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HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES
Bahá'í International Community
HORA DECISIVA PARA
TODAS LAS NACIONE
Declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í
con motivo del 50 aniversario de Naciones Unidas
Octubre 1995
ÍNDICE
I. VISIÓN DE CONJUNTO: INVITACIÓN A REFLEXIONAR
II. RECONOCER EL CONTEXTO HISTÓRICO:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES DEL MUNDO
III. DEFINIR EL COMETIDO DE NACIONES UNIDAS DENTRO
DEL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
A. Resucitar la Asamblea General
1. Elevar los requisitos mínimos de ingreso.
2. Nombramiento de una Comisión para la fijación de
fronteras y límites.
3. Búsqueda de un nuevo ordenamiento financiero
4. Compromiso con la adopción de un sistema común de
escritura y lenguaje
5. Investigar la posibilidad de una moneda internacional
B. Desarrollar una función ejecutiva apreciable
1. Restricciones al ejercicio del veto
2. Institucionalización de dispositivos militares especiales
3. Aplicación de la noción de seguridad colectiva a otros
problemas que afectan al patrimonio común de la humanidad
4. Conservar las instituciones exitosas de la ONU con funciones
ejecutivas independientes
C. Un tribunal mundial reforzado
1. Ampliación de la jurisdicción del Tribunal
2. Coordinación de los Tribunales temáticos
IV. LIBERAR EL POTENCIAL DE LA PERSONA:
RETO FUNDAMENTAL DEL ORDEN INTERNACIONAL EMERGENTE
A. Promover el Desarrollo Económico
1. Lanzar una campaña decisiva para cumplir la Agenda 21
B. Proteger los derechos humanos
1. Afianzar los dispositivos de Naciones Unidas para la
supervisión, ejecución y seguimiento
2. Alentar la ratificación universal de los convenios internacionales
sobre derechos humanos
3. Garantizar el respeto de los órganos de supervisión de Naciones
Unidas relacionados con los derechos humanos
C. Mejorar la condición de la mujer
1. Aumentar la participación de la mujer en las delegaciones de
los estados miembros
2. Animar a la ratificación universal de los convenios internacionales
que protegen los derechos de la mujer y mejoran su condición
jurídica y social
3. Planificación del cumplimiento de la Plataforma de Acción de Pekín
D. Acentuar el desarrollo moral
1. Promover el desarrollo de currículos para la educación moral
en las escuelas
V. HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES MUNDIALES
Referencias
HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES
Declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í con motivo del
Quincuagésimo Aniversario de Naciones Unidas.
"La unificación de la humanidad es el sello distintivo de la etapa a que
ahora se acerca la sociedad. La unidad de la familia, de la tribu, de la
ciudad estado y de la nación han sido acometidas sucesivamente hasta ser
del todo logradas. Y ahora es la unidad mundial la meta por la que brega
una humanidad hostigada. El proceso de construcción de naciones ha tocado
a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado roza ya su
apogeo. Un mundo en pos de su mayoría de edad debe abandonar ese fetiche,
reconocer la unidad e integridad de las relaciones humanas, así como
establecer de una vez por todas la maquinaria que mejor encarne este
principio fundamental de su vida."
Shoghi Effendi, 1936
I
VISIÓN DE CONJUNTO:
INVITACIÓN A REFLEXIONAR
El siglo XX, uno de los períodos más tumultuosos de la historia, ha estado
marcado por numerosas convulsiones, revoluciones y desviaciones radicales
respecto del pasado. Hemos asistido al colapso del sistema colonial y de
los grandes imperios del siglo diecinueve, y hemos sido testigos del auge
y caída de los desastrosos experimentos del totalitarismo, fascismo y
comunismo. El efecto arrasador de algunas de estas convulsiones no ha
podido ser mayor: las víctimas humanas se cuentan por millones, han
desaparecido viejas tradiciones y estilos de vida, e instituciones
consagradas por el tiempo han dejado de ser.
Otros movimientos y tendencias han tenido un cariz más claramente
positivo. Los descubrimientos científicos y las aportaciones al
conocimiento social han dado pie a muchas transformaciones socioeconómicas
y culturales de signo progresivo. El camino ha quedado expedito para
nuevas definiciones de derechos humanos y afirmaciones de la dignidad de
la persona, para oportunidades más amplias de realización individual y
colectiva, y para nuevas vías de avance de la conciencia y conocimiento
humanos.
Estos dos procesos, colapso de viejas instituciones y florecimiento de
nuevas formas de pensar, son prueba de una tendencia única que ha cobrado
ímpetu durante los últimos cien años: la tendencia hacia mayores niveles
de interdependencia e integración de la humanidad.
Dicha tendencia se observa en una amplia gama de fenómenos, desde la
fusión de los mercados financieros (a su vez reflejo de la dependencia que
la humanidad tiene de fuentes, diversas e interdependientes, de energía,
alimentos, materias primas, tecnología y conocimientos) hasta la
construcción de sistemas de comunicación y transporte mundiales. Se ve
reflejada en la idea científica de una biosfera terrestre interconectada,
idea que a su vez hace urgente la necesidad de coordinación global. Queda
manifiesta, si bien de modo destructivo, en la capacidad de los modernos
sistemas de armamentos, y ello al punto de que con su potencia,
gradualmente desarrollada, hoy le es posible a un puñado de hombres poner
fin a la propia civilización. Es la conciencia universal de esta tendencia
-tanto en su expresión constructiva como destructiva- lo que confiere tal
patetismo a la ya familiar fotografía de una tierra cuya esfera resalta
como un torbellino blanquiazul frente a un espacio negro e infinito, una
imagen que cristaliza la conciencia misma de que somos un solo pueblo,
rico en diversidad, habitantes de una patria común.
Dicha tendencia se refleja igualmente en los esfuerzos con que las
naciones procuran forjar un sistema político mundial que garantice la paz,
la justicia y la prosperidad para toda la humanidad. En este siglo ha
habido dos grandes intentos de crear un nuevo orden internacional. Ambos
aspiraban a dar cuenta de la interdependencia global, solo que manteniendo
intacto un sistema que antepone la soberanía del estado. Desde la
perspectiva de este final de siglo, la Liga de las Naciones, expresión
novedosísima del concepto de seguridad colectiva, constituyó un paso
decisivo hacia el orden mundial.
El segundo intento, surgido tras el cataclismo de la Segunda Guerra
Mundial y fundado en la Carta redactada principalmente por los vencedores,
ha servido durante los últimos 50 años como un foro de último recurso, una
institución única que se alza como noble símbolo de los intereses
colectivos de la humanidad en su conjunto.
Como organización internacional, Naciones Unidas ha demostrado que la
humanidad posee capacidad de acción concertada en sanidad, agricultura,
educación, protección medioambiental y bienestar de la infancia. Ha
afianzado el deseo moral colectivo de construir un futuro mejor, como lo
evidencia la amplia adopción de los Convenios internacionales sobre
derechos humanos. Ha puesto de manifiesto lo arraigado de la compasión
humana, como lo demuestra la dedicación de recursos financieros y humanos
a la ayuda de pueblos en crisis. Y ya en los dominios capitales de la
construcción y sostenimiento de la paz, Naciones Unidas ha abierto
audazmente el camino que lleva a un futuro sin guerras.1
Sin embargo, en su conjunto las metas planteadas en la Carta de Naciones
Unidas se han revelado escurridizas. A pesar de las grandes esperanzas que
abrigaban sus fundadores, el establecimiento hace 50 años de Naciones
Unidas no ha inaugurado una era de paz y prosperidad para todos.2
Aunque Naciones Unidas ha desempeñado un papel innegable al impedir una
tercera guerra mundial, el último lustro ha estado repleto de numerosos
conflictos regionales, nacionales y locales que han segado millones de
vidas. Tan pronto como la mejora de relaciones entre las superpotencias ha
puesto en evidencia la motivación ideológica que alentaba semejantes
conflictos, enseguida se han reavivado las brasas de los odios étnicos y
sectarios, hoy nueva fuente de conflagración. Por añadidura, aunque el fin
de la Guerra Fría ha reducido la amenaza de una guerra global y última,
siguen en pie tecnologías y medios -y en cierta medida las pasiones
subyacentes- capaces de destruir el planeta.
Asimismo persisten graves problemas en cuestiones sociales. A pesar de que
se ha alcanzado mayores grados de consenso en programas globales de
sanidad, desarrollo sostenible y derechos humanos, en muchas áreas la
situación sobre el terreno no ha hecho más que empeorar. La extensión
alarmante del racismo y fanatismo religioso, el crecimiento canceroso del
materialismo, el aumento epidémico de los delitos y del crimen organizado,
el recrudecimiento de la violencia sin sentido, la disparidad creciente
entre ricos y pobres, las desigualdades continuas que padecen las mujeres,
el daño intergeneracional causado por la quiebra profunda de los lazos
familiares, los excesos inmorales del capitalismo desenfrenado y el
crecimiento de la corrupción política; todo ello da fe de lo dicho. Por lo
menos mil millones de personas viven en extrema pobreza y un tercio de la
población humana es analfabeta.3
A medida que los dos procesos de quiebra y renovación conducen al mundo a
cierto apogeo, el 50 aniversario de Naciones Unidas ofrece una ocasión
oportuna para detenerse a pensar en cómo ha de afrontar la humanidad el
futuro. En efecto, recientemente ha surgido un amplio muestrario de
sugerencias para reforzar Naciones Unidas y mejorar la respuesta
coordinada de las naciones a los retos mencionados.
Las propuestas encajan en tres categorías. Una de ellas se refiere
principalmente a los problemas burocráticos, administrativos y financieros
del sistema de Naciones Unidas. Otra abarca las propuestas que sugieren la
remodelación de cuerpos como el Consejo Económico y Social, el Consejo
Fiduciario y las instituciones de los acuerdos de Bretton Woods. Una
tercera categoría propone que se acometan cambios en la estructura
política de Naciones Unidas y solicita, por ejemplo, la ampliación del
Consejo de Seguridad o un nuevo examen de la propia Carta de Naciones
Unidas.4
La mayoría de estos trabajos son constructivos; algunos de ellos incluso
provocativos. Entre ellos, uno de los más equilibrados y serios es el
informe de la Comisión sobre Gobernación Global, titulado Our Global
Neighborhood, en el que se aboga por la adopción de nuevos valores y
reformas estructurales dentro del sistema de Naciones Unidas.5
Deseando contribuir en este espíritu a la discusión y consulta permanentes
sobre asunto de tanta trascendencia, la Comunidad Internacional Bahá'í se
siente animada a compartir sus puntos de vista. Nuestra perspectiva se
funda en tres propuestas iniciales.
En primer lugar, las discusiones sobre el futuro de Naciones Unidas deben
situarse en el contexto más amplio de la evolución y destino del orden
internacional. Naciones Unidas ha evolucionado al par que otras grandes
instituciones del siglo XX. Al tomar la realidad en su conjunto, estas
instituciones han de definir -definiéndose de paso a sí mismas- la
evolución del orden internacional. Por tanto, la misión, cometido,
principios operativos e incluso actividades de Naciones Unidas deberían
examinarse sólo a la luz de cómo encajan dentro de la función más amplia
del orden internacional.
En segundo lugar, puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e
indivisible, cada miembro del género humano nace al mundo como fideicomiso
del conjunto. Esta relación entre lo individual y lo colectivo constituye
el cimiento moral de la mayoría de los derechos humanos que los
instrumentos de Naciones Unidas procuran definir. También sirve para
perfilar el cometido prioritario del orden internacional como impulsor y
garante de los derechos de la persona.
En tercer lugar, las discusiones sobre el futuro del orden internacional
deben contar con la participación y entusiasmo de la humanidad. Semejante
discusión reviste tal importancia que no puede confinarse a los dirigentes
(sean éstos dirigentes de los gobiernos, de la comunidad académica, de la
religión o de organizaciones de la sociedad civil). Antes bien, este
diálogo debe atraer a las mujeres y hombres de a pie. Una participación
mayor hará que el proceso se refuerce a sí mismo al crear conciencia de
ciudadanía mundial y al aumentar los apoyos a un orden internacional
ampliado.
II
RECONOCER EL CONTEXTO HISTÓRICO:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES DEL MUNDO
La Comunidad Internacional Bahá'í considera que la actual confusión
mundial y el estado calamitoso de los asuntos humanos constituyen una fase
natural dentro de un proceso orgánico que apunta irresistiblemente hacia
la unificación del género humano en un orden social único, sin más
fronteras que los confines del planeta.
El género humano, en tanto unidad orgánica diferenciada, ha discurrido a
través de fases evolutivas análogas a los estadios de infancia y niñez, y
ahora se aproxima al término de una turbulenta adolescencia que ha de dar
paso a su tan esperada mayoría de edad.6 El proceso de integración global
-hoy toda una realidad en el mundo de los negocios, las finanzas y las
comunicaciones- comienza a cobrar forma en el terreno político.
Históricamente, este proceso se ha visto acelerado por una serie de
acontecimientos repentinos y catastróficos. La destrucción causada por la
primera y segunda guerra mundiales dio nacimiento, respectivamente, a la
Liga de las Naciones y a Naciones Unidas. Si los futuros logros se han de
alcanzar al cabo de horrores igualmente inimaginables, o si bien han de
ser resultado de un gran esfuerzo de voluntad consultiva, tal es la
elección que tienen ante sí todos los habitantes del planeta. No tomar
medidas decisivas sería una grave irresponsabilidad.
Dado que actualmente la soberanía reside en la nación-estado, la tarea de
fijar la estructura exacta del incipiente orden internacional constituye
una obligación que descansa en los jefes de estado y sus gobiernos.
Instamos a los dirigentes de toda condición a que asuman un papel activo
en el apoyo a una convocatoria de los dirigentes mundiales a efectuarse
antes de terminar el siglo y destinada a examinar las formas en que podría
redefinirse y reestructurarse el orden internacional para hacer frente a
los retos mundiales. Tal y como se ha sugerido, esta reunión puede
denominarse Cumbre Mundial sobre la Gobernación Mundial.7
La Cumbre propuesta podría basarse en la experiencia adquirida en la serie
de exitosas conferencias de Naciones Unidas que comenzaron a principios de
los años noventa. Estas conferencias, entre las que figuran la Cumbre
Mundial de la Infancia celebrada en 1990, la Cumbre de la Tierra (1992),
la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos (1993), la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo (1994), la Cumbre Mundial para
el Desarrollo Social (1995) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer
(1995), han establecido una nueva metodología para la discusión de temas
críticos de alcance mundial.
Una de las claves que explican el éxito de estas deliberaciones está en la
gran participación de las organizaciones de la sociedad civil. Las
laboriosas negociaciones de las delegaciones gubernamentales relativas a
cambios de las estructuras políticas, sociales y económicas mundiales se
han visto informadas y remodeladas por la presencia vigorosa de estas
organizaciones, las cuales tienden a reflejar las necesidades y
preocupaciones de la gente común. Es también significativo que en cada
ocasión la reunión de los dirigentes mundiales, en presencia de la
sociedad civil y de los medios de información internacionales, ha dado un
sello de legitimidad y consenso a los procesos mismos de la conferencia.
En preparación de la Cumbre propuesta, los dirigentes mundiales harán bien
en atender a estas lecciones, extender su ámbito tanto como sea posible y
ganarse la buena voluntad y apoyo de los pueblos del mundo.
Hay quienes temen que las instituciones políticas internacionales
degeneren inevitablemente en centralismo excesivo y acaben formando un
nivel injustificado de burocracia. Es necesario, pues, afirmar de manera
expresa y rotunda que toda nueva estructura de gobernación mundial debe,
por principio y conveniencia práctica, asegurar que la responsabilidad
decisoria se mantenga en los niveles pertinentes.8
Dar con el equilibrio adecuado puede no siempre resultar fácil. Por un
lado, sólo las propias personas pueden lograr un desarrollo y progreso
auténticos, y ello cuando responden individual o colectivamente a las
preocupaciones y necesidades específicas de su lugar y tiempo. Cabe
argumentar que la descentralización de la gobernación es la condición sine
qua non del desarrollo.9 Por otro lado, es claro que el orden
internacional requiere cierto grado de coordinación y dirección global.
Por tanto, de acuerdo con los principios de descentralización arriba
descritos, las instituciones internacionales deberían contar con autoridad
para actuar sólo en cuestiones de incumbencia internacional, siempre que
los estados no puedan actuar de propia iniciativa o bien intervenir para
garantizar los derechos de los pueblos y estados miembros. Todas las demás
materias deberían reservarse a las instituciones locales y nacionales.10
Además, al concebir una determinada estructura para el futuro orden
internacional, los dirigentes deberían examinar una amplia gama de
enfoques sobre la gobernación. Más que adoptar un solo modelo de entre las
formas reconocidas de gobierno, la solución puede muy bien encarnar,
reconciliar y asimilar dentro de su estructura los elementos saludables
presentes en cada uno de ellos.
Por ejemplo, el sistema federal es uno de los modelos de gobierno que han
resistido al tiempo y que puede dar cabida a la diversidad mundial dentro
de un marco unificado. El federalismo ha demostrado ser efectivo en la
descentralización de autoridad y toma de decisiones en estados grandes,
complejos y heterogéneos, sin por ello dejar de mantener cierta unidad y
estabilidad generales. Otro modelo digno de examen es la Commonwealth, la
cual a nivel mundial colocaría el interés del conjunto por encima del
interés de toda nación considerada por separado.
Debe prestarse singular atención al diseñar la arquitectura del orden
internacional, de modo que con el paso del tiempo no degenere en ninguna
forma de despotismo, oligarquía o demagogia corruptoras de la vida y de la
maquinaria de las instituciones políticas.
En 1955, durante la revisión correspondiente al primer decenio de la Carta
de Naciones Unidas, la Comunidad Internacional Bahá'í hizo llegar a dicha
organización una declaración fundada en las ideas que expresara
Bahá'u'lláh hacía casi un siglo. "El concepto bahá'í de orden mundial se
define como sigue: Un Super-Estado Mundial a favor del cual todas las
naciones del mundo habrán renunciado a toda pretensión de hacer la guerra,
a ciertos derechos de gravar impuestos, y a todos los derechos de posesión
de armamentos, excepto los que se requieran para el mantenimiento del
orden interno en sus respectivos dominios. Ese Estado habrá de incluir un
Ejecutivo Internacional con capacidad para hacer cumplir su autoridad
suprema e indiscutible sobre cualquier miembro recalcitrante de la
Comunidad; un Parlamento Mundial cuyos miembros sean elegidos por los
pueblos de los países respectivos y cuya elección haya sido confirmada por
sus gobiernos; un Tribunal Supremo cuyo veredicto tenga efectos
vinculantes incluso cuando las partes no hayan sometido voluntariamente el
caso a su consideración".11
Si bien creemos que esta formulación de un gobierno mundial constituye la
salvaguardia última y el destino inevitable de la humanidad, reconocemos
que representa una visión a largo plazo de la sociedad mundial. Dada la
naturaleza del actual estado de cosas, el mundo requiere estrategias
valientes y prácticas, que no se limiten a inspirar visiones de futuro. No
obstante, el hecho de centrar la atención en un concepto convincente
permite que del pantano de doctrinas y puntos de vista contradictorios
surja una orientación clara y congruente para un cambio evolutivo.
III
DEFINIR EL COMETIDO DE NACIONES UNIDAS
DENTRO DEL ORDEN INTERNACIONAL
La organización de Naciones Unidas ha sido la pieza clave del sistema
internacional creado por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Durante las prolongadas décadas de conflicto ideológico entre el Este y el
Oeste, sirvió como foro de diálogo internacional. Con el paso de los años,
sus actividades han ido ampliándose hasta incluir no sólo la fijación de
criterios internacionales y la promoción del desarrollo social y
económico, sino también el mantenimiento de operaciones de paz en varios
continentes.
Durante este mismo período la realidad política de nuestro mundo ha
experimentado una transformación enorme. Al formarse Naciones Unidas había
cerca de cincuenta estados independientes. Dicho número ha crecido hasta
superar los 185. Al término de la Segunda Guerra Mundial los gobiernos
eran los principales actores del escenario mundial. Hoy día, el influjo
creciente de las organizaciones de la sociedad civil y de las
corporaciones multinacionales ha creado un paisaje político más
intrincado.
A pesar de la mayor complejidad de su misión, el sistema de Naciones
Unidas conserva aproximadamente la misma estructura que en su día sirvió
para alumbrar una nueva organización internacional. No es de sorprender,
pues, que la ocasión del 50 aniversario haya reabierto el diálogo sobre su
capacidad para afrontar las realidades políticas del siglo XXI.
Desgraciadamente, en este diálogo ha habido un número mayor de críticas
que de elogios.
La mayoría de las críticas de que son objeto las operaciones de Naciones
Unidas se fundan en comparaciones con las actividades de organizaciones
destacadas del sector privado, o bien en cálculos basados en expectativas
iniciales exageradas. El que algunas comparaciones específicas sean útiles
para incentivar la eficiencia no impide que las comparaciones de orden
genérico se demuestren, en lo esencial, injustas. La Organización de
Naciones Unidas no sólo carece de una autoridad nítida, sino también de
los recursos de que precisa para ser efectiva en una mayoría de casos. De
hecho, criticar el fracaso de Naciones Unidas es tanto como una acusación
contra los propios estados miembros.
Juzgada al margen de la realidad en que opera, la organización de Naciones
Unidas siempre será una institución ineficaz e ineficiente. Sin embargo,
si se la ve como a una pieza dentro del proceso más amplio de desarrollo
de los sistemas del orden internacional, la luz clara del análisis debería
dejar de proyectarse sobre los fracasos y flaquezas de ésta para pasar a
reflejar sus logros y triunfos. Desde una perspectiva evolutiva, las
experiencias tempranas de Naciones Unidas nos suministran un rico surtido
de enseñanzas sobre su futuro cometido en el concierto internacional.
Una perspectiva evolutiva comporta la capacidad de ver trazado el curso de
una institución dentro de un gran horizonte temporal, y ello supone:
percibir su potencial inherente para el desarrollo, identificar los
principios fundamentales que presiden su crecimiento, formular estrategias
de gran impacto que sean ejecutables a corto plazo, e incluso la previsión
de discontinuidades en la trayectoria.
Desde esta perspectiva, el estudio de Naciones Unidas pone al descubierto
buenas oportunidades para reforzar el sistema actual sin necesidad de
emprender una reestructuración completa de las instituciones principales o
de someter sus procesos básicos a una remodelación intensa. De hecho,
nuestro criterio es que ninguna propuesta de reforma de Naciones Unidas
producirá grandes resultados a menos que, por un lado, sus recomendaciones
sean congruentes internamente, y, por otro, describan una senda evolutiva
que conduzca a que Naciones Unidas desempeñe un papel destacado en el
orden internacional del futuro.
Creemos que el conjunto aquí descrito de recomendaciones satisface estas
condiciones y que su adopción representaría un paso significativo y
comedido hacia la construcción de un orden mundial más justo.12
A. RESUCITAR LA ASAMBLEA GENERAL
El imperio de la ley es la base de todo sistema de gobierno, y la
institución primaria encargada de promulgar las leyes es el poder
legislativo. Hasta la fecha los poderes legislativos locales y nacionales
han gozado del respeto general; no así los cuerpos de orden regional e
internacional, los cuales son vistos con temor y sospecha.
La propia Asamblea General de Naciones Unidas ha sido objeto de
acusaciones de ineficacia. Aunque algunas de ellas carecen de fundamento,
hay al menos dos deficiencias que amortiguan la capacidad efectiva de la
Asamblea General.
Primero, la estructura actual concede un peso indebido a la soberanía
nacional, de donde resulta la curiosa mezcla de anarquía y conservadurismo
hoy presentes. En una organización reformada de Naciones Unidas, la rama
legislativa y el reparto de votos deberán representar de forma más exacta
a las gentes del mundo así como a las naciones-estado.13
Segundo, en la actualidad las resoluciones de la Asamblea General no son
vinculantes, salvo que sean ratificadas separadamente por cada estado
miembro. Si el sistema actual, que coloca la soberanía del estado por
encima de todo interés, ha de abrir paso a un sistema que sirva a los
intereses de una sola humanidad, las resoluciones de la Asamblea General
deben -dentro de un número limitado de temas- adquirir gradualmente el
carácter de ley y contar con capacidad ejecutoria y sancionadora.
Estas dos deficiencias guardan estrecha relación, máxime teniendo en
cuenta que la mayoría de las gentes del mundo, temerosas y suspicaces
respecto de un gobierno mundial, difícilmente van a estar dispuestas a
someterse a una institución internacional que no sea ella misma más
auténticamente representativa.14
No obstante, a corto plazo, hay cinco medidas prácticas que reforzarían la
Asamblea General, mejorarían su reputación y la orientarían en una
dirección de largo plazo.
1. Elevar los requisitos mínimos de ingreso
Los requisitos mínimos de conducta que deben cumplir los estados miembros
para con sus pueblos están suficientemente bien establecidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos y convenios internacionales
posteriores, a los que colectivamente suele hacerse referencia bajo la
denominación Ley Internacional de Derechos Humanos.
Un estado miembro que no esté férreamente comprometido a celebrar
elecciones regulares y periódicas por medio del sufragio universal y
secreto, así como a garantizar la libertad de expresión y demás derechos
humanos, es un obstáculo que coarta la participación activa e inteligente
de la gran mayoría de su población en los asuntos que conciernen a sus
propias comunidades.
Proponemos que los estados miembros que violen dichos requisitos se hagan
cargo de las consecuencias. De modo similar, las naciones que aspiren a
ser reconocidas verán denegada su entrada hasta tanto no acepten
abiertamente dichos requisitos o bien realicen esfuerzos significativos en
la dirección deseada.
2. Nombramiento de una Comisión para la fijación
de fronteras y límites
Los irredentismos pendientes continúan siendo una causa fundamental de
guerra y conflictos, hecho que encarece la necesidad imperiosa de lograr
acuerdos generales sobre las fronteras nacionales. Tales tratados sólo
pueden lograrse tras sopesar tanto el modo arbitrario con que muchas
naciones-estado fueron originalmente definidas como las reclamaciones que
naciones y grupos étnicos tengan pendientes.
Antes que relegar esas pretensiones al Tribunal Mundial, creemos que sería
preferible establecer una Comisión Internacional que investigue todas las
reclamaciones que afecten a las fronteras internacionales, y que tras un
examen cuidadoso formule sus recomendaciones.15 Los resultados servirían
como un sistema de alerta temprana frente a tensiones entre grupos civiles
y étnicos; además, permitiría valorar las amenazas en situaciones en que
la diplomacia preventiva y temprana sea recomendable.
A largo plazo, para establecer una auténtica comunidad de naciones va a
hacer falta que todas las disputas fronterizas queden definitivamente
resueltas. Las indagaciones llevadas a cabo cumplirían este propósito.
3. Búsqueda de un nuevo ordenamiento financiero
Provocado fundamentalmente por la indisposición de algunos estados
miembros remisos a efectuar sus contribuciones generales dentro de plazo,
complicado por la falta de una autoridad que exija la percepción de
intereses por demora, y agravado por las deficiencias burocráticas
detectadas en parte de sus operaciones, el déficit anual fuerza a Naciones
Unidas a vivir con una mentalidad de gestión de crisis.
Los pagos voluntarios de los estados miembros nunca podrán ser una fuente
fiable con la que financiar una institución internacional. Va a hacer
falta arbitrar métodos serios de generación de recursos que permitan el
funcionamiento sin tropiezos de Naciones Unidas. En este sentido
proponemos que se nombre de forma inmediata una Comisión Especial
encargada de la búsqueda rigurosa de soluciones.
Al estudiar las opciones la Comisión debería tener presente ciertos
principios fundamentales. Primero, no debe haber contribuciones sin
representación. Segundo, en aras de la justicia y equidad, las
contribuciones deberán ser graduadas. Tercero, no debería pasarse por alto
la potenciación de mecanismos que estimulen contribuciones voluntarias por
parte de comunidades y particulares.16
4. Compromiso con la adopción de un sistema común
de escritura y lenguaje
La organización de Naciones Unidas, que actualmente emplea seis idiomas
oficiales, obtendrá gran provecho si en todos sus foros adopta como
lenguaje auxiliar uno de los idiomas ya existentes o bien uno creado al
efecto. Esta medida ha sido promovida desde hace tiempo por numerosos
grupos, desde los esperantistas a la propia Comunidad Internacional
Bahá'í.17 Aparte del consiguiente ahorro de caudales y de la
simplificación de procedimientos burocráticos, la medida en sí ha de
contribuir grandemente a promover el espíritu de unidad.
Proponemos el nombramiento de una Comisión de alto nivel formada por
miembros provenientes de distintas regiones y campos de conocimiento
(entre ellos la lingüística, la economía, las ciencias sociales, la
educación y los medios de difusión), cuyo cometido sea iniciar el estudio
detenido de cuanto entrañe la adopción de un idioma internacional auxiliar
y de un sistema común de escritura.
Prevemos que a su debido tiempo el mundo habrá de adoptar, por acuerdo
universal, un solo idioma auxiliar y sistema de escritura que habrán de
enseñarse en las escuelas del mundo como lenguaje complementario del
idioma o idiomas de cada país. El objetivo ha de consistir en facilitar la
transición hacia una sociedad mundial por medio de la mejora de las
comunicaciones entre las naciones, la reducción de los costos
administrativos de los negocios, de los gobiernos y de otros actores de
esta empresa mundial, y la promoción en general de relaciones más
cordiales entre todos los miembros de la familia humana.18
Esta propuesta debe entenderse en su sentido estricto. No pretende en modo
alguno menoscabar ninguno de los idiomas y culturas existentes.
5. Investigar la posibilidad de una moneda internacional
Resulta evidente la necesidad de promover la adopción de una moneda
mundial como elemento vital para la integración en una economía global.
Entre otros beneficios que le son atribuibles, los economistas creen que
una moneda única reduciría la especulación improductiva y las
fluctuaciones impredecibles del mercado, promovería la nivelación mundial
de ingresos y precios, lo que redundaría en un significativo ahorro.19
La mera posibilidad de ahorros no moverá a la acción a menos que se aporte
un aparato de pruebas contundentes que disipen las dudas y preocupaciones
de los escépticos, todo ello acompañado de un plan fiable de ejecución.
Proponemos el nombramiento de una Comisión, compuesta por los más
destacados dirigentes gubernamentales, académicos y profesionales, para
que comience a estudiar los beneficios económicos y costos políticos que
aparejaría la creación de una moneda única, así como las hipótesis de
futuro que habría de contemplarse en la ejecución de un plan efectivo.
B. DESARROLLAR UNA FUNCIÓN EJECUTIVA APRECIABLE
A nivel internacional no hay función ejecutiva que revista mayor
importancia que la puesta en vigor de un pacto de seguridad colectiva.20
La seguridad colectiva conlleva un convenio vinculante entre naciones para
actuar en concierto contra las amenazas al conjunto. La efectividad del
convenio depende del grado en que los miembros se comprometan con el bien
común, incluso si lo que lo motiva es un sentido esclarecido del interés
propio.
Dentro de Naciones Unidas el papel ejecutivo corresponde fundamentalmente
al Consejo de Seguridad, institución que comparte otras funciones
ejecutivas con la Secretaría General. Ambas instancias tienen serias
dificultades para cumplir sus mandatos. El Consejo de Seguridad carece de
capacidad para tomar medidas decisivas, y la Secretaría General se ve
acuciada por las complejas demandas de los estados miembros.
A corto plazo, cabe adoptar cuatro medidas que afianzarán la función
ejecutiva dentro de Naciones Unidas.
1. Restricciones al ejercicio del veto
La intención original de la Carta de Naciones Unidas al otorgar el derecho
de veto a los cinco Miembros Permanentes no era sino la de impedir que el
Consejo de Seguridad autorizara medidas militares contra alguno de sus
Miembros Permanentes, o bien solicitara el empleo de fuerzas contra la
propia voluntad.21 Sin embargo, con el comienzo de la Guerra Fría, el
derecho de veto ha sido ejercido reiteradamente por motivos de seguridad
regional o nacional.
En su representación de 1955 para la reforma de la ONU, la Comunidad
Internacional Bahá'í abogó por la eliminación gradual de los conceptos de
"miembro permanente" y "derecho de veto", paralelamente al aumento de la
confianza en el Consejo de Seguridad. Hoy, cuarenta años después,
reafirmamos nuestra postura. Sin embargo, proponemos además que, como paso
de transición y atendiendo a la intención de la Carta, se adopten medidas
para limitar el ejercicio del derecho de veto.
2. Institucionalización de dispositivos militares especiales
A fin de apoyar las operaciones de mantenimiento de paz de Naciones Unidas
y reforzar la credibilidad de las resoluciones del Consejo de Seguridad,
debe crearse una Fuerza Internacional.22 Su lealtad a la ONU y su
independencia respecto de consideraciones nacionales deben quedar
garantizadas. El control y mando de una Fuerza semejante, plenamente
dotada, debería residir en el Secretario General, sometido a la autoridad
del Consejo de Seguridad. Corresponderá a la Asamblea General la
determinación de sus finanzas. En la formación de dicha Fuerza el
Secretario General seleccionará personal competente de todas las regiones
del mundo.
De hacerse así, esta Fuerza Internacional logrará crear cierto sentido de
seguridad e impulsar nuevos pasos hacia el desarme mundial, lo que por
tanto justificará la firme prohibición de todas las armas de destrucción
masiva.23 Con ello, y de conformidad con el principio de seguridad
colectiva, se comprenderá gradualmente que los estados sólo precisan el
armamento justo para su propia defensa y mantenimiento del orden interno.
Como paso inmediato para el establecimiento de la Fuerza mencionada, el
presente sistema de dispositivos militares especiales debería
institucionalizarse y constituirse en núcleos regionales de fuerzas de
intervención rápida para casos de crisis.
3. Aplicación de la noción de seguridad colectiva a otros problemas que
afectan al patrimonio común de la humanidad
Aunque en su origen el concepto de seguridad colectiva se explica en un
contexto de amenaza militar, hay quienes afirman que ahora puede ampliarse
a toda clase de amenazas que, aunque revistan apariencia local, son en
realidad resultado de la compleja fractura del orden internacional actual.
Estas amenazas incluyen, entre otras, el narcotráfico internacional, la
seguridad en los alimentos, y el surgimiento de nuevas pandemias.24
Creemos que este asunto debería incluirse en el orden del día de la Cumbre
propuesta. Sin embargo, es improbable que una formulación extensiva del
principio de seguridad colectiva evite la causa de la agresión militar.
4. Conservar las instituciones exitosas de la ONU con funciones ejecutivas
independientes
Algunas de las organizaciones más independientes dentro de la familia de
Naciones Unidas, tales como el Fondo Internacional de Emergencia para la
Infancia, la Organización Internacional de la Aviación Civil, la Unión
Postal Universal, la Unión Internacional de Telégrafos y
Telecomunicaciones, la Organización Internacional del Trabajo o la
Organización Mundial de la Salud, han logrado éxitos notables en áreas
limitadas, pero importantes, de interés internacional.
En general, estas organizaciones poseen ya sus propias funciones
ejecutivas. Su independencia debe mantenerse y reforzarse como parte del
ejecutivo internacional.25
C. UN TRIBUNAL MUNDIAL REFORZADO
En cualquier sistema de gobierno hace falta contar con una función
judicial sólida para moderar los poderes de las otras ramas, así como para
enunciar, promulgar, proteger y administrar justicia. La tendencia a crear
sociedades justas ha sido una de las fuerzas más fundamentales de la
historia,26 y no cabe duda de que ninguna civilización podrá arraigar por
largo tiempo si no es asentándose en el principio de la justicia.
La justicia es ese poder capaz de transformar la conciencia emergente de
la unidad de la humanidad en voluntad colectiva sobre la que erigir
confiadamente las estructuras globales de vida comunitaria que el empeño
precisa. Una época en la que las gentes del mundo disfrutan de mayor
acceso a información e ideas de toda suerte, corroborará que la justicia
se reafirma como el principio rector de toda organización social
fructífera.
En el plano individual, la justicia es esa facultad del alma que permite a
la persona distinguir la verdad de la falsedad. A los ojos de Dios
-asevera Bahá'u'lláh- la justicia es "la más amada de todas las cosas",
pues faculta a cada ser humano para ver con sus propios ojos antes que con
los ojos de los demás, conocer con su propio entendimiento antes que con
el de su vecino o grupo.
En el plano social, la preocupación por la justicia es el rasero
indispensable en toda toma colectiva de decisiones, pues ella constituye
el único instrumento mediante el cual se logra la unidad de pensamiento y
acción. Lejos de impulsar el espíritu punitivo que a menudo se agazapó
bajo su nombre en épocas pasadas, la justicia es la expresión práctica de
la convicción de que en aras del progreso humano los intereses de la
persona y los de la sociedad se entrelazan inextricablemente. En la medida
en que la justicia se convierte en preocupación rectora de la interacción
humana, cobra impulso un clima consultivo en el que cabe examinar
desapasionadamente las opciones y seleccionar los cauces de acción
pertinentes. En tal clima las tendencias, siempre presentes, hacia la
manipulación y el partidismo tienen muchas menos posibilidades de desviar
el proceso decisorio.
Una concepción semejante de la justicia se ha de ver reforzada por el
reconocimiento de que en un mundo interdependiente los intereses de la
persona y de la sociedad se encuentran unidos inextricablemente. En este
contexto, la justicia es el hilo conductor que debe enhebrarse cuando se
planea toda clase de interacción, sea en la familia, el vecindario o a
nivel global.
En el actual sistema de Naciones Unidas podemos ver los cimientos de un
Tribunal Mundial. Establecido en 1945 como máximo órgano judicial de
Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia se caracteriza por
numerosos rasgos positivos. Por ejemplo, el sistema actual de selección de
jueces procura crear un plantel judicial representativo de la variedad de
pueblos, regiones y sistemas jurídicos.27
La principal carencia de que adolece el Tribunal reside en la falta de
competencias para emitir decisiones legalmente vinculantes, excepto en los
casos en que los estados hayan decidido por adelantado someterse a ellas.
Sin esta jurisdicción el Tribunal carece de fuerza para administrar
justicia.28 A su debido tiempo las decisiones del Tribunal Mundial deberán
ser vinculantes y aplicables a todos los estados. A corto plazo, no
obstante, el Tribunal Mundial es susceptible de reforzarse mediante dos
medidas más.
1. Ampliación de la jurisdicción del Tribunal
Actualmente la jurisdicción del Tribunal está limitada a contadas
categorías de casos, y sólo las naciones poseen capacidad de presentar sus
demandas. Proponemos que, además de las naciones miembros, se conceda el
derecho de interponer demandas ante el Tribunal a otros órganos de
Naciones Unidas.
2. Coordinación de los Tribunales temáticos
El Tribunal Mundial debería actuar como organización que presta cobertura
a los tribunales temáticos nuevos y ya existentes que arbitran y entienden
sobre casos internacionales dentro de dominios temáticos concretos.
Los componentes más tempranos de este sistema unificado pueden encontrarse
en los tribunales especializados de los tribunales de arbitraje en asuntos
de comercio y transporte, así como en las propuestas de cuerpos como el
Tribunal Internacional de lo Criminal y la Cámara de Asuntos
Medioambientales. Otras áreas temáticas que admitirían tratamiento bajo
tal sistema incluyen los tribunales internacionales para el terrorismo
internacional y el tráfico de estupefacientes.
IV
LIBERAR EL POTENCIAL DE LA PERSONA: RETO
FUNDAMENTAL DEL ORDEN INTERNACIONAL EMERGENTE
El objetivo primordial de las instituciones de gobierno, sea cual sea su
esfera, es el avance de la civilización humana. Sin la participación
inspirada e inteligente del conjunto de la humanidad en la vida y asuntos
de la comunidad, tamaño objetivo no es fácil de cumplir.
Dado su empeño en la creación de instituciones y de una comunidad de
naciones, históricamente los cuerpos internacionales han permanecido
alejados de las mentes y corazones de las gentes. Al estar separada del
plano internacional por varios estratos de gobierno y confundida por el
tratamiento informativo que le brindan los medios de difusión, la gran
mayoría de la población no ha desarrollado ningún tipo de afinidad con
instituciones como Naciones Unidas. Sólo las personas que poseen algún
tipo de acceso a la esfera internacional mediante canales como son las
organizaciones de la sociedad civil parecen capaces de identificarse con
estas instituciones.
Paradójicamente, las instituciones internacionales no pueden convertirse
en un nivel de gobierno efectivo y maduro y cumplir su cometido principal,
que es hacer progresar la civilización, si no reconocen y nutren su
relación de dependencia mutua respecto de las gentes del mundo. Un
reconocimiento como éste movilizaría un ciclo de confianza y apoyos que
acelerarían la transición al nuevo orden mundial.
Las tareas inherentes al desarrollo de una sociedad global requieren
capacidades de una categoría muy por encima de lo hasta ahora logrado por
la especie humana. Alcanzar esas alturas va a exigir que las personas
particulares disfruten de una accesibilidad al conocimiento enormemente
mayor. Las instituciones conseguirán hacer aflorar y encauzar las
potencialidades latentes en la conciencia de los pueblos del mundo en la
medida en que el ejercicio de la autoridad sea templado por el deber de
hacerse acreedoras a la confianza, respeto y respaldo sinceros de las
personas cuyos actos pretenden gobernar, y de consultar abiertamente y en
el mayor grado posible con todos los que se vean afectados en sus
intereses.
A su vez, las personas fiadoras y respetuosas de estas instituciones
exigirán que los gobiernos nacionales redoblen los apoyos políticos y
económicos que brindan al orden internacional. Por su parte, gracias a su
mayor influencia y poder, las instituciones internacionales estarán a su
vez en mejores condiciones de establecer un nuevo orden mundial legítimo y
efectivo.
Junto con las medidas estructurales de refuerzo, Naciones Unidas necesita
adoptar iniciativas que liberen el poder latente que hay en todas las
personas y que ha de permitirles participar en este proceso cautivador. A
este fin merecen atención especial ciertos temas capaces de acelerar el
avance personal y social. De entre ellos, la promoción del desarrollo
económico, la protección de los derechos humanos, el avance de la
condición de la mujer y el énfasis en el desarrollo moral constituyen
cuatro prioridades tan estrechamente entrelazadas con el progreso de la
civilización que deben destacarse en el orden del día de Naciones Unidas.
A. PROMOVER EL DESARROLLO ECONÓMICO
Las estrategias económicas empleadas durante los últimos cincuenta años
por Naciones Unidas, el Banco Mundial y cierto número de gobiernos, por
muy sinceramente que fuesen concebidas y ejecutadas, no han estado a la
altura de las aspiraciones. En gran parte del mundo la brecha entre
pudientes y menesterosos va en aumento y mantiene la disparidad en los
niveles de ingresos. Los problemas sociales no han remitido. A decir
verdad, la delincuencia y las enfermedades no sólo están en alza, sino que
se están convirtiendo en un fenómeno endémico y más difícil de combatir.
Estos fracasos son debidos a ciertos factores como, por ejemplo, demasiada
atención a proyectos de gran escala y con exceso de centralización
burocrática; las condiciones de comercio internacional injustas; la
extensión de una corrupción extendida a la que se ha permitido prosperar
en todo el sistema; la exclusión de las mujeres de todos los niveles
decisorios; la incapacidad general de garantizar que los recursos lleguen
a los pobres; y la desviación de los recursos del desarrollo hacia la
compra de material militar pesado.
Un examen desapasionado de todos estos factores revela una falla
sistemática y principalísima en el paradigma actual del desarrollo
económico: las necesidades materiales son atendidas sin tener en cuenta
los factores espirituales y su poder de motivación.
El desarrollo no debería confundirse con la creación de una sociedad de
consumo insostenible. La verdadera prosperidad abarca el bienestar
espiritual y material. Alimento, bebida, vivienda y cierto grado de
comodidad material son esenciales; pero los seres humanos no pueden ni
jamás podrán encontrar su realización en la satisfacción de estas
necesidades. Como tampoco cabe alcanzar el contento en logros materiales
algo más intangibles como son el reconocimiento social y el poder
político. En última instancia, ni siquiera los logros intelectuales
procuran satisfacción a nuestras necesidades más profundas.
Es la sed de algo más, algo que nos trasciende, lo que hace justamente
comprensible la realidad del espíritu humano. Si bien el lado espiritual
de nuestra naturaleza se ve oscurecido en la batalla diaria en pos de
bienes materiales, nuestra necesidad de trascendencia no puede ser
descuidada. Un paradigma de desarrollo sostenible debe, pues, atender
tanto a las aspiraciones espirituales de los seres humanos como a sus
necesidades y deseos materiales.
El desarrollo económico tiene en la educación su mejor inversión. "El
hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de una educación
adecuada lo ha privado de aquello que inherentemente posee", escribe
Bahá'u'lláh. "Considerad al hombre como a una mina, rica en gemas de valor
inestimable. Sólo la educación puede hacerle revelar sus tesoros y
permitir que la humanidad se beneficie con ello".29 La educación significa
más que un proceso por el que se domina una parcela reducida de
conocimiento o se aprende un conjunto de destrezas para la vida. A decir
verdad, la educación, que debería ser un imperativo del desarrollo, debe
asimismo enseñar los procesos de adquisición de conocimiento, cultivar los
poderes del intelecto y raciocinio, e infundir en el estudiante cualidades
morales indispensables.
Ver la educación de acuerdo con este enfoque mundial permite que las
personas contribuyan a la creación de riqueza y alienta su justa
distribución.30
La riqueza auténtica se crea cuando el trabajo es emprendido no ya como
medio para ganarse la vida sino también para contribuir a la sociedad.
Sostenemos que un trabajo con sentido es una necesidad fundamental del
alma humana, tan importante para el desarrollo cabal de la persona como
puedan serlo para el cuerpo un alimento nutritivo, el agua limpia y el
aire fresco.
Debido a la naturaleza espiritualmente nociva de la dependencia, a largo
plazo los proyectos que centran su sola atención en la redistribución de
riqueza están condenados al fracaso. La distribución de la riqueza debe
realizarse de una manera equitativa y eficaz. Es más, debe integrarse
íntimamente en el proceso de creación de riqueza.
Con miras a promover un desarrollo más efectivo dirigimos a Naciones
Unidas la recomendación siguiente.
1. Lanzar una campaña decisiva para cumplir la Agenda 21
El plan de acción formulado por la Conferencia de Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo incorporó una gran variedad de puntos de
vista de la sociedad civil, así como un conjunto de principios no muy
diferentes de los que se articulan en esta declaración. Desgraciadamente,
poco es lo que se ha hecho por parte de los estados miembros para ejecutar
las medidas que describía el plan.
Para cumplir satisfactoriamente los objetivos de la Agenda 21 va a hacer
falta un esfuerzo mayor, de diferente naturaleza pero comparable en escala
y nivel de compromiso al que suscitó el Plan Marshall en la renovación de
la Europa de la postguerra. En este caso, son las instituciones de Bretton
Woods las llamadas a montar una campaña decisiva que dé curso a los
esfuerzos de las naciones. Un mandato de esta naturaleza sólo puede
extraerse de una conferencia similar a las primeras reuniones de Bretton
Woods, ocurridas hace cincuenta años, y dedicada a realizar un examen en
profundidad de dichas instituciones. Su fin será poner a disposición de
las gentes del mundo recursos suficientes para la ejecución de sus
iniciativas locales. Por otro lado, la conferencia también podrá ampliar
su orden del día para atender a cuestiones de gran calado que afectan a la
seguridad económica mundial, lo cual supone redefinir las actuales
instituciones o bien crear nuevas estructuras.31
De prosperar, estos nuevos mecanismos podrían ampliarse a la coordinación
de las medidas identificadas en la Cumbre Social recientemente celebrada.
B. PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS
Desde la fundación, hace cincuenta años, de Naciones Unidas se ha ido
asentando el criterio según el cual los derechos humanos deben ser
reconocidos y protegidos para que la paz, el progreso social y la
prosperidad económica logren establecerse.
La base para el acuerdo internacional sobre la naturaleza de los derechos
humanos la suministra la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
documento capital adoptado por Naciones Unidas en 1948 y desarrollado en
dos convenios internacionales: el Convenio Internacional de Derechos
Políticos y Civiles, y el Convenio Internacional de Derechos Sociales,
Económicos y Culturales. Además, existen otros 75 convenios y
declaraciones que identifican y promueven los derechos de la mujer y la
infancia, el derecho a la libertad de culto, y el derecho al desarrollo,
por mencionar sólo unos pocos.
El régimen actual de derechos humanos de Naciones Unidas adolece de dos
grandes defectos: posee escasos medios para su vigilancia y puesta en
vigor, y hace escaso hincapié en las responsabilidades que acompañan a
todos los derechos.
A nivel internacional, la puesta en vigor requiere un tratamiento similar
al que merezca una agresión militar bajo un sistema de seguridad
colectiva. La violación de los derechos humanos que ocurra en un estado
debe ser objeto de la preocupación de todos. Los mecanismos para hacer
obligado su cumplimiento deben merecer la respuesta unánime de toda la
comunidad internacional. El cuándo y cómo de la intervención protectora se
presenta más problemático. En todo caso, la puesta en vigor requerirá un
alto grado de consenso sobre lo que constituye una violación flagrante y
deliberada.
Durante el proceso que precedió a la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos de 1993 se dieron algunos pasos importantes hacia dicho consenso
al afirmar -inequívocamente- que los derechos humanos son universales,
indivisibles e interdependientes, lo que cierra el ya largo debate sobre
la importancia relativa de los derechos civiles y políticos frente a los
derechos sociales, económicos y culturales.32 Las resoluciones de la
Conferencia confirmaron igualmente que los derechos humanos deben
aplicarse prescindiendo de las diferencias de origen racial, étnico,
religioso o nacional. Las resoluciones se refieren a la igualdad de la
mujer y el hombre, e incluyen los mismos derechos para las personas de
todo el mundo a la libertad de investigación, información y práctica
religiosa; también abarcan el derecho de toda persona a satisfacer
necesidades elementales como alimento, vivienda y atención sanitaria.33
Pero más allá de llegar a un consenso y de reforzar la aplicación de los
derechos humanos, es importante comprender mejor que cada derecho lleva
aneja su responsabilidad.
Por ejemplo, el derecho a ser reconocido como persona ante la ley lleva
implícito la responsabilidad de acatarla (y de hacer que tanto las leyes
como el sistema legal sean más justos). Del mismo modo, en el dominio
socioeconómico, el derecho a contraer matrimonio comporta la
responsabilidad de apoyar la unidad familiar, educar a los hijos y tratar
a todos los miembros de la familia con respeto.34 El derecho al trabajo no
puede divorciarse de la responsabilidad de realizar los deberes propios
con la mayor destreza. En el sentido más amplio, la noción de derechos
humanos "universales" presupone la responsabilidad de la humanidad como
conjunto.
En última instancia, si bien depende de la persona el cumplir con su
responsabilidad en cada una de estas esferas, corresponde a las
instituciones internacionales proteger el derecho humano correspondiente.
Proponemos las tres medidas siguientes para su aplicación inmediata.
1. Afianzar los dispositivos de Naciones Unidas para la supervisión,
ejecución y seguimiento
Los dispositivos de Naciones Unidas para la supervisión, ejecución y
seguimiento de cómo cumplen los gobiernos los convenios internacionales
son insuficientes. El Centro para los Derechos Humanos cuenta con un
plantel profesional muy reducido y dedicado a respaldar la verificación
del cumplimiento que hacen los países de todos los convenios ratificados.
Creemos que los recursos asignados a este Centro deben registrar un
aumento espectacular, si es que ha de cumplir sus tareas como corresponde.
2. Alentar la ratificación universal de los convenios internacionales
sobre derechos humanos
Puesto que la ratificación de convenios de derechos humanos comporta
obligaciones por parte de los estados miembros, aunque no sea posible
hacerlas cumplir, el Secretario General y todos los cuerpos de Naciones
Unidas deben aprovechar cualquier oportunidad de alentar a los estados
miembros a actuar sobre este asunto. De hecho, una de las metas ejemplares
que la Asamblea General podría fijarse consiste en la adopción de un
calendario exigente para la ratificación universal.
3. Garantizar el respeto de los órganos de supervisión de Naciones Unidas
relacionados con los derechos humanos
Puesto que por naturaleza el mandato de los organismos que vigilan la
situación de los derechos humanos reviste gravísima importancia, Naciones
Unidas debe ser especialmente consciente de la percepción pública que
crean la estructura y procesos de tales organismos, e igual de decidida al
resolver situaciones comprometidas.
Creemos que durante el proceso de nominación sería prudente explorar los
títulos de los estados miembros que están en posiciones visibles y excluir
de la elección de candidatos a la Comisión de Derechos Humanos y otros
organismos de supervisión, cualquier estado miembro que no haya ratificado
los convenios internacionales. Aunque los estados miembros podrían
participar plenamente en las deliberaciones, la medida sugerida protegería
a Naciones Unidas frente a situaciones potencialmente embarazosas y
comprometedoras.
Creemos, asimismo, que la norma admite una sola excepción. En efecto, no
debería descartarse la elección de los estados miembros aspirantes a
puestos visibles que, no siendo objeto de investigación por parte de
Naciones Unidas, posean constituciones que amparan suficientemente los
derechos humanos fundamentales, y que no hayan podido completar el proceso
de ratificación por razones de política interna.
Finalmente, parece prudente que sean descalificados de la elección a
puestos en conferencias y otras reuniones de la Comisión de Derechos
Humanos los estados miembros que, habiendo ratificado las convenciones
internacionales, sean objeto de investigación por violaciones graves de
derechos humanos. Esta medida impedirá la idea extendida según la cual las
reuniones son una farsa.
C. MEJORAR LA CONDICIÓN DE LA MUJER
La creación de una civilización mundial pacífica y sostenible sería
imposible sin el concurso pleno de la mujer en todas las parcelas del
quehacer humano.35 El que esta proposición logre cada vez mayor respaldo
no impide que haya una diferencia acusada entre el asentimiento racional y
su cumplimiento.
Es hora de que las instituciones del mundo, compuestas sobre todo por
hombres, hagan valer su influencia para promover la incorporación
sistemática de mujeres, no por condescendencia o supuesto autosacrificio,
sino como un acto motivado por la creencia de que la contribución de la
mujer es requisito para que avance la sociedad.36 Sólo conforme la
contribución de la mujer sea valorada se la buscará e incorporará al
tejido social. El resultado será una civilización más pacífica,
equilibrada, justa y próspera.37
Las diferencias biológicas obvias entre los sexos no tienen por qué ser
causa de desigualdad o desunión. Antes bien, son un aspecto de la
complementariedad. Si el papel de la mujer como madre fuera valorado
adecuadamente, su trabajo en la crianza y educación de los hijos sería
respetado y gratificado en consecuencia. También debería reconocerse que
el papel en la crianza de los hijos no merma la capacidad de liderazgo, ni
rebaja la capacidad intelectual, científica o creativa. Si acaso lo
contrario, bien puede ser un realce.
