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Source: Bahá'í Library Online (bahai-library.com), curated by Jonah Winters. Used by permission of the curator. Original citation: Bahá'u'lláh, Pasajes do los Escritos de Baha'u'llah, bahai-library.com.
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Pasajes do los Escritos de Bahá'u'lláh
Bahá'u'lláh
n.d.
Versión castellana basada en la traducción autorizada al inglés de SHOGHI
EFFENDI
Título original en inglés: Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh
I. ¡Loado y glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Cómo puedo yo
hacer mención de ti, si estoy seguro de que ninguna lengua, por muy
profunda que sea su sabiduría, puede magnificar debidamente tu nombre, ni
el ave del corazón humano, por grande que sea su anhelo, jamás podrá
esperar ascender al cielo de tu majestad y conocimiento.
Si te describo, oh mi Dios, como Aquel que Todo lo Percibe, me veo
compelido a admitir que aquellos que son las más elevadas
Personificaciones de la percepción, han sido creados por virtud de tu
mandato. Y si te alabo como Aquel quien es el Omnisapiente, me veo
igualmente forzado a reconocer que los Manantiales de sabiduría han sido
generados ellos mismos por la acción de tu Voluntad. Y si te ensalzo como
el Incomparable, pronto descubro que aquellos que son la más íntima
esencia de unidad, han sido enviados por ti y no son más que las
demostraciones de tu obra. Y si te aclamo como el Conocedor de todas las
cosas, debo confesar que aquellos que son la Quintaesencia del
conocimiento son sólo creación e instrumentos de tu Propósito.
Exaltado, inmensamente exaltado, eres Tú, por encima de los
esfuerzos del hombre mortal para desentrañar tu misterio, describir tu
gloria o aun insinuar la naturaleza de tu Esencia. Por tanto, por mucho
que logren tales esfuerzos, jamás podrán tener la esperanza de trascender
las limitaciones impuestas sobre tus criaturas, ya que están animados por
tu mandato y son engendrados por tu inventiva. Los sentimientos más
elevados que el más santo de los santos pueda expresar en tu alabanza, y
la más profunda sabiduría que el más erudito de los hombres pueda
proferir en su esfuerzo por comprender tu naturaleza, todos giran
alrededor de aquel Centro que está completamente subordinado a tu
Soberanía, que adora tu Belleza y es propulsado por los movimientos de tu
Pluma.
¡No! ¡Prohíbelo, oh mi Dios! que yo haya pronunciado palabras tales
que necesariamente impliquen la existencia de cualquier relación directa
entre la Pluma de tu Revelación y la esencia de todas las cosas creadas.
¡Lejos, muy lejos están Aquellos que tienen conexión contigo, la
concepción de tal relación! Toda comparación o descripción es incapaz de
hacer justicia al Árbol de tu Revelación, y todos los caminos hacia la
comprensión de la Manifestación de ti mismo y la Aurora de tu Belleza,
están cerrados.
¡Lejos, muy lejos de tu gloria está lo que hombres mortales puedan
afirmar de ti, o atribuirte, o la alabanza con que puedan glorificarte!
Cualquier deber que Tú hayas prescrito a tus siervos de ensalzar al
máximo tu majestad y gloria, es sólo una muestra de tu gracia hacia
ellos, para que puedan ascender al grado conferido a su propio ser
interior, el del conocimiento de sí mismo.
Nadie que no seas Tú ha podido, en ningún momento, sondear tu misterio o
ensalzar dignamente tu grandeza. Inescrutable, y muy por encima de la
alabanza de los hombres, permanecerás Tú eternamente. No existe otro Dios
más que Tú, el Inaccesible, el Omnipotente, el Omnisciente, el
Sacratísimo.
II. El principio de todas las cosas es el conocimiento de Dios, y
el fin de todas las cosas, la observancia estricta de todo lo que ha sido
enviado desde el empíreo de la Voluntad Divina, que abarca todo lo que
está en los cielos y en la tierra.
III. La Revelación que desde tiempo inmemorial ha sido aclamada
como el Propósito y Promesa de todos los profetas de Dios y como el más
caro deseo de sus mensajeros, ha sido ahora manifestada a los hombres por
virtud de la penetrante Voluntad del Todopoderoso y de su irresistible
mandato. El advenimiento de tal Revelación ha sido anunciado en todas las
Sagradas Escrituras. Contemplad cómo, a pesar de dicho anuncio, la
humanidad se ha desviado de su sendero y se ha apartado de su gloria.
Di: ¡Oh vosotros amantes del Dios único y verdadero! Esforzaos para
que, en verdad, le reconozcáis, y conozcáis y observéis dignamente sus
preceptos. Ésta es una Revelación bajo la cual, si un hombre derramare
por ella una gota de sangre, miríadas de océanos serán su recompensa.
Estad alertas, oh amigos, no sea que, por incumplimiento, perdáis tan
inestimable beneficio o despreciéis su trascendente rango. Considerad la
multitud de vidas que han sido, y aún están siendo, sacrificadas, en un
mundo engañado por un mero fantasma concebido por la vana imaginación de
sus pueblos. Dad gracias a Dios, ya que habéis alcanzado el deseo de
vuestros corazones y habéis sido unidos a Aquel quien es el Prometido de
todas las naciones. Proteged, con la ayuda del Dios único y verdadero,
exaltada sea su gloria, la integridad de la posición que habéis logrado y
aferraos a aquello que promueva su Causa. Él, en verdad, os ordena
aquello que es justo y que conduce a la elevación de la posición del
hombre. Glorificado sea el Todo Misericordioso, el revelador de esta
maravillosa Tabla.
IV. Este es el día en que los más excelentes favores de Dios han
sido derramados sobre los hombres, Día en que su poderosísima gracia ha
sido infundida en todas las cosas creadas. Incumbe a todos los pueblos
del mundo reconciliar sus diferencias y, con perfecta unidad y paz, morar
bajo la sombra del Árbol de su cuidado y amorosa bondad. Les incumbe
aferrarse a todo aquello que, en este Día, conduzca a la exaltación de su
posición y la promoción de sus mejores intereses. Dichosos aquellos a
quienes la gloriosísima Pluma se sintió inclinada a recordar y benditos
aquellos hombres cuyos nombres, por virtud de nuestro inescrutable
decreto, hemos preferido ocultar.
Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que todos los
hombres sean asistidos por gracia a cumplir aquello que sea aceptable a
nuestra vista. Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo será
desplegado en su lugar. De cierto, vuestro Señor habla la verdad y es el
Conocedor de cosas no vistas.
V. Éste es el Día en que el Océano de la misericordia de Dios ha
sido manifestado a los hombres, Día en que el Sol de su amorosa bondad ha
derramado su resplandor sobre ellos, Día en que las nubes de su generoso
favor han dado sombra a toda la humanidad. Éste es el tiempo para alentar
y refrescar al deprimido por medio de las vivificantes brisas de amor y
fraternidad, y por las vivientes aguas de amistad y caridad.
Aquellos que son los amados de Dios, doquiera se reúnan y a
quienquiera encuentren, deben mostrar, en su actitud hacia Dios, y en la
forma en que celebran su alabanza y gloria, tal humildad y sumisión, que
cada átomo de polvo bajo sus pies pueda atestiguar la profundidad de su
devoción. La conversación de estas almas santas debe estar dotada con
poder tal que estos mismos átomos se sientan estremecidos por su
influencia. Deben comportarse en tal forma que la tierra sobre la cual
caminan nunca pueda dirigirles palabras como éstas: "Yo debo ser
preferida antes que vosotros. Observad con qué paciencia sobrellevo la
carga que el labrador me pone encima. Yo soy el instrumento que imparte
continuamente a todos los seres las bendiciones que Aquel quien es la
Fuente de toda gracia, me ha confiado. No obstante el honor que me ha
sido conferido y las innumerables pruebas de mi riqueza, riqueza que
satisface las necesidades de toda la creación, mirad cuán grande es mi
humildad, atestiguad con cuanta sumisión permito ser hollada por los pies
de los hombres..."
Mostrad paciencia, benevolencia y amor los unos por los otros. Si
alguno de entre vosotros no pudiera captar cierta verdad o estuviera
haciendo esfuerzos para comprenderla, mostrad en vuestra conversación con
él un espíritu de suma bondad y benevolencia. Ayudadle a ver y reconocer
la verdad, sin considerarse en lo más mínimo superior a él ni poseedor de
mayores dotes.
Todo el deber del hombre en este Día es alcanzar aquella parte del
torrente de la gracia que Dios derrama para él. Por tanto, que ninguno
considere si el receptáculo es grande o pequeño. La porción de algunos
puede caber en la palma de una mano, la porción de otros pudiera llenar
una taza y la de otros alcanzar la medida de un galón.
Cada cual en este Día debería buscar lo que mejor promueva la Causa
de Dios. ¡Aquel quien es la Eterna Verdad es mi testigo! No hay nada en
este Día que pueda hacer más daño a mi Causa que la disensión y la
contienda, las disputas, el alejamiento y la apatía entre los amados de
Dios. Huid de ellos, mediante el poder de Dios y su soberana ayuda y
esforzaos para unir los corazones de los hombres en su Nombre, el
Unificador, el Omnipotente, el Omnisapiente.
Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que saboreéis obras
tales como las que son realizadas en su sendero y participéis de la
dulzura de humildad y sumisión tales como las que muestran por amor a Él.
Olvidaos de vosotros mismos y volved vuestros ojos hacia vuestro vecino.
Dedicad vuestras energías a todo aquello que promueva la educación de los
hombres. Nada es, ni jamás podrá ser, ocultado a Dios. Si camináis en su
sendero, sus incalculables e imperecederas bendiciones lloverán sobre
vosotros. Ésta es la luminosa Tabla cuyos versos han brotado de la
vibrante Pluma de Aquel quien es el Señor de todos mundos. Meditad sobre
ella en vuestros corazones y sed de los que observan sus preceptos.
VI. Observad cómo los diversos pueblos y naciones de la tierra han
estado esperando el advenimiento del Prometido. Tan pronto como Aquel
quien es el Sol de la Verdad se manifestó, he aquí, que todos se
apartaron de Él, excepto aquellos a quienes Dios quiso guiar. No nos
atrevemos a levantar, en este Día, el velo que oculta la exaltada
posición que cada creyente verdadero puede alcanzar, por cuanto el júbilo
que tal revelación provocaría bien pudiera ser causa de que algunos
sufrieran un desvanecimiento y murieran.
Aquel quien es el Corazón y Centro del Bayán ha escrito: "El germen
que contiene en sí las potencialidades de la Revelación que ha de venir
posee una potencia superior a las fuerzas combinadas de todos los que me
siguen." Y, en otra parte, Él dice: "De todos los tributos que he rendido
a Aquel que vendrá después de mí, el más grande es éste, mi confesión
escrita, que ninguna palabra mía puede describirle en forma adecuada,
como tampoco puede referencia alguna a Él mi Libro, el Bayán, hacer
justicia a su Causa."
Quienquiera haya buscado en las profundidades de los océanos que
yacen ocultos en estas exaltadas palabras y haya sondeado su significado,
se puede decir que ha descubierto un destello de la gloria inefable con
que ha sido dotada esta poderosísima, sublime y santísima Revelación. De
la excelencia de tan grande Revelación, bien puede imaginarse el honor
con que han de ser investidos sus fieles seguidores. ¡Por la rectitud del
Dios único y verdadero! Incluso el aliento de estas almas posee mayor
riqueza que todos los tesoros de la tierra. Dichoso el hombre que la ha
alcanzado y ¡ay! de los negligentes.
VII. En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede
contemplar el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha
sido proclamado y la Luz de su semblante se ha levantado sobre los
hombres. Incumbe a todos borrar de la tablilla de su corazón la huella de
toda palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos
de su Revelación, las pruebas de su Misión y las señales de su Gloria.
¡Grande, en verdad, es este Día! Las alusiones que se hacen a Él en
todas las sagradas Escrituras como el Día de Dios atestiguan su grandeza.
El alma de cada profeta de Dios, de cada mensajero divino, ha añorado
este maravilloso Día. Asimismo, todos los pueblos de la tierra han
ansiado llegar a él. Sin embargo, en cuanto se manifestó el Sol de su
Revelación en el cielo de la Voluntad de Dios, todos, excepto aquellos a
quienes el Todopoderoso quiso guiar, se mostraron confundidos y
negligentes.
¡Oh tú que me has recordado! Un agraviante velo ha separado a los
pueblos de la tierra de su gloria y ha impedido que escuchen su llamado.
Conceda Dios que la luz de la unidad envuelva a toda la tierra y que el
sello "El Reino es de Dios", sea estampado en la frente de todos sus
pueblos.
VIII. ¡Por la rectitud de Dios! Estos son los días en los cuales Él
ha puesto a prueba los corazones de todos sus mensajeros y profetas y,
más allá de ellos, a quienes montan guardia sobre su sagrado e inviolable
Santuario, los moradores del Pabellón celestial y los habitantes del
Tabernáculo de Gloria. ¡Cuán severa será, entonces, la prueba a que se
verán sometidos aquellos que conciben socios de Dios!
IX. ¡Oh Husayn! Considera cuán ansiosos estaban ciertos pueblos y
naciones de que regresara el Imán Husayn, cuya venida después de la
llegada del Qá'im, ha sido profetizada en días pasados, por los elegidos
de Dios, exaltada sea su gloria. Aún más, estas almas santas han
anunciado que cuando se manifieste Aquel quien es la Aurora de la gracia
múltiple de Dios, todos los profetas y mensajeros, incluso el Qá'im, se
reunirán bajo la sombra del Sagrado Estandarte que el Prometido
enarbolará. Esa hora ya ha llegado. El mundo está iluminado con la gloria
refulgente de su semblante. ¡Sin embargo, observa cuán lejos se han
extraviado los pueblos de su sendero! Ninguno ha creído en Él con
excepción de aquellos quienes, mediante el poder del Señor de los
Nombres, han hecho añicos los ídolos de sus vanas imaginaciones y deseos
corruptos y han entrado en la ciudad de la certeza. En este Día y en su
Nombre, el que Subsiste por sí mismo, el sello del Vino escogido de su
Revelación ha sido roto. Se está derramando su gracia sobre los hombres.
Llena tu copa y bebe en su Nombre, el Santísimo, el Más Alabado.
X. El tiempo preordinado para los pueblos y naciones de la tierra
ya ha llegado. Las promesas de Dios, según están registradas en las
sagradas Escrituras, han sido cumplidas. Desde Sión ha salido la Ley de
Dios y Jerusalén y sus montañas y campos están llenos de la gloria de su
Revelación. Feliz el hombre que pondera en su corazón aquello que ha sido
revelado en los Libros de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que
Subsiste por sí mismo. Meditad sobre esto, oh amados de Dios, y permitid
que vuestros oídos estén atentos a su Palabra, para que os sea posible,
por su gracia y misericordia, beber cuanto podáis de las cristalinas
aguas de la constancia y ser en su Causa firmes e inamovibles como la
montaña.
En el Libro de Isaías está escrito: "Entra en la roca y ocúltate en
el polvo, por temor al Señor y por la gloria de su majestad". Ningún
hombre que medite sobre este verso puede dejar de reconocer la grandeza
de esta Causa, o dudar del exaltado carácter de este Día: el Día de Dios
mismo. Este versículo es seguido por las palabras: "Y solamente el Señor
será exaltado en ese Día". Este es el Día que la Pluma del Altísimo ha
glorificado en todas las sagradas Escrituras. No hay en ellas versículo
alguno que no declare la gloria de su santo Nombre y no hay Libro que no
atestigüe la sublimidad de este exaltadísimo tema. Si mencionáramos todo
lo que ha sido revelado en estos Libros celestiales y santas Escrituras
concerniente a esta Revelación, esta Tabla llegaría a tener dimensiones
inconmensurables. Incumbe a cada ser humano en este Día, poner toda su
confianza en las múltiples generosidades de Dios y levantarse para
diseminar, con suma sabiduría, las verdades de su Causa. Entonces, y sólo
entonces, toda la tierra será envuelta por la luz matinal de su
Revelación.
XI. Toda gloria sea para este Día, Día en que las fragancias de
misericordia se han esparcido sobre todas las cosas creadas; Día tan
bendito, que las edades y siglos del pasado jamás podrán rivalizarlo; Día
en que el semblante del Antiguo de los Días se ha vuelto hacia su santa
sede. Por tanto, las voces de todas las cosas creadas, y más allá de
éstas, aquellas del Concurso en lo alto, se oyeron exclamar: "Apresúrate,
oh Carmelo, porque, ve, la luz del semblante de Dios, el Soberano del
Reino de los Nombres y Modelador de los cielos, se ha levantado sobre
ti".
Sobrecogido por efluvios de alegría, levantando su voz, exclamó:
"¡Que mi vida sea sacrificada por ti! Ya que Tú has fijado tu mirada
sobre mí, me has conferido tu munificencia y has dirigido tus pasos hacia
mí. La separación de ti, oh Fuente de vida eterna, casi me ha consumido y
mi lejanía de tu presencia ha devorado mi alma. Toda alabanza sea para ti
por haberme permitido escuchar tu llamado, por haberme honrado con tus
pasos y por haber revivido mi alma con la vivificante fragancia de tu Día
y la estremecedora voz de tu Pluma, voz que Tú ordenaste fuera tu toque
de clarín entre tu pueblo. Y cuando sonó la hora en que debía
manifestarse tu irresistible Fe, exhalaste a tu Pluma un soplo de tu
espíritu y he aquí que toda la creación fue sacudida hasta sus mismos
cimientos, descubriendo ante la humanidad aquellos misterios que yacían
ocultos en los tesoros de Aquel quien es el Poseedor de todas las cosas
creadas".
En cuanto se oyó su voz en ese exaltadísimo Lugar, Nosotros
respondimos: "Da gracias a tu Señor, oh Carmelo. El fuego de tu
separación de mí te consumía rápidamente cuando el océano de mi presencia
se levantó ante tu rostro, alegrando tus ojos y los de toda la creación y
llenando de gozo todas las cosas visibles e invisibles. Regocíjate,
porque Dios ha establecido su trono sobre ti en este Día, te ha hecho el
punto del amanecer de sus signos y la aurora de las demostraciones de su
Revelación. Dichoso aquel que te circunde, proclame la revelación de tu
gloria y relate aquello que la munificencia del Señor tu Dios ha
derramado sobre ti. Toma el Cáliz de la Inmortalidad en el nombre de tu
Señor, el Todo Glorioso, y da gracias a Él, ya que, como señal de su
misericordia hacia ti, ha transformado tu tristeza en alegría y ha
cambiado tu pena en dichosa felicidad. Él, en verdad, ama el sitio
designado la sede de su trono, que sus pies han pisado, que ha sido
honrado por su presencia, desde donde Él proclamó su llamado y sobre el
cual derramó sus lágrimas.
"Llama a Sión, oh Carmelo, y anuncia las felices nuevas: ¡Él que
estaba oculto a los ojos mortales ha venido! Su soberanía que todo lo
subyuga está manifiesta; su esplendor que todo lo abarca se ha revelado.
Está alerta, no sea que vaciles o te detengas. Apresúrate y circunda la
Ciudad de Dios que ha descendido del cielo, la Kaaba celestial a cuyo
derredor han circundado en adoración los favorecidos de Dios, los puros
de corazón y la compañía de los más excelsos ángeles. ¡Oh! cuánto ansío
anunciar a cada lugar de la superficie de la tierra y llevar a cada una
de sus ciudades las buenas nuevas de esta Revelación, a la cual ha sido
atraído el corazón del Sinaí y en cuyo nombre la Zarza Ardiente está
proclamando: 'Los reinos del cielo y de la tierra pertenecen a Dios, el
Señor de Señores'. En verdad, este es el Día en que tanto la tierra como
el mar se regocijan ante este anuncio, Día para el cual han sido
preservadas aquellas cosas que Dios, gracias a una generosidad más allá
de la comprensión de mente o corazón mortales, ha destinado para ser
reveladas. Dentro de poco Dios hará navegar su Arca sobre ti y
manifestará al pueblo de Bahá que ha sido mencionada en el Libro de los
Nombres."
Santificado sea el Señor de toda la humanidad, ante la mención de
cuyo nombre todos los átomos de la tierra han vibrado, y la Lengua de
Grandeza ha sido impulsada a exponer aquello que estaba guardado en su
conocimiento y yacía oculto en el tesoro de su poder. Él en verdad,
mediante la potencia de su nombre, el Poderoso, el Omnipotente, el
Altísimo, es el soberano de todo lo que hay en los cielos y todo lo que
hay sobre la tierra.
XII. Levantaos, oh pueblo, anticipándoos a los días de la justicia
divina, porque la hora prometida ha llegado. Estad alerta, no sea que no
comprendáis su importancia y seáis contados entre los descarriados.
XIII. Considera el pasado. Cuántos hombres, elevados y humildes,
han esperado ansiosamente, en toda época, el advenimiento de las
manifestaciones de Dios en la santificada persona de sus elegidos.
Cuántas veces han esperado su venida; con qué frecuencia han suplicado
para que sople la brisa de la misericordia divina y aparezca la Belleza
prometida desde detrás del velo del encubrimiento, y sea revelada a todo
el mundo. Y siempre que se abrieron las puertas de gracia, y las nubes de
munificencia divina se vertieron sobre la humanidad y la luz del
Invisible brilló sobre el horizonte de poder celestial, todos ellos le
negaron y se apartaron de su rostro, el rostro de Dios mismo ....
Reflexiona: ¿Cuál pudo haber sido el motivo de tales hechos? ¿Qué
pudo haber inducido a semejante comportamiento para con los Reveladores
de la belleza del Todo Glorioso? Aquello que en días pasados fue la causa
del rechazo y oposición de esos hombres, ahora ha ocasionado la
perversidad de la gente de esta época. Sostener que el testimonio de la
Providencia era incompleto y que por eso ha sido la causa del rechazo de
los hombres, no es sino blasfemia evidente. ¡Cuán lejos está de la gracia
del Todo Munífico, de su amorosa providencia y tierna misericordia,
elegir a un alma de entre todos los hombres para que guíe a sus
criaturas, y luego, por una parte, privarle de la medida plena de su
testimonio divino, y por otra, infligir severo castigo a su pueblo por
haberse apartado de su elegido! Es más, las múltiples generosidades del
Señor de todos los seres han rodeado, en todo tiempo, mediante las
manifestaciones de su divina Esencia, a la tierra y a todos los que viven
en ella. Ni por un momento ha sido retenida su gracia, ni tampoco las
lluvias de su amorosa bondad han dejado de verterse sobre la humanidad.
Por consiguiente, semejante comportamiento no puede atribuirse sino a la
estrechez de mente de aquellas almas que vagan en el valle de la
arrogancia y orgullo, que están perdidas en el desierto del alejamiento,
que caminan tras sus vanas fantasías y siguen las órdenes de los jefes de
su fe. Su interés principal es la mera oposición, y su único deseo es
desconocer la verdad. Para todo observador perspicaz es evidente y
manifiesto que si en los días de cada una de las manifestaciones del Sol
de la Verdad estos hombres hubiesen santificado sus ojos, sus oídos y sus
corazones de todo lo que hubieran visto, oído y sentido, de seguro no se
habrían privado de ver la belleza de Dios, ni se habrían extraviado lejos
de los aposentos de gloria. Pero pesaron el testimonio de Dios con la
medida de su propio conocimiento, tomado de las enseñanzas de los jefes
de su fe, y al encontrarlo en desacuerdo con su limitado entendimiento,
se levantaron a perpetrar tan indignos actos ....
¡Considera a Moisés! Armado con la vara del dominio celestial,
adornado con la blanca mano del conocimiento divino, procedente del Paran
del amor de Dios, y empuñando la serpiente del poder y majestad eterna,
brilló sobre el mundo desde el Sinaí de la luz. Llamó a todos los pueblos
y razas de la tierra al reino de la eternidad, y les invitó a participar
del fruto del árbol de la fidelidad. Seguramente conoces la feroz
oposición del Faraón y su pueblo, y de las piedras de ociosa fantasía que
las manos de los infieles lanzaron a ese Árbol bendito. Tanto es así, que
finalmente el Faraón y su pueblo se levantaron, haciendo esfuerzos
extremos para extinguir, con las aguas de la falsedad y negación, el
fuego de ese Árbol sagrado, olvidando la verdad de que ningún agua
terrenal puede apagar la llama de la sabiduría divina, ni pueden ráfagas
mortales extinguir la lámpara del dominio eterno. Más aún, semejante agua
no puede sino intensificar el ardor de la llama, y tales ráfagas no
pueden sino asegurar la conservación de la lámpara; si observaras con el
ojo del discernimiento y caminaras por el camino de la santa voluntad y
complacencia de Dios ....
Y cuando terminaron los días de Moisés, y la luz de Jesús,
brillando desde la aurora del Espíritu, envolvió al mundo, todo el pueblo
de Israel se levantó en oposición contra Él. Reclamaban que Aquel cuyo
advenimiento había predicho la Biblia, debía necesariamente promulgar y
cumplir las leyes de Moisés, en tanto que este joven nazareno, quien se
atribuía la posición del Mesías divino, había anulado la ley del divorcio
y del sábado: las más importantes de todas las leyes de Moisés. Y además,
¿qué decir de las señales de la Manifestación que había de venir? ¡Este
pueblo de Israel, aún, hasta el día de hoy, espera a la Manifestación
predicha por la Biblia! ¡Cuántas Manifestaciones de Santidad, cuántos
Reveladores de la luz sempiterna, han aparecido desde el tiempo de
Moisés, y, sin embargo, Israel, envuelto en los más densos velos de
fantasía satánica y falsas imaginaciones, aún espera que el ídolo creado
por él mismo aparecerá con los signos que él ha concebido! Así Dios les
ha castigado por sus pecados, ha extinguido en ellos el espíritu de fe, y
les ha atormentado con las llamas del fuego del infierno. Y esto sólo a
causa de que Israel rehusó comprender el significado de aquellas palabras
que fueron reveladas en la Biblia referente a los signos de la próxima
Revelación. Como jamás comprendió su verdadera significación y
aparentemente tales acontecimientos nunca ocurrieron, permaneció privado
de reconocer la belleza de Jesús y de ver la faz de Dios. ¡Y aún esperan
su venida! Desde tiempo inmemorial hasta el presente, todas las razas y
pueblos de la tierra se han aferrado a semejantes fantasías y
pensamientos indignos, privándose así de las claras aguas que fluyen de
las fuentes de pureza y santidad....
Para quienes están dotados de entendimiento, es claro y manifiesto
que cuando el fuego del amor de Jesús consumió los velos de las
limitaciones de los judíos, y su autoridad se hizo evidente y fue puesta
parcialmente en vigor, Él, el Revelador de la Belleza invisible, al
dirigirse un día a sus discípulos, se refirió a su muerte, y, encendiendo
en sus corazones el fuego de la aflicción, les dijo: "Yo me voy y vengo
otra vez a vosotros." Y en otra parte Él dijo: "Yo me voy y vendrá otro,
quien os dirá todo lo que no os he dicho, y cumplirá todo lo que he
hablado." Ambos dichos tienen un mismo significado, si consideras a las
manifestaciones de la Unidad de Dios con percepción divina.
Todo observador perspicaz reconocerá que en la dispensación del
Corán, fueron confirmados tanto el Libro como la Causa de Jesús. Y en
cuanto a los nombres, Muhammad mismo declaró: "Yo soy Jesús". Él
reconoció la verdad de las señales, profecías y palabras de Jesús, y
atestiguó que todas eran de Dios. En este sentido, ni la persona de
Jesús, ni sus escritos han diferido en los de Muhammad y de su Libro
sagrado, por cuanto ambos han abogado por la Causa de Dios, han
pronunciado su alabanza y revelado sus mandamientos. Así, Jesús mismo
declaró: "Me voy y vengo otra vez a vosotros." Considera el sol. Si
dijera: "Soy el sol de ayer", hablaría la verdad. Y si pretendiese ser
otro sol, tomando en cuenta la secuencia del tiempo, diría también la
verdad. Asimismo, Si se dijera que todos los días no son sino uno y el
mismo, sería correcto y verdadero. Y si se dijera respecto de nombres
particulares y designaciones, que difieren, esto también sería verdadero.
Pues, si bien son los mismos, se reconoce en cada uno una designación
distinta, un atributo específico, un carácter particular. Conforme a
esto, comprende la distinción, variedad y unidad características de las
diversas Manifestaciones de santidad, para que puedas entender las
alusiones hechas por el Creador de todos los nombres y atributos, a los
misterios de la distinción y unidad, y descubrir la respuesta a tu
pregunta acerca de por qué la Eterna Belleza, varias veces, se ha llamado
con nombres y títulos diferentes....
Cuando el Invisible, el Eterno, la Esencia divina, hizo que saliera
el Sol de Muhammad en el horizonte del conocimiento, entre los reparos
que pusieron contra Él los teólogos judíos estaba que después de Moisés
ningún profeta sería enviado por Dios. Ciertamente, se ha hecho mención
en las escrituras a un Ser que debía necesariamente manifestarse, quien
promovería la Fe de Moisés y fomentaría los intereses de su pueblo, de
modo que la Ley de la Dispensación de Moisés abarcase a toda la tierra.
Así se ha referido en su Libro el Rey de gloria sempiterna a las palabras
pronunciadas por esos vagabundos del valle del alejamiento y error:
"Dicen los judíos, 'La mano de Dios está encadenada'. Encadenadas estén
sus propias manos; y fueron maldecidos por lo que dijeron. Antes
¡extendidas están sus dos manos!" "La mano de Dios está por encima de sus
manos." Aunque de diversa manera han relatado los comentaristas del Corán
las circunstancias que rodearon la revelación de este versículo, con todo
debieras esforzarte por comprender su propósito. Él dice: ¡Cuán falso es
lo que los judíos han imaginado! ¿Cómo puede la mano de Aquel quien es el
Rey en verdad, quien hizo que se revelara el semblante de Moisés y le
confirió el manto de profeta; cómo puede estar encadenada y trabada con
grillos la mano de semejante Ser? ¿Cómo puede imaginársele incapaz para
enviar a otros mensajeros después de Moisés? ¡Mira lo absurdo de su
afirmación; cuán lejos se han apartado del sendero del conocimiento y la
comprensión! Observa cómo también en este día, toda esta gente se ha
ocupado con tan absurdos disparates. ¡Durante más de mil años han estado
recitando este versículo y censurando, sin saberlo, a los judíos,
ignorando totalmente que ellos mismos, abierta y secretamente, expresan
los sentimientos y creencia del pueblo judío! Seguramente estás informado
de su vana aseveración que toda Revelación ha terminado, que se han
cerrado las puertas de la misericordia divina, que de las auroras de
santidad eterna no saldrá de nuevo el sol, que para siempre se ha calmado
el Océano de la munificencia sempiterna, que los mensajeros de Dios han
cesado de aparecer desde el Tabernáculo de antigua gloria. Tal es el
grado de comprensión de esta gente mezquina y despreciable. Esta gente ha
imaginado que el flujo de la gracia de Dios, que todo lo abarca, y sus
abundantes favores, cuya interrupción ninguna mente puede contemplar, se
ha detenido. De todos lados se han levantado con tiranía, y han hecho los
mayores esfuerzos para apagar con las amargas aguas de su vana fantasía
la llama de la Zarza Ardiente de Dios, olvidando que el globo del poder
protegerá dentro de su poderosa fortaleza a la Lámpara de Dios ....
Observa cómo la soberanía de Muhammad, el Mensajero de Dios, es
evidente y está manifiesta, entre el pueblo. Tú bien sabes lo que
aconteció a su Fe en los primeros días de su dispensación. ¡ Cuán
dolorosos sufrimientos causó la mano de los infieles y errados, los
sacerdotes de esa época y sus socios, a esa Esencia espiritual, a ese muy
puro y santo Ser! ¡Cuán abundantes las zarzas y espinas que esparcieron
sobre su camino! Es evidente que esa miserable generación, en su malvada
y satánica fantasía, consideró todo daño a ese Ser inmortal como medio
para alcanzar felicidad perdurable, por cuanto los sacerdotes reconocidos
de esa época, como 'Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú 'Ámir, el ermitaño, Ka'b-ibn-
i-Ashraf, y Nadr-ibn-i-Hárith, le trataron todos como impostor y le
declararon demente y calumniado. Tan dolorosas acusaciones hicieron
contra Él, que al relatarlas, Dios prohibe que fluya la tinta, que corra
nuestra pluma o que las soporte la página. Estas imputaciones malignas
hicieron que el pueblo se levantara para atormentarle. ¡Y cuán feroz ese
tormento si los sacerdotes de la época son sus principales instigadores,
si le denuncian a sus seguidores y le arrojan de su medio declarándole
perverso! ¿No le ha sucedido lo mismo a este Siervo, y todos lo han
presenciado?
Por esta razón, Muhammad exclamó: "Ningún profeta de Dios ha
sufrido daño tal como el que Yo he sufrido". Y en el Corán se registran
todas las calumnias y reproches que se pronunciaron contra Él, así como
todas las aflicciones que sufrió. Remitíos a él para que tal vez seáis
informados de lo que aconteció a su Revelación. Tan grave era su
situación, que por un tiempo todos dejaron de tener trato con Él y con
sus compañeros. Cualquiera que se juntara con Él caía víctima de la
crueldad implacable de sus enemigos....
¡Considera cuán grande es el cambio hoy día! ¡Mira cuántos
soberanos inclinan la rodilla ante su nombre! ¡Cuán numerosas las
naciones y reinos que han buscado asilo bajo su Sombra, y que guardan
lealtad a su Fe enorgulleciéndose de ello! De los púlpitos se elevan hoy
palabras de alabanzas que con toda humildad glorifican su bendito nombre;
y de lo alto de los minaretes resuena el llamado que convoca al concurso
de su pueblo para adorarle. Aun los reyes de la tierra que han rehusado
abrazar su Fe y quitarse el manto del descreimiento, confiesan y
reconocen sin embargo la grandeza y majestad avasalladora de ese Sol de
amorosa bondad. Tal es su soberanía terrenal, de la cual ves evidencias
por todas partes. Esta soberanía debe necesariamente revelarse y
establecerse, ya sea durante la vida de cada manifestación de Dios o
después de su ascensión a su verdadera morada en los reinos de lo
alto....
Es evidente que los cambios producidos en cada Dispensación,
constituyen las nubes oscuras que se interponen entre el ojo del
entendimiento humano y la Lumbrera divina que brilla en la aurora de la
Esencia divina. Considera cómo los hombres durante generaciones han
imitado ciegamente a sus padres, y han sido educados de acuerdo con
prácticas y costumbres tales como las establecidas por los preceptos de
su Fe. Por tanto, si estos hombres descubrieran de repente que un Hombre,
que ha vivido en medio de ellos, y que respecto a toda limitación humana
ha sido igual a ellos, se ha levantado para abolir todos los principios
establecidos e impuestos por su Fe -principios en los cuales ellos
durante siglos han sido disciplinados, considerando como infieles,
descarriados y perversos a sus opositores y negadores- ellos,
ciertamente, estarían envueltos en velos e imposibilitados para reconocer
su verdad. Cosas semejantes son como "nubes" que velan los ojos de
aquellos cuyo ser interior aún no ha gustado el Salsabíl del
desprendimiento, ni ha bebido del Kawthar del conocimiento de Dios. Tales
hombres, al tomar conocimiento de esas circunstancias, llegan a velarse a
tal punto que sin la menor pregunta declaran infiel a la Manifestación de
Dios y le sentencian a muerte. Debes haber oído ya que tales cosas han
sucedido en todas las épocas, y ahora puedes observarlas en este día.
Nos incumbe, por tanto, hacer el mayor esfuerzo, para que con la
invisible ayuda de Dios, esos velos oscuros, esas nubes de pruebas
enviadas del Cielo, no nos impiden ver la belleza de su luminoso
semblante y reconocerle sólo en virtud de su propio ser.
XIV. La Divina Primavera ha llegado, oh Más Excelsa Pluma, por
cuanto la Festividad del Todo Misericordioso se acerca rápidamente.
Levántate y glorifica ante la creación entera el nombre de Dios y celebra
su alabanza de tal manera que todas las cosas creadas puedan ser
regeneradas y renovadas. Habla y no guardes silencio. El sol de suprema
felicidad brilla sobre el horizonte de nuestro nombre, el Venturoso, por
cuanto el reino del nombre de Dios ha sido adornado con el ornamento del
nombre de tu Señor, el Creador de los cielos. Levántate ante las naciones
de la tierra y ármate con el poder de este Más Grande Nombre y no seas de
los que se demoran.
Me parece que te has detenido y no te mueves sobre mi Tabla. ¿Es
posible que el resplandor del Semblante Divino te haya aturdido o que la
necia charla de los insolentes te haya llenado de pesar y paralizado tu
acción? Está alerta y no dejes que nada te prive de ensalzar la grandeza
de este Día en que el Dedo de majestad y fuerza ha abierto el sello del
Vino de la Reunión y llamado a todos los que están en el cielo y a todos
los que están en la tierra. ¿Prefieres demorarte cuando la brisa
anunciadora del Día de Dios ha soplado ya sobre ti, o eres de aquellos
que están apartados de Él como por un velo?
No he permitido que ningún velo, cualquiera que sea, oh Señor de
todos los nombres y Creador de los cielos, me aparte del reconocimiento
de las glorias de tu Día, el cual es la lámpara de guía para todo el
mundo y el signo del Antiguo de los Días para todos aquellos que habiten
en él. Mi silencio es debido a los velos que han impedido que los ojos de
tus criaturas te vean y mi mudez se debe a los impedimentos que han
privado a tu pueblo de reconocer tu verdad. Tú conoces lo que está en mí;
pero yo no conozco lo que se halla en ti. Tú eres el Omnisciente, el que
Todo lo Conoce. ¡Por tu nombre que excede todo otro nombre! Si tu mandato
predominante y sometedor, alguna vez me alcanzara, me daría poder para
revivir las almas de todos los hombres por medio de tu más excelsa
Palabra, la cual he oído de tu Lengua de poder en tu Reino de gloria. Me
permitiría anunciar la revelación de tu refulgente semblante por medio
del cual lo que yace oculto a los ojos de los hombres ha sido manifestado
en tu nombre, el Perspicaz, el Soberano Protector, el que Subsiste por sí
mismo.
Oh Pluma, ¿descubres en este Día a otro que no sea a mí? ¿Qué hay
de la creación y de sus manifestaciones? ¿Qué de los nombres y su reino?
¿Dónde han ido todas las cosas creadas ya sean visibles o invisibles?
¿Qué hay de los secretos ocultos del universo y sus revelaciones? ¡Ve
cómo la creación entera ha dejado de existir! Nada queda sino mi Rostro,
el Siempre Perdurable, el Resplandeciente, el Todo Glorioso.
Este es el Día en que nada se ve excepto los esplendores de la Luz
que brilla en el rostro de tu Señor, el Munífico, el Más Generoso.
Verdaderamente, Nosotros hemos hecho expirar a cada alma por virtud de
nuestra irresistible soberanía que todo lo sojuzga. Luego hemos hecho
surgir una nueva creación, como signo de nuestra gracia hacia los
hombres. Soy, en verdad, el Todo Generoso, el Antiguo de los Días.
Éste es el Día en que el mundo invisible proclama: "Grande es tu
bendición, oh tierra, porque has sido hecha el escabel de tu Dios y has
sido escogida como el asiento de su poderoso trono". El reino de la
gloria exclama: "Ojalá pudiera sacrificarte mi vida, porque Él, quien es
el Bienamado del Todo Misericordioso, ha establecido su soberanía sobre
ti, mediante la fuerza de su Nombre que ha sido prometido a todo lo que
existe tanto en el pasado como en el futuro". Éste es el Día en que toda
emanación de dulce olor deriva su fragancia del aroma de mi vestidura, la
que ha derramado su perfume sobre la creación entera. Éste es el Día en
que las torrentosas aguas de la vida eterna han brotado de la Voluntad
del Todo Misericordioso. ¡Apresuraos de corazón y alma y bebed cuanto
podáis, o Concurso de los reinos en lo alto!
Di: Él es la Manifestación de Aquel quien es el Incognoscible, el
Invisible de los Invisibles, si pudierais comprenderlo. Él es quien ha
puesto a descubierto, ante vosotros, la oculta y atesorada Gema, si sólo
la buscarais. Él es el único Amado de todo lo existente, ya sea del
pasado o del futuro. ¡Ojalá que pudierais poner vuestros corazones y
esperanzas en Él!
Hemos escuchado la voz de tu Súplica, oh Pluma, y disculpamos tu
silencio. ¿Qué es lo que te ha confundido tan penosamente?
La embriaguez de tu presencia, oh Bienamado de todos los mundos, me
ha asido y me ha poseído.
Levántate y proclama a la creación entera las nuevas de que Él,
quien es el Todo Misericordioso ha dirigido sus pasos hacia el Ridván y
ha entrado en él. Guía, pues, al pueblo al jardín de delicias el cual
Dios ha hecho el Trono de su Paraíso. Te hemos escogido a ti para que
seas nuestra poderosísima Trompeta, cuyo toque anunciará la resurrección
de toda la humanidad.
Di: Éste es el Paraíso en cuyo follaje el vino de la prolación ha
estampado el testimonio: "¡Aquel quien estaba oculto a los ojos de los
hombres ha sido revelado, investido con soberanía y poder!" Éste es el
Paraíso, el murmullo de cuyas hojas proclama: "¡Oh vosotros que moráis en
los cielos y en la tierra! Ha aparecido lo que antes jamás apareció.
Aquél, que desde la eternidad tenía oculto su Rostro a la vista de la
creación, ya ha venido". De la murmurante brisa que sopla entre sus ramas
se oye el clamor: "Aquel quien es el soberano Señor de todo se ha hecho
manifiesto. El Reino es de Dios", mientras que de sus fluyentes aguas se
escucha el susurro: "Todos los ojos brillan de alegría, porque Aquel
quien nadie ha contemplado, cuyo secreto nadie ha descubierto ha
levantado el velo de la gloria y ha puesto al descubierto el semblante de
la Belleza".
Dentro de este Paraíso, y desde las alturas de sus más elevados
reinos, las Doncellas del Cielo han exclamado y proclamado: "Regocijaos
vosotros moradores de los reinos en lo alto, porque los dedos de Aquel
quien es el Antiguo de los Días hacen tañer, en el nombre del Todo
Glorioso, en el centro del corazón de los cielos, la Más Grande Campana.
Las manos de la generosidad han hecho pasar las copas de la vida eterna.
Aproximaos y tomad lo que podáis. ¡Bebed con saludable fruición, oh
vosotros que sois la encarnación misma del anhelo, vosotros que sois la
personificación del deseo vehemente!"
Éste es el Día en el cual Aquel quien es el Revelador de los
nombres de Dios, ha salido del Tabernáculo de la gloria y ha proclamado a
todos los que están en los cielos y a todos los que están en la tierra:
"Retirad las copas del Paraíso y toda el agua vivificadora que contienen,
porque, ved cómo, el pueblo de Bahá ha entrado en la dichosa morada de la
Presencia divina y ha bebido el vino de la reunión del cáliz de la
belleza de su Señor, el que Todo lo que Posee, el Altísimo".
Oh Pluma, olvida el mundo de la creación y vuélvete hacia la faz de
tu Señor, el Señor de todos los nombres. Adorna entonces el mundo con el
ornamento de las favores de tu Señor, el Rey de los días sempiternos.
Porque recibimos la fragancia del Día en el cual Aquel quien es el Deseo
de todas las naciones ha derramado sobre los reinos de lo invisible y de
lo visible el esplendor de la luz de sus más excelentes nombres y los ha
envuelto con el resplandor de las luminarias de sus más bondadosos
favores, favores que nadie puede valorar salvo Aquel quien es el
omnipotente Protector de toda la creación.
No mires a las criaturas de Dios sino con ojos de bondad y
misericordia, porque nuestra amorosa providencia ha penetrado en todas
las cosas creadas y nuestra gracia ha envuelto la tierra y los cielos.
Éste es el Día en el cual los verdaderos siervos de Dios participan de
las aguas vivificantes de la reunión, Día en que los que están cerca de
Él pueden beber de las corrientes tranquilas del río de la inmortalidad,
y aquellos que creen en su unidad, beber el vino de su presencia, por el
reconocimiento de Aquel quien de todo, es el Más Alto y Último Fin,
dentro de quien la Lengua de Majestad y Gloria eleva el llamado: "Mío es
el Reino. Por derecho propio, Yo mismo soy su Soberano".
