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español — El Dia Prometido Ha Llegado.txt
Source: Bahá'í Library Online (bahai-library.com), curated by Jonah Winters. Used by permission of the curator. Original citation: Shoghi Effendi, El Dia Prometido Ha Llegado, bahai-library.com.
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El Dia Prometido Ha Llegado

Shoghi Effendi

1973
original title

The Promised Day is Come

1941

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 © 1973 por la Asamblea Espiritual de los Bahá'ís de Argentina Primera edición en español

PREFACIO

(Shoghi Effendi, bisnieto de Bahá'u'lláh -Fundador de la Fe Bahá'í-, fue la cabeza espiritual de la. Comunidad Mundial Bahá'í desde 1921 hasta su fallecimiento en 1957. El siguiente comentario sobre el origen y los propósitos de la Fe Bahá'í está basado en un resumen preparado por él en 1948 para la Comisión Especial de las Naciones Unidas para Palestina.)

Sin fines comerciales Impreso en la Argentina - Printed in Argentina Editorial Bahá'í Indo-Latinoamericana Besares 2342 - Buenos Aires, Argentina

El principio fundamental enunciado por Bahá'u'lláh.. . es que la verdad religiosa no es absoluta sino relativa, que la Revelación Divina es un proceso continuo y progresivo, que todas las grandes religiones del mundo son de origen divino, que sus principios básicos están en completa armonía, que sus objetivos y propósitos son uno y el mismo, que sus enseñanzas no son más que facetas de una sola verdad, que sus funciones son complementarias, que sólo difieren en los aspectos no esenciales de sus doctrinas, y que sus misiones representan etapas sucesivas en la evolución espiritual de la sociedad humana...

... Su misión es proclamar que las edades de infancia y niñez de la raza humana han pasado, que las convulsiones asociadas con su presente etapa de

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adolescencia la están preparando lenta y dolorosamente para alcanzar la etapa de madurez, y anuncian la aproximación de aquella Edad de Edades, en que las espadas serán forjadas en arados, en que habrá sido establecido el Reino prometido por jesucristo, y asegurada definitiva y permanentemente la paz del planeta. Tampoco reclama Bahá'u'lláh carácter final para Su propia Revelación, sino más bien afirma que una mayor medida de la verdad que Él, por comisión del Todopoderoso, ha concedido a la humanidad en una tan crítica conyuntura de sus destinos, deberá necesariamente ser revelada en etapas futuras de la constante e ilimitada evolución de la humanidad.

La Fe Bahá'í mantiene la unidad de Dios, reconoce la unidad de Sus Profetas e inculca el principio de la unicidad e integridad de toda la raza humana. Proclama la necesidad e inevitabilidad de la unificación del género humano, afirma que ésta se aproxima gradualmente, y asevera que nada, salvo el espíritu trasmutador de Dios, que actúa en este día por Su Portavoz escogido, puede llegar a lograrla. Además impone a sus seguidores el deber primordial de una libre búsqueda de la verdad, condena toda clase de prejuicio y superstición, declara que el propósito de la religión es la promoción de amistad y concordia, proclama su armonía esencial con la ciencia, y reconoce que ella es el agente preponderante para la pacificación y progreso ordenado de la sociedad humana...

Mírzá Husayn-`Alí, llamado Bahá'u'lláh (La Gloria de Dios), natural de Mázindarán, Cuyo advenimiento había predicho el Báb (-Heraldo y Precursor de Bahá'u'lláh) fue encarcelado en Teherán, desterrado de Su país natal a Bagdad en 1852, de allí a Cons

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tantinopla y Adrianópolis, y, finalmente, a la ciudad prisión de `Akká, donde permaneció encerrado no menos de veinticuatro años, y en cuya vecindad falleció en 1892. Durante Su destierro, y particularmente en Adrianópolis y `Akká, Él formuló las leyes y ordenanzas de Su Dispensación; expuso, en más de cien volúmenes, los principios de Su Fe; proclamó Su Mensaje a los reyes y gobernantes de Oriente y Occidente, ya cristianos ya musulmanes; se dirigió al Papa, al Califa del Islam, a los Gobernantes de las repúblicas del continente americano, a todo el orden sacerdotal de la Cristiandad, a los jefes del Islam _Shí'í y Sunní, y a los sumos sacerdotes de la religión zoroastriana. En estos escritos Él proclamó Su Revelación, invitó a quienes se dirigía a atender Su llamamiento y abrazar Su Fe, les advirtió de las consecuencias que tendría su rechazo, y denunció en algunos casos su arrogancia y tiranía...

El Orden Administrativo de la Fe Bahá'í. . . ya ha extendido sus ramificaciones a todos los continentes del globo. .. La Fe a que este orden sirve, resguarda y promueve es esencialmente sobrenatural, supranacional, enteramente no política, no partidista y diametralmente opuesta a toda doctrina política o escuela de pensamiento que busque exaltar a alguna raza, clase o nación particular. Es libre de toda forma de eclesiasticismo, no tiene sacerdocio ni ritual, y es sostenida exclusivamente por contribuciones voluntarias hechas por sus adherentes declarados. Aun siendo leales a sus gobiernos respectivos, y aun estando imbuidos del amor a su propio país y ansiosos de promover, en todo tiempo, sus mejores intereses, no obstante, los seguidores de la Fe Bahá'í, que ven a la

humanidad como una sola entidad y están profundamente ligados a sus intereses vitales, no vacilarán en subordinar todo interés particular, sea personal, regional o nacional, a los intereses predominantes de la raza humana en general, sabiendo muy bien que en un mundo de pueblos y naciones interdependientes se favorece mejor a la parte favoreciendo al todo, y que ninguna de las partes componentes conseguirá resultado durable si los intereses generales de la entidad misma son desatendidos.

SHOGHL EFF ENDI

VIII

EL DÍA PROMETIDO HA LLEGADO

UNA TEMPESTAD de violencia sin precedentes, de rumbo imprevisible, de efectos catastróficos inmediatos, de resultados finales inimaginablemente gloriosos, barre en la actualidad la faz de la tierra. La fuerza que la impulsa aumenta inexorablemente en extensión e ímpetu. Su poder de purificación, aunque inadvertido, crece día a día. La humanidad, cogida por las garras de su fuerza arrolladora, está desconcertada ante las pruebas de su irresistible furia. No puede percibir su origen, ni su significación, ni discernir su resultado. Perpleja, angustiada e impotente, ve cómo este grande y poderoso viento de Dios invade las más lejanas y más hermosas regiones de la tierra, sacude sus cimientos, trastorna su equilibrio, divide sus naciones, destruye los hogares de sus pueblos, arrasa sus ciudades, envía al exilio a sus reyes, derriba sus baluartes, desarraiga sus instituciones, oscurece su luz y atormenta las almas de sus habitantes.

"Ha llegado el tiempo de la destrucción del mundo y de sus pueblos, proclama la pluma profética de Bahá'u`llah. "Se acerca la hora", afirma Ll específicamente, "en que habrá de aparecer la más grande convulsión". "El día prometido ha llegado; día en que

pruebas atormentadoras surgirán por encima de vuestras cabezas y debajo de vuestros pies, diciendo: `¡Gustad lo que vuestras manos han forjado!'." "Pronto seréis sacudidos por los vendavales de Su castigo, y os cubrirá el polvo del infierno." Además dice: "Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente lo que hará temblar a los miembros de la humanidad." "Se aproxima el día en que su llama (de la civilización) devorará las ciudades; en que la Lengua de Grandeza ha de proclamar: `¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Todo Alabado!'." "Pronto llegará el día", escribe, refiriéndose a los necios de la tierra, "en que clamarán por auxilio y no recibirán ninguna respuesta". "Se aproxima el día", Él ha profetizado además, "en que la terrible ira del Todopoderoso se apoderará de ellos. Él, verdaderamente, es el Omnipotente, el Que Todo lo Subyuga, el Más Poderoso. Limpiará a la tierra del contagio de su corrupción, y la dará en herencia a aquellos de Sus siervos que están cerca de Él".

"En cuanto a los que niegan a Aquel Quien es la Sublime Puerta de Dios", afirma por Su parte el Báb en el Qayyúmu'1-Asmá', "para ellos hemos preparado, según el justo decreto de Dios, un tormento doloroso. Y Él, Dios, es el Poderoso, el Sabio". Y más aún: "¡Oh pueblo de la tierra! ¡Juro por vuestro Señor! Actuaréis como las generaciones pasadas han actuado. Preveníos, pues, contra la terrible y muy severa venganza de Dios. Por cuanto Dios es, verdaderamente, potente sobre todas las cosas." Y además: "¡Por Mi gloria! Haré gustar a los infieles, con la mano de Mi poder, castigos desconocidos a todos fuera de Mí, y derramaré sobre los fieles aquellas fragancias de al

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mizcle que he cultivado en el íntimo corazón de Mi trono."

¡Queridos amigos! Los poderosos efectos de este gigantesco cataclismo sólo son comprensibles para quienes han reconocido la autoridad tanto de Bahá'u'lláh como del Báb. Sus seguidores saben perfectamente de dónde proviene, y a qué ha de arribar. Aunque ignoran su alcance, claramente reconocen su origen, están conscientes de su dirección, admiten su necesidad, observan con confianza sus misteriosos procesos, oran con fervor para que se mitigue su severidad, trabajan inteligentemente para apaciguar su furia y prevén, con nítida visión, la consumación de las aprehensiones y esperanzas que necesariamente debe engendrar.

Este juicio de Dios

Este juicio de Dios, visto por quienes han reconocido a Bahá'u'lláh como Su Portavoz y Su más grande Mensajero en la tierra, es tanto una calamidad punitiva como un acto de sagrada y suprema disciplina. Es a la vez un castigo de Dios y un proceso purificador para toda la humanidad. Su fuego castiga la perversidad de la raza humana, y suelda sus partes componentes para formar una comunidad orgánica indivisible que abarque todo el mundo. En estos años decisivos, que a la vez señalan el término del primer siglo de la Era Bahá'í y proclaman el comienzo de otro, la humanidad, conforme a lo ordenado por Aquel Quien es tanto juez como Redentor de la raza humana, simultáneamente es llamada a dar

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cuenta de sus acciones pasadas, y es purificada y preparada para su misión futura. No puede eludir las responsabilidades del pasado, ni esquivar las del futuro. Dios, el Vigilante, el justo, el Amoroso, el Ordenador Omnipotente, no puede, en esta suprema Dispensación, permitir que los pecados de una humanidad empedernida, sean estos de omisión o de comisión, queden sin castigo, ni tampoco quiere abandonar a Sus hijos a manos de su suerte, negándoles esa etapa feliz y culminante en su larga, lenta y dolorosa evolución a través de las edades, que es a la vez su derecho inalienable y su verdadero destino.

"Remeceos, oh pueblo", es, por una parte, la grave advertencia pronunciada por Bahá'úllah mismo, "en prevención de los días de la justicia Divina, pues la hora prometida ya ha llegado". "Abandonad lo que poseéis y tomad lo que ha traído Dios, Quien hace bajar la cerviz a los hombres. Sabed con certeza que si no os apartáis de lo que habéis cometido, el castigo os sobrevendrá de todos lados, y veréis cosas más penosas que las que habéis presenciado antes." Y además: "Os hemos fijado un tiempo, ¡oh pueblo! Si en la hora señalada, no os volvéis a Dios, Él, verdaderamente, os prenderá violentamente y hará que dolorosas aflicciones os asalten de todas partes. ¡Cuán severo es, en verdad, el castigo con que entonces Dios os atormentará!" Y además: "Dios de seguro domina la vida de quienes Nos han agraviado, y conoce bien sus acciones. Él ciertamente se apoderará de ellos a causa de sus pecados. Él, en verdad, es el más feroz de los Vengadores." Y por último: "¡Oh vosotros, pueblos del mundo! Sabed, en verdad, que una calamidad imprevista os sigue, y os espera un dolo

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roso castigo. No penséis que las acciones que habéis cometido han sido borradas de Mi vista. ¡Por Mi belleza! Todas vuestras acciones las ha grabado Mi pluma con caracteres claros sobre tablas de crisolita."

"Toda la tierra", afirma enfáticamente Bahá'u'lláh, pronosticando el prometedor futuro que espera a un mundo actualmente envuelto en tinieblas, "se encuentra ahora en estado de gravidez. Se aproxima el día en que habrá producido sus más nobles frutos, en que de ella habrán brotado los más majestuosos árboles, las flores más encantadoras, las más maravillosas bendiciones." "Se aproxima el tiempo en que toda cosa creada habrá depuesto su carga. ¡Glorificado sea Dios Quien ha concedido esta gracia que abarca todas las cosas, ya sean visibles o invisibles!" "Estas grandes opresiones", Él además ha escrito, prefigurando la edad de oro de la humanidad, "la están preparando para el advenimiento de la Más Grande justicia". La Más Grande justicia es en efecto la justicia sobre la cual puede únicamente y debe finalmente descansar la estructura de la Más Grande Paz, en tanto que esa Más Grande Paz, a su vez, marcará el comienzo de aquella Muy Grande Civilización Mundial que siempre será asociada con Aquel Quien lleva el Más Grande Nombre.

¡Queridos amigos! Casi cien años han transcurrido desde que amaneciera sobre el mundo la Revelación de Bahá'u'lláh, Revelación cuya naturaleza, como Él mismo lo afirma, "ninguna de entre las Manifestaciones del pasado, salvo en una medida prescrita, jamás ha comprendido plenamente". Durante un siglo entero Dios ha concedido plazo a la humanidad para que reconozca al Fundador de tal Revelación, abrace

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Su Causa, proclame Su Grandeza y establezca Su Orden. En un centenar de volúmenes, depósito de inapreciables preceptos, poderosas leyes, principios únicos, exhortaciones apasionadas, reiteradas advertencias, profecías asombrosas, invocaciones sublimes e importantes comentarios, el Portador de tal Mensaje ha proclamado, como ningún Profeta antes que Él lo ha hecho, la Misión que Dios Le confiara. A emperadores, reyes, príncipes y potentados; a gobernantes y gobiernos, clero y pueblos, del Oriente como del Occidente, ya fueran cristianos, judíos, musulmanes o zoroastrianos, Él dirigió, durante casi cincuenta años, y en las más trágicas circunstancias, estas inapreciables perlas de conocimiento y sabiduría que estaban ocultas en el océano de Su incomparable prolación. Renunciando a fama y fortuna, aceptando encarcelamiento y exilio, sin importarle ostracismo ni oprobio, sometido a ultrajes físicos y crueles privaciones, Él, el Representante de Dios sobre la tierra, permitió ser desterrado de lugar en lugar y de país en país, hasta que por fin, en la Más Grande Prisión, ofreció a Su hijo mártir como rescate por la redención y la unificación de toda la humanidad. "Nos, verdaderamente", Él mismo ha declarado, "no hemos dejado de cumplir Nuestro deber de exhortar a los hombres, y de entregar lo que Me fue ordenado por Dios, el Todopoderoso, el Todo Alabado. Si Me hubiesen escuchado, habrían visto a la tierra convertida en otra tierra". Y además: "¿Queda excusa para alguien en esta Revelación? ¡No, por Dios, el Señor del Poderoso Trono! Mis signos han rodeado la tierra y Mi poder ha envuelto a toda la humanidad, y, sin embargo, la gente está sumida en un extraño sueño!"

¿Cuál fue la Respuesta a Su Llamado?

¿Cómo -bien podemos preguntarnos- ha correspondido el mundo, objeto de esa solicitud divina, a Aquel Quien sacrificó todo por su causa? ¿Qué acogida Le brindó, y qué respuesta provocó Su llamado? Un clamor sin paralelo en la historia del Islam _Shí`í, recibió, en su país de origen, la naciente luz de la Fe, en medio de un pueblo célebre por su crasa ignorancia, su feroz fanatismo, su crueldad bárbara, sus prejuicios inveterados y el ilimitado dominio que sobre las masas ejercía una jerarquía eclesiástica firmemente atrincherada. Una persecución que encendió valor tal, según da fe una autoridad no menos eminente como la del fallecido Lord Curzon de Kedleston, que no es superado por el que despertaron los fuegos de Smithfield, segó, con trágica rapidez, las vidas de no menos de veinte mil de sus heroicos adherentes, quienes rehusaron trocar su fe recién nacida por los efímeros honores y seguridad de una vida mortal.

A las aflicciones corporales causadas a estas víctimas, deben añadirse las acusaciones, totalmente inmerecidas, de nihilismo, ocultismo, anarquismo, eclecticismo, inmoralidad, sectarismo, herejía, partidismo político -todo lo cual es terminantemente rechazado por los principios de la propia Fe y por la conducta de sus seguidores-, aumentando el número de quienes, inconscientemente o con malevolencia, menoscababan su causa.

Indiferencia absoluta de parte de hombres eminentes y de clase alta; odio implacable demostrado por los dignatarios eclesiásticos de aquella Fe de la cual ésta provenía; la burla desdeñosa del pueblo en me-

dio del cual había nacido; el total desprecio manifestado hacia ella por la mayoría de los reyes y gobernantes a quienes se dirigió su Autor; las censuras pronunciadas por aquellos bajo cuyo dominio surgió y comenzó a expandirse; las amenazas lanzadas y los destierros que decretaron; la deformación de sus principios y leyes por gente envidiosa y malévola, en países y entre pueblos alejados de su tierra de origen: todas éstas no son sino demostraciones del tratamiento que le dispensó una generación satisfecha de sí misma, indiferente a su Dios e inconsciente de los presagios, profecías, avisos y advertencias revelados por Sus Mensajeros.

Sin embargo, los golpes tan duramente asestados a los seguidores de tan preciada, tan gloriosa y poderosa Fe, no mitigaron la animosidad que inflamaba a sus perseguidores. Tampoco bastaron las dañosas tergiversaciones de sus enseñanzas fundamentales, sus propósitos y objetivos, sus esperanzas y aspiraciones, sus instituciones y actividades, para detener al opresor y calumniador que trataba por todos los medios a su alcance de suprimir su nombre y extirpar su sistema. La mano que había derribado a tantos de entre sus inocentes y humildes amantes y siervos, se levantó entonces para asestar a sus Fundadores los más duros y crueles golpes.

El Báb -«Punto", según Bahá'u'lláh, "alrededor de Quien giran las realidades de los Profetas y Mensajeros"- fue el primero en ser arrastrado hacia el vórtice en que fueron sumidos Sus sostenedores. Arresto repentino y reclusión en el primer año de Su corta e impresionante carrera; afrenta pública causada en presencia de los dignatarios eclesiásticos de Shíráz; encar

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celamiento estricto y prolongado en las desoladas fortalezas de las montañas de Adhirbáyján; indiferencia desdeñosa y envidia cobarde demostrada respectivamente por el Primer Magistrado del reino y el principal ministro de su Gobierno; el ridículo y cuidadosamente montado interrogatorio efectuado en presencia del heredero del Trono y los sacerdotes eminentes de Tabríz; el vergonzoso apaleamiento sufrido en la casa de oración, en manos de _Shaykhu'1-Islám de esa ciudad, y finalmente la suspensión en la plaza de armas de Tabríz y la descarga cerrada de más de setecientas halas sobre Su joven pecho ante los ojos de una insensible multitud de cerca de diez mil personas, que culminó con la ignominiosa exhibición de Sus restos mutilados en el borde de la fosa fuera de las puertas de la ciudad: tales fueron las etapas progresivas en el tumultuoso y trágico ministerio de Aquel Cuya época inauguraba la consumación de todas las épocas, y cuya Revelación cumplía la promesa de todas las Revelaciones.

"¡Juro por Dios!", ha escrito el Báb mismo en Su Tabla a Muhammad _Sháh, "que si supieras lo que en el lapso de estos cuatro años Me ha sobrevenido de manos de tu pueblo y de tu ejército, contendrías la respiración por miedo a Dios... ¡Ay!, ¡ay de las cosas que Me han sucedido! ¡Juro por el Supremo Señor! Si te contasen en qué lugar habito, el primero en tener compasión de Mí serías tú mismo. En el corazón de una montaña hay una fortaleza (Mákú) ... cuyos ocupantes se limitan a dos guardias y cuatro perros. Imagínate, pues, Mi condición... ¡En esta montaña he permanecido solo y he llegado a tal esta(lo, que ninguno de quienes Me precedieron ha su

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frido lo que Yo he sufrido, ni trasgresor alguno ha soportado lo que Yo he soportado!".

"Cuán veladas estáis, oh Mis criaturas", hablando con la voz de Dios, ha revelado Él en el Bayán, "... que, sin ningún derecho, Le habéis enviado a una montaña (Makú), de cuyos habitantes ninguno es digno de mención... Con Él, o sea conmigo, no hay nadie salvo aquel que es una de las Letras del Viviente de Mi Libro. En Su presencia que es Mi presencia, ¡de noche no hay encendida ni siquiera una lámpara! Y, sin embargo, en lugares (de adoración) que en diversos grados se extienden hacia Él, ¡innumerables lámparas están encendidas! Todo cuanto hay sobre la tierra ha sido creado para Él, y todos con deleite participan de Sus beneficios, ¡y están sin embargo tan apartados de Él, que Le niegan hasta una lámpara!".

dY qué decir de Bahá'u'lláh, el germen de cuya Revelación, según da testimonio el Báb, está dotado de una potencia superior a todas las fuerzas reunidas de la Dispensación Babí? ¿No fue Él -por Quien el Báb sufriera y muriera en tan trágicas y milagrosas circunstancias- hecho, durante casi medio siglo y bajo el dominio de los dos potentados más poderosos del Oriente, el objeto de una conspiración sistemática y concertada que, por sus efectos y duración, apenas tiene paralelo en los anales de anteriores religiones?

"Las crueldades causadas por Mis opresores", Él mismo ha exclamado en Su angustia, "Me han agobiado y han emblanquecido Mi cabello. Si te presentases ante Mi trono, no reconoceríais a la Antigua Belleza, pues se ha alterado la lozanía de Su sem

blante y su brillo se ha desvanecido a causa de la opresión de los infieles. ¡Juro por Dios que Su corazón, Su alma y Sus entrañas se han derretido!". "Si oyeses con Mi oído", declara asimismo, "oírias cómo ,Alí (el Báb) se lamenta por Mí en presencia del Glorioso Compañero, y cómo Mahoma llora por Mí en el altísimo Horizonte, y cómo el Espíritu (Jesús) se golpea en la cabeza en el cielo de Mi mandato, a causa de lo que ha acaecido a este agraviado de manos de todo impío pecador". "Delante de Mí", Él ha escrito en otro lugar, "se alza la Serpiente de la ira con sus fauces extendidas para tragarme, y detrás de Mí, Me sigue los pasos el león de la furia dispuesto a hacerme pedazos, y encima de Mí, oh Bienamado, están las nubes de Tu mandato, derramando sobre Mí lluvias de aflicciones, en tanto que debajo de Mí están caladas las lanzas del infortunio, listas para herir Mis miembros y Mi cuerpo". "Si se te pudiese contar", afirma además, "lo que ha acontecido a la Antigua Belleza, huirías al desierto, y llorarías con gran llanto. En tu dolor, te golpearías la cabeza y gritarías como quien ha sido mordido por los colmillos de una víbora... ¡Por la rectitud de Dios! Cada mañana, al levantarme de Mi lecho, descubría una multitud de incontables aflicciones reunidas detrás de Mi puerta, y cada noche al acostarme, ¡he aquí!, Mi corazón era desgarrado por la angustia a causa de lo que había sufrido por la diabólica crueldad de sus enemigos. A cada pedazo de pan que parte la Antigua Belleza está unido el asedio de una nueva aflicción, y con cada gota que bebe está mezclada la amargura de la más penosa de las pruebas. Cada paso que da es precedido por un ejército de calami

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dades imprevistas, mientras que por detrás Le siguen legiones de angustiosos pesares".

¿No fue Él Quien, a la temprana edad de veintisiete años, espontáneamente se levantó para defender, en calidad de simple seguidor, la naciente Causa del Báb? ¿No fue Él Quien, al asumir la jefatura efectiva de una secta proscrita y perseguida, se expuso a Sí mismo, a Su familia, Sus bienes, Su posición y Su reputación a los graves peligros, los sangrientos ataques, el saqueo general y las airadas difamaciones del gobierno y del pueblo? ¿No fue Él, Portador de una Revelación cuyo Día "todo Profeta ha anunciado", la cual "el alma de todo Mensajero Divino ha ansiado", y en la que "Dios ha probado los corazones de toda la compañía de Sus Mensajeros y Profetas"?; ¿no fue el Portador de semejante Revelación, a instigación de los eclesiásticos shí°íes y por orden del _sháh mismo, forzado, durante no menos de cuatro meses, a respirar, en completa oscuridad, junto a los más viles criminales y bajo el peso de mortificantes cadenas, el aire pestilente de la mazmorra subterránea infestada de sabandijas en Teherán; lugar que, como Él mismo declarara después, fue misteriosamente convertido en propio escenario de la anunciación que Dios Le hizo de Su posición de Profeta?

"Fuimos relegados", escribió en Su Epístola al Hijo del Lobo, "durante cuatro meses a un lugar inmundo sin comparación. En cuanto a la mazmorra en que fueron encerrados este Agraviado y otros injustamente tratados, una fosa oscura y estrecha hubiese sido preferible a ella... La mazmorra estaba envuelta en densa oscuridad, y Nuestros compañeros de prisión ascendían a cerca de ciento cincuenta almas: ladrones,

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asesinos y salteadores de caminos. A pesar de estar atestada, no tenía otra salida que el pasadizo por el cual habíamos entrado. Ninguna pluma puede representar aquel lugar, ni lengua alguna es capaz de describir su repugnante olor. Los más de esos hombres no tenían vestidos ni lecho donde echarse. ¡Sólo Dios sabe lo que Nos aconteció en aquel lugar fétido y sombrío!". "Abdu'1-Bahá", escribe el doctor J. E. Esslemont, "cuenta que un día se le permitió entrar en el patio de la prisión para ver a Su querido Padre cuando salía a hacer Su ejercicio diario. Bahá'u'lláh estaba terriblemente cambiado; tan enfermo que apenas podía caminar. Su pelo y barba despeinados, Su cuello lastimado e hinchado por el roce de un pesado collar de acero, Su cuerpo inclinado por el peso de las cadenas." "Durante tres días y tres noches", ha apuntado Nabíl en su crónica, "no se Le dio a Bahá'u'lláh ninguna clase de alimento o bebida. Le era imposible descansar o dormir. El lugar estaba infestado de sabandijas, y el hedor de aquella tenebrosa habitación era suficiente para aplastar el espíritu mismo de quienes estaban condenados a sufrir sus horrores". "Tal fue la intensidad de Sus sufrimientos que las huellas de esa crueldad permanecieron grabadas en Su cuerpo todos los días de Su vida."

¿Y qué decir de las demás aflicciones que Le sobrevinieron, antes e inmediatamente después de este terrible episodio? ¿O de Su reclusión en casa de uno de los Kad-K_hudáes de Teherán? ¿O de la salvaje violencia con que fue apedreado por la gente enfurecida en las cercanías de la aldea de Níyalá? ¿Qué decir de Su encarcelamiento por los emisarios del

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ejército del sháh en Mázindarán, y Su apaleamiento por orden y en presencia de los siyyides y mujtahides reunidos, en manos de quienes había sido entregado por las autoridades civiles de Ámul? ¿O de los alaridos de burla e improperios con que Le persiguió más tarde una multitud de rufianes? ¿O la atroz acusación formulada contra I1 por la familia Imperial, la Corte y el pueblo, cuando sucedió el atentado a la vida de Násiri'd-Dín _Sháh? ¿Qué decir de los infames atropellos, de las injurias y burlas con que Le llenaron al ser arrestado por oficiales responsables del gobierno y conducido desde Níyávarán "a pie y encadenado, con la cabeza descubierta y los pies descalzos", y expuesto a los intensos rayos del sol de pleno verano, hasta el Síyáh-_Chal de Teherán? ¿O de la avidez con que funcionarios corrompidos saquearon Su casa, se llevaron todos Sus bienes y dispusieron de Su fortuna? ¿O del cruel edicto que Le arrancó del pequeño grupo de seguidores del Báb, desconcertados, perseguidos y sin guía, Le separó de Sus familiares y amigos y, en lo más crudo del invierno, despojado y difamado Le desterró a Irak?

Por muy severas que hubiesen sido estas aflicciones que se sucedieron una a otra con asombrosa rapidez, como resultado de los ataques premeditados y las maquinaciones sistemáticas de la corte, el clero, el gobierno y el pueblo, no fueron más que preludio de un angustioso y largo cautiverio al que formalmente había dado comienzo aquel edicto. Abarcando un período de más de cuarenta años, y llevándole en forma sucesiva a Irak, Sulaimaniya, Constantinopla, Adrianópolis y finalmente a la colonia penal de `Akká, este largo destierro terminó con Su muerte, a

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una edad de más de setenta años; finalizaba un cautiverio que por su extensión, su duración y la diversidad y gravedad de sus aflicciones, no tiene igual en la historia de las Dispensaciones anteriores.

No hay necesidad de extenderse en los episodios concretos que dan un carácter trágico a la crónica de esos años. No hay necesidad de explayarse sobre el carácter y acciones de los pueblos, gobernantes y eclesiásticos que han participado, contribuyendo a hacer más conmovedoras sus escenas, en éste, el mayor drama de la historia espiritual del mundo.

Características de este Conmovedor Drama

Bastará enumerar algunas de las características más notables de este conmovedor drama para traer a la memoria del lector de estas páginas, ya familiarizado con la historia de la Fe, el recuerdo de las vicisitudes por las que esta Fe ha atravesado y que el mundo hasta ahora ha mirado con fría indiferencia. El forzado y repentino retiro de Bahá'u'lláh a las montañas de Sulaimaniya, y las dolorosas consecuencias que trajo Su completo alejamiento durante dos años; las incesantes intrigas que se permitieron los representantes del Islam _Shí'í en Najaf y Karbilá, trabajando en estrecha y constante asociación con sus cómplices en Persia; la intensificación de las medidas represivas ordenadas por el Sultán `Abdu'1--`Azíz, lo que provocó la defección de ciertos miembros prominentes de la comunidad en exilio; la ejecución de otra orden de destierro emitida por ese mismo Sultán, esta vez a aquella lejana y más desolada de las

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ciudades, lo que causó tal desesperación que impulsó a dos de los exiliados a que intentaran suicidarse; la incansable vigilancia a que fueron sometidos al llegar a 'Akka por funcionarios hostiles, y el insoportable encarcelamiento durante dos años en el cuartel de esa ciudad; el interrogatorio a que sometió más tarde a su Prisionero el bajá turco en la sede de gobierno; Su reclusión de no menos de ocho años en una humilde vivienda rodeada por el aire viciado de esa ciudad, donde Su única recreación consistía en pasearse por el angosto espacio de su habitación: estas tribulaciones, así como otras, proclaman por una parte la naturaleza de la severa prueba y las afrentas que sufrió, y, por otro lado, señalan con dedo acusador a aquellos poderosos de la tierra que, o Le maltrataron dolorosamente, o deliberadamente Le negaron su ayuda.

No es de extrañar que por la Pluma de Aquel Quien sobrellevó esta angustia con tan sublime paciencia fueran reveladas estas palabras: "Aquel Quien es el Señor de lo visible e invisible está ahora manifiesto ante todos los hombres. Su bendito Ser ha sufrido tal daño que si todos los mares, patentes u ocultos, se convirtieran en tinta, y todos los habitantes del reino en plumas, y todos los que están en los cielos y en la tierra en escribas, con toda seguridad serían incapaces de consignarlo." Y además: "Los más de los días de Mi vida he estado como un esclavo, sentado bajo una espada suspendida de un hilo, sin saber si había de caer tarde o temprano sobre Mí." "Todo lo que esta generación", afirma, "Nos ha brindado son las heridas causadas por sus dardos, y la única copa que ha ofrecido a Nuestros labios es la copa de su

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veneno. Nuestro cuello aún lleva las cicatrices dejadas por las cadenas, y en Nuestro cuerpo están grabadas las muestras de una crueldad inexorable". "Veinte años han pasado, ¡oh reyes!", ha escrito Él, en la cúspide de Su misión, dirigiéndose a los reyes de la Cristiandad, "durante los cuales cada día hemos conocido el dolor de una nueva aflicción. Ninguno de quienes Nos han precedido ha soportado lo que Nos hemos soportado. ¡Ojalá lo comprendiérais! Los que contra Nos se alzaron, Nos han dado muerte, han derramado Nuestra sangre, han robado Nuestros bienes y violado Nuestro honor. Aunque enterados de la mayor parte de Nuestras aflicciones, sin embargo no detuvisteis la mano del agresor. ¿Pues no es acaso vuestro deber contener la tiranía del opresor y actuar equitativamente con vuestros súbditos, a fin de que vuestro alto sentido de justicia sea plenamente demostrado a toda la humanidad?".

¿No cabe preguntarse confiadamente qué gobernante, del Oriente o del Occidente, en algún momento desde el nacimiento de tan trascendente Revelación, ha sido movido a levantar su voz, ya sea en alabanza de ella, o contra quienes la perseguían? ¿Qué pueblo, en el curso de tan largo cautiverio, se ha sentido impelido a levantarse y contener el avance de tales tribulaciones? ¿Qué soberano, con excepción de una sola mujer, que resplandece en solitaria gloria, se ha sentido en lo más mínimo, impulsado a responder al conmovedor llamado de Bahá'u'lláh? ¿Quién de entre los grandes de la tierra ha estado dispuesto a ofrecer a la naciente Fe de Dios el beneficio de su reconocimiento o apoyo? ¿Cuál de los múltiples credos, sectas, razas, partidos y clases, y

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de las muy diversas escuelas del pensamiento humano, ha creído necesario dirigir su mirada a la nueva luz de la Fe, contemplar su sistema en desarrollo, ponderar sus procesos ocultos, apreciar su importante mensaje, reconocer su poder regenerador, aceptar su saludable verdad, o proclamar sus valores eternos? ¿Quién de entre los experimentados y los presuntos hombres de entendimiento y sabiduría puede pretender con razón, después de un período de casi un siglo, que ha aprobado desinteresadamente su tema, que ha examinado con imparcialidad sus demandas, que se ha tomado suficiente trabajo para investigar su literatura, que se ha empeñado asiduamente en separar los hechos de las suposiciones, o que le ha dispensado el tratamiento que merece? ¿Dónde están los representantes preeminentes de las artes o de las ciencias, que, con excepción de unos pocos casos aislados, han movido un dedo siquiera, o pronunciado una palabra de elogio, ya sea en defensa o alabanza de una Fe que ha conferido al mundo tan inapreciable beneficio, que ha padecido tanto tiempo y tan severamente, y que encierra en su interior una promesa tan cautivadora para un mundo dolorosamente fustigado, evidentemente en quiebra?

Al creciente avance de las pruebas que derribaron al Báb, a las interminables calamidades que llovieron sobre Bahá'u'lláh, a las advertencias hechas tanto por el Anunciador como por el Autor de la Revelación Bahá'í, deben agregarse los sufrimientos que, durante no menos de setenta años, soportó `Abdu'1-Bahá, así como también Sus súplicas y ruegos que, en el atardecer de Su vida, expresó en relación con los peligros que amenazaban cada vez más a la humanidad. Nacido

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en el año mismo del comienzo de la Revelación Bábí; bautizado. con los primeros fuegos de la persecución que se desencadenó contra esa naciente Causa; testigo ocular, siendo un niño de ocho años, de los trastornos que sacudieron la Fe que Su Padre había abrazado; copartícipe con Él de la ignominia, los peligros y rigores resultantes de los sucesivos destierros de Su país natal a otros muy alejados; arrestado y forzado a soportar, en una celda oscura, la afrenta de ser encarcelado poco después de Su llegada a `Akká; objeto de reiteradas investigaciones y blanco de continuos asedios e insultos bajo el despótico reinado del Sultán 'Abdu'1-Hamíd, y posteriormente bajo la dictadura militar del suspicaz y despiadado Jamál Pashá; también Él, Centro y Eje del incomparable Convenio de Bahá'u'lláh y Ejemplar perfecto de Sus enseñanzas, tuvo que probar, de manos de potentados, eclesiásticos, gobiernos y pueblos, la copa del dolor que bebieran el Báb y Bahá'u'lláh, así como también tantos de Sus seguidores.

Las advertencias que en numerosas Tablas y discursos ha hecho Su pluma, durante un encarcelamiento de casi toda la vida y en el curso de Sus viajes por muchos países, tanto de Europa como de América, son bastante conocidas por quienes se esfuerzan por difundir la Fe de Su Padre en el mundo occidental. ¡Cuántas veces y con qué vehemencia hizo llamamientos a quienes tenían autoridad y al público en general para que examinasen sin apasionamiento los preceptos enunciados por Su Padre! ¡Con qué precisión y énfasis explicaba el sistema de la fe que exponía, aclaraba sus verdades fundamentales, hacía notar sus rasgos distintivos, y proclamaba el carácter

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redentor de sus principios! ¡Con cuánta insistencia anunció el inminente caos, los trastornos venideros, la conflagración universal que, en los años finales de Su vida, apenas habían comenzado a revelar la magnitud de su fuerza y el significado de su impacto en la sociedad humana!

Copartícipe en las dolorosas pruebas y frustraciones momentáneas que afligieron al Báb y Bahá'u'lláh; recolector de una cosecha que no guardaba relación alguna con los sublimes, incesantes y arduos esfuerzos que había hecho en Su vida; testigo de las primeras perturbaciones de la catástrofe de carácter mundial que había de asolar a una humanidad incrédula; encorvado por los años, y con ojos empafïados por la tormenta amenazante que había provocado el recibimiento dispensado a la Causa de Su Padre por una generación carente de fe, y con el corazón dolorido a causa del destino inmediato de los rebeldes hijos de Dios, Él, finalmente, sucumbió al peso de dificultades por las cuales serían pronto llamados a responder terriblemente aquellos que Se las habían impuesto, tanto a Él como a quienes Le precedieron.

"Apresura, ¡oh mi Dios!", exclamó en un momento en que estaba acosado por adversidades, "los días de mi ascensión hacia Ti, y de mi llegada a Ti, y de mi entrada en Tu presencia, para, que sea librado de las tinieblas de crueldad que ellos me han causado, y entre en la luminosa atmósfera de Tu cercanía, ob mi Todo Glorioso Señor, y descanse a la sombra de Tu muy grande misericordia". "¡Yá Bahá'u'1 Abhá (Oh Tú, Gloria de las Glorias) !", escribió en una Tabla revelada durante la última semana de Su vida, "he renunciado al mundo y a su pueblo, tengo destrozado

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el corazón y me siento dolorosamente afligido por causa de los infieles. Estoy en la jaula de este mundo como un pájaro que aletea asustado, y cada día ansío emprender vuelo hacia Tu Reino. ¡Yá Bahá'u'1-Abhá! Hazme beber del cáliz del sacrificio y líbrame; alíviame de estos dolores y pruebas, de estas aflicciones v dificultades".

Queridos amigos: ¡Qué lástima!, mil veces ¡qué lástima! que una Revelación incomparablemente grande, infinitamente preciosa, poderosamente fuerte, evidentemente inocente, haya recibido de manos de una generación tan ciega y perversa, tan infame tratarniento. "¡Oh Mis Siervos!", Bahá'u'lláh mismo declara; "¡El Dios único y verdadero es Mi testigo! Este muy grande, insondable y encrespado océano está cerca, asombrosamente cerca de vosotros. ¡He aquí que está irás cerca de vosotros que vuestra vena vital! Más pronto que un abrir y cerrar de ojos, podéis, si así lo deseáis, alcanzarlo y participar de este favor imperecedero, esta gracia divina, este don incorruptible, esta poderosísima e inefablemente gloriosa munificencia".

Un Mundo Apartado de El

Después de un período de casi cien años, ¿qué encuentran nuestros ojos al contemplar el escenario mundial y recordar la primera época de la historia Bahá'í? Un mundo sacudido por las luchas de sistemas, razas v naciones en conflicto, atrapado en la maraña de falsedades que ha acumulado, se aparta cada vez más de Aquel Quien es el único Autor de su destino,

y se hunde más y más en la matanza suicida que ha desatado su negligencia y persecución de Aquel Quien es su Redentor. Una Fe, aún prohibida, rompe sin embargo su crisálida y sale de la oscuridad de una represión de cien años, enfrentándose cara a cara a las sobrecogedoras pruebas de la terrible ira de Dios, y destinada a surgir de entre las ruinas de una civilización desmoronada. Un mundo espiritualmente desvalido, moralmente arruinado, políticamente destruido, socialmente convulsionado, con su economía paralizada, se debate, se desangra y se retuerce bajo la vara vengadora de Dios. Una Fe cuyo llamado no tuvo respuesta; cuyas demandas fueron rechazadas; a cuya advertencia no se prestó atención; cuyos seguidores fueron arrasados; cuyos propósitos y fines fueron difamados; cuyos llamamientos a los gobernantes de la tierra no fueron atendidos; cuyo Anunciador bebió la copa del martirio; cuyo Autor estuvo sumido en un océano de increíbles aflicciones, y cuyo Ejemplar sucumbió bajo el peso de prolongadas penas y terribles adversidades. Un mundo desorientado en el cual se extingue rápidamente la llama de la religión; en que las fuerzas de agresivo nacionalismo y racismo han usurpado los derechos y prerrogativas de Dios mismo; en que un notorio secularismo, brotado directamente de la irreligión, ha erguido su cabeza triunfante y muestra sus repulsivas facciones; en que la "majestad real" ha sido deshonrada, y quienes portaban sus emblemas, en su mayoría, han sido derribados de sus tronos; en que han sido desacreditadas las antes todopoderosas jerarquías del Islam, y en menor grado, las de la Cristiandad; en que el virus del prejuicio y de la corrupción está atacando las

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partes vitales de una sociedad ya gravemente trastornada. Una Fe cuyas instituciones -modelo y gloria culminante de la edad que ha de venir- han sido desconocidas y, en algunos casos, pisoteadas y desarraigadas; cuyo sistema en desarrollo ha sido ridiculizado y en parte suprimido y mutilado; cuyo naciente Orden, único refugio para una civilización destinada a perecer, ha sido despreciado y puesto en duda; cuyo Templo Madre ha sido confiscado y expropiado, y cuya "Casa -centro de adoración del mundo-', ha sido, por un grave error judicial, según testifica el tribunal supremo del mundo, entregada a manos de sus implacables enemigos y violada por éstos.

Vivimos de hecho en una época que, si la valoramos correctamente, debe considerarse que presencia un doble fenómeno. El primero muestra la agonía de un orden decadente e incrédulo, que, a pesar de las señales y presagios de una Fe centenaria, ha rehusado obstinadamente armonizar sus procedimientos con los preceptos e ideales que le ofrece una Fe enviada del Cielo. El segundo proclama los dolores del nacimiento de un Orden, divino y redentor, que inevitablemente reemplazará al anterior, y en cuya estructura administrativa madura imperceptiblemente una incomparable civilización embrionaria, que abarcará todo el mundo. Aquél es enrollado y se destroza por la opresión, la matanza y la ruina. Este ofrece perspectivas de justicia, unidad, paz, cultura, como jamás ha visto época alguna. El anterior ha agotado sus fuerzas, ha demostrado ser falso y estéril, ha perdido irremediablemente su oportunidad y se precipita a su fin. Este, poderoso e inconquistable, se arranca las cadenas y reivindica su título de ser el único

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refugio dentro del cual, limpia de escoria, puede alcanzar su destino una humanidad duramente afligida.

"Pronto", profetiza Bahá'u'lláh mismo, "el orden actual será enrollado y uno nuevo extendido en su lugar". Y además: "¡Por Mí mismo! Se aproxima el día en que habremos enrollado el mundo y todo lo que hay en él, y extendido un nuevo Orden en su lugar." "Se aproxima el día en que Dios habrá hecho surgir un pueblo que recordará Nuestros días, que relatará la historia de Nuestras aflicciones, que reclamará la restitución de Nuestros derechos a quienes, sin la menor prueba, Nos han tratado con manifiesta injusticia."

¡Queridos amigos! Por las pruebas que han afligido a la Fe de Bahá'u'lláh cabe responsabilidad aterradora e ineludible a aquellos en cuyas manos se habían entregado las riendas de la autoridad civil y eclesiástica. Tanto los reyes de la tierra como los jefes religiosos del mundo deben en primer lugar soportar el peso de tan tremenda responsabilidad. "Cada uno sabe bien", atestigua Bahá'u'lláh mismo, "que todos los reyes se han apartado de £1, y todas las religiones se le han opuesto". "Desde tiempo inmemorial", declara, "quienes han sido investidos de autoridad han impedido a los hombres volver su rostro a Dios. No les ha gustado que los hombres se reúnan en torno del Más Grande Océano, por cuanto han considerado y siguen considerando semejante reunión como causa y motivo de la desintegración de su soberanía". "Los reyes", ha escrito además, "aceptaron que no era de su interés reconocerme, como también lo han hecho los ministros y los sacerdotes, a pesar de que Mi propó

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sito ha sido revelado muy explícitamente en los Libros y Tablas Divinas, y el Verdadero ha proclamado en alta voz que esta Muy Grande Revelación ha aparecido para el mejoramiento del mundo y la elevación de las naciones". "¡Dios misericordioso!", escribe el Báb en el Dalá'il-i-Sab'ih (Siete Pruebas) respecto de los "siete poderosos soberanos que gobiernan el mundo" en su día; "Ninguno de ellos ha sido inforniado de Su Manifestación (del Báb), y si lo ha sido, ninguno ha creído en Él. Quién sabe si dejen este mundo terrenal llenos de deseo, y sin haberse dado cuenta de que ya ha acaecido lo que ellos esperaban. Esto les ocurrió a los monarcas que se aferraron al Evangelio. Esperaban la venida del Profeta de Dios (Mahoma), y cuando apareció no Le reconocieron. ¡Ved cuán grandes son las sumas que gastan estos soberanos sin pensar siquiera en designar un funcionario encargado de la tarea de informarles en su propio reino sobre la Manifestación de Dios! De este modo habrían cumplido con el propósito para el cual han sido creados. Han puesto y siguen poniendo todos sus deseos en dejar tras ellos huellas de sus nombres". Además, en ese mismo tratado, el Báb censura a los sacerdotes cristianos por no haber reconocido la verdad de la misión de Mahoma, y hace esta significativa aclaración: "La culpa recae sobre sus doctores, pues si éstos hubiesen creído, los habrían seguido la mayoría de sus compatriotas. ¡Ved, entonces, lo que ha ocurrido! Los eruditos de la Cristiandad son considerados como tales en virtud de que resguardan la doctrina de Cristo, ¡y sin embargo, observad cómo ellos mismos han sido la causa de que los hombres no hayan aceptado la Fe ni alcanzado la salvación!"

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Destinatarios del Mensaje

No debe olvidarse que, por encima de todas las demás categorías de hombres, los reyes de la tierra y los jefes religiosos del mundo fueron los destinatarios directos del Mensaje proclamado por el Báb y Bahá'u'lláh. A ellos, en numerosas e históricas Tablas se les citó deliberadamente; se les instó a responder al Llamado de Dios; se les dirigió, en lenguaje claro y enérgico, los llamamientos, las amonestaciones y advertencias de Sus Mensajeros perseguidos. Ellos aún ejercían cuando nació la Fe, y posteriormente, al proclamarse su misión, indiscutida y absoluta autoridad civil y eclesiástica sobre sus súbditos y adeptos. Ellos asumieron, ya sea gloriándose en la pompa y ostentación de una monarquía todavía poco restringida por las limitaciones constitucionales, o bien atrincherados en las fortalezas de un poder eclesiástico aparentemente inviolable, la responsabilidad definitiva de cualquier agravio causado por aquellos cuyo destino inmediato ellos regían. No se exageraría al decir que en la mayoría de los países de los continentes europeo y asiático, el absolutismo, por una parte, y, por otro lado, la completa subordinación a las jerarquías eclesiásticas, eran aún las características más notorias de la vida política y religiosa de las masas. Estas, dominadas y esclavizadas, habían sido despojadas de la libertad necesaria para poder valorar las afirmaciones y méritos del Mensaje que se les ofrecía, o para aceptar sin reservas su verdad.

No es de extrañar, entonces, que el Autor de la Fe Bahá'í, y en menor grado su Anunciador, hayan dirigido a los supremos gobernantes y jefes religiosos

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toda la potencia de Sus Mensajes, haciéndoles destinatarios de algunas de Sus más sublimes Tablas, e invitándoles, en lenguaje claro y a la vez insistente, a escuchar Su llamado. No es de extrañar que se hayan tomado el trabajo de desplegar ante sus ojos las verdades de Sus respectivas Revelaciones, refiriéndose extensamente a Sus dolores y sufrimientos. No es de extrañar que recalcaran las preciosas oportunidades que estaban en las manos de estos gobernantes y jefes, y les hayan advertido en tono premonitorio las graves responsabilidades que implicaría el rechazo del Mensaje de Dios, y predijeran, al ser negados y rechazados, las graves consecuencias que acarrearía tal rechazo. No es de extrañar que Aquel Quien es el Rey de Reyes y Representante de Dios mismo, al ser abandonado, condenado y perseguido, haya pronunciado esta concisa y trascendental profecía: "Se les ha quitado el poder a dos categorías de entre los hombres: a los reyes y a los eclesiásticos."

En cuanto a los reyes y emperadores que no sólo simbolizaban mediante su persona la majestad del dominio terrenal sino que, en su mayoría, ejercían de hecho incuestionable poder sobre la multitud de sus súbditos, su relación con la Fe de Bahá'u'lláh constituye uno de los episodios más ilustrativos de la historia de las Edades Heroica y Formativa de la Fe. El llamado Divino que abarcó tan amplio número de testas coronadas tanto de Europa como de Asia; el tema y el lenguaje de los Mensajes que las pusieron en contacto directo con la Fuente de la Revelación de Dios; la naturaleza de su reacción ante tan sorprendente impacto y las consecuencias que esto provocó y que aún pueden verificarse hoy,

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son los rasgos sobresalientes de una materia a la que sólo puedo referirme de modo inadecuado, y que será tratada plenamente y con propiedad por futuros historiadores Bahá'ís.

El emperador de Francia, Napoleón III, el más poderoso gobernante de su tiempo en el continente europeo; el Papa Pío IX, jefe supremo de la mayor iglesia de la Cristiandad, quien empuñaba el cetro de la autoridad tanto temporal como espiritual; el omnipotente Zar del vasto Imperio ruso, Alejandro II; la célebre Reina Victoria, cuya soberanía se extendía sobre la mayor combinación política que haya presenciado el mundo; Guillermo I, vencedor de Napoleón III, Rey de Prusia y hacía poco aclamado monarca de una Alemania unificada; Francisco José, autocrático rey y emperador de la monarquía austrohúngara, heredero del renombrado Sacro Imperio Romano; el tiránico `Abdu'1-`Azíz, personificación del poder concentrado, imbuido en el sultanato y el califato; el infame Násiri'd-Dín _Sháh, despótico gobernante de Persia y máximo potentado del islam _Shí'í; en una palabra: la mayoría de las más elevadas personificaciones del poder y de la soberanía en Su tiempo pasaron a ser, una tras otra, objeto de la atención especial de Bahá'u'lláh, y debieron soportar, en diversa medida, el peso de la fuerza comunicada por Sus llamamientos y advertencias.

Hay que tener presente, sin embargo, que Bahá'u'lláh no limitó la entrega de Su Mensaje a unos cuantos soberanos en particular, por muy poderoso que haya sido el cetro que cada uno de ellos empuñaba, o por muy vastos que fuesen los dominios que gobernaban. Su Pluma se dirigió en forma

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colectiva a todos los reyes de la tierra; les llamó la atención y los amonestó, en momentos en que llegaba a su apogeo la estrella de Su Revelación, y mientras estaba preso en manos de Su real enemigo y en los alrededores de su corte. En una Tabla memorable, llamada Súriy-i-Mulúk (Suya de Reyes), en la que se dirige específicamente y reprende al sultán mismo y a sus ministros, a los reyes de la Cristiandad, a los embajadores de Francia y Persia acreditados ante la Sublime Puerta, a los jefes eclesiásticos del Islam en Constantinopla, a sus sabios y habitantes, al pueblo de Persia y a los filósofos del mundo, dice estas palabras a todo el conjunto de monarcas de Oriente y Occidente:

Tablas a los Reyes

"¡Oh reyes de la tierra! Prestad oído a la Voz de Dios, que llama desde este sublime Árbol cargado de frutos, que ha brotado de la Colina Carmesí, en la Planicie sagrada, entonando estas palabras: `No hay Dios sino Él, el Poderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo'... Temed a Dios, oh concurso de reyes, y no permitáis ser privados de esta muy sublime gracia. Desechad, entonces, lo que poseéis, y sosteneos firmemente del Asidero de Dios, el Exaltado, el Grande. Dirigid vuestro corazón hacia la Faz de Dios, y abandonad lo que vuestros deseos os han ordenado seguir, y no seáis de los que perecen. Relátales, oh siervo, la historia de `Alí (el Báb), cuando fue a ellos con la verdad, llevando Su glorioso e importante Libro, con testimonio y prueba de Dios

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en Sus manos, y sagradas y benditas señales de Él. Sin embargo, vosotros, oh reyes, no habéis prestado atención al Recuerdo de Dios en Sus días ni habéis sido guiados por las luces que aparecieron y brillaron en el horizonte de un Cielo resplandeciente. No examinasteis Su Causa, en tanto que si lo hubieseis hecho, habría sido para vosotros mejor que todo lo que alumbra el sol, ¡si pudierais comprenderlo! Permanecisteis indiferentes hasta que los sacerdotes de Persia, esos crueles hombres, pronunciaron sentencia contra Él e injustamente Le mataron. Su espíritu ascendió a Dios, y los ojos de los moradores del Paraíso y los ángeles que están cerca de Él lloraron penosamente a causa de esa crueldad. Cuidado con ser indiferentes de aquí en adelante, como lo habéis sido anteriormente. Volved entonces a Dios, vuestro Hacedor, y no seáis de los descuidados... Mi rostro ha salido de entre los velos, dando su resplandor a todo cuanto hay en el cielo y la tierra; y sin embargo, no os volvisteis a Él, a pesar de que se os creó por Él, ¡oh concurso de reyes! Por tanto, seguid lo que os digo, escuchadlo con vuestro corazón, y no seáis de los que se han apartado. Pues vuestra gloria no está en vuestra soberanía, sino más bien en vuestra cercanía a Dios y en vuestro cumplimiento de Su mandato, que ha sido enviado en Sus santas y guardadas Tablas. Si alguno de vosotros gobernase toda la tierra y todo cuanto hay dentro de ella y sobre ella, sus mares, países, montañas y llanos, y si aún así Dios no le recordase, todo eso no le serviría de nada, ¡ojalá lo supieseis! ... Levantaos, entonces, y afirmad vuestros pies, y reparad lo que se os ha escapado, y luego dirigíos hacia Su sagrada Corte, a orillas de Su vasto

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Océano, para que os sean reveladas las perlas de conocimiento y sabiduría, que Dios ha atesorado dentro de Su radiante corazón... Cuidado, no sea que impidáis a la brisa de Dios soplar sobre vuestros corazones, brisa que puede dar vida a los corazones de quienes se han vuelto a Él.. .

"No dejéis de lado el temor de Dios, oh reyes de la tierra", revela Él en esa misma Tabla, "y guardaos de no traspasar los límites que ha fijado el Todopoderoso. Observad los mandamientos prescritos a vosotros en Su Libro, y tened cuidado de no transgredirlos. Estad alertas, para que no seáis injustos con nadie, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Hollad el sendero de la justicia, pues este es, verdaderamente, el recto sendero. Componed vuestras diferencias y reducid vuestro armamento, para que se aligere el peso de vuestros gastos y se tranquilice vuestra mente y corazón. Remediad las discordias que os dividen, y ya no necesitaréis de armamento alguno, salvo el que requiera la protección de vuestras ciudades y territorios. Temed a Dios, y tomad cuidado de no traspasar los limites de la moderación, y ser contados entre los pródigos. Hemos sabido que aumentáis vuestros desembolsos cada año y ponéis esa carga a vuestros súbditos. Esto, en verdad, es más de lo que pueden resistir, y es grave injusticia. juzgad entre los hombres con equidad, y sed los emblemas de la justicia entre ellos. Si sois imparciales, reconoceréis que esto es lo que os incumbe y corresponde a vuestra posición.

"Guardaos de tratar injustamente a quienquiera quo recurra a vosotros y entre en vuestro amparo. Tened temor a Dios y sed de los que llevan una vi

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da piadosa. No os fiéis de vuestro poder, vuestros ejércitos ni tesoros. Poned toda vuestra fe y confianza en Dios, Quien os ha creado, y buscad Su ayuda en todos vuestros asuntos. Solamente de Él viene socorro. Él socorre a quien sea Su voluntad, con las huestes de los cielos y de la tierra.

"Sabed que Dios os ha encomendado a los pobres. Tened cuidado de no faltar a Su encomienda, de no obrar sin justicia con ésta, ni seguir el camino de los falsos. Con toda seguridad, se os llamará a responder por Su encomienda en el día en que se establecerá la Balanza de la justicia, día en que todos recibirán lo que merezcan, en que serán evaluadas las acciones de todos, sean ricos o pobres.

"Si no prestáis atención a los consejos que en lenguaje inequívoco y sin igual hemos revelado en esta Tabla, os sobrevendrá castigo Divino de todos lados, y será pronunciada contra vosotros la sentencia de Su justicia. En ese día no tendréis poder para resistirle, y habréis de reconocer vuestra propia impotencia. Tened compasión de vosotros mismos y de quienes están debajo de vosotros, y juzgad entre ellos conforme a los preceptos prescriptos por Dios en Su muy sagrada y excelsa Tabla, Tabla en que Él ha asignado a cada cosa su medida determinada, en que ha dado explicación a todas las cosas con precisión, y que es en sí una advertencia para quienes creen en Él.

"Examinad Nuestra Causa, inquirid lo que Nos ha sobrevenido, y con justicia decidid entre Nos y Nuestros enemigos, y sed de los que obran equitativamente con sus semejantes. Si no detenéis la mano del opresor, si no resguardáis los derechos de los

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oprimidos, ¿qué derecho tenéis entonces de vanagloriaros ante los hombres? ¿De qué podéis jactaron honradamente? ¿Acaso os enorgullecéis de vuestra comida y bebida, de la riqueza que almacenáis en vuestros tesoros, de la diversidad y valor de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiese en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la cual camináis debería necesariamente enaltecerse por encima de vosotros, porque os suministra y os confiere, por decreto del Todopoderoso, esas mismas cosas. Sus entrañas contienen, conforme a lo que Dios ha ordenado, todo lo que poseéis. De ella, como signo de Su misericordia, obtenéis vuestra riqueza. ¡Ved pues, vuestro estado, aquello de que os gloriáis! ¡Ojalá pudieseis comprenderlo! ¡No, por Aquel Quien sostiene en Su mano el reino de toda la creación! En nada reside vuestra verdadera y perdurable gloria si no es en vuestra firme adhesión a los preceptos de Dios, vuestra observancia incondicional de Sus leyes; vuestra resolución de velar porque éstas no queden sin cumplirse y de seguir tenazmente el recto camino.. . "

Además, en esa misma Tabla dice: "Han transcurrido veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos sufrido la angustia de una nueva tribulación. Ninguno de los que Nos precedieron ha soportado las cosas que Nos hemos soportado. ¡Ojalá pudieseis comprenderlo) Aquellos que contra Nos se levantaron, Nos han dado muerte, han vertido Nuestra sangre, han saqueado nuestros bienes y violado Nuestro honor. Sin embargo, vosotros, aunque conscientes de la mayoría de Nuestras aflicciones, no detuvisteis la mano del agresor. ¿Pues no es acaso vuestro claro

deber contener la tiranía del opresor y obrar equitativamente con vuestros súbditos, para que vuestro alto sentido de justicia sea plenamen-te demostrado a toda la humanidad?

"Dios ha confiado en vuestras manas las riendas del gobierno del pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, resguardéis los derechos cae los oprimidos y castiguéis a los malhechores. Si no cumplís el deber que Dios os ha prescrito en Su Libro, vuestros nombres serán contados entre los injustos ante Su vista. Lamentable, en verdad, serás. vuestro error. ¿Os aferráis a lo que vuestras imaginaciones han ideado y desecháis desdeñosamente los mandamientos de Dios, el Exaltadísimo, el Inaccesible, el Que Todo lo Domina, el Todopoderoso? Abandonad las cosas que poseéis y adheríos a lo que Dios os ha ordenado observar. Buscad Su gracia, pues aquel que la busca camina por Su recto Sendero.

"Considerad la condición en que estamos, y ved los males y dificultades que Nos han afligido. No Nos desatendáis ni por un momento, y juzgad entre Nos y Nuestros enemigos con equidad. Esto, ciertamente, será de provecho manifiesto para vosotros. Así os relatamos Nuestra historia, y os narramos lo que Nos ha acontecido, para que Nos libréis de Nuestros males y aliviéis Nuestra carga. Que aquel que desee, Nos libere de Nuestra aflicción , y en cuanto a aquel que no desee, mi Señor es sin duda el mejor de los Ayudadores.

"Advierte a la gente, oh Siervo, y dales a conocer lo que Te hemos enviado, y no deje s que el temor a nadie Te desanime, y no seas de aquellos que vacilan. Se aproxima el día en que Dios habrá exaltado

Su Causa y magnificado Su testimonio a los ojos de todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra. Pon, en todas circunstancias, toda Tu confianza en Tu Señor, y fija Tu mirada en Él, y apártate de todos aquellos que repudian Su verdad. Que Dios, Tu Señor, Te baste como Auxiliador y Ayudador. Nos hemos comprometido a asegurar Tu triunfo sobre la tierra y exaltar Nuestra Causa por encima de todos los hombres, aunque no se encuentre rey alguno que vuelva a Ti su rostro..."

En el Kitáb-i-Agdas (Libro Más Sagrado), ese tesoro inapreciable que guarda para siempre las más brillantes emanaciones de la mente de Bahá'u'lláh; Carta de Su Orden Mundial; principal depósito de Sus Leyes; Precursor de Su Convenio; Obra fundamental que contiene algunas de Sus más nobles exhortaciones, importantísimas declaraciones y presagiosas profecías; revelado cuando Sus aflicciones habían llegado al máximo, cuando los gobernantes de la tierra Le habían abandonado definitivamente; en semejante Libro leemos lo siguiente:

"¡Oh reyes de la tierra! Ha venido Aquel Quien es el soberano Señor de todo. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, el Que Subsiste por Sí Mismo. No adoréis a nadie sino a Dios, y con corazones radiantes alzad vuestros rostros hacia vuestro Señor, Señor de todos los nombres. Esta es una Revelación con la cual nada que poseáis podrá ser jamás comparado; ¡si lo supierais! Vemos cómo os regocijáis por lo que habéis acumulado a costa de otros, privándoos de los mundos que sólo Mi Tabla Guardada puede calcular. Los tesoros que habéis reunido os han alejado inmensamente de vuestro objetivo últi

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mo. Esto es indigno de vosotros, si pudieseis comprenderlo. Purificad vuestro corazón de toda corrupción terrenal, y apresuraos a entrar en el Reino de vuestro Señor, Creador de la tierra y el cielo, Quien hizo que temblara el mundo y se lamentaran todos sus pueblos, salvo aquellos que han renunciado a todo, aferrándose a lo que la Tabla Oculta ha ordenado..."

Se Ha Revelado la Más Grande Ley

Dice además: "¡Oh reyes de la tierra! Se ha revelado la Más Grande Ley en este Lugar, en este Escenario de trascendente esplendor. Toda cosa oculta ha sido descubierta, en virtud de la voluntad del Supremo Ordenador, Quien ha anunciado la Hora Final, por Quien la Luna ha sido hendida, y expuesto todo decreto irrevocable.

"¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel Quien es el Rey de Reyes ha aparecido, ataviado con Su muy maravillosa gloria, y os emplaza ante Sí, el Que Ayuda en el Peligro, el Que Subsiste por Sí Mismo. Estad atentos, no sea que el orgullo os impida reconocer la Fuente de la Revelación; no sea que las cosas del mundo como por un velo os separen de Aquel Quien es el Creador del Cielo. Levantaos y servid a Aquel Quien es el Deseo de todas las naciones, Quien os ha creado mediante una palabra Suya, y ha ordenado que seáis, para siempre, los emblemas de Su soberanía.

"¡Por la rectitud de Dios! No es Nuestro deseo adueñaros de vuestros reinos. Nuestra misión es to

mar y poseer los corazones de los hombres. En ellos están puestos los ojos de Bahá. De esto da testimonio el Reino de los Nombres, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que siga a su Señor renunciará al inundo y a todo cuanto hay en él; ¡cuánto mayor, entonces, ha de ser el desprendimiento de Aquel Quien ocupa tan augusta posición! Abandonad vuestros palacios y apresuraos para que seáis admitido en Su Reino. Esto, en verdad, os aprovechará tanto en este mundo como en el venidero. Esto lo atestigua el Señor del reino de lo alto, si lo supierais.

"¡Cuán grande la bienaventuranza que espera al rey que se levante para ayudar a Mi Causa en Mi Reino, y se desprenda de todo menos de Mí! Tal rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre, reverenciar su posición y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades con las llaves de Mi Nombre, el omnipotente Protector de todos los que habitan los reinos visibles e invisibles. Tal rey es el ojo mismo de la humanidad, el luminoso ornamento de la frente de la creación, la fuente de bendiciones para el mundo entero. Oh pueblo de Bahá, ofrendad en su ayuda vuestros bienes, es más, vuestra vida misma."

También, en ese mismo Libro aparece esta clara acusación: "No os hemos pedido nada. En verdad, os exhortamos por amor de Dios, y seremos pacientes, como lo hemos sido en aquello que Nos ha sucedido de manos de vosotros, ¡oh concurso de reyes!"

Por otra parte, en Su Tabla a la Reina Victoria, Bahá'u'lláh se dirige a todos los reyes de la tierra, llamándolos a aferrarse a la Paz Menor, a diferencia

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de esa Más Grande Paz que sólo pueden proclamar y establecer finalmente quienes están plenamente conscientes del poder de Su Revelación y abiertamente profesan los principios de Su Fe:

"¡Oh reyes de la tierra! Vemos que aumentáis cada año vuestros gastos y los cargáis sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es total y evidentemente injusto. Temed los suspiros y lágrimas de este Agraviado, y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos. No les robéis para construir palacios para vosotros mismos; más bien elegid para ellos lo que elegís para vosotros. Así revelamos a vuestros ojos lo que os aprovecha, si lo percibierais. Vuestro pueblo es vuestro tesoro. Cuidado, no sea que vuestra autoridad viole los mandamientos de Dios, y entreguéis a quienes están bajo vuestra protección en manos de ladrones. Por ellos gobernáis, por medio de ellos subsistís, con su ayuda triunfáis. ¡Sin embargo, con qué desden los miráis! ¡Qué extraño, sumamente extraño!

"Ya que habéis rechazado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz Menor, para que quizás en cierta medida mejoréis vuestra condición y la de vuestros dependientes.

"¡Oh gobernantes de la tierra! Reconciliaos unos con otros, para que no necesitéis más armamentos, salvo los necesarios para proteger vuestros territorios y dominios. Cuidado, no sea que desatendáis el consejo del Omnisciente, el Fiel.

"Uníos, oh reyes de la tierra, pues de este modo se acallará entre vosotros la tormenta de la discordia, y vuestra gente hallará descanso, si sois de los que comprenden. Si alguno de vosotros tomara las armas

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para atacar a otro, levantaos todos contra él, pues esto no es sino justicia manifiesta."

Por otra parte, a los reyes cristianos en particular, dirige Bahá'u'lláh estas palabras de reprobación, y en lenguaje inequívoco, aclara el verdadero carácter de Su Revelación:

"¡Oh reyes de la cristiandad! ¿No escuchasteis las palabras de Jesús, el Espíritu de Dios: `Me voy, pero volveré a vosotros'? ¿Por qué, entonces, cuando Él volvió a vosotros en las nubes del cielo no os acercasteis a Él, para que hubieseis visto Su rostro y alcanzado Su Presencia? En otro pasaje, Él dice: 'Cuando Él venga, el Espíritu de la Verdad, Él os guiará hacia toda la verdad'. Y, sin embargo, he aquí que, cuando Él trajo la verdad, rehusasteis volver vuestros rostros a Él, y continuasteis entretenidos en vuestros pasatiempos y fantasías. No Le disteis la bienvenida, ni buscasteis Su presencia, para que pudieseis oír los versículos de Dios de Sus propios labios y participar de la múltiple sabiduría del Todopoderoso, Todo Glorioso, Sapientísimo. Debido a vuestra falta, habéis impedido que el aliento de Dios llegue hasta vosotros, y habéis privado a vuestras almas de Su perfumada fragancia. Seguís vagando con deleite por el valle de vuestros deseos corruptos. Vosotros y todo lo que poseéis desaparecerá. Ciertamente, volveréis a Dios, y seréis llamados a dar cuenta de vuestros hechos ante Aquel Quien ha de reunir a toda la creación. . . "

El Báb, por otra parte, en el Qayyúmu'1-Asmá', Su célebre comentario al Sura de José, revelado en el primer año de Su Misión, y descrito por Bahá'u'lláh como "el primero, el más grande y poderoso de todos los libros" de la Dispensación Bábí, emite este

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conmovedor llamado a los reyes y príncipes de la tierra:

"¡Oh concurso de reyes y de hijos de los reyee1 Desechad, todos sin excepción, vuestro dominio, que pertenece a Dios... Vano es en verdad vuestro dominio, pues Dios ha reservado las posesiones terrenales a aquellos que Le han negado ... ¡Oh concurso de reyes! Llevad fielmente y a toda prisa los versículos revelados por Nos a los pueblos de Turquía y la India, y además, con poder y fidelidad, a países del Oriente y del Occidente... ¡Por Dios! Si obráis bien, lo haréis en provecho propio; y si negáis a Dios y Sus signos, Nos, ciertamente, teniendo a Dios, bien podemos prescindir de todas las criaturas y de todo dominio terrenal."

Además, dice: "Temed a Dios, oh concurso de reyes, para que no sigáis lejos de Aquel Quien es Su Recuerdo (el Báb), luego que la Verdad ha venido a vosotros con un Libro y signos de Dios, pronunciados por la maravillosa lengua de Aquel Quien es Su Recuerdo. Buscad la gracia en Dios, pues Dios ha ordenado para vosotros, luego que hayáis creído en Él, un jardín tan vasto como la inmensidad del Paraíso".

Hasta aquí los trascendentales consejos y advertencias dirigidos por el Báb y Bahá'u'lláh a los soberanos de la tierra en forma colectiva, y particularmente, a los reyes de la Cristiandad. No haría justicia a mi tema si pasase por alto, o sólo tratase brevemente, aquellas audaces apóstrofes, llenas de augurio, destinadas a monarcas en particular, que en calidad de reyes o emperadores han contemplado con fría indiferencia las aflicciones de los Fundadores gemelos de

nuestra Fe, o bien han rechazado con desdén Sus advertencias. No puedo citar tan extensamente como debiera hacerlo los dos mil y tantos versículos que han brotado de la pluma de Bahá'u'lláh y, en menor medida, de la del Báb, y que fueron dirigidos a monarcas de Europa y de Asia en particular; ni es tampoco mi propósito extenderme en el análisis de las circunstancias que provocaron esas asombrosas declaraciones o las consecuencias que éstas trajeron. El historiador del futuro, al contemplar más ampliamente y con mayor perspectiva los decisivos acontecimientos ocurridos durante las Edades Apostólica y Formativa de la Fe de Bahá'u'lláh, podrá sin duda valorar con exactitud y describir detalladamente las causas, consecuencias y efectos de esos Mensajes Divinos que, en su alcance y efectividad, ciertamente no tienen igual en los anales religiosos de la humanidad.

Al emperador de Francia, Napoleón 111, dirigió Bahá'u'lláh estas palabras: "¡Oh Rey de París! Di a los sacerdotes que ya no hagan sonar las campanas. ¡Por Dios, el Verdadero! La Más Poderosa Campana ha aparecido en la forma de Aquel Quien es el Más Grande Nombre, y los dedos de la Voluntad de tu Señor, el Más Exaltado, el Altísimo, la tañen en el cielo de la Inmortalidad, en Su Nombre, el Todo Glorioso. Así te han sido enviados nuevamente los poderosos versículos de tu Señor, para que te levantes a recordar a Dios, Creador de cielo y tierra, en estos días en que se han lamentado todas las tribus de la tierra, y han temblado los cimientos de las ciudades y ha envuelto a todos los hombres el polvo de la irreligión, con excepción de aquellos a quienes ha querido eximir tu Señor, el Omnisciente, el Sapientísimo. . .

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Presta oído, oh Rey, a la Voz que llama zdesde el Fuego que arde en este verde Árbol, en el Sinaí que se ha levantado por encima del níveo Lugar sagrado, más allá de la Ciudad Eterna: '¡Verdade--ramente, no hay otro Dios fuera de Mí, el Que Siempre = Perdona, el Más Misericordioso!' Nos, en verdad, hemosw enviado a Aquel a Quien ayudamos con el Espíritu Sar:ato (Jesús), para que os anuncie esta Luz que ha brilllado en el horizonte de la voluntad de vuestro Señor, el Exaltadísi

mo, el Todo Glorioso, y cuyos signos se han revelado

en Occidente, para que volváis a ! (Bahá'ulláh)

vuestro rostro, en este Día que Dios Jhi exaltado por encima de todos los demás días, en cKue el Todo Misericordioso ha derramado el esplenoelor de Su resplandeciente gloria sobre todos los cz::

Iue están en el

cieloy en la tierra. Levántate para que sirvas a Dios y promuevas Su Causa. Él, verdaderamente, te ayudará con las huestes de lo visible ee invisible y te hará rey sobre todo dominio en que sale el sol. Tu Señor, en verdad, es el Omnipotente= - el Todopoderoso... Adorna tu templo con el orr?amento de Mi Nombre; y tu lengua, con el recuerd o de Mí; y tu corazón, con el amor a Mí, el Todop " oderoso, el Al

tísimo. Nada te hemos deseado sino Jo que es para ti mejor que todo cuanto posees y to dos los tesoros

de la tierra. Tu Señor es, ciertamente, conocedor, informado de todo...

"lOh Rey! Oímos las palabras que--, en respuesta al zar de Rusia, pronunciaste acerca .ele tu decisión referente a la guerra (guerra de Crimeal. Tu Señor, ciertamente, sabe y está informado de todo. Dijiste: `Dormía en mi lecho cuando me desp-ertó el tumor de los oprimidos que perecían ahogadlas en el Mar

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Negro'. Esto te oímos decir y, ciertamente, tu Señor da testimonio de lo que digo. Testificamos que lo que te despertó no fue su clamor, sino los impulsos de tus propias pasiones, pues te probamos y te hallamos deficiente. Comprende el significado de Mis palabras y sé de los que disciernen... Si hubieses sido sincero en tus palabras, no habrías desechado el Libro de Dios cuando te fue enviado por Aquel Quien es el Todopoderoso, el Sapientísimo. Mediante él te hemos probado, encontrándote distinto de lo que pretendías ser. Levántate y enmienda lo que se te ha escapado. Dentro de poco el mundo y todo cuanto posees perecerá, y el reino será de Dios, tu Señor y Señor de tus antepasados. Te incumbe no llevar tus asuntos ateniéndote a los dictados de tus deseos. Teme los suspiros de este Agraviado y protégele de los dardos de aquellos que actúan injustamente. A causa de lo que has hecho, tu reino se precipitará en la confusión, y tu imperio se te escurrirá de las manos, en castigo por tus acciones. Entonces sabrás cuánto has errado. La conmoción se apoderará de toda la gente de tu país, a menos que te levantes para ayudar a esta Causa y sigas a Aquel Quien es el Espíritu de Dios (Jesús) en este recto Sendero. ¿Te ha vuelto soberbio tu pompa? ¡Por Mi Vida! No durará; es más: pasará pronto, a menos que te aferres a esta firme Cuerda. Vemos que te sigue de cerca la humillación, en tanto que eres de los des

cuidados.. . Deja tus palacios a la gente de las tumbas; y tu imperio, a quienquiera que lo desee; entonces, vuélvete al Reino. Esto es, verdaderamente, lo que Dios ha escogido para ti, si fueras de aquellos que se vuelven a Él... Si deseases cargar el peso

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de tu dominio, hazlo para ayudar a la Causa de tu Señor. Glorificada sea esta posición, en la cual, quienquiera que la alcance, ha alcanzado todo el bien que proviene de Aquel Quien es el Omnisciente, el Sapientísimo... ¿Te regocijas por los tesoros que posees, sabiendo que perecerán? ¿Te alegras porque gobiernas un palmo de tierra, cuando el mundo entero, a juicio del pueblo de Bahá, vale tanto como la parte negra del ojo de una hormiga muerta? Déjaselo a aquellos que han puesto sus afectos en él, y vuélvete hacia Aquel Quien es el Deseo del mundo. ¿A dónde se han ido los soberbios y sus palacios? Mira dentro de sus tumbas, para que te sirva su ejemplo, ya que lo hemos puesto como lección para todo aquel que ve. Si te alcanzasen las brisas de la Revelación, huirías del mundo, te volverías hacia el Reino y darías todo lo que posees a fin de acercarte a esta sublime Visión."

Revelado al Papa

Al Papa Pío IX reveló Bahá'u'lláh lo siguiente: "¡Oh Papa! Desgarra los velos. Aquel Quien es el Señor de los Señores ha llegado cubierto por nubes, y el decreto se ha cumplido por Dios, el Todopoderoso, el Irrestringido ... É1, verdaderamente, ha descendido nuevamente del Cielo tal como descendiera de él la primera vez. Cuida de no disputar con Él, tal como disputaron con Él (Jesús) los fariseos, sin prueba clara o demostración. A Su derecha fluyen las Aguas vivientes de la gracia; a Su izquierda, el escogido Vino de la justicia, en tanto que delante de Él marchan

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los ángeles del Paraíso portando los estandartes de Sus signos. Cuida que ningún nombre te aparte de Dios, Creador del cielo y la tierra. Deja atrás al mundo y vuélvete a tu Señor, por Quien ha sido iluminada toda la tierra.. . ¿Vives en palacios, mientras Aquel Quien es el Rey de la Revelación habita en la más desolada de las viviendas? Déjaselos a quienes los desean, y vuelve con gozo y alegría tu rostro hacia el Reino... Levántate en el nombre de tu Señor, el Dios de Misericordia, en medio de los pueblos de la tierra, y toma con las manos de la confianza el Cáliz de la Vida; bebe tú primero de él, y luego ofrécelo a quienes se vuelven a él, de entre los pueblos de todas las creencias...

"Trae al recuerdo a Aquel que era el Espíritu (jesús ), contra Quien, cuando vivió, dictaron sentencia en Su propio país los más doctos de Su tiempo, en tanto que aquel que sólo era un pescador creyó en Él. ¡Tened cuidado entonces, hombres de corazón comprensivo! Tú, en verdad, eres uno de los soles del cielo de Sus nombres. Guárdate, no sea que la oscuridad extienda sobre ti su velo y te separe de Su luz... Considera a aquellos que se opusieron al Hijo (Jesús), cuando Él vino a ellos con soberanía y poder. ¡Cuáritos eran los fariseos que esperaban verle, lamentándose por su separación de Él! Y, sin embargo, cuando la fragancia de Su venida llegó hasta ellos, y Su belleza fue revelada, se apartaron de Él y con Él disputaron.. . Apenas unos pocos, carentes de todo poder entre los hombres, se volvieron hacia Su faz. ¡Y, sin embargo, hoy día todo hombre dotado de poder e investido de soberanía se enorgullece de Su Nombre! Asimismo, considera cuán numerosos son

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en estos días los monjes que en Mi Nombre se han recluido en sus iglesias y que, cuando se hubo cumplido el tiempo fijado y Nos revelamos Nuestra belleza, no Nos reconocieron, aunque Me invocan al anochecer y al alba.. .

"La palabra que ocultó el Hijo se ha hecho manifiesta. Ha sido enviada en la forma del templo humano en este día. ¡Bendito el Señor, Quien es el Padre! Él, verdaderamente ha venido a las naciones en Su más grande majestad. Volved a Él vuestros rostros, ¡oh concurso de justos!. . . Este es el día en que la Roca (Pedro) clama y exclama, y celebra la alabanza de su Señor, el Poseedor de Todo, el Altísimo, diciendo: `¡He aquí! El Padre ha venido, y se ha cumplido aquello que se os prometió en el Reino!'.. . Mi cuerpo anhela la cruz y Mi cabeza espera el golpe de la lanza, en el sendero del Todo Misericordioso, para que el mundo sea purificado de sus transgresiones ...

"¡Oh Sumo Pontífice! Da oído a lo que te aconseja el Modelador de huesos que se descomponen, expresado por Aquel Quien es Su Más Grande Nombre. Vende todos los embellecidos ornamentos que posees, y ocúpalos en el sendero de Dios, Quien hace que la noche siga al día, y el día, a la noche. Abandona tu reino a los reyes y sal de tu habitación con el rostro vuelto hacia el Reino y, entonces, desprendido del mundo, proclama la alabanza de tu Señor entre la tierra y el cielo. Así te lo ha ordenado Aquel Quien es el Poseedor de los Nombres, de parte de tu Señor, el Todopoderoso, el Omnisciente. Exhorta a los reyes, diciendo: `Proceded equitativamente con los hombres. Cuidado, no sea que traspa

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séis los límites que fija el Libro'. Esto de hecho es propio de ti. Cuida de no apropiarte de las cosas del mundo y de sus riquezas. Déjaselas a quienes las deseen y aférrate a lo que ha sido prescrito por Aquel Quien es el Señor de la creación. Si alguien te ofreciere todos los tesoros de la tierra, no te dignes ni siquiera mirarlos. Sé como fue tu Señor. Así ha expresado la lengua de la Revelación aquello que Dios ha destinado para ornamento del libro de la creación.. . Si te embriagare el vino de Mis versículos y determinares presentarte ante el trono de tu Señor, Creador del cielo y la tierra, haz de Mi amor tu vestidura; de tu recuerdo de Mí, tu escudo; y de tu confianza en Dios, el Revelador de todo poder, tu provisión... Verdaderamente, ha llegado el día de la cosecha, y todas las cosas han sido separadas unas de otras. Él ha guardado lo que escogió en los receptáculos de la justicia, y ha arrojado al fuego aquello que lo merece. Así lo ha decretado vuestro Señor, el Poderoso, el Amable, en este Día prometido. Él, ciertamente, ordena lo que Le place. No hay Dios sino Él, el Todopoderoso, el Que Todo lo Domina."

En la Tabla dirigida al zar de Rusia, Alejandro 11, leemos: "¡Oh zar de Rusia! Inclina tu oído a la voz de Dios, el Rey, el Santo, y vuélvete al Paraíso, Lugar donde mora Aquel Quien, en medio del Concurso de lo alto, posee los más excelentes títulos, y Quien, en el reino de la creación es llamado por el nombre de Dios, el Resplandeciente, el Todo Glorioso. Cuida que tu deseo no te impide volverte hacia la Faz de tu Señor el compasivo, el Más Misericordioso. Nos verdaderamente, hemos escuchado aquello que tú suplicaste a tu Señor, mientras secretamente comulga

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bas con Él. Por eso sopló la brisa -de Mi amorosa bondad y se levantó el oleaje del mar de Mi misericordia, y te respondimos en verdad. Tu Señor es, ciertamente, el Omnisciente, el Sapiantísimo. Mientras estaba encadenado y con grillos en la prisión, Me prestó ayuda uno de tus ministros. Por eso Dios ha ordenado para ti una posición que no puede comprender el conocimiento de nadie, salvo Su conocimiento. Cuida de no perder esa sublime posición... Cuida que tu soberanía no te aparte de Aquel Quien es el Supremo Soberano. Él, verdaderamente, ha venido con Su Reino, y todos los átomos proclaman: `¡He aquí que el Señor ha venido en Su gran majestad!' Aquel Quien es el Padre, ha venido, y el Hijo (jesús), exclama en el valle sagrado: `¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor, Mi Dios!' En tanto, el Sinaí rodea la Casa y la Zarza Ardiente proclama: `¡El Todo Munífico ha llegado, montado en las nubes! Bienaventurado quien se acerca a Él, y ¡ay de quienes están alejados!'

"Levántate en medio de los hombres en nombre de esta Causa que todo lo domina, y luego llama a las naciones hacia Dios, el Exaltado, el Grande. No seas de aquellos que llamaban a Dios por uno de Sus nombres, mas cuando apareció Aquel Quien es el Objeto de todos los nombres, Le negaron apartándose de Él, y finalmente dictaron sentencia contra Él con manifiesta injusticia. Considera y trae a la memoria los días en que apareció el Espíritu de Dios (jesús), y Herodes pronunció fallo contra Él. Dios, sin embargo, Le ayudó con las huestes de lo invisible y Le protegió con la verdad, enviándole a otro país, conforme a Su promesa. Él, verdaderamente, orde

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na lo que Le place. Tu Señor, en verdad, resguarda a quien Él quiere, ya sea en medio de los mares, o en las fauces de la serpiente, o bajo la espada del opresor.. .»

"Otra vez digo: Escucha Mi voz que llama desde Mi prisión, para que te haga saber lo que le ha sucedido a Mi Belleza, en manos de aquellos que son las manifestaciones de Mi gloria, y percibas cuán grande ha sido Mi paciencia, no obstante Mi fuerza, y cuán inmensa Mi indulgencia, no obstante Mi poder. ¡Por Mi Vida! Si pudieras conocer las cosas reveladas por Mi Pluma y descubrir los tesoros de Mi Causa y las perlas de Mis misterios que yacen ocultas en los mares de Mis nombres y en las copas de Mis palabras, tú, en tu amor a Mi nombre y en tu anhelo por Mi glorioso y sublime Reino, sacrificarías tu vida en Mi sendero. Sabe que aunque Mi cuerpo esté bajo las espadas de Mis enemigos y Mis miembros sean acosados por incalculables aflicciones; sin embargo, Mi espíritu está lleno de un gozo con el cual todas las alegrías de la tierra no podrán nunca compararse.

'Dirige tu corazón hacia Aquel Quien es el Punto de adoración del mundo y di: ¡Oh pueblos de la tierra! ¿,Le habéis rechazado a Él, por Quien sufrió el martirio Aquel que vino con la verdad, trayendo el anuncio de vuestro Señor, el Exaltado, el Grande? Di: Este es un anuncio por el cual se han regocijado los corazones de los Profetas y Mensajeros. Éste es Aquél a Quien el corazón del mundo recuerda y está prometido en los Libros de Dios, el Poderoso, el Omnisciente. Las manos de los Mensajeros, en su deseo de encontrarme, se alzaban a Dios, el Poderoso, el Glorificado... Algunos se lamentaban de su sepa

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ración de Mí; otros soportaron dificultades en Mi sendero, y otros hasta dieron su vida por amor a Mi belleza; si lo supierais. Di: En verdad, no he aspirado a ensalzarme a Mí mismo, sino más bien a Dios mismo, si juzgaseis con imparcialidad. Nada puede verse en Mí, que no sea Dios y Su Causa, si pudieseis percibirlo. Yo soy Aquel a Quien ensalzó la lengua de Isaías, Aquel con cuyo nombre fueron adornados la Torá y el Evangelio ... Bienaventurado el rey cuya soberanía no le ha mantenido alejado de su Soberano y que de corazón se ha vuelto a Dios. Él, ciertamente, es contado entre quienes han logrado lo que ha querido Dios, el Poderoso, el Omnisciente. Dentro de poco, tal rey será considerado entre los monarcas de los dominios del Reino. Tu Señor es, en verdad, potente sobre todas las cosas. Él da lo que quiere a quien sea Su voluntad, y retiene lo que le place a quienquiera que sea Su voluntad. Él, verdaderamente, es el Omnipotente, el Todopoderoso."

A la Reina Victoria, Bahá'u'lláh le escribió: "¡Oh Reina en Londres! Inclina tu oído a la voz de tu Señor, el Señor de toda la humanidad, que llama del Árbol del Loto Divino: ¡Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Todopoderoso, el Omnisciente! Desecha todo cuanto hay en la tierra y adorna la cabeza de tu reino con la corona del recuerdo de tu Señor, el Todo Glorioso. Él, en verdad, ha venido al mundo en Su muy grande gloria, y todo lo que se ha mencionado en el Evangelio se ha cumplido. El país de Siria ha sido honrado por los pasos de su Señor, el Señor de todos los hombres, y tanto el norte como el sur están embriagados con el vino de Su presencia. Bienaventurado el hombre que ha aspirado la

fragancia del Más Misericordioso, y se ha vuelto al Lugar de amanecer de Su belleza, en esta resplandeciente Aurora. La Mezquita de Agsá vibra con las brisas de tu Señor, en tanto que Bathá (La Meca) tiembla ante la voz de Dios, el Exaltado, el Altísimo. Y con esto, cada una de sus piedras celebra la alabanza del Señor, mediante este Grande Nombre.

"Renuncia a tu deseo y dirige luego tu corazón a tu Señor, el Antiguo de los Días. Hacemos mención de ti por amor a Dios, y deseamos que tu nombre sea exaltado por tu recuerdo de Dios, Creador del cielo y de la tierra. Él, verdaderamente, da testimonio de lo que digo. Se Nos ha informado que tú has prohibido el tráfico de esclavos, tanto de hombres como de mujeres. Esto, verdaderamente, es lo que Dios ha ordenado en esta maravillosa Revelación. Debido a ello, Dios ha destinado para ti una recompensa. Él, ciertamente, dará a quien hace el bien su remuneración debida, si siguieras lo que te ha sido enviado por Aquel Quien es el Omnisciente, el Informado de Todo. En cuanto a aquel que se aparta y se hincha de orgullo, luego que le han llegado las claras pruebas del Revelador de los signos, Dios reducirá su obra a la nada. Él, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. Las acciones del hombre son aceptables después de su reconocimiento (de la Manifestación). Aquel que se aparta del Verdadero es de hecho la más velada de Sus criaturas. Así lo ha decretado Aquel Quien es el Todopoderoso, el Omnisciente.

"También hemos oído que tú has confiado las riendas del consejo a manos de los representantes del pueblo. En verdad, has hecho bien, pues con ello se reforzarán los cimientos del edificio de tus asuntos y se

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tranquilizarán los corazones de todos los que están bajo tu amparo, sean éstos elevados o humildes. Sin embargo, les incumbe ser dignos de confianza entre Sus siervos, y considerarse representantes de todos los que habitan la tierra. Esto les aconseja en esta Tabla Aquel Quien es el Gobernante, el Sapientísimo... Bienaventurado aquel que entra en la asamblea por amor a Dios y juzga entre los hombres con justicia pura. Él es, en verdad, de los dichosos ...

'vuélvete a Dios y di: ¡Oh mi Soberano Señor! No soy más que un vasallo Tuyo, y Tú eres, en verdad, el Rey de Reyes. He elevado mis manos suplicantes hacia el cielo de Tu gracia y Tus dones, Envíame entonces, desde las nubes de Tu generosidad, aquello que me librará de todo menos de Ti y me acercará a Ti mismo. Te imploro, oh mi Señor, por Tu nombre, al cual has hecho rey de los nombres y manifestación de Ti mismo para todos los que están en el cielo y en la tierra, que rasgues los velos que se han interpuesto entre mí y el reconocimiento del Lugar de Amanecer de Tus signos y la Aurora de Tu Revelación. Tú eres, verdaderamente, el Todopoderoso, el Omnipotente, el Todo Munífico. No me prives, oh mi Señor, de la fragancia del Manto de Tu misericordia en Tus días, y ordena para mí lo que has ordenado para Tus siervas que han creído en Ti y en Tus signos, Te han reconocido y han dirigido sus corazones hacia el horizonte de Tu Causa. Tu eres, verdaderamente, Señor de los mundos y, de aquellos que muestran misericordia, el Más Misericordioso. Asísteme, entonces, oh mi Dios, para que Te recuerde en medio de Tus siervas, y ayude a Tu Causa en Tus países. Acepta, entonces, lo que se me ha esca

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pado al irradiarse la luz de Tu semblante. Tú, en verdad, tienes poder sobre todas las cosas. Gloria a Ti, oh Tú en cuya mano está el reino de los cielos y de la tierra."

En el Kitáb-i-Agdas, Su Libro Más Sagrado, Bahá'u`lláh se dirige así al emperador de Alemania, Guillermo I: "Di: ¡Oh Rey de Berlín! Da oído a la voz que llama de este manifiesto Templo: Verdaderamente, no hay Dios sino Yo, el Eterno, el Incomparable, el Antiguo de los Días. Ten cuidado, no sea que el orgullo te impida reconocer la Aurora de la Revelación Divina, no sea que deseos terrenales te aparten, como un velo, del Señor del Trono de lo alto y de aquí en la tierra. Esto te aconseja la Pluma del Altísimo. Él, verdaderamente, es el Más Benévolo, el Todo Munífico. Recuerda a aquel cuyo poder superaba tu poder (Napoleón III), y cuya posición excedía tu posición. ¿Dónde está? ¿A dónde fueron las cosas que poseía? Que te sirva de lección, y no seas de los que están profundamente dormidos. Él fue quien desechó la Tabla de Dios, cuando le dimos a conocer lo que Nos habían hecho sufrir las huestes de la tiranía. Por eso, la desgracia lo acosó de todos lados y él bajó al polvo con gran pérdida. Medita profundamente, oh Rey, acerca de él y acerca de aquellos que, como tú, han conquistado ciudades y han regido a los hombres. El Todo Misericordioso los bajó de sus palacios a sus tumbas. Sé prevenido, sé de aquellos que reflexionan".

