de los Libros de Dios, el
Todoglorioso, el Siempre Munífico. Aquel que alcanza Mi amor tiene derecho a un
trono de oro y a sentarse en él con honor por sobre el mundo entero, y quien
carece de él, aunque se siente en el polvo, ese polvo buscará refugio en Dios, el
Señor de todas las Religiones.
37. Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil
años completos, semejante hombre es de seguro un mendaz impostor.
Suplicamos a Dios que benignamente le ayude a retractarse y repudiar tamaña
pretensión. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le perdonará. Mas si persistiere en
su error, de seguro Dios enviará a uno que le tratará inmisericordemente. ¡De
cierto, terrible es Dios al castigar! El que interprete este versículo de un modo que
no sea su significado obvio, está privado del Espíritu de Dios y de Su
misericordia, la cual abarca todas las cosas creadas. Temed a Dios y no sigáis
vuestras ociosas fantasías. Antes bien, seguid el mandato de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Omnisapiente. Dentro de poco, en la mayoría de los países se
alzará un clamor de voces. Rehuidlas, oh Mi pueblo, y no sigáis a los inicuos y a
los de corazón malvado. De esto, precisamente, os advertimos cuando
habitábamos en Iráq, y luego cuando morábamos en la Tierra del Misterio, y
ahora, desde este Lugar Resplandeciente.
38. Oh pueblos del mundo, no os consternéis cuando el sol de Mi belleza se
haya puesto y el cielo de Mi tabernáculo esté oculto a vuestros ojos. Levantaos a
promover Mi Causa y a exaltar Mi Palabra entre los hombres. Estamos con
vosotros en todo momento y os fortaleceremos con el poder de la verdad. Nos
somos, en verdad, todopoderoso. Quien Me haya reconocido se levantará para
servirme con tal determinación que los poderes de la tierra y el cielo serán
incapaces de frustrar su propósito.
39. Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertasen de
su sueño, con ansia irían presurosos hacia Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Desecharían cuanto poseen, así fueran todos los tesoros de la tierra, por que su
Señor los recordase siquiera para dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción
que os ha sido dada por Quien tiene el conocimiento de cosas ocultas en una
Tabla que el ojo de la creación no ha visto, y que a nadie ha sido revelada salvo a
Su propio Ser, el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan aturdidos están
en la embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
Señor de toda la existencia, Cuya voz proclama desde todas las direcciones: "No
hay otro Dios sino Yo, el Fuerte, el Omnisapiente".
40. Di: No os regocijéis con las cosas que poseéis; esta noche son vuestras,
mañana otros las poseerán. Así os advierte Quien es el Omnisciente, el Informado
de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que tenéis es duradero o seguro? ¡No! Por
Mi propio Ser, el Todomisericordioso, no podéis hacerlo, si sois de los que juzgan
con equidad. Los días de vuestra vida se escapan como un soplo de viento, y
toda vuestra pompa y gloria serán replegadas como lo fueron la pompa y gloria de
quienes partieron antes que vosotros. Reflexionad, oh pueblo: ¿Qué ha sido de
vuestros días pasados, vuestros siglos perdidos? Felices los días consagrados al
recuerdo de Dios y benditas las horas dedicadas a alabar a Quien es el
Omnisapiente. ¡Por Mi vida! Ni la pompa de los poderosos, ni la opulencia de los
ricos, ni aun el ascendiente de los impíos, perdurarán. Todo perecerá por una
palabra Suya. Él es, en verdad, el Omnipotente, Quien todo lo compele, el
Todopoderoso. ¿Qué provecho hay en las cosas terrenales que poseen los
hombres? Aquello que ha de aprovecharles lo han desatendido completamente.
Dentro de poco, despertarán de su sueño y encontrarán que no pueden conseguir
lo que se les escapó en los días de su Señor, el Todopoderoso, el Muy Alabado.
Si lo supieran, renunciarían a todo lo que tienen con tal de que sus nombres
fuesen mencionados ante Su trono. Ciertamente, se cuentan entre los muertos.
41. Entre la gente se halla aquel cuyos conocimientos le han ensoberbecido y
por ello se ha privado de reconocer Mi Nombre, el Que subsiste por Sí mismo;
quien, al oír los pasos de las sandalias tras de sí, se hace más grande en su
propia estima que Nimrod. Di: ¿Dónde está ahora su morada? ¡Oh rechazado!
Por Dios, está en el fuego infernal. Di: ¡Oh concurso de sacerdotes! ¿No oís la
estremecedora voz de Mi Exaltadísima Pluma? ¿No veis este Sol que brilla con
refulgente esplendor sobre el Horizonte Todoglorioso? ¿Hasta cuándo vais a
seguir adorando los ídolos de vuestras pasiones corruptas? Abandonad vuestras
imaginaciones vanas y volveos hacia Dios, vuestro Señor Sempiterno.
42. Las fundaciones con fines caritativos revierten a Dios, el Revelador de
Signos. Nadie tiene derecho a disponer de ellas sin el permiso de Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Después de Él, dicha autoridad pasa a los
Aghsán, y después de ellos, a la Casa de Justicia (si ya estuviere establecida en
el mundo( para que usen tales fundaciones en beneficio de los Lugares que han
sido exaltados en esta Causa, y en todo cuanto les haya sido ordenado por Quien
es el Dios de poder y fuerza. De no ser así, las fundaciones revertirán al pueblo
de Bahá, quienes no hablan sino con Su permiso y no juzgan sino en conformidad
con lo que Dios ha decretado en esta Tabla (he aquí que son los paladines de la
victoria entre el cielo y la tierra( para que las usen de la manera que en el Libro
ha sido establecida por Dios, el Poderoso, el Munífico.
43. No os lamentéis en vuestros momentos de prueba, ni os regocijéis en ellas;
buscad el Camino Medio, que es recordarme en vuestras aflicciones y reflexionar
sobre lo que puede acaeceros en el futuro. Así os lo hace saber Quien es el
Omnisciente, el Informado.
44. No os rasuréis la cabeza; Dios la ha adornado con cabello, y en esto hay
signos provenientes del Señor de la creación para quienes reflexionan sobre las
exigencias de la naturaleza. Él es, en verdad, el Dios de fortaleza y sabiduría. Sin
embargo, no es apropiado dejar que el cabello traspase el lóbulo de las orejas.
Así lo ha decretado Quien es el Señor de todos los mundos.
45. Para el ladrón se decreta el exilio y la cárcel; y al tercer delito, ponedle una
marca en la frente para que, así identificado, no sea aceptado en las ciudades y
países de Dios. Cuidado, no sea que por compasión, dejéis de cumplir los
reglamentos de la religión de Dios; haced lo que os ha sido ordenado por Quien
es compasivo y misericordioso. Os instruimos con la vara de las leyes y de la
sabiduría, como el padre que educa a su hijo, y ello nada más que para vuestra
propia protección y la elevación de vuestra estación. Por Mi vida, si descubrierais
lo que hemos deseado para vosotros al revelar Nuestras santas leyes,
ofrendaríais vuestra alma misma por esta Fe sagrada, poderosa y exaltadísima.
46. Quien desee usar vasos de plata y oro es libre de obrar así. Al compartir la
comida, tened cuidado de no hundir las manos en el contenido de tazones y
fuentes. Adoptad las costumbres más acordes con el refinamiento. Él,
verdaderamente, desea ver en vosotros los modales de los habitantes del Paraíso
que moran en Su poderoso y muy sublime Reino. Aferraos al refinamiento en toda
circunstancia, para que vuestros ojos se resguarden de ver lo que es repugnante
tanto para vosotros mismos como para los moradores del Paraíso. Quien rehúse
hacerlo, en ese momento su obra se hará vana; no obstante, si tuviere razón
justificada, Dios le excusará. Él es, en verdad, el Benévolo, el Más Generoso.
47. Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene
copartícipe en la Más Grande Infalibilidad. Es Él Quien, en el reino de la creación,
constituye la Manifestación de "Él hace lo que desea". Dios ha reservado esta
distinción para Su propio Ser y ha ordenado que nadie tenga parte en una
estación tan sublime y trascendente. Éste es el Decreto de Dios, oculto hasta
ahora dentro del velo de impenetrable misterio. Lo hemos expuesto en esta
Revelación, y así hemos desgarrado los velos de quienes no han alcanzado a
reconocer lo que el Libro de Dios enunciaba, y se contaron entre los negligentes.
48. A todo padre se le ha impuesto la obligación de instruir a su hijo e hija en el
arte de leer y escribir, y en todo cuanto ha sido prescrito en la Tabla Sagrada. Si
alguien hace caso omiso de lo que se le ordena, los Fiduciarios deberán cobrar
de él lo que sea preciso para la instrucción de sus hijos, si fuere rico, y si
careciere de medios, el asunto recae en la Casa de Justicia. Verdaderamente,
hemos hecho de ella un refugio para los pobres y necesitados. El que educa a su
hijo o al hijo de otra persona es como si hubiese educado a un hijo Mío; sean con
él Mi gloria, Mi ternura y Mi misericordia, que han abarcado el mundo.
49. Dios ha impuesto una multa a todo adúltero y adúltera, que habrá de ser
pagada a la Casa de Justicia: nueve mizcales de oro, que serán doblados si
repitieren el delito. Ése es el castigo que les ha asignado en este mundo Quien es
el Señor de los Nombres; y en el mundo venidero ha ordenado para ellos un
tormento humillante. Si alguien estuviese afligido por un pecado, le incumbe
arrepentirse de él y volver a su Señor. Él, verdaderamente, otorga el perdón a
quien desea, y nadie puede cuestionar lo que Él tiene a bien ordenar. Él es, en
verdad, Quien siempre perdona, el Todopoderoso, el Alabado.
50. Cuidado, no sea que los velos de la gloria os impidan beber de las aguas
cristalinas de esta Fuente viva. Tomad, en este amanecer, el cáliz de salvación en
el nombre de Quien hace despuntar el Día, y bebed a plenitud en alabanza de
Quien es el Todoglorioso, el Incomparable.
51. Hemos hecho que sea lícito para vosotros escuchar música y canto. Sin
embargo, cuidad que el escucharlos no os haga traspasar los límites de la
decencia y la dignidad. Que vuestra alegría sea la alegría que nace de Mi Más
Grande Nombre, un Nombre que trae arrobamiento al corazón y llena de éxtasis
la mente de cuantos se han acercado a Dios. En verdad, hemos hecho de la
música una escala para vuestras almas, un medio por el cual puedan ascender al
dominio de lo alto. Por tanto, no hagáis de ella alas para el yo y la pasión.
Verdaderamente Nos es aborrecible veros contados entre los necios.
52. Hemos decretado que un tercio de todas las multas vaya a la Sede de
Justicia, a cuyos hombres exhortamos que observen pura justicia, para que
gasten lo así acumulado en fines tales como los que les han sido ordenados por
Quien es el Omnisciente, el Sapientísimo. ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!
Sed, en el reino de Dios, pastores para Sus ovejas, y protegedlas de los lobos
voraces que han aparecido solapadamente, igual que protegeríais a vuestros
propios hijos. Así os lo exhorta el Consejero, el Fiel.
53. Si surgieren diferencias entre vosotros sobre algún asunto, remitidlo a Dios
mientras el Sol aún brille sobre el horizonte de este Cielo; y cuando se haya
puesto, remitíos a lo que ha sido enviado por Él. Ciertamente, ello basta a los
pueblos del mundo. Di: Que no se perturben vuestros corazones, oh pueblo,
cuando se haya retirado la gloria de Mi presencia y silenciado el océano de Mi
discurso. En Mi presencia entre vosotros hay una sabiduría, y en Mi ausencia hay
otra, inescrutable para todos salvo Dios, el Incomparable, el Omnisciente. En
verdad, os vemos desde Nuestro dominio de gloria, y ayudaremos a quienquiera
que se levante por el triunfo de Nuestra Causa con las huestes del Concurso de
lo Alto y una compañía de Nuestros ángeles predilectos.
54. ¡Pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es Mi testigo de que frescas y
mansas corrientes de agua han brotado de las rocas por la dulzura de las
palabras pronunciadas por vuestro Señor, el Libre, ¡y aún dormís! Desechad
cuanto poseéis y, con las alas del desprendimiento, remontaos por encima de
todas las cosas creadas. Así os lo ordena el Señor de la creación, el movimiento
de Cuya Pluma ha revolucionado el alma de la humanidad.
55. ¿Sabéis desde qué alturas os llama vuestro Señor, el Todoglorioso?
¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os rige vuestro Señor, el
Señor de todos los nombres? ¡No, por Mi vida! Si lo supierais, renunciaríais al
mundo y de todo corazón correríais a la presencia del Bienamado. Vuestros
espíritus se extasiarían tanto con Su Palabra que hasta el Mundo Mayor sería
sacudido, ¡cuánto más este mundo pequeño y mezquino! Así han caído del cielo
de Mi bondad las lluvias de Mi munificencia, como señal de Mi gracia, para que
seáis de los agradecidos.
56. Las penas que han de aplicarse por herir o golpear a una persona
dependen de la gravedad de la lesión; para cada grado el Señor del Juicio ha
prescrito cierta indemnización. Él es, en verdad, el Ordenador, el Poderoso, el
Exaltadísimo. Si es Nuestra Voluntad, expondremos en detalle dichos pagos en su
justa medida. Ésta es una promesa de Nuestra parte, y Él es, ciertamente, el
Cumplidor de Su promesa y el Conocedor de todas las cosas.
57. En verdad, se os ordena que una vez al mes ofrezcáis una fiesta, aunque
solamente se sirva agua, pues Dios Se ha propuesto enlazar los corazones entre
sí, aunque sea por medios tanto terrenales como celestiales.
58. Cuidado, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación corrupta
provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una mano y como los
miembros de un solo cuerpo. Así os lo aconseja la Pluma de la Revelación, si sois
de los que creen.
59. Considerad la misericordia de Dios y Sus dones. Él os manda hacer lo que
os ha de aprovechar, por más que Él mismo bien puede prescindir de todas las
criaturas. Vuestras malas obras jamás podrán dañarnos, como tampoco podrán
beneficiarnos vuestras buenas obras. Os exhortamos enteramente por el amor de
Dios. De ello da testimonio todo hombre de entendimiento y perspicacia.
60. Si cazareis con animales o aves de presa, invocad el Nombre de Dios al
enviarlas a perseguir la caza, pues entonces lo que capturen será lícito para
vosotros aun cuando sea hallado muerto. Él es, verdaderamente, el Omnisciente,
el Informado de todo. Sin embargo, guardaos de cazar en demasía. En todas las
cosas hollad el camino de la justicia y equidad. Así os lo ordena Quien es el
Punto de Amanecer de la Revelación. Ojalá lo comprendierais.
61. Dios os ha ordenado tratar con amabilidad a Mis parientes, pero a ellos no
les ha otorgado derecho alguno sobre los bienes de los demás. Él,
verdaderamente, Se basta a Sí mismo por encima de cualquier necesidad de Sus
criaturas.
62. Si alguien intencionadamente destruye con fuego una casa, quemadle
también a él; si alguien deliberadamente le quita la vida a otro, dadle muerte a él
también. Asíos a los preceptos de Dios con toda vuestra fuerza y poder, y
abandonad las prácticas de los ignorantes. Si condenarais al incendiario y al
homicida a prisión perpetua, ello sería permisible según lo que estipula el Libro.
Él, ciertamente, tiene poder para ordenar cuanto Le place.
63. Dios os ha prescrito el matrimonio. Guardaos de tomar más de dos
esposas. Si alguien se contenta con una sola compañera de entre las siervas de
Dios, tanto él como ella vivirán con tranquilidad. Y quien desee tomar a su
servicio una sirvienta, puede hacerlo con decoro. Así es la ordenanza que ha
consignado, en verdad y justicia, la Pluma de la Revelación. Desposaos, oh
pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis
siervos. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda a
vosotros mismos.
64. ¡Oh gentes del mundo! No sigáis las instigaciones del yo, pues éste empuja
insistentemente hacia la maldad y la lujuria. Seguid, más bien, a Quien es el
Poseedor de todo lo creado, Quien os ordena demostrar piedad y manifestar el
temor de Dios. Él es, en verdad, independiente de todas Sus criaturas. Tened
cuidado de no provocar desorden en el país una vez que éste haya sido puesto
en orden. Quienquiera que así actúe no es de Nos y estamos desligados de él.
Tal es el mandamiento procedente del cielo de la Revelación, que ha sido puesto
de manifiesto por el poder de la verdad.
65. En el Bayán se ha decretado que el matrimonio dependa del
consentimiento de ambas partes. Deseando establecer amor, unidad y armonía
entre Nuestros siervos, lo hemos condicionado, una vez que se conozca el deseo
de la pareja, al permiso de los padres, para que entre ellos no surja enemistad ni
rencor. Y en esto abrigamos aun otros propósitos. De esta forma ha sido
dispuesto Nuestro mandamiento.
66. No puede contraerse matrimonio sin el pago de una dote, la cual se ha
fijado en diecinueve mizcales de oro puro para los residentes urbanos, y en igual
cantidad de plata para los que residen en zonas rurales. A quien desee aumentar
esta suma le está prohibido exceder el límite de noventa y cinco mizcales. Así ha
sido consignado el mandato, con majestad y fuerza. Empero, de acuerdo con el
Libro, sería mejor para él contentarse con el pago del menor valor. Dios,
verdaderamente, enriquece a quien desea por medios tanto celestiales como
terrenales, y Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas.
67. Ha sido decretado por Dios que si uno de Sus siervos tuviere la intención
de viajar, debe señalar a su esposa el plazo en que él habrá de regresar a su
hogar. Si regresare en el plazo prometido, habrá obedecido el decreto de su
Señor y será contado entre los rectos por la Pluma de Su mandato. De no ser así,
y si mediare razón justificada para el retraso, deberá comunicarlo a su esposa y
hacer el máximo esfuerzo por volver a ella. Si no se presentare ninguna de estas
eventualidades, le incumbe a ella esperar un período de nueve meses, pasado el
cual no habrá impedimento para que tome otro esposo. Pero si aguardase más
tiempo, Dios, verdaderamente, ama a las mujeres y hombres que muestran
paciencia. Obedeced Mis mandamientos y no sigáis a los impíos, quienes en la
Tabla Sagrada de Dios son tenidos por pecadores. Si durante el período de
espera le llegaren noticias provenientes de su esposo, deberá actuar de acuerdo
con lo que es loable. Él, en verdad, desea que Sus siervos y Sus siervas guarden
armonía entre sí; cuidado, no hagáis nada que provoque intransigencia entre
vosotros. Así se ha fijado el decreto y se ha cumplido la promesa. Empero, si le
llegaren noticias de la muerte u homicidio de su marido, y éstas fueren
confirmadas ya por ser de dominio público o por el testimonio de dos testigos
justos, le incumbe permanecer sin casarse; entonces, al cumplirse el número fijo
de meses, es libre de actuar como desee. Tal es el mandato de Quien es fuerte y
poderoso en lo que ordena.
68. Si surgiere resentimiento o aversión entre esposo y esposa, él no ha de
divorciarse de ella, sino aguardar pacientemente durante un año completo, para
que tal vez se renueve la fragancia del afecto entre ellos. Si al cabo de este
tiempo no ha resurgido el amor, está permitido que se efectúe el divorcio. En
verdad, la sabiduría de Dios ha abarcado todas las cosas. En una Tabla inscrita
por la Pluma de Su mandato, el Señor ha prohibido el procedimiento al que
recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces de una mujer. Esto lo
ha hecho en señal de Su favor, para que seáis contados entre los agradecidos. El
que se haya divorciado de su esposa puede optar por casarse de nuevo con ella,
después del transcurso de cada mes, si hay afecto y consentimiento mutuos, y
siempre que ella no haya tomado otro esposo. Si ella se hubiera desposado de
nuevo, entonces la separación es confirmada por esta nueva unión y el asunto
queda concluido, a menos que, obviamente, las circunstancias de ella cambien.
Así ha sido inscrito, con majestad, el decreto, en esta gloriosa Tabla, por Quien es
el Punto de Amanecer de la Belleza.
69. Si la mujer acompaña al marido en un viaje, y en el camino surgen
diferencias entre ellos, él deberá sufragar los gastos de ella durante un año
completo, y devolverla al lugar de donde ha venido, o bien encomendarla, junto
con el viático correspondiente, a una persona de confianza que habrá de
acompañarla hasta su hogar. Vuestro Señor, verdaderamente, ordena lo que
desea en virtud de una soberanía que ampara a los pueblos de la tierra.
0. Si el divorcio es causado por un acto probado de infidelidad de la mujer,
ella no recibirá manutención durante el período de espera. Así ha resplandecido
el sol de Nuestro mandamiento en el firmamento de la justicia. En verdad, el
Señor ama la unión y la armonía, y aborrece la separación y el divorcio. Vivid
unos con otros, oh pueblo, con alegría y regocijo. ¡Por Mi vida! Todos cuantos
están en la tierra fenecerán, mientras que sólo las buenas obras perdurarán; de la
verdad de Mis palabras da testimonio Dios mismo. Conciliad vuestras diferencias,
oh Mis siervos; atended, entonces, a la admonición de Nuestra Pluma de Gloria y
no sigáis a los arrogantes y descarriados.
71. ¡Cuidado, no sea que el mundo os seduzca como sedujo a los pueblos que
os precedieron! Guardad las leyes y preceptos de vuestro Señor, y caminad con
rectitud y verdad por esta Senda desplegada ante vosotros. Quienes rehúyen la
iniquidad y el error y se aferran a la virtud, a ojos del único Dios verdadero se
cuentan entre las más selectas de Sus criaturas; sus nombres son ensalzados por
el Concurso de los dominios de lo alto y por quienes habitan en este Tabernáculo
que ha sido erigido en el nombre de Dios.
72. Os está prohibido comerciar con esclavos y esclavas. No corresponde a
quien es él mismo un siervo comprar a otro de los siervos de Dios, y tal conducta
ha sido prohibida en Su Santa Tabla. De esta manera, por Su misericordia, ha
quedado consignado el mandamiento por la Pluma de la justicia. Que ningún
hombre se ensalce por encima de otro; todos no son sino esclavos ante el Señor,
y todos dan prueba de la verdad de que no hay otro Dios más que Él. Él es,
verdaderamente, el Omnisciente, Cuya sabiduría abarca todas las cosas.
73. Adornaos con la vestimenta de las buenas obras. Aquel cuyas obras
alcanzan la complacencia de Dios es con seguridad del pueblo de Bahá y es
recordado ante Su trono. Ayudad al Señor de toda la creación con obras de
rectitud y también mediante la sabiduría y la palabra. Ciertamente, así os lo ha
ordenado en la mayoría de las Tablas Quien es el Todomisericordioso. Él es, en
verdad, sabedor de lo que digo. Que nadie dispute con otro, y que ningún alma dé
muerte a otra. Verdaderamente, esto es lo que se os ha prohibido en un Libro que
ha estado oculto dentro del Tabernáculo de gloria. ¿Acaso mataríais a quien Dios
ha dado vida, a quien ha dotado de espíritu con un hálito procedente de Él?
¡Grave sería, entonces, vuestra transgresión ante Su trono! Temed a Dios y no
alcéis la mano de la injusticia y de la opresión para destruir lo que Él mismo ha
erigido; no, más bien, tomad el camino de Dios, el Verdadero. No habían hecho
más que aparecer las huestes del verdadero conocimiento, enarbolando las
insignias de la expresión divina, cuando las tribus de las religiones fueron puestas
en fuga, salvo únicamente quienes quisieron beber del río de vida sempiterna en
un Paraíso creado por el hálito del Todoglorioso.
74. En señal de misericordia hacia Sus criaturas, Dios ha decretado que el
semen no es impuro. Dadle gracias con alegría y regocijo, y no sigáis a quienes
están lejos del Punto de Amanecer de Su cercanía. En cualquier circunstancia,
levantaos a prestar servicio a la Causa, ya que Dios, de cierto, os ayudará con el
poder de Su soberanía que ampara los mundos. Sujetaos tan tenazmente a la
cuerda del refinamiento que no pueda observarse vestigio alguno de suciedad en
vuestra vestimenta. Ésta es la orden de Quien está santificado más allá de todo
refinamiento. Quien no cumpla esta norma por motivos justificados no incurrirá en
falta. Dios es, verdaderamente, el Perdonador, el Misericordioso. Lavad toda cosa
manchada con agua que no haya sufrido alteración en ninguna de las tres
propiedades. Guardaos de usar agua que se haya alterado por exposición al aire
o cualquier otro agente. Sed la esencia misma de la limpieza entre la humanidad.
Esto es, en verdad, lo que desea para vosotros vuestro Señor, el Incomparable, el
Sapientísimo.
75. Asimismo, como dádiva de Su presencia, Dios ha abolido el concepto de
"impureza" por el cual diversas cosas y pueblos han sido considerados impuros.
Él es, ciertamente, Quien siempre perdona, el Más Generoso. En verdad, todas
las cosas creadas fueron sumergidas en el mar de la purificación en ese primer
día de Ri/dván, cuando derramamos sobre toda la creación los esplendores de
Nuestros excelentísimos Nombres y Nuestros exaltadísimos Atributos. Esto es,
verdaderamente, una muestra de Mi amorosa providencia, que ha rodeado a
todos los mundos. Asociaos, pues, con los seguidores de todas las religiones y
proclamad la Causa de vuestro Señor, el Más Compasivo; ésta es la corona
misma de las obras, si sois de los que entienden.
76. Dios os ordena la máxima limpieza, lavar lo que esté manchado de polvo, y
tanto más la mugre endurecida o suciedad semejante. Temedle a Él y sed de los
que son puros. Si la vestimenta de alguien está visiblemente manchada, sus
oraciones no ascenderán a Dios, y el Concurso celestial se apartará de él. Usad
agua de rosas y perfume puro; en verdad, esto es lo que Dios ha amado desde el
principio que no tiene principio, para que de vosotros se difunda lo que desea
vuestro Señor, el Incomparable, el Sapientísimo.
77. Dios os ha dispensado de la ordenanza establecida en el Bayán respecto a
la destrucción de libros. Os hemos permitido estudiar aquellas ciencias que os
sean de provecho, no las que terminan en vanas disputas; más os vale esto, si
fuerais de los que comprenden.
78. ¡Oh reyes de la tierra! Ha llegado Aquel que es el soberano Señor de
todos. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, Quien subsiste por Sí
mismo. No adoréis más que a Dios, y, con corazón radiante, levantad el rostro
hacia vuestro Señor, el Señor de todos los nombres. Ésta es una Revelación con
la cual no podrá nunca compararse nada de lo que poseéis, si lo supierais.
79. Vemos cómo os regocijáis con lo que habéis acumulado para otros, y cómo
os excluís de mundos que sólo Mi Tabla resguardada puede calcular. Los tesoros
que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestra meta última. Esto
es indigno de vosotros, ojalá pudierais comprenderlo. Limpiad vuestros corazones
de toda contaminación terrenal y apresuraos a entrar en el Reino de vuestro
Señor, el Creador de la tierra y del cielo, Quien hizo que el mundo temblara y
gimieran todos sus pueblos, salvo los que han renunciado a todas las cosas y se
han aferrado a lo que la Tabla Oculta ha ordenado.
80. Éste es el Día en que Quien conversó con Dios ha alcanzado la luz del
Anciano de Días y ha bebido las aguas puras de la reunión de esta Copa que ha
hecho levantarse el oleaje de los mares. Di: ¡Por el único Dios verdadero! El Sinaí
gira en torno a la Aurora de la Revelación, al tiempo que de las alturas del Reino
se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama: "Moveos, oh vosotros, orgullosos
de la tierra, e id presurosos a Él". En este Día el Carmelo, anhelante de
adoración, se ha apresurado a alcanzar Su corte, mientras que del corazón de
Sión surge el grito: "La promesa está cumplida. Se ha hecho manifiesto lo que
había sido anunciado en la sagrada Escritura de Dios, el Exaltadísimo, el
Todopoderoso, el Más Amado".
81. ¡Oh reyes de la tierra! La Ley Suprema ha sido revelada en este Lugar, en
este escenario de trascendental esplendor. Toda cosa oculta ha sido sacada a la
luz en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Quien ha anunciado la Hora
Final, por Quien la Luna ha sido hendida y han sido explicados todos los decretos
irrevocables.
82. ¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel que es el Rey de
Reyes ha aparecido ataviado con Su maravillosa gloria, y os llama ante Él, Quien
ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Estad atentos no sea que el
orgullo os impida reconocer la Fuente de Revelación, o que las cosas del mundo
os aparten como por un velo de Quien es el Creador del cielo. Levantaos a
servirle a Él, Quien es el Deseo de todas las naciones, Quien os ha creado
mediante una palabra proveniente de Él y ha ordenado que seáis, por siempre,
los emblemas de Su soberanía.
83. ¡Por la rectitud de Dios! No es deseo Nuestro adueñarnos de vuestros
reinos. Nuestra misión es capturar y poseer los corazones de los hombres. En
ellos están fijos los ojos de Bahá. De ello da fe el Reino de los Nombres, si
pudierais comprenderlo. Quien siga a su Señor, renunciará al mundo y a todo lo
que hay en él. ¡Cuánto mayor, entonces, ha de ser el desprendimiento de Quien
ocupa tan augusta estación! Abandonad vuestros palacios y apresuraos a ser
admitidos en Su Reino. Esto, realmente, os aprovechará tanto en este mundo
como en el próximo. Así lo atestigua el Señor del dominio en lo alto, si acaso lo
supierais.
84. ¡Cuán grande es la bienaventuranza que aguarda al rey que se levante
para ayudar a Mi Causa en Mi reino, y se desprenda de todo menos de Mí! Ese
rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre, reverenciar
su estación y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades con las llaves de Mi
Nombre, el omnipotente Protector de todos los que habitan en el reino visible y el
invisible. Tal rey es el ojo mismo de la humanidad, el ornamento luminoso en la
frente de la creación, el manantial de bendiciones para el mundo entero. ¡Oh
pueblo de Bahá! Ofrendad en su ayuda vuestros bienes, es más, vuestras propias
vidas.
85. ¡Oh Emperador de Austria! Aquel que es la Aurora de la Luz de Dios
residía en la prisión de 'Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de
Aq/sá. Pasaste cerca de Él y no preguntaste por Aquel por Quien toda casa es
exaltada y todo portal sublime se abre. Verdaderamente, hicimos de ella un lugar
hacia el cual el mundo debía volverse para que Me recordasen, y, sin embargo,
rechazaste a Quien es el Objeto de este recuerdo cuando apareció con el Reino
de Dios, tu Señor y el Señor de los mundos. Hemos estado contigo en todo
momento y te hemos encontrado aferrándote a la Rama y desatento con la Raíz.
Tu Señor, verdaderamente, da fe de lo que digo. Nos apenó verte girar alrededor
de Nuestro Nombre, inconsciente de Nos, a pesar de que estábamos delante de
tu rostro. Abre los ojos para que puedas contemplar esta gloriosa Visión y
reconocer a Aquel a Quien invocas de día y de noche, y ver la Luz que brilla en
este luminoso Horizonte.
86. Di: ¡Oh Rey de Berlín! Presta oído a la Voz que llama desde este Templo
manifiesto, diciendo: "En verdad, no hay otro Dios sino Yo, el Eterno, el
Incomparable, el Anciano de Días". Pon atención, no sea que el orgullo te impida
reconocer la Aurora de la Revelación divina, y que los deseos mundanos te
separen, como por un velo, del Señor del Trono de lo Alto y de aquí en la tierra.
Así os aconseja la Pluma del Altísimo. Él es, verdaderamente, el Magnánimo, el
Munificente. Acuérdate de aquel cuyo poder excedía a tu poder y cuyo rango
superaba el tuyo. ¿Dónde está él? ¿Adónde han ido sus posesiones? Que te
sirva de advertencia para que no seas de los que están profundamente dormidos.
Fue él quien arrojó tras de sí la Tabla de Dios cuando le dimos a conocer lo que
las huestes de la tiranía Nos habían hecho sufrir. Por ello, la deshonra le acosó
por todos lados y cayó al polvo con grave derrota. Medita profundamente, oh Rey,
sobre él y sobre cuantos, al igual que tú, han conquistado ciudades y gobernado
a los hombres. El Todomisericordioso los hizo descender de sus palacios a sus
tumbas. Escarmienta, y sé de los que reflexionan.
87. Nada os hemos pedido. Verdaderamente, os exhortamos por el amor de
Dios, y seremos pacientes como hemos sido pacientes en lo que Nos ha
acontecido a manos de vosotros, oh concurso de reyes.
88. Escuchad, oh gobernantes de América y presidentes de sus repúblicas, lo
que canta la Paloma sobre la Rama de la Eternidad: "No hay otro Dios sino Yo, el
Sempiterno, el Perdonador, el Todomunífico". Adornad el templo del dominio con
el ornamento de la justicia y del temor a Dios, y su cabeza, con la corona del
recuerdo de vuestro Señor, el Creador de los cielos. Así os lo aconseja Quien es
la Aurora de los Nombres, como lo ha ordenado Quien es el Omnisciente, el
Sapientísimo. El Prometido ha aparecido en esta glorificada Estación, por lo cual
se han regocijado todos los seres visibles e invisibles. Aprovechad el Día de Dios.
En verdad, reunirse con Él es mejor para vosotros que todo aquello sobre lo que
brilla el sol, si lo supierais. ¡Oh concurso de gobernantes! Prestad oído a lo que
ha surgido de la Aurora de la Grandeza: "Verdaderamente, no hay otro Dios sino
Yo, el Señor de la Expresión, el Omnisciente". Al quebrantado, vendadlo con las
manos de la justicia, y al opresor floreciente, aplastadlo con la vara de los
mandamientos de vuestro Señor, el Ordenador, el Omnisciente.
89. ¡Oh habitantes de Constantinopla! He aquí que de entre vosotros oímos el
siniestro ulular del búho. ¿Se ha apoderado de vosotros la embriaguez de la
pasión, o es que estáis sumidos en la negligencia? ¡Oh Punto situado en las
orillas de los dos mares! Verdaderamente, el trono de la tiranía se ha establecido
en ti, y se ha encendido en tus entrañas la llama del odio, a tal extremo que han
gemido y se han lamentado el Concurso de lo Alto y los que giran alrededor del
Trono Exaltado. Vemos que en ti el necio gobierna al sabio, y la oscuridad se
vanagloria ante la luz. Realmente, estás henchido de orgullo manifiesto. ¿Te ha
vuelto altanero tu esplendor externo? ¡Por Aquel que es el Señor de la
humanidad! En breve se desvanecerá, y se lamentarán tus hijas y tus viudas y
todas las familias que en ti habitan. Así te lo informa el Omnisciente, el
Sapientísimo.
90. ¡Oh riberas del Rin! Os hemos visto cubiertas de sangre, por cuanto las
espadas del castigo se desenvainaron contra vosotras; y os pasará otra vez lo
mismo. Y oímos las lamentaciones de Berlín, aunque hoy esté en conspicua
gloria.
91. Que nada te entristezca, oh Tierra de /Tá, pues Dios te ha escogido para
ser la fuente de alborozo de toda la humanidad. Si es Su Voluntad, Él bendecirá
tu trono con alguien que habrá de gobernar con justicia, quien reunirá la grey de
Dios que los lobos han dispersado. Con regocijo y alegría ese gobernante volverá
su rostro hacia el pueblo de Bahá y le otorgará sus favores. A los ojos de Dios es
considerado, por cierto, como una joya entre los hombres. Sobre él sean por
siempre la gloria de Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de Su
revelación.
92. Alégrate con gran alborozo, porque Dios ha hecho de ti "la Aurora de Su
Luz", ya que dentro de ti nació la Manifestación de Su Gloria. Alégrate por este
nombre que te ha sido conferido, un nombre mediante el cual ha derramado su
esplendor el Sol de la gracia, y han sido iluminados el cielo y la tierra.
93. Dentro de poco cambiará tu situación interna, y las riendas del poder
caerán en manos del pueblo. En verdad, tu Señor es el Omnisciente. Su autoridad
abarca todas las cosas. Ten confianza en la gracia y favor de tu Señor. La mirada
de Su amorosa bondad estará siempre dirigida hacia ti. Se acerca el día en que tu
agitación se habrá transmutado en paz y sosiego. Así ha sido decretado en el
Libro maravilloso.
94. ¡Oh Tierra de Khá! Oímos, procedente de ti, la voz de los héroes
glorificando a tu Señor, Quien todo lo Posee, el Exaltadísimo. Bendito el día en
que se icen los estandartes de los Nombres divinos en el reino de la creación, en
Mi Nombre, el Más Glorioso. En ese día se regocijarán los fieles con la victoria de
Dios, y los descreídos se lamentarán.
95. Nadie debe contender con quienes ejercen autoridad sobre el pueblo; a
ellos dejadles lo suyo, y vosotros dirigid la atención a los corazones de los
hombres.
96. ¡Oh Ingente Océano! Rocía sobre las naciones lo que Te ha sido
encomendado por Quien es el Soberano de la Eternidad, y adorna el templo de
todos los moradores de la tierra con la vestidura de Sus leyes, por las que se
alborozarán todos los corazones y todos los ojos hallarán solaz.
97. Si alguien obtiene cien mizcales de oro, diecinueve de ellos son de Dios y
han de serle entregados a Él, el Modelador de la tierra y el cielo. Cuidado, oh
pueblo, no sea que os privéis de tan grande merced. Esto es lo que os hemos
ordenado, si bien podemos prescindir de vosotros y de cuantos están en los
cielos y en la tierra; en ello hay sabidurías y beneficios que nadie comprende
salvo Dios, el Omnisciente, el Informado de todo. Di: Por este medio, Él ha
deseado purificar lo que poseéis y hacer posible que os acerquéis a estaciones
tales que nadie puede comprender, excepto aquellos que Dios ha querido. Él es,
en verdad, el Benéfico, el Magnánimo, el Munífico. ¡Oh pueblo! No traicionéis el
Derecho de Dios, ni dispongáis libremente de él sin Su permiso. Así queda
establecido Su mandamiento en las Tablas sagradas y en este exaltado Libro.
Quien traicione a Dios, en justicia será él mismo traicionado; sin embargo, quien
obre de acuerdo con el mandato de Dios, recibirá una bendición del cielo de la
munificencia de su Señor, el Magnánimo, el Conferidor, el Generoso, el Anciano
de Días. Ciertamente, Él ha deseado para vosotros lo que aún no está al alcance
de vuestro conocimiento, pero que os será dado a conocer cuando, después de
esta vida fugaz, emprendan vuelo vuestras almas hacia el cielo y se desvanezcan
las galas de vuestras alegrías terrenales. Así os amonesta Aquel en Cuya
posesión está la Tabla Guardada.
98. Ante Nuestro Trono han llegado varias peticiones de los creyentes relativas
a las leyes de Dios, el Señor de lo visible y lo invisible, el Señor de todos los
mundos. Por consiguiente, hemos revelado esta Sagrada Tabla y la hemos
engalanado con el manto de Su Ley, para que por ventura la gente cumpla los
mandamientos de su Señor. Durante varios años Nos fueron formuladas
peticiones similares; mas, en Nuestra sabiduría, contuvimos Nuestra Pluma, hasta
que en días recientes llegaron cartas de varios de los amigos y, en consecuencia,
por el poder de la verdad, hemos respondido con aquello que ha de vivificar los
corazones de los hombres.
99. Di: ¡Oh jefes de la religión! No peséis el Libro de Dios con los criterios y
ciencias comunes entre vosotros, ya que el Libro mismo es la Balanza infalible
establecida entre los hombres. En ésta, la más perfecta Balanza, debe pesarse
todo cuanto poseen los pueblos y linajes de la tierra, en tanto que su medida ha
de comprobarse según su propia norma, si lo supierais.
100. El ojo de Mi amorosa bondad llora por vosotros amargamente, por cuanto
habéis fracasado en reconocer a Aquel a Quien habéis estado invocando de día y
de noche, por la mañana y al atardecer. Avanzad, oh pueblo, con rostros níveos y
corazones radiantes, hacia el bendito Punto carmesí, desde donde el Sadratu'l-
Muntahá proclama: "¡Verdaderamente, no hay otro Dios aparte de Mí, el Protector
Omnipotente, Quien subsiste por Sí mismo!"
101. ¡Oh adalides de la religión! ¿Quién entre vosotros puede rivalizar conmigo
en visión y entendimiento? ¿Dónde se halla quien se atreva a sostener que es Mi
igual en sabiduría y elucidación? ¡No, por Mi Señor, el Más Misericordioso! Todo
lo que hay en la tierra dejará de ser, mas ésta es la faz de vuestro Señor, el
Todopoderoso, el Bienamado.
102. Hemos decretado, oh pueblo, que el fin último y supremo de todo saber sea
el reconocimiento de Quien es el Objeto de todo conocimiento; y, sin embargo,
mirad cómo habéis permitido que vuestro saber os aparte, como por un velo, de
Quien es la Aurora de esta Luz, por Cuya mediación toda cosa oculta ha sido
revelada. Si pudierais descubrir la fuente de donde se difunde el esplendor de
estas palabras, desecharíais a los pueblos del mundo y todo cuanto poseen y os
acercaríais a esta muy bendita Sede de gloria.
103. Di: Éste es, verdaderamente, el cielo donde se atesora el Libro Madre, si
pudierais comprenderlo. Él es Quien ha hecho que grite la Roca y que la Zarza
Ardiente levante su voz en el Monte que se alza sobre Tierra Santa, proclamando:
"¡El Reino es de Dios, el soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Amoroso!".
104. No hemos asistido a escuela alguna, ni hemos leído ninguna de vuestras
disertaciones. Prestad oído a las palabras de este Iletrado con las que os llama
hacia Dios, Quien siempre permanece. Mejor es esto para vosotros que todos los
tesoros de la tierra, si pudierais comprenderlo.
105. Quienquiera que interprete cuanto se ha hecho descender desde el cielo
de la Revelación y altere su significado evidente, verdaderamente es de aquellos
que han pervertido la Sublime Palabra de Dios, y es de los perdidos según el
Libro Lúcido.
106. Se os ha ordenado que os cortéis las uñas, que os bañéis cada semana en
agua que cubra vuestro cuerpo, y os aseéis según vuestra usanza. Prestad
atención, no sea que por negligencia dejéis de observar lo que os ha sido
prescrito por Quien es el Incomparable, el Magnánimo. Sumergíos en agua limpia;
no es permisible que os bañéis en agua que haya sido usada. Guardaos de
acercaros a los estanques públicos de los baños persas; quien se dirija a tales
baños se percatará de su fétido olor aun antes de haber entrado. Evitadlos, oh
pueblo, y no seáis de aquellos que ignominiosamente aceptan vileza semejante.
En verdad, son como sumideros de podredumbre y contaminación, si sois de
aquellos que comprenden. Evitad asimismo los estanques malolientes de los
patios de las casas persas, y sed de los puros y santificados. En verdad,
deseamos ver en vosotros a las manifestaciones del paraíso en la tierra, para que
de vosotros se difunda tal fragancia que regocije los corazones de los predilectos
de Dios. Si el que se baña, en lugar de introducirse en el agua, se lava
derramándola sobre su cuerpo, ello será mejor para él y le relevará de la
necesidad de sumergir el cuerpo. En verdad, el Señor ha deseado, como una
merced de Su presencia, haceros la vida más fácil, para que seáis de los que
están realmente agradecidos.
107. Os está prohibido contraer matrimonio con las esposas de vuestros padres.
Nos abstenemos, por pura vergüenza, de mencionar la cuestión de los
muchachos. ¡Temed al Misericordioso, oh pueblos del mundo! No cometáis lo que
os está prohibido en Nuestra Sagrada Tabla, y no seáis de aquellos que vagan
distraídos por los yermos de sus deseos.
108. A nadie le es permitido musitar versículos sagrados ante la mirada de la
gente mientras camina por la calle o en el mercado; antes bien, si desea
magnificar al Señor, le incumbe hacerlo en lugares construidos para ese fin o bien
en su propio hogar. Ello está más en consonancia con la sinceridad y la piedad.
Así ha resplandecido el sol de Nuestro mandamiento sobre el horizonte de
Nuestra expresión. Bienaventurados los que actúan en conformidad con Nuestro
mandato.
109. A toda persona se le ha impuesto la obligación de escribir testamento. El
testador debe encabezar el documento con el adorno del Más Grande Nombre,
dar fe en él de la unicidad de Dios en la Aurora de Su Revelación, y hacer
mención, según desee, de lo que es loable, a fin de que sea un testimonio para él
en los reinos de la Revelación y la Creación y un tesoro en manos de su Señor, el
Supremo Protector, el Fiel.
110. Todas las Fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes
Festividades y en las otras dos Festividades que caen en el día doble. La primera
de las Más Grandes Festividades corresponde a los días en que el
Todomisericordioso derramó sobre la creación entera la refulgente gloria de Sus
muy excelentes Nombres y Sus muy exaltados Atributos; y la segunda, al día en
que hicimos surgir a Quien anunció a la humanidad las buenas nuevas de este
Nombre, mediante el cual han sido resucitados los muertos y han sido reunidos
todos los que están en los cielos y en la tierra. Así ha sido decretado por Quien es
el Ordenador, el Omnisciente.
111. Feliz quien llega al primer día del mes de Bahá, el día que Dios ha
consagrado a este Gran Nombre. Y bienaventurado el que demuestre en ese día
las dádivas que Dios le ha conferido; él, verdaderamente, es de aquellos que
expresan su agradecimiento a Dios mediante obras que denotan la munificencia
del Señor, la cual ha abarcado todos los mundos. Di: Este día es, en verdad, la
coronación de todos los meses y el origen de ellos, día en que el hálito de vida
sopla sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de quien lo saluda
con júbilo y alegría. Atestiguamos que él, en verdad, se halla entre los
bienaventurados.
112. Di: La Más Grande Festividad es, verdaderamente, la Soberana de las
Festividades. ¡Oh pueblo! Rememorad la merced que Dios os ha conferido.
Estabais sumidos en un profundo sueño cuando he aquí que Él os despertó con
las vivificantes brisas de Su Revelación y os dio a conocer Su recto y manifiesto
Sendero.
113. En la hora de la enfermedad recurrid a médicos competentes. No hemos
descartado el uso de medios materiales; antes bien lo hemos confirmado
mediante esta Pluma, convertida por Dios en el Punto de Amanecer de Su
brillante y gloriosa Causa.
114. Anteriormente Dios había impuesto a cada uno de los creyentes el deber
de ofrendar ante Nuestro trono, de entre sus bienes, regalos de inestimable valor.
Ahora, en señal de Nuestro bondadoso favor, les hemos absuelto de esa
obligación. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Munífico.
115. Bienaventurado quien a la hora del alba encamina sus pasos hacia el
Mashriqu'l-Adhkár y, centrando sus pensamientos en Dios, ocupado en Su
recuerdo y suplicando Su perdón, entra allí y se sienta en silencio a escuchar los
versículos de Dios, el Soberano, el Fuerte, Aquel a Quien todos Alaban. Di: El
Mashriqu'l-Adhkár es todo edificio construido en ciudades y pueblos para celebrar
Mi alabanza. Tal es el nombre por el cual ha sido designado ante el trono de
gloria; ojalá lo comprendierais.
116. Quienes reciten los versículos del Todomisericordioso con las más
cadenciosas melodías percibirán en ellos aquello con lo cual jamás podrá
compararse la soberanía de la tierra y el cielo. En ellos percibirán la divina
fragancia de Mis mundos, mundos que hoy nadie puede discernir salvo quienes,
merced a esta sublime y hermosa Revelación, han sido dotados de visión. Di:
Estos versículos atraen a los corazones que son puros hacia esos mundos
espirituales que ni pueden ser expresados con palabras ni insinuados por
alusiones. Bienaventurados los que escuchan.
117. Ayudad, oh Mi pueblo, a Mis siervos escogidos que se han levantado a
hacer mención de Mí entre Mis criaturas y a exaltar Mi Palabra en todo Mi
dominio. Éstos son, verdaderamente, las estrellas del cielo de Mi amorosa
providencia y las lámparas de Mi guía para toda la humanidad. Mas aquel cuyas
palabras discrepan de lo que se ha hecho descender en Mis Tablas Sagradas, no
es de los Míos. Cuidado, no sea que sigáis a cualquier impío simulador. Estas
Tablas están adornadas con el sello de Quien hace despuntar el alba, Quien hace
oír Su voz entre los cielos y la tierra. Sujetaos de este Asidero Seguro y a la
Cuerda de Mi Causa fuerte e inexpugnable.
118. El Señor ha otorgado licencia a quien lo desee para que se instruya en las
diversas lenguas del mundo con el propósito de entregar el Mensaje de la Causa
de Dios por todo el Oriente y el Occidente y hacer mención de Él entre los linajes
y pueblos del mundo, de modo tal que los corazones revivan y sea vivificado el
hueso que se deshace.
119. Es inadmisible que el hombre, habiendo sido dotado de razón, consuma lo
que le priva de ella. Más bien, le incumbe comportarse de un modo conforme a la
dignidad humana, y no según los desafueros de toda alma negligente y vacilante.
120. Adornad vuestras cabezas con las guirnaldas de la honradez y fidelidad;
vuestros corazones, con el atavío del temor de Dios; vuestras lenguas, con
absoluta veracidad; vuestros cuerpos, con la vestidura de la cortesía. Éstos son
en verdad los adornos adecuados para el templo del hombre, si sois de aquellos
que reflexionan. Aferraos, oh vosotros, pueblo de Bahá, a la cuerda de la
servidumbre hacia Dios, el Verdadero, pues con ello se pondrá de manifiesto
vuestra estación, serán inscritos y guardados vuestros nombres, será exaltado
vuestro rango y será ensalzado vuestro recuerdo en la Tabla Resguardada.
Cuidado, no permitáis que los moradores de la tierra os impidan alcanzar esta
gloriosa y exaltada estación. Así os hemos exhortado en la mayoría de Nuestras
Epístolas y ahora en ésta Nuestra Tabla Sagrada, sobre la cual fulgura el Lucero
de las Leyes del Señor, vuestro Dios, el Potente, el Sapientísimo.
121. Cuando el océano de Mi presencia haya menguado y haya tocado a Su fin
el Libro de Mi Revelación, volved vuestro rostro hacia Aquel a Quien Dios ha
designado, Quien ha brotado de esta Antigua Raíz.
122. Considerad la mezquindad de las mentes humanas, pues piden lo que les
perjudica y desechan lo que les aprovecha. Son ellos, a buen seguro, de los que
andan realmente perdidos. Comprobamos que algunos hombres desean la
libertad y se enorgullecen de ella. Tales hombres se hallan en las profundidades
de la ignorancia.
123. La libertad, finalmente, ha de llevar a la sedición, cuyas llamas nadie puede
apagar. Así os advierte Quien es el Ajustador de Cuentas, el Omnisciente. Sabed
que la personificación de la libertad y su símbolo es el animal. Lo que conviene al
hombre es la sumisión a aquellas restricciones que le protejan de su propia
ignorancia y le resguarden contra el daño de los intrigantes. La libertad hace que
el hombre traspase los límites de la decencia y vulnere la dignidad de su
condición. Lo degrada a un nivel de depravación y perversidad extremas.
124. Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan de un
pastor que las proteja. Ésa es, ciertamente, la verdad, la clara verdad. Aprobamos
la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos sancionarla. Nos, en
verdad, somos el Omnisciente.
125. Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a Mis
mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran lo que hemos
hecho descender para ellos del Cielo de la Revelación, ciertamente alcanzarían la
libertad perfecta. Feliz el hombre que haya comprendido el Propósito de Dios en
todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de Su voluntad, que penetra todas las
cosas creadas. Di: La libertad que os aprovecha no se halla sino en la completa
servidumbre a Dios, la Verdad Eterna. Quien haya gustado su dulzura rehusará
trocarla por todo el dominio de la tierra y el cielo.
126. En el Bayán os había sido prohibido que Nos formularais preguntas. El
Señor os ha exonerado ahora de esta prohibición, para que podáis libremente
inquirir sobre lo que necesitéis saber; mas no preguntas ociosas como eran
aquellas en que solían ocuparse los hombres de antaño. ¡Temed a Dios y sed de
los rectos! Preguntad lo que os sea de provecho en la Causa de Dios y Su
dominio, pues se han abierto las puertas de Su tierna compasión ante todos los
que moran en el cielo y en la tierra.
127. El número de meses del año es diecinueve, según lo fijado en el Libro de
Dios. De éstos, el primero ha sido adornado con este Nombre cuya protección se
extiende sobre la creación entera.
128. El Señor ha decretado que los muertos sean enterrados en ataúdes de
cristal, de piedra dura y resistente, o de madera a la vez fina y durable, y que se
les coloquen anillos grabados en los dedos. Él es, verdaderamente, el
Gobernante Supremo, Quien está informado de todo.
129. La inscripción de estos anillos debe rezar así para los varones: "A Dios
pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra y todo lo que está entre ellos, y
Él, en verdad, tiene conocimiento de todas las cosas". Y así para las mujeres: "A
Dios pertenece el dominio de los cielos y la tierra y lo que está entre ellos, y Él es,
en verdad, potente sobre todas las cosas". Éstos son los versículos que fueron
revelados anteriormente; mas he aquí que el Punto del Bayán clama y exclama
ahora: "¡Oh Bienamado de los mundos! Revela, en vez de ellos, palabras que
esparzan sobre toda la humanidad la fragancia de Tus bondadosos favores.
Hemos anunciado a todos que una sola palabra Tuya supera todo lo que se ha
hecho descender en el Bayán. Tú realmente tienes poder para hacer lo que Te
place. ¡No prives a Tus siervos de las rebosantes dádivas del océano de Tu
misericordia! Tú, en verdad, eres Aquel Cuya gracia es infinita". Mirad, hemos
escuchado Su llamada y ahora cumplimos Su deseo. Él es, en verdad, el
Bienamado, Quien responde a las oraciones. Si el siguiente versículo, revelado
por Dios en este momento, es grabado en los anillos fúnebres, tanto de hombres
como de mujeres, mejor será para ellos; Nos, ciertamente, somos el Supremo
Ordenador: "De Dios vine y a Él vuelvo, desprendido de todo salvo de Él,
aferrándome a Su Nombre, el Misericordioso, el Compasivo". Así elige el Señor a
quien Él desea para otorgarle una merced de Su presencia. Él es, en verdad, el
Dios de fuerza y poder.
130. El Señor ha decretado, además, que el difunto sea envuelto en cinco
sudarios de seda o algodón. Para aquellos cuyos medios sean limitados baste un
sudario de uno u otro tejido. Así lo ha dispuesto Quien es el Omnisciente, el
Informado de todo. Os está prohibido transportar el cuerpo del difunto a una
distancia superior a una hora de viaje desde la ciudad. Antes bien, debe ser
enterrado, con radiante serenidad, en un lugar cercano.
131. Dios ha eliminado las restricciones de viaje que habían sido impuestas en
el Bayán. Él es, verdaderamente, el Libre. Él hace lo que desea, y ordena lo que
es Su voluntad.
132. ¡Oh pueblos del mundo! Prestad oído al llamamiento de Quien es el Señor
de los Nombres, Quien os proclama desde Su habitación de la Más Grande
Prisión: "Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Fuerte, el Poderoso, Quien
todo lo subyuga, el Exaltadísimo, el Omnisciente, el Sapientísimo". En verdad, no
hay Dios sino Él, el Omnipotente Soberano de los mundos. Si fuese Su Voluntad,
Él, mediante una sola palabra procedente de Su presencia, sujetaría a toda la
humanidad. Cuidado, no sea que vaciléis en aceptar esta Causa, una Causa ante
la cual se han inclinado el Concurso de lo Alto y los moradores de las Ciudades
de los Nombres. Temed a Dios y no seáis de los que están excluidos como por un
velo. Consumid los velos con el fuego de Mi amor y disipad las brumas de las
vanas imaginaciones con el poder de este Nombre mediante el cual hemos
sometido a la creación entera.
133. Enalteced y exaltad las dos Casas en los Dos Santos Lugares, y los otros
sitios donde se ha establecido el trono de vuestro Señor, el Todomisericordioso.
Así os lo ordena el Señor de todo corazón comprensivo.
134. Estad vigilantes, no sea que los intereses y preocupaciones de este mundo
os impidan observar lo que os ha sido ordenado por Quien es el Fuerte, el Fiel.
Sed las personificaciones de tal constancia entre la humanidad que no os
mantengan alejados de Dios las dudas de quienes no creyeron en Él cuando Se
manifestó a Sí mismo investido de imponente soberanía. Cuidado, no sea que
alguna cosa que haya sido consignada en el Libro os impida escuchar a éste, el
Libro Viviente, Quien proclama la verdad: "Ciertamente, no hay Dios sino Yo, el
Más Excelente, el Alabado". Mirad con el ojo de la equidad a Quien ha
descendido del cielo de la divina voluntad y poder, y no seáis de aquellos que
obran injustamente.
135. Tened, pues, presentes estas palabras que, en homenaje a esta
Revelación, han fluido de la Pluma de Quien fue Mi Heraldo, y ponderad lo que, a
lo largo de Mis días, han forjado las manos de los opresores. Ciertamente ellos se
cuentan entre los perdidos. Él dijo: "Si llegareis a la presencia de Aquel a Quien
habremos de manifestar, suplicad a Dios que, en Su munificencia, os conceda
que Él Se digne tomar asiento en vuestros divanes, pues tal acto en sí os
conferiría un honor sobresaliente y sin par. Si Él bebiese un vaso de agua en
vuestros hogares, esto sería de mayor consecuencia para vosotros que si
brindarais a toda alma, es más, a toda cosa creada, el agua de su vida misma.
¡Sabedlo, oh Mis siervos!"
136. Tales son las palabras con que Mi Precursor ha ensalzado Mi Ser, si
pudierais comprenderlo. Quien reflexione acerca de estos versículos y advierta
las perlas ocultas que han sido atesoradas en su interior, sentirá, por la rectitud
de Dios, la fragancia del Todomisericordioso que se difunde desde esta Prisión, y
con todo su corazón acudirá presuroso a Él con anhelo tan ardiente que las
huestes de la tierra y del cielo serían impotentes para detenerle. Di: Es ésta una
Revelación en derredor de la cual gira toda prueba y testimonio. Así lo ha
revelado vuestro Señor, el Dios de Misericordia, si sois de aquellos que juzgan
rectamente. Di: Ésta es el alma misma de todas las Escrituras que ha sido
insuflada en la Pluma del Altísimo y que ha dejado atónitos a todos los seres
creados, con la sola excepción de quienes han sido arrobados por las suaves
brisas de Mi amorosa bondad y por las deleitables fragancias de Mis mercedes,
las cuales han impregnado la creación entera.
137. ¡Oh pueblo del Bayán! Temed al Más Misericordioso y tomad en
consideración lo que Él ha revelado en otro pasaje. Él dijo: "La Alquibla es, por
cierto, Aquel a Quien Dios ha de manifestar; cuando Éste Se mueve, se mueve
aquella, hasta que Éste alcance reposo". Así lo dejó sentado el Supremo
Ordenador cuando deseó hacer mención de ésta, la Más Grande Belleza. Meditad
sobre esto, oh pueblo, y no seáis de los que vagan distraídos por los páramos del
error. Si a instancias de vuestras vanas fantasías Le rechazáis, ¿dónde pues
queda la Alquibla adonde os habéis de volver, oh asamblea de díscolos? Meditad
sobre este versículo y juzgad equitativamente ante Dios, para que, quizá, del
océano que ondula en Mi Nombre, el Todoglorioso, el Altísimo, podáis recolectar
las perlas de los misterios.
138. Que nadie se aferre, en este Día, a nada salvo a lo que ha sido puesto de
manifiesto en esta Revelación. Tal es el decreto de Dios, desde siempre y para
siempre; decreto con el que se han adornado las Escrituras de los Mensajeros de
antaño. Tal es la advertencia del Señor, desde siempre y para siempre;
advertencia con la que se ha embellecido el preámbulo del Libro de la Vida, si lo
percibierais. Tal es el mandamiento del Señor, desde siempre y para siempre;
cuidado, no sea que, en vez de ello, elijáis la ignominia y la degradación. Nada os
servirá en este Día sino Dios, ni hay refugio al cual acudir más que a Él, el
Omnisciente, el Sapientísimo. Quien Me ha conocido a Mí, ha conocido la Meta
de todo deseo, y quien se ha vuelto hacia Mí, se ha vuelto hacia el Objeto de toda
adoración. Así ha sido enunciado en el Libro, y así ha sido decretado por Dios, el
Señor de los mundos. Leer tan sólo uno de los versículos de Mi Revelación es
mejor que leer detenidamente las Escrituras tanto de las generaciones pasadas
como de las recientes. Ésta es la Declaración del Todomisericordioso, ¡ojalá
tuvieseis oídos para escuchar! Di: Ésta es la esencia del conocimiento, si
comprendierais.
139. Y, ahora, tomad en cuenta lo que ha sido revelado en aun otro pasaje, para
que quizás abandonéis vuestros propios conceptos y dirijáis vuestro rostro hacia
Dios, el Señor de la existencia. Él ha dicho: "Es ilícito contraer matrimonio si no
es con un creyente en el Bayán. Si sólo una de las partes del matrimonio abraza
esta Causa, sus bienes devendrán ilícitos para la otra parte, hasta que esta última
se haya convertido. No obstante, esta ley solamente entrará en vigor después de
la exaltación de la Causa de Aquel a Quien manifestaremos en verdad, o de
aquello que ya ha sido puesto de manifiesto en justicia. Hasta entonces, sois
libres de contraer matrimonio como deseéis, para que quizás por este medio
exaltéis la Causa de Dios". Así, con dulce melodía, ha gorjeado el Ruiseñor sobre
la rama celestial en loanza de su Señor, el Todomisericordioso. Bienaventurados
los que escuchan.
140. ¡Oh pueblo del Bayán! Os conmino por vuestro Señor, el Dios de
misericordia, a que miréis con el ojo de la equidad esta palabra que se ha hecho
descender mediante el poder de la verdad, y no seáis de aquellos que aun viendo
el testimonio de Dios, lo niegan y lo rechazan. Ellos, en verdad, se cuentan entre
quienes de seguro han de perecer. En este versículo el Punto del Bayán Se ha
referido explícitamente a la exaltación de Mi Causa antes que Su propia Causa;
toda mente justa y comprensiva dará fe de ello. Como podéis observar fácilmente
en este día, su exaltación es tal que nadie puede negarla salvo aquellos cuyos
ojos están embriagados en esta vida mortal y a quienes les espera en la vida por
venir un castigo humillante.
141. Di: ¡Por la rectitud de Dios! Yo, verdaderamente, soy Su Bienamado; y Él
escucha ahora estos versículos que descienden del Cielo de la Revelación y
lamenta las injusticias que habéis cometido en estos días. Temed a Dios y no os
suméis al agresor. Di: ¡Oh pueblo! Si optáis por no creer en Él, absteneos al
menos de alzaros contra Él. ¡Por Dios! ¡Ya basta con las huestes de tiranía que
se han aliado contra Él!
142. En verdad, Él reveló ciertas leyes a fin de que en esta Dispensación la
Pluma del Altísimo no tuviera necesidad de moverse a menos que fuese en
glorificación de Su propia Estación trascendente y de Su muy refulgente Belleza.
Sin embargo, puesto que hemos querido demostrar Nuestra merced para con
vosotros, Nos, mediante el poder de la verdad, hemos enunciado estas leyes con
claridad y hemos mitigado lo que deseamos que observéis. Él es, ciertamente, el
Munífico, el Generoso.
143. Él os ha dado a conocer previamente lo que sería pronunciado por esta
Aurora de sabiduría divina. Él dijo, y Él habla la verdad: "Él es Quien ha de
proclamar en todas las condiciones: 'Verdaderamente, no hay otro Dios más que
Yo, el Único, el Incomparable, el Omnisciente, el Informado de todo'". Ésta es una
estación que Dios ha designado exclusivamente para esta Revelación sublime,
única y maravillosa. Ésta es una muestra de Su munífico favor, si sois de aquellos
que comprenden, y un signo de Su decreto irresistible. Éste es Su Más Grande
Nombre, Su Exaltadísima Palabra y la Aurora de Sus Muy Excelentes Títulos, si lo
pudierais entender. Es más, mediante Él Se pone de manifiesto toda Fuente y
todo Punto de Amanecer de Guía divina. Reflexionad, oh pueblo, sobre lo que se
ha hecho descender en verdad; meditadlo y no seáis de los transgresores.
144. Asociaos con todas las religiones en espíritu de amistad y concordia, para
que perciban en vosotros la perfumada fragancia de Dios. Cuidado, no sea que
en medio de los hombres os domine la llama de la necia ignorancia. Todo
proviene de Dios y a Él ha de volver. Él es el origen de todo y todo tiene en Él su
término.
145. Guardaos de entrar en casa alguna en ausencia de su dueño, excepto con
su permiso. Comportaos con decoro en toda circunstancia, y no seáis de los
desobedientes.
146. Se os ha ordenado purificar vuestros medios de subsistencia y otras cosas
semejantes mediante el pago del azaque. Así ha sido prescrito en esta exaltada
Tabla por Quien es el Revelador de versículos. Dentro de poco, si es la voluntad y
propósito de Dios, especificaremos la medida de su valor. Él, verdaderamente,
expone cuanto desea en virtud de Su propio conocimiento, y Él es, en verdad,
Omnisciente y Sapientísimo.
147. Es ilícito mendigar y está prohibido dar al que mendiga. A todos se les ha
ordenado ganarse la vida, y en cuanto a quienes sean incapaces de ello, incumbe
a los Representantes de Dios y a los ricos atender sus necesidades. Guardad las
leyes y mandamientos de Dios; más aún, guardadlos como cuidaríais vuestros
propios ojos, y no seáis de aquellos que sufren grave pérdida.
148. Se os ha prohibido en el Libro de Dios tomar parte en contiendas y
conflictos, golpear a un semejante o cometer actos similares que muevan a almas
y corazones a entristecerse. Anteriormente, Aquel que es el Señor de toda la
humanidad había prescrito una multa de diecinueve mizcales de oro para quien
causara tristeza a un semejante; sin embargo, en esta Revelación Él os ha
exonerado de este deber y os exhorta a mostrar rectitud y piedad. Éste es el
mandamiento que Él os ha ordenado en esta Tabla resplandeciente. No deseéis
para los demás lo que no desearíais para vosotros mismos; temed a Dios y no
seáis de los soberbios. Todos habéis sido creados del agua, y al polvo habéis de
volver. Reflexionad sobre el final que os aguarda y no sigáis el camino del
opresor. Prestad oído a los versículos de Dios que os recita Aquel que es el
sagrado Árbol del Loto. Ciertamente, son la balanza infalible establecida por Dios,
el Señor de este mundo y del próximo. Hacen que el alma del hombre remonte el
vuelo hacia la Aurora de la Revelación y que sea bañado de luz el corazón de
todo creyente verdadero. Éstas son las leyes que Dios os ha ordenado. Éstos,
Sus mandamientos, que os han sido prescritos en Su Sagrada Tabla.
Obedecedlos con gozo y alegría, pues es lo mejor para vosotros, ¡ojalá lo
supierais!
149. Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer. Quien no los
recite no ha sido fiel al Convenio de Dios y a Su Testamento, y quien en este Día
se aparte de estos santos versículos es de los que por toda la eternidad se han
apartado de Dios. Temed a Dios, oh Mis siervos, todos y cada uno. No os
envanezcáis de leer mucho los versículos, o de efectuar día y noche una multitud
de actos piadosos; pues si alguien leyese un solo versículo con júbilo y alegría,
ello sería mejor para él que leer con desgana todos los Libros Sagrados de Dios,
Quien ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Leed los versículos
sagrados en tal medida que no os embarguen ni el desánimo ni la fatiga. No
carguéis vuestras almas con lo que las canse o las abrume, sino más bien con lo
que las aligere y eleve, para que puedan remontarse en alas de los versículos
divinos hasta el Punto de amanecer de Sus signos manifiestos; esto os acercará
más a Dios, ojalá lo comprendierais.
150. Enseñad a vuestros hijos los versículos revelados desde el cielo de
majestad y poder, para que con las más cadenciosas melodías reciten las Tablas
del Todomisericordioso dentro de los aposentos del Mashriqu'l-Adhkár. Quien
haya sido arrobado por el éxtasis nacido de la adoración de Mi Nombre, el Más
Compasivo, recitará los versículos de Dios de tal modo que cautive el corazón de
los que aún estén dormidos. Bienaventurado aquel que, de las palabras de su
misericordioso Señor, haya bebido, en Mi Nombre, el Vino Místico de la vida
sempiterna, un Nombre mediante el cual toda montaña alta y majestuosa ha sido
reducida al polvo.
151. Se os ha ordenado renovar el menaje de vuestro hogar cada diecinueve
años; así lo dispone Quien todo lo sabe y todo lo percibe. Él, en verdad, desea el
refinamiento tanto para vosotros como para cuanto poseéis; no dejéis a un lado el
temor de Dios y no seáis de los negligentes. Quien halle que sus medios son
insuficientes para este fin, queda excusado por Dios, Quien siempre perdona, el
Más Munífico.
152. Lavaos los pies una vez todos los días de verano, y una vez cada tres días
durante el invierno.
153. Si alguien se enoja con vosotros, respondedle con amabilidad; y si alguien
os reprende, absteneos de responderle con otra reprimenda, dejadle consigo
mismo y poned vuestra confianza en Dios, el omnipotente Vengador, el Señor de
poder y justicia.
154. Se os ha prohibido el uso de púlpitos. Quien desee recitaros los versículos
de su Señor, que se siente en una silla colocada sobre un estrado, para que haga
mención de Dios, su Señor y el Señor de toda la humanidad. Le es grato a Dios
que os sentéis en sillas y bancos en señal de honor y del amor que Le profesáis a
Él y a la Manifestación de Su gloriosa y resplandeciente Causa.
155. Los juegos de azar y el consumo de opio os están vedados. Renunciad a
ambos, oh gentes, y no seáis de los transgresores. Guardaos de utilizar ninguna
sustancia que produzca entorpecimiento y desidia en el templo humano e inflija
daño al cuerpo. Verdaderamente, no deseamos para vosotros nada sino lo que os
haya de aprovechar, y de esto dan fe todas las cosas creadas, si tuvieseis oídos
para oír.
156. Cuando seáis invitados a un banquete u ocasión festiva, responded con
gozo y alegría, y quien cumpla su promesa quedará a salvo de reproches. Éste es
un Día en que ha sido expuesto cada uno de los sabios decretos de Dios.
157. He aquí que ahora se ha puesto de manifiesto el "misterio de la Gran
Inversión en el Signo del Soberano". Bienaventurado aquel a quien Dios ha
ayudado a reconocer el "Seis" que ha sido levantado en virtud de este "Alif
Vertical"; él es, ciertamente, de aquellos cuya fe es verdadera. Cuántos de
apariencia piadosa se han alejado, y cuántos rebeldes se han acercado,
exclamando: "¡Toda alabanza sea para Ti, oh Deseo de los mundos!" En verdad,
está en manos de Dios dar lo que Él quiera a quien Él quiera, y retener lo que
desee de quien Le plazca. Él conoce los secretos recónditos de los corazones y
el sentido oculto tras el ademán del burlón. Cuántas personificaciones de la
negligencia vinieron a Nos con pureza de corazón y las establecimos en la sede
de Nuestra aceptación; y a cuántos exponentes de sabiduría hemos consignado,
con toda justicia, al fuego. Nos somos, en verdad, Quien ha de juzgar. Es Él
Quien es la manifestación de "Dios hace lo que Le place" y permanece en el trono
de "Él ordena lo que desea".
158. Bienaventurado el que descubre la fragancia de los significados interiores
en los trazos de esta Pluma, por cuyo movimiento se difunden las brisas de Dios
entre la creación entera, y por cuya quietud aparece en el reino del ser la esencia
misma de la tranquilidad. Glorificado sea el Todomisericordioso, el Revelador de
tan inestimable merced. Di: Porque Él sobrellevó la injusticia, ha aparecido la
justicia sobre la tierra; y porque Él aceptó la humillación, ha resplandecido la
majestad de Dios en el seno de la humanidad.
159. Se os ha prohibido portar armas, a menos que sea esencial, y se os ha
permitido llevar atavíos de seda. Como una merced de Su parte, el Señor os ha
eximido de las restricciones que anteriormente afectaban al atuendo y al arreglo
de la barba. Él es, en verdad, el Ordenador, el Omnisciente. Que no haya nada en
vuestro comportamiento que desaprueben las mentes sanas y rectas, y no os
convirtáis en objeto de la burla de los ignorantes. Bienaventurado el que se ha
adornado con la vestidura de una conducta decorosa y de un carácter loable.
Ciertamente, es contado entre quienes ayudan a su Señor con hechos
excepcionales y distinguidos.
160. Promoved el desarrollo de las ciudades de Dios y de Sus países, y en ellos
glorificadle con las melodías jubilosas de Sus favorecidos. En verdad, los
corazones de los hombres son edificados mediante el poder de la lengua, así
como las casas y ciudades se construyen con las manos y otros medios. Hemos
asignado a cada fin un medio para su logro; valeos de éste y poned vuestra fe y
confianza en Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
161. Bienaventurado el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en Sus
signos, y ha reconocido que "a Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos".
Dios ha dispuesto que ese reconocimiento sea el adorno de toda creencia y su
fundamento mismo. De él debe depender la aceptación de toda buena obra. Fijad
vuestros ojos en él, sea para que tal vez los susurros de los rebeldes no os hagan
resbalar.
162. Si Él decretare lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido vedado, y
prohibiere lo que en todo tiempo se había considerado lícito, nadie tiene el
derecho de poner en duda Su autoridad. Quien vacile, aunque fuere por menos
que un instante, ha de ser considerado como transgresor.
163. Si alguien no ha reconocido esta verdad sublime y fundamental, ni ha
alcanzado esta exaltadísima estación, será agitado por los vientos de la duda, y
los dichos de los infieles perturbarán su alma. Aquel que haya reconocido este
principio será dotado de la más perfecta constancia. Todo honor sea para esta
muy gloriosa estación, cuyo recuerdo adorna todas las Tablas exaltadas. Así es la
enseñanza que Dios os confiere, enseñanza que os librará de cualquier clase de
duda y perplejidad y os permitirá alcanzar la salvación, tanto en este mundo como
en el venidero. Él es, en verdad, Quien siempre perdona, el Más Generoso. Es Él
Quien ha enviado a los Mensajeros y ha hecho descender los Libros para que
proclamen: "No hay otro Dios sino Yo, el Todopoderoso, el Sapientísimo".
164. ¡Oh Tierra de Káf y Rá! Verdaderamente, te vemos en un estado que
desagrada a Dios, y vemos que de ti procede lo que es inescrutable para
cualquiera que no sea Él, el Omnisciente, el Informado de todo; y percibimos lo
que secreta y furtivamente emana de ti. Con Nos está el conocimiento de todas
las cosas, inscrito en una Tabla lúcida. No te apenes por lo que te ha sucedido.
Dentro de poco Dios hará surgir en ti hombres dotados de gran valor, que
magnificarán Mi Nombre con tal constancia que ni serán disuadidos por las
perversas sugerencias de los teólogos, ni se detendrán ante las insinuaciones de
los sembradores de la duda. Con sus propios ojos verán ellos a Dios, y con sus
propias vidas Le harán victorioso. En verdad, ellos se cuentan entre los firmes.
165. ¡Oh concurso de teólogos! Cuando fueron enviados Mis versículos y
reveladas Mis claras señales, os hallamos tras los velos. Esto es, en verdad, algo
extraño. Os gloriáis en Mi Nombre, empero no Me reconocisteis cuando vuestro
Señor, el Todomisericordioso, apareció entre vosotros con prueba y testimonio.
Hemos desgarrado los velos. Cuidado, no sea que excluyáis a la gente con otro
velo más. Romped las cadenas de las vanas imaginaciones, en el nombre del
Señor de todos los hombres, y no seáis falaces. Si os volvéis a Dios y abrazáis
Su Causa, no propaguéis el desorden dentro de ella, y no midáis el Libro de Dios
con vuestros deseos egoístas. Ciertamente, éste es el consejo de Dios, en
tiempos pasados y por venir, como de ello dan fe solemne los testigos y
escogidos de Dios, es más, cada uno de Nosotros.
166. Recordad al shaykh cuyo nombre era Mu/hammad-/Hasan, quien figuraba
entre los teólogos más doctos de su época. Cuando Se manifestó el Verdadero,
este shaykh, junto con otros de su misma profesión, Le rechazaron, en tanto que
un cernedor de trigo y cebada Le aceptó y volvióse hacia el Señor. Si bien día y
noche se afanaba aquel en poner por escrito lo que concebía que eran las leyes y
disposiciones de Dios, con todo, cuando apareció Quien es el Ilimitado, de nada
le valió siquiera una letra de aquello; de lo contrario, no se habría apartado de un
Semblante que ha iluminado los rostros de los predilectos del Señor. Si hubieseis
creído en Dios cuando Él Se reveló, la gente no se habrían apartado de Él, ni Nos
habría sucedido lo que hoy presenciáis. Temed a Dios y no seáis de los
negligentes.
167. Cuidado, no sea que algún nombre os aparte de Quien es el Poseedor de
todos los nombres, o que palabra alguna os excluya de este Recuerdo de Dios,
esta Fuente de Sabiduría que hay entre vosotros. Volveos hacia Dios y buscad Su
protección, oh concurso de teólogos, y no hagáis de vosotros mismos un velo
entre Yo y Mis criaturas. Así os exhorta vuestro Señor y os ordena ser justos, para
que vuestras obras no sean en vano y vosotros mismos no os deis cuenta de
vuestra penosa situación. ¿Puede el que niega esta Causa probar la verdad de
causa alguna en la creación entera? ¡No, por Quien es el Modelador del universo!
Sin embargo, la gente está envuelta en un velo palpable. Di: Mediante esta Causa
ha despuntado el sol del testimonio, y el luminar de la prueba ha derramado su
luz sobre cuantos habitan la tierra. Temed a Dios, oh hombres perspicaces, y no
seáis de los que no creen en Mí. Guardaos de que la palabra Profeta os impida
alcanzar éste, el Más Grande Anuncio, o que referencia alguna a la
Lugartenencia os excluya de la soberanía de Quien es el Lugarteniente de Dios,
la cual ampara todos los mundos. Todo nombre ha sido creado por Su Palabra, y
toda causa depende de Su irresistible, poderosa y mirífica Causa. Di: Éste es el
Día de Dios, el Día en que nada será mencionado sino Su propio Ser, el
omnipotente Protector de todos los mundos. Ésta es la Causa que ha hecho
temblar a todos vuestros ídolos y supersticiones.
168. Ciertamente, vemos entre vosotros a quien toma el Libro de Dios y cita de
él pruebas y argumentos para repudiar a su Señor, tal como los seguidores de los
demás credos buscaron en sus Libros Sagrados razones para refutar a Quien
ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo. Di: Dios, el Verdadero, Me da
fe de que en este Día no os servirán de nada ni las Escrituras del mundo ni todos
los libros y escritos que existen, sin este Libro Viviente, Quien proclama en el
corazón mismo de la creación: "Verdaderamente, no hay otro Dios más que Yo, el
Omnisciente, el Sapientísimo".
69. ¡Oh concurso de teólogos! Cuidado, no seáis causa de disensión en la
tierra, tal como fuisteis causa del repudio de la Fe en sus primeros días. Reunid a
la gente en torno a esta Palabra que ha hecho exclamar a los guijarros: "¡El Reino
es de Dios, el Punto de Amanecer de todos los signos!" Así os advierte vuestro
Señor, como una merced de Su parte; Él es, en verdad, Quien siempre perdona,
el Más Generoso.
170. Recordad a Karím, y cómo, incitado por sus propios deseos, se
ensoberbeció cuando le emplazamos ante Dios, a pesar de que le habíamos
enviado lo que era solaz para los ojos de la prueba en el mundo del ser y el
cumplimiento del testimonio de Dios para todos los moradores de la tierra y el
cielo. Como signo de la gracia de Quien es el Poseedor de Todo, el Altísimo, le
invitamos a abrazar la Verdad. Mas él se apartó hasta que, en un acto de justicia
de Dios, se apoderaron de él los ángeles de la ira. En verdad, de esto Nos fuimos
testigo.
171. Desgarrad los velos de manera tal que los moradores del Reino oigan su
desgarramiento. Éste es el mandamiento de Dios, en los días pasados y en los
días por venir. Bienaventurado el hombre que observa lo que se le ha ordenado,
pero ¡ay de los negligentes!
172. Nos, ciertamente, no hemos tenido en este reino terrenal otro propósito que
el de poner a Dios de manifiesto y revelar Su soberanía; suficiente Me es Dios
como testigo. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Reino celestial otra
intención que exaltar Su Causa y glorificar Su alabanza; suficiente Me es Dios
como protector. Nos, ciertamente, no hemos tenido en el Dominio de lo alto otro
deseo que el de ensalzar a Dios y lo que Él ha revelado; suficiente Me es Dios
como ayuda.
173. Dichosos sois, oh vosotros los doctos en Bahá. ¡Por el Señor! Sois las olas
del Ingente Océano, las estrellas del firmamento de la Gloria, los estandartes del
triunfo que ondean entre cielo y tierra. Sois las manifestaciones de la constancia
en medio de los hombres y las auroras de la divina Expresión para cuantos
habitan la tierra. Bienaventurado quien se vuelve hacia vosotros, y ¡ay de los
díscolos! En este día, incumbe a quien haya bebido el Vino Místico de vida
sempiterna de las Manos de la amorosa bondad del Señor su Dios, el
Misericordioso, pulsar cual arteria que late en el cuerpo de la humanidad, para
que mediante él sea reanimado el mundo y todo hueso que se deshace.
174. ¡Oh pueblo del mundo! Cuando la Paloma Mística haya levantado vuelo
desde su Santuario de Alabanza, en busca de su lejano destino, su habitación
oculta, remitid lo que no entendáis del Libro a Quien ha brotado de este poderoso
Tronco.
175. ¡Oh Pluma del Altísimo! Corre sobre la Tabla por orden de Tu Señor, el
Creador de los Cielos, y habla de la hora en que Quien es la Aurora de la Unidad
divina deseó encaminar Sus pasos hacia la Escuela de la Unicidad Trascendente;
para que quizás los puros de corazón obtengan con ello un vislumbre, aun tan
pequeño como el ojo de una aguja, de los misterios de Tu Señor, el
Todopoderoso, el Omnisciente, que se hallan ocultos tras los velos. Di: Nos,
ciertamente, entramos en la Escuela del significado y explicación interiores
cuando todas las cosas creadas eran inconscientes. Vimos las palabras que
hacía descender Quien es el Todomisericordioso, y aceptamos los versículos de
Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo, los cuales Él Nos
ofreció, y escuchamos lo que Él solemnemente había afirmado en la Tabla. Esto
ciertamente lo vimos. Y asentimos a Su deseo por Nuestro mandato, pues
verdaderamente somos potente para mandar.
176. ¡Oh pueblo del Bayán! Nos, ciertamente, entramos en la Escuela de Dios
cuando dormíais; y leímos atentamente la Tabla cuando estabais sumidos en un
profundo sueño. ¡Por el único Dios verdadero! Leímos la Tabla antes de que fuera
revelada, en tanto que estabais inconscientes, y teníamos perfecto conocimiento
del Libro cuando aún no habíais nacido. Estas palabras son a vuestra medida, no
a la de Dios. De esto da testimonio lo que se atesora en Su conocimiento, si sois
de aquellos que comprenden; y esto lo atestigua la lengua del Todopoderoso, si
sois de aquellos que entienden. Juro por Dios, si descorriéramos el velo,
quedaríais anonadados.
177. Guardaos de discutir vanamente sobre el Todopoderoso y Su Causa, pues
he aquí que Él ha aparecido entre vosotros investido con una Revelación tan
grande que abarca todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. Si
expusiéramos Nuestro tema hablando en el lenguaje de los moradores del Reino,
diríamos: "En verdad, Dios creó esa Escuela antes de crear el cielo y la tierra, y
entramos en ella antes de que fuesen unidas y entrelazadas las letras S y E".
Éste es el lenguaje que Nuestros siervos usan en Nuestro Reino; considerad lo
que expresaría la lengua de los habitantes de Nuestro exaltado Dominio, puesto
que les hemos enseñado Nuestro conocimiento y les hemos revelado lo que
estaba oculto en la sabiduría de Dios. ¡Imaginad entonces lo que proferiría la
Lengua del Poder y Grandeza en Su Gloriosísima Morada!
178. No es ésta una Causa que pueda convertirse en juguete de vuestras
ociosas imaginaciones, ni es éste lugar para los necios y los pusilánimes. Por
Dios, ésta es la liza de la perspicacia y el desprendimiento, de la visión y la
exaltación, donde nadie arremete con su corcel excepto los valientes jinetes del
Misericordioso, quienes se han desprendido de todo apego al mundo del ser. Son
ellos, en verdad, quienes hacen a Dios victorioso en la tierra, quienes son los
puntos de amanecer de Su soberano poder en el seno de la humanidad.
179. Cuidado, no sea que algo que haya sido revelado en el Bayán os aparte de
vuestro Señor, el Más Compasivo. Pongo a Dios como testigo de que el Bayán no
fue enviado para otro fin que el de celebrar Mi alabanza, ¡si lo supierais! Los
puros de corazón hallarán en él solamente la fragancia de Mi amor, solamente Mi
Nombre que ampara a todo lo que ve y lo que es visto. Di: ¡Oh pueblo! Volveos
hacia lo que ha provenido de Mi Exaltadísima Pluma. Si reconocéis de ello la
fragancia de Dios, no os opongáis a Él ni os neguéis una porción de Su
bondadoso favor ni de Sus múltiples dádivas. Así os amonesta vuestro Señor; Él
es, verdaderamente, el Consejero, el Omnisciente.
180. Lo que no entendáis en el Bayán, preguntádselo a Dios, vuestro Señor y
Señor de vuestros antepasados. Si así lo deseare, Él os expondrá lo que está
revelado allí y descubrirá ante vosotros las perlas de sabiduría y conocimiento
divinos que se hallan ocultas en el océano de sus palabras. Él es, ciertamente,
supremo sobre todos los nombres; no hay Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro,
Quien subsiste por Sí mismo.
181. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de
este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad
ha sido revolucionada por medio de este Sistema único y maravilloso, nada
semejante al cual jamás han presenciado ojos mortales.
182. Sumergíos en el océano de Mis palabras, para que descifréis sus secretos
y descubráis todas las perlas de sabiduría que se hallan ocultas en sus
profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra decisión de abrazar la verdad de
esta Causa, una Causa por medio de la cual se han revelado las potencialidades
del poder de Dios y Su soberanía ha sido establecida. Con rostros radiantes de
alegría, acudid presurosos hacia Él. Ésta es la inmutable Fe de Dios, eterna en el
pasado, eterna en el futuro. Que aquel que busque, la alcance; y en cuanto a
quien haya rehusado buscarla, ciertamente, Dios Se basta a Sí mismo, y está por
encima de necesidad alguna de Sus criaturas.
183. Di: Ésta es la Balanza infalible que la Mano de Dios sostiene, en la que se
pesa a todos los que están en los cielos y en la tierra, y se determina su destino,
si fuerais de quienes creen en esta verdad y la reconocen. Di: Éste es el Más
Grande Testimonio, mediante el cual, a lo largo de las edades, se ha establecido
la validez de toda prueba; ojalá estuvieseis seguros de ello. Di: Mediante ella los
pobres han sido enriquecidos; los doctos, ilustrados; y los buscadores,
capacitados para ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente asentados,
cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el Fuerte, el Amoroso.
184. Di: ¡Oh fuente de perversión! Abandona tu obstinada ceguera, y en medio
de los hombres proclama la verdad. Juro por Dios que he derramado lágrimas por
ti al verte en pos de tus pasiones egoístas, repudiando a Quien te creó y te dio el
ser. Trae a la memoria la tierna misericordia de tu Señor y rememora cómo día y
noche te criamos para servir a la Causa. Teme a Dios y arrepiéntete de verdad.
Aun suponiendo que la gente estuviese confundida respecto de tu estación, ¿es
concebible que tú mismo estés igualmente confundido? Estremécete ante tu
Señor y recuerda los días en que, de pie ante Nuestro trono, escribías los
versículos que te dictábamos, versículos que hacía descender Dios, el Protector
Omnipotente, el Señor de la fuerza y el poder. Cuidado, no sea que el fuego de tu
presunción te impida alcanzar la Sagrada Corte de Dios. Vuélvete hacia Él, y no
sientas temor por tus obras. En verdad, Él perdona a quien Le place como una
merced de parte Suya; no hay Dios sino Él, Quien siempre perdona, el
Todomunífico. Te advertimos sólo por Dios. Si aceptas este consejo, habrás
actuado por tu bien; y si lo rechazas, tu Señor ciertamente bien puede prescindir
de ti y de todos los que, manifiestamente engañados, te han seguido. Mira cómo
Dios Se ha apoderado de aquel que te descarrió. Vuelve a Dios, humilde, sumiso
y dócil; verdaderamente, Él perdonará tus pecados, pues tu Señor, ciertamente,
es el Perdonador, el Fuerte, el Todomisericordioso.
185. Éste es el Consejo de Dios, ¡ojalá lo atendieras! Ésta es la Munificencia de
Dios, ¡ojalá la recibieras! Ésta es la Expresión de Dios, ¡ojalá la percibieras! Éste
es el Tesoro de Dios, ¡ojalá lo comprendieras!
186. Éste es un Libro que ha llegado a ser la Lámpara del Eterno para el
mundo, y Su Sendero recto y sin desvíos en medio de los pueblos de la tierra. Di:
Ésta es la Aurora del conocimiento divino, si sois de aquellos que entienden, y el
Punto de Amanecer de los mandamientos de Dios, si sois de los que comprenden.
187. No carguéis a un animal con más de lo que pueda soportar. En verdad,
hemos prohibido semejante trato en el Libro mediante una interdicción de máxima
obligatoriedad. Sed la personificación de la justicia y equidad en medio de la
creación entera.
188. Si alguien involuntariamente le quita la vida a otra persona, le incumbe
entregar a la familia del difunto una indemnización de cien mizcales de oro.
Observad lo que os ha sido ordenado en esta Tabla, y no seáis de los que
sobrepasan sus límites.
189. ¡Oh parlamentarios de todo el mundo! Elegid un solo idioma para uso de
todos los que están en la tierra, y adoptad asimismo una escritura común. Dios,
de cierto, os expone claramente lo que ha de aprovecharos y permitiros ser
independientes de los demás. Él es, en verdad, el Más Generoso, el Omnisciente,
el Informado de todo. Ello será causa de unidad, si pudierais comprenderlo, y el
más grande instrumento para promover la armonía y la civilización, ¡ojalá
pudierais entenderlo! Hemos fijado dos signos para la mayoría de edad de la raza
humana: el primero, que es el fundamento más firme, lo hemos consignado por
escrito en otras de Nuestras Tablas, en tanto que el segundo ha sido revelado en
este maravilloso Libro.
190. Se os ha prohibido fumar opio. En verdad, hemos prohibido esta práctica en
el Libro mediante una interdicción de máxima obligatoriedad. Si alguien lo
consumiere, ciertamente él no es de Mí. ¡Temed a Dios, oh vosotros los dotados
de entendimiento!
Algunos textos revelados porBaháulláh quecomplementan el Kitáb-i-Aqdas
Varias de las Tablas reveladas por Baháulláh después del Kitáb-i-Aqdas
contienen pasajes que complementan las disposiciones del Libro Más Sagrado.
Las más destacadas de entre ellas han sido publicadas en Tablas de Baháulláh
reveladas después del Kitáb-i-Aqdas. En la presente sección se incluye un
fragmento de la Tabla de Ishráqát. También se incluye de nuevo el texto de las
tres oraciones obligatorias, mencionado en "Preguntas y Respuestas", así como
la oración por los difuntos a la que se hace referencia en el Texto.
La Tabla de Ishráqát
EL OCTAVO ISHRÁQ
El presente pasaje, escrito ahora por la Pluma de Gloria, es considerado parte del
Libro Más Sagrado: Los hombres de la Casa de Justicia de Dios tienen
encomendados los asuntos del pueblo. Entre Sus siervos, ellos son, en verdad,
los Fiduciarios de Dios, y las auroras de la autoridad en Sus países.
¡Oh pueblo de Dios! Lo que educa al mundo es la Justicia, pues está sostenida
por dos pilares: la recompensa y el castigo. Para el mundo, estos dos pilares son
las fuentes de vida. Y puesto que para cada día hay un nuevo problema, y para
cada problema, una solución apropiada, tales asuntos han de ser remitidos a la
Casa de Justicia, para que los miembros de ésta actúen de acuerdo con las
necesidades y exigencias de la época. Aquellos que, por el amor de Dios, se
levantan a servir Su Causa, reciben inspiración divina proveniente del Reino
invisible. Incumbe a todos prestarles obediencia. Todos los asuntos de Estado
han de remitirse a la Casa de Justicia, mas los actos de adoración deben
observarse en conformidad con lo revelado por Dios en Su Libro. ¡Oh pueblo de
Bahá! Sois los puntos de amanecer del amor de Dios y las auroras de Su
amorosa bondad. No mancilléis vuestras lenguas maldiciendo o injuriando a alma
alguna, y guardad vuestros ojos de mirar lo que no es decoroso. Exponed lo que
poseéis. Si fuere acogido favorablemente, se habrá logrado vuestro fin; de lo
contrario, vano será protestar. Dejad a esa alma consigo misma y volveos hacia el
Señor, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo. No seáis causa de pesar, ni
mucho menos de discordia y contienda. Abrigamos la esperanza de que
obtengáis la verdadera educación a la sombra del árbol de Sus tiernos favores y
de que obréis de acuerdo con lo que Dios desea. Todos sois las hojas de un solo
árbol y las gotas de un solo océano.(Tablas de Baháulláh reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas)
ORACIÓN OBLIGATORIA LARGA
Se recita una vez cada veinticuatro horas
Quien desee recitar esta oración, que se ponga de pie, se vuelva hacia Dios, y,
permaneciendo de pie en su lugar, mire a derecha e izquierda, como quien
aguarda la misericordia de su Señor, el Más Misericordioso, el Compasivo. Luego,
que diga:
¡Oh Tú, que eres el Señor de todos los nombres y el Hacedor de los cielos! Te
suplico por Quienes son las Auroras de Tu Esencia invisible, el Más Exaltado, el
Todoglorioso, que hagas de mi oración un fuego que consuma los velos que me
han apartado de Tu belleza y una luz que me conduzca al océano de Tu
presencia.
Que luego levante las manos en súplica a Dios (bendito y exaltado sea (y diga:
¡Oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de las naciones! Tú me ves volviéndome
hacia Ti, libre de todo apego a nadie que no seas Tú, y aferrado a Tu cuerda, por
Cuyo movimiento ha sido conmovida la creación entera. Soy Tu siervo, oh mi
Señor, y el hijo de Tu siervo. Heme aquí dispuesto a hacer Tu voluntad y Tu
deseo, sin anhelar otra cosa que Tu complacencia. Te imploro por el Océano de
Tu misericordia y el Sol de Tu gracia que procedas con Tu siervo como quieras y
Te sea grato. ¡Por Tu poder que está muy por encima de toda mención y
alabanza! Todo lo que sea revelado por Ti es el deseo de mi corazón y lo amado
por mi alma. ¡Oh Dios, mi Dios! No consideres mis actos; antes bien, considera Tu
voluntad, que abarca los cielos y la tierra. ¡Por Tu Más Grande Nombre, oh Tú,
Señor de todas las naciones! He deseado solamente lo que Tú deseaste, y amo
solamente lo que Tú amas.
Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, y diga:
Exaltado seas por encima de la descripción de quienquiera que no seas Tú, y la
comprensión de nadie fuera de Ti.
Que luego se ponga de pie y diga:
Haz de mi oración, oh mi Señor, una fuente de aguas de vida para que yo viva
tanto como perdure Tu soberanía y haga mención de Ti en cada mundo de Tus
mundos.
Que luego vuelva a levantar las manos en gesto de súplica y diga:
¡Oh Tú, en separación de Quien se han fundido los corazones y las almas, y por
el fuego de cuyo amor se ha inflamado el mundo entero! Te imploro por Tu
nombre, mediante el cual has sometido a la creación entera, que no me prives de
lo que hay en Ti, oh Tú que reinas sobre todos los hombres. Tú ves, oh mi Señor,
a este extraño que se dirige presuroso a su exaltadísimo hogar bajo el dosel de
Tu majestad, en los aledaños de Tu misericordia; y a este transgresor que busca
el océano de Tu perdón; y a este ser humilde que procura la corte de Tu gloria; y
a esta pobre criatura tras el oriente de Tu riqueza. Tuya es la autoridad para
ordenar lo que deseas. Atestiguo que Tú has de ser alabado en Tus hechos, y ser
obedecido en Tus mandatos, y permanecer libre en Tus órdenes.Que luego
levante las manos, y repita tres veces el Más Grande Nombre.
Que entonces se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, ante Dios
(bendito y exaltado sea) y diga:
Tú ves, oh mi Dios, cómo mi espíritu ha sido conmovido dentro de mis
extremidades y miembros en su anhelo de adorarte y en su añoranza por
recordarte y ensalzarte; cómo da testimonio de lo que la Lengua de Tu
Mandamiento ha atestiguado en el reino de Tu expresión y el cielo de Tu
conocimiento. Quiero en este estado, oh mi Señor, pedirte todo lo que hay en Ti,
para demostrar mi pobreza y magnificar Tu generosidad y Tu riqueza, y declarar
mi impotencia y manifestar Tu fuerza y Tu poder.
Luego, que se ponga de pie y levante dos veces las manos en súplica, diciendo:
No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Generosísimo. No hay Dios sino Tú,
Quien ordena, tanto en el principio como en el fin. ¡Oh Dios, mi Dios! Tu perdón
me ha infundido valor, y Tu misericordia me ha fortalecido, y Tu llamada me ha
despertado, y Tu gracia me ha levantado y conducido hacia Ti. ¿Quién, si no, soy
yo para atreverme a permanecer ante el portal de la ciudad de Tu cercanía, o
dirigir el rostro hacia las luces que relumbran desde el cielo de Tu voluntad? Tú
ves, oh mi Señor, a esta desdichada criatura que llama a la puerta de Tu gracia, y
a esta alma evanescente que busca el río de la vida eterna de manos de Tu
generosidad. ¡Tuyo es el mando en todo momento, oh Tú que eres el Señor de
todos los nombres, y mía es la resignación y espontánea sumisión a Tu voluntad,
oh Creador de los cielos!
Que luego levante las manos tres veces diciendo:
¡Dios es más grande que todos los grandes!
Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo, diciendo:
Demasiado alto estás para que ascienda al cielo de Tu proximidad la alabanza de
quienes están cerca de Ti, o para que las aves de los corazones de quienes están
dedicados a Ti alcancen la entrada de tu puerta. Atestiguo que Tú has sido
santificado por encima de todos los atributos y consagrado por encima de todos
los nombres. No hay Dios sino Tú, el Más Exaltado, el Todoglorioso.
Que luego se siente y diga:
Atestiguo lo que han atestiguado todas las cosas creadas, y el Concurso de lo
Alto, y los moradores del altísimo Paraíso, y, más allá de ellos, la Lengua de
Grandeza misma desde el Horizonte todoglorioso: que Tú eres Dios, que no hay
Dios sino Tú, y que Quien ha sido manifestado es el Misterio Oculto, el Símbolo
Atesorado, mediante Quien se han unido y enlazado las letras S y E (Sé).
Atestiguo que es Aquel Cuyo nombre ha sido inscrito por la Pluma del Altísimo, y
Quien ha sido mencionado en los Libros de Dios, el Señor del Trono en las
alturas y de aquí en la tierra.
Que luego se ponga de pie y, erguido, diga:
¡Oh Señor de toda la existencia y Poseedor de todo lo visible e invisible! Tú
percibes las lágrimas y los suspiros que profiero, y oyes mis gemidos, y mis
quejidos, y el lamento de mi corazón. ¡Por Tu poder! Mis transgresiones me han
impedido acercarme a Ti; y mis pecados me han mantenido lejos de la corte de Tu
santidad. Tu amor, oh mi Señor, me ha enriquecido, y la separación de Ti me ha
destruido, y el alejamiento de Ti me ha consumido. Te suplico por Tus pasos en
este desierto, y por las palabras Aquí estoy, aquí estoy", que Tus Elegidos han
pronunciado en esta inmensidad, y por los hálitos de Tu Revelación, y las suaves
brisas del Amanecer de Tu Manifestación, que ordenes que pueda yo contemplar
Tu belleza y observar todo lo que hay en Tu Libro.
Que luego repita tres veces el Más Grande Nombre, y se incline con las manos
apoyadas en las rodillas, y diga:
Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto me has ayudado a recordarte y alabarte, y
me has dado a conocer a Quien es la Aurora de Tus signos, y me has hecho
doblegarme ante Tu Señorío, y humillarme ante Tu Deidad, y reconocer lo que ha
sido pronunciado por la Lengua de Tu grandeza.
Que luego se levante y diga:
¡Oh Dios, mi Dios! Mi espalda está encorvada por la carga de mis pecados, y mi
negligencia me ha destruido. Siempre que pienso en mis malas obras y en Tu
benevolencia, se me derrite el corazón y me hierve la sangre en las venas. ¡Por
Tu Belleza, oh Tú Deseo del mundo! Me ruborizo al alzar el rostro hacia Ti, y mis
manos anhelantes se avergüenzan de extenderse hacia el cielo de Tu
generosidad. ¡Tú ves, oh mi Dios, cómo las lágrimas me impiden recordarte y
ensalzar Tus virtudes, oh Tú Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!
¡Te imploro, por los signos de Tu Reino y los misterios de Tu Dominio, que
procedas con Tus amados como conviene a Tu generosidad, oh Señor de toda la
existencia, y es digno de Tu gracia, oh Rey de lo visible y lo invisible!
Que luego repita el Más Grande Nombre tres veces, y se arrodille, incline la frente
hasta el suelo, y diga:
Alabado seas, oh nuestro Dios, por cuanto has hecho descender sobre nosotros
aquello que nos acerca a Ti y nos provee de todo lo bueno que has enviado en
Tus Libros y Tus Escrituras. Te suplicamos, oh mi Señor, que nos protejas de las
huestes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Tú, en verdad, eres el
Fuerte, el Omnisciente.
Que luego levante la cabeza, se siente y diga:
Atestiguo, oh mi Dios, lo que han atestiguado Tus Elegidos, y reconozco lo que
han reconocido los moradores del altísimo Paraíso y aquellos que han girado
alrededor de Tu imponente Trono. ¡Los reinos de la tierra y el cielo son Tuyos, oh
Señor de los mundos!
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXIII)
ORACIÓN OBLIGATORIA MEDIANA
Se recita diariamente, por la mañana, al mediodía y al atardecer
Quien desee orar, que se lave las manos y, mientras se las lava, que diga:
Fortalece mi mano, oh mi Dios, para que tome Tu Libro con tal firmeza que las
huestes del mundo no tengan poder sobre ella. Cuida, entonces, que no se
entrometa en lo que no le corresponde. Tú eres, verdaderamente, el
Todopoderoso, el Omnipotente.
Y mientras se lava la cara, que diga:
He vuelto mi rostro hacia Ti, oh mi Señor. Ilumínalo con la luz de Tu semblante.
Protégelo, entonces, para que no se vuelva hacia otro que no seas Tú.
Que luego se levante, se vuelva hacia la Alquibla (Punto de Adoración, es decir:
Bahjí, 'Akká) y diga:
Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él. Suyos son los reinos de la
Revelación y de la creación. Él, en verdad, ha manifestado a Quien es la Aurora
de la Revelación, Quien conversó en el Sinaí, por medio de Quien ha
resplandecido el Horizonte Supremo y ha hablado el Árbol del Loto, más allá del
cual no hay paso, y mediante Quien se ha proclamado a todos los que están en el
cielo y en la tierra el llamamiento: "He aquí, ha llegado el Poseedor de todo. ¡La
tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Señor de todos los hombres,
y el Poseedor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!"
Que luego se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, y diga:
¡Exaltado eres por encima de mi alabanza y la alabanza de cualquier otro además
de mí, y por encima de mi descripción y la descripción de todos los que están en
el cielo y todos los que están en la tierra!
Que luego, de pie y con las manos abiertas, las palmas alzadas frente al rostro,
diga:
¡No desilusiones, oh mi Dios, a aquel que, con dedos suplicantes, se ha aferrado
a la orla de Tu misericordia y Tu gracia, oh Tú el Más Misericordioso de quienes
muestran misericordia!
Que luego se siente y diga:
Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro
Dios más que Tú. Verdaderamente, has revelado Tu Causa, has cumplido Tu
Convenio y has abierto de par en par la puerta de Tu gracia a todos los que
habitan en el cielo y en la tierra. Bendiciones y paz, salutación y gloria sean con
Tus amados, a quienes ni los cambios ni los azares del mundo han podido
disuadir de volverse hacia Ti, quienes todo lo han dado con la esperanza de
obtener lo que está junto a Ti. Tú eres, en verdad, Quien siempre perdona, el
Todogeneroso.
(Si alguien recitara, en lugar del versículo largo, estas palabras: "Dios atestigua
que no hay otro Dios sino Él, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí
mismo", sería suficiente. Asimismo, bastaría si, estando sentado, recitara las
siguientes palabras: "Doy testimonio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú
eres Dios y no hay otro Dios sino Tú").
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXII)
ORACIÓN OBLIGATORIA CORTA
Se recita una vez cada veinticuatro horas, al mediodía
Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte. Soy
testigo, en este momento, de mi impotencia y de Tu poder, de mi pobreza y de Tu
riqueza. No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por
Sí mismo.
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXXXI)
ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS
¡Oh mi Dios! Éste es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en
Tus signos, y ha vuelto el rostro hacia Ti, completamente desprendido de todo
salvo de Ti. Tú eres, verdaderamente, el más misericordioso de cuantos muestran
misericordia. Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y
ocultas sus faltas, como conviene al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu
gracia. Concédele que sea admitido en los recintos de Tu trascendente
misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra. No hay
Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.Que a continuación repita
seis veces el saludo "Alláh-u-Abhá", y que luego repita diecinueve veces cada
uno de los versículos siguientes:Todos, en verdad, adoramos a Dios.Todos, en
verdad, nos postramos ante Dios.Todos, en verdad, estamos consagrados a
Dios.Todos, en verdad, alabamos a Dios.Todos, en verdad, damos gracias a
Dios.Todos, en verdad, somos pacientes en Dios. (Si el difunto es mujer, dígase:
Ésta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)
(Oraciones y meditaciones de Baháulláh, CLXVII)
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Preguntas y Respuestas
1. Pregunta: Con respecto a la Más Grande Festividad.
Respuesta: La Más Grande Festividad comienza a última hora de la tarde del
decimotercer día del segundo mes del año conforme al Bayán. En el primero,
noveno y duodécimo días de esta Festividad está prohibido trabajar.
2. Pregunta: Con respecto a la Festividad del Doble Natalicio.
Respuesta: El Nacimiento de la Belleza de Abhá ocurrió al alba del segundo día
del mes de Mu/harram , cuyo primer día señala el Nacimiento de Su Precursor.
Estos dos días cuentan a los ojos de Dios como uno solo.
3. Pregunta: Con respecto a los Versículos para el Matrimonio.
Respuesta: Para los hombres: "Todos, en verdad, acataremos la Voluntad de
Dios". Para las mujeres: "Todas, en verdad, acataremos la Voluntad de Dios".
4. Pregunta: Si un hombre partiera de viaje sin dar razón de la fecha de su
regreso (en otras palabras, sin indicar la duración probable de su ausencia), y si
después no se tuvieran noticias acerca de él y se perdiera todo rastro de su
persona, ¿cómo debería proceder su esposa?
Respuesta: Si hubiese omitido fijar la fecha de su regreso aun conociendo la
estipulación del Kitáb-i-Aqdas al respecto, su esposa debería aguardar un año
entero, pasado el cual queda libre, ora para adoptar el proceder que es loable,
ora para elegir otro marido. Sin embargo, si aquel no tuviese conocimiento de la
estipulación, ella debería aguardar pacientemente hasta el momento en que Dios
quiera revelarle la suerte de su esposo. En este respecto, el proceder que es
loable se refiere al ejercicio de la paciencia.
5. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Cuando oímos el clamor de
los niños aún no nacidos, doblamos su cuota y disminuimos las del resto".
Respuesta: Conforme al Libro de Dios, la herencia del difunto se divide en 2.520
cuotas, cuyo número es el mínimo común múltiplo de todos los enteros hasta el
nueve, y estas cuotas se distribuyen luego en siete porciones, cada una de las
cuales se asigna, como se indica en el Libro, a determinada category de
herederos. Por ejemplo, a los hijos se les asignan nueve lotes de 60 cuotas, que
comprenden 540 cuotas en total. El significado de la afirmación "doblamos su
cuota" es, por consiguiente, que los hijos reciban otros nueve lotes de 60 cuotas,
lo que les da derecho a una suma de 18 lotes en total. Las cuotas adicionales que
reciban pasan a descontarse de las porciones de las demás categorías de
herederos, de modo que, aun cuando se ha revelado, por ejemplo, que la esposa
tiene derecho a "ocho partes consistentes en cuatrocientas ochenta cuotas" (lo
cual equivale a ocho lotes de 60 cuotas(, ahora, en virtud de esta redistribución,
de la porción de la esposa se ha restado un lote y medio, equivalente a un total
de 90 cuotas, cantidad que pasa a ser asignada a los hijos, y del mismo modo en
el caso de las demás categorías. El resultado es que el monto total deducido
equivale a los nueve lotes adicionales de cuotas asignadas a los hijos.
6. Pregunta: ¿Es necesario que el hermano, a fin de reunir las condiciones
necesarias para obtener su porción de la herencia, descienda tanto del padre
como de la madre del difunto, o es suficiente que tenga solamente uno de los
padres en común?
Respuesta: Si el hermano desciende del padre, recibirá su cuota de la herencia
en la medida prescrita y consignada en el Libro; mas si desciende de la madre,
recibirá solamente dos tercios de su derecho y el tercio restante revertirá a la
Casa de Justicia. Esta medida también es aplicable a la hermana.
7. Pregunta: Entre las disposiciones relativas a la herencia se ha establecido
que, si el difunto no dejare descendientes, su cuota de la herencia ha de revertir a
la Casa de Justicia. En el supuesto análogo de inexistencia de otras categorías
de herederos, tales como padre, madre, hermano, hermana y maestro, ¿también
revierten a la Casa de Justicia sus cuotas de la herencia, o se tratan de otro
modo?
Respuesta: El sagrado versículo es suficiente. Él dice, exaltada sea Su Palabra:
"Si el difunto no dejare descendientes, su cuota revertirá a la Casa de Justicia",
etc., y "Si el difunto dejare descendientes, pero no así ninguna de las otras
categorías de herederos especificadas en el Libro, recibirán dos tercios de la
herencia, y el tercio restante revertirá a la Casa de Justicia", etc. En otras
palabras, donde no haya descendientes, la porción de la herencia a ellos
asignada revierte a la Casa de Justicia; y donde haya descendientes pero falten
las otras categorías de herederos, dos tercios de la herencia pasan a los
descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia. Esta medida tiene
aplicación tanto general como particular, lo que quiere decir que cuando falte
alguna categoría de esta última clase de herederos, dos tercios de su herencia
pasarán a los descendientes y el tercio restante a la Casa de Justicia.
8. Pregunta: Con respecto a la suma básica sobre la cual es pagadero el
/Huqúqu'lláh.
Respuesta: La suma básica sobre la cual es pagadero el /Huqúqu'lláh asciende a
diecinueve mizcales de oro. En otras palabras, cuando se haya obtenido dinero
por valor de esta suma, corresponde realizar el pago del /Huqúqu'lláh. Asimismo,
es pagadero el /Huqúq cuando el valor, no la cantidad, de otros tipos de bienes
alcanza el monto prescrito. El /Huqúqu'lláh se paga nada más que una vez. Por
ejemplo, una persona que haya obtenido mil mizcales de oro y pague el /Huqúq
correspondiente, no está sujeta a realizar ningún pago ulterior sobre la base de
dicha cantidad, sino sólo sobre la parte incrementada como resultado de
actividades comerciales, de negocios y similares. Cuando este incremento (es
decir, la ganancia obtenida( alcanza la suma prescrita, la persona debe cumplir lo
que Dios ha decretado. Sólo cuando el capital cambia de manos, está sujeto una
vez más al pago de /Huqúq, tal como lo estuvo la primera vez. El Punto Primordial
dispuso que el /Huqúqu'lláh debía pagarse sobre el valor de todo cuanto uno
posee; sin embargo, en esta Muy Grande Dispensación hemos eximido los
enseres de la casa, es decir, los enseres que sean necesarios y la residencia
misma.
9. Pregunta: ¿Qué debe tener prioridad?: ¿el /Huqúqu'lláh, las deudas del
difunto o los gastos del funeral y entierro?
Respuesta: El funeral y el entierro tienen prioridad, luego la cancelación de las
deudas y luego el pago del /Huqúqu'lláh. Si los bienes del difunto resultaran
insuficientes para cubrir sus deudas, el resto de la herencia debe repartirse entre
estas deudas en proporción a su cuantía.
10. Pregunta: Rasurarse la cabeza ha sido prohibido en el Kitáb-i-Aqdas, pero
está prescrito en el Súriy-i-/Hajj.
Respuesta: A todos les está ordenado rendir obediencia al Kitáb-i-Aqdas;
cualquier cosa revelada en él es la Ley de Dios entre Sus siervos. Queda
abrogada la disposición por la que se instaba a los peregrinos a la sagrada Casa
a rasurarse la cabeza.
11. Pregunta: Si durante el año de paciencia hubiera relación sexual entre la
pareja, y a continuación ésta volviera a distanciarse, ¿deben los cónyuges
comenzar de nuevo el año de paciencia, o bien cabe que los días anteriores a la
relación se incluyan en el cómputo del año? Y una vez que se haya producido el
divorcio, ¿es necesario que se cumpla un nuevo período de espera?
Respuesta: Si se renueva el afecto entre la pareja durante el año de paciencia, el
vínculo matrimonial es válido, por lo que debe observarse lo dispuesto en el Libro
de Dios. Pero, una vez que el año de paciencia haya finalizado y haya tenido
lugar lo que Dios ha decretado, no es preciso un período ulterior de espera.
Durante el año de paciencia está prohibido el contacto sexual entre marido y
mujer, y quien cometa este acto debe pedir perdón a Dios y, como castigo,
entregar a la Casa de Justicia una multa de diecinueve mizcales de oro.
12. Pregunta: Si surge animadversión entre una pareja después de que hayan
sido leídos los versículos del matrimonio y se haya pagado la dote, ¿puede
procederse al divorcio sin la observancia del año de paciencia?
Respuesta: Puede solicitarse el divorcio legítimamente tras haberse efectuado la
lectura de los versículos del matrimonio y el pago de la dote, pero antes de la
consumación del matrimonio. En tales circunstancias no hay necesidad de
observar el año de paciencia, pero la recuperación de la dote no es permisible.
13. Pregunta: ¿Es el consentimiento de los padres de ambas partes un
requisito para efectuar el matrimonio, o es suficiente el de los padres de una sola
de las partes? ¿Es aplicable esta ley solamente a las vírgenes?
Respuesta: El matrimonio depende del consentimiento de los padres de ambas
partes interesadas, y a este respecto es lo mismo que la novia sea o no virgen.
14. Pregunta: A los creyentes que recitan sus oraciones obligatorias se les ha
ordenado volverse en dirección a la Alquibla; ¿en qué dirección deben volverse
cuando realicen otras oraciones y actos de devoción?
Respuesta: El volverse en dirección a la Alquibla es un requisito establecido para
la recitación de la oración obligatoria; en cambio, por lo que hace a otras
oraciones y actos de devoción, cada cual puede seguir lo que el misericordioso
Señor ha revelado en el Corán: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de
Dios".
15. Pregunta: Concerniente al recuerdo de Dios en el Mashriqu'l-Adhkár "a la
hora del alba".
Respuesta: Aunque en el Libro de Dios se usan las palabras "a la hora del alba",
es aceptable para Dios muy de madrugada, entre el amanecer y la salida del sol,
y hasta dos horas después de la salida del sol.
16. Pregunta: La disposición que señala que el cuerpo del difunto debe
transportarse a una distancia no mayor de una hora de viaje, ¿es aplicable tanto
al transporte por tierra como por mar?
Respuesta: Este mandato se aplica tanto a distancias por mar como por tierra, ya
sea una hora por vapor o por ferrocarril; lo que importa es el período de una hora,
cualquiera que sea el medio de transporte. Con todo, cuanto antes se efectúe el
entierro, tanto más digno y aceptable resultará.
17. Pregunta: ¿Cómo debe procederse ante el hallazgo de efectos perdidos?
Respuesta: Si tales efectos son encontrados en la ciudad, su hallazgo debe ser
anunciado una vez por el pregonero de la ciudad. Si entonces es hallado el
propietario de los efectos, éstos deben serle entregados. De lo contrario, el autor
del hallazgo debe aguardar un año. Si durante este período sale a luz el
propietario, el autor del hallazgo, tras recibir de él los honorarios devengados por
el pregonero, ha de restituirle sus efectos. Sólo cuando haya transcurrido un año
sin que sea identificado el propietario, puede el autor del hallazgo tomar posesión
de los efectos. En el supuesto de que el valor de éstos sea menor o igual que los
honorarios del pregonero y no aparezca el propietario, el autor del hallazgo habrá
de esperar un solo día, a contar desde el momento del hallazgo, al cabo del cual
podrá apropiarse de ellos. En el caso de efectos hallados en una zona
deshabitada, el autor del hallazgo debe aguardar un período de tres días, a cuyo
término, supuesto que la identidad del propietario siga siendo desconocida, es
libre de tomar posesión de lo encontrado.
18. Pregunta: Con referencia a las abluciones: si, por ejemplo, una persona
acaba de bañarse completamente, ¿debe aun así efectuar sus abluciones?
Respuesta: El mandamiento referente a las abluciones debe observarse,
cualquiera que sea el caso.
19. Pregunta: Si un hombre proyecta emigrar de su país, siendo su esposa
contraria a la idea, y el desacuerdo termina en divorcio, y si los preparativos para
el viaje se prolongaran hasta un año, ¿puede contabilizarse este período como el
año de paciencia, o debe tomarse como punto de partida de ese año el día en que
la pareja se separa?
Respuesta: El punto de partida para el cómputo es el día en que la pareja se
separa; por lo tanto, si se han separado un año antes de la partida del esposo, y
la fragancia del afecto entre la pareja no se ha visto renovada, puede tener lugar
el divorcio. De lo contrario, el año debe contarse desde el día de la partida, y
cumplirse las condiciones enunciadas en el Kitáb-i-Aqdas.
20. Pregunta: Con respecto a la edad de la madurez en relación con los
deberes religiosos.
Respuesta: La edad de la madurez es de quince años, tanto para hombres como
mujeres.
21. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida (...)".
Respuesta: Esta postración viene a compensar la oración obligatoria omitida
durante el viaje o por circunstancias inseguras. Si a la hora de la oración el
viajero se encontrase tranquilo en un lugar seguro, debería realizar esa oración.
Esta disposición, referente a la postración compensatoria, se aplica tanto estando
en casa como de viaje.
22. Pregunta: Con respecto a la definición de un viaje.
Respuesta: La definición de viaje es nueve horas de reloj. Si el viajero se
detuviere en un lugar, previendo que se quedará allí no menos de un mes, según
el cómputo del Bayán, le incumbe guardar el ayuno; pero si fuere por menos de
un mes, queda exento de ayunar. Si durante el ayuno llega a un lugar donde ha
de permanecer un mes según el Bayán, no debe observar el ayuno hasta que
hayan pasado tres días, después de lo cual lo guardará durante el curso del
período restante; mas si llega a la casa donde reside permanentemente, debe
comenzar a ayunar el primer día después de su llegada.
23. Pregunta: Con respecto al castigo del adúltero y la adúltera.
Respuesta: Han de pagarse nueve mizcales por la primera falta, dieciocho por la
segunda, treinta y seis por la tercera, y así sucesivamente, de modo que cada
multa subsiguiente doble la anterior. El peso de un mizcal es equivalente a
diecinueve nakhuds de acuerdo con la especificación del Bayán.
24. Pregunta: Con respecto a la caza.
Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si cazáis con animales o aves rapaces", etc.
También se incluyen aquí otros medios, tales como arcos y flechas, fusiles y
equipo similar de uso en la caza. Sin embargo, en caso de que empleándose
trampas o lazos muera la presa antes de ser cobrada, el consumo de ésta es
ilícito.
25. Pregunta: Con respecto al peregrinaje.
Respuesta: Es obligación hacer el peregrinaje a una de las dos Casas sagradas;
pero en cuanto a cuál sea ésta, le corresponde al peregrino decidir.
26. Pregunta: Con respecto a la dote.
Respuesta: Respecto de la dote, lo que quiere decir contentarse con el nivel
inferior es diecinueve mizcales de plata.
27. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Empero, si le llegaren
noticias de la muerte (...) de su marido", etc.
Respuesta: Con respecto a esperar un "número fijo de meses", se quiere decir un
período de nueve meses.2
8. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la cuota de la herencia que
corresponde al maestro.
Respuesta: Si el maestro ha fallecido, un tercio de su cuota correspondiente de la
herencia revierte a la Casa de Justicia, y los dos tercios restantes pasan a los
descendientes del difunto, no del maestro.
29. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre el peregrinaje.
Respuesta: Por peregrinaje a la Casa sagrada, el cual es ordenado a los
hombres, quiere significarse tanto la Más Grande Casa en Bagdad como la Casa
del Punto Primordial en Shiraz; la peregrinación a una u otra Casa es suficiente.
Por consiguiente, pueden hacer el peregrinaje a la que más cercana se encuentre
de su lugar de residencia.
30. Pregunta: Con respecto al versículo: "Y quien desee tomar a su servicio
una sirvienta, puede hacerlo con decoro".
Respuesta: Lo dicho solamente se aplica a la clase de servicio que a cambio de
un salario realiza cualquier otra categoría de sirvientes, sean jóvenes o no. Dicha
sirvienta es libre de elegir marido cuando quiera que lo desee, pues está
prohibido que se compren mujeres, o que un hombre tenga más de dos esposas.
31. Pregunta: Concerniente al versículo sagrado: "El Señor ha prohibido el
procedimiento al que recurríais anteriormente cuando os divorciabais tres veces
de una mujer".
Respuesta: La referencia es a la ley que anteriormente obligaba a que otro
hombre se casara con dicha mujer antes de que ella pudiera casarse de nuevo
con su anterior marido; esta práctica ha sido prohibida en el Kitáb-i-Aqdas.
32. Pregunta: Concerniente a la restauración y preservación de las dos Casas
en los Dos Lugares, y los otros sitios en que se ha establecido el trono.
Respuesta: Con las dos Casas se quiere decir la Más Grande Casa y la Casa del
Punto Primordial. En cuanto a los otros sitios, las gentes de las regiones en que
éstos se sitúan pueden optar por preservar ya sea cada casa en que se ha
establecido el trono, o sólo una de ellas.
33. Pregunta: Nuevamente se ha preguntado sobre la herencia del maestro.
Respuesta: Si el maestro no es del pueblo de Bahá, no hereda. Si hubiere varios
maestros, su cuota debe dividirse equitativamente entre ellos. Si el maestro ha
fallecido, sus descendientes no heredan su cuota, sino que dos tercios de ella
revierten a los hijos del propietario de la herencia, y el tercio restante, a la Casa
de Justicia.
34. Pregunta: Con respecto a la residencia que ha sido asignada
exclusivamente a los descendientes varones.
Respuesta: Si hay varias residencias, la que se desea significar es la más
hermosa y noble de estas moradas; el resto de ellas, como cualquier otro bien, se
distribuye entre el total de los herederos. Cualquier heredero, sea cual sea su
categoría, que esté fuera de la Fe de Dios, se considera inexistente y no hereda.
35. Pregunta: Con respecto al Naw-Rúz.
Respuesta: La Festividad del Naw-Rúz cae en el día en que el sol entra en el
signo de Aries, aunque esto ocurriere no más de un minuto antes de la puesta del
sol.
36. Pregunta: ¿Qué debe hacerse cuando los aniversarios del Doble Natalicio
o de la Declaración del Báb ocurren durante el ayuno?
Respuesta: Si las fiestas de celebración del Doble Natalicio o de la Declaración
del Báb caen dentro del mes de ayuno, ese día el mandato de ayunar no tiene
vigencia.
37. Pregunta: En las sagradas disposiciones que rigen la herencia, tanto la
residencia como las prendas de vestir del difunto han sido asignadas a los
descendientes varones. ¿Se refiere esta disposición solamente a los bienes del
padre, o se aplica también a los de la madre?
Respuesta: Las prendas de vestir usadas pertenecientes a la madre deben
dividirse por partes iguales entre las hijas, pero el resto de su herencia, incluidos
los bienes, las joyas y prendas de vestir sin usar, ha de ser distribuido, según ha
sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas, entre todos los herederos. Empero, si la difunta
no deja hijas, la totalidad de la herencia debe ser dividida de la manera fijada para
los hombres en el Texto sagrado.
38. Pregunta: Concerniente al divorcio, el cual debe ser precedido por un año
de paciencia: si sólo una de las partes se inclina a la reconciliación, ¿qué debe
hacerse?
Respuesta: Con respecto a acuerdo con el mandamiento revelado en el Kitáb-i-
Aqdas, las dos partes deben estar a favor; a menos que ambos lo deseen, no
puede efectuarse la reunión.
39. Pregunta: En relación con la dote, ¿qué ocurre si el novio no puede pagar
esta suma íntegramente, pero en lugar de ello entrega formalmente un pagaré a
su novia en el momento de la ceremonia nupcial, en el entendido de que él lo
solventará cuando esté en condiciones de hacerlo?
Respuesta: El permiso para adoptar esta práctica ha sido concedido por la Fuente
de la Autoridad.
40. Pregunta: Si durante el año de paciencia se renueva la fragancia del
afecto, para en seguida verse reemplazada por la animadversión, y la pareja
oscila entre el afecto y la aversión durante todo el año, concluyendo éste en
animadversión, ¿puede verificarse el divorcio, o no?
Respuesta: En cada caso, cuando quiera que surja animadversión, ese día
comienza el año de paciencia, y el año debe seguir su curso completo.
41. Pregunta: La residencia y las prendas de vestir del difunto han sido
asignadas a la descendencia masculina, no a la femenina, ni a los otros
herederos; si el difunto no hubiere dejado descendientes varones, ¿qué debe
hacerse?
Respuesta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el difunto no dejare herederos, su cuota
revertirá a la Casa de Justicia (...)". De conformidad con este sagrado versículo, la
residencia y prendas de vestir del difunto revierten a la Casa de Justicia.
42. Pregunta: La ley del /Huqúqu'lláh ha sido revelada en el Kitáb-i-Aqdas.
¿Está incluida la residencia con las instalaciones fijas y los enseres necesarios,
entre los bienes sobre los cuales debe pagarse el /Huqúqu'lláh, o no lo está?
Respuesta: En las leyes reveladas en persa hemos ordenado que en esta Muy
Grande Dispensación estén exentos la residencia y los enseres de ésta, es decir,
los enseres que fueren necesarios.
43. Pregunta: Con respecto a los esponsales de una niña que no haya
alcanzado la madurez.
Respuesta: Esta práctica ha sido declarada ilícita por la Fuente de la Autoridad, y
es ilícito anunciar un matrimonio antes de los noventa y cinco días previos a la
boda.
44. Pregunta: Si una persona tiene, por ejemplo, cien tomanes, paga el /Huqúq
sobre esta suma, pierde la mitad de esa suma en transacciones fallidas y luego,
mediante el comercio, el monto disponible se eleva nuevamente a la suma sobre
la cual es pagadero el /Huqúq: ¿debe esa persona pagar el /Huqúq, o no?
Respuesta: En tal caso no es pagadero el /Huqúq.
45. Pregunta: Si, después del pago del /Huqúq, esa misma suma de cien
tomanes se pierde en su totalidad, pero es posteriormente recuperada mediante
comercio o negocios, ¿debe pagarse el /Huqúq una segunda vez, o no?
Respuesta: En este caso tampoco se requiere el pago del /Huqúq.
46. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Dios os ha prescrito el
matrimonio", ¿es obligatoria esta prescripción, o no?
Respuesta: No es obligatoria.
47. Pregunta: Suponiendo que un hombre se haya desposado con una mujer
creyendo que ella es virgen y le ha pagado la dote, pero en el momento de la
consumación se hace evidente que no es virgen, ¿han de devolverse los gastos y
la dote, o no? Y si el matrimonio se hubiera convenido sobre la base de la
virginidad, ¿la condición no cumplida invalida lo que se condicionó a ella?
Respuesta: En tal caso pueden ser reembolsados los gastos y la dote. El
incumplimiento de la condición invalida lo que esté sujeto a ella. Sin embargo,
callar y perdonar el asunto merecerá, a los ojos de Dios, un generoso premio.
48. Pregunta: "Se os ordena que (...) ofrezcáis una fiesta (...)" ¿Es ésta
obligatoria, o no?
Respuesta: No es obligatoria.
49. Pregunta: Con respecto a las penas por adulterio, sodomía y robo, y sus
grados respectivos.
Respuesta: La determinación de los grados de esas penas corresponde a la Casa
de Justicia.
50. Pregunta: Sobre la legitimidad o ilegitimidad del matrimonio consanguíneo.
Respuesta: Estos asuntos corresponden, asimismo, a los Fiduciarios de la Casa
de Justicia.
51. Pregunta: Con respecto a las abluciones, se ha revelado: "Quien no
encuentre agua para la ablución, que repita cinco veces las palabras 'En el
Nombre de Dios, el Más Puro, el Más Puro'"; ¿es permisible recitar este versículo
en momentos de frío intenso, o si las manos o el rostro están heridos?
Respuesta: En momentos de frío intenso puede emplearse agua tibia. Si existen
heridas en el rostro o en las manos, o hay otros impedimentos como dolores o
achaques para los que fuera perjudicial el uso del agua, puede recitarse el
versículo señalado en vez de la ablución.
52. Pregunta: ¿Es obligatoria la recitación del versículo revelado para
reemplazar la oración de los signos?
Respuesta: No es obligatoria.
53. Pregunta: Con respecto a la herencia, cuando existen hermanos carnales y
hermanas carnales, ¿los medio hermanos y las medio hermanas por parte de la
madre también reciben una cuota?
Respuesta: No reciben cuota alguna.
54. Pregunta: Él dice, exaltado sea Él: "Si el hijo del difunto hubiere fallecido
en los días de su padre y hubiere dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su
padre (...)". ¿Qué debe hacerse si la hija ha muerto en vida de su padre?
Respuesta: Su cuota de la herencia debe ser distribuida entre las siete categorías
de herederos de acuerdo con lo que dispone el Libro.
55. Pregunta: En el caso de una difunta, ¿a quién se le asigna la cuota de la
esposa?
Respuesta: La cuota de la herencia correspondiente a la esposa se asigna al
marido.
56. Pregunta: Por lo que respecta al amortajamiento del cuerpo del difunto, que
según lo dispuesto ha de comprender cinco sudarios: ¿se refiere a los cinco
paños que hasta ahora era costumbre usar, o a cinco sudarios de tamaño normal
enrollados en sucesión?
Respuesta: Se refiere al uso de cinco paños.
57. Pregunta: Con respecto a las disparidades entre ciertos versículos
revelados.
Respuesta: Muchas Tablas fueron reveladas y remitidas en su forma original sin
que fuesen comprobadas y revisadas. Por consiguiente, de acuerdo con lo
ordenado, fueron nuevamente leídas ante la Santa Presencia, y puestas en
conformidad con las convenciones gramaticales de la gente a fin de prevenir los
reparos de los opositores de la Causa. Otra razón que explica esta práctica es
que se veía que el nuevo estilo inaugurado por el Precursor (que Le sean
ofrendadas las almas de todos salvo Él (estaba caracterizado por su amplia
liberalidad frente a las reglas de la gramática; en adelante, y en aras de una mejor
comprensión y concisión expresiva, los sagrados versículos pasaron a revelarse
en un estilo que generalmente está en conformidad con el uso actual.
58. Pregunta: Por lo que respecta al santo versículo: "Si al viajar os detenéis a
descansar en sitio seguro, llevad a cabo (...) una sola postración por cada oración
obligatoria omitida", ¿cabe prescindir de esta compensación de la oración
obligatoria en circunstancias de inseguridad, o bien se suspende completamente
la oración obligatoria durante el viaje para ser sustituida por la postración?
Respuesta: Si a la hora de la oración obligatoria no hay condiciones de
seguridad, uno debiera, tras llegar a un paraje seguro, efectuar una postración
por cada oración obligatoria omitida, y después de la postración final, sentarse
con las piernas cruzadas y leer el versículo designado. Si hay un sitio seguro, la
oración obligatoria no se suspende durante el viaje.
59. Pregunta: Si, tras hacer parada y hallar descanso, toca la hora de la
oración obligatoria, ¿debe el viajero efectuar la oración, o hacer la postración en
lugar de ésta?
Respuesta: Salvo en circunstancias de inseguridad no se permite la omisión de la
oración obligatoria.
60. Pregunta: Si, debido a la omisión de oraciones obligatorias, se requieren
varias postraciones, ¿debe o no repetirse el versículo después de cada
postración compensatoria?
Respuesta: Basta con recitar el versículo designado después de la última
postración. Las diversas postraciones no requieren la repetición por separado del
versículo.
61. Pregunta: Si se omite una oración obligatoria en casa, ¿ha de ser
compensada con una postración, o no?
Respuesta: En respuesta a preguntas anteriores se escribió: "Esta disposición
referente a la postración compensatoria se aplica estando tanto en casa como de
viaje".
62. Pregunta: Si una persona ha hecho abluciones con otro fin y llega la hora
de la oración obligatoria, ¿son suficientes estas abluciones, o deben hacerse de
nuevo?
Respuesta: Estas mismas abluciones son suficientes, y no es necesario que se
hagan de nuevo.
63. Pregunta: En el Kitáb-i-Aqdas se ha prescrito la oración obligatoria,
consistente en nueve rak'ahs, para ser llevada a cabo al mediodía, por la mañana
y al atardecer; no obstante, la Tabla de las oraciones obligatorias parece diferir
de esto.
Respuesta: Lo que ha sido revelado en el Kitáb-i-Aqdas se refiere a otra oración
obligatoria. Hace algunos años, varias disposiciones del Kitáb-i-Aqdas,
incluyendo la citada oración obligatoria, fueron consignadas aparte por razones
de sabiduría, y enviadas junto con otros escritos sagrados para su conservación y
protección. Posteriormente se revelaron estas tres oraciones obligatorias.
64. Pregunta: Para determinar el tiempo, ¿se permite guiarse por relojes?
Respuesta: Se permite guiarse por relojes.
65. Pregunta: En la Tabla de las oraciones obligatorias se revelan tres
oraciones: ¿es preciso realizar las tres, o no?
Respuesta: Se ordena ofrecer una de estas tres oraciones; cualquiera de ellas
que se lleve a cabo es suficiente.
66. Pregunta: Las abluciones para la oración de la mañana ¿son todavía
válidas para la oración del mediodía? Y del mismo modo, ¿son todavía válidas al
atardecer las abluciones llevadas a cabo al mediodía?
Respuesta: Las abluciones están relacionadas con la oración obligatoria para la
cual se efectúan, y deben hacerse de nuevo con cada oración.
67. Pregunta: Por lo que concierne a la oración obligatoria larga, es requisito
que la persona se ponga de pie y "se vuelva hacia Dios". Esto parece indicar que
no es necesario volver el rostro hacia la Alquibla. ¿Es esto así, o no?
Respuesta: Quiere decir la Alquibla.
68. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "Recitad los versículos de
Dios cada mañana y atardecer".
Respuesta: El propósito es todo cuanto se ha hecho descender desde el Cielo de
la divina Expresión. El primer requisito es el fervor y el amor de las almas
santificadas ansiosas por leer la Palabra de Dios. Leer un solo versículo, o
incluso una sola palabra, en espíritu de júbilo y alegría, es preferible a la lectura
de muchos Libros.
69. Pregunta: Al redactar su testamento, ¿puede una persona asignar una
porción de sus bienes (fuera de lo que esté destinado al pago del /Huqúqu'lláh y a
la cancelación de las deudas( a obras de caridad, o solamente tiene derecho a
asignar cierta suma para cubrir los gastos del funeral y del entierro, de suerte que
el resto de la herencia sea distribuido de la forma fijada por Dios entre las
categorías de herederos designados?
Respuesta: La persona goza de autoridad plena sobre sus bienes. Si puede
saldar el /Huqúqu'lláh y está libre de deudas, entonces todo cuanto esté
consignado en su testamento y toda declaración y reconocimiento que contenga
serán aceptables. Dios, verdaderamente, le ha permitido proceder de la manera
como desee con lo que Él le ha concedido.
70. Pregunta: ¿El uso del anillo fúnebre ha sido ordenado exclusivamente para
los adultos, o es también para los niños?
Respuesta: Es solamente para los adultos. La oración por los difuntos es,
igualmente, para los adultos.
71. Pregunta: Si una persona deseare ayunar en un período que no sea el mes
de 'Alá, ¿es esto permisible, o no?; y si ha hecho voto o promesa de ayunar, ¿es
esto válido y aceptable?
Respuesta: La disposición del ayuno es tal como ya se ha revelado. No obstante,
si alguien se comprometiere a ofrendar un ayuno a Dios, buscando de esta forma
el cumplimiento de un deseo, o lograr otro fin, esto es permisible, hogaño como
antaño. Sin embargo, es el deseo de Dios, exaltada sea Su gloria, que los votos y
promesas se dirijan a objetivos que aprovechen al género humano.
72. Pregunta: Nuevamente se ha hecho una pregunta concerniente a la
residencia y las prendas de vestir personales: en ausencia de descendientes
varones, ¿han de revertir éstas a la Casa de Justicia, o han de ser distribuidas
como el resto de la herencia?
Respuesta: Dos tercios de la residencia y prendas de vestir personales pasan a la
descendencia femenina, y un tercio a la Casa de Justicia, que Dios ha hecho el
tesoro del pueblo.
73. Pregunta: Si, al completarse el año de paciencia, el marido rehúsa permitir
el divorcio, ¿cómo debe proceder la esposa?
Respuesta: Al terminar el período se lleva a efecto el divorcio. Sin embargo, es
necesario que haya testigos del comienzo y término de este período, a fin de que
puedan ser llamados a dar testimonio si surgiere la necesidad.
74. Pregunta: Con respecto a la definición de vejez.
Respuesta: Para los árabes denota las postrimerías mismas de la vejez, pero para
el pueblo de Bahá comienza a los setenta años.
75. Pregunta: Con respecto al límite del ayuno para alguien que viaje a pie.
Respuesta: El límite está fijado en dos horas. Si se supera éste, se permite
interrumpir el ayuno.
76. Pregunta: Con respecto a la observancia del ayuno por personas ocupadas
en trabajos pesados durante el mes del ayuno.
Respuesta: Tales personas están exentas de ayunar; sin embargo, resulta muy
recomendable y apropiado que, en señal de respeto hacia la ley de Dios y la
exaltada estación del ayuno, se coma con frugalidad y en privado.
77. Pregunta: Las abluciones efectuadas para la oración obligatoria ¿son
suficientes para las noventa y cinco repeticiones del Más Grande Nombre?
Respuesta: Es innecesario volver a hacer las abluciones.
78. Pregunta: Concerniente a la ropa y joyas que el marido haya comprado
para su esposa: al morir él, ¿han de ser éstas distribuidas entre sus herederos, o
están especialmente destinadas a la esposa?
Respuesta: Aparte de la ropa usada, todo lo demás, ya sean joyas u otros bienes,
pertenece al marido, salvo que se demuestre que se trataba de regalos para la
esposa.
79. Pregunta: Concerniente al criterio de justedad al verificar un asunto que
dependa del testimonio de dos testigos justos.
Respuesta: El criterio de justedad es gozar de buena reputación entre la gente. El
testimonio de todos los siervos de Dios, de cualquier fe o creencia, es aceptable
ante Su Trono.
80. Pregunta: Si el difunto no ha cumplido su obligación para con el
/Huqúqu'lláh, ni pagado sus otras deudas, ¿deben éstas saldarse mediante
descuentos proporcionales de la residencia, prendas de vestir personales y el
resto de la herencia, o han de reservarse la residencia y las prendas de vestir
personales para los descendientes varones, y por tanto pagarse las deudas con
el resto de la herencia? Y si el resto de la herencia es insuficiente para este fin,
¿cómo deben pagarse las deudas?
Respuesta: Las deudas pendientes y los pagos del /Huqúq deben liquidarse del
resto de la herencia; pero si esto es insuficiente para tal efecto, el déficit debe ser
cubierto con la residencia y prendas de vestir personales.
81. Pregunta: ¿Debe la tercera oración obligatoria ofrecerse estando sentado,
o de pie?
Respuesta: Es preferible y más apropiado estar de pie en actitud de humilde
reverencia.
82. Pregunta: Por lo que respecta a la primera oración obligatoria se ha
ordenado: "la persona debe llevarla a cabo en cualquier momento en que se halle
en estado de humildad y anhelante adoración". ¿Ha de realizarse una vez cada
veinticuatro horas, o más frecuentemente?
Respuesta: Es suficiente una vez cada veinticuatro horas; esto es lo que ha sido
pronunciado por la Lengua del Mandato divino.
83. Pregunta: Con respecto a la definición de "mañana", "mediodía" y
"atardecer".
Respuesta: Éstas son la salida del sol, el mediodía y la puesta del sol. Los
tiempos admisibles para las oraciones obligatorias son desde la mañana hasta el
mediodía, desde el mediodía hasta la puesta del sol y desde la puesta del sol
hasta dos horas después. La Autoridad está en la mano de Dios, el Portador de
los Dos Nombres.
84. Pregunta: ¿Es lícito que un creyente se case con una no creyente?
Respuesta: Tanto el recibir en matrimonio como el conceder en matrimonio son
lícitos; así lo decretó el Señor al ascender al trono de munificencia y gracia.
85. Pregunta: Por lo que respecta a la oración por los difuntos: ¿debe
efectuarse antes del entierro, o después? ¿Debe mirarse hacia la Alquibla?
Respuesta: La recitación de esta oración debiera preceder al entierro; y en lo que
atañe a la Alquibla: "Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Dios".
86. Pregunta: Al mediodía, que es la hora para dos de las oraciones
obligatorias (la oración corta de mediodía y la oración que se ofrece en la
mañana, al mediodía y al atardecer), ¿es necesario en este caso llevar a cabo
dos abluciones, o basta una sola?
Respuesta: Volver a hacer abluciones es innecesario.
87. Pregunta: Por lo que respecta a la dote para los residentes de zonas
rurales, en cuyo caso ha de ser de plata: ¿se refiere al novio, a la novia, o a
ambos? ¿Y qué debe hacerse si uno de los contrayentes es residente urbano y el
otro de zona rural?
Respuesta: La dote queda determinada por el lugar de residencia del novio; si es
residente urbano, la dote es de oro, y si es residente de zona rural, de plata.
88. Pregunta: ¿Cuál es el criterio para determinar si la persona es residente de
zona urbana o rural? Si un residente urbano establece su residencia en zona
rural, o un residente de zona rural hace lo propio en una zona urbana, con la
intención de establecerse permanentemente, ¿qué regla se aplica? ¿Es el lugar
de nacimiento el factor decisivo?
Respuesta: El criterio es la residencia permanente y, dependiendo de donde se
halle ésta, el mandato del Libro debe ser observado correspondientemente.
89. Pregunta: En las sagradas Tablas se ha revelado que cuando alguien
adquiere el equivalente de diecinueve mizcales de oro, debe pagar el Derecho de
Dios sobre esa suma. ¿Podría explicarse cuánto de estos diecinueve mizcales
debe pagarse?
Respuesta: Por disposición de Dios se establece el pago de diecinueve partes de
cien. Los cálculos deben hacerse sobre esta base. De este modo cabe
determinarse qué cantidad corresponde a diecinueve.
90. Pregunta: Cuando la riqueza de uno excede de diecinueve, ¿es necesario
que aumente en diecinueve más antes de que haya de pagarse nuevamente el
/Huqúq, o es éste pagadero por cualquier aumento?
Respuesta: Toda cantidad en que se incrementen los diecinueve está exenta del
/Huqúq hasta que alcance diecinueve más.
91. Pregunta: Concerniente al agua pura, y cuándo se considera usada.
Respuesta: Las cantidades pequeñas de agua, sea una taza, o incluso dos o tres,
deben considerarse usadas después de lavarse una vez la cara y las manos. Pero
un coro o más de agua permanece inalterado después de uno o dos lavados de
cara, y no hay objeción a su empleo, a menos que esté alterada en una de las
tres formas, por ejemplo, si ha cambiado de color, en cuyo caso debiera
considerarse usada.
92. Pregunta: En un tratado escrito en persa que versa sobre varios temas se
ha fijado en quince años la edad de la madurez. ¿Depende igualmente el
matrimonio de la llegada a la madurez, o se permite antes de esa edad?
Respuesta: Puesto que en el Libro de Dios se requiere el consentimiento de
ambas partes, y ya que antes de la madurez no puede verificarse el
consentimiento o falta de éste, el matrimonio queda condicionado a la llegada a la
edad de la madurez, no estando permitido con anterioridad a esa edad.
93. Pregunta: Concerniente al ayuno y oración obligatoria de los enfermos.
Respuesta: En verdad, digo que la oración obligatoria y el ayuno ocupan una
exaltada posición a los ojos de Dios. Sin embargo, su beneficio tiene efecto
estando con salud. En épocas de mala salud no se permite observar estas
obligaciones; tal ha sido siempre el mandato del Señor, exaltada sea Su gloria.
Bienaventurados los hombres y mujeres que hacen caso y observan Sus
preceptos. ¡Toda alabanza sea para Dios, Quien ha hecho descender los
versículos y es el Revelador de indudables pruebas!
94. Pregunta: Con respecto a las mezquitas, capillas y templos.
Respuesta: Todo cuanto haya sido construido para el culto al único Dios
verdadero, sean mezquitas, capillas o templos, no debe usarse para otro fin que
no sea la conmemoración de Su Nombre. Es ésta una disposición de Dios, y
aquel que la viola se cuenta verdaderamente entre quienes han cometido
transgresión. Ningún daño le corresponde al constructor, pues éste ha llevado a
cabo su obra por el amor de Dios, y ha recibido y continuará recibiendo su justa
recompensa.
95. Pregunta: Respecto del equipamiento necesario para ejercer un trabajo o
profesión en un lugar de negocios, ¿está sujeto al pago del /Huqúqu'lláh, o bien
está incluido en la misma disposición que los enseres de la casa?
Respuesta: Está comprendido dentro de la misma disposición que afecta a los
enseres de la casa.
96. Pregunta: Con respecto al cambio de bienes guardados en fideicomiso por
dinero en efectivo u otras formas de bienes, para protegerlos de la depreciación o
pérdida.
Respuesta: Respecto de la pregunta escrita sobre el cambio de bienes guardados
en fideicomiso para protegerlos de la depreciación y la pérdida, tal cambio es
lícito a condición de que lo que venga a sustituirlos sea de igual valor. Tu Señor,
verdaderamente, es el Expositor, el Omnisciente, y Él, en verdad, es Quien
ordena, el Anciano de Días.
97. Pregunta: Con respecto al lavado de los pies en invierno y verano.
Respuesta: Es lo mismo en ambos casos; es preferible agua tibia, pero no hay
objeción a la fría.
98. Pregunta: Una pregunta más sobre el divorcio.
Respuesta: Puesto que Dios, exaltada sea Su gloria, no está a favor del divorcio,
nada fue revelado sobre esta cuestión. Sin embargo, desde el comienzo de la
separación hasta el fin de un año, deben permanecer informadas dos o más
personas como testigos; si al final no hay reconciliación, se efectúa el divorcio. El
asiento correspondiente debe ser consignado en el registro por el funcionario
judicial religioso de la ciudad, quien es nombrado por los Fiduciarios de la Casa
de Justicia. La observancia de este procedimiento es esencial para que no se
entristezcan quienes poseen corazón comprensivo.
99. Pregunta: Concerniente a la consulta.
Respuesta: Si la consulta entre el primer grupo de personas reunidas termina en
desacuerdo, deben sumarse más personas; a continuación, se eligen por sorteo
personas en el número del Más Grande Nombre, o bien menos o bien más. Acto
seguido se reanuda la consulta, y se obedece el resultado, cualquiera que fuere.
Sin embargo, si aún hubiere desacuerdo, se repite el procedimiento una vez más,
y prevalece la decisión de la mayoría. Él, verdaderamente, guía al camino recto a
quien Él desea".
100. Pregunta: Con respecto a la herencia.
Respuesta: Respecto de la herencia, lo que ha ordenado el Punto Primordial (que
las almas de todos salvo Él Le sean ofrendadas( resulta muy grato. Los herederos
supervivientes debieran recibir las cuotas de la herencia que les han sido
asignadas; y al propio tiempo habrá de presentarse una relación del resto a la
Corte del Altísimo. En Su mano está la fuente de autoridad; Él ordena según Le
place. A este respecto, se reveló en la Tierra del Misterio una ley en virtud de la
cual se adjudicaba temporalmente la herencia de los herederos inexistentes a los
herederos existentes, y ello hasta el momento en que se establezca la Casa de
Justicia, cuando habrá de promulgarse el decreto correspondiente. Sin embargo,
la herencia de aquellos que emigraron el mismo año en que lo hizo la Antigua
Belleza ha sido adjudicada a sus herederos, y esto es un favor que les ha sido
conferido por Dios.
101. Pregunta: Con respecto a la ley sobre el hallazgo de tesoros.
Respuesta: Si se encontrare un tesoro, un tercio de éste corresponde en derecho
al descubridor, y los otros dos tercios han de ser empleados por los hombres de
la Casa de Justicia en beneficio de toda la gente. Ello surtirá efecto después del
establecimiento de la Casa de Justicia; hasta entonces quedará al cuidado de
personas honradas de cada localidad y territorio. Él, en verdad, es el Gobernante,
el Ordenador, el Omnisciente, el Informado de todo.
102. Pregunta: Con respecto al /Huqúq sobre bienes raíces que no producen
ganancia.
Respuesta: La ordenanza de Dios es que los bienes inmuebles raíces que han
cesado de producir ingresos, es decir, de los cuales no resulta ninguna ganancia,
no están sujetos al pago de /Huqúq. Él, verdaderamente, es el Gobernante, el
Munífico.
103. Pregunta: Con respecto al sagrado versículo: "En las regiones donde los
días y las noches se alargan, las horas de la oración han de ser determinadas por
relojes (...)"
Respuesta: Significa aquellos territorios que son remotos. En estas regiones,
empero, la diferencia de duración es sólo de pocas horas y, por lo tanto, esta
disposición no se aplica.
104. En la Tabla dirigida a Abá Badí' se ha revelado este santo versículo:
"Verdaderamente, a todo hijo le hemos ordenado servir a su padre". Tal es el
decreto que hemos promulgado en el Libro.
105. Y en otra Tabla se han revelado estas exaltadas palabras: ¡Oh Mu/hammad!
El Anciano de Días ha vuelto Su rostro hacia ti, haciendo mención de ti y
exhortando al pueblo de Dios a educar a sus hijos. Si un padre descuidare este
gravísimo mandamiento establecido en el Kitáb-i-Aqdas por la Pluma del Rey
Eterno, perderá los derechos de paternidad y será considerado culpable ante
Dios. Bienaventurado quien lleva en su corazón la impronta de las advertencias
del Señor y se aferra tenazmente a ellas. Dios, en verdad, ordena a Sus siervos lo
que habrá de ayudarles y aprovecharles, y permitirles acercarse a Él. Él es el
Ordenador, el Eterno.
106. ¡Él es Dios, exaltado sea Él, Señor de majestad y poder! Los Profetas y
Escogidos han recibido la encomienda del único Dios verdadero, magnificada sea
Su gloria, de regar los árboles de la existencia humana con las aguas vivientes de
la rectitud y la comprensión, para que surja de éstos lo que Dios ha depositado en
su ser íntimo. Bien puede observarse que cada árbol arroja cierto fruto, y que el
árbol estéril sirve sólo para el fuego. El propósito de estos Educadores, en todo lo
que dijeron y enseñaron, fue guardar la exaltada estación del hombre.
Bienaventurado aquel que en el Día de Dios se ha aferrado firmemente a Sus
preceptos y no se ha desviado de Su ley verdadera y fundamental. Los frutos que
mejor convienen al árbol de la vida humana son la honradez y la piedad, la
veracidad y la sinceridad; pero mayor que todos es, después del reconocimiento
de la unicidad de Dios, alabado y glorificado sea, la consideración por los
derechos que la persona debe a sus padres. Esta enseñanza ha sido mencionada
en todos los Libros de Dios, y ha sido reafirmada por la Exaltadísima Pluma.
Considerad lo que el Señor Misericordioso ha revelado en el Corán, exaltadas
son Sus palabras: "Adorad a Dios, no Le asociéis par ni semejante; y mostrad
bondad y caridad para con vuestros padres (...)" ¡Apreciad cómo el bondadoso
afecto hacia los padres ha sido relacionado con el reconocimiento del único Dios
verdadero! Felices los que están dotados de verdadera sabiduría y entendimiento,
que ven y perciben, que leen y entienden, y que observan lo que Dios ha revelado
en los Libros Sagrados de antaño y en esta incomparable y maravillosa Tabla.
107. En una de las Tablas, exaltadas sean Sus palabras, Él ha revelado: Y en lo
tocante al azaque, igualmente hemos decretado que sigáis lo que ha sido
revelado en el Corán.
SINOPSIS Y CODIFICACIÓN DE LAS LEYES Y DISPOSICIONES DEL KITÁB-I-
AQDAS
Resumen del contenido
I. Nombramiento de Abdul-Bahá como Sucesor de Baháulláh e
Intérprete de Sus Enseñanzas.
A. Volverse hacia Él.
B. Remitirse a Él.
II. Previsión de la Institución de la Guardianía.
III. La Institución de la Casa de Justicia.
IV. Leyes, disposiciones y exhortaciones.
A. La oración.
B. El ayuno.
C. Leyes sobre la condición jurídica de las personas.
D. Diversas leyes, disposiciones y exhortaciones.
V. Amonestaciones, reprensiones y advertencias específicas.
VI. Asuntos varios.
Sinopsis y Codificación
I. El nombramiento de Abdul-Bahá como Sucesor de Baháulláh e
Intérprete de Sus Enseñanzas.Se impone a los fieles la obligación de volver sus
rostros hacia Aquel "a Quien Dios ha designado, Quien ha brotado de esta
Antigua Raíz".Se ordena a los fieles remitir lo que no entiendan en los escritos
baháís a "Quien ha brotado de este poderoso Tronco".
II. Previsión de la Institución de la Guardianía.
III. La Institución de la Casa de Justicia.
A. Se establece formalmente la Casa de Justicia.
B. Se definen sus funciones.
C. Se señalan sus ingresos.
IV. Leyes, disposiciones y exhortaciones.
A. La oración
1. La sublime estación ocupada por las oraciones obligatorias en la
Revelación Baháí.
2. La Alquibla:
a. Identificada por el Báb con "Aquel a Quien Dios Manifestará".
b.La designación hecha por el Báb es confirmada por Baháulláh.
c.Baháulláh señala Su última morada como Alquibla después de Su
fallecimiento.
d.Es obligatorio volverse hacia la Alquibla al recitar las oraciones
obligatorias.
3. Las oraciones obligatorias rigen para hombres y mujeres desde la edad
de la madurez, que se fija en quince años.
4. Están exentos de recitar las oraciones obligatorias:
a. Los enfermos.
b. Los que tienen más de setenta años.
c. Las mujeres, durante la menstruación, siempre que efectúen sus
abluciones y repitan noventa y cinco veces al día un versículo específicamente
revelado.
5. Las oraciones obligatorias deben recitarse individualmente.
6. Se permite elegir una de las tres oraciones obligatorias.
7. Por "mañana", "mediodía" y "atardecer" mencionados en relación con las
oraciones obligatorias, se designan, respectivamente, los intervalos que median
entre la salida del sol y el mediodía, entre el mediodía y la puesta del sol, y desde
la puesta del sol hasta dos horas después de ella.
8. Basta recitar la primera oración obligatoria (larga) una vez cada
veinticuatro horas.
9. Es preferible recitar la tercera oración obligatoria (corta) de pie.
10. Las ablucionesLas abluciones deben preceder a la recitación de las
oraciones obligatorias.Para cada oración obligatoria deben efectuarse nuevas
abluciones.Si se recitan dos oraciones obligatorias al mediodía, una sola ablución
basta para ambas.Si no hay agua disponible o su uso es perjudicial para la cara o
las manos, se ordena recitar cinco veces un versículo expresamente revelado. Se
recomienda el uso de agua tibia si hace mucho frío. Si se han efectuado
abluciones para otros fines, no es necesario repetirlas antes de recitar la oración
obligatoria. Son indispensables las abluciones aunque previamente se haya
tomado un baño.
11. Determinación de las horas fijadas para la oración:
a. Está permitido guiarse por relojes para determinar las horas para
recitar las oraciones obligatorias.
b. En países muy septentrionales o meridionales, donde varía
considerablemente la duración de los días y las noches, los creyentes deben
basarse en relojes u otros medidores de tiempo, sin referirse a la salida o puesta
del sol.