Atrae los corazones de los hombres con el llamado de Aquel que es
el solo y único Amado. Di: Ésta es la Voz de Dios, si escucharais. Ésta
es la Aurora de la Revelación de Dios, si Supierais. Éste es el lugar del
Amanecer de la Causa de Dios, si lo reconocierais. Ésta es la Fuente del
mandato de Dios, si sólo la juzgarais acertadamente. Éste es el Secreto
oculto y manifiesto, ojalá pudierais comprenderlo. ¡Oh pueblos del mundo!
En mi nombre, que trasciende todos los demás nombres, desechad las cosas
que poseéis y sumergíos en este Océano en cuyas profundidades yacen
ocultas las perlas de la sabiduría y de la prolación, océano que se mueve
en mi nombre el Todo Misericordioso. Así os instruye Aquel con quien está
el Libro Madre.
El Más Amado ha venido. En su mano derecha está el Vino sellado de
su nombre. Feliz el hombre que se vuelve hacia Él, que bebe cuanto puede
y que exclama: "¡Alabado seas Tú, oh Revelador de los signos de Dios!"
¡Por la rectitud del Todopoderoso! Cada cosa oculta ha sido manifestada
por la fuerza de la verdad. Todos los favores de Dios han sido enviados
como un signo de su gracia. Las aguas de la vida eterna, en su plenitud,
han sido brindadas a los hombres. Cada copa ha sido ofrecida a todos por
la mano del Bienamado. Acercaos y no demoréis ni un solo instante.
Benditos son aquellos que se han remontado con las alas del
desprendimiento y han alcanzado la posición que, como lo ha ordenado
Dios, ampara la creación entera; a quienes, ni las vanas imaginaciones de
los doctos, ni la multitud de las huestes de la tierra han logrado
apartar de su Causa. ¿Hay alguien entre vosotros, oh pueblo, que renuncie
al mundo y se acerque a Dios, el Señor de todos los nombres? ¿Dónde puede
encontrarse el que, por la fuerza de mi nombre, trasciende todas las
cosas creadas, deseche lo que los hombres poseen y se aferre con todo su
poder a las cosas que Dios, el Conocedor de lo visible e invisible, le ha
ordenado observar? Es así como su generosidad ha sido enviada a los
hombres, su testimonio ha sido cumplido y su prueba ha brillado sobre el
Horizonte de la misericordia. Grande será el premio ganado por aquel que
ha creído y exclamado: "¡Loado eres Tú, oh Amado de todos los mundos!
Magnificado sea tu nombre, oh Tú el Deseo de todo corazón comprensivo!"
Regocijaos con extrema alegría, oh pueblo de Bahá, cuando recordéis
el Día de felicidad suprema, en el cual la Lengua del Antiguo de los Días
ha hablado, al abandonar su Casa para dirigirse al Sitio desde el cual
derramó sobre la creación entera los esplendores de su nombre, el Todo
Misericordioso. Dios es nuestro testigo. Si reveláramos los secretos
ocultos de aquel Día todos los que moran en los cielos y en la tierra
desfallecerían y morirían, con excepción de aquellos que sean preservados
por Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente.
Tal es el efecto embriagador de las palabras de Dios, sobre Aquel
quien es el Revelador de sus indudables pruebas, que su Pluma no puede
moverse mas. Con estas palabras Él concluye su Tabla: "No hay otro Dios
fuera de mí, el Más Exaltado, el Más Poderoso, el Más Excelso, el que
Todo lo Sabe."
XV. La Pluma de la Revelación exclama: "¡En este Día, el Reino es
de Dios!" La Lengua del Poder está llamando: "¡En este Día, toda
soberanía está verdaderamente con Dios!" El Fénix de los Reinos en lo
alto anuncia desde la Rama inmortal: "¡La gloria de toda grandeza
pertenece a Dios, el Incomparable, el que Todo lo Compele!" La Paloma
Mística proclama, desde su venturosa morada, en el eterno Paraíso: "¡En
este Día, la fuente de toda munificencia proviene de Dios, el Único, el
Perdonador!" El Ave del Trono gorjea su melodía en su refugio de
santidad: "¡El supremo poder no ha de ser atribuido, en este Día, a nadie
salvo Dios, quien no tiene par, ni igual, quien es el Más Fuerte, el que
Todo lo Sojuzga!" La íntima esencia de todo lo creado entona en todas las
cosas el testimonio: "¡En este Día todo perdón fluye de Dios, con quien
nadie puede compararse, con quien nadie puede ser asociado; el Soberano
Protector de todos los hombres y el Encubridor de sus pecados!" La
Quintaesencia de la Gloria ha levantado su voz sobre mi cabeza y llama
desde tales alturas que no hay pluma ni lengua que puedan describirlas de
manera alguna: "¡Dios es mi testigo! Él, el Antiguo de los sempiternos
días ha venido, investido con majestad y poder. No hay otro Dios más que
Él, el Todo Glorioso, el Todopoderoso, el Altísimo, el Sapientísimo, el
que Todo lo Penetra, el que Todo lo Ve, el Conocedor de Todo, el Soberano
Protector, la Fuente de luz eterna!"
¡Oh mi siervo, tú que has buscado el agrado de Dios y te has
aferrado a su amor en el Día en que todos salvo unos pocos dotados de
entendimiento se han separado de Él! Dios, por su gracia, te recompense
con un premio generoso, incorruptible y eterno, por cuanto tú lo has
buscado en el Día en que los ojos fueron cegados. Sabe que si te
revelásemos una gota de las lluvias que han caído sobre Nosotros de las
manos de los envidiosos y perversos por mandato de Dios llorarías con
gran llanto y lamentarías día y noche nuestra condición. ¡Oh si pudiese
encontrar un alma perspicaz e imparcial que reconociera las maravillas de
esta Revelación, las cuales proclaman la soberanía de Dios y la grandeza
de su poder. Quisiera que tal hombre se levantara y sólo por Dios,
amonestara privada y abiertamente al pueblo, para que quizá se levanten y
ayuden a este Agraviado a quien los inicuos han afligido tan penosamente.
Me parece oír la Voz del Espíritu Santo, llamando a mis espaldas y
diciendo: Varía tu tema y altera tu tono, no sea que el corazón de aquel
que ha fijado su mirada sobre tu faz, se entristezca. Di: Por la gracia
de Dios y su poder, no he buscado la ayuda de nadie en el pasado, ni
tampoco la buscaré en el futuro. Él es quien me ayudó con el poder de la
verdad, durante los días de mi destierro en 'Iráq. Él es quien me amparó
bajo la sombra de su protección, en el tiempo en que los pueblos de la
tierra disputaban conmigo. Él es quien me permitió abandonar la ciudad,
revestido con tal majestad, que nadie, salvo el negador y el perverso
pueden dejar de reconocer.
Di: Mi ejército es mi fe en Dios, mi pueblo es la fuerza de mi
confianza en Él. Mi amor es mi estandarte y mi compañero el recuerdo de
Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el Todo Glorioso, el
Absoluto.
Levántate, oh caminante en el sendero del Amor de Dios y ayuda su
Causa. Di: Oh pueblo, no troquéis a este Joven por las vanidades de este
mundo ni por las delicias del cielo. ¡Por la rectitud del Dios único y
verdadero! Uno sólo de su cabellos excede todo lo que está en los cielos
y todo lo que está sobre la tierra. Guardaos, oh hombres, no sea que se
os tiente a separaros de Él a cambio del oro y plata que poseéis. Que su
amor sea un depósito de tesoros para vuestras almas, en el Día cuando
ninguna otra cosa, fuera de Él, os beneficiará, Día en que todo pilar
temblará, cuando la piel misma de los hombres se estremecerá, cuando
todos los ojos se alzarán aterrorizados. Di: Oh pueblos, temed a Dios y
no os alejéis con desdén de su Revelación. Caed ante Dios postrados sobre
vuestros rostros y celebrad su alabanza en el día y en la noche.
Que tu alma arda con la llama de este Fuego imperecedero, que está
encendido en lo más íntimo del corazón del mundo, de tal manera que las
aguas del universo sean incapaces de enfriar su ardor. Haz entonces,
mención de tu Señor, que quizá los negligentes entre nuestros siervos
sean amonestados por tus palabras, y los corazones de los rectos
alborocen.
XVI. Di: ¡Oh hombres! Éste es un Día inigualable. Asimismo,
inigualable debe ser la lengua que celebra la alabanza del Deseo de todas
las naciones, e inigualable el hecho que aspira a ser aceptable a su
vista. Toda la raza humana ha anhelado este Día, para cumplir quizá con
aquello que es digno de su posición y que su destino merece. Bendito el
hombre a quien los asuntos del mundo no le han impedido reconocer a Aquel
quien es el Señor de todas las cosas.
Tan ciego se ha vuelto el corazón humano que ni la desintegración
de la ciudad, ni la reducción de la montaña a polvo, ni siquiera el
agrietamiento de la tierra, pueden sacarle de su letargo. Las alusiones
hechas en las Escrituras han sido descifradas y los signos allí
registrados han sido revelados y el llamado profético es proclamado
continuamente. ¡Y, sin embargo, todos, salvo aquellos que Dios ha querido
guiar, están aturdidos en la embriaguez de su negligencia!
Ved, cómo el mundo está siendo afligido diariamente con una nueva
calamidad. Su tribulación se agrava en forma continua. Desde que la
Súriy-i-Ra'ís (Tabla a Ra'ís) fue revelada hasta el presente día, ni el
mundo se ha apaciguado, ni los corazones de sus pueblos han tenido
descanso. Una vez fue agitado por contiendas y disputas, otra fue
trastornado por guerras y ha sido víctima de enfermedades arraigadas. Su
dolencia se aproxima al estado de desesperación total, por cuanto el
verdadero Médico está privado de administrar el remedio, mientras que
practicantes inhábiles son mirados con aprobación y se les concede
completa libertad para actuar.... El polvo de la sedición ha nublado los
corazones de los hombres y ha cegado sus ojos. Dentro de poco,
comprenderán las consecuencias de lo que sus manos han forjado en el Día
de Dios. Así os advierte Él quien es el Conocedor de Todo, como está
ordenado por Aquel quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
XVII. ¡Por Aquel quien es el Gran Anuncio! El Todo Misericordioso
ha llegado investido con indiscutible soberanía. La Balanza ha sido
designada y todos los que moran en la tierra han sido congregados. La
Trompeta ha sonado, y he aquí, que todos los ojos miran fijamente con
terror y los corazones de todos los que están en los cielos y en la
tierra se han estremecido, salvo los que han sido revividos por el hálito
de los versos de Dios y se han desprendido de todas las cosas.
Éste es el Día en que la tierra dará a conocer sus nuevas. Los que
obran con iniquidad son su carga, ojalá pudierais comprenderlo. La luna
de la vana fantasía ha sido quebrada y el cielo ha difundido una palpable
humareda. Vemos la gente abatida por temor a tu Señor, el Todopoderoso,
el Más Fuerte. El Pregonero lanzó su voz y los hombres fueron lacerados,
tan grande ha sido la furia de su ira. La gente de la siniestra suspira y
se lamenta. La gente de la diestra mora en nobles habitaciones: Beben de
las manos del Todo Misericordioso el Vino que es en verdad la vida, y
son, ciertamente, los bienaventurados.
La tierra ha sido conmovida; las montañas se han desmoronado y han
aparecido los ángeles, fila tras fila ante Nosotros. La mayoría de la
gente está perpleja en su embriaguez y muestra en sus rostros los efectos
de la ira. Así hemos juntado a los que obran iniquidades. Los vemos
abalanzarse hacia su ídolo. Di: Nadie será exento en este Día del decreto
de Dios. Éste es verdaderamente un Día doloroso. Les señalamos quienes
los desviaron. Los ven, sin embargo, no los reconocen. Sus ojos están
ebrios; ellos son ciertamente un pueblo ciego. Sus pruebas son las
calumnias que profirieron; sus calumnias son condenadas por Dios, el que
Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. El Malvado ha
despertado la discordia en sus corazones y sufren un tormento que nadie
puede impedir. Se apresuran hacia los infames, llevando el registro de
los que obran iniquidades. Así son sus acciones.
Di: Los cielos han sido replegados y la tierra está asida por su
mano y los corruptos han sido retenidos por sus mechones, y, sin embargo,
no entienden. Beben del agua contaminada y no lo saben. Di: El grito ha
sido elevado y el pueblo ha salido de sus tumbas y al levantarse atisba
su derredor. Algunos se han apresurado a alcanzar la corte del Dios de la
Misericordia, otros han caído de bruces en el fuego del Infierno,
mientras que otros todavía están perdidos en su perplejidad. Los versos
de Dios han sido revelados, y no obstante, se han alejado de ellos. Su
prueba ha sido manifiesta y aún están inconscientes de ella. Cuando
contemplan la faz del Todo Misericordioso sus rostros se entristecen,
mientras se distraen. Se apresuran hacia el fuego infernal confundiéndolo
con la luz. ¡Lejos de Dios esté lo que neciamente imaginan! Di: Aunque os
llenéis de gozo o reventéis de furia, los cielos se han hendido, y Dios
ha descendido investido con radiante soberanía. Se oye cómo todas las
cosas creadas exclaman: "El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el
Omnisciente, el Omnisapiente".
Sabe, además, que hemos sido arrojados en una aflictiva Prisión y
que estamos rodeados por las huestes de la tiranía, como resultado de
aquello que las manos de los infieles han forjado. Sin embargo, es tal la
felicidad que el Joven ha gustado, que ningún gozo terrenal puede
comparársele. ¡Por Dios! El daño que Él padece en las manos del opresor
nunca podrá apenar su corazón, ni tampoco puede entristecerse por el
predominio de quienes han repudiado su verdad.
Di: La tribulación es un horizonte para mi Revelación. El Sol de la
gracia brilla sobre ella y derrama una luz, que ni las nubes de las
inútiles fantasías de los hombres, ni las vanas imaginaciones del agresor
pueden oscurecer.
Sigue los pasos de tu Señor y recuerda a sus siervos, así como Él
te recuerda a ti, sin ser impedido por el clamor de los negligentes ni
por la espada del enemigo.... Esparce por todas partes los dulces sabores
de tu Señor, y no vaciles ni un instante en el servicio de su Causa. Se
aproxima el día en que será proclamada la victoria de tu Señor, el que
Siempre Perdona, el Más Generoso.
XVIII. Di: Hemos hecho que los ríos de la prolación divina fluyan
desde nuestro trono, para que las tiernas hierbas de sabiduría y
entendimiento broten de la tierra de vuestros corazones. ¿Acaso no
estaréis agradecidos? Aquellos que desdeñan adorar a su Señor serán de
los descartados. Y siempre que nuestros versos se recitan ante ellos,
persisten en su orgulloso desdén y en la desmesurada violación de su ley,
y no lo saben. En cuanto a aquellos que no han creído en Él, éstos
estarán bajo la sombra de un humo negro. Les ha sobrevenido "la Hora"
mientras se distraen. Han sido tomados de los mechones y aún no lo saben.
¡Lo que debe venir ha venido repentinamente; ve cómo huyen de ello!
¡Lo inevitable ha sucedido; atestigua cómo le han dado las espaldas! Éste
es el Día en que todo hombre huirá de sí mismo, cuanto más de los suyos,
si pudierais comprenderlo. Di: ¡Por Dios! ¡El llamado ha sido dado por la
trompeta, y he aquí que el género humano ha desfallecido ante nosotros!
El Heraldo ha exclamado, y el Emplazador ha elevado su voz diciendo: "El
Reino es de Dios, el Más Fuerte, el que Ayuda en el Peligro, el que
Subsiste por sí mismo".
Éste es el Día en que todos los ojos se alzarán aterrorizados, Día
en que se estremecerán los corazones de los que habitan la tierra, salvo
los de aquellos a quienes tu Señor, el Omnisciente, el Omnisapiente,
quiera librar. Todos los rostros se han ennegrecido, salvo los de
aquellos a quienes el Dios de Misericordia ha concedido un corazón
radiante. Ebrios están los ojos de esos hombres que abiertamente han
rehusado mirar la faz de Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado.
Di: ¿No habéis estudiado el Corán? Leedlo, que quizás encontréis la
Verdad, por cuanto este Libro es ciertamente el Sendero Recto. Éste es el
Camino de Dios para todos los que están en el cielo y para todos los que
están en la tierra. Aun cuando habéis descuidado el Corán, no podéis
considerar lejos de vosotros el Bayán. Mirad, se abre ante vosotros. Leed
sus versos, para que quizá desistáis de cometer aquello que haga a los
mensajeros de Dios llorar y lamentarse.
Apresuraos, dejad vuestros sepulcros. ¿Hasta cuándo dormiréis? Ha
sonado el segundo toque de trompeta. ¿Hacia quién miráis? Éste es vuestro
Señor, el Dios de Misericordia. ¡Atestiguad cómo negáis sus signos! La
tierra ha temblado con gran estremecimiento, y ha depuesto su carga. ¿No
lo admitiréis? Di: ¿No reconoceréis cómo las montañas han llegado a ser
como lana cardada, cómo el pueblo ha sido dolorosamente agitado por la
imponente majestad de la Causa de Dios? Atestiguad cómo sus casas son
ruinas vacías y ellos mismos, una hueste hundida.
Éste es el Día en que el Todo Misericordioso ha descendido en las
nubes del conocimiento, ataviado de soberanía manifiesta. Él sabe bien
las acciones de los hombres. Él es Aquel cuya gloria nadie puede
confundir, si pudierais comprenderlo. El cielo de cada religión ha sido
rajado, la tierra del entendimiento humano ha sido partida, y se ve
descender a los ángeles de Dios. Di: Éste es el Día de mutuo engaño;
¿hacia dónde huís? Las montañas han desaparecido y los cielos se han
replegado, y toda la tierra está asida por su mano, si pudierais
entenderlo. ¿Quién puede protegeros? ¡Nadie, por Aquel quien es el Todo
Misericordioso! Nadie, salvo Dios, el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
Benéfico. Cada mujer que ha tenido una carga en su vientre la ha
depuesto. Vemos a los hombres embriagados en este Día en que hombres y
ángeles han sido congregados.
Di: ¿Hay duda alguna referente a Dios? Ve cómo Él ha descendido del
cielo de su gracia, ungido e investido con poder y soberanía. ¿Hay duda
alguna referente a sus signos? Abrid vuestros ojos y considerad su prueba
evidente. A vuestra diestra está el Paraíso, y ha sido acercado a
vosotros, mientras al Infierno se le ha hecho arder. Atestiguad su llama
devoradora. Apresuraos a entrar en el Paraíso, como una señal de nuestra
merced para con vosotros y bebed de las manos del Todo Misericordioso el
Vino que es ciertamente la vida.
Bebed con saludable fruición, oh pueblo de Bahá. Vosotros sois
ciertamente de los bienaventurados. Esto es lo que han alcanzado quienes
tienen acceso próximo a Dios. Ésta es el agua fluyente prometida a
vosotros en el Corán y luego en el Bayán, como una recompensa de vuestro
Señor, el Dios de Misericordia. Benditos son aquellos que la beben.
¡Oh mi siervo que has vuelto tu rostro hacia mí! Da gracias a Dios
porque te ha enviado esta Tabla desde esta Prisión, para que recuerdes a
la gente los días de tu Señor, el Todo Glorioso, el Omnisciente. Así
hemos establecido para ti, por las aguas de nuestra sabiduría y
prolación, los fundamentos de tu creencia. Ésta es, en verdad, el agua
sobre la que ha sido levantado el Trono de tu Señor. "Su Trono ha
permanecido sobre las aguas." Pondera esto en tu corazón, para que puedas
comprender su significado. Di: Alabado sea Dios, el Señor de todos los
mundos.
XIX. Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios,
la Esencia incognoscible, el Ser divino, es inmensamente exaltado por
encima de todo atributo humano, tal como existencia corpórea, ascenso y
descenso, salida y retorno. Lejos está de su gloria el que lengua humana
pueda apropiadamente referir su alabanza, o que corazón humano pueda
comprender su misterio insondable. Él está y ha estado siempre velado en
la antigua eternidad de su Esencia, y permanecerá en su realidad
eternamente oculto a la vista de los hombres. "Ningún ojo le abarca, pero
Él abarca a todos los ojos; Él es el Inescrutable, el Perspicaz..."
Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Antiguo de los
Días a la faz de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho
que, conforme a su dicho: "Su gracia supera a todo; mi gracia lo ha
abarcado todo", aparezcan del reino del espíritu aquellas luminosas Joyas
de Santidad, en la noble forma del templo humano, y sean reveladas a
todos los hombres, a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser
inmutable y hablen de las sutilezas de su Esencia imperecedera.
Estos Espejos santificados, estas Auroras de antigua gloria son
todos y cada uno los Exponentes en la tierra de Aquel quien es el Astro
central del universo, su Esencia y Propósito último. De Él procede su
conocimiento y poder; de Él proviene su soberanía. La belleza de su
semblante es solamente un reflejo de su imagen; su revelación; un signo
de su gloria inmortal. Ellos son los Tesoros del conocimiento divino y
los Depósitos de sabiduría celestial. A través de ellos se transmite una
gracia que es infinita, y por ellos se revela la luz que jamás
palidece.... Estos Tabernáculos de santidad y Espejos primordiales que
reflejan la luz de gloria inmarcesible, no son sino expresiones de Aquel
quien es el Invisible de los Invisibles. Por la revelación de estas joyas
de virtud divina se ponen de manifiesto todos los nombres y atributos de
Dios, tales como conocimiento y poder, soberanía y dominio, misericordia
y sabiduría, gloria, munificencia y gracia.
Estos atributos de Dios no son ni jamás han sido concedidos
especialmente a ciertos profetas y negados a otros. Al contrario, todos
los profetas de Dios, sus favorecidos, santos y escogidos mensajeros son
sin excepción los portadores de sus nombres y la personificación de sus
atributos. Sólo difieren en la intensidad de su revelación y la relativa
potencia de su luz. Así Él ha revelado: "Hemos hecho que algunos de los
apóstoles aventajen a los otros".
Por tanto, ha quedado claro y manifiesto que dentro de los
tabernáculos de estos profetas y elegidos de Dios, se ha reflejado la luz
de sus nombres infinitos y exaltados atributos, aunque la luz de algunos
de esos atributos aparentemente se revele o no a los ojos de los hombres
en esos luminosos Templos. Que determinado atributo de Dios no haya sido
exteriormente manifestado por esas Esencias del Desprendimiento, no
implica de manera alguna que no lo hayan poseído realmente aquellos que
son las Auroras de los atributos de Dios y los Tesoros de sus santos
nombres. Por tanto, estas Almas iluminadas y bellos Semblantes han sido
dotados cada uno con todos los atributos de Dios, tales como soberanía,
dominio y otros, aunque en apariencia estén despojados de toda majestad
terrenal....
XX. Sabe con certeza, que de ninguna manera, el Invisible puede
encarnar su Esencia y revelarla a los hombres. Él es y siempre ha sido
inmensamente exaltado sobre todo lo que pueda ser relatado o comprendido.
Desde su retiro de gloria, su voz siempre proclama: "En verdad, Yo soy
Dios, no hay otro Dios más que Yo, el Omnisciente, el Todo Sabio. Me he
manifestado a los hombres y he enviado a Él quien es la Aurora de los
signos de mi Revelación. Mediante Él he hecho que toda la creación
atestigüe que no hay otro Dios salvo Él, el Incomparable, el Conocedor de
Todo, el Omnisapiente". Él que está eternamente oculto a los ojos de los
hombres, nunca puede ser conocido sino a través de su Manifestación, y su
Manifestación no puede aducir una prueba mayor de la verdad de su Misión
que la de su propia Persona.
XXI. ¡Oh Salmán! La puerta del conocimiento del Antiguo Ser,
siempre ha estado y siempre estará cerrada a la faz de los hombres. El
entendimiento de hombre alguno, jamás tendrá acceso a su sagrada corte.
Sin embargo, como una muestra de su misericordia y como una prueba de su
amorosa bondad, Él ha manifestado a los hombres los Soles de su divina
guía, los Símbolos de su divina unidad y ha ordenado que tener
conocimiento de estos Seres santificados sea idéntico a tener
conocimiento de su propio Ser. Quienquiera les reconozca ha reconocido a
Dios. Quienquiera escuche su llamado ha escuchado la Voz de Dios, y
quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación ha atestiguado la verdad
de Dios mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha alejado de Dios, y
quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios. Cada uno de
ellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los reinos de lo
alto y el Estandarte de su Verdad para todos en los reinos de la tierra y
del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres, las
pruebas de su Verdad, y los signos de su gloria.
XXII. Los Portadores del depósito de Dios son manifiestos a los
pueblos de la tierra como Exponentes de una nueva Causa y Reveladores de
un nuevo Mensaje. Ya que esas Aves del Trono Celestial son todas enviadas
del cielo de la Voluntad de Dios, y como todas surgen para proclamar su
irresistible Fe, son por tanto consideradas como un alma y una misma
persona. Pues todas beben del mismo Cáliz del Amor de Dios y todas
participan del fruto del mismo Árbol de la Unicidad.
Estas Manifestaciones de Dios tienen, cada una de ellas, doble
posición. Una es la posición de abstracción pura y unidad esencial. Por
lo que se refiere a esto, si tú las llamas a todas por un solo nombre y
les asignas el mismo atributo, no te desvías de la verdad. Como Él ha
revelado: "¡No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros!" Pues
todos y cada uno de ellos llaman a la gente de la tierra a reconocer la
unidad de Dios, y les dan las buenas nuevas del Kawthar de gracia y
munificencia infinitas. Todos invisten el manto de profeta y han sido
honrados con la vestidura de la gloria. Así, Muhammad, el Punto del
Corán, ha revelado: "Yo soy todos los profetas". Asimismo, dice: "Soy el
primer Adán, Noé, Moisés y Jesús". Declaraciones semejantes hizo el Imán
'Alí. También palabras como éstas, que indican la unidad esencial de
aquellos Exponentes de la Unidad, han brotado de los Canales de la
prolación inmortal de Dios y de los Tesoros de joyas del conocimiento
divino, y han sido consignadas en las escrituras. Esos Semblantes son los
recipientes del Mandato Divino y las auroras de su Revelación. Esa
Revelación está exaltada por encima de los velos de pluralidad y las
exigencias de número. Así Él dice: "Nuestra Causa no es sino una". Como
la Causa es una y la misma, sus Exponentes también deben ser
necesariamente uno y el mismo. Asimismo, los imanes de la Fe de Muhammad,
esas lámparas de la certeza, han dicho: "Muhammad es nuestro primero,
Muhammad es nuestro último, Muhammad es todo lo que tenemos".
Te es claro y evidente que todos los profetas son los Templos de la
Causa de Dios, quienes han aparecido ataviados con diversas vestiduras.
Si observas con ojo perspicaz, les verías habitando en el mismo
tabernáculo, volando en el mismo cielo, sentados en el mismo trono,
pronunciando las mismas palabras, proclamando la misma Fe. Tal es la
unidad de esas Esencias del ser, de esas Lumbreras de esplendor inmenso e
infinito. Por tanto, si una de esas Manifestaciones de la Santidad
proclamara diciendo: "Yo soy la vuelta de todos los profetas",
ciertamente dice la verdad. Del mismo modo, es un hecho que cada
Revelación siguiente es la vuelta de la Revelación anterior; esta verdad
está firmemente demostrada....
La otra posición es la distinción y pertenece al mundo de la
creación y a sus limitaciones. Respecto a esto, cada Manifestación de
Dios tiene una individualidad distinta, una misión definitivamente
señalada, una revelación predestinada y limitaciones especialmente
designadas. Cada una de ellas es conocida por un nombre diferente y se
caracteriza por un atributo especial, cumple una misión definida y le es
confiada una revelación particular. Tal como Él dice: "Hemos hecho que
algunos de los apóstoles aventajen a los demás. A unos Dios les ha
hablado; a otros los ha elevado y exaltado. Y a Jesús, Hijo de María, le
dimos signos manifiestos y le fortalecimos con el Espíritu Santo".
Es a causa de esta diferencia en posición y misión, que parecen
divergir y diferir las palabras y expresiones que fluyen de esos
Manantiales del conocimiento divino. Por lo demás, a los ojos de quienes
están iniciados en los misterios de la sabiduría divina, todo lo que
ellos han pronunciado es en realidad la expresión de una sola Verdad.
Como la mayoría de la gente no ha percibido esas posiciones a que nos
hemos referido, se siente, por tanto, perpleja y consternada ante las
variadas palabras que han pronunciado Manifestaciones que en esencia son
una y la misma.
Ha sido Siempre evidente que todas estas divergencias en las
palabras deben atribuirse a diferencias de posición. Así, desde el punto
de vista de su unicidad y sublime desprendimiento, han sido y son
aplicables a esas Esencias del ser los atributos de Deidad, Divinidad,
Suprema Singularidad e Íntima Esencia, ya que todas habitan en el trono
de la Revelación divina y están establecidas en la sede de la divina
Ocultación. Mediante su aparición se manifiesta la Revelación de Dios, y
por su semblante se revela la Belleza de Dios. Es así como se han oído
las palabras de Dios mismo, pronunciadas por esas Manifestaciones del Ser
divino.
Y a la luz de su segunda posición, que es la posición de la
distinción y diferenciación, de las limitaciones, características y
normas temporales, manifiestan servidumbre absoluta, suma pobreza y
completo olvido de sí mismos. Tal como Él dice: "Soy el siervo de Dios.
No soy más que un hombre como vosotros". ...
Si alguna de las Manifestaciones de Dios, que todo lo abarcan,
declarase: "¡Yo soy Dios!", diría ciertamente la verdad, y no cabría duda
de ello. Ya que repetidamente se ha demostrado que mediante su
Revelación, atributos y nombres, se manifiestan en el mundo la
Revelación, los nombres y atributos de Dios. Así, Él ha revelado:
"¡Aquellos dardos eran de Dios; no tuyos!" También dice: "En verdad,
quienes te prometieron fidelidad, realmente la prometieron a Dios". Y si
alguno de ellos pronunciase: "Soy el Mensajero de Dios", también diría
indudablemente la verdad. Tal como Él dice: "No es Muhammad padre de
ningún hombre entre vosotros, mas es el Mensajero de Dios". A la luz de
esto, todos ellos no son más que mensajeros de ese Rey ideal, de esa
Esencia inmutable. Si todos proclamasen: "Soy el Sello de los Profetas",
expresarían sólo la verdad, sin la más leve sombra de duda. Pues todos
ellos no son más que una persona, un alma, un espíritu, un ser, una
revelación. Son todos la manifestación del "Principio" y el "Fin", el
"Primero" y el "'Último", el "Visible y el "Oculto", atributos todos que
pertenecen a Aquel quien es el más íntimo Espíritu de los Espíritus y la
eterna Esencia de las Esencias. Y si dijesen: "Somos los siervos de
Dios", éste también es un hecho manifiesto e indiscutible. Ya que se han
manifestado en condición de total servidumbre; servidumbre como ése no
podrá ningún hombre alcanzar. De este modo, en momentos en que esas
Esencias del ser estaban sumergidas en los océanos de antigua y
sempiterna santidad, o cuando se remontaban a las más elevadas cimas de
los misterios divinos, sostenían que sus palabras eran la Voz de la
Divinidad, el Llamado de Dios mismo.
Si se abriera el ojo del discernimiento, reconocería que ellos,
hasta en ese estado, se consideran del todo extinguidos e inexistentes
ante Aquel quien es el que Todo lo Penetra, el Incorruptible. Me parece
que se consideran como la nada absoluta, estimando su mención en esa
Corte como un acto de blasfemia. Pues el más leve susurro del yo es, en
tal Corte, una prueba de afirmación de sí mismo y de existencia
independiente. A los ojos de quienes han llegado a esa Corte, semejante
insinuación es por sí misma una grave transgresión. Cuanto más grave aún
sería, si otra cosa se mencionara ante esa Presencia, si el corazón del
hombre, su lengua, su mente y su alma se ocuparan con otro que no sea el
Bienamado, si sus ojos contemplaran otro semblante que no fuese su
belleza, si su oído escuchase otra melodía que no fuese su voz y sus pies
hollasen otro camino que no fuera su camino....
En virtud de esta posición, han sostenido que es suya la Voz de la
Divinidad y apelativos semejantes, en tanto que, en virtud de su posición
de mensajeros, se han declarado a sí mismo los mensajeros de Dios. En
cada caso han expresado lo que satisface los requerimientos de la
ocasión, atribuyéndose a sí mismos todas estas declaraciones, las cuales
se extienden del reino de la Revelación divina hasta el reino de la
creación, y desde el dominio de la Divinidad hasta el dominio de la
existencia terrenal. De este modo, cualesquiera que sean sus palabras, ya
pertenezcan al reino de la Divinidad, Señorío, Posición Profética,
Posición de Mensajero, Guardianía, Apostolado o Servidumbre, todo es
cierto, sin la menor sombra de duda. Por lo tanto, debe considerarse con
mucha atención lo que hemos citado en apoyo de nuestro argumento, para
que las palabras divergentes de las Manifestaciones del Invisible y
Auroras de Santidad, no agiten ya al alma ni dejen perpleja a la mente.
XXIII. Considera las generaciones anteriores. Atestigua cómo cada
vez que el Sol de divina munificencia ha derramado la luz de su
Revelación sobre el mundo, el pueblo de su día se ha levantado contra Él
y ha repudiado su verdad. Aquellos que eran considerados como los
caudillos de hombres, han luchado invariablemente, para impedir a sus
seguidores volverse hacia Él quien es el Océano de la ilimitada
munificencia de Dios.
Mira cómo el pueblo ha arrojado al fuego a Abraham, el Amigo de
Dios, como resultado del veredicto pronunciado por los sacerdotes de su
época; cómo Moisés, quien conservó con el Todopoderoso, fue denunciado
como mentiroso y calumniador. Medita cómo fue tratado Jesús, el Espíritu
de Dios, por sus enemigos no obstante su extrema humildad y perfecta
sensibilidad de corazón. Fue tan feroz la oposición que tuvo que
enfrentar Él, la Esencia del Ser y Señor de lo visible e invisible, que
no tuvo donde poner su cabeza. Andaba continuamente de un lugar a otro,
desprovisto de una vivienda permanente. Pondera lo que aconteció a
Muhammad, el Sello de los Profetas, que la vida de todo sea un sacrificio
por Él. ¡Cuán severas fueron las aflicciones, que los caudillos del
pueblo judío y los idólatras hicieron llover sobre Él, quien es el
Soberano Señor de todo, a consecuencia de su proclamación de la unidad de
Dios y de la verdad de su Mensaje! ¡Por la rectitud de mi Causa! Mi Pluma
gime y todas las cosas creadas lloran con gran llanto como resultado de
los dolores y penas que sufrió en manos de quienes violaron el Convenio
de Dios y su Testamento, rechazaron las pruebas y debatieron sus signos.
Así te narramos el relato de lo que ocurrió en días pasados, que quizá
comprendas.
Tú has sabido cuán penosamente han sido atormentados los profetas
de Dios, sus mensajeros y escogidos. Medita un momento sobre los motivos
y razones que han sido responsables de tales persecuciones. En ningún
tiempo, en ninguna Dispensación, han escapado los profetas de Dios a la
blasfemia de sus enemigos, a la crueldad de sus opresores, a la acusación
de los doctos de su época, que aparecieron bajo el disfraz de rectitud y
piedad. Día y noche pasaban tales sufrimientos, que nadie podrá jamás
medir, salvo el conocimiento del Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria.
Considera a este Agraviado. Aunque las pruebas más claras afirman
la verdad de su Causa, aunque las profecías que Él ha hecho en lenguaje
inequívoco se han cumplido, aunque, si bien no se contaba entre los
doctos, no tenía instrucción, ni experiencia en las discusiones
corrientes entre los sacerdotes, Él ha vertido sobre los hombres las
lluvias de su conocimiento múltiple y divinamente inspirado; sin embargo,
¡mira cómo esta generación ha rechazado su autoridad y se ha rebelado
contra Él! Durante la mayor parte de su vida, Él ha sido dolorosamente
afligido en las garras de sus enemigos. Sus padecimientos ya han
alcanzado su culminación en esta aflictiva Prisión, en que sus opresores
le han arrojado tan injustamente. Dios te conceda que, con penetrante
visión y corazón radiante observes las cosas que han ocurrido y que ahora
acontecen, y, ponderándolas en tu corazón, reconozcas aquello que los más
de los hombres en este Día no han comprendido. Quiera Dios que Él te haga
capaz de inhalar la dulce fragancia de su Día, participar de las
ilimitadas efusiones de su gracia, beber cuanto puedas, por su generoso
favor, del más grande Océano que se levanta en este Día en el nombre del
Antiguo Rey y permanecer firme e inamovible como la montaña en su Causa.
Di: Gloria sea a ti, quien has hecho que todos los seres santos
confiesen su incapacidad ante las múltiples revelaciones de tu poder, y
que cada profeta reconozca su insignificancia ante la efulgencia de tu
perdurable gloria. Te imploro por tu Nombre, que ha abierto las puertas
del Cielo y llenado de éxtasis el Concurso en lo alto, que me habilites
para que te sirva en este Día, y me fortalezcas para que observe lo que
tú prescribiste en tu Libro. Tú sabes, oh mi Señor, lo que hay en mí;
pero yo no sé lo que hay en ti. Tú eres el Omnisciente, el Informado de
Todo.
XXIV. Cuidaos, oh creyentes en la Unidad de Dios, de ser tentados
en hacer distinción alguna entre las Manifestaciones de su Causa, o de
menospreciar los signos que han acompañado y proclamado su Revelación.
Esto es, de cierto, el verdadero significado de la Unidad Divina, si sois
de los que comprenden esta verdad y creen en ella. Además, estad seguros
de que las obras y hechos de cada una de estas manifestaciones de Dios,
más aún, todo lo que a ellas atañe y todo lo que manifiesten en lo
futuro, está ordenado por Dios y es un reflejo de su Voluntad y
Propósito. Quienquiera haga la más leve diferencia entre sus personas,
sus palabras, sus mensajes, sus hechos y costumbres en verdad ha dejado
de creer en Dios, ha repudiado sus signos y traicionado la Causa de sus
mensajeros.
XXV. Es evidente que cada época en que una Manifestación de Dios
ha vivido es divinamente ordenada y, de cierto modo, puede ser
caracterizada como el Día señalado de Dios. Este Día es, sin embargo,
único, y debe ser distinguido de los que lo han precedido. La designación
de "Sello de los Profetas" revela plenamente su elevada posición. El
Ciclo Profético, de cierto, ha terminado. La Eterna Verdad ya ha llegado.
Él ha levantado la Insignia de Poder y derrama ahora sobre el mundo el
descubierto esplendor de su Revelación.
XXVI. La alabanza sea para Dios, el que Todo lo Posee, el Rey de
gloria incomparable, alabanza que está inmensurablemente más allá del
entendimiento de todas las cosas creadas, y exaltada sobre el alcance de
las mentes humanas. Nadie salvo Él podrá nunca cantar en forma adecuada
su loanza, ni tampoco hombre alguno logrará jamás describir la plenitud
de su gloria. ¿Quién puede pretender haber alcanzado las alturas de su
exaltada Esencia, y qué mente puede medir las profundidades de su
misterio insondable? De cada una de las Revelaciones que emanan de la
Fuente de su gloria han aparecido sagradas e inacabables pruebas de
inimaginable esplendor, y de cada Manifestación de su invencible fuerza
han sido vertidos océanos de eterna luz. ¡Cuán inmensamente exaltados son
los maravillosos testimonios de su soberanía todopoderosa, de la cual
sólo un vislumbre, si les tocara, consumiría completamente a todos los
que están en los cielos y en la tierra! Cuán indescriptiblemente elevadas
son las muestras de su consumada fuerza, de las cuales un solo signo, por
más insignificante que sea, debe trascender la comprensión de todo lo que
ha sido creado desde el principio que no tiene principio, y sea creado en
lo futuro hasta el fin que no tiene fin. Todas las personificaciones de
sus Nombres vagan en el desierto de la búsqueda, sedientas y ansiosas de
descubrir su Esencia, y todas las manifestaciones de sus Atributos le
imploran, desde el Sinaí de la Santidad, que descifre su misterio.
Una gota del ondeante océano de su misericordia infinita ha
adornado toda la creación con el ornamento de la existencia, y un hálito
exhalado desde su incomparable Paraíso ha investido a todos los seres con
el manto de su santidad y gloria. Un rocío de la insondable profundidad
de su Voluntad soberana que todo lo penetra, ha engendrado de la nada
absoluta una creación infinita en su alcance y eterna en su duración. Las
maravillas de su munificencia nunca podrán cesar, ni la corriente de su
misericordiosa gracia podrá jamás ser detenida. El proceso de su creación
no ha tenido principio ni podrá tener fin.
En toda edad y ciclo, a través de la esplendorosa luz derramada por
las manifestaciones de su maravillosa Esencia, Él ha creado de nuevo
todas las cosas, para que, ya sea en él cielo como en la tierra nada que
refleje los signos de su gloria, sea privado de las efusiones de su
misericordia, ni se desespere por las lluvias de sus favores. ¡Cuán
abarcadoras son las maravillas de su ilimitada gracia! Mirad cómo han
penetrado toda la creación. Tal es su virtud que no puede encontrarse un
solo átomo en todo el universo que no declare las pruebas de su poder,
que no glorifique su santo Nombre, o que no exprese la refulgente luz de
su unidad. Tan perfecta y amplia es su creación, que ninguna mente, o
corazón, no importa cuán aguda o puro sean, podrán jamás captar la
naturaleza de la más insignificante de sus criaturas; menos aún sondear
el misterio de Él quien es el Sol de la Verdad, quien es la invisible e
incognoscible Esencia. Las concepciones del más devoto de los místicos,
los logros del más erudito de los hombres, la más alta alabanza que la
lengua o pluma humanas puedan ofrecer, son todos productos de la mente
finita del hombre y están restringidos por sus limitaciones. Diez mil
profetas, cada uno de ellos un Moisés, están amilanados en el Sinaí de su
búsqueda ante su prohibitoria Voz: "Tú jamás me contemplarás", mientras
que una miríada de mensajeros, cada uno tan grande como Jesús, permanecen
consternados en su trono celestial por la interdicción: "Tú jamás
comprenderás mi esencia". Desde tiempo inmemorial Él ha estado cubierto
con el velo de la inefable santidad de su exaltado Ser, y para siempre
continuará envuelto en el impenetrable misterio de su incognoscible
Esencia. Toda tentativa de lograr la comprensión de su inaccesible
Realidad ha terminado en completa perplejidad, y todo esfuerzo en
acercarse a su exaltado Ser y contemplar su Esencia, ha terminado en
desesperación y fracaso.
¡ Cuán desconcertante es para mí, insignificante como soy, intentar
sondear las sagradas profundidades de tu conocimiento! ¡Cuán vanos son
mis esfuerzos para visualizar la magnitud de la fuerza inherente a tu
obra, la revelación de tu fuerza creadora! ¿Cómo pueden mis ojos que no
son capaces de percibirse a sí mismos, afirmar haber discernido tu
Esencia, y cómo puede mi corazón, ya impotente para comprender el
significado de sus propias potencialidades, pretender haber comprendido
tu naturaleza? ¿Cómo puedo afirmar que te he conocido cuando la creación
entera está confundida por tu misterio, y cómo puedo confesar que no te
he conocido, cuando, he aquí, todo el universo proclama tu Presencia y
atestigua tu verdad? Las puertas de tu gracia han estado eternamente
abiertas a todas las cosas creadas y los medios de acceso a tu Presencia
han estado a disposición de ellas, y las revelaciones de tu Belleza
inigualable han sido grabadas en todo momento sobre las realidades de
todos los seres visibles e invisibles. Sin embargo, a pesar de este
generosísimo favor, esta dádiva perfecta y consumada, me siento impulsado
a declarar que tu corte de santidad y gloria está infinitamente exaltada
por encima del conocimiento de todo salvo de ti, y que el misterio de tu
Presencia es inescrutable para toda mente salvo la tuya. Nadie salvo tú
puede desentrañar el secreto de tu naturaleza y nada salvo tu
trascendental Esencia puede comprender la realidad de tu inescrutable
existencia. ¡Cuán vasto es el número de aquellos Seres celestiales y todo
gloriosos, quienes en el páramo de su separación de ti, han vagado todos
los días de su vida y jamás te han encontrado! ¡Cuán grande es la
multitud de almas santificadas e inmortales, quienes se vieron perdidas y
perplejas mientras buscaban en el desierto de la búsqueda para mirar tu
rostro! Una miríada son tus ardientes amantes, a quienes la llama
consumidora de la lejanía de ti ha hecho hundirse y perecer, e
innumerables son las almas fieles quienes voluntariamente han ofrendado
sus vidas con la esperanza de contemplar la luz de tu semblante. Los
suspiros y lamentos de estos ansiosos corazones que te anhelan, nunca
podrán alcanzar tu santa corte, ni tampoco las lamentaciones de los
caminantes que ansían aparecer ante tu faz, podrán llegar a tu sede de
gloria.