Y más adelante, en ese mismo Libro, esta notable profecía: "¡Oh riberas del Rin! Os hemos visto cubiertas de sangre, por cuanto las espadas de la venganza fueron desenvainadas contra vosotras; y ten

dréis otra vuelta. Y oímos las lamentaciones de Berlín, aunque esté hoy en conspicua gloria". Asimismo, en el Kitáb-i-Agdas aparecen estas palabras dirigidas al emperador Francisco José: "¡Oh Emperador de Austria! Aquel Quien es el Amanecer de la Luz de Dios habitaba en la prisión de `Akká cuando emprendiste viaje para visitar la Mezquita de Agsá (Jerusalén). Pasaste cerca de Él y no inquiriste sobre Aquel por Quien toda cosa es exaltada y es abierta toda puerta sublime. Nos, verdaderamente, hicimos de ella (Jerusalén) un lugar al que el mundo debería volverse, para que Me recordasen; y, sin embargo, has rechazado a Aquel Quien es el Objeto de ese recuerdo, cuando apareció con el Reino de Dios, tu Señor y Señor de los mundos. Hemos estado contigo en todo momento y te hemos encontrado aferrándote a la Rama sin atender a la Raíz. Tu Señor, ciertamente, da testimonio de lo que digo. Nos dolió verte circular alrededor de Nuestro Nombre sin percatarte de Nos, aunque estábamos ante tu rostro. Abre tus ojos, para que contemples esta gloriosa Visión y reconozcas a Aquel a Quien invocas de día y de noche, y veas la Luz que brilla sobre de este luminoso Horizonte".

En el Súriy-i-Múluk, las siguientes palabras son dirigidas al Sultán `Abdu'1-Azíz: "Escucha, oh rey, la voz de Aquel Quien habla la verdad, Quien no te pide que le recompenses con lo que Dios ha querido darte, Quien infaliblemente holla el Sendero recto. Él es Quien te llama ante Dios, tu Señor, y te muestra el rumbo correcto, el camino que lleva a la verdadera felicidad, para que quizás seas de los que estarán bien . . . A aquel que se entregue por completo

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a Dios, ciertamente, Dios estrá con él; y a aquel que ponga su confianza en Dios, sin duda, Dios le protegerá de todo lo que pueda dañarle y le escudará contra la maldad de todo urdidor de mal.

"Si inclinases tu oído a Mi voz y observases Mi consejo, Dios te exaltaría a tan eminente posición, que las maquinaciones de hombre alguno sobre la tierra podrían jamás tocarte ni lastimarte. Observa, oh rey, en lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, los preceptos de Dios, y no sigas los caminos del opresor. Toma las riendas de los asuntos de tu pueblo, sosteniéndolas firmemente en la mano de tu poder, y examina personalmente todo lo relacionado con ellos. Que nada se te escape, pues en eso reside el bien supremo.

"Da gracias a Dios por haberte escogido de entre el mundo entero, haciéndote rey de aquellos que profesan tu fe. Te corresponde realmente apreciar los maravillosos favores que Dios te ha concedido y magnificar continuamente Su nombre. Le alabarás de la mejor manera si amas a Sus amados y resguardas y proteges a Sus siervos del daño de los traicioneros, para que nadie los siga oprimiendo. Además, deberías levantarte a hacer cumplir la ley de Dios entre ellos, para que seas de los que están firmemente fundados en Su ley.

"Si hicieras que ríos de justicia esparciesen sus aguas sobre tus súbditos, Dios ciertamente te ayudaría con las huestes de lo invisible y lo visible y te fortalecería en tus asuntos. No hay Dios sino Él. Toda la creación y su imperio son Suyos. A Él vuelven las obras de los fieles.

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"No confíes en tus tesoros. Pon toda tu fe en la gracia de Dios, tu Señor. Que Él sea tu esperanza en todo lo que hagas, y sé de aquellos que se han sometido a Su voluntad. Que Él sea tu ayudador y enriquécete con Sus tesoros, pues junto a Él están los tesoros de los cielos y de la tierra. Se los da a quien Él quiere, y a quien quiere se los niega. No hay Dios sino £1, el Poseedor de Todo, el Más Alabado. Todos no son más que indigentes ante la puerta de Su misericordia; todos están desamparados ante la revelación de Su soberanía e imploran Su favor.

"No traspases los límites de la moderación y se justo en tu proceder con aquellos que te sirven. Dales lo que corresponda a sus necesidades, pero no lo que les permita acumular riquezas para sí mismos, para adornarse, embellecer sus hogares, adquirir cosas que no les son de ningún beneficio y ser contados entre los pródigos. Procede con ellos con justicia invariable, de modo que ninguno de ellos sufra privaciones ni sea mimado con lujos. Esto no es sino justicia manifiesta. No permitas que abyectos gobiernen y dominen a quienes son nobles y dignos de honor, y no dejes a los magnánimos a merced de los indignos y despreciables, pues esto es lo que observamos a nuestra llegada a la Ciudad (Constantinopla) y de ello damos testimonio ...

'Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios, y como uno que está en Su Presencia, pesa tus acciones en esa balanza cada día, cada momento de tu vida. Hazte un examen de conciencia antes que seas llamado a rendir cuentas, en el Día en que ningún hombre tendrá fuerza para sostenerse por temor a

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Dios, Día en que se hará temblar los corazones de los negligentes.

"Tu eres la sombra de Dios sobre la tierra. Por lo tanto, esfuérzate por actuar de una manera digna de tan eminente y augusta posición. Si dejas de seguir las cosas que hemos hecho descender sobre ti y te hemos enseñado, ciertamente habrás menoscabado ese grande e inapreciable honor. Vuelve, entonces, y aférrate completamente a Dios, y purifica tu corazón del mundo y todas sus vanidades, y no permitas que el amor a un extraño entre y more en él. Mientras no hayas borrado de tu corazón todo vestigio de tal amor, el brillo de la luz de Dios no podrá verter sobre él su resplandor, por cuanto a nadie ha dado Dios más de un corazón. Verdaderamente, esto ha sido decretado y escrito en Su antiguo Libro. Y ya que el corazón humano, conforme lo ha modelado Dios, es uno e indiviso, te incumbe cuidar que tus afectos sean también uno e indiviso. Por tanto, con todo el afecto de tu corazón, aférrate a Su amor, y aléjalo del amor a cualquiera que no sea Él, para que te ayude a sumergirte en el océano de Su unidad y te permita llegar a ser un verdadero defensor de Su unicidad..."

Haz Que el Opresor Desista

"Que tu oído preste atención, oh rey, a las palabras que te hemos dirigido. Haz que el opresor desista de sn tiranía y separa a los obradores de injusticia de entre aquellos que profesan tu fe. ¡Por la rectitud de Dios! Las aflicciones que hemos soportado son

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tales que cualquier pluma que las narre no puede seré sino sobrecogida por la angustia. Ninguno de los qué' verdaderamente creen en la unidad de Dios y la sostienen puede llevar el peso de su relato. Tan grandes han sido Nuestros sufrimientos, que hasta los ojos de Nuestros enemigos han llorado por Nos, y, además de ellos, los de toda persona perspicaz. Y a todas estas pruebas hemos sido sometidos, a pesar de que Nos hemos acercado a ti y ordenado a los hombres que se acojan a tu amparo, para que seas una fortaleza para los que creen en la unidad de Dios y la sostienen.

"¿Alguna vez, oh rey, te he desobedecido? ¿En alguna ocasión he violado cualquiera de tus leyes? ¿Puede cualquiera de tus ministros que te representan en Irak alegar prueba alguna que demuestre Mi deslealtad hacia ti? ¡No, por Aquel Quien es el Señor de todos los mundos! Ni un solo instante Nos hemos rebelado contra ti ni contra ninguno de tus ministros. Dios mediante, nunca Nos sublevaremos contra ti, aunque seamos expuestos a pruebas más severas que cualesquiera que hayamos sufrido en el pasado. De día y de noche, al atardecer y de mañana oramos a Dios por ti, para que bondadosamente te ayude a obedecerle y observar Sus mandamientos, y te proteja de las huestes de los malvados. Haz, por tanto, como te plazca, y trátanos como convenga a tu posición y sea digno de tu soberanía. No olvides la ley de Dios en todo lo que deseares realizar, ahora o en los días venideros. Di: ¡Alabado sea Dios, Señor de todos los mundos!"

Por otra parte, en el Kitáb-i-Agdas aparece esta vehemente amonestación a Constantinopla: "¡Oh Lu

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gar situado a orillas de los dos mares! VerdaderaInente, el trono de la tiranía se ha asentado en ti, y la llama del odio se ha encendido en tu seno, de tal manera que se ha lamentado y ha llorado el Concurso de lo alto y quienes circulan alrededor del Exaltado Trono. Vemos que en ti los necios gobiernan a los sabios, y la oscuridad se vanagloria ante la luz. De hecho, estás lleno de manifiesto orgullo. ¿Tu aparente esplendor te ha puesto jactancioso? ¡Por Aquel Quien es el Señor de la humanidad! Pronto se acabará, y se lamentarán tus hijas, y tus viudas y todas las familias que habitan en ti. Así te lo hace saber el Omnisciente, el Sapientísimo".

En cuanto a Nasiri'd-Dín _Sháh, el Lawh-i-Sultán, que le fue enviado desde `Akká y que constituye la rnás extensa Epístola de Bahá'u'lláh a un soberano en Particular, proclama lo siguiente: "¡Oh rey! Yo no era Irás que un hombre como otros; dormía en Mi lecho cuando, he aquí, soplaron sobre Mí las brisas del Tado Glorioso, y Me dieron el conocimiento de todo lo que ha sido. Esto no proviene de Mí, sino de Uno que es Todopoderoso, Omnisciente. Y Él me ordenó que elevara Mi voz entre la tierra y el cielo; por esto Me sobrevino lo que ha hecho correr las lágrimas de todo hombre de entendimiento. No he estudiado el saber corriente entre los hombres, ni he entrado en sus escuelas. Averígualo en la ciudad en que vivía, Para que estés totalmente seguro de que Yo no soy de aquellos que hablan falsamente. Esta no es más que una hoja que han movido los vientos de la voluntad de tu Señor, el Todopoderoso, el Todo Alabado. ¿Puede estar quieta en tanto soplan vientos temP~stuosos? ¡No, por Aquel Quien es el Señor de to

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dos los Nombres y Atributos! La mueven como ell desean. Lo efímero es como nada ante Aquel Quie es el Que Siempre Perdura. Me ha alcanzado Su lla= mado, que todo lo somete, y Me ha hecho proclamar Su alabanza entre todas las gentes. De hecho era como un muerto, cuando fue pronunciada Su orden: La mano de la voluntad de tu Señor, el Compasivo,: el Misericordioso, Me transformó. ¿Puede alguien decir por su propia voluntad aquello por lo cual todos los hombres, tanto elevados como humildes, han de protestar contra él? No -por Aquel Quien enseñó a la Pluma los misterios eternos- nadie salvo a quien ha fortalecido la gracia del Todopoderoso, el Omnipotente. La Pluma del Altísimo se dirige a Mí, diciéndome: No temas. Relata a Su Majestad el _Shah lo que te sucedió. Su corazón, ciertamente, está entre los dedos de tu Señor, el Dios de Misericordia, para que quizás el sol de la justicia y munificencia brille sobre el horizonte de su corazón. Así ha sido irrevocablemente fijado el decreto de Aquel Quien es el Sapientísimo.

"Mira a este joven, oh Rey, con los ojos de la justicia; juzga, entonces, con verdad acerca de lo que Le ha acontecido. Verdaderamente, Dios te ha hecho Su sombra en medio de los hombres y signo de Su poder para todos los que habitan la tierra. juzga entre Nos y aquellos que Nos han agraviado sin prueba y sin un Libro aclarador. Aquellos que te rodean te aman por su propio interés, en tanto que este joven te ama por tu bien, y no ha tenido deseo alguno sino acercarte a la sede de la gracia y volverte a la diestra de la justicia. Tu Señor da testimonio de lo que declaro.

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"¡Oh Rey! Si inclinases tu oído al chirrido de la pluma de Gloria y al arrullo de la Paloma de la Eternidad que, en las ramas del Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, pronuncia alabanzas a Dios, Hacedor de todos los nombres y Creador del cielo y de la tierra, alcanzarías una posición desde la cual nada verías en el mundo del ser sino el resplandor del Adorado, y considerarías tu soberanía como la más despreciable de tus posesiones, abandonándola a quienquiera que la desease y dirigiendo tu rostro hacia el Horizonte encendido con la luz de Su semblante. Ni tampoco querrías jamás soportar la carga del dominio salvo que te propusieras ayudar a tu Señor, el Exaltado, el Altísimo. Entonces te bendeciría el Concurso de lo alto. ¡Oh, cuán excelsa es esta muy sublime posición; si pudieras ascender a ella por el poder de una soberanía que reconocidamente proviene del Nombre de Dios! ...

"¡Oh Rey de la época! Los ojos de estos refugiados se han vuelto hacia la misericordia del más Misericordioso y están fijos en ella. No cabe duda de que: esas aflicciones serán seguidas por efusiones de suprema misericordia, y esas terribles adversidades serán sucedidas por desbordante prosperidad. Mucho desearíamos, sin embargo, que su Majestad el _Sh Z examinara él mismo estos asuntos, trayendo esperanza a los corazones. Lo que hemos puesto a consideración de tu Majestad es de hecho para tu mayor bien. Y Dios, ciertamente, Me es testigo suficiente.. .

"Oh, si tú Me permitieses, oh _Shah, enviarte aquello que reconfortara los ojos, tranquilizara las almas y persuadiera a toda persona imparcial, de que con Él es

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el conocimiento del Libro ... Si no fuera por el repudio de los necios y la connivencia de los sacerdotes, hubiera pronunciado un discurso que habría arrobado los corazones llevándolos a un reino en cuyos vientos se escucha el murmullo: `¡No hay Dios sino Él!'...

"He visto, oh _Sháh, en el sendero de Dios, lo que no ha visto ningún ojo ni ha escuchado ningún oído... ¡Cuán numerosas las aflicciones que han llovido y pronto lloverán sobre Mí! Avanzo con el rostro vuelto hacia Aquel Quien es el Todopoderoso, el Todo Munífico, en tanto que en pos de Mí se desliza la serpiente. Mis ojos han vertido lágrimas hasta empapar Mi lecho. Sin embargo, no Me aflijo por Mí mismo. ¡Por Dios! Mi cabeza anhela la lanza por amor a su Señor. Nunca he pasado delante de un árbol sin que Mi corazón se dirigiese a él diciendo: `¡Oh que fueses derribado en Mi nombre y crucificado en tí Mi cuerpo, en el sendero de Mi Señor!'.. . ¡Por Dios! Aunque Me agobie el cansancio y Me consuma el hambre, y la roca desnuda sea Mi lecho, y Mis compañeros las bestias del campo, no Me quejaré sino que resistiré pacientemente, como pacientemente han resistido los dotados de constancia y firmeza, por el poder de Dios, el Rey Eterno y Creador de las naciones, y en todas condiciones daré gracias a Dios. Oramos porque Él, por Su munificencia -¡exaltado sea Él!-, mediante este encarcelamiento libere la cerviz de los hombres de cadenas y grillos, y los haga volverse con rostro sincero hacia Su Faz, el Poderoso, el Munífico. Él está dispuesto a responder a quienquiera que Le llame y está cerca de quienes comulgan con Él."

En el Qayyúmu'1-Asmá', el Báb, por Su parte, así se dirige a Muhammad _Sháh: "¡Oh Rey del Islam! Ayuda con la verdad, después que hayas ayudado al Libro, a Aquel Quien es Nuestra Más Grande Mención, pues Dios en verdad ha destinado para ti y para quienes te rodean, en el Día del juicio, una responsable posición en Su sendero. ¡Juro por Dios, oh Sháh! Si muestras enemistad a Aquel Quien es Su Mención, en el Día de la Resurrección Dios te condenará, ante los reyes, al fuego infernal, y, en verdad, no encontrarás en ese Día ayudador fuera de Dios, el Exaltado. Limpia, oh _Sháh, la Tierra Sagrada (Teherán) de quienes han repudiado el Libro, antes del día en que vendrá la Mención de Dios, terrible y repentinamente, con Su poderosa Causa, por consentimiento de Dios, el Altísimo. Dios, en verdad, te ha ordenado someterte a Aquel Quien es Su Mención y a Su Causa, y, con la verdad y Su consentimiento, dominar a los países, pues en este mundo has sido misericordiosamente investido de soberanía, y en el próximo habitarás junto a la Sede de Santidad con los moradores del Paraíso de Su complacencia. Que tu soberanía no te engañe, oh Sháh, pues `toda alma probará la muerte', y esto, en verdad, ha sido consignado como decreto de Dios".

Además, en Su Tabla de Muhammad _Sháh, el Báb ha revelado: "Yo soy el Punto Primordial, del cual se han originado todas las cosas creadas. Yo soy la Faz de Dios, cuyo esplendor jamás será oscurecido; la Luz de Dios, cuyo brillo jamás podrá extinguirse .. Todas las llaves del cielo ha querido Dios ponerlas en Mi diestra, y todas las llaves del infierno, en Mi siniestra... Soy uno de los pilares que sostienen la

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Palabra Primordial de Dios. Quienquiera que Me haya reconocido, ha conocido todo lo que es verdadero y justo, y ha alcanzado todo lo que es bueno y correcto. La substancia de la cual Dios Me ha creado no es la arcilla con que otros han sido formados. Él Me ha conferido lo que nunca podrán comprender los mundanamente sabios ni descubrir los fíeles...

"¡Por Mi vida! Si no fuera por la obligación de reconocer la Causa de Aquel Quien es el Testimonio de Dios... no te habría anunciado esto.. . Ese mismo año (año 60) te envié un mensajero y un libro, para que actuaras con la Causa de Aquel Quien es el Testimonio de Dios, como corresponde a la posición de tu soberanía...

"¡Juro por la verdad de Dios! Si aquel que ha querido tratarme de tal manera supiese a quién ha tratado así, él, verdaderamente, nunca en su vida seria feliz. Es más -y ciertamente te hago saber la verdad de este asunto-, es como si hubiese encarcelado a todos los Profetas, y a todos los hombres de verdad, y a todos los escogidos.. . ¡Ay de aquel de cuyas manos proviene el mal, y bienaventurado el hombre de cuyas manos proviene el bien!.. .

"¡Juro por Dios! No espero de ti bienes materiales, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza... ¡Juro por la verdad de Dios! Si supieses lo que Yo sé, renunciarías a la soberanía de este mundo y del venidero, para llegar a Mi complacencia mediante tu obediencia al Verdadero... Si te negares a hacerlo, el Señor del mundo hará aparecer a uno que exalte Su Causa, y el Mandamiento de Dios será, ciertamente, llevado a efecto."

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Queridos amigos: ¡cuán vasto panorama abren a nuestra vista estas preciosas, estas conmovedoras declaraciones divinas!

El Vicario de Dios en la Tierra

¡Qué recuerdos evocan! ¡Qué sublimes los principios que inculcan! ¡Qué esperanzas crean! ¡Qué aprehensiones suscitan! Y, sin embargo, ¡qué fragmentarias parecen las palabras anteriormente citadas, por adecuadas que sean para el fin inmediato de mi tema, si se las compara con la avasalladora majestad que solamente puede revelar la lectura del texto completo! Aquel Quien era el Vicario de Dios en la tierra, al dirigirse, en el momento más crítico en que Su revelación llegaba a su punto culminante, a aquellos que en su persona concentraban el esplendor, la soberanía y el poder del dominio terrenal, por cierto no podía quitar ni una sola jota o tilde al peso y fuerza que requería la presentación de tan histórico Mensaje. Ni los peligros que Le cercaban cada vez más, ni el temible poder con que investía en esa época la doctrina de la soberanía absoluta a los emperadores de Occidente y potentados del Oriente, podían disuadir al Exiliado y Prisionero de Adrianópolis de comunicar todo el fragor de Su Mensaje a Sus dos imperiales perseguidores así como al resto de sus soberanos coetáneos.

La magnitud y diversidad del tema, la fuerza del argumento, la sublimidad y audacia del lenguaje acaparan nuestra atención y asombran nuestro entendimiento. Emperadores, reyes y príncipes, cancilleres

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y ministros, el propio Papa, sacerdotes, monjes y filósofos, los exponentes del saber, parlamentarios y diputados, los ricos de la tierra, los seguidores de todas las religiones y el pueblo de Bahá: todos están incluidos dentro del alcance del Autor de estos Mensajes y reciben, cada cual según sus méritos, los consejos y amonestaciones correspondientes. No es menos sorprendente la diversidad de temas aludidos en estas Tablas. Se ensalza la trascendente majestad y unidad de un Dios incognoscible e inalcanzable, y se proclama y recalca la unicidad de Sus Mensajeros. Se hace hincapié en la singularidad, universalidad y potencialidades de la Fe Bahá'í, y se expone el propósito y carácter de la Revelación Bábí. Se revela la significación de los padecimientos y destierros de Bahá'u'lláh, y se reconocen y se lamentan las aflicciones que llovieron sobre Su Anunciador y sobre Su Homónimo. Se expresa Su propio anhelo por la corona del martirio, que ellos dos tan misteriosamente ganaran, y se prefiguran las glorias y maravillas guardadas para Su propia Dispensación. Se narran episodios, a la vez conmovedores y miríficos, de varios períodos de Su ministerio, y se afirma, repetida y categóricamente, la transitoriedad de la pompa, fama, riqueza y soberanía mundanas. Se hacen enérgicos e insistentes llamamientos para la aplicación de los más elevados principios en las relaciones humanas e internacionales, y se ordena el abandono de prácticas y costumbres deshonrosas, perjudiciales para la felicidad, crecimiento, prosperidad y unidad de la raza humana. Se censura a reyes, se acusa a dignatarios eclesiásticos, se condena a ministros y plenipotenciarios, y se reconoce inequívocamente y

se anuncia repetidamente la identidad de Su advenimiento con la venida del Padre mismo. Se predice la violenta caída de algunos de esos reyes y emperadores, se desafía abiertamente a dos de ellos, se amonesta a la mayoría, se apela a todos y se les exhorta.

En el Lawh-i-Sultán (Tabla al _Sháh de Persia), Bahá'u`lláh declara: "¡Ojalá que el deseo embellecedor del mundo de Su Majestad decrete que este Siervo sea puesto cara a cara con los sacerdotes de la época y presente pruebas y testimonios ante Su Majestad el _Sháh! Este Siervo está dispuesto, y pone Su esperanza en Dios para que se convoque tal reunión, de modo que se aclare y ponga de manifiesto la verdad de este asunto ante Su Majestad el _Sháh. Por tanto, a ti te corresponde ordenar, y Yo estoy dispuesto ante el trono de tu soberanía. Decide pues, en Mi favor o contra Mi'.

Por otra parte, en el Lawh-i-Ra'ís, Bahá'u'lláh escribe, recordando Su conversación con el oficial turco encargado de la tarea de efectuar Su destierro a la plaza fuerte de 'Akká: "Hay un asunto, que si lo crees posible, te pido someterlo a la consideración de Su Majestad el Sultán: que se permita a este joven reunirse diez minutos con él, a fin de que él pregunte todo lo que estime como testimonio suficiente y considere como prueba de la veracidad de Aquel Quien es la Verdad. Si Dios Le permitiese aducir esa prueba, entonces, que libre a estos agraviados y los deje en paz." "Prometió", agrega Bahá'u'lláh en esa Tabla, "transmitir el mensaje y darnos su respuesta. Sin embargo, no recibimos ninguna

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noticia de él. Aun cuando no es propio de Aquel Quien es la Verdad presentarse ante nadie, puesto que todos han sido creados para obedecerle, sin embargo, en vista de la condición de estos niños pequeños y de la gran cantidad de mujeres tan alejadas de sus amigos y su tierra, hemos consentido en hacer esto. Y no obstante, nada ha resultado. El propio `Umar está vivo y es accesible; pregúntale a él para que la verdad te sea conocida".

Refiriéndose a estas Tablas dirigidas a los soberanos del mundo, que `Abdu'1-Bahá aclama como "milagro", escribe Bahá'u'lláh: "Cada una de ellas ha sido designada con un nombre especial. La primera se ha llamado `El Estruendo'; la segunda, `El Golpe'; la tercera, `La Inevitable'; la cuarta, `La Clara'; la quinta, `La Catástrofe'; y las demás: `El aturdidor Toque de Trompeta', `El Evento Próximo', `El Gran Terror', `La Trompeta', `El Clarín' y otras semejantes, a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan a ciencia cierta y vean, con su vista exterior e interior, que Aquel Quien es el Señor de los Nombres ha prevalecido y seguirá prevaleciendo, en todas circunstancias, sobre todos los hombres.. . Nunca, desde el principio del mundo, ha sido tan abiertamente proclamado el Mensaje... ¡Glorificado sea este Poder que ha resplandecido y rodeado a los mundos! Este hecho del Causante de las Causas, al revelarse, ha tenido dos resultados. A la vez ha afilado las espadas de los infieles y ha soltado la lengua de aquellos que se han vuelto hacia Él en Su mención y alabanza. Este es el efecto de los vientos fertilizantes anteriormente citados en el Lawh-i-Haykal. La tierra entera se encuentra ahora en estado de gravidez. Se aproxima el

día en que habrá dado sus más nobles frutos, en que de ella habrán brotado los más majestuosos árboles, las flores más encantadoras, las más maravillosas bendiciones. !Inmensamente exaltada es la brisa que sopla de la vestimenta de tu Señor, el Glorificado! Pues, ¡he aquí que ha exhalado su fragancia y ha hecho de nuevo a todas las cosas! Dichosos aquellos que comprenden. Es sin duda claro y evidente que Aquel Quien es el Señor de la Revelación no ha buscado en estas cosas nada para Sí mismo. Aun sabiendo que ello conduciría a tribulaciones y sería causa de dificultades y aflictivas pruebas, Él, sólo en señal de Su cariñosa bondad y con el fin de vivificar a los muertos y redimir a todos los que están en la tierra, ha cerrado los ojos a Su propio bienestar, soportando lo que ningún otro ha soportado ni soportará."

Las más importantes de Sus Tablas dirigidas a soberanos en particular, Bahá'u'lláh ordenó escribirlas en forma de una estrella de cinco puntos que simboliza el templo humano, añadiendo en conclusión las siguientes palabras, que revelan la importancia que Él daba a esos Mensajes e indican su directa asociación con la profecía del Antiguo Testamento: "Así hemos erigido el Templo con las manos de la fuerza y del poder, si lo supierais. Este es el Templo prometido a vosotros en el Libro. Acercaos a él. Esto es lo que os aprovecha, si pudiérais comprenderlo. ¡Sed imparciales, oh pueblos de la tierral ¿Cuál es preferible: éste o un templo hecho de arcilla? Volved hacia él vuestro rostro. Así os lo ordena Dios, el Que Ayuda en el Peligro, el Que Subsiste por Sí mismo. Obedeced Su mandamiento, y alabad a Dios, vuestro Señor, por lo que os ha conferido. Él, ciertamente, es la Verdad.

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No hay Dios sino £1. É1 revela lo que Le place mediante Sus palabras: `Sé, y es'."

Refiriéndose a este mismo tema, en una de Sus Tablas, dirige estas palabras a los seguidores de Jesucristo: "¡Oh concurso de los seguidores del Hijo! Verdaderamente, el Templo ha sido construido por las manos de la voluntad de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo Munífico. Dad fe, entonces, de lo que digo: ¿Cuál es preferible: el que es construido de arcilla o el que es construido por las manos de vuestro Señor, el Revelador de Versículos? Este es el Templo prometido a vosotros en las Tablas, que llama en voz alta: `¡Oh seguidores de religiones! Apresuraos en llegar hasta Aquel Quien es la Fuente de todas las Causas, y no,sigáis a todo infiel y dudoso'."

No debe olvidarse que, fuera de estas Tablas específicas dirigidas a los reyes de la tierra individual y colectivamente, Bahá'u'lláh ha revelado otras Tablas -ejemplo destacado es el Lawh-i-Ra'ís-, y en la mayoría dei Sus copiosos escritos ha intercalado numerosos pasajes en los cuales se hacen llamados y referencias directas a ministros, gobiernos y sus representantes autorizados. Sin embargo, no me ocuparé de tales llamados y referencias, que, aunque son de mucha importancia, no pueden considerarse dotados de esa fecundidad especial que deben poseer los mensajes específicos y directos pronunciados por la Manifestación de Dios y dirigidos a los Primeros Magistrados del mundo en Su día.

¡Queridos amigos! Ya se ha dicho bastante para describir las tribulaciones que, durante tanto tiempo, abrumaron a los Fundadores de tan sobresaliente Revelación y que el mundo ha desconocido tan funesta

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mente. También se ha dedicado atención suficiente a los Mensajes dirigidos a aquellos gobernantes soberanos que, o bien en ejercicio de su autoridad ilimitada han provocado esos sufrimientos deliberadamente, o bien hubiesen podido en la plenitud de su poder levantarse para mitigar sus efectos o desviar su trágico curso. Consideremos ahora sus consecuencias. La reacción de esos Monarcas fue, como ya se ha dicho, variada e inconfundible y, como lo ha revelado gradualmente el desarrollo de los sucesos, sus consecuencias han sido desastrosas. Uno de los más destacado entre esos soberanos trató con grosera falta de respeto el Llamado Divino, rechazándolo con una respuesta brusca e insolente, escrita por uno de sus ministros. Otro capturó violentamente al portador del Mensaje, lo torturó, marcó y asesinó brutalmente. Otros prefirieron guardar desdeñoso silencio. Todos dejaron totalmente de cumplir con su deber de levantarse y ofrecer su ayuda. Dos de ellos, en particular, movidos por el doble impulso de miedo y rabia, estrecharon su control de la Causa que en conjunto habían resuelto extirpar. Uno condenó a su Divino Prisionero a otro destierro más, a "1a ciudad de más repugnante apariencia, de clima más detestable, de agua más pestilente"; en tanto que el otro, incapaz de echar mano al Promotor de una Fe odiada, sometió a sus adherentes bajo su dominio a viles y salvajes crueldades. La narración de los sufrimientos de Bahá'u'lláh, incorporada en esos Mensajes, no logró despertar compasión en sus corazones. Sus llamamientos, que no tienen parangón en los anales de la Cristiandad ni tampoco en los del Islam, fueron desdeñosamente rechazados. Las sombrías advertencias que pronunció fueron arrogantemente desprecia

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das. Sus audaces desafíos no tuvieron respuesta. Los castigos que predijo fueron burlonamente desechados. ¿Entonces -podríamos preguntarnos-, qué ha pasado y sigue pasando, frente a tan completo e ignominioso rechazo, en este primer siglo Bahá'í, y especialmente en sus años finales; siglo lleno de tan tumultuosos padecimientos y violentos atropellos para la Fe de Bahá'u'lláh? Imperios desmoronados; reinos destruidos; dinastías extinguidas; realeza mancillada; reyes asesinados, envenenados, puestos en el exilio, subyugados en sus propios reinos; en tanto que los pocos tronos que quedan tiemblan con las repercusiones de la caída de sus compañeros.

Se puede decir que este proceso, tan gigantesco, tan catastrófico, tuvo su comienzo en aquella noche memorable en que, en un oscuro rincón de _Shíraz, el Báb, en presencia de la Primera Letra que creyó en Él, reveló el primer capítulo de su célebre comentario sobre el Sura de José (Qayyúmul-Asmá'), en el cual anunció Su Llamado a los soberanos y príncipes de la tierra. Pasó de la incubación a su manifestación visible cuando se cumplieron las profecías de Bahá'u'lláh, encerradas para siempre en el Súriy-i-Haykal, y pronunciadas antes de la dramática caída de Napoleón III y del encarcelamiento que se impuso a sí mismo el Papa Pío IX en el Vaticano. Tomó impulso en los días de `Abdu'1-Bahá, cuando la Primera Guerra Mundial extinguió las dinastías de los Romanov, los Hohenzollern y los Habsburgo, y convirtió a poderosas monarquías consagradas en repúblicas. Fue posteriormente acelerado, poco después del fallecimiento de 'Abdu'1-Bahá, por la extinción de la dinastía Qájár en Persia y el pasmoso derrumbamiento tanto

del Sultanato como del Califato. Aún está actuando, ante nuestros propios ojos, cuando vemos el destino que durante el desarrollo de esta colosal y asoladora lucha está sucesivamente apoderándose de las testas coronadas del continente europeo. Ciertamente, ningún hombre que contemple desapasionadamente las manifestaciones de este inexorable proceso revolucionador, dentro de tan corto tiempo, puede dejar de llegar a la conclusión de que los últimos cien años pueden considerarse, en lo que se refiere a los destinos de la realeza, como uno de los períodos más catastróficos en los anales de la humanidad.

Humillación Inmediata y Completa

De todos los monarcas de la tierra, en el tiempo en que Bahá'u'lláh, proclamándoles Sus Mensajes, reveló el Súriy-i-Mulúk, los más augustos e influyentes eran el Emperador de Francia y el Sumo Pontífice. En las esferas política y religiosa ocupaban respectivamente la primera posición, y la humillación que ambos sufrieron fue igualmente inmediata y completa.

Pocos historiadores negarán que Napoleón III, hijo de Luis Bonaparte (hermano de Napoleón I), era el monarca más destacado de su época en el Occidente. De el se decía que "el Emperador era el estado". La capital de Francia era la más atractiva de Europa, y su corte era "la más brillante y lujosa del siglo xix". Poseído por una ambición fija e indestructible, aspiraba a emular el ejemplo de su imperial tío y a terminar su interrumpida obra. Soñador, conspirador, de naturaleza cambiante, hipócrita y desconsiderado, él,

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el heredero del trono napoleónico, aprovechándose de la política que trataba de fomentar el renaciente interés por la carrera de su gran prototipo, trató de derrocar la monarquía. Al fallar su intento, fue deportado a Norteamérica; posteriormente fue capturado durante una tentativa de invasión a Francia; fue condenado a prisión perpetua y huyó a Londres, hasta que en 1848 la Revolución produjo su regreso y le permitió derrocar la constitución, después de lo cual se le proclamó emperador. Aunque era capaz de iniciar movimientos de largo alcance, no poseía ni la sagacidad ni el valor requeridos para controlarlos.

A este hombre, último emperador de Francia, quien mediante conquistas exteriores había tratado de hacer grata su monarquía al pueblo, e incluso abrigaba la esperanza de hacer de Francia un nuevo Imperio Romano: a semejante hombre, el Exiliado de `Akká, ya tres veces desterrado por el Sultán `Abdu'1-`Azíz, había enviado, desde detrás de la murallas del cuartel en que estaba encerrado, una Epístola que contenía esta indudablemente clara acusación y amenazadora profecía: "Testificamos que lo que te despertó no fue su clamor (de los turcos ahogados en el Mar Negro), sino los impulsos de tus propias pasiones, pues te probamos y te hallamos deficiente ... Si hubieses sido sincero en tus palabras, no habrías desechado el Libro de Dios (Tabla anterior) cuando te fue enviado por Aquel Quien es el Todopoderoso, el Sapientísimo ... A causa de lo que has hecho, tu reino se precipitará en la confusión, y tu imperio se te escurrirá de las manos en castigo por tus acciones."

El anterior Mensaje de Bahá'u'lláh, remitido al Emperador a través de uno de los ministros de Francia,

había tenido una acogida cuya naturaleza puede presumirse por las palabras que aparecen en la Epístola al Hijo del Lobo: "A ésta (primera Tabla), sin embargo, no respondió. Luego de Nuestra llegada a la Más Grande Prisión recibimos una carta de su ministro; la primera parte estaba en persa y la última, escrita de su puño y letra. En ella era cordial y escribía lo siguiente: `Como me lo pidiera, entregué su carta y hasta ahora no he recibido contestación. Sin embargo, hemos dado las recomendaciones necesarias a nuestro ministro en Constantinopla y a nuestros cónsules en esas regiones. Si desea alguna cosa, háganosla saber y nosotros la cumpliremos. De sus palabras se hacía evidente que pensaba que el propósito de este Siervo había sido una solicitud de ayuda material."

En su primera Tabla, Bahá'u'lláh, queriendo probar la sinceridad de los motivos del emperador y adoptando deliberadamente un tono sumiso, no provocativo, después de extenderse en la descripción de los sufrimientos que había soportado, le dirigió las siguientes palabras: "Dos declaraciones, graciosamente pronunciadas por el rey de la época, han llegado a los oídos de estos agraviados. Estos pronunciamientos son, en verdad, el rey de todos los pronunciamientos, y nada semejante a ellos se ha escuchado de ningún soberano. El primero fue la respuesta dada al gobierno ruso cuando éste inquirió por qué se le había declarado la guerra (de Crimea). Tú respondiste: `Me despertó al amanecer el clamor de los oprimidos, que sin culpa ni delito fueron ahogados en el Mar Negro. Por lo tanto, tomé las armas contra tí. Sin embargo, estos oprimidos han sufrido mayor agravio y están en

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mayor desgracia. En tanto que las pruebas causadas a aquella gente sólo duraron un día, las angustias soportadas por estos siervos han continuado durante veinticinco años, de los cuales cada momento ha guardado para nosotros una dolorosa aflicción. La otra importante declaración, que de hecho fue una maravillosa declaración manifestada al mundo, es ésta: `Nuestra es la responsabilidad de vengar a los oprimidos y socorrer a los desamparados.' La fama de la justicia e imparcialidad del Emperador ha traído esperanza a muchísimas almas. Corresponde al rey de la época informarse de la condición de aquellos que han sido agraviados, y le incumbe prestar su ayuda a los débiles. Verdaderamente, no ha habido, ni hay en la tierra, alguien tan oprimido como nosotros o tan desamparado como estos errantes."

Se relata que al recibir este primer mensaje, aquel monarca superficial, tramposo y embriagado de orgullo, arrojó la Tabla, diciendo: "¡Si este hombre es Dios, yo soy dos dioses!" El portador de la segunda Tabla, de acuerdo con versiones fidedignas, a fin de eludir la estricta vigilancia de los guardias, la había ocultado en su sombrero, pudiendo entregársela al representante de Francia que residía en 'Akká, quien, según lo confirma Nabíl en su narración, la tradujo al francés y se la envió al emperador, convirtiéndose él mismo en creyente al presenciar, posteriormente, el cumplimiento de tan notable profecía.

Pronto se reveló el significado de las sombrías palabras, llenas de contenido, pronunciadas por Bahá'ulláh en su segunda Tabla. Aquel que por sus deseos egoístas fue impulsado a provocar la guerra de Crimea, movido por su rencor personal contra el emperador

ruso, e impaciente por romper el tratado de 1815, a fin de vengar el desastre de Moscú y ansioso de cubrir con gloria militar su trono, fue pronto sumido él mismo en una catástrofe que lo arrojó al polvo y rebajó a Francia de su posición preeminente entre las naciones, a la de cuarta potencia en Europa.

La batalla de Sedán, en 1870, decidió la suerte del emperador de Francia. Todo su ejército fue dispersado y se rindió, constituyendo esto la mayor capitulación registrada hasta ahora en la historia moderna. Se exigió una abrumadora indemnización. Él mismo fue hecho prisionero. Su único hijo, el príncipe imperial, fue muerto algunos años después en la guerra de los Zulúes. El imperio se derrumbó sin llevar a cabo su programa. Fue proclamada la república. París fue posteriormente sitiada y capituló. "Siguió `el año terrible', caracterizado por la guerra civil, que superó en su ferocidad a la guerra franco-prusiana. Guillermo I, rey de Prusia, fue proclamado emperador de Alemania en el mismo palacio que se erguía como poderoso monumento y símbolo del poder y gloria de Luis XIV, poder que se había afianzado en cierta medida por la humillación de Alemania." Depuesto por un desastre "tan espantoso que repercutió en todo el mundo", ese monarca falso y jactancioso sufrió finalmente, y hasta su muerte, el mismo exilio que aquel que, en el caso de Bahá'u'lláh, había desatendido tan cruelmente.

Una humillación menos espectacular, aunque de mayor significación histórica, aguardaba al Papa Pío IX. A quien se consideraba a sí mismo como el vicario de Cristo, Bahá'u'lláh escribióle que: "Se ha hecho manifiesta la Palabra que el Hijo (Jesús) ocultó"; que

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"ha sido enviada en la forma de templo humano"; que la Palabra era Él mismo y Él mismo era el Padre. A quien se daba el título de "siervo de los siervos de Dios" anuncióle el Prometido de todas las Edades, revelando en su plenitud Su posición, que "Aquel Quien es el Señor de los Señores ha venido cubierto por nubes". A quien pretendía ser el sucesor de San Pedro recordóle Bahá'u'lláh que: "Éste es el día en que la Roca (Pedro) clama y exclama..., diciendo: `He aquí, el Padre ha venido, y aquello que se os prometió en el Reino, se ha cumplido'." A quien portaba la triple corona, y posteriormente llegó a ser el primer prisionero del Vaticano, ordenóle el divino Prisionero de 'Akká "dejar sus palacios a quienes los deseen" y "vender todos los embellecidos ornamentos" que poseía, y "gastar su producto en el sendero de Dios", y "abandonar su reino a los reyes", y salir de su habitación con el rostro "vuelto hacia el Reino".

El conde Mastai-Ferretti, obispo de Imola, el 254° Papa desde el comienzo de la primacía de San Pedro, que había sido ascendido al trono apostólico dos años después de la declaración del Bab, y cuyo pontificado excedió en su duración al de cualquiera de sus predecesores, será permanentemente recordado como autor de la Bula que declaró como doctrina de la Iglesia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen (1854), a la cual se hace referencia en el Kitáb-i-1gán, y como promulgador del nuevo dogma de la Infalibilidad Papal (1870). De naturaleza autoritaria, mal estadista, reacio a conciliar, resuelto a mantener toda su autoridad; si bien logró, adoptando una actitud ultramontana, definir aun más su posición y reforzar su autoridad espiritual, no pudo finalmente retener el

poder temporal que, durante tantos siglos, había sido ejercido por los jefes de la Iglesia Católica.

Este poder temporal, con el transcurso de las épocas, se había reducido a proporciones insignificantes. Las décadas que precedieron su extinción estuvieron llenas de gravísimas vicisitudes. A medida que el sol de la Revelación de Bahá'u'lláh ascendía a su punto de esplendor meridiano, se intensificaban más las sombras que acosaban el cada vez menor patrimonio de San Pedro. La Tabla de Bahá'u'lláh dirigida a Pío IX apresuró su extinción. Bastará una mirada rápida al curso de su declinante suerte durante esas décadas. Napoleón I había expulsado al Papa de sus propiedades. El congreso de Viena lo rehabilitó como su jefe, entregando la administración a manos de los sacerdotes. La corrupción, desorganización, incapacidad para mantener la seguridad interna y la restauración de la inquisición habían inducido a un historiador a afirmar que "ningún lugar de Italia, ni siquiera de Europa, con excepción de Turquía, es gobernado como ese estado eclesiástico". Roma era "una ciudad en ruinas, tanto material como moralmente". Las insurrecciones motivaron la intervención de Austria. Cinco grandes Potencias exigieron la introducción de reformas de largo alcance, las cuales el Papa prometió pero no cumplió. Austria intervino nuevamente, pero fue contrarrestada por Francia. Ambos países se acecharon uno a otro en los estados papales hasta 1838, cuando al retirarse ellos se restableció el absolutismo. El poder temporal del Papa fue entonces censurado por algunos de sus súbditos, como anuncio de su extinción en 1870. Dificultades internas le obligaron a huir, a avanzadas horas de la noche, vestido

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como humilde cura, de Roma, la cual fue declarada república. Posteriormente los franceses le restituyeron su estado anterior. La creación del reino de Italia, la cambiante política de Napoleón III, el desastre de Sedán, las fechorías del gobierno papal, anatematizadas como "deshonra para Europa» por Clarendon en el Congreso de París, que puso fin a la guerra de Crimea, decidieron la suerte de este tambaleante dominio.

En 1870, después que Bahá'u'lláh revelara su epístola a Pío IX, el rey Víctor Emanuel I declaró la guerra a los estados papales, sus tropas entraron en Roma y se apoderaron de ella. En la víspera de su toma, el Papa se dirigió al palacio de Letrán y, a pesar de su edad, con el rostro bañado en lágrimas, subió de rodillas la Escala Santa. A la mañana siguiente, al comenzar el cañoneo, ordenó izar bandera blanca sobre la cúpula de San Pedro. Despojado, se negó a reconocer esa "creación de la revolución"; excomulgó a los invasores de sus estados; denunció a Víctor Emanuel como el "rey bandido", y como "carente de todo principio religioso, desdeñoso de todo derecho, atropellador de toda ley". Roma, "la Ciudad Eterna, sobre la cual descansan veinticinco siglos de gloria", gobernada por los Papas con derecho indiscutible durante diez siglos, se convirtió finalmente en sede del nuevo reino y en escenario de aquella humillación que había previsto Bahá'u'lláh y que el prisionero del Vaticano se había impuesto a sí mismo.

"Los últimos años del viejo Papa", escribe sobre su vida un comentarista, "estuvieron llenos de angustia". "A sus dolencias físicas se añadió el dolor de ver, con demasiada frecuencia, a la fe ultrajada en el corazón

mismo de Roma, a las órdenes religiosas despojadas y perseguidas, a los obispos y sacerdotes excluidos del ejercicio de sus funciones."

Todo esfuerzo por reparar la situación creada en 1870 resultó infructuoso. El arzobispo de Posen fue a Versalles a solicitar la intervención de Bismarck en favor del Papado, pero fue fríamente recibido. Posteriormente se formó en Alemania un partido católico para presionar políticamente al canciller alemán. Sin embargo, todo fue en vano. El todopoderoso proceso ya referido tenía que seguir inexorablemente su curso. Aún ahora, después de haber transcurrido más de medio siglo, la supuesta restitución de la soberanía temporal no ha servido sino para destacar aun más la impotencia de ese otrora poderoso Príncipe, ante cuya mención los reyes temblaban y a cuya doble soberanía se sometían voluntariamente. Esa soberanía temporal, reducida prácticamente a la minúscula Ciudad del Vaticano, dejando a Roma como posesión indiscutible de una monarquía secular, se ha obtenido a cambio del reconocimiento sin reservas, tanto tiempo negado, del reino de Italia. El Tratado de Letrán. que pretendía haber resuelto de una vez por todas el problema romano, de hecho ha garantizado a una potencia secular, respecto de la Ciudad Enclavada, una libertad de acción portadora de incertidumbre y peligro. "Las dos almas de la Ciudad Eterna", ha observado un escritor católico, "han sido separadas una de la otra, sólo para chocar más violentamente que nunca".

Bien podría el Sumo Pontífice recordar el reinado del más poderoso de sus predecesores: Inocencio III, quien, durante los dieciocho años de su pontificado,

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puso y depuso a reyes y emperadores; sus interdictos privaron a naciones del ejercicio del culto cristiano; a los pies de su legado el rey de Inglaterra entregó su corona, y a su llamado se emprendieron tanto la Cuarta como la Quinta Cruzadas.

dNo podría el proceso al cual se ha hecho referencia manifestar en este mismo campo, a medida que se desarrolla su acción durante los tumultuosos años que esperan a la humanidad, una conmoción aun más devastadora que la que ya ha causado?

El dramático derrumbamiento tanto del tercer imperio comoi de la dinastía napoleónica y la virtual desaparición de la soberanía temporal del Sumo Pontífice, durante la vida de Bahá'u'lláh, fueron sólo antecedentes de catástrofes aun más grandes que, se puede decir, han señalado el ministerio de `Abdu'1Bahá. Las fuerzas desatadas por un conflicto cuya total trascendencia aún no ha sido desentrañada, y que pueden estimarse como preludio a ésta, la más devastadora de todas las guerras', bien pueden ser consideradas como motivo de esas terribles catástrofes. El desarrollo de la guerra de 1914-1918 destronó la casa de los Romanov, mientras que su término acarreó la caída de las dinastías de los Habsburgo y los Hohenzollern.

La Aparición del Bolchevismo

La aparición del bolchevismo, nacido en medio de la conflagración de esa indeterminada lucha, sacudió

Escrito en 1941.

el trono de los zares, derribándolo. Alejandro II Nicolaevich, a quien Baha'ulláh había ordenado en Su Tabla: "Levántate... y llama a las naciones hacia Dios"; a quien se le había amonestado tres veces: "cuida que tu deseo no te impida volverte hacia la faz de tu Señor", "cuida de no perder esa sublime posición", "cuida que tu soberanía no te aparte de Aquel Quien es el Supremo Soberano", no fue en realidad el último de los zares que gobernó el país, pero sí el iniciador de una política retrógrada que finalmente resultó fatal tanto para él como para su dinastía.

Hacia fines de su reinado introdujo una política reaccionaria que, causando desilusión generalizada, dio origen al nihilismo, el cual, al extenderse llevó consigo un período de terrorismo, de violencia sin igual, que a su vez provocó varios atentados contra su vida y culminó con su asesinato. Severa represión guió la política de su sucesor Alejandro III, quien adoptó una "actitud de desafiante hostilidad a innovadores y liberales". La tradición de absolutismo sin reserva, de extrema ortodoxia religiosa, fue mantenida por el aun más rígido Nicolás II, el último de los zares, quien, guiado por los consejos de un hombre que era "la encarnación misma de un intolerante y obstinado despotismo", ayudado por una burocracia corrupta y humillado por los desastrosos efectos de una guerra externa, aumentó el descontento general de las masas, tanto de intelectuales como de campesinos. Forzado durante algún tiempo a actuar subterráneamente, e intensificado por reveses militares, éste descontento estalló finalmente en medio de la Guerra Mundial en la forma de una revolución que, por los principios que desafió, las instituciones que destruyó y los estra

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gos que causó, difícilmente tenga parangón en la historia moderna.

Un gran estremecimiento sobrecogió y sacudió los fundamentos de esa nación. Fue oscurecida la luz de la religión. Fueron barridas instituciones eclesiásticas de todos los credos. La religión del estado fue privada de subsidio, perseguida y abolida. Un extenso imperio fue desmembrado. Un agresivo y triunfante proletariado exilió a intelectuales, saqueó y asesinó a la nobleza. La guerra civil y las enfermedades diezmaron a la población, que ya se hallaba en poder de la angustia y la desesperación. Y finalmente el primer magistrado de un poderoso dominio, junto con su consorte, su familia y su dinastía, fueron arrastrados al torbellino de esta gran convulsión, y perecieron.

La misma penosa prueba que llenó de tan horrendos infortunios el imperio de los zares, trajo en sus etapas finales la caída del todopoderoso káiser de Alemania, así como también la del heredero del otrora famoso Sacro Imperio Romano. Hizo pedazos toda la estructura de la Alemania Imperial, que naciera del desastre que hundió a la dinastía Napoleónica y asestara el golpe de muerte a la Doble Monarquía.

Hacía casi medio siglo que Bahá'u'lláh, habiendo predicho en términos claros y resonantes la vergonzosa caída del sucesor del gran Napoleón, había dirigido en el Kitáb-i-Agdas, al káiser Guillermo I, recién aclamado vencedor, una advertencia no menos significativa, profetizando en su apóstrofe a las riberas del Rin, con palabras igualmente inequívocas, el duelo que afligiría a la capital del recién federado imperio.

"Recuerda", así le dirige la palabra Bahá'u'lláh, "a aquel (Napoleón) cuyo poder superaba tu poder y cuya posición excedía tu posición... Medita profundamente, oh rey, acerca de él, y acerca de aquellos que, como tú, han conquistado ciudades y han regido a los hombres". Y nuevamente: "¡Oh riberas del Rin! Os hemos visto cubiertas de sangre, por cuanto las espadas de la venganza fueron desenvainadas contra vosotras; y tendréis otra vuelta. Y oímos las lamentaciones de Berlín aunque esté hoy en conspicua gloria."

Sobre aquel que, a avanzada edad, sufrió dos atentados contra su vida, de manos de partidarios de la creciente corriente de socialismo; sobre su hijo Federico 111, cuyo reinado de tres meses fue ensombrecido por una enfermedad mortal; y finalmente sobre su nieto, Guillermo II, obstinado y arrogante monarca y destructor de su propio imperio: sobre ellos recayó, en diverso grado, el peso total de las responsabilidades resultantes de estos aterradores pronunciamientos.

Guillermo I, primer emperador de Alemania y séptimo rey de Prusia, quien hasta la fecha de su ascenso había pasado toda su vida en el ejército, era un gobernante militarista y autocrático, imbuido de ideas anticuadas, que inició, con ayuda de un estadista justamente considerado "uno de los genios de su siglo", una política de la cual puede decirse que inauguró una era no sólo para Prusia sino para todo el mundo. Esa política fue seguida con característica minuciosidad y perfeccionada mediante las medidas represivas que se tomaron para resguardarla y mantenerla, mediante las guerras que se declararon para su realización, y las uniones políticas que posteriormente se

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formaron para exaltarla y consolidarla, uniones que trajeron consecuencias tan espantosas para el continente europeo.

Guillermo II, de temperamento dictatorial, inexperto políticamente, agresivo militarmente, poco sincero religiosamente, se hacía pasar como apóstol de la paz de Europa, pero de hecho insistía en "la mano armada" y "la coraza reluciente". Irresponsable, indiscreto, desmesuradamente ambicioso, su primer acto fue despedir a aquel astuto estadista que era el verdadero fundador del imperio, cuya sagacidad había elogiado Bahá'u'lláh, en tanto que `Abdu'l-Bahá había atestiguado la imprudencia de su imperial e ingrato señor. La guerra llegó a ser de hecho una religión de su país, y al extender el alcance de sus múltiples actividades, continuó abriendo el camino a esa catástrofe final que habría de destronarle a él y a su dinastía. Y cuando estalló la guerra y el poder de sus ejércitos parecía haber vencido a sus adversarios, y las noticias de sus triunfos se esparcían por todas partes, repercutiendo hasta en Persia, se levantaron voces que ridiculizaban esos pasajes del Kitáb-i-Agdas que tan claramente prefiguraban el infortunio que había de sobrevenir a su capital. Sin embargo, repentinamente, rápidos e imprevistos reveses le sobrecogieron fatalmente. Estalló la revolución. Guillermo II, abandonando sus ejércitos, huyó ignominiosamente a Holanda, seguido por el príncipe heredero. Los príncipes de los estados alemanes abdicaron. Siguió un período de caos. La bandera comunista fue izada en la capital, la cual se transformó en una caldera de confusión y lucha civil. El káiser firmó su renuncia. La constitución de Weimar estableció la república,

echando abajo con estrépito esa tremenda estructura, tan trabajosamente levantada mediante una política de sangre y hierro. En la nada quedaron todos los esfuerzos que con ese propósito se habían hecho persistentemente, desde el ascenso de Guillermo I al trono de Prusia, mediante legislación interna y guerras externas. Resonaron "las lamentaciones de Berlín", torturada por las condiciones de un tratado de monstruosa severidad, contrastando con los alegres gritos de triunfo proferidos medio siglo antes, en el Salón de los Espejos del palacio de Versalles.

Simultáneamente cayó de su trono el monarca Habsburgo, heredero de siglos de gloriosa historia. Era Francisco José, a quien Bahá'u'lláh reprendiera en el Kitáb-i-Agdas por no haber cumplido su deber de investigar Su Causa, ni mucho menos de llegar a Su presencia, cuando hubiera sido tan fácil hacerlo durante su visita a la Tierra Santa. "Pasaste cerca de Él", censura así al emperador peregrino, "y no inquiriste sobre Él. .. Hemos estado contigo en todo momento, y te hemos encontrado aferrándote a la Rama sin atender a la Raíz.. . Abre tus ojos para que contemples esta Gloriosa Visión y reconozcas a Aquel a Quien invocas de día y de noche, y veas la Luz que brilla sobre este luminoso Horizonte".

La casa de los Habsburgo, en la cual el título imperial había permanecido prácticamente hereditario durante casi cinco siglos, desde que se pronunciaron esas palabras había sido amenazada cada vez más por las fuerzas de la desintegración interna y había creado un conflicto externo, a causa de lo cual sucumbió finalmente. Francisco José, emperador de Austria, rey de Hungría, gobernante reaccionario, reintrodujo anti

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guos abusos, desconoció los derechos de las nacionalidades y restableció esa centralización burocrática que al final resultó ser tan perjudicial para su imperio. Repetidas tragedias ensombrecieron su reino. Su hermano Maximiliano fue asesinado en México. El príncipe heredero Rodolfo pereció en un deshonroso episodio. La emperatriz fue asesinada en Ginebra. El Archiduque Francisco Fernando y su esposa fueron muertos en Sarajevo, lo que encendió una guerra en medio de la cual murió el propio emperador, y concluyó un reinado que no ha sido sobrepasado por ningún otro en los desastres que acarreó a su nación.

Fin del Sacro Imperio Romano

Esfuerzos tardíos se habían hecho para estabilizar su tambaleante trono. Sin embargo, el "imperio destartalado", mezcolanza de estados, razas e idiomas, se desintegraba inexorable y rápidamente. La situación política y económica era desesperada. La derrota de Austria y Hungría, en esa misma guerra, anunció su fin y acarreó su desmembramiento. Hungría rompió sus lazos. El reino conglomerado se dividió, y todo lo que quedó del otrora temible Sacro Imperio Romano fue una república reducida que llevó una existencia miserable hasta que recientemente, a diferencia de su nación hermana, ha sido completamente extinguida y borrada del mapa político de Europa.

Tal fue la suerte de los imperios Napoleónico, de los Romanov, los Hohenzollern y los Habsburgo, a cuyos gobernantes, junto con el soberano ocupante del trono Papal, se dirigió individualmente la Pluma

del Altísimo, y que fueron respectivamente castigados, prevenidos, condenados, reprendidos y amonestados. ¿Y qué suerte corrieron aquellos soberanos que, por ejercer jurisdicción política directa sobre la Fe, sus Fundadores y seguidores, y por haber nacido y haberse esparcido primero esa Fe dentro de sus dominios, tenían libertad para crucificar a su Precursor, desterrar a su Fundador y exterminar a sus adeptos?

¿Qué fue de Turquía y Persia?

Ya en tiempos de Bahá'u'lláh, y posteriormente durante el ministerio de 'Abdu'1-Bahá, cayeron los primeros golpes de una venganza lenta, pero continua e inexorable, sobre los gobernantes de la casa de `Uthmán de Turquía y la dinastía Qájar de Persia: los enemigos mortales de la naciente Fe de Dios. El sultán 'Abdu'1-`Azíz perdió el poder y fue asesinado poco después de ser Bahá'u'lláh desterrado de Adrianópolis, en tanto que Násiri'd-Dín _Sháh sucumbió a la pistola de un asesino durante el encarcelamiento de `Abdu'1-Bahá en la plaza fuerte de `Akká. Sin embargo, estaba reservado para el período formativo de la Fe de Dios -época del nacimiento y aparición de su orden administrativo- el cual, como se ha expresado en una comunicación anterior, está causando mediante su desarrollo tal confusión en el mundo, presenciar no sólo la extinción de esas dos dinastías, sino también la abolición del Sultanato y el Califato.

De ambos déspotas, 'Abdu'1-`Azíz era el más poderoso, el de rango más elevado, el que tenía mayor

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culpa, el responsable directo de las tribulaciones y destino del Fundador de nuestra Fe. Él, mediante sus farmanes, había desterrado tres veces a Bahá'u'lláh, y en sus dominios la Manifestación de Dios pasó casi la totalidad de los cuarenta años de Su cautiverio. En el tiempo de su reinado y el de su sobrino y sucesor, `Abdu'1-Hamíd II, el Centro del Convenio de Dios tuvo que soportar, durante no menos de cuarenta años, en la plaza fuerte de 'Akká, un encarcelamiento lleno de tantos peligros, afrentas y privaciones.

"Escucha, ¡oh Rey!" es el llamado hecho por Bahá'u'lláh al Sultán `Abdu'1-`Azíz, "la voz de Aquel Quien habla la Verdad, Quien no te pide que Le recompenses con lo que Dios ha querido darte, Quien infaliblemente holla el sendero Recto.. . Observa, oh rey, en lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, los preceptos de Dios, y no sigas los caminos del opresor... No te confíes en tus tesoros. Pon toda tu Fe en la gracia de Dios, tu Señor... No traspases los límites de la moderación, y sé justo en tu proceder con aquellos que te sirven... Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios y, como uno que está en Su presencia, pesa tus acciones en esa Balanza cada día, cada momento de tu vida. Hazte un examen de conciencia antes que seas llamado a rendir cuentas, el Día en que ningún hombre tendrá fuerza para sostenerse por temor a Dios, Día en que se hará temblar los corazones de los negligentes".

"Se aproxima el Día", profetiza Bahá'u'lláh en el Lawh-PRa'ís, "en que la Tierra del Misterio (Adrianópolis), y lo que hay junto a ella, será cambiado, y se escurrirá de las manos del rey, y aparecerán conmociones, y se levantará la voz de la lamentación y

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se revelarán por todas partes las pruebas de la maldad y se esparcirá la confusión, a causa de lo que ha sucedido a estos cautivos de manos de las huestes de la opresión. El rumbo de las cosas será alterado y las condiciones serán tan penosas que se quejarán las arenas mismas de los montes desolados, y llorarán los árboles en las montañas, y la sangre correrá por doquier. Entonces verás a la gente dolorosamente afligida". - .

"Pronto", Él además ha escrito, "Él en Su terrible ira se apoderará de vosotros, y se agitará en medio de vosotros la sedición, y serán desechos vuestros dominios. Entonces os lamentaréis y lloraréis sin encontrar a nadie que os ayude o socorra ... Varias veces os han sobrevenido calamidades, pero habéis hecho total caso omiso de ellas. Una fue la conflagración que devoró la mayor parte de la ciudad (Constantinopla) con las llamas de la justicia, y acerca de la cual se escribieron muchos poemas, los cuales declaraban que nunca se había presenciado tal fuego. Y sin embargo, os volvistéis más desatentos... Asimismo, se declaró la peste, y aun así no prestastéis atención. Con todo, estad atentos, pues la ira de Dios está pronta a cogeros. Dentro de poco veréis lo que ha sido enviado por la Pluma de Mi Mandato".

"Por vuestras acciones", Él, en otra Tabla, previendo la caída del Sultanato y del Califato, reprende así a las fuerzas unidas del Islam Sunní y Shí'í, "ha sido rebajada la elevada posición del pueblo, ha sido derribado el estandarte del Islam, y ha caído su poderoso trono".

Y finalmente, en el Kitáb-i-Agdas, revelado poco después del exilio de Bahá'u'lláh a 'Akká, Él dirige este

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apóstrofe a la sede del Poder imperial turco: "¡Oh lugar que estás situado a orillas de los dos mares! Verdaderamente el trono de la tiranía se ha asentado en ti, y la llama del odio se ha encendido en tu seno... De hecho, estás lleno de manifiesto orgullo. ¿Tu aparente esplendor te ha puesto jactancioso? ¡Por Aquel Quien es el Señor de la humanidad! Pronto se acabará, y se lamentarán tus hijas, y tus viudas, y todas las familias que habitan en ti. Así te lo hace saber el Omnisciente, el Sapientísimo."

De hecho, en un pasaje muy notable del Lawh-iFu'ád, en que se hace mención de la muerte de Fu`ád Páshá, ministro turco de asuntos exteriores, se predice inequívocamente la caída del propio Sultán: "Pronto destituiremos a quien se parecía a él, y Nos apoderaremos de su jefe, que gobierna el país, y, verdaderamente, Yo soy el Todopoderoso, el Que Todo lo Subyuga."

La reacción del Sultán ante estas palabras, que se referían a su persona, su imperio, su trono, su capital y sus ministros, puede deducirse de la narración de los sufrimientos que causó a Bahá'u'lláh, a los cuales ya se ha hecho referencia al comienzo de estas páginas. La extinción del "esplendor aparente" que rodeaba a esa arrogante sede de poder imperial es el tema que expondré a continuación.

Ruina de la Turquia Imperial

Un proceso cataclísmico, de los más notables en la historia moderna, fue puesto en marcha después que Bahá'u'lláh, siendo prisionero en Constantinopla, en

tregara a un funcionario turco Su Tabla, dirigida al Sultán 'Abdu'1-`Azíz y sus ministros, para ser remitida a 'Álí Páshá, el Gran Visir. Fue esta la Tabla que, según el testimonio de ese oficial y lo que afirma Nabíl en su crónica, afectó al Visir tan profundamente que palideció al leerla. Este proceso cobró nuevo ímpetu después que fuera revelado el Lawh-i-Ra'ís, al día siguiente del destierro final de su Autor desde Adrianópolis a `Akká. Implacable, arrollador y con impulso cada vez mayor, creciendo siniestramente, perjudicó el prestigio del imperio, desmembró su territorio, destronó a sus sultanes, acabó con su dinastía, degradó y depuso a su califa, separó a su religión del estado y extinguió su gloria. El "hombre enfermo" de Europa, cuyo estado había diagnosticado infaliblemente el Médico Divino y cuya muerte había declarado inevitable, fue víctima, durante el reinado de cinco sultanes sucesivos, todos degenerados y depuestos, de una serie de convulsiones que, finalmente, resultaron fatales para su vida. La Turquía imperial, que bajo el reinado de 'Abdu'1-Majíd había sido admitida en el concierto de Europa y había salido victoriosa de la Guerra de Crimea, bajo su sucesor `Abdu'1-`Azíz comenzó un período de rápida decadencia que terminó, poco después del fallecimiento de `Abdu'1-Bahá, en la ruina que el juicio de Dios había decretado contra ella.

Levantamientos en Creta y los Balcanes señalaron el reinado de éste, el trigésimosegundo sultán de su dinastía, déspota de mente vacía, de imprudencia extrema, de prodigalidad sin límites. El problema del Oriente entró en una fase aguda. Su total desgobierno dio origen a movimientos que habrían de ejercer efec

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tos de largo alcance sobre su reino, en tanto que sus continuos y enormes empréstitos, que lo llevaron a un estado de semibancarrota, introdujeron el principio del control externo de las finanzas de su imperio. Una conspiración, que llevó a una revolución de palacio, le depuso finalmente. Una fetua del muftí condenó su incapacidad y despilfarro. Cuatro días después fue asesinado y sucedido por su sobrino, Murád V, cuya mente había sido anulada por la intemperancia.y un largo encierro en la prisión. Declarado imbécil, fue después de un reinado de tres meses depuesto y sucedido por el astuto, acomodadizo, suspicaz y tiránico 'Abdu'1-Hamid II, que "resultó ser el más vil, astuto, desleal y cruel intrigante de la larga dinastía de `Uthmán". "Nadie sabía", se ha escrito de él, "de un día para otro, quién era la persona por consejo de la cual el Sultán desautorizaba a sus pretendidos ministros: ya fuese una favorita de su harén, un eunuco, algún derviche fanático, un astrólogo, o bien un espía». Las "atrocidades búlgaras" fueron un anuncio del negro reinado de este "Gran Asesino" que estremeció de horror a Europa, y fueron caracterizados por Gladstone como "los más infames y negros atropellos registrados en ese siglo (xix)". La guerra de 1877-78 aceleró el proceso de desmembramiento del imperio. No menos de once millones de hombres se liberaron del yugo turco. Las tropas rusas ocuparon Adrianópolis. Serbia, Montenegro y Rumania proclamaron su independencia. Bulgaria pasó a ser un estado autónomo tributario del Sultán. Chipre y Egipto fueron ocupados. Los franceses asumieron el protectorado de Túnez. Rumelia Oriental fue cedida a Bulgaria. Las matanzas al por mayor de armenios, que afectaron directa o indi

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rectamente a cien mil almas, no fueron sino un anticipo de las aun más extensas carnicerías que habrían de venir en un reinado posterior. Bosnia y Herzegovina pasaron a Austria. Bulgaria obtuvo su independencia. El universal desprecio y odio contra ese infame soberano, compartido tanto por sus súbditos cristianos como musulmanes, terminó finalmente con una revolución rápida y completa. La Comisión de jóvenes Turcos obtuvo del _Shaykhu'1-Islám la condena del Sultán. Abandonado y desamparado, abominado por sus súbditos y despreciado por los demás gobernantes, fue forzado a abdicar y hecho prisionero del Estado, terminando así un reinado "más desastroso por sus pérdidas inmediatas de territorios y las que habrían de venir, y más notorio por el deterioro de la condición de sus súbditos, que el de cualquiera de sus veintitrés degenerados predecesores, desde la muerte de Solimán el Magnífico".

El fin de tan vergonzoso reinado no fue más que el comienzo de una nueva era que, a pesar de los buenos augurios con que fue recibida, estuvo destinada a presenciar el derrumbamiento del destartalado y carcomido estado Otomano. Muhammad V hermano de 'Abdu'1-Hamíd II, una nulidad absoluta, fue incapaz de mejorar la condición de sus súbditos. Los desatinos de su gobierno, finalmente decidieron la suerte del imperio. La guerra de 1914-18, brindó ocasión para ello. Reveses militares llevaron a un punto crítico las fuerzas que socavaban sus cimientos. Mientras aún se libraba la guerra, la defección del jerife de Meca y la rebelión de las provincias ár,,.bes fueron presagio de la convulsión que se apoderaría del trono turco. La precipitada huida y completa

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destrucción del ejército de Jamál Pá_shá, jefe supremo de Siria -quien había jurado arrasar, después de su vuelta triunfante de Egipto, la Tumba de Bahá'ulláh, y crucificar públicamente al Centro de Su Convenio, en una plaza pública de Constantinopla-, fue la señal del justo castigo que habría de alcanzar a un imperio en peligro. Nueve décimos de los numerosos ejércitos turcos habían desaparecido. Un cuarto de toda la población había perecido por las guerras, las enfermedades, la hambruna y las matanzas.

Un nuevo gobernante, Muhammad VI, el último de los veinticinco sucesivos sultanes degenerados, había entretanto sucedido a su miserable hermano. El edificio del imperio ahora temblaba y se tambaleaba para caer. Mustafá Kamál le asestó los últimos golpes. Turquía, que ya se había reducido a un pequeño estado asiático, se convirtió en república. El sultán fue depuesto, se terminó el sultanato Otomano y se extinguió una soberanía que había permanecido durante seis siglos y medio. Un imperio que se había extendido desde el centro de Hungría al golfo Pérsico y al Sudán, y desde el Mar Caspio a Orán en África, había quedado reducido a una pequeña república asiática. Constantinopla misma, que después de la caída de Bizancio había sido honrada como la espléndida metrópoli del Imperio Romano y convertida en capital del gobierno Otomano, fue abandonada por sus conquistadores y despojada de su pompa y gloria, mudo recordatorio de la vil tiranía que durante tanto tiempo había manchado su trono.

Tales fueron, en un esbozo somero, las terribles pruebas de esa justicia vindicativa que trágicamente afligió a 'Abdu'1-`Azíz, a sus sucesores, su trono y

su dinastía. ¿Qué fue de Násiri'd-Dín Sháh, el otro partícipe de esa conspiración imperial que trató de extirpar por completo la Fe de Dios en sus comienzos? Su reacción al Divino Mensaje que le llevó el intrépido Badí, quien espontáneamente se había consagrado para ese fin, fue característica de ese odio implacable que, durante todo su reinado, ardió tan ferozmente en su pecho.

Divino Castigo para la Dinastía Qájár

El Emperador francés, según se dijo, había arrojado la Tabla de Bahá'u'lláh y ordenado a su ministro, como Bahá'u'lláh mismo lo afirma, dirigir a su Autor una respuesta irreverente. El Gran Visir de `Abdu'1`Azíz, de acuerdo con versiones fidedignas, palideció al leer la comunicación dirigida a su señor imperial y a sus ministros, e hizo el siguiente comentario: "¡Es como si el Rey de Reyes diese su orden a su más humilde rey vasallo y reglamentase su conducta!" Se dice que la reina Victoria, al recibir la Tabla revelada para ella, hizo esta observación: "Si esto es de Dios, perdurará; si no, no hará ningún daño." Sin embargo, estaba reservado a Násiri'd-Dín _Sháh el tomar venganza, por inspiración de los sacerdotes, en Aquel a Quien él ya no podía castigar personalmente, arrestando a Su mensajero, un muchacho de unos diecisiete años, cargándole con cadenas, torturándole en un potro y dándole muerte finalmente.

A este soberano despótico, Bahá'u'lláb, Quien le denunció como "Príncipe de los Opresores" y como aquel que pronto se convertiría en "lección ejemplar

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para el mundo", le había escrito: "Mira a este joven, oh rey, con los ojos de la justicia; juzga, entonces, con verdad acerca de lo que Le ha acontecido. Verdaderamente, Dios te ha hecho Su sombra en medio de los hombres, y signo de Su poder para todos los que habitan la tierra." Y además: "¡Oh rey! Si inclinases tu oído al chirrido de la Pluma de Gloria y al arrullo de la Paloma de la Eternidad.. ., alcanzarías una posición desde la cual nada verías en el mundo del ser, sino el resplandor del Adorado, y considerarías tu soberanía como la más despreciable de tus posesiones, abandonándola a quienquiera que la desease, y dirigiendo tu rostro hacia el horizonte encendido por la luz de Su semblante." Y además: "Mucho desearíamos que su Majestad, el _Sháh, examinara él mismo estos asuntos, trayendo esperanza a los corazones. Lo que hemos puesto a tu consideración es de hecho para tu mayor bien."

Sin embargo, este deseo quedaría sin cumplirse. En realidad fue destruido por un reinado que se inició con la ejecución del Báb y el encarcelamiento de Bahá'u'lláh en el Síyáh-Chál de Teherán, por un soberano que repetidamente había instigado los sucesivos exilios de Bahá'u'lláh, y por una dinastía manchada por la matanza de no menos de veinte mil de sus seguidores. El dramático asesinato del _Sháh, el indigno gobierno de los últimos soberanos de la Casa de Qájár y la extinción de esa dinastía fueron notables ejemplos del castigo Divino que esas horribles atrocidades habían provocado.

Los Qájáres, miembros de la ajena tribu turcomana, habían de hecho usurpado el trono persa. Áqá Muham

orad Khán, el _Sháh eunuco, fundador de la dinastía, fue un tirano tan atroz, ruin y sanguinario, que el recuerdo de ningún persa es tan detestado y universalmente abominado como el suyo. La historia de su reino y la de sus sucesores inmediatos está llena de vandalismo, de guerras internas, de caciques recalcitrantes y rebeldes, de bandidaje y opresión medieval, en tanto que la crónica del reinado de los últimos Qájáres se distingue por el estancamiento de la nación, la ignorancia del pueblo, la corrupción e incompetencia del gobierno, las escandalosas intrigas de la corte, la decadencia de los príncipes, la irresponsabilidad y prodigalidad del soberano y su vil servilismo a un orden clerical notoriamente degradado.

El sucesor de Áqá Muhammad Khán, Fath `Alí _Sháh, dado a las mujeres y lleno descendencia, el pretendido "Darío de la Época", era un avaro vanidoso, arrogante v sin escrúpulos, célebre por su enorme cantidad de esposas y concubinas, que ascendían a más de mil, su incalculable progenie y los desastres que su gobierno acarreó al país. Fue él quien ordenó que arrojasen a su visir, a quien él le debía el trono, a un calderón de aceite hirviente. En cuanto a su sucesor, el fanático Muhammad _Sháh, uno de sus primeros actos, categóricamente condenado por la Pluma de Bahá'u'lláh, fue la orden de estrangular a su primer ministro, el ilustre Qá'im-Magám, inmortalizado por esa misma Pluma como el "Príncipe de la Ciudad del Arte de Gobernar y el Talento Literario", y de reemplazarle por ese vulgar y consumado canalla que fue Hájí Mírzá Áqásí, quien llevó al país al borde de la bancarrota y la revolución. Fue ese mismo _Sháh quien rehusó entrevistarse con el Báb y le encarceló en el

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Á_dhirbáyján, y quien, a la edad de cuarenta años, fue atacado por una complicación de enfermedades que le hicieron sucumbir, apresurando la suerte presagiada en estas palabras del Qayyúmu'I-Asmá': 'Juro por Dios, ¡oh _Sháh! Si muestras enemistad a Aquel Quien es Su Mención, en el Día de la Resurrección Dios te condenará, ante los reyes, al fuego infernal, y, en verdad, no encontrarás en ese Día ayudador fuera de Dios, el Exaltado."

Násiri'd-Dín Sháh, monarca egoísta, caprichoso y arrogante, sucedió al trono y estuvo destinado a ser, durante medio siglo, el único juez de los destinos de su desgraciado país. Un desastroso oscurantismo, una caótica administración de las provincias, la desorganización de las finanzas del reino, las intrigas, las venganzas y el libertinaje de los consentidos y codiciosos cortesanos, que revoloteaban y pululaban alrededor de su trono, su propio despotismo que, a no ser por su mitigante temor a la opinión pública europea y su deseo de estar bien conceptuado en las capitales del Occidente, habría sido más cruel y salvaje, fueron las características distintivas del sangriento reinado de aquel que se hacía llamar "Sendero del Cielo" y "Asilo del Universo". Una triple oscuridad de caos, bancarrota y opresión envolvió al país. Su propio asesinato fue el primer presagio de la revolución que habría de limitar las prerrogativas de su hijo y sucesor, deponer a los dos últimos monarcas de la casa de Qájár y extinguir su dinastía. En la víspera de su quincuagésimo aniversario, que habría de iniciar una nueva era y cuya celebración se había preparado cuidadosamente, fue víctima de la pistola de un asesino en el sepulcro del Sháh `Abdu'I-`Azím,

siendo su cadáver llevado de vuelta al palacio, apoyado en el carruaje real en frente del Gran Visir, a fin de aplazar la noticia de su asesinato.

"Se había rumoreado", escribe un testigo ocular de la ceremonia y del asesinato, "que el día de celebración del _Sháh sería el más grande de la historia de Persia. . . Los prisioneros serían liberados incondicionalmente y se proclamaría amnistía general: se había prometido a los campesinos exención de impuestos por dos años al menos,... por meses se daría alimento a los pobres. Ministros y funcionarios ya tejían intrigas para conseguir honores y una pensión del _Sháh. Santuarios y sitios sagrados abrirían sus puertas a todos los viajeros y peregrinos, y los siyyides y mulaes habían tomado remedio contra la tos para aclarar la voz y poder cantar y entonar alabanzas al _Sháh en todos los púlpitos. Las mezquitas se habían barrido y preparado para reuniones generales y oficios públicos en honor del Soberano... Se habían agrandado fuentes para contener más agua bendita, y las autoridades legítimas habían previsto que podrían ocurrir muchos milagros el día de la celebración, con ayuda de estas fuentes... El _Sháh había declarado.. . que renunciaría a sus prerrogativas de déspota y se proclamaría a sí mismo el `Majestuoso Padre de todos los Persas'. La autoridad civil disminuiría su estricta vigilancia. No se llevaría registro de los forasteros que acudían a las posadas, y la población estaría libre de pasearse por las calles durante toda la noche". Incluso los grandes mujtahides, según se le había comunicado a ese mismo testigo ocular, habían "decidido, por ahora, cesar de perseguir a los Bábíes y otros infieles".

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Así cayó aquel cuyo reinado para siempre quedará asociado con el más atroz crimen de la historia: el martirio de Aquel a Quien la Suprema Manifestación de Dios proclamó como el "Punto alrededor de Quien giran las realidades de los Profetas y Mensajeros". En una Tabla en que le condena la Pluma de Bahá'u'lláh, leemos: "Entre ellos (los reyes de la Tierra) está el rey de Persia, quien suspendió en el aire a Aquel Quien es el Templo de la Causa (el Bab), y Le dio muerte con tal crueldad que todo lo creado, y los moradores del Paraíso, y el Concurso de lo Alto, lloraron por Él. Además, dio muerte a algunos de Nuestros parientes, y Nos despojó de Nuestros bienes, e hizo cautiva a Nuestra familia en manos de los opresores. Una y otra vez Me encarceló. ¡Por Dios, el Verdadero! Nadie puede enumerar las cosas que Me acontecieron en la prisión, salvo Dios, el Ajustador de Cuentas, el Omnisciente, el Todopoderoso. Posteriormente, Me desterró, junto con Mi familia, de Mi país, después de lo cual llegamos a Irak con evidente dolor. Permanecimos allí hasta cuando el Rey de Rúm (sultán de Turquía) se levantó contra Nos, y Nos llamó ~a la sede de su soberanía. Cuando llegamos a ella Nos sobrevino lo que hizo regocijar al rey de Persia. Luego entramos en esta prisión, donde las manos de Nuestros amados fueron arrancadas del borde de Nuestro manto. ¡De semejante manera Nos ha tratado!".

Los días de la dinastía Qájár estaban contados. La conciencia nacional había despertado de su letargo. El reinado del sucesor de Násiri'd-Dín tímida-, Muzaffari'd-Dín _Sháh, criatura débil y tímida, derrochador y pródigo con sus cortesanos, llevó al país por el

ancho camino de la ruina. Cobró fuerzas el movimiento a favor de una constitución que limitara las prerrogativas del soberano, terminando con la firma de la constitución por el moribundo _Sháh, que expiró algunos días después. Sucedió al trono Muhammad,Alí _Sháh, déspota de la peor especie, avaro y sin escrúpulos. Hostil a la constitución, mediante su precipitada acción, que implicó el bombardeo del Baharistan, donde se reunía la Asamblea, causó una revolución que llevó a su destitución por los nacionalistas. Aceptando, después de mucho negociar, una pensión considerable, se retiró ignominiosamente a Rusia. El rey menor, Aunad _Sháh, quien le sucedió, era un cero a la izquierda, descuidado de sus deberes. Las apremiantes necesidades de su país continuaron desatendidas. La creciente anarquía, la importancia del gobierno central, el estado de las finanzas públicas, el progresivo deterioro de la condición general del país, prácticamente abandonado por un soberano que prefería las diversiones y frivolidades de la vida de sociedad en las capitales europeas al desempeño de las serias y urgentes responsabilidades que reclamaba la situación de su nación, anunciaron el fin de una dinastía que, según la opinión general, había perdido el derecho a la corona. Estando en el extranjero, en una de sus periódicas visitas, el parlamento lo depuso, proclamando la extinción de su dinastía, que había ocupado el trono de Persia durante ciento treinta años, cuyos gobernantes orgullosamente decían descender nada menos que de Jafet, hijo de Noé, y cuyos sucesivos monarcas, a excepción de uno solo, fueron ya asesinados, depuestos, o bien atacados por alguna enfermedad mortal.

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Su innumerable progenie, verdadera "colmena de principillos" y "raza de zánganos reales", eran tanto una desgracia como una amenaza para sus compatriotas. Sin embargo ahora, estos desafortunados descendientes de una casa caída, despojados de todo poder, y algunos de ellos incluso reducidos a la miseria, revelan en su desgracia las consecuencias de las abominaciones que cometieron sus progenitores. Engrosando las filas de los desventurados vástagos de la casa de `Uthmán y de los gobernantes de las dinastías de los Romanov, los Hohenzollern, los Habsburgos y de Napoleón, vagan por la faz de la tierra, apenas conscientes del carácter de aquellas fuerzas que produjeron tan trágicos trastornos en su vida, y que son en gran parte responsables de su presente condición.

Ya nietos de Násiri'd-Din _Sháh y del Sultán `Abdu'l`Azíz se han dirigido, en su impotencia y~ miseria, al Centro Mundial de la Fe de Bahá'u'lláh, solicitando respectivamente ayuda política y auxilio pecuniario. En el primer caso, la petición fue pronta y firmemente rechazada, mientras que en el segundo, se le brindó sin vacilar.

El Decadente Destino de los Reyes

Y cuando examinamos en otros campos el decadente destino de los reyes, ya sea en los años inmediatamente anteriores a la Gran Guerra o posteriores a ella, y contemplamos la suerte que han corrido el Imperio Chino, las monarquías portuguesa y españo

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la, y más recientemente las vicisitudes que han padecido y aún padecen los soberanos de Noruega, de Dinamarca y de Holanda, y observamos la impotencia de los demás soberanos y advertimos el temor y estremecimiento que se han apoderado de sus tronos, no podemos dejar de asociar su condición con los primeros pasajes del Súriy-i-Mulúk, los cuales, en vista de su trascendental importancia me veo obligado a citar por segunda vez: "Temed a Dios, oh concurso de reyes, y no permitáis ser privados de esta muy sublime gracia... Dirigid vuestro corazón hacia la faz de Dios, y abandonad lo que vuestros deseos os han ordenado seguir, y no seáis de los que perecen ... No examinasteis Su Causa (del Báb), cuando haberlo hecho hubiera sido mejor para vosotros que todo lo que es iluminado por el sol, si pudierais comprenderlo... ¡Cuidad de no ser indiferentes de aquí en adelante, como lo habéis sido anteriormente!... Mi rostro ha salido de entre los velos, dando su resplandor a todo cuanto hay en el cielo y en la tierra, y sin embargo, no os volvisteis a Él... Levantaos, entonces, y reparad lo que se os ha escapado... Si no prestáis atención a los consejos que, en lenguaje inequívoco y sin igual, hemos revelado en esta Tabla, os sobrevendrá el castigo Divino de todos lados, y será pronunciada contra vosotros la sentencia de Su justicia... Han transcurrido veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos sufrido la angustia de una nueva tribulación... Sin embargo, vosotros, aunque conscientes de la mayoría de Nuestras aflicciones, no detuvisteis la mano del agresor. Pues, ¿no es acaso vuestro claro deber contener la tiranía del opresor y obrar equitativamente con vuestros súbditos

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para que vuestro alto sentido de justicia sea plenamente demostrado a toda la humanidad?"

No es de extrañar que Bahá'u'lláh, en vista del trato que Le dieron los soberanos de la tierra, haya escrito estas palabras ya citadas: "A dos categorías de entre los hombres se les ha quitado el poder; a los reyes y a los eclesiásticos." De hecho, va aun más lejos afirmando en Su Tabla dirigida a _Shaykh Salman: "Una de las señales de la madurez del mundo es que nadie aceptará cargar el peso de la soberanía real. La soberanía real quedará sin nadie que esté dispuesto a cargar solo su peso. Ese será el día en que se manifestará la sabiduría entre los hombres. Sólo con el fin de proclamar la Causa de Dios y propagar su Fe, estará alguien dispuesto a cargar ese agobiante peso. Dichoso aquel que por amor a Dios y a Su Causa, y en honor a Dios y con el fin de proclamar su Fe, se exponga a sí mismo a este gran peligro y acepte esta fatiga y estorbo".

Reconocimiento de la Soberanía Real

Sin embargo, que nadie entienda mal o deforme inconscientemente la intención de Bahá'u'lláh. Aunque haya sido severa Su condena pronunciada contra aquellos soberanos que Le persiguieron, y por muy estricta que haya sido Su censura expresada colectivamente contra aquellos que manifiestamente faltaron a su deber de investigar la veracidad de Su Fe y contener la mano del malhechor, Sus enseñanzas no incorporan ningún principio que pueda de manera alguna interpretarse como un repudio o siquiera un menosprecio,

aunque fuese disimulado, de la institución real. La castastrófica caída y la extinción de las dinastías e imperios de aquellos monarcas cuyo desastroso fin Él profetizó en particular, y el decadente destino de los soberanos de Su propia generación, a quienes reprendió en general -constituyendo ambas cosas una fase transitoria de la evolución de la Fe-, en ningún caso deben confundirse con la posición futura de esa institución. En efecto, si ahondamos en los escritos del Autor de la Fe Bahá'í, no podemos dejar de descubrir innumerables pasajes en los cuales, en términos que nadie puede tergiversar, se elogia el principio de la soberanía real, se ensalza el rango y conducta de reyes justos e imparciales, se prevé la aparición de monarcas que reinarán con justicia e incluso profesarán Su Fe, y se inculca el solemne deber de levantarse para asegurar el triunfo de los soberanos Baha'ís. Deducir de las palabras antes mencionadas, dirigidas por Bahá'u'lláh a los monarcas de la tierra, e inferir de la narración de los calamitosos desastres que sobrevinieron a tantos de ellos, que Sus seguidores propugnan o prevén la extinción definitiva de la institución real, de hecho equivaldría a un torcimiento de Su enseñanza.

No puedo hacer más que citar algunos de los propios testimonios de Bahá'u'lláh, dejando al lector la tarea de formarse su propio juicio acerca de la falsedad de tal deducción. En Su Epístola al Hijo del Lobo É1 indica la verdadera fuente de la soberanía real: "El respeto al rango de los soberanos ha sido Divinamente ordenado, como lo atestiguan claramente las palabras de los Profetas de Dios y Sus escogidos. A Aquel Quien es el Espíritu (jesús) -la paz

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sea con Él- se le preguntó: `¡Oh Espíritu de Dios! ¿Es lícito pagar tributo al César o no?' Y Él respondió: `Pues, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios'. No lo prohibió. Esas dos frases son, en opinión de los hombres de discernimiento, una y la misma, ya que si lo que pertenecía al César no hubiese venido de Dios, Él lo habría prohibido. Y asimismo en el sagrado versículo: `Obedeced al Apóstol, y a aquellos de entre vosotros que están investidos de autoridad'. Con `aquellos investidos de autoridad' se quiere decir, en primer lugar y más específicamente, los Imanes --que la bendición de Dios descanse sobre ellos-. Ellos verdaderamente son las manifestaciones del poder de Dios y las fuentes de Su autoridad, y los depósitos de Su conocimiento, y las auroras de Sus mandamientos. En segundo lugar, estas palabras se refieren a los reyes y gobernantes, quienes con la luz de su justicia hacen resplandecientes y luminosos los horizontes del mundo".

Y además: "En la Epístola a los Romanos, San Pablo ha escrito: `Todos han de estar sometidos a las autoridades superiores. Pues no hay autoridad sino bajo Dios. Y las que hay por Dios han sido establecidas. De suerte que quien resiste a la autoridad, resiste a la disposición de Dios'. Y luego: `Es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra mal'. Dice que la aparición de los reyes, su majestad y poder, son de Dios".

Y también: "Un rey justo goza de mayor cercanía a Dios que cualquiera. Esto lo atestigua Aquel Quien habla en Su Más Grande Prisión".

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Asimismo, en el Bishárát (Buenas Nuevas), Bahá'u'lláh afirma que "la majestad real es uno de los signos de Dios". "No deseamos", agrega, "que los países del mundo se priven de ella".

En el Kitáb-i-Agdas, £1 expone Su propósito y elogia al rey que ha de profesar Su Fe: "¡Por la rectitud de Dios! No es Nuestro deseo adueñarnos de vuestros reinos. Nuestra misión es tomar y poseer los corazones de los hombres. En ellos están puestos los ojos de Bahá. De esto da testimonio el Reino de los Nombres, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que siga a su Señor, renunciará al mundo y a todo cuanto hay en él; ¡cuánto mayor, entonces, ha de ser el desprendimiento de Aquel Quien ocupa tan augusta posición!" "¡Cuán grande la bienaventuranza que espera al rey que se levante para ayudar a Mi Causa en Mi Reino, y se desprenda de todo menos de Mí! Tal rey se cuenta entre los Compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre, reverenciar su posición y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades con las llaves de Mi Nombre, el Omnipotente Protector de todos los que habitan los reinos visibles e invisibles. Tal rey es el ojo mismo de la humanidad, el luminoso ornamento de la frente de la Creación, la fuente de bendiciones para el mundo entero. Oh pueblo de Bahá, ofrendad en su ayuda vuestros bienes, es más, vuestra vida misma".

En el Lawh-i-Sultán, Baha'u`lláh revela más ampliamente el significado de la soberanía real: "Un rey justo es la sombra de Dios en la tierra. Todos debieran refugiarse a la sombra de su justicia y descansar al abrigo de su protección. Este no es un

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asunto específico o de alcance limitado, para que se circunscriba a una persona u otra, ya que la sombra revela a aquel que la proyecta. Dios, glorificada sea Su Mención, se ha llamado a Sí mismo Señor de los mundos, pues Él ha criado y cría aún a todos. Glorificada sea, entonces, Su gracia, que ha precedido todo lo creado, y Su misericordia, que ha abarcado todos los mundos".

En una de Sus Tablas, Bahá'u'lláh ha escrito asimismo: "El Dios único y verdadero, exaltada sea Su gloria, ha conferido a los reyes el gobierno de la tierra. Á nadie le es dado el derecho de actuar de una manera que pudiera oponerse al bien fundamentado parecer de quienes tienen la autoridad. Lo que Él Se ha reservado para Sí son las ciudades de los corazones de los hombres; y los amados de Aquel Quien es la Verdad Soberana son, en este Día, como sus llaves".

En el siguiente pasaje expresa este deseo: "Abrigamos la esperanza de que uno de los reyes de la tierra, por amor a Dios, se levante para hacer triunfar a estos agraviados y oprimidos. Semejante rey será eternamente ensalzado y glorificado. Dios les ha prescrito el deber de ayudar a quienquiera que les ayude, servirle para su mayor beneficio y demostrarla perdurable lealtad".

En el Lawh-i-Ra'ís, de hecho y categóricamente Él profetiza la aparición de semejante rey: "Dentro de poco hará Dios aparecer de entre los reyes a uno que ayudará a Sus amados. Él, verdaderamente, lo abarca todo. Él infundirá en los corazones el amor a Sus amados. Esto, en verdad, ha sido irrevocablemente decretado por Aquel Quien es el Todopode

roso, el Benéfico". En el Ridvanu'1-`Adl, en que se exalta la virtud de la justicia, hace Él una predicción similar: "Dentro de poco Dios pondrá de manifiesto en la tierra a reyes que descansarán en el lecho de la justicia, y regirán a los hombres así como se rigen a sí mismos. Ellos, en verdad, se cuentan entre las más escogidas de Mis criaturas en toda la creación".

