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Source: Bahá'í Library Online (bahai-library.com), curated by Jonah Winters. Used by permission of the curator. Original citation: Bahá'u'lláh, Palabras Ocultas, Las, bahai-library.com.
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Palabras Ocultas, Las
Bahá'u'lláh
n.d.
PRIMERA PARTE: DEL ÁRABE
ÉL ES LA GLORIA DE LAS GLORIAS
Esto es lo que ha descendido del reino de gloria, proferido por la lengua de la fuerza y el poder y revelado a los Profetas de antaño. Hemos tomado su esencia íntima y la hemos ataviado con la vestidura de la brevedad como muestra de favor a los justos, para que sean fieles al Convenio de Dios, cumplan durante su vida Su compromiso y obtengan en el reino del espíritu la joya de la virtud divina.
1. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Mi primer consejo es éste: Posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que tuya sea una soberanía antigua, imperecedera y sempiterna.
2. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Ante Mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia, no te apartes de ella si Me deseas, no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás por tus propios ojos y no por los ojos de otros, conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi don para ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla, pues, ante tus ojos.
3. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Velado en Mi ser inmemorial y en la antigua eternidad de Mi esencia, conocía Mi amor a ti; por tanto te creé, grabé en ti Mi imagen y te revelé Mi belleza.
4. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Amé tu creación, por eso te creé. Por tanto, ámame para que mencione tu nombre y llene tu alma con el espíritu de vida.
5. ¡OH HIJO DEL SER!
Ámame, para que Yo te ame. Si tú no Me amas Mi amor jamás llegará a ti. Sábelo, oh siervo.
6.
6. ¡OH HIJO DEL SER!
Tu Paraíso es Mi amor; tu morada celestial, la reunión conmigo. Entra, no tardes. Esto es lo que ha sido destinado para ti en nuestro reino de lo alto y nuestro exaltado dominio.
7. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si Me amas, aléjate de ti mismo, si buscas Mi complacencia no consideres la tuya, para que mueras en Mí y Yo viva eternamente en ti.
8. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No habrá paz para ti mientras no renuncies a ti mismo y te vuelvas hacia Mí, pues te incumbe gloriarte en Mi nombre y no en el tuyo, poner tu confianza en Mí y no en ti mismo, ya que deseo ser amado Yo solo y por sobre todo cuanto existe.
9. ¡OH HIJO DEL SER!
Mi amor es Mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo y seguro, quien se aparte sin duda se extraviará y perecerá.
10. ¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!
Tú eres Mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo. Mi amor está en ti, conócelo para que Me encuentres junto a ti.
11. ¡OH HIJO DEL SER!
Tú eres Mi lámpara y Mi luz está en ti. Obtén de ella tu resplandor y no busques a nadie sino a Mí. Pues te he creado rico y he derramado generosamente Mi favor sobre ti.
12. ¡OH HIJO DEL SER!
Con las manos del poder te hice y con los dedos de la fuerza te creé y dentro de ti puse la esencia de Mi luz. Conténtate con ella y no busques nada más, pues Mi obra es perfecta y Mi mandamiento obligatorio. No lo objetes ni lo pongas en duda.
13. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Te creé rico, ¿por qué te empobreces? Te hice noble, ¿por qué te degradas? De la esencia del conocimiento te di la vida, ¿por qué buscas esclarecimiento en alguien fuera de Mí? De la arcilla del amor te modelé, ¿cómo puedes ocuparte de otro? Vuelve tu vista hacia ti mismo para que Me encuentres dentro de ti, fuerte, poderoso e independiente de todo.
14. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú eres Mi dominio y Mi dominio no perece, ¿por qué temes perecer? Tú eres Mi luz y Mi luz no se extinguirá jamás, ¿por qué temes la extinción? Tú eres Mi gloria y Mi gloria no se disipa, tú eres Mi manto y Mi manto no se gastará nunca. Manténte entonces firme en tu amor hacia Mí para que me encuentres en el reino de gloria.
15. ¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!
Vuelve tu rostro hacia el mío y renuncia a todo salvo a Mí, pues Mi soberanía perdura y Mi dominio no perece. Si buscases a otro y no a Mí, es más, si exploraras eternamente el universo tu búsqueda sería vana.
16. ¡OH HIJO DE LA LUZ!
Olvídate de todo menos de Mí y entra en comunión con Mi espíritu. Esto pertenece a la esencia de Mi mandamiento, por tanto vuélvete a él.
17. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Conténtate conmigo y no busques a otro que te ayude. Porque nadie sino Yo podrá nunca bastarte.
18. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No Me pidas lo que no deseamos para ti, conténtate pues con lo que hemos ordenado por tu bien, porque esto es lo que te beneficia si con ello te contentas.
19. ¡OH HIJO DE LA MARAVILLOSA VISIÓN!
Te he inspirado un soplo de Mi propio Espíritu para que seas Mi amante. ¿Por qué Me has abandonado al buscar a otro amado y no a Mí?
20. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Mi demanda hacia ti es grande, no puede olvidarse. Mi gracia para contigo es abundante, no puede velarse. Mi amor ha fijado en ti su hogar, no puede ocultarse. Mi luz te es manifiesta, no puede ser oscurecida.
21. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
En el árbol de refulgente gloria he dispuesto para ti los frutos más escogidos, ¿por qué te has apartado contentándote con lo que es menos bueno? Vuelve entonces a lo que es mejor para ti en el reino de lo alto.
22. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Te he creado noble, sin embargo tú te has degradado. Elévate pues, a la altura de aquello para lo que fuiste creado.
23. ¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!
Te llamo a lo eterno, mas tú buscas lo que perece. ¿Qué te ha hecho apartarte de Nuestro deseo y seguir el tuyo?
24. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No rebases tus límites ni reclames lo que no te corresponde. Póstrate ante la faz de tu Dios, el Señor de la fuerza y del poder.
25. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No te vanaglories por encima del pobre, pues a él guío por su camino y a ti te veo en tu grave condición y te confundo para siempre.
26. ¡OH HIJO DEL SER!
¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y te has ocupado de las faltas de los demás? Quien así obra es detestado por Mí.
27. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No murmures los pecados de otros mientras seas tú mismo un pecador. Si desobedecieres este mandamiento serás detestado y de esto Yo doy testimonio.
28. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Sabe en verdad que aquel que ordena a los hombres ser justos y Él mismo comete iniquidad no proviene de Mí aunque lleve Mi nombre.
29. ¡OH HIJO DEL SER!
No atribuyas a ningún alma lo que no quisieras que se atribuyese a ti, ni digas aquello que no haces. Este es Mi mandamiento para ti, cúmplelo.
30. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No niegues a Mi siervo lo que te pidiere pues su rostro es Mi rostro, avergüénzate luego ante Mí.
31. ¡OH HIJO DEL SER!
Pídete cuentas a ti mismo cada día antes de que seas llamado a rendirlas, pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos.
32. ¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!
He hecho de la muerte una mensajera de alegría para ti. ¿Por qué te afliges? He hecho que la luz resplandezca sobre ti. ¿Por qué te ocultas de ella?
33. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Con las felices nuevas de la luz Yo te saludo, ¡regocíjate! Te llamo a la corte de santidad, habita allí para que vivas en paz eternamente.
34. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
El espíritu de santidad lleva para ti las felices nuevas de la reunión, ¿por qué te afliges? El espíritu del poder te confirma en su causa, ¿por qué te ocultas? La luz de su semblante te guía; ¿cómo puedes extraviarte?
35. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No te aflijas a menos que estés lejos de Nosotros. No te regocijes a menos que te acerques y vuelvas a Nosotros.
36. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Regocíjate con la alegría de tu corazón para que seas digno de encontrarme y de reflejar Mi belleza.
37. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No te despojes de Mi hermoso manto ni pierdas el derecho a tu parte de Mi fuente maravillosa, no sea que tengas que sufrir sed para siempre.
38. ¡OH HIJO DEL SER!
Guarda Mis decretos por amor a Mí y niégate aquello que deseas, si buscas Mi agrado.
39. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No descuides Mis mandamientos si amas Mi belleza, no olvides Mis consejos si quieres alcanzar Mi complacencia.
40. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Aunque atravesaras veloz la inmensidad del espacio y recorrieses la extensión del cielo, no encontrarías tranquilidad sino en la sumisión a nuestro mandamiento y la humildad ante nuestra faz.
41. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Enaltece Mi causa para que te revele los misterios de Mi grandeza y brille sobre ti con la luz de la eternidad.
42. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Humíllate ante Mí para que Yo bondadosamente te visite. Esfuérzate por el triunfo de la causa a fin de que estando aún en la tierra obtengas la victoria.
43. ¡OH HIJO DEL SER!
Haz mención de Mí en Mi tierra para que en Mi cielo Yo te recuerde, así encontrarán solaz Mis ojos y los tuyos.
44. ¡OH HIJO DEL TRONO!
Tu oído es Mi oído, oye con él. Tu vista es Mi vista, mira con ella. Para que en lo más íntimo de tu alma atestigües Mi exaltada santidad y Yo dentro de Mi ser dé testimonio de una exaltada posición para ti.
45. ¡OH HIJO DEL SER!
Busca en Mi sendero la muerte de un mártir contento con Mi voluntad, agradecido con lo que Yo ordeno para que reposes conmigo bajo el dosel de majestad tras el tabernáculo de gloria.
46. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Medita y reflexiona: ¿Es tu deseo morir en tu lecho o derramar tu sangre en el polvo como mártir en Mi sendero y así llegar a ser la manifestación de Mi mandamiento, el revelador de Mi luz en el más alto paraíso? Juzga como es debido, ¡oh siervo!
47. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
¡Por Mi belleza! Teñir tus cabellos con tu sangre es ante Mi vista más grande que la creación del universo y la luz de ambos mundos. Esfuérzate por alcanzarlo, ¡oh siervo!
48. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Para todo hay un signo. El signo del amor es la fortaleza ante Mi decreto y la paciencia ante Mis pruebas.
49. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
El verdadero amante ansía la tribulación como el rebelde anhela el perdón y el pecador, la misericordia.
50. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si no te sobreviniese la adversidad en Mi sendero, ¿cómo podrías seguir los caminos de quienes están contentos con Mi voluntad? Si no te afligieran las pruebas en tu anhelo por encontrarme, ¿cómo habrías de alcanzar la luz en tu amor a Mi belleza?
51. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi calamidad es Mi providencia, aparentemente es fuego y venganza pero por dentro es luz y misericordia. Corre hacia ella para que llegues a ser una luz eterna y un espíritu inmortal. Este es Mi mandamiento para ti, obsérvalo.
52. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si te llegarae la prosperidad no te regocijes, si te sobreviniese la humillación no te acongojes, pues ambas pasarán y dejarán de ser.
53. ¡OH HIJO DEL SER!
Si te sorprende la pobreza no te entristezcas pues el Señor de la riqueza te visitará a tiempo. No temas la humillación, porque algún día descansará sobre ti la gloria.
54. ¡OH HIJO DEL SER!
Si pones tu corazón en este eterno, imperecedero dominio, en esa vida antigua y sempiterna, abandona esta soberanía mortal y pasajera.
55. ¡OH HIJO DEL SER!
No te ocupes de este mundo pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos.
56. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es Mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede Mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?
57. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Gasta Mi riqueza en mis pobres para que en el cielo participes de las reservas de esplendor inmarcesible y los tesoros de gloria imperecedera. ¡Pero, por Mi vida! Ofrendar tu alma es más glorioso, ¡si vieras con Mi ojo...!
58. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
El templo de la existencia es Mi trono, purifícalo de todo para que me establezca y perdure en él.
59. ¡OH HIJO DEL SER!
Tu corazón es Mi morada, santifícalo para Mi descenso. Tu espíritu es el lugar de Mi revelación, purifícalo para Mi manifestación.
60. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Pon tu mano en Mi corazón para que radiante y resplandeciente me eleve sobre ti.
61. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Asciende a Mi cielo para que logres el gozo de la reunión y bebas el vino incomparable del cáliz de gloria imperecedera.
62. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Muchos días han pasado sobre ti mientras te ocupabas en tus fantasías y ociosas imaginaciones. ¿Hasta cuándo quieres dormir en tu lecho? Alza la cabeza por sobre de tu sueño, pues el Sol se ha elevado hasta su cenit y tal vez brille sobre ti con la luz de la belleza.
63. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
La luz ha brillado sobre ti desde el horizonte del Monte sagrado, y el espíritu de la iluminación ha soplado en el Sinaí de tu corazón. Por tanto, líbrate de los velos de fantasías ociosas y entra en Mi corte para que seas digno de la vida sempiterna y merezcas encontrarme. Así tal vez no te llegue la muerte ni el cansancio ni la aflicción.
64. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi eternidad es Mi creación; la he creado para ti. Haz de ella la vestidura de tu templo. Mi unidad es Mi obra, la he forjado para ti, atavíate con ella para que seas por toda la eternidad la revelación de Mi ser imperecedero.
65. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi majestad es Mi dádiva para ti y Mi grandeza la muestra de Mi misericordia para contigo. Lo que es propio de Mí nadie lo comprenderá ni podrá referirlo. Verdaderamente lo he guardado en Mis receptáculos ocultos y en los tesoros de Mi mandamiento como señal de Mi amorosa bondad para Mis siervos y de misericordia hacia Mi pueblo.
66. ¡OH HIJOS DE LA DIVINA E INVISIBLE ESENCIA!
Se os impedirá amarme y las almas serán perturbadas cuando hagan mención de Mí, pues las mentes no pueden comprenderme ni los corazones contenerme.
67. ¡OH HIJO DE LA BELLEZA!
¡Por Mi espíritu y Mi favor! ¡Por Mi misericordia y Mi belleza! Todo lo que he revelado con la lengua del poder y he escrito para ti con la pluma de la fuerza, ha sido de conforme a tu capacidad y comprensión y no de acuerdo a Mi posición y la melodía de Mi voz.
68. ¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!
¿Acaso no sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma substancia os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra para que mediante vuestros hechos y acciones se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento desde vuestro más íntimo ser. Este es Mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad atención a este consejo para que obtengáis el fruto de santidad del árbol de maravillosa gloria.
69. ¡OH VOSOTROS HIJOS DEL ESPÍRITU!
Sois Mi tesoro pues en vosotros he atesorado las perlas de Mis misterios y las joyas de Mi conocimiento. Protegedlas de los extraños entre Mis siervos y de los impíos entre Mi pueblo.
70. ¡OH HIJO DE AQUEL QUE EXISTIÓ POR SU PROPIA ENTIDAD EN EL REINO DE SU SER!
Has de saber que he derramado sobre ti todas las fragancias de santidad, te he revelado plenamente Mi palabra, he perfeccionado Mi munificencia a través de ti y he deseado para ti lo que he deseado para Mí mismo.
Conténtate entonces con Mi voluntad y sé agradecido conmigo.
71. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Escribe con la tinta de la luz, en la tabla de tu espíritu, todo lo que te hemos revelado. Si no está en tu poder hacerlo, entonces haz tu tinta de la esencia de tu corazón. Si no puedes hacerlo, entonces escribe con aquella tinta carmesí que ha sido derramada en Mi sendero. Esto en verdad me es más grato que todo lo demás, para que su luz perdure por siempre.
SEGUNDA PARTE: DEL PERSA
EN EL NOMBRE DEL SEÑOR DE LA PROLACIÓN, EL PODEROSO.
1. ¡OH VOSOTROS QUE TENÉIS ENTENDIMIENTO PARA CONOCER Y OÍDOS PARA ESCUCHAR!
El primer llamado del Amado es éste: ¡Oh ruiseñor místico!, no habites sino en la rosaleda del espíritu. ¡Oh mensajero del Salomón del amor!, no busques refugio sino en el Sabá del bienamado. Y, ¡oh fénix inmortal!, no mores sino en el monte de la fidelidad. Allí está tu morada si con las alas de tu alma te remontas hacia el reino de lo infinito y tratas de llegar a tu objetivo.
2. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
El pájaro busca su nido, el ruiseñor el encanto de la rosa, sin embargo esos pájaros, que son los corazones de los hombres, contentos con el polvo transitorio se han extraviado lejos de su nido eterno y volviendo sus ojos hacia el lodo de la negligencia se han despojado de la gloria de la presencia divina. ¡Ay! Qué extraño y lamentable que a cambio de un simple sorbo se hayan apartado de los inquietos mares del Altísimo permaneciendo lejos del horizonte más esplendoroso.
3. ¡OH AMIGO!
En el jardín de tu corazón no plantes sino la rosa del amor, y no liberes al ruiseñor del apego y del deseo. Aférrate a la compañía de los justos y elude toda asociación con los impíos.
4. ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
¿Dónde puede ir un amante si no es a la tierra de su amada? ¿Y qué buscador encuentra descanso lejos del deseo de su corazón? Para el verdadero amante la reunión es vida y la separación es muerte. Su pecho está desprovisto de paciencia y su corazón no está en paz. Renunciaría a una miríada de vidas por apresurarse a la morada de su amada.
5. ¡OH HIJO DEL POLVO!
En verdad te digo: De todos los hombres, el más negligente es aquel que disputa inútilmente y trata de sobresalir por encima de su hermano. Di: ¡Oh hermanos!, que las acciones y no las palabras sean vuestro adorno.
6. ¡OH HIJO DE LA TIERRA!
Sabe, ciertamente que el corazón en que perdure el menor residuo de envidia nunca alcanzará Mi dominio sempiterno ni aspirará los suaves y sagrados aromas que emanan de Mi reino de santidad.
7. ¡OH HIJO DEL AMOR!
Estás apenas a un paso de las gloriosas alturas celestiales y el divino árbol del amor. Da ese paso y con el siguiente avanza hacia el reino inmortal y entra en el pabellón de la eternidad. Presta oído entonces a lo que ha sido revelado por la Pluma de Gloria.
8. ¡OH HIJO DE LA GLORIA!
Apresúrate en el sendero de la santidad y entra en el cielo de comunión conmigo. Purifica tu corazón con el depurador del espíritu y apresúrate hacia la corte del Altísimo.
9. ¡OH SOMBRA FUGAZ!
Cruza más allá de las bajas etapas de la duda y elévate a las exaltadas alturas de la certeza. Abre el ojo de la verdad para que veas la Belleza y exclames: ¡Santificado sea el Señor, el más excelso de todos los creadores!
10. ¡OH HIJO DEL DESEO!
Presta oído a esto: Nunca el ojo mortal reconocerá la Belleza sempiterna ni el corazón sin vida se complacerá con algo que no sea la flor marchita. Pues cada cosa busca su semejante y se deleita en la compañía de su clase.
11. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Ciega tus ojos para que veas Mi belleza, cubre tus oídos para que escuches la dulce melodía de Mi voz, vacíate de todo saber para que compartas Mi conocimiento. Y santifícate de las riquezas para que obtengas una parte duradera del océano de Mi eterna abundancia. Esto es, ciega tus ojos a todo cuanto no sea Mi belleza, cubre tus oídos a todo cuanto no sea Mi palabra y vacíate de todo saber salvo de Mi conocimiento para que con visión clara, corazón puro, oído atento entres en la corte de Mi santidad.
12. ¡OH HOMBRE DE DOS VISIONES!
Cierra un ojo y abre el otro. Cierra uno al mundo y todo lo que hay en él, abre el otro a la sagrada belleza del Amado.
13. ¡OH MIS HIJOS!
Temo que os hundáis nuevamente en las sombras de la perdición total privados de la melodía de la celestial paloma, y sin haber visto jamás la belleza de la rosa retornéis al agua y a la arcilla.
14. ¡OH AMIGOS!
No abandonéis la belleza sempiterna a cambio de una belleza que ha de morir, ni depositéis vuestro afecto en este mundo mortal de polvo.
15. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Llegará el tiempo en que el ruiseñor de santidad ya no revelará los íntimos misterios y todos seréis privados de la melodía celestial y la voz que proviene de lo alto.
16. ¡OH ESENCIA DE LA NEGLIGENCIA!
Miríadas de lenguas místicas se expresan en una voz, miríadas de misterios ocultos se revelan en una sola melodía, pero ¡ay! no existe oído que escuche, ni corazón que comprenda.
17. ¡OH COMPAÑEROS!
Las puertas orientadas hacia el Irrestringido están abiertas de par en par y la habitación del amado es adornada con la sangre de los amantes, sin embargo todos salvo unos pocos siguen privados de esta ciudad celestial y aún entre ellos no se halla más que un puñado pequeño con el corazón puro y el espíritu santificado.
18. ¡OH VOSOTROS MORADORES DEL SUPREMO PARAÍSO!
Proclamad a los hijos de la certeza que en los reinos de santidad, cerca del paraíso celestial, ha aparecido un nuevo jardín alrededor del cual circulan los habitantes del reino en lo alto y los moradores inmortales del exaltado paraíso. Esforzaos entonces por alcanzar aquel sitio para que de sus anémonas desentrañéis los misterios del amor y aprendáis el secreto de la divina y consumada sabiduría de sus eternos frutos. ¡Solazados sean los ojos de quienes entran y habitan allí!
19. ¡OH MIS AMIGOS!
¿Habéis olvidado aquella verdadera y resplandeciente mañana, cuando en aquellas sagradas y benditas cercanías estabais todos reunidos en Mi presencia a la sombra del árbol de la vida, que está plantado en el paraíso todo glorioso? Sobrecogidos escuchasteis cuando pronuncié estas tres santísimas palabras:
¡Oh amigos! No prefiráis vuestra voluntad a la Mía, nunca deseéis lo que no he deseado para vosotros, no os acerquéis a Mí con corazones sin vida manchados de deseos y anhelos mundanos. Si tan sólo santificarais vuestras almas, en este mismo momento recordaríais aquel lugar y aquellas cercanías y la verdad de Mis palabras se haría evidente a todos vosotros.
En la octava de las muy santas líneas, en la quinta Tabla del Paraíso, Él dice:
20. ¡OH VOSOTROS QUE COMO MUERTOS YACÉIS EN EL LECHO DE LA NEGLIGENCIA!
Han pasado edades y vuestras preciosas vidas casi han terminado, sin embargo ni un sólo hálito de pureza ha llegado de vosotros hasta nuestra corte de santidad. Aunque estáis sumergidos en el océano de la incredulidad, con vuestros labios profesáis la única y verdadera fe de Dios. Habéis amado a quien detesto y de Mi enemigo habéis hecho un amigo. No obstante camináis sobre Mi tierra complacidos y satisfechos de vosotros mismos, sin reparar en que Mi tierra está cansada de vosotros y todo cuanto hay en ella os rehúye. Si abrierais vuestros ojos en verdad preferiríais una miríada de aflicciones a esta alegría y consideraríais la misma muerte mejor que la vida.
21. ¡OH MÓVIL FORMA DE POLVO!
Deseo comunión contigo pero tú no quieres confiar en Mí. La espada de tu rebelión ha derribado el árbol de tu esperanza. Estoy en todo momento cerca de ti pero tú estás siempre lejos de Mí. He escogido gloria imperecedera para ti, sin embargo tú has elegido para ti mismo vergüenza sin límite. Mientras aún haya tiempo vuelve y no pierdas tu oportunidad.
22. ¡OH HIJO DEL DESEO!
Los doctos y los sabios se han esforzado durante largos años y no han logrado llegar a la presencia del Todo Glorioso, han pasado sus vidas buscándole y sin embargo no han visto la belleza de Su semblante. Tú, sin el menor esfuerzo, has llegado a tu meta y, sin buscar, has logrado el objeto de tu búsqueda. Pero a pesar de esto has seguido tan envuelto en el velo del yo, que tus ojos no han visto la belleza del Amado ni tus manos han tocado el borde de Su manto. Mirad y asombraos, vosotros que tenéis ojos.
23. ¡OH HABITANTES DE LA CIUDAD DEL AMOR!
Ráfagas mortales han acosado al cirio sempiterno, y la belleza del Joven celestial está velada en la oscuridad del polvo. El príncipe de los monarcas del amor ha sido agraviado por el pueblo de la tiranía, y la paloma de la santidad está presa en las garras de las lechuzas. Los moradores del pabellón de gloria y el concurso celestial lloran y se lamentan en tanto que vosotros descansáis en el dominio de la negligencia y os consideráis entre los verdaderos amigos. ¡Qué vanas son vuestras imaginaciones!
24. ¡OH NECIOS QUE TENÉIS REPUTACIÓN DE SABIOS!
¿Por qué os disfrazáis de pastores cuando interiormente os habéis vuelto lobos al acecho de Mi rebaño? Sois como la estrella que sale antes del alba, que aunque parece brillante y luminosa desvía a los viajeros de Mi ciudad hacia los caminos de la perdición.
25. ¡OH VOSOTROS QUE PARECÉIS PERFECTOS PERO POR DENTRO ESTÁIS CORROMPIDOS!
Sois como agua clara pero amarga, que aparentemente es pura y cristalina pero de la cual, al probarse, ni una gota es aceptada por el divino Catador. Ciertamente el rayo del sol cae igual sobre el polvo que sobre el espejo, sin embargo difieren al reflejarlo como la estrella difiere de la tierra, más aún, ¡inmensurable es la diferencia!
26. ¡OH MI AMIGO DE PALABRA!
Medita un momento. ¿Has oído alguna vez que amigo y enemigo habiten en un corazón? Expulsa entonces al extraño para que el Amigo entre a Su morada.
27. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Todo lo que hay en el cielo y en la tierra lo he dispuesto para ti, salvo el corazón humano que he destinado para habitación de Mi belleza y gloria. Sin embargo diste Mi hogar y morada a otro y no a Mí, y cada vez que la manifestación de Mi santidad buscaba su propia residencia, encontrando allí a un extraño y no hallando hogar, partía presurosa hacia el santuario del Amado. No obstante he guardado tu secreto y no he deseado tu vergüenza.
28. ¡OH ESENCIA DEL DESEO!
Muchos amaneceres he venido a tu morada desde los reinos del Irrestringido y te he encontrado en el lecho de la comodidad ocupándote de otros, no de Mí. De inmediato, como el rayo del espíritu, he vuelto a los reinos de celestial gloria sin decirlo a las huestes de santidad en mis retiros de lo alto.
29. ¡OH HIJO DE LA MUNIFICENCIA!
De los desiertos de la nada y con la arcilla de Mi mandamiento te hice aparecer y dispuse para tu educación cada átomo existente y la esencia de todo lo creado. Así, antes que nacieras del vientre de tu madre te destiné dos fuentes de fulgurante leche, ojos que cuidasen de ti, corazones que te amaran. Mediante Mi amorosa bondad y a la sombra de Mi misericordia te crié y te protegí por la esencia de Mi gracia y Mi favor. Y al hacer esto Mi propósito era que pudieses alcanzar Mi dominio sempiterno y llegaras a merecer Mis invisibles dones. Sin embargo permaneciste descuidado y, cuando creciste, menospreciaste todas Mis dádivas; te ocupaste en tus ociosas imaginaciones de tal modo, que te volviste completamente olvidadizo y apartándote de las puertas del Amigo habitaste en las cortes de Mi enemigo.