Creemos que el progreso en algunos frentes vitales tendría una repercusión
formidable en el avance de la mujer. Compartimos las siguientes
perspectivas que sirven de base y preludio a las recomendaciones que damos
a renglón seguido.
Primero y por encima de todo, la violencia contra la mujer y las niñas,
uno de los abusos más extendidos y flagrantes de los derechos humanos,
debe ser erradicada. La violencia ha sido una dura realidad para muchas
mujeres de todo el mundo, al margen de raza, clase o educación. En
numerosas sociedades, la creencia tradicional según la cual las mujeres
son inferiores o suponen una carga las convierte en blancos cómodos de la
ira y frustración. Incluso la aplicación de fuertes medidas legales y
dispositivos para su cumplimiento carecerá de efectos importantes si no
vienen respaldadas por una transformación de las actitudes masculinas. Las
mujeres no van a sentirse seguras hasta que no se implante una nueva
conciencia social que considere vergonzosa la mera expresión de
condescendencia hacia ellas, ya no se diga de violencia física.
Segundo, la familia continúa siendo el pilar de la sociedad. La conducta
que en ella se observa y aprende se ve proyectada a todos los demás
niveles de interacción social. Por tanto, los miembros de la institución
familiar deben ser transformados de modo que se interiorice el principio
de igualdad entre el hombre y la mujer. Por otra parte, si los vínculos de
amor y unidad logran reforzar las relaciones familiares, las consecuencias
trascenderán los límites de ésta y afectarán al conjunto de la sociedad.
Tercero, aunque la meta global de toda sociedad debe ser la educación de
todos sus miembros, en esta etapa de la historia humana la mayor necesidad
radica en la educación de las niñas.38 Estudios llevados a cabo durante
más de veinte años han demostrado fehacientemente que de todas las formas
de inversión posibles es la educación de las niñas la que arroja mayores
dividendos medidos en forma de desarrollo social, eliminación de pobreza y
progreso comunitario.39
Cuarto, el diálogo global sobre el papel del hombre y la mujer debe
promover el reconocimiento de la complementariedad intrínseca de los dos
géneros. Pues las diferencias entre ellos son la afirmación natural de la
misma necesidad de que hombres y mujeres trabajen a una para que,
madurando sus capacidades, impulsen la civilización y perpetúen la
especie. Tales diferencias son inherentes al carácter interactivo de su
común humanidad. El diálogo requiere que se consideren las fuerzas
históricas que han conducido a la opresión de la mujer y examinen las
nuevas realidades sociales, políticas y espirituales que están
transformando nuestra civilización.
Como punto de partida de este diálogo ofrecemos la siguiente analogía
extraída de los Escritos Bahá'ís: "El mundo de la humanidad posee dos
alas: una es la mujer, y la otra el hombre. Hasta que las dos alas no
estén igualmente desarrolladas el ave no podrá volar. Si una de las alas
permanece débil, el vuelo será imposible."40 Proponemos además las tres
medidas siguientes:
1. Aumentar la participación de la mujer en las delegaciones de los
estados miembros
Recomendamos que los estados miembros sean alentados a nombrar mayor
número de mujeres como embajadoras o en puestos diplomáticos semejantes.
2. Animar a la ratificación universal de los convenios internacionales que
protegen los derechos de la mujer
y mejoran su condición jurídica y social
Al igual que ocurre con los convenios de derechos humanos, el Secretario
General y todos los cuerpos de Naciones Unidas deberían aprovechar toda
ocasión para animar a los estados miembros a que den pasos hacia la
ratificación de los convenios y protocolos que protegen los derechos de la
mujer y persiguen su mejora.
3. Planificación del cumplimiento de la Plataforma
de Acción de Pekín
La declaración de Estrategias de Futuro adoptadas en la conferencia de
Nairobi fue tremendamente audaz e imaginativa; su cumplimiento, sin
embargo, ha sido bastante ineficaz.41 Creemos que debe aprenderse la
lección de esta experiencia desgraciada y que corresponde adoptar planes
para garantizar que no corra idéntica suerte la Plataforma de Acción que
resulte de la conferencia de Pekín.
Proponemos que se establezca un sistema de supervisión con el fin de
preparar informes sobre estatus que den cuenta del cumplimiento de las
medidas adoptadas, que contengan representaciones anuales dirigidas a la
Asamblea General, y en los que se reflejen los veinte países que mejor y
peor las cumplen.
D. ACENTUAR EL DESARROLLO MORAL
El proceso por el que los seres humanos se integran en grupos cada vez más
grandes, aunque influido por la cultura y la geografía, ha sido impulsado
fundamentalmente por la religión, el factor más potente para el cambio de
la conducta y actitudes humanas. Ahora bien, por religión queremos
significar la base esencial y la realidad de la religión, no los dogmas e
imitaciones ciegas que de forma gradual han ido incrustándose en ella y
que han sido causa de su declive y desaparición.
En palabras de 'Abdu'l-Bahá: "La civilización material es como el cuerpo.
Por muy grácil, elegante y hermoso que sea, está muerto. La civilización
divina es como el espíritu, y el cuerpo recibe su vida del espíritu... Sin
el espíritu el mundo de la humanidad carece de vida".42
La idea de promover valores morales específicos puede resultar
controvertida, sobre todo en esta época de relativismo humanista. No
obstante, creemos firmemente que existe un conjunto común de valores cuyo
reconocimiento se ha visto oscurecido por quienes por razones políticas
exageran diferencias menores propias de las prácticas religiosas o
culturales.43 Estas virtudes esenciales, enseñadas por todas las
comunidades espirituales, constituyen el eje del desarrollo moral.
Al reflexionar sobre los aspectos comunes inherentes a todos los grandes
sistemas religiosos y morales del mundo, se pone de manifiesto que cada
uno propugna la unidad, la colaboración y la armonía entre las gentes,
establece pautas de comportamiento responsable y apoya el desarrollo de
virtudes, que son la base de interacciones ajustadas a principio y hechas
posibles por la confianza mutua.44
1. Promover el desarrollo de currículos para la educación
moral en las escuelas
Abogamos por la realización de una campaña que promueva el desarrollo
moral. Expresado llanamente, la campaña deberá apoyar y animar a que las
comunidades locales de todo el mundo incorporen la dimensión moral a sus
iniciativas de educación infantil. Para ello quizá sea menester celebrar
conferencias, publicar materiales adecuados y acometer muchas otras
actividades de apoyo, todas las cuales constituyen una sólida inversión
para la generación que viene.
Unos pocos y sencillos preceptos darían comienzo a la campaña de
desarrollo moral. Por ejemplo: rectitud de conducta, honradez y honestidad
son los ejes de la estabilidad y progreso; el altruismo debe guiar todo
esfuerzo humano, a tal punto que la sinceridad y respeto hacia los
derechos de los demás se conviertan en parte integral de la conducta
personal; el servicio a la humanidad es la verdadera fuente de felicidad,
honor y sentido de la vida.
Creemos también que la campaña prosperará sólo en la medida en que se
aproveche también la fuerza de la religión. La doctrina de la separación
entre iglesia y estado no debería utilizarse como escudo para cerrar el
paso a su saludable influencia. En concreto, las comunidades religiosas
deberán sumarse a esta empresa en calidad de compañeras de trabajo.
Según vaya avanzando, la campaña deberá acelerar un proceso de
potenciación individual que transforme el modo como las gentes, sea cual
sea su clase, posición social, origen étnico, racial o religioso,
interactúan en sociedad.
V
HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES MUNDIALES
Hemos llegado a una hora decisiva en el desarrollo de las naciones.
"La unificación de la humanidad es el sello distintivo de la etapa a que
ahora se acerca la sociedad. La unidad de la familia, de la tribu, de la
ciudad estado y de la nación han sido acometidas sucesivamente hasta ser
del todo logradas. Y ahora es la unidad mundial la meta por la que brega
una humanidad hostigada. El proceso de construcción de naciones ha tocado
a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado roza ya su
apogeo. Un mundo en pos de su mayoría de edad debe abandonar ese fetiche,
reconocer la unidad e integridad de las relaciones humanas, así como
establecer de una vez por todas la maquinaria que mejor encarne este
principio fundamental de su vida".45
Hace un siglo Bahá'u'lláh enseñó que no hay más que un solo Dios, que no
hay más que un solo género humano, y que todas las religiones del mundo
representan etapas en la revelación de la voluntad y el propósito de Dios
para con la humanidad. Bahá'u'lláh anunció la llegada de una época,
predicha en todas las Escrituras del mundo, cuando la humanidad
presenciaría por fin la unificación de todos los pueblos en una sociedad
pacífica e integrada.
Dijo que el destino humano no reposa meramente en la creación de una
sociedad próspera en lo material, sino también en la construcción de una
civilización mundial donde las personas sean alentadas a actuar como seres
morales que comprenden su propia naturaleza y son capaces de progresar
hacia un grado de realización como ningún bienestar material puede
procurar por sí solo.
Bahá'u'lláh fue de los primeros en emplear la expresión "nuevo orden
mundial" para describir los cambios trascendentales de la vida mundial
política, social y religiosa. "Las señales de caos y convulsiones
inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el Orden imperante ha
demostrado ser lamentablemente defectuoso", escribió. "Pronto el orden
actual será enrollado y uno nuevo extendido en su lugar".46
A este objeto, Bahá'u'lláh advirtió a los dirigentes y miembros de la
sociedad: "Que nadie se gloríe de que ama a su propio país, sino más bien
de que ama al mundo entero. La tierra es un solo país y la humanidad sus
ciudadanos".47
Por encima de todo, los dirigentes que piensen en la próxima generación
deben estar motivados por un deseo sincero de servir a la comunidad entera
y deben comprender que el liderazgo es una responsabilidad, no un camino
hacia el privilegio. Por largo tiempo la jefatura ha sido entendida, tanto
por los dirigentes como por los seguidores, como un ejercicio de dominio
sobre los demás. Ciertamente, la época actual exige una nueva definición
del liderazgo y un nuevo tipo de dirigentes.48
Esto es cierto especialmente en el terreno político. Para establecer
cierto sentido de confianza, ganarse el respeto e inculcar una afinidad
profunda en los corazones de las gentes de todo el mundo hacia las
instituciones del orden internacional, los dirigentes tendrán que hacer
examen de sus propios actos.
Ayudados por un historial y una integridad personal intachables, deben
restaurar el respeto y confianza en el gobierno. Cuando buscan dar con la
verdad de una situación deben encarnar las características de la honradez,
humildad y sinceridad de propósito. Deben comprometerse y dejarse guiar de
los principios, y ello supone actuar con arreglo a los más altos intereses
que a largo plazo abrigue el conjunto de la humanidad.
"Que vuestra visión abarque al mundo, antes que confinarla a vosotros
mismos", escribe Bahá'u'lláh. "No os ocupéis en vuestros intereses; que
vuestros pensamientos se fijen en lo que ha de rehabilitar el destino de
la humanidad y santificar el alma y corazón de los hombres".49
REFERENCIAS
1.- Boutros-Ghali, Boutros 1992. An agenda for Peace [Un Programa de Paz]:
Peace-making and Peace Keeping. Report of the Secretary-General Pursuant
to the Statement Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, 31
de enero, Nueva York, Naciones Unidas.
2.- A buen seguro el preámbulo de la Carta de Naciones Unidas figura entre
los pasajes más inspirados de la historia de la gobernación:
"NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS
resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la
guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad
sufrimientos indecibles a reafirmar la fe en los derechos fundamentales
del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad
de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; a
crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el
respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del
derecho internacional; a promover el progreso social y a elevar el nivel
de vida dentro de un concepto más amplio de libertad. Y con tales
finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos
vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la
seguridad internacionales;
a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos,
que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a
emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y
social de todos los pueblos,
HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFUERZOS PARA REALIZAR ESTOS DESIGNIOS. Por
tanto, nuestros respectivos Gobiernos, por medio de representantes
reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos
poderes, en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto
establecen una organización internacional que se denominará las Naciones
Unidas". Carta de Naciones Unidas, versión castellana aparecida en Roberto
Mesa (comp.), La sociedad internacional contemporánea, Documentos básicos,
vol.1, Madrid, Taurus, 1982, pp.83-84.
3.- El Banco Mundial. 1994. World Development Report. (Oxford: Oxford
University Press.), pp.162-163
4.- Existe cierto número de propuestas que argumentan la necesidad de
reformas dentro del sistema de Naciones Unidas en áreas temáticas
especiales. El informe Our Common Future, de la Comisión Mundial para el
Medio Ambiente y el Desarrollo, sugiere por ejemplo, cierto número de
cambios, como la creación de una "Junta para el Desarrollo Sostenible",
que coordinaría las actividades de Naciones Unidas destinadas a promover
el desarrollo y a proteger al mismo tiempo el medio ambiente.
Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, Our Common
Future. (Oxford: Oxford University Press, 1987.)
Del mismo modo, el informe de la Comisión Brandt, Common Crisis
North-South: Co-operation for World Recovery", ofrece sugerencias de
reformas en la esfera vital de las finanzas, comercio y energía, que tanto
afectan a los desequilibrios entre Norte y Sur.
Comisión Brandt, Common Crisis North-South: Co-operation for World
Recovery. (Londres: Pan Books, 1983.)
El repertorio de obras que proponen amplios cambios dentro de Naciones
Unidas es asimismo voluminoso y no deja de aumentar, especialmente en
anticipación del quincuagésimo aniversario de Naciones Unidas. Las
primeras grandes valoraciones críticas de Naciones Unidas comenzaron en
los años 50, adelantándose al décimo aniversario de la Carta. En este
sentido la publicación en 1958 de World Peace through World Law a cargo de
Louis B. Sohn y Grenville Clark, que contiene una de las propuestas más
sólidas para la eliminación del derecho de veto, debe considerarse un
hito.
Grenville Clark, y Louis B. Sohn, World Peace Through World Law.
(Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1966.)
Algunas propuestas más recientes oscilan desde la Iniciativa de Estocolmo,
que ofrece una visión generalista de lo que podría hacerse para reforzar
Naciones Unidas, a la obra de Harold Stassen, United Nations: a Working
Paper for Restructuring, que ofrece una propuesta artículo por artículo
con una nueva redacción de la Carta de Naciones Unidas. El último libro de
Benjamin Ferencz, New Legal Foundations for Global Survival, ofrece una
serie de sugerencias reformistas, de corte legal y práctico, inspiradas en
la premisa de que las naciones, pueblos y personas deben ser libres de
seguir sus designios como vean apropiado, siempre que ello no trabe ni
destruya los derechos fundamentales de los demás a vivir en paz y con
dignidad.
The Stockolm Initiative on Global Security and Governance 1991. Common
Responsibility in the 1990's. (Estocolmo: Prime Minister's Office,
Estocolmo, Suecia.)
Harold Stassen, United Nations: A Working Paper for Restructuring.
(Minneapolis: Learner Publications Company, 1994.)
Benjamin Ferencz, New Legal Foundations for Global Survival (Nueva York:
Oxford University Press, 1995.)
5.- The Commission on Global Governance, Our Global Neighborhood (Nueva
York: Oxford University Press, 1995.)
6.- Muchos pensadores han reconocido la realidad de la unidad, conscientes
de sus repercusiones para el desarrollo de la sociedad. Entre ellos figura
el paleontólogo Richard Leaky: "Somos una especie, un pueblo. Cada
individuo de esta tierra es un miembro de la especie "homo sapiens,
sapiens", y las variaciones geográficas que vemos entre los pueblos son
simples matices biológicos sobre un mismo tema de fondo. La capacidad
humana para hacer cultura permite su elaboración por vías diferenciadas y
atrayentes. Las diferencias entre culturas, a veces hondas, no deberían
ser vistas como divisiones entre pueblos. Antes bien, las culturas
debieran interpretarse como lo que son en verdad: la declaración última de
pertenencia a la especie humana".
Richard E. Leakey, y Rodger Lewin, Origins: What New Discoveries Reveal
about the Emergence of our Species and its Possible Future. (Nueva York:
Dutton, 1977.)
En términos generales, los escritos de Shoghi Effendi ofrecen una
exposición extensa y completa sobre el concepto de la unidad de la
humanidad. Un resumen breve del concepto, tal como lo ven los bahá'ís,
puede encontrarse en The World Order of Bahá'u'lláh (Wilmette, Ill.:
Bahá'í Publishing Trust. 1938.) pp.42-43.
7.- No somos los únicos en formular esta propuesta. La Comisión sobre
Gobernación Global escribe en Our Global Neighborhood: "Nuestra
recomendación es que la Asamblea General se avenga a celebrar en 1998 una
Conferencia Mundial sobre Gobernación, cuyas decisiones se ratificarían y
entrarían en vigor antes del año 2000".
The Report of the Commission on Global Governance, Our Global Neighborhood
(Nueva York: Oxford University Press. 1955.) p.351.
8.- Dos máximas de uso muy extendido ilustran este principio: "Lo pequeño
es hermoso", una máxima acuñada a principios de los años setenta como
pauta económica, que vale igualmente para la gobernación. Schumacher
explica: "En los asuntos humanos siempre parece existir la necesidad
simultánea de dos cosas que, a primera vista, resultan incompatibles y
mutuamente excluyentes: libertad y orden. Necesitamos la libertad de un
grandísimo número de unidades autónomas, y, al mismo tiempo, el orden de
la unidad y coordinación a gran escala, posiblemente a una escala global".
Schumacher, E.F., Small is Beautiful: Economics as if People Mattered
(Nueva York: Harper and Row, 1973.) p.65 [versión castellana Lo pequeño es
hermoso, Madrid, Hermann Blume, 1984].
"Piensa global, actúa local", es un eslogan promovido por los activistas
de la ecología y desarrollo comunitario que resume la perspectiva según la
cual la necesidad de coordinación global debe equilibrarse cuidadosamente
a tenor de la necesidad de autonomía local y nacional.
9.- "Lejos de tender a la subversión de los cimientos de la sociedad
actual, [un sistema de gobernación mundial] trata de ampliar su base, de
amoldar sus instituciones en consonancia con las necesidades de un mundo
en constante cambio. No está reñido con compromisos legítimos ni socava
lealtades fundamentales. Su propósito no es ni sofocar en el corazón del
hombre la llama de un sano e inteligente patriotismo, ni abolir el sistema
de autonomía nacional, tan esencial cuando se procura evitar los males de
un excesivo centralismo. No desatiende ni intenta suprimir la diversidad
de orígenes étnicos, de climas, de historia, de idioma y de tradición, de
pensamiento y de costumbres que distinguen a los pueblos y naciones del
mundo. Insta a una lealtad más amplia, a un anhelo mayor que cualquiera de
los que haya sentido la especie humana. Insiste en la subordinación de
móviles e intereses nacionales a las imperativas aspiraciones de un mundo
unificado. Por una parte, repudia el centralismo excesivo; y por otra,
rechaza todo intento de uniformidad".
Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh, (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1974.) pp.41-42.
10. En los años treinta, Shoghi Effendi, quien por entonces era cabeza
visible de la comunidad mundial bahá'í, esbozó algunas de las funciones y
responsabilidades de un poder legislativo mundial. Entre otras cosas
escribía: "Un poder legislativo mundial, cuyos miembros, en su calidad de
fideicomisarios de la humanidad entera... pondrán en vigor las leyes
precisas para regular su vida, satisfacer las necesidades y ajustar las
relaciones de todas las razas y pueblos".
Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1974.) p.203.
Este punto de vista es compartido por estudiosos como Jan Tinbergen,
ganador en 1969 del Premio Nobel de Economía, quien afirmó: "Los problemas
de la humanidad ya no pueden resolverse a base de gobiernos nacionales. Lo
que hace falta es un Gobierno Mundial. Y éste puede conseguirse si se
refuerza el sistema de Naciones Unidas".
United Nations Development Programme (UNDP). Human Development Report
1994. Global Governance for the 21st Century. (Nueva York: Oxford
University Press.) p.88.
11. Bahá'í International Community. Proposals to the United Nations for
Charter Revision. 23 de mayo de 1955.
12. A través de Sus escritos Bahá'u'lláh utiliza de manera congruente los
términos "orden", "orden mundial" y "nuevo orden mundial" para describir
los cambios continuos y trascendentales que están ocurriendo en la vida
política, social y religiosa del mundo. Hacia finales de los años sesenta
del siglo pasado, escribió: "El equilibrio del mundo ha sido trastornado
por la vibrante influencia de este grandioso, este nuevo Orden Mundial. La
vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por obra de este único
y maravilloso Sistema, nada semejante al cual ojos mortales jamás han
presenciado".
Bahá'u'lláh, The Kitáb-i-Aqdas. Traducido por Shoghi Effendi y un Comité
del Centro Mundial Bahá'í. (Haifa: Centro Mundial Bahá'í, 1992.)
13. 'Abdu'l-Bahá, El secreto de la civilización divina, Buenos Aires,
EBILA, 1986, pp.29-30.
14. United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD),
States of Disarray: The social effects of globalization (Londres: KPC
Group.1995.) pp.106-109.
15. Existen numerosas vías por las que una Comisión semejante, o incluso
el propio Poder Legislativo Mundial, podría acometer la delimitación de
fronteras justas para todas las naciones. Por abrumadora que parezca la
tarea, ésta reviste gran importancia para el proceso de construcción de un
nuevo orden. 'Abdu'l-Bahá escribe: "La verdadera civilización desplegará
su estandarte en el mismísimo corazón del mundo cuando cierto número de
sus distinguidos y magnánimos soberanos -ejemplos brillantes de devoción y
denuedo- se levanten por el bien y la felicidad de toda la humanidad, con
firme resolución y clara visión, con miras a establecer la Causa de la Paz
Universal. Deberán hacer de la Causa de la Paz el objeto de una consulta
general, y procurar por todos los medios a su alcance establecer la Unión
de las naciones del mundo. Deberán concluir un tratado vinculante y
establecer un convenio cuyas disposiciones sean sólidas, inviolables y
definitivas. Deberán promulgarlo ante todo el mundo y recabar para él la
sanción de todo el género humano. Esta empresa, noble y suprema -verdadera
fuente de paz y bienestar para el mundo entero- deberá ser considerada
sagrada por la totalidad de cuantos habitan la tierra. Todas las fuerzas
de la humanidad habrán de movilizarse para asegurar la estabilidad y
permanencia de este Más Grande Convenio. En este Pacto universal los
límites y fronteras de cada nación quedarán fijados claramente, los
principios fundamentales de las relaciones entre los gobiernos serán
definitivamente establecidos, y todos los acuerdos y obligaciones
internacionales quedarán estipulados. Asimismo, el arsenal de cada
gobierno habrá de ser estrictamente limitado, pues si se consintiera el
aumento de las fuerzas y preparativos de guerra de cualquier nación, ello
levantaría las sospechas de los demás. El principio fundamental sobre el
que reposa este Pacto solemne deberá ser fijado de modo tal que si en lo
sucesivo un gobierno violase cualquiera de sus disposiciones, todos los
demás gobiernos de la tierra deberían alzarse para reducirlo a completa
sumisión; más aún, el conjunto de toda la humanidad debería decidir, con
todas las fuerzas a su disposición, aniquilar tal gobierno. De aplicarse
éste el más grande de los remedios al cuerpo enfermo del mundo, a buen
seguro se repondrá de sus males y permanecerá eternamente seguro y a
salvo".
'Abdu'l-Bahá, The Secret of Divine Civilization, Trans. Marzieh Gail.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1957.) pp.64-65.
16. Según un artículo recientemente publicado en The New York Times, en
los Estados Unidos las donaciones caritativas aumentaron un 3.6 %,
totalizando 130.000 millones de dólares.
Karen W. Arenson, "Charitable Giving Rose 3.6 % in 1994, Philanthropy
Trust Says", The New York Times, jueves 25 de mayo de 1995, sec. A, p.22.
17. "En cuanto a todo el asunto del Idioma Internacional () Nosotros, en
tanto bahá'ís, ansiamos ver que se adopta sin demora un idioma
internacional auxiliar; no abanderamos la candidatura de ningún idioma. Si
los gobiernos del mundo acuerdan elegir un idioma existente para su uso
internacional, u otro construido al efecto, de buen grado le extenderemos
nuestro apoyo, pues deseamos ver cómo cuanto antes se adopta este paso en
la unificación del género humano".
Shoghi Effendi, Directives from the Guardian (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust.) p.39.
Al formular esta propuesta deseamos llamar la atención sobre el término
"auxiliar". Las enseñanzas bahá'ís valoran y promueven la diversidad
cultural, no la uniformidad. En este momento histórico no contemplamos la
posibilidad de imponer un idioma mundial. Antes bien, imaginamos que los
pueblos y naciones han de mantener sus idiomas locales y nacionales, al
propio tiempo que son alentados a adquirir el idioma universal.
Ciertamente tal idioma universal acabará enseñándose como disciplina
obligatoria en todas las escuelas del mundo. Pero ello no debería en modo
alguno ir en detrimento de las legítimas expresiones lingüísticas locales
y nacionales, o de la diversidad cultural.
18. "Se aproxima el día cuando todos los pueblos del mundo habrán adoptado
un idioma universal y un sistema común de escritura", escribió Bahá'u'lláh
a fines del siglo pasado. "Cuando esto haya sido logrado, cualquiera que
sea la ciudad a la que un hombre viaje, será como si entrara en su propio
hogar".
Shoghi Effendi, trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1983.) p.250.
19. En una "aportación especial" al Informe de Desarrollo Humano de 1994,
James Tobin, ganador del Premio Nobel de Economía de 1981, apunta que una
"moneda única y permanente" eliminaría gran parte si es que no todas las
turbulencias relacionadas con el impresionante cúmulo de especulación que
hay en los mercados mundiales. Tras hacer notar que tal moneda única
mundial está aún muy lejos de ser realidad, propone como medida
provisional un "impuesto internacional uniforme" para las transacciones
cambiarias puntuales.
United Nations Development Programme (UNDP). Human Development Report
1994. A Tax on International Currency Transactions. (Nueva York: Oxford
University Press.) p.70.
20. El principio de la seguridad colectiva fue planteado por Bahá'u'lláh
hace ya un siglo en sus cartas dirigidas a los reyes y gobernantes del
mundo: "Sed unidos, oh reyes de la tierra, pues en gracia a ello se
apaciguará la tempestad de discordias que hay entre vosotros, y vuestros
pueblos hallarán descanso, ojalá que fueseis de los que entienden. Si
alguno de vosotros tomara las armas contra otro, alzaros todos contra él,
pues ello no es sino justicia manifiesta".
Shoghi Effendi, trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1976.) p.254.
21. El informe del Independent Working Group on the Future of the United
Nations. The United Nations in its Second Half-Century. (Yale University
Press Service, 1995.) p.16.
22. Glenview Foundation, The Stassen Draft Charter for a New United
Nations to Emerge from the Original, to Serve World Peace and Progress for
the Next Forty Years. (Philadelphia: Glenview Foundation. 1985.)
Grenville Clark y Louis B. Sohn, World Peace Trough World Law. (Cambridge,
Mas.: Harvard University Press, 1966.)
Keith Hindell, "Reform of the United Nations?", en The World Today:
Journal of the Royal Institute of International Affairs. (Reino Unido,
Feb. 1992.) Vol. 48, No. 2, pp.30-33.
John Logue, "New World Order Means Reformed U.N.", World Federalist News,
julio 1992.
Benjamin B. Ferencz y Ken Keyes Jr., Planethood: The Key to Your Future.
(Coos Bay, Oregon: Love Line Books. 1991.)
Boutros-Ghali, Boutros. 1992. An agenda for Peace: Peace-making and
Peace-Keeping. Report of the Secretary-General Pursuant to the Statement
Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, 31 de enero, Nueva
York, Naciones Unidas.
23. Lo cual no significa que la prohibición de estos armamentos deba
aguardar al desarrollo completo y despliegue de tal Fuerza. Apoyamos sin
reservas los pasos que actualmente vienen dándose para renovar el Tratado
de No Proliferación de Armas Nucleares, así como para establecer una
prohibición firme y exhaustiva de las pruebas nucleares, y cuantos
esfuerzos vayan encaminados a eliminar las armas nucleares, químicas o
biológicas. Igualmente, deben realizarse mayores esfuerzos para restringir
el empleo de armas convencionales tales como minas, responsables de
muertes indiscriminadas.
24. Mahbub ul Haq, 1994. Consejero Jefe del Administrador de UNDP, Jefe de
Equipo del Grupo que prepara los Informes de Desarrollo Humano del UNDP,
entidad que en los últimos años ha aportado nuevos puntos de vista en
torno a la teoría y práctica del desarrollo y un nuevo concepto sobre la
seguridad humana.
25. Erskine Childers, ed. Challenges to the United Nations: Building a
Safer World. (Nueva York: St. Martin's Press. 1994.) pp.21-25.
26. John Huddleston, The Search for a Just Society. (Kidlington, Oxford:
George Ronald. 1989.)
27. Hace 75 años 'Abdu'l-Bahá ofreció las siguientes sugerencias para el
futuro tribunal mundial: "... las asambleas nacionales de cada país o
nación -es decir, los parlamentos- deberán elegir dos o tres personas de
entre lo más selecto de esa nación, personas que estén bien versadas sobre
leyes internacionales y relaciones entre gobiernos, y sean conscientes de
las necesidades esenciales del mundo de la humanidad en este día. El
número de representantes debería ser proporcional al número de habitantes
de cada país. La elección de estas almas escogidas por la asamblea
nacional, esto es, el parlamento, debe ser confirmada por la cámara alta,
el congreso y el gabinete, así como también por el presidente o monarca,
de manera que estas personas sean las elegidas de toda la nación y del
gobierno. El Tribunal Supremo se compondrá de estas personas, por lo que
toda la humanidad tendrá una participación en él, ya que cada uno de estos
delegados representará plenamente a su nación. Cuando, ya sea por
unanimidad o por mayoría, emita un fallo el Tribunal Supremo sobre
cualquier asunto internacional, no habrá pretexto alguno para el
demandante ni fundamento para la impugnación del acusado. En caso de que
alguno de los gobiernos o naciones se muestre negligente o dilatorio en la
ejecución de la irrefutable decisión del Tribunal Supremo, el resto de las
naciones se levantarán en contra, ya que todos los gobiernos y naciones
del mundo son los que sostienen a este Tribunal Supremo. Considerad qué
cimientos tan firmes son éstos. Sin embargo, mediante una Liga limitada y
condicionada, el propósito no se cumplirá como debería".
Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilado por el
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J. Mackay Ltd. 1978.) pp.306-307.
28. Actualmente la jurisdicción del Tribunal se limita a: 1) los casos en
que las partes se remitan a él por acuerdo especial conjunto, 2) los
asuntos relativos a tratados o convenios en vigor que prevean posibles
remisiones al Tribunal, y 3) determinadas categorías de disputas entre
estados para los que éstos hayan reconocido la jurisdicción vinculante del
Tribunal. Europa World Year Book 1994. Vol. I. International Court of
Justice, p.22.
29. Shoghi Effendi, Trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1983.) p.260.
"El requisito primordial y más urgente es el fomento de la educación.
Resulta inconcebible pensar que haya nación capaz de lograr la prosperidad
y el triunfo sin que se promueva este asunto fundamental y principalísimo.
La ignorancia es la razón principal de la decadencia y caída de los
pueblos. Hoy día la masa de la población está desinformada incluso de los
asuntos ordinarios; menos aún comprende la esencia de las necesidades y
problemas complejos de la hora".
'Abdu'l-Bahá, (The Secret of Divine Civilization. Trad. Marzieh Gail
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1957), p.109.
"Esta misma diferencia se aprecia en los animales; algunos están
domesticados e instruidos, otros quedan en estado salvaje. Se comprueba
claramente que el mundo de la naturaleza es imperfecto, en tanto que el
mundo de la educación es perfecto. Es decir, mediante la cultura y la
formación el hombre es rescatado de las exigencias de la naturaleza; por
tanto la educación es necesaria y obligatoria. Pero ésta es de varias
clases. Existe una formación y desarrollo del cuerpo físico que aporta
crecimiento y fortaleza. Existe la educación intelectual o formación de la
mente, a cuyo fin se fundan escuelas y colegios. La tercera clase de
educación es la del espíritu. Mediante el aliento del Espíritu Santo el
hombre es elevado al mundo de la moralidad e iluminado mediante las luces
de los dones divinos. El mundo moral sólo se alcanza merced a las
efulgencias del Sol de la Realidad y la vida vivificante del espíritu
divino".
'Abdu'l-Bahá, charla pronunciada en St. Paul el 20 de septiembre de 1912.
The Promulgation of Universal Peace, pp.329-330.
30. Los gobiernos y sus copartícipes deben tener presente que la igualdad
material no es realizable ni deseable. La igualdad absoluta es una
quimera. No obstante, en varios puntos del recorrido ha de haber necesidad
de efectuar la redistribución de la riqueza mundial. Cada vez se hace más
evidente que un capitalismo desenfrenado tampoco contiene la respuesta.
Cierta regulación y redistribución es necesaria para promover la justicia
material. En este sentido, un impuesto sobre la renta constituye en
principio una de las formas más justas y equitativas de lograrlo. También
debe reservarse cierto papel al reparto voluntario de la propia riqueza
(tanto a nivel individual como institucional). Sin embargo, la igualdad de
oportunidades para el progreso y avance económico debe formar parte del
tejido del nuevo orden. En última instancia, la forma más importante de
regular cualquier sistema económico es la regulación moral que comienza en
los corazones y mentes de las personas.
31. El establecimiento del Global Environment Facility (GEF, Centro Global
Medioambiental) representa un paso loable en la dirección correcta, y a
largo plazo puede resultar provechoso como uno de los instrumentos que
sirvan de financiación al Programa 21, a condición de que se redefina su
mandato y se amplíe su escala de actividades.
32. Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Declaración de Viena y
Programa de Acción. 14-25 de junio de 1993. Viena, Austria.
33. Un tratamiento más amplio de este concepto puede encontrarse en The
Prosperity of Humankind, declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í,
Oficina de Información Pública, publicada en febrero de 1995 [la versión
castellana apareció en la misma fecha bajo el título Prosperidad mundial]:
"La actividad más íntimamente ligada a la conciencia, en tanto capacidad
distintiva de la naturaleza humana, es la exploración de la realidad que
la persona realiza por sí misma. La libertad de investigar el propósito de
la existencia, así como la libertad de desarrollar los dones de la
naturaleza humana que lo hacen alcanzable, requiere protección. Es
menester que las personas sean libres para conocer. Que tal libertad sea
objeto de abusos y que éstos se vean crudamente alentados por ciertos
rasgos de la sociedad contemporánea, no rebaja en modo alguno la validez
del impulso mismo.
Es este impulso característico de la conciencia humana el que sustancia el
imperativo moral que lleva a enunciar muchos de los derechos que consagran
la Declaración Universal y los Convenios relacionados. La educación
universal, la libertad de movimiento, el acceso a la información, y la
oportunidad de participar en la vida política son todos aspectos de su
operación que requieren las garantías explícitas por parte de la comunidad
internacional. Lo mismo vale decir de la libertad de pensamiento y
creencias -incluyendo la libertad religiosa-, y del derecho a tener
opiniones y a expresarlas debidamente.
Puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e indivisible, cada miembro de
la especie nace al mundo como fianza del conjunto. Este fideicomiso
constituye el cimiento moral de la mayoría de los otros derechos
-principalmente los sociales y económicos- que los instrumentos de
Naciones Unidas tratan de definir de modo semejante. La seguridad de la
familia y del hogar, la propiedad y el derecho a la intimidad están todos
implícitos en tal fideicomiso. Las obligaciones por parte de la comunidad
se extienden a la provisión de empleo, atención a la salud mental y
física, salarios justos, descanso y recreo, y a toda una legión de otras
expectativas razonables que albergan los miembros de la sociedad.
El principio del fideicomiso colectivo origina, asimismo, el derecho de
toda persona a esperar que las condiciones culturales esenciales para su
identidad gocen de la protección del derecho nacional e internacional. De
forma análoga al papel que desempeña el caudal genético en la vida
biológica de la humanidad y en su entorno, la inmensa riqueza de
diversidad cultural lograda en el curso de milenios resulta vital para el
desarrollo social y económico de una especie humana en trance de llegar a
su mayoría de edad. Representa un patrimonio al que debe dejarse
fructificar en forma de una civilización global. Por un lado, las
expresiones culturales necesitan amparo frente a las asfixiantes
influencias materialistas. Por otro lado, las culturas deben desarrollar
la capacidad de actuar recíprocamente de acuerdo con las pautas siempre
cambiantes de la civilización, y desembarazadas de la manipulación con
fines políticos partidistas".
Comunidad Internacional Bahá'í. Oficina de Información Pública,
Prosperidad mundial (Haifa: Centro Mundial Bahá'í. 1995.)
34. El respeto de los derechos humanos debe comenzar por la familia:
"Compárese las naciones del mundo a los miembros de una familia. Una
familia es una nación en miniatura. Simplemente amplíese el círculo de la
casa, y se obtiene la nación. Amplíese el círculo de las naciones, y se
obtiene a toda la humanidad. Las condiciones que rodean a la familia,
rodean a la nación. Los acontecimientos que ocurren en la familia son
acontecimientos en la vida de la nación. ¿Contribuirá al progreso y avance
de la familia el surgimiento de disensiones entre sus integrantes, el que
todos pugnen entre sí, se entreguen al pillaje, celosos y vengativos del
daño causado, y busquen su provecho egoísta? Al contrario, ello originaría
la aniquilación del progreso. Del mismo modo ocurre en la gran familia de
naciones; pues las naciones no son sino la suma de las familias. Por
consiguiente, tal y como la contienda y las disensiones destruyen la
familia y coartan su progreso, del mismo modo se destruyen las naciones y
su progreso es atajado".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace: Talks Delivered by
'Abdu'l-Bahá during His Visit to the United States and Canada in 1912.
Comp. Howard MacNutt. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.)
p.157.
35. "Cuando la humanidad toda haya recibido las mismas oportunidades
educativas y se haya conseguido la igualdad del hombre y la mujer, los
cimientos de la guerra quedarán completamente eliminados. Sin la igualdad
tal cosa será imposible, pues todas las diferencias y distinciones llevan
a la lucha y a la discordia. La igualdad entre el hombre y la mujer
conduce a la abolición de la guerra, debido a que las mujeres nunca
estarán dispuestas a sancionarla. Las madres no entregarán sus hijos como
sacrificio en los campos de batalla tras haber pasado veinte años de
ansiedades y amorosa entrega para criarlos desde la infancia, no importa
cuál sea la causa que se les llame a defender. Al obtener la igualdad de
derechos, no cabe duda de que la guerra entre los hombres cesará por
completo".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. Comp. Howard MacNutt.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.) pp.174-175.
36. "Y sépase, una vez más, que hasta que el hombre y la mujer reconozcan
y lleven a cabo la igualdad, no será posible el progreso social y político
aquí o en cualquier otra parte. Pues el mundo de la humanidad consta de
dos partes o miembros: uno es la mujer; el otro es el hombre. Hasta tanto
estos dos miembros no sean iguales en fortaleza, no podrá ser establecida
la unidad de la humanidad, ni la dicha y felicidad del género humano serán
realidad. Dios mediante, así será". De una charla pronunciada por
'Abdu'l-Bahá ante la Federación de Clubes de Mujeres, Chicago, Illinois, 2
de mayo de 1912.
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1982.) p.77.
37. "El mundo del pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha
dominado a la mujer debido a sus cualidades más potentes y agresivas,
tanto físicas como mentales. Pero el equilibrio está variando, la fuerza
está perdiendo su dominio, y la viveza mental, la intuición y las
cualidades espirituales de amor y servicio, en las que la mujer es fuerte,
están ganando en poder. En adelante tendremos una época menos masculina y
más influida con ideales femeninos o, para explicarnos más exactamente,
será una época en la que los elementos masculinos y los femeninos de la
civilización estarán más equilibrados".
'Abdu'l-Bahá, citado por John E. Esslemont, 37. Bahá'u'lláh y la nueva
era, Terrassa, Editorial Bahá'í de España, 1976, p.178.
38. En cuanto al acceso a la educación, el principio según el cual las
mujeres y las hijas deberían recibir prioridad sobre hombres e hijos ha
sido un principio tradicional de las enseñanzas bahá'ís. En 1912
manifestaba 'Abdu'l-Bahá en una alocución: "Al proclamar la unidad de la
humanidad [Bahá'u'lláh] enseñó que hombres y mujeres son iguales a los
ojos de Dios y que no cabe hacer distinción entre ellos. La única
diferencia se debe ahora a la falta de educación y formación. Si las
mujeres recibieran igualdad de oportunidades educativas, las diferencias y
estimación de inferioridad desaparecerían... Más aún, la educación de las
mujeres reviste mayor importancia que la de los hombres, pues son ellas
las madres de la especie, y las madres llevan la crianza de los hijos. Los
primeros educadores de los hijos son las madres. Por consiguiente, deben
ser formadas cumplidamente a fin de que eduquen a sus hijos e hijas. Hay
muchas disposiciones en las palabras de Bahá'u'lláh sobre este particular.
Bahá'u'lláh promulgó la adopción del mismo sistema de educación para
hombres y mujeres. Las hijas y los hijos deben seguir el mismo plan de
estudios, con lo que se promoverá la unidad de los géneros".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. Comp. Howard MacNutt.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.) pp.174-175.
39. Lawrence H. Summers, Vicepresidente y Jefe del Área Económica del
Banco Mundial, Investing in All the People. 1992. También, USAID. 1989.
Technical Reports in Gender and Development. Making the Case for the
Gender Variable: Women and the Wealth and Well-being of Nations. Office of
Women in Development.
40. Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J. Mackay Ltd. 1978.) p.302.
41. Las Estrategias de Futuro de Nairobi para el Avance de la Mujer. Según
fueron adoptadas por la Conferencia Mundial para Revisar y Valorar las
Realizaciones de Naciones Unidas durante el Decenio de la Mujer: Igualdad,
Desarrollo y Paz, Nairobi, Kenia, 15-26 de julio de 1985.
42. Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J Mackay Ltd. 1978.) p.303.
43. La declaración interreligiosa titulada "Hacia una Ética Global",
resultado de una asamblea de destacadas figuras religiosas y espirituales
de casi todas las grandes religiones y movimientos espirituales durante el
Parlamento de las Religiones del Mundo, celebrado en Chicago en 1993,
sugiere que en este dominio es ciertamente posible que las religiones
encuentren mucho terreno en común. La declaración asevera: "Afirmamos que
las enseñanzas de las religiones contienen un patrimonio común de valores
radicales que constituyen la base de una ética mundial... Ya hay criterios
ancestrales del comportamiento humano que pueden hallarse en las
enseñanzas de las religiones del mundo y que son la condición de un orden
mundial duradero" [versión castellana en Hans Küng y Karl-Josef Kuschel
(eds), Hacia una ética mundial, Declaración del Parlamento de las
Religiones del Mundo, Madrid, Trotta, 1994, p.16].
44. La Regla de Oro, la enseñanza según la cual deberíamos tratar a los
demás como quisiéramos que se nos tratase, es un principio ético que
encontramos repetido de forma variada en todas las grandes religiones:
Budismo: "No dañes a los demás de un modo que tú mismo hallarías dañino".
Udana-Varqa, 5:18.
Zoroastrismo: "Sólo es buena la naturaleza que no causa a otro cualquier
cosa que no sea buena para sí misma". Dadistan-i-Dinik, 94:5.
Judaísmo: "Lo que te sea aborrecible, no se lo hagas a tus semejantes.
Ésta es la Ley toda; todo lo demás es comentario". El Talmud, Shabbat,
31a.
Hinduismo: "Esta es la suma de toda verdadera rectitud: trata a los demás
como te gustaría ser tratado. No hagas nada a tu vecino que no quisieras
que te hiciese después a ti". Mahabharata.
Cristianismo: "Tal y como quisieras que obraran contigo, obra tú con
ellos". Lucas 6:31.
Islam: "Nadie de vosotros es creyente hasta que desea para su hermano lo
que desea para sí". Sunnah.
Taoísmo: El buen hombre "debería compadecerse de las malas inclinaciones
de los demás: mirar sus ganancias como si fueran propias, y las pérdidas
de igual forma". Thai-Shang.
Confucianismo: "Ciertamente es la máxima de la bondad: Haz a los demás lo
que quisieras que te hicieran a ti". Analectas, XV, 23.
Fe Bahá'í: "No debería desear para otros lo que no desea para sí mismo, ni
prometer lo que no ha de cumplir". Pasajes.
45. Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh. (Wilmette, Ill.:
Bahá'í Publishing Trust. 1938.) p.202.
46. Bahá'u'lláh, La proclamación de Bahá'u'lláh, Terrassa, Editorial
Bahá'í de España, 1994, p.124.
47. Bahá'u'lláh, Tablets of Bahá'u'lláh. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por Habib Taherzadeh, asistido por un Comité del Centro Mundial Bahá'í.
(Haifa: Centro Mundial Bahá'í. 1982.) p.167.
48. La Comisión sobre la Gobernación Global escribe: "En vísperas del
nuevo siglo nos preocupa que, necesitando el mundo respuestas esclarecidas
a los nuevos desafíos, exista un vacío de liderazgo en toda una amplia
gama de asuntos humanos. A nivel nacional, regional e internacional,
dentro de las comunidades y de las organizaciones internacionales, en los
gobiernos y en las organizaciones no gubernamentales, el mundo necesita un
liderazgo fiable y sostenido.
Necesita un tipo de liderazgo que sea proactivo, no simplemente reactivo;
que esté inspirado, no que sea simplemente funcional; que mire a largo
plazo y a las generaciones futuras en cuyo beneficio se halla confiado el
presente. Necesita dirigentes fortalecidos por su visión, sostenidos por
la ética y confirmados públicamente por una valentía que mira más allá de
los siguientes comicios.
No se trata de un liderazgo confinado entre las cuatro paredes de casa.
Debe alcanzar más allá del país, la raza, la religión, el idioma o el
estilo de vida. Debe abarcar un electorado humano más amplio, estar
imbuido de atención hacia los demás y del sentido de la responsabilidad
hacia el vecindario global".
Informe de la Comisión sobre la Gobernación Global, Our Global
Neighborhood. (Nueva York: Oxford University Press. 1995.) p.353.
49. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh. Traducido por Shoghi
Effendi. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1976.) pp.93-94.
Documento BIC #95-1001S
Traducido del original en inglés
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Sobre la Comunidad Internacional Bahá'í Oficina de las Naciones Unidas...
©2001— La Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas
Bahá'í International Community
HORA DECISIVA PARA
TODAS LAS NACIONE
Declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í
con motivo del 50 aniversario de Naciones Unidas
Octubre 1995
ÍNDICE
I. VISIÓN DE CONJUNTO: INVITACIÓN A REFLEXIONAR
II. RECONOCER EL CONTEXTO HISTÓRICO:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES DEL MUNDO
III. DEFINIR EL COMETIDO DE NACIONES UNIDAS DENTRO
DEL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
A. Resucitar la Asamblea General
1. Elevar los requisitos mínimos de ingreso.
2. Nombramiento de una Comisión para la fijación de
fronteras y límites.
3. Búsqueda de un nuevo ordenamiento financiero
4. Compromiso con la adopción de un sistema común de
escritura y lenguaje
5. Investigar la posibilidad de una moneda internacional
B. Desarrollar una función ejecutiva apreciable
1. Restricciones al ejercicio del veto
2. Institucionalización de dispositivos militares especiales
3. Aplicación de la noción de seguridad colectiva a otros
problemas que afectan al patrimonio común de la humanidad
4. Conservar las instituciones exitosas de la ONU con funciones
ejecutivas independientes
C. Un tribunal mundial reforzado
1. Ampliación de la jurisdicción del Tribunal
2. Coordinación de los Tribunales temáticos
IV. LIBERAR EL POTENCIAL DE LA PERSONA:
RETO FUNDAMENTAL DEL ORDEN INTERNACIONAL EMERGENTE
A. Promover el Desarrollo Económico
1. Lanzar una campaña decisiva para cumplir la Agenda 21
B. Proteger los derechos humanos
1. Afianzar los dispositivos de Naciones Unidas para la
supervisión, ejecución y seguimiento
2. Alentar la ratificación universal de los convenios internacionales
sobre derechos humanos
3. Garantizar el respeto de los órganos de supervisión de Naciones
Unidas relacionados con los derechos humanos
C. Mejorar la condición de la mujer
1. Aumentar la participación de la mujer en las delegaciones de
los estados miembros
2. Animar a la ratificación universal de los convenios internacionales
que protegen los derechos de la mujer y mejoran su condición
jurídica y social
3. Planificación del cumplimiento de la Plataforma de Acción de Pekín
D. Acentuar el desarrollo moral
1. Promover el desarrollo de currículos para la educación moral
en las escuelas
V. HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES MUNDIALES
Referencias
HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES
Declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í con motivo del
Quincuagésimo Aniversario de Naciones Unidas.
"La unificación de la humanidad es el sello distintivo de la etapa a que
ahora se acerca la sociedad. La unidad de la familia, de la tribu, de la
ciudad estado y de la nación han sido acometidas sucesivamente hasta ser
del todo logradas. Y ahora es la unidad mundial la meta por la que brega
una humanidad hostigada. El proceso de construcción de naciones ha tocado
a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado roza ya su
apogeo. Un mundo en pos de su mayoría de edad debe abandonar ese fetiche,
reconocer la unidad e integridad de las relaciones humanas, así como
establecer de una vez por todas la maquinaria que mejor encarne este
principio fundamental de su vida."
Shoghi Effendi, 1936
I
VISIÓN DE CONJUNTO:
INVITACIÓN A REFLEXIONAR
El siglo XX, uno de los períodos más tumultuosos de la historia, ha estado
marcado por numerosas convulsiones, revoluciones y desviaciones radicales
respecto del pasado. Hemos asistido al colapso del sistema colonial y de
los grandes imperios del siglo diecinueve, y hemos sido testigos del auge
y caída de los desastrosos experimentos del totalitarismo, fascismo y
comunismo. El efecto arrasador de algunas de estas convulsiones no ha
podido ser mayor: las víctimas humanas se cuentan por millones, han
desaparecido viejas tradiciones y estilos de vida, e instituciones
consagradas por el tiempo han dejado de ser.
Otros movimientos y tendencias han tenido un cariz más claramente
positivo. Los descubrimientos científicos y las aportaciones al
conocimiento social han dado pie a muchas transformaciones socioeconómicas
y culturales de signo progresivo. El camino ha quedado expedito para
nuevas definiciones de derechos humanos y afirmaciones de la dignidad de
la persona, para oportunidades más amplias de realización individual y
colectiva, y para nuevas vías de avance de la conciencia y conocimiento
humanos.
Estos dos procesos, colapso de viejas instituciones y florecimiento de
nuevas formas de pensar, son prueba de una tendencia única que ha cobrado
ímpetu durante los últimos cien años: la tendencia hacia mayores niveles
de interdependencia e integración de la humanidad.
Dicha tendencia se observa en una amplia gama de fenómenos, desde la
fusión de los mercados financieros (a su vez reflejo de la dependencia que
la humanidad tiene de fuentes, diversas e interdependientes, de energía,
alimentos, materias primas, tecnología y conocimientos) hasta la
construcción de sistemas de comunicación y transporte mundiales. Se ve
reflejada en la idea científica de una biosfera terrestre interconectada,
idea que a su vez hace urgente la necesidad de coordinación global. Queda
manifiesta, si bien de modo destructivo, en la capacidad de los modernos
sistemas de armamentos, y ello al punto de que con su potencia,
gradualmente desarrollada, hoy le es posible a un puñado de hombres poner
fin a la propia civilización. Es la conciencia universal de esta tendencia
-tanto en su expresión constructiva como destructiva- lo que confiere tal
patetismo a la ya familiar fotografía de una tierra cuya esfera resalta
como un torbellino blanquiazul frente a un espacio negro e infinito, una
imagen que cristaliza la conciencia misma de que somos un solo pueblo,
rico en diversidad, habitantes de una patria común.
Dicha tendencia se refleja igualmente en los esfuerzos con que las
naciones procuran forjar un sistema político mundial que garantice la paz,
la justicia y la prosperidad para toda la humanidad. En este siglo ha
habido dos grandes intentos de crear un nuevo orden internacional. Ambos
aspiraban a dar cuenta de la interdependencia global, solo que manteniendo
intacto un sistema que antepone la soberanía del estado. Desde la
perspectiva de este final de siglo, la Liga de las Naciones, expresión
novedosísima del concepto de seguridad colectiva, constituyó un paso
decisivo hacia el orden mundial.
El segundo intento, surgido tras el cataclismo de la Segunda Guerra
Mundial y fundado en la Carta redactada principalmente por los vencedores,
ha servido durante los últimos 50 años como un foro de último recurso, una
institución única que se alza como noble símbolo de los intereses
colectivos de la humanidad en su conjunto.
Como organización internacional, Naciones Unidas ha demostrado que la
humanidad posee capacidad de acción concertada en sanidad, agricultura,
educación, protección medioambiental y bienestar de la infancia. Ha
afianzado el deseo moral colectivo de construir un futuro mejor, como lo
evidencia la amplia adopción de los Convenios internacionales sobre
derechos humanos. Ha puesto de manifiesto lo arraigado de la compasión
humana, como lo demuestra la dedicación de recursos financieros y humanos
a la ayuda de pueblos en crisis. Y ya en los dominios capitales de la
construcción y sostenimiento de la paz, Naciones Unidas ha abierto
audazmente el camino que lleva a un futuro sin guerras.1
Sin embargo, en su conjunto las metas planteadas en la Carta de Naciones
Unidas se han revelado escurridizas. A pesar de las grandes esperanzas que
abrigaban sus fundadores, el establecimiento hace 50 años de Naciones
Unidas no ha inaugurado una era de paz y prosperidad para todos.2
Aunque Naciones Unidas ha desempeñado un papel innegable al impedir una
tercera guerra mundial, el último lustro ha estado repleto de numerosos
conflictos regionales, nacionales y locales que han segado millones de
vidas. Tan pronto como la mejora de relaciones entre las superpotencias ha
puesto en evidencia la motivación ideológica que alentaba semejantes
conflictos, enseguida se han reavivado las brasas de los odios étnicos y
sectarios, hoy nueva fuente de conflagración. Por añadidura, aunque el fin
de la Guerra Fría ha reducido la amenaza de una guerra global y última,
siguen en pie tecnologías y medios -y en cierta medida las pasiones
subyacentes- capaces de destruir el planeta.