12. En caso de peligro, se esté viajando o no, por cada oración obligatoria
que no se haga se ordena una postración y la recitación de un versículo
específico, que debe ser seguido por la repetición de otro versículo específico
dieciocho veces.
13. Se prohíbe la oración obligatoria colectiva salvo en el caso de la
oración para los difuntos.
14. Se ordena recitar en su totalidad la oración para los difuntos salvo en
el caso de los que no sepan leer, a quienes se ordena que repitan los seis
pasajes específicos de dicha oración.
15. La oración obligatoria de tres repeticiones consecutivas que debía
recitarse tres veces al día, por la mañana, al mediodía y al atardecer, ha sido
reemplazada por tres oraciones obligatorias reveladas posteriormente.
16. La oración de los signos ha sido anulada y sustituida por un versículo
expresamente revelado. Sin embargo, no es obligatorio recitar este versículo.
17. El pelo, la piel de cebellina, los huesos y cosas semejantes no invalidan
la oración.
B. El ayuno
1. La sublime estación ocupada por el ayuno en la Revelación Baháí.
2. El período del ayuno comienza al término de los días intercalares y
finaliza con la Festividad de Naw-Rúz.
3. Es obligatoria la abstinencia de comida y bebida desde la salida hasta la
puesta del sol.
4. Ayunar es obligatorio para los hombres y mujeres a partir de la mayoría
de edad, la cual se fija en 15 años.
5. Se concede exención de ayunar a:
a. Los viajeros
i. Siempre que el viaje exceda de nueve horas.
ii. Los que viajan a pie, siempre que el viaje exceda de dos
horas.
iii. Los que interrumpen su viaje por menos de 19 días.
iv. Los que interrumpen su viaje durante el ayuno en un lugar
donde piensan permanecer 19 días están exentos de ayunar solamente durante
los tres primeros días después de su llegada.
v. Los que lleguen a su hogar durante el ayuno, deben
comenzar a ayunar a partir del día de su llegada.
b. Los enfermos.
c. Los que tienen más de setenta años.
d. Las mujeres encintas.
e. Las mujeres que amamantan.
f. Las mujeres durante la menstruación, siempre que efectúen sus
abluciones y repitan 95 veces al día un versículo expresamente revelado.
g. Los que están ocupados en faenas arduas, a quienes se
recomienda demostrar respeto por la ley empleando discreción y moderación al
valerse de dicha exención.
6. Hacer votos de ayuno (en un mes diferente del prescrito para ayunar)
está permitido. Sin embargo, son preferibles ante Dios los votos que aprovechan
a la humanidad.
C. Leyes sobre la condición jurídica de las personas
1. El matrimonio:
a. El matrimonio es muy recomendado pero no obligatorio.
b. Se prohíbe la pluralidad de esposas.
c. El matrimonio está sujeto a que los contrayentes hayan llegado a
la edad de la madurez, la cual se fija en 15 años.
d. El matrimonio está sujeto al consentimiento de ambos
contrayentes y de sus padres, sea o no virgen la mujer.
e. Incumbe a ambos contrayentes recitar un versículo expresamente
revelado por el que se indica que están contentos con la voluntad de Dios.
f. Se prohíbe el matrimonio con la madrastra propia.
g. Todos los asuntos que se refieren al matrimonio entre parientes
deben remitirse a la Casa de Justicia.
h. Se permite el matrimonio con no creyentes.
i. Los esponsales:
i. El período de compromiso no debe exceder de 95 días.
ii. Es ilícito comprometerse con una niña antes de que haya
alcanzado la edad de la madurez.
j. La dote:
i. El matrimonio está sujeto al pago de una dote.
ii. La dote se fija en 19 mizcales de oro puro para los
residentes urbanos y 19 mizcales de plata para los residentes de zonas rurales,
dependiendo esto del domicilio del marido y no de la mujer.
iii. Está prohibido pagar más de 95 mizcales.
iv. Es preferible que un hombre se contente con el pago de 19
mizcales de plata.
v. Si no es posible el pago total de la dote está permitido
extender un pagaré en su lugar.
k. Si, después de recitar el versículo expresamente revelado y pagar
la dote, uno de los contrayentes le toma aversión al otro antes de que se haya
consumado el matrimonio, no es necesario el período de espera previo al
divorcio. Sin embargo, recuperar la dote no está permitido.
l. El marido deberá, cuando se proponga viajar, señalar el plazo de
su regreso a la esposa. Si por algún motivo justificado le fuere imposible regresar
en el plazo señalado, deberá comunicárselo y esforzarse por retornar a ella. Si no
cumpliere una u otra condición, deberá ella esperar 9 meses, después de lo cual
podrá volver a casarse, aunque es preferible que espere más tiempo. Si recibe la
noticia de la muerte u homicidio de él, y esta noticia es confirmada por la opinión
general o por 2 testigos confiables, ella podrá volver a casarse después de
transcurridos 9 meses.
m. Si el marido parte sin comunicar a su esposa el plazo de su
regreso, y conoce la ley prescrita en el Kitáb-i-Aqdas, la mujer puede volver a
casarse después de esperar un año completo. Si el marido no conociere esta ley,
la mujer deberá esperar hasta tener noticias de su marido.
n. Si el marido descubre, después del pago de la dote, que la mujer
no es virgen, podrá exigirse la devolución de la dote y de los gastos efectuados.
o. Si el matrimonio se ha convenido sobre la base de la virginidad,
podrá exigirse la devolución de la dote y de los gastos efectuados, y anularse el
matrimonio. Sin embargo, callar el asunto es muy meritorio ante Dios.
2. El divorcio:
a. El divorcio es severamente censurado.
b. Si surge aversión o resentimiento por parte del marido o de la
mujer, se permite el divorcio, sólo después de transcurrido un año completo. Dos
o más testigos deben dar fe del comienzo y término del año de espera. El acta de
divorcio deberá ser inscrita por el funcionario judicial que representa a la Casa de
Justicia. Las relaciones maritales están prohibidas durante el período de espera y
cualquiera que infringiere esta ley deberá arrepentirse y pagar a la Casa de
Justicia 19 mizcales de oro.
c. No es necesario un período adicional de espera después de tener
lugar el divorcio.
d. La mujer que ha de divorciarse a consecuencia de su infidelidad
pierde el derecho a que se le paguen los gastos durante el periodo de espera.
e. Está permitido volver a casarse con la mujer de la que uno se ha
divorciado, siempre que no esté casada con otra persona. Si lo está, debe
obtener el divorcio antes que su anterior marido pueda volver a casarse con ella.
f. Si en algún momento durante el período de espera renace el
afecto entre los cónyuges, el vínculo matrimonial es válido. Si esta reconciliación
es seguida de un alejamiento y nuevamente se desea el divorcio, debe reiniciarse
otro año de espera.
g. Si estando de viaje surgiesen diferencias entre marido y mujer,
aquel tiene la obligación de enviarla a casa, o encomendarla a una persona de
confianza para que la acompañe hasta su casa, y costearle el viaje y los gastos
de un año completo.
h. Si una mujer persiste en divorciarse de su marido antes que
emigrar a otro país, el año de espera debe computarse desde el día de su
separación, ya sea durante los preparativos del viaje o al partir.
i. Se abroga la ley islámica que se refiere a nuevo casamiento con la
mujer de la cual uno se ha divorciado anteriormente.
3. La herencia:*
a. La herencia se clasifica en las siguientes categorías:
1. hijos 1.080 partes de 2.520
2. marido o mujer 390 " " 2.520
3. padre 330 " " 2.520
4. madre 270 " " 2.520
5. hermano 210 " " 2.520
6. hermana 150 " " 2.520
7. maestro 90 " " 2.520
b. La cuota asignada por el Báb a los hijos es duplicada por
Baháulláh, con lo que se reduce correspondientemente una porción igual de
cada uno de los restantes beneficiarios.
c.
i. en los casos en que no hubiere descendencia, la cuota
correspondiente a los hijos revierte a la Casa de Justicia para destinarse a
huérfanos y viudas y a todo lo que beneficie a la humanidad.
ii. el hijo del difunto ha muerto dejando descendientes, éstos
heredan la porción de su padre. Si la hija del difunto ha muerto dejando sucesión,
su porción debe dividirse según las siete categorías especificadas en el Libro Más
Sagrado.
d. Si alguien deja descendencia, pero no existe alguna de las otras
categorías de herederos, o ninguna de ellas, dos tercios de las cuotas de éstas
revierten a la descendencia y un tercio a la Casa de Justicia.
e. Si no existiere ninguno de los beneficiarios descritos, dos tercios
de la herencia revierte a los sobrinos y sobrinas del difunto. Si éstos no existen,
esa cuota revierte a las tías y tíos; a falta de éstos, a sus hijos e hijas. En todo
caso, el tercio restante revierte a la Casa de Justicia.
f. Si alguien no dejare ninguno de los herederos mencionados, toda
la herencia revierte a la Casa de Justicia.
g. La residencia y las prendas de vestir del padre difunto pasarán a
los hijos varones y no a las hijas. Si hubiere varias residencias, la principal y más
importante pasa a los hijos varones. Las residencias restantes, junto con los
demás bienes del difunto, han de dividirse entre los herederos. Si no hubiere hijos
varones, dos tercios de la residencia principal y las prendas de vestir del padre
difunto revierten a las hijas y un tercio a la Casa de Justicia. En el caso de madre
difunta, todas las prendas de vestir usadas deben dividirse entre las hijas por
igual. Las prendas de vestir nuevas, joyas y bienes deberán dividirse entre los
herederos, al igual que las prendas de vestir usadas si no dejare hijas.
h. Si los hijos del difunto son menores, su cuota debe encomendarse
a una persona de confianza o a una compañía para su inversión, hasta que
alcancen la mayoría de edad. Debe cederse al albacea parte del interés
acumulado.
i. La herencia no debe dividirse hasta después del pago del
/Huqúqulláh (Derecho de Dios), de cualesquiera deudas contraídas por el difunto
y de todos los gastos efectuados para un funeral y entierro dignos.
j. Si el hermano del difunto es del mismo padre, heredará toda su
cuota asignada. Si es de padre diferente, heredará solamente dos tercios de su
cuota, recayendo el tercio restante en la Casa de Justicia. La misma ley se aplica
a la hermana del difunto.
k. En caso de haber hermanos o hermanas carnales, los hermanos y
hermanas por parte de la madre no heredan.
l. Un maestro que no sea baháí no hereda. Si hubiere más de un
maestro, la cuota asignada al maestro debe dividirse entre todos por igual.
m. Los herederos que no sean baháís no heredan.
n. Aparte de las prendas de vestir usadas y obsequios de joyas u
otros bienes que se demuestre que han sido regalos del marido para la esposa,
todo lo que el marido haya adquirido para su mujer debe considerarse como
bienes del marido y debe dividirse entre sus herederos.
o. Toda persona es libre de legar sus bienes como lo estime
conveniente, con tal de que haga provisión para el pago del /Huqúqulláh y la
cancelación de sus deudas.
D. Diversas Leyes, Disposiciones y Exhortaciones
1. Diversas Leyes y Disposiciones:
a. El peregrinaje.
b. El /huqúqulláh.
c. La fundaciones.
d. El Mashriqul-Adhkár.
e. Duración de la Dispensación Baháí.
f. Festividades baháís.
g. La Fiesta de Diecinueve Días.
h. El año baháí.
i. Los días intercalares.
j. La edad de la madurez.
k. Entierro de los muertos.
l. Se impone la obligación de ocuparse en un oficio o profesión y ello
se eleva al rango de adoración.
m. La obediencia al gobierno.
n. La educación de los niños.
o. La redacción del testamento.
p. El diezmo (azaque).
q. La Repetición del Más Grande Nombre 95 veces al día.
r. La caza de animales.
s. El trato de las sirvientas.
t. El hallazgo de bienes perdidos.
u. El procedimiento para el caso de un tesoro hallado.
v. La enajenación de objetos en fideicomiso.
w. El homicidio sin premeditación.
x. La definición de testigos justos.
y. Prohibiciones:
i. La interpretación de la Sagrada Escritura.
ii. El tráfico de esclavos.
iii. El ascetismo.
iv. El monacato.
v. La mendicidad.
vi. El sacerdocio.
vii. El uso de púlpitos.
viii. Besar las manos.
ix. La confesión de los pecados.
x. La pluralidad de esposas.
xi. Las bebidas embriagantes.
xii.El opio.
xiii. Los juegos de azar.
xiv. El incendio intencional.
xv. El adulterio.
xvi. El homicidio.
xvii. El hurto.
xviii. La homosexualidad.
xix. La oración obligatoria colectiva, salvo para los muertos.
xx. La crueldad para con los animales.
xxi. La ociosidad y la pereza.
xxii. La murmuración.
xxiii. La calumnia.
xxiv. Portar armas si no es indispensable.
xxv. Usar los estanques de los baños públicos persas.
xxvi. Entrar en una casa sin permiso del dueño.
xxvii. Golpear o herir a una persona.
xxviii. Las contiendas y los conflictos.
xxix. Musitar versículos sagrados en la calle.
xxx. Introducir la mano en la comida.
xxxi. Rasurarse la cabeza.
xxxii. Dejarse un hombre crecer el pelo pasado el lóbulo de
las orejas.
2. Abrogación de leyes y disposiciones específicas de Dispensaciones anteriores,
por las que se prescribía:
a. La destrucción de libros.
b. La prohibición de usar vestidos de seda.
c. La prohibición de usar utensilios de oro y plata.
d. La limitación de viajes.
e. La presentación de regalos de gran valor al Fundador de la Fe.
f. La prohibición de hacer preguntas al Fundador de la Fe.
g. La prohibición de volver a casarse con la mujer de la que uno se
ha divorciado.
h. La pena para quienquiera que cause tristeza a su prójimo.
i. La prohibición de la música.
j. Las restricciones en cuanto a vestimenta y barba.
k. La impureza de diversos objetos y pueblos.
l. La impureza del semen.
m. La impureza de ciertos objetos a efectos de postración.
3. Exhortaciones diversas:
a. Asociarse con los seguidores de todas las religiones en
concordia.
b. Honrar a los propios padres.
c. No desear para otro lo que uno no desea para sí mismo.
d. Enseñar y propagar la Fe después de la ascensión de su
Fundador.e. Ayudar a quienes se levantan a promover la Fe.
f. No apartarse de los Escritos ni dejarse desviar por quienes lo
hacen.
g. Remitirse a las Sagradas Escrituras cuando surjan diferencias.
h. Sumergirse en el estudio de las enseñanzas.
i. No dejarse uno llevar por sus ociosas fantasías y vanas
imaginaciones.
j Recitar los versículos sagrados por la mañana y al atardecer.
k. Recitar los versículos sagrados melodiosamente.
l. Enseñar uno a sus hijos a entonar los versículos sagrados en el
Mashriqul-Adhkár.
m. Estudiar artes y ciencias que beneficien a la humanidad.
n. Consultarse mutuamente.
o. No ser indulgente en el cumplimiento de las leyes de Dios.
p.Arrepentirse de los pecados ante Dios.
q. Distinguirse mediante buenas obras.
i.Ser veraz.
ii. Ser honrado.
iii. Ser leal.
iv. Ser recto y temer a Dios.
v. Ser justo y equitativo.
vi. Ser discreto y prudente.
vii. Ser cortés.
viii. Ser hospitalario.
ix. Ser perseverante.
x. Ser desprendido.
xi. Ser totalmente sumiso a la Voluntad de Dios.
xii. No suscitar discordia.
xiii. No ser hipócrita.
xiv. No ser soberbio.
xv. No ser fanático.
xvi. No preferirse al prójimo.
xvii. No disputar con el prójimo.
xviii. No entregarse a las pasiones.
xix. No lamentarse en la adversidad.
xx. No disputar con los que tienen autoridad.
xxi. No encolerizarse.
xxii. No enojar al prójimo.
r. Estar estrechamente unidos.
s. Consultar médicos competentes cuando se está enfermo.
t. Responder a las invitaciones.
u. Ser amables con la familia del Fundador de la Fe.
v. Estudiar idiomas para la promoción de la Fe.
w. Promover el desarrollo de ciudades y países para la glorificación
de la Fe.
x. Restaurar y conservar los sitios relacionados con los Fundadores
de la Fe.
y. Ser la esencia de la limpieza:
i. Lavarse los pies.
ii. Perfumarse.
iii. Bañarse en agua limpia.
iv. Cortarse las uñas.
v. Lavar cosas sucias en agua limpia.
vi. Vestir ropa sin mancha.
vii. Renovar el menaje de la casa.
V. Amonestaciones, reprensiones y advertencias específicas dirigidas a:
1. Toda la raza humana.
2. Las testas coronadas del mundo.
3. El concurso de eclesiásticos.
4. Los Gobernantes de América y los Presidentes de sus Repúblicas.
5. Guillermo I, Rey de Prusia.
6. Francisco José, Emperador de Austria.
7. El pueblo del Bayán.
8. Los miembros de los parlamentos de todo el mundo.
VI. Asuntos varios.
1. El carácter trascendente de la Revelación Baháí.
2. La exaltada estación del Autor de la Fe.
3. La suma importancia del Kitáb-i-Aqdas, "El Libro Más Sagrado".
4. La doctrina de la "Más Grande Infalibilidad".
5. Los dos deberes inseparables de reconocer a la Manifestación y observar Sus
Leyes.
6. El fin de todo saber es el reconocimiento de Quien es el Objeto de todo
conocimiento.
7. La bienaventuranza de quienes han reconocido la fundamental verdad de que:
"A Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos".
8. El efecto revolucionario del "Más Grande Orden".
9. La elección de un solo idioma y la adopción de una escritura común para uso
de todos los habitantes de la tierra: uno de los dos signos de mayoría de edad de
la raza humana.
10. Profecías del Báb acerca de "Aquel a Quien Dios hará manifiesto".
11. Predicción referente a oposición que ha de sufrir la Fe.
12. Elogio del rey que profese la Fe y se levante para servirla.
13. La inestabilidad de los asuntos humanos.
14. El significado de la verdadera libertad.
15. El valor de toda obra está sujeto a su aceptación de Dios.
16. La importancia del amor a Dios como motivo de la obediencia a Sus Leyes.
17. La importancia de utilizar medios materiales.
18. Elogio de los doctos entre el pueblo de Bahá.
19. Promesa de perdón a Mírzá Ya/hyá si éste se arrepintiere.
20. Apóstrofe dirigido a Teherán.
21. Apóstrofe dirigido a Constantinopla y sus habitantes.
22. Apóstrofe dirigido a las "riberas del Rin".
23. Condenación de quienes falsamente pretenden tener conocimientos
esotéricos.
24. Condenación de quienes permiten que el orgullo que sienten por su erudición
los aparte de Dios.
25. Profecías referentes a Khurásán.
26. Profecías referentes a Kírmán.
27. Alusión a Shaykh A/hmad-i-A/hsáí.
28.Alusión al Cernedor de Trigo.
29. Condenación de Hájí Mu/hammad-Karím Khán.
30. Condenación de Shaykh Mu/hammad-/Hasan.
31. Alusión a Napoleón III.
32. Alusión a Siyyid-i-Mu/hammad-i-I/sfáhání.
33. Confirmación de la ayuda destinada a cuantos se levanten a servir a la Fe.
NOTAS
Las notas están numeradas del 1 al 194. Cada una comienza con una frase del
Kitáb-i-Aqdas, impresa en tipo negrita, seguida del número del párrafo en que
aparece.
Notas
1. el fragante aroma de Mi vestidura
La frase hace alusión a la historia de José según figura en el Corán y el Antiguo
Testamento. De acuerdo con el relato, la vestidura de José fue llevada por sus
hermanos a Jacob, su padre, quien de esta forma pudo reconocer al hijo amado,
tanto tiempo perdido. La metáfora de la "vestidura" fragante se usa a menudo en
los Escritos Bahá'ís para referirse al reconocimiento de la Manifestación de Dios y
Su Revelación.
Bahá'u'lláh, en una de Sus Tablas, Se describe a Sí mismo como el "divino José"
a Quien los desatentos han "trocado por el más mezquino de los precios". En el
Qayyúmu'l-Asmá' el Báb identifica a Bahá'u'lláh como el "verdadero José" y
predice las duras pruebas que habría de soportar a manos de Su traidor hermano
(véase nota 190). Asimismo, Shoghi Effendi traza un paralelo entre los intensos
celos que la preeminencia de 'Abdu'l-Bahá despertó en Su hermanastro Mírzá
Mu/hammad-'Alí, y la mortal envidia "que la distinción de José provocó en los
corazones de sus hermanos".
2. Hemos roto el sello del Vino selecto con los dedos de la fuerza y del poder. El
consumo del vino y de otras sustancias embriagantes está prohibido en el Kitáb-i-
Aqdas (véanse notas 144 y 170).
Las referencias alegóricas al consumo de "vino" (como fuente de éxtasis
espiritual( pueden encontrarse no sólo en la Revelación de Bahá'u'lláh, sino
también en la Biblia, en el Corán y en antiguas tradiciones hindúes.
Así, en el Corán se promete a los justos que se les dará de beber del "vino
sellado escogido". En Sus Tablas, Bahá'u'lláh identifica el "Vino escogido" con Su
propia Revelación, cuya "almizclada fragancia" ha sido llevada a "todas las cosas
creadas". Afirma que ha "roto el sello" de este "Vino", revelando por este acto
verdades espirituales hasta entonces desconocidas y permitiendo a quienes
beben de éste "distinguir los esplendores de la luz de la unidad divina" y
"comprender el propósito esencial que subyace en las Escrituras de Dios".
En una de Sus meditaciones, Bahá'u'lláh suplica a Dios que provea a los
creyentes del "Vino escogido de Tu misericordia, para que los haga olvidarse de
quienquiera que sea excepto de Ti, y levantarse a servir a Tu Causa y ser firmes
en su amor por Ti".
3. Hemos prescrito la oración obligatoria
6En árabe hay varias palabras para designar la "oración". En el original figura la
palabra "/salát", término con el que se hace referencia a una categoría especial
de oraciones cuya recitación por parte de los creyentes es preceptiva en
momentos determinados del día. Para que esta categoría de oraciones quede
diferenciada de otras clases, la palabra se ha traducido como "oración
obligatoria".
Bahá'u'lláh declara que "la oración obligatoria y el ayuno ocupan una exaltada
estación a los ojos de Dios". (P&R 93). 'Abdu'l-Bahá afirma que tales oraciones
"conducen a la humildad y sumisión, a que la persona vuelva el rostro hacia Dios
y Le exprese devoción". Por medio de estas oraciones "el hombre comulga con
Dios, procura acercarse a Él, conversa con el verdadero Amado de su corazón y
alcanza estaciones espirituales". La oración obligatoria (véase nota 9) referida en
este versículo ha sido sustituida por las tres oraciones obligatorias reveladas
posteriormente por Bahá'u'lláh (P&R 63). El texto de las tres oraciones
actualmente en uso, junto con las instrucciones para su recitación, pueden
encontrarse en este volumen en la sección Algunos textos revelados por
Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas.
Asimismo, algunas cuestiones abordadas en Preguntas y Respuestas tratan de
aspectos relacionados con las tres nuevas oraciones obligatorias. Bahá'u'lláh
aclara que el creyente puede escoger cualquiera de las tres oraciones
obligatorias (P&R 65). Otras disposiciones igualmente relacionadas reciben
aclaración en los números 66, 67, 81 y 82 de Preguntas y Respuestas.
Los detalles de la ley concerniente a la oración obligatoria se resumen en
la sección IV.A 1.-17. de la Sinopsis y Codificación.4. nueve rak'ahs 6Recibe
el nombre de rak'ah la recitación de versículos expresamente revelados que va
acompañada de una serie prescrita de genuflexiones y otros movimientos.
La oración obligatoria originalmente prescrita por Bahá'u'lláh para Sus seguidores
constaba de nueve rak'ahs. Dado que la oración se ha perdido, se desconoce su
naturaleza precisa, amén de las instrucciones para su recitación. (Véase nota 9).
A propósito de las oraciones obligatorias actualmente vigentes, 'Abdu'l-
Bahá comenta en una de Sus Tablas que "en cada palabra y movimiento de la
oración obligatoria hay alusiones, misterios y una sabiduría que el hombre es
incapaz de comprender, y que las letras y rollos no pueden contener".
Shoghi Effendi explica que las pocas y sencillas instrucciones dadas por
Bahá'u'lláh para la recitación de ciertas oraciones no sólo albergan un significado
espiritual sino que también ayudan a que la persona se concentre plenamente al
orar y meditar".
5. al mediodía, por la mañana y al atardecer
Respecto de la definición de las palabras "mañana", "mediodía" y "atardecer",
horas en que ha de recitarse la oración obligatoria mediana actualmente vigente,
Bahá'u'lláh ha declarado que éstas coinciden con "la salida del sol, el mediodía y
la puesta del sol" (P&R 83). Bahá'u'lláh especifica que las "horas admisibles para
las oraciones obligatorias van desde la mañana hasta el mediodía, desde el
mediodía hasta la puesta del sol y desde la puesta del sol hasta dos horas
después". En este sentido, 'Abdu'l-Bahá declara que la oración obligatoria de la
mañana puede decirse a partir del alba.
La definición de "mediodía" como el período "que va desde el mediodía
hasta la puesta del sol" es válida para la recitación tanto de la oración obligatoria
corta como de la mediana.
6. Os hemos dispensado de un número mayor
Los requisitos que las Dispensaciones bábí e islámica establecían para la oración
obligatoria eran más exigentes que los necesarios para el cumplimiento de la
oración obligatoria compuesta de nueve rak'ahs que fue prescrita en el Kitáb-i-
Aqdas (véase nota 4).
El Báb prescribió en el Bayán una oración obligatoria compuesta de
diecinueve rak'ahs, la cual debía efectuarse una vez cada veinticuatro horas,
desde el mediodía de un día hasta el mediodía del siguiente.
La oración musulmana se recita cinco veces al día, a saber: por la mañana
temprano, al mediodía, por la tarde, al atardecer y por la noche. Si bien el número
de rak'ahs varía según la hora de la recitación, a lo largo del día se ofrece un total
de diecisiete rak'ahs.
7. Cuando deseéis llevar a cabo esta oración, volveos hacia la Corte de Mi
Santísima Presencia, este Sagrado Lugar que Dios ha convertido (...) en Punto de
Adoración para los moradores de las Ciudades de la Eternidad
El Punto de Adoración", es decir, el punto hacia el cual debe volverse el
adorador al ofrecer la oración obligatoria, se denomina Alquibla. El concepto de
Alquibla ha existido en anteriores religiones. En el pasado, Jerusalén fue
designada para este propósito. Mu/hammad escogió la Meca como nueva
Alquibla. Las instrucciones del Báb en el Bayán árabe dicen textualmente:
La Alquibla es por cierto Él, Aquel a Quien Dios Manifestará; cuando quiera
que Éste Se mueve, se mueve la Alquibla, hasta que Éste alcance reposo.
Este pasaje es citado por Bahá'u'lláh en el Kitáb-i-Aqdas (137) y
confirmado en el versículo arriba citado. Asimismo, Baháulláh ha indicado que
volverse hacia la Alquibla es un "requisito establecido para la recitación de la
oración obligatoria" (P&R 14 y 67). Sin embargo, en el caso de otras oraciones y
preces, la persona puede volverse en cualquier dirección.
8. y cuando se haya puesto el Sol de la Verdad y la Expresión, volved el rostro
hacia el Lugar que os hemos prescrito
Bahá'u'lláh ordena que, a Su muerte, la que sea Su última morada pase a ser la
Alquibla. La Tumba Más Sagrada se encuentra en Bahjí, 'Akká. 'Abdul-Bahá
describe el lugar como el "Luminoso Santuario", "el sitio en torno al cual gira el
Concurso de lo Alto".
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, el significado espiritual
de volverse hacia la Alquibla se ilustra mediante la analogía de la planta que gira
hacia el sol:(...) así como la planta busca la luz solar, de la cual recibe vida y
crecimiento, del mismo modo también nosotros al rezar volvemos nuestros
corazones a la Manifestación de Dios, Bahá'u'lláh; (...) volvemos nuestros rostros
(...) adonde reposa Su polvo, en esta tierra, como símbolo del acto interior.
9. En otra Tabla hemos expuesto los detalles de la oración obligatoria.
Por razones de sabiduría" la oración obligatoria original fue revelada en una
Tabla aparte (P&R 63), cuyo texto no fue divulgado en vida de Bahá'u'lláh. Dicha
oración fue reemplazada por las tres oraciones obligatorias actuales.
Poco después de la Ascensión de Bahá'u'lláh, Mu/hammad-'Alí, el
Archiviolador de Su Convenio, robó el texto de la oración junto con otras varias
Tablas.
10. la oración por los difuntos
La oración por los difuntos (véase Algunos textos revelados por Baháulláh que
complementan el Kitáb-i-Aqdas) es la única oración obligatoria bahá'í que ha de
recitarse en congregación. Suele recitarse por un creyente mientras los presentes
permanecen de pie en silencio (véase nota 19). Bahá'u'lláh aclara que la oración
por los difuntos viene exigida sólo cuando el difunto es adulto (P&R 70).
Asimismo, aclara que la recitación debe preceder el entierro del difunto, y que al
recitarla no es necesario volverse hacia la Alquibla (P&R 85).
En Sinopsis y Codificación, sección IV.A. 13.-14., se encontrarán más
detalles relacionados con la oración por los difuntos.
11. En la oración por los difuntos, Dios, el Revelador de los versículos, ha hecho
descender seis pasajes específicos
Los pasajes integrantes de la oración por los difuntos consisten en repetir seis
veces la salutación "Alláh-u-Abhá" (Dios es el Todoglorioso). Cada salutación
viene seguida por diecinueve repeticiones de uno de los seis versículos
expresamente revelados. Estos versículos son de hecho idénticos a los de la
oración por los difuntos revelada por el Báb en el Bayán. Bahá'u'lláh agregó una
plegaria que precede a estos pasajes.
12. El pelo no invalida vuestra oración, ni nada de lo cual el espíritu ya esté
ausente, bien sean huesos o cosas semejantes. Sois libres de vestiros con piel de
cebellina, como también podéis hacerlo con la piel del castor, la ardilla u otros
animales
En algunas Dispensaciones religiosas anteriores se consideraba que la oración
no era válida si la persona portaba el pelo de ciertos animales o llevaba consigo
determinados objetos. Bahá'u'lláh confirma aquí la declaración que el Báb realiza
en el Bayán árabe en el sentido de que tales cosas no invalidan la oración.
13. Os hemos prescrito orar y ayunar a partir del comienzo de la madurez
Bahá'u'lláh fija la "edad de la madurez en relación con los deberes religiosos" en
"quince años, tanto para hombres como mujeres" (P&R 20). Para más detalles
sobre el período de ayuno, véase nota 25.
14. Él ha eximido de ello a los débiles por causa de enfermedad o edad
En Preguntas y Respuestas se explica que quienes se encuentran debilitados
por enfermedad o edad avanzada están exentos de ayunar y ofrecer las oraciones
obligatorias. Bahá'u'lláh indica que en "tiempos de mala salud no se permite
guardar estas obligaciones" (P&R 93). En este contexto Él demarca la vejez a
partir de los setenta años (P&R 74). En respuesta a una pregunta, Shoghi Effendi
aclara que las personas que llegan a la edad de setenta años están exentas,
independientemente de que se encuentren débiles.
También se concede exención de ayunar a las otras categorías de
personas así consignadas en la Sinopsis y Codificación, sección IV. B.5. Véanse
notas 20, 30 y 31.
15. Dios os ha concedido permiso para postraros sobre cualquier superficie que
esté limpia; pues, a este respecto, hemos suprimido la limitación que había sido
establecida en el Libro
En anteriores Dispensaciones era común que entre los requisitos del rezo
figurase la postración. En el Bayán árabe el Báb encarece a los creyentes a que
al postrarse apoyen la frente sobre una superficie de cristal. Del mismo modo, en
el Islam hay ciertas restricciones relativas al tipo de superficie sobre la que es
lícito postrarse para los musulmanes. Bahá'u'lláh abroga tales restricciones y
simplemente especifica: "cualquier superficie que esté limpia".
16. Quien no encuentre agua para la ablución, repita cinco veces las palabras
"en el Nombre de Dios, el Más Puro, el Más Puro", y luego efectúe sus oraciones.
Como preparación para el ofrecimiento de la oración obligatoria, el creyente debe
efectuar las abluciones. Consisten éstas en lavarse las manos y la cara. Si no hay
agua disponible, es preceptiva la repetición cinco veces del versículo
especialmente revelado al efecto. Para una exposición general sobre las
abluciones, véase nota 34.
En el Corán y en el Bayán árabe se hallan antecedentes sobre las
prácticas sustitutorias que han de cumplirse cuando no hay agua disponible.
17. En las regiones donde los días y las noches se alargan, las horas de la
oración han de ser determinadas por relojes y otros instrumentos que marcan el
paso de las horas.
La aclaración se refiere a territorios situados en el extremo norte o sur, donde la
duración del día y la noche varía notablemente (P&R 64 y 103). Esta disposición
es igualmente válida para el ayuno.
18. Os hemos absuelto de la necesidad de llevar a cabo la oración de los signos.
La oración de los signos es una forma especial de oración obligatoria islámica
cuya recitación era preceptiva al sobrevenir acontecimientos naturales tales como
terremotos, eclipses u otros fenómenos semejantes, susceptibles de causar miedo
o de ser tomados como presagios o como actos de la providencia. La necesidad
de llevar a cabo esta oración ha quedado abrogada. En su lugar el bahá'í puede
decir: "El dominio es de Dios, el Señor de lo visible y lo invisible, el Señor de la
creación"; ahora bien, tal recitación no es obligatoria (P&R 52).
19. Salvo en el caso de la oración por los difuntos, la práctica de la oración
obligatoria colectiva queda abrogada.
En la Dispensación bahá'í ha quedado abrogada la oración en congregación, es
decir, la oración obligatoria formal que se recita de acuerdo con un ritual prescrito
tal como es costumbre, por ejemplo, en el Islam, donde la oración del viernes es
dirigida en la mezquita por un imám. En la ley bahá'í la oración por los difuntos
(véase nota 10) es la única oración prescrita para ser recitada en congregación.
Ha de recitarse por uno de los presentes mientras el resto del grupo permanece
de pie en silencio; el lector no tiene ningún rango especial. No es necesario que
la congregación se vuelva hacia la Alquibla. (P&R 85).
Las tres oraciones obligatorias diarias han de recitarse individualmente, no
en congregación. No hay una forma prescrita de recitar las numerosas
oraciones existentes. En las reuniones o en el retiro individual cada persona es
libre de emplear como desee tales oraciones no obligatorias. En este sentido,
Shoghi Effendi afirma:(...) aunque los amigos son dueños de seguir su propia
inclinación (...) deben prestar sumo cuidado a que la forma de practicarlo no
adquiera un carácter demasiado rígido y se transforme así en una institución. Éste
es un detalle que los amigos debieran tener siempre presente, so pena de
apartarse del claro camino indicado en las Enseñanzas.
20. Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante el
período de menstruación
Dios ha eximido a las mujeres de la oración obligatoria y del ayuno durante el
período de menstruación. En su lugar deben llevar a cabo las abluciones (véase
nota 34) y repetir 95 veces al día, entre un mediodía y el siguiente, el versículo
"Glorificado sea Dios, el Señor de Esplendor y Belleza". Esta disposición cuenta
con antecedentes en el Bayán árabe, donde se concedía una dispensa similar.
En algunas Dispensaciones religiosas anteriores, las mujeres durante el
período de menstruación se consideraban ritualmente impuras, motivo por el que
se les prohibía guardar los deberes de la oración y el ayuno. Bahá'u'lláh ha
abolido el concepto de impureza ritual (véase nota 106).
La Casa Universal de Justicia ha aclarado que las disposiciones del Kitáb-
i-Aqdas en virtud de las cuales se concede exención de ciertos deberes y
responsabilidades son, como la palabra indica, exenciones y no prohibiciones.
Por tanto, todo creyente es libre de valerse de una exención aplicable, si así lo
desea. Sin embargo, la Casa de Justicia aconseja que el creyente, al plantearse
el caso, debe decidir con sabiduría y sopesar que Bahá'u'lláh ha otorgado dichas
exenciones por buenas razones.
La exención prescrita en relación a la oración obligatoria, que
originalmente estaba relacionada con la oración obligatoria compuesta de nueve
rak'ahs, es valedera ahora para las tres oraciones obligatorias que vinieron a
sustituirla.
21. Si al viajar os detenéis a descansar en sitio seguro, llevad a cabo (hombres y
mujeres por igual (una sola postración por cada oración obligatoria omitida
Están exentas del deber de recitar las oraciones obligatorias todas aquellas
personas que se hallen en condiciones de inseguridad tales que lo hagan
impracticable. La exención tiene vigencia tanto si la persona se encuentra de viaje
como si permanece en casa, e incluye un procedimiento para compensar las
oraciones obligatorias que han dejado de decirse por esta causa.
Bahá'u'lláh ha puesto de manifiesto que la oración obligatoria "no se
suspende durante el viaje" siempre que la persona encuentre un "sitio seguro "
donde efectuarla (P&R 58).
Los números 21, 58, 59, 60 y 61 de Preguntas y Respuestas amplían esta
disposición.
22. Al completar vuestras postraciones, sentaos con las piernas cruzadas
La expresión árabe haykalut-taw/híd, traducida aquí como con las piernas
cruzadas, significa la postura de la unidad. Tradicionalmente ha tenido el
sentido de una postura en que las piernas estén cruzadas.
23. Di: Dios ha hecho de Mi amor oculto la llave del Tesoro
Hay una conocida tradición islámica acerca de Dios y Su creación que reza así:
Yo era un Tesoro Oculto. Quise ser conocido y, por tanto, hice existir la
creación a fin de que pudiera conocérseme.
En los Escritos Bahá'ís abundan las referencias y alusiones a esta
tradición. Así, en una de Sus oraciones, Bahá'u'lláh revela: ¡Loado sea Tu
nombre, oh Señor mi Dios! Atestiguo que Tú eras un Tesoro Oculto envuelto en
Tu Ser inmemorial y un Misterio impenetrable guardado en Tu propia Esencia.
Deseando revelarte, hiciste existir el Mundo Mayor y el Menor, y escogiste al
Hombre por encima de todas Tus criaturas, e hiciste de Él un signo de estos dos
mundos, oh Tú que eres nuestro Señor, el Más Compasivo.Tú Le elevaste para
que ocupara Tu trono delante de todas las gentes de Tu creación. Tú Le
capacitaste para desentrañar Tus misterios, y resplandecer con las luces de Tu
inspiración y Tu Revelación, y manifestar Tus nombres y Tus atributos. Por medio
de Él adornaste el preámbulo del libro de Tu creación, oh Tú que eres el
Gobernante del universo que has formado. (Oraciones y meditaciones de
Bahá'u'lláh, XXXVIII) Asimismo, en las Palabras Ocultas, Bahá'u'lláh declara:
¡Oh Hijo del Hombre! Amé tu creación, por eso te he creado. Por tanto,
ámame y pronunciaré tu nombre y llenaré tu alma del espíritu de vida.'Abdu'l-
Bahá, en Su comentario a la tradición citada más arriba, escribe:¡Oh caminante
en el sendero del Amado! Has de saber que el propósito fundamental de esta
santa tradición es mencionar las etapas de la ocultación y manifestación de Dios
en las Personificaciones de la Verdad, Aquellos que son los Puntos de Amanecer
de Su todoglorioso Ser. Por ejemplo, antes de que se encienda y manifieste la
llama del fuego imperecedero, ésta ha existido por sí misma, dentro de sí misma
en la identidad oculta de las Manifestaciones universales. Tal es la etapa del
"Tesoro Oculto". Y cuando el bendito Árbol se enciende por sí mismo dentro de sí
mismo, y ese divino fuego arde por su esencia dentro de su esencia, tal es la
etapa de "quise ser conocido". Y cuando resplandece en el Horizonte del universo
con infinitos Nombres y Atributos divinos sobre los mundos contingentes y
trascendentes, ello constituye el surgimiento de una nueva y maravillosa creación,
la cual correspóndese con la etapa de "por tanto, hice existir la creación". Y
cuando las almas santificadas desgarran los velos de todos los apegos terrenales
y condiciones mundanas, y se apresuran a alcanzar la etapa de la contemplación
de la belleza de la divina Presencia y son honrados con el reconocimiento de la
Manifestación y pueden presenciar el esplendor del Más Grande Signo de Dios
en sus corazones, entonces llegará a ser manifiesto el propósito de la creación,
que es el conocimiento de Aquel que es la Verdad Eterna.
24. ¡Oh Pluma del Altísimo!
"Pluma del Altísimo", "la Suprema Pluma" y "la Exaltadísima Pluma" son
referencias a Bahá'u'lláh que sirven para ilustrar Su función como Revelador de la
Palabra de Dios.
25. Os hemos prescrito ayunar durante un breve período
El ayuno y la oración obligatoria constituyen los dos pilares que sostienen la Ley
revelada de Dios. Bahá'u'lláh afirma en una de Sus Tablas que ha revelado las
leyes de la oración obligatoria y del ayuno a fin de que mediante ellas los
creyentes puedan acercarse a Dios.
Shoghi Effendi indica que el período de ayuno, que comporta completa
abstinencia de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol, es:(...)
esencialmente un período de meditación y oración, de recuperación espiritual,
durante el cual el creyente debe tratar de efectuar en su vida interior los reajustes
necesarios, y refrescar y robustecer las fuerzas espirituales latentes en su alma.
Su significado y propósito son, por tanto, fundamentalmente de carácter espiritual.
El ayuno es un acto simbólico, un recordatorio de la abstinencia de deseos
carnales y egoístas.
Todos los creyentes están obligados a ayunar desde que cumplen 15 años
hasta que alcanzan los 70 años de edad.
La Sinopsis y Codificación, en su sección IV.B.1.-6., contiene un resumen
de las disposiciones detalladas relativas al ayuno, así como de las exenciones
concedidas a ciertas categorías de personas. Para más detalles sobre la exención
de ayunar, véanse notas 14, 20, 30 y 31.
El período de diecinueve días de ayuno coincide con el mes bahá'í de 'Alá,
que generalmente dura del 2 al 20 de marzo. Da comienzo inmediatamente
después de los días intercalares (véanse notas 27 y 147) y es seguido por la
festividad de Naw-Rúz (véase nota 16).
26. y a su término os hemos designado Naw-Rúz como una fiesta
El Báb introdujo un nuevo calendario, conocido como el calendario badí' o bahá'í
(véanse notas 27 y 147). De acuerdo con este calendario, un día es el período
que va desde una puesta del sol hasta la siguiente. En el Bayán el Báb ordenó
que el mes de 'Alá fuese el mes de ayuno, y decretó que el día del Naw-Rúz,
designado como el Día de Dios, marcara el término de dicho período. Aquí
Bahá'u'lláh confirma el calendario badí' en el que se designa Naw-Rúz como
festivo.
El Naw-Rúz es el primer día del nuevo año. Coincide con el equinoccio de
primavera del hemisferio norte, fenómeno que generalmente ocurre el 21 de
marzo. Bahá'u'lláh explica que este día festivo ha de celebrarse el mismo día en
que el sol entra en la constelación de Aries (es decir, el equinoccio vernal),
incluso si ello ocurre un minuto antes de la puesta del sol (P&R 35). De ahí que,
dependiendo del momento del equinoccio, el Naw-Rúz pueda caer el 20, 21 ó 22
de marzo. Bahá'u'lláh ha dejado a la Casa Universal de Justicia la labor de
completar los detalles de numerosas leyes. Ello incluye varias materias que
afectan al calendario bahá'í. El Guardián ha declarado que la entrada en vigor, a
escala mundial, de la ley que determina la fecha del Naw-Rúz requiere la elección
de un punto determinado de la tierra para que sirva como punto de referencia con
que fijar el equinoccio de primavera. Asimismo, ha indicado que la elección de
este punto ha sido encomendada al criterio de la Casa Universal de Justicia.
27. Que los días sobrantes de los meses se coloquen antes del mes de ayuno.
El calendario badí' se basa en el año solar de 365 días, 5 horas y 50 minutos y
fracción. El año se compone de 19 meses de 19 días cada uno (es decir, 361
días), con la añadidura de cuatro días suplementarios (cinco en año bisiesto). El
Báb no definió expresamente el lugar que ocuparían los días intercalares en el
nuevo calendario. El Kitáb-i-Aqdas resuelve esta cuestión asignando a los días
"excedentes" una posición fija en el calendario, a saber, inmediatamente antes del
período de ayuno o mes de 'Alá. Para mayores detalles véase la sección sobre el
calendario bahá'í en The Bahá'í World, volumen XVIII.
28. Hemos ordenado que éstos (...) sean las manifestaciones de la letra Há
Los días intercalares, conocidos como Ayyám-i-Há (los Días de Há), cuentan con
la distinción de estar vinculados a "la letra Há". El valor numérico de esta letra
árabe es cinco, según la numeración abjad, valor que se corresponde con el
número potencial de días intercalares. En los Escritos Sagrados la letra "Há"
posee varios significados espirituales, entre ellos el de ser símbolo de la Esencia
de Dios.
29. éstos días de generosidad que preceden al tiempo de comedimiento
Bahá'u'lláh encareció a Sus seguidores a que dedicasen estos días a festejos,
regocijo y caridad. En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se explica
que "los días intercalares se reservan especialmente para la hospitalidad, la
entrega de regalos, etc.".
30. El viajero (...) no están obligados a ayunar
Bahá'u'lláh define la duración mínima de un viaje que exime al creyente de ayunar
(P&R 22 y 75). Los detalles de esta disposición se resumen en la Sinopsis y
Codificación, sección IV.B.5.a.i.-v.
Shoghi Effendi aclara que si bien los viajeros están exentos, no hay
impedimento para que ayunen, si así lo desean. También indica que la exención
abarca todo el período del viaje, y no sólo las horas en que la persona se
encuentra en el tren, automóvil, etc.
31. El viajero, el enfermo, la mujer encinta y la que amamanta no están obligados
a ayunar. Dios, como muestra de Su gracia, los ha eximido.
Se concede exención de ayunar a quienes están enfermos o son de avanzada
edad (véase nota 14), a las mujeres durante el período de menstruación (véase
nota 20) a los viajeros (véase nota 30) y a las embarazadas y las que amamantan.
La exención se hace igualmente extensiva a las personas que realizan trabajos
pesados, a quienes al mismo tiempo se recomienda que "en señal de respeto
hacia la ley de Dios y la exaltada estación del ayuno coman con frugalidad y en
privado (P&R 76). Shoghi Effendi indica que la Casa Universal de Justicia
definirá los tipos de trabajo que eximan a las personas del ayuno.
32. Absteneos de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol
La frase hace referencia al período de ayuno. En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-
Bahá, tras precisar que ayunar consiste en abstenerse de comer y beber, indica
además que fumar es una forma de "beber". En árabe el verbo "beber" incluye el
significado de fumar.
33. Se ha ordenado a todo creyente en Dios (...) que cada día (...) repita noventa
y cinco veces "Alláh-u-Abhá".
"Alláh-u-Abhá" es una frase árabe que significa "Dios el Todoglorioso. Es una
forma del Más Grande Nombre de Dios (véase nota 137). En el Islam hay una
tradición según la cual hay entre los muchos nombres de Dios uno que es el más
grande pero cuya identidad, no obstante, estaba oculta. Bahá'u'lláh ha confirmado
que el Más Grande Nombre es "Bahá". Los varios derivados de la palabra "Bahá"
son considerados asimismo variantes del Más Grande Nombre. En una carta
escrita en nombre de Shoghi Effendi, se explica que:El Más Grande Nombre es el
Nombre de Bahá'u'lláh. "Yá Bahá'u'l-Abhá" es una invocación que significa "¡Oh
Tú Gloria de las Glorias!". "Alláh-u-Abhá" es un saludo que significa "Dios el
Todoglorioso. Las dos frases se refieren a Bahá'u'lláh. La expresión "Más
Grande Nombre" quiere decir que Bahá'u'lláh ha aparecido en el Más Grande
Nombre de Dios, en otras palabras, que Él es la suprema Manifestación de Dios.
El saludo "Alláh-u-Abhá" fue adoptado durante el exilio de Bahá'u'lláh en
Adrianópolis.
La repetición de "Alláh-u-Abhá" noventa y cinco veces debe ser precedida
por abluciones (véase nota 34).
34. efectuad abluciones para la oración obligatoria
Las abluciones aparecen relacionadas expresamente con ciertas oraciones. Su
ejecución es preceptiva antes de las tres oraciones obligatorias, de la repetición
diaria de "Alláh-u-Abhá" noventa y cinco veces y de la recitación del versículo
prescrito para reemplazar la oración obligatoria y el ayuno de las mujeres durante
el período de menstruación (véase nota 20).
Las abluciones consisten en el lavado de manos y cara en preparación
para la oración. En el caso de la oración obligatoria mediana, el acto viene
acompañado de la recitación de ciertos versículos (véase Algunos textos
revelados por Baháulláh que complementan el Kitáb-i-Aqdas).
Que las abluciones tienen un significado que trasciende el lavado mismo
puede deducirse del hecho de que aunque la persona se haya bañado
inmediatamente antes de recitar la oración obligatoria, no obstante sigue estando
obligada a llevar a cabo las abluciones (P&R 18).
Cuando no se dispone de agua para las abluciones, debe repetirse cinco
veces un versículo establecido al efecto (véase nota 16). Esta disposición es
extensiva al caso de las personas a las que perjudique físicamente el uso de agua
(P&R 51).
Las disposiciones detalladas sobre la ley relativa a las abluciones se
exponen en la Sinopsis y Codificación, sección IV.A.10.a.-g., al igual que en
Preguntas y Respuestas, números 51, 62, 66, 77 y 86.
35. Se os ha prohibido el homicidio
En el párrafo 73 del Kitáb-i-Aqdas, Bahá'u'lláh reafirma la prohibición de matar. El
homicidio premeditado tiene prescritas sus penas correspondientes (véase nota
86). En el caso de homicidio involuntario, queda estipulada una indemnización
para la familia del difunto (véase Kitáb-i-Aqdas, 188).
36. o adulterio
La palabra árabe "ziná", traducida en este texto como "adulterio", significa tanto
fornicación como adulterio y se aplica no sólo a las relaciones sexuales entre una
persona casada y alguien que no es su cónyuge, sino también al contacto sexual
extramarital en general. Una forma de "ziná" es la violación. El único castigo
prescrito por Bahá'u'lláh es el destinado a quienes cometen fornicación (véase
nota 77). La tipificación de las penas para otros tipos de delito sexual queda al
criterio de la Casa Universal de Justicia.
37. murmuración y la calumnia
Bahá'u'lláh ha condenado repetidamente la murmuración, la difamación y el hacer
hincapié en las faltas de los demás. En las Palabras Ocultas, afirma claramente:
"¡Oh Hijo del Ser! ¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y ocuparte de las
faltas de los demás? Quien así obra es maldecido por Mí" Y también: "¡Oh Hijo
del Hombre! No murmures los pecados de otros mientras seas tú mismo un
pecador. Si desobedecieres este mandato serás maldecido, y esto Yo lo
atestiguo". Esta grave amonestación es reiterada en Su última obra, "el Libro de
Mi Convenio": "En verdad digo: la lengua es para mencionar lo que es bueno; no
la mancilléis con la conversación indecorosa. Lo ya pasado ha sido perdonado
por Dios; mas en lo sucesivo todos debieran pronunciar lo que es digno y
decoroso, y abstenerse de la difamación, de los insultos y de todo cuanto cause
tristeza a los hombres".
38. Hemos dividido la herencia en siete categorías
Las leyes bahá'ís de la herencia sólo se rigen en situación de intestado, es decir,
cuando la persona fallece sin dejar testamento. En el Kitáb-i-Aqdas (párrafo 109)
Bahá'u'lláh ordena que todo creyente redacte su propio testamento. En otra lugar
afirma claramente que la persona goza de plena jurisdicción sobre sus bienes y
que es libre de decidir cómo debe repartirse la herencia, así como de designar, en
el testamento, quiénes, bahá'ís o no bahá'ís, deben heredar (P&R 69). A este
respecto, en una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se explica que:(...)
aun cuando se permite que el bahá'í disponga de su riqueza según su deseo al
escribir su testamento, está moral y conscientemente obligado a tener siempre
presente la necesidad de respetar el principio de Bahá'u'lláh referente a la función
social de la riqueza, y la necesidad consiguiente de evitar su acumulación
excesiva y concentración en unos pocos individuos o grupos de individuos.
Con este versículo del Aqdas se inicia un largo pasaje en el cual
Bahá'u'lláh desarrolla la ley bahá'í de la herencia. Al leer este pasaje debe
tenerse presente que la ley se formula bajo la presunción de que el difunto es
varón; no obstante, las mismas disposiciones que contiene rigen, mutatis
mutandis, cuando la persona difunta es mujer.
El sistema de herencia que estipula la distribución de los bienes del difunto
entre siete categorías de herederos (hijos, esposa, padre, madre, hermanos,
hermanas y maestros) se fundamenta en las disposiciones que señala el Báb en
el Bayán. Las características principales de las leyes bahá'ís relativas a la
herencia intestada son:1. Si el difunto es un padre y su herencia incluye una
residencia personal, dicha residencia pasa al hijo mayor (P&R 34).2. Si el difunto
no tiene descendientes varones, dos tercios de la residencia pasan a sus
descendientes mujeres, y el tercio restante revierte a la Casa de Justicia. Véase
la nota 42, concerniente a los niveles de la institución de la Casa de Justicia, a los
que se refiere esta ley. (Véase también la nota 44.)3. El resto de la herencia se
divide entre las siete categorías de herederos. Para más detalles sobre el número
de cuotas que ha de recibir cada grupo, véase Preguntas y Respuestas, número
5, y Sinopsis y Codificación, sección IV.C.3.a.4. En caso de que haya más de
un heredero en alguna categoría, la cuota asignada a dicha categoría debiera
dividirse entre ellos por igual, ya sean varones o mujeres.5. En casos en que no
haya descendencia, la cuota de los hijos revierten a la Casa de Justicia (P&R 7,
41).6. Si la persona deja descendencia, pero no existiera alguna o ninguna de las
otras categorías de herederos, dos tercios de la cuota que les habría
correspondido revierten a los descendientes y un tercio a la Casa de Justicia
(P&R 7).7. Si no existe ninguna de las categorías señaladas, dos tercios de la
herencia revierten a los sobrinos y sobrinas del difunto. Si éstos no existen, las
mismas cuotas revierten en las tías y tíos; y de faltar éstos, a sus hijos e hijas. En
todo caso, el tercio restante revierte a la Casa de Justicia.8. Si la persona no deja
ninguno de los herederos antes mencionados, toda la herencia revierte a la Casa
de Justicia.9. Bahá'u'lláh declara que los no bahá'ís no tienen derecho a heredar
de sus padres o parientes bahá'ís (P&R 34). En una carta escrita en nombre del
Shoghi Effendi, se indica que esta restricción tiene vigencia "sólo al morir un
bahá'í sin haber testado y, por tanto, deba procederse al reparto consiguiente de
bienes con arreglo a las normas enunciadas en el Aqdas. Por lo demás, todo
bahá'í es libre de legar sus bienes a cualquier persona, cualquiera que sea su
religión, con tal de que deje constancia de sus deseos mediante testamento. En
Sinopsis y Codificación, sección IV.C.3.a.-o. se resumen más detalles sobre las
leyes de la herencia.
39. a los hermanos, cinco cuotas (...) a las hermanas, cuatro cuotas
Preguntas y Respuestas amplía las disposiciones de la ley en lo que se refiere a
las cuotas de la herencia asignadas a los hermanos y hermanas del difunto. Si el
hermano o hermana es del mismo padre que el difunto, hereda toda la cuota que
le ha sido asignada. Sin embargo, si el hermano o hermana es de otro padre,
hereda solamente dos tercios de la cuota asignada y el tercio restante revierte a
la Casa de Justicia (P&R 6). Además, en caso de que el difunto tenga hermanos o
hermanas carnales entre sus herederos, los medio hermanos y medio hermanas
por parte materna no heredan (P&R 53). Naturalmente, a los medio hermanos y
medio hermanas les corresponde recibir la herencia de los bienes de su propio
padre.
40. los maestros
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá equipara a los maestros que se ocupan de la
educación espiritual del niño con el "padre espiritual" que "dota a su hijo de vida
sempiterna". Y explica que ésta es la razón por la cual "los maestros figuran entre
los herederos" en la "ley de Dios". Bahá'u'lláh señala las condiciones en que
el maestro o maestra hereda y la cuota que recibe (P&R 33).
41. Cuando oímos el clamor de los niños aún no nacidos, doblamos su cuota y
disminuimos las del resto
En las leyes de la herencia dadas por el Báb se asignan a los hijos del difunto
nueve partes compuestos de 540 cuotas. La asignación constituía menos de un
cuarto de toda la herencia. Bahá'u'lláh dobló su porción, dejándolo en 1.080
cuotas, y redujo la participación asignada a las otras seis categorías de
herederos. Asimismo sugiere la intención precisa de este versículo y sus
consecuencias por lo que respecta a la distribución de la herencia (P&R 5).
42. la Casa de Justicia
Bahá'u'lláh, al referirse en el Kitáb-i-Aqdas a la Casa de Justicia, no siempre
distingue de forma explícita entre la Casa Universal de Justicia y la Casa Local de
Justicia, instituciones, ambas, ordenadas en dicho Libro. Generalmente, lo que se
encuentra es una referencia escueta a "la Casa de Justicia", y se deja pendiente
de concreción el nivel, o niveles, de la institución en su conjunto al que se
aplicaría cada una de las leyes.
En una Tabla en la que se enumeran los ingresos de la tesorería local,
'Abdu'l-Bahá incluye las herencias carentes de herederos, de donde se
desprende que la Casa de Justicia aludida en estos pasajes del Aqdas sobre la
herencia es la Casa de Justicia local.
43. Si el difunto dejare descendientes, pero ninguna de las demás categorías de
herederos
Bahá'u'lláh aclara que "Esta medida tiene aplicación tanto general como
particular, lo que quiere decir que cuando falte alguna categoría de esta última
clase de herederos, dos tercios de su herencia pasarán a los descendientes y el
tercio restante a la Casa de Justicia" (P&R 7).
44. Hemos asignado la residencia y la ropa de uso personal del difunto a los
descendientes varones, no a las mujeres, ni a los demás herederos
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá indica que la residencia y ropa de uso personal de un
hombre fallecido permanecen en la rama masculina, pasan al hijo mayor, y en
ausencia de éste, al segundo hijo varón, y así sucesivamente. 'Abdu'l-Bahá
explica que esta disposición es una expresión de la ley de primogenitura, la cual
ha sido invariablemente reafirmada por la Ley de Dios. En una Tabla dirigida a un
creyente persa señala: "En todas las divinas Dispensaciones al hijo mayor se le
han concedido distinciones extraordinarias. Aun la estación de profeta ha sido su
derecho de nacimiento". Sin embargo, junto con las distinciones concedidas al
hijo mayor, hay obligaciones concomitantes. Por ejemplo, a él le cumple la
responsabilidad moral, por amor a Dios, de cuidar de su madre e igualmente de
atender a las necesidades de los demás herederos.
Bahá'u'lláh aclara varios aspectos de esta parte de la ley de la herencia.
Señala que si hay más de una residencia, la principal y más importante pasa a la
descendencia masculina. Las demás residencias, junto con los otros bienes del
difunto, deben repartirse entre los herederos (P&R 34), y Bahá'u'lláh indica que
en ausencia de descendientes varones, dos tercios de la residencia principal y de
la ropa personal del difunto padre revierten a la descendencia femenina y el otro
tercio a la Casa de Justicia (P&R 72). Por lo demás, si la persona fallecida es
mujer, Bahá'u'lláh declara que toda su ropa usada debe dividirse por igual entre
las hijas. La ropa nueva, joyas y bienes deben dividirse entre los herederos, y de
igual forma se ha de proceder con la ropa usada en el caso de que no deje hijas
(P&R 37).
45. Si el hijo del difunto hubiere fallecido en los días de su padre y hubiere
dejado hijos, éstos heredarán la cuota de su padre
Este aspecto de la ley rige solamente en el caso de que el hijo fallezca antes que
el padre o la madre. Si la hija del difunto está muerta y ha dejado descendencia,
la cuota de ésta ha de dividirse según las siete categorías señaladas en el Libro
Más Sagrado (P&R 54).
46. Si el difunto hubiere dejado hijos menores de edad, las cuotas respectivas de
éstos en la herencia han de ser encomendadas a una persona de confianza
La palabra "amín", traducida en este párrafo como "persona de confianza" y
"albacea", tiene en árabe una amplia gama de significados relacionados
principalmente con la idea de confiabilidad, pero que también indican cualidades
como fiabilidad, lealtad, fidelidad, rectitud, honradez y otras. En el lenguaje legal
"amín" denota, entre otras cosas, un fiduciario, garante, custodio, guardián y
legatario.
47. La partición de la herencia podrá efectuarse sólo después de que se haya
pagado el /Huqúqu'lláh, se hayan saldado las deudas (si las hubiere(, se hayan
cubierto los gastos del funeral y entierro
Bahá'u'lláh señala que el orden de precedencia en el pago de estos gastos es
como sigue: primero las costas del funeral y entierro; segundo, la reparación de
las deudas del difunto; y tercero, la satisfacción del /Huqúqu'lláh (véase nota 125)
(P&R 9). También señala que al emplear la herencia en estos destinos, los pagos
deben realizarse, primeramente, valiéndose para ello de la heredad residual, y
luego, si ésta es insuficiente, de la residencia y ropa personal del difunto (P&R
80).
48. Éste es ese conocimiento oculto que nunca cambiará, ya que su principio
está en el nueve
En el Bayán árabe el Báb describió Su ley de herencia diciendo que ésta era
conforme a "un conocimiento oculto en el Libro de Dios, conocimiento que nunca
ha de cambiar ni reemplazarse". Asimismo, declaró que los números con que se
expresaba el reparto de la herencia habían sido investidos con un significado
cuyo propósito era ayudar a reconocer a Aquel a Quien Dios ha de manifestar.
El "nueve" mencionado aquí está representado en el texto árabe mediante
la letra "/Tá", la cual es su equivalente en la notación abjad (véase Glosario). El
nueve es el primer dígito mencionado en el reparto que el Báb hace de la
herencia, donde consignan "nueve partes" como la cuota correspondiente a los
hijos. La significación del nueve reside en que es el equivalente numérico del Más
Grande Nombre, "Bahá", nombre al que la parte que sigue del versículo del
encabezamiento alude como "lo oculto y de lo manifiesto, el inviolable e
inaccesiblemente exaltado Nombre". (Véase también nota 33.)
49. El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de
Justicia
La institución de la Casa de Justicia se compone de consejos elegidos que
funcionan a nivel local, nacional e internacional. Bahá'u'lláh establece en el Kitáb-
i-Aqdas tanto la Casa Universal de Justicia como las Casas Locales de Justicia.
Por Su parte, 'Abdu'l-Bahá establece en Su Testamento las Casas de Justicia
Secundarias (Nacionales o Regionales), e indica el método que debe seguirse
para la elección de la Casa Universal de Justicia.
El versículo de referencia remite a la Casa Local de Justicia, institución que
se elige cuando quiera que en una localidad haya nueve o más adultos bahá'ís
residentes. A estos efectos, y a título provisional, el Guardián fijó la condición de
adulto en la edad de 21 años, indicando que la Casa Universal de Justicia podría
cambiarla en el futuro. Por el momento presente, las Casas Locales y
Secundarias de Justicia se denominan Asambleas Espirituales Locales y
Asambleas Espirituales Nacionales. Shoghi Effendi indica que ésta es una
"denominación temporal", la cual:(...) a medida que la posición y los objetivos de
la Fe Bahá'í se entiendan mejor y se reconozcan más cabalmente, será sustituida
de forma gradual por la denominación permanente y más apropiada de Casa de
Justicia. En el futuro, las actuales Asambleas Espirituales, amén de recibir otro
nombre, podrán asimismo añadir a sus actuales funciones los poderes, deberes y
prerrogativas que requiere el reconocimiento de la Fe de Bahá'u'lláh, no sólo
como uno de los sistemas religiosos reconocidos del mundo, sino como Religión
de Estado de una Potencia Soberana e independiente.
50. el número de Bahá
El equivalente numérico abjad de "Bahá" es nueve. La Casa Universal de Justicia
y las Asambleas Espirituales Nacionales y Locales tienen todas actualmente
nueve miembros, el número mínimo prescrito por Bahá'u'lláh.
51. Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres
Los poderes y deberes generales de la Casa Universal de Justicia, las Asambleas
Espirituales Nacionales y las Asambleas Espirituales Locales, así como los
requisitos para ser miembro de ellas, se hallan enunciados en las Escrituras de
Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá, en las cartas de Shoghi Effendi y en las elucidaciones
de la Casa Universal de Justicia. Las funciones principales de estas instituciones
aparecen señaladas en la Constitución de la Casa Universal de Justicia, así como
en las constituciones de las respectivas Asambleas Espirituales Nacionales y
Locales.
52. consultar juntos
Bahá'u'lláh ha establecido la consulta como uno de los principios fundamentales
de Su Fe y ha exhortado a los creyentes a "consultar juntos en todas las
materias". Bahá'u'lláh describe la consulta como "la lámpara de guía que enseña
el camino" y "la otorgadora de comprensión". Shoghi Effendi declara que el
"principio de la consulta (...) constituye una de las leyes básicas" del Orden
Administrativo Bahá'í.
En Preguntas y Respuestas, número 99, Bahá'u'lláh esboza una manera
de abordar la consulta, recalca la importancia de tomar decisiones por
unanimidad, e indica que en caso de no poderse lograr debe prevalecer la
decisión mayoritaria. La Casa Universal de Justicia ha puesto de relieve que
estas orientaciones fueron reveladas antes de establecerse las Asambleas
Espirituales, en respuesta a una pregunta acerca de las enseñanzas bahá'ís
sobre la consulta. La Casa de Justicia afirma que el surgimiento de Asambleas
Espirituales, a las cuales los amigos siempre pueden dirigirse para pedir su
ayuda, de ningún modo es óbice para que sigan el procedimiento esbozado en
Preguntas y Respuestas, procedimiento al que los amigos pueden muy bien
recurrir cuando deseen consultar sobre sus problemas personales.
53. Construid en todos los países casas de adoración
La Casa de Adoración Bahá'í está dedicada a la alabanza de Dios. La Casa de
Adoración forma el edificio central del Mashriqu'l-Adhkár (el Punto de Amanecer
de la Alabanza a Dios), complejo que, a medida que se desarrolle en el futuro,
comprenderá, además de la Casa de Adoración, varias dependencias dedicadas
a actividades sociales, humanitarias, educativas y científicas. 'Abdu'l-Bahá
describe el Mashriqu'l-Adhkár como "una de las instituciones más vitales del
mundo", y Shoghi Effendi indica que ejemplifica tangiblemente la integración del
"culto y servicio bahá'ís". Previendo el desarrollo futuro de esta institución, Shoghi
Effendi señala que la Casa de Adoración y sus dependencias "proporcionarán
alivio a los que sufren, sustento a los pobres, refugio al viajero, consuelo a los
afligidos y educación a los ignorantes". En el futuro, se construirán Casas de
Adoración Baháís en toda ciudad y aldea.
54. El Señor ha ordenado que aquellos de vosotros que estén en condiciones
realicen el peregrinaje a la Casa sagrada
Esta disposición remite a dos Casas sagradas: la Casa del Báb en Shiraz y la
Casa de Bahá'u'lláh en Bagdad. Bahá'u'lláh ha señalado que el peregrinaje a
cualquiera de estas dos Casas cumple los requisitos señalados en este pasaje
(P&R 25, 29). En dos Tablas distintas, conocidas como Súriy-i-/Hajj (P&R 10),
Bahá'u'lláh ha prescrito ritos especiales para cada uno de estas peregrinaciones.
En este sentido, la realización de un peregrinaje consiste en algo más que la sola
visita a las dos Casas. Tras el fallecimiento de Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá
designó el Santuario de Bahá'u'lláh en Bahjí como lugar de peregrinación. En una
Tabla, 'Abdu'l-Bahá indica que el "Santuario Más Sagrado, la Bendita Casa en
Bagdad y la venerada Casa del Báb en Shiraz están consagrados al peregrinaje",
y que es "obligatorio" visitar estos lugares "si la persona dispone de medios, está
en condiciones de hacerlo, y no hay trabas que se lo impidan". No se han
prescrito ritos para el peregrinaje al Santuario Más Sagrado.
55. y, como una merced de Su parte, ha eximido de ello a las mujeres
En el Bayán, el Báb ordenó que el peregrinaje debía ser realizado al menos una
vez en la vida por aquellos de Sus seguidores que estuvieran en condiciones
económicas de realizar el viaje. El Báb precisó que dicha disposición no era
obligatoria para las mujeres, a fin de ahorrarles los rigores del viaje.
Bahá'u'lláh también exime a las mujeres de la obligación de peregrinar. La
Casa Universal de Justicia ha aclarado que esta exención no constituye una
prohibición y que las mujeres están libres de efectuar el peregrinaje.
56. dedicarse a alguna ocupación
Es obligatorio para hombres y mujeres ocuparse en algún oficio o profesión.
Bahá'u'lláh exalta la ocupación en ese trabajo a la categoría de adoración de
Dios. El sentido espiritual y práctico de esta ley y la mutua responsabilidad que
para su cumplimiento incumben al individuo y a la sociedad quedan explicados en
una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi:
Por lo que respecta al mandamiento de Bahá'u'lláh relativo a la ocupación
de los creyentes en alguna clase de profesión, las Enseñanzas son muy
categóricas, en particular y muy especialmente la afirmación que al respecto hace
el Aqdas con este propósito, que hace ver claramente que en el Nuevo Orden
Mundial no hay cabida para las personas ociosas y sin voluntad de trabajar.
Como corolario de este principio, Bahá'u'lláh afirma además que la mendicidad no
sólo debe desalentarse, sino que debe quedar completamente barrida de la faz de
la sociedad. Es deber de los responsables de los asuntos públicos el facilitar a
toda persona la oportunidad de adquirir las aptitudes necesarias en alguna clase
de profesión, amén de los medios para emplear tales aptitudes, y ello tanto por el
bien que comporta en sí mismo, como por ganarse la vida. Toda persona, por muy
impedida o limitada que esté, tiene la obligación de ocuparse en algún trabajo o
profesión, puesto que el trabajo, sobre todo cuando se realiza con espíritu de
servicio, constituye, de acuerdo con Bahá'u'lláh, una forma de adoración. El
trabajo no sólo posee un fin utilitario, sino que también reviste valor por sí mismo,
ya que nos acerca a Dios y nos permite comprender mejor Su propósito para con
nosotros en este mundo. Por lo tanto, es evidente que el heredar riquezas no
exime a nadie del trabajo cotidiano.
En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá declara que "si una persona se ve
incapacitada para ganarse la vida, padece extrema pobreza o queda inválida,
incumbe a los ricos o a los Diputados pasarle una asignación mensual para su
subsistencia. (...) La palabra 'Diputados' se refiere a los representantes del
pueblo, es decir, a los miembros de la Casa de Justicia". (Véase también nota
162 sobre mendicidad.)
En respuesta a una pregunta acerca de si el mandamiento de Bahá'u'lláh
exige que una esposa y madre, al igual que su marido, deba trabajar para
ganarse la vida, la Casa Universal de Justicia explica que la instrucción de
Bahá'u'lláh comporta que los amigos tengan una ocupación que sea de provecho
para ellos mismos y para los demás, y que las labores del hogar son un trabajo
muy honorable que requiere la mayor responsabilidad y cuya importancia es
fundamental para la sociedad. Con respecto a la jubilación de las personas que
han alcanzado cierta edad, Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo,
declaró que "ésta es una materia sobre la cual deberá legislar la Casa
Internacional de Justicia, por cuanto no hay disposiciones al respecto en el
Aqdas".
57. El besar las manos ha sido prohibido en el Libro
En varias de las Dispensaciones religiosas anteriores y en ciertas culturas era
costumbre besar la mano de las figuras religiosas y de las personas destacadas,
en señal de reverencia o deferencia y como muestra de sumisión a su autoridad.
Bahá'u'lláh, además de prohibir el besar las manos, también condena en Sus
Tablas prácticas tales como postrarse ante otra persona y otras formas
semejantes de conducta que humillan a una persona en relación con las demás.
(Véase nota 58.)
58. A nadie le está permitido pedir absolución a otra alma
Bahá'u'lláh prohíbe la confesión y la petición de absolución de los pecados ante
otra persona. Antes bien, lo que corresponde es pedir perdón a Dios. En la Tabla
de Bishárát, Bahá'u'lláh declara que "tal confesión ante el prójimo comporta la
humillación y degradación de la persona", y afirma que Dios "no desea la
humillación de Sus siervos".
Shoghi Effendi, en una carta escrita en su nombre, sitúa la prohibición en
su debido contexto:(...) se nos prohíbe confesar nuestros pecados y faltas ante
ninguna persona, tal como lo practican los católicos con sus sacerdotes, o hacerlo
en público, como acostumbran algunas sectas religiosas. Sin embargo, si
deseamos reconocer espontáneamente que hemos tenido la culpa en algo o que
adolecemos de cierto defecto de carácter por el que pedimos perdón o disculpas
de otra persona, somos totalmente libres de hacerlo.
La Casa Universal de Justicia también ha aclarado que la prohibición de
Bahá'u'lláh respecto de la confesión de los pecados no impide que una persona
admita sus faltas durante consultas sostenidas bajo la tutela de instituciones
bahá'ís. Asimismo, ello no excluye la posibilidad de pedir consejo a un amigo
íntimo o a un consejero profesional en relación con tales materias.
59. Hay entre la gente quien se sienta a la puerta en medio de las sandalias,
mientras en su corazón codicia el puesto de honor
Tradicionalmente en el Oriente ha sido costumbre quitarse las sandalias y
descalzarse antes de entrar a una reunión. La parte de la sala más alejada de la
entrada se considera su cabecera y, por tanto, el lugar de honor donde se sientan
los más destacados de los presentes. Los demás se sientan en orden
descendente hacia la puerta, junto a la cual suele dejarse el calzado, y donde se
sientan los más humildes.
60. Y entre la gente se halla quien pretende poseer el conocimiento interior
Ésta es una referencia a las personas que dicen tener acceso al conocimiento
esotérico, pero cuyo apego a tal conocimiento las aparta, como por un velo, de la
Revelación de la Manifestación de Dios. En otra parte Bahá'u'lláh afirma:
"Aquellos que son los adoradores del ídolo que sus imaginaciones han tallado, y
al que llaman Realidad Interior, tales hombres son en verdad contados entre los
paganos".
61. Cuántos hombres se han retirado a las regiones de la India, negándose las
cosas que Dios declaró lícitas, imponiéndose austeridades y mortificaciones
Estos versículos llevan implícita la prohibición del monacato y del ascetismo.
Véase Sinopsis y Codificación, sección IV.D.1.y.iii.-iv. En las Palabras del
Paraíso, Bahá'u'lláh añade varios comentarios sobre estas disposiciones, al
declarar: "Vivir en retiro o practicar el ascetismo no es aceptable en presencia de
Dios". Bahá'u'lláh exhorta a quienes recurren a estas prácticas a "observar lo que
sea causa de alegría y júbilo"; asimismo instruye a quienes fijan "su morada en
las cuevas de las montañas" o "acuden de noche a los cementerios" a abandonar
tales usos, ordenándoles que no se priven de los "dones" de este mundo, dones
que han sido creados por Dios para la humanidad. Y en la Tabla de Bishárát, aun
reconociendo las "obras piadosas" de monjes y sacerdotes, Bahá'u'lláh los
exhorta a "abandonar la vida de retiro, a dirigir sus pasos extramuros, y a
ocuparse en lo que les sea de provecho para sí mismos y para los demás".
También les da permiso de "contraer matrimonio y traer al mundo a quien ha de
hacer mención de Dios".
62. Quien se arrogue una Revelación directa de Dios antes del término de mil
años completos
La Dispensación de Bahá'u'lláh durará hasta la venida de la próxima
Manifestación de Dios, Cuyo advenimiento no ha de ocurrir antes "del término de
mil años". Bahá'u'lláh previene que no debe atribuirse a "este versículo" ningún
sentido que no sea su "significado obvio", y en una de Sus Tablas precisa que
"cada año" de este período de mil años se compone de "doce meses conforme al
Corán, y de diecinueve meses de diecinueve días cada uno, conforme al Bayán".
La anunciación a Baháulláh de Su Revelación, ocurrida en octubre de
1852 en Síyáh-Chál, señala el nacimiento de Su Misión Profética, y, por tanto, el
comienzo de los mil años o más que deben transcurrir antes de la aparición de la
próxima Manifestación de Dios.
63. De esto, precisamente, os advertimos cuando habitábamos en Iráq, y luego
cuando morábamos en la Tierra del Misterio, y ahora, desde este Lugar
Resplandeciente
La "Tierra del Misterio" se refiere a Adrianópolis, en tanto que la frase "este
Resplandeciente Lugar" es una referencia a 'Akká.
64. Entre la gente se halla aquel cuyos conocimientos le han ensoberbecido (...)
quien, al oír los pasos de las sandalias tras de sí, se hace más grande en su
propia estima que Nimrod
En el Oriente ha sido costumbre que los seguidores de un jefe religioso caminen,
por deferencia, uno o dos pasos tras de él.
65. Nimrod
El Nimrod a que se refiere este versículo es, tanto en las tradiciones judías como
islámicas, un Rey que persiguió a Abraham y cuyo nombre pasó a ser símbolo de
gran soberbia.
66. Aghsán
"Aghsán" (plural de Ghu/sn) es una palabra árabe que significa "Ramas". El
término suele ser empleado por Bahá'u'lláh para designar a Sus descendientes
varones. El término tiene consecuencias especiales no sólo por lo que atañe a los
legados y fundaciones, sino también por lo que respecta a la sucesión de la
autoridad después del fallecimiento de Bahá'u'lláh (véase nota 145) y de 'Abdu'l-
Bahá. En el libro de Su Convenio, Bahá'u'lláh nombra a 'Abdu'l-Bahá, Su hijo
mayor, Centro de Su Convenio y Cabeza de la Fe. Por Su parte, en Su
Testamento, 'Abdu'l-Bahá nombra a Su nieto mayor, Shoghi Effendi, Guardián y
Cabeza de la Fe.
Este pasaje del Aqdas prevé, por lo tanto, la sucesión de Aghsán elegidos,
y con ello la institución de la Guardianía, incluyendo la posibilidad de una
interrupción de su línea. El fallecimiento de Shoghi Effendi en 1957 precipitó
justamente la situación prevista en este pasaje, ya que la línea de los Aghsán se
extinguió antes de que se hubiera establecido la Casa Universal de Justicia
(véase nota 67).
67. revertirán al pueblo de Bahá
Bahá'u'lláh preveía la posibilidad de que la línea de Aghsán se extinguiera antes
de establecerse la Casa Universal de Justicia. Bahá'u'lláh señaló que en tal
situación "las fundaciones revertirán al pueblo de Bahá". En los Escritos Bahá'ís
la expresión "pueblo de Bahá" se usa con varios significados diferentes. En este
caso, se describe "quienes no hablan sino con Su permiso y no juzgan sino en
conformidad con lo que Dios ha decretado en esta Tabla". Tras el fallecimiento de
Shoghi Effendi, ocurrido en 1957, las Manos de la Causa de Dios dirigieron los
asuntos de la Causa hasta la elección en 1963 de la Casa Universal de Justicia
(véase nota 183).
68. No os rasuréis la cabeza
En algunas tradiciones religiosas el rasurado de la cabeza suele ser visto
favorablemente. Bahá'u'lláh prohíbe el rasurado de la cabeza y hace ver
claramente que la disposición contenida en Su Súriy-i-/Hajj, por la que se exige
que los peregrinos a la Casa Sagrada en Shiraz se rasuren la cabeza, ha sido
sobreseída por este versículo del Kitáb-i-Aqdas (P&R 10).
69. no es apropiado dejar que el cabello traspase el lóbulo de las orejas
Shoghi Effendi ha puesto de manifiesto que, a diferencia de la prohibición de
rasurarse la cabeza, esta ley por la que se prohíbe dejar crecer el cabello más
allá del lóbulo de la oreja afecta sólo a los hombres. La aplicación de dicha ley
requerirá la correspondiente aclaración de la Casa Universal de Justicia.
70. Para el ladrón se decreta el exilio y la cárcel
Bahá'u'lláh declara que la determinación del grado de la pena, según la gravedad
del delito, compete a la Casa Universal de Justicia (P&R 49). Los castigos por
hurto o robo se corresponden con una condición futura de la sociedad, cuando
habrán de ser complementados y aplicados por la Casa Universal de Justicia.
71. al tercer delito, ponedle una marca en la frente para que, así identificado, no
sea aceptado en las ciudades y países de Dios
La marca que ha de ponerse en la frente sirve para advertir a los demás de las
propensiones del ladrón. Todos los detalles sobre la naturaleza de la marca,
cómo ha de aplicarse, cuánto tiempo debe llevarse o en qué condiciones puede
ser eliminada, así como sobre la gravedad de los varios grados de hurto o robo,
han quedado confiados por Bahá'u'lláh a la decisión de la Casa Universal de
Justicia para cuando la ley se aplique.
72. Quien desee usar vasos de plata y oro es libre de obrar así.
Al permitir en el Bayán el uso de utensilios de oro y plata, el Báb abrogaba la
condena islámica que pesaba sobre su empleo, condena que por lo demás no
tenía su origen en un mandato coránico expreso, sino en las propias tradiciones
musulmanas. Bahá'u'lláh confirma aquí el pronunciamiento del Báb.
73. Al compartir la comida, tened cuidado de no hundir las manos en el contenido
de tazones y fuentes
Esta prohibición fue definida por Shoghi Effendi como "introducir la mano en la
comida". En muchas partes del mundo ha sido costumbre que varias personas
coman con las manos de una misma fuente.
74. Adoptad las costumbres más acordes con el refinamiento
Éste es el primero de varios pasajes alusivos a la importancia del refinamiento y
de la limpieza. La palabra árabe original "la/táfat", vertida aquí por "refinamiento",
tiene una amplia gama de significados con connotaciones tanto físicas como
espirituales, tales como elegancia, gracia, limpieza, urbanidad, cortesía,
amabilidad, delicadeza y benevolencia, incluyendo el hecho de ser sutil, refinado,
santificado y puro. De acuerdo con el contexto de los diversos pasajes en que
aparece en el Kitáb-i-Aqdas, la palabra se ha traducido bien como "refinamiento"
o "limpieza".
75. Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene copartícipe
en la Más Grande Infalibilidad
En la Tabla de Ishráqát, Bahá'u'lláh afirma que la Más Grande Infalibilidad es
privativa de las Manifestaciones de Dios. El capítulo 45 de Contestación a unas
preguntas recoge la explicación que 'Abdu'l-Bahá ofrece de este versículo del
Aqdas. 'Abdu'l-Bahá recalca en ella la inseparabilidad que hay entre "infalibilidad"
esencial y las Manifestaciones de Dios, y asevera que "todo lo que de Ellos
emane es idéntico a la verdad y conforme con la realidad"; que las
Manifestaciones "no están a la sombra de las leyes anteriores", y que "todo lo que
digan es la palabra de Dios y todo lo que hagan es una acción recta".
76. A todo padre se le ha impuesto la obligación de instruir a su hijo e hija en el
arte de leer y escribir
En Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá no sólo llama la atención sobre la responsabilidad
que tienen los padres de educar a todos sus hijos, sino que también señala
claramente que la "instrucción y cultura de las hijas es más necesaria que la de
los hijos, ya que en su día éstas serán madres, y las madres son las primeras
educadoras de las nuevas generaciones. Por consiguiente, si a una familia no le
es posible dar una educación a todos los hijos, debe otorgarse preferencia a las
hijas, puesto que con madres educadas los beneficios del conocimiento pueden
difundirse por la sociedad entera de forma rápida y eficaz.
77. Dios ha impuesto una multa a todo adúltero y adúltera, que habrá de ser
pagada a la Casa de Justicia
Aun cuando el término traducido aquí como adulterio se refiere, en su más amplio
sentido, a las relaciones sexuales ilícitas entre personas casadas o no casadas
(véase nota 36 para una definición del término), 'Abdu'l-Bahá señala que el
castigo aquí prescrito se refiere a las relaciones sexuales entre personas no
casadas. Asimismo indica que compete a la Casa Universal de Justicia determinar
la pena correspondiente al adulterio cometido por una persona casada (véase
también P&R 49). En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá Se refiere, a algunas de
las consecuencias espirituales y sociales que acarrea la violación de las leyes de
la moral y, en lo tocante a la pena aquí descrita, indica que la finalidad de esta ley
es hacer patente para todos que tal acto es vergonzoso a los ojos de Dios y que,
en caso de que pueda comprobarse el delito e imponerse la multa consiguiente, el
objetivo principal no es otro que el de poner al descubierto a los transgresores (de
modo que queden avergonzados y deshonrados a los ojos de la sociedad).
'Abdul-Bahá afirma que dar publicidad al hecho constituye de por sí el peor
castigo. La Casa de Justicia a que se refiere este versículo es, según cabe
presumir, la Casa Local de Justicia, actualmente conocida como Asamblea
Espiritual Local.
78. nueve mizcales de oro, que serán doblados si repitieren el delito
Un mizcal es una unidad de peso. El peso del mizcal tradicionalmente usado en el
Oriente Medio equivale a 24 nakhuds. Sin embargo, el mizcal usado por los
bahá'ís se compone de 19 nakhuds, "conforme a la especificación del Bayán"
(P&R 23). El peso de nueve de estos mizcales es igual a 32,775 gramos, o lo que
es lo mismo, 1,05374 onzas troy.
Por lo que respecta a la aplicación de la multa, Bahá'u'lláh precisa
claramente que cada multa ulterior es el doble de la precedente (P&R 23); así que
la multa impuesta aumenta en progresión geométrica. La aplicación de la multa
queda diferida a unas condiciones sociales futuras, en cuya sazón la ley será
complementada y aplicada por la Casa Universal de Justicia.
79. Hemos hecho que sea lícito para vosotros escuchar música y canto
'Abdu'l-Bahá ha escrito que entre ciertas naciones del Oriente la música se
consideraba algo censurable". Aun cuando el Corán no ofrece orientaciones
expresas sobre el tema, para algunos musulmanes escuchar música es un acto
ilícito, en tanto que para otros es tolerable, dentro de ciertos límites y con sujeción
a determinadas condiciones.
En los Escritos Bahá'ís hay varios pasajes que ensalzan la música. 'Abdu'l-
Bahá, por ejemplo, asevera que la "música, cantada o interpretada con
instrumentos, es alimento espiritual del alma y del corazón".
80. ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!
En los escritos de 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi se aclara que, si bien la calidad
de miembro de la Casa Universal de Justicia es privativa de los varones, tanto
éstos como las mujeres son elegibles en las elecciones a las Casas de Justicia
Secundaria y Local (actualmente denominadas Asamblea Espiritual Nacional y
Local).
81. Las penas que han de aplicarse por herir o golpear a una persona dependen
de la gravedad de las lesiones; para cada grado el Señor del Juicio ha prescrito
cierta indemnización
Si bien Bahá'u'lláh señala que el grado de la pena depende "de la gravedad de
las lesiones ", no consta que haya detallado el monto de la indemnización
correspondiente a cada grado del delito. Por tanto, la responsabilidad de
determinarlos recae en la Casa Universal de Justicia.
82. En verdad, se os ordena que una vez al mes ofrezcáis una fiesta
Este mandato fundamenta la celebración mensual de festividades bahá'ís, y en
cuanto tal establece la Fiesta de Diecinueve Días. En el Bayán árabe el Báb pide
a Sus seguidores que se reúnan una vez cada diecinueve días con hospitalidad y
camaradería. Bahá'u'lláh confirma este mandato y destaca el papel integrador que
desempeñan tales ocasiones.
'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi han desarrollado gradualmente la
significación institucional de este mandato. 'Abdu'l-Bahá hace hincapié en la
importancia del carácter espiritual y devocional que revisten estas reuniones.
Shoghi Effendi, amén de explayarse sobre los aspectos devocionales y sociales
de la Fiesta, ha desarrollado el elemento administrativo de tal modo que, al
instituir la Fiesta de forma sistemática, ha dispuesto que haya un período para
consultar sobre los asuntos de la comunidad Baháí, y para compartir noticias y
mensajes. En respuesta a una pregunta acerca de si este mandato es
obligatorio, Bahá'u'lláh declaró que no lo era (P&R 48). Shoghi Effendi, en una
carta escrita en su nombre, comenta, además: La asistencia a las Fiestas de
Diecinueve Días no es obligatoria, pero sí muy importante, por lo que todo
creyente debiera considerar que es su deber y privilegio estar presente en tales
ocasiones.
83. Si cazareis con animales o aves de presa, invocad el Nombre de Dios al
enviarlas a perseguir la caza, pues entonces lo que capturen será lícito para
vosotros aun cuando sea hallado muerto
En virtud de esta ley, Bahá'u'lláh simplifica mucho las prácticas y reglas religiosas
del pasado relativas a la caza. Asimismo, Bahá'u'lláh ha afirmado que en esta
norma queda incluido el acto de cazar con armas tales como arcos y flechas,
fusiles y similares; pero que se prohíbe el consumo de la caza si ésta es hallada
muerta en una trampa o red (P&R 24).
84. guardaos de cazar en demasía
Si bien la caza no queda prohibida, Baháulláh advierte que no debe cazarse en
exceso. A su debido tiempo, la Casa Universal de Justicia tendrá que estudiar qué
cosa constituye un exceso al cazar.
85. no les ha otorgado derecho alguno sobre los bienes de los demás
El mandato de mostrar bondad para con los parientes de Bahá'u'lláh no les
concede a éstos ninguna participación en la propiedad de los demás. Ello
contrasta con la práctica islámica shí'í por la que los descendientes directos de
Mu/hammad tienen derecho a percibir cierta cuota de determinado impuesto.
86. Si alguien intencionadamente destruye con fuego una casa, quemadle
también a él; si alguien deliberadamente le quita la vida a otro, dadle muerte a él
también
La ley de Bahá'u'lláh prescribe la pena de muerte para los casos de homicidio e
incendio premeditado, con la alternativa de prisión perpetua (véase nota 87).
En Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá, a propósito de la diferencia entre venganza y
castigo, afirma que las personas no tienen derecho de vengarse, que la venganza
es despreciada a los ojos de Dios y que el motivo del castigo no es la venganza,
sino la imposición de una pena por el delito cometido. En Contestación a unas
preguntas ratifica que la sociedad, a fin de proteger a sus miembros y defender su
propia existencia, está en su derecho de imponer castigos a los criminales.
Con respecto a esta disposición, en una carta escrita en nombre de Shoghi
Effendi, se explica: En el Aqdas, Bahá'u'lláh estipula la pena de muerte como el
castigo correspondiente al homicidio. Sin embargo, como alternativa permite la
prisión perpetua. Ambas prácticas son acordes con Sus leyes. Quizá a algunos de
nosotros no se nos alcance la razón de ser de todo ello, máxime si la medida no
está de acuerdo con nuestra propia limitada visión. Ahora bien, debemos
aceptarlo, sabiendo que Su Sabiduría, Misericordia y Justicia son perfectas y
están destinadas para la salvación del mundo entero. Si un hombre fuese
injustamente condenado a morir, ¿cabe imaginar que Dios Todopoderoso no le
compensaría en el otro mundo mil veces más por esta injusticia humana? No
puede dejarse de lado una ley salutífera sólo porque en raras ocasiones pueda
castigarse a inocentes. Bahá'u'lláh no especifica los detalles de la ley bahá'í
por la que se castiga el homicidio e incendio premeditado. La ley ha sido
concebida para un estado futuro de la sociedad. Quedan al criterio de la Casa
Universal de Justicia, a la luz de las condiciones que imperen cuando deba regir
la ley, los diversos detalles de la misma, tales como la definición de los grados del
delito, si han de tomarse en cuenta circunstancias atenuantes, y cuál de los dos
castigos prescritos ha de constituir la norma. También se deja a la decisión de la
Casa Universal de Justicia el determinar la manera como deba aplicarse el
castigo.
En relación con el incendio premeditado, también ello depende de qué
casa" resulte quemada. Evidentemente, hay una enorme diferencia de grado en
el delito que comete una persona que incendia un almacén vacío y otra que
prende fuego a una escuela llena de niños.
87. Si condenarais al incendiario y al homicida a prisión perpetua, ello sería
permisible según lo que estipula el Libro
En respuesta a una pregunta sobre este versículo del Aqdas, Shoghi Effendi
señaló que si bien la pena capital está permitida, se ha dispuesto una alternativa
("prisión perpetua"( mediante la cual cabe mitigar muy sensiblemente el rigor de
la condena". Shoghi Effendi afirma: "Bahá'u'lláh nos ha dado una opción y, por
tanto, nos faculta para usar nuestro propio criterio dentro de los límites que
impone Su ley". En ausencia de orientaciones expresas en torno a la aplicación
de este aspecto de la ley bahá'í, corresponde a la Casa Universal de Justicia
legislar sobre la materia en el futuro.
88. Dios os ha prescrito el matrimonio
Baháulláh afirma en una Tabla que, al establecer esta ley, Dios ha hecho del
matrimonio "una fortaleza de bienestar y salvación". La Sinopsis y Codificación,
sección IV.C.1.a.-o., resume y sintetiza las disposiciones del Kitáb-i-Aqdas y de
Preguntas y Respuestas que guardan relación con: el matrimonio y las
condiciones en que se permite (P&R 3, 13, 46, 50, 84 y 92); la ley de los
esponsales (P&R 43); el pago de la dote (P&R 12, 26, 39, 47, 87 y 88); los pasos
que deben seguirse en el supuesto de ausencia prolongada por parte de uno de
los cónyuges (P&R 4 y 27); y otras situaciones diversas (P&R 12 y 47). (Véanse
también notas 89-99.)
89. Guardaos de tomar más de dos esposas. Si alguien se contenta con una sola
compañera de entre las siervas de Dios, tanto él como ella vivirán con
tranquilidad
Si bien el texto del Kitáb-i-Aqdas parece permitir la bigamia, Bahá'u'lláh asimismo
afirma, a modo de consejo, que la tranquilidad y el contento provienen de la
monogamia. En otra Tabla, Baháulláh subraya la importancia de que la persona
actúe de modo que tal proceder "le reconforte a él y su compañera". 'Abdu'l-Bahá,
el Intérprete autorizado de los Escritos Bahá'ís, declara que de hecho en el texto
del Aqdas se ordena la monogamia. La siguiente cita proviene de una de las
varias Tablas en que aborda el tema:Has de saber que, de conformidad con la ley
de Dios, no se permite la poligamia, ya que se ha estipulado claramente que ha
de haber contentamiento con una sola esposa. Tomar una segunda esposa es un
acto sujeto a que en toda circunstancia se mantenga equidad y justicia entre las
dos esposas. Ahora bien, es absolutamente imposible observar justicia y equidad
para con dos esposas. El hecho de que la bigamia se haya supeditado a una
condición imposible de cumplir es una prueba clara de su prohibición absoluta.
Por lo tanto, no es permisible que un hombre tenga más de una esposa. La
poligamia es una práctica antiquísima y muy extendida entre la mayoría de la
humanidad. Las Manifestaciones de Dios han introducido la monogamia sólo
gradualmente. Por ejemplo, Jesús no prohibió la poligamia, si bien abolió el
divorcio salvo en el caso de fornicación; Mu/hammad limitó a cuatro el número de
esposas, aunque supeditó la pluralidad de esposas a la justicia, y volvió a
autorizar el divorcio; Bahá'u'lláh, al revelar Sus Enseñanzas en un ambiente
islámico, introdujo la monogamia gradualmente según aconsejaban los principios
de la prudencia y el progresivo desenvolvimiento de Su propósito. El hecho de
que dejara a Sus seguidores con un Intérprete infalible de Sus Escritos Le
permitió autorizar en apariencia la bigamia, en el Kitáb-i-Aqdas, al tiempo que
fijaba una condición que posibilitaría a 'Abdu'l-Bahá aclarar posteriormente que el
propósito de la ley era poner en vigor la monogamia.
90. quien desee tomar a su servicio una sirvienta, puede hacerlo con decoro
Bahá'u'lláh afirma que un hombre puede emplear a una sirvienta para labores
domésticas. Esto no se permitía según la costumbre islámica shí'í a menos que el
empleador celebrase un contrato matrimonial con ella. Bahá'u'lláh hace hincapié
en que el "servicio" a que se refiere este versículo es únicamente aquel que "es
realizado por cualquier otro tipo de sirvientes, sean jóvenes o viejos, a cambio de
un salario" (P&R 30). El empleador no tiene derecho a sostener relaciones
sexuales con la sirvienta. Ella es "libre de elegir marido cuando quiera que lo
desee", ya que está prohibido comprar mujeres (P&R 30).
91. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda a
vosotros mismos
Si bien el Kitáb-i-Aqdas intima el matrimonio, Bahá'u'lláh aclara que no es
obligatorio (P&R 46). Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo,
también declara que "el matrimonio no es en absoluto una obligación", y afirma
que "en última instancia, es a la persona a quien corresponde decidir si desea
llevar una vida de familia o bien vivir soltero". El que una persona tarde un tiempo
considerable hasta encontrar pareja para casarse, o bien finalmente deba
quedarse soltera, no significa que por tal motivo no pueda cumplir el objetivo de
su vida, un objetivo que es eminentemente espiritual.
92. lo hemos condicionado (...) al permiso de los padres
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, figura el siguiente comentario
acerca de esta disposición:Bahá'u'lláh ha expresado claramente que para el
matrimonio bahá'í se requiere el consentimiento de todos los padres vivos. Tal
requisito rige tanto si los padres son bahá'ís como si no, e independientemente de
que estén divorciados desde hace muchos años. Baháulláh ha establecido esta
gran ley a fin de fortalecer el tejido social, estrechar los lazos del hogar y
depositar en el corazón de los hijos cierta gratitud y respeto hacia quienes, al
darles la vida, hicieron que sus almas emprendieran el viaje eterno hacia el
Creador.
93. No puede contraerse matrimonio sin el pago de una dote
La Sinopsis y Codificación, sección IV.C.1.j.i.-v., resume las disposiciones
principales referentes a la dote. Estas disposiciones cuentan con antecedentes en
el Bayán.
El novio tiene que pagar una dote a la novia fijada en 19 mizcales de oro
puro para los residentes urbanos, y en 19 mizcales de plata para los residentes
de zonas rurales (véase nota 94). Bahá'u'lláh indica que si, al casarse, el novio no
puede pagar totalmente la dote, se le permite extender un pagaré a la novia (P&R
39). Con la Revelación de Bahá'u'lláh se vuelven a definir y adquieren nuevo
significado muchos conceptos, costumbres e instituciones corrientes. La dote es
una de ellas. La institución de la dote es una costumbre muy antigua, de gran
arraigo en muchas culturas y sumamente variada. En algunos países consiste en
el pago que hacen al novio los padres de la novia; en otros es el pago, llamado
"precio de la novia", que el novio hace a los padres de la novia. En ambos casos
el monto a menudo llega a ser bastante respetable. La ley de Bahá'u'lláh suprime
todas estas variantes y convierte la dote en un acto simbólico por el que el novio
presenta a la novia un regalo de cierto valor limitado.
94. en diecinueve mizcales de oro puro para los residentes urbanos, y en igual
cantidad de plata para los que residen en zonas rurales
Bahá'u'lláh precisa que el criterio para determinar la dote lo constituye el lugar de
residencia permanente del novio, no el de la novia (P&R 87, 88).
95. A quien desee aumentar esta suma le está prohibido exceder el límite de
noventa y cinco mizcales (...) Empero, de acuerdo con el Libro, sería mejor para él
contentarse con el pago del menor valor
En respuesta a una consulta acerca de la dote, Bahá'u'lláh manifiesta:Todo
cuanto ha sido revelado en el Bayán respecto de los residentes de zonas urbanas
o rurales queda aprobado y debe cumplirse. Sin embargo, en el Kitáb-i-Aqdas se
hace mención del "menor valor". Es ésta una referencia a los diecinueve mizcales
de plata estipulados en el Bayán para los residentes de zonas rurales. Ello Le es
más grato a Dios, siempre que las dos partes estén de acuerdo. La finalidad es
promover el bienestar de todos y crear concordia y unión entre las personas. Por
lo tanto, cuanta más consideración se demuestre en estos asuntos, tanto mejor
será (...) El pueblo de Bahá debe asociarse y tratarse mutuamente con el máximo
amor y sinceridad. Debe mostrar atención por los intereses de todos, y
especialmente por los de los amigos de Dios. 'Abdu'l-Bahá, en una de Sus
Tablas, resume algunas de las disposiciones relativas a la determinación de la
dote. La unidad de pago que se menciona en la cita que sigue es el "vá/hid". Un
"vá/hid" equivale a diecinueve mizcales. 'Abdu'l-Bahá precisa:Los residentes
urbanos deben pagar en oro y los residentes de zonas rurales en plata,
dependiendo de los recursos económicos de que disponga el novio. Si es pobre,
paga un vá/hid; si es de medios modestos, paga dos vá/hides; si es acomodado,
tres vá/hides; si es adinerado, cuatro vá/hides; y si es muy rico, cinco vá/hides. El
asunto, en verdad, es una cuestión que ha de acordarse entre el novio, la novia y
los padres respectivos. Sea cual sea el arreglo a que se llegue, el acuerdo deberá
ser respetado.En esta misma Tabla, 'Abdu'l-Bahá aconseja a los creyentes que
remitan las preguntas referentes a la aplicación de esta ley a la Casa Universal de
Justicia, institución dotada de "autoridad para legislar". 'Abdu'l-Bahá recalca que
"es este cuerpo el que ha de promulgar leyes y legislar sobre materias
secundarias que no aparezcan de manera explícita en el Texto Sagrado".
96. si uno de Sus siervos se propone viajar, debe señalar a su esposa un plazo
en que él ha de regresar a su hogar
En el supuesto de que el marido partiera sin informar a su mujer de la fecha de
regreso y no se tuvieran noticias suyas ni hubiera rastro de él, Bahá'u'lláh declara
que, en tal caso, si el marido conocía la ley prescrita en el Kitáb-i-Aqdas, la mujer
puede volverse a casar después de haber esperado un año entero. Sin embargo,
si el marido no conocía la ley, la mujer debe esperar hasta tener noticias suyas
(P&R 4).
97. le incumbe a ella esperar por un período de nueve meses, pasado el cual no
hay impedimento para que tome otro esposo
En caso de que el marido no cumpla su compromiso de regresar antes de
agotarse el plazo señalado, ni dé notificación del retraso a su mujer, la esposa
deberá esperar nueve meses, pasados los cuales podrá contraer nuevo
matrimonio, si bien es preferible que aguarde más tiempo (por lo que respecta al
calendario bahá'í, véase nota 147).
Bahá'u'lláh afirma que si, en tales circunstancias, le llegasen a la esposa
noticias de "la muerte u homicidio de su marido", igualmente deberá esperar
nueve meses antes de volver a casarse (P&R 27). Por otra parte, en una Tabla,
'Abdu'l-Bahá aclara que el plazo de espera de nueve meses que sigue a la noticia
de la muerte del marido rige sólo si éste fallece mientras se hallaba ausente, pero
no si muere estando en su hogar.
98. deberá actuar de acuerdo con lo que es loable
Bahá'u'lláh define "el proceder que es loable" como "el ejercicio de la paciencia"
(P&R 4).
99. dos testigos justos
Por lo que respecta a los testigos, Bahá'u'lláh resuelve que "el criterio de
justedad" se entienda en el sentido de "buena reputación entre la gente".
Baháulláh afirma que no es necesario que los testigos sean bahá'ís, ya que "El
testimonio de todos los siervos de Dios, de cualquier fe o creencia, es aceptable
ante Su Trono" (P&R 79).
100. Si surgiere resentimiento o aversión entre esposo y esposa, él no ha de
divorciarse de ella, sino aguardar pacientemente durante un año completo
El divorcio es condenado enérgicamente en las Enseñanzas Bahá'ís. No
obstante, si los esposos llegasen a manifestarse aversión o resentimiento, se
permite el divorcio después de transcurrido un año entero. Durante este año de
paciencia, el marido está obligado a mantener económicamente a su mujer y a
sus hijos, al tiempo que se encarece a la pareja a que se esfuerce por reconciliar
sus diferencias. Shoghi Effendi afirma que tanto el marido como la mujer "tienen el
mismo derecho a solicitar el divorcio", esto es, siempre que uno de ellos "crea que
es absolutamente necesario".
En Preguntas y Respuestas, Bahá'u'lláh abunda más en varios temas
relacionados con el año de paciencia, su observancia (P&R 12), el
establecimiento de la fecha de comienzo (P&R 19 y 40), las condiciones de la
reconciliación (P&R 38), así como el papel de los testigos y de la Casa Local de
Justicia (P&R 73 y 98). En cuanto a los testigos, la Casa Universal de Justicia
aclara que, en los casos de divorcio, las Asambleas Espirituales realizan
actualmente los deberes de los testigos.
En la Sinopsis y Codificación, sección IV.C.2.a.-i., se resumen los
pormenores de las leyes bahá'ís sobre el divorcio.
101. el Señor ha prohibido el procedimiento al que recurríais anteriormente
cuando os divorciabais tres veces de una mujer
La afirmación hace referencia a una ley islámica, descrita en el Corán, según la
cual en ciertas condiciones un hombre no podía volver a casarse con la misma
mujer de la que se hubiera divorciado, sin antes mediar el casamiento y divorcio
de ésta con otro hombre. Bahá'u'lláh afirma que es ésta la práctica que ha sido
prohibida en el Kitáb-i-Aqdas (P&R 31).
102. El que se haya divorciado de su esposa puede optar por casarse de nuevo
con ella, después del transcurso de cada mes, si hay afecto y consentimiento
mutuos, y siempre que ella no haya tomado otro esposo (...) a menos que,
obviamente, las circunstancias de ella cambien
En una carta escrita en su nombre, Shoghi Effendi declara que la intención de la
expresión "el transcurso de cada mes" no es poner una limitación, y que una
pareja que esté divorciada puede volver a casarse en cualquier momento después
del divorcio, siempre (claro es( que ninguna de las partes esté entonces casada
con otra persona.
103. el semen no es impuro
En varias tradiciones religiosas y en la práctica del Islam shí'í el semen ha sido
declarado ritualmente impuro. Bahá'u'lláh ha borrado aquí este concepto. (Véase
también nota 106.)
104. sujetaos (...) a la cuerda del refinamiento
'Abdu'l-Bahá se refiere al efecto de "la pureza y santidad, la limpieza y el
refinamiento" en la exaltación de "la condición humana" y en "el desarrollo de la
realidad interior del hombre". 'Abdu'l-Bahá declara: "El hecho de tener un cuerpo
inmaculado y puro ejerce influencia en el espíritu del hombre". (Véase también
nota 74.)
105. Lavad toda cosa manchada con agua que no haya sufrido alteración en
ninguna de las tres propiedades
Las "tres propiedades" a que se refiere este versículo son cambios en el color,
sabor u olor del agua. Bahá'u'lláh ofrece más indicaciones en torno a la pureza y
el punto en que deja de considerarse apta para ser empleada (P&R 91)
106. Dios ha abolido el concepto de "impureza" por el cual diversas cosas y
pueblos han sido considerados impuros
Bahá'u'lláh ha abolido el concepto de "impureza" ritual, tal como lo entienden y
practican algunas sociedades tribales y las comunidades religiosas de ciertas
Dispensaciones anteriores. Baháulláh declara que mediante Su propia
Revelación todas las cosas creadas fueron sumergidas en el mar de la
purificación". (Véanse también notas 12, 20 y 103.)
107. primer día de Ri/dván
El texto constituye una referencia a la llegada de Bahá'u'lláh y Sus compañeros al
Jardín Najíbíyyih, situado en las afueras de la ciudad de Bagdad, y más conocido
posteriormente para los bahá'ís como el Jardín de Ri/dván. El acontecimiento,
ocurrido en abril de 1863, treinta y un días después de Naw-Rúz, señaló el
comienzo del período durante el cual Bahá'u'lláh declaró Su Misión a Sus
compañeros. En una Tabla, Él se refiere a Su Declaración como el Día de la
suprema felicidad, y describe el Jardín de Ri/dván como el Lugar desde donde
Él derramó sobre toda la creación los esplendores de Su Nombre, el
Todomisericordioso. Baháulláh pasó doce días en este Jardín antes de partir a
Estambul, lugar al que había sido desterrado. La Declaración de Baháulláh se
celebra anualmente con la Festividad de Ri/dván, que dura doce días, y que es
descrita por Shoghi Effendi como la más santa y más significativa de todas las
festividades baháís (véanse notas 138 y 140).
108. el Bayán
El Bayán, el Libro Madre de la Dispensación Bábí, fue revelado por el Báb en dos
partes, una en persa y la otra en árabe. El Bayán es el repositorio de las leyes y
preceptos de la Dispensación del Báb. En él se atesora la mayoría de las
referencias y tributos dirigidos a Aquel a Quien Dios Manifestará" (Baháulláh),
de cuyo advenimiento el Báb fue heraldo. En Dios Pasa, Shoghi Effendi indica
que el Bayán debe ser visto, fundamentalmente, como un elogio dedicado al
Prometido, más que como un código de leyes y disposiciones destinadas a servir
de directriz para las generaciones del futuro". 'Abdu'l-Bahá ha escrito: El Bayán
ha sido sobreseído por el Kitáb-i-Aqdas, salvo en lo que toca a las leyes que han
sido confirmadas y mencionadas en el Kitáb-i-Aqdas".
109. la destrucción de libros
En la Tabla de Ishráqát, Bahá'u'lláh, tras referirse al hecho de que el Báb había
sometido las leyes del Bayán a Su sanción, afirma haber puesto en vigor algunas
de las leyes del Báb "incorporándolas al Kitáb-i-Aqdas con términos diferentes", y
que otras, empero, han quedado descartadas. En lo tocante a la destrucción de
libros, el Bayán ordenaba que los seguidores del Báb destruyesen todos los libros
excepto los escritos en defensa de la Causa de la Religión de Dios. Bahá'u'lláh
abroga esta ley del Bayán.
En cuanto a la naturaleza y severidad de estas leyes, en una carta escrita
en nombre de Shoghi Effendi, se explica:Las severas leyes y preceptos revelados
por el Báb sólo pueden ser comprendidos y entendidos debidamente si se
interpretan a la luz de Sus afirmaciones acerca de la naturaleza, el objetivo y el
carácter de Su propia Dispensación. Tal y como ponen de manifiesto dichas
afirmaciones, en esencia la Dispensación Bábí revistió el carácter de una
revolución religiosa (y, claro es, social), motivo por el que su duración tuvo que
ser breve, pero repleta de acontecimientos trágicos, de reformas radicales y
enérgicas. Las drásticas medidas puestas en vigor por el Báb y Sus seguidores
estaban destinadas a socavar los cimientos mismos de la ortodoxia shí'í, y a dejar
expedito el camino para la venida de Bahá'u'lláh. Por lo tanto, a fin de sostener la
independencia de la nueva Dispensación y preparar el terreno para la Revelación
ya próxima de Bahá'u'lláh, el Báb tenía que revelar leyes muy severas, la mayoría
de las cuales nunca llegarían a entrar en vigor. Ahora bien, el solo hecho de
revelarlas era en sí mismo prueba del carácter independiente de Su Dispensación
y bastó para crear una agitación tan extendida y despertar tal oposición entre los
elementos del clero como para que éstos finalmente Le llevaran al martirio.
110. Os hemos permitido estudiar aquellas ciencias que os sean de provecho, no
las que terminan en vanas disputas
Los Escritos Bahá'ís intiman a que se adquiera el conocimiento y a que se
estudien las artes y las ciencias. A los bahá'ís se les exhorta a que respeten a las
personas doctas y consumadas, y se les desaconseja ocuparse en estudios que
sólo originen discusiones inútiles.
En Sus Tablas, Bahá'u'lláh aconseja a los creyentes que estudien las
ciencias y artes que sean "útiles" y promuevan "el progreso y el adelanto" de la
sociedad. También les previene contra las ciencias que "comienzan con palabras
y terminan con palabras" y cuyo estudio lleva a "vanas disputas". Shoghi Effendi,
en una carta escrita en su nombre, compara las ciencias que "comienzan con
palabras y terminan con palabras" con "infructuosas incursiones en el área de las
filigranas metafísicas". En otra carta explica que Bahá'u'lláh, al referirse a tales
"ciencias", aludía en primer lugar a esa clase de "tratados y comentarios
teológicos que abruman la mente humana y no la ayudan a alcanzar la verdad".
111. Quien conversó con Dios
"Quien conversó con Dios" es el título con que tradicionalmente se refieren los
judíos y los musulmanes a Moisés. Baháulláh afirma que con la venida de Su
propia Revelación "los oídos humanos han tenido el privilegio de oír lo que oyó en
el Sinaí Quien conversó con Dios".
112. Sinaí
El monte en que Dios reveló la Ley a Moisés.
113. Espíritu de Dios
Éste es uno de los títulos usados en las Escrituras islámicas y bahá'ís para
designar a Jesucristo.
114. el Carmelo (...) Sión
El Carmelo, la "Viña de Dios", es el monte situado en Tierra Santa donde se
hallan el Santuario del Báb y la sede del centro administrativo mundial de la Fe.
Sión es una de las colinas de Jerusalén en que tradicionalmente se cree
que se halla enterrado el Rey David. Sión simboliza a Jerusalén como Ciudad
Santa.
115. del Arca Carmesí
El "Arca Carmesí" se refiere a la Causa de Bahá'u'lláh. Sus seguidores se
designan como los "compañeros del Arca Carmesí", a los que el Báb alaba en el
Qayyúmu'l-Asmá'.
116. ¡Oh Emperador de Austria! Aquel que es la Aurora de la Luz de Dios residía
en la prisión de 'Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de Aq/sá
En 1869, Francisco José (Franz Joseph, 1830-1916), Emperador de Austria y Rey
de Hungría, fue a Jerusalén en calidad de peregrino. Mientras estuvo en Tierra
Santa dejó escapar la oportunidad de informarse sobre Bahá'u'lláh, Quien a la
sazón se hallaba prisionero en 'Akká (Acre).
La Mezquita Aq/sá, literalmente la Mezquita "Más Distante", es mencionada
en el Corán y ha pasado a identificarse con el Monte del Templo de Jerusalén.
117. ¡Oh Rey de Berlín!
El Káiser Guillermo I (Wilhelm Friedrich Ludwig, 1797-1888), séptimo Rey de
Prusia, fue proclamado primer Emperador de Alemania en enero de 1871 en
Versalles (Francia), después de la victoria de Alemania sobre Francia en la
Guerra Franco-Prusiana.
118. aquel cuyo poder excedía a tu poder y cuyo rango superaba el tuyo
La frase hace referencia a Napoleón III (1808-1873), Emperador de los franceses,
a quien muchos historiadores consideraban el monarca occidental más destacado
de la época. Bahá'u'lláh dirigió dos Tablas a Napoleón III, en la segunda de las
cuales le advirtió proféticamente con toda claridad: tu reino se verá sumido en la
confusión y tu imperio se te escapará de las manos, y las conmociones
sacudirán a todo el pueblo de ese país".
Al cabo de un año, en 1870, Napoleón III sufrió en la batalla de Sedán una
tremenda derrota a manos del Káiser Guillermo I. Napoleón III se exilió a
Inglaterra, donde murió tres años después.
119. ¡Oh habitantes de Constantinopla!
La palabra que aquí se traduce por "Constantinopla" es, en el original, "Ar-Rúm" o
"Roma". El término ha estado generalizado en el Oriente Medio y ha pasado de
ser una referencia a Constantinopla y al Imperio Romano de Oriente, a designar
la ciudad e imperio de Bizancio y, posteriormente, el Imperio Otomano.
120. ¡Oh Punto situado en las orillas de los dos mares!
La invocación hace referencia a Constantinopla, llamada ahora Estambul. Es la
mayor ciudad y puerto de Turquía y está situada a orillas del Bósforo, estrecho de
cerca de 31 kilómetros de longitud que une el Mar Negro con el Mar de Mármara.
Constantinopla fue la capital del Imperio Otomano desde 1453 hasta 1922.
Durante la estadía de Bahá'u'lláh en esta ciudad, ocupaba el trono el tiránico
Sultán 'Abdu'l-'Azíz. Los sultanes otomanos poseían igualmente la condición de
califas, jefes del Islam sunní. Bahá'u'lláh previó la caída del califato, hecho que
ocurrió al ser abolido en 1924.
121. ¡Oh riberas del Rin!
'Abdu'l-Bahá explica en una de Sus Tablas escrita antes de la Primera Guerra
Mundial (1914-1918), que Bahá'u'lláh, al mencionar que había visto las riberas del
Rin "cubiertas de sangre", se refería a la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y a
que aún había de venir más sufrimiento.
En Dios Pasa, Shoghi Effendi afirma que el "tratado opresivamente severo"
que se le impuso a Alemania después de su derrota en la Primera Guerra Mundial
"provocó 'las lamentaciones de Berlín' que habían sido presagiadas medio siglo
antes".
122. oh Tierra de /Tá
"/Tá" es la letra inicial de /Tihrán (Teherán), la capital de Irán. Bahá'u'lláh a
menudo recurre a la letra inicial para representar ciertos nombres de lugares. De
acuerdo con el sistema de cálculo abjad, el valor numérico de /Tá es nueve,
equivalente, a su vez, al valor numérico del nombre "Bahá".
123. dentro de ti nació la Manifestación de Su Gloria
Alusión al nacimiento de Bahá'u'lláh, que tuvo lugar en Teherán el 12 de
noviembre de 1817.
124. ¡Oh Tierra de Khá!
Referencia a la provincia iraní de Khurásán y a sus zonas vecinas, entre las que
se incluye la ciudad de 'Ishqábád (Ashkhabad).
125. Si alguien obtiene cien mizcales de oro, diecinueve de ellos son de Dios y
han de serle entregados a Él
Con este versículo se establece el /Huqúqu'lláh (el Derecho de Dios), la ofrenda
de una porción fija del valor de los bienes del creyente. Esta ofrenda se hacía a
Bahá'u'lláh como Manifestación de Dios y luego, después de Su Ascensión, a
'Abdu'l-Bahá, en Su calidad de Centro del Convenio. 'Abdu'l-Bahá dispone en Su
Testamento que el /Huqúqu'lláh debe ofrecerse "a través del Guardián de la
Causa de Dios". Al no haber ahora Guardián, se ofrece por conducto de la Casa
Universal de Justicia, en tanto Cabeza de la Fe. Este fondo se usa para promover
la Fe de Dios y sus intereses, al igual que para varios fines filantrópicos. La
ofrenda del /Huqúqu'lláh es una obligación espiritual cuyo cumplimiento queda a
la conciencia de cada bahá'í. Si bien la comunidad suele recibir recordatorios e
información sobre los requisitos de la ley del /Huqúqu'lláh, a ningún creyente se le
puede solicitar personalmente que lo pague. Varios pasajes de Preguntas y
Respuestas abordan y amplían aspectos diversos de la ley. El pago del
/Huqúqu'lláh se basa en el cálculo del valor de los bienes personales. Si alguien
posee bienes iguales en valor a por lo menos diecinueve mizcales de oro (P&R
8), queda obligado espiritualmente a pagar, una sola vez, el diecinueve por ciento
del monto total a título de /Huqúqu'lláh (P&R 89). En lo sucesivo, y cada vez que
los ingresos de la persona, tras saldar los gastos correspondientes, aumentan el
valor de sus bienes en un monto de al menos diecinueve mizcales de oro, debe
pagarse el diecinueve por ciento de este incremento, y así sucesivamente con
cada aumento ulterior (P&R 8, 90.)
Quedan exentas del pago del /Huqúqu'lláh ciertas categorías de bienes,
como la residencia (P&R 8, 42, 95). Asimismo, se apuntan algunas disposiciones
especiales destinadas a cubrir casos de pérdidas económicas (P&R 44, 45),
inversiones que no arrojen beneficios (P&R 102) y el pago del /Huqúq en caso de
fallecimiento de la persona (P&R 9, 69, 80). (Sobre este último supuesto, véase
nota 47).
En la recopilación titulada El /Huqúqu'lláh aparecen recogidas
amplias citas de Tablas, Preguntas y Respuestas y de otros Escritos sobre el
significado espiritual del /Huqúqu'lláh, así como sobre los pormenores de su
aplicación.
126. Ante Nuestro Trono han llegado varias peticiones de los creyentes relativas
a las leyes de Dios (...) Por consiguiente, hemos revelado esta Sagrada Tabla y la
hemos engalanado con el manto de Su Ley, para que por ventura la gente cumpla
los mandamientos de Su Señor
"Durante varios años y desde diversos países (afirma Baháulláh en una Tabla(
llegaron a la Santísima Presencia peticiones por las que se imploraban las leyes
de Dios, mas Nosotros contuvimos la Pluma hasta que hubo llegado el tiempo
fijado". Baháulláh reveló el Kitáb-i-Aqdas, el Repositorio de las leyes de Su
Dispensación, no sin antes haber dejado que transcurrieran veinte años desde el
nacimiento de Su Misión Profética en el Síyáh-Chál de Teherán. Incluso después
de revelado, el Aqdas quedó retenido cierto tiempo, a instancias Suyas, antes de
ser remitido a los amigos de Persia. Con esta demora (fruto del designio divino(
en la revelación de las leyes básicas de Dios destinadas a esta época, y con la
subsiguiente puesta en vigor gradual de sus disposiciones, viene a ilustrarse el
principio de la revelación progresiva, principio que tiene vigencia incluso dentro
de cada ministerio profético.
127. Punto carmesí
Ésta es una referencia a la ciudad-prisión de 'Akká. En las Escrituras bahá'ís se
usa la palabra "carmesí" en varios sentidos alegóricos y simbólicos. (Véase
también nota 115.)
128. el Sadratu'l-Muntahá
Literalmente "el Loto más lejano", término traducido por Shoghi Effendi como "el
árbol más allá del cual no hay paso". En el Islam la expresión se usa como
símbolo (por ejemplo, en los relatos del Viaje Nocturno de Mu/hammad) para
marcar ese punto en los cielos que ni los hombres ni los ángeles pueden
traspasar en su acercamiento a Dios. De este modo se fijan los límites del
conocimiento divino revelado a la humanidad. De ahí que la expresión sea objeto
de uso frecuente en los Escritos Bahá'ís como designación de la Manifestación de
Dios mismo. (Véase también nota 164.)
129. el Libro Madre
El término "Libro Madre" se usa generalmente para designar el Libro central de
una Dispensación religiosa. En el Corán y en los hadices islámicos, el término se
usa como referencia al propio Corán. En la Dispensación Bábí, el Bayán es el
Libro Madre, en tanto que el Kitáb-i-Aqdas lo es de la Dispensación de
Bahá'u'lláh. Por otra parte, en una carta escrita en su nombre, el Guardián afirma
que este concepto puede usarse también como "término colectivo que indica el
conjunto de las Enseñanzas reveladas por Bahá'u'lláh". También se usa en un
sentido más amplio como designación del Depósito divino de la Revelación.
130. Quienquiera que interprete cuanto se ha hecho descender desde el cielo de
la Revelación y altere su significado evidente
En varias de Sus Tablas, Bahá'u'lláh reafirma la distinción entre los versículos
alegóricos, susceptibles de interpretación, y los versículos referidos a temas tales
como las leyes y disposiciones, el culto y las prácticas religiosas, cuyo significado
es evidente y por tanto reclaman la obediencia de los creyentes.
Como se explica en las notas 145 y 184, Bahá'u'lláh designó a 'Abdu'l-
Bahá, Su Hijo mayor, como Sucesor Suyo e Intérprete de Sus Enseñanzas. A Su
vez, Abdu'l-Bahá nombró a Su nieto mayor, Shoghi Effendi, intérprete de la
Sagrada Escritura y Guardián de la Causa. Las interpretaciones de 'Abdu'l-Bahá y
Shoghi Effendi se consideran divinamente guiadas y revisten carácter vinculante
para los bahá'ís.
La existencia de interpretaciones autorizadas no es óbice para que cada
cual emprenda por su cuenta el estudio de las Enseñanzas, y en esa medida
madure una interpretación o comprensión personal. Sin embargo, en los Escritos
bahá'ís se hace una clara distinción entre la interpretación autorizada y la
comprensión que cada uno logra mediante el estudio de las Enseñanzas. Las
interpretaciones particulares, al estar basadas en una comprensión personal de
las Enseñanzas, constituyen el fruto de la facultad racional humana y bien pueden
contribuir a una mejor inteligencia de la Fe. Sin embargo, tales puntos de vista
carecen de autoridad. Por ello suele advertirse a los creyentes que, al exponer
sus propias ideas, no contradigan la autoridad de las palabras reveladas, ni
nieguen o pongan en entredicho la interpretación autorizada, ni entren tampoco
en polémicas. Antes bien, lo que les corresponde es exponer sus pensamientos
como una contribución al conocimiento general, dejando en claro que se trata de
opiniones meramente personales.
131. Guardaos de acercaros a los estanques públicos de los baños persas
Bahá'u'lláh prohíbe usar los estanques que se hallan en los baños públicos
persas. En estos baños tradicionales era costumbre que muchas personas se
lavaran en un mismo estanque cuyas aguas sólo a intervalos infrecuentes eran
renovadas. En consecuencia, el agua, amén de despedir un olor por demás
repulsivo, presentaba un aspecto turbio, sucio y antihigiénico.
132. Evitad asimismo los estanques malolientes de los patios de las casas persas
En Persia, la mayoría de las casas disponían en sus patios de un estanque o
aljibe que servía como depósito de agua destinada a la limpieza, el lavado y otros
menesteres domésticos. Dado que el agua quedaba estancada y no se renovaba
sino hasta después de pasadas varias semanas, era normal que acabara
despidiendo olores sumamente desagradables.
133. Os está prohibido contraer matrimonio con la esposa de vuestro padre
Con este versículo se prohíbe expresamente el matrimonio con la propia
madrastra. La prohibición también vale por lo que respecta al casamiento con el
padrastro. Cuando Bahá'u'lláh expresa una ley que entraña determinada relación
entre hombre y mujer, la misma ley es válida, mutatis mutandis, en el sentido
inverso de la relación, es decir, entre mujer y hombre, a menos que el contexto
haga imposible tal cosa. 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi han confirmado que, si
bien las madrastras son la única categoría de parientes mencionada en el texto, el
hecho en sí no significa que sean permisibles todas las demás uniones dentro de
una familia. Bahá'u'lláh afirma que corresponde a la Casa de Justicia legislar
"sobre la legitimidad y demás supuestos relativos al matrimonio consanguíneo"
(P&R 50). 'Abdu'l-Bahá escribe que cuanto más distante es la consanguinidad de
la pareja, tanto mejor, ya que tales matrimonios constituyen la base del bienestar
físico de la humanidad y favorecen la camaradería entre las personas.
134. la cuestión de los muchachos
En el original árabe, y en este preciso contexto, la palabra traducida aquí como
"muchachos" implica la pederastia. Shoghi Effendi ha interpretado esta referencia
como una prohibición de todas las relaciones homosexuales.
Las enseñanzas bahá'ís sobre la moral sexual se centran en el matrimonio
y la familia en tanto cimiento de toda la estructura de la sociedad humana, y,
como tales enseñanzas, están destinadas a proteger y fortalecer esa divina
institución. Por consiguiente, la ley bahá'í sólo considera lícitas las relaciones
sexuales que tienen lugar entre un hombre y la mujer con la que está casado.
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se consigna lo siguiente:
Por muy leal y elevado que sea el amor entre dos personas del mismo
sexo, está mal permitir que tal amor halle su expresión en actos sexuales. Decir
que es ideal no es excusa. Bahá'u'lláh prohíbe inequívocamente toda clase de
inmoralidad, y así es como considera las relaciones homosexuales (al margen de
que sean contrarias a la naturaleza). Sufrir de esto supone, para cualquier alma
consciente, una gran carga. Ahora bien, con el consejo y la ayuda de los médicos,
con un esfuerzo firme y resuelto y con la ayuda de la oración, este defecto puede
ser superado por la persona.
Bahá'u'lláh prevé que la Casa Universal de Justicia determine, de acuerdo
con el grado de la falta, las penas correspondientes al adulterio y la sodomía
(P&R 49).
135. A nadie le es permitido musitar versículos sagrados ante la mirada de la
gente mientras camina por la calle o en el mercado
La prohibición alude a la costumbre de ciertos clérigos y jefes religiosos de
anteriores Dispensaciones, quienes, por hipocresía y afectación, y con el fin de
obtener la alabanza de sus seguidores, hacían demostración ostentosa de piedad
musitando oraciones en lugares públicos. Bahá'u'lláh prohíbe semejante
comportamiento y recalca la importancia de la humildad y de la auténtica
devoción a Dios.
136. A toda persona se le ha impuesto la obligación de escribir testamento
Conforme a las Enseñanzas de Bahá'u'lláh, toda persona tiene el deber de dejar
testamento, y es libre de disponer de sus bienes según sea su voluntad (véase
nota 38).
Bahá'u'lláh afirma que, al redactar el testamento, la "La persona goza de
autoridad plena sobre sus bienes", ya que Dios ha permitido al individuo
"proceder de la manera como desee con lo que Él le ha concedido (P&R 69). En
el Kitáb-i-Aqdas quedan señaladas las disposiciones relativas a la distribución de
la herencia en el supuesto de intestado. (Véanse notas 38-48.)
137. del Más Grande Nombre
Tal y como se explica en la nota 33, el Más Grande Nombre de Dios puede asumir
varias formas, todas ellas basadas en la palabra "Bahá". Los bahá'ís del oriente
suelen cumplir esta intimación del Aqdas encabezando el testamento con frases
como "Oh Tú, Gloria del Todoglorioso", "En el nombre de Dios, el Todoglorioso" o
"Él es el Todoglorioso", y otras parecidas.
138. Todas las Fiestas han llegado a su culminación en las dos Más Grandes
Festividades y en las otras dos Festividades que caen en el día doble
Este pasaje establece cuatro grandes festividades del año bahá'í. Las dos que
Bahá'u'lláh designa como "las dos Más Grandes Festividades" son: primero, la
Festividad de Ri/dván, con la que se conmemora la Declaración que durante doce
días, de abril a mayo de 1863, Bahá'u'lláh hizo de Su Misión Profética en el Jardín
de Ri/dván en Bagdad, y a la cual se refiere como a "la Reina de las
Festividades"; y segundo, la Declaración del Báb, acontecimiento que tuvo lugar
en Shiraz en mayo de 1844. Tanto el primero como el noveno y duodécimo días
de la festividad de Ri/dván, así como el día de la Declaración del Báb, son Días
Sagrados (P&R 1). Las "otras dos Festividades" son las correspondientes a los
aniversarios del nacimiento de Bahá'u'lláh y del Báb. En el calendario lunar
musulmán ambas fechas caen en días consecutivos: el nacimiento de Bahá'u'lláh,
el segundo día de mu/harram de 1233 d.h. (12 de noviembre de 1817); y el
nacimiento del Báb, el primer día del mismo mes del año 1235 d.h. (20 de octubre
de 1819). De ahí que sea conocido como el "Doble Natalicio". Bahá'u'lláh declara
que estos dos días se cuentan como uno solo a los ojos de Dios (P&R 2).
También afirma que si ambos días caen en el mes de ayuno, el mandato de
ayunar no les afecta (P&R 36). Dado que el calendario bahá'í (véanse notas 26 y
147) es un calendario solar, corresponderá a la Casa Universal de Justicia
determinar si el Doble Natalicio Sagrado ha de celebrarse según el calendario
solar o lunar.
139. el primer día del mes de Bahá
En el calendario bahá'í se da el nombre de "Bahá" al primer mes del año y al
primer día de cada mes. El día de Bahá del mes de Bahá es, por tanto, el Año
Nuevo bahá'í (Naw-Rúz), festividad instituida primeramente por el Báb y luego
confirmada aquí por Bahá'u'lláh (véanse notas 26 y 147).
Además de los siete Días Sagrados instituidos en estos pasajes del Kitáb-i-
Aqdas, en vida de Baháulláh también se conmemoraba como Día Sagrado el
Martirio del Báb. Como corolario, 'Abdu'l-Bahá agregó la observancia de la
Ascensión de Bahá'u'lláh, por lo que todo ello totaliza nueve Días Sagrados.
Además suelen guardarse otros dos aniversarios, durante los cuales no se
suspende el trabajo, a saber, el Día del Convenio y el aniversario del
Fallecimiento de 'Abdu'l-Bahá. Véase la sección sobre el calendario bahá'í en The
Bahá'í World, volumen XVIII.
140. La Más Grande Festividad es, realmente, la Soberana de las Festividades
El versículo alude a la Festividad de Ri/dván (véanse notas 107 y 138).
141. Anteriormente Dios había impuesto a cada uno de los creyentes el deber de
ofrendar ante Nuestro trono, de entre sus bienes, regalos de inestimable valor.
Ahora (...) les hemos absuelto de esa obligación
Este pasaje viene a abrogar una disposición del Bayán por la que se decretaba
que todos los objetos sin par en su género debían entregarse a Aquel a Quien
Dios manifestará cuando hiciera Su aparición. El Báb explica que, siendo
incomparable la Manifestación de Dios, todo lo que no tenga par en su género
debe reservarse para Él por derecho propio, a menos que Él resuelva decretar
otra cosa.
142. a la hora del alba
Con respecto a la asistencia a las oraciones matutinas del Mashriqu'l-Adhkár (la
Casa de Adoración bahá'í), aunque la hora que se señala de hecho en el Libro de
Dios es "la hora del alba", no obstante es aceptable que los rezos se hagan en
cualquier momento desde "muy de madrugada, entre el amanecer y la salida del
sol, y hasta dos horas después de la salida del sol" (P&R 15).
143. Estas Tablas están adornadas con el sello de Quien hace despuntar el alba,
Quien hace oír Su voz entre los cielos y la tierra
Bahá'u'lláh afirma repetidamente la absoluta integridad de Sus Escritos en tanto
Palabra de Dios. Varias de Sus Tablas también llevan la marca de alguno de Sus
sellos. The Bahá'í World, volumen V, p. 4, reproduce fotográficamente varios de
los sellos de Bahá'u'lláh.
144. Es inadmisible que el hombre, habiendo sido dotado de razón, consuma lo
que le priva de ella
Los Escritos Bahá'ís contienen numerosas referencias a la prohibición del
consumo de vino u otras bebidas embriagantes. En ellas se describen los efectos
destructivos que esas bebidas alcohólicas pueden acarrearle a la persona. En
una de Sus Tablas, Bahá'u'lláh dice:
Cuidaos de no trocar el Vino de Dios por vuestro propio vino, pues
entorpece vuestra mente y hace apartarse vuestro rostro del Semblante de Dios,
el Todoglorioso, el Incomparable, el Inaccesible. No os acerquéis a él, puesto que
os ha sido prohibido por el mandato de Dios, el Exaltado, el Todopoderoso.
'Abdu'l-Bahá explica que el Aqdas prohíbe "tanto las bebidas fuertes como
las suaves", y expresa que la razón de prohibir el consumo de bebidas
alcohólicas obedece a que "el alcohol descarría la mente y produce el
debilitamiento del cuerpo".
Shoghi Effendi, en cartas escritas en nombre suyo, afirma que esta
prohibición incluye no solamente el consumo de vino sino de "todo lo que
trastorna la mente", y aclara que la ingestión de alcohol sólo se permite cuando
forma parte de un tratamiento llevado a cabo "en consulta con un médico
responsable y competente, a quien parezca oportuno prescribirlo como remedio
de alguna dolencia singular".
145. volved vuestros rostros hacia Aquel a Quien Dios ha designado, Quien ha
brotado de esta Antigua Raíz
Bahá'u'lláh hace aquí alusión a 'Abdu'l-Bahá en tanto Sucesor Suyo y exhorta a
los creyentes a volverse hacia Él. En el Libro del Convenio (Su Testamento),
Bahá'u'lláh explica el sentido de este versículo con la siguiente declaración: "El
objeto de este sagrado versículo no es nadie más que la Más Grande Rama". La
"Más Grande Rama" es uno de los títulos que Bahá'u'lláh confirió a 'Abdu'l-Bahá.
(Véanse también notas 66 y 184).
146. En el Bayán os había sido prohibido que Nos formularais preguntas.
El Báb prohibió a Sus seguidores que hiciesen preguntas a Aquel a Quien Dios
manifestará (Bahá'u'lláh), a menos que las preguntas se hiciesen llegar por
escrito y estuviesen relacionadas con temas dignos de Su elevada estación.
(Véase Selección de los Escritos del Báb).
Bahá'u'lláh elimina esta prohibición del Báb e invita a los creyentes a
expresar cuantas preguntas "necesiten formular". Asimismo, les advierte que se
abstengan de plantear "preguntas inútiles" de la clase que solía embargar a "los
hombres de tiempos pasados".
147. El número de meses del año fijado en el Libro de Dios es diecinueve
El año bahá'í consta de diecinueve meses de diecinueve días cada uno, más un
número de días que se intercalan entre los meses decimoctavo y decimonoveno a
fin de ajustar el calendario al año solar. El número de días intercalares varía de
cuatro, en un año corriente, a cinco, en un año bisiesto. El Báb dio a los meses el
nombre de determinados atributos divinos. El Año Nuevo bahá'í, Naw-Rúz, al
coincidir con el equinoccio de marzo, queda pues astronómicamente fijado (véase
nota 26). Para más detalles, como los nombres de los días de la semana y de los
meses, véase la sección dedicada al calendario bahá'í en The Bahá'í World,
volumen XVIII.
148. el primero ha sido adornado con este Nombre cuya protección se extiende
sobre la creación entera
En el Bayán persa, el Báb confiere el nombre de "Bahá" al primer mes del año
(véase nota 139).
149. El Señor ha decretado que los muertos sean enterrados en ataúdes
En el Bayán, el Báb prescribe que los difuntos sean enterrados en ataúdes de
cristal o piedra pulida. En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se
explica que el fin de esta disposición es el de mostrar respeto por el cuerpo
humano, ese cuerpo que "un día fue exaltado por el alma inmortal del hombre".
Brevemente expuesto, lo que la ley del entierro afirma es que está
prohibido trasladar el cadáver a más de una hora de viaje desde el lugar donde
haya ocurrido la muerte; que el cuerpo debe envolverse en una mortaja de seda o
algodón; que en el dedo del difunto debe colocarse un anillo con la siguiente
inscripción: "De Dios vine y a Él vuelvo, desprendido de todo salvo de Él,
aferrándome a Su Nombre, el Misericordioso, el Compasivo"; y que el ataúd ha de
ser de cristal, piedra o madera dura y de calidad. Existe una oración por los
difuntos (véase nota 10) cuya recitación es obligada antes de tener lugar el
entierro. Tal y como afirman 'Abdu'l-Bahá y el Guardián, en virtud de esta misma
ley queda excluida la cremación del difunto. La oración solemne y el anillo deben
ser usados en caso de que el fallecido haya alcanzado la mayoría de edad, es
decir, los 15 años (P&R 70).
En cuanto al material con que debe hacerse el ataúd, el espíritu de la ley
es que éste sea lo más duradero posible. De ahí que la Casa Universal de
Justicia explique que, además de los materiales especificados en el Aqdas, no
cabe objeción al uso de la madera más dura disponible, y aun del hormigón. En
este sentido y por ahora, los bahá'ís son libres de elegir como gusten.
150. El Punto del Bayán
El "Punto del Bayán" es uno de los títulos con que el Báb Se refiere a Sí mismo.
151. que el difunto sea envuelto en cinco sudarios de seda o algodón
En el Bayán, el Báb señala que el cuerpo del difunto debe ser envuelto en cinco
telas de seda o algodón. Bahá'u'lláh confirma esta disposición y agrega la
cláusula por la que se precisa que en el caso de personas cuyos medios sean
limitados baste un sudario de uno u otro tejido".
Al preguntársele si las "cinco telas" mencionadas en la ley se referían a
"cinco sudarios de tamaño normal" o "cinco paños, que hasta entonces era
costumbre usar", Bahá'u'lláh respondió que lo que se quería significar era el "uso
de cinco paños" (P&R 56).
Respecto de la manera de envolver el cuerpo, no hay nada en los Escritos
Bahá'ís que defina el procedimiento, tanto si se emplean cinco telas" como si se
utiliza "un solo paño". En la actualidad, los bahá'ís deben hacer uso de su propio
criterio en esta materia.
152. Os está prohibido transportar el cuerpo del difunto a una distancia superior
a una hora de viaje desde la ciudad
El propósito de este mandamiento es limitar la duración del viaje a una hora, y ello
prescindiendo de los medios de transporte que se elijan para realizar la
conducción del cadáver hasta el lugar de entierro. Bahá'u'lláh afirma que cuanto
antes se efectúe el entierro, "tanto más digno y aceptable resultará" (P&R 16).
A tales efectos cabe considerar como el lugar de la muerte el espacio
abarcado por la ciudad o aldea donde se haya producido el óbito. Por tanto, la
hora de viaje puede calcularse desde los límites de la ciudad hasta el lugar de
entierro. El espíritu de la ley de Bahá'u'lláh es que el difunto sea enterrado cerca
de donde haya muerto.
153. Dios ha eliminado las restricciones de viaje que habían sido impuestas en el
Bayán
El Báb decretó ciertas restricciones en materia de viajes cuya vigencia habría de
mantenerse hasta la venida del Prometido del Bayán. Cuando ésta se produjera,
los creyentes tenían orden de salir, incluso a pie, al encuentro de Él, pues llegar a
Su presencia era el fruto y objetivo de su existencia misma.
154. Erigid y exaltad las dos Casas en los Dos Santos Lugares, y los otros sitios
donde se ha establecido el trono de vuestro Señor
Bahá'u'lláh identifica las "dos Casas" con Su Casa de Bagdad a la que designa la
"Más Grande Casa", y con la Casa del Báb en Shiraz, ambas instituidas por Él
como lugares de peregrinación (Véanse P&R 29, 32 y nota 54).
Shoghi Effendi explica que "los otros sitios donde se ha establecido el
trono de vuestro Señor" se refiere a los lugares donde ha residido la Persona de
la Manifestación de Dios. Bahá'u'lláh manifiesta que "las gentes de las regiones
en que éstos se sitúan pueden optar por preservar ya sea cada casa en que se ha
establecido el trono, o sólo una de ellas" (P&R 32). Las instituciones bahá'ís han
identificado, documentado y (allí donde ha sido posible( adquirido y restaurado
varios de los sitios históricos relacionados con las Dos Manifestaciones.
155. Cuidado, no sea que alguna cosa que haya sido consignada en el Libro os
impida prestar atención a éste, el Libro Viviente
El "Libro" es el registro de la Palabra revelada por las Manifestaciones de Dios. El
"Libro Viviente" se refiere a la Persona de la Manifestación. Estas palabras
contienen una alusión a lo expresado por el Báb en el Bayán persa acerca del
"Libro Viviente", que Él identifica con Aquel a Quien Dios manifestará. En una de
Sus Tablas Bahá'u'lláh mismo declara: "El Libro de Dios se ha hecho descender
en la forma de este Joven".
En el versículo de referencia, y asimismo en el párrafo 168 del Aqdas,
Bahá'u'lláh Se refiere a Sí mismo como el "Libro Viviente". Avisa a los "seguidores
de los demás credos" que no busquen "razones en sus Libros Sagrados" para
refutar las palabras del "Libro Viviente". Advierte a la gente que no permita que lo
consignado en el "Libro" le impida reconocer Su Estación y aferrarse a lo que hay
en esta nueva Revelación.
156. estas palabras que, en homenaje a esta Revelación, han fluido de la Pluma
de Quien fue Mi Heraldo
El "homenaje" que Bahá'u'lláh cita en este pasaje figura en el Bayán árabe.
157. "La Alquibla es por cierto, Aquel a Quien Dios ha de manifestar; cuando
Éste se mueve, se mueve aquella, hasta que Éste alcance reposo"
Para un tratamiento extenso de este versículo véanse las notas 7 y 8.
158 Es ilícito contraer matrimonio si no es con un creyente en el Bayán. Si sólo
una de las partes del matrimonio abraza esta Causa, sus bienes devendrán
ilícitos para la otra parte
Baháulláh cita aquí un pasaje del Bayán en el que se llama la atención de los
creyentes sobre la inminencia de la venida de "Aquel a Quien Dios manifestará".
El Báb mantuvo expresamente en suspenso tanto la prohibición de casarse con
un no bábí, como la disposición por la que los bienes de un hombre o una mujer
que abrazaran la Fe no podían ser transferidos legalmente al cónyuge no bábí.
Con posterioridad Bahá'u'lláh anuló dichas disposiciones antes de que entrasen
en vigor. Al citar esta ley, Bahá'u'lláh señala el hecho de que, al revelarla, el Báb
había previsto claramente la posibilidad de que la Causa de Bahá'u'lláh
adquiriese relieve antes que la del propio Báb.
En Dios Pasa, Shoghi Effendi hace notar que el Bayán "debe considerarse
en primer lugar como un panegírico del Prometido, antes que como un código de
leyes y disposiciones destinadas a servir de guía permanente para las futuras
generaciones". Shoghi Effendi prosigue su descripción del Bayán en estos
términos: "Deliberadamente severo en las reglas y reglamentos que imponía,
revolucionario en los principios que inculcaba, concebido tanto para despertar al
clero y a la gente de su secular apatía, como para asestar un golpe repentino y
mortal a instituciones corruptas y obsoletas, el Bayán proclamó, mediante
disposiciones drásticas, el advenimiento del Día esperado, cuando 'el Emplazador
emplazará para un asunto serio', cuando Él echará abajo todo lo que ha sido
antes de Él, tal como el Apóstol de Dios derrumbó los usos y prácticas de cuantos
Le precedieron'" (véase también nota 109).
159. El Punto del Bayán
Uno de los títulos del Báb.
160. Verdaderamente, no hay otro Dios más que Yo
Los Escritos Bahá'ís contienen numerosos pasajes en los que se explica la
naturaleza de la Manifestación y Su relación con Dios. Bahá'u'lláh destaca el
hecho de que por Su misma naturaleza la Deidad es única y trascendente. En
consecuencia (explica Baháulláh(, "puesto que no puede haber ningún vínculo
de comunicación directa que una al único Dios verdadero con Su creación", Dios
ordena que "en cada edad y dispensación se haga manifiesta un Alma pura e
inmaculada en los reinos de la tierra y el cielo". Este "misterioso y etéreo Ser", la
Manifestación de Dios, posee una naturaleza humana que pertenece al "mundo
de la materia" y una naturaleza espiritual "que nace de la sustancia de Dios
mismo". Asimismo, está dotado de una "doble estación":
La primera estación, que está relacionada con Su más íntima realidad, Le
representa como Aquel cuya voz es la voz de Dios mismo (...) La segunda
estación es la estación humana, ejemplificada por los siguientes versículos: "No
soy más que un hombre como vosotros". "Di: ¡Alabado sea mi Señor! ¿Soy más
que un hombre, un apóstol?" Bahá'u'lláh afirma igualmente que en el dominio
espiritual existe una "unidad esencial" entre todas las Manifestaciones de Dios.
Todas revelan la "Belleza de Dios", manifiestan Sus nombres y atributos y dan
voz a Su Revelación. En este sentido, declara:
Si alguna de las omnímodas Manifestaciones de Dios declarase: "Yo soy
Dios", ciertamente, dice la verdad y no cabe duda de ello. Pues se ha demostrado
reiteradamente que Ellos, por su Revelación, sus atributos y nombres,
manifiestan en el mundo la Revelación de Dios, Sus nombres y Sus atributos (...)
Si bien las Manifestaciones revelan los nombres y atributos de Dios y
constituyen el medio por el cual la humanidad tiene acceso al conocimiento de
Dios y Su Revelación, Shoghi Effendi asevera que las Manifestaciones no
debieran "nunca (...) ser identificadas con aquella Realidad invisible, la Esencia
de la Divinidad misma. En relación con Bahá'u'lláh, el Guardián escribió que "el
templo humano que ha servido de cauce para tan abrumadora Revelación" no
debe ser identificado con la "Realidad" de Dios.
Con respecto al carácter único de la estación de Bahá'u'lláh y la grandeza
de Su Revelación, Shoghi Effendi afirma que con el advenimiento de Bahá'u'lláh
se cumplen las profecías que a propósito del Día de Dios se hallan en las
Sagradas Escrituras de Dispensaciones pasadas:
Para Israel, Él es ni más ni menos que la encarnación del "Padre Eterno",
el "Señor de las Huestes" que ha descendido "con diez mil santos"; para la
Cristiandad, Jesucristo retornado "en la gloria del Padre"; para el Islam shí'í, el
retorno del Imám /Husayn; para el Islam sunní representa el descenso del
"Espíritu de Dios" (Jesucristo); para los zoroastrianos, el prometido Sháh-Bahrám;
para los hindúes, la reencarnación de Krishna; para los budistas, el quinto Buda.
Bahá'u'lláh describe la estación de "Divinidad" que comparte con todas las
Manifestaciones de Dios como: (...) la estación en que uno muere para sí mismo
y vive en Dios. La Divinidad, cuando quiera que la menciono, indica la completa y
absoluta supresión de Mi propio ser. Ésta es la estación en que no tengo dominio
sobre mi suerte o mi desgracia, mi vida o mi resurrección.Y, con respecto a Su
propia relación con Dios, atestigua:
Cuando contemplo, oh mi Dios, la relación que me une contigo, Me siento
movido a proclamar a todo lo creado: "en verdad Yo soy Dios"; y cuando
considero mi propio ser, ¡he aquí que lo hallo más tosco que la arcilla!
161. pago del azaque
En el Corán se hace referencia al azaque como caridad regular y obligatoria para
los musulmanes. Andando el tiempo el concepto evolucionó hacia una forma de
impuesto de beneficencia que obligaba a dar una porción fija de determinadas
categorías de ingresos superiores a ciertos límites, porción que iba destinada al
auxilio de los pobres, a diversos fines caritativos y a la promoción de la Fe de
Dios. El límite de exención podía variar en función de la clase de bienes de que
se tratase; y otro tanto cabe decir del porcentaje aplicable a la porción imponible.
Bahá'u'lláh declara que la ley bahá'í del azaque sigue "lo que ha sido
revelado en el Corán" (P&R 107). Dado que en el Corán no se hace mención de
asuntos como los límites de exención, las categorías de ingresos afectadas, la
frecuencia de los pagos y la escala de tasas para las diversas categorías de
azaque, tales materias deberán ser decididas en el futuro por la Casa Universal
de Justicia. Shoghi Effendi indica que, mientras no haya legislación establecida,
los creyentes, de acuerdo con sus medios y posibilidades, deben hacer
contribuciones regulares a los Fondos Bahá'ís.
162. Es ilícito mendigar y está prohibido dar al que mendiga
En una Tabla, 'Abdu'l-Bahá expone el significado de este versículo. En ella afirma
que "la mendicidad está prohibida y que también se prohíbe dar limosna a
personas que hacen del pedir su profesión". Además, en esa misma Tabla señala:
"La finalidad es extirpar la mendicidad de raíz. Sin embargo, si una persona no
puede ganarse el sustento, cae en la indigencia o queda desamparada, incumbe
a los ricos o a los Diputados proporcionarle una asignación mensual para su
subsistencia (...) Por 'Diputados' quiere decirse los representantes del pueblo, en
otras palabras, los miembros de la Casa de Justicia".
La prohibición de dar limosna a quienes mendigan no es óbice para que las
personas o las Asambleas Espirituales presten ayuda económica a los pobres y
necesitados, o bien les ofrezcan oportunidades para adquirir las destrezas que
les permitan ganarse la vida (véase nota 56).
163. Anteriormente (...) había prescrito una multa (...) para quien causara tristeza
a un semejante
Bahá'u'lláh abroga la ley del Bayán persa relativa al pago de una multa en
reparación de la pena causada a un semejante.
164. el sagrado Árbol del Loto
El "sagrado Árbol del Loto" se refiere al Sadratu'l-Muntahá, el "árbol más allá del
cual no hay paso" (véase nota 128). El término es usado aquí para designar
simbólicamente a Bahá'u'lláh.
165. Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer
Bahá'u'lláh afirma que el "requisito" esencial al recitar los versículos de Dios es
"el ansia y el amor" de los creyentes por "leer la Palabra de Dios" (P&R 68).
Con respecto a la definición de "versículos de Dios", Bahá'u'lláh afirma que
la expresión se refiere a "todo cuanto se ha hecho descender desde el Cielo de la
divina Expresión". Shoghi Effendi, en una carta escrita a uno de los creyentes del
Oriente, aclara que el término "versículos de Dios" no incluye los escritos de
'Abdu'l-Bahá; por el mismo motivo tampoco puede aplicarse a sus propios
escritos.
166. Se os ha ordenado renovar el menaje de vuestro hogar cada diecinueve
años
Bahá'u'lláh confirma el precepto del Bayán árabe relativo a la renovación del
menaje cada diecinueve años, siempre que la persona esté en condiciones de
hacerlo. 'Abdu'l-Bahá relaciona esta disposición con la promoción del refinamiento
y la limpieza. También explica que el propósito de la ley es que la persona cambie
los objetos del menaje que pierdan lustre, se pongan viejos y provoquen
repugnancia. Pero ello no afecta a artículos raros o de alto valor, antigüedades,
joyas y similares.
167. Lavaos los pies
En el Kitáb-i-Aqdas se exhorta a los creyentes a bañarse con regularidad, a llevar
ropa limpia y en general a ser la esencia de la limpieza y del refinamiento. La
Sinopsis y Codificación, sección IV.D.3.y.i.-vii., resume las disposiciones
pertinentes. En relación con el lavado de los pies, Bahá'u'lláh manifiesta que es
preferible usar agua tibia; sin embargo, también es lícito lavarse con agua fría
(P&R 97).
168. Se os ha prohibido el uso de púlpitos. Quien desee recitaros los versículos
de su Señor, que se siente en una silla colocada sobre un estrado
Existen antecedentes de estas disposiciones en el Bayán persa. El Báb prohibió
el uso de púlpitos para pronunciar sermones y leer el Texto. Señaló que, en vez
de ello, para que todos pudiesen escuchar claramente la Palabra de Dios, debía
colocarse una silla sobre un estrado.
En comentarios sobre esta ley, 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi ponen de
manifiesto que en el Mashriqu'l-Adhkár (donde se prohíben los sermones y
solamente pueden leerse las palabras de Sagradas Escrituras) el lector puede
estar de pie o sentado, y si hubiera necesidad de hacerse oír mejor, se le permite
usar una tarima baja y movible, pero no así un púlpito. En el caso de reuniones
celebradas en otros lugares que no sean el Mashriqu'l-Adhkár, también es
permisible que el lector u orador esté sentado o de pie y que use una tarima. En
una de Sus Tablas, al reiterar la prohibición taxativa del uso de púlpitos en lugar
alguno, 'Abdu'l-Bahá ha recalcado que cuando los bahá'ís pronuncien discursos,
han de hacerlo con una actitud de máxima humildad y abnegación.
169. juegos de azar Las actividades englobadas dentro de esta prohibición no
han sido definidas en los Escritos de Bahá'u'lláh. Tal y como indican 'Abdu'l-Bahá
y Shoghi Effendi, corresponde a la Casa Universal de Justicia la tarea de
concretar los detalles de la prohibición. En respuesta a consultas acerca de si las
loterías, las apuestas en carreras de caballos, juegos de fútbol, bingo u otros por
el estilo quedan en la prohibición relativa a los juegos de azar, la Casa Universal
de Justicia indica que ésta es una materia que ha de ser analizada
detalladamente en el futuro. Mientras tanto, se aconseja a las Asambleas y a las
personas que no hagan de estas materias un tema de discusión y que lo dejen a
la conciencia de los creyentes. La Casa de Justicia ha resuelto que no es
apropiado recaudar fondos para la fe mediante loterías, rifas o juegos de azar.
170. el consumo de opio (...) ninguna sustancia que produzca entorpecimiento y
desidia
Bahá'u'lláh reitera la prohibición del uso de opio en el párrafo final del Kitáb-i-
Aqdas. En este sentido, Shoghi Effendi declara que uno de los requisitos de "una
vida casta y santa" es la "total abstinencia (...) de opio y de drogas similares que
crean hábito". Se considera que dentro de esta prohibición quedan englobados la
heroína, el hachís y otros derivados del cáñamo como la marihuana, al igual que
agentes alucinógenos como el LSD, el peyote y sustancias similares.
'Abdu'l-Bahá escribe:
En cuanto al opio, es repugnante y detestable. Dios nos proteja del castigo
que inflige a quien lo consume. De acuerdo con el texto explícito del Libro Más
Sagrado, está prohibido y su consumo es absolutamente condenado. La razón
demuestra que fumar opio es una especie de demencia, y la experiencia
demuestra que quien lo consume se aísla completamente del mundo humano.
Quiera Dios proteger a todos de la perpetración de un acto tan horrible como
éste, acto que reduce a ruinas el fundamento mismo de lo que es el ser humano y
hace que el consumidor se vea desposeído por siempre jamás. Pues el opio se
fija en el alma de modo que muere la conciencia de quien lo consume, se disipa
su mente y su percepción se anula. Convierte lo vivo en muerto. Apaga el calor
natural. No se puede concebir daño mayor que el causado por el opio.
Afortunados aquellos que jamás lo mencionan siquiera; pensad entonces cuán
miserable es el que lo consume.