En el Kitáb-i-Agdas Él prevé con estas palabras el ascenso al trono de Su ciudad natal, la "Madre del Mundo" y la "Aurora de Luz", de un rey que estará adornado con los ornamentos gemelos de la justicia v la devoción a Su Fe: "Que nada te acongoje, oh Tierra de Tá, porque Dios te ha escogido para que seas la fuente de alegría de toda la humanidad. Si es Su voluntad, Él bendecirá tu trono con uno que gobernará con justicia, y reunirá el rebaño de Dios que los lobos han dispersado. Con alegría y gozo, ese gobernante volverá su rostro hacia el pueblo de Bahá y le otorgará sus favores. A la vista de Dios, Él es de hecho considerado como una joya entre los hombres. Sobre él descansa para siempre la gloria de Dios, y la gloria de todos los que habitan en el reino de Su Revelación".

El Desmoronamiento de la ortodoxia Religiosa

¡Queridos amigos! El decadente destino de los coronados poseedores del poder temporal ha tenido como paralelo un no menos alarmante deterioro de la influencia ejercida por los jefes espirituales del mundo. Los extraordinarios acontecimientos que han anun-

ciado la disolución de tantos reinos e imperios, han coincidido casi con el derrumbamiento de las aparentemente inviolables fortalezas de la ortodoxia religiosa. El mismo proceso que, repentina y trágicamente, decidió la suerte de reyes y emperadores, extinguiendo sus dinastías, ha actuado en el caso de los jefes eclesiásticos, tanto de la Cristiandad como del Islam, perjudicando su prestigio y, en algunos casos, derribando sus instituciones supremas. De hecho, "se les ha quitado el poder", tanto "a los reyes" como "a los eclesiásticos". Fue eclipsada la gloria de aquéllos, en tanto que el poder de éstos se ha perdido irremediablemente.

Aquellos jefes que ejercían autoridad y dominio sobre las jerarquías eclesiásticas de sus respectivas religiones también fueron exhortados, amonestados y reprendidos por Bahá'u'lláh, en términos no menos precisos que aquellos en que Se dirigió a los soberanos que gobernaban los destinos de sus súbditos. También ellos, y en particular los jefes de las órdenes eclesiásticas musulmanas, en unión con déspotas y potentados, han lanzado sus ataques y proferido sus anatemas contra los Fundadores de la Fe de Dios, sus seguidores, sus principios y sus instituciones. ¿.No fueron los sacerdotes de Persia los primeros que encabezaron la sublevación contra esa Fe, encendiendo a las masas ignorantes y serviles, e instigaron a las autoridades civiles, mediante sus protestas, amenazas, mentiras, calumnias y acusaciones, a decretar los destierros, promulgar las leyes, emprender campañas punitivas y llevar a cabo las ejecuciones y matanzas que llenan las páginas de su historia? Tan abominable y salvaje fue la carnicería cometida en un solo día, a

instigación de esos sacerdotes, y tan característica de la "crueldad del bruto y la astucia del malvado", que Renan, en su obra "Les Apótres", caracterizó ese día como "tal vez sin paralelo en la historia del mundo".

Fueron aquellos sacerdotes quienes, por esos mismos hechos, sembraron la desintegración de sus propias instituciones; instituciones que eran tan poderosas y famosas, y parecían tan invulnerables cuando nació la Fe. Ellos fueron, al asumir tan ligera y neciamente esas tremendas responsabilidades, los principales responsables de que se desataran esas violentas y destructivas influencias, las cuales han desencadenado desastres tan catastróficos que han derribado a reyes, dinastías e imperios, y que constituyen los acontecimientos más destacados de la historia del primer siglo de la era Bahá'í.

Este proceso de deterioro, por muy alarmente que haya sido en sus manifestaciones iniciales, continúa actuando con fuerza no disminuida y, a medida que cobre impulso la oposición a la Fe de Dios, de varias fuentes y en campos alejados, se acelerará más y revelará pruebas aun más notables de su poder devastador. No puedo, en vista de las proporciones que ya ha tomado esta comunicación, extenderme tanto como quisiera en el análisis de los diferentes aspectos de este importante tema, el cual, junto con la reacción de los soberanos de la tierra al Mensaje de Bahá'u'lláh, es uno de los episodios más fascinantes y edificantes de la dramática historia de Su Fe. Consideraré solamente las repercusiones que han tenido los violentos ataques hechos por los jefes eclesiásticos del Islam y, en menor grado, por algunos exponentes ele la Ortodoxia cristiana, en sus respectivas institu-

ciones. Como introducción a estas observaciones, citaré algunos pasajes tomados de la gran cantidad de Tablas de Bahá'u'lláh que, tanto directa como indirectamente, hacen referencia a los sacerdotes musulmanes y cristianos, y que arrojan tan potente luz sobre los sombríos desastres que han sobrevenido y siguen sobreviniendo a las jerarquías eclesiásticas de las dos religiones con que la Fe ha estado inmediatamente relacionada.

Sin embargo, de esto no debe inferirse que Bahá'u'lláh haya dirigido Sus históricos llamados exclusivamente a los jefes del Islam y la Cristiandad, o que el efecto de esa Fe que todo lo penetra, en los baluartes de la ortodoxia religiosa, se limite a las instituciones de esos dos sistemas religiosos. "El tiempo preordenado para los pueblos y razas de la tierra, afirma Bahá'u'lláh, ya ha llegado. Las promesas de Dios, tales como aparecen en las Sagradas Escrituras, se han cumplido todas ... Este es el Día que la Pluma del Altísimo ha glorificado en todas las Sagradas Escrituras. No hay en ellas versículo alguno que no declare la gloria de Su santo Nombre, y no hay Libro que no atestigüe la sublimidad de este exaltadísimo tema". "Si mencionáramos", agrega, "todo cuanto ha sido revelado en esos Libros celestiales y Sagradas Escrituras acerca de esta Revelación, esta Tabla tomaría dimensiones imposibles". Puesto que la promesa de la Fe de Bahá'u'lláh está encerrada en todas las Escrituras de las religiones pasadas, su Autor se dirige a los seguidores de éstas y, en particular, a sus jefes responsables, quienes se han interpuesto entre Él y sus respectivas congregaciones. "En cierto momento", escribe Bahá'u`llah, "Nos dirigimos al pue

blo de la Torá y los llamamos a la presencia de Aquel Quien es el Revelador de versículos, Quien proviene de Aquel Quien hace bajar la cerviz a los hombres... En otro, Nos dirigimos al pueblo del Evangelio, diciendo: `El Todo Glorioso ha venido en este Nombre por el cual se ha difundido la Brisa de Dios por todas las regiones'... Y en otro momento, Nos dirigimos al pueblo del Corán, diciendo: `Temed al Todo Misericordioso, y no pongáis reparos a Aquel por Quien se han fundado todas las religiones'.. . Has de saber, además, que dirigimos Nuestras Tablas a los Magos, adornándolas con Nuestra Ley.. . En ellas hemos revelado la esencia de todas las insinuaciones y alusiones contenidas en sus Libros. El Señor, verdaderamente, es el Todopoderoso, el Omnisciente:'

Dirigiéndose al pueblo judío, Bahá'u'lláh ha escrito: "Ha venido la Más Grande Ley, y la antigua Belleza gobierna sobre el trono de David. Así ha hablado Mi Pluma lo que relataron las historias de edades pasadas. Sin embargo, en este momento, David clama en voz alta diciendo: `¡Oh mi bondadoso Señor! Cuéntame entre aquellos que han permanecido firmes en Tu Causa, ¡oh Tú, por Quien se han iluminado los rostros y los pasos han tropezado!"'. Y además: "El hálito se ha difundido, ha soplado la Brisa, y de Sión ha aparecido lo que estaba oculto, y de Jerusalén se escucha la Voz de Dios, el único, el incomparable, el Omnisciente". Por otra parte, en Su Epístola al Hijo del Lobo, Bahá'u'lláh ha revelado: "Presta oídos al cántico de David. Dice: `¿Quién me guiará a la Ciudad fortificada?' La Ciudad fortificada es 'Akká, que ha sido llamada la Más Grande Prisión, y que posee una fortaleza y enormes murallas. ¡Oh

Shaykh! Lee lo que ha hablado Isaías en Su Libro. Dice: `Sube a un alto monte, mensajera de buenas nuevas de Sión; alza con fuerza tu voz, mensajera de buenas nuevas de Jerusalén. Álzala, no temas: di a las ciudades de Juda: He aquí a vuestro Dios. He aquí al Señor, Dios, que viene con fortaleza, y Su brazo dominará a favor Suyo'. En este Día han aparecido todas las señales. Una gran Ciudad ha descendido del cielo, y Sión se estremece y exulta ante la Revelación de Dios, pues de todos lados ha escuchado la voz de Dios".

A la casta sacerdotal, que tenía supremacía eclesiástica sobre los seguidores de la Fe de Zoroastro, esa misma Voz, identificándose con la voz del prometido _Sháh-Bahrám, declara: "¡Oh sumos sacerdotes! Se os han dado oídos para que escuchéis el misterio de Aquel Quien es el Que Subsiste por Sí mismo, y ojos para que Le veáis. ¿Por qué huís? El Amigo Incomparable está manifiesto. Habla aquello en que está la salvación. Si descubrierais, oh sumos sacerdotes, el perfume del rosedal del entendimiento, no buscaríais a nadie sino a Él, y reconoceríais, en Su nueva vestidura, a Aquel Quien es el Omnisapiente e Incomparable, y apartaríais vuestros ojos del mundo y de cuantos lo buscan, y os levantaríais para ayudarle". "Todo cuanto ha sido anunciado en los Libros", escribe Bahá'u'lláh, en respuesta a un zoroastriano que había preguntado por el _Sháh-Bahrám prometido, "ha sido revelado y aclarado. De todas direcciones han aparecido las señales. En este Día, el Omnipotente llama y anuncia la aparición del Cielo Supremo". "Este no es el día", declara en otra Tabla, "en que los sumos sacerdotes pueden mandar y ejercer su

autoridad. En vuestro Libro se afirma que, en ese Día, los sumos sacerdotes harán extraviarse a los hombres, y les impedirán acercarse a Él. En verdad, es un sumo sacerdote aquel que ha visto la luz y se ha apresurado a ir por el sendero que conduce hacia el Amado". "Di: ¡Oh sumos sacerdotes!", Él nuevamente les dirige la palabra, "La mano de la Omnipotencia se ha extendido desde detrás de las nubes; miradla con nuevos ojos. Se han revelado las señales de Su majestad y grandeza; observadlas con ojos puros. - . Di: ¡Oh sumos sacerdotes!. Se os reverencia por causa de Mi Nombre y, sin embargo, Me rehuís. Sois los sumos sacerdotes del Templo. Si hubieseis sido los sumos sacerdotes del Omnipotente, habríais estado unidos a Él, y Le habríais reconocido... Di: ¡Oh sumos sacerdotes! Los actos de ningún hombre serán aceptables, en este Día, a menos que abandone a la humanidad y todo cuanto poseen los hombres y dirija su rostro hacia el Omnipotente".

Sin embargo, no nos preocupan fundamentalmente estas dos religiones. Mi tema está directamente relacionado con el islam y, en menor grado, con el Cristianismo. El Islam, del cual nació la Fe de Bahá'u'lláh, al igual que el Cristianismo provino del Judaísmo, es la religión en cuyo seno apareció primero y se desarrolló esa Fe, de cuyas filas se han reclutado la gran mayoría de los seguidores Bahá'ís, y por cuyos jefes han sido y son todavía perseguidos. Por otro lado, el Cristianismo es la religión a que pertenece la mayor parte de los Bahá'ís de origen no islámico, en cuyo dominio espiritual progresa rapidamente el Orden Administrativo de la Fe de Dios, y por cuyos exponentes eclesiásticos ese Orden es

atacado cada vez más. A diferencia del Hinduismo, Budismo, judaísmo e incluso Zoroastrianismo, que en su mayor parte están aún inconscientes de las potencialidades de la Causa de Dios, y cuya respuesta a Su Mensaje es todavía insignificante, el Islam y el Cristianismo pueden considerarse como los dos sistemas religiosos que, en esta etapa formativa de su evolución, sufren todo el efecto de tan tremenda Revelación.

Veamos, entonces, las palabras que los Fundadores de la Fe Bahá'í han dirigido a los jefes reconocidos del Islam y del Cristianismo, o que han escrito acerca de ellos. Ya hemos visto los pasajes que se refieren a los reyes del Islam, ya sea Califas que reinaban en Constantinopla, o _Sháhs de Persia que gobernaban el reino como depositarios temporales del esperado Imán. También hemos anotado la Tabla que Bahá'u'lláh reveló específicamente para el Pontífice de Roma, y el mensaje más general dirigido en el Súriy-i-Mulúk a los reyes de la Cristiandad. No menos desafiante y amenazadora es la Voz que ha amonestado y pedido cuentas a los sacerdotes mahometanos y al clero cristiano.

"Los jefes religiosos", es la censura clara y universal de Bahá'u'lláh pronunciada en el Kitáb-i-Ígán, "de todas las épocas, han impedido a la gente alcanzar las orillas de la salvación eterna, por cuanto sostienen las riendas de la autoridad en su poderoso puño. Algunos por ambición de poder, otros por falta de comprensión y conocimiento, han sido causa de esta privación de la gente. Por su sanción y autoridad, todos los Profetas de Dios han tenido que beber del cáliz del sacrificio, y han alzado el vuelo hacia las

alturas de la gloria. Quienes han ocupado las sedes de autoridad y erudición, ¡qué indescriptibles crueldades han infligido a los verdaderos Monarcas del mundo, a esas joyas de virtud Divina! Contentos con un dominio transitorio, se han privado de una soberanía sempiterna". Y además, en ese mismo Libro: "Entre estos `velos de la gloria' están los sacerdotes y doctores que viven en los días de la Manifestación de Dios, quienes, a causa de su falta de discernimiento y su ansia y afán de mando, no se han sometido a la Causa de Dios y, más aún, han rehusado dar oído a la Melodía Divina. `Se meten los dedos en los oídos'. Y también la gente, desatendiendo completamente a Dios y tomándolos como sus maestros. se ha colocado sin reservas bajo la autoridad de esos jefes pomposos e hipócritas, porque no tienen vista, ni oídos, ni corazón propio para distinguir entre la verdad y la falsedad. A pesar de las advertencias que por inspiración divina han hecho todos los Profetas, los Santos y los Elegidos de Dios, ordenando a los hombres ver con sus propios ojos y oír con sus propios oídos, desdeñosamente han rechazado sus consejos y ciegamente han seguido y continuarán siguiendo a, los jefes de su Fe. Si una persona humilde y desconocida, desprovista del atavío de los eruditos, les dirigiera la palabra diciendo: `¡Oh pueblo! Seguid a los Mensajeros de Dios', muy sorprendidos ante tal amonestación, replicarían: `¡Cómo! ¿Quieres decir que todos estos sacerdotes y exponentes de la erudición, con toda su autoridad, pompa y boato, han errado y no han logrado distinguir entre la verdad y la falsedad? ¿Pretendes acaso, junto con otros como tú, haber comprendido lo que ellos no han entendido?' Si se ha

de tomar como criterio de sabiduría y verdad el número y la excelencia de la vestimenta, los pueblos de una época pasada, a quienes los de hoy jamás han aventajado en número, magnificencia y poder, deberían por cierto considerarse como superiores y más dignos". Y además: "¡Ningún Profeta de Dios se ha manifestado sin que haya sido víctima de odio implacable, de la denuncia, rechazo y execración de los clérigos de Su día! ¡Ay de ellos por las iniquidades que obraron sus manos en el pasado! ¡Ay de ellos por lo que ahora están haciendo! ¿Qué velos de la gloria hay más pesados que esas personificaciones del error? ¡Por la rectitud de Dios! ¡Traspasar tales velos es el más poderoso de todos los hechos, y destrozarlos es la más meritoria de todas las acciones!" "En su lengua", Él además ha escrito, "la mención de Dios se ha convertido en un nombre vano; en medio de ellos, Su Santa Palabra ha pasado a ser letra muerta. Tal es el dominio de sus deseos, que la lámpara de la conciencia y la razón ha sido extinguida en sus corazones... No se encuentran dos que estén de acuerdo con respecto a una misma ley, pues no buscan a otro Dios que no sea su propio deseo, y no hollan sendero alguno sino el sendero del error. En el mando está el objetivo último de sus esfuerzos, y consideran el orgullo y la soberbia como los mayores logros del deseo de su corazón. Han puesto sus viles maquinaciones por encima del decreto Divino, han rechazado la resignación a la voluntad de Dios, se han ocupado en cálculos egoístas y han seguido el camino de los hipócritas. Con todo su poder y fuerza se afanan por asegurarse en sus mezquinas ocupaciones, temerosos de que el menor descrédito socave

su autoridad o empañe la demostración de su magnificencia".

"La fuente y origen de la tiranía", ha afirmado Bahá'u71áh en otra Tabla, "han sido los sacerdotes. Mediante las sentencias pronunciadas por esos seres arrogantes y rebeldes, los gobernantes de la tierra han obrado lo que habéis escuchado. .. . Las riendas de las masas inconscientes han estado y están en manos de los exponentes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. £stos decretan lo que les place. Dios verdaderamente está libre de ellos, y Nos, también, estamos libres de ellos, como lo están aquellos que han atestiguado lo que ha hablado la Pluma del Altísimo en esta gloriosa Posición.

"Los jefes de los hombres", ha afirmado asimismo, "desde tiempo inmemorial, han impedido a la gente volverse al Más Grande Océano. El amigo de Dios (Abraham) fue arrojado al fuego por la sentencia. que pronunciaron los sacerdotes de esa época, y se le atribuyeron mentiras y calumnias a Aquel Quien conversó con Dios (Moisés). Reflexionad sobre Aquel Quien era el Espíritu de Dios (Jesús». Aunque demostró la mayor compasión y bondad, sin embargo, se levantaron contra esa Esencia del Ser y Señor de lo visible e invisible de tal manera que no podía encontrar refugio en donde descansar. Cada día vagaba a un nuevo lugar y buscaba nuevo amparo. Considera al Sello de los Profetas (Mahoma) -¡que las almas de todos salvo de El, sean Su sacrificio!-. ¡Cuán doloroso lo que aconteció a ese Señor de todos los seres, de manos de los sacerdotes de la idolatría y los doctores judíos, después que pronunciara las benditas Palabras que proclamaban la unidad de

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Dios. ¡Por Mi vida! Mi pluma se queja, y todo lo creado clama, a causa de lo que Le ha sucedido de manos de, quienes han violado el Convenio de Dios y Su testamento, han negado Su testimonio, y han contradecido Sus signos".

"Los necios sacerdotes", declara en otra Tabla, "han desechado el Libro de Dios, ocupándose con lo que ellos mismos han inventado. Se ha revelado el Océano del Conocimiento y se ha dejado oír el sonido de la Pluma del Altísimo, y sin embargo, ellos, como lombrices, están afectados por la arcilla de sus fantasías e imaginaciones. Son ensalzados en virtud de su relación con el Dios único y verdadero, y, sin embargo, se han apartado de Él. Por causa de Él se han vuelto famosos, y, sin embargo, están separados de Él como por un velo".

"Los sacerdotes paganos", ha escrito en otra Tabla, "y los eclesiásticos judíos y cristianos cometieron lo mismo que en esta Dispensación han cometido y aún cometen los sacerdotes de la época. Es más, éstos han demostrado más severa crueldad y feroz malevolencia. Todo átomo atestigua lo que digo".

A esos jefes que "se estiman las mejores de todas las criaturas y han sido consideradas como las más viles por Aquel Quien es la Verdad", que "ocupan las sedes del conocimiento y erudición, y han llamado conocimiento a la ignorancia, y han denominado justicia a la opresión", y que, "no adoran a otro Dios que no sea su propio deseo, no guardan lealtad más que al oro, están envueltos en los muy densos velos del saber, y, enredados por sus vaguedades, se han perdido en los desiertos del error": a ellos Bahá'u'lláh ha querido dirigir estas palabras: "¡Oh concurso de

sacerdotes! Desde ahora ya no os veréis en posesión de ningún poder, por cuanto os lo hemos quitado, destinándolo para aquellos que han creído en Dios, el único, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Irrestringido".

En el Kitáb-i-Agdas leemos lo siguiente: "Di: ¡Oh jefes de la religión! No peséis el Libro de Dios con las normas y ciencias que son corrientes entre vosotros, porque el Libro mismo es la Balanza infalible establecida entre los hombres. En esta muy perfecta Balanza debe pesarse todo lo que poseen los pueblos y razas de la tierra, en tanto que la medida de su peso deberá ser comprobada según sus propias normas, si lo supierais. Los ojos de Mi bondadoso afecto lloran amargamente por vosotros, ya que no habéis reconocido a Aquel a Quien habéis estado llamando de día y de noche, al atardecer y de mañana. ... ¡Oh jefes de religiones! ¿Quién de entre vosotros es el hombre que pueda competir conmigo en visión o discernimiento? ¿Dónde se puede encontrar quien se atreva a sostener que es Mi igual en palabra o sabiduría? ¡No, por Mi Señor, el Todo Misericordioso! Cuanto hay en la tierra perecerá; mas ésta es la faz de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Bienamado. ... Di: Éste, verdaderamente, es el cielo en que se ha guardado el Libro Madre, si pudierais comprenderlo. Él es Quien ha hecho que la Roca clame y la Zarza Ardiente eleve su voz, sobre el monte que se alza en la Tierra Santa, proclamando: `¡El reino es de Dios, el Soberano Señor de Todo, el Omnipotente, el Bondadoso!' No hemos asistido a escuela alguna, ni leído ninguna de vuestras disertaciones. Prestad oídos a las palabras de este Iletrado, con que os em

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plaza ante Dios, el Que Siempre Perdura. Esto para vosotros es mejor que todos los tesoros de la tierra, si lo comprendierais".

"¡Oh concurso de sacerdotes!", Él además ha escrito: "Cuando fueron enviados Mis versículos y Mis claras pruebas fueron reveladas, os encontramos tras los velos. Esto, verdaderamente, es algo extraño... Hemos desgarrado los velos. Cuidado, no excluyáis al pueblo mediante otro velo aún. Despedazad las cadenas de las vanas imaginaciones, en el Nombre del Señor de todos los hombres, y no seáis de los falaces. Si os volvéis hacia Dios y abrazáis Su Causa, no propaguéis desorden dentro de ella, ni midáis el Libro de Dios con vuestros deseos egoístas. Esto, verdaderamente, es el consejo de Dios, en el pasado y en el futuro... Si hubieseis creído en Dios, cuando Él Se reveló a Sí Mismo, el pueblo no se hubiera apartado de Él, ni Nos hubiera sucedido lo que hoy presenciáis. Temed a Dios y no seáis de los desatentos... Ésta es la Causa que ha hecho temblar a todas vuestras supersticiones e ídolos... ¡Oh concurso de religiosos! Cuidado, no sea que os convirtáis en la causa del repudio de la Fe en sus días tempranos. Reunid al pueblo en torno de esta Palabra que ha hecho que los guijarros exclamen: `¡El reino es de Dios, el Punto de Amanecer de todos los signos!'... Desgarrad los velos de tal manera que los moradores del Reino oigan cómo son rasgados. Éste es el mandamiento de Dios, en días pasados, y en aquéllos por venir. Bendito el hombre que observa aquello que se le ha ordenado y ¡ay! de los negligentes".

Y además: "¿Hasta cuándo, oh concurso de religiosos, apuntaréis con las lanzas del odio a la faz de

Bahá? Refrenad vuestras plumas. He aquí, la Más Sublime Pluma habla entre tierra y cielo. Temed a Dios y no sigáis vuestros deseos, que han alterado la faz de la creación. Purificad vuestros oídos para que ellos puedan escuchar la Voz de Dios. ¡Por Dios! Es como fuego que consume los velos, y como agua que lava las almas de todos los que están en el universo".

"Di: ¡Oh concurso de religiosos!", Él además se dirige a ellos: "¿Puede alguno de vosotros competir con el Divino joven en la arena de la sabiduría y prolacion, o remontarse con Él en el cielo del significado y explicación interior? ¡No, por Mi Señor, el Dios de Misericordia! Todos se han desmayado en este Día ante la Palabra de tu Señor. Ellos están como muertos y desfallecidos, salvo aquel a quien tu Señor, el Todopoderoso, el Irrestringido, ha querido eximir. Tal hombre es, de hecho, de los dotados de conocimiento a la vista de Aquel Quien es el Irrestringido. Los habitantes del Paraíso y los moradores de los sagrados Apriscos le bendicen al atardecer y de madrugada. ¿Puede aquel que posee piernas de madera resistir a aquellos cuyos pies Dios ha hecho de acero? ¡No, por Aquel Quien ilumina a toda la creaciónl"

"Al observar cuidadosamente", advierte significativamente, "descubrimos que Nuestros enemigos son, en su mayoría los religiosos". "Entre el pueblo hubo quienes dijeron: `El ha repudiado a los religiosos'. Di: `¡Sí, por Mi Señor! ¡Yo, ciertamente, fui Quien abolió los ídolos!'." "Nos, en verdad, hemos hecho sonar la Trompeta, que es Nuestra Sublime Pluma, y he aquí, los religiosos y los eruditos, los doctos y los gobernantes, se desvanecieron, excepto aquellos a

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quienes Dios preservó, como muestra de Su gracia, y Él, verdaderamente, es el Todo Munífico, el Antiguo de los Días".

"¡Oh concurso de religiosos! Desechad las ociosas fantasías e imaginaciones, y volveos, entonces, hacia el horizonte de la Certeza. ¡Juro por Diosl Todo lo que poseéis no os aprovechará, ni todos los tesoros de la tierra, ni el mando que habéis usurpado. Temed a Dios, y no seáis de los perdidos". "Di: ¡Oh concurso de religiosos! Dejad de lado todos vuestros velos e indumentos. Dad oído a aquello a que os llama la Más Sublime Pluma, en este maravilloso Día... El mundo está cargado de polvo, por razón de vuestras vanas imaginaciones, y los corazones de aquellos que gozan de cercanía a Dios están inquietos por causa de vuestra crueldad. Temed a Dios, y sed de aquellos que juzgan con equidad".

"¡Oh vosotros, puntos de amanecer del conocimiento!" Él así los exhorta: "Cuidado, que no se os haga cambiar; ya que si cambiáis, los más de los hombres, igualmente, cambiarán. Esto, ciertamente, es una injusticia para con vosotros mismos y para con los demás... Sois como un manantial. Si cambia, así cambiarán los torrentes que fluyen de él. Temed a Dios y contaos entre los devotos. De igual manera, si el corazón del hombre se corrompe, sus extremidades también se corromperán. Y similarmente, si la raíz de un árbol se pudre, sus ramas, sus renuevos, sus hojas y sus frutos se pudrirán".

"Di: ¡Oh concurso de religiosos!", así apela a ellos; "Sed justos, os juro por Dios, y no anuléis la Verdad con las cosas que poseéis. Examinad lo que hemos enviado en verdad. Esto, verdaderamente, os ayudará,

y os acercará a Dios, el Poderoso, el Grande. Considerad y traed a la memoria, cómo cuando apareció Mahoma, el Apóstol de Dios, el pueblo Le negó. Ellos Le adscribieron, lo que hizo que el Espíritu (Jesús) se lamentara en Su muy Sublime posición, y el Espíritu fiel clamara. Considerad, además, las cosas que sucedieron a los Apóstoles y Mensajeros de Dios antes de Él a causa de lo que obraron las manos de los injustos. Hacemos mención de vosotros por amor de Dios, y os hacemos recordar Sus signos, y anunciamos a vosotros las cosas ordenadas para aquellos que están cerca de Él en el muy sublime Paraíso y en el altísimo cielo, y Yo, verdaderamente, soy el Anunciador, el Omnisciente. El ha venido para vuestra salvación, y ha soportado tribulaciones para que podáis ascender mediante la escala de la prolación, hasta la cima del entendimiento... Examinad, con honradez y justicia aquello que ha sido enviado. Esto, ciertamente, os exaltará por medio de la verdad, y os hará ver las cosas de que habéis sido privados, y os permitirá beber de Su chispeante Vino".

Palabras Dirigidas a Eclesiásticos Musulmanes

Consideremos ahora en forma más particular las referencias específicas y las palabras dirigidas directamente a los eclesiásticos musulmanes, por el Báb y Bahá'u'lláh. El Báb, según lo atestigua el Kitáb-iIqán, ha "revelado específicamente una Epístola a los sacerdotes de cada ciudad, en donde ha expuesto ampliamente el carácter del rechazo y repudio de

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cada uno de ellos". Estando en Isfáhán, ese consagrado baluarte eclesiástico musulmán, Él, por medio de su gobernador, Manúáhihr _Khan, invitó por escrito a los sacerdotes de esa ciudad a tomar parte en una competencia con Él, según lo expresó, "con el fin de demostrar la verdad y disipar el error". Ninguno de entre la multitud de sacerdotes que atestaban ese gran centro del saber tuvo el valor de aceptar ese desafío. Bahá ú'lláh, por Su parte, estando en Adrianópolis, según lo testifica su propia Tabla al _Shah de Persia, manifestó su deseo de "ser confrontado con los sacerdotes de la época para aducir pruebas y testimonios en presencia de Su Majestad el _Shah". Este ofrecimiento fue denunciado como una "gran presunción y asombroso atrevimiento» por los sacerdotes de Teherán, quienes, en su temor, aconsejaron a su soberano castigar inmediatamente al portador de esa Tabla. Anteriormente, estando Bahá'u'lláh en Bagdad, había expresado que a condición de que los sacerdotes de Najaf y Karbilá -las dos ciudades más santas después de Meca y Medina, a los ojos de los shí'íes- se reunieran y se pusieran de acuerdo sobre un milagro que desearan que se realizase, y firmaran y sellaran una declaración afirmando que, de realizarse tal milagro, ellos reconocerían la verdad de Su misión; Él sin vacilar lo efectuaría. A este desafío, ellos, según lo relata `Abdu'1-Bahá en Su libro Contestación a Unas Preguntas, no pudieron ofrecer mejor respuesta que ésta: "Este hombre es un hechicero; tal vez realice un encantamiento y entonces no tendremos nada más que decir". "Durante doce años", Bahá'u'lláh mismo ha atestiguado, "permanecimos en Bagdad. Por mucho que deseábamos

que se convocara una gran reunión de sacerdotes y hombres imparciales, no se tomó ninguna medida para que se pudiera distinguir la verdad de la falsedad, y se demostrara plenamente". Y nuevamente: "Asimismo, estando en Irak, quisimos reunirnos con los sacerdotes de Persia. Tan pronto como oyeron esto, huyeron diciendo: `¡Él es verdaderamente un hechicero manifiesto!' Esta es la palabra que en otro tiempo salió de la boca de quienes eran como ellos. Éstos (sacerdotes) objetaron lo que aquéllos decían, y, sin embargo, ellos mismos repiten, en este día, lo que se dijo antes que ellos y no lo comprenden. ¡Por Mi Vida! Son como cenizas a la vista de tu Señor. Si es Su voluntad, vientos tormentosos soplarán sobre ellos y los convertirán en polvo. Tu Señor, verdaderamente, hace lo que es Su deseo".

Estos falsos, crueles y cobardes clérigos shí'íes, los cuales según declara Bahá'u'lláh, de no haber intervenido, Persia habría sido sometida por el poder de Dios en un poco más de dos años, han sido exhortados así en el Qayyúmu'1-Asma: "¡Oh concurso de sacerdotes! Temed a Dios, de este día en adelante, en las opiniones que expreséis, pues Aquel Quien es Nuestra Mención en medio de vosotros y Quien proviene de Nos es, en verdad, Juez y Testigo. Apartaos de aquello a que os aferráis, y que el Libro de Dios, el Verdadero, no ha aprobado, pues en el Día de la Resurrección, en el Puente, en verdad, deberéis rendir cuenta de la posición que ocupabais".

En ese mismo Libro, el Báb dirige estas palabras a los _shí'íes, al igual que a todo el cuerpo de los seguidores del Profeta: "¡Oh concurso de shí'íes! Temed a Dios y a Nuestra Causa, que concierne a Aquel

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Quien es la Más Grande Mención de Dios. Pues grande es su fuego, según lo decretado en el Libro Madre". "¡Oh pueblo del Corán! Sois como nada a menos que os sometáis a la Mención de Dios y a Su Libro. Si seguís la Causa de Dios, os perdonaremos vuestros pecados, y si os apartáis de Nuestro mandamiento, Nos, en verdad, condenaremos vuestras almas, en Nuestro Libro, al Más Grande Fuego. Nos, verdaderamente, no tratamos injustamente a los hombres, ni siquiera en la medida de una monda en un hueso de dátil".

Y finalmente, en ese mismo Comentario, aparece esta asombrosa profecía: "Dentro de poco, Nos, en verdad, atormentaremos a aquellos que hicieron guerra a Husayn (Imán Husayn), en la Tierra del Éufrates, con el más aflictivo tormento, y el más espantoso y ejemplar castigo". "Dentro de poco", también refiriéndose a esa misma gente, ha escrito en ese Libro, "tomará Dios venganza en ellos, en el momento de Nuestra Vuelta, y Él, en verdad, ha preparado para ellos, en el mundo venidero, un severo tormento".

En cuanto a Bahá'u1láh, los pasajes que cito en estas páginas constituyen sólo una fracción de las referencias a los sacerdotes musulmanes, que abundan en Sus escritos. "El Árbol del Lato, más allá del cual no hay paso", dice, "clama, a causa de la crueldad de los sacerdotes. Da gritos y se lamenta". "Desde el comienzo de esta secta (shí'í) ", Él ha escrito en Su Epístola al Hijo del Lobo, "hasta el día de hoy, cuán grande ha sido el número de sacerdotes que ha aparecido, sin que ninguno de ellos llegara a conocer la naturaleza de esta Revelación. ¿Cuál podía ser la

causa de tal descarrío? Si la mencionáramos, sus miembros se destrozarían. Es necesario que mediten; es más, que mediten un millar de años, para que quizás obtengan una gota del océano del conocimiento y descubran aquello que han desatendido en este día. Caminaba por la Tierra de Tá (Teherán) -la fuente de los signos de tu Señor- cuando, he aquí, escuché la lamentación de los púlpitos y la voz de su súplica a Dios, bendito y glorificado sea. Clamaban diciendo: `¡Oh Dios del mundo y Señor de las naciones! Tu ves nuestro estado y lo que nos ha sobrevenido, a causa de la crueldad de Tus siervos. Tú nos has creado y nos has revelado para Tu glorificación y alabanza. Ahora escuchas lo que desde nosotros proclaman los rebeldes en Tus días. ¡Por Tu poderl Nuestras almas se han fundido, y nuestros miembros tiemblan. ¡Ay, ay! Ojalá que nunca hubiésemos sido creados ni revelados por Ti!' Los corazones de aquellos que gozan de cercanía a Dios son consumidos por estas palabras, y de ellos se elevan los lamentos de quienes están consagrados a Él».

"Esas densas nubes", ha declarado Él en esa misma epístola, "son los exponentes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones, que no son otros que los sacerdotes de Persia". "Con `sacerdotes', en el pasaje citado anteriormente", explica Él con referencia a lo mismo, "se quiere decir aquellos hombres que externamente se atavían con la vestimenta del conocimiento pero que internamente están privados de él. Con respecto a esto, citaremos de la Tabla dirigida a Su Majestad el _Sháh ciertos pasajes de las `Palabras Ocultas' que fueron reveladas por la Pluma de Abhá con el nombre de `Libro de Fátimih', ¡las bendiciones de

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Dios sean con ella!: `¡Oh necios que tenéis reputación de sabios! ¿Por qué os disfrazáis de pastores, cuando interiormente os habéis vuelto lobos al acecho de Mi rebaño? Sois como la estrella que sale antes del alba y que, aunque parece brillante y luminosa, desvía a los viajeros de Mi ciudad hacia los caminos de la perdición'. Asimismo, dice: `¡Oh vosotros, que parecéis perfectos pero por dentro estáis corrompidos! Sois como agua clara pero amarga, que aparentemente es pura y cristalina, pero de la cual, al ser probada, ni una gota es aceptada por el divino Probador. . De hecho, el rayo del sol igual cae sobre el polvo que sobre el espejo; sin embargo, al reflejarse, difieren éstos como difiere la estrella de la tierra; es más: inmensurable es la diferencia'.»

', Hemos invitado a todos los hombres", ha declarado Bahá'u'lláh en otra Tabla, "a volverse hacia Dios, y les hemos dado a conocer el Sendero Recto. Ellos (los sacerdotes) se levantaron contra Nos con tal crueldad, que han minado la fortaleza del Islam y, sin embargo, la mayoría de la gente está distraída". "Los hijos de Aquel Quien es el Amigo de Dios (Abraham) ", Él ha escrito además, "y los herederos de Aquel Quien conversó con Dios (Moisés), a quienes se consideraba los más abyectos de los hombres, han desgarrado los velos, han rasgado la envoltura y han tomado el Vino Sellado, de manos de la Munificencia de Aquel Quien es el Que Subsiste por Sí mismo, y han bebido hasta saciarse, en tanto que los detestables sacerdotes _shí°íes han permanecido, hasta el tiempo actual, vacilantes y perversos". Y nuevamente: "Los sacerdotes de Persia cometieron lo que ningún pueblo de entre los pueblos del mundo ha cometido."

"Si esta Causa es de Dios", f así dirige la palabra al Ministro del _Sháh en Constantinopla, "ningún hombre prevalecerá sobre ella; y si no es de Dios, los sacerdotes de entre vosotros, y aquellos que siguen sus deseos corruptos, y aquellos que se han rebelado contra Él, por cierto, bastarán para vencerla".

"De todos los pueblos del mundo", observa tl en otra Tabla, "el que ha sufrido mayor pérdida ha sido y es aún el pueblo de Persia. ¡Juro por el Sol de la Prolación, que brilla sobre el mundo en su gloria meridiana! Las lamentaciones de los púlpitos continuamente se elevan en ese país. En los primeros días tales lamentaciones se oyeron en la tierra de Tá (Teherán), ya que los púlpitos levantados con el fin de recordar al Verdadero -exaltada sea Su gloriaahora, en Persia, se han convertido en lugares desde donde se profieren blasfemias contra Aquel Quien es el Deseo de los mundos".

"En este día", es Su aguda acusación, "el mundo está impregnado con las fragancias del manto de la Revelación del Antiguo Rey... y, sin embargo, ellos (los sacerdotes) se han reunido, han ocupado sus asientos y han pronunciado lo que avergonzaría hasta a un animal, ¡cuanto más, a un hombre! Si comprendieran uno solo de sus hechos y percibieran el daño que han causado, ellos con sus propias manos se despacharían a su morada final".

"¡Oh concurso de sacerdotes!", Bahá'u'lláh así les ordena. ". . . Dejad de lado lo que poseéis, guardad silencio y entonces prestad oídos a lo que dice la Lengua de Grandeza y Majestad. ¡Cuántas son las siervas cubiertas de velos que se han vuelto hacia

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Mí y han creído, y cuán numerosos son los portadores de turbantes que se han apartado de Mí, siguiendo los pasos de anteriores generaciones!"

"¡Juro por el Sol que brilla sobre el Horizonte de la Prolación!", afirma, "Una mondadura de la uña de una de las siervas creyentes es, en este día, más estimada, a la vista de Dios, que los sacerdotes de Persia, quienes, después de mil trecientos años de espera, han perpetrado lo que no perpetraron los judíos durante la Revelación de Aquel Quien es el Espíritu (Jesús)". "Aunque se regocijen", es Su advertencia, "por las adversidades que Nos han sobrevenido, llegará el día en que llorarán y se lamentarán".

"¡Oh desatento!", así se dirige, en el Lawh-i-Burhán, a un infame mujtahid persa, cuyas manos estaban manchadas con la sangre de mártires Baha'ís, "No te confíes en tu gloria y tu poder. Eres como la última huella de la luz del sol en la cúspide de una montaña. Pronto se desvanecerá, como lo ha decretado Dios, el Que Todo lo Posee, el Altísimo. Tu gloria, y la gloria de quienes son como tú, os ha sido quitada, y esto, verdaderamente, es lo que ha ordenado Aquel de Quien es la Tabla Madre ... Por causa de vosotros Se lamentó el Apóstol (Mahoma), y clamó la Casta (Fatimih), y los países fueron asolados, y la oscuridad cayó sobre todas las regiones. ¡Oh concurso de sacerdotes! Por causa de vosotros fue humillado el pueblo, fue arriado el estandarte del Islam, y su poderoso trono fue derribado. Cada vez que un hombre de discernimiento trataba de atenerse a lo que habría de exaltar al Islam, levantaban clamor impidiéndole lograr su propósito, en tanto que el país seguía en evidente ruina".

"Di: ¡Oh concurso de sacerdotes persas!", nuevamente profetiza Bahá'u'lláh, "En Mi Nombre habéis tomado las riendas de los hombres y ocupáis los asientos de honor a causa de vuestra relación conmigo. Sin embargo, cuando Me revelé a Mí mismo, os apartasteis y cometisteis lo que ha hecho que corran las lágrimas de quienes Me han reconocido. Dentro de poco perecerá todo lo que poseéis, y vuestra gloria se convertirá en la más miserable humillación, y veréis el castigo por lo que habéis obrado, como lo ha decretado Dios, el Ordenador, el Omnisciente".

En el Súriy-i-Mulúk, dirigiéndose a toda la compañía de jefes eclesiásticos del Islam Sunni en Constantinopla, la capital del Imperio y sede del Califato, Él ha escrito: "¡Oh sacerdotes de la Ciudad! Vinimos a vosotros con la verdad y no hicisteis caso de ella; Me parece que sois como muertos envueltos en la mortaja de vuestro propio yo. No buscasteis Nuestra presencia, cuando eso habría sido mejor para vosotros que todas vuestras obras. . . Sabed que si vuestros guías, a quienes debéis lealtad, y de quienes os enorgullecéis, a quienes mencionáis de día y de noche, y por cuyos pasos os guiáis; si ellos hubiesen vivido en estos días se habrían reunido en torno de Mí y no se habrían separado de Mí, ni en la mañana ni al atardecer. Mas vosotros no volvisteis vuestro rostro hacia Mi rostro, ni siquiera por un momento; os ensoberbecisteis, y descuidasteis a este Agraviado, Quien ha sido tan acongojado por los hombres que Le han tratado como han querido. No preguntasteis por Mi condición, ni os informasteis de lo que Me había sucedido. Con esto os habéis privado de los vientos de la santidad y de las brisas de la munifi

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cencia, que soplan desde este luminoso y perspicuo Lugar. Me parece que os habéis aferrado a lo externo, olvidando lo interno, y decís lo que no hacéis. Sois amantes de nombres y parecéis haberos entregado a ellos. Por esta razón, hacéis mención de los nombres de vuestros guías. Y si alguien como ellos, o superior a ellos, viniera a vosotros, huiríais de él. Por sus nombres os habéis ensalzado, habéis obtenido vuestra posición, y vivís y prosperáis. Y si vuestros guías reapareciesen, no renunciaríais a vuestra jefatura, ni os dirigiríais a ellos, ni volveríais vuestro rostro hacia ellos. Os encontramos, como encontramos a los más de los hombres, adorando nombres que mencionan durante los días de su vida, y con los cuales se ocupan. Sin embargo, tan pronto como aparecen los Portadores de esos nombres, ellos los repudian, y les vuelven la espalda.. . Sabed que Dios en este día no aceptará vuestros pensamientos, ni vuestra mención de Él, ni vuestra adoración de Él, ni vuestras devociones, ni vuestras vigilias, a menos que a juicio de este Siervo seáis renovados, si pudierais comprenderlo".

La voz de 'Abdu'1-Bahá, Centro del Convenio de Dios, también se ha elevado, anunciando los horrorosos infortunios que habrían de sobrevenir, poco después de Su fallecimiento, a las jerarquías eclesiásticas del islam tanto Sunní como _Shí`í. "Esta gloria", ha escrito, "se convertirá en la más baja humillación, y esta pompa y poder serán transformados en la más completa subyugación. Sus palacios serán convertidos en cárceles, y el curso de su ascendente estrella terminará en las profundidades de un foso. Desaparecerán las risas y el regocijo; es más, se ele

vara la voz de su llanto". "Como la nieve", Él además ha escrito, "se derretirán bajo el sol estival".

La disolución de la institución del Califato, la completa secularización del estado que había guardado la institución más augusta del Islam, y el virtual derrumbamiento de la jerarquía shí'í en Persia fueron las consecuencias visibles e inmediatas del tratamiento dado a la Causa de Dios por el clero de las dos comuniones más grandes del mundo musulmán.

La Declinante Suerte del Islam Shí'í

Consideremos primeramente las calamidades punitivas que han caracterizado la declinante suerte del Islam _Shítí. Las iniquidades referidas sumariamente al comienzo de estas páginas, y de las cuales es ante todo responsable el orden eclesiástico shí`í de Persia; iniquidades que, en las palabras de Bahá'u'lláh, habían hecho "lamentarse al Apóstol (Mahoma) y clamar a la Casta (Fátimih)", y "quejarse a todo lo creado, y temblar las extremidades de los santos"; iniquidades que habían acribillado con balas el pecho del Báb, habían agobiado a Bahá'uIláh, habían emblanquecido su cabello y Le habían hecho proferir gemidos de angustia, haciendo que Mahoma llorara por Él y jesús se golpeara la cabeza, y el Báb lamentara Su condición: semejantes iniquidades no podían, por cierto, ni debían permanecer sin castigo. Dios, el Más Fiero de los Vengadores, estaba a la espera, prometiendo "no perdonar la injusticia de ningún hombre". El agote de Su castigo, rápido, inesperado y terrible, cayó fi

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realmente sobre quienes habían cometido esas iniquil dades.

Una revolución de proporciones alarmantes, de repercusiones de largo alcance, asombrosa por la ausen= cia de derramamiento de sangre e incluso de violen= cia, que caracterizó su desarrollo, desafió a ese ascendiente eclesiástico que, durante siglos, había sidoparte esencial del Islam en ese país, y prácticamente: derribó una jerarquía con la cual habían estado entrelazadas inextricablemente la organización del estado y la vida del pueblo. Dicha revolución no señaló la separación del estado de una iglesia nacional: De hecho, fue equivalente a la desorganización de lo que podría llamarse un estado eclesiástico, estado que había aguardado lleno de esperanza, hasta el momento de su expiración, el feliz advenimiento del Imán Oculto, quien no sólo tomaría las riendas de la autoridad del Sháh, primer magistrado que era apenas Su representante, sino que también asumiría el dominio de todo el mundo.

El espíritu que ese orden clerical, durante un siglo entero, había tratado tan asiduamente de destruir, y la Fe que con tan feroz brutalidad había intentado extirpar, ahora, mediante las fuerzas que habían engendrado en el mundo, trastornaban a su vez el equilibrio y minaban la fuerza de ese mismo orden, cuyas ramificaciones se habían extendido a todas las esferas, deberes y actos vitales de ese país. La sólida muralla del Islam, aparentemente inexpugnable, era ahora sacudida hasta los cimientos, a punto de desplomarse ante los ojos mismos de los perseguidos seguidores de la Fe de Bahá'u'lláh. Una jerarquía sacerdotal que durante tanto tiempo había retenido

en la esclavitud a la Fe de Dios, pareciendo en cierto momento haberla herido mortalmente, era ahora víctima de una autoridad civil superior cuya política decidida era atar, firme e inexorablemente, sus amarras en torno a ella.

El vasto sistema de esa jerarquía, con todos sus elementos y accesorios: sus _Shaykhu'1-Islam (sumos sacerdotes), sus mujtahides (doctores de la ley), sus mulláes (sacerdotes), sus alfaquíes (jurisconsultos), sus imanes (guías de oración), sus almuecines (pregoneros), sus vu'ázz (predicadores), sus qadíes (jueces), sus mutavallíes (custodios), sus madrishis (seminarios), sus mudarrisines (profesores), sus tullábes (pupilos), sus qurraes (entonadores), sus mu'abbirines (adivinos), sus muhaddithines (narradores), sus musakhkhirines (exorcizadores ), sus dhákirines (recordadores), sus `ummál-i-_dhakat (limosneros) sus muqaddasines (santos), sus munzavíes (reclusos) sus sufíes, sus derviches y un sin fin de otras cosas, fue paralizado y desacredítado totalmente. Sus mujtahides, esos promotores de discordia que ejercían poderes de vida o muerte, y a quienes durante generaciones se les habían rendido honores casi reales, fueron reducidos a un número deplorablemente insignificante. Los prelados de la iglesia islámica, que se cubrían la cabeza con un turbante, y quienes, en las palabras de Bahá'u'lláh, "adornaban su cabeza de verde y blanco, y cometían lo que hacía gemir al Espíritu fiel", fueron despiadadamente barridos, con excepción de un puñado de ellos, quienes, a fin de resguardarse contra la furia del pueblo impío, están ahora obligados a someterse a la humillación de tener que mostrar, cada vez que la ocasión lo exige, la licencia

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otorgada por las autoridades civiles para portar el, emblema, en extinción, de una autoridad extinguida. El resto de esta clase portadora de turbante, ya sean siyyides, mulláes o hájíes, fueron forzados no sólo a cambiar su venerable toca por el kuláh-i-farangí (sombrero europeo) que no hace mucho tiempo ellos - mismos habían anatematizado, sino también a desechar sus amplias túnicas y ponerse los ajustados vestidos de estilo europeo, cuya introducción en su país ellos habían desaprobado tan violentamente, una generación atrás.

"Las cúpulas de azul y blanco", referencia de `Abdu'1-Bahá a las redondas y voluminosas prendas que llevaban en sus cabezas los sacerdotes de Persia, de hecho, se han "invertido". Aquellos que habían cubierto con ellas sus cabezas, los arrogantes, fanatices, pérfidos y retrógrados clérigos, que, en "las manos de su autoridad", según lo atestigua Bahá'u'lláh, "sostenían las riendas del pueblo", cuyas "palabras eran el orgullo del mundo", y cuyas "obras eran la vergüenza de las naciones", al reconocer su miserable estado, cabizbajos y sin esperanzas volvieron a sus casas, para llevar hasta su término una triste existencia. Impotentes y resentidos, observan la marcha de un proceso que, habiendo cambiado totalmente su política y arruinado su obra, avanza irresistiblemente hacia su culminación.

La pompa y boato de esos príncipes de la iglesia del Islam, ya han desaparecido. Se han acallado sus fanáticas protestas, sus clamorosas invocaciones, sus ruidosas demostraciones. Son letra muerta sus fetuas (sentencias), que pronunciaron con tal descaro, y que a veces incluían acusaciones a reyes. Ha desapa

recido la espectacular vista de las oraciones colectivas, en las cuales, formando innumerables filas, participaban miles de fieles. Están desiertos y silenciosos los púlpitos desde donde descargaban sus estruendosos anatemas contra poderosos e inocentes a la vez. Sus wagfes, esas inapreciables y extensas dotaciones -propiedad en tierra del Imán esperado- que sólo en Isfáhan abarcó en cierto tiempo toda la ciudad, han sido arrancadas de sus manos y entregadas al manejo de una organización laica. Sus madrisihs (seminarios), con su enseñanza medieval, están desiertos y ruinosos. Los innumerables tomos de comentarios, explicaciones, glosas y notas teológicas, imposibles de leer y sin utilidad, producto de esfuerzo e ingenio mal guiados, y estigmatizados por uno de los más ilustrados pensadores islámicos de los tiempos modernos como obras que oscurecen el sano entendimiento, crían gusanos y merecen el fuego, han sido olvidados y están ahora archivados y cubiertos de telaraïïas. Sus abstrusas disertaciones, sus vehementes controversias, sus interminables discusiones, están fuera de moda y han sido abandonadas. Sus masjides (mezquitas), e imam-zadihs (tumbas de santos), que tenían el privilegio de dar el bast (derecho de santuario) a muchos criminales, y que habían degenerado en un mostruoso escándalo, en cuyas murallas resonaban las entonaciones de un clero hipócrita y disoluto, cuyas ornamentaciones competían con los tesoros de los palacios de los reyes, han sido abandonadas o bien han caído en ruinas. Sus takyihs, lugares frecuentados por los perezosos, pasivos y contemplativos beatos, han sido vendidos o cerrados definitivamente. Sus ta'zíyihs (autos religiosos) representados con barbá

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rico celo y acentuados por repentinos espasmos de desenfrenada excitación religiosa, han sido prohibidos. Aun sus raw~ih-kháníes (lamentaciones), con sus largos y lastimeros alaridos que salían de tantas casas, han sido restringidas y desalentadas. Los sagrados peregrinajes a Najaf y Karbilá, los sepulcros más sagrados del mundo shí'í, se han reducido en número, haciéndose cada vez más difíciles, e impidiew do así a muchos ávidos mulláes entregarse al conca= grado hábito de cobrar el doble por hacer esos peregrinajes en nombre de gente religiosa. El abandono del velo, que los mulláes encarnizadamente trataron de impedir; la igualdad de sexos, que su ley prohibía; la constitución de tribunales civiles que reemplazaron a sus cortes eclesiásticas; la abolición del síghih (concubinato), que, al contraerse por períodos cortos, es difícilmente distinguible de la cuasi prostitución, y que hizo de la turbulenta y fanática Mashhad el centro nacional de peregrinaje, una de las ciudades más inmorales del Asia; y, finalmente, los esfuerzos que se hacen por desacreditar la lengua árabe, idioma sagrado del Islam y del Corán, y de divorciarla del persa: todo esto ha contribuido sucesivamente a la aceleración de ese irresistible proceso, que ha subordinado a la autoridad civil la posición e intereses de los clérigos musulmanes, hasta un punto jamás pensado por ningún mullá.

Bien haría el áqá (mulló), que en otro tiempo llevaba enhiesto turbante, barba larga y aspecto grave, y que insolentemente se entrometía en todos los aspectos de la actividad humana; sentado ahora, sin toca, afeitado al rape, en el retiro de su hogar, y quizás escuchando los compases de música occidental que

resuenan por el éter de su país natal, si se detuviera a pensar, por un momento, en los apagados resplandores de su desaparecido imperio. Bien haría en reflexionar sobre los estragos que ha causado la creciente marea de nacionalismo y escepticismo en las diamantinas tradiciones de su país. Bien haría en rememorar los felices días en que, montado en un asno, se paseaba por las bazares y maydanes de su ciudad natal, y una ansiosa pero engañada muchedumbre corría a besar con fervor no sólo sus manos, sino también la cola del animal en que cabalgaba. Bien haría en recordar el ciego entusiasmo con que aclamaban sus actos y los prodigios y milagros que atribuían a su realización.

En verdad, podría mirar más atrás y recordar el reinado de aquellos piadosos monarcas safavies que se deleitaban en llamarse "perros del umbral de los inmaculados Imanes"; cómo uno de esos reyes fue inducido a caminar a pie delante del mujtahid mientras éste cabalgaba por el maydán-i-sháh, plaza principal de Isfáhán, como señal de la subordinación real al ministro favorito del Imán Oculto, ministro que, a diferencia del título del sháh, se hacía llamar "el siervo del Señor de la Santidad (Imán`Alí)".

¿No fue ese mismo _Sháh `Abbás el Grande -bien haría en meditarlo- a quien arrogantemente se había dirigido otro mujtahid llamándole "fundador de un imperio prestado", dando a entender que el reino del "rey de reyes" realmente pertenecía al Imán esperado, y que el sháh sólo lo tenía en su calidad de fideicomisario temporal? ¿No fue ese mismo sháh quien caminó toda la distancia de ochocientas millas desde Isfáhán a Mashhad, la "especial gloria del mun

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do shíT', para ofrecer sus oraciones de la única manera que correspondía al _sháhansháh en el sepulcro del Imán R@á, y despabiló los mil cirios que adornaban sus patios? Y el _Shah Tahmasp, al recibir una epístola escrita por otro mujtahid, ¿no se había levantado de un salto, colocándola ante sus ojos y besándola en su arrobamiento, y porque había sido llamado 'hermano', ordenó que la colocaran en su mortaja y enterraran junto a él?

¿No podría pensar ese mismo mulla en los torrentes de sangre que, durante los largos años en que gozó de impunidad de conducta, corrieron por orden suya, los rimbombantes anatemas que pronunció y el gran ejército de huérfanos y viudas, de desheredados, de deshonrados, indigentes y sin hogar, que en el Día del Ajuste de Cuentas, de común acuerdo, clamarían por venganza e invocarían la maldición de Dios para él?

Esa infame banda, en verdad, se merecía la degradación en que había caído. Persistentemente desatendió la sentencia de muerte que el dedo de Bahá ú = lláh había inscripto en la pared, siguió durante cerca de cien años su fatal curso, hasta que a la hora señalada su fin fue anunciado por esas fuerzas espirituales y revolucionarias que, coincidiendo con los primeros albores del Orden Mundial de Su Fe, han trastornado el equilibrio de la humanidad, precipitando en tal confusión sus antiguas instituciones.

El Derrumbamiento del Califato

Esas mismas fuerzas, actuando en un campo paralelo, han producido una revolución aun más notable y radical, la cual ha terminado en el derrumbamiento y caída del Califato Musulmán, la más poderosa institución de todo el mundo islámico. Este suceso de portentoso significado ha sido seguido además por una formal y definitiva separación entre el estado y lo que quedó de la religión sumí en Turquía, y por la completa secularización de la república que ha surgido de las ruinas del teocrático Imperio Otomano. Esta catastrófica caída, que dejó atónito al mundo islámico, y la declarada, incondicional y formal división entre los poderes espirituales y temporales, que distinguió a la revolución en Turquía de la que ocurrió en Persia, es lo que pasaré a examinar ahora.

El Islam sunní ha soportado, no por la acción de una potencia invasora extranjera, sino de manos de un dictador que declaraba profesar la Fe de Mahoma, un golpe más doloroso que el que, casi simultáneamente, recibió su secta hermana en Persia. Este acto de castigo, dirigido contra el archienemigo de la Fe de Bahá'u'lláh, recuerda un desastre similar causado por la acción de un emperador romano, durante la última parte del siglo primero de la era Cristiana: desastre que arrasó el templo de Salomón, destruyó el Sancta sanetórum, devastó la Ciudad de David, desarraigó la jerarquía judía de Jerusalén, mató despiadadamente a miles de judíos, los perseguidores de la religión de Jesucristo, dispersó el resto por la superficie de la tierra y erigió una colonia pagana en Sión.

El Califa, que se titulaba a sí mismo vicario del

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Profeta del Islam, ejercía una soberanía espiritual y, estaba investido de un carácter sagrado que el sháh de Persia jamás pretendió ni poseyó. Tampoco debe olvidarse que su esfera de jurisdicción espiritual se extendía a países muy alejados de los confines de su. propio imperio y abarcaba una abrumadora mayoría de musulmanes por todo el mundo. Él, además, en su calidad de representante del Profeta en la tierra, se consideraba protector de las ciudades santas de Meca y Medina, defensor y propagador del Islam y comandante de sus seguidores en toda guerra santa que fuesen llamados a librar.

Este personaje tan poderoso, tan augusto y sagrado, fue primero, en virtud de la abolición del sultanato en Turquía, privado de esa autoridad temporal que los exponentes de la escuela sunní habían considerado concomitante necesaria de su alto cargo. La espada, emblema de la soberanía temporal, fue así arrancada de las manos del comandante, a quien durante un corto período se le pemitió ocupar tan anómala y precaria posición. Sin embargo, pronto se anunció al mundo sunní, el cual previamente no había sido consultado en lo más mínimo, que el propio califato había sido extinguido, y que el país que lo había aceptado como apéndice de su sultanato, durante más de cuatrocientos años, lo había repudiado ahora definitivamente. Los turcos, que desde la decadencia árabe habían sido los belicosos jefes del mundo mahometano, y que habían llevado el estandarte del Islam hasta las puertas de Viena, sede de gobierno de la primera potencia de Europa, habían dimitido la jefatura. El ex califa, desprovisto de su pompa real, despojado de los símbolos de su vicariato y

abandonado por amigos y enemigos, se vio obligado a huir de Constantinopla, la imponente sede de la doble soberanía, al país de los infieles, resignándose a la misma vida de exilio a que varios de los demás soberanos habían sido y eran aún condenados.

Tampoco ha conseguido el mundo sunní, a pesar de enérgicos esfuerzos, designar a alguien que en su lugar, aunque privado de la espada de comandante, todavía actúe como custodio de la capa y el estandarte del Apóstol de Dios, los dos símbolos sagrados del califato. Se celebraron conferencias, seguidas de discusiones; se convocó a un Congreso del Califato en la capital egipcia, la Ciudad de los Fatimíes, sólo para terminar en la ampliamente difundida y publicada confesión de su fracaso: "Han acordado el desacuerdo."

Extraña, increíblemente extraña, debe parecer la posición de esta poderosísima rama de la Fe del Islam, sin una cabeza externa y visible que exprese sus sentimientos y convicciones, con su unidad destruida completamente, su resplandor oscurecido, su ley minada y sus instituciones sumidas en desesperada confusión. Esa institución que había desafiado los inalienables y divinamente señalados derechos de los Imanes de la Fe de Mahoma, después de un ciclo de trece siglos, se había desvanecido como humo; institución que había asestado golpes tan despiadados a una Fe cuyo Precursor era Él mismo descendiente de los imanes, los legítimos sucesores del Apóstol de Dios.

¿A qué podía referirse esta notable profecía, encerrada en el Lawh-i-Burhán, sino a la caída de ese coronado jefe supremo de los musulmanes sunníes?:

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"¡Oh concurso de sacerdotes musulmanes! Por causa de vosotros fue humillado el pueblo, fue arriado el estandarte del Islam, y su poderoso trono fue derribado." ¿Qué decir de la indudablemente clara y asombrosa profecía que aparece en el Qayyúmu'1-AsmáT: "Dentro de poco, Nos en verdad, atormentaremos a quienes hicieron guerra contra Husayn (Imán Husayn), en el país del Éufrates, con el más aflictivo tormento y el más horrible y ejemplar castigo." ¿Qué otra interpretación puede darse a esta tradición mahometana?: "En los días postreros una dolorosa calamidad sobrevendrá a Mi pueblo de manos de su gobernante, calamidad que hombre alguno jamás ha presenciado."

Sin embargo, esto no fue todo. La desaparición del Califa, jefe espiritual de más de doscientos millones de mahometanos, trajo consigo, en el país que había asestado al Islam tan severo golpe, la anulación de la ley canónica _sharí'ah, la abolición de las instituciones sunníes, la promulgación del código civil, la supresión de las órdenes religiosas, la abrogación de los ceremoniales y tradiciones inculcadas por la religión de Mahoma. El Shaykhu'1-Islam y sus satélites, incluidos muftíes, gádíes, hujahs, jeques, súfíes, hailes, mawlavíes, derviches y otros, desaparecieron por un golpe más enérgico, abierto y drástico, que el dado a los sM`íes por el sháh y su gobierno. Las mezquitas de la capital, orgullo y gloria del mundo islámico, fueron abandonadas, y la más bella y famosa de ellas, la incomparable Santa Sofía, "el Segundo Firmamento", "el Vehículo de los Querubines", fue convertida en museo por los atrevidos creadores de un régimen secular. La lengua árabe, idioma del Pro

feta de Dios, fue desterrada del país, su alfabeto fue reemplazado por caracteres latinos, y el Corán mismo, traducido al turco, para los pocos que aún deseaban leerlo. La constitución de la nueva Turquía no sólo proclamó formalmente la separación del estado y supresión del Islam, con todos sus decretos concomitantes, ateos en opinión de algunos, sino que también anunció varias medidas dirigidas a su ulterior humillación y debilitamiento. Aun la ciudad de Constantinopla, "la Cúpula del Islam", apostrofada en terminos tan condenatorios por Bahá'u'lláh, la cual después de la caída de Bizancio había sido aclamada por Constantino el Grande como la "Nueva Roma" y elevada a la categoría de metrópoli, tanto del Imperio Romano como de la Cristiandad, y posteriormente venerada como la sede de los Califas, fue relegada a la posición de ciudad provincial y despojada de toda su pompa y gloria, con sus altos y esbeltos minaretes como guardias junto a la tumba de tanto esplendor y poder desaparecidos.

"¡Oh lugar que estás situado a orillas de los dos mares!", así ha apostrofada Bahá'u'lláh a la ciudad imperial, en términos que recuerdan las proféticas palabras dirigidas por Jesucristo a Jerusalén; "Verdaderamente, el trono de la tiranía se ha asentado en ti, y la llama del odio se ha encendido en tu seno, de tal manera que se ha lamentado y ha llorado el Concurso de lo alto y quienes circulan alrededor del Exaltado Trono. Vemos que en ti los necios gobiernan a los sabios, y la oscuridad se vanagloria ante la luz. De hecho, estás lleno de manifiesto orgullo. ¿Tu aparente esplendor te ha puesto jactancioso? ¡Por Aquel Quien es el Señor de la humanidad! Pron

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to se acabará, y se lamentarán tus hijas, y tus viudas, y todas las familias que habitan en ti. Así te lo hace saber el Omnisciente, el Sapientísimo".

Tal fue la suerte que corrieron el Islam shí°í y sunní, en los dos países en que habían puesto sus estandartes y erigido sus poderosísimas y renombradas instituciones. Tal fue su suerte en esos dos países, de los cuales, en uno murió desterrado Bahá'u'lláh, y en el otro sufrió el Báb la muerte de un mártir. Tal fue la suerte del supuesto vicario del Profeta de Dios y de los ministros favoritos del aún esperado Imán. "El pueblo del Corán", atestigua Bahá'u'lláh, "se levantó contra Nos, y Nos atormentó con tal tormento, que se lamentó el Espíritu Santo, retumbó el trueno, y las nubes lloraron por Nos... Mahoma, el Apóstol de Dios, deplora, en el altísimo Paraíso, sus actos". "Mi pueblo presenciará un día", sus propias tradiciones los condenan, "en que del Islam no habrá quedado nada sino un nombre, y del Corán sólo una mera apariencia. Los doctores de esa época serán los más malvados que el mundo haya jamás visto. De ellos procede la maldad, y a ellos volverá". Y nuevamente, "la mayor parte de Sus enemigos serán los sacerdotes. Su mandato no lo obedecerán, mas protestarán diciendo: `Esto es contrario a lo que nos han transmitido los Imanes de la Fe"'. Y otra vez: "En esa hora Su maldición descenderá sobre vosotros, y vuestra imprecación os afligirá, y vuestra religión quedará en vuestra lengua como una palabra vana. Y cuando aparezcan estas señales entre vosotros, esperad el día en que soplará sobre vosotros el viento candente, o el día en que habréis sido desfigurados, o cuando sobre vosotros habrán llovido piedras."

Advertencia para Todas las Naciones

Esta horda de sacerdotes envilecidos, estigmatizados por Bahá'u'lláh como "doctores de la duda", como las "abyectas manifestaciones del Príncipe de las Tinieblas", como "lobos" y "faraones", como "centros focales del fuego infernal", como "bestias voraces que devoran la carroña de las almas de los hombres", y según lo atestiguan sus propias tradiciones, como causas y víctimas del mal, se han unido a las diversas multitudes de _sháh-zádihs, de emires y principillos de dinastías caídas: testimonio y advertencia para todas las naciones de lo que debe, tarde o temprano, sobrevenir a esos poseedores del dominio terrenal, ya sean reales o eclesiásticos, que se atrevan a desafiar o perseguir a los Canales señalados y Encarnaciones de la autoridad y poder Divinos.

El Islam, a la vez progenitor y perseguidor de la Fe de Bahá'u'lláh, si leemos correctamente los signos de la época, apenas ha comenzado a sufrir el efecto de esta invencible y triunfante Fe. Sólo necesitamos recordar los mil novecientos años de abyecta miseria y dispersión que hubieron de soportar y aún soportan quienes persiguieron al Hijo de Dios durante el corto periodo de tres años solamente. Bien haríamos en preguntarnos, con sentimientos mixtos de pavor y sobrecogimiento, cuán severas deberán ser las tribulaciones de aquellos que, durante no menos de cincuenta años, "en cada momento han atormentado con un nuevo tormento" a Aquel Quien es el Padre, y quienes, además, han hecho beber a Su Anunciador -siendo Él también una Manifestación de Diosen tan trágicas circunstancias, la copa del martirio.

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He citado, en las páginas inmediatamente precedentes, algunos pasajes dirigidos en forma colectiva a los miembros del orden eclesiástico, tanto musulmanes como cristianos, y luego he anotado varias palabras y referencias específicas a sacerdotes musulmanes tanto _shí`íes como sunníes, después de lo cual he pasado a describir las calamidades que afligieron a esas jerarquías mahometanas, a sus jefes, sus miembros, sus propiedades, sus ceremoniales e instituciones. Veamos ahora las palabras dirigidas específicamente a los miembros del orden clerical cristiano, que, en su mayor parte, han desconocido la Fe de Bahá'u'lláh, en tanto que algunos de entre ellos, a medida que su Orden Administrativo ha adquirido mayor estatura, extendiendo sus ramificaciones por países cristianos, se han levantado para impedir su progreso, disminuir su influencia y oscurecer su propósito.

Sus Mensajes a jefes Cristianos

Una mirada a los escritos del Autor de la Revelación Bahá'í revelará el importante y significativo hecho de que Aquel Quien dirigió en forma colectiva un inmortal mensaje a todos los reyes de la tierra, Quien reveló una Tabla a cada una de las más destacadas testas coronadas de Europa y Asia, Quien publicó Su llamado a los jefes sacerdotales del Islam, tanto sunní como _shí°í, Quien no excluyó de su esfera a judíos y zoroastrianos, ha dirigido, fuera de Sus numerosas y repetidas exhortaciones y advertencias a todo el mundo cristiano, mensajes en particular -algunos generales, otros precisos y desafiantes

a los jefes y al conjunto de las órdenes eclesiásticas de la Cristiandad: su Papa, sus reyes, sus patriarcas, sus arzobispos, sus obispos, sus sacerdotes y sus monjes. Ya hemos visto, a propósito de los mensajes de Bahá'u`lláh a las testas coronadas del mundo, algunos aspectos de la Tabla al Pontífice Romano, así como también las palabras escritas a los reyes de la Cristiandad. Pasemos a considerar ahora aquellos pasajes en que han sido escogidos la aristocracia de la iglesia y sus servidores ordenados para ser exhortados y amonestados por la Pluma de Bahá'u'lláh:

"Di: ¡Oh concurso de patriarcas! Aquel Quien os fue prometido en las Tablas ha venido. Temed a Dios y no sigáis las vanas imaginaciones de los supersticiosos. Dejad a un lado las cosas que poseéis, y asíos firmemente a la Tabla de Dios, por Su soberano poder. Esto es mejor para vosotros que todas vuestras posesiones. Esto lo atestigua todo corazón entendedor y todo hombre perspicaz. ¿Os enorgullecéis de Mi nombre, y, sin embargo, os separáis de Mí como por un velo? ¡Esto es, verdaderamente, algo extraño!"

"Di: ¡Oh concurso de arzobispos! Aquel Quien es r_l Señor de todos los hombres ha aparecido, ¡En el llano de la guía, Él llama al género humano, en tanto que vosotros sois contados entre los muertos! Grande es la bienaventuranza de aquel que, conmovido por i la brisa de Dios, se ha levantado de entre los muertos, en este perspicuo Nombre."

"Di: ¡Oh concurso de obispos! El estremecimiento se ha apoderado de todas las razas de la tierra, y Aquel Quien es el Padre Eterno llama en voz alta entre tierra y cielo. Bendito el oído que ha escuchado, y

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el ojo que ha visto, y el corazón que se ha vuelto hacia Aquel Quien es el Punto de Adoración de todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra." "¡Oh concurso de obispos! Sois las estrellas del cielo de Mi conocimiento. Mi misericordia no desea que os precipitéis a la tierra. Sin embargo, Mi justicia declara: `Esto es lo que El Hijo (jesús) ha decretado.' Y todo cuanto ha provenido de Su irreprochable, Su veraz y confiable boca, no podrá jamás ser alterado. Las campanas, ciertamente, repican en Mi Nombre, y se lamentan por Mí, pero Mi espíritu se regocija con evidente alegría. El cuerpo del Amado anhela la cruz, y su cabeza ansía la lanza, en el sendero del Todo Misericordioso. La superioridad del opresor no puede de modo alguno disuadirlo de Su propósito." Y además: "Han caído las estrellas del cielo del conocimiento: aquellos que aducen las pruebas que poseen para demostrar la verdad de Mi Causa, y hacen mención de Mi Nombre. Sin embargo, cuando vine a ellos en Mi majestad, se apartaron de Mí. Ciertamente, son de los caídos. Esto se lo profetizó el Espíritu (jesús) cuando Él vino con la verdad y los doctores judíos Le pusieron reparos, hasta que cometieron lo que hizo lamentarse al Espíritu Santo, y llorar a los ojos de aquellos que gozan de cercanía a Dios."

"Di: ¡Oh concurso de sacerdotes! No toquéis más las campanas y salid, entonces, de vuestras iglesias. Os incumbe, en este día, proclamar en voz alta el Más Grande Nombre entre las naciones. Preferís guardar silencio, en tanto que toda piedra y todo árbol proclama: `¡El Señor ha venido en Su gran gloria...!' Aquel que emplaza a los hombres en Mi

nombre, ciertamente, es de Mí, y ha de demostrar aquello que está más allá del poder de todos los que están en la tierra.. . Que la Brisa de Dios os despierte. Verdaderamente, ha soplado por todo el mundo. Bienaventurado aquel que ha descubierto su fragancia y ha sido contado entre los bien seguros." Y nuevamente: "¡Oh concurso de sacerdotes! Ha aparecido el Día de Ajuste de Cuentas, Día en que ha venido Aquel Quien estaba en el cielo. Él, verdaderamente, es Quien os fue prometido en los libros de Dios, el Santo, el Todopoderoso, el Todo Alabado. ¿Hasta cuándo vagaréis por el desierto de la negligencia y superstición? Volveos con vuestro corazón hacia vuestro Señor, el Perdonador, el Generoso."

"Di: ¡Oh concurso de monjes! No os recluyáis en iglesias y claustros. Salid con Mi permiso y ocupaos en aquello que dé provecho a vuestras almas y a las almas de los hombres. Así os ordena el Rey del Día del Ajuste de Cuentas. Recluíos en la fortaleza de Mi amor. Ésta, ciertamente, es una reclusión digna, si fueseis de aquellos que lo comprenden. Aquel que se encierra en una casa es de hecho como un muerto. Incumbe al hombre manifestar lo que aprovechará a todo lo creado, pues quien no produce frutos es merecedor del fuego. Así os aconseja vuestro Señor, y Él, ciertamente, es el Todopoderoso, el Todo Munífico. Entrad en matrimonio, para que después de vosotros otro ocupe vuestro lugar. Os hemos prohibido cometer actos pérfidos, pero no aquello que demuestre fidelidad. ¿Os habéis aferrado a las normas fijadas por vosotros mismos y desecháis con desdén las normas de Dios? Temed a Dios, y no seáis de los necios. Si no fuera por el hombre, ¿quién haría

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mención de Mí en Mi tierra, y cómo habrían sido revelados Mis atributos y Mi nombre? Meditadlo, y no seáis de aquellos que, cubiertos por un velo, están profundamente dormidos. Aquel que no se desposó (jesús) no encontró lugar donde morar o reclinar Su cabeza, a causa de lo que habían obrado las manos de los traicioneros. Su santidad no consiste en lo que creéis o imagináis, sino, más bien, en lo que Nos poseemos. Rogad porque comprendáis Su posición, que ha sido exaltada por encima de las imaginaciones de todos los que habitan en la tierra. Bienaventurados aquellos que lo comprenden." Y nuevamente: "¡Oh concurso de monjes! Si optáis por seguirme, os haré herederos de Mi Reino, y si pecáis contra Mí, Mi sufrimiento lo soportaré pacientemente, y Yo, ciertamente, soy el Que Siempre Perdona, el Misericordioso... Belén se ha puesto en movimiento con la Brisa de Dios. Escuchamos su voz que dice: `¡Oh generosísimo Señor! ¿Dónde se ha establecido Tu gran gloria? Los fragantes aromas de Tu presencia me han vivificado, después que me había desvanecido en mi separación de Ti. Alabado seas por cuanto has quitado los velos y has venido con poder en evidente gloria.' La llamamos desde detrás del Tabernáculo de Majestad y Grandeza, diciendo: `¡Oh Belén! Esta luz ha aparecido en el oriente y ha viajado hacia el occidente, hasta que llegó a ti en el atardecer de su vida. Dime, pues: ¿Reconocen los hijos al Padre y Le aceptan?; ¿o Le niegan así como el pueblo de otro tiempo Le negó a Él (jesús)?' Entonces, ella exclamó diciendo: `Tú eres en verdad, el Omnisciente, el Bien Informado'." Y nuevamente: "Considera, asimismo, cuán numerosos son en este tiempo los mon

jes que, habiéndose recluido en sus iglesias, en Mi Nombre, cuando llegó el tiempo señalado, y Nos les descubrimos nuestra belleza, no Me reconocieron, a pesar de que Me llaman de madrugada y al anochecer." "¿Leéis el Evangelio", nuevamente les dirige la palabra, "y sin embargo, rehusáis reconocer al Todo Glorioso Señor? Esto, en verdad, no es digno de vosotros, ¡oh concurso de instruidos ... ! Las fragancias del Todo Misericordioso se han esparcido por toda la creación. Dichoso el hombre que ha abandonado sus deseos, y se ha asido firmemente a la guía".

Esas "estrellas caídas" del firmamento de la Cristiandad, esas "densas nubes" que han oscurecido el resplandor de la verdadera Fe de Dios, esos príncipes de la iglesia que no han reconocido la soberanía del "Rey de Reyes", esos ilusos pastores del Hijo, que han eludido y desconocido el Prometido Reino que el "Padre Eterno" ha traído del cielo, y está estableciendo ahora en la tierra: todos ellos experimentan en este "Día del Ajuste de Cuentas" una crisis, por cierto no tan crítica como la que ha debido afrontar el orden sacerdotal del Islam, los enemigos inveterados de la Fe, pero tampoco menos general y significativa. "Se les ha quitado poder", realmente, y se les quita cada vez más, a esos eclesiásticos que hablan en el nombre de la Fe que profesan, pero que, sin embargo, están tan lejos de su espíritu.

Basta con que miremos a nuestro alrededor, al examinar la suerte de las órdenes eclesiásticas cristianas, para apreciar el continuo deterioro de su influencia, el menoscabo de su poder, el daño a su prestigio, el menosprecio de su autoridad, la disminución de sus

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congregaciones, el relajamiento de su disciplina, la restricción de su prensa, la timidez de sus jefes, la confusión en sus filas, la progresiva confiscación de sus propiedades, la capitulación de algunos de sus más poderosos baluartes y la extinción de otras antiguas y muy apreciadas instituciones. En realidad, desde que se proclamó el llamado Divino, y se anunció la invitación, y sonó la advertencia, y se pronunció la condena, este proceso, del cual puede decirse que comenzó con el derrumbamiento de la soberanía temporal del Pontífice Romano, poco después de que fuera revelada la Tabla al Papa, ha actuado con creciente ímpetu, amenazando la base misma sobre la cual descansa ese orden. Ayudado por las fuerzas que ha desatado el movimiento comunista, reforzado por las consecuencias políticas de la última guerra', acelerado por el excesivo, ciego, intolerante y agresivo nacionalismo que ahora convulsiona las naciones, y estimulado por la creciente corriente de materialismo, irreligión y paganismo, este proceso no sólo tiende a destruir las instituciones eclesiásticas, sino que parece llevar a la rápida descristianización de las masas en muchos países cristianos.

Me limitaré a enumerar ciertas manifestaciones sobresalientes de esta fuerza que invade cada vez más el dominio de uno de los principales sistemas religiosos de la humanidad, asaltando sus más firmes baluartes. La virtual extinción del poder temporal del gobernante más preeminente de la Cristiandad, inmediatamente después de la creación del reino de Italia; la ola de anticlericalismo que se extendió por Francia

Primera Guerra Mundial.

después del derrumbamiento del Imperio Napoléonico, y que terminó en la completa separación del Estado de la Iglesia Católica, en la laicización de la Tercera República, en la secularización de la educación, y en la supresión y dispersión de las órdenes religiosas; la rápida y súbita aparición de esa "irreligión religiosa", ese osado, consciente y organizado asalto emprendido en la Rusia Soviética contra la Iglesia Católica Griega, que precipitó la separación del Estado de la religión nacional, que mató despiadadamente un gran número de sus miembros, los cuales originariamente ascendían a más de cien millones de almas, que derribó, clausuró o convirtió en museos, teatros o almacenes, a miles y miles de iglesias, monasterios, sinagogas y mezquitas, que despojó a la iglesia de más de dos millones y medio de hectáreas de tierras, y mediante su "Liga de Militantes Ateos" y la promulgación de un "plan quinquenal de ateísmo", trató de desarraigar de sus fundamentos la vida religiosa de las masas; el desmembramiento de la monarquía austro-húngara, que disolvió de un golpe la más poderosa unidad que guardaba lealtad a la iglesia de Roma, y sostenía con sus recursos su administración; la separación del Estado español de esa misma Iglesia, y el derrocamiento de la monarquía, paladín de la cristiandad católica; la filosofía nacionalista, madre de un desenfrenado y obsoleto nacionalismo, el cual, después de destronar al Islam, ha atacado indirectamente la primera línea de la iglesia cristiana en países no cristianos, asestando duros golpes a las mis;ones católica, anglicana y presbiteriana en Persia, Turnuía y el Oriente Extremo; el movimiento revolucionario que trajo consigo la persecución de la Iglesia cató

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lica en México; y finalmente el evangelio del paganismo moderno, abierto, agresivo e implacable, que, en los años que precedieron al tumulto actual, y cada vez más desde su aparición, se ha extendido por el continente europeo, invadiendo los bastiones y sembrando confusión en el corazón de los seguidores de las Iglesias Católica, Ortodoxa Griega y Luterana, en Austria, Polonia, los Estados Bálticos y Escandinavos, y más recientemente en Europa occidental, hogar y centro de las más poderosas jerarquías de la Cristiandad.

Naciones Cristianas Contra Naciones Cristianas

Qué triste espectáculo de impotencia y destrucción presenta esta guerra fratricida, que naciones cristianas han emprendido contra naciones cristianas -anglicanos contra luteranos, católicos contra ortodoxos griegos, católicos contra católicos y protestantes contra protestantes- en favor de la pretendida civilización cristiana, a los ojos de quienes ya perciben la quiebra de las instituciones que dicen hablar en el nombre de Jesucristo y ser los custodios de Su Fe. La incapacidad y desesperación de la Santa Sede por detener esta lucha de destrucción mutua en que están ocupados los hijos del Príncipe de Paz, protegidos y apoyados por las bendiciones y arengas de los prelados de una iglesia dividida sin esperanzas, proclaman el grado de servilismo en que se han hundido las otrora todopoderosas instituciones de la Fe cristiana, y son claro recordatorio del paralelo estado de decadencia en que han caído las jerarquías de su religión hermana.

Trágicamente, la Cristiandad ha desconocido y se ha apartado lejos de la alta misión que Aquel Quien es el Verdadero Príncipe de Paz ha llamado a cumplir a todo el conjunto de los cristianos, mediante estos pasajes últimos de Su Tabla al Papa Pío Nono, los cuales establecen para siempre la distinción entre la misión de Bahá'u'lláh, en esta época, y la de Jesucristo: "Di: ¡Oh concurso de cristianos! En una ocasión previa, Nos revelamos a vosotros y no Me reconocisteis. Esta es otra ocasión más que se os ha concedido. Este es el Día de Dios; volveos hacia Él... El Amado no quiere que seáis consumidos por el fuego de vuestros deseos. Si fueseis apartados de Él como por un velo no sería por ninguna otra razón que por vuestra propia obstinación e ignorancia. Hacéis mención de Mí y no Me reconocéis. Me llamáis, y hacéis caso omiso de Mi revelación... ¡Oh pueblo del Evangelio! Aquellos que no estaban en el reino han entrado ahora en él, en tanto que os vemos, en este día, tardando en la entrada. Destruid los velos por el poder de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo Munífico; entonces, en Mi Nombre, entrad en Mi Reino. Así os lo ordena Aquel Quien desea para vosotros vida sempiterna... Os vemos, oh hijos del Reino, en la oscuridad. Esto, verdaderamente, no os conviene. ¿Es que ante la luz teméis por vuestros actos? Dirigíos hacia Él... Verdaderamente, Él (Jesús) dijo: `Venid en pos de Mí, y os haré pescadores de hombres.' Sin embargo, en este día, Nos decimos: `Venid en pos de Mí, para que Nos os hagamos vivificadores de la humanidad'." "Di", ha escrito además, "Nos, en verdad, hemos venido por amor a vosotros, y hemos soportado los infortunios del mundo por

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vuestra salvación. ¿Huis de Aquel Quien ha sacrificado su vida para que seáis vivificados? Temed a Dios, oh seguidores del Espíritu (jesús), y no sigáis los pasos de cada sacerdote que se ha extraviado lejos... Abrid las puertas de vuestro corazón. Aquel Quien es el Espíritu (jesús), verdaderamente, está ante ellas. ¿Por qué os mantenéis lejos de Aquel Quien ha querido acercaros a un Lugar Resplandeciente? Di: Nos, en verdad, os hemos abierto las puertas del Reino. ¿Atrancaréis las puertas de vuestras casas ante Mi rostro? Esto, verdaderamente, no es sino grave error".

Tal es el estado a que ha llegado el clero cristiano; clero que se ha interpuesto entre su rebaño y el Cristo vuelto en la Gloria del Padre. A medida que la Fe de este Prometido penetra cada vez más en el corazón de la Cristiandad y se multiplican los reclutas de las guarniciones atacadas por su espíritu, provocando una acción coordinada y enérgica en defensa de los baluartes de la ortodoxia cristiana; y a medida que las fuerzas del nacionalismo, paganismo, secularismo y racismo avanzan conjuntamente hacia su punto culminante, no podemos dejar de suponer que la disminución del poder, autoridad y prestigio de esos eclesiásticos se acentuará, demostrando más claramente la veracidad y exponiendo más ampliamente las implicaciones de la declaración de Bahá'u'lláh que predice el eclipsamiento de las lumbreras de la Iglesia de jesucristo.

Devastadores han sido realmente los estragos causados a la jerarquía shí'í de Persia, y lamentable la suerte reservada a su resto que ahora gime bajo el yugo de la autoridad civil, a la que había despreciado

y dominado durante siglos. Catastrófico ha sido en realidad el derrumbamiento de la, más preeminente institución del Islam sumí, e irremisible ha sido la caída de su jerarquía en un país que había defendido la causa de aquel que se titulaba a sí mismo vicario del Profeta de Dios. Continuo e inexorable es el proceso que ha traído tal destrucción, vergüenza, división y debilidad a los defensores de los baluartes del eclesiasticismo cristiano, y tenebrosas son realmente las nubes que oscurecen su horizonte. Por las acciones de los sacerdotes cristianos y musulmanes -"ídolos" a quienes Bahá'u'lláh había acusado de constituir la mayoría de sus enemigos- que no obedecieron su orden de desechar sus plumas y abandonar sus fantasías, y que, según Su propio testimonio, si hubiesen creído en Él habrían llevado a cabo la conversión de las masas, el Islam y la Cristiandad han entrado, sin exagerar al decirlo, en la fase más crítica de su historia.

Sin embargo, que nadie se equivoque sobre mi propósito o tergiverse esta cardinal verdad que pertenece a la esencia de la Fe de Bahá'u'lláh. Todo seguidor de la religión Bahá'í sostiene, sin reservas e inquebrantablemente, el origen divino de todos los Profetas de Dios, incluyendo a jesucristo y al Apóstol de Dios, las dos mayores Manifestaciones que precedieron a la Revelación del Báb. Se reconoce claramente la unidad fundamental de esos Mensajeros de Dios; se afirma la continuidad de sus revelaciones; se admite la autoridad dada por Dios y el carácter correlativo de sus Libros; se proclama la singularidad de sus metas y propósitos; se enfatiza la unicidad de su influencia; y se enseña y prevé la definitiva reconci

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liación de sus enseñanzas y seguidores. "Todos ellos", conforme al testimonio de Bahá'u1láh, "habitan en el mismo tabernáculo, se remontan en el mismo cielo, están sentados en el mismo trono, pronuncian las mismas palabras, y proclaman la misma Fe".

La Continuidad de la Revelación

La Fe identificada con el nombre de Bahá'u'lláh niega toda intención de rebajar a cualquiera de los Profetas que vinieron antes que Él, de reducir cualquiera de sus enseñanzas, de oscurecer, aunque sea levemente, el resplandor de sus Revelaciones, de desalojarlos del corazón de sus seguidores, de abrogar los fundamentos de sus doctrinas, de descartar cualquiera de sus Libros revelados, o de suprimir las legitimas aspiraciones de sus seguidores. Rechazando la pretensión de que alguna religión sea la revelación final de Dios al hombre, y negando índole final a Su propia revelación, Bahá'u°lláh inculca el principio básico de la relatividad religiosa, la continuidad de la Revelación Divina y el carácter progresivo de la experiencia religiosa. Su propósito es ampliar la base de todas las religiones reveladas y descubrir los misterios de sus escrituras. Insiste en el reconocimiento incondicional de la unidad de su propósito, reafirma las eternas verdades que ellas encierran, coordina sus funciones, distingue lo esencial y auténtico de lo no esencial y espurio en sus enseñanzas, separa las verdades divinamente dadas de las supersticiones incitadas por los sacerdotes, y sobre esta base proclama la posibilidad de su unificación, profetizando incluso

su inevitabilidad y la consumación de sus mayores esperanzas.

En cuanto a Mahoma, el Apóstol de Dios, que ninguno de Sus seguidores, al leer estas páginas, piense, en ningún momento, que el Islam, su Profeta, su Libro, sus sucesores nombrados, o cualquiera de sus enseñanzas auténticas han sido o pueden ser, de alguna manera o siquiera en un grado ínfimo, menospreciados. El linaje del Báb, descendiente del Imán Husayn; las diversas y notables pruebas que aparecen en la narración de Nabil acerca de la actitud del Precursor de la Fe para con el Fundador, los Imanes y el Libro del Islam; los ardientes elogios que Bahá'u'lláh pronuncia, en el Kitáb-i-Igán, de Mahoma y sus legítimos sucesores, en particular, del 1. sin par e incomparable" Imán Husayn; los argumentos aducidos enérgica, audaz y públicamente por `Abdu'1-Bahá, en iglesias y sinagogas, para demostrar la validez del mensaje del Profeta árabe; y último en orden pero no en importancia, el testimonio escrito de la Reina de Rumania, que nacida en la Fe Anglicana y no obstante la estrecha coalición de su gobierno con la Iglesia Ortodoxa Griega, religión de estado de su país de adopción, ha sido impulsada, en gran parte como resultado de la lectura de esos discursos públicos de `Abdu'1-Bahá, a proclamar su reconocimiento de la función profética de Mahoma: todo esto proclama en términos muy claros la verdadera actitud de la Fe Bahá'í para con su religión madre.

"Dios", es su real homenaje, "es todo y cada cosa. Él es la fuerza que mueve todos los asuntos. . . Suya es la Voz que dentro de nosotros nos muestra el bien

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y el mal. Pero, generalmente, desoímos o interpretamos mal esa voz. Por lo tanto, Él ha enviado a Sus Elegidos para estar entre nosotros en la tierra y aclarar Su palabra, Su significado real. De ahí los Profetas; de ahí Cristo, Mahoma, Bahá'u1láh; pues el hombre necesita de tiempo en tiempo una voz en la tierra que lo acerque a Dios, para que perciba más claramente la existencia del Dios verdadero. Esas voces que se nos enviaron tenían que encarnarse, para que con nuestros oídos terrenales pudiésemos oír y comprender".

¿Qué mayor prueba -es la pregunta oportunapueden pedir los sacerdotes de Persia o de Turquía, para demostrar que los seguidores de Bahá'u'lláh reconocen la exaltada posición que ocupa el Profeta Mahoma entre todos los Profetas de Dios? Qué mayor servicio esperan esos sacerdotes que prestemos a la Causa del Islam? ¿Qué mayor demostración pueden exigir de nuestra capacidad que la de haber encendido, en ámbitos tan fuera de su alcance, la llama de una conversión ardiente y sincera a la verdad proclamada por el Apóstol de Dios, y obtener de la pluma de la realeza esta pública y, de hecho, histórica confesión de Su misión dada por Dios?

En cuanto a la posición de la Cristiandad, sea dicho, sin vacilación ni ambigüedad, que se reconoce incondicionalmente su origen divino, se afirma decididamente la condición de Hijo y la Divinidad de Jesucristo, se acepta plenamente la inspiración divina del Evangelio, se confiesa la realidad del Misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María y se sostiene y defiende la primacía de Pedro, el Príncipe de los Apóstoles. El Fundador de la Fe cristiana

es designado por Bahá'u'lláh como el "Espíritu de Dios», es proclamado como Aquel Quien "apareció del hálito del Espíritu Santo", y es ensalzado aun como la "Esencia del Espíritu". Su madre es descrita como "esa bellísima figura, velada e inmortal", y la posición de su Hijo es elogiada como una "posición que ha sido exaltada por encima de las imaginaciones de todos los que habitan en la tierra", en tanto que Pedro es reconocido como aquel de cuya boca ha hecho Dios que fluyan los "misterios de la sabiduría y de la prolación". "Has de saber", ha testificado además Bahá'u'lláh, "que cuando el Hijo del Hombre rindió Su alma a Dios, toda la creación lloró con gran llanto. Sin embargo, al sacrificarse a Sí mismo, una nueva capacidad fue infundida en todas las cosas creadas. Sus efectos, de los cuales dan testimonio todos los pueblos de la tierra, están manifiestos ahora ante ti. La más amplia sabiduría que los eruditos hayan expresado, los más profundos conocimientos que mente alguna haya descifrado, las obras de arte que las más diestras manos hayan producido, la influencia ejercida por los más poderosos de los gobernantes, no son sino manifestaciones de la fuerza vivificadora liberada por Su resplandeciente y trascendente Espíritu, que todo lo penetra. Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de Su gloria sobre todo lo creado. Por Él, el leproso sanó de la lepra de la perversidad y la ignorancia. Por Él fueron curados el impuro y el descarriado. Mediante Su poder, nacido de Dios Todopoderoso, los ojos del ciego fueron abiertos, y el alma del pecador, santificada... Es Él Quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con la faz radiante de luz se ha vuelto hacia Él".