30. ¡OH ESCLAVO CAUTIVO DEL MUNDO!
Muchas madrugadas sopló sobre ti la brisa de Mi amorosa bondad y te encontró profundamente dormido en el lecho de la negligencia. Lamentando entonces tu condición, regresó al lugar de donde venía.
31. ¡OH HIJO DE LA TIERRA!
Si me deseas no busques a nadie más que a Mí, si quieres contemplar Mi belleza cierra tus ojos al mundo y a todo lo que hay en él, pues Mi voluntad y la voluntad de otro que no sea Yo, al igual que el fuego y el agua, no pueden permanecer juntas en un corazón.
32. ¡OH AMPARADO EXTRAÑO!
El cirio de tu corazón ha sido encendido por la mano de Mi poder, no lo extingas con los vientos adversos del yo y la pasión. El que cura todos tus males es Mi recuerdo, no lo olvides. Haz de Mi amor tu tesoro y estímalo como a tu misma vista y tu propia vida.
33. ¡OH MI HERMANO!
Escucha las dulces palabras de Mi Mi lengua de miel y bebe el torrente de santidad mística que vierten mis labios azucarados. Siembra las semillas de Mi sabiduría divina en la tierra pura de tu corazón, riégalas con el agua de la certeza para que broten frescos y verdes los jacintos de Mi conocimiento y sabiduría en la sagrada ciudad de tu corazón.
34. ¡OH HABITANTES DE MI PARAÍSO!
Con manos de amorosa bondad he plantado el árbol nuevo de vuestro amor y vuestra amistad en el sagrado jardín del paraíso, lo he regado con las abundantes lluvias de Mi tierno favor. Ahora que ha llegado el momento de dar su fruto esforzaos para que sea protegido y no lo consuma la llama del deseo y la pasión.
35. ¡OH MIS AMIGOS!
Extinguid la lámpara del error y encended en vuestros corazones la antorcha sempiterna de la guía divina. Pues dentro de poco quienes prueban a la humanidad no aceptarán en la santa presencia del Adorado nada que no sea la más pura virtud y acciones de inmaculada santidad.
36. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Sabios son aquellos que no hablan a menos que tengan quien les escuche, como el copero que no ofrece su copa hasta que no encuentra un buscador y el amante que no exclama desde lo profundo de su corazón hasta que no contempla la belleza de su amada. Por tanto siembra las semillas de la sabiduría y conocimiento en la tierra pura del corazón y manténlas ocultas hasta que los jacintos de la sabiduría divina broten del corazón y no del lodo y la arcilla.
Está escrito y consta en la primera línea de la Tabla, y en el santuario del tabernáculo de Dios está oculto:
37. ¡OH MI SIERVO!
No abandones un dominio sempiterno a cambio de aquello que perece, no deseches la soberanía celestial por un deseo mundano. Este es el río de vida eterna que ha fluido desde el manantial de la pluma del misericordioso. ¡Dichosos aquellos que beben de él!
38. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Rompe tu jaula y como el fénix del amor remóntate al firmamento de la santidad. Renuncia a ti mismo y, lleno del espíritu de misericordia, habita en el reino de la santidad divina.
39. ¡OH VÁSTAGO DEL POLVO!
No te contentes con la tranquilidad de un día pasajero ni te prives del descanso sempiterno. No trueques el jardín de delicia eterna por el cúmulo de polvo de un mundo mortal. Desde tu prisión elévate hacia los gloriosos prados de lo alto y alza vuelo desde tu jaula mortal hacia el paraíso del Irrestringido.
40. ¡OH MI SIERVO!
Rompe las cadenas de este mundo y libera tu alma de la prisión del yo. Aprovecha tu oportunidad pues no volverá a ti nunca más.
41. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Si contemplaras la soberanía inmortal te esforzarías por abandonar este mundo efímero. Pero ocultarte una y revelarte el otro es un misterio que nadie sino los puros de corazón pueden comprender.
42. ¡OH MI SIERVO!
Purifica tu corazón de la malevolencia y, libre de envidia, entra en la divina corte de santidad.
43. ¡OH MIS AMIGOS!
Seguid el camino de la complacencia del Amigo y sabed que su agrado es el agrado de sus criaturas. Es decir, ningún hombre debe entrar a la casa de su amigo si no es con su beneplácito, ni tomar sus bienes ni preferir su propia voluntad a la de su amigo, tampoco debe buscar ventaja de ningún modo por encima de él. ¡Meditad, oh vosotros dotados de entendimiento!
44. ¡OH COMPAÑERO DE MI TRONO!
No escuches la maldad, ni mires la maldad, no te rebajes ni suspires ni te lamentes. No digas nada malo para que eso mismo no llegue a tus oídos, no agrandes las faltas de los demás para que tus propias faltas no sean agrandadas, no desees la humillación de nadie, para que no sea expuesta tu propia humillación. Vive entonces los días de tu vida, que no son más que un momento efímero, con mente limpia, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado, para que libre y contento te desprendas de este cuerpo mortal, te encamines hacia el paraíso místico y habites para siempre en el reino inmortal.
45. ¡AY, AY, OH AMANTES DEL DESEO MUNDANO!
Con la velocidad del rayo habéis pasado ignorando al Amado y habéis dirigido vuestro corazón hacia las fantasías satánicas. Os ponéis de rodillas ante vuestra vana imaginación llamándola verdad. Volvéis los ojos hacia una espina nombrándola flor. No habéis exhalado un solo hálito de pureza, ni la brisa del desprendimiento ha soplado desde los prados de vuestro corazón. Habéis echado al viento los amorosos consejos del Bienamado y los habéis borrado completamente de la tabla de vuestro corazón, y como las bestias del campo vivís y os movéis en los pastizales del deseo y la pasión.
46. ¡OH HERMANOS EN EL SENDERO!
¿Por qué habéis descuidado la mención del Amado permaneciendo lejos de Su santa presencia? La esencia de la belleza está en el pabellón incomparable situado sobre el trono de gloria, mientras que vosotros os ocupáis en ociosas disputas. Los suaves aromas de la santidad se desprenden y corre la brisa de la munificencia, sin embargo todos estáis gravemente afligidos y privados de ellas. ¡Ay de vosotros y de quienes van por vuestro camino y siguen vuestros pasos!
47. ¡OH HIJOS DEL DESEO!
Desprendeos del atavío de la vanagloria y quitaos la vestidura de la altivez.
En la tercera de las más sagradas líneas escritas y registradas por la pluma del invisible en la Tabla Rubí, se revela esto:
48. ¡OH HERMANOS!
Sed indulgentes unos hacia otros y no pongáis vuestro afecto en las cosas del mundo. No os enorgullezcáis de vuestra gloria ni os avergoncéis de la humillación. ¡Por Mi belleza! He creado todo del polvo y al polvo lo haré regresar.
49. ¡OH HIJOS DEL POLVO!
Hablad a los ricos de los suspiros que profieren los pobres a la medianoche, no sea que la negligencia los lleve al camino de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son atributos míos, dichoso aquel que se adorna con Mis virtudes.
50. ¡OH QUINTAESENCIA DE LA PASIÓN!
Líbrate de toda codicia y trata de estar contento, pues el codicioso siempre ha sido despojado y el contento ha sido amado y elogiado.
51. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
No te aflijas en la pobreza ni te confíes en la riqueza pues a la pobreza sigue la riqueza y tras la riqueza viene la pobreza. Pero ser pobre de todo menos de Dios es un maravilloso don, no desprecies su valor pues al final esto te hará rico en Dios y así conocerás el significado de la expresión "En verdad sois los pobres". Y las santas palabras "Dios es el Poseedor de todo" despuntarán como la verdadera mañana, gloriosas y resplandecientes en el horizonte del corazón del amante, y permanecerás seguro en el trono de la riqueza.
52. ¡OH HIJOS DE LA NEGLIGENCIA Y LA PASIÓN!
Habéis permitido a Mi enemigo entrar en Mi casa y habéis echado afuera a Mi amigo, ya que en vuestro corazón habéis guardado el amor a otro y no a Mí. Prestad oído a las palabras del Amigo y volveos hacia su paraíso. Los amigos mundanos parecen amarse unos a otros buscando su propio provecho mientras que el verdadero Amigo os ha amado y os ama por vosotros mismos, de hecho ha sufrido innumerables aflicciones para poder guiaros. No seáis desleales con semejante Amigo, es más, apresuraos en ir hacia Él. Este es el sol de la palabra de verdad y fidelidad que ha aparecido en el horizonte de la pluma del Señor de todos los nombres. Abrid los oídos para que escuchéis la palabra de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien existe por Sí mismo.
53. ¡OH VOSOTROS QUE OS ENORGULLECÉIS CON LA RIQUEZA MORTAL!
Sabed en verdad que la riqueza es un poderoso obstáculo entre el buscador y su deseo, entre el amante y su amada. Los ricos, salvo unos pocos, de ningún modo llegarán a la corte de su presencia ni entrarán en la ciudad del contento y la resignación. Dichoso entonces aquel que siendo rico no es privado por su riqueza del reino sempiterno ni es por ella despojado del dominio imperecedero. ¡Por el Más Grande Nombre! ¡El esplendor de ese hombre rico iluminará a los habitantes del cielo como el sol alumbra a la gente de la tierra!
54. ¡OH RICOS DE LA TIERRA!
Los pobres son Mi depósito en medio de vosotros, cuidad Mi depósito y no estéis empeñados solamente en vuestro propio bienestar.
55. ¡OH HIJO DE LA PASIÓN!
Purifícate de la contaminación de la riqueza y, en perfecta paz, entra al reino de la pobreza para que bebas en la fuente del desprendimiento el vino de la vida inmortal.
56. ¡OH MI HIJO!
La asociación con los impíos aumenta la tristeza, en tanto que la compañía de los justos limpia de herrumbre el corazón. Quien desee entrar en comunión con Dios que recurra a la compañía de los amados, quien anhele escuchar la palabra de Dios que preste oídos a las palabras de sus elegidos.
57. ¡OH HIJO DEL POLVO!
¡Cuidado! No te juntes con el impío ni busques su compañía, pues tal compañía cambia la luz del corazón en fuego infernal.
58. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Si deseas la gracia del Espíritu Santo hazte compañero de los justos, pues ellos han bebido de manos del Copero inmortal la copa de la vida eterna; y como la verdadera mañana vivifica e ilumina los corazones de los muertos.
59. ¡OH NEGLIGENTES!
No penséis que los secretos de los corazones están ocultos, es más, sabed con certeza que en caracteres claros están grabados y abiertamente manifiestos en la santa Presencia.
60. ¡OH AMIGOS!
Verdaderamente digo: Todo lo que habéis ocultado en vuestros corazones Nos es claro y manifiesto como el día, que esté oculto se debe a Nuestra gracia y favor y no a que los merezcáis.
61. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Una pequeña gota del insondable océano de Mi misericordia he vertido sobre los pueblos del mundo, sin embargo no he encontrado a nadie que se vuelva hacia ella por cuanto todos se han apartado del vino celestial de la unidad prefiriendo las corrompidas heces de la impureza y, contentándose con la copa mortal, han rechazado el cáliz de la belleza inmortal. Vil es aquello con que se satisfacen.
62. ¡OH HIJO DEL POLVO!
No apartes tus ojos del incomparable vino del Amado inmortal ni los dirijas a heces mortales y corrompidas. Acepta de manos del Copero divino el cáliz de la vida inmortal, para que sea tuya toda sabiduría y escuches la voz mística que llama desde el reino de lo invisible. Exclama: ¡Oh vosotros que tenéis bajas miras! ¿Por qué habéis rechazado Mi sagrado e inmortal vino a cambio de agua que se desvanece?
63. ¡OH VOSOTROS, PUEBLOS DEL MUNDO!
Sabed en verdad que una calamidad imprevista os persigue y un doloroso castigo os espera. No penséis que las acciones que habéis cometido han sido borradas de Mi vista. ¡Por Mi belleza! Todas vuestras acciones las ha grabado Mi pluma con caracteres claros sobre tablas de crisólito.
64. ¡OH OPRESORES DE LA TIERRA!
Apartad vuestras manos de la tiranía pues me he comprometido a no perdonar a nadie su injusticia. Este es Mi convenio, que he decretado irrevocablemente en la tabla guardada firmándolo con Mi sello.
65. ¡OH REBELDES!
Mi indulgencia os ha envalentonado y Mi paciencia os ha vuelto negligentes, de tal modo que habéis dado riendas al fogoso corcel de la pasión por peligrosos caminos que llevan a la destrucción. ¿Habéis creído que soy descuidado y que estaba ajeno?
66. ¡OH EMIGRANTES!
He destinado la lengua para Mi mención, no la manchéis con maledicencia. Si os venciera el fuego del yo recordad vuestras propias faltas y no las de Mis criaturas por cuanto cada uno de vosotros se conoce a sí mismo mejor que a los demás.
67. ¡OH HIJOS DE LA FANTASÍA!
Sabed en verdad que cuando aparezca la resplandeciente mañana en el horizonte de santidad eterna, los secretos y hechos satánicos cometidos en la oscuridad de la noche serán puestos al descubierto y se manifestarán ante los pueblos del mundo.
68. ¡OH MALEZA QUE BROTAS DEL POLVO!
¿Por qué con tus sucias manos tuyas no tocas primero tu propia vestimenta, por qué con el corazón manchado por el deseo y la pasión tratas de buscar comunión conmigo y entrar en Mi sagrado reino? ¡Lejos, qué lejos estáis de aquello que deseáis!
69. ¡OH HIJOS DE ADÁN!
Palabras santas y las acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria divina. Esforzaos para que vuestras acciones sean purificadas del polvo del yo y la hipocresía y encuentren favor en la corte de gloria, pues dentro de poco quienes prueban a la humanidad ante la sagrada presencia del Adorado no aceptarán nada sino absoluta virtud y acciones de inmaculada pureza. Este es el sol de sabiduría y misterio divino que ha resplandecido sobre el horizonte de la voluntad divina. Benditos aquellos que se vuelven hacia él.
70. ¡OH HIJO DE LO MUNDANO!
Grato es el reino del ser si llegaras a él, glorioso es el dominio de la eternidad si fueses más allá del mundo de la mortalidad, dulce es el sagrado éxtasis si bebieras del cáliz místico de manos del Joven celestial. Si alcanzaras esta posición te librarías de la destrucción y de la muerte, del afán y del pecado.
71. ¡OH MIS AMIGOS!
Recordad aquel convenio que celebrasteis conmigo sobre el Monte Párán, situado en los sagrados recintos de Zamán. Tuve como testigos al concurso de lo alto y a los moradores de la ciudad de la eternidad, sin embargo ahora no encuentro a nadie fiel al convenio. Sin duda el orgullo y la rebeldía lo han borrado de los corazones de modo tal que no quede ningún rastro de él. No obstante, sabiendo esto he esperado sin revelarlo.
72. ¡OH MI SIERVO!
Eres como una espada de fino temple oculta en la oscuridad de la vaina y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto sal de la vaina del yo y del deseo para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
73. ¡OH MI AMIGO!
Eres el sol de los cielos de Mi santidad, no dejes que la contaminación del mundo eclipse tu esplendor. Rasga el velo de la negligencia para que emerjas resplandeciente por detrás de las nubes y adornes todas las cosas con el atavío de la vida.
74. ¡OH HIJOS DE LA VANAGLORIA!
A cambio de una soberanía efímera habéis abandonado Mi dominio imperecedero y os habéis adornado con las alegres vestimentas del mundo haciendo alarde de ello. ¡Por Mi belleza! A todos reuniré bajo el manto de un solo color que es el polvo, y borraré todos esos colores diferentes; salvo a quienes elijan el Mío, que purifica de todo color.
75. ¡OH HIJOS DE LA NEGLIGENCIA!
No pongáis vuestro afecto en la soberanía mortal y no os regocijéis con ella. Sois como el pájaro incauto que con plena confianza canta sobre la rama hasta que de repente la muerte cazadora lo derriba al polvo; la melodía, la forma y el color desaparecen sin dejar rastro. Por tanto tened cuidado, ¡oh esclavos del deseo!
76. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
La guía siempre la han dado las palabras pero ahora la dan las acciones. Todos deben manifestar acciones que sean puras y santas pues las palabras son propiedad de todos por igual, en tanto que acciones como éstas pertenecen sólo a Nuestros amados. Esforzaos con alma y corazón para distinguiros mediante vuestras acciones. Así os aconsejamos en esta santa y resplandeciente tabla.
77. ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
Durante la noche, la belleza del Ser inmortal se dirigió desde la cima esmeralda de la fidelidad hacia el Sadratu'l-Muntahá, y lloró con tal llanto que el concurso de lo alto y los moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces se oyó la pregunta, ¿por qué los lamentos y el llanto? Él respondió: Como se me ordenara, esperé atento en la montaña de la lealtad mas no respiré la fragancia de fidelidad de quienes habitan la tierra. Luego, llamado a regresar, miré y he aquí que ciertas palomas de santidad eran atormentadas por las garras de los perros de la tierra. Entonces la Doncella del cielo apareció rápidamente desde su mística mansión, desprovista de velos y resplandeciente, y preguntó por sus nombres y todos fueron dados salvo uno. Y al insistir fue pronunciada su primera letra, entonces los moradores de los aposentos celestiales salieron precipitadamente de sus moradas de gloria. Y mientras se pronunciaba la segunda letra cayeron sobre el polvo todos y cada uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más íntimo santuario: "Hasta aquí, no más allá". En verdad, nosotros damos testimonio de lo que han hecho y de lo que hacen ahora.
78. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Bebe de la lengua del misericordioso el torrente del misterio divino y contempla en el amanecer de la prolación divina el esplendor manifiesto del sol de sabiduría. Siembra las semillas de Mi divina sabiduría en la tierra pura del corazón y riégalas con el agua de la certeza, para que los jacintos de conocimiento y sabiduría broten frescos y lozanos en la sagrada ciudad del corazón.
79. ¡OH HIJO DEL DESEO!
¿Hasta cuándo volarás por los reinos del deseo? Te he dado alas para que te remontes hacia los reinos de mística santidad, no hacia las regiones de la fantasía satánica. También te he dado un peine para que arregles Mis negros cabellos, no para que laceres Mi garganta.
80. ¡OH MIS SIERVOS!
Sois los árboles de Mi jardín, debéis dar frutos excelentes y maravillosos para que vosotros mismos y otros obtengan provecho de ellos. Así incumbe a todos ocuparse en oficios y profesiones pues en esto yace el secreto de la riqueza, ¡oh vosotros dotados de entendimiento! Porque los resultados dependen de los medios, la gracia de Dios será totalmente suficiente para vosotros. Los árboles que no dan fruto han sido y siempre serán para el fuego.
81. ¡OH MI SIERVO!
Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan frutos sobre la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos, es más, ante la vista de Dios los muertos son mejores que esas almas ociosas y despreciables.
82. ¡OH MI SIERVO!
Los mejores entre los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su oficio y lo gastan en sí mismos y en sus familias por amor a Dios, el Señor de todos los mundos.
La mística y maravillosa Novia que estaba oculta bajo el velo de la prolación, ahora, por la gracia de Dios y Su divino favor, se ha hecho manifiesta como la resplandeciente luz que vierte la belleza del Amado. ¡Oh amigos!, atestiguo que el favor es completo, el argumento se ha cumplido, la prueba es manifiesta, y la evidencia se ha establecido. Ahora que se vea lo que revelarán vuestros esfuerzos en el sendero del desprendimiento. Así el favor divino ha sido plenamente otorgado a vosotros y a quienes están el cielo y en la tierra. Toda alabanza sea para Dios, Señor de los Mundos.
GLOSARIO
Concurso de lo Alto: 'Concurso Celestial'. Las 'huestes del Concurso Supremo del cielo'. La asamblea de los Profetas y las almas santas en el mundo venidero o reino espiritual.
Ensayadores: Del Persa: Sarráfín. El que tiene por oficio ensayar los metales preciosos.
Fénix: Ave legendaria que vive sola y por su propia voluntad es consumida por las llamas, para surgir nuevamente de entre sus cenizas.
Más Gran Nombre: En el Islám existe la tradición de que de entre los diversos nombres de Dios, uno es el más grande. Sin embargo, la identidad de este Nombre Más Grande está oculta. Los bahá'ís creemos que el Nombre Más Grande de Dios es Bahá, el cual significa gloria, esplendor o luz. Bahá, o cualquiera de sus derivados tales como Abhá, además de ciertas frases como Alláh'u'-Abhá, Yá Bahá'u'lláh o Yá Baha'u'l-Abhá, todos se refieren al Nombre más Grande. Yá Bahá'u'l-Abhá es una invocación que también puede traducirse como: 'Oh Gloria de las Glorias' o 'Oh Gloria del Todo Glorioso'.
Paraíso: Jardín Celestial; estado de bienaventuranza. La Manifestación es "El Ruiseñor del Paraíso"; Su Revelación, "el susurro de las hojas del Paraíso"; "El amor de Dios" es en sí mismo el Paraíso.
Párán: Cadena de montañas situadas al norte del Sinaí y al sur de Seir; todas ellas consagradas como lugares de revelación. Temán queda al noroeste de Edom, no lejos de Párán. Véase Hab. 3:3. Moisés usa "Párán" refiriéndose en especial a Muḥammad y "Seir" refiriéndose a Jesucristo. "Dijo: 'El Señor vino de Sinaí y de Seir salió a ellos; resplandeció desde la montaña de Párán y vino con diez mil santos; con ley de fuego en Su diestra para ellos'." (Deut. 33:2.) Aquí predice Moisés la venida de tres de revelaciones y tres profetas después de él, siendo el último de ellos Bahá'u'lláh. Ismael (Gén. 21:21) estableció los pueblos árabes en Párán.
Quintaesencia: Supuesta quinta esencia, la del cielo, además de los cuatro elementos de la tierra; por lo tanto, última o más alta esencia de algo.
Sabá: Ciudad de la Arabia meridional; citada en Génesis 10:28; I Reyes 10; II Crónicas 9. Simbólicamente significa morada, hogar.
Sadratu'l-Muntahá: Nombre de un árbol que los árabes plantaban antiguamente al final de un camino, para que sirviera de guía. Como símbolo denota a la Manifestación de Dios en Su Día. En los Escritos Bahá'ís, un símbolo de la Manifestación de Dios, el 'Árbol más allá del cual ni los hombres ni los ángeles pueden pasar'; específicamente, Bahá'u'lláh. Algunas veces es denominado el Divino o Sagrado Árbol del Loto. 'Árboles de Loto Gemelos': el Báb y Bahá'u'lláh.
Sagrados recintos de Zamán: Sagrados recintos del tiempo.
Satánico: En los Escritos Bahá'ís, los términos 'satán' y 'satánico' se usan metafóricamente para referirse al lado más bajo, vil y egoísta de los seres humanos en contraste con su aspecto más alto, virtuoso y desinteresado. Los bahá'ís no creen que el mal se origina en una criatura llamada Satán pero sí en que la capacidad para acciones 'satánicas', al igual que la capacidad para el bien, existe en el hombre mismo. Bahá'u'lláh explica: 'Sabed en verdad que el conocimiento es de dos clases: Divino y Satánico. El uno mana de la fuente de divina inspiración; el otro es sólo un reflejo de pensamientos vanos y obscuros. El origen del primero es Dios mismo; la fuerza motriz del segundo, los susurros de deseos egoístas.
Tabla: Término que designa una epístola sagrada que contiene una revelación. Se menciona en el Qur'án (7:142), que Dios dio la Ley a Moisés en tablas: "Y le escribimos en tablas [alwaḥ, plural de lawḥ] advertencias sobre todo asunto". En los Escritos Bahá'ís se usa este término en el título de algunos Escritos revelados por Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá. También se usa para referirse de una forma genérica a sus obras escritas.
Vino: Aunque el beber alcohol está prohibido en el Kitáb-i-Aqdas, el vino se usa frecuentemente como una metáfora en los Escritos Bahá'ís: 'El sello del Vino escogido de Su Revelación ha sido roto en este Día y en Su Nombre, el Auto Suficiente. Su gracia se está vertiendo sobre los hombres. Llena tu copa y bébela en Su Nombre, el Más Santo, el Todo Alabado.
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Palabras Ocultas, Las
Bahá'u'lláh
n.d.
PRIMERA PARTE: DEL ÁRABE
ÉL ES LA GLORIA DE LAS GLORIAS
Esto es lo que ha descendido del reino de gloria, proferido por la lengua de la fuerza y el poder y revelado a los Profetas de antaño. Hemos tomado su esencia íntima y la hemos ataviado con la vestidura de la brevedad como muestra de favor a los justos, para que sean fieles al Convenio de Dios, cumplan durante su vida Su compromiso y obtengan en el reino del espíritu la joya de la virtud divina.
1. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Mi primer consejo es éste: Posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que tuya sea una soberanía antigua, imperecedera y sempiterna.
2. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Ante Mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia, no te apartes de ella si Me deseas, no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás por tus propios ojos y no por los ojos de otros, conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi don para ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla, pues, ante tus ojos.
3. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Velado en Mi ser inmemorial y en la antigua eternidad de Mi esencia, conocía Mi amor a ti; por tanto te creé, grabé en ti Mi imagen y te revelé Mi belleza.
4. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Amé tu creación, por eso te creé. Por tanto, ámame para que mencione tu nombre y llene tu alma con el espíritu de vida.
5. ¡OH HIJO DEL SER!
Ámame, para que Yo te ame. Si tú no Me amas Mi amor jamás llegará a ti. Sábelo, oh siervo.
6.
6. ¡OH HIJO DEL SER!
Tu Paraíso es Mi amor; tu morada celestial, la reunión conmigo. Entra, no tardes. Esto es lo que ha sido destinado para ti en nuestro reino de lo alto y nuestro exaltado dominio.
7. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si Me amas, aléjate de ti mismo, si buscas Mi complacencia no consideres la tuya, para que mueras en Mí y Yo viva eternamente en ti.
8. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No habrá paz para ti mientras no renuncies a ti mismo y te vuelvas hacia Mí, pues te incumbe gloriarte en Mi nombre y no en el tuyo, poner tu confianza en Mí y no en ti mismo, ya que deseo ser amado Yo solo y por sobre todo cuanto existe.
9. ¡OH HIJO DEL SER!
Mi amor es Mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo y seguro, quien se aparte sin duda se extraviará y perecerá.
10. ¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!
Tú eres Mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo. Mi amor está en ti, conócelo para que Me encuentres junto a ti.
11. ¡OH HIJO DEL SER!
Tú eres Mi lámpara y Mi luz está en ti. Obtén de ella tu resplandor y no busques a nadie sino a Mí. Pues te he creado rico y he derramado generosamente Mi favor sobre ti.