Asimismo persisten graves problemas en cuestiones sociales. A pesar de que
se ha alcanzado mayores grados de consenso en programas globales de
sanidad, desarrollo sostenible y derechos humanos, en muchas áreas la
situación sobre el terreno no ha hecho más que empeorar. La extensión
alarmante del racismo y fanatismo religioso, el crecimiento canceroso del
materialismo, el aumento epidémico de los delitos y del crimen organizado,
el recrudecimiento de la violencia sin sentido, la disparidad creciente
entre ricos y pobres, las desigualdades continuas que padecen las mujeres,
el daño intergeneracional causado por la quiebra profunda de los lazos
familiares, los excesos inmorales del capitalismo desenfrenado y el
crecimiento de la corrupción política; todo ello da fe de lo dicho. Por lo
menos mil millones de personas viven en extrema pobreza y un tercio de la
población humana es analfabeta.3
A medida que los dos procesos de quiebra y renovación conducen al mundo a
cierto apogeo, el 50 aniversario de Naciones Unidas ofrece una ocasión
oportuna para detenerse a pensar en cómo ha de afrontar la humanidad el
futuro. En efecto, recientemente ha surgido un amplio muestrario de
sugerencias para reforzar Naciones Unidas y mejorar la respuesta
coordinada de las naciones a los retos mencionados.
Las propuestas encajan en tres categorías. Una de ellas se refiere
principalmente a los problemas burocráticos, administrativos y financieros
del sistema de Naciones Unidas. Otra abarca las propuestas que sugieren la
remodelación de cuerpos como el Consejo Económico y Social, el Consejo
Fiduciario y las instituciones de los acuerdos de Bretton Woods. Una
tercera categoría propone que se acometan cambios en la estructura
política de Naciones Unidas y solicita, por ejemplo, la ampliación del
Consejo de Seguridad o un nuevo examen de la propia Carta de Naciones
Unidas.4
La mayoría de estos trabajos son constructivos; algunos de ellos incluso
provocativos. Entre ellos, uno de los más equilibrados y serios es el
informe de la Comisión sobre Gobernación Global, titulado Our Global
Neighborhood, en el que se aboga por la adopción de nuevos valores y
reformas estructurales dentro del sistema de Naciones Unidas.5
Deseando contribuir en este espíritu a la discusión y consulta permanentes
sobre asunto de tanta trascendencia, la Comunidad Internacional Bahá'í se
siente animada a compartir sus puntos de vista. Nuestra perspectiva se
funda en tres propuestas iniciales.
En primer lugar, las discusiones sobre el futuro de Naciones Unidas deben
situarse en el contexto más amplio de la evolución y destino del orden
internacional. Naciones Unidas ha evolucionado al par que otras grandes
instituciones del siglo XX. Al tomar la realidad en su conjunto, estas
instituciones han de definir -definiéndose de paso a sí mismas- la
evolución del orden internacional. Por tanto, la misión, cometido,
principios operativos e incluso actividades de Naciones Unidas deberían
examinarse sólo a la luz de cómo encajan dentro de la función más amplia
del orden internacional.
En segundo lugar, puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e
indivisible, cada miembro del género humano nace al mundo como fideicomiso
del conjunto. Esta relación entre lo individual y lo colectivo constituye
el cimiento moral de la mayoría de los derechos humanos que los
instrumentos de Naciones Unidas procuran definir. También sirve para
perfilar el cometido prioritario del orden internacional como impulsor y
garante de los derechos de la persona.
En tercer lugar, las discusiones sobre el futuro del orden internacional
deben contar con la participación y entusiasmo de la humanidad. Semejante
discusión reviste tal importancia que no puede confinarse a los dirigentes
(sean éstos dirigentes de los gobiernos, de la comunidad académica, de la
religión o de organizaciones de la sociedad civil). Antes bien, este
diálogo debe atraer a las mujeres y hombres de a pie. Una participación
mayor hará que el proceso se refuerce a sí mismo al crear conciencia de
ciudadanía mundial y al aumentar los apoyos a un orden internacional
ampliado.
II
RECONOCER EL CONTEXTO HISTÓRICO:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES DEL MUNDO
La Comunidad Internacional Bahá'í considera que la actual confusión
mundial y el estado calamitoso de los asuntos humanos constituyen una fase
natural dentro de un proceso orgánico que apunta irresistiblemente hacia
la unificación del género humano en un orden social único, sin más
fronteras que los confines del planeta.
El género humano, en tanto unidad orgánica diferenciada, ha discurrido a
través de fases evolutivas análogas a los estadios de infancia y niñez, y
ahora se aproxima al término de una turbulenta adolescencia que ha de dar
paso a su tan esperada mayoría de edad.6 El proceso de integración global
-hoy toda una realidad en el mundo de los negocios, las finanzas y las
comunicaciones- comienza a cobrar forma en el terreno político.
Históricamente, este proceso se ha visto acelerado por una serie de
acontecimientos repentinos y catastróficos. La destrucción causada por la
primera y segunda guerra mundiales dio nacimiento, respectivamente, a la
Liga de las Naciones y a Naciones Unidas. Si los futuros logros se han de
alcanzar al cabo de horrores igualmente inimaginables, o si bien han de
ser resultado de un gran esfuerzo de voluntad consultiva, tal es la
elección que tienen ante sí todos los habitantes del planeta. No tomar
medidas decisivas sería una grave irresponsabilidad.
Dado que actualmente la soberanía reside en la nación-estado, la tarea de
fijar la estructura exacta del incipiente orden internacional constituye
una obligación que descansa en los jefes de estado y sus gobiernos.
Instamos a los dirigentes de toda condición a que asuman un papel activo
en el apoyo a una convocatoria de los dirigentes mundiales a efectuarse
antes de terminar el siglo y destinada a examinar las formas en que podría
redefinirse y reestructurarse el orden internacional para hacer frente a
los retos mundiales. Tal y como se ha sugerido, esta reunión puede
denominarse Cumbre Mundial sobre la Gobernación Mundial.7
La Cumbre propuesta podría basarse en la experiencia adquirida en la serie
de exitosas conferencias de Naciones Unidas que comenzaron a principios de
los años noventa. Estas conferencias, entre las que figuran la Cumbre
Mundial de la Infancia celebrada en 1990, la Cumbre de la Tierra (1992),
la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos (1993), la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo (1994), la Cumbre Mundial para
el Desarrollo Social (1995) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer
(1995), han establecido una nueva metodología para la discusión de temas
críticos de alcance mundial.
Una de las claves que explican el éxito de estas deliberaciones está en la
gran participación de las organizaciones de la sociedad civil. Las
laboriosas negociaciones de las delegaciones gubernamentales relativas a
cambios de las estructuras políticas, sociales y económicas mundiales se
han visto informadas y remodeladas por la presencia vigorosa de estas
organizaciones, las cuales tienden a reflejar las necesidades y
preocupaciones de la gente común. Es también significativo que en cada
ocasión la reunión de los dirigentes mundiales, en presencia de la
sociedad civil y de los medios de información internacionales, ha dado un
sello de legitimidad y consenso a los procesos mismos de la conferencia.
En preparación de la Cumbre propuesta, los dirigentes mundiales harán bien
en atender a estas lecciones, extender su ámbito tanto como sea posible y
ganarse la buena voluntad y apoyo de los pueblos del mundo.
Hay quienes temen que las instituciones políticas internacionales
degeneren inevitablemente en centralismo excesivo y acaben formando un
nivel injustificado de burocracia. Es necesario, pues, afirmar de manera
expresa y rotunda que toda nueva estructura de gobernación mundial debe,
por principio y conveniencia práctica, asegurar que la responsabilidad
decisoria se mantenga en los niveles pertinentes.8
Dar con el equilibrio adecuado puede no siempre resultar fácil. Por un
lado, sólo las propias personas pueden lograr un desarrollo y progreso
auténticos, y ello cuando responden individual o colectivamente a las
preocupaciones y necesidades específicas de su lugar y tiempo. Cabe
argumentar que la descentralización de la gobernación es la condición sine
qua non del desarrollo.9 Por otro lado, es claro que el orden
internacional requiere cierto grado de coordinación y dirección global.
Por tanto, de acuerdo con los principios de descentralización arriba
descritos, las instituciones internacionales deberían contar con autoridad
para actuar sólo en cuestiones de incumbencia internacional, siempre que
los estados no puedan actuar de propia iniciativa o bien intervenir para
garantizar los derechos de los pueblos y estados miembros. Todas las demás
materias deberían reservarse a las instituciones locales y nacionales.10
Además, al concebir una determinada estructura para el futuro orden
internacional, los dirigentes deberían examinar una amplia gama de
enfoques sobre la gobernación. Más que adoptar un solo modelo de entre las
formas reconocidas de gobierno, la solución puede muy bien encarnar,
reconciliar y asimilar dentro de su estructura los elementos saludables
presentes en cada uno de ellos.
Por ejemplo, el sistema federal es uno de los modelos de gobierno que han
resistido al tiempo y que puede dar cabida a la diversidad mundial dentro
de un marco unificado. El federalismo ha demostrado ser efectivo en la
descentralización de autoridad y toma de decisiones en estados grandes,
complejos y heterogéneos, sin por ello dejar de mantener cierta unidad y
estabilidad generales. Otro modelo digno de examen es la Commonwealth, la
cual a nivel mundial colocaría el interés del conjunto por encima del
interés de toda nación considerada por separado.
Debe prestarse singular atención al diseñar la arquitectura del orden
internacional, de modo que con el paso del tiempo no degenere en ninguna
forma de despotismo, oligarquía o demagogia corruptoras de la vida y de la
maquinaria de las instituciones políticas.
En 1955, durante la revisión correspondiente al primer decenio de la Carta
de Naciones Unidas, la Comunidad Internacional Bahá'í hizo llegar a dicha
organización una declaración fundada en las ideas que expresara
Bahá'u'lláh hacía casi un siglo. "El concepto bahá'í de orden mundial se
define como sigue: Un Super-Estado Mundial a favor del cual todas las
naciones del mundo habrán renunciado a toda pretensión de hacer la guerra,
a ciertos derechos de gravar impuestos, y a todos los derechos de posesión
de armamentos, excepto los que se requieran para el mantenimiento del
orden interno en sus respectivos dominios. Ese Estado habrá de incluir un
Ejecutivo Internacional con capacidad para hacer cumplir su autoridad
suprema e indiscutible sobre cualquier miembro recalcitrante de la
Comunidad; un Parlamento Mundial cuyos miembros sean elegidos por los
pueblos de los países respectivos y cuya elección haya sido confirmada por
sus gobiernos; un Tribunal Supremo cuyo veredicto tenga efectos
vinculantes incluso cuando las partes no hayan sometido voluntariamente el
caso a su consideración".11
Si bien creemos que esta formulación de un gobierno mundial constituye la
salvaguardia última y el destino inevitable de la humanidad, reconocemos
que representa una visión a largo plazo de la sociedad mundial. Dada la
naturaleza del actual estado de cosas, el mundo requiere estrategias
valientes y prácticas, que no se limiten a inspirar visiones de futuro. No
obstante, el hecho de centrar la atención en un concepto convincente
permite que del pantano de doctrinas y puntos de vista contradictorios
surja una orientación clara y congruente para un cambio evolutivo.
III
DEFINIR EL COMETIDO DE NACIONES UNIDAS
DENTRO DEL ORDEN INTERNACIONAL
La organización de Naciones Unidas ha sido la pieza clave del sistema
internacional creado por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Durante las prolongadas décadas de conflicto ideológico entre el Este y el
Oeste, sirvió como foro de diálogo internacional. Con el paso de los años,
sus actividades han ido ampliándose hasta incluir no sólo la fijación de
criterios internacionales y la promoción del desarrollo social y
económico, sino también el mantenimiento de operaciones de paz en varios
continentes.
Durante este mismo período la realidad política de nuestro mundo ha
experimentado una transformación enorme. Al formarse Naciones Unidas había
cerca de cincuenta estados independientes. Dicho número ha crecido hasta
superar los 185. Al término de la Segunda Guerra Mundial los gobiernos
eran los principales actores del escenario mundial. Hoy día, el influjo
creciente de las organizaciones de la sociedad civil y de las
corporaciones multinacionales ha creado un paisaje político más
intrincado.
A pesar de la mayor complejidad de su misión, el sistema de Naciones
Unidas conserva aproximadamente la misma estructura que en su día sirvió
para alumbrar una nueva organización internacional. No es de sorprender,
pues, que la ocasión del 50 aniversario haya reabierto el diálogo sobre su
capacidad para afrontar las realidades políticas del siglo XXI.
Desgraciadamente, en este diálogo ha habido un número mayor de críticas
que de elogios.
La mayoría de las críticas de que son objeto las operaciones de Naciones
Unidas se fundan en comparaciones con las actividades de organizaciones
destacadas del sector privado, o bien en cálculos basados en expectativas
iniciales exageradas. El que algunas comparaciones específicas sean útiles
para incentivar la eficiencia no impide que las comparaciones de orden
genérico se demuestren, en lo esencial, injustas. La Organización de
Naciones Unidas no sólo carece de una autoridad nítida, sino también de
los recursos de que precisa para ser efectiva en una mayoría de casos. De
hecho, criticar el fracaso de Naciones Unidas es tanto como una acusación
contra los propios estados miembros.
Juzgada al margen de la realidad en que opera, la organización de Naciones
Unidas siempre será una institución ineficaz e ineficiente. Sin embargo,
si se la ve como a una pieza dentro del proceso más amplio de desarrollo
de los sistemas del orden internacional, la luz clara del análisis debería
dejar de proyectarse sobre los fracasos y flaquezas de ésta para pasar a
reflejar sus logros y triunfos. Desde una perspectiva evolutiva, las
experiencias tempranas de Naciones Unidas nos suministran un rico surtido
de enseñanzas sobre su futuro cometido en el concierto internacional.
Una perspectiva evolutiva comporta la capacidad de ver trazado el curso de
una institución dentro de un gran horizonte temporal, y ello supone:
percibir su potencial inherente para el desarrollo, identificar los
principios fundamentales que presiden su crecimiento, formular estrategias
de gran impacto que sean ejecutables a corto plazo, e incluso la previsión
de discontinuidades en la trayectoria.
Desde esta perspectiva, el estudio de Naciones Unidas pone al descubierto
buenas oportunidades para reforzar el sistema actual sin necesidad de
emprender una reestructuración completa de las instituciones principales o
de someter sus procesos básicos a una remodelación intensa. De hecho,
nuestro criterio es que ninguna propuesta de reforma de Naciones Unidas
producirá grandes resultados a menos que, por un lado, sus recomendaciones
sean congruentes internamente, y, por otro, describan una senda evolutiva
que conduzca a que Naciones Unidas desempeñe un papel destacado en el
orden internacional del futuro.
Creemos que el conjunto aquí descrito de recomendaciones satisface estas
condiciones y que su adopción representaría un paso significativo y
comedido hacia la construcción de un orden mundial más justo.12
A. RESUCITAR LA ASAMBLEA GENERAL
El imperio de la ley es la base de todo sistema de gobierno, y la
institución primaria encargada de promulgar las leyes es el poder
legislativo. Hasta la fecha los poderes legislativos locales y nacionales
han gozado del respeto general; no así los cuerpos de orden regional e
internacional, los cuales son vistos con temor y sospecha.
La propia Asamblea General de Naciones Unidas ha sido objeto de
acusaciones de ineficacia. Aunque algunas de ellas carecen de fundamento,
hay al menos dos deficiencias que amortiguan la capacidad efectiva de la
Asamblea General.
Primero, la estructura actual concede un peso indebido a la soberanía
nacional, de donde resulta la curiosa mezcla de anarquía y conservadurismo
hoy presentes. En una organización reformada de Naciones Unidas, la rama
legislativa y el reparto de votos deberán representar de forma más exacta
a las gentes del mundo así como a las naciones-estado.13
Segundo, en la actualidad las resoluciones de la Asamblea General no son
vinculantes, salvo que sean ratificadas separadamente por cada estado
miembro. Si el sistema actual, que coloca la soberanía del estado por
encima de todo interés, ha de abrir paso a un sistema que sirva a los
intereses de una sola humanidad, las resoluciones de la Asamblea General
deben -dentro de un número limitado de temas- adquirir gradualmente el
carácter de ley y contar con capacidad ejecutoria y sancionadora.
Estas dos deficiencias guardan estrecha relación, máxime teniendo en
cuenta que la mayoría de las gentes del mundo, temerosas y suspicaces
respecto de un gobierno mundial, difícilmente van a estar dispuestas a
someterse a una institución internacional que no sea ella misma más
auténticamente representativa.14
No obstante, a corto plazo, hay cinco medidas prácticas que reforzarían la
Asamblea General, mejorarían su reputación y la orientarían en una
dirección de largo plazo.
1. Elevar los requisitos mínimos de ingreso
Los requisitos mínimos de conducta que deben cumplir los estados miembros
para con sus pueblos están suficientemente bien establecidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos y convenios internacionales
posteriores, a los que colectivamente suele hacerse referencia bajo la
denominación Ley Internacional de Derechos Humanos.
Un estado miembro que no esté férreamente comprometido a celebrar
elecciones regulares y periódicas por medio del sufragio universal y
secreto, así como a garantizar la libertad de expresión y demás derechos
humanos, es un obstáculo que coarta la participación activa e inteligente
de la gran mayoría de su población en los asuntos que conciernen a sus
propias comunidades.
Proponemos que los estados miembros que violen dichos requisitos se hagan
cargo de las consecuencias. De modo similar, las naciones que aspiren a
ser reconocidas verán denegada su entrada hasta tanto no acepten
abiertamente dichos requisitos o bien realicen esfuerzos significativos en
la dirección deseada.
2. Nombramiento de una Comisión para la fijación
de fronteras y límites
Los irredentismos pendientes continúan siendo una causa fundamental de
guerra y conflictos, hecho que encarece la necesidad imperiosa de lograr
acuerdos generales sobre las fronteras nacionales. Tales tratados sólo
pueden lograrse tras sopesar tanto el modo arbitrario con que muchas
naciones-estado fueron originalmente definidas como las reclamaciones que
naciones y grupos étnicos tengan pendientes.
Antes que relegar esas pretensiones al Tribunal Mundial, creemos que sería
preferible establecer una Comisión Internacional que investigue todas las
reclamaciones que afecten a las fronteras internacionales, y que tras un
examen cuidadoso formule sus recomendaciones.15 Los resultados servirían
como un sistema de alerta temprana frente a tensiones entre grupos civiles
y étnicos; además, permitiría valorar las amenazas en situaciones en que
la diplomacia preventiva y temprana sea recomendable.
A largo plazo, para establecer una auténtica comunidad de naciones va a
hacer falta que todas las disputas fronterizas queden definitivamente
resueltas. Las indagaciones llevadas a cabo cumplirían este propósito.
3. Búsqueda de un nuevo ordenamiento financiero
Provocado fundamentalmente por la indisposición de algunos estados
miembros remisos a efectuar sus contribuciones generales dentro de plazo,
complicado por la falta de una autoridad que exija la percepción de
intereses por demora, y agravado por las deficiencias burocráticas
detectadas en parte de sus operaciones, el déficit anual fuerza a Naciones
Unidas a vivir con una mentalidad de gestión de crisis.
Los pagos voluntarios de los estados miembros nunca podrán ser una fuente
fiable con la que financiar una institución internacional. Va a hacer
falta arbitrar métodos serios de generación de recursos que permitan el
funcionamiento sin tropiezos de Naciones Unidas. En este sentido
proponemos que se nombre de forma inmediata una Comisión Especial
encargada de la búsqueda rigurosa de soluciones.
Al estudiar las opciones la Comisión debería tener presente ciertos
principios fundamentales. Primero, no debe haber contribuciones sin
representación. Segundo, en aras de la justicia y equidad, las
contribuciones deberán ser graduadas. Tercero, no debería pasarse por alto
la potenciación de mecanismos que estimulen contribuciones voluntarias por
parte de comunidades y particulares.16
4. Compromiso con la adopción de un sistema común
de escritura y lenguaje
La organización de Naciones Unidas, que actualmente emplea seis idiomas
oficiales, obtendrá gran provecho si en todos sus foros adopta como
lenguaje auxiliar uno de los idiomas ya existentes o bien uno creado al
efecto. Esta medida ha sido promovida desde hace tiempo por numerosos
grupos, desde los esperantistas a la propia Comunidad Internacional
Bahá'í.17 Aparte del consiguiente ahorro de caudales y de la
simplificación de procedimientos burocráticos, la medida en sí ha de
contribuir grandemente a promover el espíritu de unidad.
Proponemos el nombramiento de una Comisión de alto nivel formada por
miembros provenientes de distintas regiones y campos de conocimiento
(entre ellos la lingüística, la economía, las ciencias sociales, la
educación y los medios de difusión), cuyo cometido sea iniciar el estudio
detenido de cuanto entrañe la adopción de un idioma internacional auxiliar
y de un sistema común de escritura.
Prevemos que a su debido tiempo el mundo habrá de adoptar, por acuerdo
universal, un solo idioma auxiliar y sistema de escritura que habrán de
enseñarse en las escuelas del mundo como lenguaje complementario del
idioma o idiomas de cada país. El objetivo ha de consistir en facilitar la
transición hacia una sociedad mundial por medio de la mejora de las
comunicaciones entre las naciones, la reducción de los costos
administrativos de los negocios, de los gobiernos y de otros actores de
esta empresa mundial, y la promoción en general de relaciones más
cordiales entre todos los miembros de la familia humana.18
Esta propuesta debe entenderse en su sentido estricto. No pretende en modo
alguno menoscabar ninguno de los idiomas y culturas existentes.
5. Investigar la posibilidad de una moneda internacional
Resulta evidente la necesidad de promover la adopción de una moneda
mundial como elemento vital para la integración en una economía global.
Entre otros beneficios que le son atribuibles, los economistas creen que
una moneda única reduciría la especulación improductiva y las
fluctuaciones impredecibles del mercado, promovería la nivelación mundial
de ingresos y precios, lo que redundaría en un significativo ahorro.19
La mera posibilidad de ahorros no moverá a la acción a menos que se aporte
un aparato de pruebas contundentes que disipen las dudas y preocupaciones
de los escépticos, todo ello acompañado de un plan fiable de ejecución.
Proponemos el nombramiento de una Comisión, compuesta por los más
destacados dirigentes gubernamentales, académicos y profesionales, para
que comience a estudiar los beneficios económicos y costos políticos que
aparejaría la creación de una moneda única, así como las hipótesis de
futuro que habría de contemplarse en la ejecución de un plan efectivo.
B. DESARROLLAR UNA FUNCIÓN EJECUTIVA APRECIABLE
A nivel internacional no hay función ejecutiva que revista mayor
importancia que la puesta en vigor de un pacto de seguridad colectiva.20
La seguridad colectiva conlleva un convenio vinculante entre naciones para
actuar en concierto contra las amenazas al conjunto. La efectividad del
convenio depende del grado en que los miembros se comprometan con el bien
común, incluso si lo que lo motiva es un sentido esclarecido del interés
propio.
Dentro de Naciones Unidas el papel ejecutivo corresponde fundamentalmente
al Consejo de Seguridad, institución que comparte otras funciones
ejecutivas con la Secretaría General. Ambas instancias tienen serias
dificultades para cumplir sus mandatos. El Consejo de Seguridad carece de
capacidad para tomar medidas decisivas, y la Secretaría General se ve
acuciada por las complejas demandas de los estados miembros.
A corto plazo, cabe adoptar cuatro medidas que afianzarán la función
ejecutiva dentro de Naciones Unidas.
1. Restricciones al ejercicio del veto
La intención original de la Carta de Naciones Unidas al otorgar el derecho
de veto a los cinco Miembros Permanentes no era sino la de impedir que el
Consejo de Seguridad autorizara medidas militares contra alguno de sus
Miembros Permanentes, o bien solicitara el empleo de fuerzas contra la
propia voluntad.21 Sin embargo, con el comienzo de la Guerra Fría, el
derecho de veto ha sido ejercido reiteradamente por motivos de seguridad
regional o nacional.
En su representación de 1955 para la reforma de la ONU, la Comunidad
Internacional Bahá'í abogó por la eliminación gradual de los conceptos de
"miembro permanente" y "derecho de veto", paralelamente al aumento de la
confianza en el Consejo de Seguridad. Hoy, cuarenta años después,
reafirmamos nuestra postura. Sin embargo, proponemos además que, como paso
de transición y atendiendo a la intención de la Carta, se adopten medidas
para limitar el ejercicio del derecho de veto.
2. Institucionalización de dispositivos militares especiales
A fin de apoyar las operaciones de mantenimiento de paz de Naciones Unidas
y reforzar la credibilidad de las resoluciones del Consejo de Seguridad,
debe crearse una Fuerza Internacional.22 Su lealtad a la ONU y su
independencia respecto de consideraciones nacionales deben quedar
garantizadas. El control y mando de una Fuerza semejante, plenamente
dotada, debería residir en el Secretario General, sometido a la autoridad
del Consejo de Seguridad. Corresponderá a la Asamblea General la
determinación de sus finanzas. En la formación de dicha Fuerza el
Secretario General seleccionará personal competente de todas las regiones
del mundo.
De hacerse así, esta Fuerza Internacional logrará crear cierto sentido de
seguridad e impulsar nuevos pasos hacia el desarme mundial, lo que por
tanto justificará la firme prohibición de todas las armas de destrucción
masiva.23 Con ello, y de conformidad con el principio de seguridad
colectiva, se comprenderá gradualmente que los estados sólo precisan el
armamento justo para su propia defensa y mantenimiento del orden interno.
Como paso inmediato para el establecimiento de la Fuerza mencionada, el
presente sistema de dispositivos militares especiales debería
institucionalizarse y constituirse en núcleos regionales de fuerzas de
intervención rápida para casos de crisis.
3. Aplicación de la noción de seguridad colectiva a otros problemas que
afectan al patrimonio común de la humanidad
Aunque en su origen el concepto de seguridad colectiva se explica en un
contexto de amenaza militar, hay quienes afirman que ahora puede ampliarse
a toda clase de amenazas que, aunque revistan apariencia local, son en
realidad resultado de la compleja fractura del orden internacional actual.
Estas amenazas incluyen, entre otras, el narcotráfico internacional, la
seguridad en los alimentos, y el surgimiento de nuevas pandemias.24
Creemos que este asunto debería incluirse en el orden del día de la Cumbre
propuesta. Sin embargo, es improbable que una formulación extensiva del
principio de seguridad colectiva evite la causa de la agresión militar.
4. Conservar las instituciones exitosas de la ONU con funciones ejecutivas
independientes
Algunas de las organizaciones más independientes dentro de la familia de
Naciones Unidas, tales como el Fondo Internacional de Emergencia para la
Infancia, la Organización Internacional de la Aviación Civil, la Unión
Postal Universal, la Unión Internacional de Telégrafos y
Telecomunicaciones, la Organización Internacional del Trabajo o la
Organización Mundial de la Salud, han logrado éxitos notables en áreas
limitadas, pero importantes, de interés internacional.
En general, estas organizaciones poseen ya sus propias funciones
ejecutivas. Su independencia debe mantenerse y reforzarse como parte del
ejecutivo internacional.25
C. UN TRIBUNAL MUNDIAL REFORZADO
En cualquier sistema de gobierno hace falta contar con una función
judicial sólida para moderar los poderes de las otras ramas, así como para
enunciar, promulgar, proteger y administrar justicia. La tendencia a crear
sociedades justas ha sido una de las fuerzas más fundamentales de la
historia,26 y no cabe duda de que ninguna civilización podrá arraigar por
largo tiempo si no es asentándose en el principio de la justicia.
La justicia es ese poder capaz de transformar la conciencia emergente de
la unidad de la humanidad en voluntad colectiva sobre la que erigir
confiadamente las estructuras globales de vida comunitaria que el empeño
precisa. Una época en la que las gentes del mundo disfrutan de mayor
acceso a información e ideas de toda suerte, corroborará que la justicia
se reafirma como el principio rector de toda organización social
fructífera.
En el plano individual, la justicia es esa facultad del alma que permite a
la persona distinguir la verdad de la falsedad. A los ojos de Dios
-asevera Bahá'u'lláh- la justicia es "la más amada de todas las cosas",
pues faculta a cada ser humano para ver con sus propios ojos antes que con
los ojos de los demás, conocer con su propio entendimiento antes que con
el de su vecino o grupo.
En el plano social, la preocupación por la justicia es el rasero
indispensable en toda toma colectiva de decisiones, pues ella constituye
el único instrumento mediante el cual se logra la unidad de pensamiento y
acción. Lejos de impulsar el espíritu punitivo que a menudo se agazapó
bajo su nombre en épocas pasadas, la justicia es la expresión práctica de
la convicción de que en aras del progreso humano los intereses de la
persona y los de la sociedad se entrelazan inextricablemente. En la medida
en que la justicia se convierte en preocupación rectora de la interacción
humana, cobra impulso un clima consultivo en el que cabe examinar
desapasionadamente las opciones y seleccionar los cauces de acción
pertinentes. En tal clima las tendencias, siempre presentes, hacia la
manipulación y el partidismo tienen muchas menos posibilidades de desviar
el proceso decisorio.
Una concepción semejante de la justicia se ha de ver reforzada por el
reconocimiento de que en un mundo interdependiente los intereses de la
persona y de la sociedad se encuentran unidos inextricablemente. En este
contexto, la justicia es el hilo conductor que debe enhebrarse cuando se
planea toda clase de interacción, sea en la familia, el vecindario o a
nivel global.
En el actual sistema de Naciones Unidas podemos ver los cimientos de un
Tribunal Mundial. Establecido en 1945 como máximo órgano judicial de
Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia se caracteriza por
numerosos rasgos positivos. Por ejemplo, el sistema actual de selección de
jueces procura crear un plantel judicial representativo de la variedad de
pueblos, regiones y sistemas jurídicos.27
La principal carencia de que adolece el Tribunal reside en la falta de
competencias para emitir decisiones legalmente vinculantes, excepto en los
casos en que los estados hayan decidido por adelantado someterse a ellas.
Sin esta jurisdicción el Tribunal carece de fuerza para administrar
justicia.28 A su debido tiempo las decisiones del Tribunal Mundial deberán
ser vinculantes y aplicables a todos los estados. A corto plazo, no
obstante, el Tribunal Mundial es susceptible de reforzarse mediante dos
medidas más.
1. Ampliación de la jurisdicción del Tribunal
Actualmente la jurisdicción del Tribunal está limitada a contadas
categorías de casos, y sólo las naciones poseen capacidad de presentar sus
demandas. Proponemos que, además de las naciones miembros, se conceda el
derecho de interponer demandas ante el Tribunal a otros órganos de
Naciones Unidas.
2. Coordinación de los Tribunales temáticos
El Tribunal Mundial debería actuar como organización que presta cobertura
a los tribunales temáticos nuevos y ya existentes que arbitran y entienden
sobre casos internacionales dentro de dominios temáticos concretos.
Los componentes más tempranos de este sistema unificado pueden encontrarse
en los tribunales especializados de los tribunales de arbitraje en asuntos
de comercio y transporte, así como en las propuestas de cuerpos como el
Tribunal Internacional de lo Criminal y la Cámara de Asuntos
Medioambientales. Otras áreas temáticas que admitirían tratamiento bajo
tal sistema incluyen los tribunales internacionales para el terrorismo
internacional y el tráfico de estupefacientes.
IV
LIBERAR EL POTENCIAL DE LA PERSONA: RETO
FUNDAMENTAL DEL ORDEN INTERNACIONAL EMERGENTE
El objetivo primordial de las instituciones de gobierno, sea cual sea su
esfera, es el avance de la civilización humana. Sin la participación
inspirada e inteligente del conjunto de la humanidad en la vida y asuntos
de la comunidad, tamaño objetivo no es fácil de cumplir.
Dado su empeño en la creación de instituciones y de una comunidad de
naciones, históricamente los cuerpos internacionales han permanecido
alejados de las mentes y corazones de las gentes. Al estar separada del
plano internacional por varios estratos de gobierno y confundida por el
tratamiento informativo que le brindan los medios de difusión, la gran
mayoría de la población no ha desarrollado ningún tipo de afinidad con
instituciones como Naciones Unidas. Sólo las personas que poseen algún
tipo de acceso a la esfera internacional mediante canales como son las
organizaciones de la sociedad civil parecen capaces de identificarse con
estas instituciones.
Paradójicamente, las instituciones internacionales no pueden convertirse
en un nivel de gobierno efectivo y maduro y cumplir su cometido principal,
que es hacer progresar la civilización, si no reconocen y nutren su
relación de dependencia mutua respecto de las gentes del mundo. Un
reconocimiento como éste movilizaría un ciclo de confianza y apoyos que
acelerarían la transición al nuevo orden mundial.
Las tareas inherentes al desarrollo de una sociedad global requieren
capacidades de una categoría muy por encima de lo hasta ahora logrado por
la especie humana. Alcanzar esas alturas va a exigir que las personas
particulares disfruten de una accesibilidad al conocimiento enormemente
mayor. Las instituciones conseguirán hacer aflorar y encauzar las
potencialidades latentes en la conciencia de los pueblos del mundo en la
medida en que el ejercicio de la autoridad sea templado por el deber de
hacerse acreedoras a la confianza, respeto y respaldo sinceros de las
personas cuyos actos pretenden gobernar, y de consultar abiertamente y en
el mayor grado posible con todos los que se vean afectados en sus
intereses.
A su vez, las personas fiadoras y respetuosas de estas instituciones
exigirán que los gobiernos nacionales redoblen los apoyos políticos y
económicos que brindan al orden internacional. Por su parte, gracias a su
mayor influencia y poder, las instituciones internacionales estarán a su
vez en mejores condiciones de establecer un nuevo orden mundial legítimo y
efectivo.
Junto con las medidas estructurales de refuerzo, Naciones Unidas necesita
adoptar iniciativas que liberen el poder latente que hay en todas las
personas y que ha de permitirles participar en este proceso cautivador. A
este fin merecen atención especial ciertos temas capaces de acelerar el
avance personal y social. De entre ellos, la promoción del desarrollo
económico, la protección de los derechos humanos, el avance de la
condición de la mujer y el énfasis en el desarrollo moral constituyen
cuatro prioridades tan estrechamente entrelazadas con el progreso de la
civilización que deben destacarse en el orden del día de Naciones Unidas.
A. PROMOVER EL DESARROLLO ECONÓMICO
Las estrategias económicas empleadas durante los últimos cincuenta años
por Naciones Unidas, el Banco Mundial y cierto número de gobiernos, por
muy sinceramente que fuesen concebidas y ejecutadas, no han estado a la
altura de las aspiraciones. En gran parte del mundo la brecha entre
pudientes y menesterosos va en aumento y mantiene la disparidad en los
niveles de ingresos. Los problemas sociales no han remitido. A decir
verdad, la delincuencia y las enfermedades no sólo están en alza, sino que
se están convirtiendo en un fenómeno endémico y más difícil de combatir.
Estos fracasos son debidos a ciertos factores como, por ejemplo, demasiada
atención a proyectos de gran escala y con exceso de centralización
burocrática; las condiciones de comercio internacional injustas; la
extensión de una corrupción extendida a la que se ha permitido prosperar
en todo el sistema; la exclusión de las mujeres de todos los niveles
decisorios; la incapacidad general de garantizar que los recursos lleguen
a los pobres; y la desviación de los recursos del desarrollo hacia la
compra de material militar pesado.
Un examen desapasionado de todos estos factores revela una falla
sistemática y principalísima en el paradigma actual del desarrollo
económico: las necesidades materiales son atendidas sin tener en cuenta
los factores espirituales y su poder de motivación.
El desarrollo no debería confundirse con la creación de una sociedad de
consumo insostenible. La verdadera prosperidad abarca el bienestar
espiritual y material. Alimento, bebida, vivienda y cierto grado de
comodidad material son esenciales; pero los seres humanos no pueden ni
jamás podrán encontrar su realización en la satisfacción de estas
necesidades. Como tampoco cabe alcanzar el contento en logros materiales
algo más intangibles como son el reconocimiento social y el poder
político. En última instancia, ni siquiera los logros intelectuales
procuran satisfacción a nuestras necesidades más profundas.
Es la sed de algo más, algo que nos trasciende, lo que hace justamente
comprensible la realidad del espíritu humano. Si bien el lado espiritual
de nuestra naturaleza se ve oscurecido en la batalla diaria en pos de
bienes materiales, nuestra necesidad de trascendencia no puede ser
descuidada. Un paradigma de desarrollo sostenible debe, pues, atender
tanto a las aspiraciones espirituales de los seres humanos como a sus
necesidades y deseos materiales.
El desarrollo económico tiene en la educación su mejor inversión. "El
hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de una educación
adecuada lo ha privado de aquello que inherentemente posee", escribe
Bahá'u'lláh. "Considerad al hombre como a una mina, rica en gemas de valor
inestimable. Sólo la educación puede hacerle revelar sus tesoros y
permitir que la humanidad se beneficie con ello".29 La educación significa
más que un proceso por el que se domina una parcela reducida de
conocimiento o se aprende un conjunto de destrezas para la vida. A decir
verdad, la educación, que debería ser un imperativo del desarrollo, debe
asimismo enseñar los procesos de adquisición de conocimiento, cultivar los
poderes del intelecto y raciocinio, e infundir en el estudiante cualidades
morales indispensables.
Ver la educación de acuerdo con este enfoque mundial permite que las
personas contribuyan a la creación de riqueza y alienta su justa
distribución.30
La riqueza auténtica se crea cuando el trabajo es emprendido no ya como
medio para ganarse la vida sino también para contribuir a la sociedad.
Sostenemos que un trabajo con sentido es una necesidad fundamental del
alma humana, tan importante para el desarrollo cabal de la persona como
puedan serlo para el cuerpo un alimento nutritivo, el agua limpia y el
aire fresco.
Debido a la naturaleza espiritualmente nociva de la dependencia, a largo
plazo los proyectos que centran su sola atención en la redistribución de
riqueza están condenados al fracaso. La distribución de la riqueza debe
realizarse de una manera equitativa y eficaz. Es más, debe integrarse
íntimamente en el proceso de creación de riqueza.
Con miras a promover un desarrollo más efectivo dirigimos a Naciones
Unidas la recomendación siguiente.
1. Lanzar una campaña decisiva para cumplir la Agenda 21
El plan de acción formulado por la Conferencia de Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo incorporó una gran variedad de puntos de
vista de la sociedad civil, así como un conjunto de principios no muy
diferentes de los que se articulan en esta declaración. Desgraciadamente,
poco es lo que se ha hecho por parte de los estados miembros para ejecutar
las medidas que describía el plan.
Para cumplir satisfactoriamente los objetivos de la Agenda 21 va a hacer
falta un esfuerzo mayor, de diferente naturaleza pero comparable en escala
y nivel de compromiso al que suscitó el Plan Marshall en la renovación de
la Europa de la postguerra. En este caso, son las instituciones de Bretton
Woods las llamadas a montar una campaña decisiva que dé curso a los
esfuerzos de las naciones. Un mandato de esta naturaleza sólo puede
extraerse de una conferencia similar a las primeras reuniones de Bretton
Woods, ocurridas hace cincuenta años, y dedicada a realizar un examen en
profundidad de dichas instituciones. Su fin será poner a disposición de
las gentes del mundo recursos suficientes para la ejecución de sus
iniciativas locales. Por otro lado, la conferencia también podrá ampliar
su orden del día para atender a cuestiones de gran calado que afectan a la
seguridad económica mundial, lo cual supone redefinir las actuales
instituciones o bien crear nuevas estructuras.31
De prosperar, estos nuevos mecanismos podrían ampliarse a la coordinación
de las medidas identificadas en la Cumbre Social recientemente celebrada.
B. PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS
Desde la fundación, hace cincuenta años, de Naciones Unidas se ha ido
asentando el criterio según el cual los derechos humanos deben ser
reconocidos y protegidos para que la paz, el progreso social y la
prosperidad económica logren establecerse.
La base para el acuerdo internacional sobre la naturaleza de los derechos
humanos la suministra la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
documento capital adoptado por Naciones Unidas en 1948 y desarrollado en
dos convenios internacionales: el Convenio Internacional de Derechos
Políticos y Civiles, y el Convenio Internacional de Derechos Sociales,
Económicos y Culturales. Además, existen otros 75 convenios y
declaraciones que identifican y promueven los derechos de la mujer y la
infancia, el derecho a la libertad de culto, y el derecho al desarrollo,
por mencionar sólo unos pocos.
El régimen actual de derechos humanos de Naciones Unidas adolece de dos
grandes defectos: posee escasos medios para su vigilancia y puesta en
vigor, y hace escaso hincapié en las responsabilidades que acompañan a
todos los derechos.
A nivel internacional, la puesta en vigor requiere un tratamiento similar
al que merezca una agresión militar bajo un sistema de seguridad
colectiva. La violación de los derechos humanos que ocurra en un estado
debe ser objeto de la preocupación de todos. Los mecanismos para hacer
obligado su cumplimiento deben merecer la respuesta unánime de toda la
comunidad internacional. El cuándo y cómo de la intervención protectora se
presenta más problemático. En todo caso, la puesta en vigor requerirá un
alto grado de consenso sobre lo que constituye una violación flagrante y
deliberada.
Durante el proceso que precedió a la Conferencia Mundial de Derechos
Humanos de 1993 se dieron algunos pasos importantes hacia dicho consenso
al afirmar -inequívocamente- que los derechos humanos son universales,
indivisibles e interdependientes, lo que cierra el ya largo debate sobre
la importancia relativa de los derechos civiles y políticos frente a los
derechos sociales, económicos y culturales.32 Las resoluciones de la
Conferencia confirmaron igualmente que los derechos humanos deben
aplicarse prescindiendo de las diferencias de origen racial, étnico,
religioso o nacional. Las resoluciones se refieren a la igualdad de la
mujer y el hombre, e incluyen los mismos derechos para las personas de
todo el mundo a la libertad de investigación, información y práctica
religiosa; también abarcan el derecho de toda persona a satisfacer
necesidades elementales como alimento, vivienda y atención sanitaria.33
Pero más allá de llegar a un consenso y de reforzar la aplicación de los
derechos humanos, es importante comprender mejor que cada derecho lleva
aneja su responsabilidad.
Por ejemplo, el derecho a ser reconocido como persona ante la ley lleva
implícito la responsabilidad de acatarla (y de hacer que tanto las leyes
como el sistema legal sean más justos). Del mismo modo, en el dominio
socioeconómico, el derecho a contraer matrimonio comporta la
responsabilidad de apoyar la unidad familiar, educar a los hijos y tratar
a todos los miembros de la familia con respeto.34 El derecho al trabajo no
puede divorciarse de la responsabilidad de realizar los deberes propios
con la mayor destreza. En el sentido más amplio, la noción de derechos
humanos "universales" presupone la responsabilidad de la humanidad como
conjunto.
En última instancia, si bien depende de la persona el cumplir con su
responsabilidad en cada una de estas esferas, corresponde a las
instituciones internacionales proteger el derecho humano correspondiente.
Proponemos las tres medidas siguientes para su aplicación inmediata.
1. Afianzar los dispositivos de Naciones Unidas para la supervisión,
ejecución y seguimiento
Los dispositivos de Naciones Unidas para la supervisión, ejecución y
seguimiento de cómo cumplen los gobiernos los convenios internacionales
son insuficientes. El Centro para los Derechos Humanos cuenta con un
plantel profesional muy reducido y dedicado a respaldar la verificación
del cumplimiento que hacen los países de todos los convenios ratificados.
Creemos que los recursos asignados a este Centro deben registrar un
aumento espectacular, si es que ha de cumplir sus tareas como corresponde.
2. Alentar la ratificación universal de los convenios internacionales
sobre derechos humanos
Puesto que la ratificación de convenios de derechos humanos comporta
obligaciones por parte de los estados miembros, aunque no sea posible
hacerlas cumplir, el Secretario General y todos los cuerpos de Naciones
Unidas deben aprovechar cualquier oportunidad de alentar a los estados
miembros a actuar sobre este asunto. De hecho, una de las metas ejemplares
que la Asamblea General podría fijarse consiste en la adopción de un
calendario exigente para la ratificación universal.
3. Garantizar el respeto de los órganos de supervisión de Naciones Unidas
relacionados con los derechos humanos
Puesto que por naturaleza el mandato de los organismos que vigilan la
situación de los derechos humanos reviste gravísima importancia, Naciones
Unidas debe ser especialmente consciente de la percepción pública que
crean la estructura y procesos de tales organismos, e igual de decidida al
resolver situaciones comprometidas.
Creemos que durante el proceso de nominación sería prudente explorar los
títulos de los estados miembros que están en posiciones visibles y excluir
de la elección de candidatos a la Comisión de Derechos Humanos y otros
organismos de supervisión, cualquier estado miembro que no haya ratificado
los convenios internacionales. Aunque los estados miembros podrían
participar plenamente en las deliberaciones, la medida sugerida protegería
a Naciones Unidas frente a situaciones potencialmente embarazosas y
comprometedoras.
Creemos, asimismo, que la norma admite una sola excepción. En efecto, no
debería descartarse la elección de los estados miembros aspirantes a
puestos visibles que, no siendo objeto de investigación por parte de
Naciones Unidas, posean constituciones que amparan suficientemente los
derechos humanos fundamentales, y que no hayan podido completar el proceso
de ratificación por razones de política interna.
Finalmente, parece prudente que sean descalificados de la elección a
puestos en conferencias y otras reuniones de la Comisión de Derechos
Humanos los estados miembros que, habiendo ratificado las convenciones
internacionales, sean objeto de investigación por violaciones graves de
derechos humanos. Esta medida impedirá la idea extendida según la cual las
reuniones son una farsa.
C. MEJORAR LA CONDICIÓN DE LA MUJER
La creación de una civilización mundial pacífica y sostenible sería
imposible sin el concurso pleno de la mujer en todas las parcelas del
quehacer humano.35 El que esta proposición logre cada vez mayor respaldo
no impide que haya una diferencia acusada entre el asentimiento racional y
su cumplimiento.
Es hora de que las instituciones del mundo, compuestas sobre todo por
hombres, hagan valer su influencia para promover la incorporación
sistemática de mujeres, no por condescendencia o supuesto autosacrificio,
sino como un acto motivado por la creencia de que la contribución de la
mujer es requisito para que avance la sociedad.36 Sólo conforme la
contribución de la mujer sea valorada se la buscará e incorporará al
tejido social. El resultado será una civilización más pacífica,
equilibrada, justa y próspera.37
Las diferencias biológicas obvias entre los sexos no tienen por qué ser
causa de desigualdad o desunión. Antes bien, son un aspecto de la
complementariedad. Si el papel de la mujer como madre fuera valorado
adecuadamente, su trabajo en la crianza y educación de los hijos sería
respetado y gratificado en consecuencia. También debería reconocerse que
el papel en la crianza de los hijos no merma la capacidad de liderazgo, ni
rebaja la capacidad intelectual, científica o creativa. Si acaso lo
contrario, bien puede ser un realce.
Creemos que el progreso en algunos frentes vitales tendría una repercusión
formidable en el avance de la mujer. Compartimos las siguientes
perspectivas que sirven de base y preludio a las recomendaciones que damos
a renglón seguido.
Primero y por encima de todo, la violencia contra la mujer y las niñas,
uno de los abusos más extendidos y flagrantes de los derechos humanos,
debe ser erradicada. La violencia ha sido una dura realidad para muchas
mujeres de todo el mundo, al margen de raza, clase o educación. En
numerosas sociedades, la creencia tradicional según la cual las mujeres
son inferiores o suponen una carga las convierte en blancos cómodos de la
ira y frustración. Incluso la aplicación de fuertes medidas legales y
dispositivos para su cumplimiento carecerá de efectos importantes si no
vienen respaldadas por una transformación de las actitudes masculinas. Las
mujeres no van a sentirse seguras hasta que no se implante una nueva
conciencia social que considere vergonzosa la mera expresión de
condescendencia hacia ellas, ya no se diga de violencia física.
Segundo, la familia continúa siendo el pilar de la sociedad. La conducta
que en ella se observa y aprende se ve proyectada a todos los demás
niveles de interacción social. Por tanto, los miembros de la institución
familiar deben ser transformados de modo que se interiorice el principio
de igualdad entre el hombre y la mujer. Por otra parte, si los vínculos de
amor y unidad logran reforzar las relaciones familiares, las consecuencias
trascenderán los límites de ésta y afectarán al conjunto de la sociedad.
Tercero, aunque la meta global de toda sociedad debe ser la educación de
todos sus miembros, en esta etapa de la historia humana la mayor necesidad
radica en la educación de las niñas.38 Estudios llevados a cabo durante
más de veinte años han demostrado fehacientemente que de todas las formas
de inversión posibles es la educación de las niñas la que arroja mayores
dividendos medidos en forma de desarrollo social, eliminación de pobreza y
progreso comunitario.39
Cuarto, el diálogo global sobre el papel del hombre y la mujer debe
promover el reconocimiento de la complementariedad intrínseca de los dos
géneros. Pues las diferencias entre ellos son la afirmación natural de la
misma necesidad de que hombres y mujeres trabajen a una para que,
madurando sus capacidades, impulsen la civilización y perpetúen la
especie. Tales diferencias son inherentes al carácter interactivo de su
común humanidad. El diálogo requiere que se consideren las fuerzas
históricas que han conducido a la opresión de la mujer y examinen las
nuevas realidades sociales, políticas y espirituales que están
transformando nuestra civilización.
Como punto de partida de este diálogo ofrecemos la siguiente analogía
extraída de los Escritos Bahá'ís: "El mundo de la humanidad posee dos
alas: una es la mujer, y la otra el hombre. Hasta que las dos alas no
estén igualmente desarrolladas el ave no podrá volar. Si una de las alas
permanece débil, el vuelo será imposible."40 Proponemos además las tres
medidas siguientes:
1. Aumentar la participación de la mujer en las delegaciones de los
estados miembros
Recomendamos que los estados miembros sean alentados a nombrar mayor
número de mujeres como embajadoras o en puestos diplomáticos semejantes.
2. Animar a la ratificación universal de los convenios internacionales que
protegen los derechos de la mujer
y mejoran su condición jurídica y social
Al igual que ocurre con los convenios de derechos humanos, el Secretario
General y todos los cuerpos de Naciones Unidas deberían aprovechar toda
ocasión para animar a los estados miembros a que den pasos hacia la
ratificación de los convenios y protocolos que protegen los derechos de la
mujer y persiguen su mejora.
3. Planificación del cumplimiento de la Plataforma
de Acción de Pekín
La declaración de Estrategias de Futuro adoptadas en la conferencia de
Nairobi fue tremendamente audaz e imaginativa; su cumplimiento, sin
embargo, ha sido bastante ineficaz.41 Creemos que debe aprenderse la
lección de esta experiencia desgraciada y que corresponde adoptar planes
para garantizar que no corra idéntica suerte la Plataforma de Acción que
resulte de la conferencia de Pekín.
Proponemos que se establezca un sistema de supervisión con el fin de
preparar informes sobre estatus que den cuenta del cumplimiento de las
medidas adoptadas, que contengan representaciones anuales dirigidas a la
Asamblea General, y en los que se reflejen los veinte países que mejor y
peor las cumplen.
D. ACENTUAR EL DESARROLLO MORAL
El proceso por el que los seres humanos se integran en grupos cada vez más
grandes, aunque influido por la cultura y la geografía, ha sido impulsado
fundamentalmente por la religión, el factor más potente para el cambio de
la conducta y actitudes humanas. Ahora bien, por religión queremos
significar la base esencial y la realidad de la religión, no los dogmas e
imitaciones ciegas que de forma gradual han ido incrustándose en ella y
que han sido causa de su declive y desaparición.
En palabras de 'Abdu'l-Bahá: "La civilización material es como el cuerpo.
Por muy grácil, elegante y hermoso que sea, está muerto. La civilización
divina es como el espíritu, y el cuerpo recibe su vida del espíritu... Sin
el espíritu el mundo de la humanidad carece de vida".42
La idea de promover valores morales específicos puede resultar
controvertida, sobre todo en esta época de relativismo humanista. No
obstante, creemos firmemente que existe un conjunto común de valores cuyo
reconocimiento se ha visto oscurecido por quienes por razones políticas
exageran diferencias menores propias de las prácticas religiosas o
culturales.43 Estas virtudes esenciales, enseñadas por todas las
comunidades espirituales, constituyen el eje del desarrollo moral.
Al reflexionar sobre los aspectos comunes inherentes a todos los grandes
sistemas religiosos y morales del mundo, se pone de manifiesto que cada
uno propugna la unidad, la colaboración y la armonía entre las gentes,
establece pautas de comportamiento responsable y apoya el desarrollo de
virtudes, que son la base de interacciones ajustadas a principio y hechas
posibles por la confianza mutua.44
1. Promover el desarrollo de currículos para la educación
moral en las escuelas
Abogamos por la realización de una campaña que promueva el desarrollo
moral. Expresado llanamente, la campaña deberá apoyar y animar a que las
comunidades locales de todo el mundo incorporen la dimensión moral a sus
iniciativas de educación infantil. Para ello quizá sea menester celebrar
conferencias, publicar materiales adecuados y acometer muchas otras
actividades de apoyo, todas las cuales constituyen una sólida inversión
para la generación que viene.
Unos pocos y sencillos preceptos darían comienzo a la campaña de
desarrollo moral. Por ejemplo: rectitud de conducta, honradez y honestidad
son los ejes de la estabilidad y progreso; el altruismo debe guiar todo
esfuerzo humano, a tal punto que la sinceridad y respeto hacia los
derechos de los demás se conviertan en parte integral de la conducta
personal; el servicio a la humanidad es la verdadera fuente de felicidad,
honor y sentido de la vida.
Creemos también que la campaña prosperará sólo en la medida en que se
aproveche también la fuerza de la religión. La doctrina de la separación
entre iglesia y estado no debería utilizarse como escudo para cerrar el
paso a su saludable influencia. En concreto, las comunidades religiosas
deberán sumarse a esta empresa en calidad de compañeras de trabajo.
Según vaya avanzando, la campaña deberá acelerar un proceso de
potenciación individual que transforme el modo como las gentes, sea cual
sea su clase, posición social, origen étnico, racial o religioso,
interactúan en sociedad.
V
HORA DECISIVA PARA TODAS LAS NACIONES:
LLAMAMIENTO A LOS DIRIGENTES MUNDIALES
Hemos llegado a una hora decisiva en el desarrollo de las naciones.
"La unificación de la humanidad es el sello distintivo de la etapa a que
ahora se acerca la sociedad. La unidad de la familia, de la tribu, de la
ciudad estado y de la nación han sido acometidas sucesivamente hasta ser
del todo logradas. Y ahora es la unidad mundial la meta por la que brega
una humanidad hostigada. El proceso de construcción de naciones ha tocado
a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado roza ya su
apogeo. Un mundo en pos de su mayoría de edad debe abandonar ese fetiche,
reconocer la unidad e integridad de las relaciones humanas, así como
establecer de una vez por todas la maquinaria que mejor encarne este
principio fundamental de su vida".45
Hace un siglo Bahá'u'lláh enseñó que no hay más que un solo Dios, que no
hay más que un solo género humano, y que todas las religiones del mundo
representan etapas en la revelación de la voluntad y el propósito de Dios
para con la humanidad. Bahá'u'lláh anunció la llegada de una época,
predicha en todas las Escrituras del mundo, cuando la humanidad
presenciaría por fin la unificación de todos los pueblos en una sociedad
pacífica e integrada.