¡Oh amados de Dios! En este ciclo de Dios Todopoderoso la violencia, la
coerción, la represión y la opresión son todas y cada una condenadas. Sin
embargo, es obligatorio que el consumo del opio sea impedido por todos los
medios, cualesquiera que fueren, para que tal vez la raza humana quede liberada
de esta poderosísima plaga. De lo contrario, caiga la desgracia sobre todo aquel
que falte a su deber para con su Señor. En una de Sus Tablas, 'Abdu'l-Bahá
afirma lo siguiente en relación con el opio: "El consumidor, el comprador y el
vendedor están todos privados de la munificencia y la gracia de Dios".En otra
Tabla, 'Abdu'l-Bahá escribe:
Respecto del hachís has señalado que algunos persas se han habituado a
consumirlo. ¡Por Dios Santo! Ésta es la peor de las sustancias adictivas, cuya
prohibición figura expresamente revelada. Su consumo produce la desintegración
del pensamiento y el total entorpecimiento del alma. ¿Cómo es posible que
alguien ande tras el fruto del árbol infernal y, por tomarlo, se vea llevado a
ejemplificar las cualidades de un monstruo? ¿Cómo puede una persona consumir
esta droga prohibida y con ello privarse a sí misma de las bendiciones del
Todomisericordioso? El alcohol consume la mente y hace que el hombre
cometa actos absurdos; pero el opio, ese fruto execrable del árbol infernal, y el
horrible hachís extinguen la mente, pasman el espíritu, petrifican el alma,
consumen el cuerpo y dejan al hombre frustrado y perdido.
Debe tenerse presente que la mencionada prohibición contra el consumo
de ciertas clases de drogas no impide su empleo si éstas son prescritas por
médicos competentes como parte de un tratamiento.
171. el "misterio de la Gran Inversión en el Signo del Soberano"
Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í, quien fue el fundador de la Escuela shaykhí y el primero
de los "dos luminares que anunciaron el advenimiento de la Fe del Báb", profetizó
que cuando apareciera el Prometido se invertirían todas las cosas: los últimos
serían primeros, y los primeros, últimos. En una de Sus Tablas se refiere
Bahá'u'lláh al "símbolo y alusión" del "misterio de la Gran Inversión en el Signo
del Soberano". Así afirma: "Mediante esta inversión Él ha hecho que los exaltados
sean humillados y los humillados sean exaltados", y recuerda que "en los días de
Jesús, Le negaron precisamente aquellos que se distinguían por su erudición, los
religiosos y los hombres de letras, en tanto que unos humildes pescadores se
apresuraron a ser admitidos en el Reino" (véase también nota 172). Para más
detalles sobre Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í, véase Los Rompedores del Alba,
capítulos 1 y 10.
172. el "Seis" que ha sido levantado en virtud de este "Alif Vertical"
En sus escritos, Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í hizo mucho hincapié en la letra árabe
"Váv". En Los Rompedores del Alba afirma Nabíl que esta letra "simbolizaba para
el Báb el advenimiento de un nuevo ciclo de Revelación divina, y que desde
entonces a ella ha aludido Bahá'u'lláh en el Kitáb-i-Aqdas en pasajes como 'el
misterio de la Gran Inversión' y 'el Signo del Soberano'". El nombre de la letra
"Váv" se compone de tres letras: Váv, Alif, Váv. Según el sistema de cálculo
abjad, el valor numérico de cada una de estas letras es 6, 1 y 6 respectivamente.
Shoghi Effendi, en una carta escrita en nombre suyo y dirigida a un creyente de
Oriente, suministra una interpretación de este versículo del Aqdas. Afirma que el
"Alif Vertical" se refiere al advenimiento del Báb. La primera letra, que viene antes
del Alif, con su valor numérico de seis, constituye un símbolo de las
Dispensaciones y Manifestaciones anteriores al Báb, mientras que la tercera letra,
que también tiene el valor numérico de seis, representa la suprema Revelación de
Bahá'u'lláh, que fue hecha manifiesta después del Alif.
173. Se os ha prohibido portar armas, a menos que os sea esencial
Bahá'u'lláh confirma una intimación contenida en el Bayán por la que se establece
que es ilícito portar armas a menos que sea necesario. En cuanto a las
circunstancias en que sería esencial" que una persona porte armas, 'Abdu'l-Bahá
permite a un creyente la protección de sí mismo en lugares de peligro. En una
carta escrita en nombre de Shoghi Effendi se indica que, en una situación crítica,
no habiendo cerca fuerza pública a la que sea posible recurrir, el bahá'í está
justificado al defender su vida. Existen además otras situaciones en las que el uso
de armas es necesario y por tanto legítimo; por ejemplo, en los países donde se
practica la caza para alimentarse y vestirse, o bien al practicar deportes como el
arco, el tiro al blanco y la esgrima.
Por lo que respecta a la sociedad, el principio de seguridad colectiva
enunciado por Bahá'u'lláh (véase Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, CXVII) y
explicado en detalle por Shoghi Effendi (véanse las cartas del Guardián en The
World Order of Bahá'u'lláh) no presupone la abolición del uso de la fuerza, sino
que prescribe "un sistema en que la Fuerza se constituye en servidora de la
Justicia", un sistema que prevé la formación de una fuerza de paz internacional
que "ha de resguardar la unidad orgánica de toda la mancomunidad". En la Tabla
de Bishárát, Bahá'u'lláh expresa la esperanza de que "las armas de guerra de
todo el mundo se conviertan en instrumentos de reconstrucción y que se elimine
la lucha y el conflicto de entre los hombres".
En otra Tabla, Bahá'u'lláh recalca la importancia de la asociación
con los seguidores de todas las religiones. También afirma que "la ley de la
guerra santa ha sido borrada del Libro".
174. y se os ha permitido llevar atavíos de seda
De acuerdo con la práctica islámica, los hombres tenían prohibido por lo general
usar ropa de seda, salvo en épocas de guerra santa. El Báb abrogó esta
prohibición carente de fundamento coránico.
175. el Señor os ha eximido de las restricciones que anteriormente afectaban al
atuendo y al arreglo de la barba
Son muchas las reglas que afectan al modo de vestir cuyo origen se debe a las
leyes y prácticas religiosas tradicionales. Por ejemplo, el clero shí'í, que había
adoptado para sí un tocado y atuendo característicos, prohibió en cierta época el
uso del traje europeo. La práctica musulmana, en su deseo de emular las
costumbres del Profeta, introdujo asimismo varias restricciones relacionadas con
el corte del bigote y el largo de la barba.
Bahá'u'lláh ha eliminado esas restricciones relativas a la vestimenta y la
barba. Aunque tales materias quedan a la "discreción" de la persona, al mismo
tiempo Baháulláh encarece a los creyentes a que no traspasen los límites del
decoro y a que ejerzan moderación en todo lo que atañe a la indumentaria.
176. ¡Oh Tierra de Káf y Rá!
Káf y Rá son las primeras dos consonantes que figuran en la palabra Kirmán,
nombre de una ciudad y provincia de Irán.
177. percibimos lo que secreta y furtivamente emana de ti
Este pasaje hace referencia a las intrigas de un grupo de azalíes, seguidores de
Mírzá Ya/hyá (véase nota 190), relacionados con la ciudad de Kirmán. Incluye a
Mullá Ja'far, su hijo Shaykh A/hmad-i-Rú/hí y Mírzá Áqá Khán-i-Kirmání (ambos
yernos de Mírzá Ya/hyá), al igual que a Mírzá A/hmad-i-Kirmání, quienes no sólo
procuraron socavar la Fe, sino que también participaron en las intrigas políticas
que culminaron en el asesinato de Ná/siri'd-Dín Sháh.
178. Recordad al shaykh cuyo nombre era Mu/hammad-/Hasan
Shaykh Mu/hammad-/Hasan, uno de los principales exponentes del Islam shí'í,
rechazó al Báb. Autor de voluminosos escritos sobre jurisprudencia shí'í, murió
alrededor de 1850. En Los Rompedores del Alba, Nabíl describe el encuentro que
tuvo lugar en Najaf entre Mullá 'Alíy-i-Bas/támí, una de las Letras del Viviente, y
Shaykh Mu/hammad-/Hasan. Durante la reunión, Mullá 'Alí anunció la
manifestación del Báb y ensalzó la potencia de Su Revelación. Por instigación del
shaykh, Mullá 'Alí fue declarado hereje en el acto y expulsado de la asamblea.
Tras ser sometido a juicio, fue trasladado a Estambul, donde padeció condena a
trabajos forzados.
179. un cernedor de trigo y cebada
La alusión hace referencia a la persona de Mullá Mu/hammad Ja'far Gandum-Pák-
Kun, el primer i/sfahaní que aceptó la Fe del Báb. Es mencionado en el Bayán
persa y elogiado como aquel que "se invistió con el manto de discípulo". En Los
Rompedores del Alba, Nabíl describe la aceptación sin reservas del Mensaje por
parte del "cernedor de trigo" y su defensa entusiasta de la nueva Revelación.
Unió sus fuerzas al grupo de los defensores del Fuerte de Shaykh /Tabarsí, en el
curso de cuyo asedio perdió la vida.
180. Guardaos de que la palabra Profeta os impida alcanzar éste, el Más Grande
Anuncio
Bahá'u'lláh advierte a los hombres "perspicaces" que no permitan que sus
interpretaciones de las Sagradas Escrituras les impidan reconocer a la
Manifestación de Dios. Los seguidores de cada religión, en su devoción por los
respectivos Fundadores, se han mostrado proclives a percibir Su Revelación
como la Palabra final de Dios y, por tanto, a negar la posibilidad de que con
posterioridad aparezca algún Profeta. Tal ha sido el caso del judaísmo, la
cristiandad y el islam. Bahá'u'lláh niega la validez del concepto de final tanto en
relación con las Dispensaciones del pasado como con la Suya propia. En el Kitáb-
i-Íqán, con relación a los musulmanes, escribe: "El pueblo del Corán (...) ha
permitido que las palabras 'Sello de los Profetas' velen sus ojos", "oscurezcan su
comprensión y lo priven de la gracia de todas Sus múltiples mercedes".
Baháulláh afirma que "este tema (...) ha sido una dura prueba para toda la
humanidad" y lamenta el sino de "aquellos que, aferrándose a estas palabras, no
creyeron en Aquel que es su verdadero Revelador". El Báb se refiere a este
mismo asunto cuando advierte: "No permitáis que los nombres os separen como
por un velo de Aquel que es su Señor, incluso el nombre Profeta, pues tal nombre
no es sino creación de Su palabra".
181. o que referencia alguna a la Lugartenencia os excluya de la soberanía de
Quien es el Lugarteniente de Dios
La palabra aquí traducida como "Lugartenencia" es, en el original árabe, "viláyát",
término entre cuya gama de significados figura el de "lugartenencia", "guardianía",
"protectoría" y "sucesión". Se usa en relación con Dios mismo, con Su
Manifestación y con quienes son los Sucesores designados de una Manifestación.
En este versículo del Aqdas, Bahá'u'lláh advierte que no debe permitirse
que conceptos semejantes impidan a la persona percibir la "soberanía" de la
nueva Manifestación divina, Quien es el verdadero "Lugarteniente de Dios".
182. Recordad a Karím
/Hají Mírzá Mu/hammad Karím Khán-i-Kirmání (1810 - aprox. 1873) se
autoproclamó jefe de la comunidad Shaykhí al morir Siyyid Ká/zím, quien a su vez
había sido el sucesor designado de Shaykh A/hmad-i-A/hsá'í (véanse notas 171 y
172). Karím Khán, dedicado a promover las enseñanzas de Shaykh A/hmad, llegó
a expresar opiniones que fueron objeto de controversia tanto entre sus seguidores
como adversarios. Considerado uno de los principales eruditos y más prolíficos
autores de su época, compuso numerosos libros y epístolas relacionados con los
diversos campos del saber propios de aquellos tiempos. Tenaz opositor tanto del
Báb como de Bahá'u'lláh, en particular hizo uso de sus tratados para atacar al
Báb y Sus Enseñanzas. En el Kitáb-i-Íqán, Bahá'u'lláh condena el tono y
contenido de sus escritos y centra Su crítica en una de las obras en que Karím
Khán vierte alusiones negativas contra el Báb. Shoghi Effendi retrata al hombre
como "desmesuradamente ambicioso e hipócrita" y describe cómo "por encargo
especial del Sháh, se había ensañado en uno de sus tratados con la nueva Fe y
sus doctrinas".
183. oh vosotros los doctos en Bahá
Bahá'u'lláh ensalza a los doctos entre Sus seguidores. En el Libro del Convenio
escribe: "Bienaventurados son los gobernantes y los doctos entre el pueblo de
Bahá". Refiriéndose a esta declaración, Shoghi Effendi escribe:
En este ciclo sagrado los "doctos" son, por una parte, las Manos de la
Causa de Dios y, por otra, los maestros y esparcidores de Sus Enseñanzas que,
aun no figurando entre las Manos, han alcanzado una posición eminente en las
labores de enseñanza. En cuanto a los "gobernantes", la designación hace
referencia a los miembros de las Casas de Justicia Locales, Nacionales e
Internacional. Los deberes de cada una de estas almas se determinarán en el
futuro. Las Manos de la Causa de Dios eran personas designadas por Bahá'u'lláh
a las que se encomendaron varias funciones, especialmente las de proteger y
propagar la Fe. En Memorials of the Faithful, 'Abdu'l-Bahá se refiere a otros
creyentes destacados a los que denomina Manos de la Causa, y ya en Su
Testamento incluye una disposición por la que invita al Guardián de la Fe a
nombrar Manos de la Causa según su mejor criterio. Shoghi Effendi primero elevó
a varios creyentes, a título póstumo, a la categoría de Manos de la Causa. En los
últimos años de su vida nombró para esta posición a un total de 32 creyentes de
todos los continentes. En el período que medió entre el fallecimiento de Shoghi
Effendi en 1957 y la elección de la Casa Universal de Justicia en 1963, las Manos
de la Causa dirigieron los asuntos de la Fe en calidad de Administradores
Principales de la embrionaria Mancomunidad Mundial de Bahá'u'lláh (véase nota
67). En noviembre de 1964 la Casa Universal de Justicia resolvió que no podía
legislar para hacer posible el nombramiento de Manos de la Causa. En lugar de
ello, por una decisión de la Casa de Justicia adoptada en 1968, las funciones de
las Manos de la Causa relacionadas con la protección y propagación de la Fe
vieron su continuidad asegurada mediante la creación de los Cuerpos
Continentales de Consejeros, y en 1973 mediante el establecimiento del Centro
Internacional de Enseñanza, con sede en Tierra Santa.
La Casa Universal de Justicia nombra los Consejeros miembros del Centro
Internacional de Enseñanza y los Consejeros Continentales. Por otro lado, los
miembros de los Cuerpos Auxiliares son nombrados por los Consejeros
Continentales. Todas estas personas están comprendidas dentro de la definición
de los "doctos" que ofrece Shoghi Effendi en la declaración citada más arriba.
184. remitid lo que no entendáis del Libro a Quien ha brotado de este poderoso
Tronco
Bahá'u'lláh confiere a 'Abdu'l-Bahá el derecho de interpretar Su sagrada Escritura
(véase también nota 145).
185. la Escuela de la Unicidad Trascendente
En este versículo, y en los que le siguen inmediatamente, Bahá'u'lláh rebate una
de las razones por las cuales algunos de los bábíes rechazaron Su afirmación de
ser el Prometido del Bayán. Este rechazo se sustentaba en una Tabla dirigida por
el Báb a "Quien será hecho manifiesto", al reverso de la cual había escrito el Báb:
"Que la mirada de Aquel a Quien Dios manifestará ilumine esta carta en la
escuela primaria" (la Tabla aparece incluida en Selección de los Escritos del
Báb). Estos bábíes sostenían que, siendo Bahá'u'lláh dos años mayor que el Báb,
no era posible, pues, que hubiera recibido esta Tabla "en la escuela primaria".
Bahá'u'lláh explica aquí que la referencia alude a hechos que acontecen en
los mundos espirituales más allá de este plano de existencia.
186. aceptamos los versículos de Dios (...) los cuales Él Nos ofreció
En la Tabla dirigida a "Aquel que será hecho manifiesto", el Báb describe el
Bayán como una ofrenda de Él destinada a Bahá'u'lláh. Véase Selección de los
Escritos del Báb.
187. ¡Oh pueblo del Bayán!
Referencia a los seguidores del Báb.
188. antes de que fuesen unidas y entrelazadas las letras S y E
Shoghi Effendi, en diversas cartas escritas en nombre suyo, ha explicado el
significado e importancia de "las letras S y E". Ambas constituyen la palabra "Sé",
la cual (afirma( "significa el Poder Creador de Dios, Quien por Su mandato hace
existir todas las cosas", y "el poder de la Manifestación de Dios, Su gran fuerza
espiritual creadora".
En el original árabe el imperativo "Sé" es la palabra "kun", que se compone
de las dos letras "káf" y "nún". Las dos han sido traducidas por Shoghi Effendi de
la manera indicada más arriba. Este imperativo se usa en el Corán para indicar el
mandato por el que Dios convoca la creación a la existencia.
189. este nuevo Orden Mundial
En el Bayán persa el Báb declara: "Bienaventurado aquel que fija su mirada en el
Orden de Bahá'u'lláh y da gracias a su Señor. Pues Él ciertamente se hará
manifiesto. Dios en verdad lo ha dispuesto irrevocablemente en el Bayán". Shoghi
Effendi identifica este "Orden" con el Sistema del que habla Bahá'u'lláh en el
Aqdas, obra en la que da testimonio de su efecto revolucionador en la vida de la
humanidad y en donde revela las leyes y principios que rigen su funcionamiento.
Los rasgos distintivos del "nuevo Orden Mundial" quedan perfilados
en los Escritos de Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá, así como en las cartas de Shoghi
Effendi y la Casa Universal de Justicia. Las instituciones del Orden Administrativo
Bahá'í actual, las cuales constituyen la "base estructural" del Orden Mundial de
Bahá'u'lláh, madurarán y evolucionarán hasta formar la Mancomunidad Mundial
Bahá'í. En este sentido, Shoghi Effendi afirma que el Orden Administrativo, "a
medida que las partes que lo componen, sus instituciones orgánicas, comiencen a
funcionar con eficiencia y vigor, hará valer su reivindicación y demostrará su
idoneidad para ser reconocido no sólo como el núcleo, sino precisamente como el
modelo del Nuevo Orden Mundial que está destinado, a su debido tiempo, a
abarcar a la totalidad del género humano". Para más datos sobre la evolución
de este nuevo Orden Mundial, véanse, por ejemplo, las cartas de Shoghi Effendi
publicadas en The World Order of Bahá'u'lláh.
190. ¡Oh fuente de perversión!
La exclamación hace referencia a Mírzá Ya/hyá, conocido como /Sub/h-i-Azal
(Mañana de la Eternidad), un medio hermano menor de Bahá'u'lláh, que se alzó
contra Él y se opuso a Su Causa. Mírzá Ya/hyá había sido designado por el Báb
para servir como jefe nominal de la Comunidad bábí hasta la inminente
manifestación del Prometido. A instigación de Siyyid Mu/hammad-i-I/sfahání
(véase nota 192), Mírzá Ya/hyá traicionó la confianza del Báb, reclamó ser Su
sucesor e intrigó contra Bahá'u'lláh, tratando incluso de hacer que Le asesinaran.
Cuando Bahá'u'lláh le declaró formalmente Su Misión en Adrianópolis, Mírzá
Ya/hyá replicó llegando al extremo de reclamar para sí la pretensión de ser el
receptor de una Revelación independiente. Con el tiempo sus pretensiones se
verían rechazadas por todos salvo unos pocos que pasarían a conocerse como
azalíes (véase nota 177). Mírzá Ya/hyá es descrito por Shoghi Effendi como el
"Archiviolador del Convenio del Báb" (véase Dios Pasa, capítulo X).
191. rememora cómo día y noche te criamos para servir a la Causa
En Dios Pasa, Shoghi Effendi se refiere al hecho de que Bahá'u'lláh, siendo trece
años mayor que Mírzá Ya/hyá, le había aconsejado y había velado por él en su
primera juventud y edad viril.
192. Dios Se ha apoderado de aquel que te descarrió
Referencia a Siyyid Mu/hammad-i-I/sfahání, a quien Shoghi Effendi describe como
el "Anticristo de la Revelación Bahá'í". Hombre de carácter corrupto y gran
ambición personal, indujo a Mírzá Ya/hyá a oponerse a Bahá'u'lláh y a reclamar
para sí mismo la condición de profeta (véase nota 190). Si bien era adepto de
Mírzá Ya/hyá, Siyyid Mu/hammad fue exiliado con Bahá'u'lláh a 'Akká, en donde
continuó maquinando y conspirando contra Bahá'u'lláh. Con relación a las
circunstancias de su muerte, Shoghi Effendi escribe en Dios Pasa:
Un nuevo peligro amenazaba ahora la vida de Bahá'u'lláh. Aun cuando Él
mismo había prohibido estrictamente a Sus seguidores, en diversas ocasiones,
tanto verbalmente como por escrito, todo acto de represalia contra sus
torturadores, e incluso había enviado de vuelta a Beirut a un irresponsable
converso árabe, que había planeado vengar los agravios sufridos por su querido
Guía, siete de los compañeros clandestinamente celaron y dieron muerte a tres
de sus perseguidores, entre los cuales se hallaban Siyyid Mu/hammad y Áqá Ján.
La consternación que se apoderó de esa comunidad ya oprimida era
indescriptible. La indignación de Bahá'u'lláh no tenía límites. En una Tabla
revelada poco después de que se cometiera este acto, Baháulláh expresa así
Sus emociones: "Si tuviéramos Nosotros que hacer mención de lo que Nos
sobrevino, se rasgarían los cielos y se desmoronarían las montañas". "Mi
cautiverio", escribe en otra ocasión, "no puede hacerme daño. Lo que puede
dañarme es la conducta de aquellos que Me aman, que afirman estar
relacionados conmigo y que, sin embargo, perpetran lo que hace que giman Mi
corazón y Mi pluma".
193. Elegid un solo idioma (...) adoptad (...) una escritura común
Bahá'u'lláh ordena adoptar un idioma y una escritura universales. Sus Escritos
prevén dos etapas en este proceso. La primera ha de consistir en la selección de
un idioma existente, o uno inventado, que pasaría a ser enseñado en todas las
escuelas del mundo como idioma auxiliar de la lengua materna. Los gobiernos del
mundo, a través de sus parlamentos, son invitados a efectuar tan magna
promulgación. La segunda etapa vendría dada, en un futuro distante, por la
adopción definitiva de un solo idioma y una escritura común para todos los
habitantes de la tierra.
194. Hemos fijado dos signos para la mayoría de edad de la raza humana
El primer signo de la llegada de la humanidad a su mayoría de edad al que se
refieren los Escritos de Baháulláh es la aparición de una ciencia descrita como
aquella "filosofía divina" que habrá de comportar el descubrimiento de un
procedimiento radical para la transmutación de los elementos. Ello es un índice
del impresionante esplendor y expansión que el conocimiento habrá de alcanzar
en el futuro. Respecto del "segundo" signo, que Bahá'u'lláh indica que ha sido
revelado en el Kitáb-i-Aqdas, Shoghi Effendi expresa que Bahá'u'lláh, "(...) en Su
Libro Más Sagrado, ha ordenado la selección de un idioma único y la adopción de
una escritura común para uso de todos los habitantes de la tierra, orden que, al
cumplirse, constituiría (como Él mismo lo afirma en dicho Libro( uno de los signos
de la "llegada a la mayoría de edad de la raza humana".
La siguiente declaración de Bahá'u'lláh permite comprender mejor lo que
entraña este proceso de maduración y llegada a la mayoría de edad:
Uno de los signos de la mayoría de edad de la humanidad es que nadie
aceptará cargar el peso de la realeza. La realeza se quedará sin nadie que esté
dispuesto a llevar su carga por sí solo. Ése será el día en que se habrá
manifestado la sabiduría en medio de la humanidad.
Shoghi Effendi ha relacionado la llegada a la mayoría de edad de la raza
humana con la unificación de la totalidad del género humano, con el
establecimiento de una mancomunidad mundial, y con un empuje sin parangón a
"la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana".
GLOSARIO
Glosario
'Abdu'l-Bahá: El "Siervo de Bahá", Abbás Effendi (1844-1921), hijo mayor y
Sucesor designado de Baháulláh, y Centro de Su Convenio.Abjad: Antiguo
sistema árabe por el que se asigna determinado valor numérico a las letras del
alfabeto, de modo que ciertos números se correspondían con ciertas letras, y
viceversa. De este modo toda palabra posee un significado literal y un valor
numérico.
Báb, El: Literalmente la "Puerta", título que asumió Mírzá 'Alí Mu/hammad (1819-
1850) después de la Declaración de Su Misión en Shiraz, ocurrida en mayo de
1844. Fue el Fundador de la Fe Bábí y el Heraldo de Bahá'u'lláh.Bahá: Bahá
significa "Gloria". Éste es el Más Grande Nombre de Dios y el título por el que se
designa a Bahá'u'lláh. También es el nombre del primer mes del año bahá'í y del
primer día de cada mes bahá'í.Baháulláh: La "Gloria de Dios", título de Mírzá
/Husayn 'Alí (1817-1892), Fundador de la Fe Bahá'í.Bayán: El Bayán
("Exposición") es el título dado por el Báb a Su Libro de Leyes. También se aplica
al conjunto de todos Sus Escritos. El Bayán persa es la obra doctrinal de mayor
importancia y el principal repositorio de las leyes dispuestas por el Báb. El Bayán
árabe muestra un contenido similar, si bien es menos denso y de menor tamaño.
Las referencias que figuran en las notas del presente volumen relativas a temas
tratados en el Bayán árabe o en el Bayán persa se identifican mediante una
remisión genérica al "Bayán"./Huqúqulláh: El "Derecho de Dios". Instituido en el
Kitáb-i-Aqdas, es una ofrenda hecha por los bahá'ís, a través de la Cabeza de la
Fe, con destino a los fines señalados en los Escritos Bahá'ís.Mashriqu'l-Adhkár:
Literalmente el "Punto de Amanecer de la Alabanza a Dios". Ésta es la
designación por la que se conoce a la Casa de Adoración Bahá'í y sus
instituciones anexas.Mizcal: Unidad de peso, equivalente a poco más de 3½
gramos, usada en el Kitáb-i-Aqdas para referirse a determinadas cantidades de
oro y plata (por lo general 9, 19 ó 95 mizcales) requeridas para varios usos. La
equivalencia de estas cantidades expresadas según el sistema métrico y en
onzas (cuyo uso es normal en la medición de los metales preciosos), es como
sigue: 9 mizcales = 32775 gramos = 105374 onzas troy 19
mizcales = 69192 gramos = 222456 onzas troy 95
mizcales = 345958 gramos = 1112282 onzas troy El
presente cómputo se basa en las directrices de Shoghi Effendi, según constan en
una carta escrita en su nombre, en la que se afirma: "Un mizcal consiste en
diecinueve nakhuds. El peso de 24 nakhuds es igual a cuatro gramos y tres
quintos. El cálculo puede realizarse sobre esta base". El mizcal empleado
tradicionalmente en el Oriente Medio equivalía a 24 nakhuds. Sin embargo, en el
Bayán pasa a ser el equivalente de 19 nakhuds, medida a su vez confirmada por
Baháulláh como la propia del mizcal al que remiten las leyes bahá'ís (P&R
23).Nakhud: Unidad de peso. Véase "mizcal".Qayyúmu'l-Asmá': El comentario
del Báb sobre el sura coránico de José. La obra, que fue revelada en 1844, ha
sido caracterizada por Bahá'u'lláh como "el primero, el más grande y más
poderoso de todos los libros" de la Dispensación bábí.Shoghi Effendi: Shoghi
Effendi (1897-1957), Guardián de la Fe Bahá'í desde 1921 hasta 1957. Fue el
primer nieto de 'Abdu'l-Bahá, Quien le nombró Cabeza de la Fe.Síyáh-Chál:
Literalmente "el Pozo Negro". La mazmorra subterránea, oscura y hedionda de
Teherán en la que Bahá'u'lláh permaneció prisionero cuatro meses del año 1852.
Relación de pasajesdel Kitáb-i-Aqdastraducidos al ingléspor Shoghi Effendi
Relación de pasajesdel Kitáb-i-Aqdastraducidos al ingléspor Shoghi
EffendiABREVIATURAS DE FUENTESBA Shoghi Effendi. Baháí
Administration: Selected Messages 1922-1932. Wilmette, Illinois: Baháí
Publishing Trust, edn. rev., 1968.BC National Spiritual Assembly of the Baháís
of the United States. The Baháí Community: A Summarization of Its Organization
and Laws. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, edn. rev., 1963.CF Shoghi
Effendi. Citadel of Faith: Messages to America, 1947-1957. Wilmette, Illinois:
Baháí Publishing Trust, 1965.ESW Baháulláh. Epistle to the Son of the Wolf.
Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, 1979.GWB Baháulláh. Gleanings
from the Writings of Baháulláh. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust, edn.
rev., 1980.PDC Shoghi Effendi. The Promised Day Is Come. Wilmette, Illinois:
Baháí Publishing Trust, edn. rev., 1980.SW Star of the West: The Baháí
Magazine. Vol. XIV, julio 1923, no. 4. reimpreso 1978. Oxford: George Ronald.UD
Shoghi Effendi. The Unfolding Destiny of the British Baháí Community.
Londres: Baháí Publishing Trust, 1981.WOB Shoghi Effendi. The World Order of
Baháulláh: Selected Letters. Wilmette, Illinois: Baháí Publishing Trust,
1974.IDENTIFICACIÓN DE PASAJESPÁRRAFO
1-5 El primer deber.... hombres de
discernimiento! (GWB CLV)7 Cada vez que Mis leyes .... Su decisivo
decreto. (GWB CLV)10 Os hemos prescrito orar y ayunar... el Generoso. (BC
p. 40)16 Os hemos prescrito ayunar... una fiesta. El viajero, el enfermo... a
ayunar... (BC p. 40)17 Absteneos de comer... designada en el Libro. (BC p.
40)30 El Señor ha ordenado... no habría inconveniente. Les compete ser los
fiduciarios.... oh vosotros que percibís. (BA p. 21)35 ¡Oh siervos del
Misericordioso!... vanas imaginaciones. (SW p. 112)37 Quien se arrogue... el
Omnisapiente. (GWB CLXV)38-40 Oh pueblos del mundo, no os
consternéis... se cuentan entre los muertos. (GWB LXXI)43 No os
lamentéis en vuestros momentos de prueba... Quien es el Omnisciente, el
Informado. (SW p. 112)48 A todo padre... abarcado el mundo. (SW p.
112)52 ¡Oh vosotros, Hombres de Justicia!... el Fiel. (SW p. 112)53-55
Que no se perturben vuestros corazones... de los agradecidos. (GWB
LXXII)58-59 Cuidado, no sea que... y perspicacia. (GWB LXXII)63
Desposaos... mención de Mí... (UD p. 195) 78-84 ¡Oh reyes de la tierra!
Ha llegado Aquel que es el soberano... vuestras propias vidas. (GWB CV)85
¡Oh Emperador de Austria!... luminoso Horizonte. (PDC p. 37)86 Di: ¡Oh
Rey de Berlín!... los que reflexionan. (PDC p. 36-37)87 Nada os hemos
pedido... oh concurso de Reyes! (PDC p. 26)88 Escuchad, oh gobernantes
de América... el Ordenador, el Omnisciente. (CF pp. 18-19)89 ¡Oh Punto
situado... el Omnisciente, el Sapientísimo. (PDC p. 40)90 ¡Oh riberas del Rin!...
conspicua gloria. (PDC p. 37)91-93 Que nada te entristezca... el Libro
maravilloso. (GWB LVI)99-104 Di: ¡Oh jefes de la religión!... comprenderlo.
(GWB XCVIII)105 Quienquiera que interprete... el Libro Lúcido. (ESW pp. 129-
30)118 El Señor ha otorgado... el hueso que se deshace. (SW p. 113)120
Adornad vuestras cabezas... el Sapientísimo. (SW p. 113)121-122
Cuando el océano de Mi presencia... profundidades de la ignorancia.
(WOB p. 134)122-125 Considerad la mezquindad... la tierra y el cielo. (GWB
CLIX)144 Asociaos con todas las religiones... todo tiene en Él su término.
(SW p. 114)161-163 Bienaventurado el hombre... el Más Generoso. (GWB
XXXVII)165 ¡Oh concurso de teólogos! Cuando fueron enviados Mis... algo
extraño. (PDC p. 82)165 Hemos desgarrado los velos... por venir... (PDC p.
82)166 Si hubieseis creído...los negligentes. (PDC p. 82)167 Ésta es
la Causa... temblar a todos vuestros ídolos y supersticiones. (PDC p. 82)
169 ¡Oh concurso de teólogos! Cuidado... todos los signos!" (PDC p.
82)171 Desgarrad los velos... los negligentes! (PDC p. 82)173
Dichosos sois... hueso que se deshace. (SW p. 114)174 Cuando la
Paloma Mística... este poderoso Tronco. (WOB p. 134)181-183 El equilibrio
del mundo... el Fuerte, el Amoroso. (GWB LXX)
Índice
Índice
El Báb
Baháulláh.
Primer mes del
calendario lunar islámico.
En relación a la duración mínima de un viaje que
exime de ayunar al viajero.
El equinoccio de primavera en el hemisferio
norte.
La Tabla que contiene las tres oraciones obligatorias actualmente en
uso.
Corán 2:115.
Unidad de volumen que equivale a medio metro cúbico
aproximadamente.
Color, sabor y olor.
Adrianópolis.
El Kitáb-i-
Aqdas, pág. PÁGINA 139
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ARÁBIGO 139
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Kitáb-i-Aqdas á Bahá’u’lláh á Bahá'í Verlag GmbH, Auflage 6.02 (O-2020-08-08)
Kitáb-i-Aqdas
Bahá’u’lláh
Vorwort
Als Shoghi Effendi, der Hüter des Bahá’í-Glaubens, 1953 den Zehnjahresplan aufstellte, war eines der von ihm gesteckten Ziele die Erarbeitung einer Inhaltsübersicht des Kitáb-i-Aqdas mit einer systematischen Darstellung seiner Gesetze und Gebote. Dieses Werk sollte der Auftakt zur Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas sein. Er arbeitete selbst an dieser Aufstellung, hatte sie jedoch, als er 1957 starb, noch nicht vollendet. Sie wurde auf der Grundlage seiner Vorarbeiten fortgesetzt und 1973 in englischer, 1987 in deutscher Sprache publiziert. Diese Veröffentlichung enthielt außer der eigentlichen Inhaltsübersicht und Erläuterungen auch die von Shoghi Effendi schon übersetzten und in verschiedenen Werken veröffentlichten Teile des Kitáb-i-Aqdas. Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung umfasste sowohl das Kitáb-i-Aqdas als auch die Fragen und Antworten, die einen Anhang zum Aqdas bilden. 1986 hielt das Universale Haus der Gerechtigkeit die Zeit für gekommen, eine englische Übersetzung des Heiligsten Buches in seinem vollen Wortlaut in Angriff zu nehmen. Diese Aufgabe wurde als Ziel in den Sechsjahresplan 1986–1992 aufgenommen. Der englischen Veröffentlichung folgen Übersetzungen in andere Sprachen.
Man entschied sich dafür, das Kitáb-i-Aqdas gemäß seinem Charakter als ›Heilige Schrift‹ in einer Form vorzulegen, die leicht lesbar, inspirativ und nicht mit den bei wissenschaftlichen Texten üblichen Fußnoten und Textziffern befrachtet ist. Gleichwohl wurde der Text – obwohl bei Werken der arabischen Literatur an sich unüblich – in Absätze eingeteilt, um den Leser seinen Fluss und seine wechselnden Themen leichter erkennen zu lassen. Zur Erleichterung des Zugangs, für die Hinweise im Stichwortverzeichnis, aber auch um ein einheitliches Bezugssystem für alle Sprachen zu schaffen, in denen das Werk veröffentlicht wird, wurden die Absätze nummeriert.
An den Text des Aqdas schließt sich eine kurze Zusammenstellung von Schriften Bahá’u’lláhs an, die das Heiligste Buch ergänzen, sodann eine Übersetzung der Fragen und Antworten, die hier zum ersten Mal veröffentlicht werden.
Nach Shoghi Effendi sollte die englische Übertragung des Aqdas »mit einer Fülle von Erläuterungen versehen« werden. Hierbei wurde so verfahren, dass man sich auf diejenigen Punkte konzentrierte, die dem des Arabischen nicht mächtigen Leser dunkel erscheinen können oder die aus verschiedenen Gründen der Erhellung oder der Hintergrundinformation bedürfen. Über diese grundlegenden Erfordernisse hinaus ist mit den Erläuterungen kein umfassender Kommentar zum Text beabsichtigt.
Die nach der Inhaltsübersicht und systematischen Darstellung abgedruckten Erläuterungen sind fortlaufend numeriert. Einer jeden ist die betreffende Textstelle und die Nummer des Absatzes vorangestellt, was den Querverweis zwischen Text und Erläuterungen erleichtert und dem Leser, so er dies wünscht, das Studium der Erläuterungen ohne ständiges Nachschlagen des Textes ermöglicht. Es ist zu hoffen, dass so den Bedürfnissen von Lesern unterschiedlichster Bildung, Herkunft und Interessen Rechnung getragen wird.
Das Stichwortverzeichnis schließt alle Teile des Buches ein.
Bedeutung und Rang des Kitáb-i-Aqdas sowie das weite Feld seiner Themen hat Shoghi Effendi in seinem das erste Bahá’í-Jahrhundert darstellenden Geschichtswerk Gott geht vorüber anschaulich beschrieben. Um dem Leser den Zugang zu erleichtern, sind diese Passagen in dem Abschnitt nach der Einführung wiedergegeben. Die im vorliegenden Band erneut abgedruckte Inhaltsübersicht und systematische Darstellung soll dem Leser einen raschen Überblick über das Buch vermitteln.
Einführung
1992, das 149. Jahr der Bahá’í-Zeitrechnung, ist gekennzeichnet durch den hundertsten Jahrestag des Hinscheidens Bahá’u’lláhs, des Trägers der allumfassenden Offenbarung Gottes, deren Bestimmung es ist, die Menschheit zu ihrer kollektiven Mündigkeit zu führen. Dass dieser Anlass begangen wird von einer Gemeinde, die einen Querschnitt der ganzen Menschheit darstellt und sich im Verlauf von anderthalb Jahrhunderten bis in die hintersten Winkel des Planeten etabliert hat, ist ein Zeichen für die vereinenden Kräfte, die durch Bahá’u’lláh freigesetzt wurden. Dass diese Kräfte am Werk sind, lässt sich überdies an dem Ausmaß erkennen, in dem viele Aspekte unserer heutigen Erfahrung in Bahá’u’lláhs Werk vorweggenommen sind. Die rechte Zeit ist nun gekommen für die erste autorisierte Übersetzung des Mutterbuches Seiner Offenbarung, Seines ›Heiligsten Buches‹, des Buches, in welchem Er das Gesetz Gottes für eine Sendung von mindestens tausendjähriger Dauer niedergelegt hat.
Von den über hundert Bänden, die die heilige Schrift Bahá’u’lláhs umfasst, hat das Kitáb-i-Aqdas einzigartige Bedeutung. »Die ganze Welt neu zu bauen«Q1, ist der herausfordernde Anspruch Seiner Botschaft. Das Kitáb-i-Aqdas ist die Charta der künftigen Weltkultur, die zu errichten Bahá’u’lláh gekommen ist. Seine Vorschriften sind fest verankert in der Grundlage, welche die vergangenen Religionen gelegt haben; denn nach Bahá’u’lláhs Worten ist »dies Gottes unveränderlicher Glaube, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft«Q2. Gedanken und Begriffen der Vergangenheit ist in Bahá’u’lláhs Offenbarung ein neuer Verständnishorizont eröffnet. Die Gesetze der Gesellschaft sind dem neuen Zeitalter angemessen und dazu bestimmt, die Menschheit zu einer Weltkultur zu führen, deren Glanz heute noch kaum vorstellbar ist.
Das Kitáb-i-Aqdas bestätigt die großen Religionen der Vergangenheit in ihrer Gültigkeit und bekräftigt die von allen göttlichen Boten verkündeten ewigen Wahrheiten: die Einheit Gottes, die Nächstenliebe, den sittlichen Zweck des Erdenlebens. Zugleich beseitigt es Elemente früherer religiöser Rechtssetzungen, die heute die wachsende Welteinheit und die Neuordnung der Gesellschaft behindern.
Das Gottesgesetz für das neue Zeitalter ist auf die Nöte der ganzen Menschheitsfamilie gerichtet. Einige Gesetze des Kitáb-i-Aqdas zielen primär auf bestimmte Glieder der Menschheitsfamilie und sind diesen unmittelbar verständlich, während sie Menschen aus anderen Kulturen bei der Lektüre zunächst dunkel erscheinen mögen. So ist das Verbot der Beichte Menschen mit christlichem Hintergrund verständlich, andere kann es verwirren. Eine größere Zahl von Gesetzen bezieht sich auf Vorschriften vergangener Religionssysteme, vor allem der beiden jüngsten, der Muḥammads und des Báb, deren Gesetze im Qur’án und im Bayán verwahrt sind. Auch wenn gewisse Gebote des Aqdas einen solchen Bezug haben, so sind sie gleichwohl universal in ihren Auswirkungen. Durch Sein Gesetz enthüllt Bahá’u’lláh Schritt für Schritt die Bedeutung der neuen Ebene des Wissens und des Verhaltens, zu der die Völker der Welt aufgerufen sind. Seine Vorschriften sind eingefasst in zentrale Lehraussagen, die dem Leser unentwegt vor Augen führen, dass diese Gesetze unabhängig von ihrem Gegenstand letztlich darauf zielen, der Gesellschaft Ruhe zu bringen, das sittliche Verhalten der Menschen zu heben, ihrem Verständnis größere Reichweite zu verleihen und das Leben eines jeden zu vergeistigen. Die Beziehung der Menschenseele zu Gott und die Erfüllung ihrer geistigen Bestimmung sind das letzte Ziel des Religionsgesetzes. »Wähnt nicht«, mahnt Bahá’u’lláh, »Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt.«Q3 Sein Buch der Gesetze ist Sein »gewichtigstes Zeugnis für alle Menschen, des Allerbarmers Beweis für alle im Himmel und auf Erden«Q4.
Eine Einführung in den vom Kitáb-i-Aqdas enthüllten geistigen Kosmos würde ihren Zweck verfehlen, machte sie den Leser nicht mit den Institutionen der Auslegung und Gesetzgebung vertraut, die Bahá’u’lláh unlöslich mit dem von Ihm offenbarten Rechtssystem verbunden hat. Das Fundament dieser Führung ist die unvergleichliche Rolle, die Bahá’u’lláhs Schrift – gerade auch der Text des Kitáb-i-Aqdas – Seinem ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá zugewiesen hat. ‘Abdu’l-Bahás einzigartige Gestalt ist das Vorbild für das von Seinem Vater gelehrte Lebensmuster. Er ist zugleich der göttlich inspirierte, bevollmächtigte Interpret Seiner Lehre und der Mittel- und Angelpunkt des Bundes, den der Stifter der Bahá’í-Offenbarung mit allen, die Ihn anerkennen, geschlossen hat. Die neunundzwanzigjährige Amtszeit ‘Abdu’l-Bahás beschenkte die Bahá’í-Welt mit einer leuchtenden Sammlung von Erläuterungen, die vielfältige Einblicke in die Zielsetzungen Seines Vaters eröffnen.
In Seinem Testament übertrug ‘Abdu’l-Bahá Seinem ältesten Enkel, Shoghi Effendi, das Amt des »Hüters der Sache Gottes«Q5 und des unfehlbaren Interpreten der Lehre. Zugleich bestätigte Er die Amtsgewalt und die göttliche Führung, die Bahá’u’lláh dem Universalen Haus der Gerechtigkeit in allen Fragen verliehen hat, »die nicht ausdrücklich im Buche offenbart sind«Q6. Hütertum und Universales Haus der Gerechtigkeit sind somit nach Shoghi Effendis Worten gleichsam die »Zwillingsnachfolger«Q7 Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás. Sie sind die höchsten Institutionen der Gemeindeordnung, deren Grundlagen im Kitáb-i-Aqdas gelegt und im Testament ‘Abdu’l-Bahás näher ausgeführt sind.
In seiner sechsunddreißigjährigen Amtszeit errichtete Shoghi Effendi die Struktur der gewählten Geistigen Räte – der, wie sie das Kitáb-i-Aqdas nennt, »Häuser der Gerechtigkeit«Q8 in ihrem embryonischen Stadium – und leitete mit deren Unterstützung die systematische Inswerksetzung des Göttlichen Planes ein, den ‘Abdu’l-Bahá für die Verbreitung des Glaubens in der ganzen Welt aufgestellt hat. Auf der Grundlage der so gebildeten, festen Ordnungsstruktur setzte Shoghi Effendi zugleich die zur Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit erforderlichen Prozesse in Gang. Im April 1963 wurde diese Körperschaft errichtet, die durch geheime, dreistufige Mehrheitswahl aus den wahlberechtigten Bahá’í der ganzen Welt gebildet wird. Bahá’u’lláhs offenbartes Wort schafft zusammen mit den Erläuterungen und Interpretationen des »Mittelpunktes des Bundes« und des »Hüters der Sache Gottes« das bindende Bezugssystem des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und seine feste Grundlage.
Was die Gesetze betrifft, so lässt eine sorgfältige Durchsicht erkennen, dass sie drei Bereiche regeln: die Beziehung des Menschen zu Gott, alles, was dem Menschen unmittelbar, physisch oder geistig, nützt, und die Beziehungen zwischen den Menschen untereinander und zwischen dem Einzelnen und der Gesellschaft. Die Gesetze lassen sich in folgende Themengruppen einordnen: Gebet und Fasten; Gesetze des persönlichen Status zu Eheschließung, Scheidung und Erbfolge; eine Reihe anderer Gesetze, Ge- und Verbote sowie Ermahnungen; schließlich die Aufhebung bestimmter Gesetze und Gebote früherer Religionssysteme. Ein auffallendes Merkmal der Gesetze ist ihre Knappheit. Sie bilden den Kern einer Rechtsentwicklung, die sich in kommenden Jahrhunderten entfalten wird. Das Universale Haus der Gerechtigkeit wird sie kraft der ihm von Bahá’u’lláh übertragenen Amtsgewalt in die Wege leiten. Die Grundsätze dieser Rechtsentwicklung erläutert ‘Abdu’l-Bahá in einem Brief wie folgt:
»Alles Wesentliche, die Grundlage des göttlichen Gesetzes, ist eindeutig im heiligen Text festgelegt. Ergänzende Gesetze bleiben jedoch dem Haus der Gerechtigkeit überlassen. Die Weisheit dieser Regelung liegt im Wandel der Zeit, denn Veränderung ist ein unabdingbares, wesentliches Merkmal dieser Welt, ein Attribut von Zeit und Raum. Dementsprechend wird das Haus der Gerechtigkeit verfahren …
Darin liegt, kurz gesagt, die Weisheit, die Gesetze der Gesellschaft dem Haus der Gerechtigkeit zu übertragen. Auch im Islám war nicht jedes Gesetz ausdrücklich offenbart; nein, nicht der zehnte Teil eines Zehntels fand sich im Text. Obwohl alles Wesentliche genau festgelegt war, gab es Tausende von Bestimmungen, deren Details ungeregelt blieben. Diese wurden von den Theologen späterer Generationen nach den Grundsätzen der islámischen Jurisprudenz entwickelt. Dabei kamen einzelne Theologen zu Deduktionen aus dem offenbarten Gesetz, die mit denen anderer im Widerspruch standen; dennoch erlangten sie alle Geltung. Heute ist dieser Prozess der Ableitung der Körperschaft des Hauses der Gerechtigkeit anvertraut, während die Schlüsse und Folgerungen einzelner Gelehrter nur dann verbindlich werden, wenn das Haus der Gerechtigkeit sie sich zu eigen macht. Der klare Unterschied ist, dass Schlüsse und Bestätigungen der Körperschaft des Hauses der Gerechtigkeit, dessen Mitglieder von der weltweiten Bahá’í-Gemeinde gewählt und ihr bekannt sind, nicht zum Meinungsstreit führen, während Ableitungen und Entscheidungen einzelner Gelehrter unweigerlich Konflikte im Gefolge haben und in Schismen und Zersplitterung enden. Die Einheit des Wortes ginge verloren, die Einheit des Glaubens wäre dahin, und das Fundament des Gottesglaubens wäre erschüttert.«
Das Universale Haus der Gerechtigkeit ist ausdrücklich befugt, das von ihm selbst gesetzte Recht zu ändern oder aufzuheben, wenn sich die Verhältnisse ändern. So erhält das Bahá’í-Recht ein wichtiges Element: es ist flexibel. Doch kann das Universale Haus der Gerechtigkeit keines der ausdrücklich im heiligen Text verfügten Gesetze außer Kraft setzen oder abändern.
Die Gesellschaft, für die bestimmte Gesetze des Aqdas vorgesehen sind, wird erst allmählich entstehen. Bahá’u’lláh hat für die schrittweise Einführung des Bahá’í-Rechts Vorkehrungen getroffen:
»Die Gesetze Gottes gleichen fürwahr dem Meer und die Menschenkinder den Fischen, verstünden sie es doch! Angewandt werden müssen sie jedoch mit Feingefühl und Klugheit … Da die meisten Menschen schwach und weit entfernt sind von der göttlichen Absicht, muss man in jeder Lage Takt und Klugheit walten lassen, auf dass nichts geschehe, was Verwirrung und Streit hervorrufen oder Geschrei unter den Achtlosen erregen kann. Wahrlich, Seine Großmut übertrifft das ganze Weltall, und Seine Gnadengaben umfassen alle, die auf Erden wohnen. In einem Geist der Liebe und Duldsamkeit muss man die Menschheit zum Meere wahren Verstehens führen. Das Kitáb-i-Aqdas selbst legt beredtes Zeugnis ab für Gottes liebevolle Vorsehung.«
Das Prinzip der schrittweisen Einführung wurde 1935 in einem Brief im Auftrag Shoghi Effendis an einen Nationalen Geistigen Rat formuliert:
»Die von Bahá’u’lláh im Kitáb-i-Aqdas offenbarten Gesetze sind überall, wo sie angewandt werden können und nicht in direktem Widerspruch zum staatlichen Recht stehen, für alle Gläubigen und alle Bahá’í-Institutionen des Ostens wie des Westens absolut verbindlich. Einige Gesetze … sollen von allen Gläubigen schon jetzt als anwendbar und lebensnotwendig betrachtet werden. Andere wurden im Vorgriff auf eine Gesellschaft formuliert, die dereinst aus den chaotischen Verhältnissen, die heute herrschen, erstehen wird … Was nicht im Aqdas verfügt ist, wie auch Details und zweitrangige Fragen, die sich aus der Anwendung der Gesetze Bahá’u’lláhs ergeben, wird durch das Universale Haus der Gerechtigkeit zu regeln sein. Was Bahá’u’lláh bestimmt hat, kann diese Körperschaft ergänzen, jedoch niemals außer Kraft setzen oder auch nur im geringsten abändern. Genausowenig hat der Hüter das Recht, Vorschriften dieses grundlegenden, geheiligten Buches zu lockern oder gar aufzuheben.« Q9
Die Zahl der Gesetze, die für die Bahá’í schon bindend sind, wird durch die Veröffentlichung der vorliegenden Übersetzung nicht erhöht. Zu gegebener Zeit wird die Bahá’í-Gemeinde darüber informiert werden, welche weiteren Gesetze für die Gläubigen verbindlich sind. Ihr wird alle Führung und gegebenenfalls auch die ergänzende Gesetzgebung zuteilwerden, die für die Anwendung der Gesetze erforderlich ist.
Im Allgemeinen sind die Gesetze des Kitáb-i-Aqdas kurz und bündig. Die Knappheit des Stils zeigt sich unter anderem darin, dass viele Gesetze so formuliert sind, als gälten sie nur für den Mann. Doch aus den Schriften des Hüters wird deutlich, dass, wo Bahá’u’lláh ein Gesetz für das Verhältnis von Mann und Frau gibt, dieses mutatis mutandis auch zwischen der Frau und dem Mann gilt, sofern der Kontext dies nicht ausschließt. So verbietet beispielsweise der Text des Kitáb-i-Aqdas dem Mann, seine Stiefmutter zu heiraten. Der Hüter weist jedoch darauf hin, dass ebenso auch der Frau verboten ist, ihren Stiefvater zu heiraten. Dieses Rechtsverständnis hat im Lichte des fundamentalen Grundsatzes von der Gleichheit der Geschlechter weitreichende Auswirkungen, was beim Studium des heiligen Textes beachtet werden sollte. Dass Mann und Frau sich voneinander in gewissen Merkmalen und Aufgaben unterscheiden, ist eine unausweichliche Gegebenheit der Natur, die einander ergänzende Rollen in bestimmten Gesellschaftsbereichen möglich macht. Bedeutsam ist jedoch die Feststellung ‘Abdu’l-Bahás, dass in dieser göttlichen Offenbarung »die Gleichberechtigung von Mann und Frau, abgesehen von einigen unwesentlichen Ausnahmen, umfassend und kategorisch verkündet ist«.
Auf die enge Verwandtschaft des Kitáb-i-Aqdas mit den Heiligen Büchern früherer göttlicher Offenbarungen wurde bereits hingewiesen. Besonders eng ist seine Beziehung zum Bayán, dem vom Báb offenbarten Buch der Gesetze. Sie wird durch die folgenden Auszüge aus Briefen im Auftrag des Hüters erläutert:
»Nach Shoghi Effendis Auffassung sollte man besonderes Gewicht darauf legen, dass die Bahá’í-Offenbarung eine Einheit darstellt, die auch den Glauben des Báb einschließt … Die Religion des Báb sollte nicht von der Bahá’u’lláhs getrennt werden. Zwar wurde das Gesetz des Bayán durch das Gesetz des Aqdas aufgehoben und ersetzt, doch sollten wir angesichts der Tatsache, dass der Báb sich selbst als Vorläufer Bahá’u’lláhs verstand, beide Sendungen als Einheit betrachten: die vorausgehende Offenbarung war der Auftakt für die nachfolgende. Q10
Der Báb sagt, Seine Gesetze seien vorläufig und der Annahme durch die kommende Manifestation bedürftig. Dies ist der Grund, warum Bahá’u’lláh im Buch Aqdas einige Gesetze übernommen, andere abgeändert und viele aufgehoben hat.«
Wie der Báb den Bayán um die Mitte Seiner prophetischen Amtszeit offenbart hat, so offenbarte auch Bahá’u’lláh das Kitáb-i-Aqdas um 1873, ungefähr zwanzig Jahre, nachdem Er im Síyáh-Chál von Ṭihrán die Ankündigung Seiner Offenbarung erhalten hatte. In einer Tafel bemerkt Er, Er habe das Aqdas nach seiner Offenbarung eine Zeitlang zurückgehalten, bevor es an die Gläubigen im Írán gesandt wurde. Wie Shoghi Effendi berichtet, hat
»Bahá’u’lláh, nachdem Er das Grundgesetz Seiner Sendung im Kitáb-i-Aqdas formuliert hatte, … gegen Ende Seines prophetischen Amtes noch einige Vorschriften und Grundsätze offenbart, die zum Kern Seines Glaubens gehören. Er bekräftigte früher schon verkündete Wahrheiten, entwickelte und erläuterte einige Seiner Gesetze, offenbarte erneut Prophezeiungen und Warnungen und gab zusätzliche Weisungen, welche die Vorschriften Seines Heiligsten Buches ergänzen. All dies ist in zahlreichen Tafeln verzeichnet, die Er bis in die letzten Tage Seines Erdenlebens offenbarte …« Q11
Zu diesen Werken gehören die Fragen und Antworten, eine Zusammenstellung von Zaynu’l-Muqarrabín, dem bedeutendsten Kopisten der Schriften Bahá’u’lláhs. Sie bestehen aus Antworten, die Bahá’u’lláh auf Fragen von Gläubigen offenbarte, und bilden einen unschätzbaren Anhang zum Kitáb-i-Aqdas. 1978 wurden die wichtigsten anderen Schriften dieser Art in einer englischen Zusammenstellung unter dem Titel Tablets of Bahá’u’lláh revealed after the Kitáb-i-Aqdas veröffentlicht.A1
Einige Jahre nach der Offenbarung des Kitáb-i-Aqdas ließ Bahá’u’lláh handgeschriebene Kopien davon an Bahá’í im Írán senden und dann im Jahr 1309 d. H. (1890–91 n. Chr.) gegen Ende Seines Lebens, den arabischen Originaltext in Bombay veröffentlichen.
Noch ein Wort zum Sprachstil der englischen Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas. Bahá’u’lláh verfügte über eine hohe Meisterschaft im Arabischen, das Er für solche Tafeln und Schriften verwandte, bei denen es auf die dieser Sprache eigene Präzision der Begriffe besonders ankam, um zentrale Grundsätze darzustellen. Über die Wahl der Sprache hinaus ist der Stil des Aqdas erhaben, das Gefühl ansprechend, ungemein bezwingend. Dies gilt vor allem für den, der mit der großen literarischen Tradition vertraut ist, in der das Werk entstand. Als Shoghi Effendi seine Übersetzung begann, stand er vor der schwierigen Aufgabe, einen englischen Stil zu finden, der nicht nur die exakte Bedeutung des Textes getreu wiedergibt, sondern zugleich im Leser den Geist andächtiger Ehrfurcht weckt, der das kennzeichnende Merkmal der rechten Zuwendung zum Original ist. Der von Shoghi Effendi gewählte Sprachstil erinnert an den Stil der Bibelübersetzer im siebzehnten Jahrhundert. Er lässt die gehobene Sprachebene von Bahá’u’lláhs Arabisch erahnen und bleibt doch dem zeitgenössischen Leser zugänglich. Shoghi Effendis Übersetzungen sind im Übrigen von seinem einmalig inspirierten Verständnis für die Bedeutung und den tieferen Sinn der Originale geprägt.
Beide Sprachen, die englische wie die arabische, haben einen großen Wortschatz und ungemein differenzierte Ausdrucksformen, und doch sind sie in ihren Strukturen höchst verschieden. Kennzeichnend für das Arabische des Kitáb-i-Aqdas ist eine stark konzentrierte Knappheit des Ausdrucks. Es gehört zu den Merkmalen dieses Stils, dass ein offenkundiger Begriffsinhalt nicht ausdrücklich erklärt wird. Das schafft Probleme für Leser, deren kultureller, religiöser und literarischer Hintergrund völlig verschieden vom Arabischen ist. Eine Stelle, die im Arabischen klar ist, kann, wörtlich übersetzt, im Englischen dunkel erscheinen. Man muss deshalb in ihre Übersetzung das nicht ausdrücklich erwähnte Element des arabischen Satzes aufnehmen. Zugleich muss man sich sehr hüten, diesen Prozess so weit zu treiben, dass man dem Original nicht zu rechtfertigende Ergänzungen unterschiebt oder seine Bedeutung einschränkt. Das richtige Gleichgewicht zwischen dem schönen, klaren Ausdruck auf der einen und der buchstäblichen Bedeutung eines Begriffs auf der anderen Seite ist eines der Hauptprobleme, mit denen die Übersetzer zu kämpfen hatten, so dass die Wiedergabe mancher Textstellen mehrfach beraten werden musste. Ein großes Problem liegt auch in der rechtlichen Bedeutung bestimmter arabischer Begriffe, deren Konnotationen von denen der entsprechenden englischen Begriffe abweichen.
Es versteht sich, dass die Übersetzung einer heiligen Schrift besonderer Sorgfalt und Genauigkeit bedarf. Dies umso mehr, wenn es sich um ein Gesetzbuch handelt, bei dem es entscheidend darauf ankommt, dass der Leser nicht irregeführt oder zu fruchtlosen Disputen verleitet wird. Wie vorhergesehen, war die Übersetzung des Heiligsten Buches ein überaus schwieriges Unterfangen, das die Beratung mit Fachleuten aus vielen Ländern erforderlich machte. Da ungefähr ein Drittel des Textes bereits von Shoghi Effendi übersetzt worden war, mussten an die Übersetzung des übrigen Textes drei Kriterien angelegt werden: Genauigkeit, Schönheit der Sprache und Übereinstimmung mit dem Stil, den Shoghi Effendi verwandt hat.
Wir meinen, dass die Übersetzung nunmehr einen Punkt erreicht hat, wo sie das Original angemessen wiedergibt. Dennoch wird sie zweifellos Anlass zu Fragen und Anregungen bieten, die neues Licht auf den Inhalt des Buches werfen werden. Den Mitgliedern der Kommissionen, die von uns mit der Vorbereitung und der Durchsicht dieser Übersetzung des Aqdas sowie mit der Zusammenstellung der Anmerkungen beauftragt waren, sind wir für ihre ausdauernde, penible Arbeit zutiefst dankbar. Wir sind zuversichtlich, dass diese erste autorisierte englische Ausgabe des Kitáb-i-Aqdas dem Leser ermöglichen wird, wenigstens einen Schimmer vom Glanz des Mutterbuches der Bahá’í-Offenbarung zu gewinnen.
Unsere Welt ist in den Kernschatten einer Zeit fundamentalen Wandels getreten, der alles in ihrer stürmischen Geschichte Dagewesene übertrifft. Ihre Völker, gleich welcher Rasse, Nation oder Religion sie auch angehören, sind gefordert, alle nachrangigen Treuepflichten und alle begrenzten Identitäten ihrer Einheit als Bürger einer einzigen planetaren Heimat unterzuordnen. Mit den Worten Bahá’u’lláhs: »Die Wohlfahrt der Menschheit, ihr Friede und ihre Sicherheit sind unerreichbar, wenn und ehe nicht ihre Einheit fest begründet ist.«Q12 Möge diese Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas der Verwirklichung dieser weltumfassenden Vision einen neuen Impuls verleihen und den Ausblick auf eine weltweite Erneuerung eröffnen.
Das Universale Haus der Gerechtigkeit
Shoghi Effendis Beschreibung des Kitáb-i-Aqdas in seinem Geschichtswerk Gott geht vorüberA2
So einzigartig und verblüffend diese Verkündigung auch war, so erwies sie sich doch nur als Auftakt zu einer noch mächtigeren Offenbarung der Schöpferkraft ihres Urhebers, als Auftakt zu dem wohl bedeutsamsten Schritt Seiner Sendung – der Offenbarung des Kitáb-i-Aqdas. Dieses Werk, auf das schon im Kitáb-i-Íqán hingewiesen wurde, ist der Hauptquell des Gesetzes, das der Prophet Jesaja vorausgesehen hatte und das der Verfasser der Apokalypse den »neuen Himmel« und die »neue Erde«Q13, »die Stiftshütte Gottes«Q14, die »Heilige Stadt«Q15, die »Braut«Q16, das »von Gott herabkommende Neue Jerusalem«Q17 nannte; dieses »Heiligste Buch«Q18, dessen Bestimmungen mindestens tausend Jahre gelten und dessen System den gesamten Erdkreis umfassen wird, darf wohl als die strahlendste Ausgießung des Geistes Bahá’u’lláhs, als das Mutterbuch Seiner Sendung, die Charta Seiner neuen Weltordnung angesehen werden.
Offenbart kurz nach Bahá’u’lláhs Überstellung in das Haus von ‘Údí Khammár (um 1873), in einer Zeit voller Drangsal, verursacht durch die Taten Seiner Feinde, aber auch der bekennenden Anhänger Seines Glaubens, sticht dieses Buch, diese Schatzkammer der unschätzbaren Perlen Seiner Offenbarung, durch die Grundsätze, die es enthält, durch die Institutionen der Gemeindeordnung, die es vorschreibt, und durch die Funktion, die es dem ernannten Nachfolger des Verfassers überträgt, als einzigartig und unvergleichlich unter den Heiligen Schriften der Welt hervor. Denn anders als das Alte Testament und die früheren Heiligen Bücher, in denen die ursprünglich vom Propheten selbst erlassenen Gebote nicht vorhanden sind; anders als die Evangelien, in denen die wenigen Worte, die Jesus Christus zugeschrieben werden, keine klare Weisung für die künftige Verwaltung der Angelegenheiten Seines Glaubens bieten; sogar anders als der Qur’án, der zwar sehr konkret in den Gesetzen und Verordnungen ist, die der Apostel Gottes darlegt, aber zur höchst bedeutsamen Frage der Nachfolge schweigt, wurde das Kitáb-i-Aqdas vom ersten bis zum letzten Wort vom Stifter des Bahá’í-Glaubens offenbart und bewahrt der Nachwelt nicht nur die Gesetze und Gebote, auf denen der Bau Seiner künftigen Weltordnung ruhen wird, es verordnet auch neben der Aufgabe der Auslegung, die es Seinem Nachfolger überträgt, die notwendigen Institutionen, die allein die Einheit und Unversehrtheit des Glaubens zu sichern vermögen.
In dieser Charta der künftigen Weltkultur verkündet ihr Verfasser – zugleich Richter, Gesetzgeber, Vereiniger und Erlöser der Menschheit – den Königen der Erde, dass das »Größte Gesetz«Q19 erlassen wurde; nennt sie Seine Vasallen und sich selbst den »König der Könige«Q20; weist jede Absicht von sich, Hand an ihre Reiche zu legen, behält sich aber das Recht vor, »von den Herzen der Menschen Besitz zu ergreifen«Q21; warnt die Geistlichen in aller Welt davor, das »Buch Gottes« nach Maßstäben zu beurteilen, die bei ihnen im Schwange sind, und versichert, dass das Buch selbst die »untrügliche Waage«Q22 für die Menschen ist. Er stiftet darin in aller Form das »Haus der Gerechtigkeit«Q23, umreißt seine Aufgaben, bestimmt seine Einkünfte und bezeichnet seine Mitglieder als »die Männer der Gerechtigkeit«Q24, »die Bevollmächtigten Gottes«Q25, »die Treuhänder des Allbarmherzigen«Q26; spricht andeutungsweise vom künftigen Mittelpunkt Seines Bundes, dem Er die Funktion überträgt, Seine heilige Schrift auszulegen; sieht implizit die Institution des Hütertums vor; bezeugt den umwälzenden Einfluss Seiner Weltordnung, formuliert die Lehre von der »Größten Unfehlbarkeit«Q27, bekräftigt, dass diese Unfehlbarkeit ausschließlich den Propheten zu eigen ist, und schließt jede Möglichkeit aus, dass vor Ablauf von tausend Jahren eine weitere Manifestation Gottes erscheint.
Er verfügt in diesem Buch überdies die Pflichtgebete; legt die Zeit für das Fasten fest; verbietet – das Totengebet ausgenommen – das Gemeinschaftsgebet; bestimmt die Qiblih und das Ḥuqúqu’lláh (das Recht Gottes); formuliert das Erbrecht; verfügt die Einrichtung des Mashriqu’l-Adhkár; ordnet das Neunzehntagefest, die Bahá’í-Feiertage und die Schalttage an; schafft das Priestertum ab, verbietet Sklavenhandel, Asketentum, Bettelei, Mönchtum, die Beichte, den Gebrauch von Kanzeln und den Handkuss; schreibt die Einehe vor; verurteilt Tierquälerei, Müßiggang und Faulheit, üble Nachrede und Verleumdung; missbilligt die Scheidung; verbietet das Glücksspiel, den Genuss von Opium, Wein und anderen berauschenden Getränken; bestimmt die Strafen für die vorsätzliche Tötung eines Menschen, für Brandstiftung, unehelichen Beischlaf und Diebstahl; betont die Bedeutung der Ehe und regelt deren Rechtsgrundlagen; verpflichtet jedermann zur Ausübung eines Gewerbes oder Berufes und erhebt solche Arbeit in den Rang des Gottesdienstes; betont die Notwendigkeit, die erforderlichen Mittel für die Kindererziehung aufzubringen; und verpflichtet jedermann, ein Testament zu schreiben und der Regierung strikten Gehorsam zu leisten.
Zusätzlich zu diesen Vorkehrungen ermahnt Bahá’u’lláh Sein Volk, mit den Gläubigen aller Religionen unterschiedslos herzliche und einträchtige Gemeinschaft zu pflegen; warnt sie vor Fanatismus, Aufruhr, Stolz, Wortstreit und Rechthaberei und verlangt von ihnen makellose Reinheit, unbedingte Wahrhaftigkeit, untadelige Keuschheit, Vertrauenswürdigkeit, Gastfreundschaft, Treue, Höflichkeit, Langmut und Gerechtigkeit. Er rät ihnen, »wie die Finger einer Hand«, wie »die Glieder eines Leibes«Q28 zu sein, ruft sie auf, sich zu erheben, um Seiner Sache zu dienen, und sichert ihnen Seinen unverbrüchlichen Beistand zu. Des weiteren äußert Er sich über die Unbeständigkeit der Verhältnisse auf Erden und verkündet, dass wahre Freiheit in der Unterwerfung unter Sein Gebot bestehe. Er warnt vor falscher Nachsicht in der Anwendung Seiner Gesetze und konstituiert die beiden untrennbaren Pflichten, den »Tagesanbruch der Offenbarung Gottes«Q29 anzuerkennen und alle Seine Gebote zu befolgen. Dabei stellt Er klar, dass nur die Erfüllung beider Pflichten von Gott angenommen wird.
Der eindringliche Aufruf an die Präsidenten der amerikanischen Republiken, am Tage Gottes die Gelegenheit zu ergreifen und für die Sache der Gerechtigkeit einzutreten; die Aufforderung an die Mitglieder der Parlamente in aller Welt, eine einheitliche Sprache und Schrift anzunehmen; Seine Warnungen an Wilhelm I., den Bezwinger Napoleons III.; der Tadel, den Er an Franz Joseph, den Kaiser von Österreich, richtete; Sein Hinweis auf das »Wehklagen Berlins«Q30 in Seinen Worten an die »Ufer des Rheins«Q31; Seine Verurteilung des »Throns der Tyrannei« in Konstantinopel; die Vorhersage des Verlöschens des »äußeren Glanzes«Q32 dieser Stadt und der Trübsale für ihre Bewohner; die Worte der Ermunterung und des Trostes für Seine Heimatstadt, der Er versichert, Gott habe sie »zum Quell der Freude für die ganze Menschheit auserkoren«Q33; Seine Prophezeiung, »die Helden von Khurásán werden« zur Verherrlichung ihres Herrn »die Stimme erheben«Q34; Seine Versicherung, dass »Menschen von großem Heldenmut«Q35 in Kirmán erweckt werden, von Ihm zu künden; und schließlich Seine großmütige Zusicherung an Seinen treulosen Bruder, der Ihm solche Pein bereitete, der »immervergebende, allgütige«Q36 Gott werde ihm seine Sünden verzeihen, wenn er sie nur bereue – all dies bereichert den Inhalt eines Buches, das sein Verfasser als »Quell wahren Glücks«Q37, als »untrügliche Waage«Q38, als »der Gerade Pfad«Q39, als »Lebensspender der Menschheit«Q40 bezeichnet.
Die Gesetze und Gebote, die das Hauptthema dieses Buches bilden, nennt Bahá’u’lláh »den Lebensodem für alles Erschaffene«Q41, »die mächtigste Festung«Q42, »Früchte« an Seinem »Baume«Q43, »das beste Mittel, die Ordnung in der Welt zu erhalten und die Sicherheit ihrer Völker zu bewahren«Q44, »Lampen Seiner Weisheit und liebevollen Vorsehung«Q45, den »süßen Duft Seines Gewandes«Q46 und die »Schlüssel« zu Seiner »Gnade«Q47 für Seine Geschöpfe. »Dieses Buch«, bezeugt Er, »ist ein Himmel, den Wir mit den Sternen Unserer Gebote und Verbote geschmückt haben.« »Selig«, bestätigt Er weiterhin, »wer es liest und über seine Verse nachdenkt, herabgesandt von Gott, dem Herrn der Kraft, dem Allmächtigen. Sprich: O Menschen! Haltet euch daran mit der Hand der Ergebung. … Bei Meinem Leben! Solcherart ward es herabgesandt, dass der Menschengeist darob in Staunen gerät. Wahrlich, es ist Mein gewichtigstes Zeugnis für alle Menschen, des Allerbarmers Beweis für alle im Himmel und auf Erden.« Und wiederum: »Selig der Gaumen, der seine Süße schmeckt, und das schauende Auge, das erkennt, was darinnen verwahrt ist, und das verstehende Herz, das seine verschlüsselten Hinweise und Mysterien erfasst. Bei Gott! So groß ist die Majestät des darin Offenbarten, so gewaltig die Offenbarung seiner verschleierten Hinweise, dass der Sprache die Lenden erbeben beim Versuch, sie zu beschreiben.« Und schließlich: »Das Kitáb-i-Aqdas ist so offenbart, dass es alle göttlich bestimmten Sendungen anzieht und umfasst. Selig, wer es gründlich liest! Selig, wer es begreift! Selig, wer darüber meditiert! Selig, wer über seine Bedeutung nachdenkt! So groß ist seine Wirkung, dass es alle Menschen erfasst, noch ehe sie es erkennen. Binnen kurzem werden seine souveräne Gewalt, sein alldurchdringender Einfluss und die Größe seiner Macht auf Erden offenbar werden.«Q48
Das Kitáb-i-Aqdas
Im Namen des höchsten Herrschers über alles, was war, ist und was sein wird!
Die erste Pflicht, die Gott Seinen Dienern auferlegt, ist die Anerkennung Dessen, Der der Tagesanbruch Seiner Offenbarung, der Urquell Seiner Gesetze ist und Gott im Reiche Seiner Sache und in der Welt der Schöpfung vertritt. Wer diese Pflicht erfüllt, hat alles Gute erreicht, und wer dessen beraubt ist, geht in die Irre, hätte er auch alle gerechten Werke vollbracht. Wer diese höchst erhabene Stufe, diesen Gipfel überragender Herrlichkeit erreicht, muss jedem Gebot Dessen folgen, Der der Ersehnte der Welt ist. Beide Pflichten sind untrennbar, und nur die Erfüllung beider wird angenommen. So wurde es von Ihm, dem Quell göttlicher Eingebung, verfügt.
Wem Gott Einsicht gegeben, der wird leicht erkennen, dass Gottes Gesetz das beste Mittel ist, die Ordnung in der Welt zu erhalten und die Sicherheit ihrer Völker zu bewahren. Wer sich von ihm abwendet, zählt zu den Niedriggesinnten und Toren. Wir haben euch wahrlich geboten, euren üblen Leidenschaften und verderbten Neigungen den Befehl zu verweigern und nicht die Grenzen zu überschreiten, die die Feder des Höchsten gesetzt hat, denn diese Grenzen sind der Lebensodem für alles Erschaffene. Die Meere göttlicher Weisheit und göttlicher Rede wogen hoch im Windhauch des Allbarmherzigen. Eilt, euch satt zu trinken, o ihr Verständigen! Wer Gottes Bund verletzt, indem er Seine Gebote übertritt, wer auf dem Absatz kehrtmacht, hat sich vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, schmerzlich geirrt.
O ihr Völker der Welt! Wisset mit Gewissheit, dass Meine Gebote die Lampen Meiner liebevollen Vorsehung unter Meinen Dienern und die Schlüssel Meiner Gnade für Meine Geschöpfe sind. So ist es aus dem Himmel des Willens eures Herrn, des Herrn der Offenbarung, herabgesandt. Sollte ein Mensch die Süße der Worte kosten, welche die Lippen des Allbarmherzigen zu äußern beliebten, und wären die Schätze der Erde in seinem Besitz, so würde er sie allesamt aufgeben, um die Wahrheit auch nur eines Seiner Gebote zu verteidigen, die über dem Morgen Seiner gnädigen Fürsorge und Güte leuchten.
Sprich: Aus Meinen Gesetzen strömt der süße Duft Meines Gewandes, und mit ihrer Hilfe werden die Banner des Sieges auf den höchsten Höhen gehisst. Die Zunge Meiner Macht hat aus dem Himmel Meiner allmächtigen Herrlichkeit diese Worte an Meine Schöpfung gerichtet: »Haltet Meine Gebote aus Liebe zu Meiner Schönheit!« Glücklich der Liebende, der den göttlichen Duft seines Höchstgeliebten einatmet aus diesen Worten, erfüllt mit dem Wohlgeruch einer Gnade, die keine Zunge beschreiben kann. Bei Meinem Leben! Wer den erlesenen Wein der Gerechtigkeit aus den Händen Meiner großmütigen Gunst trinkt, wird Meine Gebote, die vom Morgen Meiner Schöpfung leuchten, umkreisen.
Wähnt nicht, Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt. Dafür zeugt, was die Feder der Offenbarung enthüllt hat. Denkt darüber nach, o ihr Einsichtsvollen!
Wir verordneten euch ein Pflichtgebet mit neun Rak‘ah, das Gott, dem Offenbarer der Verse, am Mittag, am Morgen und am Abend darzubringen ist. Von einer größeren Zahl haben Wir euch befreit, wie im Buche Gottes befohlen. Er ist wahrlich der Gebieter, der Allmächtige, der Unbeschränkte. Wollt ihr dieses Gebet verrichten, so wendet euch dem Hof Meiner hochheiligen Gegenwart zu, diesem geweihten Ort, von Gott zur Mitte gemacht, darum die Höchste Schar kreist, und zum Punkt der Anbetung für die Bewohner der Städte der Ewigkeit bestimmt, zum Quell des Befehls für alle im Himmel und auf Erden. Und wenn die Sonne der Wahrheit und der Rede untergeht, so wendet euer Angesicht dem Orte zu, den Wir euch bestimmt haben. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Allwissende.
Alles Seiende ist auf Sein unwiderstehliches Geheiß ins Dasein getreten. Wenn Meine Gesetze wie die Sonne am Himmel Meiner Rede erscheinen, so müssen alle sie getreulich befolgen, selbst wenn Mein Gebot den Himmel einer jeden Religion spaltete. Er tut, was Ihm beliebt. Er wählt, und niemand darf Seine Wahl in Zweifel ziehen. Was Er, der Vielgeliebte, bestimmt, ist wahrlich geliebt. Dafür ist der Herr der ganzen Schöpfung Mein Zeuge. Wer den süßen Duft des Allbarmherzigen verspürt und den Quell dieser Rede erkennt, wird sehenden Auges die Pfeile des Feindes willkommen heißen, um die Wahrheit des Gottesgesetzes unter den Menschen aufzurichten. Wohl dem, der sich dorthin wendet und die Bedeutung Seines entscheidenden Gebotes erfasst.
Die Einzelheiten des Pflichtgebets haben Wir auf einer anderen Tafel ausgeführt. Selig ist, wer befolgt, was ihm durch Ihn, den Herrscher über die ganze Menschheit, geboten ward. Im Totengebet sind von Gott, dem Offenbarer der Verse, sechs besondere Abschnitte herabgesandt. Einer, der des Lesens kundig ist, trage vor, was vor diesen Abschnitten offenbart ist. Wer dessen nicht mächtig ist, den hat Gott von dieser Pflicht befreit. Er ist in Wahrheit der Mächtige, der Vergebende.
Haar macht euer Gebet nicht ungültig, auch nichts, woraus der Geist gewichen ist, wie Knochen und dergleichen. Es steht euch frei, den Pelz des Zobels zu tragen, auch den des Bibers, des Eichhörnchens und anderer Tiere. Das Verbot beruht nicht auf dem Qur’án, sondern auf dem Irrtum der Geistlichen. Er ist wahrlich der Allherrliche, der Allwissende.
Wir haben euch geboten, vom Reifealter an zu beten und zu fasten. Dies ist von Gott, eurem Herrn und dem Herrn eurer Väter, befohlen. Als Gnade aus Seiner Gegenwart hat Er jene ausgenommen, die durch Krankheit oder Alter geschwächt sind – Er ist der Vergebende, der Großmütige. Gott stellt euch frei, euch auf jeder Fläche niederzuwerfen, die rein ist. In dieser Hinsicht haben Wir die Beschränkung aufgehoben, die im Buche verzeichnet war. Gott hat fürwahr Wissen von dem, was ihr nicht kennt. Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: »Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten«; dann verrichte er sein Gebet. Dies gebietet der Herr aller Welten. In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren und andere den Gang der Stunden anzeigende Instrumente zu bestimmen. Er ist wahrlich der Erklärende, der Weise.
Wir befreien euch von dem Gebet der Zeichen. Treten furchterregende Naturereignisse ein, so ruft euch die Macht und Majestät eures Herrn vor Augen – Er, Der alles hört und sieht – und sprecht: »Die Größe ist Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn der Schöpfung.«
Es wurde geboten, dass jeder das Pflichtgebet für sich allein verrichtet. Mit Ausnahme des Totengebets ist das Gemeinschaftsgebet abgeschafft. Er ist in Wahrheit der Gesetzgeber, der Allweise.
Gott hat die Frau für die Dauer der Monatsregel vom Pflichtgebet und vom Fasten befreit. Stattdessen preise sie nach ihren Waschungen Gott, indem sie zwischen dem Mittag eines Tages und dem folgenden fünfundneunzigmal spricht: »Verherrlicht sei Gott, der Herr des Glanzes und der Schönheit.« So ist es verordnet in dem Buche – gehörtet ihr doch zu denen, die begreifen!
Wenn ihr – ob Mann oder Frau – auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder und sprecht dabei: »Verherrlicht sei Gott, der Herr der Macht und Majestät, der Gnade und der Großmut!« Wer hierzu außerstande ist, sage nur: »Verherrlicht sei Gott!«; das wird fürwahr genügen. Er ist in Wahrheit der allgenügende, der ewigseiende, der vergebende, der barmherzige Gott. Nach euren Prostrationen setzt euch – ob Mann oder Frau – mit gekreuzten Beinen nieder und sprecht achtzehnmal: »Verherrlicht sei Gott, der Herr beider Reiche, der Erde und des Himmels!« So macht euch der Herr die Wege der Wahrheit und der Führung deutlich, Wege, die zu einem Weg führen, der dieser gerade Pfad ist. Danket Gott für diese Gunst und Gnade; lobpreiset Ihn für diese Gabenfülle, welche die Himmel und die Erde umfängt; verherrlicht Ihn für diese Barmherzigkeit, welche der ganzen Schöpfung vorausging.
Sprich: Gott hat Meine verborgene Liebe zum Schlüssel für den verborgenen Schatz gemacht – würdet ihr es doch erkennen! Ohne den Schlüssel bliebe der Schatz in alle Ewigkeit verborgen – wolltet ihr es doch glauben! Sprich: Hier ist der Quell der Offenbarung, der Aufgangsort des Strahlenglanzes, dessen Helle die Horizonte der Welt erleuchtet. O dass ihr es doch verstündet! Dies ist wahrlich das feste Gebot, durch das alle unwiderruflichen Gebote fest gegründet sind.
O Feder des Höchsten! Sprich: O Volk der Welt! Wir haben euch für eine kurze Zeit das Fasten geboten und euch an dessen Ende Naw-Rúz als Fest bestimmt. So erstrahlte die Sonne der Rede über dem Horizont des Buches, wie es Er, der Herr des Anfangs und des Endes, geboten. Legt des Jahres überzählige Tage vor den Fastenmonat. Wir bestimmten, dass diese Tage und Nächte die Offenbarungen des Buchstabens Há seien; so werden sie nicht begrenzt vom Jahr und seinen Monaten. Das Volk Bahás sollte während dieser Tage sich, den Verwandten und auch den Armen und Bedürftigen Festmahle bereiten, den Herrn mit jubelnder Freude preisen und verherrlichen, Sein Lob singen und Seinen Namen erhöhen. Und wenn sich diese Tage des Gebens, die der Zeit der Enthaltsamkeit vorangehen, zu Ende neigen, dann beginne es mit dem Fasten. So hat es der Herr der ganzen Menschheit geboten. Reisende, Kranke und jene, die schwanger sind oder stillen, sind nicht an das Fasten gebunden. Sie sind von Gott zum Zeichen Seiner Gnade davon befreit. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Großzügigste.
Dies sind Gottes Gebote, niedergeschrieben von Seiner erhabensten Feder in den Büchern und Tafeln. Haltet euch fest an Seinen Satzungen und Befehlen und zählt nicht zu denen, die, eitlen Einbildungen und wertlosen Vorstellungen folgend, sich an ihre selbstgezimmerten Maßstäbe halten und das von Gott verfügte Richtmaß verwerfen. Enthaltet euch der Speise und des Tranks von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang und habt acht, dass Gier euch nicht der Gnade beraube, die im Buche bestimmt ist.
Jedem, der an Gott, den Herrn des Gerichts, glaubt, ist geboten, sich täglich, nachdem er die Hände und dann das Gesicht gewaschen hat, niederzusetzen, sich Gott zuzuwenden und fünfundneunzigmal ›Alláh-u-Abhá‹ zu wiederholen. Also befahl der Schöpfer der Himmel, als Er Sich voll Macht und Majestät auf dem Thron Seiner Namen niederließ. Verrichtet ebenso die Waschungen für das Pflichtgebet. Dies ist der Befehl Gottes, des Unvergleichlichen, des Uneingeschränkten.
Mord und Totschlag, der uneheliche Beischlaf, üble Nachrede und Verleumdung sind euch verboten. So haltet euch fern von dem, was in den Heiligen Büchern und Tafeln verboten ward.
Wir haben die Erbschaft in sieben Kategorien eingeteilt: Den Kindern weisen Wir neun Teile mit fünfhundertvierzig Anteilen zu; der Ehefrau acht Teile mit vierhundertachtzig Anteilen; dem Vater sieben Teile mit vierhundertzwanzig Anteilen; der Mutter sechs Teile mit dreihundertsechzig Anteilen; den Brüdern fünf Teile oder dreihundert Anteile; den Schwestern vier Teile oder zweihundertvierzig Anteile und den Lehrern drei Teile oder hundertachtzig Anteile. So gebot es Mein Vorläufer, Er, der Meinen Namen zur Nachtzeit und in der Morgendämmerung pries. Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der übrigen. Er hat in Wahrheit die Macht zu gebieten, was Er wünscht, und kraft Seiner souveränen Macht tut Er, was Er will.
Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit, damit er von den Treuhändern des Allbarmherzigen für Waisen und Witwen ausgegeben werde sowie für alles, was der Allgemeinheit nutzt, auf dass alle ihrem Herrn, dem Allgütigen, dem Vergeber, dankbar sind.
Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien, so erhalten seine Nachkommen zwei Drittel des Nachlasses. Das verbleibende Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Dies ist das Gebot, gegeben in Majestät und Herrlichkeit von Ihm, dem Allbesitzenden, dem Höchsten.
Hinterlässt der Verstorbene keine der genannten Kategorien von Erben, hat er aber unter seinen Verwandten Neffen und Nichten vonseiten seiner Brüder oder Schwestern, so gehen zwei Drittel des Erbes an sie; oder, wenn keine vorhanden sind, an seine Onkel und Tanten väterlicher- wie mütterlicherseits, und nach diesen an deren Söhne und Töchter. Das verbleibende Drittel kommt in jedem Fall dem Sitze der Gerechtigkeit zu. So ist es im Buche verfügt von Ihm, Der über alle Menschen herrscht.
Überlebt den Verstorbenen keiner von denen, deren Namen die Feder des Höchsten aufgezeichnet hat, so fällt sein gesamtes Vermögen dem vorerwähnten Sitze an, damit es ausgegeben werde für den Zweck, den Gott verordnet hat. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Gesetzgeber.
Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des Verstorbenen weisen Wir der männlichen, nicht der weiblichen Nachkommenschaft zu, und nicht den anderen Erben. Er ist wahrlich der Freigebige, der Gabenreichste.
Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters, wie es das Buch Gottes vorsieht. Verteilt ihren Anteil mit unbedingter Gerechtigkeit! Also wogen die Meereswellen der Rede und spülen die Gesetze des Herrn der ganzen Menschheit wie Perlen ans Land.
Hinterlässt der Verstorbene minderjährige Kinder, so ist deren Erbteil einer vertrauenswürdigen Person oder Gesellschaft anzuvertrauen, damit er für sie im Handel und in Geschäften angelegt wird, bis sie volljährig sind. Dem Treuhänder ist ein angemessener Teil des aus diesen Anlagen auflaufenden Gewinns zuzuweisen.
Das Vermögen ist erst dann aufzuteilen, wenn das Ḥuqúqu’lláh bezahlt, die Schulden getilgt, die Bestattungskosten beglichen und Vorkehrungen getroffen sind, dass der Verstorbene würdig und ehrenvoll zu seiner letzten Ruhe gebettet wird. So ist es geboten von Ihm, dem Herrn des Anfangs und des Endes.
Sprich: Dies ist das verborgene Wissen, das sich niemals wandelt, da sein Anbeginn bei Neun ist, dem Sinnbild, das auf das Verborgene und das Offenbare hinweist, auf den unverletzlichen, unerreichbar erhabenen Namen. Was Wir den Kindern zuerkannt haben, ist eine Gnadengabe Gottes für sie, damit sie ihrem Herrn, dem Mitleidvollen, dem Barmherzigen, Dank sagen. Dies ist wahrlich Gottes Gesetz; übertretet es nicht, verlockt durch eure niederen, selbstischen Neigungen. Haltet die Gesetze, die Er, der Aufgangsort der Rede, euch auferlegt. Die Aufrichtigen unter Seinen Dienern sehen in den von Gott gegebenen Geboten das Wasser des Lebens für die Gläubigen aller Religionen, die Lampe der Weisheit und der liebenden Vorsehung für alle Bewohner der Erde und des Himmels.
Der Herr hat befohlen, dass in jeder Stadt ein Haus der Gerechtigkeit errichtet werde, in dem sich Beratende nach der Zahl Bahá versammeln sollen. Wird diese Zahl überschritten, so schadet dies nicht. Ihnen sei es, als beträten sie den Hof der Gegenwart Gottes, des Erhabenen, des Höchsten, und als schauten sie Ihn, den Unsichtbaren. Sie sollen die Treuhänder des Allbarmherzigen unter den Menschen sein und sich für alle Erdenbewohner als die von Gott bestimmten Hüter betrachten. Sie sollen miteinander beraten, Gott zuliebe auf die Belange Seiner Diener so achten, wie sie auf ihre eigenen Belange achten, und wählen, was gut und ziemlich ist. So hat es euch der Herr, euer Gott, befohlen. Hütet euch zu verwerfen, was klar offenbart ist auf Seiner Tafel. Fürchtet Gott, o ihr mit Einsicht Begabten!
O Volk der Welt! Bauet Andachtshäuser in allen Landen im Namen Dessen, Der der Herr aller Religionen ist. Macht sie so vollkommen, wie es in der Welt des Seins möglich ist, und schmückt sie mit dem, was ihnen gebührt, nicht aber mit Bildern und Skulpturen. Sodann feiert darin in Freude und Heiterkeit den Lobpreis eures Herrn, des Allbarmherzigen. Wahrlich, Sein Gedenken erheitert das Auge und füllt das Herz mit Licht.
Der Herr hat geboten, dass wer dazu fähig ist, die Pilgerfahrt zum Heiligen Hause unternimmt. Davon hat Er, als Ausdruck Seiner Barmherzigkeit, die Frau befreit. Er ist in Wahrheit der Gabenreichste, der Allgroßmütige.
O Volk Bahás! Es ist jedermanns Pflicht, einer Arbeit nachzugehen – einem Handwerk, dem Handel oder dergleichen. Wir haben solche Arbeit in den Rang der Anbetung des einen wahren Gottes erhoben. Denket nach über die Gnade und die Segensgaben eures Herrn, o Volk, und bringet Ihm Dank dar am Abend und am Morgen! Vergeudet eure Stunden nicht in Faulheit und Müßiggang, sondern tut, was euch und anderen nützt. So ist es befohlen auf dieser Tafel, von deren Horizont die Sonne der Weisheit und der Rede scheint. Am verächtlichsten in den Augen Gottes ist, wer dasitzt und bettelt. Haltet euch fest am Seil der Mittel und setzt euer Vertrauen auf Gott, der für alle Mittel sorgt.
Der Handkuss wurde im Buche verboten. Gott, der Herr der Herrlichkeit und des Befehls, hat diesen Brauch untersagt. Niemand soll einen anderen um Vergebung der Sünden bitten, die Reue walte nur zwischen euch und Gott. Er ist wahrlich der Verzeihende, der Gabenreiche, der Gnädige, Der dem Reuigen vergibt.
O ihr Diener des Barmherzigen! Erhebt euch, Gottes Sache so zu dienen, dass Kummer und Leid aus den Händen derer, die nicht an den Morgen der Zeichen Gottes glauben, euch nicht bedrücken. Zu der Zeit, als die Verheißung erfüllt und der Verheißene offenbart ward, kam es unter den Erdenbewohnern zum Streit, und alle sind ihren Einbildungen und wertlosen Vorstellungen gefolgt.
Manch einer setzt sich an der Tür zwischen die Sandalen, während es ihm im Herzen nach dem Ehrensitz gelüstet. Sprich: Was für ein Mensch bist du, der du eitel und achtlos bist und anders scheinen willst, als du bist? Und manch einer erhebt den Anspruch auf inneres Wissen und auf noch tieferes Wissen verborgen darin. Sprich: Du sprichst die Unwahrheit! Bei Gott! Was du besitzest, sind nur Schalen, die Wir dir überlassen haben, wie man Hunden die Knochen lässt. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wollte jemand der ganzen Menschheit die Füße waschen, sollte er Gott anbeten in den Wäldern, in den Tälern und auf den Bergen, auf hohen Hügeln und luftigen Gipfeln, und sollte er keinen Felsen, keinen Baum oder Krümel Erde als Zeugen seiner Andacht auslassen, so würden dennoch seine Werke von Gott niemals angenommen, wenn nicht der Duft Meines Wohlgefallens von ihm zu verspüren wäre. So ist es bestimmt von Ihm, Der aller Menschen Herr ist. Wie viele haben sich in den Landstrichen Indiens abgesondert, allem entsagt, was Gott erlaubt, sich Härten und Kasteiungen auferlegt, und doch hat Gott, der Offenbarer der Verse, ihrer nicht gedacht. Macht eure Werke nicht zu einer Falle, mit der ihr das Ziel eures Sehnens einzufangen sucht, und beraubt euch nicht selbst dieses letzten Zieles, wonach sich alle Gott Nahen gesehnt haben. Sprich: Was Taten Leben schenkt, ist Mein Wohlgefallen, und von Meiner Annahme hängt alles ab. Lest die Tafeln, damit ihr erkennt, was gemeint ist in den Büchern Gottes, des Allherrlichen, des stets Freigebigen. Wer Meine Liebe erlangt, hat Anspruch auf einen Thron aus Gold, darauf über der ganzen Welt in Ehren zu sitzen. Doch säße, wer Meiner Liebe beraubt ist, auch im Staub der Erde – selbst dieser Staub suchte vor ihm Zuflucht bei Gott, dem Herrn aller Religionen.
Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Gottesoffenbarung erhebt, ist gewiss ein Lügner und Betrüger. Wir beten zu Gott, dass Er ihm gnädig beistehe, einen solchen Anspruch zu widerrufen. So er bereut, wird Gott ihm zweifellos vergeben. Verharrt er jedoch in seinem Irrtum, so wird Gott sicherlich einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Gott ist fürwahr schrecklich, wenn Er straft. Wer immer diesen Vers anders deutet als nach seinem klaren Sinn, ist des Geistes Gottes und Seiner Barmherzigkeit, die alles Erschaffene umfasst, beraubt. Fürchtet Gott und folgt nicht euren eitlen Einbildungen. Nein, folgt vielmehr dem Gebot eures Herrn, des Allmächtigen, des Allweisen. Binnen kurzem wird sich in den meisten Ländern lautes Geschrei erheben. Haltet euch von ihm fern, o Mein Volk, und folgt nicht den Frevlern, den Übelgesinnten. Dies ist, wovor Wir euch warnten, als Wir im ‘Iráq weilten, und später im Land des Geheimnisses, und jetzt von diesem strahlenden Orte.
Seid nicht verzagt, o Völker der Welt, wenn die Sonne Meiner Schönheit untergegangen und der Himmel Meines Heiligtums vor euren Augen verhüllt sein wird. Erhebt euch, um Meine Sache weiterzutragen und Mein Wort unter den Menschen zu erhöhen. Wir sind immer mit euch und werden euch durch die Macht der Wahrheit stärken. Wir sind wahrhaft allmächtig. Wer Mich erkannt hat, wird aufstehen und Mir mit solcher Entschlossenheit dienen, dass die Mächte von Erde und Himmel sein Vorhaben nicht vereiteln können.
Die Völker der Welt schlafen tief. Erwachten sie aus ihrem Schlaf, so eilten sie voll Eifer zu Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen. Sie gäben auf, was sie besitzen, und wären es alle Schätze der Erde, damit ihr Herr ihrer gedenke und sie eines einzigen Wortes würdige. So unterrichtet euch Er, Der das Wissen um das Verborgene auf einer Tafel hält, die das Auge der Schöpfung nie sah, und die niemandem außer Seinem eigenen Selbst, dem allmächtigen Schirmherrn aller Welten, enthüllt wurde. So verwirrt sind sie im Rausch ihrer Begierden, dass sie außerstande sind, den Herrn allen Seins zu erkennen, Dessen Stimme laut von allen Seiten ruft: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Mächtigen, dem Allweisen.«
Sprich: Freut euch nicht dessen, was ihr besitzt. Heute Nacht ist es noch euer, morgen werden andere es besitzen. So warnt euch der Allwissende, der Allunterrichtete. Sprich: Könnt ihr behaupten, euer Besitz sei dauerhaft oder sicher? Nein, bei Mir, dem Allbarmherzigen, ihr könnt es nicht, so ihr zu denen gehört, die gerecht urteilen! Die Tage eures Lebens verfliegen wie ein Windhauch, und all eure Pracht und Herrlichkeit wird vergehen wie die Pracht und Herrlichkeit derer, die vor euch waren. Bedenket, o Menschen! Was ist aus euren vergangenen Tagen geworden, was aus euren verlorenen Jahrhunderten? Glücklich die Tage, die dem Gedenken Gottes gewidmet waren, und selig die Stunden, die in Seinem, des Allweisen, Lobpreis verbracht wurden. Bei Meinem Leben! Weder die Pracht der Mächtigen noch der Überfluss der Reichen oder gar die Vorherrschaft der Frevler werden von Dauer sein. Alles wird vergehen auf ein Wort von Ihm. Wahrlich, Er ist der Allmachtvolle, der Allbezwingende, der Allmächtige. Welcher Nutzen liegt in der Menschen irdischem Besitz? Was ihnen Gewinn bringt, haben sie völlig vernachlässigt. Bald werden sie aus ihrem Schlaf erwachen und erkennen, dass für sie unwiederbringlich ist, was ihnen in den Tagen ihres Herrn, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, entgangen ist. Wenn sie es wüssten, entsagten sie allem, damit ihre Namen vor Seinem Thron genannt werden. Sie zählen wahrlich zu den Toten.
Manch einen unter den Menschen hat seine Gelehrsamkeit hochmütig gemacht und abgehalten von der Anerkennung Meines Namens, der Selbstbestehende. Wenn er hinter sich den Schritt von Sandalen hört, wächst er in seinem Eigendünkel größer als Nimrod. Sprich: O du Verworfener! Wo ist seine Wohnstatt jetzt? Bei Gott, sie ist die unterste Hölle. Sprich: O Schar der Geistlichen! Hört ihr nicht die schrille Stimme Meiner Höchsterhabenen Feder? Seht ihr nicht die Sonne in ihrem Strahlenglanz über dem Allherrlichen Horizonte leuchten? Wie lange noch wollt ihr die Götzen eurer üblen Leidenschaften anbeten? Lasst ab von eurem leeren Trug und wendet euch hin zu Gott, eurem ewigen Herrn!
Wohltätige Stiftungen fallen an Gott, den Offenbarer der Zeichen, zurück. Niemand hat das Recht, ohne Erlaubnis von Ihm, dem Dämmerort der Offenbarung, über sie zu verfügen. Nach Ihm geht diese Amtsgewalt auf die Aghṣán über, nach diesen auf das Haus der Gerechtigkeit – wenn es zu dieser Zeit in der Welt errichtet sein wird –, damit sie diese Stiftungen für die Stätten verwenden, die in der Sache Gottes erhöht sind, sowie für alles, was ihnen von Ihm, dem Gott der Kraft und Macht, aufgetragen ist. Andernfalls fallen die Stiftungen an das Volk Bahás, das nicht spricht, außer mit Seiner Erlaubnis und nicht urteilt, außer im Einklang mit dem, was Gott auf dieser Tafel geboten hat – siehe, es sind die Kämpen des Sieges zwischen Himmel und Erde! –, damit sie sie so verwenden, wie es im Buche von Gott, dem Mächtigen, dem Gabenreichen, niedergelegt ist.
Klagt nicht in Zeiten der Heimsuchung, noch erfreut euch ihrer. Suchet den Mittelweg: Gedenket Meiner in eurer Betrübnis und bedenket, was euch in Zukunft widerfahren kann. Also unterrichtet euch Er, der Allwissende, Der alles kennt.
Rasiert euch nicht das Haupt. Gott hat es mit Haar geziert, und hierin liegen Zeichen vom Herrn der Schöpfung für jene, die über die Forderungen der Natur nachdenken. Er ist wahrlich der Gott der Kraft und der Weisheit. Das Haar darf jedoch nicht über das Ohrläppchen reichen. So ist es geboten von Ihm, dem Herrn aller Welten.
Verbannung und Gefängnis sind verfügt für den Dieb, und nach der dritten Tat bringt ihm ein Mal auf seiner Stirn an, damit er, so gezeichnet, in den Städten Gottes und in Seinen Ländern keine Aufnahme finde. Habt acht, dass Mitleid euch nicht davon abhalte, das Gesetz der Religion Gottes anzuwenden. Tut, was euch geboten ist von Ihm, Der mitleidig und barmherzig ist. Wir erziehen euch mit der Rute der Weisheit und der Gesetze, wie ein Vater seinen Sohn erzieht, zu keinem anderen Zweck als zu eurem eigenen Schutz und zur Erhöhung eurer Stufe. Bei Meinem Leben, entdecktet ihr, was Wir bei der Offenbarung Unserer heiligen Gesetze für euch wünschten, ihr opfertet eure Seele für diesen geheiligten, diesen mächtigen, höchst erhabenen Glauben.
Wer von Geschirr aus Silber und Gold zu speisen wünscht, ist frei, dies zu tun. Taucht beim Essen eure Finger nicht in Schalen und Schüsseln. Nehmt solche Sitten an, die im höchsten Maße der Feinheit entsprechen. Wahrlich, Er wünscht bei euch die Sitten der Paradiesbewohner in Seinem mächtigen, höchst erhabenen Reich zu sehen. Haltet euch in jeder Lage an die feinen Sitten, so dass eure Augen davor bewahrt bleiben, Dinge zu schauen, die euch selbst und den Bewohnern des Paradieses zuwider sind. Wer davon abweicht, dessen Werk wird augenblicklich zunichte. Hat er jedoch einen triftigen Grund, so wird Gott ihm verzeihen. Er ist in Wahrheit der Gnädige, der Gabenreichste.
Er, der Aufgangsort der Sache Gottes, hat keinen Teilhaber an der Größten Unfehlbarkeit. Im Reiche der Schöpfung ist Er die Manifestation des »Er tut, was immer Er will«. Gott hat Seinem Selbst diese Auszeichnung vorbehalten und niemandem einen Anteil an dieser hehren, überragenden Stufe zuerkannt. Dies ist Gottes Ratschluss, bislang verborgen im Schleier undurchdringlichen Geheimnisses. Wir haben ihn in dieser Offenbarung enthüllt und zerrissen so die Schleier derer, die nicht anerkennen, was Gott im Buche geboten hat, und zu den Achtlosen zählen.
Die Väter sollen ihre Söhne und Töchter in der Kunst des Lesens und Schreibens unterweisen sowie in allem, was auf der Heiligen Tafel niedergelegt ist. Wer unterlässt, was ihm geboten, dem müssen die Treuhänder abverlangen, was für die Unterweisung der Kinder erforderlich ist, sofern er Vermögen hat; wo nicht, fällt die Aufgabe dem Haus der Gerechtigkeit zu. Wahrlich, Wir haben es zu einer Zuflucht für die Armen und Bedürftigen gemacht. So jemand seinen Sohn oder den Sohn eines anderen aufzieht, ist es, als erzöge er einen Meiner Söhne. Auf ihm ruhe Meine Herrlichkeit, Meine liebende Güte und Meine Barmherzigkeit, die der Schöpfung vorausging.
Gott unterwirft den, der außerhalb der Ehe den Beischlaf vollzieht – Mann oder Frau – einer Geldstrafe, die an das Haus der Gerechtigkeit zu entrichten ist: neun Mithqál Gold und im Wiederholungsfalle das Doppelte. Das ist die Strafe, die Er, der Herr der Namen, ihnen in dieser Welt zugemessen hat. In der künftigen Welt hat Er ihnen eine erniedrigende Qual bestimmt. Quält jemanden eine Sünde, so soll er sie bereuen und zu seinem Herrn zurückkehren. Er schenkt wahrlich Vergebung, wem immer Er will, und niemand sollte in Zweifel ziehen, was Er zu gebieten wünscht. Er ist in Wahrheit der Immervergebende, der Allmächtige, der Allgepriesene.
Habt acht, dass die Schleier der Herrlichkeit euch nicht hindern, an den kristallenen Wassern dieses lebendigen Springquells teilzuhaben. Ergreifet zu dieser Morgenzeit den Kelch des Heils im Namen Dessen, Der den Tag anbrechen lässt, und trinkt die Fülle beim Lobpreis des Allherrlichen, des Unvergleichlichen.
Wir haben euch Musik und Gesang erlaubt, doch seht euch vor, dass dies euch nicht verleite, des Anstands und der Würde Grenzen zu überschreiten. Eure Freude entspringe Meinem Größten Namen, einem Namen, der das Herz frohlocken lässt und allen Gott Nahen den Geist mit Verzückung erfüllt. Wir haben wahrlich die Musik zu einer Leiter für eure Seelen gemacht, zu einem Mittel für ihren Aufschwung in das Reich der Höhe. So macht sie nicht zu einem Flügelpaar des Selbstes und der Leidenschaft. Wir wollen euch wahrlich nicht den Narren zugesellt sehen.
Wir bestimmen, dass ein Drittel aller Strafgelder an den Sitz der Gerechtigkeit gehe, und ermahnen seine Mitglieder, makellose Gerechtigkeit zu üben, damit sie das so Angesammelte für die Zwecke ausgeben, die ihnen von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, bestimmt sind. O ihr Männer der Gerechtigkeit! Seid im Reiche Gottes Hirten Seiner Schafe und hütet sie vor den reißenden Wölfen, die in Verkleidung auftreten, so wie ihr über eure eigenen Söhne wacht. So ermahnt euch der Ratgeber, der Getreue.
Solltet ihr in einer Sache verschiedener Meinung sein, so übergebt sie Gott, solange die Sonne noch am Horizonte dieses Himmels scheint, und wenn sie untergegangen ist, befragt das, was von Ihm herabgesandt wurde. Wahrlich, es genügt den Völkern der Welt. Sprich: Eure Herzen seien nicht verstört, o Menschen, wenn die Herrlichkeit Meiner Gegenwart euren Augen entschwunden und das Meer Meiner Rede verebbt sein wird. In Meiner Gegenwart unter euch liegt eine Weisheit, und in Meiner Abwesenheit liegt eine andere, unergründlich für alle außer Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden. Wahrlich, von Unserem Reiche der Herrlichkeit aus schauen Wir auf euch und werden jedem, der sich für den Triumph Unserer Sache erhebt, mit den himmlischen Heerscharen und einer Schar Unserer begünstigten Engel beistehen.
O Völker der Erde! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge, dass die Süße der Worte eures Herrn, des Unbeschränkten, Ströme frischen, sanft fließenden Wassers aus den Felsen quellen ließ, und doch schlaft ihr noch immer. Gebt auf, was ihr besitzet, und erhebt euch auf den Schwingen der Loslösung über alles Erschaffene. So gebietet euch der Herr der Schöpfung, Der durch die Bewegung Seiner Feder der Menschheit Seele verwandelt.
Wisst ihr, aus welchen Höhen euer Herr, der Allherrliche, ruft? Glaubt ihr, die Feder erkannt zu haben, mit der euer Herr, der Herr aller Namen, euch gebietet? Nein, bei Meinem Leben! Wüsstet ihr es, so würdet ihr der Welt entsagen und mit ganzem Herzen in die Gegenwart des Vielgeliebten eilen. Ihr wäret von Seinem Wort verzückt, fähig, die Größere Welt in Erregung zu versetzen, wieviel mehr diese kleine, geringe! So sind die Regenschauer Meiner Großmut vom Himmel Meiner Güte herabgeströmt als ein Zeichen Meiner Gnade, damit ihr zu den Dankbaren gehört.
So jemand einen anderen schlägt oder verwundet, hängt die Strafe von der Schwere der Körperverletzung ab. Für jeden Grad der Verletzung hat der Herr des Gerichts eine bestimmte Entschädigung vorgeschrieben. Er ist in Wahrheit der Gesetzgeber, der Mächtige, der Erhabenste. Wir werden, so es Unser Wille ist, diese Zahlungen in ihrem rechten Maß festlegen. Dies ist Unser Versprechen, und Er ist es wahrlich, der Sein Versprechen hält und alle Dinge kennt.
Wahrlich, es ist euch geboten, jeden Monat ein Mahl zu geben, auch wenn dabei nur Wasser gereicht wird; denn Gott will die Herzen vereinen, sei es durch irdische oder himmlische Mittel.
Habt acht, dass nicht Fleischeslust und böse Neigung Zwietracht unter euch stiften. Seid wie die Finger einer Hand, die Glieder eines Leibes. So rät euch die Feder der Offenbarung, so ihr zu jenen gehöret, die glauben.
Denkt nach über Gottes Barmherzigkeit und Seine Gaben. Er gebietet euch, was euch nützt, obgleich Er selbst alle Geschöpfe wohl entbehren kann. Eure bösen Taten können Uns niemals schaden noch eure guten Werke Uns nützen. Allein um Gottes willen ergeht Unsere Weisung. Jeder Verständige und Einsichtige wird dies bezeugen.
Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln, so rufet den Namen Gottes an, wenn ihr sie auf die Beute ansetzt; dann dürft ihr verzehren, was sie fangen, selbst wenn ihr feststellt, dass die Beute tot ist. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allkennende. Doch jaget nicht im Übermaß. In allem wandelt auf dem Pfad der Gerechtigkeit. So gebietet euch Er, der Dämmerort der Offenbarung, wenn ihr es nur verstündet.
Gott hat euch geboten, Meiner Verwandtschaft Wohlwollen entgegenzubringen, aber ihr kein Recht auf das Vermögen anderer gewährt. Er ist wahrlich selbstgenügend und bedarf Seiner Geschöpfe nicht.
Wer ein Haus vorsätzlich durch Feuer zerstört, den sollt ihr auch verbrennen. Wer einem anderen vorsätzlich das Leben nimmt, den sollt ihr auch töten. Haltet euch an Gottes Gesetz mit eurer ganzen Kraft und Macht und verlasset die Wege der Unwissenden. So ihr sie zu lebenslangem Gefängnis verurteilt, ist dies nach den Vorschriften des Buches statthaft. Er hat wahrlich die Macht zu bestimmen, was immer Er wünscht.
Gott hat euch den Ehestand verordnet. Hütet euch, mehr als zwei Frauen zu nehmen. Wenn sich der Mann mit einer einzigen Gefährtin unter den Dienerinnen Gottes begnügt, so werden beide in Ruhe leben. Und wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun. Dies Gebot ward in Wahrheit und Gerechtigkeit von der Feder der Offenbarung verzeichnet. Tretet in den Stand der Ehe, o Menschen, auf dass aus euch ein Nachkomme erstehe, der Meiner unter Meinen Dienern gedenkt. Dies ist Mein Gebot, das Ich euch gebe. Haltet euch daran zu eurem eigenen Nutzen.
O Volk der Welt! Folgt nicht den Forderungen des Selbstes, denn es verlangt unnachgiebig nach Bosheit und Laster. Folgt vielmehr Ihm, dem Besitzer alles Erschaffenen, Der euch gebietet, Frömmigkeit zu bezeigen und Gottesfurcht zu offenbaren. Er ist wahrlich unabhängig von allen Seinen Geschöpfen. Stiftet im Lande kein Unheil, nachdem es wohlgeordnet ward. Wer so handelt, gehört nicht zu Uns, mit ihm haben Wir nichts zu schaffen. Dies ist der Befehl, der durch die Macht der Wahrheit vom Himmel der Offenbarung kundgetan ward.
Im Bayán wurde verfügt, dass die Eheschließung die Einigung beider Partner voraussetzt. In dem Wunsche, Liebe, Einheit und Harmonie unter Unseren Dienern zu stiften, haben Wir sie, sobald der Wunsch des Paares bekannt ist, von der Zustimmung ihrer Eltern abhängig gemacht, damit nicht Feindschaft oder Groll unter ihnen entstehe. Und Wir verfolgen damit noch andere Zwecke. Also ist Unser Befehl ergangen.
Die Ehe darf nicht geschlossen werden, ehe die Morgengabe gezahlt ist, die für Stadtbewohner auf neunzehn Mithqál reinen Goldes, für Dorfbewohner auf denselben Betrag in Silber festgelegt ist. Wer diese Summe aufstocken will, dem ist verboten, die Grenze von fünfundneunzig Mithqál zu überschreiten. Also erging der Befehl in Majestät und Macht. Gibt man sich jedoch mit der Zahlung des Mindestbetrages zufrieden, so ist dies nach dem Buche besser. Gott bereichert wahrlich, wen immer Er will, mit himmlischen wie mit irdischen Gütern, und Er hat in Wahrheit Macht über alle Dinge.
Hat einer Seiner Diener eine Reise vor, so soll er nach dem Befehle Gottes seiner Ehefrau den Zeitpunkt seiner Rückkehr nennen. Kehrt er zur versprochenen Zeit zurück, so gehorcht er dem Gebot seines Herrn und wird von der Feder Seines Geheißes zu den Gerechten gezählt. Andernfalls muss er, so ein triftiger Grund für seinen Verzug vorliegt, seine Frau unterrichten und sich aufs äußerste bemühen, zu ihr zurückzukehren. Geschieht keines von beidem, so gilt für sie eine Wartezeit von neun Monaten, nach deren Ablauf für sie kein Hindernis besteht, sich wieder zu verheiraten. Doch wenn sie länger wartet – Gott liebt fürwahr Frauen und Männer, die geduldig sind. Gehorcht Meinen Befehlen und folgt nicht den Frevlern, die auf Gottes heiliger Tafel zu den Sündern zählen. Erhält die Ehefrau während der Wartezeit eine Nachricht von ihrem Ehemann, so sollte sie den Weg des Guten nehmen. Er wünscht wahrlich, dass Seine Diener und Mägde miteinander in Frieden leben. Habt acht, dass ihr nichts tut, was zu Unversöhnlichkeit zwischen euch führt. So wurde es bestimmt und das Versprechen eingelöst. Erhält sie jedoch die Nachricht vom natürlichen oder gewaltsamen Tod ihres Ehemanns und wird diese Nachricht durch öffentlichen Bericht oder durch das Zeugnis zweier gerechter Zeugen belegt, dann sollte sie allein bleiben. Nach Ablauf der festgesetzten Zahl von Monaten kann sie sich frei entscheiden. Dies ist das Gebot Dessen, Der mächtig und gewaltig ist in Seinem Befehl.
Entsteht Entfremdung oder Widerwille zwischen Ehemann und Ehefrau, so darf er sich nicht von ihr scheiden. Er soll sich vielmehr ein volles Jahr in Geduld üben, damit vielleicht der Duft der Zuneigung zwischen ihnen wiederkehre. Ist nach Ablauf dieser Zeit ihre Liebe nicht zurückgekehrt, so kann die Scheidung erfolgen. Gottes Weisheit umfasst wahrlich alle Dinge. Auf einer Tafel hat der Herr mit der Feder Seines Befehls die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet. Dies ist ein Zeichen Seiner Gunst, damit ihr zu den Dankbaren zählt. Wer sich von seiner Ehefrau scheiden ließ, darf, wenn zwischen beiden Zuneigung und Einvernehmen besteht, nach Ablauf jedes Monats erneut die Ehe mit ihr eingehen, solange sie nicht wieder verheiratet ist. Hat sie sich wieder verheiratet, so ist durch diese neue Vereinigung die Trennung bestätigt und die Sache beendet, sofern sich ihre Verhältnisse nicht eindeutig ändern. So ist der Befehl durch Ihn, den Dämmerort der Schönheit, majestätisch aufgezeichnet auf dieser ruhmreichen Tafel.
Begleitet die Ehefrau ihren Mann auf einer Reise und entzweien sie sich unterwegs, so ist er gehalten, sie mit dem Unterhalt eines Jahres auszustatten und sie entweder zurückzuschicken, woher sie gekommen, oder sie mit den notwendigen Mitteln für die Reise einer verlässlichen Person anzuvertrauen, die sie nach Hause begleiten soll. Wahrlich, dein Herr gibt Gesetze, wie es Ihm gefällt, kraft einer Souveränität, welche die Völker der Erde überschattet.
Wird eine Frau wegen erwiesener Untreue geschieden, so soll sie während der Wartezeit keinen Unterhalt erhalten. Also erstrahlte das Tagesgestirn Unseres Befehls vom Himmelszelt der Gerechtigkeit. Fürwahr, der Herr liebt Einheit und Harmonie und verabscheut Trennung und Scheidung. Lebt miteinander in Heiterkeit und strahlender Freude, o Volk! Bei Meinem Leben! Alle auf Erden werden vergehen, nur gute Werke sind von Dauer. Gott Selbst bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Schlichtet euren Zwist, o Meine Diener. Dann achtet der Ermahnungen Unserer Feder der Herrlichkeit und folgt nicht den Anmaßenden und Widerspenstigen, die in die Irre gehen.
Habt acht, dass euch die Welt nicht betöre, wie sie das Volk betörte, das vor euch dahinging! Haltet die Gesetze und Satzungen eures Herrn und beschreitet diesen Pfad, der vor euch gebahnt wurde in Gerechtigkeit und Wahrheit. Wer Unrecht und Irrtum verabscheut und sich an die Tugend hält, zählt in den Augen des einen wahren Gottes zu den erlesensten Seiner Geschöpfe. Sein Name wird in den Reichen der Höhe gerühmt von der himmlischen Schar und von den Bewohnern dieses Tabernakels, das im Namen Gottes errichtet ward.
Es ist euch verboten, mit Sklaven – ob Mann oder Frau – zu handeln. Dem, der selbst ein Diener ist, steht es nicht zu, einen anderen Diener Gottes zu kaufen. Dies ist auf Seiner Heiligen Tafel verboten. So wurde durch Seine Gnade der Befehl aufgezeichnet von der Feder der Gerechtigkeit. Keiner erhebe sich über den anderen. Alle sind nur Sklaven vor dem Herrn, und alle sind Symbole für die Wahrheit, dass außer Ihm kein Gott ist. Er ist wahrlich der Allweise, Dessen Weisheit alle Dinge umfängt.
Schmückt euch mit dem Gewand guter Werke. Wessen Werke Gottes Wohlgefallen erlangen, der zählt gewiss zum Volke Bahás. Seiner wird vor Seinem Thron gedacht. Steht dem Herrn der ganzen Schöpfung bei mit rechtschaffenen Werken, aber auch durch Weisheit und durch Rede. Dies wurde euch fürwahr auf den meisten Tafeln befohlen von Ihm, dem Allbarmherzigen. Er weiß wahrlich, was Ich sage. Streitet euch nicht, noch töte einer den anderen. Dies war euch wahrlich schon verboten in einem Buch, das im Tabernakel der Herrlichkeit verborgen lag. Wie, wollt ihr den töten, den Gott belebt hat, dem Er durch Seinen Hauch Geist verlieh? Schwer wäre da eure Sünde vor Seinem Thron! Fürchtet Gott und erhebet nicht die Hand des Unrechts und der Unterdrückung, um zu zerstören, was Er Selbst erschaffen hat. Nein, wandelt in dem Pfade Gottes, des Wahren. Kaum waren die Heerscharen wahren Wissens, die Banner göttlicher Rede in Händen, erschienen, als die Scharen der Religionen auch schon in die Flucht geschlagen wurden, ausgenommen jene, die trinken wollten vom Strom ewigen Lebens in einem Paradiese, das der Odem des Allherrlichen geschaffen hat.
Gott hat zum Zeichen Seiner Barmherzigkeit für Seine Geschöpfe verfügt, dass Samen nicht unrein ist. Danket Ihm in strahlender Freude und folget nicht denen, die vom Dämmerort Seiner Nähe weit entfernt sind. Erhebt euch in jeder Lage, um der Sache Gottes zu dienen, denn Gott wird euch sicherlich beistehen durch die Macht Seiner Souveränität, welche die Welten überschattet. Ergreift das Seil der Feinheit so fest, dass keine Spur von Schmutz auf euren Gewändern zu sehen ist. Das ist das Gebot Dessen, Der über alle Feinheit geheiligt ist. Wer aus zureichendem Grund hinter diesem Maßstab zurückbleibt, den trifft kein Tadel. Gott ist wahrlich der Vergeber, der Barmherzige. Waschet alles Verschmutzte mit Wasser, das in keiner der drei Hinsichten verändert ist. Habt acht, dass ihr kein Wasser verwendet, das durch die Luft oder durch einen anderen Stoff verändert ist. Seid das Wesen der Sauberkeit unter den Menschen. Das ist fürwahr, was euer Herr, der Unvergleichliche, der Allweise, für euch wünscht.
Als Zeichen Seiner Gnade hat Gott das Konzept der ›Unreinheit‹ abgeschafft, wonach verschiedene Sachen und Gruppen der Bevölkerung als unrein galten. Er ist gewisslich der Immervergebende, der Großzügigste. Wahrlich, alles Erschaffene ward an jenem ersten Tag des Riḍván in das Meer der Reinigung getaucht, als Wir über die ganze Schöpfung den Strahlenglanz Unserer vortrefflichsten Namen und Unserer höchsten Attribute ergossen. Dies ist fürwahr ein Zeichen Meiner liebevollen Vorsehung, die alle Welten umfängt. Pflegt Gemeinschaft mit den Gläubigen aller Religionen und verkündet die Sache eures Herrn, des Allerbarmers. Das ist die Krone aller Werke, so ihr zu denen gehört, die verstehen.
Gott hat euch größte Sauberkeit geboten. Wascht, was mit Staub bedeckt ist, ganz zu schweigen von verhärtetem Schmutz und ähnlichen Verunreinigungen. Fürchtet Ihn und gehört zu den Reinen. Wer mit erkennbar schmutzigem Gewande betet, dessen Gebet steigt nicht zu Gott empor, und die himmlische Schar wendet sich von ihm ab. Verwendet Rosenwasser und reines Parfüm. Dies, wahrlich, liebt Gott vom Anfang an, der keinen Anfang hat. So möge von euch verbreitet werden, was euer Herr, der Unvergleichliche, der Allweise, wünscht.
Gott hat euch von dem Gebot des Bayán befreit, Bücher zu vernichten. Wir erlauben euch, Wissenschaften zu studieren, die euch von Nutzen sind, doch keine, die in müßigem Wortstreit enden. Das ist besser für euch, so ihr zu denen gehört, die begreifen.
O Könige der Erde! Er, der souveräne Herr aller, ist gekommen. Das Reich ist Gottes, des allmächtigen Beschützers, des Selbstbestehenden. Betet niemanden an außer Gott, und erhebt euer Angesicht strahlenden Herzens zu eurem Herrn, dem Herrn aller Namen. Dies ist eine Offenbarung, mit der niemals vergleichbar ist, was ihr besitzet, o dass ihr es doch wüsstet!
Wir sehen, wie ihr euch dessen freut, was ihr für andere angesammelt, und euch ausschließt von den Welten, die nichts außer Meiner wohlverwahrten Tafel bewerten kann. Die Schätze, die ihr sammelt, lenken euch weit ab von eurem letzten Ziel. Dies steht euch übel an – könntet ihr es doch verstehen! Reinigt eure Herzen von allem irdischen Schmutz und eilt in das Reich eures Herrn, des Schöpfers von Erde und Himmel, Der die Welt erzittern und alle ihre Völker wehklagen ließ außer jenen, die allem entsagten und sich an das hielten, was die Verborgene Tafel verfügt hat.
Dies ist der Tag, da Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt, das Licht des Altehrwürdigen der Tage erlangte und das reine Wasser der Wiedervereinigung aus diesem Kelche trank, der die Meere anschwellen ließ. Sprich: Bei dem einen wahren Gott! Sinai kreist um den Morgen der Offenbarung, während von den Höhen des Königreiches die Stimme des Geistes Gottes vernommen wird, wie sie verkündet: »Machet euch auf, ihr Hochmütigen auf Erden, und eilet zu Ihm!« Karmel eilt an diesem Tage in sehnsüchtiger Anbetung, Seinen Hof zu erreichen, während aus dem Herzen Zions der Ruf ertönt: »Die Verheißung ist erfüllt. Was in der heiligen Schrift Gottes, des Erhabensten, des Allmächtigen, des Höchstgeliebten, angekündigt war, ist offenbar geworden.«
O Könige der Erde! Das Größte Gesetz ward an diesem Ort, an dieser Stätte höchsten Glanzes, offenbart. Alles Verborgene wurde ans Licht gebracht durch den Willen des Höchsten Gesetzgebers, Dessen, Der die letzte Stunde anbrechen ließ, der den Mond gespalten und jeden unwiderruflichen Ratschluss ausgeführt hat.
Ihr seid nur Vasallen, o Könige der Erde! Er, der König der Könige, ist erschienen, gekleidet in Seine wunderbarste Herrlichkeit, und lädt euch vor Sich, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Habt acht, dass Hochmut euch nicht abhalte, den Quell der Offenbarung zu erkennen, dass die Dinge dieser Welt euch nicht wie ein Schleier von Ihm, dem Schöpfer des Himmels, trennen. Erhebet euch und dienet Ihm, dem Verlangen aller Völker, Der euch durch ein Wort erschaffen und euch für alle Zeit zu Sinnbildern Seiner Souveränität bestimmt hat.
Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wir haben nicht den Wunsch, Hand an eure Reiche zu legen. Unser Auftrag ist, von den Herzen der Menschen Besitz zu ergreifen. Auf sie sind die Augen Bahás gerichtet. Dies bezeugt das Reich der Namen, könntet ihr es doch verstehen. Wer seinem Herrn folgt, wird der Welt und allem darin entsagen. Wieviel größer muss da die Loslösung Dessen sein, Der eine so erhabene Stufe innehat! Gebt eure Paläste auf und eilt, Zutritt in Sein Reich zu erlangen. Dies wird euch wahrlich in dieser und der künftigen Welt nützen. Der Herr des Reiches der Höhe bezeugt es, würdet ihr es doch erkennen.
Welch großer Segen harrt des Königs, der sich erhebt, Meiner Sache in Meinem Reiche beizustehen, und sich von allem loslöst außer von Mir! Ein solcher König zählt zu den Gefährten der Roten Arche – der Arche, die Gott dem Volke Bahás bereitet hat. Alle müssen seinen Namen verherrlichen, seine Stufe ehren und ihm helfen, die Städte aufzuschließen mit den Schlüsseln Meines Namens, der allmächtige Beschützer für alle Bewohner der sichtbaren und der unsichtbaren Reiche. Ein solcher König ist das Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirn der Schöpfung, der Brunnquell des Segens für die ganze Welt. O Volk Bahás, opfert eure Habe, ja euer Leben zu seinem Beistand!
O Kaiser von Österreich! Er, der Tagesanbruch des Lichtes Gottes, lag im Gefängnis von ‘Akká zu der Zeit, da du dich aufmachtest, die Aqṣá-Moschee zu besuchen. Du zogest vorbei an Ihm und forschtest nicht nach Dem, durch Den jedes Haus erhöht und jedes erhabene Tor geöffnet ward. Wir machten es fürwahr zu einem Ort, dahin die Welt sich wenden soll, Meiner zu gedenken. Du aber hast Ihn, das Ziel dieses Gedenkens, verschmäht, als Er erschien mit dem Reiche Gottes, deines Herrn und des Herrn der Welten. Wir waren allezeit mit dir und fanden dich an den Zweig geklammert, der Wurzel nicht achtend. Wahrlich, dein Herr ist Zeuge dessen, was Ich sage. Betrübt sahen Wir dich Unseren Namen umkreisen, Unser nicht achtend, obwohl Wir dir vor Augen waren. So öffne deine Augen, damit du dieses hehre Bild schauest und Ihn erkennest, Den du des Tages und zur Nachtzeit anrufst, und schaue auf das Licht, das über diesem leuchtenden Horizont erstrahlt.
Sprich: O König von Berlin! Horche auf die Stimme, die aus diesem offenbaren Tempel ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Immerwährenden, dem Unvergleichlichen, dem Altehrwürdigen der Tage.« Hab acht, dass Hochmut dich nicht hindere, den Morgen göttlicher Offenbarung zu erkennen, dass irdische Wünsche dich nicht wie ein Schleier abhalten vom Herrn des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden. Also rät dir die Feder des Höchsten. Er ist wahrlich der Gnädige, der Allgroßmütige. Rufe dir denA3 ins Gedächtnis, dessen Macht die deine überragte und dessen Rang den deinen übertraf. Wo ist er, wohin entschwunden, was er besaß? Sei gewarnt und gehöre nicht zu denen, die tief schlafen. Er war es, der den Sendbrief Gottes in den Wind schlug, als Wir ihm kundtaten, was die Scharen der Tyrannei Uns erleiden ließen. Darum überfiel ihn Schmach von allen Seiten, und mit großem Verlust sank er hinab in den Staub der Erde. Denke tief über ihn nach, o König, und über solche, die gleich dir Städte eroberten und über Menschen herrschten. Aus ihren Palästen sandte sie der Allerbarmer hinab ins Grab. Sei gewarnt! Gehöre zu denen, die nachdenken.
Wir haben nichts von euch erbeten. Wahrlich, um Gottes willen ermahnen Wir euch, und Wir werden geduldig sein, wie Wir geduldig waren in dem, was Uns aus euren Händen widerfuhr, o Schar der Könige!
O ihr Herrscher Amerikas und ihr Präsidenten seiner Republiken! Horcht, was die Taube auf dem Zweig der Ewigkeit singt: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Ewigwährenden, dem Vergeber, dem Allgroßmütigen.« Schmückt den Tempel der Herrschaft mit der Zier der Gerechtigkeit und der Gottesfurcht und krönt ihn mit dem Gedenken eures Herrn, des Schöpfers der Himmel. Dies rät euch Er, der Tagesanbruch der Namen, wie es Ihm von dem Allwissenden, dem Allweisen, befohlen ist. Der Verheißene ist auf dieser herrlichen Stufe erschienen, und alle Wesen, sichtbar und unsichtbar, frohlockten darob. Nutzet den Tag Gottes! Ihm zu begegnen ist fürwahr besser für euch als alles, was die Sonne bescheint – o dass ihr es doch wüsstet! O Schar der Herrscher! Hört auf das, was vom Tagesanbruch der Erhabenheit aufsteigt: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Herrn der Rede, dem Allwissenden.« Verbindet den Verletzten mit den Händen der Gerechtigkeit und zermalmet den Unterdrücker auf der Höhe seiner Macht mit der Rute der Gebote eures Herrn, des Gesetzgebers, des Allweisen.
O Volk von Konstantinopel! Siehe, aus deiner Mitte hören Wir den Schrei der Eule. Seid ihr dem Rausch der Leidenschaft erlegen oder versunken in Achtlosigkeit? O Ort, an den Küsten der beiden Meere gelegen! Wahrlich, der Thron der Tyrannei wurde in dir errichtet und die Flamme des Hasses in deinem Busen so entfacht, dass die himmlischen Heerscharen und die, die den Erhabenen Thron umkreisen, jammern und wehklagen. Wir sehen in dir die Narren über die Weisen herrschen, die Finsternis vor dem Lichte sich brüsten. Du bist fürwahr sichtlich mit Hochmut erfüllt. Ließ dich dein äußerer Glanz hoffärtig werden? Bei Ihm, dem Herrn der Menschheit! Bald wird er vergehen, und deine Töchter und Witwen und alle Geschlechter, die in dir leben, werden wehklagen. Also unterrichtet dich der Allwissende, der Allweise.
O Ufer des Rheins! Wir sehen euch mit Blut bedeckt, da die Schwerter der Vergeltung gegen euch gezückt wurden; und noch einmal wird es euch so ergehen. Und Wir hören das Wehklagen Berlins, obwohl es heute in sichtbarem Ruhme strahlt.
Lass dich durch nichts betrüben, o Land von ṬáA4, denn Gott hat dich auserkoren zum Quell der Freude für die ganze Menschheit. Er wird, so es Sein Wille ist, deinen Thron segnen mit einem, der mit Gerechtigkeit regieren und die Herde Gottes sammeln wird, die von Wölfen zerstreut ward. Ein solcher Herrscher wird mit Freude und Frohsinn sein Antlitz dem Volke Bahás zuwenden und ihm seine Gunst erweisen. Er gilt wahrlich in den Augen Gottes als Kleinod unter den Menschen. Auf ihm ruhe für immer die Herrlichkeit Gottes und die Herrlichkeit aller, die im Reiche Seiner Offenbarung wohnen.
Jauchze mit großer Freude, denn Gott hat dich zum »Tagesanbruch Seines Lichtes« gemacht, da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren ward. Freue dich dieses Namens, der dir verliehen ward, eines Namens, durch den die Sonne der Gnade ihren Glanz ergoss, durch den Erde und Himmel erleuchtet wurden.
Bald werden sich die Verhältnisse in dir ändern und die Zügel der Macht in die Hände des Volkes übergehen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende. Seine Gewalt umfasst alle Dinge. Sei der gnädigen Gunst deines Herrn gewiss. Das Auge Seiner Güte ist ewiglich auf dich gerichtet. Der Tag naht, da deine Erregung in Frieden und Ruhe verwandelt sein wird. So ist es verfügt in dem wundersamen Buche.
O Land von KháA5! Wir hören aus dir die Stimme der Helden, erhoben zur Verherrlichung deines Herrn, des Allbesitzenden, des Erhabensten. Gesegnet der Tag, da in Meinem Namen, der Allherrliche, die Banner der göttlichen Namen im Reiche der Schöpfung entfaltet werden. An diesem Tage werden die Getreuen frohlocken über den Sieg Gottes, und die Ungläubigen werden wehklagen.
Niemand streite mit denen, die Amtsgewalt über das Volk haben. Überlasst ihnen, was ihrer ist, und richtet euer Augenmerk auf die Menschenherzen.
O Du Mächtigstes Weltmeer! Verbreite unter den Nationen, was Dir aufgetragen ist von Ihm, dem Herrn der Ewigkeit, und schmücke die Tempel aller Erdenbewohner mit dem Gewande Seines Gesetzes, durch das alle Herzen frohlocken und alle Augen erhellt werden.
So jemand einhundert Mithqál Gold erwirbt, gehören neunzehn Mithqál davon Gott und sind Ihm, dem Schöpfer von Erde und Himmel, zu geben. Habt acht, o Volk, dass ihr euch eine so große Gnade nicht versagt. Dies haben Wir euch befohlen, wiewohl Wir durchaus auf euch und alle im Himmel und auf Erden verzichten können. Es liegt Weisheit und Nutzen darin, die das Wissen aller außer Gott, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten, übersteigt. Sprich: Hierdurch will Er reinigen, was ihr besitzet, und euch befähigen, Stufen zu nahen, die nur der begreift, den Gott es begreifen lässt. Er ist in Wahrheit der Wohltätige, der Gnädige, der Gabenreiche. O Volk! Verfahret nicht treulos mit dem Rechte Gottes noch verfügt darüber ohne Seine Erlaubnis. So ist Sein Befehl ergangen in den Heiligen Tafeln und in diesem erhabenen Buche. Wer Gott gegenüber treulos ist, wird gerechterweise selbst Treulosigkeit erfahren. Wer jedoch nach Gottes Geheiß handelt, wird einen Segen empfangen aus dem Himmel der Gnadengaben seines Herrn, des Gnädigen, des Schenkenden, des Großzügigen, des Altehrwürdigen der Tage. Wahrlich, Er will für euch, was eure Kenntnis jetzt noch übersteigt, euch aber bekannt wird, wenn nach diesem flüchtigen Leben eure Seelen himmelwärts steigen und die Teppiche eurer irdischen Freuden zusammengerollt werden. So ermahnt euch Er, in dessen Besitz die Verwahrte Tafel ist.
Zahlreiche Bittgesuche der Gläubigen um das Gesetz Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn aller Welten, sind vor Unseren Thron gelangt. Darum haben Wir diese Heilige Tafel offenbart und sie mit dem Mantel Seines Gesetzes geschmückt, auf dass das Volk die Befehle seines Herrn befolge. Ähnliche Anfragen waren über mehrere Jahre hinweg an Uns gestellt worden, doch in Unserer Weisheit hatten wir Unsere Feder zurückgehalten, bis vor wenigen Tagen Briefe von einigen Freunden eintrafen, und Wir deshalb durch die Macht der Wahrheit nunmehr mit dem antworten, was die Menschenherzen beleben wird.
Sprich: O ihr Schar der Geistlichen! Wägt Gottes Buch nicht mit Maßstäben und Wissenschaften, wie sie bei euch im Schwange sind. Denn das Buch selbst ist die untrügliche Waage, die unter den Menschen aufgestellt ist. Auf dieser vollkommenen Waage muss alles gewogen werden, was die Völker und Geschlechter der Erde besitzen, während ihre Gewichte nach ihrem eigenen Richtmaß geprüft werden sollten – könntet ihr es doch erkennen!
Bitterlich weint das Auge Meiner liebenden Güte über euch, weil ihr versäumt habt, Ihn zu erkennen, Den ihr Tag und Nacht, des Abends wie des Morgens, anruft. O ihr Menschen, schreitet mit schneeweißem Antlitz und strahlendem Herzen voran zu dem gesegneten, hochroten Ort, wo der Sadratu’l-Muntahá ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden!«
O ihr Schar der Geistlichen! Wer ist unter euch, der sich an enthüllender Schau und Einsicht mit Mir messen könnte? Wo ist der zu finden, der zu behaupten wagt, Mir an Rede und Weisheit ebenbürtig zu sein? Nein, bei Meinem Herrn, dem Allbarmherzigen! Alles auf Erden wird vergehen, dies aber ist das Antlitz eures Herrn, des Allmächtigen, des Vielgeliebten.
Wir haben bestimmt, o Menschen, dass der höchste, letzte Zweck aller Gelehrsamkeit die Anerkennung Dessen sei, Der das Ziel aller Erkenntnis ist; und doch seht, wie ihr eurer Gelehrsamkeit gestattet habt, euch wie durch einen Schleier zu trennen von Ihm, dem Tagesanbruch dieses Lichtes, durch Den alles Verborgene offenbart worden ist. Könntet ihr den Quell entdecken, woraus der Glanz dieser Rede strömt, ihr würdet die Völker der Welt und all ihren Besitz verwerfen und euch diesem gesegneten Throne der Herrlichkeit nahen.
Sprich: Dies ist wahrlich der Himmel, in dem das Mutterbuch verwahrt ist, könntet ihr es doch verstehen! Er ist es, Der den Felsen rufen ließ, Der den Brennenden Busch auf dem Berge hoch über dem Heiligen Lande die Stimme erheben und verkünden ließ: »Das Reich ist Gottes, des souveränen Herrn über alle, des Allmachtvollen, des Liebenden!«
Wir haben weder eine Schule besucht noch eure Abhandlungen gelesen. Neigt euer Ohr den Worten dieses Ungelehrten. Er ruft euch vor Gott, den Ewigbestehenden. Dies ist besser für euch als alle Schätze der Erde, könntet ihr es doch begreifen.
Wer auslegt, was vom Himmel der Offenbarung herabgesandt ward, und dessen offenkundigen Sinn ändert, gehört wahrlich zu denen, die das Erhabene Wort Gottes verdrehen, und zu den Verlorenen im Deutlichen Buche.
Euch wurde geboten, die Nägel zu schneiden, euch jede Woche zu baden, und euch mit dem zu reinigen, was ihr schon bisher dazu benutztet. Habt acht, dass ihr nicht aus Nachlässigkeit zu befolgen versäumt, was Er, der Unvergleichliche, der Gnädige, euch geboten. Steiget in reines Wasser. Es ist euch verboten, in Wasser zu baden, das schon benutzt wurde. Meidet die Gemeinschaftsbecken der persischen Bäder. Wer sich solchen Bädern nähert, riecht ihren Gestank, bevor er sie betritt. Meidet sie, o Volk, und zählt nicht zu denen, die derlei Widerwärtigkeit schmählich übernehmen. Sie gleichen in Wahrheit faulen, verseuchten Kloaken, so ihr zu denen gehört, die begreifen. Meidet auch die übelriechenden Wasserbecken in den Höfen der persischen Häuser und gehört zu den Reinen und Geheiligten. Wahrlich, als Offenbarungen des Paradieses auf Erden wünschen Wir euch zu sehen. Ihr sollt einen Wohlgeruch verbreiten, der die Herzen der Gott Nahen frohlocken lässt. Wäscht der Badende sich, indem er das Wasser auf seinen Leib gießt, statt hineinzusteigen, so ist das besser für ihn und enthebt ihn der Notwendigkeit körperlichen Untertauchens. Der Herr wünscht euch wahrlich als Zeichen Seiner Gunst, das Leben zu erleichtern, damit ihr zu denen gehöret, die wirklich dankbar sind.
Es ist euch verboten, eine Ehefrau eures Vaters zu heiraten. Aus Scham scheuen Wir Uns, das Thema der Knaben zu behandeln. Fürchtet den Barmherzigen, o Völker der Welt! Begehet nicht, was euch auf Unserer Heiligen Tafel verboten ist, und zählt nicht zu denen, die verwirrt in der Wüste ihrer Lüste schweifen.
Niemand soll vor aller Augen heilige Verse murmeln, während er durch die Straßen oder über den Markt geht. Will man den Herrn lobpreisen, so an Orten, die für das Gedenken Gottes errichtet sind, oder aber bei sich zu Hause. Das ist der Aufrichtigkeit und Frömmigkeit eher angemessen. So scheint die Sonne Unseres Befehls über dem Horizont Unserer Rede. Selig also, wer Unser Geheiß erfüllt.
Jedem ist geboten, ein Testament zu verfassen. Er sollte den Kopf dieser Urkunde mit dem Größten Namen schmücken, die Einheit Gottes im Tagesanbruch Seiner Offenbarung bezeugen und, wie es ihm gefällt, zum Ausdruck bringen, was zu loben ist, auf dass es ein Zeugnis für ihn sei in den Reichen der Offenbarung und der Schöpfung sowie ein Schatz bei seinem Herrn, dem höchsten Beschützer, dem Getreuen.
Aller Feste Krönung sind die beiden Größten Feste und die beiden anderen Feste, die auf die Zwillingstage fallen. Das erste der beiden Größten Feste umfasst die Tage, da der Allbarmherzige die strahlende Herrlichkeit Seiner erhabensten Namen und Seiner hehrsten Attribute über die ganze Schöpfung ergoss. Das zweite ist der Tag, da Wir Den erhoben, Der der Menschheit die frohe Botschaft dieses Namens ankündete, durch den die Toten auferweckt und alle im Himmel und auf Erden versammelt wurden. So ward es verordnet von Ihm, dem Gesetzgeber, dem Allwissenden.
Glücklich, wer den ersten Tag des Monats Bahá erlangt, den Tag, den Gott diesem Großen Namen weihte. Und selig, wer an diesem Tage Zeugnis ablegt von den Gnadengaben, die Gott ihm geschenkt hat. Er zählt wahrlich zu denen, die ihren Dank an Gott durch Taten bezeigen, welche die alle Welten umspannende Freigebigkeit Gottes bekunden. Sprich: Dieser Tag ist wahrlich die Krone aller Monate und deren Ursprung, der Tag, da der Odem des Lebens über alles Erschaffene weht. Groß ist der Segen dessen, der ihn mit Heiterkeit und Frohmut begrüßt. Wir bezeugen, dass er in Wahrheit zu denen gehört, die ihr Ziel erreicht haben.
Sprich: Das Größte Fest ist fürwahr der König aller Feste. Ruft euch, o Volk, die Gabenfülle in Erinnerung, die Gott euch verliehen hat. Ihr waret in Schlaf versunken, und siehe, Er erweckte euch mit den lebenspendenden Lüften Seiner Offenbarung und gab euch Kenntnis von Seinem klaren, nicht in die Irre führenden Pfad.
Bei Krankheit wendet euch an fähige Ärzte. Wir haben den Gebrauch stofflicher Mittel nicht verworfen, vielmehr bestätigten Wir ihn durch diese Feder, die Gott zum Dämmerort Seiner strahlenden, herrlichen Sache gemacht hat.
Gott hat vormals allen Gläubigen geboten, vor Unserem Thron einzigartige Gegenstände als Gabe aus ihrem Besitz darzubringen. Zum Zeichen Unserer gnädigen Gunst haben Wir sie von dieser Pflicht befreit. Er ist in Wahrheit der Großzügigste, der Gabenreichste.
Selig ist, wer zur Stunde der Morgendämmerung seine Gedanken auf Gott richtet und, Seinem Gedenken hingegeben und Seine Vergebung erflehend, seine Schritte zum Mashriqu’l-Adhkár lenkt, sich dort schweigend setzt und den Versen Gottes, des Souveräns, des Mächtigen, des Allgepriesenen lauscht. Sprich: Der Mashriqu’l-Adhkár ist ein jedes Bauwerk, das in Städten und Dörfern zu Meinem Lobpreis errichtet ist. Dies ist der Name, der ihm vor Gottes Thron verliehen ward, so ihr zu den Verständigen gehöret.
Wer die Verse des Allbarmherzigen in den melodischsten Tönen vorträgt, wird durch sie zu einer Erkenntnis gelangen, mit der sich die Souveränität über Erde und Himmel nicht vergleichen lässt. Aus ihnen werden die Menschen den Duft Meiner Welten verspüren – Welten, die an diesem Tage keiner erkennen kann außer denen, die durch diese hehre, diese strahlend schöne Offenbarung mit Scharfblick ausgestattet sind. Sprich: Diese Verse ziehen Herzen, die rein sind, hin zu jenen geistigen Welten, die weder beschrieben noch angedeutet werden können. Selig sind die Hörenden.
Helfet, o Mein Volk, Meinen erwählten Dienern, die sich aufgemacht haben, Meiner unter Meinen Geschöpfen zu gedenken und Mein Wort in Meinem Reiche zu erhöhen. Sie sind in Wahrheit die Sterne am Himmel Meiner liebenden Vorsehung, die Lampen Meiner Führung für die ganze Menschheit. Wessen Worte aber dem widersprechen, was auf Meinen Heiligen Tafeln herabgesandt ist, der ist nicht von Mir. Habet acht, dass ihr nicht ruchlosen Scharlatanen folgt. Diese Tafeln sind geschmückt mit dem Siegel Dessen, Der den Morgen dämmern lässt, Der Seine Stimme erhebt zwischen Himmel und Erde. Haltet euch an diesen Sicheren Griff und an das Seil Meiner mächtigen, unanfechtbaren Sache.
Der Herr hat jedem, der es wünscht, gestattet, die verschiedenen Sprachen der Welt zu erlernen, damit er überall im Osten und im Westen die Botschaft der Sache Gottes weitergebe und unter den Völkern und Geschlechtern der Welt so von Ihm künde, dass die Herzen wiederbelebt und die modernden Gebeine wieder lebendig werden.
Dem Menschen ist Verstand gegeben. Darum nehme er nichts zu sich, was ihn dessen beraubt. Er soll sich verhalten, wie es seiner Stufe würdig ist, und nicht den Missetaten achtloser, schwankender Seelen folgen.
Kränzt euch das Haupt mit Vertrauenswürdigkeit und Treue, schmückt euer Herz mit der Zier der Gottesfurcht, eure Zunge mit unbedingter Wahrhaftigkeit, euren Leib mit dem Gewand der Höflichkeit. Dies ist wahrlich der rechte Schmuck für den Tempel des Menschen – gehörtet ihr doch zu denen, die nachdenken! O Volk Bahás, klammert euch an das Seil der Dienstbarkeit vor Gott, dem Wahren, denn so wird eure Stufe offenbar, euer Name aufgezeichnet und verwahrt, euer Rang erhöht und euer Andenken geehrt werden auf der Verwahrten Tafel. Habt acht, dass euch die Erdenbewohner nicht von dieser herrlichen, erhabenen Stufe abhalten. Also ermahnten Wir euch in den meisten Unserer Sendbriefe und nun hier auf Unserer Heiligen Tafel, über der das Tagesgestirn der Gesetze des Herrn, eures Gottes, des Gewaltigen, des Allweisen, erstrahlt.
Wenn das Meer Meiner Gegenwart verebbt und das Buch Meiner Offenbarung abgeschlossen ist, wendet euer Angesicht Ihm zu, Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross.
Seht die Kleingeistigkeit der Menschen! Sie verlangen nach dem, was ihnen schadet, und verwerfen, was ihnen nützt. Sie gehören fürwahr zu denen, die weit abgeirrt sind. Wir sehen Menschen, die Freiheit begehren und stolz darauf sind. Sie befinden sich in den Tiefen der Unwissenheit.
Freiheit muss letzten Endes zu Aufruhr führen, dessen Flammen niemand löschen kann. So warnt euch Er, der Rechnende, der Allwissende. Wisst, dass die Verkörperung der Freiheit und ihr Sinnbild das Tier ist. Was dem Menschen ziemt, ist, dass er sich in Schranken fügt, die ihn vor seiner eigenen Unwissenheit beschützen und vor dem Schaden des Unheilstifters bewahren. Freiheit lässt den Menschen die Grenzen des Schicklichen überschreiten und die Würde seiner Stufe verletzen. Sie erniedrigt ihn auf die Ebene tiefster Verderbtheit und Schlechtigkeit.
Seht die Menschen an als eine Herde Schafe, die zu ihrem Schutze eines Hirten bedarf. Dies ist gewiss die Wahrheit, die unumstößliche Wahrheit. Wir billigen die Freiheit unter bestimmten Bedingungen, unter anderen verwerfen Wir sie. Wir sind wahrlich der Allwissende.
Sprich: Wahre Freiheit besteht in der Unterwerfung des Menschen unter Meine Gebote, so wenig ihr dies auch versteht. Würden die Menschen befolgen, was Wir aus dem Himmel der Offenbarung auf sie herabsandten, so erlangten sie sicherlich vollkommene Freiheit. Glücklich der Mensch, der die Absicht Gottes in allem erfasst, was Er aus dem Himmel Seines Willens, der alles Erschaffene durchdringt, offenbart! Sprich: Die Freiheit, die euch nützt, ist nirgendwo zu finden außer in vollkommener Dienstbarkeit vor Gott, der Ewigen Wahrheit. Wer ihre Süße kostet, wird es verschmähen, sie gegen alle Herrschaft der Erde und des Himmels zu tauschen.
Im Bayán wurde euch verboten, Uns Fragen zu stellen. Der Herr hat euch nun von diesem Verbot befreit, so dass ihr frei seid, solche Fragen zu stellen, die euch nötig erscheinen, doch nicht müßige Fragen wie die, mit denen sich die Menschen früherer Zeiten befassten. Fürchtet Gott und gehört zu den Gerechten! Fragt, was euch in der Sache Gottes und in Seinem Reiche Nutzen bringt, denn die Tore Seines zarten Erbarmens sind weit geöffnet vor allen, die im Himmel und auf Erden wohnen.
Die Zahl der Monate eines Jahres, festgelegt im Buche Gottes, ist neunzehn. Der erste von ihnen ward geschmückt mit diesem Namen, der die Welt der Schöpfung beschirmt.
Der Herr hat bestimmt, dass die Toten in Särgen aus Kristall, aus hartem, widerstandsfähigem Stein oder aus feinem, haltbarem Holz beerdigt werden. An den Finger soll ein gravierter Ring gesteckt werden. Er ist wahrlich der Höchste Gebieter, der Allwissende.
Die Inschrift auf diesem Ring soll beim Manne lauten: »Gottes ist alles in den Himmeln und auf Erden und zwischen ihnen, und Er weiß in Wahrheit um alle Dinge«, und bei der Frau: »Gottes ist die Herrschaft über Himmel und Erde und über alles zwischen ihnen, und Er ist in Wahrheit mächtig über alle Dinge.« Dies sind die vormals offenbarten Verse, aber siehe, der Punkt des Bayán ruft jetzt aus und spricht: »O Du Meistgeliebter der Welten! Offenbare an deren Stelle Worte, welche den Duft Deiner gnädigen Gunst über die ganze Menschheit verbreiten. Wir haben jedermann verkündet, dass ein einziges Wort von Dir alles übertrifft, was im Bayán herabgesandt ward. Du hast fürwahr die Macht zu tun, was Du wünschest. Beraube Deine Diener nicht der überströmenden Gabenfülle aus dem Weltmeer Deiner Barmherzigkeit! Du bist in Wahrheit der, dessen Gnade grenzenlos ist.« Seht, Wir haben auf Seinen Ruf gehört und erfüllen nunmehr Seinen Wunsch. Er ist wahrlich der Meistgeliebte, Der auf den Ruf hört. Graviert man den folgenden Vers, soeben von Gott herabgesandt, auf die Totenringe von Männern wie Frauen, so wird es besser für sie sein. Wir sind gewisslich der Höchste Gebieter: »Von Gott kam ich und zu Ihm kehre ich zurück, losgelöst von allem außer Ihm, und halte mich fest an Seinem Namen, der Barmherzige, der Mitleidvolle.« So erwählt der Herr für Seine Gnade, wen immer Er wünscht. Er ist in aller Wahrheit der Gott der Kraft und der Macht.
Der Herr hat überdies verordnet, dass der Verstorbene in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle gehüllt werde. Wer über begrenzte Mittel verfügt, für den genügt ein einziges Tuch aus einem der beiden Stoffe. So ward es geboten von Ihm, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten. Es ist euch verboten, den Leichnam mehr als eine Stunde Weges aus der Stadt zu bringen; vielmehr soll er freudig, voll Seelenfrieden an einem nahen Ort begraben werden.
Gott hebt die im Bayán verfügten Reisebeschränkungen auf. Er ist wahrlich der Uneingeschränkte; Er tut, was Ihm gefällt, und gebietet, was Er will.
O Völker der Welt! Höret auf den Ruf Dessen, Der der Herr der Namen ist, Der euch aus Seiner Wohnstatt im Größten Gefängnis verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Machtvollen, dem Mächtigen, dem Allunterwerfenden, dem Erhabensten, dem Allwissenden, dem Allweisen.« Fürwahr, es ist kein Gott außer Ihm, dem allmächtigen Beherrscher der Welten. Wäre es Sein Wille, Er nähme durch ein einziges Wort aus Seiner Gegenwart die ganze Menschheit in Seinen Griff. Hütet euch, mit der Annahme dieser Sache zu zögern – einer Sache, vor der sich die Höchste Schar und die Bewohner der Städte der Namen niederbeugen. Fürchtet Gott und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier ausgeschlossen sind. Verbrennt die Schleier mit dem Feuer Meiner Liebe und vertreibt die Nebel nichtiger Vorstellungen mit der Macht dieses Namens, durch den Wir die ganze Schöpfung unterworfen haben.
Erhöht und lobpreiset die beiden Häuser an den geheiligten Zwillingsorten sowie die anderen Orte, an denen der Thron eures Herrn, des Allbarmherzigen, aufgestellt war. Dies befiehlt euch der Herr jedes verstehenden Herzens.
Seid wachsam, dass die Geschäfte dieser Welt euch nicht von dem abhalten, was euch von Ihm, dem Mächtigen, dem Getreuen, geboten ward. Seid die Verkörperungen solcher Standhaftigkeit unter den Menschen, dass ihr nicht von Gott zurückgehalten werdet durch die Zweifel derer, die nicht an Ihn glaubten, als Er Sich offenbarte, bekleidet mit machtvoller Souveränität. Habt acht, dass nichts, was im Buch verzeichnet war, euch hindere, auf dieses ›Lebendige Buch‹A6 zu hören, Das die Wahrheit verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Erhabensten, dem Allgepriesenen.« Schaut mit den Augen der Gerechtigkeit auf Ihn, Der herniedergestiegen ist aus dem Himmel göttlichen Willens und göttlicher Macht, und gehöret nicht zu denen, die Unrecht tun.
Alsdann ruft euch jene Worte ins Gedächtnis, die zum Preise dieser Offenbarung aus der Feder Meines Herolds strömten, und denket nach über das, was die Hände der Unterdrücker in Meinen Tagen verübt haben. Sie zählen fürwahr zu den Verlorenen. Er sprach: »Solltet ihr in die Gegenwart Dessen gelangen, Den Wir offenbaren werden, so flehet zu Gott, dass Er in Seiner Großmut geruht, bei euch auf dem Díván zu sitzen, denn schon dies würde euch zu unvergleichlicher, allüberragender Ehre gereichen. Sollte Er in eurer Wohnung einen Becher Wasser trinken, so wäre dies für euch segensreicher, als wenn ihr allen Seelen, ja jedem erschaffenen Ding das Wasser seines Lebens reichtet. Wisset dies, o ihr Meine Diener!«Q49
Dies sind die Worte, mit denen ErA7 Mein Sein verherrlicht – könntet ihr es doch verstehen! Wer über diese Verse nachdenkt und erkennt, welche verborgenen Perlen darin verwahrt sind, wird – bei der Gerechtigkeit Gottes! – den Duft des Allbarmherzigen atmen, wie er aus diesem Gefängnis weht, und wird mit ganzem Herzen und mit solcher Sehnsucht zu Ihm eilen, dass alle Scharen von Erde und Himmel machtlos wären, ihn davon abzuhalten. Sprich: Dies ist eine Offenbarung, um die jeder Beweis und jedes Zeugnis kreisen. So ward es herabgesandt von eurem Herrn, dem Gott der Barmherzigkeit, wolltet ihr doch zu denen gehören, die gerecht urteilen. Sprich: Dies ist der Geist aller Heiligen Schriften, gehaucht in die Feder des Höchsten. Alles Erschaffene ist davon wie vom Donner gerührt, ausgenommen jene, die hingerissen sind von den zarten Winden Meiner Gnade und den süßen Düften Meiner Großmut, welche die ganze Schöpfung durchdringen.