XXVII. Toda alabanza a la unidad de Dios, y todo honor para Él, el
soberano Señor, el incomparable y todo glorioso Gobernante del universo,
quien de la nada absoluta ha creado la realidad de todas las cosas, quien
de la nada ha engendrado los más delicados y sutiles elementos de su
creación, y quien, rescatando a sus criaturas de la bajeza de la lejanía
y de los peligros de una completa extinción, los ha recibido en su reino
de gloria incorruptible. Nada salvo su gracia que todo lo abarca, y su
misericordia que todo lo penetra, podría haberlo logrado. ¿Cómo habría
sido posible de otro modo que la simple nada adquiriera por sí misma el
mérito y capacidad para emerger de su estado de inexistencia al reino del
ser?
Habiendo creado el mundo y todo lo que en él vive y se mueve, Él,
por intermedio de la acción directa de su irrestringida y soberana
Voluntad, escogió conferirle al hombre la singular distinción y capacidad
de conocerle y amarle; una capacidad que debe necesariamente ser
considerada el impulso generador y el objetivo primordial que sostiene la
creación entera.... Sobre la más íntima realidad de cada cosa creada, Él
ha derramado la luz de uno de sus nombres y la ha hecho un recipiente de
la gloria de uno de sus atributos. Sobre la realidad del hombre, sin
embargo, Él ha concentrado el esplendor de todos sus nombres y atributos
y ha hecho a ésta un espejo de su propio Ser. De todas las cosas creadas
sólo el hombre ha sido escogido para recibir tan grande favor y tan
perdurable generosidad.
Estas energías con las que el Sol de la divina generosidad y la
Fuente de guía celestial ha dotado a la realidad del hombre yacen, sin
embargo, latentes dentro de él, así como la llama está oculta dentro de
la vela y los rayos de luz están presentes potencialmente en la lámpara.
El resplandor de estas energías puede ser oscurecido por los deseos
mundanos, así como la luz del sol puede ser oculta bajo el polvo y
escoria que cubren el espejo. Ni la vela, ni la lámpara pueden encenderse
por sus propios esfuerzos sin ayuda, ni tampoco le será jamás posible al
espejo librarse por sí solo de su escoria. Es claro y evidente que la
lámpara nunca se encenderá mientras no se le prenda fuego, y a menos que
no se limpie de la superficie del espejo la escoria que la cubre, éste
nunca podrá representar la imagen del sol ni reflejar su luz y gloria.
Y puesto que no puede haber un lazo de comunicación directa que una
al Dios único y verdadero con su creación y puesto que ninguna semejanza
puede existir entre lo transitorio y lo Eterno, lo contingente y lo
Absoluto, Él ha ordenado que en cada edad y dispensación, un Alma pura e
inmaculada se haga manifiesta en los reinos de la tierra y del cielo. A
este sutil, este misterioso y etéreo Ser, Él ha designado una naturaleza
doble; la física que pertenece al mundo de la materia y la espiritual que
nace de la sustancia de Dios mismo. Él, además, le ha conferido una doble
posición. La primera, que se relaciona a su más íntima realidad, le
representa como uno cuya voz es la voz de Dios mismo. Esto lo atestigua
la tradición "Múltiple y misteriosa es mi relación con Dios. Yo soy Él,
Él mismo, y Él es Yo, Yo mismo, mas Yo soy quien soy y Él es quien es".
Asimismo las palabras "Levántate, oh Muhammad, porque he aquí, el Amante
y el Amado son unidos y hechos uno en ti". De igual manera Él dice: "No
hay distinción alguna entre Tú y ellos, salvo que ellos son tus Siervos".
La segunda posición es la posición humana, demostrada en los siguientes
versos: "No soy más que un hombre como vosotros". "Di: ¡Alabado sea mi
Señor! ¿Soy más que un hombre, un apóstol?" Estas Esencias del
Desprendimiento, estas Realidades resplandecientes son los canales de la
gracia de Dios que todo lo llena. Conducidos por la luz de indefectible
guía, e investidos con soberanía suprema, son comisionados para usar la
inspiración de sus palabras, las efusiones de su infalible gracia y la
brisa santificadora de su Revelación para limpiar, de todo corazón
anhelante y de todo espíritu receptivo, la escoria y polvo de las
preocupaciones y limitaciones terrenales. Entonces y sólo entonces, el
Fideicomiso de Dios latente en la realidad del hombre emergerá
resplandeciente como el Orbe naciente de la Revelación Divina, de tras
del velo del encubrimiento, para implantar la insignia de su gloria
revelada sobre las cumbres de los corazones de los hombres.
De los anteriores pasajes y alusiones está indudablemente claro que
en los reinos de la tierra y del cielo debe manifestarse necesariamente
un Ser, una Esencia, quien actúe como Manifestación y Vehículo para la
transmisión de la gracia de la Divinidad misma, el Soberano Señor de
todo. A través de las Enseñanzas de este Sol de la Verdad, todo hombre
avanzará y se desarrollará hasta que alcance el estado en que pueda
manifestar t odas las fuerzas potenciales con que ha sido dotado su más
íntimo verdadero ser. Es con este mismo objetivo que en cada edad y
dispensación los profetas de Dios y sus escogidos han aparecido entre los
hombres y han mostrado tal fuerza como la que nace de Dios, y tal poder
como sólo el Eterno puede revelar.
¿Puede alguien que tenga una mente sana, imaginar seriamente que,
en vista de ciertas palabras cuyo significado no puede comprender, la
puerta de la infinita guía de Dios puede estar alguna vez cerrada a la
faz de los hombres? ¿Puede alguna vez concebir para estas Luminarias
Divinas, para estas Luces resplandecientes, ya sea un comienzo o un fin?
¿Qué turbulento diluvio puede compararse con la corriente de su gracia
que todo lo abarca, y qué bendición puede aventajar las demostraciones de
tan grande y penetrante misericordia? No puede haber duda de que si, por
un momento, la marea de su misericordia y gracia fueran retraídas del
mundo, éste perecería totalmente. Por esta razón, desde el principio que
no tiene principio, las puertas de la divina misericordia han sido
abiertas de par en par a la faz de todas las cosas creadas, y las nubes
de la Verdad continuarán derramando, hasta el fin que no tiene fin, la
lluvia de sus favores y generosidades sobre el terreno de la capacidad,
realidad y personalidad humanas. Tal ha sido el método que ha seguido
Dios, desde toda eternidad hasta toda eternidad.
XXVIII. Feliz el hombre que se levante a servir a mi Causa y
glorificar mi hermoso Nombre. Toma mi Libro con la fuerza de mi poder y
aférrate tenazmente a todo mandamiento que tu Señor, el Ordenador, el
Sapientísimo haya prescrito en él. Mira, oh Muhammad, cómo los dichos y
hechos de los seguidores del Islam Shí'ah han ofuscado la alegría y
fervor de sus primeros días y han empañado el prístino brillo de su luz.
En sus comienzos, mientras aún se adherían a los preceptos asociados al
nombre de su Profeta, el Señor de la humanidad, su carrera fue marcada
por una cadena ininterrumpida de victorias y triunfos. Pero a medida que
se alejaban gradualmente del sendero de su maestro y guía ideales, y se
apartaban de la Luz de Dios y corrompían el principio de su unidad
divina, y mientras centraban su atención cada vez más sobre aquellos
quienes sólo eran los reveladores de la potencia de su Palabra, su fuerza
se transformó en debilidad, su gloria, en vergüenza, y su coraje, en
temor. Tú ves a qué han llegado. Observa cómo ellos han imaginado socios
de Él quien es el Punto Focal de la unidad divina. Mira cómo sus malos
actos les han impedido reconocer en el Día de la Resurrección la Palabra
de la Verdad, exaltada sea su gloria. Abrigamos la esperanza que este
pueblo en adelante se proteja de vanas esperanzas y ociosas fantasías y
que logre entender verdaderamente el significado de la unidad divina.
La Persona de la Manifestación ha sido siempre el representante y
portavoz de Dios. En verdad, Él es la Aurora de los más excelentes
Títulos de Dios, el Lugar de Amanecer de sus más excelsos Atributos. Si
se colocara a alguno a su lado como su igual, y fuera considerado
idéntico con su persona, ¿cómo entonces podría sostenerse que el Ser
Divino es Uno e Incomparable, que su Esencia es indivisible y sin par?
Medita sobre lo que te hemos revelado mediante la fuerza de la verdad y
sé de aquellos que comprenden su significado.
XXIX. El propósito de Dios al crear el hombre ha sido y siempre
será, el de capacitarlo para que pueda reconocer a su Creador y alcanzar
su Presencia. Todos los Libros sagrados y las importantes Escrituras
divinamente reveladas dan testimonio inequívoco de éste el más excelente
objetivo, de esta meta suprema. Quienquiera haya reconocido la Aurora de
la guía divina y haya entrado en su sagrada corte, se ha acercado a Dios
y ha alcanzado su presencia, Presencia que es el verdadero Paraíso y de
la cual las más elevadas mansiones del cielo son sólo un símbolo. Tal
hombre ha logrado el conocimiento de la posición de Aquel quien está "a
la distancia de dos arcos", quien se encuentra más allá del Sadratu'l-
Muntahá. Quienquiera no le haya reconocido se habrá condenado a sí mismo
a la miseria de la lejanía, que no es sino la nada absoluta y la esencia
del fuego abismal. Tal será su destino, aun cuando en apariencia ocupe
los más elevados puestos de la tierra y esté establecido sobre su más
exaltado trono.
Aquel quien es la Aurora de la Verdad es, sin duda, totalmente
capaz de rescatar de tal lejanía almas descarriadas y de hacer que se
acerquen a su corte y alcancen su Presencia. "Si Dios hubiera deseado,
seguramente habría hecho de todos los hombres un solo pueblo." Su
propósito, no obstante, es habilitar a los de espíritu puro y corazón
desprendido a ascender, por virtud de sus propios e innatos poderes a las
orillas del Más Grande Océano, para que así quienes buscan la Belleza del
Todo Glorioso sean distinguidos y separados de los descarriados y
perversos. Así ha sido ordenado por la toda gloriosa y resplandeciente
Pluma....
Que las Manifestaciones de la justicia divina, las Auroras de
gracia celestial, al aparecer entre los hombres hayan estado siempre
desprovistos de todo dominio terrenal y despojados de los medios de
ascendiente mundano debe atribuirse a este mismo principio de separación
y distinción que anima el Propósito Divino. Si la Esencia Eterna
manifestara todo lo que está latente dentro de Él, si Él brillara en la
plenitud de su gloria, no se hallaría a nadie que dudase de su poder o
que repudiase su verdad. No, todas las cosas creadas estarían tan
deslumbradas y atónitas por las demostraciones de su luz, como para ser
reducidas a la nada absoluta. Bajo tales circunstancias, ¿cómo pueden ser
distinguidos los creyentes de los perversos?
Este principio ha actuado en cada una de las Dispensaciones
anteriores y ha sido abundantemente demostrado.... Es por esta razón, que
en cada edad, cuando una nueva Manifestación ha aparecido y una reciente
revelación del poder trascendente de Dios ha sido otorgada a los hombres,
aquellos que no creyeron en Él engañados por la aparición de la
incomparable y eterna Belleza en el atavío de los hombres mortales, no le
han reconocido. Se han desviado de su sendero y han esquivado su
compañía, compañía de Aquel quien es el Símbolo de proximidad a Dios.
Hasta se han levantado para diezmar las filas de los fieles y para
exterminar a aquellos que creían en Él.
Mirad cómo en esta Dispensación los inútiles y tontos han imaginado
vanamente que con tales instrumentos como la masacre, el saqueo y el
destierro pueden extinguir la Lámpara que la Mano del poder divino ha
encendido, o eclipsar el Sol de eterno esplendor. ¡Hasta qué punto
parecen haber ignorado la verdad que tal adversidad es el aceite que
alimenta la llama de esta Lámpara! ¡Tal es la fuerza transformadora de
Dios! Él cambia lo que Él desea; Él ciertamente tiene poder sobre todas
las cosas....
Considerad en todo tiempo la soberanía ejercida por el Rey ideal y
ved las pruebas de su poder y suprema influencia. Santificad vuestros
oídos de las vanas palabras de quienes son los símbolos de la negación y
los exponentes de violencia e ira. La hora se aproxima en que
atestiguaréis la fuerza del Dios único y verdadero triunfando sobre todas
las cosas creadas y los signos de su soberanía envolviendo toda la
creación. En aquel día descubriréis cómo todo salvo Él habrá sido
olvidado y será considerado como la nada absoluta.
Sin embargo, se debe tener presente que Dios y su Manifestación,
bajo ninguna circunstancia, pueden ser disociados de la majestad y
sublimidad que ellos inherentemente poseen. Más bien, la majestad y la
sublimidad son en sí mismas creaciones de su Palabra, si escogéis ver por
mi vista y no con la vuestra.
XXX. Dios atestigua que no hay Dios salvo Él, el Benévolo, el Más
Amado. Toda gracia y munificencia son de Él. A quien Él quiera da lo que
es su deseo. Él es verdaderamente el Omnipotente, el Todopoderoso, el que
Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. Nosotros, en verdad,
creemos en Aquel, quien en la persona del Báb, ha sido enviado por la
Voluntad del Dios único y verdadero, el Rey de Reyes, el Todo Alabado.
Aun más, juremos lealtad a Aquel quien en la época del Mustagháth, está
destinado a manifestarse, como asimismo a quienes vendrán después de Él
hasta el fin que no tiene fin. No reconocemos en la manifestación de cada
uno de ellos, ya sea exterior o interiormente, la manifestación de nadie
salvo Dios mismo, si sois de aquellos que comprenden. Cada uno de ellos
es un espejo de Dios, que no refleja nada salvo su Ser, su Belleza, su
Potestad y Gloria, acaso lo comprendáis. Todos los demás fuera de ellos,
deben ser considerados sólo como espejos capaces de reflejar la gloria de
estas manifestaciones, quienes son ellos mismos los Espejos Primordiales
del Ser Divino, si no sois faltos de comprensión. Jamás nadie los ha
podido eludir, ni pueden ellos ser impedidos de alcanzar su propósito.
Estos Espejos se sucederán eternamente uno a otro, y continuarán
reflejando la luz del Antiguo de los Días. Los que reflejen la gloria de
ellos seguirán, asimismo, existiendo para siempre, porque las Mercedes de
Dios jamás cesarán de fluir. Esta es una verdad que nadie puede refutar.
XXXI. Contempla con tu vista interior la cadena de Revelaciones
sucesivas que ha unido la Manifestación de Adán con la del Báb. Atestiguo
ante Dios, que cada una de estas manifestaciones ha sido enviada por la
acción de la Voluntad y Propósito divinos, que cada una ha sido portadora
de un Mensaje determinado, que a cada una le ha sido confiado un Libro
divinamente revelado y ha sido comisionada para descifrar los misterios
de una poderosa Tabla. La medida de la Revelación con la cual cada una de
ellas ha sido identificada, había sido definitivamente preordinada. Esto
es, en verdad, una prueba de nuestro favor para con ellos, si sois de
aquellos que comprenden esta verdad.... Y cuando este proceso de
Revelación progresiva culminó en la etapa en que su incomparable, su muy
sagrado y exaltado Semblante debía ser descubierto a los ojos de los
hombres, Él prefirió ocultar su propio Ser detrás de mil velos, no sea
que ojos profanos y mortales descubrieran su gloria. Esto hizo cuando se
vertían los signos y muestras de una Revelación divinamente designada
sobre Él, signos y muestras que nadie puede contar salvo el Señor tu
Dios, el Señor de todos los mundos. Y cuando se hubo cumplido el tiempo
de ocultación, mientras aun permanecía envuelto en una miríada de velos,
enviamos un destello infinitesimal de la refulgente Gloria que envuelve
la Faz del Joven, y he aquí que todos los moradores de los Reinos en lo
alto fueron sobrecogidos por una violenta conmoción, y los favorecidos de
Dios cayeron en adoración ante Él. En verdad, Él ha manifestado una
gloria tal que nadie en toda la creación ha presenciado, por cuanto Él se
ha levantado en persona a proclamar su Causa a todos los que están en los
cielos y a todos los que están sobre la tierra.
XXXII. Aquello que habéis escuchado referente a Abraham, el Amigo
del Todo Misericordioso, es la verdad y no puede haber duda de ello. La
Voz de Dios le ordenó que ofreciera a Ismael como un sacrificio, para que
su firmeza en la Fe de Dios y su desprendimiento de todo salvo Él se
demostrara a los hombres. El propósito de Dios, además, fue ofrecerlo
como rescate por los pecados e iniquidades de todos los pueblos de la
tierra. Jesús, el Hijo de María, suplicó al Dios único y verdadero,
exaltados sean su nombre y gloria, le confiriera a Él este mismo honor.
Por esta misma razón Muhammad, el Apóstol de Dios, ofreció en sacrificio
a Husayn.
Ningún hombre podrá jamás pretender haber comprendido la naturaleza
de la oculta y múltiple gracia de Dios; nadie puede sondear su
misericordia que todo lo abarca. Tales han sido la perversidad de los
hombres y sus transgresiones, tan penosas han sido las pruebas que han
afligido a los profetas de Dios y sus escogidos, que toda la humanidad
merece ser atormentada y perecer. No obstante, la oculta y muy amorosa
providencia de Dios la ha protegido por medio de agentes tanto visibles
como invisibles, y continuará protegiéndola, del castigo por su
iniquidad. Pondera esto en tu corazón para que la verdad te sea revelada,
y permanece tú firme en su sendero.
XXXIII. Ha sido decretado por Nosotros que la Palabra de Dios y
todas sus potencialidades se manifiestan a los hombres en estricta
conformidad con tales condiciones como las preordinadas por Aquel quien
es el Omnisciente, el Todo Sabio. Hemos ordenado, además, que su velo de
encubrimiento no sea otro que su propio Ser. Tal es, en verdad, nuestra
Fuerza para lograr nuestro Propósito. Si se le permitiera a la Palabra
liberar repentinamente todas las energías latentes en ella, ningún hombre
podría soportar el peso de tan poderosa Revelación. Aun más, todo lo que
está en el cielo y en la tierra huiría de ella en consternación.
Considera aquello que ha sido enviado a Muhammad, el Apóstol de
Dios. La medida de la Revelación de la cual Él fue portador había sido
claramente preordinada por Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Fuerte.
Aquellos que lo oyeron, sin embargo, sólo pudieron comprender su
propósito de acuerdo con su propia posición y capacidad espiritual. Él,
de igual manera, descubrió la Faz de la Sabiduría según la capacidad de
ellos para soportar el peso de su Mensaje. Tan pronto como la humanidad
alcanzó la etapa de madurez, la Palabra reveló a los ojos de los hombres
las energías latentes con que había sido dotada, energías que se
manifestaron en la plenitud de su gloria cuando la Antigua Belleza
apareció en el año sesenta, en la persona de 'Alí-Muhammad, el Báb.
XXXIV. Toda alabanza y gloria sean para Dios, quien por la fuerza
de su poder, ha liberado a su creación de la desnudez de la no existencia
y la ha ataviado con el manto de vida. Para su favor especial Él de entre
todas las cosas creadas eligió la realidad del hombre, pura y semejante a
una gema, y la dotó con la capacidad única de conocerle y de reflejar la
grandeza de su gloria. Esta doble distinción conferida a él ha limpiado
de su corazón la herrumbre de todo deseo vano, y le ha hecho merecedor de
la vestidura con que su Creador ha estimado digno cubrirlo. Ésta le ha
servido para rescatar su alma de la miseria de la ignorancia.
Este manto con que el cuerpo y alma del hombre han sido adornados
es el fundamento mismo de su bienestar y desarrollo. ¡Oh cuán bendito el
día en que ayudado por la gracia y poder del Dios único y verdadero, el
hombre se haya liberado de la esclavitud y corrupción del mundo y de todo
lo que en él existe y haya logrado el verdadero y perdurable descanso
bajo la sombra del Árbol del Conocimiento!
Las melodías que el ave de tu corazón ha entonado en su gran amor
por sus amigos, han llegado hasta sus oídos y me ha conmovido a responder
tus preguntas y revelarte aquellos secretos que me sea permitido
manifestar. En tu estimada carta has preguntado cuáles profetas de Dios
deben ser considerados superiores a los demás. Sabe con toda seguridad
que la esencia de todos los profetas de Dios es una y la misma. Su unidad
es absoluta. Dios el Creador dice: "No hay distinción alguna entre los
portadores de mi Mensaje. Todos tienen un solo propósito; su secreto es
el mismo secreto. Honrar a uno más que a otro, exaltar a algunos por
encima de los demás de ninguna manera es permitido. Cada verdadero
profeta ha considerado su Mensaje como fundamentalmente el mismo que la
Revelación de cualquier otro profeta que le haya precedido. Por lo tanto,
si hombre alguno no comprendiera esta verdad y, en consecuencia, se
entregara al uso de lenguaje vano e indecoroso, ningún hombre cuya vista
sea perspicaz y cuyo entendimiento sea iluminado permitiría jamás que tal
ociosa charla le haga vacilar en su creencia.
El grado de revelación de los profetas de Dios en este mundo debe,
sin embargo, diferir. Cada uno de ellos ha sido portador de un Mensaje
distinto y ha sido comisionado para revelarse mediante hechos
determinados. Es por esta razón que parecen variar en su grandeza. Su
revelación puede ser comparada con la luz de la luna que derrama su
resplandor sobre la tierra. Aun cuando ella revela una nueva medida de su
brillantez cada vez que aparece, su esplendor inherente no puede nunca
disminuir ni puede su luz sufrir extinción.
Es claro y evidente, por lo tanto, que cualquier variación
aparente en la intensidad de su luz no es inherente a la luz misma, sino
debe ser atribuida más bien a la receptividad variante de un mundo que
siempre cambia. Se le ha confiado un Mensaje a cada profeta a quien el
Creador Todopoderoso e Incomparable haya determinado enviar a los pueblos
de la tierra, y se le ha encargado actuar en la forma que mejor satisfaga
los requisitos de la época en que aparezca. Dios al enviar sus profetas a
los hombres tiene dos propósitos. El primero es liberar a los hijos de
los hombres de la oscuridad de la ignorancia y guiarlos a la luz del
verdadero entendimiento. El segundo es asegurar la paz y tranquilidad del
género humano y proveer todos los medios por los cuales pueden ser éstas
establecidas.
Los profetas de Dios deben ser considerados como médicos cuya tarea
es fomentar el bienestar del mundo y sus pueblos para que, mediante el
espíritu de unidad, puedan curar la dolencia de una humanidad dividida.
Nadie tiene el derecho de dudar de sus palabras o menospreciar su
conducta, porque ellos son los únicos que pueden afirmar haber
comprendido al paciente y diagnosticado correctamente sus males. Ningún
hombre por aguda que sea su percepción puede jamás esperar alcanzar las
alturas logradas por la sabiduría y comprensión del Médico Divino. No
sería de extrañar entonces, si se encontrara que el tratamiento prescrito
por el médico en este día no fuera idéntico al que prescribió
anteriormente. ¿Cómo podría ser de otra manera, cuando las dolencias que
afectan al paciente necesitan un remedio especial en cada etapa de su
enfermedad? De igual modo, cada vez que los profetas de Dios han
iluminado el mundo con el resplandeciente brillo del Sol de conocimiento
divino, invariablemente han emplazado a sus pueblos por los medios que
mejor se adaptaran a las exigencias de la época en que aparecieran, a
abrazar la luz de Dios. Así fueron capaces de dispersar la oscuridad de
la ignorancia y derramar sobre el mundo la gloria de su propio
conocimiento. Por consiguiente, es hacia la más íntima esencia de estos
profetas que los ojos de todo hombre de discernimiento deben dirigirse,
puesto que su único propósito ha sido siempre guiar a los errados y dar
paz a los afligidos. Éstos no son días de prosperidad y triunfo. La
humanidad entera está en las garras de múltiples males. Esfuérzate
entonces, para salvar su vida con la saludable medicina que la
todopoderosa mano del Médico infalible ha preparado.
Y ahora respecto de tu pregunta acerca de la naturaleza de la
religión. Sabe que los que en verdad son sabios han comparado el mundo
con el templo humano. Así como el cuerpo del hombre necesita vestidura
para cubrirse, asimismo el cuerpo de la humanidad debe ser necesariamente
adornado con el manto de justicia y sabiduría. Su atavío es la Revelación
que Dios le ha concedido. Cada vez que este atavío haya cumplido su
propósito, el Todopoderoso de seguro lo renovará. Porque cada edad
requiere una medida adicional de la luz de Dios. Cada Revelación divina
ha sido enviada de modo que corresponda a las circunstancias de la época
de su aparición.
En cuanto a tu pregunta sobre las declaraciones de los conductores
de religiones pasadas. Todo hombre sabio y digno de alabanza, sin duda
alguna evitará conversación tan vana e infructuosa. El incomparable
Creador ha creado a todos los hombres de una misma sustancia y ha
exaltado su realidad sobre el resto de sus criaturas. El éxito o fracaso
del hombre, su ganancia o pérdida deben, por lo tanto, depender de sus
propios esfuerzos. Mientras más se esfuerce, mayor será su progreso.
Ojalá que las lluvias primaverales de la munificencia de Dios hagan que
las flores de verdadero entendimiento broten del suelo de los corazones
de los hombres, y los purifiquen de toda corrupción terrenal.
XXXV. Ponderad un poco. ¿Qué es lo que en cada Dispensación incitó
a los pueblos de la tierra rechazar a la Manifestación del Todo
Misericordioso? ¿Qué cosa podía haberlos impulsado a alejarse de Él y
desafiar su autoridad? Si los hombres meditasen sobre estas palabras que
han brotado de la Pluma del Divino Ordenador, se apresurarían, cada uno y
todos, a abrazar la verdad de esta perdurable Revelación dada por Dios y
atestiguarían lo que Él mismo ha afirmado solemnemente. Es el velo de
vanas imaginaciones que, en los días de las Manifestaciones de la Unidad
de Dios y las Auroras de su eterna gloria, se ha interpuesto y continuará
interponiéndose entre ellos y el resto de la humanidad. Pues en esos días
Él quien es la Verdad Eterna se manifiesta en conformidad con aquello que
Él mismo ha determinado y no de acuerdo con los deseos y expectativas de
los hombres. Así Él ha revelado: "Siempre que viene a vosotros un apóstol
con lo que no desean vuestras almas os ensoberbecéis y a unos los
desmentís y a otros los matáis."
No puede haber duda alguna que, si estos apóstoles hubieran
aparecido en pasadas edades y ciclos, de acuerdo con las vanas
imaginaciones que los corazones de los hombres habían ideado, nadie
habría repudiado la verdad de estos seres santificados. A pesar que
dichos hombres han estado recordando, día y noche, el Dios único y
verdadero y que han estado piadosamente ocupados con el ejercicio de sus
oraciones, sin embargo, al final no reconocieron las Auroras de los
signos de Dios, las Manifestaciones de sus irrefutables testimonios, ni
participaron de sus favores.
Considera la Dispensación de Jesucristo. Mirad cómo todos los
hombres doctos de aquella generación, aunque esperaban ansiosamente la
venida del Prometido, no obstante, lo negaron. Tanto Anás el más erudito
entre los teólogos de su día, como Caifás el sumo sacerdote, lo
denunciaron y pronunciaron su sentencia de muerte.
De igual manera, cuando apareció Muhammad, el Profeta de Dios -que
todos los hombres sean ofrecidos en su sacrificio- los doctos de La Meca
y Medina se levantaron contra Él en los primeros días de su Revelación, y
rechazaron su Mensaje, mientras que aquellos que carecían totalmente de
conocimientos, reconocieron y abrazaron su Fe. Ponderad por un momento.
Considerad cómo Balál, el Etíope, a pesar de ser iletrado, ascendió al
cielo de la fe y certeza, mientras que 'Abdu'lláh Ubayy, un caudillo
entre los doctos, se esforzó con malicia para oponerse a Él. Mirad, cómo
un simple pastor fue tan arrobado por el éxtasis de las palabras de Dios
que pudo ser admitido en la morada de su Bien Amado y fue unido a Aquel
quien es el Señor de la Humanidad, mientras que aquellos que se
enorgullecían de su conocimiento y sabiduría se extraviaron lejos de su
sendero y permanecieron desprovistos de su gracia. Por esta razón Él ha
escrito: "El que es enaltecido entre vosotros será humillado y el
humillado será enaltecido". Referencias a este tema pueden encontrarse en
la mayor parte de los Libros sagrados, así como en las declaraciones de
los profetas y mensajeros de Dios.
En verdad os digo que tal es la grandeza de esta Causa, que el
padre huye de su hijo y el hijo huye de su padre. Recordad la historia de
Noé y Canaán. Quiera Dios que, en estos días de delicia celestial, no os
privéis de los dulces sabores del Todo Glorioso Dios, y podáis
participar, en esta Primavera espiritual, de las efusiones de su gracia.
Levantaos en el nombre de Aquel quien es el Objeto de toda sabiduría, y,
con absoluto desprendimiento del saber de los hombres, levantad vuestras
voces y proclamad su Causa. ¡Juro por el Sol de la Revelación Divina! En
el momento en que os levantéis, atestiguaréis cómo un diluvio de
conocimiento divino brotará de vuestros corazones, y veréis ante vosotros
las maravillas de su sabiduría celestial manifiestas en toda su gloria.
Si probarais la dulzura de las palabras del Todo Misericordioso, sin
vacilar renunciaríais a vosotros mismos y entregaríais vuestras vidas por
el Bien Amado.
¿Quién podrá creer que este Siervo de Dios haya acariciado en su
corazón un deseo de honor o beneficio terrenales? La Causa asociada con
su Nombre está muy por encima de las cosas transitorias de este mundo.
¡Helo aquí! en esta la Más Grande Prisión, un exiliado, una víctima de la
tiranía. Sus enemigos lo han atacado por todos lados y continuarán
haciéndolo hasta el fin de su vida. Por lo tanto todo lo que Él os diga
será sólo por Dios, que quizá los pueblos de la tierra limpien sus
corazones de la mancha de los malos deseos, desgarren su velo y logren
conocer al Dios único y verdadero. Ésta es la más exaltada posición a que
hombre alguno puede aspirar. Su aceptación o rechazo de mi Causa, no
podrá beneficiarme, ni hacerme daño. Los emplazamos enteramente por Dios.
Él, en verdad, puede prescindir de toda criatura.
XXXVI. Sabe que cuando el Hijo del Hombre exhaló su último suspiro
y se entregó a Dios, la creación entera lloró con gran llanto. Sin
embargo, al sacrificarse a sí mismo, una nueva capacidad fue infundida en
todas las cosas creadas. Sus efectos, de los cuales dan testimonio todos
los pueblos de la tierra, están manifiestos ahora ante ti. La más honda
sabiduría que los eruditos hayan expresado, los más profundos
conocimientos que mente alguna haya descifrado, las obras de arte que las
manos más diestras han producido, la influencia ejercida por el más
potente de los gobernantes, no son sino manifestaciones de la fuerza
vivificadora liberada por su resplandeciente y trascendente Espíritu que
todo lo penetra.
Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de
su gloria sobre todas las cosas creadas. Mediante Él el leproso se
restableció de la lepra de la perversidad e ignorancia. Por Él el impuro
y descarriado fueron curados. Mediante su poder, nacido de Dios
Todopoderoso, los ojos del ciego fueron abiertos y el alma del pecador
fue santificada.
La lepra puede ser interpretada como cualquier velo que se
interponga entre el hombre y el reconocimiento del Señor, su Dios.
Quienquiera se permita aislarse de Él, es realmente un leproso, quien no
será recordado en el Reino de Dios, el Poderoso, el Todo Alabado.
Atestiguamos, que por medio del Poder de la Palabra de Dios, todo leproso
fue purificado, toda enfermedad fue curada, y toda debilidad humana fue
eliminada. Es Él quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con el
rostro radiante se ha vuelto hacia Él.
XXXVII. Bendito el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en
sus signos, y ha reconocido que "a Él no se le ha de pedir cuenta de sus
hechos". Dios ha dispuesto que tal reconocimiento sea el ornamento de
toda creencia y su base fundamental. De Él debe depender la aceptación de
toda buena obra. Fijad vuestros ojos en Él, no sea que las murmuraciones
de los rebeldes os hagan errar.
Si Él decretara lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido
vedado, y prohibiere lo que en todo tiempo se ha considerado lícito,
nadie tiene el derecho de poner en duda su autoridad. Quienquiera que
vacile, aunque fuere por un solo instante, deberá ser considerado como
transgresor.
Quien no haya reconocido esta sublime y fundamental verdad, ni haya
alcanzado esta muy exaltada posición, será perturbado por los vientos de
la duda, y las murmuraciones de los infieles confundirán su alma. Aquel
que haya reconocido este principio será dotado de la más perfecta
constancia. Todo honor sea para esta toda gloriosa posición, cuyo
recuerdo adorna a toda Tabla exaltada. Tal es la enseñanza que os librará
de cualquier duda y perplejidad, os permitirá alcanzar la salvación,
tanto en este mundo como en el venidero. Él es, verdaderamente, el que
Siempre Perdona, el Más Generoso.
XXXVIII. Sabe con certeza que, en cada Dispensación, la Luz de la
Divina Revelación ha sido otorgada a los hombres en proporción directa a
su capacidad espiritual. Considera el sol. Cuán débiles son sus rayos en
el momento en que aparece sobre el horizonte. Cómo gradualmente, su calor
y potencia aumentan a medida que se aproxima a su cenit, permitiendo,
mientras tanto, a todas las cosas creadas adaptarse a la intensidad
creciente de su luz. Y cómo declina paulatinamente hasta alcanzar su
ocaso. Si manifestara súbitamente las energías latentes en él, sin duda
dañaría todas las cosas creadas.... De igual manera, si el Sol de la
Verdad revelara repentinamente, en el comienzo de su manifestación, todas
las potencialidades que la providencia del Todopoderoso le ha conferido,
la tierra de la comprensión humana quedaría desolada y se marchitaría;
porque el corazón de los hombres no podría soportar la intensidad de su
revelación, ni podría reflejar el brillo de su luz. Consternados y
abrumados, dejarían de existir.
XXXIX. Alabado seas, oh Señor mi Dios, por las maravillosas
Revelaciones de tu inescrutable mandato y las múltiples aflicciones y
pruebas que Tú has destinado para mí. En una época Tú me entregaste en
manos de Nimrod; en otra Tú permitiste que la vara del Faraón me
persiguiera. Sólo Tú, mediante tu conocimiento que todo lo abarca y la
acción de tu Voluntad, puedes valorar las incalculables aflicciones que
he sufrido en sus manos. Otra vez, Tú me arrojaste al calabozo de los
descreídos, sólo porque me sentí impulsado a susurrar a los oídos de los
bienamados de tu Reino, un indicio de la visión, con que Tú, mediante tu
conocimiento me habías inspirado y cuyo significado me habías revelado
mediante la potencia de tu poder. Posteriormente, Tú decretaste que la
espada del infiel cortara mi cabeza. En otra ocasión fui crucificado, por
haber descubierto ante los ojos de los hombres las gemas ocultas de tu
gloriosa unidad, por haberles revelado los maravillosos signos de tu
soberanía y eterno poder. ¡Cuán amargas las humillaciones que fueron
amontonadas sobre mí, en una época posterior, en la llanura de Karbilá!
¡Cuán solitario me sentí entre tu pueblo! ¡A qué estado de impotencia fui
reducido en aquella tierra! Insatisfechos con tales indignidades, mis
perseguidores me decapitaron y llevando en alto mi cabeza de país en
país, la exhibieron a la vista de la multitud incrédula y la depositaron
en las moradas de los perversos e infieles. En otra edad fui suspendido y
mi pecho se convirtió en blanco de los dardos de la maliciosa crueldad de
mis enemigos. Mis miembros fueron acribillados con proyectiles y mi
cuerpo despedazado. Finalmente, mira cómo en este Día, mis traidores
enemigos se han aliado contra mí y están continuamente conspirando para
inculcar el veneno del odio y malicia en las almas de tus servidores.
Están tramando, con todo su poder para llevar a cabo su objetivo.... A
pesar de lo penosa que es mi tribulación, oh Dios, mi Bienamado, te doy
gracias y mi Espíritu está agradecido por todo lo que me ha acontecido en
el sendero de tu complacencia.
Estoy contento con todo lo que Tú has ordenado para mí y doy la
bienvenida a las penas y sufrimientos que tengo que soportar, por
calamitosas que sean.
XL. ¡Oh mi Bien Amado! Tú has soplado tu Hálito en mí y me has
separado de mí mismo. Tú posteriormente decretaste que de tu Realidad
dentro de mí, sólo un tenue reflejo, un simple emblema quedara entre los
perversos y envidiosos . ¡Mira cómo engañados por este emblema, se han
levantado contra mí y han hacinado sobre mí sus recusaciones! Descúbrete
entonces, oh mi Bien Amado y líbrame de mi aflicción.
Entonces una Voz respondió: "Amo y siento gran cariño por este
emblema. ¿Cómo puedo consentir que sólo mis ojos contemplen este emblema
y que ningún corazón salvo el mío lo reconozca? ¡Por mi Belleza, que es
lo mismo que tu Belleza! Mi deseo es ocultarte a mis propios ojos;
¡cuánto más a los ojos de los hombres!"
Preparaba mi contestación cuando, he aquí la Tabla fue terminada
repentinamente, dejando mi tema sin concluir, y la perla de mi palabra
sin engarzar.
XLI. ¡Dios es mi testigo, oh pueblo! Dormía en mi lecho cuando, he
aquí, la Brisa de Dios acariciándome, me despertó de mi sueño. Su
Espíritu vivificador me revivió y mi lengua se desató para proclamar su
llamado. No me acuséis de haber transgredido contra Dios. No me miréis
con vuestros ojos sino con los míos. Así os amonesta Él quien es el
Bondadoso, el Omnisciente. Oh pueblo, ¿pensáis que Yo tengo en mis manos
el control de la última Voluntad y Propósito de Dios? Lejos de mí está
pretender eso. Lo atestiguo ante Dios, el Todopoderoso, el Exaltado, el
Omnisciente, el Omnisapiente. Si el destino final de la Fe de Dios
hubiera estado en mis manos, nunca habría consentido, ni aún por un
momento, en manifestarme a vosotros, ni hubiera permitido que una sola
palabra brotase de mis labios. De ello Dios mismo es ciertamente testigo.
XLII. ¡Oh Hijo de la Justicia! Por la noche la belleza del Ser
inmortal se dirigió desde la esmeralda altura de la fidelidad al
Sadratu'l-Muntahá y lloró con tal llanto que el Concurso en lo alto y los
moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces
se oyó la pregunta: ¿por qué estos lamentos y sollozos? Él respondió:
Como se me ordenó, esperé atento sobre la loma de la lealtad, mas no
logré respirar de aquellos que habitan en la tierra la fragancia de la
fidelidad. Entonces, llamado a regresar, miré y, ¡he aquí! ciertas
palomas de santidad estaban atormentadas bajo las garras de los perros de
la tierra. Entonces la Doncella del Cielo apresuró desde su mística
mansión, resplandeciente, desprovista de su velo, y preguntó por sus
nombres, y todos fueron dichos, menos uno. Y cuando ella les urgió fue
pronunciada la primera letra de él, entonces los moradores de las cámaras
celestiales abandonaron precipitadamente sus habitaciones de gloria. Y
mientras la segunda letra se articulaba cayeron sobre el polvo cada uno y
todos. En ese momento se oyó una voz desde el más íntimo santuario:
"Hasta aquí, ni un paso más". En verdad, atestiguamos lo que han hecho y
lo que ahora hacen.
XLIII. ¡Oh Afnán, oh tú que has brotado de mi antiguo Linaje! Mi
gloria y mi amorosa bondad descansan sobre ti. ¡Cuán vasto es el
tabernáculo de la Causa de Dios! Ha cubierto con su sombra a todos los
pueblos y naciones de la tierra y dentro de poco reunirá bajo su abrigo a
toda la humanidad. Ya ha llegado el día de servicio. Innumerables Tablas
atestiguan las generosidades que te han sido otorgadas. Levántate a hacer
triunfar mi Causa y con la fuerza de tu palabra somete a los corazones de
los hombres. Debes manifestar aquello que asegure la paz y el bienestar
del desdichado y del oprimido. Apréstate para la acción, que quizá
liberes al cautivo de sus cadenas y le permitas alcanzar la libertad
verdadera.
La Justicia en este día lamenta su condición y la Equidad gime bajo
el yugo de la opresión. Las densas nubes de la tiranía han oscurecido la
faz de la tierra y envuelto a sus pueblos. Por el movimiento de nuestra
Pluma de gloria, por deseo del omnipotente Ordenador, hemos inspirado una
nueva vida en toda estructura humana y hemos infundido una nueva potencia
en cada palabra. Todas las cosas creadas proclaman los indicios de esta
regeneración mundial. Ésta es la más grande, la más jubilosa nueva
impartida a la humanidad por la pluma de este Agraviado. ¿Por qué teméis,
oh mis bienamados? ¿Quién os puede consternar? Un poco de humedad basta
para disolver la arcilla endurecida de que está moldeada esta generación
perversa. El simple hecho de reuniros es suficiente para dispersar las
fuerzas de esta gente vana e inútil. ... .
En este día todo hombre perspicaz admitirá prontamente que los
consejos revelados por la Pluma de este Agraviado constituyen la suprema
fuerza animadora del progreso del mundo y la exaltación de sus pueblos.
Levantaos, oh pueblos, y por la fuerza del poder de Dios, decidíos a
ganar la victoria sobre vosotros mismos, que quizá toda la tierra sea
librada y santificada de su servidumbre a los dioses de sus vanas
fantasías, dioses que a sus desdichados adoradores han infligido tanta
pérdida y de cuya miseria son responsables. Estos ídolos constituyen el
obstáculo que ha estorbado al hombre en sus esfuerzos a avanzar por el
sendero de perfección. Abrigamos la esperanza que la Mano del poder
divino preste su ayuda a la humanidad y la libere de su estado de penosa
degradación.
En una de las Tablas estas palabras han sido reveladas: ¡Oh pueblos
de Dios! No os ocupéis con vuestros propios asuntos; que vuestros
pensamientos se fijen en lo que será capaz de restituir la prosperidad de
la humanidad y santificar los corazones y almas de los hombres. La mejor
manera de lograr esto es mediante acciones puras y santas, vida casta y
comportamiento digno. Actos valientes asegurarán el triunfo de esta Causa
y un carácter santo reforzará su poder. ¡Aferraos a la rectitud, oh
pueblo de Bahá! Esto es ciertamente el mandamiento que este Agraviado os
ha dado, y es lo que su ilimitada Voluntad ha escogido para cada uno de
vosotros.
¡Oh amigos! Os incumbe renovar y revivir vuestras almas por medio
de los dadivosos favores que, en esta divina y conmovedora Primavera,
llueven sobre vosotros. El Sol de su gran gloria ha derramado su
resplandor sobre vosotros y las nubes de su ilimitada generosidad os han
cubierto con su sombra. ¡Cuán elevado es el premio para quien no se haya
privado de tan grande generosidad ni haya dejado de reconocer la belleza
de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura! Cuidaos, pues el Malvado os
acecha listo para atraparos. Aseguraos contra sus infames artificios y,
guiados por la luz del nombre de Dios Todo Veedor, escapad de la
oscuridad que os rodea. Que vuestra visión abarque el mundo en vez de
limitarse a vuestro propio ser. El Malvado es aquel que impide el ascenso
de los hijos de los hombres y detiene su progreso espiritual.
En este Día incumbe a todo hombre asirse de lo que promueve los
intereses de todas las naciones y gobiernos justos y exalte su posición.
Por medio de todos y cada uno de los versos revelados por la Pluma del
Altísimo, las puertas del amor y unidad han sido abiertas enteramente a
los hombres. Anteriormente hemos declarado, y nuestra Palabra es la
verdad: "Asociaos con los seguidores de todas las religiones en espíritu
de amistad y hermandad". Cualquier cosa que haya hecho a los hijos de los
hombres rehuirse uno a otro y haya causado disensiones y divisiones entre
ellos, ha sido anulada y abolida por la revelación de estas palabras.