12. ¡OH HIJO DEL SER!
Con las manos del poder te hice y con los dedos de la fuerza te creé y dentro de ti puse la esencia de Mi luz. Conténtate con ella y no busques nada más, pues Mi obra es perfecta y Mi mandamiento obligatorio. No lo objetes ni lo pongas en duda.
13. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Te creé rico, ¿por qué te empobreces? Te hice noble, ¿por qué te degradas? De la esencia del conocimiento te di la vida, ¿por qué buscas esclarecimiento en alguien fuera de Mí? De la arcilla del amor te modelé, ¿cómo puedes ocuparte de otro? Vuelve tu vista hacia ti mismo para que Me encuentres dentro de ti, fuerte, poderoso e independiente de todo.
14. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú eres Mi dominio y Mi dominio no perece, ¿por qué temes perecer? Tú eres Mi luz y Mi luz no se extinguirá jamás, ¿por qué temes la extinción? Tú eres Mi gloria y Mi gloria no se disipa, tú eres Mi manto y Mi manto no se gastará nunca. Manténte entonces firme en tu amor hacia Mí para que me encuentres en el reino de gloria.
15. ¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!
Vuelve tu rostro hacia el mío y renuncia a todo salvo a Mí, pues Mi soberanía perdura y Mi dominio no perece. Si buscases a otro y no a Mí, es más, si exploraras eternamente el universo tu búsqueda sería vana.
16. ¡OH HIJO DE LA LUZ!
Olvídate de todo menos de Mí y entra en comunión con Mi espíritu. Esto pertenece a la esencia de Mi mandamiento, por tanto vuélvete a él.
17. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Conténtate conmigo y no busques a otro que te ayude. Porque nadie sino Yo podrá nunca bastarte.
18. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No Me pidas lo que no deseamos para ti, conténtate pues con lo que hemos ordenado por tu bien, porque esto es lo que te beneficia si con ello te contentas.
19. ¡OH HIJO DE LA MARAVILLOSA VISIÓN!
Te he inspirado un soplo de Mi propio Espíritu para que seas Mi amante. ¿Por qué Me has abandonado al buscar a otro amado y no a Mí?
20. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Mi demanda hacia ti es grande, no puede olvidarse. Mi gracia para contigo es abundante, no puede velarse. Mi amor ha fijado en ti su hogar, no puede ocultarse. Mi luz te es manifiesta, no puede ser oscurecida.
21. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
En el árbol de refulgente gloria he dispuesto para ti los frutos más escogidos, ¿por qué te has apartado contentándote con lo que es menos bueno? Vuelve entonces a lo que es mejor para ti en el reino de lo alto.
22. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Te he creado noble, sin embargo tú te has degradado. Elévate pues, a la altura de aquello para lo que fuiste creado.
23. ¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!
Te llamo a lo eterno, mas tú buscas lo que perece. ¿Qué te ha hecho apartarte de Nuestro deseo y seguir el tuyo?
24. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No rebases tus límites ni reclames lo que no te corresponde. Póstrate ante la faz de tu Dios, el Señor de la fuerza y del poder.
25. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
No te vanaglories por encima del pobre, pues a él guío por su camino y a ti te veo en tu grave condición y te confundo para siempre.
26. ¡OH HIJO DEL SER!
¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y te has ocupado de las faltas de los demás? Quien así obra es detestado por Mí.
27. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No murmures los pecados de otros mientras seas tú mismo un pecador. Si desobedecieres este mandamiento serás detestado y de esto Yo doy testimonio.
28. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Sabe en verdad que aquel que ordena a los hombres ser justos y Él mismo comete iniquidad no proviene de Mí aunque lleve Mi nombre.
29. ¡OH HIJO DEL SER!
No atribuyas a ningún alma lo que no quisieras que se atribuyese a ti, ni digas aquello que no haces. Este es Mi mandamiento para ti, cúmplelo.
30. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No niegues a Mi siervo lo que te pidiere pues su rostro es Mi rostro, avergüénzate luego ante Mí.
31. ¡OH HIJO DEL SER!
Pídete cuentas a ti mismo cada día antes de que seas llamado a rendirlas, pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos.
32. ¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!
He hecho de la muerte una mensajera de alegría para ti. ¿Por qué te afliges? He hecho que la luz resplandezca sobre ti. ¿Por qué te ocultas de ella?
33. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Con las felices nuevas de la luz Yo te saludo, ¡regocíjate! Te llamo a la corte de santidad, habita allí para que vivas en paz eternamente.
34. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
El espíritu de santidad lleva para ti las felices nuevas de la reunión, ¿por qué te afliges? El espíritu del poder te confirma en su causa, ¿por qué te ocultas? La luz de su semblante te guía; ¿cómo puedes extraviarte?
35. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No te aflijas a menos que estés lejos de Nosotros. No te regocijes a menos que te acerques y vuelvas a Nosotros.
36. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Regocíjate con la alegría de tu corazón para que seas digno de encontrarme y de reflejar Mi belleza.
37. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No te despojes de Mi hermoso manto ni pierdas el derecho a tu parte de Mi fuente maravillosa, no sea que tengas que sufrir sed para siempre.
38. ¡OH HIJO DEL SER!
Guarda Mis decretos por amor a Mí y niégate aquello que deseas, si buscas Mi agrado.
39. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
No descuides Mis mandamientos si amas Mi belleza, no olvides Mis consejos si quieres alcanzar Mi complacencia.
40. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Aunque atravesaras veloz la inmensidad del espacio y recorrieses la extensión del cielo, no encontrarías tranquilidad sino en la sumisión a nuestro mandamiento y la humildad ante nuestra faz.
41. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Enaltece Mi causa para que te revele los misterios de Mi grandeza y brille sobre ti con la luz de la eternidad.
42. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Humíllate ante Mí para que Yo bondadosamente te visite. Esfuérzate por el triunfo de la causa a fin de que estando aún en la tierra obtengas la victoria.
43. ¡OH HIJO DEL SER!
Haz mención de Mí en Mi tierra para que en Mi cielo Yo te recuerde, así encontrarán solaz Mis ojos y los tuyos.
44. ¡OH HIJO DEL TRONO!
Tu oído es Mi oído, oye con él. Tu vista es Mi vista, mira con ella. Para que en lo más íntimo de tu alma atestigües Mi exaltada santidad y Yo dentro de Mi ser dé testimonio de una exaltada posición para ti.
45. ¡OH HIJO DEL SER!
Busca en Mi sendero la muerte de un mártir contento con Mi voluntad, agradecido con lo que Yo ordeno para que reposes conmigo bajo el dosel de majestad tras el tabernáculo de gloria.
46. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Medita y reflexiona: ¿Es tu deseo morir en tu lecho o derramar tu sangre en el polvo como mártir en Mi sendero y así llegar a ser la manifestación de Mi mandamiento, el revelador de Mi luz en el más alto paraíso? Juzga como es debido, ¡oh siervo!
47. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
¡Por Mi belleza! Teñir tus cabellos con tu sangre es ante Mi vista más grande que la creación del universo y la luz de ambos mundos. Esfuérzate por alcanzarlo, ¡oh siervo!
48. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Para todo hay un signo. El signo del amor es la fortaleza ante Mi decreto y la paciencia ante Mis pruebas.
49. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
El verdadero amante ansía la tribulación como el rebelde anhela el perdón y el pecador, la misericordia.
50. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si no te sobreviniese la adversidad en Mi sendero, ¿cómo podrías seguir los caminos de quienes están contentos con Mi voluntad? Si no te afligieran las pruebas en tu anhelo por encontrarme, ¿cómo habrías de alcanzar la luz en tu amor a Mi belleza?
51. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi calamidad es Mi providencia, aparentemente es fuego y venganza pero por dentro es luz y misericordia. Corre hacia ella para que llegues a ser una luz eterna y un espíritu inmortal. Este es Mi mandamiento para ti, obsérvalo.
52. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Si te llegarae la prosperidad no te regocijes, si te sobreviniese la humillación no te acongojes, pues ambas pasarán y dejarán de ser.
53. ¡OH HIJO DEL SER!
Si te sorprende la pobreza no te entristezcas pues el Señor de la riqueza te visitará a tiempo. No temas la humillación, porque algún día descansará sobre ti la gloria.
54. ¡OH HIJO DEL SER!
Si pones tu corazón en este eterno, imperecedero dominio, en esa vida antigua y sempiterna, abandona esta soberanía mortal y pasajera.
55. ¡OH HIJO DEL SER!
No te ocupes de este mundo pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos.
56. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es Mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede Mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?
57. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Gasta Mi riqueza en mis pobres para que en el cielo participes de las reservas de esplendor inmarcesible y los tesoros de gloria imperecedera. ¡Pero, por Mi vida! Ofrendar tu alma es más glorioso, ¡si vieras con Mi ojo...!
58. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
El templo de la existencia es Mi trono, purifícalo de todo para que me establezca y perdure en él.
59. ¡OH HIJO DEL SER!
Tu corazón es Mi morada, santifícalo para Mi descenso. Tu espíritu es el lugar de Mi revelación, purifícalo para Mi manifestación.
60. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Pon tu mano en Mi corazón para que radiante y resplandeciente me eleve sobre ti.
61. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Asciende a Mi cielo para que logres el gozo de la reunión y bebas el vino incomparable del cáliz de gloria imperecedera.
62. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Muchos días han pasado sobre ti mientras te ocupabas en tus fantasías y ociosas imaginaciones. ¿Hasta cuándo quieres dormir en tu lecho? Alza la cabeza por sobre de tu sueño, pues el Sol se ha elevado hasta su cenit y tal vez brille sobre ti con la luz de la belleza.
63. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
La luz ha brillado sobre ti desde el horizonte del Monte sagrado, y el espíritu de la iluminación ha soplado en el Sinaí de tu corazón. Por tanto, líbrate de los velos de fantasías ociosas y entra en Mi corte para que seas digno de la vida sempiterna y merezcas encontrarme. Así tal vez no te llegue la muerte ni el cansancio ni la aflicción.
64. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi eternidad es Mi creación; la he creado para ti. Haz de ella la vestidura de tu templo. Mi unidad es Mi obra, la he forjado para ti, atavíate con ella para que seas por toda la eternidad la revelación de Mi ser imperecedero.
65. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Mi majestad es Mi dádiva para ti y Mi grandeza la muestra de Mi misericordia para contigo. Lo que es propio de Mí nadie lo comprenderá ni podrá referirlo. Verdaderamente lo he guardado en Mis receptáculos ocultos y en los tesoros de Mi mandamiento como señal de Mi amorosa bondad para Mis siervos y de misericordia hacia Mi pueblo.
66. ¡OH HIJOS DE LA DIVINA E INVISIBLE ESENCIA!
Se os impedirá amarme y las almas serán perturbadas cuando hagan mención de Mí, pues las mentes no pueden comprenderme ni los corazones contenerme.
67. ¡OH HIJO DE LA BELLEZA!
¡Por Mi espíritu y Mi favor! ¡Por Mi misericordia y Mi belleza! Todo lo que he revelado con la lengua del poder y he escrito para ti con la pluma de la fuerza, ha sido de conforme a tu capacidad y comprensión y no de acuerdo a Mi posición y la melodía de Mi voz.
68. ¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!
¿Acaso no sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma substancia os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra para que mediante vuestros hechos y acciones se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento desde vuestro más íntimo ser. Este es Mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad atención a este consejo para que obtengáis el fruto de santidad del árbol de maravillosa gloria.
69. ¡OH VOSOTROS HIJOS DEL ESPÍRITU!
Sois Mi tesoro pues en vosotros he atesorado las perlas de Mis misterios y las joyas de Mi conocimiento. Protegedlas de los extraños entre Mis siervos y de los impíos entre Mi pueblo.
70. ¡OH HIJO DE AQUEL QUE EXISTIÓ POR SU PROPIA ENTIDAD EN EL REINO DE SU SER!
Has de saber que he derramado sobre ti todas las fragancias de santidad, te he revelado plenamente Mi palabra, he perfeccionado Mi munificencia a través de ti y he deseado para ti lo que he deseado para Mí mismo.
Conténtate entonces con Mi voluntad y sé agradecido conmigo.
71. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Escribe con la tinta de la luz, en la tabla de tu espíritu, todo lo que te hemos revelado. Si no está en tu poder hacerlo, entonces haz tu tinta de la esencia de tu corazón. Si no puedes hacerlo, entonces escribe con aquella tinta carmesí que ha sido derramada en Mi sendero. Esto en verdad me es más grato que todo lo demás, para que su luz perdure por siempre.
SEGUNDA PARTE: DEL PERSA
EN EL NOMBRE DEL SEÑOR DE LA PROLACIÓN, EL PODEROSO.
1. ¡OH VOSOTROS QUE TENÉIS ENTENDIMIENTO PARA CONOCER Y OÍDOS PARA ESCUCHAR!
El primer llamado del Amado es éste: ¡Oh ruiseñor místico!, no habites sino en la rosaleda del espíritu. ¡Oh mensajero del Salomón del amor!, no busques refugio sino en el Sabá del bienamado. Y, ¡oh fénix inmortal!, no mores sino en el monte de la fidelidad. Allí está tu morada si con las alas de tu alma te remontas hacia el reino de lo infinito y tratas de llegar a tu objetivo.
2. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
El pájaro busca su nido, el ruiseñor el encanto de la rosa, sin embargo esos pájaros, que son los corazones de los hombres, contentos con el polvo transitorio se han extraviado lejos de su nido eterno y volviendo sus ojos hacia el lodo de la negligencia se han despojado de la gloria de la presencia divina. ¡Ay! Qué extraño y lamentable que a cambio de un simple sorbo se hayan apartado de los inquietos mares del Altísimo permaneciendo lejos del horizonte más esplendoroso.
3. ¡OH AMIGO!
En el jardín de tu corazón no plantes sino la rosa del amor, y no liberes al ruiseñor del apego y del deseo. Aférrate a la compañía de los justos y elude toda asociación con los impíos.
4. ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
¿Dónde puede ir un amante si no es a la tierra de su amada? ¿Y qué buscador encuentra descanso lejos del deseo de su corazón? Para el verdadero amante la reunión es vida y la separación es muerte. Su pecho está desprovisto de paciencia y su corazón no está en paz. Renunciaría a una miríada de vidas por apresurarse a la morada de su amada.
5. ¡OH HIJO DEL POLVO!
En verdad te digo: De todos los hombres, el más negligente es aquel que disputa inútilmente y trata de sobresalir por encima de su hermano. Di: ¡Oh hermanos!, que las acciones y no las palabras sean vuestro adorno.
6. ¡OH HIJO DE LA TIERRA!
Sabe, ciertamente que el corazón en que perdure el menor residuo de envidia nunca alcanzará Mi dominio sempiterno ni aspirará los suaves y sagrados aromas que emanan de Mi reino de santidad.
7. ¡OH HIJO DEL AMOR!
Estás apenas a un paso de las gloriosas alturas celestiales y el divino árbol del amor. Da ese paso y con el siguiente avanza hacia el reino inmortal y entra en el pabellón de la eternidad. Presta oído entonces a lo que ha sido revelado por la Pluma de Gloria.
8. ¡OH HIJO DE LA GLORIA!
Apresúrate en el sendero de la santidad y entra en el cielo de comunión conmigo. Purifica tu corazón con el depurador del espíritu y apresúrate hacia la corte del Altísimo.
9. ¡OH SOMBRA FUGAZ!
Cruza más allá de las bajas etapas de la duda y elévate a las exaltadas alturas de la certeza. Abre el ojo de la verdad para que veas la Belleza y exclames: ¡Santificado sea el Señor, el más excelso de todos los creadores!
10. ¡OH HIJO DEL DESEO!
Presta oído a esto: Nunca el ojo mortal reconocerá la Belleza sempiterna ni el corazón sin vida se complacerá con algo que no sea la flor marchita. Pues cada cosa busca su semejante y se deleita en la compañía de su clase.
11. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Ciega tus ojos para que veas Mi belleza, cubre tus oídos para que escuches la dulce melodía de Mi voz, vacíate de todo saber para que compartas Mi conocimiento. Y santifícate de las riquezas para que obtengas una parte duradera del océano de Mi eterna abundancia. Esto es, ciega tus ojos a todo cuanto no sea Mi belleza, cubre tus oídos a todo cuanto no sea Mi palabra y vacíate de todo saber salvo de Mi conocimiento para que con visión clara, corazón puro, oído atento entres en la corte de Mi santidad.
12. ¡OH HOMBRE DE DOS VISIONES!
Cierra un ojo y abre el otro. Cierra uno al mundo y todo lo que hay en él, abre el otro a la sagrada belleza del Amado.
13. ¡OH MIS HIJOS!
Temo que os hundáis nuevamente en las sombras de la perdición total privados de la melodía de la celestial paloma, y sin haber visto jamás la belleza de la rosa retornéis al agua y a la arcilla.
14. ¡OH AMIGOS!
No abandonéis la belleza sempiterna a cambio de una belleza que ha de morir, ni depositéis vuestro afecto en este mundo mortal de polvo.
15. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Llegará el tiempo en que el ruiseñor de santidad ya no revelará los íntimos misterios y todos seréis privados de la melodía celestial y la voz que proviene de lo alto.
16. ¡OH ESENCIA DE LA NEGLIGENCIA!
Miríadas de lenguas místicas se expresan en una voz, miríadas de misterios ocultos se revelan en una sola melodía, pero ¡ay! no existe oído que escuche, ni corazón que comprenda.
17. ¡OH COMPAÑEROS!
Las puertas orientadas hacia el Irrestringido están abiertas de par en par y la habitación del amado es adornada con la sangre de los amantes, sin embargo todos salvo unos pocos siguen privados de esta ciudad celestial y aún entre ellos no se halla más que un puñado pequeño con el corazón puro y el espíritu santificado.
18. ¡OH VOSOTROS MORADORES DEL SUPREMO PARAÍSO!
Proclamad a los hijos de la certeza que en los reinos de santidad, cerca del paraíso celestial, ha aparecido un nuevo jardín alrededor del cual circulan los habitantes del reino en lo alto y los moradores inmortales del exaltado paraíso. Esforzaos entonces por alcanzar aquel sitio para que de sus anémonas desentrañéis los misterios del amor y aprendáis el secreto de la divina y consumada sabiduría de sus eternos frutos. ¡Solazados sean los ojos de quienes entran y habitan allí!
19. ¡OH MIS AMIGOS!
¿Habéis olvidado aquella verdadera y resplandeciente mañana, cuando en aquellas sagradas y benditas cercanías estabais todos reunidos en Mi presencia a la sombra del árbol de la vida, que está plantado en el paraíso todo glorioso? Sobrecogidos escuchasteis cuando pronuncié estas tres santísimas palabras:
¡Oh amigos! No prefiráis vuestra voluntad a la Mía, nunca deseéis lo que no he deseado para vosotros, no os acerquéis a Mí con corazones sin vida manchados de deseos y anhelos mundanos. Si tan sólo santificarais vuestras almas, en este mismo momento recordaríais aquel lugar y aquellas cercanías y la verdad de Mis palabras se haría evidente a todos vosotros.
En la octava de las muy santas líneas, en la quinta Tabla del Paraíso, Él dice:
20. ¡OH VOSOTROS QUE COMO MUERTOS YACÉIS EN EL LECHO DE LA NEGLIGENCIA!
Han pasado edades y vuestras preciosas vidas casi han terminado, sin embargo ni un sólo hálito de pureza ha llegado de vosotros hasta nuestra corte de santidad. Aunque estáis sumergidos en el océano de la incredulidad, con vuestros labios profesáis la única y verdadera fe de Dios. Habéis amado a quien detesto y de Mi enemigo habéis hecho un amigo. No obstante camináis sobre Mi tierra complacidos y satisfechos de vosotros mismos, sin reparar en que Mi tierra está cansada de vosotros y todo cuanto hay en ella os rehúye. Si abrierais vuestros ojos en verdad preferiríais una miríada de aflicciones a esta alegría y consideraríais la misma muerte mejor que la vida.
21. ¡OH MÓVIL FORMA DE POLVO!
Deseo comunión contigo pero tú no quieres confiar en Mí. La espada de tu rebelión ha derribado el árbol de tu esperanza. Estoy en todo momento cerca de ti pero tú estás siempre lejos de Mí. He escogido gloria imperecedera para ti, sin embargo tú has elegido para ti mismo vergüenza sin límite. Mientras aún haya tiempo vuelve y no pierdas tu oportunidad.
22. ¡OH HIJO DEL DESEO!
Los doctos y los sabios se han esforzado durante largos años y no han logrado llegar a la presencia del Todo Glorioso, han pasado sus vidas buscándole y sin embargo no han visto la belleza de Su semblante. Tú, sin el menor esfuerzo, has llegado a tu meta y, sin buscar, has logrado el objeto de tu búsqueda. Pero a pesar de esto has seguido tan envuelto en el velo del yo, que tus ojos no han visto la belleza del Amado ni tus manos han tocado el borde de Su manto. Mirad y asombraos, vosotros que tenéis ojos.
23. ¡OH HABITANTES DE LA CIUDAD DEL AMOR!
Ráfagas mortales han acosado al cirio sempiterno, y la belleza del Joven celestial está velada en la oscuridad del polvo. El príncipe de los monarcas del amor ha sido agraviado por el pueblo de la tiranía, y la paloma de la santidad está presa en las garras de las lechuzas. Los moradores del pabellón de gloria y el concurso celestial lloran y se lamentan en tanto que vosotros descansáis en el dominio de la negligencia y os consideráis entre los verdaderos amigos. ¡Qué vanas son vuestras imaginaciones!
24. ¡OH NECIOS QUE TENÉIS REPUTACIÓN DE SABIOS!
¿Por qué os disfrazáis de pastores cuando interiormente os habéis vuelto lobos al acecho de Mi rebaño? Sois como la estrella que sale antes del alba, que aunque parece brillante y luminosa desvía a los viajeros de Mi ciudad hacia los caminos de la perdición.
25. ¡OH VOSOTROS QUE PARECÉIS PERFECTOS PERO POR DENTRO ESTÁIS CORROMPIDOS!
Sois como agua clara pero amarga, que aparentemente es pura y cristalina pero de la cual, al probarse, ni una gota es aceptada por el divino Catador. Ciertamente el rayo del sol cae igual sobre el polvo que sobre el espejo, sin embargo difieren al reflejarlo como la estrella difiere de la tierra, más aún, ¡inmensurable es la diferencia!
26. ¡OH MI AMIGO DE PALABRA!
Medita un momento. ¿Has oído alguna vez que amigo y enemigo habiten en un corazón? Expulsa entonces al extraño para que el Amigo entre a Su morada.
27. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Todo lo que hay en el cielo y en la tierra lo he dispuesto para ti, salvo el corazón humano que he destinado para habitación de Mi belleza y gloria. Sin embargo diste Mi hogar y morada a otro y no a Mí, y cada vez que la manifestación de Mi santidad buscaba su propia residencia, encontrando allí a un extraño y no hallando hogar, partía presurosa hacia el santuario del Amado. No obstante he guardado tu secreto y no he deseado tu vergüenza.
28. ¡OH ESENCIA DEL DESEO!
Muchos amaneceres he venido a tu morada desde los reinos del Irrestringido y te he encontrado en el lecho de la comodidad ocupándote de otros, no de Mí. De inmediato, como el rayo del espíritu, he vuelto a los reinos de celestial gloria sin decirlo a las huestes de santidad en mis retiros de lo alto.
29. ¡OH HIJO DE LA MUNIFICENCIA!
De los desiertos de la nada y con la arcilla de Mi mandamiento te hice aparecer y dispuse para tu educación cada átomo existente y la esencia de todo lo creado. Así, antes que nacieras del vientre de tu madre te destiné dos fuentes de fulgurante leche, ojos que cuidasen de ti, corazones que te amaran. Mediante Mi amorosa bondad y a la sombra de Mi misericordia te crié y te protegí por la esencia de Mi gracia y Mi favor. Y al hacer esto Mi propósito era que pudieses alcanzar Mi dominio sempiterno y llegaras a merecer Mis invisibles dones. Sin embargo permaneciste descuidado y, cuando creciste, menospreciaste todas Mis dádivas; te ocupaste en tus ociosas imaginaciones de tal modo, que te volviste completamente olvidadizo y apartándote de las puertas del Amigo habitaste en las cortes de Mi enemigo.
30. ¡OH ESCLAVO CAUTIVO DEL MUNDO!
Muchas madrugadas sopló sobre ti la brisa de Mi amorosa bondad y te encontró profundamente dormido en el lecho de la negligencia. Lamentando entonces tu condición, regresó al lugar de donde venía.
31. ¡OH HIJO DE LA TIERRA!
Si me deseas no busques a nadie más que a Mí, si quieres contemplar Mi belleza cierra tus ojos al mundo y a todo lo que hay en él, pues Mi voluntad y la voluntad de otro que no sea Yo, al igual que el fuego y el agua, no pueden permanecer juntas en un corazón.
32. ¡OH AMPARADO EXTRAÑO!
El cirio de tu corazón ha sido encendido por la mano de Mi poder, no lo extingas con los vientos adversos del yo y la pasión. El que cura todos tus males es Mi recuerdo, no lo olvides. Haz de Mi amor tu tesoro y estímalo como a tu misma vista y tu propia vida.
33. ¡OH MI HERMANO!
Escucha las dulces palabras de Mi Mi lengua de miel y bebe el torrente de santidad mística que vierten mis labios azucarados. Siembra las semillas de Mi sabiduría divina en la tierra pura de tu corazón, riégalas con el agua de la certeza para que broten frescos y verdes los jacintos de Mi conocimiento y sabiduría en la sagrada ciudad de tu corazón.
34. ¡OH HABITANTES DE MI PARAÍSO!
Con manos de amorosa bondad he plantado el árbol nuevo de vuestro amor y vuestra amistad en el sagrado jardín del paraíso, lo he regado con las abundantes lluvias de Mi tierno favor. Ahora que ha llegado el momento de dar su fruto esforzaos para que sea protegido y no lo consuma la llama del deseo y la pasión.
35. ¡OH MIS AMIGOS!
Extinguid la lámpara del error y encended en vuestros corazones la antorcha sempiterna de la guía divina. Pues dentro de poco quienes prueban a la humanidad no aceptarán en la santa presencia del Adorado nada que no sea la más pura virtud y acciones de inmaculada santidad.
36. ¡OH HIJO DEL POLVO!
Sabios son aquellos que no hablan a menos que tengan quien les escuche, como el copero que no ofrece su copa hasta que no encuentra un buscador y el amante que no exclama desde lo profundo de su corazón hasta que no contempla la belleza de su amada. Por tanto siembra las semillas de la sabiduría y conocimiento en la tierra pura del corazón y manténlas ocultas hasta que los jacintos de la sabiduría divina broten del corazón y no del lodo y la arcilla.