O Volk des Bayán! Fürchtet den Allbarmherzigen und bedenket, was Er an anderer Stelle offenbart hat. Er sprach: »Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«Q50 So ward es herabgesandt vom Höchsten Gebieter, als Er von dieser Größten Schönheit zu sprechen beliebte. Sinnet darüber nach, o Volk, und gehört nicht zu denen, die verwirrt in der Wildnis des Irrtums schweifen. Wenn ihr auf Geheiß eurer eitlen Vorstellungen Ihn verwerft, wo ist dann die Qiblih, der ihr euch zuwenden wollt, o Versammlung der Achtlosen? Denket nach über diesen Vers und urteilt gerecht vor Gott, damit ihr vielleicht die Perlen der Geheimnisse sammelt aus dem Weltmeer, das da wogt in Meinem Namen, der Allherrliche, der Höchste.
An diesem Tag müssen sich alle einzig an das halten, was in dieser Offenbarung verkündet ist. Dies ist Gottes Gebot, in früheren wie in künftigen Zeiten – ein Gebot, mit dem von jeher die Schriften der Boten geschmückt sind. Dies ist die Ermahnung des Herrn in früheren wie in künftigen Zeiten – eine Ermahnung, mit der die Vorrede zum Buche des Lebens geziert ist, so ihr es doch wahrnähmet! Dies ist der Befehl des Herrn in früheren wie in künftigen Zeiten; hütet euch, dass ihr nicht Schmach und Erniedrigung vorzieht. Nichts wird euch an diesem Tage helfen außer Gott, keine Zuflucht gibt es außer bei Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen. Wer Mich erkennt, hat das Ziel aller Sehnsucht erkannt, und wer sich Mir zuwendet, wendet sich dem Ziel aller Anbetung zu. So ist es verfügt im Buche, und so ist es beschlossen bei Gott, dem Herrn aller Welten. Einen einzigen Vers Meiner Offenbarung zu lesen ist besser, als die Schriften der früheren und späteren Geschlechter zu studieren. Dies ist die Rede des Allbarmherzigen, hättet ihr doch Ohren zu hören! Sprich: Dies ist das Wesen des Wissens, wenn ihr es doch verstündet.
Und nun bedenket, was an einer anderen Stelle offenbart wurde, damit ihr eure eigenen Vorstellungen aufgebt und euer Angesicht auf Gott, den Herrn des Seins, richtet. ErA8 sagte: »Es ist nicht erlaubt, jemanden zu ehelichen, der nicht an den Bayán glaubt. Nimmt nur ein Ehepartner diesen Glauben an, so hat der andere keinen Anspruch auf dessen Habe, bis sich auch der andere bekehrt. Dieses Gesetz tritt jedoch erst in Kraft nach der Erhöhung der Sache Dessen, Den Wir in Wahrheit offenbaren werden, oder dessen, was bereits in Gerechtigkeit offenbart ward. Vorher steht euch frei zu heiraten, wie ihr wollt, auf dass ihr vielleicht so die Sache Gottes erhöht.«Q51 Also sang die Nachtigall ihr süßes Lied auf dem himmlischen Zweig zum Lobpreis ihres Herrn, des Allbarmherzigen. Wohl denen, die da hören!
O Volk des Bayán, Ich beschwöre euch bei eurem Herrn, dem Gott der Gnade: Schaut mit dem Auge der Gerechtigkeit auf diese Rede, welche die Macht der Wahrheit herabgesandt, und gehört nicht zu denen, die das Zeugnis Gottes sehen, es aber dennoch verwerfen und leugnen. Sie zählen in Wahrheit zu denen, die sicherlich zugrunde gehen werden. Ausdrücklich erklärte der Punkt des Bayán in diesem Vers, dass Meine Sache vor Seiner eigenen erhöht werde; dies kann jeder gerechte, verständige Geist bezeugen. Wie ihr heute leicht feststellt, können diese Erhöhung nur noch jene leugnen, deren Augen vom sterblichen Leben trunken sind. Sie erwartet im künftigen Leben eine demütigende Züchtigung.
Sprich: Bei der Gerechtigkeit Gottes! Ich bin wahrlich SeinA9 Höchstgeliebter. In diesem Augenblick hört Er, wie diese Verse vom Himmel der Offenbarung herniedersteigen, und wehklagt über das Unrecht, das ihr in diesen Tagen begangen habt. Fürchtet Gott und macht euch nicht gemein mit dem Angreifer. Sprich: O Volk, wenn ihr schon nicht an IhnA10 glauben wollt, dann lehnt euch wenigstens nicht gegen Ihn auf! Bei Gott! Es genügt, dass die Scharen der Tyrannei sich gegen Ihn verbünden!
Wahrlich, ErA11 offenbarte einige Gesetze, damit in dieser göttlichen Sendung die Feder des Höchsten sich nur zur Verherrlichung Seiner allüberragenden Stufe und Seiner strahlenden Schönheit zu bewegen brauche. Da Wir jedoch Unsere Gnade für euch darzutun wünschen, legen Wir durch die Macht der Wahrheit diese Gesetze in aller Klarheit nieder und mildern sie ab auf das, was Wir von euch beachtet haben wollen. Er ist wahrlich der Freigebige, der Großzügige.
ErA12 hat euch früher enthüllt, was heute von diesem Tagesanbruch göttlicher Weisheit geäußert werde. Er sagte, und Er spricht die Wahrheit: »ErA13 ist es, Der in jeder Lage verkünden wird: ›Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Einen, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden, dem Allkennenden.‹« Dies ist eine Stufe, die Gott allein dieser hehren, dieser einzigartigen, wundersamen Offenbarung zuerkannt hat. Dies ist ein Zeichen Seiner Gunst und Gabenfülle, so ihr zu denen gehört, die begreifen, und ein Beweis Seines unwiderstehlichen Ratschlusses. Dies ist Sein Größter Name, Sein erhabenstes Wort und der Tagesanbruch Seiner hehrsten Titel, könntet ihr es nur verstehen. Nein, mehr noch: Durch Ihn wird jeder Springquell, jeder Dämmerort göttlicher Führung offenbar. Denket nach über das, o Volk, was in Wahrheit herabgesandt ist; meditiert darüber und zählet nicht zu den Übertretern.
Verkehret mit allen Religionen in Herzlichkeit und Eintracht, auf dass sie Gottes süße Düfte von euch einatmen. Hütet euch, dass euch im Umgang mit den Menschen nicht die Hitze törichter Unwissenheit übermanne. Alles hat seinen Anfang in Gott, und alles kehrt zu Ihm zurück. Er ist aller Dinge Ursprung, und in Ihm haben alle Dinge ihr Ende.
Betretet kein Haus in Abwesenheit seines Besitzers ohne dessen Erlaubnis. Handelt allezeit mit Anstand und gehöret nicht zu den Achtlosen.
Es ist euch geboten, durch die Zahlung der Zakát eure Mittel für den Unterhalt und dergleichen zu reinigen. So wurde es auf dieser erhabenen Tafel verfügt durch Ihn, den Offenbarer der Verse. Wenn es Gottes Wille ist, werden Wir die Bemessungsgrundlage demnächst festlegen. Er erläutert wahrlich, was immer Er wünscht, kraft Seines Wissens, und Er ist fürwahr der Allwissende, der Allweise.
Betteln ist verboten, und es ist verboten, dem Bettler zu geben. Alle sind gehalten, ihren Lebensunterhalt zu verdienen, und was die anbelangt, die dazu außerstande sind, so ist es die Pflicht der Bevollmächtigten Gottes und der Wohlhabenden, in angemessenem Umfang für sie zu sorgen. Haltet euch an Gottes Satzung und Befehl, nein, schützet sie, wie ihr eure Augen schützet, und gehört nicht zu denen, die schweren Verlust erleiden.
Es ist euch im Buche Gottes verboten, euch auf Wortstreit und Konflikte einzulassen, einen anderen zu schlagen oder ähnliches zu begehen, was die Herzen und Seelen betrübt. Eine Geldstrafe von neunzehn Mithqál Gold ward ehedem von Ihm, dem Herrn der ganzen Menschheit, für den bestimmt, der einem anderen Kummer bereitet hat. In dieser göttlichen Sendung hat Er euch jedoch davon befreit und ermahnt euch, Gerechtigkeit und Frömmigkeit an den Tag zu legen. Dies ist der Befehl, den Er euch auf dieser strahlenden Tafel erteilt. Wünschet anderen nichts, was ihr nicht für euch selbst wünschet. Fürchtet Gott und gehöret nicht zu den Hochmütigen. Ihr seid alle aus Wasser erschaffen, und zum Staub kehret ihr zurück. Denkt an das Ende, das euch erwartet, und wandelt nicht auf den Wegen des Unterdrückers. Höret auf die Verse Gottes, die Er, der geheiligte Lotosbaum, euch vorträgt. Sie sind gewisslich die unfehlbare Waage, aufgestellt von Gott, dem Herrn dieser und der künftigen Welt. Sie lassen die Menschenseele ihren Flug zum Morgen der Offenbarung nehmen. Durch sie wird das Herz eines jeden wahren Gläubigen mit Licht erfüllt. Dies sind die Gesetze, die Gott euch gibt, dies sind Seine Gebote, die euch auf Seiner Heiligen Tafel gegeben sind. Gehorchet ihnen in Freude und Heiterkeit, denn dies ist das Beste für euch, o dass ihr es doch wüsstet!
Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend. Wer versäumt, sie zu sprechen, ist Gottes Bund und Seinem Testament nicht treu, und wer sich an diesem Tage von den heiligen Versen abkehrt, zählt zu denen, die sich seit Ewigkeit von Gott abgekehrt haben. Fürchtet Gott, o Meine Diener! Rühmt euch nicht der langen Schriftlektüre und vieler frommer Handlungen bei Tag und Nacht. So jemand einen einzigen Vers in Freude und Heiterkeit liest, ist es besser für ihn, als wenn er ermüdet alle Bücher Gottes liest, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden. Lest Gottes Verse in solchem Maße, dass nicht Schwäche und Verzagtheit euch überkommen. Bürdet euren Seelen nicht auf, was sie ermattet und niederdrückt, sondern gebt ihnen, was sie erleichtert und emporhebt, so dass sie sich auf den Flügeln der Verse Gottes aufschwingen zum Dämmerort Seiner offenbaren Zeichen. Dies wird euch Gott näherbringen, wenn ihr es nur begriffet.
Lehret eure Kinder die Verse, die vom Himmel der Majestät und Macht offenbart wurden, auf dass sie die Tafeln des Allbarmherzigen auf höchst melodische Weise in den Alkoven des Mashriqu’l-Adhkár vortragen. Wer durch die Anbetung Meines Namens, der Mitleidvollste, in Verzückung gerät, wird Gottes Verse so vortragen, dass er die Herzen der noch Schlummernden bezaubert. Wohl dem, der den mystischen Wein ewigen Lebens aus dem Worte seines barmherzigen Herrn trank in Meinem Namen – einem Namen, der jeden majestätisch ragenden Berg zu Staub zermalmt.
Es ward euch geboten, die Möbel eurer Wohnung alle neunzehn Jahre zu erneuern. So ist es verordnet von Dem, Der alles weiß und alles durchschaut. Er wünscht wahrlich Feinheit für euch und alles, was ihr besitzet. Fürchtet Gott und gehört nicht zu den Nachlässigen. Wer findet, dass seine Mittel für diesen Zweck nicht ausreichen, ist befreit von Gott, dem Ewigvergebenden, dem Gabenreichsten.
Wascht euch die Füße jeden Tag im Sommer und alle drei Tage im Winter.
Wird jemand auf euch zornig, so begegnet ihm mit Milde, und schilt euch jemand, so scheltet nicht zurück, sondern überlasst ihn sich selbst und setzt euer Vertrauen auf Gott, den allmächtigen Rächer, den Herrn der Gerechtigkeit und der Macht.
Der Gebrauch von Kanzeln ist euch verboten. Wer euch die Verse seines Herrn vortragen will, der sitze auf einem Stuhl auf erhöhtem Platz und gedenke Gottes, seines Herrn und des Herrn der ganzen Menschheit. Es ist Gott gefällig, dass ihr um der Liebe willen, die ihr für Ihn und die Manifestation Seiner herrlichen, strahlenden Sache hegt, und zum Zeichen der Ehrfurcht auf Stühlen und Bänken sitzt.
Glücksspiel und Opium sind euch verboten. Haltet euch fern von beidem, o Menschen, und gehört nicht zu den Übertretern. Hütet euch vor allen Stoffen, die den Tempel des Menschen stumpf und träge machen und dem Leib schaden. Wir wünschen wahrlich nur, was euch nützt. Dies bezeugt alles Erschaffene – wenn ihr doch Ohren hättet zu hören!
Werdet ihr zu einem Festmahl oder zu einer Feier eingeladen, so geht darauf mit Freude und Fröhlichkeit ein, und wer sein Versprechen erfüllt, der ist gegen Tadel gefeit. Dies ist ein Tag, da Gottes weise Befehle allesamt erläutert wurden.
Seht, das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns« ist jetzt offenbar. Wohl dem, den Gott die »Sechs« erkennen lässt, die kraft dieses »aufrechten Alif« erhoben ist. Er gehört wahrlich zu denen, deren Glauben aufrichtig ist. Wie viele äußerlich Fromme haben sich abgewandt, und wie viele Verirrte sind nahegekommen mit dem Ruf: »Aller Lobpreis sei Dir, Du Verlangen der Welten!« Es liegt fürwahr in Gottes Hand zu geben, was Er wünscht, wem immer Er will, und vorzuenthalten, was Ihm gefällt, wem immer Ihm beliebt. Er kennt die tiefsten Geheimnisse der Herzen und weiß, was hinter dem Augenzwinkern eines Spötters steckt. Wie viele Verkörperungen der Achtlosigkeit, die reinen Herzens zu Uns kamen, haben Wir auf den Sitz Unserer Annahme gesetzt, und wie viele Vertreter der Weisheit haben Wir in Unserer Gerechtigkeit dem Feuer überantwortet. Wir sind in Wahrheit der Richter. Er ist die Manifestation des »Gott tut, was Ihm gefällt«, und Er ruht auf dem Thron des »Er gebietet, was Ihm beliebt«Q52.
Selig, wer den Duft innerer Bedeutungen entdeckt in den Spuren dieser Feder, durch deren Bewegung der Windhauch Gottes über die ganze Schöpfung weht und durch deren Ruhe das Wesen der Ruhe im Reiche des Seins erscheint. Verherrlicht sei der Allerbarmer, der Offenbarer solch unschätzbarer Gaben. Sprich: Weil Er das Unrecht trug, erschien die Gerechtigkeit auf Erden, und weil Er Erniedrigung auf sich nahm, erstrahlte Gottes Majestät inmitten der Menschheit.
Es ist euch verboten, Waffen zu tragen, außer wenn dies nötig ist, und es ist euch erlaubt, euch in Seide zu kleiden. Als Zeichen Seiner Gunst hat euch der Herr von den Beschränkungen befreit, die vormals für Kleidung und den Schnitt des Bartes galten. Er ist wahrlich der Gesetzgeber, der Allwissende. An eurem Gebaren sei nichts, was der rechte Verstand missbilligt. Macht euch nicht zum Spielzeug der Unwissenden. Wohl dem, der sich mit dem Gewande eines schicklichen Verhaltens und eines rühmlichen Charakters schmückt. Er wird sicherlich zu denen gezählt, die ihrem Herrn durch herausragende Werke dienen.
Fördert die Entwicklung der Städte Gottes und Seiner Länder und verherrlicht Ihn darin mit der melodischen Stimme der Gott Nahen. Wahrlich, die Macht der Zunge erbaut die Menschenherzen, so wie die Hand und andere Mittel Häuser und Städte erbauen. Wir haben zur Verwirklichung jeder Sache ein Mittel bestimmt; nutzt es und setzt euer Vertrauen und eure Zuversicht auf Gott, den Allwissenden, den Allweisen.
Selig der Mensch, der seinen Glauben an Gott und Seine Zeichen bekennt und den Vers anerkennt: »Er soll nicht befragt werden über Sein Tun.«Q53 Anerkennung hat Gott zur Zier jedes Glaubens und zu dessen wahrer Grundlage gemacht. Von ihr hängt die Annahme jeder guten Tat ab. Darauf richtet euren Blick, damit euch das Getuschel der Widerspenstigen nicht zum Straucheln bringt.
Sollte Er erlauben, was seit unvordenklichen Zeiten verboten war, und verbieten, was zu allen Zeiten als erlaubt galt, so hätte niemand das Recht, Seine Allgewalt in Frage zu stellen. Wer zögert, und sei es weniger als einen Augenblick, soll als Übertreter gelten.
Wer diese hehre, grundlegende Wahrheit nicht anerkennt, wer diese erhabenste Stufe nicht erreicht, den werden die Stürme des Zweifels schütteln, und die Reden der Ungläubigen werden seine Seele verwirren. Doch wer diesen Grundsatz anerkennt, wird mit vollkommener Standhaftigkeit begabt werden. Alle Ehre sei dieser allherrlichen Stufe, deren Gedenken jede erhabene Tafel schmückt. So belehrt euch Gott mit einer Lehre, die euch von jeglichem Zweifel und jeder Verwirrung befreien und euch befähigen wird, in dieser und der künftigen Welt Erlösung zu finden. Er ist wahrlich der ewig Vergebende, der Großmütigste. Er hat die Boten ausgeschickt und die Bücher herabgesandt, um zu verkünden: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Allmächtigen, dem Allweisen.«
O Land von Káf und Rá!A14 Wir schauen dich wahrlich in einem Zustand, der Gott missfällt, und sehen von dir ausgehen, was keiner erkennt außer Ihm, dem Allwissenden, dem Allkennenden, und nehmen wahr, was still und heimlich aus dir hervorgeht. Bei Uns ist das Wissen um alle Dinge, verzeichnet auf einer leuchtenden Tafel. Gräme dich nicht über das, was über dich gekommen ist. Bald wird Gott Menschen von mächtigem Heldenmut in dir erwecken, die so unerschütterlich Meinen Namen verherrlichen, dass weder die bösen Bemerkungen der Geistlichen noch die Unterstellungen derer, die Zweifel säen, sie davon abhalten können. Mit eigenen Augen werden sie Gott schauen und mit ihrem Leben Ihn siegreich machen. Sie gehören wahrlich zu den Standhaften.
O Schar der Geistlichen! Als Meine Verse herabgesandt und Meine klaren Zeichen offenbart waren, fanden Wir euch hinter Schleiern. Dies ist fürwahr seltsam. Ihr rühmt euch Meines Namens, und doch erkanntet ihr Mich nicht, als euer Herr, der Allbarmherzige, unter euch erschien mit Beweis und Zeugnis. Wir haben die Schleier zerrissen. Hütet euch, dass ihr das Volk nicht durch einen neuen Schleier aussperrt. Sprengt die Ketten eitler Vorstellungen im Namen des Herrn aller Menschen, und gehöret nicht zu den Irreführenden. Solltet ihr euch Gott zuwenden und Seine Sache annehmen, so schafft nicht Unordnung in ihr und messt Gottes Buch nicht an euren selbstischen Neigungen. Wahrlich, dies ist Gottes Rat ehedem und immerdar, und dies bezeugen feierlich die Zeugen und Erwählten Gottes, ja jeder Einzelne von Uns.
Ruft euch den Shaykh in Erinnerung, Muḥammad-Ḥasan, der zu den gelehrtesten Geistlichen seiner Zeit zählte. Als Gott, der Wahrhafte, sich offenbarte, da verwarfen Ihn dieser Shaykh und andere seines Standes, indes ein Weizensieber Ihn annahm und sich dem Herrn zuwandte. Tag und Nacht legte er dar, was er für die Gesetze und Gebote Gottes hielt; doch als Er, der Unbedingte, erschien, da nutzte ihm kein Buchstabe davon, denn sonst hätte er sich nicht abgewandt von einem Antlitz, das den Gott Nahen die Gesichter erleuchtet. Hättet ihr an Gott geglaubt, als Er Sich offenbarte, so hätten sich die Menschen nicht von Ihm abgewandt, noch wäre Uns widerfahren, was ihr heute schaut. Fürchtet Gott und gehört nicht zu den Achtlosen.
Nehmt euch in Acht, dass kein Name euch fernhalte von Ihm, dem Besitzer aller Namen, oder ein Wort euch ausschließe von dem Gedenken Gottes, diesem Quell der Weisheit unter euch. Wendet euch Gott zu und suchet Seinen Schutz, o Schar der Geistlichen, und macht euch nicht selbst zum Schleier zwischen Mir und Meinen Geschöpfen. So ermahnt euch euer Herr und befiehlt euch, gerecht zu sein, damit eure Werke nicht zunichte werden und ihr dessen nicht gewahr seid. Wer diese Sache leugnet, sollte der in der ganzen Schöpfung eine andere Wahrheit vertreten können? Nein, bei Ihm, dem Gestalter des Weltalls! Und doch sind die Menschen in offenkundige Schleier gehüllt. Sprich: Durch diese Sache ist die Sonne des Zeugnisses aufgegangen, und das Licht des Beweises hat seine Strahlen auf alle ergossen, die auf Erden wohnen. Fürchtet Gott, o ihr Einsichtigen, und gehört nicht zu denen, die nicht an Mich glauben. Habt acht, dass das Wort »Prophet« euch nicht von dieser Größten Verkündigung abhalte oder der Begriff »Statthalterschaft«Q54 euch aussperre von der alle Welten überschattenden Souveränität Dessen, Der Gottes Statthalter ist. Jeder Name wurde durch Sein Wort erschaffen, und jede Sache hängt von Seiner unwiderstehlichen, Seiner machtvollen, wundersamen Sache ab. Sprich: Dies ist der Tag Gottes, der Tag, da nur Seiner gedacht werden soll, des allmächtigen Beschützers aller Welten. Dies ist die Sache, die euren Aberglauben und all eure Götzenbilder erbeben ließ.
Wahrlich, Wir sehen unter euch den, der das Buch Gottes in die Hand nimmt und daraus Argumente und Beweise vorbringt, um seinen Herrn zu leugnen, wie sie in allen Religionen aus ihren Heiligen Büchern Gründe zusammensuchten, um Ihn, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden, zu widerlegen. Sprich: Gott, der Wahre, ist Mein Zeuge, dass weder die Heiligen Schriften der Welt noch alle Bücher und Abhandlungen euch an diesem Tag von Nutzen sind ohne dieses ›Lebendige Buch‹A15, das mitten im Herzen der Schöpfung verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Allwissenden, dem Allweisen.«
O Schar der Geistlichen! Hütet euch, rings im Lande Streit zu stiften, wie ihr die Ursache wart, dass der Glaube von Anfang an zurückgewiesen wurde. Sammelt das Volk um dieses Wort, das die Steine ausrufen lässt: »Das Reich ist Gottes, des Dämmerorts aller Zeichen!« So ermahnt euch euer Herr als Ausdruck Seiner Gnade. Er ist in Wahrheit der Ewigvergebende, der Großzügigste.
Ruft euch Karím ins Gedächtnis, wie er, von seinen Begierden getrieben, hochmütig wurde, als Wir ihn zu Gott riefen; hatten Wir ihm doch gesandt, was dem Auge des Beweises in der Welt des Seins Trost bedeutete und Gottes Zeugnis für alle auf Erden und im Himmel erfüllte. Zum Zeichen der Gnade des Allbesitzenden, des Höchsten, geboten Wir ihm, die Wahrheit anzunehmen. Er aber wandte sich ab, bis als Werk der Gerechtigkeit Gottes die Engel des Zornes ihn ergriffen. Dessen waren Wir wahrlich Zeuge.
Reißt die Schleier so auseinander, dass die Bewohner des Königreiches sie reißen hören. Das ist Gottes Befehl in vergangenen wie in künftigen Tagen. Selig der Mensch, der befolgt, was ihm geboten ward, und wehe dem Nachlässigen!
Wahrlich, im Reich dieser Welt haben Wir kein anderes Ziel, als Gott zu offenbaren und Seine Souveränität zu enthüllen. Gott genügt Mir als Zeuge. Wahrlich, im himmlischen Reich haben Wir kein anderes Ziel, als Seine Sache zu erhöhen und Ihn zu verherrlichen. Gott genügt Mir als Beschützer. Wahrlich, im Reich der Höhe haben Wir kein anderes Ziel, als Gott und das, was Er herabgesandt, zu preisen. Gott genügt Mir als Helfer.
Glücklich seid ihr, o ihr Gelehrten in Bahá. Bei dem Herrn! Ihr seid die Wogen des Mächtigsten Meeres, die Sterne am Firmament der Herrlichkeit, die Siegesbanner, die zwischen Erde und Himmel wehen. Ihr seid die Offenbarungen der Standhaftigkeit unter den Menschen, die Morgenröten heiliger Rede für alle, die auf Erden wohnen. Wohl dem, der sich euch zuwendet, und wehe dem Widerspenstigen! Wer vom mystischen Wein ewigen Lebens aus den gnädigen Händen des Herrn, seines Gottes, des Barmherzigen, getrunken hat, dem ziemt es an diesem Tage, gleich einer pochenden Ader im Leib der Menschheit zu schlagen, auf dass durch ihn die Welt und jedes zerfallende Gebein belebt werden.
O Volk der Welt! Wenn die Mystische Taube, aus ihrem Tempel des Lobpreises aufgestiegen, ihr fernes Ziel, ihre verborgene Wohnstatt, erreicht hat, dann legt alles, was ihr im Buche nicht versteht, Ihm vor, Der diesem mächtigen Stamm entspross.
O Feder des Höchsten! Gleite über die Tafel auf Geheiß Deines Herrn, des Schöpfers der Himmel, und berichte von der Zeit, da Er, der Morgen göttlicher Einheit, Seine Schritte zur Schule hocherhabener Einheit lenkte. Vielleicht erlangen dadurch die, die reinen Herzens sind, einen flüchtigen Blick, und sei er von der Größe eines Nadelöhrs, auf die hinter den Schleiern verborgenen Geheimnisse Deines Herrn, des Allmächtigen, des Allwissenden. Sprich: Wir betraten wahrlich die Schule der inneren Bedeutung und der Erklärung, als alles Erschaffene dessen nicht gewahr wurde, und sahen die Worte, die Er, der Allbarmherzige, herabsandte. Wir nahmen die Verse Gottes, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden, entgegen, als ErA16 sie Uns gab, und Wir lauschten dem, was Er auf der Tafel feierlich bestätigte. Dies fürwahr haben Wir geschaut. Und Wir willigten ein in Seinen Wunsch durch Unser Geheiß, denn Wir haben wahrlich die Macht zum Befehl.
O Volk des Bayán! Wir betraten wahrlich die Schule Gottes, als ihr im Schlafe lagt, und Wir lasen die Tafel, als ihr fest schliefet. Beim einen wahren Gott! Wir lasen die Tafel, ehe sie offenbart ward, während ihr nichts ahntet, und Wir hatten vollkommene Kenntnis vom Buche, als ihr noch ungeboren wart. Diese Worte sind nach eurem Maß, nicht nach dem Maße Gottes. Dies bezeugt, was in Seinem Wissen verwahrt ist – gehörtet ihr doch zu denen, die begreifen! Die Zunge des Allmächtigen legt dafür Zeugnis ab – zähltet ihr doch zu denen, die verstehen! Ich schwöre bei Gott, wollten Wir den Schleier lüften, ihr wäret wie vom Donner gerührt.
Habt acht, dass ihr keinen leeren Wortstreit führt über den Allmächtigen und Seine Sache. Denn siehe, Er ist unter euch erschienen, bekleidet mit einer so großen Offenbarung, dass sie alle Dinge umfängt, die vergangenen wie die zukünftigen. Wollten Wir Unser Thema in der Sprache des Reiches Gottes und seiner Bewohner behandeln, dann sagten Wir: »Wahrlich, Gott schuf jene Schule, ehe Er Himmel und Erde schuf, und Wir betraten sie, ehe die Buchstaben ›Sei!‹ verbunden und verknüpft wurden.« Dies ist die Sprache Unserer Diener in Unserem Reich. Bedenket, was die Bewohner Unserer erhabenen Herrschaftsgebiete sprächen, denn Wir haben sie Unser Wissen gelehrt und ihnen offenbart, was in Gottes Weisheit verborgen lag. Was spräche dann wohl die Zunge der Macht und Größe in Seiner Allherrlichen Stätte!
Dies ist keine Sache, die ihr zum Spielzeug eurer eitlen Vorstellungen machen könnt, noch ist sie ein Feld für Toren und Furchtsame. Bei Gott, dies ist die Arena der Einsicht und der Loslösung, der weiten Schau und der Erhabenheit, und nur die tapferen Reiter des Barmherzigen dürfen auf ihren Rossen hineinsprengen – jene, die sich von jeglicher Bindung an die Welt des Seins gelöst haben. Sie, wahrlich, werden für Gott auf Erden den Sieg erringen. Sie sind die Dämmerorte Seiner souveränen Macht inmitten der Menschheit.
Hütet euch, dass nicht etwas, was im Bayán offenbart ward, euch abhalte von eurem Herrn, dem Allbarmherzigen. Gott ist Mein Zeuge: Der Bayán wurde zu keinem anderen Zweck herabgesandt, als Meinen Lobpreis zu feiern – o dass ihr es doch wüsstet! Wer reinen Herzens ist, findet darin nichts als den Duft Meiner Liebe, nur Meinen Namen, der alles Sehende und alles Sichtbare überschattet. Sprich: Wendet euch dem zu, o Volk, was aus Meiner Erhabensten Feder hervorgegangen ist. Solltet ihr daraus den Duft Gottes verspüren, so lehnt euch nicht gegen Ihn auf und schlagt nicht euer Teil Seiner gnädigen Gunst und Seiner mannigfachen Gaben aus. So ermahnt euch euer Herr; Er ist wahrlich der Ratgeber, der Allwissende.
Was immer ihr im Bayán nicht versteht, erfragt es von Gott, eurem Herrn und dem Herrn eurer Vorväter. So Er es wünscht, wird Er euch erklären, was darin offenbart ist, und euch die Perlen göttlichen Wissens und göttlicher Weisheit enthüllen, die in dem Weltmeer seiner Worte verborgen ruhen. Er steht wahrlich hoch über allen Namen. Es ist kein Gott außer Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden.
Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Die Lebensordnung der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.
Versenkt euch in das Meer Meiner Worte, damit ihr seine Geheimnisse ergründet und alle Perlen der Weisheit entdecket, die in seinen Tiefen verborgen liegen. Habt acht, dass ihr nicht zaudert bei eurem Entschluss, die Wahrheit dieser Sache anzunehmen – einer Sache, durch welche Gott die Wirkkraft Seiner Macht offenbart und Seine Souveränität errichtet hat. Eilt freudestrahlenden Angesichts hin zu Ihm! Dies ist Gottes unveränderlicher Glaube, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft. Lasst den, der sucht, zu ihm gelangen! Was aber den betrifft, der ihn zu suchen verschmäht – wahrlich, Gott ist der Selbstgenügende und bedarf Seiner Geschöpfe nicht.
Sprich: Dies ist die unfehlbare Waage, die Gott in Händen hält. Auf ihr werden alle in den Himmeln und auf Erden gewogen, und ihr Schicksal wird danach bestimmt – gehörtet ihr doch zu denen, die an diese Wahrheit glauben und sie anerkennen! Sprich: Sie ist das Größte Zeugnis, durch welches die Gültigkeit eines jeden Beweises für alle Zeiten begründet ward, seid dessen versichert. Sprich: Sie bereichert die Armen, erleuchtet die Gebildeten und befähigt die Sucher, zur Gegenwart Gottes aufzusteigen. Habt acht, dass ihr sie nicht zum Anlass nehmt für Zwietracht unter euch. Steht so unverrückbar fest wie ein Berg in der Sache eures Herrn, des Mächtigen, des Liebenden!
Sprich: O du Quell der Verirrung! Verschließe nicht länger die Augen und sprich die Wahrheit unter dem Volke. Ich schwöre bei Gott, Ich weine um dich, wenn Ich sehe, wie du deinen selbstsüchtigen Leidenschaften folgst und Ihn verleugnest, Der dich gestaltet und ins Sein gerufen hat. Rufe dir die sanfte Gnade deines Herrn ins Bewusstsein und erinnere dich, wie Wir dich bei Tag und bei Nacht für den Dienst an der Sache Gottes erzogen. Fürchte Gott und gehöre zu denen, die ehrlich bereuen. Angenommen, das Volk sei über deine Stufe im Unklaren, kann man sich vorstellen, dass du selbst über sie keine Klarheit hast? Erzittere vor deinem Herrn und gedenke der Tage, da du vor Unserem Throne standest und die Verse niederschriebst, die Wir dir diktierten – Verse, herabgesandt von Gott, dem allmächtigen Beschützer, dem Herrn der Kraft und der Macht. Hab acht, dass dich das Feuer deiner Vermessenheit nicht hindere, in Gottes Heiligen Hof zu gelangen. Wende dich Ihm zu, und ängstige dich nicht ob deiner Taten. Er vergibt fürwahr, wem immer Er will, als Zeichen Seiner Gnade. Es ist kein Gott außer Ihm, dem Immervergebenden, dem Allgütigen. Wir ermahnen dich nur um Gottes willen. Nimmst du diesen Rat an, so nur zum eigenen Nutzen. Verwirfst du ihn, so kann dein Herr wahrlich auf dich verzichten, wie auf alle, die dir in offenkundiger Verblendung folgen. Schau! Gott hat den ergriffen, der dich in die Irre geführt. Kehre du zu Gott zurück, demütig, unterwürfig, gebeugt. Wahrlich, Er wird deine Sünden von dir nehmen, denn dein Herr ist fürwahr der Vergebende, der Mächtige, der Allbarmherzige.
Dies ist Gottes Rat – würdest du ihn doch beachten! Dies ist Gottes Gnadengabe – würdest du sie doch annehmen! Dies ist Gottes Rede – würdest du sie doch begreifen! Dies ist Gottes Schatz – könntest du es doch verstehen!
Dies ist ein Buch, das für die Welt zur Lampe des Ewigen geworden ist, zu Seinem geraden, nicht in die Irre führenden Pfad inmitten der Völker der Erde. Sprich: Dies ist der Morgen göttlichen Wissens, so ihr zu denen gehört, die verstehen, und der Dämmerort der Befehle Gottes, so ihr zu denen gehört, die begreifen.
Legt einem Tier nicht mehr auf, als es tragen kann. Wir haben fürwahr eine solche Behandlung durch ein absolut bindendes Verbot im Buche verboten. Seid unter allem Erschaffenen die Verkörperung der Gerechtigkeit.
Wer einem anderen ohne Vorsatz das Leben nimmt, ist verpflichtet, der Familie des Verstorbenen ein Sühnegeld von hundert Mithqál Gold zu zahlen. Beachtet, was euch auf dieser Tafel geboten ward, und zählt nicht zu denen, die ihre Grenzen überschreiten.
O ihr Mitglieder der Parlamente in aller Welt! Wählt eine einzige Sprache für alle auf Erden und führt auch eine gemeinsame Schrift ein. Wahrlich, Gott erklärt euch, was euch nützt und euch befähigt, von anderen unabhängig zu sein. Er ist in Wahrheit der Gabenreichste, der Allwissende, der Allunterrichtete. Dies wird Einheit bewirken – könntet ihr es doch begreifen! Dies wird das mächtigste Werkzeug sein zur Förderung von Harmonie, Kultur und Zivilisation – könntet ihr es doch verstehen! Zwei Zeichen haben Wir bestimmt für die Mündigkeit des Menschengeschlechts: Das erste, das die sicherste Grundlage ist, haben Wir in anderen Tafeln herabgesandt, wogegen das zweite in diesem wundersamen Buch offenbart ist.
Es ist euch verboten, Opium zu rauchen. Fürwahr, Wir haben dies durch ein unumstößliches Verbot im Buche untersagt. Wer davon nimmt, ist gewiss nicht von Mir. Fürchtet Gott, die ihr Verstand habt!
Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte
Einige von Bahá’u’lláh nach dem Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte enthalten Abschnitte, welche die Bestimmungen des Heiligsten Buches ergänzen. Die wichtigsten sind als Botschaften aus ‘Akká veröffentlicht. Hier einbezogen ist ein Auszug aus der Tafel Ishráqát. Die drei Pflichtgebete, auf die in Fragen und Antworten verwiesen wird, sowie das im Kitáb-i-Aqdas erwähnte Totengebet sind gleichfalls abgedruckt.
Ishráqát
das achte IshráqA17
Der Abschnitt, den die Feder der Herrlichkeit nunmehr schreibt, gilt als Teil des Heiligsten Buches: Die Männer von Gottes Haus der Gerechtigkeit sind mit den Belangen des Volkes betraut. Sie sind wahrlich die Treuhänder Gottes unter Seinen Dienern und die Morgenröten der Amtsgewalt in Seinen Landen.
O Volk Gottes! Was die Welt erzieht, ist die Gerechtigkeit, denn sie wird von zwei Säulen getragen: Lohn und Strafe. Diese beiden Säulen sind die Lebensquellen der Welt. Da es für jeden Tag ein neues Problem und für jedes Problem eine angemessene Lösung gibt, sind solche Fragen dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen, damit dessen Mitglieder nach den Nöten und Erfordernissen der Zeit handeln. Die sich für Gott erheben, Seiner Sache zu dienen, sind Empfänger göttlicher Eingebung aus dem unsichtbaren Reich. Alle haben die Pflicht, ihnen zu gehorchen. Alle Belange des Staates sind dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen. Gebet und Andacht sind indessen so zu verrichten, wie es Gott in Seinem Buch verordnet hat.
O Volk Bahás! Ihr seid die Dämmerorte der Liebe Gottes, die Morgenröten Seiner Gnade. Besudelt eure Zungen nicht mit Flüchen und Schmähreden gegen andere und hütet eure Augen vor Unschicklichem. Tut dar, was ihr besitzet. Wird es günstig aufgenommen, ist euer Zweck erreicht; wo nicht, ist Widerspruch fruchtlos. Überlasst diese Seele sich selbst und kehrt euch zum Herrn, dem Beschützer, dem Selbstbestehenden. Verursacht keinen Kummer, geschweige denn Zwietracht und Streit. Es ist zu hoffen, dass ihr im Schatten des Baumes Seines sanften Erbarmens wahre Erziehung erlangt und in Übereinstimmung mit dem handelt, was Gott wünscht. Ihr seid alle die Blätter eines Baumes und die Tropfen eines Meeres.
Das lange PflichtgebetA18
Einmal in 24 Stunden zu sprechen
Wer dieses Gebet zu sprechen wünscht, stehe auf und wende sich Gott zu. Auf seinem Platz stehend schaue er zur Rechten und zur Linken, als erwarte er das Erbarmen seines Herrn, des Allbarmherzigen, des Mitleidvollen. Dann spreche er:
O Du, der Du der Herr aller Namen und der Schöpfer der Himmel bist! Ich flehe Dich an bei den Sonnen Deines unsichtbaren Wesens, des Höchsterhabenen, des Allherrlichen, mache mein Gebet zu einem Feuer, das die Schleier verbrenne, die mich hindern, Deine Schönheit zu schauen, und zu einem Licht, das mich zum Meere Deiner Gegenwart geleite.
Dann erhebe er die Hände flehend zu Gott – gepriesen und verherrlicht sei Er – und spreche:
O Du Sehnsucht der Welt, Du Geliebter der Völker! Du siehst, wie ich mich Dir zuwende, ledig aller Bindungen außer an Dich, an Dein Seil geklammert, durch dessen Bewegung die ganze Schöpfung erschüttert ward. Ich bin Dein Diener, o mein Herr, und Deines Dieners Sohn. Sieh, ich bin bereit, nach Deinem Wunsch und Willen zu tun, und ersehne nichts als Dein Wohlgefallen. Ich flehe Dich an bei dem Meer Deines Erbarmens und der Sonne Deiner Gnade, verfahre mit Deinem Diener, wie Du willst und wie es Dir beliebt. Bei Deiner Macht, die weit über allem Gedenken und allem Lobpreis steht: Was Du offenbartest, ist meines Herzens Sehnsucht und die Liebe meiner Seele. O Gott, mein Gott! Schaue nicht auf meine Hoffnungen und meine Taten, sondern auf Deinen Willen, der Himmel und Erde umfasst. Bei Deinem Größten Namen, o Du Herr aller Völker! Allezeit wünsche ich nur, was Du wünschest, und liebe nur, was Du liebst.
Dann knie er nieder, beuge die Stirn zur Erde und spreche:
Erhaben bist Du über die Beschreibung jedes anderen außer Dir und das Begreifen eines jeden außer Dir selbst.
Dann stehe er auf und spreche:
Mache mein Gebet zu einem Born lebenspendenden Wassers, o mein Herr, womit ich lebe, solange Deine Herrschaft währt, und in jeder Deiner Welten von Dir künde.
Wieder erhebe er flehend die Hände und spreche:
O Du, von dem getrennt die Herzen und Seelen hinschmolzen, durch dessen Feuer der Liebe die ganze Welt entflammt ward! Ich bitte Dich flehentlich bei Deinem Namen, durch den Du die ganze Schöpfung unterwarfest, vorenthalte mir nicht, was bei Dir ist, o Du, der Du über alle Menschen herrschest! Du siehst, o mein Herr, diesen Fremdling zu seiner erhabensten Wohnung unter dem Zelte Deiner Majestät und im Reiche Deines Erbarmens eilen. Du siehst diesen Sünder das Meer Deiner Vergebung, diesen Niedrigen den Hof Deiner Herrlichkeit und dieses arme Geschöpf den Morgen Deines Reichtums suchen. Dein ist die Macht zu gebieten, was immer Du willst. Ich bezeuge, dass Du zu rühmen bist in Deinem Tun, dass Deinen Befehlen zu gehorchen ist und dass Du uneingeschränkt bleibst in Deinen Geboten.
Darauf erhebe er die Hände und spreche dreimal den Größten NamenA19. Dann beuge er sich mit auf den Knien ruhenden Händen nieder vor Gott – gepriesen und verherrlicht sei Er – und spreche:
Du siehst, o mein Gott, wie mein Geist in meinem Leib und allen meinen Gliedern erregt ward in seinem Sehnen, Dich anzubeten, und in seinem Verlangen, Deiner zu gedenken und Dich zu verherrlichen; wie er bezeugt, was die Zunge Deines Gebotes im Reiche Deines Wortes und im Himmel Deines Wissens bezeugt. In diesem Zustand, o mein Herr, drängt es mich, alles von Dir zu erbitten, was bei Dir ist, damit ich meine Armut dartue und Deine Güte und Deinen Reichtum verherrliche, meine Ohnmacht bekunde und Deine Kraft und Deine Macht offenbare.
Dann stehe er auf, erhebe zweimal flehend die Hände und spreche:
Es ist kein Gott außer Dir, dem Allmächtigen, dem Allgütigen. Es ist kein Gott außer Dir, dem Gebieter am Anfang und am Ende. O Gott, mein Gott! Deine Vergebung hat mich ermutigt, Dein Erbarmen hat mir Kraft gegeben, Dein Ruf hat mich erweckt und Deine Gnade mich erhoben und hingeführt zu Dir. Wie könnte ich sonst wagen, am Tore der Stadt Deiner Nähe zu stehen oder mein Gesicht dem Lichte zuzuwenden, das aus dem Himmel Deines Willens hervorleuchtet? Du siehst, o mein Herr, dieses elende Geschöpf an die Pforte Deiner Gnade pochen, diese vergehende Seele den Strom ewigen Lebens aus den Händen Deiner Güte suchen. Dein ist der Befehl allezeit, o Du Herr aller Namen, und mein sind Ergebung und willige Unterwerfung unter Deinen Willen, o Schöpfer der Himmel!
Dann erhebe er dreimal die Hände und spreche:
Größer als jeder Große ist Gott!
Sodann knie er nieder, beuge die Stirn zur Erde und spreche:
Zu hoch bist Du für den Lobpreis derer, die Dir nahe sind, als dass er zum Himmel Deiner Nähe aufstiege, oder für die Vögel der Herzen jener, die Dir treu sind, als dass sie den Zugang zu Deinem Tore erreichten. Ich bezeuge, dass Du geheiligt bist über alle Eigenschaften, heilig über alle Namen. Es ist kein Gott außer Dir, dem Höchsterhabenen, dem Allherrlichen.
Dann setze er sich und spreche:
Ich bezeuge, was alle erschaffenen Dinge und die himmlischen Heerscharen und die Bewohner des allhöchsten Paradieses und über sie hinaus die Zunge der Größe selbst vom allherrlichen Horizont aus bezeugen, dass Du Gott bist, dass kein Gott ist außer Dir und dass Er, Der offenbart wurde, das Verborgene Geheimnis ist, das Verwahrte Sinnbild, durch den die Buchstaben des »Sei!« miteinander verbunden und verknüpft wurden. Ich bezeuge, dass Er es ist, dessen Namen die Feder des Allhöchsten niederschrieb und der genannt ist in den Büchern Gottes, des Herrn des Thrones in der Höhe und hienieden auf Erden.
Dann stehe er aufrecht und spreche:
O Herr allen Seins, Besitzer alles Sichtbaren und Unsichtbaren! Du gewahrst meine Tränen und Seufzer; Du hörst mein Stöhnen und Jammern und meines Herzens Klage. Bei Deiner Macht! Meine Sünden haben mich gehindert, mich Dir zu nähern, meine Frevel haben mich dem Hofe Deiner Heiligkeit ferngehalten. Deine Liebe, o mein Herr, hat mich reich gemacht, aber die Trennung von Dir ließ mich zunichte werden, und das Fernsein von Dir hat mich verzehrt. Ich flehe Dich an bei Deiner Fußspur in dieser Wildnis und bei den Worten »Hier bin ich, hier bin ich!«, die Deine Erwählten in diesem unendlichen Raume gerufen, und beim Odem Deiner Offenbarung und den linden Lüften am Morgen Deiner Manifestation – gib, dass ich unentwegt zu Deiner Schönheit aufblicke und alles befolge, was in Deinem Buche steht.
Dann sage er dreimal den Größten Namen, beuge sich nieder, lasse die Hände auf den Knien ruhen und spreche:
Preis sei Dir, o mein Gott, dass Du mir halfest, Deiner zu gedenken und Dich zu preisen, dass Du mich Ihn, den Sonnenaufgang Deiner Zeichen, erkennen ließest und dass Du mich bewegtest, mich vor Deiner Herrschaft zu beugen, mich Deiner Gottheit zu unterwerfen und anzuerkennen, was die Zunge Deiner Größe kündete.
Dann erhebe er sich und spreche:
O Gott, mein Gott! Mein Rücken ist gebeugt von der Bürde meiner Sünden, und meine Nachlässigkeit hat mich zunichte gemacht. Wann immer ich meiner schlechten Taten und Deiner Güte gedenke, schmilzt mir das Herz in der Brust und wallt mir das Blut in den Adern. Bei Deiner Schönheit, o Du Sehnsucht der Welt! Ich erröte, mein Angesicht zu Dir zu erheben, und Scham hemmt meine Hände, sich sehnend nach dem Himmel Deiner Gaben zu recken. Du siehst, o mein Gott, wie Tränen mich hindern, Deiner zu gedenken und Deine Tugenden zu preisen, o Herr des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden! Ich flehe Dich an bei den Zeichen Deines Reiches und den Geheimnissen Deiner Herrschaft, verfahre mit Deinen Geliebten, wie es Deiner Güte entspricht, o Herr allen Seins, und wie es Deiner Gnade würdig ist, o Du König des Sichtbaren und des Unsichtbaren!
Dann sage er dreimal den Größten Namen, beuge kniend die Stirn zur Erde und spreche:
Preis sei Dir, o unser Gott, dass Du auf uns herabsandtest, was uns Dir nahebringt, und uns mit allem Guten versorgest, was Du in Deinen Büchern und Schriften auf uns niederkommen ließest. Beschütze uns – so flehen wir Dich an, o mein Herr – vor den Scharen eitlen Wahns und leeren Trugs. Du bist in Wahrheit der Mächtige, der Allwissende.
Dann erhebe er das Haupt, setze sich und spreche:
Ich bezeuge, o mein Gott, was Deine Erwählten bezeugen, und bekenne, was die Bewohner des höchsten Paradieses bekennen und die, die Deinen mächtigen Thron umkreisen: Dein sind die Reiche der Erde und des Himmels, o Herr der Welten!
Das mittlere PflichtgebetA20
Täglich morgens, mittags und abends zu sprechen
Wer zu beten wünscht, wasche seine Hände und spreche beim Waschen:
Stärke meine Hand, o mein Gott, und lass sie Dein Buch mit solcher Standhaftigkeit ergreifen, dass die Scharen der Welt keine Macht über sie haben. Schütze sie sodann, damit sie sich nicht mit Dingen befasst, die ihr nicht zustehen. Du bist wahrlich der Allmächtige, der Allgewaltige.
Und beim Waschen des Gesichtes spreche er:
Dir wende ich mein Angesicht zu, o mein Herr! Erleuchte es mit dem Licht Deines Antlitzes. Bewahre es sodann, damit es sich niemandem außer Dir zuwende.
Dann erhebe er sich und spreche der QiblihA21 zugewandt:
Gott bezeugt, dass kein Gott ist außer Ihm. Sein sind die Reiche der Offenbarung und der Schöpfung. Er hat wahrlich Ihn enthüllt, Der der Morgen der Offenbarung ist, der auf dem Sinai redete, durch Den der Höchste Horizont erstrahlte und der Lotosbaum sprach, über den hinaus keiner gehen kann, und durch Den der Ruf verkündet ward an alle, die im Himmel und auf Erden sind: »Sehet, der Allbesitzende ist gekommen! Erde und Himmel, Ruhm und Herrschaft sind Gottes, des Herrn aller Menschen, des Besitzers des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden!«
Dann beuge er sich nieder, lasse die Hände auf den Knien ruhen und spreche:
Erhaben bist Du über meinen Lobpreis und den Lobpreis jedes anderen und über die Beschreibung aller, die im Himmel und auf Erden sind!
Dann spreche er stehend mit geöffneten Händen, die Handflächen aufwärts gerichtet und dem Gesicht zugewendet:
Enttäusche nicht den, o mein Gott, der sich mit flehenden Fingern an den Saum Deiner Barmherzigkeit und Gnade klammert, o Du, Der Du von den Barmherzigen der Allbarmherzige bist!
Dann setze er sich und spreche:
Ich bezeuge Deine Einheit und Deine Einzigkeit, dass Du Gott bist und kein Gott ist außer Dir. Du hast wahrlich Deine Sache offenbart, Deinen Bund erfüllt und weit das Tor Deiner Gnade aufgetan vor allen, die im Himmel und auf Erden wohnen. Segen und Friede, Gruß und Herrlichkeit ruhen auf Deinen Geliebten, die Wandel und Wechsel der Welt nicht davon abhalten, sich Dir zuzuwenden, und die alles hingegeben in der Hoffnung, das zu erlangen, was bei Dir ist. Du bist in Wahrheit der Immervergebende, der Allgütige.
So jemand statt des langen Verses lieber die Worte sprechen möchte: »Gott bezeugt, dass kein Gott ist außer Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden«, so wird dies genügen. Und ebenso wird es genügen, wenn er vorzieht, sitzend die Worte zu sprechen: »Ich bezeuge Deine Einheit und Deine Einzigkeit, dass Du Gott bist und dass kein Gott ist außer Dir.«
Das kurze PflichtgebetA22
Einmal in 24 Stunden, mittags, zu sprechen
Ich bezeuge, o mein Gott, dass Du mich erschaffen hast, Dich zu erkennen und anzubeten. Ich bezeuge in diesem Augenblick meine Ohnmacht und Deine Macht, meine Armut und Deinen Reichtum.
Es ist kein Gott außer Dir, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden.
TotengebetA23
O mein Gott! Dies ist Dein Diener und Deines Dieners Sohn, der an Dich und Deine Zeichen glaubt und Dir sein Angesicht zuwendet, völlig losgelöst von allem außer Dir. Du bist wahrlich der Barmherzigste aller Barmherzigen.
O Du, Der Du den Menschen die Sünden vergibst und ihre Fehler verbirgst, verfahre mit ihm, wie es dem Himmel Deiner Freigebigkeit und dem Meere Deiner Gnade entspricht. Nimm ihn auf in das Reich Deines allüberragenden Erbarmens, das der Erschaffung von Erde und Himmel voranging. Es ist kein Gott außer Dir, dem Immervergebenden, dem Großmütigsten.
Der Betende spreche sodann sechsmal die Anrufung ›Alláh-u-Abhá‹ und alsdann jeden der folgenden Verse neunzehnmal:
Wahrlich, wir alle beten zu Gott. Wahrlich, wir alle beugen uns vor Gott. Wahrlich, wir alle sind demütig vor Gott. Wahrlich, wir alle lobpreisen Gott. Wahrlich, wir alle danken Gott. Wahrlich, wir alle sind geduldig in Gott.
Ist der Tote eine Frau, so sage der Betende: »Dies ist Deine Magd und die Tochter Deiner Magd ...«
Fragen und Antworten
1
Frage: zum Größten Fest:
Antwort: Das Größte Fest beginnt am späten Nachmittag des dreizehnten Tages im zweiten Monat des Jahres gemäß der Zeitrechnung des Bayán. Am ersten, neunten und zwölften Tag dieses Festes ist die Arbeit verboten.
2
Frage: zur Feier der beiden Geburtstage:
Antwort: Die Schönheit AbháA24 wurde zur Morgendämmerung am … zweiten Tag des Monats Muḥarram geboren.A25 Der erste Tag dieses Monats war der Geburtstag Seines Vorläufers. Vor Gott gelten diese beiden Tage als ein Tag.
3
Frage: zur TrauformelA26:
Antwort: Für den Mann: »Wahrlich, wir wollen uns alle an Gottes Willen halten.« Für die Frau: »Wahrlich, wir wollen uns alle an Gottes Willen halten.«
4
Frage: Wie soll sich die Frau verhalten, wenn ihr Mann auf eine Reise geht, ohne ihr die Zeit seiner Rückkehr zu nennen – mit anderen Worten, ohne die Dauer seiner Abwesenheit anzugeben –, und wenn sie danach keine Nachricht über ihn erhält und jede Spur von ihm fehlt?
Antwort: Wenn er versäumt hat, für seine Rückkehr eine Zeit anzugeben, obwohl er die betreffende Bestimmung des Kitáb-i-Aqdas kannte, soll seine Frau ein volles Jahr warten. Danach steht ihr frei, entweder den Weg des Guten einzuschlagen oder sich wieder zu verheiraten. War ihm jedoch diese Bestimmung unbekannt, so sollte sie sich gedulden, bis es Gott gefällt, ihr sein Schicksal zu enthüllen. Mit dem Weg des Guten ist in diesem Zusammenhang gemeint, Geduld zu üben.
5
Frage: zu dem heiligen Vers: »Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der übrigen«:
Antwort: Nach dem Buche Gottes wird der Nachlass in 2.520 Anteile gegliedert; diese Zahl ist das kleinste gemeinsame Vielfache aller ganzen Zahlen bis neun. Diese Anteile werden sieben Kategorien zugerechnet, deren jede, wie im Buch verzeichnet, einer bestimmten Klasse von Erben zufällt. So werden zum Beispiel den Kindern neun Blöcke zu 60 Anteilen, zusammen 540 Anteile, zugewiesen. Die Aussage »verdoppelten Wir ihr Teil« bedeutet demnach, dass die Kinder weitere neun Blöcke zu 60 Anteilen erhalten; insgesamt stehen ihnen 18 Blöcke zu. Diese zusätzlichen Anteile werden von den Teilen der anderen Erbkategorien abgezogen. So ist beispielsweise offenbart, dass der Ehepartner Anspruch auf »acht Teile mit vierhundertachtzig Anteilen« hat, was acht Blöcken von 60 Anteilen entspricht. Doch wurden durch diese Neuordnung dem Ehepartner jetzt anderthalb Blöcke, also 90 Anteile, abgezogen und den Kindern zugerechnet. Entsprechend wurde auch bei den anderen Erbkategorien verfahren. Im Ergebnis entspricht der insgesamt abgezogene Betrag den neun den Kindern zusätzlich gewährten Anteilblöcken.
6
Frage: Ist der Bruder nur dann erbberechtigt, wenn er sowohl vom Vater als auch von der Mutter des Verstorbenen abstammt, oder genügt es, wenn die beiden nur ein Elternteil gemeinsam haben?
Antwort: Stammt der Bruder vom Vater ab, so erhält er seinen Anteil am Erbe nach dem im Buch festgelegten Maß. Stammt er jedoch nur von der Mutter ab, so erhält er lediglich zwei Drittel davon; das restliche Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Diese Regelung gilt auch für die Schwester.
7
Frage: In den erbrechtlichen Bestimmungen ist festgelegt, dass dann, wenn der Verstorbene keine Nachkommen hinterlässt, deren Erbanteil an das Haus der Gerechtigkeit geht. Fallen andere Erbklassen wie Vater, Mutter, Bruder, Schwester und Lehrer aus, geht dann deren Erbteil ebenfalls an das Haus der Gerechtigkeit oder wird anderweitig darüber verfügt?
Antwort: Der heilige Vers genügt. Er spricht, erhaben sei Sein Wort: »Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit« und so weiter, und: »Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien, so erhalten seine Nachkommen zwei Drittel des Nachlasses. Das verbleibende Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit« und so weiter. Mit anderen Worten: Sind keine Nachkommen vorhanden, so fällt deren Erbteil an das Haus der Gerechtigkeit. Sind Nachkommen vorhanden, aber keine Erben der anderen Kategorien, dann gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, der Rest an das Haus der Gerechtigkeit. Diese Regelung gilt allgemein und im besonderen Fall, das heißt, wann immer eine dieser nachgeordneten Kategorien ausfällt, gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
8
Frage: zum Grundbetrag, auf den das Ḥuqúqu’lláh zu zahlen ist:
Antwort: Der Grundbetrag, auf den das Ḥuqúqu’lláh zu zahlen ist, beläuft sich auf neunzehn Mithqál Gold. Mit anderen Worten, wenn Geld im Wert dieser Summe erworben wurde, ist eine Ḥuqúq-Zahlung fällig. Desgleichen ist das Ḥuqúq zu zahlen, wenn der Wert (nicht die Anzahl) sonstiger Vermögensgegenstände den genannten Betrag erreicht. Das Ḥuqúqu’lláh ist nur einmal zu zahlen. Wer zum Beispiel tausend Mithqál Gold erwirbt und das Ḥuqúq zahlt, ist zu keiner weiteren Zahlung auf diese Summe verpflichtet, sondern nur auf das, was er durch Handel, Gewerbe und dergleichen dazugewinnt. Erreicht dieser Zuwachs, also der erzielte Gewinn, die vorgeschriebene Summe, so ist zu tun, was Gott befohlen hat. Nur wenn das Kapital den Eigentümer wechselt, ist es wie beim ersten Mal der Ḥuqúq-Zahlung unterworfen. Der Erste Punkt bestimmte, dass das Ḥuqúqu’lláh auf den Geldwert aller Vermögensteile zu zahlen ist, doch in dieser Mächtigsten Sendung haben Wir das Mobiliar, das heißt die notwendige Einrichtung sowie das Wohnhaus ausgenommen.
9
Frage: Was hat Vorrang: das Ḥuqúqu’lláh, die Schulden des Verstorbenen oder die Kosten der Totenfeier und der Beerdigung?
Antwort: Die Totenfeier und die Beerdigung haben Vorrang, dann die Begleichung der Schulden, dann die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung. Sollte das Vermögen des Verstorbenen für die Begleichung seiner Schulden nicht ausreichen, so ist das Restvermögen im Verhältnis zur Höhe der einzelnen Schuldbeträge zu verteilen.
10
Frage: Sich das Haupt kahlzuscheren, ist im Kitáb-i-Aqdas verboten, aber in der Súriy-i-Ḥajj vorgeschrieben.
Antwort: Alle sind zu Gehorsam gegenüber dem Kitáb-i-Aqdas verpflichtet. Was darin offenbart ist, ist Gottes Gesetz unter Seinen Dienern. Das Gebot für Pilger, die zum Heiligen Haus wallfahren, sich das Haupt zu scheren, ist aufgehoben.
11
Frage: Beginnt das Jahr der Geduld erneut, wenn es zwischen einem Paar während dieser Zeit zur Beiwohnung kommt und es sich danach wieder entfremdet, oder können die Tage vor der Beiwohnung in die Berechnung des Jahres einbezogen werden? Muss nach der Scheidung eine weitere Wartezeit eingehalten werden?
Antwort: Stellt sich während des Jahres der Geduld die Zuneigung zwischen dem Paar wieder ein, so ist das Band der Ehe gültig und zu beachten, was im Buche Gottes befohlen ist. Läuft jedoch das Jahr der Geduld ab und findet statt, was Gott befohlen hat, dann ist keine weitere Wartezeit erforderlich. Die Beiwohnung ist den Ehegatten während des Jahres der Geduld untersagt. Wer dem zuwider handelt, muss Gott um Vergebung bitten und dem Haus der Gerechtigkeit eine Geldbuße von neunzehn Mithqál Gold entrichten.
12
Frage: Ist die Scheidung zulässig, ohne dass das Jahr der Geduld eingehalten wird, wenn zwischen einem Paar Abneigung entsteht, nachdem die Trauformel gesprochen und die Morgengabe geleistet ist?
Antwort: Die Scheidung nach dem Sprechen der Trauformel und der Leistung der Morgengabe aber noch vor dem Vollzug der Ehe ist zulässig. Das Jahr der Geduld muss dann nicht eingehalten werden, doch kann die Morgengabe nicht zurückgefordert werden.
13
Frage: Bedarf der Eheschluss der Zustimmung der Eltern beider Ehegatten oder genügt die elterliche Zustimmung einer Seite? Gilt dieses Gesetz nur für Jungfrauen oder auch in anderen Fällen?
Antwort: Die Eheschließung bedarf der Zustimmung der Eltern beider Teile. Dabei macht es keinen Unterschied, ob die Braut Jungfrau ist oder nicht.
14
Frage: Die Gläubigen sind gehalten, sich der Qiblih zuzuwenden, wenn sie das Pflichtgebet sprechen. In welche Richtung sollen sie sich bei anderen Gebeten und Andachten wenden?
Antwort: Für die Verrichtung des Pflichtgebets wurde festgelegt, dass man sich der Qiblih zuzuwenden hat. Bei den anderen Gebeten und Andachten darf man indes dem folgen, was Gott, der Barmherzige, im Qur’án offenbart hat: »Wohin ihr euch auch wendet, da ist Gottes Angesicht.«Q55
15
Frage: zum Gedenken Gottes im Mashriqu’l-Adhkár »zur Stunde der Morgendämmerung«:
Antwort: Obwohl im Buche Gottes die Worte »zur Stunde der Morgendämmerung« stehen, ist vor Gott die Zeit der frühesten Dämmerung, zwischen Dämmerung und Sonnenaufgang oder sogar bis zwei Stunden nach Sonnenaufgang annehmbar.
16
Frage: Bezieht sich das Verbot, den Leichnam des Verstorbenen weiter als eine Stunde Weges zu verbringen, sowohl auf Land- als auch auf Seetransporte?
Antwort: Dieser Befehl bezieht sich auf Entfernungen zu Wasser wie zu Lande, sei es auch eine Stunde mit dem Dampfschiff oder der Eisenbahn; gemeint ist, unabhängig vom Transportmittel, die Dauer einer Stunde. Je früher das Begräbnis stattfindet, desto angemessener und annehmbarer ist es.
17
Frage: Wie ist beim Fund verlorener Sachen zu verfahren?
Antwort: Wird eine Sache in der Stadt gefunden, so muss dies einmal durch den Stadtausrufer bekanntgemacht werden. Wird daraufhin der Eigentümer gefunden, ist sie ihm herauszugeben. Andernfalls hat der Finder der Sache ein Jahr zu warten. Wird während dieser Zeit der Eigentümer bekannt, so hat der Finder, dem ein Erstattungsanspruch für die Gebühr des Ausrufers zusteht, ihm sein Eigentum herauszugeben. Nur wenn das Jahr verstreicht, ohne dass der Eigentümer festgestellt wird, kann der Finder die Sache behalten. Ist der Wert der Sache geringer als die Gebühr des Ausrufers oder ihr gleich, so hat der Finder von der Zeit des Fundes an einen Tag zu warten. Danach kann er, wenn der Eigentümer nicht bekannt wird, den Gegenstand behalten. Wird eine Sache in einer unbewohnten Gegend gefunden, so hat der Finder eine Wartefrist von drei Tagen einzuhalten. Danach steht es ihm frei, den Fund zu behalten, wenn der Eigentümer unbekannt bleibt.
18
Frage: zu den Waschungen: Hat, wer beispielsweise gerade seinen ganzen Leib gebadet hat, danach gleichwohl seine Waschungen vorzunehmen?
Antwort: Das Gebot hinsichtlich der Waschungen muss in jedem Fall befolgt werden.
19
Frage: Wenn jemand gegen den Willen seiner Frau auswandern will, der Streit darüber zur Scheidung führt und sich die Vorbereitungen seiner Abreise bis zum Ablauf eines Jahres hinziehen, kann dann dieser Zeitraum als das Jahr der Geduld gerechnet werden oder ist der Tag, an dem das Paar auseinandergeht, als Beginn dieses Jahres zu betrachten?
Antwort: Der Ausgangspunkt für die Berechnung ist der Tag, an dem das Paar auseinandergeht. Wenn sie sich ein Jahr vor der Abreise des Ehemanns trennen und der Duft der Zuneigung zwischen ihnen nicht wiedergekehrt ist, kann die Scheidung erfolgen. Andernfalls muss das Jahr vom Tag seiner Abreise an gerechnet und die im Kitáb-i-Aqdas festgelegten Bedingungen eingehalten werden.
20
Frage: zum Reifealter bezüglich religiöser Pflichten:
Antwort: Das Reifealter ist für Mann und Frau fünfzehn.
21
Frage: zu dem heiligen Vers: »Wenn ihr … auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder …«
Antwort: Diese Prostration wiegt das Pflichtgebet auf, das während der Reise und wegen der unsicheren Umstände versäumt wurde. Wenn sich der Reisende zur Zeit des Gebetes an einem sicheren Ort in Ruhe befindet, soll er das Gebet verrichten. Diese Bestimmung über die das Pflichtgebet ersetzende Prostration gilt sowohl zu Hause als auch auf der Reise.
22
Frage: zur Begriffsbestimmung der ReiseA27:
Antwort: Eine Reise ist definiert durch eine Abwesenheit von mindestens neun Stunden. Bleibt der Reisende an einem Ort in der Absicht, dort mindestens einen Monat entsprechend dem Kalender des Bayán zu verweilen, so muss er das Fasten halten. Bleibt er kürzer als einen Monat, ist er vom Fasten befreit. Kommt er in der Fastenzeit an einen Ort, an dem er einen Monat entsprechend dem Bayán bleiben wird, so braucht er das Fasten erst nach drei Tagen wieder aufzunehmen, um es dann für den Rest der Fastenzeit zu halten. Kommt er jedoch nach Hause, an seinen ständigen Wohnsitz, so muss er das Fasten am Tag nach der Ankunft aufnehmen.
23
Frage: zur Strafe für den unehelichen Beischlaf:
Antwort: Neun Mithqál sind für den ersten Verstoß zu zahlen, achtzehn für den zweiten, sechsunddreißig für den dritten und so weiter, so dass jede Folgestrafe das Doppelte der vorhergehenden ist. Das Gewicht eines Mithqál entspricht neunzehn Nakhud entsprechend der Festlegung des Bayán.
24
Frage: zur Jagd:
Antwort: Er sagt, gepriesen sei Er: »Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln« und so weiter. Dies betrifft auch andere Arten der Jagd, etwa mit Pfeil und Bogen, Gewehr und ähnlichem Gerät. Werden jedoch Fallen oder Schlingen verwandt, in denen das Wild stirbt, bevor es geborgen wird, so ist sein Verzehr verboten.
25
Frage: zur Pilgerfahrt:
Antwort: Die Pilgerfahrt zu einem der beiden geheiligten Häuser ist Pflicht, zu welchem der beiden, ist die Entscheidung des Pilgers.
26
Frage: zur Morgengabe:
Antwort: Bei der Morgengabe ist mit der Selbstbeschränkung auf den Mindestbetrag ein Betrag von neunzehn Mithqál Silber gemeint.
27
Frage: zu dem heiligen Vers: »Erhält sie jedoch die Nachricht vom … Tod ihres Ehemanns« und so weiter:
Antwort: Mit der »festgesetzten Zahl von Monaten« ist ein Zeitraum von neun Monaten gemeint.
28
Eine weitere Frage: zum Erbteil des Lehrers:
Antwort: Ist der Lehrer verstorben, so geht ein Drittel seines Erbteils an das Haus der Gerechtigkeit, die anderen zwei Drittel an die Nachkommen des Verstorbenen, nicht an die des Lehrers.
29
Eine weitere Frage: zur Pilgerfahrt:
Antwort: Mit der Pilgerfahrt zum geheiligten Hause, die dem Mann zur Pflicht gemacht wurde, ist sowohl das Größte Haus in Baghdád als auch das Haus des Ersten Punktes in Shíráz gemeint. Die Wallfahrt zu einem der beiden Häuser genügt. Man kann also zu dem Haus pilgern, das näher am Wohnsitz liegt.
30
Frage: zum Vers: »Und wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun«:
Antwort: Hier geht es nur um Dienstleistungen, wie sie von jeglichen Dienstboten, jung oder alt, gegen Lohn erbracht werden. Es steht der Jungfer frei, sich jederzeit zu verheiraten, denn es ist verboten, Frauen zu kaufen oder dass ein Mann mehr als zwei Frauen hat.
31
Frage: zu dem heiligen Vers: »… hat der Herr … die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet«:
Antwort: Dies bezieht sich auf die Rechtspraxis, wonach zuvor ein anderer Mann diese Frau heiraten musste, bevor sie ihren früheren Mann wieder ehelichen konnte. Dies ist im Kitáb-i-Aqdas verboten.
32
Frage: zur Restauration und Erhaltung der beiden Häuser an den Zwillingsorten und der anderen Orte, an denen der Thron aufgestellt war:
Antwort: Mit den beiden Häusern ist das Größte Haus und das Haus des Ersten Punktes gemeint. Was die anderen Grundstücke betrifft, so mögen die Bewohner der dortigen Gegend entscheiden, ob sie eines oder alle Häuser, in denen der Thron aufgestellt war, vor dem Verfall bewahren wollen.
33
Eine weitere Frage: zum Erbe des Lehrers:
Antwort: Gehört der Lehrer nicht zum Volke Bahás, so ist er nicht erbberechtigt. Gibt es mehrere Lehrer, so ist der Anteil gleichmäßig unter ihnen aufzuteilen. Ist der Lehrer verstorben, so fällt sein Anteil nicht an dessen Nachkommen, vielmehr gehen zwei Drittel davon an die Kinder des Erblassers, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
34
Frage: zum Wohnhaus, das ausschließlich den männlichen Nachkommen zuerkannt ist:
Antwort: Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so ist das schönste und vornehmste gemeint, während die übrigen wie das restliche Vermögen unter den Erben zu verteilen sind. Wer, unbeschadet der Erbkategorie, außerhalb des Glaubens Gottes steht, wird als nicht vorhanden betrachtet und ist nicht erbberechtigt.
35
Frage: zu Naw-Rúz:
Antwort: Das Naw-Rúz-Fest fällt auf den Tag, an dem die Sonne in das Zeichen des Widders eintritt,A28 selbst wenn dies nur eine Minute vor Sonnenuntergang geschieht.
36
Frage: Wie ist zu verfahren, wenn der Jahrestag der beiden Geburtstage oder der Verkündigung des Báb in die Fastenzeit fällt?
Antwort: Fällt das Fest der beiden Geburtstage oder das der Verkündigung des Báb auf den Fastenmonat, so gilt das Fastengebot an diesem Tage nicht.
37
Frage: Nach den heiligen Bestimmungen zum Erbrecht fallen das Wohnhaus und die Kleidung des Verstorbenen an die männlichen Nachkommen. Bezieht sich diese Regelung nur auf das Eigentum des Vaters oder auch auf das der Mutter?
Antwort: Die gebrauchte Kleidung der Mutter fällt zu gleichen Teilen an die Töchter, aber ihr übriges Vermögen einschließlich Grundbesitz, Juwelen und ungebrauchter Kleidung ist, wie im Kitáb-i-Aqdas offenbart, unter allen ihren Erben zu verteilen. Hinterlässt die Verstorbene keine Töchter, so ist ihr gesamtes Vermögen so zu verteilen, wie dies im heiligen Text für die männlichen Nachkommen bestimmt ist.
38
Frage: zur Scheidung, der ein Jahr der Geduld vorangehen muss: Wie ist zu verfahren, wenn nur eine Seite zur Versöhnung bereit ist?
Antwort: Nach dem im Kitáb-i-Aqdas offenbarten Gesetz müssen beide Seiten einverstanden sein. Die Wiedervereinigung findet nur statt, wenn beide sie wollen.
39
Frage: Darf der Bräutigam, der die Morgengabe nicht voll bezahlen kann, seiner Braut bei der Hochzeitsfeier einen Schuldschein übergeben mit der Vereinbarung, dass er diesen einlöst, sobald er dazu in der Lage ist?
Antwort: Die Erlaubnis zu diesem Verfahren ist vom Quell der Amtsgewalt erteilt worden.
40
Frage: Ist die Scheidung zulässig, wenn sich während des Jahres der Geduld der Duft der Zuneigung wieder einstellt, um alsbald wieder von erneuter Abneigung gefolgt zu werden, und die Partner das ganze Jahr über zwischen Zu- und Abneigung schwanken, bis das Jahr in Abneigung endet?
Antwort: Jedes Mal, wenn es zu Abneigung kommt, beginnt das Jahr der Geduld an diesem Tag erneut, so dass das Jahr dann seinen vollen Lauf nehmen muss.
41
Frage: Das Wohnhaus und die Kleidung des Verstorbenen fallen an die männlichen, nicht an die weiblichen Nachkommen und nicht an die anderen Erben. Wie ist zu verfahren, wenn der Verstorbene keine männlichen Nachkommen hat?
Antwort: Er spricht, erhaben sei Er: »Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit ...« Nach diesem geheiligten Vers fallen Wohnhaus und Kleidung des Verstorbenen an das Haus der Gerechtigkeit.
42
Frage: Das Gebot des Ḥuqúqu’lláh wurde im Kitáb-i-Aqdas offenbart. Gehören das Wohnhaus, dessen Zubehör und das erforderliche Mobiliar zu dem Vermögen, für das das Ḥuqúq zu zahlen ist?
Antwort: In den Gesetzen, die Wir in persischer Sprache offenbarten, haben Wir verfügt, dass in dieser Mächtigsten Sendung das Wohnhaus und das Mobiliar ausgenommen sind, das heißt, Mobiliar, das notwendig ist.
43
Frage: zur Verlobung von Mädchen vor dem Alter der Reife:
Antwort: Dies hat der Quell der Amtsgewalt verboten. Auch ist es nicht erlaubt, eine Trauung früher als fünfundneunzig Tage vor der Hochzeit anzukündigen.
44
Frage: Ist das Ḥuqúq zu zahlen, wenn jemand beispielsweise hundert Túmán besitzt, dafür das Ḥuqúq zahlt, die Hälfte des Betrags bei erfolglosen Geschäften verliert und dann einen Ḥuqúq-pflichtigen Betrag wieder gewinnt?
Antwort: In diesem Fall ist das Ḥuqúq nicht zu entrichten.
45
Frage: Ist das Ḥuqúq ein zweites Mal zu zahlen, wenn nach seiner Entrichtung der ursprüngliche Betrag verlorengeht, er aber durch geschäftliche Transaktionen wieder erzielt wird?
Antwort: Auch in diesem Fall fällt kein Ḥuqúq an.
46
Frage: zu dem heiligen Vers: »Gott hat euch den Ehestand verordnet.« Ist dies ein bindendes Gesetz?
Antwort: Es ist nicht bindend.
47
Frage: Hat ein Mann, der eine Frau geheiratet und ihr die Morgengabe gezahlt hat in der Annahme, sie sei Jungfrau, Anspruch auf Rückzahlung der Heiratskosten und der Morgengabe, wenn er beim Vollzug der Ehe feststellt, dass sie keine Jungfrau ist? Führt, wenn die Jungfräulichkeit zur Bedingung der Eheschließung gemacht wurde, die Nichterfüllung der Bedingung zur Nichtigkeit des Vertrags?
Antwort: In diesem Falle können Auslagen und Morgengabe zurückerstattet werden. Die Nichterfüllung führt zur Nichtigkeit des Vertrags. Wer die Sache verbirgt und vergibt, verdient indes vor Gott reichen Lohn.
48
Frage: »… es ist euch geboten … ein Mahl zu geben …« Ist das bindend?
Antwort: Es ist nicht bindend.
49
Frage: zu den Strafen für unehelichen Beischlaf, gleichgeschlechtliche Unzucht und Diebstahl sowie zu den Strafrahmen:
Antwort: Die Festlegung der Strafrahmen obliegt dem Haus der Gerechtigkeit.
50
Frage: zu den Ehehindernissen der Verwandtschaft:
Antwort: Auch dieser Gegenstand ist den Treuhändern des Hauses der Gerechtigkeit überlassen.
51
Frage: Zu den Waschungen ist offenbart: »Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: ›Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten.‹« Ist es erlaubt, diesen Vers auch bei grimmiger Kälte oder dann zu sprechen, wenn Hände oder Gesicht verletzt sind?
Antwort: Bei grimmiger Kälte darf warmes Wasser verwendet werden. Sind an Gesicht oder Händen Wunden oder gibt es andere Gründe, etwa Schmerzen, bei denen der Gebrauch von Wasser nachteilig wäre, so kann man anstelle der Waschung den festgelegten Vers sprechen.
52
Frage: Ist das Sprechen des Verses, der als Ersatz für das Gebet der Zeichen offenbart ist, bindend?
Antwort: Es ist nicht bindend.
53
Frage: zur Erbregelung: Erhalten, wenn leibliche Brüder und Schwestern vorhanden sind, Halbbrüder und Halbschwestern mütterlicherseits einen Anteil?
Antwort: Sie erhalten keinen Anteil.
54
Frage: Er sagt, erhaben sei Er: »Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters …« Wie ist zu verfahren, wenn die Tochter zu Lebzeiten des Vaters verstorben ist?
Antwort: Ihr Erbteil ist unter den sieben Erbkategorien nach der Regelung des Buches zu verteilen.
55
Frage: Ist die Verstorbene eine Frau, wem fällt dann der Anteil der Ehefrau am Erbe zu?
Antwort: Der Anteil der Ehefrau am Erbe fällt dem Ehemann zu.
56
Frage: zu dem aus fünf Tüchern bestehenden Leichentuch: Bezieht sich die Anzahl fünf auf Tücher, wie sie seither gebräuchlich waren, oder auf fünf Leichentücher von voller Länge, von denen eines über das andere gewickelt wird?
Antwort: Die Verwendung von fünf Tüchern ist gemeint.
57
Frage: zu Unterschieden bei manchen offenbarten Versen:
Antwort: Viele Tafeln wurden offenbart und in ihrer ursprünglichen Form verschickt, ohne durchgesehen und überprüft worden zu sein. Später las man sie auf Geheiß in der Heiligen Gegenwart erneut vor und brachte sie in Übereinstimmung mit den grammatikalischen Regeln des Volkes, um Kritteleien von Gegnern der Sache Gottes vorzubeugen. Ein weiterer Grund für dieses Vorgehen liegt darin, dass der neue Stil, den der Vorläufer – mögen die Seelen aller außer Ihm um Seinetwillen geopfert werden – entwickelt hatte, beträchtlich von den Grammatikregeln abwich. Die heiligen Verse wurden deshalb danach in einem Stil offenbart, der zum Zweck des leichteren Verständnisses und der Ausdrucksgenauigkeit größtenteils dem gegenwärtigen Sprachgebrauch entspricht.
58
Frage: zu dem gesegneten Vers: »Wenn ihr … auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder«: Ist dies ein Ausgleich für die wegen unsicherer Verhältnisse versäumten Pflichtgebete oder ist das Pflichtgebet während der Reise aufgehoben und tritt die Prostration an seine Stelle?
Antwort: Wenn die Stunde des Pflichtgebetes naht und keine Sicherheit herrscht, sollte man sich, sobald man an einen sicheren Ort gelangt, für jedes versäumte Pflichtgebet einmal niederwerfen, nach der letzten Prostration mit gekreuzten Beinen dasitzen und den vorgeschriebenen Vers sprechen. Gibt es einen sicheren Ort, so ist das Pflichtgebet während der Reise nicht aufgehoben.
59
Frage: Sollte ein Reisender, der gerastet hat, bei Eintritt der Gebetszeit das Gebet verrichten oder sich stattdessen niederwerfen?
Antwort: Nur unter unsicheren Verhältnissen ist es erlaubt, das Pflichtgebet auszulassen.
60
Frage: Muss nach jeder Prostration, die ein Gebet ersetzt, der Vers gesprochen werden, wenn wegen mehrerer versäumter Pflichtgebete eine Reihe von Prostrationen erforderlich ist?
Antwort: Es genügt, den vorgeschriebenen Vers nach der letzten Prostration zu sprechen. Mehrere Prostrationen machen ein mehrmaliges Sprechen des Verses nicht erforderlich.
61
Frage: Ist das Pflichtgebet, wenn es zu Hause vergessen wird, durch eine Prostration auszugleichen?
Antwort: Auf frühere Fragen wurde geschrieben: »Diese Bestimmung über die das Pflichtgebet ersetzende Prostration gilt sowohl zu Hause als auch auf der Reise.«
62
Frage: Reichen Waschungen, die zu einem anderen Zweck vorgenommen wurden, aus, wenn die Zeit des Pflichtgebets kommt, oder müssen sie wiederholt werden?
Antwort: Diese Waschungen sind ausreichend und müssen nicht wiederholt werden.
63
Frage: Im Kitáb-i-Aqdas ist ein Pflichtgebet, bestehend aus neun Rak‘ah, vorgeschrieben, das am Mittag, am Morgen und am Abend zu verrichten ist, aber die Tafel über die PflichtgebeteA29 scheint nicht damit übereinzustimmen:
Antwort: Was im Kitáb-i-Aqdas offenbart wurde, bezieht sich auf ein anderes Pflichtgebet. Vor einigen Jahren wurden einige Gebote des Kitáb-i-Aqdas einschließlich des Pflichtgebetes aus Gründen der Weisheit getrennt aufgezeichnet und zum Zwecke der sicheren Verwahrung zusammen mit anderen Heiligen Schriften ausgesandt. Später wurden diese drei Pflichtgebete offenbart.
64
Frage: Ist es erlaubt, sich zur Zeitbestimmung auf Uhren zu verlassen?
Antwort: Es ist erlaubt, sich auf Uhren zu verlassen.
65
Frage: Auf der Gesetzestafel über die Pflichtgebete sind drei Gebete offenbart. Ist es erforderlich, alle drei zu sprechen?
Antwort: Es ist Pflicht, eines dieser drei Gebete zu verrichten. Die Verrichtung eines der drei Gebete genügt.
66
Frage: Sind die Waschungen für das Morgengebet noch gültig für das Mittagsgebet? Und sind gleicherweise am Mittag ausgeführte Waschungen abends noch gültig?
Antwort: Waschungen sind mit dem Pflichtgebet verbunden, für das sie verrichtet werden, und müssen für jedes Gebet wiederholt werden.
67
Frage: Zum langen Pflichtgebet ist vorgeschrieben, dass man aufsteht und »sich Gott zuwendet«. Dies scheint zu bedeuten, dass es nicht notwendig ist, sich der Qiblih zuzuwenden. Trifft dies zu?
Antwort: Die Qiblih ist gemeint.
68
Frage: zu dem geheiligten Vers: »Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend«:
Antwort: Gemeint ist alles, was aus dem Himmel göttlicher Rede herabgesandt ward. Das erste Erfordernis ist die liebevolle Hingabe geheiligter Seelen, das Wort Gottes zu lesen. Nur einen Vers, ja nur ein Wort im Geiste der Freude und Frohmut zu lesen, ist der Lektüre vieler Bücher vorzuziehen.
69
Frage: Darf ein Erblasser testamentarisch verfügen, dass nach Begleichung der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung und der Schuldentilgung Teile seines Vermögens für wohltätige Zwecke verwandt werden, oder ist er gehalten, es bei der Zuweisung einer gewissen Summe für die Kosten der Trauerfeier und der Beerdigung bewenden zu lassen, so dass der Rest seines Vermögens in der von Gott bestimmten Weise unter die vorgeschriebenen Erbkategorien verteilt wird?
Antwort: Der Erblasser hat die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen. Ist er dem Ḥuqúqu’lláh nachgekommen und schuldenfrei, dann ist alles in seinem Testament Verfügte und jedes Anerkenntnis annehmbar. Gott hat ihm wahrlich gestattet, mit dem, was Er ihm verliehen hat, so zu verfahren, wie es ihm beliebt.
70
Frage: Ist der Gebrauch des Totenringes nur bei Erwachsenen Pflicht oder auch bei Minderjährigen?
Antwort: Er gilt nur für Erwachsene. Auch das Totengebet gilt nur für Erwachsene.
71
Frage: Ist es erlaubt, zu einer anderen Zeit als im Monat ‘Alá zu fasten? Ist es gültig und annehmbar, wenn jemand für ein solches Fasten ein Gelübde abgelegt hat?
Antwort: Das Gesetz des Fastens wurde bereits offenbart. Gelobt aber jemand Gott eines Wunsches oder eines Zieles wegen ein Fasten, so ist dies erlaubt, heute wie ehedem. Gott, erhaben sei Seine Herrlichkeit, wünscht indessen, dass Versprechen und Gelübde auf Ziele gerichtet sind, die für die Menschheit von Nutzen sind.
72
Eine erneute Frage: zum Wohnhaus und zur Kleidung: Fallen sie beim Fehlen männlicher Nachkommen dem Haus der Gerechtigkeit zu oder werden sie wie das restliche Vermögen verteilt?
Antwort: Zwei Drittel des Wohnhauses und der Kleidung gehen an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit, das Gott zur Schatzkammer des Volkes gemacht hat.
73
Frage: Wie soll sich die Frau verhalten, wenn der Ehemann nach Ablauf des Jahres der Geduld die Scheidung verweigert?
Antwort: Mit dem Ablauf der Zeit ist die Scheidung vollzogen, doch müssen für den Beginn und das Ende dieses Zeitraums Zeugen vorhanden sein, die nötigenfalls angerufen werden und Zeugnis ablegen können.
74
Frage: zur Begriffsbestimmung des Alters:
Antwort: Die Araber verstehen darunter das höchste Greisenalter, aber für das Volk Bahás beginnt es mit siebzig.
75
Frage: zur Befreiung vom Fasten für Reisende, die zu Fuß gehen:
Antwort: Das Zeitmaß ist auf zwei Stunden festgesetzt. Wird es überschritten, so darf das Fasten gebrochen werden.
76
Frage: zur Einhaltung des Fastens derjenigen, die während des Fastenmonats harte Arbeit zu verrichten haben:
Antwort: Sie sind vom Fasten befreit. Um jedoch dem Gesetz Gottes und der erhabenen Stufe des Fastens Achtung zu zollen, ist es höchst empfehlenswert und schicklich, sich mit einem bescheidenen, nicht öffentlich eingenommenen Mahl zu begnügen.
77
Frage: Genügen die Waschungen für das Pflichtgebet auch für das fünfundneunzigmalige Sprechen des Größten Namens?
Antwort: Es ist nicht erforderlich, die Waschungen zu wiederholen.
78
Frage: zu Kleidern und Schmuck, die ein Ehemann für seine Frau gekauft hat: Sind sie nach dem Tod des Mannes unter seinen Erben zu verteilen oder gehören sie der Frau?
Antwort: Außer gebrauchter Kleidung gehört alles, was vorhanden ist, Schmuck und anderes, dem Ehemann, es sei denn, dass es sich nachweislich um Geschenke handelt, die der Frau gemacht worden sind.
79
Frage: zum Begriff der Gerechtigkeit, wenn die Beurteilung einer Sache vom Zeugnis zweier gerechter Zeugen abhängt:
Antwort: Das Merkmal der Gerechtigkeit ist ein guter Ruf. Das Zeugnis aller Diener Gottes, gleich welchen Glaubens oder Bekenntnisses, ist vor Seinem Thron annehmbar.
80
Frage: Soll, wenn der Verstorbene weder das Ḥuqúq noch seine Schulden bezahlt hat, die Zahlung anteilmäßig von seinem Wohnhaus, der persönlichen Kleidung und dem Rest des Vermögens geleistet werden oder sind Wohnhaus und die persönliche Kleidung für die männlichen Nachkommen auszusondern, so dass die Schulden aus dem verbleibenden Vermögen zu zahlen sind? Wie sollen die Schulden beglichen werden, wenn der Rest des Vermögens hierfür nicht ausreicht?
Antwort: Die Schulden und das Ḥuqúq sollen aus dem Restvermögen bezahlt werden. Wenn dieses nicht ausreicht, sind die Rückstände aus dem Wohnhaus und der Kleidung zu begleichen.
81
Frage: Ist das dritte Pflichtgebet im Sitzen oder im Stehen zu verrichten?
Antwort: Es ist schicklicher, in einer Haltung demütiger Ergebenheit zu stehen.
82
Frage: Zum ersten Pflichtgebet ist bestimmt, »man soll es verrichten, wann immer man sich in einem Zustand ergebener, sehnsüchtiger Anbetung befindet«. Ist es nur einmal in vierundzwanzig Stunden zu verrichten oder häufiger?
Antwort: Einmal in vierundzwanzig Stunden ist ausreichend. So hat die Zunge des Göttlichen Befehls gesprochen.
83
Frage: zur Begriffsbestimmung für »Morgen«, »Mittag« und »Abend«:
Antwort: Dies sind Sonnenaufgang, Mittag und Sonnenuntergang. Die zulässigen Zeiträume für die Pflichtgebete sind vom Morgen bis zum Mittag, vom Mittag bis zum Sonnenuntergang und vom Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach. Die Amtsgewalt liegt in der Hand Gottes, des Trägers beider Namen.
84
Frage: Ist die Ehe mit Ungläubigen erlaubt?
Antwort: Zur Ehe nehmen und zur Ehe geben sind erlaubt. Dies gebot der Herr, als Er den Thron der Freigebigkeit und Gnade bestieg.
85
Frage: zum Totengebet: Soll es dem Begräbnis vorangehen oder nachfolgen? Muss die Qiblih eingehalten werden?
Antwort: Dieses Gebet ist vor dem Begräbnis zu rezitieren. Was die Qiblih anbelangt: »Wohin ihr euch auch wendet, da ist Gottes Antlitz.«Q56
86
Frage: Der Mittag ist die Zeit für zwei Pflichtgebete, das kurze Mittagsgebet und dasjenige, das morgens, mittags und abends zu verrichten ist. Müssen in diesem Fall zwei Waschungen vorgenommen werden oder genügt eine?
Antwort: Die Wiederholung der Waschungen ist nicht erforderlich.
87
Frage: zur Morgengabe, die für Dorfbewohner aus Silber bestehen soll: Bezieht sich das auf die Braut, den Bräutigam oder beide? Was ist zu tun, wenn der eine Teil Stadtbewohner, der andere Dorfbewohner ist?
Antwort: Die Morgengabe bezieht sich auf den Wohnsitz des Bräutigams. Ist er Stadtbewohner, so ist die Morgengabe aus Gold, ist er Dorfbewohner, so ist sie aus Silber.
88
Frage: Was ist das Kriterium für die Entscheidung, ob jemand ein Stadt- oder Dorfbewohner ist? Was gilt, wenn ein Stadtbewohner seinen Wohnsitz in einem Dorf nimmt oder ein Dorfbewohner in einer Stadt, jeweils in der Absicht, sich dort auf Dauer niederzulassen? Ist der Geburtsort ausschlaggebend?
Antwort: Das Merkmal ist der dauernde Wohnsitz. Je nachdem, wo sich dieser befindet, muss die Bestimmung des Buches eingehalten werden.
89
Frage: Auf den Heiligen Tafeln ist offenbart, dass, so jemand etwas im Wert von neunzehn Mithqál Gold verdient, das Recht Gottes von diesem Betrag entrichtet werden muss. Wieviel von diesem Betrag soll bezahlt werden?
Antwort: Gott hat befohlen, dass von jedem Hundert neunzehn Teile bezahlt werden müssen. Dies soll die Grundlage der Berechnung sein. So lässt sich ermitteln, welcher Betrag für neunzehn [Mithqál Gold] fällig wird.
90
Frage: Wenn das Erlangte neunzehn [Mithqál Gold] übersteigt, muss es dann erst wieder auf weitere neunzehn [Mithqál Gold] anwachsen, bevor das Ḥuqúq fällig wird, oder ist das Ḥuqúq für jeden übersteigenden Betrag zu zahlen?
Antwort: Das Ḥuqúq fällt nicht bei jedem übersteigenden Betrag an, sondern nur dann, wenn dieser weitere neunzehn erreicht.
91
Frage: zum reinen Wasser und zum Zustand, von dem an es als gebraucht gilt:
Antwort: Kleine Mengen Wasser, eine Tasse voll, oder selbst zwei oder drei, gelten als gebraucht, wenn jemand das Gesicht oder die Hände darin gewaschen hat. Ein KurrA30 oder mehr Wasser bleibt nach einer oder zwei Gesichtswaschungen unverändert, und es spricht nichts dagegen, dass es benutzt wird, es sei denn in einer der drei WeisenA31 verändert, zum Beispiel wenn seine Farbe sich ändert und es demzufolge als gebraucht zu betrachten ist.
92
Frage: In einer persischen Abhandlung zu verschiedenen Fragen ist das Reifealter auf fünfzehn festgelegt. Muss bei der Eheschließung das Reifealter gleichfalls erreicht sein oder ist sie früher erlaubt?
Antwort: Da das Buch Gottes die Einigung beider verlangt, und da eine solche Einigung vor dem Reifealter ungewiss bleibt, muss bei der Eheschließung das Reifealter eingetreten sein. Sie ist vor diesem Zeitpunkt nicht erlaubt.
93
Frage: zum Fasten und zum Pflichtgebet bei Kranken:
Antwort: Wahrlich, Ich sage, Pflichtgebet und Fasten haben vor Gott einen erhabenen Rang. Ihre Wirkung kann jedoch nur in gesundem Zustand erlangt werden. Bei schlechter Gesundheit dürfen diese Pflichten nicht erfüllt werden. So hat der Herr, erhaben sei Seine Herrlichkeit, es zu allen Zeiten geboten. Selig der Mann und die Frau, die achtsam sind und Seine Gebote befolgen. Aller Lobpreis sei Gott, Der die Verse herabsendet und unbezweifelbare Beweise offenbart!
94
Frage: zu Moscheen, Kapellen und Tempeln:
Antwort: Was immer für die Anbetung des einen wahren Gottes erbaut wurde, Moscheen, Kapellen und Tempel, darf nicht für andere Zwecke als zum Gedenken an Seinen Namen verwendet werden. Dies ist ein Gebot Gottes. Wer es verletzt, zählt wahrlich zu den Übertretern. Keine Schuld trifft den Erbauer, denn er hat für Gott gehandelt, seinen gerechten Lohn empfangen und wird ihn weiterhin empfangen.
95
Frage: zur Ausstattung einer Arbeitsstätte für das eigene Gewerbe oder den Beruf: Ist sie der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung unterworfen oder unterliegt sie derselben Regelung wie die Wohnungseinrichtung?
Antwort: Sie unterliegt denselben Regelungen wie die Wohnungseinrichtung.
96
Frage: zur Umwandlung von Treuhandvermögen zum Schutz vor Entwertung oder Verlust in Bargeld oder andere Anlagen:
Antwort: Zu der schriftlichen Anfrage wegen der Umwandlung von Treuhandvermögen zum Schutz vor Entwertung oder Verlust: Solche Transaktionen sind erlaubt unter der Voraussetzung, dass die neue Anlage von gleichem Wert ist. Dein Herr ist wahrlich der Erklärende, der Allwissende, und Er ist fürwahr der Gebieter, der Altehrwürdige der Tage.
97
Frage: zum Waschen der Füße im Winter und im Sommer:
Antwort: In beiden Jahreszeiten ist warmes Wasser vorzuziehen, aber gegen kaltes gibt es keinen Einwand.
98
Eine Ergänzungsfrage: zur Scheidung:
Antwort: Da Gott, erhaben sei Seine Herrlichkeit, die Scheidung nicht schätzt, wurde nichts zu diesem Thema offenbart. Jedoch müssen von Anbeginn bis zum Ende eines Trennungsjahres mindestens zwei Zeugen auf dem Laufenden gehalten werden. Kommt es am Ende dieses Jahres zu keiner Versöhnung, so ist die Ehe geschieden. Dies muss vom religiösen Standesbeamten der Stadt, ernannt von den Treuhändern des Hauses der Gerechtigkeit, im Personenregister eingetragen werden. Die Einhaltung dieses Verfahrens ist wichtig, damit die Herzen der Verständnisvollen nicht betrübt werden.
99
Frage: zur Beratung:
Antwort: Endet die Beratung zunächst in Uneinigkeit, so sind weitere Personen hinzuzuziehen. Bleibt auch dies ergebnislos, so sind Personen in der Zahl des Größten Namens – die überschritten oder unterschritten werden kann – durch das Los zu bestimmen. Alsdann ist die Beratung wieder aufzunehmen und dem Ergebnis, wie es auch sei, zu gehorchen. Herrscht dann immer noch Uneinigkeit, so ist dasselbe Verfahren zu wiederholen. Danach gilt der Spruch der Mehrheit. Er führt wahrlich, wen Er will, den rechten Weg.
100
Frage: zur Erbfolge:
Antwort: Bei der Erbfolge ist das, was der Erste Punkt gebot – mögen die Seelen aller außer Ihm um Seinetwillen geopfert werden –, wohlgefällig. Die vorhandenen Erben sollen die ihnen zuerkannten Anteile am Erbe erhalten, wobei eine Aufstellung des Restes dem Hofe des Höchsten zu übermitteln ist. In Seiner Hand ist der Quell der Amtsgewalt, Er gebietet, was Ihm gefällt. Hierzu wurde im Land des GeheimnissesA32 ein Gesetz offenbart, das den Erbteil der fehlenden Erben vorübergehend den vorhandenen Erben zuweist, bis das Haus der Gerechtigkeit errichtet ist und sein Spruch in dieser Angelegenheit kundgemacht wird. Jedoch ist die Erbschaft derer, die im selben Jahr wie die Altehrwürdige Schönheit ihr Heimatland verließen, ihren Erben zuerkannt worden. Dies ist eine ihnen von Gott verliehene Gnadengabe.
101
Frage: zum Gesetz über gefundene Schätze:
Antwort: Wird ein Schatz gefunden, so gehört ein Drittel davon dem Finder. Die übrigen zwei Drittel sind von den Männern des Hauses der Gerechtigkeit für die Wohlfahrt aller Menschen zu verwenden. So ist zu verfahren, wenn das Haus der Gerechtigkeit errichtet ist. Bis dahin sind sie von vertrauenswürdigen Personen am jeweiligen Ort zu verwahren. Er ist fürwahr der Herrscher, der Gebieter, der Allwissende, der Allunterrichtete.
102
Frage: zu dem Ḥuqúq auf Grundvermögen, das keinen Ertrag abwirft:
Antwort: Nach Gottes Gebot fällt auf Grundvermögen, das keinen Ertrag mehr bringt, das heißt, aus dem kein Gewinn erwächst, keine Ḥuqúq-Zahlung an. Er ist wahrlich der Herrscher, der Großzügige.
103
Frage: zu dem heiligen Vers: »In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren … zu bestimmen«:
Antwort: Gemeint sind abgelegene Weltgegenden. Hierzulande beschränkt sich der Zeitunterschied jedoch auf wenige Stunden, weshalb die Regelung hier nicht Platz greift.
104
Im Sendbrief an Abá Badí‘ ist der folgende heilige Vers offenbart: »Wahrlich, Wir haben einem jeden Sohn geboten, seinem Vater beizustehen.« Dies ist die Vorschrift, die Wir im Buch erlassen haben.
105
Und auf einer anderen Tafel sind diese erhabenen Worte offenbart: O Muḥammad! Der Altehrwürdige der Tage hat dir Sein Antlitz zugewandt. Er nennt dich beim Namen und ermahnt das Volk Gottes, seine Kinder zu erziehen. Ein Vater, der diesen gewichtigen Befehl, der im Kitáb-i-Aqdas von der Feder des Ewigen Königs offenbart ward, in den Wind schlägt, hat sein Vaterschaftsrecht verwirkt und wird vor Gott schuldig gesprochen. Wohl dem, der sich die Ermahnungen des Herrn ins Herz prägt und sich standhaft daran hält. Gott gebietet fürwahr Seinen Dienern, was ihnen hilft und nützt und sie befähigt, Ihm nahezukommen. Er ist der Gebieter, der Ewige.
106
Er ist Gott, erhaben sei Er, der Herr der Macht und Majestät! Die Propheten und Erwählten Gottes sind allesamt vom Einen Wahren Gott – gepriesen sei Seine Herrlichkeit! – beauftragt, die Bäume menschlichen Seins mit den Lebenswassern der Aufrichtigkeit und des Verstehens zu nähren, damit aus ihnen erscheine, was Gott tief in ihrem Selbst verwahrt hat. Wie leicht zu erkennen, trägt jeder Baum eine bestimmte Frucht. Ein dürrer Baum taugt nur für das Feuer. Bei allem, was diese Erzieher sagten und lehrten, war ihre Absicht, die erhabene Stufe des Menschen zu bewahren. Wohl dem, der am Tage Gottes sich fest an Seine Gebote hält und keinen Schritt von Seinem wahren, allem zugrundeliegenden Gesetz abweicht. Die Früchte, die dem Baume des menschlichen Lebens am besten stehen, sind Vertrauenswürdigkeit und Frömmigkeit, Wahrhaftigkeit und Aufrichtigkeit, doch größer als all dies ist nach der Anerkennung der Einheit Gottes – gepriesen und verherrlicht sei Er! – die Beachtung der Rechte, die er den Eltern schuldet. Diese Lehre ist in allen Büchern Gottes zu finden, und die Erhabenste Feder bestätigt sie erneut. Bedenket, was der Allbarmherzige Herr im Qur’án, verherrlicht seien Seine Worte, offenbart hat: »Betet Gott an, setzt Ihm keinen Gefährten und kein Abbild zur Seite und erweist euren Eltern Güte und Liebe …«Q57 Seht, wie hier die liebende Sorge um die Eltern mit der Anerkennung des einen wahren Gottes verbunden ist! Glücklich, wer mit Einsicht und Verständnis begabt ist, wer schaut und wahrnimmt, wer liest und begreift und befolgt, was Gott offenbart – in den alten Heiligen Büchern und auf dieser unvergleichlichen, wundersamen Tafel.
107
Auf einer Seiner Tafeln hat Er offenbart, erhaben seien Seine Worte: Und in der Frage der Zakát bestimmen Wir gleichermaßen, dass ihr dem folgt, was im Qur’án offenbart ist.
Inhaltsübersicht und systematische Darstellung der Gesetze und Gebote des Kitáb-i-Aqdas
Inhaltsübersicht
I. Die Einsetzung ‘Abdu’l-Bahás zum Nachfolger Bahá’u’lláhs und Ausleger Seiner Lehre
A. Wendet euch Ihm zu
B. Legt Ihm [Fragen] vor
II. Vorwegnahme der Institution des Hütertums
III. Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit
IV. Gesetze, Gebote und Ermahnungen
A. Gebet
B. Fasten
C. Gesetze des persönlichen Status
D. Verschiedene Gesetze, Gebote und Ermahnungen
V. Besondere Mahnungen, Tadel und Warnungen
VI. Verschiedenes
Systematische Übersicht
I. Einsetzung ‘Abdu’l-Bahás zum Nachfolger Bahá’u’lláhs und Ausleger Seiner Lehre
A. Die Gläubigen sollen ihr Angesicht Ihm zuwenden, »Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross«.
B. Den Gläubigen ist geboten, alles, was sie in der Schrift nicht verstehen, Ihm vorzulegen, »Der diesem mächtigen Stamm entspross«.
II. Vorwegnahme der Institution des Hütertums
III. Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit
A. Förmliche Einsetzung des Hauses der Gerechtigkeit
B. Festlegung seiner Funktionen
C. Festlegung seiner Einnahmequellen
IV. Gesetze, Gebote und Ermahnungen
A. Gebet
1. Die erhabene Stellung, welche die Pflichtgebete in der Bahá’í-Offenbarung einnehmen.
2. Die Qiblih:
a. Vom Báb gleichgesetzt mit Ihm, »Den Gott offenbaren wird«.
b. Die vom Báb getroffene Festlegung wird von Bahá’u’lláh bestätigt.
c. Bahá’u’lláh bestimmt Seine letzte Ruhestätte als die Qiblih nach Seinem Hinscheiden.
d. Die Hinwendung zur Qiblih ist beim Verrichten der Pflichtgebete bindend.
3. Die Pflichtgebete sind für Mann und Frau verbindlich vom Reifealter an, das auf 15 Jahre festgelegt ist.
4. Vom Pflichtgebet ist befreit:
a. wer krank ist,
b. wer das 70. Lebensjahr vollendet hat,
c. die Frau während der Monatsregel, vorausgesetzt, dass sie ihre Waschungen verrichtet und täglich einen besonders offenbarten Vers fünfundneunzigmal spricht.
5. Pflichtgebete sollen von jedem allein gesprochen werden.
6. Der Gläubige hat die Wahl, eines der drei Pflichtgebete zu sprechen.
7. »Morgen«, »Mittag« und »Abend« im Zusammenhang mit den Pflichtgebeten sind: die Zeit zwischen Sonnenaufgang und Mittag, zwischen Mittag und Sonnenuntergang und von Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach.
8. Es genügt, das erste (lange) Pflichtgebet einmal binnen 24 Stunden zu sprechen.
9. Das dritte (kurze) Pflichtgebet sollte im Stehen gesprochen werden.
10. Waschungen:
a. Waschungen müssen dem Verrichten der Pflichtgebete vorausgehen.
b. Für jedes Pflichtgebet müssen erneut Waschungen vorgenommen werden.
c. Wenn am Mittag zwei Pflichtgebete gesprochen werden, genügt eine Waschung für beide.
d. Ist kein Wasser vorhanden oder schadet dessen Verwendung dem Gesicht oder den Händen, so ist ein besonders offenbarter Vers fünfmal zu sprechen.
e. Ist die Witterung zu kalt, so wird die Verwendung warmen Wassers empfohlen.
f. Wurden Waschungen aus anderen Gründen vorgenommen, so ist ihre Wiederholung vor dem Verrichten des Pflichtgebetes nicht erforderlich.
g. Waschungen sind unerlässlich, auch wenn zuvor ein Bad genommen wurde.
11. Bestimmung der für das Gebet festgelegten Zeiten:
a. Zur Zeitbestimmung für das Verrichten der Pflichtgebete ist es erlaubt, sich nach Uhren zu richten.
b. In Ländern, die im äußersten Norden oder Süden liegen, wo die Dauer der Tage und Nächte sich beträchtlich ändert, sollte man sich nach Uhren und Zeitmessern richten, nicht nach dem Sonnenauf- oder -untergang.
12. In Gefahr, ob auf Reisen oder zu Hause, ist für jedes nicht verrichtete Pflichtgebet eine Prostration und das Sprechen eines besonderen Verses vorgeschrieben, dem das achtzehnmalige Sprechen eines anderen, besonderen Verses zu folgen hat.
13. Das Gemeinschaftsgebet ist verboten, ausgenommen ist das Totengebet.
14. Es ist vorgeschrieben, das Totengebet in voller Länge zu sprechen. Ausgenommen ist, wer nicht lesen kann. Ihm ist geboten, die sechs besonderen Abschnitte in diesem Gebet zu wiederholen.
15. Das täglich am Morgen, Mittag und Abend dreimal zu sprechende Pflichtgebet wurde durch die drei später offenbarten Pflichtgebete ersetzt.
16. Das Gebet der Zeichen wurde abgeschafft und durch einen besonders offenbarten Vers ersetzt. Das Sprechen dieses Verses ist indessen nicht verbindlich.
17. Haare, Zobelfell, Knochen und dergleichen machen das Gebet nicht ungültig.
B. Fasten
1. Die erhabene Stellung, die das Fasten in der Bahá’í-Offenbarung einnimmt.
2. Die Fastenzeit beginnt mit dem Ende der Schalttage und endet mit dem Naw-Rúz-Fest.
3. Sich der Speise und des Tranks zu enthalten, ist von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang verbindlich.
4. Das Fasten ist für Mann und Frau vom Reifealter an, welches auf fünfzehn Jahre festgelegt wurde, verbindlich.
5. Vom Fasten sind befreit:
a. Reisende,
i. sofern die Reise länger als neun Stunden dauert,
ii. die zu Fuß reisen, sofern die Reise länger als zwei Stunden dauert,
iii. die ihre Reise für weniger als neunzehn Tage unterbrechen.
iv. Wer seine Reise während der Fastenzeit an einem Ort unterbricht, an dem er neunzehn Tage bleibt, ist vom Fasten nur die ersten drei Tage nach seiner Ankunft befreit.
v. Wer während der Fastenzeit nach Hause zurückkehrt, muss mit dem Fasten am Tag seiner Ankunft beginnen.
b. Kranke
c. Wer das 70. Lebensjahr vollendet hat
d. Schwangere
e. Stillende
f. Frauen während ihrer Monatsregel, sofern sie ihre Waschungen verrichten und täglich einen besonders offenbarten Vers fünfundneunzigmal sprechen.
g. Wer Schwerarbeit verrichtet. Er ist angehalten, dem Gesetz dadurch Achtung zu erweisen, dass er sich diskret zurückhält, wenn er von der Befreiung Gebrauch macht.
6. Fastengelübde (außerhalb des vorgeschriebenen Fastenmonats) sind erlaubt. In der Sicht Gottes sind jedoch Gelübde, welche der Menschheit nützen, vorzuziehen.
C. Gesetze des persönlichen Status
1. Ehe:
a. Die Ehe wird sehr empfohlen, sie ist indes nicht obligatorisch.
b. Vielweiberei ist verboten.
c. Voraussetzung der Ehe ist, dass beide Partner das Reifealter erreicht haben, das auf fünfzehn Jahre festgesetzt ist.
d. Die Eheschließung bedarf der Einigung der beiden Partner und der Zustimmung ihrer Eltern, auch wenn die Frau keine Jungfrau ist.
e. Beide Partner haben einen besonders offenbarten Vers zu sprechen, in welchem sie ihre Zufriedenheit mit dem Willen Gottes zum Ausdruck bringen.
f. Niemand darf seine Stiefmutter heiraten.
g. Alle Fragen, die Ehen mit Blutsverwandten betreffen, sind dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen.
h. Die Ehe mit einem Nichtgläubigen ist erlaubt.
i. Die Verlobung:
i. Die Verlöbniszeit darf fünfundneunzig Tage nicht überschreiten.
ii. ES ist untersagt, sich mit einem Mädchen zu verloben, ehe es das Reifealter erreicht hat.
j. Morgengabe:
i. Voraussetzung der Eheschließung ist die Zahlung einer Morgengabe.
ii. Die Morgengabe ist auf 19 Mithqál reinen Goldes für Stadtbewohner, und auf 19 Mithqál Silber für Dorfbewohner festgesetzt. Maßgeblich ist der ständige Wohnsitz des Ehemannes, nicht der der Ehefrau.
iii. Es ist verboten, mehr als 95 Mithqál zu zahlen.
iv. Es ist wünschenswert, dass ein Mann sich darauf beschränkt, 19 Mithqál Silber zu zahlen.
v. Ist die volle Zahlung der Morgengabe nicht möglich, so ist die Ausstellung eines schriftlichen Zahlungsversprechens zulässig.
k. Entsteht bei einem Partner gegenüber dem anderen eine Abneigung, nachdem der besonders offenbarte Vers gesprochen und die Morgengabe gezahlt ist, jedoch bevor die Ehe vollzogen ist, so braucht die Wartezeit vor der Scheidung nicht eingehalten zu werden. Die Morgengabe darf jedoch nicht zurückverlangt werden.
1. Vor Antritt einer Reise hat der Ehemann seiner Ehefrau die Zeit seiner Rückkehr mitzuteilen. Ist er aus einem triftigen Grund verhindert, zur festgelegten Zeit zurückzukehren, so muss er sie benachrichtigen und sich bemühen, heimzukehren. Kommt er keiner dieser Pflichten nach, muss die Ehefrau einen Zeitraum von neun Monaten warten, ehe sie sich wieder verheiraten darf, obgleich es besser ist, wenn sie länger wartet. Erhält sie Nachricht von seinem natürlichen oder gewaltsamen Tod, so darf sie nach Ablauf von neun Monaten wieder eine Ehe eingehen, sofern die Nachricht durch öffentlichen Bericht oder durch zwei glaubwürdige Zeugen bestätigt wird.
m. Verreist der Ehemann, ohne seine Ehefrau über den Zeitpunkt seiner Rückkehr zu unterrichten, so darf sie nach Ablauf eines Jahres eine neue Ehe eingehen, sofern der Ehemann das im Kitáb-i-Aqdas erlassene Gesetz kannte. Hatte er davon keine Kenntnis, so muss die Ehefrau warten, bis sie Nachricht von ihrem Ehemann erhält.
n. Stellt der Ehemann nach Zahlung der Morgengabe fest, dass seine Frau keine Jungfrau ist, so kann er die Rückzahlung der Morgengabe und die Erstattung der entstandenen Kosten verlangen.
o. War Jungfräulichkeit Bedingung für die Heirat, so kann die Rückzahlung der Morgengabe und die Erstattung der entstandenen Kosten verlangt und die Ehe für nichtig erklärt werden. In den Augen Gottes ist es indessen höchst verdienstvoll, diesen Umstand zu verschweigen.
2. Scheidung:
a. Die Scheidung wird scharf missbilligt.
b. Entsteht bei einem der Ehegatten gegenüber dem anderen Entfremdung oder Widerwille, so ist die Scheidung erst nach Ablauf eines Jahres zulässig. Beginn und Ende des Wartejahres bedürfen der Bestätigung mindestens zweier Zeugen. Die Scheidung selbst ist vom Gerichtsbeamten im Auftrag des Hauses der Gerechtigkeit zu beurkunden. Der eheliche Verkehr ist während der Wartezeit verboten. Wer dieses Gesetz bricht, muss bereuen und dem Haus der Gerechtigkeit 19 Mithqál Gold zahlen.
c. Nach erfolgter Scheidung ist keine weitere Wartezeit erforderlich.
d. Die Ehefrau, die wegen Untreue geschieden werden soll, verliert ihren Unterhaltsanspruch während der Wartezeit.
e. Man darf mit der Frau, von der man geschieden wurde, wieder die Ehe eingehen, sofern sie nicht wieder geheiratet hat. Hat sie wieder geheiratet, so muss sie erst geschieden werden, ehe ihr früherer Ehemann sie wieder heiraten kann.
f. Kehrt die Zuneigung während der Wartezeit wieder zurück, so ist die Ehe gültig. Folgt der Versöhnung erneut Entfremdung und wird wiederum die Scheidung begehrt, muss ein neues Wartejahr in Lauf gesetzt werden.
g. Kommt es zwischen den Ehegatten während einer Reise zur Entzweiung, so ist der Ehemann verpflichtet, die Ehefrau entweder nach Hause zu schicken oder einer verlässlichen Person anzuvertrauen, die sie dorthin begleitet, und ihr die Reise sowie den Unterhalt für die Dauer eines Jahres zu zahlen.
h. Besteht eine Ehefrau auf der Scheidung, weil sie nicht in ein anderes Land auswandern will, so wird das Wartejahr vom Zeitpunkt der Trennung der Ehegatten an gerechnet, sei dies während der Reisevorbereitung oder zum Zeitpunkt der Abreise.
i. Das islámische Gesetz über die Wiederheirat der Frau, von der man geschieden wurde, ist aufgehoben.
3. ErbfolgeA33:
a. Vom Nachlass erhalten
i. Kinder 1080 von 2520 Teilen
ii. Ehemann oder Ehefrau 390 von 2520 Teilen
iii. Vater 330 von 2520 Teilen
iv. Mutter 270 von 2520 Teilen
v. Bruder 210 von 2520 Teilen
vi. Schwester 150 von 2520 Teilen
vii. Lehrer 90 von 2520 Teilen
b. Den vom Báb den Kindern zugesprochenen Teil hat Bahá’u’lláh verdoppelt, während Er den Anteil der anderen Erbberechtigten im entsprechenden Verhältnis gekürzt hat.
c.
i. Sind keine Kinder vorhanden, so fällt deren Anteil dem Haus der Gerechtigkeit zu, welches diesen für Waisen und Witwen und zum Wohl der Menschheit auszugeben hat.
ii. Ist der Sohn des Erblassers verstorben und hat er Kinder hinterlassen, so geht der Anteil ihres Vaters an diese. Ist die Tochter des Erblassers verstorben und hat sie Kinder hinterlassen, so wird ihr Anteil in die sieben Quoten geteilt, die im Heiligsten Buche aufgeführt sind.
d. Hinterlässt der Erblasser Nachkommen und fallen von den übrigen Kategorien Erbberechtigte aus, so fallen zwei Drittel der Nachlassquoten, die auf diese entfallen wären, an die Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
e. Sind keine der vorgenannten Erbberechtigten vorhanden, so fallen zwei Drittel des Nachlasses den Neffen und Nichten des Erblassers zu. Sind solche nicht vorhanden, so fällt der gleiche Anteil an die Tanten und Onkel, fehlen auch diese, an deren Söhne und Töchter. Das verbleibende Drittel fällt in jedem Falle dem Haus der Gerechtigkeit zu.
f. Hinterlässt jemand keine der vorerwähnten Erben, so fällt der gesamte Nachlass dem Haus der Gerechtigkeit zu.
g. Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des verstorbenen Vaters fallen an die männlichen, nicht aber an die weiblichen Nachkommen. Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so fällt das Hauptwohnhaus an die männlichen Nachkommen. Die übrigen Wohnhäuser sind mit dem anderen Nachlass des Erblassers unter den Erben aufzuteilen. Sind keine männlichen Nachkommen vorhanden, so fallen zwei Drittel des Hauptwohnhauses und der persönlichen Kleidung des verstorbenen Vaters an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel hiervon an das Haus der Gerechtigkeit. Ist die Mutter verstorben, so sind ihre getragenen Kleider unter ihren Töchtern gleichmäßig aufzuteilen. Ihre ungetragenen Kleider, ihr Schmuck und sonstiges Eigentum sind unter den Erben zu verteilen; das gleiche gilt für ihre getragene Kleidung, sofern sie keine Tochter hinterlässt.
h. Sind die Kinder des Erblassers minderjährig, so ist ihr Anteil einer zuverlässigen Person oder einer Gesellschaft zum Zweck der Anlage anzuvertrauen, bis die Kinder das Reifealter erreicht haben. Dem Treuhänder steht ein Anteil der auflaufenden Zinsen zu.
i. Der Nachlass sollte nicht verteilt werden, ehe nicht das Ḥuqúqu’lláh (das Recht Gottes), alle vom Erblasser eingegangenen Verbindlichkeiten und alle Kosten für eine angemessene Bestattung gezahlt sind.
j. Stammt der Bruder des Erblassers vom selben Vater ab, so erbt er seinen vollen Anteil. Stammt er von einem anderen Vater, so erbt er nur zwei Drittel des Anteils, das restliche Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Das gleiche gilt für die Schwester des Verstorbenen.
k. Sind Brüder oder Schwestern vorhanden, die von beiden Elternteilen abstammen, so sind Brüder oder Schwestern, die nur von der Mutter abstammen, nicht erbberechtigt.
l. Ein Lehrer, der nicht Bahá’í ist, ist nicht erbberechtigt. Sind mehrere Lehrer vorhanden, so ist der auf den Lehrer entfallende Anteil unter diesen gleichmäßig zu verteilen.
m. Wer nicht Bahá’í ist, ist auch nicht erbberechtigt.
n. Außer der getragenen Kleidung, Schmuckstücken und sonstigen Geschenken, die die Ehefrau nachweislich von ihrem Ehemann erhalten hat, gilt alles, was der Ehemann seiner Ehefrau angeschafft hat, als sein Eigentum, das unter seinen Erben zu verteilen ist.
o. Jedermann steht es frei, über sein Vermögen testamentarisch zu verfügen, sofern er Vorsorge für die Zahlung des Ḥuqúqu’lláh und der Begleichung seiner Schulden trifft.
D. Verschiedene Gesetze, Gebote und Ermahnungen
1. Verschiedene Gesetze und Gebote:
a. Wallfahrt
b. Ḥuqúqu’lláh
c. Stiftungen
d. Mashriqu’l-Adhkár
e. Dauer der Bahá’í-Offenbarung
f. Bahá’í-Feiertage
g. das Neunzehntagefest
h. das Bahá’í-Jahr
i. die Schalttage
j. das Reifealter
k. die Totenbestattung
l. sich im Handel oder einem Beruf zu betätigen, wurde zur Pflicht gemacht und in den Rang des Gottesdienstes erhoben
m. Gehorsam gegenüber der Obrigkeit
n. Kindererziehung
o. Abfassung eines Testaments
p. der Zehnte (Zakát)
q. Sprechen des Größten Namens fünfundneunzigmal täglich
r. die Jagd
s. die Behandlung weiblicher Hausbediensteter
t. Fundsachen
u. Verfügung über gefundene Schätze
v. Verfügung über treuhänderisch verwaltete Gegenstände
w. Tötung ohne Vorsatz
x. Definition des gerechten Zeugen
y. Verbote:
i. betreffend die Auslegung der heiligen Schrift
ii. Sklavenhandel
iii. Asketentum
iv. Mönchtum
v. Bettelei
vi. Geistlichkeit
vii. Gebrauch von Kanzeln
viii. Handkuss
ix. Beichte
x. Vielweiberei
xi. berauschende Getränke
xii. Opium
xiii. Glücksspiel
xiv. Brandstiftung
xv. unehelicher Beischlaf
xvi. Tötung mit Vorsatz
xvii. Diebstahl
xviii. Homosexualität
xix. rituelles Gemeinschaftsgebet, ausgenommen das Totengebet
xx. Tierquälerei
xxi. Müßiggang und Faulheit
xxii. üble Nachrede
xxiii. Verleumdung
xxiv. das Tragen von Waffen, sofern nicht unbedingt notwendig
xxv. die Benutzung öffentlicher Becken in persischen Bädern
xxvi. das Betreten eines Hauses ohne Einverständnis des rechtmäßigen Besitzers
xxvii. Körperverletzung
xxviii. Streit und Kampf
xxix. das Murmeln heiliger Verse auf der Straße
xxx. die Finger ins Essen zu tauchen
xxxi. Rasur des Hauptes
xxxii. Haartracht des Mannes bis über das Ohrläppchen
2. Aufhebung besonderer Gesetze und Gebote früherer Offenbarungen, die Folgendes bestimmten:
a. die Vernichtung von Büchern
b. das Verbot, Seide zu tragen
c. das Verbot des Verwendens goldener und silberner Gebrauchsgegenstände
d. Reisebeschränkungen
e. dem Religionsstifter einzigartige Gegenstände zum Geschenk zu machen
f. das Verbot, dem Religionsstifter Fragen zu stellen
g. das Verbot, die Ehefrau nach einer Scheidung wieder zu heiraten
h. die Bestrafung eines jeden, der seinen Nächsten betrübt
i. das Verbot der Musik
j. Beschränkungen hinsichtlich der Kleidung und des Bartes
k. die Unreinheit von Sachen und Völkern
l. die Unreinheit des Samens
m. die Unreinheit gewisser Gegenstände zum Zwecke der Prostration
3. Verschiedene Ermahnungen:
a. mit den Gläubigen aller Religionen Gemeinschaft zu pflegen
b. die Eltern zu ehren
c. anderen nichts zu wünschen, was man für sich selbst nicht wünscht
d. den Glauben nach dem Hinscheiden seines Stifters zu lehren und zu verbreiten
e. jene zu unterstützen, die sich erheben, um den Glauben zu fördern
f. nicht von der Heiligen Schrift abzuweichen oder sich von denen irreleiten zu lassen, die solches tun
g. bei Meinungsverschiedenheiten die Heilige Schrift heranzuziehen
h. sich in das Studium der Lehren zu vertiefen
i. nicht eitlem Wahn und leerem Trug zu folgen
j. des Morgens und des Abends die heiligen Verse zu rezitieren
k. die heiligen Verse melodisch vorzutragen
l. seine Kinder zu lehren, die heiligen Verse im Mashriqu’l-Adhkár vorzutragen
m. solche Künste und Wissenschaften zu studieren, die der Menschheit Nutzen bringen
n. miteinander zu beraten
o. sich bei der Anwendung des göttlichen Gesetzes nicht von falscher Nachsicht leiten zu lassen
p. seine Sünden vor Gott zu bereuen
q. sich durch gute Werke auszuzeichnen
i. wahrhaftig zu sein
ii. vertrauenswürdig zu sein
iii. treu zu sein
iv. rechtschaffen und gottesfürchtig zu sein
v. gerecht zu sein
vi. klug und weise zu sein
vii. höflich zu sein
viii. gastfreundlich zu sein
ix. standhaft und beharrlich zu sein
x. losgelöst zu sein
xi. dem Willen Gottes völlig ergeben zu sein
xii. kein Unheil zu stiften
xiii. nicht zu heucheln
xiv. nicht stolz zu sein
xv. nicht fanatisch zu sein
xvi. sich selbst nicht seinem Nächsten vorzuziehen
xvii. nicht mit seinem Nächsten zu streiten
xviii. nicht seinen Leidenschaften zu frönen
xix. nicht zu klagen im Unglück
xx. nicht zu streiten mit denen, die Amtsgewalt haben
xxi. nicht die Beherrschung zu verlieren
xxii. nicht seinen Nächsten zu erzürnen
r. eng vereinigt zu sein
s. im Krankheitsfall fähige Ärzte zu konsultieren
t. auf Einladungen einzugehen
u. der Familie des Glaubensstifters Wohlwollen entgegenzubringen
v. zur Förderung des Glaubens Sprachen zu erlernen
w. zur Verherrlichung des Glaubens die Entwicklung von Städten und Ländern zu fördern
x. Stätten, die einen Bezug zum Stifter des Glaubens haben, wiederherzustellen und zu bewahren
y. der Inbegriff der Reinheit zu sein:
i. sich die Füße zu waschen
ii. sich zu parfümieren
iii. in reinem Wasser zu baden
iv. sich die Nägel zu schneiden
v. schmutzige Sachen in reinem Wasser zu waschen
vi. in der Kleidung makellos zu sein
vii. Einrichtungsgegenstände zu erneuern
V. Besondere Mahnungen und Warnungen sowie Tadel, gerichtet an:
1. das gesamte Menschengeschlecht
2. gekrönte Häupter der Welt
3. die Schar der Geistlichen
4. die Herrscher Amerikas und die Präsidenten seiner Republiken
5. Wilhelm I., König von Preußen
6. Franz Joseph, Kaiser von Österreich
7. das Volk des Bayán
8. die Abgeordneten der Parlamente in aller Welt
VI. Verschiedenes
1. das transzendente Wesen der Bahá’í-Offenbarung
2. die erhabene Stufe des Glaubensstifters
3. die überragende Bedeutung des Kitáb-i-Aqdas, des »Heiligsten Buches«
4. die Lehre von der »Größten Unfehlbarkeit«
5. die beiden Zwillingspflichten und ihre Untrennbarkeit: die Manifestation Gottes anzuerkennen und Seine Gesetze zu befolgen
6. Der Endzweck aller Gelehrsamkeit ist die Anerkennung Dessen, Der das Ziel aller Erkenntnis ist.
7. Gesegnet ist, wer die grundlegende Wahrheit erkannt hat: »Er soll nicht befragt werden über Sein Tun.«
8. die umwälzende Auswirkung der »Größten Ordnung«
9. die Auswahl einer einzigen Sprache und einer gemeinsamen Schrift für alle Erdenbewohner als eines der beiden Zeichen der Mündigkeit des Menschengeschlechts
10. Prophezeiungen des Báb hinsichtlich dessen, »den Gott offenbaren wird«
11. Voraussage, die sich auf den Widerstand gegen den Glauben bezieht
12. Lobpreis des Königs, der sich zum Glauben bekennt und sich erhebt, ihm zu dienen
13. die Unbeständigkeit der menschlichen Verhältnisse
14. die Bedeutung wahrer Freiheit
15. aller Taten Wert hängt von Gottes Annahme ab
16. die Liebe zu Gott als das Motiv für den Gehorsam gegenüber Seinem Gesetz
17. die Wichtigkeit, von materiellen Mitteln Gebrauch zu machen
18. Lobpreis der Gelehrten unter dem Volke Bahás
19. Versicherung, dass Mírzá Yaḥyá Vergebung erlangt, sollte er bereuen
20. Anrede Ṭihráns
21. Anrede Konstantinopels und seines Volkes
22. Anrede der »Ufer des Rheins«
23. Verurteilung derer, die den falschen Anspruch auf esoterisches Wissen erheben
24. Verurteilung derer, die der Stolz auf ihre Gelehrsamkeit von Gott fernhält
25. Prophezeiungen, Khurásán betreffend
26. Prophezeiungen, Kirmán betreffend
27. Anspielung auf Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í
28. Anspielung auf den Weizensieber
29. Verurteilung des Ḥájí Muḥammad-Karím Khán
30. Verurteilung des Shaykh Muḥammad-Ḥasan
31. Hinweis auf Napoleon III.
32. Hinweis auf Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání
33. Versicherung des Beistands für alle, die sich erheben, dem Glauben zu dienen
Erläuterungen
1.
der süße Duft Meines Gewandes (4)
Dies ist eine Anspielung auf die Josephsgeschichte im Qur’án und im Alten Testament. Darin hat Jakob seinen geliebten, seit langem verloren geglaubten Sohn Joseph an dessen Kleidern wiedererkannt, als ihm diese von seinen Brüdern überbracht wurden. Die Metapher des duftenden »Gewandes« wird in der Schrift häufig für die Erkenntnis der Manifestation Gottes und Seiner Offenbarung verwandt.
In einer Tafel bezeichnet Sich Bahá’u’lláh als den »Göttlichen Joseph«, Der von den Achtlosen »um ein Spottgeld verschachert«Q58 wurde. Im Qayyúmu’l-Asmá’ identifiziert der Báb Bahá’u’lláh mit dem »wahren Joseph«Q59 und sagt die Heimsuchungen voraus, die Er von Seinem heimtückischen Bruder erdulden werde (siehe Erläuterungen 190). Shoghi Effendi zieht eine Parallele zwischen Mírzá Muḥammad-‘Alís flammender Eifersucht auf den Vorrang ‘Abdu’l-Bahás und dem tödlichen Neid »auf die überragenden Vorzüge Josephs, der in den Herzen seiner Brüder entbrannte«Q60.
2.
Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt (5)
Der Genuss von Wein und anderen Rauschmitteln ist im Kitáb-i-Aqdas verboten (siehe Erläuterungen 144 und 170).
Im allegorischen Sinn kommt der Genuss von ›Wein‹ – als Ursache geistiger Verzückung – nicht nur in der Offenbarung Bahá’u’lláhs, sondern auch in der Bibel, im Qur’án und in alten Hindu-Überlieferungen vor.
So verheißt der Qur’án den Gerechten, ihnen werde der »erlesene versiegelte Wein«Q61 kredenzt. In Seinen Sendbriefen setzt Bahá’u’lláh diesen »erlesenen Wein« mit Seiner Offenbarung gleich, deren »Moschusduft« über »alles Erschaffene«Q62 weht. Er erklärt, dass Er diesen »Wein entsiegelt« und so die bis dahin verborgenen geistigen Wahrheiten enthüllt habe, so dass die, die davon trinken, fähig sind, »das Licht göttlicher Einheit an seinen Strahlen zu erkennen« und »den Sinn und Zweck zu begreifen, der den Heiligen Schriften Gottes ... zugrunde liegt«Q63.
In einem Gebet bittet Bahá’u’lláh Gott, die Gläubigen mit »dem erlesenen Wein Deiner Gnade« zu versorgen, »damit er sie alles außer Dir vergessen und sich aufmachen lässt, Deiner Sache zu dienen, standhaft in ihrer Liebe zu Dir«Q64.
3.
Wir verordnen euch ein Pflichtgebet (6)
Im Arabischen gibt es mehrere Begriffe für ›Gebet‹; ›Ṣalát‹, das hier im Text steht, bezeichnet die Art von Gebeten, die die Gläubigen zu festgesetzten Tageszeiten zu verrichten haben. Um den Unterschied dieser Kategorie von den anderen Gebeten zu kennzeichnen, wurde der Begriff ›Ṣalát‹ mit ›Pflichtgebet‹ übersetzt.
Nach Bahá’u’lláh haben »Pflichtgebet und Fasten vor Gott einen erhabenen Rang« (Fragen und Antworten 93). ‘Abdu’l-Bahá bestätigt, dass diese Gebete »Demut und Ergebenheit fördern« und »den Menschen veranlassen, sein Angesicht Gott zuzuwenden und Ihm seine Verehrung darzubringen«Q65: Durch diese Gebete »pflegt der Mensch Gemeinschaft mit Gott, sucht Ihm nahe zu kommen, hält Zwiesprache mit dem wahren Geliebten seines Herzens und erreicht geistige Stufen«.
Das in diesem Vers erwähnte Pflichtgebet (siehe Erläuterungen 9) hat Bahá’u’lláh später durch drei neu offenbarte Pflichtgebete ersetzt (Fragen und Antworten 63). Diese drei jetzt gültigen Pflichtgebete sind samt den rituellen Anweisungen unter der Rubrik Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte wiedergegeben.
Eine ganze Reihe der Fragen und Antworten behandelt Einzelheiten der drei neuen Pflichtgebete. Bahá’u’lláh stellt klar, dass der Gläubige jeweils eines auswählen kann (Fragen und Antworten 65). Weitere Anweisungen zu den Gebeten sind in Fragen und Antworten 66, 67, 81 und 82 enthalten.
Die Details des Gesetzes über das Pflichtgebet sind unter der Rubrik Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.1.–17., zusammengefasst.
4.
neun Rak‘ah (6)
Ein Rak‘ah ist das Rezitieren besonders offenbarter Verse in Verbindung mit einer vorgeschriebenen Folge von Kniebeugungen und anderen Haltungen.
Das ursprünglich den Gläubigen vorgeschriebene Pflichtgebet bestand aus neun Rak‘ah. Die genaue Art dieses Gebets und die Anweisungen für seine Verrichtung sind unbekannt, da sie verlorengegangen sind (siehe Erläuterungen 9).
In einer Tafel zu den nunmehr bindenden Pflichtgebeten schreibt ‘Abdu’l-Bahá: »Ein jedes Wort und jede Haltung des Pflichtgebets birgt Anspielungen, Geheimnisse und eine Weisheit, die der Mensch nicht begreifen kann und Buchstaben und Schriftrollen nicht zu fassen vermögen.«
Nach Shoghi Effendi haben die wenigen einfachen Anleitungen Bahá’u’lláhs für das Rezitieren bestimmter Gebete geistige Bedeutung; darüber hinaus helfen sie dem Menschen, »sich beim Beten und Meditieren voll zu konzentrieren«Q66.
5.
am Mittag, am Morgen und am Abend (6)
Zur Bestimmung von »Morgen«, »Mittag« und »Abend« als Zeiten, zu denen das jetzt gültige mittlere Pflichtgebet zu sprechen ist, hat Bahá’u’lláh erklärt, dass dies »Sonnenaufgang, Mittag und Sonnenuntergang« (Fragen und Antworten 83) entspricht: »Die zulässigen Zeiträume für die Pflichtgebete sind vom Morgen bis zum Mittag, vom Mittag bis zum Sonnenuntergang und vom Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach.« ‘Abdu’l-Bahá erklärt hierzu, dass das morgendliche Pflichtgebet von frühester Dämmerung an gesprochen werden kann.
Die Bestimmung des »Mittags« als der Zeit »vom Mittag bis zum Sonnenuntergang« bezieht sich auf das kurze und das mittlere Pflichtgebet.
6.
Von einer größeren Zahl haben Wir euch befreit (6)
Die beim Pflichtgebet einzuhaltenden Riten waren im Islám und in der Bábí-Religion erheblich anspruchsvoller als bei dem im Kitáb-i-Aqdas vorgeschriebenen, aus neun Rak‘ah bestehenden Pflichtgebet (siehe Erläuterungen 4).
Im Bayán verfügte der Báb ein Pflichtgebet, das aus neunzehn Rak‘ah bestand und einmal in vierundzwanzig Stunden zwischen dem Mittag des einen und dem des nächsten Tages zu verrichten war.
Das muslimische Gebet wird fünfmal am Tag gesprochen: am frühen Morgen, am Mittag, am Nachmittag, am Abend und in der Nacht. Die Zahl der Rak‘ah unterscheidet sich nach der Zeit der Verrichtung; insgesamt sind siebzehn Rak‘ah im Laufe eines Tages darzubringen.
7.
Wollt ihr dieses Gebet verrichten, so wendet euch dem Hof Meiner hochheiligen Gegenwart zu, diesem geweihten Ort, von Gott ... zum Punkt der Anbetung für die Bewohner der Städte der Ewigkeit bestimmt (6)
Der »Punkt der Anbetung«, das heißt, die Richtung, in die sich der Betende beim Pflichtgebet zu wenden hat, wird Qiblih genannt. Die Einrichtung der Qiblih gab es schon in früheren Religionen. Ehedem war Jerusalem dazu bestimmt worden. Muḥammad änderte dies und bestimmte Mekka zur Qiblih. Die Anweisung des Báb im Arabischen Bayán lautet:
»Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«
Bahá’u’lláh zitiert diese Stelle im Kitáb-i-Aqdas (137) und bestätigt sie mit dem oben erwähnten Vers. Die Ausrichtung auf die Qiblih bezeichnet Er als »ein bindendes Erfordernis für das Sprechen des Pflichtgebetes« (Fragen und Antworten 14 und 67). Bei anderen Gebeten und Andachten ist der Gläubige frei, sich in jede Richtung zu wenden.
8.
Und wenn die Sonne der Wahrheit und der Rede untergeht, so wendet euer Angesicht dem Orte zu, den Wir euch bestimmt haben. (6)
Bahá’u’lláh bestimmte für die Zeit nach Seinem Hinscheiden die Stätte Seiner letzten Ruhe als Qiblih. Das Hochheilige Grab ist in Bahjí bei ‘Akká. ‘Abdu’l-Bahá beschreibt diesen Ort als »den leuchtenden Schrein«, »den Ort, den die Höchste Schar umkreist«.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi die geistige Bedeutung der Qiblih mit dem Gleichnis der Pflanze, die sich der Sonne zuwendet:
»Wie die Pflanze dem Sonnenlicht zustrebt, von dem sie Leben und Wachstum empfängt, so wenden wir unsere Herzen beim Gebet der Manifestation Gottes, Bahá’u’lláh, zu … Wir wenden unser Angesicht dem Orte zu, an dem Sein Staub in dieser Erde ruht, als Symbol für die innere Haltung.« Q67
9.
Die Einzelheiten des Pflichtgebets haben Wir auf einer anderen Tafel ausgeführt. (8)
Das ursprüngliche Pflichtgebet hatte Bahá’u’lláh »aus Gründen der Weisheit« auf einer besonderen Tafel offenbart (Fragen und Antworten 63), aber zu Seinen Lebzeiten nicht an die Gläubigen gegeben, da es durch die drei heute verwendeten Pflichtgebete ersetzt wurde.
Kurz nach Bahá’u’lláhs Hinscheiden wurde der Text dieses Gebetes zusammen mit einigen anderen Tafeln Bahá’u’lláhs von Muḥammad-‘Alí, dem Erzbundesbrecher, gestohlen.
10.
Totengebet (8)
Das Totengebet (siehe Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte) ist für die Bahá’í das einzige in Gemeinschaft zu sprechende Pflichtgebet. Es ist von einem Gläubigen vorzutragen, während die übrigen Anwesenden schweigend stehen (siehe Erläuterungen 19). Bahá’u’lláh stellte klar, dass das Totengebet nur für erwachsene Verstorbene erforderlich ist (Fragen und Antworten 70), dass es vor der Beisetzung zu sprechen ist und dass dabei die Qiblih nicht eingehalten werden muss (Fragen und Antworten 85).
Weitere Einzelheiten zum Totengebet sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.13.–14., zusammengefasst.
11.
Im Totengebet sind von Gott, dem Offenbarer der Verse, sechs besondere Abschnitte herabgesandt. (8)
Diese Abschnitte sind Teil des Totengebets. Sie umfassen das sechsmalige Sprechen des Grußes ›Alláh-u-Abhá‹ (Gott ist der Allherrliche), wobei nach jeder Wiederholung einer von sechs besonders offenbarten Versen neunzehnmal gesprochen wird. Diese Verse entsprechen denen, die der Báb im Totengebet des Bayán offenbart hat. Bahá’u’lláh stellte diesen Abschnitten ein Bittgebet voran.
12.
Haar macht euer Gebet nicht ungültig, auch nichts, woraus der Geist gewichen ist, wie Knochen und dergleichen. Es steht euch frei, den Pelz des Zobels zu tragen, auch den des Bibers, des Eichhörnchens und anderer Tiere. (9)
In manchen Religionen glaubte man, dass Haare bestimmter Tiere oder bestimmte auf dem Leib getragene Gegenstände das Gebet ungültig machen. Bahá’u’lláh bestätigt hier die Aussage des Báb im Arabischen Bayán, wonach solche Dinge das Gebet in seiner Gültigkeit nicht beeinträchtigen.
13.
Wir haben euch geboten, vom Reifealter an zu beten und zu fasten. (10)
Bahá’u’lláh bestimmt das »Reifealter für religiöse Pflichten« mit »fünfzehn« für »Mann und Frau« (Fragen und Antworten 20). Einzelheiten zur Fastenzeit siehe Erläuterungen 25.
14.
hat Er jene ausgenommen, die durch Krankheit oder Alter geschwächt sind (10)
Die Befreiung der durch Krankheit oder hohes Alter Geschwächten vom Pflichtgebet und vom Fasten wird in den Fragen und Antworten erläutert. Bahá’u’lláh erklärt: »Bei schlechter Gesundheit dürfen diese Pflichten nicht erfüllt werden« (Fragen und Antworten 93). Das Alter lässt Er in diesem Zusammenhang mit »siebzig« beginnen (Fragen und Antworten 74). Auf Anfrage stellte Shoghi Effendi klar, dass befreit ist, wer das siebzigste Lebensjahr vollendet hat, einerlei, ob er schwach ist oder nicht.
Befreiung vom Fasten wird auch anderen Personengruppen gewährt; sie sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.5., aufgeführt. Weitere Gesichtspunkte siehe Erläuterungen 20, 30 und 31.
15.
Gott stellt euch frei, euch auf jeder Fläche niederzuwerfen, die rein ist. In dieser Hinsicht haben Wir die Beschränkung aufgehoben, die im Buche verzeichnet war. (10)
In früheren Religionen waren für Gebete häufig Prostrationen vorgesehen. Im Arabischen Bayán forderte der Báb Seine Anhänger auf, bei Prostrationen die Stirn auf Flächen aus Kristall zu legen. Im Islám gibt es ähnliche Einschränkungen zur Fläche, auf denen sich Muslime niederwerfen dürfen. Bahá’u’lláh hebt solche Beschränkungen auf und lässt »jede Fläche …, die rein ist« genügen.
16.
Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: »Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten«; dann verrichte er sein Gebet. (10)
Zur Vorbereitung des Pflichtgebets hat der Gläubige Waschungen zu vollziehen. Sie bestehen im Waschen der Hände und des Gesichtes. Falls kein Wasser vorhanden ist, ist ein besonderer Vers fünfmal zu sprechen. Zu den Waschungen siehe Erläuterungen 34.
Vorbilder für Ersatzhandlungen beim Fehlen von Wasser finden sich im Qur’án und im Arabischen Bayán.
17.
In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren und andere den Gang der Stunden anzeigende Instrumente zu bestimmen. (10)
Dies bezieht sich auf Gebiete im höchsten Norden und im tiefsten Süden, wo Tag- und Nachtlänge erheblich wechseln (Fragen und Antworten 64 und 103). Diese Vorschrift gilt auch für das Fasten.
18.
Wir befreien euch von dem Gebet der Zeichen. (11)
Das ›Gebet der Zeichen‹ ist eine Sonderform des muslimischen Pflichtgebets und war bei Naturereignissen wie Erdbeben, Sonnenfinsternissen und dergleichen, die Schrecken verbreiten oder für Zeichen Gottes gehalten werden konnten, geboten. Das Gebot, dieses Gebet zu verrichten, wurde aufgehoben. Statt dessen kann der Gläubige sagen: »Die Größe ist Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn der Schöpfung«, doch ist dies kein bindendes Gebot (Fragen und Antworten 52).
19.
Mit Ausnahme des Totengebets ist das Gemeinschaftsgebet abgeschafft. (12)
Ein Gemeinschaftsgebet im Sinn eines formalen, nach einem vorgeschriebenen Ritual zu verrichtenden Pflichtgebets ist zum Beispiel das im Islám von einem Imám angeführte Freitagsgebet in der Moschee. Durch die Bahá’í-Offenbarung wurde dies abgeschafft. Das Totengebet (siehe Erläuterungen 10) ist das einzige im Bahá’í-Gesetz vorgesehene Gemeinschaftsgebet. Es wird von einem der Anwesenden vorgetragen, während die anderen schweigend stehen. Der Vorleser hat keine besondere Stellung. Die Versammlung muss sich nicht der Qiblih zuwenden (Fragen und Antworten 85).
Die drei Pflichtgebete sind individuell, nicht in Gemeinschaft, zu verrichten.
Für die Rezitation der vielen anderen Bahá’í-Gebete gibt es kein vorgeschriebenes Ritual. Jeder kann diese Gebete in Versammlungen oder privat verwenden, wie es ihm beliebt. In diesem Zusammenhang erklärt Shoghi Effendi:
»Wiewohl es den Gläubigen freigestellt ist, ihren Vorlieben zu folgen, … so sollen sie sich sehr davor hüten, an einer von ihnen gewählten Form zu streng festzuhalten und sie so zu einer festen Einrichtung zu entwickeln. Dies ist ein Punkt, dessen man stets eingedenk sein sollte, damit man nicht vom klaren Pfad abweicht, der durch die Lehre vorgezeichnet ist.«
20.
Gott hat die Frau für die Dauer der Monatsregel vom Pflichtgebet und vom Fasten befreit. (13)
Befreiung vom Pflichtgebet wird der Frau während der Monatsregel gewährt. Sie soll stattdessen ihre Waschungen verrichten (siehe Erläuterungen 34) und fünfundneunzigmal zwischen dem Mittag eines und des folgenden Tages den Vers »Verherrlicht sei Gott, der Herr des Glanzes und der Schönheit« sprechen. Diese Vorschrift findet sich schon im Arabischen Bayán, wo ein ähnlicher Dispens gewährt wurde.
In manchen Religionen wurde die Frau während ihrer Monatsregel als rituell unrein betrachtet und von den Pflichten des Betens und Fastens ausgeschlossen. Das Konzept der rituellen Unreinheit wurde von Bahá’u’lláh abgeschafft (siehe Erläuterungen 106).
Das Universale Haus der Gerechtigkeit stellt klar, dass die Vorschriften im Kitáb-i-Aqdas, die von Pflichten befreien, Freistellungen und keine Verbote sind. Jedem Gläubigen steht es deshalb frei, vom Dispens Gebrauch zu machen, wenn er es wünscht. Das Universale Haus der Gerechtigkeit rät jedoch, diese Entscheidung mit Weisheit zu treffen und sich dessen bewusst zu sein, dass Bahá’u’lláh diesen Dispens aus gutem Grunde gewährt hat.
Der gewährte Dispens bezog sich ursprünglich auf das aus neun Rak‘ah bestehende Pflichtgebet, gilt jetzt aber für die drei Pflichtgebete, die es ersetzt haben.
21.
Wenn ihr – ob Mann oder Frau – auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder (14)
Vom Pflichtgebet ist freigestellt, wer sich in einem solchen Zustand der Unsicherheit befindet, dass es nicht möglich ist, das Pflichtgebet zu verrichten. Dieser Dispens gilt auf Reisen wie auch zu Hause und schafft einen Ersatz für Pflichtgebete, die wegen unsicherer Verhältnisse versäumt wurden.
Bahá’u’lláh stellt klar, dass das Pflichtgebet »während der Reise nicht aufgehoben« ist, solange man zu dessen Verrichtung einen »sicheren Ort« finden kann (Fragen und Antworten 58).
Fragen und Antworten 21, 58, 59, 60 und 61 erläutern diese Anordnung.
22.
Nach euren Prostrationen setzt euch ... mit gekreuzten Beinen nieder (14)
Der arabische Begriff ›Haykalu’t-Tawḥíd‹, hier ›mit gekreuzten Beinen‹ übersetzt, bedeutet ›Haltung der Einheit‹ und bezeichnet traditionell ein Sitzen mit den Beinen über Kreuz.
23.
Sprich: Gott hat Meine verborgene Liebe zum Schlüssel für den verborgenen Schatz gemacht (15)
Es gibt eine bekannte islámische Überlieferung über Gott und Seine Schöpfung:
»Ich war ein verborgener Schatz. Ich wünschte erkannt zu werden, also rief Ich die Schöpfung ins Dasein, damit Ich erkannt werde.«
Bezüge und Anspielungen auf diese Tradition sind in der gesamten Schrift zu finden. So offenbart Bahá’u’lláh in einem Gebet:
»Gelobt sei Dein Name, o Herr mein Gott! Ich bezeuge, dass Du ein verborgener Schatz warst, eingehüllt in Deinem urewigen Sein, und ein unerforschliches Geheimnis, eingeschlossen in Deinem Wesen. Du wünschtest, Dich zu offenbaren; darum schufest Du die Größeren und die Geringeren Welten, Du erwähltest den Menschen vor allen Deinen Geschöpfen und machtest Ihn zum Zeichen für beiderlei Welten, o Du, der Du unser Herr bist, der Mitleidvollste!
Damit Er vor allem Volk Deiner Schöpfung Deinen Thron einnehme, erhobest Du Ihn. Du machtest Ihn fähig, Deine Geheimnisse zu entschleiern, mit dem Lichte Deiner Eingebung und Offenbarung zu strahlen sowie Deine Namen und Attribute kundzutun. Durch Ihn schmücktest Du das Vorwort im Buche Deiner Schöpfung, o Du Herrscher über das Weltall, das Du geschaffen hast!« Q68
Desgleichen sagt Er in den Verborgenen Worten:
»O Sohn des Menschen! Ich liebte es, dich zu erschaffen, also erschuf Ich dich. Nun liebe du Mich, damit Ich deinen Namen nenne und deine Seele mit dem Geiste des Lebens erfülle.« Q69
‘Abdu’l-Bahá schrieb in Seinem Kommentar zu der oben zitierten Tradition:
»O Wanderer auf dem Pfade des Geliebten! Wisse, dass der eigentliche Zweck dieser heiligen Tradition ist, die Stufen des verborgenen und des offenbaren Gottes in den Verkörperungen der Wahrheit, den Dämmerorten Seines Allherrlichen Wesens, anzudeuten. So besteht die Flamme des unauslöschlichen Feuers, ehe sie entzündet ist und in Erscheinung tritt, durch sich selbst in sich selbst in der verborgenen Identität der universellen Manifestationen, und dies ist die Stufe des ›Verborgenen Schatzes‹. Und wenn der Gesegnete Baum durch sich selbst in sich selbst entzündet wird und das Göttliche Feuer durch sein eigenes Wesen in seinem eigenen Wesen brennt, so ist dies die Stufe des ›Ich wünschte erkannt zu werden‹. Und wenn es vom Horizont des Universums mit unendlichen Namen und Attributen auf die Reiche der Möglichkeit und der Raumlosigkeit strahlt, so tritt eine neue, wundersame Schöpfung in Erscheinung, die der Stufe des ›Also rief Ich die Schöpfung ins Dasein‹ entspricht. Und wenn die geheiligten Seelen die Schleier irdischer Verhaftung und weltlicher Bedingtheit zerreißen und zur Stufe des Schauens auf die Schönheit der Göttlichen Gegenwart eilen und die Ehre erlangen, die Manifestation zu erkennen, und fähig werden, den Strahlenglanz von Gottes Größtem Zeichen in ihren Herzen wahrzunehmen, dann wird der Zweck der Schöpfung offenbar werden, der in der Erkenntnis Dessen besteht, Der die Ewige Wahrheit ist.«
24.
O Feder des Höchsten! (16)
»Feder des Höchsten«, »Höchste Feder« und »Erhabenste Feder« sind Hinweise auf Bahá’u’lláh und veranschaulichen Seine Aufgabe als Offenbarer des Wortes Gottes.
25.
Wir haben euch für eine kurze Zeit das Fasten geboten (16)
Fasten und Pflichtgebet sind die beiden Pfeiler des offenbarten göttlichen Gesetzes. Bahá’u’lláh sagt auf einer Tafel, Er habe die Gesetze über das Pflichtgebet und das Fasten offenbart, damit die Gläubigen Gott nahekommen.
Shoghi Effendi weist darauf hin, dass die Fastenzeit mit der vollständigen Enthaltung von Speise und Trank zwischen Sonnenaufgang und Sonnenuntergang
»im Wesentlichen eine Zeit der Meditation und des Gebetes, der geistigen Erneuerung ist, während der der Gläubige sich bemühen soll, sein inneres Leben wieder zu ordnen und die in seiner Seele ruhenden geistigen Kräfte zu erfrischen und zu stärken. Der Sinn und Zweck des Fastens ist geistiger Natur. Fasten ist ein Symbol, eine Mahnung, sich selbstischer und fleischlicher Wünsche zu enthalten.« Q70
Das Fasten ist allen Gläubigen geboten, von der Vollendung des 15. Lebensjahres bis zum Alter von 70 Jahren.
Eine Zusammenfassung der Details des Fastengesetzes und der Personengruppen, denen Befreiung gewährt wird, findet sich in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.1.–6. Auf die Freistellungen gehen die Erläuterungen 14, 20, 30 und 31 ein.
Die neunzehntägige Fastenzeit fällt auf den Monat ‘Alá, normalerweise vom 2. bis 20. März, unmittelbar nach den Schalttagen (siehe Erläuterungen 27 und 147). Ihr folgt das Naw-Rúz-Fest (siehe Erläuterungen 26).A34
26.
und euch an dessen Ende Naw-Rúz als Fest bestimmt (16)
Der Báb hat einen neuen Kalender, heute bekannt als Badí‘- oder Bahá’í-Kalender, eingeführt (siehe Erläuterungen 27 und 147). Danach ist ein Tag der Zeitraum zwischen zwei Sonnenuntergängen. Im Bayán bestimmte der Báb den Monat ‘Alá als Fastenmonat und das Naw-Rúz-Fest als sein Ende; Naw-Rúz bezeichnete Er als den Tag Gottes. Bahá’u’lláh bestätigt den Badí‘-Kalender, in dem Naw-Rúz als Fest bestimmt ist.
Naw-Rúz ist der erste Tag des Jahres und fällt auf die Frühjahrs-Tagundnachtgleiche der nördlichen Halbkugel, die normalerweise am 21. März stattfindet. Nach Bahá’u’lláh ist das Fest an dem Tag zu feiern, an dem die Sonne in das Zeichen des Widders eintritt (was der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche entspricht), selbst wenn dies nur eine Minute vor Sonnenuntergang geschieht (Fragen und Antworten 35). Naw-Rúz kann demnach auf den 20., 21. oder 22. März fallen.
Bahá’u’lláh hat die Detailregelung vieler Gesetze dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen. Dazu gehören auch Fragen zum Bahá’í-Kalender. Der Hüter hat darauf hingewiesen, dass bei der weltweiten Einführung des Gesetzes zur Festlegung von Naw-Rúz ein bestimmter Ort ausgewählt werden muss, der als Messpunkt für die Feststellung der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche dient. Auch die Wahl dieses Ortes ist nach Shoghi Effendi dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen.A35
27.
Legt des Jahres überzählige Tage vor den Fastenmonat (16)
Der Badí‘-Kalender beruht auf dem Sonnenjahr von 365 Tagen, 5 Stunden und etwa 50 Minuten. Das Jahr besteht aus 19 Monaten zu je 19 Tagen, zusammen 361 Tage, dazu vier zusätzliche Tage (in Schaltjahren fünf). Der Báb hat den Platz dieser Schalttage im neuen Kalender nicht ausdrücklich bestimmt. Das Kitáb-i-Aqdas löst diese Frage, indem es den »überzähligen« Tagen einen festen Platz im Kalender unmittelbar vor dem Fastenmonat ‘Alá zuweist. Weitere Einzelheiten finden sich in den Abschnitten zum Bahá’í-Kalender, The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998.