Desde el cielo de la Voluntad de Dios, y con el propósito de ennoblecer
al mundo del ser y elevar la mente y almas de los hombres, ha sido
enviado aquello que constituye el instrumento más efectivo para la
educación de toda la raza humana. La más elevada esencia y la más
perfecta expresión de todo lo que los pueblos del pasado hayan dicho o
escrito, por esta potentísima Revelación, ha descendido del cielo de la
Voluntad del Poseedor de todo, el Dios Perdurable. En el pasado ha sido
revelado: "El amor por el propio país es un elemento de la Fe de Dios".
Sin embargo, la Lengua de Grandeza, en el día de su manifestación,
proclamó: "No debe preciarse quien ama a su patria, sino quien ama al
mundo". Mediante el poder liberado por estas exaltadas palabras, Él ha
dado un nuevo impulso al ave del corazón humano, le ha señalado una nueva
dirección y del Libro sagrado de Dios ha borrado toda huella de
restricción y limitación.
¡Oh gente de Justicia! Sed brillantes como la luz y espléndidos
como el fuego encendido en la Zarza Ardiente. El resplandor del fuego de
vuestro amor sin duda fundirá y unificará a los pueblos y naciones
contendedoras de la tierra, mientras que la ferocidad de la llama de la
enemistad y odio no pueden dar otro resultado que la lucha y ruina.
Rogamos a Dios que escude a sus criaturas de los malos designios de sus
enemigos. Él ciertamente tiene poder sobre todas las cosas.
Toda alabanza sea para el Dios único y verdadero -exaltada sea su
gloria- por cuanto Él ha abierto las puertas de los corazones de los
hombres por la Pluma del Altísimo. Cada verso que esta Pluma ha revelado
es una puerta brillante y luminosa que descubre las glorias de santa y
piadosa vida, de puras e inmaculadas acciones. El emplazamiento y mensaje
que dimos no fueron nunca destinados para alcanzar o beneficiar a una
sola tierra o a un solo pueblo. La humanidad en su integridad debe
aferrarse firmemente a lo que haya sido revelado y otorgado a ella.
Entonces, y sólo entonces, alcanzará la verdadera libertad. Toda la
tierra está iluminada con la resplandeciente gloria de la Revelación de
Dios. En el año sesenta Aquel quien anunció la Luz de la Guía Divina -que
toda la creación sea ofrendada como sacrificio por Él- se levantó para
anunciar una nueva revelación del Espíritu Divino, y fue seguido, veinte
años más tarde, por Aquel mediante cuya venida el mundo recibió esta
gloria prometida, este maravilloso favor. Mirad cómo la mayoría de la
humanidad ha sido dotada con la capacidad de escuchar la más exaltada
Palabra de Dios, sobre la cual debe depender la reunión y resurrección
espiritual de todos los hombres....
Inclinad vuestros corazones, oh pueblo de Dios, hacia los consejos
de vuestro verdadero e incomparable Amigo. La Palabra de Dios puede ser
comparada a un árbol tierno cuyas raíces han sido plantadas en los
corazones de los hombres. Os incumbe nutrir su crecimiento por medio de
las vivificadoras aguas de la sabiduría, de palabras santas y sagradas,
para que su raíz pueda asegurarse firmemente y sus ramas puedan
extenderse hasta la altura de los cielos y aun más allá.
¡Oh vosotros que moráis en la tierra! El rasgo distintivo que marca
el carácter preeminente de esta Suprema Revelación consiste en que, por
una parte, hemos borrado del Libro sagrado de Dios todo aquello que ha
sido causa de lucha, malicia y daño entre los hijos de los hombres y por
otra parte hemos sentado los requisitos esenciales del entendimiento, y
de completa y permanente unidad. Venturosos quienes guardan mis
estatutos.
Una vez tras otra hemos amonestado a nuestros bienamados que
eviten, aun más, que huyan de toda cosa de la que perciban el olor a
maldad. El mundo está sufriendo gran trastorno y las mentes de sus
pueblos se encuentran en un estado de completa confusión. Suplicamos al
Todopoderoso que Él bondadosamente los ilumine con la gloria de su
Justicia, y los capacite para descubrir aquello que les sea provechoso en
todo tiempo y bajo toda condición. Él ciertamente es el que Todo lo
Posee, el Altísimo.
XLIV. No apartéis de vuestro lado el temor a Dios, oh vosotros los
doctos de la tierra y juzgad con ecuanimidad la Causa de este Iletrado,
de quien todos los Libros de Dios, el Protector, el que Subsiste por sí
mismo, han testificado.... ¿Acaso el miedo de desagradar a Dios, el temor
a Él quien no tiene par ni igual, no os despertarán? Aquel a quien el
mundo ha agraviado, en ningún momento se ha asociado con vosotros, nunca
ha estudiado vuestros escritos ni ha participado en ninguna de vuestras
disputas. El traje que Él usa, sus ondeantes cabellos, su turbante,
atestiguan la verdad de sus palabras. ¿Hasta cuándo persistiréis en
vuestra injusticia? Mirad la habitación en que han obligado a morar a
Aquel quien es la encarnación de la justicia. Abrid vuestros ojos y al
contemplar su aflicción, meditad diligentemente sobre aquello que
vuestras manos han forjado, que quizá no seáis privado de la luz de sus
divinas declaraciones, ni despojado de vuestra parte del océano de su
conocimiento.
Algunos entre plebeyos y nobles han objetado que este Agraviado no
es miembro del orden eclesiástico, ni descendiente del Profeta. Di: ¡Oh
vosotros que pretendéis ser justos! Pensad un momento y reconoceréis cuán
infinitamente exaltado es su posición actual sobre la posición que según
vosotros Él debería tener. La Voluntad del Todopoderoso ha decretado que
su Causa debe aparecer y manifestarse en una casa completamente
desprovista de todo aquello que los teólogos, doctos, sabios y letrados
comúnmente poseen.
El hálito del Espíritu Divino le despertó y le pidió que se
levantara y proclamara su Revelación. Tan pronto como fue despertado de
su sueño levantó su voz y llamó a toda la humanidad hacia Dios, el Señor
de todos los mundos. Nos hemos visto impulsados a revelar estas palabras
en vista de la debilidad y fragilidad de los hombres; de lo contrario, la
Causa que hemos proclamado es tal que ninguna pluma podrá describirla, ni
mente alguna concebir su grandeza. Esto lo atestigua Aquel con quien está
el Libro Madre.
XLV. La Antigua Belleza ha consentido ser encadenada para que la
humanidad sea liberada de su cautiverio, y ha aceptado ser prisionero de
esta poderosa Fortaleza para que todo el mundo logre la verdadera
libertad. Ha bebido hasta los pozos de la copa del dolor, para que todos
los pueblos de la tierra alcancen felicidad perdurable y sean colmados de
alegría. Esto emana de la misericordia de vuestro Señor, el Compasivo, el
Más Misericordioso. Hemos aceptado ser humillados, oh creyentes en la
Unidad de Dios, para que vosotros seáis enaltecidos y hemos sufrido
múltiples tribulaciones para que podáis prosperar y florecer. ¡Mirad cómo
aquellos que se han imaginado socios de Dios, han forzado a Aquel quien
ha venido a rehacer el mundo entero, a residir en la más desolada de las
ciudades!
XLVI. No me apeno por la pesadumbre de mi encarcelación. Tampoco me
aflijo de mi humillación, ni de las tribulaciones que sufro en manos de
mis enemigos. ¡Por mi vida! Son mi gloria, gloria con la cual Dios se ha
adornado a sí mismo. ¡Ojalá lo supierais!
La vergüenza que fui obligado a soportar, ha descubierto la gloria
con que toda la creación ha sido dotada, y por las crueldades que he
sufrido, el Sol de la Justicia, se ha manifestado y ha derramado su
esplendor sobre los hombres.
Mis dolores son por aquellos que se han envuelto en sus pasiones
corruptas y pretenden estar asociados con la Fe de Dios, el Dadivoso, el
Todo Alabado.
Incumbe al pueblo de Bahá, morir al mundo y a todo lo que hay en
él; ser tan desprendidos de las cosas terrenales que los moradores del
Paraíso, inhalen de su vestidura la dulce fragancia de la santidad; para
que todos los pueblos de la tierra reconozcan en sus rostros el
resplandor del Todo Misericordioso, y mediante ellos se difundan los
signos y señales de Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo. ¡Aquellos que
han empañado el buen nombre de la Causa de Dios al seguir las
inclinaciones de la carne, ésos están en palpable error!
XLVII. ¡Oh judíos! Si tenéis la intención de crucificar otra vez a
Jesús, el Espíritu de Dios, dadme muerte a mí, porque en mi persona, Él
se ha manifestado una vez más a vosotros. Tratadme como queráis porque he
prometido sacrificar mi vida en el sendero de Dios. No temeré a nadie
aunque los poderes de la tierra y del cielo se alíen en mi contra.
¡Seguidores del Evangelio! Si abrigáis el deseo de matar a Muhammad, el
Apóstol de Dios, tomadme y poned fin a mi vida, porque yo soy Él, y mi
Ser es su Ser. Haced conmigo lo que queráis porque el más profundo deseo
de mi corazón es alcanzar la presencia de mi Bienamado en su Reino de
Gloria. ¡Tal es el decreto divino, si lo supierais! ¡Seguidores de
Muhammad! Si es vuestro deseo acribillar con vuestros dardos el pecho de
Aquel quien ha hecho que su Libro el Bayán os sea enviado, poned vuestras
manos sobre mí y perseguidme, porque Yo soy su Bienamado, la revelación
de su propio Ser, aunque mi nombre no sea su nombre. He venido bajo la
sombra de las nubes de gloria y he sido investido por Dios con invencible
soberanía. Él es ciertamente la Verdad, el Conocedor de las cosas no
vistas. Verdaderamente Yo espero de vosotros el mismo trato que habéis
acordado a Aquel quien me precedió. De esto son testigos todas las cosas,
si fuerais de aquellos que escuchan. ¡Oh pueblo del Bayán! Si habéis
resuelto derramar la sangre de Aquel cuya venida el Báb ha proclamado,
cuyo advenimiento Muhammad ha profetizado, y cuya Revelación Jesucristo
mismo ha anunciado, miradme a mí que estoy de pie, listo y sin defensa
ante vosotros. Proceded conmigo como lo dicten vuestros propios deseos.
XLVIII. ¡Dios es mi testigo! Si esto no estuviera en conflicto con
aquello que las Tablas de Dios han decretado, gustosamente habría besado
las manos de quienquiera hubiera intentado derramar mi sangre en el
sendero del Bienamado. Aun más, le habría dotado con una parte de los
bienes terrenales que Dios me ha permitido poseer, aun cuando quien
perpetrare este acto provocaría la ira del Todopoderoso, incurriría en su
maldición y merecería ser atormentado durante toda la eternidad de Dios,
el que Todo lo Posee, el Equitativo, el Omnisapiente.
XLIX. Sabe en verdad, que cuando quiera este Joven vuelve su vista
hacia su propio ser, encuentra que es lo más insignificante de toda la
creación. Sin embargo, cuando contempla las brillantes refulgencias que
ha sido capacitado para manifestar, he aquí, ese yo se transfigura ante
Él en una potencia soberana que satura la esencia de todas las cosas
visibles e invisibles. Gloria a Aquel quien, por la fuerza de la verdad,
ha enviado la Manifestación de su propio Ser y le ha confiado su mensaje
para toda la humanidad.
L. Oh desatentos, quitaos el sueño de la negligencia para que
podáis mirar el resplandor que su gloria ha difundido a través del mundo.
¡Qué torpes son quienes murmuran contra el nacimiento prematuro de su
luz! ¡Oh vosotros, ciegos de corazón! Sea temprano o tarde, las
demostraciones de su gloria refulgente ya están de hecho manifiestas. Os
incumbe determinar si tal luz ha aparecido o no. No está en vuestro poder
ni en el mío fijar el momento en que debe ser manifiesta. La Sabiduría
inescrutable de Dios ha fijado la hora de antemano. Estad contentos, oh
pueblo, con lo que Dios ha deseado y predestinado para vosotros.... ¡Oh
vosotros que me deseáis el mal! El Sol de la Guía eterna, es mi testigo:
Si hubiera estado en mi poder, nunca habría consentido, bajo ninguna
circunstancia, distinguirme entre los hombres, porque el Nombre que llevo
desdeña totalmente asociarse con esta generación cuyas lenguas están
sucias y cuyos corazones son falsos. Y cada vez que escogí callar y
guardar silencio, he aquí, la voz del Espíritu Santo, parado a mi
diestra, me despertó, y el Supremo Espíritu apareció ante mi faz, y
Gabriel me cubrió con su sombra, y el Espíritu de Gloria se movió dentro
de mi pecho ordenándome levantarme y romper mi silencio. Si vuestra
capacidad de oír fuese depurada y vuestros oídos estuviesen atentos,
seguramente comprenderíais que cada miembro de mi cuerpo, más aún, todos
los átomos de mi ser, proclaman y atestiguan este llamado: "Dios, fuera
de quien no hay otro Dios, y Aquel cuya belleza se manifiesta ahora, es
el reflejo de su gloria para todos los que están en el cielo y en la
tierra".
LI. ¡Oh pueblo! ¡Juro por el Dios único y verdadero! Éste es el
Océano del cual han procedido todos los mares, y con el cual cada uno de
ellos se reunirá finalmente. De Él se han generado todos los Soles y a Él
regresarán todos ellos. Por su potencia los Árboles de la Revelación
Divina han dado sus frutos, cada uno de los cuales ha sido enviado en la
forma de un profeta que lleva un mensaje a las criaturas de Dios en cada
uno de los mundos cuyo número sólo Dios, en su Conocimiento omnímodo,
puede calcular. Él ha logrado esto por la acción de solo una Letra de su
Palabra, revelada por su Pluma, estando su Pluma movida por su Dedo
guiador, estando su propio Dedo sostenido por la fuerza de la Verdad de
Dios.
LII. Di: ¡Oh pueblo! No os privéis de la gracia de Dios y de su
misericordia. Quienquiera se prive de ellas está en dolorosa perdición
¡Cómo! ¡Oh pueblo! ¿Adoráis el polvo y os alejáis de vuestro Señor, el
Bondadoso, el Todo Generoso? Temed a Dios y no seáis de los que perecen.
Di: El Libro de Dios ha sido enviado en la forma de este Joven. ¡Por
tanto, santificado sea Dios el más excelente de los hacedores! Prestad
atención, oh pueblos del mundo, no sea que huyáis de su faz. Más aún,
apresuraos en alcanzar su presencia y sed de aquellos que han vuelto a
Él. Orad para que seáis perdonados, oh pueblos, por no haber cumplido
vuestro deber para con Dios y por haber transgredido contra su Causa y no
seáis de los torpes. Él es quien os ha creado; Él es quien ha alimentado
vuestras almas mediante su Causa y os ha hecho capaces de reconocer a
Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Omnisciente. Él es
quien ha descubierto a vuestros ojos los tesoros de su conocimiento y os
ha hecho ascender al cielo de la certeza de su irresistible, su
irrefutable y muy exaltada Fe. Prestad atención, no sea que os privéis de
la gracia de Dios, y vuestras obras se reduzcan a nada, y no repudiéis la
verdad de esta clara, majestuosa, brillante y gloriosa Revelación. Juzgad
imparcialmente la Causa de Dios, vuestro Creador; contemplad lo que ha
sido enviado desde el Trono en lo alto y meditad sobre ello con corazones
inocentes y santificados. Entonces la verdad de esta Causa se os hará tan
evidente como el sol en su gloria meridiana. Entonces seréis de aquellos
que han creído en Él.
Di: El primer y más importante testimonio que establece su verdad
es Él mismo. Próximo a este testimonio está su Revelación. Para
quienquiera no reconozca ni uno ni otro Él ha establecido las palabras
que ha revelado, como prueba de su realidad y verdad. Esta es,
ciertamente, una demostración de su tierna misericordia para con los
hombres. Él ha dotado a toda alma con la capacidad de reconocer los
signos de Dios. De otra manera, ¿cómo habría Él podido cumplir su
testimonio hacia los hombres? si sois de los que ponderan su Causa en sus
corazones. Él nunca procederá injustamente con nadie, ni tampoco señalará
a las almas una tarea superior a sus capacidades. Él es ciertamente el
Compasivo, el Todo Misericordioso.
Di: Es tan grande la gloria de la Causa de Dios, que aun los ciegos
pueden percibirla, cuanto más aquellos que poseen vista perspicaz y
visión pura. Los ciegos, a pesar de no ser capaces de percibir la luz del
sol, sin embargo, pueden sentir su continuo calor. No obstante, los
ciegos de corazón entre el pueblo del Bayán -de esto Dios es mi testigo-
son impotentes, por mucho que el Sol brille sobre ellos, para percibir el
resplandor de su gloria o apreciar el calor de sus rayos.
Di: ¡Oh pueblo del Bayán! Entre todos los pueblos del mundo os
hemos escogido para conocernos y reconocernos. Os hemos hecho acercar al
lado derecho del Paraíso, Lugar desde el cual el Fuego inmortal proclama
en múltiples tonos: "¡No hay otro Dios salvo Yo, el Omnipotente, el
Altísimo!" Cuidaos, no permitáis estar separados como por un velo de este
Sol que brilla sobre la Aurora de la Voluntad de vuestro Señor, el Todo
Misericordioso, y cuya luz ha envuelto a pequeños y grandes. Purificad
vuestra vista para que podáis percibir su gloria con vuestros propios
ojos, y no dependáis de la vista de otro, pues Dios jamás ha requerido de
un alma algo que sobrepase su fuerza. Así ha sido anunciado a los
profetas y mensajeros del antaño y se ha registrado en todas las
Escrituras.
Esforzaos, oh pueblo, para conseguir entrada en esta vasta
Inmensidad, que, por orden de Dios, no tiene ni principio ni fin, en la
cual su voz ha sido proferida y sobre la cual se esparcen los dulces
aromas de la santidad y gloria. No os despojéis del manto de grandeza, ni
permitáis que vuestros corazones se priven del recuerdo de vuestro Señor,
ni vuestros oídos de escuchar las dulces melodías de su maravillosa, de
su sublime, clara y muy elocuente voz que todo lo compele.
LIII. ¡Oh Nasír, oh mi siervo! Dios, la Eterna Verdad, es mi
testigo. En este Día el Joven Celestial ha levantado sobre las cabezas de
los hombres el glorioso Cáliz de la Inmortalidad y permanece atento en su
sede, preguntándose qué ojo reconocerá su gloria, y qué brazo se
extenderá sin vacilar para asir la Copa de su Mano de nívea blancura y
vaciarla. Hasta ahora unos pocos han bebido de esta incomparable gracia
que fluye suavemente del Antiguo Rey. Éstos ocupan las mansiones más
elevadas del Paraíso y están firmemente establecidos sobre los asientos
de autoridad. ¡Por la rectitud de Dios! Ni los espejos de su gloria, ni
los reveladores de sus nombres, ni ninguna cosa creada que haya existido
o existirá, jamás podrán superarlos, si sois de los que comprenden esta
verdad.
¡Oh Nasír! La excelencia de este Día está inmensamente exaltada por
encima de la comprensión de los hombres, por muy extenso que sea su
conocimiento, por muy profundo que sea su entendimiento. ¡ Cuánto más ha
de trascender la imaginación de los que se han extraviado de su luz y han
sido privados de su gloria! Si desgarraras el agraviante velo que ciega
tu visión, verías una generosidad tal que nada podrá jamás asemejársele o
igualarla desde el principio que no tiene principio hasta el fin que no
tiene fin. ¿Qué lenguaje debería elegir Aquel quien es el Portavoz de
Dios, para que aquellos que están separados como por un velo de Él,
puedan reconocer su gloria? Los rectos moradores del Reino en lo alto
beberán copiosamente del Vino de Santidad en mi nombre, el todo glorioso.
Nadie salvo ellos participará de tales beneficios.
LIV. ¡Por la rectitud de Dios, mi Bienamado! Jamás he anhelado la
soberanía mundana. Mi único propósito ha sido entregar a los hombres lo
que Dios, el Dadivoso, el Incomparable, me mandó darles, para que les
desligue de todo lo que pertenece a este mundo y les haga alcanzar tales
alturas que ni el impío puede concebir ni el insolente imaginar.
LV. Recuerda oh tierra de Tá (Tihrán) los días pasados en que tu
Señor te había hecho la sede de su trono y te había envuelto con la
refulgencia de su gloria. ¡Cuán vasto el número de aquellos seres
santificados, aquellos símbolos de certidumbre, quienes en su gran amor
por ti han entregado sus vidas y sacrificado todo por ti! La alegría sea
contigo y la suprema felicidad sea con aquellos que en ti moran.
Testifico que, como lo sabe todo corazón discernedor, de ti procede el
hálito viviente de Aquel quien es el Deseo del mundo. En ti ha sido
revelado el Invisible y de ti ha salido aquello que estaba oculto a los
ojos de los hombres. ¿A quién recordaremos de la multitud de tus sinceros
amantes, cuya sangre ha sido vertida dentro de tus muros y cuyo polvo
yace oculto bajo tu suelo? Los dulces aromas de Dios se han esparcido
incesantemente y continuarán esparciéndose eternamente sobre ti. Nuestra
Pluma se siente impulsada a conmemorarte y ensalzar a las víctimas de la
tiranía, aquellos hombres y mujeres que yacen bajo tu polvo.
Entre ellas está nuestra propia hermana, a quien ahora recordamos
como una señal de nuestra fidelidad y como una prueba de nuestra amorosa
bondad hacia ella. ¡Cuán penosa fue su condición! ¡Con qué resignación
regresó a su Dios! Sólo Nosotros, por nuestro conocimiento que todo lo
abarca, lo hemos sabido.
¡Oh tierra de Tá! Por la gracia de Dios tú eres todavía un centro
alrededor del cual sus bienamados se han reunido. ¡Felices ellos; feliz
cada refugiado que busca tu amparo en sus padecimientos en el sendero de
Dios, el Señor de este maravilloso Día! Benditos aquellos que recuerdan
al Dios único y verdadero, que magnifican su nombre y buscan
diligentemente servir a su Causa. Es a estos hombres que se han referido
los Libros sagrados de antaño. Sobre ellos el Comandante de los Fieles ha
prodigado sus alabanzas diciendo: "Las bendiciones que les esperan a
ellos superan las bendiciones de que ahora gozamos". Él ciertamente ha
dicho la verdad y de ello somos ahora testigos. La gloria de su posición,
sin embargo, no ha sido revelada aún. La Mano del poder divino de seguro
levantará el velo y expondrá a la vista de los hombres aquello que
alegrará y alumbrará el ojo del mundo.
Agradecedle a Dios, la Verdad Eterna, exaltado sea su Gloria, por
cuanto habéis logrado tan maravilloso favor, y habéis sido adornado con
el ornamento de su alabanza. Apreciad el valor de estos días, y asíos a
todo lo que es digno de esta Revelación. Él ciertamente es el Consejero,
el Compasivo, el Omnisciente.
LVI. Que nada te apene, oh Tierra de Tá (Tihrán) porque Dios te ha
escogido para que seas la fuente de alegría de toda la humanidad. Si es
su Voluntad, Él bendecirá tu trono con uno que gobernará con justicia, y
reunirá el rebaño de Dios que los lobos han dispersado. Con alegría y
gozo este gobernante volverá su rostro hacia el pueblo de Bahá y le
otorgará sus favores. A la vista de Dios, él es de hecho considerado como
una joya entre los hombres. Sobre él descansa para siempre la gloria de
Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de su revelación.
Regocíjate con inmensa alegría, porque Dios te ha hecho "la Aurora
de su Luz" ya que dentro de ti nació la Manifestación de su Gloria. Está
contenta de este nombre que te ha sido conferido, nombre por el cual el
Sol de gracia ha derramado su esplendor, por lo cual tanto la tierra como
el cielo han sido iluminados.
Dentro de poco, tu situación interna cambiará y las riendas del
poder caerán en manos del pueblo. Ciertamente, tu Señor es el
Omnisciente. Su autoridad abraza todas las cosas. Permanece segura de los
bondadosos favores de tu Señor. La mirada de su amorosa bondad será
siempre dirigida hacia ti. Se aproxima el día en que tu agitación se
habrá transformado en paz y quieta calma. Así ha sido decretado en el
maravilloso Libro.
LVII. Oh Muhammad, cuando hayas partido de la corte de mi
presencia, dirige tus pasos hacia mi casa (Casa de Baghdád) y visítala en
nombre de tu Señor. Cuando llegues a su puerta detente ante ella y di:
¿Adónde se ha ido la Antigua Belleza, oh tú la más grande Casa de Dios,
Él por quién Dios te ha hecho el objeto de atracción de un mundo adorador
y te ha proclamado como el signo de su recuerdo para todos los que están
en los cielos y todos los que están en la tierra? ¡Oh, si volvieran los
días pasados cuando tú, oh Casa de Dios, fuiste consagrada como su
escabel, días en que las incesantes melodías del Todo Misericordioso
brotaban de ti! ¿Qué ha sido de tu joya, cuya gloria ha brillado sobre
toda la creación? ¿Adónde se han ido los días en que Él, el Antiguo Rey,
había hecho de ti el trono de su gloria, días en que Él te había escogido
a ti sola para que fueras la lámpara de salvación entre la tierra y el
cielo, y al amanecer y a la caída de la tarde te había hecho difundir la
dulce fragancia del Todo Glorioso?
¿Dónde está, oh Casa de Dios, el Sol de majestad y poder que te
había envuelto con el brillo de su presencia? ¿Dónde está Él, la Aurora
de las tiernas dádivas de tu Señor, el Irrestringido, quien había
establecido su sede dentro de tus murallas? ¿Oh trono de Dios, qué ha
alterado tu semblante y ha hecho temblar tus pilares? ¿Qué ha podido
cerrar tus puertas en la cara de quienes te buscan ansiosamente? ¿Qué te
ha desconsolado tanto? ¿Te han dicho acaso que el Amado del mundo es
perseguido por las espadas de sus enemigos? El Señor te bendiga y bendiga
tu fidelidad hacia Él, por cuanto tú has seguido siendo su compañero a
través de todas sus penas y padecimientos.
Testifico que tú eres el escenario de su trascendente gloria, su
más sagrada habitación. De ti ha emanado el Hálito del Todo Glorioso, que
se ha esparcido sobre todas las cosas creadas y ha llenado de alegría los
pechos de los devotos que moran en las mansiones del Paraíso. El Concurso
en lo alto y los que habitan las Ciudades de los Nombres de Dios lloran
por ti y lamentan las cosas que te han acaecido.
Todavía eres el símbolo de los nombres y atributos del
Todopoderoso, el Punto al cual los ojos del Señor de la tierra y del
cielo están dirigidos. Te ha acontecido lo que aconteció al Arca en que
ha sido establecida la promesa de seguridad de Dios. Bienaventurado quien
comprenda la intención de estas palabras y reconozca el propósito de
Aquel quien es el Señor de toda la creación.
Felices quienes aspiran de ti los dulces aromas del Misericordioso,
que reconocen tu exaltación, que protegen tu santidad, que en todo tiempo
reverencian tu posición. Imploramos al Todopoderoso que conceda que los
ojos de quienes se han alejado de ti y no han apreciado tu valor, puedan
ser abiertos para que verdaderamente te reconozcan a ti y a Aquel quien
por la fuerza de la verdad te ha levantado en alto. Ciertamente, están
ciegos de lo que se refiere a ti, y te ignoran, completamente, en este
día. Tu Señor es realmente el Bondadoso, el Perdonador.
Atestiguo que por ti, Dios ha puesto a prueba los corazones de sus
siervos. Bendito el hombre que dirija sus pasos hacia ti y te visite.
¡Ay, de quien niegue tu derecho, se aleje de ti, deshonre tu nombre y
profane tu santidad!
No te aflijas, oh Casa de Dios, si el velo de tu santidad es
rasgado por los infieles. En el mundo de la creación Dios te ha adornado
con la joya de su recuerdo. Nadie podrá jamás profanar tal ornamento. Los
ojos de tu Señor permanecerán en toda circunstancia puestos en ti. Él,
ciertamente, escuchará la oración de cada uno de los que te visiten, de
los que te circunden, y de los que en tu nombre le llamen. Él es, en
verdad, el Perdonador, el Todo Misericordioso.
Te suplico, o mi Dios, por esta Casa que ha sufrido tal cambio en
su separación de ti que llora su alejamiento de tu presencia y lamenta tu
tribulación, que me perdones a mí, a mis padres, mis parientes y a
aquellos de mis hermanos que han creído en ti. Permite que todas mis
necesidades sean satisfechas por tu munificencia, oh Tú quien eres el rey
de los Nombres. Tú eres el Más Generoso de los generosos, el Señor de
todos los mundos.
LVIII. Recuerda aquello que ha sido revelado a Mihdí, nuestro
siervo, en el primer año de nuestro exilio a la Tierra del Misterio
(Adrianópolis). A él le predijimos lo que debía acaecer a nuestra Casa
(en Baghdád) en los días por venir para que no se afligiera por los actos
de violencia y robo que ya se habían perpetrado contra ella. Ciertamente,
el Señor, tu Dios, conoce todo lo que está en los cielos y todo lo que
está en la tierra.
A él le hemos escrito: Ésta no es la primera humillación infligida
a mi Casa. En el pasado la mano del opresor la ha colmado de
indignidades. Ciertamente, en los días por venir, será degradada a tal
extremo que hará correr lágrimas de todo ojo discernedor. Así te hemos
revelado cosas ocultas más allá del velo impenetrable para todos, salvo
para Dios, el Todopoderoso, el Todo Alabado. En la plenitud del tiempo,
por medio del poder de la verdad, el Señor la exaltará a los ojos de
todos los hombres. Él hará que se convierta en el Estandarte de su Reino,
el Santuario alrededor del cual circulará el concurso de los fieles. Así
ha hablado el Señor tu Dios, antes que llegue el día de lamentación. Te
hemos dado esta Revelación en nuestra Tabla sagrada para que no te apenes
por todo lo que ha sobrevenido a nuestra Casa bajo los ataques del
enemigo. Toda alabanza sea para Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
LIX. Todo observador imparcial admitirá sin vacilación que, desde
el amanecer de su Revelación, este Agraviado ha invitado a toda la
humanidad a dirigir sus rostros hacia la Aurora de Gloria, y ha prohibido
la corrupción, odio, opresión e iniquidad. Sin embargo, ¡ved lo que las
manos del opresor han forjado! Ninguna pluma se atreve a describir su
tiranía. Aun cuando el propósito de Aquel quien es la Eterna Verdad, ha
sido conferir vida eterna a todos los hombres y lograr su paz y
seguridad, ved cómo se han levantado para derramar la sangre de sus
amados y han pronunciado su sentencia de muerte.
Los instigadores de esta opresión son aquellas mismas personas que,
a pesar de su torpeza, son consideradas como los más sabios de los
sabios. Tal es su ceguera que, con severidad no disimulada, le han
arrojado en esta aflictiva Prisión fortificada a Él, para los siervos de
cuyo Umbral el mundo ha sido creado. Sin embargo, el Todopoderoso, a
pesar de ellos y de quienes han repudiado la verdad de este "Gran
Anuncio", ha transformado esta Casa Prisión en el Más Exaltado Paraíso,
el Cielo de los Cielos.
No hemos rechazado los beneficios materiales que pudieran aliviar
nuestra aflicciones. Sin embargo, cada uno de nuestros compañeros
atestiguará que nuestra corte sagrada está santificada sobre todo
beneficio material y muy por encima de ellos. No obstante, mientras
estábamos confinados en esta Prisión, hemos aceptado aquellas cosas de
las cuales los infieles han tratado de privarnos. Si se encontrara un
hombre que desease, en nuestro nombre, levantar un edificio de oro o de
plata puros, o una casa cubierta de piedras preciosas de inestimable
valor, tal deseo, sin duda alguna, será concedido. Él, ciertamente, hace
lo que Él desea y ordena lo que es de su agrado. Asimismo se ha permitido
a quienquiera lo desee, levantar estructuras nobles e imponentes a lo
largo y ancho de este territorio, y dedicar las ricas y sagradas tierras
adyacentes al Jordán y su vecindad al culto y servicio del Dios único y
verdadero, magnificada sea su gloria, para que las profecías registradas
por la Pluma del Altísimo en las Sagradas Escrituras se cumplan y para
que lo que Dios, el Señor de todos los mundos, ha determinado para esta
exaltadísima, sagrada y maravillosa Revelación pueda ser manifestado.
En tiempo pasado hemos proferido estas palabras: ¡Extiende tu saya,
oh Jerusalén! Meditad esto en vuestro corazones, oh pueblo de Bahá y dad
gracias a vuestro Señor, el Expositor, el más Manifiesto.
Si los misterios que nadie conoce salvo Dios fueran desentrañados,
toda la humanidad atestiguaría las demostraciones de una perfecta y
consumada justicia. Con una certeza que nadie puede poner en duda, todos
los hombres se aferrarían a sus mandamientos y los observarían
escrupulosamente. Verdaderamente, hemos decretado en nuestro Libro una
recompensa buena y generosa para todos quienes se aparten de la maldad y
sigan una vida casta y santa. Él es, en verdad, el Gran Donador, el Todo
Misericordioso.
LX. Mi cautiverio no puede deshonrarme. No, por mi Vida, me
confiere gloria. Lo que puede avergonzarme es la conducta de aquellos de
mis seguidores que pretenden amarme, y sin embargo siguen de hecho al
Malvado. En verdad, ellos son de los perdidos.
Cuando el tiempo fijado para esta Revelación se hubo cumplido y
Aquel quien es el Sol del mundo apareció en 'Iráq, Él pidió a sus
seguidores observar aquello que los santificaría de toda la inmundicia
terrenal. Algunos prefirieron seguir los deseos de una inclinación
corrupta mientras otros caminaron en el sendero de rectitud y verdad y
fueron bien guiados.
Di: No puede ser contado entre el pueblo de Bahá aquel que sigue
sus deseos mundanos o fija su corazón en cosas de la tierra. Es mi
verdadero seguidor quien, si llegare a un valle de oro puro, pasará
derecho por él indiferente como una nube, y no se volverá ni detendrá.
Tal hombre es ciertamente de mi. De su vestidura el Concurso en lo alto
puede aspirar la fragancia de santidad.... Y si encontrare la más bella y
atractiva de las mujeres, no sentirá su corazón seducido por la menor
sombra de deseo hacia su belleza. De hecho tal hombre es la creación de
inmaculada castidad. Así os instruye la Pluma del Antiguo de los Días,
como ha sido ordenado por vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo
Misericordioso.
LXI. El mundo padece y su agitación aumenta día a día. Su rostro se
ha vuelto hacia el descarrío y la incredulidad. Tal será su condición que
exponerla ahora no sería aceptable ni correcto. Su perversidad continuará
por largo tiempo. Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente
aquello que hará temblar los miembros del cuerpo de la humanidad.
Entonces, y sólo entonces, será desplegado el Estandarte Divino, y el
Ruiseñor del Paraíso gorjeará su melodía.
LXII. Recuerda tú mis dolores, mis preocupaciones y ansiedades, mis
aflicciones y pruebas, las condiciones de mi cautiverio, las lágrimas que
he derramado, la amargura de mi angustia, y ahora mi encarcelamiento en
esta lejana tierra. Oh Mustafá, Dios es mi testigo. Si se te pudiera
decir lo que le ha acontecido a la Antigua Belleza, huirías al desierto y
llorarías con gran llanto. En tu pena te golpearías la cabeza y gritarías
como alguien que ha sido picado por una víbora. Está agradecido a Dios,
pues hemos rehusado revelarte los secretos de los inescrutables decretos
que nos han sido enviados desde el cielo de la Voluntad de tu Señor el
Omnipotente, el Todopoderoso.
¡Por la rectitud de Dios! Al levantarme de mi lecho cada mañana,
descubría las huestes de innumerables aflicciones reunidas tras mi
puerta; y cada noche, al acostarme, ¡he aquí! mi corazón era desgarrado
con agonía por lo que había padecido a causa de la diabólica crueldad de
sus enemigos. Cada pedazo de pan que parte la Antigua Belleza va
acompañado del ataque de una nueva aflicción, y cada gota que bebe está
mezclada con la amargura de la más dolorosa de las pruebas. Cada paso que
Él da está precedido por un ejército de inesperadas calamidades, mientras
que a su retaguardia siguen legiones de atormentadoras penas.
Tal es mi condición, si lo ponderaras en tu corazón. Más, que tu
alma no se apene por lo que Dios ha hecho caer sobre Nosotros. Somete tu
voluntad a su agrado, porque en ningún tiempo hemos deseado algo que no
sea su Voluntad, y hemos dado la bienvenida a cada uno de sus
irrevocables decretos. Que tu corazón sea paciente, y no desmayes. No
sigas el camino de aquellos que están profundamente perturbados.
LXIII. ¡Oh tú, cuyo rostro se ha vuelto hacia mí! Tan pronto como
tus ojos contemplen desde lejos mi ciudad natal (Tihrán), ponte de pie y
di: He venido hacia ti desde la Prisión, oh tierra de Tá, con nuevas de
Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que subsiste por sí mismo. Te
anuncio, oh madre del mundo y fuente de luz para todos los pueblos, las
tiernas misericordias de tu Señor, y te saludo en el nombre de Aquel
quien es la Verdad Eterna, el Conocedor de cosas no vistas. Atestiguo que
dentro de ti, Aquel quien es el Nombre Oculto fue revelado y el Tesoro
Invisible fue descubierto. Por medio de ti el secreto de todas las cosas,
sean del pasado o del futuro, ha sido revelado.
¡Oh tierra de Tá! Él, quien es el Señor de todos los Nombres, te
recuerda en su gloriosa posición. Tú fuiste la Aurora de la Causa de
Dios, la fuente de su Revelación, la manifestación de su Más Grande
Nombre, que ha hecho temblar los corazones y almas de los hombres. Cuán
numerosos han sido aquellos hombres y mujeres, aquellas víctimas de la
tiranía, quienes, dentro de tus murallas, han sacrificado sus vidas en la
senda de Dios, y han sido sepultados bajo tu polvo con tanta crueldad,
que cada siervo honrado de Dios ha lamentado su condición.
LXIV. Es nuestro deseo recordar la Morada de la suprema felicidad
(Tihrán), la santa y resplandeciente ciudad; ciudad en que la fragancia
del Bienamado ha sido derramada, donde sus signos han sido difundidos,
donde las señales de su gloria han sido reveladas, donde sus estandartes
han sido enarbolados, donde su tabernáculo ha sido levantado, donde cada
uno de sus sabios decretos ha sido proclamado.
Es la ciudad en que han sido exhalados los dulces sabores de la
reunión, los que han hecho que los sinceros amantes de Dios se acerquen a
Él y logren entrar en la Habitación de santidad y belleza. Feliz el
caminante que dirija sus pasos hacia esta ciudad, que consiga entrar en
ella, que beba el vino de la reunión mediante la gracia que fluye de su
Señor, el Dadivoso, el Todo Alabado.
He venido a ti, oh tierra del deseo del corazón, con nuevas de
Dios, para anunciarte su bondadoso favor y misericordia, y para saludarte
y ensalzarte en su nombre. Él es, en verdad, inmensamente generoso y
bondadoso. Bendito el hombre que torna su rostro hacia ti, que percibe de
ti la fragancia de la Presencia de Dios, el Señor de todos los mundos. Su
gloria sea contigo, y la brillantez de su luz te envuelva, por cuanto
Dios ha hecho de ti un paraíso para sus siervos y te ha señalado como la
tierra bendita y sagrada que Él mismo ha mencionado en los Libros que sus
profetas y mensajeros han revelado.
Mediante ti, oh tierra de gloria resplandeciente, la insignia: "No
hay otro Dios más que Él", ha sido revelada, y el estandarte:
"Ciertamente, Yo soy la Verdad, el Conocedor de cosas no vistas", ha sido
izado. Incumbe a cada uno que te visite gloriarse en ti y en quienes te
habitan, que han salido de mi Árbol, quienes me siguen y son mis amantes,
y quienes, con la más fuerte determinación, han vuelto sus rostros en
dirección de mi gloriosa posición.
LXV. Recuerda tu llegada a la Ciudad (Constantinopla); cómo los
ministros del Sultán pensaron que Tú desconocías sus leyes y reglamentos
y te creyeron uno de los ignorantes. Di: ¡Sí, por mi Señor! Soy ignorante
de todas las cosas salvo de lo que Dios, mediante su generoso favor, ha
deseado enseñarme. Esto lo atestiguamos con toda seguridad y lo
confesamos sin vacilar.
Di: Si las leyes y reglamentos a las cuales os aferráis son hechas
por vosotros mismos, de ningún modo las seguiremos. Así he sido instruido
por Él quien es el Sapientísimo, el Conocedor de todo. Tal ha sido mi
conducta en el pasado y así permanecerá en el futuro por la fuerza de
Dios y su poder. Éste es ciertamente el camino recto y verdadero. Si han
sido ordenadas por Dios, mostrad entonces vuestras pruebas, si sois de
aquellos que hablan la verdad. Di: Hemos escrito en un Libro, que no deja
de registrar la acción de ningún hombre, por insignificante que esta sea,
todo lo que te han imputado y todo lo que te han hecho.
Di: Os incumbe, oh Ministros de Estado, observar los preceptos de
Dios y abandonar vuestras propias leyes y reglamentos y ser de aquellos
que son guiados correctamente. Esto es mejor para vosotros que todo lo
que poseéis, si sólo lo supierais. Si quebrantáis los mandamientos de
Dios, ni un ápice o título de vuestras obras será aceptable a su vista.
Pronto descubriréis las consecuencias de lo que habéis hecho en esta vana
existencia y se os pagará por ello. Ésta es, ciertamente, la verdad; la
verdad indudable.
¡Cuán grande ha sido el número de aquellos que, en edades pasadas,
han cometido las mismas acciones que vosotros habéis cometido, y quienes,
a pesar de tener un rango superior al vuestro, finalmente han regresado
al polvo y han sido relegados a su inevitable perdición! ¡ Ojalá
ponderarais la Causa de Dios en vuestros corazones! Seguiréis por su
huella y se os hará entrar en una habitación en la cual no encontraréis a
nadie que os ampare o ayude. Seréis ciertamente interrogados sobre
vuestros actos, se os pedirá cuenta por haber faltado a vuestros deberes
hacia la Causa de Dios y por haber rechazado desdeñosamente a sus amados,
quienes con evidente sinceridad han venido hacia vosotros.
Sois vosotros los que habéis tomado juntos consejo referente a
ellos, vosotros que habéis preferido seguir los impulsos de vuestros
propios deseos y abandonar los mandamientos de Dios, el que Ayuda en el
Peligro, el Todopoderoso.
Di: ¡Qué! ¿Os aferráis a vuestras propias ideas y desecháis los
preceptos de Dios? ¡Ciertamente os habéis agraviado y habéis agraviado a
otros! ¡Ojalá que pudierais comprenderlo! Di: Si vuestras reglas y
principios están basados en la justicia, ¿por qué, entonces, seguís
aquellos que están de acuerdo con vuestras inclinaciones corruptas y
rechazáis aquellos que se encuentran en conflicto con vuestros deseos?
¿Con qué derecho, entonces, pretendéis juzgar con justicia entre los
hombres? ¿Pueden vuestras reglas y principios justificar que persigáis a
Él quien, a vuestro llamado, se ha presentado ante vosotros, que le
hayáis rechazado e infligido cada día, penoso daño? ¿Os ha desobedecido
Él alguna vez, aunque sea por un instante? Todos los habitantes de 'Iráq
y, además de ellos, todo observador discernedor atestiguará la verdad de
mis palabras.
¡Sed imparciales en vuestro juicio, oh Ministros de Estado! ¿Qué
hemos cometido que justifique nuestro destierro? ¿Cuál es la ofensa que
ha merecido nuestra expulsión? ¡Nosotros os hemos buscado, y sin embargo,
mirad cómo habéis rehusado recibirnos! ¡Por Dios! Ésta es una penosa
injusticia que habéis perpetrado; injusticia que no puede compararse con
ninguna otra injusticia terrenal. El Todopoderoso es, Él mismo, testigo
de ello....
Sabed que el mundo, sus vanidades y sus bellezas se acabarán. Nada
perdurará salvo el Reino de Dios, que no pertenece a nadie sino a Él, el
Soberano Señor de todo, el que Ayuda en el Peligro, el Todo Glorioso, el
Todo Poderoso. Los días de vuestra vida pasarán y todas las cosas con que
os ocupáis y de las cuales os jactáis, perecerán, y vosotros, con toda
seguridad, seréis emplazados por una compañía de sus ángeles a comparecer
en el lugar donde los miembros de toda la creación temblarán y la carne
de todo opresor se estremecerá. Se os pedirá cuenta por las cosas que
vuestras manos han forjado en vuestra vana vida y recibiréis el justo
pago por vuestras acciones. Éste es el Día que llegará inevitablemente
sobre vosotros, la hora que nadie puede postergar. Esto lo atestigua la
Lengua de Él quien habla la verdad y es el Conocedor de todas las cosas.