Dijo que el destino humano no reposa meramente en la creación de una
sociedad próspera en lo material, sino también en la construcción de una
civilización mundial donde las personas sean alentadas a actuar como seres
morales que comprenden su propia naturaleza y son capaces de progresar
hacia un grado de realización como ningún bienestar material puede
procurar por sí solo.
Bahá'u'lláh fue de los primeros en emplear la expresión "nuevo orden
mundial" para describir los cambios trascendentales de la vida mundial
política, social y religiosa. "Las señales de caos y convulsiones
inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el Orden imperante ha
demostrado ser lamentablemente defectuoso", escribió. "Pronto el orden
actual será enrollado y uno nuevo extendido en su lugar".46
A este objeto, Bahá'u'lláh advirtió a los dirigentes y miembros de la
sociedad: "Que nadie se gloríe de que ama a su propio país, sino más bien
de que ama al mundo entero. La tierra es un solo país y la humanidad sus
ciudadanos".47
Por encima de todo, los dirigentes que piensen en la próxima generación
deben estar motivados por un deseo sincero de servir a la comunidad entera
y deben comprender que el liderazgo es una responsabilidad, no un camino
hacia el privilegio. Por largo tiempo la jefatura ha sido entendida, tanto
por los dirigentes como por los seguidores, como un ejercicio de dominio
sobre los demás. Ciertamente, la época actual exige una nueva definición
del liderazgo y un nuevo tipo de dirigentes.48
Esto es cierto especialmente en el terreno político. Para establecer
cierto sentido de confianza, ganarse el respeto e inculcar una afinidad
profunda en los corazones de las gentes de todo el mundo hacia las
instituciones del orden internacional, los dirigentes tendrán que hacer
examen de sus propios actos.
Ayudados por un historial y una integridad personal intachables, deben
restaurar el respeto y confianza en el gobierno. Cuando buscan dar con la
verdad de una situación deben encarnar las características de la honradez,
humildad y sinceridad de propósito. Deben comprometerse y dejarse guiar de
los principios, y ello supone actuar con arreglo a los más altos intereses
que a largo plazo abrigue el conjunto de la humanidad.
"Que vuestra visión abarque al mundo, antes que confinarla a vosotros
mismos", escribe Bahá'u'lláh. "No os ocupéis en vuestros intereses; que
vuestros pensamientos se fijen en lo que ha de rehabilitar el destino de
la humanidad y santificar el alma y corazón de los hombres".49
REFERENCIAS
1.- Boutros-Ghali, Boutros 1992. An agenda for Peace [Un Programa de Paz]:
Peace-making and Peace Keeping. Report of the Secretary-General Pursuant
to the Statement Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, 31
de enero, Nueva York, Naciones Unidas.
2.- A buen seguro el preámbulo de la Carta de Naciones Unidas figura entre
los pasajes más inspirados de la historia de la gobernación:
"NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS
resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la
guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad
sufrimientos indecibles a reafirmar la fe en los derechos fundamentales
del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad
de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; a
crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el
respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del
derecho internacional; a promover el progreso social y a elevar el nivel
de vida dentro de un concepto más amplio de libertad. Y con tales
finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos
vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la
seguridad internacionales;
a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos,
que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a
emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y
social de todos los pueblos,
HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFUERZOS PARA REALIZAR ESTOS DESIGNIOS. Por
tanto, nuestros respectivos Gobiernos, por medio de representantes
reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos
poderes, en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto
establecen una organización internacional que se denominará las Naciones
Unidas". Carta de Naciones Unidas, versión castellana aparecida en Roberto
Mesa (comp.), La sociedad internacional contemporánea, Documentos básicos,
vol.1, Madrid, Taurus, 1982, pp.83-84.
3.- El Banco Mundial. 1994. World Development Report. (Oxford: Oxford
University Press.), pp.162-163
4.- Existe cierto número de propuestas que argumentan la necesidad de
reformas dentro del sistema de Naciones Unidas en áreas temáticas
especiales. El informe Our Common Future, de la Comisión Mundial para el
Medio Ambiente y el Desarrollo, sugiere por ejemplo, cierto número de
cambios, como la creación de una "Junta para el Desarrollo Sostenible",
que coordinaría las actividades de Naciones Unidas destinadas a promover
el desarrollo y a proteger al mismo tiempo el medio ambiente.
Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, Our Common
Future. (Oxford: Oxford University Press, 1987.)
Del mismo modo, el informe de la Comisión Brandt, Common Crisis
North-South: Co-operation for World Recovery", ofrece sugerencias de
reformas en la esfera vital de las finanzas, comercio y energía, que tanto
afectan a los desequilibrios entre Norte y Sur.
Comisión Brandt, Common Crisis North-South: Co-operation for World
Recovery. (Londres: Pan Books, 1983.)
El repertorio de obras que proponen amplios cambios dentro de Naciones
Unidas es asimismo voluminoso y no deja de aumentar, especialmente en
anticipación del quincuagésimo aniversario de Naciones Unidas. Las
primeras grandes valoraciones críticas de Naciones Unidas comenzaron en
los años 50, adelantándose al décimo aniversario de la Carta. En este
sentido la publicación en 1958 de World Peace through World Law a cargo de
Louis B. Sohn y Grenville Clark, que contiene una de las propuestas más
sólidas para la eliminación del derecho de veto, debe considerarse un
hito.
Grenville Clark, y Louis B. Sohn, World Peace Through World Law.
(Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1966.)
Algunas propuestas más recientes oscilan desde la Iniciativa de Estocolmo,
que ofrece una visión generalista de lo que podría hacerse para reforzar
Naciones Unidas, a la obra de Harold Stassen, United Nations: a Working
Paper for Restructuring, que ofrece una propuesta artículo por artículo
con una nueva redacción de la Carta de Naciones Unidas. El último libro de
Benjamin Ferencz, New Legal Foundations for Global Survival, ofrece una
serie de sugerencias reformistas, de corte legal y práctico, inspiradas en
la premisa de que las naciones, pueblos y personas deben ser libres de
seguir sus designios como vean apropiado, siempre que ello no trabe ni
destruya los derechos fundamentales de los demás a vivir en paz y con
dignidad.
The Stockolm Initiative on Global Security and Governance 1991. Common
Responsibility in the 1990's. (Estocolmo: Prime Minister's Office,
Estocolmo, Suecia.)
Harold Stassen, United Nations: A Working Paper for Restructuring.
(Minneapolis: Learner Publications Company, 1994.)
Benjamin Ferencz, New Legal Foundations for Global Survival (Nueva York:
Oxford University Press, 1995.)
5.- The Commission on Global Governance, Our Global Neighborhood (Nueva
York: Oxford University Press, 1995.)
6.- Muchos pensadores han reconocido la realidad de la unidad, conscientes
de sus repercusiones para el desarrollo de la sociedad. Entre ellos figura
el paleontólogo Richard Leaky: "Somos una especie, un pueblo. Cada
individuo de esta tierra es un miembro de la especie "homo sapiens,
sapiens", y las variaciones geográficas que vemos entre los pueblos son
simples matices biológicos sobre un mismo tema de fondo. La capacidad
humana para hacer cultura permite su elaboración por vías diferenciadas y
atrayentes. Las diferencias entre culturas, a veces hondas, no deberían
ser vistas como divisiones entre pueblos. Antes bien, las culturas
debieran interpretarse como lo que son en verdad: la declaración última de
pertenencia a la especie humana".
Richard E. Leakey, y Rodger Lewin, Origins: What New Discoveries Reveal
about the Emergence of our Species and its Possible Future. (Nueva York:
Dutton, 1977.)
En términos generales, los escritos de Shoghi Effendi ofrecen una
exposición extensa y completa sobre el concepto de la unidad de la
humanidad. Un resumen breve del concepto, tal como lo ven los bahá'ís,
puede encontrarse en The World Order of Bahá'u'lláh (Wilmette, Ill.:
Bahá'í Publishing Trust. 1938.) pp.42-43.
7.- No somos los únicos en formular esta propuesta. La Comisión sobre
Gobernación Global escribe en Our Global Neighborhood: "Nuestra
recomendación es que la Asamblea General se avenga a celebrar en 1998 una
Conferencia Mundial sobre Gobernación, cuyas decisiones se ratificarían y
entrarían en vigor antes del año 2000".
The Report of the Commission on Global Governance, Our Global Neighborhood
(Nueva York: Oxford University Press. 1955.) p.351.
8.- Dos máximas de uso muy extendido ilustran este principio: "Lo pequeño
es hermoso", una máxima acuñada a principios de los años setenta como
pauta económica, que vale igualmente para la gobernación. Schumacher
explica: "En los asuntos humanos siempre parece existir la necesidad
simultánea de dos cosas que, a primera vista, resultan incompatibles y
mutuamente excluyentes: libertad y orden. Necesitamos la libertad de un
grandísimo número de unidades autónomas, y, al mismo tiempo, el orden de
la unidad y coordinación a gran escala, posiblemente a una escala global".
Schumacher, E.F., Small is Beautiful: Economics as if People Mattered
(Nueva York: Harper and Row, 1973.) p.65 [versión castellana Lo pequeño es
hermoso, Madrid, Hermann Blume, 1984].
"Piensa global, actúa local", es un eslogan promovido por los activistas
de la ecología y desarrollo comunitario que resume la perspectiva según la
cual la necesidad de coordinación global debe equilibrarse cuidadosamente
a tenor de la necesidad de autonomía local y nacional.
9.- "Lejos de tender a la subversión de los cimientos de la sociedad
actual, [un sistema de gobernación mundial] trata de ampliar su base, de
amoldar sus instituciones en consonancia con las necesidades de un mundo
en constante cambio. No está reñido con compromisos legítimos ni socava
lealtades fundamentales. Su propósito no es ni sofocar en el corazón del
hombre la llama de un sano e inteligente patriotismo, ni abolir el sistema
de autonomía nacional, tan esencial cuando se procura evitar los males de
un excesivo centralismo. No desatiende ni intenta suprimir la diversidad
de orígenes étnicos, de climas, de historia, de idioma y de tradición, de
pensamiento y de costumbres que distinguen a los pueblos y naciones del
mundo. Insta a una lealtad más amplia, a un anhelo mayor que cualquiera de
los que haya sentido la especie humana. Insiste en la subordinación de
móviles e intereses nacionales a las imperativas aspiraciones de un mundo
unificado. Por una parte, repudia el centralismo excesivo; y por otra,
rechaza todo intento de uniformidad".
Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh, (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1974.) pp.41-42.
10. En los años treinta, Shoghi Effendi, quien por entonces era cabeza
visible de la comunidad mundial bahá'í, esbozó algunas de las funciones y
responsabilidades de un poder legislativo mundial. Entre otras cosas
escribía: "Un poder legislativo mundial, cuyos miembros, en su calidad de
fideicomisarios de la humanidad entera... pondrán en vigor las leyes
precisas para regular su vida, satisfacer las necesidades y ajustar las
relaciones de todas las razas y pueblos".
Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1974.) p.203.
Este punto de vista es compartido por estudiosos como Jan Tinbergen,
ganador en 1969 del Premio Nobel de Economía, quien afirmó: "Los problemas
de la humanidad ya no pueden resolverse a base de gobiernos nacionales. Lo
que hace falta es un Gobierno Mundial. Y éste puede conseguirse si se
refuerza el sistema de Naciones Unidas".
United Nations Development Programme (UNDP). Human Development Report
1994. Global Governance for the 21st Century. (Nueva York: Oxford
University Press.) p.88.
11. Bahá'í International Community. Proposals to the United Nations for
Charter Revision. 23 de mayo de 1955.
12. A través de Sus escritos Bahá'u'lláh utiliza de manera congruente los
términos "orden", "orden mundial" y "nuevo orden mundial" para describir
los cambios continuos y trascendentales que están ocurriendo en la vida
política, social y religiosa del mundo. Hacia finales de los años sesenta
del siglo pasado, escribió: "El equilibrio del mundo ha sido trastornado
por la vibrante influencia de este grandioso, este nuevo Orden Mundial. La
vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por obra de este único
y maravilloso Sistema, nada semejante al cual ojos mortales jamás han
presenciado".
Bahá'u'lláh, The Kitáb-i-Aqdas. Traducido por Shoghi Effendi y un Comité
del Centro Mundial Bahá'í. (Haifa: Centro Mundial Bahá'í, 1992.)
13. 'Abdu'l-Bahá, El secreto de la civilización divina, Buenos Aires,
EBILA, 1986, pp.29-30.
14. United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD),
States of Disarray: The social effects of globalization (Londres: KPC
Group.1995.) pp.106-109.
15. Existen numerosas vías por las que una Comisión semejante, o incluso
el propio Poder Legislativo Mundial, podría acometer la delimitación de
fronteras justas para todas las naciones. Por abrumadora que parezca la
tarea, ésta reviste gran importancia para el proceso de construcción de un
nuevo orden. 'Abdu'l-Bahá escribe: "La verdadera civilización desplegará
su estandarte en el mismísimo corazón del mundo cuando cierto número de
sus distinguidos y magnánimos soberanos -ejemplos brillantes de devoción y
denuedo- se levanten por el bien y la felicidad de toda la humanidad, con
firme resolución y clara visión, con miras a establecer la Causa de la Paz
Universal. Deberán hacer de la Causa de la Paz el objeto de una consulta
general, y procurar por todos los medios a su alcance establecer la Unión
de las naciones del mundo. Deberán concluir un tratado vinculante y
establecer un convenio cuyas disposiciones sean sólidas, inviolables y
definitivas. Deberán promulgarlo ante todo el mundo y recabar para él la
sanción de todo el género humano. Esta empresa, noble y suprema -verdadera
fuente de paz y bienestar para el mundo entero- deberá ser considerada
sagrada por la totalidad de cuantos habitan la tierra. Todas las fuerzas
de la humanidad habrán de movilizarse para asegurar la estabilidad y
permanencia de este Más Grande Convenio. En este Pacto universal los
límites y fronteras de cada nación quedarán fijados claramente, los
principios fundamentales de las relaciones entre los gobiernos serán
definitivamente establecidos, y todos los acuerdos y obligaciones
internacionales quedarán estipulados. Asimismo, el arsenal de cada
gobierno habrá de ser estrictamente limitado, pues si se consintiera el
aumento de las fuerzas y preparativos de guerra de cualquier nación, ello
levantaría las sospechas de los demás. El principio fundamental sobre el
que reposa este Pacto solemne deberá ser fijado de modo tal que si en lo
sucesivo un gobierno violase cualquiera de sus disposiciones, todos los
demás gobiernos de la tierra deberían alzarse para reducirlo a completa
sumisión; más aún, el conjunto de toda la humanidad debería decidir, con
todas las fuerzas a su disposición, aniquilar tal gobierno. De aplicarse
éste el más grande de los remedios al cuerpo enfermo del mundo, a buen
seguro se repondrá de sus males y permanecerá eternamente seguro y a
salvo".
'Abdu'l-Bahá, The Secret of Divine Civilization, Trans. Marzieh Gail.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1957.) pp.64-65.
16. Según un artículo recientemente publicado en The New York Times, en
los Estados Unidos las donaciones caritativas aumentaron un 3.6 %,
totalizando 130.000 millones de dólares.
Karen W. Arenson, "Charitable Giving Rose 3.6 % in 1994, Philanthropy
Trust Says", The New York Times, jueves 25 de mayo de 1995, sec. A, p.22.
17. "En cuanto a todo el asunto del Idioma Internacional () Nosotros, en
tanto bahá'ís, ansiamos ver que se adopta sin demora un idioma
internacional auxiliar; no abanderamos la candidatura de ningún idioma. Si
los gobiernos del mundo acuerdan elegir un idioma existente para su uso
internacional, u otro construido al efecto, de buen grado le extenderemos
nuestro apoyo, pues deseamos ver cómo cuanto antes se adopta este paso en
la unificación del género humano".
Shoghi Effendi, Directives from the Guardian (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust.) p.39.
Al formular esta propuesta deseamos llamar la atención sobre el término
"auxiliar". Las enseñanzas bahá'ís valoran y promueven la diversidad
cultural, no la uniformidad. En este momento histórico no contemplamos la
posibilidad de imponer un idioma mundial. Antes bien, imaginamos que los
pueblos y naciones han de mantener sus idiomas locales y nacionales, al
propio tiempo que son alentados a adquirir el idioma universal.
Ciertamente tal idioma universal acabará enseñándose como disciplina
obligatoria en todas las escuelas del mundo. Pero ello no debería en modo
alguno ir en detrimento de las legítimas expresiones lingüísticas locales
y nacionales, o de la diversidad cultural.
18. "Se aproxima el día cuando todos los pueblos del mundo habrán adoptado
un idioma universal y un sistema común de escritura", escribió Bahá'u'lláh
a fines del siglo pasado. "Cuando esto haya sido logrado, cualquiera que
sea la ciudad a la que un hombre viaje, será como si entrara en su propio
hogar".
Shoghi Effendi, trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1983.) p.250.
19. En una "aportación especial" al Informe de Desarrollo Humano de 1994,
James Tobin, ganador del Premio Nobel de Economía de 1981, apunta que una
"moneda única y permanente" eliminaría gran parte si es que no todas las
turbulencias relacionadas con el impresionante cúmulo de especulación que
hay en los mercados mundiales. Tras hacer notar que tal moneda única
mundial está aún muy lejos de ser realidad, propone como medida
provisional un "impuesto internacional uniforme" para las transacciones
cambiarias puntuales.
United Nations Development Programme (UNDP). Human Development Report
1994. A Tax on International Currency Transactions. (Nueva York: Oxford
University Press.) p.70.
20. El principio de la seguridad colectiva fue planteado por Bahá'u'lláh
hace ya un siglo en sus cartas dirigidas a los reyes y gobernantes del
mundo: "Sed unidos, oh reyes de la tierra, pues en gracia a ello se
apaciguará la tempestad de discordias que hay entre vosotros, y vuestros
pueblos hallarán descanso, ojalá que fueseis de los que entienden. Si
alguno de vosotros tomara las armas contra otro, alzaros todos contra él,
pues ello no es sino justicia manifiesta".
Shoghi Effendi, trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1976.) p.254.
21. El informe del Independent Working Group on the Future of the United
Nations. The United Nations in its Second Half-Century. (Yale University
Press Service, 1995.) p.16.
22. Glenview Foundation, The Stassen Draft Charter for a New United
Nations to Emerge from the Original, to Serve World Peace and Progress for
the Next Forty Years. (Philadelphia: Glenview Foundation. 1985.)
Grenville Clark y Louis B. Sohn, World Peace Trough World Law. (Cambridge,
Mas.: Harvard University Press, 1966.)
Keith Hindell, "Reform of the United Nations?", en The World Today:
Journal of the Royal Institute of International Affairs. (Reino Unido,
Feb. 1992.) Vol. 48, No. 2, pp.30-33.
John Logue, "New World Order Means Reformed U.N.", World Federalist News,
julio 1992.
Benjamin B. Ferencz y Ken Keyes Jr., Planethood: The Key to Your Future.
(Coos Bay, Oregon: Love Line Books. 1991.)
Boutros-Ghali, Boutros. 1992. An agenda for Peace: Peace-making and
Peace-Keeping. Report of the Secretary-General Pursuant to the Statement
Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, 31 de enero, Nueva
York, Naciones Unidas.
23. Lo cual no significa que la prohibición de estos armamentos deba
aguardar al desarrollo completo y despliegue de tal Fuerza. Apoyamos sin
reservas los pasos que actualmente vienen dándose para renovar el Tratado
de No Proliferación de Armas Nucleares, así como para establecer una
prohibición firme y exhaustiva de las pruebas nucleares, y cuantos
esfuerzos vayan encaminados a eliminar las armas nucleares, químicas o
biológicas. Igualmente, deben realizarse mayores esfuerzos para restringir
el empleo de armas convencionales tales como minas, responsables de
muertes indiscriminadas.
24. Mahbub ul Haq, 1994. Consejero Jefe del Administrador de UNDP, Jefe de
Equipo del Grupo que prepara los Informes de Desarrollo Humano del UNDP,
entidad que en los últimos años ha aportado nuevos puntos de vista en
torno a la teoría y práctica del desarrollo y un nuevo concepto sobre la
seguridad humana.
25. Erskine Childers, ed. Challenges to the United Nations: Building a
Safer World. (Nueva York: St. Martin's Press. 1994.) pp.21-25.
26. John Huddleston, The Search for a Just Society. (Kidlington, Oxford:
George Ronald. 1989.)
27. Hace 75 años 'Abdu'l-Bahá ofreció las siguientes sugerencias para el
futuro tribunal mundial: "... las asambleas nacionales de cada país o
nación -es decir, los parlamentos- deberán elegir dos o tres personas de
entre lo más selecto de esa nación, personas que estén bien versadas sobre
leyes internacionales y relaciones entre gobiernos, y sean conscientes de
las necesidades esenciales del mundo de la humanidad en este día. El
número de representantes debería ser proporcional al número de habitantes
de cada país. La elección de estas almas escogidas por la asamblea
nacional, esto es, el parlamento, debe ser confirmada por la cámara alta,
el congreso y el gabinete, así como también por el presidente o monarca,
de manera que estas personas sean las elegidas de toda la nación y del
gobierno. El Tribunal Supremo se compondrá de estas personas, por lo que
toda la humanidad tendrá una participación en él, ya que cada uno de estos
delegados representará plenamente a su nación. Cuando, ya sea por
unanimidad o por mayoría, emita un fallo el Tribunal Supremo sobre
cualquier asunto internacional, no habrá pretexto alguno para el
demandante ni fundamento para la impugnación del acusado. En caso de que
alguno de los gobiernos o naciones se muestre negligente o dilatorio en la
ejecución de la irrefutable decisión del Tribunal Supremo, el resto de las
naciones se levantarán en contra, ya que todos los gobiernos y naciones
del mundo son los que sostienen a este Tribunal Supremo. Considerad qué
cimientos tan firmes son éstos. Sin embargo, mediante una Liga limitada y
condicionada, el propósito no se cumplirá como debería".
Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilado por el
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J. Mackay Ltd. 1978.) pp.306-307.
28. Actualmente la jurisdicción del Tribunal se limita a: 1) los casos en
que las partes se remitan a él por acuerdo especial conjunto, 2) los
asuntos relativos a tratados o convenios en vigor que prevean posibles
remisiones al Tribunal, y 3) determinadas categorías de disputas entre
estados para los que éstos hayan reconocido la jurisdicción vinculante del
Tribunal. Europa World Year Book 1994. Vol. I. International Court of
Justice, p.22.
29. Shoghi Effendi, Trad. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1983.) p.260.
"El requisito primordial y más urgente es el fomento de la educación.
Resulta inconcebible pensar que haya nación capaz de lograr la prosperidad
y el triunfo sin que se promueva este asunto fundamental y principalísimo.
La ignorancia es la razón principal de la decadencia y caída de los
pueblos. Hoy día la masa de la población está desinformada incluso de los
asuntos ordinarios; menos aún comprende la esencia de las necesidades y
problemas complejos de la hora".
'Abdu'l-Bahá, (The Secret of Divine Civilization. Trad. Marzieh Gail
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1957), p.109.
"Esta misma diferencia se aprecia en los animales; algunos están
domesticados e instruidos, otros quedan en estado salvaje. Se comprueba
claramente que el mundo de la naturaleza es imperfecto, en tanto que el
mundo de la educación es perfecto. Es decir, mediante la cultura y la
formación el hombre es rescatado de las exigencias de la naturaleza; por
tanto la educación es necesaria y obligatoria. Pero ésta es de varias
clases. Existe una formación y desarrollo del cuerpo físico que aporta
crecimiento y fortaleza. Existe la educación intelectual o formación de la
mente, a cuyo fin se fundan escuelas y colegios. La tercera clase de
educación es la del espíritu. Mediante el aliento del Espíritu Santo el
hombre es elevado al mundo de la moralidad e iluminado mediante las luces
de los dones divinos. El mundo moral sólo se alcanza merced a las
efulgencias del Sol de la Realidad y la vida vivificante del espíritu
divino".
'Abdu'l-Bahá, charla pronunciada en St. Paul el 20 de septiembre de 1912.
The Promulgation of Universal Peace, pp.329-330.
30. Los gobiernos y sus copartícipes deben tener presente que la igualdad
material no es realizable ni deseable. La igualdad absoluta es una
quimera. No obstante, en varios puntos del recorrido ha de haber necesidad
de efectuar la redistribución de la riqueza mundial. Cada vez se hace más
evidente que un capitalismo desenfrenado tampoco contiene la respuesta.
Cierta regulación y redistribución es necesaria para promover la justicia
material. En este sentido, un impuesto sobre la renta constituye en
principio una de las formas más justas y equitativas de lograrlo. También
debe reservarse cierto papel al reparto voluntario de la propia riqueza
(tanto a nivel individual como institucional). Sin embargo, la igualdad de
oportunidades para el progreso y avance económico debe formar parte del
tejido del nuevo orden. En última instancia, la forma más importante de
regular cualquier sistema económico es la regulación moral que comienza en
los corazones y mentes de las personas.
31. El establecimiento del Global Environment Facility (GEF, Centro Global
Medioambiental) representa un paso loable en la dirección correcta, y a
largo plazo puede resultar provechoso como uno de los instrumentos que
sirvan de financiación al Programa 21, a condición de que se redefina su
mandato y se amplíe su escala de actividades.
32. Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Declaración de Viena y
Programa de Acción. 14-25 de junio de 1993. Viena, Austria.
33. Un tratamiento más amplio de este concepto puede encontrarse en The
Prosperity of Humankind, declaración de la Comunidad Internacional Bahá'í,
Oficina de Información Pública, publicada en febrero de 1995 [la versión
castellana apareció en la misma fecha bajo el título Prosperidad mundial]:
"La actividad más íntimamente ligada a la conciencia, en tanto capacidad
distintiva de la naturaleza humana, es la exploración de la realidad que
la persona realiza por sí misma. La libertad de investigar el propósito de
la existencia, así como la libertad de desarrollar los dones de la
naturaleza humana que lo hacen alcanzable, requiere protección. Es
menester que las personas sean libres para conocer. Que tal libertad sea
objeto de abusos y que éstos se vean crudamente alentados por ciertos
rasgos de la sociedad contemporánea, no rebaja en modo alguno la validez
del impulso mismo.
Es este impulso característico de la conciencia humana el que sustancia el
imperativo moral que lleva a enunciar muchos de los derechos que consagran
la Declaración Universal y los Convenios relacionados. La educación
universal, la libertad de movimiento, el acceso a la información, y la
oportunidad de participar en la vida política son todos aspectos de su
operación que requieren las garantías explícitas por parte de la comunidad
internacional. Lo mismo vale decir de la libertad de pensamiento y
creencias -incluyendo la libertad religiosa-, y del derecho a tener
opiniones y a expresarlas debidamente.
Puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e indivisible, cada miembro de
la especie nace al mundo como fianza del conjunto. Este fideicomiso
constituye el cimiento moral de la mayoría de los otros derechos
-principalmente los sociales y económicos- que los instrumentos de
Naciones Unidas tratan de definir de modo semejante. La seguridad de la
familia y del hogar, la propiedad y el derecho a la intimidad están todos
implícitos en tal fideicomiso. Las obligaciones por parte de la comunidad
se extienden a la provisión de empleo, atención a la salud mental y
física, salarios justos, descanso y recreo, y a toda una legión de otras
expectativas razonables que albergan los miembros de la sociedad.
El principio del fideicomiso colectivo origina, asimismo, el derecho de
toda persona a esperar que las condiciones culturales esenciales para su
identidad gocen de la protección del derecho nacional e internacional. De
forma análoga al papel que desempeña el caudal genético en la vida
biológica de la humanidad y en su entorno, la inmensa riqueza de
diversidad cultural lograda en el curso de milenios resulta vital para el
desarrollo social y económico de una especie humana en trance de llegar a
su mayoría de edad. Representa un patrimonio al que debe dejarse
fructificar en forma de una civilización global. Por un lado, las
expresiones culturales necesitan amparo frente a las asfixiantes
influencias materialistas. Por otro lado, las culturas deben desarrollar
la capacidad de actuar recíprocamente de acuerdo con las pautas siempre
cambiantes de la civilización, y desembarazadas de la manipulación con
fines políticos partidistas".
Comunidad Internacional Bahá'í. Oficina de Información Pública,
Prosperidad mundial (Haifa: Centro Mundial Bahá'í. 1995.)
34. El respeto de los derechos humanos debe comenzar por la familia:
"Compárese las naciones del mundo a los miembros de una familia. Una
familia es una nación en miniatura. Simplemente amplíese el círculo de la
casa, y se obtiene la nación. Amplíese el círculo de las naciones, y se
obtiene a toda la humanidad. Las condiciones que rodean a la familia,
rodean a la nación. Los acontecimientos que ocurren en la familia son
acontecimientos en la vida de la nación. ¿Contribuirá al progreso y avance
de la familia el surgimiento de disensiones entre sus integrantes, el que
todos pugnen entre sí, se entreguen al pillaje, celosos y vengativos del
daño causado, y busquen su provecho egoísta? Al contrario, ello originaría
la aniquilación del progreso. Del mismo modo ocurre en la gran familia de
naciones; pues las naciones no son sino la suma de las familias. Por
consiguiente, tal y como la contienda y las disensiones destruyen la
familia y coartan su progreso, del mismo modo se destruyen las naciones y
su progreso es atajado".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace: Talks Delivered by
'Abdu'l-Bahá during His Visit to the United States and Canada in 1912.
Comp. Howard MacNutt. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.)
p.157.
35. "Cuando la humanidad toda haya recibido las mismas oportunidades
educativas y se haya conseguido la igualdad del hombre y la mujer, los
cimientos de la guerra quedarán completamente eliminados. Sin la igualdad
tal cosa será imposible, pues todas las diferencias y distinciones llevan
a la lucha y a la discordia. La igualdad entre el hombre y la mujer
conduce a la abolición de la guerra, debido a que las mujeres nunca
estarán dispuestas a sancionarla. Las madres no entregarán sus hijos como
sacrificio en los campos de batalla tras haber pasado veinte años de
ansiedades y amorosa entrega para criarlos desde la infancia, no importa
cuál sea la causa que se les llame a defender. Al obtener la igualdad de
derechos, no cabe duda de que la guerra entre los hombres cesará por
completo".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. Comp. Howard MacNutt.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.) pp.174-175.
36. "Y sépase, una vez más, que hasta que el hombre y la mujer reconozcan
y lleven a cabo la igualdad, no será posible el progreso social y político
aquí o en cualquier otra parte. Pues el mundo de la humanidad consta de
dos partes o miembros: uno es la mujer; el otro es el hombre. Hasta tanto
estos dos miembros no sean iguales en fortaleza, no podrá ser establecida
la unidad de la humanidad, ni la dicha y felicidad del género humano serán
realidad. Dios mediante, así será". De una charla pronunciada por
'Abdu'l-Bahá ante la Federación de Clubes de Mujeres, Chicago, Illinois, 2
de mayo de 1912.
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. (Wilmette, Ill.: Bahá'í
Publishing Trust. 1982.) p.77.
37. "El mundo del pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha
dominado a la mujer debido a sus cualidades más potentes y agresivas,
tanto físicas como mentales. Pero el equilibrio está variando, la fuerza
está perdiendo su dominio, y la viveza mental, la intuición y las
cualidades espirituales de amor y servicio, en las que la mujer es fuerte,
están ganando en poder. En adelante tendremos una época menos masculina y
más influida con ideales femeninos o, para explicarnos más exactamente,
será una época en la que los elementos masculinos y los femeninos de la
civilización estarán más equilibrados".
'Abdu'l-Bahá, citado por John E. Esslemont, 37. Bahá'u'lláh y la nueva
era, Terrassa, Editorial Bahá'í de España, 1976, p.178.
38. En cuanto al acceso a la educación, el principio según el cual las
mujeres y las hijas deberían recibir prioridad sobre hombres e hijos ha
sido un principio tradicional de las enseñanzas bahá'ís. En 1912
manifestaba 'Abdu'l-Bahá en una alocución: "Al proclamar la unidad de la
humanidad [Bahá'u'lláh] enseñó que hombres y mujeres son iguales a los
ojos de Dios y que no cabe hacer distinción entre ellos. La única
diferencia se debe ahora a la falta de educación y formación. Si las
mujeres recibieran igualdad de oportunidades educativas, las diferencias y
estimación de inferioridad desaparecerían... Más aún, la educación de las
mujeres reviste mayor importancia que la de los hombres, pues son ellas
las madres de la especie, y las madres llevan la crianza de los hijos. Los
primeros educadores de los hijos son las madres. Por consiguiente, deben
ser formadas cumplidamente a fin de que eduquen a sus hijos e hijas. Hay
muchas disposiciones en las palabras de Bahá'u'lláh sobre este particular.
Bahá'u'lláh promulgó la adopción del mismo sistema de educación para
hombres y mujeres. Las hijas y los hijos deben seguir el mismo plan de
estudios, con lo que se promoverá la unidad de los géneros".
'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace. Comp. Howard MacNutt.
(Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1982.) pp.174-175.
39. Lawrence H. Summers, Vicepresidente y Jefe del Área Económica del
Banco Mundial, Investing in All the People. 1992. También, USAID. 1989.
Technical Reports in Gender and Development. Making the Case for the
Gender Variable: Women and the Wealth and Well-being of Nations. Office of
Women in Development.
40. Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J. Mackay Ltd. 1978.) p.302.
41. Las Estrategias de Futuro de Nairobi para el Avance de la Mujer. Según
fueron adoptadas por la Conferencia Mundial para Revisar y Valorar las
Realizaciones de Naciones Unidas durante el Decenio de la Mujer: Igualdad,
Desarrollo y Paz, Nairobi, Kenia, 15-26 de julio de 1985.
42. Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por un Comité del Centro Mundial Bahá'í y Marzieh Gail. (Gran Bretaña: W &
J Mackay Ltd. 1978.) p.303.
43. La declaración interreligiosa titulada "Hacia una Ética Global",
resultado de una asamblea de destacadas figuras religiosas y espirituales
de casi todas las grandes religiones y movimientos espirituales durante el
Parlamento de las Religiones del Mundo, celebrado en Chicago en 1993,
sugiere que en este dominio es ciertamente posible que las religiones
encuentren mucho terreno en común. La declaración asevera: "Afirmamos que
las enseñanzas de las religiones contienen un patrimonio común de valores
radicales que constituyen la base de una ética mundial... Ya hay criterios
ancestrales del comportamiento humano que pueden hallarse en las
enseñanzas de las religiones del mundo y que son la condición de un orden
mundial duradero" [versión castellana en Hans Küng y Karl-Josef Kuschel
(eds), Hacia una ética mundial, Declaración del Parlamento de las
Religiones del Mundo, Madrid, Trotta, 1994, p.16].
44. La Regla de Oro, la enseñanza según la cual deberíamos tratar a los
demás como quisiéramos que se nos tratase, es un principio ético que
encontramos repetido de forma variada en todas las grandes religiones:
Budismo: "No dañes a los demás de un modo que tú mismo hallarías dañino".
Udana-Varqa, 5:18.
Zoroastrismo: "Sólo es buena la naturaleza que no causa a otro cualquier
cosa que no sea buena para sí misma". Dadistan-i-Dinik, 94:5.
Judaísmo: "Lo que te sea aborrecible, no se lo hagas a tus semejantes.
Ésta es la Ley toda; todo lo demás es comentario". El Talmud, Shabbat,
31a.
Hinduismo: "Esta es la suma de toda verdadera rectitud: trata a los demás
como te gustaría ser tratado. No hagas nada a tu vecino que no quisieras
que te hiciese después a ti". Mahabharata.
Cristianismo: "Tal y como quisieras que obraran contigo, obra tú con
ellos". Lucas 6:31.
Islam: "Nadie de vosotros es creyente hasta que desea para su hermano lo
que desea para sí". Sunnah.
Taoísmo: El buen hombre "debería compadecerse de las malas inclinaciones
de los demás: mirar sus ganancias como si fueran propias, y las pérdidas
de igual forma". Thai-Shang.
Confucianismo: "Ciertamente es la máxima de la bondad: Haz a los demás lo
que quisieras que te hicieran a ti". Analectas, XV, 23.
Fe Bahá'í: "No debería desear para otros lo que no desea para sí mismo, ni
prometer lo que no ha de cumplir". Pasajes.
45. Shoghi Effendi, The World Order of Bahá'u'lláh. (Wilmette, Ill.:
Bahá'í Publishing Trust. 1938.) p.202.
46. Bahá'u'lláh, La proclamación de Bahá'u'lláh, Terrassa, Editorial
Bahá'í de España, 1994, p.124.
47. Bahá'u'lláh, Tablets of Bahá'u'lláh. Recopilación a cargo del
Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia. Traducido
por Habib Taherzadeh, asistido por un Comité del Centro Mundial Bahá'í.
(Haifa: Centro Mundial Bahá'í. 1982.) p.167.
48. La Comisión sobre la Gobernación Global escribe: "En vísperas del
nuevo siglo nos preocupa que, necesitando el mundo respuestas esclarecidas
a los nuevos desafíos, exista un vacío de liderazgo en toda una amplia
gama de asuntos humanos. A nivel nacional, regional e internacional,
dentro de las comunidades y de las organizaciones internacionales, en los
gobiernos y en las organizaciones no gubernamentales, el mundo necesita un
liderazgo fiable y sostenido.
Necesita un tipo de liderazgo que sea proactivo, no simplemente reactivo;
que esté inspirado, no que sea simplemente funcional; que mire a largo
plazo y a las generaciones futuras en cuyo beneficio se halla confiado el
presente. Necesita dirigentes fortalecidos por su visión, sostenidos por
la ética y confirmados públicamente por una valentía que mira más allá de
los siguientes comicios.
No se trata de un liderazgo confinado entre las cuatro paredes de casa.
Debe alcanzar más allá del país, la raza, la religión, el idioma o el
estilo de vida. Debe abarcar un electorado humano más amplio, estar
imbuido de atención hacia los demás y del sentido de la responsabilidad
hacia el vecindario global".
Informe de la Comisión sobre la Gobernación Global, Our Global
Neighborhood. (Nueva York: Oxford University Press. 1995.) p.353.
49. Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh. Traducido por Shoghi
Effendi. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust. 1976.) pp.93-94.
Documento BIC #95-1001S
Traducido del original en inglés
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Sobre la Comunidad Internacional Bahá'í Oficina de las Naciones Unidas...
©2001— La Oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones
Unidas
WENDEZEIT
FÜR DIE
NATIONEN
VORSCHLÄGE ZUM THEMA GLOBAL GOVERNANCE
EIN STATEMENT DER
INTERNATIONALEN BAHÁ’Í-GEMEINDE
Wendezeit für die Nationen
Vorschläge zum Thema Global Governance
Ein Statement der Internationalen Bahá’í-Gemeinde
© 1996 by Bahá’í-Verlag, Hofheim/Ts.
ISBN 3-87037-322-9
Bestellziffer 451-331
Printed in Germany
INHALT
I. Überblick: Gelegenheit zum Innehalten – Seite 5
II. Den historischen Zusammenhang verstehen: Ein Aufruf an die Führer der Welt – Seite 8
III. Eine Neuorientierung der Vereinten Nationen – Seite 11
A. Neue Aufgaben für die Vollversammlung – Seite 12
1. Mindestvoraussetzung für eine Mitgliedschaft – Seite 13
2. Gründung einer internationalen Grenzkommission – Seite 13
3. Neue finanzielle Grundlagen – Seite 14
4. Welthilfssprache und gemeinsame Schrift – Seite 14
5. Die Möglichkeit einer einzigen Weltwährung – Seite 15
B. Stärkung der Exekutive – Seite 15
1. Einschränkung des Vetorechts – Seite 16
2. Einrichtung einer permanenten internationalen Militärstreitmacht – Seite 16
3. Kollektive Sicherheit auch bei anderen globalen Problemen – Seite 17
4. Erfolgreiche UN-Organisationen – Seite 17
C. Stärkung des Internationalen Gerichtshofes – Seite 17
1. Erweiterung der Zuständigkeit – Seite 18
2. Koordination der Spezialgerichtsbarkeiten – Seite 18
IV. Das Potential des einzelnen Menschen freisetzen.
Eine kritische Herausforderung der entstehenden internationalen Ordnung – Seite 19
A. Wirtschaftliche Entwicklung – Seite 20
1. Eine entschiedene Kampagne zur Erfüllung der Agenda 21 – Seite 21
B. Schutz der Grundrechte des Menschen – Seite 22
1. Der UNO-Apparat zur Überwachung, Durchsetzung und Erfolgskontrolle ist zu stärken – Seite 23
2. Die allgemeine Ratifikation der internationalen Menschenrechtskonventionen ist voranzutreiben – Seite 24
3. Die Achtung vor den Überwachungsorganen der Vereinten Nationen für die Menschenrechte muß gesichert werden – Seite 24
C. Förderung der Stellung der Frauen – Seite 25
1. Frauen müssen in den Delegationen der Mitgliedsstaaten stärker vertreten sein – Seite 26
2. Es muß zur Ratifikation internationaler Konventionen ermutigt werden, die die Rechte der Frau schützen und ihren Status verbessern – Seite 26
3. Die Erfüllung des Beijing–Aktionsprogramms ist vorauszuplanen – Seite 27
D. Die Bedeutung sittlicher Bildung – Seite 27
1. Lehrpläne zur ethisch-sittlichen Bildung in den Schulen sind zu entwickeln – Seite 28
V. Menschheit am Wendepunkt. Ein Aufruf an die Führer der Welt – Seite 29
Die Vereinigung der ganzen Menschheit ist das Kennzeichen der Stufe, der sich die menschliche Gesellschaft heute nähert. Die Einheit der Familie, des Stammes, des Stadtstaates und der Nation ist nacheinander in Angriff genommen und völlig erreicht worden. Welteinheit ist das Ziel, dem eine gequälte Menschheit zustrebt. Der Aufbau von Nationalstaaten ist zu einem Ende gekommen. Die Anarchie, die der nationalstaatlichen Souveränität anhaftet, nähert sich heute einem Höhepunkt. Eine Welt, die zur Reife heranwächst, muß diesen Fetisch aufgeben, die Einheit und Ganzheit der menschlichen Beziehungen erkennen und ein für allemal den Apparat aufrichten, der diesen Leitgrundsatz ihres Daseins am besten zu verkörpern vermag.1
Shoghi Effendi, 1936
I. Überblick
Gelegenheit zum Innehalten
Das 20. Jahrhundert, eine der stürmischsten Abschnitte der Menschheitsgeschichte, zeichnet sich durch zahlreiche Umwälzungen, Revolutionen und die radikale Abkehr von der Vergangenheit aus. Einige dieser Umwälzungen – vom Niedergang des Kolonialismus und der großen Mächte des 19. Jahrhunderts bis zum Aufstieg und Fall der katastrophalen Experimente des Totalitarismus, Faschismus und Kommunismus – hatten höchst zerstörerische Auswirkungen, brachten Millionen von Menschen den Tod und führten zur Auslöschung von Traditionen und Kulturen und zum Zerfall ehrwürdiger Institutionen.
Andere Bewegungen und Entwicklungen waren jedoch positiver. Wissenschaftliche Entdeckungen und neuartige gesellschaftliche Einsichten spornten zu fortschrittlichen sozialen, wirtschaftlichen und kulturellen Veränderungen an. Der Weg wurde frei für ein neues Verständnis der Menschenrechte, die Bejahung individueller Würde, für größere Offenheit zu persönlicher und gemeinschaftlicher Leistung und mutige, neue Wege zur Entwicklung menschlichen Wissens und Bewußtseins.
Diese Zwillingsprozesse, der Niedergang alter Institutionen und das Aufblühen neuen Denkens, sind Zeugnisse eines gemeinsamen Trends, der sich in den vergangenen hundert Jahren deutlich beschleunigte: die wachsende gegenseitige Abhängigkeit und Integration der Menschheit.
Dieser Trend kann überall beobachtet werden: in der Verschmelzung der Weltfinanzmärkte – was wiederum die Tatsache widerspiegelt, daß die Menschheit von einer großen Zahl untereinander verflochtener Energie-, Nahrungs-, Rohstoff-, Technologie- und Informationsquellen abhängt –, bis zum Aufbau eines weltumspannenden Kommunikations- und Verkehrssystems. Der Trend spiegelt sich genauso im wissenschaftlichen Verständnis einer einzigen, uns allen gemeinsamen Biosphäre der Erde, was globaler Zusammenarbeit eine neue Dringlichkeit verleiht. Er zeigt sich zudem, wenn auch in einer destruktiven Weise, in dem Potential moderner Waffensysteme, deren Zerstörungskraft sich inzwischen auf einen Punkt zubewegt hat, an dem eine Handvoll Menschen in der Lage wäre, allem menschlichen Leben auf Erden ein Ende zu bereiten. Dieser Trend in seiner konstruktiven wie zerstörerischen Form ist inzwischen jedem bewußt; aber gerade hierdurch schmerzt uns das bereits vertraute Bild unseres blauen Planeten, der sich mit seiner fragilen Atmosphäre gegen das tiefe Schwarz des unendlichen Universums absetzt, ein Bild, das in uns die Vorstellung festigt, daß wir alle zu einer einzigen Menschheit gehören, reich an Vielfalt in unserer gemeinsamen Heimat.
Diese Entwicklung wird auch durch die Bemühungen der Nationen der Welt reflektiert, ein globales politisches System zu schmieden, das der Menschheit Frieden, Gerechtigkeit und Wohlstand sichert. Zweimal in diesem Jahrhundert hat die Menschheit versucht, eine neue internationale Ordnung zu schaffen. Jedesmal bemühte man sich, die langsam entstehende Anerkennung weltweiter Interdependenz mit einzubeziehen, aber gleichzeitig sollte die alles überragende nationale Souveränität unangetastet bleiben. Aus Sicht des nun endenden Jahrhunderts stellte der Völkerbund einen Durchbruch in der Entfaltung des Konzepts kollektiver Sicherheit und einen ersten, entscheidenden Schritt zu einer Weltordnung dar.
Durch den zweiten Versuch, der den verheerenden Schrecken des Zweiten Weltkrieges entsprang und sich auf eine hauptsächlich von den Siegern jener Feuersbrunst verfaßten Charta stützte, bietet sich seit fünfzig Jahren ein internationales Forum, quasi als letzte Zuflucht, eine einzigartige Institution, die den gemeinsamen Interessen der Menschheit als edles Symbol voransteht.
Als internationale Organisation haben die Vereinten Nationen gezeigt, daß die Menschheit zu gemeinsamen Aktionen in den Bereichen Gesundheit, Landwirtschaft, Erziehung und Bildung, Umweltschutz und des Wohlergehens der Kinder fähig ist. Sie haben unseren kollektiven moralischen Willen zur Schaffung einer besseren Zukunft bekräftigt, wie sich in der weit verbreiteten Akzeptanz der Menschenrechtskonventionen zeigt. Sie verdeutlichten das in der Menschheit tief verwurzelte Mitgefühl, wie die Bereitstellung von Spenden und Hilfskräften in Notfällen beweist. Und im wichtigsten Bereich der Friedensschaffung und Friedenserhaltung bahnten die Vereinten Nationen einen kühnen Weg in eine Zukunft ohne Krieg.2
Gleichwohl erwiesen sich die allgemeinen Ziele der Charta der Vereinten Nationen als kaum realisierbar. Entgegen den hochgesteckten Hoffnungen ihrer Gründer begann mit der Errichtung der Vereinten Nationen vor fünfzig Jahren noch nicht das Zeitalter des Friedens und Wohlstands für alle.3
Obwohl die Vereinten Nationen sicher eine Rolle bei der Verhinderung eines dritten Weltkrieges spielten, zeichnete sich das vergangene Jahrzehnt doch durch zahlreiche regionale und nationale Kriege aus, die Millionen Menschen das Leben kosteten. Kaum hatten die verbesserten Beziehungen zwischen den Supermächten die ideologischen Motive dieser Konflikte beseitigt, traten seit langem schwelende ethnische und religiös-fanatische Leidenschaften als Ursache für neue Gewaltausbrüche an die Oberfläche. Obwohl das Ende des Kalten Krieges die Gefahr eines globalen Vernichtungskrieges reduziert hat, sind die Technologien zur Vernichtung des ganzen Planeten – und zu einem gewissen Grad auch die ihnen zugrundeliegenden Leidenschaften – noch immer existent.
Auch in Bezug auf soziale Fragen dauern die gravierenden Probleme an. Zwar erzielen internationale Programme zur Förderung der Gesundheit, der nachhaltigen Entwicklung und der Menschenrechte einen Konsens auf höchster Ebene; gleichwohl hat sich die Situation vor Ort in vielen Gegenden verschlechtert, insbesondere durch die alarmierende Verbreitung militanten Rassismus und religiösen Fanatismus, das krebsartige Wuchern des Materialismus, die epidemieartige Zunahme der Kriminalität und des organisierten Verbrechens, das weit verbreitete Anwachsen sinnloser Gewalt, die sich ständig vergrößernde Schere zwischen Reichtum und Armut, die noch immer anhaltende Ungerechtigkeit gegenüber Frauen, die unmoralischen Auswüchse des ungezügelten Kapitalismus und die Zunahme politischer Korruption. Mindestens eine Milliarde Menschen leben in erniedrigender Armut, und mehr als ein Drittel der Weltbevölkerung sind Analphabeten.4
Während die beiden Prozesse des Zusammenbruchs und der Erneuerung die Welt auf einen gewissen Höhepunkt hinführen, bietet der 50. Jahrestag der Gründung der Vereinten Nationen eine willkommene Gelegenheit, innezuhalten und darüber nachzudenken, wie die Menschheit in ihrer Gesamtheit ihre Zukunft gestalten könnte. Es hat sich in der letzten Zeit tatsächlich eine große Zahl hilfreicher Vorschläge zur Stärkung der Vereinten Nationen und zur Verbesserung ihrer Fähigkeit, die Antworten aus der Völkergemeinschaft zu diesen Herausforderungen zu vereinigen, ergeben.
Diese Vorschläge kann man grob in drei Kategorien einteilen. Eine Gruppe befaßt sich vornehmlich mit verwaltungstechnischen und finanziellen Problemen innerhalb des UN-Systems. Eine andere Gruppe umfaßt die Vorschläge zur Umstrukturierung von Einrichtungen wie dem Wirtschafts- und Sozialrat, dem „Trusteeship Council“ und den Bretton-Woods-Wirtschafts-institutionen. Weitere Entwürfe betreffen Veränderungen der politischen Struktur der Vereinten Nationen, wie die Erweiterung des Sicherheitsrates und eine Überarbeitung der UN-Charta.5
Die meisten dieser Entwürfe haben konstruktiven Charakter, einige sind aber auch provokant. Eine der ausgewogensten und umsichtigsten Darstellungen ist der Bericht der „Commission on Global Governance“ mit dem Titel Nachbarn in Einer Welt, in dem Argumente für die allgemeine Anerkennung neuer Werte und für eine Strukturreform der Vereinten Nationen vorgetragen werden.6
Es ist in diesem Geiste, wenn die Internationale Bahá’í-Gemeinde zur laufenden Diskussion und der Beratung derart lebenswichtiger Themen beitragen möchte. Unsere Ansichten basieren auf drei grundlegenden Elementen:
Erstens: Diskussionen über die Zukunft der Vereinten Nationen müssen im großen Zusammenhang der Entwicklung und Ausrichtung einer internationalen Ordnung gesehen werden. Die Vereinten Nationen entstanden in der zweiten Hälfte des 20. Jahrhunderts gemeinsam mit anderen großen Organisationen. Zusammen werden diese nun die Entwicklung der neuen internationalen Ordnung bestimmen – und ihrerseits von dieser geformt werden. Daher sollten Aufgabe und Rolle, Handlungsprinzipien und sogar die Aktivitäten der Vereinten Nationen nur daraufhin untersucht werden, wie sie in die umfassende Zielsetzung einer internationalen Ordnung passen.
Zweitens: Da die Menschheit unteilbar ist, wird jeder Mensch geboren als ein der ganzen Welt anvertrautes Pfand. Diese Beziehung zwischen dem einzelnen und der Gesamtheit ist die moralische Grundlage für die meisten Rechte der Menschen, die die Vereinten Nationen zu definieren suchen. Sie dient auch der Bestimmung eines alles andere übersteigenden Zwecks der internationalen Ordnung bei der Festsetzung und Bewahrung der Rechte des einzelnen.
Drittens: Die Diskussionen über die Zukunft der internationalen Ordnung müssen die gesamte Menschheit einbeziehen und sie mitreißen. Diese Diskussionen sind derart bedeutsam, daß sie nicht nur auf den Kreis der führenden Personen in Regierungen, Wirtschaft, Wissenschaft, Religion und sonstigen gesellschaftlichen Gruppierungen beschränkt werden darf. Im Gegenteil, diese Entwicklungen müssen die Menschen, Frauen wie Männer, an der Basis der Gesellschaft einbinden. Durch eine solch breite Teilnahme wird ein sich selbst verstärkender Prozeß in Gang gesetzt und das Bewußtsein des Weltbürgertums und für eine erweiterte internationale Ordnung gefördert.
II. Den historischen Zusammenhang verstehen
Ein Aufruf an die Führer der Welt
Die internationale Bahá’í-Gemeinde betrachtet die derzeitige Verwirrung in der Welt und ihren katastrophalen Zustand als die natürliche Phase eines organischen Prozesses, der letztlich unvermeidlich zur Vereinigung der Menschheit in eine einzige Gesellschaftsordnung in den Grenzen dieses Planeten führen wird.
Wenn man die Menschheit als ein organisches System betrachtet, durchlief sie bereits bisher verschiedene Evolutionsschritte, vergleichbar mit den Altersstufen eines Säuglings und eines Kindes. Heute steht sie nun in der turbulenten Phase der Jugend, nahe der lang ersehnten Reife.7 Der Prozeß weltweiten Zusammenschlusses, bereits Realität im Wirtschaftsleben und in der Kommunikation, hält nun allmählich auch in der Politik Einzug.
Diese Entwicklung wurde im geschichtlichen Maßstab durch unerwartete und katastrophale Ereignisse beschleunigt. Die Verwüstungen des ersten und zweiten Weltkrieges bewirkten jeweils die Gründung des Völkerbundes und der Vereinten Nationen. Die Bewohner der Erde stehen nun vor der Wahl, ob künftige Errungenschaften ebenfalls erst nach ähnlich unvorstellbaren Schrecken, oder durch einen konsultativen Willensakt erreicht werden. Es wäre unverantwortlich, nun keine entschiedenen Schritte zu ergreifen.