Está escrito y consta en la primera línea de la Tabla, y en el santuario del tabernáculo de Dios está oculto:
37. ¡OH MI SIERVO!
No abandones un dominio sempiterno a cambio de aquello que perece, no deseches la soberanía celestial por un deseo mundano. Este es el río de vida eterna que ha fluido desde el manantial de la pluma del misericordioso. ¡Dichosos aquellos que beben de él!
38. ¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!
Rompe tu jaula y como el fénix del amor remóntate al firmamento de la santidad. Renuncia a ti mismo y, lleno del espíritu de misericordia, habita en el reino de la santidad divina.
39. ¡OH VÁSTAGO DEL POLVO!
No te contentes con la tranquilidad de un día pasajero ni te prives del descanso sempiterno. No trueques el jardín de delicia eterna por el cúmulo de polvo de un mundo mortal. Desde tu prisión elévate hacia los gloriosos prados de lo alto y alza vuelo desde tu jaula mortal hacia el paraíso del Irrestringido.
40. ¡OH MI SIERVO!
Rompe las cadenas de este mundo y libera tu alma de la prisión del yo. Aprovecha tu oportunidad pues no volverá a ti nunca más.
41. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Si contemplaras la soberanía inmortal te esforzarías por abandonar este mundo efímero. Pero ocultarte una y revelarte el otro es un misterio que nadie sino los puros de corazón pueden comprender.
42. ¡OH MI SIERVO!
Purifica tu corazón de la malevolencia y, libre de envidia, entra en la divina corte de santidad.
43. ¡OH MIS AMIGOS!
Seguid el camino de la complacencia del Amigo y sabed que su agrado es el agrado de sus criaturas. Es decir, ningún hombre debe entrar a la casa de su amigo si no es con su beneplácito, ni tomar sus bienes ni preferir su propia voluntad a la de su amigo, tampoco debe buscar ventaja de ningún modo por encima de él. ¡Meditad, oh vosotros dotados de entendimiento!
44. ¡OH COMPAÑERO DE MI TRONO!
No escuches la maldad, ni mires la maldad, no te rebajes ni suspires ni te lamentes. No digas nada malo para que eso mismo no llegue a tus oídos, no agrandes las faltas de los demás para que tus propias faltas no sean agrandadas, no desees la humillación de nadie, para que no sea expuesta tu propia humillación. Vive entonces los días de tu vida, que no son más que un momento efímero, con mente limpia, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado, para que libre y contento te desprendas de este cuerpo mortal, te encamines hacia el paraíso místico y habites para siempre en el reino inmortal.
45. ¡AY, AY, OH AMANTES DEL DESEO MUNDANO!
Con la velocidad del rayo habéis pasado ignorando al Amado y habéis dirigido vuestro corazón hacia las fantasías satánicas. Os ponéis de rodillas ante vuestra vana imaginación llamándola verdad. Volvéis los ojos hacia una espina nombrándola flor. No habéis exhalado un solo hálito de pureza, ni la brisa del desprendimiento ha soplado desde los prados de vuestro corazón. Habéis echado al viento los amorosos consejos del Bienamado y los habéis borrado completamente de la tabla de vuestro corazón, y como las bestias del campo vivís y os movéis en los pastizales del deseo y la pasión.
46. ¡OH HERMANOS EN EL SENDERO!
¿Por qué habéis descuidado la mención del Amado permaneciendo lejos de Su santa presencia? La esencia de la belleza está en el pabellón incomparable situado sobre el trono de gloria, mientras que vosotros os ocupáis en ociosas disputas. Los suaves aromas de la santidad se desprenden y corre la brisa de la munificencia, sin embargo todos estáis gravemente afligidos y privados de ellas. ¡Ay de vosotros y de quienes van por vuestro camino y siguen vuestros pasos!
47. ¡OH HIJOS DEL DESEO!
Desprendeos del atavío de la vanagloria y quitaos la vestidura de la altivez.
En la tercera de las más sagradas líneas escritas y registradas por la pluma del invisible en la Tabla Rubí, se revela esto:
48. ¡OH HERMANOS!
Sed indulgentes unos hacia otros y no pongáis vuestro afecto en las cosas del mundo. No os enorgullezcáis de vuestra gloria ni os avergoncéis de la humillación. ¡Por Mi belleza! He creado todo del polvo y al polvo lo haré regresar.
49. ¡OH HIJOS DEL POLVO!
Hablad a los ricos de los suspiros que profieren los pobres a la medianoche, no sea que la negligencia los lleve al camino de la destrucción y los prive del Árbol de la Riqueza. Dar y ser generoso son atributos míos, dichoso aquel que se adorna con Mis virtudes.
50. ¡OH QUINTAESENCIA DE LA PASIÓN!
Líbrate de toda codicia y trata de estar contento, pues el codicioso siempre ha sido despojado y el contento ha sido amado y elogiado.
51. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
No te aflijas en la pobreza ni te confíes en la riqueza pues a la pobreza sigue la riqueza y tras la riqueza viene la pobreza. Pero ser pobre de todo menos de Dios es un maravilloso don, no desprecies su valor pues al final esto te hará rico en Dios y así conocerás el significado de la expresión "En verdad sois los pobres". Y las santas palabras "Dios es el Poseedor de todo" despuntarán como la verdadera mañana, gloriosas y resplandecientes en el horizonte del corazón del amante, y permanecerás seguro en el trono de la riqueza.
52. ¡OH HIJOS DE LA NEGLIGENCIA Y LA PASIÓN!
Habéis permitido a Mi enemigo entrar en Mi casa y habéis echado afuera a Mi amigo, ya que en vuestro corazón habéis guardado el amor a otro y no a Mí. Prestad oído a las palabras del Amigo y volveos hacia su paraíso. Los amigos mundanos parecen amarse unos a otros buscando su propio provecho mientras que el verdadero Amigo os ha amado y os ama por vosotros mismos, de hecho ha sufrido innumerables aflicciones para poder guiaros. No seáis desleales con semejante Amigo, es más, apresuraos en ir hacia Él. Este es el sol de la palabra de verdad y fidelidad que ha aparecido en el horizonte de la pluma del Señor de todos los nombres. Abrid los oídos para que escuchéis la palabra de Dios, Quien ayuda en el peligro, Quien existe por Sí mismo.
53. ¡OH VOSOTROS QUE OS ENORGULLECÉIS CON LA RIQUEZA MORTAL!
Sabed en verdad que la riqueza es un poderoso obstáculo entre el buscador y su deseo, entre el amante y su amada. Los ricos, salvo unos pocos, de ningún modo llegarán a la corte de su presencia ni entrarán en la ciudad del contento y la resignación. Dichoso entonces aquel que siendo rico no es privado por su riqueza del reino sempiterno ni es por ella despojado del dominio imperecedero. ¡Por el Más Grande Nombre! ¡El esplendor de ese hombre rico iluminará a los habitantes del cielo como el sol alumbra a la gente de la tierra!
54. ¡OH RICOS DE LA TIERRA!
Los pobres son Mi depósito en medio de vosotros, cuidad Mi depósito y no estéis empeñados solamente en vuestro propio bienestar.
55. ¡OH HIJO DE LA PASIÓN!
Purifícate de la contaminación de la riqueza y, en perfecta paz, entra al reino de la pobreza para que bebas en la fuente del desprendimiento el vino de la vida inmortal.
56. ¡OH MI HIJO!
La asociación con los impíos aumenta la tristeza, en tanto que la compañía de los justos limpia de herrumbre el corazón. Quien desee entrar en comunión con Dios que recurra a la compañía de los amados, quien anhele escuchar la palabra de Dios que preste oídos a las palabras de sus elegidos.
57. ¡OH HIJO DEL POLVO!
¡Cuidado! No te juntes con el impío ni busques su compañía, pues tal compañía cambia la luz del corazón en fuego infernal.
58. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Si deseas la gracia del Espíritu Santo hazte compañero de los justos, pues ellos han bebido de manos del Copero inmortal la copa de la vida eterna; y como la verdadera mañana vivifica e ilumina los corazones de los muertos.
59. ¡OH NEGLIGENTES!
No penséis que los secretos de los corazones están ocultos, es más, sabed con certeza que en caracteres claros están grabados y abiertamente manifiestos en la santa Presencia.
60. ¡OH AMIGOS!
Verdaderamente digo: Todo lo que habéis ocultado en vuestros corazones Nos es claro y manifiesto como el día, que esté oculto se debe a Nuestra gracia y favor y no a que los merezcáis.
61. ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Una pequeña gota del insondable océano de Mi misericordia he vertido sobre los pueblos del mundo, sin embargo no he encontrado a nadie que se vuelva hacia ella por cuanto todos se han apartado del vino celestial de la unidad prefiriendo las corrompidas heces de la impureza y, contentándose con la copa mortal, han rechazado el cáliz de la belleza inmortal. Vil es aquello con que se satisfacen.
62. ¡OH HIJO DEL POLVO!
No apartes tus ojos del incomparable vino del Amado inmortal ni los dirijas a heces mortales y corrompidas. Acepta de manos del Copero divino el cáliz de la vida inmortal, para que sea tuya toda sabiduría y escuches la voz mística que llama desde el reino de lo invisible. Exclama: ¡Oh vosotros que tenéis bajas miras! ¿Por qué habéis rechazado Mi sagrado e inmortal vino a cambio de agua que se desvanece?
63. ¡OH VOSOTROS, PUEBLOS DEL MUNDO!
Sabed en verdad que una calamidad imprevista os persigue y un doloroso castigo os espera. No penséis que las acciones que habéis cometido han sido borradas de Mi vista. ¡Por Mi belleza! Todas vuestras acciones las ha grabado Mi pluma con caracteres claros sobre tablas de crisólito.
64. ¡OH OPRESORES DE LA TIERRA!
Apartad vuestras manos de la tiranía pues me he comprometido a no perdonar a nadie su injusticia. Este es Mi convenio, que he decretado irrevocablemente en la tabla guardada firmándolo con Mi sello.
65. ¡OH REBELDES!
Mi indulgencia os ha envalentonado y Mi paciencia os ha vuelto negligentes, de tal modo que habéis dado riendas al fogoso corcel de la pasión por peligrosos caminos que llevan a la destrucción. ¿Habéis creído que soy descuidado y que estaba ajeno?
66. ¡OH EMIGRANTES!
He destinado la lengua para Mi mención, no la manchéis con maledicencia. Si os venciera el fuego del yo recordad vuestras propias faltas y no las de Mis criaturas por cuanto cada uno de vosotros se conoce a sí mismo mejor que a los demás.
67. ¡OH HIJOS DE LA FANTASÍA!
Sabed en verdad que cuando aparezca la resplandeciente mañana en el horizonte de santidad eterna, los secretos y hechos satánicos cometidos en la oscuridad de la noche serán puestos al descubierto y se manifestarán ante los pueblos del mundo.
68. ¡OH MALEZA QUE BROTAS DEL POLVO!
¿Por qué con tus sucias manos tuyas no tocas primero tu propia vestimenta, por qué con el corazón manchado por el deseo y la pasión tratas de buscar comunión conmigo y entrar en Mi sagrado reino? ¡Lejos, qué lejos estáis de aquello que deseáis!
69. ¡OH HIJOS DE ADÁN!
Palabras santas y las acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria divina. Esforzaos para que vuestras acciones sean purificadas del polvo del yo y la hipocresía y encuentren favor en la corte de gloria, pues dentro de poco quienes prueban a la humanidad ante la sagrada presencia del Adorado no aceptarán nada sino absoluta virtud y acciones de inmaculada pureza. Este es el sol de sabiduría y misterio divino que ha resplandecido sobre el horizonte de la voluntad divina. Benditos aquellos que se vuelven hacia él.
70. ¡OH HIJO DE LO MUNDANO!
Grato es el reino del ser si llegaras a él, glorioso es el dominio de la eternidad si fueses más allá del mundo de la mortalidad, dulce es el sagrado éxtasis si bebieras del cáliz místico de manos del Joven celestial. Si alcanzaras esta posición te librarías de la destrucción y de la muerte, del afán y del pecado.
71. ¡OH MIS AMIGOS!
Recordad aquel convenio que celebrasteis conmigo sobre el Monte Párán, situado en los sagrados recintos de Zamán. Tuve como testigos al concurso de lo alto y a los moradores de la ciudad de la eternidad, sin embargo ahora no encuentro a nadie fiel al convenio. Sin duda el orgullo y la rebeldía lo han borrado de los corazones de modo tal que no quede ningún rastro de él. No obstante, sabiendo esto he esperado sin revelarlo.
72. ¡OH MI SIERVO!
Eres como una espada de fino temple oculta en la oscuridad de la vaina y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto sal de la vaina del yo y del deseo para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
73. ¡OH MI AMIGO!
Eres el sol de los cielos de Mi santidad, no dejes que la contaminación del mundo eclipse tu esplendor. Rasga el velo de la negligencia para que emerjas resplandeciente por detrás de las nubes y adornes todas las cosas con el atavío de la vida.
74. ¡OH HIJOS DE LA VANAGLORIA!
A cambio de una soberanía efímera habéis abandonado Mi dominio imperecedero y os habéis adornado con las alegres vestimentas del mundo haciendo alarde de ello. ¡Por Mi belleza! A todos reuniré bajo el manto de un solo color que es el polvo, y borraré todos esos colores diferentes; salvo a quienes elijan el Mío, que purifica de todo color.
75. ¡OH HIJOS DE LA NEGLIGENCIA!
No pongáis vuestro afecto en la soberanía mortal y no os regocijéis con ella. Sois como el pájaro incauto que con plena confianza canta sobre la rama hasta que de repente la muerte cazadora lo derriba al polvo; la melodía, la forma y el color desaparecen sin dejar rastro. Por tanto tened cuidado, ¡oh esclavos del deseo!
76. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
La guía siempre la han dado las palabras pero ahora la dan las acciones. Todos deben manifestar acciones que sean puras y santas pues las palabras son propiedad de todos por igual, en tanto que acciones como éstas pertenecen sólo a Nuestros amados. Esforzaos con alma y corazón para distinguiros mediante vuestras acciones. Así os aconsejamos en esta santa y resplandeciente tabla.
77. ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
Durante la noche, la belleza del Ser inmortal se dirigió desde la cima esmeralda de la fidelidad hacia el Sadratu'l-Muntahá, y lloró con tal llanto que el concurso de lo alto y los moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces se oyó la pregunta, ¿por qué los lamentos y el llanto? Él respondió: Como se me ordenara, esperé atento en la montaña de la lealtad mas no respiré la fragancia de fidelidad de quienes habitan la tierra. Luego, llamado a regresar, miré y he aquí que ciertas palomas de santidad eran atormentadas por las garras de los perros de la tierra. Entonces la Doncella del cielo apareció rápidamente desde su mística mansión, desprovista de velos y resplandeciente, y preguntó por sus nombres y todos fueron dados salvo uno. Y al insistir fue pronunciada su primera letra, entonces los moradores de los aposentos celestiales salieron precipitadamente de sus moradas de gloria. Y mientras se pronunciaba la segunda letra cayeron sobre el polvo todos y cada uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más íntimo santuario: "Hasta aquí, no más allá". En verdad, nosotros damos testimonio de lo que han hecho y de lo que hacen ahora.
78. ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Bebe de la lengua del misericordioso el torrente del misterio divino y contempla en el amanecer de la prolación divina el esplendor manifiesto del sol de sabiduría. Siembra las semillas de Mi divina sabiduría en la tierra pura del corazón y riégalas con el agua de la certeza, para que los jacintos de conocimiento y sabiduría broten frescos y lozanos en la sagrada ciudad del corazón.
79. ¡OH HIJO DEL DESEO!
¿Hasta cuándo volarás por los reinos del deseo? Te he dado alas para que te remontes hacia los reinos de mística santidad, no hacia las regiones de la fantasía satánica. También te he dado un peine para que arregles Mis negros cabellos, no para que laceres Mi garganta.
80. ¡OH MIS SIERVOS!
Sois los árboles de Mi jardín, debéis dar frutos excelentes y maravillosos para que vosotros mismos y otros obtengan provecho de ellos. Así incumbe a todos ocuparse en oficios y profesiones pues en esto yace el secreto de la riqueza, ¡oh vosotros dotados de entendimiento! Porque los resultados dependen de los medios, la gracia de Dios será totalmente suficiente para vosotros. Los árboles que no dan fruto han sido y siempre serán para el fuego.
81. ¡OH MI SIERVO!
Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan frutos sobre la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos, es más, ante la vista de Dios los muertos son mejores que esas almas ociosas y despreciables.
82. ¡OH MI SIERVO!
Los mejores entre los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su oficio y lo gastan en sí mismos y en sus familias por amor a Dios, el Señor de todos los mundos.
La mística y maravillosa Novia que estaba oculta bajo el velo de la prolación, ahora, por la gracia de Dios y Su divino favor, se ha hecho manifiesta como la resplandeciente luz que vierte la belleza del Amado. ¡Oh amigos!, atestiguo que el favor es completo, el argumento se ha cumplido, la prueba es manifiesta, y la evidencia se ha establecido. Ahora que se vea lo que revelarán vuestros esfuerzos en el sendero del desprendimiento. Así el favor divino ha sido plenamente otorgado a vosotros y a quienes están el cielo y en la tierra. Toda alabanza sea para Dios, Señor de los Mundos.
GLOSARIO
Concurso de lo Alto: 'Concurso Celestial'. Las 'huestes del Concurso Supremo del cielo'. La asamblea de los Profetas y las almas santas en el mundo venidero o reino espiritual.
Ensayadores: Del Persa: Sarráfín. El que tiene por oficio ensayar los metales preciosos.
Fénix: Ave legendaria que vive sola y por su propia voluntad es consumida por las llamas, para surgir nuevamente de entre sus cenizas.
Más Gran Nombre: En el Islám existe la tradición de que de entre los diversos nombres de Dios, uno es el más grande. Sin embargo, la identidad de este Nombre Más Grande está oculta. Los bahá'ís creemos que el Nombre Más Grande de Dios es Bahá, el cual significa gloria, esplendor o luz. Bahá, o cualquiera de sus derivados tales como Abhá, además de ciertas frases como Alláh'u'-Abhá, Yá Bahá'u'lláh o Yá Baha'u'l-Abhá, todos se refieren al Nombre más Grande. Yá Bahá'u'l-Abhá es una invocación que también puede traducirse como: 'Oh Gloria de las Glorias' o 'Oh Gloria del Todo Glorioso'.
Paraíso: Jardín Celestial; estado de bienaventuranza. La Manifestación es "El Ruiseñor del Paraíso"; Su Revelación, "el susurro de las hojas del Paraíso"; "El amor de Dios" es en sí mismo el Paraíso.
Párán: Cadena de montañas situadas al norte del Sinaí y al sur de Seir; todas ellas consagradas como lugares de revelación. Temán queda al noroeste de Edom, no lejos de Párán. Véase Hab. 3:3. Moisés usa "Párán" refiriéndose en especial a Muḥammad y "Seir" refiriéndose a Jesucristo. "Dijo: 'El Señor vino de Sinaí y de Seir salió a ellos; resplandeció desde la montaña de Párán y vino con diez mil santos; con ley de fuego en Su diestra para ellos'." (Deut. 33:2.) Aquí predice Moisés la venida de tres de revelaciones y tres profetas después de él, siendo el último de ellos Bahá'u'lláh. Ismael (Gén. 21:21) estableció los pueblos árabes en Párán.
Quintaesencia: Supuesta quinta esencia, la del cielo, además de los cuatro elementos de la tierra; por lo tanto, última o más alta esencia de algo.
Sabá: Ciudad de la Arabia meridional; citada en Génesis 10:28; I Reyes 10; II Crónicas 9. Simbólicamente significa morada, hogar.
Sadratu'l-Muntahá: Nombre de un árbol que los árabes plantaban antiguamente al final de un camino, para que sirviera de guía. Como símbolo denota a la Manifestación de Dios en Su Día. En los Escritos Bahá'ís, un símbolo de la Manifestación de Dios, el 'Árbol más allá del cual ni los hombres ni los ángeles pueden pasar'; específicamente, Bahá'u'lláh. Algunas veces es denominado el Divino o Sagrado Árbol del Loto. 'Árboles de Loto Gemelos': el Báb y Bahá'u'lláh.
Sagrados recintos de Zamán: Sagrados recintos del tiempo.
Satánico: En los Escritos Bahá'ís, los términos 'satán' y 'satánico' se usan metafóricamente para referirse al lado más bajo, vil y egoísta de los seres humanos en contraste con su aspecto más alto, virtuoso y desinteresado. Los bahá'ís no creen que el mal se origina en una criatura llamada Satán pero sí en que la capacidad para acciones 'satánicas', al igual que la capacidad para el bien, existe en el hombre mismo. Bahá'u'lláh explica: 'Sabed en verdad que el conocimiento es de dos clases: Divino y Satánico. El uno mana de la fuente de divina inspiración; el otro es sólo un reflejo de pensamientos vanos y obscuros. El origen del primero es Dios mismo; la fuerza motriz del segundo, los susurros de deseos egoístas.
Tabla: Término que designa una epístola sagrada que contiene una revelación. Se menciona en el Qur'án (7:142), que Dios dio la Ley a Moisés en tablas: "Y le escribimos en tablas [alwaḥ, plural de lawḥ] advertencias sobre todo asunto". En los Escritos Bahá'ís se usa este término en el título de algunos Escritos revelados por Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá. También se usa para referirse de una forma genérica a sus obras escritas.
Vino: Aunque el beber alcohol está prohibido en el Kitáb-i-Aqdas, el vino se usa frecuentemente como una metáfora en los Escritos Bahá'ís: 'El sello del Vino escogido de Su Revelación ha sido roto en este Día y en Su Nombre, el Auto Suficiente. Su gracia se está vertiendo sobre los hombres. Llena tu copa y bébela en Su Nombre, el Más Santo, el Todo Alabado.
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Die Verborgenen Worte • Bahá’u’lláh • Bahá'í Verlag GmbH, Auflage 2.03 (O-2022-02-12)
Die Verborgenen Worte
Bahá’u’lláh
Aus dem Arabischen
Er ist der Allherrlichste!
Dies ist herabgekommen aus dem Reiche der Herrlichkeit, gesprochen mit der Zunge der Kraft und Macht und einstens offenbart den Propheten. Als Zeichen der Gnade für die Gerechten haben Wir den Wesenskern daraus entnommen und in das Gewand der Kürze gekleidet, damit sie dem Bunde Gottes die Treue halten, Gottes Pfand durch ihr Leben einlösen und im Reiche des Geistes den Edelstein göttlicher Tugend erlangen.
1
O Sohn des Geistes!
Dies ist Mein erster Rat: Besitze ein reines, gütiges und strahlendes Herz, damit du unvergängliche Souveränität erlangest, während von Ewigkeit zu Ewigkeit.
2
O Sohn des Geistes!
Von allem das Meistgeliebte ist Mir die Gerechtigkeit. Wende dich nicht ab von ihr, wenn du nach Mir verlangst, und vergiss sie nicht, damit Ich dir vertrauen kann. Mit ihrer Hilfe sollst du mit eigenen Augen sehen, nicht mit denen anderer, und durch eigene Erkenntnis Wissen erlangen, nicht durch die deines Nächsten. Bedenke im Herzen, wie du sein solltest. Wahrlich, Gerechtigkeit ist Meine Gabe und das Zeichen Meiner Gnade. So halte sie dir vor Augen.
3
O Sohn des Menschen!
Verhüllt in Meinem unvordenklichen Sein und in der Urewigkeit Meines Wesens, wusste Ich um Meine Liebe zu dir. Darum erschuf Ich dich, prägte dir Mein Ebenbild ein und offenbarte dir Meine Schönheit.
4
O Sohn des Menschen!
Ich liebte es, dich zu erschaffen, also erschuf Ich dich. Nun liebe du Mich, damit Ich deinen Namen nenne und deine Seele mit dem Geiste des Lebens erfülle.
5
O Sohn des Seins!
Liebe Mich, damit Ich dich liebe. Wenn du Mich nicht liebst, kann Meine Liebe dich niemals erreichen. Erkenne dies, o Diener!
6
O Sohn des Seins!
Dein Paradies ist Meine Liebe. Deine himmlische Heimstatt Wiedervereinigung mit Mir. Tritt ein ohne Zaudern. So wurde es dir in Unserem himmlischen Reich und Unserer erhabenen Herrschaft bestimmt.
7
O Sohn des Menschen!
Wenn du Mich liebst, wende dich ab von dir, und wenn du Mein Wohlgefallen suchst, achte nicht auf deines, damit du in Mir vergehest und Ich ewig lebe in dir.
8
O Sohn des Geistes!
Kein Frieden ist dir beschieden, es sei denn, du entsagst deinem Selbst und wendest dich Mir zu. Denn es ziemt dir, dich Meines Namens zu rühmen und nicht des deinen, dein Vertrauen in Mich zu setzen und nicht in dich, will Ich doch allein und über alles geliebt sein.
9
O Sohn des Seins!
Meine Liebe ist Meine feste Burg. Wer sie betritt, ist sicher und wohlbehütet; wer sich abwendet, wird gewiss in die Irre gehen und verderben.
10
O Sohn des Wortes!
Du bist Meine Burg. Tritt ein, auf dass du sicher wohnest. Meine Liebe ist in dir. Erkenne dies, damit du Mich nahe findest.
11
O Sohn des Seins!
Du bist Meine Lampe, und Mein Licht ist in dir. Entnimm daraus dein Leuchten und suche niemanden als Mich, denn Ich habe dich reich erschaffen und Meine Gunst über dich ergossen.
12
O Sohn des Seins!
Mit den Händen der Macht erschuf Ich dich, mit den Fingern der Kraft formte Ich dich, und Ich barg in dich das Wesen Meines Lichtes. Sei damit zufrieden und suche nichts anderes, denn Mein Werk ist vollkommen und Mein Gebot bindend. Sei dessen gewiss und zweifle nicht.
13
O Sohn des Geistes!
Reich erschuf Ich dich, warum machst du dich selbst arm? Edel erschuf Ich dich, warum erniedrigst du dich selbst? Aus dem Wesen des Wissens gab Ich dir Leben, warum suchst du Erleuchtung bei anderen als Mir? Aus dem Ton der Liebe formte Ich dich, warum befasst du dich mit anderem? Schaue in dich, dass du Mich in dir findest, mächtig, stark und selbstbestehend.
14
O Sohn des Menschen!
Du bist Mein Besitz, und Mein Besitz vergeht nicht. Warum fürchtest du deine Vergänglichkeit? Du bist Mein Licht, und Mein Licht verlöscht nie. Warum fürchtest du dein Verlöschen? Du bist Meine Herrlichkeit, und Meine Herrlichkeit schwindet nicht. Du bist Mein Gewand, und Mein Gewand veraltet nicht. So bleibe in deiner Liebe zu Mir, damit du Mich im Reiche der Herrlichkeit findest.