28.
Wir bestimmten, dass diese ... die Offenbarungen des Buchstabens Há seien (16)
Bekannt als die Ayyám-i-Há (die Tage des Há) sind die Schalttage durch ihre Verbindung mit »dem Buchstaben Há« ausgezeichnet. Der Abjad-Zahlenwert dieses arabischen Buchstabens ist fünf, was der höchstmöglichen Zahl eingeschobener Tage entspricht.
Der Buchstabe ›Há‹ hat in den Heiligen Schriften verschiedene geistige Bedeutungen, darunter die eines Sinnbilds für das Wesen Gottes.
29.
diese Tage des Gebens, die der Zeit der Enthaltsamkeit vorangehen (16)
Bahá’u’lláh befiehlt den Gläubigen, diese Tage für Feste, Frohsinn und gute Werke zu verwenden. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief legt Shoghi Effendi dar, dass »die Schalttage besonderer Anlass für Gastlichkeit, Geschenke und dergleichen sein sollen«Q71.
30.
Reisende ... sind nicht an das Fasten gebunden. (16)
Die Mindestdauer einer Reise, die den Gläubigen vom Fasten befreit, hat Bahá’u’lláh festgelegt (Fragen und Antworten 22 und 75). Einzelheiten dazu sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.5.a.i.–v., zusammengefasst.
Shoghi Effendi stellt klar, dass Reisende vom Fasten befreit sind, aber fasten können, wenn sie dies wünschen. Die Befreiung gilt während der ganzen Reisezeit, nicht nur während der Stunden im Zug, im Kraftwagen usw.
31.
Reisende, Kranke und jene, die schwanger sind oder stillen, sind nicht an das Fasten gebunden. Sie sind von Gott zum Zeichen Seiner Gnade davon befreit. (16)
Vom Fasten ist befreit, wer krank oder betagt ist (siehe Erläuterungen 14), ferner Frauen für die Dauer der Monatsregel (siehe Erläuterungen 20), Reisende (siehe Erläuterungen 30), Schwangere und Stillende. Der Dispens ist auch denjenigen gewährt, die harte Arbeit zu verrichten haben. Sie werden gleichzeitig angehalten, »dem Gesetz Gottes und der erhabenen Stufe des Fastens Achtung zu zollen«, indem sie »sich mit einem bescheidenen, nicht öffentlich eingenommenen Mahl« begnügen (Fragen und Antworten 76). Nach Shoghi Effendi wird das Universale Haus der Gerechtigkeit bestimmen, welche Arbeiten unter den Dispens vom Fasten fallen.
32.
Enthaltet euch der Speise und des Tranks von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang (17)
Dies bezieht sich auf die Zeit des Fastens. In einem Brief führt ‘Abdu’l-Bahá aus, dass Fasten in der Enthaltung von Speise und Trank besteht und dass auch das Rauchen eine Art von »Trinken« ist. Im Arabischen bezeichnet dasselbe Verbum sowohl trinken als auch rauchen.
33.
Jedem, der an Gott ... glaubt, ist geboten, ... täglich ... fünfundneunzigmal ›Alláh-u-Abhá‹ zu wiederholen. (18)
Das arabische ›Alláh-u-Abhá‹ bedeutet ›Gott, der Allherrliche‹. Es ist eine Form des Größten Namens Gottes (siehe Erläuterungen 137). Im Islám gibt es die Tradition, dass unter den vielen Namen Gottes einer der größte sei, doch sei er verborgen. Bahá’u’lláh bestätigt, dass dieser Größte Name ›Bahá‹ ist.
Die verschiedenen Ableitungen des Wortes ›Bahá‹ werden ebenfalls als der Größte Name betrachtet. Im Auftrag Shoghi Effendis erläutert sein Sekretär:
»Der Größte Name ist der Name Bahá’u’lláhs. ›Yá Bahá’u’l-Abhá‹ ist eine Invokation und bedeutet: ›O Du Herrlichkeit der Herrlichkeiten‹. ›Alláh-u-Abhá‹ ist ein Gruß, der bedeutet: ›Gott, der Allherrliche‹. Beides bezieht sich auf Bahá’u’lláh. Mit dem Größten Namen ist gemeint, dass Bahá’u’lláh im Größten Namen Gottes erschienen ist, mit anderen Worten, dass Er die ranghöchste Manifestation Gottes ist.« Q72
Der Gruß ›Alláh-u-Abhá‹ wurde während der Verbannung Bahá’u’lláhs nach Adrianopel eingeführt.
Vor der fünfundneunzigmaligen Wiederholung von ›Alláh-u-Abhá‹ sollten Waschungen erfolgen. (siehe Erläuterungen 34).
34.
Verrichtet ... die Waschungen für das Pflichtgebet. (18)
Waschungen sind Bestandteil bestimmter Gebete. Sie müssen der Verrichtung der drei Pflichtgebete, dem täglichen fünfundneunzigmaligen Rezitieren von ›Alláh-u-Abhá‹ und der Rezitation des Verses, welcher der Frau in ihrer Monatsregel anstelle des Pflichtgebets und des Fastens vorgeschrieben ist, vorangehen (siehe Erläuterungen 20).
Die vorgeschriebenen Waschungen bestehen aus dem Waschen der Hände und des Gesichts zur Vorbereitung des Gebets. Beim mittleren Pflichtgebet ist dies von der Rezitation bestimmter Verse begleitet (siehe Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte).
Dass Waschungen eine Bedeutung haben, die über die Reinigung hinausgehen, lässt sich daraus ersehen, dass sie auch dann zu verrichten sind, wenn man unmittelbar vor dem Pflichtgebet gebadet hat (Fragen und Antworten 18).
Ist kein Wasser für die Waschungen vorhanden, so hat man fünfmal einen vorgeschriebenen Vers zu sagen (siehe Erläuterungen 16); dies gilt auch für diejenigen, für die der Gebrauch von Wasser schädlich ist (Fragen und Antworten 51).
Im Einzelnen sind die Bestimmungen des Gesetzes über Waschungen in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.10.a.–g., aufgeführt, ebenso in Fragen und Antworten 51, 62, 66, 77 und 86.
35.
Mord und Totschlag ... sind euch verboten. (19)
Das Verbot, einem anderen das Leben zu nehmen, wiederholt Bahá’u’lláh in Vers 62 des Kitáb-i-Aqdas, wo Er auch die Strafen für die vorsätzliche Tötung verordnet (siehe Erläuterungen 86), und in Vers 73. Bei fahrlässiger Tötung ist ein Sühnegeld an die Familie des Verstorbenen zu zahlen (siehe Kitáb-i-Aqdas 188).
36.
der uneheliche Beischlaf (19)
Das arabische ›Ziná‹ (im englischen Text mit ›adultery‹ übersetzt) bedeutet den unehelichen Beischlaf, insbesondere auch den Ehebruch. Es bezeichnet also nicht nur geschlechtliche Beziehungen zwischen einer verheirateten Person und jemandem, der nicht ihr Ehepartner ist, sondern ganz allgemein den außerehelichen Geschlechtsverkehr. Eine Form von ›Ziná‹ ist die Vergewaltigung. Die einzige von Bahá’u’lláh vorgesehene Strafe betrifft den Beischlaf zwischen Unvermählten (siehe Erläuterungen 77); die Festsetzung von Strafen für andere geschlechtliche Vergehen liegt in der Kompetenz des Universalen Hauses der Gerechtigkeit.
37.
üble Nachrede und Verleumdung (19)
Die üble Nachrede, die Verleumdung und das Verweilen bei den Fehlern anderer hat Bahá’u’lláh mehrfach verurteilt. In den Verborgenen Worten sagt Er unmissverständlich: »O Sohn des Seins! Wie konntest du deine eigenen Fehler vergessen und dich mit den Fehlern der anderen befassen? Wer dies tut, ist von Mir verworfen«Q73, und: »O Sohn des Menschen! Sprich nicht über die Sünden anderer, solange du selbst ein Sünder bist. So du dieses Gebot übertrittst, bist du verworfen – dies bezeuge Ich dir.«Q74 Diese strenge Ermahnung wiederholt Er in Seinem letzten Werk, Seinem Buch des Bundes: »Wahrlich, Ich sage: Die Zunge ist dazu da, vom Guten zu sprechen; befleckt sie nicht mit übler Rede. Gott hat vergeben, was vergangen ist. Von nun an sage jeder, was sich schickt, und enthalte sich der üblen Nachrede, der Schmähung und all dessen, was andere Menschen betrübt.«Q75
38.
Wir haben die Erbschaft in sieben Kategorien eingeteilt (20)
Das Bahá’í-Erbrecht gilt nur im Intestatsfalle, wenn also jemand stirbt, ohne ein Testament zu hinterlassen. Im Kitáb-i-Aqdas (109) weist Bahá’u’lláh den Gläubigen an, ein Testament zu machen. An anderer Stelle betont Er, dass der Gläubige die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen hat, dass er frei ist, in seinem Testament zu verfügen, wie sein Vermögen verteilt werden soll, und seine Erben, Bahá’í oder Nicht-Bahá’í, zu bestimmen (Fragen und Antworten 69). In diesem Zusammenhang sagt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief:
»Wenn der Bahá’í in seinem Testament auch frei über sein Vermögen verfügen kann, so ist er moralisch durch sein Gewissen verpflichtet, bei der Abfassung des Testaments stets des Prinzips Bahá’u’lláhs eingedenk zu sein, wonach Reichtum sozialpflichtig ist und zu hohe Vermögenskonzentrationen in den Händen Einzelner oder kleiner Gruppen zu vermeiden sind.«
Der angeführte Aqdas-Vers leitet einen längeren Abschnitt ein, in dem Bahá’u’lláh das Bahá’í-Erbrecht verfügt. Dabei sollte man sehen, dass das Gesetz davon ausgeht, dass der Verstorbene ein Mann ist, doch dass mutatis mutandis die Bestimmungen auch anwendbar sind, wenn eine Frau verstorben ist.
Das Erbsystem, das die Verteilung des Erbguts auf sieben Erbkategorien (Kinder, Ehegatte, Vater, Mutter, Brüder, Schwestern und Lehrer) vorsieht, geht auf Bestimmungen des Báb im Bayán zurück. Die Grundzüge des Bahá’í-Erbrechts im Intestatsfall sind:
1. Ist der Verstorbene der Vater und enthält sein Vermögen ein Wohnhaus, so fällt dieses an den ältesten Sohn (Fragen und Antworten 34).
2. Hat der Verstorbene keine männlichen Nachkommen, so fallen zwei Drittel des Wohnhauses an die weiblichen Nachkommen, das verbleibende Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 41, 72). Zu den verschiedenen Ebenen der Institution des Hauses der Gerechtigkeit, auf die sich dieses Gesetz bezieht, vgl. Erläuterungen 42; siehe auch Erläuterungen 44.
3. Das restliche Vermögen wird unter den sieben Erbkategorien verteilt. Zu den Einzelheiten der auf jede Gruppe entfallenden Anteile siehe Fragen und Antworten 5, und Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.3.a.
4. Gibt es in einer Kategorie mehrere Erben, so ist deren Anteil auf Männer wie Frauen gleichmäßig zu verteilen.
5. Sind keine Nachkommen vorhanden, so fällt der Anteil der Kinder an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 7, 41).
6. Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, fehlen aber die anderen Erbkategorien ganz oder teilweise, so fallen von deren Anteil zwei Drittel an die Nachkommen und ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 7).
7. Ist von den aufgeführten Erbkategorien niemand vorhanden, so fallen zwei Drittel des Vermögens an die Neffen und Nichten des Verstorbenen. Sind keine vorhanden, so fallen diese Anteile an die Tanten und Onkel; und, so solche nicht vorhanden sind, an deren Söhne und Töchter. In jedem Fall fällt das verbleibende Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
8. Hinterlässt der Verstorbene keinen der vorerwähnten Erben, so fällt der gesamte Nachlass an das Haus der Gerechtigkeit.
9. Bahá’u’lláh bestimmt, dass Personen, die nicht Bahá’í sind, ihre Bahá’í-Eltern oder -Verwandten nicht beerben (Fragen und Antworten 34). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief weist Shoghi Effendi jedoch darauf hin, dass diese Einschränkung »nur für den Fall« gilt, »dass ein Bahá’í stirbt, ohne ein Testament zu hinterlassen, so dass sein Nachlass gemäß den Bestimmungen des Aqdas aufzuteilen ist. Im Übrigen kann ein Bahá’í über seinen Nachlass frei verfügen ohne Rücksicht auf die Religionszugehörigkeit des Bedachten, sofern er ein Testament hinterlässt, in welchem er seinen Willen verfügt.«Q76 Bahá’í haben demnach immer die Möglichkeit, für ihren Ehepartner, für Kinder und Verwandte, die keine Bahá’í sind, dadurch zu sorgen, dass sie ein Testament errichten.
Weitere Einzelheiten des Erbrechts sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.3.a.–o., zusammengefasst.
39.
den Brüdern fünf Teile ..., den Schwestern vier Teile (20)
Die Fragen und Antworten vertiefen die Bestimmungen des Gesetzes hinsichtlich der Erbanteile der Brüder und Schwestern des Verstorbenen. Stammt der Bruder oder die Schwester vom selben Vater ab, so erhalten sie den vollen Anteil. Hat der Bruder oder die Schwester jedoch einen anderen Vater, so erben sie nur zwei Drittel des Anteils, während das letzte Drittel dem Haus der Gerechtigkeit zufällt (Fragen und Antworten 6). Hat der Verstorbene Brüder und Schwestern, so erben Halbbrüder und Halbschwestern mütterlicherseits nichts (Fragen und Antworten 53). Diese Halbbrüder und Halbschwestern erben natürlich aus dem Nachlass ihres eigenen Vaters.
40.
den Lehrern (20)
In einem Brief vergleicht ‘Abdu’l-Bahá den Lehrer, der an der geistigen Erziehung des Kindes beteiligt ist, mit dem »geistigen Vater«, der »das Kind mit dem ewigen Leben beschenkt«. »Darum«, erklärt Er, »werden nach dem Gesetz Gottes die Lehrer unter den Erben aufgeführt.«Q77
Bahá’u’lláh nennt die Voraussetzungen, unter denen der Lehrer erbt, und die Höhe seines Erbteils (Fragen und Antworten 33).
41.
Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der Übrigen. (20)
Im Erbgesetz des Báb waren den Kindern des Verstorbenen neun Teile mit 540 Anteilen zuerkannt, weniger als ein Viertel des Nachlasses. Bahá’u’lláh verdoppelte ihren Erbteil auf 1080 Anteile und verminderte die der anderen sechs Erbkategorien entsprechend. Er umreißt den Sinn und Zweck dieses Verses und die Folgen für die Erbaufteilung (Fragen und Antworten 5).
42.
an das Haus der Gerechtigkeit (21)
Wenn Bahá’u’lláh sich im Kitáb-i-Aqdas auf das »Haus der Gerechtigkeit« bezieht, unterscheidet Er nicht immer ausdrücklich zwischen dem Universalen und dem Örtlichen Haus der Gerechtigkeit, die beide in diesem Buch eingesetzt werden. Meistens spricht Er einfach vom »Haus der Gerechtigkeit« und überlässt die Bestimmung der Ebene, auf die sich das jeweilige Gesetz bezieht, der späteren Klärung.
‘Abdu’l-Bahá führt die Einkünfte des örtlichen Fiskus in einem Sendschreiben auf und nennt dabei Erbschaften, für die keine Erben da sind. Damit bringt Er zum Ausdruck, dass es sich bei den Aqdas-Textstellen über Erbschaften um das Örtliche Haus der Gerechtigkeit handelt.
43.
Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien (22)
Bahá’u’lláh stellt hierzu klar: »Diese Regelung gilt allgemein und im besonderen Fall, das heißt, wann immer eine dieser nachgeordneten Kategorien ausfällt, gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.« (Fragen und Antworten 7)
44.
Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des Verstorbenen weisen Wir der männlichen, nicht der weiblichen Nachkommenschaft zu und nicht den anderen Erben. (25)
In einem Brief führt ‘Abdu’l-Bahá aus, dass das Wohnhaus und die persönliche Kleidung eines Verstorbenen in der männlichen Linie verbleiben. Sie gehen auf den ältesten Sohn über, so er nicht mehr lebt, auf den zweitältesten Sohn und so weiter. Nach ‘Abdu’l-Bahá ist diese Vorschrift Ausdruck des Erstgeburtsrechtes, das vom Gesetz Gottes unverändert beibehalten wird. In einem Brief an einen persischen Gläubigen schreibt Er: »In allen göttlichen Sendungen ist dem ältesten Sohn eine außerordentliche Auszeichnung zuteil geworden. Sogar die Stufe der Prophetenschaft war das Recht der Erstgeburt.«Q78 Mit dieser Auszeichnung des ältesten Sohnes gehen indes auch entsprechende Pflichten einher. So ist er moralisch verantwortlich, Gott zuliebe für seine Mutter zu sorgen und sich um die Bedürfnisse der anderen Erben zu kümmern.
Bahá’u’lláh klärt verschiedene Probleme, die sich in diesem Teil des Erbrechts ergeben: Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so geht das Hauptwohnhaus an den männlichen Nachkommen. Die verbleibenden Wohnhäuser sind mit dem übrigen Vermögen des Verstorbenen unter den Erben aufzuteilen (Fragen und Antworten 34). Ist kein männlicher Nachkomme vorhanden, so gehen zwei Drittel des Hauptwohnhauses und die persönliche Kleidung an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 72). Ist eine Frau verstorben, so sind ihre gebrauchten Kleider gleichmäßig unter ihren Töchtern zu verteilen. Ihre ungetragenen Kleider, ihr Schmuck und sonstiges Eigentum ist unter den Erben aufzuteilen, desgleichen ihre gebrauchten Kleider, wenn sie keine Tochter hinterlässt (Fragen und Antworten 37).
45.
Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters (26)
Diese Rechtsbestimmung greift nur dann, wenn der Sohn vor dem Vater oder der Mutter verstorben ist. Ist die Tochter des Verstorbenen bereits verschieden und hat sie Nachkommen hinterlassen, so ist ihr Erbteil unter den sieben im Heiligsten Buch genannten Erbkategorien aufzuteilen (Fragen und Antworten 54).
46.
Hinterlässt der Verstorbene minderjährige Kinder, so ist deren Erbteil einer vertrauenswürdigen Person ... anzuvertrauen (27)
Das Wort ›Amín‹, in diesem Absatz mit ›vertrauenswürdige Person‹ und ›Treuhänder‹ übersetzt, vermittelt im Arabischen eine große Bandbreite von Bedeutungen, die grundlegend mit der Idee der Vertrauenswürdigkeit verbunden sind, aber auch Tugenden wie Verlässlichkeit, Treue, Glaubwürdigkeit, Aufrichtigkeit, Ehrbarkeit und so weiter umfassen. In der Rechtssprache bezeichnet ›Amín‹ unter anderem einen Treuhänder, Bürgen, Vormund, Wächter und Aufseher.
47.
Das Vermögen ist erst dann aufzuteilen, wenn das Ḥuqúqu’lláh bezahlt, die Schulden getilgt, die Bestattungskosten beglichen ... sind (28)
Bahá’u’lláh legt hier die Rangfolge der Nachlassverbindlichkeiten fest: Als Erstes sind die Kosten der Totenfeier und der Beerdigung zu begleichen, dann die Schulden des Verstorbenen, schließlich das Ḥuqúqu’lláh (siehe Erläuterungen 125 und Fragen und Antworten 9). Er legt fest, dass die Zahlung zunächst aus dem restlichen Nachlass und, so dieser nicht ausreicht, aus dem Wohnhaus und der Kleidung des Verstorbenen zu entrichten ist (Fragen und Antworten 80).
48.
Dies ist das verborgene Wissen, das sich niemals wandelt, da sein Anbeginn bei Neun ist (29)
Im Arabischen Bayán beschreibt der Báb Sein Erbgesetz als »in Übereinstimmung mit einem verborgenen Wissen im Buche Gottes – ein Wissen, das sich niemals wandelt und an dessen Stelle kein anderes Wissen tritt«Q79. Er erklärt, dass die Zahlen für die Erbaufteilung eine Bedeutung haben, die es erleichtern soll, Ihn, den Gott offenbaren wird, zu erkennen.
Für die hier angeführte ›Neun‹ steht im Arabischen der Buchstabe ›Ṭá‹, ihre Entsprechung nach dem Abjad-System (siehe →GlossarAbjad). Die Neun ist das Grundelement in der Erbaufteilung des Báb, wobei Er »neun Teile« für die Kinder bestimmt. Die Bedeutung der Neun liegt in ihrer Eigenschaft als Zahlenwert des Größten Namens ›Bahá‹, auf den der folgende Vers als »das Verborgene und Offenbare hinweist, auf den unverletzlichen, unerreichbar erhabenen Namen« (siehe auch Erläuterungen 33).
49.
Der Herr hat befohlen, dass in jeder Stadt ein Haus der Gerechtigkeit errichtet werde (30)
Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit besteht aus gewählten Räten, die auf der örtlichen, nationalen und internationalen Ebene tätig sind. Bahá’u’lláh verfügte im Kitáb-i-Aqdas sowohl das Universale Haus der Gerechtigkeit als auch die Örtlichen Häuser der Gerechtigkeit. ‘Abdu’l-Bahá bestimmte in Seinem Testament das Nachgeordnete (Nationale oder Regionale) Haus der Gerechtigkeit und das Verfahren für die Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit.
Der angeführte Vers bezieht sich auf das Örtliche Haus der Gerechtigkeit als eine Institution, die an allen Orten, wo mindestens neun volljährige Bahá’í wohnen, zu wählen ist. Das Alter der Volljährigkeit hat der Hüter für diesen Zweck vorläufig auf 21 Jahre festgelegt und bemerkt, dass es vom Universalen Haus der Gerechtigkeit in Zukunft anders geregelt werden könne.
Die Örtlichen und Nachgeordneten Häuser der Gerechtigkeit werden heute noch als Örtliche und Nationale Geistige Räte bezeichnet. Shoghi Effendi nannte dies eine »vorläufige Bezeichnung«, die
»… in dem Maße, wie die Stellung und die Ziele des Bahá’í-Glaubens besser verstanden und umfassender erkannt werden, nach und nach durch die endgültige, passendere Bezeichnung ›Häuser der Gerechtigkeit‹ ersetzt wird. Die heutigen Geistigen Räte werden in Zukunft nicht nur anders benannt werden, sie werden auch über ihre heutigen Aufgaben hinaus über diejenigen Gewalten, Pflichten und Hoheitsrechte verfügen, welche sich aus der Anerkennung des Glaubens Bahá’u’lláhs als eines der anerkannten religiösen Systeme der Welt und als die Staatsreligion einer unabhängigen, souveränen Macht ergeben.«
50.
nach der Zahl Bahá (30)
Der Abjad-Zahlenwert von ›Bahá‹ ist neun. Das Universale Haus der Gerechtigkeit sowie die Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte haben heute jeweils neun Mitglieder, die von Bahá’u’lláh vorgeschriebene Mindestzahl.
51.
Sie sollen die Treuhänder des Allbarmherzigen unter den Menschen sein (30)
Die allgemeinen Gewalten und Funktionen des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und der Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte sowie die Anforderungen, die an die Mitgliedschaft in diesen Gremien gestellt werden, sind in den Schriften Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás, in den Briefen Shoghi Effendis und den Erläuterungen des Universalen Hauses der Gerechtigkeit dargestellt. Die wesentlichen Funktionen und Aufgaben dieser Institutionen ergeben sich aus der Verfassung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und aus den Satzungen der Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte.
52.
miteinander beraten (30)
Die Beratung hat Bahá’u’lláh zu einem fundamentalen Grundsatz Seines Glaubens gemacht und die Gläubigen ermahnt: »Haltet Rat miteinander in allen Angelegenheiten.« Er nennt die Beratung »die Lampe der Führung, die den Weg weist«, und »die Quelle des Verstehens«Q80. Nach Shoghi Effendi ist »das Prinzip der Beratung eines der grundlegenden Gesetze«Q81 der Gemeindeordnung der Bahá’í.
In Fragen und Antworten 99 entwirft Bahá’u’lláh eine Methode der Beratung und betont dabei die Wichtigkeit, zu einem einstimmigen Beschluss zu kommen. Die Mehrheitsentscheidung gilt, wenn Einstimmigkeit nicht zu erzielen ist. Wie das Universale Haus der Gerechtigkeit klarstellt, wurde diese Anleitung zum Thema Beratung offenbart, bevor es Geistige Räte gab, und zwar als Antwort auf eine Anfrage zur Bahá’í-Lehre über die Beratung. Das Haus der Gerechtigkeit betont, dass die Freunde sich jederzeit hilfesuchend an die Geistigen Räte wenden können, dass deren Existenz sie jedoch keineswegs daran hindere, das in den Fragen und Antworten dargestellte Verfahren anzuwenden, wie etwa bei Beratungen persönlicher Probleme, wenn die Freunde dies wünschen.
53.
Bauet Andachtshäuser in allen Landen (31)
Das Andachtshaus der Bahá’í ist dem Lobpreis Gottes geweiht. Es bildet das Zentralgebäude des Mashriqu’l-Adhkárs (›Aufgangsort des Lobpreises Gottes‹), eines Gebäudekomplexes, der im Laufe der künftigen Entfaltung außer dem Haus der Andacht eine Reihe von Baulichkeiten für soziale, humanitäre, erzieherische und wissenschaftliche Zwecke umfassen wird. ‘Abdu’l-Bahá beschreibt den Mashriqu’l-Adhkár als »eine der wichtigsten Institutionen der Welt«Q82, und Shoghi Effendi erläutert, er sei der greifbare Ausdruck einer Verbindung von »Bahá’í-Andacht und -Dienstbarkeit«Q83. Im Blick auf die künftige Entwicklung dieser Institution sagt Shoghi Effendi, dass das Andachtshaus und seine Nebengebäude »den Leidenden Linderung, den Armen Unterhalt, den Reisenden Zuflucht, den Hinterbliebenen Trost und den Unwissenden Erziehung gewähren sollen«Q84. In der Zukunft werden diese Andachtshäuser in jeder Stadt und jedem Dorf errichtet werden.
54.
Der Herr hat geboten, dass wer dazu fähig ist, die Pilgerfahrt zum Heiligen Hause unternimmt. (32)
Dieses Gebot umfasst zwei heilige Häuser: das Haus des Báb in Shíráz und das Haus Bahá’u’lláhs in Baghdád. Wie Bahá’u’lláh erläutert, erfüllt die Pilgerfahrt zu einem der beiden Häuser das Erfordernis dieses Verses (Fragen und Antworten 25, 29). In zwei besonderen Tafeln, bekannt als die Súriy-i-Ḥajj (Fragen und Antworten 10), schreibt Bahá’u’lláh für jede dieser Pilgerfahrten besondere Riten vor. Eine Pilgerfahrt ist also mehr als der bloße Besuch dieser Häuser.
Nach Bahá’u’lláhs Hinscheiden bestimmte ‘Abdu’l-Bahá den Schrein Bahá’u’lláhs in Bahjí als Pilgerziel. In einem Brief weist Er darauf hin, dass »der Heiligste Schrein, das Gesegnete Haus in Baghdád und das ehrwürdige Haus in Shíráz«, der »Pilgerfahrt geweiht« seien und dass man »verpflichtet« sei, diese Orte zu besuchen, »sofern man es sich leisten kann und dazu in der Lage ist und sonst kein Hindernis besteht«. Für die Pilgerfahrt zum Heiligsten Schrein sind keine Riten vorgeschrieben.
55.
Davon hat Er als Ausdruck Seiner Gnade die Frau befreit. (32)
Im Bayán befiehlt der Báb den Gläubigen, die es sich finanziell leisten können, einmal in ihrem Leben die Pilgerfahrt zu unternehmen. Er erklärt, dass diese Pflicht für die Frau nicht bindend sei, um ihr die Strapazen der Reise zu ersparen.
Auch Bahá’u’lláh nimmt die Frau von Seinem Gebot der Pilgerfahrt aus. Wie das Universale Haus der Gerechtigkeit klarstellt, bedeutet diese Ausnahme kein Verbot; Frauen steht es frei, auf Pilgerfahrt zu gehen.
56.
einer Arbeit nachzugehen (33)
Mann und Frau haben die Pflicht, sich in einem Gewerbe oder Beruf zu betätigen. Bahá’u’lláh erhebt die »Arbeit in den Rang der Anbetung … Gottes«. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi die geistige und praktische Bedeutung dieses Gesetzes sowie die gegenseitige Verantwortung des Einzelnen und der Gesellschaft für seine Umsetzung:
»Was Bahá’u’lláhs Gebot anbelangt, wonach die Gläubigen einem Beruf nachgehen sollen, so ist die Lehre in dieser Beziehung ganz eindeutig. Besonders die Aussage im Aqdas bringt klar zum Ausdruck, dass für träge Menschen, die nicht arbeiten wollen, in der neuen Weltordnung kein Platz ist. Die logische Konsequenz dieses Prinzips ist Bahá’u’lláhs Forderung, die Bettelei nicht nur zu erschweren, sondern sie völlig aus der Gesellschaft zu verbannen. Es ist die Pflicht der politisch Verantwortlichen, jedem eine Ausbildung und berufliche Nutzung seiner Fähigkeiten zu ermöglichen – aus Prinzip, aber auch zur Bestreitung des Lebensunterhalts. Jeder, auch wenn er beschränkt oder behindert ist, hat die Pflicht, einer Arbeit oder einem Beruf nachzugehen, denn Arbeit, besonders wenn sie im Geiste des Dienstes getan wird, ist nach Bahá’u’lláh eine Form der Anbetung Gottes. Der Zweck der Arbeit ist nicht nur utilitaristisch, sie hat einen Wert an sich, weil sie uns Gott näherbringt und uns besser erkennen lässt, was Er mit uns in dieser Welt vorhat. Es liegt darum auf der Hand, dass auch ererbter Reichtum nicht von der täglichen Arbeit entbinden kann.«
In einem Brief sagt ‘Abdu’l-Bahá: »So jemand nicht in der Lage ist, seinen Lebensunterhalt zu verdienen, wenn er in Armut geraten oder hilflos ist, obliegt es den Reichen und den Bevollmächtigten, ihm monatliche Unterhaltsleistungen zu gewähren … Mit ›Bevollmächtigten‹ sind die Repräsentanten des Volkes gemeint, das heißt die Mitglieder des Hauses der Gerechtigkeit« (siehe auch Erläuterungen 162 zur Bettelei).
Auf die Frage, ob Bahá’u’lláhs Gebot von einer Frau und Mutter verlange, dass sie ebenso wie ihr Ehemann durch Berufsarbeit zum Familienunterhalt beiträgt, erläuterte das Universale Haus der Gerechtigkeit, Bahá’u’lláhs Weisung verpflichte die Gläubigen, einer Arbeit nachzugehen, die ihnen selbst und anderen nützt. Die Führung des Haushalts sei eine höchst ehrbare, verantwortungsvolle Arbeit von hohem gesellschaftlichen Wert.
Zum Altersruhestand führt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief aus, dies sei eine Frage, die »der Gesetzgebung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit unterliegt, da es hierzu keine Regelung im Aqdas gibt«Q85.
57.
Der Handkuss wurde im Buche verboten. (34)
In einigen Religionen und in manchen Kulturen wurde das Küssen der Hände bei Personen des religiösen Lebens oder Prominenten als Zeichen der Ehrfurcht, der Hochachtung und der Unterwerfung unter ihre Amtsgewalt erwartet. Bahá’u’lláh verbietet den Handkuss. In Seinen Tafeln verurteilt Er auch die Prostration vor anderen und sonstige Verhaltensformen, die den Menschen vor einem anderen erniedrigen (siehe Erläuterungen 58).
58.
Niemand soll einen anderen um Vergebung der Sünden bitten (34)
Bahá’u’lláh verbietet dem Gläubigen, seine Sünden vor einem anderen zu beichten und dafür um Absolution zu bitten. Stattdessen soll er Gott um Vergebung bitten. In der Tafel Bishárát sagt Er: »Ein solches Sündenbekenntnis vor anderen führt zur Demütigung und Erniedrigung«, und Gott »möchte nicht, dass Seine Diener gedemütigt werden«Q86.
Shoghi Effendi stellt dieses Verbot in einen größeren Zusammenhang. Sein Sekretär schrieb in seinem Auftrag:
»Es ist uns verboten, unsere Sünden und Mängel einem anderen zu beichten – vor einem Priester wie bei den Katholiken oder, wie bei einigen Sekten, in der Öffentlichkeit. Haben wir jedoch den spontanen Wunsch, zu bekennen, etwas falsch gemacht oder einen Charaktermangel zu haben, und wollen wir deshalb einen anderen um Vergebung und Verzeihung bitten, so steht uns dies frei.« Q87
Auch das Universale Haus der Gerechtigkeit bestätigt, dass Bahá’u’lláhs Verbot der Beichte niemanden daran hindert, bei Beratungen unter der Führung einer Bahá’í-Institution ein Fehlverhalten einzuräumen. Auch schließt dieses Verbot die Möglichkeit nicht aus, in solchen Fällen einen guten Freund oder einen professionellen Berater um Rat anzugehen.
59.
Manch einer setzt sich an der Tür zwischen die Sandalen, während es ihn im Herzen nach dem Ehrensitz gelüstet. (36)
Im Osten ist es Brauch, Sandalen und Schuhe auszuziehen, bevor man eine Versammlung betritt. Der vom Eingang am weitesten entfernte Bereich gilt als ›oben‹ im Raum und als Ehrenplatz, wo die angesehensten Versammlungsteilnehmer sitzen. Die anderen sitzen in absteigender Ordnung bis zur Tür, wo die Schuhe und Sandalen stehen und die Rangniedrigsten sitzen.
60.
Und manch einer erhebt den Anspruch auf inneres Wissen (36)
Dies bezieht sich auf solche, die behaupten, sie hätten Zugang zu esoterischem Wissen, die aber durch die Bindung an solches Wissen wie durch einen Schleier von der Offenbarung der Manifestation Gottes ausgeschlossen sind. An anderer Stelle sagt Bahá’u’lláh: »Wer den Götzen anbetet, den seine Einbildung schuf, und ihn die innere Wirklichkeit nennt, der zählt in Wahrheit zu den Heiden.«Q88
61.
Wie viele haben sich in den Landstrichen Indiens abgesondert, allem entsagt, was Gott erlaubt, sich Härten und Kasteiungen auferlegt (36)
Diese Verse bedeuten das Verbot des Mönchtums und der übertriebenen Askese (siehe Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.D.1.y.iii.–iv.). In Worte des Paradieses führt Bahá’u’lláh zu diesen Anordnungen weiter aus: »Einsiedelei und harte Askese sind in Gottes Gegenwart nicht annehmbar.« Er ruft die Betroffenen auf zur »Beachtung dessen, was Frohmut und Freude bewirkt«, und fordert jene, die »in Bergeshöhlen« hausen oder »sich des Nachts auf Friedhöfe zurückziehen«, zur Aufgabe solcher Praktiken auf. Sie sollen sich nicht selbst der »Wohltaten«Q89 berauben, die Gott für den Menschen geschaffen hat. In der Tafel Bishárát anerkennt Bahá’u’lláh zwar die »frommen Werke« der Mönche und Priester, ruft sie aber auf, »ihr abgeschiedenes Leben aufzugeben, ihre Schritte in die offene Welt zu lenken und sich dem zuzuwenden, was ihnen selbst und anderen nützt«. Er gestattet ihnen, »in den Ehestand zu treten, auf dass sie einen Nachkommen hervorbringen, der Gottes gedenkt«Q90.
62.
Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Gottesoffenbarung erhebt (37)
Bahá’u’lláhs Sendung wird bis zur nächsten Manifestation Gottes dauern, die aber nicht vor Ablauf von wenigstens »tausend Jahren« erscheinen wird. Bahá’u’lláh warnt davor, »diesen Vers« anders als nach seiner »offensichtlichen Bedeutung« auszulegen. In einer Tafel stellt Er klar, dass jedes dieser tausend Jahre aus »zwölf Monaten nach dem Qur’án und aus neunzehn Monaten zu je neunzehn Tagen nach dem Bayán«Q91 besteht.
Die Bahá’u’lláh im Oktober 1852 im Síyáh-Chál zuteil gewordene Offenbarung kennzeichnet die Geburt Seiner prophetischen Sendung und damit den Beginn des Zeitraums von mindestens tausend Jahren, der dem Erscheinen der nächsten Manifestation Gottes vorausgehen wird.
63.
Dies ist, wovor Wir euch warnten, als Wir im ‘Iráq weilten und später im Lande des Geheimnisses und jetzt von diesem strahlenden Orte. (37)
Das »Land des Geheimnisses« bezeichnet Adrianopel, »dieser strahlende Ort« ‘Akká.
64.
Manch einen unter den Menschen hat seine Gelehrsamkeit hochmütig gemacht ... Wenn er hinter sich den Schritt von Sandalen hört, wächst er in seinem Eigendünkel größer als Nimrod. (41)
Im Osten ist es Brauch, dass die Gläubigen aus Ehrerbietung ihrem Geistlichen in einem Abstand von einigen Schritten folgen.
65.
Nimrod (41)
Nimrod, auf den dieser Vers sich bezieht, ist in der jüdischen wie der islámischen Überlieferung ein König, der Abraham verfolgte und dessen Name zum Sinnbild für Hochmut wurde.
66.
Aghṣán (42)
›Aghṣán‹ (Mehrzahl von Ghuṣn) ist das arabische Wort für ›Äste‹. Diesen Begriff verwendet Bahá’u’lláh zur Bezeichnung Seiner männlichen Nachkommen. Er hat besondere Bedeutung für die Verfügung über Stiftungen wie auch für die Nachfolge in der Amtsgewalt nach dem Hinscheiden Bahá’u’lláhs (siehe Erläuterungen 145) und ‘Abdu’l-Bahás. Bahá’u’lláh ernannte im Buch Seines Bundes Seinen ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá zum »Mittelpunkt des Bundes« und zum Oberhaupt des Glaubens. ‘Abdu’l-Bahá ernannte in Seinem Testament Seinen ältesten Enkel, Shoghi Effendi, zum Hüter und Oberhaupt des Glaubens.
Diese Stelle im Aqdas nimmt somit die Nachfolge ernannter Aghṣán und damit die Institution des Hütertums vorweg. Sie sieht zugleich voraus, dass es zu einer Unterbrechung ihrer Linie kommen kann. Mit dem Hinscheiden Shoghi Effendis trat 1957 die Situation ein, für die diese Textstelle Vorkehrungen traf: Die Linie der Aghṣán endete, bevor das Universale Haus der Gerechtigkeit errichtet war (siehe Erläuterungen 67).
67.
fallen die Stiftungen an das Volk Bahás (42)
Bahá’u’lláh trifft Vorkehrungen für die Möglichkeit, dass die Linie der Aghṣán endet, bevor das Universale Haus der Gerechtigkeit errichtet ist. Er bestimmt, dass in einer solchen Situation »die Stiftungen an das Volk Bahás fallen«. Den Ausdruck »Volk Bahás« verwendet die Schrift in mehrerlei Bedeutung. Hier ist dieses Volk beschrieben als jenes, »das nicht spricht, außer mit Seiner Erlaubnis und nicht urteilt, außer im Einklang mit dem, was Gott auf dieser Tafel geboten hat«. Nach dem Hinscheiden Shoghi Effendis 1957 leiteten die »Hände der Sache Gottes« die Geschicke des Glaubens bis zur Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit im Jahr 1963 (siehe Erläuterungen 183).
68.
Rasiert euch nicht das Haupt. (44)
In manchen religiösen Überlieferungen ist es erwünscht, dass die Gläubigen sich das Haupt kahlscheren. Bahá’u’lláh verbietet dies und stellt klar, dass die Bestimmung Seiner Súriy-i-Ḥajj, wonach die Pilger zum Heiligen Haus in Shíráz sich kahlscheren sollten, durch diesen Vers des Kitáb-i-Aqdas aufgehoben ist (Fragen und Antworten 10).
69.
Das Haar darf ... nicht über das Ohrläppchen reichen. (44)
Shoghi Effendi stellt klar, dass – im Unterschied zum Verbot der Kahlschur des Kopfes – dieses Gesetz, welches den Haarwuchs über das Ohrläppchen hinaus verbietet, nur für den Mann gilt. Die Anwendung dieses Gesetzes wird eine Klarstellung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit erfordern.
70.
Verbannung und Gefängnis sind verfügt für den Dieb (45)
Bahá’u’lláh sagt, dass es dem Haus der Gerechtigkeit überlassen ist, den Strafrahmen entsprechend der Schwere der Rechtsverletzung festzulegen (Fragen und Antworten 49). Die Strafen für Diebstahl sind für einen künftigen Zustand der Gesellschaft vorgesehen. Sie werden dann vom Universalen Haus der Gerechtigkeit ergänzt und eingeführt werden.
71.
nach der dritten Tat bringt ihm ein Mal auf seiner Stirn an, damit er, so gezeichnet, in den Städten Gottes und in Seinen Ländern keine Aufnahme finde (45)
Die Markierung auf der Stirn des Diebes soll die Menschen vor seinen Neigungen warnen. Alle Einzelheiten – die Art der Markierung, wie sie anzubringen und wie lange sie zu tragen ist, unter welchen Bedingungen sie wieder beseitigt werden kann, aber auch die Festlegung, wie schwerwiegend die verschiedenen Begehungsarten des Diebstahls sind – hat Bahá’u’lláh dem Universalen Haus der Gerechtigkeit zur Regelung überlassen, wenn das Gesetz eingeführt wird.
72.
Wer von Geschirr aus Silber und Gold zu speisen wünscht, ist frei, dies zu tun. (46)
Im Bayán erlaubt der Báb den Gebrauch von Gegenständen aus Gold und Silber. Er hebt damit die islámische Missbilligung ihres Gebrauchs auf, die nicht auf einem ausdrücklichen Verbot des Qur’án, sondern auf muslimischen Traditionen beruht. Bahá’u’lláh bestätigt hier die Verfügung des Báb.
73.
Taucht beim Essen eure Hände nicht in Schalen und Schüsseln. (46)
Dieses Verbot erläuterte Shoghi Effendi als »die Hand ins Essen einzutauchen«. In vielen Teilen der Welt ist es üblich, mit den Händen aus einer gemeinsamen Schüssel zu essen.
74.
Nehmt solche Sitten an, die im höchsten Maße der Feinheit entsprechen. (46)
Hier handelt es sich um die erste von mehreren Textstellen zur Bedeutung von Kultiviertheit, Feinheit und Reinlichkeit. Das arabische ›Laṭáfah‹, das hier mit ›Feinheit‹ wiedergegeben wird, hat ein breites Spektrum von geistigen und materiellen Bedeutungen, zum Beispiel Eleganz, Anmut, Sauberkeit, Artigkeit, Höflichkeit, Freundlichkeit, Zartgefühl, Liebreiz oder auch feinsinnig, kultiviert, geheiligt und rein. Je nach dem Kontext des Kitáb-i-Aqdas wurde der Begriff mit ›Feinheit‹ oder ›Sauberkeit‹ übersetzt.
75.
Er, der Aufgangsort der Sache Gottes, hat keinen Teilhaber an der Größten Unfehlbarkeit. (47)
In der Tafel Ishráqát erklärt Bahá’u’lláh, dass die »Größte Unfehlbarkeit« nur der Manifestation Gottes eigen ist.
In Beantwortete Fragen, Kapitel 45, erläutert ‘Abdu’l-Bahá diesen Aqdas-Vers. Dabei betont Er unter anderem, dass »wesenhafte Unfehlbarkeit«Q92 nur den Manifestationen Gottes inhärent ist: »Was immer von Ihnen ausgeht, ist die reine Wahrheit und stimmt mit der Wirklichkeit überein. Sie stehen nicht unter dem Schatten des früheren Gesetzes. Was immer Sie sagen, ist Gottes Wort, was immer Sie tun, ist wohlgetan.«Q93
76.
Die Väter sollen ihre Söhne und Töchter in der Kunst des Lesens und Schreibens unterweisen (48)
‘Abdu’l-Bahá führt in Seinen Briefen den Eltern nicht nur ihre Verantwortung für die Erziehung ihrer Kinder vor Augen; Er macht auch klar, dass die »Ausbildung und Erziehung der Töchter dringlicher ist als die der Söhne«Q94, denn Mädchen werden eines Tages Mütter sein, und die Mütter sind die Ersten, die die nächste Generation erziehen. Aus diesem Grunde haben, wenn eine Familie außerstande ist, allen Kindern eine Ausbildung angedeihen zu lassen, die Töchter das Vorrecht, können doch durch gebildete Mütter die Segnungen des Wissens am wirksamsten und raschesten in der ganzen Gesellschaft verbreitet werden.
77.
Gott unterwirft den, der außerhalb der Ehe den Beischlaf vollzieht – Mann oder Frau – einer Geldstrafe, die an das Haus der Gerechtigkeit zu entrichten ist (49)
Obwohl der mit ›unehelicher Beischlaf‹ übersetzte Begriff auch den Ehebruch einschließt (siehe Erläuterungen 36 für die Begriffsbestimmung), hat ‘Abdu’l-Bahá ausgeführt, die oben vorgesehene Strafe gelte nur für den Beischlaf zwischen Unvermählten, während die Festlegung der Strafe für den Ehebruch dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen bleibe (siehe auch Fragen und Antworten 49).
In einem Brief weist ‘Abdu’l-Bahá auf einige der geistigen und gesellschaftlichen Folgen des Verstoßes gegen die Gesetze der Sittlichkeit hin. Zu der hier erörterten Strafe sagt Er, der Sinn dieses Gesetzes sei es, allen klar zu machen, wie schändlich eine solche Tat in den Augen Gottes ist. Kann die Tat nachgewiesen werden und wird eine Strafe verhängt, so ist ihr Hauptzweck die Bloßstellung der Beteiligten, ihre Schmach und Schande vor der Gesellschaft. ‘Abdu’l-Bahá bekräftigt, dass in dieser Bloßstellung die Schwere der Strafe liege.
Das in diesem Vers genannte Haus der Gerechtigkeit ist wohl das örtliche, heutzutage als Örtlicher Geistiger Rat bekannt.
78.
neun Mithqál Gold und im Wiederholungsfalle das Doppelte (49)
Mithqál ist eine Gewichtseinheit, wobei das herkömmliche, im Mittleren Osten gebräuchliche Mithqál 24 Nakhud entspricht. Das von den Bahá’í verwendete Mithqál besteht jedoch aus 19 Nakhud »entsprechend der Festlegung des Bayán« (Fragen und Antworten 23). Das Gewicht von neun Mithqál entspricht 32,775 Gramm oder 1,05374 Feinunzen.
Zur Anwendung dieser Geldstrafe führt Bahá’u’lláh im Einzelnen aus, dass jede folgende Strafe doppelt so hoch ist wie die vorhergehende (Fragen und Antworten 23). Somit steigt die Geldstrafe in geometrischer Progression. Die Verhängung dieser Strafe ist für eine künftige Gesellschaft vorgesehen; erst dann wird das Gesetz vom Universalen Haus der Gerechtigkeit spezifiziert und eingeführt werden.
79.
Wir haben euch Musik und Gesang erlaubt (51)
‘Abdu’l-Bahá schreibt: »Musik wurde bei einigen Völkern des Ostens als verwerflich angesehen.«Q95 Wiewohl der Qur’án keine besondere Vorschrift hierzu enthält, hält es ein Teil der Muslime für verboten, Musik zu hören, während der andere dies innerhalb gewisser Grenzen und unter besonderen Bedingungen duldet.
In der Schrift wird die Musik vielfach gepriesen. So sagt ‘Abdu’l-Bahá: »Musik, gesungen oder gespielt, ist geistige Nahrung für Herz und Seele.«Q96
80.
O ihr Männer der Gerechtigkeit! (52)
Wie ‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi in ihren Schriften erläuterten, ist die Mitgliedschaft im Universalen Haus der Gerechtigkeit Männern vorbehalten, doch sind in die Nachgeordneten und die Örtlichen Häuser der Gerechtigkeit (derzeit als Nationale und Örtliche Geistige Räte bezeichnet) Frauen ebenso wählbar wie Männer.
81.
So jemand einen anderen schlägt oder verwundet, hängt die Strafe von der Schwere der Körperverletzung ab. Für jeden Grad der Verletzung hat der Herr des Gerichts eine bestimmte Entschädigung vorgeschrieben. (56)
Bahá’u’lláh legt fest, dass das Strafmaß »von der Schwere der Körperverletzung« abhängt, doch gibt es keine Unterlagen, in denen Er im Einzelnen die Höhe der Entschädigung entsprechend dem jeweiligen Ausmaß der Rechtsverletzung bestimmt hätte. Somit liegt es in der Kompetenz des Universalen Hauses der Gerechtigkeit, die Details zu bestimmen.
82.
Wahrlich, es ist euch geboten, jeden Monat ein Mahl zu geben (57)
Dieses Gebot ist die Grundlage des allmonatlichen Bahá’í-Festes und stiftet damit das Neunzehntagefest. Im Arabischen Bayán fordert der Báb die Gläubigen auf, alle neunzehn Tage zusammenzukommen, um einander Gastlichkeit und Freundschaft zu erweisen. Bahá’u’lláh bestätigt dies und betont die einheitsstiftende Wirkung solcher Veranstaltungen.
‘Abdu’l-Bahá und nach Ihm Shoghi Effendi haben die institutionelle Bedeutung dieses Gebotes nach und nach dargelegt. ‘Abdu’l-Bahá betonte den spirituellen und erbaulichen Charakter dieser Versammlungen, Shoghi Effendi entwickelte die Aspekte von Andacht und Geselligkeit weiter und ergänzte sie um das administrative Element. Er führte das Neunzehntagefest systematisch ein und sorgte dafür, dass auch ein Zeitraum der Beratung über Gemeindefragen, der Information und der Übermittlung von Botschaften gewidmet ist.
Die Frage, ob dieses Gebot bindend sei, verneinte Bahá’u’lláh (Fragen und Antworten 48). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi dies weiter aus:
»Die Anwesenheit beim Neunzehntagefest ist nicht verbindlich, aber sehr wichtig, und jeder Gläubige sollte es als eine Pflicht und ein Vorrecht ansehen, an dieser Veranstaltung teilzunehmen.« Q97
83.
Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln, so rufet den Namen Gottes an, wenn ihr sie auf die Beute ansetzt; dann dürft ihr verzehren, was sie fangen, selbst wenn ihr feststellt, dass die Beute tot ist. (60)
Mit diesem Gesetz vereinfacht Bahá’u’lláh die früheren Bräuche und religiösen Gebote zur Jagd erheblich. Er erklärt, dass das Jagen mit Waffen wie Pfeil und Bogen, Gewehren und dergleichen in diese Regelung einbezogen, dass aber der Verzehr von Wild, das tot in einer Falle oder einem Netz geborgen wird, verboten ist (Fragen und Antworten 24).
84.
Doch jaget nicht im Übermaß. (60)
Bahá’u’lláh verbietet die Jagd nicht, warnt aber vor ihrem Exzess. Zu gegebener Zeit wird das Universale Haus der Gerechtigkeit zu bestimmen haben, was bei der Jagd ein Übermaß ist.
85.
aber [hat] ihr kein Recht auf das Vermögen anderer gewährt (61)
Bahá’u’lláhs Gebot, Seiner Verwandtschaft Wohlwollen entgegenzubringen, verleiht ihr kein Recht auf das Vermögen anderer. Dies steht im Gegensatz zum Recht der shí‘itischen Muslime, bei denen die Abkommen des Propheten Muḥammad Anspruch auf einen Anteil an einer bestimmten Steuer haben.
86.
Wer ein Haus vorsätzlich durch Feuer zerstört, den sollt ihr auch verbrennen. Wer einem anderen vorsätzlich das Leben nimmt, den sollt ihr auch töten. (62)
Bahá’u’lláhs Gesetz schreibt die Todesstrafe für Mord und Totschlag sowie Brandstiftung mit der Alternative einer lebenslangen Freiheitsstrafe vor (siehe Erläuterungen 87).
‘Abdu’l-Bahá erklärt in Seinen Briefen den Unterschied zwischen Rache und Strafe. Er bestätigt, dass der Einzelne kein Recht auf Rache hat, die in den Augen Gottes verächtlich ist, und dass der Strafzweck nicht Rache ist, sondern die Verhängung einer Strafe für begangenes Unrecht. In Beantwortete Fragen bestätigt Er das Recht der Gesellschaft, Rechtsbrecher zu bestrafen, um den Einzelnen zu schützen und ihren Bestand zu sichern.
Shoghi Effendi erläutert in einem in seinem Auftrage geschriebenen Brief dieses Gesetz wie folgt:
»Im Aqdas verordnet Bahá’u’lláh den Tod als Strafe für Mord. Er hat jedoch die lebenslange Freiheitsstrafe als Alternative zugelassen. Beide Strafen stehen mit Seinem Gesetz in Einklang. Mancher von uns wird vielleicht die darin liegende Weisheit nicht erfassen können, wenn sie seiner begrenzten Vorstellung widerspricht; wir müssen sie jedoch akzeptieren, da wir wissen, dass Seine Weisheit, Seine Gnade und Seine Gerechtigkeit vollkommen sind und der Erlösung der ganzen Welt dienen. Sollten wir, so ein Mensch irrtümlich zum Tode verurteilt wird, nicht annehmen, dass der Allmächtige Gott ihn in der künftigen Welt für dieses ihm von den Menschen widerfahrene Unrecht tausendfach entschädigen wird? Man kann nicht ein heilsames Gesetz verwerfen, nur weil damit in seltenen Fällen Unschuldige bestraft werden könnten.« Q98
Die Einzelheiten des für eine künftige Gesellschaft zugeschnittenen Bahá’í-Strafgesetzes für Mord, Totschlag und Brandstiftung hat Bahá’u’lláh nicht festgelegt. Das Universale Haus der Gerechtigkeit wird unter Berücksichtigung der bei seiner Einführung bestehenden gesellschaftlichen Verhältnisse die näheren Einzelheiten zu regeln haben: das Ausmaß der Rechtsverletzung, ob mildernde Umstände zu berücksichtigen sind und welche der beiden vorgeschriebenen Strafarten die Norm ist. Auch die Art des Strafvollzugs muss vom Universalen Haus der Gerechtigkeit geregelt werden.
Bei Brandstiftung hängt viel davon ab, was für ein »Haus« in Brand gesetzt wurde. Es ist offensichtlich, dass im Unrechtsgehalt ein riesiger Unterschied besteht zwischen einem Täter, der ein leeres Lagerhaus niederbrennt und einem, der eine Schule voller Kinder in Brand setzt.
87.
So ihr sie [den Brandstifter und den Mörder] zu lebenslänglicher Gefängnishaft verurteilt, ist dies nach den Vorschriften des Buches statthaft. (62)
Auf eine Frage zu diesem Vers hat Shoghi Effendi ausgeführt, dass die Todesstrafe zulässig, die »lebenslange Freiheitsstrafe« aber als Alternative vorgesehen ist, »wodurch die Härte einer solchen Verurteilung entscheidend gemildert werden kann«. Er sagt, »Bahá’u’lláh hat uns die Wahl überlassen und es uns somit freigestellt, innerhalb der Grenzen, die Sein Gesetz festlegt, unser eigenes Urteil walten zu lassen«. Da es zu diesem Aspekt des Bahá’í-Rechts keine besondere Anleitung gibt, liegt die künftige Gesetzgebung darüber beim Universalen Haus der Gerechtigkeit.
88.
Gott hat euch den Ehestand verordnet. (63)
In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh, Gott habe durch diese Gesetzgebung den Ehestand zu »einer festen Burg der Wohlfahrt und des Heils«Q99 gemacht.
Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.1.a.–o., fasst die Vorschriften aus dem Kitáb-i-Aqdas und den Fragen und Antworten zusammen, besonders die Ehevoraussetzungen (Fragen und Antworten 3, 13, 46, 50, 84 und 92), das Verlobungsrecht (Fragen und Antworten 43), die Zahlung der Morgengabe (Fragen und Antworten 12, 26, 39, 47, 87 und 88), die Vorschriften hinsichtlich einer längeren Abwesenheit eines Ehegatten (Fragen und Antworten 4 und 27) sowie sonstige Details (Fragen und Antworten 12 und 47; siehe auch Erläuterungen 89–99).
89.
Hütet euch, mehr als zwei Frauen zu nehmen. Wenn sich der Mann mit einer einzigen Gefährtin unter den Dienerinnen Gottes begnügt, so werden beide in Ruhe leben. (63)
Dieser Wortlaut des Kitáb-i-Aqdas scheint die Bigamie zu erlauben; Bahá’u’lláh rät jedoch zur Einehe, die Ruhe und Zufriedenheit bewirkt. In einer anderen Tafel unterstreicht Er, wie wichtig es für den Menschen ist, so zu handeln, dass es »ihm selbst und seinem Ehepartner Zufriedenheit bringt«. Nach ‘Abdu’l-Bahá, dem bevollmächtigten Ausleger der Schrift, schreibt der Text des Aqdas in Wirklichkeit die Einehe vor. Er äußerte sich zu diesem Thema in mehreren Briefen, darunter dem folgenden:
»Wisse, dass die Polygamie nach dem Gesetz Gottes nicht erlaubt ist, denn es wird klar gefordert, dass man sich mit einer Frau begnügen soll. Die Ehe mit einer zweiten Frau ist von der Gerechtigkeit abhängig gemacht, die unter allen Bedingungen beiden Frauen zuteil werden muss. Doch das Gebot, zwei Frauen gerecht zu behandeln, ist uneinlösbar. Die Tatsache, dass die Bigamie von der Erfüllung einer uneinlösbaren Bedingung abhängig gemacht ist, ist ein klarer Beweis für ihr absolutes Verbot. Darum ist es nicht erlaubt, dass ein Mann mehr als eine Frau habe.«
Polygamie hat eine sehr lange Tradition für den Großteil der Menschheit. Nur Schritt für Schritt konnten die Manifestationen Gottes die Einehe einführen. Jesus zum Beispiel hat die Polygamie nicht verboten, aber die Scheidung abgeschafft, ausgenommen bei Unzucht. Muḥammad begrenzte die Zahl der Ehefrauen auf vier, machte aber mehrere Frauen von der Gerechtigkeit abhängig und ließ die Scheidung wieder zu. Bahá’u’lláh, der Seine Lehre im Milieu einer muslimischen Gesellschaft offenbarte, führte nach den Grundsätzen der göttlichen Weisheit und der allmählichen Verwirklichung Seiner Absicht die Monogamie schrittweise ein. Der Umstand, dass Er Seinen Anhängern einen unfehlbaren Interpreten Seiner Schrift hinterließ, versetzte Ihn in die Lage, nach außen hin im Kitáb-i-Aqdas zwei Ehefrauen zuzulassen, jedoch unter einer Bedingung, die zu einem späteren Zeitpunkt ‘Abdu’l-Bahá dahin interpretieren konnte, die Intention dieses Gesetzes sei die Einführung der Monogamie.
90.
wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun (63)
Bahá’u’lláh legt fest, dass ein Mann eine weibliche Hausangestellte beschäftigen kann. Dies war nach dem Recht der shí‘itischen Muslime nur dann möglich, wenn der Arbeitgeber mit ihr einen Ehevertrag schloss. Bahá’u’lláh betont, dass es bei dem »Dienst« nur »um Dienstleistungen geht, wie sie von jeglichen Dienstboten, jung oder alt, gegen Lohn erbracht werden« (Fragen und Antworten 30). Ein Arbeitgeber hat gegenüber seiner Hausangestellten keine sexuellen Rechte. Es steht ihr frei, »sich jederzeit zu verheiraten«, denn der Kauf von Frauen ist verboten (Fragen und Antworten 30).
91.
Dies ist Mein Gebot, das Ich euch gebe. Haltet euch daran zu eurem eigenen Nutzen. (63)
Im Kitáb-i-Aqdas ist die Ehe verordnet, doch Bahá’u’lláh stellt klar, dass sie nicht obligatorisch ist (Fragen und Antworten 46). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi, dass »die Ehe keinesfalls ein bindendes Gebot ist«. »Letztlich muss der Einzelne entscheiden, ob er ein Familienleben führen oder im Zustand der Ehelosigkeit leben möchte.«Q100 Wenn jemand lange Zeit warten muss, bis er einen Ehepartner findet, oder am Ende gar alleinstehend bleibt, bedeutet das nicht, dass er so seinen Daseinszweck, der von Grund auf geistig ist, verfehlt.
92. ...
haben Wir sie ... von der Zustimmung ihrer Eltern abhängig gemacht (65)
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi zu dieser Gesetzesbestimmung aus:
»Bahá’u’lláh hat klar gesagt, dass die Zustimmung aller lebenden Elternteile für eine Bahá’í-Ehe erforderlich ist. Dies gilt auch, wenn die Eltern keine Bahá’í oder seit Jahren geschieden sind. Dieses bedeutende Gesetz hat Er verfügt, um den gesellschaftlichen Zusammenhalt zu festigen, die häuslichen Bande zu stärken, Dankbarkeit und Achtung in die Herzen der Kinder denen gegenüber zu senken, die ihnen das Leben geschenkt und ihre Seele auf die ewige Reise zu ihrem Schöpfer gesandt haben.« Q101
93.
Die Ehe darf nicht geschlossen werden, ehe die Morgengabe gezahlt ist (66)
Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.1.j.i.–v., fasst die wichtigsten Bestimmungen zur Morgengabe zusammen. Sie haben ihr Vorbild im Bayán.
Die Morgengabe ist vom Bräutigam an die Braut zu zahlen. Sie ist auf 19 Mithqál reines Gold für Stadtbewohner und 19 Mithqál Silber für Dorfbewohner festgelegt (siehe Erläuterungen 94). Wie Bahá’u’lláh andeutet, ist es einem Bräutigam, der die Morgengabe nicht voll bezahlen kann, gestattet, der Braut einen Schuldschein auszustellen (Fragen und Antworten 39).
Bahá’u’lláhs Offenbarung definiert viele überkommene Vorstellungen, Sitten und Institutionen neu und gibt ihnen eine neue Bedeutung. Dazu gehört auch die Morgengabe. Es handelt sich um eine uralte Institution in vielen Kulturen mit vielerlei Formen. In manchen Ländern ist es eine Zahlung der Brauteltern an den Bräutigam, in anderen zahlt der Bräutigam an die Brauteltern einen ›Brautpreis‹. In beiden Fällen ist der Betrag oft recht hoch. Bahá’u’lláhs Gesetz schafft alle diese Varianten ab und gestaltet die Morgengabe zu einer symbolischen Handlung, durch die der Bräutigam der Braut ein Geschenk von fest begrenztem Wert macht.
94.
für Stadtbewohner auf neunzehn Mithqál reinen Goldes, für Dorfbewohner auf denselben Betrag in Silber festgelegt (66)
Bahá’u’lláh legt als Kriterium für die Bemessung der Morgengabe den Wohnsitz des Bräutigams, nicht den der Braut, fest (Fragen und Antworten 87 und 88).
95.
Wer diese Summe aufstocken will, dem ist verboten, die Grenze von fünfundneunzig Mithqál zu überschreiten ... Gibt man sich jedoch mit der Zahlung des Mindestbetrages zufrieden, so ist dies nach dem Buche besser. (66)
Auf eine Anfrage zur Morgengabe antwortete Bahá’u’lláh:
»Alles, was im Bayán bezüglich der Stadt- und Dorfbewohner offenbart wurde, wird bestätigt und muss vollzogen werden. Im Kitáb-i-Aqdas wird jedoch die unterste Grenze genannt. Damit sind neunzehn Mithqál Silber gemeint, die im Bayán für Dorfbewohner genannt sind. Dies ist Gott wohlgefälliger, vorausgesetzt, beide Parteien stimmen zu. Der Zweck dieser Vorschrift ist die Förderung des Wohlergehens, der Eintracht und Harmonie unter den Menschen. Je mehr dies beachtet wird, desto besser wird es sein … Das Volk Bahás soll miteinander in größter Liebe und Aufrichtigkeit umgehen. Es soll die Interessen aller im Auge haben, besonders die der Freunde Gottes.«
‘Abdu’l-Bahá fasst in einem Brief einige Bestimmungen zur Festlegung der Höhe einer Morgengabe zusammen. Die im nachstehenden Auszug erwähnte Zahlungseinheit ist der ›Váḥid‹. Ein Váḥid entspricht neunzehn Mithqál:
»Stadtbewohner haben in Gold, Dorfbewohner in Silber zu zahlen. Maßgeblich sind die finanziellen Mittel des Bräutigams. Ist er arm, so zahlt er einen Váḥid; hat er begrenzte Mittel, zahlt er zwei Váḥid; ist er besser gestellt, drei Váḥid; ist er wohlhabend, vier Váḥid; ist er sehr reich, fünf Váḥid. Es ist fürwahr eine Sache der Vereinbarung zwischen dem Bräutigam, der Braut und beiden Elternteilen. Eine getroffene Vereinbarung ist einzuhalten.«
Im selben Brief fordert ‘Abdu’l-Bahá die Gläubigen auf, Fragen zur Anwendung dieses Gesetzes dem Universalen Haus der Gerechtigkeit vorzulegen, das »die Vollmacht hat, Gesetze zu geben«. Er betont, dass »diese Körperschaft Gesetze einführt und zweitrangige Fragen, die nicht ausdrücklich im heiligen Text behandelt sind, im Wege der Gesetzgebung regelt«.
96.
Hat einer Seiner Diener eine Reise vor, so soll er ... seiner Ehefrau den Zeitpunkt seiner Rückkehr nennen. (67)
Reist der Ehemann ab, ohne seine Frau über die Zeit seiner Rückkehr zu informieren, erhält sie keine Nachricht von ihm und bleibt er verschollen, obwohl er das Gesetz des Kitáb-i-Aqdas kennt, so kann die Ehefrau nach einem vollen Wartejahr eine neue Ehe eingehen. Kannte der Ehemann das Gesetz jedoch nicht, so muss die Frau warten, bis sie Nachricht von ihm erhält (Fragen und Antworten 4).
97.
gilt für sie eine Wartezeit von neun Monaten, nach deren Ablauf für sie kein Hindernis besteht, sich wieder zu verheiraten (67)
Versäumt es der Ehemann, nach Ablauf des genannten Zeitraums zurückzukehren oder seine Frau über den Verzug zu verständigen, so hat die Frau neun Monate zu warten; danach steht es ihr frei, sich wieder zu verheiraten, obgleich es besser für sie ist, wenn sie länger wartet (siehe Erläuterungen 147 zum Bahá’í-Kalender).
Sollte, erklärt Bahá’u’lláh, unter solchen Umständen die Ehefrau die »Nachricht vom natürlichen oder gewaltsamen Tod ihres Ehemanns« erhalten, so hat sie ebenfalls neun Monate zu warten, ehe sie sich wieder verheiratet (Fragen und Antworten 27). ‘Abdu’l-Bahá erläutert in einem Brief, dass die neunmonatige Wartezeit nach dem Eingang der Nachricht über den Tod des Ehemanns nur dann Anwendung findet, wenn der Ehemann zur Zeit des Todes abwesend war, nicht, wenn er zu Hause verstorben ist.
98.
sollte sie den Weg des Guten nehmen (67)
Bahá’u’lláh erklärt, der »Weg des Guten« sei, »Geduld zu üben« (Fragen und Antworten 4).
99.
zweier gerechter Zeugen (67)
Das »Merkmal der Gerechtigkeit« bei Zeugen ist nach Bahá’u’lláh »ein guter Ruf«. Die Zeugen müssen dabei nicht Bahá’í sein, da »das Zeugnis aller Diener Gottes, gleich welchen Glaubens oder Bekenntnisses, … vor Seinem Thron annehmbar« ist (Fragen und Antworten 79).
100.
Entsteht Entfremdung oder Widerwille zwischen Ehemann und Ehefrau, so darf er sich nicht von ihr scheiden. Er soll sich vielmehr ein volles Jahr in Geduld üben (68)
Die Scheidung wird in der Bahá’í-Lehre scharf verurteilt. Entstehen jedoch Entfremdung oder Widerwille zwischen den Ehepartnern, so ist sie nach Ablauf eines vollen Jahres zulässig. Während dieses Jahres der Geduld muss der Ehemann für den Unterhalt seiner Frau und seiner Kinder aufkommen. Das Paar ist gehalten, sich zu bemühen, seinen Streit beizulegen. Shoghi Effendi bestätigt, dass Mann und Frau »das Recht haben, die Scheidung zu begehren«, wenn einer der beiden »diese für unumgänglich hält«Q102.
In den Fragen und Antworten entwickelt Bahá’u’lláh einige Details bezüglich des Jahres der Geduld: seine Einhaltung (Fragen und Antworten 12), die Festlegung seines Beginns (Fragen und Antworten 19 und 40), die Bedingungen einer Versöhnung (Fragen und Antworten 38), die Funktion der Zeugen und des Örtlichen Hauses der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 73 und 98). Das Universale Haus der Gerechtigkeit erklärt, dass die Aufgabe der Zeugen in Scheidungsverfahren heute den Geistigen Räten obliegt.
Die einzelnen Bestimmungen des Bahá’í-Scheidungsrechts sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.2.a.–i., zusammengefasst.
101.
hat der Herr ... die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet (68)
Dieser Vers bezieht sich auf ein im Qur’án verankertes Gesetz, wonach ein Mann unter gewissen Umständen seine geschiedene Frau nicht wieder heiraten konnte, ehe sie nicht einen anderen Mann geehelicht hatte und wieder von ihm geschieden war. Bahá’u’lláh bestätigt, dass es sich hierbei um das im Kitáb-i-Aqdas aufgehobene Gesetz handelt (Fragen und Antworten 31).
102.
Wer sich von seiner Ehefrau scheiden ließ, darf, wenn zwischen beiden Zuneigung und Einvernehmen besteht, nach Ablauf jedes Monats erneut die Ehe mit ihr eingehen, solange sie nicht wieder verheiratet ist ... sofern sich ihre Verhältnisse nicht eindeutig ändern (68)
Wie Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief bestätigt, ist mit der Wendung »nach Ablauf jedes Monats« keine zeitliche Begrenzung beabsichtigt; vielmehr kann ein Paar nach der Scheidung jederzeit wieder heiraten, wenn nicht ein Partner inzwischen wieder verheiratet ist.
103.
dass Samen nicht unrein ist (74)
In einigen religiösen Traditionen und im Recht der shí‘itischen Muslime gilt Sperma als rituell unrein. Bahá’u’lláh hat dieses Konzept verworfen (siehe auch Erläuterungen 106).
104.
Ergreift das Seil der Feinheit (74)
‘Abdu’l-Bahá spricht über den erhebenden Einfluss von »Reinheit und Heiligkeit, Sauberkeit und feinen Sitten«, die die »Natur des Menschen« und die »Entwicklung seiner inneren Wirklichkeit«Q103 fördern. Er sagt: »Körperliche Sauberkeit hat einen großen Einfluss auf das geistige Leben.«Q104 (siehe auch Erläuterungen 74)
105.
Waschet alles Verschmutzte mit Wasser, das in keiner der drei Hinsichten verändert ist. (74)
Die »drei Hinsichten« in diesem Vers sind Veränderungen des Wassers nach Farbe, Geschmack oder Geruch. Bahá’u’lláh gibt weitere Erläuterungen zur Frage des reinen Wassers und zur Frage, ab wann es als unbrauchbar zu gelten hat (Fragen und Antworten 91).
106.
Als Zeichen Seiner Gnade hat Gott das Konzept der »Unreinheit« abgeschafft, wonach verschiedene Sachen und Gruppen der Bevölkerung als unrein galten. (75)
Das Konzept der rituellen ›Unreinheit‹, wie es in manchen Stammesgesellschaften und in den religiösen Gemeinschaften bestimmter früherer Religionen verstanden und praktiziert wird, hat Bahá’u’lláh abgeschafft. Er erklärt, dass durch Seine Sendung »alles Erschaffene ... in das Meer der Reinigung getaucht« wurde (siehe auch Erläuterungen 12, 20 und 103).
107.
an jenem ersten Tag des Riḍván (75)
Bahá’u’lláh bezieht sich hier auf Seine und Seiner Gefährten Ankunft im Najíbíyyih-Garten vor den Toren Baghdáds, der von den Bahá’í seither als »Garten Riḍván« bezeichnet wird. Dies geschah im April 1863, einunddreißig Tage nach Naw-Rúz und war der Beginn der Zeit, in der Bahá’u’lláh Seinen Gefährten Seine prophetische Sendung verkündete. In einer Tafel nennt Er Seine Verkündigung »den Tag höchsten Glücks«. Er beschreibt den Garten Riḍván als den »Ort, wo Er den Glanz Seines Namens, der Allbarmherzige, über die ganze Schöpfung ergoss«Q105. Bahá’u’lláh verbrachte zwölf Tage in diesem Garten, bevor Er nach Istanbul, Seinem neuen Verbannungsort, aufbrach.
Bahá’u’lláhs Verkündigung wird alljährlich durch das zwölftägige Riḍván-Fest gefeiert, das Shoghi Effendi als das »heiligste und bedeutsamste aller Bahá’í-Feste«Q106 bezeichnet (siehe Erläuterungen 138 und 140).
108.
des Bayán (77)
›Bayán‹ ist der Titel, den der Báb dem Mutterbuch der Bábí-Offenbarung, Seinem Buch der Gesetze, gegeben hat, doch bezeichnet dieser Begriff auch den gesamten Kanon Seiner Schriften. Der Persische Bayán ist das Hauptwerk für die Lehre und die Primärquelle der Gesetze des Báb. Der Arabische Bayán hat den gleichen Inhalt, ist aber von geringerem Umfang und Gewicht. Shoghi Effendi hat den Persischen Bayán in seinem Werk Gott geht vorüber beschrieben und ausgeführt, man solle in ihm »eher eine Lobpreisung des Verheißenen sehen, als einen Kanon von Gesetzen und Geboten zur ständigen Führung künftiger Geschlechter«Q107.
‘Abdu’l-Bahá schreibt: »Der Bayán ist durch das Kitáb-i-Aqdas aufgehoben mit Ausnahme der Gesetze, die dort aufgeführt und bestätigt sind.«Q108
109.
Bücher zu vernichten (77)
In der Tafel Ishráqát verweist Bahá’u’lláh darauf, dass der Báb die Gesetze des Bayán Seiner Zustimmung unterworfen hat. Dabei erklärt Er, Er habe einige Gesetze des Báb übernommen, indem Er sie »in anderer Formulierung dem Kitáb-i-Aqdas eingliederte«Q109, während Er andere aufhob.
Zur Vernichtung von Büchern: Der Bayán hatte den Bábí geboten, alle Bücher zu vernichten, bis auf die, welche zur Verteidigung der Sache Gottes und Seiner Religion geschrieben worden waren. Bahá’u’lláh hebt dieses Gesetz des Bayán auf.
Zum Wesen und zur Härte der Gesetzgebung des Bayán gibt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief folgenden Hinweis:
»Die strengen Gesetze und Anweisungen, die der Báb offenbarte, können nur richtig gewürdigt und verstanden werden, wenn man sie im Lichte Seiner Aussagen zu Wesen, Zweck und Charakter Seiner eigenen Sendung betrachtet. Aus diesen Aussagen ergibt sich klar, dass die Bábí-Sendung im Wesentlichen eine religiöse und wahrhaft soziale Revolution war. Sie musste deshalb von kurzer Dauer, aber voller tragischer Ereignisse und umfassender, drastischer Reformen sein. Diese drastischen Schritte des Báb und Seiner Gefährten sollten die Grundlagen der shí‘itischen Orthodoxie untergraben und so dem Kommen Bahá’u’lláhs den Weg bereiten. Der Báb musste, um die Unabhängigkeit dieser neuen Offenbarung unter Beweis zu stellen und das Feld für die nahende Offenbarung Bahá’u’lláhs zu bestellen, strenge Gesetze erlassen, auch wenn die meisten von ihnen niemals in Kraft waren. Allein die Tatsache, dass Er sie offenbarte, war schon ein Beweis für die Unabhängigkeit Seiner Offenbarung, der ausreichte, um weit und breit Unruhe zu erzeugen und den Widerstand des Klerus so zu provozieren, dass dieser schließlich den Märtyrertod des Báb bewirkte.« Q110
110.
Wir erlauben euch, Wissenschaften zu studieren, die euch von Nutzen sind, doch keine, die in müßigem Wortstreit enden. (77)
Die Schrift gebietet, Wissen zu erlangen und Kunst und Wissenschaften zu studieren. Die Bahá’í werden ermahnt, Fachleute und Gelehrte zu achten, und vor Studien gewarnt, die nur zu müßigen Disputen führen.
In Seinen Tafeln rät Bahá’u’lláh den Gläubigen, »nützliche«, »Fortschritt und Entwicklung«Q111 der Gesellschaft fördernde Wissenschaften und Künste zu studieren, und warnt sie vor Wissenschaften, die »mit Worten beginnen und mit Worten enden«Q112 und deren Verfolg zu »eitlen Disputationen«Q113 führt. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief bezeichnet Shoghi Effendi Wissenschaften, die »mit Worten beginnen und mit Worten enden«, als »unergiebige Ausflüge in metaphysische Haarspaltereien«Q114. In einem anderen Brief erklärt er, was Bahá’u’lláh in erster Linie mit solchen »Wissenschaften« gemeint habe, seien »solche theologischen Abhandlungen und Kommentare, die den Menschengeist eher belasten als ihm helfen, zur Wahrheit zu gelangen«Q115.
111.
Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt (80)
Dies ist ein traditioneller jüdischer und islámischer Titel des Mose. Bahá’u’lláh erklärt, mit dem Advent Seiner Offenbarung sei »menschlichen Ohren das Vorrecht eingeräumt zu hören, was Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt, auf dem Sinai hörte«Q116.
112.
Sinai (80)
Der Berg, auf dem Gott Mose das Gesetz offenbarte.
113.
des Geistes Gottes (80)
Dies ist einer der Titel Jesu Christi in der islámischen Literatur und in den Bahá’í-Schriften.
114.
Karmel ... Zion (80)
Karmel, der »Weinberg Gottes«Q117, ist der Berg im Heiligen Land, auf dem der Schrein des Báb und das administrative Weltzentrum des Glaubens gelegen sind.
Zion ist ein Hügel in Jerusalem, der Tradition nach die Grabstätte König Davids und Sinnbild für Jerusalem als heilige Stadt.
115.
Rote Arche (84)
Die »Rote Arche« weist auf die Sache Bahá’u’lláhs hin. Seine Anhänger werden als die »Gefährten der Roten Arche«Q118 bezeichnet und vom Báb im Qayyúmu’l-Asmá’ gepriesen.
116.
O Kaiser von Österreich! Er, der Tagesanbruch des Lichtes Gottes, lag im Gefängnis von ‘Akká zu der Zeit, da du dich aufmachtest, die Aqṣá-Moschee zu besuchen. (85)
Franz Josef (1830–1916), Kaiser von Österreich und König von Ungarn, machte 1869 eine Pilgerreise nach Jerusalem. Während er im Heiligen Land war, versäumte er, sich nach Bahá’u’lláh zu erkundigen, Der damals in ‘Akká gefangen lag.
Die Aqṣá-Moschee, wörtlich die ›entfernteste‹ Moschee, ist im Qur’án erwähnt und steht für den Tempelberg in Jerusalem.
117.
O König von Berlin! (86)
Kaiser Wilhelm I. (Wilhelm Friedrich Ludwig, 1797–1888), der siebte König von Preußen, wurde im Januar 1871 in Versailles nach dem Sieg Deutschlands über Frankreich zum ersten Deutschen Kaiser ausgerufen.
118.
Rufe dir den ins Gedächtnis, dessen Macht die deine überragte und dessen Rang den deinen übertraf. (86)
Dies ist ein Hinweis auf Napoleon III. (1808–1873), den Kaiser der Franzosen, der vielen Historikern als der herausragendste westliche Monarch seiner Zeit galt.
Bahá’u’lláh schickte ihm zwei Sendbriefe. Im zweiten sagt Er klar voraus, Napoleons Reich werde »in Verwirrung gestürzt«, »seine Herrschaft werde ihm entgleiten« und sein Volk von »großem Aufruhr«Q119 heimgesucht.
Innerhalb eines Jahres erfuhr Napoleon III. bei der Schlacht von Sedan 1870 eine vernichtende Niederlage durch Wilhelm I. Danach ging er nach England ins Exil, wo er drei Jahre später starb.
119.
O Volk von Konstantinopel! (89)
Das hier mit ›Konstantinopel‹ übersetzte Wort ist im Original ›ar-Rúm‹ oder ›Rom‹, im Nahen Osten die Bezeichnung Konstantinopels und des Oströmischen Reiches, später der Stadt Byzanz und ihres Reiches und schließlich des Osmanischen Reiches.
120.
O Ort, an den Küsten der beiden Meere gelegen! (89)
Ein Hinweis auf Konstantinopel, heute Istanbul. An der 31 km langen Meerenge des Bosporus gelegen, die das Schwarze Meer mit dem Marmarameer verbindet, ist Istanbul die größte Stadt und der größte Hafen der Türkei.
Konstantinopel war von 1453 bis 1922 die Hauptstadt des Osmanischen Reiches. Während Bahá’u’lláhs Aufenthalt dort hatte der tyrannische Sulṭán ‘Abdu’l-‘Azíz den Thron inne. Die osmanischen Sultane waren als die Khalífen auch die Oberhäupter des sunnítischen Islám. Bahá’u’lláh sagte den Sturz des Khalífats voraus, das 1924 abgeschafft wurde.
121.
O Ufer des Rheins! (90)
In einem Brief aus der Zeit vor dem Ersten Weltkrieg (1914–1918) erklärt ‘Abdu’l-Bahá, Bahá’u’lláhs Aussage, Er habe die Ufer des Rheins »mit Blut bedeckt« gesehen, beziehe sich auf den Deutsch-Französischen Krieg (1870–1871), und weitere Leiden stünden bevor.
In seinem Werk Gott geht vorüber sagt Shoghi Effendi, der Deutschland nach seiner Niederlage im Ersten Weltkrieg auferlegte »bedrückend schwere Vertrag« habe »das ›Wehklagen Berlins‹ bewirkt, das ein halbes Jahrhundert zuvor so schicksalsschwer vorhergesagt worden war«Q120.
122.
Land von Ṭá (91)
Ṭá ist der Anfangsbuchstabe von Ṭihrán (Teheran), der Hauptstadt Íráns. Bahá’u’lláh hat oft Städtenamen durch ihre Anfangsbuchstaben bezeichnet. Nach der Abjad-Rechnung ist der Zahlenwert von Ṭá neun, was demjenigen des Namens Bahá entspricht.
123.
da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren ward (92)
Dies ist ein Hinweis auf die Geburt Bahá’u’lláhs in Ṭihrán am 12. November 1817.
124.
O Land von Khá! (94)
Ein Hinweis auf die iranische Provinz Khurásán und die benachbarten Gebiete, wo auch die Stadt ‘Ishqábád (Aschchabad) liegt.
125.
So jemand einhundert Mithqál Gold erwirbt, gehören neunzehn Mithqál davon Gott und sind Ihm ... zu geben. (97)
Dieser Vers begründet das Ḥuqúqu’lláh, das Recht Gottes auf einen festen Anteil an den Vermögenswerten eines Gläubigen. Diese freiwillige Abgabe fiel zunächst an Bahá’u’lláh als die Manifestation Gottes, nach Seinem Hinscheiden an ‘Abdu’l-Bahá als Mittelpunkt des Bundes. In Seinem Testament bestimmte ‘Abdu’l-Bahá, dass das Ḥuqúqu’lláh »über den Hüter der Sache Gottes«Q121 zu leisten sei. Da es keinen Hüter mehr gibt, ist es über das Universale Haus der Gerechtigkeit als Oberhaupt des Glaubens zu entrichten. Der Fonds wird für die Förderung des Gottesglaubens und seiner Interessen sowie für humanitäre Werke ausgegeben. Die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ist eine geistige Pflicht, deren Erfüllung dem Gewissen eines jeden Bahá’í überlassen bleibt. Die Gemeinde wird zwar an die Bestimmungen des Ḥuqúq-Gesetzes erinnert, doch darf der einzelne Gläubige auf die Zahlung nicht angesprochen werden.
Einige Details dieses Gesetzes sind in Fragen und Antworten näher ausgeführt. Die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ist auf den Wert des persönlichen Vermögens zu berechnen. Wer Vermögen im Wert von wenigstens neunzehn Mithqál Gold besitzt (Fragen und Antworten 8), hat die geistige Pflicht, einmalig neunzehn Prozent des Gesamtwerts als Ḥuqúqu’lláh abzuführen (Fragen und Antworten 89). Wenn danach Einkünfte nach Abzug aller Kosten den Vermögenswert abermals um neunzehn Mithqál Gold anwachsen lassen, hat man neunzehn Prozent des Zuwachses zu zahlen, und so fort für jeden weiteren Zuwachs (Fragen und Antworten 8 und 90).
Gewisse Vermögensarten wie das Wohnhaus sind von der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ausgenommen (Fragen und Antworten 8, 42 und 95). Besondere Vorschriften gelten für den Fall finanzieller Verluste (Fragen und Antworten 44 und 45), für ertraglose Anlagen (Fragen und Antworten 102) und für die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung im Todesfall (Fragen und Antworten 9, 69 und 80), (zu letzterem Fall siehe Erläuterungen 47).
Ausführliche Textstellen aus Tafeln, den Fragen und Antworten sowie anderen Schriften zur geistigen Bedeutung des Ḥuqúqu’lláh und zu den Einzelheiten seiner Anwendung sind in der Textzusammenstellung Ḥuqúqu’lláh veröffentlicht.
126.
Zahlreiche Bittgesuche der Gläubigen um das Gesetz Gottes ... sind vor Unseren Thron gelangt. Darum haben Wir diese Heilige Tafel offenbart und sie mit dem Mantel Seines Gesetzes geschmückt, auf dass das Volk die Befehle seines Herrn befolge. (98)
»Einige Jahre lang«, erklärt Bahá’u’lláh in einer Tafel, »gelangten Bittgesuche aus verschiedenen Ländern in die Heiligste Gegenwart, die inständig um das Gesetz Gottes baten, doch Wir hielten die Feder zurück, bis die festgesetzte Zeit gekommen war.«Q122 Erst zwanzig Jahre nach der Geburt Seiner prophetischen Mission im Síyáh-Chál von Ṭihrán offenbarte Bahá’u’lláh das Kitáb-i-Aqdas, die Schatzkammer für die Gesetze Seiner göttlichen Sendung. Selbst dann hielt Er das Aqdas einige Zeit zurück, ehe es den Gläubigen in Persien gesandt wurde. Dieser gottgewollte Verzug in der Offenbarung des Gottesgesetzes für dieses Zeitalter und die spätere schrittweise Anwendung ihrer Bestimmungen sind ein Beispiel für das Prinzip der fortschreitenden Offenbarung, das sogar innerhalb der Amtszeit eines jeden Propheten wirksam ist.
127.
zu dem ... hochroten Ort (100)
Ein Hinweis auf die Gefängnisstadt ‘Akká. In der Schrift wird das Wort ›hochrot‹ in mehrerlei allegorischem und symbolischem Sinn gebraucht (siehe auch Erläuterungen 115).
128.
der Sadratu’l-Muntahá (100)
Wörtlich ›der fernste Lotosbaum‹, von Shoghi Effendi als »der Baum, über den hinaus keiner gehen kann«Q123 übersetzt. Es handelt sich um ein islámisches Symbol, zum Beispiel im Bericht über Muḥammads Nachtreise, für den Punkt im Himmel, über den hinaus weder Mensch noch Engel sich Gott nähern dürfen, und somit für die Grenzen des göttlichen Wissens, das der Menschheit offenbart wird. Daher wird der Begriff in den Bahá’í-Schriften oft benutzt, um die Manifestation Gottes Selbst zu bezeichnen (siehe auch Erläuterungen 164).
129.
das Mutterbuch (103)
Der Begriff »Mutterbuch« bezeichnet zumeist das zentrale Buch einer Religion. Im Qur’án und in den islámischen Ḥadíthen steht dieser Begriff für den Qur’án. Das Mutterbuch der Bábí-Sendung ist der Bayán, das der Sendung Bahá’u’lláhs das Kitáb-i-Aqdas. Allgemeiner, so der Hüter in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief, kann dieser Begriff auch als »Sammelbezeichnung für die von Bahá’u’lláh offenbarte Lehre« insgesamt verwendet werden. Daneben wird der Begriff auch für das »himmlische Mutterbuch«, die göttliche Quelle aller Offenbarung, gebraucht.
130.
Wer auslegt, was vom Himmel der Offenbarung herabgesandt ward, und dessen offenkundigen Sinn ändert (105)
In verschiedenen Tafeln macht Bahá’u’lláh die Unterscheidung zwischen allegorischen Versen, die der Ausdeutung zugänglich sind, und Versen mit Bezug auf Gegenstände wie Gesetze und Gebote, Andacht und Ritus, deren Bedeutung klar ist und von den Gläubigen Gehorsam verlangt.
Wie in Erläuterungen 145 und 184 ausgeführt, setzte Bahá’u’lláh Seinen ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá als Nachfolger und Interpreten Seiner Lehre ein. ‘Abdu’l-Bahá Seinerseits bestimmte, dass Ihm Sein ältester Enkel Shoghi Effendi als Ausleger der Schrift und als Hüter der Sache Gottes folge. Die Interpretationen ‘Abdu’l-Bahás und Shoghi Effendis gelten den Bahá’í als göttlich inspiriert und bindend.
Die Existenz einer autoritativen Interpretation hindert den Einzelnen nicht daran, sich dem Studium der Lehre zu widmen und dabei zu einer persönlichen Auslegung, einem eigenen Verständnis zu gelangen. In der Schrift wird jedoch ein klarer Unterschied gemacht zwischen der autoritativen Auslegung und dem Schriftverständnis des Einzelnen, zu dem er beim Studium der Lehre gelangt ist. Die aus dem individuellen Verständnis der Lehre resultierende, persönliche Auslegung ist die Frucht seiner Verstandeskraft, die zu einer tieferen Erkenntnis des Glaubens führen kann. Ihr fehlt jedoch die Autorität. Wer seine Auffassungen vorträgt, darf die Autorität des offenbarten Wortes nicht aus den Augen verlieren und die autoritative Auslegung nicht bestreiten oder gegen sie ankämpfen. Er soll sich nicht auf Meinungsstreit einlassen, sondern seine Gedanken als einen Beitrag zur allseitigen Erkenntnis präsentieren und erkennen lassen, dass sie seine persönliche, unverbindliche Meinung zum Ausdruck bringen.
131.
Meidet die Gemeinschaftsbecken der persischen Bäder. (106)
Bahá’u’lláh verbietet den Gebrauch der Wasserbecken in den herkömmlichen öffentlichen Badehäusern Persiens. Dort war es üblich, dass alle sich im selben Becken wuschen und das Wasser selten gewechselt wurde. Demzufolge war es verschmutzt und unhygienisch, es entwickelte einen durchdringenden Gestank.
132.
Meidet auch die übelriechenden Wasserbecken in den Höfen der persischen Häuser (106)
Die meisten persischen Häuser hatten ein Wasserbecken im Hof, das als Vorrat zum Putzen, zum Wäschewaschen und zu anderen häuslichen Zwecken diente. Da es sich um stehendes, oft wochenlang nicht gewechseltes Wasser handelte, entwickelte es leicht einen sehr unangenehmen Geruch.
133.
Es ist euch verboten, eine Ehefrau eures Vaters zu heiraten. (107)
Die Heirat der Stiefmutter ist hier ausdrücklich verboten. Das gilt auch für den Stiefvater. Wo Bahá’u’lláh in einem Gesetz Rechte und Pflichten des Mannes gegenüber der Frau statuiert, gilt dieses Gesetz mutatis mutandis auch für die Frau gegenüber dem Mann, soweit der Kontext dies nicht ausschließt.
‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi weisen darauf hin, dass der Text nur die Stiefmutter erwähnt, was aber nicht bedeute, dass alle anderen Verbindungen innerhalb einer Familie zulässig sind. Nach Bahá’u’lláh obliegt die Gesetzgebung zu »den Ehehindernissen der Verwandtschaft« dem Universalen Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 50). ‘Abdu’l-Bahá schrieb, je weiter entfernt die Blutsbande zwischen einem Ehepaar sind, desto besser. Solche Ehen seien die Grundlage der leiblichen Wohlfahrt und stärkten die Freundschaftsbande unter den Menschen.
134.
das Thema der Knaben (107)
Der im arabischen Original stehende Begriff hat die Bedeutung der Päderastie. Shoghi Effendi interpretiert diesen Hinweis als Verbot aller gleichgeschlechtlichen Beziehungen.
Die Sexualethik der Bahá’í zielt auf Ehe und Familie als dem Grundpfeiler der Gesellschaft; sie dient dem Schutz und der Stärkung dieser göttlichen Institution. Deshalb ist nach dem Bahá’í-Recht der Beischlaf nur zwischen Ehemann und Ehefrau erlaubt.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärte Shoghi Effendi:
»Ungeachtet dessen, wie ergeben und edel die Liebe zwischen Menschen des gleichen Geschlechts auch sei, sie in sexuellen Akten zu äußern, ist falsch. Zu sagen, dass diese Liebe vollkommen sei, ist keine Entschuldigung. Bahá’u’lláh hat alle Formen der Immoralität verboten, und eine homosexuelle Verbindung sieht Er als eine solche an, ganz abgesehen davon, dass sie wider die Natur ist. Hierunter zu leiden, ist für eine ihrer moralischen Pflichten bewusste Seele eine schwere Bürde; doch durch ärztlichen Rat und Beistand, durch willensstarke, entschiedene Anstrengungen und durch das Gebet kann sie diese Behinderung überwinden.« Q124
Bahá’u’lláh hat vorgesehen, dass das Universale Haus der Gerechtigkeit die Strafen für Ehebruch und gleichgeschlechtliche Unzucht je nach der Schwere der Tat bestimmt (Fragen und Antworten 49).
135.
Niemand soll vor aller Augen heilige Verse murmeln, während er durch die Straßen oder über den Markt geht. (108)
Dies ist ein Hinweis auf die Gepflogenheit mancher Geistlicher früherer Religionen, die in heuchlerischer Verstellung in der Öffentlichkeit Gebete murmeln, um ihre Frömmigkeit zur Schau zu stellen und das Lob ihrer Anhänger einzuheimsen. Bahá’u’lláh verbietet ein solches Verhalten und betont die Wichtigkeit demütiger, echter Hingabe an Gott.
136.
Jedem ist geboten, ein Testament zu verfassen. (109)
Nach Bahá’u’lláhs Lehre hat jeder die Pflicht, ein Testament zu machen, wobei er frei ist, über sein Vermögen nach Gutdünken zu verfügen (siehe Erläuterungen 38).
Bahá’u’lláh macht deutlich, dass »der Erblasser« bei der Abfassung seines Testaments »die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen« hat, da Gott ihm gestattet, »mit dem, was Er ihm verliehen hat, so zu verfahren, wie es ihm beliebt« (Fragen und Antworten 69). Die Vorschriften des Kitáb-i-Aqdas zur Aufteilung des Nachlasses gelten für den Fall, dass jemand ohne Testament verstorben ist (siehe Erläuterungen 38–48).
137.
der Größte Name (109)
Wie in Erläuterungen 33 dargelegt, kann der »Größte Name Gottes« verschiedene Formen annehmen, die alle auf dem Wort ›Bahá‹ fußen. In Anwendung dieser Vorschrift überschreiben die Bahá’í des Ostens ihr Testament mit Wendungen wie »O Du Herrlichkeit des Allherrlichen!«, »Im Namen Gottes, des Allherrlichen« oder »Er ist der Allherrliche«.
138.
Aller Feste Krönung sind die beiden Größten Feste und die beiden anderen Feste, die auf die Zwillingstage fallen. (110)
Dieser Absatz führt vier große Feste des Bahá’í-Jahres ein. Die von Bahá’u’lláh als die »beiden Größten Feste« bezeichneten sind erstens das Riḍván-Fest, das an Bahá’u’lláhs Verkündigung Seiner prophetischen Sendung im Garten Riḍván bei Baghdád während zwölf Tagen im April und Mai 1863 erinnert, von Ihm als »der König der Feste« bezeichnet, und zweitens die Verkündigung des Báb im Mai 1844 in Shíráz. Der erste, neunte und zwölfte Tag des Riḍván-Festes sind Feiertage (Fragen und Antworten 1), desgleichen der Tag der Verkündigung des Báb.
Die »beiden anderen Feste« sind die Geburtstage Bahá’u’lláhs und des Báb. Im islámischen Mondkalender fallen sie auf zwei aufeinanderfolgende Tage: Bahá’u’lláh wurde am zweiten Tag des Monats Muḥarram 1233 d. H. (12. November 1817) geboren, der Báb am ersten Tag desselben Monats 1235 d. H. (20. Oktober 1819). Sie werden deshalb als »die Zwillingsgeburtstage« bezeichnet. Bahá’u’lláh sagt, dass sie vor Gott als ein Tag gelten (Fragen und Antworten 2). Sollten sie auf die Fastenzeit fallen, so gilt nach Bahá’u’lláh das Fastengebot für diese Tage nicht (Fragen und Antworten 36). Da der Bahá’í-Kalender ein Sonnenkalender ist (siehe Erläuterungen 26 und 147), obliegt dem Universalen Haus der Gerechtigkeit die Entscheidung, ob die beiden Heiligen Geburtstage auf der Grundlage des Sonnen- oder des Mondkalenders zu feiern sind.A36
139.
den ersten Tag des Monats Bahá (111)
Im Bahá’í-Kalender tragen der erste Monat des Jahres und der erste Tag jedes Monats den Namen ›Bahá‹. Der Tag Bahá des Monats Bahá ist somit das Bahá’í-Neujahr, Naw-Rúz, vom Báb als Festtag bestimmt und von Bahá’u’lláh bestätigt (siehe Erläuterungen 26 und 147).
Über die sieben Feiertage hinaus, die diese Abschnitte des Kitáb-i-Aqdas verordnen, wurde zu Lebzeiten Bahá’u’lláhs der Jahrestag des Märtyrertodes des Báb als Feiertag begangen. Entsprechend führte ‘Abdu’l-Bahá das Gedenken an das Hinscheiden Bahá’u’lláhs ein, so dass es insgesamt neun Feiertage gibt. Zwei weitere Gedenktage sind der Tag des Bundes und der Jahrestag des Hinscheidens ‘Abdu’l-Bahás. Sie werden festlich begangen, sind aber nicht arbeitsfrei (siehe den Abschnitt über den Bahá’í-Kalender in The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998).
140.
Das Größte Fest ist fürwahr der König aller Feste. (112)
Dieser Vers bezieht sich auf das Riḍván-Fest (siehe Erläuterungen 107 und 138).
141.
Gott hat vormals allen Gläubigen geboten, vor Unserem Thron einzigartige Gegenstände als Gabe aus ihrem Besitz darzubringen. Zum Zeichen Unserer gnädigen Gunst haben Wir sie von dieser Pflicht befreit. (114)
Dieser Absatz hebt eine Bestimmung des Bayán auf, wonach alle Gegenstände, die in ihrer Art unvergleichlich sind, Dem, Den Gott offenbaren wird, bei Seinem Erscheinen zu übergeben sind. Der Báb erläuterte, die Manifestation Gottes stehe über jedem Vergleich, und deshalb sollte alles, was in seiner Art unvergleichlich ist, Ihm zukommen, sofern Er nicht anders entscheidet.
142.
zur Stunde der Morgendämmerung (115)
Zur Teilnahme an den Morgengebeten im Mashriqu’l-Adhkár, dem Bahá’í-Haus der Andacht, erläutert Bahá’u’lláh, dass zwar die im Buch Gottes angegebene Zeit die »Stunde der Morgendämmerung« ist, aber jede Zeit von der »frühesten Dämmerung« an, »zwischen Dämmerung und Sonnenaufgang oder sogar bis zwei Stunden nach Sonnenaufgang« annehmbar ist (Fragen und Antworten 15).
143.
Diese Tafeln sind geschmückt mit dem Siegel Dessen, Der den Morgen dämmern lässt, Der Seine Stimme erhebt zwischen Himmel und Erde. (117)
Bahá’u’lláh hat mehrfach die absolute Unverfälschtheit Seiner Schrift als Wort Gottes bekräftigt. Manchen Seiner Tafeln ist eines Seiner Siegel aufgedrückt. The Bahá’í World, Band 5 (New York 1936), S. 4, zeigt eine Photographie einiger Siegel Bahá’u’lláhs.
144.
Dem Menschen ist Verstand gegeben. Darum nehme er nichts zu sich, was ihn dessen beraubt. (119)
In der Schrift gibt es zahlreiche Textstellen, die den Genuss von Wein und anderen berauschenden Getränken verbieten und die gesundheitsschädlichen Wirkungen solcher Rauschmittel auf den Menschen beschreiben. In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh:
»Hütet euch, dass ihr den Wein Gottes nicht gegen euren Wein vertauscht, denn er wird euch den Verstand verzehren und eure Gesichter vom Antlitz Gottes, des Allherrlichen, des Unvergleichlichen, des Unerreichbaren, abwenden. Nahet ihm nicht, denn er ist euch durch den Befehl Gottes, des Erhabenen, des Allmächtigen, verboten.« Q125
‘Abdu’l-Bahá erläutert, dass das Aqdas »sowohl leichte wie starke Getränke« verbietet, und nennt als Grund für das Verbot alkoholischer Getränke, dass »Alkohol den Geist in die Irre führt und den Leib schwächt«Q126.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi aus, dass dieses Verbot nicht nur den Weingenuss umfasst, sondern »alles, was den Verstand verwirrt«Q127. Er stellt klar, dass der Genuss von Alkohol nur erlaubt ist im Rahmen einer Heilbehandlung »nach dem Rat eines kompetenten, gewissenhaften Arztes, der ihn zur Heilung einer bestimmten Krankheit vielleicht verschreiben muss«Q128.
145.
wendet euer Angesicht Ihm zu, Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross (121)
Hier verweist Bahá’u’lláh auf ‘Abdu’l-Bahá als Seinen Nachfolger und ruft die Gläubigen auf, sich Ihm zuzuwenden. Im Kitáb-i-‘Ahd, dem Buch des Bundes, Seinem Testament, enthüllt Bahá’u’lláh den Sinn dieses Verses: »Mit diesem heiligen Vers ist kein anderer gemeint als der Mächtigste Ast.«Q129 »Der Mächtigste Ast« ist einer der Titel, die Bahá’u’lláh ‘Abdu’l-Bahá verliehen hat (siehe auch Erläuterungen 66 und 184).
146.
Im Bayán wurde euch verboten, Uns Fragen zu stellen. (126)
Der Báb untersagte Seinen Anhängern, Dem, Den Gott offenbaren wird (Bahá’u’lláh), Fragen zu stellen, es sei denn, diese Fragen würden schriftlich unterbreitet und bezögen sich auf Gegenstände, die Seiner erhabenen Stufe würdig sind (siehe Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften, Hofheim 1991).
Bahá’u’lláh hebt dieses Verbot des Báb auf. Er lädt die Gläubigen ein, Fragen zu stellen, die ihnen »nötig erscheinen«, warnt sie aber vor »müßigen Fragen«, wie sie die Gedanken der »Menschen früherer Zeiten« beschäftigten.
147.
Die Zahl der Monate eines Jahres, festgelegt im Buche Gottes, ist neunzehn. (127)
Entsprechend dem Badí‘-Kalender besteht das Bahá’í-Jahr aus neunzehn Monaten zu je neunzehn Tagen; zur Anpassung an das Sonnenjahr kommen zwischen dem achtzehnten und dem neunzehnten Monat Schalttage (in normalen Jahren vier, in Schaltjahren fünf) hinzu.A37 Der Báb benannte die Monate nach Eigenschaften Gottes. Naw-Rúz, das Bahá’í-Neujahr, ist astronomisch fixiert und fällt auf die Tagundnachtgleiche im März (siehe Erläuterungen 26). Die Namen der Monate und der Wochentage sowie weitere Einzelheiten finden sich in The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998.
148.
Der erste von ihnen ward geschmückt mit diesem Namen, der die Welt der Schöpfung beschirmt. (127)
Im Persischen Bayán verlieh der Báb dem ersten Monat des Jahres den Namen ›Bahá‹ (siehe Erläuterungen 139).
149.
Der Herr hat bestimmt, dass die Toten in Särgen ... beerdigt werden. (128)
Im Bayán schrieb der Báb vor, der Verstorbene solle in einem Sarg aus Kristall oder poliertem Stein begraben werden. Wie Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erläutert, bedeutet diese Bestimmung Ehrfurcht vor dem Menschenleib, der »vormals durch die unsterbliche Menschenseele geadelt«Q130 war.
Kurz gefasst, verbietet das Bahá’í-Bestattungsrecht, dass der Leichnam weiter als eine Stunde Wegs vom Ort des Todes verbracht wird. Der Leichnam ist in Tücher aus Seide oder Baumwolle zu hüllen; an den Finger soll ihm ein Ring gesteckt werden mit der Inschrift: »Von Gott kam ich und zu Ihm kehre ich zurück, losgelöst von allem außer Ihm, und halte mich fest an Seinem Namen, der Barmherzige, der Mitleidvolle.« Der Sarg soll aus Kristall, Stein oder hartem Edelholz sein. Ein besonderes Totengebet (siehe Erläuterungen 10) ist vorgeschrieben, das vor dem Begräbnis zu sprechen ist. Wie von ‘Abdu’l-Bahá und dem Hüter bestätigt, schließt dieses Gesetz die Feuerbestattung aus. Das formelle Totengebet und der Ring betrifft alle, die das Reifealter (d. h. 15 Jahre) erreicht haben (Fragen und Antworten 70).
Zum Material für die Särge ist zu sagen, dass es nach dem Geist des Gesetzes möglichst dauerhaft sein sollte. Das Universale Haus der Gerechtigkeit erläutert, dass es über die im Aqdas aufgeführten Materialien hinaus keinen Einwand gibt gegen das härteste verfügbare Holz oder gegen Beton. Derzeit können die Gläubigen in dieser Frage nach eigenem Gutdünken verfahren.
150.
der Punkt des Bayán (129)
Der »Punkt des Bayán« ist einer der Titel, mit dem der Báb Sich Selbst bezeichnete.
151.
dass der Verstorbene in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle gehüllt werde (130)
Im Bayán bestimmte der Báb, dass der Leichnam in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle zu hüllen sei. Bahá’u’lláh bestätigt diese Bestimmung und fügt hinzu: »Wer über begrenzte Mittel verfügt, für den genügt ein einziges Tuch aus einem der beiden Stoffe.«
Auf die Frage, ob mit den »fünf Tüchern«»fünf Leichentücher von voller Länge« oder »fünf Tücher, wie sie seither gebräuchlich waren«, gemeint sind, antwortete Bahá’u’lláh, dass »die Verwendung von fünf Tüchern gemeint« ist (Fragen und Antworten 56).
Zur Art und Weise, wie der Leichnam unter Verwendung von »fünf Tüchern« oder von nur »einem … Tuch« eingehüllt werden soll, ist in der Schrift nichts enthalten. Gegenwärtig steht den Bahá’í frei, in dieser Sache nach ihrem Ermessen zu verfahren.
152.
Es ist euch verboten, den Leichnam mehr als eine Stunde Weges aus der Stadt zu bringen (130)
Der Zweck dieses Verbots ist, die Zeitdauer des Leichentransports auf eine Stunde zu begrenzen, unabhängig vom Transportmittel für den Weg zur Begräbnisstätte. Bahá’u’lláh betont: »Je früher das Begräbnis stattfindet, desto angemessener und annehmbarer ist es.« (Fragen und Antworten 16)
Als Ort des Todes kann die gesamte Stadt oder Gemeinde, in der der Verstorbene verschied, aufgefasst werden. Somit kann der einstündige Transport von der Stadtgrenze bis zur Begräbnisstätte gerechnet werden. Nach dem Geist des Gesetzes Bahá’u’lláhs soll der Verstorbene nahe dem Ort seines Todes begraben werden.
153.
Gott hebt die im Bayán verfügten Reisebeschränkungen auf. (131)
Der Báb verfügte für Reisen gewisse Beschränkungen, die bis zum Kommen des im Bayán Verheißenen gelten sollten. Nach Dessen Erscheinen waren die Gläubigen gehalten, sich – nötigenfalls zu Fuß – aufzumachen, um Ihm zu begegnen, war es doch der Zweck und die Frucht ihres Daseins, in Seine Gegenwart zu gelangen.
154.
Erhöht und lobpreiset die beiden Häuser an den geheiligten Zwillingsorten sowie die anderen Orte, an denen der Thron eures Herrn ... aufgestellt war. (133)
Bahá’u’lláh bestimmt als die »beiden Häuser« Sein Haus in Baghdád, das Er »das Größte Haus« nennt, und das Haus des Báb in Shíráz; beide Häuser hat Er zu Pilgerstätten bestimmt (siehe Fragen und Antworten 29 und 32 sowie Erläuterungen 54).
Wie Shoghi Effendi darlegt, handelt es sich bei den »anderen Orten, an denen der Thron eures Herrn … aufgestellt war«, um Gebäude, in denen die Manifestation Gottes wohnte. Bahá’u’lláh sagt, dass »die Bewohner der dortigen Gegend« entscheiden mögen, »ob sie eines oder alle Häuser«, in denen Er wohnte, »vor dem Verfall bewahren« wollen (Fragen und Antworten 32). Die Bahá’í-Institutionen haben zahlreiche Liegenschaften, die zu den beiden Manifestationen Gottes in Beziehung stehen, identifiziert, dokumentiert sowie nach Möglichkeit erworben und restauriert.
155.
Habt acht, dass nichts, was im Buch verzeichnet war, euch hindere, auf dieses Lebendige Buch zu hören (134)
Das »Buch« ist die Aufzeichnung des offenbarten Wortes der Manifestation Gottes. Das »Lebendige Buch« bezieht sich auf die Person der Manifestation.
Dies ist ein Hinweis auf eine Äußerung des Báb im Persischen Bayán. Er bezeichnet dort Ihn, Den Gott offenbaren wird, als »das Lebendige Buch«Q131. In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh selbst: »Das Buch Gottes ist in der Gestalt dieses Jünglings herabgesandt.«Q132
Bahá’u’lláh bezeichnet Sich im hier behandelten Vers und abermals in Vers 168 als das »Lebendige Buch«. Er warnt die Gläubigen »aller Religionen« davor, »aus ihren Heiligen Büchern Gründe zusammenzusuchen«, um damit das Wort des »Lebendigen Buches« zu widerlegen. Desgleichen ermahnt Er das Volk, es solle sich nicht durch das, was im »Buch« verzeichnet ist, davon abhalten lassen, Seine Stufe zu erkennen und sich fest an das zu klammern, was in dieser neuen Offenbarung enthüllt wurde.
156. ...
jene Worte ..., die zum Preise dieser Offenbarung aus der Feder Meines Herolds strömten (135)
Der »Lobpreis«, den Bahá’u’lláh hier anführt, stammt aus dem Arabischen Bayán.
157.
»Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«Q133 (137)
Zur ausführlichen Behandlung dieses Verses siehe Erläuterungen 7 und 8.
158.
»Es ist nicht erlaubt, jemanden zu ehelichen, der nicht an den Bayán glaubt. Nimmt nur ein Ehepartner diesen Glauben an, so hat der andere keinen Anspruch auf dessen Habe ...« (139)
Die hier von Bahá’u’lláh angeführte Stelle des Bayán lenkt die Aufmerksamkeit der Gläubigen auf das unmittelbar bevorstehende Kommen »Dessen, Den Gott offenbaren wird«. Das Verbot der Eheschließung mit einer Person, die nicht Bábí ist, samt der Vorschrift, dass das Eigentum eines gläubig gewordenen Ehepartners nicht rechtmäßig an den Nicht-Bábí-Partner übergehen könne, hatte der Báb ausdrücklich in der Schwebe gehalten. Bahá’u’lláh hob diese Gesetze auf, ehe sie in Kraft waren, und weist, indem Er sie zitiert, auf die vom Báb eindeutig vorausgeschaute Möglichkeit hin, dass Seine Sache früher als die des Báb zu Ansehen gelangt.
Wie Shoghi Effendi in seinem Werk Gott geht vorüber ausführt, sollte der Bayán »eher als eine Lobpreisung des Verheißenen denn als Kanon von Gesetzen und Geboten zur ständigen Führung künftiger Geschlechter angesehen werden«. »Betont streng in seinen Vorschriften und Statuten«, so fährt er fort, »umwälzend in seinen Grundsätzen, die dazu bestimmt waren, die Geistlichkeit und das Volk aus einer jahrhundertelangen Erstarrung und Dumpfheit aufzurütteln und veralteten, korrupten Institutionen einen unerwarteten, vernichtenden Schlag zu versetzen, kündet es mit seinen drastischen Bestimmungen das Kommen des verheißenen Tages, da der ›Rufer zu harter Arbeit rufen wird‹Q134, da Er ›alles zerstören wird, was je vor Ihm war, wie der Gesandte Gottes die Sitten derer zerstörte, die vor Ihm waren‹Q135«Q136 (siehe auch Erläuterungen 109).
159.
der Punkt des Bayán (140)
ein Titel des Báb
160.
»Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir ...« (143)
In der Schrift finden sich viele Texte, welche das Wesen der Manifestation und ihre Beziehung zu Gott erläutern. Bahá’u’lláh betont das einzigartige, transzendente Wesen der Gottheit: »Da es kein Band unmittelbaren Verkehrs geben kann, das den einen, wahren Gott an Seine Schöpfung bindet«, bestimmt Gott, »dass in jedem Zeitalter und in jeder Sendung eine reine, unbefleckte Seele in den Reichen von Erde und Himmel offenbar werde.« Dieses »geheimnisvolle, himmlische Wesen«, die Manifestation Gottes, hat eine menschliche Natur, die der »Welt des Stoffes« zugehört, und eine geistige Natur, die »aus Gottes eigener Substanz geboren ist«. Er hat Ihm ferner eine »doppelte Stufe«Q137 verliehen:
»Die erste Stufe, die sich auf Seine innerste Wirklichkeit bezieht, verkörpert Ihn als Den, Dessen Stimme die Stimme Gottes Selbst ist … Die zweite Stufe ist die menschliche Stufe, erläutert durch die Verse: ›Ich bin nur ein Mensch wie ihr.‹Q138 ›Sprich: Preis sei meinem Herrn! Bin ich mehr als ein Mensch, ein Apostel?‹Q139« Q140
Bahá’u’lláh versichert auch, dass im Reich des Geistes eine »wesenhafte Einheit«Q141 zwischen allen Manifestationen Gottes bestehe. Sie alle enthüllen »Gottes Schönheit«Q142, offenbaren Seine Namen und Attribute und verkünden Sein Wort:
»Sollte eine der allumfassenden Manifestationen Gottes erklären: ›Ich bin Gott!‹, so spräche sie gewisslich die Wahrheit, und es gäbe daran keinen Zweifel. Denn wiederholt wurde dargetan, dass durch ihre Offenbarung, ihre Eigenschaften und Namen die Offenbarung Gottes, Seine Namen und Seine Attribute in der Welt offenkundig gemacht sind.« Q143
Wenn auch die Manifestationen die Namen und Attribute Gottes offenbaren und der Menschheit den Zugang zur Erkenntnis Gottes eröffnen, dürfen sie jedoch nach Shoghi Effendi »niemals ... mit jener unsichtbaren Wirklichkeit, mit dem Wesen der Gottheit selbst gleichgesetzt werden«Q144. Über Bahá’u’lláh schreibt der Hüter, dass der »zum Träger einer derart überwältigenden Offenbarung erkorene menschliche Tempel« niemals mit der »Wirklichkeit«Q145 Gottes gleichgesetzt werden darf.
Zur Einzigartigkeit der Stufe Bahá’u’lláhs und zur Größe Seiner Offenbarung versichert Shoghi Effendi, Bahá’u’lláhs Kommen habe die Prophezeiungen in den Heiligen Schriften der früheren Religionen über den »Tag Gottes«Q146 erfüllt:
»Für Israel war Er nicht weniger als die Verkörperung des ›ewigen Vaters‹Q147, des ›Herrn der Heerscharen‹A38, herniedergekommen ›mit zehntausend Heiligen‹Q148, für die Christenheit Christus, wiedergekommen ›in der Herrlichkeit des Vaters‹Q149, für den shí‘itischen Islám die Wiederkehr des Imám Ḥusayn, für den sunnítischen Islám die ›Herabkunft des Geistes Gottes‹Q150 (Jesus Christus), für die Anhänger Zarathustras der verheißene Sháh-Bahrám, für die Hindus die Verkörperung Krischnas, für die Buddhisten der fünfte Buddha.« Q151
Bahá’u’lláh beschreibt die Stufe der »Göttlichkeit«Q152, die Er mit allen Manifestationen Gottes teilt, als
»… die Stufe, auf der das Selbst stirbt und man in Gott lebt. Wo immer ich von Göttlichkeit spreche, bedeutet dies meine gänzliche, vollständige Selbstauslöschung. Auf dieser Stufe habe ich keine Gewalt mehr über mein eigenes Wohl und Wehe, noch über mein Leben oder meine Auferstehung.« Q153
Und über Seine Beziehung zu Gott bezeugt Er:
»Wenn ich, o Gott, über das Verhältnis nachsinne, das mich mit Dir verbindet, … so fühle ich mich bewogen, allen erschaffenen Dingen zu verkünden: ›Wahrlich, Ich bin Gott!‹; und wenn ich mein eigenes Selbst betrachte, siehe, so finde ich, dass es geringer ist als der Staub.« Q154
161.
die Zahlung der Zakát (146)
Mit Zakát bezeichnet der Qur’án ein regelmäßiges, für Muslime verpflichtendes Almosen. Im Laufe der Zeit entwickelte sich dieses Konzept zu einer Almosensteuer, die ab einem bestimmten Betrag zur Abgabe eines Anteils aus bestimmten Einkommensarten als Hilfe für die Armen, für wohltätige Zwecke und zur Unterstützung des Glaubens verpflichtete. Die Mindesterträge waren für verschiedene Vermögenswerte unterschiedlich, ebenso der auf die Bemessungsgrundlage anzuwendende Prozentsatz.
Wie Bahá’u’lláh erklärt, folgt das Bahá’í-Gesetz der Zakát »dem …, was im Qur’án offenbart ist« (Fragen und Antworten 107). Da Einzelheiten wie die Freigrenzen, die steuerpflichtigen Einkommensarten, die Zahlungstermine und die Prozenttabellen für die verschiedenen Arten von Zakát im Qur’án nicht geregelt sind, werden diese Fragen in der Zukunft vom Universalen Haus der Gerechtigkeit zu regeln sein. Shoghi Effendi erklärte, bis zu einer solchen Gesetzgebung sollten die Gläubigen nach ihren Mitteln und Möglichkeiten regelmäßige Beiträge zum Bahá’í-Fonds leisten.
162.
Betteln ist verboten, und es ist verboten, dem Bettler zu geben. (147)
In einem Brief erläutert ‘Abdu’l-Bahá die Bedeutung dieses Verses: »Betteln ist verboten, und es ist ebenfalls verboten, denen Almosen zu geben, die das Betteln zu ihrem Beruf machen.« Im selben Brief heißt es: »Das Ziel ist, die Bettelei völlig zu beseitigen. So jemand nicht in der Lage ist, seinen Lebensunterhalt zu verdienen, wenn er in Armut geraten oder hilflos ist, obliegt es den Reichen und den Bevollmächtigten, ihm monatliche Unterhaltsleistungen zu gewähren … Mit ›Bevollmächtigten‹ sind die Repräsentanten des Volkes gemeint, das heißt die Mitglieder des Hauses der Gerechtigkeit.«
Das Verbot, Bettlern Almosen zu geben, hindert den Einzelnen und Geistige Räte nicht, Arme und Bedürftige finanziell zu unterstützen oder ihnen die Möglichkeit zu geben, sich Fertigkeiten zum selbständigen Erwerb ihres Lebensunterhalts anzueignen (siehe Erläuterungen 56).
163.
Eine Geldstrafe ... ward ehedem ... für den bestimmt, der einem anderen Kummer bereitet hat. (148)
Bahá’u’lláh hebt das Gesetz des Persischen Bayán auf, das zur Zahlung einer Geldstrafe verpflichtete, wenn man einem anderen Kummer bereitet hat.
164.
der geheiligte Lotosbaum (148)
Der »geheiligte Lotosbaum« bezieht sich auf den Sadratu’l-Muntahá, den ›Baum, über den hinaus keiner gehen kann‹ (siehe Erläuterungen 128). Hier wird er symbolisch auf Bahá’u’lláh bezogen.
165.
Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend. (149)
Bahá’u’lláh erklärt, das erste »Erfordernis« für die Rezitation der »Verse Gottes« sei »die liebevolle Hingabe« der Gläubigen, »das Wort Gottes zu lesen« (Fragen und Antworten 68).
Zur Definition der »Verse Gottes« sagt Bahá’u’lláh, dass sich dies auf »alles bezieht, was aus dem Himmel göttlicher Rede herabgesandt ward«. Shoghi Effendi stellt in einem Brief an die Gläubigen des Ostens klar, dass der Begriff »Verse Gottes« ‘Abdu’l-Bahás Schriften nicht einschließt und dass dies auch für seine eigenen Schriften gilt.
166.
Es ward euch geboten, die Möbel eurer Wohnung alle neunzehn Jahre zu erneuern. (151)
Bahá’u’lláh bestätigt das Gebot des Arabischen Bayán zur Erneuerung der Wohnungseinrichtung alle neunzehn Jahre, sofern man dazu in der Lage ist. Nach ‘Abdu’l-Bahá dient dieses Gebot der Förderung von Reinheit und Sauberkeit. Er sagt, der Sinn dieses Gesetzes sei, dass man Möbelstücke auswechselt, die alt geworden sind, ihren Glanz verloren haben und abstoßend wirken. Das Gesetz bezieht sich nicht auf Wertgegenstände, Antiquitäten oder Schmuck.
167.
Wascht euch die Füße (152)
Die Gläubigen werden im Kitáb-i-Aqdas ermahnt, regelmäßig zu baden, saubere Kleidung zu tragen und ganz allgemein der Inbegriff der Sauberkeit und der Feinheit zu sein. Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.D.3.y.i.–vii., fasst die einschlägigen Bestimmungen zusammen. Zum Waschen der Füße erklärt Bahá’u’lláh, warmes Wasser sei dafür vorzuziehen, Waschen in kaltem Wasser ist jedoch gleichfalls erlaubt (Fragen und Antworten 97).
168.
Der Gebrauch von Kanzeln ist euch verboten. Wer euch die Verse seines Herrn vortragen will, der sitze auf einem Stuhl auf erhöhtem Platz (154)
Diese Vorschrift findet sich schon im Persischen Bayán. Der Báb verbot den Gebrauch von Kanzeln für Ansprachen und für Lesungen des heiligen Textes. Stattdessen solle man für den Sprecher einen Stuhl auf ein Podium stellen, so dass alle das Wort Gottes deutlich vernehmen können.
In Kommentaren zu diesem Gesetz machten ‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi klar, dass im Mashriqu’l-Adhkár (wo Predigten verboten sind und nur die Verse der Heiligen Schriften gelesen werden) der Sprecher stehen oder sitzen kann und dass, so es zum besseren Verstehen erforderlich sein sollte, man eine niedrige bewegliche Plattform verwenden könne, dass aber eine Kanzel nicht erlaubt sei. Bei Versammlungen außerhalb des Mashriqu’l-Adhkár kann der Rezitierende oder Sprecher ebenfalls sitzen, stehen oder ein Podium benutzen. In einem Brief, in dem Er abermals auf das Kanzelverbot eingeht, betont ‘Abdu’l-Bahá, die Bahá’í sollten Ansprachen im Geiste tiefster Demut und Selbstverleugnung halten.
169.
Glücksspiel (155)
Was unter dieses Verbot fällt, ist in den Schriften Bahá’u’lláhs nicht näher dargestellt. Sowohl ‘Abdu’l-Bahá als auch Shoghi Effendi weisen darauf hin, dass es dem Universalen Haus der Gerechtigkeit obliegt, die Details zu diesem Verbot festzulegen. Auf Fragen, ob Lotterien, Pferdewetten, Fußballtoto sowie Bingo und dergleichen unter das Glücksspielverbot fallen, erklärte das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass diese Einzelheiten erst in der Zukunft erwogen werden. Bis dahin wird den Räten und den Gläubigen empfohlen, von diesen Dingen kein Aufhebens zu machen und sie dem Gewissen des Einzelnen zu überlassen.
Das Haus der Gerechtigkeit hat bestimmt, dass Geldmittel für den Glauben nicht durch Lotterien, Tombolas und Glücksspiele aufgebracht werden dürfen.
170.
Opium ... Hütet euch vor allen Stoffen, die den Tempel des Menschen stumpf und träge machen (155)
Dieses Verbot des Opiumkonsums wiederholt Bahá’u’lláh im letzten Vers des Kitáb-i-Aqdas. In diesem Zusammenhang sagte Shoghi Effendi, Voraussetzung für ein »reines, heiliges Leben« sei die »völlige Abstinenz … von Opium und ähnlichen Drogen, die zur Abhängigkeit führen«Q155. Heroin, Haschisch und andere Hanfderivate wie Marihuana, aber auch halluzinogene Rauschmittel wie LSD, Peyote und ähnliche Stoffe fallen unter dieses Verbot.
‘Abdu’l-Bahá schreibt:
»Was … Opium betrifft: Es ist abscheulich und verflucht, und Gott möge uns vor Seiner Strafe für den, der es nimmt, beschützen! Der Text des Heiligsten Buches verbietet es ausdrücklich und verurteilt seinen Genuss in höchstem Maße. Die Vernunft sieht im Opiumrauchen eine Wahnsinnstat, und die Erfahrung zeigt, dass der Opiumraucher alles verliert, was die Stufe des Menschen ausmacht. Möge Gott alle vor einem so abscheulichen Tun beschützen, welches die Grundlage des Menschseins zerstört und den Süchtigen für Zeit und Ewigkeit zugrunde richtet. Opium ergreift Besitz von der Seele des Menschen, so dass sein Gewissen stirbt, sein Verstand erlischt und seine Wahrnehmungskraft schwindet. Es tötet das Leben und löscht die natürliche Wärme. Schlimmeres Leid als das, was Opium anrichtet, kann man sich nicht vorstellen. Wohl denen, die nicht einmal das Wort über die Lippen bringen. Bedenkt somit, wie erbärmlich derjenige ist, der es zu sich nimmt!
O ihr, die ihr Gott liebt! Gewalt, Zwang, Repression und Unterdrückung sind in diesem Zeitalter Gottes, des Allmächtigen, allesamt verurteilt. Doch alle diese Mittel sind angebracht, um den Opiumkonsum zu verhindern und die Menschheit von dieser verheerenden Plage zu erlösen. Ansonsten gilt: Wehe und Elend einem jeden, der seine Pflicht vor seinem Herrn versäumt!« Q156
In einem Brief schreibt ‘Abdu’l-Bahá zum Opium: »Die Konsumenten, die Käufer und die Verkäufer sind allesamt der Gnade und Güte Gottes beraubt«.
In einem anderen Brief schreibt Er:
»Du hast darauf hingewiesen, dass manche Perser sich an den Genuss von Haschisch gewöhnt haben. Gnädiger Gott! Dies ist ein verheerendes Rauschmittel, und sein Verbot ist ausdrücklich offenbart. Sein Genuss führt zum Zerfall des Verstands und zur völligen Stumpfheit der Seele. Wie kann ein Mensch die Frucht des Höllenbaumes begehren und durch ihren Genuss so weit kommen, dass er die Eigenschaften eines Monstrums annimmt? Wie kann man nur diese verbotene Droge genießen und sich dadurch selbst der Segnungen des Allbarmherzigen berauben!
Alkohol verzehrt den Verstand und lässt den Menschen sinnlose Taten begehen, doch Opium, diese faule Frucht des Höllenbaums, und das elende Haschisch lassen den Verstand verlöschen, den Geist erstarren, die Seele versteinern, den Leib verkümmern und den Menschen empfindungslos zuschanden werden.« Q157
Es sei angemerkt, dass das Verbot bestimmter Drogen ihre Anwendung dann nicht ausschließt, wenn ein kompetenter Arzt sie im Rahmen seiner Behandlung verordnet.
171.
das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns« (157)
Nach der Prophezeiung von Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í (1753–1831), dem Begründer der Shaykhí-Schule, der ersten der »beiden Leuchten, die den Beginn des Bábí-Glaubens ankündigten«Q158, werden mit dem Kommen des Verheißenen alle Dinge umgekehrt: Die Letzten werden die Ersten und die Ersten die Letzten sein. Bahá’u’lláh behandelt in einer Tafel »das Sinnbild und den Hinweis« auf das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns«. »Durch diese Umkehr«, erklärt Er, »hat Er bewirkt, dass das Hohe erniedrigt und das Niedrige erhöht werde.« Er erinnert daran, wie »in den Tagen Jesu jene, die für ihre Gelehrsamkeit berühmt waren, die Gebildeten und Schriftgelehrten, Ihn verleugneten, während einfache Fischer sich eilten, Einlass in das Reich Gottes zu erlangen« (siehe auch Erläuterungen 172). Weitere Informationen über Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í finden sich in Nabíls Bericht, Kapitel 1 und 10.
172.
die »Sechs« ..., die kraft dieses »aufrechten Alif« erhoben ist (157)
In seinen Schriften hob Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í den arabischen Buchstaben ›Váv‹ besonders hervor. Wie Nabíl in seinem Bericht darlegt, war dieser Buchstabe »dem Báb ein Sinnbild für den Eintritt in einen neuen Zyklus göttlicher Offenbarung. Bahá’u’lláh hat später im Kitáb-i-Aqdas mit den Wendungen ›Geheimnis der Großen Umkehr‹ und ›Zeichen des Souveräns‹ darauf verwiesen.«Q159
Der Name des Buchstabens ›Váv‹ besteht seinerseits aus drei Buchstaben: Váv, Alif und Váv. Nach der Abjad-Rechnung ist der Zahlenwert dieser Buchstaben 6, 1 und 6. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief an einen Gläubigen im Orient gibt Shoghi Effendi eine Erklärung zu diesem Aqdas-Vers. Danach bezieht sich das »aufrechte Alif« auf das Kommen des Báb. Der erste Buchstabe mit dem Wert sechs, der dem Alif voransteht, versinnbildlicht die dem Báb vorangegangenen Offenbarungen, während der dritte Buchstabe, gleichfalls mit dem Wert sechs, für Bahá’u’lláhs höchste Manifestation, offenbart nach dem Alif, steht.
173.
Es ist euch verboten, Waffen zu tragen, außer wenn dies nötig ist (159)
Bahá’u’lláh bestätigt eine Bestimmung des Bayán, die das Tragen von Waffen verbietet, sofern dies nicht notwendig ist. Was die Umstände angeht, unter denen das Waffentragen für eine Einzelperson »nötig« ist, so gestattet ‘Abdu’l-Bahá dies zum Selbstschutz in gefährlicher Umgebung. Auch Shoghi Effendi sagt in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief, dass ein Bahá’í notfalls, wenn die Staatsgewalt nicht präsent ist, das Recht hat, sein Leben zu verteidigen. Es gibt auch andere Situationen, in denen Waffen vonnöten sind und eingesetzt werden dürfen, etwa in Gebieten, wo die Menschen für ihre Nahrung und Kleidung auf die Jagd gehen, oder bei Sportarten wie Bogenschießen, beim Schießsport und beim Fechten.
Im Bereich der Gesellschaft geht das Prinzip kollektiver Sicherheit, wie es Bahá’u’lláh verkündet (vgl. Ährenlese 117) und Shoghi Effendi ausgeführt hat (vgl. Die Weltordnung Bahá’u’lláhs), keineswegs davon aus, dass die Anwendung von Gewalt abgeschafft wird. Vielmehr führt dieses Prinzip zu einem »System, in dem die Gewalt zur Dienerin der Gerechtigkeit gemacht«Q160 und die Existenz einer internationalen Friedensstreitmacht vorgesehen ist, welche die »organische Einheit des ganzen Gemeinwesens sichert«Q161. In der Tafel Bishárát gibt Bahá’u’lláh der Hoffnung Ausdruck, »dass die Träger der Macht Gottes … auf der ganzen Welt Kriegswaffen in Werkzeuge des Aufbaus verwandeln und Kampf und Streit aus der Menschen Mitte verbannen«Q162.
In der gleichen Tafel betont Bahá’u’lláh die Bedeutung der Freundschaft mit den Gläubigen aller Religionen, wo Er erklärt, dass »das Gesetz des heiligen Krieges aus dem Buche getilgt ist«Q163.
174.
und es ist euch erlaubt, euch in Seide zu kleiden (159)
Nach islamischem Recht ist es dem Mann generell verboten, Seide zu tragen, außer zur Zeit des heiligen Krieges. Dieses Verbot, das nicht auf dem Qur’án fußt, hat der Báb aufgehoben.
175.
hat euch der Herr von den Beschränkungen befreit, die vormals für Kleidung und den Schnitt des Bartes galten (159)
Viele Regeln zur Kleidung hatten ihren Ursprung in den Gesetzen und den überlieferten Ordnungen und Bräuchen der Religionen. Zum Beispiel legte sich die shí‘itische Geistlichkeit eine besondere Art von Kopfbedeckung und Gewandung zu. Zeitweise verbot sie den Menschen, europäische Kleidung zu tragen. In dem Bestreben, der Gepflogenheit des Propheten zu folgen, führte die muslimische Praxis auch eine Reihe von Beschränkungen zum Schnitt und zur Länge des Bartes ein.
Bahá’u’lláh beseitigte diese Beschränkungen bei der Kleidung und der Barttracht. Er überlässt solche Dinge dem »Ermessen«Q164 des Einzelnen und fordert die Gläubigen gleichzeitig auf, die Grenzen des Schicklichen nicht zu überschreiten und in allem, was die Kleidung betrifft, das rechte Maß zu halten.
176.
O Land von Káf und Rá! (164)
Káf und Rá sind die beiden ersten Konsonanten von Kirmán, einer Stadt und Provinz in Írán.
177.
Wir ... nehmen wahr, was still und heimlich aus dir hervorgeht. (164)
Diese Stelle bezieht sich auf die Machenschaften einer Gruppe von Azalí, Anhängern Mírzá Yaḥyás (siehe Erläuterungen 190), in der Stadt Kirmán. Zu ihnen gehörten Mullá Ja‘far, sein Sohn Shaykh Aḥmad-i-Rúḥí und Mírzá Áqá Khán-i-Kirmání (beides Schwiegersöhne Mírzá Yaḥyás), ferner Mírzá Aḥmad-i-Kirmání. Sie suchten nicht nur den Glauben zu untergraben, sondern beteiligten sich auch an politischen Intrigen, die im Meuchelmord an Náṣiri’d-Dín Sháh gipfelten.
178.
Ruft euch den Shaykh in Erinnerung, Muḥammad-Ḥasan (166)
Shaykh Muḥammad-Ḥasan, ein führender Vertreter des shí‘itischen Islám, verwarf den Báb. Er war der Verfasser umfangreicher Werke über das shí‘itische Recht und soll um 1850 gestorben sein.
Nabíls Bericht schildert die Begegnung in Najaf zwischen Mullá ‘Alíy-i-Basṭámí, einem der Buchstaben des Lebendigen, und Shaykh Muḥammad-Ḥasan. Bei diesem Treffen verkündete Mullá ‘Alí, dass der Báb sich offenbart hatte, und pries die Macht Seiner Offenbarung. Auf Initiative des Shaykhs wurde Mullá ‘Alí sofort zum Ketzer erklärt und aus der Versammlung ausgestoßen. Er wurde vor Gericht gestellt, zur Zwangsarbeit verurteilt und nach Istanbul überstellt.
179.
ein Weizensieber (166)
Dies ist ein Hinweis auf Mullá Muḥammad-Ja‘far Gandum-Pák-Kun, der in Iṣfahán als Erster den Glauben des Báb annahm. Er wird im Persischen Bayán erwähnt und gepriesen als einer, der »das Gewand der Jüngerschaft anlegte«Q165. Nabíls Bericht schildert, wie der »Weizensieber«Q166 die Botschaft rückhaltlos annahm und voll Eifer für die neue Offenbarung eintrat. Er schloss sich den Verteidigern der Festung Shaykh Ṭabarsí an und kam während der Belagerung ums Leben.
180.
Habt acht, dass das Wort ›Prophet‹ euch nicht von dieser Größten Verkündigung abhalte (167)
Bahá’u’lláh warnt die »Einsichtigen«, sich durch ihre Schriftinterpretationen nicht von der Anerkennung der Manifestation Gottes abhalten zu lassen. In allen Religionen neigen die Gläubigen aus Treue gegenüber dem Stifter dazu, in Seiner Offenbarung das letztgültige Wort Gottes zu sehen und die Möglichkeit weiterer Propheten auszuschließen. Dies war so im Judentum, im Christentum und im Islám. Bahá’u’lláh verwirft dieses Konzept der Endgültigkeit der Offenbarung sowohl bei den Offenbarungsreligionen der Vergangenheit als auch bei Seiner eigenen. Über die Muslime schreibt Er im Kitáb-i-Íqán, dass »das Volk des Qur’án … sich durch das Wort ›Siegel der Propheten‹Q167 die Augen verschleiern«Q168, »den Blick trüben ließ und sich dadurch der Gnade all Seiner mannigfachen Gaben beraubte«Q169. Er bestätigt, dass »diese Worte … eine schmerzliche Prüfung für die ganze Menschheit« sind, und beklagt das Schicksal jener, die »an diesen Worten kleben und nicht an Ihn glauben, Der ihr wahrer Offenbarer ist«Q170. Der Báb äußert sich zum selben Thema, wenn Er warnt: »Lasst euch nicht durch Namen wie durch einen Schleier trennen von Ihm, dem Herrn aller Namen, nicht einmal durch den Namen Prophet, denn auch dieser ist nur ein Geschöpf Seines Wortes.«Q171
181.
oder der Begriff »Statthalterschaft«Q172 euch aussperre von der ... Souveränität Dessen, Der Gottes Statthalter ist (167)
Das hier mit ›Statthalterschaft‹ übersetzte Wort heißt im arabischen Ursprungstext ›Viláya‹. Der Begriff hat eine weitgespannte Bedeutung, unter anderem ›Statthalterschaft‹, ›Hütertum‹, ›Schutzherrschaft‹ und ›Nachfolge‹. Es wird für Gott Selbst, Seine Manifestation oder die ernannten Nachfolger einer Manifestation Gottes verwendet.
In dem Aqdas-Vers warnt Bahá’u’lláh davor, durch solche Begriffe gegenüber der »Souveränität« der neuen göttlichen Manifestation, des wahren »Statthalters Gottes«, blind zu sein.
182.
Ruft euch Karím ins Gedächtnis (170)
Ḥájí Mírzá Muḥammad-Karím Khán-i-Kirmání (1810 bis etwa 1873) war der selbsternannte Führer der Shaykhí-Gemeinde nach dem Tod von Siyyid Káẓim, den Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í (siehe Erläuterungen 171 und 172) zu seinem Nachfolger ernannt hatte. Er widmete sich der Verbreitung der Lehre des Shaykh Aḥmad, doch seine Ansichten führten zu Kontroversen sowohl unter seiner Anhängerschaft als auch unter seinen Gegnern.
Im Rufe stehend, einer der führenden Gelehrten und produktivsten Schriftsteller seiner Zeit zu sein, verfasste er zahlreiche Bücher und Episteln zu verschiedenen damals gepflegten Wissenszweigen. Er bekämpfte aktiv den Báb und Bahá’u’lláh und griff in seinen Abhandlungen den Báb und Dessen Lehre an. Im Kitáb-i-Íqán verurteilt Bahá’u’lláh Ton und Inhalt seiner Schriften. Dabei bezieht Er sich besonders auf ein Werk mit negativen Anspielungen auf den Báb. Shoghi Effendi nennt ihn »ungewöhnlich ehrgeizig und heuchlerisch« und beschreibt, wie er »auf ausdrückliches Ersuchen des Sháh den neuen Glauben und seine Lehre in einer Abhandlung bösartig angriff«Q173.
183.
o ihr Gelehrten in Bahá (173)
Bahá’u’lláh preist die Gelehrten unter Seinen Gläubigen. In Seinem Buch des Bundes verkündet Er: »Selig sind die Herrschenden und die Gelehrten im Volke Bahás.«Q174 Auf diese Aussage Bezug nehmend, schreibt Shoghi Effendi:
»In diesem heiligen Zyklus zählen zu den ›Gelehrten‹ auf der einen Seite die Hände der Sache Gottes und auf der anderen die Lehrer und Verbreiter Seiner Lehre, die nicht zu den Händen zählen, jedoch eine herausragende Stellung in der Lehrverkündigung haben. Was die ›Herrscher‹Q175 betrifft, so sind dies die Mitglieder der Örtlichen, Nationalen und Internationalen Häuser der Gerechtigkeit. Die Pflichten dieser Personengruppen werden in der Zukunft festgelegt werden.« Q176
Die »Hände der Sache Gottes« wurden von Bahá’u’lláh ernannt und mit verschiedenen Aufgaben, insbesondere mit dem Schutz und der Verbreitung des Glaubens, beauftragt. In Seinem Werk Vorbilder der Treue (Hofheim 1987) bezeichnet ‘Abdu’l-Bahá andere herausragende Gläubige als »Hände der Sache Gottes«. Sein Testament enthält eine Bestimmung, wonach der Hüter des Glaubens nach eigenem Ermessen »Hände der Sache Gottes« ernennen kann. Shoghi Effendi erhob zunächst eine Reihe von Gläubigen nach ihrem Tod in diesen Rang. In seinen letzten Lebensjahren ernannte er insgesamt 32 Gläubige aus allen Kontinenten. Zwischen dem Hinscheiden Shoghi Effendis 1957 und der Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit 1963 leiteten die »Hände der Sache Gottes« in ihrer Eigenschaft als »Hauptsachwalter«Q177 der keimenden Weltordnung Bahá’u’lláhs die Geschicke des Glaubens (siehe Erläuterungen 67). Im November 1964 entschied das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass die weitere Ernennung von »Händen der Sache Gottes« auch nicht im Wege der Gesetzgebung ermöglicht werden könne. Darum hat es durch Beschluss vom Jahr 1968 die Aufgaben dieser Institution, den Schutz und die Verbreitung des Glaubens, den hierfür eigens geschaffenen Kontinentalen Beraterämtern und dem 1973 errichteten Internationalen Lehrzentrum mit Sitz im Heiligen Land übertragen.
Das Universale Haus der Gerechtigkeit ernennt die Berater, die dem Internationalen Lehrzentrum angehören, sowie die Kontinentalen Berater. Die Mitglieder des Hilfsamtes werden von den Kontinentalen Beratern ernannt. Alle diese Personen fallen unter die Begriffsbestimmung »Gelehrte«, wie sie Shoghi Effendi in der oben angeführten Erklärung gibt.
184.
legt alles, was ihr im Buche nicht versteht, Ihm vor, Der diesem mächtigen Stamm entspross (174)
Bahá’u’lláh überträgt ‘Abdu’l-Bahá das Recht der Interpretation Seiner Schrift (siehe auch Erläuterungen 145).
185.
Schule hocherhabener Einheit (175)
In diesem Vers und dem unmittelbar folgenden tritt Bahá’u’lláh einem der Gründe entgegen, mit denen einige Bábí Seinen Anspruch zurückwiesen, der Verheißene des Bayán zu sein. Sie begründeten ihre Ablehnung mit einem Sendbrief, den der Báb an »Ihn, Den Gott offenbaren wird«Q178, gerichtet hatte. Auf die Rückseite hatte der Báb geschrieben: »Möge der Blick Dessen, Den Gott offenbaren wird, diesen Sendbrief in der ersten Schule erleuchten.«Q179 Dieser Sendbrief ist in Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften (Hofheim 1991) veröffentlicht.
Diese Bábí behaupteten, da Bahá’u’lláh zwei Jahre älter sei als der Báb, sei es Ihm unmöglich gewesen, den Sendbrief »in der ersten Schule« entgegenzunehmen.
Bahá’u’lláh erklärt hier, der Hinweis gelte Ereignissen, die sich in den geistigen Welten jenseits unserer Seinsebene ereigneten.
186.
Wir nahmen die Verse Gottes ... entgegen, als Er sie Uns gab (175)
In Seinem Sendbrief an »Ihn, Den Gott offenbaren wird«Q180, bezeichnet der Báb den Bayán als Sein Geschenk an Bahá’u’lláh. Vgl. Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften.
187.
O Volk des Bayán! (176)
Dies bezieht sich auf die Anhänger des Báb.
188.
ehe die Buchstaben ›Sei!‹ verbunden und verknüpft wurden (177)
Die Befehlsform ›Sei!‹ ist im arabischen Original das Wort ›kun‹, das aus den beiden Buchstaben ›Káf‹ und ›Nún‹ besteht. Sie sind von Shoghi Effendi im Englischen mit ›BE‹ übersetzt worden. Im Qur’án wird dieses Wort als Gottes Befehl verwendet, der die Schöpfung ins Dasein ruft.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erläutert Shoghi Effendi die Bedeutung dieser Buchstaben. Sie bilden das Wort »Sei!«, das »die schöpferische Macht Gottes ausdrückt, Der durch Seinen Befehl alle Dinge ins Dasein ruft«, sowie »die Macht der Manifestation Gottes, Seine große geistige Schöpferkraft«.
189.
dieser neuen Weltordnung (181)
Im Persischen Bayán erklärt der Báb: »Wohl dem, der seinen Blick auf die Ordnung Bahá’u’lláhs lenkt und seinem Herrn dankt! Denn Er wird sicherlich offenbar werden. Gott hat es wahrlich unwiderruflich im Bayán verfügt.«Q181 Nach Shoghi Effendi ist diese »Ordnung« identisch mit dem System, das Bahá’u’lláh im Aqdas ins Auge fasst. Dort bezeugt Erden umwälzenden Einfluss dieses Systems auf das Leben der Menschheit und offenbart die Gesetze und Grundsätze, die dieses System steuern.
Die Wesenszüge der »neuen Weltordnung« sind in den Schriften Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás sowie den Briefen Shoghi Effendis und des Universalen Hauses der Gerechtigkeit beschrieben. Die Institutionen der heutigen Gemeindeordnung der Bahá’í bilden die »strukturelle Grundlage«Q182 der Weltordnung Bahá’u’lláhs. Sie werden heranreifen und sich zum Bahá’í-Weltgemeinwesen entwickeln. In dieser Hinsicht, so versichert Shoghi Effendi, wird die Gemeindeordnung, »sobald ihre Elemente, ihre organischen Institutionen, mit Kraft und Effizienz zu arbeiten beginnen, ihren Anspruch und ihre Eignung unter Beweis stellen, nicht nur der Keim, sondern das Modell der neuen Weltordnung zu sein, dazu bestimmt, zur festgesetzten Zeit die ganze Menschheit zu umfassen«Q183.
Zu weiteren Informationen über die Entwicklung dieser neuen Weltordnung siehe die in Die Weltordnung Bahá’u’lláhs veröffentlichten Briefe Shoghi Effendis.
190.
O du Quell der Verirrung! (184)
Dies bezieht sich auf Mírzá Yaḥyá, genannt Ṣubḥ-i-Azal (Morgen der Ewigkeit), einen jüngeren Halbbruder Bahá’u’lláhs, der sich gegen Ihn erhob und gegen Seine Sache opponierte. Mírzá Yaḥyá wurde vom Báb nominell als Führer der Bábí-Gemeinde bis zur kurz bevorstehenden Manifestation des Verheißenen bestellt. Auf Anstiftung des Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání (siehe Erläuterungen 192) missbrauchte Mírzá Yaḥyá das Vertrauen des Báb, behauptete, Dessen Nachfolger zu sein, und schmiedete Ränke gegen Bahá’u’lláh, ja versuchte sogar, Ihn zu ermorden. Als Bahá’u’lláh in Adrianopel ihm gegenüber Seinen Anspruch in aller Form erhob, ging Mírzá Yaḥyá so weit, dass er selbst beanspruchte, Empfänger einer unabhängigen Offenbarung zu sein. Sein usurpatorischer Anspruch wurde schließlich von allen zurückgewiesen, einige wenige ausgenommen, die ›Azalí‹ genannt werden (siehe Erläuterungen 177). Mírzá Yaḥyá wird von Shoghi Effendi »Erzbrecher des Bundes des Báb«Q184 genannt (siehe Gott geht vorüber, Kap. 10).
191.
erinnere dich, wie Wir dich bei Tag und bei Nacht für den Dienst an der Sache Gottes erzogen (184)
In seinem Werk Gott geht vorüber verweist Shoghi Effendi auf die Tatsache, dass Bahá’u’lláh, Der dreizehn Jahre älter war als Sein Halbbruder, Mírzá Yaḥyá in dessen Jugend beraten und geleitet hatte.
192.
Gott hat den ergriffen, der dich in die Irre geführt. (184)
Dies bezieht sich auf Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání, den Shoghi Effendi als den »Antichrist der Bahá’í-Offenbarung«Q185 beschreibt, einen Mann von verderbtem Charakter und großem persönlichem Ehrgeiz. Er verführte Mírzá Yaḥyá dazu, sich gegen Bahá’u’lláh zu erheben und die Stufe der Prophetenschaft für sich selbst zu beanspruchen (siehe Erläuterungen 190). Obwohl Gefolgsmann des Mírzá Yaḥyá, wurde Siyyid Muḥammad mit Bahá’u’lláh nach ‘Akká verbannt, wo er fortfuhr, gegen Bahá’u’lláh zu hetzen und Ränke zu schmieden. Die Umstände seines Todes beschreibt Shoghi Effendi in seinem Werk Gott geht vorüber wie folgt:
»Eine neue Gefahr bedrohte nun offensichtlich Bahá’u’lláhs Leben. Er hatte Seinem Gefolge bei verschiedenen Gelegenheiten, schriftlich und mündlich, entschieden jede Vergeltung gegenüber seinen Peinigern untersagt. Einen verantwortungslosen arabischen Konvertiten hatte Er sogar nach Beirut zurückgeschickt, weil dieser daran gedacht hatte, das an seinem geliebten Führer verübte Unrecht zu rächen. Gleichwohl spürten sieben seiner Gefährten drei ihrer Verfolger auf und erschlugen sie, unter ihnen waren Siyyid Muḥammad und Áqá Ján.
Die Bestürzung der ohnehin schwer bedrängten Gemeinde war unbeschreiblich. Bahá’u’lláhs Empörung kannte keine Grenzen. In einer kurz nach dieser Tat offenbarten Tafel beschreibt Er Seine Gefühle wie folgt: ›Wollten Wir davon sprechen, was über Uns gekommen ist, so müssten die Himmel zerbersten und die Berge einstürzen.‹Q186 Und bei einer anderen Gelegenheit schreibt Er: ›Meine Gefangenschaft bereitet Mir keine Pein, was Mich schmerzt, ist das Verhalten derer, die Mich lieben, die den Anspruch erheben, Mir zuzugehören, und doch begehen, was Mein Herz und Meine Feder weinen lässt.‹Q187«
193.
Wählt eine einzige Sprache ... und führt ... eine gemeinsame Schrift ein. (189)
Bahá’u’lláh gebietet die Einführung einer Weltsprache und einer Weltschrift. Er sieht zwei Stufen dieses Prozesses vor: zuerst die Auswahl einer bestehenden oder künstlich geschaffenen Sprache, die dann an allen Schulen der Welt als Hilfssprache neben der Muttersprache zu lehren ist. Die Staaten der Welt sind aufgerufen, durch ihre Parlamente dieses bedeutsame Gesetz zu erlassen. Die zweite Stufe in fernerer Zukunft ist die Einführung einer einzigen Sprache und Schrift für alle Erdenbewohner.
194.
Zwei Zeichen haben Wir bestimmt für die Mündigkeit des Menschengeschlechts (189)
Das erste Zeichen für die Mündigkeit der Menschheit ist in den Schriften Bahá’u’lláhs das Entstehen einer Wissenschaft, die, als »göttliche Philosophie«Q188 bezeichnet, auch zur Entdeckung eines grundlegenden Zugangs zur Umwandlung der Elemente führen wird – ein Hinweis auf eine glanzvolle, verblüffende, künftige Erweiterung menschlicher Erkenntnis.
Zum »zweiten« Zeichen, von dem Bahá’u’lláh sagt, dass es im Kitáb-i-Aqdas offenbart sei, erklärt Shoghi Effendi, Bahá’u’lláh habe »in Seinem Heiligsten Buch die Auswahl einer einzigen Sprache und die Einführung einer gemeinsamen Schrift für alle, die auf Erden wohnen, verfügt – ein Befehl, dessen Ausführung, wie Er Selbst in Seinem Buch versichert, ein Zeichen für die ›Mündigkeit des Menschengeschlechts‹ ist«Q189.
Weitere Einsicht in den Prozess des Mündigwerdens der Menschheit und der Weiterentwicklung zur Mündigkeit bietet die folgende Erklärung Bahá’u’lláhs:
»Eines der Reifezeichen der Welt ist, dass es niemand mehr auf sich nehmen will, die Last der Königswürde zu tragen. Das Königtum wird niemanden finden, der gewillt wäre, seine Last allein zu tragen. Jener Tag wird der Tag sein, an dem die Weisheit unter den Menschen offenbar sein wird.« Q190
Shoghi Effendi hat das Mündigwerden der Menschheit mit der Verwirklichung ihrer Einheit, der Errichtung eines Weltgemeinwesens verknüpft, die ein noch nie dagewesenes Stimulans sein wird für »das intellektuelle, moralische und geistige Leben des ganzen Menschengeschlechts«Q191.
Quellenangaben
Q1 Bahá’u’lláh, Ährenlese 45:1 – Anm. d. Hrsg.
Q2 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:182 – Anm. d. Hrsg.
Q3 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:5 – Anm. d. Hrsg.
Q4 Bahá’u’lláh, in: Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 395 – Anm. d. Hrsg.
Q5 ‘Abdu’l-Bahá, Wille und Testament 16–17, in: Dokumente des Bundes 2:2:16–17 – Anm. d. Hrsg.
Q6 Bahá’u’lláh, Kalimát-i-Firdawsíyyih, in: Botschaften aus ‘Akká 6:28 – Anm. d. Hrsg.
Q7 vgl. Shoghi Effendi, Weltordnung Bahá’u’lláhs 2:11 – Anm. d. Hrsg.
Q8 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:30 und 1:21, 1:22, 1:48, 1:49 – Anm. d. Hrsg.
Q9 Shoghi Effendi, in: Directives of the Guardian 11:1–2 – Anm. d. Hrsg.
Q10 Shoghi Effendi, in: Unfolding Destiny, p. 426 – Anm. d. Hrsg.
Q11 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 396 – Anm. d. Hrsg.
Q12 Bahá’u’lláh, Ährenlese 131:2 – Anm. d. Hrsg.
Q13 Offb. 21:1 – Anm. d. Hrsg.
Q14 Offb. 21:3 – Anm. d. Hrsg.
Q15 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q16 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q17 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q18 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 2:1:1, Kitáb-i-‘Ahd, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 15:9, 8:58 – Anm. d. Hrsg.
Q19 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:81 – Anm. d. Hrsg.
Q20 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:82 – Anm. d. Hrsg.
Q21 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:83 – Anm. d. Hrsg.
Q22 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:99 – Anm. d. Hrsg.
Q23 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:30, siehe auch: 1:21, 1:22, 1:42, 1:48, 1:49 – Anm. d. Hrsg.
Q24 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:52 – Anm. d. Hrsg.
Q25 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:147 – Anm. d. Hrsg.
Q26 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:21 – Anm. d. Hrsg.
Q27 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:47 – Anm. d. Hrsg.
Q28 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:58 – Anm. d. Hrsg.
Q29 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:1 – Anm. d. Hrsg.
Q30 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:90 – Anm. d. Hrsg.
Q31 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:90 – Anm. d. Hrsg.
Q32 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:89 – Anm. d. Hrsg.
Q33 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:91 – Anm. d. Hrsg.
Q34 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:94 – Anm. d. Hrsg.
Q35 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:164 – Anm. d. Hrsg.
Q36 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:184 – Anm. d. Hrsg.
Q37 Bahá’u’lláh,.
Q38 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:99 – Anm. d. Hrsg.
Q39 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:14 – Anm. d. Hrsg.
Q40 Bahá’u’lláh,.
Q41 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q42 Bahá’u’lláh, Tajallíyát, in: Botschaften aus ‘Akká 5:10 – Anm. d. Hrsg.
Q43 Bahá’u’lláh, .
Q44 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q45 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:29 – Anm. d. Hrsg.
Q46 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:4 – Anm. d. Hrsg.
Q47 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:3 – Anm. d. Hrsg.
Q48 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Siyyid-i-Mihdíy-i-Dahají, in: Botschaften aus ‘Akká 13:20 – Anm. d. Hrsg.
Q49 Báb,
Q50 Báb,
Q51 Báb,
Q52 vgl. Qur’án 2:253, 14:27, 22:14, 22:18 – Anm. d. Hrsg.
Q53 Qur’án 21:23 – Anm. d. Hrsg.
Q54 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’, Kap. 72, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:40:2 – Anm. d. Hrsg.
Q55 Qur’án 2:15 – Anm. d. Hrsg.