Da die Souveränitätsrechte derzeit noch bei den Nationalstaaten liegen, obliegt es den Regierungen und Staatsoberhäuptern, den Rahmen der sich jetzt herausbildenden internationalen Ordnung zu bestimmen. Wir rufen die führenden Persönlichkeiten auf allen Ebenen auf, eine entschiedene Rolle bei der Einberufung einer Weltversammlung noch vor Ende dieses Jahrhunderts zu übernehmen, auf der erörtert werden muß, in welcher Weise die internationale Ordnung zu gestalten ist, damit die Welt die vor ihr liegende Herausforderung meistert. Wie von einigen bereits vorgeschlagen, könnte diese Versammlung die Bezeichnung „World Summit on Global Governance“ tragen.8
Dieser Weltgipfel könnte auf den Erfahrungen aufbauen, die auf den erfolgreichen Konferenzen der Vereinten Nationen der frühen 90er Jahre gewonnen wurden. Hierzu gehören der Weltkindergipfel von 1990, der Umweltgipfel von 1992, die Weltkonferenz über Menschenrechte 1994, der Weltsozialgipfel 1995 und die Weltfrauenkonferenz 1995. Dort wurde eine neue Methode der globalen Beratung kritischer Sachverhalte eingeführt.
Ein Schlüssel hierbei war die substantielle Mitwirkung zahlreicher gesellschaftlicher Gruppierungen. Die Verhandlungen der Regierungsdelegationen über die Veränderungen der politischen, sozialen und wirtschaftlichen Lage der Welt waren durch das fundierte Engagement dieser Gruppen geprägt. Die Nicht-Regierungs-organisationen reflektieren in der Regel genau die Bedürfnisse und Sorgen der Menschen von der Basis. Zudem war es bei jeder dieser Konferenzen wichtig, daß die Teilnahme von Regierungschefs dem Konferenzgeschehen vor der Weltöffentlichkeit das Signum von Legitimität und allgemeiner Zustimmung verlieh.
Man wäre gut beraten, wenn man auf diese Erfahrungen aufbauen und für den geplanten Weltgipfel auf den größtmöglichen Kreis zurückgreifen und so das Wohlwollen und die Unterstützung der Völker der Welt sichern würde.
Es wird oft die Sorge geäußert, daß internationale politische Instanzen unweigerlich eine übertriebene Zentralisierung entwickeln und so eine neue Bürokratie entsteht. Man muß hierzu nachdrücklich feststellen, daß jedes neue globale Regierungssystem prinzipiell wie praktisch dafür Sorge tragen muß, daß die Entscheidungskompetenzen auf der jeweils angemessenen Ebene verbleiben.9
Es mag nicht immer einfach sein, einen Mittelweg zu finden. Einerseits kann ein echter Fortschritt eigentlich nur durch die Menschen selbst erreicht werden, indem sie einzeln oder gemeinsam auf die Nöte der Zeit reagieren. Es kann also durchaus gesagt werden, daß in der Dezentralisierung von Macht das sine qua non der Entwicklung liegt.10 Andererseits wird die internationale Ordnung ein bestimmtes Maß weltweiter Lenkung und Koordination erfordern.
Im Lichte der oben umrissenen Prinzipien der Dezentralisierung sollten internationale Institutionen eine Handlungskompetenz nur dann erhalten, wenn internationale Fragen betroffen sind, in denen einzelne Staaten nicht für sich allein handeln können, oder um einzugreifen, wenn Rechte einzelner Mitgliedsstaaten zu schützen sind. Alle anderen Angelegenheiten sollten an nationale und lokale Instanzen verwiesen werden.11
Für die Entwicklung einer künftigen internationalen Ordnung sollten zudem möglichst viele Modelle und Regierungsformen überprüft werden. Statt sich nur ein einziges Modell der etablierten Regierungssysteme zum Vorbild zu nehmen, könnte die Lösung darin liegen, die sinnvollen Elemente aus allen Modellen miteinander abzustimmen und zu versöhnen.
Das föderale System ist beispielsweise eines jener bewährten Modelle, die geeignet sind, die Vielfalt der Welt in ein gemeinsames Geflecht aufzunehmen. Der Föderalismus hat sich bei der Delegation von Macht und der Entscheidungsfindung in großen, komplexen und heterogenen Staaten als effektiv erwiesen, unter gleichzeitiger Wahrung eines gewissen Maßes an Einheit und Stabilität. Ein anderes Modell, das genauere Betrachtung verdient, ist die Idee des „Commonwealth“, das auf der globalen Ebene die Interessen des Ganzen über die Einzelinteressen eines Staates stellt.
Auch muß ganz besonders darauf geachtet werden, daß die neue internationale Ordnung im Laufe der Zeit nicht in Formen von Despotismus, der Oligarchie oder Demagogie verfällt, die dann das Leben und das Gefüge der sie konstituierenden politischen Institutionen verdürbe.
1955 legte die Internationale Bahá’í-Gemeinde anläßlich des zehnjährigen Bestehens der UN-Charta den Vereinten Nationen eine Erklärung vor, deren Inhalt auf Ideen beruht, die vor fast einem Jahrhundert von Bahá’u’lláh formuliert wurden. „Das Bahá’í-Konzept einer Weltordnung kann so umrissen werden: Eine staatenübergreifende Weltinstanz, an die alle Nationen sämtliche Rechte auf Kriegsführung sowie bestimmte Rechte der Besteuerung und alle Rechte auf Rüstung – ausgenommen zum Zweck der Aufrechterhaltung der inneren Ordnung im jeweiligen Land – abtreten. Diese Instanz muß über eine internationale Exekutive verfügen, die jedes unbotmäßige Mitglied des Weltgemeinwesens unter ihre höchste und unanfechtbare Amtsgewalt zu zwingen vermag, dazu ein Weltparlament, dessen Mitglieder vom Volk ihrer jeweiligen Länder gewählt und von ihren Regierungen bestätigt werden, sowie einen höchsten Gerichtshof, dessen Rechtsprechung auch dann bindend ist, wenn die betroffenen Parteien mit der Verhandlung ihrer Streitfälle vor diesem Gericht nicht einverstanden sind.“12
Wir sind überzeugt, daß die Bildung einer Weltregierung zugleich der beste Schutz wie auch die unausweichliche Bestimmung der Menschheit darstellt. Zudem vermittelt die Weltregierung ein auf lange Sicht angelegtes Bild einer globalen Gesellschaft. Angesichts der Dringlichkeit der derzeitigen Lage benötigt die Welt kühne, praktische und gangbare Strategien, die über inspirierende Zukunftsvisionen hinausreichen. Wenn man sich auf ein zwingendes Konzept konzentriert, wird sich aus dem Gemenge konträrer Ansichten doch eine klare und stimmige Linie evolutionären Wandels herausbilden.
III. Eine Neuorientierung der Vereinten Nationen
Die Vereinten Nationen waren das Kernstück der von den Siegermächten des Zweiten Weltkrieges geschaffenen Nachkriegsordnung und erfüllten über viele Jahrzehnte während des ideologischen Konflikts zwischen Ost und West ihren ursprünglichen Zweck als Forum des internationalen Dialogs. Im Laufe der Jahre erweiterten sich die Aufgaben nicht nur in der Vertiefung internationaler Normen und der Förderung der sozialen und wirtschaftlichen Entwicklung, sondern auch in friedenbewahrenden Operationen auf verschiedenen Kontinenten.
Im gleichen Zeitraum veränderte sich die politische Wirklichkeit unserer Welt auf dramatische Weise. Zur Zeit der Gründung der Vereinten Nationen gab es ungefähr 50 unabhängige Staaten. Diese Zahl stieg inzwischen auf über 185. Am Ende des Zweiten Weltkrieges waren die Regierungen tonangebend in allen Entscheidungen. Heute ist durch den wachsenden Einfluß verschiedener gesellschaftlicher Gruppierungen und multinational operierender Konzerne eine bedeutend kompliziertere politische Landschaft entstanden.
Trotz wachsender Komplexität seiner Aufgabe hat das UN-System mehr oder weniger dieselbe Struktur bewahrt, wie sie vor 50 Jahren bei seiner Gründung einen neuen Dialog über die Fähigkeit der Vereinten Nationen angestoßen hat, der politischen Realität des 21. Jahrhunderts gerecht zu werden. Leider überwog bei diesem Dialog die Kritik bei weitem das Lob.
Die meiste Kritik entsteht durch Vergleiche mit den führenden privaten Organisationen oder durch Beurteilungen, die auf überzogenen Erwartungen beruhen. Obwohl sicherlich einige spezielle Vergleiche sinnvoll sein können, um die Effektivität zu erhöhen, sind jedoch generelle Aussagen dieser Art im Grunde ungerecht. Denn den Vereinten Nationen fehlt es nicht nur an eindeutiger Autorität, sondern meistens auch an den für wirksames Handeln nötigen Mitteln. Der Vorwurf des Versagens richtet sich also eigentlich an die UN-Mitgliedsstaaten selbst.
Die Vereinten Nationen würden mithin immer uneffektiv erscheinen, beurteilte man sie außerhalb ihrer Arbeitsbedingungen. Bezieht man aber den Gedanken ein, daß sie nur ein Element in einem größeren globalen Entwicklungsprozeß sind, kann man die Analyse von den derzeitigen Unzulänglichkeiten durchaus auf die Errungenschaften der UN richten. Einem auf Entwicklung orientierten Betrachter vermitteln die Vereinten Nationen einen reichhaltigen Fundus an Erfahrungen für eine künftige Einbindung in eine globale Regierungsform.
Zu einer entwicklungsorientierten Einstellung gehört die Fähigkeit, sich das Schicksal einer Institution über lange Zeiträume hinweg vorzustellen, die ihr eigenen Entwicklungsmöglichkeiten zu sehen, wirkungsvolle Strategien für kurzfristige Umsetzungen zu formulieren, ja sogar gravierende Änderungen in der Zukunft zu erahnen.
Wenn man die Vereinten Nationen aus einem solchen Blickwinkel heraus untersucht, wird es möglich, das derzeitige System zu stärken, ohne dessen prinzipielle Wesenszüge und Verfahren radikal zu verändern. Tatsächlich kann kein Vorschlag zur Reform der Vereinten Nationen effektiv sein, der nicht immanent stimmig ist und die Vereinten Nationen nicht auf einen evolutionären Kurs bringt, der sie mit einer bedeutsamen Aufgabe innerhalb der künftigen internationalen Ordnung betraut. Wir glauben, daß die hier beschriebene Verbindung verschiedener Vorschläge dieser Rahmenbedingung entspricht und ihre Annahme einen ausgewogenen und bedeutsamen Schritt zum Aufbau einer gerechteren Weltordnung darstellt.13
A. Neue Aufgaben für die Vollversammlung
Die Grundlage jeden Regierungssystems ist die Rechtsstaatlichkeit, mit der Legislative als dem wichtigsten Zweig der Rechtssetzung. Während die Gesetzgebungskompetenz auf örtlicher und nationaler Ebene im allgemeinen respektiert wird, erwecken regionale und internationale Gesetzgebungskörperschaften oft Furcht und Mißtrauen.
Zudem wird die Vollversammlung der Vereinten Nationen wegen ihrer Wirkungslosigkeit angegriffen. Obwohl einige der ihr entgegengebrachten Vorwürfe unbegründet sind, gibt es jedoch mindestens zwei Bereiche, in denen die UN unzulänglich arbeiten und die die Wirkkraft der Vollversammlung einschränken.
Erstens verleiht das jetzige System der nationalen Souveränität ein unangemessenes Gewicht, wodurch eine kuriose Mischung aus Anarchie und Konservatismus entsteht. In einer reformierten UNO werden Legislative und Wahlsystem die Völker der Welt wie die Nationalstaaten besser repräsentieren müssen.14
Zweitens sind Resolutionen der Vollversammlung nur bindend, wenn sie zusätzlich im völkerrechtlichen Sinne von jedem Mitgliedsstaat ratifiziert werden. Sofern das jetzige System, das der nationalen Souveränität Vorrang einräumt, von einem System abgelöst würde, das mehr auf die Interessen einer einzigen, vernetzten und gegenseitig abhängigen Menschheit eingeht, dann sollten die Resolutionen der Vollversammlung – in genau definierten Bereichen – allmählich Gesetzeskraft erlangen. Das hieße auch, Normen für den Vollzug dieser Gesetze und Vollstreckungsmöglichkeiten aufzustellen.
Diese beiden Mängel sind insofern eng miteinander verknüpft, als die Mehrheit der Menschen einer Weltregierung mißtrauisch und ängstlich gegenübersteht und sich wahrscheinlich solange keiner internationalen Institution unterwerfen wird, bis diese in einem hohen Maß repräsentativen Charakter hat.15
Gleichwohl erscheinen uns fünf praktische Schritte auch kurzfristig als gangbar, um die Vollversammlung und ihr Ansehen zu stärken und sie in eine langfristige Ausrichtung einzubinden.
1. Mindestvoraussetzung für eine Mitgliedschaft
Die Allgemeine Erklärung der Menschenrechte mit ihren Folgeabkommen, zusammen als Charta der Menschenrechte bezeichnet, legen den Minimalstandard für das Verhalten einer Regierung gegenüber deren Volk klar fest.
Ein Mitgliedsstaat verhindert die aktive und vernünftige Teilhabe der Bevölkerung am Gemeinwesen, wenn er sich nicht vorbehaltlos zu allgemeinen, freien und gleichen Wahlen, zu Meinungsfreiheit und den übrigen Grundrechten verpflichtet.
Wir schlagen Konsequenzen für den Fall vor, daß Mitgliedsstaaten diesen Standard nicht einhalten. Analog sollte Nationen, die sich um Aufnahme in die UNO bemühen, solange die Mitgliedschaft verweigert werden, bis sie offen für diesen Standard eintreten oder erkennbare Anstrengungen in diese Richtung unternehmen.
2. Gründung einer internationalen Grenzkommission
Offene Gebietsansprüche und Grenzfragen sind noch immer eine Hauptquelle für militärische Konflikte und unterstreichen die äußerste Dringlichkeit, diese Fragen durch allgemeine Verträge zu klären. Diese können nur zustande kommen, wenn berücksichtigt wird, daß die Grenzen vieler Nationalstaaten oft auf eine sehr willkürliche Art und Weise festgelegt wurden, und indem alle unbefriedigten Ansprüche von einzelnen Völkern und ethnischen Gruppen einbezogen werden.
Anstatt diese Fragen einem internationalen Gerichtshof vorzulegen, ist es unseres Erachtens das beste, eine internationale Kommission einzuberufen, die alle offenen Grenzfragen behandelt. Die Kommission sollte nach sorgfältiger Abwägung Empfehlungen vorlegen.16 Diese Vorschläge könnten zugleich präventiv auf wachsende Spannungen zwischen einzelnen Volksgruppen hinweisen und helfen, Konfliktpotentiale durch den frühzeitigen Einsatz diplomatischer Mittel abzuschätzen und zu entschärfen.
Um eine echte Gemeinschaft der Völker langfristig zu etablieren, bedarf es der endgültigen Regelung aller Grenzfragen. Die Untersuchungen der Kommission sollen dies vorbereiten.
3. Neue finanzielle Grundlagen
Das jährliche Defizit des UN-Budgets zwingt die Vereinten Nationen zu einem Krisenmanagement. Diese Situation wurde ursprünglich durch die Weigerung einer Reihe von Mitgliedsstaaten ausgelöst, ihre Beiträge pünktlich zu entrichten. Die fehlende Kompetenz zur Geltendmachung von Verzugszinsen und Mängel in der Administration verschärften die Lage.
Freiwillige Zahlungen seitens der Mitgliedsstaaten können kaum eine verläßliche Grundlage zur Finanzierung einer internationalen Organisation sein. Es müssen wirksame Maßnahmen zur Finanzierung entwickelt werden, um das reibungslose Funktionieren des UN-Systems zu ermöglichen. Wir schlagen die sofortige Ernennung einer Task-Force vor, die nach Alternativen suchen soll.
Hierbei sollte die Task-Force verschiedene Prinzipien beachten: 1. Es darf keine Besteuerung ohne politische Repräsentanz geben, 2. die Beitragshöhe sollte im Interesse der Gerechtigkeit abgestuft sein, 3. Verfahren zur Förderung von freiwilligen Spenden einzelner und von Gruppierungen dürfen nicht außer acht gelassen werden.17
4. Welthilfssprache und gemeinsame Schrift
Die Vereinten Nationen, die zur Zeit sechs offizielle Sprachen verwenden, würden sehr profitieren, wenn sie entweder eine der lebenden Sprachen oder eine künstliche Sprache als Hilfssprache für ihre Foren auswählen würden. Ein solcher Schritt wird schon seit langem von vielen Gruppen befürwortet – von den Esperantisten bis zur Internationalen Bahá’í-Gemeinde.18 Eine solche Maßnahme würde nicht nur Finanzen einsparen und die Verwaltung entlasten, sondern auch den Geist der Einheit erheblich fördern.
Wir schlagen die Ernennung einer hochrangigen Kommission vor, deren Mitglieder aus verschiedenen Regionen und einschlägigen Fachgebieten kommen sollten, wie zum Beispiel aus der Linguistik, den Wirtschafts- und Sozialwissenschaften, der Ausbildung und den Medien. Die Kommission soll die Frage der Auswahl einer Welthilfssprache und einer gemeinsamen Schrift sorgfältig prüfen.
Wir gehen davon aus, daß die Welt langfristig dazu gezwungen sein wird, eine einzige Hilfssprache und Schrift – als Ergänzung zur jeweiligen Landessprache – in den Schulen zu unterrichten. Dies hätte das Ziel, den Übergang zur globalen Gesellschaft zu erleichtern, durch eine verbesserte Kommunikation zwischen den Völkern, durch Kostensenkung in Wirtschaft, Verwaltung und anderen weltumspannenden Unternehmungen, und allgemein durch die Förderung herzlicherer Beziehungen zwischen allen Mitgliedern der Völkerfamilie.19
Dieser Vorschlag sollte nicht falsch verstanden werden. Er zielt keineswegs auf eine Zerschlagung irgendeiner lebenden Sprache oder Kultur.
5. Die Möglichkeit einer einzigen Weltwährung
Es liegt auf der Hand, daß eine Weltwährung ein wichtiges Element innerhalb der Weltwirtschaft darstellt. Wirtschaftsexperten glauben, daß eine Weltwährung neben anderen Vorteilen die Spekulation und unvorhersehbare Marktschwankungen eindämmen und weltweit zu einer Anpassung der Löhne und Preise und so zu bedeutsamen Einsparungen führen könnte.20
Mögliche Einsparungen werden aber nur dann umgesetzt, wenn es gelingt, die Vorbehalte der Skeptiker durch überzeugende Argumente zu beseitigen und einen glaubwürdigen Aktionsplan vorzulegen. Wir schlagen die Ernennung einer hochrangigen Kommission vor, die aus den hervorragendsten Regierungsmitgliedern, Wissenschaftlern und Fachleuten besteht und sofort damit beginnen soll, die wirtschaftlichen Vorteile, aber auch die politischen Kosten einer Weltwährung zu prüfen und eine effektive Vorgehensweise für ihre Einführung vorzulegen.
B. Stärkung der Exekutive
Auf der internationalen Ebene ist die wichtigste Aufgabe der Exekutive die Durchsetzung des Abkommens zur kollektiven Sicherheit.21
Kollektive Sicherheit setzt einen bindenden Vertrag zwischen den Nationen zur gemeinschaftlichen Abwehr einer Bedrohung voraus. Dessen Wirksamkeit hängt davon ab, in welchem Ausmaß sich die einzelnen Mitgliedsstaaten dem Gemeinwohl verpflichten, selbst wenn dies in gewisser Weise durch ein aufgeklärtes Eigeninteresse motiviert ist.
Innerhalb der Vereinten Nationen wird die Exekutivgewalt überwiegend vom Sicherheitsrat wahrgenommen, teilweise gemeinsam mit dem Sekretariat. Beide werden in der Wahrnehmung ihres Mandats behindert. Der Sicherheitsrat leidet an der Unfähigkeit, entschiedene Maßnahmen zu treffen. Der Generalsekretär steht unter dem Druck komplexer Anforderungen einzelner Mitgliedsstaaten.
Vier praktische Schritte könnten möglicherweise die Exekutivfunktion der Vereinten Nationen kurzfristig stärken.
1. Einschränkung des Vetorechts
Bei der Übertragung des Vetorechts an fünf ständige Mitglieder lag die ursprüngliche Absicht der UN-Charta darin, den Sicherheitsrat an der Unterstützung militärischer Aktionen zu hindern, die sich gegen ein ständiges Mitglied richten oder Streitkräfte eines ständigen Mitglieds gegen dessen Willen einzusetzen.22 Mit Beginn des Kalten Krieges wurde das Vetorecht tatsächlich wiederholt aus Gründen regionaler oder nationaler Sicherheit ausgeübt.
In den 1955 zur UN-Reform vorgelegten Vorschlägen sprach sich die Internationale Bahá’í-Gemeinde für die schrittweise Abschaffung der „ständigen Mitgliedschaft“ und des „Vetorechts“ aus, entsprechend der Stärkung des Vertrauens in den Sicherheitsrat. Vierzig Jahre später bekräftigen wir diese Position. Wir möchten jedoch vorschlagen, daß in einer Übergangsphase das Vetorecht bestehen bleibt, aber eingeschränkt wird, um der ursprünglichen Zielsetzung der UN-Charta gerecht zu werden.
2. Einrichtung einer permanenten internationalen Militärstreitmacht
Eine internationale Streitmacht sollte geschaffen werden, um die friedenerhaltenden Maßnahmen der Vereinten Nationen zu unterstützen und den Resolutionen des Sicherheitsrates mehr Glaubwürdigkeit zu verleihen.23 Ihre Loyalität zu den Vereinten Nationen und ihre Unabhängigkeit von nationalen Interessen muß gesichert sein. Voll ausgerüstet, stünde diese Streitmacht unter der Befehlsgewalt des Generalsekretärs bei letztlicher Aufsicht des Sicherheitsrates. Ihre Finanzierung würde jedoch von der Vollversammlung bestimmt. Der Generalsekretär sollte beim Aufbau dieser Streitmacht auf kompetentes Personal aus allen Teilen der Welt zurückgreifen.
Richtig eingesetzt, würde eine solche Streitmacht zugleich ein Gefühl der Sicherheit vermitteln und so Schritte zur weltweiten Abrüstung fördern, wodurch das unmittelbare Verbot von Massenvernichtungswaffen bewirkt werden könnte.24 Außerdem könnte sich so im Einklang mit dem Prinzip kollektiver Sicherheit die Auffassung verbreiten, daß Staaten Waffen nur zu ihrer eigenen Verteidigung und zur Aufrechterhaltung der inneren Sicherheit benötigen.
Als ein unmittelbarer Schritt zur Einrichtung dieser Streitmacht könnte das derzeitige adhoc-Verfahren institutionalisiert und (für Krisenfälle) regionale schnelle Eingreiftruppen aufgestellt werden.
3. Kollektive Sicherheit auch bei anderen globalen Problemen
Obwohl ursprünglich im Zusammenhang mit der Bedrohung durch militärische Aggression entwickelt, könnte das Konzept der kollektiven Sicherheit auf alle Formen der Bedrohung ausgeweitet werden. Selbst wenn diese nur lokal auftreten, sind sie doch das Ergebnis des Zusammenbruchs der heutigen globalen Ordnung. Diese Bedrohungen umfassen unter anderem den internationalen Drogenhandel, die Sicherstellung ausreichender Nahrung und das Auftreten neuer weltweiter Seuchen.25
Dieser Themenbereich sollte auf die Tagesordnung des vorgeschlagenen Weltgipfels gesetzt werden, wobei es jedoch unwahrscheinlich ist, daß es vor dem fundamentalen Problem militärischer Aggression Vorrang genießen würde.
4. Erfolgreiche UN-Organisationen
Innerhalb der UN-Familie gibt es eine Reihe von unabhängigeren Organisationen, wie zum Beispiel die UNICEF (Kinderhilfswerk), die ICAO (Luftfahrtorganisation), der UPU (Weltpostverein), die ITCU (Telekommunikationsunion), die ILO (Weltarbeitsunion) und die WHO (Weltgesundheitsorganisation). Diese haben innerhalb spezifischer, wichtiger Bereiche beachtliche Erfolge erzielt.
Generell gesehen besitzen sie bereits eigene Exekutivgewalt. Ihre Unabhängigkeit sollte gewahrt und als Teil der internationalen Exekutive gestärkt werden.26
C. Stärkung des Internationalen Gerichtshofes
Jedes Regierungssystem bedarf einer starken Judikative, zum Ausgleich der Gewalten, und zur Wahrung von Rechtsprechung und Gesetz. Das Streben nach einer gerechten Gesellschaft gehört zu den elementaren Impulsen in der Geschichte27 – zweifellos kann eine Weltkultur ohne Verankerung im Gerechtigkeitsprinzip nicht gegründet werden.
Gerechtigkeit ist jene Kraft, die das allmählich dämmernde Bewußtsein der Einheit der Menschheit in einen gemeinsamen Willen übertragen kann, mit dessen Hilfe das Rahmenwerk einer Weltgemeinschaft sicher aufgebaut werden kann. In einer Epoche, in der die Menschen zunehmend Zugang zu Informationen aller Art und zu einer großen Vielfalt verschiedener Ideen erhalten, wird sich die Gerechtigkeit als herrschendes Prinzip erfolgreicher gesellschaftlicher Organisation erweisen.
Auf der persönlichen Ebene ist die Gerechtigkeit jene Eigenschaft der Seele, die jeden Mensch befähigt, Wahres von Falschem zu unterscheiden. Bahá’u’lláh bekräftigt, daß nach Gottes Sicht Gerechtigkeit „von allem das Meistgeliebte“28 ist, da sie jedem einzelnen erlaubt, mit eigenen Augen und nicht mit denen anderer zu sehen, durch eigene Erkenntnis und nicht durch die seines Nächsten oder seiner Gruppe zu handeln.
In der Gruppe ist das Ringen um Gerechtigkeit der unbedingt notwendige Maßstab kollektiver Entscheidungsfindung, denn es ist das einzige Mittel, um Einheit im Denken und Handeln zu erreichen. Das Verlangen nach Rache und Strafe verbarg sich in der Vergangenheit oft unter dem Deckmantel der Gerechtigkeit. Davon ist wahre Gerechtigkeit aber weit entfernt. In der Praxis fördert ihre Anwendung vielmehr ein Klima offenen Austauschs und der Beratung, das leidenschaftslose und angemessene Entscheidungen erst ermöglicht. Ein solches Klima macht es viel weniger wahrscheinlich, daß die überall vertretene Neigung zu Manipulation und Cliquenwesen die Entscheidungsfindung beeinflussen könnte.
Diese Auffassung von Gerechtigkeit wird allmählich die Erkenntnis reifen lassen, daß die Interessen des einzelnen und der Gesellschaft in einer Welt gegenseitiger Abhängigkeiten unauflösbar miteinander verflochten sind. So ist Gerechtigkeit wie ein Faden, der mit jeder Handlung verwoben werden sollte, sei es in der Familie, im unmittelbaren sozialen Umfeld, oder gar auf globaler Ebene.
Wir erkennen im derzeitigen System der Vereinten Nationen die Grundlage für einen gestärkten Weltgerichtshof. Der 1945 von den Vereinten Nationen gegründete Weltgerichtshof hat eine Reihe von positiven Elementen. Durch Auswahl der Richter wird beispielsweise versucht, alle Völker, Regionen und unterschiedlichen Rechtssysteme zu repräsentieren.29
Der wesentliche Mangel des Gerichtshofes liegt aber darin, daß ihm die Kompetenz fehlt, rechtlich verbindliche Entscheidungen zu fällen, mit Ausnahme der Fälle, in denen die Staaten sich vorher hierzu verpflichteten. Ohne eine solche Jurisdiktionsgewalt fehlt dem Gerichtshof die Möglichkeit, Gerechtigkeit walten zu lassen.30 Mit der Zeit könnten die Entscheidungen des Weltgerichtshofes bindend und in allen Staaten vollstreckbar werden. Kurzfristig könnten aber zwei Maßnahmen den Weltgerichtshof stärken:
1. Erweiterung der Zuständigkeit
Derzeit ist die Zuständigkeit des Weltgerichtshofes auf wenige Kategorien von Rechtsfragen beschränkt. Nur Staaten haben Antragsrecht. Wir schlagen vor, daß neben den Mitgliedsstaaten auch anderen Organen der Vereinten Nationen ein Antragsrecht eingeräumt wird.
2. Koordination der Spezialgerichtsbarkeiten
Der Weltgerichtshof könnte als Dach für bereits existierende und neu zu schaffende Fachgerichte fungieren, die in internationalen Fällen innerhalb bestimmter Fachgebiete vermitteln und Recht sprechen können.
Erste Ansätze zu einem solchen vereinigten Konzept lassen sich bereits in den Spruchkörpern finden, die Vergleiche finden sollen beispielsweise im Bereich von Wirtschaft und Verkehr, und in den Entwürfen zur Gründung eines Internationalen Strafgerichtshofes und einer Kammer für Umweltfragen. Man könnte weitere Fachgebiete ergänzen, wie zum Beispiel weltweiter Terrorismus und Drogenhandel.
IV. Das Potential des einzelnen Menschen freisetzen
Eine kritische Herausforderung der entstehenden internationalen Ordnung
Führungsinstanzen haben auf allen Ebenen in erster Linie die Aufgabe, die Zivilisation voranzubringen. Sie können diese Aufgabe aber schwerlich erfüllen ohne die motivierte, einsichtsvolle Teilnahme aller Menschen am Leben und den Belangen der Gesellschaft.
Bisher hatten internationale Gremien die Bildung von Institutionen und den Zusammenschluß von Nationen im Blick, abgehoben von den Menschen in der Welt, ihrem Denken und Fühlen. Deren überwiegende Mehrheit lebt, eingebunden in ein vielschichtiges Verwaltungsnetz und verwirrt von der Nachrichtenfülle der Medien aus aller Welt, fern von der internationalen Bühne und hat noch keinen Sinn entwickelt für solche Institutionen wie die Vereinten Nationen. Nur wer über entsprechende gesellschaftliche Organisationen Zugang zum internationalen Geschehen hat, scheint sich mit solchen Institutionen identifizieren zu können.
Im Gegenzug können sich internationale Institutionen nicht zu wirksamen, ausgereiften Führungsorganen entwickeln, die ihren Hauptzweck, die Förderung der Zivilisation, erfüllen, solange sie nicht ihre wechselseitige Beziehung zu den Menschen in der Welt erkennen und pflegen. Diese Einsicht würde einen positiven Kreislauf von Vertrauen und Unterstützung in Gang setzen und damit den Übergang zu einer neuen Weltordnung beschleunigen.
Die mit der Entwicklung einer globalen Gesellschaft verbundenen Aufgaben erfordern ein weit höheres Maß an Fähigkeiten, als sie das Menschengeschlecht bisher aufzubringen hatte. Um den Anforderungen gerecht zu werden, müssen die Bildungsmöglichkeiten für alle Menschen gewaltig erweitert werden. Internationale Institutionen werden in dem Maße in der Lage sein, die in den Völkern verborgenen Fähigkeiten zu wecken und zu lenken, wie sie lernen, ihre Macht zu begrenzen, indem sie das Vertrauen, die Achtung und die aufrichtige Unterstützung derjenigen gewinnen, deren Handeln sie steuern wollen, und so offen und intensiv wie möglich mit allen Betroffenen beraten.
Menschen, die Vertrauen zu diesen Institutionen fassen und Achtung vor ihnen gewinnen, werden dann von ihren nationalen Regierungen fordern, die internationale Ordnung politisch wie wirtschaftlich stärker zu unterstützen, was die internationalen Institutionen, an Einfluß und Macht gewachsen, wiederum besser rüstet, weitere Schritte zu einer legitimen und wirkungsvollen Weltordnung zu unternehmen.
Die Vereinten Nationen müssen neben den Maßnahmen zur Festigung ihrer Struktur zugleich Initiativen ergreifen, um die in allen Menschen ruhenden Kräfte freizusetzen für ihre Beteiligung an diesem aufregenden Prozeß. In dieser Hinsicht verdienen bestimmte Themen zur raschen Entwicklung des einzelnen und der Gesellschaft besondere Beachtung. Darunter sind vier Themen – wirtschaftliche Entwicklung, Schutz der Menschenrechte, Verbesserung der Stellung der Frau und sittliche Entwicklung – so eng mit dem Fortschritt der Zivilisation verknüpft, daß sie mit Vorrang auf die Tagesordnung der Vereinten Nationen gehören.
A. Wirtschaftliche Entwicklung
Die während der letzten fünfzig Jahre von den Vereinten Nationen, der Weltbank und einigen Regierungen verfolgten wirtschaftlichen Entwicklungsstrategien blieben, wie gut sie auch geplant und ausgeführt waren, weit hinter den gesteckten Erwartungen zurück. In weiten Teilen der Welt ist der Graben zwischen Besitzenden und Besitzlosen breiter geworden und wächst zunehmend infolge weit auseinander klaffender Einkommen. Die gesellschaftlichen Probleme werden nicht kleiner. Tatsächlich nehmen Verbrechen und Krankheit nicht nur zu, sie nehmen überhand und werden schwieriger zu bekämpfen.
Für diese Mißerfolge können einige Ursachen benannt werden. Dazu gehören falsche Schwerpunktsetzung auf Großprojekte und bürokratische Überzentralisierung, ungerechte internationale Handelsbedingungen, weitverbreitete, das ganze Wirtschaftssystem durchwuchernde Korruption, Ausschluß der Frauen vom Entscheidungsprozeß auf allen Ebenen, eine allgemeine Unfähigkeit, Hilfsmittel den Armen wirklich zukommen zu lassen, und die Fehlleitung von Entwicklungsgeldern in militärische Rüstung.
Nüchtern betrachtet, verrät dies einen prinzipiellen Fehler im derzeitigen Paradigma wirtschaftlicher Entwicklung: Materielle Not wird oft angegangen ohne die geistigen Faktoren und deren Triebkraft zu berücksichtigen.
Entwicklung darf nicht mit einer Konsumgesellschaft verwechselt werden, die nicht in der Lage ist, sich selbst zu erhalten. Zu wahrem Wohlstand gehört geistiges wie materielles Wohlergehen. Essen, Trinken, ein Dach über dem Kopf und ein gewisses Maß an Bequemlichkeit sind notwendig; aber dies allein kann den Menschen nie ausfüllen. Ebensowenig können ihn weniger faßbare materielle Errungenschaften wie gesellschaftliche Anerkennung oder politische Macht zufrieden machen. Letztlich stillen nicht einmal intellektuelle Leistungen unsere tiefsten Bedürfnisse.
Richtig verstanden, besteht die Wirklichkeit des menschlichen Geistes im Verlangen nach etwas, das über uns hinaus weist. Wenngleich die geistige Seite unseres Wesens verschüttet ist vom täglichen Kampf um den Lebensunterhalt, kann unser Bedürfnis nach Transzendenz langfristig nicht unberücksichtigt bleiben. Ein tragfähiges Entwicklungsmodell muß deshalb ebenso die geistige Sehnsucht des Menschen ansprechen wie seine materiellen Bedürfnisse und Wünsche.
Bildung ist die beste Investition in wirtschaftliche Entwicklung. »Der Mensch ist der höchste Talisman. Der Mangel an geeigneter Erziehung hat ihn jedoch dessen beraubt, was er seinem Wesen nach besitzt«, schreibt Bahá’u’lláh. »Betrachte den Menschen als ein Bergwerk, reich an Edelsteinen von unschätzbarem Wert. Nur die Erziehung kann bewirken, daß es seine Schätze enthüllt und die Menschheit daraus Nutzen zu ziehen vermag.«31 Erziehung bedeutet mehr als die Vermittlung einer beschränkten Menge an Wissen oder einer Reihe von Fertigkeiten. In Wahrheit muß Erziehung – und sie sollte unabdingbar sein bei aller Entwicklung – auch vermitteln, wie man Wissen erwirbt, sie muß die Verstandes- und Urteilskraft schulen und dem Lernenden unverzichtbare sittliche Werte einprägen. Dieserart umfassende Erziehung ist es, die die Menschen zur Schaffung von Reichtum und seiner gerechten Verteilung befähigt.32
Wahrer Reichtum entsteht, wenn Arbeit nicht nur für die Mittel zum Lebensunterhalt geleistet wird, sondern auch als Beitrag für die Gesellschaft. Wir halten sinnvolle Arbeit für ein seelisches Grundbedürfnis und ebenso wichtig für die gesunde Entwicklung des Menschen wie gutes Essen, sauberes Wasser und frische Luft für seinen Leib.
Weil Abhängigkeit sich geistig zersetzend auswirkt, sind Pläne, die lediglich auf die Umverteilung materiellen Reichtums abzielen, langfristig zum Scheitern verurteilt. Die Verteilung des Reichtums muß wirksam und gerecht geschehen. Ja, sie muß eng mit dem Prozeß der Vermögensschöpfung verzahnt sein.
Um die Entwicklung wirksamer zu fördern, empfehlen wir den Organen der Vereinten Nationen folgendes:
Eine entschiedene Kampagne zur Erfüllung der Agenda 21
Der bei der Konferenz der Vereinten Nationen für Umwelt und Entwicklung formulierte Aktionsplan umfaßt ein breites Spektrum von Ansichten aus der Gesellschaft sowie eine Reihe von Prinzipien, ähnlich den in der vorliegenden Stellungnahme aufgeführten. Doch bedauerlicherweise wurde von den Mitgliedsstaaten wenig getan, um die im Plan beschriebenen Maßnahmen umzusetzen.
Um die Ziele der Agenda 21 zu verwirklichen, dürfte ein größerer Kraftaufwand notwendig sein, zwar anderer Art, aber vergleichbar an Umfang und Engagement dem Marshall-Plan für den Wiederaufbau Nachkriegseuropas. In diesem Fall wären die Bretton-Woods-Institutionen aufgefordert, eine klar definierte Kampagne in Gang zu setzen, um nationale Bemühungen zur Umsetzung der Ziele zu beschleunigen. Ein Mandat dieser Art kann nur das Ergebnis einer Konferenz sein, ähnlich den ersten Tagungen in Bretton-Woods vor fünfzig Jahren, einer Konferenz, auf der diese Institutionen einer Generalüberholung unterzogen werden. Ihre Revision hätte zum Ziel, der Weltbevölkerung ausreichend Mittel bereitzustellen, damit sie auf örtlicher Ebene initiativ werden kann. Darüber hinaus könnte die Konferenz ihre Agenda um die Kernthemen globaler wirtschaftlicher Sicherheit erweitern und hierfür bestehende Institutionen neu verfassen oder neue Strukturen schaffen.33
Wenn dies gelingt, könnte das neue Instrument auf die Koordination jener Maßnahmen ausgeweitet werden, die auf dem letzten UNO-Sozialgipfel beschlossen wurden.
B. Schutz der Grundrechte des Menschen
In den fünfzig Jahren seit Gründung der Vereinten Nationen ist das Verständnis dafür gewachsen, daß Menschenrechte international anerkannt und geschützt werden müssen, wenn Frieden, sozialer Fortschritt und wirtschaftlicher Wohlstand einkehren sollen.
Grundlage für die internationale Vereinbarung über das Wesen der Menschenrechte ist die überaus wichtige Erklärung der Menschenrechte, die 1948 von den Vereinten Nationen angenommen und in zwei internationalen Verträgen ausgearbeitet wurde: dem Internationalen Vertrag über Bürger- und politische Rechte und dem Internationalen Vertrag über soziale, wirtschaftliche und kulturelle Rechte. In Ergänzung hierzu definieren und fördern etwa 75 andere Konventionen und Deklarationen die Rechte von Frauen und Kindern, das Recht auf Glaubensfreiheit und das Recht auf Entwicklung, um nur einige zu nennen.
Die gegenwärtige Menschenrechtspolitik der Vereinten Nationen hat zwei große Mängel: Die Mittel zur Durchsetzung und Kontrolle sind begrenzt, und die mit jedem Recht verbundene Verantwortung wird zu wenig ernst genommen.
Die Durchsetzung der Menschenrechte müßte international ähnlich gehandhabt werden wie der Umgang mit militärischer Aggression in einem kollektiven Sicherheitssystem. Menschenrechtsverletzung in einem Staat muß als Angelegenheit aller Menschen begriffen werden, und Mechanismen zur Durchsetzung der Rechte müssen für eine geschlossene Reaktion der internationalen Gemeinschaft sorgen. Die Frage nach dem »wann« und »wie« der zum Schutz der Menschenrechte geplanten Intervention ist schwieriger zu beantworten. Die energische Durchsetzung der Menschenrechte erfordert eine weltweite Übereinkunft darüber, was als schreiende und vorsätzliche Verletzung der Menschenrechte zu betrachten ist.
Im Vorfeld der Weltkonferenz über Menschenrechte im Jahr 1993 wurden wichtige Schritte zu einem globalen Konsens unternommen. Die Konferenz bestätigte einhellig, daß Menschenrechte universell, unteilbar und miteinander verflochten sind, und beendete damit die anhaltende Debatte über die Gewichtung bürgerlicher und politischer Rechte im Verhältnis zu sozialen, wirtschaftlichen und kulturellen Rechten.34 Auch die Resolutionen der Konferenz bestätigten, daß Menschenrechte gelten müssen ohne Ansehen unterschiedlicher rassischer oder ethnischer Herkunft, religiösen Bekenntnisses oder nationaler Identität. Dazu gehört die Gleichheit für Frau und Mann; dazu gehört gleiches Recht für jeden Menschen in der Welt auf freie Forschung, Information und Religionsausübung; und dazu gehört das Recht eines jeden auf Grundbedürfnisse wie Nahrung, Unterkunft und Gesundheit.35 Abgesehen von der Notwendigkeit, einen Konsens zu finden und die Durchsetzung der Menschenrechte zu sichern, ist es wichtig, ein besseres Verständnis dafür zu entwickeln, daß mit jedem Recht eine entsprechende Verantwortung verbunden ist.
Das Recht, vor dem Gesetz als Person anerkannt zu sein, schließt beispielsweise die Verantwortung ein, dem Gesetz zu gehorchen – und die Gesetze wie auch das Rechtssystem gerechter zu machen. Ebenso bringt im gesellschaftlichen Bereich das Recht auf Heirat die Verantwortung mit sich, die Familie insgesamt zu unterhalten, die Kinder zu erziehen und alle Familienmitglieder mit Achtung zu behandeln.36 Das Recht auf Arbeit kann nicht von der Verantwortung getrennt werden, die übertragenen Pflichten nach besten Kräften zu erfüllen. Im weitesten Sinne ist in der Formulierung »universale« Menschenrechte die Verantwortung für die Menschheit als Ganzes inbegriffen.
Während es jedem einzelnen Mensch obliegt, seiner Verantwortung auf all diesen Gebieten nachzukommen, ist es letztlich die Aufgabe internationaler Institutionen, das damit verbundene Menschenrecht zu schützen. Wir schlagen vor, drei Maßnahmen sofort zu ergreifen:
1. Der UNO-Apparat zur Überwachung, Durchsetzung und Erfolgskontrolle ist zu stärken
Die Mechanismen der Vereinten Nationen zur Überwachung, Durchführung und Kontrolle der Einhaltung internationaler Verträge seitens der Regierungen sind unzulänglich. Das Menschenrechtszentrum verfügt über einen sehr kleinen Mitarbeiterstab, der darum kämpft, Kontrollmaßnahmen zu unterstützen, damit die Länder alle ihre ratifizierten Verträge einhalten.
Wir sind der Ansicht, daß die diesem Zentrum zugewiesenen Mittel drastisch erhöht werden müssen, wenn es seinen Aufgaben wirklich gerecht werden soll.
2. Die allgemeine Ratifikation der internationalen Menschenrechtskonventionen ist voranzutreiben
Da die Ratifizierung der internationalen Menschenrechtskonventionen eine wenn auch praktisch nicht zwingende Verpflichtung für die Mitgliedsstaaten schafft, müssen der Generalsekretär und alle UNO-Körperschaften jede Gelegenheit wahrnehmen, die Mitgliedsstaaten zum Handeln auf diesem Gebiet zu ermutigen. In der Tat könnte eine bindende Frist für die universelle Ratifikation ein motivierendes Ziel sein, das die Generalversammlung setzen müßte.
3. Die Achtung vor den Überwachungsorganen der Vereinten Nationen für die Menschenrechte muß gesichert werden
Da das Mandat der UNO-Vertretungen zur Überwachung der Menschenrechte sehr ernst zu nehmen ist, sollten die UN besonders aufmerksam die Erkenntnisse beachten, die sich aus der Struktur und der Arbeit dieser Vertretungen ergeben, und bei der Behebung regelwidriger Situationen ebenso überlegt handeln.
Nach unserer Ansicht wäre es ratsam, beim Nominierungsvorgang die im Rampenlicht stehenden Mitgliedsstaaten auf ihre Qualifikation zu prüfen und diejenigen, die noch nicht die internationalen Konventionen ratifiziert haben, von der Wahl zur Mitgliedschaft in der Menschenrechtskommission und anderen Überwachungsorganen auszuschließen. Während diese Mitgliedsstaaten nach wie vor in vollem Umfang an Beratungen teilnehmen könnten, wären die Vereinten Nationen vor einer möglicherweise peinlichen, bloßstellenden Situation bewahrt.
Wir meinen auch, daß eine einzige Ausnahme der oben genannten Regel berechtigt wäre. Mitgliedsstaaten, die nicht unter der kritischen Lupe der UNO stehen, aber in ihren Verfassungen ausreichend Schutz für die grundlegenden Menschenrechte gewährleisten, doch die Ratifizierung aus innenpolitischen Gründen nicht vollziehen konnten, sollten nicht von der Wahl ins Rampenlicht ausgeschlossen sein.
Schließlich wäre es auch vernünftig, die Mitgliedsstaaten, die die internationalen Konventionen ratifiziert haben, gegen die aber wegen grober Menschenrechtsverletzung ermittelt wird, von der Wahl in Ämter bei Konferenzen und andere Versammlungen der Menschenrechtskommission auszuschließen. Dies wird die weit verbreitete Meinung verhindern, die Verhandlungen seien eine Farce.
C. Förderung der Stellung der Frauen
Eine friedliche und tragfähige Weltzivilisation ist unmöglich zu schaffen ohne die uneingeschränkte Mitwirkung der Frauen in allen Bereichen menschlichen Handelns.37 Diese Ansicht findet zunehmend Beifall, aber zwischen ihrem Einzug in die Köpfe und ihrer Umsetzung in die Tat besteht ein deutlicher Unterschied.
Es ist höchste Zeit, daß die Institutionen der Welt, die vorwiegend von Männern besetzt sind, ihren Einfluß nutzen, um systematisch die Frauen einzubeziehen, nicht aus Herablassung oder vorgeblicher Selbstaufopferung, sondern aus der Überzeugung, daß der Beitrag der Frauen für den Fortschritt der Gesellschaft notwendig ist.38 Die Frauen werden erst, wenn ihre Beiträge geschätzt werden, herangezogen und in das gesellschaftliche Gefüge einbezogen sein. Das Ergebnis wird eine friedvollere, ausgewogenere, gerechte und blühende Zivilisation sein.39
Die offensichtlichen biologischen Unterschiede der Geschlechter müssen kein Grund für Ungleichheit oder Uneinigkeit sein. Sie sind vielmehr ein Aspekt wechselseitiger Ergänzung. Wenn die Rolle der Frau als Mutter in angemessener Weise gewürdigt wird, wird auch ihre Arbeit zur Ernährung und Erziehung der Kinder geachtet und angemessen entlohnt. Es muß auch anerkannt werden, daß die Aufgabe des Kindergebärens weder die Eignung zu Führungspositionen mindert, noch die intellektuellen, wissenschaftlichen und schöpferischen Fähigkeiten beeinträchtigt. In Wirklichkeit könnte sie diese Fähigkeiten eher steigern.
Fortschritt an einigen wenigen kritischen Fronten, so meinen wir, hätte auf die Förderung der Frauen größten Einfluß. Wir legen im folgenden die Gesichtspunkte dar, die für unsere anschließenden Empfehlungen grundlegend sind.
Zuerst und vor allem muß Gewalt gegen Frauen und Mädchen – eine der schreiendsten und weitestverbreiteten Formen der Menschenrechtsverletzung – ausgerottet werden. Gewalt gehört für viele Frauen der Welt, gleich welcher Rasse, Gesellschaftsschicht oder Bildung, zum Leben. In vielen Gesellschaften macht die traditionelle Meinung, daß Frauen minderwertig oder eine Last seien, sie zur bequemen Zielscheibe für Wut und Ärger. Selbst strenge Rechtsmittel und gezielte Schritte zur Stärkung der Frauen werden wenig Wirkung zeitigen, solange sie nicht durch einen Wandel in der Einstellung der Männer gestützt werden. Frauen werden erst ungefährdet sein, wenn ein neues gesellschaftliches Bewußtsein sich durchsetzt, nach dem schon bloße Herablassung gegenüber Frauen, geschweige denn jegliche körperliche Gewalt, Anlaß zu tiefster Scham ist.
Zweitens, die Familie ist nach wie vor die Grundzelle der Gesellschaft, und was man dort beobachtet und lernt, wird man im Verkehr auf allen gesellschaftlichen Ebenen anwenden. Darum müssen sich die Mitglieder der Institution Familie wesentlich ändern, damit sich das Prinzip der Ebenbürtigkeit von Frau und Mann verinnerlicht. Wenn ferner Bande der Liebe und Einigkeit die Familie verschweißen, wird dies über ihre Grenzen hinaus die Gesellschaft als Ganzes beeinflussen.
Drittens, indes es das Hauptziel aller Gesellschaft sein muß, allen Beteiligten Bildung zu ermöglichen, ist im jetzigen Stadium der Menschheitsgeschichte insbesondere die Bildung der Frauen und Mädchen dringend notwendig.40 Seit über zwanzig Jahren dokumentieren Studien überzeugend, daß Erziehung und Bildung der Frauen und Mädchen unter allen möglichen Investitionen den größten Gewinn abwirft in Form gesellschaftlicher Entwicklung, der Beseitigung von Armut und des Fortschritts der Gemeinschaft.41
Viertens muß der weltweite Dialog über die Rolle von Männern und Frauen die Erkenntnis fördern, daß die beiden Geschlechter einander eigenartig ergänzen. Denn gerade die Unterschiede zwischen ihnen bestätigen, daß Frauen und Männer zusammenarbeiten müssen, nicht nur um das Bestehen der Menschheit zu sichern, sondern auch um ihre Möglichkeiten und Kräfte fruchtbar in eine fortschreitende Zivilisation einzubringen. Solche Unterschiede gehören zu dem wechselseitigen Bezug ihres gemeinsamen Menschseins. Der Dialog muß die historischen Kräfte berücksichtigen, die zur Unterdrückung der Frau geführt haben, und zugleich die neuen gesellschaftlichen, politischen und geistigen Gegebenheiten untersuchen, die unsere Zivilisation heute verändern.
Als Ausgangspunkt für diesen Dialog mag ein Vergleich aus dem Bahá’í-Schrifttum dienen: »Die Menschenwelt hat zwei Flügel: Den einen bilden die Frauen, den anderen die Männer. Erst wenn beide Flügel gleichmäßig entwickelt sind, kann der Vogel fliegen. Bleibt ein Flügel schwächlich, so ist kein Flug möglich.«42 Dazu schlagen wir drei besondere Maßnahmen vor:
1. Frauen müssen in den Delegationen der Mitgliedsstaaten stärker vertreten sein
Wir schlagen vor, den Mitgliedsstaaten zu empfehlen, in größerer Zahl Frauen in Gesandtschafts– oder vergleichbare diplomatische Positionen zu ernennen.
2. Es muß zur Ratifikation internationaler Konventionen ermutigt werden, die die Rechte der Frau schützen und ihren Status verbessern
Wie bei den internationalen Menschenrechtskonventionen sollten der Generalsekretär der Vereinten Nationen und alle UNO-Körperschaften jede Gelegenheit wahrnehmen, Mitgliedsstaaten zur Unterzeichnung der Konventionen und Protokolle, welche Frauenrechte schützen und auf deren Förderung abzielen, zu ermutigen.
3. Die Erfüllung des Beijing-Aktionsprogramms ist vorauszuplanen
Die von der Konferenz in Nairobi angenommene Erklärung über zukunftsweisende Strategien war sehr kühn und ideenreich, doch ihre Umsetzung eher ineffektiv.43 Aus dieser unglücklichen Erfahrung sollte man, wie wir meinen, eine Lehre ziehen und wohlüberlegte Pläne vorlegen, um sicherzustellen, daß das von der Beijing-Konferenz ausgehende Aktionsprogramm nicht das gleiche Schicksal erleidet.
Wir schlagen vor, ein Kontrollorgan zu schaffen, das Lageberichte zur Umsetzung der beschlossenen Maßnahmen verfaßt und der Generalversammlung jährlich Berichte vorlegt, in denen die zwanzig Spitzenreiter und die zwanzig Schlußlichter unter den Mitgliedsstaaten bei der Umsetzung des Aktionsprogramms besonders hervorgehoben werden.
D. Die Bedeutung sittlicher Bildung
Der Integrationsprozeß der Menschen in immer größere Einheiten wird zwar von kulturellen und geographischen Gegebenheiten beeinflußt, ist aber hauptsächlich von der Religion vorangetrieben worden, das machtvollste Mittel, um das Verhalten der Menschen zu wandeln. Unter Religion verstehen wir jedoch den Wesenskern, die Wirklichkeit von Religion, nicht die Dogmen und blinden Abbilder, die sie allmählich überkrustet haben und letztlich der Grund für ihren Niedergang und ihr Verlöschen sind.
Mit ‘Abdu’l-Bahás Worten ist die »materielle Zivilisation … wie der Leib. Sei er auch noch so anmutig, elegant und schön, so ist er dennoch tot. Die göttliche Kultur ist wie der Geist; der Leib erhält sein Leben durch den Geist, sonst ist er ein Leichnam… Ohne den Geist ist die Menschenwelt leblos.«44
Der Vorschlag, für besondere Sittlichkeit oder Werte einzutreten, mag umstritten sein, besonders heute, da alles beliebig ist. Nichtsdestoweniger sind wir fest davon überzeugt, daß es einen gemeingültigen Katalog von Werten gibt, die man nicht mehr erkennt, weil sie durch diejenigen verdunkelt werden, die für ihre politischen Zwecke untergeordnete Unterschiede der religiösen und kulturellen Praxis hochschrauben.45 Diese Kardinaltugenden, die von allen geistig orientierten Gemeinschaften gelehrt werden, bilden das Grundgerüst für sittliche Entwicklung.