LXVI. Temed a Dios, vosotros habitantes de la Ciudad
(Constantinopla), y no sembréis las semillas de disensión entre los
hombres. No caminéis por los senderos del Malvado. Durante los pocos días
que os restan de vuestra vida, seguid el camino del Dios único y
verdadero. Vuestros días se acabarán como se han acabado los días de los
que os han precedido. Regresaréis al polvo, como vuestros antecesores
regresaron.
Sabed que no temo a nadie excepto a Dios. No he depositado mi
confianza en nadie salvo en Él. A nadie sino a Él me aferraré y sólo
desearé lo que Él ha deseado para mí. Éste en verdad es el deseo de mi
corazón, si sólo supierais. He ofrecido mi alma y mi cuerpo como un
sacrificio para Dios, el Señor de todos los mundos. Quienquiera haya
conocido a Dios no conocerá a nadie sino a Él, y quien tema a Dios no
tendrá miedo de nadie salvo de Él, aunque las fuerzas de toda la tierra
se levanten y se pongan en contra de él. No hablo sino por su mandato y
no sigo sino su verdad, mediante la fuerza de Dios y su poder. Él,
ciertamente, recompensará a los veraces.
Narra, oh Siervo, las cosas que viste en el tiempo de arribo a la
Ciudad, para que tu testimonio perdure entre los hombres y sirva como
advertencia para los que creen. En el momento de nuestra llegada a la
Ciudad encontramos tanto a sus gobernantes como a sus dignatarios
reunidos como niños y divirtiéndose con arcilla. No encontramos a nadie
suficientemente maduro para recibir de nosotros las verdades que Dios nos
ha enseñado, ni preparado para escuchar nuestras maravillosas palabras de
sabiduría. Nuestro ojo interior lloró amargamente por ellos y por sus
transgresiones y por su descuido total de aquello para lo que fueron
creados. Esto es lo que observamos en esa ciudad y lo que escogimos para
anotar en nuestro Libro, para que sirva de advertencia a ellos y al resto
de la humanidad.
Di: Si deseáis esta vida y sus vanidades, deberíais haberlas
buscado cuando aún estabais encerrados en los vientres de vuestras
madres, porque en aquel tiempo os aproximabais continuamente a ellas, si
sólo lo comprendierais. Por otra parte, desde que nacisteis y
alcanzasteis la madurez os habéis estado alejando del mundo y acercando
al polvo. ¿Por qué entonces manifestáis tanta avaricia en acaparar los
tesoros de la tierra, cuando vuestros días están contados y vuestra
oportunidad está casi perdida? ¿Acaso entonces, oh negligentes, no
despertaréis de vuestro sueño?
Prestad atención a los consejos que este Siervo os da, por Dios.
Él, en verdad, no os pide ninguna recompensa, y está resignado a lo que
Dios ha ordenado para Él y es completamente sumiso a la Voluntad de Dios.
Los días de vuestra vida en gran parte se han consumido, oh pueblo,
y vuestro fin se aproxima rápidamente. Abandonad entonces las cosas que
habéis forjado y a las cuales os aferráis y asíos firmemente de los
preceptos de Dios, que quizás alcancéis aquello que Él ha determinado
para vosotros y seáis de aquellos quienes siguen un curso recto. No os
entretengáis con las cosas del mundo y sus vanos ornamentos, ni pongáis
vuestra esperanza en ellas. Depositad vuestra confianza en el recuerdo de
Dios, el Más Exaltado, el Más Grande. Pronto Él reducirá a la nada todas
las cosas que poseéis. Que Él sea vuestro temor, y no olvidéis su
convenio con vosotros, y no seáis de aquellos que están separados como
por un velo de Él.
Cuidaos, no os llenéis de orgullo ante Dios y no rechacéis
desdeñosamente a sus amados. Tratad humildemente a los fieles, aquellos
quienes han creído en Dios y en sus signos, cuyos corazones atestiguan su
unidad, cuyas lenguas proclaman su unidad, y que sólo hablan cuando Él lo
permite. Así os exhortamos con justicia y os advertimos con verdad, que
tal vez seáis despertados.
No pongáis sobre ningún alma una carga que no quisierais puesta
sobre vosotros, y no deseéis para nadie lo que no deseáis para vosotros.
Éste es mi mejor consejo, si sólo lo observaseis.
Respetad a los sacerdotes y eruditos entre vosotros, aquellos cuya
conducta esté de acuerdo con lo que profesan, quienes no traspasen los
límites fijados por Dios, cuyas opiniones estén en armonía con sus
mandatos como están revelados en su Libro. Sabed que ellos son las
lámparas de guía para los que están en los cielos y en la tierra.
Aquellos que menosprecian y desdeñan a los sacerdotes y doctos que viven
entre ellos, ciertamente han cambiado el favor con que Dios les ha
favorecido.
Di: Esperad hasta que Dios haya cambiado su favor hacia vosotros.
Nada pasa inadvertido por Él. Él conoce los secretos de los cielos y de
la tierra. Su conocimiento abarca todas las cosas. No os regocijéis por
lo que habéis hecho o por lo que haréis en el futuro, tampoco os
deleitéis con las tribulaciones que nos habéis infligido, pues no podéis
exaltar vuestra posición por tales medios, si sólo examinarais vuestras
obras con agudo discernimiento. Tampoco podréis disminuir la sublimidad
de nuestro estado. No, Dios aumentará la recompensa con la cual Él nos
premiará por haber soportado con paciencia perseverante las tribulaciones
que hemos padecido. Él, en verdad, aumentará la recompensa de aquellos
que soporten con paciencia.
Sabed que, desde tiempo inmemorial, las pruebas y tribulaciones han
sido el destino de los escogidos de Dios y de sus amados, y de aquellos
de sus siervos que se han separado de todo menos de Él, aquellos a
quienes ni el comercio ni los negocios han apartado del recuerdo del
Todopoderoso, aquellos que no hablan hasta que Él haya hablado y actúan
de acuerdo con sus mandatos. Tal es el método empleado por Dios en el
pasado y tal será en el futuro. Benditos son los que soporten con
firmeza, los que son pacientes en las enfermedades y privaciones, quienes
no se lamentan de nada que les acontezca y que hollan el sendero de la
resignación....
Se aproxima el día en que Dios habrá creado un pueblo que recordará
nuestros días, que relatará la historia de nuestras pruebas, que pedirá
la restitución de nuestros derechos a aquellos quienes, sin ninguna tilde
de prueba, nos han tratado con manifiesta injusticia. Dios, por cierto,
domina la vida de aquellos que nos han hecho daño, y conoce sus acciones.
Sin duda Él les aprehenderá por sus pecados. Él verdaderamente es el más
feroz de los vengadores.
Así os hemos relatado las historias del Dios único y verdadero y os
hemos enviado aquello que Él ha preordinado, que quizá pidáis su perdón,
regreséis a Él, os arrepintáis de verdad, os deis cuenta de vuestros
delitos, os despertéis de vuestro sueño, seáis sacudidos de vuestra
negligencia, respondáis por lo que no habéis hecho y seáis de aquellos
que hacen el bien. Quienquiera, que reconozca la verdad de mis palabras;
y quien no quiera, que se aparte de ellas. Mi único deber es recordaros
que no habéis cumplido con la Causa de Dios, que quizá seáis de aquellos
que guardan mi advertencia. Por lo tanto, escuchad mis palabras, y volved
a Dios, y arrepentíos para que Él por su gracia tenga misericordia de
vosotros, y lave vuestros pecados, y perdone vuestras transgresiones. La
grandeza de su bondad sobrepasa la furia de su ira, y su gracia abarca a
todos los que han sido creados y ataviados con el manto de vida, sean
ellos del pasado o del futuro.
LXVII. En esta Revelación ha aparecido lo que nunca apareció
anteriormente. Los infieles que han presenciado lo que se ha manifestado
murmuran y dicen: "En verdad, éste es un hechicero que ha inventado una
mentira contra Dios". De hecho, ellos son un pueblo desechado.
Oh Pluma del Antiguo de los Días, proclama a las naciones lo que ha
pasado en 'Iráq. Cuéntales del mensajero que fue delegado por la
congregación de los sacerdotes de esa tierra para entrevistarnos, quien
al alcanzar nuestra presencia nos preguntó sobre ciertas ciencias y a
quien contestamos en virtud del conocimiento que inherentemente poseemos.
Tu Señor ciertamente es el Conocedor de cosas no vistas. "Atestiguamos",
dijo él "que el conocimiento que Tú posees es tal que nadie puede
igualarlo. Sin embargo tal conocimiento es insuficiente para vindicar la
exaltada posición que el pueblo te atribuye. Si Tú hablas la verdad,
produce lo que las fuerzas combinadas de los pueblos de la tierra son
impotentes para producir". Así fue irrevocablemente decretado en la corte
de la presencia de tu Señor, el Todo Glorioso, el que Ama.
"¡Atestigua! ¿Qué ves?" Él quedó anonadado. Y cuando volvió en sí
dijo: "Yo de veras creo en Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado". "Ve
a donde el pueblo y diles: 'Pedid todo lo que deseéis. Poderoso es Él
para hacer lo que Él quiere. Ninguna cosa, sea del pasado o del futuro,
puede frustrar su Voluntad'." "Di: '¡Oh vosotros, congregación de
sacerdotes! Escoged cualquier asunto que deseéis y pedido a vuestro
Señor, el Dios de Misericordia, que os lo revele. Si Él satisface vuestro
deseo, por virtud de su soberanía, entonces creed en Él y no seáis de
aquellos que rechazan su verdad.'" "La aurora del entendimiento ha
despuntado", dijo él, "y el testimonio del Todo Misericordioso se ha
cumplido". Se levantó y regresó donde aquellos que lo enviaron, por el
mandato de Dios, el Todo Glorioso, el Bienamado.
Pasaron los días y él no volvió a nosotros. Finalmente otro
mensajero vino, quien nos informó que la gente había abandonado su
propósito original. Ellos son de hecho un pueblo despreciable. Esto es lo
que ocurrió en 'Iráq, y de lo que acabo de revelar Yo mismo soy testigo.
Este acontecimiento fue ampliamente divulgado pero no se encontró a nadie
que comprendiera su significado. Así lo ordenamos. ¡Si sólo lo supierais!
¡Por mí mismo! Quienquiera nos haya pedido, en edades pasadas,
demostrar los signos de Dios, tan pronto como se los hemos revelado, ha
repudiado la verdad de Dios. La mayor parte de la gente, sin embargo, ha
permanecido indiferente. Aquellos cuyos ojos están iluminados con la luz
del entendimiento percibirán los dulces sabores del Todo Misericordioso y
abrazarán su verdad. Éstos son aquellos quienes son de veras sinceros.
LXVIII. ¡Oh tú quien eres el fruto de mi Árbol y su hoja! Sobre ti
sean mi gloria y mi misericordia. Que tu corazón no se apene por lo que
te ha acontecido. Si observaras detenidamente las páginas del Libro de
Vida, ciertamente descubrirías aquello que disiparía tus penas y
disolvería tus angustias.
Sabe, oh fruto de mi Árbol, que los decretos del Soberano
Ordenador, respecto de hado y predestinación, son de dos clases. Ambas
deben ser obedecidas y aceptadas. Una es irrevocable, la otra es, como la
denotan los hombres, inminente. A la primera todos deben someterse sin
reserva, puesto que está fijada y establecida. Sin embargo, Dios puede
alterar o revocarla. Como el daño que debe resultar de tal cambio será
mayor que si el decreto hubiera permanecido inalterado, todos, por tanto,
deben voluntariamente asentir a lo que Dios ha deseado y mantenerse con
confianza en ello.
El decreto que es inminente, sin embargo, es tal que la oración y
la súplica lo pueden evitar.
Dios concede que tú quien eres el fruto de mi Árbol, y aquellos que
están asociados contigo, sean protegidos de sus malas consecuencias.
Di: ¡Oh Dios, mi Dios! Tú has puesto en mis manos un fideicomiso
tuyo, y ahora, de acuerdo con los deseos de tu Voluntad, has pedido que
vuelva a ti. No me corresponde a mí, que soy tu sierva, decir: ¿de dónde
me viene esto? o ¿por qué me ha ocurrido?, por cuanto Tú eres glorificado
en todos tus actos y debes ser obedecido en tu decreto. Tu sierva, oh mi
Señor, ha puesto sus esperanzas en tu gracia y generosidad. Concede que
ella obtenga aquello que la acercará a ti y le beneficiará en todo mundo
tuyo. Tú eres el Perdonador, el Todo Generoso. No hay otro Dios más que
Tú, el Ordenador, el Antiguo de los Días.
Confiere tus bendiciones, oh Señor mi Dios, a quienes han bebido el
vino de tu amor ante la faz de los hombres y que, a pesar de tus
enemigos, han reconocido tu unidad, atestiguado tu unicidad y han
confesado su creencia en aquello que ha hecho tiritar los miembros de los
opresores entre tus criaturas y temblar la carne de los orgullosos de la
tierra. Atestiguo que tu Soberanía jamás perecerá ni tu Voluntad
alterarse. Ordena para quienes que han vuelto sus rostros hacia ti y para
tus siervas que se han sostenido firmemente de tu Cuerda, aquello que es
digno del Océano de tu munificencia y el Cielo de tu gracia.
Tú eres Aquel, oh Dios, quien se ha proclamado a sí mismo como el
Señor de la Riqueza y ha caracterizado a todos quienes le sirven como
pobres y necesitados. Así como Tú has escrito: ¡Oh vosotros que creéis!
No sois sino pobres en necesidad de Dios; pero Dios es quien Todo lo
Posee, el Todo Alabado". Habiendo reconocido mi pobreza y tu riqueza, no
permitas que sea privado de la gloria de tus bienes. Tú eres,
ciertamente, el Supremo Protector, el Omnisciente, el Omnisapiente.
LXIX. Recuerda el proceder de la madre de Ashraf cuyo hijo ofrendó
su vida en la Tierra de Zá (Zanján). Él, de cierto, ocupa el asiento de
la verdad, en presencia de uno quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
Cuando los infieles tan injustamente decidieron darle muerte,
mandaron traer su madre, que quizás ella pudiera amonestarle e inducirle
a retractarse de su fe y seguir los pasos de quienes han repudiado la
verdad de Dios, el Señor de todos los mundos.
Tan pronto como vio el rostro de su hijo, le habló con palabras
tales que hicieron que los corazones de los amantes de Dios, y más allá
de ellos el Concurso en lo alto, gimieran y se afligieran con gran pena.
Verdaderamente tu Señor sabe lo que mi lengua pronuncia. Él mismo
atestigua mis palabras.
Y, cuando se dirigía a él, dijo: "¡Hijo, hijo mío! No dejes de
ofrecerte como sacrificio en el sendero de tu Señor. Cuidado, no
traiciones tu fe en Aquel ante cuyo rostro se han inclinado en adoración
todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra.
Sigue adelante, oh mi hijo, y persevera en el sendero del Señor tu Dios.
Apresúrate a alcanzar la presencia de Aquel quien es el Bienamado de
todos los mundos".
Sobre ella sean mis bendiciones, mi misericordia, mi alabanza y mi
gloria. Yo mismo repararé la pérdida de su hijo, un hijo que ahora habita
dentro del tabernáculo de mi majestad y gloria, cuya faz brilla con una
luz que envuelve con su resplandor a las Doncellas del Cielo en sus
cámaras celestiales, y aun más allá, a los moradores de mi Paraíso y a
los habitantes de las Ciudades de Santidad. Si alguien contemplara su
rostro exclamaría: "Mirad, éste no es sino un ángel noble".
LXX. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante
influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada
de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este único, este
maravilloso Sistema, nada que se le parezca ojos mortales jamás han
presenciado.
Sumergíos en el océano de mis palabras que descifréis sus secretos
y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus
profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra determinación de abrazar
la verdad de esta Causa, Causa por la cual se han revelado las
potencialidades. del poder de Dios y su soberanía ha sido establecida.
Con los rostros radiantes de alegría apresuraos en llegar hasta Él. Ésta
es la inmutable Fe de Dios; eterna en el pasado, eterna en el futuro. Que
aquel que busca, la alcance; y en cuanto a aquel que ha rehusado
buscarla, ciertamente, Dios está por encima de cualquier necesidad de sus
criaturas.
Di: Ésta la infalible Balanza sostenida por la Mano de Dios, en que
se pesa a todos cuantos están en los cielos y todos cuantos están en la
tierra, y se determina su destino, si sois de aquellos que creen y
reconocen esta verdad. Di: Mediante ella los pobres han sido
enriquecidos; los eruditos, iluminados; y a los buscadores se les ha
permitido ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente
asentados, cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el
Poderoso, el Amoroso.
LXXI. No os consternéis, oh pueblos del mundo, cuando el Sol de mi
belleza se haya puesto, y el cielo de mi tabernáculo esté oculto a
vuestros ojos. Levantaos a promover mi Causa y exaltar mi Palabra entre
los hombres. Estamos con vosotros en todo momento y os fortaleceremos con
el poder de la verdad. Somos, ciertamente, todo poderosos. Quienquiera
que me haya reconocido se levantará y me servirá con tal determinación,
que las fuerzas de la tierra y del cielo serán incapaces de vencer su
propósito.
Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertaran
de su sueño, con ansia se apresurarían en ir hacia Dios, el Omnisciente,
el Omnisapiente. Desecharían cuanto poseen, aunque fuesen todos los
tesoros de la tierra, para que su Señor les recordara hasta el punto de
dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción que os ha dado Aquel
quien tiene el conocimiento de cosas ocultas, en una Tabla que el ojo de
la creación no ha visto, ni ha sido revelada a nadie excepto a Él mismo,
el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan confusos están por la
embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
Señor de todo lo que existe, cuya voz desde todas direcciones proclama:
"No hay Dios fuera de mí, el Poderoso, el Omnisapiente."
Di: No os regocijéis dé las cosas que poseéis; esta noche son
vuestras, mañana otros las poseerán. Así os advierte Aquel quien es el
Omnisciente, el Informante de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que
poseéis es permanente o seguro? ¡No! Por mi mismo, el Todo
Misericordioso. Los días de vuestra vida huyen como un soplo de viento y
todo vuestro fausto y gloria llegarán a su fin, así como terminaron la
pompa y la gloria de aquellos que os precedieron. ¡Reflexionad, oh
pueblo! ¿Qué ha sido de vuestros días pasados, de vuestros siglos
perdidos? Felices los días que han sido consagrados al recuerdo de Dios,
y benditas las horas que se han dedicado a la alabanza de Aquel quien es
el Omnisapiente. ¡Por mi vida! Ni la fastuosidad del poderoso, ni la
abundancia del rico, ni aún el ascendiente del impío, perdurarán. Todo
perecerá, con una palabra suya. Él es, ciertamente, el Omnipotente, el
que Todo lo Compele, el Todopoderoso. ¿Qué ventaja hay en los bienes
terrenales que los hombres poseen? Aquello que les beneficiará, lo han
desdeñado. Dentro de poco, despertarán de su sueño, y encontrarán que no
pueden obtener aquello que han dejado pasar en los días de su Señor, el
Todopoderoso, el Todo Alabado. Si lo supieran, renunciarían a todo cuanto
poseen, para que sus nombres fueran mencionados ante su trono.
Ciertamente, ellos son contados entre los muertos.
LXXII. Que vuestros corazones no se perturben, oh pueblo, cuando se
haya retirado la gloria de mi Presencia, y acallado el océano de mi
Palabra. Hay una sabiduría en mi presencia entre vosotros, y en mi
ausencia hay aún otra, inescrutable para todos salvo Dios, el
Incomparable, el Omnisciente. En verdad, os contemplamos desde nuestro
reino de gloria, y ayudaremos a quienquiera se levante Para el triunfo de
nuestra Causa con las huestes del Concurso en lo alto y una compañía de
nuestros ángeles predilectos.
¡Oh pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es mi testigo,
que mansas y frescas corrientes de agua han brotado de las rocas por la
influencia de las dulces palabras pronunciadas por vuestro Señor, el
Irrestringido; y aún estáis dormidos. Desechad lo que poseéis y, en alas
del desprendimiento, remontaos más allá de todo lo creado. Así os ordena
el Señor de la creación, el movimiento de cuya Pluma ha revolucionado el
alma de la humanidad.
¿Sabéis desde qué altura os está llamando vuestro Señor, el Todo
Glorioso? ¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os ordena
vuestro Señor, el Señor de todos los nombres? ¡No, por mi vida! Si lo
supierais, renunciaríais al mundo y de todo corazón iríais presurosos a
la presencia del Bienamado. Vuestro espíritu sería a tal punto extasiado
por su Palabra, que causaría conmoción en el Mundo Mayor: ¡cuánto más en
este mundo pequeño y mezquino! Así han sido derramadas las lluvias de mi
generosidad desde el cielo de mi amorosa bondad, como signo de mi gracia;
para que seáis de los agradecidos.
Cuidaos, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación
corrupta provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una
mano y los miembros de un cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la
Revelación, si sois de los que creen.
Considerad la misericordia de Dios y sus dádivas. Él os ordena lo
que os aprovechará, aunque Él mismo puede prescindir de todas las
criaturas. Vuestras malas acciones no pueden hacernos daño; tampoco
pueden beneficiarnos vuestras buenas obras. Os emplazamos sólo por amor a
Dios. Esto lo atestigua todo hombre perspicaz y de entendimiento.
LXXIII. Es claro y evidente que cuando los velos que ocultan las
realidades de las manifestaciones de los Nombres y Atributos de Dios, más
aún, de todas las cosas creadas visibles o invisibles, hayan sido
rasgados, nada quedará sino el Signo de Dios, un signo que Él mismo ha
puesto dentro de estas realidades. Este signo perdurará tanto tiempo como
sea el deseo del Señor, tu Dios, el Señor de los cielos y de la tierra.
Si tales son las bendiciones conferidas sobre todas las cosas creadas,
cuán superior debe ser el destino del verdadero creyente, cuya existencia
y vida deben ser consideradas como el propósito primordial de la
creación. Así como la concepción de la fe ha existido desde el principio
que no tiene principio, y perdurará hasta el fin que no tiene fin,
similarmente el verdadero creyente vivirá y perdurará eternamente. Su
espíritu girará por siempre en torno de la Voluntad de Dios. Él durará
tanto tiempo como Dios mismo. Él es manifestado por la Revelación de Dios
y oculto por su mandato. Es evidente que las más excelsas mansiones en el
Reino de Inmortalidad han sido ordenadas como habitación de aquellos que
verdaderamente han creído en Dios y en sus signos. La muerte jamás podrá
invadir aquel sagrado recinto. Es así como te hemos confiado los signos
de tu Señor para que perseveres en tu amor por Él, y seas de aquellos que
comprenden esta verdad.
LXXIV. Toda palabra que emana de los labios de Dios, está dotada
con tal potencia que puede instilar nueva vida en cada ser humano, si
sois de aquellos que comprenden esta verdad. Todas las maravillosas obras
que contempláis en este mundo han sido manifestadas mediante la acción de
su suprema y exaltada Voluntad, su maravilloso e inflexible Propósito.
Con la mera revelación de la palabra "Modelador", pronunciada por sus
labios y que proclama su atributo a la humanidad, es liberada tal
potencia que puede engendrar a través de edades sucesivas todas las
múltiples artes que las manos del hombre pueden producir. Ésta es,
indudablemente, una clara verdad. En cuanto es pronunciada esta
resplandeciente palabra, sus energías animadoras, agitándose dentro de
todas las cosas creadas, dan nacimiento a los medios e instrumentos con
los cuales tales artes pueden ser producidas y perfeccionadas. Todas las
maravillosas obras que ahora presenciáis son la consecuencia directa de
la Revelación de este Nombre. En los días que vendrán, veréis por cierto
cosas de las cuales jamás habéis oído. Así ha sido decretado en las
Tablas de Dios, y nadie puede comprenderlo, salvo aquellos cuya vista es
aguda. Igualmente, en el instante en que la palabra que expresa mi
atributo "El Omnisciente" emane de mi boca, toda cosa creada, de acuerdo
con su capacidad y limitación, será investida con la fuerza para exponer
el conocimiento de las más maravillosas ciencias y será facultada para
manifestarlas con el transcurso del tiempo por el mandato de Aquel quien
es el Todopoderoso, el Conocedor de Todo. Sabe con certeza que la
revelación de cualquier otro Nombre está acompañada de una similar
manifestación de fuerza divina. Cada letra que procede de los labios de
Dios es verdaderamente una letra madre, y cada palabra pronunciada por
Él, quien es la Fuente de la Revelación Divina, es una palabra madre y Su
Tabla una Tabla Madre. Venturosos son quienes emprenden esta verdad.
LXXV. Rasgad, en mi Nombre, los velos que en forma agraviante han
cegado vuestra visión, y por medio del poder nacido de vuestra creencia
en la unidad de Dios, dispersad los ídolos de la vana imitación. Entrad
entonces, en el sagrado paraíso de la complacencia del Todo
Misericordioso. Santificad vuestras almas de todo lo que no sea de Dios y
disfrutad de la dulzura del descanso dentro de los confines de su vasta y
poderosa Revelación, bajo la sombra de su suprema e infalible autoridad.
No permitáis que los densos velos de vuestros deseos egoístas os
envuelvan, ya que he perfeccionado mi corazón en cada uno de vosotros,
para que la excelencia de mi obra pueda ser completamente revelada a los
hombres. Por consiguiente, cada ser humano ha sido, y continuará siendo,
capaz de apreciar por sí mismo la Belleza de Dios, el Glorificado. ¿Si no
hubiera sido dotado de dicha capacidad, cómo podría haber sido llamado a
responder de su falta? Si en el Día en que todos los pueblos de la tierra
sean congregados ante la presencia de Dios se preguntare a alguna
persona: "¿Por qué no has creído en mi belleza y te has apartado de mí?"
y si tal persona respondiere diciendo: "Ya que todos los hombres han
errado y no se ha encontrado a nadie dispuesto a volver su rostro hacia
la Verdad, yo también, siguiendo su ejemplo, gravemente he dejado de
reconocer la Belleza del Eterno", tal defensa será seguramente rechazada.
Por cuanto la fe de ningún hombre puede depender de otro que no sea él
mismo.
Ésta es una de las verdades que está guardada en mí Revelación,
verdad que he revelado en todos los Libros sagrados, que he hecho
pronunciar a la Lengua de Grandeza y he hecho inscribir a la Pluma del
Poder. Meditad un tiempo sobre ella, para que con vuestra visión interior
y exterior, percibáis las sutilezas de la sabiduría divina y descubráis
las gemas del conocimiento celestial, que en lenguaje claro y ponderoso
he revelado en esta exaltada e incorruptible Tabla, para que no os
separéis del Más Elevado Trono, del Árbol, más allá del cual no hay paso,
de la Habitación del eterno poder y gloria.
Las signos de Dios brillan tan manifiesta y resplandecientemente
como el sol entre las obras de sus criaturas. Todo lo que procede de Él
es distinto de los inventos de los hombres y permanecerá siempre
diferente de ellos. De la Fuente de su conocimiento se han levantado
innumerables Lumbreras de erudición y sabiduría, y del Paraíso de su
Pluma el aliento del Todo Misericordioso ha sido exhalado continuamente a
los corazones y almas de los hombres. Felices son aquellos que han
reconocido esta verdad.
LXXVI. Presta atención, oh mí siervo, a lo que se te envía desde el
Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Más Grande. No hay otro Dios salvo
Él. Él ha hecho existir a sus criaturas, para que conozcan a Aquel quien
es el Compasivo, el Todo Misericordioso. A las ciudades de todas las
naciones Él ha enviado a sus mensajeros, con la misión de anunciar a los
hombres las nuevas del Paraíso de su complacencia y de atraerlos al
Refugio de perdurable seguridad, la Sede de la eterna santidad y
trascendente gloria.
Algunos fueron guiados por la Luz de Dios, fueron admitidos en la
corte de su presencia, y de las manos de la resignación bebieron las
aguas de vida eterna y fueron contados entre aquellos que verdaderamente
le reconocieron y creyeron en Él. Otros se rebelaron contra Él y
rechazaron los signos de Dios, el Más Fuerte, el Todopoderoso, el
Omnisapiente.
Edades pasaron hasta que alcanzaron su consumación en éste, el
Señor de los días, Día en que el Sol del Bayán se manifestó sobre el
horizonte de la misericordia, Día en que la Belleza del Todo Glorioso
brilló en la exaltada persona de 'Alí Muhammad, el Báb. Tan pronto como
se manifestó, todo el mundo se alzó contra Él. Fue denunciado por algunos
como uno que había calumniado a Dios, el Todo Poderoso, el Antiguo de los
Días. Otros lo consideraron como un hombre poseído de locura, acusación
que Yo mismo escuché de los labios de uno de los sacerdotes. Aun otros
disputaron su aseveración de ser el Portavoz de Dios y lo estigmatizaron
diciendo que había robado y usado como suyas las palabras del
Todopoderoso, y que había pervertido su significado mezclándolas con las
suyas propias. El Ojo de Grandeza llora amargamente por las cosas que sus
labios han pronunciado mientras continúan regocijándose en sus asientos.
Él dijo: "¡Dios es mi Testigo, oh pueblo! He venido a vosotros con
una Revelación del Señor, vuestro Dios, el Señor de vuestros antepasados.
Oh pueblo, no miréis las cosas que poseéis Más bien, mirad las cosas que
Dios os ha enviado. Esto, seguramente, será mejor para vosotros que toda
la creación, si sólo pudierais comprenderlo. Mirad nuevamente, oh
pueblo, y considerad el testimonio de Dios y su prueba, que están en
vuestras manos, y comparadlas con la Revelación que en este Día os ha
sido enviada, para que la verdad, la infalible verdad, os sea manifestada
sin duda alguna. No sigáis, oh pueblo, los pasos del Malvado; seguid la
Fe del Todo Misericordioso y sed de aquellos que verdaderamente creen.
¿Qué ventaja sacaría el hombre si no reconociera la Revelación de Dios?
Absolutamente ninguna. De esto, mi propio Ser, el Omnipotente, el
Omnisciente, el Omnisapiente será testigo".
Cuánto más los exhortaba, más feroz se hizo su enemistad, hasta que
finalmente le dieron muerte con vergonzosa crueldad. ¡La maldición de
Dios caiga sobre los opresores!
Unos cuantos creyeron en Él; pocos de nuestros siervos son los
agradecidos. A éstos les amonestó en todas Sus Tablas -más aún, en cada
pasaje de sus maravillosos escritos- para que no se entregaran a nada en
el Día de la Revelación prometida, ya sea en el cielo o en la tierra.
"¡Oh pueblo!", dijo Él, "Me he revelado para la Manifestación de Él y he
hecho que mi Libro, el Bayán, descienda sobre vosotros sin otro propósito
que establecer la verdad de su Causa. Temed a Dios y no disputéis con Él
como el pueblo del Corán disputó conmigo. Cuando quiera escuchéis hablar
de Él, apresuraos hacia Él y aferraos a todo lo que Él os revele. Nada,
que no sea Él, jamás os puede aprovechar; no, aunque presentéis los
testimonios de todos los que os han precedido desde el primero hasta el
último".
Y cuando después de algunos años, el cielo del divino decreto fue
hendido, y la Belleza del Báb apareció en las nubes de los nombres de
Dios, ataviado con una nueva vestidura, esta misma gente maliciosamente
se levantó contra Él, cuya luz abarca todas las cosas creadas. Violaron
su Convenio, rechazaron su verdad, disputaron con Él, objetaron sus
signos, denunciaron su testimonio como falso y se unieron a la compañía
de los infieles. Finalmente determinaron darle muerte. ¡Tal es el estado
de quienes están en grave error!
Y cuando se dieron cuenta de su impotencia para alcanzar su
propósito, urdieron intrigas contra Él. Atestiguad, cómo en cada momento
inventan un nuevo recurso para dañarle y de este modo perjudicar y
deshonrar la causa de Dios. Di: ¡Ay de vosotros! ¡Por Dios! Vuestras
artimañas os cubren de vergüenza. Vuestro Señor, el Dios de Misericordia,
bien puede prescindir de todas sus criaturas. Nada puede aumentar o
disminuir lo que Él posee. Si creéis en Él, será para vuestro propio
provecho; y si no creéis, seréis vosotros quienes padeceréis. En ningún
momento, la mano del infiel puede profanar la orla de su Manto.
¡Oh mi siervo, que crees en Dios! ¡Por la rectitud del
Todopoderoso! Si Yo te relatara la historia de las cosas que me han
acontecido, las almas y mentes de los hombres serían incapaces de
sostener su peso. Dios mismo es mi testigo. Vela sobre ti mismo y no
sigas los pasos de esta gente. Medita diligentemente sobre la Causa de tu
Señor. Esfuérzate para conocerle por medio de su propio Ser y no por
medio de otros. Pues nadie sino Él jamás podrá beneficiarte. Esto lo
atestiguarán todas las cosas creadas, si sólo pudieras comprenderlo.
Emerge de tras el velo, con el consentimiento de tu Señor, el Todo
Glorioso, el Más Fuerte, y a la vista de aquellos que están en los
cielos y en la tierra, toma el Cáliz de la Inmortalidad y en el nombre de
tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo, bebe cuanto puedas, y no seas de
los que tardan. ¡Juro por Dios! En el momento en que tus labios toquen el
Cáliz, el Concurso en lo alto te aclamará diciendo: "¡Bebe con saludable
fruición, oh hombre, que has creído de veras en Dios!", y los habitantes
de las Ciudades de la Inmortalidad exclamarán "¡La alegría sea para ti,
oh tú que has vaciado el Cáliz de su amor!", y la Lengua de Grandeza te
saludará: "Grande la bienaventuranza que te espera, oh mi siervo, pues tú
has alcanzado lo que nadie ha alcanzado, salvo quienes se han desprendido
de lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra, y que son los
emblemas del verdadero desprendimiento".
LXXVII. Y ahora respecto de tu pregunta que se refiere a la
creación del hombre. Sabe que todos los hombres han sido creados en la
naturaleza hecha por Dios, el Guardián, el que Subsiste por sí mismo. A
cada uno le ha sido prescrita una medida preordinada, según está
decretado en las poderosas y resguardadas Tablas de Dios. Sin embargo,
todo lo que poseéis potencialmente sólo puede manifestarse como resultado
de vuestra propia voluntad. Vuestras acciones atestiguan esta verdad. Por
ejemplo, considerad aquello que ha sido prohibido a los hombres en el
Bayán. En aquel Libro, Dios, por su mandato, ha declarado legal, todo
aquello que Él ha deseado decretar y, mediante la fuerza de su soberano
poder, ha prohibido todo aquello que Él ha deseado prohibir. Esto lo
testifica el texto de ese Libro. ¿No seréis vosotros testigos? Sin
embargo, los hombres han violado conscientemente su ley. ¿Tal
comportamiento debe ser atribuido a Dios o a ellos mismos? Sed justos en
vuestro juicio. Toda cosa buena es de Dios y todo lo malo procede de
vosotros. ¿No lo comprenderéis? Esta misma verdad ha sido revelada en
todas las Escrituras, si sois de los que entienden. Toda acción que
meditáis, es tan clara para Él, como cuando ya ha sido ejecutada. No hay
otro Dios salvo Él. Suya es toda la creación y su imperio. Todo está
revelado ante Él, todo está registrado en sus sagradas y ocultas Tablas.
Sin embargo, esta precognición de Dios, no debe considerarse como causa
de las acciones de los hombres, al igual que vuestro propio conocimiento
de que cierto acontecimiento ha de ocurrir o vuestro deseo que ocurra, no
es y nunca será la razón de que éste suceda.
LXXVIII. Acerca de tu pregunta concerniente al origen de la
creación. Sabe con toda seguridad que la creación de Dios ha existido
desde la eternidad y continuará existiendo para siempre. Su principio no
ha tenido principio y su fin no conoce fin. Su nombre, el Creador,
presupone una creación, así como su título, el Señor de los Hombres,
implica la existencia de un siervo.
En cuanto a las afirmaciones, atribuidas a los profetas del pasado,
tales como "En el comienzo era Dios, no existían criaturas para
conocerle" y "El Señor estaba solo; no había nadie que le adorara", el
significado de éstas y otras frases similares es claro y evidente, y en
ningún momento deben ser interpretadas mal. De esta misma verdad son
testimonio las siguientes palabras que Él ha revelado "Dios estaba solo;
no había nadie excepto Él; Él siempre seguirá siendo lo que Él siempre ha
sido". Cualquier persona dotada de discernimiento puede comprender
inmediatamente que el Señor está manifiesto ahora, sin embargo, no hay
nadie que reconozca su gloria. Con esto se quiere decir que la morada en
que reside este Ser Divino está muy por encima del alcance y comprensión
de otro que no sea Él. Cualquier cosa que en el mundo contingente pueda
ser expresada o comprendida, jamás podrá traspasar los límites que por su
naturaleza inherente le han sido impuestos. Sólo Dios trasciende esas
limitaciones. Él, verdaderamente, es sempiterno. Ningún par o socio ha
sido, ni podrá ser jamás asociado con Él. Ningún nombre puede ser
comparado con su Nombre. Ninguna pluma puede retratar su naturaleza, como
tampoco puede lengua alguna describir su gloria. Para siempre Él
permanecerá inmensurablemente exaltado sobre cualquiera salvo Él mismo.
Considera la hora en que la suprema Manifestación de Dios se revela
a los hombres. Hasta la llegada de esa hora, el Antiguo Ser, quien
permanece todavía desconocido a los hombres, y que no ha dado aún
expresión a la Palabra de Dios, es, Él mismo, el Omnisciente en un mundo
en que no hay ningún hombre que le haya conocido. Él, en verdad, es el
Creador sin una creación. Por cuanto, en el momento que precede su
Revelación, cada una y todas las cosas creadas habrán de entregar su alma
a Dios. Éste es, de hecho, el Día del cual se ha escrito "¿De quién será
el Reino en este Día?" ¡Y no se encuentra a nadie preparado para
contestar!
LXXIX. Respecto de tu pregunta sobre los mundos de Dios. Sabe, en
verdad, que los mundos de Dios son incontables en su número e infinitos
en su extensión. Nadie puede contarlos ni comprenderlos salvo Dios, el
Omnisciente, el Omnisapiente. Considera tu estado cuando duermes.
Ciertamente, digo, este fenómeno es el más misterioso de los signos de
Dios entre los hombres, si sólo lo ponderaran en sus corazones. Ve como
aquello que has visto en tu sueño después de un considerable lapso se
realiza plenamente. Si el mundo en que te encontrabas en tu sueño fuera
idéntico con el mundo en que vives, seria necesario que el acontecimiento
que ocurre en aquel sueño sucediera en este mundo en el mismo instante de
su acaecimiento. Si fuera así, tú mismo lo atestiguarías. Sin embargo,
como éste no es el caso necesariamente se concluye que el mundo en que
vives es diferente y distinto de aquel que tú has presenciado en tu
sueño. Aquel mundo no tiene principio ni fin. Sería verdad si afirmaras
que ese mismo mundo, como lo ha decretado Dios, Todo Glorioso y
Omnipotente, está dentro de tu propio ser y está envuelto dentro de ti.
Sería igualmente cierto sostener que tu espíritu, después de haber
traspasado las limitaciones del sueño y de haberse desligado de toda
atracción terrenal, por la acción de Dios ha sido impulsado a recorrer un
reino que yace oculto en la más íntima realidad de este mundo.
Verdaderamente digo, que la creación de Dios abarca otros mundos fuera de
éste y otras criaturas fuera de éstas. En cada uno de estos mundos Él ha
ordenado cosas que nadie puede escudriñar, excepto Él mismo, el que Todo
lo Escudriña, el Omnisapiente. Medita sobre aquello que te hemos
revelado, para que descubras el propósito de Dios, tu Señor, el Señor de
todos los mundos. En estas palabras han sido atesorados los misterios de
la Sabiduría Divina. Nos hemos abstenido de extendernos sobre este tema
por el dolor que nos ha rodeado a causa de las acciones de aquellos que
han sido creados mediante nuestras palabras, si eres de aquellos que
escuchan nuestra Voz.
LXXX. Me has preguntado si el hombre, con excepción de los profetas
de Dios y de sus escogidos, conserva, después de su muerte física, la
misma individualidad, personalidad, conciencia y entendimiento que
caracterizan su vida en este mundo. Has observado que si esto fuera así,
¿cómo es que, mientras ligeras perturbaciones en sus facultades mentales
tales como desmayo y enfermedad severa le privan de su entendimiento y
conciencia, la muerte, que implica la descomposición de su cuerpo y la
disolución de sus elementos, es impotente para destruir ese entendimiento
y extinguir esa conciencia? ¿Cómo puede alguien imaginarse que la
conciencia y personalidad del hombre se mantienen, cuando los
instrumentos necesarios para su existencia y función han sido
completamente desintegrados?
Sabe que el alma del hombre, es exaltada sobre todas las
enfermedades de cuerpo y mente y es independiente de ellas. Que una
persona enferma muestre signos de debilidad, se debe a los obstáculos que
se interponen entre su alma y su cuerpo, porque el alma misma no es
afectada por ninguna dolencia del cuerpo. Considera la luz de la lámpara.
Aunque un objeto exterior interfiera su resplandor, la luz en sí
continúa brillando sin disminuir su poder. De igual manera, cualquier mal
que afecte el cuerpo del hombre, es un obstáculo que impide la
manifestación del poder y fuerza inherentes al alma. Cuando ésta abandona
el cuerpo, sin embargo, evidenciará tal ascendiente y revelará tal
influencia como ninguna fuerza en la tierra puede igualar. Cada alma
pura, refinada y santificada será dotada de tremenda fuerza y se
regocijará con inmensa alegría.
Considera la lámpara cuando se cubre. Aunque su luz brille, su
resplandor está oculto a los hombres. De igual modo considera el sol,
cuando ha sido oscurecido por las nubes. Observa cómo su esplendor parece
haber disminuido, cuando en realidad la fuente de aquella luz no ha
cambiado. El alma del hombre debe ser comparada con este sol, y todas las
cosas de la tierra, consideradas como su cuerpo. Mientras ningún
obstáculo externo se interponga entre ellos, el cuerpo en su totalidad
continuará reflejando la luz del alma y será sostenido por su fuerza. Sin
embargo, tan pronto como un velo se interpone entre ellos, el brillo de
esa luz parece disminuir.
Considera además el sol cuando está completamente oculto tras las
nubes. Aunque la tierra está todavía iluminada con su luz, la medida de
luz que recibe se ha reducido considerablemente. Hasta que las nubes no
se hayan dispersado, el sol no brillará en la plenitud de su gloria. Ni
la presencia ni la ausencia de la nube pueden, en forma alguna, afectar
el esplendor inherente al sol. El alma del hombre es el sol que ilumina
su cuerpo y del cual deriva su sustento y debe considerarse así.
Aún más, considera cómo el fruto antes de formarse, yace
potencialmente dentro del árbol. Si se cortara el árbol en pedazos, no
podría encontrarse ningún signo o partícula del fruto, por pequeña que
fuera. Sin embargo, como has observado, cuando el fruto aparece, se
manifiesta con su maravillosa hermosura y gloriosa perfección. Ciertos
frutos, realmente, alcanzan su pleno desarrollo sólo después que han sido
separados del árbol.
LXXXI. Y ahora, referente a tu pregunta acerca del alma del hombre
y su supervivencia después de la muerte. Sabe tú ciertamente que el alma
después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que
alcance la presencia de Dios, en un estado y condición que ni la
revolución de las edades y siglos, ni los cambios o azares de este mundo
pueden alterar. Perdurará tanto como el Reino de Dios, su soberanía, su
dominio y fuerza perduren. Manifestará los signos de Dios y sus atributos
y revelará su amorosa bondad y generosidad. El movimiento de mi Pluma se
detiene cuando intenta describir apropiadamente la grandeza y gloria de
tan exaltada posición. El honor con el cual la Mano de Misericordia
investirá al alma es tal, que ninguna lengua puede revelarlo
adecuadamente, ni ningún otro medio terrenal puede describir. Bendita es
el alma que en la hora de su separación del cuerpo esté purificada de las
vanas imaginaciones de los pueblos del mundo. Tal alma vive y se mueve de
acuerdo con la Voluntad de su Creador y entra al más elevado Paraíso. Las
doncellas del cielo, habitantes de las más sublimes mansiones, la
rodearán y los profetas de Dios y sus escogidos buscarán su compañía.