15
O Sohn des Wortes!
Wende dein Antlitz Mir zu und entsage allem außer Mir, denn Mein Reich ist beständig und Meine Herrschaft vergeht nicht. Suchtest du einen anderen als Mich, dein Trachten wäre vergeblich, selbst wenn du das Weltall in Ewigkeit durchforschtest.
16
O Sohn des Lichtes!
Vergiss alles außer Mir und werde vertraut mit Meinem Geiste. Dies gehört zum Wesen Meiner Gebote, darum halte dich daran.
17
O Sohn des Menschen!
Lass dir genügen an Mir und suche keinen anderen Helfer, denn keiner außer Mir kann dir jemals genügen.
18
O Sohn des Geistes!
Erbitte nicht von Mir, was Wir nicht für dich wünschen. Sei darum zufrieden mit dem, was Wir für dich bestimmt haben, denn das ist, was dir nützt, wenn du dich damit begnügst.
19
O Sohn der wunderbaren Schau!
Einen Hauch Meines Geistes blies Ich dir ein, damit du Mich liebest. Warum hast du Mich verlassen und einen anderen Geliebten begehrt?
20
O Sohn des Geistes!
Mein Recht auf dich ist groß und nicht zu vergessen. Meine Gnade für dich ist überreich und nicht zu verschleiern. Meine Liebe wohnt in dir und ist nicht zu verbergen. Mein Licht ist dir offenbar und nicht zu verdunkeln.
21
O Sohn des Menschen!
An den Baum strahlender Herrlichkeit habe Ich dir die erlesensten Früchte gehängt. Warum kehrst du dich ab und gibst dich mit Schlechterem zufrieden? Komm zurück zu dem, was besser für dich ist im Reiche der Höhe.
22
O Sohn des Geistes!
Edel erschuf Ich dich, doch du erniedrigst dich. So erhebe dich zu dem, wozu du erschaffen bist.
23
O Sohn des Höchsten!
Zum Ewigen rufe Ich dich, doch du suchst das Vergängliche. Was ließ dich Unseren Wunsch missachten und deinem eigenen folgen?
24
O Sohn des Menschen!
Überschreite deine Grenzen nicht und begehre nicht, was dir nicht ziemt. Wirf dich nieder vor dem Antlitz deines Gottes, des Herrn der Macht und Stärke.
25
O Sohn des Geistes!
Protze nicht vor dem Armen, denn Ich führe ihn auf seinem Wege, sehe dich in deinem Jammer und verwerfe dich für alle Zeit.
26
O Sohn des Seins!
Wie konntest du deine eigenen Fehler vergessen und dich mit den Fehlern der anderen befassen? Wer solches tut, ist von Mir verworfen.
27
O Sohn des Menschen!
Sprich nicht über die Sünden anderer, solange du selbst ein Sünder bist. So du dieses Gebot übertrittst, bist du verworfen – dies bezeuge Ich dir.
28
O Sohn des Geistes!
Wisse fürwahr: Wer die Menschen zur Gerechtigkeit ruft und selber frevelt, ist nicht von Mir, selbst wenn er Meinen Namen trüge.
29
O Sohn des Seins!
Mute keiner Seele zu, was andere dir nicht zumuten sollen, und sprich nicht von dem, was du nicht tust. Dies ist Mein Gebot an dich. Gehorche ihm!
30
O Sohn des Menschen!
Verleugne Meinen Diener nicht, wenn er etwas von dir erbittet, denn sein Antlitz ist Mein Antlitz. So schäme dich vor Mir.
31
O Sohn des Seins!
Lege dir selbst jeden Tag Rechenschaft ab, ehe du zur Rechenschaft gezogen wirst. Denn unerwartet kommt der Tod, und dann musst du deine Taten verantworten.
32
O Sohn des Höchsten!
Den Tod machte Ich dir zum Boten der Freude. Warum bist du traurig? Das Licht erschuf Ich, dich zu erleuchten. Warum verhüllst du dich vor ihm?
33
O Sohn des Geistes!
Mit der freudigen Botschaft des Lichtes grüße Ich dich: Freue dich! Zum Hofe der Heiligkeit rufe Ich dich: Wohne darin, damit du ewig in Frieden lebest!
34
O Sohn des Geistes!
Der Geist der Heiligkeit bringt dir die frohe Botschaft der Wiedervereinigung. Warum bist du traurig? Der Geist der Macht bestätigt dich in Seiner Sache. Warum verhüllst du dich? Das Licht Seines Antlitzes führt dich. Wie kannst du irregehen?
35
O Sohn des Menschen!
Gräme dich nicht, außer du bist Uns ferne; und freue dich nicht, außer du kommst Uns nahe und kehrest zu Uns zurück.
36
O Sohn des Menschen!
Frohlocke vor Herzensfreude, damit du würdig seiest, Mir zu begegnen und Meine Schönheit widerzuspiegeln.
37
O Sohn des Menschen!
Entkleide dich nicht selbst Meines köstlichen Gewandes und verscherze dir nicht deinen Anteil an Meinem wundersamen Quell, dass dich nicht ewig dürste.
38
O Sohn des Seins!
Wandle in Meinen Gesetzen aus Liebe zu Mir und entsage deinen eigenen Wünschen, wenn du Mein Wohlgefallen suchst.
39
O Sohn des Menschen!
Vernachlässige Meine Gebote nicht, wenn du Meine Schönheit liebst, und vergiss Meine Ratschläge nicht, wenn du nach Meinem Wohlgefallen strebst.
40
O Sohn des Menschen!
Durcheile die Weiten des Alls und durchquere die Höhen des Himmels – du wirst doch keine Ruhe finden, außer im Gehorsam gegen Unser Gebot und in der Demut vor Unserem Antlitz.
41
O Sohn des Menschen!
Verherrliche Meine Sache, damit Ich dir die Geheimnisse Meiner Größe offenbare und auf dich strahle mit ewigem Lichte.
42
O Sohn des Menschen!
Sei demütig vor Mir, damit Ich gnädiglich bei dir einkehre. Erhebe dich für den Triumph Meiner Sache, damit du noch auf Erden den Sieg erlangest.
43
O Sohn des Seins!
Gedenke Meiner auf Meiner Erde, damit Ich deiner gedenke in Meinem Himmel. So werden Meine Augen und deine Augen erquickt.
44
O Sohn des Thrones!
Dein Ohr ist Mein Ohr – höre damit; dein Auge ist Mein Auge – schaue damit, auf dass du tief im Herzen Meine höchste Heiligkeit bezeugest und Ich in Mir deine erhabene Stufe bestätige.
45
O Sohn des Seins!
Suche das Martyrium auf Meinem Pfade, zufrieden mit Meinem Wohlgefallen und dankbar für Meine Fügung, damit du mit Mir unter dem Baldachin der Erhabenheit hinter dem Thronzelt der Herrlichkeit ruhest.
46
O Sohn des Menschen!
Denke nach und überlege wohl: Willst du in deinem Bette sterben oder als Märtyrer dein Blut im Staube auf Meinem Pfad vergießen, als Künder Meines Befehls und als Offenbarung Meines Lichtes im erhabensten Paradiese? Entscheide dich richtig, o Diener!
47
O Sohn des Menschen!
Bei Meiner Schönheit! Wenn du dein Haar mit deinem Blute färbst, so ist dies in Meinen Augen größer als die Schöpfung des Weltalls und das Licht beider Welten. Strebe danach, o Diener!
48
O Sohn des Menschen!
Für alles gibt es ein Zeichen. Das Zeichen der Liebe ist Standhaftigkeit in Meinem Ratschluss und Geduld in Meinen Prüfungen.
49
O Sohn des Menschen!
Der aufrichtig Liebende sehnt sich nach Drangsal wie der Empörer nach Vergebung und der Sünder nach Erbarmen.
50
O Sohn des Menschen!
Wenn dich auf Meinem Pfad keine Trübsal befiele, wie könntest du die Wege derer beschreiten, die mit Meinem Wohlgefallen zufrieden sind? Und wenn keine Prüfungen dich heimsuchten in deiner Sehnsucht nach Mir, wie könntest du dann das Licht in deiner Liebe zu Meiner Schönheit erlangen?
51
O Sohn des Menschen!
Meine Trübsal ist Meine Vorsehung. Äußerlich ist sie Feuer und Züchtigung, zuinnerst aber Licht und Gnade. Eile ihr entgegen, auf dass du ein ewiges Licht und ein unsterblicher Geist werdest. Dies ist Mein Gebot an dich, beachte es!
52
O Sohn des Menschen!
Ist Wohlstand dir beschieden, so juble nicht, und ist Erniedrigung dein Los, so gräme dich nicht; denn beides wird vergehen und nicht mehr sein.
53
O Sohn des Seins!
Kehrt Armut bei dir ein, so traure nicht, denn einst wird der König des Reichtums Einkehr halten bei dir. Fürchte nicht die Erniedrigung, denn Herrlichkeit wird dich einstmals umgeben.
54
O Sohn des Seins!
Wenn du dein Herz auf das zeitlose, unvergängliche Reich und das urewige Leben richtest, dann entsage der sterblichen, flüchtigen Herrschaft!
55
O Sohn des Seins!
Nicht auf diese Welt richte dein Sinnen und Trachten, denn im Feuer prüfen Wir das Gold und mit Gold prüfen Wir Unsere Diener.
56
O Sohn des Menschen!
Du verlangst nach Gold, und Ich wünsche, dass du dich von ihm lösest. Du wähnst dich reich in seinem Besitz, wo Ich in der Heiligung davon deinen Reichtum sehe. Bei Meinem Leben! Dies ist Mein Wissen, jenes dein Wahn – wie passt beides zueinander?
57
O Sohn des Menschen!
Spende Meinen Reichtum Meinen Armen, damit du im Himmel aus der Fülle nie verblassenden Glanzes und den Schätzen unvergänglicher Herrlichkeit schöpfest. Aber bei Meinem Leben: Mir deine Seele darzubringen, ist weit herrlicher – könntest du doch mit Meinen Augen sehen!
58
O Sohn des Menschen!
Der Tempel des Seins ist Mein Thron. Reinige ihn von allem, damit Ich darin wohne und bleibe.
59
O Sohn des Seins!
Dein Herz ist Meine Wohnstatt. Heilige es für Mein Kommen. Dein Geist ist der Ort Meines Erscheinens. Läutere ihn für Meine Offenbarung.
60
O Sohn des Menschen!
Stecke die Hand in den BusenA1 Meines Gewandes, auf dass Ich Mich leuchtend und strahlend über dir erhebe.
61
O Sohn des Menschen!
Erhebe dich zu Meinem Himmel, dass dir die Freude der Wiedervereinigung widerfahre, und trinke den unvergleichlichen Wein aus dem Kelche immerwährender Herrlichkeit.
62
O Sohn des Menschen!
Viele deiner Tage sind dahingegangen, und es galt dir nur das eigene Verlangen voll Wunsch und Wahn. Wie lange noch willst du auf deinem Lager schlafen? – Wache auf, denn hoch am Mittag steht die Sonne und will auch dir mit dem Licht der Schönheit scheinen!
63
O Sohn des Menschen!
Dir strahlt das Licht vom Horizont des heiligen Berges, und der Geist der Erleuchtung weht im Sinai deines Herzens. So befreie dich von den Schleiern eitlen Wahns und komm an Meinen Hof, auf dass du tauglich werdest zu ewigem Leben und würdig, Mir zu begegnen. Der Tod wird dann nicht über dich kommen, noch Schwäche und Verdruss.
64
O Sohn des Menschen!
Meine Ewigkeit ist Meine Schöpfung; für dich erschuf Ich sie. Mache sie zum Gewande deines Tempels. Meine Einheit ist Mein Werk; um deinetwillen erschuf Ich sie. Bekleide dich damit, auf dass du für immer die Offenbarung Meines ewigen Wesens werdest.
65
O Sohn des Menschen!
Meine Erhabenheit ist Meine Gabe an dich, Meine Größe das Zeichen Meines Erbarmens. Was Mir gebührt, wird niemand verstehen und keiner beschreiben. Wahrlich, in den Gewölben Meiner Geheimnisse und den Schatzkammern Meines Gebotes verwahre ich sie zum Zeichen Meiner Gunst für Meine Diener und Meiner Barmherzigkeit für Mein Volk.
66
O Kinder des göttlichen, unsichtbaren Wesens!
Ihr werdet gehindert sein, Mich zu lieben, und die Seelen werden verstört, wenn sie Meiner gedenken; denn die Vernunft kann Mich nicht begreifen und das Herz Mich nicht fassen.
67
O Sohn der Schönheit!
Bei Meinem Geist und Meiner Gunst! Bei Meinem Erbarmen und Meiner Schönheit! Alles, was Ich dir in der Sprache der Macht offenbarte und mit der Feder der Kraft niederschrieb, entspricht deiner Fähigkeit und deinem Verständnis, nicht Meiner Stufe und Meiner Weise.
68
O Menschenkinder!
Wisst ihr, warum Wir euch alle aus dem gleichen Staub erschufen? Damit sich keiner über den anderen erhebe. Bedenket allzeit in eurem Herzen, wie ihr erschaffen seid. Da Wir euch alle aus dem gleichen Stoff erschufen, ziemt es euch, wie eine Seele zu sein, auf selbem Fuße zu wandeln, in gleicher Weise zu essen und im selben Lande zu wohnen, auf dass aus eurem innersten Wesen durch eure Werke die Zeichen der Einheit und das Wesen der Loslösung offenbar werden. Solches rate Ich euch, o Scharen des Lichts. Achtet wohl auf diesen Rat, damit ihr die heiligen Früchte vom Baume wundersamer Herrlichkeit erlanget.
69
O ihr Söhne des Geistes!
Ihr seid Meine Schatzkammer, denn in euch legte Ich die Perlen Meiner Geheimnisse und die Edelsteine Meines Wissens. Behütet sie vor den Fremdlingen unter Meinen Dienern und vor den Frevlern in Meinem Volk.
70
O Sohn Dessen, der durch Sein Wesen im Reiche Seines Selbstes stand!
Wisse, dass Ich alle Düfte der Heiligkeit zu dir strömen ließ, dir Mein Wort gänzlich offenbarte, Meine Großmut durch dich vollendete und für dich nur wünsche, was Ich für Mich selbst wünsche. Sei darum zufrieden mit Meinem Wohlgefallen und sei Mir dankbar.
71
O Sohn des Menschen!
Schreibe, was Wir dir offenbarten, mit der Tinte des Lichts auf die Tafel deines Geistes. Wenn du dies nicht vermagst, so mache das Wesen deines Herzens zu deiner Tinte. Bist du auch dazu außerstande, dann schreibe mit der roten Tinte, die auf Meinem Pfade vergossen ward, auf dass ihr Licht ewig leuchte. Wahrlich, schöner ist sie Mir als alles andere.
Aus dem Persischen
Im Namen des machtvollen Sprechers!
1
O Menschen mit Verstand zu verstehen und mit Ohren zu hören!
Dies ist der erste Ruf des Geliebten: O mystische Nachtigall! Nur im Rosengarten des Geistes suche deinen Ruheplatz! O Bote des Salomo der Liebe! Nur im ṢabáA2 des Vielgeliebten suche deine Zuflucht! O unsterblicher Phönix! Nur auf dem Berge der Treue lasse dich nieder! Da ist deine Wohnstatt, wenn du dich auf den Schwingen deiner Seele zum Reich des Raumlosen erhebst und dich aufmachst, dein Ziel zu erreichen.
2
O Sohn des Geistes!
Der Vogel sucht sein Nest, die Nachtigall den Zauber der Rose. Die Menschenherzen aber sind wie Vögel, die, zufrieden mit vergänglichem Staub, fern ihrem ewigen Neste in die Irre gehen. Auf den Sumpf der Achtlosigkeit starrend, sind sie der Herrlichkeit der göttlichen Gegenwart beraubt. Ach, wie seltsam, wie traurig! Um eines Bechers willen wenden sie sich ab von den wogenden Meeren des Allhöchsten und bleiben dem strahlendsten Horizonte fern.
3
O Freund!
Nur der Liebe Rose pflanze in deines Herzens Garten und lass nicht ab von der Nachtigall der Zuneigung und der Sehnsucht. Hoch schätze den Umgang mit den Gerechten, und halte dich fern von der Gesellschaft der Frevler.
4
O Sohn der Gerechtigkeit!
Wohin kann ein Liebender gehen außer ins Land seines Geliebten? Und welcher Sucher fände Ruhe fern der Sehnsucht seines Herzens? Für den aufrichtig Liebenden ist Vereinigung Leben und Trennung Tod. Seine Brust kennt keine Geduld, sein Herz keinen Frieden. Tausend Leben gäbe er hin, um zur Wohnstatt seines Geliebten zu eilen.
5
O Sohn des Staubes!
Wahrlich, Ich sage dir: Der nachlässigste aller Menschen ist, wer unnütz streitet und sich über seinen Bruder zu erheben trachtet. Sprich: O Brüder! Lasst Taten, nicht Worte eure Zier sein!
6
O Sohn der Erde!
Wisse wahrlich: Ein Herz, darinnen noch die leiseste Spur von Neid verbleibt, soll niemals in Mein ewiges Reich gelangen noch die süßen Düfte der Heiligkeit atmen, die aus Meinem hochheiligen Reiche wehen.
7
O Sohn der Liebe!
Nur ein Schritt trennt dich von den herrlichen Höhen über dir und vom himmlischen Baum der Liebe. Tue diesen Schritt, und mit dem nächsten tritt ein in das Reich der Unsterblichkeit, in der Ewigkeit Zelt. Alsdann lausche dem, was die Feder der Herrlichkeit offenbarte.
8
O Sohn der Herrlichkeit!
Eile voran auf dem Pfade der Heiligkeit und tritt ein in den Himmel der Gemeinschaft mit Mir. Läutere dein Herz mit der Flamme des Geistes und eile zum Hofe des Allhöchsten.
9
O vergänglicher Schatten!
Des Zweifels niedere Stufen lasse hinter dir und schwinge dich empor zu den erhabenen Höhen der Gewissheit. Öffne der Wahrheit Auge, die unverschleierte Schönheit zu schauen und laut zu rufen: Geheiligt sei der Herr, der vortrefflichste aller Schöpfer!
10
O Sohn der Leidenschaft!
Höre: Sterbliche Augen werden die ewige Schönheit niemals erkennen, und das leblose Herz wird sich nur der welken Blüte erfreuen. Denn Gleiches sucht Gleiches und gesellt sich gern zu seiner Art.
11
O Sohn des Staubes!
Werde blind, damit du Meine Schönheit schauest, werde taub, damit du den lieblichen Klang Meiner Stimme hörest. Leg ab alle Gelehrsamkeit, damit du an Meinem Wissen teilhabest. Löse dein Herz vom Besitz, damit du aus dem Meer Meines ewigen Reichtums einen bleibenden Anteil gewinnest. Werde blind, das heißt für alles außer Meiner Schönheit. Werde taub für alles außer Meinem Wort. Lege alle Gelehrsamkeit ab außer Meiner Erkenntnis, so dass du mit klarem Auge, reinem Herzen und wachem Ohr an Meiner Heiligkeit Hof gelangest.
12
O Mensch mit zweierlei Sehvermögen!
Schließe ein Auge und öffne das andere. Schließe das eine vor der Welt und allem, was darinnen ist, und öffne das andere für die geheiligte Schönheit des Geliebten.
13
O Meine Kinder!
Ich fürchte, so ihr nicht das Lied der Himmelstaube vernehmt, sinkt ihr in den Schatten völligen Vergessens, und ohne auf der Rose Schönheit zu blicken, kehrt ihr zurück zu Wasser und Staub.
14
O Freunde!
Verschachert nicht die ewige Schönheit um vergänglicher Schönheit willen, und hängt nicht euer Herz an die sterbliche Welt des Staubes.
15
O Sohn des Geistes!
Es kommt die Zeit, da die Nachtigall der Heiligkeit die inneren Geheimnisse nicht mehr enthüllt und ihr der himmlischen Weise und der göttlichen Stimme beraubt sein werdet.
16
O du Wesen der Achtlosigkeit!
Tausend mystische Zungen sprechen in einer Sprache, und tausend verborgene Geheimnisse werden in einem Lied offenbar; aber ach, kein Ohr ist da, welches hört, und kein Herz, das versteht.
17
O Gefährten!
Die Tore zum Raumlosen stehen offen, und die Wohnstatt des Geliebten ist geschmückt mit der Liebenden Blut, doch bis auf wenige sind alle von dieser himmlischen Stadt ausgeschlossen, und selbst von diesen ward nur eine winzige Handvoll als reinen Herzens und geheiligten Geistes befunden.
18
O ihr Bewohner des höchsten Paradieses!
Verkündet den Kindern der Gewissheit, dass in den Reichen der Heiligkeit, nahe dem himmlischen Paradiese, ein neuer Garten erschien, den die Bewohner des Reiches der Höhe umkreisen und die Unsterblichen, die im erhabenen Paradiese wohnen. So mühet euch, zu diesem Orte zu gelangen, um aus seinen Anemonen Mysterien der Liebe zu enträtseln und aus seinen ewigen Früchten das Geheimnis göttlicher, vollendeter Weisheit zu erkennen. Getröstet sind die Augen derer, die eintreten und darinnen wohnen!
19
O Meine Freunde!
Habt ihr den wahren, strahlenden Morgen vergessen, da ihr alle im heiligen, seligen Gefilde um Mich versammelt wart, unter dem Schatten des LebensbaumesA3, gepflanzt im allherrlichen Paradiese? Ehrfurchtsvoll lauschtet ihr, als Ich diese drei hochheiligen Verse sprach: O Freunde! Zieht euren Willen nicht dem Meinen vor, begehrt nichts, was Ich nicht für euch wünsche, und naht Mir nicht mit leblosem Herzen, besudelt mit weltlichen Wünschen und Begierden. Wolltet ihr nur eure Seelen heiligen, ihr würdet euch sogleich dieses Ortes und Gefildes erinnern; die Wahrheit Meiner Rede wäre dann euch allen offenbar.
20
Auf der achten der heiligsten Zeilen, auf der fünften Tafel des Paradieses, sagt Er:
O ihr, die ihr Toten gleich auf dem Lager der Achtlosigkeit liegt!
Zeitalter sind vergangen, euer kostbares Leben naht sich dem Ende, doch kein reiner Hauch gelangte von euch zu Unserem Hof der Heiligkeit. Im Meer des Unglaubens versunken, bekennt ihr doch mit den Lippen den einen, wahren Glauben an Gott. Den Ich verabscheue, liebt ihr, und Meinen Feind habt ihr euch zum Freund genommen. Gleichwohl wandelt ihr eitel und selbstzufrieden auf Meiner Erde, nicht gewahr, wie überdrüssig sie eurer ist und alles darinnen euch flieht. Wolltet ihr nur die Augen öffnen, fürwahr, ihr zöget tausend Trübsale dieser Freude vor und hieltet selbst den Tod für besser als solches Leben.
21
O wandelnde Gestalt aus Staub!
Ich wünsche Gemeinschaft mit dir, du aber hast kein Vertrauen zu Mir. Mit dem Schwerte deiner Empörung hast du den Baum deiner Hoffnung gefällt. Allezeit bin Ich dir nahe, doch du bist Mir immer fern. Unvergängliche Herrlichkeit habe Ich dir zugedacht, doch maßlose Schmach hast du dir gewählt. Kehre um, da noch Zeit ist, und nutze die Stunde!
22
O Sohn der Leidenschaft!
Gelehrte und Weise haben lange Jahre vergebens versucht, die Gegenwart des Allherrlichen zu erlangen. Sie verbrachten ihr Leben auf der Suche nach Ihm, und doch haben sie die Schönheit Seines Antlitzes nicht geschaut. Du aber gelangtest ohne Mühe zum Ziel; ohne zu suchen, fandest du das Ziel deiner Sehnsucht. Und doch bliebest du vom Schleier deines Selbstes so verhüllt, dass deine Augen des Geliebten Schönheit nicht sahen und deine Hand den Saum Seines Gewandes nicht berührte. Wer Augen hat, der schaue und wundere sich!
23
O Bewohner der Stadt der Liebe!
Tödliche Stürme bedrängen die ewig leuchtende Kerze, und schwarzer Staub verhüllt die Schönheit des himmlischen Jünglings. Der höchste König der Liebe wird unterdrückt vom Volk der Tyrannei, und der Heiligkeit Taube liegt gefangen in den Krallen von Eulen. Die Bewohner des Zeltes der Herrlichkeit und die himmlischen Heerscharen weinen und klagen, während ihr im Lande der Nachlässigkeit ruht und euch dennoch zu den aufrichtigen Freunden zählt. Wie leer ist euer Wahn!
24
O ihr Toren, die ihr für weise geltet!
Warum verkleidet ihr euch als Hirten, da ihr doch innerlich zu Wölfen wurdet, die nach Meiner Herde trachten? Ihr gleicht dem Stern, der scheinbar hell und strahlend vor des Morgens Dämmern aufgeht und die Pilger zu Meiner Stadt in die Irre und auf den Pfad des Verderbens leitet.
25
O ihr scheinbar Untadeligen, doch innerlich Verderbten!
Ihr gleicht reinem, bitterem Wasser, das äußerlich kristallklar scheint, von dem aber bei der Probe durch den göttlichen Prüfer nicht ein Tropfen angenommen wird. Ja, der Sonnenstrahl fällt gleicherweise auf den Staub wie auf den Spiegel, doch in ihrem Widerschein unterscheiden sie sich wie der Stern von der Erde – nein, unermesslich ist der Unterschied!
26
O Mein Freund dem Worte nach! Denke ein wenig nach! Hast du jemals gehört, dass Freund und Feind im selben Herzen wohnen? So vertreibe den Fremdling, dass der Freund in Seine Wohnung Einzug halte.
27
O Sohn des Staubes!
Alles im Himmel und auf Erden habe Ich dir bestimmt außer dem Menschenherzen, das Ich Meiner Schönheit und Herrlichkeit zur Wohnstatt bereitete. Du aber hast Meine Wohnung und Mein Heim einem anderen überlassen. Wann immer der Offenbarer Meiner Heiligkeit Seine Wohnstatt suchte, fand Er da einen Fremden; heimatlos eilte Er zurück zu des Geliebten Heiligtum. Dennoch verbarg Ich dein Geheimnis und wünschte nicht deine Schande.
28
O Wesen der Leidenschaft!
Wie oft kam Ich zur Dämmerstunde aus den Reichen des Raumlosen zu deiner Wohnung und fand dich auf dem Lager der Muße mit anderem beschäftigt als mit Mir. Da kehrte Ich dem Blitzstrahl des Geistes gleich zu den Reichen himmlischer Herrlichkeit zurück. Den Heerscharen der Heiligkeit an Meinem Ruhesitz droben verriet Ich nichts.