Denkt man über die in den großen Religionen und ethischen Systemen der Welt vorhandenen Gemeinsamkeiten nach, so stellt sich heraus, daß sie samt und sonders für Einigkeit, Zusammenarbeit und Harmonie unter den Menschen eintreten, Richtlinien für verantwortungsbewußtes Verhalten festlegen und die Entwicklung von Tugenden fördern, die die Grundlage für auf Vertrauen gegründetes und von Grundsätzen geleitetes Handeln bilden.46
1. Lehrpläne zur ethisch-sittlichen Bildung in den Schulen sind zu entwickeln
Wir treten ein für eine weltweite Kampagne zur Förderung der ethischen Entwicklung. Kurz, diese Kampagne soll überall in der Welt örtliche Initiativen anstoßen und unterstützen, um bei der Kindererziehung das Sittliche einzubeziehen. Das kann die Veranstaltung von Konferenzen, die Veröffentlichung entsprechender Druckschriften und viele andere unterstützende Aktivitäten erfordern – allesamt solide Investitionen in zukünftige Generationen.
Bei der Kampagne zur sittlichen Bildung könnten einige einfache Regeln am Anfang stehen, zum Beispiel daß redliches Verhalten, Vertrauenswürdigkeit und Ehrlichkeit die Grundlage sind für Beständigkeit und Fortschritt, daß alles menschliche Streben von Uneigennützigkeit geleitet sein sollte, so daß Aufrichtigkeit und Achtung für die Rechte der anderen wesentlich das Handeln eines jeden Menschen bestimmen, und daß Dienst an der Menschheit die wahre Quelle von Glück, Ehre und Sinn im Leben ist.
Wir sind der Meinung, daß die Kampagne auch nur in dem Maße Erfolg haben wird, wie sie auf die Kraft der Religion baut. Die Doktrin von der Trennung von Kirche und Staat sollte nicht als Vorwand benutzt werden, um diesen heilsamen Einfluß abzublocken. Religionsgemeinschaften werden künftig besonders einbezogen werden müssen als partnerschaftliche Mitarbeiter an dieser wichtigen Aufgabe.
Diese Kampagne wird, je weiter sie fortschreitet, den Prozeß persönlicher Kraftentfaltung beschleunigen, wodurch sich die Art und Weise, wie die Menschen ungeachtet ihrer wirtschaftlichen Verhältnisse, ihrer gesellschaftlichen Stellung, ihrer ethnischen, rassischen oder religiösen Herkunft aktiv in ihrer Gesellschaft leben und handeln, völlig wandeln wird.
V. Menschheit am Wendepunkt
Ein Aufruf an die Führer der Welt
Wir sind an einem Wendepunkt in der Entwicklung der Nationen angelangt. »Die Vereinigung der ganzen Menschheit ist das Kennzeichen der Stufe, der sich die menschliche Gesellschaft heute nähert. Die Einheit der Familie, des Stammes, des Stadtstaates und der Nation ist nacheinander in Angriff genommen und völlig erreicht worden. Welteinheit ist das Ziel, dem eine gequälte Menschheit zustrebt. Der Aufbau von Nationalstaaten ist zu einem Ende gekommen. Die Anarchie, die der nationalstaatlichen Souveränität anhaftet, nähert sich heute einem Höhepunkt. Eine Welt, die zur Reife heranwächst, muß diesen Fetisch aufgeben, die Einheit und Ganzheit der menschlichen Beziehungen erkennen und ein für allemal den Apparat aufrichten, der diesen Leitgrundsatz ihres Daseins am besten zu verkörpern vermag.«47
Vor über einem Jahrhundert lehrte Bahá’u’lláh, daß es nur einen Gott und nur ein Menschengeschlecht gibt und daß alle Religionen der Welt unterschiedliche Stadien in der Offenbarung des göttlichen Willens und seiner Zielsetzung für die Menschheit darstellen. Bahá’u’lláh verkündete das Kommen einer in allen Heiligen Schriften der Welt verheißenen Zeit, in der die Menschheit letztlich die Vereinigung aller Völker zu einer friedlich verbundenen, schrankenlosen Gesellschaft erleben wird.
Er sagte, daß der menschliche Daseinszweck nicht bloß in der Schaffung einer materiellen Wohlstandsgesellschaft liegt, sondern auch im Aufbau einer globalen Zivilisation, in der die einzelnen Menschen zum Handeln als sittliche Wesen ermutigt werden, ihre wahre Natur verstehen und ein so hohes Maß an Sinnerfüllung finden können, wie es kein noch so großer materieller Wohlstand allein zu bieten vermag.
Bahá’u’lláh gehörte auch zu den ersten, die von der »neuen Weltordnung« sprachen, um die ungeheuren Veränderungen im politischen, gesellschaftlichen und religiösen Leben der Welt zu beschreiben. »Die Zeichen drohender Erschütterungen und des Chaos sind jetzt deutlich zu sehen, zumal die bestehende Ordnung erbärmlich mangelhaft erscheint«, schrieb Er. »Bald wird die heutige Ordnung aufgerollt und eine neue an ihrer Statt entfaltet werden.«48
Zu diesem Zweck schärfte Er den Führern wie allen Mitgliedern der Gesellschaft ein: »Es rühme sich nicht, wer sein Vaterland liebt, sondern wer die ganze Welt liebt. Die Erde ist nur ein Land und alle Menschen sind seine Bürger.«49
Vor allem müssen die Führer der kommenden Generation von dem aufrichtigen Wunsch beseelt sein, der Gemeinschaft insgesamt zu dienen, und sie müssen begreifen, daß die Führungsaufgabe eine Verantwortung ist, nicht der Weg zu Privilegien. Allzu lange haben Herrschende wie Regierte Führung verstanden als Machtausübung über andere. In Wirklichkeit bedarf die heutige Zeit eines neuen Begriffs von Führung und eines neuen Typs von Führern.50
Dies gilt besonders auf der internationalen Ebene. Um einen Sinn für Vertrauenswürdigkeit zu entwickeln und in den Herzen der Menschen in aller Welt Zutrauen und echte Sympathie für die Institutionen der internationalen Ordnung zu wecken, werden diese Führer über ihr eigenes Handeln nachdenken müssen.
Sie müssen durch ihren makellosen Ruf helfen, daß wieder Vertrauen und Zuversicht gegenüber der Regierung wächst. Sie müssen, um in jeder Situation den Kern zu treffen, Ehrenhaftigkeit, Bescheidenheit und Aufrichtigkeit verkörpern. Sie müssen sich Grundsätzen verpflichtet fühlen und von ihnen leiten lassen, nach denen sie auf lange Sicht im besten Interesse der ganzen Menschheit handeln.
»Laßt eueren Blick weltumfassend sein, anstatt ihn auf euer Selbst zu beschränken«, schreibt Bahá’u’lláh. »Befaßt euch nicht rastlos mit eueren eigenen Belangen! Laßt euere Gedanken fest auf das gerichtet sein, was das Glück der Menschheit wiederherstellen und der Menschen Herzen und Seelen heiligen wird.«51
ZUM HERAUSGEBER INTERNATIONALE BAHÁ’Í-GEMEINDE
Die Internationale Bahá’í-Gemeinde (BIC=Bahá’í International Community) ist eine internationale nichtstaatliche Organisation. Sie repräsentiert die weltweit über fünf Millionen Mitglieder der Bahá’í-Gemeinde, Frauen und Männer, die fast allen Berufen, Schichten und Religionen entstammen, ein Querschnitt der Menschheit aus über 2.000 ethnischen Gruppen und mehr als 210 Staaten und unabhängigen Territorien.
Die BIC ist seit 1948 als internationale nichtstaatliche Organisation beim United Nations Department of Public Information akkreditiert. Seit 1970 hat die BIC beratenden Status beim Wirtschafts- und Sozialrat der Vereinten Nationen. Die BIC hat auch beratenden Status beim Kinderhilfswerk der Vereinten Nationen (UNICEF), arbeitet mit der Weltgesundheitsorganisation (WHO) zusammen und ist mit dem Umweltprogramm der Vereinten Nationen (UNEP) assoziiert.
Der Sitz der BIC ist in New York. Verbindungsbüros befinden sich in Genf und Suva (Fiji), lokale Repräsentanten in Addis Abeba, Bangkok, Nairobi, Santiago und Wien.
Die Zielsetzung der BIC ergibt sich aus dem von Bahá’u’lláh, dem Stifter der Bahá’í-Religon, vor über hundert Jahren formulierten Grundsatz: „Die Erde ist eine Heimat und alle Menschen sind ihre Bürger.“ Die Aufgabenschwerpunkte der BIC sind die weltweite Förderung eines Bewußseins von der Einheit und Schicksalsgemeinschaft aller Menschen und die Unterstützung von Maßnahmen, die auf eine globalverträgliche, zukunftsoffene und einige Weltzivilisation zielen. Das Tätigkeitsfeld der BIC ist entsprechend weitgespannt, mit konkreten Projekten etwa in den Bereichen Friedensförderung, Menschenrechte, Erziehung, Gesundheitsfürsorge, Bewahrung der Umwelt, Frauenförderung wie auch der sozialen und wirtschaftlichen Entwicklung. Viele der BIC-Projekte werden in Kooperation mit den 175 (Stand: April 1996) nationalen Bahá’í-Gemeinden durchgeführt. Die BIC arbeitet auch eng mit anderen nichtstaatlichen Organisationen zusammen. So ist sie Mitglied des World Wide Fund for Nature’s Network, des Education for All Network und der Advocates for African Food Security.
1 Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 295f
2 Boutros Ghali, Boutros, 1992, An Agenda for Peace: Peace-Making and Peace-Keeping, Bericht des Generalsekretärs an den Sicherheitsrat, 31. Januar 1992, New York, United Nations. Deutsch in: Butros Butros-Ghali, UNorganisierte Welt, Plädoyer für die große Reform der Vereinten Nationen. Stuttgart 1993
3 Die Präambel zur Charta der Vereinten Nationen zählt sicherlich zu den inspirierendsten Textstellen über Regierungskunst:
„Wir, die Völker der Vereinten Nationen – fest entschlossen, künftige Geschlechter vor der Geißel des Krieges zu bewahren, die zweimal zu unseren Lebzeiten unsagbares Leid über die Menschheit gebracht hat, unseren Glauben an die Grundrechte des Menschen, an Würde und Wert der menschlichen Persönlichkeit, an die Gleichberechtigung von Mann und Frau sowie von allen Nationen, ob groß oder klein, erneut zu bekräftigen, Bedingungen zu schaffen, unter denen Gerechtigkeit und die Achtung vor den Verpflichtungen aus Verträgen und anderen Quellen des Völkerrechts gewahrt werden können, den sozialen Frieden und einen besseren Lebensstandard in größerer Freiheit zu fördern, und für diese Zwecke „Duldsamkeit zu üben und als gute Nachbarn in Frieden miteinander zu leben, unsere Kräfte zu vereinen, um den Weltfrieden und die internationale Sicherheit zu wahren, Grundsätze anzunehmen und Verfahren einzuführen, die gewährleisten, daß Waffengewalt nur noch im gemeinsamen Interesse angewendet wird, und internationale Einrichtungen in Anspruch zu nehmen, um den wirtschaftlichen und sozialen Fortschritt aller Völker zu fördern – haben beschlossen, in unserem Bemühen um die Erreichung dieser Ziele zusammenzuwirken. Dementsprechend haben unsere Regierungen durch ihre in der Stadt San Franzisko versammelten Vertreter, deren Vollmachten vorgelegt und in guter und gehöriger Form befunden wurden, diese Charta der Vereinten Nationen angenommen und errichten hiermit eine internationale Organisation, die den Namen ‘Vereinte Nationen’ führen soll.“
4 Weltbank, Weltentwicklungsbericht 1994, S. 162f der englischen Ausgabe
5 Es gibt eine Reihe von Vorschlägen zur UN-Reform, die sich auf bestimmte Fachgebiete beziehen, wie z.B. Unsere gemeinsame Zukunft, der Brundtlandbericht der Weltkommission für Umwelt und Entwicklung mit dem Vorschlag, einen „Rat für nachhaltige Entwicklung“ zu gründen, zur Koordinierung von UN-Entwicklungsaktionen unter Bewahrung der Umwelt (Greven, 1987). Siehe auch den Bericht der Brandt-Kommission zum Nord-Süd-Konflikt mit Vorschlägen für die Bereiche Finanzen, Handel und Energie, Common Crisis North-South: Co-operation for World Recovery, London, Pan Books, 1983.
Die Literatur zur UN-Reform wird immer umfangreicher, insbesondere im Vorfeld des fünfzigsten Jahrestags der Vereinten Nationen. Die ersten bedeutsamen Vorschläge zur UN-Reform begannen in den 50er Jahren in Erwartung des zehnten Jahrestags der UN-Charta. Ein Meilenstein in dieser Hinsicht ist die 1958 erschienene Arbeit von Louis B. Sohn und Grenville Clark zur Abschaffung des Vetorechts, World Peace Through World Law, Cambridge, Harvard University Press, 1966.
Neuere Vorschläge reichen von der „Stockholm-Initiative“ (Gemeinsame Verantwortung in den 90er Jahren, Bonn, 1991) mit allgemeinen Vorschlägen zur Stärkung der Vereinten Nationen bis zu Harold Stassen, United Nations: A Working Paper for Restructuring (Minneapolis, Learner Publications Company, 1994), mit detaillierten Vorschlägen zur Neuformulierung der UN-Charta. Benjamin Ferencz (New Legal Foundations for Global Survival, Oceana Publications 1994) gibt Reformvorschläge, die davon ausgehen, daß Nationen, Völker und Individuen sich ihre Ziele frei setzen sollten – sofern dies nicht die grundlegenden Menschenrechte der anderen, in Freiheit und Würde zu leben, beeinträchtigt.
6 Nachbarn in Einer Welt, The Commission on Global Governance, Bonn 1995
7 Viele Denker haben das Prinzip der Einheit und ihre Bedeutung für die Entwicklung der Menschheit erkannt, einschließlich des Paläontologen Richard Leaky: „Wir sind eine Rasse, ein Volk. Jeder einzelne auf dieser Erde gehört zur Spezies Homo sapiens. Die Unterschiede zwischen den Menschen sind einfache biologische Nuancen ein und desselben Grundprinzips. Die menschliche Fähigkeit, Kultur zu schaffen, ermöglicht ihre Vielfalt in verschiedenartigsten, facettenreichen Wegen. Die oft recht krassen kulturellen Unterschiede sollten nicht als Trennung zwischen Völkern verstanden werden. Kulturen sind vielmehr das, was sie sind: ein Zeichen, daß man zur einen Menschheit gehört.“ Richard E. Leakey und Rodger Lewin, Origins: What new discoveries reveal about the emergence of our species and its possible future, New York 1977
Die Schriften Shoghi Effendis enthalten eine gründliche und ausführliche Erörterung des Konzepts der Einheit der Menschheit. Eine kurze Zusammenfassung findet sich in Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 69ff
8 Wir stehen mit diesem Vorschlag nicht allein. Die „Commission on Global Governance“ formulierte: „Es ist unser Vorschlag, daß die Vollversammlung eine Weltkonferenz über ‘Global Governance’ 1998 durchführt, deren Beschlüsse im Jahr 2000 ratifiziert und vollzogen werden sollen.“ Commission on Global Governance, Nachbarn in Einer Welt, Bonn 1995, S. 386
9 Zwei gebräuchliche Sprichwörter illustrieren dies: „Small is beautiful“, in den 70er Jahren als ökonomisches Motto entstanden, läßt sich auch auf die Regierungskunst anwenden. Hierzu schrieb E. F. Schumacher (Small is Beautiful: Economics as if People Mattered, New York 1973, S. 65): „In den menschlichen Beziehungen scheint es immer ein Bedürfnis für zwei Dinge zu geben, die sich eigentlich gegenseitig ausschließen. Wir brauchen sowohl Freiheit als auch Ordnung. Wir brauchen Freiheit in vielen kleinen Dingen, und Ordnung auf der größeren Ebene, möglichst global, in Einheit und Koordination.“
„Denke global, aber handle lokal“, ist ein weiterer Slogan, der jüngst von Umweltgruppen lanciert wurde und der sehr treffend eine Perspektive für die Notwendigkeit globaler Lenkung und deren Balance mit lokaler und nationaler Selbstbestimmung aufzeigt.
10 „Weit davon entfernt, auf den Umsturz der bestehenden Gesellschaftsordnung abzuzielen, sucht… [ein globales Regierungssystem] ihre Grundlage zu erweitern, ihre Institutionen in einer Weise umzugestalten, die mit den Bedürfnissen einer stets sich wandelnden Welt in Einklang steht. Es kann mit keiner rechtmäßigen Untertanenpflicht in Widerspruch sein, noch kann es wirkliche Treue untergraben. Seine Absicht ist weder, die Flamme einer vernünftigen Vaterlandsliebe in den Herzen der Menschen zu ersticken, noch den Grundsatz nationaler Selbständigkeit abzuschaffen, der so wesentlich ist, wenn die Übel übertriebener Zentralisation vermieden werden sollen. Es übersieht weder die Verschiedenheiten der völkischen Herkunft, des Klimas, der Geschichte, Sprache und Überlieferung, des Denkens und der Gewohnheit, die die Völker und Länder der Welt unterschiedlich gestalten, noch versucht es, sie auszumerzen. Es ruft nach größerer Treue, stärkerem Bemühen als irgendein anderes, das je die Menschenwelt beseelt hat. Es besteht auf der Unterordnung nationaler Regungen und Belange unter die zwingenden Ansprüche einer geeinten Welt. Es verwirft einerseits die übersteigerte Zentralisation und entsagt zum andern allen Versuchen der Gleichmacherei.“ Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 67f
11 Bereits in den 30er Jahren betonte Shoghi Effendi, der damals die Bahá’í-Weltgemeinde leitete, die Aufgaben einer künftigen Weltlegislative. So sah er etwa die Notwendigkeit einer „Weltlegislative…, deren Mitglieder als Treuhänder der ganzen Menschheit… die erforderlichen Gesetze geben, um das Leben aller Rassen und Völker zu steuern, ihre Bedürfnisse zu befriedigen und ihre wechselseitigen Beziehungen anzupassen.“ Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, S. 297
Diese Ansicht wird von Gelehrten wie Jan Tinbergen, dem Nobelpreisträger für Volkswirtschaft 1969, geteilt, der schrieb: „Die Probleme der Menschheit können nicht länger nur durch nationale Regierungen gelöst werden. Wir brauchen eine Weltregierung. Dies kann am besten durch eine Stärkung des Systems der Vereinten Nationen erreicht werden.“ United Nations Development Programme (UNDP), Human Development Report 1994, Global Governance for the 21st Century, New York, S. 88
12 Bahá’í International Community, Proposals to the United Nations Charter Revision, May 23, 1955
13 In Seinen Schriften verwendet Bahá’u’lláh durchweg den Begriff „Ordnung“, „Weltordnung“ und „Neue Weltordnung“, um die derzeit stattfindenden gewaltigen Umwälzungsprozesse zu beschreiben, die im politischen, gesellschaftlichen und religiösen Leben zu beobachten sind. In den 60er Jahren des 19. Jahrhunderts schrieb er: „Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Das geregelte Leben der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.“ Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 181
14 Vgl. ‘Abdu’l-Bahá, Das Geheimnis göttlicher Kultur, Oberkalbach 1973, S. 31
15 United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD), States of Disarray: The social effects of globalization, London 1995, S. 106-109
16 Es gibt viele Möglichkeiten, mit denen eine solche Kommission, oder die Weltlegislative selbst, auf gerechte Weise die Grenzfragen lösen könnte. Wie schwer dieses Vorhaben auch immer sein mag, es stellt einen wichtigen Teil der Entwicklung einer neuen Weltordnung dar. Hierzu schrieb bereits ‘Abdu’l-Bahá: „Wahre Kultur wird ihr Banner mitten im Herzen der Welt entfalten, sobald eine gewisse Zahl ihrer vorzüglichen, hochgesinnten Herrscher – leuchtende Vorbilder der Ergebenheit und Entschiedenheit – mit festem Entschluß und klarem Blick daran geht, den Weltfrieden zu stiften. Sie müssen die Friedensfrage zum Gegenstand allgemeiner Beratung machen und mit allen ihnen zu Gebote stehenden Mitteln versuchen, einen Weltvölkerbund zu schaffen. Sie müssen einen verbindlichen Vertrag und einen Bund schließen, dessen Verfügungen vernünftig, unverletzlich und bestimmt sind. Diesen Vertrag müssen sie der ganzen Welt bekannt geben und die Bestätigung des gesamten Menschengeschlechts für ihn erlangen. Ein derart erhabenes und edles Unternehmen – der wahre Quell des Friedens und Wohlergehens für die ganze Welt – sollte allen, die auf Erden wohnen, heilig sein. Alle Kräfte der Menschheit müssen frei gemacht werden, um die Dauer und Beständigkeit dieses größten aller Bündnisse zu sichern. In diesem allumfassenden Vertrag sollten die Grenzen jedes einzelnen Landes deutlich festgelegt, die Grundsätze, die den Beziehungen der Regierungen untereinander zugrunde liegen, klar verzeichnet und alle internationalen Vereinbarungen und Verpflichtungen bekräftigt werden. In gleicher Weise sollte der Umfang der Rüstungen für jede Regierung genauestens umgrenzt werden, denn wenn die Zunahme der Kriegsvorbereitungen und Truppenstärken in irgendeinem Land gestattet wäre, so würde dadurch das Mißtrauen anderer geweckt. Die Hauptgrundlage dieses feierlichen Vertrages sollte so verankert werden, daß bei einer späteren Verletzung irgendeiner Bestimmung durch irgendeine Regierung sich alle Regierungen der Erde erheben, um jene wieder zu voller Unterwerfung unter den Vertrag zu bringen, nein, die Menschheit als Ganzes sollte sich entschließen, mit allen ihr zu Gebote stehenden Mitteln jene Regierung zu vernichten. Wird dieses größte aller Heilmittel auf den kranken Körper der Welt angewandt, so wird er sich gewiß wieder von seinen Leiden erholen und dauernd bewahrt und heil bleiben.“ Geheimnis göttlicher Kultur, Oberkalbach 1973, S. 62f
17 Das Spendenaufkommen für soziale Zwecke stieg in den USA im Jahr 1994 um 3,6% auf 130 Milliarden Dollar. vgl. Karen W. Arenson in der New York Times vom 25. Mai 1995, S. 22
18 „Zur Frage einer internationalen Sprache… Wir wünschen uns als Bahá’í, daß eine universelle Hilfssprache sobald als möglich angenommen wird. Dabei favourisieren wir keine bestimmte Sprache. Wenn sich die Regierungen der Welt auf eine existierende Sprache oder auf eine zu schaffende neue zum internationalen Gebrauch einigten, beides fände unsere uneingeschränkte Unterstützung, denn wir wünschen, diesen Schritt in der Vereinigung der Menschheit so rasch als möglich verwirklicht zu sehen.“ Shoghi Effendi, Directives of the Guardian, New Delhi 1973, S. 39 Bei diesem Vorschlag legen wir Wert auf den Begriff „Hilfssprache“. Die Bahá’í-Lehre schätzt und fördert kulturelle Vielfalt, nicht Uniformität. Wir fassen deshalb zu diesem Zeitpunkt der Menschheitsgeschichte nicht die weltweite Einführung einer einzigen Sprache ins Auge. Statt dessen sollten die Völker und Nationen ihre eigene lokale oder nationale Sprache behalten, gleichzeitig aber ermutigt werden, eine universelle Sprache zu erlernen. Eine solche universelle Sprache sollte schließlich an den Schulen in aller Welt als Pflichtfach gelehrt werden. Keinesfalls sollte damit jedoch der legitime Ausdruck nationaler und örtlicher sprachlicher und kultureller Vielfalt beeinträchtigt werden.
19 „Der Tag naht, da alle Völker der Welt eine universale Sprache und eine einheitliche Schrift annehmen werden“, so schrieb Bahá’u’lláh in den späten siebziger Jahren des vorigen Jahrhunderts. „Wenn dies erreicht ist, wird es für jeden Menschen, in welche Stadt er auch reisen mag, sein, als betrete er sein eigenes Heim.“ Ährenlese, Hofheim 1980, 117:1
20 In einem Sonderbeitrag zum Weltentwicklungsbericht 1994 schrieb der Nobelpreisträger für Wirtschaft, James Tobin, daß eine einzige Weltwährung die meisten, wenn nicht alle der Turbulenzen beseitigen würde, die derzeit mit der massiven weltweiten Devisenspekulation einhergehen. Da es noch lange bis zur Einführung einer Weltwährung dauern könnte, schlägt er sogar eine „einheitliche Weltsteuer“ auf Devisentransfers vor. UNDP, Human Development Report 1994, A Tax on International Currency Transactions, New York, S. 70
21 Das Prinzip kollektiver Sicherheit vertrat Bahá’u’lláh vor über einem Jahrhundert in Briefen an die Könige und Herrscher der Welt: „Seid einig, o Könige der Erde, denn dadurch wird der Sturm des Haders gestillt, und euere Völker finden Ruhe – wenn ihr doch zu den Verstehenden gehörtet! Sollte einer unter euch gegen einen anderen die Waffen ergreifen, so erhebt euch alle gegen ihn, denn dies ist nichts als offenbare Gerechtigkeit.“ Ährenlese 119:5
22 Unabhängige Arbeitsgruppe über die Zukunft der Vereinten Nationen, Die Vereinten Nationen in ihren nächsten 50 Jahren, Deutsche Gesellschaft für die Vereinten Nationen, Bonn 1995, S. 16
23 Glenview Foundation, The Stassen Draft Charter for a New United Nations to Emerge from the Original, to Serve World Peace and Progress for the Next Fourty Years, Philadelphia 1985; Grenville Clark/Louis B. Sohn, World Peace Through World Law, Cambridge (Mass.) 1966; Keith Hindell, „Reform of the United Nations?“, in: The World Today: Journal of the Royal Institute of International Affairs, Bd. 48, Nr. 2, Februar 1992, S. 30-33; Benjamin B. Ferencz/Ken Keyes Jr., Planethood: The Key to Your Future, Coos Bay (Oregon) 1991; Boutros Boutros-Ghali, An Agenda for Peace: Peace-making and Peace-keeping. Report of the Secretary-General Pursuant to the Statement Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, January 31, New York 1992
24 Damit soll nicht gesagt werden, daß man mit dem Verbot von Massenvernichtungswaffen warten soll, bis eine solche Streitmacht ins Leben gerufen ist. Wir unterstützen voll und ganz die derzeitigen Bemühungen zur Nonproliferation von Nuklearwaffen einschließlich eines Moratoriums, wie auch alle sonstigen Anstrengungen zur Abschaffung nuklearer, chemischer und biologischer Waffen. Entsprechend müssen auch strengere Maßnahmen zum Verbot konventioneller Waffen, wie etwa Landminen, ergriffen werden, die noch immer Tausende unschuldiger Menschen töten.
25 ul Haq, Mahbub, 1994. Generalberater an UNDP, Berichterstatter für den Weltentwicklungsbericht, der in den letzten Jahren neue Erkenntnisse in der Entwicklungspolitik förderte, einschließlich einem neuen Sicherheitskonzept.
26 Erskine Childers, Hrsg., Challenges to the United Nations: Building a safer world, New York, St. Martin’s Press, 1994, S. 21-25
27 John Huddleston, The Search for a Just Society, Kidlington, Oxford, George Ronald, 1989
28 Verborgene Worte, Hofheim 1983, arabisch 2
29 Vor etwa 75 Jahren machte ‘Abdu’l-Bahá folgende Vorschläge für einen künftigen internationalen Gerichtshof: „die Nationalversammlungen jedes Landes und jeder Nation, das heißt, die Parlamente, [sollten] zwei oder drei Personen auswählen, die Edelsten ihres Volkes, Kenner des internationalen Rechts sowie der Beziehungen zwischen den Regierungen, dazuhin vertraut mit den wesentlichen Bedürfnissen der heutigen Menschheit. Die Zahl dieser Abgeordneten sollte im Verhältnis zu der Bevölkerungszahl des Landes stehen. Die Wahl dieser Seelen durch die Nationalversammlung, das heißt, durch das Parlament, ist vom Oberhaus, vom Kongreß, vom Kabinett und ebenso vom Präsidenten oder Monarchen zu bestätigen, damit diese Persönlichkeiten die Gewählten des ganzen Volkes und der Regierung sind. Aus diesem Personenkreis sind die Mitglieder des Höchsten Gerichtshofes zu wählen. Die ganze Menschheit hat somit Anteil daran; denn jeder Abgeordnete vertritt die ganze Nation. Wenn der Höchste Gerichtshof zu einer internationalen Frage ein Urteil fällt, entweder einmütig oder durch Mehrheitsbeschluß, so gibt es keinen Einwand mehr für den Kläger und keine Ausflucht für den Beklagten. Falls eine Regierung oder Nation die unwiderlegliche Entscheidung des Höchsten Gerichtshofs mißachtet oder die Ausführung verschleppt, werden die übrigen Nationen dagegen auftreten; denn alle Regierungen und Nationen der Welt sind die Stützen dieses Höchsten Gerichtshofs. Überlegt, wie fest diese Grundlage ist! Ein beschränkter, eingeengter Bund jedoch erfüllt den Zweck nicht angemessen.“ Briefe und Botschaften, Hofheim 1992, 227:31
30 Derzeit ist die Zuständigkeit des Gerichts auf folgende Bereiche beschränkt: 1. Fälle, in denen die Parteien die Anträge gemeinsam einbringen, 2. Verletzungen von Verträgen und Konventionen, wenn darin ausdrücklich die Zuständigkeit des Gerichts vorgesehen ist, und 3. spezielle Fälle von Rechtsstreitigkeiten zwischen Mitgliedsstaaten, in denen diese die Zuständigkeit des Gerichts als bindend ansehen. Vgl. Europe World Year Book 1994, Vol. I, Intern. Court of Justice, S. 22
31 Ährenlese 122. „Die erste und dringlichste Notwendigkeit ist die Förderung der Erziehung. Man kann sich nicht denken, daß ein Volk zu Wohlstand und Erfolg kommt, ohne daß diese ausschlaggebende, grundlegende Frage vorangetrieben wird. Die Hauptursache für den Niedergang und Verfall der Völker ist Unwissenheit. Heutzutage wissen die Massen des Volkes nicht einmal über das Alltägliche Bescheid, wieviel weniger begreifen sie die Kernfragen wichtiger Probleme und die verwickelten Lebensbedürfnisse unserer Zeit!“ ‘Abdu’l-Bahá, Das Geheimnis göttlicher Kultur, S. 98. „Dieselben Unterschiede finden sich auch unter Tieren. Einige wurden domestiziert, erzogen; andere blieben wild. Es ist deutlich, daß die Welt der Natur unvollkommen, die Welt der Erziehung dagegen vollkommen ist. Man kann sagen, daß der Mensch aus den Zwängen der Natur errettet wird durch Erziehung und Kultur. Also ist Erziehung notwendig. Aber es gibt verschiedene Arten von Erziehung. Die Ausbildung und Entwicklung des Leibes fördert Kraft und Wachstum. Für die intellektuelle Ausbildung oder Schulung werden Schulen und Universitäten gegründet. Die dritte Art der Erziehung ist die des Geistes. Durch den Odem des Heiligen Geistes wird der Mensch in die Welt der Sittlichkeit gehoben und vom Licht göttlicher Segensgaben erleuchtet. Zugang zur Welt der Sittlichkeit erhält man nur durch die Strahlen der Sonne der Wirklichkeit und den lebenspendenden Geist Gottes.“ ‘Abdu’l-Bahá, aus einer Ansprache vom 20. September 1912 in St. Paul, Promulgation of Universal Peace, S. 329f
32 Regierungen und deren Partner sollten bedenken, daß materielle Gleichheit weder erreichbar noch erstrebenswert ist. Absolute Gleichheit ist eine Schimäre. Trotzdem wird es in vielen Bereichen erforderlich sein, den in der Welt verfügbaren Reichtum bis zu einem gewissen Umfang neu zu verteilen. Es wird immer offensichtlicher, daß ein ungezügelter Kapitalismus auch nicht die Lösung darstellt. Ein gewisses Maß an Regulierung und Umverteilung ist um der materiellen Gerechtigkeit willen erforderlich. In dieser Hinsicht ist eine einkommensabhängige Steuer prinzipiell eines der gerechtesten und angemessensten Mittel. Auch freiwilliges Teilen – individuell wie auf gesellschaftlicher Ebene – sollte seinen Platz haben. Chancengleichheit für wirtschaftliche Entwicklung sollte jedoch bereits der Struktur der neuen Ordnung inhärent sein. Die wichtigste Regulierung eines jeglichen ökonomischen Systems ist letztlich jedoch sittlich-moralischer Art und beginnt in den Herzen und Köpfen der Menschen.
33 Die Einrichtung der Global Environment Facility (GEF) ist ein erfreulicher erster Schritt in die richtige Richtung und kann auf lange Sicht als Hilfsmittel zur Finanzierung der Agenda 21 nützlich sein, sofern ihr Einsatzbereich erweitert und ihr Mandat neu definiert wird.
34 World Conference on Human Rights. Vienna Declaration and Programme of Action, 14-25 June 1993, Wien
35 Weitere Ausführungen zu diesem Konzept finden sich in dem Februar 1995 veröffentlichten Statement der Bahá’í International Community, Office of Public Information, Entwicklungsperspektiven für die eine Menschheit: „Das Bewußtsein, das den Menschen im besonderen auszeichnet, ist auf das engste verbunden mit dem selbständigen Erforschen der Wirklichkeit. Die Freiheit, den Sinn des Daseins zu ergründen und die in der menschlichen Natur angelegten Fähigkeiten zu dessen Verwirklichung zu entwickeln, muß geschützt werden. Menschen müssen frei sein, Wissen zu erwerben. Daß eine solche Freiheit oft mißbraucht wird und daß zu diesem Mißbrauch durch Erscheinungsformen der heutigen Gesellschaft in übelster Weise ermutigt wird, tut der Gültigkeit dieses Antriebs in keiner Weise Abbruch. Es ist dieser bemerkenswerte Antrieb – das menschliche Bewußtsein –, das den moralischen Imperativ für die Aufstellung vieler der in der Allgemeinen Erklärung der Menschenrechte und den dazugehörigen Verträgen enthaltenen Rechte liefert. Allgemeine Erziehung, freie Wahl des Wohnsitzes, Zugang zu Informationen und die Möglichkeit, am politischen Leben teilzunehmen, sind alles Aspekte seiner Wirksamkeit, welche ausdrücklich eine Garantie durch die internationale Gemeinschaft erfordern. Das gleiche gilt auch für die Gedanken- und Glaubensfreiheit, einschließlich der Religionsfreiheit, sowie das Recht auf eigene Meinung und auf angemessenen Ausdruck derselben.
Da die gesamte Menschheit eins und unteilbar ist, ist jedes ihrer Mitglieder in die Welt als ein dem Ganzen anvertrautes Pfand hineingeboren. Diese Treuhänderschaft bildet die geistige Grundlage für die meisten anderen Rechte – hauptsächlich wirtschaftliche und soziale –, die die Einrichtungen der Vereinten Nationen in entsprechender Weise zu definieren suchen. Die Sicherheit der Familie und des Heimes, der Anspruch auf Besitz und das Recht auf Privatsphäre sind alle in einer solchen Treuhänderschaft inbegriffen. Die Verpflichtung der Gesellschaft umfaßt auch die Bereitstellung von Arbeit, die geistige und körperliche Gesundheitsvorsorge, soziale Sicherheit, gerechte Löhne, Ruhe und Erholung, und eine Reihe anderer vernünftiger Erwartungen an die einzelnen Mitglieder der Gesellschaft.
Das Prinzip der kollektiven Treuhänderschaft bedingt auch, daß jede Person das Recht hat zu erwarten, daß die für ihre Identität wesentlichen kulturellen Bedingungen den Schutz durch nationale und internationale Gesetze genießen. Ähnlich der Rolle, die die Gesamtheit der Gene im biologischen Leben der Menschheit und ihrer Umwelt spielt, ist der großartige, durch viele Jahrtausende erworbene Reichtum an kultureller Vielfalt für die soziale und wirtschaftliche Entwicklung des Menschengeschlechtes bei seinem kollektiven Eintritt ins Erwachsenenalter lebensnotwendig. Dieser Reichtum ist ein Erbe, dem jetzt gestattet werden muß, in einer weltumspannenden Zivilisation Früchte zu tragen. Einerseits muß die kulturelle Eigenart davor bewahrt werden, daß die beherrschenden materiellen Einflüsse sie ersticken. Andererseits muß ein Austausch zwischen den Kulturen in ständig sich wandelnden Mustern und Strukturen ermöglicht werden, frei von Manipulationen, die einseitigen politischen Interessen dienen.“ Entwicklungsperspektiven für die Menschheit – Ein neues Verständnis von globalem Wohlstand, Hofheim 1996, S. 11
36 Die Achtung der Menschenrechte muß in der Familie beginnen: „Vergleiche die Nationen der Welt mit den Mitgleidern einer Familie. Eine Familie ist eine Nation im Kleinen. Erweitert nur den Kreis des Haushalts, und ihr habt die Nation. Erweitert den Kreis der Nationen und ihr habt die ganze Menschheit. Die Bedingungen, welche die Familie betreffen, betreffen auch die Nation. Was in der Familie geschieht, geschieht auch im Leben der Nation. Hilft es dem Fortschritt und dem Vorankommen der Familie, wenn ihre Mitglieder uneins werden, wenn Streit ausbricht, jeder den anderen ausnützt, Eifersucht und Rachegefühle vorherrschen, wenn jeder selbstsüchtig seinen Vorteil sucht? Nein, Fortschritt und Vorankommen wären dahin. So ist es auch mit der großen Familie der Nationen, denn Nationen sind nur viele Familien zusammen. Wie denn Streit und Uneinigkeit eine Familie zerstören und ihren Fortschritt hindern, so werden auch Nationen zerstört und aller Fortschritt behindert.“ ‘Abdu’l-Bahá, Promulgation of Universal Peace, Wilmette 1982, S. 157
37 „Wenn die ganze Menschheit dieselben Bildungsmöglichkeiten erhält und die Gleichheit von Mann und Frau Wirklichkeit ist, dann werden die Wurzeln des Kriegs ausgerissen sein. Ohne Gleichheit ist dies unmöglich, weil alle trennenden Unterschiede zu Zwietracht und Streit führen. Die Gleichheit von Mann und Frau hat die Abschaffung des Kriegs zur Folge, denn Frauen werden nie bereit sein, den Krieg zu billigen. Mütter werden ihre Söhne, die sie zwanzig Jahre lang von klein auf umsorgten und umhegten, nicht als Opfer für die Schlachtfelder hergeben, ganz gleich für welche Sache. Kein Zweifel, wenn die Frauen gleiche Rechte erhalten, wird der Krieg unter den Menschen ganz und gar aufhören.“ ‘Abdu’l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace, S. 174f
38 „Um es noch einmal bewußt zu machen: Bevor Frau und Mann nicht die Gleichberechtigung anerkennen und verwirklichen, ist gesellschaftlicher und politischer Fortschritt weder hier noch irgendwo sonst möglich. Denn die Menschenwelt besteht aus zwei Teilen oder Gliedern: das eine ist die Frau, das andere der Mann. Solange diese beiden Glieder an Stärke nicht gleich sind, kann die Einheit der Menschheit nicht verwirklicht werden, und Glück und Wohl der Menschheit werden nicht Wirklichkeit. So Gott will, wird dies erreicht werden.“ Aus einer Ansprache ‘Abdu’l-Bahás vor dem Federation of Women’s Clubs, Chicago, Illinois, am 2. Mai 1912, The Promulgation of Universal Peace, S. 77
39 „In der Vergangenheit wurde die Welt durch Gewalt regiert, und der Mann herrschte aufgrund seiner stärkeren und aggressiveren körperlichen und intellektuellen Eigenschaften über die Frau. Aber schon neigt sich die Waage. Gewalt verliert ihr Gewicht, und geistige Regsamkeit, Intuition und die spirituellen Eigenschaften der Liebe und des Dienens, in denen die Frau stark ist, gewinnen an Einfluß. Folglich wird das neue Zeitalter weniger männlich und mehr von weiblichen Idealen durchdrungen sein, oder genauer gesagt, es wird ein Zeitalter sein, in dem die männlichen und weiblichen Elemente der Kultur besser ausgeglichen sein werden.“ ‘Abdu’l-Bahá, zitiert in: John. E. Esslemont, Bahá’u’lláh und das Neue Zeitalter, Hofheim 6. Aufl. 1976, S. 173
40 Der Grundsatz, daß Frauen und Mädchen bevorzugt Zugang zu Bildung erhalten sollen, hat in der Bahá’í-Lehre eine lange Tradition. So formulierte ‘Abdu’l-Bahá im Jahre 1912: „Indem Er die Einheit der Menschheit verkündete, lehrte… [Bahá’u’lláh], daß Männer und Frauen vor Gott gleich sind und kein Unterschied zwischen ihnen gemacht werden darf. Der Unterschied, der zur Zeit zwischen ihnen besteht, beruht einzig auf mangelnder Erziehung und Bildung. Wenn man der Frau gleiche Bildungschancen eröffnet, werden alle Unterschiede und die scheinbare Minderwertigkeit der Frau verschwinden… Zudem ist die Erziehung der Frau von größerer Bedeutung als die Erziehung des Mannes, denn Frauen sind die Mütter der Menschheit, und Mütter erziehen die Kinder. Die Mutter ist der erste Lehrer der Kinder. Sie muß deshalb gut ausgebildet sein, um Söhne und Töchter erziehen zu können. Zu dieser Frage gibt es in den Worten Bahá’u’lláhs viele Einzelheiten.
Er forderte den gleichen Bildungsgang für Mann und Frau. Töchter und Söhne müssen denselben Lehrplan durchlaufen und dadurch die Einheit der Geschlechter fördern.“, Promulgation, S. 174f
41 Lawrence H. Summers (Vizepräsident der Weltbank), Investing in All the People, 1992; USAID, Technical Reports in Gender and Development. Making the Case for the Gender Variable: Women and the Wealth and Wellbeing of Nations, Office of Women in Development, 1989
42 ‘Abdu’l-Bahá, Briefe und Botschaften 227:18
43 The Nairobi Forward-Looking Strategies for the Advancement of Women. As adopted by the World Conference to Review and Appraise the Achievements of the United Nations Decade for Women: Equality, Development and Peace, Nairobi, Kenia, 15-26 July 1985
44 Briefe und Botschaften 227:23
45 Die interreligiöse Verlautbarung »Erklärung zum Weltethos«, herausgegeben von einer Versammlung religiöser und geistiger Führer aus faktisch allen größeren Religionen und geistigen Bewegungen auf dem 1993 in Chicago veranstalteten Parlament der Weltreligionen, hält fest, daß die Religionen der Welt wirklich vieles finden können, was sie in dieser Hinsicht gemeinsam haben. Es heißt in der Verlautbarung: »Wir bekräftigen, daß sich in den Lehren der Religionen ein gemeinsamer Bestand von Kernwerten findet und daß diese die Grundlage für ein Weltethos bilden… Es gibt bereits uralte Richtlinien für menschliches Verhalten, die in den Lehren der Religionen der Welt gefunden werden können und welche die Bedingung für eine dauerhafte Weltordnung sind.« Erklärung zum Weltethos, Die Deklaration des Parlaments der Weltreligionen, herausgegeben von Hans Küng und KarlJosef Kuschel, München 1993, S. 16
46 Die Goldene Regel, die Lehre, andere so zu behandeln, wie man selbst behandelt zu werden wünscht, wird als Sittenlehre in allen großen Religionen oft wiederholt. Im Buddhismus: »Verletze nicht andere in einer Weise, die du als verletzend empfändest« (Udana-Varqa, 5:18). Im Parsismus: »Nur die Natur ist gut, die anderen nicht antut, was für sie selbst ungut wäre« (Dadistan-i Dinik, 94:5). Im Judentum: »Tu deinem Mitmenschen nicht an, was dir verhaßt ist. Das ist das ganze Gesetz, der Rest ist Auslegung« (Talmud, Shabbat, 31a). Im Hinduismus: »Der Kern aller wahren Rechtschaffenheit ist: Behandle andere so, wie du willst, daß sie dich behandeln. Tu deinem Nachbarn nichts, was du nicht willst, daß er es dir heimzahlt« (Mahabharata). Im Christentum: »Und wie ihr wollt, daß euch die Leute tun sollen, also tut ihnen auch« (Lukas 3:31). Im Islam: »Keiner von euch ist ein Gläubiger, wenn er nicht für seinen Bruder dasselbe wünscht wie für sich selbst« (Sunnah). Im Taoismus soll ein guter Mensch »Mitleid haben mit den bösen Neigungen anderer; er sollte ihren Gewinn als seinen eigenen betrachten, und ihren Verlust ebenso« (Thai-Shang). Im Konfuzianismus: »Grundsatz der Herzensgüte ist zweifellos: Tu anderen nicht, was sie dir nicht tun sollen« (Lesefrüchte xv, 23). Im Bahá’í-Glauben: »Er sollte für andere nicht wünschen, was er für sich selbst nicht wünscht, und nicht versprechen, was er nicht hält« (Kitáb-i-Íqán 215; zit. in Bahá’u’lláh, Ährenlese 125:3).
47 Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 295 f.
48 Botschaften aus ‘Akká, Hofheim 1982, 11:27, Ährenlese 4:2, 110
49 Botschaften aus ‘Akká 11:13
50 Die Commission on Global Governance schreibt: »Heute, da die Welt aufgeklärter Antworten auf die Herausforderungen am Vorabend des neuen Jahrhunderts bedarf, sind wir beunruhigt über den Mangel an Führung in vielen Bereichen der menschlichen Gesellschaft. Auf nationaler, regionaler und internationaler Ebene, in lokalen Gemeinschaften und in internationalen Organisationen, in Regierungen und Nichtregierungs-organisationen braucht die Welt glaubwürdige und beständige Führung. Sie braucht eine vorausschauende, nicht nur reagierende Führung, die Ideen entwickelt und nicht nur funktioniert, die sich orientiert an langfristigen Perspektiven und den Interessen künftiger Generationen, für die wir die heutige Welt treuhänderisch verwalten. Sie braucht Führer, die durch Visionen gestärkt sind, die von Ethos getragen sind und die den politischen Mut haben, auch über die nächste Wahl hinaus zu denken. Dies kann keine auf die eigenen vier Wände beschränkte Führung sein. Sie muß über Länder, Rassen, Religionen, Kulturen, Sprachen und Lebensstile hinwegreichen. Sie muß von einem tieferen Gefühl der Menschlichkeit getragen und von Hilfsbereitschaft für andere durchdrungen sein, sie bedarf eines Gespürs der Verantwortung gegenüber der Einen Welt.« Bericht der Commission on Global Governance, Nachbarn in Einer Welt, Bonn 1995, S. 388f
51 Ährenlese 43:5, 4
FÜR DIE
NATIONEN
VORSCHLÄGE ZUM THEMA GLOBAL GOVERNANCE
EIN STATEMENT DER
INTERNATIONALEN BAHÁ’Í-GEMEINDE
Wendezeit für die Nationen
Vorschläge zum Thema Global Governance
Ein Statement der Internationalen Bahá’í-Gemeinde
© 1996 by Bahá’í-Verlag, Hofheim/Ts.
ISBN 3-87037-322-9
Bestellziffer 451-331
Printed in Germany
INHALT
I. Überblick: Gelegenheit zum Innehalten – Seite 5
II. Den historischen Zusammenhang verstehen: Ein Aufruf an die Führer der Welt – Seite 8
III. Eine Neuorientierung der Vereinten Nationen – Seite 11
A. Neue Aufgaben für die Vollversammlung – Seite 12
1. Mindestvoraussetzung für eine Mitgliedschaft – Seite 13
2. Gründung einer internationalen Grenzkommission – Seite 13
3. Neue finanzielle Grundlagen – Seite 14
4. Welthilfssprache und gemeinsame Schrift – Seite 14
5. Die Möglichkeit einer einzigen Weltwährung – Seite 15
B. Stärkung der Exekutive – Seite 15
1. Einschränkung des Vetorechts – Seite 16
2. Einrichtung einer permanenten internationalen Militärstreitmacht – Seite 16
3. Kollektive Sicherheit auch bei anderen globalen Problemen – Seite 17
4. Erfolgreiche UN-Organisationen – Seite 17
C. Stärkung des Internationalen Gerichtshofes – Seite 17
1. Erweiterung der Zuständigkeit – Seite 18
2. Koordination der Spezialgerichtsbarkeiten – Seite 18
IV. Das Potential des einzelnen Menschen freisetzen.
Eine kritische Herausforderung der entstehenden internationalen Ordnung – Seite 19
A. Wirtschaftliche Entwicklung – Seite 20
1. Eine entschiedene Kampagne zur Erfüllung der Agenda 21 – Seite 21
B. Schutz der Grundrechte des Menschen – Seite 22
1. Der UNO-Apparat zur Überwachung, Durchsetzung und Erfolgskontrolle ist zu stärken – Seite 23
2. Die allgemeine Ratifikation der internationalen Menschenrechtskonventionen ist voranzutreiben – Seite 24
3. Die Achtung vor den Überwachungsorganen der Vereinten Nationen für die Menschenrechte muß gesichert werden – Seite 24
C. Förderung der Stellung der Frauen – Seite 25
1. Frauen müssen in den Delegationen der Mitgliedsstaaten stärker vertreten sein – Seite 26
2. Es muß zur Ratifikation internationaler Konventionen ermutigt werden, die die Rechte der Frau schützen und ihren Status verbessern – Seite 26
3. Die Erfüllung des Beijing–Aktionsprogramms ist vorauszuplanen – Seite 27
D. Die Bedeutung sittlicher Bildung – Seite 27
1. Lehrpläne zur ethisch-sittlichen Bildung in den Schulen sind zu entwickeln – Seite 28
V. Menschheit am Wendepunkt. Ein Aufruf an die Führer der Welt – Seite 29
Die Vereinigung der ganzen Menschheit ist das Kennzeichen der Stufe, der sich die menschliche Gesellschaft heute nähert. Die Einheit der Familie, des Stammes, des Stadtstaates und der Nation ist nacheinander in Angriff genommen und völlig erreicht worden. Welteinheit ist das Ziel, dem eine gequälte Menschheit zustrebt. Der Aufbau von Nationalstaaten ist zu einem Ende gekommen. Die Anarchie, die der nationalstaatlichen Souveränität anhaftet, nähert sich heute einem Höhepunkt. Eine Welt, die zur Reife heranwächst, muß diesen Fetisch aufgeben, die Einheit und Ganzheit der menschlichen Beziehungen erkennen und ein für allemal den Apparat aufrichten, der diesen Leitgrundsatz ihres Daseins am besten zu verkörpern vermag.1
Shoghi Effendi, 1936
I. Überblick
Gelegenheit zum Innehalten
Das 20. Jahrhundert, eine der stürmischsten Abschnitte der Menschheitsgeschichte, zeichnet sich durch zahlreiche Umwälzungen, Revolutionen und die radikale Abkehr von der Vergangenheit aus. Einige dieser Umwälzungen – vom Niedergang des Kolonialismus und der großen Mächte des 19. Jahrhunderts bis zum Aufstieg und Fall der katastrophalen Experimente des Totalitarismus, Faschismus und Kommunismus – hatten höchst zerstörerische Auswirkungen, brachten Millionen von Menschen den Tod und führten zur Auslöschung von Traditionen und Kulturen und zum Zerfall ehrwürdiger Institutionen.
Andere Bewegungen und Entwicklungen waren jedoch positiver. Wissenschaftliche Entdeckungen und neuartige gesellschaftliche Einsichten spornten zu fortschrittlichen sozialen, wirtschaftlichen und kulturellen Veränderungen an. Der Weg wurde frei für ein neues Verständnis der Menschenrechte, die Bejahung individueller Würde, für größere Offenheit zu persönlicher und gemeinschaftlicher Leistung und mutige, neue Wege zur Entwicklung menschlichen Wissens und Bewußtseins.
Diese Zwillingsprozesse, der Niedergang alter Institutionen und das Aufblühen neuen Denkens, sind Zeugnisse eines gemeinsamen Trends, der sich in den vergangenen hundert Jahren deutlich beschleunigte: die wachsende gegenseitige Abhängigkeit und Integration der Menschheit.
Dieser Trend kann überall beobachtet werden: in der Verschmelzung der Weltfinanzmärkte – was wiederum die Tatsache widerspiegelt, daß die Menschheit von einer großen Zahl untereinander verflochtener Energie-, Nahrungs-, Rohstoff-, Technologie- und Informationsquellen abhängt –, bis zum Aufbau eines weltumspannenden Kommunikations- und Verkehrssystems. Der Trend spiegelt sich genauso im wissenschaftlichen Verständnis einer einzigen, uns allen gemeinsamen Biosphäre der Erde, was globaler Zusammenarbeit eine neue Dringlichkeit verleiht. Er zeigt sich zudem, wenn auch in einer destruktiven Weise, in dem Potential moderner Waffensysteme, deren Zerstörungskraft sich inzwischen auf einen Punkt zubewegt hat, an dem eine Handvoll Menschen in der Lage wäre, allem menschlichen Leben auf Erden ein Ende zu bereiten. Dieser Trend in seiner konstruktiven wie zerstörerischen Form ist inzwischen jedem bewußt; aber gerade hierdurch schmerzt uns das bereits vertraute Bild unseres blauen Planeten, der sich mit seiner fragilen Atmosphäre gegen das tiefe Schwarz des unendlichen Universums absetzt, ein Bild, das in uns die Vorstellung festigt, daß wir alle zu einer einzigen Menschheit gehören, reich an Vielfalt in unserer gemeinsamen Heimat.
Diese Entwicklung wird auch durch die Bemühungen der Nationen der Welt reflektiert, ein globales politisches System zu schmieden, das der Menschheit Frieden, Gerechtigkeit und Wohlstand sichert. Zweimal in diesem Jahrhundert hat die Menschheit versucht, eine neue internationale Ordnung zu schaffen. Jedesmal bemühte man sich, die langsam entstehende Anerkennung weltweiter Interdependenz mit einzubeziehen, aber gleichzeitig sollte die alles überragende nationale Souveränität unangetastet bleiben. Aus Sicht des nun endenden Jahrhunderts stellte der Völkerbund einen Durchbruch in der Entfaltung des Konzepts kollektiver Sicherheit und einen ersten, entscheidenden Schritt zu einer Weltordnung dar.
Durch den zweiten Versuch, der den verheerenden Schrecken des Zweiten Weltkrieges entsprang und sich auf eine hauptsächlich von den Siegern jener Feuersbrunst verfaßten Charta stützte, bietet sich seit fünfzig Jahren ein internationales Forum, quasi als letzte Zuflucht, eine einzigartige Institution, die den gemeinsamen Interessen der Menschheit als edles Symbol voransteht.