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En efecto, para que sean admitidos en el redil Bahá'í judíos, zoroastrianos, hindúes, budistas y seguidores de otras religiones, al igual que agnósticos e incluso ateos, son requisitos esenciales la total e incondicional aceptación por todos ellos del origen Divino tanto del Islam como del Cristianismo, de las funciones proféticas tanto de Mahoma como de Jesucristo, de la legitimidad de la institución del Imanato, y de la primacía de San Pedro, el Príncípe de los Apóstoles. Tales son los incontrovertibles y sólidos principios centrales que constituyen el fundamento de la creencia Baha'í, que la Fe de Bahá'u'lláh está orgullosa de reconocer, que proclaman sus instructores, que defienden sus apologistas, que difunde su literatura, que exponen sus escuelas de verano y que de palabra y de hecho, atestigua la totalidad de sus seguidores.

Tampoco debe pensarse en ningún momento que los seguidores de Bahá'u'lláh tratan de degradar, o siquiera rebajar, el rango de los jefes religiosos del mundo, ya sean cristianos, musulmanes o de cualquier otra confesión, con tal que su conducta esté de acuerdo con lo que profesan y sea digna de la posición que ocupan. "Aquellos sacerdotes", ha afirmado Bahá'u'lláh, ".. que están verdaderamente adornados con el ornamento del conocimiento y de un buen carácter, son, en verdad, como la cabeza del cuerpo del mundo, y como ojos para las naciones. La guía de los hombres, en todo tiempo, ha dependido y depende de estas benditas almas". Y nuevamente: "El sacerdote cuya conducta es recta, y el sabio que es justo, son como el espíritu para el cuerpo del mundo. Dichoso aquel sacerdote cuya cabeza está ataviada con la corona de la justicia, y

cuyo templo está adornado con el ornamento de la equidad." Y otra vez: "El sacerdote que ha tomado y bebido el más sagrado Vino, en nombre del soberano Ordenador, es como un ojo para el mundo. Dichosos quienes le obedecen y le recuerdan." "Grande es la bienaventuranza de aquel sacerdote", Él ha escrito en otro contexto, "que no permitió que el conocimiento llegara a ser un velo entre él y Aquel Quien es el objeto de todo conocimiento, y que, cuando apareció el Que Subsiste por Sí mismo, se volvió con rostro radiante hacia Él. Él es, en verdad, contado entre los doctos. Los moradores del paraíso buscan la bendición de su hálito, y su lámpara vierte su resplandor sobre todos los que están en el cielo y en la tierra. Él, verdaderamente, es contado entre los herederos de los Profetas. Aquel que le ve, ciertamente, ha visto al Verdadero, y aquel que se vuelve hacia él, ciertamente, se ha vuelto hacia Dios, el Todopoderoso, el Omnisapiente". "Respetad a los sacerdotes entre vosotros", es Su exhortación, "a aquellos cuyos actos concuerdan con el conocimiento que poseen, quienes observan los estatutos de Dios y decretan lo que Dios ha decretado en el Libro. Sabed que ellos son las lámparas de la guía entre la tierra y el cielo. Aquellos que no tienen consideración por la posición y mérito de los sacerdotes entre ellos, verdaderamente, han alterado ese favor de Dios que les ha sido conferido".

¡Queridos amigos! En las páginas precedentes he tratado de describir esta aflictiva prueba mundial que se ha apoderado de la humanidad, ante todo, como un juicio de Dios pronunciado contra los pueblos de la tierra, los cuales, durante un siglo, han rehusado

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reconocer a Aquel cuya venida había sido prometida a todas las religiones, y en cuya Fe pueden solamente, y deben finalmente, encontrar su verdadera salvación todas las naciones. He citado ciertos pasajes de los escritos de Bahá'u'lláh y del Báb, que revelan el carácter y presagian la aparición de esa calamidad enviada por Dios. He enumerado las dolorosas aflicciones que ha soportado la Fe, su Heraldo, su Fundador y su Ejemplar; y he expuesto cómo, trágicamente, la generalidad de la humanidad y sus jefes no han protestado contra esas vejaciones, ni han reconocido los derechos reclamados por Quienes las sufrieron. He indicado, además, que recae una responsabilidad directa, terrible e ineludible en los soberanos de la tierra y los jefes religiosos del mundo, quienes en los días del Báb y de Bahá'u'lláh tenían en sus manos las riendas de la absoluta autoridad, política y religiosa. También me he propuesto demostrar cómo, a causa del directo y activo antagonismo de algunos de ellos contra la Fe, y el descuido de otros en su incuestionable deber de investigar su veracidad y sus demandas, de defender su inocencia y vengar sus agravios, tanto reyes como eclesiásticos han sido, y aún son sometidos a los horrorosos castigos que han provocado sus pecados de omisión y de comisión. Debido a la mayor responsabilidad que han contraído como resultado del discutible ascendiente que tenían sobre sus súbditos y seguidores, he citado extensamente partes de los mensajes, exhortaciones y advertencias dirigidas a ellos por los Fundadores de nuestra Fe, y he analizado ampliamente las consecuencias que han tenido estas decisivas y trascendentales declaraciones.

Esta gran calamidad punitiva, de la cual deben considerarse responsables, ante todo, los jefes supremos del mundo, tanto seculares como religiosos, si la valoramos correctamente, no sólo debería, según lo testifica Bahá ullah, considerarse como un castigo impuesto por Dios a un mundo que, durante cien años, ha persistido en su negativa de aceptar la verdad del Mensaje redentor que le ha ofrecido el supremo Mensajero de Dios en este día. También debiera verse, aunque en menor grado, como un castigo divino por la perversidad de la raza humana en general, que se ha desviado de los principios elementales que deben guiar, en todo momento, la vida y el progreso de la humanidad, y que son los únicos capaces de garantizarlos. Lástima que la humanidad, en lugar de reconocer y adorar al Espíritu de Dios, encarnado en Su religión en este día, haya preferido, cada vez con más insistencia, adorar los falsos ídolos, las mentiras y las verdades a medias que oscurecen sus religiones, corrompen su vida espiritual, convulsionan sus instituciones políticas, corroen su orden social y destruyen su estructura económica.

Los pueblos del mundo no sólo han desconocido esa Fe, habiéndola hasta atacado algunos de ellos, Fe que es a la vez esencia, promesa, reconciliador y unificador de todas las religiones, sino que se han apartado de su propia religión, erigiendo sobre sus destruidos altares otros dioses totalmente ajenos, no sólo al espíritu, sino también a las formas tradicionales de sus antiguas creencias.

"La faz del mundo", lamenta Bahá'u'lláh, "ha cambiado. El camino de Dios y la religión de Dios han dejado de tener valor alguno a los ojos de los hom

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bres". "La vitalidad de la fe de los hombres en Dios", ha escrito también," está desapareciendo en todos los países. .. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las partes vitales de la sociedad humana". "La religión", afirma Él, "es, verdaderamente, el principal instrumento para el establecimiento de orden en el mundo y de tranquilidad entre sus pueblos ... Cuanto mayor es la decadencia de la religión, tanto más grave es el descarrío de los impíos. Esto al final no puede sino llevar al caos y confusión". Y nuevamente: "La religión es una radiante luz y una inexpugnable fortaleza para la protección y bienestar de los pueblos del mundo." "Así como el cuerpo del hombre", ha escrito Él en otro contexto, "necesita de un vestido para cubrirse, también el cuerpo de la humanidad debe necesariamente adornarse con el manto de la justicia y sabiduría. Su túnica es la Revelación que le ha conferido Dios".

Los Tres Falsos Dioses

Esta vital fuerza está desapareciendo; este poderoso medio ha sido despreciado; esta radiante luz, oscurecida; esta inexpugnable fortaleza, abandonada; esta bella túnica, desechada. Dios mismo, de hecho, ha sido desalojado del corazón de los hombres, y un mundo idólatra apasionada y clamorosamente saluda y adora los falsos dioses que sus propias fantasías ociosas neciamente han creado, y sus erradas manos han exaltado tan impíamente. Los principales ídolos del profanado templo de la humanidad no son sino los tres dioses del Nacionalismo, Racismo y Comunis

mo, ante cuyos altares, en diversas formas y en diferentes grrados, hacen culto gobiernos y pueblos, ya sean derrmocráticos o totalitarios, estén en paz o en guerra, scean del oriente o del occidente, cristianos o islámicos.. Sus sumos sacerdotes son los políticos y los hombres de mundo, los presuntos sabios de la época; su inmolsación, el cuerpo y la sangre de las multitudes sacrificadlas; sus conjuros, lemas gastados y fórmulas insidiosas e irreverentes; su incienso, el humo de la angustia que asciende de los adoloridos corazones de quienes Xhan perdido sus seres queridos, de los mutilados y ode quienes han quedado sin hogar.

Las tecorías y políticas, tan erróneas y perniciosas, que deifiiican el estado y exaltan la nación por encima de la hu:rmanidad, que tratan de subordinar las razas hermanas del mundo a una sola raza, que discriminan entre los. negros y los blancos y que toleran la dominación doe una clase privilegiada sobre todas las demás: éstas son¡ las oscuras, falsas y aviesas doctrinas por las cuales taarde o temprano cualquier hombre que crea en ellas o actúe conforme a ellas debe incurrir en la ira y castigo de Dios.

"Movimnientos", es la advertencia pronunciada por `Abdu'1-IBahá, "recientes y de alcance mundial harán el máxirmo esfuerzo para lograr sus propósitos. El movimiei,-nto de la Izquierda adquirirá gran importancia. Su influencia se extenderá".

En ceontraste con estas doctrinas que engendran guerras y convulsionan al mundo, e irreconciliablemente oipuestas a ellas, están las curativas y salvadoras verdflades, llenas de contenido, proclamadas por Bahá'u'llláh, el Divino Organizador y Salvador de toda

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la raza humana; verdades que deben considerarse como la fuerza animadora y el sello de Su Revelación; "El mundo es un solo país, y la humanidad sus ciudadan_es". "Que ningún hombre se glorie de que ama a su país; que más bien se glorie de que ama a la humanidad." Y nuevamente: "Sois los frutos de un solo á-rbol, y las hojas de una sola rama." "Dirigid vuestra mente y voluntad a la educación de los pueblos y razas de la tierra, para que quizás... toda la humanidad llegue a ser sostenedora de un solo orden y habitante de una sola ciudad... Habitáis en un solo mundo y habéis sido creados por la acción de una sola voluntad." "Cuidado, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación corrupta provoquen divisio nes entre vosotros. Sed como los dedos de una sola nhano y los miembros de un solo cuerpo." Y otra vez: "Iodos los renuevos del mundo han salido de un soleo Árbol; y todas las gotas, de un solo Océano; y todas los seres deben su existencia a un solo ser." Y además: "Es, de hecho, un hombre, aquel que se dedica hoy al servicio de toda la raza humana."

Los Debilitados Pilares de la Religión

No sólo la irreligión y su monstruoso vástago, el triple azote que oprime el alma de la humanidad en este di a, deben responder por las desgracias que tan trágicamente la acosan, sino otros males y vicios, que en su mayor parte son consecuencias directas del "debilitamiento de los pilares de la religión", deben considerarse también como factores que contribuyen a las múltiples culpas por las cuales son acusados in

dividuos y naciones. Las señales de ruina moral, resultado del destronamiento de la religión y la entronización de esos ídolos usurpadores, son demasiado numerosas y patentes para que deje de advertirlas siquiera un observador superficial del estado de la sociedad presente. La extensión de la ilegalidad, la embriaguez, el juego y el crimen; el desmesurado amor al placer, a las riquezas y a otras vanidades terrenales; el relajamiento moral, que se revela en la actitud irresponsable hacia el matrimonio, en el debilitamiento de la autoridad de los padres, en el creciente número de divorcios, en el deterioro del nivel de la literatura y la prensa y en la defensa de teorías que son la negación misma de la pureza, moralidad y castidad: estas muestras de decadencia moral que invaden tanto al oriente como al occidente, penetrando en todas las capas de la sociedad e instilando su veneno en sus miembros de ambos sexos, tanto jóvenes como viejos, oscurecen aun más el registro de las múltiples transgresiones de una humanidad impenitente.

No es de extrañar que Bahá'u'lláh, el Divino Médico, haya declarado: "En este día, los gustos de los hombres han cambiado, y su poder de percepción se ha alterado. Los adversos vientos del mundo y las características de éste, han causado un resfrío, privando a las narices de los hombres de los suaves aromas de la Revelación."

Rebosante y amargo es, en verdad, el cáliz de la humanidad, que ha dejado de responder al llamado de Dios, pronunciado por Su Supremo Mensajero; que ha apagado la lámpara de la Fe en su Creador; que en tan grande medida ha transferido la leal

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tad que a Él Le es debida, a los dioses de su propia invención, contaminándose con los males y vicios que necesariamente debe engendrar tal transferencia.

¡Queridos amigos! Bajo esta luz debiéramos contemplar nosotros, los seguidores de Bahá'u'lláh, esta calamidad enviada por Dios, que en los años finales del primer siglo de la era Bahá'í aflige a la generalidad de la humanidad, y ha llevado a tal confusión sus asuntos. A causa de esta doble culpa, dé lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer, de sus fechorías, y su lamentable y señalada falta en el cumplimiento de su claro e inequívoco deber para con Dios, Su Mensajero y Su Fe, esta dolorosa prueba, cualesquiera que sean sus causas inmediatas, políticas y económicas, se ha apoderado de ella inexorablemente.

Sin embargo, como se ha indicado al comienzo de estas páginas, Dios no sólo castiga las faltas de Sus hijos. Castiga porque es justo, y corrige porque ama. Y al corregirlos no puede, en su gran misericordia, abandonarlos a su suerte. En efecto, por el mero hecho de castigarlos, los adapta a la misión para la cual los ha creado. "Mi calamidad es Mi providencia", Él les asegura, por boca de Bahá'u'lláh; "aparentemente es fuego y venganza, pero por dentro es luz y misericordia".

Las llamas que ha encendido Su Divina justicia purifican una humanidad empedernida y fusionan sus elementos discordantes y opuestos, como ninguna otra fuerza puede purificarlos o fusionarlos. No sólo es un fuego de castigo y destrucción, sino un proceso disciplinario y creativo, cuyo objetivo es la salvación de todo el planeta por medio de su unificación. Mis

teriosa, lenta e irresistiblemente, Dios lleva a cabo Su propósito, aunque lo que ven nuestros ojos en este día sea el espectáculo de un mundo desesperadamente atrapado en sus propias redes, totalmente sordo a la Voz que, durante un siglo, lo ha estado llamando hacia Dios, y miserablemente sumiso a los cantos de sirenas que quieren llevarlo al vasto abismo.

El Propósito de Dios

El propósito de Dios no es otro que el de inaugurar, por medios que sólo Él puede producir, y cuyo pleno significado sólo Él puede desentrañar, la Gran Edad Dorada de una humanidad durante tanto tiempo dividida y afligida. Su estado actual, y aun su futuro inmediato, es sombrío, dolorosamente sombrío. Sin embargo, su futuro lejano es resplandeciente, gloriosamente resplandeciente; tan resplandeciente que ningún ojo puede imaginarlo.

"Los vientos de la desesperación", escribe Bahá'u'lláh al contemplar el destino inmediato de la humanidad, "soplan, ¡ay!, de todas direcciones, y la lucha que divide y aflige a la raza humana crece cada día. Ya pueden percibirse las señales de inminentes convulsiones y caos, por cuanto el orden reinante resulta ser lamentablemente deficiente". "Tal será su condición", ha declarado Él en otro contexto, "que revelarlo ahora no sería propio ni conveniente". "Estas luchas infructuosas", Él por otra parte ha profetizado enfáticamente, previendo el futuro de la humanidad, durante Su memorable entrevista con el orientalista

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persa Edward G. Browne, "estas guerras devastadoras pasarán, y la `Más Grande Paz' vendrá. . . . Estas luchas, discordias y este derramamiento de sangre deben cesar, y todos los hombres deben ser como parientes, como una sola familia". "Pronto", predice, "el orden actual será enrollado, y uno nuevo extendido en su lugar". "Después de cierto tiempo", también ha escrito, "cambiarán todos los gobiernos de la tierra. La opresión envolverá al mundo. Y siguiendo a una convulsión universal, aparecerá el sol de la justicia en el horizonte del reino invisible". "Toda la tierra", Él además ha declarado, "se encuentra ahora en estado de gravidez. Se aproxima el día en que habrá producido sus más nobles frutos, en que de ella habrán brotado los más majestuosos árboles, las flores más encantadoras, las más maravillosas bendiciones". "Todas las naciones y tribus", asimismo ha escrito `Abdu'1-Baha, ".. Alegaran a ser una sola nación. Se eliminará el antagonismo religioso y sectario, la hostilidad de razas y pueblos y las diferencias entre las naciones. Todos los hombres se adherirán a una sola religión, tendrán una sola Fe común, se transformarán en una sola raza y llegarán a ser un solo pueblo. Todos habitarán en una patria común que es el planeta mismo".

Lo que presenciamos en la actualidad, durante "esta gravísima crisis en la historia de la civilización" que recuerda los tiempos en que "han perecido y han nacido las religiones" es la etapa de adolescencia en la lenta y dolorosa evolución de la humanidad, antes de llegar a la edad adulta, la etapa de madurez, cuya promesa está contenida en las enseñanzas de Bahá'u'lláh y encerrada en Sus profecías. El tumulto de

esta edad de transición es característico de la impetuosidad e instintos irracionales de la juventud, sus desatinos, su prodigalidad, su orgullo, la confianza en sí misma, la rebeldía y el desprecio a la disciplina.

La Gran Edad por Venir

Han pasado para no volver nunca más las edades de niñez e infancia, en tanto que está por venir la Gran Edad, consumación de todas las edades, que debe anunciar la llegada a la madurez de toda la raza humana. Las convulsiones de este turbulentísimo período de transición en la historia de la humanidad son requisitos esenciales para la Edad de Edades, "el tiempo del fin", y señalan su inevitable advenimiento; época en que la insensatez y el tumulto de luchas, que desde los albores de la historia ha denigrado los anales de la humanidad, habrán sido finalmente transmutados en la sabiduría y la tranquilidad de una paz imperturbable, universal y duradera, en que la discordia y separación de los hijos de los hombres habrán cedido paso a la reconciliación global y unificación total de los diferentes elementos que constituyen la sociedad humana.

Esta será, en verdad, la digna culminación del proceso de integración que, partiendo de la familia, la unidad más pequeña de la escala de organización humana, y habiendo luego creado la tribu, la ciudadestado y la nación, debe continuar actuando hasta terminar en la unificación de todo el mundo; objetivo final y suprema gloria de la evolución humana en este planeta. Esta es la etapa a la que, quiéralo

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o no, se acerca la humanidad irresistiblemente. Para esta etapa, allana misteriosamente el camino la atroz prueba de fuego que sufre la humanidad. Con esta etapa están indisolublemente unidos el destino y el propósito de la Fe de Bahá'u'lláh. Estas energías creadoras que Su revelación liberó en el "año sesenta" y que luego fueron reforzadas por las sucesivas efusiones de poder celestial conferidas, en el "año nueve" y en el "año ochenta", a toda la humanidad, le han infundido la capacidad de alcanzar esta etapa final en su evolución orgánica y colectiva. La consumación de este proceso será para siempre asociada con la Edad de Oro de Su Dispensación. La estructura de Su Nuevo Orden Mundial, que crece en el seno de las instituciones administrativas que Él mismo ha creado, servirá como modelo y como núcleo de esa mancomunidad mundial que es el seguro e inevitable destino de los pueblos y naciones de la tierra.

Así como la evolución orgánica de la humanidad ha sido lenta y gradual, comprendiendo sucesivamente la unificación de la familia, la tribu, la ciudad-estado y la nación, también ha sido lenta y progresiva la luz conferida por la Revelación de Dios, en diversas etapas de la evolución de la religión, y reflejada en las sucesivas Dispensaciones del pasado. De hecho, en cada época, la medida de la Revelación Divina ha sido adaptada correspondientemente al grado de progreso social obtenido en tal época por una humanidad en constante evolución.

"Ha sido decretado por "que la Palabra de Dios, des, sea manifestada a los

Nos", explica Bahá'uIláh, y todas sus potencialidahombres en rigurosa con

sonancia con las condiciones que han sido preordenadas por Aquel Quien es el Omnisciente, el Sapientísimo. . . . Si se permitiera a la Palabra liberar bruscamente todas las energías latentes dentro de ella, ningún hombre podría soportar el peso de tal Revelación". "Todas las cosas creadas", ha afirmado `Abdu'I-Baha, aclarando esta verdad, "tienen su grado o etapa de madurez. El periodo de madurez en la vida de un árbol es la etapa en que produce su fruto. .. . El animal llega a la etapa de pleno crecimiento y perfección, y en el reino humano el hombre alcanza su madurez cuando la. luz de su inteligencia llega a su máximo poder y desarrollo. .. . De igual manera, hay períodos y etapas en la vida colectiva de la humanidad. En cierta época pasó por su etapa de niñez, en otra por su período de adolescencia; pero ahora ha entrado en su fase de madurez, predicha hace mucho tiempo, y cuyas pruebas están manifiestas en todas partes. .. . Lo que era aplicable a las necesidades humanas durante la primera época de la raza no puede satisfacer ni llenar las exigencias de este día, este período de novedad y consumación. La humanidad ha salido de su anterior estado de limitación y formación preliminar. El hombre debe ahora imbuirse de nuevas virtudes y poderes, nuevos valores morales, nuevas facultades. Le esperan y descienden ya sobre él nuevos favores, perfectas dádivas. Los dones y beneficios del período de la juventud, aunque oportunos y suficientes durante la adolescencia de la humanidad, son ahora incapaces de satisfacer los requerimientos de su madurez". "En toda dispensación", ha escrito además, "la luz de Guía Divina ha sido

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dirigida a un tema central. ... En esta maravillosa Revelación, en este glorioso siglo, la base de la Fe de Dios y la característica que distingue a Su Ley es la conciencia de la unidad de la humanidad".

Evolución Religiosa y Social

La Revelación asociada con la Fe de jesucristo centró la atención principalmente en la redención del individuo y en la formación de su conducta, y recalcó como tema central la necesidad de inculcar una elevada norma de moralidad y disciplina en el hombre, como unidad fundamental de la sociedad humana. En ninguna parte de los Evangelios encontramos referencia alguna a la unidad de las naciones o a la unificación de la humanidad como un todo. Cuando jesús habló a quienes Le rodeaban, Se dirigió a ellos primero como individuos, antes que como partes componentes de una entidad universal e indivisible. Toda la superficie de la tierra estaba aún inexplorada y la organización de todos los pueblos y naciones como una sola unidad no podía por tanto concebirse, cuanto menos proclamarse o establecerse. Qué otra interpretación puede darse a estas palabras, dirigidas específicamente por Bahá'u'lláh a los seguidores del Evangelio, en las cuales se ha aclarado definitivamente la diferencia fundamental entre la Misión de Jesucristo, que se refiere principalmente al individuo, y Su propio Mensaje, destinado más concretamente a la humanidad como un todo: "Verdaderamente, Él (jesús) dijo: `Venid en pos de Mí, y os haré pescadores de hombres'. Sin embargo, en este día, Nos de

timos: `Venid en pos de Mí, para que Nos os hagamos vivificadores de la humanidad"'.

La Fe del Islam, eslabón siguiente en la cadena de la Revelación Divina, introdujo, como Bahá'u'lláh mismo lo atestigua, el concepto de la nación como unidad y etapa. vital en la organización de la sociedad humana, incorporándolo en su enseñanza. Esto es realmente lo que quiere decir esta breve pero muy significativa y esclarecedora declaración de Bahá'u'lláh: "Antaño (Dispensación Islámica) fue revelado: `El amor al propio país es un elemento de la Fe de Dios`. Este principio fue establecido y recalcado por el Apóstol de Dios, ya que la evolución de la sociedad humana lo requería así en esa época. Tampoco podía concebirse etapa alguna por encima o más allá de ésta, por cuanto las condiciones del mundo preliminares al establecimiento de una forma superior de organización era aún inalcanzables. El concepto de nacionalidad, el logro de la condición de nación, pueden por tanto considerarse como las características distintivas de la Dispensación Mahometana, durante la cual las naciones y razas del mundo, particularmente en Europa y América, se unificaron y lograron su independencia política.

`Abdu'1-Bahá mismo elucida esta verdad en una de Sus Tablas: "En siglos pasados, aunque se había establecido la armonía, sin embargo, debido a la falta de medios no podría haberse logrado la unidad de toda la humanidad. Los continentes permanecían ampliamente separados, y es más, aún entre los pueblos de un mismo continente era poco menos que imposible la asociación y el intercambio de ideas. Por consiguiente, las relaciones, el entendimiento y la uni

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dad entre las naciones, pueblos y tribus de la tierra eran inalcanzables. En este día, sin embargo, los medios de comunicación se han multiplicado y los cinco continentes de la tierra virtualmente se han convertido en uno... De igual manera, todos los miembros de la familia humana, ya sea pueblos o gobiernos, ciudades o aldeas, han llegado a ser cada vez más dependientes unos de otros. Ninguno puede ya bastarse a sí mismo, por cuanto los lazos políticos unen a todas las naciones y pueblos, y cada día se fortalecen más los vínculos del comercio y la industria, de la agricultura y la educación. Por tanto, la unidad de toda la humanidad puede lograrse en este día. En verdad, ésta no es más que una de las maravillas de esta maravillosa época, este glorioso siglo. De esto han sido privadas las épocas pasadas, pues este siglo -el siglo de luz- ha sido dotado con gloria, poder e iluminación únicos y sin precedentes. De allí el milagroso desarrollo de una nueva maravilla cada día. Con el tiempo se verá cuán luminosas brillarán sus candelas en el concurso de los hombres".

"He aquí", explica además, "cómo su luz aparece paulatinamente en el oscuro horizonte del mundo. La primera candela es la unidad en el dominio político, cuyos destellos iniciales pueden ya percibirse. La segunda candela es la unidad de pensamiento en las tareas mundiales, cuya consumación será presenciada pronto. La tercera candela es la unidad en libertad, la cual sin duda ha de venir. La cuarta candela es la unidad en religión, la cual es la piedra angular de la base misma, y mediante el poder de Dios, será revelada en todo su esplendor. La quinta candela es la unidad de las naciones, unidad que será seguramente estable

cida en este siglo, haciendo que todos los pueblos del mundo se consideren como ciudadanos de una sola patria común. La sexta candela es la unidad de las razas, que hará de todos los que habitan la tierra, pueblos y tribus una sola raza. La séptima candela es la unidad de lenguaje, es decir la elección de una lengua universal en que serán instruidos y conversarán todos los pueblos. Todas y cada una de ellas han de venir inevitablemente, por cuanto el poder del Reino de Dios ayudará y contribuirá a su realización».

"Uno de los grandes hechos", afirma `Abdu'1-Bahá en Su libro Contestación a Unas Preguntas, "que han de ocurrir en el Dia de la Manifestación de la Incomparable Rama (Bahá'ulláh), es que será enarbolado el Estandarte de Dios entre las naciones. Con esto se quiere decir que todas las naciones y tribus serán reunidas al amparo de este Divino Pabellón, que no es otro que la Noble Rama misma, y llegarán a ser una sola nación. Se eliminarán el antagonismo religioso y sectario, la hostilidad de razas y pueblos y las diferencias entre las naciones. Todos los hombres se adherirán a una sola religión, tendrán una Fe común, se transformarán en una sola raza y llegarán a ser un solo pueblo. Todos habitarán en una sola patria común, que es el planeta mismo".

Esta es la etapa a que ahora se aproxima el mundo, etapa de la unidad mundial, la cual según nos asegura `Abdu'1-Bahá, será finalmente establecida en este siglo. "La Lengua de Grandeza" Bahá'u'lláh mismo afirma, "ha proclamado... en el Día de Su Manifestación: `Que no se enorgullezca aquel que ama a su país, sino aquel que ama al mundo"'. "Mediante

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el poder", añade, "liberado por estas exaltadas palabras, Él ha dado un nuevo impulso y fijado una nueva dirección al ave del corazón humano, borrando toda huella de restricción y limitación del Santo Libro de Dios".

Una Lealtad Más Amplia e Inclusiva

Sin embargo, es necesaria una palabra de advertencia a este respecto. El amor al propio país, inculcado y enfatizado por la enseñanza del Islam como "elemento de la Fe de Dios", no es condenado ni se hace desmerecer por esta declaración, este toque de trompeta de Bahá'u'lláh. No debiera, y de hecho no puede, interpretarse como rechazo a un sano e inteligente patriotismo, ni considerarse a la luz de una censura pronunciada contra éste, ni tampoco busca socavar la lealtad y apego de ningún individuo hacia su país, ni está en pugna con las legítimas aspiraciones, deberes y derechos de ningún estado o nación en particular. Lo que da a entender y proclama es solamente la insuficiencia del patriotismo, a la vista de los cambios fundamentales efectuados en la vida económica de la sociedad y la interdependencia de las naciones, y como consecuencia de la contracción del mundo, debida a la revolución de los medios de transporte y comunicación; condiciones que no existían, ni podían existir, en los días de jesucristo o de Mahoma. Exige una lealtad más amplia, que no debiera estar, y de hecho no está, en conflicto con lealtades menores. Infunde un amor que en vista de su alcance debe incluir, y no excluir, el amor al propio

país. Mediante esa lealtad que inspira y ese amor que inculca, echa los únicos cimientos sobre los cuales puede prosperar el concepto de ciudadanía mundial y puede descansar la estructura de la unificación del mundo. Sin embargo, insiste en que se subordinen las consideraciones nacionales e intereses particulares a las imperativas y supremas exigencias de la humanidad como un todo, por cuanto en un mundo de pueblos y naciones interdependientes se favorece mejor a la parte, favoreciendo al todo.

El mundo se mueve, realmente, hacia su destino. La interdependencia de los pueblos y naciones de la tierra es ya un hecho consumado, a pesar de lo que digan o hagan los jefes de las fuerzas que dividen al mundo. Su unidad en la esfera económica es ahora entendida y reconocida. El bienestar de una parte significa el bienestar del todo, y la miseria de una parte trae la miseria al todo. La Revelación de Bahá'u'lláh, en Sus propias palabras, ha "dado un nuevo impulso y fijado una nueva dirección" a este vasto proceso que opera ahora en el mundo. Las llamas encendidas por esta gran prueba aflictiva son consecuencia de que los hombres no la hayan reconocido. Por otra parte, están apresurando su plena realización. Una adversidad prolongada, mundial, desconsoladora, unida al caos y la destrucción universal, debe necesariamente convulsionar a las naciones, remover la conciencia del mundo, desilusionar a las masas, producir un cambio radical en la concepción misma de la sociedad y refundir, por último, los desarticulados y sangrantes miembros de la humanidad en un solo cuerpo, único, orgánicamente unido e indivisible.

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Mancomunidad Mundial

Al carácter general, las implicaciones y rasgos distintivos de esa mancomunidad mundial, destinada a surgir, tarde o temprano, de la carnicería, angustia y devastación de esta gran convulsión mundial, ya me he referido en mis comunicaciones previas. Baste decir que esta consumación será por su misma naturaleza un proceso gradual, y debe, como Baha ú11áh mismo lo ha previsto, conducir primero al establecimiento de la Paz Menor que han de instaurar por sí mismas las naciones de la tierra, las cuales se hallan aún inconscientes de Su Revelación y, sin saberlo, están poniendo en vigor los principios generales que Él ha enunciado. Este trascendental e histórico paso, que implica la reconstrucción de la humanidad como resultado del reconocimiento universal de su unicidad e integridad, traerá consigo la espiritualización de las masas, como consecuencia de la confesión del carácter y el reconocimiento de las pretensiones de la Fe de Bahá'u'lláh: condición esencial para esa fusión final de todas las razas, credos, clases y naciones, que debe señalar la aparición de Su Nuevo Orden Mundial.

Entonces será proclamada y celebrada la llegada a la madurez de toda la raza humana, por todos los pueblos y naciones de la tierra. Entonces será enarbolado el estandarte de la Más Grande Paz. Entonces será reconocida, aclamada y establecida firmemente la soberanía mundial de Bahá'u'lláh, el Establecedor del Reino del Padre, anunciado por el Hijo y predicho por los Profetas de Dios, antes y después de Él. Entonces nacerá, florecerá y se perpetuará una civiliza

ción mundial; civilización con una plenitud de vida tal, como el mundo jamás ha visto ni puede todavía concebir. Entonces se cumplirá plenamente el Convenio Sempiterno. Entonces se verificará la promesa encerrada en todos los libros de Dios, y acontecerán todas las profecías pronunciadas por los Profetas de antaño, y se realizarán los sueños de los videntes y poetas. Entonces el planeta, vivificado por la Fe universal de sus habitantes en un solo Dios y su lealtad a una Revelación común, reflejará, dentro de las limitaciones que le han sido impuestas, la resplandeciente gloria de la soberanía de Bahá'u'lláh, brillando en la plenitud de su esplendor en el Paraíso de Abhá, y será hecho el escabel de Su Trono en las alturas, y aclamado como el cielo terrenal, capaz de cumplir el inefable destino que, desde tiempo inmemorial, le ha sido fijado por el amor y sabiduría de su Creador.

No intentemos nosotros, débiles mortales que somos, en tan crítico momento de la larga y accidentada historia de la humanidad, llegar a una comprensión precisa y satisfactoria de los pasos que deben sucesivamente conducir a una humanidad ensangrentada, miserablemente inconsciente de su Dios e indiferente hacia Bahá'u'lláh, de su calvario a su resurrección. No dudemos nosotros, testigos vivientes de la avasalladora potencia de Su Fe, en ningún momento, ni por muy tenebrosa que sea la miseria que envuelve al mundo, de la capacidad de Bahá'u'lláh para forjar con el martillo de Su Voluntad y mediante el fuego de la tribulación, en el yunque de esta época de dolor y en la forma que Su mente ha previsto, los fragmentos dispersos y mutuamente destructivos de un mundo perverso, transformándolos en una sola un¡

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dad, sólida e indivisible, capaz de ejecutar Su designio para los hijos de los hombres.

Es más bien nuestro deber, por muy confuso que sea el panorama, por muy sombría que sea la perspectiva actual, por muy escasos que sean los recursos de que disponemos, trabajar serena, confiada e incansablemente para prestar nuestra ayuda, de la manera que nos permitan las circunstancias, a la acción de las fuerzas que guiadas y dirigidas por Bahá'u'lláh están conduciendo a la humanidad desde el valle de la miseria y la vergüenza a las más sublimes alturas de poder y gloria.

SHOGHI

ESTE LIBRO SE TERMINO DE IMPRIMIR EL DIA 5 DE DICIEMBRE DE 1973 FN MACAGNO, LANDA Y CIA. S. R. L., ARAOZ 164, BUENOS AIRES

Haifa, Palestina

28 de Marzo de 1941

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#1

S H O G H I E F F E N D I

DER VERHEISSENE TAG IST GEKOMMEN



#2



#3

SHOGHI EFFENDI

DER VERHEISSENE TAG IST GEKOMMEN

BAHÁ'Í-Verlag GmbH . FRANKFURT AM MAIN



#4

Deutsch auf Grund der englischen Ausgabe "The Promised Day is Come",

Wilmette /Ill., USA 1943

Alle Rechte vorbehalten (c) Bahá'í-Verlag GmbH 1967 (Bahá'í- Jahr 124)











#5

INHALT

Einführung: Die Bahá'í-Weltreligion 7

Vorwort 15

1 Der verheißene Tag ist gekommen 21

2 Das Gottesgericht 23

3 Welche Antwort auf Seinen Ruf? 26

4 Schlaglichter dieses ergreifenden Dramas 33

5 Eine Welt rückte von Ihm ab 38

6 EmpfängerderBotsclrafl 42

7 Tablets an die Könige 45

8 Das Größte Gesetz geoffenbart 51

9 Dem Papste geoffenbart 58

10 Halte den Unrerdrücker ab 70

11 Gottes Stellvertreter auf Erden 76

12 Rasche und vollständige Demütigung 84

13 Der Aufsrieg des Bolschewismus 92

14 Das Ende des Heiligen Römischen Reiches 97

15 Was geschah mir der Türkei und Persien? 98

16 Der Untergang des türkischen Reiches 101

17 Göttliche Vergeltung am Hause der Kadscharen 105

18 Der Niedergang im Geschick des Königrums 112

19 Anerkennung des Königtums 113

20 Der Zerfall religiöser Orthodoxie 118

21 Worte an die muhammadanischen Geistlichen 132

22 Das sinkende Glück des schiischen Islám 141

23 Der Zusammenbruch des Kalifates 147

24 Eine Warnung an alle Völker 153

25 Seine Borschaften an christliche Führer 154

26 Christliche Nationen gegen christliche Nationen 161

27 Die Fortdauer der Offenbarung 164

28 DiedreifalschenGötter 172

29 Die geschwächten Pfeiler der Religion173

30 Gottesplan 176

31 Das künftige Große Zeitalter 178

32 Religion und soziale Entwicklung 180

33 Die weitere, umfassende Treue 184

34 Ein Weltstaatenbund 185

35 Erläuterungen 189

36 Index 202











#7

DIE BAHÁ'Í-WELTRELIGION


Der Glaube, der von Bahá'u'lláh begründet wurde, entstand in Persien um die Mitte des neunzehnten Jahrhunderts. Nach längerer Verbannung des Gründers, zuletzt nach der türkischen Strafkolonie 'Akká, und späterhin nach Seinem Tod und Seiner Beisetzung bei 'Akká, hat der Glaube sein endgültiges Zentrum im Heiligen Land gefunden. Heute ist er im Begriff, die Grundlagen seines Verwaltungszentrums für die ganze Welt in der Stadt Haifa aufzubauen.

Wenn man seinen Anspruch, wie er unmißverständlich durch seinen Begründer verfochten wurde, und die Art des Wachstums der Bahá'í-Gemeinde in allen Teilen der Welt betrachtet, dann kann dieser Glaube nicht anders angesehen werden als eine Weltreligion, die dazu bestimmt ist, sich im Laufe der Zeiten zu einem weltumfassenden Gemeinwesen zu entwicheln. Das Kommen dieses Glaubens kündigt das Goldene Zeitalter der Menschheit an, jenes Zeitalter, das die Einheit des Menschengeschlechtes unerschütterlich begründen, seine Reife erreichen und seine Bestimmung durch die Geburt und Verwirklichung einer alles umfassenden Zivilisation erfüllen wird.


Neue Darlegung ewiger Wahrheiten

Obwohl dem schiitischen Islám entsprungen und in den ersten Entwicklungsphasen von den Anhängern des muhammadanischen und des christlichen Glaubens nur als eine obskure Sekte, ein asiatischer Kult oder ein Ableger der muhammadanischen Religion betrachtet, beweist dieser Glaube nunmehr in wachsendem Maße sein Anrecht auf eine andere Beurteilung als nur die eines weiteren religiösen Systems, das sich den bekämpfenden Glaubensbekenntnissen zugesellte, die so viele Geschlechter lang die Menschheit zerspalten und ihr Wohlergehen gestört haben. Vielmehr ist er eine neue Darlegung der ewigen Wahrheiten, die allen Religionen der Vergangenheit zugrunde liegen. Dieser Glaube ist eine einigende Macht, die den Anhängern dieser Religion einen neuen geistigen Antrieb, eine neue Hoffnung und Liebe zur Menschheit gibt und sie durch eine neue Betrachtungsart, die der grundsätzlichen Einheit der religiösen Lehren, anfeuert. Er zeigt vor ihren Augen die herrliche Berufung auf, die dem Menschengeschlecht winkt.

Die Anhänger dieses Glaubens stehen fest zu dem grundlegenden Prinzip, wie es von Bahá'u'lláh verkündet worden ist, daß religiöse Wahrheit nicht absolut, sondern relativ ist, daß Gottesoffenbarung ein fortdauerndes und fortschreitendes Geschehnis ist, daß alle großen Religionen der Welt göttlich in ihrem Ursprung sind, daß ihre Grundsätze miteinander in völligem Einklang stehen, daß ihre Ziele und Absichten ein und dieselben sind, daß ihre Lehren nur Widerspiegelungen der einen Wahrheit sind, daß ihr Wirken sich ergänzt, daß sie sich nur in unwesentlichen Teilen ihrer Lehren unterscheiden und daß ihre Sendungen aufeinanderfolgende geistige Entwichlungsstufen der Menschheit darstellen.


#8

Die Versöhnung der sich streitenden Bekenntnisse


Das Ziel Bahá'u'lláhs, des Gottesoffenbarers dieses neuen und großen Zeitalters, in das die Menschheit eingetreten ist - sein Kommen erfüllt die Prophezeiungen des Neuen und Alten Testamentes wie auch des Qur'án (Korans), die sich auf das Erscheinen des Verheißenen am Ende der Zeiten, am Tage des Gerichts beziehen - ist nicht die Aufhebung, sondern die Erfüllung der Offenbarungen der Vergangenheit. Er bringt die Versöhnung, nicht die Betonung der Gegensätze der sich streitenden Glaubensbekenntnisse, welche die heutige Menschheit noch zerreißen.

Bahá'u'lláh ist weit davon entfernt, die Stufe der Ihm vorausgegangenen Gottesoffenbarer herabsetzen oder Ihre Lehren schmälern zu wollen. Vielmehr will Er die Grundwahrheiten, die in allen diesen Lehren liegen, in einer Weise neu darlegen, wie sie den Nöten der Menschheit entspricht, auf ihre Fassungskraß abgestimmt ist und auf Fragen, Leiden und Verwirrungen der Zeit, in der wir leben, angewendet werden kann.

Seine Sendung ist zu verkünden, daß die Zeiten der Kindheit und Unreife des Menschengeschlechtes vorüber sind, daß die Erschütterungen der heutigen Stufe der Jugend langsam und schmerzvoll die Stufe der Reife vorbereiten und das Nahen jener Zeit der Zeiten verkünden, da die Schwerter in Pflugscharen umgewandelt werden, das von Jesus Christus verheißene Reich begründet und der Friede auf diesem Planeten endgültig und dauernd gesichert sein wird.

Auch erhebt Bahá'u'lláh nicht den Anspruch auf Endgültigkeit Seiner eigenen Offenbarung. Er erklärt vielmehr ausdrücklich, daß in den späteren Phasen der endlos weiterschreitenden Menschheitsentwicklung ein volleres Maß der Wahrheit enthüllt werden muß als Ihm von dem Allmächtigen in einem für die Menschheit so kritischen Zeitpunkt gestattet wurde.


#9

Einheit des Menschengeschlechtes


Der Bahá'í-Glaube hält die Einheit Gottes hoch, anerkennt die Einheit seiner Offenbarer und betont vor allem den Grundsatz der Einheit und Harmonie aller Menschenrassen.

Er verkündet, daß die Einigung der Menschheit notwendig und unumgänglich ist, hebt hervor, daß wir uns dieser langsam nähern, und stellt die These auf, daß nichts anderes als der verwandelnde Geist Gottes, der durch sein erwähltes Sprachrohr an diesem Tage wirkt, letzten Endes diesen Zustand herbeiführeii kann.

Der Bahá'í-Glaube erlegt seinen Anhängern vor allem die Pflicht des ungehemmten Suchens nach Wahrheit auf, verwirft alle Arten von Vorurteil und Aberglauben und erklärt, daß der Zweck der Religion die Förderung von Freundschaft und Einracht sei.

Dieser Glaube werkünder in wesentlichen Fragen seine Übereinstimmung mit der Wissenschafl und erkennt diese als die größte Kraft für die Befriedigung und den geregelten Fortschritt der Menschheit.

Er hält eindeutig den Grundsatz gleicher Rechte, gleicher Möglichkeiten und Vorrechte für Männer und Frauen hoch, besteht auf guter Erziehung als Pflicht, beseitigt die Extreme von Armut und Reichtum, schafft die Einrichtung des Priesterstandes ab, verbietet Sklaverei, Askese, Bettelei und Mönchtum, schreibt die Einehe vor, mißbilligt die Scheidung, betont die Notwendigkeit des Gehorsams gegenüber der Regierung, erhöht jede Arbeit, die im Geiste des Dienstes getan wird, zum Rang des Gottesdienstes, drängt auf die Schaffung oder Auswahl einer Welthilfssprache und gibt einen Umriß für die Einrichtungen, welche den Weltfrieden begründen und dauerhaft machen sollen.


#10

Der Herold


Der Bahá'í-Glaube kreist um drei Hauptgestalten, deren erste ein Jüngling aus Shíráz (Schiras) namens Mírzá 'Alí Muhammad war, bekannt als der Báb (das Tor). Er erhob im Mai 1844, im Alter von 25 Jahren, unter Berufung auf die Heiligen Schriften früherer Offenbarungen den Anspruch, der Vorbote und Wegbereiter für das Kommen eines Größeren als Er selbst zu sein. Die Sendung dieses Einen sei, entsprechend diesen Schriften, eine Ära des Friedens und der Gerechtigkeit einzuleiten, die als die Vollendung aller früheren Sendungen begrüßt würde, und einen neuen Zyklus in der Religionsgeschichte der Menschheit zu begründen. - Rasch setzte strenge Verfolgung ein, die von den organisierten Mächten der Kirche und des Staates seines Geburtslandes ausging und schließlich zu seiner Gefangenschaff, Verbannung und Hinrichtung im Juli 1850 in Tabríz (Täbris) führte. Nicht weniger als 20 000 seiner Anhänger wurden mir so barbarischer Grausamkeit hingemordet, daß sie das warme Mitgefühl und die unbegrenzte Bewunderung abendländischer Schriftsteller, Diplomaten, Reisender und Gelehrter hervorrief.


#11

Bahá'u'lláh


Mírzá Husayn-'Alí, genannt Bahá'u'lláh (die Herrlichkeit Gottes), aus der Provinz Mázindarán stammend, dessen Kommen der Báb verkündet hatte, wurde von diesen gleichen Mächten der Unwissenheit und des Fanatismus angegriffen, in Tihrán Teheran) eingekerkert, 1852 aus Seinem Heimatland nach Baghdád, von dort nach Konstantinopel und Adrianopel (heute Edirne) und schließlich in die Gefängnisstadt 'Akká verbannt, wo Er nicht weniger als 24 Jahre lang gefangengehalten wurde. Unweit davon starb Er im Jahre 1892. In der Zeit Seiner Verbannung, vor allem in Adrianopel und in 'Akká, gab Er den Gesetzen und Vorschriften seiner Sendung Ausdruck. Er erklärte in mehr als einhundert Schriften die Grundsätze seines Glaubens und verkündete seine Botschaft den Königen und Herrschern des Ostens und des Westens, Christen sowohl wie Muhammadanern.


'Abdu'l-Bahá

Sein ältester Sohn, 'Abbás Effendi, bekannt als 'Abdu'l-Bahá (Diener Gottes), war von Bahá'u'lláh zu seinem gesetzlichen Nachfolger und bevollmächtigten Ausleger Seiner Lehren ernannt worden. Er war seit Seiner frühesten Kindheit Seinem Vater eng verbunden und teilte dessen Verbannung und Leiden. Er blieb ein Gefangener bis 1908, wo Er nach der jungtürkischen Revolution aus der Haft entlassen wurde. Nunmehr verlegte Er seinen Wohnsitz nach Haifa, brach dann bald zu einer drei Jahre währenden Reise nadi Ägypten, Europa und Nordamerika auf, in deren Verlauf Er vor vielen Menschen die Lehren seines Vaters auslegte und das Nahen der Katastrophe voraussagte, die bald darauf die Menschheit überkommen sollte. Seine Rückkehr erfolgte am Vorabend des Ersten Weltkrieges, in dem Er bis zur Befreiung Palästinas dauernden Gefahren ausgesetzt war.

1921 verschied 'Abdu'l-Bahá. Er wurde auf dem Berge Karmel in dem Grabmal beigesetzt, das nadi dem Gebot Bahá'u'lláhs für die sterblichen Reste des Báb errichtet worden war.


#12


Die Verwaltungsordnung

Das Hinscheiden 'Abdu'l-Bahás bedeutete das Ende des Heroischen Zeitalters des Bahá'í-Glaubens und bezeichnete zugleich den Beginn des Gestaltgebenden Zeitalters, das den schrittweisen Ausbau der Verwaltungsordnung des Glaubens bringen soll. Ihre Errichtung war vom Báb vorhergesagt, ihre Gesetze von Bahá'u'lláh geoffenbart und ihre Umrisse durch 'Abdu'l-Bahá in seinem Willen und Testament vorgezeichnet worden.

Die Verwaltungsordnung des Glaubens von Bahá'u'lláh ist dazu bestimmt, sich zu einem Bahá'í-Weltgemeinwesen zu entwickeln. sie hat schon die Angriffe überdauert, die so furchtbare Feinde wie die Könige der Kadscharen-Dynastie, die Kalifen des Islám, die führenden Geistlichen Ägyptens und die Nationalsozialisten in Deutschland gegen ihre Institutionen gerichtet hatten. Sie hat ihre Zweige in alle Teile der Erde von Island bis zum südlichsten Chile ausgebreitet und zählt in ihren Reihen die Vertreter von nicht weniger als 31 Rassen, darunter Christen verschiedener Konfessionen, Mnlammadaner der sunnitischen und schiitischen Bekenntnisse, Juden, Hindus, Sikhs, Zoroastrier und Buddhisten. Sie hat durch ihre eingesetzten Organe Bahá'íSchriften in 48 Sprachen veröffentlicht und verbreitet¹.

Diese Verwaltungsordnung ist, im Unterschied zu den anderen Systemen, die sich nach dem Tode der Gründer in den verschiedenen Religionen entwickelt haben, göttlich in ihrem Ursprung. sie ruht fest auf den Gesetzen, Vorschriften, Verordnungen und Einrichtungen, die vom Begründer des Glaubens selbst ausdrücklich niedergelegt und festgesetzt sind. Sie wirkt in genauer Übereinstimmung mit den eindeutig bevollmächtigten Auslegern der heiligen Texte.

Der Glaube, dem diese Ordnung dient, den sie schützt und fördert, ist, wie in diesem Zusammenhang klar gesagt werden sollte, in seinem Wesen übernatürlich, übernational, völlig unpolitisch, parteilos und allen Systemen oder Schulen von Ideen, die irgendeine besondere Rasse, Klasse oder Nation über die andere zu stellen suchen, völlig entgegengesetzt. Er ist frei von jeglicher Form von Kirdientum, kennt weder Priesterstand noch Riten und wird allein durch freiwillige Gaben seiner erklärten Anhänger getragen.

Obwohl die Bekenner des Bahá'í-Glaubens ihren Regierungen treu ergeben, in Liebe ihrem Vaterland verbunden und darauf bedacht sind, zu allen Zeiten deren Wohl zu fördern, so werden sie doch, weil sie die Menschheit als eine Einheit betrachten und sich deren Lebensinteressen tief verpflichtet fühlen, ohne Zögern jedes Einzelwohl, sei es persönlich oder national, dem übergeordneten Wohl der Mensdiheit als Ganzem unterordnen, sie wissen sehr wohl, daß in einer Welt der gegenseitigen Abhängigkeit der Völker und Nationen der Vorteil des Teiles am besten durch den Vorteil des Ganzen erreicht werden kann und daß kein Dauererfolg durch einen der zugehörigen Teile erlangt werden kann, wenn das Allgemeinwohl des Ganzen hintangestellt wird.

Shoghi Effendi

¹ heute auf weit über 300 Sprachen angewachsen.

#14

Anm.: Shoghi Effendi starb im Jahre 1957. Von seinem Tode bis 1963 wurde der Glaube durch eine von ihm ernannte Körperschaft, die Hände der Sache Gottes, verwaltet. Im April 1963 berief diese Körperschaft die Mitglieder der zu dieser Zeit bestehenden 56 nationalen administrativen Einrichmngen zur Wahl des Universalen Hauses der Gerechtigkeit. Nach vollzogener Wahl übernahm diese Körperschaft die Verwaltung und Führung der Bahá'í-Religion.











#15

VORWORT

Die Feststellung, daß wir in einer Zeit der Krise leben, ist ein Gemeinplatz. Hunderte von Büchern, tausende von Artikeln, Ansprachen, Predigten und Vorträgen verbreiten sich vielfältig über dieses erschreiende Thema. Der nachgiebige Optimismus eines H. G. Wells, das irrationale Vertrauen in die automatischen Verbesserungen im menschlichen Leben, die zuversichtlichen Erwartungen eines allumfassenden Triumphes von Frieden und Demokratie sind der Angst, Furcht und Verzweiflung gewichen. Es besteht eine bemerkenswerte Übereinstimmung darüber, daß die Welt krank ist, daß "etwas schiefgelaufen ist" mit der westlichen Zivilisation gerade zu einem Zeitpunkt, da sie im Begriff war, zur Weltzivilisation zu werden, daß die früheren Utopien sich als grausam enttäuschend erwiesen haben und daß die Zukunfl des Menschen bedroht wird durch seine eigenen zerstörerischen Triebe, die viel stärker sind als er vermutete und zu deren Kontrolle er unfähig scheint. Auf der anderen Seite besteht jedoch nur eine geringe Übereinstimmung über die Ursachen dieser Krise, und sie fehlt ganz bezüglich ihrer notwendigen Heilung. Verloren in einem Labyrinth einander widerstreitender Ideologien, geblendet durch glitzernde Theorien, die ihn für eine kurze Zeit ablenken, und eines lebensnotwendigen Wertesystems ermangelnd, folgt der moderne Mensch wider sein besseres Wissen dem Weg zur Katastrophe und Selbstvernichtung.

Weil der moderne Mensch seiner geistigen Natur abgeschworen und sich zu nichts mehr als zu einem höheren Tier erklärt hat, ist er bis jetzt unfähig, die einfache Wahrheit zu erkennen, daß sein Glück und sein bloßes Überleben von der Erreichung der Harmonie zwischen seinem eigenen Willen und dem Willen des Urhebers dieses Universums abhängen. Der Grund für diese Tragödie des Menschen liegt in seiner Zurückweisung derjenigen Grundsätze, die die einzige sichere Basis für das menschliche Dasein bieten, Grundsätze, die ebenso wirklich sind wie physikalische Gesetze, die aber eher durch Vernunft und Glauben als durch Vernunft und Verstand zu begreifen sind.

#16

Vor mehr als zwanzig Jahren, während des Zweiten Weltkrieges, richtete Shoghi Effendi an die Bahá'í des Westens einen langen Brief, der zu einem Buch wurde. In klarer und machtvoller Sprache legte er darin das Bahá'í-Verständnis der Krise unseres Zeitalters dar. "Die mächtigen Auswirkungen dieser titanischen Umwälzung", so verkündet Shoghi Effendi unzweideutig, "sind nur allein denen verständlich, die die Ansprüche sowohl Bahá'u'lláhs als auch des Báb anerkannt haben. Ihre Anhänger wissen wohl, was sie ausgelöst hat und wohin sie schließlich führen wird." Die Gewißheit dieser Worte leitet sich her aus dem Glauben an Bahá'u'lláh als den göttlichen Boten, der eine neue Ara in der menschlichen Geschichte eröffnete.

Während in den letzten einhundert Jahren die meisten Denker versuchten, die Geschichte aus sich selbst heraus zu interpretieren - was eine nicht zu verwirklichende Aufgabe ist - oder die Gesamtheit menschlicher Tätigkeit nach ihren einzelnen Ausprägungen zu deuten, wie z. B. in bezug auf Volkswirtschaft oder Politik - was ebenfalls nicht möglich ist - betrachtet Shoghi Effendi die Geschichte im Lichte ihres eigentlichen Wesens: der Beziehung zwischen dem vergänglichen Menschen und dem ewigen Gott. So gesehen offenbart die Geschichte einen sinn und ein Bild, wie sie zuvor nicht erkennbar waren. Das Handeln des Menschen erlangt seine Bedeutung, wenn man dartut, daß es seine eigene Widerspenstigkeit und seine Zurückweisung des göttlichen Willens sind, die zu der Unruhe und den Umwälzungen führten, in die er so hoffnungslos verstrickt ist. In einem gewissen sinne können die Schrecken dieses Jahrhunderts als Gottes strafe für den Menschen angesehen werden, weil er die Bande zwischen sich und seinem Schöpfer zerrissen hat. In einem anderen Sinne ist die Not des Menschen das Ergebnis seiner eigenen hartnäckigen Weigerung, seine geistige Natur und die der sie regierenden geistigen Gesetze zu erkennen.

#17

Shoghi Effendi kennzeichnet beredt und kraßvoll die Grundzüge der Sendung Bahá'u'lláhs und die Wirkungen, die sie hervorrief. In zahlreichen Botschaften an "Kaiser, Könige und Fürsten, Kanzler und Minister, den Papst, Priester, Mönche und Philosophen, die größten Gelehrten, Politiker und Abgeordnete, die Reichen dieser Erde und die Anhänger aller Religionen" verkündete Bahá'u'lláh seine Sendung und entfaltete vor den unaufmerksamen Augen der Herrscher der Welt den Göttlichen Plan, der dazu bestimmt ist, die Menschheit auf eine höhere Stufe ihrer Entwicklung zu heben und eine neue, geistig gesündere Welt zu schaffen.

Die Zersetzung der althergebrachten Grundlagen der zivilisierten Gesellschaft und der Sturz ihrer ehrwürdigen Institutionen und Werte ließen ein Vakuum entstehen, das notwendigerweise wieder ausgefüllt werden mußte. Als die Menschheit Bahá'u'lláh den Rücken kehrte und sich weigerte, seine Sendung anzunehmen, öffnete sie falschen und verderbten Lehren Tür und Tor, die schnell ihren Geist und ihr Herz ergriffen ...

Obgleich die Gegenwart dunkel und trüb ist, trägt sie doch die Verheißung einer leuchtenden Zukunft in sich. Die zerfallende alte Ordnung hat bereits eine neue geboren. Dem Prozeß der Zersetzung läuft beinahe unsichtbar ein solcher des Wachstums parallel. Dieselben Leiden, die sich die Menschheit auferlegt hat, schaffen langsam aber sicher die notwendigen Voraussetzungen für die Vereinigung der Menschheit. Wiederholt betonte Shoghi Effendi, wie geheimnisvoll und "unwiderstehlich Gott seinen Plan verwirklicht, obgleich das, was wir heute sehen, das Bild einer in ihren schlingen hoffnungslos verfangenen Welt ist", die zudem ihre hohe Bestimmung mißachtet.

"Der verheißene Tag ist gekommen" ist keine Geschichte des letzten Jahrhunderts oder eine Philosophie der Geschichte im eigentlichen Sinne des Wortes. Dennoch gibt dieses Buch auf weniger als 170 Seiten ein wahreres Bild der umwälzenden Geschehnisse, die sich in Europa und Asien seit der Mitte des 19. Jahrhunderts ereigneten, als ganze Bibliotheken schwerer wissenschaftlicher Werke. Die Analyse, die Shoghi Effendi vornimmt, dringt zum Wesen der Ereignisse und Persönlichkeiten vor. Seine kurzen Charakteristiken von Napoleon III., Papst Pius IX., Násiri'd-Dín Sháh und Wilhelm II. sind glänzende Beispiele kühner und treffender Zusammenfassung, in der wenige Sätze genügen, um die wesentlichsten Eigensdiaften eines jeden herauszuarbeiten. Dieselbe Begabung zur prägnanten Formulierung erweist sich auch in der Besprechung so verwickelter Erscheinungen, wie der Untergang monarchistischer Institutionen, der Zusammenbruch des Kalifats, der Niedergang religiöser Orthodoxie oder der Aufstieg des Bolschewismus. Unfehlbar kennzeichnet er die wesentlichen Grundzüge einer jeden, und das Geschehen, die Institution oder die Bewegung werden lebendig und enthüllen dem verwunderten Leser ihre eigentliche Bedeutung.

#18

Der exakte und sorgfältig ausgearbeitete Stil ist einzigartig. Einige Leser mögen ihn zunächst schwierig finden, aber sie werden bald entdecken, wie genau er der Aufgabe entspricht, die sich der Verfasser setzte, und wie vollkommen er zu dem dargestellten Gegenstand paßt. Die Sätze sind lang und der Wortschatz sehr groß, aber nirgends ist etwas überflüssig. Jedes Substantiv, jedes Verb und jedes Adjektiv ist dem Ziel des Verfassers untergeordnet und trägt seinen Teil zu dem bedeutenden Eindruck bei, den dieses Buch immer wieder auf den aufmerksamen Leser macht.

Obgleich es während des Zweiten Weltkrieges geschrieben und unmittelbar von den Ereignissen geprägt wurde, die bereits im Gedächtnis der Menschen zu verblassen beginnen, hat das Buch "Der verheißene Tag ist gekommen" nichts von seiner Wichtigkeit und Bedeutung verloren und wird dies auch nicht in Zukunft tun. Im Gegenteil, seine Botschaft will uns nur noch dringlicher für eine Generation erscheinen, die unter dem drohenden Schatten der Bombe lebt, sie sollte besser als je zuvor die volle Bedeutung dieser Worte Bahá'u'lláhs verstehen, die Shoghi Effendi übersetzte und anführte: "Und wenn die vorbestimmte Stunde gekommen ist, wird plötzlich das erscheinen, was die Glieder der Menschen erzittern läßt."

#19

Dieses ursprünglich an die Bahá'í im Westen gerichtete bedeutsame Buch ist eine Herausforderung an jeden. In raschem und dramatischem Fluß berichtet es die Geschichte des neuesten Gottesboten, der sich an die ganze Menschheit wandte, auf den aber nur einige wenige hörten. Es stellt auch die erschreckenden Folgen dieser Widerspenstigkeit dar: den Niedergang der alten Ordnung und die verborgene Geburt der neuen. Es zeigt aber auch die tiefe schwärze der heutigen Dunkelheit und verheißt eine neue Morgendämmerung für eine Menschheit, die dem göttlichen Ruf Folge leistet. Vor allem aber erinnert es den modernen Menschen eindringlich daran, daß er in diesem Universum nicht allein steht, daß sein Dasein nicht bedeutungslos, sondern vielmehr seine Bestimmung eine wesentliche ist, und daß der Weg zu Gott ihm wiederum geöffnet wurde.

Firuz Kazemzadeh, a.o. Professor für Geschichte an der Yale Universität

New Haven, Connecticut, Juni 1961





#20











+1 #21

DER VERHEISSENE TAG IST GEKOMMEN

An die Geliebten Gottes und die Dienerinnen des Allerbarmers im Westen:


+1:2

Freunde und Miterben des Reiches von Bahá'u'lláh!

+1:3

Ein Sturm von beispielloser Heftigkeit und unberechenbarer Bahn, von verheerenden Wirkungen, aber unvorstellbar herrlichen späteren Folgen fegt heute über das Antlitz der Erde. seine Gewalt wällist unbarmherzig an Raum und Ausmaß. Seine säubernde Kraft, die zwar meist übersehen wird, nimmt mit jedem Tage zu. Ein Spielball seiner verheerenden Macht, wird die Menschheit bei den Ausbrüchen seines unwiderstehlichen Wütens zu Boden geschmettert. Sie kann weder seine Herkunfl erkennen noch sein Ausmaß begreifen oder seine Folgen abschätzen. Zu Tode verstört und ohnmächtig muß sie zusehen, wie dieser gewaltige Sturm Gottes über die fernsten und schönsten Länder der Erde hereinbricht, ihre Grundfesten erschüttert, ihr Gleichgewicht zerstört, ihre Völker spaltet, die Heime ihrer Bewohner vernichtet, ihre Städte verwüstet, ihre Könige verstößt, ihre Bollwerke niederreißt, ihre Ordnungen zerschmettert, ihr Licht verdüstert und die seelen ihrer Bewohner quält.

+1:4

"Die Zeit für die Zerstörung der Welt und ihrer Menchen ist gekommen", hat die prophetische Feder Bahá'u'lláhs verkündet. "Die Stunde naht", so bekräftigt Er ausdrücklich, "da die heftigste Zuckung auftreten wird". "Der werheißene Tag ist da, der Tag, da qualwolle Heimsuchungen über euren Häuptern und unter euren Füßen aufbrechen und künden: `Schmecket, was eure Hände angerichtet haben!`" "Bald werden die Schläge Seiner Züchtigung euch treffen und wird euch der Staub der Hölle verhüllen." Und weiter: "Und wenn die festgesetzte Stunde gekommen ist, wird plötzlich erscheinen, was die Glieder der Menschheit erzittern macht." "Der Tag naht, da ihre (der Zivilisation) Flamme die Städte verzehren und die Zunge der Erhabenheit werkünden wird: `Das Reich ist Gottes, des Allmächtigen, des Allgepriesenen!`" "Bald kommt der Tag", hat Er, auf die Narren der Welt weisend, geschrieben, "da sie um Hilfe schreien und keine Antwort erhalten werden". "Der Tag rückt heran", hat Er des weiteren geweissagt, "da der Ingrimm des Allmächtigen sie packen wird. Er ist wahrlich der Allmächtige, der Allbezwinger, der Machtwollste! Er wird die Erde von der Befleckung ihrer Verderbnis reinigen und zum Erbe denen Seiner Diener geben, die Ihm nahe sind."

+1:5 #22

"Für jene aber, die Ihn, das Erhabene Tor Gottes, verleugnen", so hat auch der Báb im Qayyámu'l-Asmá' bekräftigt, "haben Wir nach Gottes gerechtem Ratschluß schmerzliche Qualen Gorbereitet. Und Er, Gott, ist der Mächtige, der Weise." Und weiter: "O Völker der Erde! Ich schwöre bei eurem Herrn! Ihr werdet tun, wie frühere Geschlechter getan. So warnt euch denn selbst vor der schrecklichen, schmerzlichsten Vergeltung Gottes. Denn wahrlich, Gott ist aller Dinge mächtig." Und wiederum: "Bei Meiner Herrlichkeit! Ich will mit den Händen Meiner Macht die Ungläubigen Vergeltungen spüren lassen, die nur Ich kenne, und will über die Getreuen die moschusgewürzten Düfte wehen lassen, die Ich im innersten Herzen Meines Thrones gehegt habe."

+1:6

Liebe Freunde! Das machtvolle Walten dieses gewaltigen Umbruchs ist nur für die faßbar, die den Anspruch Bahá'u'lláhs wie auch des Báb anerkannt haben. Ihre Anhänger wissen gar wohl woher es kommt und wohin es letzten Endes führen wird. Mögen sie auch nicht wissen, wie weit es reichen wird, so erkennen sie doch klar seinen Ursprung, ahnen seine Richtung, bejahen seine Notwendigkeit, beobachten zuversichtlich seinen geheimnisvollen Verlauf, flehen um Milderung seiner Strenge, mühen sich einsichtig um eine Abschwächung seines Wütens und richten ihren ungetrübten Blick voraus auf das Ende der schrecknisse und die Hoffnungen, die es zwangsläufig zeitigen muß.









+2 #23

Das Gottesgericht

Dieses Gericht Gottes, wie es denen erscheint, die Bahá'u'lláh als sein Sprachrohr und seinen größten Boten auf Erden erkannt haben, ist eine furchtbare Vergeltung, aber auch ein Akt der heiligen, höchsten Züchtigung. Es ist eine göttliche Heimsuchung und zugleich eine Läuterung für die ganze Menschheit. Seine Feuerbrände strafen die Verderbnis des Menschengeschlechts und schweißen dessen einzelne Teile zu einer organischen, unteilbaren, weltweiten Gemeinschaff zusammen. In diesen schicksalsschweren Jahren, Ausklang des ersten und zugleich Anbruch eines neuen Jahrhunderts des Bahá'í-Zeitalters, wird die Menschheit, wie von Ihm, dem Richter und Erlöser des Menschengeschlechts verordnet, zur Rechenschaft für ihre Taten gerufen und zugleich für ihre künftige Sendung geläutert und gerüstet, sie kann weder die Verantwortung für die Vergangenheit abschütteln noch der für die Zukunft ausweichen. Gott, der Wachsame, der Gerechte, der Liebende, der allweise Verordner, kann in dieser höchsten Sendung die Sünden einer noch nicht neugeborenen Menschheit, ob Unterlassungs- oder Tatsünden, nicht ungestraft lassen, noch wird Er gewillt sein, seine Kinder ihrem Schicksal zu überlassen oder ihnen in ihrem langen, mühsamen, schmerzensreichen Werdegang durch die Zeitalter hindurch jenen Gipfel des Segens zu versagen, der ihr unveräußerliches Recht und zugleich ihre eigentliche Bestimmung ist.

+2:2 #24

"Regt euch, ihr Völker", ist einmal die schicksalhafte Warnung, die Bahá'u'lláh selbst gegeben hat, "in der Erwartung der Tage göttlicher Gerechtigkeit, denn die verheißene Stunde ist nun da!" "Gebt hin, was ihr besitzt, und ergreift, was Gott, der den Menschen den Nacken beugt, brachte! Wißt wahrlich, daß, wenn ihr euch nicht von dem abkehrt, was ihr begangen habt, von allen Seiten Züchtigung über euch kommen wird und ihr schmerzlichere Dinge schauen werdet als je zuwor!" "Wir haben euch eine Zeit bestimmt, o Menschen! Wenn ihr versäumt, euch zur festgesetzten Stunde Gott zuzuwenden, so wird Er, wahrlich, gewaltig Hand an euch legen und euch mit schmerzlicher Trübsal von allen Seiten bedecken. wahrlich, streng ist die Züchtigung, mit der euch euer Herr dann heimsucht!" Und weiter: "Gott herrscht gewißlich über das Leben derer, die Uns Unrecht taten, und Er sieht ihr Treiben wohl. Er wird sie sicherlich um ihrer Sünden willen ergreifen. Er ist der grimmigste Rächer." Und schließlich: "O Völker dieser Welt! Wißt wahrlich, daß unerwartete Trübsal euch verfolgt und schmerzhafte Vergeltung eurer harrt. Denkt nicht, daß vor Meinem Antlitz getilgt ist, was ihr begangen habt. Bei Meiner Schönheit! Mit offenen Lettern hat Mein Griffel all euer Tun auf Tafeln von Chrysolith geschrieben." (Verborgene Worte, persisch 63).

+2:3

Bahá'u'lláh erklärt ein anderes Mal mit Nachdruck, wobei Er einer jetzt verdunkelten Welt eine strahlende Zukunft voraussagt: "Die ganze Erde ist jetzt im Zustand der Trächtigkeit. Der Tag naht, da sie die edelsten Früchte hervorbringen wird, da ihr die stolzesten Bäume, die entzückendsten Blüten, die himmlischsten Segnungen entsprießen werden." "Die Zeit ist nahe, da alles Erschaffene seine Bürde abwerfen wird. Verherrlicht sei Gott, der diese Gnade gewährt, die alle Dinge, ob sichtbar oder unsichtbar, umfängt." "Diese großen Unterdrückungen", hat Er ferner im Vorausblick auf das goldene Zeitalter der Menschheit geschrieben, "bereiten die Menschheit auf das Kommen der Größten Gerechtigkeit vor." Diese Größte Gerechtigkeit ist die Gerechtigkeit, auf der sich der Bau des Größten Friedens allein gründen kann und muß, während der Größte Friede hinwiederum jene größte Weltkultur einleiten wird, die für immer mit Dem verbunden sein wird, der den Größten Namen trägt.

+2:4 #25

Geliebte Freunde!

Schon an die hundert Jahre sind vergangen, seit die Offenbarung Bahá'u'lláhs für die Welt angebrochen ist, eine Offenbarung, deren Wesen, wie Er selbst bestätigt, "keiner der Offenbarer der alten Zeiten, es sei denn bis zu einem vorgezeichneten Grade, jemals voll begriffen hat".

Ein volles Jahrhundert lang hat Gott dem Menschengeschlecht Zeit gegeben, den Begründer einer solchen Offenbarung anzuerkennen, sich seine Sache zu eigen zu machen, seine Größe zu verkünden und seine Ordnung aufzurichten.

In einhundert Bänden, den Aufbewahrungsorten unschätzbarer Lehren, starker Gesetze, einzigartiger Grundsätze, inständiger Ermahnungen, wiederholter Warnungen, erstaunlicher Weissagungen, erhabener Anrufungen und bedeutsamer Auslegungen, hat der Träger einer solchen Botschaft, wie kein Offenbarer zuvor, die Sendung verkündet, die Gott Ihm anvertraut hatte.

An Kaiser, Könige, Fürsten und Machthaber, an Herrscher, Regierungen, Geistlichkeiten und Völker in Ost und West, an Christen, Juden, Muhammadaner und Zoroastrier sandte Er vor nahezu fünfzig Jahren unter den tragischsten Umständen diese unschätzbaren Perlen der Erkenntnis und Weisheit, die im Weltmeer Seiner unvergleichlichen Äußerungen verborgen lagen.

Ansehen und Reichtum entsagend, bereit zu Kerker und Verbannung, blind für Verruf und Schmähung, leibliche Unbill und grausame Entbehrungen auf sich nehmend ließ Er, der Statthalter Gottes auf Erden, sich von Ort zu Ort, von Land zu Land verbannen, bis Er zuletzt, im Größten Gefängnis, seinen gemarterten Sohn für die Erlösung und Einigung der ganzen Menschheit als Pfand darbrachte. "Wir haben wahrlich", so hat Er selbst bezeugt, "Unsere Pflicht nicht versäumt, die Menschen zu ermahnen und ihnen zu bringen, was Wir von Gott, dem Allmächtigen, dem Allgepriesenen, geheißen wurden.

Hätten sie auf Mich gehört, so hätten sie die Erde als eine andere Erde gesehen."

Und weiter: "Gibt es noch irgendeine Entschuldigung für irgend jemanden in dieser Offenbarung?

Bei Gott, dem Herrn des mächtigen Thrones, nein!

Meine Zeichen sind um die Erde gegangen, und Meine Macht hat das ganze Menschengeschlecht umfaßt, und dennoch liegen die Menschen in einem seltsamen Schlaf."









+3 #26

Welche Antwort auf seinen Ruf?

Wie hat - so mögen wir wohl fragen - die Welt, der Gegenstand solcher göttlicher Fürsorge, Dem gedankt, der ihretwillen alles geopfert hat? Was für ein Willkommen hat sie Ihm bereitet, und was für eine Antwort hat sein Ruf geweckt? Ein in der Geschichte des schiitischen Islám nie dagewesenes Getöse begrüßte das junge Licht des Glaubens in seinem Geburtslande inmitten eines Volkes, das verrufen war für seine krasse Unwissenheit, seinen wilden Fanatismus, seine barbarische Grausamkeit, seine eingefleischten Vorurteile und die grenzenlose Macht, mit der eine fest verschanzte Geistlichkeit die Massen an sich kettete. Die Verfolgung, die einen Mut entflammte, der, nach dem Zeugnis keines Geringeren als des verstorbenen Lord Curzon of Kedleston, von dem Mut, den die Feuer von Smithfield entfachten, nicht übertroffen ward, mähte mit verhängnisvoller schnelle nicht weniger als zwanzigtausend heldenhafte Gläubige nieder, die sich geweigert hatten, ihren neuen Glauben gegen die flüchtigen Ehren und die Geborgenheit eines sterblichen Lebens einzutauschen.

+3:2

Zu den leiblichen Qualen, die diesen Duldlern bereitet wurden, kamen die so unverdienten Anschuldigungen, wie Leugnung aller Werte, Okkultismus, Verneinung der staatlichen Ordnung, Religionsklitterung, Unsittlichkeit, Sektenbildung, Ketzerei, parteiliche Umtriebe, deren jede durch die Glaubenssätze selbst und den Lebenswandel der Gläubigen überzeugend widerlegt wurden, die aber die Zahl derer anschwellen ließen, die aus Unwissenheit oder Bosheit diesen Glauben schädigten.

+3:3 #27

Die erschreckende Gleichgültigkeit der Männer von stand und Rang, der unerbittliche Haß der geistlichen Wiürdenträger eben des Glaubens, dem er entsprungen war, der höhnische Spott des Volkes, in dem die Religion entstanden war, die äußerste Mißachtung, die die meisten Könige und Herrscher ihrem Stifter gegenüber zeigten, als Er sich an sie wandte, die Verurteilungen, Drohungen und Verbannungen, die von jenen beschlossen wurden, unter deren Macht der Glaube groß geworden war und sich zuerst verbreitet hatte, die Verdrehung, die seine Grundsätze und Gesetze durch die Neider und Böswilligen in Ländern und Völkern weitab von seinem Ursprungslande erfuhren - dies alles sind nur die Beweise der Behandlung durch ein Geschlecht, das in Selbstzufriedenheit versunken war, sich um Gott nicht kümmerte und die von seinen Boten geoffenbarten Vorzeichen, Weissagungen, Warnungen und Mahnungen vergessen hatte.

+3:4

Die Schläge, die so schwer auf die Jünger eines kostbaren, herrlichen und starken Glaubens niederfielen, konnten jedoch nicht den Grimm seiner Verfolger besänftigen. Auch die absichtlichen, böswilligen Verdrehungen seiner Grundlehren, seiner Ziele und Zwecke, seines Hoffens und Strebens, seiner Einrichtungen und Tätigkeiten waren noch nicht genug, um die Hand des Unterdrückers und des Verleumders zurückzuhalten, die mit allen ihnen zu Gebote stehenden Mitteln seinen Namen zu vernichten und seine Ordnung auszurotten suchten. Die Hand, die eine so große Zahl untadeliger, demütiger Verehrer und Diener des Glaubens niedergeschmettert hatte, wurde jetzt erhoben, um den Begründern des Glaubens die schwersten und grausamsten Schläge zu erteilen.

+3:5 #28

Der Báb - "der Punkt", wie Bahá'u'lláh bestätigte, "um den die Wirklichkeiten der Propheten und Gottesboten kreisen" - geriet als erster in den Strudel, der seine Anhänger verschlingen sollte. Plötzliche Gefangennahme und Einkerkerung im ersten Jahre seiner kurzen, ereignisreichen Laufbahn; absichtliche öffentliche Beschimpfung vor den geistlichen Würdenträgern in Shíráz; strenge und lange Kerkerhaft in den kahlen Bergfesten von Adhirbáyján; verachtende Geringschätzung und feige Eifersucht von seiten des höchsten Richters des Reiches und des ersten Ministers der Regierung; ein sorgfältig abgekartetes, possenhaftes Verhör vor dem Thronerben und hochgestellten Geistlichen in Tabríz; eine schändliche Bastonade im Bethaus durch die Hand des Shaykhu'l-Islám der Stadt; schließlich die Aufhängung im Kasernenhof in Tabríz und die Feuergarbe von über siebenhundert Kugeln auf seine jugendliche Brust unter den Augen einer verstockten Menge von zehntausend Menschen, und als Gipfel die schmähliche Schaustellung seiner zerfetzten Überreste am Grabenrande draußen vor dem Stadttor - dies waren nacheinander die Abschnitte der wildbewegten, tragischen Wirkungszeit eines Mannes, dessen Zeitalter die Vollendung aller Zeitalter einleitete und dessen Offenbarung die Verheißung aller Offenbarungen erfüllte.

+3:6

"Ich schwöre bei Gott", so hat der Báb selbst in seinem Tablet an Muhammad-Sháh geschrieben, "wüßtest du, was Mir alles in diesen vier Jahren aus den Händen deines Volkes und deines Heeres widerfahren ist, so würde dir aus Furcht vor Gott der Atem stocken ... Wehe, wehe ob der Dinge, die Mich betroffen haben! Ich schwöre bei dem Allerhöchsten! Würde man dir erzählen, an was für einem Ort Ich hause, so würdest du selbst als erster Erbarmen mit Mir empfinden. Im Herzen eines Gebirges ragt eine Festung (Máh-kú) ... nur von zwei Wächtern und vier Hunden bewohnt. So male dir denn Meine Bedrängnis aus ... In diesem Gebirge mußte Ich allein verbleiben, und keiner von Meinen Vorgängern hat erlitten, was Ich erlitten habe, und kein Übeltäter hat ertragen, was Ich ertragen habe."

+3:7 #29

"Wie verblendet seid ihr doch, o Meine Geschöpfe", hat Er, als Stimme Gottes redend, im Bayán geoffenbart, "... die ihr, ohne jedes Recht, Ihn auf einen Berg (Máh-kú) verbannt habt, von dessen Bewohnern nicht einer der Erwähnung wert ist ... Bei Dem, der bei Mir ist, ist nur der eine Buchstabe des Lebendigen Meines Buches. In Seiner Gegenwart, die Meine Gegenwart ist, scheint nachts nicht einmal eine Lampe. Und doch leuchten an Stätten (der Andacht), die in vielerlei Weise sich Ihm zukehren, unzählige Lampen! Alles, was auf Erden ist, ist für Ihn erschaffen, und alle haben mit Wonne an Seinen Wohltaten teil, und doch sind jene Ihm gegenüber so verblendet, daß sie Ihm sogar eine Lampe verweigern."

+3:8

Und was ist Bahá'u'lláh widerfahren, dessen Offenbarung in ihrem Kern, wie vom Báb bezeugt ist, mit einer Kraft begabt wurde, die die vereinten Kräfte der Sendung des Báb übertrifll? Wurde Er, für den der Báb litt und unter so tragischen und wundersamen Umständen starb, nicht fast ein halbes Jahrhundert lang unter der Herrschaft der beiden mächtigsten Gewalthaber des Morgenlandes zur Zielscheibe einer mit List ausgeheckten Verschwörung gemacht, die an Wirkung und Dauer kaum ihresgleichen in der Geschichte früherer Religionen findet?

+3:9

"Die Grausamkeiten, die Mir Meine Unterdrücker zufügten", so hat Er selbst in seiner Qual ausgerufen, "haben Mich gebeugt und Mein Haar gebleicht.

Solltest du vor Meinem Throne erscheinen, so würdest du die Urewige Schönheit nicht wiedererkennen, denn die Frische ihres Antlitzes ist verwandelt und ihr Glanz ist in der Bedrängnis durch die Ungläubigen erloschen.

Ich schwöre bei Gott!

Ihr Herz, ihre Seele und ihre Lebenskraft sind geschwunden." "Könntest du mit Meinem Ohre hören", so erklärt Er des weiteren, "dann würdest du hören, wie 'Alí (der Báb) Mich vor dem Allherrlichen Gefährten beklagt, wie Muhammad um Mich am höchsten Horizont weint und wie der Geist (Jesus) sich im Himmel Meines Ratschlusses dessentwegen aufs Haupt schlägt, was diesem Mißhandelten von seiten eines jeden gottlosen Sünders zugestoßen ist." "Vor Mir", hat Er an anderer Stelle geschrieben, "reckt sich die Schlange der Wut mit aufgesperrten Kiefern, Mich zu verschlingen, hinter Mir schleicht der Löwe des Zorns, Mich zu zerreißen, und über Mir, o Mein Geliebter, ziehen die Wolken Deines Ratschlusses und regnen auf Mich die Schauer der Trübsale, während unter Mir die Speere des Unglücks starren, Meine Glieder und Meinen Leib zu durchbohren." "Könnte man dir erzählen", so bekräftigt Er weiterhin, "was die Urewige Schönheit befallen hat, so würdest du in die Wildnis fliehen und bitterlich weinen.

In deinem Gram würdest du dich aufs Haupt schlagen und wie von der Natter gestochen aufschreien ...

Bei der Gerechtigkeit Gottes!

Jeden Morgen, wenn Ich aufstand, sah Ich unzählige Trübsale hinter Meiner Tür lauern, und jeden Abend, wenn Ich Mich niederlegte, war, ach, Mein Herz von Qual zerrissen durch alles, was es von der tükischen Grausamkeit der Feinde zu erleiden hatte.

Mit jedem Stück Brot, das die Urewige Schönheit bricht, ist der Ansturm einer neuen Trübsal gepaart, und jedem Tropfen, den sie trinkt, ist die Bitternis der schmerzlichsten Prüfungen beigemischt.

Jedem Schritt, den sie tut, zieht ein Heer ungeahnten Elends woran, während Legionen quälender Sorgen ihr nach folgen."

+3:10 #30

Ist Er nicht schon im jugendlichen Alter von siebenundzwanzig Jahren aus freien Stücken aufgestanden, um als einfacher Anhänger die im Werden begriffene Sache des Báb zu verfechten? Hat Er nicht mit der Übernahme der tatsächlichen Führung einer geächteten, gehetzten Glaubensgemeinschaft sich selbst, seine Familie, seine Habe, seinen Stand und seinen Ruf schweren Gefahren, blutigen Angriffen, allgemeiner Plünderung und wütenden Schmähungen von seiten der Regierung wie auch des Volkes ausgesetzt? Wurde nicht Er, ein Offenbarer, dessen Tag "jeder Prophet angekündigt hat", nach dem "die Seele jedes Gottgesandten gedürstet hat" und in dem "Gott die Herzen der ganzen Schar Seiner Boten und Propheten geprüft hat", auf Anstiften der schiitischen Geistlichkeit und auf Geheiß des Sháh selbst nicht weniger als vier Monate lang gezwungen, in gänzlicher Finsternis zu leben, in der Gesellschaft gemeinster Verbrecher, von wundreibenden Ketten niedergezogen, in der Pestluft des ungezieferverseuchten unterirdischen Kerkers in Tihrán, einem Orte, der, wie Er später erklärte, auf geheimnisvolle Weise gerade zum Schauplatz der Verkündigung wurde, die Gott Ihm über sein Prophetenamt machte?

+3:11 #31

"Wir wurden", so schrieb Er in seinem "Brief an den Sohn des Wolfes", "vier Monate lang an einen unvorstellbar stinkenden Ort verwiesen.

Dem Verlies, worin dieser Unterdrückte und andere ebenso Mißhandelte festgehalten waren, wäre eine dunkle, enge Grube vorzuziehen ...

Das Verlies war in dichte Finsternis getaucht, und Unsere Mitgefangenen zählten nahezu hundertfünfzig Seelen:

Diebe, Mörder und Straßenräuber.

Obwohl überfüllt, hatte es keinen anderen Ausgang als den Durchlaß, durch den Wir hereingekommen waren.

Keine Feder kann jenen Ort beschreiben, keine Zunge seinen Gestank schildern.

Die meisten dieser Männer hatten weder Kleider noch Bettzeug, darauf zu liegen.

Gott allein weiß, was Wir an dem faulig stinkenden, finsteren Ort zu erdulden hatten!" "'Abdu'l-Bahá", schreibt Dr.

J.

E.

Esslemont, "erzählt, wie Ihm eines Tages erlaubt wurde, den Gefängnishof zu betreten, um seinen geliebten Vater zu sehen, wenn Er zu seiner täglichen Bewegung herauskam.

Bahá'u'lláh war schrecklich entstellt und so krank, daß Er kaum gehen konnte, sein Haar und Bart waren ungekämmt, sein Hals wund und geschwollen vom Druck eines schweren Eisenringes, Sein Leib gebeugt vom Gewicht der Ketten." "Drei Tage und drei Nächte", so hat Nabíl in seiner Chronik verzeichnet, "erhielt Bahá'u'lláh weder Speise noch Trank.

Ruhe oder Schlaf waren Ihm unmöglich.

Der Ort war voll Ungeziefer, und der Gestank dieser grauenhaftcn Behausung konnte wohl die Lebensgeister derer ersticken, die seine Schrecken zu erdulden hatten." "so heftig waren Seine Leiden, daß die Spuren jener Grausamkeit seinem Leib auf Lebzeiten eingekerbt blieben."

+3:12 #32

Welche anderen Trübsale trafen Ihn vor und unmittelbar nach diesem schrecklichen Geschehen?

Wie war es mit seiner Festsetzung im Hause eines Bezirksbürgermeisters von Tihrán?

Und was war mit der ungezügelten Gewalttat, als Er von einer wütenden Volksmenge bei dem Dorfe Níyálá gesteinigt wurde?

Und wie war es mit seiner Einkerkerung durch die Schergen aus dem Heer des Sháh in Mázindarán und die Bastonade, die Er auf Befehl und in Gegenwart der versammelten Siyyids und höchsten Geistlichen erhielt, denen Er durch die Behörden von Ámul ausgeliefert worden war?

Was war mit dem Hohn- und Spottgeheul, mit dem eine Menge roher Raufbolde Ihn weiterhin verfolgte?

Und was war mit der ungeheuerlichen Anklage, die das Kaiserhaus, der Hof und das Volk gegen Ihn erhoben, als der Anschlag auf Násiri'd-Dín Sháh verübt worden war?

Was war mit den schändlichen Beschimpfungen, der Schmach und dem Spott, mit denen Er überhäuft wurde, als Er von den Beamten der Regierung verhaftet und aus Níyávarán "zu Fuß und in Ketten, barhaupt, barfuß" und, der prallen Hochsommersonne schutzlos preisgegeben, nach dem Siyáh-Chál in Tihrán geführt wurde?

Und was war mit der Habgier, womit bestechliche Beamte sein Haus plünderten, seinen ganzen Besitz wegschleppten und über seine Habe verfügten?

Und was war mit dem grausamen Erlaß, durch den Er von der kleinen Schar der verwirrten, gehetzten, hirtenlosen Anhänger des Báb hinweggerissen, von Verwandten und Freunden getrennt und im tiefen Winter, beraubt und verleumdet, nach dem 'Iráq verbannt wurde?

+3:13

So hart diese Trübsale waren, die mit verwirrender Schnelligkeit einander folgten als Ergebnis vorbedachter Angriffe und planmäßiger Machenschaften des Hofes, der Geistlichkeit, der Regierung und des Volkes, so waren sie doch nur das Vorspiel einer qualvollen, langwährenden Gefangenschaft, die jener Erlaß der Form nach eingeleitet hatte. Diese lange Verbannung währte mehr als vierzig Jahre, führte Ihn nacheinander nach dem 'Iráq, nach Sulaymáníyyih, Konstantinopel, Adrianopel und zuletzt in die Strafkolonie 'Akká und endete erst bei seinem Tode mit über siebzig Jahren. So kam eine Gefangenschaft zum Abschluß, die an Tragweite, Dauer, Vielfalt und Härte ihrer Leiden in der Geschichte früherer Gottesoffenbarungen kein Beispiel hat.

+3:14

Es ist nicht nötig, sich über die einzelnen Geschehnisse zu verbreiten, die ein düsteres Licht auf die erschütternde Geschichte jener Jahre werfen, oder bei Charakter und Taten der Völker, Herrscher und Geistlichen zu verweilen, die mitwirkten und dazu beitrugen, die Szenen dieses größten Dramas in der Geistesgeschichte der Welt noch bitterer zu machen.









+4 #33

Schlaglichter dieses ergreifenden Dramas

Einige wenige Schlaglichter dieses ergreifenden Dramas sollen genügen, um den mit der Geschichte des Glaubens vertrauten Leser an die Wechselfälle zu erinnern, die diese Sache durchgemacht und die die Welt bisher mit so kalter Gleichgültigkeit betrachtet hat.

Der erzwungene, jähe Rückzug Bahá'u'lláhs in die Berge von Sulaymáníyyih und die schmerzlichen Folgen, die Seine zweijährige völlige Zurückgezogenheit zeitigte; das unaufhörliche Ränkespiel, dem sich die Spitzen des schiitischen Islám in Najaf und Karbilá in ständiger enger Fühlung mit ihren Verbündeten in Persien hingaben; die Verschärfung der unterdrückenden Maßnahmen durch Sultán 'Abdu'l-'Azíz, die den Treubruch gewisser hervorragender Mitglieder der verbannten Gemeinde auslöste; die Durchführung einer weiteren Verbannung auf Befehl des Sultáns, dieses Mal nach einer entlegenen, sehr öden Stadt, was solche Verzweiflung hervorrief, daß zwei der Verbannten zum Selbstmordversuch getrieben wurden; die scharfe Überwachung, die sie bei der Ankunft in 'Akká durch feindlich gesinnte Beamte erfuhren, und die unerträgliche zweijährige Gefangenschaft in der Kaserne der Stadt, das Verhör, dem hernach der türkische Páshá seinen Gefangenen im Amtsgebäude unterzog; seine nicht weniger als acht Jahre währende Haft in einer bescheidenen Behausung, die von der verpesteren Luft dieser Stadt umgeben war, wobei seine einzige Erholung darauf beschränkt war, den engen Raum seines Zimmers abzuschreiten - diese und andere Trübsale künden von der Art der schweren Prüfungen und erlittenen Beleidigungen, weisen aber auch mit dem Finger der Anklage auf jene Mächtigen auf Erden hin, die ihn entweder so schmerzlich mißhandelt oder ihm absichtlich ihre Hilfe vorenthalten haben.

+4:2 #34

Kein Wunder, daß von der Feder Dessen, der diese Qual mit so erhabener Geduld trug, diese Worte geoffenbart wurden: "Er, der Herr des Sichtbaren und Unsichtbaren, ist nun allen offenbar. sein gesegnetes Selbst ist mit solchem Leid gequält worden, daß, wenn alle Meere, die sichtbaren und die unsichtbaren, zu Tinte würden, alle Bewohner des Reiches zu Federn und alle im Himmel und auf Erden zu Schreibern, sie gewiß unfähig wären, dies aufzuzeichnen."