29
O Sohn der Großmut!
Aus den Wüsten des Nichtseins formte Ich dich durch den Lehm Meines Befehls. Ich befahl allen Atomen des Seins und dem Wesen alles Erschaffenen, dich zu erziehen. Noch ehe du aus deiner Mutter Schoß entbunden warst, bestimmte Ich dir zwei Quellen heller Milch, Augen, über dich zu wachen, und Herzen, dich zu lieben. Voll Güte nährte Ich dich im Schatten Meines Erbarmens und wachte über dir durch das Wesen Meiner Gnade und Gunst. Dies alles tat Ich, damit du in Mein immerwährendes Reich gelangest und Meiner unsichtbaren Gaben würdig werdest. Du aber bliebst achtlos. Herangereift missachtetest du all Meine Gaben, befangen in deinem eitlen Wahn, so dass du alles vergaßest, dich vom Tore des Freundes abwandtest und am Hofe Meines Feindes Wohnung nahmst.
30
O Sklave dieser Welt!
Zu mancher Morgenstunde wehte der Hauch Meiner Güte über dich hin und fand dich tief schlafend auf dem Lager der Achtlosigkeit. Weinend über deinen Zustand, kehrte er zurück, woher er gekommen.
31
O Sohn der Erde!
Wenn du Mich begehrst, suche niemanden außer Mir. Willst du Meine Schönheit schauen, so schließe deine Augen vor der Welt und allem, was darinnen ist. Denn Mein Wille und der Wille eines anderen sind wie Feuer und Wasser; sie können nicht im selben Herzen wohnen.
32
O Fremdling, dem Freundschaft erwiesen wird!
Die Kerze deines Herzens ist durch die Hand Meiner Macht entzündet. Lösche sie nicht durch die widrigen Winde der Selbstsucht und der Leidenschaft. Meiner zu gedenken, ist dein Heil in allen Gebrechen; vergiss dies nicht. Mache Meine Liebe zu deinem Schatz und hege sie wie dein Augenlicht und dein Leben.
33
O Mein Bruder!
Horch auf Meiner Zunge sanftes Wort und trinke den mystischen StromA4 von Meinen süßen Lippen. Säe den Samen Meiner göttlichen Weisheit in deines Herzens reinen Grund und begieße ihn mit dem Wasser der Gewissheit, damit in der geheiligten Stadt deines Herzens die Hyazinthen Meiner Erkenntnis und Weisheit frisch und grün emporsprießen.
34
O ihr Bewohner Meines Paradieses!
In den heiligen Paradiesgarten habe Ich mit gütigen Händen den jungen Baum eurer Liebe und Freundschaft gepflanzt; mit den erquickenden Schauern Meiner zärtlichen Gnade habe Ich ihn begossen. Nun, da er Früchte bringen soll, sehet zu, dass er behütet bleibe und nicht flammende Begierde und Leidenschaft ihn verzehre.
35
O Meine Freunde!
Löschet die Lampe des Irrtums und entzündet in eurem Herzen die ewig brennende Fackel göttlicher Führung. Denn bald werden die Prüfer der Menschheit in der heiligen Gegenwart des Angebeteten nichts annehmen als reinste Tugend und makellose, heilige Taten.
36
O Sohn des Staubes!
Die Weisen sind, die nicht reden, ehe sie Gehör finden, gleich wie der Mundschenk seinen Kelch nicht reicht, ehe er einen Dürstenden trifft, und der Liebende nicht aus tiefster Seele ruft, ehe er des Geliebten Schönheit schaut. So säe die Saat der Weisheit und Erkenntnis in des Herzens reine Erde und halte sie verborgen, bis die Hyazinthen göttlicher Weisheit aus dem Herzen aufsprießen und nicht aus Schlamm und Lehm.
37
In der ersten Zeile der Tafel ist folgendes aufgezeichnet und niedergeschrieben, im Heiligtum der Stiftshütte Gottes ist es verwahrt:
O Mein Diener!
Tausche die ewige Herrschaft nicht ein für das, was vergeht, und verschleudere nicht die himmlische Souveränität wegen eines weltlichen Wunsches. Hier ist der Strom ewigen Lebens, der aus dem Urquell der Feder des Allbarmherzigen fließt. Wohl denen, die da trinken!
38
O Sohn des Geistes!
Zerbrich den Käfig und dem Phönix der Liebe gleich schwinge dich auf in den Himmel der Heiligkeit. Entsage dem Selbst und ruhe, erfüllt vom Geist der Gnade, im Reiche himmlischer Reinheit.
39
O Spross des Staubes!
Sei nicht zufrieden mit der Muße eines schwindenden Tages und beraube dich nicht der ewigen Ruhe. Verschachere nicht den Garten ewiger Freude um das Häuflein Staub einer sterblichen Welt. Erhebe dich aus deinem Gefängnis zu den herrlichen Gefilden der Höhe und nimm deinen Flug aus dem vergänglichen Käfig hin zum Paradies des Raumlosen.
40
O Mein Diener!
Befreie dich aus den Banden dieser Welt und löse deine Seele aus dem Gefängnis des Selbstes. Ergreife die Gelegenheit, denn niemals kehrt sie wieder.
41
O Sohn Meiner Magd!
Erschautest du das ewige Reich, so strebtest du danach, dieser vergänglichen Welt zu entsagen. Doch dass das eine dir verborgen, die andere dir offenbar ward, ist ein Mysterium, das nur versteht, wer reinen Herzens ist.
42
O Mein Diener!
Reinige dein Herz von Bosheit, und frei von Neid tritt ein in der Heiligkeit himmlischen Hof.
43
O Meine Freunde!
Auf Pfaden wandelt, die dem Freunde wohlgefallen, und wisst, Sein Wohlgefallen ist das Wohlgefallen Seiner Geschöpfe. Das heißt: Niemand betrete seines Freundes Haus, wenn es dem Freunde nicht wohlgefällt, noch lege er Hand an dessen Schätze oder ziehe den eigenen Willen dem des Freundes vor und versuche, ihn zu übervorteilen. Denket darüber nach, die ihr einsichtig seid!
44
O Gefährte Meines Thrones!
Höre nichts Schlechtes und sieh nichts Schlechtes, erniedrige dich nicht, seufze und weine nicht! Sprich nichts Schlechtes, auf dass du nichts Schlechtes hörest, und vergrößere die Fehler anderer nicht, damit deine eigenen Fehler nicht groß erscheinen. Wünsche keinem Menschen Erniedrigung, damit deine eigene Niedrigkeit nicht offenkundig werde. Alsdann verbringe deine Lebenstage, die weniger sind als ein flüchtiger Augenblick, mit makellosem Gemüt, unbeflecktem Herzen, reinen Gedanken und geheiligtem Wesen, damit du die irdische Hülle frei und zufrieden ablegen, zum mystischen Paradiese Zuflucht nehmen und im ewigen Königreiche wohnen kannst immerdar.
45
Wehe, wehe euch, die ihr Irdisches liebt und begehrt!
Schnell wie der Blitz seid ihr am Geliebten vorübergeeilt und habt eure Herzen an teuflischen Trug gehängt. Vor leerem Wahn beugt ihr das Knie und nennt ihn Wahrheit. Auf den Dorn blicket ihr und nennt ihn Blume. Kein reiner Hauch ging von euch aus; kein Duft der Loslösung stieg aus den Auen eurer Herzen. Den liebenden Rat des Geliebten habt ihr in den Wind geschlagen und völlig von der Tafel eures Herzens getilgt. Und wie die Tiere auf dem Felde fristet ihr euer Dasein auf den Weiden der Lust und Leidenschaft.
46
O Brüder auf dem Pfade!
Warum vernachlässigt ihr des Geliebten Gedenken und haltet euch fern Seiner heiligen Gegenwart? Das Wesen der Schönheit thront im unvergleichlichen Zelt auf dem Sitze der Herrlichkeit, und ihr gebt euch ab mit sinnlosem Streit. Der süße Duft der Heiligkeit strömt, der Hauch der Großmut weht, doch ihr seid alle vom Schnupfen befallen und habt nicht daran teil. Wehe euch und denen, die auf euren Wegen wandeln und euren Spuren folgen!
47
O Kinder der Leidenschaft!
Legt ab der Hoffart Gewand und befreit euch aus dem Kleide des Hochmuts.
48
Auf der dritten hochheiligen Zeile, welche die Feder des Unsichtbaren auf der Rubinroten Tafel niederschrieb und aufzeichnete, wurde offenbart:
O Brüder!
Habt Nachsicht miteinander und hängt euer Herz nicht an die Welt. Rühmt euch nicht eurer Herrlichkeit und schämt euch nicht eurer Erniedrigung. Bei Meiner Schönheit! Aus Staub habe Ich alle Dinge erschaffen und dem Staube werde Ich sie wieder zurückgeben.
49
O Kinder des Staubes!
Berichte dem Reichen von des Armen Seufzer um Mitternacht, dass Achtlosigkeit ihn nicht auf den Pfad des Verderbens leite und er sich so den Baum wahren Reichtums verscherzt. Freigebigkeit und Großmut sind Meine Zeichen. Wohl dem, der den Schmuck Meiner Tugenden anlegt!
50
O du Inbegriff der Leidenschaft!
Leg ab alle Habsucht und strebe nach Genügsamkeit, denn der Gierige bleibt immer fern, der Genügsame aber wird immer geliebt und gelobt.
51
O Sohn Meiner Magd!
Sei nicht bekümmert in Armut noch selbstsicher im Reichtum, denn auf Armut folgt Reichtum und auf Reichtum Armut. Aber Armut in allem außer Gott ist eine wundersame Gabe. Achte sie nicht gering, denn am Ende wird sie dich reich machen in Gott. Du wirst die Bedeutung des Verses erkennen: »Wahrlich, ihr seid die Armen«Q1, und die heiligen Worte: »Gott ist der Allbesitzende«Q2 werden dem Liebenden wie der wahre Morgen herrlich strahlend am Horizont seines Herzens aufleuchten. Dann wirst du sicher auf des Reichtums Throne weilen.
52
O Kinder der Achtlosigkeit und Leidenschaft!
Meinen Feind habt ihr in Mein Haus eingelassen und Meinen Freund habt ihr daraus verstoßen, denn ihr wahrt in euren Herzen statt Meiner die Liebe zu einem anderen als Mir. Hört auf die Rede des Freundes und wendet euch Seinem Paradiese zu. Weltlich gesonnene Freunde halten zusammen aus Eigennutz, aber der wahre Freund liebt euch um eurer selbst willen. Fürwahr, zu eurer Führung hat Er unzählige Leiden getragen. Seid nicht treulos zu einem solchen Freund, nein, eilt Ihm entgegen. Also erhebt sich das Wort der Wahrheit und der Treue wie die Morgensonne am Horizont der Feder des Herrn aller Namen. Öffnet eure Ohren, das Wort Gottes zu vernehmen, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden.
53
O ihr, die ihr euch vergänglichen Reichtums brüstet!
Wisset fürwahr, dass Reichtum eine mächtige Schranke ist zwischen dem Sucher und seinem Verlangen, dem Liebenden und seinem Geliebten. Nur wenige Reiche werden zum Hofe Seiner Gegenwart gelangen, nur wenige werden die Stadt der Genügsamkeit und des Verzichts betreten. Gut steht es deshalb um den Reichen, den der Reichtum nicht vom ewigen Königreich fernhält noch der unvergänglichen Herrschaft beraubt! Beim Größten Namen! Der Glanz eines solchen Reichen soll die Himmelsbewohner so erleuchten, wie die Sonne dem Erdenvolk Licht spendet.
54
O ihr Reichen auf Erden!
Die Armen in eurer Mitte sind Mein Pfand; hütet Mein Pfand und trachtet nicht nur nach eurem Wohlergehen.
55
O Sohn der Leidenschaft!
Reinige dich vom Staub des Reichtums und betritt in vollkommenem Frieden die Reiche der Armut; dort wirst du aus dem Quell der Loslösung den Wein ewigen Lebens trinken.
56
O Mein Sohn!
Die Gesellschaft der Frevler vermehrt das Leid, die Gemeinschaft mit den Gerechten aber löst den Rost vom Herzen. Wer Gemeinschaft mit Gott sucht, der nehme Zuflucht bei Seinen Geliebten, und wer Gottes Wort hören will, der lausche den Worten Seiner Auserwählten.
57
O Sohn des Staubes!
Hab Acht! Verkehre nicht mit dem Frevler und suche nicht seine Gesellschaft, denn solcher Umgang verwandelt den Glanz des Herzens in das Feuer der Hölle.
58
O Sohn Meiner Magd!
Suchst du die Gnade des Heiligen Geistes, so pflege Gemeinschaft mit dem Gerechten, denn er trinkt den Kelch ewigen Lebens aus der Hand des unsterblichen Mundschenks, und gleich dem wahren Morgen erleuchtet und belebt er die Herzen der Toten.
59
O ihr Achtlosen!
Wähnt nicht, die Geheimnisse eures Herzens seien verborgen, nein, wisset vielmehr mit Gewissheit, dass sie in deutlichen Zeichen eingemeißelt und in der heiligen Gegenwart offenbar sind.
60
O Freunde!
Wahrlich, Ich sage: Alles, was ihr in eurem Herzen verbergt, ist Uns unverhüllt und offenbar wie der Tag. Dass es verborgen blieb, ist Unsere Gnade und Gunst, nicht euer Verdienst.
61
O Sohn des Menschen!
Einen Tautropfen aus dem unerschöpflichen Meer Meines Erbarmens ließ Ich auf die Erdenvölker fallen, fand indes keinen, der ihn beachtet hätte, weil ein jeder, den himmlischen Wein der Einheit fliehend, faulem Schmutz und Abschaum zugewandt ist und, mit dem sterblichen Becher zufrieden, den Kelch unsterblicher Schönheit verschmäht. Erbärmlich ist, womit man sich zufrieden gibt.
62
O Sohn des Staubes!
Wende deine Augen nicht ab von dem unvergleichlichen Wein des unsterblichen Geliebten und öffne sie nicht dem faulen, sterblichen Bodensatz. Nimm aus den Händen des göttlichen Mundschenks den Kelch unsterblichen Lebens, damit alle Weisheit dein sei und du die mystische Stimme aus dem Reich des Unsichtbaren rufen hörst. Lasst vernehmen, die ihr niedrigen Zielen zustrebt! Warum zieht ihr vergängliches Wasser Meinem heiligen, unvergänglichen Weine vor?
63
O ihr Völker der Welt!
Wisset wahrlich, dass unerwartetes Unheil euch verfolgt und schmerzliche Vergeltung eurer harrt. Wähnt nicht, vor Meinem Angesicht sei getilgt, was ihr begangen. Bei Meiner Schönheit! Alle eure Taten hat Meine Feder mit klaren Lettern auf Tafeln von Chrysolith gemeißelt.
64
O ihr Unterdrücker auf Erden!
Hütet euch wohl vor Tyrannei, denn Ich habe gelobt, keines Menschen Unrecht zu vergeben. Dies ist Mein Bund, den Ich auf der verwahrten Tafel unwiderruflich beschlossen und mit Meinem Siegel der Herrlichkeit besiegelt habe.
65
O ihr Empörer!
Meine Geduld hat euch dreist gemacht; Meine Langmut ließ euch gleichgültig werden; so jagt ihr nun dahin auf dem feurigen Ross der Leidenschaft, auf gefährlichen Wegen, die ins Verderben führen. Wähnt ihr Mich gleichgültig oder achtlos?
66
O ihr Auswanderer!
Die Sprache bestimmte Ich zu Meinem Gedenken, besudelt sie nicht mit übler Nachrede. Übermannt euch das Feuer des Selbstes, so gedenkt eurer eigenen Fehler und nicht der Fehler Meiner Geschöpfe; denn ein jeder kennt sich selbst besser als den anderen.
67
O ihr Kinder des Wahns!
Wisset wahrlich: Mit dem Anbruch dieses leuchtenden Morgens am Horizonte ewiger Heiligkeit werden die teuflischen Heimlichkeiten und Taten, begangen im Dunkel der Nacht, vor den Völkern dieser Welt aufgedeckt und offenbar.
68
O Halm, der aus dem Staube sprießt!
Wie kommt es, dass du mit schmutzigen Händen dein Gewand nicht berührst? Und warum suchest du mit einem Herzen voll Lust und Gier Gemeinschaft mit Mir und Eintritt in Mein heiliges Reich? Fern bist du dem, was du wünschest!
69
O Kinder Adams!
Heilige Worte und reine, treffliche Taten steigen empor in das Reich himmlischen Ruhms. Strebt, dass eure Werke vom Staub der Selbstsucht und Heuchelei geläutert und am Hof der Herrlichkeit angenommen werden; denn bald werden die Prüfer der Menschheit in der heiligen Gegenwart des Angebeteten nur noch wahre Tugend und makellos reine Werke annehmen. So strahlt die Sonne der Weisheit und des göttlichen Geheimnisses am Horizont des göttlichen Willens. Selig, wer sich ihr zukehrt.
70
O Sohn der Weltlichkeit!
Schön sind die Gefilde wahren Seins, o dass du zu ihnen gelangtest! Herrlich ist das Reich der Ewigkeit, o dass du dich über diese sterbliche Welt erhöbest! Süß ist die heilige Verzückung, wenn du vom mystischen Kelch aus den Händen des himmlischen Jünglings trinkst. So du diese Stufe erreichst, bist du erlöst von Vernichtung und Tod, von Mühsal und Sünde.
71
O Meine Freunde!
Gedenket des Bundes, den ihr mit Mir auf dem Berge Párán im heiligen Bereich von Zamán schlosset. Die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Stadt der Ewigkeit habe Ich zu Zeugen genommen, doch finde Ich jetzt keinen, der dem Bunde treu blieb. Sicherlich haben Stolz und Aufruhr ihn so aus den Herzen getilgt, dass keine Spur davon verblieb. Obwohl Ich dies wusste, habe Ich gewartet und nichts enthüllt.
72
O Mein Diener!
Du gleichst einem wohlgeschmiedeten Schwert, das im Dunkel der Scheide verhüllt seinen Wert vor dem Kundigen verbirgt. So komm hervor aus der Scheide des Ichs und der Begierde, damit dein Wert vor aller Welt blitze und blinke.
73
O Mein Freund!
Du bist die Sonne am Himmel Meiner Heiligkeit. Verdunkle nicht deinen Glanz mit dem Schmutz der Welt. Zerreiße den Schleier der Achtlosigkeit, strahle auf aus den Wolken und kleide alle Dinge in das Prachtgewand des Lebens.
74
O Kinder der Eitelkeit!
Vergänglicher Herrschaft willen verzichtet ihr auf Mein unvergängliches Reich. Ihr schmückt euch mit der Welt buntem Tand und brüstet euch dessen. Bei Meiner Schönheit! Alle werde Ich unter der grauen Decke des Staubes versammeln und der Farben Vielfalt tilgen, außer bei denen, die Meine Farbe wählen, welche heiligt von aller Farbe.
75
O Kinder der Achtlosigkeit!
Hängt nicht euer Herz an eine Herrschaft, die vergeht, und freut euch ihrer nicht. Ihr gleicht dem achtlosen Vogel, der unbekümmert in den Zweigen zwitschert, bis ihn der Vogelfänger Tod plötzlich in den Staub wirft. Lied, Gestalt und Farbe sind dahin, ohne eine Spur zu hinterlassen. Habt darum Acht, o Knechte der Begierde!
76
O Sohn Meiner Magd!
Früher wurde durch Worte geführt, nun aber sollen Taten uns leiten. Vom Menschen müssen heilige Taten ausgehen. Worte sind allen gemein, reine, heilige Taten sind nur Unseren Geliebten eigen. Darum strebt mit ganzer Seele, euch durch Taten auszuzeichnen. Solches raten Wir euch auf dieser heiligen, strahlenden Tafel.
77
O Sohn der Gerechtigkeit!
Zur Nachtzeit begab sich die Unsterbliche Schönheit von der smaragdenen Höhe der Treue zum Sadratu’l-MuntaháA5 und weinte so bitterlich, dass die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Reiche droben in Sein Klagen einstimmten. Nach dem Grund des Klagens und Weinens befragt, gab Er zur Antwort: Wie geheißen, weilte Ich erwartungsvoll auf dem Hügel der Treue, doch atmete Ich von denen, die auf Erden wohnen, nicht den Duft der Treue. Alsdann zur Rückkehr gerufen, gewahrte Ich etliche Tauben der Heiligkeit schmerzlich gequält in den Klauen irdischer Hunde. Daraufhin eilte die Himmelsdienerin entschleiert und leuchtend aus ihrer mystischen Wohnstatt und fragte nach ihren Namen, und alle wurden genannt bis auf einen. Als auf dringendes Bitten der erste Buchstabe erklang, strömten die Bewohner der himmlischen Gemächer von ihrem Wohnsitz der Herrlichkeit herbei. Und da der zweite Buchstabe verkündet ward, fielen sie allesamt nieder in den Staub. Da erscholl ein Ruf aus dem innersten Heiligtum: »Bis hierher und nicht weiter!« Wahrlich, Wir bezeugen, was sie getan haben und noch immer tun.
78
O Sohn Meiner Magd!
Trinke von den Lippen des Barmherzigen den Strom des göttlichen Geheimnisses und schaue im Morgenrot göttlicher Rede der Weisheit Sonne in entschleiertem Glanz. Säe die Saaten Meiner göttlichen Weisheit in des Herzens reinen Grund und tränke sie mit den Wassern der Gewissheit, damit die Hyazinthen des Wissens und der Weisheit frisch und grün in der heiligen Stadt des Herzens aufsprießen.
79
O Sohn der Lust!
Wie lange noch willst du schweben in den Sphären der Lust? Schwingen gab Ich dir, in die Reiche mystischer Heiligkeit zu fliegen, nicht in die Gefilde teuflischen Trugs. Einen Kamm gab Ich dir, Meine schwarzen Locken zu kämmen, und nicht damit Meine Kehle zu zerfleischen.
80
O Meine Diener!
Ihr seid die Bäume Meines Gartens. Ihr müsst edle, köstliche Früchte tragen, euch und anderen zum Nutzen. Darum soll sich jeder einem Gewerbe oder einem Beruf widmen, denn darin liegt das Geheimnis des Wohlstandes, o ihr Einsichtigen! Der Erfolg hängt von den Mitteln ab, und Gottes Gnade soll euch allgenügend sein. Bäume, die keine Frucht tragen, waren seit je fürs Feuer bestimmt und werden es allezeit sein.
81
O Mein Diener!
Am verächtlichsten ist, wer keine Frucht bringt auf Erden. Solche Menschen werden wahrlich zu den Toten gezählt, ja, die Toten sind besser vor Gott als diese trägen, nichtsnutzigen Seelen.
82
O Meine Diener!
Die besten Menschen sind jene, die sich den Unterhalt durch ihren Beruf verdienen und ihn für sich und ihre Angehörigen verwenden in der Liebe zu Gott, dem Herrn aller Welten.
Die mystische, wundersame Braut, zuvor hinter dem Schleier der Rede verborgen, ist nun durch Gottes Gnade und Seine göttliche Gunst offenbart, dem strahlenden Lichte gleich, das von des Geliebten Schönheit ausgeht. Ich bezeuge, o Freunde: Die Gunst ist erwiesen, der Sinn erfüllt, der Beweis erbracht, das Zeugnis abgelegt. Lasst nun sehen, was euer Mühen auf dem Pfade der Loslösung erbringt. So wurde die göttliche Gunst euch und allen im Himmel und auf Erden in vollem Maße gewährt. Aller Lobpreis sei Gott, dem Herrn aller Welten!
Quellenangaben
Q1 Qur’án 35:15 – Anm. d. Hrsg.
Q2 Qur’án 35:15 – Anm. d. Hrsg.
Anmerkungen
A1 Jayb; vgl. Ex. 4:6, Qur’án 27:12 – Anm. d. Hrsg.
A2 vgl. Qur’án 27:15–44; 34:15 – Anm. d. Hrsg.
A3 Anísá, der ›göttliche Lotosbaum‹, der ›Baum des Lebens‹ – Anm. d. Hrsg.
A4 Salsabíl, vgl. Qur’án 76:18 – Anm. d. Hrsg.
A5 vgl. Qur’án 53:14, 53:16 – Anm. d. Hrsg.
Die Verborgenen Worte
Bahá’u’lláh
Aus dem Arabischen
Er ist der Allherrlichste!
Dies ist herabgekommen aus dem Reiche der Herrlichkeit, gesprochen mit der Zunge der Kraft und Macht und einstens offenbart den Propheten. Als Zeichen der Gnade für die Gerechten haben Wir den Wesenskern daraus entnommen und in das Gewand der Kürze gekleidet, damit sie dem Bunde Gottes die Treue halten, Gottes Pfand durch ihr Leben einlösen und im Reiche des Geistes den Edelstein göttlicher Tugend erlangen.
1
O Sohn des Geistes!
Dies ist Mein erster Rat: Besitze ein reines, gütiges und strahlendes Herz, damit du unvergängliche Souveränität erlangest, während von Ewigkeit zu Ewigkeit.
2
O Sohn des Geistes!
Von allem das Meistgeliebte ist Mir die Gerechtigkeit. Wende dich nicht ab von ihr, wenn du nach Mir verlangst, und vergiss sie nicht, damit Ich dir vertrauen kann. Mit ihrer Hilfe sollst du mit eigenen Augen sehen, nicht mit denen anderer, und durch eigene Erkenntnis Wissen erlangen, nicht durch die deines Nächsten. Bedenke im Herzen, wie du sein solltest. Wahrlich, Gerechtigkeit ist Meine Gabe und das Zeichen Meiner Gnade. So halte sie dir vor Augen.
3
O Sohn des Menschen!
Verhüllt in Meinem unvordenklichen Sein und in der Urewigkeit Meines Wesens, wusste Ich um Meine Liebe zu dir. Darum erschuf Ich dich, prägte dir Mein Ebenbild ein und offenbarte dir Meine Schönheit.
4
O Sohn des Menschen!
Ich liebte es, dich zu erschaffen, also erschuf Ich dich. Nun liebe du Mich, damit Ich deinen Namen nenne und deine Seele mit dem Geiste des Lebens erfülle.
5
O Sohn des Seins!
Liebe Mich, damit Ich dich liebe. Wenn du Mich nicht liebst, kann Meine Liebe dich niemals erreichen. Erkenne dies, o Diener!
6
O Sohn des Seins!
Dein Paradies ist Meine Liebe. Deine himmlische Heimstatt Wiedervereinigung mit Mir. Tritt ein ohne Zaudern. So wurde es dir in Unserem himmlischen Reich und Unserer erhabenen Herrschaft bestimmt.