Esta alma conversará con ellos libremente, y les contará lo que ha tenido
que soportar en el sendero de Dios, el Señor de todos los mundos. Si se
dijera a cualquier hombre, lo que ha sido ordenado para tal alma en los
mundos de Dios, el Señor del trono en lo alto y de aquí en la tierra,
todo su ser se inflamaría instantáneamente en su gran anhelo por alcanzar
aquella exaltada, santificada y resplandeciente posición.... La
naturaleza del alma después de la muerte, nunca podrá ser descrita; no es
conveniente, ni permisible revelar todo su carácter a los ojos de los
hombres. Los profetas y mensajeros de Dios han sido enviados con el único
propósito de guiar a la humanidad en el recto Sendero de la Verdad. El
propósito fundamental de su revelación ha sido educar a todos los hombres
para que, en la hora de su muerte, asciendan con la mayor pureza y
santidad y con absoluto desprendimiento hacia el trono del Altísimo. La
luz que estas almas irradian es responsable del progreso del mundo y del
adelanto de sus pueblos. Son como levadura, que hace levantar el mundo
del ser y constituyen la fuerza animadora por la cual las artes y
maravillas del mundo se manifiestan. Por medio de ellas las nubes
derraman su munificencia sobre los hombres y la tierra produce sus
frutos. Todas las cosas tienen necesariamente una causa, una fuerza
motora, un principio animador. Estas almas y símbolos de desprendimiento
han provisto y continuarán proveyendo al mundo del ser con el supremo
impulso movedor. El otro mundo es tan diferente de este mundo, como lo es
éste del mundo de la criatura mientras está en el vientre de la madre.
Cuando el alma alcance la Presencia de Dios, tomará la forma que sea más
apropiada a su inmortalidad y digna de su habitación celestial. Tal
existencia es contingente y no existencia absoluta, ya que una es
precedida por una causa, mientras que la otra es independiente de ella.
La existencia absoluta está limitada estrictamente a Dios. ¡Exaltada sea
su gloria! Venturosos son quienes comprenden esta verdad. Si ponderaras
en tu corazón la conducta de los profetas de Dios, seguramente
atestiguarías de inmediato que necesariamente deben haber otros mundos
además de éste. Como ha sido registrado en la Tabla de la Sabiduría por
la Pluma del Glorioso, la mayoría de los verdaderos sabios y doctos, a
través de todas las edades, han atestiguado la verdad de lo que el
sagrado Verbo de Dios ha revelado. Aun los materialistas han dejado
testimonio en sus escritos de la sabiduría de estos mensajeros
divinamente nombrados, y han considerado que las referencias hechas por
los profetas acerca del Paraíso, fuego del infierno, futura recompensa y
castigo, han tenido su origen en el deseo de educar y elevar las almas de
los hombres. Considera, por consiguiente, cómo la mayoría de la
humanidad, cualesquiera que fueran sus creencias o teorías, ha reconocido
la excelencia de estos profetas de Dios y ha admitido su superioridad.
Estas Gemas de Desprendimiento son aclamadas por algunos, como las
personificaciones de la sabiduría, en tanto que otros las consideran como
portavoz de Dios mismo. ¿Cómo podrían, tales almas haber consentido
entregarse a sus enemigos, si hubieran creído que todos los mundos de
Dios se reducen a esta vida terrenal? ¿Hubieran sufrido violentamente
tales aflicciones y tormentos como jamás ningún hombre ha experimentado o
presenciado?
LXXXII. Me has preguntado acerca de la naturaleza del alma. Sabe en
verdad, que el alma es un signo de Dios, una gema celestial cuya realidad
los más doctos de los hombres no han comprendido, y cuyo misterio ninguna
mente, por aguda que sea, podrá esperar jamás desentrañar. Es, entre
todas las cosas creadas, la primera en declarar la excelencia de su
creador, la primera en reconocer su gloria, en aferrarse a su verdad, e
inclinarse en adoración ante Él. Si es fiel a Dios, reflejará su luz y
finalmente regresará a Él. Si, por el contrario, no es leal a su Creador,
se convertirá en una víctima del yo y de la pasión y, por último, se
hundirá en sus profundidades.
Quienquiera, que haya rehusado permitir en este Día, que las dudas
y fantasías de los hombres lo aparten de Aquel quien es la Verdad Eterna,
y no ha dejado que el tumulto provocado por las autoridades seglares y
eclesiásticas le impidan reconocer su Mensaje, tal hombre será
considerado por Dios, el Señor de todos los hombres, como uno de sus más
poderosos signos y será contado entre aquellos cuyos nombres han sido
inscritos por la Pluma del Altísimo en su Libro. Bendito aquel que ha
reconocido el verdadero estado y posición de tal alma y ha descubierto
sus virtudes.
En los libros del pasado, mucho se ha escrito sobre los diversos
grados en el desarrollo del alma, tales como concupiscencia,
irascibilidad, inspiración, benevolencia, contento, divina complacencia y
otros; sin embargo, la Pluma del Altísimo no está dispuesta a tratar de
ellos. En este Día toda alma que camine humildemente con su Dios y se
aferra a Él, se encontrará investida con el honor y gloria de todos los
bellos nombres y posiciones.
Cuando el hombre duerme, de ningún modo puede decirse que su alma
haya sido afectado inherentemente por algún objeto externo. No es
susceptible de ningún cambio en su estado o carácter originales.
Cualquier variación en sus funciones, se debe a causas externas. Es a
estas influencias externas que deben ser atribuidas cualesquiera
variaciones en su ambiente, entendimiento y percepción.
Considera el ojo humano. Aunque tiene la facultad de percibir todas
las cosas creadas, sin embargo, el más pequeño impedimento obstruirá su
visión tanto como para privarlo del poder de distinguir cualquier objeto.
Alabado sea el nombre de Aquel quien ha creado todas estas causas y es la
Causa de ellas, que ha ordenado que todo cambio y variación en el mundo
del ser dependan de ellas. Toda cosa creada en el universo entero no es
sino una puerta que conduce al conocimiento de Él, un signo de su
soberanía, una revelación de sus nombres, un símbolo de su majestad, una
muestra de su fuerza, un medio de ser admitido en su recto Sendero....
En verdad digo que el alma humana es en su esencia uno de los
signos de Dios, un misterio entre sus misterios. Es uno de los poderosos
signos del Omnipotente, el heraldo que proclama la realidad de todos los
mundos de Dios. Dentro de ella yace oculto lo que ahora el mundo es
completamente incapaz de comprender. Pondera en tu corazón la revelación
del Alma de Dios que penetra todas sus Leyes y compárala con esa
naturaleza baja y apetecedora que se ha rebelado contra Él, que prohibe a
los hombres volverse hacia el Señor de los Nombres, y que los empuja ir
tras sus deseos y perversidad. En verdad tal alma se ha adentrado lejos
en el sendero del error....
Además me has preguntado sobre el estado del alma después de su
separación del cuerpo. Sabe, de verdad, que si el alma del hombre ha
seguido los caminos de Dios, ciertamente regresará y será recogida en la
gloria del Amado. ¡Por la rectitud de Dios! Logrará una posición que
ninguna pluma puede retratar, ni lengua describir. El alma que se ha
mantenido fiel a la Causa de Dios, y ha permanecido invariablemente firme
en su Sendero, poseerá después de su ascensión tal poder que obtendrán
provecho de ella todos los mundos que el Todopoderoso ha creado. Tal alma
suministra a petición del Rey Ideal y Educador Divino, la levadura pura
que fermenta el mundo del ser, y provee la fuerza, por la cual las artes
y maravillas del mundo se hacen manifiestas. Considera que la harina
necesita levadura para fermentar. Aquellas almas que son el símbolo del
desprendimiento son la levadura del mundo. Medita sobre esto y sé de los
agradecidos.
En algunas de nuestras Tablas, nos hemos referido a este tema y
hemos mostrado las variadas etapas del desarrollo del alma. En verdad te
digo, que el alma humana está exaltada por encima de todo egreso y
regreso. Está quieta, y sin embargo se remonta; se mueve, y sin embargo
está quieta. Es, en sí, una prueba que atestigua la existencia de un
mundo contingente, así como la realidad de un mundo que no tiene
principio ni fin. Ve cómo el sueño que has tenido, después del lapso de
muchos años se representa de nuevo ante tus ojos. Considera cuán extraño
es el misterio del mundo que aparece en tus sueños. Pondera en tu corazón
la inescrutable sabiduría de Dios y medita sobre sus múltiples
revelaciones....
Atestigua las maravillosas muestras de la obra de Dios, y
reflexiona sobre su alcance y carácter. Aquel quien es el Sello de los
Profetas ha dicho: "¡Acrecienta mi admiración y asombro por ti, oh Dios!"
Respecto de tu pregunta si el mundo físico está sujeto a
limitaciones, sabe que la comprensión de este tema depende del observador
mismo. En un sentido está limitado; en otro sentido está exaltado más
allá de toda limitación. El Dios único y verdadero ha existido
eternamente, y eternamente continuará existiendo. Su creación, asimismo,
no ha tenido principio ni tendrá fin. Sin embargo, todo lo creado es
precedido por una causa. Este hecho en sí establece, sin la menor sombra
de duda, la unidad del Creador.
Además me has preguntado acerca de la naturaleza de las esferas
celestes. Para comprender su naturaleza sería necesario inquirir el
significado de las alusiones que se han hecho sobre las esferas celestes
y los cielos en los Libros del pasado, y descubrir el carácter de su
relación con este mundo físico y la influencia que ejercen sobre él. Todo
corazón se maravilla ante un tema tan anonadador, y toda mente queda
perpleja por su misterio. Solamente Dios puede sondear su significación.
Los sabios que han fijado en varios miles de años la vida de esta tierra,
no han considerado durante el largo período de sus observaciones ni el
número ni la edad de los otros planetas. Considera además las múltiples
divergencias que han resultado de las teorías propuestas por estos
hombres. Sabe que cada estrella fija tiene sus propios planetas, y cada
planeta sus propias criaturas, cuyo número ningún hombre puede calcular.
¡Oh tú que has fijado tus ojos en mi semblante! La Aurora de Gloria
ha manifestado en este Día su esplendor, y la Voz del Más Alto está
llamando. Antes hemos pronunciado estas palabras: "Éste no es el día,
para que alguien cuestione a su Señor. Incumbe a quienquiera que haya
escuchado el Llamado de Dios, proclamado por Aquel quien es la Aurora de
Gloria, levantarse y exclamar: '¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor de
todos los nombres; aquí estoy, aquí estoy, oh Hacedor de los Cielos!
Atestiguo que por tu Revelación las cosas ocultas en los Libros de Dios
han sido reveladas, y que todo lo que ha sido registrado en las Sagradas
Escrituras se ha cumplido' ".
LXXXIII. Considera la facultad racional con que Dios ha dotado la
esencia del hombre. Examínate a ti mismo y observa cómo tu movimiento y
quietud, tu voluntad y propósito, tu vista y oído, tu olfato y poder de
expresión, y todo aquello que esté en relación con tus sentidos físicos o
percepción espiritual, o los trascienda, procede de la misma facultad y
deben su existencia a ella. Están tan íntimamente ligadas a ella, que si
en menos de un abrir y cerrar de ojos, su relación con el cuerpo humano
se interrumpirá, cada uno de estos sentidos cesaría inmediatamente de
ejercer su función y sería privado del poder de manifestar los signos de
su actividad. Es indudablemente claro y evidente que cada uno de los
medios anteriormente mencionados ha dependido y continuará dependiendo
para su propio funcionamiento de esta facultad racional, que debe ser
considerada como un signo de la revelación de Aquel quien es el soberano
Señor de todo. Mediante su manifestación, todos estos nombres y atributos
han sido revelados y por la suspensión de su acción todos son destruidos
y perecen.
Sería totalmente falso sostener que esta facultad es igual al poder
de visión, por cuanto el poder de visión deriva de ella y actúa
dependiendo de ella. Igualmente, sería vano afirmar que esta facultad
puede ser identificada con el sentido del oído, ya que éste recibe de la
facultad racional, la energía necesaria para ejercer sus funciones.
La misma relación liga a esta facultad con todo lo que haya sido el
recipiente de estos nombres y atributos dentro del templo humano. Estos
nombres diversos y atributos revelados han sido generados mediante la
acción de este signo de Dios. En su esencia y realidad este signo es
inmensamente exaltado por sobre todos esos nombres y atributos. No, más
bien, todo fuera de él, al compararse con su gloria, se desvanece en la
nada absoluta y se vuelve una cosa olvidada.
Si ponderares en tu corazón, desde ahora hasta el fin que no tiene
fin, concentrando toda la inteligencia y entendimiento que las más
grandes mentes han logrado en el pasado o lograrán en el futuro, esta
Realidad sutil y divinamente ordenada, este signo de la revelación del
Dios Viviente y Todo Glorioso, aun así no comprenderás su misterio ni
podrás valorar su virtud. Habiendo reconocido tu impotencia para lograr
un entendimiento adecuado de aquella Realidad que mora dentro de ti,
admitirás prontamente la inutilidad de los esfuerzos que intentes tú o
cualquiera de las cosas creadas, en sondear el misterio del Dios
Viviente, el Sol de gloria que no se desvanece, el Antiguo de los días
sempiternos. Esta confesión de impotencia, que finalmente la
contemplación madura debe impulsar cada mente a hacer, es en sí la cima
del entendimiento humano y marca la culminación del desarrollo del
hombre.
LXXXIV. Considera al Dios único y verdadero como a uno que está
separado de todas las cosas creadas y es inmensamente exaltado sobre
ellas. Todo el universo refleja su gloria, mientras que Él mismo es
independiente de sus criaturas y las trasciende. Éste es el verdadero
significado de la unidad divina. Aquel, quien es la Verdad Eterna, es el
único poder que ejerce indiscutida soberanía sobre el mundo del ser, cuya
imagen se refleja en el espejo de la creación entera. Toda la existencia
depende de Él, y de Él proviene la fuente de sustento de todas las cosas.
Éste es el significado de la unidad divina; éste es su principio
fundamental.
Algunos, engañados por sus vanas fantasías han concebido que todas
las cosas creadas son partícipes y socios de Dios, e imaginan que ellos
mismos son los exponentes de su unidad. ¡Por Aquel quien es el Dios único
y verdadero! Tales hombres han sido, y continuarán siendo, las víctimas
de ciegas imitaciones y deben ser contados entre aquellos que han
restringido y limitado el concepto de Dios.
Es un verdadero creyente en la unidad divina aquel que, lejos de
confundir dualidad con unicidad, rehúsa permitir que ninguna noción de
multiplicidad nuble su conceptos de la singularidad de Dios, quien
considera al Ser Divino como Aquel quien, por su propia naturaleza,
trasciende las limitaciones de los números.
La esencia de la creencia en la unidad divina consiste en
considerar a Aquel quien es la Manifestación de Dios, y a Aquel quien es
el invisible, el inaccesible e incognoscible Esencia, como uno y el
mismo. Con esto quiere decir que todo lo que pertenezca a Él, con todos
sus actos y hechos, todo que Él ordene o prohíba, deben ser considerados,
bajo todos sus aspectos, en todas las circunstancias, y sin reserva
alguna, como idénticos con la Voluntad de Dios mismo. Ésta es la posición
más elevada que puede lograr un verdadero creyente en la unidad de Dios.
Bendito es el hombre que alcanza esta posición y es de aquellos que son
firmes en su creencia.
LXXXV. ¡Oh mis siervos! Os incumbe refrescar y revivir vuestras
almas mediante los misericordiosos favores que, en esta divina, en esta
conmovedora Primavera se derraman sobre vosotros. El Sol de su gran
gloria ha derramado su resplandor sobre vosotros y las nubes de su gracia
ilimitada os han amparado. ¡Cuán grande es la recompensa de aquel que no
se ha privado de tan inmensa generosidad, ni ha dejado reconocer la
belleza de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura!
Di: ¡Oh pueblo! La lámpara de Dios está encendida; prestad
atención, no sea que los impetuosos vientos de vuestra desobediencia
extingan su luz. Ahora es el tiempo de levantaros y magnificar al Señor
vuestro Dios. No luchéis por las comodidades materiales, y conservad
vuestro corazón puro y sin mancha. El Malvado os espera, listo para
atraparos. Fortaleceos contra sus malignos artificios y, conducidos por
la luz del nombre del Dios único y verdadero, liberaos de la oscuridad
que os envuelve. Centrad vuestros pensamientos en el Bienamado, y no en
vosotros mismos.
Di: ¡Oh vosotros que os habéis desviado y habéis perdido vuestro
camino! El Mensajero Divino, que no habla sino la verdad, os ha anunciado
la venida del Bienamado. He aquí que Él ya ha llegado. ¿Por qué motivo
estáis deprimidos y abatidos? ¿Por qué permanecéis desalentados, cuando
el Puro y Oculto Ser ha aparecido libre de velos entre vosotros? Aquel
quien es el principio y el Fin, Aquel quien es Quietud y Movimiento ya es
manifiesto ante vuestros ojos. Ve cómo, en este Día, el Principio se
refleja en el Fin, cómo de la Quietud se ha engendrado el Movimiento.
Este Movimiento se ha generado por las potentes energías que las palabras
del Todopoderoso han liberado a través de la creación entera. Quienquiera
haya sido revivido por su fuerza revitalizadora, se encontrará impulsado
a alcanzar la corte del Amado; y quienquiera se haya privado de ella, se
hundirá en irreparable abatimiento. Es realmente sabio aquel a quien el
mundo y todo lo que en él existe no han impedido reconocer la luz de este
Día, quien no ha permitido que la vana palabrería de los hombres lo
desvíe del sendero de la rectitud. Es realmente como un muerto, aquel que
en el maravilloso amanecer de esta Revelación, no ha sido revivido por su
brisa conmovedora. Es en verdad un cautivo aquel que no ha reconocido al
Supremo Redentor, pero que ha aceptado que su alma esté trabada, afligida
y desamparada en las cadenas de sus deseos.
¡Oh mis siervos! Quienquiera haya probado de esta Fuente, ha
alcanzado la Vida eterna, y quienquiera haya rehusado beber de ella, es
como los muertos. Di: ¡Oh obradores de iniquidad! La codicia os ha
impedido prestar oído atento a la dulce voz de Aquel quien es el que
Satisface a todo. Limpiad vuestros corazones de ella para que su Secreto
Divino sea descubierto a vosotros. Hele aquí manifiesto y resplandeciente
como el sol en toda su gloria.
Di: ¡Oh vosotros que carecéis de entendimiento! Una severa prueba
os persigue y repentinamente os alcanzará. Levantaos, que quizá pase sin
causaros daño. Reconoced el carácter exaltado del nombre del Señor,
vuestro Dios, quien ha venido a vosotros en la grandeza de su gloria. Él,
en verdad, es el Omnisciente, el que Todo lo Posee, el Supremo Protector.
LXXXVI. Ahora, referente a tu pregunta sobre si las almas humanas
siguen siendo conscientes unas de las otras después de su separación del
cuerpo. Sabe que las almas del pueblo de Bahá, que han entrado y están
establecidas dentro del Arca Carmesí, se asociarán y comulgarán
íntimamente unas con otras, y estarán tan profundamente ligadas en sus
vidas, aspiraciones, fines y anhelos, que serán como una sola alma. Ellas
son, en verdad, las que están bien informadas, poseen vista penetrante y
están ataviadas de entendimiento. Así lo ha decretado Aquel quien es el
Omnisciente, el Sapientísimo.
El pueblo de Bahá, que son los moradores del Arca de Dios, son
todos bien conscientes del estado y la condición de cada uno, y están
unidos por los lazos de intimidad y amistad. Este estado, no obstante,
debe depender de la fe y conducta de ellos. Aquellos que son del mismo
grado y posición comprenden perfectamente la capacidad, carácter, logros
y méritos de cada cual. Sin embargo, quienes son de un grado inferior son
incapaces de comprender adecuadamente la posición de los que ocupen
rangos superiores o de estimar sus méritos. Cada cual recibirá su porción
de tu Señor. Bendito es el hombre que ha vuelto su rostro hacia Dios, y
ha caminado firmemente en su amor, hasta que su alma haya remontado vuelo
hacia Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el que Siempre
Perdona, el Todo Misericordioso.
Las almas de los infieles, sin embargo, y de esto soy testigo, al
exhalar su último suspiro, serán informadas de lo bueno que se les ha
escapado, por lo cual lamentarán su condición y se humillarán ante Dios.
Continuarán así después que sus almas se hayan separado de sus cuerpos.
Es claro y evidente que, después de su muerte física, todos los
hombres estimarán el valor de sus acciones y se darán cuenta de aquello
que sus manos han forjado. ¡Juro, por el Sol que brilla sobre el
horizonte del poder divino! Aquellos que son los seguidores del Dios
único y verdadero, desde el momento en que abandonen esta vida,
experimentarán tal gozo y alegría, que será imposible describirlos,
mientras que aquéllos que viven en error serán sobrecogidos por tal temor
y estremecimientos, y se llenarán de tal consternación, que nada podrá
excederlos. Bienaventurado quien haya bebido el selecto e incorruptible
vino de la fe por el dadivoso favor y las múltiples generosidades de
Aquel quien es el Señor de todas las Religiones....
Éste es el Día en que los amados de Dios deben mantener su vista
dirigida hacia su Manifestación, y deben fijarla en todo lo que esta
Manifestación desee revelar. Ciertas tradiciones de edades pasadas no se
basan en fundamento alguno; asimismo, las ideas abrigadas por
generaciones de antaño, y que han registrado en sus libros, han sido
influidas, en su mayor parte, por los deseos de una inclinación corrupta.
Tú atestiguas cómo la mayoría de los comentarios e interpretaciones de
las palabras de Dios, ahora corrientes entre los hombres, carecen de
verdad. En algunos casos su falsedad ha sido descubierta cuando los velos
interpuestos fueron rasgados. Ellos mismos han reconocido que no han
comprendido el significado de ninguna de las palabras de Dios.
Nuestro propósito es mostrar que, si los amados de Dios
santificaran sus corazones y oídos de las vanas palabras dichas en el
pasado, y se volvieran con sus íntimas almas a Aquel quien es la Aurora
de su Revelación, y a todo lo que Él ha manifestado, tal comportamiento
sería considerado meritorio a la vista de Dios....
Magnifica su Nombre, y sé de los agradecidos. Transmite mis saludos
a mis amados, a quienes Dios ha elegido para su amor, y les ha hecho
lograr su objetivo. ¡Toda gloria sea para Dios, el Señor de todos los
mundos!
LXXXVII. Ahora acerca de tu pregunta: "¿Por qué no se encuentra
ningún registro referente a los profetas que han precedido a Adán, el
Padre de la Humanidad, o de los reyes que han vivido en los días de esos
profetas?" Sabe que la falta de toda referencia a ellos no prueba que de
hecho no hayan existido. Si actualmente no se dispone de ningún registro
acerca de ellos, esto debe atribuirse a su extrema antigüedad, así como
también a los grandes cambios que la tierra ha sufrido desde su tiempo.
Además, los modos y formas de escritura que ahora son corrientes
entre los hombres, eran desconocidos a las generaciones anteriores a
Adán. Incluso hubo un tiempo en que los hombres ignoraban por completo el
arte de la escritura y adoptaron un sistema completamente distinto del
que se usa en la actualidad. Para una exposición apropiada de este asunto
se requeriría una explicación elaborada.
Considera las diferencias que han surgido desde los días de Adán.
Las diversas y muy conocidas lenguas que ahora hablan los pueblos de la
tierra, eran originalmente desconocidas, así como también las variadas
reglas y costumbres que ahora prevalecen entre ellos. Los pueblos de esos
tiempos usaban un lenguaje diferente de los que conocemos actualmente.
Las diferencias de idioma aparecieron en una edad posterior en una tierra
llamada Babel. Recibió el nombre de Babel porque este término significa
"lugar en que surgió la confusión de lenguas".
Posteriormente, el siríaco se hizo prominente entre las lenguas
existentes. Las Escrituras sagradas de tiempos pasados fueron reveladas
en esa lengua. Más tarde, Abraham, el Amigo de Dios, apareció y derramó
sobre el mundo la luz de la Revelación Divina. El idioma que Él habló,
cuando cruzaba el Jordán, fue conocido como hebreo ('ibrání) que
significa "lengua de la travesía". Entonces los Libros de Dios y las
Escrituras sagradas fueron reveladas en esa lengua, y sólo después de un
lapso considerable, el árabe se convirtió en la lengua de Revelación....
Atestigua, entonces, cuán numerosos y trascendentales han sido los
cambios del lenguaje, de la palabra y de la escritura, desde los días de
Adán. ¡Cuán mayores aun han debido ser los cambios antes de Él!
Al revelar estas palabras nuestro propósito ha sido demostrar que
el Dios único y verdadero, en su altísima y trascendente posición, ha
sido siempre, y continuará siendo, eternamente exaltado sobre la loanza y
concepción de cualquiera salvo Él. Su creación ha existido siempre, y las
manifestaciones de su divina gloria y las auroras de eterna santidad han
sido enviadas desde tiempo inmemorial y han sido comisionadas para
emplazar a la humanidad al Dios único y verdadero. Que los nombres de
algunos de ellos se hayan olvidado y los registros de sus vidas se hayan
perdido, debe atribuirse a los cambios y transformaciones que han
sobrevenido al mundo.
En algunos libros se hace mención de un diluvio que causó la
destrucción de todo lo que existía en la tierra, incluyendo registros
históricos y muchas otras cosas. Además han ocurrido muchos cataclismos
que han borrado las huellas de innumerables acontecimientos. Asimismo,
entre los registros históricos existentes hay diferencias y cada uno de
los pueblos del mundo tiene su propia relación sobre la edad de la tierra
y su historia. Algunos extienden su historia hasta ocho mil años atrás,
mientras que otros lo hacen hasta doce mil anos. Para cualquiera que haya
leído el libro de Júk, es claro, y evidente cuánto han diferido las
relaciones proporcionadas por los diversos libros.
Quiera Dios que vuelvas tus ojos hacia la Más Grande Revelación y
desatiendas completamente estas tradiciones y relatos contradictorios.
LXXXVIII. Sabed, ciertamente, que la esencia de la justicia y su
fuente están incorporadas en las ordenanzas prescritas por Aquel quien es
la Manifestación de la Persona de Dios entre los hombres, si sois de
aquellos que reconocen esta verdad. Él, por cierto, encarna la altísima,
la infalible norma de justicia para toda la creación. Aunque su ley fuera
tal que infundiera terror en el corazón de todos los que están en el
cielo y en la tierra, aquella ley no sería sino justicia manifiesta. Los
temores y agitación que la revelación de esta ley provocarían en los
corazones de los hombres, pueden compararse con el llanto del niño al
quitársele la leche materna, si sois de aquellos que comprenden. Si los
hombres descubrieran el propósito que motiva la Revelación de Dios,
seguramente desecharían sus temores y con el corazón lleno de gratitud se
regocijarían con gran alegría.
LXXXIX. Sabe con toda seguridad que, así como crees firmemente que
la Palabra de Dios, exaltada sea su gloria, perdura para siempre, también
debes creer con fe libre de dudas que su significado nunca podrá ser
agotado. Sin embargo, aquellos que son sus intérpretes señalados,
aquellos cuyos corazones son los depositarios de sus secretos, son los
únicos que pueden comprender su múltiple sabiduría. Quienquiera que, al
leer las Sagradas Escrituras, se sienta tentado a escoger lo que convenga
para desafiar la autoridad del Representante de Dios entre los hombres,
es por cierto como un muerto, aunque en apariencia camine y converse con
sus semejantes, y comparta con ellos su alimento y bebida.
¡Oh, si el mundo me creyera! Si todo lo que yace guardado dentro
del corazón de Bahá, y que el Señor, su Dios, el Señor de todos los
nombres, le ha enseñado, fuera manifestado a la humanidad, todo hombre
sobre la tierra quedaría atónito.
¡Cuán grande es la multitud de verdades que no podrán jamás ser
ataviadas con la vestidura de palabras! ¡Cuán vasto es el número de
verdades que ninguna expresión puede describir adecuadamente, cuyo
significado nunca podrá ser revelado, y a las cuales no podrá hacerse ni
siquiera la más remota alusión! ¡Cuán múltiples son las verdades que
deben permanecer sin ser pronunciadas hasta que haya llegado el tiempo
señalado! Así se ha dicho: "No todo lo que sabe un hombre puede ser
revelado, ni puede todo lo que él pueda revelar ser considerado como
oportuno, ni tampoco puede toda expresión oportuna ser considerada como
apropiada para la capacidad de aquellos que lo oyen".
De estas verdades algunas pueden ser reveladas solamente de acuerdo
con la capacidad de los repositorios de la luz de nuestro conocimiento y
los recipientes de nuestra gracia oculta. Rogamos a Dios que te
fortalezca con su poder, y que te haga capaz de reconocer a Aquel quien
es la Fuente de todo conocimiento, para que puedas desligarte de todo
saber humano, por cuanto "¿qué provecho obtiene el hombre de esforzarse
por obtener erudición, cuando ya ha encontrado y reconocido a Aquel quien
es el Objeto de todo conocimiento?" Aférrate a la Raíz de Conocimiento, y
a Aquel quien es el Manantial de éste, para que seas independiente de
todos los que aseguran ser versados en el saber humano, y cuya pretensión
ninguna prueba clara, ni el testimonio de ningún libro ilustrativa pueden
sostener.
XC. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es prueba directa
de la revelación en ellos de los atributos y nombres de Dios, ya que en
cada átomo están encerradas las señales que dan testimonio elocuente de
la revelación de aquella muy grande luz. Me parece que, a no ser por la
potencia de esa revelación, ningún ser podría jamás existir. ¡Cuán
resplandeciente son las lumbreras de conocimiento que brillan en un
átomo, y cuán vastos los océanos de sabiduría que se agitan dentro de una
gota! Esto, en grado sumo, es aplicable al hombre, quien, entre todo lo
creado, ha sido investido con el manto de tales dones y señalado para la
gloria de tal distinción. Pues en él están revelados potencialmente todos
los atributos y nombres de Dios en un grado que no ha sido superado ni
excedido por otro ser creado. A él le son aplicables todos esos nombres y
atributos. Así Él ha dicho: "El hombre es mi misterio, y Yo soy su
misterio". Son múltiples los versículos que se han revelado repetidamente
en todos los Libros celestiales y santas Escrituras, con referencia a
este muy profundo y elevado tema. Así Él ha revelado: "De seguro les
mostraremos nuestros signos en el mundo y dentro de ellos mismos". Otra
vez dice: "Y también en vosotros mismos, ¿acaso no veréis los signos de
Dios?" Y en otra parte Él revela: "Y no seáis como los que olvidan a
Dios, y por tanto Él les ha hecho olvidarse a sí mismos". Con respecto a
esto, Aquel quien es el Rey eterno -que las almas de todos los que moran
en el Tabernáculo místico sean sacrificados por Él- ha dicho: "Ha
conocido a Dios aquel que se ha conocido a sí mismo".
...De lo que se ha dicho queda claro que todas las cosas, en su más
íntima realidad, atestiguan la revelación de los nombres y atributos de
Dios dentro de ellas mismas. Cada una, según su capacidad, señala y
expresa el conocimiento de Dios. Es tan potente y universal esta
revelación, que ha abarcado todas las cosas visibles e invisibles. Así Él
ha revelado: "¿Tiene algo que no seas Tú, poder de revelación para que
hubiese podido manifestarte? Ciego es el ojo que no te percibe". Asimismo
ha dicho el Rey eterno: "Ninguna cosa he percibido sin percibir a Dios
antes de ello, o a Dios después de ello." Y también aparece en la
tradición de Kumayl: "Mirad, una luz ha resplandecido en la Mañana de la
eternidad y ¡he aquí!, sus rayos han penetrado la más íntima realidad de
todos los hombres". El hombre, lo más noble y perfecto de todo lo creado,
supera a todo en la intensidad de esta evolución, y es una expresión más
plena de su gloria. Y de todos los hombres son las Manifestaciones del
Sol de la Verdad los más perfectos, los más distinguidos y los más
excelsos. Más aun, todos excepto estas Manifestaciones, viven por la
acción de su Voluntad, y se mueven y existen por las efusiones de su
gracia.
XCI. Entre las pruebas que demuestran la verdad de esta Revelación
está que, en toda época y Dispensación, cuando quiera que se revelara la
Esencia invisible en la persona de su Manifestación, ciertas almas
humildes y liberadas de todo apego mundano buscaban iluminación en el Sol
de la Profecía y en la Luna de la guía divina, llegando a la Presencia
divina. Por esta razón, los sacerdotes de la época y quienes poseían
riquezas se burlaron desdeñosamente de esos hombres. Así Él ha revelado
refiriéndose a los errados: "Entonces dijeron los jefes de su pueblo que
no creyeron: 'En ti no vemos más que un hombre como nosotros; y no vemos
que te hayan seguido sino aquellos que son los más viles de nosotros,
faltos de reflexión, ni os vemos con excelencia alguna sobre nosotros; es
más, os consideramos mentirosos'". Pusieron reparos a estas santas
manifestaciones, y protestaron diciendo: "Nadie os ha seguido, excepto
los despreciables entre nosotros, aquellos que no merecen atención". Su
objetivo era demostrar que nadie entre los eruditos, los ricos y los
renombrados, creía en ellos. Mediante ésta y semejantes pruebas
pretendían demostrar la falsedad de Aquel que no dice sino la verdad.
Sin embargo, en esta muy resplandeciente Dispensación y
poderosísima Soberanía, un número de sacerdotes iluminados, de hombres de
erudición consumada, de doctores de madura sabiduría, llegaron a su
Corte, bebieron del cáliz de su divina Presencia, y fueron investidos con
el honor de su muy excelente favor. Renunciaron, por el amor del
Bienamado, al mundo y todo lo que hay en él....
Todos ellos fueron guiados por la luz del Sol de la Revelación
divina, confesaron y reconocieron su verdad. Tal era su fe, que la
mayoría de ellos renunciaron a sus bienes y familia, aferrándose a la
complacencia del Todo Glorioso. Dieron la vida por su Bienamado, y lo
entregaron todo en su sendero. Sus pechos fueron el blanco de los dardos
del enemigo, y sus cabezas adornaron las lanzas de los infieles. No quedó
tierra que no bebiese la sangre de esas personificaciones del
desprendimiento, ni espada que no hiriese su cuello. Sus actos, por sí
solos, atestiguan la verdad de sus palabras. ¿No les basta a los hombres
de este día el testimonio de estas almas santas, que tan gloriosamente se
levantaron para ofrendar sus vidas a su Amado, que todo el mundo quedó
maravillado ante su sacrificio? ¿No es testimonio suficiente contra la
infidelidad de quienes, por una baratija, traicionaron su fe, y trocaron
la inmortalidad por aquello que perece; quienes cedieron el Kawthar de la
Presencia divina a cambio de fuentes salobres, y cuyo único objetivo en
la vida es usurpar la propiedad ajena? Así ves cómo todos ellos se han
ocupado con las vanidades del mundo, apartándose de Aquel quien es el
Señor, el Altísimo.
Sé justo: ¿Es aceptable y digno de atención el testimonio de
aquellos cuyas obras concuerdan con sus palabras, cuyo comportamiento
exterior se ajusta a su vida interior? La mente se desconcierta al ver
sus obras, y el alma se maravilla ante su valor y resistencia física. ¿O
es aceptable el testimonio de estas almas sin fe, que no exhalan sino el
aliento de sus deseos egoístas, presos en la jaula de sus vanas
fantasías? Al igual que los murciélagos de las tinieblas, no levantan la
cabeza de su lecho, salvo para ocuparse de las cosas pasajeras del mundo,
y no encuentran descanso de noche si no es empeñándose en promover los
fines de su sórdida vida. Absortos en sus planes egoístas, están
inconscientes del Decreto divino. De día, se afanan con toda su alma por
conseguir beneficios mundanos; de noche, su única ocupación es satisfacer
sus deseos carnales. ¿Con qué ley o norma podrían justificarse los
hombres al adherirse a las recusaciones de almas tan limitadas y
desconocer la fe de quienes, por la complacencia de Dios, han renunciado
a su vida y sus bienes, su fama y su renombre, su reputación y honor?...
¡Con qué amor, devoción, alborozo y santo arrobamiento sacrificaron
sus vidas en el sendero del Todo Glorioso! Todos dan testimonio de esta
verdad. Y, sin embargo, ¿cómo pueden despreciar esta Revelación? ¿Ha
presenciado época alguna acontecimientos tan trascendentales? ¿Si estos
compañeros no son los que verdaderamente se afanan por llegar a Dios, a
quién puede considerarse como tal? ¿Han sido estos compañeros buscadores
de poder o de gloria? ¿Han anhelado riquezas? ¿Han abrigado deseo alguno
que no sea la complacencia de Dios? ¿Si estos compañeros, con todos sus
maravillosos testimonios y prodigiosas obras, son falsas, quien entonces
puede dignamente pretender que tiene la verdad? ¡Juro por Dios! Sus
propios actos son testimonio suficiente y prueba irrefutable para todos
los pueblos de la tierra, si ponderasen los hombres en su corazón los
misterios de la Revelación divina. "¡Y aquellos que actúan injustamente
pronto sabrán lo que les espera!"...
Considera a estos mártires de sinceridad incuestionable, cuya
veracidad la testifica el texto explícito del Libro, todos los cuales,
como has visto, sacrificaron su vida, sus bienes, sus esposas, sus hijos
y todo cuanto tenían, y ascendieron a los más elevados aposentos del
Paraíso. ¿Está bien rechazar el testimonio que estos seres exaltados y
desprendidos dan de la verdad de esta preeminente y gloriosa Revelación,
y considerar aceptables las denuncias que contra esta Luz resplandeciente
han hecho esos hombres incrédulos, quienes por el oro han renegado de su
fe, y por su afán de mando han rechazado a Aquel quien es el Jefe Supremo
de toda la humanidad? Y esto, a pesar de que su carácter se ha revelado a
todos los hombres, que les han reconocido como aquellos que de ningún
modo renunciarán a una tilde o ápice de su autoridad temporal a favor de
la santa Fe de Dios, cuanto menos a su vida, sus bienes o cosa parecida.
XCII. El Libro de Dios está completamente abierto y su Palabra
emplaza al género humano a Él. Sin embargo, se ha encontrado apenas un
puñado de hombres dispuestos a aferrarse a su Causa, o convertirse en
instrumentos para su promoción. Estos pocos han sido proveídos con el
Elíxir Divino, que es lo único que puede trasmutar en oro puro la escoria
del mundo, y han recibido el poder de administrar el remedio infalible
para todos los males que afligen a los hijos de los hombres. Ningún
hombre podrá lograr vida eterna, a menos que abrace la verdad de esta
inestimable, esta maravillosa y sublime Revelación.
Prestad atención, oh amigos de Dios, a la voz de Aquel a quien el
mundo ha agraviado y sosteneos firmemente de todo aquello que exaltará su
causa. Él, ciertamente, guía a quienquiera Él desea a su recto Sendero.
Ésta es una Revelación que infunde fuerzas al débil y corona con riquezas
al desamparado.
Con la mayor amistad y con espíritu de perfecta fraternidad, tomad
consejo juntos y dedicad los preciosos días de vuestras vidas al
mejoramiento del mundo y a la promoción de la Causa de Aquel quien es el
Antiguo Soberano Señor de todo. Él, ciertamente, prescribe a todos los
hombres lo que es justo y les prohíbe todo aquello que degrade su
posición.
XCIII. Sabe que toda cosa creada es un signo de la revelación de
Dios. Cada uno, de acuerdo con su capacidad es, y siempre será, una señal
del Todopoderoso. Por cuanto Él, el Soberano Señor de todo, ha dispuesto
revelar su soberanía en el reino de los nombres y atributos, toda cosa
creada, por el acto de la Voluntad Divina, ha sido hecha un signo de su
gloria. Tan penetrante y universal es esta revelación que en todo el
universo, no puede descubrirse nada que no refleje su esplendor. En tales
circunstancias toda consideración de proximidad o lejanía es
eliminada.... Si la Mano del poder divino despojara a todas las cosas
creadas de este elevado don, todo el universo quedaría desolado y vacío.
¡Ve cuán inmensamente glorificado es el Señor, tu Dios, sobre todas
las cosas creadas! Atestigua la majestad de su soberanía, su ascendiente,
y supremo poder. Si las cosas que han sido creadas por Él -magnificada
sea su Gloria- y dispuestas para ser manifestaciones de sus nombres y
atributos, por virtud de la gracia con la cual han sido dotadas, están
exaltadas mucho más allá de toda proximidad o lejanía, ¿cuánto más
elevada debe ser aquella Esencia Divina que les ha llamado a existir?...
Medita sobre lo que el poeta ha escrito: "No os sorprendáis, si mi
Bienamado está más cerca de mí que mi propio yo; maravillas de que, a
pesar de tal proximidad, esté yo todavía tan lejos de Él"....
Considerando lo que Dios ha revelado, que "Nosotros estamos más cerca del
hombre que su vena vital", el poeta, aludiendo a este verso, ha declarado
que, aun cuando la revelación de mi Bienamado ha impregnado a tal punto
mi ser que Él está más cerca de mí que mi vena vital, sin embargo, a
pesar de mi certeza de su realidad y mi reconocimiento de mi estado, me
encuentro todavía tan lejos de Él. Con esto quiere decir que su corazón,
que es el asiento del Todo Misericordioso y el trono donde habita el
esplendor de su revelación, ha olvidado a su Creador, se ha desviado de
su sendero, se ha apartado de su gloria y está manchado con la corrupción
de deseos terrenales.
Debe recordarse en cuanto a esto, que Dios único y verdadero es en
sí exaltado más allá de toda proximidad y lejanía y por encima de ellas.
Su realidad trasciende tales limitaciones. Su relación con sus criaturas
no comprende grados. Que algunas estén cerca y otras lejos, debe
atribuirse a las manifestaciones mismas.
Que el corazón es el trono en que la Revelación de Dios, el Todo
Misericordioso, está centrada, lo atestiguan las sagradas palabras que
hemos revelado anteriormente. Entre ellas está este dicho: "Cielo y
tierra, no me pueden contener; lo único que puede contenerme es el
corazón de aquel que cree en mí y es fiel a mi Causa". Cuán a menudo ha
errado el corazón humano -que es el recipiente de la luz de Dios y el
asiento de la revelación del Todo Misericordioso- de Aquel quien es la
Fuente de esa luz y el Manantial de esa revelación. Es la rebeldía del
corazón que lo aparta de Dios y lo condena a estar lejos de Él. Sin
embargo, aquellos corazones que son conscientes de su Presencia, están
cerca de Él y deben considerarse como que se han aproximado a su trono.
Considera, además, cuán a menudo el hombre se olvida de sí mismo,
mientras que Dios, por su conocimiento que todo lo abarca, permanece
consciente de su criatura y continúa derramando sobre ella el manifiesto
resplandor de su gloria. Es evidente, por tanto, que en tales
circunstancias, Él está más cerca de éste que él de sí mismo.
Ciertamente, Él permanecerá siempre así, pues mientras que el Dios único
y verdadero conoce todas las cosas, percibe todas las cosas, y comprende
todas las cosas, el hombre mortal es propenso a errar, e ignora los
misterios que yacen envueltos dentro de él....
Que nadie imagine que nuestra aseveración, que todas las cosas
creadas son signos de la revelación de Dios, quiere decir -Dios no lo
permita- que todos los hombres, sean buenos o malos, piadosos o infieles,
sean iguales a la vista de Dios. Tampoco implica que el Ser Divino -
magnificado sea su nombre y exaltada sea su gloria- sea, en ninguna
circunstancia comparable con los hombres, ni que pueda, de ningún modo,
ser asociado con sus criaturas. Tal error ha sido cometido por ciertos
insensatos que, habiendo ascendido al cielo de sus vanas fantasías, han
interpretado la Unidad Divina como que ésta significaría que todas las
cosas creadas son los signos de Dios, y que, consecuentemente, no existe
distinción alguna entre ellas. Otros les han pasado al sostener que estos
signos son pares y socios de Dios mismo. ¡Dios Misericordioso! Él, en
verdad, es único e indivisible; único en su esencia, único en sus
atributos. Todo lo demás fuera de Él, no es nada al enfrentarse a la
resplandeciente revelación de apenas uno de sus nombres, con el más tenue
indicio de su gloria; ¡cuánto menos aún, al confrontársele con su propio
Ser!