Und wiederum: "Die meisten Meiner Lebenstage bin Ich wie ein Sklave, der unter einem Schwerte sitzt, das an einem Faden hängt, und der nicht weiß, ob es früher oder später auf ihn herabfällt." "Alles", so bekräftigt Er, "was dieses Geschlecht Uns bieten konnte, waren Wunden von seinen Pfeilen, und der einzige Kelch, den es Unseren Lippen reichte, war der Kelch seines Giftes.

Auf Unserem Hals tragen wir noch die Narben von Ketten, und Unserem Leib sind die Beweise unbarmherziger Grausamkeit aufgedrückt." "Zwanzig Jahre sind verronnen, o Könige!" hat Er auf dem Höhepunkt seiner Sendung an die Könige der Christenheit geschrieben, "in denen Wir jeden Tag die herben Qualen einer neuen Trübsal geschmeckt haben.

Keiner vor Uns hat erduldet, was Wir erduldet haben.

Könntet ihr dies doch fassen!

Die, welche sich gegen Uns erhoben, haben Uns dem Tode ausgeliefert, Unser Blut vergossen, Unsere Habe geplündert und Unsere Ehre werletzt.

Obwohl ihr um die meisten Unserer Leiden wußtet, habt ihr es doch unterlassen, dem Angreifer in den Arm zu fallen.

Ist es nicht eure klare Pflicht, die Tyrannei des Unterdrückers zu verhindern und eure Untertanen unparteiisch zu behandeln, auf daß eure hohe Gerechtigkeit der ganzen Menschheit woll bewiesen werde?"

+4:3 #35

Wo ist der Herrscher im Osten oder Westen - so darf man vertrauensvoll fragen -, der irgendwann seit dem Heraufdämmern einer so überragenden Offenbarung sich entschlossen hätte, seine Stimme zu ihrem Ruhme oder gegen ihre Verfolger zu erheben?

Welche Menschen haben im Laufe einer so langen Gefangenschaft den Drang verspürt, aufzustehen und die Flut solcher Trübsale einzudämmen?

Eine einzige Frau ausgenommen, die in einsamer Glorie leuchtet -, wo ist der Herrscher, der sich in noch so bescheidenem Maße zu einer Antwort auf den durchdringenden Ruf Bahá'u'lláhs getrieben gefühlt hätte?

Wer unter den Großen der Erde war geneigt, diesem jungen Gottesglauben die Wohltat seiner Anerkennung oder Unterstützung zu gewähren?

Welche der vielen Bekenntnisse, Sekten, Rassen, Parteien und Klassen und der so mannigfaltigen Schulen des menschlichen Denkens hielt es für nötig, den Blick auf das aufsteigende Licht dieses Glaubens zu richten, seine sich entfaltende Ordnung zu betrachten, sein unauffälliges Wachstum zu bedenken, seine gewichtige Botschaft zu würdigen, seine lebenerneuemde Kraft anzuerkennen, seine heilbringende Wahrheit anzunehmen oder seine ewigen Wahrheiten zu verkünden?

Wer unter den Weisen der Welt und den sogenannten Männern der Einsicht und der Weisheit kann, nahezu ein Jahrhundert danach, mit Recht behaupten, er habe den Kerngedanken dieses Glaubens selbstlos gutgeheißen, seine Ansprüche unparteiisch erwogen, sich genügend mit seinen Schriften beschäftigt, beharrlich die Trennung von Wahrheit und Dichtung betrieben oder seiner Sache die geziemende Behandlung gewährt?

Wo sind, wenige Einzelfälle ausgenommen, die hervorragenden Vertreter der Künste oder Wissenschaften, die einen Finger gerührt oder ein Wort der Empfehlung gemurmelt hätten, um seinen Glauben zu verteidigen oder zu preisen, der der Welt eine so unschätzbare Wohltat beschert, der so lange und schmerzlich gelitten hat und der in sich eine so begeisternde Verheißung für eine so zerschlagene, so augenfällig bankrotte Welt bewahrt?

+4:4 #36

Zu der Flut der Prüfungen, die den Báb niederwarfen, den langwährenden Trübsalen, die über Bahá'u'lláh hereinbrachen, den Warnungen, die vom Herold wie vom Stifter der Bahá'íReligion erschollen, kommen die nicht weniger als siebzig Jahre lang von 'Abdu'l-Bahá erduldeten Leiden, seine Beschwörungen und dringenden Bitten, die Er an seinem Lebensabend in bezug auf die in wachsendem Maße die ganze Menschheit bedrohenden Gefahren aussprach, in dem Jahre geboren, das Zeuge des Anfangs der Bábí-Religion war, mit den ersten Feuern der Verfolgung getauft, die um diese keimende Sache wüteten; als achtjähriger Knabe Augenzeuge der gewaltsamen Umwälzungen, die den Glauben, dessen sein Vater sich angenommen hatte, erschütterten; sein Gefährte bei den Schmähungen, in den Gefahren und Unbilden, die die mehrfachen Verbannungen aus der Heimat in weit entfernte Länder nach sich zogen; verhaftet und gezwungen, bald nach seiner Ankunft in 'Akká den Schimpf der Gefangenschaft in dunkler Zelle zu ertragen; Gegenstand wiederholter Untersuchungen und Zielscheibe dauernder Angriffe und Beleidigungen unter der gewalttätigen Herrschaft des Sultáns 'Abdu'l-Hamíd und später unter der unbarmherzigen Militärdiktatur des argwöhnischen, grausamen Jamál Páshá - hatte auch Er, der Mittelpunkt und die Achse des unvergleichlichen Bündnisses von Bahá'u'lláh und vollkommenes Vorbild seiner Lehren, aus den Händen von Machthabern, Geistlichen, Regierungen und Untertanen den Schmerzenskelch zu kosten, den der Báb, Bahá'u'lláh und so viele ihrer Anhänger geleert hatten.

+4:5 #37

Die Warnungen, die seine Feder und seine Stimme in zahllosen Tablets und Reden während einer fast lebenslangen Haft und auf seinen ausgedehnten Reisen in Europa und Amerika gegeben haben, sind allen, die sich um die Verbreitung des Glaubens seines Vaters in der westlichen Welt mühen, genügend bekannt.

Wie oft und wie leidenschaftlich mahnte Er Menschen von Einfluß und die breite Öffentlichkeit, die von seinem Vater verkündeten Lehren unbefangen zu prüfen!

Wie eingehend, wie nachdrücklich entwickelte Er die Lehren des von Ihm ausgelegten Glaubens, erläuterte Er dessen Grundwahrheiten, betonte Er dessen Merkmale und verkündete Er die erlösende Kraft seiner Grundsätze!

Wie eindringlich deutete Er das drohende Chaos an, die nahenden Umwälzungen, den Weltbrand, der in Seinen letzten Lebensjahren das Ausmaß seiner Gewalt und die Stärke seines Einbruchs in die menschliche Gesellschaft erst ahnenließ! von den schmerzlichen Prüfungen und plötzlichen Enttäuschungen mitbetroffen, die den Báb und Bahá'u'lláh heimsuchten; zu Lebzeiten mit einem Erfolg bedacht, der zu seinen überragenden, unaufhörlichen, regen Bemühungen in gar keinem Verhältnis stand; noch Augenzeuge der ersten Verwirrungen der welterschütternden Katastrophe, die einer ungläubigen Menshheit wartete; vom Alter gebeugt, das Auge verdüstert von dem heraufziehenden Gewitter, das eine glaubenslose Generation durch den Empfang der Sache seines Vaters heraufbeschwor; blutenden Herzens über das den eigensinnigen Kindern Gottes drohende Verhängnis - so erlag Er zuletzt dem Gewicht von Mühsalen, für die jene, die sie Ihm und denen vor Ihm auferlegt hatten, bald zu einer schrecklichen Abrechnung geladen werden sollten.

+4:6 #38

"Beschleunige, o mein Gott", so rief Er aus, als das Unglück Ihn schmerzlich überfallen hatte, "die Tage meines Aufstiegs zu Dir, meiner Ankunft bei Dir und meines Zutritts zu Dir, auf daß ich von der finsteren Grausamkeit befreit werde, die sie mir zugefügt haben, in das Lichtmeer Deiner Nähe eingehe und im Schatten Deines größten Erbarmens raste, o mein Herr, Du Allherrlicher." "Yá Bahá'u'l-Abhá" (o Herrlichkeit der Herrlichkeiten), schrieb Er in einem Tablet in der letzten Woche seines Lebens, "ich habe der Welt und ihren Menschen entsagt, mein Herz ist gebrochen und bedrückt wegen der Ungläubigen. Im Käfig dieser Welt flattere ich wie ein geängstigter Vogel umher und sehne mich jeden Tag, zu Deinem Reich aufzufliegen. Yá Bahá'u'l-Abhá! Lasse mich wom Kelche des Opfers trinken und mache mich frei! Erlöse mich von diesen Leiden und Prüfungen, diesen Mühen und Trübsalen!"

+4:7

Liebe Freunde! Wehe, tausendmal wehe, daß eine so unvergleichlich große, so unendlich kostbare, so urgewaltige, so offensichtlich lautere Offenbarung von einem so blinden, verdorbenen Geschlecht eine so schändliche Behandlung erfahren hat! "O Meine Diener!" bezeugt Bahá'u'lláh selbst. "Der eine wahre Gott ist Mein Zeuge! Dieser größte, unergründliche, wogende Ozean ist euch nahe, wunderbar nahe. Seht, er ist euch näher als eure Halsschlagader! Schnell, wie ein Augenaufschlag, könnt ihr, wenn ihr nur wollt, diese unvergängliche Gunst, diese Gottesgnade, dieses dauerhafte Geschenk, diese stärkste und unaussprechlich herrliche Güte erlangen und an ihr teilhaben."









+5 #39

Eine Welt rückte von Ihm ab

Fast hundert Jahre sind seit jener Umwälzung vergangen; was erblickt nun das Auge, das die Weltbühne betrachtet und auf die Frühzeit der Bahá'í-Geschichte zurückschaut?

Es bietet sich ihm eine Welt, in die Todeskämpfe streitender Ordnungen, Rassen und Völker verkrampft, in die Schlingen ihrer angehäuften Falschheiten verstrickt, von Dem immer weiter abrückend, der der alleinige Urheber ihrer Geschicke ist, und immer tiefer in ein selbstmörderisches Blutbad versinkend, das durch die Mißachtung und Verfolgung Dessen, der ihr Erlöser ist, verursacht worden war.

Das Auge erblickt einen noch immer geächteten Glauben, der aber schon durch seine Puppenhülle hindurchbricht, aus dem Dunkel einer hundertjährigen Unterdrückung auftaucht, den schrecklichen Beweisen des Ingrimms Gottes gegenübersteht und ausersehen ist, sich über die Trümmer einer zerschmetterten Kultur zu erheben.

Es ist eine Welt, die geistig ausgeplündert ist, sittlich bankrott, politisch zerrüttet, gesellschaftlich erschüttert, wirtschaftlich gelähmt, zuckend, blutend und zerbrechend unter der strafenden Rute Gottes.

Und es ist ein Glaube, dessen Ruf unerhört verhallte, dessen Ansprüche verworfen, dessen Warnungen verschmäht, dessen Anhänger niedergemäht, dessen Zwecke und Ziele verleumdet, dessen Aufforderungen an die Herrscher der Erde mißachtet wurden, dessen Herold den Kelch des Märtyrertums leerte, über dessen Stifter eine Flut unerhörter Trübsale hereinbrach und dessen Vorbild dem Gewicht lebenslanger Kümmernisse und schrecklicher Mißgeschicke erlag.

Es ist eine Welt, die ihren Halt verloren hat, in der die helle Flamme der Religion dem Erlöschen nahe ist, in der die Kräfte eines lärmenden Nationalismus und Rassenwahns die Rechte und Vorrechte Gottes selbst an sich gerissen haben, in der eine offen wütende Verweltlichung als unmittelbare Folge der Glaubenslosigkeit siegestrunken ihr Haupt erhoben hat und ihre häßlichen Kennzeichen zeigt, in der die "Majestät des Königtums" geschändet worden ist und diejenigen, die seine Wahrzeichen trugen, größtenteils vom Thron gestoßen worden sind; in der die einst allmächtige Geistlichkeit des Islám und, in geringerem Maße, des christentums in Verruf gekommen sind und in der das Gift von Vorurteilen und Unredlichkeit an den Lebensorganen einer schon zerrütteten Gesellschaft nagt.

Es ist ein Glaube, dessen Einrichtungen - das Vorbild und die krönende Glorie des kommenden Zeitalters - mißachtet und zuweilen sogar zerstört und vernichtet wurden, dessen sich entfaltendes System verhöhnt und teilweise unterdrückt und verstümmelt wurde, dessen sich entwickelnde Ordnung, die einzige Zuflucht einer vom Verhängnis ereilten Zivilisation, verschmäht und in Frage gestellt, dessen Muttertempel beschlagnahmt und enteignet und dessen "Haus", "Leitstern einer anbetenden Welt", durch einen, wie vom höchsten Weltgerichtshof bezeugt, groben Rechtsmißbrauch seinen unversöhnlichen Feinden ausgeliefert und von ihnen geschändet worden ist.

+5:2 #40

Wir leben in einer Zeit, in der man zur richtigen Einschätzung zwei Vorgänge auseinanderhalten muß. Erstens: Die letzten Zuckungen einer verbrauchten, gottlosen Ordnung, die sich trotz der Zeichen und Fingerzeige einer hundert Jahre alten Offenbarung hartnäckig geweigert hat, ihre Handlungsweise den Geboren und Idealen dieses vom Himmel gesandten Glaubens anzupassen. Zweitens : Die Geburtswehen einer erlösenden, göttlichen Ordnung, die zwangsläufig die bestehende ablösen wird und in deren Verwaltungsgefüge keimhaft eine unvergleichliche, weltweite Kultur im Stillen heranreift. Die eine ist daran, abgebaut zu werden, und geht in Bedrängnis, Blutvergießen und Trümmern unter. Die andere eröffnet neue Ausblicke auf Gerechtigkeit, Einigkeit, Frieden und Kultur, wie kein Zeitalter sie je gesehen hat. Die erstere hat ihre Kraft erschöpft, ihre Falschheit und Unfruchtbarkeit erwiesen, ihre Gelegenheit unwiederbringlich verscherzt und eilt ins Verderben. Die letztere, mannhaft und unüberwindlich, zersprengt ihre Ketten und verficht ihren Anspruch, die einzige Zuflucht zu sein, in der die leidgeprüfte Menschheit, von ihren Schlacken gereinigt, ihre Bestimmung erreichen kann.

+5:3

"Bald", hat Bahá'u'lláh geweissagt, "wird die Ordnung des heutigen Tages zusammengerollt und eine neue an ihrer Statt ausgebreitet werden." Und weiter: "Bei Mir selbst! Der Tag naht heran, da Wir die Welt und alles, was darinnen ist, zusammengerollt und eine neue Ordnung an ihrer Statt ausgebreitet haben werden." "Der Tag naht heran, da Gott ein Volk erweckt, das Unsere Tage ins Gedächtnis rufen, die Geschichten Unserer Prüfungen erzählen und die Herstellung Unserer Rechte fordern wird von denen, die ohne einen Funken Beweis Uns mit offenkundiger Ungerechtigkeit behandelt haben."

+5:4 #41

Liebe Freunde!

Für die Prüfungen, die den Glauben Bahá'u'lláhs betroffen haben, liegt die erschreckende, unentrinnbare Verantwortung bei denen, in deren Hände die Zügel der weltlichen und geistlichen Gewalt gelegt waren.

Die Könige der Erde und die geistlichen Führer der Welt müssen in erster Linie die Wucht einer so furchtbaren Verantwortung tragen. "Ein jeder weiß wohl", bezeugt Bahá'u'lláh selbst, "daß sich alle Könige von Ihm weggewandt und alle Religionen sich Ihm widersetzt haben." "Seit unwordenklichen Zeiten", erklärte Er, "haben jene, die äußerlich mit Vollmacht ausgestattet waren, die Menschen gehindert, ihr Angesicht Gott zuzuwenden.

Sie verübelten es den Menschen, sich um den Größten Ozean zu versammeln, da sie schon immer und auch heute noch darin den Grund für die Untergrabung ihrer eigenen Hoheit erblicken." "Die Könige", hat Er ferner geschrieben, "haben wie die Minister und Geistlichen bemerkt, daß es nicht zu ihrem Vorteil war, Mich anzuerkennen, obwohl Mein Vohaben in den göttlichen Büchern und Tablets ganz deutlich offenbart worden ist und der Allwahre laut werkündet hat, daß diese Größte Offenbarung für die Besserung der Wielt und die Erhöhung der Völker erschienen ist." "Barmherziger Gott!" schreibt der Báb in den "sieben Beweisen" (Dalá'il-i-Sab'ih) über die "sieben mächtigen Herrscher der Welt" zu seiner Zeit, "keiner Von ihnen ist von Seiner (des Báb) Offenbarung benachrichtigt worden, und wäre er es, hätte keiner an Ihn geglaubt.

Wer weiß, sie verlassen wohl die Welt hienieden floller Sehnsucht und ohne gemerkt zu haben, daß das, worauf sie gewartet haben, eingetreten ist.

Gerade das ist einst den Herrschern zugestoßen, die am Ewangelium festhielten.

Sie harrten des Propheten Gottes (Muhammad), und als Er wirklich erschien, erkannten sie Ihn nicht.

Schaut, wie diese Herrscher hohe Geldsummen ausgeben, ohne auch nur daran zu denken, einen Beamten zu ernennen, der ihnen in ihren Reichen von der Offenbarung Gottes berichten würde!

Sie hätten dadurch den Zweck erfüllt, zu dem sie erschaffen worden sind.

Alle ihre Wünsche waren und sind darauf gerichtet, Spuren ihrer Namen zurückzulassen."

In derselben Abhandlung rügt der Báb auch die christlichen Geistlichen, die Wahrheit der Sendung Muhammads nicht anerkannt zu haben, und gibt folgcnde erleuchtende Darlegung: "Der Tadel gebührt ihren Gelehrten, denn wenn diese geglaubt hätten, wäre die Masse ihrer Landsleute ihnen gefolgt.

So seht denn, was geschehen ist!

Die Gelehrten der Christenheit werden für gelehrt gehalten, weil sie die Lehren Christi rein erhalten - aber bedenkt nun, wie sie selbst bewirkten, daß die Menschen den Glauben nicht angenommen haben, noch zur Erlösung gelangt sind!"









+6 #42

Empfänger der Botschaft

Man darf nicht vergessen, daß es die Könige der Erde und die religiösen Führer der Welt waren, die vor allen anderen Klassen von Menschen zu unmittelbaren Empfängern der vom Báb und von Bahá'u'lláh verkündeten Botschaft gemacht wurden.

Sie waren es, die in zahlreichen historischen Tablets mit Bedacht angeredet und aufgefordert wurden, auf den Ruf Gottes zu hören, und an die in klarer, zwingender Sprache die Aufrufe, Ermahnungen und Warnungen durch seine verfolgten Boten gerichtet wurden, sie, die Könige und Führer, waren es, die, als der Glaube geboren, und später, als seine Sendung verkündet wurde, noch größtenteils unbestrittene und unumschränkte weltliche und kirchliche Gewalt über ihre Untertanen und Anhänger ausübten. sie waren es, die, thronend in Pomp und Prunk eines durch konstitutionelle Begrenzungen kaum erst eingeengten Königtums oder verschanzt in den Bollwerken einer scheinbar unverletzlichen kirchlichen Macht, letzten Endes die Verantwortung für jede Art von Unrecht trugen, das durch jene begangen wurde, deren Schicksal sie unmittelbar beherrschten.

Es ist keine Übertreibung zu sagcn, daß in den meisten Ländern des europäischen und asiatischen Festlandes Absolutismus einerseits und völlige Unterwürfigkeit unter die Kirchenherrschaft andererseits noch auffallende Charakterzüge des politischen und religiösen Lebens der Massen waren.

Diese, beherrscht und gefesselt, waren der nötigen Freiheit beraubt, die sie befähigt hätte, den Anspruch und die Verdienste der ihnen dargebrachten Botschaft abzuschätzen oder vorbehaltlos ihre Wahrheit anzunehmen.

+6:2 #43

Kein Wunder denn, daß der Begründer des Bahá'í-Glaubens, und in geringercm Maße auch sein Herold, auf die höchsten Herrscher und religiösen Führer der Welt die volle Kraft ihrer Botschaften gerichtet, sie zu Empfängern einiger Ihrer erhabensten Tablets gemacht und sie in ebenso klarer wie eindringlicher Sprache aufgefordert haben, auf Ihren Ruf zu achten. Kein Wunder, daß sie sich der Mühe unterzogen haben, vor deren Augen die Wahrheit Ihrer Offenbarungen zu entfalten und Ihre schmerzen und Leiden zu schildern. Kein Wunder, daß sie die Kostbarkeit günstiger Gelegenheiten betont haben, die zu ergreifen in der Macht dieser Herrscher und Führer lag, und sie in bedeutsamer Sprache vor der schweren Verantwortung gewarnt haben, welche mit der Verwerfung von Gottes Botschaft auf sie zurückfallen würde, und daß sie, nachdem sie zurückgestoßen und abgewiesen worden waren, ihnen die furchtbaren Folgen voraussagten, die solch eine Abweisung mit sich bringt. Kein Wunder, daß Er, der König der Könige und Statthalter Gottes, als Er verlassen, verschmäht und verfolgt war, diese kurze und bedeutungsvolle Weissagung ausgesprochen hat: "Zwei Gruppen von Menschen wurde die Macht entzogen: Königen und Geistlichen."

+6:3

Was die Könige und Kaiser betrifft, die nicht nur in ihrer Person die Majestät irdischer Herrschaff versinnbildlichten, sondern meistens auch tatsächlich eine unanfechtbare Gewalt über die Massen ihrer Untertanen ausübten, so bildet ihre Beziehung zum Glauben Bahá'u'lláhs eine der aufschlußreichsten Episoden des Heroischcn und des Gestaltgebenden Zeitalters dieses Glaubens: Die göttlichen Forderungen, deren Reichweite eine so große Zahl gekrönter Häupter Europas und Asiens erfaßte, der Inhalt und die sprache der Botschaften, die sie in unmittelbare Berührung mit dem Quell von Gottes Offenbarung brachten, die Art ihrer Reaktion auf einen so eindrucksvollen Anstoß und die Folgen, die sich ergaben und deren Zeuge wir heute noch sind - das sind die hervorragenden Züge eines Themas, das ich nur unzulänglich streifen kann und das voll und angemessen von künftigen Bahá'í-Geschichtsschreibern behandelt werden wird.

+6:4 #44

Der Kaiser von Frankreich, Napoleon III., der mächtigste Herrscher seiner Zeit auf dem europäischen Festland; Papst Pius IX., das oberste Haupt der größtcn Kirche des christentums und Zepterträger weltlicher wie geistlicher Gewalt; Alexander II., der allmädlitige Zar des weiten russischen Reiches; die berühmte Königin Viktoria, deren Herrschaft sich über das größte politische Bundesgebiet ausdehnte, das die Welt je gesehen hat; Wilhelm I., der Besieger Napoleons III., König von Preußen und neu ausgerufener Kaiser des geeinigten Deutschland; Franz Joseph, der selbstherrliche Kaiser und König der österreichisch-ungarischen Monarchie, der Erbin des weltberühmten Heiligen Römischen Reiches; der tyrannische 'Abdu'l'Azíz, der die zusammengefaßte Macht des Sultanats und Kalifats verkörperte; der berüchtigte Násiri'd-Dín Sháh, der despotische Beherrscher Persiens und mächtige Potentat des schiitischen Islám - mit einem Wort, die meisten der hervorragenden Verkörperungen der Macht und der Herrschergewalt seiner Zeit, wurden einer nach dem anderen Gegenstand von Bahá'u'lláhs besonderer Aufmerksamkeit und hatten in verschiedenem Maße die Wucht der Kraft, die von seinen Rufen und Warnungen ausging, zu ertragen.

+6:5

Es sollte indessen immer festgehalten werden, daß Bahá'u'lláh sich nicht darauf beschränkt hat, seine Botschaft nur an einige wenige Herrscher zu senden, wie mächtig auch das Zepter war, das jeder einzelne trug, und wie weitläufig auch die Gebiete, die sie regierten. Alle Könige der Erde wurden gemeinsam durch seine Feder angeredet, angerufen und gewarnt zu einer Zeit, da der stern seiner Offenbarung zum Zenit stieg und Er als Gefangener in den Händen und in der Nähe des Hofes seines königlichen Feindes lag. In einem denkwürdigen Tablet, der Súriy-i-Mulúk (Súrih der Könige), in welchem der Sultán, seine Minister, die Könige der Christenheit, der französische und der persische Botschafter an der Hohen Pforte, die muhammadanischen geistlichen Führer in Konstantinopel, die Gelehrten und die Bewohner dieser Stadt, das Volk Persiens und die Philosophen der Welt ausdrücklich angeredet und ermahnt worden sind, richtet Er das Wort an die Schar der Monarchen im Osten und Westen wie folgt:









+7 #45

Tablets an die Könige

"O Könige der Erde!

Hört auf die Stimme Gottes, die von diesem erhabenen, früchtebeladenen Baume aus ruft, der den Karminroten Hügeln auf der heiligen Ebene entsprossen ist, und die die Worte anstimmt: `Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Mächtigen, dem Allvermögenden, dem Allweisen` ...

Fürchtet Gott, o ihr Könige, und laßt euch diese erhabenste Gnade nicht entgehen.

So werft denn euren Besitz hinweg und klammert euch an den Halt Gottes, des Erhabenen, des Großen.

Wendet eure Herzen dem Antlitz Gottes zu, gebt auf, wonach euch eure Wünsche trachten ließen, und seid nicht bei denen, die zugrunde gehen.

O Diener, berichtet ihnen die Geschichte 'Alís (des Báb), wie Er zu ihnen kam mit der Wahrheit, mit Seinem herrlichen und gewichtigen Buch, in Seinen Händen ein Zeugnis und einen Beweis von Gott und mit heiligen und gesegneten Zeichen von Ihm.

Ihr jedoch, o Könige, habt versäumt, auf die Erwähnung Gottes in Seinen Tagen zu achten und euch von den Lichtern führen zu lassen, die aufgingen und aufleuchteten über dem Horizonte eines strahlenden Himmels.

Ihr erforschtet nicht Seine Sache, wo dies zu tun doch besser für euch gewesen wäre als alles, was die Sonne bescheint - o könntet ihr es doch verstehen!

Ihr bliebt unachtsam, bis die Geistlichen Persiens, diese Grausanten, das Urteil über Ihn fällten und Ihn zu Unrecht töteten.

Sein Geist stieg zu Gott empor, und die Augen der Bewohner des Paradieses und die Engel, die Ihm nahe sind, weinten schmerzlich über diese Grausamkeit.

Hütet euch, weiterhin so nachlässig zu sein, wie ihr es ehedem wart.

So kehrt denn zu Gott zurück, eurem Schöpfer, und gesellt euch nicht zu den Achtlosen ...

Mein Antlitz kam aus den Schleiern hervor und goß seine Strahlen auf alles, was im Himmel und auf Erden ist.

Dennoch habt ihr euch Ihm nicht zugewandt, obwohl ihr für Ihn geschaffen seid, o ihr Könige!

Befolgt daher, was Ich euch sage, hört darauf mit euren Herzen und gehört nicht zu denen, die sich abgewandt haben.

Denn euer Ruhm besteht nicht in eurer Herrschaft, sondern wielmehr in eurer Nähe zu Gott und im Befolgen Seines Gebotes, wie es in Seinen heiligen und verwahrten Tablets herniedergesandt wurde.

Sollte einer von euch über die ganze Erde herrschen und über alles, was darinnen und darauf besteht, ihre Meere, ihre Länder, ihre Berge und ihre Ebenen, und doch nicht von Gott erwähnt werden, so würde ihm all dies nichts nützen - o könntet ihr es doch erkennen!...

So erhebt euch denn, seid standhaft, macht wieder gut, was euch entgangen ist, und geht Seinem heiligen Hofe, am Strande Seines mächtigen Ozeans, entgegen, auf daß die Perlen der Erkenntnis und Weisheit, die Gott für euch in der Hülle Seines strahlenden Herzens aufgespeichert hat, euch offenbart werden mögen ...

Hütet euch, daß ihr den Odem Gottes nicht hindert, über eure Herzen zu wehen, den Odem, durch welchen die Herzen derer, die sich Ihm zugewandt haben, lebendig gemacht werden können ..."

+7:2 #46

"Legt die Gottesfurcht nicht ab, o Könige der Erde", hat Er in demselben Tablet geoffenbart, "und hütet euch, die Grenzen zu überschreiten, die der Allmächtige bestimmt hat. Befolgt, was Er euch in Seinem Buche eingeschärft hat, und gebt wohl acht, dessen Schranken nicht zu übertreten. Seid wachsam, daß ihr niemandem ein Unrecht zufügt, und sei es auch so klein wie ein Senfkorn. Beschreitet den Pfad der Gerechtigkeit, denn dieser, wahrlich, ist der gerade Pfad. Legt eure Streitigkeiten bei und setzt eure Kriegsrüstung herab, so daß die Last eurer Ausgaben erleichtert und eure Gemüter und Herzen beruhigt werden. Heilt die Zwistigkeiten, die euch zerspalten, und ihr werdet nicht länger Kriegsrüstungen benötigen, ausgenommen, was der Schutz eurer Städte und Gebiete erfordert. Fürchtet Gott und gebt acht, nicht über die Grenzen der Mäßigung hinauszugehen und zu den Unbesonnenen gezählt zu werden. Wir haben erfahren, daß ihr jedes Jahr eure Ausgaben wermefirt und die Lasten dafür euren Untertanen aufbürdet. Dies, wahrlich, ist mehr, als sie tragen können, und eine drückende Ungerechtigkeit. Entscheidet gerecht zwischen den Menschen und seid die Symbole der Gerechtigkeit unter ihnen. Dies ist, wenn ihr ehrlich urteilt, was euch geziemt und was eurer Stufe angemessen ist.

+7:3 #47

Hütet euch, ungerecht zu handeln an jemandem, der euch anruft und unter eurem Schutze steht. Wandelt in der Furcht Gottes und seid unter denen, die ein Gott gefälliges Leben führen. Verlaßt euch nicht auf eure Macht, eure Waffen und Schätze. Setzt euer ganzes Vertrauen und eure Zuwersicht in Gott, der euch erschaffen hat, und sucht Seine Hilfe in allen euren Angelegenheiten. Beistand kommt von Ihm allein. Er hilft, wem Er will, mit den Heerscharen der Himmel und der Erde.

+7:4

Wißt, daß die Armen das Pfand Gottes in eurer Mitte sind, Seid achtsam, daß ihr Sein Pfand nicht weruntreut, daß ihr nicht ungerecht an ihnen handelt und daß ihr nicht auf den Wegen der Verräter wandelt. Ihr werdet ganz sicherlich zur Rechenschaft über Sein Pfand gerufen werden an dem Tage, da die Waage der Gerechtigkeit aufgestellt ist, an dem Tage, da jedermann das seinige zugeteilt wird, da die Taten aller Menschen, ob reich oder arm, gewogen werden.

+7:5 #48

Wenn ihr den Ratschlägen, die Wir in unvergleichlicher und unzweideutiger Sprache in diesem Tablet geoffenbart haben, keine Beachtung schenkt, dann wird von allen Seiten göttliche Züchtigung über euch kommen, und der Urteilsspruch Seiner Gerechtigkeit wird gegen euch verkündet werden. An jenem Tage werdet ihr keine Macht haben, Ihm zu widerstehen, und ihr werdet eure eigene Ohnmacht erkennen. Habt Erbarmen mit euch selbst und mit denen, die euch unterstellt sind, und richtet sie nach den von Gott in Seinem heiligsten und erhabenen Tablet verordneten Geboten, einem Tablet, in dem Er allem und jedem Sein das festgesetzte Maß zugewiesen hat, in dem Er deutlich eine Erklärung aller Dinge gegeben hat, die in sich selbst schon eine Ermahnung ist an alle, die an Ihn glauben.

+7:6

Prüft Unsere Sache, erforscht die Dinge, die Uns befallen haben, entscheidet gerecht zwischen Uns und Unseren Feinden und gesellt euch zu jenen, die gegen ihre Nächsten unparteiisch handeln. Wenn ihr dem Unterdrücker nicht in den Arm fallt, wenn ihr versäumt, die Rechte der Niedergetretenen zu schützen, welches Recht habt ihr dann, euch unter den Menschen zu rühmen? Wessen könnt ihr euch mit Recht preisen? Ist es euer Essen und Trinken, auf das ihr sto!z seid, sind es die Reichtümer, die in euren Schatzkammern lagern, die Buntheit und der Wert des Schmuckes, mit dem ihr euch bedeckt? Wenn wahrer Ruhm im Besitz solch vergänglicher Dinge bestünde, dann mußte notwendigerweise die Erde, auf der ihr wandelt, sich vor euch rühmen, denn sie versorgt und beschenkt euch nach dem Ratschluß des Allmächtigen gerade mit diesen Dingen. In ihrem Innern ist alles, was ihr besitzt, enthalten, so wie Gott es werordnet hat. von ihr leitet ihr eure Reichtümer als ein Zeichen Seiner Gnade her. So schaut denn euren Zustand, dessen ihr euch so rühmt. Könntet ihr ihn doch erkennen! Nein, bei Ihm, der das Königreich der ganzen Schöpfung in Seiner Gewalt hält! Euer wahrer und dauernder Ruhm liegt nur in eurem Festhalten an den Geboten Gottes, im Befolgen Seiner Gesetze aus ganzem Herzen, in eurem Entschluß, sie erfüllt zu sehen und unbeirrt den rechten Weg zu wandeln ..."

+7:7 #49

Und wiederum im selben Tablet: "Zwanzig Jahre sind verronnen, o Könige, während derer Wir jeden Tag die herben Qualen einer neuen Trübsal empfunden haben. Keiner vor Uns hat das erduldet, was Wir erduldet haben. Könntet ihr es doch fassen! Die sich gegen Uns erhoben, haben Uns hingerichet, Unser Blut vergossen, Unseren Besitz geplündert und Unsere Ehre verletzt. Obwohl der meisten Unserer Leiden gewahr, habt ihr es dennoch unterlassen, dem Angreifer in den Arm zu fallen. Ist es denn nicht eure klare Pflicht, der Tyrannei des Unterdrückers Einhalt zu gebieten und eure Untertanen unparteiisch zu behandeln, auf daß euer hoher Gerechtigkeitssinn der ganzen Menschheit voll bewiesen werde?"

+7:8

"Gott hat euren Händen die Zügel der Regierung des Volkes übergeben, daß ihr in Gerechtigkeit über die Menschen herrschen, die Rechte der Niedergetretenen schützen und die Übeltäter strafen möget. Wenn ihr die Pflicht vernachlässigt, die Gott euch in Seinem Buche vorgeschrieben hat, so werden eure Namen in Seinen Augen zu denen der Ungerechten gezählt werden. Schmerzlich, in der Tat, wird euer Irrtum für euch sein. Wollt ihr euch an das hängen, was euch eure Einbildung vorgespiegelt hat, und die Gebote Gottes, des Erhabensten, des Unerreichbaren, des Allbezwingers, des Allmächtigen, werwerfen? Werft die Dinge, die ihr besitzt, hinweg und haltet euch an das, was Gott euch zu tun geboten hat. Sucht Seine Gnade, denn wer sie sucht, der wandelt auf Seinem geraden Pfad."

+7:9

"Bedenkt den Zustand, in dem Wir Uns befinden, und betrachtet die Leiden und übel, mit denen Wir geprüft worden sind! Vernachlässigt Uns nicht, und sei es auch nur für einen Augenblick, und urteilt unparteiisch über Uns und Unsere Feinde! Dies wird sicherlich ein offenbarer Vorteil für euch sein. Also berichten Wir euch Unsere Geschichte und erzählen im einzelnen die Dinge, die Uns zugestoßen sind, damit ihr Unsere Leiden von Uns nehmen und Unsere Bürde erleichtern möget. Laßt den, der es will, Uns von Unserem Übel befreien, und was den betrifft, der nicht will -, Mein Herr ist sicherlich der Beste aller Helfer."

+7:10 #50

"Warne das Volk, o Diener, und mache es bekannt mit den Dingen, die Wir dir herabgesandt haben. Lasse dich durch die Furcht vor niemandem bestürzen und geselle dich nicht zu den Wankenden. Der Tag naht heran, da Gott Seine Sache erhöht und Sein Zeugnis verherrlicht haben wird vor den Augen aller, die in den Himmeln und auf Erden sind. Setze dein ganzes Vertrauen in allen Lebenslagen auf deinen Herrn, richte deinen Blick auf Ihn und wende dich ab von all denen, die Seine Wahrheit verschmähen. Lasse Gott, deinen Herrn, dir als Beistand und Helfer genügen. Wir haben gelobt, deinen Triumph auf Erden zu sichern und Unsere Sache über alle Menschen zu erheben, auch wenn kein König zu finden wäre, der dir seinen Blick zuwendete ..."

+7:11

Im Kitáb-i-Aqdas (dem Heiligsten Buche), dieser unsdiätzbaren Schatzkammer, die für alle Zeiten die hellsten Ausstrahlungen des Geistes Bahá'u'lláhs in sich birgt, der Charta seiner Weltordnung, dem Hauptverwahrungsort seiner Gesetze, dem Vorläufer seines Bündnisses, dem Hauptwerk, das einige seiner edelsten Ermahnungen, gewichtigsten Aussprüche und unheilverkündenden Prophezeiungen enthält, das geoffenbart wurde während der Hochflut seiner Trübsale, zu einer Zeit, da die Herrscher der Erde Ihn endgültig preisgegeben hatten - in einem solchen Buche lesen wir folgendes:

+7:12

"O Könige der Erde! Er, der höchste Herr über alle, ist gekommen. Das Reich ist Gottes, des allmächtigen Beschützers, des Selbstbestehenden. Betet niemanden an außer Gott und erhebt euer Angesicht mit strahlendem Herzen zu eurem Herrn, dem Herrn aller Namen. Dies ist eine Offenbarung, welcher nichts, was immer ihr besitzt, gleichgestellt werden kann - könntet ihr es doch erkennen! Wir sehen, daß ihr euch über das freut, was ihr von anderen angesammelt habt und das euch ausschließt von den Welten, die nichts außer Meinem Verwahrten Tablet ermessen kann. Die Schätze, die ihr gesammelt habt, lenken euch weit ab von eurem letzten Ziel. Dies ziemt euch schlecht - o könntet ihr das doch verstehen! Reinigt eure Herzen Von allen irdischen Verunreinigungen und eilt, einzutreten in das Königreich eures Herrn, des Schöpfers von Erde und Himmel, der die Welt erzittern und alle ihre Völker wehklagen ließ, ausgenommen jene, die auf alle Dinge Gerzichtet haben und sich an dem festhielten, was im Verborgenen Tablet verordnet wurde."









+8 #51

Das Größte Gesetz geoffenbart

Und weiterhin: "O Könige der Erde! Das Größte Gesetz ist an diesem Ort geoffenbart worden, auf diesem Schauplatz höchsten Glanzes. Alles Verborgene ist ans Licht gebracht worden kraft des Willens des Höchsten Gesetzgebers, Dessen, der die letzte Stunde angekündigt hat, durch welchen der Mond gespalten und jeder unwiderruflicfie Befehl gedeutet worden ist."

+8:2

"Ihr seid nur Vasallen, o Könige der Erde. Er, der König der Könige, ist im Gewande Seiner wunderbarsten Herrlichkeit erschienen und lädt euch vor sich, den Helfer in der Gefahr, den Selbstbestehenden. Hütet euch, daß euch nicht der Hochmut davon abhalte, den Quell der Offenbarung zu erkennen, daß die Dinge dieser Welt euch nicht wie mit einem Schleier von Ihm, dem Schöpfer des Himmels, ausschließen. Erhebt euch und dient Ihm, der Sehnsucht aller Völker, der euch durch ein Wort erschuf und verordnete, daß ihr für alle Zeiten die Wahrzeichen Seiner Herrschaft sein sollt."

"Bei der Gerechtigkeit Gottes! Es ist nicht Unser Wunsch, Hand an eure Königreiche zu legen. Unsere Bestimmung ist, die Herzen der Menschen zu ergreifen und zu besitzen. Auf sie sind die Augen Bahás gerichtet. Dies bezeugt das Königreich der Namen - könntet ihr es doch verstehen! Wer seinem Herrn nachfolgt, wird der Welt und allem, was darinnen ist, entsagen. Wieviel größer muß dann die Loslösung Dessen sein, der eine so erhabene Stufe innehat! Verlaßt eure Paläste und eilt, Einlaß in Sein Königreich zu gewinnen. Dies wird euch in dieser und in der nächsten Welt von Nutzen sein. Das bezeugt der Herr des Reiches in der Höhe - würdet ihr es doch erkennen!"

+8:3 #52

"Wie groß ist die Glückseligkeit, die den König erwartet, der sich erheben wird, Meiner Sache in Meinem Königreich zu helfen, und der sich von allem außer Mir loslösen wird! Solch ein König wird zu den Gefährten der Roten Arche gezählt, der Arche, die Gott dem Volk von Bahä bereitet hat. Alle müssen seinen Namen werherrlichen, seine Stufe ehren und ihm helfen, die Städte aufzuschließen mit den Schlüsseln Meines Namens, des allmächtigen Beschützers aller, die die sichtbaren und unsichtbaren Reiche bewohnen. Solch ein König ist das wahre Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirne der Schöpfung, der Urquell von Segnungen für die ganze Welt. O Volk von Bahá, opfere deinen Besitz, ja selbst dein Leben, um ihm beizustehen."

+8:4

Und weiterhin die offensichtliche Anklage in jenem selben Buch: "Wir haben nichts von euch erbeten. Wahrlich, um der Sache Gottes willen ermahnen Wir euch und werden Wir Uns gedulden, wie Wir es in dem taten, was Uns in euren Händen, o Schar der Könige, befallen hat!"

+8:5

In seinem Tablet an Königin Viktoria redet Bahá'u'lláh darüber hinaus alle Könige der Erde an und fordert sie auf, sich an den Geringeren Frieden zu halten; dieser ist vom Größten Frieden zu unterscheiden, der nur von allen jenen, die sich der Macht seiner Offenbarung voll bewußt sind und die sich offen zu den Grundsätzen seines Glaubens bekennen, verkündet werden kann und schließlich errichtet werden muß:

+8:6 #53

"O Könige der Erde! Wir sehen euch jedes Jahr eure Ausgaben wermehren und deren Lasten euren Untertanen aufbürden. Das ist, wahrlich, ungerecht. Fürchtet die Seufzer und Tränen dieses Unterdrückten und ladet nicht übermäßige Lasten auf eure Völker. Beraubt sie nicht, um für euch selbst Paläste zu errichten. Nein, wählt vielmehr für sie das, was ihr für euch selbst wählt. So entrollen Wir vor euren Augen das, was euch nützt - würdet ihr es doch erkennen! Eure Völker sind eure Schätze. Hütet euch, durch eure Herrschaft die Gebote Gottes zu verletzen und eure Mündel den Händen der Räuber auszuliefern! Durch sie herrscht ihr, durch sie besteht ihr, mit ihrer Hilfe siegt ihr. Und doch, wie verächtlich schaut ihr auf sie herab! Wie seltsam, wie höchst seltsam!"

+8:7

"Nun, da ihr den Größten Frieden zurückgewiesen habt, haltet euch an den Geringeren Frieden, auf daß ihr wenigstens einigermaßen eure eigene Lage und die der von euch Abhängigen bessern möget."

+8:8

"O Herrscher der Erde! Versöhnt euch miteinander, so daß ihr nicht mehr Kriegsrüstungen benötigt, als dem Schutze eurer Gebiete und Länder angemessen ist. Hütet euch, den Rat des Allwissenden, des Glaubwürdigen zu mißachten."

+8:9

"Seid einig, o Könige der Erde, denn dadurch wird der Sturm des Haders gestillt und eure Völker finden Ruhe - wenn ihr doch unter denen wäret, die das verstehen! Sollte einer unter euch gegen einen anderen die Waffen ergreifen, so erhebt euch alle gegen ihn, denn dies ist nichts als offenbare Gerechtigkeit."

+8:10

An die christlichen Könige richtet Bahá'u'lláh des weiteren besondere Worte des Tadels und erschließt in unmißverständlicher Sprache die wahre Wesensart seiner Offenbarung:

+8:11

"O Könige der Christenheit! Hörtet ihr nicht die Worte Jesu, des Geistes Gottes: 'Ich gehe von hinnen und komme wieder zu euch?' Warum also versäumtet ihr, Ihm zu nahen, als Er in den Wolken des Himmels zu euch wiederkam, auf daß ihr Sein Antlitz schautet und zu denen gehörtet, die in Seine Gegenwart gelangen? An einer anderen stelle sagt Er: 'Wenn Er, der Geist der Wahrheit, kommt, wird Er euch in alle Wahrheit leiten.' Und doch - seht, was geschah: Als Er die Wahrheit brachte, weigertet ihr euch, das Angesicht Ihm zuzuwenden, und verharrtet dabei, euch mit euren Zerstreuungen und Phantastereien zu vergnügen. Ihr botet Ihm kein Willkommen noch suchtet ihr Seine Gegenwart, um die Verse Gottes aus Seinem eigenen Munde zu hören und teilzuhaben an der vielfältigen Weisheit des Allmächtigen, des Allherrlichen, des Allweisen. Ihr habt durch euer Versäumnis den Atem Gottes nicht über euch wehen lassen und habt eure Seelen der Süße Seiner Düfte beraubt. Ihr streift weiterhin mit Ergötzen im Tale eurer lasterhaften Wünsche umher. Ihr selbst und alles, was ihr besitzt, wird vergehen. Wahrlich, ihr werdet zu Gott zurückkehren und zur Rechenschaft gerufen werden für eure Taten in der Gegenwart Dessen, der die ganze Schöpfung versammeln wird ..."

+8:12 #54

Der Báb hat des weiteren im Qayyúmu'l-Asmá', seinem berühmten Kommentar der Súrih Joseph, offenbart im ersten Jahr seiner Sendung und von Bahá'u'lláh als "das erste, das größte und mächtigste aller Bücher" der Bábí-Sendung bezeichnet, den aufrüttelnden Ruf an die Könige und Fürsten der Erde ergehen lassen:

+8:13

"O ihr Könige und Königssöhne! Legt allesamt eure Herrschaft, die Gott gehört, beiseite ... Eitel fürwahr ist eure Herrschaft, denn Gott hat den irdischen Besitz derer, die Ihn verleugnet haben, verworfen ... O ihr Könige! Übergebt in Treue und in aller Eile die von Uns herabgesandten Verse den Völkern der Türkei und Indiens, und darüber hinaus, mit Macht und in Treue, den Ländern des Ostens und des Westens ... Bei Gott! Wenn ihr recht handelt, so handelt ihr recht zu eurem eigenen Nutzen, und wenn ihr Gott und Seine Zeichen leugnet, so können Wir, die Wir Gott haben, wahrlich alle Geschöpfe und jegliche irdische Herrschaft wohl entbehren."

+8:14 #55

Und wiederum: "Fürchtet Gott, o ihr Könige, auf daß ihr nicht Ihm fern bleibt, der Seine Erwähnung ist (der Báb), nachdem nun die Wahrheit unter euch gekommen ist mit einem Buch und mit Zeilen von Gott, wie es durch die wunderbare Zunge dessen, der Seine Erwähnung ist, ausgesprochen wurde. Sucht Gnade bei Gott; denn Gott hat euch, wenn ihr an Ihn glaubt, einen Garten bestimmt, dessen Weite wie die Weite des ganzen Paradieses ist."

+8:15

So viel von den epochemachenden Ratschlägen und Warnungen, die der Báb und Bahá'u'lláh an die Herrscher der Erde insgesamt und an die Könige der Christenheit im besonderen gerichtet haben. Ich würde meinem Thema nicht gerecht werden, wollte ich die kühnen, schicksalschweren Botschaften an die einzelnen Monarchen, die, als Könige oder Kaiser, die Trübsale der beiden Begründer unseres Glaubens mit kalter Gleichgültigkeit betrachtet oder Ihre Warnungen mit Verachtung verworfen haben, übergehen oder nur kurz behandeln. Ich kann weder so vollständig, wie ich sollte, aus den zweitausend und mehr Versen zitieren, die aus der Feder von Bahá'u'lláh und, in geringerem Maße, aus der des Báb geströmt sind und an die einzelnen Monarchen in Europa und Asien gerichtet waren, noch ist es mein Plan, mich weitläufig über die Umstände auszulassen, welche jene erstaunlichen Aussprüche hervorgerufen haben, oder über die Folgen, die daraus entstanden. Der Geschichtsschreiber der Zukunft, der in weiterem Abstand und mit besserem Überblick die schicksalschweren Ereignisse des Heroischen und des Gestaltgebenden Zeitalters des Glaubens von Bahá'u'lláh betrachten kann, wird zweifellos imstande sein, die Ursachen, Verwicklungen und Auswirkungen dieser göttlichen Botschaften genau einzuschätzen und eingehend zu beschreiben, sie haben in ihrer Reichweite und ihrer Wirkungskraft sicherlich nicht ihresgleichen in den religiösen Annalen des Menschengeschlechtes.

+8:16 #56

An Kaiser Napoleon III. richtete Bahá'u'lláh folgende Worte: "O König von Paris!

Sage den Priestern, sie sollen die Glocken nicht länger läuten.

Bei Gott, dem Wahren!

Die Mächtigste Glocke ist in der Gestalt des Größten Namens erschienen, und die Finger des Willens deines Herrn, des Hocherhabenen, des Höchsten, schwingen sie weit im Himmel der Unsterblichkeit in Seinem Namen, dem Allherrlichen.

So sind die mächtigen Verse deines Herrn aufs neue zu dir herabgesandt worden, auf daß du dich erheben mögest, Gottes zu gedenken, des Schöpfers von Himmel und Erde, in diesen Tagen, da alle Geschlechter der Erde trauern, die Grundmauern der Städte erzittern und der Staub des Unglaubens alle Menschen einhüllt, ausgenommen solche, die dein Herr, der Allwissende, der Allweise, zu verschonen gewillt war ...

Lausche, o König, der Stimme, die aus dem Feuer ruft, das in diesem frisch grünenden Baume brennt, auf diesem Sinai, der über dem geheiligten, schneeweißen Orte, jenseits der ewigen Stadt, erhoben wurde: `Wahrlich, es gibt keinen anderen Gott außer Mir, dem EwigGergebenden, dem Barmherzigsten!` Wahrlich, Wir haben Ihn gesandt, dem Wir beistanden mit dem Heiligen Geiste (Jesus), daß Er euch dieses Licht ankünde, das am Horizonte des Willens eures Herrn, des Erhabensten, des Allherrlichen, erschien, dessen Zeichen im Westen geoffenbart wurden, auf daß ihr euer Angesicht Ihm (Bahá'u'lláh) zuwenden möget an diesem Tage, den Gott erhöht hat über alle anderen Tage und an welchem der Allbarmherzige Seinen strahlenden Glorienglanz auf alle ergoß, die im Himmel und auf Erden sind.

Erhebe dich, um Gott zu dienen und Seiner Sache beizustehen.

Er wird dir wahrlich beistehen mit den Heerscharen des Sichtbaren und des Unsichtbaren und dich zum König über alles, was die Sonne bescheint, einsetzen.

Dein Herr ist der Allgewaltige, der Allmächtige .., Schmücke deinen Tempel mit der Zier Meines Namens, deine Zunge mit Meiner Erwähnung und dein Herz mit der Liebe zu Mir, dem Allmächtigen, dem Höchsten.

Wir haben nichts für dich gewünscht als das, was besser für dich ist als dein Besitz und alle Schätze der Erde.

Dein Herr, wahrlich, weiß darum, und Er kennt alles ..."

+8:17 #57

"O König!

Wir hörten die Worte, die du dem Zaren von Rußland als Antwort gabst, deinen Entschuß zum Krieg (Krimkrieg) betre ffend.

Dein Herr, wahrlich, wei ß dies, und Er kennt alles.

Du sagtest: `Ich lag schlafend auf meinem Bette, als der Schrei der Unterdrückten, die im Schwarzen Meer ertranken, mich weckte.` Dies hörten Wir dich sagen, und wahrlich, dein Herr ist Zeuge dessen, was Ich sage.

Wir bezeugen, daß das, was dich weckte, nicht ihr Schrei war, sondern die Einflüsterungen deiner eigenen Leidenschaften.

Denn Wir prüften dich und fanden dich mangelhaft.

Erfasse die Bedeutung Meiner MWorte und sei einer der Einsichtsvollen ...

Wärest du aufrichtig gewesen in deinen Worten, so hättest du das Buch Gottes nicht beiseite geworfen, als es dir zugesandt wurde von Ihm, dem Allmächtigen, dem Allweisen.

Wir haben dich damit geprüft und fanden dich anders, als du vorgibst.

Erhebe dich und suche nachzuholen, was du versäumt hast.

Binnen kurzem werden die Welt und all dein Besitz untergehen, und das Reich wird Gottes bleiben, deines Herrn und des Herrn deiner Väter.

Es geziemt dir nicht, deine Angelegenheiten nach den Befehlen deiner Wünsche zu führen.

Fürchte die Seufzer dieses Unterdrückten und schirme Ihn vor den Speeren der Ungerechten.

Für das, was du getan hast, wird dein Reich in Verwirrung gestürzt werden, und dein Kaiserreich wird deinen Händen entgleiten zur Strafe für das, was du begonnen hast.

Dann wirst du erkennen, wie sehr du dich geirrt hast.

Aufruhr wird das ganze Volk jenes Landes ergreifen, es sei denn, du hilfst dieser Sache und folgst Ihm, dem Geist Gottes (Jesus), auf diesem, dem geraden Pfade.

Hat dein Pomp dich stolz gemacht?

Bei Meinem Leben!

Er wird nicht on Dauer sein, nein, er wird bald dahinschwinden, es sei denn, du hältst dir standhaft an dieses feste Seil, wir sehen Erniedrigung dich verfolgen, während du einer der Achtlosen bist ... überlasse deine Paläste den Leuten der Gräber und dein Kaiserreich jedem, der es begehrt, und tuende dich dann dem Reiche Gottes zu.

Dies, wahrlich, ist es, was Gott für dich erwählt hat - wärest du doch einer von denen, die sich Ihm zuwenden ...

Solltest du wünschen, die Last deiner Herrschaft zu tragen, so trage sie denn, um der Sache deines Herrn beizustehen.

Gepriesen sei diese Stufe, auf der jeder, der sie erreicht, zu allem Heil gelangt ist, das von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, ausgeht ...

Frohlockst du über die Schätze, die du besitzest, wo du doch weißt, daß sie vergehen werden?

Freust du dich darüber, daß du eine Spanne Erde beherrschst, während die ganze Welt nach Ansicht des Volkes von Bahá so viel wert ist, wie das Schwarze im Auge einer toten Ameise?

Überlasse sie denen, die ihr Herz an sie gehängt haben, und wende dich Ihm zu, der die Sehnsucht der Welt ist.

Wohin sind die Stolzen und ihre Paläste gekommen?

Blicke in ihre Gräber, damit du aus diesem Beispiel lernst, denn Wir haben es als Lehre für jeden Betrachter angeführt.

Würde der Odem der Offenbarung dich berühren, so würdest du die Welt fliehen und dich dem Reiche Gottes zuwenden und alles hergeben, was du besitzest, um dieser erhabenen Schau nahe zu kommen."









+9 #58

Dem Papste geoffenbart

Papst Pius IX, offenbarte Bahá'u'lláh das Folgende: "O Papst! Zerreiße die Schleier! Er, der Herr der Herren, ist gekommen, von Wolken überschattet, und der Ratschluß ist erfüllt worden durch Gott, den Allmächtigen, den Unendlichen ... Wahrlich, Er ist wieder vom Himmel herniedergekommen, wie Er von dort zum ersten Male herniedergekommen war. Hüte dich, mit Ihm zu streiten, wie es die Pharisäer mit Ihm (Jesus) taten ohne ein klares Zeichen oder einen Beweis. Zu Seiner Rechten strömen die lebendigen Wasser der Gnade und zu Seiner Linken der auserlesene Wein der Gerechtigkeit, während vor Ihm die Engel des Paradieses einhergehen und das Banner seiner Zeichen tragen. Hüte dich, daß dich nicht irgendein Name von Gott ausschließe, dem Schöpfer von Himmel und Erde. Lasse die Vielt hinter dir und wende dich deinem Herrn zu, durch welchen die ganze Erde erleuchtet worden ist ... Wohnst du in Palästen, während Er, der König der Offenbarung, in der trostlosesten Behausung lebt? Überlasse sie denen, die sie begehren, und wende dein Antlitz mit Freude und Wonne dem Reiche Gottes zu ... Erhebe dich im Namen deines Herrn, des Gottes der Barmherzigkeit, inmitten der Völker der Erde und ergreife den Kelch des Lebens mit den Händen des Vertrauens; trinke du zuerst davon und biete ihn sodann solchen an, die sich Ihm inmitten der Völker allen Glaubens zuwenden ..."

+9:2 #59

"Rufe dir Ihn, den Geist (Jesus), ins Gedächtnis zurück, wie bei Seinem Kommen die Gelehrtesten Seiner Zeit in Seinem eigenen Lande das Urteil gegen Ihn fällten, während einer, der nur ein Fischer war, an Ihn glaubte. Gebt darum acht, ihr Menschen mit einsichtswollen Herzen! Du bist in Wahrheit eine der Sonnen am Himmel Seiner Namen. Hüte dich, daß die Finsternis nicht ihre Schleier über dich breite und dich fernab von Seinem Lichte verhülle ... Betrachte jene, die sich dem Sohne (Jesus) widersetzten, als Er zu ihnen mit Macht und Herrschaft kam. Wie viele von den Pharisäern warteten darauf, Ihn zu schauen, und wehklagten, weil sie von Ihm getrennt waren! Und doch, als der Duft Seines Kommens über sie wehte und Seine Schönheit sich enthüllte, da wandten sie sich von Ihm ab und stritten mit Ihm ... Keiner, außer ganz wenigen, die jeglicher Macht bei den Menschen ermangelten, wandte sich Seinem Antlitz zu. Heute aber ist jeder mit Macht ausgestattete und mit Herrschaft bekleidete Mensch stolz auf Seinen Namen.' Ebenso beachte, wie zahlreich heutzutage die Mönche sind, die sich in Meinem Namen in ihren Kirchen abgeschlossen haben und die, als die festgesetzte Zeit erfüllt war und Wir Unsere Schönheit enthüllten, Uns nicht erkannten, obwohl sie zur Abendzeit und zur Morgendämmerung nach Mir rufen ..."

+9:3 #60

"Das Wort, das der Sohn werbarg, ist offenbar geworden. Es wurde in Gestalt des Menschentempels am heutigen Tage herabgesandt. Gesegnet sei der Herr, welcher der Vater ist! Wahrlich, Er ist zu den Völkern in Seiner größten Majestät gekommen. Wende dein Angesicht Ihm zu, o Schar der Rechtschaffenen! ... Dies ist der Tag, da der Fels (Petrus) ausruft und jauchzt und den Lobpreis seines Herrn, des Allbesitzenden, des Höchsten, verherrlicht mit den Worten: `Seht, der Vater ist gekommen, und was euch werheißen ward in Seinem Reich ist erfüllt! ...` Mein Leib sehnt sich nach dem Kreuze, und Mein Haupt erwartet den Wurf des Speeres auf dem Pfade des Allbarmherzigen, auf daß die Welt von ihren Übertretungen geläutert werde ..."

+9:4

"O höchster Priester!

Neige dein Ohr dem zu, was der Gestalter modernden Gebeins dir rät, wie es von Ihm, der Sein Größter Name ist, verkündet wird.

Verkaufe den reich werzierten Kirchenschmuck, den du besitzest, und opfere ihn auf dem Pfade Gottes, der die Nacht auf den Tag und den Tag auf die Nacht folgen läßt.

Übergib dein Königreich den Königen und tritt hervor aus deiner Wohnung, dein Angesicht zum Reich Gottes erhoben, dann verkünde, losgelöst von der Welt, das Lob deines Herrn zwischen Erde und Himmel.

Dies gebot dir Er, der Besitzer aller Namen, von seiten deines Herrn, des Allmächtigen, des Allwissenden.

Ermahne die Könige und sprich: `Verfahrt gerecht mit den Menschen.

Hütet euch, die im Buche festgesetzten Grenzen zu überschreiten.` Dies, wahrlich, geziemt dir.

Hüte dich, dir die Dinge der Welt und ihre Reichtümer anzueignen.

Überlasse sie denen, die sie begehren, und habe fest an dem, was dir von Ihm, dem Herrn der Schöpfung, befohlen ist.

Sollte irgend jemand dir alle Schätze der Erde anbieten, so gönne ihnen nicht einmal einen Blick.

Sei so, wie dein Herr gewesen ist.

Also hat die Zunge der Offenbarung ausgesprochen, was Gott zum Schmucke des Buches der Schöpfung gemacht hat ...

Sollte die Trunkenheit des Weines Meiner Verse dich überkommen, und solltest du dich entschließen, vor dem Throne deines Herrn, des Schöpfers von Himmel und Erde zu erscheinen, so mache Meine Liebe zu deinem Gewande, Meine Erwähnung zu deinem Schilde und dein Vertrauen auf Gott, den Offenbarer aller Macht, zu deiner Wegzehrung.

Wahrlich, der Tag der Ernte ist gekommen, und alle Dinge sind voneinander geschieden worden.

Er hat das, was Er wollte, in den Gefäßen der Gerechtigkeit werwahrt und hat ins Feuer geworfen, was diesem verfallen ist.

So ist es von deinem Herrn, dem Mächtigen, dem Liebevollen, an diesem verheißenen Tage beschlossen worden.

Wahrlich, Er verordnet, was Ihm gefällt.

Es gibt keinen anderen Gott außer Ihm, dem Allmächtigen, dem Allbezwingenden."

+9:5 #61

In dem an den Zaren von Rußland, Alexander II., gerichteten Tablet lesen wir: "O Zar von Rußland!

Neige dein Ohr der Stimme Gottes, des Königs, des Heiligen, und wende dich dem Paradiese zu, der Stätte, wo Er wohnt, der unter den himmlischen Scharen die erhabensten Titel trägt und dem im Reiche der Schöpfung der Name Gott, der Strahlende, der Glorreiche, beigelegt wird.

Hüte dich, daß dich deine Begierde nicht hindere, dich dem Angesichte deines Herrn, des Mitleidigen, des Barmherzigsten, zuzuwenden.

Wir haben wahrlich die Sache vernommen, um die du deinen Herrn in heimlicher Zwiesprache angefleht hast.

Darum wehten die Winde Meiner liebewollen Güte und wogte das Meer Meiner Barmherzigkeit, und Wir antworteten dir in Wahrheit.

Dein Herr ist der Allwissende, der Allweise.

Als Ich gefesselt und angekettet im Kerker lag, bot Mir einer deiner Gesandten seine Hilfe an.

Deshalb hat Gott einen Rang für dich werordnet, welchen keine Erkenntnis begreifen kann, ausgenommen Seine Erkenntnis.

Hüte dich, daß du diesen erhabenen Rang nicht verscherzest ...

Hüte dich, daß dich deine Herrschaft nicht von Ihm, dem höchsten Herrscher, fernhält.

Wahrlich, Er ist mit Seinem Reiche gekommen, und alle Atome rufen laut: `Seht, der Herr ist in Seiner erhabenen Majestät gekommen!` Er, der Vater, ist gekommen, und der Sohn (Jesus) im heiligen Tale ruft aus: `Hier bin Ich, hier bin Ich, o Herr, Mein Gott!`, während der Sinai das Haus umkreist und der brennende Busch laut ausruft: `Der Freigebigste ist gekommen auf den Wolken thronend!

Gesegnet ist, wer sich Ihm nähert, und wehe denen, die weit entfernt sind!`"

+9:6 #62

"Erhebe dich inmitten der Menschen im Namen dieser allbezwingenden Sache und rufe sodann die Nationen zu Gott, dem Erhabenen, dem Großen. Gehöre nicht zu denen, die Gott bei einem Seiner Namen angerufen haben, die aber, als Er, der Gegenstand aller Namen, erschien, Ihn verleugneten, sich von Ihm abwandten und schließlich mit offenbarer Ungerechtigkeit das Urteil über Ihn fällten. Bedenke und rufe dir die Tage ins Gedächtnis zurück, da der Geist Gottes (Jesus) erschien und Herodes das Urteil über Ihn sprach. Gott aber half Ihm mit den unsichtbaren Heerscharen, beschützte Ihn in Wahrheit und sandte Ihn nach Seiner Verheißung in ein anderes Land. Wahrlich, Er werordnet, was Ihm gefällt. Dein Herr behütet sicher, wen Er will, sei er auch in der Mitte der Meere oder im Bauch der Schlange oder unter dem Schwerte des Tyrannen ..."

+9:7

"Wiederum sage Ich: Höre auf Meine Stimme, die aus Meinem Gefängnis ruft, daß sie dir künde, was Meiner Schönheit widerfahren ist von der Hand derer, die dadurch Meine Herrlichkeit offenbaren, und damit du verstehen mögest, wie groß Meine Geduld gewesen ist, ungeachtet Meiner Macht, und wie unermeßlich Meine Nachsicht, ungeachtet Meiner Stärke. Bei Meinem Leben! Könntest du nur die Dinge erkennen, die durch Meine Feder herabgesandt wurden, und die Reichtümer Meiner Sache entdecken und die Perlen Meiner Geheimnisse, welche in den Meeren Meiner Namen und in den Bechern Meiner Worte verborgen liegen - du würdest in deiner Liebe zu Meinem Namen und in deiner Sehnsucht nach Meinem herrlichen und erhabenen Reich dein Leben auf Meinem Pfade hingeben. Wisse, daß, wenn auch das Schwert Meiner Feinde über Mir hängt und Meine Glieder von unermeßlichen Leiden befallen sind, Mein Geist doch von einer Freude erfüllt ist, womit alle Freuden der Erde nimmermehr verglichen werden können."

+9:8 #63

"Wende dein Herz Ihm, dem Ziel der Anbetung der Welt, zu und sprich:

O Völker der Erde!

Habt ihr Den verleugnet, auf dessen Pfad Er den Märtyrertod erlitt, der mit der Wahrheit kam und die Ankündigung eures Herrn, des Erhabenen, des Großen, überbrachte?

Sprich:

Dies ist eine Verkündigung, über die die Herzen der Propheten und Boten frohlockten.

Dies ist der Eine, dessen das Herz der Welt gedenkt und der in den Büchern Gottes, des Mächtigen, des Allweisen, verheißen ist.

Die Hände der Boten waren im Verlangen, Mir zu begegnen, zu Gott erhoben, dem Mächtigen, dem Verherrlichten . ..

Einige wehklagten über ihre Trennung von Mir, andere erduldeten Ungemach auf Meinem Pfade und wieder andere gaben ihr Leben hin um Meiner Schönheit willen - o könntet ihr das doch erkennen!

Sprich:

Ich habe wahrlich nicht danach getrachtet, Mich selbst zu rühmen, vielmehr Gott selbst tat es - würdet ihr doch gerecht urteilen!

Nichts kann in Mir gesehen werden außer Gott und Seiner Sache - könntet ihr es doch gewahr werden!

Ich bin Der, den die Zunge Jesajas pries, Der, mit dessen Namen sowohl die Thora wie das Evangelium geschmückt wurden ...

Gesegnet sei der König, dessen Herrschaft ihn nicht von seinem Herrscher fernhielt und der sich mit seinem Herzen Gott zuwandte.

Er, wahrlich, wird zu jenen gezählt, die das erreichten, was Gott, der Mächtige, der Allweise, wünschte.

Binnen kurzem wird sich ein solcher unter die Monarchen der Reiche des Königreiches eingereiht finden.

Dein Herr ist mächtig über alle Dinge.

Er gibt, was Er will, wem immer Er will, und versagt, was Ihm beliebt, wem immer Er will.

Er, wahrlich, ist der Allgewaltige, der Allmächtige!"

+9:9 #64

An Königin Viktoria schrieb Bahá'u'lláh: "O Königin in London! Neige dein Ohr der Stimme deines Herrn, des Herrn des ganzen Menschengeschlechts, die vom göttlichen Lotosbaum ruft: Wahrlich, es gibt keinen Gott außer Mir, dem Allmächtigen, dem Allweisen! Wirf alles hinweg, was auf Erden ist, und schmücke das Haupt deines Königreichs mit der Krone des Gedenkens deines Herrn, des Glorreichsten. Er, wahrlich, ist in die Welt in Seiner größten Herrlichkeit gekommen, und alles, was im EGangelium verkündet ist, hat sich erfüllt. Das Land Syrien ist geehrt worden durch die Fußspuren seines Herrn, des Herrn aller Menschen, und Nord und Süd sind beide trunken vom Wein Seiner Gegenwart. Gesegnet ist der Mensch, der den Duff des Barmherzigsten einatmete und sich dem Aufgangsort Seiner Schönheit in dieser strahlenden Morgendämmerung zuwandte. Die Moschee von Aqsá bebt im Windhauch ihres Herrn, des Allherrlichen, während Bathá (Mekka) vor der Stimme Gottes, des Erhabenen, des Höchsten, erzittert. Und so feiert jeder Stein von ihnen den Lobpreis des Herrn durch diesen großen Namen."

+9:10

"Gib dein Begehren auf und wende sodann dein Herz deinem Herrn, dem Altehrwürdigen der Tage, zu. Wir erwähnen dich um der Sache Gottes willen und wünschen, daß dein Name erhöht werde durch dein Gedenken an Gott, den Schöpfer Von Erde und Himmel. Er, wahrlich, ist Zeuge dessen, was Ich sage. Wir haben erfahren, daß du den Handel mit Sklaven, Männern sowohl wie Frauen, verboten hast. Wahrlich, dies ist, was Gott in Seiner wunderwollen Offenbarung zur Pflicht gemacht hat. Gott hat dir dafür eine Belohnung bestimmt. Er wird dem, der Gutes tut, seinen gerechten Lohn geben - möchtest du doch dem folgen, was dir zugesandt ward durch Ihn, den Allwissenden, den alles Durchschauenden. Was aber den betritt, der sich abwendet und sich vor Stolz bläht, nachdem klare Zeichen zu ihm gekommen sind von dem Offenbarer der Zeichen, dessen Werk wird Gott zunichte machen. Er, wahrlich, hat Gewalt über alle Dinge. Des Menschen Taten sind annehmbar, nachdem er (die Manifestation) anerkannt hat. Wer sich von dem Wahren abwendet, ist in der Tat am tiefsten unter Seinen Geschöpfen verschleiert. So ist es durch Ihn, den Allmächtigen, den Gewaltigsten, bestimmt worden."

+9:11 #65

"Wir haben auch gehört, daß du die Zügel der Beratung den Händen der Volksvertreter anwertraut hast. Du hast fürwahr gut daran getan, denn dadurch wird der Grund des Gebäudes deiner Angelegenheiten gestärkt und die Herzen aller, die unter deinem Schutze stehen, ob hoch oder niedrig, beruhigt werden. Es geziemt diesen jedoch, wertrauenswürdig zu sein unter Seinen Dienern und sich als die Vertreter aller zu betrachten, die auf Erden wohnen. Dies ist es, was Er ihnen in diesem Tablet rät, Er, der Herrscher, der Allweise ... Gesegnet ist, wer die Versammlung besucht um Gottes willen und aus reiner Gerechtigkeit zwischen den Menschen entscheidet. Er gehört fürwahr zu den Glückseligen ..."

+9:12

"Wende dich Gott zu und sprich: O mein höchster Herr! Ich bin nur Dein Vasall, und Du bist in Wahrheit der König der Könige. Ich habe meine flehenden Hände zum Himmel Deiner Gnade und Deiner Gaben erhoben. So sende denn herab auf mich aus den Wiolken Deiner Großmut, was mich von allem außer Dir befreien wird, und ziehe mich näher zu Dir hin. Ich bitte Dich, o mein Herr, bei Deinem Namen, den Du zum König der Namen gemacht hast und zu Deiner Offenbarung für alle, die im Himmel und auf Erden sind, zerreiße die Schleier, die zwischen mich und meine Erkenntnis des Aufgangsortes Deiner Zeichen und des Tagesanbruchs Deiner Offenbarung getreten sind. Du bist, wahrlich, der Mächtigste, der Gewaltigste, der Gütigste. O Herr, beraube mich nicht der Düfte des Gewandes Deiner Barmherzigkeit in Deinen Tagen und schreibe nieder für mich, was du für deine Dienerinnen niedergeschrieben hast, die an Dich und Deine Zeichen geglaubt und Dich erkannt und ihre Herzen dem Horizonte Deiner Sache zugewandt traben. Du bist wahrlich der Herr der Welten und der Barmherzigste derer, die Barmherzigkeit erzeigen. So stehe mir bei, o mein Gott, Deiner inmitten Deiner Dienerinnen zu gedenken und Deiner Sache in Deinen Ländern zu helfen. So nimm an, was mir entgangen ist, als das Licht Deines Antlitzes aufstrahlte. Du hast fürwahr die Macht über alle Dinge. Ruhm sei Dir, o Du, in dessen Hand das Reich der Himmel und der Erde ruht."

+9:13 #66

Im Kitáb-i-Aqdas, seinem heiligsten Buche, wendet sich Bahá'u'lláh an den deutschen Kaiser Wilhelm I.: "Sprich: O König von Berlin! Höre auf die Stimme, die aus diesem offenbaren Tempel ruft: Wahrlich, es gibt keinen Gott außer Mir, dem Immerwährenden, dem Unvergleichlichen, dem Altehrwürdigen der Tage. Hüte dich, daß dich nicht Stolz hindere, den Tagesanbruch göttlicher Offenbarung zu erkennen, daß irdische Wünsche dich nicht wie durch einen Schleier abschließen von dem Herrn des Thrones im Himmel und auf Erden hienieden. Dies rät dir die Feder des Höchsten. Er, wahrlich, ist der Gnadenvollste, der Gütigste. Denke an den (Napoleon III.), dessen Macht deine Macht überragte und dessen Rang deinen Rang übertraf. Wo ist er? Wohin ist entschwunden, was er besaß? Sei gewarnt und sei nicht einer der tief Schlafenden. Er warf das Tablet Gottes beiseite, als Wir ihm kundtaten, was die Scharen der Tyrannen Uns erdulden ließen. Darum überfiel ihn Unglück von allen Seiten, und er starb in großem Verlust. Denke gut über ihn nach, o König, und über solche, die gleich dir Städte erobert und über Menschen geherrscht haben. Der Barmherzigste brachte sie herab von ihren Palästen in das Grab. Sei gewarnt! Sei einer von denen, die überlegen!"

+9:14

Und weiterhin in diescm gleichen Buch diese auffallende Weissagung: "O Ufer des Rheins! Wir haben euch mit Blut bedeckt gesehen; denn die Schwerter der Vergeltung wurden gegen euch gezückt; und es soll noch einmal geschehen. Und Wir hören das Wehklagen Berlins, obgleich es heute in sichtbarem Ruhme strahlt."

+9:15 #67

Ebenfalls im Kitáb-i-Aqdas sind folgende an Kaiser Franz Joseph gerichtete Worte verzeichnet: "O Kaiser von Österreich! Er, der Tagesanbruch des göttlichen Lichtes, weilte im Gefängnis Von 'Akká zu der Zeit, da du dich aufmachtest, die AqsáMoschee (in Jerusalem) zu besuchen. Du zogst an Ihm worüber und forschtest nicht nach Ihm, durch den jedes Haus erhöht und jede erhabene Pforte geöffnet wurde. Wir, wahrlich, machten es (Jerusalem) zu einem Platz, wohin die Welt sich wenden soll, um Meiner zu gedenken. Doch du hast Ihn, das Ziel dieses Gedenkens, verschmäht, als Er erschien mit dem Reiche Gottes, deines Herrn und des Herrn der Welten. Wir sind allezeit mit dir gewesen und fanden dich an einen Zweig geklammert, der Wurzel nicht achtend. Wahrlich, dein Herr ist Zeuge dessen, was Ich sage. Wir waren bekümmert, dich um Unseren Namen kreisen zu sehen, ohne Unser gewahr zu werden, obgleich Wir vor deinem Angesicht waren. Öffne deine Augen, diese herrliche Erscheinung zu betrachten und Ihn, den du des Tages und zur Nachtzeit anrufst, zu erkennen und das Licht zu erschauen, das von diesem Horizont ausstrahlt."

+9:16

In der Súriy-i-Mulúk wird Sultán 'Abdu'l-'Azíz mit folgenden Worten angeredet: "Lausche, o König, den Wiorten Dessen, der die Wahrheit spricht, Ihm, der von dir keine Belohnung fordert für Dinge, die Gott dir zu gewähren beliebt hat, Ihm, der unbeirrt den geraden Pfad wandelt. Er entbietet dich vor Gott, deinen Herrn, der dir die rechte Bahn zeigt, den Weg, der zu wahrem Glück führt, auf daß du vielleicht zu jenen gehörst, denen es wohl ergehen wird . . . Mit dem, der sich Gott ganz hingibt, wird Gott sicherlich sein; und den, der sein ganzes Vertrauen auf Gott setzt, wird Gott wahrlich vor allem beschützen, was ihm schaden könnte, und ihn vor der Bosheit aller Unheilstifter beschirmen."

+9:17

"Würdest du dein Ohr Meiner Rede zuneigen und Meinen Rat beachten, so würde Gott dich zu einer so hervorragenden Stellung erheben, daß die Pläne keines Menschen auf der ganzen Erde dich je berühren oder verletzen könnten. O König, befolge aus innerstem Herzen und mit deinem ganzen Sein die Gebote Gottes und wandle nicht auf dem Pfad des Tyrannen. Ergreife die Zügel der Angelegenheiten deines Volkes, halte sie fest im Griffe deiner Gewalt und prüfe persönlich alles, was sie betritt. Lasse dir nichts entgehen, denn darin liegt das höchste Gut."

+9:18 #68

"Danke Gott dafür, daß Er dich aus der ganzen Welt erwählte und dich zum König gemacht hat über die, welche deinen Glauben bekennen. Es geziemt dir wohl, die wunderwollen Gunstbezeigungen hochzuschätzen, womit Gott dir gewogen war, und immerfort Seinen Namen zu verherrlichen. Du kannst Ihn am besten damit preisen, daß du Seine Geliebten liebst und Seine Diener beschützt und vor den Anschlägen der Verräter behütest, so daß niemand sie fürderhin unterdrücken kann. Noch mehr, du solltest dich dazu aufraffen, das Gesetz Gottes bei ihnen zur Geltung zu bringen, so daß du zu denen gehörst, die in Seinem Gesetze fest gegründet dastehen."

+9:19

"Würdest du bewirken, daß Ströme der Gerechtigkeit ihre Wasser auf deine Untertanen ergießen, so würde Gott dir sicherlich mit den Heerscharen des Unsichtbaren und des Sichtbaren beistehen und dich in deinem Tun stärken. Keinen Gott gibt es außer Ihm. Die ganze Schöpfung und ihr Reich sind Sein. Zu Ihm kehren die Werke der Gläubigen zurück."

+9:20

"Setze dein Vertrauen nicht auf deine Schätze, lege deine ganze Zuversicht in die Gnade Gottes, deines Herrn. Lasse Ihn deine Hoffnung sein in allezn, was du tust, und gehöre zu denen, die sich Seinem Willen unterworfen haben. Lasse Ihn deinen Helfer sein und mache dich reich durch Seine Schätze, denn Sein sind die Schatzkammern der Himmel und der Erde. Er spendet sie, wem Er will, und versagt sie, wem Er will. Es gibt keinen anderen Gott außer Ihm, dem Allbesitzenden, dem Allgepriesenen. Alle sind nur Arme an der Türe Seiner Barmherzigkeit. Alle sind hilflos vor der Offenbarung Seiner höchsten Herrschaft und flehen um Seine Gunst."

+9:21 #69

"Überschreite nicht die Grenzen der Mäßigung und verfahre gerecht mit denen, die dir dienen. Gib ihnen entsprechend ihren Bedürfnissen, aber nicht in solchem Übermaß, daß es ihnen möglich ist, für sich Reichtümer aufzuhäufen, ihre Person herauszuputzen, ihr Heim zu verzieren, Dinge anzuschaffen, die ihnen nicht zum Wohle gereichen, und unter die Verschwender zu geraten. Behandle sie mit unwandelbarer Gerechtigkeit, so daß keiner von ihnen Mangel leide noch durch Luxus verweichlicht werde. Dies ist nur offenbare Gerechtigkeit. Lasse nicht zu, daß Verworfene über Edle und Ehrenwerte regieren und herrschen, und dulde nicht, daß die Hochgesinnten in der Gewalt der Verächtlichen und Wertlosen seien, denn dies ist es, was Wir bei Unserer Ankunft in der Stadt (Konstantinopel) bemerkten. Dessen sind Wir Zeuge ..."

+9:22

"Halte dir Gottes unbeirrbare Waage vor Augen und wäge wie einer, der in Seiner Gegenwart steht, auf dieser Waage deine Taten jeden Tag, jeden Augenblick deines Lebens. Ziehe dich zur Rechenschaft, ehe du zur Rechenschaft gerufen wirst an dem Tage, da kein Mensch aus Furcht vor Gott die Kraft haben wird, aufrecht zu stehen, an dem Tage, da die Herzen der Achtlosen erzittern werden ..."

+9:23

"Du bist Gottes Schatten auf Erden. So strebe danach, in solcher Art zu handeln, wie es einer so herGorragenden und erhabenen Stufe zukommt. Wenn du dich dem entziehst, die Dinge zu befolgen, die Wir auf dich herabkommen ließen und dich lehrten, so wirst du sicherlich dieser großen und unschätzbaren Ehre verlustig gehen. So kehre denn um, halte dir allein an Gott und reinige dein Herz von der Welt und all ihrem Tand und dulde nicht, daß die Liebe irgendeines Fremdlings sich dort einniste und darin wohne. Bevor du nicht dein Herz von jeder Spur solcher Liebe lauterst, kann der Glanz des Lichtes Gottes Seine Strahlen nicht darauf ergießen, denn niemandem hat Gott mehr gegeben als ein Herz. Wahrlich, dies wurde verordnet und steht in Seinem altehrwürdigen Buche verzeichnet. Und da das Menschenherz, wie es von Gott geschaffen, eines und ungeteilt ist, so geziemt es dir, darauf zu achten, daß seine Neigungen auch eins und ungeteilt seien. Klammere dich daher mit der ganzen Zuneigung deines Herzens an Seine Liebe und halte es fern von der Liebe zu irgend jemandem außer Ihm, auf daß Er dir beistehe, dich in den Ozean Seiner Einheit zu versenken, und dich befähige, eine getreue Stütze Seiner Einigkeit zu werden ..."









+10 #70

Halte den Unterdrücker ab

"O König, höre aufmerksam auf die Worte, die Wir an dich richteten. Halte den Unterdrücker ab von seiner Tyrannei und schließe die Ungerechten aus dem Kreise derer aus, die deinen Glauben bekennen. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Die Trübsale, die Wir aushielten, sind derart, daß eine Feder, die sie schildert, vom Seelenschmerz überwältigt wird. Keiner, der aufrichtig glaubt und die Einheit Gottes hochhält, kann die Bürde ihrer Schilderung tragen. So groß sind Unsere Leiden gewesen, daß selbst die Augen Unserer Feinde, ja die Augen eines jeden einsichtswollen Menschen über Uns geweint haben. Und allen diesen Prüfungen sind Wir unterworfen worden, obwohl Wir Uns dir näherten und den Menschen befahlen, unter deinen Schatten zu treten, auf daß du ein Bollwerk seiest für alle, die an die Einheit Gottes glauben und sie hochhalten."

+10:2

"O König, habe Ich dir jemals den Gehorsam werweigert? Habe Ich irgendwann eines deiner Gesetze mißachtet? Kann einer deiner Minister, die dich im 'Iráq vertreten, irgendeinen Beweis erbringen, der Meine Unredlichkeit gegen dich begründen könnte? Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Welten! Nicht einen kleinen Augenblick lang haben Wir Uns gegen dich oder gegen einen deiner Minister aufgelehnt. Niemals, so Gott will, werden Wir Uns gegen dich empören, selbst wenn Wir strengeren Prüfungen ausgesetzt wären als je zuvor. Am Tage und zur Nachtzeit, am Abend und am Morgen beten Wir für dich zu Gott, daß Er dir gnädig beistehe, Ihm zu gehorchen und Seine Gebote zu achten, und Er dich vor den Scharen der Bösen beschirme. So tue denn wie dir beliebt und behandle Uns wie es deiner Stufe zukommt und deiner Herrschaft geziemt. Vergiß nicht das Gesetz Gottes in allem, was du zu tun wünschest, jetzt oder in künftigen Tagen. Sprich.- Preis sei Gott, dem Herrn der Welten!"

+10:3 #71

Des weiteren steht im Kitáb-i-Aqdas folgender gewaltiger Anruf Konstantinopels: "O Ort, gelegen an den Küsten zweier Meere! Wahrlich, der Thron der Tyrannei wurde auf dir errichtet und die Flamme des Hasses in deinem Inneren entzündet, so sehr, daß die Versammlung in der Höhe und jene, die den erhabenen Thron umkreisen, klagten und jammerten. Wir sehen in dir den Narren über den Weisen herrschen und Finsternis vor dem Lichte sich brüsten. Wahrlich, du bist mit offensichtlichem Stolz erfüllt. Hat dich dein äußerer Glanz hochmütig gemacht? Bei Ihm, dem Herrn des Menschengeschlechts! Er wird rasch vergehen, und deine Töchter und deine Witwen und alle deines Stammes, die in dir wohnen, werden wehklagen. Dies verkündet dir der Allwissende, der Allweise."

+10:4

Was Násiri'd-Dín Sháh betrifft, so verkündet das Lawh-iSultán, welches von 'Akká aus an ihn gesandt wurde und welches das längste Tablet Bahá'u'lláhs an einen einzelnen Herrscher darstellt, folgendes: "O König!

Ich war nur ein Mensch wie andere und schlief auf Meinem Lager - siehe, da wehten die Winde des Herrlichsten über Mich und gaben Mir Kenntnis von allem, was war.

Diese Sache ist nicht von Mir, sondern von Dem, welcher allmächtig und allwissend ist.

Und Er gebot Mir, Meine Stimme zu erheben zwischen Erde und Himmel, und um dessentwillen befiel Mich, worüber ein jeder Mensch mit Einsicht weinte.

Die allgemein übliche Gelehrsamkeit der Menschen studierte Ich nicht; ihre Schulen betrat Ich nicht.

Frage nach in der Stadt, wo Ich wohnte, auf daß du wohl versichert seiest, daß Ich nicht zu denen gehöre, die falsch reden.

Das ist nur ein Blatt, das die Winde des Willens deines Herrn, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, bewegt haben.

Kann es ruhig bleiben, wenn der Sturmwind weht?

Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Namen und Eigenschaften!

Er bewegt es, wie Er will.

Das Vorübergehende ist wie ein Nichts vor Ihm, dem Ewigen.

Sein allbezwingender Ruf hat Mich erreicht und ließ Mich Seinen Lobpreis unter allem Volke anstimmen.

Fürwahr, Ich war wie ein Toter, als Sein Befehl erscholl.

Die Hand des Willens deines Herrn, des Mitleidigen, des Barmherzigen, verwandelte Mich.

Kann irgend jemand aus eigenem Willen das aussprechen, weswegen alle Menschen, hoch und niedrig, sich gegen ihn erheben werden?

Nein, bei Ihm, der die Feder die ewigen Geheimnisse lehrte: das kann nur, wem die Gnade des Allmächtigen, des Allgewaltigen Kraft gab.

Die Feder des Höchsten wandte sich Mir zu und sprach:

Fürchte dich nicht!

Berichte Seiner Majestät, dem Sháh, was über dich gekommen ist.

Wahrlich, sein Herz ist in der Hand deines Herrn, des Gottes der Barmherzigkeit, damit vielleicht die Sonne der Gerechtigkeit und Freigebigkeit über dem Horizonte seines Herzens aufstrahlt.

So wurde die Verordnung unwiderruflich festgesetzt durch Ihn, den Allweisen."

+10:5 #72

"O König, blicke auf diesen jungen Mann mit den Augen der Gerechtigkeit. Urteile sodann aufrichtig über das, was Ihn befallen hat. Wahrhaftig, Gott hat dich zu Seinem Schatten gemacht unter den Menschen und zum Zeichen Seiner Macht für alle, die auf Erden wohnen. Urteile zwischen Uns und denen, die Uns Unrecht taten ohne Beweis und ohne ein erleuchtendes Buch. Sie, die um dich sind, lieben dich um ihres eigenen Vorteils willen, wogegen dieser junge Mann dich um deines Vorteils willen liebt und keinen Wunsch hat, als dich dem Sitze der Gnade näher zu bringen und dich der rechten Hand der Gerechtigkeit zuzuführen. Dein Herr ist Zeuge dessen, was Ich erkläre."

+10:6

"O König! Wenn du dein Ohr dem Laut der Feder der Herrlichkeit und dem Gurren der Taube der Ewigkeit zuneigtest, die auf den Zweigen des Lotosbaumes, über den es kein Hinausgehen gibt, den Lobpreis Gottes, des Schöpfers aller Namen, der Erde und des Himmels, singt, so würdest du auf eine solche Stufe gelangen, von welcher aus du in der Welt des Daseins nichts als den Glanz des Angebeteten schauen und deine Herrschaft als das Unwürdigste deines Besitzes ansehen würdest; du würdest sie jedem überlassen, der sie gerade begehrt, und dein Angesicht dem Horizont zuwenden, der im Lichte Seines Antlitzes erglüht. Auch würdest du die Bürde der Herrschaft nur noch tragen wollen, um damit deinem Herrn, dem Erhabenen, dem Höchsten, zu helfen. Dann würden dich die Himmelsbewohner segnen. Ach, wie herrlich ist diese erhabenste Stufe - könntest du doch zu ihr gelangen durch die Macht deiner Herrschaft, die erkannt wird als vom Namen Gottes hergeleitet ..."

+10:7 #73

"O König des Zeitalters! Die Augen dieser Flüchtlinge sind der Barmherzigkeit des Barmherzigsten zugewandt und auf sie geheftet. Es besteht kein Zweifel, daß diesen Trübsalen die Ausgießungen höchster Barmherzigkeit folgen werden und daß nach diesen schrecklichen Anfeindungen ein überströmendes Glück kommen wird. Wir hoffen sehr, daß Seine Majestät der Sháh diese Dinge selbst untersuchen und den Herzen Hoffnung brngen werde. Was Wir deiner Majestät unterbreiteten, ist fürwahr zu deinem höchsten Nutzen. Und Gott, wahrlich, ist für Mich hinreichend Zeuge ..."

+10:8

"O Sháh, geschähe es doch, daß du Mir gestattetest, dir das zu senden, was die Augen ergötzt, die Seelen beruhigt und jeden ehrlich gesinnten Menschen überzeugt, daß bei Ihm die Erkenntnis des Buches ist ... Wäre die Zurückweisung durch die Narren und die falsche Nachsicht der Geistlichen nicht gewesen, so hätte Ich eine Rede gehalten, welche die Herzen durchschauert und in ein Reich entführt hätte, wo das Rauschen der Winde zu hören wäre: `Keinen Gott gibt es außer Ihm! ...`"

+10:9

"O Sháh, Ich habe auf dem Pfade Gottes geschaut, was noch kein Auge schaute und kein Ohr hörte ... Wie zahlreich sind die Trübsale, welche auf Mich herabströmten und bald noch herabströmen werden! Ich schreite woran, den Blick auf Ihn gerichtet, den Allmächtigen, den Allgütigen, während hinter Mir die Schlange gleitet. Meine Augen haben Tränen vergossen, bis Mein Bett von ihnen getränkt war. Aber Ich gräme Mich nicht um Mich. Bei Gott! Mein Haupt sehnt sich nach dem Speer aus Liebe zu seinem Herrn. Ich ging nie an einem Baum vorbei, ohne daß Mein Herz ihn anredete und sprach: `O würdest du doch in Meinem Namen abgehauen und Mein Leib an dir auf dem Pfade Meines Herrn gekreuzigt!` ... Bei Gott! Obgleich Müdigkeit Mich niederdrückt, Hunger Mich verzehrt, der nackte Fels Mein Bett ist und die Tiere des Feldes Meine Gefährten sind, will Ich nicht klagen, sondern geduldig ausharren, wie jene mit Standhaftigkeit und Festigkeit Begabten durch die Kraft Gottes, des ewigen Königs und Schöpfers der Nationen, ausgeharrt haben. Gott will Ich Dank in allen Lebenslagen darbringen. Wir bitten, Er möge in Seiner Güte - gepriesen sei Er! - durch diese Kerkerhaft die Nacken der Menschen Von Ketten und Fesseln befreien und mit aufrichtigem Angesicht sich Seinem Antlitz zuwenden lassen, Ihm, dem Mächtigen, dem Freigebigen. Er ist bereit, jedem zu antworten, der Ihn anruft, und Er ist denen nahe, die mit Ihm Umgang pflegen."