Als internationale Organisation haben die Vereinten Nationen gezeigt, daß die Menschheit zu gemeinsamen Aktionen in den Bereichen Gesundheit, Landwirtschaft, Erziehung und Bildung, Umweltschutz und des Wohlergehens der Kinder fähig ist. Sie haben unseren kollektiven moralischen Willen zur Schaffung einer besseren Zukunft bekräftigt, wie sich in der weit verbreiteten Akzeptanz der Menschenrechtskonventionen zeigt. Sie verdeutlichten das in der Menschheit tief verwurzelte Mitgefühl, wie die Bereitstellung von Spenden und Hilfskräften in Notfällen beweist. Und im wichtigsten Bereich der Friedensschaffung und Friedenserhaltung bahnten die Vereinten Nationen einen kühnen Weg in eine Zukunft ohne Krieg.2
Gleichwohl erwiesen sich die allgemeinen Ziele der Charta der Vereinten Nationen als kaum realisierbar. Entgegen den hochgesteckten Hoffnungen ihrer Gründer begann mit der Errichtung der Vereinten Nationen vor fünfzig Jahren noch nicht das Zeitalter des Friedens und Wohlstands für alle.3
Obwohl die Vereinten Nationen sicher eine Rolle bei der Verhinderung eines dritten Weltkrieges spielten, zeichnete sich das vergangene Jahrzehnt doch durch zahlreiche regionale und nationale Kriege aus, die Millionen Menschen das Leben kosteten. Kaum hatten die verbesserten Beziehungen zwischen den Supermächten die ideologischen Motive dieser Konflikte beseitigt, traten seit langem schwelende ethnische und religiös-fanatische Leidenschaften als Ursache für neue Gewaltausbrüche an die Oberfläche. Obwohl das Ende des Kalten Krieges die Gefahr eines globalen Vernichtungskrieges reduziert hat, sind die Technologien zur Vernichtung des ganzen Planeten – und zu einem gewissen Grad auch die ihnen zugrundeliegenden Leidenschaften – noch immer existent.
Auch in Bezug auf soziale Fragen dauern die gravierenden Probleme an. Zwar erzielen internationale Programme zur Förderung der Gesundheit, der nachhaltigen Entwicklung und der Menschenrechte einen Konsens auf höchster Ebene; gleichwohl hat sich die Situation vor Ort in vielen Gegenden verschlechtert, insbesondere durch die alarmierende Verbreitung militanten Rassismus und religiösen Fanatismus, das krebsartige Wuchern des Materialismus, die epidemieartige Zunahme der Kriminalität und des organisierten Verbrechens, das weit verbreitete Anwachsen sinnloser Gewalt, die sich ständig vergrößernde Schere zwischen Reichtum und Armut, die noch immer anhaltende Ungerechtigkeit gegenüber Frauen, die unmoralischen Auswüchse des ungezügelten Kapitalismus und die Zunahme politischer Korruption. Mindestens eine Milliarde Menschen leben in erniedrigender Armut, und mehr als ein Drittel der Weltbevölkerung sind Analphabeten.4
Während die beiden Prozesse des Zusammenbruchs und der Erneuerung die Welt auf einen gewissen Höhepunkt hinführen, bietet der 50. Jahrestag der Gründung der Vereinten Nationen eine willkommene Gelegenheit, innezuhalten und darüber nachzudenken, wie die Menschheit in ihrer Gesamtheit ihre Zukunft gestalten könnte. Es hat sich in der letzten Zeit tatsächlich eine große Zahl hilfreicher Vorschläge zur Stärkung der Vereinten Nationen und zur Verbesserung ihrer Fähigkeit, die Antworten aus der Völkergemeinschaft zu diesen Herausforderungen zu vereinigen, ergeben.
Diese Vorschläge kann man grob in drei Kategorien einteilen. Eine Gruppe befaßt sich vornehmlich mit verwaltungstechnischen und finanziellen Problemen innerhalb des UN-Systems. Eine andere Gruppe umfaßt die Vorschläge zur Umstrukturierung von Einrichtungen wie dem Wirtschafts- und Sozialrat, dem „Trusteeship Council“ und den Bretton-Woods-Wirtschafts-institutionen. Weitere Entwürfe betreffen Veränderungen der politischen Struktur der Vereinten Nationen, wie die Erweiterung des Sicherheitsrates und eine Überarbeitung der UN-Charta.5
Die meisten dieser Entwürfe haben konstruktiven Charakter, einige sind aber auch provokant. Eine der ausgewogensten und umsichtigsten Darstellungen ist der Bericht der „Commission on Global Governance“ mit dem Titel Nachbarn in Einer Welt, in dem Argumente für die allgemeine Anerkennung neuer Werte und für eine Strukturreform der Vereinten Nationen vorgetragen werden.6
Es ist in diesem Geiste, wenn die Internationale Bahá’í-Gemeinde zur laufenden Diskussion und der Beratung derart lebenswichtiger Themen beitragen möchte. Unsere Ansichten basieren auf drei grundlegenden Elementen:
Erstens: Diskussionen über die Zukunft der Vereinten Nationen müssen im großen Zusammenhang der Entwicklung und Ausrichtung einer internationalen Ordnung gesehen werden. Die Vereinten Nationen entstanden in der zweiten Hälfte des 20. Jahrhunderts gemeinsam mit anderen großen Organisationen. Zusammen werden diese nun die Entwicklung der neuen internationalen Ordnung bestimmen – und ihrerseits von dieser geformt werden. Daher sollten Aufgabe und Rolle, Handlungsprinzipien und sogar die Aktivitäten der Vereinten Nationen nur daraufhin untersucht werden, wie sie in die umfassende Zielsetzung einer internationalen Ordnung passen.
Zweitens: Da die Menschheit unteilbar ist, wird jeder Mensch geboren als ein der ganzen Welt anvertrautes Pfand. Diese Beziehung zwischen dem einzelnen und der Gesamtheit ist die moralische Grundlage für die meisten Rechte der Menschen, die die Vereinten Nationen zu definieren suchen. Sie dient auch der Bestimmung eines alles andere übersteigenden Zwecks der internationalen Ordnung bei der Festsetzung und Bewahrung der Rechte des einzelnen.
Drittens: Die Diskussionen über die Zukunft der internationalen Ordnung müssen die gesamte Menschheit einbeziehen und sie mitreißen. Diese Diskussionen sind derart bedeutsam, daß sie nicht nur auf den Kreis der führenden Personen in Regierungen, Wirtschaft, Wissenschaft, Religion und sonstigen gesellschaftlichen Gruppierungen beschränkt werden darf. Im Gegenteil, diese Entwicklungen müssen die Menschen, Frauen wie Männer, an der Basis der Gesellschaft einbinden. Durch eine solch breite Teilnahme wird ein sich selbst verstärkender Prozeß in Gang gesetzt und das Bewußtsein des Weltbürgertums und für eine erweiterte internationale Ordnung gefördert.
II. Den historischen Zusammenhang verstehen
Ein Aufruf an die Führer der Welt
Die internationale Bahá’í-Gemeinde betrachtet die derzeitige Verwirrung in der Welt und ihren katastrophalen Zustand als die natürliche Phase eines organischen Prozesses, der letztlich unvermeidlich zur Vereinigung der Menschheit in eine einzige Gesellschaftsordnung in den Grenzen dieses Planeten führen wird.
Wenn man die Menschheit als ein organisches System betrachtet, durchlief sie bereits bisher verschiedene Evolutionsschritte, vergleichbar mit den Altersstufen eines Säuglings und eines Kindes. Heute steht sie nun in der turbulenten Phase der Jugend, nahe der lang ersehnten Reife.7 Der Prozeß weltweiten Zusammenschlusses, bereits Realität im Wirtschaftsleben und in der Kommunikation, hält nun allmählich auch in der Politik Einzug.
Diese Entwicklung wurde im geschichtlichen Maßstab durch unerwartete und katastrophale Ereignisse beschleunigt. Die Verwüstungen des ersten und zweiten Weltkrieges bewirkten jeweils die Gründung des Völkerbundes und der Vereinten Nationen. Die Bewohner der Erde stehen nun vor der Wahl, ob künftige Errungenschaften ebenfalls erst nach ähnlich unvorstellbaren Schrecken, oder durch einen konsultativen Willensakt erreicht werden. Es wäre unverantwortlich, nun keine entschiedenen Schritte zu ergreifen.
Da die Souveränitätsrechte derzeit noch bei den Nationalstaaten liegen, obliegt es den Regierungen und Staatsoberhäuptern, den Rahmen der sich jetzt herausbildenden internationalen Ordnung zu bestimmen. Wir rufen die führenden Persönlichkeiten auf allen Ebenen auf, eine entschiedene Rolle bei der Einberufung einer Weltversammlung noch vor Ende dieses Jahrhunderts zu übernehmen, auf der erörtert werden muß, in welcher Weise die internationale Ordnung zu gestalten ist, damit die Welt die vor ihr liegende Herausforderung meistert. Wie von einigen bereits vorgeschlagen, könnte diese Versammlung die Bezeichnung „World Summit on Global Governance“ tragen.8
Dieser Weltgipfel könnte auf den Erfahrungen aufbauen, die auf den erfolgreichen Konferenzen der Vereinten Nationen der frühen 90er Jahre gewonnen wurden. Hierzu gehören der Weltkindergipfel von 1990, der Umweltgipfel von 1992, die Weltkonferenz über Menschenrechte 1994, der Weltsozialgipfel 1995 und die Weltfrauenkonferenz 1995. Dort wurde eine neue Methode der globalen Beratung kritischer Sachverhalte eingeführt.
Ein Schlüssel hierbei war die substantielle Mitwirkung zahlreicher gesellschaftlicher Gruppierungen. Die Verhandlungen der Regierungsdelegationen über die Veränderungen der politischen, sozialen und wirtschaftlichen Lage der Welt waren durch das fundierte Engagement dieser Gruppen geprägt. Die Nicht-Regierungs-organisationen reflektieren in der Regel genau die Bedürfnisse und Sorgen der Menschen von der Basis. Zudem war es bei jeder dieser Konferenzen wichtig, daß die Teilnahme von Regierungschefs dem Konferenzgeschehen vor der Weltöffentlichkeit das Signum von Legitimität und allgemeiner Zustimmung verlieh.
Man wäre gut beraten, wenn man auf diese Erfahrungen aufbauen und für den geplanten Weltgipfel auf den größtmöglichen Kreis zurückgreifen und so das Wohlwollen und die Unterstützung der Völker der Welt sichern würde.
Es wird oft die Sorge geäußert, daß internationale politische Instanzen unweigerlich eine übertriebene Zentralisierung entwickeln und so eine neue Bürokratie entsteht. Man muß hierzu nachdrücklich feststellen, daß jedes neue globale Regierungssystem prinzipiell wie praktisch dafür Sorge tragen muß, daß die Entscheidungskompetenzen auf der jeweils angemessenen Ebene verbleiben.9
Es mag nicht immer einfach sein, einen Mittelweg zu finden. Einerseits kann ein echter Fortschritt eigentlich nur durch die Menschen selbst erreicht werden, indem sie einzeln oder gemeinsam auf die Nöte der Zeit reagieren. Es kann also durchaus gesagt werden, daß in der Dezentralisierung von Macht das sine qua non der Entwicklung liegt.10 Andererseits wird die internationale Ordnung ein bestimmtes Maß weltweiter Lenkung und Koordination erfordern.
Im Lichte der oben umrissenen Prinzipien der Dezentralisierung sollten internationale Institutionen eine Handlungskompetenz nur dann erhalten, wenn internationale Fragen betroffen sind, in denen einzelne Staaten nicht für sich allein handeln können, oder um einzugreifen, wenn Rechte einzelner Mitgliedsstaaten zu schützen sind. Alle anderen Angelegenheiten sollten an nationale und lokale Instanzen verwiesen werden.11
Für die Entwicklung einer künftigen internationalen Ordnung sollten zudem möglichst viele Modelle und Regierungsformen überprüft werden. Statt sich nur ein einziges Modell der etablierten Regierungssysteme zum Vorbild zu nehmen, könnte die Lösung darin liegen, die sinnvollen Elemente aus allen Modellen miteinander abzustimmen und zu versöhnen.
Das föderale System ist beispielsweise eines jener bewährten Modelle, die geeignet sind, die Vielfalt der Welt in ein gemeinsames Geflecht aufzunehmen. Der Föderalismus hat sich bei der Delegation von Macht und der Entscheidungsfindung in großen, komplexen und heterogenen Staaten als effektiv erwiesen, unter gleichzeitiger Wahrung eines gewissen Maßes an Einheit und Stabilität. Ein anderes Modell, das genauere Betrachtung verdient, ist die Idee des „Commonwealth“, das auf der globalen Ebene die Interessen des Ganzen über die Einzelinteressen eines Staates stellt.
Auch muß ganz besonders darauf geachtet werden, daß die neue internationale Ordnung im Laufe der Zeit nicht in Formen von Despotismus, der Oligarchie oder Demagogie verfällt, die dann das Leben und das Gefüge der sie konstituierenden politischen Institutionen verdürbe.
1955 legte die Internationale Bahá’í-Gemeinde anläßlich des zehnjährigen Bestehens der UN-Charta den Vereinten Nationen eine Erklärung vor, deren Inhalt auf Ideen beruht, die vor fast einem Jahrhundert von Bahá’u’lláh formuliert wurden. „Das Bahá’í-Konzept einer Weltordnung kann so umrissen werden: Eine staatenübergreifende Weltinstanz, an die alle Nationen sämtliche Rechte auf Kriegsführung sowie bestimmte Rechte der Besteuerung und alle Rechte auf Rüstung – ausgenommen zum Zweck der Aufrechterhaltung der inneren Ordnung im jeweiligen Land – abtreten. Diese Instanz muß über eine internationale Exekutive verfügen, die jedes unbotmäßige Mitglied des Weltgemeinwesens unter ihre höchste und unanfechtbare Amtsgewalt zu zwingen vermag, dazu ein Weltparlament, dessen Mitglieder vom Volk ihrer jeweiligen Länder gewählt und von ihren Regierungen bestätigt werden, sowie einen höchsten Gerichtshof, dessen Rechtsprechung auch dann bindend ist, wenn die betroffenen Parteien mit der Verhandlung ihrer Streitfälle vor diesem Gericht nicht einverstanden sind.“12
Wir sind überzeugt, daß die Bildung einer Weltregierung zugleich der beste Schutz wie auch die unausweichliche Bestimmung der Menschheit darstellt. Zudem vermittelt die Weltregierung ein auf lange Sicht angelegtes Bild einer globalen Gesellschaft. Angesichts der Dringlichkeit der derzeitigen Lage benötigt die Welt kühne, praktische und gangbare Strategien, die über inspirierende Zukunftsvisionen hinausreichen. Wenn man sich auf ein zwingendes Konzept konzentriert, wird sich aus dem Gemenge konträrer Ansichten doch eine klare und stimmige Linie evolutionären Wandels herausbilden.
III. Eine Neuorientierung der Vereinten Nationen
Die Vereinten Nationen waren das Kernstück der von den Siegermächten des Zweiten Weltkrieges geschaffenen Nachkriegsordnung und erfüllten über viele Jahrzehnte während des ideologischen Konflikts zwischen Ost und West ihren ursprünglichen Zweck als Forum des internationalen Dialogs. Im Laufe der Jahre erweiterten sich die Aufgaben nicht nur in der Vertiefung internationaler Normen und der Förderung der sozialen und wirtschaftlichen Entwicklung, sondern auch in friedenbewahrenden Operationen auf verschiedenen Kontinenten.
Im gleichen Zeitraum veränderte sich die politische Wirklichkeit unserer Welt auf dramatische Weise. Zur Zeit der Gründung der Vereinten Nationen gab es ungefähr 50 unabhängige Staaten. Diese Zahl stieg inzwischen auf über 185. Am Ende des Zweiten Weltkrieges waren die Regierungen tonangebend in allen Entscheidungen. Heute ist durch den wachsenden Einfluß verschiedener gesellschaftlicher Gruppierungen und multinational operierender Konzerne eine bedeutend kompliziertere politische Landschaft entstanden.
Trotz wachsender Komplexität seiner Aufgabe hat das UN-System mehr oder weniger dieselbe Struktur bewahrt, wie sie vor 50 Jahren bei seiner Gründung einen neuen Dialog über die Fähigkeit der Vereinten Nationen angestoßen hat, der politischen Realität des 21. Jahrhunderts gerecht zu werden. Leider überwog bei diesem Dialog die Kritik bei weitem das Lob.
Die meiste Kritik entsteht durch Vergleiche mit den führenden privaten Organisationen oder durch Beurteilungen, die auf überzogenen Erwartungen beruhen. Obwohl sicherlich einige spezielle Vergleiche sinnvoll sein können, um die Effektivität zu erhöhen, sind jedoch generelle Aussagen dieser Art im Grunde ungerecht. Denn den Vereinten Nationen fehlt es nicht nur an eindeutiger Autorität, sondern meistens auch an den für wirksames Handeln nötigen Mitteln. Der Vorwurf des Versagens richtet sich also eigentlich an die UN-Mitgliedsstaaten selbst.
Die Vereinten Nationen würden mithin immer uneffektiv erscheinen, beurteilte man sie außerhalb ihrer Arbeitsbedingungen. Bezieht man aber den Gedanken ein, daß sie nur ein Element in einem größeren globalen Entwicklungsprozeß sind, kann man die Analyse von den derzeitigen Unzulänglichkeiten durchaus auf die Errungenschaften der UN richten. Einem auf Entwicklung orientierten Betrachter vermitteln die Vereinten Nationen einen reichhaltigen Fundus an Erfahrungen für eine künftige Einbindung in eine globale Regierungsform.
Zu einer entwicklungsorientierten Einstellung gehört die Fähigkeit, sich das Schicksal einer Institution über lange Zeiträume hinweg vorzustellen, die ihr eigenen Entwicklungsmöglichkeiten zu sehen, wirkungsvolle Strategien für kurzfristige Umsetzungen zu formulieren, ja sogar gravierende Änderungen in der Zukunft zu erahnen.
Wenn man die Vereinten Nationen aus einem solchen Blickwinkel heraus untersucht, wird es möglich, das derzeitige System zu stärken, ohne dessen prinzipielle Wesenszüge und Verfahren radikal zu verändern. Tatsächlich kann kein Vorschlag zur Reform der Vereinten Nationen effektiv sein, der nicht immanent stimmig ist und die Vereinten Nationen nicht auf einen evolutionären Kurs bringt, der sie mit einer bedeutsamen Aufgabe innerhalb der künftigen internationalen Ordnung betraut. Wir glauben, daß die hier beschriebene Verbindung verschiedener Vorschläge dieser Rahmenbedingung entspricht und ihre Annahme einen ausgewogenen und bedeutsamen Schritt zum Aufbau einer gerechteren Weltordnung darstellt.13
A. Neue Aufgaben für die Vollversammlung
Die Grundlage jeden Regierungssystems ist die Rechtsstaatlichkeit, mit der Legislative als dem wichtigsten Zweig der Rechtssetzung. Während die Gesetzgebungskompetenz auf örtlicher und nationaler Ebene im allgemeinen respektiert wird, erwecken regionale und internationale Gesetzgebungskörperschaften oft Furcht und Mißtrauen.
Zudem wird die Vollversammlung der Vereinten Nationen wegen ihrer Wirkungslosigkeit angegriffen. Obwohl einige der ihr entgegengebrachten Vorwürfe unbegründet sind, gibt es jedoch mindestens zwei Bereiche, in denen die UN unzulänglich arbeiten und die die Wirkkraft der Vollversammlung einschränken.
Erstens verleiht das jetzige System der nationalen Souveränität ein unangemessenes Gewicht, wodurch eine kuriose Mischung aus Anarchie und Konservatismus entsteht. In einer reformierten UNO werden Legislative und Wahlsystem die Völker der Welt wie die Nationalstaaten besser repräsentieren müssen.14
Zweitens sind Resolutionen der Vollversammlung nur bindend, wenn sie zusätzlich im völkerrechtlichen Sinne von jedem Mitgliedsstaat ratifiziert werden. Sofern das jetzige System, das der nationalen Souveränität Vorrang einräumt, von einem System abgelöst würde, das mehr auf die Interessen einer einzigen, vernetzten und gegenseitig abhängigen Menschheit eingeht, dann sollten die Resolutionen der Vollversammlung – in genau definierten Bereichen – allmählich Gesetzeskraft erlangen. Das hieße auch, Normen für den Vollzug dieser Gesetze und Vollstreckungsmöglichkeiten aufzustellen.
Diese beiden Mängel sind insofern eng miteinander verknüpft, als die Mehrheit der Menschen einer Weltregierung mißtrauisch und ängstlich gegenübersteht und sich wahrscheinlich solange keiner internationalen Institution unterwerfen wird, bis diese in einem hohen Maß repräsentativen Charakter hat.15
Gleichwohl erscheinen uns fünf praktische Schritte auch kurzfristig als gangbar, um die Vollversammlung und ihr Ansehen zu stärken und sie in eine langfristige Ausrichtung einzubinden.
1. Mindestvoraussetzung für eine Mitgliedschaft
Die Allgemeine Erklärung der Menschenrechte mit ihren Folgeabkommen, zusammen als Charta der Menschenrechte bezeichnet, legen den Minimalstandard für das Verhalten einer Regierung gegenüber deren Volk klar fest.
Ein Mitgliedsstaat verhindert die aktive und vernünftige Teilhabe der Bevölkerung am Gemeinwesen, wenn er sich nicht vorbehaltlos zu allgemeinen, freien und gleichen Wahlen, zu Meinungsfreiheit und den übrigen Grundrechten verpflichtet.
Wir schlagen Konsequenzen für den Fall vor, daß Mitgliedsstaaten diesen Standard nicht einhalten. Analog sollte Nationen, die sich um Aufnahme in die UNO bemühen, solange die Mitgliedschaft verweigert werden, bis sie offen für diesen Standard eintreten oder erkennbare Anstrengungen in diese Richtung unternehmen.
2. Gründung einer internationalen Grenzkommission
Offene Gebietsansprüche und Grenzfragen sind noch immer eine Hauptquelle für militärische Konflikte und unterstreichen die äußerste Dringlichkeit, diese Fragen durch allgemeine Verträge zu klären. Diese können nur zustande kommen, wenn berücksichtigt wird, daß die Grenzen vieler Nationalstaaten oft auf eine sehr willkürliche Art und Weise festgelegt wurden, und indem alle unbefriedigten Ansprüche von einzelnen Völkern und ethnischen Gruppen einbezogen werden.
Anstatt diese Fragen einem internationalen Gerichtshof vorzulegen, ist es unseres Erachtens das beste, eine internationale Kommission einzuberufen, die alle offenen Grenzfragen behandelt. Die Kommission sollte nach sorgfältiger Abwägung Empfehlungen vorlegen.16 Diese Vorschläge könnten zugleich präventiv auf wachsende Spannungen zwischen einzelnen Volksgruppen hinweisen und helfen, Konfliktpotentiale durch den frühzeitigen Einsatz diplomatischer Mittel abzuschätzen und zu entschärfen.
Um eine echte Gemeinschaft der Völker langfristig zu etablieren, bedarf es der endgültigen Regelung aller Grenzfragen. Die Untersuchungen der Kommission sollen dies vorbereiten.
3. Neue finanzielle Grundlagen
Das jährliche Defizit des UN-Budgets zwingt die Vereinten Nationen zu einem Krisenmanagement. Diese Situation wurde ursprünglich durch die Weigerung einer Reihe von Mitgliedsstaaten ausgelöst, ihre Beiträge pünktlich zu entrichten. Die fehlende Kompetenz zur Geltendmachung von Verzugszinsen und Mängel in der Administration verschärften die Lage.
Freiwillige Zahlungen seitens der Mitgliedsstaaten können kaum eine verläßliche Grundlage zur Finanzierung einer internationalen Organisation sein. Es müssen wirksame Maßnahmen zur Finanzierung entwickelt werden, um das reibungslose Funktionieren des UN-Systems zu ermöglichen. Wir schlagen die sofortige Ernennung einer Task-Force vor, die nach Alternativen suchen soll.
Hierbei sollte die Task-Force verschiedene Prinzipien beachten: 1. Es darf keine Besteuerung ohne politische Repräsentanz geben, 2. die Beitragshöhe sollte im Interesse der Gerechtigkeit abgestuft sein, 3. Verfahren zur Förderung von freiwilligen Spenden einzelner und von Gruppierungen dürfen nicht außer acht gelassen werden.17
4. Welthilfssprache und gemeinsame Schrift
Die Vereinten Nationen, die zur Zeit sechs offizielle Sprachen verwenden, würden sehr profitieren, wenn sie entweder eine der lebenden Sprachen oder eine künstliche Sprache als Hilfssprache für ihre Foren auswählen würden. Ein solcher Schritt wird schon seit langem von vielen Gruppen befürwortet – von den Esperantisten bis zur Internationalen Bahá’í-Gemeinde.18 Eine solche Maßnahme würde nicht nur Finanzen einsparen und die Verwaltung entlasten, sondern auch den Geist der Einheit erheblich fördern.
Wir schlagen die Ernennung einer hochrangigen Kommission vor, deren Mitglieder aus verschiedenen Regionen und einschlägigen Fachgebieten kommen sollten, wie zum Beispiel aus der Linguistik, den Wirtschafts- und Sozialwissenschaften, der Ausbildung und den Medien. Die Kommission soll die Frage der Auswahl einer Welthilfssprache und einer gemeinsamen Schrift sorgfältig prüfen.
Wir gehen davon aus, daß die Welt langfristig dazu gezwungen sein wird, eine einzige Hilfssprache und Schrift – als Ergänzung zur jeweiligen Landessprache – in den Schulen zu unterrichten. Dies hätte das Ziel, den Übergang zur globalen Gesellschaft zu erleichtern, durch eine verbesserte Kommunikation zwischen den Völkern, durch Kostensenkung in Wirtschaft, Verwaltung und anderen weltumspannenden Unternehmungen, und allgemein durch die Förderung herzlicherer Beziehungen zwischen allen Mitgliedern der Völkerfamilie.19
Dieser Vorschlag sollte nicht falsch verstanden werden. Er zielt keineswegs auf eine Zerschlagung irgendeiner lebenden Sprache oder Kultur.
5. Die Möglichkeit einer einzigen Weltwährung
Es liegt auf der Hand, daß eine Weltwährung ein wichtiges Element innerhalb der Weltwirtschaft darstellt. Wirtschaftsexperten glauben, daß eine Weltwährung neben anderen Vorteilen die Spekulation und unvorhersehbare Marktschwankungen eindämmen und weltweit zu einer Anpassung der Löhne und Preise und so zu bedeutsamen Einsparungen führen könnte.20
Mögliche Einsparungen werden aber nur dann umgesetzt, wenn es gelingt, die Vorbehalte der Skeptiker durch überzeugende Argumente zu beseitigen und einen glaubwürdigen Aktionsplan vorzulegen. Wir schlagen die Ernennung einer hochrangigen Kommission vor, die aus den hervorragendsten Regierungsmitgliedern, Wissenschaftlern und Fachleuten besteht und sofort damit beginnen soll, die wirtschaftlichen Vorteile, aber auch die politischen Kosten einer Weltwährung zu prüfen und eine effektive Vorgehensweise für ihre Einführung vorzulegen.
B. Stärkung der Exekutive
Auf der internationalen Ebene ist die wichtigste Aufgabe der Exekutive die Durchsetzung des Abkommens zur kollektiven Sicherheit.21
Kollektive Sicherheit setzt einen bindenden Vertrag zwischen den Nationen zur gemeinschaftlichen Abwehr einer Bedrohung voraus. Dessen Wirksamkeit hängt davon ab, in welchem Ausmaß sich die einzelnen Mitgliedsstaaten dem Gemeinwohl verpflichten, selbst wenn dies in gewisser Weise durch ein aufgeklärtes Eigeninteresse motiviert ist.
Innerhalb der Vereinten Nationen wird die Exekutivgewalt überwiegend vom Sicherheitsrat wahrgenommen, teilweise gemeinsam mit dem Sekretariat. Beide werden in der Wahrnehmung ihres Mandats behindert. Der Sicherheitsrat leidet an der Unfähigkeit, entschiedene Maßnahmen zu treffen. Der Generalsekretär steht unter dem Druck komplexer Anforderungen einzelner Mitgliedsstaaten.
Vier praktische Schritte könnten möglicherweise die Exekutivfunktion der Vereinten Nationen kurzfristig stärken.
1. Einschränkung des Vetorechts
Bei der Übertragung des Vetorechts an fünf ständige Mitglieder lag die ursprüngliche Absicht der UN-Charta darin, den Sicherheitsrat an der Unterstützung militärischer Aktionen zu hindern, die sich gegen ein ständiges Mitglied richten oder Streitkräfte eines ständigen Mitglieds gegen dessen Willen einzusetzen.22 Mit Beginn des Kalten Krieges wurde das Vetorecht tatsächlich wiederholt aus Gründen regionaler oder nationaler Sicherheit ausgeübt.
In den 1955 zur UN-Reform vorgelegten Vorschlägen sprach sich die Internationale Bahá’í-Gemeinde für die schrittweise Abschaffung der „ständigen Mitgliedschaft“ und des „Vetorechts“ aus, entsprechend der Stärkung des Vertrauens in den Sicherheitsrat. Vierzig Jahre später bekräftigen wir diese Position. Wir möchten jedoch vorschlagen, daß in einer Übergangsphase das Vetorecht bestehen bleibt, aber eingeschränkt wird, um der ursprünglichen Zielsetzung der UN-Charta gerecht zu werden.
2. Einrichtung einer permanenten internationalen Militärstreitmacht
Eine internationale Streitmacht sollte geschaffen werden, um die friedenerhaltenden Maßnahmen der Vereinten Nationen zu unterstützen und den Resolutionen des Sicherheitsrates mehr Glaubwürdigkeit zu verleihen.23 Ihre Loyalität zu den Vereinten Nationen und ihre Unabhängigkeit von nationalen Interessen muß gesichert sein. Voll ausgerüstet, stünde diese Streitmacht unter der Befehlsgewalt des Generalsekretärs bei letztlicher Aufsicht des Sicherheitsrates. Ihre Finanzierung würde jedoch von der Vollversammlung bestimmt. Der Generalsekretär sollte beim Aufbau dieser Streitmacht auf kompetentes Personal aus allen Teilen der Welt zurückgreifen.
Richtig eingesetzt, würde eine solche Streitmacht zugleich ein Gefühl der Sicherheit vermitteln und so Schritte zur weltweiten Abrüstung fördern, wodurch das unmittelbare Verbot von Massenvernichtungswaffen bewirkt werden könnte.24 Außerdem könnte sich so im Einklang mit dem Prinzip kollektiver Sicherheit die Auffassung verbreiten, daß Staaten Waffen nur zu ihrer eigenen Verteidigung und zur Aufrechterhaltung der inneren Sicherheit benötigen.
Als ein unmittelbarer Schritt zur Einrichtung dieser Streitmacht könnte das derzeitige adhoc-Verfahren institutionalisiert und (für Krisenfälle) regionale schnelle Eingreiftruppen aufgestellt werden.
3. Kollektive Sicherheit auch bei anderen globalen Problemen
Obwohl ursprünglich im Zusammenhang mit der Bedrohung durch militärische Aggression entwickelt, könnte das Konzept der kollektiven Sicherheit auf alle Formen der Bedrohung ausgeweitet werden. Selbst wenn diese nur lokal auftreten, sind sie doch das Ergebnis des Zusammenbruchs der heutigen globalen Ordnung. Diese Bedrohungen umfassen unter anderem den internationalen Drogenhandel, die Sicherstellung ausreichender Nahrung und das Auftreten neuer weltweiter Seuchen.25
Dieser Themenbereich sollte auf die Tagesordnung des vorgeschlagenen Weltgipfels gesetzt werden, wobei es jedoch unwahrscheinlich ist, daß es vor dem fundamentalen Problem militärischer Aggression Vorrang genießen würde.
4. Erfolgreiche UN-Organisationen
Innerhalb der UN-Familie gibt es eine Reihe von unabhängigeren Organisationen, wie zum Beispiel die UNICEF (Kinderhilfswerk), die ICAO (Luftfahrtorganisation), der UPU (Weltpostverein), die ITCU (Telekommunikationsunion), die ILO (Weltarbeitsunion) und die WHO (Weltgesundheitsorganisation). Diese haben innerhalb spezifischer, wichtiger Bereiche beachtliche Erfolge erzielt.
Generell gesehen besitzen sie bereits eigene Exekutivgewalt. Ihre Unabhängigkeit sollte gewahrt und als Teil der internationalen Exekutive gestärkt werden.26
C. Stärkung des Internationalen Gerichtshofes
Jedes Regierungssystem bedarf einer starken Judikative, zum Ausgleich der Gewalten, und zur Wahrung von Rechtsprechung und Gesetz. Das Streben nach einer gerechten Gesellschaft gehört zu den elementaren Impulsen in der Geschichte27 – zweifellos kann eine Weltkultur ohne Verankerung im Gerechtigkeitsprinzip nicht gegründet werden.
Gerechtigkeit ist jene Kraft, die das allmählich dämmernde Bewußtsein der Einheit der Menschheit in einen gemeinsamen Willen übertragen kann, mit dessen Hilfe das Rahmenwerk einer Weltgemeinschaft sicher aufgebaut werden kann. In einer Epoche, in der die Menschen zunehmend Zugang zu Informationen aller Art und zu einer großen Vielfalt verschiedener Ideen erhalten, wird sich die Gerechtigkeit als herrschendes Prinzip erfolgreicher gesellschaftlicher Organisation erweisen.
Auf der persönlichen Ebene ist die Gerechtigkeit jene Eigenschaft der Seele, die jeden Mensch befähigt, Wahres von Falschem zu unterscheiden. Bahá’u’lláh bekräftigt, daß nach Gottes Sicht Gerechtigkeit „von allem das Meistgeliebte“28 ist, da sie jedem einzelnen erlaubt, mit eigenen Augen und nicht mit denen anderer zu sehen, durch eigene Erkenntnis und nicht durch die seines Nächsten oder seiner Gruppe zu handeln.
In der Gruppe ist das Ringen um Gerechtigkeit der unbedingt notwendige Maßstab kollektiver Entscheidungsfindung, denn es ist das einzige Mittel, um Einheit im Denken und Handeln zu erreichen. Das Verlangen nach Rache und Strafe verbarg sich in der Vergangenheit oft unter dem Deckmantel der Gerechtigkeit. Davon ist wahre Gerechtigkeit aber weit entfernt. In der Praxis fördert ihre Anwendung vielmehr ein Klima offenen Austauschs und der Beratung, das leidenschaftslose und angemessene Entscheidungen erst ermöglicht. Ein solches Klima macht es viel weniger wahrscheinlich, daß die überall vertretene Neigung zu Manipulation und Cliquenwesen die Entscheidungsfindung beeinflussen könnte.
Diese Auffassung von Gerechtigkeit wird allmählich die Erkenntnis reifen lassen, daß die Interessen des einzelnen und der Gesellschaft in einer Welt gegenseitiger Abhängigkeiten unauflösbar miteinander verflochten sind. So ist Gerechtigkeit wie ein Faden, der mit jeder Handlung verwoben werden sollte, sei es in der Familie, im unmittelbaren sozialen Umfeld, oder gar auf globaler Ebene.
Wir erkennen im derzeitigen System der Vereinten Nationen die Grundlage für einen gestärkten Weltgerichtshof. Der 1945 von den Vereinten Nationen gegründete Weltgerichtshof hat eine Reihe von positiven Elementen. Durch Auswahl der Richter wird beispielsweise versucht, alle Völker, Regionen und unterschiedlichen Rechtssysteme zu repräsentieren.29
Der wesentliche Mangel des Gerichtshofes liegt aber darin, daß ihm die Kompetenz fehlt, rechtlich verbindliche Entscheidungen zu fällen, mit Ausnahme der Fälle, in denen die Staaten sich vorher hierzu verpflichteten. Ohne eine solche Jurisdiktionsgewalt fehlt dem Gerichtshof die Möglichkeit, Gerechtigkeit walten zu lassen.30 Mit der Zeit könnten die Entscheidungen des Weltgerichtshofes bindend und in allen Staaten vollstreckbar werden. Kurzfristig könnten aber zwei Maßnahmen den Weltgerichtshof stärken:
1. Erweiterung der Zuständigkeit
Derzeit ist die Zuständigkeit des Weltgerichtshofes auf wenige Kategorien von Rechtsfragen beschränkt. Nur Staaten haben Antragsrecht. Wir schlagen vor, daß neben den Mitgliedsstaaten auch anderen Organen der Vereinten Nationen ein Antragsrecht eingeräumt wird.
2. Koordination der Spezialgerichtsbarkeiten
Der Weltgerichtshof könnte als Dach für bereits existierende und neu zu schaffende Fachgerichte fungieren, die in internationalen Fällen innerhalb bestimmter Fachgebiete vermitteln und Recht sprechen können.
Erste Ansätze zu einem solchen vereinigten Konzept lassen sich bereits in den Spruchkörpern finden, die Vergleiche finden sollen beispielsweise im Bereich von Wirtschaft und Verkehr, und in den Entwürfen zur Gründung eines Internationalen Strafgerichtshofes und einer Kammer für Umweltfragen. Man könnte weitere Fachgebiete ergänzen, wie zum Beispiel weltweiter Terrorismus und Drogenhandel.
IV. Das Potential des einzelnen Menschen freisetzen
Eine kritische Herausforderung der entstehenden internationalen Ordnung
Führungsinstanzen haben auf allen Ebenen in erster Linie die Aufgabe, die Zivilisation voranzubringen. Sie können diese Aufgabe aber schwerlich erfüllen ohne die motivierte, einsichtsvolle Teilnahme aller Menschen am Leben und den Belangen der Gesellschaft.
Bisher hatten internationale Gremien die Bildung von Institutionen und den Zusammenschluß von Nationen im Blick, abgehoben von den Menschen in der Welt, ihrem Denken und Fühlen. Deren überwiegende Mehrheit lebt, eingebunden in ein vielschichtiges Verwaltungsnetz und verwirrt von der Nachrichtenfülle der Medien aus aller Welt, fern von der internationalen Bühne und hat noch keinen Sinn entwickelt für solche Institutionen wie die Vereinten Nationen. Nur wer über entsprechende gesellschaftliche Organisationen Zugang zum internationalen Geschehen hat, scheint sich mit solchen Institutionen identifizieren zu können.
Im Gegenzug können sich internationale Institutionen nicht zu wirksamen, ausgereiften Führungsorganen entwickeln, die ihren Hauptzweck, die Förderung der Zivilisation, erfüllen, solange sie nicht ihre wechselseitige Beziehung zu den Menschen in der Welt erkennen und pflegen. Diese Einsicht würde einen positiven Kreislauf von Vertrauen und Unterstützung in Gang setzen und damit den Übergang zu einer neuen Weltordnung beschleunigen.
Die mit der Entwicklung einer globalen Gesellschaft verbundenen Aufgaben erfordern ein weit höheres Maß an Fähigkeiten, als sie das Menschengeschlecht bisher aufzubringen hatte. Um den Anforderungen gerecht zu werden, müssen die Bildungsmöglichkeiten für alle Menschen gewaltig erweitert werden. Internationale Institutionen werden in dem Maße in der Lage sein, die in den Völkern verborgenen Fähigkeiten zu wecken und zu lenken, wie sie lernen, ihre Macht zu begrenzen, indem sie das Vertrauen, die Achtung und die aufrichtige Unterstützung derjenigen gewinnen, deren Handeln sie steuern wollen, und so offen und intensiv wie möglich mit allen Betroffenen beraten.
Menschen, die Vertrauen zu diesen Institutionen fassen und Achtung vor ihnen gewinnen, werden dann von ihren nationalen Regierungen fordern, die internationale Ordnung politisch wie wirtschaftlich stärker zu unterstützen, was die internationalen Institutionen, an Einfluß und Macht gewachsen, wiederum besser rüstet, weitere Schritte zu einer legitimen und wirkungsvollen Weltordnung zu unternehmen.
Die Vereinten Nationen müssen neben den Maßnahmen zur Festigung ihrer Struktur zugleich Initiativen ergreifen, um die in allen Menschen ruhenden Kräfte freizusetzen für ihre Beteiligung an diesem aufregenden Prozeß. In dieser Hinsicht verdienen bestimmte Themen zur raschen Entwicklung des einzelnen und der Gesellschaft besondere Beachtung. Darunter sind vier Themen – wirtschaftliche Entwicklung, Schutz der Menschenrechte, Verbesserung der Stellung der Frau und sittliche Entwicklung – so eng mit dem Fortschritt der Zivilisation verknüpft, daß sie mit Vorrang auf die Tagesordnung der Vereinten Nationen gehören.
A. Wirtschaftliche Entwicklung
Die während der letzten fünfzig Jahre von den Vereinten Nationen, der Weltbank und einigen Regierungen verfolgten wirtschaftlichen Entwicklungsstrategien blieben, wie gut sie auch geplant und ausgeführt waren, weit hinter den gesteckten Erwartungen zurück. In weiten Teilen der Welt ist der Graben zwischen Besitzenden und Besitzlosen breiter geworden und wächst zunehmend infolge weit auseinander klaffender Einkommen. Die gesellschaftlichen Probleme werden nicht kleiner. Tatsächlich nehmen Verbrechen und Krankheit nicht nur zu, sie nehmen überhand und werden schwieriger zu bekämpfen.
Für diese Mißerfolge können einige Ursachen benannt werden. Dazu gehören falsche Schwerpunktsetzung auf Großprojekte und bürokratische Überzentralisierung, ungerechte internationale Handelsbedingungen, weitverbreitete, das ganze Wirtschaftssystem durchwuchernde Korruption, Ausschluß der Frauen vom Entscheidungsprozeß auf allen Ebenen, eine allgemeine Unfähigkeit, Hilfsmittel den Armen wirklich zukommen zu lassen, und die Fehlleitung von Entwicklungsgeldern in militärische Rüstung.
Nüchtern betrachtet, verrät dies einen prinzipiellen Fehler im derzeitigen Paradigma wirtschaftlicher Entwicklung: Materielle Not wird oft angegangen ohne die geistigen Faktoren und deren Triebkraft zu berücksichtigen.
Entwicklung darf nicht mit einer Konsumgesellschaft verwechselt werden, die nicht in der Lage ist, sich selbst zu erhalten. Zu wahrem Wohlstand gehört geistiges wie materielles Wohlergehen. Essen, Trinken, ein Dach über dem Kopf und ein gewisses Maß an Bequemlichkeit sind notwendig; aber dies allein kann den Menschen nie ausfüllen. Ebensowenig können ihn weniger faßbare materielle Errungenschaften wie gesellschaftliche Anerkennung oder politische Macht zufrieden machen. Letztlich stillen nicht einmal intellektuelle Leistungen unsere tiefsten Bedürfnisse.
Richtig verstanden, besteht die Wirklichkeit des menschlichen Geistes im Verlangen nach etwas, das über uns hinaus weist. Wenngleich die geistige Seite unseres Wesens verschüttet ist vom täglichen Kampf um den Lebensunterhalt, kann unser Bedürfnis nach Transzendenz langfristig nicht unberücksichtigt bleiben. Ein tragfähiges Entwicklungsmodell muß deshalb ebenso die geistige Sehnsucht des Menschen ansprechen wie seine materiellen Bedürfnisse und Wünsche.
Bildung ist die beste Investition in wirtschaftliche Entwicklung. »Der Mensch ist der höchste Talisman. Der Mangel an geeigneter Erziehung hat ihn jedoch dessen beraubt, was er seinem Wesen nach besitzt«, schreibt Bahá’u’lláh. »Betrachte den Menschen als ein Bergwerk, reich an Edelsteinen von unschätzbarem Wert. Nur die Erziehung kann bewirken, daß es seine Schätze enthüllt und die Menschheit daraus Nutzen zu ziehen vermag.«31 Erziehung bedeutet mehr als die Vermittlung einer beschränkten Menge an Wissen oder einer Reihe von Fertigkeiten. In Wahrheit muß Erziehung – und sie sollte unabdingbar sein bei aller Entwicklung – auch vermitteln, wie man Wissen erwirbt, sie muß die Verstandes- und Urteilskraft schulen und dem Lernenden unverzichtbare sittliche Werte einprägen. Dieserart umfassende Erziehung ist es, die die Menschen zur Schaffung von Reichtum und seiner gerechten Verteilung befähigt.32
Wahrer Reichtum entsteht, wenn Arbeit nicht nur für die Mittel zum Lebensunterhalt geleistet wird, sondern auch als Beitrag für die Gesellschaft. Wir halten sinnvolle Arbeit für ein seelisches Grundbedürfnis und ebenso wichtig für die gesunde Entwicklung des Menschen wie gutes Essen, sauberes Wasser und frische Luft für seinen Leib.
Weil Abhängigkeit sich geistig zersetzend auswirkt, sind Pläne, die lediglich auf die Umverteilung materiellen Reichtums abzielen, langfristig zum Scheitern verurteilt. Die Verteilung des Reichtums muß wirksam und gerecht geschehen. Ja, sie muß eng mit dem Prozeß der Vermögensschöpfung verzahnt sein.
Um die Entwicklung wirksamer zu fördern, empfehlen wir den Organen der Vereinten Nationen folgendes:
Eine entschiedene Kampagne zur Erfüllung der Agenda 21
Der bei der Konferenz der Vereinten Nationen für Umwelt und Entwicklung formulierte Aktionsplan umfaßt ein breites Spektrum von Ansichten aus der Gesellschaft sowie eine Reihe von Prinzipien, ähnlich den in der vorliegenden Stellungnahme aufgeführten. Doch bedauerlicherweise wurde von den Mitgliedsstaaten wenig getan, um die im Plan beschriebenen Maßnahmen umzusetzen.
Um die Ziele der Agenda 21 zu verwirklichen, dürfte ein größerer Kraftaufwand notwendig sein, zwar anderer Art, aber vergleichbar an Umfang und Engagement dem Marshall-Plan für den Wiederaufbau Nachkriegseuropas. In diesem Fall wären die Bretton-Woods-Institutionen aufgefordert, eine klar definierte Kampagne in Gang zu setzen, um nationale Bemühungen zur Umsetzung der Ziele zu beschleunigen. Ein Mandat dieser Art kann nur das Ergebnis einer Konferenz sein, ähnlich den ersten Tagungen in Bretton-Woods vor fünfzig Jahren, einer Konferenz, auf der diese Institutionen einer Generalüberholung unterzogen werden. Ihre Revision hätte zum Ziel, der Weltbevölkerung ausreichend Mittel bereitzustellen, damit sie auf örtlicher Ebene initiativ werden kann. Darüber hinaus könnte die Konferenz ihre Agenda um die Kernthemen globaler wirtschaftlicher Sicherheit erweitern und hierfür bestehende Institutionen neu verfassen oder neue Strukturen schaffen.33
Wenn dies gelingt, könnte das neue Instrument auf die Koordination jener Maßnahmen ausgeweitet werden, die auf dem letzten UNO-Sozialgipfel beschlossen wurden.
B. Schutz der Grundrechte des Menschen
In den fünfzig Jahren seit Gründung der Vereinten Nationen ist das Verständnis dafür gewachsen, daß Menschenrechte international anerkannt und geschützt werden müssen, wenn Frieden, sozialer Fortschritt und wirtschaftlicher Wohlstand einkehren sollen.
Grundlage für die internationale Vereinbarung über das Wesen der Menschenrechte ist die überaus wichtige Erklärung der Menschenrechte, die 1948 von den Vereinten Nationen angenommen und in zwei internationalen Verträgen ausgearbeitet wurde: dem Internationalen Vertrag über Bürger- und politische Rechte und dem Internationalen Vertrag über soziale, wirtschaftliche und kulturelle Rechte. In Ergänzung hierzu definieren und fördern etwa 75 andere Konventionen und Deklarationen die Rechte von Frauen und Kindern, das Recht auf Glaubensfreiheit und das Recht auf Entwicklung, um nur einige zu nennen.
Die gegenwärtige Menschenrechtspolitik der Vereinten Nationen hat zwei große Mängel: Die Mittel zur Durchsetzung und Kontrolle sind begrenzt, und die mit jedem Recht verbundene Verantwortung wird zu wenig ernst genommen.
Die Durchsetzung der Menschenrechte müßte international ähnlich gehandhabt werden wie der Umgang mit militärischer Aggression in einem kollektiven Sicherheitssystem. Menschenrechtsverletzung in einem Staat muß als Angelegenheit aller Menschen begriffen werden, und Mechanismen zur Durchsetzung der Rechte müssen für eine geschlossene Reaktion der internationalen Gemeinschaft sorgen. Die Frage nach dem »wann« und »wie« der zum Schutz der Menschenrechte geplanten Intervention ist schwieriger zu beantworten. Die energische Durchsetzung der Menschenrechte erfordert eine weltweite Übereinkunft darüber, was als schreiende und vorsätzliche Verletzung der Menschenrechte zu betrachten ist.
Im Vorfeld der Weltkonferenz über Menschenrechte im Jahr 1993 wurden wichtige Schritte zu einem globalen Konsens unternommen. Die Konferenz bestätigte einhellig, daß Menschenrechte universell, unteilbar und miteinander verflochten sind, und beendete damit die anhaltende Debatte über die Gewichtung bürgerlicher und politischer Rechte im Verhältnis zu sozialen, wirtschaftlichen und kulturellen Rechten.34 Auch die Resolutionen der Konferenz bestätigten, daß Menschenrechte gelten müssen ohne Ansehen unterschiedlicher rassischer oder ethnischer Herkunft, religiösen Bekenntnisses oder nationaler Identität. Dazu gehört die Gleichheit für Frau und Mann; dazu gehört gleiches Recht für jeden Menschen in der Welt auf freie Forschung, Information und Religionsausübung; und dazu gehört das Recht eines jeden auf Grundbedürfnisse wie Nahrung, Unterkunft und Gesundheit.35 Abgesehen von der Notwendigkeit, einen Konsens zu finden und die Durchsetzung der Menschenrechte zu sichern, ist es wichtig, ein besseres Verständnis dafür zu entwickeln, daß mit jedem Recht eine entsprechende Verantwortung verbunden ist.
Das Recht, vor dem Gesetz als Person anerkannt zu sein, schließt beispielsweise die Verantwortung ein, dem Gesetz zu gehorchen – und die Gesetze wie auch das Rechtssystem gerechter zu machen. Ebenso bringt im gesellschaftlichen Bereich das Recht auf Heirat die Verantwortung mit sich, die Familie insgesamt zu unterhalten, die Kinder zu erziehen und alle Familienmitglieder mit Achtung zu behandeln.36 Das Recht auf Arbeit kann nicht von der Verantwortung getrennt werden, die übertragenen Pflichten nach besten Kräften zu erfüllen. Im weitesten Sinne ist in der Formulierung »universale« Menschenrechte die Verantwortung für die Menschheit als Ganzes inbegriffen.
Während es jedem einzelnen Mensch obliegt, seiner Verantwortung auf all diesen Gebieten nachzukommen, ist es letztlich die Aufgabe internationaler Institutionen, das damit verbundene Menschenrecht zu schützen. Wir schlagen vor, drei Maßnahmen sofort zu ergreifen:
1. Der UNO-Apparat zur Überwachung, Durchsetzung und Erfolgskontrolle ist zu stärken
Die Mechanismen der Vereinten Nationen zur Überwachung, Durchführung und Kontrolle der Einhaltung internationaler Verträge seitens der Regierungen sind unzulänglich. Das Menschenrechtszentrum verfügt über einen sehr kleinen Mitarbeiterstab, der darum kämpft, Kontrollmaßnahmen zu unterstützen, damit die Länder alle ihre ratifizierten Verträge einhalten.
Wir sind der Ansicht, daß die diesem Zentrum zugewiesenen Mittel drastisch erhöht werden müssen, wenn es seinen Aufgaben wirklich gerecht werden soll.
2. Die allgemeine Ratifikation der internationalen Menschenrechtskonventionen ist voranzutreiben
Da die Ratifizierung der internationalen Menschenrechtskonventionen eine wenn auch praktisch nicht zwingende Verpflichtung für die Mitgliedsstaaten schafft, müssen der Generalsekretär und alle UNO-Körperschaften jede Gelegenheit wahrnehmen, die Mitgliedsstaaten zum Handeln auf diesem Gebiet zu ermutigen. In der Tat könnte eine bindende Frist für die universelle Ratifikation ein motivierendes Ziel sein, das die Generalversammlung setzen müßte.
3. Die Achtung vor den Überwachungsorganen der Vereinten Nationen für die Menschenrechte muß gesichert werden
Da das Mandat der UNO-Vertretungen zur Überwachung der Menschenrechte sehr ernst zu nehmen ist, sollten die UN besonders aufmerksam die Erkenntnisse beachten, die sich aus der Struktur und der Arbeit dieser Vertretungen ergeben, und bei der Behebung regelwidriger Situationen ebenso überlegt handeln.
Nach unserer Ansicht wäre es ratsam, beim Nominierungsvorgang die im Rampenlicht stehenden Mitgliedsstaaten auf ihre Qualifikation zu prüfen und diejenigen, die noch nicht die internationalen Konventionen ratifiziert haben, von der Wahl zur Mitgliedschaft in der Menschenrechtskommission und anderen Überwachungsorganen auszuschließen. Während diese Mitgliedsstaaten nach wie vor in vollem Umfang an Beratungen teilnehmen könnten, wären die Vereinten Nationen vor einer möglicherweise peinlichen, bloßstellenden Situation bewahrt.
Wir meinen auch, daß eine einzige Ausnahme der oben genannten Regel berechtigt wäre. Mitgliedsstaaten, die nicht unter der kritischen Lupe der UNO stehen, aber in ihren Verfassungen ausreichend Schutz für die grundlegenden Menschenrechte gewährleisten, doch die Ratifizierung aus innenpolitischen Gründen nicht vollziehen konnten, sollten nicht von der Wahl ins Rampenlicht ausgeschlossen sein.
Schließlich wäre es auch vernünftig, die Mitgliedsstaaten, die die internationalen Konventionen ratifiziert haben, gegen die aber wegen grober Menschenrechtsverletzung ermittelt wird, von der Wahl in Ämter bei Konferenzen und andere Versammlungen der Menschenrechtskommission auszuschließen. Dies wird die weit verbreitete Meinung verhindern, die Verhandlungen seien eine Farce.
C. Förderung der Stellung der Frauen
Eine friedliche und tragfähige Weltzivilisation ist unmöglich zu schaffen ohne die uneingeschränkte Mitwirkung der Frauen in allen Bereichen menschlichen Handelns.37 Diese Ansicht findet zunehmend Beifall, aber zwischen ihrem Einzug in die Köpfe und ihrer Umsetzung in die Tat besteht ein deutlicher Unterschied.