¡Por la rectitud de mi nombre, el Todo Misericordioso! La Pluma del
Altísimo tiembla con gran estremecimiento y está muy conmovida ante la
revelación de estas palabras. ¡Cuán exigua e insignificante es la gota
evanescente al ser comparada con las olas y movimiento del ilimitado y
eterno Océano de Dios, y cuán despreciable debe parecer todo lo
contingente y perecedero al enfrentársele a la inefable gloria del
Eterno, que no ha sido creado! Imploramos perdón de Dios, el
Todopoderoso, para aquellos que abrigan tales creencias y pronuncian
semejantes palabras. Di: ¡Oh pueblo! ¿Cómo puede ser comparada una
fantasía fugaz con Aquel que subsiste por sí mismo, y cómo puede
compararse el Creador con sus criaturas, que son tan sólo como la
escritura de su Pluma? No, más aún, su escritura excede todas las cosas y
está santificada de todas las criaturas e inmensamente exaltada sobre
ellas.
Más aún, considera los signos de la revelación de Dios, en su
relación mutua. ¿Puede el sol, que no es sino uno de estos signos,
considerarse en igual categoría que la oscuridad? ¡Él Dios único y
verdadero es mi testigo! Ningún hombre puede creerlo, a menos que sea de
aquellos cuyos corazones son pobres y cuyos ojos han sido engañados. Di:
Consideraos a vosotros mismos. Tanto vuestras uñas como vuestros ojos son
partes de vuestro cuerpo. ¿Los consideráis de igual categoría y valor? Si
decís sí; di entonces: Verdaderamente habéis imputado con falsedad el
Señor, mi Dios, el Todo Glorioso, por cuanto cortáis unas y estimáis los
otros tan apasionadamente como a vuestra propia vida.
De ningún modo es permisible transgredir los límites del propio
grado o posición. La integridad de cada grado y posición debe ser
preservada necesariamente. Esto significa que toda cosa creada debe ser
vista a la luz del grado o posición que se la ha ordenado ocupar.
Sin embargo, se debe tener presente que, cuando la luz de mi
Nombre, el que Todo lo Penetra, ha derramado su resplandor sobre el
universo, todas las cosas creadas y cada una de ellas, de acuerdo con un
mandato establecido, han sido dotadas con la capacidad de ejercer una
influencia particular, y se les ha hecho poseer una virtud especial.
Considera el efecto del veneno. Aunque mortífero, posee el poder de
ejercer bajo ciertas circunstancias una influencia benéfica. La potencia
infundida en todas las cosas creadas es la consecuencia directa de la
revelación de este muy bendito Nombre. ¡Glorificado sea Aquel quien es el
Creador de todos los nombres y atributos! Arroja al fuego el árbol
podrido y seco, y permanece bajo la sombra del Árbol verde y hermoso, y
participa de su fruto.
La gente que vive en los días de las manifestaciones de Dios, en su
mayoría ha pronunciado tales frases indecorosas. Éstas han sido
registradas incidentalmente en los Libros revelados y en las Sagradas
Escrituras.
Es realmente un creyente en la Unidad de Dios aquel que reconoce en
todas las cosas creadas y en cada una de ellas, el signo de la revelación
de Aquel quien es la Verdad Eterna, y no aquel que sostiene que la
criatura no se distingue del Creador.
Considera, por ejemplo, la revelación de la luz del Nombre de Dios,
el Educador. Ve cómo son manifiestas las pruebas de tal revelación en
todas las cosas, cómo el mejoramiento de todos los seres depende de ella.
Esta educación es de dos clases. Una es universal. Su influencia penetra
todas las cosas y las sostiene. Por esta razón Dios ha asumido el título:
"Señor de todos los mundos". La otra está limitada a quienes se han
cobijado bajo la sombra de este Nombre y han buscado la protección de
esta poderosísima Revelación. Quienes, sin embargo, no han buscado esta
protección, se han privado de este privilegio y son incapaces de
beneficiarse con el sustento espiritual que ha sido enviado por la gracia
celestial de éste, el Más Grande Nombre. ¡Cuán profundo es el abismo que
separa al uno del otro! Si se levantara el velo, y se manifestara la
gloria plena de la posición de aquellos que se han vuelto completamente
hacia Dios y han renunciado al mundo en su amor por Él, toda la creación
quedaría atónita. El verdadero creyente en la Unidad de Dios, como ya se
ha explicado, reconocerá, tanto en el creyente como en el incrédulo, las
pruebas de la revelación de estos dos Nombres. Si esta revelación fuera
removida todo perecería.
Igualmente, considera la revelación de la luz del Nombre de Dios,
el Incomparable. Ve cómo esta luz ha envuelto a toda la creación, cómo
cada cosa creada manifiesta el signo de su Unidad, atestigua la realidad
de Aquel quien es la Verdad Eterna, proclama su soberanía, su unicidad y
su poder. Esta revelación es una muestra de su misericordia, que envuelve
a todas las cosas creadas. Sin embargo, aquellos que han unido socios a
Él, no tienen conocimiento de tal revelación y están privados de la Fe
mediante la cual pueden acercarse y unirse a Él. Mira cómo los diversos
pueblos y razas de la tierra atestiguan su unidad y reconocen su
unicidad. De no ser por el signo, dentro de ellos, de la Unidad de Dios,
nunca hubieran reconocido la verdad de las palabras "No hay otro Dios
sino Dios". Y, no obstante, considera cuán penosamente han errado y se
han desviado de su sendero. Por cuanto no han reconocido al Soberano
Revelador, han dejado de ser contados entre aquellos que pueden ser
considerados verdaderos creyentes en la Unidad de Dios.
Este signo de la revelación del Ser Divino en aquellos que han
unido socios a Él, puede ser considerado en un sentido como un reflejo de
la gloria con que son iluminados los fieles. Sin embargo, nadie puede
comprender esta verdad, salvo los hombres dotados de entendimiento.
Aquellos que en verdad han reconocido la Unidad de Dios deberían ser
considerados como las manifestaciones primordiales de este Nombre. Son
ellos quienes han bebido el vino de la Unidad Divina, de la copa que las
manos de Dios les ha ofrecido, y han vuelto sus rostros hacia Él. ¡Cuán
enorme es la distancia que separa a estos seres santificados de aquellos
hombres que están tan lejos de Dios!...
Dios conceda que, con visión penetrante, puedas percibir, en todas
las cosas, el signo de la revelación de Aquel quien es el Antiguo Rey, y
reconocer cuán exaltado y santificado de toda la creación es aquel
santísimo y sagrado Ser. Esto, en verdad, es la raíz y la esencia misma
de la creencia en la unidad y singularidad de Dios. "Dios estaba solo, no
había nadie fuera de Él". Él es ahora, lo que siempre ha sido. No hay
otro Dios sino Él, el Uno, el Incomparable, el Todopoderoso, el Más
Exaltado, el Más Grande.
XCIV. Y ahora, respecto de tu referencia a la existencia de dos
Dioses. ¡Cuidado, cuidado!, que no seas llevado a unir socios al Señor,
tu Dios. Él es, y ha sido desde siempre, uno y solo, sin par o igual,
eterno en el pasado, eterno en el futuro, separado de todas las cosas,
siempre existente, inmutable, y subsistente de sí mismo. Él no ha
designado a ningún asociado para sí en su Reino, a ningún consejero para
que le aconseje, a nadie que pueda compararse a Él, nadie que rivalice su
gloria. Todos los átomos del universo atestiguan esto, y más allá de
ellos, los moradores de los reinos en lo alto, quienes ocupan las más
exaltadas posiciones, y cuyos nombres son recordados ante el Trono de
Gloria.
Atestigua en lo íntimo de tu corazón este testimonio que Dios mismo
ha pronunciado para sí, que no hay otro Dios sino Él, que todo fuera de
Él ha sido creado por su mandato, modelado por su consentimiento, está
sujeto a su ley, es como una cosa olvidada cuando se le compara con las
gloriosas muestras de su unicidad, y es como nada cuando se le enfrenta a
las poderosas revelaciones de su unidad.
Él, ciertamente, ha sido, a través de la eternidad, único en su
Esencia, único en sus atributos, único en sus obras. Toda comparación es
sólo aplicable a sus criaturas, y todas las ideas de asociación son
conceptos que pertenecen solamente a aquellos que le sirven. Su Esencia
es inmensamente exaltada por encima de las descripciones de sus
criaturas. Él solo ocupa la Sede de majestad trascendente, de suprema e
inaccesible gloria. El ave del corazón humano, por muy alto que se
remonte, nunca podrá esperar alcanzar las alturas de su incognoscible
Esencia. Es Él quien ha llamado a existir a toda la creación, quien ha
hecho que cada cosa tome vida por su mandato. ¿Debe, entonces, lo que ha
nacido en virtud de la palabra que su Pluma ha revelado, la que ha
dirigido el dedo de su Voluntad ser considerado como su asociado, o como
una personificación de su Ser? Lejos sea de su gloria, que la pluma o la
lengua del hombre haga alusión a su misterio, o que el corazón humano
conciba su Esencia. Todos fuera de Él, se encuentran pobres y desolados
delante de su puerta, todos son impotentes ante la grandeza de su poder,
y todos no son más que esclavos en su Reino. Él es lo suficientemente
rico como para prescindir de todas sus criaturas.
El lazo de servidumbre establecido entre el que adora y el Adorado,
entre la criatura y el Creador, debería ser considerado, en sí mismo,
como una prueba de su bondadoso favor hacia los hombres, y no como una
indicación de algún mérito que pudieran tener. Esto lo atestigua todo
creyente verdadero y discernidor.
XCV. Sabe que, de acuerdo con lo que tu Señor, el Señor de todos
los hombres, ha prescrito en su libro, los favores conferidos por Él a la
humanidad han sido y siempre serán ilimitados en su alcance. EL primero y
más sobresaliente de estos favores que el Todopoderoso ha otorgado a los
hombres, es el don del entendimiento. Su objetivo al conferir dicho don,
no ha sido sino capacitar a su criatura para conocer y reconocer al Dios
único y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Este don da al hombre el
poder de discernir la verdad en todas las cosas, lo conduce hacia aquello
que es justo y le ayuda a descubrir los secretos de la creación. Próximo
en importancia es el poder de la visión, el instrumento principal
mediante el cual su entendimiento puede funcionar. Los sentidos del oído,
del corazón y otros similares deben, de igual manera, ser considerados
entre los dones con que ha sido dotado el cuerpo humano. Inmensamente
exaltado es el Todopoderoso, quien ha creado estos poderes y los ha
revelado en el cuerpo del hombre.
Cada uno de estos dones es una muestra indudable de la majestad, el
poder, el ascendiente, el conocimiento que todo lo abarca del Dios único
y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Considera el sentido del tacto.
Atestigua cómo se ha extendido su poder sobre todo el cuerpo humano.
Mientras que los sentidos de la vista y oído están localizados cada uno
en un centro particular, el sentido del tacto abarca todo el cuerpo
humano. ¡Glorificado sea su poder, magnificada sea su soberanía!
Estos dones están inherentes en el hombre mismo. Aquel que
predomina sobre todos los demás dones, que es incorruptible en su
naturaleza y que pertenece sólo a Dios mismo, es el don de la Revelación
Divina. Toda dádiva conferida al hombre por el Creador, ya sea material o
espiritual, está subordinada a ésta. En su esencia es, y siempre será, el
Pan que desciende del cielo. Es el supremo testimonio de Dios, la más
clara demostración de su verdad, el signo de su plena generosidad, la
señal de su misericordia que todo lo abarca, la prueba de su muy amorosa
providencia, el símbolo de su perfecta gracia. Verdaderamente ha
participado de este grandioso don de Dios, quien haya reconocido a su
Manifestación en este Día.
Da gracias a tu Señor por haberte otorgado tan grandiosa dádiva.
Levanta tu voz y di: ¡Toda alabanza sea para ti, oh Tú, el Deseo de todo
corazón comprensivo!
XCVI. La Pluma del Altísimo llama sin cesar; y sin embargo, ¡cuán
pocos son los que han prestado oído a su voz! Los moradores del reino de
los nombres se han ocupado con la alegre vestimenta de este mundo,
olvidando que todo hombre que tiene ojos para percibir y oídos para
escuchar no puede sino reconocer cuán fugaces son sus colores.
Una nueva vida se agita, en esta época, dentro de todos los pueblos
de la tierra; y sin embargo, nadie ha descubierto su causa ni comprendido
su motivo. Considerad los pueblos de Occidente. Mirad cómo, en su
búsqueda de lo vano y trivial, han sacrificado y siguen sacrificando
incontables vidas por el establecimiento y la promoción de ello. Por otra
parte, los pueblos de Persia, aun cuando son el repositorio de una clara
y luminosa Revelación, la gloria de cuya grandeza y renombre ha abarcado
el mundo entero, están desalentados y sumidos en un profundo letargo.
¡Oh amigos! No descuidéis las virtudes con que habéis sido dotados,
ni seáis negligentes con vuestro alto destino. No permitáis que vuestros
esfuerzos se pierdan a causa de las vanas imaginaciones que algunos
corazones han ideado. Sois las estrellas del cielo del entendimiento, la
brisa que sopla al amanecer, las fluyentes aguas de las cuales debe
depender la vida misma de todos los hombres, las letras inscritas en Su
pergamino sagrado. Con la mayor unidad y con un espíritu de perfecta
fraternidad, esforzaos a fin de que podáis alcanzar aquello que es digno
de este Día de Dios. Ciertamente os digo, contiendas, disensiones y
cualquier otra cosa que la mente del hombre detesta, es indigno de su
posición. Centrad vuestras energías en la propagación de la Fe de Dios.
Quien sea digno de vocación tan elevada, que se levante y la promueva.
Quien sea incapaz de hacerlo, tiene el deber de designar a quien, en su
lugar, haya de proclamar esta Revelación, cuya fuerza ha hecho temblar
las más poderosas estructuras, ha reducido a polvo todas las montañas y
ha anonadado a todas las almas. Si la grandeza de este Día fuera revelada
en toda su amplitud, todo ser humano abandonaría una miríada de vidas en
su anhelo de participar, aunque sólo fuera por un momento, de su gran
gloria, cuánto más este mundo y sus tesoros corruptibles.
Dejaos guiar por la sabiduría en todas vuestras acciones y aferraos
tenazmente a ella. Quiera Dios que todos seáis fortalecidos para llevar a
cabo aquello que es la Voluntad de Dios, y que seáis ayudados
benévolamente a apreciar el grado conferido a aquellos de sus amados que
se han levantado para servirle a Él y magnificar su nombre. Sobre ellos
sea la gloria de Dios, la gloria de todo lo que está en los cielos y todo
lo que está en la tierra, y la gloria de los moradores del más exaltado
Paraíso, el cielo de los cielos.
XCVII. Considera las dudas que aquellos que han unido socios a
Dios, han instilado en el corazón de la gente de esta tierra.
Preguntaron: "¿Es posible que el cobre sea transmutado en oro?" Di: Sí,
por mi Señor, es posible. Su secreto, sin embargo, permanece oculto en
nuestro Conocimiento. Lo revelaremos a quien queramos. Quienquiera que
dude de nuestro poder, que pida al Señor, su Dios, que Él le descubra el
secreto y le asegure de su verdad. Que el cobre pueda ser transformado en
oro, es en sí, prueba suficiente de que el oro puede igualmente ser
transmutado en cobre, si eres de los que pueden comprender esta verdad.
Se puede hacer que cualquier mineral adquiera la densidad, forma y
sustancia de cualquier otro mineral. El conocimiento de ello está con
Nosotros en el Libro Oculto.
XCVIII. Di: ¡Oh jefes de religiones! No peséis el Libro de Dios con
las normas y ciencias que son corrientes entre vosotros, porque el Libro
mismo es la balanza infalible establecida entre los hombres. En ésta muy
perfecta balanza debe pesarse todo lo que poseen los pueblos y razas de
la tierra, en tanto que la medida de su peso deberá ser comprobada según
sus propias normas, si lo supierais.
El ojo de mi amorosa bondad llora amargamente por vosotros, ya que
no habéis reconocido a Aquel a quien habéis estado llamando de día y de
noche, al atardecer y de mañana. Avanza, oh pueblo, con rostros de nívea
blancura y corazones radiantes hacia el bendito lugar carmesí, desde
donde el Sadratu'l-Muntahá proclama; "¡Verdaderamente, no hay Dios fuera
de mí, el Omnipotente Protector, el que Subsiste por sí mismo!"
¡Oh vosotros jefes de religiones! ¿Quién de entre vosotros es el
hombre que pueda competir conmigo en visión o discernimiento? ¿Dónde se
puede encontrar quién se atreva a sostener que es mi igual en palabra o
sabiduría? ¡No, por mi Señor, el Todo Misericordioso! Cuanto hay en la
tierra perecerá; y ésta es la faz de vuestro Señor, el Todopoderoso, el
Bienamado.
Hemos decretado, oh pueblo, que el fin más alto y último de toda
erudición sea el reconocimiento de Aquel quien es el Objeto de todo
conocimiento; y, sin embargo, reflexionad cómo habéis permitido que
vuestros conocimientos os hayan separado, como por un velo, de Aquel
quien es la Aurora de esta Luz, por quien ha sido descubierta toda cosa
oculta. Si sólo pudierais descubrir la fuente desde donde se difunde el
resplandor de esta aseveración, desecharíais los pueblos del mundo y todo
cuanto ellos poseen, y os acercaríais a esta más bendita Sede de gloria.
Di: Éste, verdaderamente, es el cielo en que se ha atesorado el
Libro Madre, si sólo pudierais comprenderlo. Él es quien ha hecho que la
Roca clame y la Zarza Ardiente eleve su voz, sobre el Monte que se alza
en la Tierra Santa, y proclame: "¡El Reino es de Dios, el soberano Señor
de todo, el Omnipotente, el Amoroso!"
No hemos asistido a escuela alguna, ni leído ninguna de vuestras
disertaciones. Inclinad vuestros oídos a las palabras de este Iletrado,
con las que os emplaza hacia Dios, el que Siempre Perdura. Esto para
vosotros es mejor que todos los tesoros de la tierra, si sólo lo
comprendierais.
XCIX. La vitalidad de la fe de los hombres en Dios, se está
extinguiendo en todos los países; nada que no sea su saludable medicina
podrá jamás restaurarla. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las
entrañas de la sociedad humana: ¿Qué otra cosa, sino el Elixir de su
potente Revelación puede limpiarla y revivirla? ¿Está dentro del poder
humano, oh Hakím, producir una transformación tan completa en los
elementos constitutivos de cualquiera de las diminutas e indivisibles
partículas de materia, como para transmutarlas en oro puro? La tarea aun
mayor de convertir fuerza satánica en poder celestial, por desconcertante
y difícil que esto parezca, es una tarea que Nosotros hemos sido
habilitados para efectuar. La Fuerza capaz de tal transformación supera
la potencia del Elíxir mismo. La sola Palabra de Dios puede vindicar la
distinción de estar dotada de la capacidad requerida para un cambio tan
grande y trascendental.
C. La voz del Heraldo Divino, que procede desde el Trono de Dios
declara: ¡Oh vosotros, mis amados! No permitáis que la orla de mi sagrada
vestidura sea mancillada y enlodada con las cosas de este mundo, y no
sigáis las instigaciones de vuestros deseos malos y corruptos. La Aurora
de la Revelación Divina, que brilla en la plenitud de su gloria en el
cielo de esta Prisión, es mi testigo. Aquellos cuyos corazones están
vueltos hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de toda la
creación deben necesariamente, en este Día, trascender todas las cosas
creadas, visibles e invisibles y estar santificados de ellas. Si se
levantan para enseñar mi Causa, deben permitir que el hálito de Aquel
quien es el Irrestringido les anime, y deben difundirla por toda la
tierra con gran determinación, con mentes completamente centradas en Él y
con corazones totalmente desprendidos de todas las cosas e independientes
de ellas, y con almas santificadas de este mundo y de sus vanidades. Les
incumbe escoger como mejor provisión para sus viajes, la confianza en
Dios y ataviarse con el amor de su Señor, el Más Exaltado, el Todo
Glorioso. Si así lo hacen, sus palabras tendrán influencia sobre sus
oyentes.
¡Cuán grande, cuán inmensamente grande es el abismo que nos separa
de aquellos que, en este Día, están ocupados con sus pasiones mundanas, y
han puesto sus esperanzas en las cosas de la tierra y su efímera gloria!
Muchas veces, la corte del Todo Misericordioso, parecía tan desprovista
exteriormente de la riqueza de este mundo, que aquellos que vivían en
íntima asociación con Él sufrían penosa indigencia. A pesar de sus
padecimientos, la Pluma del Altísimo no ha deseado en ningún momento
referirse, ni hacer la más ligera alusión, a las cosas que pertenecen a
este mundo y a sus tesoros. Y si alguna vez le era presentado algún
obsequio, éste era aceptado, como una muestra de su gracia hacia quien se
lo ofrecía. Si alguna vez quisiéramos apropiarnos, para nuestro uso, de
todos los tesoros de la tierra, a nadie se le ha dado el derecho de
objetar nuestra autoridad o desafiar nuestro derecho. Sería imposible
concebir una acción más despreciable que solicitar, en nombre del Dios
único y verdadero, las riquezas que poseen los hombres.
Te incumbe a ti y a los seguidores de Aquel que es la Verdad
Eterna, llamar a los hombres a todo lo que les santifique del apego a las
cosas de la tierra y que les purifique de su contaminación, para que el
dulce aroma de las vestiduras del Todo Glorioso pueda ser aspirado de
todos aquellos que le aman.
Sin embargo, los que poseen riquezas, deben tener la mayor
consideración para con los pobres, ya que grande es el honor destinado
por Dios para los pobres que son firmes en paciencia. ¡Por mi vida! No
hay otro honor, fuera del que Dios desee conceder, que pueda compararse
con este honor. Grande es la bienaventuranza que espera a los pobres que
soporten pacientemente y encubran sus padecimientos y venturosos son los
ricos que donen riquezas a los necesitados y los prefieran a ellos antes
que a sí mismos.
Conceda Dios que los pobres se esfuercen y luchen para ganar los
medios de subsistencia. Éste es un deber que ha sido prescrito para todos
en ésta, la más grande Revelación, y es considerado a la vista de Dios
como una buena acción. Quienquiera que cumpla con este deber, ciertamente
recibirá ayuda del Invisible. Él puede enriquecer mediante su gracia a
quienquiera Él desee. Verdaderamente, Él tiene poder sobre todas las
cosas....
Oh 'Alí, di a los amados de Dios que la equidad es la más
fundamental de las virtudes humanas. La evaluación de todas las cosas
debe depender necesariamente de ella. Medita un momento sobre las
calamidades y aflicciones que este Prisionero ha soportado. Toda mi vida
he estado a la merced de mis enemigos, y he sufrido cada día una nueva
tribulación en el sendero del amor de Dios. He perseverado pacientemente
hasta que la fama de la Causa de Dios se hubo difundido sobre la tierra.
Si ahora alguien se levantara, incitado por las vanas imaginaciones que
su corazón haya forjado, y se esforzara en sembrar abierta o secretamente
las semillas de la disensión entre los hombres, ¿se puede decir que
semejante hombre ha obrado con equidad? ¡No, por Aquel, cuyo poder se
extiende sobre todas las cosas! ¡Por mi vida! Mi corazón gime y mis ojos
lloran penosamente por la Causa de Dios y por aquellos que no entienden
lo que dicen e imaginan lo que no pueden comprender.
Conviene a todos los hombres en este Día asirse firmemente del Más
Grande Nombre y establecer la unidad de toda la humanidad. No hay donde
huir, ni refugio que nadie pueda buscar sino Él. Si algún hombre fuera
llevado a pronunciar palabras que hicieran al pueblo apartarse de las
costas del ilimitado océano de Dios, y fijar sus corazones en cualquier
cosa fuera de su Ser glorioso y manifiesto -que ha tomado una forma
sujeta a las limitaciones humanas- este hombre, por muy elevada que sea
la posición que ocupe, será denunciado por toda la creación como alguien
que se ha privado de las dulces fragancias del Todo Misericordioso.
Di: ¡Sed equitativos en vuestro juicio, oh hombres de corazón
comprensivo! Aquel que es injusto en su juicio carece de las
características que distinguen la posición del hombre. Aquel quien es la
Verdad Eterna conoce bien lo que ocultan los pechos de los hombres. Su
longanimidad ha envalentonado a sus criaturas, por cuanto, hasta que no
llegue el tiempo señalado, Él no rasgará ningún velo. Su incomparable
misericordia ha reprimido la furia de su cólera y ha hecho imaginar a la
mayoría de los hombres que el Dios único y verdadero no sabe lo que han
cometido secretamente. ¡Por Aquel quien es el Omnisapiente, el Conocedor
de Todo. El espejo de su conocimiento refleja con absoluta claridad,
precisión y fidelidad las acciones de todos los hombres. Di: ¡La loanza a
ti, oh Encubridor de los pecados de los débiles y desamparados!
¡Magnificado sea tu nombre, oh Tú que perdonas a los negligentes que te
ofenden!
Hemos prohibido a los hombres que sigan las imaginaciones de sus
corazones, para que puedan reconocer a Aquel quien es la soberana Fuente
y el Objeto de todo conocimiento y aceptar todo lo que Él desee revelar.
Mira cómo se han enredado en sus vanas fantasías y ociosas imaginaciones.
¡Por mi Vida! Ellos mismos son las víctimas de aquello que sus propios
corazones han forjado y, no obstante, no pueden percibirlo. Vana e inútil
es la palabra de sus labios y, sin embargo, no lo comprenden.
Imploramos a Dios que otorgue benévolamente su gracia a todos los
hombres y les capacite para lograr conocimiento de Él y de sí mismos.
¡Por mi vida! Quienquiera que le haya conocido se remontará en la
inmensidad de su amor y se desligará del mundo y de todo lo que hay en
él. Nada en esta tierra le desviará de su camino, menos aún los que
impulsados por sus vanas imaginaciones, dicen lo que Dios ha prohibido.
Di: Éste es el Día, en que todo oído necesariamente debe prestar
atención a su voz. Escuchad el Llamado de este Agraviado y magnificad el
nombre del Dios único y verdadero, adornaos con el ornamento de su
recuerdo e iluminad vuestros corazones con la luz de su amor. Ésta es la
llave que abre el corazón de los hombres, el bruñidor que limpiará el
alma de todos los seres. Aquel que descuida lo que mana de los dedos de
la Voluntad de Dios, vive en error evidente. Amistad y rectitud de
conducta, y no disensión y maldad, son las señales de la verdadera fe.
Proclama a los hombres lo que Aquel quien habla la verdad y es el
Fideicomisario de Dios te ha ordenado observar. Mi gloria sea contigo, oh
tú que invocas mi nombre, que diriges tu mirada hacia mi corte y que
expresas con tu lengua la alabanza de tu Señor, el Benéfico.
CI. El propósito que fundamenta la revelación de todo Libro
sagrado, aun más, de todo verso divinamente revelado, es dotar a los
hombres de rectitud y entendimiento para que la paz y tranquilidad puedan
ser establecidas firmemente entre ellos. Todo lo que infunda confianza en
los corazones de los hombres, y todo lo que enaltezca su posición o
promueva su contento es aceptable a la vista de Dios. ¡Cuán elevada es la
posición que el hombre puede alcanzar, si sólo eligiera cumplir con su
alto destino! A qué profundidades de degradación puede hundirse,
profundidades que ni la más vil de las criaturas jamás ha alcanzado!
Asid, oh amigos, la oportunidad que este Día os ofrece, y no os privéis
de las generosas efusiones de su gracia. Imploro a Dios que benévolamente
permita a cada uno de vosotros, en este sagrado Día, adornaros con el
ornamento de acciones puras y santas. Él, en verdad, hace todo lo que sea
su voluntad.
CII. Poned oído atento, oh pueblo, a lo que Yo, en verdad, os digo.
El Dios único y verdadero -exaltada sea su gloria- siempre ha considerado
y continuará considerando a los corazones de los hombres como su posesión
propia y exclusiva. Todo lo demás, ya pertenezca a la tierra o al mar, ya
sea riqueza o gloria, Él lo ha legado a los reyes y gobernantes de la
tierra. Desde el principio que no tiene principio, el estandarte que
proclama las palabras "Él hace todo lo que sea su voluntad" ha sido
desplegado en todo su esplendor delante de su Manifestación. Lo que la
humanidad necesita en este día, es obediencia a aquellos que ejercen
autoridad y fiel adhesión a la cuerda de sabiduría. Los instrumentos que
son esenciales para la protección inmediata, la seguridad y paz de la
raza humana, han sido confiados en manos de los gobernantes de la
sociedad humana y están en su poder. Éste es el deseo de Dios y su
decreto.... Abrigamos la esperanza que alguno de los reyes de la tierra,
por Dios, se levante para el triunfo de este pueblo agraviado y oprimido.
Semejante soberano será exaltado y glorificado eternamente. Dios ha
prescrito a este pueblo el deber de ayudar a quienquiera les ayude,
servir sus mejores intereses y demostrarle su lealtad perdurable.
Aquellos que me siguen deben luchar en todas circunstancias para promover
el bienestar de quienquiera que se levante para el triunfo de mi Causa y
deben demostrar en todo momento su devoción y fidelidad hacia él. Feliz
el hombre que escucha mi consejo y lo observa. ¡Ay! de aquel que no
cumpla con mi deseo.
CIII. Por medio de su lengua que dice la verdad, Dios ha
testificado en todas sus Tablas estas palabras: "Yo soy Aquel que vive en
el Reino Abhá de Gloria".
¡Por la rectitud de Dios! Él, desde las alturas de esta sublime,
esta santa, esta poderosa y eminente posición ve todo y oye todo, y en
esta hora proclama: Bienaventurado eres, oh Javád, por cuanto has logrado
lo que ningún hombre antes de ti ha logrado. ¡Juro por Aquel quien es la
Verdad Eterna! Por ti se han alegrado los ojos de los moradores del
Exaltado Paraíso. La gente, sin embargo, está completamente desatenta. Si
reveláramos tu posición, los corazones de los hombres quedarían
penosamente perturbados, sus pasos resbalarían, las personificaciones de
la vanagloria quedarían atónitas, y se desplomarían, y por temor de oír,
se taparían los oídos con los dedos de la negligencia.
No te apesadumbres por causa de aquellos que se han ocupado con las
cosas de este mundo y han olvidado el recuerdo de Dios, el Más Grande.
¡Por Aquel quien es la Verdad Eterna! Se aproxima el día, cuando la
indignada ira del Todopoderoso se apoderará de ellos. Verdaderamente Él
es el Omnipotente, el que Todo Sojuzga, el Todopoderoso. Él limpiará el
mundo de la contaminación de su corrupción, y lo hará un legado para
aquellos de sus siervos que estén cerca de Él.
Di: ¡Oh pueblo! Que polvo llene vuestras bocas y cenizas cieguen
vuestros ojos, por haber trocado al Divino José al más miserable precio.
¡Oh, qué miseria descansa sobre vosotros, que os habéis desviado tan
lejos! ¿Habéis imaginado en vuestros corazones que tenéis el poder para
aventajarle a Él y a su Causa? ¡Lejos estáis de ello! Así lo atestigua Él
mismo, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande.
Pronto las ráfagas de su castigo golpearán sobre vosotros y os
cubrirá el polvo del infierno. Aquellos hombres que, habiendo acumulado
las vanidades y adornos de la tierra, se han alejado de Dios con desdén,
ellos han perdido este mundo y el mundo venidero. Dentro de poco Dios,
con la Mano del Poder, les arrancará sus posesiones y les despojará del
manto de su generosidad. Esto pronto lo atestiguarán ellos mismos. Tú
también serás testigo de ello.
Di: ¡Oh pueblo! No dejéis que esta vida y sus falacias os engañen,
pues el mundo y todo lo que hay en él está asido firmemente en el puño de
su Voluntad. Él concede su favor a quien Él quiera, y a quien Él quiera
se lo quita. Él hace lo que desea. Si a su vista el mundo tuviera algún
valor, Él de cierto, jamás habría permitido que sus enemigos lo
poseyeran, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Sin embargo,
Él ha hecho que os enredéis en los asuntos del mundo en pago por lo que
vuestras manos han forjado en su Causa. Esto es de hecho un castigo que
vosotros por vuestra propia voluntad os habéis infligido, si sólo
pudierais comprenderlo. ¿Os regocijáis con las cosas que, de acuerdo con
el juicio de Dios, son despreciables e indignas, cosas con que Él pone a
prueba los corazones de los que dudan?
CIV. ¡Oh vosotros, pueblos del mundo! Sabed en verdad que una
calamidad imprevista os sigue, y os espera un doloroso castigo. No
penséis que las acciones que habéis cometido han sido ocultas a mi vista.
¡Por mi belleza! Todas vuestras acciones han sido grabadas por mi Pluma,
con caracteres claros sobre tablas de crisolita.
CV. ¡Oh reyes de la tierra! Ha venido Aquel quien es el soberano
Señor de todo. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, el que
Subsiste por sí mismo. No adoréis a nadie sino a Dios, y con corazones
radiantes alzad vuestros rostros hacia vuestro Señor, Señor de todos los
nombres. Ésta es una Revelación con la cual nada que poseéis podrá ser
jamás comparada, silo supierais.
Vemos cómo os regocijáis por lo que habéis acumulado para otros,
excluyéndoos de los mundos que sólo mi Tabla guardada puede calcular. Los
tesoros que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestro
objetivo último. Esto es indigno de vosotros, si sólo pudieseis
comprenderlo. Limpiad vuestros corazones de toda suciedad terrenal, y
apresuraos a entrar en el Reino de vuestra Señor, Creador del cielo y de
la tierra, quien hizo temblar al mundo y que se lamentaran todos sus
pueblos, salvo aquellos que han renunciado a todo, aferrándose a lo que
la Tabla Oculta ha ordenado.
Éste es el Día en que Aquel quien conversó con Dios ha alcanzado la
luz del Antiguo de los Días y bebido las aguas puras de la reunión, de
esta Copa que ha hecho crecer los mares. Di: ¡Por el Dios único y
verdadero! Sinaí gira en torno a la Aurora de la Revelación, en tanto que
de las alturas del Reino se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama:
"Moveos, oh vosotros los orgullosos de la tierra e id presurosos hacia
Él." El Carmelo, en este Día, se ha apresurado en vehemente adoración
para alcanzar su corte, mientras que el corazón de Sión proclama: "La
Promesa está cumplida. Aquello que había sido anunciado en la Santa
Escritura de Dios, el Más Exaltado, el Todopoderoso, el Bienamado, se ha
hecho manifiesto."
¡Oh reyes de la tierra! La Más Grande Ley ha sido revelada en este
lugar, en este escenario de trascendente esplendor. Toda cosa oculta ha
sido descubierta, en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Aquel
que ha anunciado la Hora Final, por quien la Luna ha sido hendida, y
expuesto todo decreto irrevocable.
¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel quien es el
Rey de Reyes ha aparecido, ataviado con su muy maravillosa gloria, y os
emplaza ante sí, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí
mismo. Estad atentos, no sea que el orgullo os impida reconocer la Fuente
de la Revelación; no sea que las cosas del mundo como un velo os separen
de Aquel quien es el Creador del cielo. Levantaos y servid a Aquel quien
es el Deseo de todas las naciones, quien os ha creado mediante una
palabra suya, y ha ordenado que seáis, para siempre, los emblemas de su
soberanía.
¡Por la rectitud de Dios! No es nuestro deseo adueñarnos de
vuestros reinos. Nuestra misión es tomar y poseer los corazones de los
hombres. En ellos están puestos los ojos de Bahá. De esto da testimonio
el Reino de los Nombres, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que siga
a su Señor, renunciará al mundo y a todo cuanto hay en él; ¡cuánto mayor
entonces, ha de ser el desprendimiento de Aquel quien ocupa tan augusta
posición! Abandonad vuestros palacios y apresuraos para que seáis
admitidos en su Reino. Esto, en verdad, os aprovechará tanto en este
mundo como en el venidero. Esto lo atestigua el Señor del reino en lo
alto, si lo supierais.
¡Cuán grande la bienaventuranza que espera al rey que se levanta
para ayudar a mi Causa en mi Reino, y se desprenda de todo menos de mí!
Tal rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre,
reverenciar su posición y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades
con las llaves de mi Nombre, el omnipotente Protector de todos los que
habitan los reinos visibles e invisibles. Tal rey es el ojo mismo de la
humanidad, el luminoso ornamento de la frente de la creación, la fuente
de bendiciones para el mundo entero. Oh pueblo de Bahá, ofrendad en su
ayuda vuestros bienes, es más, vuestra vida misma.
CVI. El Médico Omnisciente tiene puesto su dedo en el pulso de la
humanidad. Percibe la enfermedad y en su infalible sabiduría prescribe el
remedio. Cada época tiene su propio problema y cada alma su aspiración
particular. El remedio que el mundo necesita para sus aflicciones
actuales no puede ser nunca el mismo que el que pueda requerir una edad
siguiente. Preocupaos fervientemente con las necesidades de la edad en
que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y
requerimientos.
Percibimos perfectamente cómo toda la raza humana está rodeada de
grandes, de incalculables aflicciones. La vemos languidecer en su lecho
de enfermos, severamente atribulada y desilusionada. Los que están
embriagados con egoísmo vanidoso se han interpuesto entre ella y el
divino e infalible Médico. Atestiguad cómo han envuelto a todos los
hombres y a sí mismos en la red de sus artificios. No pueden ni descubrir
la causa de la enfermedad, ni tampoco poseen ningún conocimiento del
remedio. Han concebido que lo recto es torcido, y han imaginado que su
amigo es un enemigo.
Prestad oídos a la dulce melodía de este Prisionero. Levantaos y
dejad oír vuestras voces, para que quizás aquellos que están
profundamente dormidos puedan ser despertados. Di: ¡Oh vosotros que
estáis como muertos! La Mano de la generosidad divina os brinda el Agua
de Vida. Apresuraos y tomad lo que podáis. Quien haya nacido de nuevo en
este Día, nunca morirá; quien permanezca muerto nunca vivirá.
CVII. Aquel quien es vuestro Señor, el Todo Misericordioso, atesora
en su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una alma y un
cuerpo. Apresuraos en ganar vuestra porción de la bondadosa gracia y
misericordia de Dios, en este Día que eclipsa todos los otros Días
creados. ¡Cuán grande es la felicidad que espera al hombre que abandona
todo lo que posee en su deseo por obtener las cosas de Dios! Atestiguamos
que tal hombre está entre los venturosos de Dios.
CVIII. Tenemos un tiempo fijo para vosotros, oh pueblos. Si a la
hora señalada no os volvéis hacia Dios, Él en verdad os asirá
violentamente y hará que penosas aflicciones os acosen de todas
direcciones ¡Cuán severo es, en verdad, el castigo con que entonces os
castigará vuestro Señor!
CIX. ¡Oh Kamál! Las alturas que puede lograr el hombre mortal en
este Día, mediante el munífico favor de Dios, aún no han sido reveladas a
su vista. El mundo de la existencia nunca ha tenido, ni posee todavía la
capacidad para tal revelación. Sin embargo, se aproxima el día en que las
potencialidades de tan grandioso favor, por virtud de su mandato, serán
manifestadas a los hombres. Aun si las fuerzas de las naciones se
alinearan contra Él, aun silos reyes de la tierra se aliaren para socavar
su Causa, la fuerza de su poder permanecerá inmutable. Él,
verdaderamente, habla la verdad y llama a toda la humanidad hacia el
camino de Aquel quien es el Incomparable, el Omnisciente.
Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una
civilización en continuo progreso. EL Todopoderoso es mi testigo: Actuar
como las bestias del campo no es digno del hombre. Las virtudes que
corresponden a su dignidad son indulgencia, misericordia, compasión, y
amorosa bondad hacia todos los pueblos y razas de la tierra. Di: ¡Oh
amigos! Bebed cuanto podáis de esta corriente cristalina que fluye por la
gracia celestial de Aquel quien es el Señor de los Nombres. Dejad que en
mi nombre, otros participen de sus aguas, para que los gobernantes de los
hombres en todos los países puedan reconocer plenamente el propósito para
el cual la Verdad Eterna ha sido revelada, y la razón por la cual ellos
mismos han sido creados.
CX. El Gran Ser dice: ¡Oh vosotros, hijos de los hombres! El
propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger
los intereses de la raza humana, promover su unidad, y estimular el
espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. No dejéis que se
convierta en fuente de disensión y discordia, de odio y enemistad. Éste
es el Sendero recto, el cimiento fijo e inamovible. Todo lo que sea
erigido sobre este cimiento, los cambios y azares del mundo no podrán
nunca menoscabar su resistencia, ni el transcurso de incontables siglos
podrá socavar su estructura. Nuestra esperanza es que los jefes
religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar
esta edad y rehabilitar su destino. Que tomen consejo juntos después de
haber meditado sobre sus necesidades, y suministren mediante deliberación
ferviente y plena a un mundo enfermo y penosamente afligido el remedio
que requiere.... Incumbe a quienes tienen autoridad observar moderación
en todo. Todo lo que traspase los límites de la moderación cesará de
ejercer influencia beneficiosa. Considerad, por ejemplo, cosas como la
libertad, la civilización y otras. Por muy favorablemente que hombres de
entendimiento las consideren, éstas, si son llevadas a exceso, ejercerán
influencia perniciosa sobre los hombres.... Conceda Dios que los pueblos
del mundo, como resultado de los elevados esfuerzos hechos por sus
gobernantes y los sabios y eruditos entre los hombres, sean conducidos a
reconocer lo que más les conviene. ¿Hasta cuándo persistirá la humanidad
en su descarrío? ¿Hasta cuándo continuará la injusticia? ¿Hasta cuándo
reinarán el caos y la confusión entre los hombres? ¿Hasta cuándo agitará
la discordia la faz de la sociedad? Los vientos de la desesperación,
lamentablemente, soplan desde todas direcciones, y la contienda que
divide y aflige a la raza humana crece día a día. Los signos de
convulsiones y caos inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el
orden prevaleciente resulta ser deplorablemente defectuoso. Imploro a
Dios, exaltada sea su gloria, que benévolamente despierte a los pueblos
de la tierra, que conceda que el resultado de su conducta les sea
provechoso, y les ayude a realizar lo que es digno de su posición.
CXI. ¡Oh pueblos y razas contendientes sobre la tierra! Dirigid
vuestros rostros hacia la unidad y dejad que el fulgor de su luz brille
sobre vosotros. Reuníos y por amor a Dios, decidíos a extirpar todo lo
que sea fuente de discordia entre vosotros. Entonces, el resplandor del
gran Lucero del mundo envolverá a toda la tierra y sus habitantes
llegarán a ser los ciudadanos de una sola ciudad y los ocupantes de un
solo trono. Siempre, desde los primeros días de su vida, este Agraviado
no ha tenido ningún deseo más que éste ni sentirá anhelo alguno que no
sea éste. Es indudable que los pueblos del mundo de cualesquiera raza o
religión derivan su inspiración de una sola fuente celestial y son los
súbditos de un solo Dios. La diferencia entre las ordenanzas bajo las que
viven debe ser atribuida a los requisitos y exigencias variables de la
época en que fueron reveladas. Todas ellas, excepto de unos pocos, que
son producto de la perversidad humana, fueron ordenadas por Dios y son el
reflejo de su Voluntad y Propósito. Levantaos, y armados con el poder de
la fe, despedazad a los dioses de vuestras vanas imaginaciones, los
sembradores de disensión entre vosotros. Aferraos a aquello que os junte
y una. Esto es, en verdad, la más exaltada Palabra que el Libro Madre ha
enviado y revelado a vosotros. Esto lo atestigua la Lengua de Grandeza
desde su morada de gloria.
CXII. Ved los disturbios que por muchos años han afligido a la
tierra y la perturbación que ha conmovido a sus pueblos. O ha sido
asolada por guerras, o bien, atormentada por calamidades repentinas e
imprevistas. A pesar de que el mundo está rodeado de miseria y
sufrimiento, ningún hombre se ha detenido a reflexionar cuál puede ser la
causa o fuente de ello. Cada vez que el Verdadero Consejero pronunciaba
una palabra en amonestación, he aquí que todos le denunciaban como autor
de maldad y rechazaban su proclamación. ¡Cuán incomprensible y
desconcertante es tal conducta! No se encuentran ni dos hombres de
quienes pueda decirse que están unidos interior y exteriormente. Las
señales de discordia y maldad son evidentes en todas partes, a pesar de
que todos fueron creados para la armonía y la unión. El Gran Ser dice:
¡Oh bienamados! El tabernáculo de la unidad ha sido levantado; no os
miréis como extraños los unos a los otros. Sois los frutos de un solo
árbol y las hojas de una sola rama. Abrigamos la esperanza que la luz de
la justicia brille sobre el mundo y que lo purifique de la tiranía. Si
los gobernantes y reyes de la tierra, los símbolos del poder de Dios -
exaltada sea su gloria- se levantan y deciden dedicarse a lo que promueve
los más altos intereses de toda la humanidad, el reinado de la justicia,
ciertamente, será establecido entre los hijos de los hombres y el fulgor
de su luz envolverá toda la tierra. El Gran Ser dice: La estructura de la
estabilidad y el orden mundiales ha sido erigida sobre los pilares
gemelos de recompensa y castigo y continuarán siendo sostenidas por
ellos. En otro pasaje Él ha escrito: ¡Prestad atención, oh concurso de
gobernantes del mundo! No hay fuerza en la tierra que pueda igualarse en
su poder conquistador a la fuerza de justicia y sabiduría....