7
O Sohn des Menschen!
Wenn du Mich liebst, wende dich ab von dir, und wenn du Mein Wohlgefallen suchst, achte nicht auf deines, damit du in Mir vergehest und Ich ewig lebe in dir.
8
O Sohn des Geistes!
Kein Frieden ist dir beschieden, es sei denn, du entsagst deinem Selbst und wendest dich Mir zu. Denn es ziemt dir, dich Meines Namens zu rühmen und nicht des deinen, dein Vertrauen in Mich zu setzen und nicht in dich, will Ich doch allein und über alles geliebt sein.
9
O Sohn des Seins!
Meine Liebe ist Meine feste Burg. Wer sie betritt, ist sicher und wohlbehütet; wer sich abwendet, wird gewiss in die Irre gehen und verderben.
10
O Sohn des Wortes!
Du bist Meine Burg. Tritt ein, auf dass du sicher wohnest. Meine Liebe ist in dir. Erkenne dies, damit du Mich nahe findest.
11
O Sohn des Seins!
Du bist Meine Lampe, und Mein Licht ist in dir. Entnimm daraus dein Leuchten und suche niemanden als Mich, denn Ich habe dich reich erschaffen und Meine Gunst über dich ergossen.
12
O Sohn des Seins!
Mit den Händen der Macht erschuf Ich dich, mit den Fingern der Kraft formte Ich dich, und Ich barg in dich das Wesen Meines Lichtes. Sei damit zufrieden und suche nichts anderes, denn Mein Werk ist vollkommen und Mein Gebot bindend. Sei dessen gewiss und zweifle nicht.
13
O Sohn des Geistes!
Reich erschuf Ich dich, warum machst du dich selbst arm? Edel erschuf Ich dich, warum erniedrigst du dich selbst? Aus dem Wesen des Wissens gab Ich dir Leben, warum suchst du Erleuchtung bei anderen als Mir? Aus dem Ton der Liebe formte Ich dich, warum befasst du dich mit anderem? Schaue in dich, dass du Mich in dir findest, mächtig, stark und selbstbestehend.
14
O Sohn des Menschen!
Du bist Mein Besitz, und Mein Besitz vergeht nicht. Warum fürchtest du deine Vergänglichkeit? Du bist Mein Licht, und Mein Licht verlöscht nie. Warum fürchtest du dein Verlöschen? Du bist Meine Herrlichkeit, und Meine Herrlichkeit schwindet nicht. Du bist Mein Gewand, und Mein Gewand veraltet nicht. So bleibe in deiner Liebe zu Mir, damit du Mich im Reiche der Herrlichkeit findest.
15
O Sohn des Wortes!
Wende dein Antlitz Mir zu und entsage allem außer Mir, denn Mein Reich ist beständig und Meine Herrschaft vergeht nicht. Suchtest du einen anderen als Mich, dein Trachten wäre vergeblich, selbst wenn du das Weltall in Ewigkeit durchforschtest.
16
O Sohn des Lichtes!
Vergiss alles außer Mir und werde vertraut mit Meinem Geiste. Dies gehört zum Wesen Meiner Gebote, darum halte dich daran.
17
O Sohn des Menschen!
Lass dir genügen an Mir und suche keinen anderen Helfer, denn keiner außer Mir kann dir jemals genügen.
18
O Sohn des Geistes!
Erbitte nicht von Mir, was Wir nicht für dich wünschen. Sei darum zufrieden mit dem, was Wir für dich bestimmt haben, denn das ist, was dir nützt, wenn du dich damit begnügst.
19
O Sohn der wunderbaren Schau!
Einen Hauch Meines Geistes blies Ich dir ein, damit du Mich liebest. Warum hast du Mich verlassen und einen anderen Geliebten begehrt?
20
O Sohn des Geistes!
Mein Recht auf dich ist groß und nicht zu vergessen. Meine Gnade für dich ist überreich und nicht zu verschleiern. Meine Liebe wohnt in dir und ist nicht zu verbergen. Mein Licht ist dir offenbar und nicht zu verdunkeln.
21
O Sohn des Menschen!
An den Baum strahlender Herrlichkeit habe Ich dir die erlesensten Früchte gehängt. Warum kehrst du dich ab und gibst dich mit Schlechterem zufrieden? Komm zurück zu dem, was besser für dich ist im Reiche der Höhe.
22
O Sohn des Geistes!
Edel erschuf Ich dich, doch du erniedrigst dich. So erhebe dich zu dem, wozu du erschaffen bist.
23
O Sohn des Höchsten!
Zum Ewigen rufe Ich dich, doch du suchst das Vergängliche. Was ließ dich Unseren Wunsch missachten und deinem eigenen folgen?
24
O Sohn des Menschen!
Überschreite deine Grenzen nicht und begehre nicht, was dir nicht ziemt. Wirf dich nieder vor dem Antlitz deines Gottes, des Herrn der Macht und Stärke.
25
O Sohn des Geistes!
Protze nicht vor dem Armen, denn Ich führe ihn auf seinem Wege, sehe dich in deinem Jammer und verwerfe dich für alle Zeit.
26
O Sohn des Seins!
Wie konntest du deine eigenen Fehler vergessen und dich mit den Fehlern der anderen befassen? Wer solches tut, ist von Mir verworfen.
27
O Sohn des Menschen!
Sprich nicht über die Sünden anderer, solange du selbst ein Sünder bist. So du dieses Gebot übertrittst, bist du verworfen – dies bezeuge Ich dir.
28
O Sohn des Geistes!
Wisse fürwahr: Wer die Menschen zur Gerechtigkeit ruft und selber frevelt, ist nicht von Mir, selbst wenn er Meinen Namen trüge.
29
O Sohn des Seins!
Mute keiner Seele zu, was andere dir nicht zumuten sollen, und sprich nicht von dem, was du nicht tust. Dies ist Mein Gebot an dich. Gehorche ihm!
30
O Sohn des Menschen!
Verleugne Meinen Diener nicht, wenn er etwas von dir erbittet, denn sein Antlitz ist Mein Antlitz. So schäme dich vor Mir.
31
O Sohn des Seins!
Lege dir selbst jeden Tag Rechenschaft ab, ehe du zur Rechenschaft gezogen wirst. Denn unerwartet kommt der Tod, und dann musst du deine Taten verantworten.
32
O Sohn des Höchsten!
Den Tod machte Ich dir zum Boten der Freude. Warum bist du traurig? Das Licht erschuf Ich, dich zu erleuchten. Warum verhüllst du dich vor ihm?
33
O Sohn des Geistes!
Mit der freudigen Botschaft des Lichtes grüße Ich dich: Freue dich! Zum Hofe der Heiligkeit rufe Ich dich: Wohne darin, damit du ewig in Frieden lebest!
34
O Sohn des Geistes!
Der Geist der Heiligkeit bringt dir die frohe Botschaft der Wiedervereinigung. Warum bist du traurig? Der Geist der Macht bestätigt dich in Seiner Sache. Warum verhüllst du dich? Das Licht Seines Antlitzes führt dich. Wie kannst du irregehen?
35
O Sohn des Menschen!
Gräme dich nicht, außer du bist Uns ferne; und freue dich nicht, außer du kommst Uns nahe und kehrest zu Uns zurück.
36
O Sohn des Menschen!
Frohlocke vor Herzensfreude, damit du würdig seiest, Mir zu begegnen und Meine Schönheit widerzuspiegeln.
37
O Sohn des Menschen!
Entkleide dich nicht selbst Meines köstlichen Gewandes und verscherze dir nicht deinen Anteil an Meinem wundersamen Quell, dass dich nicht ewig dürste.
38
O Sohn des Seins!
Wandle in Meinen Gesetzen aus Liebe zu Mir und entsage deinen eigenen Wünschen, wenn du Mein Wohlgefallen suchst.
39
O Sohn des Menschen!
Vernachlässige Meine Gebote nicht, wenn du Meine Schönheit liebst, und vergiss Meine Ratschläge nicht, wenn du nach Meinem Wohlgefallen strebst.
40
O Sohn des Menschen!
Durcheile die Weiten des Alls und durchquere die Höhen des Himmels – du wirst doch keine Ruhe finden, außer im Gehorsam gegen Unser Gebot und in der Demut vor Unserem Antlitz.
41
O Sohn des Menschen!
Verherrliche Meine Sache, damit Ich dir die Geheimnisse Meiner Größe offenbare und auf dich strahle mit ewigem Lichte.
42
O Sohn des Menschen!
Sei demütig vor Mir, damit Ich gnädiglich bei dir einkehre. Erhebe dich für den Triumph Meiner Sache, damit du noch auf Erden den Sieg erlangest.
43
O Sohn des Seins!
Gedenke Meiner auf Meiner Erde, damit Ich deiner gedenke in Meinem Himmel. So werden Meine Augen und deine Augen erquickt.
44
O Sohn des Thrones!
Dein Ohr ist Mein Ohr – höre damit; dein Auge ist Mein Auge – schaue damit, auf dass du tief im Herzen Meine höchste Heiligkeit bezeugest und Ich in Mir deine erhabene Stufe bestätige.
45
O Sohn des Seins!
Suche das Martyrium auf Meinem Pfade, zufrieden mit Meinem Wohlgefallen und dankbar für Meine Fügung, damit du mit Mir unter dem Baldachin der Erhabenheit hinter dem Thronzelt der Herrlichkeit ruhest.
46
O Sohn des Menschen!
Denke nach und überlege wohl: Willst du in deinem Bette sterben oder als Märtyrer dein Blut im Staube auf Meinem Pfad vergießen, als Künder Meines Befehls und als Offenbarung Meines Lichtes im erhabensten Paradiese? Entscheide dich richtig, o Diener!
47
O Sohn des Menschen!
Bei Meiner Schönheit! Wenn du dein Haar mit deinem Blute färbst, so ist dies in Meinen Augen größer als die Schöpfung des Weltalls und das Licht beider Welten. Strebe danach, o Diener!
48
O Sohn des Menschen!
Für alles gibt es ein Zeichen. Das Zeichen der Liebe ist Standhaftigkeit in Meinem Ratschluss und Geduld in Meinen Prüfungen.
49
O Sohn des Menschen!
Der aufrichtig Liebende sehnt sich nach Drangsal wie der Empörer nach Vergebung und der Sünder nach Erbarmen.
50
O Sohn des Menschen!
Wenn dich auf Meinem Pfad keine Trübsal befiele, wie könntest du die Wege derer beschreiten, die mit Meinem Wohlgefallen zufrieden sind? Und wenn keine Prüfungen dich heimsuchten in deiner Sehnsucht nach Mir, wie könntest du dann das Licht in deiner Liebe zu Meiner Schönheit erlangen?
51
O Sohn des Menschen!
Meine Trübsal ist Meine Vorsehung. Äußerlich ist sie Feuer und Züchtigung, zuinnerst aber Licht und Gnade. Eile ihr entgegen, auf dass du ein ewiges Licht und ein unsterblicher Geist werdest. Dies ist Mein Gebot an dich, beachte es!
52
O Sohn des Menschen!
Ist Wohlstand dir beschieden, so juble nicht, und ist Erniedrigung dein Los, so gräme dich nicht; denn beides wird vergehen und nicht mehr sein.
53
O Sohn des Seins!
Kehrt Armut bei dir ein, so traure nicht, denn einst wird der König des Reichtums Einkehr halten bei dir. Fürchte nicht die Erniedrigung, denn Herrlichkeit wird dich einstmals umgeben.
54
O Sohn des Seins!
Wenn du dein Herz auf das zeitlose, unvergängliche Reich und das urewige Leben richtest, dann entsage der sterblichen, flüchtigen Herrschaft!
55
O Sohn des Seins!
Nicht auf diese Welt richte dein Sinnen und Trachten, denn im Feuer prüfen Wir das Gold und mit Gold prüfen Wir Unsere Diener.
56
O Sohn des Menschen!
Du verlangst nach Gold, und Ich wünsche, dass du dich von ihm lösest. Du wähnst dich reich in seinem Besitz, wo Ich in der Heiligung davon deinen Reichtum sehe. Bei Meinem Leben! Dies ist Mein Wissen, jenes dein Wahn – wie passt beides zueinander?
57
O Sohn des Menschen!
Spende Meinen Reichtum Meinen Armen, damit du im Himmel aus der Fülle nie verblassenden Glanzes und den Schätzen unvergänglicher Herrlichkeit schöpfest. Aber bei Meinem Leben: Mir deine Seele darzubringen, ist weit herrlicher – könntest du doch mit Meinen Augen sehen!
58
O Sohn des Menschen!
Der Tempel des Seins ist Mein Thron. Reinige ihn von allem, damit Ich darin wohne und bleibe.
59
O Sohn des Seins!
Dein Herz ist Meine Wohnstatt. Heilige es für Mein Kommen. Dein Geist ist der Ort Meines Erscheinens. Läutere ihn für Meine Offenbarung.
60
O Sohn des Menschen!
Stecke die Hand in den BusenA1 Meines Gewandes, auf dass Ich Mich leuchtend und strahlend über dir erhebe.
61
O Sohn des Menschen!
Erhebe dich zu Meinem Himmel, dass dir die Freude der Wiedervereinigung widerfahre, und trinke den unvergleichlichen Wein aus dem Kelche immerwährender Herrlichkeit.
62
O Sohn des Menschen!
Viele deiner Tage sind dahingegangen, und es galt dir nur das eigene Verlangen voll Wunsch und Wahn. Wie lange noch willst du auf deinem Lager schlafen? – Wache auf, denn hoch am Mittag steht die Sonne und will auch dir mit dem Licht der Schönheit scheinen!
63
O Sohn des Menschen!
Dir strahlt das Licht vom Horizont des heiligen Berges, und der Geist der Erleuchtung weht im Sinai deines Herzens. So befreie dich von den Schleiern eitlen Wahns und komm an Meinen Hof, auf dass du tauglich werdest zu ewigem Leben und würdig, Mir zu begegnen. Der Tod wird dann nicht über dich kommen, noch Schwäche und Verdruss.
64
O Sohn des Menschen!
Meine Ewigkeit ist Meine Schöpfung; für dich erschuf Ich sie. Mache sie zum Gewande deines Tempels. Meine Einheit ist Mein Werk; um deinetwillen erschuf Ich sie. Bekleide dich damit, auf dass du für immer die Offenbarung Meines ewigen Wesens werdest.
65
O Sohn des Menschen!
Meine Erhabenheit ist Meine Gabe an dich, Meine Größe das Zeichen Meines Erbarmens. Was Mir gebührt, wird niemand verstehen und keiner beschreiben. Wahrlich, in den Gewölben Meiner Geheimnisse und den Schatzkammern Meines Gebotes verwahre ich sie zum Zeichen Meiner Gunst für Meine Diener und Meiner Barmherzigkeit für Mein Volk.
66
O Kinder des göttlichen, unsichtbaren Wesens!
Ihr werdet gehindert sein, Mich zu lieben, und die Seelen werden verstört, wenn sie Meiner gedenken; denn die Vernunft kann Mich nicht begreifen und das Herz Mich nicht fassen.
67
O Sohn der Schönheit!
Bei Meinem Geist und Meiner Gunst! Bei Meinem Erbarmen und Meiner Schönheit! Alles, was Ich dir in der Sprache der Macht offenbarte und mit der Feder der Kraft niederschrieb, entspricht deiner Fähigkeit und deinem Verständnis, nicht Meiner Stufe und Meiner Weise.
68
O Menschenkinder!
Wisst ihr, warum Wir euch alle aus dem gleichen Staub erschufen? Damit sich keiner über den anderen erhebe. Bedenket allzeit in eurem Herzen, wie ihr erschaffen seid. Da Wir euch alle aus dem gleichen Stoff erschufen, ziemt es euch, wie eine Seele zu sein, auf selbem Fuße zu wandeln, in gleicher Weise zu essen und im selben Lande zu wohnen, auf dass aus eurem innersten Wesen durch eure Werke die Zeichen der Einheit und das Wesen der Loslösung offenbar werden. Solches rate Ich euch, o Scharen des Lichts. Achtet wohl auf diesen Rat, damit ihr die heiligen Früchte vom Baume wundersamer Herrlichkeit erlanget.
69
O ihr Söhne des Geistes!
Ihr seid Meine Schatzkammer, denn in euch legte Ich die Perlen Meiner Geheimnisse und die Edelsteine Meines Wissens. Behütet sie vor den Fremdlingen unter Meinen Dienern und vor den Frevlern in Meinem Volk.
70
O Sohn Dessen, der durch Sein Wesen im Reiche Seines Selbstes stand!
Wisse, dass Ich alle Düfte der Heiligkeit zu dir strömen ließ, dir Mein Wort gänzlich offenbarte, Meine Großmut durch dich vollendete und für dich nur wünsche, was Ich für Mich selbst wünsche. Sei darum zufrieden mit Meinem Wohlgefallen und sei Mir dankbar.
71
O Sohn des Menschen!
Schreibe, was Wir dir offenbarten, mit der Tinte des Lichts auf die Tafel deines Geistes. Wenn du dies nicht vermagst, so mache das Wesen deines Herzens zu deiner Tinte. Bist du auch dazu außerstande, dann schreibe mit der roten Tinte, die auf Meinem Pfade vergossen ward, auf dass ihr Licht ewig leuchte. Wahrlich, schöner ist sie Mir als alles andere.
Aus dem Persischen
Im Namen des machtvollen Sprechers!
1
O Menschen mit Verstand zu verstehen und mit Ohren zu hören!
Dies ist der erste Ruf des Geliebten: O mystische Nachtigall! Nur im Rosengarten des Geistes suche deinen Ruheplatz! O Bote des Salomo der Liebe! Nur im ṢabáA2 des Vielgeliebten suche deine Zuflucht! O unsterblicher Phönix! Nur auf dem Berge der Treue lasse dich nieder! Da ist deine Wohnstatt, wenn du dich auf den Schwingen deiner Seele zum Reich des Raumlosen erhebst und dich aufmachst, dein Ziel zu erreichen.
2
O Sohn des Geistes!
Der Vogel sucht sein Nest, die Nachtigall den Zauber der Rose. Die Menschenherzen aber sind wie Vögel, die, zufrieden mit vergänglichem Staub, fern ihrem ewigen Neste in die Irre gehen. Auf den Sumpf der Achtlosigkeit starrend, sind sie der Herrlichkeit der göttlichen Gegenwart beraubt. Ach, wie seltsam, wie traurig! Um eines Bechers willen wenden sie sich ab von den wogenden Meeren des Allhöchsten und bleiben dem strahlendsten Horizonte fern.
3
O Freund!
Nur der Liebe Rose pflanze in deines Herzens Garten und lass nicht ab von der Nachtigall der Zuneigung und der Sehnsucht. Hoch schätze den Umgang mit den Gerechten, und halte dich fern von der Gesellschaft der Frevler.
4
O Sohn der Gerechtigkeit!
Wohin kann ein Liebender gehen außer ins Land seines Geliebten? Und welcher Sucher fände Ruhe fern der Sehnsucht seines Herzens? Für den aufrichtig Liebenden ist Vereinigung Leben und Trennung Tod. Seine Brust kennt keine Geduld, sein Herz keinen Frieden. Tausend Leben gäbe er hin, um zur Wohnstatt seines Geliebten zu eilen.
5
O Sohn des Staubes!
Wahrlich, Ich sage dir: Der nachlässigste aller Menschen ist, wer unnütz streitet und sich über seinen Bruder zu erheben trachtet. Sprich: O Brüder! Lasst Taten, nicht Worte eure Zier sein!
6
O Sohn der Erde!
Wisse wahrlich: Ein Herz, darinnen noch die leiseste Spur von Neid verbleibt, soll niemals in Mein ewiges Reich gelangen noch die süßen Düfte der Heiligkeit atmen, die aus Meinem hochheiligen Reiche wehen.
7
O Sohn der Liebe!
Nur ein Schritt trennt dich von den herrlichen Höhen über dir und vom himmlischen Baum der Liebe. Tue diesen Schritt, und mit dem nächsten tritt ein in das Reich der Unsterblichkeit, in der Ewigkeit Zelt. Alsdann lausche dem, was die Feder der Herrlichkeit offenbarte.
8
O Sohn der Herrlichkeit!
Eile voran auf dem Pfade der Heiligkeit und tritt ein in den Himmel der Gemeinschaft mit Mir. Läutere dein Herz mit der Flamme des Geistes und eile zum Hofe des Allhöchsten.
9
O vergänglicher Schatten!
Des Zweifels niedere Stufen lasse hinter dir und schwinge dich empor zu den erhabenen Höhen der Gewissheit. Öffne der Wahrheit Auge, die unverschleierte Schönheit zu schauen und laut zu rufen: Geheiligt sei der Herr, der vortrefflichste aller Schöpfer!
10
O Sohn der Leidenschaft!
Höre: Sterbliche Augen werden die ewige Schönheit niemals erkennen, und das leblose Herz wird sich nur der welken Blüte erfreuen. Denn Gleiches sucht Gleiches und gesellt sich gern zu seiner Art.
11
O Sohn des Staubes!
Werde blind, damit du Meine Schönheit schauest, werde taub, damit du den lieblichen Klang Meiner Stimme hörest. Leg ab alle Gelehrsamkeit, damit du an Meinem Wissen teilhabest. Löse dein Herz vom Besitz, damit du aus dem Meer Meines ewigen Reichtums einen bleibenden Anteil gewinnest. Werde blind, das heißt für alles außer Meiner Schönheit. Werde taub für alles außer Meinem Wort. Lege alle Gelehrsamkeit ab außer Meiner Erkenntnis, so dass du mit klarem Auge, reinem Herzen und wachem Ohr an Meiner Heiligkeit Hof gelangest.
12
O Mensch mit zweierlei Sehvermögen!
Schließe ein Auge und öffne das andere. Schließe das eine vor der Welt und allem, was darinnen ist, und öffne das andere für die geheiligte Schönheit des Geliebten.
13
O Meine Kinder!
Ich fürchte, so ihr nicht das Lied der Himmelstaube vernehmt, sinkt ihr in den Schatten völligen Vergessens, und ohne auf der Rose Schönheit zu blicken, kehrt ihr zurück zu Wasser und Staub.
14
O Freunde!
Verschachert nicht die ewige Schönheit um vergänglicher Schönheit willen, und hängt nicht euer Herz an die sterbliche Welt des Staubes.
15
O Sohn des Geistes!
Es kommt die Zeit, da die Nachtigall der Heiligkeit die inneren Geheimnisse nicht mehr enthüllt und ihr der himmlischen Weise und der göttlichen Stimme beraubt sein werdet.
16
O du Wesen der Achtlosigkeit!
Tausend mystische Zungen sprechen in einer Sprache, und tausend verborgene Geheimnisse werden in einem Lied offenbar; aber ach, kein Ohr ist da, welches hört, und kein Herz, das versteht.
17
O Gefährten!
Die Tore zum Raumlosen stehen offen, und die Wohnstatt des Geliebten ist geschmückt mit der Liebenden Blut, doch bis auf wenige sind alle von dieser himmlischen Stadt ausgeschlossen, und selbst von diesen ward nur eine winzige Handvoll als reinen Herzens und geheiligten Geistes befunden.
18
O ihr Bewohner des höchsten Paradieses!
Verkündet den Kindern der Gewissheit, dass in den Reichen der Heiligkeit, nahe dem himmlischen Paradiese, ein neuer Garten erschien, den die Bewohner des Reiches der Höhe umkreisen und die Unsterblichen, die im erhabenen Paradiese wohnen. So mühet euch, zu diesem Orte zu gelangen, um aus seinen Anemonen Mysterien der Liebe zu enträtseln und aus seinen ewigen Früchten das Geheimnis göttlicher, vollendeter Weisheit zu erkennen. Getröstet sind die Augen derer, die eintreten und darinnen wohnen!
19
O Meine Freunde!
Habt ihr den wahren, strahlenden Morgen vergessen, da ihr alle im heiligen, seligen Gefilde um Mich versammelt wart, unter dem Schatten des LebensbaumesA3, gepflanzt im allherrlichen Paradiese? Ehrfurchtsvoll lauschtet ihr, als Ich diese drei hochheiligen Verse sprach: O Freunde! Zieht euren Willen nicht dem Meinen vor, begehrt nichts, was Ich nicht für euch wünsche, und naht Mir nicht mit leblosem Herzen, besudelt mit weltlichen Wünschen und Begierden. Wolltet ihr nur eure Seelen heiligen, ihr würdet euch sogleich dieses Ortes und Gefildes erinnern; die Wahrheit Meiner Rede wäre dann euch allen offenbar.
20
Auf der achten der heiligsten Zeilen, auf der fünften Tafel des Paradieses, sagt Er:
O ihr, die ihr Toten gleich auf dem Lager der Achtlosigkeit liegt!
Zeitalter sind vergangen, euer kostbares Leben naht sich dem Ende, doch kein reiner Hauch gelangte von euch zu Unserem Hof der Heiligkeit. Im Meer des Unglaubens versunken, bekennt ihr doch mit den Lippen den einen, wahren Glauben an Gott. Den Ich verabscheue, liebt ihr, und Meinen Feind habt ihr euch zum Freund genommen. Gleichwohl wandelt ihr eitel und selbstzufrieden auf Meiner Erde, nicht gewahr, wie überdrüssig sie eurer ist und alles darinnen euch flieht. Wolltet ihr nur die Augen öffnen, fürwahr, ihr zöget tausend Trübsale dieser Freude vor und hieltet selbst den Tod für besser als solches Leben.
21
O wandelnde Gestalt aus Staub!
Ich wünsche Gemeinschaft mit dir, du aber hast kein Vertrauen zu Mir. Mit dem Schwerte deiner Empörung hast du den Baum deiner Hoffnung gefällt. Allezeit bin Ich dir nahe, doch du bist Mir immer fern. Unvergängliche Herrlichkeit habe Ich dir zugedacht, doch maßlose Schmach hast du dir gewählt. Kehre um, da noch Zeit ist, und nutze die Stunde!
22
O Sohn der Leidenschaft!
Gelehrte und Weise haben lange Jahre vergebens versucht, die Gegenwart des Allherrlichen zu erlangen. Sie verbrachten ihr Leben auf der Suche nach Ihm, und doch haben sie die Schönheit Seines Antlitzes nicht geschaut. Du aber gelangtest ohne Mühe zum Ziel; ohne zu suchen, fandest du das Ziel deiner Sehnsucht. Und doch bliebest du vom Schleier deines Selbstes so verhüllt, dass deine Augen des Geliebten Schönheit nicht sahen und deine Hand den Saum Seines Gewandes nicht berührte. Wer Augen hat, der schaue und wundere sich!
23
O Bewohner der Stadt der Liebe!