Q56 Qur’án 2:115.
Q57 vgl. Qur’án 2:83 – Anm. d. Hrsg.
Q58 Bahá’u’lláh, in Ährenlese 103:4 – Anm. d. Hrsg.
Q59 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’ Kap. 21, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:12:1 – Anm. d. Hrsg.
Q60 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 458 – Anm. d. Hrsg.
Q61 Qur’án 83:25 – Anm. d. Hrsg.
Q62 Bahá’u’lláh, Ährenlese 153:7 – Anm. d. Hrsg.
Q63 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:11 – Anm. d. Hrsg.
Q64 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 109:1 – Anm. d. Hrsg.
Q65 ‘Abdu’l-Bahá,
Q66 Shoghi Effendi, Brief von 1934-11-05 an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1759 – Anm. d. Hrsg.
Q67 Shoghi Effendi, Brief von 1949-06-24 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1780 – Anm. d. Hrsg.
Q68 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 38.
Q69 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 4 – Anm. d. Hrsg.
Q70 Shoghi Effendi, in: Directives from the Guardian 71:6 – Anm. d. Hrsg.
Q71 Shoghi Effendi, in: Letters from the Guardian to Australia and New Zealand, p. 42 – Anm. d. Hrsg.
Q72 Shoghi Effendi, in: Letters from the Guardian to Australia and New Zealand, p. 41 – Anm. d. Hrsg.
Q73 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 26 – Anm. d. Hrsg.
Q74 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 27 – Anm. d. Hrsg.
Q75 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in Botschaften aus ‘Akká 15:2 – Anm. d. Hrsg.
Q76 Shoghi Effendi, in: Dawn of a New Day, p. 77 – Anm. d. Hrsg.
Q77 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 614:1 – Anm. d. Hrsg.
Q78 ‘Abdu’l-Bahá, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:104 – Anm. d. Hrsg.
Q79 Báb, Bayán-i-‘Arabí – Anm. d. Hrsg.
Q80 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Maqṣúd in: Botschaften aus ‘Akká 11:16 – Anm. d. Hrsg.
Q81 Shoghi Effendi, Brief von 1933-08-30, in: Compilation of Compilations 196:1 – Anm. d. Hrsg.
Q82 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 64:1 – Anm. d. Hrsg.
Q83 Shoghi Effendi, in: Bahá’í Administration 2:51:9 – Anm. d. Hrsg.
Q84 Shoghi Effendi, in: Bahá’í Administration 2:51:8 – Anm. d. Hrsg.
Q85 Shoghi Effendi, in. Directives from the Guardian 218:1 – Anm. d. Hrsg.
Q86 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:12 – Anm. d. Hrsg.
Q87 Shoghi Effendi, Brief in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 210 – Anm. d. Hrsg.
Q88 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 160:4 – Anm. d. Hrsg.
Q89 Bahá’u’lláh, Kalimát-i-Firdawsíyyih, in: Botschaften aus ‘Akká 6:36 – Anm. d. Hrsg.
Q90 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:11 – Anm. d. Hrsg.
Q91 Bahá’u’lláh, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:71 – Anm. d. Hrsg.
Q92 ‘Abdu’l-Bahá, in: Beantwortete Fragen 45:2 – Anm. d. Hrsg.
Q93 ‘Abdu’l-Bahá, in: Beantwortete Fragen 45:5 – Anm. d. Hrsg.
Q94 ‘Abdu’l-Bahá, in: Tablets of Abdul-Baha, p. 580 – Anm. d. Hrsg.
Q95 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 74:1 – Anm. d. Hrsg.
Q96 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 74:1 – Anm. d. Hrsg.
Q97 Shoghi Effendi, in: Directives from the Guardian 78:1 – Anm. d. Hrsg.
Q98
Q99 Bahá’u’lláh, in: Bahá’í-Gebete 223:3 (dt. Ausgabe) – Anm. d. Hrsg.
Q100 Shoghi Effendi, Brief von 1936-05-03 an einen Gläubigen, in: Lights of Guidance 1267 – Anm. d. Hrsg.
Q101 Shoghi Effendi, Brief von 1947-10-25 an den Nationalen Geistigen Rat in den Vereinigten Staaten und Kanada, in: Compilation of Compilations 544 – Anm. d. Hrsg.
Q102 Shoghi Effendi, Brief von 1935-07-06 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations, 2310 – Anm. d. Hrsg.
Q103 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 129:4 – Anm. d. Hrsg.
Q104 ‘Abdu’l-Bahá, in: Tablets of Abdul-Baha, p. 582 – Anm. d. Hrsg.
Q105 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 14:19 – Anm. d. Hrsg.
Q106 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 246 – Anm. d. Hrsg.
Q107 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 37 – Anm. d. Hrsg.
Q108 ‘Abdu’l-Bahá, in Additional Tablets, Extracts, Talks, 13:1 – Anm. d. Hrsg.
Q109 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:69 – Anm. d. Hrsg.
Q110 Shoghi Effendi, Brief von 1939-02-17 an den Nationalen Geistigen Rat in Indien, in: Dawn of a New Day, p. 77 – Anm. d. Hrsg.
Q111 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:19 – Anm. d. Hrsg.
Q112 Bahá’u’lláh, Tajallíyát, in: Botschaften aus ‘Akká 5:13 – Anm. d. Hrsg.
Q113 vgl. Báb, Kitáb-i-Asmá’ 17:16, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 5:6:1 – Anm. d. Hrsg.
Q114 Shoghi Effendi, Brief von 1947-02-15 an einen Gläubigen, in: Unfolding Destiny, p. 445 – Anm. d. Hrsg.
Q115 Shoghi Effendi, Brief von 1932-11-30 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 2224 – Anm. d. Hrsg.
Q116 Bahá’u’lláh, zitiert in: Shoghi Effendi, Das Kommen göttlicher Gerechtigkeit 110 – Anm. d. Hrsg.
Q117 vgl. Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 210 – Anm. d. Hrsg.
Q118 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:37 – Anm. d. Hrsg.
Q119 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Napulyún II, in Anspruch und Verkündigung 1:138 – Anm. d. Hrsg.
Q120 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 421 – Anm. d. Hrsg.
Q121 ‘Abdu’l-Bahá, Wille und Testament ‘Abdu’l-Bahás 27 – Anm. d. Hrsg.
Q122 Bahá’u’lláh, Tablet to Ḥájí Siyyid Javád, – Anm. d. Hrsg.
Q123 vgl. Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 75:2, 138:4, Brief an den Sohn des Wolfes 188 u. a. – Anm. d. Hrsg.
Q124 Shoghi Effendi, Brief von 1950-03-26 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Lights of Guidance 1223 – Anm. d. Hrsg.
Q125 Bahá’u’lláh, in: Compilation of Compilations 1785 – Anm. d. Hrsg.
Q126 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 1789 – Anm. d. Hrsg.
Q127 Shoghi Effendi, Brief von 1926-11-04 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Das Licht göttlicher Führung II 5:1 – Anm. d. Hrsg.
Q128 Shoghi Effendi, Brief von 1938-07-25 an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1795 – Anm. d. Hrsg.
Q129 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:9 – Anm. d. Hrsg.
Q130 Shoghi Effendi, Brief von 1944-11-13 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Directives from the Guardian 115:2 – Anm. d. Hrsg.
Q131 Báb, Bayán-i-Fársí, – Anm. d. Hrsg.
Q132 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 52:1 – Anm. d. Hrsg.
Q133 Báb, Bayán-i-‘Arabí, – Anm. d. Hrsg.
Q134 Qur’án 54:6, zitert in: Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 267 – Anm. d. Hrsg.
Q135 Abú-‘Abdu’lláh, zitiert in: Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 269 – Anm. d. Hrsg.
Q136 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 37 – Anm. d. Hrsg.
Q137 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 27:4 – Anm. d. Hrsg.
Q138 vgl. Qur’án 18:110 – Anm. d. Hrsg.
Q139 vgl. Qur’án 17:93 – Anm. d. Hrsg.
Q140 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 27:4 – Anm. d. Hrsg.
Q141 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 161 – Anm. d. Hrsg.
Q142 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 193 – Anm. d. Hrsg.
Q143 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 196 – Anm. d. Hrsg.
Q144 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:41 – Anm. d. Hrsg.
Q145 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:37 – Anm. d. Hrsg.
Q146 vgl. 2 Petr. 3:11, Apg. 2:16–21 – Anm. d. Hrsg.
Q147 Jes. 9:6 – Anm. d. Hrsg.
Q148 vgl. Dtn. 33:2, Jud. 1:14–15– Anm. from Bahá’í Verlag.
Q149 Mt. 16:27 – Anm. d. Hrsg.
Q150 vgl. Qur’án 4:171 – Anm. d. Hrsg.
Q151 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 131 – Anm. d. Hrsg.
Q152 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 198 – Anm. d. Hrsg.
Q153 Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 69 – Anm. d. Hrsg.
Q154 Bahá’u’lláh, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:39 – Anm. d. Hrsg.
Q155 Shoghi Effendi, Das Kommen göttlicher Gerechtigkeit 47 – Anm. d. Hrsg.
Q156 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 129:10–11 – Anm. d. Hrsg.
Q157 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 142 – Anm. d. Hrsg.
Q158 Shoghi Effendi, in Citadel of Faith 64:3 – Anm. d. Hrsg.
Q159 Nabíl-i-A‘ẓam, Nabíls Bericht 10:3 – Anm. d. Hrsg.
Q160 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:111 – Anm. d. Hrsg.
Q161 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:109 – Anm. d. Hrsg.
Q162 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:8 – Anm. d. Hrsg.
Q163 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:2 – Anm. d. Hrsg.
Q164 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:10 – Anm. d. Hrsg.
Q165 Báb, Bayán-i-Fársí 8:14, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 3:8:3 – Anm. d. Hrsg.
Q166 Nabíl-i-A‘ẓam, Nabíls Bericht 4:4 – Anm. d. Hrsg.
Q167 Qur’án 33:40 – Anm. d. Hrsg.
Q168 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 237 – Anm. d. Hrsg.
Q169 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 172 – Anm. d. Hrsg.
Q170 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 173 – Anm. d. Hrsg.
Q171 Báb, zitiert in: Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 247 – Anm. d. Hrsg.
Q172 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’, Kap. 72, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:40:2 – Anm. d. Hrsg.
Q173 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 123 – Anm. d. Hrsg.
Q174 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:7 – Anm. d. Hrsg.
Q175 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:7 – Anm. d. Hrsg.
Q176 Shoghi Effendi,
Q177 Shoghi Effendi, Botschaft von 1957-̂10 an die Anhänger Bahá’u’lláhs in der ganzen Welt, in: Messages to the Bahá’í World 1950-1957, p. 127 – Anm. d. Hrsg.
Q178 Báb, Tafel an »Ihn der offenbart werden wird«, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 1:1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q179 Báb,
Q180 Báb, Tafel an »Ihn der offenbart werden wird«, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 1:1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q181 Báb, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:100 – Anm. d. Hrsg.
Q182 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:4 – Anm. d. Hrsg.
Q183 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:95 – Anm. d. Hrsg.
Q184 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 272, 438 – Anm. d. Hrsg.
Q185 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 272 – Anm. d. Hrsg.
Q186 Bahá’u’lláh,
Q187 Bahá’u’lláh,
Q188 vgl. Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Ḥikmat, in: Botschaften aus ‘Akká 9:25 – Anm. d. Hrsg.
Q189 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 385 – Anm. d. Hrsg.
Q190 Bahá’u’lláh, zitiert in: Shoghi Effendi, Der Verheißene Tag ist gekommen 174 – Anm. d. Hrsg.
Q191 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:111 – Anm. d. Hrsg.
Anmerkungen
A1 deutsche Ausgabe: Bahá’u’lláh, Botschaften aus ‘Akká, offenbart nach dem Kitáb-i-Aqdas – Anm. d. Hrsg.
A2 Gott geht Vorüber 389–494 (12:41–47) – Anm. d. Hrsg.
A3 Napoleon III.
A4 Ṭihrán.
A5 Khurásán.
A6
A7 der Báb – Anm. d. Hrsg.
A8 der Báb.
A9 des Báb.
A10 Bahá’u’lláh.
A11 der Báb.
A12 der Báb.
A13 Bahá’u’lláh.
A14 Kirmán.
A15
A16 der Báb.
A17 Bahá’u’lláh, Ishráqát in: Botschaften aus ‘Akká 8:60–62 – Anm. d. Hrsg.
A18 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 183.
A19 Alláh-u-Abhá – Anm. d. Hrsg.
A20 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 182.
A21 Gebetsrichtung, das heißt nach Bahjí, bei ‘Akká.
A22 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 181.
A23 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 167.
A24 Bahá’u’lláh.
A25 der erste Monat im islámischen Mondkalender.
A26 Im Arabischen unterscheiden sich die beiden Verse nach dem Geschlecht.
A27 Dies bezieht sich auf die Mindestdauer einer Reise, die den Reisenden vom Fasten entbindet.
A28 die Frühjahrs-Tagundnachtgleiche auf der nördlichen Halbkugel.
A29 Gemeint ist die Tafel, welche die heute gebräuchlichen drei Pflichtgebete enthält.
A30 ein Rauminhalt von etwa einem halben Kubikmeter.
A31 nach Farbe, Geschmack und Geruch.
A32 Adrianopel.
A33 Die Aufteilung des Nachlasses gilt für den Fall, dass kein Testament vorhanden ist. Siehe Absatz o.
A34 Am 10. Juli 2014 kündigte das Universale Haus der Gerechtigkeit Vorkehrungen für die all-gemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders an, die zu Naw-Rúz 172 (Sonnenuntergang des 20. März 2015) in Kraft treten sollten. Der erste Tag des Fastenmonats variiert nun entsprechend dem Tag, auf den Naw-Rúz des kommenden Jahres fällt.
A35 In seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 über die allgemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders ab Naw-Rúz 172 bestimmte das Universale Haus der Gerechtigkeit Ṭihrán als den Ort auf der Erde, der als Bezugspunkt dienen werde, um durch zuverlässige astronomische Berechnung den Zeitpunkt der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche in der nördlichen Hemisphäre und damit den Naw-Rúz-Tag zu ermitteln.
A36 In seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 über die allgemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders erklärte das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass die Zwillingsfeste der Geburt am ersten und zweiten Tag nach dem achten Neumond nach Naw-Rúz gefeiert werden sollen, entsprechend der zuvor erfolgten Bestimmung anhand astronomischer Tabellen mit Ṭihrán als Bezugspunkt.
A37 Mit der Umsetzung des Badí‘-Kalenders, wie sie vom Universalen Haus der Gerechtigkeit in seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 angekündigt wurde, variiert in aufeinanderfolgenden Jahren die Anzahl der Schalttage je nach Zeitpunkt der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche.
A38 Der Begriff wird innerhalb der Thora mehr als 200 mal verwendet – Anm. d. Hrsg.
Kitáb-i-Aqdas
Bahá’u’lláh
Vorwort
Als Shoghi Effendi, der Hüter des Bahá’í-Glaubens, 1953 den Zehnjahresplan aufstellte, war eines der von ihm gesteckten Ziele die Erarbeitung einer Inhaltsübersicht des Kitáb-i-Aqdas mit einer systematischen Darstellung seiner Gesetze und Gebote. Dieses Werk sollte der Auftakt zur Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas sein. Er arbeitete selbst an dieser Aufstellung, hatte sie jedoch, als er 1957 starb, noch nicht vollendet. Sie wurde auf der Grundlage seiner Vorarbeiten fortgesetzt und 1973 in englischer, 1987 in deutscher Sprache publiziert. Diese Veröffentlichung enthielt außer der eigentlichen Inhaltsübersicht und Erläuterungen auch die von Shoghi Effendi schon übersetzten und in verschiedenen Werken veröffentlichten Teile des Kitáb-i-Aqdas. Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung umfasste sowohl das Kitáb-i-Aqdas als auch die Fragen und Antworten, die einen Anhang zum Aqdas bilden. 1986 hielt das Universale Haus der Gerechtigkeit die Zeit für gekommen, eine englische Übersetzung des Heiligsten Buches in seinem vollen Wortlaut in Angriff zu nehmen. Diese Aufgabe wurde als Ziel in den Sechsjahresplan 1986–1992 aufgenommen. Der englischen Veröffentlichung folgen Übersetzungen in andere Sprachen.
Man entschied sich dafür, das Kitáb-i-Aqdas gemäß seinem Charakter als ›Heilige Schrift‹ in einer Form vorzulegen, die leicht lesbar, inspirativ und nicht mit den bei wissenschaftlichen Texten üblichen Fußnoten und Textziffern befrachtet ist. Gleichwohl wurde der Text – obwohl bei Werken der arabischen Literatur an sich unüblich – in Absätze eingeteilt, um den Leser seinen Fluss und seine wechselnden Themen leichter erkennen zu lassen. Zur Erleichterung des Zugangs, für die Hinweise im Stichwortverzeichnis, aber auch um ein einheitliches Bezugssystem für alle Sprachen zu schaffen, in denen das Werk veröffentlicht wird, wurden die Absätze nummeriert.
An den Text des Aqdas schließt sich eine kurze Zusammenstellung von Schriften Bahá’u’lláhs an, die das Heiligste Buch ergänzen, sodann eine Übersetzung der Fragen und Antworten, die hier zum ersten Mal veröffentlicht werden.
Nach Shoghi Effendi sollte die englische Übertragung des Aqdas »mit einer Fülle von Erläuterungen versehen« werden. Hierbei wurde so verfahren, dass man sich auf diejenigen Punkte konzentrierte, die dem des Arabischen nicht mächtigen Leser dunkel erscheinen können oder die aus verschiedenen Gründen der Erhellung oder der Hintergrundinformation bedürfen. Über diese grundlegenden Erfordernisse hinaus ist mit den Erläuterungen kein umfassender Kommentar zum Text beabsichtigt.
Die nach der Inhaltsübersicht und systematischen Darstellung abgedruckten Erläuterungen sind fortlaufend numeriert. Einer jeden ist die betreffende Textstelle und die Nummer des Absatzes vorangestellt, was den Querverweis zwischen Text und Erläuterungen erleichtert und dem Leser, so er dies wünscht, das Studium der Erläuterungen ohne ständiges Nachschlagen des Textes ermöglicht. Es ist zu hoffen, dass so den Bedürfnissen von Lesern unterschiedlichster Bildung, Herkunft und Interessen Rechnung getragen wird.
Das Stichwortverzeichnis schließt alle Teile des Buches ein.
Bedeutung und Rang des Kitáb-i-Aqdas sowie das weite Feld seiner Themen hat Shoghi Effendi in seinem das erste Bahá’í-Jahrhundert darstellenden Geschichtswerk Gott geht vorüber anschaulich beschrieben. Um dem Leser den Zugang zu erleichtern, sind diese Passagen in dem Abschnitt nach der Einführung wiedergegeben. Die im vorliegenden Band erneut abgedruckte Inhaltsübersicht und systematische Darstellung soll dem Leser einen raschen Überblick über das Buch vermitteln.
Einführung
1992, das 149. Jahr der Bahá’í-Zeitrechnung, ist gekennzeichnet durch den hundertsten Jahrestag des Hinscheidens Bahá’u’lláhs, des Trägers der allumfassenden Offenbarung Gottes, deren Bestimmung es ist, die Menschheit zu ihrer kollektiven Mündigkeit zu führen. Dass dieser Anlass begangen wird von einer Gemeinde, die einen Querschnitt der ganzen Menschheit darstellt und sich im Verlauf von anderthalb Jahrhunderten bis in die hintersten Winkel des Planeten etabliert hat, ist ein Zeichen für die vereinenden Kräfte, die durch Bahá’u’lláh freigesetzt wurden. Dass diese Kräfte am Werk sind, lässt sich überdies an dem Ausmaß erkennen, in dem viele Aspekte unserer heutigen Erfahrung in Bahá’u’lláhs Werk vorweggenommen sind. Die rechte Zeit ist nun gekommen für die erste autorisierte Übersetzung des Mutterbuches Seiner Offenbarung, Seines ›Heiligsten Buches‹, des Buches, in welchem Er das Gesetz Gottes für eine Sendung von mindestens tausendjähriger Dauer niedergelegt hat.
Von den über hundert Bänden, die die heilige Schrift Bahá’u’lláhs umfasst, hat das Kitáb-i-Aqdas einzigartige Bedeutung. »Die ganze Welt neu zu bauen«Q1, ist der herausfordernde Anspruch Seiner Botschaft. Das Kitáb-i-Aqdas ist die Charta der künftigen Weltkultur, die zu errichten Bahá’u’lláh gekommen ist. Seine Vorschriften sind fest verankert in der Grundlage, welche die vergangenen Religionen gelegt haben; denn nach Bahá’u’lláhs Worten ist »dies Gottes unveränderlicher Glaube, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft«Q2. Gedanken und Begriffen der Vergangenheit ist in Bahá’u’lláhs Offenbarung ein neuer Verständnishorizont eröffnet. Die Gesetze der Gesellschaft sind dem neuen Zeitalter angemessen und dazu bestimmt, die Menschheit zu einer Weltkultur zu führen, deren Glanz heute noch kaum vorstellbar ist.
Das Kitáb-i-Aqdas bestätigt die großen Religionen der Vergangenheit in ihrer Gültigkeit und bekräftigt die von allen göttlichen Boten verkündeten ewigen Wahrheiten: die Einheit Gottes, die Nächstenliebe, den sittlichen Zweck des Erdenlebens. Zugleich beseitigt es Elemente früherer religiöser Rechtssetzungen, die heute die wachsende Welteinheit und die Neuordnung der Gesellschaft behindern.
Das Gottesgesetz für das neue Zeitalter ist auf die Nöte der ganzen Menschheitsfamilie gerichtet. Einige Gesetze des Kitáb-i-Aqdas zielen primär auf bestimmte Glieder der Menschheitsfamilie und sind diesen unmittelbar verständlich, während sie Menschen aus anderen Kulturen bei der Lektüre zunächst dunkel erscheinen mögen. So ist das Verbot der Beichte Menschen mit christlichem Hintergrund verständlich, andere kann es verwirren. Eine größere Zahl von Gesetzen bezieht sich auf Vorschriften vergangener Religionssysteme, vor allem der beiden jüngsten, der Muḥammads und des Báb, deren Gesetze im Qur’án und im Bayán verwahrt sind. Auch wenn gewisse Gebote des Aqdas einen solchen Bezug haben, so sind sie gleichwohl universal in ihren Auswirkungen. Durch Sein Gesetz enthüllt Bahá’u’lláh Schritt für Schritt die Bedeutung der neuen Ebene des Wissens und des Verhaltens, zu der die Völker der Welt aufgerufen sind. Seine Vorschriften sind eingefasst in zentrale Lehraussagen, die dem Leser unentwegt vor Augen führen, dass diese Gesetze unabhängig von ihrem Gegenstand letztlich darauf zielen, der Gesellschaft Ruhe zu bringen, das sittliche Verhalten der Menschen zu heben, ihrem Verständnis größere Reichweite zu verleihen und das Leben eines jeden zu vergeistigen. Die Beziehung der Menschenseele zu Gott und die Erfüllung ihrer geistigen Bestimmung sind das letzte Ziel des Religionsgesetzes. »Wähnt nicht«, mahnt Bahá’u’lláh, »Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt.«Q3 Sein Buch der Gesetze ist Sein »gewichtigstes Zeugnis für alle Menschen, des Allerbarmers Beweis für alle im Himmel und auf Erden«Q4.
Eine Einführung in den vom Kitáb-i-Aqdas enthüllten geistigen Kosmos würde ihren Zweck verfehlen, machte sie den Leser nicht mit den Institutionen der Auslegung und Gesetzgebung vertraut, die Bahá’u’lláh unlöslich mit dem von Ihm offenbarten Rechtssystem verbunden hat. Das Fundament dieser Führung ist die unvergleichliche Rolle, die Bahá’u’lláhs Schrift – gerade auch der Text des Kitáb-i-Aqdas – Seinem ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá zugewiesen hat. ‘Abdu’l-Bahás einzigartige Gestalt ist das Vorbild für das von Seinem Vater gelehrte Lebensmuster. Er ist zugleich der göttlich inspirierte, bevollmächtigte Interpret Seiner Lehre und der Mittel- und Angelpunkt des Bundes, den der Stifter der Bahá’í-Offenbarung mit allen, die Ihn anerkennen, geschlossen hat. Die neunundzwanzigjährige Amtszeit ‘Abdu’l-Bahás beschenkte die Bahá’í-Welt mit einer leuchtenden Sammlung von Erläuterungen, die vielfältige Einblicke in die Zielsetzungen Seines Vaters eröffnen.
In Seinem Testament übertrug ‘Abdu’l-Bahá Seinem ältesten Enkel, Shoghi Effendi, das Amt des »Hüters der Sache Gottes«Q5 und des unfehlbaren Interpreten der Lehre. Zugleich bestätigte Er die Amtsgewalt und die göttliche Führung, die Bahá’u’lláh dem Universalen Haus der Gerechtigkeit in allen Fragen verliehen hat, »die nicht ausdrücklich im Buche offenbart sind«Q6. Hütertum und Universales Haus der Gerechtigkeit sind somit nach Shoghi Effendis Worten gleichsam die »Zwillingsnachfolger«Q7 Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás. Sie sind die höchsten Institutionen der Gemeindeordnung, deren Grundlagen im Kitáb-i-Aqdas gelegt und im Testament ‘Abdu’l-Bahás näher ausgeführt sind.
In seiner sechsunddreißigjährigen Amtszeit errichtete Shoghi Effendi die Struktur der gewählten Geistigen Räte – der, wie sie das Kitáb-i-Aqdas nennt, »Häuser der Gerechtigkeit«Q8 in ihrem embryonischen Stadium – und leitete mit deren Unterstützung die systematische Inswerksetzung des Göttlichen Planes ein, den ‘Abdu’l-Bahá für die Verbreitung des Glaubens in der ganzen Welt aufgestellt hat. Auf der Grundlage der so gebildeten, festen Ordnungsstruktur setzte Shoghi Effendi zugleich die zur Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit erforderlichen Prozesse in Gang. Im April 1963 wurde diese Körperschaft errichtet, die durch geheime, dreistufige Mehrheitswahl aus den wahlberechtigten Bahá’í der ganzen Welt gebildet wird. Bahá’u’lláhs offenbartes Wort schafft zusammen mit den Erläuterungen und Interpretationen des »Mittelpunktes des Bundes« und des »Hüters der Sache Gottes« das bindende Bezugssystem des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und seine feste Grundlage.
Was die Gesetze betrifft, so lässt eine sorgfältige Durchsicht erkennen, dass sie drei Bereiche regeln: die Beziehung des Menschen zu Gott, alles, was dem Menschen unmittelbar, physisch oder geistig, nützt, und die Beziehungen zwischen den Menschen untereinander und zwischen dem Einzelnen und der Gesellschaft. Die Gesetze lassen sich in folgende Themengruppen einordnen: Gebet und Fasten; Gesetze des persönlichen Status zu Eheschließung, Scheidung und Erbfolge; eine Reihe anderer Gesetze, Ge- und Verbote sowie Ermahnungen; schließlich die Aufhebung bestimmter Gesetze und Gebote früherer Religionssysteme. Ein auffallendes Merkmal der Gesetze ist ihre Knappheit. Sie bilden den Kern einer Rechtsentwicklung, die sich in kommenden Jahrhunderten entfalten wird. Das Universale Haus der Gerechtigkeit wird sie kraft der ihm von Bahá’u’lláh übertragenen Amtsgewalt in die Wege leiten. Die Grundsätze dieser Rechtsentwicklung erläutert ‘Abdu’l-Bahá in einem Brief wie folgt:
»Alles Wesentliche, die Grundlage des göttlichen Gesetzes, ist eindeutig im heiligen Text festgelegt. Ergänzende Gesetze bleiben jedoch dem Haus der Gerechtigkeit überlassen. Die Weisheit dieser Regelung liegt im Wandel der Zeit, denn Veränderung ist ein unabdingbares, wesentliches Merkmal dieser Welt, ein Attribut von Zeit und Raum. Dementsprechend wird das Haus der Gerechtigkeit verfahren …
Darin liegt, kurz gesagt, die Weisheit, die Gesetze der Gesellschaft dem Haus der Gerechtigkeit zu übertragen. Auch im Islám war nicht jedes Gesetz ausdrücklich offenbart; nein, nicht der zehnte Teil eines Zehntels fand sich im Text. Obwohl alles Wesentliche genau festgelegt war, gab es Tausende von Bestimmungen, deren Details ungeregelt blieben. Diese wurden von den Theologen späterer Generationen nach den Grundsätzen der islámischen Jurisprudenz entwickelt. Dabei kamen einzelne Theologen zu Deduktionen aus dem offenbarten Gesetz, die mit denen anderer im Widerspruch standen; dennoch erlangten sie alle Geltung. Heute ist dieser Prozess der Ableitung der Körperschaft des Hauses der Gerechtigkeit anvertraut, während die Schlüsse und Folgerungen einzelner Gelehrter nur dann verbindlich werden, wenn das Haus der Gerechtigkeit sie sich zu eigen macht. Der klare Unterschied ist, dass Schlüsse und Bestätigungen der Körperschaft des Hauses der Gerechtigkeit, dessen Mitglieder von der weltweiten Bahá’í-Gemeinde gewählt und ihr bekannt sind, nicht zum Meinungsstreit führen, während Ableitungen und Entscheidungen einzelner Gelehrter unweigerlich Konflikte im Gefolge haben und in Schismen und Zersplitterung enden. Die Einheit des Wortes ginge verloren, die Einheit des Glaubens wäre dahin, und das Fundament des Gottesglaubens wäre erschüttert.«
Das Universale Haus der Gerechtigkeit ist ausdrücklich befugt, das von ihm selbst gesetzte Recht zu ändern oder aufzuheben, wenn sich die Verhältnisse ändern. So erhält das Bahá’í-Recht ein wichtiges Element: es ist flexibel. Doch kann das Universale Haus der Gerechtigkeit keines der ausdrücklich im heiligen Text verfügten Gesetze außer Kraft setzen oder abändern.
Die Gesellschaft, für die bestimmte Gesetze des Aqdas vorgesehen sind, wird erst allmählich entstehen. Bahá’u’lláh hat für die schrittweise Einführung des Bahá’í-Rechts Vorkehrungen getroffen:
»Die Gesetze Gottes gleichen fürwahr dem Meer und die Menschenkinder den Fischen, verstünden sie es doch! Angewandt werden müssen sie jedoch mit Feingefühl und Klugheit … Da die meisten Menschen schwach und weit entfernt sind von der göttlichen Absicht, muss man in jeder Lage Takt und Klugheit walten lassen, auf dass nichts geschehe, was Verwirrung und Streit hervorrufen oder Geschrei unter den Achtlosen erregen kann. Wahrlich, Seine Großmut übertrifft das ganze Weltall, und Seine Gnadengaben umfassen alle, die auf Erden wohnen. In einem Geist der Liebe und Duldsamkeit muss man die Menschheit zum Meere wahren Verstehens führen. Das Kitáb-i-Aqdas selbst legt beredtes Zeugnis ab für Gottes liebevolle Vorsehung.«
Das Prinzip der schrittweisen Einführung wurde 1935 in einem Brief im Auftrag Shoghi Effendis an einen Nationalen Geistigen Rat formuliert:
»Die von Bahá’u’lláh im Kitáb-i-Aqdas offenbarten Gesetze sind überall, wo sie angewandt werden können und nicht in direktem Widerspruch zum staatlichen Recht stehen, für alle Gläubigen und alle Bahá’í-Institutionen des Ostens wie des Westens absolut verbindlich. Einige Gesetze … sollen von allen Gläubigen schon jetzt als anwendbar und lebensnotwendig betrachtet werden. Andere wurden im Vorgriff auf eine Gesellschaft formuliert, die dereinst aus den chaotischen Verhältnissen, die heute herrschen, erstehen wird … Was nicht im Aqdas verfügt ist, wie auch Details und zweitrangige Fragen, die sich aus der Anwendung der Gesetze Bahá’u’lláhs ergeben, wird durch das Universale Haus der Gerechtigkeit zu regeln sein. Was Bahá’u’lláh bestimmt hat, kann diese Körperschaft ergänzen, jedoch niemals außer Kraft setzen oder auch nur im geringsten abändern. Genausowenig hat der Hüter das Recht, Vorschriften dieses grundlegenden, geheiligten Buches zu lockern oder gar aufzuheben.« Q9
Die Zahl der Gesetze, die für die Bahá’í schon bindend sind, wird durch die Veröffentlichung der vorliegenden Übersetzung nicht erhöht. Zu gegebener Zeit wird die Bahá’í-Gemeinde darüber informiert werden, welche weiteren Gesetze für die Gläubigen verbindlich sind. Ihr wird alle Führung und gegebenenfalls auch die ergänzende Gesetzgebung zuteilwerden, die für die Anwendung der Gesetze erforderlich ist.
Im Allgemeinen sind die Gesetze des Kitáb-i-Aqdas kurz und bündig. Die Knappheit des Stils zeigt sich unter anderem darin, dass viele Gesetze so formuliert sind, als gälten sie nur für den Mann. Doch aus den Schriften des Hüters wird deutlich, dass, wo Bahá’u’lláh ein Gesetz für das Verhältnis von Mann und Frau gibt, dieses mutatis mutandis auch zwischen der Frau und dem Mann gilt, sofern der Kontext dies nicht ausschließt. So verbietet beispielsweise der Text des Kitáb-i-Aqdas dem Mann, seine Stiefmutter zu heiraten. Der Hüter weist jedoch darauf hin, dass ebenso auch der Frau verboten ist, ihren Stiefvater zu heiraten. Dieses Rechtsverständnis hat im Lichte des fundamentalen Grundsatzes von der Gleichheit der Geschlechter weitreichende Auswirkungen, was beim Studium des heiligen Textes beachtet werden sollte. Dass Mann und Frau sich voneinander in gewissen Merkmalen und Aufgaben unterscheiden, ist eine unausweichliche Gegebenheit der Natur, die einander ergänzende Rollen in bestimmten Gesellschaftsbereichen möglich macht. Bedeutsam ist jedoch die Feststellung ‘Abdu’l-Bahás, dass in dieser göttlichen Offenbarung »die Gleichberechtigung von Mann und Frau, abgesehen von einigen unwesentlichen Ausnahmen, umfassend und kategorisch verkündet ist«.
Auf die enge Verwandtschaft des Kitáb-i-Aqdas mit den Heiligen Büchern früherer göttlicher Offenbarungen wurde bereits hingewiesen. Besonders eng ist seine Beziehung zum Bayán, dem vom Báb offenbarten Buch der Gesetze. Sie wird durch die folgenden Auszüge aus Briefen im Auftrag des Hüters erläutert:
»Nach Shoghi Effendis Auffassung sollte man besonderes Gewicht darauf legen, dass die Bahá’í-Offenbarung eine Einheit darstellt, die auch den Glauben des Báb einschließt … Die Religion des Báb sollte nicht von der Bahá’u’lláhs getrennt werden. Zwar wurde das Gesetz des Bayán durch das Gesetz des Aqdas aufgehoben und ersetzt, doch sollten wir angesichts der Tatsache, dass der Báb sich selbst als Vorläufer Bahá’u’lláhs verstand, beide Sendungen als Einheit betrachten: die vorausgehende Offenbarung war der Auftakt für die nachfolgende. Q10
Der Báb sagt, Seine Gesetze seien vorläufig und der Annahme durch die kommende Manifestation bedürftig. Dies ist der Grund, warum Bahá’u’lláh im Buch Aqdas einige Gesetze übernommen, andere abgeändert und viele aufgehoben hat.«
Wie der Báb den Bayán um die Mitte Seiner prophetischen Amtszeit offenbart hat, so offenbarte auch Bahá’u’lláh das Kitáb-i-Aqdas um 1873, ungefähr zwanzig Jahre, nachdem Er im Síyáh-Chál von Ṭihrán die Ankündigung Seiner Offenbarung erhalten hatte. In einer Tafel bemerkt Er, Er habe das Aqdas nach seiner Offenbarung eine Zeitlang zurückgehalten, bevor es an die Gläubigen im Írán gesandt wurde. Wie Shoghi Effendi berichtet, hat
»Bahá’u’lláh, nachdem Er das Grundgesetz Seiner Sendung im Kitáb-i-Aqdas formuliert hatte, … gegen Ende Seines prophetischen Amtes noch einige Vorschriften und Grundsätze offenbart, die zum Kern Seines Glaubens gehören. Er bekräftigte früher schon verkündete Wahrheiten, entwickelte und erläuterte einige Seiner Gesetze, offenbarte erneut Prophezeiungen und Warnungen und gab zusätzliche Weisungen, welche die Vorschriften Seines Heiligsten Buches ergänzen. All dies ist in zahlreichen Tafeln verzeichnet, die Er bis in die letzten Tage Seines Erdenlebens offenbarte …« Q11
Zu diesen Werken gehören die Fragen und Antworten, eine Zusammenstellung von Zaynu’l-Muqarrabín, dem bedeutendsten Kopisten der Schriften Bahá’u’lláhs. Sie bestehen aus Antworten, die Bahá’u’lláh auf Fragen von Gläubigen offenbarte, und bilden einen unschätzbaren Anhang zum Kitáb-i-Aqdas. 1978 wurden die wichtigsten anderen Schriften dieser Art in einer englischen Zusammenstellung unter dem Titel Tablets of Bahá’u’lláh revealed after the Kitáb-i-Aqdas veröffentlicht.A1
Einige Jahre nach der Offenbarung des Kitáb-i-Aqdas ließ Bahá’u’lláh handgeschriebene Kopien davon an Bahá’í im Írán senden und dann im Jahr 1309 d. H. (1890–91 n. Chr.) gegen Ende Seines Lebens, den arabischen Originaltext in Bombay veröffentlichen.
Noch ein Wort zum Sprachstil der englischen Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas. Bahá’u’lláh verfügte über eine hohe Meisterschaft im Arabischen, das Er für solche Tafeln und Schriften verwandte, bei denen es auf die dieser Sprache eigene Präzision der Begriffe besonders ankam, um zentrale Grundsätze darzustellen. Über die Wahl der Sprache hinaus ist der Stil des Aqdas erhaben, das Gefühl ansprechend, ungemein bezwingend. Dies gilt vor allem für den, der mit der großen literarischen Tradition vertraut ist, in der das Werk entstand. Als Shoghi Effendi seine Übersetzung begann, stand er vor der schwierigen Aufgabe, einen englischen Stil zu finden, der nicht nur die exakte Bedeutung des Textes getreu wiedergibt, sondern zugleich im Leser den Geist andächtiger Ehrfurcht weckt, der das kennzeichnende Merkmal der rechten Zuwendung zum Original ist. Der von Shoghi Effendi gewählte Sprachstil erinnert an den Stil der Bibelübersetzer im siebzehnten Jahrhundert. Er lässt die gehobene Sprachebene von Bahá’u’lláhs Arabisch erahnen und bleibt doch dem zeitgenössischen Leser zugänglich. Shoghi Effendis Übersetzungen sind im Übrigen von seinem einmalig inspirierten Verständnis für die Bedeutung und den tieferen Sinn der Originale geprägt.
Beide Sprachen, die englische wie die arabische, haben einen großen Wortschatz und ungemein differenzierte Ausdrucksformen, und doch sind sie in ihren Strukturen höchst verschieden. Kennzeichnend für das Arabische des Kitáb-i-Aqdas ist eine stark konzentrierte Knappheit des Ausdrucks. Es gehört zu den Merkmalen dieses Stils, dass ein offenkundiger Begriffsinhalt nicht ausdrücklich erklärt wird. Das schafft Probleme für Leser, deren kultureller, religiöser und literarischer Hintergrund völlig verschieden vom Arabischen ist. Eine Stelle, die im Arabischen klar ist, kann, wörtlich übersetzt, im Englischen dunkel erscheinen. Man muss deshalb in ihre Übersetzung das nicht ausdrücklich erwähnte Element des arabischen Satzes aufnehmen. Zugleich muss man sich sehr hüten, diesen Prozess so weit zu treiben, dass man dem Original nicht zu rechtfertigende Ergänzungen unterschiebt oder seine Bedeutung einschränkt. Das richtige Gleichgewicht zwischen dem schönen, klaren Ausdruck auf der einen und der buchstäblichen Bedeutung eines Begriffs auf der anderen Seite ist eines der Hauptprobleme, mit denen die Übersetzer zu kämpfen hatten, so dass die Wiedergabe mancher Textstellen mehrfach beraten werden musste. Ein großes Problem liegt auch in der rechtlichen Bedeutung bestimmter arabischer Begriffe, deren Konnotationen von denen der entsprechenden englischen Begriffe abweichen.
Es versteht sich, dass die Übersetzung einer heiligen Schrift besonderer Sorgfalt und Genauigkeit bedarf. Dies umso mehr, wenn es sich um ein Gesetzbuch handelt, bei dem es entscheidend darauf ankommt, dass der Leser nicht irregeführt oder zu fruchtlosen Disputen verleitet wird. Wie vorhergesehen, war die Übersetzung des Heiligsten Buches ein überaus schwieriges Unterfangen, das die Beratung mit Fachleuten aus vielen Ländern erforderlich machte. Da ungefähr ein Drittel des Textes bereits von Shoghi Effendi übersetzt worden war, mussten an die Übersetzung des übrigen Textes drei Kriterien angelegt werden: Genauigkeit, Schönheit der Sprache und Übereinstimmung mit dem Stil, den Shoghi Effendi verwandt hat.
Wir meinen, dass die Übersetzung nunmehr einen Punkt erreicht hat, wo sie das Original angemessen wiedergibt. Dennoch wird sie zweifellos Anlass zu Fragen und Anregungen bieten, die neues Licht auf den Inhalt des Buches werfen werden. Den Mitgliedern der Kommissionen, die von uns mit der Vorbereitung und der Durchsicht dieser Übersetzung des Aqdas sowie mit der Zusammenstellung der Anmerkungen beauftragt waren, sind wir für ihre ausdauernde, penible Arbeit zutiefst dankbar. Wir sind zuversichtlich, dass diese erste autorisierte englische Ausgabe des Kitáb-i-Aqdas dem Leser ermöglichen wird, wenigstens einen Schimmer vom Glanz des Mutterbuches der Bahá’í-Offenbarung zu gewinnen.
Unsere Welt ist in den Kernschatten einer Zeit fundamentalen Wandels getreten, der alles in ihrer stürmischen Geschichte Dagewesene übertrifft. Ihre Völker, gleich welcher Rasse, Nation oder Religion sie auch angehören, sind gefordert, alle nachrangigen Treuepflichten und alle begrenzten Identitäten ihrer Einheit als Bürger einer einzigen planetaren Heimat unterzuordnen. Mit den Worten Bahá’u’lláhs: »Die Wohlfahrt der Menschheit, ihr Friede und ihre Sicherheit sind unerreichbar, wenn und ehe nicht ihre Einheit fest begründet ist.«Q12 Möge diese Übersetzung des Kitáb-i-Aqdas der Verwirklichung dieser weltumfassenden Vision einen neuen Impuls verleihen und den Ausblick auf eine weltweite Erneuerung eröffnen.
Das Universale Haus der Gerechtigkeit
Shoghi Effendis Beschreibung des Kitáb-i-Aqdas in seinem Geschichtswerk Gott geht vorüberA2
So einzigartig und verblüffend diese Verkündigung auch war, so erwies sie sich doch nur als Auftakt zu einer noch mächtigeren Offenbarung der Schöpferkraft ihres Urhebers, als Auftakt zu dem wohl bedeutsamsten Schritt Seiner Sendung – der Offenbarung des Kitáb-i-Aqdas. Dieses Werk, auf das schon im Kitáb-i-Íqán hingewiesen wurde, ist der Hauptquell des Gesetzes, das der Prophet Jesaja vorausgesehen hatte und das der Verfasser der Apokalypse den »neuen Himmel« und die »neue Erde«Q13, »die Stiftshütte Gottes«Q14, die »Heilige Stadt«Q15, die »Braut«Q16, das »von Gott herabkommende Neue Jerusalem«Q17 nannte; dieses »Heiligste Buch«Q18, dessen Bestimmungen mindestens tausend Jahre gelten und dessen System den gesamten Erdkreis umfassen wird, darf wohl als die strahlendste Ausgießung des Geistes Bahá’u’lláhs, als das Mutterbuch Seiner Sendung, die Charta Seiner neuen Weltordnung angesehen werden.
Offenbart kurz nach Bahá’u’lláhs Überstellung in das Haus von ‘Údí Khammár (um 1873), in einer Zeit voller Drangsal, verursacht durch die Taten Seiner Feinde, aber auch der bekennenden Anhänger Seines Glaubens, sticht dieses Buch, diese Schatzkammer der unschätzbaren Perlen Seiner Offenbarung, durch die Grundsätze, die es enthält, durch die Institutionen der Gemeindeordnung, die es vorschreibt, und durch die Funktion, die es dem ernannten Nachfolger des Verfassers überträgt, als einzigartig und unvergleichlich unter den Heiligen Schriften der Welt hervor. Denn anders als das Alte Testament und die früheren Heiligen Bücher, in denen die ursprünglich vom Propheten selbst erlassenen Gebote nicht vorhanden sind; anders als die Evangelien, in denen die wenigen Worte, die Jesus Christus zugeschrieben werden, keine klare Weisung für die künftige Verwaltung der Angelegenheiten Seines Glaubens bieten; sogar anders als der Qur’án, der zwar sehr konkret in den Gesetzen und Verordnungen ist, die der Apostel Gottes darlegt, aber zur höchst bedeutsamen Frage der Nachfolge schweigt, wurde das Kitáb-i-Aqdas vom ersten bis zum letzten Wort vom Stifter des Bahá’í-Glaubens offenbart und bewahrt der Nachwelt nicht nur die Gesetze und Gebote, auf denen der Bau Seiner künftigen Weltordnung ruhen wird, es verordnet auch neben der Aufgabe der Auslegung, die es Seinem Nachfolger überträgt, die notwendigen Institutionen, die allein die Einheit und Unversehrtheit des Glaubens zu sichern vermögen.
In dieser Charta der künftigen Weltkultur verkündet ihr Verfasser – zugleich Richter, Gesetzgeber, Vereiniger und Erlöser der Menschheit – den Königen der Erde, dass das »Größte Gesetz«Q19 erlassen wurde; nennt sie Seine Vasallen und sich selbst den »König der Könige«Q20; weist jede Absicht von sich, Hand an ihre Reiche zu legen, behält sich aber das Recht vor, »von den Herzen der Menschen Besitz zu ergreifen«Q21; warnt die Geistlichen in aller Welt davor, das »Buch Gottes« nach Maßstäben zu beurteilen, die bei ihnen im Schwange sind, und versichert, dass das Buch selbst die »untrügliche Waage«Q22 für die Menschen ist. Er stiftet darin in aller Form das »Haus der Gerechtigkeit«Q23, umreißt seine Aufgaben, bestimmt seine Einkünfte und bezeichnet seine Mitglieder als »die Männer der Gerechtigkeit«Q24, »die Bevollmächtigten Gottes«Q25, »die Treuhänder des Allbarmherzigen«Q26; spricht andeutungsweise vom künftigen Mittelpunkt Seines Bundes, dem Er die Funktion überträgt, Seine heilige Schrift auszulegen; sieht implizit die Institution des Hütertums vor; bezeugt den umwälzenden Einfluss Seiner Weltordnung, formuliert die Lehre von der »Größten Unfehlbarkeit«Q27, bekräftigt, dass diese Unfehlbarkeit ausschließlich den Propheten zu eigen ist, und schließt jede Möglichkeit aus, dass vor Ablauf von tausend Jahren eine weitere Manifestation Gottes erscheint.
Er verfügt in diesem Buch überdies die Pflichtgebete; legt die Zeit für das Fasten fest; verbietet – das Totengebet ausgenommen – das Gemeinschaftsgebet; bestimmt die Qiblih und das Ḥuqúqu’lláh (das Recht Gottes); formuliert das Erbrecht; verfügt die Einrichtung des Mashriqu’l-Adhkár; ordnet das Neunzehntagefest, die Bahá’í-Feiertage und die Schalttage an; schafft das Priestertum ab, verbietet Sklavenhandel, Asketentum, Bettelei, Mönchtum, die Beichte, den Gebrauch von Kanzeln und den Handkuss; schreibt die Einehe vor; verurteilt Tierquälerei, Müßiggang und Faulheit, üble Nachrede und Verleumdung; missbilligt die Scheidung; verbietet das Glücksspiel, den Genuss von Opium, Wein und anderen berauschenden Getränken; bestimmt die Strafen für die vorsätzliche Tötung eines Menschen, für Brandstiftung, unehelichen Beischlaf und Diebstahl; betont die Bedeutung der Ehe und regelt deren Rechtsgrundlagen; verpflichtet jedermann zur Ausübung eines Gewerbes oder Berufes und erhebt solche Arbeit in den Rang des Gottesdienstes; betont die Notwendigkeit, die erforderlichen Mittel für die Kindererziehung aufzubringen; und verpflichtet jedermann, ein Testament zu schreiben und der Regierung strikten Gehorsam zu leisten.
Zusätzlich zu diesen Vorkehrungen ermahnt Bahá’u’lláh Sein Volk, mit den Gläubigen aller Religionen unterschiedslos herzliche und einträchtige Gemeinschaft zu pflegen; warnt sie vor Fanatismus, Aufruhr, Stolz, Wortstreit und Rechthaberei und verlangt von ihnen makellose Reinheit, unbedingte Wahrhaftigkeit, untadelige Keuschheit, Vertrauenswürdigkeit, Gastfreundschaft, Treue, Höflichkeit, Langmut und Gerechtigkeit. Er rät ihnen, »wie die Finger einer Hand«, wie »die Glieder eines Leibes«Q28 zu sein, ruft sie auf, sich zu erheben, um Seiner Sache zu dienen, und sichert ihnen Seinen unverbrüchlichen Beistand zu. Des weiteren äußert Er sich über die Unbeständigkeit der Verhältnisse auf Erden und verkündet, dass wahre Freiheit in der Unterwerfung unter Sein Gebot bestehe. Er warnt vor falscher Nachsicht in der Anwendung Seiner Gesetze und konstituiert die beiden untrennbaren Pflichten, den »Tagesanbruch der Offenbarung Gottes«Q29 anzuerkennen und alle Seine Gebote zu befolgen. Dabei stellt Er klar, dass nur die Erfüllung beider Pflichten von Gott angenommen wird.
Der eindringliche Aufruf an die Präsidenten der amerikanischen Republiken, am Tage Gottes die Gelegenheit zu ergreifen und für die Sache der Gerechtigkeit einzutreten; die Aufforderung an die Mitglieder der Parlamente in aller Welt, eine einheitliche Sprache und Schrift anzunehmen; Seine Warnungen an Wilhelm I., den Bezwinger Napoleons III.; der Tadel, den Er an Franz Joseph, den Kaiser von Österreich, richtete; Sein Hinweis auf das »Wehklagen Berlins«Q30 in Seinen Worten an die »Ufer des Rheins«Q31; Seine Verurteilung des »Throns der Tyrannei« in Konstantinopel; die Vorhersage des Verlöschens des »äußeren Glanzes«Q32 dieser Stadt und der Trübsale für ihre Bewohner; die Worte der Ermunterung und des Trostes für Seine Heimatstadt, der Er versichert, Gott habe sie »zum Quell der Freude für die ganze Menschheit auserkoren«Q33; Seine Prophezeiung, »die Helden von Khurásán werden« zur Verherrlichung ihres Herrn »die Stimme erheben«Q34; Seine Versicherung, dass »Menschen von großem Heldenmut«Q35 in Kirmán erweckt werden, von Ihm zu künden; und schließlich Seine großmütige Zusicherung an Seinen treulosen Bruder, der Ihm solche Pein bereitete, der »immervergebende, allgütige«Q36 Gott werde ihm seine Sünden verzeihen, wenn er sie nur bereue – all dies bereichert den Inhalt eines Buches, das sein Verfasser als »Quell wahren Glücks«Q37, als »untrügliche Waage«Q38, als »der Gerade Pfad«Q39, als »Lebensspender der Menschheit«Q40 bezeichnet.
Die Gesetze und Gebote, die das Hauptthema dieses Buches bilden, nennt Bahá’u’lláh »den Lebensodem für alles Erschaffene«Q41, »die mächtigste Festung«Q42, »Früchte« an Seinem »Baume«Q43, »das beste Mittel, die Ordnung in der Welt zu erhalten und die Sicherheit ihrer Völker zu bewahren«Q44, »Lampen Seiner Weisheit und liebevollen Vorsehung«Q45, den »süßen Duft Seines Gewandes«Q46 und die »Schlüssel« zu Seiner »Gnade«Q47 für Seine Geschöpfe. »Dieses Buch«, bezeugt Er, »ist ein Himmel, den Wir mit den Sternen Unserer Gebote und Verbote geschmückt haben.« »Selig«, bestätigt Er weiterhin, »wer es liest und über seine Verse nachdenkt, herabgesandt von Gott, dem Herrn der Kraft, dem Allmächtigen. Sprich: O Menschen! Haltet euch daran mit der Hand der Ergebung. … Bei Meinem Leben! Solcherart ward es herabgesandt, dass der Menschengeist darob in Staunen gerät. Wahrlich, es ist Mein gewichtigstes Zeugnis für alle Menschen, des Allerbarmers Beweis für alle im Himmel und auf Erden.« Und wiederum: »Selig der Gaumen, der seine Süße schmeckt, und das schauende Auge, das erkennt, was darinnen verwahrt ist, und das verstehende Herz, das seine verschlüsselten Hinweise und Mysterien erfasst. Bei Gott! So groß ist die Majestät des darin Offenbarten, so gewaltig die Offenbarung seiner verschleierten Hinweise, dass der Sprache die Lenden erbeben beim Versuch, sie zu beschreiben.« Und schließlich: »Das Kitáb-i-Aqdas ist so offenbart, dass es alle göttlich bestimmten Sendungen anzieht und umfasst. Selig, wer es gründlich liest! Selig, wer es begreift! Selig, wer darüber meditiert! Selig, wer über seine Bedeutung nachdenkt! So groß ist seine Wirkung, dass es alle Menschen erfasst, noch ehe sie es erkennen. Binnen kurzem werden seine souveräne Gewalt, sein alldurchdringender Einfluss und die Größe seiner Macht auf Erden offenbar werden.«Q48
Das Kitáb-i-Aqdas
Im Namen des höchsten Herrschers über alles, was war, ist und was sein wird!
Die erste Pflicht, die Gott Seinen Dienern auferlegt, ist die Anerkennung Dessen, Der der Tagesanbruch Seiner Offenbarung, der Urquell Seiner Gesetze ist und Gott im Reiche Seiner Sache und in der Welt der Schöpfung vertritt. Wer diese Pflicht erfüllt, hat alles Gute erreicht, und wer dessen beraubt ist, geht in die Irre, hätte er auch alle gerechten Werke vollbracht. Wer diese höchst erhabene Stufe, diesen Gipfel überragender Herrlichkeit erreicht, muss jedem Gebot Dessen folgen, Der der Ersehnte der Welt ist. Beide Pflichten sind untrennbar, und nur die Erfüllung beider wird angenommen. So wurde es von Ihm, dem Quell göttlicher Eingebung, verfügt.
Wem Gott Einsicht gegeben, der wird leicht erkennen, dass Gottes Gesetz das beste Mittel ist, die Ordnung in der Welt zu erhalten und die Sicherheit ihrer Völker zu bewahren. Wer sich von ihm abwendet, zählt zu den Niedriggesinnten und Toren. Wir haben euch wahrlich geboten, euren üblen Leidenschaften und verderbten Neigungen den Befehl zu verweigern und nicht die Grenzen zu überschreiten, die die Feder des Höchsten gesetzt hat, denn diese Grenzen sind der Lebensodem für alles Erschaffene. Die Meere göttlicher Weisheit und göttlicher Rede wogen hoch im Windhauch des Allbarmherzigen. Eilt, euch satt zu trinken, o ihr Verständigen! Wer Gottes Bund verletzt, indem er Seine Gebote übertritt, wer auf dem Absatz kehrtmacht, hat sich vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, schmerzlich geirrt.
O ihr Völker der Welt! Wisset mit Gewissheit, dass Meine Gebote die Lampen Meiner liebevollen Vorsehung unter Meinen Dienern und die Schlüssel Meiner Gnade für Meine Geschöpfe sind. So ist es aus dem Himmel des Willens eures Herrn, des Herrn der Offenbarung, herabgesandt. Sollte ein Mensch die Süße der Worte kosten, welche die Lippen des Allbarmherzigen zu äußern beliebten, und wären die Schätze der Erde in seinem Besitz, so würde er sie allesamt aufgeben, um die Wahrheit auch nur eines Seiner Gebote zu verteidigen, die über dem Morgen Seiner gnädigen Fürsorge und Güte leuchten.
Sprich: Aus Meinen Gesetzen strömt der süße Duft Meines Gewandes, und mit ihrer Hilfe werden die Banner des Sieges auf den höchsten Höhen gehisst. Die Zunge Meiner Macht hat aus dem Himmel Meiner allmächtigen Herrlichkeit diese Worte an Meine Schöpfung gerichtet: »Haltet Meine Gebote aus Liebe zu Meiner Schönheit!« Glücklich der Liebende, der den göttlichen Duft seines Höchstgeliebten einatmet aus diesen Worten, erfüllt mit dem Wohlgeruch einer Gnade, die keine Zunge beschreiben kann. Bei Meinem Leben! Wer den erlesenen Wein der Gerechtigkeit aus den Händen Meiner großmütigen Gunst trinkt, wird Meine Gebote, die vom Morgen Meiner Schöpfung leuchten, umkreisen.
Wähnt nicht, Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt. Dafür zeugt, was die Feder der Offenbarung enthüllt hat. Denkt darüber nach, o ihr Einsichtsvollen!
Wir verordneten euch ein Pflichtgebet mit neun Rak‘ah, das Gott, dem Offenbarer der Verse, am Mittag, am Morgen und am Abend darzubringen ist. Von einer größeren Zahl haben Wir euch befreit, wie im Buche Gottes befohlen. Er ist wahrlich der Gebieter, der Allmächtige, der Unbeschränkte. Wollt ihr dieses Gebet verrichten, so wendet euch dem Hof Meiner hochheiligen Gegenwart zu, diesem geweihten Ort, von Gott zur Mitte gemacht, darum die Höchste Schar kreist, und zum Punkt der Anbetung für die Bewohner der Städte der Ewigkeit bestimmt, zum Quell des Befehls für alle im Himmel und auf Erden. Und wenn die Sonne der Wahrheit und der Rede untergeht, so wendet euer Angesicht dem Orte zu, den Wir euch bestimmt haben. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Allwissende.
Alles Seiende ist auf Sein unwiderstehliches Geheiß ins Dasein getreten. Wenn Meine Gesetze wie die Sonne am Himmel Meiner Rede erscheinen, so müssen alle sie getreulich befolgen, selbst wenn Mein Gebot den Himmel einer jeden Religion spaltete. Er tut, was Ihm beliebt. Er wählt, und niemand darf Seine Wahl in Zweifel ziehen. Was Er, der Vielgeliebte, bestimmt, ist wahrlich geliebt. Dafür ist der Herr der ganzen Schöpfung Mein Zeuge. Wer den süßen Duft des Allbarmherzigen verspürt und den Quell dieser Rede erkennt, wird sehenden Auges die Pfeile des Feindes willkommen heißen, um die Wahrheit des Gottesgesetzes unter den Menschen aufzurichten. Wohl dem, der sich dorthin wendet und die Bedeutung Seines entscheidenden Gebotes erfasst.
Die Einzelheiten des Pflichtgebets haben Wir auf einer anderen Tafel ausgeführt. Selig ist, wer befolgt, was ihm durch Ihn, den Herrscher über die ganze Menschheit, geboten ward. Im Totengebet sind von Gott, dem Offenbarer der Verse, sechs besondere Abschnitte herabgesandt. Einer, der des Lesens kundig ist, trage vor, was vor diesen Abschnitten offenbart ist. Wer dessen nicht mächtig ist, den hat Gott von dieser Pflicht befreit. Er ist in Wahrheit der Mächtige, der Vergebende.
Haar macht euer Gebet nicht ungültig, auch nichts, woraus der Geist gewichen ist, wie Knochen und dergleichen. Es steht euch frei, den Pelz des Zobels zu tragen, auch den des Bibers, des Eichhörnchens und anderer Tiere. Das Verbot beruht nicht auf dem Qur’án, sondern auf dem Irrtum der Geistlichen. Er ist wahrlich der Allherrliche, der Allwissende.
Wir haben euch geboten, vom Reifealter an zu beten und zu fasten. Dies ist von Gott, eurem Herrn und dem Herrn eurer Väter, befohlen. Als Gnade aus Seiner Gegenwart hat Er jene ausgenommen, die durch Krankheit oder Alter geschwächt sind – Er ist der Vergebende, der Großmütige. Gott stellt euch frei, euch auf jeder Fläche niederzuwerfen, die rein ist. In dieser Hinsicht haben Wir die Beschränkung aufgehoben, die im Buche verzeichnet war. Gott hat fürwahr Wissen von dem, was ihr nicht kennt. Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: »Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten«; dann verrichte er sein Gebet. Dies gebietet der Herr aller Welten. In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren und andere den Gang der Stunden anzeigende Instrumente zu bestimmen. Er ist wahrlich der Erklärende, der Weise.
Wir befreien euch von dem Gebet der Zeichen. Treten furchterregende Naturereignisse ein, so ruft euch die Macht und Majestät eures Herrn vor Augen – Er, Der alles hört und sieht – und sprecht: »Die Größe ist Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn der Schöpfung.«
Es wurde geboten, dass jeder das Pflichtgebet für sich allein verrichtet. Mit Ausnahme des Totengebets ist das Gemeinschaftsgebet abgeschafft. Er ist in Wahrheit der Gesetzgeber, der Allweise.
Gott hat die Frau für die Dauer der Monatsregel vom Pflichtgebet und vom Fasten befreit. Stattdessen preise sie nach ihren Waschungen Gott, indem sie zwischen dem Mittag eines Tages und dem folgenden fünfundneunzigmal spricht: »Verherrlicht sei Gott, der Herr des Glanzes und der Schönheit.« So ist es verordnet in dem Buche – gehörtet ihr doch zu denen, die begreifen!
Wenn ihr – ob Mann oder Frau – auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder und sprecht dabei: »Verherrlicht sei Gott, der Herr der Macht und Majestät, der Gnade und der Großmut!« Wer hierzu außerstande ist, sage nur: »Verherrlicht sei Gott!«; das wird fürwahr genügen. Er ist in Wahrheit der allgenügende, der ewigseiende, der vergebende, der barmherzige Gott. Nach euren Prostrationen setzt euch – ob Mann oder Frau – mit gekreuzten Beinen nieder und sprecht achtzehnmal: »Verherrlicht sei Gott, der Herr beider Reiche, der Erde und des Himmels!« So macht euch der Herr die Wege der Wahrheit und der Führung deutlich, Wege, die zu einem Weg führen, der dieser gerade Pfad ist. Danket Gott für diese Gunst und Gnade; lobpreiset Ihn für diese Gabenfülle, welche die Himmel und die Erde umfängt; verherrlicht Ihn für diese Barmherzigkeit, welche der ganzen Schöpfung vorausging.
Sprich: Gott hat Meine verborgene Liebe zum Schlüssel für den verborgenen Schatz gemacht – würdet ihr es doch erkennen! Ohne den Schlüssel bliebe der Schatz in alle Ewigkeit verborgen – wolltet ihr es doch glauben! Sprich: Hier ist der Quell der Offenbarung, der Aufgangsort des Strahlenglanzes, dessen Helle die Horizonte der Welt erleuchtet. O dass ihr es doch verstündet! Dies ist wahrlich das feste Gebot, durch das alle unwiderruflichen Gebote fest gegründet sind.
O Feder des Höchsten! Sprich: O Volk der Welt! Wir haben euch für eine kurze Zeit das Fasten geboten und euch an dessen Ende Naw-Rúz als Fest bestimmt. So erstrahlte die Sonne der Rede über dem Horizont des Buches, wie es Er, der Herr des Anfangs und des Endes, geboten. Legt des Jahres überzählige Tage vor den Fastenmonat. Wir bestimmten, dass diese Tage und Nächte die Offenbarungen des Buchstabens Há seien; so werden sie nicht begrenzt vom Jahr und seinen Monaten. Das Volk Bahás sollte während dieser Tage sich, den Verwandten und auch den Armen und Bedürftigen Festmahle bereiten, den Herrn mit jubelnder Freude preisen und verherrlichen, Sein Lob singen und Seinen Namen erhöhen. Und wenn sich diese Tage des Gebens, die der Zeit der Enthaltsamkeit vorangehen, zu Ende neigen, dann beginne es mit dem Fasten. So hat es der Herr der ganzen Menschheit geboten. Reisende, Kranke und jene, die schwanger sind oder stillen, sind nicht an das Fasten gebunden. Sie sind von Gott zum Zeichen Seiner Gnade davon befreit. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Großzügigste.
Dies sind Gottes Gebote, niedergeschrieben von Seiner erhabensten Feder in den Büchern und Tafeln. Haltet euch fest an Seinen Satzungen und Befehlen und zählt nicht zu denen, die, eitlen Einbildungen und wertlosen Vorstellungen folgend, sich an ihre selbstgezimmerten Maßstäbe halten und das von Gott verfügte Richtmaß verwerfen. Enthaltet euch der Speise und des Tranks von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang und habt acht, dass Gier euch nicht der Gnade beraube, die im Buche bestimmt ist.
Jedem, der an Gott, den Herrn des Gerichts, glaubt, ist geboten, sich täglich, nachdem er die Hände und dann das Gesicht gewaschen hat, niederzusetzen, sich Gott zuzuwenden und fünfundneunzigmal ›Alláh-u-Abhá‹ zu wiederholen. Also befahl der Schöpfer der Himmel, als Er Sich voll Macht und Majestät auf dem Thron Seiner Namen niederließ. Verrichtet ebenso die Waschungen für das Pflichtgebet. Dies ist der Befehl Gottes, des Unvergleichlichen, des Uneingeschränkten.
Mord und Totschlag, der uneheliche Beischlaf, üble Nachrede und Verleumdung sind euch verboten. So haltet euch fern von dem, was in den Heiligen Büchern und Tafeln verboten ward.
Wir haben die Erbschaft in sieben Kategorien eingeteilt: Den Kindern weisen Wir neun Teile mit fünfhundertvierzig Anteilen zu; der Ehefrau acht Teile mit vierhundertachtzig Anteilen; dem Vater sieben Teile mit vierhundertzwanzig Anteilen; der Mutter sechs Teile mit dreihundertsechzig Anteilen; den Brüdern fünf Teile oder dreihundert Anteile; den Schwestern vier Teile oder zweihundertvierzig Anteile und den Lehrern drei Teile oder hundertachtzig Anteile. So gebot es Mein Vorläufer, Er, der Meinen Namen zur Nachtzeit und in der Morgendämmerung pries. Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der übrigen. Er hat in Wahrheit die Macht zu gebieten, was Er wünscht, und kraft Seiner souveränen Macht tut Er, was Er will.
Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit, damit er von den Treuhändern des Allbarmherzigen für Waisen und Witwen ausgegeben werde sowie für alles, was der Allgemeinheit nutzt, auf dass alle ihrem Herrn, dem Allgütigen, dem Vergeber, dankbar sind.
Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien, so erhalten seine Nachkommen zwei Drittel des Nachlasses. Das verbleibende Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Dies ist das Gebot, gegeben in Majestät und Herrlichkeit von Ihm, dem Allbesitzenden, dem Höchsten.
Hinterlässt der Verstorbene keine der genannten Kategorien von Erben, hat er aber unter seinen Verwandten Neffen und Nichten vonseiten seiner Brüder oder Schwestern, so gehen zwei Drittel des Erbes an sie; oder, wenn keine vorhanden sind, an seine Onkel und Tanten väterlicher- wie mütterlicherseits, und nach diesen an deren Söhne und Töchter. Das verbleibende Drittel kommt in jedem Fall dem Sitze der Gerechtigkeit zu. So ist es im Buche verfügt von Ihm, Der über alle Menschen herrscht.
Überlebt den Verstorbenen keiner von denen, deren Namen die Feder des Höchsten aufgezeichnet hat, so fällt sein gesamtes Vermögen dem vorerwähnten Sitze an, damit es ausgegeben werde für den Zweck, den Gott verordnet hat. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Gesetzgeber.
Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des Verstorbenen weisen Wir der männlichen, nicht der weiblichen Nachkommenschaft zu, und nicht den anderen Erben. Er ist wahrlich der Freigebige, der Gabenreichste.
Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters, wie es das Buch Gottes vorsieht. Verteilt ihren Anteil mit unbedingter Gerechtigkeit! Also wogen die Meereswellen der Rede und spülen die Gesetze des Herrn der ganzen Menschheit wie Perlen ans Land.
Hinterlässt der Verstorbene minderjährige Kinder, so ist deren Erbteil einer vertrauenswürdigen Person oder Gesellschaft anzuvertrauen, damit er für sie im Handel und in Geschäften angelegt wird, bis sie volljährig sind. Dem Treuhänder ist ein angemessener Teil des aus diesen Anlagen auflaufenden Gewinns zuzuweisen.
Das Vermögen ist erst dann aufzuteilen, wenn das Ḥuqúqu’lláh bezahlt, die Schulden getilgt, die Bestattungskosten beglichen und Vorkehrungen getroffen sind, dass der Verstorbene würdig und ehrenvoll zu seiner letzten Ruhe gebettet wird. So ist es geboten von Ihm, dem Herrn des Anfangs und des Endes.
Sprich: Dies ist das verborgene Wissen, das sich niemals wandelt, da sein Anbeginn bei Neun ist, dem Sinnbild, das auf das Verborgene und das Offenbare hinweist, auf den unverletzlichen, unerreichbar erhabenen Namen. Was Wir den Kindern zuerkannt haben, ist eine Gnadengabe Gottes für sie, damit sie ihrem Herrn, dem Mitleidvollen, dem Barmherzigen, Dank sagen. Dies ist wahrlich Gottes Gesetz; übertretet es nicht, verlockt durch eure niederen, selbstischen Neigungen. Haltet die Gesetze, die Er, der Aufgangsort der Rede, euch auferlegt. Die Aufrichtigen unter Seinen Dienern sehen in den von Gott gegebenen Geboten das Wasser des Lebens für die Gläubigen aller Religionen, die Lampe der Weisheit und der liebenden Vorsehung für alle Bewohner der Erde und des Himmels.
Der Herr hat befohlen, dass in jeder Stadt ein Haus der Gerechtigkeit errichtet werde, in dem sich Beratende nach der Zahl Bahá versammeln sollen. Wird diese Zahl überschritten, so schadet dies nicht. Ihnen sei es, als beträten sie den Hof der Gegenwart Gottes, des Erhabenen, des Höchsten, und als schauten sie Ihn, den Unsichtbaren. Sie sollen die Treuhänder des Allbarmherzigen unter den Menschen sein und sich für alle Erdenbewohner als die von Gott bestimmten Hüter betrachten. Sie sollen miteinander beraten, Gott zuliebe auf die Belange Seiner Diener so achten, wie sie auf ihre eigenen Belange achten, und wählen, was gut und ziemlich ist. So hat es euch der Herr, euer Gott, befohlen. Hütet euch zu verwerfen, was klar offenbart ist auf Seiner Tafel. Fürchtet Gott, o ihr mit Einsicht Begabten!
O Volk der Welt! Bauet Andachtshäuser in allen Landen im Namen Dessen, Der der Herr aller Religionen ist. Macht sie so vollkommen, wie es in der Welt des Seins möglich ist, und schmückt sie mit dem, was ihnen gebührt, nicht aber mit Bildern und Skulpturen. Sodann feiert darin in Freude und Heiterkeit den Lobpreis eures Herrn, des Allbarmherzigen. Wahrlich, Sein Gedenken erheitert das Auge und füllt das Herz mit Licht.
Der Herr hat geboten, dass wer dazu fähig ist, die Pilgerfahrt zum Heiligen Hause unternimmt. Davon hat Er, als Ausdruck Seiner Barmherzigkeit, die Frau befreit. Er ist in Wahrheit der Gabenreichste, der Allgroßmütige.
O Volk Bahás! Es ist jedermanns Pflicht, einer Arbeit nachzugehen – einem Handwerk, dem Handel oder dergleichen. Wir haben solche Arbeit in den Rang der Anbetung des einen wahren Gottes erhoben. Denket nach über die Gnade und die Segensgaben eures Herrn, o Volk, und bringet Ihm Dank dar am Abend und am Morgen! Vergeudet eure Stunden nicht in Faulheit und Müßiggang, sondern tut, was euch und anderen nützt. So ist es befohlen auf dieser Tafel, von deren Horizont die Sonne der Weisheit und der Rede scheint. Am verächtlichsten in den Augen Gottes ist, wer dasitzt und bettelt. Haltet euch fest am Seil der Mittel und setzt euer Vertrauen auf Gott, der für alle Mittel sorgt.
Der Handkuss wurde im Buche verboten. Gott, der Herr der Herrlichkeit und des Befehls, hat diesen Brauch untersagt. Niemand soll einen anderen um Vergebung der Sünden bitten, die Reue walte nur zwischen euch und Gott. Er ist wahrlich der Verzeihende, der Gabenreiche, der Gnädige, Der dem Reuigen vergibt.
O ihr Diener des Barmherzigen! Erhebt euch, Gottes Sache so zu dienen, dass Kummer und Leid aus den Händen derer, die nicht an den Morgen der Zeichen Gottes glauben, euch nicht bedrücken. Zu der Zeit, als die Verheißung erfüllt und der Verheißene offenbart ward, kam es unter den Erdenbewohnern zum Streit, und alle sind ihren Einbildungen und wertlosen Vorstellungen gefolgt.
Manch einer setzt sich an der Tür zwischen die Sandalen, während es ihm im Herzen nach dem Ehrensitz gelüstet. Sprich: Was für ein Mensch bist du, der du eitel und achtlos bist und anders scheinen willst, als du bist? Und manch einer erhebt den Anspruch auf inneres Wissen und auf noch tieferes Wissen verborgen darin. Sprich: Du sprichst die Unwahrheit! Bei Gott! Was du besitzest, sind nur Schalen, die Wir dir überlassen haben, wie man Hunden die Knochen lässt. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wollte jemand der ganzen Menschheit die Füße waschen, sollte er Gott anbeten in den Wäldern, in den Tälern und auf den Bergen, auf hohen Hügeln und luftigen Gipfeln, und sollte er keinen Felsen, keinen Baum oder Krümel Erde als Zeugen seiner Andacht auslassen, so würden dennoch seine Werke von Gott niemals angenommen, wenn nicht der Duft Meines Wohlgefallens von ihm zu verspüren wäre. So ist es bestimmt von Ihm, Der aller Menschen Herr ist. Wie viele haben sich in den Landstrichen Indiens abgesondert, allem entsagt, was Gott erlaubt, sich Härten und Kasteiungen auferlegt, und doch hat Gott, der Offenbarer der Verse, ihrer nicht gedacht. Macht eure Werke nicht zu einer Falle, mit der ihr das Ziel eures Sehnens einzufangen sucht, und beraubt euch nicht selbst dieses letzten Zieles, wonach sich alle Gott Nahen gesehnt haben. Sprich: Was Taten Leben schenkt, ist Mein Wohlgefallen, und von Meiner Annahme hängt alles ab. Lest die Tafeln, damit ihr erkennt, was gemeint ist in den Büchern Gottes, des Allherrlichen, des stets Freigebigen. Wer Meine Liebe erlangt, hat Anspruch auf einen Thron aus Gold, darauf über der ganzen Welt in Ehren zu sitzen. Doch säße, wer Meiner Liebe beraubt ist, auch im Staub der Erde – selbst dieser Staub suchte vor ihm Zuflucht bei Gott, dem Herrn aller Religionen.
Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Gottesoffenbarung erhebt, ist gewiss ein Lügner und Betrüger. Wir beten zu Gott, dass Er ihm gnädig beistehe, einen solchen Anspruch zu widerrufen. So er bereut, wird Gott ihm zweifellos vergeben. Verharrt er jedoch in seinem Irrtum, so wird Gott sicherlich einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Gott ist fürwahr schrecklich, wenn Er straft. Wer immer diesen Vers anders deutet als nach seinem klaren Sinn, ist des Geistes Gottes und Seiner Barmherzigkeit, die alles Erschaffene umfasst, beraubt. Fürchtet Gott und folgt nicht euren eitlen Einbildungen. Nein, folgt vielmehr dem Gebot eures Herrn, des Allmächtigen, des Allweisen. Binnen kurzem wird sich in den meisten Ländern lautes Geschrei erheben. Haltet euch von ihm fern, o Mein Volk, und folgt nicht den Frevlern, den Übelgesinnten. Dies ist, wovor Wir euch warnten, als Wir im ‘Iráq weilten, und später im Land des Geheimnisses, und jetzt von diesem strahlenden Orte.
Seid nicht verzagt, o Völker der Welt, wenn die Sonne Meiner Schönheit untergegangen und der Himmel Meines Heiligtums vor euren Augen verhüllt sein wird. Erhebt euch, um Meine Sache weiterzutragen und Mein Wort unter den Menschen zu erhöhen. Wir sind immer mit euch und werden euch durch die Macht der Wahrheit stärken. Wir sind wahrhaft allmächtig. Wer Mich erkannt hat, wird aufstehen und Mir mit solcher Entschlossenheit dienen, dass die Mächte von Erde und Himmel sein Vorhaben nicht vereiteln können.
Die Völker der Welt schlafen tief. Erwachten sie aus ihrem Schlaf, so eilten sie voll Eifer zu Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen. Sie gäben auf, was sie besitzen, und wären es alle Schätze der Erde, damit ihr Herr ihrer gedenke und sie eines einzigen Wortes würdige. So unterrichtet euch Er, Der das Wissen um das Verborgene auf einer Tafel hält, die das Auge der Schöpfung nie sah, und die niemandem außer Seinem eigenen Selbst, dem allmächtigen Schirmherrn aller Welten, enthüllt wurde. So verwirrt sind sie im Rausch ihrer Begierden, dass sie außerstande sind, den Herrn allen Seins zu erkennen, Dessen Stimme laut von allen Seiten ruft: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Mächtigen, dem Allweisen.«
Sprich: Freut euch nicht dessen, was ihr besitzt. Heute Nacht ist es noch euer, morgen werden andere es besitzen. So warnt euch der Allwissende, der Allunterrichtete. Sprich: Könnt ihr behaupten, euer Besitz sei dauerhaft oder sicher? Nein, bei Mir, dem Allbarmherzigen, ihr könnt es nicht, so ihr zu denen gehört, die gerecht urteilen! Die Tage eures Lebens verfliegen wie ein Windhauch, und all eure Pracht und Herrlichkeit wird vergehen wie die Pracht und Herrlichkeit derer, die vor euch waren. Bedenket, o Menschen! Was ist aus euren vergangenen Tagen geworden, was aus euren verlorenen Jahrhunderten? Glücklich die Tage, die dem Gedenken Gottes gewidmet waren, und selig die Stunden, die in Seinem, des Allweisen, Lobpreis verbracht wurden. Bei Meinem Leben! Weder die Pracht der Mächtigen noch der Überfluss der Reichen oder gar die Vorherrschaft der Frevler werden von Dauer sein. Alles wird vergehen auf ein Wort von Ihm. Wahrlich, Er ist der Allmachtvolle, der Allbezwingende, der Allmächtige. Welcher Nutzen liegt in der Menschen irdischem Besitz? Was ihnen Gewinn bringt, haben sie völlig vernachlässigt. Bald werden sie aus ihrem Schlaf erwachen und erkennen, dass für sie unwiederbringlich ist, was ihnen in den Tagen ihres Herrn, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, entgangen ist. Wenn sie es wüssten, entsagten sie allem, damit ihre Namen vor Seinem Thron genannt werden. Sie zählen wahrlich zu den Toten.
Manch einen unter den Menschen hat seine Gelehrsamkeit hochmütig gemacht und abgehalten von der Anerkennung Meines Namens, der Selbstbestehende. Wenn er hinter sich den Schritt von Sandalen hört, wächst er in seinem Eigendünkel größer als Nimrod. Sprich: O du Verworfener! Wo ist seine Wohnstatt jetzt? Bei Gott, sie ist die unterste Hölle. Sprich: O Schar der Geistlichen! Hört ihr nicht die schrille Stimme Meiner Höchsterhabenen Feder? Seht ihr nicht die Sonne in ihrem Strahlenglanz über dem Allherrlichen Horizonte leuchten? Wie lange noch wollt ihr die Götzen eurer üblen Leidenschaften anbeten? Lasst ab von eurem leeren Trug und wendet euch hin zu Gott, eurem ewigen Herrn!
Wohltätige Stiftungen fallen an Gott, den Offenbarer der Zeichen, zurück. Niemand hat das Recht, ohne Erlaubnis von Ihm, dem Dämmerort der Offenbarung, über sie zu verfügen. Nach Ihm geht diese Amtsgewalt auf die Aghṣán über, nach diesen auf das Haus der Gerechtigkeit – wenn es zu dieser Zeit in der Welt errichtet sein wird –, damit sie diese Stiftungen für die Stätten verwenden, die in der Sache Gottes erhöht sind, sowie für alles, was ihnen von Ihm, dem Gott der Kraft und Macht, aufgetragen ist. Andernfalls fallen die Stiftungen an das Volk Bahás, das nicht spricht, außer mit Seiner Erlaubnis und nicht urteilt, außer im Einklang mit dem, was Gott auf dieser Tafel geboten hat – siehe, es sind die Kämpen des Sieges zwischen Himmel und Erde! –, damit sie sie so verwenden, wie es im Buche von Gott, dem Mächtigen, dem Gabenreichen, niedergelegt ist.
Klagt nicht in Zeiten der Heimsuchung, noch erfreut euch ihrer. Suchet den Mittelweg: Gedenket Meiner in eurer Betrübnis und bedenket, was euch in Zukunft widerfahren kann. Also unterrichtet euch Er, der Allwissende, Der alles kennt.
Rasiert euch nicht das Haupt. Gott hat es mit Haar geziert, und hierin liegen Zeichen vom Herrn der Schöpfung für jene, die über die Forderungen der Natur nachdenken. Er ist wahrlich der Gott der Kraft und der Weisheit. Das Haar darf jedoch nicht über das Ohrläppchen reichen. So ist es geboten von Ihm, dem Herrn aller Welten.
Verbannung und Gefängnis sind verfügt für den Dieb, und nach der dritten Tat bringt ihm ein Mal auf seiner Stirn an, damit er, so gezeichnet, in den Städten Gottes und in Seinen Ländern keine Aufnahme finde. Habt acht, dass Mitleid euch nicht davon abhalte, das Gesetz der Religion Gottes anzuwenden. Tut, was euch geboten ist von Ihm, Der mitleidig und barmherzig ist. Wir erziehen euch mit der Rute der Weisheit und der Gesetze, wie ein Vater seinen Sohn erzieht, zu keinem anderen Zweck als zu eurem eigenen Schutz und zur Erhöhung eurer Stufe. Bei Meinem Leben, entdecktet ihr, was Wir bei der Offenbarung Unserer heiligen Gesetze für euch wünschten, ihr opfertet eure Seele für diesen geheiligten, diesen mächtigen, höchst erhabenen Glauben.
Wer von Geschirr aus Silber und Gold zu speisen wünscht, ist frei, dies zu tun. Taucht beim Essen eure Finger nicht in Schalen und Schüsseln. Nehmt solche Sitten an, die im höchsten Maße der Feinheit entsprechen. Wahrlich, Er wünscht bei euch die Sitten der Paradiesbewohner in Seinem mächtigen, höchst erhabenen Reich zu sehen. Haltet euch in jeder Lage an die feinen Sitten, so dass eure Augen davor bewahrt bleiben, Dinge zu schauen, die euch selbst und den Bewohnern des Paradieses zuwider sind. Wer davon abweicht, dessen Werk wird augenblicklich zunichte. Hat er jedoch einen triftigen Grund, so wird Gott ihm verzeihen. Er ist in Wahrheit der Gnädige, der Gabenreichste.
Er, der Aufgangsort der Sache Gottes, hat keinen Teilhaber an der Größten Unfehlbarkeit. Im Reiche der Schöpfung ist Er die Manifestation des »Er tut, was immer Er will«. Gott hat Seinem Selbst diese Auszeichnung vorbehalten und niemandem einen Anteil an dieser hehren, überragenden Stufe zuerkannt. Dies ist Gottes Ratschluss, bislang verborgen im Schleier undurchdringlichen Geheimnisses. Wir haben ihn in dieser Offenbarung enthüllt und zerrissen so die Schleier derer, die nicht anerkennen, was Gott im Buche geboten hat, und zu den Achtlosen zählen.
Die Väter sollen ihre Söhne und Töchter in der Kunst des Lesens und Schreibens unterweisen sowie in allem, was auf der Heiligen Tafel niedergelegt ist. Wer unterlässt, was ihm geboten, dem müssen die Treuhänder abverlangen, was für die Unterweisung der Kinder erforderlich ist, sofern er Vermögen hat; wo nicht, fällt die Aufgabe dem Haus der Gerechtigkeit zu. Wahrlich, Wir haben es zu einer Zuflucht für die Armen und Bedürftigen gemacht. So jemand seinen Sohn oder den Sohn eines anderen aufzieht, ist es, als erzöge er einen Meiner Söhne. Auf ihm ruhe Meine Herrlichkeit, Meine liebende Güte und Meine Barmherzigkeit, die der Schöpfung vorausging.
Gott unterwirft den, der außerhalb der Ehe den Beischlaf vollzieht – Mann oder Frau – einer Geldstrafe, die an das Haus der Gerechtigkeit zu entrichten ist: neun Mithqál Gold und im Wiederholungsfalle das Doppelte. Das ist die Strafe, die Er, der Herr der Namen, ihnen in dieser Welt zugemessen hat. In der künftigen Welt hat Er ihnen eine erniedrigende Qual bestimmt. Quält jemanden eine Sünde, so soll er sie bereuen und zu seinem Herrn zurückkehren. Er schenkt wahrlich Vergebung, wem immer Er will, und niemand sollte in Zweifel ziehen, was Er zu gebieten wünscht. Er ist in Wahrheit der Immervergebende, der Allmächtige, der Allgepriesene.
Habt acht, dass die Schleier der Herrlichkeit euch nicht hindern, an den kristallenen Wassern dieses lebendigen Springquells teilzuhaben. Ergreifet zu dieser Morgenzeit den Kelch des Heils im Namen Dessen, Der den Tag anbrechen lässt, und trinkt die Fülle beim Lobpreis des Allherrlichen, des Unvergleichlichen.
Wir haben euch Musik und Gesang erlaubt, doch seht euch vor, dass dies euch nicht verleite, des Anstands und der Würde Grenzen zu überschreiten. Eure Freude entspringe Meinem Größten Namen, einem Namen, der das Herz frohlocken lässt und allen Gott Nahen den Geist mit Verzückung erfüllt. Wir haben wahrlich die Musik zu einer Leiter für eure Seelen gemacht, zu einem Mittel für ihren Aufschwung in das Reich der Höhe. So macht sie nicht zu einem Flügelpaar des Selbstes und der Leidenschaft. Wir wollen euch wahrlich nicht den Narren zugesellt sehen.
Wir bestimmen, dass ein Drittel aller Strafgelder an den Sitz der Gerechtigkeit gehe, und ermahnen seine Mitglieder, makellose Gerechtigkeit zu üben, damit sie das so Angesammelte für die Zwecke ausgeben, die ihnen von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, bestimmt sind. O ihr Männer der Gerechtigkeit! Seid im Reiche Gottes Hirten Seiner Schafe und hütet sie vor den reißenden Wölfen, die in Verkleidung auftreten, so wie ihr über eure eigenen Söhne wacht. So ermahnt euch der Ratgeber, der Getreue.
Solltet ihr in einer Sache verschiedener Meinung sein, so übergebt sie Gott, solange die Sonne noch am Horizonte dieses Himmels scheint, und wenn sie untergegangen ist, befragt das, was von Ihm herabgesandt wurde. Wahrlich, es genügt den Völkern der Welt. Sprich: Eure Herzen seien nicht verstört, o Menschen, wenn die Herrlichkeit Meiner Gegenwart euren Augen entschwunden und das Meer Meiner Rede verebbt sein wird. In Meiner Gegenwart unter euch liegt eine Weisheit, und in Meiner Abwesenheit liegt eine andere, unergründlich für alle außer Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden. Wahrlich, von Unserem Reiche der Herrlichkeit aus schauen Wir auf euch und werden jedem, der sich für den Triumph Unserer Sache erhebt, mit den himmlischen Heerscharen und einer Schar Unserer begünstigten Engel beistehen.
O Völker der Erde! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge, dass die Süße der Worte eures Herrn, des Unbeschränkten, Ströme frischen, sanft fließenden Wassers aus den Felsen quellen ließ, und doch schlaft ihr noch immer. Gebt auf, was ihr besitzet, und erhebt euch auf den Schwingen der Loslösung über alles Erschaffene. So gebietet euch der Herr der Schöpfung, Der durch die Bewegung Seiner Feder der Menschheit Seele verwandelt.
Wisst ihr, aus welchen Höhen euer Herr, der Allherrliche, ruft? Glaubt ihr, die Feder erkannt zu haben, mit der euer Herr, der Herr aller Namen, euch gebietet? Nein, bei Meinem Leben! Wüsstet ihr es, so würdet ihr der Welt entsagen und mit ganzem Herzen in die Gegenwart des Vielgeliebten eilen. Ihr wäret von Seinem Wort verzückt, fähig, die Größere Welt in Erregung zu versetzen, wieviel mehr diese kleine, geringe! So sind die Regenschauer Meiner Großmut vom Himmel Meiner Güte herabgeströmt als ein Zeichen Meiner Gnade, damit ihr zu den Dankbaren gehört.
So jemand einen anderen schlägt oder verwundet, hängt die Strafe von der Schwere der Körperverletzung ab. Für jeden Grad der Verletzung hat der Herr des Gerichts eine bestimmte Entschädigung vorgeschrieben. Er ist in Wahrheit der Gesetzgeber, der Mächtige, der Erhabenste. Wir werden, so es Unser Wille ist, diese Zahlungen in ihrem rechten Maß festlegen. Dies ist Unser Versprechen, und Er ist es wahrlich, der Sein Versprechen hält und alle Dinge kennt.
Wahrlich, es ist euch geboten, jeden Monat ein Mahl zu geben, auch wenn dabei nur Wasser gereicht wird; denn Gott will die Herzen vereinen, sei es durch irdische oder himmlische Mittel.
Habt acht, dass nicht Fleischeslust und böse Neigung Zwietracht unter euch stiften. Seid wie die Finger einer Hand, die Glieder eines Leibes. So rät euch die Feder der Offenbarung, so ihr zu jenen gehöret, die glauben.
Denkt nach über Gottes Barmherzigkeit und Seine Gaben. Er gebietet euch, was euch nützt, obgleich Er selbst alle Geschöpfe wohl entbehren kann. Eure bösen Taten können Uns niemals schaden noch eure guten Werke Uns nützen. Allein um Gottes willen ergeht Unsere Weisung. Jeder Verständige und Einsichtige wird dies bezeugen.
Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln, so rufet den Namen Gottes an, wenn ihr sie auf die Beute ansetzt; dann dürft ihr verzehren, was sie fangen, selbst wenn ihr feststellt, dass die Beute tot ist. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allkennende. Doch jaget nicht im Übermaß. In allem wandelt auf dem Pfad der Gerechtigkeit. So gebietet euch Er, der Dämmerort der Offenbarung, wenn ihr es nur verstündet.
Gott hat euch geboten, Meiner Verwandtschaft Wohlwollen entgegenzubringen, aber ihr kein Recht auf das Vermögen anderer gewährt. Er ist wahrlich selbstgenügend und bedarf Seiner Geschöpfe nicht.
Wer ein Haus vorsätzlich durch Feuer zerstört, den sollt ihr auch verbrennen. Wer einem anderen vorsätzlich das Leben nimmt, den sollt ihr auch töten. Haltet euch an Gottes Gesetz mit eurer ganzen Kraft und Macht und verlasset die Wege der Unwissenden. So ihr sie zu lebenslangem Gefängnis verurteilt, ist dies nach den Vorschriften des Buches statthaft. Er hat wahrlich die Macht zu bestimmen, was immer Er wünscht.
Gott hat euch den Ehestand verordnet. Hütet euch, mehr als zwei Frauen zu nehmen. Wenn sich der Mann mit einer einzigen Gefährtin unter den Dienerinnen Gottes begnügt, so werden beide in Ruhe leben. Und wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun. Dies Gebot ward in Wahrheit und Gerechtigkeit von der Feder der Offenbarung verzeichnet. Tretet in den Stand der Ehe, o Menschen, auf dass aus euch ein Nachkomme erstehe, der Meiner unter Meinen Dienern gedenkt. Dies ist Mein Gebot, das Ich euch gebe. Haltet euch daran zu eurem eigenen Nutzen.
O Volk der Welt! Folgt nicht den Forderungen des Selbstes, denn es verlangt unnachgiebig nach Bosheit und Laster. Folgt vielmehr Ihm, dem Besitzer alles Erschaffenen, Der euch gebietet, Frömmigkeit zu bezeigen und Gottesfurcht zu offenbaren. Er ist wahrlich unabhängig von allen Seinen Geschöpfen. Stiftet im Lande kein Unheil, nachdem es wohlgeordnet ward. Wer so handelt, gehört nicht zu Uns, mit ihm haben Wir nichts zu schaffen. Dies ist der Befehl, der durch die Macht der Wahrheit vom Himmel der Offenbarung kundgetan ward.
Im Bayán wurde verfügt, dass die Eheschließung die Einigung beider Partner voraussetzt. In dem Wunsche, Liebe, Einheit und Harmonie unter Unseren Dienern zu stiften, haben Wir sie, sobald der Wunsch des Paares bekannt ist, von der Zustimmung ihrer Eltern abhängig gemacht, damit nicht Feindschaft oder Groll unter ihnen entstehe. Und Wir verfolgen damit noch andere Zwecke. Also ist Unser Befehl ergangen.
Die Ehe darf nicht geschlossen werden, ehe die Morgengabe gezahlt ist, die für Stadtbewohner auf neunzehn Mithqál reinen Goldes, für Dorfbewohner auf denselben Betrag in Silber festgelegt ist. Wer diese Summe aufstocken will, dem ist verboten, die Grenze von fünfundneunzig Mithqál zu überschreiten. Also erging der Befehl in Majestät und Macht. Gibt man sich jedoch mit der Zahlung des Mindestbetrages zufrieden, so ist dies nach dem Buche besser. Gott bereichert wahrlich, wen immer Er will, mit himmlischen wie mit irdischen Gütern, und Er hat in Wahrheit Macht über alle Dinge.
Hat einer Seiner Diener eine Reise vor, so soll er nach dem Befehle Gottes seiner Ehefrau den Zeitpunkt seiner Rückkehr nennen. Kehrt er zur versprochenen Zeit zurück, so gehorcht er dem Gebot seines Herrn und wird von der Feder Seines Geheißes zu den Gerechten gezählt. Andernfalls muss er, so ein triftiger Grund für seinen Verzug vorliegt, seine Frau unterrichten und sich aufs äußerste bemühen, zu ihr zurückzukehren. Geschieht keines von beidem, so gilt für sie eine Wartezeit von neun Monaten, nach deren Ablauf für sie kein Hindernis besteht, sich wieder zu verheiraten. Doch wenn sie länger wartet – Gott liebt fürwahr Frauen und Männer, die geduldig sind. Gehorcht Meinen Befehlen und folgt nicht den Frevlern, die auf Gottes heiliger Tafel zu den Sündern zählen. Erhält die Ehefrau während der Wartezeit eine Nachricht von ihrem Ehemann, so sollte sie den Weg des Guten nehmen. Er wünscht wahrlich, dass Seine Diener und Mägde miteinander in Frieden leben. Habt acht, dass ihr nichts tut, was zu Unversöhnlichkeit zwischen euch führt. So wurde es bestimmt und das Versprechen eingelöst. Erhält sie jedoch die Nachricht vom natürlichen oder gewaltsamen Tod ihres Ehemanns und wird diese Nachricht durch öffentlichen Bericht oder durch das Zeugnis zweier gerechter Zeugen belegt, dann sollte sie allein bleiben. Nach Ablauf der festgesetzten Zahl von Monaten kann sie sich frei entscheiden. Dies ist das Gebot Dessen, Der mächtig und gewaltig ist in Seinem Befehl.
Entsteht Entfremdung oder Widerwille zwischen Ehemann und Ehefrau, so darf er sich nicht von ihr scheiden. Er soll sich vielmehr ein volles Jahr in Geduld üben, damit vielleicht der Duft der Zuneigung zwischen ihnen wiederkehre. Ist nach Ablauf dieser Zeit ihre Liebe nicht zurückgekehrt, so kann die Scheidung erfolgen. Gottes Weisheit umfasst wahrlich alle Dinge. Auf einer Tafel hat der Herr mit der Feder Seines Befehls die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet. Dies ist ein Zeichen Seiner Gunst, damit ihr zu den Dankbaren zählt. Wer sich von seiner Ehefrau scheiden ließ, darf, wenn zwischen beiden Zuneigung und Einvernehmen besteht, nach Ablauf jedes Monats erneut die Ehe mit ihr eingehen, solange sie nicht wieder verheiratet ist. Hat sie sich wieder verheiratet, so ist durch diese neue Vereinigung die Trennung bestätigt und die Sache beendet, sofern sich ihre Verhältnisse nicht eindeutig ändern. So ist der Befehl durch Ihn, den Dämmerort der Schönheit, majestätisch aufgezeichnet auf dieser ruhmreichen Tafel.
Begleitet die Ehefrau ihren Mann auf einer Reise und entzweien sie sich unterwegs, so ist er gehalten, sie mit dem Unterhalt eines Jahres auszustatten und sie entweder zurückzuschicken, woher sie gekommen, oder sie mit den notwendigen Mitteln für die Reise einer verlässlichen Person anzuvertrauen, die sie nach Hause begleiten soll. Wahrlich, dein Herr gibt Gesetze, wie es Ihm gefällt, kraft einer Souveränität, welche die Völker der Erde überschattet.
Wird eine Frau wegen erwiesener Untreue geschieden, so soll sie während der Wartezeit keinen Unterhalt erhalten. Also erstrahlte das Tagesgestirn Unseres Befehls vom Himmelszelt der Gerechtigkeit. Fürwahr, der Herr liebt Einheit und Harmonie und verabscheut Trennung und Scheidung. Lebt miteinander in Heiterkeit und strahlender Freude, o Volk! Bei Meinem Leben! Alle auf Erden werden vergehen, nur gute Werke sind von Dauer. Gott Selbst bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Schlichtet euren Zwist, o Meine Diener. Dann achtet der Ermahnungen Unserer Feder der Herrlichkeit und folgt nicht den Anmaßenden und Widerspenstigen, die in die Irre gehen.
Habt acht, dass euch die Welt nicht betöre, wie sie das Volk betörte, das vor euch dahinging! Haltet die Gesetze und Satzungen eures Herrn und beschreitet diesen Pfad, der vor euch gebahnt wurde in Gerechtigkeit und Wahrheit. Wer Unrecht und Irrtum verabscheut und sich an die Tugend hält, zählt in den Augen des einen wahren Gottes zu den erlesensten Seiner Geschöpfe. Sein Name wird in den Reichen der Höhe gerühmt von der himmlischen Schar und von den Bewohnern dieses Tabernakels, das im Namen Gottes errichtet ward.
Es ist euch verboten, mit Sklaven – ob Mann oder Frau – zu handeln. Dem, der selbst ein Diener ist, steht es nicht zu, einen anderen Diener Gottes zu kaufen. Dies ist auf Seiner Heiligen Tafel verboten. So wurde durch Seine Gnade der Befehl aufgezeichnet von der Feder der Gerechtigkeit. Keiner erhebe sich über den anderen. Alle sind nur Sklaven vor dem Herrn, und alle sind Symbole für die Wahrheit, dass außer Ihm kein Gott ist. Er ist wahrlich der Allweise, Dessen Weisheit alle Dinge umfängt.
Schmückt euch mit dem Gewand guter Werke. Wessen Werke Gottes Wohlgefallen erlangen, der zählt gewiss zum Volke Bahás. Seiner wird vor Seinem Thron gedacht. Steht dem Herrn der ganzen Schöpfung bei mit rechtschaffenen Werken, aber auch durch Weisheit und durch Rede. Dies wurde euch fürwahr auf den meisten Tafeln befohlen von Ihm, dem Allbarmherzigen. Er weiß wahrlich, was Ich sage. Streitet euch nicht, noch töte einer den anderen. Dies war euch wahrlich schon verboten in einem Buch, das im Tabernakel der Herrlichkeit verborgen lag. Wie, wollt ihr den töten, den Gott belebt hat, dem Er durch Seinen Hauch Geist verlieh? Schwer wäre da eure Sünde vor Seinem Thron! Fürchtet Gott und erhebet nicht die Hand des Unrechts und der Unterdrückung, um zu zerstören, was Er Selbst erschaffen hat. Nein, wandelt in dem Pfade Gottes, des Wahren. Kaum waren die Heerscharen wahren Wissens, die Banner göttlicher Rede in Händen, erschienen, als die Scharen der Religionen auch schon in die Flucht geschlagen wurden, ausgenommen jene, die trinken wollten vom Strom ewigen Lebens in einem Paradiese, das der Odem des Allherrlichen geschaffen hat.
Gott hat zum Zeichen Seiner Barmherzigkeit für Seine Geschöpfe verfügt, dass Samen nicht unrein ist. Danket Ihm in strahlender Freude und folget nicht denen, die vom Dämmerort Seiner Nähe weit entfernt sind. Erhebt euch in jeder Lage, um der Sache Gottes zu dienen, denn Gott wird euch sicherlich beistehen durch die Macht Seiner Souveränität, welche die Welten überschattet. Ergreift das Seil der Feinheit so fest, dass keine Spur von Schmutz auf euren Gewändern zu sehen ist. Das ist das Gebot Dessen, Der über alle Feinheit geheiligt ist. Wer aus zureichendem Grund hinter diesem Maßstab zurückbleibt, den trifft kein Tadel. Gott ist wahrlich der Vergeber, der Barmherzige. Waschet alles Verschmutzte mit Wasser, das in keiner der drei Hinsichten verändert ist. Habt acht, dass ihr kein Wasser verwendet, das durch die Luft oder durch einen anderen Stoff verändert ist. Seid das Wesen der Sauberkeit unter den Menschen. Das ist fürwahr, was euer Herr, der Unvergleichliche, der Allweise, für euch wünscht.
Als Zeichen Seiner Gnade hat Gott das Konzept der ›Unreinheit‹ abgeschafft, wonach verschiedene Sachen und Gruppen der Bevölkerung als unrein galten. Er ist gewisslich der Immervergebende, der Großzügigste. Wahrlich, alles Erschaffene ward an jenem ersten Tag des Riḍván in das Meer der Reinigung getaucht, als Wir über die ganze Schöpfung den Strahlenglanz Unserer vortrefflichsten Namen und Unserer höchsten Attribute ergossen. Dies ist fürwahr ein Zeichen Meiner liebevollen Vorsehung, die alle Welten umfängt. Pflegt Gemeinschaft mit den Gläubigen aller Religionen und verkündet die Sache eures Herrn, des Allerbarmers. Das ist die Krone aller Werke, so ihr zu denen gehört, die verstehen.
Gott hat euch größte Sauberkeit geboten. Wascht, was mit Staub bedeckt ist, ganz zu schweigen von verhärtetem Schmutz und ähnlichen Verunreinigungen. Fürchtet Ihn und gehört zu den Reinen. Wer mit erkennbar schmutzigem Gewande betet, dessen Gebet steigt nicht zu Gott empor, und die himmlische Schar wendet sich von ihm ab. Verwendet Rosenwasser und reines Parfüm. Dies, wahrlich, liebt Gott vom Anfang an, der keinen Anfang hat. So möge von euch verbreitet werden, was euer Herr, der Unvergleichliche, der Allweise, wünscht.
Gott hat euch von dem Gebot des Bayán befreit, Bücher zu vernichten. Wir erlauben euch, Wissenschaften zu studieren, die euch von Nutzen sind, doch keine, die in müßigem Wortstreit enden. Das ist besser für euch, so ihr zu denen gehört, die begreifen.
O Könige der Erde! Er, der souveräne Herr aller, ist gekommen. Das Reich ist Gottes, des allmächtigen Beschützers, des Selbstbestehenden. Betet niemanden an außer Gott, und erhebt euer Angesicht strahlenden Herzens zu eurem Herrn, dem Herrn aller Namen. Dies ist eine Offenbarung, mit der niemals vergleichbar ist, was ihr besitzet, o dass ihr es doch wüsstet!
Wir sehen, wie ihr euch dessen freut, was ihr für andere angesammelt, und euch ausschließt von den Welten, die nichts außer Meiner wohlverwahrten Tafel bewerten kann. Die Schätze, die ihr sammelt, lenken euch weit ab von eurem letzten Ziel. Dies steht euch übel an – könntet ihr es doch verstehen! Reinigt eure Herzen von allem irdischen Schmutz und eilt in das Reich eures Herrn, des Schöpfers von Erde und Himmel, Der die Welt erzittern und alle ihre Völker wehklagen ließ außer jenen, die allem entsagten und sich an das hielten, was die Verborgene Tafel verfügt hat.
Dies ist der Tag, da Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt, das Licht des Altehrwürdigen der Tage erlangte und das reine Wasser der Wiedervereinigung aus diesem Kelche trank, der die Meere anschwellen ließ. Sprich: Bei dem einen wahren Gott! Sinai kreist um den Morgen der Offenbarung, während von den Höhen des Königreiches die Stimme des Geistes Gottes vernommen wird, wie sie verkündet: »Machet euch auf, ihr Hochmütigen auf Erden, und eilet zu Ihm!« Karmel eilt an diesem Tage in sehnsüchtiger Anbetung, Seinen Hof zu erreichen, während aus dem Herzen Zions der Ruf ertönt: »Die Verheißung ist erfüllt. Was in der heiligen Schrift Gottes, des Erhabensten, des Allmächtigen, des Höchstgeliebten, angekündigt war, ist offenbar geworden.«
O Könige der Erde! Das Größte Gesetz ward an diesem Ort, an dieser Stätte höchsten Glanzes, offenbart. Alles Verborgene wurde ans Licht gebracht durch den Willen des Höchsten Gesetzgebers, Dessen, Der die letzte Stunde anbrechen ließ, der den Mond gespalten und jeden unwiderruflichen Ratschluss ausgeführt hat.
Ihr seid nur Vasallen, o Könige der Erde! Er, der König der Könige, ist erschienen, gekleidet in Seine wunderbarste Herrlichkeit, und lädt euch vor Sich, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Habt acht, dass Hochmut euch nicht abhalte, den Quell der Offenbarung zu erkennen, dass die Dinge dieser Welt euch nicht wie ein Schleier von Ihm, dem Schöpfer des Himmels, trennen. Erhebet euch und dienet Ihm, dem Verlangen aller Völker, Der euch durch ein Wort erschaffen und euch für alle Zeit zu Sinnbildern Seiner Souveränität bestimmt hat.
Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wir haben nicht den Wunsch, Hand an eure Reiche zu legen. Unser Auftrag ist, von den Herzen der Menschen Besitz zu ergreifen. Auf sie sind die Augen Bahás gerichtet. Dies bezeugt das Reich der Namen, könntet ihr es doch verstehen. Wer seinem Herrn folgt, wird der Welt und allem darin entsagen. Wieviel größer muss da die Loslösung Dessen sein, Der eine so erhabene Stufe innehat! Gebt eure Paläste auf und eilt, Zutritt in Sein Reich zu erlangen. Dies wird euch wahrlich in dieser und der künftigen Welt nützen. Der Herr des Reiches der Höhe bezeugt es, würdet ihr es doch erkennen.
Welch großer Segen harrt des Königs, der sich erhebt, Meiner Sache in Meinem Reiche beizustehen, und sich von allem loslöst außer von Mir! Ein solcher König zählt zu den Gefährten der Roten Arche – der Arche, die Gott dem Volke Bahás bereitet hat. Alle müssen seinen Namen verherrlichen, seine Stufe ehren und ihm helfen, die Städte aufzuschließen mit den Schlüsseln Meines Namens, der allmächtige Beschützer für alle Bewohner der sichtbaren und der unsichtbaren Reiche. Ein solcher König ist das Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirn der Schöpfung, der Brunnquell des Segens für die ganze Welt. O Volk Bahás, opfert eure Habe, ja euer Leben zu seinem Beistand!
O Kaiser von Österreich! Er, der Tagesanbruch des Lichtes Gottes, lag im Gefängnis von ‘Akká zu der Zeit, da du dich aufmachtest, die Aqṣá-Moschee zu besuchen. Du zogest vorbei an Ihm und forschtest nicht nach Dem, durch Den jedes Haus erhöht und jedes erhabene Tor geöffnet ward. Wir machten es fürwahr zu einem Ort, dahin die Welt sich wenden soll, Meiner zu gedenken. Du aber hast Ihn, das Ziel dieses Gedenkens, verschmäht, als Er erschien mit dem Reiche Gottes, deines Herrn und des Herrn der Welten. Wir waren allezeit mit dir und fanden dich an den Zweig geklammert, der Wurzel nicht achtend. Wahrlich, dein Herr ist Zeuge dessen, was Ich sage. Betrübt sahen Wir dich Unseren Namen umkreisen, Unser nicht achtend, obwohl Wir dir vor Augen waren. So öffne deine Augen, damit du dieses hehre Bild schauest und Ihn erkennest, Den du des Tages und zur Nachtzeit anrufst, und schaue auf das Licht, das über diesem leuchtenden Horizont erstrahlt.
Sprich: O König von Berlin! Horche auf die Stimme, die aus diesem offenbaren Tempel ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Immerwährenden, dem Unvergleichlichen, dem Altehrwürdigen der Tage.« Hab acht, dass Hochmut dich nicht hindere, den Morgen göttlicher Offenbarung zu erkennen, dass irdische Wünsche dich nicht wie ein Schleier abhalten vom Herrn des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden. Also rät dir die Feder des Höchsten. Er ist wahrlich der Gnädige, der Allgroßmütige. Rufe dir denA3 ins Gedächtnis, dessen Macht die deine überragte und dessen Rang den deinen übertraf. Wo ist er, wohin entschwunden, was er besaß? Sei gewarnt und gehöre nicht zu denen, die tief schlafen. Er war es, der den Sendbrief Gottes in den Wind schlug, als Wir ihm kundtaten, was die Scharen der Tyrannei Uns erleiden ließen. Darum überfiel ihn Schmach von allen Seiten, und mit großem Verlust sank er hinab in den Staub der Erde. Denke tief über ihn nach, o König, und über solche, die gleich dir Städte eroberten und über Menschen herrschten. Aus ihren Palästen sandte sie der Allerbarmer hinab ins Grab. Sei gewarnt! Gehöre zu denen, die nachdenken.
Wir haben nichts von euch erbeten. Wahrlich, um Gottes willen ermahnen Wir euch, und Wir werden geduldig sein, wie Wir geduldig waren in dem, was Uns aus euren Händen widerfuhr, o Schar der Könige!
O ihr Herrscher Amerikas und ihr Präsidenten seiner Republiken! Horcht, was die Taube auf dem Zweig der Ewigkeit singt: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Ewigwährenden, dem Vergeber, dem Allgroßmütigen.« Schmückt den Tempel der Herrschaft mit der Zier der Gerechtigkeit und der Gottesfurcht und krönt ihn mit dem Gedenken eures Herrn, des Schöpfers der Himmel. Dies rät euch Er, der Tagesanbruch der Namen, wie es Ihm von dem Allwissenden, dem Allweisen, befohlen ist. Der Verheißene ist auf dieser herrlichen Stufe erschienen, und alle Wesen, sichtbar und unsichtbar, frohlockten darob. Nutzet den Tag Gottes! Ihm zu begegnen ist fürwahr besser für euch als alles, was die Sonne bescheint – o dass ihr es doch wüsstet! O Schar der Herrscher! Hört auf das, was vom Tagesanbruch der Erhabenheit aufsteigt: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Herrn der Rede, dem Allwissenden.« Verbindet den Verletzten mit den Händen der Gerechtigkeit und zermalmet den Unterdrücker auf der Höhe seiner Macht mit der Rute der Gebote eures Herrn, des Gesetzgebers, des Allweisen.
O Volk von Konstantinopel! Siehe, aus deiner Mitte hören Wir den Schrei der Eule. Seid ihr dem Rausch der Leidenschaft erlegen oder versunken in Achtlosigkeit? O Ort, an den Küsten der beiden Meere gelegen! Wahrlich, der Thron der Tyrannei wurde in dir errichtet und die Flamme des Hasses in deinem Busen so entfacht, dass die himmlischen Heerscharen und die, die den Erhabenen Thron umkreisen, jammern und wehklagen. Wir sehen in dir die Narren über die Weisen herrschen, die Finsternis vor dem Lichte sich brüsten. Du bist fürwahr sichtlich mit Hochmut erfüllt. Ließ dich dein äußerer Glanz hoffärtig werden? Bei Ihm, dem Herrn der Menschheit! Bald wird er vergehen, und deine Töchter und Witwen und alle Geschlechter, die in dir leben, werden wehklagen. Also unterrichtet dich der Allwissende, der Allweise.
O Ufer des Rheins! Wir sehen euch mit Blut bedeckt, da die Schwerter der Vergeltung gegen euch gezückt wurden; und noch einmal wird es euch so ergehen. Und Wir hören das Wehklagen Berlins, obwohl es heute in sichtbarem Ruhme strahlt.
Lass dich durch nichts betrüben, o Land von ṬáA4, denn Gott hat dich auserkoren zum Quell der Freude für die ganze Menschheit. Er wird, so es Sein Wille ist, deinen Thron segnen mit einem, der mit Gerechtigkeit regieren und die Herde Gottes sammeln wird, die von Wölfen zerstreut ward. Ein solcher Herrscher wird mit Freude und Frohsinn sein Antlitz dem Volke Bahás zuwenden und ihm seine Gunst erweisen. Er gilt wahrlich in den Augen Gottes als Kleinod unter den Menschen. Auf ihm ruhe für immer die Herrlichkeit Gottes und die Herrlichkeit aller, die im Reiche Seiner Offenbarung wohnen.
Jauchze mit großer Freude, denn Gott hat dich zum »Tagesanbruch Seines Lichtes« gemacht, da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren ward. Freue dich dieses Namens, der dir verliehen ward, eines Namens, durch den die Sonne der Gnade ihren Glanz ergoss, durch den Erde und Himmel erleuchtet wurden.
Bald werden sich die Verhältnisse in dir ändern und die Zügel der Macht in die Hände des Volkes übergehen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende. Seine Gewalt umfasst alle Dinge. Sei der gnädigen Gunst deines Herrn gewiss. Das Auge Seiner Güte ist ewiglich auf dich gerichtet. Der Tag naht, da deine Erregung in Frieden und Ruhe verwandelt sein wird. So ist es verfügt in dem wundersamen Buche.
O Land von KháA5! Wir hören aus dir die Stimme der Helden, erhoben zur Verherrlichung deines Herrn, des Allbesitzenden, des Erhabensten. Gesegnet der Tag, da in Meinem Namen, der Allherrliche, die Banner der göttlichen Namen im Reiche der Schöpfung entfaltet werden. An diesem Tage werden die Getreuen frohlocken über den Sieg Gottes, und die Ungläubigen werden wehklagen.
Niemand streite mit denen, die Amtsgewalt über das Volk haben. Überlasst ihnen, was ihrer ist, und richtet euer Augenmerk auf die Menschenherzen.
O Du Mächtigstes Weltmeer! Verbreite unter den Nationen, was Dir aufgetragen ist von Ihm, dem Herrn der Ewigkeit, und schmücke die Tempel aller Erdenbewohner mit dem Gewande Seines Gesetzes, durch das alle Herzen frohlocken und alle Augen erhellt werden.
So jemand einhundert Mithqál Gold erwirbt, gehören neunzehn Mithqál davon Gott und sind Ihm, dem Schöpfer von Erde und Himmel, zu geben. Habt acht, o Volk, dass ihr euch eine so große Gnade nicht versagt. Dies haben Wir euch befohlen, wiewohl Wir durchaus auf euch und alle im Himmel und auf Erden verzichten können. Es liegt Weisheit und Nutzen darin, die das Wissen aller außer Gott, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten, übersteigt. Sprich: Hierdurch will Er reinigen, was ihr besitzet, und euch befähigen, Stufen zu nahen, die nur der begreift, den Gott es begreifen lässt. Er ist in Wahrheit der Wohltätige, der Gnädige, der Gabenreiche. O Volk! Verfahret nicht treulos mit dem Rechte Gottes noch verfügt darüber ohne Seine Erlaubnis. So ist Sein Befehl ergangen in den Heiligen Tafeln und in diesem erhabenen Buche. Wer Gott gegenüber treulos ist, wird gerechterweise selbst Treulosigkeit erfahren. Wer jedoch nach Gottes Geheiß handelt, wird einen Segen empfangen aus dem Himmel der Gnadengaben seines Herrn, des Gnädigen, des Schenkenden, des Großzügigen, des Altehrwürdigen der Tage. Wahrlich, Er will für euch, was eure Kenntnis jetzt noch übersteigt, euch aber bekannt wird, wenn nach diesem flüchtigen Leben eure Seelen himmelwärts steigen und die Teppiche eurer irdischen Freuden zusammengerollt werden. So ermahnt euch Er, in dessen Besitz die Verwahrte Tafel ist.
Zahlreiche Bittgesuche der Gläubigen um das Gesetz Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn aller Welten, sind vor Unseren Thron gelangt. Darum haben Wir diese Heilige Tafel offenbart und sie mit dem Mantel Seines Gesetzes geschmückt, auf dass das Volk die Befehle seines Herrn befolge. Ähnliche Anfragen waren über mehrere Jahre hinweg an Uns gestellt worden, doch in Unserer Weisheit hatten wir Unsere Feder zurückgehalten, bis vor wenigen Tagen Briefe von einigen Freunden eintrafen, und Wir deshalb durch die Macht der Wahrheit nunmehr mit dem antworten, was die Menschenherzen beleben wird.
Sprich: O ihr Schar der Geistlichen! Wägt Gottes Buch nicht mit Maßstäben und Wissenschaften, wie sie bei euch im Schwange sind. Denn das Buch selbst ist die untrügliche Waage, die unter den Menschen aufgestellt ist. Auf dieser vollkommenen Waage muss alles gewogen werden, was die Völker und Geschlechter der Erde besitzen, während ihre Gewichte nach ihrem eigenen Richtmaß geprüft werden sollten – könntet ihr es doch erkennen!
Bitterlich weint das Auge Meiner liebenden Güte über euch, weil ihr versäumt habt, Ihn zu erkennen, Den ihr Tag und Nacht, des Abends wie des Morgens, anruft. O ihr Menschen, schreitet mit schneeweißem Antlitz und strahlendem Herzen voran zu dem gesegneten, hochroten Ort, wo der Sadratu’l-Muntahá ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden!«
O ihr Schar der Geistlichen! Wer ist unter euch, der sich an enthüllender Schau und Einsicht mit Mir messen könnte? Wo ist der zu finden, der zu behaupten wagt, Mir an Rede und Weisheit ebenbürtig zu sein? Nein, bei Meinem Herrn, dem Allbarmherzigen! Alles auf Erden wird vergehen, dies aber ist das Antlitz eures Herrn, des Allmächtigen, des Vielgeliebten.
Wir haben bestimmt, o Menschen, dass der höchste, letzte Zweck aller Gelehrsamkeit die Anerkennung Dessen sei, Der das Ziel aller Erkenntnis ist; und doch seht, wie ihr eurer Gelehrsamkeit gestattet habt, euch wie durch einen Schleier zu trennen von Ihm, dem Tagesanbruch dieses Lichtes, durch Den alles Verborgene offenbart worden ist. Könntet ihr den Quell entdecken, woraus der Glanz dieser Rede strömt, ihr würdet die Völker der Welt und all ihren Besitz verwerfen und euch diesem gesegneten Throne der Herrlichkeit nahen.
Sprich: Dies ist wahrlich der Himmel, in dem das Mutterbuch verwahrt ist, könntet ihr es doch verstehen! Er ist es, Der den Felsen rufen ließ, Der den Brennenden Busch auf dem Berge hoch über dem Heiligen Lande die Stimme erheben und verkünden ließ: »Das Reich ist Gottes, des souveränen Herrn über alle, des Allmachtvollen, des Liebenden!«
Wir haben weder eine Schule besucht noch eure Abhandlungen gelesen. Neigt euer Ohr den Worten dieses Ungelehrten. Er ruft euch vor Gott, den Ewigbestehenden. Dies ist besser für euch als alle Schätze der Erde, könntet ihr es doch begreifen.
Wer auslegt, was vom Himmel der Offenbarung herabgesandt ward, und dessen offenkundigen Sinn ändert, gehört wahrlich zu denen, die das Erhabene Wort Gottes verdrehen, und zu den Verlorenen im Deutlichen Buche.
Euch wurde geboten, die Nägel zu schneiden, euch jede Woche zu baden, und euch mit dem zu reinigen, was ihr schon bisher dazu benutztet. Habt acht, dass ihr nicht aus Nachlässigkeit zu befolgen versäumt, was Er, der Unvergleichliche, der Gnädige, euch geboten. Steiget in reines Wasser. Es ist euch verboten, in Wasser zu baden, das schon benutzt wurde. Meidet die Gemeinschaftsbecken der persischen Bäder. Wer sich solchen Bädern nähert, riecht ihren Gestank, bevor er sie betritt. Meidet sie, o Volk, und zählt nicht zu denen, die derlei Widerwärtigkeit schmählich übernehmen. Sie gleichen in Wahrheit faulen, verseuchten Kloaken, so ihr zu denen gehört, die begreifen. Meidet auch die übelriechenden Wasserbecken in den Höfen der persischen Häuser und gehört zu den Reinen und Geheiligten. Wahrlich, als Offenbarungen des Paradieses auf Erden wünschen Wir euch zu sehen. Ihr sollt einen Wohlgeruch verbreiten, der die Herzen der Gott Nahen frohlocken lässt. Wäscht der Badende sich, indem er das Wasser auf seinen Leib gießt, statt hineinzusteigen, so ist das besser für ihn und enthebt ihn der Notwendigkeit körperlichen Untertauchens. Der Herr wünscht euch wahrlich als Zeichen Seiner Gunst, das Leben zu erleichtern, damit ihr zu denen gehöret, die wirklich dankbar sind.
Es ist euch verboten, eine Ehefrau eures Vaters zu heiraten. Aus Scham scheuen Wir Uns, das Thema der Knaben zu behandeln. Fürchtet den Barmherzigen, o Völker der Welt! Begehet nicht, was euch auf Unserer Heiligen Tafel verboten ist, und zählt nicht zu denen, die verwirrt in der Wüste ihrer Lüste schweifen.
Niemand soll vor aller Augen heilige Verse murmeln, während er durch die Straßen oder über den Markt geht. Will man den Herrn lobpreisen, so an Orten, die für das Gedenken Gottes errichtet sind, oder aber bei sich zu Hause. Das ist der Aufrichtigkeit und Frömmigkeit eher angemessen. So scheint die Sonne Unseres Befehls über dem Horizont Unserer Rede. Selig also, wer Unser Geheiß erfüllt.
Jedem ist geboten, ein Testament zu verfassen. Er sollte den Kopf dieser Urkunde mit dem Größten Namen schmücken, die Einheit Gottes im Tagesanbruch Seiner Offenbarung bezeugen und, wie es ihm gefällt, zum Ausdruck bringen, was zu loben ist, auf dass es ein Zeugnis für ihn sei in den Reichen der Offenbarung und der Schöpfung sowie ein Schatz bei seinem Herrn, dem höchsten Beschützer, dem Getreuen.
Aller Feste Krönung sind die beiden Größten Feste und die beiden anderen Feste, die auf die Zwillingstage fallen. Das erste der beiden Größten Feste umfasst die Tage, da der Allbarmherzige die strahlende Herrlichkeit Seiner erhabensten Namen und Seiner hehrsten Attribute über die ganze Schöpfung ergoss. Das zweite ist der Tag, da Wir Den erhoben, Der der Menschheit die frohe Botschaft dieses Namens ankündete, durch den die Toten auferweckt und alle im Himmel und auf Erden versammelt wurden. So ward es verordnet von Ihm, dem Gesetzgeber, dem Allwissenden.
Glücklich, wer den ersten Tag des Monats Bahá erlangt, den Tag, den Gott diesem Großen Namen weihte. Und selig, wer an diesem Tage Zeugnis ablegt von den Gnadengaben, die Gott ihm geschenkt hat. Er zählt wahrlich zu denen, die ihren Dank an Gott durch Taten bezeigen, welche die alle Welten umspannende Freigebigkeit Gottes bekunden. Sprich: Dieser Tag ist wahrlich die Krone aller Monate und deren Ursprung, der Tag, da der Odem des Lebens über alles Erschaffene weht. Groß ist der Segen dessen, der ihn mit Heiterkeit und Frohmut begrüßt. Wir bezeugen, dass er in Wahrheit zu denen gehört, die ihr Ziel erreicht haben.
Sprich: Das Größte Fest ist fürwahr der König aller Feste. Ruft euch, o Volk, die Gabenfülle in Erinnerung, die Gott euch verliehen hat. Ihr waret in Schlaf versunken, und siehe, Er erweckte euch mit den lebenspendenden Lüften Seiner Offenbarung und gab euch Kenntnis von Seinem klaren, nicht in die Irre führenden Pfad.
Bei Krankheit wendet euch an fähige Ärzte. Wir haben den Gebrauch stofflicher Mittel nicht verworfen, vielmehr bestätigten Wir ihn durch diese Feder, die Gott zum Dämmerort Seiner strahlenden, herrlichen Sache gemacht hat.
Gott hat vormals allen Gläubigen geboten, vor Unserem Thron einzigartige Gegenstände als Gabe aus ihrem Besitz darzubringen. Zum Zeichen Unserer gnädigen Gunst haben Wir sie von dieser Pflicht befreit. Er ist in Wahrheit der Großzügigste, der Gabenreichste.
Selig ist, wer zur Stunde der Morgendämmerung seine Gedanken auf Gott richtet und, Seinem Gedenken hingegeben und Seine Vergebung erflehend, seine Schritte zum Mashriqu’l-Adhkár lenkt, sich dort schweigend setzt und den Versen Gottes, des Souveräns, des Mächtigen, des Allgepriesenen lauscht. Sprich: Der Mashriqu’l-Adhkár ist ein jedes Bauwerk, das in Städten und Dörfern zu Meinem Lobpreis errichtet ist. Dies ist der Name, der ihm vor Gottes Thron verliehen ward, so ihr zu den Verständigen gehöret.
Wer die Verse des Allbarmherzigen in den melodischsten Tönen vorträgt, wird durch sie zu einer Erkenntnis gelangen, mit der sich die Souveränität über Erde und Himmel nicht vergleichen lässt. Aus ihnen werden die Menschen den Duft Meiner Welten verspüren – Welten, die an diesem Tage keiner erkennen kann außer denen, die durch diese hehre, diese strahlend schöne Offenbarung mit Scharfblick ausgestattet sind. Sprich: Diese Verse ziehen Herzen, die rein sind, hin zu jenen geistigen Welten, die weder beschrieben noch angedeutet werden können. Selig sind die Hörenden.
Helfet, o Mein Volk, Meinen erwählten Dienern, die sich aufgemacht haben, Meiner unter Meinen Geschöpfen zu gedenken und Mein Wort in Meinem Reiche zu erhöhen. Sie sind in Wahrheit die Sterne am Himmel Meiner liebenden Vorsehung, die Lampen Meiner Führung für die ganze Menschheit. Wessen Worte aber dem widersprechen, was auf Meinen Heiligen Tafeln herabgesandt ist, der ist nicht von Mir. Habet acht, dass ihr nicht ruchlosen Scharlatanen folgt. Diese Tafeln sind geschmückt mit dem Siegel Dessen, Der den Morgen dämmern lässt, Der Seine Stimme erhebt zwischen Himmel und Erde. Haltet euch an diesen Sicheren Griff und an das Seil Meiner mächtigen, unanfechtbaren Sache.
Der Herr hat jedem, der es wünscht, gestattet, die verschiedenen Sprachen der Welt zu erlernen, damit er überall im Osten und im Westen die Botschaft der Sache Gottes weitergebe und unter den Völkern und Geschlechtern der Welt so von Ihm künde, dass die Herzen wiederbelebt und die modernden Gebeine wieder lebendig werden.
Dem Menschen ist Verstand gegeben. Darum nehme er nichts zu sich, was ihn dessen beraubt. Er soll sich verhalten, wie es seiner Stufe würdig ist, und nicht den Missetaten achtloser, schwankender Seelen folgen.
Kränzt euch das Haupt mit Vertrauenswürdigkeit und Treue, schmückt euer Herz mit der Zier der Gottesfurcht, eure Zunge mit unbedingter Wahrhaftigkeit, euren Leib mit dem Gewand der Höflichkeit. Dies ist wahrlich der rechte Schmuck für den Tempel des Menschen – gehörtet ihr doch zu denen, die nachdenken! O Volk Bahás, klammert euch an das Seil der Dienstbarkeit vor Gott, dem Wahren, denn so wird eure Stufe offenbar, euer Name aufgezeichnet und verwahrt, euer Rang erhöht und euer Andenken geehrt werden auf der Verwahrten Tafel. Habt acht, dass euch die Erdenbewohner nicht von dieser herrlichen, erhabenen Stufe abhalten. Also ermahnten Wir euch in den meisten Unserer Sendbriefe und nun hier auf Unserer Heiligen Tafel, über der das Tagesgestirn der Gesetze des Herrn, eures Gottes, des Gewaltigen, des Allweisen, erstrahlt.
Wenn das Meer Meiner Gegenwart verebbt und das Buch Meiner Offenbarung abgeschlossen ist, wendet euer Angesicht Ihm zu, Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross.
Seht die Kleingeistigkeit der Menschen! Sie verlangen nach dem, was ihnen schadet, und verwerfen, was ihnen nützt. Sie gehören fürwahr zu denen, die weit abgeirrt sind. Wir sehen Menschen, die Freiheit begehren und stolz darauf sind. Sie befinden sich in den Tiefen der Unwissenheit.
Freiheit muss letzten Endes zu Aufruhr führen, dessen Flammen niemand löschen kann. So warnt euch Er, der Rechnende, der Allwissende. Wisst, dass die Verkörperung der Freiheit und ihr Sinnbild das Tier ist. Was dem Menschen ziemt, ist, dass er sich in Schranken fügt, die ihn vor seiner eigenen Unwissenheit beschützen und vor dem Schaden des Unheilstifters bewahren. Freiheit lässt den Menschen die Grenzen des Schicklichen überschreiten und die Würde seiner Stufe verletzen. Sie erniedrigt ihn auf die Ebene tiefster Verderbtheit und Schlechtigkeit.
Seht die Menschen an als eine Herde Schafe, die zu ihrem Schutze eines Hirten bedarf. Dies ist gewiss die Wahrheit, die unumstößliche Wahrheit. Wir billigen die Freiheit unter bestimmten Bedingungen, unter anderen verwerfen Wir sie. Wir sind wahrlich der Allwissende.
Sprich: Wahre Freiheit besteht in der Unterwerfung des Menschen unter Meine Gebote, so wenig ihr dies auch versteht. Würden die Menschen befolgen, was Wir aus dem Himmel der Offenbarung auf sie herabsandten, so erlangten sie sicherlich vollkommene Freiheit. Glücklich der Mensch, der die Absicht Gottes in allem erfasst, was Er aus dem Himmel Seines Willens, der alles Erschaffene durchdringt, offenbart! Sprich: Die Freiheit, die euch nützt, ist nirgendwo zu finden außer in vollkommener Dienstbarkeit vor Gott, der Ewigen Wahrheit. Wer ihre Süße kostet, wird es verschmähen, sie gegen alle Herrschaft der Erde und des Himmels zu tauschen.
Im Bayán wurde euch verboten, Uns Fragen zu stellen. Der Herr hat euch nun von diesem Verbot befreit, so dass ihr frei seid, solche Fragen zu stellen, die euch nötig erscheinen, doch nicht müßige Fragen wie die, mit denen sich die Menschen früherer Zeiten befassten. Fürchtet Gott und gehört zu den Gerechten! Fragt, was euch in der Sache Gottes und in Seinem Reiche Nutzen bringt, denn die Tore Seines zarten Erbarmens sind weit geöffnet vor allen, die im Himmel und auf Erden wohnen.
Die Zahl der Monate eines Jahres, festgelegt im Buche Gottes, ist neunzehn. Der erste von ihnen ward geschmückt mit diesem Namen, der die Welt der Schöpfung beschirmt.
Der Herr hat bestimmt, dass die Toten in Särgen aus Kristall, aus hartem, widerstandsfähigem Stein oder aus feinem, haltbarem Holz beerdigt werden. An den Finger soll ein gravierter Ring gesteckt werden. Er ist wahrlich der Höchste Gebieter, der Allwissende.
Die Inschrift auf diesem Ring soll beim Manne lauten: »Gottes ist alles in den Himmeln und auf Erden und zwischen ihnen, und Er weiß in Wahrheit um alle Dinge«, und bei der Frau: »Gottes ist die Herrschaft über Himmel und Erde und über alles zwischen ihnen, und Er ist in Wahrheit mächtig über alle Dinge.« Dies sind die vormals offenbarten Verse, aber siehe, der Punkt des Bayán ruft jetzt aus und spricht: »O Du Meistgeliebter der Welten! Offenbare an deren Stelle Worte, welche den Duft Deiner gnädigen Gunst über die ganze Menschheit verbreiten. Wir haben jedermann verkündet, dass ein einziges Wort von Dir alles übertrifft, was im Bayán herabgesandt ward. Du hast fürwahr die Macht zu tun, was Du wünschest. Beraube Deine Diener nicht der überströmenden Gabenfülle aus dem Weltmeer Deiner Barmherzigkeit! Du bist in Wahrheit der, dessen Gnade grenzenlos ist.« Seht, Wir haben auf Seinen Ruf gehört und erfüllen nunmehr Seinen Wunsch. Er ist wahrlich der Meistgeliebte, Der auf den Ruf hört. Graviert man den folgenden Vers, soeben von Gott herabgesandt, auf die Totenringe von Männern wie Frauen, so wird es besser für sie sein. Wir sind gewisslich der Höchste Gebieter: »Von Gott kam ich und zu Ihm kehre ich zurück, losgelöst von allem außer Ihm, und halte mich fest an Seinem Namen, der Barmherzige, der Mitleidvolle.« So erwählt der Herr für Seine Gnade, wen immer Er wünscht. Er ist in aller Wahrheit der Gott der Kraft und der Macht.
Der Herr hat überdies verordnet, dass der Verstorbene in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle gehüllt werde. Wer über begrenzte Mittel verfügt, für den genügt ein einziges Tuch aus einem der beiden Stoffe. So ward es geboten von Ihm, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten. Es ist euch verboten, den Leichnam mehr als eine Stunde Weges aus der Stadt zu bringen; vielmehr soll er freudig, voll Seelenfrieden an einem nahen Ort begraben werden.
Gott hebt die im Bayán verfügten Reisebeschränkungen auf. Er ist wahrlich der Uneingeschränkte; Er tut, was Ihm gefällt, und gebietet, was Er will.
O Völker der Welt! Höret auf den Ruf Dessen, Der der Herr der Namen ist, Der euch aus Seiner Wohnstatt im Größten Gefängnis verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Machtvollen, dem Mächtigen, dem Allunterwerfenden, dem Erhabensten, dem Allwissenden, dem Allweisen.« Fürwahr, es ist kein Gott außer Ihm, dem allmächtigen Beherrscher der Welten. Wäre es Sein Wille, Er nähme durch ein einziges Wort aus Seiner Gegenwart die ganze Menschheit in Seinen Griff. Hütet euch, mit der Annahme dieser Sache zu zögern – einer Sache, vor der sich die Höchste Schar und die Bewohner der Städte der Namen niederbeugen. Fürchtet Gott und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier ausgeschlossen sind. Verbrennt die Schleier mit dem Feuer Meiner Liebe und vertreibt die Nebel nichtiger Vorstellungen mit der Macht dieses Namens, durch den Wir die ganze Schöpfung unterworfen haben.
Erhöht und lobpreiset die beiden Häuser an den geheiligten Zwillingsorten sowie die anderen Orte, an denen der Thron eures Herrn, des Allbarmherzigen, aufgestellt war. Dies befiehlt euch der Herr jedes verstehenden Herzens.
Seid wachsam, dass die Geschäfte dieser Welt euch nicht von dem abhalten, was euch von Ihm, dem Mächtigen, dem Getreuen, geboten ward. Seid die Verkörperungen solcher Standhaftigkeit unter den Menschen, dass ihr nicht von Gott zurückgehalten werdet durch die Zweifel derer, die nicht an Ihn glaubten, als Er Sich offenbarte, bekleidet mit machtvoller Souveränität. Habt acht, dass nichts, was im Buch verzeichnet war, euch hindere, auf dieses ›Lebendige Buch‹A6 zu hören, Das die Wahrheit verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Erhabensten, dem Allgepriesenen.« Schaut mit den Augen der Gerechtigkeit auf Ihn, Der herniedergestiegen ist aus dem Himmel göttlichen Willens und göttlicher Macht, und gehöret nicht zu denen, die Unrecht tun.
Alsdann ruft euch jene Worte ins Gedächtnis, die zum Preise dieser Offenbarung aus der Feder Meines Herolds strömten, und denket nach über das, was die Hände der Unterdrücker in Meinen Tagen verübt haben. Sie zählen fürwahr zu den Verlorenen. Er sprach: »Solltet ihr in die Gegenwart Dessen gelangen, Den Wir offenbaren werden, so flehet zu Gott, dass Er in Seiner Großmut geruht, bei euch auf dem Díván zu sitzen, denn schon dies würde euch zu unvergleichlicher, allüberragender Ehre gereichen. Sollte Er in eurer Wohnung einen Becher Wasser trinken, so wäre dies für euch segensreicher, als wenn ihr allen Seelen, ja jedem erschaffenen Ding das Wasser seines Lebens reichtet. Wisset dies, o ihr Meine Diener!«Q49
Dies sind die Worte, mit denen ErA7 Mein Sein verherrlicht – könntet ihr es doch verstehen! Wer über diese Verse nachdenkt und erkennt, welche verborgenen Perlen darin verwahrt sind, wird – bei der Gerechtigkeit Gottes! – den Duft des Allbarmherzigen atmen, wie er aus diesem Gefängnis weht, und wird mit ganzem Herzen und mit solcher Sehnsucht zu Ihm eilen, dass alle Scharen von Erde und Himmel machtlos wären, ihn davon abzuhalten. Sprich: Dies ist eine Offenbarung, um die jeder Beweis und jedes Zeugnis kreisen. So ward es herabgesandt von eurem Herrn, dem Gott der Barmherzigkeit, wolltet ihr doch zu denen gehören, die gerecht urteilen. Sprich: Dies ist der Geist aller Heiligen Schriften, gehaucht in die Feder des Höchsten. Alles Erschaffene ist davon wie vom Donner gerührt, ausgenommen jene, die hingerissen sind von den zarten Winden Meiner Gnade und den süßen Düften Meiner Großmut, welche die ganze Schöpfung durchdringen.
O Volk des Bayán! Fürchtet den Allbarmherzigen und bedenket, was Er an anderer Stelle offenbart hat. Er sprach: »Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«Q50 So ward es herabgesandt vom Höchsten Gebieter, als Er von dieser Größten Schönheit zu sprechen beliebte. Sinnet darüber nach, o Volk, und gehört nicht zu denen, die verwirrt in der Wildnis des Irrtums schweifen. Wenn ihr auf Geheiß eurer eitlen Vorstellungen Ihn verwerft, wo ist dann die Qiblih, der ihr euch zuwenden wollt, o Versammlung der Achtlosen? Denket nach über diesen Vers und urteilt gerecht vor Gott, damit ihr vielleicht die Perlen der Geheimnisse sammelt aus dem Weltmeer, das da wogt in Meinem Namen, der Allherrliche, der Höchste.
An diesem Tag müssen sich alle einzig an das halten, was in dieser Offenbarung verkündet ist. Dies ist Gottes Gebot, in früheren wie in künftigen Zeiten – ein Gebot, mit dem von jeher die Schriften der Boten geschmückt sind. Dies ist die Ermahnung des Herrn in früheren wie in künftigen Zeiten – eine Ermahnung, mit der die Vorrede zum Buche des Lebens geziert ist, so ihr es doch wahrnähmet! Dies ist der Befehl des Herrn in früheren wie in künftigen Zeiten; hütet euch, dass ihr nicht Schmach und Erniedrigung vorzieht. Nichts wird euch an diesem Tage helfen außer Gott, keine Zuflucht gibt es außer bei Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen. Wer Mich erkennt, hat das Ziel aller Sehnsucht erkannt, und wer sich Mir zuwendet, wendet sich dem Ziel aller Anbetung zu. So ist es verfügt im Buche, und so ist es beschlossen bei Gott, dem Herrn aller Welten. Einen einzigen Vers Meiner Offenbarung zu lesen ist besser, als die Schriften der früheren und späteren Geschlechter zu studieren. Dies ist die Rede des Allbarmherzigen, hättet ihr doch Ohren zu hören! Sprich: Dies ist das Wesen des Wissens, wenn ihr es doch verstündet.
Und nun bedenket, was an einer anderen Stelle offenbart wurde, damit ihr eure eigenen Vorstellungen aufgebt und euer Angesicht auf Gott, den Herrn des Seins, richtet. ErA8 sagte: »Es ist nicht erlaubt, jemanden zu ehelichen, der nicht an den Bayán glaubt. Nimmt nur ein Ehepartner diesen Glauben an, so hat der andere keinen Anspruch auf dessen Habe, bis sich auch der andere bekehrt. Dieses Gesetz tritt jedoch erst in Kraft nach der Erhöhung der Sache Dessen, Den Wir in Wahrheit offenbaren werden, oder dessen, was bereits in Gerechtigkeit offenbart ward. Vorher steht euch frei zu heiraten, wie ihr wollt, auf dass ihr vielleicht so die Sache Gottes erhöht.«Q51 Also sang die Nachtigall ihr süßes Lied auf dem himmlischen Zweig zum Lobpreis ihres Herrn, des Allbarmherzigen. Wohl denen, die da hören!
O Volk des Bayán, Ich beschwöre euch bei eurem Herrn, dem Gott der Gnade: Schaut mit dem Auge der Gerechtigkeit auf diese Rede, welche die Macht der Wahrheit herabgesandt, und gehört nicht zu denen, die das Zeugnis Gottes sehen, es aber dennoch verwerfen und leugnen. Sie zählen in Wahrheit zu denen, die sicherlich zugrunde gehen werden. Ausdrücklich erklärte der Punkt des Bayán in diesem Vers, dass Meine Sache vor Seiner eigenen erhöht werde; dies kann jeder gerechte, verständige Geist bezeugen. Wie ihr heute leicht feststellt, können diese Erhöhung nur noch jene leugnen, deren Augen vom sterblichen Leben trunken sind. Sie erwartet im künftigen Leben eine demütigende Züchtigung.
Sprich: Bei der Gerechtigkeit Gottes! Ich bin wahrlich SeinA9 Höchstgeliebter. In diesem Augenblick hört Er, wie diese Verse vom Himmel der Offenbarung herniedersteigen, und wehklagt über das Unrecht, das ihr in diesen Tagen begangen habt. Fürchtet Gott und macht euch nicht gemein mit dem Angreifer. Sprich: O Volk, wenn ihr schon nicht an IhnA10 glauben wollt, dann lehnt euch wenigstens nicht gegen Ihn auf! Bei Gott! Es genügt, dass die Scharen der Tyrannei sich gegen Ihn verbünden!
Wahrlich, ErA11 offenbarte einige Gesetze, damit in dieser göttlichen Sendung die Feder des Höchsten sich nur zur Verherrlichung Seiner allüberragenden Stufe und Seiner strahlenden Schönheit zu bewegen brauche. Da Wir jedoch Unsere Gnade für euch darzutun wünschen, legen Wir durch die Macht der Wahrheit diese Gesetze in aller Klarheit nieder und mildern sie ab auf das, was Wir von euch beachtet haben wollen. Er ist wahrlich der Freigebige, der Großzügige.
ErA12 hat euch früher enthüllt, was heute von diesem Tagesanbruch göttlicher Weisheit geäußert werde. Er sagte, und Er spricht die Wahrheit: »ErA13 ist es, Der in jeder Lage verkünden wird: ›Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Einen, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden, dem Allkennenden.‹« Dies ist eine Stufe, die Gott allein dieser hehren, dieser einzigartigen, wundersamen Offenbarung zuerkannt hat. Dies ist ein Zeichen Seiner Gunst und Gabenfülle, so ihr zu denen gehört, die begreifen, und ein Beweis Seines unwiderstehlichen Ratschlusses. Dies ist Sein Größter Name, Sein erhabenstes Wort und der Tagesanbruch Seiner hehrsten Titel, könntet ihr es nur verstehen. Nein, mehr noch: Durch Ihn wird jeder Springquell, jeder Dämmerort göttlicher Führung offenbar. Denket nach über das, o Volk, was in Wahrheit herabgesandt ist; meditiert darüber und zählet nicht zu den Übertretern.
Verkehret mit allen Religionen in Herzlichkeit und Eintracht, auf dass sie Gottes süße Düfte von euch einatmen. Hütet euch, dass euch im Umgang mit den Menschen nicht die Hitze törichter Unwissenheit übermanne. Alles hat seinen Anfang in Gott, und alles kehrt zu Ihm zurück. Er ist aller Dinge Ursprung, und in Ihm haben alle Dinge ihr Ende.
Betretet kein Haus in Abwesenheit seines Besitzers ohne dessen Erlaubnis. Handelt allezeit mit Anstand und gehöret nicht zu den Achtlosen.
Es ist euch geboten, durch die Zahlung der Zakát eure Mittel für den Unterhalt und dergleichen zu reinigen. So wurde es auf dieser erhabenen Tafel verfügt durch Ihn, den Offenbarer der Verse. Wenn es Gottes Wille ist, werden Wir die Bemessungsgrundlage demnächst festlegen. Er erläutert wahrlich, was immer Er wünscht, kraft Seines Wissens, und Er ist fürwahr der Allwissende, der Allweise.
Betteln ist verboten, und es ist verboten, dem Bettler zu geben. Alle sind gehalten, ihren Lebensunterhalt zu verdienen, und was die anbelangt, die dazu außerstande sind, so ist es die Pflicht der Bevollmächtigten Gottes und der Wohlhabenden, in angemessenem Umfang für sie zu sorgen. Haltet euch an Gottes Satzung und Befehl, nein, schützet sie, wie ihr eure Augen schützet, und gehört nicht zu denen, die schweren Verlust erleiden.
Es ist euch im Buche Gottes verboten, euch auf Wortstreit und Konflikte einzulassen, einen anderen zu schlagen oder ähnliches zu begehen, was die Herzen und Seelen betrübt. Eine Geldstrafe von neunzehn Mithqál Gold ward ehedem von Ihm, dem Herrn der ganzen Menschheit, für den bestimmt, der einem anderen Kummer bereitet hat. In dieser göttlichen Sendung hat Er euch jedoch davon befreit und ermahnt euch, Gerechtigkeit und Frömmigkeit an den Tag zu legen. Dies ist der Befehl, den Er euch auf dieser strahlenden Tafel erteilt. Wünschet anderen nichts, was ihr nicht für euch selbst wünschet. Fürchtet Gott und gehöret nicht zu den Hochmütigen. Ihr seid alle aus Wasser erschaffen, und zum Staub kehret ihr zurück. Denkt an das Ende, das euch erwartet, und wandelt nicht auf den Wegen des Unterdrückers. Höret auf die Verse Gottes, die Er, der geheiligte Lotosbaum, euch vorträgt. Sie sind gewisslich die unfehlbare Waage, aufgestellt von Gott, dem Herrn dieser und der künftigen Welt. Sie lassen die Menschenseele ihren Flug zum Morgen der Offenbarung nehmen. Durch sie wird das Herz eines jeden wahren Gläubigen mit Licht erfüllt. Dies sind die Gesetze, die Gott euch gibt, dies sind Seine Gebote, die euch auf Seiner Heiligen Tafel gegeben sind. Gehorchet ihnen in Freude und Heiterkeit, denn dies ist das Beste für euch, o dass ihr es doch wüsstet!
Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend. Wer versäumt, sie zu sprechen, ist Gottes Bund und Seinem Testament nicht treu, und wer sich an diesem Tage von den heiligen Versen abkehrt, zählt zu denen, die sich seit Ewigkeit von Gott abgekehrt haben. Fürchtet Gott, o Meine Diener! Rühmt euch nicht der langen Schriftlektüre und vieler frommer Handlungen bei Tag und Nacht. So jemand einen einzigen Vers in Freude und Heiterkeit liest, ist es besser für ihn, als wenn er ermüdet alle Bücher Gottes liest, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden. Lest Gottes Verse in solchem Maße, dass nicht Schwäche und Verzagtheit euch überkommen. Bürdet euren Seelen nicht auf, was sie ermattet und niederdrückt, sondern gebt ihnen, was sie erleichtert und emporhebt, so dass sie sich auf den Flügeln der Verse Gottes aufschwingen zum Dämmerort Seiner offenbaren Zeichen. Dies wird euch Gott näherbringen, wenn ihr es nur begriffet.
Lehret eure Kinder die Verse, die vom Himmel der Majestät und Macht offenbart wurden, auf dass sie die Tafeln des Allbarmherzigen auf höchst melodische Weise in den Alkoven des Mashriqu’l-Adhkár vortragen. Wer durch die Anbetung Meines Namens, der Mitleidvollste, in Verzückung gerät, wird Gottes Verse so vortragen, dass er die Herzen der noch Schlummernden bezaubert. Wohl dem, der den mystischen Wein ewigen Lebens aus dem Worte seines barmherzigen Herrn trank in Meinem Namen – einem Namen, der jeden majestätisch ragenden Berg zu Staub zermalmt.
Es ward euch geboten, die Möbel eurer Wohnung alle neunzehn Jahre zu erneuern. So ist es verordnet von Dem, Der alles weiß und alles durchschaut. Er wünscht wahrlich Feinheit für euch und alles, was ihr besitzet. Fürchtet Gott und gehört nicht zu den Nachlässigen. Wer findet, dass seine Mittel für diesen Zweck nicht ausreichen, ist befreit von Gott, dem Ewigvergebenden, dem Gabenreichsten.
Wascht euch die Füße jeden Tag im Sommer und alle drei Tage im Winter.
Wird jemand auf euch zornig, so begegnet ihm mit Milde, und schilt euch jemand, so scheltet nicht zurück, sondern überlasst ihn sich selbst und setzt euer Vertrauen auf Gott, den allmächtigen Rächer, den Herrn der Gerechtigkeit und der Macht.
Der Gebrauch von Kanzeln ist euch verboten. Wer euch die Verse seines Herrn vortragen will, der sitze auf einem Stuhl auf erhöhtem Platz und gedenke Gottes, seines Herrn und des Herrn der ganzen Menschheit. Es ist Gott gefällig, dass ihr um der Liebe willen, die ihr für Ihn und die Manifestation Seiner herrlichen, strahlenden Sache hegt, und zum Zeichen der Ehrfurcht auf Stühlen und Bänken sitzt.
Glücksspiel und Opium sind euch verboten. Haltet euch fern von beidem, o Menschen, und gehört nicht zu den Übertretern. Hütet euch vor allen Stoffen, die den Tempel des Menschen stumpf und träge machen und dem Leib schaden. Wir wünschen wahrlich nur, was euch nützt. Dies bezeugt alles Erschaffene – wenn ihr doch Ohren hättet zu hören!
Werdet ihr zu einem Festmahl oder zu einer Feier eingeladen, so geht darauf mit Freude und Fröhlichkeit ein, und wer sein Versprechen erfüllt, der ist gegen Tadel gefeit. Dies ist ein Tag, da Gottes weise Befehle allesamt erläutert wurden.
Seht, das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns« ist jetzt offenbar. Wohl dem, den Gott die »Sechs« erkennen lässt, die kraft dieses »aufrechten Alif« erhoben ist. Er gehört wahrlich zu denen, deren Glauben aufrichtig ist. Wie viele äußerlich Fromme haben sich abgewandt, und wie viele Verirrte sind nahegekommen mit dem Ruf: »Aller Lobpreis sei Dir, Du Verlangen der Welten!« Es liegt fürwahr in Gottes Hand zu geben, was Er wünscht, wem immer Er will, und vorzuenthalten, was Ihm gefällt, wem immer Ihm beliebt. Er kennt die tiefsten Geheimnisse der Herzen und weiß, was hinter dem Augenzwinkern eines Spötters steckt. Wie viele Verkörperungen der Achtlosigkeit, die reinen Herzens zu Uns kamen, haben Wir auf den Sitz Unserer Annahme gesetzt, und wie viele Vertreter der Weisheit haben Wir in Unserer Gerechtigkeit dem Feuer überantwortet. Wir sind in Wahrheit der Richter. Er ist die Manifestation des »Gott tut, was Ihm gefällt«, und Er ruht auf dem Thron des »Er gebietet, was Ihm beliebt«Q52.
Selig, wer den Duft innerer Bedeutungen entdeckt in den Spuren dieser Feder, durch deren Bewegung der Windhauch Gottes über die ganze Schöpfung weht und durch deren Ruhe das Wesen der Ruhe im Reiche des Seins erscheint. Verherrlicht sei der Allerbarmer, der Offenbarer solch unschätzbarer Gaben. Sprich: Weil Er das Unrecht trug, erschien die Gerechtigkeit auf Erden, und weil Er Erniedrigung auf sich nahm, erstrahlte Gottes Majestät inmitten der Menschheit.
Es ist euch verboten, Waffen zu tragen, außer wenn dies nötig ist, und es ist euch erlaubt, euch in Seide zu kleiden. Als Zeichen Seiner Gunst hat euch der Herr von den Beschränkungen befreit, die vormals für Kleidung und den Schnitt des Bartes galten. Er ist wahrlich der Gesetzgeber, der Allwissende. An eurem Gebaren sei nichts, was der rechte Verstand missbilligt. Macht euch nicht zum Spielzeug der Unwissenden. Wohl dem, der sich mit dem Gewande eines schicklichen Verhaltens und eines rühmlichen Charakters schmückt. Er wird sicherlich zu denen gezählt, die ihrem Herrn durch herausragende Werke dienen.
Fördert die Entwicklung der Städte Gottes und Seiner Länder und verherrlicht Ihn darin mit der melodischen Stimme der Gott Nahen. Wahrlich, die Macht der Zunge erbaut die Menschenherzen, so wie die Hand und andere Mittel Häuser und Städte erbauen. Wir haben zur Verwirklichung jeder Sache ein Mittel bestimmt; nutzt es und setzt euer Vertrauen und eure Zuversicht auf Gott, den Allwissenden, den Allweisen.
Selig der Mensch, der seinen Glauben an Gott und Seine Zeichen bekennt und den Vers anerkennt: »Er soll nicht befragt werden über Sein Tun.«Q53 Anerkennung hat Gott zur Zier jedes Glaubens und zu dessen wahrer Grundlage gemacht. Von ihr hängt die Annahme jeder guten Tat ab. Darauf richtet euren Blick, damit euch das Getuschel der Widerspenstigen nicht zum Straucheln bringt.
Sollte Er erlauben, was seit unvordenklichen Zeiten verboten war, und verbieten, was zu allen Zeiten als erlaubt galt, so hätte niemand das Recht, Seine Allgewalt in Frage zu stellen. Wer zögert, und sei es weniger als einen Augenblick, soll als Übertreter gelten.
Wer diese hehre, grundlegende Wahrheit nicht anerkennt, wer diese erhabenste Stufe nicht erreicht, den werden die Stürme des Zweifels schütteln, und die Reden der Ungläubigen werden seine Seele verwirren. Doch wer diesen Grundsatz anerkennt, wird mit vollkommener Standhaftigkeit begabt werden. Alle Ehre sei dieser allherrlichen Stufe, deren Gedenken jede erhabene Tafel schmückt. So belehrt euch Gott mit einer Lehre, die euch von jeglichem Zweifel und jeder Verwirrung befreien und euch befähigen wird, in dieser und der künftigen Welt Erlösung zu finden. Er ist wahrlich der ewig Vergebende, der Großmütigste. Er hat die Boten ausgeschickt und die Bücher herabgesandt, um zu verkünden: »Es ist kein Gott außer Mir, dem Allmächtigen, dem Allweisen.«
O Land von Káf und Rá!A14 Wir schauen dich wahrlich in einem Zustand, der Gott missfällt, und sehen von dir ausgehen, was keiner erkennt außer Ihm, dem Allwissenden, dem Allkennenden, und nehmen wahr, was still und heimlich aus dir hervorgeht. Bei Uns ist das Wissen um alle Dinge, verzeichnet auf einer leuchtenden Tafel. Gräme dich nicht über das, was über dich gekommen ist. Bald wird Gott Menschen von mächtigem Heldenmut in dir erwecken, die so unerschütterlich Meinen Namen verherrlichen, dass weder die bösen Bemerkungen der Geistlichen noch die Unterstellungen derer, die Zweifel säen, sie davon abhalten können. Mit eigenen Augen werden sie Gott schauen und mit ihrem Leben Ihn siegreich machen. Sie gehören wahrlich zu den Standhaften.