+10:10 #74

Im Qayyúmu'l-Asmá' wandte sich der Báb an MuhammadSháh: "O König des Islám! Nachdem du dem Buche geholfen hast, hilf du mit der Wsahrheit auch Ihm, welcher Unsere Größte Erwähnung ist, denn Gott hat, wahrlich, für dich und deine Umgebung am Tage des Gerichtes eine besondere Stellung auf Seinem Pfade bestimmt. O Sháh, Ich schwöre bei Gott! Wenn du Ihm, der Seine Erwähnung ist, Feindschaft erweist, so wird dich Gott am Tage der Auferstehung vor den Königen zu höllischem Feuer verdammen, und du wirst gewißlich an jenem Tage keinen Helfer finden außer Gott, dem Erhabenen. O Sháh, reinige das Heilige Land (Tihrán) von solchen, die das Buch zurückwiesen, ehe der Tag der Erwähnung Gottes kommt, schrecklich und plötzlich, mit Seiner mächtigen Sache durch den Willen Gottes, des Höchsten. Wahrlich, Gott hat dir vorgeschrieben, dich Dein, der Seine Erwähnung ist, und Seiner Sache zu unterwerfen, und mit der Wahrheit und mit Seiner Erlaubnis die Länder zu bezwingen; denn in dieser Welt bist du gnadenreich mit Herrschaft bekleidet worden und wirst in der nächsten dicht bei dem Sitze der Heiligkeit mit den Bewohnern des Paradieses Seines Wohlgefallens ruhen. O Sháh, lasse dich nicht durch deine Herrschaft täuschen, denn `jede Seele wird den Tod schmecken`, und wahrlich, dies ist als Gottes Ratschluß niedergeschrieben worden."

+10:11 #75

In seinem Tablet an Muhammad-Sháh hat der Báb des weiteren geoffenbart: "Ich bin der erste Punkt, aus welchem alle erschaffenen Dinge erzeugt wurden. Ich bin das Antlitz Gottes, dessen Glanz niemals verdunkelt werden kann, das Licht Gottes, dessen Glanz niemals verblassen kann ... Alle Schlüssel des Himmels hat Gott in Meine Rechte zu legen beliebt und alle Schlüssel der Hölle in Meine Linke ... Ich bin eine der tragenden Säulen des Urwortes Gottes. Wer immer Mich erkannt hat, hat alles erkannt, was wahr und recht ist, und alles erreicht, was gut und geziemend ist ... Der Stoff, aus dem Gott Mich erschaffen hat, ist nicht der Lehm, aus dem andere geformt wurden. Er hat Mir verliehen, was weder die Weisen der Welt je erfassen noch die Gläubigen je entdecken können..."

+10:12

"Bei Meinem Leben! Märe es nicht um der Verpflichtung willen, die Sache Dessen, der das Zeugnis Gottes ist, zu bekennen, ... würde Ich dir dies nicht verkündet haben ... In diesem gleichen Jahre (Jahr 60) sandte Ich dir einen Boten und ein Buch, daß du für die Sache Dessen, der das Zeugnis Gottes ist, handelst, wie es der Stufe deiner Herrschaft geziemt ..."

+10:13

"Ich schwöre bei der Wahrheit Gottes! Würde der, welcher Mich in solcher Weise zu behandeln gewillt war, erkennen, wer der ist, den er so behandelt hat, so würde er wahrlich nie mehr in seinem Leben glücklich werden. Es ist vielmehr - Ich tue dir gewißlich die Wahrheit in dieser Angelegenheit kund -, wie wenn er alle Propheten eingekerkert hätte und alle Männer der Wahrheit und alle Auserwählten ... Wehe dem, von dessen Händen Böses kommt, und gesegnet sei der Mensch, von dessen Händen Gutes kommt ..."

+10:14

"Ich schwöre bei Gott! Ich suche kein irdisches Gut bei dir, und sei es auch nur sowiel wie ein Senfkorn ... Ich schwöre bei der Wahrheit Gottes! Wüßtest du, was Ich weiß, du würdest die Herrschaft über diese und die nächste Welt aufgeben, um Mein Wohlgefallen durch deinen Gehorsam dem Wahren gegenüber zu erlangen ... Würdest du es ablehnen, so würde der Herr der Welt einen erwecken, der Seine Sache erhöhen wird, und wahrlich, der Befehl Gottes wird zur Tat werden."

+10:15

Liebe Freunde! Wie weit ist doch der Rundblick, den diese kostbaren, diese erschütternden, göttlich verkündeten Aussprüche vor unseren Augen ausbreiten !









+11 #76

Gottes Stellvertreter auf Erden

Welche Erinnerung rufen sie wach! Wie erhaben sind die Grundsätze, die sie einprägen! Welche Hoffnungen erzeugen sie! Welche Vorstellungen erwecken sie! Und doch, wie bruchstückhaft müssen die eben erwähnten Worte erscheinen, seien sie auch dem eigendlichen Plan meines Stoffes angepaßt, wenn sie mit der hinreißenden Majestät verglichen werden, die nur das Lesen des vollen Textes erschließen kann! Er, der Gottes Stellvertreter auf Erden war, hat in dem entsdieidendsten Augenblick, als seine Offenbarung ihren Höhepunkt erreichte, jene angesprochen, die in ihrer Person den Glanz, die oberste Gewalt und die Macht irdischer Herrschaft vereinigten; sicherlich konnte Er kein Jota oder Tupfelchen von dem Gewicht und der Kraft abziehen, welche die Überreichung einer so geschichtlichen Botschaft erforderte. Weder die Gefahren, die so schnell über Ihn hereinbrachen, noch die furchtbare Gewalt, mit der die Herrscher des Westens und die Machthaber des Ostens zu jener Zeit - nach der Lehre von dcr absoluten Herrschaft - ausgestattet waren, konnten den Verbannten und Gefangenen von Adrianopel davon abhalten, den lauten Schall seiner Botschaft seinen beiden kaiserlichen Verfolgern und auch den übrigen zeitgenössischen Herrschern auf schrifllichem Wege mitzuteilen.

+11:2 #77

Die Größe und Verschiedenartigkeit des Stoffes, die zwingende Kraft der Beweisführung, die Erhabenheit und Kühnheit der Sprache bannen unsere Aufmerksamkeit und erstaunen unseren Geist.

Kaiser, Könige und Fürsten, Kanzler und Minister, der Papst, Priester, Mönche und Philosophen, die Vertreter der Wissenschaft, Parlamentarier und Abgeordnete, die Reichen auf Erden, die Anhänger aller Religionen und das Volk von Bahá - sie alle sind in den Wirkungsbereich des Urhebers dieser Botschaften einbezogen und erhalten, nach ihrem Verdienst und Wert, die Ratschläge und Ermahnungen, die sie verdienen.

Nicht minder erstaunlich ist die Mannigfaltigkeit dcr Themen, die in diesen Tablets berührt werden.

Die alles überragende Majestät und Einheit eines nicht erkennbaren, unnahbaren Gottes wird hervorgehoben und die Einheit seiner Gesandten verkündet und mit Nachdruck erklärt.

Die Einzigkeit, die Universalität und die Wirkkräfte des Bahá'í-Glaubens werden betont und Zweck und Wesensart der Bahá'í-Offenbarung dargelegt.

Die Bedeutung von Bahá'u'lláhs Leiden und Verbannungen wird enthüllt, und die auf seinen Herold und auf seinen Namensbruder herabgeströmten Trübsale werden erkannt und beklagt.

Sein eigenes Sehnen nach der Krone des Märtyrertums, die sie beide in so geheimnisvoller Weise gewannen, wird erwähnt, die unaussprechlichen Herrlichkeiten und Wunder, die seiner eigenen Sendung vorbehalten sind, werden angedeutet.

Begebenheiten, erregend und wunderbar zugleich, aus den verschiedenen Zeiten seines Wirkens werden geschildert, und die Vergänglichkeit von weltlichem Pomp, Ruhm, Reichtum und Herrschertum wiederholt und klar vor Augen geführt.

Kraftvoll und eindringlich wird zur Anwendung der erhabensten Grundsätze in persönlichen und internationalen Beziehungen aufgerufen und befohlen, entehrende, dem Glück und Wachsrum, der Wohlfahrt und Einheit der Menschenrasse schädliche Gewohnheiten und Gebräuche aufzugeben, Könige werden getadelt, kirchliche Würdenträger angeklagt, Minister und Gesandte verdammt und die Gleichsetzung seines Kommens mit dem Kommen des Vaters selbst unzweideutig erklärt und wiederholt verkündet.

Der gewaltsame Sturz von einigen dieser Könige und Kaiser wird geweissagt, und zwei von ihnen werden eindeutig herausgefordert, die meisten gewarnt, alle angerufen und ermahnt.

+11:3 #78

Im Lawh-i-Sultán (Tablet an den Sháh von Persien) erklärt Bahá'u'lláh: "Möge doch der weltverschönernde Wunsch Seiner Majestät verfügen, daß dieser Diener den Geistlichen der Zeit gegenübergestellt werde und Beweise und Zeugnisse in der Gegenwart Seiner Majestät des Sháh vorbringe! Dieser Diener ist bereit und setzt Seine Hoffnung auf Gott, daß eine solche Versammlung einberufen werde, damit die Wahrheit der Sache von Seiner Majestät dem Sháh klar und offenbar gemacht werde. Es ist nunmehr an dir, zu befehlen, und Ich stehe bereit vor dem Throne deiner Herrschaft. So entscheide denn für Mich oder gegen Mich."

+11:4

Und fernerhin hat Bahá'u'lláh im Lawh-i-Ra'ís, in Erinnerung an sein Gespräch mit dem türkischen Offizier, der mit der Durchführung seiner Verbannung in die feste Stadt 'Akká beauftragt war, geschrieben: "Es geht darum, daß Ich dich bitte, wenn es dir möglich ist, Seiner Majestät dem Sultán zu unterbreiten, daß es diesem jungen Mann ermöglicht werde, zehn Minuten mit ihm zusammenzutreffen, auf daß er nach allem fragen möge, was er als genügendes Zeugnis erachtet und als Beweis für die Wahrhaftigkeit Dessen betrachtet, der die Wahrheit ist. Sollte Gott ihn befähigen, diese zu erbringen, so möge jener diese Mißhandelten frei und in Ruhe lassen." "Er versprach", fügte Bahá'u'lláh in jenem Tablet hinzu, "diese Botschaft zu übermitteln und Uns Antwort zu geben. Wir erhielten jedoch keine Nachricht von ihm. Wenngleich es Ihm, der die Wahrheit ist, nicht ansteht, sich an irgendeinen Menschen zu wenden, da ja alle erschaffen sind, Ihm zu gehorchen, so haben Wir doch im Hinblick auf die Lage dieser kleinen Kinder und die große Zahl so weit von ihren Freunden und ihrer Heimat verbannter Frauen in diese Sache eingewilligt. Trotzdem ist nichts erfolgt. 'Umar selbst ist am Leben und erreichbar. Erkundige dich bei ihm, damit dir die Wahrheit bekannt werde."

+11:5 #79

Über diese an die Herrscher gerichteten Tablets, die 'Abdu'l-Bahá als "Wunder" gepriesen hat, schrieb Bahá'u'lláh: "Ein jedes von ihnen ist mit einem besonderen Namen bezeichnet worden.

Das erste wurde `Das Dröhnen` genannt, das zweite `Der Stoß`, das dritte `Das Unvermeidliche`, das vierte `Das Einfache`, das fünfte `Der Zusammenbruch` und die anderen `Der betäubende Trompetenstoß`, `Das nahende Ereignis`, `Der große Schrecken`, `Die Trompete`, `Das Signalhorn` und dergleichen, so daß alle Völker der Erde mit Gewißheit erkennen und mit äußeren und inneren Augen bezeugen mögen, daß Er, welcher der Herr der Namen ist, geherrscht hat und immer herrschen wird, unter allen Umständen, über alle Menschen ...

Nie seit Beginn der Welt ist eine Botschaft so öffentlich verkündet worden ...

Verherrlicht sei diese Macht, die aufleuchtete und die Welt umfaßte.

Diese Tat des Verursachers aller Ursachen hat, als sie geoffenbart wurde, zwei Ergebnisse gezeitigt.

Sie hat zugleich die Schwerter der Ungläubigen geschärft und die Zungen derer gelöst, die sich Ihm zu Seinem Gedenken und Lobpreis zugewandt haben.

Dies ist die Wirkung der befruchtenden Winde, die früher schon im Lawh-i-Haykal erwähnt wurden.

Die ganze Erde befindet sich jetzt im Zustand der Trächtigkeit.

Der Tag naht heran, da sie ihre edelsten Fruchte hervorgebracht haben wird, da ihr die höchsten Bäume und die hezaubemdsten Blüten und himmlischsten Segnungen entsprossen sein werden.

Unermeßlich erhaben ist der Dufthauch, der vom Gewande deines Herrn, des Verklärten, weht.

Denn siehe, Er hat Seinen Duft ausgehaucht und alle Dinge neu gestaltet!

Wohl denen, die dies erfassen!

Es ist ohne Zweifel klar und offensichtlich, daß dabei Er, der Herr der Offenbarung, in diesen Dingen nichts für sich selbst gesucht hat.

Obgleich dessen gewahr, daß sie zu Trübsalen führen und Kummer und schmerzliche Prüfungen verursachen würden, hat Er doch einzig und allein als ein Zeichen Seiner liebewollen Gnade und Gunst, und in der Absicht, die Toten zu beleben und alle auf Erden zu erlösen, Sein eigenes Wohlergehen außer acht gelassen und das ertragen, was kein anderer Mensch ertragen hat noch tragen wird."

+11:6 #80

Die wichtigsten seiner an die einzelnen Herrscher gerichteten Tablets befahl Bahá'u'lláh, in der Form eines Pentagramms zu schreiben, das den Tempel des Menschen versinnbildlicht. Er fügte darin als Abschluß die folgenden Worte ein, welche die Wichtigkeit enthüllen, die Er diesen Botschaften beimaß und die ihre direkte Verbindung mit der Prophezeiung des Alten Testaments anzeigen:¹

¹ Schluß von der Surih-i-Haykl

"Also haben Wir den Tempel erbaut mit den Händen der Kraft und Macht - könntet ihr das doch erkennen! Dies ist der euch im Buche verheißene Tempel. Nähert euch ihm! Dies ist, was euch frommt - könntet ihr das doch verstehen! Seid ehrlich, o Völker der Welt! Welcher ist vorzuziehen, dieser oder ein aus Lehm gebauter Tempel? Wendet euer Angesicht ihm zu! Also wurde es euch von Gott befohlen, dem Helfer in der Gefahr, dem Selbstbestehenden. Folgt Seinem Gebot und preist Gott, euren Herrn, für das, was Er euch verliehen hat. Wahrlich, Er ist die Wahrheit, keinen Gott gibt es außer Ihm. Er offenbart, was Ihm gefällt, durch Seine Worte: `Sei! - und es ist`."

+11:7 #81

Auf diesen gleichen Gegenstand sich beziehend, redet Er die Anhänger Jesu Christi in einem seiner Tablets an:

"O Scharen der Anhänger des Sohnes! Wahrlich, der Tempel ist mit den Händen des Willens eures Herrn, des Allmächtigen, des Allgütigen, erbaut worden. O Volk, so sei denn Zeuge dessen, was Ich sage: Was ist vorzuziehen - was aus Lehm erbaut ist oder was durch die Hand eures Herrn, des Offenbarers von Versen, errichtet wurde? Dies ist der euch in den Schriften verheißene Tempel, Er ruft laut: `O Anhänger der Religionen! Eilt, zu Ihm, dem Quell aller Ursachen, zu gelangen, und folgt nicht jedem Ungläubigen und Zweifler`."

+11:8

Es sollte nicht vergessen werden, daß, abgesehen von diesen besonderen Tablets, worin die Könige der Welt einzeln und insgesamt angeredet werden, Bahá'u'lláh noch andere Tablets geoffenbart hat - das Lawh-i-Ra'ís ist ein hervorragendes Beispiel dafür - und in die Masse seiner umfangreichen Schriften unzählige stellen eingestreut hat, in denen Minister, Regierungen und deren beglaubigte Vertreter angesprochen worden sind oder auf sie hingewiesen wird. Doch gehe ich nicht näher auf solche Anrcden und Hinweise ein, welche, so wesentlich sie sind, dennoch nicht als mit dieser besonderen Bedeutung ausgestattet betrachtet werden können, welche direkte und bestimmte Botschaften, vom Offenbarer Gottes geäußert und an die höchsten Stellen der Welt seines Tages gerichtet, besitzen müssen.

+11:9

Liebe Freunde!

Genug ist nun gesagt worden, um die Trübsale zu schildern, die so lange Zeit die Begründer einer so überragenden Offenbarung überhäuft haben und welche die Welt in so unheilvoller Weise unbeachtet gelassen hat.

Genügend Aufmerksamkeit ist auch den Botschaften an jene selbständigen Herrscher geschenkt worden, welche in Ausübung ihrer absoluten Gewalt diese Leiden absichtlich hervorgerufen haben oder die in der Fülle ihrer Macht sich hätten erheben können, deren Auswirkungcn zu mildern oder ihren tragischen Verlauf abzuwenden.

Laßt uns nun die Folgen, die sich ergeben haben, betrachten.

Die Reaktion der Monarchen war, wie schon erwähnt, verschieden und unverkennbar und, wie der Gang der Dinge schrittweise enthüllte, unheilvoll in ihren Folgen.

Einer der hervorragendsten dieser Herrscher behandelte die göttliche Mahnung mit plumper Mißachtung und wies sie mit einer kurzen, unverschämten, von einem seiner Minister geschriebenen Antwort zurück.

Ein anderer ließ den Überbringer der Botschaft gewaltsam ergreifen, foltern, brandmarken und brutal erschlagen.

Andere zogen es vor, ein geringsdiätziges schweigen zu wahren.

Alle versäumten gänzlich ihre Pflicht, sich aufzumachen und Unterstützung zu gewähren.

Besonders aber zwei von ihnen, von Furcht und Zorn zugleich getrieben, faßten die Sache, die sie gemeinsam zu vertilgen entschlossen waren, noch härter an.

Der eine verdammte seinen göttlichen Gefangenen zu einer weiteren Verbannung, in "die Stadt von ärmlichstem Aussehen, mit dem abscheulichsten Klima und mit dem fauligsten Wasser", während der andere, ohnmächtig, an den Urheber eines ihm verhaßten Glaubens Hand anzulegen, dessen Anhänger abscheulichen und wilden Grausamkeiten unterwarf.

Die Kunde von Bahá'u'lláhs Leiden, in jene Botschaften eingekleidet, konnte kein Mitgefühl in ihren Herzen erwecken, seine Appelle, dergleichen weder in den Annalen des Christentums noch selbst in denen des Islám verzeichnet sind, wurden mit Geringschätzung zurückgewiesen.

Die düsteren Warnungen, die Er verkündete, wurden hochmütig verhöhnt.

Die kühnen Herausforderungen, die Er aussprach, wurden übersehen, die Züchtigungen, die Er vorhersagte, spöttisch abgetan.

+11:10 #82

Was - so könnten wir uns fragen - ist nun angesichts einer so völligen und schändlichen Ablehnung geschehen und was geschieht noch im weiteren Verlauf und besonders in den abschließenden Jahren dieses ersten Bahá'í-Jahrhunderts, eines Jahrhunderts, das angefüllt ist mit solch ungestümen Leiden und heftigen Gewalttätigkeiten gegen den verfolgten Glauben Bahá'u'lláhs? - In Staub zerfallene Kaiserreiche, gestürzte Königreiche, ausgelöschte Herrscherhäuser, verdunkelte Königswürde, ermordete, vergiftete, in die Verbannung getriebene, in ihren eigenen Reichen unterjochte Könige, während die wenigen übriggebliebenen Throne durch die Erschütterungen des Falles ihrer Gefährten erzittern.

+11:11 #83

Dieser so gigantische und verhängnisvolle Ablauf der Geschehnisse hatte, so darf man wohl sagen, in jener denkwürdigen Nacht seinen Anfang genommen, da in einem dunklen Winkel von Shiráz der Báb in Gegenwart des ersten "Buchstabens", der an ihn glaubte, das Anfangskapitel seiner berühmten Auslegung der Súrih von Joseph (Qayyúmu'l-Asmá') offenbarte, aus der sein Ruf wie ein Trompetenstoß an die Herrscher und Fürsten der Welt erscholl.

Dieser Vorgang ging aus dem Keimzustand in die sichtbare Offenbarung über, als sich die Weissagungen von Bahá'u'lláh erfüllten, die für alle Zeit in der Súriy-i-Haykal verwahrt und vor dem dramatischen Sturz Napoleons III. und der selbstauferlegten Gefangenschaft von Papst Pius IX. ausgesprochen wurden.

Er gewann an Bedeutung, als zu 'Abdu'l-Bahás Lebzeiten der große Krieg die Herrscherhäuser der Romanow, der Hohenzollern und der Habsburger vernichtete und mächtige, altehrwürdige Monarchien in Republiken verwandelte.

Er beschleunigte sich weiterhin bald nadi 'Abdu'l-Bahás Hinscheiden durch das Erlöschen des Herrscherhauses der Kadscharen in Persien und durch den erstaunlichen Zusammenbruch des Sultanats und des Kalifats zugleich.

Er wirkt noch weiter unter unseren eigenen Augen, wenn wir das Schicksal betrachten, das im Verlauf des riesigen, verheerenden Ringens die gekrönten Häupter des europäischen Kontinents nacheinander überfallen hat.

Sicherlich kann sich niemand bei leidenschaftsloser Betrachtung der Erscheinungen dieses unbarmherzigen, in so verhältnismäßig kurzer Zeit umwälzenden Geschehens der Schlußfolgerung entziehen, daß die letzten hundert Jahre, soweit sie das Los des Königtums betreffen, sehr wohl als einer der umwälzendsten Zeitabschnitte in den Annalen der Menschheit betrachtet werden können.









+12 #84

Rasche und vollständige Demütigung

Zu der Zeit, als Bahá'u'lláh seine Botschaften an die Könige in der Súriy-i-Mulúk in Adrianopel offenbarte, waren die erhabensten und einflußreichsten Herrscher der französische Kaiser und der Papst. Im politischen und religiösen Bereich hatten sie den höchsten Rang inne, und die Demütigung, die beide erlitten, war gleichermaßen rasch und vollständig.

+12:2

Napoleon III., der Sohn von Louis Bonaparte (dem Bruder Napoleons I.) war, wie wohl wenige Historiker bestreiten werden, der überragende Monarch seiner Zeit im Westen. "Der Kaiser ist der Staat", so sagte man von ihm. Die französische Hauptstadt war die reizvollste in Europa, der französische Hof "der glänzendste und üppigste des neunzehnten Jahrhunderts". Besessen von einem starren, unzerstörbaren Ehrgeiz, trachtete er danach, dem Vorbild seines kaiserlichen Oheims nachzueifern und dessen unterbrochenes Werk zu vollenden. Ein Träumer und Verschwörer verschlagener Natur, heuchlerisch und rücksichtslos, hatte er, der Erbe des napoleonischen Thrones, seinen Vorteil aus der Politik gezogen, die das wiederauflebende Interesse für die Laufbahn seines großen Vorbildes nährte, und hatte darum versucht, die Monarchie zu stürzen. Aber sein Bemühen scheiterte, und er wurde nach Amerika verbannt. Später beim Versuch einer gewaltsamen Rückkehr nach Frankreich wieder gefangen und zu lebenslänglicher Haft verurteilt, entkam er nach London, bis 1848 die Revolution seine Rückkehr ermöglichte und ihn in den Stand setzte, die Verfassung umzustürzen. Daraufhin wurde er zum Kaiser ausgerufen. wenngleich fähig, weitreichende Bewegungcn einzuleiten, besaß er weder den Scharfsinn noch den Mut, sie zu heherrschen.

+12:3

Diesem Manne, dem letzten Kaiser Frankreichs, welcher durch auswärtige Eroberungen dem Volke seine Dynastie wert zu machen strebte, welcher sogar den Traum hegte, Frankreich zum Mittelpunkt eines neuerweckten Römischen Reiches zu machen - einem solchen Manne hatte der verbannte von 'Akká - schon dreimal durch Sultán 'Abdu'l-'Azíz verbannt, aus der Kaserne, hinter deren Mauern Er eingekerkert lag - ein Tablet übermittelt, welches diese zweifellos klare Beschuldigung und unheilvolle Weissagung enthielt: "Wir bezeugen, daß das, was dich weckte, nicht ihr (der im schwarzen Meer ertränkten Türken) Schrei war, sondern die Einflüsterungen deiner eigenen Leidenschaften; denn wir prüften dich und fanden dich fehlerhaft ... Wärest du aufrichtig gewesen in deinen Worten, so hättest du nicht das Buch Gottes (das erste Tablet) beiseite geworfen, als es dir von Ihm, dem Allmächtigen, dem Allweisen, gesandt wurde ... Für das, was du getan hast, wird dein Reich in Verwirrung gestürzt werden, und das Kaisertum wird deinen Händen entgleiten als Strafe für dein Tun."

+12:4 #85

Bahá'u'lláhs erste Botschaft war, durch einen der französischen Gesandten dcs Kaisers weitergeleitet, in einer Art und Weise aufgenommen worden, wie sie aus den im "Brief an den Sohn des Wolfes" verzeichneten Worten vermutet werden kann: "Auf dieses (das erste Tablet) antwortete er jedoch nicht. Nach Unserer Ankunft im Größten Gefängnis erreichte Uns ein Brief seines Gesandten, dessen erster Teil in persisch, der zweite in seiner eigenen Handschrift geschrieben war. Darin war er herzlich und schrieb: `Ich habe, wie sie mich baten, Ihren Brief übergeben, bis heute aber noch keine Antwort erhalten. Wir haben jedoch die nötigen Empfehlungen an unseren Botschafter in Konstantinopel und an unsere Konsuln in jenen Gegenden gesandt. Wenn Sie noch irgendwelche Wünsche haben, teilen sie sie uns mit, und wir wollen sie ausführen.` Aus diesen Worten geht klar hervor, daß er die Absicht dieses Dieners so verstand, als ob sie eine Bitte um mateiiellen Beistand gewesen sei."

+12:5

In seinem ersten Tablet hatte Bahá'u'lláh in dem Wunsche, die Aufrichtigkeit der Beweggründe des Kaisers zu prüfen, mit Vorbedacht einen freundlichen, nicht herausfordernden Ton angenommen.

Er hatte die Leiden, die Er zu erdulden hatte, ausführlich geschildert und dann die folgenden Worte an ihn gerichtet: "Zwei durch den König dieser Zeit gnädig ausgesprochene Bemerkungen haben die Ohren dieser Mißhandelten erreicht.

Diese Erklärungen sind wahrlich der König aller Erklärungen, dergleichen noch niemals von einem Herrscher gehört worden sind.

Die erste war die Antwort an die russische Regierung, auf deren Frage, warum der (Krim-)Krieg gegen sie geführt werde.

Du antwortetest: `Der Schrei der Unterdrückten, die ohne Schuld und Tadel im Schwarzen Meer ertränkt wurden, weckte mich zur Zeit der Morgendämmerung.

Daher ergriff ich die Waffen gegen dich.` Diese Unterdrückten jedoch haben noch größeres Unrecht erlitten und sind in noch größerer Not.

Während die jenen Menschen angetane Trübsal nur einen Tag dauerte, haben sich die von diesen Dienern ertragenen Leiden fünfundzwanzig Jahre lang hingezogen, in denen uns jeder Augenblick qualvolle Pein brachte.

Die zweite gewichtige Äußerung - wahrlich eine erstaunliche Äußerung, die du der Welt verkündetest - war diese: `Uns obliegt es, die Unterdrückten zu rächen und den Hilflosen beizustehen.` Der Ruhm der Gerechtigkeit und Aufrichtigkeit des Kaisers hat sehr vielen Seelen Hoffnung gebracht.

Es geziemt dem König dieses Zeitalters, nach der Lage derer zu forschen, denen Unrecht getan wurde, und es obliegt ihm, den Schwachen seine Sorge angedeihen zu lassen.

Wahrlich, es gab nicht, noch gibt es heute auf Erden irgend jemanden, der so unterdrückt ist, wie wir es sind, oder so hilflos, wie diese Wanderer."

+12:6 #86

Es wird berichtet, daß nach Erhalt dieser ersten Botschaft jener oberflächliche, verschlagene und hochmutstrunkene Monarch das Tablet zu Boden geschleudert habe mit den Worten: "Wenn dieser Mann Gott ist, dann bin ich zwei Götter!" Der Überbringer des zweiten Tablets, so ist zuverlässig berichtet, hatte, um der strengen Aufsicht der wachen zu entgehen, dieses in seinem Hut verborgen, so war er imstande, es dem französischeii Gesclräflsträger in 'Akká zu übergeben, der, wie Nabíl in seinem Buch bezeugte, es ins Französische übersetzte und dem Kaiser sandte. Er selbst wurde ein Gläubiger, als er später die Erfüllung einer so bemerkenswerten Voraussage erlebte.

+12:7 #87

Die Bedeutung der düsteren und schicksalsschwangeren Worte Bahá'u'lláhs in seinem zweiten Tablet enthüllte sich bald. Er, der zur Herausforderung des Krimkrieges durch selbstische Wünsche getrieben und durch persönlichen Groll gegen den russisclren Kaiser gereizt war, der voll Ungeduld war, den Vertrag von 1815 zu zerreißen, um das Mißgeschick von Moskau zu rächen, und der mit kriegerischem Ruhm seinen Thron zu schmücken suchte, wurde bald selbst von einer Katastrophe verschlungen, die ihn in den Staub warf und Frankreich von seiner überragenden Stellung unter den Nationen zur viertrangigen Macht in Europa herabsinken ließ.

+12:8

Die Schlacht bei Sedan 1870 besiegelte das Schicksal des französischen Kaisers. Die Masse seines Heeres löste sich auf und ergab sich, wobei dies die größte Kapitulation darstellte, die bis dahin in der modernen Geschichte verzeichnet wurde. Eine erdrückende Kriegsentschädigung wurde eingetrieben. Er selbst wurde gefangengenommen. Sein einziger Sohn, der Kronprinz, fiel einige Jahre später im Kriege gegen die Zulukaffern. Das Kaiserreich brach zusammen, sein Programm blieb unverwirklicht. Die Republik wurde ausgerufen. Paris wurde daraufhin belagert und kapitulierte. "Das Schreckensjahr" folgte, durch einen Bürgerkrieg gekennzeichnet, der in seiner Wildheit noch den deutsch-französischen Krieg übertraf. Wilhelm I., der preußische König, wurde zum Deutschen Kaiser gerade in jenem schlosse gekrönt, das errichtet war als "mächtiges Denkmal und Sinnbild der Macht Ludwigs XIV., einer Macht, welche bis zu einem gewissen Grade durch die Demütigung Deutschlands gesichert worden war". Entthront durch ein Unheil, "so schauderhaft, daß es in der ganzen Welt widerhallte", verfiel dieser falsche und prahlerische Monarch schließlich, und bis zu seinem Tode, der gleichen Verbannung wie jene, die er im Falle von Bahá'u'lláh so herzlos übersehen hatte.

+12:9 #88

Eine weniger dramatische, aber geschichtlich noch bedeutsamere Demütigung erwartete Papst Pius IX. An ihn, der sich als den Vertreter Christi ansah, schrieb Bahá'u'lláh, daß "das Wort, welches der Sohn (Jesus) verbarg, geoffenbart wurde", daß "es in Gestalt des menschlichen Tempels herabgesandt wurde", daß Er selbst das Wort und der Vater sei. Ihm, der sich als "Diener der Diener Gottes" betitelte, verkündete der verheißene aller Zeitalter, seine Stufe in ihrer ganzen Fülle entschleiernd, daß "Er, der Herr der Herrn, gekommen ist, überschattet von Wolken". Der Papst war es, der bei seinem Anspruch, der Nachfolger Petri zu sein, von Bahá'u'lláh gemahnt wurde: "Dies ist der Tag, da der Fels (Petrus) ausruft und jauchzt .., mit den Worten: Sehet, der Vater ist gekommen, und was euch im Königreiche verheißen wurde ist erfüllt." Er, der Träger der dreifachen Krone, war es, der später zum ersten Gefangenen des Vatikans wurde und dem der göttliche Gefangene von 'Akká befahl, "seine Paläste denen zu überlassen, die sie begehren", "allen verzierten Kirchenschmuck zu verkaufen", den er besaß, und "den Erlös auf dem Pfade Gottes dahinzugeben", "sein Königreich den Königen zu überlassen" und aus seiner Behausung herauszutreten, sein Angesicht "dem Königreiche zugewandt".

+12:10

Graf Mastai-Ferretti, Bischof von Imola - der 254. Papst seit dem Beginn des Primats des Apostel Petrus - der zwei Jahre nach der Erklärung des Báb auf den apostolischen Thron erhoben wurde und dessen Pontifikat an Dauer das jedes seiner Vorgänger übertraf, wird für immer in der Erinnerung bleiben als Verfasser der Bulle, welche die unbefleckte Empfängnis der gebenedeiten Jungfrau erklärte (1854), was im Kitáb-i-Íqán als Kirchenlehrsatz erwähnt wird, und als Verkünder des neuen Dogmas von der Unfehlbarkeit des Papstes (1870). Eine herrschsüchtige Natur, ein schlechter Staatsmann, unversöhnlich, entschlossen, alle seine Machtbefugnisse zu wahren, konnte er, obgleich er durch Annahme einer ultramontanen Haltung seine Stellung fortwährend abgrenzte und seine geistige Amtsgewalt stärkte, schließlich jene weltliche Herrschaft doch nicht behaupten, die so viele Jahrhunderte lang von den Häuptern der katholischen Kirche ausgeübt worden war.

+12:11 #89

Diese weltliche Macht war im Laufe der Zeiten auf einen unbedeutenden Bruchteil zusammengeschrumpft.

Die Jahrzehnte, die ihrem Erlöschen vorangingen, waren voll der schwersten Wechselfälle.

Als die Sonne der Offenbarung Bahá'u'lláhs zum vollen Mittagsglanze aufstieg, wurden die Schatten, welche das dahinschwindende Patrimonium Petri befielen, entsprechend tiefer.

Das Tablet Bahá'u'lláhs an Pius IX. beschleunigte den Untergang.

Ein flüchtiger Blick auf die Bahn seines sinkenden Glückes während jener Jahrzehnte wird genügen:

Napoleon I. hatte den Papst aus seinem Besitz vertrieben.

Der Wiener Kongreß hatte ihn als dessen Oberhaupt und die Priester in dessen Verwaltung wieder eingesetzt.

Korruption, Zerrüttung und die Unfähigkeit, die innere Sicherheit zu verbürgen, sowie die Wiederherstellung der Inquisition hatten einen Geschichtsschreiber zu der Behauptung veranlaßt, daß "kein Land in Italien, ja in Europa, mit Ausnahme der Türkei, so regiert werde wie dieser Kirchenstaat". "Rom war eine Ruinenstadt, materiell wie moralisch."

Aufstände führten zum Eingreifen Österreichs.

Fünf Großmächte verlangten die Einführung weitreichender Reformen, welche der Papst versprach, aber nicht durchführen konnte.

Österreich griff wiederum ein, erfuhr aber den Widerstand Frankreichs.

Beide belauerten sich wegen der päpstlichen Besitzungen bis 1838, als mit ihrem Rückzug der Absolutismus aufs neue eingeführt wurde.

Die weltliche Macht des Papstes wurde nunmehr von einigen seiner eigenen Untertanen öffentlich angeprangert und damit ihr Untergang im Jahre 1870 angekündigt.

Innere Verwicklungen zwangen ihn, in stockfinsterer Nacht und als einfacher Priester verkleidet, zur Flucht aus Rom, das zur Republik erklärt wurde.

Später wurde durch die Franzosen sein früherer Status wiederhergestellt.

Die schaffung eines Königreiches Italien, die unzuverlässige Politik Napoleons III., das Unheil von Sedan und die von Clarendon auf dem den Krimkrieg abschließenden Pariser Kongreß öffentlich als ein "schandfleck Europas" bezeichneten Untaten der päpstlichen Regierung besiegelten das Schicksal dieser wankenden Herrschaft.

+12:12 #90

1870, nachdem Bahá'u'lláh seinen Brief an Pius IX. geoffenbart hatte, trat Viktor Emanuel I. in den Krieg mit den päpstlichen Staaten, und seine Truppen zogen in Rom ein und besetzten es. Am Vorabend dieser Besetzung begab sich der Papst in den Lateran und stieg, das Gesicht in Tränen gebadet, trotz seines Alters mit gebeugten Knien die Scala Santa hinan. Am nächsten Morgen, als die Beschießung begann, befahl er, die weiße Flagge über dem Petersdom zu hissen. Seines Besitzes beraubt, weigerte er sich, diese "Schöpfung der Revolution" anzuerkennen, exkommunizierte die Eindringlinge in seine Staaten und klagte Viktor Emanuel öffentlich an als "Räuberkönig" und als "jeden religiösen Grundsatzes bar, als Verächter des Rechts und Vergewaltiger jeden Gesetzes". Rom, "die ewige Stadt, auf welcher fünfundzwanzig Jahrhunderte des Ruhmes ruhen" und über welcher die Päpste mit nie bestrittenem Rechte zehn Jahrhunderte lang geherrscht hatten, wurde schließlich zum Sitze eines neuen Königreiches und zum Schauplatz der Demütigung, die Bahá'u'lláh vorausgeschaut und die der Gefangene des Vatikans sich selbst aufgebürdet hatte.

+12:13

"Die letzten Jahre des alten Papstes", schreibt ein Biograph, "waren mit Qualen erfüllt. Zu seinen körperlichen Gebrechen trat noch der Gram, allzuoft sogar im Herzen Roms den Glauben gröblich beleidigt, die religiösen Orden beraubt und verfolgt, die Bischöfe und Priester an der Ausübung ihrer Amtshandlungen verhindert zu sehen."

+12:14

Jede Anstrengung, die 1870 geschaffene Lage wieder rückgängig zu machen, erwies sich als vergeblich. Der Erzbischof von Posen ging nach Versailles, um Bismarcks Einschreiten zugunsten des Papsttums zu erbitten, wurde aber kühl empfangen. später wurde eine katholische Partei in Deutschland gebildet, um einen politischen Druck auf den deutschen Reichskanzler auszuüben. Aber alles war vergebens. Das mächtige, schon erwähnte Geschehen mußte unerbittlich seinen Lauf nehmen. Noch jetzt, nachdem über ein halbes Jahrhundert vergangen ist, hat die sogenannte Restauration der weltlichen Herrschaft nur dazu gedient, die Hilflosigkeit dieses ehemals mächtigen Herrschers noch stärker hervortreten zu lassen, bei dessen Namen Könige zitterten und dessen Doppelherrschaft sie sich völlig unterwarfen. Diese weltliche Herrschaft des Papstes, die tatsächlich auf die Zwergstadt des Vatikans begrenzt war und Rom als unbestrittenen Besitz einer anderen weltlichen Monarchie überließ, wurde erlangt für den Preis einer rückhaltlosen, so lange verweigenen Anerkennung des Königreiches Italien. Der Lateranvertrag, der ein für alle Mal die römische Frage gelöst haben will, hat tatsächlich einer weltlichen Macht hinsichtlich der eingeschlossenen Stadt eine Handlungsfreiheit gesichert, die voll Ungewißheit und Gefahr ist. "Die beiden Seelen der ewigen Stadt", hat ein katholischer Schrillsteller bemerkt, "sind voneinander getrennt worden, nur um noch härter als je zuvor zusammenzustoßen".

+12:15 #91

Der höchste Priester mag sich wohl die Regierung des mächtigsten seiner Vorgänger, Innozenz III., ins Gedächtnis rufen, de in den achtzehn Jahren seines Pontifikates Könige und Kaiser einsetzte und absetzte, dessen Interdikte Völker vom christlichen Gottesdienst ausschlossen, dessen Gesandtem der König von England seine Krone zu Füßen legte, und auf dessen Ruf der vierte und der fünfte Kreuzzug unternommen wurden.

+12:16

Könnte nicht das schon geschilderte Geschehen, im Laufe seines Wirkens während der wildbewegten Jahre, die der Menschheit noch bevorstehen, auf diesem selben Gebiet eine noch verheerendere Erschütterung zutage treten lassen, als sie bereits von ihm verursacht wurde?

+12:17

Der dramatische Zusammenbruch des dritten Kaiserreiches und des napoleonisdien Herrscherhauses und der eigentliche Untergang der weltlichen Herrschaft des Papstes zu Lebzeiten von Bahá'u'lláh waren nur die Vorläufer noch größerer Katastrophen, von denen gesagt werden kann, daß sie die WirkungsZeit 'Abdu'l-Bahás gekennzeichnet haben. Die Kräfte, entfesselt durch einen Konflikt, dessen volle Bedeutung noch unergründet ist und der als Vorspiel zu diesem verheerendsten aller Kriege betrachtet werden kann, können wohl als Anlaß zu diesen schrecklichen Umwälzungen (des 2. Weltkrieges - Anm, d. Herausg.) angesehen werden. Der Verlauf des Krieges von1914-1918 entthronte das Haus Romanow, während sein Abschluß den Sturz der Herrscherhäuser Habsburg und Hohenzollern beschleunigte.









+13 #92

Der Aufstieg des Bolschewismus

Der Aufstieg des in den Feuern jenes erfolglosen Ringens geborenen Bolschewismus erschütterte und stürzte den Thron des Zaren. Alexander II. Nikolajewitsch, welchem Bahá'u'lláh in seinem Tablet befohlen hatte, "sich zu erheben und die Völker vor Gott zu laden", welcher dreimal gewarnt worden war: "Hüte dich, daß dich deine Begierde nicht davon abhalte, dich dem Antlitz deines Herrn zuzuwenden", "hüte dich, daß du diesen erhabenen Rang nicht verscherzest", "hüte dich, daß dich deine Herrschaft nicht von Ihm fernhalte, welcher der oberste Herrscher ist" - war wohl nicht der letzte der Zaren, die im Lande herrschten, aber doch der Urheber einer rückschrittlichen Politik, welche sich am Ende für ihn selbst wie auch für seine Dynastie als verhängnisvoll erwies.

+13:2

In der letzten Zeit seiner Regierung führte er eine reaktionäre Politik ein, die weithin Enttäuschung hervorrief und den Nihilismus aufkommen ließ, der bei seinem Ausbreiten eine Periode des Terrorismus mit beispiellosen Gewaltakten einleitete, schließlich zu verschiedenen Anschlägen auf das Leben des Zaren führte und in seiner Ermordung gipfelte, strenge Unterdrückung kennzeichnete auch die Politik seines Nachfolgers, Alexanders III., der "eine Haltung herausfordernder Feindseligkeit den Neuerem und Liberalen gegenüber einnahm". Die überlieferten Grundsätze eines unberechtigten Absolutismus und einer extremen, streng kirchlichen Richtung wurden durch den noch strengeren Nikolaus II. aufrechterhalten, den letzten der Zaren. Er wurde von den Ratschlägen eines Mannes geleitet, der "die Verkörperung eines beschränkten, unbeugsamen Despotismus" war; durch eine verdorbene Bürokratie unterstützt und durch die unheilvolle Auswirkung eines fremden Krieges gedemütigt, vermehrte er die allgemeine Unzufriedenheit sowohl der Intelligenz wie der Bauern. Für eine Zeitlang in unterirdische Kanäle getrieben und durch militärische Rückschläge entfacht, äußerte sie sich schließlich explosionsartig mitten im großen Krieg in Form einer Revolution, die in der Schaffung einer Ideologie, im Umsturz von Einrichtungen und in dem Gemetzel, das sie beging, kaum ihresgleichen in der modernen Geschichte hat.

+13:3 #93

Ein großes Beben ergriff und erschütterte die Grundlagen jenes Landes. Das Licht der Religion wurde verdüstert. Kirchliche Institutionen jedweden Namens wurden hinweggefegt. Der Staatsreligion wurde die Unterstützung entzogen, sie wurde verfolgt und abgeschafft. Ein ungeheures Weltreich wurde zerstückelt. Ein kämpferisches, triumphierendes Proletariat vertrieb die Geistesarbeiter und plünderte und ermordete den Adel. Bürgerkrieg und Krankheit verminderten eine Bevölkerung, die sich ohnehin in den Qualen der Todesangst und Verzweiflung wand. Und schließlich wurde das Haupt des mächtigen Reiches zusammen mit seinen Gefährten, seiner Familie und seiner Dynastie in den Wirbel dieser großen Erschütterung gerissen und ging darin unter.

+13:4

Dasselbe Gottesgericht, das so gräßliches Unglück auf das Reich des Zaren häufte, brachte in seiner Abschlußphase den Fall des allmächtigen Deutschen Kaisers und des Erben des einst berühmten Heiligen Römischen Reiches. Es zerschmetterte das ganze Gefüge des kaiserlichen Deutschland, das sich aus dem Unheil, welches das napoleonische Herrscherhaus verschlang, erhoben hatte, und gab auch der Doppelmonarchie den Todesstoß.

+13:5 #94

Fast ein halbes Jahrhundert vorher harte Bahá'u'lláh, der in klaren, weithin hallenden Worten den schmählichen Fall des Nachfahren des großen Napoleon vorausgesagt hatte, im Kitáb-i-Aqdas an Kaiser Wilhelm I., den gerade bejubelten Sieger, eine nicht weniger bedeutungsvolle Warnung gerichtet. In Seiner Anrede der Ufer des Rheins hatte Er in ebenso unmißverständlichen Worten das Wehklagen vorausgesagt, welches die Hauptstadt des neu vereinigten Reiches befallen würde.

+13:6

"Denke an den" (Napoleon III.), so redete ihn Bahá'u'lláh an, "dessen Macht deine Macht überragte und dessen Rang deinen Rang übertraf ... O König, denke genau über ihn nach, über ihn und über jene, die gleich dir Städte erobert und Menschen beherrscht haben." Und ferner: "O Ufer des Rheins! Wir traben euch mit Blut bedeckt gesehen, denn die Schwerter der Vergeltung waren gegen euch gezückt, und ihr werdet es ein zweites Mal erleiden. Und Wir hören das Wehklagen Berlins, obgleich es heute in sichtbarem Ruhm erstrahlt."

+13:7

Auf ihn, der in seinem hohen Alter noch zwei von Verfechtern des heranflutenden Sozialismus verübte Anschläge auf sein Leben überstand, auf seinen Sohn Friedrich III., dessen drei Monate währende Regierung von einer tödlichen Krankheit überschattet war, und schließlich auf seinen Enkel Wilhelm II., den eigenwilligen und anmaßenden Monarchen und Zerstörer seines eigenen Kaiserreiches - auf sie alle fiel in verschiedenem Maße das volle Gewicht der Verantwortung, welche die Folge dieser schrecklichen Verkündigungen war.

+13:8

Wilhelm I., der erste Deutsche Kaiser und siebte König von Preußen, der sein ganzes Leben bis zu seiner Thronbesteigung im Heere zugebracht hatte, war ein kriegerischer, selbstherrlicher, mit veralteten Ideen erfüllter Herrscher. Mit Hilfe eines Staatsmannes, der zu Recht als "eines der Genies seines Jahrhunderts" betrachtet wurde, rief er eine Politik ins Leben, die sozusagen ein neues Zeitalter nicht nur für Preußen, sondern für die ganze Welt eingeleitet hat. Diese Politik wurde mit charakteristischer Gründlichkeit verfolgt und vervollkommnet durch Unterdrückungsmaßnahmen, die sie sichern und stützen sollten, durch Kriege, die zu ihrer Verwirklichung geführt wurden, und durch politische Bündnisse, die dann zu ihrer Erhöhung und Festigung geschlossen wurden, Bündnisse, die voll schrecklicher Konsequenzen für den europäischen Erdteil waren.

+13:9 #95

Wilhelm II., vom Temperament her ein Diktator, politisch unerfahren, militärisch aggressiv und religiös unaufrichtig, gab sich als Apostel des europäischen Friedens aus, bestand jedoch in Wirklichkeit auf "der gepanzerten Faust" und "der glänzenden Rüstung".

Verantwortungslos, taktlos und übermäßig ehrgeizig, war seine erste Tat, jenen klugen Staatsmann, den wahren Begründer seines Kaiserreiches, zu entlassen, dessen Weisheit Bahá'u'lláh anerkannt hatte, während die Unklugheit seines kaiserlichen, undankbaren Herrn von 'Abdu'l-Bahá bezeugt worden war.

Der Krieg wurde im Lande des Kaisers zur Religion, und durch Erweiterung der Ziele seiner mannigfaltigen Tätigkeiten fuhr er fort, den weg zu jenem schließlichen Zusammenbruch zu bereiten, der ihn und sein Haus entthronen sollte.

Als der Krieg ausbrach, die Macht seiner Heere seine Gegner scheinbar überwältigt hatte und die Nachrichten seiner Triumphe ins Ausland drangen und auch im fernen Persien widerhallten, da erhoben sich Stimmen, die jene stellen des Kitáb-i-Aqdas bespöttelten, welche so klar das Unglück, das seine Haupstadt befallen sollte, voraussagten, jedoch plötzlich überraschten ihn verhängnisvoll schnelle, unvorhergesehene Rückschläge.

Die Revolution brach aus, Wilhelm II. verließ sein Heer und floh schmachvoll nach Holland, gefolgt vom Kronprinzen.

Die Fürsten der deutschen Staaten dankten ab.

Eine Zeit des Chaos folgte.

Die kommunistische Fahne wurde in der Hauptstadt gehißt, die zu einem Hexenkessel der vorwirrung und des Bürgerkrieges wurde.

Der Kaiser unterzeichnete seine Abdankung.

Die Verfassung von Weimar errichtete die Republik und ließ auf diese weise den ungeheuren, durch die Politik von Blut und Eisen so mühsam aufgeführten Bau vollends krachend zusammenstürzen.

Alle die einstigen Anstrengungen nach jenem Ziel, das seit der Besteigung des preußischen Thrones durch Wilhelm I, mit inneren Gesetzen und äußeren Kriegen stets so emsig erstrebt worden war, wurden zunichte. "Das Wehklagen Berlins", das durch die Bedingungen eines ungeheuerlich strengen Vertrages gequält wurde, erscholl im Gegensatz zu den freudigen Siegesrufen, die ein halbes Jahrhundert vorher im Spiegelsaal des Schloßes von Versailles laut geworden waren.

+13:10 #96

Der Habsburger Monarch, der Erbe einer jahrhundertealten ruhmvollen Geschichte, stürzte zu gleicher Zeit vom Throne. Es war Franz Joseph, den Bahá'u'lláh im Kitáb-i-Aqdas tadelte, nicht seine Sache erforscht und seine Gegenwart aufgesucht zu haben, als er dies so leicht hätte tun können, während er das Heilige Land besuchte. "Du zogst an Ihm vorbei", so wirft Er dem Pilgerkaiser vor, "und forschtest nicht nach Ihm ... wir sind allezeit mit dir gewesen und fanden dich den Zweig festhaltend und der Wurzel nicht achtend ... Öffne deine Augen, auf daß du diese herrliche Erscheinung schauen und Ihn, den du des Tages und zur Nachtzeit anrufst, erkennen und das Licht, das über diesem leuchtenden Horizont strahlt, erblicken mögest."

+13:11

Das Haus Habsburg, in welchem der Kaisertitel fast fünf Jahrhunderte lang erblich geblieben war, wurde, seit jene Worte ausgesprochen waren, in zunehmendem Maße durch die Kräfte innerer Zersetzung bedroht und säte die Saaten äußeren Konflikts. Beiden mußte es schließlich erliegen. Franz Joseph, Kaiser von Österreich und König von Ungarn, ein reaktionärer Herrscher, führte alte Mißstände wieder ein, übersah die Rechte der Nationalitäten und stellte jene Zentralisierung der Ämter wieder her, die sich schließlich seinem Reiche so nachteilig erwies. Wiederholte Tragödien verdüsterten seine Regierungszeit. Sein Bruder Maximilian wurde in Mexiko erschossen. Kronprinz Rudolf ging in einer unehrenhaften Affäre unter. Die Kaiserin wurde in Genf ermordet. Erzherzog Franz Ferdinand und seine Gemahlin wurden in Serajewo ermordet. Dies löste einen Krieg aus, in dessen Verlauf der Kaiser selbst starb und damit eine Regierungszeit abschloß, die an Unheil, das sie dem Volk brachte, von keiner anderen übertroffen wurde.









+14 #97

Das Ende des Heiligen Römischen Reiches

Verspätete Anstrengungen waren noch gemacht worden, seinen wankenden Thron zu festigen. Das "morsche Kaiserreich", ein Gemisch von Staaten, Rassen und Sprachen, ging jedoch unaufhaltsam und schnell seiner Auflösung entgegen. Die politische und wirtschaflliche Situation war verzweifelt. Die Niederlage Österreich-Ungarns in eben diesem Kriege läutete seine Totenglocken und brachte seine Zerstückelung. Ungarn löste seine Verbindung. Das zusammengewürfelte Reich wurde zerrissen und alles, was von dem einst gefürchteten Heiligen Römischen Reich übrigblieb, war eine zusammengeschrumpfte Republik, die ein elendes Dasein führte, bis sie in neuerer Zeit (1941 - Anm. d. Herausg.), anders als ihr Schwestervolk, von der politischen Karte Europas völlig ausgelöscht und weggestrichen wurde.

+14:2

Das war das Schicksal der Reiche der Napoleoniden, der Romanow, der Hohenzollern und der Habsburger, deren Herrscher einschließlich des souveränen Inhabers des päpstlichen Thrones von der Feder des Höchsten einzeln angeredet und dann, je nachdem, vermahnt, vorher gewarnt, verurteilt, zurechtgewiesen und belehrt wurden.

+14:3

Welches Schicksal erfuhren nun jene Herrscher, die eine direkte staatliche Rechtsgewalt über den Glauben, seine Begründer und Anhänger ausübten und in deren Herrschaftsbereichen dieser Glaube geboren und zuerst verbreitet wurde, denen es also freistand, seinen Verkünder zu kreuzigen, seinen Begründer zu verbannen und seine Anhänger niederzumetzeln?









+15 #98

Was geschah mit der Türkei und Persien?

Schon zu Lebzeiten Bahá'u'lláhs und später während des Wirkens von 'Abdu'l-Bahá fielen die ersten Schläge einer langsamen, doch andauernden und unbarmherzigen Vergeltung gleicherweise auf die Herrscher des türkischen Hauses der Osmanen wie auf das Geschlecht der Kadscharen in Persien, die Erzfeinde des jungen Gottesglaubens, Sultán 'Abdu'l-'Azíz verlor seine Macht und wurde bald nach Bahá'u'lláhs Verbannung aus Adrianopel ermordet, während Násiri'd-Dín Sháh zur Zeit der Einkerkerung 'Abdu'l-Bahás in der Festungsstadt 'Akká einem Mordanschlag erlag. Es war jedoch der formbildenden Periode des Gottesglaubens vorbehalten, dem Zeitalter der Geburt und des Aufstiegs der Verwaltungsordnung - die, wie bereits dargelegt, mit ihrer Entfaltung solchen Aufruhr in die Welt bringt -, Zeuge zu sein nicht nur des Untergangs der beiden Herrschergeschlechter, sondern auch der Zwillingseinrichtung des Sultanats und des Kalifats.

+15:2

Von den beiden Gewaltherrschern war 'Abdu'l-'Azíz der mächtigere, ranghöhere, an Schuld beladenere, und er war mehr an der Trübsal und dem Geschick des Gründers unseres Glaubens beteiligt. Er hatte durch seine Erlasse Bahá'u'lláh dreimal verbannt, und in seinem Herrschaftsgebiet verbrachte der Offenbarer fast die ganze Zeit seiner vierzigjährigen Gefangenschaft während seiner Regierung und der seines Neffen und Nachfolgers 'Abdu'l-Hamid II. hatte der Mittelpunkt des Bündnisses ('Abdu'l-Bahá) nicht weniger als vierzig Jahre lang in der Gefängnisstadt 'Akká eine von vielen Gefahren, Beleidigungen und Entbehrungen erfüllte Kerkerhaft auszuhalten.

+15:3

"Lausche, o König", so lautet die von Bahá'u'lláh an Sultán 'Abdu'l-'Azíz gerichtete Mahnung, "den Worten Dessen, der die Wahrheit spricht, Ihm, der von dir keine Belohnung für sich fordert durch Dinge, die Gott dir zu gewähren beliebt hat, Ihm, der unbeirrt den Geraden Pfad wandelt ... Befolge, o König, aus innerstem Herzen und mit deinem ganzen Sein die Gebote Gottes und wandle nicht auf dem Pfade des Tyrannen ... Setze dein Vertrauen nicht auf deine Schätze. Lege deine ganze Zuversicht in die Gnade Gottes, deines Herrn ... überschreite nicht die Grenzen der Mäßigung und verfahre gerecht mit denen, die dir dienen ... Halte dir Gottes unbeirrbare Waage vor Augen und wäge wie einer, der in Seiner Gegenwart steht, auf dieser Waage deine Taten jeden Tag, jeden Augenblick deines Lebens. Ziehe dich zur Rechenschaft, ehe du zur Abrechnung gerufen wirst an dem Tage, da kein Mensch aus Furcht vor Gott die Kraft haben wird, aufrecht zu stehen, an dem Tage, da die Herzen der Achtlosen erzittern werden."

+15:4 #99

"Der Tag naht heran", so weissagt Bahá'u'lláh im Lawh-i-Ra'ís, "da das Land der Geheimnisse (Adrianopel) und seine Umgebung verwandelt und den Händen des Königs entgleiten werden, Aufruhr wird entstehen, die Stimme des Wehklagens erschallen und die Zeilen des Unheils werden überall offenbar werden, und Verwirrung wird sich ausbreiten um dessentwillen, was diesen Gefangenen zugestoßen ist von den Scharen der Unterdrücker. Der Lauf der Dinge wird sich ändern, und die Zustände werden so drückend werden, daß sogar die Sandkörner auf den öden Hügeln stöhnen und die Bäume auf den Bergen weinen werden, und Blut wird überall fließen. Dann wirst du das Volk in schmerzlichem Elend schauen."

+15:5

"Bald", hat Er weiter geschrieben, "wird Er euch in Seinem grimmen Zorn ergreifen, Aufruhr wird sich in eurer Mitte erheben und eure Herrschaftsgebiete werden auseinandergerissen werden. Dann werdet ihr heulen und wehklagen und werdet niemanden finden, der euch helfen und beistehen könnte ... Manches Mal hat Unglück euch befallen, und doch habt ihr völlig versäumt, dessen zu achten. Eines davon war die Feldersbrunst, die den größten Teil der Stadt (Konstantinopel) mit den Flammen der Gerechtigkeit verzehrte und worüber viele Gedichte geschrieben wurden, die besagten, daß ein solches Feuer noch nie gesehen wurde. Und doch wurdet ihr noch achtloser ... Desgleichen brach eine Seuche aus, und ihr beachtetet dies immer noch nicht. Doch seid auf eurer Hut, denn Gottes Zorn wird euch befallen. Binnen kurzem werdet ihr schauen, was aus der Feder Meines Befehls herabgesandt wurde."

+15:6 #100

In einem anderen Tablet, in dem Er den Fall des Sultanats und des Kalifats vorausschaut, tadelt Er die vereinten Mächte des sunnitischen und des schiitischen Islám: "Durch eure Taten ist die erhabene Stufe des Volkes erniedrigt, die Standarte des Islám umgestoßen und sein mächtiger Thron gestürzt worden."

+15:7

Und schließlich im Kitáb-i-Aqdas, das bald nach Bahá'u'lláhs Verbannung nadi 'Akká geoffenbart wurde, redet Er den Sitz der türkischen kaiserlichen Macht also an: "O Ort, der du an den Küsten zweier Meere gelegen bist! Wahrlich, der Thron der Tyrannei ist auf dir errichtet und die Flamme des Hasses ist in deinem Busen entzündet worden ... In der Tat, du bist von offenbarem Stolz erfüllt. Hat deine äußere Pracht dich hochmütig gemacht? Bei Ihm, dem Herrn des Menschengeschlechtes! Sie wird rasch vergehen, und deine Töchter und deine Witwen und alle deines Stammes, die in dir wohnen, werden wehklagen. Dies verkündet dir der Allwissende, der Allweise."

+15:8

Tatsächlich wird an einer höchst bemerkenswerten Stelle im Lawh-i-Fu'ád, worin der Tod des türkischen Außenministers Fu'ád Páshá erwähnt ist, der Sturz des Sultáns selbst unmißverständlich vorausgesagt: "Bald werden Wir den einen ('Alí Páshá), der ihm glich, hinwegnehmen und werden an ihr Oberhaupt (Sultán 'Abdu'l-'Azíz), welches das Land regiert, Hand legen, denn Ich bin wahrlich der Allmächtige, der Allbezwinger."

+15:9

Des Sultáns Reaktion auf diese, auf seine Person, sein Reich, seinen Thron, seine Hauptstadt und seine Minister bezüglichen Worte kann aus der Schilderung der Leiden, die er Bahá'u'lláh zufügte und die schon am Anfang dieses Buches berichtet sind, entnommen werden. Das Erlöschen der "äußeren Pracht", die diesen Sitz kaiserlicher Macht umgab, ist der Gegenstand, den ich nun des weiteren erklären werde.









+16 #101

Der Untergang des türkischen Reiches

Ein umwälzendes Geschehen, eines der bemerkenswertesten der neuesten Geschichte, geriet von der Zeit an in Bewegung, da Bahá'u'lláh als Gefangener in Konstantinopel einem türkischen Beamten seine an Sultán 'Abdu'l-'Azíz und dessen Minister gerichtete Schrift übergab, die an 'Alí Páshá, den Großwesir, weitergeleitet werden sollte.

Es war dieses Tablet, das, wie durch diesen Beamten bezeugt und durch Nabíl in seiner Chronik bestätigt wird, den Großwesir beim Lesen so tief ergriff, daß er erbleichte.

Dieses Geschehen erhielt neuen Antrieb, als das Lawh-i-Ra'ís zu Beginn der letzten der Verbannungen seines Verfassers von Adrianopel nach 'Akká geoffenbart wurde.

Unbarmherzig, verheerend, mit immer gesteigerter Wucht wuchs es sich zum Verhängnis aus, schädigte das Ansehen des Reiches, zerstückelte sein Gebiet, entthronte seine Sultáne, fegte deren Dynastie hinweg, nahm seinen Kalifen Amt und Würden, löste seine Religion vom Staat und löschte seinen Ruhm aus.

Der "kranke Mann"

Europas, dessen Zustand von dem göttlichen Arzt unfehlbar diagnostiziert und dessen Untergang als unvermeidlich verkündet worden war, brach während der Regierung von fünf Sultánen - alle entartet, alle entthront - als Raub einer Reihe von Erschütterungen zusammen, die sich auf die Dauer als verhängnisvoll für sein Leben erwiesen.

Das türkische Sultanat, das unter 'Abdu'l-Majíd in das europäische Konzert aufgenommen und siegreich aus dem Krimkrieg hervorgegangen war, geriet unter dessen Nachfolger 'Abdu'l-'Azíz in eine Zeit raschen Niedergangs, die bald nach 'Abdu'l-Bahás Hinscheiden in dem Untergang endete, den Gottes Gericht über dieses Reich ausgesprochen hatte.

+16:2 #102

Aufstände in Kreta und auf dem Balkan kennzeichneten die Regierung dieses 32.

Sultáns seines Geschlechtes, eines Despoten, dessen Gemüt leer und dessen Leichtsinn ungeheuer waren und dessen Ausschweifungen keine Grenzen kannten.

Die östliche Frage trat in ein akutes Stadium.

Seine grobe Mißregierung ließ Bewegungen aufkommen, die weitreichende Wirkungen auf sein Reich ausüben sollten, während seine fortwährenden, übermäßigen Anleihen ihn an den Rand des Bankrottes brachten und das System ausländisdier Kontrolle über die Finanzen seines Reiches einleiteten.

Eine Verschwörung, die zu einer Palastrevolution führte, setzte ihn schließlich ab.

Eine Fatvá (Urteil, Rechtsgutachten) des Muftí bezichtigte ihn der Unfähigkeit und der Verschwendung.

Vier Tage später wurde er ermordet, sein Nachfolger war sein Neffe, Murád V., dessen Geist durch Ausschweifung und durch eine lange Abgeschlossenheit im Gefängnis zu einem Nichts geworden war.

Für schwachsinnig erklärt, wurde er nach einer Regierung von drei Monaten abgesetzt. sein Nachfolger war der heimtückische, wendige, argwöhnische, tyrannische 'Abdu'l-Hamid II., der "sich als der gemeinste, listigste, unzuverlässigste und grausamste Ränkeschmied des alten Herrschergeschlechtes der Osmanen erwies". "Niemand", so wurde über ihn geschrieben, "wußte, wer gerade an diesem Tag die Person war, auf deren Rat hin der Sultán über seine Ministerpuppen schaltete, ob eine Lieblingsfrau seines Harems oder ein Eunuch oder irgendein fanatischer Derwisch oder ein Astrologe oder ein Spion".

Die Unmenschlichkeiten in Bulgarien eröffneten die finstere Regierung dieses "großen Meuchelmörders", die Europa vor Schaudern erzittern ließen und von Gladstone als "der gemeinste und schwärzeste Schandfleck in der Chronik jenes (19.) Jahrhunderts" gekennzeichnet wurden.

Der Krieg von 1877-78 beschleunigte den Prozeß der Zerstückelung des Reiches.

Nicht weniger als elf Millionen Menschen wurden vom türkischen Joche befreit.

Russische Truppen besetzten Adrianopel. serbien, Montenegro und Rumänien erklärten ihre Unabhängigkeit.

Bulgarien wurde ein dem Sultán tributpflichtiger Staat mit eigener Regierung.

Zypern und Ägypten wurden besetzt.

Die Franzosen übernahmen das Protektorat über Tunis.

Ostrumelien wurde an Bulgarien abgetreten.

Die Massenabschlachtungen der Armenier, die unmittelbar und mittelbar hunderttausend Menschen erfaßten, waren nur ein Vorgeschmack der noch ausgedehnteren Gemetzel, die unter einer späteren Regierung folgten.

Bosnien und die Herzegowina gingen an Österreich verloren.

Bulgarien erreichte seine Unabhängigkeit.

Allgemeine Verachtung und Haß gegen einen schändlichen Herrscher, gleicherweise von seinen christlichen wie von seinem muhammadanischen Untertanen gehegt, gipfelten schließlich in einer raschen und alles hinwegfegenden Revolution.

Der Ausschuß der Jungtürken sicherte sich vom Shaykhu'lIslám die Verurteilung des Sultáns.

Verlassen und ohne Freunde, verabscheut von seinen Untertanen und verachtet von den anderen Herrschern, wurde er zur Abdankung gezwungen und zum staatsgefangenen gemacht.

So endete seine Regierung, die "unheilvoller war durch ihre unmittelbaren Gebietsverluste und durch die Gewißheit, daß noch andere folgen würden, und auffallender durch die Verschlechterung der Lebensbedingungen der Untertanen, als die irgendeiner anderen seiner dreiundzwanzig entarteten Vorgänger seit dem Tode Solimans des Prächtigen".

+16:3 #103

Das Ende einer so schändlichen Regierung war aber der Beginn einer neuen Zeit, die, wie freudig sie auch zuerst begrüßt wurde, doch dazu bestimmt war, Zeuge des Zusammenbruchs des wackeligen und wurmstichigen osmanisdien Staates zu sein. Muhammad V., ein Bruder 'Abdu'l-Hamíds II., eine reine Null, erwies sich unfähig, den Zustand seiner Untertanen zu verbessern. Die Torheiten seiner Regierung besiegelten schließlich den Untergang des Reiches. Der Krieg von 1914-18 brachte die Gelegenheit. Militärische Ruckschläge ließen die Kräfte hochkommen, die seine Grundlagen untergruben. während der Krieg noch ausgefochten wurde, deuteten der Abfall des Emirs von Mekka und der Aufstand der arabischen Provinzen schon auf die Erschütterungen hin, welche den türkischen Thron bedrohten. Die überstürzte Flucht und völlige Auflösung des Heeres Jamál Päshäs, des Oberbefehlshabers in syrien - der nach seiner siegreichen Rückkehr aus Ägypten geschworen hatte, das Grab Bahá'u'lláhs dem Erdboden gleichzumachen und den Mittelpunkt des Bündnisses auf einem Marktplatz in Konstantinopel vor aller Augen zu kreuzigen - war das Signal für die Rachegöttin, die ein Reich in Not stürzen sollte. Neun Zehntel der großen türkischen Armee war dahingeschmolzen. Ein Viertel der ganzen Bevölkerung war durch Krieg, Seuchen, Hunger und Gemetzel umgekommen.

+16:4 #104

Ein neuer Herrscher, Muhammad VI., der letzte in der Reihe der fünfundzwanzig entarteten Sultáne, war nun seinem jämmerlichen Bruder nachgefolgt. Der Bau seines Reiches zitterte und wankte jetzt seinem Sturz entgegen. Mustafá Kamál gab ihm den Gnadenstoß: Die Türkei, nunmehr zu einem kleinen asiatischen Staat zusammengeschrumpft, wurde eine Republik. Der Sultán wurde abgesetzt, das osmanische Sultanat war zu Ende, ein Herrschertum, das sechseinhalb Jahrhunderte ununterbrochen gedauert hatte, war erloschen. Ein Reich, das sich von der Mitte Ungarns bis zum Persischen Golf und zum Sudan und vom Kaspischen Meer bis oran in Afrika erstreckt hatte, war nun zu einer kleinen asiatischen Republik herabgesunken. Konstantinopel selbst, das nach dem Fall von Byzanz als die glänzende Metropole des Römischen Reiches geehrt und zur Hauptstadt des osmanischen Reiches gemacht worden war, wurde von seinen einstigen Eroberern aufgegeben und seines Pompes und Ruhmes entkleidet - ein stummer Zeuge der gemeinen Tyrannei, die so lange seinen Thron befleckt hatte.

+16:5

Das waren in knappen Umrissen die schrecklichen Beweise jener vergeltenden Gerechtigkeit, die so tragisch 'Abdu'l-'Azíz, seine Nachfolger, seinen Thron und seine Dynastie befiel. Was geschah nun mit Násiri'd-Dín Sháh, dem anderen Teilnehmer an jener kaiserlichen Verschwörung, die den keimenden Gottesglauben mit Wurzeln und Zweigen auszurotten suchte? seine Reaktion auf die göttliche Botschaft, die ihm von dem furchtlosen Badí, dem "Stolz der Märtyrer", gebracht wurde, der sich aus freiem Entschluß dazu erboten hatte, war kennzeichnend für jenen unversöhnlichen Haß, der seine ganze Regierungszeit hindurch so heftig in seiner Brust glühte.









+17 #105

Göttliche Vergeltung am Hause der Kadscharen

Der französische Kaiser hatte, wie berichtet, Bahá'u'lláhs Tablet fortgeschleudert und, wie Bahá'u'lláh selbst bestätigt, seinen Minister angewiesen, dem Verfasser eine unehrerbietige Antwort zu senden. Der Großwesir von 'Abdu'l-'Azíz - das ist zuverlässig festgestellt - erbleichte, als er die Mitteilung an seinen kaiserlichen Herrn und dessen Minister las, und tat folgende Äußerung: "Es ist, als gäbe der König der Könige seinen Befehl an seinen untersten Vasallenkönig und rüge dessen Verhalten." Königin Viktoria soll beim Lesen des für sie geoffenbarten Tablets bemerkt haben: "Wenn dies von Gott ist, wird es fortdauern; wenn nicht, kann es keinen Schaden anrichten." Es war jedoch Násiri'd-Dín Sháh vorbehalten, auf Anstiften der Geistlichen hin seine Rache an ihm, den er nicht länger persönlich strafen konnte, dadurch auszuüben, daß er diesen Boten, einen Jüngling von etwa 17 Jahren, gefangennahm, mit Ketten belud, auf der Folter quälte und schließlich tötete.

+17:2

Diesem despotischen Herrscher hatte Bahá'u'lláh, dcr ihn als den "Fürsten der Unterdrücker" bezeichnete und als einen, der bald zu einem "Schulbeispiel für die Welt" werden würde, geschrieben: "O König, blicke auf diesen jungen Mann mit den Augen der Gerechtigkeit. Beurteile sodann aufrichtig, was Ihn (d.i. Bahá'u'lláh) befallen hat. Wahrlich, Gott hat dich unter den Menschen zu Seinem Schatten gemacht und zum Zeichen Seiner Macht für alle, die auf Erden wohnen." Und ferner: "O König! Würdest du dein Ohr dem Zirpen der Feder der Herrlichkeit und dem Gurren der Taube der Ewigkeit zuneigen ..., so würdest du zu einer Stufe gelangen, von der aus du in der Welt des Daseins nichts als den Glanz des Angebeteten schauen und deine Herrschaft als das Verachtungswürdigste deiner Besitztümer ansehen würdest und sie jedem überließest, der sie gerade begehrt, und du würdest dein Angesicht dem Horizonte zuwenden, der im Lichte Seines Antlitzes erglüht." Und wiederum: "Wir sind jedoch geneigt zu hoffen, daß Seine Majestät der Sháh diese Dinge selbst erforschen und den Herzen Hoffnung bringen werde. Was Wir dir unterbreitet haben, dient fürwahr deinem höchsten Glück."

+17:3 #106

Diese Hoffnung sollte jedoch unerfüllt bleiben. sie wurde in der Tat vernichtet durch eine Regierung, die mit der Hinrichtung des Báb und der Einkerkerung Bahá'u'lláhs im Siyáh-Chál von Tihrán begonnen hatte, durch einen Herrscher, der wiederholt Bahá'u'lláhs aufeinanderfolgende Verbannungen veranlaßt hatte, und durch ein Herrscherhaus, das sich durch die Hinmetzelung von nicht weniger als zwanzigtausend seiner Anhänger befleckt hatte. Die dramatische Ermordung des Sháh, die schimpfliche Regierung der letzten Herrscher aus dem Hause der Kadscharen und das Verlöschen dieses Geschlechtes waren die Kennzeichen der göttlichen Vergeltung, die von diesen Abscheulichkeiten herausgefordert worden war.

+17:4

Die Kadscharen aus dem fremden Turkmenenstamme hatten den persischen Thron tatsächlich zu Unrecht an sich gerissen. Áqá Muhammad Khán, der Eunuchenschah und Begründer des Herrscherhauses, war ein so abscheulicher, gieriger, blutdürstiger Tyrann, daß das Andenken keines Persers so verabscheut und allgemein verflucht ist wie das seine. Die Chronik seiner Regierung und der seiner unmittelbaren Nachfolger zeugt von Wandalismus, inneren Kriegen, widerspenstigen und aufrührerischen Häuptlingen, von Räubereien und mittelalterlicher Unterdrückung, während die Annalen späterer Kadscharen durch den Stillstand der Nation, die Unwissenheit des Volkes, die Verdorbenheit und Unfähigkeit der Regierung, die schändlichen Ränke des Hofes, die Entartung der Prinzen, die Verantwortungslosigkeit und die Ausschweifungen des Herrschers und seine elende Unterwürfigkeit unter eine offenkundig heruntergekommene Priesterkaste gekennzeichnet sind.

+17:5 #107

Der Nachfolger Áqá Muhammad Khans, der den Frauen verfallene, nachkommenreiche Fath-'Alí-Sháh, der sogenannte "Darius des Zeitalters", war ein eitler, anmaßender, gewissenloser Geizhals, berüchtigt wegen der Unzahl seiner Frauen und Kebsweiber, die sich auf über tausend belief, wegen seiner zahllosen Nachkommenschaft und wegen des Unheils, das seine Regierung über das Land brachte.

Er war es, der befahl, seinen Wesir, dem er den Thron verdankte, in einen Kessel mit siedendem Öl zu werfen.

Was seinen Nachfolger, den frömmelnden Muhammad-Sháh betrifft, so war eine seiner ersten, durch Bahá'u'lláhs Feder klar verdammten Taten der Befehl, seinen obersten Minister, den erlauchten Qá'ím-Maqám, der von derselben Feder als der "Fürst in der Stadt der Staatskunst und der literarischen Bildung" unsterblich gemacht wurde, zu erdrosseln und ihn durch den gemeinen, abgefeimten Schurken Hájí Mírzá Áqásí, der das Land an den Rand des Bankrotts und der Revolution brachte, zu ersetzen.

Es war eben dieser Sháh, der dem Báb eine Unterredung verweigerte und ihn in Ádhirbáyján gefangensetzte und der im Alter von vierzig Jahren von einer Reihe von Krankheiten befallen wurde, denen er erlag, somit das Schicksal beschleunigend, das durch die folgenden Worte im "Qayyúmu'l-Asmá'" vorausgesagt war: "O Sháh!

Ich schwöre bei Gott!

Wenn du Ihm, welcher Sein Gedenken ist, Feindschaft erweist, wird dich Gott am Tage der Auferstehung vor den Königen zu höllischem Feuer verdammen, und du wirst, das ist gewißlich wahr, an jenem Tage keinen Helfer finden außer Gott, dem Erhabenen."

+17:6 #108

Násiri'd-Dín Sháh, ein selbstsüchtiger, launischer, anmaßender Monarch, folgte auf den Thron und war dazu bestimmt, ein halbes Jahrhundert lang der einzige Gebieter über die Geschicke dieses unglücklichen Landes zu bleiben.

Unheilvolle Geheimnistuerei, chaotische Verwaltung der Provinzen, die Zerrüttung der Finanzen des Reiches, die Ränke, Rachsucht und Verruchtheit der verzärtelten und gierigen Höflinge, die seinen Thron umschwirrten und umschwärmten, und seine eigene Gewaltherrschaft, die nur durch die sein Tun in Schranken haltende Furcht vor der öffentlichen Meinung Europas und dem wunsche, daß man in den Hauptstädten des Westens gut über ihn denke, nicht noch grausamer und wilder gewesen war - das waren die Charakterziige der blutigen Regierung eines Menschen, der sich selbst als "Fußpfad des Himmels" und "Asyl des Weltalls" bezeichnete.

Eine dreifache Finsternis von Chaos, Bankrott und Unterdrückung hüllte das Land ein.

Seine Ermordung war das erste Vorzeichen der Revolution, welche die Vorrechte seines Sohnes und Nachfolgers beschränken, die beiden letzten Herrscher aus dem Hause der Kadscharen absetzen und ihre Dynastie austilgen sollte.

Am Vorabend seines Jubiläums, das ein neues Zeitalter eröffnen sollte und dessen Fest bis ins einzelne vorbereitet war, fiel er am Grabmal von Sháh 'Abdu'l-'Azím einem Mordanschlag zum Opfer; sein Leichnam wurde in seinen Palast zurückgefahren, in der Königskutsche dem Großwesir gegenüber aufgestützt, um so die Nachricht seiner Ermordung hinauszuschieben.

+17:7

"Es wurde geflüstert", schreibt ein Augenzeuge sowohl der Zeremonie wie auch der Ermordung, "daß der Festtag des Sháh der größte in der Geschichte Persiens werden sollte ...

Gefangene sollren bedingungslos freigelassen und eine allgemeine Amnestie sollte verkündet werden; den Bauern wurde Steuerbefreiung für mindestens zwei Jahre versprochen ...

Die Armen sollten auf Monate hinaus ernährt werden.

Minister und Beamte spannen schon ihre Ränke wegen Ehrungen und Pensionen von seiten des Sháh.

Grabstätten und heilige Plätze sollten ihre Pforten allen Reisenden und Pilgern öffnen, und die Siyyids und Mullas nahmen eine Medizin ein, um ihre Stimmen für den Preisgesang auf den Sháh auf allen Kanzeln bereitzumachen.

Die Moscheen wurden ausgekehrt und für Massenversammlungen und öffentliche Gebete für das Staatsoberhaupt vorbereitet ...

Geweihte Quellen wurden erweitert, um mehr heiliges Wasser fassen zu können, denn die Behörden hatten vorausgesehen, daß mit Hilfe dieser Brunnen viele Wunder am Jubiläumstag geschehen könnten ...

Der Sháh hatte erklärt ..., daß er auf seine Vorrechte als Alleinherrscher verzichten und sich zum `erhabenen Vater aller Perser` erklären würde.

Die Stadtbehörde sollte ihre strenge Wachsamkeit mildern.

Kein Verzeichnis sollte über die Fremden geführt werden, die in den Karawansereien zusammenströmten, und der Bevölkerung sollte es freistehen, die ganze Nacht durch die Straßen zu wandern."

Sogar die großen Mujtahids hatten, soweit durch denselben Augenzeugen berichtet worden ist, "beschlossen, für den Augenblick die Verfolgung der Bábí und anderer Ungläubigen zu unterbrechen".

+17:8 #109

So fiel der, dessen Regierung für immer mit dem verruchtesten Verbrechen der Geschichte verbunden sein wird - dem Märtyrertod Dessen, den die höchste Manifestation Gottes als "Punkt, um den die Wirklichkeiten der Propheten und Gottgesandten kreisen", verkündigt hat. In einem Tablet, worin die Feder Bahá'u'lláhs den Sháh verdammt, lesen wir: "Unter ihnen (den Königen der Erde) ist der König von Persien, der Ihn, den Tempel der Sache (den Báb), im Freien aufhängen und hinrichten ließ mit einer solchen Grausamkeit, daß alle erschaffenen Dinge, die Bewohner des Paradieses und die Heerscharen der Höhe um Ihn weinten. Darüber hinaus erschlug er etliche aus Unserer Verwandtschaft, plünderte Unseren Besitz und machte Unsere Familien zu Gefangenen in den Händen der Unterdrücker. Immer wieder kerkerte er auch Mich ein. Bei Gott, dem Wahren! Keiner kann ermessen, was Mich im Kerker befiel, außer Gott, der die Abrechnung hält, dem Allwissenden, dem Allmächtigen. Später verbannte er Mich und Meine Familie aus Meinem Vaterlande, worauf wir im 'Iráq in offensichtlicher Trübsal anlangten. Wir weilten dort bis zu der Zeit, da der König von Rúm (der Sultán der Türkei) sich gegen Uns wandte und Uns vor den Thron seiner Herrschaft entbot. Als Wir ihn erreichten, befiel Uns, was den König von Persien erfreute. Später kamen Wir in dieses Gefängnis, in dem Unsere geliebten Gefährten von Uns weggerissen wurden. In solcher Weise hat er an Uns gehandelt."

+17:9 #110

Die Tage des Kadscharenhauses waren nun gezählt.

Die Erstarrung des Nationalbewußtseins war verschwunden.

Die Regierung des Muzaffari'd-Dín Sháh, des Nachfolgers von Násiri'd-Dín Sháh, ein schwaches und ängstliches Geschöpf, verschwenderisch und nachgiebig seinen Höflingen gegenüber, führte das Land die breite Straße hinab ins Verderben.

Die Bewegung für eine Verfassung, die die Vorrechte des Oberhauptes beschränkte, gewann an Macht und gipfelte in der Unterzeichnung der Verfassung durch den sterbenden Sháh, der wenige Tage später den Geist aufgab.

Muhammad-'Alí Sháh, ein Despot schlimmster Sorte, ohne feste Grundsätze und geizig, folgte ihm auf den Thron.

Verfassungsfeindlich eingestellt, beschleunigte er durch sein rasches Vorgehen mit der Beschießung des Baháristán, wo die Versammlung tagte, eine Revolution, die zu seiner Absetzung durch die Nationalisten führte.

Nachdem er nach langem Herumfeilschen eine große Pension angenommen harte, zog er sich schmählich nach Rußland zurück.

Der knabenhafte König Ahmad-Sháh, der auf ihn folgte, war eine reine Null und kümmerte sich nicht um seine Pflichten.

Die schreiende Not seines Landes blieb weiterhin unbeachtet.

Wachsende Gesetzlosigkeit, die Ohnmacht der Zentralregierung, der Zustand der nationalen Finanzen, die fortschreitende Verschlechterung der allgemeinen Lage des Landes, das tatsächlich im Stich gelassen war von einem Staatsoberhaupt, das die fröhliche Leichtfertigkeit des gesellschafllichen Lebens in den europäischen Hauptstädten der Erfüllung der ernsten, dringenden, vom Zustand seines Volkes erheischten Verantwortung vorzog, dies alles läutete das Grabgeläute für ein Herrscherhaus, das, wie jeder fühlte, die Krone verwirkt hatte.

+17:10 #111

Während der Sháh auf einem seiner regelmäßigen Besuche im Ausland weilte, setzte ihn das Parlament ab und erklärte das Ende seiner Dynastie, die den Thron Persiens einhundertdreißig Jahre eingenommen hatte, deren Herrscher stolz beanspruchten, von keinem Geringeren als von Japhet, dem Sohne Noahs, abzustammen, und deren aufeinanderfolgende Monarchen mit nur einer Ausnahme entweder ermordet, abgesetzt oder von tödlicher Krankheit dahingerafft worden waren.

+17:11

Ihre zahllose Nachkommenschaft, ein wahrer "Bienenstock von Prinzchen", eine "Brut königlicher Drohnen", war eine Schande und eine Bedrohung für ihre Landsleute. Nun machen auch noch diese unglücklichen Nachkömmlinge eines gestürzten Hauses - aller Macht beraubt und teilweise gar bis zur Bettelei herabgesunken - in ihrem Unglück die Folgen der scheußlichkeiten, die ihre Vorfahren verübt haben, öffentlich bekannt. Die Reihen der unseligen Sprößlinge des Hauses der Osmanen, der Romanow, der Hohenzollern, der Habsburger und der napoleonischen Dynastie vermehrend, irren sie in der Welt umher, des Wesens jener Kräfte kaum bewußt, die so tragische Umwälzungen in ihrem Leben bewirkt und so stark zu ihrer jetzigen mißlichen Lage beigetragen haben.

+17:12

Schon haben Enkel sowohl von Násiri'd-Dín Sháh wie auch von Sultán 'Abdu'l-'Azíz sich in ihrer Hilflosigkeit und Not an das Weltzentrum des Glaubens Bahá'u'lláhs gewandt und um politischen Beistand und finanzielle Unterstützung nachgesucht. Im Falle des ersteren wurde die Bitte sofort und entschieden abgelehnt, während sie im Falle des letzteren unverzüglich gewährt wurde.









+18 #112

Der Niedergang im Geschick des Königtums

Wenn wir den Niedergang im Geschick des Königtums in anderen Bereichen betrachten, sei es in den dem großen Kriege unmittelbar vorausgehenden Jahren, sei es später, und über das Schicksal nachdenken, welches das chinesische Reich, die portugiesische und die spanische Monarchie und etwas später die Herrscher von Norwegen, Dänemark und Holland in den Wechselfällen der Vergangenheit und Gegenwart befallen hat, wenn wir die Ohnmacht der übrigen Herrscher sehen und die Furcht und das Zittern bemerken, die ihre Throne ergriffen haben, können wir da nicht ihre Lage mit den Anfangsstellen der Súriy-i-Mulúk in Zusammenhang bringen, die angesichts ihrer folgenschweren Bedeutung ein zweitesmal auszuführen ich mich bewogen fühle: "O Schar der Könige, fürchtet Gott und laßt euch diese höchsterhabene Gnade nicht entgehen ...

Wendet eure Herzen dem Antlitz Gottes zu und gebt auf, wonach euch eure Wünsche trachten ließen, und gehört nicht zu denen, die zugrunde gehen ...

Ihr erforschtet nicht Seine (des Báb) Sache, wo dies zu tun doch besser für euch gewesen wäre als alles, was die Sonne bescheint - o könntet ihr es doch werstehen! ...

Hütet euch, weiterhin so nachlässig zu sein, wie ihr es ehedem gewesen seid ...

Mein Antlitz kam hinter den Schleiern hervor und goß seine Strahlen auf alles, was im Himmel und auf Erden ist.

Und doch habt ihr euch Ihm nicht zugewandt ...

So erhebt euch denn .., und macht wieder gut, was euch entgangen ist ...

Wenn ihr den Ratschlägen, die wir in unvergleichlicher und unzweideutiger Sprache in diesem Tablet geoffenbart haben, keine Beachtung schenkt, dann wird von allen Seiten göttliche Züchtigung über euch kommen, und der Urteilsspruch Seiner Gerechtigkeit wird gegen euch werkündet werden ...

Zwanzig Jahre sind verronnen, o Könige, während derer Wir jeden Tag die herben Qualen einer neuen Trübsal empfunden haben ...

Obwohl der meisten Unserer Leiden gewahr, habt ihr es dennoch unterlassen, dem Angreifer in den Arm zu fallen.

Ist es denn nicht eure klare Pflicht, der Tyrannei des Unterdrückers Einhalt zu gebieten und eure Untertanen unparteiisch zu behandeln, auf daß euer hoher Gerechtigkeitssinn der ganzen Menschheit voll bewiesen werde?"

+18:2

Kein Wunder, daß Bahá'u'lláh angesichts der Ihm von den Herrschern der Erde zugemessenen Behandlung, wie schon angeführt, diese Worte schreiben mußte: "Zwei Gruppen von Menschen wurde die Macht entzogen: Königen und Geistlichen." Er geht sogar noch weiter und stellt in seinem Tablet an Shaykh Salmán fest: "Eines der Reifezeichen der Welt ist, daß es niemand auf sich nehmen wird, die Last der Königswürde zu tragen. Das Königtum wird niemanden finden, der seine Last allein zu tragen gewillt wäre. Jener Tag wird der Tag sein, an dem die Weisheit unter der Menschheit offenbar gemacht werden wird. Nur um die Sache Gottes zu verkünden und Seinen Namen weithin zu verbreiten, wird sich jemand finden, der gewillt ist, diese drückende Bürde zu tragen. Wohl dem, der aus Liebe zu Gott und zu Seiner Sache und um Gottes willen und in der Absicht, Seinen Glauben zu werkünden, sich dieser großen Gefahr aussetzen und diese Mühen und Beschwerden auf sich nehmen will."









+19 #113

Anerkennung des Königtums

Gleichwohl soll niemand, aus Irrtum oder Unwissen, die Absicht Bahá'u'lláhs falsch darstellen, so streng Er auch jene ihn verfolgenden Herrscher verurteilte, und so scharf Er auch jene tadelte, die offenkundig ihre klare Pflicht versäumten, die Wahrheit seines Glaubens zu erforschen und dem Übeltäter Einhalt zu gebieten, so enthalten doch seine Lehren keinen Grundsatz, der irgendwie als eine Nichtanerkennung oder gar als eine, wenn auch noch so verschleierte, Verächtlichmachung der Einrichtung des Königtums ausgelegt werden dürfte.

Der verhängnisvolle Sturz und der Untergang der Herrscherhäuser und Reiche jener Monarchen, deren unheilvolles Ende Er im besonderen geweissagt hatte, und das sinkende Glück der Staatsoberhäupter seiner eigenen Generation, die Er allgemein tadelte - beides bildete einen vorübergehenden Entwicklungsabschnitt des Glaubens - sollten in keiner Weise mit der zukünftigen Stellung dieser Einrichtung verwechselt werden.

In der Tat, wenn wir in den Schriften des Begründers des Bahá'íGlaubens forschen, werden wir unzweifelhaft zahllose stellen finden, in denen mit Ausdrücken, die niemand falsch darstellen kann, das Prinzip des Königtums gelobt und der Rang und das Verhalten von gerechten und edelgesinnten Königen gerühmt werden.

Das Kommen von Herrschern, die mit Gerechtigkeit regieren und sich sogar zu seinem Glauben bekennen, wird vorausgeschaut, und die feierliche Pflicht, sich zu erheben und den Sieg der Bahá'í-Herrscher zu verbürgen, wird allen nahegelegt.

Aus den oben angeführten, von Bahá'u'lláh an die Monarchen der Erde gerichteten Worte zu schließen, und aus der Schilderung der beklagenswerten Verhängnisse, die so viele von ihnen befallen haben, zu folgern, daß seine Anhänger die völlige Aufhebung des Königtums entweder vertreten oder erwarten, wäre in der Tat gleichbedeutend mit einer Verzerrung seiner Lehre.

+19:2 #114

Ich kann nichts Besseres tun, als einige der eigenen Zeugnisse von Bahá'u'lláh anzuführen und es dem Leser zu überlassen, sich sein eigenes Urteil über die Unrichtigkeit solcher Schlußfolgerung zu bilden, in seinem "Brief an den Sohn des Wolfes" zeigt Er die wahre Quelle des Königtums auf: "Achtung vor dem Rang der Staatsoberhäupter ist von Gott verordnet, wie es klar durch die Worte der Offenbarer Gottes und Seiner Erwählten bezeugt ist. Er, welcher der Geist ist (Jesus) - Friede ruhe auf Ihm - wurde gefragt: `O Geist Gottes! Ist es rechtens, dem Kaiser Tribut zu zahlen, oder nicht?` Und Er gab zur Antwort: `Ja, gebt dem Kaiser, was des Kaisers ist, und Gott, was Gottes ist.` Er verbot es nicht. Diese beiden Sätze sind in den Augen einsichtsvoller Menschen ein und dasselbe, denn wenn, was des Kaisers ist, nicht von Gott gekommen wäre, so hätte Er es verboten. Und ebenso in dem geheiligten Verse: `Gehorchet Gott und gehorchet dem Glaubensboten und denen unter euch, die mit Autorität bekleidet sind.` Unter den mit `Autorität Bekleideten` sind vor allem und im besonderen die Imáme gemeint - Gottes Segen ruhe auf ihnen. Wahrlich, sie sind die Offenbarung der Macht Gottes, die Quellen Seiner Autorität, die Verwahrungsorte Seiner Erkenntnis und die Tagesanbrüche Seiner Gebote. In zweiter Linie beziehen sich diese Worte auf die Könige und Herrscher, auf jene, durch deren Glanz der Gerechtigkeit die Horizonte der Welt strahlend und hell werden."

+19:3 #115

Und ferner: "Im Römerbrief hat Paulus geschrieben: `Laßt jedermann untertan sein den Obrigkeiten, denn es ist keine Obrigkeit ohne von Gott; wo aber Obrigkeit ist, die ist von Gott verordnet. Darum, wer immer der Gewalt sich widersetzt, widersetzt sich Gottes Verordnung.` Und weiterhin: `Denn er ist ein Gehilfe Gottes und ein Rächer des Zornes über den, der übles tut.` Er sagt, daß das Auftreten der Könige und ihre Majestät und Macht von Gott sind."