Tödliche Stürme bedrängen die ewig leuchtende Kerze, und schwarzer Staub verhüllt die Schönheit des himmlischen Jünglings. Der höchste König der Liebe wird unterdrückt vom Volk der Tyrannei, und der Heiligkeit Taube liegt gefangen in den Krallen von Eulen. Die Bewohner des Zeltes der Herrlichkeit und die himmlischen Heerscharen weinen und klagen, während ihr im Lande der Nachlässigkeit ruht und euch dennoch zu den aufrichtigen Freunden zählt. Wie leer ist euer Wahn!
24
O ihr Toren, die ihr für weise geltet!
Warum verkleidet ihr euch als Hirten, da ihr doch innerlich zu Wölfen wurdet, die nach Meiner Herde trachten? Ihr gleicht dem Stern, der scheinbar hell und strahlend vor des Morgens Dämmern aufgeht und die Pilger zu Meiner Stadt in die Irre und auf den Pfad des Verderbens leitet.
25
O ihr scheinbar Untadeligen, doch innerlich Verderbten!
Ihr gleicht reinem, bitterem Wasser, das äußerlich kristallklar scheint, von dem aber bei der Probe durch den göttlichen Prüfer nicht ein Tropfen angenommen wird. Ja, der Sonnenstrahl fällt gleicherweise auf den Staub wie auf den Spiegel, doch in ihrem Widerschein unterscheiden sie sich wie der Stern von der Erde – nein, unermesslich ist der Unterschied!
26
O Mein Freund dem Worte nach! Denke ein wenig nach! Hast du jemals gehört, dass Freund und Feind im selben Herzen wohnen? So vertreibe den Fremdling, dass der Freund in Seine Wohnung Einzug halte.
27
O Sohn des Staubes!
Alles im Himmel und auf Erden habe Ich dir bestimmt außer dem Menschenherzen, das Ich Meiner Schönheit und Herrlichkeit zur Wohnstatt bereitete. Du aber hast Meine Wohnung und Mein Heim einem anderen überlassen. Wann immer der Offenbarer Meiner Heiligkeit Seine Wohnstatt suchte, fand Er da einen Fremden; heimatlos eilte Er zurück zu des Geliebten Heiligtum. Dennoch verbarg Ich dein Geheimnis und wünschte nicht deine Schande.
28
O Wesen der Leidenschaft!
Wie oft kam Ich zur Dämmerstunde aus den Reichen des Raumlosen zu deiner Wohnung und fand dich auf dem Lager der Muße mit anderem beschäftigt als mit Mir. Da kehrte Ich dem Blitzstrahl des Geistes gleich zu den Reichen himmlischer Herrlichkeit zurück. Den Heerscharen der Heiligkeit an Meinem Ruhesitz droben verriet Ich nichts.
29
O Sohn der Großmut!
Aus den Wüsten des Nichtseins formte Ich dich durch den Lehm Meines Befehls. Ich befahl allen Atomen des Seins und dem Wesen alles Erschaffenen, dich zu erziehen. Noch ehe du aus deiner Mutter Schoß entbunden warst, bestimmte Ich dir zwei Quellen heller Milch, Augen, über dich zu wachen, und Herzen, dich zu lieben. Voll Güte nährte Ich dich im Schatten Meines Erbarmens und wachte über dir durch das Wesen Meiner Gnade und Gunst. Dies alles tat Ich, damit du in Mein immerwährendes Reich gelangest und Meiner unsichtbaren Gaben würdig werdest. Du aber bliebst achtlos. Herangereift missachtetest du all Meine Gaben, befangen in deinem eitlen Wahn, so dass du alles vergaßest, dich vom Tore des Freundes abwandtest und am Hofe Meines Feindes Wohnung nahmst.
30
O Sklave dieser Welt!
Zu mancher Morgenstunde wehte der Hauch Meiner Güte über dich hin und fand dich tief schlafend auf dem Lager der Achtlosigkeit. Weinend über deinen Zustand, kehrte er zurück, woher er gekommen.
31
O Sohn der Erde!
Wenn du Mich begehrst, suche niemanden außer Mir. Willst du Meine Schönheit schauen, so schließe deine Augen vor der Welt und allem, was darinnen ist. Denn Mein Wille und der Wille eines anderen sind wie Feuer und Wasser; sie können nicht im selben Herzen wohnen.
32
O Fremdling, dem Freundschaft erwiesen wird!
Die Kerze deines Herzens ist durch die Hand Meiner Macht entzündet. Lösche sie nicht durch die widrigen Winde der Selbstsucht und der Leidenschaft. Meiner zu gedenken, ist dein Heil in allen Gebrechen; vergiss dies nicht. Mache Meine Liebe zu deinem Schatz und hege sie wie dein Augenlicht und dein Leben.
33
O Mein Bruder!
Horch auf Meiner Zunge sanftes Wort und trinke den mystischen StromA4 von Meinen süßen Lippen. Säe den Samen Meiner göttlichen Weisheit in deines Herzens reinen Grund und begieße ihn mit dem Wasser der Gewissheit, damit in der geheiligten Stadt deines Herzens die Hyazinthen Meiner Erkenntnis und Weisheit frisch und grün emporsprießen.
34
O ihr Bewohner Meines Paradieses!
In den heiligen Paradiesgarten habe Ich mit gütigen Händen den jungen Baum eurer Liebe und Freundschaft gepflanzt; mit den erquickenden Schauern Meiner zärtlichen Gnade habe Ich ihn begossen. Nun, da er Früchte bringen soll, sehet zu, dass er behütet bleibe und nicht flammende Begierde und Leidenschaft ihn verzehre.
35
O Meine Freunde!
Löschet die Lampe des Irrtums und entzündet in eurem Herzen die ewig brennende Fackel göttlicher Führung. Denn bald werden die Prüfer der Menschheit in der heiligen Gegenwart des Angebeteten nichts annehmen als reinste Tugend und makellose, heilige Taten.
36
O Sohn des Staubes!
Die Weisen sind, die nicht reden, ehe sie Gehör finden, gleich wie der Mundschenk seinen Kelch nicht reicht, ehe er einen Dürstenden trifft, und der Liebende nicht aus tiefster Seele ruft, ehe er des Geliebten Schönheit schaut. So säe die Saat der Weisheit und Erkenntnis in des Herzens reine Erde und halte sie verborgen, bis die Hyazinthen göttlicher Weisheit aus dem Herzen aufsprießen und nicht aus Schlamm und Lehm.
37
In der ersten Zeile der Tafel ist folgendes aufgezeichnet und niedergeschrieben, im Heiligtum der Stiftshütte Gottes ist es verwahrt:
O Mein Diener!
Tausche die ewige Herrschaft nicht ein für das, was vergeht, und verschleudere nicht die himmlische Souveränität wegen eines weltlichen Wunsches. Hier ist der Strom ewigen Lebens, der aus dem Urquell der Feder des Allbarmherzigen fließt. Wohl denen, die da trinken!
38
O Sohn des Geistes!
Zerbrich den Käfig und dem Phönix der Liebe gleich schwinge dich auf in den Himmel der Heiligkeit. Entsage dem Selbst und ruhe, erfüllt vom Geist der Gnade, im Reiche himmlischer Reinheit.
39
O Spross des Staubes!
Sei nicht zufrieden mit der Muße eines schwindenden Tages und beraube dich nicht der ewigen Ruhe. Verschachere nicht den Garten ewiger Freude um das Häuflein Staub einer sterblichen Welt. Erhebe dich aus deinem Gefängnis zu den herrlichen Gefilden der Höhe und nimm deinen Flug aus dem vergänglichen Käfig hin zum Paradies des Raumlosen.
40
O Mein Diener!
Befreie dich aus den Banden dieser Welt und löse deine Seele aus dem Gefängnis des Selbstes. Ergreife die Gelegenheit, denn niemals kehrt sie wieder.
41
O Sohn Meiner Magd!
Erschautest du das ewige Reich, so strebtest du danach, dieser vergänglichen Welt zu entsagen. Doch dass das eine dir verborgen, die andere dir offenbar ward, ist ein Mysterium, das nur versteht, wer reinen Herzens ist.
42
O Mein Diener!
Reinige dein Herz von Bosheit, und frei von Neid tritt ein in der Heiligkeit himmlischen Hof.
43
O Meine Freunde!
Auf Pfaden wandelt, die dem Freunde wohlgefallen, und wisst, Sein Wohlgefallen ist das Wohlgefallen Seiner Geschöpfe. Das heißt: Niemand betrete seines Freundes Haus, wenn es dem Freunde nicht wohlgefällt, noch lege er Hand an dessen Schätze oder ziehe den eigenen Willen dem des Freundes vor und versuche, ihn zu übervorteilen. Denket darüber nach, die ihr einsichtig seid!
44
O Gefährte Meines Thrones!
Höre nichts Schlechtes und sieh nichts Schlechtes, erniedrige dich nicht, seufze und weine nicht! Sprich nichts Schlechtes, auf dass du nichts Schlechtes hörest, und vergrößere die Fehler anderer nicht, damit deine eigenen Fehler nicht groß erscheinen. Wünsche keinem Menschen Erniedrigung, damit deine eigene Niedrigkeit nicht offenkundig werde. Alsdann verbringe deine Lebenstage, die weniger sind als ein flüchtiger Augenblick, mit makellosem Gemüt, unbeflecktem Herzen, reinen Gedanken und geheiligtem Wesen, damit du die irdische Hülle frei und zufrieden ablegen, zum mystischen Paradiese Zuflucht nehmen und im ewigen Königreiche wohnen kannst immerdar.
45
Wehe, wehe euch, die ihr Irdisches liebt und begehrt!
Schnell wie der Blitz seid ihr am Geliebten vorübergeeilt und habt eure Herzen an teuflischen Trug gehängt. Vor leerem Wahn beugt ihr das Knie und nennt ihn Wahrheit. Auf den Dorn blicket ihr und nennt ihn Blume. Kein reiner Hauch ging von euch aus; kein Duft der Loslösung stieg aus den Auen eurer Herzen. Den liebenden Rat des Geliebten habt ihr in den Wind geschlagen und völlig von der Tafel eures Herzens getilgt. Und wie die Tiere auf dem Felde fristet ihr euer Dasein auf den Weiden der Lust und Leidenschaft.
46
O Brüder auf dem Pfade!
Warum vernachlässigt ihr des Geliebten Gedenken und haltet euch fern Seiner heiligen Gegenwart? Das Wesen der Schönheit thront im unvergleichlichen Zelt auf dem Sitze der Herrlichkeit, und ihr gebt euch ab mit sinnlosem Streit. Der süße Duft der Heiligkeit strömt, der Hauch der Großmut weht, doch ihr seid alle vom Schnupfen befallen und habt nicht daran teil. Wehe euch und denen, die auf euren Wegen wandeln und euren Spuren folgen!
47
O Kinder der Leidenschaft!
Legt ab der Hoffart Gewand und befreit euch aus dem Kleide des Hochmuts.
48
Auf der dritten hochheiligen Zeile, welche die Feder des Unsichtbaren auf der Rubinroten Tafel niederschrieb und aufzeichnete, wurde offenbart:
O Brüder!
Habt Nachsicht miteinander und hängt euer Herz nicht an die Welt. Rühmt euch nicht eurer Herrlichkeit und schämt euch nicht eurer Erniedrigung. Bei Meiner Schönheit! Aus Staub habe Ich alle Dinge erschaffen und dem Staube werde Ich sie wieder zurückgeben.
49
O Kinder des Staubes!
Berichte dem Reichen von des Armen Seufzer um Mitternacht, dass Achtlosigkeit ihn nicht auf den Pfad des Verderbens leite und er sich so den Baum wahren Reichtums verscherzt. Freigebigkeit und Großmut sind Meine Zeichen. Wohl dem, der den Schmuck Meiner Tugenden anlegt!
50
O du Inbegriff der Leidenschaft!
Leg ab alle Habsucht und strebe nach Genügsamkeit, denn der Gierige bleibt immer fern, der Genügsame aber wird immer geliebt und gelobt.
51
O Sohn Meiner Magd!
Sei nicht bekümmert in Armut noch selbstsicher im Reichtum, denn auf Armut folgt Reichtum und auf Reichtum Armut. Aber Armut in allem außer Gott ist eine wundersame Gabe. Achte sie nicht gering, denn am Ende wird sie dich reich machen in Gott. Du wirst die Bedeutung des Verses erkennen: »Wahrlich, ihr seid die Armen«Q1, und die heiligen Worte: »Gott ist der Allbesitzende«Q2 werden dem Liebenden wie der wahre Morgen herrlich strahlend am Horizont seines Herzens aufleuchten. Dann wirst du sicher auf des Reichtums Throne weilen.
52
O Kinder der Achtlosigkeit und Leidenschaft!
Meinen Feind habt ihr in Mein Haus eingelassen und Meinen Freund habt ihr daraus verstoßen, denn ihr wahrt in euren Herzen statt Meiner die Liebe zu einem anderen als Mir. Hört auf die Rede des Freundes und wendet euch Seinem Paradiese zu. Weltlich gesonnene Freunde halten zusammen aus Eigennutz, aber der wahre Freund liebt euch um eurer selbst willen. Fürwahr, zu eurer Führung hat Er unzählige Leiden getragen. Seid nicht treulos zu einem solchen Freund, nein, eilt Ihm entgegen. Also erhebt sich das Wort der Wahrheit und der Treue wie die Morgensonne am Horizont der Feder des Herrn aller Namen. Öffnet eure Ohren, das Wort Gottes zu vernehmen, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden.
53
O ihr, die ihr euch vergänglichen Reichtums brüstet!
Wisset fürwahr, dass Reichtum eine mächtige Schranke ist zwischen dem Sucher und seinem Verlangen, dem Liebenden und seinem Geliebten. Nur wenige Reiche werden zum Hofe Seiner Gegenwart gelangen, nur wenige werden die Stadt der Genügsamkeit und des Verzichts betreten. Gut steht es deshalb um den Reichen, den der Reichtum nicht vom ewigen Königreich fernhält noch der unvergänglichen Herrschaft beraubt! Beim Größten Namen! Der Glanz eines solchen Reichen soll die Himmelsbewohner so erleuchten, wie die Sonne dem Erdenvolk Licht spendet.
54
O ihr Reichen auf Erden!
Die Armen in eurer Mitte sind Mein Pfand; hütet Mein Pfand und trachtet nicht nur nach eurem Wohlergehen.
55
O Sohn der Leidenschaft!
Reinige dich vom Staub des Reichtums und betritt in vollkommenem Frieden die Reiche der Armut; dort wirst du aus dem Quell der Loslösung den Wein ewigen Lebens trinken.
56
O Mein Sohn!
Die Gesellschaft der Frevler vermehrt das Leid, die Gemeinschaft mit den Gerechten aber löst den Rost vom Herzen. Wer Gemeinschaft mit Gott sucht, der nehme Zuflucht bei Seinen Geliebten, und wer Gottes Wort hören will, der lausche den Worten Seiner Auserwählten.
57
O Sohn des Staubes!
Hab Acht! Verkehre nicht mit dem Frevler und suche nicht seine Gesellschaft, denn solcher Umgang verwandelt den Glanz des Herzens in das Feuer der Hölle.
58
O Sohn Meiner Magd!
Suchst du die Gnade des Heiligen Geistes, so pflege Gemeinschaft mit dem Gerechten, denn er trinkt den Kelch ewigen Lebens aus der Hand des unsterblichen Mundschenks, und gleich dem wahren Morgen erleuchtet und belebt er die Herzen der Toten.
59
O ihr Achtlosen!
Wähnt nicht, die Geheimnisse eures Herzens seien verborgen, nein, wisset vielmehr mit Gewissheit, dass sie in deutlichen Zeichen eingemeißelt und in der heiligen Gegenwart offenbar sind.
60
O Freunde!
Wahrlich, Ich sage: Alles, was ihr in eurem Herzen verbergt, ist Uns unverhüllt und offenbar wie der Tag. Dass es verborgen blieb, ist Unsere Gnade und Gunst, nicht euer Verdienst.
61
O Sohn des Menschen!
Einen Tautropfen aus dem unerschöpflichen Meer Meines Erbarmens ließ Ich auf die Erdenvölker fallen, fand indes keinen, der ihn beachtet hätte, weil ein jeder, den himmlischen Wein der Einheit fliehend, faulem Schmutz und Abschaum zugewandt ist und, mit dem sterblichen Becher zufrieden, den Kelch unsterblicher Schönheit verschmäht. Erbärmlich ist, womit man sich zufrieden gibt.
62
O Sohn des Staubes!
Wende deine Augen nicht ab von dem unvergleichlichen Wein des unsterblichen Geliebten und öffne sie nicht dem faulen, sterblichen Bodensatz. Nimm aus den Händen des göttlichen Mundschenks den Kelch unsterblichen Lebens, damit alle Weisheit dein sei und du die mystische Stimme aus dem Reich des Unsichtbaren rufen hörst. Lasst vernehmen, die ihr niedrigen Zielen zustrebt! Warum zieht ihr vergängliches Wasser Meinem heiligen, unvergänglichen Weine vor?
63
O ihr Völker der Welt!
Wisset wahrlich, dass unerwartetes Unheil euch verfolgt und schmerzliche Vergeltung eurer harrt. Wähnt nicht, vor Meinem Angesicht sei getilgt, was ihr begangen. Bei Meiner Schönheit! Alle eure Taten hat Meine Feder mit klaren Lettern auf Tafeln von Chrysolith gemeißelt.
64
O ihr Unterdrücker auf Erden!
Hütet euch wohl vor Tyrannei, denn Ich habe gelobt, keines Menschen Unrecht zu vergeben. Dies ist Mein Bund, den Ich auf der verwahrten Tafel unwiderruflich beschlossen und mit Meinem Siegel der Herrlichkeit besiegelt habe.
65
O ihr Empörer!
Meine Geduld hat euch dreist gemacht; Meine Langmut ließ euch gleichgültig werden; so jagt ihr nun dahin auf dem feurigen Ross der Leidenschaft, auf gefährlichen Wegen, die ins Verderben führen. Wähnt ihr Mich gleichgültig oder achtlos?
66
O ihr Auswanderer!
Die Sprache bestimmte Ich zu Meinem Gedenken, besudelt sie nicht mit übler Nachrede. Übermannt euch das Feuer des Selbstes, so gedenkt eurer eigenen Fehler und nicht der Fehler Meiner Geschöpfe; denn ein jeder kennt sich selbst besser als den anderen.
67
O ihr Kinder des Wahns!
Wisset wahrlich: Mit dem Anbruch dieses leuchtenden Morgens am Horizonte ewiger Heiligkeit werden die teuflischen Heimlichkeiten und Taten, begangen im Dunkel der Nacht, vor den Völkern dieser Welt aufgedeckt und offenbar.
68
O Halm, der aus dem Staube sprießt!
Wie kommt es, dass du mit schmutzigen Händen dein Gewand nicht berührst? Und warum suchest du mit einem Herzen voll Lust und Gier Gemeinschaft mit Mir und Eintritt in Mein heiliges Reich? Fern bist du dem, was du wünschest!
69
O Kinder Adams!
Heilige Worte und reine, treffliche Taten steigen empor in das Reich himmlischen Ruhms. Strebt, dass eure Werke vom Staub der Selbstsucht und Heuchelei geläutert und am Hof der Herrlichkeit angenommen werden; denn bald werden die Prüfer der Menschheit in der heiligen Gegenwart des Angebeteten nur noch wahre Tugend und makellos reine Werke annehmen. So strahlt die Sonne der Weisheit und des göttlichen Geheimnisses am Horizont des göttlichen Willens. Selig, wer sich ihr zukehrt.
70
O Sohn der Weltlichkeit!
Schön sind die Gefilde wahren Seins, o dass du zu ihnen gelangtest! Herrlich ist das Reich der Ewigkeit, o dass du dich über diese sterbliche Welt erhöbest! Süß ist die heilige Verzückung, wenn du vom mystischen Kelch aus den Händen des himmlischen Jünglings trinkst. So du diese Stufe erreichst, bist du erlöst von Vernichtung und Tod, von Mühsal und Sünde.
71
O Meine Freunde!
Gedenket des Bundes, den ihr mit Mir auf dem Berge Párán im heiligen Bereich von Zamán schlosset. Die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Stadt der Ewigkeit habe Ich zu Zeugen genommen, doch finde Ich jetzt keinen, der dem Bunde treu blieb. Sicherlich haben Stolz und Aufruhr ihn so aus den Herzen getilgt, dass keine Spur davon verblieb. Obwohl Ich dies wusste, habe Ich gewartet und nichts enthüllt.
72
O Mein Diener!
Du gleichst einem wohlgeschmiedeten Schwert, das im Dunkel der Scheide verhüllt seinen Wert vor dem Kundigen verbirgt. So komm hervor aus der Scheide des Ichs und der Begierde, damit dein Wert vor aller Welt blitze und blinke.
73
O Mein Freund!
Du bist die Sonne am Himmel Meiner Heiligkeit. Verdunkle nicht deinen Glanz mit dem Schmutz der Welt. Zerreiße den Schleier der Achtlosigkeit, strahle auf aus den Wolken und kleide alle Dinge in das Prachtgewand des Lebens.
74
O Kinder der Eitelkeit!
Vergänglicher Herrschaft willen verzichtet ihr auf Mein unvergängliches Reich. Ihr schmückt euch mit der Welt buntem Tand und brüstet euch dessen. Bei Meiner Schönheit! Alle werde Ich unter der grauen Decke des Staubes versammeln und der Farben Vielfalt tilgen, außer bei denen, die Meine Farbe wählen, welche heiligt von aller Farbe.
75
O Kinder der Achtlosigkeit!
Hängt nicht euer Herz an eine Herrschaft, die vergeht, und freut euch ihrer nicht. Ihr gleicht dem achtlosen Vogel, der unbekümmert in den Zweigen zwitschert, bis ihn der Vogelfänger Tod plötzlich in den Staub wirft. Lied, Gestalt und Farbe sind dahin, ohne eine Spur zu hinterlassen. Habt darum Acht, o Knechte der Begierde!
76
O Sohn Meiner Magd!
Früher wurde durch Worte geführt, nun aber sollen Taten uns leiten. Vom Menschen müssen heilige Taten ausgehen. Worte sind allen gemein, reine, heilige Taten sind nur Unseren Geliebten eigen. Darum strebt mit ganzer Seele, euch durch Taten auszuzeichnen. Solches raten Wir euch auf dieser heiligen, strahlenden Tafel.
77
O Sohn der Gerechtigkeit!
Zur Nachtzeit begab sich die Unsterbliche Schönheit von der smaragdenen Höhe der Treue zum Sadratu’l-MuntaháA5 und weinte so bitterlich, dass die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Reiche droben in Sein Klagen einstimmten. Nach dem Grund des Klagens und Weinens befragt, gab Er zur Antwort: Wie geheißen, weilte Ich erwartungsvoll auf dem Hügel der Treue, doch atmete Ich von denen, die auf Erden wohnen, nicht den Duft der Treue. Alsdann zur Rückkehr gerufen, gewahrte Ich etliche Tauben der Heiligkeit schmerzlich gequält in den Klauen irdischer Hunde. Daraufhin eilte die Himmelsdienerin entschleiert und leuchtend aus ihrer mystischen Wohnstatt und fragte nach ihren Namen, und alle wurden genannt bis auf einen. Als auf dringendes Bitten der erste Buchstabe erklang, strömten die Bewohner der himmlischen Gemächer von ihrem Wohnsitz der Herrlichkeit herbei. Und da der zweite Buchstabe verkündet ward, fielen sie allesamt nieder in den Staub. Da erscholl ein Ruf aus dem innersten Heiligtum: »Bis hierher und nicht weiter!« Wahrlich, Wir bezeugen, was sie getan haben und noch immer tun.
78
O Sohn Meiner Magd!
Trinke von den Lippen des Barmherzigen den Strom des göttlichen Geheimnisses und schaue im Morgenrot göttlicher Rede der Weisheit Sonne in entschleiertem Glanz. Säe die Saaten Meiner göttlichen Weisheit in des Herzens reinen Grund und tränke sie mit den Wassern der Gewissheit, damit die Hyazinthen des Wissens und der Weisheit frisch und grün in der heiligen Stadt des Herzens aufsprießen.
79
O Sohn der Lust!
Wie lange noch willst du schweben in den Sphären der Lust? Schwingen gab Ich dir, in die Reiche mystischer Heiligkeit zu fliegen, nicht in die Gefilde teuflischen Trugs. Einen Kamm gab Ich dir, Meine schwarzen Locken zu kämmen, und nicht damit Meine Kehle zu zerfleischen.
80
O Meine Diener!
Ihr seid die Bäume Meines Gartens. Ihr müsst edle, köstliche Früchte tragen, euch und anderen zum Nutzen. Darum soll sich jeder einem Gewerbe oder einem Beruf widmen, denn darin liegt das Geheimnis des Wohlstandes, o ihr Einsichtigen! Der Erfolg hängt von den Mitteln ab, und Gottes Gnade soll euch allgenügend sein. Bäume, die keine Frucht tragen, waren seit je fürs Feuer bestimmt und werden es allezeit sein.
81
O Mein Diener!
Am verächtlichsten ist, wer keine Frucht bringt auf Erden. Solche Menschen werden wahrlich zu den Toten gezählt, ja, die Toten sind besser vor Gott als diese trägen, nichtsnutzigen Seelen.
82
O Meine Diener!
Die besten Menschen sind jene, die sich den Unterhalt durch ihren Beruf verdienen und ihn für sich und ihre Angehörigen verwenden in der Liebe zu Gott, dem Herrn aller Welten.
Die mystische, wundersame Braut, zuvor hinter dem Schleier der Rede verborgen, ist nun durch Gottes Gnade und Seine göttliche Gunst offenbart, dem strahlenden Lichte gleich, das von des Geliebten Schönheit ausgeht. Ich bezeuge, o Freunde: Die Gunst ist erwiesen, der Sinn erfüllt, der Beweis erbracht, das Zeugnis abgelegt. Lasst nun sehen, was euer Mühen auf dem Pfade der Loslösung erbringt. So wurde die göttliche Gunst euch und allen im Himmel und auf Erden in vollem Maße gewährt. Aller Lobpreis sei Gott, dem Herrn aller Welten!
Quellenangaben
Q1 Qur’án 35:15 – Anm. d. Hrsg.
Q2 Qur’án 35:15 – Anm. d. Hrsg.
Anmerkungen
A1 Jayb; vgl. Ex. 4:6, Qur’án 27:12 – Anm. d. Hrsg.
A2 vgl. Qur’án 27:15–44; 34:15 – Anm. d. Hrsg.
A3 Anísá, der ›göttliche Lotosbaum‹, der ›Baum des Lebens‹ – Anm. d. Hrsg.
A4 Salsabíl, vgl. Qur’án 76:18 – Anm. d. Hrsg.
A5 vgl. Qur’án 53:14, 53:16 – Anm. d. Hrsg.
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