O Schar der Geistlichen! Als Meine Verse herabgesandt und Meine klaren Zeichen offenbart waren, fanden Wir euch hinter Schleiern. Dies ist fürwahr seltsam. Ihr rühmt euch Meines Namens, und doch erkanntet ihr Mich nicht, als euer Herr, der Allbarmherzige, unter euch erschien mit Beweis und Zeugnis. Wir haben die Schleier zerrissen. Hütet euch, dass ihr das Volk nicht durch einen neuen Schleier aussperrt. Sprengt die Ketten eitler Vorstellungen im Namen des Herrn aller Menschen, und gehöret nicht zu den Irreführenden. Solltet ihr euch Gott zuwenden und Seine Sache annehmen, so schafft nicht Unordnung in ihr und messt Gottes Buch nicht an euren selbstischen Neigungen. Wahrlich, dies ist Gottes Rat ehedem und immerdar, und dies bezeugen feierlich die Zeugen und Erwählten Gottes, ja jeder Einzelne von Uns.
Ruft euch den Shaykh in Erinnerung, Muḥammad-Ḥasan, der zu den gelehrtesten Geistlichen seiner Zeit zählte. Als Gott, der Wahrhafte, sich offenbarte, da verwarfen Ihn dieser Shaykh und andere seines Standes, indes ein Weizensieber Ihn annahm und sich dem Herrn zuwandte. Tag und Nacht legte er dar, was er für die Gesetze und Gebote Gottes hielt; doch als Er, der Unbedingte, erschien, da nutzte ihm kein Buchstabe davon, denn sonst hätte er sich nicht abgewandt von einem Antlitz, das den Gott Nahen die Gesichter erleuchtet. Hättet ihr an Gott geglaubt, als Er Sich offenbarte, so hätten sich die Menschen nicht von Ihm abgewandt, noch wäre Uns widerfahren, was ihr heute schaut. Fürchtet Gott und gehört nicht zu den Achtlosen.
Nehmt euch in Acht, dass kein Name euch fernhalte von Ihm, dem Besitzer aller Namen, oder ein Wort euch ausschließe von dem Gedenken Gottes, diesem Quell der Weisheit unter euch. Wendet euch Gott zu und suchet Seinen Schutz, o Schar der Geistlichen, und macht euch nicht selbst zum Schleier zwischen Mir und Meinen Geschöpfen. So ermahnt euch euer Herr und befiehlt euch, gerecht zu sein, damit eure Werke nicht zunichte werden und ihr dessen nicht gewahr seid. Wer diese Sache leugnet, sollte der in der ganzen Schöpfung eine andere Wahrheit vertreten können? Nein, bei Ihm, dem Gestalter des Weltalls! Und doch sind die Menschen in offenkundige Schleier gehüllt. Sprich: Durch diese Sache ist die Sonne des Zeugnisses aufgegangen, und das Licht des Beweises hat seine Strahlen auf alle ergossen, die auf Erden wohnen. Fürchtet Gott, o ihr Einsichtigen, und gehört nicht zu denen, die nicht an Mich glauben. Habt acht, dass das Wort »Prophet« euch nicht von dieser Größten Verkündigung abhalte oder der Begriff »Statthalterschaft«Q54 euch aussperre von der alle Welten überschattenden Souveränität Dessen, Der Gottes Statthalter ist. Jeder Name wurde durch Sein Wort erschaffen, und jede Sache hängt von Seiner unwiderstehlichen, Seiner machtvollen, wundersamen Sache ab. Sprich: Dies ist der Tag Gottes, der Tag, da nur Seiner gedacht werden soll, des allmächtigen Beschützers aller Welten. Dies ist die Sache, die euren Aberglauben und all eure Götzenbilder erbeben ließ.
Wahrlich, Wir sehen unter euch den, der das Buch Gottes in die Hand nimmt und daraus Argumente und Beweise vorbringt, um seinen Herrn zu leugnen, wie sie in allen Religionen aus ihren Heiligen Büchern Gründe zusammensuchten, um Ihn, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden, zu widerlegen. Sprich: Gott, der Wahre, ist Mein Zeuge, dass weder die Heiligen Schriften der Welt noch alle Bücher und Abhandlungen euch an diesem Tag von Nutzen sind ohne dieses ›Lebendige Buch‹A15, das mitten im Herzen der Schöpfung verkündet: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem Allwissenden, dem Allweisen.«
O Schar der Geistlichen! Hütet euch, rings im Lande Streit zu stiften, wie ihr die Ursache wart, dass der Glaube von Anfang an zurückgewiesen wurde. Sammelt das Volk um dieses Wort, das die Steine ausrufen lässt: »Das Reich ist Gottes, des Dämmerorts aller Zeichen!« So ermahnt euch euer Herr als Ausdruck Seiner Gnade. Er ist in Wahrheit der Ewigvergebende, der Großzügigste.
Ruft euch Karím ins Gedächtnis, wie er, von seinen Begierden getrieben, hochmütig wurde, als Wir ihn zu Gott riefen; hatten Wir ihm doch gesandt, was dem Auge des Beweises in der Welt des Seins Trost bedeutete und Gottes Zeugnis für alle auf Erden und im Himmel erfüllte. Zum Zeichen der Gnade des Allbesitzenden, des Höchsten, geboten Wir ihm, die Wahrheit anzunehmen. Er aber wandte sich ab, bis als Werk der Gerechtigkeit Gottes die Engel des Zornes ihn ergriffen. Dessen waren Wir wahrlich Zeuge.
Reißt die Schleier so auseinander, dass die Bewohner des Königreiches sie reißen hören. Das ist Gottes Befehl in vergangenen wie in künftigen Tagen. Selig der Mensch, der befolgt, was ihm geboten ward, und wehe dem Nachlässigen!
Wahrlich, im Reich dieser Welt haben Wir kein anderes Ziel, als Gott zu offenbaren und Seine Souveränität zu enthüllen. Gott genügt Mir als Zeuge. Wahrlich, im himmlischen Reich haben Wir kein anderes Ziel, als Seine Sache zu erhöhen und Ihn zu verherrlichen. Gott genügt Mir als Beschützer. Wahrlich, im Reich der Höhe haben Wir kein anderes Ziel, als Gott und das, was Er herabgesandt, zu preisen. Gott genügt Mir als Helfer.
Glücklich seid ihr, o ihr Gelehrten in Bahá. Bei dem Herrn! Ihr seid die Wogen des Mächtigsten Meeres, die Sterne am Firmament der Herrlichkeit, die Siegesbanner, die zwischen Erde und Himmel wehen. Ihr seid die Offenbarungen der Standhaftigkeit unter den Menschen, die Morgenröten heiliger Rede für alle, die auf Erden wohnen. Wohl dem, der sich euch zuwendet, und wehe dem Widerspenstigen! Wer vom mystischen Wein ewigen Lebens aus den gnädigen Händen des Herrn, seines Gottes, des Barmherzigen, getrunken hat, dem ziemt es an diesem Tage, gleich einer pochenden Ader im Leib der Menschheit zu schlagen, auf dass durch ihn die Welt und jedes zerfallende Gebein belebt werden.
O Volk der Welt! Wenn die Mystische Taube, aus ihrem Tempel des Lobpreises aufgestiegen, ihr fernes Ziel, ihre verborgene Wohnstatt, erreicht hat, dann legt alles, was ihr im Buche nicht versteht, Ihm vor, Der diesem mächtigen Stamm entspross.
O Feder des Höchsten! Gleite über die Tafel auf Geheiß Deines Herrn, des Schöpfers der Himmel, und berichte von der Zeit, da Er, der Morgen göttlicher Einheit, Seine Schritte zur Schule hocherhabener Einheit lenkte. Vielleicht erlangen dadurch die, die reinen Herzens sind, einen flüchtigen Blick, und sei er von der Größe eines Nadelöhrs, auf die hinter den Schleiern verborgenen Geheimnisse Deines Herrn, des Allmächtigen, des Allwissenden. Sprich: Wir betraten wahrlich die Schule der inneren Bedeutung und der Erklärung, als alles Erschaffene dessen nicht gewahr wurde, und sahen die Worte, die Er, der Allbarmherzige, herabsandte. Wir nahmen die Verse Gottes, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden, entgegen, als ErA16 sie Uns gab, und Wir lauschten dem, was Er auf der Tafel feierlich bestätigte. Dies fürwahr haben Wir geschaut. Und Wir willigten ein in Seinen Wunsch durch Unser Geheiß, denn Wir haben wahrlich die Macht zum Befehl.
O Volk des Bayán! Wir betraten wahrlich die Schule Gottes, als ihr im Schlafe lagt, und Wir lasen die Tafel, als ihr fest schliefet. Beim einen wahren Gott! Wir lasen die Tafel, ehe sie offenbart ward, während ihr nichts ahntet, und Wir hatten vollkommene Kenntnis vom Buche, als ihr noch ungeboren wart. Diese Worte sind nach eurem Maß, nicht nach dem Maße Gottes. Dies bezeugt, was in Seinem Wissen verwahrt ist – gehörtet ihr doch zu denen, die begreifen! Die Zunge des Allmächtigen legt dafür Zeugnis ab – zähltet ihr doch zu denen, die verstehen! Ich schwöre bei Gott, wollten Wir den Schleier lüften, ihr wäret wie vom Donner gerührt.
Habt acht, dass ihr keinen leeren Wortstreit führt über den Allmächtigen und Seine Sache. Denn siehe, Er ist unter euch erschienen, bekleidet mit einer so großen Offenbarung, dass sie alle Dinge umfängt, die vergangenen wie die zukünftigen. Wollten Wir Unser Thema in der Sprache des Reiches Gottes und seiner Bewohner behandeln, dann sagten Wir: »Wahrlich, Gott schuf jene Schule, ehe Er Himmel und Erde schuf, und Wir betraten sie, ehe die Buchstaben ›Sei!‹ verbunden und verknüpft wurden.« Dies ist die Sprache Unserer Diener in Unserem Reich. Bedenket, was die Bewohner Unserer erhabenen Herrschaftsgebiete sprächen, denn Wir haben sie Unser Wissen gelehrt und ihnen offenbart, was in Gottes Weisheit verborgen lag. Was spräche dann wohl die Zunge der Macht und Größe in Seiner Allherrlichen Stätte!
Dies ist keine Sache, die ihr zum Spielzeug eurer eitlen Vorstellungen machen könnt, noch ist sie ein Feld für Toren und Furchtsame. Bei Gott, dies ist die Arena der Einsicht und der Loslösung, der weiten Schau und der Erhabenheit, und nur die tapferen Reiter des Barmherzigen dürfen auf ihren Rossen hineinsprengen – jene, die sich von jeglicher Bindung an die Welt des Seins gelöst haben. Sie, wahrlich, werden für Gott auf Erden den Sieg erringen. Sie sind die Dämmerorte Seiner souveränen Macht inmitten der Menschheit.
Hütet euch, dass nicht etwas, was im Bayán offenbart ward, euch abhalte von eurem Herrn, dem Allbarmherzigen. Gott ist Mein Zeuge: Der Bayán wurde zu keinem anderen Zweck herabgesandt, als Meinen Lobpreis zu feiern – o dass ihr es doch wüsstet! Wer reinen Herzens ist, findet darin nichts als den Duft Meiner Liebe, nur Meinen Namen, der alles Sehende und alles Sichtbare überschattet. Sprich: Wendet euch dem zu, o Volk, was aus Meiner Erhabensten Feder hervorgegangen ist. Solltet ihr daraus den Duft Gottes verspüren, so lehnt euch nicht gegen Ihn auf und schlagt nicht euer Teil Seiner gnädigen Gunst und Seiner mannigfachen Gaben aus. So ermahnt euch euer Herr; Er ist wahrlich der Ratgeber, der Allwissende.
Was immer ihr im Bayán nicht versteht, erfragt es von Gott, eurem Herrn und dem Herrn eurer Vorväter. So Er es wünscht, wird Er euch erklären, was darin offenbart ist, und euch die Perlen göttlichen Wissens und göttlicher Weisheit enthüllen, die in dem Weltmeer seiner Worte verborgen ruhen. Er steht wahrlich hoch über allen Namen. Es ist kein Gott außer Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden.
Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Die Lebensordnung der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.
Versenkt euch in das Meer Meiner Worte, damit ihr seine Geheimnisse ergründet und alle Perlen der Weisheit entdecket, die in seinen Tiefen verborgen liegen. Habt acht, dass ihr nicht zaudert bei eurem Entschluss, die Wahrheit dieser Sache anzunehmen – einer Sache, durch welche Gott die Wirkkraft Seiner Macht offenbart und Seine Souveränität errichtet hat. Eilt freudestrahlenden Angesichts hin zu Ihm! Dies ist Gottes unveränderlicher Glaube, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft. Lasst den, der sucht, zu ihm gelangen! Was aber den betrifft, der ihn zu suchen verschmäht – wahrlich, Gott ist der Selbstgenügende und bedarf Seiner Geschöpfe nicht.
Sprich: Dies ist die unfehlbare Waage, die Gott in Händen hält. Auf ihr werden alle in den Himmeln und auf Erden gewogen, und ihr Schicksal wird danach bestimmt – gehörtet ihr doch zu denen, die an diese Wahrheit glauben und sie anerkennen! Sprich: Sie ist das Größte Zeugnis, durch welches die Gültigkeit eines jeden Beweises für alle Zeiten begründet ward, seid dessen versichert. Sprich: Sie bereichert die Armen, erleuchtet die Gebildeten und befähigt die Sucher, zur Gegenwart Gottes aufzusteigen. Habt acht, dass ihr sie nicht zum Anlass nehmt für Zwietracht unter euch. Steht so unverrückbar fest wie ein Berg in der Sache eures Herrn, des Mächtigen, des Liebenden!
Sprich: O du Quell der Verirrung! Verschließe nicht länger die Augen und sprich die Wahrheit unter dem Volke. Ich schwöre bei Gott, Ich weine um dich, wenn Ich sehe, wie du deinen selbstsüchtigen Leidenschaften folgst und Ihn verleugnest, Der dich gestaltet und ins Sein gerufen hat. Rufe dir die sanfte Gnade deines Herrn ins Bewusstsein und erinnere dich, wie Wir dich bei Tag und bei Nacht für den Dienst an der Sache Gottes erzogen. Fürchte Gott und gehöre zu denen, die ehrlich bereuen. Angenommen, das Volk sei über deine Stufe im Unklaren, kann man sich vorstellen, dass du selbst über sie keine Klarheit hast? Erzittere vor deinem Herrn und gedenke der Tage, da du vor Unserem Throne standest und die Verse niederschriebst, die Wir dir diktierten – Verse, herabgesandt von Gott, dem allmächtigen Beschützer, dem Herrn der Kraft und der Macht. Hab acht, dass dich das Feuer deiner Vermessenheit nicht hindere, in Gottes Heiligen Hof zu gelangen. Wende dich Ihm zu, und ängstige dich nicht ob deiner Taten. Er vergibt fürwahr, wem immer Er will, als Zeichen Seiner Gnade. Es ist kein Gott außer Ihm, dem Immervergebenden, dem Allgütigen. Wir ermahnen dich nur um Gottes willen. Nimmst du diesen Rat an, so nur zum eigenen Nutzen. Verwirfst du ihn, so kann dein Herr wahrlich auf dich verzichten, wie auf alle, die dir in offenkundiger Verblendung folgen. Schau! Gott hat den ergriffen, der dich in die Irre geführt. Kehre du zu Gott zurück, demütig, unterwürfig, gebeugt. Wahrlich, Er wird deine Sünden von dir nehmen, denn dein Herr ist fürwahr der Vergebende, der Mächtige, der Allbarmherzige.
Dies ist Gottes Rat – würdest du ihn doch beachten! Dies ist Gottes Gnadengabe – würdest du sie doch annehmen! Dies ist Gottes Rede – würdest du sie doch begreifen! Dies ist Gottes Schatz – könntest du es doch verstehen!
Dies ist ein Buch, das für die Welt zur Lampe des Ewigen geworden ist, zu Seinem geraden, nicht in die Irre führenden Pfad inmitten der Völker der Erde. Sprich: Dies ist der Morgen göttlichen Wissens, so ihr zu denen gehört, die verstehen, und der Dämmerort der Befehle Gottes, so ihr zu denen gehört, die begreifen.
Legt einem Tier nicht mehr auf, als es tragen kann. Wir haben fürwahr eine solche Behandlung durch ein absolut bindendes Verbot im Buche verboten. Seid unter allem Erschaffenen die Verkörperung der Gerechtigkeit.
Wer einem anderen ohne Vorsatz das Leben nimmt, ist verpflichtet, der Familie des Verstorbenen ein Sühnegeld von hundert Mithqál Gold zu zahlen. Beachtet, was euch auf dieser Tafel geboten ward, und zählt nicht zu denen, die ihre Grenzen überschreiten.
O ihr Mitglieder der Parlamente in aller Welt! Wählt eine einzige Sprache für alle auf Erden und führt auch eine gemeinsame Schrift ein. Wahrlich, Gott erklärt euch, was euch nützt und euch befähigt, von anderen unabhängig zu sein. Er ist in Wahrheit der Gabenreichste, der Allwissende, der Allunterrichtete. Dies wird Einheit bewirken – könntet ihr es doch begreifen! Dies wird das mächtigste Werkzeug sein zur Förderung von Harmonie, Kultur und Zivilisation – könntet ihr es doch verstehen! Zwei Zeichen haben Wir bestimmt für die Mündigkeit des Menschengeschlechts: Das erste, das die sicherste Grundlage ist, haben Wir in anderen Tafeln herabgesandt, wogegen das zweite in diesem wundersamen Buch offenbart ist.
Es ist euch verboten, Opium zu rauchen. Fürwahr, Wir haben dies durch ein unumstößliches Verbot im Buche untersagt. Wer davon nimmt, ist gewiss nicht von Mir. Fürchtet Gott, die ihr Verstand habt!
Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte
Einige von Bahá’u’lláh nach dem Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte enthalten Abschnitte, welche die Bestimmungen des Heiligsten Buches ergänzen. Die wichtigsten sind als Botschaften aus ‘Akká veröffentlicht. Hier einbezogen ist ein Auszug aus der Tafel Ishráqát. Die drei Pflichtgebete, auf die in Fragen und Antworten verwiesen wird, sowie das im Kitáb-i-Aqdas erwähnte Totengebet sind gleichfalls abgedruckt.
Ishráqát
das achte IshráqA17
Der Abschnitt, den die Feder der Herrlichkeit nunmehr schreibt, gilt als Teil des Heiligsten Buches: Die Männer von Gottes Haus der Gerechtigkeit sind mit den Belangen des Volkes betraut. Sie sind wahrlich die Treuhänder Gottes unter Seinen Dienern und die Morgenröten der Amtsgewalt in Seinen Landen.
O Volk Gottes! Was die Welt erzieht, ist die Gerechtigkeit, denn sie wird von zwei Säulen getragen: Lohn und Strafe. Diese beiden Säulen sind die Lebensquellen der Welt. Da es für jeden Tag ein neues Problem und für jedes Problem eine angemessene Lösung gibt, sind solche Fragen dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen, damit dessen Mitglieder nach den Nöten und Erfordernissen der Zeit handeln. Die sich für Gott erheben, Seiner Sache zu dienen, sind Empfänger göttlicher Eingebung aus dem unsichtbaren Reich. Alle haben die Pflicht, ihnen zu gehorchen. Alle Belange des Staates sind dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen. Gebet und Andacht sind indessen so zu verrichten, wie es Gott in Seinem Buch verordnet hat.
O Volk Bahás! Ihr seid die Dämmerorte der Liebe Gottes, die Morgenröten Seiner Gnade. Besudelt eure Zungen nicht mit Flüchen und Schmähreden gegen andere und hütet eure Augen vor Unschicklichem. Tut dar, was ihr besitzet. Wird es günstig aufgenommen, ist euer Zweck erreicht; wo nicht, ist Widerspruch fruchtlos. Überlasst diese Seele sich selbst und kehrt euch zum Herrn, dem Beschützer, dem Selbstbestehenden. Verursacht keinen Kummer, geschweige denn Zwietracht und Streit. Es ist zu hoffen, dass ihr im Schatten des Baumes Seines sanften Erbarmens wahre Erziehung erlangt und in Übereinstimmung mit dem handelt, was Gott wünscht. Ihr seid alle die Blätter eines Baumes und die Tropfen eines Meeres.
Das lange PflichtgebetA18
Einmal in 24 Stunden zu sprechen
Wer dieses Gebet zu sprechen wünscht, stehe auf und wende sich Gott zu. Auf seinem Platz stehend schaue er zur Rechten und zur Linken, als erwarte er das Erbarmen seines Herrn, des Allbarmherzigen, des Mitleidvollen. Dann spreche er:
O Du, der Du der Herr aller Namen und der Schöpfer der Himmel bist! Ich flehe Dich an bei den Sonnen Deines unsichtbaren Wesens, des Höchsterhabenen, des Allherrlichen, mache mein Gebet zu einem Feuer, das die Schleier verbrenne, die mich hindern, Deine Schönheit zu schauen, und zu einem Licht, das mich zum Meere Deiner Gegenwart geleite.
Dann erhebe er die Hände flehend zu Gott – gepriesen und verherrlicht sei Er – und spreche:
O Du Sehnsucht der Welt, Du Geliebter der Völker! Du siehst, wie ich mich Dir zuwende, ledig aller Bindungen außer an Dich, an Dein Seil geklammert, durch dessen Bewegung die ganze Schöpfung erschüttert ward. Ich bin Dein Diener, o mein Herr, und Deines Dieners Sohn. Sieh, ich bin bereit, nach Deinem Wunsch und Willen zu tun, und ersehne nichts als Dein Wohlgefallen. Ich flehe Dich an bei dem Meer Deines Erbarmens und der Sonne Deiner Gnade, verfahre mit Deinem Diener, wie Du willst und wie es Dir beliebt. Bei Deiner Macht, die weit über allem Gedenken und allem Lobpreis steht: Was Du offenbartest, ist meines Herzens Sehnsucht und die Liebe meiner Seele. O Gott, mein Gott! Schaue nicht auf meine Hoffnungen und meine Taten, sondern auf Deinen Willen, der Himmel und Erde umfasst. Bei Deinem Größten Namen, o Du Herr aller Völker! Allezeit wünsche ich nur, was Du wünschest, und liebe nur, was Du liebst.
Dann knie er nieder, beuge die Stirn zur Erde und spreche:
Erhaben bist Du über die Beschreibung jedes anderen außer Dir und das Begreifen eines jeden außer Dir selbst.
Dann stehe er auf und spreche:
Mache mein Gebet zu einem Born lebenspendenden Wassers, o mein Herr, womit ich lebe, solange Deine Herrschaft währt, und in jeder Deiner Welten von Dir künde.
Wieder erhebe er flehend die Hände und spreche:
O Du, von dem getrennt die Herzen und Seelen hinschmolzen, durch dessen Feuer der Liebe die ganze Welt entflammt ward! Ich bitte Dich flehentlich bei Deinem Namen, durch den Du die ganze Schöpfung unterwarfest, vorenthalte mir nicht, was bei Dir ist, o Du, der Du über alle Menschen herrschest! Du siehst, o mein Herr, diesen Fremdling zu seiner erhabensten Wohnung unter dem Zelte Deiner Majestät und im Reiche Deines Erbarmens eilen. Du siehst diesen Sünder das Meer Deiner Vergebung, diesen Niedrigen den Hof Deiner Herrlichkeit und dieses arme Geschöpf den Morgen Deines Reichtums suchen. Dein ist die Macht zu gebieten, was immer Du willst. Ich bezeuge, dass Du zu rühmen bist in Deinem Tun, dass Deinen Befehlen zu gehorchen ist und dass Du uneingeschränkt bleibst in Deinen Geboten.
Darauf erhebe er die Hände und spreche dreimal den Größten NamenA19. Dann beuge er sich mit auf den Knien ruhenden Händen nieder vor Gott – gepriesen und verherrlicht sei Er – und spreche:
Du siehst, o mein Gott, wie mein Geist in meinem Leib und allen meinen Gliedern erregt ward in seinem Sehnen, Dich anzubeten, und in seinem Verlangen, Deiner zu gedenken und Dich zu verherrlichen; wie er bezeugt, was die Zunge Deines Gebotes im Reiche Deines Wortes und im Himmel Deines Wissens bezeugt. In diesem Zustand, o mein Herr, drängt es mich, alles von Dir zu erbitten, was bei Dir ist, damit ich meine Armut dartue und Deine Güte und Deinen Reichtum verherrliche, meine Ohnmacht bekunde und Deine Kraft und Deine Macht offenbare.
Dann stehe er auf, erhebe zweimal flehend die Hände und spreche:
Es ist kein Gott außer Dir, dem Allmächtigen, dem Allgütigen. Es ist kein Gott außer Dir, dem Gebieter am Anfang und am Ende. O Gott, mein Gott! Deine Vergebung hat mich ermutigt, Dein Erbarmen hat mir Kraft gegeben, Dein Ruf hat mich erweckt und Deine Gnade mich erhoben und hingeführt zu Dir. Wie könnte ich sonst wagen, am Tore der Stadt Deiner Nähe zu stehen oder mein Gesicht dem Lichte zuzuwenden, das aus dem Himmel Deines Willens hervorleuchtet? Du siehst, o mein Herr, dieses elende Geschöpf an die Pforte Deiner Gnade pochen, diese vergehende Seele den Strom ewigen Lebens aus den Händen Deiner Güte suchen. Dein ist der Befehl allezeit, o Du Herr aller Namen, und mein sind Ergebung und willige Unterwerfung unter Deinen Willen, o Schöpfer der Himmel!
Dann erhebe er dreimal die Hände und spreche:
Größer als jeder Große ist Gott!
Sodann knie er nieder, beuge die Stirn zur Erde und spreche:
Zu hoch bist Du für den Lobpreis derer, die Dir nahe sind, als dass er zum Himmel Deiner Nähe aufstiege, oder für die Vögel der Herzen jener, die Dir treu sind, als dass sie den Zugang zu Deinem Tore erreichten. Ich bezeuge, dass Du geheiligt bist über alle Eigenschaften, heilig über alle Namen. Es ist kein Gott außer Dir, dem Höchsterhabenen, dem Allherrlichen.
Dann setze er sich und spreche:
Ich bezeuge, was alle erschaffenen Dinge und die himmlischen Heerscharen und die Bewohner des allhöchsten Paradieses und über sie hinaus die Zunge der Größe selbst vom allherrlichen Horizont aus bezeugen, dass Du Gott bist, dass kein Gott ist außer Dir und dass Er, Der offenbart wurde, das Verborgene Geheimnis ist, das Verwahrte Sinnbild, durch den die Buchstaben des »Sei!« miteinander verbunden und verknüpft wurden. Ich bezeuge, dass Er es ist, dessen Namen die Feder des Allhöchsten niederschrieb und der genannt ist in den Büchern Gottes, des Herrn des Thrones in der Höhe und hienieden auf Erden.
Dann stehe er aufrecht und spreche:
O Herr allen Seins, Besitzer alles Sichtbaren und Unsichtbaren! Du gewahrst meine Tränen und Seufzer; Du hörst mein Stöhnen und Jammern und meines Herzens Klage. Bei Deiner Macht! Meine Sünden haben mich gehindert, mich Dir zu nähern, meine Frevel haben mich dem Hofe Deiner Heiligkeit ferngehalten. Deine Liebe, o mein Herr, hat mich reich gemacht, aber die Trennung von Dir ließ mich zunichte werden, und das Fernsein von Dir hat mich verzehrt. Ich flehe Dich an bei Deiner Fußspur in dieser Wildnis und bei den Worten »Hier bin ich, hier bin ich!«, die Deine Erwählten in diesem unendlichen Raume gerufen, und beim Odem Deiner Offenbarung und den linden Lüften am Morgen Deiner Manifestation – gib, dass ich unentwegt zu Deiner Schönheit aufblicke und alles befolge, was in Deinem Buche steht.
Dann sage er dreimal den Größten Namen, beuge sich nieder, lasse die Hände auf den Knien ruhen und spreche:
Preis sei Dir, o mein Gott, dass Du mir halfest, Deiner zu gedenken und Dich zu preisen, dass Du mich Ihn, den Sonnenaufgang Deiner Zeichen, erkennen ließest und dass Du mich bewegtest, mich vor Deiner Herrschaft zu beugen, mich Deiner Gottheit zu unterwerfen und anzuerkennen, was die Zunge Deiner Größe kündete.
Dann erhebe er sich und spreche:
O Gott, mein Gott! Mein Rücken ist gebeugt von der Bürde meiner Sünden, und meine Nachlässigkeit hat mich zunichte gemacht. Wann immer ich meiner schlechten Taten und Deiner Güte gedenke, schmilzt mir das Herz in der Brust und wallt mir das Blut in den Adern. Bei Deiner Schönheit, o Du Sehnsucht der Welt! Ich erröte, mein Angesicht zu Dir zu erheben, und Scham hemmt meine Hände, sich sehnend nach dem Himmel Deiner Gaben zu recken. Du siehst, o mein Gott, wie Tränen mich hindern, Deiner zu gedenken und Deine Tugenden zu preisen, o Herr des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden! Ich flehe Dich an bei den Zeichen Deines Reiches und den Geheimnissen Deiner Herrschaft, verfahre mit Deinen Geliebten, wie es Deiner Güte entspricht, o Herr allen Seins, und wie es Deiner Gnade würdig ist, o Du König des Sichtbaren und des Unsichtbaren!
Dann sage er dreimal den Größten Namen, beuge kniend die Stirn zur Erde und spreche:
Preis sei Dir, o unser Gott, dass Du auf uns herabsandtest, was uns Dir nahebringt, und uns mit allem Guten versorgest, was Du in Deinen Büchern und Schriften auf uns niederkommen ließest. Beschütze uns – so flehen wir Dich an, o mein Herr – vor den Scharen eitlen Wahns und leeren Trugs. Du bist in Wahrheit der Mächtige, der Allwissende.
Dann erhebe er das Haupt, setze sich und spreche:
Ich bezeuge, o mein Gott, was Deine Erwählten bezeugen, und bekenne, was die Bewohner des höchsten Paradieses bekennen und die, die Deinen mächtigen Thron umkreisen: Dein sind die Reiche der Erde und des Himmels, o Herr der Welten!
Das mittlere PflichtgebetA20
Täglich morgens, mittags und abends zu sprechen
Wer zu beten wünscht, wasche seine Hände und spreche beim Waschen:
Stärke meine Hand, o mein Gott, und lass sie Dein Buch mit solcher Standhaftigkeit ergreifen, dass die Scharen der Welt keine Macht über sie haben. Schütze sie sodann, damit sie sich nicht mit Dingen befasst, die ihr nicht zustehen. Du bist wahrlich der Allmächtige, der Allgewaltige.
Und beim Waschen des Gesichtes spreche er:
Dir wende ich mein Angesicht zu, o mein Herr! Erleuchte es mit dem Licht Deines Antlitzes. Bewahre es sodann, damit es sich niemandem außer Dir zuwende.
Dann erhebe er sich und spreche der QiblihA21 zugewandt:
Gott bezeugt, dass kein Gott ist außer Ihm. Sein sind die Reiche der Offenbarung und der Schöpfung. Er hat wahrlich Ihn enthüllt, Der der Morgen der Offenbarung ist, der auf dem Sinai redete, durch Den der Höchste Horizont erstrahlte und der Lotosbaum sprach, über den hinaus keiner gehen kann, und durch Den der Ruf verkündet ward an alle, die im Himmel und auf Erden sind: »Sehet, der Allbesitzende ist gekommen! Erde und Himmel, Ruhm und Herrschaft sind Gottes, des Herrn aller Menschen, des Besitzers des Thrones in der Höhe und auf der Erde hienieden!«
Dann beuge er sich nieder, lasse die Hände auf den Knien ruhen und spreche:
Erhaben bist Du über meinen Lobpreis und den Lobpreis jedes anderen und über die Beschreibung aller, die im Himmel und auf Erden sind!
Dann spreche er stehend mit geöffneten Händen, die Handflächen aufwärts gerichtet und dem Gesicht zugewendet:
Enttäusche nicht den, o mein Gott, der sich mit flehenden Fingern an den Saum Deiner Barmherzigkeit und Gnade klammert, o Du, Der Du von den Barmherzigen der Allbarmherzige bist!
Dann setze er sich und spreche:
Ich bezeuge Deine Einheit und Deine Einzigkeit, dass Du Gott bist und kein Gott ist außer Dir. Du hast wahrlich Deine Sache offenbart, Deinen Bund erfüllt und weit das Tor Deiner Gnade aufgetan vor allen, die im Himmel und auf Erden wohnen. Segen und Friede, Gruß und Herrlichkeit ruhen auf Deinen Geliebten, die Wandel und Wechsel der Welt nicht davon abhalten, sich Dir zuzuwenden, und die alles hingegeben in der Hoffnung, das zu erlangen, was bei Dir ist. Du bist in Wahrheit der Immervergebende, der Allgütige.
So jemand statt des langen Verses lieber die Worte sprechen möchte: »Gott bezeugt, dass kein Gott ist außer Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden«, so wird dies genügen. Und ebenso wird es genügen, wenn er vorzieht, sitzend die Worte zu sprechen: »Ich bezeuge Deine Einheit und Deine Einzigkeit, dass Du Gott bist und dass kein Gott ist außer Dir.«
Das kurze PflichtgebetA22
Einmal in 24 Stunden, mittags, zu sprechen
Ich bezeuge, o mein Gott, dass Du mich erschaffen hast, Dich zu erkennen und anzubeten. Ich bezeuge in diesem Augenblick meine Ohnmacht und Deine Macht, meine Armut und Deinen Reichtum.
Es ist kein Gott außer Dir, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden.
TotengebetA23
O mein Gott! Dies ist Dein Diener und Deines Dieners Sohn, der an Dich und Deine Zeichen glaubt und Dir sein Angesicht zuwendet, völlig losgelöst von allem außer Dir. Du bist wahrlich der Barmherzigste aller Barmherzigen.
O Du, Der Du den Menschen die Sünden vergibst und ihre Fehler verbirgst, verfahre mit ihm, wie es dem Himmel Deiner Freigebigkeit und dem Meere Deiner Gnade entspricht. Nimm ihn auf in das Reich Deines allüberragenden Erbarmens, das der Erschaffung von Erde und Himmel voranging. Es ist kein Gott außer Dir, dem Immervergebenden, dem Großmütigsten.
Der Betende spreche sodann sechsmal die Anrufung ›Alláh-u-Abhá‹ und alsdann jeden der folgenden Verse neunzehnmal:
Wahrlich, wir alle beten zu Gott. Wahrlich, wir alle beugen uns vor Gott. Wahrlich, wir alle sind demütig vor Gott. Wahrlich, wir alle lobpreisen Gott. Wahrlich, wir alle danken Gott. Wahrlich, wir alle sind geduldig in Gott.
Ist der Tote eine Frau, so sage der Betende: »Dies ist Deine Magd und die Tochter Deiner Magd ...«
Fragen und Antworten
1
Frage: zum Größten Fest:
Antwort: Das Größte Fest beginnt am späten Nachmittag des dreizehnten Tages im zweiten Monat des Jahres gemäß der Zeitrechnung des Bayán. Am ersten, neunten und zwölften Tag dieses Festes ist die Arbeit verboten.
2
Frage: zur Feier der beiden Geburtstage:
Antwort: Die Schönheit AbháA24 wurde zur Morgendämmerung am … zweiten Tag des Monats Muḥarram geboren.A25 Der erste Tag dieses Monats war der Geburtstag Seines Vorläufers. Vor Gott gelten diese beiden Tage als ein Tag.
3
Frage: zur TrauformelA26:
Antwort: Für den Mann: »Wahrlich, wir wollen uns alle an Gottes Willen halten.« Für die Frau: »Wahrlich, wir wollen uns alle an Gottes Willen halten.«
4
Frage: Wie soll sich die Frau verhalten, wenn ihr Mann auf eine Reise geht, ohne ihr die Zeit seiner Rückkehr zu nennen – mit anderen Worten, ohne die Dauer seiner Abwesenheit anzugeben –, und wenn sie danach keine Nachricht über ihn erhält und jede Spur von ihm fehlt?
Antwort: Wenn er versäumt hat, für seine Rückkehr eine Zeit anzugeben, obwohl er die betreffende Bestimmung des Kitáb-i-Aqdas kannte, soll seine Frau ein volles Jahr warten. Danach steht ihr frei, entweder den Weg des Guten einzuschlagen oder sich wieder zu verheiraten. War ihm jedoch diese Bestimmung unbekannt, so sollte sie sich gedulden, bis es Gott gefällt, ihr sein Schicksal zu enthüllen. Mit dem Weg des Guten ist in diesem Zusammenhang gemeint, Geduld zu üben.
5
Frage: zu dem heiligen Vers: »Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der übrigen«:
Antwort: Nach dem Buche Gottes wird der Nachlass in 2.520 Anteile gegliedert; diese Zahl ist das kleinste gemeinsame Vielfache aller ganzen Zahlen bis neun. Diese Anteile werden sieben Kategorien zugerechnet, deren jede, wie im Buch verzeichnet, einer bestimmten Klasse von Erben zufällt. So werden zum Beispiel den Kindern neun Blöcke zu 60 Anteilen, zusammen 540 Anteile, zugewiesen. Die Aussage »verdoppelten Wir ihr Teil« bedeutet demnach, dass die Kinder weitere neun Blöcke zu 60 Anteilen erhalten; insgesamt stehen ihnen 18 Blöcke zu. Diese zusätzlichen Anteile werden von den Teilen der anderen Erbkategorien abgezogen. So ist beispielsweise offenbart, dass der Ehepartner Anspruch auf »acht Teile mit vierhundertachtzig Anteilen« hat, was acht Blöcken von 60 Anteilen entspricht. Doch wurden durch diese Neuordnung dem Ehepartner jetzt anderthalb Blöcke, also 90 Anteile, abgezogen und den Kindern zugerechnet. Entsprechend wurde auch bei den anderen Erbkategorien verfahren. Im Ergebnis entspricht der insgesamt abgezogene Betrag den neun den Kindern zusätzlich gewährten Anteilblöcken.
6
Frage: Ist der Bruder nur dann erbberechtigt, wenn er sowohl vom Vater als auch von der Mutter des Verstorbenen abstammt, oder genügt es, wenn die beiden nur ein Elternteil gemeinsam haben?
Antwort: Stammt der Bruder vom Vater ab, so erhält er seinen Anteil am Erbe nach dem im Buch festgelegten Maß. Stammt er jedoch nur von der Mutter ab, so erhält er lediglich zwei Drittel davon; das restliche Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Diese Regelung gilt auch für die Schwester.
7
Frage: In den erbrechtlichen Bestimmungen ist festgelegt, dass dann, wenn der Verstorbene keine Nachkommen hinterlässt, deren Erbanteil an das Haus der Gerechtigkeit geht. Fallen andere Erbklassen wie Vater, Mutter, Bruder, Schwester und Lehrer aus, geht dann deren Erbteil ebenfalls an das Haus der Gerechtigkeit oder wird anderweitig darüber verfügt?
Antwort: Der heilige Vers genügt. Er spricht, erhaben sei Sein Wort: »Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit« und so weiter, und: »Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien, so erhalten seine Nachkommen zwei Drittel des Nachlasses. Das verbleibende Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit« und so weiter. Mit anderen Worten: Sind keine Nachkommen vorhanden, so fällt deren Erbteil an das Haus der Gerechtigkeit. Sind Nachkommen vorhanden, aber keine Erben der anderen Kategorien, dann gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, der Rest an das Haus der Gerechtigkeit. Diese Regelung gilt allgemein und im besonderen Fall, das heißt, wann immer eine dieser nachgeordneten Kategorien ausfällt, gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
8
Frage: zum Grundbetrag, auf den das Ḥuqúqu’lláh zu zahlen ist:
Antwort: Der Grundbetrag, auf den das Ḥuqúqu’lláh zu zahlen ist, beläuft sich auf neunzehn Mithqál Gold. Mit anderen Worten, wenn Geld im Wert dieser Summe erworben wurde, ist eine Ḥuqúq-Zahlung fällig. Desgleichen ist das Ḥuqúq zu zahlen, wenn der Wert (nicht die Anzahl) sonstiger Vermögensgegenstände den genannten Betrag erreicht. Das Ḥuqúqu’lláh ist nur einmal zu zahlen. Wer zum Beispiel tausend Mithqál Gold erwirbt und das Ḥuqúq zahlt, ist zu keiner weiteren Zahlung auf diese Summe verpflichtet, sondern nur auf das, was er durch Handel, Gewerbe und dergleichen dazugewinnt. Erreicht dieser Zuwachs, also der erzielte Gewinn, die vorgeschriebene Summe, so ist zu tun, was Gott befohlen hat. Nur wenn das Kapital den Eigentümer wechselt, ist es wie beim ersten Mal der Ḥuqúq-Zahlung unterworfen. Der Erste Punkt bestimmte, dass das Ḥuqúqu’lláh auf den Geldwert aller Vermögensteile zu zahlen ist, doch in dieser Mächtigsten Sendung haben Wir das Mobiliar, das heißt die notwendige Einrichtung sowie das Wohnhaus ausgenommen.
9
Frage: Was hat Vorrang: das Ḥuqúqu’lláh, die Schulden des Verstorbenen oder die Kosten der Totenfeier und der Beerdigung?
Antwort: Die Totenfeier und die Beerdigung haben Vorrang, dann die Begleichung der Schulden, dann die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung. Sollte das Vermögen des Verstorbenen für die Begleichung seiner Schulden nicht ausreichen, so ist das Restvermögen im Verhältnis zur Höhe der einzelnen Schuldbeträge zu verteilen.
10
Frage: Sich das Haupt kahlzuscheren, ist im Kitáb-i-Aqdas verboten, aber in der Súriy-i-Ḥajj vorgeschrieben.
Antwort: Alle sind zu Gehorsam gegenüber dem Kitáb-i-Aqdas verpflichtet. Was darin offenbart ist, ist Gottes Gesetz unter Seinen Dienern. Das Gebot für Pilger, die zum Heiligen Haus wallfahren, sich das Haupt zu scheren, ist aufgehoben.
11
Frage: Beginnt das Jahr der Geduld erneut, wenn es zwischen einem Paar während dieser Zeit zur Beiwohnung kommt und es sich danach wieder entfremdet, oder können die Tage vor der Beiwohnung in die Berechnung des Jahres einbezogen werden? Muss nach der Scheidung eine weitere Wartezeit eingehalten werden?
Antwort: Stellt sich während des Jahres der Geduld die Zuneigung zwischen dem Paar wieder ein, so ist das Band der Ehe gültig und zu beachten, was im Buche Gottes befohlen ist. Läuft jedoch das Jahr der Geduld ab und findet statt, was Gott befohlen hat, dann ist keine weitere Wartezeit erforderlich. Die Beiwohnung ist den Ehegatten während des Jahres der Geduld untersagt. Wer dem zuwider handelt, muss Gott um Vergebung bitten und dem Haus der Gerechtigkeit eine Geldbuße von neunzehn Mithqál Gold entrichten.
12
Frage: Ist die Scheidung zulässig, ohne dass das Jahr der Geduld eingehalten wird, wenn zwischen einem Paar Abneigung entsteht, nachdem die Trauformel gesprochen und die Morgengabe geleistet ist?
Antwort: Die Scheidung nach dem Sprechen der Trauformel und der Leistung der Morgengabe aber noch vor dem Vollzug der Ehe ist zulässig. Das Jahr der Geduld muss dann nicht eingehalten werden, doch kann die Morgengabe nicht zurückgefordert werden.
13
Frage: Bedarf der Eheschluss der Zustimmung der Eltern beider Ehegatten oder genügt die elterliche Zustimmung einer Seite? Gilt dieses Gesetz nur für Jungfrauen oder auch in anderen Fällen?
Antwort: Die Eheschließung bedarf der Zustimmung der Eltern beider Teile. Dabei macht es keinen Unterschied, ob die Braut Jungfrau ist oder nicht.
14
Frage: Die Gläubigen sind gehalten, sich der Qiblih zuzuwenden, wenn sie das Pflichtgebet sprechen. In welche Richtung sollen sie sich bei anderen Gebeten und Andachten wenden?
Antwort: Für die Verrichtung des Pflichtgebets wurde festgelegt, dass man sich der Qiblih zuzuwenden hat. Bei den anderen Gebeten und Andachten darf man indes dem folgen, was Gott, der Barmherzige, im Qur’án offenbart hat: »Wohin ihr euch auch wendet, da ist Gottes Angesicht.«Q55
15
Frage: zum Gedenken Gottes im Mashriqu’l-Adhkár »zur Stunde der Morgendämmerung«:
Antwort: Obwohl im Buche Gottes die Worte »zur Stunde der Morgendämmerung« stehen, ist vor Gott die Zeit der frühesten Dämmerung, zwischen Dämmerung und Sonnenaufgang oder sogar bis zwei Stunden nach Sonnenaufgang annehmbar.
16
Frage: Bezieht sich das Verbot, den Leichnam des Verstorbenen weiter als eine Stunde Weges zu verbringen, sowohl auf Land- als auch auf Seetransporte?
Antwort: Dieser Befehl bezieht sich auf Entfernungen zu Wasser wie zu Lande, sei es auch eine Stunde mit dem Dampfschiff oder der Eisenbahn; gemeint ist, unabhängig vom Transportmittel, die Dauer einer Stunde. Je früher das Begräbnis stattfindet, desto angemessener und annehmbarer ist es.
17
Frage: Wie ist beim Fund verlorener Sachen zu verfahren?
Antwort: Wird eine Sache in der Stadt gefunden, so muss dies einmal durch den Stadtausrufer bekanntgemacht werden. Wird daraufhin der Eigentümer gefunden, ist sie ihm herauszugeben. Andernfalls hat der Finder der Sache ein Jahr zu warten. Wird während dieser Zeit der Eigentümer bekannt, so hat der Finder, dem ein Erstattungsanspruch für die Gebühr des Ausrufers zusteht, ihm sein Eigentum herauszugeben. Nur wenn das Jahr verstreicht, ohne dass der Eigentümer festgestellt wird, kann der Finder die Sache behalten. Ist der Wert der Sache geringer als die Gebühr des Ausrufers oder ihr gleich, so hat der Finder von der Zeit des Fundes an einen Tag zu warten. Danach kann er, wenn der Eigentümer nicht bekannt wird, den Gegenstand behalten. Wird eine Sache in einer unbewohnten Gegend gefunden, so hat der Finder eine Wartefrist von drei Tagen einzuhalten. Danach steht es ihm frei, den Fund zu behalten, wenn der Eigentümer unbekannt bleibt.
18
Frage: zu den Waschungen: Hat, wer beispielsweise gerade seinen ganzen Leib gebadet hat, danach gleichwohl seine Waschungen vorzunehmen?
Antwort: Das Gebot hinsichtlich der Waschungen muss in jedem Fall befolgt werden.
19
Frage: Wenn jemand gegen den Willen seiner Frau auswandern will, der Streit darüber zur Scheidung führt und sich die Vorbereitungen seiner Abreise bis zum Ablauf eines Jahres hinziehen, kann dann dieser Zeitraum als das Jahr der Geduld gerechnet werden oder ist der Tag, an dem das Paar auseinandergeht, als Beginn dieses Jahres zu betrachten?
Antwort: Der Ausgangspunkt für die Berechnung ist der Tag, an dem das Paar auseinandergeht. Wenn sie sich ein Jahr vor der Abreise des Ehemanns trennen und der Duft der Zuneigung zwischen ihnen nicht wiedergekehrt ist, kann die Scheidung erfolgen. Andernfalls muss das Jahr vom Tag seiner Abreise an gerechnet und die im Kitáb-i-Aqdas festgelegten Bedingungen eingehalten werden.
20
Frage: zum Reifealter bezüglich religiöser Pflichten:
Antwort: Das Reifealter ist für Mann und Frau fünfzehn.
21
Frage: zu dem heiligen Vers: »Wenn ihr … auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder …«
Antwort: Diese Prostration wiegt das Pflichtgebet auf, das während der Reise und wegen der unsicheren Umstände versäumt wurde. Wenn sich der Reisende zur Zeit des Gebetes an einem sicheren Ort in Ruhe befindet, soll er das Gebet verrichten. Diese Bestimmung über die das Pflichtgebet ersetzende Prostration gilt sowohl zu Hause als auch auf der Reise.
22
Frage: zur Begriffsbestimmung der ReiseA27:
Antwort: Eine Reise ist definiert durch eine Abwesenheit von mindestens neun Stunden. Bleibt der Reisende an einem Ort in der Absicht, dort mindestens einen Monat entsprechend dem Kalender des Bayán zu verweilen, so muss er das Fasten halten. Bleibt er kürzer als einen Monat, ist er vom Fasten befreit. Kommt er in der Fastenzeit an einen Ort, an dem er einen Monat entsprechend dem Bayán bleiben wird, so braucht er das Fasten erst nach drei Tagen wieder aufzunehmen, um es dann für den Rest der Fastenzeit zu halten. Kommt er jedoch nach Hause, an seinen ständigen Wohnsitz, so muss er das Fasten am Tag nach der Ankunft aufnehmen.
23
Frage: zur Strafe für den unehelichen Beischlaf:
Antwort: Neun Mithqál sind für den ersten Verstoß zu zahlen, achtzehn für den zweiten, sechsunddreißig für den dritten und so weiter, so dass jede Folgestrafe das Doppelte der vorhergehenden ist. Das Gewicht eines Mithqál entspricht neunzehn Nakhud entsprechend der Festlegung des Bayán.
24
Frage: zur Jagd:
Antwort: Er sagt, gepriesen sei Er: »Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln« und so weiter. Dies betrifft auch andere Arten der Jagd, etwa mit Pfeil und Bogen, Gewehr und ähnlichem Gerät. Werden jedoch Fallen oder Schlingen verwandt, in denen das Wild stirbt, bevor es geborgen wird, so ist sein Verzehr verboten.
25
Frage: zur Pilgerfahrt:
Antwort: Die Pilgerfahrt zu einem der beiden geheiligten Häuser ist Pflicht, zu welchem der beiden, ist die Entscheidung des Pilgers.
26
Frage: zur Morgengabe:
Antwort: Bei der Morgengabe ist mit der Selbstbeschränkung auf den Mindestbetrag ein Betrag von neunzehn Mithqál Silber gemeint.
27
Frage: zu dem heiligen Vers: »Erhält sie jedoch die Nachricht vom … Tod ihres Ehemanns« und so weiter:
Antwort: Mit der »festgesetzten Zahl von Monaten« ist ein Zeitraum von neun Monaten gemeint.
28
Eine weitere Frage: zum Erbteil des Lehrers:
Antwort: Ist der Lehrer verstorben, so geht ein Drittel seines Erbteils an das Haus der Gerechtigkeit, die anderen zwei Drittel an die Nachkommen des Verstorbenen, nicht an die des Lehrers.
29
Eine weitere Frage: zur Pilgerfahrt:
Antwort: Mit der Pilgerfahrt zum geheiligten Hause, die dem Mann zur Pflicht gemacht wurde, ist sowohl das Größte Haus in Baghdád als auch das Haus des Ersten Punktes in Shíráz gemeint. Die Wallfahrt zu einem der beiden Häuser genügt. Man kann also zu dem Haus pilgern, das näher am Wohnsitz liegt.
30
Frage: zum Vers: »Und wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun«:
Antwort: Hier geht es nur um Dienstleistungen, wie sie von jeglichen Dienstboten, jung oder alt, gegen Lohn erbracht werden. Es steht der Jungfer frei, sich jederzeit zu verheiraten, denn es ist verboten, Frauen zu kaufen oder dass ein Mann mehr als zwei Frauen hat.
31
Frage: zu dem heiligen Vers: »… hat der Herr … die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet«:
Antwort: Dies bezieht sich auf die Rechtspraxis, wonach zuvor ein anderer Mann diese Frau heiraten musste, bevor sie ihren früheren Mann wieder ehelichen konnte. Dies ist im Kitáb-i-Aqdas verboten.
32
Frage: zur Restauration und Erhaltung der beiden Häuser an den Zwillingsorten und der anderen Orte, an denen der Thron aufgestellt war:
Antwort: Mit den beiden Häusern ist das Größte Haus und das Haus des Ersten Punktes gemeint. Was die anderen Grundstücke betrifft, so mögen die Bewohner der dortigen Gegend entscheiden, ob sie eines oder alle Häuser, in denen der Thron aufgestellt war, vor dem Verfall bewahren wollen.
33
Eine weitere Frage: zum Erbe des Lehrers:
Antwort: Gehört der Lehrer nicht zum Volke Bahás, so ist er nicht erbberechtigt. Gibt es mehrere Lehrer, so ist der Anteil gleichmäßig unter ihnen aufzuteilen. Ist der Lehrer verstorben, so fällt sein Anteil nicht an dessen Nachkommen, vielmehr gehen zwei Drittel davon an die Kinder des Erblassers, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
34
Frage: zum Wohnhaus, das ausschließlich den männlichen Nachkommen zuerkannt ist:
Antwort: Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so ist das schönste und vornehmste gemeint, während die übrigen wie das restliche Vermögen unter den Erben zu verteilen sind. Wer, unbeschadet der Erbkategorie, außerhalb des Glaubens Gottes steht, wird als nicht vorhanden betrachtet und ist nicht erbberechtigt.
35
Frage: zu Naw-Rúz:
Antwort: Das Naw-Rúz-Fest fällt auf den Tag, an dem die Sonne in das Zeichen des Widders eintritt,A28 selbst wenn dies nur eine Minute vor Sonnenuntergang geschieht.
36
Frage: Wie ist zu verfahren, wenn der Jahrestag der beiden Geburtstage oder der Verkündigung des Báb in die Fastenzeit fällt?
Antwort: Fällt das Fest der beiden Geburtstage oder das der Verkündigung des Báb auf den Fastenmonat, so gilt das Fastengebot an diesem Tage nicht.
37
Frage: Nach den heiligen Bestimmungen zum Erbrecht fallen das Wohnhaus und die Kleidung des Verstorbenen an die männlichen Nachkommen. Bezieht sich diese Regelung nur auf das Eigentum des Vaters oder auch auf das der Mutter?
Antwort: Die gebrauchte Kleidung der Mutter fällt zu gleichen Teilen an die Töchter, aber ihr übriges Vermögen einschließlich Grundbesitz, Juwelen und ungebrauchter Kleidung ist, wie im Kitáb-i-Aqdas offenbart, unter allen ihren Erben zu verteilen. Hinterlässt die Verstorbene keine Töchter, so ist ihr gesamtes Vermögen so zu verteilen, wie dies im heiligen Text für die männlichen Nachkommen bestimmt ist.
38
Frage: zur Scheidung, der ein Jahr der Geduld vorangehen muss: Wie ist zu verfahren, wenn nur eine Seite zur Versöhnung bereit ist?
Antwort: Nach dem im Kitáb-i-Aqdas offenbarten Gesetz müssen beide Seiten einverstanden sein. Die Wiedervereinigung findet nur statt, wenn beide sie wollen.
39
Frage: Darf der Bräutigam, der die Morgengabe nicht voll bezahlen kann, seiner Braut bei der Hochzeitsfeier einen Schuldschein übergeben mit der Vereinbarung, dass er diesen einlöst, sobald er dazu in der Lage ist?
Antwort: Die Erlaubnis zu diesem Verfahren ist vom Quell der Amtsgewalt erteilt worden.
40
Frage: Ist die Scheidung zulässig, wenn sich während des Jahres der Geduld der Duft der Zuneigung wieder einstellt, um alsbald wieder von erneuter Abneigung gefolgt zu werden, und die Partner das ganze Jahr über zwischen Zu- und Abneigung schwanken, bis das Jahr in Abneigung endet?
Antwort: Jedes Mal, wenn es zu Abneigung kommt, beginnt das Jahr der Geduld an diesem Tag erneut, so dass das Jahr dann seinen vollen Lauf nehmen muss.
41
Frage: Das Wohnhaus und die Kleidung des Verstorbenen fallen an die männlichen, nicht an die weiblichen Nachkommen und nicht an die anderen Erben. Wie ist zu verfahren, wenn der Verstorbene keine männlichen Nachkommen hat?
Antwort: Er spricht, erhaben sei Er: »Hinterlässt der Verstorbene keine Nachkommen, so fällt deren Anteil an das Haus der Gerechtigkeit ...« Nach diesem geheiligten Vers fallen Wohnhaus und Kleidung des Verstorbenen an das Haus der Gerechtigkeit.
42
Frage: Das Gebot des Ḥuqúqu’lláh wurde im Kitáb-i-Aqdas offenbart. Gehören das Wohnhaus, dessen Zubehör und das erforderliche Mobiliar zu dem Vermögen, für das das Ḥuqúq zu zahlen ist?
Antwort: In den Gesetzen, die Wir in persischer Sprache offenbarten, haben Wir verfügt, dass in dieser Mächtigsten Sendung das Wohnhaus und das Mobiliar ausgenommen sind, das heißt, Mobiliar, das notwendig ist.
43
Frage: zur Verlobung von Mädchen vor dem Alter der Reife:
Antwort: Dies hat der Quell der Amtsgewalt verboten. Auch ist es nicht erlaubt, eine Trauung früher als fünfundneunzig Tage vor der Hochzeit anzukündigen.
44
Frage: Ist das Ḥuqúq zu zahlen, wenn jemand beispielsweise hundert Túmán besitzt, dafür das Ḥuqúq zahlt, die Hälfte des Betrags bei erfolglosen Geschäften verliert und dann einen Ḥuqúq-pflichtigen Betrag wieder gewinnt?
Antwort: In diesem Fall ist das Ḥuqúq nicht zu entrichten.
45
Frage: Ist das Ḥuqúq ein zweites Mal zu zahlen, wenn nach seiner Entrichtung der ursprüngliche Betrag verlorengeht, er aber durch geschäftliche Transaktionen wieder erzielt wird?
Antwort: Auch in diesem Fall fällt kein Ḥuqúq an.
46
Frage: zu dem heiligen Vers: »Gott hat euch den Ehestand verordnet.« Ist dies ein bindendes Gesetz?
Antwort: Es ist nicht bindend.
47
Frage: Hat ein Mann, der eine Frau geheiratet und ihr die Morgengabe gezahlt hat in der Annahme, sie sei Jungfrau, Anspruch auf Rückzahlung der Heiratskosten und der Morgengabe, wenn er beim Vollzug der Ehe feststellt, dass sie keine Jungfrau ist? Führt, wenn die Jungfräulichkeit zur Bedingung der Eheschließung gemacht wurde, die Nichterfüllung der Bedingung zur Nichtigkeit des Vertrags?
Antwort: In diesem Falle können Auslagen und Morgengabe zurückerstattet werden. Die Nichterfüllung führt zur Nichtigkeit des Vertrags. Wer die Sache verbirgt und vergibt, verdient indes vor Gott reichen Lohn.
48
Frage: »… es ist euch geboten … ein Mahl zu geben …« Ist das bindend?
Antwort: Es ist nicht bindend.
49
Frage: zu den Strafen für unehelichen Beischlaf, gleichgeschlechtliche Unzucht und Diebstahl sowie zu den Strafrahmen:
Antwort: Die Festlegung der Strafrahmen obliegt dem Haus der Gerechtigkeit.
50
Frage: zu den Ehehindernissen der Verwandtschaft:
Antwort: Auch dieser Gegenstand ist den Treuhändern des Hauses der Gerechtigkeit überlassen.
51
Frage: Zu den Waschungen ist offenbart: »Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: ›Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten.‹« Ist es erlaubt, diesen Vers auch bei grimmiger Kälte oder dann zu sprechen, wenn Hände oder Gesicht verletzt sind?
Antwort: Bei grimmiger Kälte darf warmes Wasser verwendet werden. Sind an Gesicht oder Händen Wunden oder gibt es andere Gründe, etwa Schmerzen, bei denen der Gebrauch von Wasser nachteilig wäre, so kann man anstelle der Waschung den festgelegten Vers sprechen.
52
Frage: Ist das Sprechen des Verses, der als Ersatz für das Gebet der Zeichen offenbart ist, bindend?
Antwort: Es ist nicht bindend.
53
Frage: zur Erbregelung: Erhalten, wenn leibliche Brüder und Schwestern vorhanden sind, Halbbrüder und Halbschwestern mütterlicherseits einen Anteil?
Antwort: Sie erhalten keinen Anteil.
54
Frage: Er sagt, erhaben sei Er: »Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters …« Wie ist zu verfahren, wenn die Tochter zu Lebzeiten des Vaters verstorben ist?
Antwort: Ihr Erbteil ist unter den sieben Erbkategorien nach der Regelung des Buches zu verteilen.
55
Frage: Ist die Verstorbene eine Frau, wem fällt dann der Anteil der Ehefrau am Erbe zu?
Antwort: Der Anteil der Ehefrau am Erbe fällt dem Ehemann zu.
56
Frage: zu dem aus fünf Tüchern bestehenden Leichentuch: Bezieht sich die Anzahl fünf auf Tücher, wie sie seither gebräuchlich waren, oder auf fünf Leichentücher von voller Länge, von denen eines über das andere gewickelt wird?
Antwort: Die Verwendung von fünf Tüchern ist gemeint.
57
Frage: zu Unterschieden bei manchen offenbarten Versen:
Antwort: Viele Tafeln wurden offenbart und in ihrer ursprünglichen Form verschickt, ohne durchgesehen und überprüft worden zu sein. Später las man sie auf Geheiß in der Heiligen Gegenwart erneut vor und brachte sie in Übereinstimmung mit den grammatikalischen Regeln des Volkes, um Kritteleien von Gegnern der Sache Gottes vorzubeugen. Ein weiterer Grund für dieses Vorgehen liegt darin, dass der neue Stil, den der Vorläufer – mögen die Seelen aller außer Ihm um Seinetwillen geopfert werden – entwickelt hatte, beträchtlich von den Grammatikregeln abwich. Die heiligen Verse wurden deshalb danach in einem Stil offenbart, der zum Zweck des leichteren Verständnisses und der Ausdrucksgenauigkeit größtenteils dem gegenwärtigen Sprachgebrauch entspricht.
58
Frage: zu dem gesegneten Vers: »Wenn ihr … auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder«: Ist dies ein Ausgleich für die wegen unsicherer Verhältnisse versäumten Pflichtgebete oder ist das Pflichtgebet während der Reise aufgehoben und tritt die Prostration an seine Stelle?
Antwort: Wenn die Stunde des Pflichtgebetes naht und keine Sicherheit herrscht, sollte man sich, sobald man an einen sicheren Ort gelangt, für jedes versäumte Pflichtgebet einmal niederwerfen, nach der letzten Prostration mit gekreuzten Beinen dasitzen und den vorgeschriebenen Vers sprechen. Gibt es einen sicheren Ort, so ist das Pflichtgebet während der Reise nicht aufgehoben.
59
Frage: Sollte ein Reisender, der gerastet hat, bei Eintritt der Gebetszeit das Gebet verrichten oder sich stattdessen niederwerfen?
Antwort: Nur unter unsicheren Verhältnissen ist es erlaubt, das Pflichtgebet auszulassen.
60
Frage: Muss nach jeder Prostration, die ein Gebet ersetzt, der Vers gesprochen werden, wenn wegen mehrerer versäumter Pflichtgebete eine Reihe von Prostrationen erforderlich ist?
Antwort: Es genügt, den vorgeschriebenen Vers nach der letzten Prostration zu sprechen. Mehrere Prostrationen machen ein mehrmaliges Sprechen des Verses nicht erforderlich.
61
Frage: Ist das Pflichtgebet, wenn es zu Hause vergessen wird, durch eine Prostration auszugleichen?
Antwort: Auf frühere Fragen wurde geschrieben: »Diese Bestimmung über die das Pflichtgebet ersetzende Prostration gilt sowohl zu Hause als auch auf der Reise.«
62
Frage: Reichen Waschungen, die zu einem anderen Zweck vorgenommen wurden, aus, wenn die Zeit des Pflichtgebets kommt, oder müssen sie wiederholt werden?
Antwort: Diese Waschungen sind ausreichend und müssen nicht wiederholt werden.
63
Frage: Im Kitáb-i-Aqdas ist ein Pflichtgebet, bestehend aus neun Rak‘ah, vorgeschrieben, das am Mittag, am Morgen und am Abend zu verrichten ist, aber die Tafel über die PflichtgebeteA29 scheint nicht damit übereinzustimmen:
Antwort: Was im Kitáb-i-Aqdas offenbart wurde, bezieht sich auf ein anderes Pflichtgebet. Vor einigen Jahren wurden einige Gebote des Kitáb-i-Aqdas einschließlich des Pflichtgebetes aus Gründen der Weisheit getrennt aufgezeichnet und zum Zwecke der sicheren Verwahrung zusammen mit anderen Heiligen Schriften ausgesandt. Später wurden diese drei Pflichtgebete offenbart.
64
Frage: Ist es erlaubt, sich zur Zeitbestimmung auf Uhren zu verlassen?
Antwort: Es ist erlaubt, sich auf Uhren zu verlassen.
65
Frage: Auf der Gesetzestafel über die Pflichtgebete sind drei Gebete offenbart. Ist es erforderlich, alle drei zu sprechen?
Antwort: Es ist Pflicht, eines dieser drei Gebete zu verrichten. Die Verrichtung eines der drei Gebete genügt.
66
Frage: Sind die Waschungen für das Morgengebet noch gültig für das Mittagsgebet? Und sind gleicherweise am Mittag ausgeführte Waschungen abends noch gültig?
Antwort: Waschungen sind mit dem Pflichtgebet verbunden, für das sie verrichtet werden, und müssen für jedes Gebet wiederholt werden.
67
Frage: Zum langen Pflichtgebet ist vorgeschrieben, dass man aufsteht und »sich Gott zuwendet«. Dies scheint zu bedeuten, dass es nicht notwendig ist, sich der Qiblih zuzuwenden. Trifft dies zu?
Antwort: Die Qiblih ist gemeint.
68
Frage: zu dem geheiligten Vers: »Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend«:
Antwort: Gemeint ist alles, was aus dem Himmel göttlicher Rede herabgesandt ward. Das erste Erfordernis ist die liebevolle Hingabe geheiligter Seelen, das Wort Gottes zu lesen. Nur einen Vers, ja nur ein Wort im Geiste der Freude und Frohmut zu lesen, ist der Lektüre vieler Bücher vorzuziehen.
69
Frage: Darf ein Erblasser testamentarisch verfügen, dass nach Begleichung der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung und der Schuldentilgung Teile seines Vermögens für wohltätige Zwecke verwandt werden, oder ist er gehalten, es bei der Zuweisung einer gewissen Summe für die Kosten der Trauerfeier und der Beerdigung bewenden zu lassen, so dass der Rest seines Vermögens in der von Gott bestimmten Weise unter die vorgeschriebenen Erbkategorien verteilt wird?
Antwort: Der Erblasser hat die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen. Ist er dem Ḥuqúqu’lláh nachgekommen und schuldenfrei, dann ist alles in seinem Testament Verfügte und jedes Anerkenntnis annehmbar. Gott hat ihm wahrlich gestattet, mit dem, was Er ihm verliehen hat, so zu verfahren, wie es ihm beliebt.
70
Frage: Ist der Gebrauch des Totenringes nur bei Erwachsenen Pflicht oder auch bei Minderjährigen?
Antwort: Er gilt nur für Erwachsene. Auch das Totengebet gilt nur für Erwachsene.
71
Frage: Ist es erlaubt, zu einer anderen Zeit als im Monat ‘Alá zu fasten? Ist es gültig und annehmbar, wenn jemand für ein solches Fasten ein Gelübde abgelegt hat?
Antwort: Das Gesetz des Fastens wurde bereits offenbart. Gelobt aber jemand Gott eines Wunsches oder eines Zieles wegen ein Fasten, so ist dies erlaubt, heute wie ehedem. Gott, erhaben sei Seine Herrlichkeit, wünscht indessen, dass Versprechen und Gelübde auf Ziele gerichtet sind, die für die Menschheit von Nutzen sind.
72
Eine erneute Frage: zum Wohnhaus und zur Kleidung: Fallen sie beim Fehlen männlicher Nachkommen dem Haus der Gerechtigkeit zu oder werden sie wie das restliche Vermögen verteilt?
Antwort: Zwei Drittel des Wohnhauses und der Kleidung gehen an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit, das Gott zur Schatzkammer des Volkes gemacht hat.
73
Frage: Wie soll sich die Frau verhalten, wenn der Ehemann nach Ablauf des Jahres der Geduld die Scheidung verweigert?
Antwort: Mit dem Ablauf der Zeit ist die Scheidung vollzogen, doch müssen für den Beginn und das Ende dieses Zeitraums Zeugen vorhanden sein, die nötigenfalls angerufen werden und Zeugnis ablegen können.
74
Frage: zur Begriffsbestimmung des Alters:
Antwort: Die Araber verstehen darunter das höchste Greisenalter, aber für das Volk Bahás beginnt es mit siebzig.
75
Frage: zur Befreiung vom Fasten für Reisende, die zu Fuß gehen:
Antwort: Das Zeitmaß ist auf zwei Stunden festgesetzt. Wird es überschritten, so darf das Fasten gebrochen werden.
76
Frage: zur Einhaltung des Fastens derjenigen, die während des Fastenmonats harte Arbeit zu verrichten haben:
Antwort: Sie sind vom Fasten befreit. Um jedoch dem Gesetz Gottes und der erhabenen Stufe des Fastens Achtung zu zollen, ist es höchst empfehlenswert und schicklich, sich mit einem bescheidenen, nicht öffentlich eingenommenen Mahl zu begnügen.
77
Frage: Genügen die Waschungen für das Pflichtgebet auch für das fünfundneunzigmalige Sprechen des Größten Namens?
Antwort: Es ist nicht erforderlich, die Waschungen zu wiederholen.
78
Frage: zu Kleidern und Schmuck, die ein Ehemann für seine Frau gekauft hat: Sind sie nach dem Tod des Mannes unter seinen Erben zu verteilen oder gehören sie der Frau?
Antwort: Außer gebrauchter Kleidung gehört alles, was vorhanden ist, Schmuck und anderes, dem Ehemann, es sei denn, dass es sich nachweislich um Geschenke handelt, die der Frau gemacht worden sind.
79
Frage: zum Begriff der Gerechtigkeit, wenn die Beurteilung einer Sache vom Zeugnis zweier gerechter Zeugen abhängt:
Antwort: Das Merkmal der Gerechtigkeit ist ein guter Ruf. Das Zeugnis aller Diener Gottes, gleich welchen Glaubens oder Bekenntnisses, ist vor Seinem Thron annehmbar.
80
Frage: Soll, wenn der Verstorbene weder das Ḥuqúq noch seine Schulden bezahlt hat, die Zahlung anteilmäßig von seinem Wohnhaus, der persönlichen Kleidung und dem Rest des Vermögens geleistet werden oder sind Wohnhaus und die persönliche Kleidung für die männlichen Nachkommen auszusondern, so dass die Schulden aus dem verbleibenden Vermögen zu zahlen sind? Wie sollen die Schulden beglichen werden, wenn der Rest des Vermögens hierfür nicht ausreicht?
Antwort: Die Schulden und das Ḥuqúq sollen aus dem Restvermögen bezahlt werden. Wenn dieses nicht ausreicht, sind die Rückstände aus dem Wohnhaus und der Kleidung zu begleichen.
81
Frage: Ist das dritte Pflichtgebet im Sitzen oder im Stehen zu verrichten?
Antwort: Es ist schicklicher, in einer Haltung demütiger Ergebenheit zu stehen.
82
Frage: Zum ersten Pflichtgebet ist bestimmt, »man soll es verrichten, wann immer man sich in einem Zustand ergebener, sehnsüchtiger Anbetung befindet«. Ist es nur einmal in vierundzwanzig Stunden zu verrichten oder häufiger?
Antwort: Einmal in vierundzwanzig Stunden ist ausreichend. So hat die Zunge des Göttlichen Befehls gesprochen.
83
Frage: zur Begriffsbestimmung für »Morgen«, »Mittag« und »Abend«:
Antwort: Dies sind Sonnenaufgang, Mittag und Sonnenuntergang. Die zulässigen Zeiträume für die Pflichtgebete sind vom Morgen bis zum Mittag, vom Mittag bis zum Sonnenuntergang und vom Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach. Die Amtsgewalt liegt in der Hand Gottes, des Trägers beider Namen.
84
Frage: Ist die Ehe mit Ungläubigen erlaubt?
Antwort: Zur Ehe nehmen und zur Ehe geben sind erlaubt. Dies gebot der Herr, als Er den Thron der Freigebigkeit und Gnade bestieg.
85
Frage: zum Totengebet: Soll es dem Begräbnis vorangehen oder nachfolgen? Muss die Qiblih eingehalten werden?
Antwort: Dieses Gebet ist vor dem Begräbnis zu rezitieren. Was die Qiblih anbelangt: »Wohin ihr euch auch wendet, da ist Gottes Antlitz.«Q56
86
Frage: Der Mittag ist die Zeit für zwei Pflichtgebete, das kurze Mittagsgebet und dasjenige, das morgens, mittags und abends zu verrichten ist. Müssen in diesem Fall zwei Waschungen vorgenommen werden oder genügt eine?
Antwort: Die Wiederholung der Waschungen ist nicht erforderlich.
87
Frage: zur Morgengabe, die für Dorfbewohner aus Silber bestehen soll: Bezieht sich das auf die Braut, den Bräutigam oder beide? Was ist zu tun, wenn der eine Teil Stadtbewohner, der andere Dorfbewohner ist?
Antwort: Die Morgengabe bezieht sich auf den Wohnsitz des Bräutigams. Ist er Stadtbewohner, so ist die Morgengabe aus Gold, ist er Dorfbewohner, so ist sie aus Silber.
88
Frage: Was ist das Kriterium für die Entscheidung, ob jemand ein Stadt- oder Dorfbewohner ist? Was gilt, wenn ein Stadtbewohner seinen Wohnsitz in einem Dorf nimmt oder ein Dorfbewohner in einer Stadt, jeweils in der Absicht, sich dort auf Dauer niederzulassen? Ist der Geburtsort ausschlaggebend?
Antwort: Das Merkmal ist der dauernde Wohnsitz. Je nachdem, wo sich dieser befindet, muss die Bestimmung des Buches eingehalten werden.
89
Frage: Auf den Heiligen Tafeln ist offenbart, dass, so jemand etwas im Wert von neunzehn Mithqál Gold verdient, das Recht Gottes von diesem Betrag entrichtet werden muss. Wieviel von diesem Betrag soll bezahlt werden?
Antwort: Gott hat befohlen, dass von jedem Hundert neunzehn Teile bezahlt werden müssen. Dies soll die Grundlage der Berechnung sein. So lässt sich ermitteln, welcher Betrag für neunzehn [Mithqál Gold] fällig wird.
90
Frage: Wenn das Erlangte neunzehn [Mithqál Gold] übersteigt, muss es dann erst wieder auf weitere neunzehn [Mithqál Gold] anwachsen, bevor das Ḥuqúq fällig wird, oder ist das Ḥuqúq für jeden übersteigenden Betrag zu zahlen?
Antwort: Das Ḥuqúq fällt nicht bei jedem übersteigenden Betrag an, sondern nur dann, wenn dieser weitere neunzehn erreicht.
91
Frage: zum reinen Wasser und zum Zustand, von dem an es als gebraucht gilt:
Antwort: Kleine Mengen Wasser, eine Tasse voll, oder selbst zwei oder drei, gelten als gebraucht, wenn jemand das Gesicht oder die Hände darin gewaschen hat. Ein KurrA30 oder mehr Wasser bleibt nach einer oder zwei Gesichtswaschungen unverändert, und es spricht nichts dagegen, dass es benutzt wird, es sei denn in einer der drei WeisenA31 verändert, zum Beispiel wenn seine Farbe sich ändert und es demzufolge als gebraucht zu betrachten ist.
92
Frage: In einer persischen Abhandlung zu verschiedenen Fragen ist das Reifealter auf fünfzehn festgelegt. Muss bei der Eheschließung das Reifealter gleichfalls erreicht sein oder ist sie früher erlaubt?
Antwort: Da das Buch Gottes die Einigung beider verlangt, und da eine solche Einigung vor dem Reifealter ungewiss bleibt, muss bei der Eheschließung das Reifealter eingetreten sein. Sie ist vor diesem Zeitpunkt nicht erlaubt.
93
Frage: zum Fasten und zum Pflichtgebet bei Kranken:
Antwort: Wahrlich, Ich sage, Pflichtgebet und Fasten haben vor Gott einen erhabenen Rang. Ihre Wirkung kann jedoch nur in gesundem Zustand erlangt werden. Bei schlechter Gesundheit dürfen diese Pflichten nicht erfüllt werden. So hat der Herr, erhaben sei Seine Herrlichkeit, es zu allen Zeiten geboten. Selig der Mann und die Frau, die achtsam sind und Seine Gebote befolgen. Aller Lobpreis sei Gott, Der die Verse herabsendet und unbezweifelbare Beweise offenbart!
94
Frage: zu Moscheen, Kapellen und Tempeln:
Antwort: Was immer für die Anbetung des einen wahren Gottes erbaut wurde, Moscheen, Kapellen und Tempel, darf nicht für andere Zwecke als zum Gedenken an Seinen Namen verwendet werden. Dies ist ein Gebot Gottes. Wer es verletzt, zählt wahrlich zu den Übertretern. Keine Schuld trifft den Erbauer, denn er hat für Gott gehandelt, seinen gerechten Lohn empfangen und wird ihn weiterhin empfangen.
95
Frage: zur Ausstattung einer Arbeitsstätte für das eigene Gewerbe oder den Beruf: Ist sie der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung unterworfen oder unterliegt sie derselben Regelung wie die Wohnungseinrichtung?
Antwort: Sie unterliegt denselben Regelungen wie die Wohnungseinrichtung.
96
Frage: zur Umwandlung von Treuhandvermögen zum Schutz vor Entwertung oder Verlust in Bargeld oder andere Anlagen:
Antwort: Zu der schriftlichen Anfrage wegen der Umwandlung von Treuhandvermögen zum Schutz vor Entwertung oder Verlust: Solche Transaktionen sind erlaubt unter der Voraussetzung, dass die neue Anlage von gleichem Wert ist. Dein Herr ist wahrlich der Erklärende, der Allwissende, und Er ist fürwahr der Gebieter, der Altehrwürdige der Tage.
97
Frage: zum Waschen der Füße im Winter und im Sommer:
Antwort: In beiden Jahreszeiten ist warmes Wasser vorzuziehen, aber gegen kaltes gibt es keinen Einwand.
98
Eine Ergänzungsfrage: zur Scheidung:
Antwort: Da Gott, erhaben sei Seine Herrlichkeit, die Scheidung nicht schätzt, wurde nichts zu diesem Thema offenbart. Jedoch müssen von Anbeginn bis zum Ende eines Trennungsjahres mindestens zwei Zeugen auf dem Laufenden gehalten werden. Kommt es am Ende dieses Jahres zu keiner Versöhnung, so ist die Ehe geschieden. Dies muss vom religiösen Standesbeamten der Stadt, ernannt von den Treuhändern des Hauses der Gerechtigkeit, im Personenregister eingetragen werden. Die Einhaltung dieses Verfahrens ist wichtig, damit die Herzen der Verständnisvollen nicht betrübt werden.
99
Frage: zur Beratung:
Antwort: Endet die Beratung zunächst in Uneinigkeit, so sind weitere Personen hinzuzuziehen. Bleibt auch dies ergebnislos, so sind Personen in der Zahl des Größten Namens – die überschritten oder unterschritten werden kann – durch das Los zu bestimmen. Alsdann ist die Beratung wieder aufzunehmen und dem Ergebnis, wie es auch sei, zu gehorchen. Herrscht dann immer noch Uneinigkeit, so ist dasselbe Verfahren zu wiederholen. Danach gilt der Spruch der Mehrheit. Er führt wahrlich, wen Er will, den rechten Weg.
100
Frage: zur Erbfolge:
Antwort: Bei der Erbfolge ist das, was der Erste Punkt gebot – mögen die Seelen aller außer Ihm um Seinetwillen geopfert werden –, wohlgefällig. Die vorhandenen Erben sollen die ihnen zuerkannten Anteile am Erbe erhalten, wobei eine Aufstellung des Restes dem Hofe des Höchsten zu übermitteln ist. In Seiner Hand ist der Quell der Amtsgewalt, Er gebietet, was Ihm gefällt. Hierzu wurde im Land des GeheimnissesA32 ein Gesetz offenbart, das den Erbteil der fehlenden Erben vorübergehend den vorhandenen Erben zuweist, bis das Haus der Gerechtigkeit errichtet ist und sein Spruch in dieser Angelegenheit kundgemacht wird. Jedoch ist die Erbschaft derer, die im selben Jahr wie die Altehrwürdige Schönheit ihr Heimatland verließen, ihren Erben zuerkannt worden. Dies ist eine ihnen von Gott verliehene Gnadengabe.
101
Frage: zum Gesetz über gefundene Schätze:
Antwort: Wird ein Schatz gefunden, so gehört ein Drittel davon dem Finder. Die übrigen zwei Drittel sind von den Männern des Hauses der Gerechtigkeit für die Wohlfahrt aller Menschen zu verwenden. So ist zu verfahren, wenn das Haus der Gerechtigkeit errichtet ist. Bis dahin sind sie von vertrauenswürdigen Personen am jeweiligen Ort zu verwahren. Er ist fürwahr der Herrscher, der Gebieter, der Allwissende, der Allunterrichtete.
102
Frage: zu dem Ḥuqúq auf Grundvermögen, das keinen Ertrag abwirft:
Antwort: Nach Gottes Gebot fällt auf Grundvermögen, das keinen Ertrag mehr bringt, das heißt, aus dem kein Gewinn erwächst, keine Ḥuqúq-Zahlung an. Er ist wahrlich der Herrscher, der Großzügige.
103
Frage: zu dem heiligen Vers: »In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren … zu bestimmen«:
Antwort: Gemeint sind abgelegene Weltgegenden. Hierzulande beschränkt sich der Zeitunterschied jedoch auf wenige Stunden, weshalb die Regelung hier nicht Platz greift.
104
Im Sendbrief an Abá Badí‘ ist der folgende heilige Vers offenbart: »Wahrlich, Wir haben einem jeden Sohn geboten, seinem Vater beizustehen.« Dies ist die Vorschrift, die Wir im Buch erlassen haben.
105
Und auf einer anderen Tafel sind diese erhabenen Worte offenbart: O Muḥammad! Der Altehrwürdige der Tage hat dir Sein Antlitz zugewandt. Er nennt dich beim Namen und ermahnt das Volk Gottes, seine Kinder zu erziehen. Ein Vater, der diesen gewichtigen Befehl, der im Kitáb-i-Aqdas von der Feder des Ewigen Königs offenbart ward, in den Wind schlägt, hat sein Vaterschaftsrecht verwirkt und wird vor Gott schuldig gesprochen. Wohl dem, der sich die Ermahnungen des Herrn ins Herz prägt und sich standhaft daran hält. Gott gebietet fürwahr Seinen Dienern, was ihnen hilft und nützt und sie befähigt, Ihm nahezukommen. Er ist der Gebieter, der Ewige.
106
Er ist Gott, erhaben sei Er, der Herr der Macht und Majestät! Die Propheten und Erwählten Gottes sind allesamt vom Einen Wahren Gott – gepriesen sei Seine Herrlichkeit! – beauftragt, die Bäume menschlichen Seins mit den Lebenswassern der Aufrichtigkeit und des Verstehens zu nähren, damit aus ihnen erscheine, was Gott tief in ihrem Selbst verwahrt hat. Wie leicht zu erkennen, trägt jeder Baum eine bestimmte Frucht. Ein dürrer Baum taugt nur für das Feuer. Bei allem, was diese Erzieher sagten und lehrten, war ihre Absicht, die erhabene Stufe des Menschen zu bewahren. Wohl dem, der am Tage Gottes sich fest an Seine Gebote hält und keinen Schritt von Seinem wahren, allem zugrundeliegenden Gesetz abweicht. Die Früchte, die dem Baume des menschlichen Lebens am besten stehen, sind Vertrauenswürdigkeit und Frömmigkeit, Wahrhaftigkeit und Aufrichtigkeit, doch größer als all dies ist nach der Anerkennung der Einheit Gottes – gepriesen und verherrlicht sei Er! – die Beachtung der Rechte, die er den Eltern schuldet. Diese Lehre ist in allen Büchern Gottes zu finden, und die Erhabenste Feder bestätigt sie erneut. Bedenket, was der Allbarmherzige Herr im Qur’án, verherrlicht seien Seine Worte, offenbart hat: »Betet Gott an, setzt Ihm keinen Gefährten und kein Abbild zur Seite und erweist euren Eltern Güte und Liebe …«Q57 Seht, wie hier die liebende Sorge um die Eltern mit der Anerkennung des einen wahren Gottes verbunden ist! Glücklich, wer mit Einsicht und Verständnis begabt ist, wer schaut und wahrnimmt, wer liest und begreift und befolgt, was Gott offenbart – in den alten Heiligen Büchern und auf dieser unvergleichlichen, wundersamen Tafel.
107
Auf einer Seiner Tafeln hat Er offenbart, erhaben seien Seine Worte: Und in der Frage der Zakát bestimmen Wir gleichermaßen, dass ihr dem folgt, was im Qur’án offenbart ist.
Inhaltsübersicht und systematische Darstellung der Gesetze und Gebote des Kitáb-i-Aqdas
Inhaltsübersicht
I. Die Einsetzung ‘Abdu’l-Bahás zum Nachfolger Bahá’u’lláhs und Ausleger Seiner Lehre
A. Wendet euch Ihm zu
B. Legt Ihm [Fragen] vor
II. Vorwegnahme der Institution des Hütertums
III. Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit
IV. Gesetze, Gebote und Ermahnungen
A. Gebet
B. Fasten
C. Gesetze des persönlichen Status
D. Verschiedene Gesetze, Gebote und Ermahnungen
V. Besondere Mahnungen, Tadel und Warnungen
VI. Verschiedenes
Systematische Übersicht
I. Einsetzung ‘Abdu’l-Bahás zum Nachfolger Bahá’u’lláhs und Ausleger Seiner Lehre
A. Die Gläubigen sollen ihr Angesicht Ihm zuwenden, »Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross«.
B. Den Gläubigen ist geboten, alles, was sie in der Schrift nicht verstehen, Ihm vorzulegen, »Der diesem mächtigen Stamm entspross«.
II. Vorwegnahme der Institution des Hütertums
III. Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit
A. Förmliche Einsetzung des Hauses der Gerechtigkeit
B. Festlegung seiner Funktionen
C. Festlegung seiner Einnahmequellen
IV. Gesetze, Gebote und Ermahnungen
A. Gebet
1. Die erhabene Stellung, welche die Pflichtgebete in der Bahá’í-Offenbarung einnehmen.
2. Die Qiblih:
a. Vom Báb gleichgesetzt mit Ihm, »Den Gott offenbaren wird«.
b. Die vom Báb getroffene Festlegung wird von Bahá’u’lláh bestätigt.
c. Bahá’u’lláh bestimmt Seine letzte Ruhestätte als die Qiblih nach Seinem Hinscheiden.
d. Die Hinwendung zur Qiblih ist beim Verrichten der Pflichtgebete bindend.
3. Die Pflichtgebete sind für Mann und Frau verbindlich vom Reifealter an, das auf 15 Jahre festgelegt ist.
4. Vom Pflichtgebet ist befreit:
a. wer krank ist,
b. wer das 70. Lebensjahr vollendet hat,
c. die Frau während der Monatsregel, vorausgesetzt, dass sie ihre Waschungen verrichtet und täglich einen besonders offenbarten Vers fünfundneunzigmal spricht.
5. Pflichtgebete sollen von jedem allein gesprochen werden.
6. Der Gläubige hat die Wahl, eines der drei Pflichtgebete zu sprechen.
7. »Morgen«, »Mittag« und »Abend« im Zusammenhang mit den Pflichtgebeten sind: die Zeit zwischen Sonnenaufgang und Mittag, zwischen Mittag und Sonnenuntergang und von Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach.
8. Es genügt, das erste (lange) Pflichtgebet einmal binnen 24 Stunden zu sprechen.
9. Das dritte (kurze) Pflichtgebet sollte im Stehen gesprochen werden.
10. Waschungen:
a. Waschungen müssen dem Verrichten der Pflichtgebete vorausgehen.
b. Für jedes Pflichtgebet müssen erneut Waschungen vorgenommen werden.
c. Wenn am Mittag zwei Pflichtgebete gesprochen werden, genügt eine Waschung für beide.
d. Ist kein Wasser vorhanden oder schadet dessen Verwendung dem Gesicht oder den Händen, so ist ein besonders offenbarter Vers fünfmal zu sprechen.
e. Ist die Witterung zu kalt, so wird die Verwendung warmen Wassers empfohlen.
f. Wurden Waschungen aus anderen Gründen vorgenommen, so ist ihre Wiederholung vor dem Verrichten des Pflichtgebetes nicht erforderlich.
g. Waschungen sind unerlässlich, auch wenn zuvor ein Bad genommen wurde.
11. Bestimmung der für das Gebet festgelegten Zeiten:
a. Zur Zeitbestimmung für das Verrichten der Pflichtgebete ist es erlaubt, sich nach Uhren zu richten.
b. In Ländern, die im äußersten Norden oder Süden liegen, wo die Dauer der Tage und Nächte sich beträchtlich ändert, sollte man sich nach Uhren und Zeitmessern richten, nicht nach dem Sonnenauf- oder -untergang.
12. In Gefahr, ob auf Reisen oder zu Hause, ist für jedes nicht verrichtete Pflichtgebet eine Prostration und das Sprechen eines besonderen Verses vorgeschrieben, dem das achtzehnmalige Sprechen eines anderen, besonderen Verses zu folgen hat.
13. Das Gemeinschaftsgebet ist verboten, ausgenommen ist das Totengebet.
14. Es ist vorgeschrieben, das Totengebet in voller Länge zu sprechen. Ausgenommen ist, wer nicht lesen kann. Ihm ist geboten, die sechs besonderen Abschnitte in diesem Gebet zu wiederholen.
15. Das täglich am Morgen, Mittag und Abend dreimal zu sprechende Pflichtgebet wurde durch die drei später offenbarten Pflichtgebete ersetzt.
16. Das Gebet der Zeichen wurde abgeschafft und durch einen besonders offenbarten Vers ersetzt. Das Sprechen dieses Verses ist indessen nicht verbindlich.
17. Haare, Zobelfell, Knochen und dergleichen machen das Gebet nicht ungültig.
B. Fasten
1. Die erhabene Stellung, die das Fasten in der Bahá’í-Offenbarung einnimmt.
2. Die Fastenzeit beginnt mit dem Ende der Schalttage und endet mit dem Naw-Rúz-Fest.
3. Sich der Speise und des Tranks zu enthalten, ist von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang verbindlich.
4. Das Fasten ist für Mann und Frau vom Reifealter an, welches auf fünfzehn Jahre festgelegt wurde, verbindlich.
5. Vom Fasten sind befreit:
a. Reisende,
i. sofern die Reise länger als neun Stunden dauert,
ii. die zu Fuß reisen, sofern die Reise länger als zwei Stunden dauert,
iii. die ihre Reise für weniger als neunzehn Tage unterbrechen.
iv. Wer seine Reise während der Fastenzeit an einem Ort unterbricht, an dem er neunzehn Tage bleibt, ist vom Fasten nur die ersten drei Tage nach seiner Ankunft befreit.
v. Wer während der Fastenzeit nach Hause zurückkehrt, muss mit dem Fasten am Tag seiner Ankunft beginnen.
b. Kranke
c. Wer das 70. Lebensjahr vollendet hat
d. Schwangere
e. Stillende
f. Frauen während ihrer Monatsregel, sofern sie ihre Waschungen verrichten und täglich einen besonders offenbarten Vers fünfundneunzigmal sprechen.
g. Wer Schwerarbeit verrichtet. Er ist angehalten, dem Gesetz dadurch Achtung zu erweisen, dass er sich diskret zurückhält, wenn er von der Befreiung Gebrauch macht.
6. Fastengelübde (außerhalb des vorgeschriebenen Fastenmonats) sind erlaubt. In der Sicht Gottes sind jedoch Gelübde, welche der Menschheit nützen, vorzuziehen.
C. Gesetze des persönlichen Status
1. Ehe:
a. Die Ehe wird sehr empfohlen, sie ist indes nicht obligatorisch.
b. Vielweiberei ist verboten.
c. Voraussetzung der Ehe ist, dass beide Partner das Reifealter erreicht haben, das auf fünfzehn Jahre festgesetzt ist.
d. Die Eheschließung bedarf der Einigung der beiden Partner und der Zustimmung ihrer Eltern, auch wenn die Frau keine Jungfrau ist.
e. Beide Partner haben einen besonders offenbarten Vers zu sprechen, in welchem sie ihre Zufriedenheit mit dem Willen Gottes zum Ausdruck bringen.
f. Niemand darf seine Stiefmutter heiraten.
g. Alle Fragen, die Ehen mit Blutsverwandten betreffen, sind dem Haus der Gerechtigkeit vorzulegen.
h. Die Ehe mit einem Nichtgläubigen ist erlaubt.
i. Die Verlobung:
i. Die Verlöbniszeit darf fünfundneunzig Tage nicht überschreiten.
ii. ES ist untersagt, sich mit einem Mädchen zu verloben, ehe es das Reifealter erreicht hat.
j. Morgengabe:
i. Voraussetzung der Eheschließung ist die Zahlung einer Morgengabe.
ii. Die Morgengabe ist auf 19 Mithqál reinen Goldes für Stadtbewohner, und auf 19 Mithqál Silber für Dorfbewohner festgesetzt. Maßgeblich ist der ständige Wohnsitz des Ehemannes, nicht der der Ehefrau.
iii. Es ist verboten, mehr als 95 Mithqál zu zahlen.
iv. Es ist wünschenswert, dass ein Mann sich darauf beschränkt, 19 Mithqál Silber zu zahlen.
v. Ist die volle Zahlung der Morgengabe nicht möglich, so ist die Ausstellung eines schriftlichen Zahlungsversprechens zulässig.
k. Entsteht bei einem Partner gegenüber dem anderen eine Abneigung, nachdem der besonders offenbarte Vers gesprochen und die Morgengabe gezahlt ist, jedoch bevor die Ehe vollzogen ist, so braucht die Wartezeit vor der Scheidung nicht eingehalten zu werden. Die Morgengabe darf jedoch nicht zurückverlangt werden.
1. Vor Antritt einer Reise hat der Ehemann seiner Ehefrau die Zeit seiner Rückkehr mitzuteilen. Ist er aus einem triftigen Grund verhindert, zur festgelegten Zeit zurückzukehren, so muss er sie benachrichtigen und sich bemühen, heimzukehren. Kommt er keiner dieser Pflichten nach, muss die Ehefrau einen Zeitraum von neun Monaten warten, ehe sie sich wieder verheiraten darf, obgleich es besser ist, wenn sie länger wartet. Erhält sie Nachricht von seinem natürlichen oder gewaltsamen Tod, so darf sie nach Ablauf von neun Monaten wieder eine Ehe eingehen, sofern die Nachricht durch öffentlichen Bericht oder durch zwei glaubwürdige Zeugen bestätigt wird.
m. Verreist der Ehemann, ohne seine Ehefrau über den Zeitpunkt seiner Rückkehr zu unterrichten, so darf sie nach Ablauf eines Jahres eine neue Ehe eingehen, sofern der Ehemann das im Kitáb-i-Aqdas erlassene Gesetz kannte. Hatte er davon keine Kenntnis, so muss die Ehefrau warten, bis sie Nachricht von ihrem Ehemann erhält.
n. Stellt der Ehemann nach Zahlung der Morgengabe fest, dass seine Frau keine Jungfrau ist, so kann er die Rückzahlung der Morgengabe und die Erstattung der entstandenen Kosten verlangen.
o. War Jungfräulichkeit Bedingung für die Heirat, so kann die Rückzahlung der Morgengabe und die Erstattung der entstandenen Kosten verlangt und die Ehe für nichtig erklärt werden. In den Augen Gottes ist es indessen höchst verdienstvoll, diesen Umstand zu verschweigen.
2. Scheidung:
a. Die Scheidung wird scharf missbilligt.
b. Entsteht bei einem der Ehegatten gegenüber dem anderen Entfremdung oder Widerwille, so ist die Scheidung erst nach Ablauf eines Jahres zulässig. Beginn und Ende des Wartejahres bedürfen der Bestätigung mindestens zweier Zeugen. Die Scheidung selbst ist vom Gerichtsbeamten im Auftrag des Hauses der Gerechtigkeit zu beurkunden. Der eheliche Verkehr ist während der Wartezeit verboten. Wer dieses Gesetz bricht, muss bereuen und dem Haus der Gerechtigkeit 19 Mithqál Gold zahlen.
c. Nach erfolgter Scheidung ist keine weitere Wartezeit erforderlich.
d. Die Ehefrau, die wegen Untreue geschieden werden soll, verliert ihren Unterhaltsanspruch während der Wartezeit.
e. Man darf mit der Frau, von der man geschieden wurde, wieder die Ehe eingehen, sofern sie nicht wieder geheiratet hat. Hat sie wieder geheiratet, so muss sie erst geschieden werden, ehe ihr früherer Ehemann sie wieder heiraten kann.
f. Kehrt die Zuneigung während der Wartezeit wieder zurück, so ist die Ehe gültig. Folgt der Versöhnung erneut Entfremdung und wird wiederum die Scheidung begehrt, muss ein neues Wartejahr in Lauf gesetzt werden.
g. Kommt es zwischen den Ehegatten während einer Reise zur Entzweiung, so ist der Ehemann verpflichtet, die Ehefrau entweder nach Hause zu schicken oder einer verlässlichen Person anzuvertrauen, die sie dorthin begleitet, und ihr die Reise sowie den Unterhalt für die Dauer eines Jahres zu zahlen.
h. Besteht eine Ehefrau auf der Scheidung, weil sie nicht in ein anderes Land auswandern will, so wird das Wartejahr vom Zeitpunkt der Trennung der Ehegatten an gerechnet, sei dies während der Reisevorbereitung oder zum Zeitpunkt der Abreise.
i. Das islámische Gesetz über die Wiederheirat der Frau, von der man geschieden wurde, ist aufgehoben.
3. ErbfolgeA33:
a. Vom Nachlass erhalten
i. Kinder 1080 von 2520 Teilen
ii. Ehemann oder Ehefrau 390 von 2520 Teilen
iii. Vater 330 von 2520 Teilen
iv. Mutter 270 von 2520 Teilen
v. Bruder 210 von 2520 Teilen
vi. Schwester 150 von 2520 Teilen
vii. Lehrer 90 von 2520 Teilen
b. Den vom Báb den Kindern zugesprochenen Teil hat Bahá’u’lláh verdoppelt, während Er den Anteil der anderen Erbberechtigten im entsprechenden Verhältnis gekürzt hat.
c.
i. Sind keine Kinder vorhanden, so fällt deren Anteil dem Haus der Gerechtigkeit zu, welches diesen für Waisen und Witwen und zum Wohl der Menschheit auszugeben hat.
ii. Ist der Sohn des Erblassers verstorben und hat er Kinder hinterlassen, so geht der Anteil ihres Vaters an diese. Ist die Tochter des Erblassers verstorben und hat sie Kinder hinterlassen, so wird ihr Anteil in die sieben Quoten geteilt, die im Heiligsten Buche aufgeführt sind.
d. Hinterlässt der Erblasser Nachkommen und fallen von den übrigen Kategorien Erbberechtigte aus, so fallen zwei Drittel der Nachlassquoten, die auf diese entfallen wären, an die Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
e. Sind keine der vorgenannten Erbberechtigten vorhanden, so fallen zwei Drittel des Nachlasses den Neffen und Nichten des Erblassers zu. Sind solche nicht vorhanden, so fällt der gleiche Anteil an die Tanten und Onkel, fehlen auch diese, an deren Söhne und Töchter. Das verbleibende Drittel fällt in jedem Falle dem Haus der Gerechtigkeit zu.
f. Hinterlässt jemand keine der vorerwähnten Erben, so fällt der gesamte Nachlass dem Haus der Gerechtigkeit zu.
g. Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des verstorbenen Vaters fallen an die männlichen, nicht aber an die weiblichen Nachkommen. Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so fällt das Hauptwohnhaus an die männlichen Nachkommen. Die übrigen Wohnhäuser sind mit dem anderen Nachlass des Erblassers unter den Erben aufzuteilen. Sind keine männlichen Nachkommen vorhanden, so fallen zwei Drittel des Hauptwohnhauses und der persönlichen Kleidung des verstorbenen Vaters an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel hiervon an das Haus der Gerechtigkeit. Ist die Mutter verstorben, so sind ihre getragenen Kleider unter ihren Töchtern gleichmäßig aufzuteilen. Ihre ungetragenen Kleider, ihr Schmuck und sonstiges Eigentum sind unter den Erben zu verteilen; das gleiche gilt für ihre getragene Kleidung, sofern sie keine Tochter hinterlässt.
h. Sind die Kinder des Erblassers minderjährig, so ist ihr Anteil einer zuverlässigen Person oder einer Gesellschaft zum Zweck der Anlage anzuvertrauen, bis die Kinder das Reifealter erreicht haben. Dem Treuhänder steht ein Anteil der auflaufenden Zinsen zu.
i. Der Nachlass sollte nicht verteilt werden, ehe nicht das Ḥuqúqu’lláh (das Recht Gottes), alle vom Erblasser eingegangenen Verbindlichkeiten und alle Kosten für eine angemessene Bestattung gezahlt sind.
j. Stammt der Bruder des Erblassers vom selben Vater ab, so erbt er seinen vollen Anteil. Stammt er von einem anderen Vater, so erbt er nur zwei Drittel des Anteils, das restliche Drittel fällt an das Haus der Gerechtigkeit. Das gleiche gilt für die Schwester des Verstorbenen.
k. Sind Brüder oder Schwestern vorhanden, die von beiden Elternteilen abstammen, so sind Brüder oder Schwestern, die nur von der Mutter abstammen, nicht erbberechtigt.
l. Ein Lehrer, der nicht Bahá’í ist, ist nicht erbberechtigt. Sind mehrere Lehrer vorhanden, so ist der auf den Lehrer entfallende Anteil unter diesen gleichmäßig zu verteilen.
m. Wer nicht Bahá’í ist, ist auch nicht erbberechtigt.
n. Außer der getragenen Kleidung, Schmuckstücken und sonstigen Geschenken, die die Ehefrau nachweislich von ihrem Ehemann erhalten hat, gilt alles, was der Ehemann seiner Ehefrau angeschafft hat, als sein Eigentum, das unter seinen Erben zu verteilen ist.
o. Jedermann steht es frei, über sein Vermögen testamentarisch zu verfügen, sofern er Vorsorge für die Zahlung des Ḥuqúqu’lláh und der Begleichung seiner Schulden trifft.
D. Verschiedene Gesetze, Gebote und Ermahnungen
1. Verschiedene Gesetze und Gebote:
a. Wallfahrt
b. Ḥuqúqu’lláh
c. Stiftungen
d. Mashriqu’l-Adhkár
e. Dauer der Bahá’í-Offenbarung
f. Bahá’í-Feiertage
g. das Neunzehntagefest
h. das Bahá’í-Jahr
i. die Schalttage
j. das Reifealter
k. die Totenbestattung
l. sich im Handel oder einem Beruf zu betätigen, wurde zur Pflicht gemacht und in den Rang des Gottesdienstes erhoben
m. Gehorsam gegenüber der Obrigkeit
n. Kindererziehung
o. Abfassung eines Testaments
p. der Zehnte (Zakát)
q. Sprechen des Größten Namens fünfundneunzigmal täglich
r. die Jagd
s. die Behandlung weiblicher Hausbediensteter
t. Fundsachen
u. Verfügung über gefundene Schätze
v. Verfügung über treuhänderisch verwaltete Gegenstände
w. Tötung ohne Vorsatz
x. Definition des gerechten Zeugen
y. Verbote:
i. betreffend die Auslegung der heiligen Schrift
ii. Sklavenhandel
iii. Asketentum
iv. Mönchtum
v. Bettelei
vi. Geistlichkeit
vii. Gebrauch von Kanzeln
viii. Handkuss
ix. Beichte
x. Vielweiberei
xi. berauschende Getränke
xii. Opium
xiii. Glücksspiel
xiv. Brandstiftung
xv. unehelicher Beischlaf
xvi. Tötung mit Vorsatz
xvii. Diebstahl
xviii. Homosexualität
xix. rituelles Gemeinschaftsgebet, ausgenommen das Totengebet
xx. Tierquälerei
xxi. Müßiggang und Faulheit
xxii. üble Nachrede
xxiii. Verleumdung
xxiv. das Tragen von Waffen, sofern nicht unbedingt notwendig
xxv. die Benutzung öffentlicher Becken in persischen Bädern
xxvi. das Betreten eines Hauses ohne Einverständnis des rechtmäßigen Besitzers
xxvii. Körperverletzung
xxviii. Streit und Kampf
xxix. das Murmeln heiliger Verse auf der Straße
xxx. die Finger ins Essen zu tauchen
xxxi. Rasur des Hauptes
xxxii. Haartracht des Mannes bis über das Ohrläppchen
2. Aufhebung besonderer Gesetze und Gebote früherer Offenbarungen, die Folgendes bestimmten:
a. die Vernichtung von Büchern
b. das Verbot, Seide zu tragen
c. das Verbot des Verwendens goldener und silberner Gebrauchsgegenstände
d. Reisebeschränkungen
e. dem Religionsstifter einzigartige Gegenstände zum Geschenk zu machen
f. das Verbot, dem Religionsstifter Fragen zu stellen
g. das Verbot, die Ehefrau nach einer Scheidung wieder zu heiraten
h. die Bestrafung eines jeden, der seinen Nächsten betrübt
i. das Verbot der Musik
j. Beschränkungen hinsichtlich der Kleidung und des Bartes
k. die Unreinheit von Sachen und Völkern
l. die Unreinheit des Samens
m. die Unreinheit gewisser Gegenstände zum Zwecke der Prostration
3. Verschiedene Ermahnungen:
a. mit den Gläubigen aller Religionen Gemeinschaft zu pflegen
b. die Eltern zu ehren
c. anderen nichts zu wünschen, was man für sich selbst nicht wünscht
d. den Glauben nach dem Hinscheiden seines Stifters zu lehren und zu verbreiten
e. jene zu unterstützen, die sich erheben, um den Glauben zu fördern
f. nicht von der Heiligen Schrift abzuweichen oder sich von denen irreleiten zu lassen, die solches tun
g. bei Meinungsverschiedenheiten die Heilige Schrift heranzuziehen
h. sich in das Studium der Lehren zu vertiefen
i. nicht eitlem Wahn und leerem Trug zu folgen
j. des Morgens und des Abends die heiligen Verse zu rezitieren
k. die heiligen Verse melodisch vorzutragen
l. seine Kinder zu lehren, die heiligen Verse im Mashriqu’l-Adhkár vorzutragen
m. solche Künste und Wissenschaften zu studieren, die der Menschheit Nutzen bringen
n. miteinander zu beraten
o. sich bei der Anwendung des göttlichen Gesetzes nicht von falscher Nachsicht leiten zu lassen
p. seine Sünden vor Gott zu bereuen
q. sich durch gute Werke auszuzeichnen
i. wahrhaftig zu sein
ii. vertrauenswürdig zu sein
iii. treu zu sein
iv. rechtschaffen und gottesfürchtig zu sein
v. gerecht zu sein
vi. klug und weise zu sein
vii. höflich zu sein
viii. gastfreundlich zu sein
ix. standhaft und beharrlich zu sein
x. losgelöst zu sein
xi. dem Willen Gottes völlig ergeben zu sein
xii. kein Unheil zu stiften
xiii. nicht zu heucheln
xiv. nicht stolz zu sein
xv. nicht fanatisch zu sein
xvi. sich selbst nicht seinem Nächsten vorzuziehen
xvii. nicht mit seinem Nächsten zu streiten
xviii. nicht seinen Leidenschaften zu frönen
xix. nicht zu klagen im Unglück
xx. nicht zu streiten mit denen, die Amtsgewalt haben
xxi. nicht die Beherrschung zu verlieren
xxii. nicht seinen Nächsten zu erzürnen
r. eng vereinigt zu sein
s. im Krankheitsfall fähige Ärzte zu konsultieren
t. auf Einladungen einzugehen
u. der Familie des Glaubensstifters Wohlwollen entgegenzubringen
v. zur Förderung des Glaubens Sprachen zu erlernen
w. zur Verherrlichung des Glaubens die Entwicklung von Städten und Ländern zu fördern
x. Stätten, die einen Bezug zum Stifter des Glaubens haben, wiederherzustellen und zu bewahren
y. der Inbegriff der Reinheit zu sein:
i. sich die Füße zu waschen
ii. sich zu parfümieren
iii. in reinem Wasser zu baden
iv. sich die Nägel zu schneiden
v. schmutzige Sachen in reinem Wasser zu waschen
vi. in der Kleidung makellos zu sein
vii. Einrichtungsgegenstände zu erneuern
V. Besondere Mahnungen und Warnungen sowie Tadel, gerichtet an:
1. das gesamte Menschengeschlecht
2. gekrönte Häupter der Welt
3. die Schar der Geistlichen
4. die Herrscher Amerikas und die Präsidenten seiner Republiken
5. Wilhelm I., König von Preußen
6. Franz Joseph, Kaiser von Österreich
7. das Volk des Bayán
8. die Abgeordneten der Parlamente in aller Welt
VI. Verschiedenes
1. das transzendente Wesen der Bahá’í-Offenbarung
2. die erhabene Stufe des Glaubensstifters
3. die überragende Bedeutung des Kitáb-i-Aqdas, des »Heiligsten Buches«
4. die Lehre von der »Größten Unfehlbarkeit«
5. die beiden Zwillingspflichten und ihre Untrennbarkeit: die Manifestation Gottes anzuerkennen und Seine Gesetze zu befolgen
6. Der Endzweck aller Gelehrsamkeit ist die Anerkennung Dessen, Der das Ziel aller Erkenntnis ist.
7. Gesegnet ist, wer die grundlegende Wahrheit erkannt hat: »Er soll nicht befragt werden über Sein Tun.«
8. die umwälzende Auswirkung der »Größten Ordnung«
9. die Auswahl einer einzigen Sprache und einer gemeinsamen Schrift für alle Erdenbewohner als eines der beiden Zeichen der Mündigkeit des Menschengeschlechts
10. Prophezeiungen des Báb hinsichtlich dessen, »den Gott offenbaren wird«
11. Voraussage, die sich auf den Widerstand gegen den Glauben bezieht
12. Lobpreis des Königs, der sich zum Glauben bekennt und sich erhebt, ihm zu dienen
13. die Unbeständigkeit der menschlichen Verhältnisse
14. die Bedeutung wahrer Freiheit
15. aller Taten Wert hängt von Gottes Annahme ab
16. die Liebe zu Gott als das Motiv für den Gehorsam gegenüber Seinem Gesetz
17. die Wichtigkeit, von materiellen Mitteln Gebrauch zu machen
18. Lobpreis der Gelehrten unter dem Volke Bahás
19. Versicherung, dass Mírzá Yaḥyá Vergebung erlangt, sollte er bereuen
20. Anrede Ṭihráns
21. Anrede Konstantinopels und seines Volkes
22. Anrede der »Ufer des Rheins«
23. Verurteilung derer, die den falschen Anspruch auf esoterisches Wissen erheben
24. Verurteilung derer, die der Stolz auf ihre Gelehrsamkeit von Gott fernhält
25. Prophezeiungen, Khurásán betreffend
26. Prophezeiungen, Kirmán betreffend
27. Anspielung auf Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í
28. Anspielung auf den Weizensieber
29. Verurteilung des Ḥájí Muḥammad-Karím Khán
30. Verurteilung des Shaykh Muḥammad-Ḥasan
31. Hinweis auf Napoleon III.
32. Hinweis auf Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání
33. Versicherung des Beistands für alle, die sich erheben, dem Glauben zu dienen
Erläuterungen
1.
der süße Duft Meines Gewandes (4)
Dies ist eine Anspielung auf die Josephsgeschichte im Qur’án und im Alten Testament. Darin hat Jakob seinen geliebten, seit langem verloren geglaubten Sohn Joseph an dessen Kleidern wiedererkannt, als ihm diese von seinen Brüdern überbracht wurden. Die Metapher des duftenden »Gewandes« wird in der Schrift häufig für die Erkenntnis der Manifestation Gottes und Seiner Offenbarung verwandt.
In einer Tafel bezeichnet Sich Bahá’u’lláh als den »Göttlichen Joseph«, Der von den Achtlosen »um ein Spottgeld verschachert«Q58 wurde. Im Qayyúmu’l-Asmá’ identifiziert der Báb Bahá’u’lláh mit dem »wahren Joseph«Q59 und sagt die Heimsuchungen voraus, die Er von Seinem heimtückischen Bruder erdulden werde (siehe Erläuterungen 190). Shoghi Effendi zieht eine Parallele zwischen Mírzá Muḥammad-‘Alís flammender Eifersucht auf den Vorrang ‘Abdu’l-Bahás und dem tödlichen Neid »auf die überragenden Vorzüge Josephs, der in den Herzen seiner Brüder entbrannte«Q60.
2.
Wir haben den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt (5)
Der Genuss von Wein und anderen Rauschmitteln ist im Kitáb-i-Aqdas verboten (siehe Erläuterungen 144 und 170).
Im allegorischen Sinn kommt der Genuss von ›Wein‹ – als Ursache geistiger Verzückung – nicht nur in der Offenbarung Bahá’u’lláhs, sondern auch in der Bibel, im Qur’án und in alten Hindu-Überlieferungen vor.
So verheißt der Qur’án den Gerechten, ihnen werde der »erlesene versiegelte Wein«Q61 kredenzt. In Seinen Sendbriefen setzt Bahá’u’lláh diesen »erlesenen Wein« mit Seiner Offenbarung gleich, deren »Moschusduft« über »alles Erschaffene«Q62 weht. Er erklärt, dass Er diesen »Wein entsiegelt« und so die bis dahin verborgenen geistigen Wahrheiten enthüllt habe, so dass die, die davon trinken, fähig sind, »das Licht göttlicher Einheit an seinen Strahlen zu erkennen« und »den Sinn und Zweck zu begreifen, der den Heiligen Schriften Gottes ... zugrunde liegt«Q63.
In einem Gebet bittet Bahá’u’lláh Gott, die Gläubigen mit »dem erlesenen Wein Deiner Gnade« zu versorgen, »damit er sie alles außer Dir vergessen und sich aufmachen lässt, Deiner Sache zu dienen, standhaft in ihrer Liebe zu Dir«Q64.
3.
Wir verordnen euch ein Pflichtgebet (6)
Im Arabischen gibt es mehrere Begriffe für ›Gebet‹; ›Ṣalát‹, das hier im Text steht, bezeichnet die Art von Gebeten, die die Gläubigen zu festgesetzten Tageszeiten zu verrichten haben. Um den Unterschied dieser Kategorie von den anderen Gebeten zu kennzeichnen, wurde der Begriff ›Ṣalát‹ mit ›Pflichtgebet‹ übersetzt.
Nach Bahá’u’lláh haben »Pflichtgebet und Fasten vor Gott einen erhabenen Rang« (Fragen und Antworten 93). ‘Abdu’l-Bahá bestätigt, dass diese Gebete »Demut und Ergebenheit fördern« und »den Menschen veranlassen, sein Angesicht Gott zuzuwenden und Ihm seine Verehrung darzubringen«Q65: Durch diese Gebete »pflegt der Mensch Gemeinschaft mit Gott, sucht Ihm nahe zu kommen, hält Zwiesprache mit dem wahren Geliebten seines Herzens und erreicht geistige Stufen«.
Das in diesem Vers erwähnte Pflichtgebet (siehe Erläuterungen 9) hat Bahá’u’lláh später durch drei neu offenbarte Pflichtgebete ersetzt (Fragen und Antworten 63). Diese drei jetzt gültigen Pflichtgebete sind samt den rituellen Anweisungen unter der Rubrik Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte wiedergegeben.
Eine ganze Reihe der Fragen und Antworten behandelt Einzelheiten der drei neuen Pflichtgebete. Bahá’u’lláh stellt klar, dass der Gläubige jeweils eines auswählen kann (Fragen und Antworten 65). Weitere Anweisungen zu den Gebeten sind in Fragen und Antworten 66, 67, 81 und 82 enthalten.
Die Details des Gesetzes über das Pflichtgebet sind unter der Rubrik Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.1.–17., zusammengefasst.
4.
neun Rak‘ah (6)
Ein Rak‘ah ist das Rezitieren besonders offenbarter Verse in Verbindung mit einer vorgeschriebenen Folge von Kniebeugungen und anderen Haltungen.
Das ursprünglich den Gläubigen vorgeschriebene Pflichtgebet bestand aus neun Rak‘ah. Die genaue Art dieses Gebets und die Anweisungen für seine Verrichtung sind unbekannt, da sie verlorengegangen sind (siehe Erläuterungen 9).
In einer Tafel zu den nunmehr bindenden Pflichtgebeten schreibt ‘Abdu’l-Bahá: »Ein jedes Wort und jede Haltung des Pflichtgebets birgt Anspielungen, Geheimnisse und eine Weisheit, die der Mensch nicht begreifen kann und Buchstaben und Schriftrollen nicht zu fassen vermögen.«
Nach Shoghi Effendi haben die wenigen einfachen Anleitungen Bahá’u’lláhs für das Rezitieren bestimmter Gebete geistige Bedeutung; darüber hinaus helfen sie dem Menschen, »sich beim Beten und Meditieren voll zu konzentrieren«Q66.
5.
am Mittag, am Morgen und am Abend (6)
Zur Bestimmung von »Morgen«, »Mittag« und »Abend« als Zeiten, zu denen das jetzt gültige mittlere Pflichtgebet zu sprechen ist, hat Bahá’u’lláh erklärt, dass dies »Sonnenaufgang, Mittag und Sonnenuntergang« (Fragen und Antworten 83) entspricht: »Die zulässigen Zeiträume für die Pflichtgebete sind vom Morgen bis zum Mittag, vom Mittag bis zum Sonnenuntergang und vom Sonnenuntergang bis zwei Stunden danach.« ‘Abdu’l-Bahá erklärt hierzu, dass das morgendliche Pflichtgebet von frühester Dämmerung an gesprochen werden kann.
Die Bestimmung des »Mittags« als der Zeit »vom Mittag bis zum Sonnenuntergang« bezieht sich auf das kurze und das mittlere Pflichtgebet.
6.
Von einer größeren Zahl haben Wir euch befreit (6)
Die beim Pflichtgebet einzuhaltenden Riten waren im Islám und in der Bábí-Religion erheblich anspruchsvoller als bei dem im Kitáb-i-Aqdas vorgeschriebenen, aus neun Rak‘ah bestehenden Pflichtgebet (siehe Erläuterungen 4).
Im Bayán verfügte der Báb ein Pflichtgebet, das aus neunzehn Rak‘ah bestand und einmal in vierundzwanzig Stunden zwischen dem Mittag des einen und dem des nächsten Tages zu verrichten war.
Das muslimische Gebet wird fünfmal am Tag gesprochen: am frühen Morgen, am Mittag, am Nachmittag, am Abend und in der Nacht. Die Zahl der Rak‘ah unterscheidet sich nach der Zeit der Verrichtung; insgesamt sind siebzehn Rak‘ah im Laufe eines Tages darzubringen.
7.
Wollt ihr dieses Gebet verrichten, so wendet euch dem Hof Meiner hochheiligen Gegenwart zu, diesem geweihten Ort, von Gott ... zum Punkt der Anbetung für die Bewohner der Städte der Ewigkeit bestimmt (6)
Der »Punkt der Anbetung«, das heißt, die Richtung, in die sich der Betende beim Pflichtgebet zu wenden hat, wird Qiblih genannt. Die Einrichtung der Qiblih gab es schon in früheren Religionen. Ehedem war Jerusalem dazu bestimmt worden. Muḥammad änderte dies und bestimmte Mekka zur Qiblih. Die Anweisung des Báb im Arabischen Bayán lautet:
»Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«
Bahá’u’lláh zitiert diese Stelle im Kitáb-i-Aqdas (137) und bestätigt sie mit dem oben erwähnten Vers. Die Ausrichtung auf die Qiblih bezeichnet Er als »ein bindendes Erfordernis für das Sprechen des Pflichtgebetes« (Fragen und Antworten 14 und 67). Bei anderen Gebeten und Andachten ist der Gläubige frei, sich in jede Richtung zu wenden.
8.
Und wenn die Sonne der Wahrheit und der Rede untergeht, so wendet euer Angesicht dem Orte zu, den Wir euch bestimmt haben. (6)
Bahá’u’lláh bestimmte für die Zeit nach Seinem Hinscheiden die Stätte Seiner letzten Ruhe als Qiblih. Das Hochheilige Grab ist in Bahjí bei ‘Akká. ‘Abdu’l-Bahá beschreibt diesen Ort als »den leuchtenden Schrein«, »den Ort, den die Höchste Schar umkreist«.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi die geistige Bedeutung der Qiblih mit dem Gleichnis der Pflanze, die sich der Sonne zuwendet:
»Wie die Pflanze dem Sonnenlicht zustrebt, von dem sie Leben und Wachstum empfängt, so wenden wir unsere Herzen beim Gebet der Manifestation Gottes, Bahá’u’lláh, zu … Wir wenden unser Angesicht dem Orte zu, an dem Sein Staub in dieser Erde ruht, als Symbol für die innere Haltung.« Q67
9.
Die Einzelheiten des Pflichtgebets haben Wir auf einer anderen Tafel ausgeführt. (8)
Das ursprüngliche Pflichtgebet hatte Bahá’u’lláh »aus Gründen der Weisheit« auf einer besonderen Tafel offenbart (Fragen und Antworten 63), aber zu Seinen Lebzeiten nicht an die Gläubigen gegeben, da es durch die drei heute verwendeten Pflichtgebete ersetzt wurde.
Kurz nach Bahá’u’lláhs Hinscheiden wurde der Text dieses Gebetes zusammen mit einigen anderen Tafeln Bahá’u’lláhs von Muḥammad-‘Alí, dem Erzbundesbrecher, gestohlen.
10.
Totengebet (8)
Das Totengebet (siehe Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte) ist für die Bahá’í das einzige in Gemeinschaft zu sprechende Pflichtgebet. Es ist von einem Gläubigen vorzutragen, während die übrigen Anwesenden schweigend stehen (siehe Erläuterungen 19). Bahá’u’lláh stellte klar, dass das Totengebet nur für erwachsene Verstorbene erforderlich ist (Fragen und Antworten 70), dass es vor der Beisetzung zu sprechen ist und dass dabei die Qiblih nicht eingehalten werden muss (Fragen und Antworten 85).
Weitere Einzelheiten zum Totengebet sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.13.–14., zusammengefasst.
11.
Im Totengebet sind von Gott, dem Offenbarer der Verse, sechs besondere Abschnitte herabgesandt. (8)
Diese Abschnitte sind Teil des Totengebets. Sie umfassen das sechsmalige Sprechen des Grußes ›Alláh-u-Abhá‹ (Gott ist der Allherrliche), wobei nach jeder Wiederholung einer von sechs besonders offenbarten Versen neunzehnmal gesprochen wird. Diese Verse entsprechen denen, die der Báb im Totengebet des Bayán offenbart hat. Bahá’u’lláh stellte diesen Abschnitten ein Bittgebet voran.
12.
Haar macht euer Gebet nicht ungültig, auch nichts, woraus der Geist gewichen ist, wie Knochen und dergleichen. Es steht euch frei, den Pelz des Zobels zu tragen, auch den des Bibers, des Eichhörnchens und anderer Tiere. (9)
In manchen Religionen glaubte man, dass Haare bestimmter Tiere oder bestimmte auf dem Leib getragene Gegenstände das Gebet ungültig machen. Bahá’u’lláh bestätigt hier die Aussage des Báb im Arabischen Bayán, wonach solche Dinge das Gebet in seiner Gültigkeit nicht beeinträchtigen.
13.
Wir haben euch geboten, vom Reifealter an zu beten und zu fasten. (10)
Bahá’u’lláh bestimmt das »Reifealter für religiöse Pflichten« mit »fünfzehn« für »Mann und Frau« (Fragen und Antworten 20). Einzelheiten zur Fastenzeit siehe Erläuterungen 25.
14.
hat Er jene ausgenommen, die durch Krankheit oder Alter geschwächt sind (10)
Die Befreiung der durch Krankheit oder hohes Alter Geschwächten vom Pflichtgebet und vom Fasten wird in den Fragen und Antworten erläutert. Bahá’u’lláh erklärt: »Bei schlechter Gesundheit dürfen diese Pflichten nicht erfüllt werden« (Fragen und Antworten 93). Das Alter lässt Er in diesem Zusammenhang mit »siebzig« beginnen (Fragen und Antworten 74). Auf Anfrage stellte Shoghi Effendi klar, dass befreit ist, wer das siebzigste Lebensjahr vollendet hat, einerlei, ob er schwach ist oder nicht.
Befreiung vom Fasten wird auch anderen Personengruppen gewährt; sie sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.5., aufgeführt. Weitere Gesichtspunkte siehe Erläuterungen 20, 30 und 31.
15.
Gott stellt euch frei, euch auf jeder Fläche niederzuwerfen, die rein ist. In dieser Hinsicht haben Wir die Beschränkung aufgehoben, die im Buche verzeichnet war. (10)
In früheren Religionen waren für Gebete häufig Prostrationen vorgesehen. Im Arabischen Bayán forderte der Báb Seine Anhänger auf, bei Prostrationen die Stirn auf Flächen aus Kristall zu legen. Im Islám gibt es ähnliche Einschränkungen zur Fläche, auf denen sich Muslime niederwerfen dürfen. Bahá’u’lláh hebt solche Beschränkungen auf und lässt »jede Fläche …, die rein ist« genügen.
16.
Wer für die Waschung kein Wasser findet, spreche fünfmal die Worte: »Im Namen Gottes, des Reinsten, des Reinsten«; dann verrichte er sein Gebet. (10)
Zur Vorbereitung des Pflichtgebets hat der Gläubige Waschungen zu vollziehen. Sie bestehen im Waschen der Hände und des Gesichtes. Falls kein Wasser vorhanden ist, ist ein besonderer Vers fünfmal zu sprechen. Zu den Waschungen siehe Erläuterungen 34.
Vorbilder für Ersatzhandlungen beim Fehlen von Wasser finden sich im Qur’án und im Arabischen Bayán.
17.
In Gegenden, wo die Tage und Nächte lang werden, sind die Gebetszeiten durch Uhren und andere den Gang der Stunden anzeigende Instrumente zu bestimmen. (10)
Dies bezieht sich auf Gebiete im höchsten Norden und im tiefsten Süden, wo Tag- und Nachtlänge erheblich wechseln (Fragen und Antworten 64 und 103). Diese Vorschrift gilt auch für das Fasten.
18.
Wir befreien euch von dem Gebet der Zeichen. (11)
Das ›Gebet der Zeichen‹ ist eine Sonderform des muslimischen Pflichtgebets und war bei Naturereignissen wie Erdbeben, Sonnenfinsternissen und dergleichen, die Schrecken verbreiten oder für Zeichen Gottes gehalten werden konnten, geboten. Das Gebot, dieses Gebet zu verrichten, wurde aufgehoben. Statt dessen kann der Gläubige sagen: »Die Größe ist Gottes, des Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren, des Herrn der Schöpfung«, doch ist dies kein bindendes Gebot (Fragen und Antworten 52).
19.
Mit Ausnahme des Totengebets ist das Gemeinschaftsgebet abgeschafft. (12)
Ein Gemeinschaftsgebet im Sinn eines formalen, nach einem vorgeschriebenen Ritual zu verrichtenden Pflichtgebets ist zum Beispiel das im Islám von einem Imám angeführte Freitagsgebet in der Moschee. Durch die Bahá’í-Offenbarung wurde dies abgeschafft. Das Totengebet (siehe Erläuterungen 10) ist das einzige im Bahá’í-Gesetz vorgesehene Gemeinschaftsgebet. Es wird von einem der Anwesenden vorgetragen, während die anderen schweigend stehen. Der Vorleser hat keine besondere Stellung. Die Versammlung muss sich nicht der Qiblih zuwenden (Fragen und Antworten 85).
Die drei Pflichtgebete sind individuell, nicht in Gemeinschaft, zu verrichten.
Für die Rezitation der vielen anderen Bahá’í-Gebete gibt es kein vorgeschriebenes Ritual. Jeder kann diese Gebete in Versammlungen oder privat verwenden, wie es ihm beliebt. In diesem Zusammenhang erklärt Shoghi Effendi:
»Wiewohl es den Gläubigen freigestellt ist, ihren Vorlieben zu folgen, … so sollen sie sich sehr davor hüten, an einer von ihnen gewählten Form zu streng festzuhalten und sie so zu einer festen Einrichtung zu entwickeln. Dies ist ein Punkt, dessen man stets eingedenk sein sollte, damit man nicht vom klaren Pfad abweicht, der durch die Lehre vorgezeichnet ist.«
20.
Gott hat die Frau für die Dauer der Monatsregel vom Pflichtgebet und vom Fasten befreit. (13)
Befreiung vom Pflichtgebet wird der Frau während der Monatsregel gewährt. Sie soll stattdessen ihre Waschungen verrichten (siehe Erläuterungen 34) und fünfundneunzigmal zwischen dem Mittag eines und des folgenden Tages den Vers »Verherrlicht sei Gott, der Herr des Glanzes und der Schönheit« sprechen. Diese Vorschrift findet sich schon im Arabischen Bayán, wo ein ähnlicher Dispens gewährt wurde.
In manchen Religionen wurde die Frau während ihrer Monatsregel als rituell unrein betrachtet und von den Pflichten des Betens und Fastens ausgeschlossen. Das Konzept der rituellen Unreinheit wurde von Bahá’u’lláh abgeschafft (siehe Erläuterungen 106).
Das Universale Haus der Gerechtigkeit stellt klar, dass die Vorschriften im Kitáb-i-Aqdas, die von Pflichten befreien, Freistellungen und keine Verbote sind. Jedem Gläubigen steht es deshalb frei, vom Dispens Gebrauch zu machen, wenn er es wünscht. Das Universale Haus der Gerechtigkeit rät jedoch, diese Entscheidung mit Weisheit zu treffen und sich dessen bewusst zu sein, dass Bahá’u’lláh diesen Dispens aus gutem Grunde gewährt hat.
Der gewährte Dispens bezog sich ursprünglich auf das aus neun Rak‘ah bestehende Pflichtgebet, gilt jetzt aber für die drei Pflichtgebete, die es ersetzt haben.
21.
Wenn ihr – ob Mann oder Frau – auf einer Reise an einem sicheren Ort rastet, dann werft euch für jedes versäumte Pflichtgebet einmal nieder (14)
Vom Pflichtgebet ist freigestellt, wer sich in einem solchen Zustand der Unsicherheit befindet, dass es nicht möglich ist, das Pflichtgebet zu verrichten. Dieser Dispens gilt auf Reisen wie auch zu Hause und schafft einen Ersatz für Pflichtgebete, die wegen unsicherer Verhältnisse versäumt wurden.
Bahá’u’lláh stellt klar, dass das Pflichtgebet »während der Reise nicht aufgehoben« ist, solange man zu dessen Verrichtung einen »sicheren Ort« finden kann (Fragen und Antworten 58).
Fragen und Antworten 21, 58, 59, 60 und 61 erläutern diese Anordnung.
22.
Nach euren Prostrationen setzt euch ... mit gekreuzten Beinen nieder (14)
Der arabische Begriff ›Haykalu’t-Tawḥíd‹, hier ›mit gekreuzten Beinen‹ übersetzt, bedeutet ›Haltung der Einheit‹ und bezeichnet traditionell ein Sitzen mit den Beinen über Kreuz.
23.
Sprich: Gott hat Meine verborgene Liebe zum Schlüssel für den verborgenen Schatz gemacht (15)
Es gibt eine bekannte islámische Überlieferung über Gott und Seine Schöpfung:
»Ich war ein verborgener Schatz. Ich wünschte erkannt zu werden, also rief Ich die Schöpfung ins Dasein, damit Ich erkannt werde.«
Bezüge und Anspielungen auf diese Tradition sind in der gesamten Schrift zu finden. So offenbart Bahá’u’lláh in einem Gebet:
»Gelobt sei Dein Name, o Herr mein Gott! Ich bezeuge, dass Du ein verborgener Schatz warst, eingehüllt in Deinem urewigen Sein, und ein unerforschliches Geheimnis, eingeschlossen in Deinem Wesen. Du wünschtest, Dich zu offenbaren; darum schufest Du die Größeren und die Geringeren Welten, Du erwähltest den Menschen vor allen Deinen Geschöpfen und machtest Ihn zum Zeichen für beiderlei Welten, o Du, der Du unser Herr bist, der Mitleidvollste!
Damit Er vor allem Volk Deiner Schöpfung Deinen Thron einnehme, erhobest Du Ihn. Du machtest Ihn fähig, Deine Geheimnisse zu entschleiern, mit dem Lichte Deiner Eingebung und Offenbarung zu strahlen sowie Deine Namen und Attribute kundzutun. Durch Ihn schmücktest Du das Vorwort im Buche Deiner Schöpfung, o Du Herrscher über das Weltall, das Du geschaffen hast!« Q68
Desgleichen sagt Er in den Verborgenen Worten:
»O Sohn des Menschen! Ich liebte es, dich zu erschaffen, also erschuf Ich dich. Nun liebe du Mich, damit Ich deinen Namen nenne und deine Seele mit dem Geiste des Lebens erfülle.« Q69
‘Abdu’l-Bahá schrieb in Seinem Kommentar zu der oben zitierten Tradition:
»O Wanderer auf dem Pfade des Geliebten! Wisse, dass der eigentliche Zweck dieser heiligen Tradition ist, die Stufen des verborgenen und des offenbaren Gottes in den Verkörperungen der Wahrheit, den Dämmerorten Seines Allherrlichen Wesens, anzudeuten. So besteht die Flamme des unauslöschlichen Feuers, ehe sie entzündet ist und in Erscheinung tritt, durch sich selbst in sich selbst in der verborgenen Identität der universellen Manifestationen, und dies ist die Stufe des ›Verborgenen Schatzes‹. Und wenn der Gesegnete Baum durch sich selbst in sich selbst entzündet wird und das Göttliche Feuer durch sein eigenes Wesen in seinem eigenen Wesen brennt, so ist dies die Stufe des ›Ich wünschte erkannt zu werden‹. Und wenn es vom Horizont des Universums mit unendlichen Namen und Attributen auf die Reiche der Möglichkeit und der Raumlosigkeit strahlt, so tritt eine neue, wundersame Schöpfung in Erscheinung, die der Stufe des ›Also rief Ich die Schöpfung ins Dasein‹ entspricht. Und wenn die geheiligten Seelen die Schleier irdischer Verhaftung und weltlicher Bedingtheit zerreißen und zur Stufe des Schauens auf die Schönheit der Göttlichen Gegenwart eilen und die Ehre erlangen, die Manifestation zu erkennen, und fähig werden, den Strahlenglanz von Gottes Größtem Zeichen in ihren Herzen wahrzunehmen, dann wird der Zweck der Schöpfung offenbar werden, der in der Erkenntnis Dessen besteht, Der die Ewige Wahrheit ist.«
24.
O Feder des Höchsten! (16)
»Feder des Höchsten«, »Höchste Feder« und »Erhabenste Feder« sind Hinweise auf Bahá’u’lláh und veranschaulichen Seine Aufgabe als Offenbarer des Wortes Gottes.
25.
Wir haben euch für eine kurze Zeit das Fasten geboten (16)
Fasten und Pflichtgebet sind die beiden Pfeiler des offenbarten göttlichen Gesetzes. Bahá’u’lláh sagt auf einer Tafel, Er habe die Gesetze über das Pflichtgebet und das Fasten offenbart, damit die Gläubigen Gott nahekommen.
Shoghi Effendi weist darauf hin, dass die Fastenzeit mit der vollständigen Enthaltung von Speise und Trank zwischen Sonnenaufgang und Sonnenuntergang
»im Wesentlichen eine Zeit der Meditation und des Gebetes, der geistigen Erneuerung ist, während der der Gläubige sich bemühen soll, sein inneres Leben wieder zu ordnen und die in seiner Seele ruhenden geistigen Kräfte zu erfrischen und zu stärken. Der Sinn und Zweck des Fastens ist geistiger Natur. Fasten ist ein Symbol, eine Mahnung, sich selbstischer und fleischlicher Wünsche zu enthalten.« Q70
Das Fasten ist allen Gläubigen geboten, von der Vollendung des 15. Lebensjahres bis zum Alter von 70 Jahren.
Eine Zusammenfassung der Details des Fastengesetzes und der Personengruppen, denen Befreiung gewährt wird, findet sich in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.1.–6. Auf die Freistellungen gehen die Erläuterungen 14, 20, 30 und 31 ein.
Die neunzehntägige Fastenzeit fällt auf den Monat ‘Alá, normalerweise vom 2. bis 20. März, unmittelbar nach den Schalttagen (siehe Erläuterungen 27 und 147). Ihr folgt das Naw-Rúz-Fest (siehe Erläuterungen 26).A34
26.
und euch an dessen Ende Naw-Rúz als Fest bestimmt (16)
Der Báb hat einen neuen Kalender, heute bekannt als Badí‘- oder Bahá’í-Kalender, eingeführt (siehe Erläuterungen 27 und 147). Danach ist ein Tag der Zeitraum zwischen zwei Sonnenuntergängen. Im Bayán bestimmte der Báb den Monat ‘Alá als Fastenmonat und das Naw-Rúz-Fest als sein Ende; Naw-Rúz bezeichnete Er als den Tag Gottes. Bahá’u’lláh bestätigt den Badí‘-Kalender, in dem Naw-Rúz als Fest bestimmt ist.
Naw-Rúz ist der erste Tag des Jahres und fällt auf die Frühjahrs-Tagundnachtgleiche der nördlichen Halbkugel, die normalerweise am 21. März stattfindet. Nach Bahá’u’lláh ist das Fest an dem Tag zu feiern, an dem die Sonne in das Zeichen des Widders eintritt (was der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche entspricht), selbst wenn dies nur eine Minute vor Sonnenuntergang geschieht (Fragen und Antworten 35). Naw-Rúz kann demnach auf den 20., 21. oder 22. März fallen.
Bahá’u’lláh hat die Detailregelung vieler Gesetze dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen. Dazu gehören auch Fragen zum Bahá’í-Kalender. Der Hüter hat darauf hingewiesen, dass bei der weltweiten Einführung des Gesetzes zur Festlegung von Naw-Rúz ein bestimmter Ort ausgewählt werden muss, der als Messpunkt für die Feststellung der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche dient. Auch die Wahl dieses Ortes ist nach Shoghi Effendi dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen.A35
27.
Legt des Jahres überzählige Tage vor den Fastenmonat (16)
Der Badí‘-Kalender beruht auf dem Sonnenjahr von 365 Tagen, 5 Stunden und etwa 50 Minuten. Das Jahr besteht aus 19 Monaten zu je 19 Tagen, zusammen 361 Tage, dazu vier zusätzliche Tage (in Schaltjahren fünf). Der Báb hat den Platz dieser Schalttage im neuen Kalender nicht ausdrücklich bestimmt. Das Kitáb-i-Aqdas löst diese Frage, indem es den »überzähligen« Tagen einen festen Platz im Kalender unmittelbar vor dem Fastenmonat ‘Alá zuweist. Weitere Einzelheiten finden sich in den Abschnitten zum Bahá’í-Kalender, The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998.
28.
Wir bestimmten, dass diese ... die Offenbarungen des Buchstabens Há seien (16)
Bekannt als die Ayyám-i-Há (die Tage des Há) sind die Schalttage durch ihre Verbindung mit »dem Buchstaben Há« ausgezeichnet. Der Abjad-Zahlenwert dieses arabischen Buchstabens ist fünf, was der höchstmöglichen Zahl eingeschobener Tage entspricht.
Der Buchstabe ›Há‹ hat in den Heiligen Schriften verschiedene geistige Bedeutungen, darunter die eines Sinnbilds für das Wesen Gottes.
29.
diese Tage des Gebens, die der Zeit der Enthaltsamkeit vorangehen (16)
Bahá’u’lláh befiehlt den Gläubigen, diese Tage für Feste, Frohsinn und gute Werke zu verwenden. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief legt Shoghi Effendi dar, dass »die Schalttage besonderer Anlass für Gastlichkeit, Geschenke und dergleichen sein sollen«Q71.
30.
Reisende ... sind nicht an das Fasten gebunden. (16)
Die Mindestdauer einer Reise, die den Gläubigen vom Fasten befreit, hat Bahá’u’lláh festgelegt (Fragen und Antworten 22 und 75). Einzelheiten dazu sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.B.5.a.i.–v., zusammengefasst.
Shoghi Effendi stellt klar, dass Reisende vom Fasten befreit sind, aber fasten können, wenn sie dies wünschen. Die Befreiung gilt während der ganzen Reisezeit, nicht nur während der Stunden im Zug, im Kraftwagen usw.
31.
Reisende, Kranke und jene, die schwanger sind oder stillen, sind nicht an das Fasten gebunden. Sie sind von Gott zum Zeichen Seiner Gnade davon befreit. (16)
Vom Fasten ist befreit, wer krank oder betagt ist (siehe Erläuterungen 14), ferner Frauen für die Dauer der Monatsregel (siehe Erläuterungen 20), Reisende (siehe Erläuterungen 30), Schwangere und Stillende. Der Dispens ist auch denjenigen gewährt, die harte Arbeit zu verrichten haben. Sie werden gleichzeitig angehalten, »dem Gesetz Gottes und der erhabenen Stufe des Fastens Achtung zu zollen«, indem sie »sich mit einem bescheidenen, nicht öffentlich eingenommenen Mahl« begnügen (Fragen und Antworten 76). Nach Shoghi Effendi wird das Universale Haus der Gerechtigkeit bestimmen, welche Arbeiten unter den Dispens vom Fasten fallen.
32.
Enthaltet euch der Speise und des Tranks von Sonnenaufgang bis Sonnenuntergang (17)
Dies bezieht sich auf die Zeit des Fastens. In einem Brief führt ‘Abdu’l-Bahá aus, dass Fasten in der Enthaltung von Speise und Trank besteht und dass auch das Rauchen eine Art von »Trinken« ist. Im Arabischen bezeichnet dasselbe Verbum sowohl trinken als auch rauchen.
33.
Jedem, der an Gott ... glaubt, ist geboten, ... täglich ... fünfundneunzigmal ›Alláh-u-Abhá‹ zu wiederholen. (18)
Das arabische ›Alláh-u-Abhá‹ bedeutet ›Gott, der Allherrliche‹. Es ist eine Form des Größten Namens Gottes (siehe Erläuterungen 137). Im Islám gibt es die Tradition, dass unter den vielen Namen Gottes einer der größte sei, doch sei er verborgen. Bahá’u’lláh bestätigt, dass dieser Größte Name ›Bahá‹ ist.
Die verschiedenen Ableitungen des Wortes ›Bahá‹ werden ebenfalls als der Größte Name betrachtet. Im Auftrag Shoghi Effendis erläutert sein Sekretär:
»Der Größte Name ist der Name Bahá’u’lláhs. ›Yá Bahá’u’l-Abhá‹ ist eine Invokation und bedeutet: ›O Du Herrlichkeit der Herrlichkeiten‹. ›Alláh-u-Abhá‹ ist ein Gruß, der bedeutet: ›Gott, der Allherrliche‹. Beides bezieht sich auf Bahá’u’lláh. Mit dem Größten Namen ist gemeint, dass Bahá’u’lláh im Größten Namen Gottes erschienen ist, mit anderen Worten, dass Er die ranghöchste Manifestation Gottes ist.« Q72
Der Gruß ›Alláh-u-Abhá‹ wurde während der Verbannung Bahá’u’lláhs nach Adrianopel eingeführt.
Vor der fünfundneunzigmaligen Wiederholung von ›Alláh-u-Abhá‹ sollten Waschungen erfolgen. (siehe Erläuterungen 34).
34.
Verrichtet ... die Waschungen für das Pflichtgebet. (18)
Waschungen sind Bestandteil bestimmter Gebete. Sie müssen der Verrichtung der drei Pflichtgebete, dem täglichen fünfundneunzigmaligen Rezitieren von ›Alláh-u-Abhá‹ und der Rezitation des Verses, welcher der Frau in ihrer Monatsregel anstelle des Pflichtgebets und des Fastens vorgeschrieben ist, vorangehen (siehe Erläuterungen 20).
Die vorgeschriebenen Waschungen bestehen aus dem Waschen der Hände und des Gesichts zur Vorbereitung des Gebets. Beim mittleren Pflichtgebet ist dies von der Rezitation bestimmter Verse begleitet (siehe Von Bahá’u’lláh ergänzend zum Kitáb-i-Aqdas offenbarte Texte).
Dass Waschungen eine Bedeutung haben, die über die Reinigung hinausgehen, lässt sich daraus ersehen, dass sie auch dann zu verrichten sind, wenn man unmittelbar vor dem Pflichtgebet gebadet hat (Fragen und Antworten 18).
Ist kein Wasser für die Waschungen vorhanden, so hat man fünfmal einen vorgeschriebenen Vers zu sagen (siehe Erläuterungen 16); dies gilt auch für diejenigen, für die der Gebrauch von Wasser schädlich ist (Fragen und Antworten 51).
Im Einzelnen sind die Bestimmungen des Gesetzes über Waschungen in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.A.10.a.–g., aufgeführt, ebenso in Fragen und Antworten 51, 62, 66, 77 und 86.
35.
Mord und Totschlag ... sind euch verboten. (19)
Das Verbot, einem anderen das Leben zu nehmen, wiederholt Bahá’u’lláh in Vers 62 des Kitáb-i-Aqdas, wo Er auch die Strafen für die vorsätzliche Tötung verordnet (siehe Erläuterungen 86), und in Vers 73. Bei fahrlässiger Tötung ist ein Sühnegeld an die Familie des Verstorbenen zu zahlen (siehe Kitáb-i-Aqdas 188).
36.
der uneheliche Beischlaf (19)
Das arabische ›Ziná‹ (im englischen Text mit ›adultery‹ übersetzt) bedeutet den unehelichen Beischlaf, insbesondere auch den Ehebruch. Es bezeichnet also nicht nur geschlechtliche Beziehungen zwischen einer verheirateten Person und jemandem, der nicht ihr Ehepartner ist, sondern ganz allgemein den außerehelichen Geschlechtsverkehr. Eine Form von ›Ziná‹ ist die Vergewaltigung. Die einzige von Bahá’u’lláh vorgesehene Strafe betrifft den Beischlaf zwischen Unvermählten (siehe Erläuterungen 77); die Festsetzung von Strafen für andere geschlechtliche Vergehen liegt in der Kompetenz des Universalen Hauses der Gerechtigkeit.
37.
üble Nachrede und Verleumdung (19)
Die üble Nachrede, die Verleumdung und das Verweilen bei den Fehlern anderer hat Bahá’u’lláh mehrfach verurteilt. In den Verborgenen Worten sagt Er unmissverständlich: »O Sohn des Seins! Wie konntest du deine eigenen Fehler vergessen und dich mit den Fehlern der anderen befassen? Wer dies tut, ist von Mir verworfen«Q73, und: »O Sohn des Menschen! Sprich nicht über die Sünden anderer, solange du selbst ein Sünder bist. So du dieses Gebot übertrittst, bist du verworfen – dies bezeuge Ich dir.«Q74 Diese strenge Ermahnung wiederholt Er in Seinem letzten Werk, Seinem Buch des Bundes: »Wahrlich, Ich sage: Die Zunge ist dazu da, vom Guten zu sprechen; befleckt sie nicht mit übler Rede. Gott hat vergeben, was vergangen ist. Von nun an sage jeder, was sich schickt, und enthalte sich der üblen Nachrede, der Schmähung und all dessen, was andere Menschen betrübt.«Q75
38.
Wir haben die Erbschaft in sieben Kategorien eingeteilt (20)
Das Bahá’í-Erbrecht gilt nur im Intestatsfalle, wenn also jemand stirbt, ohne ein Testament zu hinterlassen. Im Kitáb-i-Aqdas (109) weist Bahá’u’lláh den Gläubigen an, ein Testament zu machen. An anderer Stelle betont Er, dass der Gläubige die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen hat, dass er frei ist, in seinem Testament zu verfügen, wie sein Vermögen verteilt werden soll, und seine Erben, Bahá’í oder Nicht-Bahá’í, zu bestimmen (Fragen und Antworten 69). In diesem Zusammenhang sagt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief:
»Wenn der Bahá’í in seinem Testament auch frei über sein Vermögen verfügen kann, so ist er moralisch durch sein Gewissen verpflichtet, bei der Abfassung des Testaments stets des Prinzips Bahá’u’lláhs eingedenk zu sein, wonach Reichtum sozialpflichtig ist und zu hohe Vermögenskonzentrationen in den Händen Einzelner oder kleiner Gruppen zu vermeiden sind.«
Der angeführte Aqdas-Vers leitet einen längeren Abschnitt ein, in dem Bahá’u’lláh das Bahá’í-Erbrecht verfügt. Dabei sollte man sehen, dass das Gesetz davon ausgeht, dass der Verstorbene ein Mann ist, doch dass mutatis mutandis die Bestimmungen auch anwendbar sind, wenn eine Frau verstorben ist.
Das Erbsystem, das die Verteilung des Erbguts auf sieben Erbkategorien (Kinder, Ehegatte, Vater, Mutter, Brüder, Schwestern und Lehrer) vorsieht, geht auf Bestimmungen des Báb im Bayán zurück. Die Grundzüge des Bahá’í-Erbrechts im Intestatsfall sind:
1. Ist der Verstorbene der Vater und enthält sein Vermögen ein Wohnhaus, so fällt dieses an den ältesten Sohn (Fragen und Antworten 34).
2. Hat der Verstorbene keine männlichen Nachkommen, so fallen zwei Drittel des Wohnhauses an die weiblichen Nachkommen, das verbleibende Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 41, 72). Zu den verschiedenen Ebenen der Institution des Hauses der Gerechtigkeit, auf die sich dieses Gesetz bezieht, vgl. Erläuterungen 42; siehe auch Erläuterungen 44.
3. Das restliche Vermögen wird unter den sieben Erbkategorien verteilt. Zu den Einzelheiten der auf jede Gruppe entfallenden Anteile siehe Fragen und Antworten 5, und Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.3.a.
4. Gibt es in einer Kategorie mehrere Erben, so ist deren Anteil auf Männer wie Frauen gleichmäßig zu verteilen.
5. Sind keine Nachkommen vorhanden, so fällt der Anteil der Kinder an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 7, 41).
6. Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, fehlen aber die anderen Erbkategorien ganz oder teilweise, so fallen von deren Anteil zwei Drittel an die Nachkommen und ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 7).
7. Ist von den aufgeführten Erbkategorien niemand vorhanden, so fallen zwei Drittel des Vermögens an die Neffen und Nichten des Verstorbenen. Sind keine vorhanden, so fallen diese Anteile an die Tanten und Onkel; und, so solche nicht vorhanden sind, an deren Söhne und Töchter. In jedem Fall fällt das verbleibende Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.
8. Hinterlässt der Verstorbene keinen der vorerwähnten Erben, so fällt der gesamte Nachlass an das Haus der Gerechtigkeit.
9. Bahá’u’lláh bestimmt, dass Personen, die nicht Bahá’í sind, ihre Bahá’í-Eltern oder -Verwandten nicht beerben (Fragen und Antworten 34). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief weist Shoghi Effendi jedoch darauf hin, dass diese Einschränkung »nur für den Fall« gilt, »dass ein Bahá’í stirbt, ohne ein Testament zu hinterlassen, so dass sein Nachlass gemäß den Bestimmungen des Aqdas aufzuteilen ist. Im Übrigen kann ein Bahá’í über seinen Nachlass frei verfügen ohne Rücksicht auf die Religionszugehörigkeit des Bedachten, sofern er ein Testament hinterlässt, in welchem er seinen Willen verfügt.«Q76 Bahá’í haben demnach immer die Möglichkeit, für ihren Ehepartner, für Kinder und Verwandte, die keine Bahá’í sind, dadurch zu sorgen, dass sie ein Testament errichten.
Weitere Einzelheiten des Erbrechts sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.3.a.–o., zusammengefasst.
39.
den Brüdern fünf Teile ..., den Schwestern vier Teile (20)
Die Fragen und Antworten vertiefen die Bestimmungen des Gesetzes hinsichtlich der Erbanteile der Brüder und Schwestern des Verstorbenen. Stammt der Bruder oder die Schwester vom selben Vater ab, so erhalten sie den vollen Anteil. Hat der Bruder oder die Schwester jedoch einen anderen Vater, so erben sie nur zwei Drittel des Anteils, während das letzte Drittel dem Haus der Gerechtigkeit zufällt (Fragen und Antworten 6). Hat der Verstorbene Brüder und Schwestern, so erben Halbbrüder und Halbschwestern mütterlicherseits nichts (Fragen und Antworten 53). Diese Halbbrüder und Halbschwestern erben natürlich aus dem Nachlass ihres eigenen Vaters.
40.
den Lehrern (20)
In einem Brief vergleicht ‘Abdu’l-Bahá den Lehrer, der an der geistigen Erziehung des Kindes beteiligt ist, mit dem »geistigen Vater«, der »das Kind mit dem ewigen Leben beschenkt«. »Darum«, erklärt Er, »werden nach dem Gesetz Gottes die Lehrer unter den Erben aufgeführt.«Q77
Bahá’u’lláh nennt die Voraussetzungen, unter denen der Lehrer erbt, und die Höhe seines Erbteils (Fragen und Antworten 33).
41.
Als Wir das Klagen der noch ungeborenen Kinder vernahmen, verdoppelten Wir ihr Teil und verminderten die Teile der Übrigen. (20)
Im Erbgesetz des Báb waren den Kindern des Verstorbenen neun Teile mit 540 Anteilen zuerkannt, weniger als ein Viertel des Nachlasses. Bahá’u’lláh verdoppelte ihren Erbteil auf 1080 Anteile und verminderte die der anderen sechs Erbkategorien entsprechend. Er umreißt den Sinn und Zweck dieses Verses und die Folgen für die Erbaufteilung (Fragen und Antworten 5).
42.
an das Haus der Gerechtigkeit (21)
Wenn Bahá’u’lláh sich im Kitáb-i-Aqdas auf das »Haus der Gerechtigkeit« bezieht, unterscheidet Er nicht immer ausdrücklich zwischen dem Universalen und dem Örtlichen Haus der Gerechtigkeit, die beide in diesem Buch eingesetzt werden. Meistens spricht Er einfach vom »Haus der Gerechtigkeit« und überlässt die Bestimmung der Ebene, auf die sich das jeweilige Gesetz bezieht, der späteren Klärung.
‘Abdu’l-Bahá führt die Einkünfte des örtlichen Fiskus in einem Sendschreiben auf und nennt dabei Erbschaften, für die keine Erben da sind. Damit bringt Er zum Ausdruck, dass es sich bei den Aqdas-Textstellen über Erbschaften um das Örtliche Haus der Gerechtigkeit handelt.
43.
Hinterlässt der Verstorbene Nachkommen, aber keine Erben der übrigen im Buch genannten Kategorien (22)
Bahá’u’lláh stellt hierzu klar: »Diese Regelung gilt allgemein und im besonderen Fall, das heißt, wann immer eine dieser nachgeordneten Kategorien ausfällt, gehen zwei Drittel ihres Anteils an die Nachkommen, das restliche Drittel an das Haus der Gerechtigkeit.« (Fragen und Antworten 7)
44.
Das Wohnhaus und die persönliche Kleidung des Verstorbenen weisen Wir der männlichen, nicht der weiblichen Nachkommenschaft zu und nicht den anderen Erben. (25)
In einem Brief führt ‘Abdu’l-Bahá aus, dass das Wohnhaus und die persönliche Kleidung eines Verstorbenen in der männlichen Linie verbleiben. Sie gehen auf den ältesten Sohn über, so er nicht mehr lebt, auf den zweitältesten Sohn und so weiter. Nach ‘Abdu’l-Bahá ist diese Vorschrift Ausdruck des Erstgeburtsrechtes, das vom Gesetz Gottes unverändert beibehalten wird. In einem Brief an einen persischen Gläubigen schreibt Er: »In allen göttlichen Sendungen ist dem ältesten Sohn eine außerordentliche Auszeichnung zuteil geworden. Sogar die Stufe der Prophetenschaft war das Recht der Erstgeburt.«Q78 Mit dieser Auszeichnung des ältesten Sohnes gehen indes auch entsprechende Pflichten einher. So ist er moralisch verantwortlich, Gott zuliebe für seine Mutter zu sorgen und sich um die Bedürfnisse der anderen Erben zu kümmern.
Bahá’u’lláh klärt verschiedene Probleme, die sich in diesem Teil des Erbrechts ergeben: Sind mehrere Wohnhäuser vorhanden, so geht das Hauptwohnhaus an den männlichen Nachkommen. Die verbleibenden Wohnhäuser sind mit dem übrigen Vermögen des Verstorbenen unter den Erben aufzuteilen (Fragen und Antworten 34). Ist kein männlicher Nachkomme vorhanden, so gehen zwei Drittel des Hauptwohnhauses und die persönliche Kleidung an die weiblichen Nachkommen, ein Drittel an das Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 72). Ist eine Frau verstorben, so sind ihre gebrauchten Kleider gleichmäßig unter ihren Töchtern zu verteilen. Ihre ungetragenen Kleider, ihr Schmuck und sonstiges Eigentum ist unter den Erben aufzuteilen, desgleichen ihre gebrauchten Kleider, wenn sie keine Tochter hinterlässt (Fragen und Antworten 37).