+19:4

Und wiederum: "Ein gerechter König erfreut sich näheren Zugangs zu Gott als sonst jemand. Dies bezeugt Er, welcher in Seinem Größten Gefängnis spricht."

+19:5

Ebenso erklärt Bahá'u'lláh in den Bishárát (Frohe Botschaften), daß "die Majestät des Königtums eines der Zeichen Gottes" ist. "Wir wünschen nicht", fügt Er hinzu, "daß die Länder der Welt dessen beraubt würden."

+19:6

Im Kitáb-i-Aqdas tut Er seinen Plan kund und lobt den König, der sich zu seinem Glauben bekennen wird: "Bei der Gerechtigkeit Gottes! Es ist nicht Unser Wunsch, Hand an eure Königreiche zu legen. Unsere Sendung ist, die Menschenherzen zu erfassen und zu besitzen. Auf sie sind die Augen Bahás gerichtet. Dies bezeugt das Reich der Namen - könntet ihr es doch begreifen. Wer seinem Herrn folgt, wird auf die Welt verzichten und auf alles, was darinnen ist. Wieviel größer muß dann die Loslösung Dessen sein, der eine so erhabene Stufe innehat.!" "Wie groß ist der Segen, der des Königs wartet, der sich erheben wird, Meine Sache in Meinem Reiche zu unterstützen, der sich von allem loslösen wird außer von Mir! Solch ein König wird unter die Gefährten der Hochroten Arche gezählt werden, der Arche, die Gott dem Volke Bahás bereitet hat. Alle müssen seinen Namen verherrlichen, seiner Stufe huldigen und ihm helfen, die Städte mit den Schlüsseln Meines Namens zu erschließen, des allmächtigen Beschützers aller, welche die sichtbaren und die unsichtbaren Reiche bewohnen. Solch ein König ist das wirkliche Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirn der Schöpfung, der Segensquell für die ganze Welt. O Volk von Bahá, opfere dein Vermögen, ja sogar dein Leben, zu seinem Beistand."

+19:7 #116

In dem Lawh-i-Sultán enthüllt Bahá'u'lláh des weiteren die Bedeutung des Königtums: "Ein gerechter König ist der Schatten Gottes auf Erden. Alle sollten unter dem Schatten seiner Gerechtigkeit Zuflucht suchen und im Schutz seiner Gunst ruhen. Dies ist keine Sache, die abgesondert oder in ihrer Reichweite begrenzt ist, so daß sie auf die eine oder andere Person beschränkt wäre, da der Schatten ja von dem Einen kündet, der ihn wirft. Gott - verherrlicht sei Sein Gedenken - hat sich selbst Herr der Welten genannt, denn Er hat einen jeden erzogen und erzieht ihn noch. Verherrlicht sei darum Seine Gnade, die allen erschaffenen Dingen voranging, und Seine Barmherzigkeit, die alle Welten übertroffen hat."

+19:8

In einem seiner Tablets hat Bahá'u'lláh zudem geschrieben: "Der eine wahre Gott - erhaben sei Sein Ruhm - hat die Regierung der Erde den Königen anvertraut. Keiner hat das Recht, in irgendeiner Weise zu handeln, die den wohlüberlegten Ansichten derer zuwiderläuft, die die Autorität besitzen. Wäs Er für sich selbst vorbehalten hat, sind die Städte der Menschenherzen, und an diesem Tage sind die Geliebten von Ihm, der die höchste Wahrheit ist, wie deren Schlüssel."

+19:9 #117

In der folgenden Stelle drückt Er diesen Wunsch aus: "Wir hegen die Hoffnung, daß sich einer der Könige der Erde um der Sache Gottes willen für den Triumph dieser mißhandelten, unterdrückten Menschen erheben werde. Ein solcher König wird ewig gerühmt und verherrlicht werden. Gott hat es diesen Menschen zur Pflicht gemacht, jedem zu helfen, der ihnen helfen wird, seinem höchsten Wohle zu dienen und ihm ihre dauernde Treue zu beweisen."

+19:10

Im Lawh-i-Ra'ís weissagt Er bestimmt und eindeutig das Erscheinen eines solchen Königs: "Binnen kurzem wird Gott unter den Königen einen erheben, der Seinen Geliebten helfen wird. Wahrlich, Er umfaßt alle Dinge. Er wird den Herzen die Liebe zu Seinen Geliebten einflößen. Wahrlich, dies ist unwiderruflich beschlossen durch den Einen, den Allmächtigen, den Wohltätigen." Im Ridvánu'l-'Adl, in dem die Tugend der Gerechtigkeit gepriesen wird, gibt Er eine gleichgerichtete Weissagung: "Binnen kurzem wird Gott Könige auf Erden erscheinen lassen, welche sich auf das Lager der Gerechtigkeit stützen und unter den Menschen herrschen werden, ebenso wie sie sich selbst beherrschen. Wahrlich, in der gesamten Schöpfung gehören sie zu den Auserwähltesten Meiner Geschöpfe."

+19:11

Im Kitáb-i-Aqdas schaut Er in den folgenden Worten voraus, wie in seiner Geburtsstadt, "der Mutter der Welt" und "dem Tagesanbruch des Lichtes", ein König auf den Thron erhoben wird, der mit dem doppelten Schmuck der Gerechtigkeit und der Ergebenheit in seinen Glauben geziert sein wird. "O Land von Tá, lasse dich durch nichts betrüben, denn Gott hat dich dazu erwählt, der Freudenquell der ganzen Menschheit zu sein. Er wird, wenn es Sein Wille ist, deinen Thron mit einem segnen, der in Gerechtigkeit herrscht und die Herde Gottes, welche die Wölfe zerstreut haben, sammelt. Ein solcher Herrscher wird in Freude und Frohsinn sein Antlitz dem Volke Bahás zuwenden und ihm seine Gunst erweisen. Wahrlich, er wird in den Augen Gottes wie ein Kleinod unter den Menschen betrachtet. Auf ihm ruhe für immer die Herrlichkeit Gottes und die Herrlichkeit aller, die im Reiche Seiner Offenbarung wohnen."









+20 #118

Der Zerfall religiöser Orthodoxie

Liebe Freunde! Der Niedergang in den Schicksalen der Inhaber weltlicher Macht spielte sich zur selben Zeit ab wie die nicht minder erschiitternde Abnahme des Einflusses der geistigen Führer der Welt. Die gewaltigen Ereignisse, die der Auflösung so vieler König- und Kaiserreiche vorausgingen, sind zeitlich nahezu zusammengefallen mit der Zerstörung der scheinbar unverletzlichen Bollwerke religiöser Orthodoxie. Dieses gleiche Geschehen, das in tragischer Schnelle den Urteilsspruch über Könige und Kaiser besiegelte und ihre Herrscherhäuser auslöschte, hat auch das Ansehen der kirchlichen Führer des Christentums und des Islám geschädigt und in einigen Fällen den Sturz ihrer höchsten Einrichtungen bewirkt. Wahrhaftig, "die Macht ist entrissen" beiden, "Königen und Geistlichen". Die Glorie dieser ist verdunkelt, die Macht jener ist unwiderruflich dahin.

+20:2

Jene Führer, die Leitung und Aufsicht über die geistlichen Hierarchien ihrer betreffenden Religionen ausübten, sind von Bahá'u'lláh ebenfalls angerufen, gewarnt und getadelt worden, und dies in nicht weniger deutlichen Ausdrücken als die Herrscher, die das Schicksal ihrer Untertanen bestimmten. Auch sie, und ganz besonders die Häupter der muslimischen Orden, haben zusammen mit Despoten und Machthabern ihre Angriffe gegen die Begründer des Gottesglaubens, dessen Anhänger, Grundsätze und Einrichtungen geführt und ihre Bannflüche gegen sie geschleudert. Waren nicht die Geistlichen Persiens die ersten, welche die Fahne der Empörung hißten, die unwissenden und unterwürfigen Massen gegen diesen Glauben aufwiegelten und die Behörden durch ihr Geschrei, ihre Drohungen, Lügen, Verleumdungen und Beschuldigungen dazu anstifteten, Verbannungen zu verordnen, Gesetze zu erlassen, Strafexpeditionen auszuschicken und die Hinrichtungen und Metzeleien auszuführen, welche die Blätter seiner Geschichte füllen? So abscheulich und wild waren die an einem einzigen Tag auf Antreiben dieser Geistlichen begangenen Schlächtereien und so kennzeichnend für die "Gefühllosigkeit des Rohlings und die List des bösen Feindes", daß Renan in seinem Werk "Les Apotres" diesen Tag als "vielleicht beispiellos in der Weltgeschichte" darstellte.

+20:3 #119

Diese Geistlichen waren es, die gerade durch solche Taten die Saaten der Zersetzung ihrer eigenen Einrichtungen säten, die einst so mächtig und berühmt waren und so unverwundbar erschienen zu der Zeit, als der Glaube geboren wurde, sie waren es, die so leichtfertig und töricht schreckliche Verantwortung auf sich nahmen und damit in erster Linie für die Auslösung so gewaltsamer und zersetzender Einflüsse verantwortlich waren, die nun solch verhängnisvolles Unheil entfesselten, daß es Könige, Herrscherhäuser und Kaiserreiche überwältigte und die denkwürdigsten Daten in der Geschichte des ersten Jahrhunderts des Bahá'í-Zeitalters bildet.

+20:4

Dieser Zersetzungsprozeß, wie bestürzend er auch gerade in seinen Anfangserscheinungen gewesen war, geht noch weiterhin mit unveränderter Kraft vor sich und wird, da die Gegnerschaft des Gottesglaubens von verschiedenen Seiten und auf weiten Gebieten zunehmen wird, sich fernerhin beschleunigen und noch bedeutendere Beweise seiner zerstörenden Macht offenbaren.

Angesichts des Ausmaßes, welches diese Schilderung schon angenommen hat, kann ich mich nicht so ausführlich, wie ich es wünschte, über die Gesichtspunkte dieses wichtigen Stoffes auslassen, der, zusammen mit der Haltung der Herrscher der Erde gegen die Botschaft Bahá'u'lláhs, eine der fesselndsten und lehrreichsten Begebnisse in der dramatischen Geschichte seines Glaubens ist. Ich will hier nur die heftigen Angriffe der Kirchenführer des Islám und, in geringerem Maße, gewisser Häupter der christlichen Orthodoxie und die daraus entstandenen Rückschläge auf ihre entsprechenden eigenen Einrichtungen betrachten. Diesen Bemerkungen möchte ich einige Stellen aus der großen Anzahl der Tablets Bahá'u'lláhs vorausschicken, die sowohl unmittelbar als auch mittelbar muslimische und christliche Geistliche betreffen und die ein kraftvolles Licht auf das düstere Unheil werfen, das die geistlichen Hierarchien der beiden Religionen, mit denen der Glaube unmittelbar in Berührung kam, ergriffen hat und noch ergreift.

+20:5 #120

Jedoch darf nicht daraus gefolgert werden, daß Bahá'u'lláh seine historischen Schreiben ausschließlich an die Führer des Islám und der Christenheit richtete oder daß sich der Ansturm eines alles durchdringenden Glaubens gegen die Bollwerke religiöser Strenggläubigkeit auf die Einrichtungen dieser beiden Religionssysteme beschränken sollte. "Die den Völkern und Geschlechtern der Erde vorbestimmte Zeit ist jetzt gekommen", versichert Bahá'u'lláh. "Gottes Verheißungen, wie sie in den Heiligen Schriften verzeichnet stehen, sind alle erfüllt worden ... Dies ist der Tag, den die Feder des Höchsten in allen Heiligen Schriften verherrlicht hat. Es gibt keinen Vers in ihnen, der nicht den Ruhm Seines heiligen Namens werkündet, und kein Buch, das nicht die Höhe dieses erhabensten Gegenstandes bezeugt." "Würden Wir", so fügt Er hinzu, "all dessen, was in diesen himmlischen Büchern und Heiligen Schriften über diese Offenbarung enthüllt ist, Erwähnung tun, so würde dieses Tablet unmögliche Ausmaße annehmen."

+20:6 #121

Da die Verheißung des Glaubens Bahá'u'lláhs in allen schriften vergangener Religionen eingeschlossen ist, wendet sich sein Begründer selbst an ihre Anhänger und besonders an ihre verantwortlichen Führer, die zwischen ihn und ihre betreffenden Gemeinden traten. "Einmal", schreibt Bahá'u'lláh, "wenden wir Uns an das Volk der Thora und laden es vor Ihn, den offenbarer von Versen, der gekommen ist von Dem, der die Nacken der Menschen beugt ... Ein anderes Mal wenden wir Uns an das Volk des Evangeliums und sprechen: `Der Allherrliche ist gekommen in diesem Namen, durch den der Odem Gottes über alle Bereiche wehte` ... Und wieder ein anderes Mal wenden wir Uns an das Volk des Qur'án und sagen: `Fürchtet den Allbarmherzigen und verspottet nicht Ihn, durch den alle Religionen begründet wurden.` ... Wisse des weiteren, daß wir an die Magier (Zoroastrier) Tablets gerichtet und sie mit Unserem Gesetze geschmückt haben ... Wir haben darin das Wesen aller in ihren Büchern enthaltenen Hinweise und Gleichnisse geoffenbart. Wahrlich, der Herr ist der Allmächtige, der Allwissende."

+20:7

Dem jüdischen Volk hat Bahá'u'lláh geschrieben: "Das Größte Gesetz ist gekommen und die Urewige Schönheit herrscht auf dem Throne Davids.

So hat Meine Feder gesprochen, was die Chroniken vergangener Zeitalter berichtet haben.

Heute aber ruft David laut und spricht.- `O mein liebreicher Herr!

Zähle Du mich zu denen, die standhaft geblieben sind in Deiner Sache, o Du, durch den die Angesichter erleuchtet wurden und die Schritte gestrauchelt sind!`"

Und wiederum: "Der Odem wurde ausgesandt, und der Windhauch hat geweht, und von Zion ist erschienen, was verborgen war, und von Jerusalem ist die Stimme Gottes, des Einen, des Unvergleichlichen, des Allwissenden, gehört worden."

Und weiter hat Bahá'u'lláh in seinem "Brief an den Sohn des Wolfes" geoffenbart: "Lausche dem Gesang Davids.

Er sagt `Wer wird mich in die feste Stadt bringen?` Die feste Stadt ist 'Akká, welches das Größte Gefängnis genannt wurde und welches eine Festung und mächtige Wälle besitzt.

O Shaykh!

Lies genau, was Jesaja in seinem Buche gesprochen hat.

Er sagt: `Steige auf den hohen Berg, o Zion, die du frohe Botschaften bringest; erhebe deine Stimme mit Macht, o Jerusalem, die du frohe Botschaften bringest.

Erhebe sie und fürchte dich nicht.

Sprich unter den Städten Judas:

Schauet auf euren Gott!

Sehet, der Herr Gott wird kommen mit starker Hand und Sein Arm soll für Ihn herrschen.` Heute sind alle Zeichen erschienen.

Eine große Stadt ist vom Himmel herabgestiegen und Zion bebt und jubelt vor Freude über die Offenbarung Gottes, denn sie hat die Stimme Gottes auf allen Seiten vernommen."

+20:8 #122

Der Priesterkaste, welche die geistliche Macht über die Anhänger des Glaubens Zoroasters besitzt, hat dieselbe Stimme, die mit der stimme des verheißenen Sháh-Bahrám gleichgesetzt ist, erklärt: "O Hohepriester!

Ohren sind euch gegeben worden, damit sie dem Geheimnis Dessen, welcher der Selbstbestehende ist, lauschen, und Augen, damit sie Ihn erschauen.

Wovor flieht ihr?

Der unvergleichliche Freund ist offenbar.

Er spricht Worte, in denen Erlösung ruht.

O Hohepriester!

Würdet ihr den Duft vom Rosengarten des Verstehens wahrnehmen, so würdet ihr keinen anderen außer Ihm suchen, und ihr würdet den Allweisen und Unvergleichlichen in Seinem neuen Gewande entdecken und eure Augen von der Welt und von allen, die sie suchen, abwenden, und euch erheben, Ihm zu helfen."

Bahá'u'lláh hat einem Zoroastrier, der ihn über den verheißenen SháhBahrám befragt hatte, geantwortet: "Was immer in den Büchern verkündet wurde, ist enthüllt und erklärt worden.

Überall wurden die Zeichen geoffenbart.

Der Allmächtige ruft an diesem Tage und kündet das Erscheinen des Erhabensten Himmels an." "Dies ist nicht der Tag", erklärt Er in einem anderen Tablet, "an dem die Hohepriester noch befehlen und ihre Amtsgewalt ausüben können.

In eurem Buche ist dargelegt, daß die Hohepriester an jenem Tage die Menschen irreführen und daran hindern werden, Ihm zu nahen.

Wahrlich, nur der ist ein Hoherpriester, der das Licht geschaut hat und auf dem Wege worangeeilt ist, der zu dem Geliebten führt." "Sprecht, o Hohepriester.!" redet Er sie wiederum an: "Die Hand der Allmacht ist aus den Wolken hervor ausgestreckt.

Betrachtet sie mit neuen Augen.

Die Zeichen Seiner Erhabenheit und Größe sind enthüllt.

Blickt auf sie mit reinen Augen ...

Sprecht, o Hohepriester!

Ihr genießt Verehrung um Meines Namens willen und doch flieht ihr Mich.

Ihr seid die Hohepriester des Tempels.

Wäret ihr die Hohepriester des Allmächtigen gewesen, so wäret ihr mit Ihm vereint worden und ihr hättet Ihn erkannt ...

Sprecht, o Hohepriester!

Keines Menschen Taten werden angenommen werden an diesem Tage, es sei denn, er entsage der Menschheit und allem, was Menschen besitzen, und wende sein Antlitz dem Allmächtigen zu."

+20:9 #123

Es ist jedoch keine dieser beiden Religionen, mit der wir uns in erster Linie beschäftigen wollen. Es ist der Islám und in geringerem Maße das Christentum, auf die sich mein Thema geradewegs bezieht. Der Islám, aus dem der Glaube Bahá'u'lláhs so entstanden ist, wie das Christentum aus dem Judentum entsprang, ist die Religion, in deren Bereich sich dieser Glaube zuerst erhob und entwickelte, aus deren Reihen die große Masse der Bahá'í-Anhänger hervorging, von deren Führern sie verfolgt wurden und auch jetzt noch verfolgt werden. Das Christentum andererseits ist die Religion, der die große Mehrheit der Bahá'í nichtmuhammadanischer Herkunft angehört, in deren geistigem Bereich die Verwaltungsordnung des Gottesglaubens schnell voranschreitet und durch dessen geistliche Vertreter diese Ordnung in wachsendem Maße angegriffen wird. Anders als der Hinduismus, der Buddhismus, das Judentum und sogar die zoroastrische Religion, die im wesentlichen die verborgenen Kräfte der Gottessache noch nicht erkannt haben und deren Antwort auf ihre Botschaft noch nicht beachtet zu werden braucht, können der muhammadanische und der christliche Glaube als die beiden religiösen Systeme angesehen werden, die in diesem formbildenden Entwicklungszustand des Bahá'í-Glaubens die volle Wucht einer so gewaltigen Offenbarung auszuhalten haben.

+20:10 #124

So wollen wir denn betrachten, womit sich die Begründer des Bahá'í-Glaubens an die anerkannten Führer des Islám und des Christentums gewendet oder was sie über sie geschrieben haben. Wir haben schon die Stellen bezüglich der Könige des Islám betrachtet, seien es die in Konstantinopel regierenden Kalifen oder die Herrscher Persiens, die ihr Reich als weltliche Bevollmächtigte des erwarteten Imáms regierten. Wir haben auch das Tablet erwähnt, das Bahá'u'lláh im besonderen für den römischen Papst offenbarte, und die allgemeinere Botschaft in der Súriy-i-Mulúk, die an die Könige des Christentums gerichtet ist. Nicht weniger herausfordernd und drohend ist die Stimme, welche die muhammadanischen Geistlichen und den christlichen Klerus gewarnt und zur Verantwortung gerufen hat.

+20:11 #125

"Religiöse Führer", so lautet Bahá'u'lláhs klarer und allgemeiner, im Kitáb-i-Íqán ausgesprochener Tadel, "haben in jedem Zeitalter ihr Volk daran gehindert, die Ufer des ewigen Heils zu erreichen, da sie die Zügel der Autorität in ihrem mächtigen Griff hielten.

Einige sind aus Lust am Führertum, andere aus Mangel an Erkenntnis und Einsicht die Ursache dieses schweren Verlustes fiir die Menschen gewesen.

Mit ihrer Billigung und durch ihre Autorität hat jeder Offenbarer Gottes den Opferkelch getrunken und Seinen Flug in die Höhe der Herrlichkeit genommen.

Welche unaussprechlichen Grausamkeiten haben sie, die Orte der Autorität und Gelehrsamkeit, den wahren Königen der Welt, den Edelsteinen göttlicher Tugend, zugefügt!

Zufrieden mit einer vergänglichen Gewalt, haben sie sich einer ewigen Herrschaft beraubt."

Und wiederum im gleichen Buche: "Unter diesen `Schleiern der Herrlichkeit` befinden sich die in den Tagen der Manifestation Gottes lebenden Geistlichen und Gelehrten, welche aus Mangel an Einsicht und aus Liebe und Gier nach Führerschaft versäumt haben, sich der Sache Gottes zu unterwerfen, ja, sich sogar geweigert haben, ihr Ohr der göttlichen Melodie zuzuneigen. `Sie haben die Finger in die Ohren gesteckt.` Und auch das Volk, das Gott völlig unbeachtet ließ und sie zu ihren Meistern nahm, hat sich rückhaltlos unter den Einfluß dieser hochtrabenden, heuchlerischen Führer gestellt, denn es hat kein eigenes Gesicht, kein Gehör, kein Herz, um Wahrheit von Falschheit zu unterscheiden.

Ungeachtet der von Gott eingegebenen Ermahnungen aller Propheten, Heiligen und Auserwählten Gottes, die dem Volke einschärften, mit eigenen Augen zu sehen und mit eigenen Ohren zu hören, hat es ihren Rat geringschätzig verworfen und ist den Führern seines Glaubens blind gefolgt und wird dies weiterhin tun.

Sollte ein armer, unbekannter Mensch, bar des Glanzes der Gelehrsamkeit, sie anreden und sagen: `O Menschen, folgt den Gottgesandten`, dann würden sie, höchlich erstaunt über solchen Spruch, erwidern: `Was?

Meinst du, alle diese Geistlichen, alle diese Vertreter der Gelehrsamkeit mit ihrer Autorität, ihrem Pomp und Prunk hätten sich geirrt und Wahrheit von Falschheit nicht unterscheiden können?

Behauptest du und deinesgleichen, das erfaßt zu haben, was sie nicht verstanden haben?` Wenn Anzahl und vorzügliche Leistung als Maßstab für Wissen und Wahrheit angesehen werden, dann müßten die Völker vergangener Zeiten, die an Zahl, Pracht und Macht bis heute nie übertroffen worden sind, wahrlich als höhere und wertvollere Völker angesehen werden."

Des weiteren: "Nicht ein Offenbarer Gottes ist herabgesandt worden, der nicht diesem unbarmherzigen Haß zum Opfer gefallen wäre, diesen Anklagen, dieser Verleugnung und Verfluchung durch die Geistlichen Seines Tages!

Wehe ihnen ob der Missetaten, die ihre Hände einst verübt haben!

Wehe ihnen ob dessen, was sie jetzt tun!

Welche Schleier der Herrlichkeit sind schlimmer als diese Verkörperungen des Irrtums!

Bei der Gerechtigkeit Gottes!

Diese Schleier durchzureißen ist die größte aller Taten und sie zu zerstören das verdienstvollste aller Werke!" "Auf ihrer Zunge", hat Er des weiteren geschrieben,"ist dieErwähnung Gottes ein leerer Name geworden und in ihrer Schar Sein heiliges Wort ein toter Buchstabe.

So stark ist der Sturm ihrer Begierden, daß die Leuchte des Gewissens und der Vernunft in ihren Herzen verlöscht ist . . .

Nicht zwei von ihnen sind bereit, ein und dasselbe Gesetz anzunehmen, denn sie suchen keinen Gott außer ihrem eigenen Begehren und wandeln auf keinem anderen Pfad als auf dem Pfade des Irrtums.

Führer zu sein, das ist das letzte Ziel ihres Strebens, und in Stolz und Dunkel sehen sie die höchste Erfüllung ihres Herzenswunsches.

Sie haben ihre schmutzigen Ränke über den göttlichen Ratschluß gestellt, haben die Ergebung in Gottes Willen hochmütig abgetan, haben sich selbstsüchtigen Berechnungen hingegeben und sind den Weg des Heuchlers gegangen.

Mit aller Macht und Kraft trachten sie danach, sich hinter ihren kleinlichen Schlichen sicher zu fühlen, ängstlich darauf bedacht, daß nicht das geringste Mißtrauen ihre Würde untergrabe oder das Gepränge ihrer Herrlichkeit trübe."

+20:12 #126

"Quelle und Ursprung der Tyrannei", hat Bahá'u'lláh in einem anderen Tablet versichert, "sind die Geistlichen gewesen. Durch das von diesen hochmütigen und eigensinnigen Seelen ausgesprochene Urteil haben die Herrscher der Erde getan, was ihr gehört habt ... Die Leitung der achtlosen Massen lag und liegt immer noch in den Händen der Verkörperungen eitler Hirngespinste und hohler Einbildungen. Sie schreiben vor, was ihnen gefällt. Wahrlich, Gott hat wie Wir nichts mit ihnen zu tun, und so auch jene, die bezeugten, was die Feder des Höchsten auf dieser herrlichen Stufe gesprochen hat."

+20:13

"Die Führer der Menschen", hat Er gleicherweise bekundet, "haben seit undenklicher Zeit das Volk daran gehindert, sich dem Größten Ozean zuzuwenden. Der Freund Gottes (Abraham) wurde durch den Urteilsspruch der Geistlichen Seiner Zeit ins Feuer geworfen, und Lügen und Verleumdungen wurden auf Ihn, der mit Gott redete (Moses), gehäuft. Denke über den Einen nach, welcher der Geist Gottes war ( Jesus). Obwohl Er nur Mitleid und Nachsicht zeigte, erhoben sie sich doch gegen dieses innerste Wesen des Seins und gegen diesen Herrn des Sichtbaren und des Unsichtbaren in solcher Art, daß Er weder Zuflucht noch Ruhe finden konnte. Jeden Tag wanderte Er an einen anderen Platz und suchte einen anderen Schutz, Betrachte das Siegel der Propheten (Muhammad) - mögen die Seelen aller außer Ihm ein Opfer für Ihn sein! Wie schmerzlich waren die Dinge, die diesen Herrn des ganzen Daseins aus den Händen der Priester des Götzendienstes und der jüdischen Gelehrten befielen, nachdem Er die gesegneten Worte geäußert hatte, die die Einheit Gottes erkünden! Bei Meinem Leben! Meine Feder stöhnt und alles Erschaffene schreit auf wegen der Dinge, die Ihn von den Händen derer betroffen haben, die das Bündnis Gottes und Sein Testament brachen, Sein Zeugnis verleugneten und Seinen Zeichen widersprachen."

+20:14 #127

"Die törichten Geistlichen", so heißt es in einem anderen Tablet, "haben das Buch Gottes weggelegt und sich mit dem befaßt, was sie sich selbst geschaffen haben. Der Ozean der Erkenntnis ist geoffenbart, und der Klang der Feder des Höchsten wurde deutlich, und doch sind sie wie Regenwürmer mit dem Lehm ihrer Vorstellungen und Einbildungen behaftet. Sie sind durch ihre Beziehung zu dem einen wahren Gott erhöht, und doch haben sie sich von Ihm abgewandt. Durch Ihn sind sie berühmt geworden, und doch sind sie wie durch einen Schleier Von Ihm getrennt."

+20:15

"Die heidnischen Priester", steht ferner in einem anderen Tablet geschrieben, "und die jüdischen und die christlichen Geistlichen haben genau die Dinge begangen, welche die Geistlichen im Zeitalter dieser Sendung begangen haben und noch begehen. Nein, sie haben sogar schlimmere Grausamkeit und wildere Bosheit gezeigt. Jedes Atom ist Zeuge dessen, was Ich sage."

+20:16

Diese Führer, die "sich selbst für die besten aller Geschöpfe halten und von Ihm, der Wahrheit, als die schlechtesten betrachtet worden sind", welche "die Sitze der Erkenntnis und Gelehrsamkeit besetzen und Unwissen Erkenntnis und Unterdrückung Gerechtigkeit genannt haben", die "keinen Gott, sondern ihr eigenes Begehren anbeten, die nichts huldigen als dem Gold, in die dichtesten Schleier der Gelehrsamkeit verwickelt sind und, in seiner Finsternis verfangen, in der Wildnis des Irrtums verloren sind" - diese hat Bahá'u'lláh mit folgenden Worten anzureden beliebt: "O Schar der Geistlichen! Ihr werdet euch künftighin nicht mehr im Besitze irgendeiner Macht sehen, denn wir haben sie von euch genommen und für solche bestimmt, die an Gott geglaubt haben, den Einen, den Allgewaltigen, den Allmächtigen, den Unbeschränkten."

+20:17 #128

Im Kitáb-i-Aqdas lesen wir folgendes: "Sprich:

O Führer der Reiligion!

Wägt nicht das Buch Gottes mit solchen Maßen und Kenntnissen, wie sie unter euch allgemein gültig sind, denn das Buch selbst ist die untrügliche, inmitten der Menschen aufgestellte Waage.

Auf dieser vollkommensten Waage muß alles gewogen werden, was die Völker und Geschlechter der Erde besitzen, während das Maß des Gewichtes dieser Waage nach ihrer eigenen Norm geprüft werden muß - würdet ihr das doch erkennen!

Das Auge Meiner liebevollen Gnade weint schmerzlich über euch, da ihr versäumt habt, den Einen zu erkennen, nach welchem ihr gerufen habt am Tage und zur Nachtzeit, am Morgen und am Abend ...

O ihr Führer der Religion!

Wo ist der Mensch unter euch, der es Mir in der Schau oder Einsicht gleichtun kann?

Wo ist der zu finden, der zu dem Anspruch sich erkühnt, Mir gleich zu sein in der Verkündung oder in der Weisheit?

Nein, bei Meinem Herrn, dem Allbarmherzigen!

Alles auf Erden wird dahinschwinden,- doch dies ist das Antlitz eures Herrn, des Allmächtigen, des Vielgeliebten ...

Sprich:

Wahrlich, das ist der Himmel, in welchem das Mutterbuch werwahrt ist - könntet ihr es doch begreifen!

Er ließ den Felsen aufjauchzen und den Brennenden Busch seine Stimme erheben auf dem Berg, der über dem Heiligen Lande aufsteigt, und verkünden: `Das Reich ist Gottes, des obersten Herrn über alles, des Allgewaltigen, des Liebenden!` Wir sind in keine Säule gegangen und haben keine eurer Abhandlungen gelesen.

Neigt euer Ohr den Worten dieses Ungelehrten, mit denen Er euch vor Gott lädt, den Ewigwährenden.

Dies ist besser für euch als alle Schätze der Erde - könntet ihr es doch begreifen!"

+20:18 #129

"O Scharen der Geistlichen", hat Er noch weiter geschrieben, "als Meine Verse herabgesandt und Meine klaren Zeichen enthüllt wurden, fanden Wir euch hinter Schleiern.

Dies, wahrlich, ist etwas Seltsames ...

Wir haben die Schleier zerrissen.

Hütet euch, daß ihr das Volk nicht durch noch einen anderen Schleier ausschließt.

Zerbrecht die Ketten eitler Einbildungen im Namen des Herrn aller Menschen und gehört nicht zu den Betrügern.

Solltet ihr euch Gott zuwenden und Seine Sache annehmen, so sät keine Unordnung in sie und meßt nicht das Buch Gottes mit euren selbstsüchtigen Wünschen.

Wahrlich, dies ist Gottes Rat ehedem und immerdar ...

Hättet ihr an Gott geglaubt, als Er sich offenbarte, so hätte sich das Volk nicht von Ihm abgewandt, noch hätte Uns das befallen, dessen ihr heute Zeuge seid.

Fürchtet Gott und gesellt euch nicht zu den Achtlosen!...

Dies ist die Sache, die alle eure abergläubischen Meinungen und eure Götzenbilder ins Wanken brachte ...

O Schar der Geistlichen!

Hütet euch, zur Ursache des Streites im Lande zu werden, so wie ihr in seinen früheren Tagen zur Ursache der Zurückweisung des Glaubens wurdet.

Sammelt das Volk um dieses Wort, das die Steine ausrufen ließ: `Das Reich ist Gottes, des Aufgangsortes aller Zeichen!` ...

Zerreißt die Schleier in einer solchen Weise, daß es die Bewohner des Königreiches hören.

Dies ist der Befehl Gottes in den vergangenen Tagen und für die kommenden.

Gesegnet der Mensch, der befolgt, was ihm befohlen wurde, und wehe den Nachlässigen."

+20:19

Und wiederum: "O Schar der Geistlichen! Wie lange wollt ihr die Speere des Hasses auf das Antlitz Bahás richten? Zügelt eure Feder! Seht, die Erhabenste Feder spricht zwischen Erde und Himmel. Fürchtet Gott und folgt nicht euren Wünschen, die das Antlitz der Schöpfung entstellt haben! Reinigt eure Ohren, auf daß sie der Stimme Gottes lauschen. Bei Gott! Sie ist wie ein Feuer, das die Schleier verzehrt, und wie Wasser, das die Seelen all derer reinigt, die im Weltall sind."

+20:20 #130

"Sprich: O Schar der Geistlichen!", so redet Er sie weiter an, "kann sich einer von euch mit dem göttlichen Jüngling in der Arena der Weisheit und der Verkündung messen oder sich mit Ihm in den Himmel der inneren Bedeutung und der Auslegung erheben? Nein, bei Meinem Herrn, dem Gott der Barmherzigkeit! Alle wurden am heutigen Tage durch das Wort deines Herrn ohnmächtig. Sie sind sogar wie tot und leblos außer dem, den dein Herr, der Allmächtige, der Unbeschränkte, zu verschonen gewillt ist. Ein solcher Mensch gehört wahrlich zu den mit Erkenntnis Begabten in den Augen Dessen, der der Allwissende ist. Die Insassen des Paradieses und die Bewohner der geheiligten Stätten segnen ihn zur Abendzeit und zur Morgendämmerung. Kann einer mit Holzbeinen einem Widerstand leisten, dessen Füße Gott aus Stahl gemacht hat? Nein, bei Ihm, der das All der Schöpfung erleuchtet!"

+20:21

"Als Wir genau darauf achteten", äußert Er bedeutungsvoll, "entdeckten Wir, daß Unsere Feinde zum größten Teil Geistliche sind". "Unter dem Volke sind welche, die sagten: `Er hat die Geistlichen verworfen.` Sprich: `Ja, bei Meinem Herrn! Ich war gewißlich Der, welcher die Götzenbilder zerschlug.`" "Wahrlich, Wir haben die Trompete, die Unsere Erhabenste Feder ist, erschallen lassen, und siehe, die Geistlichen und die Gelehrten, die Doktoren und die Herrscher fielen betäubt nieder, ausgenommen solche, die Gott als Zeichen Seiner Gnade bewahrte, und Er, wahrlich, ist der Allgütige, der Urewige aller Tage."

+20:22

"O Schar der Geistlichen! Werft eitle Phantasiegebilde und Einbildungen beiseite und wendet euch dann dem Horizonte der Gewißheit zu. Ich schwöre bei Gott: Alles, was ihr besitzt, wird euch nichts nützen, weder alle Schätze der Erde noch die Führerschaft, die ihr euch angeeignet habt. Fürchtet Gott und gehört nicht zu den Ver!orenen!" "Sprich: O Schar der Geistlichen! Legt alle eure Schleier und Hüllen beiseite. Schenkt euer Ohr dem, wozu euch die Erhabenste Feder an diesem wunderbaren Tage ruft ... Die Welt ist durch eure eitlen Einbildungen mit Staub beladen, und die Herzen der Gott Nahen werden von eurer Grausamkeit gequält. Fürchtet Gott und gesellt euch zu denen, die gerecht urteilen."

+20:23 #131

"O ihr Dämmerungsorte der Erkenntnis", so ermahnt Er sie, "hütet euch davor, daß man euch ändere. Denn wenn ihr euch ändert, werden sich die meisten Menschen desgleichen ändern. Wahrlich, dies ist ein Unrecht an euch und an anderen ... Ihr gleicht einer Quelle. Wenn sie sich verändert, werden die Ströme, die ihr entstammen, sich verändern. Fürchtet Gott und gesellt euch zu den Gottesfürchtigen! Wenn das Herz des Menschen verdorben wird, werden seine Glieder gleicherweise verdorben werden. Und ähnlich, wenn die Wurzel eines Baumes verdorben wird, so werden seine Äste, seine Triebe, seine Blätter und seine Früchte verdorben werden."

+20:24

"Sprich: O Schar der Geistlichen", so ruft Er sie an, "seid und wird euch Gott, dem Mächtigen, dem Großen, nahe bringen. Bedenkt und ruft euch ins Gedächtnis, wie das Volk Muhammad, den Apostel Gottes, verleugnete, als Er erschien. Sie beschuldigten Ihn derart, daß der Geist (Jesus) auf Seiner Erhabensten Stufe wehklagte und der Geist der Treue aufschrie. Bedenkt weiter, was vor Ihm die Apostel und Gottgesandten durch die Hände der Ungerechten befallen hat. Wir erwähnen euch um Gottes willen, erinnern euch an Seine Zeichen und verkünden euch die Dinge, die denen verordnet sind, die Ihm im erhabensten Paradiese und im allerhöchsten Himmel nahe sind. Wahrlich, Ich bin der Verkünder, der Allwissende. Er ist um eurer Erlösung willen gekommen und hat die Leiden ertragen, damit ihr auf der Leiter der Äußerungen zum Gipfel des Verstehens emporsteigen mögt ... Bedenkt mit Aufrichtigkeit und Gerechtigkeit das, was herabgesandt wurde. Wahrlich, dies wird euch durch die Wahrheit erhöhen und Dinge schauen lassen, die euch verschlossen waren, und es wird euch befähigen, Seinen perlenden Wein zu trinken."









+21 #132

Worte an die muhammadanischen Geistlichen

Laßt uns jetzt die besonderen Hinweise und die vom Báb und von Bahá'u'lláh unmittelbar an die muhammadanischen Geistlichen gerichteten Worte noch genauer betrachten.

Der Báb hat, wie im Kitáb-i-Íqán bezeugt wurde, "ein besonderes Tablet an die Geistlichen einer jeden Stadt geoffenbart, worin Er die Wesensart der Verleugnung und Zurückweisung durch einen jeden von ihnen ausführlich darlegte".

Während Er in Isfáhán weilte, jenem altehrwürdigen Bollwerk muhammadanischer Geistlichkeit, lud Er durch Vermittlung des Gouverneurs Manúchihr Khán die Geistlichen jener Stadt schriftlich ein, eine Aussprache mit ihm zu vereinbaren, um, wie Er es ausdrückte, "die Wahrheit festzustellen und die Falschfreit zu zerstreuen".

Nicht einer aus der Menge der Geistlichen, die sich um diesen großen sitz der Gelehrsamkeit drängten, hatte den Mut, die Herausforderung anzunehmen.

Bahá'u'lláh seinerseits gab, während Er in Adrianopel weilte, wie es in seinem Tablet an den Sháh von Persien bezeugt ist, seinem Wunsch Ausdruck, "Auge in Auge den Geistlichen Seiner Zeit gegenübergestellt zu werden und Beweise und Zeugnisse in der Gegenwart Seiner Majestät des Sháh geben zu können".

Dieses Anerbieten wurde als "eine große Anmaßung und erstaunliche Kühnheit" von den Geistlichen in Tihrán gerügt, und sie rieten in ihrer Furcht ihrem Staatsoberhaupt, augenblicklich den Überbringer jenes Tablets zu bestrafen.

Früher schon hatte Bahá'u'lláh, während Er in Baghdád weilte, seine Bereitwilligkeit ausgesprochen, unverzüglich ein Wunder zu vollbringen, unter der Voraussetzung, daß sich die Geistlichen von Najaf und Karbilá - in den Augen der Schiiten die beiden heiligsten Städte nächst Mekka und Medina - versammelten und über irgendein Wunder, das sie wünschten, übereinkämen und eine Erklärung unterzeichneten und siegelten, die versicherte, daß sie bei Vollbringung dieses Wunders die Wahrheit seiner Sendung anerkennen würden.

Auf diese Herausforderung konnten sie, wie durch'Abdu'l-Bahá in seinen "Beantworteten Fragen" bezeugt ist, keine bessere Antwort finden als diese: "Dieser Mann ist ein Zauberer.

Vielleicht will er ein Zauberkunststück vorführen, und dann würden wir nichts mehr zu sagen haben." "Zwölf Jahre lang", hat Bahá'u'lláh selbst bezeugt, "haben Wir in Bahgdád geweilt.

So sehr Wir auch wünschten, eine große Versammlung Geistlicher und ehrlich gesinnter Männer käme zusammen, so daß Wahrheit von Falschheit unterschieden und völlig bewiesen werde, so ist doch nichts dazu geschehen."

Und wiederum: "

Und ebenso, während Wir im 'Iráq waren, wünschten wir, mit den Geistlichen Persiens zusammenzukommen.

Kaum hörten sie davon, so flohen sie und sprachen: `Er ist tatsächlich ein offenkundiger Zauberer!` Dieses Wort kam schon früher von den Lippen von ihresgleichen.

Diese (Geistlichen) tadelten, was jene gesagt hatten, und wiederholen heutzutage doch selbst, was vor ihnen gesprochen wurde, und sie begreifen es nicht.

Bei Meinem Leben!

Sie sind wie Asche in den Augen deines Herrn.

Wenn Er will, werden gewaltige Stürme über sie brausen und sie zu Staub machen.

Wahrlich, dein Herr tut, was Ihm beliebt."

+21:2 #133

Diese falschen, grausamen und feigen schiitischen Geistlichen, ohne deren Einmischung, wie Bahá'u'lláh erklärte, Persien in kaum mehr als zwei Jahren von der Kraft Gottes ergriffen worden wäre, sind im Qayyúmu'l-Asmá' folgendermaßen angeredet worden: "O Schar der Geistlichen! Fürchtet Gott von diesem Tage an in den Ansichten, die ihr äußert, denn Er, welcher Unser Erwähner in eurer Mitte ist und welcher von Uns kommt, ist in Wahrheit der Richter und der Zeuge. Wendet euch ab von dem, was ihr festhaltet und was das Buch Gottes, des Wahren, nicht bestätigt hat, denn am Tage der Auferstehung werdet ihr auf der Brücke für die Haltung, die ihr einnahmt, wahrlich verantwortlich gemacht werden."

+21:3 #134

Im gleichen Buche redet der Báb sowohl die Schiiten als auch die ganze Anhängerschaft des Propheten folgendermaßen an: "O Schar der Schiiten! Fürchtet Gott und Unsere Sache, die Ihn, den Größten Erwähner Gottes, betritt. Denn groß ist sein Feuer, wie im Mutterbuch verordnet ist." "O Volk des Qur'án! Ihr seid wie nichts, es sei denn, ihr unterwerft euch dem Erwähner Gottes und diesem Buch. Wenn ihr der Sache Gottes folgt, werden Wir euch eure Sünden vergeben, und wenn ihr euch von Unserem Befehl abwendet, werden Wir wahrlich eure Seelen in Unserem Buche zum Größten Feuer verdammen. Wahrlich, Wir verfahren nicht ungerecht mit den Menschen, auch nicht so viel wie ein Fleckchen auf einem Dattelkern."

+21:4

Und schließlich ist in dem gleichen Kommentar diese erschreckende Weissagung verzeichnet: "Binnen kurzem werden Wir wahrlich jene, die gegen Husayn (Imám Husayn) im Lande des Euphrat Krieg führten, mit der schmerzlichsten Qual und mit der schrecklichsten und abschreckendsten Strafe heimsuchen." "Binnen kurzem", hat Er in dem nämlichen Buch in bezug auf dieses gleiche Volk geschrieben, "wird Gott an ihnen zur Zeit Unserer Wiederkehr Seine Vergeltung üben, und wahrlich, Er hat für sie in der künftigen Welt eine schwere Pein vorbereitet."

+21:5

Was Bahá'u'lláh betrifft, so bilden die stellen, die ich auf diesen Seiten anführe nur einen Bruchteil der in seinen schriften häufigen Hinweise auf muhammadanische Geistliche. so ruft Er aus: "Der Lotoshaum, über den hinaus keiner gehen kann, weint auf ob der Grausamkeit der Geistlichen.

Er schreit laut und wehklagt über sich selbst."

In seinem "Brief an den Sohn des Wolles" hat Er geschrieben: "Wie groß auch seit Beginn dieser Sekte (der Schiiten) bis auf den heutigen Tag die Zahl der Geistlichen gewesen ist, die gelebt haben, so hat doch keiner von ihnen die Natur dieser Offenbarung erkannt.

Was mag die Ursache dieser Verirrung gewesen sein?

Wollten Wir sie erwähnen, so würden ihre Glieder zerreißen.

Es tut ihnen not, nachzusinnen, ja, tausendmal tausend Jahre lang nachzusinnen, damit sie vielleicht ein paar Tropfen aus dem Ozean der Erkenntnis erlangen und entdecken mögen, was sie an diesem Tage nicht beachten.

Ich wandelte im Lande Tá (Tihrán), dem Tagesanbruch der Zeichen deines Herrn - siehe, da hörte Ich das Wehklagen der Kanzeln und die Stimme ihres Flehens zu Gott - gesegnet und verherrlicht sei Er, Sie riefen aus und sagten: `O Gott der Welt und Herr der Völker!

Du siehst unseren Zustand und was über uns gekommen ist durch die Grausamkeit Deiner Diener.

Du hast uns erschaffen und geoffenbart zu Deiner Verherrlichung und zu Deinem Preis.

Du hörst nun, was die widerspenstigen über uns in Deinen Tagen verkünden.

Bei Deiner Macht!

Unsere Seelen zerfließen und unsere Glieder erzittern.

Wehe!

Wehe!

Wären wir doch nie von Dir erscha ffen und geoffenbart worden!` Die Herzen jener, die Gott nahe sind, werden von diesen Worten verzehrt und lassen die Wehrufe derer ertönen, die Ihm ergeben sind."

+21:6 #135

"Diese dicken Wolken", hat Er in demselben Tablet dargelegt, "sind Auswüchse nutzloser Phantasie und eitler Einbildungen, die von keinen anderen stammen, als von den Geistlichen Persiens". Und Er erklärt im gleichen Zusammenhang: "Unter `Geistlichen` werden an der oben erwähnten Stelle jene Menschen verstanden, die sich äußerlich mit dem Kleide der Erkenntnis schmücken, aber innerlich ihrer beraubt sind. In diesem Zusammenhang führen Wir aus dem Tablet an Seine Majestät den Sháh einige Stellen aus den `Verborgenen Worten` an, die durch die Feder Abhás unter dem Namen `Buch der Fátimih`- möge Gottes Segen auf ihr ruhen - geoffenbart wurden. `O ihr Toren, die ihr als weise geltet! Warum verkleidet ihr euch als Hirten, da ihr doch innerlich zu Wölfen wurdet, die nach Meiner Herde trachten? Ihr gleicht dem Morgenstern, der vor der Dämmerung strahlend und hell scheint und der doch die Wanderer zu Meiner Stadt in die Irre und auf den Pfad des Verderbens leitet.` Und ebenso spricht Er: `O ihr scheinbar Vollkommenen, doch innerlich Unvollkommenen! Ihr seid wie reines, doch bitteres Wasser, das äußerlich kristallklar scheint, von dem aber bei der Probe durch den göttlichen Prüfer nicht ein Tropfen angenommen wird. Ja, der Sonnenstrahl fällt gleicherweise auf den Staub wie den Spiegel, doch in ihrem Widerschein unterscheiden sie sich wie der Stern von der Erde - ja mehr noch, der Unterschied ist unermeßlich!`"

+21:7 #136

"Wir haben alle Menschen eingeladen", hat Bahá'u'lláh in einem anderen Tablet klargelegt, "sich Gott zuzuwenden, und traben sie mit dem Geraden Pfad bekannt gemacht. Sie (die Geistlichen) erhoben sich gegen Uns mit solcher Grausamkeit, daß dies die Kraft des Islám untergraben hat, und doch sind die meisten Leute achtlos!" "Die Kinder Dessen, welcher der Freund Gottes ist (Abraham)", so hat Er des weiteren geschrieben, "und die Erben Dessen, der mit Gott verkehrte (Moses), die zu den Verworfensten unter den Menschen gezählt wurden, haben die Schleier zerrissen und die Hüllen abgeworfen und den versiegelten Wein aus den gütigen Händen des Selbstbestehenden ergriffen und sich satt getrunken, während die verabscheuungswürdigen schiitischen Geistlichen bis heute zaudernd und werstockt geblieben sind." Und weiter: "Die Geistlichen Persiens begingen, was kein Volk unter den Völkern der Welt begangen hat."

+21:8 #137

"Wenn diese Sache von Gott ist", so redete Er den Gesandten des Sháh in Konstantinopel an, "so kann kein Mensch gegen sie aufkommen, und wenn sie nicht won Gott ist, so werden die Geistlichen unter euch und die, welche ihren verdorbenen Wünschen folgen, und jene, die sich wider Ihn aufgelehnt haben, sicherlich genügen, sie zu überwältigen."

+21:9

"Von allen Völkern der Welt", so bemerkt Er in einem anderen Tablet, "ist dasjenige, das den größten Verlust erlitten hat, das Volk Persiens gewesen und ist es noch. Ich schwöre bei der Sonne der Äußerungen, die in ihrem Mittagsglanze auf die Welt scheint! Das Wehklagen der Kanzeln in diesem Lande ertönt immerfort. Schon in den ersten Tagen wurden solche Wehklagen im Lande Tá (Tihrán) gehört, denn Kanzeln, die zur Erwähnung des Einen Wahren errichtet wurden - erhaben sei seine Herrlichkeit - sind jetzt in Persien zu Orten geworden, von denen aus Lästerungen gegen Ihn, die Sehnsucht der Welt, ausgesprochen werden."

+21:10

"An diesem Tage", so lautet seine scharfe Rüge, "ist die Welt mit den Wohlgerüchen vom Gewande der Offenbarung des altehrwürdigen Königs erfüllt ..., und doch haben sie (die Geistlichen) sich versammelt und sich auf ihren Sitzen breitgemacht und gesprochen, was ein Tier Scham empfinden lassen würde, wieviel mehr den Menschen selbst. Würden sie sich einer ihrer Taten bewußt werden und das Unheil erkennen, das sie angerichtet haben, so würden sie sich mit eigener Hand zu ihrem endgültigen Wohnort befördern."

+21:11

"O Schar der Geistlichen!", so befiehlt ihnen Bahá'u'lláh, "... Legt beiseite, was ihr besitzt, haltet Frieden und hört sodann auf das, was die Zunge der Größe und Erhabenheit spricht. Wie viele verschleierte Dienerinnen wandten sich Mir zu und glaubten, und wie viele Turbanträger waren von Mir ausgeschlossen und folgten den Fußstapfen vergangener Geschlechter!"

+21:12 #138

"Ich schwöre bei der Sonne, die über dem Horizont der Äußerung scheint", so sagt Er aus, "ein Spänchen vom Fingernagel einer der gläubigen Dienerinnen wird am heutigen Tage vor den Augen Gottes mehr geachtet als die Geistlichen Persiens, die nach dreizehnhundert Jahren Wartezeit das verübten, was die Juden nicht taten während der Offenbarung Dessen, welcher der Geist ist (Jesus)." "Obwohl sie sich über die Trübsale, die Uns getroffen haben, freuen", lautet Seine Warnung, "so wird doch der Tag kommen, da sie wehklagen und weinen werden".

+21:13

"O Achtloser", so redet Er im Lawh-i-Burhán einen berüchtigten persischen Mujtahiden an, dessen Hände mit dem Blut von Bahá'í-Märtyrern befleckt waren, "verlasse dich nicht auf deinen Ruhm und deine Macht. Du gleichst der letzten Spur des Sonnenlichtes auf dem Bergesgipfel. Bald wird es dahinschwinden, wie es beschlossen ist von Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten. Dein Ruhm und der Ruhm von deinesgleichen sind von euch genommen, und dies ist wahrlich von dem Einen, bei dem das Mutterbuch ist, verordnet worden... Um euretwillen klagte der Apostel (Muhammad), und die Reine (Fátimih) schrie auf, und die Länder wurden verwüstet, und Finsternis fiel auf alle Regionen. O Schar der Geistlichen! Um euretwillen wurde das Volk erniedrigt, das Banner des Islám niedergeholt und sein mächtiger Thron umgestürzt. Jedesmal, wenn ein Mensch mit Verstand an dem festzuhalten suchte, was den Islám erhöhen würde, habt ihr ein Geschrei erhoben, und dadurch wurde er verhindert, seinen Plan auszuführen, während das Land offensichtlich dem Verderben preisgegeben war."

+21:14

"Sprich: O Schar persischer Geistlicher", so weissagt Bahá'u'lláh wiederum, "in Meinem Namen habt ihr die Zügel der Macht über die Menschen ergriffen, und durch eure Beziehung zu Mir nehmt ihr die Ehrensitze ein. Als Ich Mich aber offenbarte, wandtet ihr euch ab und begingt, was die Tränen derer, die Mich erkannten, fließen ließ. Binnen kurzem wird alles, was ihr besitzt, zugrunde gehen, und euer Ruhm wird sich in jämmerlichste Erniedrigung verwandeIn, und ihr werdet die Strafe sehen für das, was ihr getan habt, wie es von Gott, dem VerOrdner, dem Allweisen, beschlossen wurde."

+21:15 #139

In der Súriy-i-Mulúk hat Er sich an sämtliche kirchlichen Führer des sunnitischen Islám in Konstantinopel, der Hauptstadt des Reiches und dem Sitz des Kalifates, gewandt und geschrieben: "O ihr Geistlichen der Stadt!

Wir kamen zu euch mit der Wahrheit, ihr aber achtetet ihrer nicht.

Mir dünkt, ihr gleicht Toten, eingewickelt in die Hüllen eures eigenen Selbstes.

Ihr suchtet nicht Unsere Gegenwart, als dies zu tun besser für euch gewesen wäre als alle eure Taten ...

Wißt, daß, ' wenn eure Führer, denen ihr Treue schuldet, auf die ihr stolz seid, die ihr bei Tag und Nacht erwähnt und in deren Fußspuren ihr Führung sucht -, wenn sie in diesen Tagen gelebt hätten, so wären sie um Mich gewesen und hätten sich nimmer von Mir getrennt, weder am Abend noch am Morgen.

Ihr jedoch wandtet euer Antlitz, auJ nicht für einen einzigen Augenblick, Meinem Antlitz zu, und ihr wurdet hochmütig und achtetet nicht auf diesen Mißhandelten, der von den Menschen so gequält wurde, da sie mit Ihm verfuhren, wie es ihnen beliebte.

Ihr habt es unterlassen, über Meine Lage nachzuforschen, auch unterrichtetet ihr euch nicht über das, was Mir zustieß.

Dadurch habt ihr das Wehen der Heiligkeit und die Lüfte der Güte, die von diesem leuchtenden und sichtbaren Orte ausgehen, von euch abgehalten.

Mich dünkt, ihr habt euch an äußerlichkeiten gehängt und das Innere vergessen, und ihr sagt, was ihr nicht tut.

Ihr liebt Namen lind scheint euch ihnen ganz hingegeben zu haben.

Aus diesem Grunde erwähnt ihr die Namen eurer Führer.

Und würde irgendeiner wie sie, oder ein Besserer als sie, zu euch kommen, so würdet ihr ihn fliehen.

Durch jene Namen habt ihr euch erhöht und euch eure Stellung gesichert, und ihr lebt und gedeiht durch sie.

Und würden eure Führer wieder erscheinen, so würdet ihr weder auf eure Führerschaft verzichten, noch würdet ihr euch ihnen zuzuenden oder euer Antlitz auf sie richten.

Wir fanden, daß ihr, wie die meisten Menschen, Namen anbetet, die sie alle Tage ihres Lebens erwähnen und mit denen sie sich befassen.

Kaum jedoch erscheinen die Träger dieser Namen, da werwerfen sie sie und kehren ihnen den Rücken ...

Wißt, daß Gott an diesem Tage weder eure Gedanken annehmen wird noch euer Gedenken an Ihn, auch nicht eure Haltung Ihm gegenüber, eure Andachtsübungen und eure Wachsamkeit, es sei denn, ihr werdet neuerschaffen in der hohen Achtung diesem Diener gegenüber - könntet ihr es doch begreifen."

+21:16 #140

Die Stimme 'Abdu'l-Bahás, des Mittelpunktes des Gottesbündnisses, hat sich gleicherweise erhoben und das gräßliche Unheil angekündigt, das bald nach Seinem Hinscheiden die geistliche Herrschaft des sunnitischen und schiitischen Islám befallen sollte. "Diese Herrlichkeit", hat Er geschrieben, "wird sich in die elendeste Erniedrigung verwandeIn, und dieser Pomp und diese Macht zuerden sich in völlige Unterwerfung verkehren. Ihre Paläste werden in Gefängnisse umgewandelt zuerden, und die Bahn ihres hochstrahlenden Gestirns wird in den Tiefen des Abgrundes enden. Lachen und Fröhlichkeit werden dahinschwinden, nein noch mehr, ihre Klagestimme wird sich erheben." "Wie der Schnee in der Julisonne", so hat Er des weiteren geschrieben, "werden sie dahinschwinden".

+21:17

Die Auflösung des Kalifats, die vollständige Verweltlichung des Staates, der die erhabenste Einrichtung des Islám beherbergt hatte, und der tatsächliche Zusammenbruch der schiitischen Priesterherrschaft in Persien - das waren die sichtbaren und unmittelbaren Folgen der Behandlung, die der Gottessache durch die Geistlichkeit der beiden größten Gemeinschaften der muhammadanischen Welt zuteil geworden war.









+22 #141

Das sinkende Glück des schiitischen Islám

Laßt uns zuerst die Heimsuchungen betrachten, welche das sinkende Glück des schiitischen Islám gekennzeichnet haben. Die zu Beginn dieser Zeilen aufgezählten Schändlichkeiten, für die die schiitische Geistlichkeit Persiens in erster Linie verantwortlich zu machen ist, Schändlichkeiten, die nach den Worten Bahá'u'lláhs "den Apostel (Muhammad) wehklagen und die Reine (Fátimih) aufschreien" und "alle erschaffenen Dinge stöhnen und die Glieder der Heiligen zittern ließen", Schändlichkeiten, welche die Brust des Báb mit Kugeln durchlöcherten, Bahá'u'lláh niederbeugten, Sein Haar bleichten und Ihn vor Qual aufseufzen, Muhammad über Ihn weinen, Jesus sich aufs Haupt schlagen und den Báb Seinen Zustand beklagen ließen - solche Schändlichkeiten konnten und durften wahrlich nicht ungestraft bleiben. Gott, der grimmigste Rächer, wachte und gelobte, "keines Menschen Ungerechtigkeit zu vergeben". Die Geißel Seiner Züchtigung traf endlich, rasch, plötzlich und schrecklich, die Verüber dieser Schändlichkeiten.

+22:2

Eine Umwälzung, die in ihrem Verlauf furchtbar in ihren Ausmaßen, weitreichend in ihrer Rückwirkung, aber erstaunlich durch das Fehlen von Blutvergießen oder gar Gewalttätigkeiten war, forderte die Vorrangstellung der Geistlichkeit heraus, die seit Jahrhunderten das Kennzeichen des Islám in diesem Lande gewesen war, und stürzte eine Herrschaft der Geistlichen, mit der das Räderwerk des Staates und das Leben des Volkes unauflöslich verwoben waren. Eine solche Umwälzung ließ nicht die Aufhebung der staatlichen geistlichen Herrschaft erkennen; sie bedeutete vielmehr das Zerbrechen dessen, was ein Kirchenstaat genannt werden konnte - eines Staates, der sogar bis zum Augenblick seines Verlöschens hoffnungsvoll die erfreuliche Ankunft des verborgenen Imám erwartet hatte, eines Imámes, der dann nicht nur die Zügel der Amtsgewalt des Sháh, der obersten Behörde, die ihn nur vertrat, ergreifen, sondern sogar die Herrschaft über die ganze Erde übernehmen würde.

+22:3 #142

Der Geist, den diese Priesterkaste ein ganzes Jahrhundert lang so hartnäckig zu zermalmen bestrebt war, der Glaube, den sie mit wilder Roheit auszurotten versucht hatte, waren jetzt ihrerseits dabei, durch die Kräfte, die sie in der Welt erzeugt hatten, das Gleichgewicht eben dieser Ordnung - deren Verzweigungen sich in jede Sphäre, Pflicht und lebenswichtige Handlung in jenem Lande ausgedehnt hatten - zu stören und ihre Stärke zu untergraben. Der Felswall des Islám, scheinbar unüberwindlich, war nun in seinen Grundlagen erschüttert worden und brach jetzt vor den Augen der verfolgten Anhänger des Glaubens Bahá'u'lláhs zusammen. Eine Priesterherrschaft, die den Glauben Gottes so lange geknechtet hatte und ihn einmal sogar tödlich niedergestreckt zu haben schien, wurde jetzt selbst zur Beute einer überlegenen weltlichen Macht, deren entschlossene Politik es war, stetig und erbarmungslos ihre Schlingen um jene Herrschaft zu legen.

+22:4

Das weite System jener Priesterherrschaft, mit allen seinen Bestandteilen und Organen - seinen Shaykhu'l-Islám (Hohenpriestem), seinen Mujtahids (Doktoren der Gesetze), seinen Mullás (Priestern), Fuqahás (Juristen), Imámen (Vorbetern), Mu'adhdhins (Gebetsrufern), Vu'ázz (Predigern), Qádís (Richtern), Mutavallís (Hütern), Madrisihs (Seminaren), Mudarrisíns (Lehrern), Tullábs (Schülern), Qurrás (Vorsängern), Mu'abbiríns (Wahrsagern), Muhaddithíns (Erzählern), Musakhkhiríns (Geisterbeschwörern), Dhákirins (Erinnerern), 'Ummál-i-dhakáts (Almosengebern), Muqaddasíns (Heiligen), Munzavís (Einsiedlern), seinen Súfís, seinen Derwischen und was sonst noch alles - war gelähmt und gänzlich in Mißkredit geraten. seine Mujtahids, jene Aufwiegler, die Macht über Leben und Tod hatten und denen durch lange Generationen hindurch Ehren fast königlicher Art gewährt worden waren, wurden auf eine kläglich unbedeutende Zahl vermindert.

Die turbantragenden Prälaten der islámischen Kirche, die nach den Worten Bahá'u'lláhs "ihre Häupter mit Grün und Weiß bedeckten und verübten, was den Geist der Religion seufzen ließ", wurden unbarmherzig hinweggefegt.

Nur eine Handvoll machte eine Ausnahme, und sie ist jetzt gezwungen, um sich gegen das Wüten eines glaubenslosen Volkes zu schützen, sich der Demütigung zu unterziehen, immer, wenn die Gelegenheit es fordert, die ihnen von den weltlichen Behörden gewährte Erlaubnis einzuholen, dieses dahinschwindende Sinnbild einer verschwundenen Würde zu tragen.

Der Rest dieser turbantragenden Klasse, ob Siyyids, Mullás oder Hájís, wurde gezwungen, nicht nur seine ehrwürdige Kopfbedeckung mit dem Kuláh-i-farangí (europäischen Hut) zu vertauschen, den sie selbst nicht viel früher verflucht hatten, sondern sogar ihre fließenden Gewänder abzulegen und die engsitzenden Anzüge europäischen Schnittes anzuziehen, deren Einführung in ihrem Lande sie vor einem Menschenalter so heftig verworfen hatten.

+22:5 #143

"Die dunkelblauen und weißen Dome" - eine Anspielung 'Abdu'l-Bahás auf den rundlichen, massigen Kopfschmuck der Priester Persiens - sind wahrlich "umgestülpt" worden. Jene, deren Häupter sie getragen hatten, die anmaßenden, fanatischen, treulosen und rückschrittlichen Geistlichen, " in deren autoritärem Griff", wie Bahá'u'lláh bezeugt, "die Zügel der Herrschaft über das Volk lagen", deren "Worte der Stolz der Welt sind" und deren "Taten die Schmach der Völker sind", erkannten die Erbärmlichkeit ihrer Lage und zogen sich niedergeschlagen und aller Hoffnungen bar in ihre Häuser zurück, um dort ein jämmerliches Dasein zu verbringen. Machtlos und mürrisch beobachten sie den Ablauf eines Geschehens, das ihre Politik umgestürzt und ihre Schöpfung zerstört hat und nun unwiderstehlich seinem Höhepunkt zustrebt.

+22:6 #144

Der Pomp und Prunk dieser geistlichen Fürsten des Islám sind bereits vergangen.

Ihr fanatisches Geschrei, ihre lärmenden Gebetsrufe und ihre geräuschvollen Kundgebungen sind verstummt.

Ihre Fatvás (Rechtssprüche oder Rechtsgutachten), einst mit solcher Scharmlosigkeit verkündet und zeitweise Anklagen gegen Könige enthaltend, sind tote Buchstaben.

Das Schauspiel von Versammlungsgebeten, an denen Tausende Andächtiger in Reihen aufgestellt teilnahmen, ist verschwunden.

Die Kanzeln, von denen aus sie den Donner ihrer Verfludiungen in gleicher Weise gegen Mächtige und Unschuldige entluden, sind verlassen und still.

Ihre Waqfs, diese unschätzbaren und weithin verbreiteten Stiftungen, der Landbesitz des erwarteten Imám - die einstmals allein in Isfáhán die ganze Stadt umfaßten -, sind ihren Händen entwunden und unter die Aufsicht einer weltlichen Verwaltung gestellt worden.

Ihre Madrisihs (Seminare) mit ihrem mittelalterlichen Schulwissen sind verlassen und verfallen.

Die unzähligen Bände theologischer Auslegungen, Nebenkommentare, Randbemerlcungen und Anmerkungcn, unleserlich, unnütz, Erzeugnisse irregeleiteter Begabung und Mühe, von einem der erleuchtetsten Denker des Islám in neuerer Zeit alsWerke bezeichnet, die das gesunde Erkennen verdunkeln, Würmer hervorbringen und nur noch des Feuers wert sind, wurden nun weggepackt, mit Spinngewebe überzogen und vergessen. lhre abstrusen Abhandlungen, ihre heftigen Wortgefechte und endlosen Auseinandersetzungen sind außer Mode und aufgegeben.

Ihre Masjids (Moscheen) und Imám-Zádihs (Heiligengräber), welche das Vorrecht hatten, das Bast (Asylrecht) auf mancherlei Verbrecher auszudehnen, und die zu einem allgemeinen Ärgernis geworden waren, deren Wände von den Gesängen einer heuchlerischen und ruchlosen Geistlichkeit widerhallten und deren Ornamente mit den Schätzen der Königspaläste wetteiferten, sind verlassen oder verfallen.

Ihre Takyihs, die Schlupfwinkel der faulen, untätigen und beschaulichen Pietisten, sind verkauft oder geschlosscn worden.

Ihre mit barbarischem Eifer gespielten und durch plötzliches Aufzucken ungezügelter religiöser Erregung gesteigerten Ta'zíyihs (Spiele) sind verboten.

Sogar ihre Rawdih-Khánís (Klagegesänge) mit ihren langgezogenen klagenden Schreien, die aus so vielen Häusern aufstiegen, sind beschränkt und verhindert worden.

Die heiligen Pilgerfahrten nach Najaf und Karbilá, den heiligsten Grabstätten der schiitischen Welt, sind an Zahl zurückgegangen und immer mehr erschwert worden, wodurch mancher habgierige Mullá verhindert wird, in seinem altehrwürdigen Gewande doppelte Forderungen dafür zu erheben, daß er solche Pilgerfahrten in Vertretung religiös gesinnter Menschen unternimmt.

Die Abschaffung des Schleiers, die zu verhindern die Mullás mit Zähnen und Nägeln fochten, die Gleichberechtigung der Geschlechter, die ihr Gesetz verbot, die Errichtung weltlicher Gerichte, die ihe geistlichen Gerichte ersetzten, die Abschaffung des Síghih (Konkubinat), das, wenn für kurze Zeit eingegangen, kaum von einer Art Prostitution zu unterscheiden ist, und das aus dein wilden und fanatischen Mashad, dem nationalen Mittelpunkt der Wallfahrten, eine der sittenlosesten Städte Asiens machte, und endlich die Anstrengungen, die gemacht werden, um das Arabische, die heilige Sprache des Islám und des Qur'án, herabzusetzen und es vom Persischen zu trennen - all dies hat der Reihe nach seinen Teil zu der Beschleunigung dieses unaufhaltsamen Geschehens beigetragen, das den Rang und die Vorteile der muhammadanischen Geistlichen den weltlichcn Bchörden in einem Grade untergeordnet hat, den kein Mullá erträumt hatte.

+22:7 #145

Nun mag der einst hochbeturbante, langbärtige, strengblickende Áqá (Mulla), der sich so unverschämt auf jedem Gebiet menschlicher Tätigkeit eingemischt hatte, wenn er jetzt hutlos und glattrasiert in der Abgeschlossenheit Seines Hauses dasitzt und vielleicht den Tönen westlicher Musik lauscht, die über die Ätherwellen seines Heimatlandes schmettern, innehalten, um eine Weile an den verblaßten Glanz seines dahingegangenen Reiches zu denken. Nun mag er über die Verheerung nachsinnen, welche die aufsteigende Flut des Nationalismus und Skeptizismus unter den scheinbar unzerstörbaren Trachtionen seines LIandes geschaffen hat. Nun mag er sich die schönen Tage zurückrufen, da er auf einem Esel sitzend durch die Bazare und Maydáne (Plätze) seiner Heimatstadt paradierte und eine eifrige, aber betrogene Menge herbeistürzte, um nicht nur seine Hände mit Inbrunst zu küssen, sondern sogar den Schwanz des Tieres, das er ritt. Nun mag er des blinden Eifers gedenken, womit sie seinen Weihehandlungen Beifall spendeten, und der Zeichen und Wunder, die sie deren Verrichtung beilegten.

+22:8 #146

Er mag sogar noch weiter zurückschauen und sich die Regierung jener frommen safawitischen Monarchen ins Gedächtnis rufen, die sich gerne "Hunde an der Schwelle der makellosen Imáme" nannten. Er mag bei dem Bilde verweilen, wie einer jener Könige sich bewogen fühlte, vor dem Mujtahid, der über den Maydán-i-Sháh, den Hauptplatz Isfáháns, ritt, zu Fuß einherzugehen als Zeichen königlicher Unterwürfigkeit vor dem höchsten Priester des verborgenen Imám, einem Priester, der sich zum Unterschied von dem Titel des Sháh als "Diener des Herrn der Heiligkeit" (Imam 'Alí) bezeichnete.

+22:9

War es nicht, so mag er wohl erwägen, eben dieser Sháh 'Abbás der Große, der von einem anderen Mujtahid anmaßend als "Begründer eines entliehenen Reiches" angeredet wurde, womit ausgedrückt sein sollte, daß das Reich des "Königs der Könige" in Wirklichkeit dem erwarteten Imám gehörte und vom Sháh lediglich in der Eigenschaft eines zeitweiligen Treuhänders verwaltet wurde? War es nicht derselbe Sháh, der die ganze Strecke von achthundert Meilen von Isfáhán bis Mashhad, dem "besonderen Ruhme der schiitischen Welt", zu Fuß wanderte, um seine Gebete in der einzigen Weise, die einem Sháh-inSháh geziemt, am Grabe des Imám Ridá darzubringen, und der die tausend Kerzen, die dessen Höfe schmückten, beschnitt? War nicht Sháh Tahmasp (I.) beim Empfang einer von einem anderen Mujtahid geschriebenen Epistel aufgesprungen, hatte er sie nicht an die Augen gedrückt, voll Entzücken geküßt und, weil er mit "Bruder" angeredet worden war, befohlen, sie in sein Leichentuch zu legen und mit ihm zu begraben?

+22:10

Mag nicht derselbe Mullá auch an die Ströme von Blut denken, welche in all den langen Jahren, da er sich einer straflosen Lebensführung erfreute, auf sein Geheiß flossen, an die glühenden Verfluchungen, die er ausgestoßen, an das große Heer von Waisen und Witwen, an die Enterbten, Entehrten, Verlassenen und Heimatlosen, die am Tage der Vergeltung einstimmig nach Rache schreien und Gottes Fluch auf ihn herabrufen werden?

+22:11

Jene verruchte Schar hatte sehr wohl die Erniedrigung verdient, in die sie hinabgesunken ist. Sie übersah hartnäckig den Schicksalsspruch, den der Finger Bahá'u'lláhs an die Wand geschrieben hatte; sie folgte fast hundert Jahre lang ihrem verhängnisvollen Lauf, bis ihr zur festgesetzten Stunde die Totenglocke geläutet wurde von jenen umwälzenden Geisteskräften, die, gleichzeitig mit dem ersten Dämmern der Weltordnung Seines Glaubens, das Gleichgewicht ins Wanken bringen und die althergebrachten Einrichtungen der Menschheit in solche Verwirrung stürzen.









+23 #147

Der Zusammenbruch des Kalifates

Diese selben Kräfte haben, in einer gleichlaufenden Richtung wirkend, eine noch bemerkenswertere und gründlichere Umwälzung zustande gebracht, die im Zusammenbruch und Sturz des muhammadanischen Kalifates gipfelte, der mächtigsten Einrichtung der ganzen Islámischen Welt. Diesem Ereignis von verhängnisvoller Bedeutung folgte noch dazu eine förmliche und endgültige Trennung dessen vom Staate, was in der Türkei vom sunnitischen Glauben übriggeblieben war, und darüber hinaus die völlige Verweltlichung der Republik, die sich auf den Ruinen des theokratischen ottomanischen Reiches erhoben hat. Diesen katastrophalen Fall, der die Welt des Islám betäubte, und die offen erklärte, bedingungslose und förmliche Trennung der geistlichen von der weltlichen Macht, welche die Revolution in der Türkei von der in Persien eingetretenen unterschied, will ich nunmehr betrachten.

+23:2

Der sunnitische Islám hat, nicht durch das Eingreifen einer ausländischen Macht, die in das Land einfiel, sondern durch einen den Glauben Muhammads ausdrücklich bekennenden Diktator, einen schmerzlicheren Schlag erlitten als jenen, der fast gleichzeitig auf sein Schwesterbekenntnis in Persien fiel. Dieser Vergeltungsakt gegen den Erzfeind des Glaubens Bahá'u'lláhs ruft ein ähnliches, durch das Vergehen eines römischen Kaisers gegen Ende des ersten Jahrhunderts christlicher Zeitrechnung beschleunigtes Unheil in Erinnerung - ein Unheil, das den Tempel Salomos von Grund auf zerstörte, das Allerheiligste vernichtete, die Stadt Davids verwüstete, die jüdische Priesterherrschaft in Jerusalem entwurzelte, Tausende des jüdischen Volkes - des Verfolgers der Religion Jesu Christi - ermordete, den Rest über die Erde zerstreute und eine heidnische Kolonie auf Zion errichtete.

+23:3 #148

Der Kalif, der sich selbst zum Stellvertreter des Propheten des Islám ernannt hatte, übte eine geistige Oberherrschaft aus und war mit einer geheiligten Würde bekleidet, wie sie der Sháh von Persien weder beanspruchte noch besaß. Es sollte auch nicht vergessen werden, daß sich der Bereich seiner geistlichen Rechtsprechung auf Länder weit jenseits der Grenzen seines eigenen Reiches erstreckte und die überwältigende Mehrheit der Muhammadaner in der ganzen Welt umfaßte. Er wurde außerdem in seiner Eigenschaft als der Vertreter des Propheten auf Erden, als Beschützer der heiligen Städte Mekka und Medina angesehen, als Verteidiger und Verbreiter des Islám und als Befehlshaber seiner Anhänger in jedem heiligen Krieg, der ausgerufen werden mochte.

+23:4

Eine so mächtige, erhabene und geheiligte Persönlichkeit wurde, zugleich mit der Abschaffung des Sultanats in der Türkei, jener weltlichen Amtsgewalt entkleidet, welche die Vertreter der sunnitischen Schule als notwendigerweise mit diesem hohen Amte verbunden betrachtet haben. Das Schwert, das Sinnbild weltlicher Oberherrschaft, wurde den Händen des Befehlshabers entwunden, dem gestattet war, für eine kurze Zeit eine so ungewöhnliche und gefährliche Stellung zu bekleiden. Bald wurde jedoch in der sunnitischen Welt, die vorher nicht im geringsten um Rat gefragt worden war, ausposaunt, daß das Kalifat selbst nun ausgelöscht worden sei und daß das Land, welches es als Zubehör zu seinem Sultanat mehr als vierhundert Jahre lang angenommen hatte, es nunmehr für immer verleugnet habe. Die Türken, die seit dem arabischen Niedergang die kriegerischen Führer der muhammadanischen Welt gewesen waren und das Banner des Islám bis vor die Tore Wiens, des Herrschersitzes von Europas erster Macht, getragen hatten, waren nun von ihrer Führerschaft zurückgetreten. Der Exkalif, seines königlichen Pomps entkleidet, der Sinnbilder seiner Stellvertreterschaft entblößt und von Freund und Feind gleicherweise verlassen, war gezwungen, aus Konstintinopel, dem stolzen Sitz einer Doppelherrschaft, in das Land der Ungläubigen zu fliehen und sich dem gleichen Leben in der Verbannung zu ergeben, zu dem eine Anzahl anderer Herrscher verdammt worden war und noch wird.

+23:5 #149

Auch ist es der sunnitischen Welt trotz entschiedener Anstrengungen nicht gelungen, jemanden an seiner Statt zu bestimmen, der, wenn auch des Schwertes des Befehlshabers beraubt, dennoch als Wächter von Mantel und Banner des Gottgesandten, der beiden heiligen Sinnbilder des Kalifates, auftreten würde. Konferenzen wurden abgehalten, Besprechungen geführt, ein Kalifatskongreß wurde in der ägyptischen Hauptstadt, der Stadt der Fátimiden, einberufen, der doch mit dem weithin bekannten und öffentlichen Bekenntnis seines Scheiterns endete: "Man hat sich dahingehend geeinigt, sich nicht zu einigen!"

+23:6

Seltsam, unsagbar seltsam muß die Stellung dieses mächtigsten Zweiges des Islámischen Glaubens erscheinen: Ohne ein äußerlich sichtbares Haupt, um seinen Gefühlen und Überzeugungen Ausdruck zu verleihen, seine Einheit unwiederbringlich erschüttert, sein Glanz verdüstert, sein Gesetz untergraben und seine Einrichtungen in hoffnungslose Verwirrung gestürzt. Diese Institution, welche die unveräußerlichen, von Gott verordneten Rechte der Imáme des Glaubens Muhammads herausgefordert hatte, war nun nach Verlauf von dreizehn Jahrhunderten wie Rauch dahingeschwunden, eine Institution, die einem Glauben, dessen Herold selbst ein Nachkomme der Imáme, der gesetzmäßigen Nachfolger des Apostels Gottes, war, so unbarmherzige Schläge erteilt hatte.

+23:7 #150

Worauf sonst könnte diese bemerkenswerte, im Lawb-i-Burhán enthaltene Weissagung anspielen als auf den Sturz des gekrönten Oberherrn der sunnitischen Muhammadaner? "O Schar der muhammadanischen Geistlichen! Um euretwillen wurde das Volk erniedrigt, das Banner des Islám niedergeholt und sein mächtiger Thron gestürzt." Was ist mit der unzweifelhaft klaren und bestürzenden, im Qayyúmu'l-Asmá' aufgezeichneten Weissagung: "Wahrlich, binnen kurzem werden Wir jene mit der schmerzlichsten Qual und der schrecklichsten und exemplarischsten Strafe peinigen, die gegen Husayn (Imám Husayn) im Lande des Euphrat Krieg führten"? Welche andere Auslegung kann dieser muhammadanischen Überlieferung gegeben werden : "In den späteren Tagen wird schmerzliches Unglück Mein Volk von seiten seines Herrschers befallen, ein Unglück, desgleichen kein Mensch je erlebt hat"?

+23:8

Dies war jedoch nicht alles.

Das Verschwinden des Kalifen, des geistigen Hauptes von über zweihundert Millionen Muhammadanern, brachte anschließend dem Lande, das dem Islám einen so schweren Schlag versetzt hatte, die Ungültigkeit des kanonischen Gesetzes der Sharí'ah, die Aufhebung sunnitischer Einrichtungen, die Verbreitung eines weltlichen Gesetzbuches, die Unterdrückung religiöser Orden und die Abschaffung der durch die Religion Muhammads vorgeschriebenen Zeremonien und Überlieferungen.

Der Shaykhu'l-Islám und seine Anhänger, einschließlich der Muftís, Qádís, Hujahs, Shaykhs, Súfís, Hájís, Mawlavís, Derwische und anderer, verschwanden durch einen entschiedeneren, offeneren und kräftigeren Schlag als jener war, der den Schiiten durch den Sháh und seine Regierung erteilt worden war.

Die Moscheen der Hauptstadt, der Stolz und Ruhm der islámischen Welt, wurden verlassen, und die schönste und berühmteste unter ihnen, die unvergleichliche Hagia Sophia, "das zweite Himmelszelt", "der Wagen der Cherubim", wurde durch die dreisten Schöpfer eines weltlichen Regimes in ein Museum verwandelt.

Die arabische Sprache, die Sprache des Propheten Gottes, wurde aus dem Lande verbannt, ihr Alphabet durch lateinische Buchstaben ersetzt und der Qur'án selbst ins Türkische übersetzt für die wenigen, die ihn noch lesen wollten.

Die Verfassung der neuen Türkei mit allen sie begleitenden und manchen atheistisch erscheinenden Verordnungen proklamierte nicht nur förmlich die Entstaatlichung und Enteignung des Islám, sondern kündigte sogar verschiedene Maßnahmen an, die auf dessen weitere Demütigung und Schwächung hinzielten.

Sogar die Stadt Konstantinopel, "der Dom des Islám", von Bahá'u'lláh mit verdammenden Worten angeredet, einst nach dem Fall von Byzanz durch den großen Konstantin als "das neue Rom" ausgerufen, zum Range einer Metropole sowohl des römischen Reiches als auch des Christentums erhoben und späterhin als Sitz der Kalifen verehrt, wurde zum Range einer Provinzstadt erniedrigt und all ihres Pomps und Ruhmes entblößt, so daß ihre erhabenen, schlanken Minarette nun Wache stehen am Grabe von so viel entschwundener Pracht und Macht.

+23:9 #151

"O Ort, der du an den Küsten zweier Meere liegst!" so hat Bahá'u'lláh die Kaiserstadt mit Worten angeredet, welche uns die prophetischen Worte Jesu Christi über Jerusalem ins Gedächtnis rufen. "Wahrlich, der Thron der Tyrannei ist auf dir errichtet und die Flamme des Hasses in deinem Busen entzündet worden, so sehr, daß die Heerscharen in der Höhe und jene, die den erhabenen Thron umkreisen, klagten und jammerten. Wir sehen in dir den Narren über den Weisen herrschen und Finsternis sich vor dem Lichte rühmen. In der Tat, du bist von offenbarem Hochmut erfüllt. Hat dir dein äußerer Glanz prahlerisch gemacht? Bei Ihm, dem Herrn des Menschengeschlechtes! Er wird rasch vergehen und deine Töchter, deine Witwen und alle deines Stammes, die in dir wohnen, werden wehklagen. Das verkündet dir der Allwissende, der Allweise."

+23:10 #152

Dies war das Geschick, das über beide, den schiitischen und den sunnitischen Islám, in den zwei Ländern kam, wo sie ihre Banner aufgepflanzt und ihre mächtigsten und weltberühmten Einrichtungen aufgebaut hatten.

Dies war ihr Geschick in den zwei Ländern, in deren einem Bahá'u'lláh als Verbannter starb und in deren anderem der Báb den Märtyrertod erlitt.

Dies war das Geschick des selbsternannten Stellvertreters des Propheten Gottes und der begünstigten Geistlichen des immer noch erwarteten Imám. "Das Volk des Qur'án", so bezeugt Bahá'u'lláh, "hat sich gegen Uns erhoben und quälte Uns mit solcher Pein, daß der Heilige Geist wehklagte, der Donner grollte und die Wolken über Uns weinten ...

Muhammad, der Apostel Gottes, beklagt ihre Taten im allerhöchsten Paradiese." "Mein Volk wird einen Tag erleben", so verdammen sie ihre eigenen Überlieferungen, "an dem wom Islám nichts übriggeblieben sein wird als der Name und wom Qur'án nichts als die äußere Erscheinung.

Die Gelehrten jener Zeit werden das größte Übel sein, das die Welt je gesehen hat.

Unheil ist von ihnen ausgegangen und wird auf sie zurückfallen."

Und wiederum: "Die meisten Seiner Feinde werden unter den Geistlichen sein.

Seinem Befehl werden sie nicht gehorchen, sondern sie werden widersprechen und sagen: `Dies ist das Gegenteil dessen, was uns durch die Imame des Glaubens überliefert worden ist.`"

Und nochmals: "Zu jener Stunde wird Sein Fluch über euch kommen, eure Verwünschung wird euch treffen und eure Religion wird ein leeres Wort auf euren Zungen bleiben.

Und wenn diese Zeichen unter euch erscheinen, so seid des Tages gewärtig, du der rotglühende Wind über euch hinfegen wird, oder des Tages, da ihr verunstaltet werdet oder da Steine auf euch regnen werden."









+24 #153

Eine Warnung an alle Völker

Diese Horde abgesetzter Priester, von Bahá'u'lláh als "Doktoren des Zweifels", "verworfene Offenbarungen des Fürsten der Finsternis", "Wölfe" und "Pharaonen", als "Brennpunkte des Höllenfeuers" und als "gefräßige Tiere, die um Aase der Menschenseelen nagen" gebrandmarkt und, wie auch durch ihre eigenen Überlieferungen bezeugt, sowohl Quelle als auch Opfer des Unheils, hat sich mit den verschiedensten Schwärmen der Sháh-Zádihs, Emire und Fürstensprößlinge gefallener Herrscherhäuser vereinigt - für alle Völker Zeugnis und Warnung dessen, was früher oder später über solche königlichen oder kirchlichen Herrscher über irdischen Besitz kommen muß, die sich erdreisten, die berufenen Kanäle und Verkörperungen göttlicher Vollmacht und Gewalt herauszufordern oder zu verfolgen.

+24:2

Der Islám, Ahnherr und Verfolger des Glaubens Bahá'u'lláhs zugleich, hat, wenn wir die Zeichen der Zeiten richtig lesen, erst begonnen, den Ansturm dieses unbesieglichen und triumphierenden Glaubens auszuhalten. Wir brauchen uns nur die neunzehnhundert Jahre erniedrigenden Elends und Zerstreutseins in Erinnerung zu rufen, die jene, die während des kurzen Zeitraums von drei Jahren den Sohn Gottes verfolgten, auszuhalten hatten und noch aushalten. Wir mögen uns wohl mit gemischten Gefühlen von Furcht und heiliger Scheu fragen, wie schwer die Leiden derer sein müssen, die nicht weniger als fünfzig Jahre lang Ihn, welcher der Vater ist, "jeden Augenblick mit neuen Qualen gepeinigt" haben und die dazu Seinen Herold, selbst eine Manifestation Gottes, unter solch tragischen Umständen den Kelch des Märtyrertums trinken ließen.

+24:3

Ich habe auf den unmittelbar vorhergehenden Seiten einige Stellen angeführt, die an die islámische wie christliche Geistlichkeit insgesamt gerichtet sind. Dann habe ich eine Anzahl von Botschaften und Bezugnahmen auf schiitische und sunnitische Geistliche aufgezählt und schließlich das Unglück beschrieben, das diese muhammadanischen Priesterherrschaften, ihre Häupter, Glieder, Besitztümer, Zeremonien und Einrichtungen traf. Laßt uns nun die Botschaften betrachten, die im besonderen an die Glieder der christlichen Geistlichkeit gerichtet wurden, die größtenteils den Glauben Bahá'u'lláhs nicht beachtete, während einige wenige unter ihnen, als Seine Verwaltungsordnung Gestalt gewann und ihre Verzweigungen über die christlichen Länder ausdehnte, sich daran machten, seinen Fortschritt zu hemmen, seinen Einfluß zu verringern und seine Absicht zu verdunkeln.









+25 #154

Seine Botschaften an christliche Führer

Ein Blick auf die Schriften des Begründers der Bahá'í-Offenbarung wird die wichtige und bedeutungsvolle Tatsache enthüllen, daß Er, der eine unvergängliche Botschaft an alle Könige der Erde insgesamt sandte, der für jedes der hervorragenden Häupter Europas und Asiens ein Tablet offenbarte, der Seinen Ruf an die geistlichen Führer des sunnitischen und schiitischen Islám ergehen ließ und der auch die Juden und Zoroastrier aus Seinem Wirkungskreis nicht ausschloß - daß Er außer Seinen zahlreichen, wiederholten Ermahnungen und Warnungen besondere Botschaften an die ganze Christenwelt gerichtet hat. Einige sind allgemein gehalten, andere bestimmt und sowohl die hohe wie die niedrige Geistlichkeit des Christentums herausfordernd - so den Papst, die Könige, Patriarchen, Erzbischöfe, Bischöfe, Priester und Mönche. In Verbindung mit den Botschaften Bahá'u'lláhs an die gekrönten Oberhäupter der Welt haben wir bereits einige Grundzüge aus dem Tablet an den römischen Hohenpriester und von den an die Könige der Christenheit gerichteten Worten erörtert. Wir wollen nun unsere Aufmerksamkeit jenen Stellen zuwenden, wo die Kirchenaristokratie und ihre geweihten Diener von der Feder Bahá'u'lláhs zur Ermahnung und Warnung herausgegriffen werden.

+25:2 #155

"Sprich: O Schar der Patriarchen! Er, der euch in den Schriften verheißen wurde, ist gekommen. Fürchtet Gott und folgt nicht den eitlen Einbildungen der Abergläubischen. Legt die Dinge, die ihr besitzt, beiseite und haltet euch am Tablet Gottes durch Seine höchste Macht fest. Dies ist besser für euch als alle eure Besitztümer. Dies bezeugt jedes verständige Herz und jeder einsichtsvolle Mensch. Seid ihr stolz auf Meinen Namen und schließt euch doch von Mir ab wie mit einem Schleier? Wahrlich, das ist seltsam!"

+25:3

"Sprich: O Schar der Erzbischöfe! Er, der Herr aller Menschen, ist erschienen. Auf dem Felde der Führung ruft Er die Menschheit, während ihr zu den Toten gezählt werdet! Groß ist die Glückseligkeit dessen, der durch Gottes Hauch erweckt wird und in diesem klaren Namen von den Toten aufersteht."

+25:4

"Sprich: O Schrar der Bischöfe! Zittern hat alle Geschlechter der Erde ergriffen, und Er, der ewige Vater, ruft laut zwischen Erde und Himmel. Gesegnet das Ohr, das gehört hat, und das Auge, das gesehen hat, und das Herz, das sich Ihm zugewandt hat, dem Punkte der Anbetung aller, die in den Himmeln und auf Erden sind." "O Schar der Bischöfe! Ihr seid die Sterne des Himmels Meiner Erkenntnis. Meine Barmherzigkeit wünscht nicht, daß ihr auf die Erde fallt. Meine Gerechtigkeit aber erklärt: `Dies ist, was der Sohn (Jesus) bestimmt hat.` Und was immer aus Seinem untadeligen, die Wahrheit sprechenden, glaubwürdigen Munde kam, kann niemals geändert werden. Wahrlich, die Glocken verkünden Meinen Namen und wehklagen über Mir, aber Mein Geist jubelt in offenkundiger Freude. Der Körper des Geliebten sehnt sich nach dem Kreuz, und Sein Haupt begehrt den Speer auf dem Pfade des Allbarmherzigen. Die Gewalt des Unterdrückers kann Ihn in keiner Weise von Seinem Ziel abhalten." Und wiederum: "Die Sterne am Himmel der Erkenntnis sind gefallen, sie, die ihre Beweise anführen, um die Wahrheit Meiner Sache zu beweisen, und die von Gott in Meinem Namen reden. Als Ich zu ihnen in Meiner Majestät kam, wandten sie sich dennoch von Mir ab, Wahrlich, sie gehören zu den Gefallenen. Das ist es, was der Geist (Jesus) weissagte, als Er in der Wahtheit kam und Ihn die jüdischen Gelehrten schmähten, bis sie begingen, was den Heiligen Geist wehklagen und die Augen derer, die Gott nahe sind, weinen ließ."

+25:5 #156

"Sprich: O Schar der Priester! Laßt die Glocken und kommt dann aus euren Kirchen. Es geziemt euch, an diesem Tage den Größten Namen laut unter den Völkern zu verkünden. Zieht ihr vor, stille zu sein, während jeder Stein und jeder Baum laut aufjauchzt: `Der Herr ist in Seiner größten Herrlichkeit gekommen!`... Er, der die Menschen in Meinem Namen versammelt, ist wahrlich von Mir und wird verkünden, was die Macht aller übersteigt, die auf Erden sind ... Laßt den Odem Gottes euch erwecken. Wahrlich, er hat über die Welt geweht. Wohl dem, der seinen Duft empfunden hat und unter die ganz Sicheren gezählt worden ist!" Und wiederum: "O Schar der Priester! Der Tag der Abrechnung ist gekommen, der Tag, da Er, der im Himmel war, erschienen ist. Wahrlich, Er ist der Eine, der euch verheißen wurde in den Büchern Gottes, des Heiligen, des Allmächtigen, des Allgepriesenen. Wie lange werdet ihr in der Wildnis der Achtlosigkeit und des Aberglaubens wandern? Wendet euch mit euren Herzen eurem Herrn zu, dem Vergebenden, dem Großmütigen."