Es ist höchste Zeit, daß die Institutionen der Welt, die vorwiegend von Männern besetzt sind, ihren Einfluß nutzen, um systematisch die Frauen einzubeziehen, nicht aus Herablassung oder vorgeblicher Selbstaufopferung, sondern aus der Überzeugung, daß der Beitrag der Frauen für den Fortschritt der Gesellschaft notwendig ist.38 Die Frauen werden erst, wenn ihre Beiträge geschätzt werden, herangezogen und in das gesellschaftliche Gefüge einbezogen sein. Das Ergebnis wird eine friedvollere, ausgewogenere, gerechte und blühende Zivilisation sein.39
Die offensichtlichen biologischen Unterschiede der Geschlechter müssen kein Grund für Ungleichheit oder Uneinigkeit sein. Sie sind vielmehr ein Aspekt wechselseitiger Ergänzung. Wenn die Rolle der Frau als Mutter in angemessener Weise gewürdigt wird, wird auch ihre Arbeit zur Ernährung und Erziehung der Kinder geachtet und angemessen entlohnt. Es muß auch anerkannt werden, daß die Aufgabe des Kindergebärens weder die Eignung zu Führungspositionen mindert, noch die intellektuellen, wissenschaftlichen und schöpferischen Fähigkeiten beeinträchtigt. In Wirklichkeit könnte sie diese Fähigkeiten eher steigern.
Fortschritt an einigen wenigen kritischen Fronten, so meinen wir, hätte auf die Förderung der Frauen größten Einfluß. Wir legen im folgenden die Gesichtspunkte dar, die für unsere anschließenden Empfehlungen grundlegend sind.
Zuerst und vor allem muß Gewalt gegen Frauen und Mädchen – eine der schreiendsten und weitestverbreiteten Formen der Menschenrechtsverletzung – ausgerottet werden. Gewalt gehört für viele Frauen der Welt, gleich welcher Rasse, Gesellschaftsschicht oder Bildung, zum Leben. In vielen Gesellschaften macht die traditionelle Meinung, daß Frauen minderwertig oder eine Last seien, sie zur bequemen Zielscheibe für Wut und Ärger. Selbst strenge Rechtsmittel und gezielte Schritte zur Stärkung der Frauen werden wenig Wirkung zeitigen, solange sie nicht durch einen Wandel in der Einstellung der Männer gestützt werden. Frauen werden erst ungefährdet sein, wenn ein neues gesellschaftliches Bewußtsein sich durchsetzt, nach dem schon bloße Herablassung gegenüber Frauen, geschweige denn jegliche körperliche Gewalt, Anlaß zu tiefster Scham ist.
Zweitens, die Familie ist nach wie vor die Grundzelle der Gesellschaft, und was man dort beobachtet und lernt, wird man im Verkehr auf allen gesellschaftlichen Ebenen anwenden. Darum müssen sich die Mitglieder der Institution Familie wesentlich ändern, damit sich das Prinzip der Ebenbürtigkeit von Frau und Mann verinnerlicht. Wenn ferner Bande der Liebe und Einigkeit die Familie verschweißen, wird dies über ihre Grenzen hinaus die Gesellschaft als Ganzes beeinflussen.
Drittens, indes es das Hauptziel aller Gesellschaft sein muß, allen Beteiligten Bildung zu ermöglichen, ist im jetzigen Stadium der Menschheitsgeschichte insbesondere die Bildung der Frauen und Mädchen dringend notwendig.40 Seit über zwanzig Jahren dokumentieren Studien überzeugend, daß Erziehung und Bildung der Frauen und Mädchen unter allen möglichen Investitionen den größten Gewinn abwirft in Form gesellschaftlicher Entwicklung, der Beseitigung von Armut und des Fortschritts der Gemeinschaft.41
Viertens muß der weltweite Dialog über die Rolle von Männern und Frauen die Erkenntnis fördern, daß die beiden Geschlechter einander eigenartig ergänzen. Denn gerade die Unterschiede zwischen ihnen bestätigen, daß Frauen und Männer zusammenarbeiten müssen, nicht nur um das Bestehen der Menschheit zu sichern, sondern auch um ihre Möglichkeiten und Kräfte fruchtbar in eine fortschreitende Zivilisation einzubringen. Solche Unterschiede gehören zu dem wechselseitigen Bezug ihres gemeinsamen Menschseins. Der Dialog muß die historischen Kräfte berücksichtigen, die zur Unterdrückung der Frau geführt haben, und zugleich die neuen gesellschaftlichen, politischen und geistigen Gegebenheiten untersuchen, die unsere Zivilisation heute verändern.
Als Ausgangspunkt für diesen Dialog mag ein Vergleich aus dem Bahá’í-Schrifttum dienen: »Die Menschenwelt hat zwei Flügel: Den einen bilden die Frauen, den anderen die Männer. Erst wenn beide Flügel gleichmäßig entwickelt sind, kann der Vogel fliegen. Bleibt ein Flügel schwächlich, so ist kein Flug möglich.«42 Dazu schlagen wir drei besondere Maßnahmen vor:
1. Frauen müssen in den Delegationen der Mitgliedsstaaten stärker vertreten sein
Wir schlagen vor, den Mitgliedsstaaten zu empfehlen, in größerer Zahl Frauen in Gesandtschafts– oder vergleichbare diplomatische Positionen zu ernennen.
2. Es muß zur Ratifikation internationaler Konventionen ermutigt werden, die die Rechte der Frau schützen und ihren Status verbessern
Wie bei den internationalen Menschenrechtskonventionen sollten der Generalsekretär der Vereinten Nationen und alle UNO-Körperschaften jede Gelegenheit wahrnehmen, Mitgliedsstaaten zur Unterzeichnung der Konventionen und Protokolle, welche Frauenrechte schützen und auf deren Förderung abzielen, zu ermutigen.
3. Die Erfüllung des Beijing-Aktionsprogramms ist vorauszuplanen
Die von der Konferenz in Nairobi angenommene Erklärung über zukunftsweisende Strategien war sehr kühn und ideenreich, doch ihre Umsetzung eher ineffektiv.43 Aus dieser unglücklichen Erfahrung sollte man, wie wir meinen, eine Lehre ziehen und wohlüberlegte Pläne vorlegen, um sicherzustellen, daß das von der Beijing-Konferenz ausgehende Aktionsprogramm nicht das gleiche Schicksal erleidet.
Wir schlagen vor, ein Kontrollorgan zu schaffen, das Lageberichte zur Umsetzung der beschlossenen Maßnahmen verfaßt und der Generalversammlung jährlich Berichte vorlegt, in denen die zwanzig Spitzenreiter und die zwanzig Schlußlichter unter den Mitgliedsstaaten bei der Umsetzung des Aktionsprogramms besonders hervorgehoben werden.
D. Die Bedeutung sittlicher Bildung
Der Integrationsprozeß der Menschen in immer größere Einheiten wird zwar von kulturellen und geographischen Gegebenheiten beeinflußt, ist aber hauptsächlich von der Religion vorangetrieben worden, das machtvollste Mittel, um das Verhalten der Menschen zu wandeln. Unter Religion verstehen wir jedoch den Wesenskern, die Wirklichkeit von Religion, nicht die Dogmen und blinden Abbilder, die sie allmählich überkrustet haben und letztlich der Grund für ihren Niedergang und ihr Verlöschen sind.
Mit ‘Abdu’l-Bahás Worten ist die »materielle Zivilisation … wie der Leib. Sei er auch noch so anmutig, elegant und schön, so ist er dennoch tot. Die göttliche Kultur ist wie der Geist; der Leib erhält sein Leben durch den Geist, sonst ist er ein Leichnam… Ohne den Geist ist die Menschenwelt leblos.«44
Der Vorschlag, für besondere Sittlichkeit oder Werte einzutreten, mag umstritten sein, besonders heute, da alles beliebig ist. Nichtsdestoweniger sind wir fest davon überzeugt, daß es einen gemeingültigen Katalog von Werten gibt, die man nicht mehr erkennt, weil sie durch diejenigen verdunkelt werden, die für ihre politischen Zwecke untergeordnete Unterschiede der religiösen und kulturellen Praxis hochschrauben.45 Diese Kardinaltugenden, die von allen geistig orientierten Gemeinschaften gelehrt werden, bilden das Grundgerüst für sittliche Entwicklung.
Denkt man über die in den großen Religionen und ethischen Systemen der Welt vorhandenen Gemeinsamkeiten nach, so stellt sich heraus, daß sie samt und sonders für Einigkeit, Zusammenarbeit und Harmonie unter den Menschen eintreten, Richtlinien für verantwortungsbewußtes Verhalten festlegen und die Entwicklung von Tugenden fördern, die die Grundlage für auf Vertrauen gegründetes und von Grundsätzen geleitetes Handeln bilden.46
1. Lehrpläne zur ethisch-sittlichen Bildung in den Schulen sind zu entwickeln
Wir treten ein für eine weltweite Kampagne zur Förderung der ethischen Entwicklung. Kurz, diese Kampagne soll überall in der Welt örtliche Initiativen anstoßen und unterstützen, um bei der Kindererziehung das Sittliche einzubeziehen. Das kann die Veranstaltung von Konferenzen, die Veröffentlichung entsprechender Druckschriften und viele andere unterstützende Aktivitäten erfordern – allesamt solide Investitionen in zukünftige Generationen.
Bei der Kampagne zur sittlichen Bildung könnten einige einfache Regeln am Anfang stehen, zum Beispiel daß redliches Verhalten, Vertrauenswürdigkeit und Ehrlichkeit die Grundlage sind für Beständigkeit und Fortschritt, daß alles menschliche Streben von Uneigennützigkeit geleitet sein sollte, so daß Aufrichtigkeit und Achtung für die Rechte der anderen wesentlich das Handeln eines jeden Menschen bestimmen, und daß Dienst an der Menschheit die wahre Quelle von Glück, Ehre und Sinn im Leben ist.
Wir sind der Meinung, daß die Kampagne auch nur in dem Maße Erfolg haben wird, wie sie auf die Kraft der Religion baut. Die Doktrin von der Trennung von Kirche und Staat sollte nicht als Vorwand benutzt werden, um diesen heilsamen Einfluß abzublocken. Religionsgemeinschaften werden künftig besonders einbezogen werden müssen als partnerschaftliche Mitarbeiter an dieser wichtigen Aufgabe.
Diese Kampagne wird, je weiter sie fortschreitet, den Prozeß persönlicher Kraftentfaltung beschleunigen, wodurch sich die Art und Weise, wie die Menschen ungeachtet ihrer wirtschaftlichen Verhältnisse, ihrer gesellschaftlichen Stellung, ihrer ethnischen, rassischen oder religiösen Herkunft aktiv in ihrer Gesellschaft leben und handeln, völlig wandeln wird.
V. Menschheit am Wendepunkt
Ein Aufruf an die Führer der Welt
Wir sind an einem Wendepunkt in der Entwicklung der Nationen angelangt. »Die Vereinigung der ganzen Menschheit ist das Kennzeichen der Stufe, der sich die menschliche Gesellschaft heute nähert. Die Einheit der Familie, des Stammes, des Stadtstaates und der Nation ist nacheinander in Angriff genommen und völlig erreicht worden. Welteinheit ist das Ziel, dem eine gequälte Menschheit zustrebt. Der Aufbau von Nationalstaaten ist zu einem Ende gekommen. Die Anarchie, die der nationalstaatlichen Souveränität anhaftet, nähert sich heute einem Höhepunkt. Eine Welt, die zur Reife heranwächst, muß diesen Fetisch aufgeben, die Einheit und Ganzheit der menschlichen Beziehungen erkennen und ein für allemal den Apparat aufrichten, der diesen Leitgrundsatz ihres Daseins am besten zu verkörpern vermag.«47
Vor über einem Jahrhundert lehrte Bahá’u’lláh, daß es nur einen Gott und nur ein Menschengeschlecht gibt und daß alle Religionen der Welt unterschiedliche Stadien in der Offenbarung des göttlichen Willens und seiner Zielsetzung für die Menschheit darstellen. Bahá’u’lláh verkündete das Kommen einer in allen Heiligen Schriften der Welt verheißenen Zeit, in der die Menschheit letztlich die Vereinigung aller Völker zu einer friedlich verbundenen, schrankenlosen Gesellschaft erleben wird.
Er sagte, daß der menschliche Daseinszweck nicht bloß in der Schaffung einer materiellen Wohlstandsgesellschaft liegt, sondern auch im Aufbau einer globalen Zivilisation, in der die einzelnen Menschen zum Handeln als sittliche Wesen ermutigt werden, ihre wahre Natur verstehen und ein so hohes Maß an Sinnerfüllung finden können, wie es kein noch so großer materieller Wohlstand allein zu bieten vermag.
Bahá’u’lláh gehörte auch zu den ersten, die von der »neuen Weltordnung« sprachen, um die ungeheuren Veränderungen im politischen, gesellschaftlichen und religiösen Leben der Welt zu beschreiben. »Die Zeichen drohender Erschütterungen und des Chaos sind jetzt deutlich zu sehen, zumal die bestehende Ordnung erbärmlich mangelhaft erscheint«, schrieb Er. »Bald wird die heutige Ordnung aufgerollt und eine neue an ihrer Statt entfaltet werden.«48
Zu diesem Zweck schärfte Er den Führern wie allen Mitgliedern der Gesellschaft ein: »Es rühme sich nicht, wer sein Vaterland liebt, sondern wer die ganze Welt liebt. Die Erde ist nur ein Land und alle Menschen sind seine Bürger.«49
Vor allem müssen die Führer der kommenden Generation von dem aufrichtigen Wunsch beseelt sein, der Gemeinschaft insgesamt zu dienen, und sie müssen begreifen, daß die Führungsaufgabe eine Verantwortung ist, nicht der Weg zu Privilegien. Allzu lange haben Herrschende wie Regierte Führung verstanden als Machtausübung über andere. In Wirklichkeit bedarf die heutige Zeit eines neuen Begriffs von Führung und eines neuen Typs von Führern.50
Dies gilt besonders auf der internationalen Ebene. Um einen Sinn für Vertrauenswürdigkeit zu entwickeln und in den Herzen der Menschen in aller Welt Zutrauen und echte Sympathie für die Institutionen der internationalen Ordnung zu wecken, werden diese Führer über ihr eigenes Handeln nachdenken müssen.
Sie müssen durch ihren makellosen Ruf helfen, daß wieder Vertrauen und Zuversicht gegenüber der Regierung wächst. Sie müssen, um in jeder Situation den Kern zu treffen, Ehrenhaftigkeit, Bescheidenheit und Aufrichtigkeit verkörpern. Sie müssen sich Grundsätzen verpflichtet fühlen und von ihnen leiten lassen, nach denen sie auf lange Sicht im besten Interesse der ganzen Menschheit handeln.
»Laßt eueren Blick weltumfassend sein, anstatt ihn auf euer Selbst zu beschränken«, schreibt Bahá’u’lláh. »Befaßt euch nicht rastlos mit eueren eigenen Belangen! Laßt euere Gedanken fest auf das gerichtet sein, was das Glück der Menschheit wiederherstellen und der Menschen Herzen und Seelen heiligen wird.«51
ZUM HERAUSGEBER INTERNATIONALE BAHÁ’Í-GEMEINDE
Die Internationale Bahá’í-Gemeinde (BIC=Bahá’í International Community) ist eine internationale nichtstaatliche Organisation. Sie repräsentiert die weltweit über fünf Millionen Mitglieder der Bahá’í-Gemeinde, Frauen und Männer, die fast allen Berufen, Schichten und Religionen entstammen, ein Querschnitt der Menschheit aus über 2.000 ethnischen Gruppen und mehr als 210 Staaten und unabhängigen Territorien.
Die BIC ist seit 1948 als internationale nichtstaatliche Organisation beim United Nations Department of Public Information akkreditiert. Seit 1970 hat die BIC beratenden Status beim Wirtschafts- und Sozialrat der Vereinten Nationen. Die BIC hat auch beratenden Status beim Kinderhilfswerk der Vereinten Nationen (UNICEF), arbeitet mit der Weltgesundheitsorganisation (WHO) zusammen und ist mit dem Umweltprogramm der Vereinten Nationen (UNEP) assoziiert.
Der Sitz der BIC ist in New York. Verbindungsbüros befinden sich in Genf und Suva (Fiji), lokale Repräsentanten in Addis Abeba, Bangkok, Nairobi, Santiago und Wien.
Die Zielsetzung der BIC ergibt sich aus dem von Bahá’u’lláh, dem Stifter der Bahá’í-Religon, vor über hundert Jahren formulierten Grundsatz: „Die Erde ist eine Heimat und alle Menschen sind ihre Bürger.“ Die Aufgabenschwerpunkte der BIC sind die weltweite Förderung eines Bewußseins von der Einheit und Schicksalsgemeinschaft aller Menschen und die Unterstützung von Maßnahmen, die auf eine globalverträgliche, zukunftsoffene und einige Weltzivilisation zielen. Das Tätigkeitsfeld der BIC ist entsprechend weitgespannt, mit konkreten Projekten etwa in den Bereichen Friedensförderung, Menschenrechte, Erziehung, Gesundheitsfürsorge, Bewahrung der Umwelt, Frauenförderung wie auch der sozialen und wirtschaftlichen Entwicklung. Viele der BIC-Projekte werden in Kooperation mit den 175 (Stand: April 1996) nationalen Bahá’í-Gemeinden durchgeführt. Die BIC arbeitet auch eng mit anderen nichtstaatlichen Organisationen zusammen. So ist sie Mitglied des World Wide Fund for Nature’s Network, des Education for All Network und der Advocates for African Food Security.
1 Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 295f
2 Boutros Ghali, Boutros, 1992, An Agenda for Peace: Peace-Making and Peace-Keeping, Bericht des Generalsekretärs an den Sicherheitsrat, 31. Januar 1992, New York, United Nations. Deutsch in: Butros Butros-Ghali, UNorganisierte Welt, Plädoyer für die große Reform der Vereinten Nationen. Stuttgart 1993
3 Die Präambel zur Charta der Vereinten Nationen zählt sicherlich zu den inspirierendsten Textstellen über Regierungskunst:
„Wir, die Völker der Vereinten Nationen – fest entschlossen, künftige Geschlechter vor der Geißel des Krieges zu bewahren, die zweimal zu unseren Lebzeiten unsagbares Leid über die Menschheit gebracht hat, unseren Glauben an die Grundrechte des Menschen, an Würde und Wert der menschlichen Persönlichkeit, an die Gleichberechtigung von Mann und Frau sowie von allen Nationen, ob groß oder klein, erneut zu bekräftigen, Bedingungen zu schaffen, unter denen Gerechtigkeit und die Achtung vor den Verpflichtungen aus Verträgen und anderen Quellen des Völkerrechts gewahrt werden können, den sozialen Frieden und einen besseren Lebensstandard in größerer Freiheit zu fördern, und für diese Zwecke „Duldsamkeit zu üben und als gute Nachbarn in Frieden miteinander zu leben, unsere Kräfte zu vereinen, um den Weltfrieden und die internationale Sicherheit zu wahren, Grundsätze anzunehmen und Verfahren einzuführen, die gewährleisten, daß Waffengewalt nur noch im gemeinsamen Interesse angewendet wird, und internationale Einrichtungen in Anspruch zu nehmen, um den wirtschaftlichen und sozialen Fortschritt aller Völker zu fördern – haben beschlossen, in unserem Bemühen um die Erreichung dieser Ziele zusammenzuwirken. Dementsprechend haben unsere Regierungen durch ihre in der Stadt San Franzisko versammelten Vertreter, deren Vollmachten vorgelegt und in guter und gehöriger Form befunden wurden, diese Charta der Vereinten Nationen angenommen und errichten hiermit eine internationale Organisation, die den Namen ‘Vereinte Nationen’ führen soll.“
4 Weltbank, Weltentwicklungsbericht 1994, S. 162f der englischen Ausgabe
5 Es gibt eine Reihe von Vorschlägen zur UN-Reform, die sich auf bestimmte Fachgebiete beziehen, wie z.B. Unsere gemeinsame Zukunft, der Brundtlandbericht der Weltkommission für Umwelt und Entwicklung mit dem Vorschlag, einen „Rat für nachhaltige Entwicklung“ zu gründen, zur Koordinierung von UN-Entwicklungsaktionen unter Bewahrung der Umwelt (Greven, 1987). Siehe auch den Bericht der Brandt-Kommission zum Nord-Süd-Konflikt mit Vorschlägen für die Bereiche Finanzen, Handel und Energie, Common Crisis North-South: Co-operation for World Recovery, London, Pan Books, 1983.
Die Literatur zur UN-Reform wird immer umfangreicher, insbesondere im Vorfeld des fünfzigsten Jahrestags der Vereinten Nationen. Die ersten bedeutsamen Vorschläge zur UN-Reform begannen in den 50er Jahren in Erwartung des zehnten Jahrestags der UN-Charta. Ein Meilenstein in dieser Hinsicht ist die 1958 erschienene Arbeit von Louis B. Sohn und Grenville Clark zur Abschaffung des Vetorechts, World Peace Through World Law, Cambridge, Harvard University Press, 1966.
Neuere Vorschläge reichen von der „Stockholm-Initiative“ (Gemeinsame Verantwortung in den 90er Jahren, Bonn, 1991) mit allgemeinen Vorschlägen zur Stärkung der Vereinten Nationen bis zu Harold Stassen, United Nations: A Working Paper for Restructuring (Minneapolis, Learner Publications Company, 1994), mit detaillierten Vorschlägen zur Neuformulierung der UN-Charta. Benjamin Ferencz (New Legal Foundations for Global Survival, Oceana Publications 1994) gibt Reformvorschläge, die davon ausgehen, daß Nationen, Völker und Individuen sich ihre Ziele frei setzen sollten – sofern dies nicht die grundlegenden Menschenrechte der anderen, in Freiheit und Würde zu leben, beeinträchtigt.
6 Nachbarn in Einer Welt, The Commission on Global Governance, Bonn 1995
7 Viele Denker haben das Prinzip der Einheit und ihre Bedeutung für die Entwicklung der Menschheit erkannt, einschließlich des Paläontologen Richard Leaky: „Wir sind eine Rasse, ein Volk. Jeder einzelne auf dieser Erde gehört zur Spezies Homo sapiens. Die Unterschiede zwischen den Menschen sind einfache biologische Nuancen ein und desselben Grundprinzips. Die menschliche Fähigkeit, Kultur zu schaffen, ermöglicht ihre Vielfalt in verschiedenartigsten, facettenreichen Wegen. Die oft recht krassen kulturellen Unterschiede sollten nicht als Trennung zwischen Völkern verstanden werden. Kulturen sind vielmehr das, was sie sind: ein Zeichen, daß man zur einen Menschheit gehört.“ Richard E. Leakey und Rodger Lewin, Origins: What new discoveries reveal about the emergence of our species and its possible future, New York 1977
Die Schriften Shoghi Effendis enthalten eine gründliche und ausführliche Erörterung des Konzepts der Einheit der Menschheit. Eine kurze Zusammenfassung findet sich in Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 69ff
8 Wir stehen mit diesem Vorschlag nicht allein. Die „Commission on Global Governance“ formulierte: „Es ist unser Vorschlag, daß die Vollversammlung eine Weltkonferenz über ‘Global Governance’ 1998 durchführt, deren Beschlüsse im Jahr 2000 ratifiziert und vollzogen werden sollen.“ Commission on Global Governance, Nachbarn in Einer Welt, Bonn 1995, S. 386
9 Zwei gebräuchliche Sprichwörter illustrieren dies: „Small is beautiful“, in den 70er Jahren als ökonomisches Motto entstanden, läßt sich auch auf die Regierungskunst anwenden. Hierzu schrieb E. F. Schumacher (Small is Beautiful: Economics as if People Mattered, New York 1973, S. 65): „In den menschlichen Beziehungen scheint es immer ein Bedürfnis für zwei Dinge zu geben, die sich eigentlich gegenseitig ausschließen. Wir brauchen sowohl Freiheit als auch Ordnung. Wir brauchen Freiheit in vielen kleinen Dingen, und Ordnung auf der größeren Ebene, möglichst global, in Einheit und Koordination.“
„Denke global, aber handle lokal“, ist ein weiterer Slogan, der jüngst von Umweltgruppen lanciert wurde und der sehr treffend eine Perspektive für die Notwendigkeit globaler Lenkung und deren Balance mit lokaler und nationaler Selbstbestimmung aufzeigt.
10 „Weit davon entfernt, auf den Umsturz der bestehenden Gesellschaftsordnung abzuzielen, sucht… [ein globales Regierungssystem] ihre Grundlage zu erweitern, ihre Institutionen in einer Weise umzugestalten, die mit den Bedürfnissen einer stets sich wandelnden Welt in Einklang steht. Es kann mit keiner rechtmäßigen Untertanenpflicht in Widerspruch sein, noch kann es wirkliche Treue untergraben. Seine Absicht ist weder, die Flamme einer vernünftigen Vaterlandsliebe in den Herzen der Menschen zu ersticken, noch den Grundsatz nationaler Selbständigkeit abzuschaffen, der so wesentlich ist, wenn die Übel übertriebener Zentralisation vermieden werden sollen. Es übersieht weder die Verschiedenheiten der völkischen Herkunft, des Klimas, der Geschichte, Sprache und Überlieferung, des Denkens und der Gewohnheit, die die Völker und Länder der Welt unterschiedlich gestalten, noch versucht es, sie auszumerzen. Es ruft nach größerer Treue, stärkerem Bemühen als irgendein anderes, das je die Menschenwelt beseelt hat. Es besteht auf der Unterordnung nationaler Regungen und Belange unter die zwingenden Ansprüche einer geeinten Welt. Es verwirft einerseits die übersteigerte Zentralisation und entsagt zum andern allen Versuchen der Gleichmacherei.“ Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 67f
11 Bereits in den 30er Jahren betonte Shoghi Effendi, der damals die Bahá’í-Weltgemeinde leitete, die Aufgaben einer künftigen Weltlegislative. So sah er etwa die Notwendigkeit einer „Weltlegislative…, deren Mitglieder als Treuhänder der ganzen Menschheit… die erforderlichen Gesetze geben, um das Leben aller Rassen und Völker zu steuern, ihre Bedürfnisse zu befriedigen und ihre wechselseitigen Beziehungen anzupassen.“ Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, S. 297
Diese Ansicht wird von Gelehrten wie Jan Tinbergen, dem Nobelpreisträger für Volkswirtschaft 1969, geteilt, der schrieb: „Die Probleme der Menschheit können nicht länger nur durch nationale Regierungen gelöst werden. Wir brauchen eine Weltregierung. Dies kann am besten durch eine Stärkung des Systems der Vereinten Nationen erreicht werden.“ United Nations Development Programme (UNDP), Human Development Report 1994, Global Governance for the 21st Century, New York, S. 88
12 Bahá’í International Community, Proposals to the United Nations Charter Revision, May 23, 1955
13 In Seinen Schriften verwendet Bahá’u’lláh durchweg den Begriff „Ordnung“, „Weltordnung“ und „Neue Weltordnung“, um die derzeit stattfindenden gewaltigen Umwälzungsprozesse zu beschreiben, die im politischen, gesellschaftlichen und religiösen Leben zu beobachten sind. In den 60er Jahren des 19. Jahrhunderts schrieb er: „Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Das geregelte Leben der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.“ Bahá’u’lláh, Kitáb-i-Aqdas 181
14 Vgl. ‘Abdu’l-Bahá, Das Geheimnis göttlicher Kultur, Oberkalbach 1973, S. 31
15 United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD), States of Disarray: The social effects of globalization, London 1995, S. 106-109
16 Es gibt viele Möglichkeiten, mit denen eine solche Kommission, oder die Weltlegislative selbst, auf gerechte Weise die Grenzfragen lösen könnte. Wie schwer dieses Vorhaben auch immer sein mag, es stellt einen wichtigen Teil der Entwicklung einer neuen Weltordnung dar. Hierzu schrieb bereits ‘Abdu’l-Bahá: „Wahre Kultur wird ihr Banner mitten im Herzen der Welt entfalten, sobald eine gewisse Zahl ihrer vorzüglichen, hochgesinnten Herrscher – leuchtende Vorbilder der Ergebenheit und Entschiedenheit – mit festem Entschluß und klarem Blick daran geht, den Weltfrieden zu stiften. Sie müssen die Friedensfrage zum Gegenstand allgemeiner Beratung machen und mit allen ihnen zu Gebote stehenden Mitteln versuchen, einen Weltvölkerbund zu schaffen. Sie müssen einen verbindlichen Vertrag und einen Bund schließen, dessen Verfügungen vernünftig, unverletzlich und bestimmt sind. Diesen Vertrag müssen sie der ganzen Welt bekannt geben und die Bestätigung des gesamten Menschengeschlechts für ihn erlangen. Ein derart erhabenes und edles Unternehmen – der wahre Quell des Friedens und Wohlergehens für die ganze Welt – sollte allen, die auf Erden wohnen, heilig sein. Alle Kräfte der Menschheit müssen frei gemacht werden, um die Dauer und Beständigkeit dieses größten aller Bündnisse zu sichern. In diesem allumfassenden Vertrag sollten die Grenzen jedes einzelnen Landes deutlich festgelegt, die Grundsätze, die den Beziehungen der Regierungen untereinander zugrunde liegen, klar verzeichnet und alle internationalen Vereinbarungen und Verpflichtungen bekräftigt werden. In gleicher Weise sollte der Umfang der Rüstungen für jede Regierung genauestens umgrenzt werden, denn wenn die Zunahme der Kriegsvorbereitungen und Truppenstärken in irgendeinem Land gestattet wäre, so würde dadurch das Mißtrauen anderer geweckt. Die Hauptgrundlage dieses feierlichen Vertrages sollte so verankert werden, daß bei einer späteren Verletzung irgendeiner Bestimmung durch irgendeine Regierung sich alle Regierungen der Erde erheben, um jene wieder zu voller Unterwerfung unter den Vertrag zu bringen, nein, die Menschheit als Ganzes sollte sich entschließen, mit allen ihr zu Gebote stehenden Mitteln jene Regierung zu vernichten. Wird dieses größte aller Heilmittel auf den kranken Körper der Welt angewandt, so wird er sich gewiß wieder von seinen Leiden erholen und dauernd bewahrt und heil bleiben.“ Geheimnis göttlicher Kultur, Oberkalbach 1973, S. 62f
17 Das Spendenaufkommen für soziale Zwecke stieg in den USA im Jahr 1994 um 3,6% auf 130 Milliarden Dollar. vgl. Karen W. Arenson in der New York Times vom 25. Mai 1995, S. 22
18 „Zur Frage einer internationalen Sprache… Wir wünschen uns als Bahá’í, daß eine universelle Hilfssprache sobald als möglich angenommen wird. Dabei favourisieren wir keine bestimmte Sprache. Wenn sich die Regierungen der Welt auf eine existierende Sprache oder auf eine zu schaffende neue zum internationalen Gebrauch einigten, beides fände unsere uneingeschränkte Unterstützung, denn wir wünschen, diesen Schritt in der Vereinigung der Menschheit so rasch als möglich verwirklicht zu sehen.“ Shoghi Effendi, Directives of the Guardian, New Delhi 1973, S. 39 Bei diesem Vorschlag legen wir Wert auf den Begriff „Hilfssprache“. Die Bahá’í-Lehre schätzt und fördert kulturelle Vielfalt, nicht Uniformität. Wir fassen deshalb zu diesem Zeitpunkt der Menschheitsgeschichte nicht die weltweite Einführung einer einzigen Sprache ins Auge. Statt dessen sollten die Völker und Nationen ihre eigene lokale oder nationale Sprache behalten, gleichzeitig aber ermutigt werden, eine universelle Sprache zu erlernen. Eine solche universelle Sprache sollte schließlich an den Schulen in aller Welt als Pflichtfach gelehrt werden. Keinesfalls sollte damit jedoch der legitime Ausdruck nationaler und örtlicher sprachlicher und kultureller Vielfalt beeinträchtigt werden.
19 „Der Tag naht, da alle Völker der Welt eine universale Sprache und eine einheitliche Schrift annehmen werden“, so schrieb Bahá’u’lláh in den späten siebziger Jahren des vorigen Jahrhunderts. „Wenn dies erreicht ist, wird es für jeden Menschen, in welche Stadt er auch reisen mag, sein, als betrete er sein eigenes Heim.“ Ährenlese, Hofheim 1980, 117:1
20 In einem Sonderbeitrag zum Weltentwicklungsbericht 1994 schrieb der Nobelpreisträger für Wirtschaft, James Tobin, daß eine einzige Weltwährung die meisten, wenn nicht alle der Turbulenzen beseitigen würde, die derzeit mit der massiven weltweiten Devisenspekulation einhergehen. Da es noch lange bis zur Einführung einer Weltwährung dauern könnte, schlägt er sogar eine „einheitliche Weltsteuer“ auf Devisentransfers vor. UNDP, Human Development Report 1994, A Tax on International Currency Transactions, New York, S. 70
21 Das Prinzip kollektiver Sicherheit vertrat Bahá’u’lláh vor über einem Jahrhundert in Briefen an die Könige und Herrscher der Welt: „Seid einig, o Könige der Erde, denn dadurch wird der Sturm des Haders gestillt, und euere Völker finden Ruhe – wenn ihr doch zu den Verstehenden gehörtet! Sollte einer unter euch gegen einen anderen die Waffen ergreifen, so erhebt euch alle gegen ihn, denn dies ist nichts als offenbare Gerechtigkeit.“ Ährenlese 119:5
22 Unabhängige Arbeitsgruppe über die Zukunft der Vereinten Nationen, Die Vereinten Nationen in ihren nächsten 50 Jahren, Deutsche Gesellschaft für die Vereinten Nationen, Bonn 1995, S. 16
23 Glenview Foundation, The Stassen Draft Charter for a New United Nations to Emerge from the Original, to Serve World Peace and Progress for the Next Fourty Years, Philadelphia 1985; Grenville Clark/Louis B. Sohn, World Peace Through World Law, Cambridge (Mass.) 1966; Keith Hindell, „Reform of the United Nations?“, in: The World Today: Journal of the Royal Institute of International Affairs, Bd. 48, Nr. 2, Februar 1992, S. 30-33; Benjamin B. Ferencz/Ken Keyes Jr., Planethood: The Key to Your Future, Coos Bay (Oregon) 1991; Boutros Boutros-Ghali, An Agenda for Peace: Peace-making and Peace-keeping. Report of the Secretary-General Pursuant to the Statement Adopted by the Summit Meeting of the Security Council, January 31, New York 1992
24 Damit soll nicht gesagt werden, daß man mit dem Verbot von Massenvernichtungswaffen warten soll, bis eine solche Streitmacht ins Leben gerufen ist. Wir unterstützen voll und ganz die derzeitigen Bemühungen zur Nonproliferation von Nuklearwaffen einschließlich eines Moratoriums, wie auch alle sonstigen Anstrengungen zur Abschaffung nuklearer, chemischer und biologischer Waffen. Entsprechend müssen auch strengere Maßnahmen zum Verbot konventioneller Waffen, wie etwa Landminen, ergriffen werden, die noch immer Tausende unschuldiger Menschen töten.
25 ul Haq, Mahbub, 1994. Generalberater an UNDP, Berichterstatter für den Weltentwicklungsbericht, der in den letzten Jahren neue Erkenntnisse in der Entwicklungspolitik förderte, einschließlich einem neuen Sicherheitskonzept.
26 Erskine Childers, Hrsg., Challenges to the United Nations: Building a safer world, New York, St. Martin’s Press, 1994, S. 21-25
27 John Huddleston, The Search for a Just Society, Kidlington, Oxford, George Ronald, 1989
28 Verborgene Worte, Hofheim 1983, arabisch 2
29 Vor etwa 75 Jahren machte ‘Abdu’l-Bahá folgende Vorschläge für einen künftigen internationalen Gerichtshof: „die Nationalversammlungen jedes Landes und jeder Nation, das heißt, die Parlamente, [sollten] zwei oder drei Personen auswählen, die Edelsten ihres Volkes, Kenner des internationalen Rechts sowie der Beziehungen zwischen den Regierungen, dazuhin vertraut mit den wesentlichen Bedürfnissen der heutigen Menschheit. Die Zahl dieser Abgeordneten sollte im Verhältnis zu der Bevölkerungszahl des Landes stehen. Die Wahl dieser Seelen durch die Nationalversammlung, das heißt, durch das Parlament, ist vom Oberhaus, vom Kongreß, vom Kabinett und ebenso vom Präsidenten oder Monarchen zu bestätigen, damit diese Persönlichkeiten die Gewählten des ganzen Volkes und der Regierung sind. Aus diesem Personenkreis sind die Mitglieder des Höchsten Gerichtshofes zu wählen. Die ganze Menschheit hat somit Anteil daran; denn jeder Abgeordnete vertritt die ganze Nation. Wenn der Höchste Gerichtshof zu einer internationalen Frage ein Urteil fällt, entweder einmütig oder durch Mehrheitsbeschluß, so gibt es keinen Einwand mehr für den Kläger und keine Ausflucht für den Beklagten. Falls eine Regierung oder Nation die unwiderlegliche Entscheidung des Höchsten Gerichtshofs mißachtet oder die Ausführung verschleppt, werden die übrigen Nationen dagegen auftreten; denn alle Regierungen und Nationen der Welt sind die Stützen dieses Höchsten Gerichtshofs. Überlegt, wie fest diese Grundlage ist! Ein beschränkter, eingeengter Bund jedoch erfüllt den Zweck nicht angemessen.“ Briefe und Botschaften, Hofheim 1992, 227:31
30 Derzeit ist die Zuständigkeit des Gerichts auf folgende Bereiche beschränkt: 1. Fälle, in denen die Parteien die Anträge gemeinsam einbringen, 2. Verletzungen von Verträgen und Konventionen, wenn darin ausdrücklich die Zuständigkeit des Gerichts vorgesehen ist, und 3. spezielle Fälle von Rechtsstreitigkeiten zwischen Mitgliedsstaaten, in denen diese die Zuständigkeit des Gerichts als bindend ansehen. Vgl. Europe World Year Book 1994, Vol. I, Intern. Court of Justice, S. 22
31 Ährenlese 122. „Die erste und dringlichste Notwendigkeit ist die Förderung der Erziehung. Man kann sich nicht denken, daß ein Volk zu Wohlstand und Erfolg kommt, ohne daß diese ausschlaggebende, grundlegende Frage vorangetrieben wird. Die Hauptursache für den Niedergang und Verfall der Völker ist Unwissenheit. Heutzutage wissen die Massen des Volkes nicht einmal über das Alltägliche Bescheid, wieviel weniger begreifen sie die Kernfragen wichtiger Probleme und die verwickelten Lebensbedürfnisse unserer Zeit!“ ‘Abdu’l-Bahá, Das Geheimnis göttlicher Kultur, S. 98. „Dieselben Unterschiede finden sich auch unter Tieren. Einige wurden domestiziert, erzogen; andere blieben wild. Es ist deutlich, daß die Welt der Natur unvollkommen, die Welt der Erziehung dagegen vollkommen ist. Man kann sagen, daß der Mensch aus den Zwängen der Natur errettet wird durch Erziehung und Kultur. Also ist Erziehung notwendig. Aber es gibt verschiedene Arten von Erziehung. Die Ausbildung und Entwicklung des Leibes fördert Kraft und Wachstum. Für die intellektuelle Ausbildung oder Schulung werden Schulen und Universitäten gegründet. Die dritte Art der Erziehung ist die des Geistes. Durch den Odem des Heiligen Geistes wird der Mensch in die Welt der Sittlichkeit gehoben und vom Licht göttlicher Segensgaben erleuchtet. Zugang zur Welt der Sittlichkeit erhält man nur durch die Strahlen der Sonne der Wirklichkeit und den lebenspendenden Geist Gottes.“ ‘Abdu’l-Bahá, aus einer Ansprache vom 20. September 1912 in St. Paul, Promulgation of Universal Peace, S. 329f
32 Regierungen und deren Partner sollten bedenken, daß materielle Gleichheit weder erreichbar noch erstrebenswert ist. Absolute Gleichheit ist eine Schimäre. Trotzdem wird es in vielen Bereichen erforderlich sein, den in der Welt verfügbaren Reichtum bis zu einem gewissen Umfang neu zu verteilen. Es wird immer offensichtlicher, daß ein ungezügelter Kapitalismus auch nicht die Lösung darstellt. Ein gewisses Maß an Regulierung und Umverteilung ist um der materiellen Gerechtigkeit willen erforderlich. In dieser Hinsicht ist eine einkommensabhängige Steuer prinzipiell eines der gerechtesten und angemessensten Mittel. Auch freiwilliges Teilen – individuell wie auf gesellschaftlicher Ebene – sollte seinen Platz haben. Chancengleichheit für wirtschaftliche Entwicklung sollte jedoch bereits der Struktur der neuen Ordnung inhärent sein. Die wichtigste Regulierung eines jeglichen ökonomischen Systems ist letztlich jedoch sittlich-moralischer Art und beginnt in den Herzen und Köpfen der Menschen.
33 Die Einrichtung der Global Environment Facility (GEF) ist ein erfreulicher erster Schritt in die richtige Richtung und kann auf lange Sicht als Hilfsmittel zur Finanzierung der Agenda 21 nützlich sein, sofern ihr Einsatzbereich erweitert und ihr Mandat neu definiert wird.
34 World Conference on Human Rights. Vienna Declaration and Programme of Action, 14-25 June 1993, Wien
35 Weitere Ausführungen zu diesem Konzept finden sich in dem Februar 1995 veröffentlichten Statement der Bahá’í International Community, Office of Public Information, Entwicklungsperspektiven für die eine Menschheit: „Das Bewußtsein, das den Menschen im besonderen auszeichnet, ist auf das engste verbunden mit dem selbständigen Erforschen der Wirklichkeit. Die Freiheit, den Sinn des Daseins zu ergründen und die in der menschlichen Natur angelegten Fähigkeiten zu dessen Verwirklichung zu entwickeln, muß geschützt werden. Menschen müssen frei sein, Wissen zu erwerben. Daß eine solche Freiheit oft mißbraucht wird und daß zu diesem Mißbrauch durch Erscheinungsformen der heutigen Gesellschaft in übelster Weise ermutigt wird, tut der Gültigkeit dieses Antriebs in keiner Weise Abbruch. Es ist dieser bemerkenswerte Antrieb – das menschliche Bewußtsein –, das den moralischen Imperativ für die Aufstellung vieler der in der Allgemeinen Erklärung der Menschenrechte und den dazugehörigen Verträgen enthaltenen Rechte liefert. Allgemeine Erziehung, freie Wahl des Wohnsitzes, Zugang zu Informationen und die Möglichkeit, am politischen Leben teilzunehmen, sind alles Aspekte seiner Wirksamkeit, welche ausdrücklich eine Garantie durch die internationale Gemeinschaft erfordern. Das gleiche gilt auch für die Gedanken- und Glaubensfreiheit, einschließlich der Religionsfreiheit, sowie das Recht auf eigene Meinung und auf angemessenen Ausdruck derselben.
Da die gesamte Menschheit eins und unteilbar ist, ist jedes ihrer Mitglieder in die Welt als ein dem Ganzen anvertrautes Pfand hineingeboren. Diese Treuhänderschaft bildet die geistige Grundlage für die meisten anderen Rechte – hauptsächlich wirtschaftliche und soziale –, die die Einrichtungen der Vereinten Nationen in entsprechender Weise zu definieren suchen. Die Sicherheit der Familie und des Heimes, der Anspruch auf Besitz und das Recht auf Privatsphäre sind alle in einer solchen Treuhänderschaft inbegriffen. Die Verpflichtung der Gesellschaft umfaßt auch die Bereitstellung von Arbeit, die geistige und körperliche Gesundheitsvorsorge, soziale Sicherheit, gerechte Löhne, Ruhe und Erholung, und eine Reihe anderer vernünftiger Erwartungen an die einzelnen Mitglieder der Gesellschaft.
Das Prinzip der kollektiven Treuhänderschaft bedingt auch, daß jede Person das Recht hat zu erwarten, daß die für ihre Identität wesentlichen kulturellen Bedingungen den Schutz durch nationale und internationale Gesetze genießen. Ähnlich der Rolle, die die Gesamtheit der Gene im biologischen Leben der Menschheit und ihrer Umwelt spielt, ist der großartige, durch viele Jahrtausende erworbene Reichtum an kultureller Vielfalt für die soziale und wirtschaftliche Entwicklung des Menschengeschlechtes bei seinem kollektiven Eintritt ins Erwachsenenalter lebensnotwendig. Dieser Reichtum ist ein Erbe, dem jetzt gestattet werden muß, in einer weltumspannenden Zivilisation Früchte zu tragen. Einerseits muß die kulturelle Eigenart davor bewahrt werden, daß die beherrschenden materiellen Einflüsse sie ersticken. Andererseits muß ein Austausch zwischen den Kulturen in ständig sich wandelnden Mustern und Strukturen ermöglicht werden, frei von Manipulationen, die einseitigen politischen Interessen dienen.“ Entwicklungsperspektiven für die Menschheit – Ein neues Verständnis von globalem Wohlstand, Hofheim 1996, S. 11
36 Die Achtung der Menschenrechte muß in der Familie beginnen: „Vergleiche die Nationen der Welt mit den Mitgleidern einer Familie. Eine Familie ist eine Nation im Kleinen. Erweitert nur den Kreis des Haushalts, und ihr habt die Nation. Erweitert den Kreis der Nationen und ihr habt die ganze Menschheit. Die Bedingungen, welche die Familie betreffen, betreffen auch die Nation. Was in der Familie geschieht, geschieht auch im Leben der Nation. Hilft es dem Fortschritt und dem Vorankommen der Familie, wenn ihre Mitglieder uneins werden, wenn Streit ausbricht, jeder den anderen ausnützt, Eifersucht und Rachegefühle vorherrschen, wenn jeder selbstsüchtig seinen Vorteil sucht? Nein, Fortschritt und Vorankommen wären dahin. So ist es auch mit der großen Familie der Nationen, denn Nationen sind nur viele Familien zusammen. Wie denn Streit und Uneinigkeit eine Familie zerstören und ihren Fortschritt hindern, so werden auch Nationen zerstört und aller Fortschritt behindert.“ ‘Abdu’l-Bahá, Promulgation of Universal Peace, Wilmette 1982, S. 157
37 „Wenn die ganze Menschheit dieselben Bildungsmöglichkeiten erhält und die Gleichheit von Mann und Frau Wirklichkeit ist, dann werden die Wurzeln des Kriegs ausgerissen sein. Ohne Gleichheit ist dies unmöglich, weil alle trennenden Unterschiede zu Zwietracht und Streit führen. Die Gleichheit von Mann und Frau hat die Abschaffung des Kriegs zur Folge, denn Frauen werden nie bereit sein, den Krieg zu billigen. Mütter werden ihre Söhne, die sie zwanzig Jahre lang von klein auf umsorgten und umhegten, nicht als Opfer für die Schlachtfelder hergeben, ganz gleich für welche Sache. Kein Zweifel, wenn die Frauen gleiche Rechte erhalten, wird der Krieg unter den Menschen ganz und gar aufhören.“ ‘Abdu’l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace, S. 174f
38 „Um es noch einmal bewußt zu machen: Bevor Frau und Mann nicht die Gleichberechtigung anerkennen und verwirklichen, ist gesellschaftlicher und politischer Fortschritt weder hier noch irgendwo sonst möglich. Denn die Menschenwelt besteht aus zwei Teilen oder Gliedern: das eine ist die Frau, das andere der Mann. Solange diese beiden Glieder an Stärke nicht gleich sind, kann die Einheit der Menschheit nicht verwirklicht werden, und Glück und Wohl der Menschheit werden nicht Wirklichkeit. So Gott will, wird dies erreicht werden.“ Aus einer Ansprache ‘Abdu’l-Bahás vor dem Federation of Women’s Clubs, Chicago, Illinois, am 2. Mai 1912, The Promulgation of Universal Peace, S. 77
39 „In der Vergangenheit wurde die Welt durch Gewalt regiert, und der Mann herrschte aufgrund seiner stärkeren und aggressiveren körperlichen und intellektuellen Eigenschaften über die Frau. Aber schon neigt sich die Waage. Gewalt verliert ihr Gewicht, und geistige Regsamkeit, Intuition und die spirituellen Eigenschaften der Liebe und des Dienens, in denen die Frau stark ist, gewinnen an Einfluß. Folglich wird das neue Zeitalter weniger männlich und mehr von weiblichen Idealen durchdrungen sein, oder genauer gesagt, es wird ein Zeitalter sein, in dem die männlichen und weiblichen Elemente der Kultur besser ausgeglichen sein werden.“ ‘Abdu’l-Bahá, zitiert in: John. E. Esslemont, Bahá’u’lláh und das Neue Zeitalter, Hofheim 6. Aufl. 1976, S. 173
40 Der Grundsatz, daß Frauen und Mädchen bevorzugt Zugang zu Bildung erhalten sollen, hat in der Bahá’í-Lehre eine lange Tradition. So formulierte ‘Abdu’l-Bahá im Jahre 1912: „Indem Er die Einheit der Menschheit verkündete, lehrte… [Bahá’u’lláh], daß Männer und Frauen vor Gott gleich sind und kein Unterschied zwischen ihnen gemacht werden darf. Der Unterschied, der zur Zeit zwischen ihnen besteht, beruht einzig auf mangelnder Erziehung und Bildung. Wenn man der Frau gleiche Bildungschancen eröffnet, werden alle Unterschiede und die scheinbare Minderwertigkeit der Frau verschwinden… Zudem ist die Erziehung der Frau von größerer Bedeutung als die Erziehung des Mannes, denn Frauen sind die Mütter der Menschheit, und Mütter erziehen die Kinder. Die Mutter ist der erste Lehrer der Kinder. Sie muß deshalb gut ausgebildet sein, um Söhne und Töchter erziehen zu können. Zu dieser Frage gibt es in den Worten Bahá’u’lláhs viele Einzelheiten.
Er forderte den gleichen Bildungsgang für Mann und Frau. Töchter und Söhne müssen denselben Lehrplan durchlaufen und dadurch die Einheit der Geschlechter fördern.“, Promulgation, S. 174f
41 Lawrence H. Summers (Vizepräsident der Weltbank), Investing in All the People, 1992; USAID, Technical Reports in Gender and Development. Making the Case for the Gender Variable: Women and the Wealth and Wellbeing of Nations, Office of Women in Development, 1989
42 ‘Abdu’l-Bahá, Briefe und Botschaften 227:18
43 The Nairobi Forward-Looking Strategies for the Advancement of Women. As adopted by the World Conference to Review and Appraise the Achievements of the United Nations Decade for Women: Equality, Development and Peace, Nairobi, Kenia, 15-26 July 1985
44 Briefe und Botschaften 227:23
45 Die interreligiöse Verlautbarung »Erklärung zum Weltethos«, herausgegeben von einer Versammlung religiöser und geistiger Führer aus faktisch allen größeren Religionen und geistigen Bewegungen auf dem 1993 in Chicago veranstalteten Parlament der Weltreligionen, hält fest, daß die Religionen der Welt wirklich vieles finden können, was sie in dieser Hinsicht gemeinsam haben. Es heißt in der Verlautbarung: »Wir bekräftigen, daß sich in den Lehren der Religionen ein gemeinsamer Bestand von Kernwerten findet und daß diese die Grundlage für ein Weltethos bilden… Es gibt bereits uralte Richtlinien für menschliches Verhalten, die in den Lehren der Religionen der Welt gefunden werden können und welche die Bedingung für eine dauerhafte Weltordnung sind.« Erklärung zum Weltethos, Die Deklaration des Parlaments der Weltreligionen, herausgegeben von Hans Küng und KarlJosef Kuschel, München 1993, S. 16
46 Die Goldene Regel, die Lehre, andere so zu behandeln, wie man selbst behandelt zu werden wünscht, wird als Sittenlehre in allen großen Religionen oft wiederholt. Im Buddhismus: »Verletze nicht andere in einer Weise, die du als verletzend empfändest« (Udana-Varqa, 5:18). Im Parsismus: »Nur die Natur ist gut, die anderen nicht antut, was für sie selbst ungut wäre« (Dadistan-i Dinik, 94:5). Im Judentum: »Tu deinem Mitmenschen nicht an, was dir verhaßt ist. Das ist das ganze Gesetz, der Rest ist Auslegung« (Talmud, Shabbat, 31a). Im Hinduismus: »Der Kern aller wahren Rechtschaffenheit ist: Behandle andere so, wie du willst, daß sie dich behandeln. Tu deinem Nachbarn nichts, was du nicht willst, daß er es dir heimzahlt« (Mahabharata). Im Christentum: »Und wie ihr wollt, daß euch die Leute tun sollen, also tut ihnen auch« (Lukas 3:31). Im Islam: »Keiner von euch ist ein Gläubiger, wenn er nicht für seinen Bruder dasselbe wünscht wie für sich selbst« (Sunnah). Im Taoismus soll ein guter Mensch »Mitleid haben mit den bösen Neigungen anderer; er sollte ihren Gewinn als seinen eigenen betrachten, und ihren Verlust ebenso« (Thai-Shang). Im Konfuzianismus: »Grundsatz der Herzensgüte ist zweifellos: Tu anderen nicht, was sie dir nicht tun sollen« (Lesefrüchte xv, 23). Im Bahá’í-Glauben: »Er sollte für andere nicht wünschen, was er für sich selbst nicht wünscht, und nicht versprechen, was er nicht hält« (Kitáb-i-Íqán 215; zit. in Bahá’u’lláh, Ährenlese 125:3).
47 Shoghi Effendi, Die Weltordnung Bahá’u’lláhs, Hofheim 1977, S. 295 f.
48 Botschaften aus ‘Akká, Hofheim 1982, 11:27, Ährenlese 4:2, 110
49 Botschaften aus ‘Akká 11:13
50 Die Commission on Global Governance schreibt: »Heute, da die Welt aufgeklärter Antworten auf die Herausforderungen am Vorabend des neuen Jahrhunderts bedarf, sind wir beunruhigt über den Mangel an Führung in vielen Bereichen der menschlichen Gesellschaft. Auf nationaler, regionaler und internationaler Ebene, in lokalen Gemeinschaften und in internationalen Organisationen, in Regierungen und Nichtregierungs-organisationen braucht die Welt glaubwürdige und beständige Führung. Sie braucht eine vorausschauende, nicht nur reagierende Führung, die Ideen entwickelt und nicht nur funktioniert, die sich orientiert an langfristigen Perspektiven und den Interessen künftiger Generationen, für die wir die heutige Welt treuhänderisch verwalten. Sie braucht Führer, die durch Visionen gestärkt sind, die von Ethos getragen sind und die den politischen Mut haben, auch über die nächste Wahl hinaus zu denken. Dies kann keine auf die eigenen vier Wände beschränkte Führung sein. Sie muß über Länder, Rassen, Religionen, Kulturen, Sprachen und Lebensstile hinwegreichen. Sie muß von einem tieferen Gefühl der Menschlichkeit getragen und von Hilfsbereitschaft für andere durchdrungen sein, sie bedarf eines Gespürs der Verantwortung gegenüber der Einen Welt.« Bericht der Commission on Global Governance, Nachbarn in Einer Welt, Bonn 1995, S. 388f
51 Ährenlese 43:5, 4
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