45.
Ist der Sohn des Verstorbenen zu Lebzeiten des Vaters verschieden und hat er Kinder hinterlassen, so erben diese den Anteil ihres Vaters (26)
Diese Rechtsbestimmung greift nur dann, wenn der Sohn vor dem Vater oder der Mutter verstorben ist. Ist die Tochter des Verstorbenen bereits verschieden und hat sie Nachkommen hinterlassen, so ist ihr Erbteil unter den sieben im Heiligsten Buch genannten Erbkategorien aufzuteilen (Fragen und Antworten 54).
46.
Hinterlässt der Verstorbene minderjährige Kinder, so ist deren Erbteil einer vertrauenswürdigen Person ... anzuvertrauen (27)
Das Wort ›Amín‹, in diesem Absatz mit ›vertrauenswürdige Person‹ und ›Treuhänder‹ übersetzt, vermittelt im Arabischen eine große Bandbreite von Bedeutungen, die grundlegend mit der Idee der Vertrauenswürdigkeit verbunden sind, aber auch Tugenden wie Verlässlichkeit, Treue, Glaubwürdigkeit, Aufrichtigkeit, Ehrbarkeit und so weiter umfassen. In der Rechtssprache bezeichnet ›Amín‹ unter anderem einen Treuhänder, Bürgen, Vormund, Wächter und Aufseher.
47.
Das Vermögen ist erst dann aufzuteilen, wenn das Ḥuqúqu’lláh bezahlt, die Schulden getilgt, die Bestattungskosten beglichen ... sind (28)
Bahá’u’lláh legt hier die Rangfolge der Nachlassverbindlichkeiten fest: Als Erstes sind die Kosten der Totenfeier und der Beerdigung zu begleichen, dann die Schulden des Verstorbenen, schließlich das Ḥuqúqu’lláh (siehe Erläuterungen 125 und Fragen und Antworten 9). Er legt fest, dass die Zahlung zunächst aus dem restlichen Nachlass und, so dieser nicht ausreicht, aus dem Wohnhaus und der Kleidung des Verstorbenen zu entrichten ist (Fragen und Antworten 80).
48.
Dies ist das verborgene Wissen, das sich niemals wandelt, da sein Anbeginn bei Neun ist (29)
Im Arabischen Bayán beschreibt der Báb Sein Erbgesetz als »in Übereinstimmung mit einem verborgenen Wissen im Buche Gottes – ein Wissen, das sich niemals wandelt und an dessen Stelle kein anderes Wissen tritt«Q79. Er erklärt, dass die Zahlen für die Erbaufteilung eine Bedeutung haben, die es erleichtern soll, Ihn, den Gott offenbaren wird, zu erkennen.
Für die hier angeführte ›Neun‹ steht im Arabischen der Buchstabe ›Ṭá‹, ihre Entsprechung nach dem Abjad-System (siehe →GlossarAbjad). Die Neun ist das Grundelement in der Erbaufteilung des Báb, wobei Er »neun Teile« für die Kinder bestimmt. Die Bedeutung der Neun liegt in ihrer Eigenschaft als Zahlenwert des Größten Namens ›Bahá‹, auf den der folgende Vers als »das Verborgene und Offenbare hinweist, auf den unverletzlichen, unerreichbar erhabenen Namen« (siehe auch Erläuterungen 33).
49.
Der Herr hat befohlen, dass in jeder Stadt ein Haus der Gerechtigkeit errichtet werde (30)
Die Institution des Hauses der Gerechtigkeit besteht aus gewählten Räten, die auf der örtlichen, nationalen und internationalen Ebene tätig sind. Bahá’u’lláh verfügte im Kitáb-i-Aqdas sowohl das Universale Haus der Gerechtigkeit als auch die Örtlichen Häuser der Gerechtigkeit. ‘Abdu’l-Bahá bestimmte in Seinem Testament das Nachgeordnete (Nationale oder Regionale) Haus der Gerechtigkeit und das Verfahren für die Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit.
Der angeführte Vers bezieht sich auf das Örtliche Haus der Gerechtigkeit als eine Institution, die an allen Orten, wo mindestens neun volljährige Bahá’í wohnen, zu wählen ist. Das Alter der Volljährigkeit hat der Hüter für diesen Zweck vorläufig auf 21 Jahre festgelegt und bemerkt, dass es vom Universalen Haus der Gerechtigkeit in Zukunft anders geregelt werden könne.
Die Örtlichen und Nachgeordneten Häuser der Gerechtigkeit werden heute noch als Örtliche und Nationale Geistige Räte bezeichnet. Shoghi Effendi nannte dies eine »vorläufige Bezeichnung«, die
»… in dem Maße, wie die Stellung und die Ziele des Bahá’í-Glaubens besser verstanden und umfassender erkannt werden, nach und nach durch die endgültige, passendere Bezeichnung ›Häuser der Gerechtigkeit‹ ersetzt wird. Die heutigen Geistigen Räte werden in Zukunft nicht nur anders benannt werden, sie werden auch über ihre heutigen Aufgaben hinaus über diejenigen Gewalten, Pflichten und Hoheitsrechte verfügen, welche sich aus der Anerkennung des Glaubens Bahá’u’lláhs als eines der anerkannten religiösen Systeme der Welt und als die Staatsreligion einer unabhängigen, souveränen Macht ergeben.«
50.
nach der Zahl Bahá (30)
Der Abjad-Zahlenwert von ›Bahá‹ ist neun. Das Universale Haus der Gerechtigkeit sowie die Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte haben heute jeweils neun Mitglieder, die von Bahá’u’lláh vorgeschriebene Mindestzahl.
51.
Sie sollen die Treuhänder des Allbarmherzigen unter den Menschen sein (30)
Die allgemeinen Gewalten und Funktionen des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und der Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte sowie die Anforderungen, die an die Mitgliedschaft in diesen Gremien gestellt werden, sind in den Schriften Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás, in den Briefen Shoghi Effendis und den Erläuterungen des Universalen Hauses der Gerechtigkeit dargestellt. Die wesentlichen Funktionen und Aufgaben dieser Institutionen ergeben sich aus der Verfassung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit und aus den Satzungen der Nationalen und Örtlichen Geistigen Räte.
52.
miteinander beraten (30)
Die Beratung hat Bahá’u’lláh zu einem fundamentalen Grundsatz Seines Glaubens gemacht und die Gläubigen ermahnt: »Haltet Rat miteinander in allen Angelegenheiten.« Er nennt die Beratung »die Lampe der Führung, die den Weg weist«, und »die Quelle des Verstehens«Q80. Nach Shoghi Effendi ist »das Prinzip der Beratung eines der grundlegenden Gesetze«Q81 der Gemeindeordnung der Bahá’í.
In Fragen und Antworten 99 entwirft Bahá’u’lláh eine Methode der Beratung und betont dabei die Wichtigkeit, zu einem einstimmigen Beschluss zu kommen. Die Mehrheitsentscheidung gilt, wenn Einstimmigkeit nicht zu erzielen ist. Wie das Universale Haus der Gerechtigkeit klarstellt, wurde diese Anleitung zum Thema Beratung offenbart, bevor es Geistige Räte gab, und zwar als Antwort auf eine Anfrage zur Bahá’í-Lehre über die Beratung. Das Haus der Gerechtigkeit betont, dass die Freunde sich jederzeit hilfesuchend an die Geistigen Räte wenden können, dass deren Existenz sie jedoch keineswegs daran hindere, das in den Fragen und Antworten dargestellte Verfahren anzuwenden, wie etwa bei Beratungen persönlicher Probleme, wenn die Freunde dies wünschen.
53.
Bauet Andachtshäuser in allen Landen (31)
Das Andachtshaus der Bahá’í ist dem Lobpreis Gottes geweiht. Es bildet das Zentralgebäude des Mashriqu’l-Adhkárs (›Aufgangsort des Lobpreises Gottes‹), eines Gebäudekomplexes, der im Laufe der künftigen Entfaltung außer dem Haus der Andacht eine Reihe von Baulichkeiten für soziale, humanitäre, erzieherische und wissenschaftliche Zwecke umfassen wird. ‘Abdu’l-Bahá beschreibt den Mashriqu’l-Adhkár als »eine der wichtigsten Institutionen der Welt«Q82, und Shoghi Effendi erläutert, er sei der greifbare Ausdruck einer Verbindung von »Bahá’í-Andacht und -Dienstbarkeit«Q83. Im Blick auf die künftige Entwicklung dieser Institution sagt Shoghi Effendi, dass das Andachtshaus und seine Nebengebäude »den Leidenden Linderung, den Armen Unterhalt, den Reisenden Zuflucht, den Hinterbliebenen Trost und den Unwissenden Erziehung gewähren sollen«Q84. In der Zukunft werden diese Andachtshäuser in jeder Stadt und jedem Dorf errichtet werden.
54.
Der Herr hat geboten, dass wer dazu fähig ist, die Pilgerfahrt zum Heiligen Hause unternimmt. (32)
Dieses Gebot umfasst zwei heilige Häuser: das Haus des Báb in Shíráz und das Haus Bahá’u’lláhs in Baghdád. Wie Bahá’u’lláh erläutert, erfüllt die Pilgerfahrt zu einem der beiden Häuser das Erfordernis dieses Verses (Fragen und Antworten 25, 29). In zwei besonderen Tafeln, bekannt als die Súriy-i-Ḥajj (Fragen und Antworten 10), schreibt Bahá’u’lláh für jede dieser Pilgerfahrten besondere Riten vor. Eine Pilgerfahrt ist also mehr als der bloße Besuch dieser Häuser.
Nach Bahá’u’lláhs Hinscheiden bestimmte ‘Abdu’l-Bahá den Schrein Bahá’u’lláhs in Bahjí als Pilgerziel. In einem Brief weist Er darauf hin, dass »der Heiligste Schrein, das Gesegnete Haus in Baghdád und das ehrwürdige Haus in Shíráz«, der »Pilgerfahrt geweiht« seien und dass man »verpflichtet« sei, diese Orte zu besuchen, »sofern man es sich leisten kann und dazu in der Lage ist und sonst kein Hindernis besteht«. Für die Pilgerfahrt zum Heiligsten Schrein sind keine Riten vorgeschrieben.
55.
Davon hat Er als Ausdruck Seiner Gnade die Frau befreit. (32)
Im Bayán befiehlt der Báb den Gläubigen, die es sich finanziell leisten können, einmal in ihrem Leben die Pilgerfahrt zu unternehmen. Er erklärt, dass diese Pflicht für die Frau nicht bindend sei, um ihr die Strapazen der Reise zu ersparen.
Auch Bahá’u’lláh nimmt die Frau von Seinem Gebot der Pilgerfahrt aus. Wie das Universale Haus der Gerechtigkeit klarstellt, bedeutet diese Ausnahme kein Verbot; Frauen steht es frei, auf Pilgerfahrt zu gehen.
56.
einer Arbeit nachzugehen (33)
Mann und Frau haben die Pflicht, sich in einem Gewerbe oder Beruf zu betätigen. Bahá’u’lláh erhebt die »Arbeit in den Rang der Anbetung … Gottes«. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi die geistige und praktische Bedeutung dieses Gesetzes sowie die gegenseitige Verantwortung des Einzelnen und der Gesellschaft für seine Umsetzung:
»Was Bahá’u’lláhs Gebot anbelangt, wonach die Gläubigen einem Beruf nachgehen sollen, so ist die Lehre in dieser Beziehung ganz eindeutig. Besonders die Aussage im Aqdas bringt klar zum Ausdruck, dass für träge Menschen, die nicht arbeiten wollen, in der neuen Weltordnung kein Platz ist. Die logische Konsequenz dieses Prinzips ist Bahá’u’lláhs Forderung, die Bettelei nicht nur zu erschweren, sondern sie völlig aus der Gesellschaft zu verbannen. Es ist die Pflicht der politisch Verantwortlichen, jedem eine Ausbildung und berufliche Nutzung seiner Fähigkeiten zu ermöglichen – aus Prinzip, aber auch zur Bestreitung des Lebensunterhalts. Jeder, auch wenn er beschränkt oder behindert ist, hat die Pflicht, einer Arbeit oder einem Beruf nachzugehen, denn Arbeit, besonders wenn sie im Geiste des Dienstes getan wird, ist nach Bahá’u’lláh eine Form der Anbetung Gottes. Der Zweck der Arbeit ist nicht nur utilitaristisch, sie hat einen Wert an sich, weil sie uns Gott näherbringt und uns besser erkennen lässt, was Er mit uns in dieser Welt vorhat. Es liegt darum auf der Hand, dass auch ererbter Reichtum nicht von der täglichen Arbeit entbinden kann.«
In einem Brief sagt ‘Abdu’l-Bahá: »So jemand nicht in der Lage ist, seinen Lebensunterhalt zu verdienen, wenn er in Armut geraten oder hilflos ist, obliegt es den Reichen und den Bevollmächtigten, ihm monatliche Unterhaltsleistungen zu gewähren … Mit ›Bevollmächtigten‹ sind die Repräsentanten des Volkes gemeint, das heißt die Mitglieder des Hauses der Gerechtigkeit« (siehe auch Erläuterungen 162 zur Bettelei).
Auf die Frage, ob Bahá’u’lláhs Gebot von einer Frau und Mutter verlange, dass sie ebenso wie ihr Ehemann durch Berufsarbeit zum Familienunterhalt beiträgt, erläuterte das Universale Haus der Gerechtigkeit, Bahá’u’lláhs Weisung verpflichte die Gläubigen, einer Arbeit nachzugehen, die ihnen selbst und anderen nützt. Die Führung des Haushalts sei eine höchst ehrbare, verantwortungsvolle Arbeit von hohem gesellschaftlichen Wert.
Zum Altersruhestand führt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief aus, dies sei eine Frage, die »der Gesetzgebung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit unterliegt, da es hierzu keine Regelung im Aqdas gibt«Q85.
57.
Der Handkuss wurde im Buche verboten. (34)
In einigen Religionen und in manchen Kulturen wurde das Küssen der Hände bei Personen des religiösen Lebens oder Prominenten als Zeichen der Ehrfurcht, der Hochachtung und der Unterwerfung unter ihre Amtsgewalt erwartet. Bahá’u’lláh verbietet den Handkuss. In Seinen Tafeln verurteilt Er auch die Prostration vor anderen und sonstige Verhaltensformen, die den Menschen vor einem anderen erniedrigen (siehe Erläuterungen 58).
58.
Niemand soll einen anderen um Vergebung der Sünden bitten (34)
Bahá’u’lláh verbietet dem Gläubigen, seine Sünden vor einem anderen zu beichten und dafür um Absolution zu bitten. Stattdessen soll er Gott um Vergebung bitten. In der Tafel Bishárát sagt Er: »Ein solches Sündenbekenntnis vor anderen führt zur Demütigung und Erniedrigung«, und Gott »möchte nicht, dass Seine Diener gedemütigt werden«Q86.
Shoghi Effendi stellt dieses Verbot in einen größeren Zusammenhang. Sein Sekretär schrieb in seinem Auftrag:
»Es ist uns verboten, unsere Sünden und Mängel einem anderen zu beichten – vor einem Priester wie bei den Katholiken oder, wie bei einigen Sekten, in der Öffentlichkeit. Haben wir jedoch den spontanen Wunsch, zu bekennen, etwas falsch gemacht oder einen Charaktermangel zu haben, und wollen wir deshalb einen anderen um Vergebung und Verzeihung bitten, so steht uns dies frei.« Q87
Auch das Universale Haus der Gerechtigkeit bestätigt, dass Bahá’u’lláhs Verbot der Beichte niemanden daran hindert, bei Beratungen unter der Führung einer Bahá’í-Institution ein Fehlverhalten einzuräumen. Auch schließt dieses Verbot die Möglichkeit nicht aus, in solchen Fällen einen guten Freund oder einen professionellen Berater um Rat anzugehen.
59.
Manch einer setzt sich an der Tür zwischen die Sandalen, während es ihn im Herzen nach dem Ehrensitz gelüstet. (36)
Im Osten ist es Brauch, Sandalen und Schuhe auszuziehen, bevor man eine Versammlung betritt. Der vom Eingang am weitesten entfernte Bereich gilt als ›oben‹ im Raum und als Ehrenplatz, wo die angesehensten Versammlungsteilnehmer sitzen. Die anderen sitzen in absteigender Ordnung bis zur Tür, wo die Schuhe und Sandalen stehen und die Rangniedrigsten sitzen.
60.
Und manch einer erhebt den Anspruch auf inneres Wissen (36)
Dies bezieht sich auf solche, die behaupten, sie hätten Zugang zu esoterischem Wissen, die aber durch die Bindung an solches Wissen wie durch einen Schleier von der Offenbarung der Manifestation Gottes ausgeschlossen sind. An anderer Stelle sagt Bahá’u’lláh: »Wer den Götzen anbetet, den seine Einbildung schuf, und ihn die innere Wirklichkeit nennt, der zählt in Wahrheit zu den Heiden.«Q88
61.
Wie viele haben sich in den Landstrichen Indiens abgesondert, allem entsagt, was Gott erlaubt, sich Härten und Kasteiungen auferlegt (36)
Diese Verse bedeuten das Verbot des Mönchtums und der übertriebenen Askese (siehe Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.D.1.y.iii.–iv.). In Worte des Paradieses führt Bahá’u’lláh zu diesen Anordnungen weiter aus: »Einsiedelei und harte Askese sind in Gottes Gegenwart nicht annehmbar.« Er ruft die Betroffenen auf zur »Beachtung dessen, was Frohmut und Freude bewirkt«, und fordert jene, die »in Bergeshöhlen« hausen oder »sich des Nachts auf Friedhöfe zurückziehen«, zur Aufgabe solcher Praktiken auf. Sie sollen sich nicht selbst der »Wohltaten«Q89 berauben, die Gott für den Menschen geschaffen hat. In der Tafel Bishárát anerkennt Bahá’u’lláh zwar die »frommen Werke« der Mönche und Priester, ruft sie aber auf, »ihr abgeschiedenes Leben aufzugeben, ihre Schritte in die offene Welt zu lenken und sich dem zuzuwenden, was ihnen selbst und anderen nützt«. Er gestattet ihnen, »in den Ehestand zu treten, auf dass sie einen Nachkommen hervorbringen, der Gottes gedenkt«Q90.
62.
Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Gottesoffenbarung erhebt (37)
Bahá’u’lláhs Sendung wird bis zur nächsten Manifestation Gottes dauern, die aber nicht vor Ablauf von wenigstens »tausend Jahren« erscheinen wird. Bahá’u’lláh warnt davor, »diesen Vers« anders als nach seiner »offensichtlichen Bedeutung« auszulegen. In einer Tafel stellt Er klar, dass jedes dieser tausend Jahre aus »zwölf Monaten nach dem Qur’án und aus neunzehn Monaten zu je neunzehn Tagen nach dem Bayán«Q91 besteht.
Die Bahá’u’lláh im Oktober 1852 im Síyáh-Chál zuteil gewordene Offenbarung kennzeichnet die Geburt Seiner prophetischen Sendung und damit den Beginn des Zeitraums von mindestens tausend Jahren, der dem Erscheinen der nächsten Manifestation Gottes vorausgehen wird.
63.
Dies ist, wovor Wir euch warnten, als Wir im ‘Iráq weilten und später im Lande des Geheimnisses und jetzt von diesem strahlenden Orte. (37)
Das »Land des Geheimnisses« bezeichnet Adrianopel, »dieser strahlende Ort« ‘Akká.
64.
Manch einen unter den Menschen hat seine Gelehrsamkeit hochmütig gemacht ... Wenn er hinter sich den Schritt von Sandalen hört, wächst er in seinem Eigendünkel größer als Nimrod. (41)
Im Osten ist es Brauch, dass die Gläubigen aus Ehrerbietung ihrem Geistlichen in einem Abstand von einigen Schritten folgen.
65.
Nimrod (41)
Nimrod, auf den dieser Vers sich bezieht, ist in der jüdischen wie der islámischen Überlieferung ein König, der Abraham verfolgte und dessen Name zum Sinnbild für Hochmut wurde.
66.
Aghṣán (42)
›Aghṣán‹ (Mehrzahl von Ghuṣn) ist das arabische Wort für ›Äste‹. Diesen Begriff verwendet Bahá’u’lláh zur Bezeichnung Seiner männlichen Nachkommen. Er hat besondere Bedeutung für die Verfügung über Stiftungen wie auch für die Nachfolge in der Amtsgewalt nach dem Hinscheiden Bahá’u’lláhs (siehe Erläuterungen 145) und ‘Abdu’l-Bahás. Bahá’u’lláh ernannte im Buch Seines Bundes Seinen ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá zum »Mittelpunkt des Bundes« und zum Oberhaupt des Glaubens. ‘Abdu’l-Bahá ernannte in Seinem Testament Seinen ältesten Enkel, Shoghi Effendi, zum Hüter und Oberhaupt des Glaubens.
Diese Stelle im Aqdas nimmt somit die Nachfolge ernannter Aghṣán und damit die Institution des Hütertums vorweg. Sie sieht zugleich voraus, dass es zu einer Unterbrechung ihrer Linie kommen kann. Mit dem Hinscheiden Shoghi Effendis trat 1957 die Situation ein, für die diese Textstelle Vorkehrungen traf: Die Linie der Aghṣán endete, bevor das Universale Haus der Gerechtigkeit errichtet war (siehe Erläuterungen 67).
67.
fallen die Stiftungen an das Volk Bahás (42)
Bahá’u’lláh trifft Vorkehrungen für die Möglichkeit, dass die Linie der Aghṣán endet, bevor das Universale Haus der Gerechtigkeit errichtet ist. Er bestimmt, dass in einer solchen Situation »die Stiftungen an das Volk Bahás fallen«. Den Ausdruck »Volk Bahás« verwendet die Schrift in mehrerlei Bedeutung. Hier ist dieses Volk beschrieben als jenes, »das nicht spricht, außer mit Seiner Erlaubnis und nicht urteilt, außer im Einklang mit dem, was Gott auf dieser Tafel geboten hat«. Nach dem Hinscheiden Shoghi Effendis 1957 leiteten die »Hände der Sache Gottes« die Geschicke des Glaubens bis zur Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit im Jahr 1963 (siehe Erläuterungen 183).
68.
Rasiert euch nicht das Haupt. (44)
In manchen religiösen Überlieferungen ist es erwünscht, dass die Gläubigen sich das Haupt kahlscheren. Bahá’u’lláh verbietet dies und stellt klar, dass die Bestimmung Seiner Súriy-i-Ḥajj, wonach die Pilger zum Heiligen Haus in Shíráz sich kahlscheren sollten, durch diesen Vers des Kitáb-i-Aqdas aufgehoben ist (Fragen und Antworten 10).
69.
Das Haar darf ... nicht über das Ohrläppchen reichen. (44)
Shoghi Effendi stellt klar, dass – im Unterschied zum Verbot der Kahlschur des Kopfes – dieses Gesetz, welches den Haarwuchs über das Ohrläppchen hinaus verbietet, nur für den Mann gilt. Die Anwendung dieses Gesetzes wird eine Klarstellung des Universalen Hauses der Gerechtigkeit erfordern.
70.
Verbannung und Gefängnis sind verfügt für den Dieb (45)
Bahá’u’lláh sagt, dass es dem Haus der Gerechtigkeit überlassen ist, den Strafrahmen entsprechend der Schwere der Rechtsverletzung festzulegen (Fragen und Antworten 49). Die Strafen für Diebstahl sind für einen künftigen Zustand der Gesellschaft vorgesehen. Sie werden dann vom Universalen Haus der Gerechtigkeit ergänzt und eingeführt werden.
71.
nach der dritten Tat bringt ihm ein Mal auf seiner Stirn an, damit er, so gezeichnet, in den Städten Gottes und in Seinen Ländern keine Aufnahme finde (45)
Die Markierung auf der Stirn des Diebes soll die Menschen vor seinen Neigungen warnen. Alle Einzelheiten – die Art der Markierung, wie sie anzubringen und wie lange sie zu tragen ist, unter welchen Bedingungen sie wieder beseitigt werden kann, aber auch die Festlegung, wie schwerwiegend die verschiedenen Begehungsarten des Diebstahls sind – hat Bahá’u’lláh dem Universalen Haus der Gerechtigkeit zur Regelung überlassen, wenn das Gesetz eingeführt wird.
72.
Wer von Geschirr aus Silber und Gold zu speisen wünscht, ist frei, dies zu tun. (46)
Im Bayán erlaubt der Báb den Gebrauch von Gegenständen aus Gold und Silber. Er hebt damit die islámische Missbilligung ihres Gebrauchs auf, die nicht auf einem ausdrücklichen Verbot des Qur’án, sondern auf muslimischen Traditionen beruht. Bahá’u’lláh bestätigt hier die Verfügung des Báb.
73.
Taucht beim Essen eure Hände nicht in Schalen und Schüsseln. (46)
Dieses Verbot erläuterte Shoghi Effendi als »die Hand ins Essen einzutauchen«. In vielen Teilen der Welt ist es üblich, mit den Händen aus einer gemeinsamen Schüssel zu essen.
74.
Nehmt solche Sitten an, die im höchsten Maße der Feinheit entsprechen. (46)
Hier handelt es sich um die erste von mehreren Textstellen zur Bedeutung von Kultiviertheit, Feinheit und Reinlichkeit. Das arabische ›Laṭáfah‹, das hier mit ›Feinheit‹ wiedergegeben wird, hat ein breites Spektrum von geistigen und materiellen Bedeutungen, zum Beispiel Eleganz, Anmut, Sauberkeit, Artigkeit, Höflichkeit, Freundlichkeit, Zartgefühl, Liebreiz oder auch feinsinnig, kultiviert, geheiligt und rein. Je nach dem Kontext des Kitáb-i-Aqdas wurde der Begriff mit ›Feinheit‹ oder ›Sauberkeit‹ übersetzt.
75.
Er, der Aufgangsort der Sache Gottes, hat keinen Teilhaber an der Größten Unfehlbarkeit. (47)
In der Tafel Ishráqát erklärt Bahá’u’lláh, dass die »Größte Unfehlbarkeit« nur der Manifestation Gottes eigen ist.
In Beantwortete Fragen, Kapitel 45, erläutert ‘Abdu’l-Bahá diesen Aqdas-Vers. Dabei betont Er unter anderem, dass »wesenhafte Unfehlbarkeit«Q92 nur den Manifestationen Gottes inhärent ist: »Was immer von Ihnen ausgeht, ist die reine Wahrheit und stimmt mit der Wirklichkeit überein. Sie stehen nicht unter dem Schatten des früheren Gesetzes. Was immer Sie sagen, ist Gottes Wort, was immer Sie tun, ist wohlgetan.«Q93
76.
Die Väter sollen ihre Söhne und Töchter in der Kunst des Lesens und Schreibens unterweisen (48)
‘Abdu’l-Bahá führt in Seinen Briefen den Eltern nicht nur ihre Verantwortung für die Erziehung ihrer Kinder vor Augen; Er macht auch klar, dass die »Ausbildung und Erziehung der Töchter dringlicher ist als die der Söhne«Q94, denn Mädchen werden eines Tages Mütter sein, und die Mütter sind die Ersten, die die nächste Generation erziehen. Aus diesem Grunde haben, wenn eine Familie außerstande ist, allen Kindern eine Ausbildung angedeihen zu lassen, die Töchter das Vorrecht, können doch durch gebildete Mütter die Segnungen des Wissens am wirksamsten und raschesten in der ganzen Gesellschaft verbreitet werden.
77.
Gott unterwirft den, der außerhalb der Ehe den Beischlaf vollzieht – Mann oder Frau – einer Geldstrafe, die an das Haus der Gerechtigkeit zu entrichten ist (49)
Obwohl der mit ›unehelicher Beischlaf‹ übersetzte Begriff auch den Ehebruch einschließt (siehe Erläuterungen 36 für die Begriffsbestimmung), hat ‘Abdu’l-Bahá ausgeführt, die oben vorgesehene Strafe gelte nur für den Beischlaf zwischen Unvermählten, während die Festlegung der Strafe für den Ehebruch dem Universalen Haus der Gerechtigkeit überlassen bleibe (siehe auch Fragen und Antworten 49).
In einem Brief weist ‘Abdu’l-Bahá auf einige der geistigen und gesellschaftlichen Folgen des Verstoßes gegen die Gesetze der Sittlichkeit hin. Zu der hier erörterten Strafe sagt Er, der Sinn dieses Gesetzes sei es, allen klar zu machen, wie schändlich eine solche Tat in den Augen Gottes ist. Kann die Tat nachgewiesen werden und wird eine Strafe verhängt, so ist ihr Hauptzweck die Bloßstellung der Beteiligten, ihre Schmach und Schande vor der Gesellschaft. ‘Abdu’l-Bahá bekräftigt, dass in dieser Bloßstellung die Schwere der Strafe liege.
Das in diesem Vers genannte Haus der Gerechtigkeit ist wohl das örtliche, heutzutage als Örtlicher Geistiger Rat bekannt.
78.
neun Mithqál Gold und im Wiederholungsfalle das Doppelte (49)
Mithqál ist eine Gewichtseinheit, wobei das herkömmliche, im Mittleren Osten gebräuchliche Mithqál 24 Nakhud entspricht. Das von den Bahá’í verwendete Mithqál besteht jedoch aus 19 Nakhud »entsprechend der Festlegung des Bayán« (Fragen und Antworten 23). Das Gewicht von neun Mithqál entspricht 32,775 Gramm oder 1,05374 Feinunzen.
Zur Anwendung dieser Geldstrafe führt Bahá’u’lláh im Einzelnen aus, dass jede folgende Strafe doppelt so hoch ist wie die vorhergehende (Fragen und Antworten 23). Somit steigt die Geldstrafe in geometrischer Progression. Die Verhängung dieser Strafe ist für eine künftige Gesellschaft vorgesehen; erst dann wird das Gesetz vom Universalen Haus der Gerechtigkeit spezifiziert und eingeführt werden.
79.
Wir haben euch Musik und Gesang erlaubt (51)
‘Abdu’l-Bahá schreibt: »Musik wurde bei einigen Völkern des Ostens als verwerflich angesehen.«Q95 Wiewohl der Qur’án keine besondere Vorschrift hierzu enthält, hält es ein Teil der Muslime für verboten, Musik zu hören, während der andere dies innerhalb gewisser Grenzen und unter besonderen Bedingungen duldet.
In der Schrift wird die Musik vielfach gepriesen. So sagt ‘Abdu’l-Bahá: »Musik, gesungen oder gespielt, ist geistige Nahrung für Herz und Seele.«Q96
80.
O ihr Männer der Gerechtigkeit! (52)
Wie ‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi in ihren Schriften erläuterten, ist die Mitgliedschaft im Universalen Haus der Gerechtigkeit Männern vorbehalten, doch sind in die Nachgeordneten und die Örtlichen Häuser der Gerechtigkeit (derzeit als Nationale und Örtliche Geistige Räte bezeichnet) Frauen ebenso wählbar wie Männer.
81.
So jemand einen anderen schlägt oder verwundet, hängt die Strafe von der Schwere der Körperverletzung ab. Für jeden Grad der Verletzung hat der Herr des Gerichts eine bestimmte Entschädigung vorgeschrieben. (56)
Bahá’u’lláh legt fest, dass das Strafmaß »von der Schwere der Körperverletzung« abhängt, doch gibt es keine Unterlagen, in denen Er im Einzelnen die Höhe der Entschädigung entsprechend dem jeweiligen Ausmaß der Rechtsverletzung bestimmt hätte. Somit liegt es in der Kompetenz des Universalen Hauses der Gerechtigkeit, die Details zu bestimmen.
82.
Wahrlich, es ist euch geboten, jeden Monat ein Mahl zu geben (57)
Dieses Gebot ist die Grundlage des allmonatlichen Bahá’í-Festes und stiftet damit das Neunzehntagefest. Im Arabischen Bayán fordert der Báb die Gläubigen auf, alle neunzehn Tage zusammenzukommen, um einander Gastlichkeit und Freundschaft zu erweisen. Bahá’u’lláh bestätigt dies und betont die einheitsstiftende Wirkung solcher Veranstaltungen.
‘Abdu’l-Bahá und nach Ihm Shoghi Effendi haben die institutionelle Bedeutung dieses Gebotes nach und nach dargelegt. ‘Abdu’l-Bahá betonte den spirituellen und erbaulichen Charakter dieser Versammlungen, Shoghi Effendi entwickelte die Aspekte von Andacht und Geselligkeit weiter und ergänzte sie um das administrative Element. Er führte das Neunzehntagefest systematisch ein und sorgte dafür, dass auch ein Zeitraum der Beratung über Gemeindefragen, der Information und der Übermittlung von Botschaften gewidmet ist.
Die Frage, ob dieses Gebot bindend sei, verneinte Bahá’u’lláh (Fragen und Antworten 48). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi dies weiter aus:
»Die Anwesenheit beim Neunzehntagefest ist nicht verbindlich, aber sehr wichtig, und jeder Gläubige sollte es als eine Pflicht und ein Vorrecht ansehen, an dieser Veranstaltung teilzunehmen.« Q97
83.
Jagt ihr mit Raubtieren oder Greifvögeln, so rufet den Namen Gottes an, wenn ihr sie auf die Beute ansetzt; dann dürft ihr verzehren, was sie fangen, selbst wenn ihr feststellt, dass die Beute tot ist. (60)
Mit diesem Gesetz vereinfacht Bahá’u’lláh die früheren Bräuche und religiösen Gebote zur Jagd erheblich. Er erklärt, dass das Jagen mit Waffen wie Pfeil und Bogen, Gewehren und dergleichen in diese Regelung einbezogen, dass aber der Verzehr von Wild, das tot in einer Falle oder einem Netz geborgen wird, verboten ist (Fragen und Antworten 24).
84.
Doch jaget nicht im Übermaß. (60)
Bahá’u’lláh verbietet die Jagd nicht, warnt aber vor ihrem Exzess. Zu gegebener Zeit wird das Universale Haus der Gerechtigkeit zu bestimmen haben, was bei der Jagd ein Übermaß ist.
85.
aber [hat] ihr kein Recht auf das Vermögen anderer gewährt (61)
Bahá’u’lláhs Gebot, Seiner Verwandtschaft Wohlwollen entgegenzubringen, verleiht ihr kein Recht auf das Vermögen anderer. Dies steht im Gegensatz zum Recht der shí‘itischen Muslime, bei denen die Abkommen des Propheten Muḥammad Anspruch auf einen Anteil an einer bestimmten Steuer haben.
86.
Wer ein Haus vorsätzlich durch Feuer zerstört, den sollt ihr auch verbrennen. Wer einem anderen vorsätzlich das Leben nimmt, den sollt ihr auch töten. (62)
Bahá’u’lláhs Gesetz schreibt die Todesstrafe für Mord und Totschlag sowie Brandstiftung mit der Alternative einer lebenslangen Freiheitsstrafe vor (siehe Erläuterungen 87).
‘Abdu’l-Bahá erklärt in Seinen Briefen den Unterschied zwischen Rache und Strafe. Er bestätigt, dass der Einzelne kein Recht auf Rache hat, die in den Augen Gottes verächtlich ist, und dass der Strafzweck nicht Rache ist, sondern die Verhängung einer Strafe für begangenes Unrecht. In Beantwortete Fragen bestätigt Er das Recht der Gesellschaft, Rechtsbrecher zu bestrafen, um den Einzelnen zu schützen und ihren Bestand zu sichern.
Shoghi Effendi erläutert in einem in seinem Auftrage geschriebenen Brief dieses Gesetz wie folgt:
»Im Aqdas verordnet Bahá’u’lláh den Tod als Strafe für Mord. Er hat jedoch die lebenslange Freiheitsstrafe als Alternative zugelassen. Beide Strafen stehen mit Seinem Gesetz in Einklang. Mancher von uns wird vielleicht die darin liegende Weisheit nicht erfassen können, wenn sie seiner begrenzten Vorstellung widerspricht; wir müssen sie jedoch akzeptieren, da wir wissen, dass Seine Weisheit, Seine Gnade und Seine Gerechtigkeit vollkommen sind und der Erlösung der ganzen Welt dienen. Sollten wir, so ein Mensch irrtümlich zum Tode verurteilt wird, nicht annehmen, dass der Allmächtige Gott ihn in der künftigen Welt für dieses ihm von den Menschen widerfahrene Unrecht tausendfach entschädigen wird? Man kann nicht ein heilsames Gesetz verwerfen, nur weil damit in seltenen Fällen Unschuldige bestraft werden könnten.« Q98
Die Einzelheiten des für eine künftige Gesellschaft zugeschnittenen Bahá’í-Strafgesetzes für Mord, Totschlag und Brandstiftung hat Bahá’u’lláh nicht festgelegt. Das Universale Haus der Gerechtigkeit wird unter Berücksichtigung der bei seiner Einführung bestehenden gesellschaftlichen Verhältnisse die näheren Einzelheiten zu regeln haben: das Ausmaß der Rechtsverletzung, ob mildernde Umstände zu berücksichtigen sind und welche der beiden vorgeschriebenen Strafarten die Norm ist. Auch die Art des Strafvollzugs muss vom Universalen Haus der Gerechtigkeit geregelt werden.
Bei Brandstiftung hängt viel davon ab, was für ein »Haus« in Brand gesetzt wurde. Es ist offensichtlich, dass im Unrechtsgehalt ein riesiger Unterschied besteht zwischen einem Täter, der ein leeres Lagerhaus niederbrennt und einem, der eine Schule voller Kinder in Brand setzt.
87.
So ihr sie [den Brandstifter und den Mörder] zu lebenslänglicher Gefängnishaft verurteilt, ist dies nach den Vorschriften des Buches statthaft. (62)
Auf eine Frage zu diesem Vers hat Shoghi Effendi ausgeführt, dass die Todesstrafe zulässig, die »lebenslange Freiheitsstrafe« aber als Alternative vorgesehen ist, »wodurch die Härte einer solchen Verurteilung entscheidend gemildert werden kann«. Er sagt, »Bahá’u’lláh hat uns die Wahl überlassen und es uns somit freigestellt, innerhalb der Grenzen, die Sein Gesetz festlegt, unser eigenes Urteil walten zu lassen«. Da es zu diesem Aspekt des Bahá’í-Rechts keine besondere Anleitung gibt, liegt die künftige Gesetzgebung darüber beim Universalen Haus der Gerechtigkeit.
88.
Gott hat euch den Ehestand verordnet. (63)
In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh, Gott habe durch diese Gesetzgebung den Ehestand zu »einer festen Burg der Wohlfahrt und des Heils«Q99 gemacht.
Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.1.a.–o., fasst die Vorschriften aus dem Kitáb-i-Aqdas und den Fragen und Antworten zusammen, besonders die Ehevoraussetzungen (Fragen und Antworten 3, 13, 46, 50, 84 und 92), das Verlobungsrecht (Fragen und Antworten 43), die Zahlung der Morgengabe (Fragen und Antworten 12, 26, 39, 47, 87 und 88), die Vorschriften hinsichtlich einer längeren Abwesenheit eines Ehegatten (Fragen und Antworten 4 und 27) sowie sonstige Details (Fragen und Antworten 12 und 47; siehe auch Erläuterungen 89–99).
89.
Hütet euch, mehr als zwei Frauen zu nehmen. Wenn sich der Mann mit einer einzigen Gefährtin unter den Dienerinnen Gottes begnügt, so werden beide in Ruhe leben. (63)
Dieser Wortlaut des Kitáb-i-Aqdas scheint die Bigamie zu erlauben; Bahá’u’lláh rät jedoch zur Einehe, die Ruhe und Zufriedenheit bewirkt. In einer anderen Tafel unterstreicht Er, wie wichtig es für den Menschen ist, so zu handeln, dass es »ihm selbst und seinem Ehepartner Zufriedenheit bringt«. Nach ‘Abdu’l-Bahá, dem bevollmächtigten Ausleger der Schrift, schreibt der Text des Aqdas in Wirklichkeit die Einehe vor. Er äußerte sich zu diesem Thema in mehreren Briefen, darunter dem folgenden:
»Wisse, dass die Polygamie nach dem Gesetz Gottes nicht erlaubt ist, denn es wird klar gefordert, dass man sich mit einer Frau begnügen soll. Die Ehe mit einer zweiten Frau ist von der Gerechtigkeit abhängig gemacht, die unter allen Bedingungen beiden Frauen zuteil werden muss. Doch das Gebot, zwei Frauen gerecht zu behandeln, ist uneinlösbar. Die Tatsache, dass die Bigamie von der Erfüllung einer uneinlösbaren Bedingung abhängig gemacht ist, ist ein klarer Beweis für ihr absolutes Verbot. Darum ist es nicht erlaubt, dass ein Mann mehr als eine Frau habe.«
Polygamie hat eine sehr lange Tradition für den Großteil der Menschheit. Nur Schritt für Schritt konnten die Manifestationen Gottes die Einehe einführen. Jesus zum Beispiel hat die Polygamie nicht verboten, aber die Scheidung abgeschafft, ausgenommen bei Unzucht. Muḥammad begrenzte die Zahl der Ehefrauen auf vier, machte aber mehrere Frauen von der Gerechtigkeit abhängig und ließ die Scheidung wieder zu. Bahá’u’lláh, der Seine Lehre im Milieu einer muslimischen Gesellschaft offenbarte, führte nach den Grundsätzen der göttlichen Weisheit und der allmählichen Verwirklichung Seiner Absicht die Monogamie schrittweise ein. Der Umstand, dass Er Seinen Anhängern einen unfehlbaren Interpreten Seiner Schrift hinterließ, versetzte Ihn in die Lage, nach außen hin im Kitáb-i-Aqdas zwei Ehefrauen zuzulassen, jedoch unter einer Bedingung, die zu einem späteren Zeitpunkt ‘Abdu’l-Bahá dahin interpretieren konnte, die Intention dieses Gesetzes sei die Einführung der Monogamie.
90.
wer eine Jungfer in Dienst nehmen will, mag dies mit Anstand tun (63)
Bahá’u’lláh legt fest, dass ein Mann eine weibliche Hausangestellte beschäftigen kann. Dies war nach dem Recht der shí‘itischen Muslime nur dann möglich, wenn der Arbeitgeber mit ihr einen Ehevertrag schloss. Bahá’u’lláh betont, dass es bei dem »Dienst« nur »um Dienstleistungen geht, wie sie von jeglichen Dienstboten, jung oder alt, gegen Lohn erbracht werden« (Fragen und Antworten 30). Ein Arbeitgeber hat gegenüber seiner Hausangestellten keine sexuellen Rechte. Es steht ihr frei, »sich jederzeit zu verheiraten«, denn der Kauf von Frauen ist verboten (Fragen und Antworten 30).
91.
Dies ist Mein Gebot, das Ich euch gebe. Haltet euch daran zu eurem eigenen Nutzen. (63)
Im Kitáb-i-Aqdas ist die Ehe verordnet, doch Bahá’u’lláh stellt klar, dass sie nicht obligatorisch ist (Fragen und Antworten 46). In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärt Shoghi Effendi, dass »die Ehe keinesfalls ein bindendes Gebot ist«. »Letztlich muss der Einzelne entscheiden, ob er ein Familienleben führen oder im Zustand der Ehelosigkeit leben möchte.«Q100 Wenn jemand lange Zeit warten muss, bis er einen Ehepartner findet, oder am Ende gar alleinstehend bleibt, bedeutet das nicht, dass er so seinen Daseinszweck, der von Grund auf geistig ist, verfehlt.
92. ...
haben Wir sie ... von der Zustimmung ihrer Eltern abhängig gemacht (65)
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi zu dieser Gesetzesbestimmung aus:
»Bahá’u’lláh hat klar gesagt, dass die Zustimmung aller lebenden Elternteile für eine Bahá’í-Ehe erforderlich ist. Dies gilt auch, wenn die Eltern keine Bahá’í oder seit Jahren geschieden sind. Dieses bedeutende Gesetz hat Er verfügt, um den gesellschaftlichen Zusammenhalt zu festigen, die häuslichen Bande zu stärken, Dankbarkeit und Achtung in die Herzen der Kinder denen gegenüber zu senken, die ihnen das Leben geschenkt und ihre Seele auf die ewige Reise zu ihrem Schöpfer gesandt haben.« Q101
93.
Die Ehe darf nicht geschlossen werden, ehe die Morgengabe gezahlt ist (66)
Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.1.j.i.–v., fasst die wichtigsten Bestimmungen zur Morgengabe zusammen. Sie haben ihr Vorbild im Bayán.
Die Morgengabe ist vom Bräutigam an die Braut zu zahlen. Sie ist auf 19 Mithqál reines Gold für Stadtbewohner und 19 Mithqál Silber für Dorfbewohner festgelegt (siehe Erläuterungen 94). Wie Bahá’u’lláh andeutet, ist es einem Bräutigam, der die Morgengabe nicht voll bezahlen kann, gestattet, der Braut einen Schuldschein auszustellen (Fragen und Antworten 39).
Bahá’u’lláhs Offenbarung definiert viele überkommene Vorstellungen, Sitten und Institutionen neu und gibt ihnen eine neue Bedeutung. Dazu gehört auch die Morgengabe. Es handelt sich um eine uralte Institution in vielen Kulturen mit vielerlei Formen. In manchen Ländern ist es eine Zahlung der Brauteltern an den Bräutigam, in anderen zahlt der Bräutigam an die Brauteltern einen ›Brautpreis‹. In beiden Fällen ist der Betrag oft recht hoch. Bahá’u’lláhs Gesetz schafft alle diese Varianten ab und gestaltet die Morgengabe zu einer symbolischen Handlung, durch die der Bräutigam der Braut ein Geschenk von fest begrenztem Wert macht.
94.
für Stadtbewohner auf neunzehn Mithqál reinen Goldes, für Dorfbewohner auf denselben Betrag in Silber festgelegt (66)
Bahá’u’lláh legt als Kriterium für die Bemessung der Morgengabe den Wohnsitz des Bräutigams, nicht den der Braut, fest (Fragen und Antworten 87 und 88).
95.
Wer diese Summe aufstocken will, dem ist verboten, die Grenze von fünfundneunzig Mithqál zu überschreiten ... Gibt man sich jedoch mit der Zahlung des Mindestbetrages zufrieden, so ist dies nach dem Buche besser. (66)
Auf eine Anfrage zur Morgengabe antwortete Bahá’u’lláh:
»Alles, was im Bayán bezüglich der Stadt- und Dorfbewohner offenbart wurde, wird bestätigt und muss vollzogen werden. Im Kitáb-i-Aqdas wird jedoch die unterste Grenze genannt. Damit sind neunzehn Mithqál Silber gemeint, die im Bayán für Dorfbewohner genannt sind. Dies ist Gott wohlgefälliger, vorausgesetzt, beide Parteien stimmen zu. Der Zweck dieser Vorschrift ist die Förderung des Wohlergehens, der Eintracht und Harmonie unter den Menschen. Je mehr dies beachtet wird, desto besser wird es sein … Das Volk Bahás soll miteinander in größter Liebe und Aufrichtigkeit umgehen. Es soll die Interessen aller im Auge haben, besonders die der Freunde Gottes.«
‘Abdu’l-Bahá fasst in einem Brief einige Bestimmungen zur Festlegung der Höhe einer Morgengabe zusammen. Die im nachstehenden Auszug erwähnte Zahlungseinheit ist der ›Váḥid‹. Ein Váḥid entspricht neunzehn Mithqál:
»Stadtbewohner haben in Gold, Dorfbewohner in Silber zu zahlen. Maßgeblich sind die finanziellen Mittel des Bräutigams. Ist er arm, so zahlt er einen Váḥid; hat er begrenzte Mittel, zahlt er zwei Váḥid; ist er besser gestellt, drei Váḥid; ist er wohlhabend, vier Váḥid; ist er sehr reich, fünf Váḥid. Es ist fürwahr eine Sache der Vereinbarung zwischen dem Bräutigam, der Braut und beiden Elternteilen. Eine getroffene Vereinbarung ist einzuhalten.«
Im selben Brief fordert ‘Abdu’l-Bahá die Gläubigen auf, Fragen zur Anwendung dieses Gesetzes dem Universalen Haus der Gerechtigkeit vorzulegen, das »die Vollmacht hat, Gesetze zu geben«. Er betont, dass »diese Körperschaft Gesetze einführt und zweitrangige Fragen, die nicht ausdrücklich im heiligen Text behandelt sind, im Wege der Gesetzgebung regelt«.
96.
Hat einer Seiner Diener eine Reise vor, so soll er ... seiner Ehefrau den Zeitpunkt seiner Rückkehr nennen. (67)
Reist der Ehemann ab, ohne seine Frau über die Zeit seiner Rückkehr zu informieren, erhält sie keine Nachricht von ihm und bleibt er verschollen, obwohl er das Gesetz des Kitáb-i-Aqdas kennt, so kann die Ehefrau nach einem vollen Wartejahr eine neue Ehe eingehen. Kannte der Ehemann das Gesetz jedoch nicht, so muss die Frau warten, bis sie Nachricht von ihm erhält (Fragen und Antworten 4).
97.
gilt für sie eine Wartezeit von neun Monaten, nach deren Ablauf für sie kein Hindernis besteht, sich wieder zu verheiraten (67)
Versäumt es der Ehemann, nach Ablauf des genannten Zeitraums zurückzukehren oder seine Frau über den Verzug zu verständigen, so hat die Frau neun Monate zu warten; danach steht es ihr frei, sich wieder zu verheiraten, obgleich es besser für sie ist, wenn sie länger wartet (siehe Erläuterungen 147 zum Bahá’í-Kalender).
Sollte, erklärt Bahá’u’lláh, unter solchen Umständen die Ehefrau die »Nachricht vom natürlichen oder gewaltsamen Tod ihres Ehemanns« erhalten, so hat sie ebenfalls neun Monate zu warten, ehe sie sich wieder verheiratet (Fragen und Antworten 27). ‘Abdu’l-Bahá erläutert in einem Brief, dass die neunmonatige Wartezeit nach dem Eingang der Nachricht über den Tod des Ehemanns nur dann Anwendung findet, wenn der Ehemann zur Zeit des Todes abwesend war, nicht, wenn er zu Hause verstorben ist.
98.
sollte sie den Weg des Guten nehmen (67)
Bahá’u’lláh erklärt, der »Weg des Guten« sei, »Geduld zu üben« (Fragen und Antworten 4).
99.
zweier gerechter Zeugen (67)
Das »Merkmal der Gerechtigkeit« bei Zeugen ist nach Bahá’u’lláh »ein guter Ruf«. Die Zeugen müssen dabei nicht Bahá’í sein, da »das Zeugnis aller Diener Gottes, gleich welchen Glaubens oder Bekenntnisses, … vor Seinem Thron annehmbar« ist (Fragen und Antworten 79).
100.
Entsteht Entfremdung oder Widerwille zwischen Ehemann und Ehefrau, so darf er sich nicht von ihr scheiden. Er soll sich vielmehr ein volles Jahr in Geduld üben (68)
Die Scheidung wird in der Bahá’í-Lehre scharf verurteilt. Entstehen jedoch Entfremdung oder Widerwille zwischen den Ehepartnern, so ist sie nach Ablauf eines vollen Jahres zulässig. Während dieses Jahres der Geduld muss der Ehemann für den Unterhalt seiner Frau und seiner Kinder aufkommen. Das Paar ist gehalten, sich zu bemühen, seinen Streit beizulegen. Shoghi Effendi bestätigt, dass Mann und Frau »das Recht haben, die Scheidung zu begehren«, wenn einer der beiden »diese für unumgänglich hält«Q102.
In den Fragen und Antworten entwickelt Bahá’u’lláh einige Details bezüglich des Jahres der Geduld: seine Einhaltung (Fragen und Antworten 12), die Festlegung seines Beginns (Fragen und Antworten 19 und 40), die Bedingungen einer Versöhnung (Fragen und Antworten 38), die Funktion der Zeugen und des Örtlichen Hauses der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 73 und 98). Das Universale Haus der Gerechtigkeit erklärt, dass die Aufgabe der Zeugen in Scheidungsverfahren heute den Geistigen Räten obliegt.
Die einzelnen Bestimmungen des Bahá’í-Scheidungsrechts sind in Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.C.2.a.–i., zusammengefasst.
101.
hat der Herr ... die frühere Praxis verboten, wenn ihr eine Frau dreimal geschieden hattet (68)
Dieser Vers bezieht sich auf ein im Qur’án verankertes Gesetz, wonach ein Mann unter gewissen Umständen seine geschiedene Frau nicht wieder heiraten konnte, ehe sie nicht einen anderen Mann geehelicht hatte und wieder von ihm geschieden war. Bahá’u’lláh bestätigt, dass es sich hierbei um das im Kitáb-i-Aqdas aufgehobene Gesetz handelt (Fragen und Antworten 31).
102.
Wer sich von seiner Ehefrau scheiden ließ, darf, wenn zwischen beiden Zuneigung und Einvernehmen besteht, nach Ablauf jedes Monats erneut die Ehe mit ihr eingehen, solange sie nicht wieder verheiratet ist ... sofern sich ihre Verhältnisse nicht eindeutig ändern (68)
Wie Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief bestätigt, ist mit der Wendung »nach Ablauf jedes Monats« keine zeitliche Begrenzung beabsichtigt; vielmehr kann ein Paar nach der Scheidung jederzeit wieder heiraten, wenn nicht ein Partner inzwischen wieder verheiratet ist.
103.
dass Samen nicht unrein ist (74)
In einigen religiösen Traditionen und im Recht der shí‘itischen Muslime gilt Sperma als rituell unrein. Bahá’u’lláh hat dieses Konzept verworfen (siehe auch Erläuterungen 106).
104.
Ergreift das Seil der Feinheit (74)
‘Abdu’l-Bahá spricht über den erhebenden Einfluss von »Reinheit und Heiligkeit, Sauberkeit und feinen Sitten«, die die »Natur des Menschen« und die »Entwicklung seiner inneren Wirklichkeit«Q103 fördern. Er sagt: »Körperliche Sauberkeit hat einen großen Einfluss auf das geistige Leben.«Q104 (siehe auch Erläuterungen 74)
105.
Waschet alles Verschmutzte mit Wasser, das in keiner der drei Hinsichten verändert ist. (74)
Die »drei Hinsichten« in diesem Vers sind Veränderungen des Wassers nach Farbe, Geschmack oder Geruch. Bahá’u’lláh gibt weitere Erläuterungen zur Frage des reinen Wassers und zur Frage, ab wann es als unbrauchbar zu gelten hat (Fragen und Antworten 91).
106.
Als Zeichen Seiner Gnade hat Gott das Konzept der »Unreinheit« abgeschafft, wonach verschiedene Sachen und Gruppen der Bevölkerung als unrein galten. (75)
Das Konzept der rituellen ›Unreinheit‹, wie es in manchen Stammesgesellschaften und in den religiösen Gemeinschaften bestimmter früherer Religionen verstanden und praktiziert wird, hat Bahá’u’lláh abgeschafft. Er erklärt, dass durch Seine Sendung »alles Erschaffene ... in das Meer der Reinigung getaucht« wurde (siehe auch Erläuterungen 12, 20 und 103).
107.
an jenem ersten Tag des Riḍván (75)
Bahá’u’lláh bezieht sich hier auf Seine und Seiner Gefährten Ankunft im Najíbíyyih-Garten vor den Toren Baghdáds, der von den Bahá’í seither als »Garten Riḍván« bezeichnet wird. Dies geschah im April 1863, einunddreißig Tage nach Naw-Rúz und war der Beginn der Zeit, in der Bahá’u’lláh Seinen Gefährten Seine prophetische Sendung verkündete. In einer Tafel nennt Er Seine Verkündigung »den Tag höchsten Glücks«. Er beschreibt den Garten Riḍván als den »Ort, wo Er den Glanz Seines Namens, der Allbarmherzige, über die ganze Schöpfung ergoss«Q105. Bahá’u’lláh verbrachte zwölf Tage in diesem Garten, bevor Er nach Istanbul, Seinem neuen Verbannungsort, aufbrach.
Bahá’u’lláhs Verkündigung wird alljährlich durch das zwölftägige Riḍván-Fest gefeiert, das Shoghi Effendi als das »heiligste und bedeutsamste aller Bahá’í-Feste«Q106 bezeichnet (siehe Erläuterungen 138 und 140).
108.
des Bayán (77)
›Bayán‹ ist der Titel, den der Báb dem Mutterbuch der Bábí-Offenbarung, Seinem Buch der Gesetze, gegeben hat, doch bezeichnet dieser Begriff auch den gesamten Kanon Seiner Schriften. Der Persische Bayán ist das Hauptwerk für die Lehre und die Primärquelle der Gesetze des Báb. Der Arabische Bayán hat den gleichen Inhalt, ist aber von geringerem Umfang und Gewicht. Shoghi Effendi hat den Persischen Bayán in seinem Werk Gott geht vorüber beschrieben und ausgeführt, man solle in ihm »eher eine Lobpreisung des Verheißenen sehen, als einen Kanon von Gesetzen und Geboten zur ständigen Führung künftiger Geschlechter«Q107.
‘Abdu’l-Bahá schreibt: »Der Bayán ist durch das Kitáb-i-Aqdas aufgehoben mit Ausnahme der Gesetze, die dort aufgeführt und bestätigt sind.«Q108
109.
Bücher zu vernichten (77)
In der Tafel Ishráqát verweist Bahá’u’lláh darauf, dass der Báb die Gesetze des Bayán Seiner Zustimmung unterworfen hat. Dabei erklärt Er, Er habe einige Gesetze des Báb übernommen, indem Er sie »in anderer Formulierung dem Kitáb-i-Aqdas eingliederte«Q109, während Er andere aufhob.
Zur Vernichtung von Büchern: Der Bayán hatte den Bábí geboten, alle Bücher zu vernichten, bis auf die, welche zur Verteidigung der Sache Gottes und Seiner Religion geschrieben worden waren. Bahá’u’lláh hebt dieses Gesetz des Bayán auf.
Zum Wesen und zur Härte der Gesetzgebung des Bayán gibt Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief folgenden Hinweis:
»Die strengen Gesetze und Anweisungen, die der Báb offenbarte, können nur richtig gewürdigt und verstanden werden, wenn man sie im Lichte Seiner Aussagen zu Wesen, Zweck und Charakter Seiner eigenen Sendung betrachtet. Aus diesen Aussagen ergibt sich klar, dass die Bábí-Sendung im Wesentlichen eine religiöse und wahrhaft soziale Revolution war. Sie musste deshalb von kurzer Dauer, aber voller tragischer Ereignisse und umfassender, drastischer Reformen sein. Diese drastischen Schritte des Báb und Seiner Gefährten sollten die Grundlagen der shí‘itischen Orthodoxie untergraben und so dem Kommen Bahá’u’lláhs den Weg bereiten. Der Báb musste, um die Unabhängigkeit dieser neuen Offenbarung unter Beweis zu stellen und das Feld für die nahende Offenbarung Bahá’u’lláhs zu bestellen, strenge Gesetze erlassen, auch wenn die meisten von ihnen niemals in Kraft waren. Allein die Tatsache, dass Er sie offenbarte, war schon ein Beweis für die Unabhängigkeit Seiner Offenbarung, der ausreichte, um weit und breit Unruhe zu erzeugen und den Widerstand des Klerus so zu provozieren, dass dieser schließlich den Märtyrertod des Báb bewirkte.« Q110
110.
Wir erlauben euch, Wissenschaften zu studieren, die euch von Nutzen sind, doch keine, die in müßigem Wortstreit enden. (77)
Die Schrift gebietet, Wissen zu erlangen und Kunst und Wissenschaften zu studieren. Die Bahá’í werden ermahnt, Fachleute und Gelehrte zu achten, und vor Studien gewarnt, die nur zu müßigen Disputen führen.
In Seinen Tafeln rät Bahá’u’lláh den Gläubigen, »nützliche«, »Fortschritt und Entwicklung«Q111 der Gesellschaft fördernde Wissenschaften und Künste zu studieren, und warnt sie vor Wissenschaften, die »mit Worten beginnen und mit Worten enden«Q112 und deren Verfolg zu »eitlen Disputationen«Q113 führt. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief bezeichnet Shoghi Effendi Wissenschaften, die »mit Worten beginnen und mit Worten enden«, als »unergiebige Ausflüge in metaphysische Haarspaltereien«Q114. In einem anderen Brief erklärt er, was Bahá’u’lláh in erster Linie mit solchen »Wissenschaften« gemeint habe, seien »solche theologischen Abhandlungen und Kommentare, die den Menschengeist eher belasten als ihm helfen, zur Wahrheit zu gelangen«Q115.
111.
Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt (80)
Dies ist ein traditioneller jüdischer und islámischer Titel des Mose. Bahá’u’lláh erklärt, mit dem Advent Seiner Offenbarung sei »menschlichen Ohren das Vorrecht eingeräumt zu hören, was Er, Der mit Gott Zwiesprache hielt, auf dem Sinai hörte«Q116.
112.
Sinai (80)
Der Berg, auf dem Gott Mose das Gesetz offenbarte.
113.
des Geistes Gottes (80)
Dies ist einer der Titel Jesu Christi in der islámischen Literatur und in den Bahá’í-Schriften.
114.
Karmel ... Zion (80)
Karmel, der »Weinberg Gottes«Q117, ist der Berg im Heiligen Land, auf dem der Schrein des Báb und das administrative Weltzentrum des Glaubens gelegen sind.
Zion ist ein Hügel in Jerusalem, der Tradition nach die Grabstätte König Davids und Sinnbild für Jerusalem als heilige Stadt.
115.
Rote Arche (84)
Die »Rote Arche« weist auf die Sache Bahá’u’lláhs hin. Seine Anhänger werden als die »Gefährten der Roten Arche«Q118 bezeichnet und vom Báb im Qayyúmu’l-Asmá’ gepriesen.
116.
O Kaiser von Österreich! Er, der Tagesanbruch des Lichtes Gottes, lag im Gefängnis von ‘Akká zu der Zeit, da du dich aufmachtest, die Aqṣá-Moschee zu besuchen. (85)
Franz Josef (1830–1916), Kaiser von Österreich und König von Ungarn, machte 1869 eine Pilgerreise nach Jerusalem. Während er im Heiligen Land war, versäumte er, sich nach Bahá’u’lláh zu erkundigen, Der damals in ‘Akká gefangen lag.
Die Aqṣá-Moschee, wörtlich die ›entfernteste‹ Moschee, ist im Qur’án erwähnt und steht für den Tempelberg in Jerusalem.
117.
O König von Berlin! (86)
Kaiser Wilhelm I. (Wilhelm Friedrich Ludwig, 1797–1888), der siebte König von Preußen, wurde im Januar 1871 in Versailles nach dem Sieg Deutschlands über Frankreich zum ersten Deutschen Kaiser ausgerufen.
118.
Rufe dir den ins Gedächtnis, dessen Macht die deine überragte und dessen Rang den deinen übertraf. (86)
Dies ist ein Hinweis auf Napoleon III. (1808–1873), den Kaiser der Franzosen, der vielen Historikern als der herausragendste westliche Monarch seiner Zeit galt.
Bahá’u’lláh schickte ihm zwei Sendbriefe. Im zweiten sagt Er klar voraus, Napoleons Reich werde »in Verwirrung gestürzt«, »seine Herrschaft werde ihm entgleiten« und sein Volk von »großem Aufruhr«Q119 heimgesucht.
Innerhalb eines Jahres erfuhr Napoleon III. bei der Schlacht von Sedan 1870 eine vernichtende Niederlage durch Wilhelm I. Danach ging er nach England ins Exil, wo er drei Jahre später starb.
119.
O Volk von Konstantinopel! (89)
Das hier mit ›Konstantinopel‹ übersetzte Wort ist im Original ›ar-Rúm‹ oder ›Rom‹, im Nahen Osten die Bezeichnung Konstantinopels und des Oströmischen Reiches, später der Stadt Byzanz und ihres Reiches und schließlich des Osmanischen Reiches.
120.
O Ort, an den Küsten der beiden Meere gelegen! (89)
Ein Hinweis auf Konstantinopel, heute Istanbul. An der 31 km langen Meerenge des Bosporus gelegen, die das Schwarze Meer mit dem Marmarameer verbindet, ist Istanbul die größte Stadt und der größte Hafen der Türkei.
Konstantinopel war von 1453 bis 1922 die Hauptstadt des Osmanischen Reiches. Während Bahá’u’lláhs Aufenthalt dort hatte der tyrannische Sulṭán ‘Abdu’l-‘Azíz den Thron inne. Die osmanischen Sultane waren als die Khalífen auch die Oberhäupter des sunnítischen Islám. Bahá’u’lláh sagte den Sturz des Khalífats voraus, das 1924 abgeschafft wurde.
121.
O Ufer des Rheins! (90)
In einem Brief aus der Zeit vor dem Ersten Weltkrieg (1914–1918) erklärt ‘Abdu’l-Bahá, Bahá’u’lláhs Aussage, Er habe die Ufer des Rheins »mit Blut bedeckt« gesehen, beziehe sich auf den Deutsch-Französischen Krieg (1870–1871), und weitere Leiden stünden bevor.
In seinem Werk Gott geht vorüber sagt Shoghi Effendi, der Deutschland nach seiner Niederlage im Ersten Weltkrieg auferlegte »bedrückend schwere Vertrag« habe »das ›Wehklagen Berlins‹ bewirkt, das ein halbes Jahrhundert zuvor so schicksalsschwer vorhergesagt worden war«Q120.
122.
Land von Ṭá (91)
Ṭá ist der Anfangsbuchstabe von Ṭihrán (Teheran), der Hauptstadt Íráns. Bahá’u’lláh hat oft Städtenamen durch ihre Anfangsbuchstaben bezeichnet. Nach der Abjad-Rechnung ist der Zahlenwert von Ṭá neun, was demjenigen des Namens Bahá entspricht.
123.
da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren ward (92)
Dies ist ein Hinweis auf die Geburt Bahá’u’lláhs in Ṭihrán am 12. November 1817.
124.
O Land von Khá! (94)
Ein Hinweis auf die iranische Provinz Khurásán und die benachbarten Gebiete, wo auch die Stadt ‘Ishqábád (Aschchabad) liegt.
125.
So jemand einhundert Mithqál Gold erwirbt, gehören neunzehn Mithqál davon Gott und sind Ihm ... zu geben. (97)
Dieser Vers begründet das Ḥuqúqu’lláh, das Recht Gottes auf einen festen Anteil an den Vermögenswerten eines Gläubigen. Diese freiwillige Abgabe fiel zunächst an Bahá’u’lláh als die Manifestation Gottes, nach Seinem Hinscheiden an ‘Abdu’l-Bahá als Mittelpunkt des Bundes. In Seinem Testament bestimmte ‘Abdu’l-Bahá, dass das Ḥuqúqu’lláh »über den Hüter der Sache Gottes«Q121 zu leisten sei. Da es keinen Hüter mehr gibt, ist es über das Universale Haus der Gerechtigkeit als Oberhaupt des Glaubens zu entrichten. Der Fonds wird für die Förderung des Gottesglaubens und seiner Interessen sowie für humanitäre Werke ausgegeben. Die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ist eine geistige Pflicht, deren Erfüllung dem Gewissen eines jeden Bahá’í überlassen bleibt. Die Gemeinde wird zwar an die Bestimmungen des Ḥuqúq-Gesetzes erinnert, doch darf der einzelne Gläubige auf die Zahlung nicht angesprochen werden.
Einige Details dieses Gesetzes sind in Fragen und Antworten näher ausgeführt. Die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ist auf den Wert des persönlichen Vermögens zu berechnen. Wer Vermögen im Wert von wenigstens neunzehn Mithqál Gold besitzt (Fragen und Antworten 8), hat die geistige Pflicht, einmalig neunzehn Prozent des Gesamtwerts als Ḥuqúqu’lláh abzuführen (Fragen und Antworten 89). Wenn danach Einkünfte nach Abzug aller Kosten den Vermögenswert abermals um neunzehn Mithqál Gold anwachsen lassen, hat man neunzehn Prozent des Zuwachses zu zahlen, und so fort für jeden weiteren Zuwachs (Fragen und Antworten 8 und 90).
Gewisse Vermögensarten wie das Wohnhaus sind von der Ḥuqúqu’lláh-Zahlung ausgenommen (Fragen und Antworten 8, 42 und 95). Besondere Vorschriften gelten für den Fall finanzieller Verluste (Fragen und Antworten 44 und 45), für ertraglose Anlagen (Fragen und Antworten 102) und für die Ḥuqúqu’lláh-Zahlung im Todesfall (Fragen und Antworten 9, 69 und 80), (zu letzterem Fall siehe Erläuterungen 47).
Ausführliche Textstellen aus Tafeln, den Fragen und Antworten sowie anderen Schriften zur geistigen Bedeutung des Ḥuqúqu’lláh und zu den Einzelheiten seiner Anwendung sind in der Textzusammenstellung Ḥuqúqu’lláh veröffentlicht.
126.
Zahlreiche Bittgesuche der Gläubigen um das Gesetz Gottes ... sind vor Unseren Thron gelangt. Darum haben Wir diese Heilige Tafel offenbart und sie mit dem Mantel Seines Gesetzes geschmückt, auf dass das Volk die Befehle seines Herrn befolge. (98)
»Einige Jahre lang«, erklärt Bahá’u’lláh in einer Tafel, »gelangten Bittgesuche aus verschiedenen Ländern in die Heiligste Gegenwart, die inständig um das Gesetz Gottes baten, doch Wir hielten die Feder zurück, bis die festgesetzte Zeit gekommen war.«Q122 Erst zwanzig Jahre nach der Geburt Seiner prophetischen Mission im Síyáh-Chál von Ṭihrán offenbarte Bahá’u’lláh das Kitáb-i-Aqdas, die Schatzkammer für die Gesetze Seiner göttlichen Sendung. Selbst dann hielt Er das Aqdas einige Zeit zurück, ehe es den Gläubigen in Persien gesandt wurde. Dieser gottgewollte Verzug in der Offenbarung des Gottesgesetzes für dieses Zeitalter und die spätere schrittweise Anwendung ihrer Bestimmungen sind ein Beispiel für das Prinzip der fortschreitenden Offenbarung, das sogar innerhalb der Amtszeit eines jeden Propheten wirksam ist.
127.
zu dem ... hochroten Ort (100)
Ein Hinweis auf die Gefängnisstadt ‘Akká. In der Schrift wird das Wort ›hochrot‹ in mehrerlei allegorischem und symbolischem Sinn gebraucht (siehe auch Erläuterungen 115).
128.
der Sadratu’l-Muntahá (100)
Wörtlich ›der fernste Lotosbaum‹, von Shoghi Effendi als »der Baum, über den hinaus keiner gehen kann«Q123 übersetzt. Es handelt sich um ein islámisches Symbol, zum Beispiel im Bericht über Muḥammads Nachtreise, für den Punkt im Himmel, über den hinaus weder Mensch noch Engel sich Gott nähern dürfen, und somit für die Grenzen des göttlichen Wissens, das der Menschheit offenbart wird. Daher wird der Begriff in den Bahá’í-Schriften oft benutzt, um die Manifestation Gottes Selbst zu bezeichnen (siehe auch Erläuterungen 164).
129.
das Mutterbuch (103)
Der Begriff »Mutterbuch« bezeichnet zumeist das zentrale Buch einer Religion. Im Qur’án und in den islámischen Ḥadíthen steht dieser Begriff für den Qur’án. Das Mutterbuch der Bábí-Sendung ist der Bayán, das der Sendung Bahá’u’lláhs das Kitáb-i-Aqdas. Allgemeiner, so der Hüter in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief, kann dieser Begriff auch als »Sammelbezeichnung für die von Bahá’u’lláh offenbarte Lehre« insgesamt verwendet werden. Daneben wird der Begriff auch für das »himmlische Mutterbuch«, die göttliche Quelle aller Offenbarung, gebraucht.
130.
Wer auslegt, was vom Himmel der Offenbarung herabgesandt ward, und dessen offenkundigen Sinn ändert (105)
In verschiedenen Tafeln macht Bahá’u’lláh die Unterscheidung zwischen allegorischen Versen, die der Ausdeutung zugänglich sind, und Versen mit Bezug auf Gegenstände wie Gesetze und Gebote, Andacht und Ritus, deren Bedeutung klar ist und von den Gläubigen Gehorsam verlangt.
Wie in Erläuterungen 145 und 184 ausgeführt, setzte Bahá’u’lláh Seinen ältesten Sohn ‘Abdu’l-Bahá als Nachfolger und Interpreten Seiner Lehre ein. ‘Abdu’l-Bahá Seinerseits bestimmte, dass Ihm Sein ältester Enkel Shoghi Effendi als Ausleger der Schrift und als Hüter der Sache Gottes folge. Die Interpretationen ‘Abdu’l-Bahás und Shoghi Effendis gelten den Bahá’í als göttlich inspiriert und bindend.
Die Existenz einer autoritativen Interpretation hindert den Einzelnen nicht daran, sich dem Studium der Lehre zu widmen und dabei zu einer persönlichen Auslegung, einem eigenen Verständnis zu gelangen. In der Schrift wird jedoch ein klarer Unterschied gemacht zwischen der autoritativen Auslegung und dem Schriftverständnis des Einzelnen, zu dem er beim Studium der Lehre gelangt ist. Die aus dem individuellen Verständnis der Lehre resultierende, persönliche Auslegung ist die Frucht seiner Verstandeskraft, die zu einer tieferen Erkenntnis des Glaubens führen kann. Ihr fehlt jedoch die Autorität. Wer seine Auffassungen vorträgt, darf die Autorität des offenbarten Wortes nicht aus den Augen verlieren und die autoritative Auslegung nicht bestreiten oder gegen sie ankämpfen. Er soll sich nicht auf Meinungsstreit einlassen, sondern seine Gedanken als einen Beitrag zur allseitigen Erkenntnis präsentieren und erkennen lassen, dass sie seine persönliche, unverbindliche Meinung zum Ausdruck bringen.
131.
Meidet die Gemeinschaftsbecken der persischen Bäder. (106)
Bahá’u’lláh verbietet den Gebrauch der Wasserbecken in den herkömmlichen öffentlichen Badehäusern Persiens. Dort war es üblich, dass alle sich im selben Becken wuschen und das Wasser selten gewechselt wurde. Demzufolge war es verschmutzt und unhygienisch, es entwickelte einen durchdringenden Gestank.
132.
Meidet auch die übelriechenden Wasserbecken in den Höfen der persischen Häuser (106)
Die meisten persischen Häuser hatten ein Wasserbecken im Hof, das als Vorrat zum Putzen, zum Wäschewaschen und zu anderen häuslichen Zwecken diente. Da es sich um stehendes, oft wochenlang nicht gewechseltes Wasser handelte, entwickelte es leicht einen sehr unangenehmen Geruch.
133.
Es ist euch verboten, eine Ehefrau eures Vaters zu heiraten. (107)
Die Heirat der Stiefmutter ist hier ausdrücklich verboten. Das gilt auch für den Stiefvater. Wo Bahá’u’lláh in einem Gesetz Rechte und Pflichten des Mannes gegenüber der Frau statuiert, gilt dieses Gesetz mutatis mutandis auch für die Frau gegenüber dem Mann, soweit der Kontext dies nicht ausschließt.
‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi weisen darauf hin, dass der Text nur die Stiefmutter erwähnt, was aber nicht bedeute, dass alle anderen Verbindungen innerhalb einer Familie zulässig sind. Nach Bahá’u’lláh obliegt die Gesetzgebung zu »den Ehehindernissen der Verwandtschaft« dem Universalen Haus der Gerechtigkeit (Fragen und Antworten 50). ‘Abdu’l-Bahá schrieb, je weiter entfernt die Blutsbande zwischen einem Ehepaar sind, desto besser. Solche Ehen seien die Grundlage der leiblichen Wohlfahrt und stärkten die Freundschaftsbande unter den Menschen.
134.
das Thema der Knaben (107)
Der im arabischen Original stehende Begriff hat die Bedeutung der Päderastie. Shoghi Effendi interpretiert diesen Hinweis als Verbot aller gleichgeschlechtlichen Beziehungen.
Die Sexualethik der Bahá’í zielt auf Ehe und Familie als dem Grundpfeiler der Gesellschaft; sie dient dem Schutz und der Stärkung dieser göttlichen Institution. Deshalb ist nach dem Bahá’í-Recht der Beischlaf nur zwischen Ehemann und Ehefrau erlaubt.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erklärte Shoghi Effendi:
»Ungeachtet dessen, wie ergeben und edel die Liebe zwischen Menschen des gleichen Geschlechts auch sei, sie in sexuellen Akten zu äußern, ist falsch. Zu sagen, dass diese Liebe vollkommen sei, ist keine Entschuldigung. Bahá’u’lláh hat alle Formen der Immoralität verboten, und eine homosexuelle Verbindung sieht Er als eine solche an, ganz abgesehen davon, dass sie wider die Natur ist. Hierunter zu leiden, ist für eine ihrer moralischen Pflichten bewusste Seele eine schwere Bürde; doch durch ärztlichen Rat und Beistand, durch willensstarke, entschiedene Anstrengungen und durch das Gebet kann sie diese Behinderung überwinden.« Q124
Bahá’u’lláh hat vorgesehen, dass das Universale Haus der Gerechtigkeit die Strafen für Ehebruch und gleichgeschlechtliche Unzucht je nach der Schwere der Tat bestimmt (Fragen und Antworten 49).
135.
Niemand soll vor aller Augen heilige Verse murmeln, während er durch die Straßen oder über den Markt geht. (108)
Dies ist ein Hinweis auf die Gepflogenheit mancher Geistlicher früherer Religionen, die in heuchlerischer Verstellung in der Öffentlichkeit Gebete murmeln, um ihre Frömmigkeit zur Schau zu stellen und das Lob ihrer Anhänger einzuheimsen. Bahá’u’lláh verbietet ein solches Verhalten und betont die Wichtigkeit demütiger, echter Hingabe an Gott.
136.
Jedem ist geboten, ein Testament zu verfassen. (109)
Nach Bahá’u’lláhs Lehre hat jeder die Pflicht, ein Testament zu machen, wobei er frei ist, über sein Vermögen nach Gutdünken zu verfügen (siehe Erläuterungen 38).
Bahá’u’lláh macht deutlich, dass »der Erblasser« bei der Abfassung seines Testaments »die volle Verfügungsgewalt über sein Vermögen« hat, da Gott ihm gestattet, »mit dem, was Er ihm verliehen hat, so zu verfahren, wie es ihm beliebt« (Fragen und Antworten 69). Die Vorschriften des Kitáb-i-Aqdas zur Aufteilung des Nachlasses gelten für den Fall, dass jemand ohne Testament verstorben ist (siehe Erläuterungen 38–48).
137.
der Größte Name (109)
Wie in Erläuterungen 33 dargelegt, kann der »Größte Name Gottes« verschiedene Formen annehmen, die alle auf dem Wort ›Bahá‹ fußen. In Anwendung dieser Vorschrift überschreiben die Bahá’í des Ostens ihr Testament mit Wendungen wie »O Du Herrlichkeit des Allherrlichen!«, »Im Namen Gottes, des Allherrlichen« oder »Er ist der Allherrliche«.
138.
Aller Feste Krönung sind die beiden Größten Feste und die beiden anderen Feste, die auf die Zwillingstage fallen. (110)
Dieser Absatz führt vier große Feste des Bahá’í-Jahres ein. Die von Bahá’u’lláh als die »beiden Größten Feste« bezeichneten sind erstens das Riḍván-Fest, das an Bahá’u’lláhs Verkündigung Seiner prophetischen Sendung im Garten Riḍván bei Baghdád während zwölf Tagen im April und Mai 1863 erinnert, von Ihm als »der König der Feste« bezeichnet, und zweitens die Verkündigung des Báb im Mai 1844 in Shíráz. Der erste, neunte und zwölfte Tag des Riḍván-Festes sind Feiertage (Fragen und Antworten 1), desgleichen der Tag der Verkündigung des Báb.
Die »beiden anderen Feste« sind die Geburtstage Bahá’u’lláhs und des Báb. Im islámischen Mondkalender fallen sie auf zwei aufeinanderfolgende Tage: Bahá’u’lláh wurde am zweiten Tag des Monats Muḥarram 1233 d. H. (12. November 1817) geboren, der Báb am ersten Tag desselben Monats 1235 d. H. (20. Oktober 1819). Sie werden deshalb als »die Zwillingsgeburtstage« bezeichnet. Bahá’u’lláh sagt, dass sie vor Gott als ein Tag gelten (Fragen und Antworten 2). Sollten sie auf die Fastenzeit fallen, so gilt nach Bahá’u’lláh das Fastengebot für diese Tage nicht (Fragen und Antworten 36). Da der Bahá’í-Kalender ein Sonnenkalender ist (siehe Erläuterungen 26 und 147), obliegt dem Universalen Haus der Gerechtigkeit die Entscheidung, ob die beiden Heiligen Geburtstage auf der Grundlage des Sonnen- oder des Mondkalenders zu feiern sind.A36
139.
den ersten Tag des Monats Bahá (111)
Im Bahá’í-Kalender tragen der erste Monat des Jahres und der erste Tag jedes Monats den Namen ›Bahá‹. Der Tag Bahá des Monats Bahá ist somit das Bahá’í-Neujahr, Naw-Rúz, vom Báb als Festtag bestimmt und von Bahá’u’lláh bestätigt (siehe Erläuterungen 26 und 147).
Über die sieben Feiertage hinaus, die diese Abschnitte des Kitáb-i-Aqdas verordnen, wurde zu Lebzeiten Bahá’u’lláhs der Jahrestag des Märtyrertodes des Báb als Feiertag begangen. Entsprechend führte ‘Abdu’l-Bahá das Gedenken an das Hinscheiden Bahá’u’lláhs ein, so dass es insgesamt neun Feiertage gibt. Zwei weitere Gedenktage sind der Tag des Bundes und der Jahrestag des Hinscheidens ‘Abdu’l-Bahás. Sie werden festlich begangen, sind aber nicht arbeitsfrei (siehe den Abschnitt über den Bahá’í-Kalender in The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998).
140.
Das Größte Fest ist fürwahr der König aller Feste. (112)
Dieser Vers bezieht sich auf das Riḍván-Fest (siehe Erläuterungen 107 und 138).
141.
Gott hat vormals allen Gläubigen geboten, vor Unserem Thron einzigartige Gegenstände als Gabe aus ihrem Besitz darzubringen. Zum Zeichen Unserer gnädigen Gunst haben Wir sie von dieser Pflicht befreit. (114)
Dieser Absatz hebt eine Bestimmung des Bayán auf, wonach alle Gegenstände, die in ihrer Art unvergleichlich sind, Dem, Den Gott offenbaren wird, bei Seinem Erscheinen zu übergeben sind. Der Báb erläuterte, die Manifestation Gottes stehe über jedem Vergleich, und deshalb sollte alles, was in seiner Art unvergleichlich ist, Ihm zukommen, sofern Er nicht anders entscheidet.
142.
zur Stunde der Morgendämmerung (115)
Zur Teilnahme an den Morgengebeten im Mashriqu’l-Adhkár, dem Bahá’í-Haus der Andacht, erläutert Bahá’u’lláh, dass zwar die im Buch Gottes angegebene Zeit die »Stunde der Morgendämmerung« ist, aber jede Zeit von der »frühesten Dämmerung« an, »zwischen Dämmerung und Sonnenaufgang oder sogar bis zwei Stunden nach Sonnenaufgang« annehmbar ist (Fragen und Antworten 15).
143.
Diese Tafeln sind geschmückt mit dem Siegel Dessen, Der den Morgen dämmern lässt, Der Seine Stimme erhebt zwischen Himmel und Erde. (117)
Bahá’u’lláh hat mehrfach die absolute Unverfälschtheit Seiner Schrift als Wort Gottes bekräftigt. Manchen Seiner Tafeln ist eines Seiner Siegel aufgedrückt. The Bahá’í World, Band 5 (New York 1936), S. 4, zeigt eine Photographie einiger Siegel Bahá’u’lláhs.
144.
Dem Menschen ist Verstand gegeben. Darum nehme er nichts zu sich, was ihn dessen beraubt. (119)
In der Schrift gibt es zahlreiche Textstellen, die den Genuss von Wein und anderen berauschenden Getränken verbieten und die gesundheitsschädlichen Wirkungen solcher Rauschmittel auf den Menschen beschreiben. In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh:
»Hütet euch, dass ihr den Wein Gottes nicht gegen euren Wein vertauscht, denn er wird euch den Verstand verzehren und eure Gesichter vom Antlitz Gottes, des Allherrlichen, des Unvergleichlichen, des Unerreichbaren, abwenden. Nahet ihm nicht, denn er ist euch durch den Befehl Gottes, des Erhabenen, des Allmächtigen, verboten.« Q125
‘Abdu’l-Bahá erläutert, dass das Aqdas »sowohl leichte wie starke Getränke« verbietet, und nennt als Grund für das Verbot alkoholischer Getränke, dass »Alkohol den Geist in die Irre führt und den Leib schwächt«Q126.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief führt Shoghi Effendi aus, dass dieses Verbot nicht nur den Weingenuss umfasst, sondern »alles, was den Verstand verwirrt«Q127. Er stellt klar, dass der Genuss von Alkohol nur erlaubt ist im Rahmen einer Heilbehandlung »nach dem Rat eines kompetenten, gewissenhaften Arztes, der ihn zur Heilung einer bestimmten Krankheit vielleicht verschreiben muss«Q128.
145.
wendet euer Angesicht Ihm zu, Den Gott bestimmt hat, Der aus dieser urewigen Wurzel entspross (121)
Hier verweist Bahá’u’lláh auf ‘Abdu’l-Bahá als Seinen Nachfolger und ruft die Gläubigen auf, sich Ihm zuzuwenden. Im Kitáb-i-‘Ahd, dem Buch des Bundes, Seinem Testament, enthüllt Bahá’u’lláh den Sinn dieses Verses: »Mit diesem heiligen Vers ist kein anderer gemeint als der Mächtigste Ast.«Q129 »Der Mächtigste Ast« ist einer der Titel, die Bahá’u’lláh ‘Abdu’l-Bahá verliehen hat (siehe auch Erläuterungen 66 und 184).
146.
Im Bayán wurde euch verboten, Uns Fragen zu stellen. (126)
Der Báb untersagte Seinen Anhängern, Dem, Den Gott offenbaren wird (Bahá’u’lláh), Fragen zu stellen, es sei denn, diese Fragen würden schriftlich unterbreitet und bezögen sich auf Gegenstände, die Seiner erhabenen Stufe würdig sind (siehe Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften, Hofheim 1991).
Bahá’u’lláh hebt dieses Verbot des Báb auf. Er lädt die Gläubigen ein, Fragen zu stellen, die ihnen »nötig erscheinen«, warnt sie aber vor »müßigen Fragen«, wie sie die Gedanken der »Menschen früherer Zeiten« beschäftigten.
147.
Die Zahl der Monate eines Jahres, festgelegt im Buche Gottes, ist neunzehn. (127)
Entsprechend dem Badí‘-Kalender besteht das Bahá’í-Jahr aus neunzehn Monaten zu je neunzehn Tagen; zur Anpassung an das Sonnenjahr kommen zwischen dem achtzehnten und dem neunzehnten Monat Schalttage (in normalen Jahren vier, in Schaltjahren fünf) hinzu.A37 Der Báb benannte die Monate nach Eigenschaften Gottes. Naw-Rúz, das Bahá’í-Neujahr, ist astronomisch fixiert und fällt auf die Tagundnachtgleiche im März (siehe Erläuterungen 26). Die Namen der Monate und der Wochentage sowie weitere Einzelheiten finden sich in The Bahá’í World, Band 20, Haifa 1998.
148.
Der erste von ihnen ward geschmückt mit diesem Namen, der die Welt der Schöpfung beschirmt. (127)
Im Persischen Bayán verlieh der Báb dem ersten Monat des Jahres den Namen ›Bahá‹ (siehe Erläuterungen 139).
149.
Der Herr hat bestimmt, dass die Toten in Särgen ... beerdigt werden. (128)
Im Bayán schrieb der Báb vor, der Verstorbene solle in einem Sarg aus Kristall oder poliertem Stein begraben werden. Wie Shoghi Effendi in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erläutert, bedeutet diese Bestimmung Ehrfurcht vor dem Menschenleib, der »vormals durch die unsterbliche Menschenseele geadelt«Q130 war.
Kurz gefasst, verbietet das Bahá’í-Bestattungsrecht, dass der Leichnam weiter als eine Stunde Wegs vom Ort des Todes verbracht wird. Der Leichnam ist in Tücher aus Seide oder Baumwolle zu hüllen; an den Finger soll ihm ein Ring gesteckt werden mit der Inschrift: »Von Gott kam ich und zu Ihm kehre ich zurück, losgelöst von allem außer Ihm, und halte mich fest an Seinem Namen, der Barmherzige, der Mitleidvolle.« Der Sarg soll aus Kristall, Stein oder hartem Edelholz sein. Ein besonderes Totengebet (siehe Erläuterungen 10) ist vorgeschrieben, das vor dem Begräbnis zu sprechen ist. Wie von ‘Abdu’l-Bahá und dem Hüter bestätigt, schließt dieses Gesetz die Feuerbestattung aus. Das formelle Totengebet und der Ring betrifft alle, die das Reifealter (d. h. 15 Jahre) erreicht haben (Fragen und Antworten 70).
Zum Material für die Särge ist zu sagen, dass es nach dem Geist des Gesetzes möglichst dauerhaft sein sollte. Das Universale Haus der Gerechtigkeit erläutert, dass es über die im Aqdas aufgeführten Materialien hinaus keinen Einwand gibt gegen das härteste verfügbare Holz oder gegen Beton. Derzeit können die Gläubigen in dieser Frage nach eigenem Gutdünken verfahren.
150.
der Punkt des Bayán (129)
Der »Punkt des Bayán« ist einer der Titel, mit dem der Báb Sich Selbst bezeichnete.
151.
dass der Verstorbene in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle gehüllt werde (130)
Im Bayán bestimmte der Báb, dass der Leichnam in fünf Tücher aus Seide oder Baumwolle zu hüllen sei. Bahá’u’lláh bestätigt diese Bestimmung und fügt hinzu: »Wer über begrenzte Mittel verfügt, für den genügt ein einziges Tuch aus einem der beiden Stoffe.«
Auf die Frage, ob mit den »fünf Tüchern«»fünf Leichentücher von voller Länge« oder »fünf Tücher, wie sie seither gebräuchlich waren«, gemeint sind, antwortete Bahá’u’lláh, dass »die Verwendung von fünf Tüchern gemeint« ist (Fragen und Antworten 56).
Zur Art und Weise, wie der Leichnam unter Verwendung von »fünf Tüchern« oder von nur »einem … Tuch« eingehüllt werden soll, ist in der Schrift nichts enthalten. Gegenwärtig steht den Bahá’í frei, in dieser Sache nach ihrem Ermessen zu verfahren.
152.
Es ist euch verboten, den Leichnam mehr als eine Stunde Weges aus der Stadt zu bringen (130)
Der Zweck dieses Verbots ist, die Zeitdauer des Leichentransports auf eine Stunde zu begrenzen, unabhängig vom Transportmittel für den Weg zur Begräbnisstätte. Bahá’u’lláh betont: »Je früher das Begräbnis stattfindet, desto angemessener und annehmbarer ist es.« (Fragen und Antworten 16)
Als Ort des Todes kann die gesamte Stadt oder Gemeinde, in der der Verstorbene verschied, aufgefasst werden. Somit kann der einstündige Transport von der Stadtgrenze bis zur Begräbnisstätte gerechnet werden. Nach dem Geist des Gesetzes Bahá’u’lláhs soll der Verstorbene nahe dem Ort seines Todes begraben werden.
153.
Gott hebt die im Bayán verfügten Reisebeschränkungen auf. (131)
Der Báb verfügte für Reisen gewisse Beschränkungen, die bis zum Kommen des im Bayán Verheißenen gelten sollten. Nach Dessen Erscheinen waren die Gläubigen gehalten, sich – nötigenfalls zu Fuß – aufzumachen, um Ihm zu begegnen, war es doch der Zweck und die Frucht ihres Daseins, in Seine Gegenwart zu gelangen.
154.
Erhöht und lobpreiset die beiden Häuser an den geheiligten Zwillingsorten sowie die anderen Orte, an denen der Thron eures Herrn ... aufgestellt war. (133)
Bahá’u’lláh bestimmt als die »beiden Häuser« Sein Haus in Baghdád, das Er »das Größte Haus« nennt, und das Haus des Báb in Shíráz; beide Häuser hat Er zu Pilgerstätten bestimmt (siehe Fragen und Antworten 29 und 32 sowie Erläuterungen 54).
Wie Shoghi Effendi darlegt, handelt es sich bei den »anderen Orten, an denen der Thron eures Herrn … aufgestellt war«, um Gebäude, in denen die Manifestation Gottes wohnte. Bahá’u’lláh sagt, dass »die Bewohner der dortigen Gegend« entscheiden mögen, »ob sie eines oder alle Häuser«, in denen Er wohnte, »vor dem Verfall bewahren« wollen (Fragen und Antworten 32). Die Bahá’í-Institutionen haben zahlreiche Liegenschaften, die zu den beiden Manifestationen Gottes in Beziehung stehen, identifiziert, dokumentiert sowie nach Möglichkeit erworben und restauriert.
155.
Habt acht, dass nichts, was im Buch verzeichnet war, euch hindere, auf dieses Lebendige Buch zu hören (134)
Das »Buch« ist die Aufzeichnung des offenbarten Wortes der Manifestation Gottes. Das »Lebendige Buch« bezieht sich auf die Person der Manifestation.
Dies ist ein Hinweis auf eine Äußerung des Báb im Persischen Bayán. Er bezeichnet dort Ihn, Den Gott offenbaren wird, als »das Lebendige Buch«Q131. In einer Tafel erklärt Bahá’u’lláh selbst: »Das Buch Gottes ist in der Gestalt dieses Jünglings herabgesandt.«Q132
Bahá’u’lláh bezeichnet Sich im hier behandelten Vers und abermals in Vers 168 als das »Lebendige Buch«. Er warnt die Gläubigen »aller Religionen« davor, »aus ihren Heiligen Büchern Gründe zusammenzusuchen«, um damit das Wort des »Lebendigen Buches« zu widerlegen. Desgleichen ermahnt Er das Volk, es solle sich nicht durch das, was im »Buch« verzeichnet ist, davon abhalten lassen, Seine Stufe zu erkennen und sich fest an das zu klammern, was in dieser neuen Offenbarung enthüllt wurde.
156. ...
jene Worte ..., die zum Preise dieser Offenbarung aus der Feder Meines Herolds strömten (135)
Der »Lobpreis«, den Bahá’u’lláh hier anführt, stammt aus dem Arabischen Bayán.
157.
»Die Qiblih ist fürwahr Er, Den Gott offenbaren wird. Wohin Er Sich begibt, dahin folgt sie, bis Er Seine letzte Ruhe findet.«Q133 (137)
Zur ausführlichen Behandlung dieses Verses siehe Erläuterungen 7 und 8.
158.
»Es ist nicht erlaubt, jemanden zu ehelichen, der nicht an den Bayán glaubt. Nimmt nur ein Ehepartner diesen Glauben an, so hat der andere keinen Anspruch auf dessen Habe ...« (139)
Die hier von Bahá’u’lláh angeführte Stelle des Bayán lenkt die Aufmerksamkeit der Gläubigen auf das unmittelbar bevorstehende Kommen »Dessen, Den Gott offenbaren wird«. Das Verbot der Eheschließung mit einer Person, die nicht Bábí ist, samt der Vorschrift, dass das Eigentum eines gläubig gewordenen Ehepartners nicht rechtmäßig an den Nicht-Bábí-Partner übergehen könne, hatte der Báb ausdrücklich in der Schwebe gehalten. Bahá’u’lláh hob diese Gesetze auf, ehe sie in Kraft waren, und weist, indem Er sie zitiert, auf die vom Báb eindeutig vorausgeschaute Möglichkeit hin, dass Seine Sache früher als die des Báb zu Ansehen gelangt.
Wie Shoghi Effendi in seinem Werk Gott geht vorüber ausführt, sollte der Bayán »eher als eine Lobpreisung des Verheißenen denn als Kanon von Gesetzen und Geboten zur ständigen Führung künftiger Geschlechter angesehen werden«. »Betont streng in seinen Vorschriften und Statuten«, so fährt er fort, »umwälzend in seinen Grundsätzen, die dazu bestimmt waren, die Geistlichkeit und das Volk aus einer jahrhundertelangen Erstarrung und Dumpfheit aufzurütteln und veralteten, korrupten Institutionen einen unerwarteten, vernichtenden Schlag zu versetzen, kündet es mit seinen drastischen Bestimmungen das Kommen des verheißenen Tages, da der ›Rufer zu harter Arbeit rufen wird‹Q134, da Er ›alles zerstören wird, was je vor Ihm war, wie der Gesandte Gottes die Sitten derer zerstörte, die vor Ihm waren‹Q135«Q136 (siehe auch Erläuterungen 109).
159.
der Punkt des Bayán (140)
ein Titel des Báb
160.
»Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir ...« (143)
In der Schrift finden sich viele Texte, welche das Wesen der Manifestation und ihre Beziehung zu Gott erläutern. Bahá’u’lláh betont das einzigartige, transzendente Wesen der Gottheit: »Da es kein Band unmittelbaren Verkehrs geben kann, das den einen, wahren Gott an Seine Schöpfung bindet«, bestimmt Gott, »dass in jedem Zeitalter und in jeder Sendung eine reine, unbefleckte Seele in den Reichen von Erde und Himmel offenbar werde.« Dieses »geheimnisvolle, himmlische Wesen«, die Manifestation Gottes, hat eine menschliche Natur, die der »Welt des Stoffes« zugehört, und eine geistige Natur, die »aus Gottes eigener Substanz geboren ist«. Er hat Ihm ferner eine »doppelte Stufe«Q137 verliehen:
»Die erste Stufe, die sich auf Seine innerste Wirklichkeit bezieht, verkörpert Ihn als Den, Dessen Stimme die Stimme Gottes Selbst ist … Die zweite Stufe ist die menschliche Stufe, erläutert durch die Verse: ›Ich bin nur ein Mensch wie ihr.‹Q138 ›Sprich: Preis sei meinem Herrn! Bin ich mehr als ein Mensch, ein Apostel?‹Q139« Q140
Bahá’u’lláh versichert auch, dass im Reich des Geistes eine »wesenhafte Einheit«Q141 zwischen allen Manifestationen Gottes bestehe. Sie alle enthüllen »Gottes Schönheit«Q142, offenbaren Seine Namen und Attribute und verkünden Sein Wort:
»Sollte eine der allumfassenden Manifestationen Gottes erklären: ›Ich bin Gott!‹, so spräche sie gewisslich die Wahrheit, und es gäbe daran keinen Zweifel. Denn wiederholt wurde dargetan, dass durch ihre Offenbarung, ihre Eigenschaften und Namen die Offenbarung Gottes, Seine Namen und Seine Attribute in der Welt offenkundig gemacht sind.« Q143
Wenn auch die Manifestationen die Namen und Attribute Gottes offenbaren und der Menschheit den Zugang zur Erkenntnis Gottes eröffnen, dürfen sie jedoch nach Shoghi Effendi »niemals ... mit jener unsichtbaren Wirklichkeit, mit dem Wesen der Gottheit selbst gleichgesetzt werden«Q144. Über Bahá’u’lláh schreibt der Hüter, dass der »zum Träger einer derart überwältigenden Offenbarung erkorene menschliche Tempel« niemals mit der »Wirklichkeit«Q145 Gottes gleichgesetzt werden darf.
Zur Einzigartigkeit der Stufe Bahá’u’lláhs und zur Größe Seiner Offenbarung versichert Shoghi Effendi, Bahá’u’lláhs Kommen habe die Prophezeiungen in den Heiligen Schriften der früheren Religionen über den »Tag Gottes«Q146 erfüllt:
»Für Israel war Er nicht weniger als die Verkörperung des ›ewigen Vaters‹Q147, des ›Herrn der Heerscharen‹A38, herniedergekommen ›mit zehntausend Heiligen‹Q148, für die Christenheit Christus, wiedergekommen ›in der Herrlichkeit des Vaters‹Q149, für den shí‘itischen Islám die Wiederkehr des Imám Ḥusayn, für den sunnítischen Islám die ›Herabkunft des Geistes Gottes‹Q150 (Jesus Christus), für die Anhänger Zarathustras der verheißene Sháh-Bahrám, für die Hindus die Verkörperung Krischnas, für die Buddhisten der fünfte Buddha.« Q151
Bahá’u’lláh beschreibt die Stufe der »Göttlichkeit«Q152, die Er mit allen Manifestationen Gottes teilt, als
»… die Stufe, auf der das Selbst stirbt und man in Gott lebt. Wo immer ich von Göttlichkeit spreche, bedeutet dies meine gänzliche, vollständige Selbstauslöschung. Auf dieser Stufe habe ich keine Gewalt mehr über mein eigenes Wohl und Wehe, noch über mein Leben oder meine Auferstehung.« Q153
Und über Seine Beziehung zu Gott bezeugt Er:
»Wenn ich, o Gott, über das Verhältnis nachsinne, das mich mit Dir verbindet, … so fühle ich mich bewogen, allen erschaffenen Dingen zu verkünden: ›Wahrlich, Ich bin Gott!‹; und wenn ich mein eigenes Selbst betrachte, siehe, so finde ich, dass es geringer ist als der Staub.« Q154
161.
die Zahlung der Zakát (146)
Mit Zakát bezeichnet der Qur’án ein regelmäßiges, für Muslime verpflichtendes Almosen. Im Laufe der Zeit entwickelte sich dieses Konzept zu einer Almosensteuer, die ab einem bestimmten Betrag zur Abgabe eines Anteils aus bestimmten Einkommensarten als Hilfe für die Armen, für wohltätige Zwecke und zur Unterstützung des Glaubens verpflichtete. Die Mindesterträge waren für verschiedene Vermögenswerte unterschiedlich, ebenso der auf die Bemessungsgrundlage anzuwendende Prozentsatz.
Wie Bahá’u’lláh erklärt, folgt das Bahá’í-Gesetz der Zakát »dem …, was im Qur’án offenbart ist« (Fragen und Antworten 107). Da Einzelheiten wie die Freigrenzen, die steuerpflichtigen Einkommensarten, die Zahlungstermine und die Prozenttabellen für die verschiedenen Arten von Zakát im Qur’án nicht geregelt sind, werden diese Fragen in der Zukunft vom Universalen Haus der Gerechtigkeit zu regeln sein. Shoghi Effendi erklärte, bis zu einer solchen Gesetzgebung sollten die Gläubigen nach ihren Mitteln und Möglichkeiten regelmäßige Beiträge zum Bahá’í-Fonds leisten.
162.
Betteln ist verboten, und es ist verboten, dem Bettler zu geben. (147)
In einem Brief erläutert ‘Abdu’l-Bahá die Bedeutung dieses Verses: »Betteln ist verboten, und es ist ebenfalls verboten, denen Almosen zu geben, die das Betteln zu ihrem Beruf machen.« Im selben Brief heißt es: »Das Ziel ist, die Bettelei völlig zu beseitigen. So jemand nicht in der Lage ist, seinen Lebensunterhalt zu verdienen, wenn er in Armut geraten oder hilflos ist, obliegt es den Reichen und den Bevollmächtigten, ihm monatliche Unterhaltsleistungen zu gewähren … Mit ›Bevollmächtigten‹ sind die Repräsentanten des Volkes gemeint, das heißt die Mitglieder des Hauses der Gerechtigkeit.«
Das Verbot, Bettlern Almosen zu geben, hindert den Einzelnen und Geistige Räte nicht, Arme und Bedürftige finanziell zu unterstützen oder ihnen die Möglichkeit zu geben, sich Fertigkeiten zum selbständigen Erwerb ihres Lebensunterhalts anzueignen (siehe Erläuterungen 56).
163.
Eine Geldstrafe ... ward ehedem ... für den bestimmt, der einem anderen Kummer bereitet hat. (148)
Bahá’u’lláh hebt das Gesetz des Persischen Bayán auf, das zur Zahlung einer Geldstrafe verpflichtete, wenn man einem anderen Kummer bereitet hat.
164.
der geheiligte Lotosbaum (148)
Der »geheiligte Lotosbaum« bezieht sich auf den Sadratu’l-Muntahá, den ›Baum, über den hinaus keiner gehen kann‹ (siehe Erläuterungen 128). Hier wird er symbolisch auf Bahá’u’lláh bezogen.
165.
Sprecht die Verse Gottes jeden Morgen und jeden Abend. (149)
Bahá’u’lláh erklärt, das erste »Erfordernis« für die Rezitation der »Verse Gottes« sei »die liebevolle Hingabe« der Gläubigen, »das Wort Gottes zu lesen« (Fragen und Antworten 68).
Zur Definition der »Verse Gottes« sagt Bahá’u’lláh, dass sich dies auf »alles bezieht, was aus dem Himmel göttlicher Rede herabgesandt ward«. Shoghi Effendi stellt in einem Brief an die Gläubigen des Ostens klar, dass der Begriff »Verse Gottes« ‘Abdu’l-Bahás Schriften nicht einschließt und dass dies auch für seine eigenen Schriften gilt.
166.
Es ward euch geboten, die Möbel eurer Wohnung alle neunzehn Jahre zu erneuern. (151)
Bahá’u’lláh bestätigt das Gebot des Arabischen Bayán zur Erneuerung der Wohnungseinrichtung alle neunzehn Jahre, sofern man dazu in der Lage ist. Nach ‘Abdu’l-Bahá dient dieses Gebot der Förderung von Reinheit und Sauberkeit. Er sagt, der Sinn dieses Gesetzes sei, dass man Möbelstücke auswechselt, die alt geworden sind, ihren Glanz verloren haben und abstoßend wirken. Das Gesetz bezieht sich nicht auf Wertgegenstände, Antiquitäten oder Schmuck.
167.
Wascht euch die Füße (152)
Die Gläubigen werden im Kitáb-i-Aqdas ermahnt, regelmäßig zu baden, saubere Kleidung zu tragen und ganz allgemein der Inbegriff der Sauberkeit und der Feinheit zu sein. Die Inhaltsübersicht und systematische Darstellung, Abschnitt IV.D.3.y.i.–vii., fasst die einschlägigen Bestimmungen zusammen. Zum Waschen der Füße erklärt Bahá’u’lláh, warmes Wasser sei dafür vorzuziehen, Waschen in kaltem Wasser ist jedoch gleichfalls erlaubt (Fragen und Antworten 97).
168.
Der Gebrauch von Kanzeln ist euch verboten. Wer euch die Verse seines Herrn vortragen will, der sitze auf einem Stuhl auf erhöhtem Platz (154)
Diese Vorschrift findet sich schon im Persischen Bayán. Der Báb verbot den Gebrauch von Kanzeln für Ansprachen und für Lesungen des heiligen Textes. Stattdessen solle man für den Sprecher einen Stuhl auf ein Podium stellen, so dass alle das Wort Gottes deutlich vernehmen können.
In Kommentaren zu diesem Gesetz machten ‘Abdu’l-Bahá und Shoghi Effendi klar, dass im Mashriqu’l-Adhkár (wo Predigten verboten sind und nur die Verse der Heiligen Schriften gelesen werden) der Sprecher stehen oder sitzen kann und dass, so es zum besseren Verstehen erforderlich sein sollte, man eine niedrige bewegliche Plattform verwenden könne, dass aber eine Kanzel nicht erlaubt sei. Bei Versammlungen außerhalb des Mashriqu’l-Adhkár kann der Rezitierende oder Sprecher ebenfalls sitzen, stehen oder ein Podium benutzen. In einem Brief, in dem Er abermals auf das Kanzelverbot eingeht, betont ‘Abdu’l-Bahá, die Bahá’í sollten Ansprachen im Geiste tiefster Demut und Selbstverleugnung halten.
169.
Glücksspiel (155)
Was unter dieses Verbot fällt, ist in den Schriften Bahá’u’lláhs nicht näher dargestellt. Sowohl ‘Abdu’l-Bahá als auch Shoghi Effendi weisen darauf hin, dass es dem Universalen Haus der Gerechtigkeit obliegt, die Details zu diesem Verbot festzulegen. Auf Fragen, ob Lotterien, Pferdewetten, Fußballtoto sowie Bingo und dergleichen unter das Glücksspielverbot fallen, erklärte das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass diese Einzelheiten erst in der Zukunft erwogen werden. Bis dahin wird den Räten und den Gläubigen empfohlen, von diesen Dingen kein Aufhebens zu machen und sie dem Gewissen des Einzelnen zu überlassen.
Das Haus der Gerechtigkeit hat bestimmt, dass Geldmittel für den Glauben nicht durch Lotterien, Tombolas und Glücksspiele aufgebracht werden dürfen.
170.
Opium ... Hütet euch vor allen Stoffen, die den Tempel des Menschen stumpf und träge machen (155)
Dieses Verbot des Opiumkonsums wiederholt Bahá’u’lláh im letzten Vers des Kitáb-i-Aqdas. In diesem Zusammenhang sagte Shoghi Effendi, Voraussetzung für ein »reines, heiliges Leben« sei die »völlige Abstinenz … von Opium und ähnlichen Drogen, die zur Abhängigkeit führen«Q155. Heroin, Haschisch und andere Hanfderivate wie Marihuana, aber auch halluzinogene Rauschmittel wie LSD, Peyote und ähnliche Stoffe fallen unter dieses Verbot.
‘Abdu’l-Bahá schreibt:
»Was … Opium betrifft: Es ist abscheulich und verflucht, und Gott möge uns vor Seiner Strafe für den, der es nimmt, beschützen! Der Text des Heiligsten Buches verbietet es ausdrücklich und verurteilt seinen Genuss in höchstem Maße. Die Vernunft sieht im Opiumrauchen eine Wahnsinnstat, und die Erfahrung zeigt, dass der Opiumraucher alles verliert, was die Stufe des Menschen ausmacht. Möge Gott alle vor einem so abscheulichen Tun beschützen, welches die Grundlage des Menschseins zerstört und den Süchtigen für Zeit und Ewigkeit zugrunde richtet. Opium ergreift Besitz von der Seele des Menschen, so dass sein Gewissen stirbt, sein Verstand erlischt und seine Wahrnehmungskraft schwindet. Es tötet das Leben und löscht die natürliche Wärme. Schlimmeres Leid als das, was Opium anrichtet, kann man sich nicht vorstellen. Wohl denen, die nicht einmal das Wort über die Lippen bringen. Bedenkt somit, wie erbärmlich derjenige ist, der es zu sich nimmt!
O ihr, die ihr Gott liebt! Gewalt, Zwang, Repression und Unterdrückung sind in diesem Zeitalter Gottes, des Allmächtigen, allesamt verurteilt. Doch alle diese Mittel sind angebracht, um den Opiumkonsum zu verhindern und die Menschheit von dieser verheerenden Plage zu erlösen. Ansonsten gilt: Wehe und Elend einem jeden, der seine Pflicht vor seinem Herrn versäumt!« Q156
In einem Brief schreibt ‘Abdu’l-Bahá zum Opium: »Die Konsumenten, die Käufer und die Verkäufer sind allesamt der Gnade und Güte Gottes beraubt«.
In einem anderen Brief schreibt Er:
»Du hast darauf hingewiesen, dass manche Perser sich an den Genuss von Haschisch gewöhnt haben. Gnädiger Gott! Dies ist ein verheerendes Rauschmittel, und sein Verbot ist ausdrücklich offenbart. Sein Genuss führt zum Zerfall des Verstands und zur völligen Stumpfheit der Seele. Wie kann ein Mensch die Frucht des Höllenbaumes begehren und durch ihren Genuss so weit kommen, dass er die Eigenschaften eines Monstrums annimmt? Wie kann man nur diese verbotene Droge genießen und sich dadurch selbst der Segnungen des Allbarmherzigen berauben!
Alkohol verzehrt den Verstand und lässt den Menschen sinnlose Taten begehen, doch Opium, diese faule Frucht des Höllenbaums, und das elende Haschisch lassen den Verstand verlöschen, den Geist erstarren, die Seele versteinern, den Leib verkümmern und den Menschen empfindungslos zuschanden werden.« Q157
Es sei angemerkt, dass das Verbot bestimmter Drogen ihre Anwendung dann nicht ausschließt, wenn ein kompetenter Arzt sie im Rahmen seiner Behandlung verordnet.
171.
das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns« (157)
Nach der Prophezeiung von Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í (1753–1831), dem Begründer der Shaykhí-Schule, der ersten der »beiden Leuchten, die den Beginn des Bábí-Glaubens ankündigten«Q158, werden mit dem Kommen des Verheißenen alle Dinge umgekehrt: Die Letzten werden die Ersten und die Ersten die Letzten sein. Bahá’u’lláh behandelt in einer Tafel »das Sinnbild und den Hinweis« auf das »Geheimnis der Großen Umkehr im Zeichen des Souveräns«. »Durch diese Umkehr«, erklärt Er, »hat Er bewirkt, dass das Hohe erniedrigt und das Niedrige erhöht werde.« Er erinnert daran, wie »in den Tagen Jesu jene, die für ihre Gelehrsamkeit berühmt waren, die Gebildeten und Schriftgelehrten, Ihn verleugneten, während einfache Fischer sich eilten, Einlass in das Reich Gottes zu erlangen« (siehe auch Erläuterungen 172). Weitere Informationen über Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í finden sich in Nabíls Bericht, Kapitel 1 und 10.
172.
die »Sechs« ..., die kraft dieses »aufrechten Alif« erhoben ist (157)
In seinen Schriften hob Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í den arabischen Buchstaben ›Váv‹ besonders hervor. Wie Nabíl in seinem Bericht darlegt, war dieser Buchstabe »dem Báb ein Sinnbild für den Eintritt in einen neuen Zyklus göttlicher Offenbarung. Bahá’u’lláh hat später im Kitáb-i-Aqdas mit den Wendungen ›Geheimnis der Großen Umkehr‹ und ›Zeichen des Souveräns‹ darauf verwiesen.«Q159
Der Name des Buchstabens ›Váv‹ besteht seinerseits aus drei Buchstaben: Váv, Alif und Váv. Nach der Abjad-Rechnung ist der Zahlenwert dieser Buchstaben 6, 1 und 6. In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief an einen Gläubigen im Orient gibt Shoghi Effendi eine Erklärung zu diesem Aqdas-Vers. Danach bezieht sich das »aufrechte Alif« auf das Kommen des Báb. Der erste Buchstabe mit dem Wert sechs, der dem Alif voransteht, versinnbildlicht die dem Báb vorangegangenen Offenbarungen, während der dritte Buchstabe, gleichfalls mit dem Wert sechs, für Bahá’u’lláhs höchste Manifestation, offenbart nach dem Alif, steht.
173.
Es ist euch verboten, Waffen zu tragen, außer wenn dies nötig ist (159)
Bahá’u’lláh bestätigt eine Bestimmung des Bayán, die das Tragen von Waffen verbietet, sofern dies nicht notwendig ist. Was die Umstände angeht, unter denen das Waffentragen für eine Einzelperson »nötig« ist, so gestattet ‘Abdu’l-Bahá dies zum Selbstschutz in gefährlicher Umgebung. Auch Shoghi Effendi sagt in einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief, dass ein Bahá’í notfalls, wenn die Staatsgewalt nicht präsent ist, das Recht hat, sein Leben zu verteidigen. Es gibt auch andere Situationen, in denen Waffen vonnöten sind und eingesetzt werden dürfen, etwa in Gebieten, wo die Menschen für ihre Nahrung und Kleidung auf die Jagd gehen, oder bei Sportarten wie Bogenschießen, beim Schießsport und beim Fechten.
Im Bereich der Gesellschaft geht das Prinzip kollektiver Sicherheit, wie es Bahá’u’lláh verkündet (vgl. Ährenlese 117) und Shoghi Effendi ausgeführt hat (vgl. Die Weltordnung Bahá’u’lláhs), keineswegs davon aus, dass die Anwendung von Gewalt abgeschafft wird. Vielmehr führt dieses Prinzip zu einem »System, in dem die Gewalt zur Dienerin der Gerechtigkeit gemacht«Q160 und die Existenz einer internationalen Friedensstreitmacht vorgesehen ist, welche die »organische Einheit des ganzen Gemeinwesens sichert«Q161. In der Tafel Bishárát gibt Bahá’u’lláh der Hoffnung Ausdruck, »dass die Träger der Macht Gottes … auf der ganzen Welt Kriegswaffen in Werkzeuge des Aufbaus verwandeln und Kampf und Streit aus der Menschen Mitte verbannen«Q162.
In der gleichen Tafel betont Bahá’u’lláh die Bedeutung der Freundschaft mit den Gläubigen aller Religionen, wo Er erklärt, dass »das Gesetz des heiligen Krieges aus dem Buche getilgt ist«Q163.
174.
und es ist euch erlaubt, euch in Seide zu kleiden (159)
Nach islamischem Recht ist es dem Mann generell verboten, Seide zu tragen, außer zur Zeit des heiligen Krieges. Dieses Verbot, das nicht auf dem Qur’án fußt, hat der Báb aufgehoben.
175.
hat euch der Herr von den Beschränkungen befreit, die vormals für Kleidung und den Schnitt des Bartes galten (159)
Viele Regeln zur Kleidung hatten ihren Ursprung in den Gesetzen und den überlieferten Ordnungen und Bräuchen der Religionen. Zum Beispiel legte sich die shí‘itische Geistlichkeit eine besondere Art von Kopfbedeckung und Gewandung zu. Zeitweise verbot sie den Menschen, europäische Kleidung zu tragen. In dem Bestreben, der Gepflogenheit des Propheten zu folgen, führte die muslimische Praxis auch eine Reihe von Beschränkungen zum Schnitt und zur Länge des Bartes ein.
Bahá’u’lláh beseitigte diese Beschränkungen bei der Kleidung und der Barttracht. Er überlässt solche Dinge dem »Ermessen«Q164 des Einzelnen und fordert die Gläubigen gleichzeitig auf, die Grenzen des Schicklichen nicht zu überschreiten und in allem, was die Kleidung betrifft, das rechte Maß zu halten.
176.
O Land von Káf und Rá! (164)
Káf und Rá sind die beiden ersten Konsonanten von Kirmán, einer Stadt und Provinz in Írán.
177.
Wir ... nehmen wahr, was still und heimlich aus dir hervorgeht. (164)
Diese Stelle bezieht sich auf die Machenschaften einer Gruppe von Azalí, Anhängern Mírzá Yaḥyás (siehe Erläuterungen 190), in der Stadt Kirmán. Zu ihnen gehörten Mullá Ja‘far, sein Sohn Shaykh Aḥmad-i-Rúḥí und Mírzá Áqá Khán-i-Kirmání (beides Schwiegersöhne Mírzá Yaḥyás), ferner Mírzá Aḥmad-i-Kirmání. Sie suchten nicht nur den Glauben zu untergraben, sondern beteiligten sich auch an politischen Intrigen, die im Meuchelmord an Náṣiri’d-Dín Sháh gipfelten.
178.
Ruft euch den Shaykh in Erinnerung, Muḥammad-Ḥasan (166)
Shaykh Muḥammad-Ḥasan, ein führender Vertreter des shí‘itischen Islám, verwarf den Báb. Er war der Verfasser umfangreicher Werke über das shí‘itische Recht und soll um 1850 gestorben sein.
Nabíls Bericht schildert die Begegnung in Najaf zwischen Mullá ‘Alíy-i-Basṭámí, einem der Buchstaben des Lebendigen, und Shaykh Muḥammad-Ḥasan. Bei diesem Treffen verkündete Mullá ‘Alí, dass der Báb sich offenbart hatte, und pries die Macht Seiner Offenbarung. Auf Initiative des Shaykhs wurde Mullá ‘Alí sofort zum Ketzer erklärt und aus der Versammlung ausgestoßen. Er wurde vor Gericht gestellt, zur Zwangsarbeit verurteilt und nach Istanbul überstellt.
179.
ein Weizensieber (166)
Dies ist ein Hinweis auf Mullá Muḥammad-Ja‘far Gandum-Pák-Kun, der in Iṣfahán als Erster den Glauben des Báb annahm. Er wird im Persischen Bayán erwähnt und gepriesen als einer, der »das Gewand der Jüngerschaft anlegte«Q165. Nabíls Bericht schildert, wie der »Weizensieber«Q166 die Botschaft rückhaltlos annahm und voll Eifer für die neue Offenbarung eintrat. Er schloss sich den Verteidigern der Festung Shaykh Ṭabarsí an und kam während der Belagerung ums Leben.
180.
Habt acht, dass das Wort ›Prophet‹ euch nicht von dieser Größten Verkündigung abhalte (167)
Bahá’u’lláh warnt die »Einsichtigen«, sich durch ihre Schriftinterpretationen nicht von der Anerkennung der Manifestation Gottes abhalten zu lassen. In allen Religionen neigen die Gläubigen aus Treue gegenüber dem Stifter dazu, in Seiner Offenbarung das letztgültige Wort Gottes zu sehen und die Möglichkeit weiterer Propheten auszuschließen. Dies war so im Judentum, im Christentum und im Islám. Bahá’u’lláh verwirft dieses Konzept der Endgültigkeit der Offenbarung sowohl bei den Offenbarungsreligionen der Vergangenheit als auch bei Seiner eigenen. Über die Muslime schreibt Er im Kitáb-i-Íqán, dass »das Volk des Qur’án … sich durch das Wort ›Siegel der Propheten‹Q167 die Augen verschleiern«Q168, »den Blick trüben ließ und sich dadurch der Gnade all Seiner mannigfachen Gaben beraubte«Q169. Er bestätigt, dass »diese Worte … eine schmerzliche Prüfung für die ganze Menschheit« sind, und beklagt das Schicksal jener, die »an diesen Worten kleben und nicht an Ihn glauben, Der ihr wahrer Offenbarer ist«Q170. Der Báb äußert sich zum selben Thema, wenn Er warnt: »Lasst euch nicht durch Namen wie durch einen Schleier trennen von Ihm, dem Herrn aller Namen, nicht einmal durch den Namen Prophet, denn auch dieser ist nur ein Geschöpf Seines Wortes.«Q171
181.
oder der Begriff »Statthalterschaft«Q172 euch aussperre von der ... Souveränität Dessen, Der Gottes Statthalter ist (167)
Das hier mit ›Statthalterschaft‹ übersetzte Wort heißt im arabischen Ursprungstext ›Viláya‹. Der Begriff hat eine weitgespannte Bedeutung, unter anderem ›Statthalterschaft‹, ›Hütertum‹, ›Schutzherrschaft‹ und ›Nachfolge‹. Es wird für Gott Selbst, Seine Manifestation oder die ernannten Nachfolger einer Manifestation Gottes verwendet.
In dem Aqdas-Vers warnt Bahá’u’lláh davor, durch solche Begriffe gegenüber der »Souveränität« der neuen göttlichen Manifestation, des wahren »Statthalters Gottes«, blind zu sein.
182.
Ruft euch Karím ins Gedächtnis (170)
Ḥájí Mírzá Muḥammad-Karím Khán-i-Kirmání (1810 bis etwa 1873) war der selbsternannte Führer der Shaykhí-Gemeinde nach dem Tod von Siyyid Káẓim, den Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá’í (siehe Erläuterungen 171 und 172) zu seinem Nachfolger ernannt hatte. Er widmete sich der Verbreitung der Lehre des Shaykh Aḥmad, doch seine Ansichten führten zu Kontroversen sowohl unter seiner Anhängerschaft als auch unter seinen Gegnern.
Im Rufe stehend, einer der führenden Gelehrten und produktivsten Schriftsteller seiner Zeit zu sein, verfasste er zahlreiche Bücher und Episteln zu verschiedenen damals gepflegten Wissenszweigen. Er bekämpfte aktiv den Báb und Bahá’u’lláh und griff in seinen Abhandlungen den Báb und Dessen Lehre an. Im Kitáb-i-Íqán verurteilt Bahá’u’lláh Ton und Inhalt seiner Schriften. Dabei bezieht Er sich besonders auf ein Werk mit negativen Anspielungen auf den Báb. Shoghi Effendi nennt ihn »ungewöhnlich ehrgeizig und heuchlerisch« und beschreibt, wie er »auf ausdrückliches Ersuchen des Sháh den neuen Glauben und seine Lehre in einer Abhandlung bösartig angriff«Q173.
183.
o ihr Gelehrten in Bahá (173)
Bahá’u’lláh preist die Gelehrten unter Seinen Gläubigen. In Seinem Buch des Bundes verkündet Er: »Selig sind die Herrschenden und die Gelehrten im Volke Bahás.«Q174 Auf diese Aussage Bezug nehmend, schreibt Shoghi Effendi:
»In diesem heiligen Zyklus zählen zu den ›Gelehrten‹ auf der einen Seite die Hände der Sache Gottes und auf der anderen die Lehrer und Verbreiter Seiner Lehre, die nicht zu den Händen zählen, jedoch eine herausragende Stellung in der Lehrverkündigung haben. Was die ›Herrscher‹Q175 betrifft, so sind dies die Mitglieder der Örtlichen, Nationalen und Internationalen Häuser der Gerechtigkeit. Die Pflichten dieser Personengruppen werden in der Zukunft festgelegt werden.« Q176
Die »Hände der Sache Gottes« wurden von Bahá’u’lláh ernannt und mit verschiedenen Aufgaben, insbesondere mit dem Schutz und der Verbreitung des Glaubens, beauftragt. In Seinem Werk Vorbilder der Treue (Hofheim 1987) bezeichnet ‘Abdu’l-Bahá andere herausragende Gläubige als »Hände der Sache Gottes«. Sein Testament enthält eine Bestimmung, wonach der Hüter des Glaubens nach eigenem Ermessen »Hände der Sache Gottes« ernennen kann. Shoghi Effendi erhob zunächst eine Reihe von Gläubigen nach ihrem Tod in diesen Rang. In seinen letzten Lebensjahren ernannte er insgesamt 32 Gläubige aus allen Kontinenten. Zwischen dem Hinscheiden Shoghi Effendis 1957 und der Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit 1963 leiteten die »Hände der Sache Gottes« in ihrer Eigenschaft als »Hauptsachwalter«Q177 der keimenden Weltordnung Bahá’u’lláhs die Geschicke des Glaubens (siehe Erläuterungen 67). Im November 1964 entschied das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass die weitere Ernennung von »Händen der Sache Gottes« auch nicht im Wege der Gesetzgebung ermöglicht werden könne. Darum hat es durch Beschluss vom Jahr 1968 die Aufgaben dieser Institution, den Schutz und die Verbreitung des Glaubens, den hierfür eigens geschaffenen Kontinentalen Beraterämtern und dem 1973 errichteten Internationalen Lehrzentrum mit Sitz im Heiligen Land übertragen.
Das Universale Haus der Gerechtigkeit ernennt die Berater, die dem Internationalen Lehrzentrum angehören, sowie die Kontinentalen Berater. Die Mitglieder des Hilfsamtes werden von den Kontinentalen Beratern ernannt. Alle diese Personen fallen unter die Begriffsbestimmung »Gelehrte«, wie sie Shoghi Effendi in der oben angeführten Erklärung gibt.
184.
legt alles, was ihr im Buche nicht versteht, Ihm vor, Der diesem mächtigen Stamm entspross (174)
Bahá’u’lláh überträgt ‘Abdu’l-Bahá das Recht der Interpretation Seiner Schrift (siehe auch Erläuterungen 145).
185.
Schule hocherhabener Einheit (175)
In diesem Vers und dem unmittelbar folgenden tritt Bahá’u’lláh einem der Gründe entgegen, mit denen einige Bábí Seinen Anspruch zurückwiesen, der Verheißene des Bayán zu sein. Sie begründeten ihre Ablehnung mit einem Sendbrief, den der Báb an »Ihn, Den Gott offenbaren wird«Q178, gerichtet hatte. Auf die Rückseite hatte der Báb geschrieben: »Möge der Blick Dessen, Den Gott offenbaren wird, diesen Sendbrief in der ersten Schule erleuchten.«Q179 Dieser Sendbrief ist in Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften (Hofheim 1991) veröffentlicht.
Diese Bábí behaupteten, da Bahá’u’lláh zwei Jahre älter sei als der Báb, sei es Ihm unmöglich gewesen, den Sendbrief »in der ersten Schule« entgegenzunehmen.
Bahá’u’lláh erklärt hier, der Hinweis gelte Ereignissen, die sich in den geistigen Welten jenseits unserer Seinsebene ereigneten.
186.
Wir nahmen die Verse Gottes ... entgegen, als Er sie Uns gab (175)
In Seinem Sendbrief an »Ihn, Den Gott offenbaren wird«Q180, bezeichnet der Báb den Bayán als Sein Geschenk an Bahá’u’lláh. Vgl. Der Báb. Eine Auswahl aus Seinen Schriften.
187.
O Volk des Bayán! (176)
Dies bezieht sich auf die Anhänger des Báb.
188.
ehe die Buchstaben ›Sei!‹ verbunden und verknüpft wurden (177)
Die Befehlsform ›Sei!‹ ist im arabischen Original das Wort ›kun‹, das aus den beiden Buchstaben ›Káf‹ und ›Nún‹ besteht. Sie sind von Shoghi Effendi im Englischen mit ›BE‹ übersetzt worden. Im Qur’án wird dieses Wort als Gottes Befehl verwendet, der die Schöpfung ins Dasein ruft.
In einem in seinem Auftrag geschriebenen Brief erläutert Shoghi Effendi die Bedeutung dieser Buchstaben. Sie bilden das Wort »Sei!«, das »die schöpferische Macht Gottes ausdrückt, Der durch Seinen Befehl alle Dinge ins Dasein ruft«, sowie »die Macht der Manifestation Gottes, Seine große geistige Schöpferkraft«.
189.
dieser neuen Weltordnung (181)
Im Persischen Bayán erklärt der Báb: »Wohl dem, der seinen Blick auf die Ordnung Bahá’u’lláhs lenkt und seinem Herrn dankt! Denn Er wird sicherlich offenbar werden. Gott hat es wahrlich unwiderruflich im Bayán verfügt.«Q181 Nach Shoghi Effendi ist diese »Ordnung« identisch mit dem System, das Bahá’u’lláh im Aqdas ins Auge fasst. Dort bezeugt Erden umwälzenden Einfluss dieses Systems auf das Leben der Menschheit und offenbart die Gesetze und Grundsätze, die dieses System steuern.
Die Wesenszüge der »neuen Weltordnung« sind in den Schriften Bahá’u’lláhs und ‘Abdu’l-Bahás sowie den Briefen Shoghi Effendis und des Universalen Hauses der Gerechtigkeit beschrieben. Die Institutionen der heutigen Gemeindeordnung der Bahá’í bilden die »strukturelle Grundlage«Q182 der Weltordnung Bahá’u’lláhs. Sie werden heranreifen und sich zum Bahá’í-Weltgemeinwesen entwickeln. In dieser Hinsicht, so versichert Shoghi Effendi, wird die Gemeindeordnung, »sobald ihre Elemente, ihre organischen Institutionen, mit Kraft und Effizienz zu arbeiten beginnen, ihren Anspruch und ihre Eignung unter Beweis stellen, nicht nur der Keim, sondern das Modell der neuen Weltordnung zu sein, dazu bestimmt, zur festgesetzten Zeit die ganze Menschheit zu umfassen«Q183.
Zu weiteren Informationen über die Entwicklung dieser neuen Weltordnung siehe die in Die Weltordnung Bahá’u’lláhs veröffentlichten Briefe Shoghi Effendis.
190.
O du Quell der Verirrung! (184)
Dies bezieht sich auf Mírzá Yaḥyá, genannt Ṣubḥ-i-Azal (Morgen der Ewigkeit), einen jüngeren Halbbruder Bahá’u’lláhs, der sich gegen Ihn erhob und gegen Seine Sache opponierte. Mírzá Yaḥyá wurde vom Báb nominell als Führer der Bábí-Gemeinde bis zur kurz bevorstehenden Manifestation des Verheißenen bestellt. Auf Anstiftung des Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání (siehe Erläuterungen 192) missbrauchte Mírzá Yaḥyá das Vertrauen des Báb, behauptete, Dessen Nachfolger zu sein, und schmiedete Ränke gegen Bahá’u’lláh, ja versuchte sogar, Ihn zu ermorden. Als Bahá’u’lláh in Adrianopel ihm gegenüber Seinen Anspruch in aller Form erhob, ging Mírzá Yaḥyá so weit, dass er selbst beanspruchte, Empfänger einer unabhängigen Offenbarung zu sein. Sein usurpatorischer Anspruch wurde schließlich von allen zurückgewiesen, einige wenige ausgenommen, die ›Azalí‹ genannt werden (siehe Erläuterungen 177). Mírzá Yaḥyá wird von Shoghi Effendi »Erzbrecher des Bundes des Báb«Q184 genannt (siehe Gott geht vorüber, Kap. 10).
191.
erinnere dich, wie Wir dich bei Tag und bei Nacht für den Dienst an der Sache Gottes erzogen (184)
In seinem Werk Gott geht vorüber verweist Shoghi Effendi auf die Tatsache, dass Bahá’u’lláh, Der dreizehn Jahre älter war als Sein Halbbruder, Mírzá Yaḥyá in dessen Jugend beraten und geleitet hatte.
192.
Gott hat den ergriffen, der dich in die Irre geführt. (184)
Dies bezieht sich auf Siyyid Muḥammad-i-Iṣfahání, den Shoghi Effendi als den »Antichrist der Bahá’í-Offenbarung«Q185 beschreibt, einen Mann von verderbtem Charakter und großem persönlichem Ehrgeiz. Er verführte Mírzá Yaḥyá dazu, sich gegen Bahá’u’lláh zu erheben und die Stufe der Prophetenschaft für sich selbst zu beanspruchen (siehe Erläuterungen 190). Obwohl Gefolgsmann des Mírzá Yaḥyá, wurde Siyyid Muḥammad mit Bahá’u’lláh nach ‘Akká verbannt, wo er fortfuhr, gegen Bahá’u’lláh zu hetzen und Ränke zu schmieden. Die Umstände seines Todes beschreibt Shoghi Effendi in seinem Werk Gott geht vorüber wie folgt:
»Eine neue Gefahr bedrohte nun offensichtlich Bahá’u’lláhs Leben. Er hatte Seinem Gefolge bei verschiedenen Gelegenheiten, schriftlich und mündlich, entschieden jede Vergeltung gegenüber seinen Peinigern untersagt. Einen verantwortungslosen arabischen Konvertiten hatte Er sogar nach Beirut zurückgeschickt, weil dieser daran gedacht hatte, das an seinem geliebten Führer verübte Unrecht zu rächen. Gleichwohl spürten sieben seiner Gefährten drei ihrer Verfolger auf und erschlugen sie, unter ihnen waren Siyyid Muḥammad und Áqá Ján.
Die Bestürzung der ohnehin schwer bedrängten Gemeinde war unbeschreiblich. Bahá’u’lláhs Empörung kannte keine Grenzen. In einer kurz nach dieser Tat offenbarten Tafel beschreibt Er Seine Gefühle wie folgt: ›Wollten Wir davon sprechen, was über Uns gekommen ist, so müssten die Himmel zerbersten und die Berge einstürzen.‹Q186 Und bei einer anderen Gelegenheit schreibt Er: ›Meine Gefangenschaft bereitet Mir keine Pein, was Mich schmerzt, ist das Verhalten derer, die Mich lieben, die den Anspruch erheben, Mir zuzugehören, und doch begehen, was Mein Herz und Meine Feder weinen lässt.‹Q187«
193.
Wählt eine einzige Sprache ... und führt ... eine gemeinsame Schrift ein. (189)
Bahá’u’lláh gebietet die Einführung einer Weltsprache und einer Weltschrift. Er sieht zwei Stufen dieses Prozesses vor: zuerst die Auswahl einer bestehenden oder künstlich geschaffenen Sprache, die dann an allen Schulen der Welt als Hilfssprache neben der Muttersprache zu lehren ist. Die Staaten der Welt sind aufgerufen, durch ihre Parlamente dieses bedeutsame Gesetz zu erlassen. Die zweite Stufe in fernerer Zukunft ist die Einführung einer einzigen Sprache und Schrift für alle Erdenbewohner.
194.
Zwei Zeichen haben Wir bestimmt für die Mündigkeit des Menschengeschlechts (189)
Das erste Zeichen für die Mündigkeit der Menschheit ist in den Schriften Bahá’u’lláhs das Entstehen einer Wissenschaft, die, als »göttliche Philosophie«Q188 bezeichnet, auch zur Entdeckung eines grundlegenden Zugangs zur Umwandlung der Elemente führen wird – ein Hinweis auf eine glanzvolle, verblüffende, künftige Erweiterung menschlicher Erkenntnis.
Zum »zweiten« Zeichen, von dem Bahá’u’lláh sagt, dass es im Kitáb-i-Aqdas offenbart sei, erklärt Shoghi Effendi, Bahá’u’lláh habe »in Seinem Heiligsten Buch die Auswahl einer einzigen Sprache und die Einführung einer gemeinsamen Schrift für alle, die auf Erden wohnen, verfügt – ein Befehl, dessen Ausführung, wie Er Selbst in Seinem Buch versichert, ein Zeichen für die ›Mündigkeit des Menschengeschlechts‹ ist«Q189.
Weitere Einsicht in den Prozess des Mündigwerdens der Menschheit und der Weiterentwicklung zur Mündigkeit bietet die folgende Erklärung Bahá’u’lláhs:
»Eines der Reifezeichen der Welt ist, dass es niemand mehr auf sich nehmen will, die Last der Königswürde zu tragen. Das Königtum wird niemanden finden, der gewillt wäre, seine Last allein zu tragen. Jener Tag wird der Tag sein, an dem die Weisheit unter den Menschen offenbar sein wird.« Q190
Shoghi Effendi hat das Mündigwerden der Menschheit mit der Verwirklichung ihrer Einheit, der Errichtung eines Weltgemeinwesens verknüpft, die ein noch nie dagewesenes Stimulans sein wird für »das intellektuelle, moralische und geistige Leben des ganzen Menschengeschlechts«Q191.
Quellenangaben
Q1 Bahá’u’lláh, Ährenlese 45:1 – Anm. d. Hrsg.
Q2 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:182 – Anm. d. Hrsg.
Q3 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:5 – Anm. d. Hrsg.
Q4 Bahá’u’lláh, in: Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 395 – Anm. d. Hrsg.
Q5 ‘Abdu’l-Bahá, Wille und Testament 16–17, in: Dokumente des Bundes 2:2:16–17 – Anm. d. Hrsg.
Q6 Bahá’u’lláh, Kalimát-i-Firdawsíyyih, in: Botschaften aus ‘Akká 6:28 – Anm. d. Hrsg.
Q7 vgl. Shoghi Effendi, Weltordnung Bahá’u’lláhs 2:11 – Anm. d. Hrsg.
Q8 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:30 und 1:21, 1:22, 1:48, 1:49 – Anm. d. Hrsg.
Q9 Shoghi Effendi, in: Directives of the Guardian 11:1–2 – Anm. d. Hrsg.
Q10 Shoghi Effendi, in: Unfolding Destiny, p. 426 – Anm. d. Hrsg.
Q11 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 396 – Anm. d. Hrsg.
Q12 Bahá’u’lláh, Ährenlese 131:2 – Anm. d. Hrsg.
Q13 Offb. 21:1 – Anm. d. Hrsg.
Q14 Offb. 21:3 – Anm. d. Hrsg.
Q15 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q16 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q17 Offb. 21:2 – Anm. d. Hrsg.
Q18 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 2:1:1, Kitáb-i-‘Ahd, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 15:9, 8:58 – Anm. d. Hrsg.
Q19 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:81 – Anm. d. Hrsg.
Q20 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:82 – Anm. d. Hrsg.
Q21 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:83 – Anm. d. Hrsg.
Q22 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:99 – Anm. d. Hrsg.
Q23 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:30, siehe auch: 1:21, 1:22, 1:42, 1:48, 1:49 – Anm. d. Hrsg.
Q24 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:52 – Anm. d. Hrsg.
Q25 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:147 – Anm. d. Hrsg.
Q26 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:21 – Anm. d. Hrsg.
Q27 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:47 – Anm. d. Hrsg.
Q28 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:58 – Anm. d. Hrsg.
Q29 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:1 – Anm. d. Hrsg.
Q30 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:90 – Anm. d. Hrsg.
Q31 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:90 – Anm. d. Hrsg.
Q32 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:89 – Anm. d. Hrsg.
Q33 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:91 – Anm. d. Hrsg.
Q34 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:94 – Anm. d. Hrsg.
Q35 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:164 – Anm. d. Hrsg.
Q36 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:184 – Anm. d. Hrsg.
Q37 Bahá’u’lláh,.
Q38 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:99 – Anm. d. Hrsg.
Q39 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:14 – Anm. d. Hrsg.
Q40 Bahá’u’lláh,.
Q41 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q42 Bahá’u’lláh, Tajallíyát, in: Botschaften aus ‘Akká 5:10 – Anm. d. Hrsg.
Q43 Bahá’u’lláh, .
Q44 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q45 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:29 – Anm. d. Hrsg.
Q46 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:4 – Anm. d. Hrsg.
Q47 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 1:3 – Anm. d. Hrsg.
Q48 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Siyyid-i-Mihdíy-i-Dahají, in: Botschaften aus ‘Akká 13:20 – Anm. d. Hrsg.
Q49 Báb,
Q50 Báb,
Q51 Báb,
Q52 vgl. Qur’án 2:253, 14:27, 22:14, 22:18 – Anm. d. Hrsg.
Q53 Qur’án 21:23 – Anm. d. Hrsg.
Q54 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’, Kap. 72, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:40:2 – Anm. d. Hrsg.
Q55 Qur’án 2:15 – Anm. d. Hrsg.
Q56 Qur’án 2:115.
Q57 vgl. Qur’án 2:83 – Anm. d. Hrsg.
Q58 Bahá’u’lláh, in Ährenlese 103:4 – Anm. d. Hrsg.
Q59 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’ Kap. 21, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:12:1 – Anm. d. Hrsg.
Q60 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 458 – Anm. d. Hrsg.
Q61 Qur’án 83:25 – Anm. d. Hrsg.
Q62 Bahá’u’lláh, Ährenlese 153:7 – Anm. d. Hrsg.
Q63 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:11 – Anm. d. Hrsg.
Q64 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 109:1 – Anm. d. Hrsg.
Q65 ‘Abdu’l-Bahá,
Q66 Shoghi Effendi, Brief von 1934-11-05 an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1759 – Anm. d. Hrsg.
Q67 Shoghi Effendi, Brief von 1949-06-24 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1780 – Anm. d. Hrsg.
Q68 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 38.
Q69 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 4 – Anm. d. Hrsg.
Q70 Shoghi Effendi, in: Directives from the Guardian 71:6 – Anm. d. Hrsg.
Q71 Shoghi Effendi, in: Letters from the Guardian to Australia and New Zealand, p. 42 – Anm. d. Hrsg.
Q72 Shoghi Effendi, in: Letters from the Guardian to Australia and New Zealand, p. 41 – Anm. d. Hrsg.
Q73 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 26 – Anm. d. Hrsg.
Q74 Bahá’u’lláh, Verborgene Worte, arab. 27 – Anm. d. Hrsg.
Q75 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in Botschaften aus ‘Akká 15:2 – Anm. d. Hrsg.
Q76 Shoghi Effendi, in: Dawn of a New Day, p. 77 – Anm. d. Hrsg.
Q77 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 614:1 – Anm. d. Hrsg.
Q78 ‘Abdu’l-Bahá, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:104 – Anm. d. Hrsg.
Q79 Báb, Bayán-i-‘Arabí – Anm. d. Hrsg.
Q80 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Maqṣúd in: Botschaften aus ‘Akká 11:16 – Anm. d. Hrsg.
Q81 Shoghi Effendi, Brief von 1933-08-30, in: Compilation of Compilations 196:1 – Anm. d. Hrsg.
Q82 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 64:1 – Anm. d. Hrsg.
Q83 Shoghi Effendi, in: Bahá’í Administration 2:51:9 – Anm. d. Hrsg.
Q84 Shoghi Effendi, in: Bahá’í Administration 2:51:8 – Anm. d. Hrsg.
Q85 Shoghi Effendi, in. Directives from the Guardian 218:1 – Anm. d. Hrsg.
Q86 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:12 – Anm. d. Hrsg.
Q87 Shoghi Effendi, Brief in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 210 – Anm. d. Hrsg.
Q88 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 160:4 – Anm. d. Hrsg.
Q89 Bahá’u’lláh, Kalimát-i-Firdawsíyyih, in: Botschaften aus ‘Akká 6:36 – Anm. d. Hrsg.
Q90 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:11 – Anm. d. Hrsg.
Q91 Bahá’u’lláh, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:71 – Anm. d. Hrsg.
Q92 ‘Abdu’l-Bahá, in: Beantwortete Fragen 45:2 – Anm. d. Hrsg.
Q93 ‘Abdu’l-Bahá, in: Beantwortete Fragen 45:5 – Anm. d. Hrsg.
Q94 ‘Abdu’l-Bahá, in: Tablets of Abdul-Baha, p. 580 – Anm. d. Hrsg.
Q95 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 74:1 – Anm. d. Hrsg.
Q96 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 74:1 – Anm. d. Hrsg.
Q97 Shoghi Effendi, in: Directives from the Guardian 78:1 – Anm. d. Hrsg.
Q98
Q99 Bahá’u’lláh, in: Bahá’í-Gebete 223:3 (dt. Ausgabe) – Anm. d. Hrsg.
Q100 Shoghi Effendi, Brief von 1936-05-03 an einen Gläubigen, in: Lights of Guidance 1267 – Anm. d. Hrsg.
Q101 Shoghi Effendi, Brief von 1947-10-25 an den Nationalen Geistigen Rat in den Vereinigten Staaten und Kanada, in: Compilation of Compilations 544 – Anm. d. Hrsg.
Q102 Shoghi Effendi, Brief von 1935-07-06 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations, 2310 – Anm. d. Hrsg.
Q103 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 129:4 – Anm. d. Hrsg.
Q104 ‘Abdu’l-Bahá, in: Tablets of Abdul-Baha, p. 582 – Anm. d. Hrsg.
Q105 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 14:19 – Anm. d. Hrsg.
Q106 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 246 – Anm. d. Hrsg.
Q107 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 37 – Anm. d. Hrsg.
Q108 ‘Abdu’l-Bahá, in Additional Tablets, Extracts, Talks, 13:1 – Anm. d. Hrsg.
Q109 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:69 – Anm. d. Hrsg.
Q110 Shoghi Effendi, Brief von 1939-02-17 an den Nationalen Geistigen Rat in Indien, in: Dawn of a New Day, p. 77 – Anm. d. Hrsg.
Q111 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:19 – Anm. d. Hrsg.
Q112 Bahá’u’lláh, Tajallíyát, in: Botschaften aus ‘Akká 5:13 – Anm. d. Hrsg.
Q113 vgl. Báb, Kitáb-i-Asmá’ 17:16, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 5:6:1 – Anm. d. Hrsg.
Q114 Shoghi Effendi, Brief von 1947-02-15 an einen Gläubigen, in: Unfolding Destiny, p. 445 – Anm. d. Hrsg.
Q115 Shoghi Effendi, Brief von 1932-11-30 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 2224 – Anm. d. Hrsg.
Q116 Bahá’u’lláh, zitiert in: Shoghi Effendi, Das Kommen göttlicher Gerechtigkeit 110 – Anm. d. Hrsg.
Q117 vgl. Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 210 – Anm. d. Hrsg.
Q118 Bahá’u’lláh, Ishráqát, in: Botschaften aus ‘Akká 8:37 – Anm. d. Hrsg.
Q119 Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Napulyún II, in Anspruch und Verkündigung 1:138 – Anm. d. Hrsg.
Q120 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 421 – Anm. d. Hrsg.
Q121 ‘Abdu’l-Bahá, Wille und Testament ‘Abdu’l-Bahás 27 – Anm. d. Hrsg.
Q122 Bahá’u’lláh, Tablet to Ḥájí Siyyid Javád, – Anm. d. Hrsg.
Q123 vgl. Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 75:2, 138:4, Brief an den Sohn des Wolfes 188 u. a. – Anm. d. Hrsg.
Q124 Shoghi Effendi, Brief von 1950-03-26 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Lights of Guidance 1223 – Anm. d. Hrsg.
Q125 Bahá’u’lláh, in: Compilation of Compilations 1785 – Anm. d. Hrsg.
Q126 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 1789 – Anm. d. Hrsg.
Q127 Shoghi Effendi, Brief von 1926-11-04 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Das Licht göttlicher Führung II 5:1 – Anm. d. Hrsg.
Q128 Shoghi Effendi, Brief von 1938-07-25 an einen Gläubigen, in: Compilation of Compilations 1795 – Anm. d. Hrsg.
Q129 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:9 – Anm. d. Hrsg.
Q130 Shoghi Effendi, Brief von 1944-11-13 in seinem Auftrag an einen Gläubigen, in: Directives from the Guardian 115:2 – Anm. d. Hrsg.
Q131 Báb, Bayán-i-Fársí, – Anm. d. Hrsg.
Q132 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 52:1 – Anm. d. Hrsg.
Q133 Báb, Bayán-i-‘Arabí, – Anm. d. Hrsg.
Q134 Qur’án 54:6, zitert in: Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 267 – Anm. d. Hrsg.
Q135 Abú-‘Abdu’lláh, zitiert in: Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 269 – Anm. d. Hrsg.
Q136 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 37 – Anm. d. Hrsg.
Q137 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 27:4 – Anm. d. Hrsg.
Q138 vgl. Qur’án 18:110 – Anm. d. Hrsg.
Q139 vgl. Qur’án 17:93 – Anm. d. Hrsg.
Q140 Bahá’u’lláh, in: Ährenlese 27:4 – Anm. d. Hrsg.
Q141 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 161 – Anm. d. Hrsg.
Q142 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 193 – Anm. d. Hrsg.
Q143 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 196 – Anm. d. Hrsg.
Q144 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:41 – Anm. d. Hrsg.
Q145 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:37 – Anm. d. Hrsg.
Q146 vgl. 2 Petr. 3:11, Apg. 2:16–21 – Anm. d. Hrsg.
Q147 Jes. 9:6 – Anm. d. Hrsg.
Q148 vgl. Dtn. 33:2, Jud. 1:14–15– Anm. from Bahá’í Verlag.
Q149 Mt. 16:27 – Anm. d. Hrsg.
Q150 vgl. Qur’án 4:171 – Anm. d. Hrsg.
Q151 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 131 – Anm. d. Hrsg.
Q152 vgl. Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 198 – Anm. d. Hrsg.
Q153 Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 69 – Anm. d. Hrsg.
Q154 Bahá’u’lláh, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:39 – Anm. d. Hrsg.
Q155 Shoghi Effendi, Das Kommen göttlicher Gerechtigkeit 47 – Anm. d. Hrsg.
Q156 ‘Abdu’l-Bahá, in: Briefe und Botschaften 129:10–11 – Anm. d. Hrsg.
Q157 ‘Abdu’l-Bahá, in: Compilation of Compilations 142 – Anm. d. Hrsg.
Q158 Shoghi Effendi, in Citadel of Faith 64:3 – Anm. d. Hrsg.
Q159 Nabíl-i-A‘ẓam, Nabíls Bericht 10:3 – Anm. d. Hrsg.
Q160 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:111 – Anm. d. Hrsg.
Q161 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:109 – Anm. d. Hrsg.
Q162 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:8 – Anm. d. Hrsg.
Q163 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:2 – Anm. d. Hrsg.
Q164 Bahá’u’lláh, Bishárát, in: Botschaften aus ‘Akká 3:10 – Anm. d. Hrsg.
Q165 Báb, Bayán-i-Fársí 8:14, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 3:8:3 – Anm. d. Hrsg.
Q166 Nabíl-i-A‘ẓam, Nabíls Bericht 4:4 – Anm. d. Hrsg.
Q167 Qur’án 33:40 – Anm. d. Hrsg.
Q168 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 237 – Anm. d. Hrsg.
Q169 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 172 – Anm. d. Hrsg.
Q170 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Íqán 173 – Anm. d. Hrsg.
Q171 Báb, zitiert in: Bahá’u’lláh, Brief an den Sohn des Wolfes 247 – Anm. d. Hrsg.
Q172 Báb, Qayyúmu’l-Asmá’, Kap. 72, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 2:40:2 – Anm. d. Hrsg.
Q173 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 123 – Anm. d. Hrsg.
Q174 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:7 – Anm. d. Hrsg.
Q175 Bahá’u’lláh, Kitáb-i-‘Ahd, in: Botschaften aus ‘Akká 15:7 – Anm. d. Hrsg.
Q176 Shoghi Effendi,
Q177 Shoghi Effendi, Botschaft von 1957-̂10 an die Anhänger Bahá’u’lláhs in der ganzen Welt, in: Messages to the Bahá’í World 1950-1957, p. 127 – Anm. d. Hrsg.
Q178 Báb, Tafel an »Ihn der offenbart werden wird«, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 1:1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q179 Báb,
Q180 Báb, Tafel an »Ihn der offenbart werden wird«, in: Eine Auswahl aus Seinen Schriften 1:1:2 – Anm. d. Hrsg.
Q181 Báb, zitiert von: Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:100 – Anm. d. Hrsg.
Q182 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:4 – Anm. d. Hrsg.
Q183 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 6:95 – Anm. d. Hrsg.
Q184 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 272, 438 – Anm. d. Hrsg.
Q185 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 272 – Anm. d. Hrsg.
Q186 Bahá’u’lláh,
Q187 Bahá’u’lláh,
Q188 vgl. Bahá’u’lláh, Lawḥ-i-Ḥikmat, in: Botschaften aus ‘Akká 9:25 – Anm. d. Hrsg.
Q189 Shoghi Effendi, Gott Geht Vorüber 385 – Anm. d. Hrsg.
Q190 Bahá’u’lláh, zitiert in: Shoghi Effendi, Der Verheißene Tag ist gekommen 174 – Anm. d. Hrsg.
Q191 Shoghi Effendi, in: Weltordnung Bahá’u’lláhs 7:111 – Anm. d. Hrsg.
Anmerkungen
A1 deutsche Ausgabe: Bahá’u’lláh, Botschaften aus ‘Akká, offenbart nach dem Kitáb-i-Aqdas – Anm. d. Hrsg.
A2 Gott geht Vorüber 389–494 (12:41–47) – Anm. d. Hrsg.
A3 Napoleon III.
A4 Ṭihrán.
A5 Khurásán.
A6
A7 der Báb – Anm. d. Hrsg.
A8 der Báb.
A9 des Báb.
A10 Bahá’u’lláh.
A11 der Báb.
A12 der Báb.
A13 Bahá’u’lláh.
A14 Kirmán.
A15
A16 der Báb.
A17 Bahá’u’lláh, Ishráqát in: Botschaften aus ‘Akká 8:60–62 – Anm. d. Hrsg.
A18 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 183.
A19 Alláh-u-Abhá – Anm. d. Hrsg.
A20 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 182.
A21 Gebetsrichtung, das heißt nach Bahjí, bei ‘Akká.
A22 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 181.
A23 Bahá’u’lláh, in: Gebete und Meditationen 167.
A24 Bahá’u’lláh.
A25 der erste Monat im islámischen Mondkalender.
A26 Im Arabischen unterscheiden sich die beiden Verse nach dem Geschlecht.
A27 Dies bezieht sich auf die Mindestdauer einer Reise, die den Reisenden vom Fasten entbindet.
A28 die Frühjahrs-Tagundnachtgleiche auf der nördlichen Halbkugel.
A29 Gemeint ist die Tafel, welche die heute gebräuchlichen drei Pflichtgebete enthält.
A30 ein Rauminhalt von etwa einem halben Kubikmeter.
A31 nach Farbe, Geschmack und Geruch.
A32 Adrianopel.
A33 Die Aufteilung des Nachlasses gilt für den Fall, dass kein Testament vorhanden ist. Siehe Absatz o.
A34 Am 10. Juli 2014 kündigte das Universale Haus der Gerechtigkeit Vorkehrungen für die all-gemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders an, die zu Naw-Rúz 172 (Sonnenuntergang des 20. März 2015) in Kraft treten sollten. Der erste Tag des Fastenmonats variiert nun entsprechend dem Tag, auf den Naw-Rúz des kommenden Jahres fällt.
A35 In seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 über die allgemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders ab Naw-Rúz 172 bestimmte das Universale Haus der Gerechtigkeit Ṭihrán als den Ort auf der Erde, der als Bezugspunkt dienen werde, um durch zuverlässige astronomische Berechnung den Zeitpunkt der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche in der nördlichen Hemisphäre und damit den Naw-Rúz-Tag zu ermitteln.
A36 In seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 über die allgemeine Umsetzung des Badí‘-Kalenders erklärte das Universale Haus der Gerechtigkeit, dass die Zwillingsfeste der Geburt am ersten und zweiten Tag nach dem achten Neumond nach Naw-Rúz gefeiert werden sollen, entsprechend der zuvor erfolgten Bestimmung anhand astronomischer Tabellen mit Ṭihrán als Bezugspunkt.
A37 Mit der Umsetzung des Badí‘-Kalenders, wie sie vom Universalen Haus der Gerechtigkeit in seiner Botschaft vom 10. Juli 2014 angekündigt wurde, variiert in aufeinanderfolgenden Jahren die Anzahl der Schalttage je nach Zeitpunkt der Frühjahrs-Tagundnachtgleiche.
A38 Der Begriff wird innerhalb der Thora mehr als 200 mal verwendet – Anm. d. Hrsg.
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