+25:6 #157

"Sprich:

O Schar der Mönche!

Schließt euch nicht ab in Kirchen und Klöstern.

Kommt mit Meiner Erlaubnis hervor und befaßt euch mit dem, was euren Seelen und den Seelen der Menschen nützen wird.

Dies befiehlt euch der König des Tages der Abrechnung.

Schließt euch in die Feste Meiner Liebe ein.

Wahrlich, dies ist eine angemessene Abgeschlossenheit - wäret ihr doch unter denen, die dies wahrnehmen.

Wer sich in einem Haus abschließt, ist fürwahr wie ein Toter.

Es geziemt dem Menschen, das aufzuzueisen, was allem Erschaffenen Nutzen bringt: und wer keine Frucht hervorbringt, der taugt für das Feuer.

Solches rät euch euer Herr, und Er, wahrlich, ist der Allmächtige, der Allgütige.

Schließt die Ehe, damit nach euch ein anderer euren Platz ausfüllen möge.

Wir haben euch treulose Taten verboten, nicht aber das, was Treue beweisen wird.

Habt ihr euch an die Normen geklammert, die euer eigenes Selbst aufgestellt hat, und das Richtmaß Gottes von euch geworfen?

Fürchtet Gott und gesellt euch nicht zu den Narren.

Wenn nicht der Mensch, wer könnte Mich auf Meiner Erde erwähnen, und wie könnten Meine Merkmale und Mein Name geoffenbart worden sein?

Denkt darüber nach und gehört nicht zu denen, die verhüllt sind und fest schlafen.

Er, der nicht heiratete (Jesus), fand keinen Platz, wo Er wohnen oder Sein Haupt niederlegen konnte um dessentwillen, was die Hände der Verräter Ihm angetan haben.

Seine Heiligkeit besteht nicht in dem, was ihr glaubt oder euch einbildet, sondern vielmehr in dem, was Wir besitzen.

Bittet, auf daß ihr Seine Stufe begreifen möget, die erhöht wurde über die Vorstellung aller, die auf Erden wohnen.

Gesegnet sind, die dies verstehen."

Und wiederum: "O Schar der Mönche!

Wenn ihr Mir folgen werdet, dann werde Ich euch zu Erben Meines Königreiches machen.

Und wenn ihr gegen Mich fehlt, so werde Ich es in Meiner Langmut geduldig ertragen, denn Ich bin wahrlich der Ewigvergebende, der Allbarmherzige ...

Bethlehem ist in Bewegung durch den Odem Gottes.

Wir hören seine Stimme sprechen: `O großmütigster Herr!

Wo ist Deine große Herrlichkeit aufgerichtet?

Die süßen Düfte Deiner Gegenwart haben mir erquickt, nachdem ich durch meine Trennung von Dir verzagt war.

Gepriesen seist Du, daß Du die Schleier gehoben hast und mit Macht in offenbarer Herrlichkeit gekommen bist.` Wir riefen ihm zu aus dem Heiligtum der Hoheit und Größe: `O Bethlehem!

Dieses Licht ist im Osten aufgegangen und nach dem Westen gezogen, bis es dich um Abend seines Lebens erreicht hat.

So sage Mir:

Erkennen die Söhne den Vater und anerkennen sie Ihn, oder verleugnen sie Ihn, wie Ihn (Jesus) ehemals das Volk verleugnete?` Darauf schrie es auf und sprach: `Du bist in Wahrheit der Allwissende, der Bestunterrichtete.`"

+25:7 #158

Und wiederum: "Bedenkt gleicherweise, wie zahlreich heutzutage die Mönche sind, die sich in den Kirchen in Meinem Namen abgeschlossen haben und die, als die festgesetzte Zeit gekommen war und Wir ihnen Unsere Schönheit enthüllten, verfehlten, Mich zu erkennen, obwohl sie nach Mir in der Morgendämmerung und zur Abendzeit rufen." "Lest ihr das Evangelium", so redet Er sie wiederum an, "und weigert euch dennoch, den allherrlichen Herrn anzuerkennen? Wahrlich, dies geziemt dir nicht, o Schar gelehrter Männer! ... Die Düfte des Allbarmherzigen haben über alle Schöpfung geweht. Glücklich der Mensch, der seinen Wünschen entsagt und an der Führung festgehalten hat."

+25:8

Diese "gefallenen Sterne" am Himmelsgewölbe des Christentums, diese "dicken Wolken", die den Glanz des echten Gottesglaubens verdunkelten, diese Kirchenfürsten, die verfehlten, die höchste Herrschaft des "Königs der Könige" anzuerkennen, diese betrogenen Diener des Sohnes, die das verheißene Königreich, das der "Ewige Vater" vom Himmel heniederbrachte und jetzt auf Erden errichtet, mieden und übersahen -, sie erleben nun, an diesem "Tag der Abrechnung", eine Krise, zwar nicht so entscheidend wie jene, welcher die Priesterschaft des Islám, der eingefleischte Feind des Glaubens, sich gegenübersah, aber eine nicht weniger weitgreifende und bedeutsame. "Die Macht ist weggenommen worden" in der Tat, und sie wird noch weiter weggenommen von diesen Geistlichen, die im Namen des Glaubens reden, den sie bekennen und von dessen Geist sie doch so weit entfernt sind.

+25:9 #159

Wir brauchen, wenn wir die Schicksale der christlichen Geistlichkeit überblicken, uns nur umzusehen, um die ständige Abnahme ihres Einflusses, das Sinken ihrer Macht, die Schädigung ihres Ansehens, die Verspottung ihrer Autorität, das zahlenmäßige Abnehmen ihrer Gemeinden, das Erschlaffen ihrer Disziplin, die Beschränkung ihrer Presse, die Mutlosigkeit ihrer Führer, die Verwirrung in ihren Reihen, die fortschreitende Beschlagnahme ihrer Besitztümer, die Übergabe einiger ihrer mächtigsten Bollwerke und das Verlöschen anderer alter und besonders geliebter Einrichtungen richtig abzuschätzen.

Von der Zeit an, da der göttliche Ruf erhoben und die Aufforderung erfolgt war, die Warnung laut geworden und die Verdammung ausgesprochen wurde, hat tatsächlich dieses Geschehen - das, wie man wohl sagen darf, mit dem Zusammenbruch der weltlichen Herrschaft des römischen Hohenpriesters nach der Offenbarung des Tablets an den Papst eingeleitet worden war - bald mit wachsender Wucht eingesetzt, und es hat sogar die Grundlage selbst bedroht, auf der die ganze Ordnung ruht.

Unterstützt von den Kräften, welche die kommunistische Bewegung entfesselt hat, verstärkt durch die politischen Nachwirkungen des letzten Krieges (1914-1918), beschleunigt durch den übermäßigen, blinden, unduldsamen und kriegerischen Nationalismus, der jetzt die Völker erschüttert, und angetrieben durch die hochgehende Flut von Materialismus, Religionslosigkeit und Heidentum, zielt dieses Geschehen nicht nur dahin, kirchliche Einrichtungen umzustürzen, sondern scheint sogar zur raschen Entchristlichung der Massen in vielen christlichen Ländern zu führen.

+25:10 #160

Ich werde mich mit der Aufzählung gewisser hervorstechender Auswirkungen dieser Kräfte begnügen, die in wachsendem Maße in den Bereich eines der führenden religiösen Systeme der Menschheit eindringen und gegen seine festen Wälle anstürmen.

Die tatsächliche Vernichtung der weltlichen Macht des höchsten Herrschers in der Christenheit, unmittelbar nach der Schaffung des Königreiches Italien; die Woge der Kirchenfeindlichkeit, die nach dem Zusammenbruch des napoleonischen Kaiserreiches über Frankreich hinrollte und in der völligen Trennung der katholischen Kirche vom Staat, in der Verweltlichung der Dritten Republik, in der Überrahme der Erziehung durch staatliche Einrichtungen und in der Unterdrückung und Zerstreuung religiöser Orden gipfelte; der rasche und plötzliche Aufstieg jenes "religiösen Unglaubens", jenes kühnen, bewußten und organisierten Angriffes, der in Sowjetrußland gegen die griechisch-orthodoxe Kirche begonnen wurde, der die Aufhebung der Staatsreligion beschleunigte, der eine große Zahl ihrer Mitglieder, die ursprünglich über einhundert Millionen Seelen zählten, niedermetzelte, der Tausende und aber Tausende von Kirchen, Klöstern, Synagogen und Moscheen niederriß, schloß oder in Museen, Theater und Warenhäuser verwandelte, der der Kirche rund 26 000 qkm Landbesitz wegnahm und durch die Liga der kämpfenden Atheisten und die Durchführung eines "Fünfjahresplanes der Gottlosigkeit" das religiöse Leben der Massen von seinen Grundlagen zu lösen suchte; die Zerstückelung der österreichisch-ungarischen Monarchie, die mit einem Schlag die mächtigste Einheit auflöste, die der Kirche Roms Treue schuldete und durch ihre Hilfskräfte deren Verwaltung stützte; die Trennung des spanischen Staates von dieser gleichen Kirche und der Sturz der Monarchie, der Vorkämpferin der katholischen Christenheit; die nationalistische Philosophie, die Mutter eines ungezügelten, veralteten Nationalismus, der, nachdem er den Islám entthront, indirekt die Frontlinie der christlichen Kirche in nichtchristlichen Ländern angegriffen hat und den katholischen, anglikanischen und presbyterianischen Missionen in Persien, der Türkei und dem Fernen Osten so schwere Schläge austeilt; die Umsturzbewegung, die in ihrem Gefolge die Verfolgung der katholischen Kirche in Mexiko nach sich zog; und endlich das Evangelium eines modernen Heidentums, unverhohlen, angreiferisch und unerbittlich, das in den Jahren, die dem gegenwärtigen Aufruhr vorangingen, und in wachsendem Maße seit dessen Ausbruch, über den Erdteil Europa gebraust und in seine Festen eingedrungen ist und das Verwirrung gesät hat in die Herzen der Verfechter der katholischen, griechisch-orthodoxen und lutherischen Kirche in Österreich, Polen, den baltischen und skandinavischen Staaten und neuerdings auch in Westeuropa, der Heimat und dem Mittelpunkt der mächtigsten Kirchenherrschaft des Christentums.









+26 #161

Christliche Nationen gegen christliche Nationen

Dieser brudermörderische Krieg (1939-1945), den christliche Nationen gegen christliche Nationen führen, in dem Anglikaner gegen Lutheraner, Katholiken gegen Griechisch-Orthodoxe, Katholiken gegen Katholiken, Protestanten gegen Protestanten kämpfen, um eine sogenannte christliche Zivilisation zu unterstützen, bietet wahrhaftig einen traurigen Anblick der Ohnmacht und Zerrissenheit den Augen derjenigen, die bereits den Ruin der Einrichtungen bemerken, die vorgeben, im Namen der Religion von Jesus Christus zu sprechen und Seine Treuhänder zu sein! Die Machtlosigkeit und Verzweiflung des Heiligen Stuhles, diesem mörderischen Kampf Einhalt zu gebieten, in den die Kinder des Friedefürsten verwickelt sind - geweiht und unterstützt von den Segnungen und feierlichen Ansprachen der hohen Geistlichen einer hoffnungslos zerspaltenen Kirche -, zeigen den Grad von Unterwürfigkeit, zu dem die einst allmächtigen Einrichtungen des christlichen Glaubens abgesunken sind, und erinnern deutlich an den gleichen Verfall, dem die Priesterherrschaften ihrer Schwesterreligion unterlegen sind.

+26:2 #162

Auf welch tragische Weise hat die Christenheit die hohe Mission übersehen und wie weit ist sie von ihr abgewichen, zu deren Erfüllung Er, der wahre Friedefürst, sie in den letzten Abschnitten Scines Tablets an Papst Pius IX. gerufen hat, in der Er die Gesamtheit der Christenheit ansprach - Abschnitte, die für alle Zeit den Unterschied zwischen der Mission von Bahá'u'lláh in unserem Zeitalter und der von Jesus Christus feststellen: "Sprich:

O Schar der Christen!

Wir haben Uns euch schon zu einem früheren Zeitpunkt offenbart, und ihr habt Mich nicht erkannt.

Dies ist noch einmal eine günstige Gelegenheit, die euch gewährt wird.

Dies ist der Tag Gottes, wendet euch Ihm zu ...

Der Geliebte wünscht nicht, daß ihr vom Feuer eurer Leidenschaften verzehrt werdet.

Wäret ihr von Ihm wie durch einen Schleier abgeschlossen, so wäre dies aus keinem anderen Grunde als eurer eigenen Widerspenstigkeit und Unwissenheit.

Ihr erwähnt Mich und kennt Mich doch nicht.

Ihr ruft Mich an, aber ihr achtet nicht auf Meine Offenbarung ...

O Völker des Evangeliums!

Sie, die nicht im Königreich waren, sind jetzt eingetreten, während Wir euch an diesem Tage zögernd am Tore stehen sehen.

Zerreißt die Schleier durch die Kraft eures Herrn, des Allmächtigen, des Allgütigen, und tretet dann in Meinem Numen ein in Mein Königreich.

So befiehlt euch Er, der euch ewiges Leben wünscht ...

O Kinder des Königreiches!

Wir sehen euch in Finsternis.

Wahrlich, dies geziemt euch nicht.

Habt ihr angesichts des Lichtes Furcht wegen eurer Taten?

Wendet euch Ihm zu ...

Wahrlich, Er (Jesus) sagte: `Folget Mir nach, und Ich will euch zu Menschenfischern machen.` Am heutigen Tage jedoch sagen Wir: `Folget Mir nach, auf daß Wir euch zu Lebensspendern der Menschheit machen`"

Weiter hat Er geschrieben: "Sprich:

Wahrlich, Wir sind um euretwillen gekommen und haben die Trübsal der Welt um eurer Rettung willen getragen.

Flieht ihr Den, der Sein Leben aufopferte, damit ihr belebt werdet?

Fürchtet Gott, o ihr Anhänger des Geistes (Jesus), und wandelt nicht in den Fußstapfen eines jeden Geistlichen, der weit in die Irre gegangen ist ...

Öffnet die Türen eurer Herzen.

Wahrlich, Er, der Geist (Jesus), steht davor.

Warum haltet ihr euch fern von Ihm, der euch zu einer strahlenden Höhe bringen will?

Sprich:

Wahrlich, Wir haben euch die Pforten des Königreiches geöffnet.

Wollt ihr vor Meinem Antlitz die Türen eurer Häuser verriegeln?

Wahrlich, dies ist nichts als ein schmerzlicher Irrtum."

+26:3 #163

Das ist nun der Engpaß, in den die christliche Geistlichkeit geraten ist - eine Geistlichkeit die sich zwischen ihre Herde und den in der Glorie des Vaters wiedergekommenen Christus gestellt hat. Da der Glaube dieses Verheißenen mehr und mehr in das Herz der Christenheit eindringt, da sich seine Kämpfer aus den Besatzungen, gegen die Sein Geist anstürmt, vervielfachen und die Bollwerke christlicher Rechtgläubigkeit zu gemeinsamen, entschlossenen Verteidigungsmaßnahmen herausfordern, da die Kräfte des Nationalismus, der Gottlosigkeit, des Säkularismus und der Rassenlehre allesamt einem Höhepunkt zustreben - dürfen wir da nicht erwarten, daß der Niedergang der Macht, der Autorität und des Ansehens dieser Geistlichen noch mehr hervortreten und die Wahrheit und den tieferen Sinn von Bahá'u'lláhs Verkündung noch deutlicher beweisen werden, welche die Verfinsterung der Leuchten der Kirche Jesu Christi voraussagt.

+26:4

Wahrhaft verheerend war die Zerstörung im Schicksal der schiitischen Priesterschaft in Persien und erbärmlich das Los, das ihren Resten beschieden ist, die jetzt unter dem Joche einer jahrhundertelang verachteten und beherrschten weltlichen Macht stöhnen. Sintflutartig war in der Tat der Zusammenbruch der höchsten Einrichtung des sunnitischen Islám und unheilbar der Sturz seiner Priesterschaft in einem Lande, das die Sache des selbsternannten Stellvertreters des Propheten Gottes verfochten hat. Stetig und erbarmungslos ist das Geschehen, das den Verteidigern der Bollwerke christlicher Kirchenherrschaft so viel Zerstörung, Schande, Spaltung und Schwäche gebracht hat, und wahrhaft schwarz sind die Wolken, die den Horizont dieser Herrschaft verfinstern. Durch die muhammadanischen und christlichen Geistlichen - "Götzen", wie Bahá'u'lláh jene brandmarkte, die die Mehrheit Seiner Feinde bildeten -, die nicht, wie von Ihm befohlen, ihre Federn beiseite gelegt und ihre Einbildungen aufgegeben haben, und die, wie Er selbst bezeugte, wenn sie an Ihn geglaubt hätten, die Umwandlung der Massen zustande gebracht haben würden, (durch sie und ihre Taten) sind der Islám und das Christentum, und dies zu sagen ist keine Übertreibung, in den kritischsten Abschnitt ihrer Geschichte eingetreten.

+26:5 #164

Niemand soll jedoch meine Absicht mißverstehen oder diese Grundwahrheit falsch auslegen, die zum Wesen des Glaubens von Bahá'u'lláh gehört. Der göttliche Ursprung aller Offenbarer Gottes - einschließlich Jesu Christi und des Boten Gottes, Muhammad, den beiden größten Manifestationen, die der Offenbarung des Báb vorangingen - wird vorbehaltlos und unerschütterlich von einem jeden Anhänger der Bahá'í-Religion bejaht. Die grundsätzliche Einheit dieser Gottgesandten wird klar erkannt, der Zusammenhang Ihrer Offenbarungen wird bestätigt, die gottgegebene Autorität und die Wechselbeziehungen Ihrer Bücher werden zugegeben, die Einzigkeit Ihrer Ziele und Zwecke wird verkündet, die Einzigartigkeit Ihres Einflusses nachdrücklich betont und die endliche Aussöhnung Ihrer Lehrer und Anhänger gelehrt und vorausgesehen. "Sie alle wohnen", nach Bahá'u'lláhs Zeugnis, "in dem gleichen Heiligtum, erheben sich in den gleichen Himmel, sitzen auf dem gleichen Throne, reden die gleiche Sprache und verkünden die gleiche Religion."









+27 #165

Die Fortdauer der Offenbarung

Der Glaube, der mit dem Namen Bahá'u'lláhs identisch ist, verwirft jede Absicht, irgendeinen der ihm vorangegangenen Offenbarer zu verkleinern, irgendeine Ihrer Lehren zu heschneiden, den Glanz Ihrer Offenbarungen, und sei es noch so wenig, zu verdunkeln, sie aus den Herzen Ihrer Anhänger zu verdrängen, die Grundlagen Ihrer Lehrsätze ahzuschaffen, irgendeines Ihrer geoffenbarten Bücher aufzugehen oder die berechtigten Bestrebungen Ihrer Anhänger zu unterdrücken. Indem Bahá'u'lláh den Anspruch jeder Religion, die endgültige Offenbarung Gottes für den Menschen zu sein, verwirft und Endgültigkeit auch für Seine eigene Offenbarung ablehnt, betont Er nachdrücklich den Grundsatz der Relativität religiöser Wahrheit, die Fortdauer göttlicher Offenbarung und das Fortschreiten religiöser Erfahrung. Sein Ziel ist, die Grundlage aller geoffenharten Religionen zu erweitern und die Geheimnisse ihrer Schriften zu enträtseln. Er besteht auf der vorhehaltlosen Anerkennung der Einheit ihrer Ziele, bestätigt die ewigen Wahrheiten, die sie enthalten, stimmt ihr Wirken aufeinander ab, scheidet das Wesentliche und Verbürgte vom Unwesentlichen und Unechten in ihren Lehren, trennt die von Gott gegebenen Wahrheiten von dem von Geistlichen aufgebrachten Aberglauben und verkündet auf dieser Grundlage die Möglichkeit, ja sogar die Unvermeidlichkeit ihrer Vereinigung und die Erfüllung ihrer höchsten Hoffnungen.

+27:2

Was Muhammad, den Apostel Gottes, betrifft, so möge keiner Seiner Anhänger, der diese Zeilen liest, auch nur einen Augenblick denken, daß der Islám, sein Prophet, dessen Buch, seine ernannten Nachfolger oder irgendeine seiner verbürgten Lehren herabgesetzt worden seien oder auf irgendeine Weise, und sei es auch noch so unbedeutend, herabgesetzt werden. Die Familie des Báb, des Nachkommen von Imám Husayn, die verschiedenen eindrucksvollen Beweise in Nabíls Bericht über die Haltung des Heroldes unseres Glaubens gegenüber dem Begründer, den Imámen und dem Buche des Islám, die glühenden Tribute, die Bahá'u'lláh in Seinem Kitáb-i-Íqán Muhammad und Seinen rechtmäßigen Nachfolgern und besonders dem "einzigartigen und unvergleichlichen" Imám Husayn zollte, die von 'Abdu'l-Bahá eindringlich, furchtlos und öffentlich in Kirchen und Synagogen dargelegten Beweise, um die Gültigkeit der Botschaft des arabischen Propheten zu verdeutlichen, und nicht zuletzt das schriffliche Zeugnis der Königin von Rumänien, die sich, hauptsächlich durch ihr Studium dieser öffentlichen Reden 'Abdu'l-Bahás, veranlaßt fühlte, ihre Erkenntnis des prophetischen Wirkens von Muhammad zu verkünden - und dies, obwohl sie im anglikanischen Glauben geboren war und ihre Regierung mit der griechisch-orthodoxen Kirche, der Staatsreligion ihres neuen Vaterlandes, ein enges Bündnis eingegangen war - sie alle erklären in unzweideutigen Worten die wahre Haltung des Bahá'í-Glaubens gegenüber seiner Mutterreligion.

+27:3 #166

"Gott", so lautet ihr königlicher Tribut, "ist Alles, Jegliches. Er ist die Macht hinter allem Handeln ... Sein ist die Stimme in uns, die uns Gut und Böse zeigt. Aber meistens überhören oder mißverstehen wir diese Stimme. Daher gefiel es Ihm, Seine Auserwählten zu uns auf Erden herabkommen zu lassen, um Sein Wort und Seine Absicht zu verkünden. Darum die Propheten, darum Christus, Muhammad, Bahá'u'lláh; denn der Mensch braucht von Zeit zu Zeit eine Stimme auf Erden, die ihm Gott nahebringt und das Bewußtsein vom Dasein des wahren Gottes schärft. Diese uns gesandten Stimmen mußten Fleisch werden, so daß wir fähig wurden, mit unseren irdischen Ohren zu hören und zu verstehen."

+27:4

Welch größeren Beweis, so darf man schließlich fragen, können die Geistlichen von Persien oder der Türkei noch fordern, um durch ihn von den Anhängern Bahá'u'lláhs die Anerkennung der erhabenen Stellung, die der Offenbarer Muhammad in der Gesamtheit der Gottgesandten innehatte, darzulegen? Welchen größeren Dienst erwarten diese Geistlichen, den wir der Sache des Islám noch erweisen könnten? Welchen größeren Beweis unserer Zuständigkeit können sie verlangen, als daß wir, in Gegenden weit jenseits ihres Bereiches, den Funken einer glühenden und aufrichtigen Bekehrung zu der Wahrheit entfachen, die vom Apostel Gottes ausgesprochen wurde, und daß wir von der Feder einer königlichen Persönlichkeit dieses öffentliche und wahrlich historische Bekenntnis Seiner gottgeschenkten Sendung erlangten?

+27:5 #167

Was die Stellung des Christentums betrifft, so sei ohne Zögern und unzweideutig festgestellt, daß sein göttlicher Ursprung bedingungslos bejaht, die Sohnschaft und Göttlichkeit von Jesus Christus furchtlos behauptet, die göttliche Eingebung des Evangeliums voll anerkannt, die Wirklichkeit des Mysteriums der Unbeflecktheit der Jungfrau Maria angenommen und der Vorrang Petri, des Fürsten der Apostel, hochgehalten und verteidigt werden.

Der Begründer des christlichen Glaubens wird von Bahá'u'lláh als der "Geist Gottes" bezeichnet, als Derjenige, welcher "aus dem Odem des Heiligen Geistes" erschien, und Er wird sogar als "das Wesen des Geistes" gepriesen.

Seine Mutter wird als "das verhüllte und unsterbliche, das schönste Antlitz" beschrieben und die Stufe ihres Sohnes verherrlicht als eine "Stufe, die erhöht wurde über die Vorstellungen aller, die auf Erden wohnen", während Petrus als einer anerkannt wird, dem Gott "die Geheimnisse der Weisheit und der Verkündung aus dem Munde strömen" ließ. "Wisse", hat Bahá'u'lláh überdies bezeugt, "daß die ganze Schöpfung in großer Traur weinte, als der Menschensohn Seinen Geist zu Gott aufgab.

Durch Seine Selbstaufopferung wurde jedoch allen erschaffenen Dingen eine neue Fähigkeit eingeflößt.

Ihre Beweise, wie sie bei allen Völkern der Erde wahrgenommen werden, liegen jetzt offen vor dir.

Die tiefste Weisheit, welche die Weisen ausgesprochen haben, das tiefgründigste Wissen, das irgendein Geist entfaltet hat, die Künste, welche die fähigsten Hände hervorgebracht haben, der Einfluß, der von den mächtigsten der Herrscher ausgeübt wurde, sie alle sind nur Offenbarungen der belebenden Kraft, die durch Seinen überragenden, Seinen alles durchdringenden und strahlenden Geist ausgelöst wurden.

Wir bezeugen, daß Er, als Er in die Welt kam, den Glanz Seiner Herrlichkeit auf alle erschaffenen Dinge ergoß.

Durch Ihn genas der Aussätzige vom Aussatz der Verdorbenheit und des Unwissens.

Durch Ihn wurden der Unreine und der Eigensinnige geheilt.

Durch Seine Macht, aus dem allmächtigen Gott geboren, wurden die Augen des Blinden geöffnet und die Seele des Sünders geheiligt ...

Er machte die Welt rein.

Gesegnet der Mensch, der sich Ihm mit hellstrahlendem Antlitz zugewandt hat."

+27:6 #168

In der Tat ist die wesentliche Vorbedingung der Aufnahme von Juden, Zoroastriern, Hindus, Buddhisten und Anhängern anderer alter Glaubensbekenntnisse, von Agnostikern und sogar Atheisten in die Bahá'í-Gemeinschaft die ehrliche und unbedingte Anerkennung des göttlichen Ursprungs sowohl des Islám als auch des Christentums, des prophetischen Wirkens sowohl von Muhammad als auch von Jesus Christus, der Rechtlichkeit der Einsetzung des Imamats und des Vorrangs von Petrus, dem Fürsten der Apostel. Dies sind die zentralen, festen, unbestreitbaren Grundsätze, welche den Grundstock des Bahá'í-Glaubens bilden, welche die Religion Bahá'u'lláhs anzuerkennen stolz ist, welche seine Lehrer verkünden, seine Verteidiger bewahren, sein Schrifttum verbreitet, seine Sommerschulen erklären und das Heer seiner Anhänger durch Wort und Tat bezeugt.

+27:7

Auch sollte man keinen Augenblick denken, daß die Anhänger Bahá'u'lláhs den Rang der religiösen Führer der Welt, ob christlich, muhammadanisch oder irgendeines anderen Namens, jemals herabzusetzen oder zu verkleinern suchen, sofern ihr Betragen mit ihren Bekenntnissen übereinstimmt und sie der Stellung wert sind, die sie einnehmen. "Jene Geistlichen", hat Bahá'u'lláh bestätigt, "die wahrhaft mit dem Schmuck der Erkenntnis geziert sind und einen rechtschaffenen Chrarakter besitzen, sind wahrlich wie ein Haupt für den Körper der Welt und wie Augen für die Völker.

Die Führung der Menschheit ist allezeit von diesen gesegneten Seelen abhängig gewesen und ist es noch."

Und wiederum: "Der Geistliche, dessen Betragen rechtschaffen ist, und der Weise, der gerecht ist, sind wie der Geist für den Körper der Welt.

Wohl dem Geistlichen, dessen Haupt mit der Krone der Gerechtigkeit geschmückt und dessen Tempel (Körper) mit dem Schmucke der Rechtschaffenheit geziert ist."

Und noch einmal: "Der Geistliche, der den heiligsten Wein im Namen des höchsten Verordners ergriffen und getrunken hat, ist wie ein Auge für die Welt.

Wohl denen, die ihm gehorchen und seiner gedenken." "Groß ist die Glückseligkeit jenes Geistlichen", hat Er in anderem Zusammenhang geschrieben, "der die Erkenntnis nicht zum Schleier werden ließ zwischen sich und dem Einen, der das Ziel aller Erkenntnis ist, und der, als der Selbstbestehende erschien, sich Ihm mit strahlendem Antlitz zugewandt hat.

Er wird in Wahrheit zu den Gelehrten gezählt.

Die Bewohner des Paradieses suchen die Segnung seines Odems, und seine Leuchte ergießt ihren Glanz über alle, die im Himmel und auf Erden sind.

Wahrlich, er wird unter die Erben der Offenbarer gezählt.

Wer ihn erschaut, hat fürwahr den Einen Wahren erschaut, und wer sich ihm zuzuendet, hat sich fürwahr Gott zugewandt, dem Allmächtigen, dem Allzueisen." "Achtet die Geistlichen unter euch", so lautet Seine Ermahnung, "sie, deren Taten mit der Erkenntnis, die sie besitzen, übereinstimmen, welche die Gesetze Gottes beachten und die Dinge verordnen, die Gott im Buche verordnet hat.

Wisse, daß sie die Lampen der Führung zwischen Erde und Himmel sind.

Jene, die keine Rücksicht auf Stellung und Verdienste der Geistlichen unter sich nehmen, haben, wahrlich, die ihnen zugedachte Güte Gottes verändert."

+27:8 #169

Liebe Freunde!

Ich habe auf den vorangehenden Seiten diese welterschütternde Heimsuchung, deren Gewalt die ganze Menschheit ergriffen hat, in erster Linie als ein von Gott ausgesprochenes Gericht über die Völker der Erde darzustellen versucht, die schon ein Jahrhundert lang sich geweigert haben, den Einen anzuerkennen, dessen Kommen allen Religionen verheißen wurde und in dessen Glauben allein alle Völker ihre wahre Rettung suchen können und schließlich suchen müssen.

Ich habe bestimmte Stellen aus den Schriften von Bahá'u'lláh und dem Báb angeführt, welche die Wesensart dieser von Gott verhängten Heimsuchung enthüllen und ihr Kommen andeuten.

Ich habe die leidvollen Prüfungen aufgezählt, die dem Glauben, seinem Herold, seinem Begründer und seinem Vorbild auferlegt worden sind, und das tragische Versagen der Menschheit im allgemeinen und ihrer Führer dargelegt, gegen diese Trübsale einzuschreiten und die Ansprüche Derer, die sie ertragen mußten, anzuerkennen.

Ich habe weiter gezeigt, daß eine unmittelbare, furchtbare, unentrinnbare Verantwortung auf den Staatsoberhäuptern der Erde und auf den religiösen Führern der Welt ruht, die in den Tagen des Báb und Bahá'u'lláhs die Zügel unumschränkter politischer und religiöser Gewalt in ihren Händen hielten.

Ich habe mich auch zu beweisen bemüht, daß als Ergebnis der unmittelbaren und tätlichen Feindschaft einiger von ihnen gegen den Glauben, und bei anderen die Vernachlässigung ihrer unbestreitbaren Pflicht, seine Wahrheit und seine Ansprüche zu erforschen, seine Unschuld zu verteidigen und das ihm angetane Unrecht zu ahnden, sowohl Könige wie Geistliche den furchtbaren Strafen unterworfen worden sind und noch werden, die ihre Taten und Unterlassungssünden herausgefordert haben.

Ich habe, angesichts der Hauptverantwortung, die sie als Ergebnis des unbestrittenen Einflusses auf sich nahmen, den sie auf ihre Untertanen und Anhänger ausübten, ausführlich aus den Botschaften, Ermahnungen und Warnungen zitiert, die durch die Begründer unseres Glaubens an sie gerichtet wurden, und mich über die Folgen verbreitet, die von diesen bedeutsamen, epochemachenden Aussprüchen ausgegangen sind.

+27:9 #170

Dieses große Unheil der Vergeltung, für das, wie Bahá'u'lláh bezeugt, die höchsten weltlichen und geistlichen Führer der Erde in erster Linie verantwortlich sind, sollte jedoch nicht, wenn wir es richtig einschätzen wollen, einzig als eine Strafe angesehen werden, die Gott einer Welt zuteilt, die hundert Jahre lang auf ihrer Weigerung beharrt hat, die Wahrheit der Erlösungsbotschaft anzunehmen, die ihr durch den höchsten Gottgesandten an diesem Tage gebracht wurde. Es sollte vielmehr, wenn auch nur in zweiter Linie, im Lichte einer Vergeltung für die Verdorbenheit des Menschengeschlechtes im allgemeinen angesehen werden, dafür, daß es sich abwandte von jenen Grundsätzen, die allezeit allein Leben und Fortschritt der Menschheit beherrschen müssen und schützen können. Die Menschheit hat es leider mit wachsendem Starrsinn vorgezogen, anstatt den Geist Gottes, wie Er in Seiner Religion an diesem Tage verkörpert ist, zu erkennen und anzubeten, jene erdichteten Götzenbilder, Unwahrheiten und Halbwahrheiten zu verehren, die ihre Religionen verdunkeln, ihr geistiges Lehen verderben, ihre politischen Einrichtungen erschüttern, ihr soziales Gefüge zerfressen und ihre wirtschaftliche Struktur zerbrechen.

+27:10 #171

Die Völker der Erde haben nicht nur einen Glauben, der zugleich das Wesen, die Verheißung, der Versöhner und der Vereiniger aller Religionen ist, übersehen und - einige von ihnen - sogar angegriffen, sondern sie sind von ihren eigenen Religionen ahgewichen und haben andere Götter auf ihre umgestürzten Altäre gesetzt, die nicht nur dem Geiste, sondern auch den überlieferten Formen ihrer alten Glaubensbekenntnisse völlig fremd sind.

+27:11

"Das Antlitz der Welt", so klagt Bahá'u'lláh, "hat sich verändert. Der Weg Gottes und die Religion Gottes haben aufgehört, in den Augen der Menschen noch irgendeinen Wert zu besitzen." "Die Lebenskraft des Glaubens der Menschen an Gott", so hat Er ebenfalls geschrieben, "liegt in jedem Lande im Sterben ... Die zersetzende Gottlosigkeit frißt sich in die Lebenskraft der menschlichen Gesellschaft ein." "Religion", so bekräftigt Er, "ist wahrlich das wichtigste Mittel zur Errichtung der Ordnung in der Welt und der Ruhe unter den Völkern ... Je größer der Niedergang der Religion, um so schlimmer ist der Starrsinn der Gottlosen. Dies kann am Ende nur zu Chaos und Verwirrung führen." Und wiederum: "Religion ist ein strahlendes Licht und eine uneinnehmbare Festung zum Schutz und zur Wohlfahrt der Völker der Welt." In einem anderen Zusammenhang hat Er geschrieben: "Wie der Körper des Menschen ein Gewand braucht, sich zu bekleiden, so muß der Körper der Menschheit notwendigerweise mit dem Mantel der Gerechtigkeit und Weisheit geschmückt werden. Sein Gewand ist die ihm von Gott gewährte Offenbarung."









+28 #172

Die drei falschen Götter

Diese lebendige Kraft ist im Aussterben, diese mächtige Wirksamkeit wurde verachtet, dieses strahlende Licht verdunkelt, diese unüberwindliche Festung verlassen und dieses herrliche Gewand abgelegt. Gott selbst ist in der Tat in den Herzen der Menschen entthront worden, und eine götzendienerische Welt grüßt und verehrt leidenschafllich und lärmend diese von ihren eigenen unnützen Phantasien erschaffenen falschen Götter, die ihre mißleiteten Hände so gotteslästerlich erhöht haben.

+28:2

Die größten Götzenbilder in diesem entweihten Tempel der Menschheit sind keine anderen als die drei Götter des Nationalismus, des Rassismus und des Kommunismus, an deren Altären Regierungen und Völker, demokratische wie totalitäre, im Krieg oder im Frieden, im Osten oder im Westen, christliche oder islámische, jetzt in verschiedenartigen Formen und in verschiedenen Graden Gottesdienst halten. Ihre Hohepriester sind die Politiker und die Weltklugen, die sogenannten Weisen dieses Zeitalters, ihre Opfer sind das Fleisch und das Blut der niedergemetzelten Massen, ihre Zaubermittel sind abgegriffene Schibboleths (d. h. Losungsworte) und trügerische und belanglose Bekenntnisformeln, ihr Weihrauch ist der Rauch der Seelenangst, der aus den zerrissenen Herzen der Verwaisten, der Verstümmelten und Heimatlosen aufsteigt.

+28:3

Diese ungesunden, verderblichen Theorien und Methoden, die den Staat vergöttern und die Nation über die Menschheit erheben, die die Schwesterrassen auf der Welt einer einzigen Rasse unterzuordnen suchen, die zwischen Schwarz und Weiß unterscheiden und die das Übergewicht einer bevorzugten Klasse über alle anderen zulassen - das sind die finsteren, falschen und verschrobenen Lehrsätze, für die jeder Mensch oder jedes Volk, das an sie glaubt oder nach ihnen handelt, sich früher oder später den Zorn und die Züchtigung Gottes zuziehen muß. Die von 'Abdu'l-Bahá ausgesprochene Warnung lautet: "Neugeschaffene und weltweite Bewegungen werden die größten Anstrengungen machen, um ihre Pläne zu fördern. Die Bewegung der Linken wird große Bedeutung erlangen. Ihr Einfluß wird sich ausbreiten."

+28:4 #173

Im Gegensatz zu diesen kriegerzeugenden, welterschütternden Lehrsätzen, und ihnen unversöhnlich entgegengesetzt, stehen die heilenden, rettenden, inhaltsschweren, von Bahá'u'lláh, dem göttlichen Organisator und Erlöser des ganzen Menschengeschlechtes, verkündeten Wahrheiten - Wahrheiten, die als die beseelende Kraft und als Kennzeichen Seiner Offenbarung betrachtet werden sollten: "Die Welt ist nur ein Land und die Menschheit ihre Bürger." "Laßt keinen Menschen sich rühmen, daß er sein Land liebt, sondern laßt ihn sich dessen rühmen, daß er die ganze Menschheit liebt." Und wiederum: "Ihr seid die Früchte eines Baumes und die Blätter eines Zweiges." "Richtet Verstand und Willen auf die Erziehung der Völker und Geschlechter der Erde, damit vielleicht ... alle Menschen zu Stützen einer Ordnung und zu Bewohnem einer Stadt werden mögen ... Ihr wohnt in einer Welt und seid erschaffen worden durch das Walten eines Willens." "Hütet euch, daß nicht die Begierden des Fleisches und einer verdorbenen Neigung Zwiespalt unter euch hervorrufen. Seid wie die Finger einer Hand, wie die Glieder eines Körpers." Und noch einmal: "Alle jungen Bäume der Welt sind einem Baum entsprossen, und alle Tropfen kamen aus einem Ozean, und alle Wesen verdanken ihr Dasein einem Wesen." Und weiterhin: "Wahrlich, der ist ein Mensch, der sich heute dem Dienst am ganzen Menschengeschlecht widmet."









+29 #174

Die geschwächten Pfeiler der Religion

Der Unglaube und seine gräßliche Brut, der dreifache Fluch, der die Seele der Menschheit an diesem Tage bedrückt, dürfen nicht allein für die Krankheiten, die sie auf so tragische Weise bedrängen, verantwortlich gemacht werden, sondern auch andere Übel und Laster, die zum größten Teil eine direkte Folge der "Schwächung der Pfeiler der Religion" sind, müssen ebenfalls als mitwirkende Faktoren zu der mannigfachen Schuld angesehen werden, die Einzelmenschen und Völker auf sich geladen haben.

Die Zeichen moralischen Verfalls als Folge der Entthronung der Religion und der Thronbesteigung dieser unrechtmäßigen Götzen sind zu zahlreich und zu offenbar, um nicht selbst von einem nur oberflächlichen Beobachter des Zustandes der heutigen Gesellschafl bemerkt zu werden.

Die Verbreitung von Gesetzlosigkeit, Trunksucht, Glücksspiel und Verbrechen, die zügellose Sucht nach Vergnügen, Reichtum und anderen irdischen Nichtigkeiten, die Laxheit der Moral, die sich äußert in einer verantwortungslosen Haltung gegenüber der Ehe, in einer Schwächung der elterlichen Aufsicht, in einer Hochflut von Ehescheidungen, im Sinken des Durchschnittsniveaus von Literatur und Presse und in einer Befürwortung von Theorien, welche eine glatte Verleugnung von Reinheit, Moral und Keuschheit darstellen - alle diese Beweise moralischen Verfalls, die in den Osten wie in den Westen eindringen, jede Gesellschaffsschicht durchsetzen und ihr Gift in deren Glieder beiderlei Geschlechts, jung wie alt, einträufeln - schwärzen noch weiter die Rolle, auf der die mannigfachen Übertretungen einer Menschheit aufgeschrieben sind, die nichts bereut.

+29:2

Was Wunder, daß Bahá'u'lláh, der göttliche Arzt, erklärt hat: "An diesem Tage haben sich die Neigungen der Menschen gewandelt, und ihre Fassungskraft hat sich geändert. Die widrigen Winde der Welt und deren Art haben eine Erkältung verursacht und das Geruchsvermögen des Menschen der süßen Düfte der Offenbarung beraubt."

+29:3

Randvoll und bitter fürwahr ist der Kelch für die Menschheit, die versäumte, den Aufforderungen Gottes zu entsprechen, welche ihr durch Seinen höchsten Gesandten verkündet wurden, der Menschheit, die die Lampe ihres Glaubens an ihren Schöpfer verdunkelte, die in so hohem Maße die Ihm gebührende Ergebenheit auf die Götter ihrer eigenen Erfindung übertrug und die sich mit den ÜbeIn und Lastern befleckte, welche eine solche Übertragung notwendigerweise nach sich ziehen muß.

+29:4 #175

Liebe Freunde! In diesem Lichte sollten wir, die Anhänger Bahá'u'lláhs, diese Heimsucllung Gottes betrachten, die in den abschließenden Jahren des ersten Jahrhunderts des Bahá'í-Zeitalters die Allgemeinheit des Menschengeschlechtes betroffen und ihre Angelegenheit in so bestürzende Verwirrung gebracht hat. Wegen dieser doppelten Schuld, wegen der Dinge, die die Menschen getan, und derer, die sie unterlassen haben, wegen ihrer Missetaten und ihres verhängnisvollen, deutlichen Versagens in Erfüllung ihrer klaren und unmißverständlichen Pflicht gegenüber Gott, Seinen Gesandten und Seinem Glauben, hält dieses schmerzliche Gottesgericht - was immer seine unmittelbaren politischen und wirtschafllichen Ursachen sein mögen - sie mit diamanthartem Griff umspannt.

+29:5

Gott jedoch - wie es schon zu Beginn dieses Buches dargetan wurde - straft nicht nur die Übeltaten Seiner Kinder. Er züchtigt, weil Er gerecht ist, und Er läutert, weil Er liebt. Nachdem Er sie gezüchtigt hat, überläßt Er sie in Seiner großen Barmherzigkeit nicht ihrem Schicksal. Gerade durch den Akt der Züchtigung bereitet Er sie vor für die Lebensaufgabe, für die Er sie erschaffen hat. "Deine Prüfung ist Meine Vorsehung", so hat Er ihnen durch den Mund Bahá'u'lláhs versichert. "Äußerlich scheint sie Feuer und Züchtigung, in Wirklichkeit ist sie lauter Licht und Gnade."

+29:6

Die Flammen, die von Seiner göttlichen Gerechtigkeit entfacht wurden, läutern eine noch nicht wiedergeborene Menschheit und verschmelzen ihre uneinigen und widerstreitenden Elemente wie kein anderes Walten und Wirken sie läutern und verschmelzen könnte. Es ist nicht nur ein vergeltendes und zerstörendes Feuer, sondern auch ein erzieherisches und schöpferisches Geschehen, dessen Ziel die Rettung des ganzen Planeten durch Einigung ist. Geheimnisvoll, langsam und unwiderstehlich erfüllt Gott Seinen Plan, wenngleich der Anblick, dem unsere Augen an diesem Tage begegnen, das Schauspiel einer Welt sein mag, die, hoffnungslos in ihre eigenen Netze verwickelt, der Stimme, welche sie ein Jahrhundert lang zu Gott rief, nicht achtet, den Sirenenstimmen aber, die sie in den unermeßlichen Abgrund locken wollen, erbärmlich hörig ist.









+30 #176

Gottes Plan

Gottes Plan ist kein anderer, als auf Wegen, die Er allein bereiten und deren volle Bedeutung Er allein ergründen kann, das Große, das Goldene Zeitalter für eine lange zerspaltene und gequälte Menschheit einzuleiten. Ihr gegenwärtiger Zustand, ja auch ihre unmittelbare Zukunfl, ist finster, schmerzlich finster. Die fernere Zukunfl aber ist strahlend, herrlich strahlend - so strahlend, daß sie sich kein Auge vorstellen kann.

+30:2

"Die Stürme der Verzweiflung", schreibt Bahá'u'lláh, während Er das unmittelbare Schicksal der Menschheit überblickt, "blasen, ach, von allen Seiten, und der Hader, der das Menschengeschlecht spaltet und quält, wächst täglich.

Die Zeichen drohender Erschütterungen und des Chaos sind jetzt erkennbar, denn die herrschende Ordnung erscheint beklagenswert mangelhaft." "Ihr Zustand wird so sein", hat Er in anderem Zusammenhang erklärt, "daß, ihn jetzt zu enthüllen, nicht passend und ziemlich wäre". "Diese fruchtlosen Streitigkeiten", hat Er andererseits bei Betrachtung der Zukunft der Menschheit im Verlaufe seiner denkwürdigen Unterredung mit dem englischen Orientalisten Edward G.

Browne mit Nachdruck geweissagt, "diese verderblichen Kriege werden vergehen, und der `Größte Friede` wird kommen ...

Diese Streitigkeiten, dieses Blutwergießen und diese Zwietracht müssen aufhören und alle Menschen wie ein Volk und eine Familie sein." "Bald", weissagt Er, "wird die Ordnung des heutigen Tages aufgerollt und eine neue an ihrer Statt ausgebreitet werden". "Nach einiger Zeit", hat Er ebenfalls geschrieben, "werden sich alle Regierungen der Erde ändern.

Unterdrückung wird die Welt umhüllen.

Und im Anschluß an eine weltumfassende Erschütterung wird die Sonne der Gerechtigkeit am Horizonte des unsichtbaren Reiches aufgehen." "Die ganze Erde", so hat Er weiter dargelegt, "ist jetzt in einem Zustand der Trächtigkeit.

Der Tag naht heran, da sie die edelsten Früchte hervorbringen wird, da ihr die höchsten Bäume, die entzückendsten Blüten, die himmlischsten Segnungen entsprossen sein werden." "Alle Nationen und Stämme", hat 'Abdu'l-Bahá gleicherweise geschrieben, "... werden eine einzige Nation werden.

Der Widerstreit zwischen den Religionen und Sekten, die Feindseligkeit zwischen den Rassen und Völkern und die Zwistigkeiten unter den Nationen werden ausgemerzt werden.

Alle Menschen werden einer Religion angehören, einen gemeinsamen Glauben haben, sich zu einer Rasse vermischen und ein einziges Volk werden.

Alle werden in einem gemeinsamen Vaterland wohnen, welches der Planet selbst ist."

+30:3 #177

Wessen wir gegenwärtig Zeuge sind, während "dieser schwersten Krise in der Geschichte der Zivilisation", die uns an Zeiten mahnt, da "Religionen untergehen und geboren werden", das ist das Jünglingsalter in der langsamen und schmerzensreichen Entwicklung der Menschheit, die Vorbereitung zur Erreichung des Zustandes des Mannesalters und der Reife, dessen Verheißung in den Lehren Bahá'u'lláhs enthalten und in Seinen Weissagungen eingeschlossen ist. Der Aufruhr dieses Übergangszeitalters ist charakteristisch für das Ungestüm und die unvernünftigen Naturtriebe der Jugend, für ihre Tollheiten, ihre Verschwendung, ihren Stolz, ihre Selbstsicherheit, ihr aufrührerisches Wesen und ihre Mißachtung von Disziplin.









+31 #178

Das künftige Große Zeitalter

Die Zeitalter der Unmündigkeit und Kindheit der Menschheit sind vorbei und kehren nie mehr wieder, während das Große Zeitalter, die Vollendung aller Zeitalter, welches das Kommen des Zeitalters des ganzen Menschengeschlechtes bedeutet, erst noch kommen muß. Die Erschütterungen dieses stürmischen Übergangsabschnittes in der Geschichte der Menschheit sind die wesentlichen Vorbedingungen des Zeitalters der Zeitalter und kündigen sein unvermeidliches Nahen an, "die Zeit des Endes", in welcher die Torheit und die Wirrnis des Streites, die seit dem Dämmern der Geschichte die Annalen der Menschheit schwärzte, endlich in die Wahrheit und Ruhe eines ungestörten, allumfassenden und dauerhaften Friedens umgewandelt sein wird, und in welchem die Zwietracht und Trennung der Menschenkinder einer weltumschließenden Aussöhnung und einer völligen Vereinigung der verschiedenen Elemente der menschlichen Gesellschafl gewichen sein werden.

+31:2

Dies wird fürwahr die würdige Krönung jenes Prozesses der Vereinigung sein, der, ausgehend von der Familie, der kleinsten Einheit auf der Stufenleiter menschlicher Organisation, nacheinander den Stamm, den Stadtstaat und die Nation ins Leben gerufen hat und fortwährend weiterwirken muß, bis er in der Vereinigung der ganzen Welt gipfelt, dem Endziel und dem krönenden Ruhm der menschlichen Entwicklung auf diesem Planeten.

Dieser Stufe nähert sich die Menschheit unwiderstehlich, freiwillig oder gezwungen.

Für diese Stufe ebnet das ungeheure, flammende Gottesgericht, welches die Menschheit über sich ergehen lassen muß, auf geheimnisvolle Weise den Weg.

Mit dieser Stufe sind die Geschicke und der Plan des Glaubens Bahá'u'lláhs unlöslich verkettet.

Diese schöpferischen Kräfte, die Seine Offenbarung im "Jahre sechzig" frei gemacht hat und die später verstärkt wurden durch die aufeinanderfolgenden Ausgießungen himmlischer Macht, welche im "Jahre neun" und im "Jahre achtzig" dem ganzen Menschengeschlecht gewährt wurden, haben der Menschheit die Fähigkeit eingeflößt, dieses Endstadium ihrer organischen und gemeinsamen Entwicklung zu erreichen.

Mit dem Goldenen Zeitalter Seiner Sendung wird die Vollendung dieses Geschehens für immer verbunden sein.

Das Gefüge Seiner neuen Weltordnung, die sich jetzt im Schoße der Verwaltungseinrichtungen, die Er selbst geschaffen hat, regt, wird als Muster und als Kern jenes Weltstaatenbundes dienen, der das sichere, unumgängliche Geschick der Völker und Nationen der Erde ist.

+31:3 #179

So, wie die organische Entwicklung der Menschheit langsam und stufenweise vor sich gegangen ist und nacheinander die Einigung der Familie, des Stammes, des Stadtstaates und der Nation in sich schloß, so ist das durch die Gottesoffenbarung gewährte Licht auf den verschiedenen Entwicklungsstufen der Religion, das sich in den aufeinanderfolgenden Sendungen der Vergangenheit widerspiegelt, langsam und fortschreitend gewesen. Tatsächlich ist das Maß göttlicher Offenbarung in jedem Zeitalter dem Grade sozialen Fortschrittes angepaßt und entsprechend gewesen, der in jenem Zeitalter von einer stetig sich entwickelnden Menschheit erreicht worden war.

+31:4

"Es wurde von Uns beschlossen", erklärt Bahá'u'lláh, "daß das Wort Gottes und alle Möglichkeiten daraus den Menschen geoffenbart werden, genau entsprechend den Verhältnissen, wie sie von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, vorherbestimmt wurden ...

Würde dem Wort erlaubt sein, plötzlich alle in ihm verborgenen Kräfte zu entfesseln, so könnte kein Mensch die Last einer so mächtigen Offenbarung ertragen." "Alle erschaffenen Dinge", hat 'Abdu'l-Bahá, diese Wahrheit erläuternd, be-. stätigt, "haben ihren Grad oder ihre Stufe der Reife.

Die Zeit der Reife im Leben eines Baumes ist die Zeit, da er Fruchte trägt ...

Das Tier erreicht eine Stufe vollen Wachstums und der Vollkommenheit, und im Menschenreich gelangt der Mensch zur Reife, wenn das Licht seines Verstandes seine größte Macht und Entwicklung erreicht .., ähnlich gibt es Zeiten und Stufen im gemeinsamen Leben der Menschheit.

Einmal durchwanderte sie ihre Kindheitsstufe, späterhin ihre Jugendzeit, aber jetzt ist sie in ihre lange vorhergesagte Reifezeit eingetreten, deren Beweise überall in Erscheinung treten ...

Was den Bedürfnissen des Menschen in seiner früheren Geschichte angemessen war, ist weder passend noch genügend für die Erfordernisse des heutigen Tages, dieser Zeit des Neuen, der Vollendung.

Die Menschheit hat sich aus der einstigen Stufe der Beschränkung und der Vorerziehung erhoben.

Der Mensch muß mit neuen Tugenden und Kräften, neuen sittlichen Mußstäben und Fähigkeiten erfüllt werden.

Neue Wohltaten und vollkommene Gaben warten auf ihn und senken sich schon auf ihn herab.

Die Gaben und Segnungen der Jugendzeit, wenngleich passend und genügend während des Heranwachsens der Menschheit, sind jetzt nicht imstande, den Erfordernissen ihrer Reifezeit zu entsprechen." "In jeder Sendung", hat Er weiter geschrieben, "wurde das Licht göttlicher Führung im Brennpunkt einer Hauptaufgabe gesammelt ...

In dieser wunderbaren Offenbarung, diesem glorreichen Jahrhundert, ist die Grundluge der Religion Gottes und das untersleidende Merkmal Seines Gesetzes das Bewußtsein der Einheit der Menschheit."









+32 #180

Religion und soziale Entwicklung

Die mit dem Glauben Jesu Christi verbundene Offenbarung richtete ihr Augenmerk in erster Linie auf die Erlösung des einzelnen Menschen und auf die Formung seines Betragens und betonte als ihre Hauptaufgabe die Notwendigkeit, dem Menschen, als der Grundeinheit der menschlichen Gesellschaft, ein hohes Maß von Sittlichkeit und Disziplin einzuprägen. Nirgends in den Evangelien finden wir einen Hinweis auf die Einheit der Nationen oder die Vereinigung der Menschheit insgesamt. Als Jesus zu denen sprach, die um Ihn waren, redete Er sie in erster Hinsicht als Einzelmenschen an, weniger als Bestandteil einer umfassenden, unteilbaren Einheit. Fast die ganze Erdoberfläche war noch unerforscht, und die Organisation aller ihrer Völker und Nationen zu einer Einheit konnte darum noch nicht ins Auge gefaßt, geschweige denn verkündet oder errichtet werden. Welche andere Auslegung kann jenen Worten gegeben werden, mit denen Bahá'u'lláh im besonderen die Anhänger des Evangeliums anredete, worin die grundsätzliche Unterscheidung zwischen der in erster Linie den Einzelmenschen betreffenden Sendung Jesu Christi und Seiner eigenen, mehr und vor allem an die gesamte Menschheit gerichteten Botschaft genau festgestellt wird: " Wahrlich, Er (Jesus) sagte: `Folget Mir nach, und Ich will euch zu Menschenfischern machen.` Am heutigen Tage jedoch sagen Wir: `Folget Mir nach, auf daß Wir euch zu Lebensspendern der Menschheit machen.`"

+32:2 #181

Der Glaube des Islám, das nächste Glied in der Kette göttlicher Offenbarung, führte, wie Bahá'u'lláh selbst bezeugt, den Begriff der Nation als eine Einheit und wesentliche Stufe in der Organisation der menschlichen Gesellschaft ein und machte ihn zu einem Bestandteil seiner Lehre. Dies ist in der Tat mit dem kurzen, doch höchst bedeutsamen und erleuchtenden Ausspruch Bahá'u'lláhs gemeint: "Ehedem (in der Sendung des Islám) ist geoffenbart worden: `Liebe zum Vaterland ist ein Element der Religion Gottes.`" Dieser Grundsatz wurde durch den Gesandten Gottes aufgestellt und betont, da dies die Entwicklung der menschlichen Gesellschaft zu jener Zeit erforderte. Auch konnte keine Stufe über und jenseits von ihm ins Auge gefaßt werden, da Weltverhältnisse, welche die Errichtung einer noch höheren Organisationsform einleiten konnten, noch nicht erreichbar waren. Der Begriff der Nationalität und das Erreichen der Stufe der Vereinigung zur Nation mögen daher als die kennzeichnenden Merkmale der muhammadanischen Sendung gelten, in deren Verlauf die Nationen und Rassen der Welt, besonders in Europa und Amerika, geeint wurden und politische Unabhängigkeit erlangten.

+32:3 #182

'Abdu'l-Bahá erläutert diese Wahrheit in einem Seiner Tablets: "In vergangenen Zyklen konnte, wann auch immer ein Zusammenklang herrschte, doch aus Mangel an Möglichkeiten die Einheit der ganzen Menschheit nicht zustande kommen.

Die Erdteile blieben weit voneinander getrennt, ja selbst unter den Völkern eines und desselben Erdteiles waren Verbindungen und Gedankenaustausch nahezu unmöglich.

Darum waren Verkehr, Verständnis und Einheit unter allen Völkern und Stämmen der Erde noch unerreichbar.

Heute aber haben sich die Verkehrsmittel vervielfacht, und die fünf Kontinente sind tatsächlich zu einem verschmolzen ...

In gleicher Weise sind alle Glieder der menschlichen Familie, ob Völker oder Regierungen, Städte oder Dörfer, in wachsendem Maße voneinander abhängig geworden.

Für keines ist Selbstgenügsamkeit noch länger möglich, da ja politische Verbindungen alle Völker und Nationen vereinigten und die Bande des Handels und der Industrie, der Landwirtschaff und der Erziehung jeden Tag fester werden.

Daher besteht nun die Möglichkeit, die Einheit der ganzen Menschheit zu schaffen.

Wahrlich, dies ist nichts anderes als eines der Wunder dieses herrlichen Zeitalters, dieses glorreichen Jahrhunderts.

Vergangene Zeiten waren dessen beraubt, denn dieses Jahrhundert, das Jahrhundert des Lichtes, ist mit einzigartiger und nie dagewesener Herrlichkeit, Macht und Erleuchtung begabt worden.

Daher die erstaunliche Entfaltung eines neuen Wunders an jedem Tage.

Bald wird man sehen, wie hell seine Lichter in der Vereinigung der Menschen brennen."

+32:4

"Seht", so erklärt Er weiterhin, "wie sein Licht jetzt am verdunkelten Welthorizont dämmert. Das erste Licht ist Einheit im politischen Bereich, dessen beginnender Schimmer jetzt beobachtet werden kann. Das zweite Licht ist Einheit des Denkens in Weltunternehmungen, deren Vollendung binnen kurzem wahrgenommen werden kann. Das dritte Licht ist Einheit in Freiheit, die sicher eintreffen wird. Das vierte Licht ist Einheit in der Religion, die der Eckstein des Fundamentes selbst ist und durch Gottes Macht in all ihrem Glanz geoffenbart werden wird. Das fünfte Licht ist die Einheit der Nationen, eine Einheit, die in diesem Jahrhundert sicher errichtet werden wird, so daß alle Völker der Welt sich als Bürger eines gemeinsamen Vaterlandes betrachten. Das sechste Licht ist Einheit der Rassen, die aus allen Menschen, welche die Erde bewohnen, Völker und Stämme einer Rasse macht. Das siebte Licht ist Einheit der Sprache, das heißt die Wahl einer Weltsprache, in der alle Völker unterrichtet werden und miteinander sprechen. Eine jede von diesen Einheiten wird unvermeidlich zustande kommen, da die Macht des Reiches Gottes helfen und ihre Verwirklichung unterstützen wird."

+32:5 #183

"Eines der großen Ereignisse", so versichert 'Abdu'l-Bahá in Seinem Buch "Beantwortete Fragen", "das am Tage des Erscheinens dieses unvergleichlichen Sprosses eintreten soll, ist das Hissen des Banners des Herrn unter allen Völkern. Das heißt, daß alle Völker und Stämme unter den Schutz dieses göttlichen Banners, das kein anderes als der Glanzwolle Sproß selbst ist, kommen und zu einem einzigen Volke werden. Die Gegensätze der Glaubensbekenntnisse und Religionen, die Feindschaft zwischen Rassen und Völkern und die Verschiedenheiten vaterländischer Interessen werden verschwinden. Alle werden einer Religion, einem Bekenntnis, einer Rasse und einem Volk angehören und in einem Vaterland wohnen, das die ganze Erde ist."

+32:6

Dies ist die Stufe, der sich die Welt jetzt nähert, die Stufe der Welteinheit, die, wie 'Abdu'l-Bahá uns versichert, in diesem Jahrhundert bestimmt errichtet wird. "Die Zunge der Größe", so bestätigt Bahá'u'lláh, "hat ... am Tage Seiner Offenbarung verkündet: `Nicht der soll sich rühmen, der sein Land liebt, sondern der, welcher die Welt liebt.`" "Durch die Macht", fügt Er hinzu, "die durch diese erhabenen Worte ausgelöst wird, hat Er den Vögeln der Menschenherzen einen frischen Impuls verliehen und eine neue Richtung gewiesen und jede Spur Von Beschränkung und Begrenzung aus Gottes Heiligem Buche gestrichen."









+33 #184

Die weitere umfassende Treue

Ein Wort der Warnung sollte jedoch in diesem Zusammenhang ausgesprochen werden.

Die Liebe zum eigenen Land, wie sie durch die Lehre des Islám als "ein Element der Religion Gottes" eingeprägt und betont wird, ist durch diese Erklärung, diesen Posaunenruf Bahá'u'lláhs weder verdammt noch herabgesetzt worden.

Er sollte und kann in der Tat nicht als Ablehnung einer gesunden und verständigen Vaterlandsliebe ausgelegt oder im Lichte eines Tadels, der gegen sie ausgesprochen wird, betrachtet werden, noch versucht er, die Ergebenheit und Treue irgendeines einzelnen zu seinem Lande zu untergraben oder den rechtmäßigen Bestrebungen, Rechten und Pflichten eines einzelnen Staates oder Volkes zu widersprechen.

Alles, was er besagt und verkündet, ist die Unzulänglichkeit des Patriotismus im Hinblick auf den grundlegenden Wandel, der im wirtschafllichen Leben der Gesellschafl und in der gegenseitigen Abhängigkeit der Nationen und infolge des Zusammenschrumpfens der Welt durch die Revolution auf dem Gebiet der Verkehrs- und Nachrichtenmittel eingetreten ist.

Dies sind Zustände, die in den Tagen Jesu Christi oder Muhammads nicht bestanden noch bestehen konnten.

Er ruft nach einer umfassenderen Treue, die den kleineren Formen der Treue nicht widerstreiten sollte und es tatsächlich auch nicht tut.

Er gibt eine Liebe ein, die, im Hinblick auf ihre Weite, die Liebe zum eigenen Lande ein- und nicht ausschließen muß.

Er legt durch die Treue, die er eingibt, und die Liebe, zu der er anregt, den einzigen Grund, auf dem der Entwurf des Weltbürgertums gedeihen und der Bau einer Welteinheit ruhen kann.

Er besteht jedoch auf der Unterordnung nationaler Gesichtspunkte und sonderstaatlicher Belange unter die gebieterischen und höheren Ansprüche der gesamten Menschheit, zumal in einer Welt voneinander abhängiger Nationen und Völker der Nutzen des Teiles am besten durch den Nutzen des Ganzen erreicht wird.

+33:2 #185

Die Welt bewegt sich wahrlich ihrem vorherbestimmten Geschick entgegen. Die gegenseitige Abhängigkeit der Völker und Nationen der Erde ist, was immer die Führer der spaltenden Kräfte in der Welt sagen oder tun mögen, bereits eine vollendete Tatsache. Ihre Einheit im wirtschafllichen Bereich wird jetzt verstanden und anerkannt. Die Wohlfahrt des Teiles bedeutet Wohlfahrt des Ganzen, und die Not des Teiles bringt Not dem Ganzen. Die Offenbarung Bahá'u'lláhs hat, nach Seinen eigenen Worten, diesem gewaltigen, jetzt in der Welt waltenden Geschehen "einen neuen Impuls verliehen und eine neue Richtung gewiesen". Die durch das große Gottesgericht entzündeten Feuer sind Folgen des Versagens der Menschen, dieses Geschehen zu erkennen. Sie beschleunigen zudem seine Vollendung. Fortgesetzte, weltumfassende, schmerzliche, dem Chaos und der allgemeinen Zerstörung verbündete Trübsal muß notwendigerweise die Nationen erschüttern, das Gewissen der Welt aufrütteln, die Massen ernüchtern, im Gesellschaflsbegriff selbst den völligen Wandel beschleunigen und schließlich die ausgerenkten, blutenden Glieder der Menschheit zu einem einzigen, organisch vereinten und unteilbaren Körper verbinden.









+34 #186

Ein Weltstaatenbund

Auf die allgemeine Wesensart, die Folgerungen und Merkmale dieses Weltstaatenbundes, der früher oder später aus dem Blutbad, dem Todeskampf und der Verwüstung dieser großen Welterschütterung aufzusteigen bestimmt ist, habe ich schon in den vorhergehenden Ausführungen hingewiesen. Es genügt zu sagen, daß diese Vollendung, entsprechend ihrer Wesensart, einen schrittweisen Verlauf nehmen wird, und, wie Bahá'u'lláh selbst vorausgesehen hat, zuerst zur Gründung jenes "Kleineren Friedens" führen muß, den die Nationen der Erde von sich aus errichten werden, noch ohne Seiner Offenbarung- bewußt zu sein und noch ohne Wisscn darüber, daß sie die allgemeinen Grundsätze durchsetzen, die Er verkündet hat. Dieser bedeutungsvolle und historische Schritt, der die Wiederherstellung der Menschheit als Ergebnis allgemeiner Erkenntnis ihrer Einheit und Ganzheit enthält, wird die Vergeistigung der Massen unmittelbar mit sich bringen, die auf die Erkenntnis der Wesensart und die Anerkennung der Ansprüche des Glaubens Bahá'u'lláhs folgt. Sie sind die wesentlichen Vorbedingungen zu jener endlichen Verschmelzung aller Rassen, Glaubensbekenntnisse, Klassen und Nationen, welche das Aufsteigen Seiner Neuen Weltordnung kennzeichnen wird.

+34:2

Dann wird die Zeit der Reife des ganzen Menschengeschlechtes von allen Völkern und Nationen der Erde verkündet und gefeiert werden. Dann wird das Banner des "Größten Friedens" gehißt werden. Dann wird die weltweite Herrschaft Bahá'u'lláhs, des Begründers des Reiches vom Vater, wie sie vom Sohne geweissagt und von den offenbarem Gottes vor und nach Ihm vorausgeschaut ist, anerkannt, mit Freude begrüßt und fest errichtet werden. Dann wird eine Weltzivilisation geboren werden, blühen und für immer fortdauern, eine Zivilisation mit einer Lebensfülle, wie sie die Welt weder gesehen hat noch bis jetzt begreifen kann. Dann wird der Ewige Bund voll erfüllt werden. Dann wird die in allen Büchern Gottes eingeschlossene Verheißung eingelöst werden, alle durch die Propheten alter Zeiten ausgesprochene Weissagungen werden eintreffen, und die Gesichte der Seher und Dichter werden sich verwirklichen. Dann wird der Planet, vergoldet durch den allumfassenden Glauben seiner Bewohner an einen Gott und ihre Ergebenheit in eine allgemeine Offenbarung, in den ihm gesetzten Grenzen den strahlenden Ruhm der Herrschaft Bahá'u'lláhs widerspiegeln, der in der Fülle seines Glanzes im Abhá-Paradiese leuchtet. Er wird zum Schemel Seines Thrones in der Höhe gemacht und als der Himmel auf Erden bejubelt werden, der fähig ist, das unaussprechliche Schicksal zu erfüllen, das ihm seit undenklichen Zeiten durch die Liebe und Weisheit seines Schöpfers bestimmt war.

+34:3 #187

Es ist nicht an uns, die wir winzige Sterbliche sind, in einem so kritischen Ahschnitt der langen, buntbewegten Atenschheitsgeschichte zu versuchen, zu einem genauen und befriedigenden Verständnis der Schritte zu gelangen, welche eine blutende Menschheit, die ihren Gott erbärmlich vergessen und Bahá'u'lláh nicht beachtet hat, nach und nach von ihrem Golgatha zu ihrer endlichen Auferstehung führen müssen. Es ist nicht an uns, den lebenden Zeugen der allbezwingenden Macht Seines Glaubens, auch nur für einen Augenblick, wie finster das Elend, das die Welt umhüllt, sein mag, die Fähigkeit Bahá'u'lláhs in Frage zu stellen, diese zerstreuten und einander zerstöreiiden Bruchstücke, in die eine verderbte Welt zerfallen ist, mit dem Hammer Seines Willens und durch das Feuer der Trübsal auf dem Amboß dieses in Wehen kreißenden Zeitalters in die besondere Form zu schmieden, die Sein Geist erschaut hat - zu einer einzigen, festen und unteilbaren Einheit, die fähig ist, Seinen Plan für die Menschenkinder auszuführen.

+34:4

Wie verwirrt der Schauplatz, wie trübe der gegenwärtige Ausblick, wie engbegrenzt die uns verfügbaren Hilfsmittel auch seien, unser ist die Pflicht, heiter, vertrauensvoll und unaufhörlich zu arbeiten und, auf welche Weise auch immer die Umstände uns dazu befähigen mögen, unseren Anteil zu gehen für das Wirken der Kräfte, die, von Bahá'u'lláh geleitet und gelenkt, die Menschheit aus dem Tal des Elends und der Schmach auf die erhabensten Höhen der Macht und der Herrlichkeit führen.

Shoghi Effendi

Haifa, Palästina, 28. März 1941









#188







#189

ERLÄUTERUNGEN

'Abdu'l-'Azíz: Sultán des Türk. Reiches; regierte von 1861-1876

'Abdu'l-Bahá: Sohn Bahá'u'lláhs, Mittelpunkt des Bündnisses, autorisierter Ausleger Seiner Schriften und vollkommenes Beispiel Seines Glaubens; lebte von 1844-1921

'Abdu'l-Hamíd II.: Sultán des Türk. Reiches, Neffe und Nachfolger von 'Abdu'l-'Azíz, 1909 abgesetzt.

'Abdu'l-Majíd: Sultán des Türk. Reiches von 1839-1861

Abhá: herrlicher, ruhmvoller, glorreicher (Steigerungsform des Wortes "Bahá" - herrlich, ruhmvoll, glorreich).

Adhirbáyján: Provinz in Nordwestpersien

Adrianopel: arab. Adirnih; türk. Edirne. Stadt in der europ. Türkei

'Akká: alte Gefängnisstadt nördlich des Berges Karmel im heutigen Israel, in welche Bahá'u'lláh zuletzt verbannt wurde; Er traf dort im Jahre 1868 ein.

'Alí: 'Alí-ibn-i-Abí-Tálib, Heiliger, der Schwiegersohn und rechtmäßige Nachfolger Muhammads; er war der erste Imám und der vierte Kalif und fand im Jahre 40 d. H. (661 n.Chr.) den Märtyrertod.

Ámul: persische Stadt in der Nähe des Kaspischen Meeres, in der Bahá'u'lláh im Jahre 1848 in Gegenwart der versammelten Geistlichen die Bastonade erhielt.

Apostel Gottes: Beiname Muhammads

Aqdas: vgl. Kitáb-i-Aqdas

Aqsá-Moschee: unter diesem Namen wird im Qur'án auf den Tempel Salomos in Jerusalem hingewiesen (vgl. Qur'án 17 :1); nach der Kaaba in Mekka der heiligste Ort des Islám

Arche: vgl. Rote Arche

Báb: wörtlich das "Tor", der Vorläufer Bahá'u'lláhs, der eine eigene Sendung als selbständiger Offenbarer Gottes begründete; Er wurde 1819 geboren und fand 1850 den Märtyrertod.

Bábí-Religion: Religion, die 1844 vom Báb begründet wurde und in der Bahá'í-Religion aufging.

Badí': (`wunderbar`) Áqá Buzurg aus Khurásán, der Übermittler eines Tablets von Bahá'u'lláh aven Sháh; ausgezeichnet mit dem Titel "Stolz der Märtyrer".

Bahá: "Herrlichkeit", "Ruhm", "Glanz", "Licht", Titel Bahá'u'lláhs.

Bahá'í-Zeitalter: religiöses Zeitalter, das mit der Erklärung des Báb am 22. Mai 1844 begann und mindestens 1000 Jahre währt.

Baháristán: ehemaliges Palais in Tihrán, in dem das Parlament seine Sitzungen abhält.

Bahá'u'lláh: wörtlich "Herrlichkeit Gottes", der Begründer der Bahá'í-Religion und Verheißene aller Zeiten; geboren Tihrán 12. November 1817, gestorben Bahjí bei 'Akká in Israel 29. Mai 1892.

Bathá: zentraler und niedrigstgelegener Teil der Stadt Mekka

Bayán: das wichtigste Buch des Báb über die Glaubenslehren Seiner Offenbarung, enthält neben Gesetzen zahllose Hinweise auf das Kommen des Verheißenen. Das Wort wurde vom Báb auch als Bezeichnung für Seine Sendung, vor allem Seine Bücher, benutzt.

Bishárát: "Frohe Botschaften", ein Tablet Bahá'u'lláhs aus dem Heiligen Land

Brief an den Sohn des Wolfes: Tablet Bahá'u'lláhs an Shaykh Muhammad-Taqíy-i-Najafí, den Sohn eines erbitterten Gegners des jungen Glaubens gehört mit zu den letzten Schriften des Offenbarers.

Buchstaben des Lebendigen: die ersten 18 Anhänger des Báb; der Báb selbst war der 19. Buchstabe des Lebendigen.

Cherub: Engel und himmlischer Wächter

Clarendon: George William Frederick Villiers, Earl of Clarendon, englischer Staatsmann und Diplomat; lebte von 1800 bis 1870.

Curzon of Kedleston: George Nathaniel, Marquis Curzon of Kedleston, englischer Staatsmann; lebte von 1859-1925.

Dalá'íl-i-Sah'ih: "sieben Beweise", die wichtigste aller polemischen Schriften des Báb.

David: König von Juda und Israel, Nachfolger Sauls, lebte in der ersten Hälfte des 10. Jahrhunderts v. Chr.

Derwisch: islámischer Bettelmönch und Mystiker

Emir von Mekka: arab. Fürst von Mekka

Erster Punkt: Beiname des Báb

Esslemont, Dr. John E.: Dr. John E. Esslemont, der Verfasser des weitverbreiteten Buches "Bahá'u'lláh und das Neue Zeitalter"

Europäisches Konzert: Bezeichnung für den Zusammenschluß der Großmächte Europas nach 1815 zur Sicherung der Beschlüsse des Wiener Kongresses.

Fátimide: Angehöriger einer islámischen Dynastie schiitischer Richtung, die von 909-1169 herrschte.

Frieden: vgl. Geringerer Frieden und Größter Frieden

Geist Gottes: Beiname von Jesus Christus im Qur'án

Geringerer Frieden: politische Einigung zwischen den Nationen, die einer Verwirklichung der allgemeinen Grundsätze Bahá'u'lláhs entspricht, wobei jedoch die Nationen ihre göttliche Quelle noch nicht erkennen; geht dem Größten Frieden voraus.

Gestaltgebendes Zeitalter: auch Formgehendes Zeitalter genannt; es soll "von der Sammlung und Gestaltung der durch seine (Bahá'u'lláhs) Offenbarung ausgelösten schöpferischen Kräfte Zeugnis ablegen".

Größte Offenbarung: die Offenbarung Bahá'u'lláhs

Größter Frieden: das Goldene Zeitalter des Glaubens, das Reich Gottes auf Erden; der Geringere Frieden und die Entfaltung der administrativen Bahá'í-Ordnung finden hierin ihre Krönung; in dieser Zeit beginnt die Bahá'í-Zivilisation, die "göttlich inspiriert, einzig in ihren Merkmalen, weltumfassend in ihrem Ausmaß und grundsätzlich geistig in ihrem Wesen" ist.

Größter Name: Yá Bahá'u'l-Abhá = O Du Herrlichkeit der Herrlichkeiten - benutzt als Anruf Gottes; Allah-u-Abhá = Gott ist der Allherrlichste - unter den Bahá'í als Grußformel üblich.

Größtes Gefängnis: ehem. Gefängnis in 'Akká, in dem Bahá'u'lláh eingekerkert war; von hier aus sandte Er Seine Tablets an die Könige und Herrscher der Erde.

Hájí: gläubiger Muhammadaner, der die Pilgerreise nach Mekka untemommen hat.

Hájí Mírzá Áqásí: Großwesir (Premierminister) von Persien - der Antichrist der Bábí-Religion.

Haus: bezeichnet das Haus in Baghdád, in dem Bahá'u'lláh wohnte.

Heroisches Zeitalter: das Zeitalter "des Urzustandes und der Apostelzeit des Glaubens Bahá'u'lláhs", das durch den Märtyrertod von mehr als zwanzigtausend Gläubigen geprägt wurde.

Hohe Pforte: Bezeichnung des Hofes und der Regierung des Sultans der Türkei und des Türk. Reiches.

Hujah: (als Titel) Ehrwürden, seine Eminenz

Imám 'Alí: s. 'Alí

Imám: Titel der zwölf schiitischen Nachfolger Muhammads, auch Bezeichnung hoher geistlicher und weltlicher Würdenträger.

Imám Husayn: Sohn 'Alís und der Fátimih, Enkel Muhammads, der dritte Imám; er fand 61 d. H. oder 680 n. Chr. den Märtyrertod.

Imám Ridá: eigtl. Name 'Alí-ibn-i-Músá; achter Imám, fand 203 d.H. den Märtyrertod.

Íqán: vgl. Kitáb-i-Íqán

Islám: Name der durch Muhammad begründeten Religion; bezeichnet die Unterwerfung des eigenen Willens unter den Willen Gottes.

Jahr achtzig: 1280 d. H. oder 1863 n. Chr., das Jahr, in dem Bahá'u'lláh zum ersten Male öffentlich seine Sendung erklärte: im Garten Ridván bei Baghdád am 21. April 1863.

Jahr neun: bezeichnet im "Bayán", dem Mutterbuch der Bábí-Religion, das Jahr, in dem die Gläubigen das Ziel ihrer Wünsche erreichen, d. h., es ist das Jahr, in dem Bahá'u'lláh selbst von seiner Sendung als Offenbarer Gottes erfuhr: im unterirdischen Verlies von Tihrán, Síyáh-Chál, im August 1852 (1269 d. H.), 9 Jahre nach der Erklärung des Báb.

Jahr sechzig: 1260 d. H. oder 1844 n. Chr., das Jahr, in dem der Báb Seine Sendung erklärte: am 22. Mai 1844 in Shíráz in Persien.

Jamál Páshá: türkisccher Oberstkommandierender in Syrien, der geschworen hatte, das Grabmal Bahá'u'lláhs dem Erdboden gleichzumachen und 'Abdu'l-Bahá auf einem öffentlichen Platz in Konstantinopel zu kreuzigen; er wurde vernichtend geschlagen.

Kadscharen: turkmenischer Stamm, der sich widerrechtlich des persischen Thrones bemächtigte, die Dynastie regierte von 1795-1925.

Kalifat: ehemals höchstes geistliches und weltliches Amt im (sunnitischen) Islám.

Karbilá: Stadt im 'Iráq, in der Imám Husayn den Märtyrertod fand (680 n. Chr.) und in der sich sein Grab befindet.

Kitáb-i-Aqdas: das "Heiligste Buch" der Bahá'í-Religion, das im Jahre 1873 in 'Akká geoffenbart wurde und als ein Hauptwerk Bahá'u'lláhs Seine Gesetze und die Charta Seiner Neuen Weltordnung enthält.

Kitáb-i-Íqán: das "Buch der Gewißheit", von Bahá'u'lláh im Jahre 1862 in Baghdád offenbart, ist das wichtigste religiöse Buch der Bahá'í-Religion.

Kleinerer Frieden: vgl. Geringerer Frieden

Krimkrieg: russisch-türkischer Krieg, 1853-1856

Lateranvertrag: Bezeichnung für einen Vertrag zwischen dem Heiligen Stuhl und Italien. Die Lateranverträge von 1929 regelten das Verhältnis des Papsttums zum italienischen Staat.

Lawh-i-Burhán: Tablet des Beweises, ein Werk, das von Bahá'u'lláh im Heiligen Land an einen Gegner des Glaubens, den "Wolf" (Shaykh Muhammad-Báqir) gerichtet wurde.

Lawh-i-Fu'ád: Tablet an Fu'ád Páshá, einen türkischen Außenminister, das den Sturz des Sultáns voraussagte.

Lawh-i-Haykal: auch Súratu'l-Haykal oder Súriy-i-Haykal; Súrih des Tempels, geoffenbart von Bahá'u'lláh; zusammen mit dem wichtigsten Seiner Tablets an die Herrscher der Erde ließ Er dieses Tablet in der Form eines Drudenfußes schreiben, um damit den "Tempel" (Körper) des Menschen zu symbolisieren und ihn als den von Sacharja erwähnten "Tempel" zu kennzeichnen.

Lawh-i-Ra'ís: Bahá'u'lláhs Tablet an den Großwesir des Türk. Reiches,'Alí Páshá.

Lawh-i-Sultán: Bahá'u'lláhs Tablet an den Sháh von Persien

Lotesbaum: auch Sadratu'l-Muntahá genannt; Baum, den die Araber früher an das Ende der Wege als Markierung pflanzten; symbolisch der offenbarer Gottes, der "göttliche Lotosbaum", der "Baum, über den hinaus keiner gehen kann". In der Bahá'í-Religion symbolisiert der Lotosbaum den offenbarer oder die Manifestation Gottes, d. h. in dieser Sendung Bahá'u'lláh.

Magier: Bezeichnung für den Gelehrtenstand, eine Priesterkaste oder einen geistlichen Orden im alten Medien und Persien. Zoroaster kann ein Magier gewesen sein, und die Perser benutzen das Wort, um damit einen Zoroastrier zu bezeichnen.

Máh-kú: Festung in der Nähe des Berges Ararat, in der der Báb eingekerkert war.

Manúchihr Khán: Gouverneur von Isfáhán, der dem Báb sehr ergeben war

Mashhad: Hauptstadt von Khurásán; hier befindet sich der Schrein des Imám Ridá, des "besonderen Ruhmes der schiitischen Welt".

Mawlaví: Orden der Tanzenden Derwische, der im 13. Jahrhundert von Jalál-i-Dín Rúmí gegründet wurde.

Mázindarán: persische Provinz am Kaspischen Meer, in der die Heimatstadt der Familie Bahá'u'lláhs, Nur, liegt.

Medina: westarabische Stadt nördlich von Mekka; neben Mekka der bedeutendste muhammadanische Wallfahrtsort, in dem sich die Gräber Muhammads und Seiner Lieblingstochter befinden.

Mekka: Hauptstadt von Hedschas, Saudi-Arabien, nahe der Küste des Roten Meeres; bedeutendster Wallfahrtsort des Islám und Geburtsort Muhammads.

Mittelpunkt des Gottesbündnisses: kennzeichnet 'Abdu'l-Bahá, den Sohn Bahá'u'lláhs, als Dessen autorisierten Nachfolger und bevollmächltigten Ausleger der heiligen Schriften der Bahá'í-Religion.

Muftí: Ausleger des muslimischen Gesetzes, der eine Fatvá (Urteilsspruch) in einem religionsrechtlichen Fall ergehen läßt.

Muhammad: Offenbarer Gottes (570-632 n. Chr.), der Stifter des Islám; Er offenharte das Heilige Buch des Qur'án.

Muhammad-Sháh: Sháh von Persien; er regierte von 1834-1848

Mullá: muhammadanischer Geistlicher, Theologe oder Richter

Murád V.: Nachfolger von Sultán 'Abdu'l-'Azíz,1876 Sultán, im selben Jahr abgesetzt.

Mustafá Kamál: Mustafá Kamál Páshá, auch Kamál Atatürk genannt, ein Führer der Jungtürkischen Bewegung, der erste Präsident der türkischen Republik, 1880-1938.

Mutterbuch: das Buch göttlichen Wissens, die Quelle der Offenbarung für alle Heiligen Schriften. Für die Bahá'í bedeutet das "Mutterbuch", das "verwahrte Tablet" oder das "behütete Tablet" das Wort Gottes, die Manifestation Gottes oder Sein Buch. Das Mutterbuch der Sendung des Báb ist der Persische Bayán, das der Bahá'í-Religion das Kitáb-i-Aqdas.

Muttertempel: das jeweils auf einem Kontinent erste Haus der Anbetung der Bahá'í; sie werden auch Mashriqu'l-Adhkár, Aufgangsorte des Lohpreises und der Erinnerung Gottes genannt. Heute gibt es Muttertempel in Wilmette (Illinois, USA), Kampala (Uganda), Sidney (Australien) und Langenhain bei Frankfurt am Main; weitere Mashriqu'l-Adhkár oder Häuser der Andacht sind geplant.

Nabíl Nabíl-i-A'zam, Beiname von Mullá Muhammad-i-Zarandí.: Er verfaßte das sehr bedeutende zeitgenössische Geschichtswerk der Bahá'í-Religion, "The Dawn-Breakers". Der Beiname bedeutet der "Größte Nabíl". Nabíl wird auch als Poeta Laureatus, der gekrönte Dichter Bahá'u'lláhs bezeichnet.

Najaf: einer der beiden heiligsten Schreine der schiitischen Welt; er befindet sich im 'Iráq, südlich von Karbilá.

Násiri'd-Dín Sháh: Sháh von Persien 1848-1896; der mächtigste Herrscher des schiitischen Islám. Er erhielt von Bahá'u'lláh den Beinamen: "Fürst der Bedrücker".

Níyálá: persische Stadt, in deren Nähe Bahá'u'lláh gesteinigt wurde

Níyávarán: Dorf nördlich von Tihrán am Gebirgsrand mit einem Palais des Sháh

Páshá: Ehrentitel, der früher in der Türkei hohen Offizieren verliehen wurde

Qayyumu'l-Asmá': auch Qayyúm-i-Asmá'. Kommentar zur Súrih von Joseph (Qur'án 12), die erste Offenbarungsschrift des Báb, in er die Leiden vorausgesagt werden, die Bahá'u'lláh von Seinem ungläubigen Bruder zu erdulden hatte. Bahá'u'lláh bezeichnet dieses in der Nacht der Erklärung der Sendung des Báb (23. Mai 1844) entstandene Werk als "das erste, größte und mächtigste aller Bücher" in dcr Offenbarung des Báb.

Qá'ím-Maqám: Titel, vor allem des erlauchten Ministers von Muhammad Sháh Qájár, der auf Befehl des Sháh erdrosselt wurde.

Qur'án: das Heilige Buch des Islám, das von Muhammad offenhart wurde; Bahá'u'lláh nennt es das "nicht irrende Buch".

Renan: Ernest, 1823-1892, franz. Religionswissenschaftler und Orientalist

Ridvánu'l-'Adl: Paradies der Gerechtigkeit: ein Werk Bahá'u'lláhs, das das Kommen gerechter Könige vorhersagt.

Rote Arche: "Arche" ist die Bezeichnung für jede der vorausgegangenen Offenbarungen Gottes. Die "Rote Arche" kennzeichnet die Sendung Bahá'u'lláhs.

Safawiden: persische Dynastie, die von 1500-1736 n.Chr. herrschte

Scala santa: in der Vorhalle der alten Hauskapelle Sancta Sanctorum der Päpste befindliche Heilige Treppe, die nach der Legende aus dem Palast des Pilatus zu Jerusalem stammen soll; über sie soll Christus zum Verhör hinaufgestiegen sein.

Schiitischer Islám: Bezeichnung für die eine der beiden großen Glaubensrichtungen im Islám. Die sogenannte Zwölferschia ist Staatsreligion in Irán.

Sháh-Bahrám: der Erlöser der Welt und Verheißene in der zoroastrischen Religion ; diese Beinamen beziehen sich auf Bahá'u'lláh und finden in Ihm ihre Erfüllung.

Sháh in Sháh: persischer Herrschertitel: König der Könige

Sháh-Zádih: persische Rangbezeichnung: Prinz

Sharí'ah: auch Sharí'at; kanonisches Recht des Islám

Shaykh: verehrungswürdiger alter Mann; Anführer, Gelehrter, Oberster eines Derwischordens usw.

Shaykh Salmán: ein ergebener Gläubiger, der die Briefe der Bahá'í zu Bahá'u'lláh brachte und Seine Botschaften und Sendschreiben ihren Empfängern zutrug.

Shaykhu'l-Islám: muhammadanischer Hoherpriester; die höchste geistliche Würde im Islám. Das Oberhaupt des religiösen Gerichtshofes, das für jede große Stadt vom Sháh ernannt wurde.

Shíráz: Stadt in Südpersien, in der der Báb am 22. Mai 1844 Seine Sendung erklärte.

Sieben Beweise: vgl. Dalá'il-Sab'ih

Siegel der Propheten: Beiname Muhammads. Die Bezeichnung verdeutlicht, daß Er die letzte Manifestation des Prophetischen Zyklus vor dem Kommen des Tages Gottes, d.i. das Erscheinen Bahá'u'lláhs, war.

Síyáh-Chál: das "Schwarze Loch" in den Elendsvierteln von Tihrán, in das Bahá'u'lláh 1852 zusammen mit Dieben und Mördern geworfen wurde. Hier wurde Er selbst zum ersten Mal mit Seiner hohen Sendung bekannt. Es ist der heiligste Platz der Bahá'í in der persischen Hauptstadt.

Siyyid: Nachkomme des Propheten Muhammad

Smithfield: Hinrichtungsstätte bei London; hier wurden unter Maria der Katholischen (1516-1558 ) zahlreiche Protestanten ihres Glaubens wegen auf dem Scheiterhaufen verbrannt.

Sohn Gottes: Beiname von Jesus Christus

Sommerschulen: in jedem jahr und in vielen Ländern der Welt stattfindende Lehr- und Arbeitstagungen der Bahá'í und ihrer Freunde.

Súfí: Mystiker im Islám; sie erstreben die Vereinigung mit Gott, von dem alle Dinge emanieren, durch Ekstase und Kontemplation.

Sulaymáníyyih: Stadt im Nordosten des 'Iráq. Bahá'u'lláh lebte in völliger Zurückgezogenheit zwei Jahre lang in Kurdistan, zuerst auf einem einsamen Berg namens Sar-Galú, später in der Stadt Sulaymáníyyih in einem theologischen Seminar.

Sultanat: hohes Herrscheramt in muhammadanischen Ländern, vor allem höchster Titel der osmanischen Türken.

Sunnitischer Islám: Bezeichnung für die größte der beiden Glaubensrichtungen im Islám, die die ersten Kalifen als rechtmäßige Nachfolger Muhammads ansieht.

Súrih von Joseph: Súrih des Qur'án. Der Báb offenharte hierzu einen Kommentar, der in der Person von Joseph Bahá'u'lláh deutete.

Súriy-i-Mulúk: Súrih der Könige, "das bedeutendste Tablet, das von Bahá'u'lláh geoffenbart wurde".

Tá: der Buchstabe "T", der für Tihrán (Teheran) steht

Tablet: Bezeichnung für ein vom Báb, von Bahá'u'lláh oder 'Abdu'l-Bahá geoffenbartes Werk.

Tabríz: Stadt in Nordwestpersien, wo der Báb am 9. Juli 1850 den Märtyrertod fand.

Tempel des Menschen: in den Bahá'í-Schriften häufig die Bezeichnung für den Körper oder die Gestalt des Menschen.

Tihrán: Teheran, Hauptstadt Persiens, Geburtsort Bahá'u'lláhs

Thora: die fünf Bücher Mose, die im Judentum auf Rollen aufgezeichnet und in der Synagoge aufbewahrt werden.

Turbanträger: der Turban in verschiedenen Farben und Größen wurde in islámischen Ländern von religiös hochstehenden und ausgezeichneten Männern getragen.

'Umar: der zweite Kalif, 634-643

Urewige Schönheit: Beiname Bahá'u'lláhs

Verborgene Worte: bedeutsames Werk, geoffenbart von Bahá'u'lláh, um "den Geist der Menschen neu auszurichten, ihre Seelen zu erbauen und ihr Verhalten zu bessern".

Volk von Bahá: Bezeichnung für die Bahá'í

Yá Bahá'u'l-Abhá: "O Du Herrlichkeit der Herrlichkeiten!" Eine andere Form des Größten Namens, vgl. ebd.









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Index nicht eingefügt.

ENDE