Bienaventurado es el rey que marcha con la insignia de la sabiduría
desplegada al frente y con los batallones de la justicia alineados detrás
de él. Él es, en verdad, el ornamento que adorna la frente de la paz y el
semblante de la seguridad. No hay ninguna duda que si el sol de la
justicia que las nubes de la tiranía han oscurecido derramara su luz
sobre los hombres, la faz de la tierra sería completamente transformada.
CXIII. ¿Imaginas, oh Ministro del Sháh en la Ciudad
(Constantinopla), que Yo tengo en mis manos el destino final de la Causa
de Dios? ¿Piensas que mi encarcelamiento o la vergüenza que he tenido que
soportar, o aun mi muerte y completa aniquilación, pueden desviar su
curso? ¡Miserable es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres
ciertamente de aquellos que siguen las vanas imaginaciones que forjan sus
corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar su Causa, y
para exaltar su testimonio, y para establecer todo lo que sea su
Voluntad, y para elevarla a una posición tan eminente que ni tus propias
manos ni las de los que se han apartado de Él no podrán jamás tocar o
dañarla.
¿Crees que tú tienes el poder de frustrar su Voluntad, de impedirle
ejecutar su juicio o de no dejarle ejercer su soberanía? ¿Pretendes tú
que algo en los cielos o en la tierra pueda resistir su Fe? ¡No, por
Aquel quien es la Verdad Eterna! Nada, en toda la creación, puede
desbaratar su Propósito. Desecha, por tanto, la vana presunción que
Sigues, pues la mera presunción no podrá jamás tomar el lugar de la
verdad. Sé tú de aquellos que de verdad se han arrepentido y han vuelto a
Dios, el Dios que te ha creado, que te ha alimentado y que te ha hecho un
ministro entre los que profesan tu fe.
Sabe además que Él es quien, por su propio deseo ha creado todo lo
que está en los cielos y todo lo que está en la tierra. ¿Cómo puede,
entonces, lo que ha sido creado por su mandato, vencerle a Él? ¡Muy
exaltado es Dios sobre lo que vosotros podéis imaginar de Él, vosotros
pueblo de malicia! Si esta Causa es de Dios ningún hombre puede
derrotarla; y si no es de Dios, los teólogos entre vosotros, los que
siguen sus deseos corruptos, y quienes se han rebelado contra Él, por
cierto, bastarían para vencerla.
¿No has escuchado lo que un hombre de la familia de Faraón, un
creyente, ha dicho antaño, y que Dios contó a su Apóstol, a quien Él ha
elegido sobre todos los seres humanos, ha confiado su Mensaje y ha hecho
la fuente de su misericordia hacia todos los que moran en la tierra? Él
dijo, y Él ciertamente habla la verdad: "¿Mataréis a un hombre, porque
dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si
es un mentiroso, sobre él será su mentira, pero si es un hombre de
verdad, al menos parte de lo que amenaza caerá sobre vosotros". Esto es
lo que Dios ha revelado a su Bienamado, en su Libro infalible.
Y sin embargo, no habéis dado oídos a su llamado, habéis
desatendido su ley, habéis rechazado su consejo, como está registrado en
su Libro, y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos
son aquellos que cada año y cada mes han sido muertos a causa de
vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado;
injusticias como que los ojos de la creación no han visto, que ningún
cronista jamás ha registrado! ¡Cuán numerosos los niños y criaturas que
quedaron huérfanos, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de
vuestra crueldad, oh vosotros, los injustos! ¡Cuán a menudo la hermana se
ha desconsolado y ha llorado la muerte de su hermano, y cuántas veces la
esposa ha lamentado la desaparición de su esposo y único sostenedor!
Vuestra iniquidad crecía cada vez más hasta que matasteis a Aquel
que nunca había quitado su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el
Más Grande. ¡Si por lo menos le hubierais muerto de la manera que los
hombres suelen matarse! Le matasteis empero en tales circunstancias que
ningún hombre ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por
Él y las almas de aquellos que están cerca de Dios clamaron por su
aflicción. ¿No era Él un Vástago de la Antigua Casa de vuestro Profeta?
¿No se había difundido entre vosotros su fama de descendiente directo del
Apóstol? ¿Por qué, entonces, infligisteis sobre Él lo que ningún hombre,
por lejos que miréis atrás en el pasado, ha infligido sobre otro? ¡Por
Dios! ¡El ojo de la creación no ha visto a alguien como vosotros! ¡
Matáis a Aquel quien es el Vástago de la Casa de vuestro Profeta y os
regocijáis y divertís mientras estáis sentados en vuestros asientos de
honor! ¡Pronunciáis vuestras imprecaciones contra los que fueron antes de
vosotros, y que han perpetrado lo que vosotros habéis perpetrado, y
permanecéis todo el tiempo sin daros cuenta de vuestras atrocidades!
Sed justos en vuestro juicio. ¿Aquellos a quienes maldecís, sobre
quienes invocáis el mal, actuaron en forma diferente de vosotros? ¿No han
muerto al descendiente de su Profeta así como vosotros habéis muerto al
descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos?
¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh vosotros,
sembradores de disensión entre los hombres?
Y cuando le quitasteis la vida, uno de sus seguidores se levantó
para vengar su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había
concebido no fue notado por nadie. Éste, al fin, efectuó lo que fuera
preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros
mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en
toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel
quien es el Señor de todos los mundos!
Todos los gobernantes y reyes de la tierra honran y reverencian a
los descendientes de sus profetas y santos, si sólo pudierais
comprenderlo. Vosotros, en cambio, sois responsables de hechos tales que
en ninguna época ha cometido hombre alguno. Vuestros delitos han sido la
causa de que todo corazón comprensivo se consuma de dolor. Y sin embargo,
habéis permanecido sumidos en vuestra negligencia y no habéis comprendido
la iniquidad de vuestras acciones.
Habéis persistido en vuestro descarrío hasta que os levantasteis
contra Nosotros, aunque no habíamos hecho nada que justificara vuestra
enemistad. ¿No teméis a Dios, quien os ha creado, quien os ha modelado,
quien os ha hecho lograr vuestra fuerza y quien os ha unido con aquellos
que se han resignado a Él (musulmanes)? ¿Hasta cuándo persistiréis en
vuestro descarrío? ¿Hasta cuándo rehusaréis reflexionar? ¿Hasta cuándo no
sacudiréis vuestro letargo y os despertaréis de vuestra negligencia?
¿Hasta cuándo permaneceréis inconscientes de la verdad?
Ponderad en vuestros corazones. A pesar de vuestro comportamiento y
de lo que vuestras manos han forjado, ¿habéis conseguido extinguir el
fuego de Dios o apagar la luz de su Revelación, una luz que ha envuelto
con su brillo a aquellos que están sumergidos en los ondulantes océanos
de la inmortalidad, y que ha atraído a las almas de los que
verdaderamente creen y sostienen su unidad? ¿No sabéis que la Mano de
Dios está por sobre vuestra mano, que su irrevocable Decreto trasciende
todas vuestras maquinaciones, que Él es supremo sobre sus siervos, que Él
es capaz de cumplir su propósito, que Él hace lo que desea, que Él no
debe ser interrogado sobre lo que es su voluntad, que Él ordena lo que le
place, que Él es el Más Poderoso, el Omnipotente? ¿Si creéis que esto es
la verdad, por qué entonces no cesáis en vuestra agitación y vivís en paz
con vosotros mismos?
Vosotros perpetráis cada día una nueva injusticia y me tratáis como
me tratasteis en épocas pasados, aunque jamás intenté entrometerme en
vuestros asuntos. Nunca me opuse a vosotros, ni me rebelé contra vuestras
leyes. ¡He aquí que finalmente me hicisteis prisionero en esta lejana
tierra! Sin embargo, sabed ciertamente que nada que vuestras manos o las
manos de los infieles hayan forjado jamás pudo en el pasado, ni jamás
podrá en el futuro cambiar la Causa de Dios ni alterar sus
procedimientos.
¡Prestad atención a mi advertencia, vosotros, pueblo de Persia! Si
soy muerto por vuestras manos, de cierto, Dios levantará a alguien que
ocupará el asiento hecho vacante por mi muerte, porque tal es el método
que Dios ha llevado a efecto antaño, y no podréis encontrar cambio en el
método de proceder de Dios. ¿Tratáis de extinguir la luz de Dios que
brilla sobre su tierra? Dios está contra lo que deseáis. Él perfeccionará
su luz a pesar de que vosotros la aborrecéis en lo íntimo de vuestros
corazones.
Detente por un momento y reflexiona, oh Ministro, y sé justo en tu
juicio. ¿Qué hemos cometido que pueda justificar que tú nos hayas
difamado ante los Ministros del Rey, que hayas seguido tus deseos,
tergiversado la verdad y expuesto tus calumnias contra Nosotros? Nunca
nos hemos conocido excepto cuando nos encontramos en la casa de tu padre
en los días en que se conmemoraba el martirio del Imán Husayn. En esas
ocasiones nadie tenía la oportunidad para hacer conocer a otros sus
opiniones o creencias ni en conversación ni en discurso. Atestiguarás la
verdad de mis palabras si eres de los veraces. No he frecuentado otras
reuniones en las que pudieras haber conocido mi pensamiento ni en que
ningún otro pudiera haberlo hecho. ¿Cómo entonces pronunciaste tu
veredicto contra mí, cuando no habías escuchado mi testimonio de mis
propios labios? ¿No has escuchado lo que Dios, exaltada sea su gloria, ha
dicho, "No digáis a nadie que os salude al encontraros: Tú no eres un
creyente". "No rechacéis a aquellos que en la mañana y en la noche
suplican a su Señor, ansiosos de contemplar su faz." ¡Tú, en verdad, has
abandonado lo que el Libro de Dios ha prescrito y no obstante consideras
que eres un creyente!
A pesar de lo que has hecho -y de esto Dios es mi testigo- no tengo
rencor contra ti ni contra nadie, aunque de ti y de otros recibimos tal
daño que ningún creyente en la unidad de Dios podría soportar. Mi causa
no está en manos de nadie sino Dios y mi confianza no está en ningún otro
más que en Él. Dentro de poco acabarán vuestros días así como pasarán los
días de aquellos que vanaglorian con exorbitante orgullo ante sus
semejantes. ¡Pronto seréis juntados en presencia de Dios, y seréis
interrogados sobre vuestras acciones y tendréis el pago por lo que
vuestras manos han forjado y desdichada es la morada de los hacedores de
iniquidad!
¡Por Dios! Si pudieras darte cuenta de lo que has hecho,
seguramente llorarías tristemente por ti mismo, huirías para refugiarte
hacia Dios, te desconsolarías y te lamentarías todos los días de tu vida
hasta que Dios te perdonara, pues Él es en verdad el Más Generoso, el
Todo Munífico. Tú, sin embargo, persistirás en tu negligencia hasta la
hora de tu muerte, por cuanto tú, con todo tu corazón, tu alma y más
íntimo ser, te has ocupado con las vanidades del mundo. Tú, después de tu
partida, descubrirás lo que te hemos revelado y encontrarás todas tus
acciones registradas en el Libro, en el cual se anotan las obras de todos
los que viven en la tierra, sean éstas mayores o menores que el peso de
un átomo. Atiende, por tanto, mi consejo y escucha con el oído de tu
corazón mis palabras y no las descuides, ni seas de aquellos que rechazan
mi verdad. No te gloríes en las cosas que te han sido dadas. Pon ante tus
ojos lo que ha sido revelado en el Libro de Dios, el que Ayuda en el
Peligro, el Todo Glorioso: "Y cuando habían olvidado sus advertencias,
les abrimos las puertas de todas las cosas", así como te abrimos a ti y a
tus iguales las puertas de esta tierra y de los ornamentos de ella.
Aguarda, por tanto, lo que ha sido prometido en la última parte de este
santo verso, pues ésta es una promesa de Aquel quien es el Todopoderoso,
el Omnipotente, una promesa que no resultará ser falsa.
No conozco el sendero que habéis escogido y que holláis, ¡oh
congregación de los que me desean el mal! ¡Os emplazamos a Dios, os
recordamos su Día, os anunciamos las nuevas de vuestra reunión con Él, os
atraemos a su corte y os enviamos señales de su maravillosa sabiduría, y
aun así, ves cómo nos rechazáis, cómo nos condenáis como a un infiel
mediante lo que vuestros labios mentirosos han pronunciado, cómo tramáis
vuestras maquinaciones contra Nosotros! Y cuando os manifestamos lo que
Dios por su munífico favor, nos ha concedido, decís "Esto no es sino
magia evidente". Las mismas palabras fueron dichas por las generaciones
anteriores a vosotros, que eran lo que sois vosotros, si sólo pudierais
comprenderlo. Con esto, os habéis privado de la munificencia de Dios y de
su gracia, y jamás las obtendréis hasta el día en que Dios haya juzgado
entre Nosotros y vosotros, y Él, ciertamente, es el mejor de los jueces.
Algunos de entre vosotros han dicho: "Él es quien ha pretendido ser
Dios". ¡Por Dios! Ésta es una grave calumnia. No soy sino un siervo de
Dios que ha creído en Él, y en sus signos, y en sus profetas y en sus
ángeles. Mi lengua, y mi corazón, y mi ser interior y exterior atestiguan
que no hay Dios sino Él, que todos los demás han sido creados por su
mandato y modelados por la acción de su Voluntad. No hay otro Dios sino
Él, el Creador, el Resucitador de los muertos, el Vivificador, el que da
muerte. Yo soy aquel que esparce los favores con que Dios, por su
munificencia, me ha favorecido. Si ésta es mi transgresión, entonces soy
ciertamente el primero de los transgresores. Yo y mis parientes estamos a
vuestra merced. Haced lo que os plazca y no seáis de los que vacilan,
para que Yo pueda volver a Dios mi Señor, y alcanzar el lugar donde Yo no
pueda ver ya vuestras caras. Esto, verdaderamente, es mi mayor anhelo, mi
más ardiente deseo. De mi condición Dios es, ciertamente, informado,
observante.
¡Imagina que estás bajo los ojos de Dios, oh Ministro! Si no le
ves, en verdad, Él te ve claramente. Observa y juzga nuestra Causa con
justicia. ¿Qué hemos cometido que haya podido inducirte a levantarte
contra Nosotros, y calumniarnos ante la gente si eres de los que son
justos? Partimos de Tihrán por mandato del Rey, y con su permiso,
trasladamos nuestra residencia a 'Iráq. ¿Si hubiese transgredido contra
él, por qué entonces me liberó? ¿Si estaba libre de culpa, por qué razón
nos afligisteis con tales tribulaciones que nadie entre los que profesan
vuestra fe ha sufrido? ¿Ha sido alguna de mis acciones, después de mi
llegada a 'Iráq, tal que haya subvertido la autoridad del gobierno?
¿Quién puede decir que ha percibido algo reprensible en nuestro
comportamiento? Averigua tú mismo de su pueblo, para que puedas ser de
aquellos que han discernido la verdad.
Durante once años vivimos en esa tierra, hasta que llegó el
Ministro que representaba a tu gobierno, cuyo nombre mi pluma abomina
mencionar, quien era dado a la bebida, quien seguía sus pasiones, y
cometía iniquidad, y era corrupto y corrompía a 'Iráq. Esto lo
atestiguarán los más de los habitantes de Baghdád, si inquirieras de
ellos y fueras de los que buscan la verdad. Fue él quien se apoderó
ilícitamente de los bienes de sus congéneres, quien abandonó todos los
mandamientos de Dios, y perpetró todo lo que Dios ha prohibido.
Finalmente, siguiendo sus deseos, se levantó contra Nosotros y caminó en
el sendero de los injustos. En su carta dirigida a ti nos acusó, y tú le
creíste y seguiste su camino, sin buscar de él ninguna prueba ni
testimonio fidedigno. No pediste ninguna explicación ni trataste de
investigar o averiguar el asunto, para que la verdad pueda ser
distinguida de la falsedad a tu vista y puedas ser claro en tu
discernimiento. Indaga tú mismo qué clase de hombre era, consultando a
los Ministros que estaban en ese tiempo en 'Iráq, como asimismo al
Gobernador de la Ciudad (Baghdád), a su primer Consejero, para que la
verdad te sea revelada y seas de los bien informados.
¡Dios es nuestro testigo! Nosotros, en ninguna circunstancia, hemos
demostrado oposición a él ni a otros. Observamos, en todas condiciones
los preceptos de Dios y nunca fuimos uno de aquellos que hacían
desórdenes. Esto lo atestigua él mismo. Su intención era prendernos y
enviarnos de vuelta a Persia, para poder así exaltar su fama y
reputación. Tú has cometido el mismo crimen y con el mismo propósito.
Ambos son de un mismo grado a la vista de Dios, el soberano Señor de
todo, el Omnisciente.
No es nuestro propósito al dirigirte estas palabras aliviar el peso
de nuestra aflicción, o inducirte a interceder por Nosotros ante nadie.
¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los mundos! Hemos expuesto todo
este asunto ante ti, para que quizá te des cuenta de lo que has hecho,
desistas de infligir a otros el daño que tú nos has infligido, y seas de
aquellos que se han arrepentido verdaderamente ante Dios, quien te creó a
ti y todas las cosas y finalmente actúes con discernimiento en el futuro.
Esto es mejor para ti que todo lo que tú posees, que tu ministerio cuyos
días están contados.
Ten cuidado, no seas inducido a tolerar la injusticia. Asienta tu
corazón sobre la justicia, y no alteres la Causa de Dios, y sé de
aquellos cuyos ojos están dirigidos hacia las cosas que han sido
reveladas en su Libro. No sigas, en ninguna circunstancia, los impulsos
de tus malos deseos. Guarda la ley de Dios, tu Señor, el Benéfico, el
Antiguo de los Días. Tú, con toda seguridad volverás al polvo y perecerás
como todas las cosas con que te deleitas. Esto lo ha dicho la Lengua de
verdad y gloria.
¿No recuerdas la advertencia de Dios, pronunciada en tiempos
pasados, para que seas de aquellos que acatan su advertencia? Él dijo, y
Él ciertamente, habla la verdad: "De ella (la tierra) os hemos creado y a
ella os volveremos y de ella os sacaremos una segunda vez". Esto es lo
que Dios ha ordenado para todos los que moran en la tierra, sean elevados
o humildes. No incumbe, por tanto, a quien fue creado del polvo, quien
volverá a éste, y será nuevamente sacado de él, llenado de orgullo ante
Dios y ante sus amados, menospreciarles altivamente, y estar lleno de
desdeñosa arrogancia. No, más bien te incumbe a ti y a aquellos
semejantes a ti, someteros a quienes son las manifestaciones de la unidad
de Dios, y ceder humildemente a los fieles, que han abandonado todo por
causa de Dios, y se han desprendido de las cosas que absorben la atención
de los hombres y los desvían lejos del sendero de Dios, el Todo Glorioso,
el Todo Alabado. Así os enviamos lo que os aprovechará y aprovechará a
quienes han puesto toda su fe y confianza en su Señor.
CXIV. Escucha, oh Rey (Sultán 'Abdu'l-'Azíz) la palabra de Aquel
quien habla la verdad, quien no te pide que le recompenses con las cosas
que Dios ha escogido conferirte, quien, sin errar, holla el recto
Sendero. Él es quien te emplaza a Dios, tu Señor, quien te muestra el
rumbo correcto, el camino que lleva a la verdadera felicidad, para que
quizá seas de aquellos con quienes será el bien.
Ten cuidado, oh Rey, no te rodees de aquellos ministros que siguen
los deseos de una inclinación corrupta, que ha desechado lo que ha sido
entregado a sus manos y traicionado manifiestamente sus
responsabilidades. Sé generoso con los demás como Dios ha sido generoso
contigo y no abandones los intereses de tu pueblo a merced de ministros
como éstos. No deseches el temor a Dios y sé de los que obran con
rectitud. Rodéate de ministros de quienes podéis percibir la fragancia de
fe y justicia, toma consejo con ellos, y escoge lo que sea lo mejor a tu
vista, y sé de los que obran con generosidad.
Sabe con certeza que quienquiera que no crea en Dios no es digno de
confianza ni veraz. Esto es de hecho la verdad, la indudable verdad.
Quien obra traidoramente hacia Dios obrará también traidoramente hacia su
rey. Nada puede apartar a este hombre del mal, nada puede impedirle
traicionar a su prójimo, nada puede inducirle a actuar con rectitud.
Ten cautela, no entregues las riendas de los asuntos de tu estado
en manos de otros y no pongas tu confianza en ministros indignos de tu
crédito, y no seas de aquellos que viven en negligencia. Aborrece a
aquellos cuyos corazones se han apartado de ti, no pongas tu confianza en
ellos ni les confíes tus asuntos ni los asuntos de los que profesan tu
fe. Está alerta, no sea que permitas que el lobo llegue a ser pastor del
rebaño de Dios, y no abandones el destino de sus amados a merced de los
malvados. No esperes que aquellos que violan las ordenanzas de Dios sean
veraces ni sinceros en la fe que profesan. Evítalos y mantén guardia
estricta sobre ti, no sea que sus maquinaciones y maldades te dañen.
Apártate de ellos y fija tu mirada en Dios, tu Señor, el Todo Glorioso,
el Más Generoso. Aquel que se entrega por completo a Dios, ciertamente,
Dios estará con él y aquel que pone toda su confianza en Dios,
verdaderamente, Él le protegerá de todo lo que pueda dañarle y le
escudará de la iniquidad de todo tramador de mal.
Si pusieres oídos a mi voz y observares mi consejo, Dios te
exaltará a tan eminente posición, que los designios de ningún hombre
sobre la tierra no podrán nunca tocarte ni lastimarte. Observa, oh Rey,
con lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, los preceptos de Dios
y no camines por las sendas del opresor. Toma las riendas de los asuntos
de tu pueblo y sosténlas firmes en la mano de tu poder, y examina
personalmente cualquier cosa que les concierna. Que nada se te escape,
pues en ello está el bien supremo.
Da gracias a Dios por haberte escogido a ti del mundo entero y
haberte hecho rey de aquellos que profesan tu fe. Te corresponde apreciar
los maravillosos favores con que Dios te ha favorecido y magnificar
continuamente su nombre. Le alabarás de la mejor manera si amas a sus
amados y resguardas y proteges a sus siervos de la maldad de los
pérfidos, para que nadie los siga oprimiendo. Deberías, además,
levantarte a imponer la ley de Dios entre ellos, para que seas de
aquellos que están firmemente establecidos en su ley.
Si tú hicieras que ríos de justicia difundieran sus aguas entre tus
súbditos, Dios de seguro te ayudaría con las huestes de lo invisible y de
lo visible, y te fortalecería en tus asuntos. No hay Dios sino Él. Toda
la creación y su imperio son suyos. A Él vuelven las obras de los fieles.
No te confíes en tus tesoros. Pon toda tu fe en la gracia de Dios,
tu Señor. Que Él sea tu confianza en todo lo que hagas, y sé de aquellos
que se han sometido a su Voluntad. Deja que Él sea tu ayuda y enriquécete
con sus tesoros, pues con Él están los tesoros de los cielos y de la
tierra. Él los concede a quien quiere, y de quien quiere los retiene. No
hay otro Dios sino Él, el Poseedor de Todo, el Todo Alabado. Todos son
sólo indigentes ante la puerta de su Misericordia; todos son impotentes
ante la revelación de su soberanía, e imploran sus favores.
No sobrepases los límites de la moderación, y procede justamente
con aquellos que te sirven. Dales lo que esté de acuerdo con sus
necesidades, pero no lo que les permita acumular riquezas para adornarse
a sí mismos, embellecer sus hogares, adquirir cosas que no son de ningún
beneficio para ellos, y ser contados entre los extravagantes. Procede con
ellos con justicia inflexible, de modo que ninguno sufra privación ni sea
mimado con lujos. Esto no es sino justicia manifiesta.
No permitas que el abyecto gobierne y domine a aquellos que son
nobles y dignos de honor, y no dejes que los magnánimos estén a merced de
los despreciables e indignos, pues esto es lo que Nosotros observamos a
nuestra llegada a la Ciudad (Constantinopla), y esto lo atestiguamos.
Encontramos entre sus habitantes algunos que poseían fortuna opulenta y
vivían en medio de riquezas excesivas, en tanto que otros estaban en
penosa necesidad y pobreza miserable. Esto es impropio de tu soberanía e
indigno de tu posición.
Que mi consejo sea aceptable para ti, y esfuérzate en gobernar con
equidad entre los hombres, para que Dios exalte tu nombre y difunda la
fama de tu justicia en todo el mundo. Ten cuidado, no sea que enriquezcas
a tus ministros a expensas de tus súbditos. Teme los suspiros de los
pobres y de los rectos de corazón, quienes al amanecer de cada día
deploran su condición, y sé para ellos un soberano benigno. Ellos, en
verdad, son tus tesoros sobre la tierra. Te atañe, por tanto, proteger
tus tesoros de los asaltos de aquellos que desean saquearte. Inquiere sus
asuntos e indaga cada año, no, más, aun, cada mes, su situación, y no
seas de aquellos que son desatentos con sus deberes.
Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios, y como si
estuvieras en su Presencia, pesa en esa Balanza tus acciones cada día,
cada momento de tu vida. Haz un examen de conciencia antes que seas
llamado a rendir cuenta, en el Día en que ningún hombre tendrá fuerza
para sostenerse por temor a Dios, en que se hará estremecer los corazones
de los desatentos.
Incumbe a todo rey ser tan generoso como el sol, que estimula el
crecimiento de todos los seres y da a cada uno lo que merece, cuyos
beneficios no son inherentes en sí, sino que son ordenados por Aquel
quien es el Omnipotente, el Todo Poderoso. El Rey debería ser tan
generoso, tan munífico en su misericordia como las nubes, las efusiones
de cuya generosidad son derramadas sobre todas las tierras, por el
mandato de Aquel quien es el Supremo Ordenador, el Omnisapiente.
Ten cuidado de no confiar los asuntos de tu gobierno enteramente en
manos de otro. Nadie puede cumplir tus funciones mejor que tú mismo. Así
te aclaramos nuestras palabras de sabiduría y te enviamos aquello que te
permitirá pasar de la siniestra de la opresión a la diestra de la
justicia y aproximarte al resplandeciente océano de sus favores. Así es
el sendero que los reyes que fueron antes de ti han hollado, aquellos que
actuaron equitativamente con sus súbditos y caminaron por los caminos de
inflexible justicia.
Tú eres la sombra de Dios en la tierra. Por lo tanto, esfuérzate en
actuar de manera tal que corresponda a una posición tan augusta. Si dejas
de seguir las cosas que hemos hecho descender sobre ti y te hemos
enseñado, ciertamente menoscabarás este grande e inapreciable honor.
Vuelve entonces y aférrate enteramente a Dios, y limpia tu corazón del
mundo y todas sus vanidades, y no permitas que el amor hacia un extraño
entre y more en él. Mientras no hayas purificado tu corazón de todo
vestigio de ese amor, el brillo de la luz de Dios no podrá derramar su
resplandor sobre él, porque Dios no ha dado a nadie más que un solo
corazón. Verdaderamente, esto ha sido decretado y escrito en su antiguo
Libro. Y ya que el corazón humano, como ha sido modelado por Dios, es uno
e indiviso, te incumbe cuidar que sus afectos sean también, uno e
indivisos. Aférrate, por tanto, con todo el afecto de tu corazón a su
amor, y deslígalo del amor de cualquier otro fuera de Él, para que Él te
ayude a sumergirte en el océano de su unidad, y te permite ser un
verdadero sostenedor de su unicidad. Dios es mi testigo. Mi único
propósito al revelarte estas palabras es santificarte de las cosas
transitorias de la tierra y ayudarte a entrar en el reino de gloria
sempiterna, para que, con el consentimiento de Dios, seas de aquellos que
moran y reinan allí....
¡Juro por Dios, oh Rey! No es mi deseo presentar mi queja a ti
contra aquellos que me persiguen. Solamente expreso mi pena y sufrimiento
a Dios, quien me ha creado a mí y a ellos, quien conoce bien nuestra
condición y quien vigila todas las cosas. Mi deseo es advertirles las
consecuencias de sus acciones, para que quizá desistan de tratar a otros
como me han tratado a mí, y sean de aquellos que atienden mi advertencia.
Las tribulaciones que nos han alcanzado, la privación que sufrimos,
las variadas dificultades que nos han rodeado, todas pasarán, como
pasarán asimismo, los placeres en que se regocijan y la opulencia que
disfrutan. Ésta es la verdad que ningún hombre sobre la tierra puede
rechazar. Los días en que hemos sido compelidos a habitar en el polvo
pronto se acabarán, así como los días en que ellos ocupan los asientos de
honor. Dios, de seguro, juzgará con verdad entre nosotros y ellos, y Él,
ciertamente, es el mejor de los jueces.
Damos gracias a Dios por todo lo que nos ha acontecido, y
sobrellevamos pacientemente las cosas que Él ha ordenado en el pasado o
que ordenará en el futuro. En Él he depositado mi confianza, y a sus
manos he entregado mi Causa. Él, ciertamente, retribuirá a todos aquellos
que resisten con paciencia y ponen su confianza en Él. Suya es la
creación y su imperio. Él exalta a quien quiere, y a quien quiere Él
rebaja. A Él no se le debe pedir cuenta de sus hechos. Él,
verdaderamente, es el Todo Glorioso, el Omnipotente.
Que tu oído sea atento, oh Rey, a las palabras que te hemos
dirigido. Haz que el opresor desista de su tiranía y separa a los
perpetradores de injusticia de entre aquellos que profesan tu fe. ¡Por la
rectitud de Dios! Las tribulaciones que hemos soportado son tales, que
cualquier pluma que las narre no puede ser sino sobrecogida por la
angustia. Ninguno de aquellos que creen de verdad en la unidad de Dios y
la mantienen, puede soportar el peso de su narración. Tan grandes han
sido nuestros sufrimientos, que hasta los ojos de nuestros enemigos han
llorado por Nosotros, y más allá de ellos, los de toda persona
discernidora. Y hemos sido sometidos a todas estas pruebas, a pesar de
nuestra acción de dirigirnos a ti y de exhortar al pueblo a entrar bajo
tu sombra, para que seas una fortaleza para los que creen en la unidad de
Dios y la mantienen.
¿Acaso alguna vez, oh Rey, te he desobedecido? ¿He transgredido
alguna vez alguna de tus leyes? ¿Puede alguno de los ministros que te
representaban en 'Iráq presentar alguna prueba que pueda establecer mi
deslealtad hacia ti? ¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los
mundos! Ni por un breve instante nos rebelamos contra ti ni contra
ninguno de tus ministros. Quiera Dios, nunca nos sublevaremos contra ti,
aunque seamos expuestos a pruebas más severas que ninguna que hemos
sufrido en el pasado.
De día y de noche, en la tarde y de mañana, oramos a Dios por ti,
para que te ayude benévolamente a ser obediente hacia Él, y a observar su
mandamiento, para que te escude de las huestes de los malvados. Haz, por
tanto, como te plazca y trátanos como corresponde a tu posición y es
digno de tu soberanía. No seas negligente con la ley de Dios en todo lo
que tú desees lograr ahora o en los días por venir. Di: ¡Alabado sea
Dios, el Señor de todos los mundos!
CXV. La Pluma de Revelación, oh Dhabíh, en la mayoría de las Tablas
divinamente reveladas, ha registrado estas palabras: Hemos amonestado a
todos los amados de Dios, que tengan cuidado, no sea que la orla de
nuestra sagrada vestidura sea manchada con la inmundicia de acciones
ilícitas o ensuciada con el polvo de una conducta reprensible. Además,
les hemos exhortado a fijar su mirada en todo lo que ha sido revelado en
nuestras Tablas. Si sus oídos interiores hubieran estado atentos a los
consejos divinos, que han brillado de la Aurora de la Pluma del Todo
Misericordioso, y si hubieran escuchado su Voz, lo más de los pueblos de
la tierra ya hubieran sido adornados con el ornamento de su guía. Empero,
lo que había sido preordinado ha ocurrido.
Una vez más, la Lengua del Antiguo de los Días, desde ésta la Más
Grande Prisión, revela estas palabras que están registradas en este
Pergamino de nívea blancura: ¡Oh vosotros, los bienamados del Dios único
y verdadero! Pasad más allá de los estrechos retiros de vuestros deseos
malos y corruptos, y avanzad hacia la vasta inmensidad del reino de Dios,
y morad en los prados de la santidad y del desprendimiento para que la
fragancia de vuestras obras pueda guiar a toda la humanidad al océano de
la imperecedera gloria de Dios. Absteneos de ocuparos con los asuntos de
este mundo y de todo lo que pertenece a él, o de mezclaros en las
actividades de lo que son sus jefes visibles.
El Dios único y verdadero, exaltada sea su gloria, ha concedido a
los reyes el gobierno del mundo. A nadie se le ha dado derecho de actuar
de una manera contraria a las opiniones consideradas de quienes tienen
autoridad. Lo que Él ha reservado para sí son las ciudades de los
corazones de los hombres; y los amados de Aquel que es la Verdad Soberana
son en este Día como las llaves de éstas. Quiera Dios, que todos ellos
sean capacitados para abrir, mediante el poder del Más Grande Nombre, las
puertas de estas ciudades. Esto es lo que significa ayudar al Dios único
y verdadero, tema a que se ha referido la Pluma de Aquel que hace que
rompa el alba en todos sus Libros y Tablas.
Incumbe, asimismo, a los amados de Dios ser indulgentes con sus
semejantes, y ser tan santificados y desprendidos de todas las cosas, y
mostrar tal sinceridad y equidad, que todos los pueblos de la tierra
puedan reconocer que ellos son los procuradores de Dios entre los
hombres. Considera a qué elevadas alturas se han remontado los mandatos
del Todopoderoso, y cuán abyecta es la habitación donde viven estas almas
endebles. Bienaventurados son aquellos que, con las almas de la certeza
han volado en los cielos que ha desplegado la Pluma de tu Señor, el Todo
Misericordioso.
Mira, oh Dhabíh, las obras que ha producido Dios, la Soberana
Verdad. Di tú: ¡Cuán grande, cuán intensamente grande es la fuerza de su
poder, que abarca todos los mundos! ¡Exaltado, inmensamente exaltado es
su desprendimiento, por encima del alcance y comprensión de toda la
creación! ¡Glorificada, glorificada sea su docilidad que ha derretido los
corazones de aquellos que han sido llevados cerca de Dios!
A pesar de ser afligidos por innumerables tribulaciones, que hemos
sufrido en manos de nuestros enemigos, hemos proclamado a todos los
gobernantes de la tierra lo que Dios ha querido proclamar, para que todas
las naciones sepan que ninguna forma de aflicción, puede impedir a la
Pluma del Antiguo de los Días lograr su propósito. Su Pluma se mueve con
el permiso de Dios, quien modela los huesos podridos que se desmoronan.
Considerando esta poderosísima empresa, incumbe a todos los que le
aman, apretarse para el esfuerzo y fijar sus pensamientos en lo que
asegure la victoria de la causa de Dios, en vez de cometer acciones viles
y despreciables. Si, por un momento, consideraras las obras y acciones
visibles de Aquel quien es la Verdad Eterna, caerías sobre el suelo y
exclamarías: ¡Oh, Tú, quien eres el Señor de los Señores! Atestiguo que
Tú eres el Señor de toda la creación, y el Educador de todos los seres
visibles e invisibles. Soy testigo que tu poder ha abarcado el universo
entero, y que las huestes de la tierra nunca podrán desalentarte, ni el
dominio de todos los pueblos y naciones podrán impedirte ejecutar tu
propósito. Confieso que Tú no tienes otro deseo sino la regeneración del
mundo entero, el establecimiento de la unidad de sus pueblos, y la
salvación de los que habitan en él.
Reflexiona algún tiempo, y considera cómo deben conducirse quienes
son los amados de Dios, y a qué alturas deben remontarse. Ruega en todo
momento a tu Señor, el Dios de Misericordia, para que les ayude a hacer
lo que es su Voluntad. Verdaderamente Él es el Más Poderoso el Todo
Glorioso, el Omnisapiente.
La encarcelación infligida a este Agraviado, oh Dhabíh, no le hizo
ningún daño ni podrá nunca hacerlo; tampoco podrán la pérdida de todos
sus bienes terrenales, su exilio, ni aun su martirio y aparente
humillación, causarle ningún perjuicio. Lo que puede perjudicarle son las
acciones malas que cometan los amados de Dios, y que le imputen a Él
quien es la Soberana Verdad. Ésta es la aflicción que sufro, y de esto
Aquel quien es poderoso sobre todas las cosas es mi testigo. Lo que me ha
adolorido enormemente son las pretensiones que el pueblo del Bayán
expresa cada día. Algunos han declarado su lealtad a una de mis Ramas
(Hijos), mientras que otros han afirmado sus pretensiones independientes
y han actuado de acuerdo con sus propios deseos.
¡Oh Dhabíh! La Lengua de Grandeza dice: ¡Por mí mismo quien habla
la verdad! En esta poderosísima Revelación, todas las Dispensaciones del
pasado han alcanzado su más elevada y final consumación. Quienquiera que
pretenda traer una Revelación después de Él es de seguro un impostor
mentiroso. Rogamos a Dios que Él, por su gracia, le ayude a retractarse
de tal pretensión y repudiarla. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le
perdonará. Pero si insiste en su error, Dios enviará, con toda seguridad,
a uno que lo tratará sin misericordia. Verdaderamente Él es el
Todopoderoso, el Omnipotente.
Mira cómo el pueblo de Bayán no ha reconocido de ningún modo que el
único objetivo de todo lo que ha revelado mi Manifestación Anterior y
Precursor de mi Belleza, ha sido mi Revelación y la proclamación de mi
Causa. Él nunca habría pronunciado, sino por mí, lo que pronunció, y de
esto Aquel que es la Soberana Verdad es mi testigo. ¡Atestigua cómo esta
gente insensata ha tratado la Causa de Aquel quien es Poseedor de Todo,
el Inaccesible, como juego y pasatiempo! Sus corazones forjan cada día
una nueva maquinación y su fantasía los lleva a buscar un retiro nuevo.
Si lo que dicen es cierto, ¿cómo, entonces, puede ser asegurada la
estabilidad de la Causa de tu Señor? Pondera esto en tu corazón y sé de
aquellos de vista aguda, que inquieren con cuidado, que son firmes en su
propósito y creencia. Tal debería ser tu certeza, que si toda la
humanidad presentara pretensiones que ningún hombre haya jamás presentado
ni ninguna mente concebido, tú no harías caso de ellas, las desecharías y
volverías tu rostro hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de
todos los mundos.
¡Por la rectitud de mi propio Ser! ¡Grande, inmensamente grande es
esta Causa! ¡Poderoso, inconcebiblemente poderoso es este Día!
Bienaventurado, de verdad, es el hombre que ha renunciado a todo y ha
fijado su vista sobre Aquel cuya faz ha dado iluminación a todos los que
están en los cielos y a todos los que están en la tierra.
Tu vista debe ser aguda, oh Dhabíh, tu alma diamantina, y tus pies
como el bronce, si no deseas ser estremecido por los asaltos de deseos
egoístas que susurran en los pechos de los hombres. Éste es el firme
mandamiento que, en virtud de la Voluntad del Antiguo Rey, la Pluma del
Más Grande Nombre ha sido movido a revelar. Cuídala como tu vista y sé de
los agradecidos. Empéñate día y noche en servir la Causa de Aquel quien
es la Verdad Eterna, y sé desprendido de todo menos de Él. ¡Por mí mismo!
Todo lo que veas en este Día, perecerá. Sumamente elevada será tu
posición, si permaneces firme en la Causa de tu Señor. Hacia Él están
dirigidos tus diligentes movimientos y en Él está tu descanso final.
CXVI. ¡Oh reyes de la cristiandad! No escuchasteis las palabras de
Jesús, el Espíritu de Dios: "Yo me voy, y vuelvo a donde vosotros". ¿Por
qué, entonces, cuando Él vino nuevamente a vosotros en las nubes del
cielo, no os acercasteis a Él, para que pudierais ver su rostro y ser de
aquellos que alcanzaron su Presencia? En otro pasaje Él dice: "Cuando Él,
el Espíritu de la Verdad, venga, Él os guiará a toda verdad". Empero,
ved, cómo, cuando Él os trajo la verdad, rehusasteis volver vuestros
rostros hacia Él, y persististeis en divertiros en vuestros pasatiempos y
vanidades. No le disteis la bienvenida, ni buscasteis su Presencia, para
que pudierais oír los versos de Dios de sus propios labios y participar
de la múltiple sabiduría del Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
Sapientísimo. Debido a vuestra falta, habéis impedido que el aliento de
Dios sople sobre vosotros, y habéis retenido de vuestras almas la dulzura
de su fragancia. Continuáis vagando con deleite en el valle de vuestros
deseos corruptos. Vosotros, y todo lo que poseéis, pasará. De cierto,
volveréis a Dios y seréis llamados a rendir cuenta de vuestros actos en
presencia de Aquel quien reunirá a toda la creación....
Han pasado veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos
probado la angustia de una nueva tribulación. Ninguno de los que nos
precedieron ha soportado lo que Nosotros hemos soportado. ¡Oh, que
pudierais comprenderlo! Aquellos que se levantaron contra Nosotros nos
han muerto, han derramado nuestra sangre, han saqueado nuestros bienes y
violado nuestro honor. Aunque conscientes de la mayoría de nuestras
aflicciones, no habéis detenido, sin embargo, la mano del agresor. ¿Pues
no es acaso vuestro claro deber refrenar la tiranía del opresor y tratar
con equidad a vuestros súbditos, para que vuestro alto sentido de la
justicia se demuestre plenamente ante toda la humanidad?
Dios ha confiado en vuestras manos las riendas del gobierno del
pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, resguardéis los
derechos de los humillados y castiguéis a los malhechores. Si descuidáis
el deber prescrito a vosotros por Dios en su Libro, vuestros nombres
serán contados entre los injustos a su vista. Grave, ciertamente, será
vuestro error. ¿Os aferráis a lo que vuestras imaginaciones han maquinado
y arrojáis tras de vosotros los mandamientos de Dios, el Exaltadísimo, el
Inaccesible, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Desechad las cosas que
poseéis y aferraos a lo que Dios os ha ordenado observar. Buscad su
gracia, pues aquel que la busca holla su recto Sendero.
Considerad la condición en que estamos y ved qué males y
dificultades que nos han probado. No nos desatendáis ni por un momento y
juzgad entre Nosotros y nuestros enemigos con equidad. Esto, de seguro,
será por vosotros un beneficio manifiesto. Así os relatamos nuestra
historia y os contamos las cosas que nos han acaecido, para que remediéis
nuestros males y alivies nuestra carga. Que aquel que quiera, nos libere
de nuestra dificultad; y en cuanto a aquel que no quiera, mi Señor es de
seguro el mejor de los socorredores.
Advierte y haz conocer a la gente, oh Siervo, aquello que te hemos
enviado, y no dejes que el temor a nadie te desaliente, y no seas de
aquellos que vacilan. Se aproxima el día en que Dios habrá exaltado su
Causa y magnificado su testimonio a los ojos de todos los que están en
los cielos y todos los que están en la tierra. Pon en todas
circunstancias, plena confianza en tu Señor, y fija tu mirada en Él y
apártate de todos los que repudian su Verdad. Que Dios, tu Señor, sea tu
único socorredor y ayuda. Nos hemos comprometido a asegurar tu triunfo
sobre la tierra y exaltar nuestra Causa por encima de todos los hombres,
aunque no encontremos ningún rey que dirija su mirada a ti.
CXVII. El Gran Ser, deseando revelar los requisitos previos para la
paz y tranquilidad del mundo y el adelanto de sus pueblos, ha escrito:
Debe llegar el tiempo cuando la imperativa necesidad de tener una
concentración vasta y omnímoda de los hombres será universalmente
comprendida. Los gobernantes y reyes de la tierra deben necesariamente
concurrir a ella y participando en sus deliberaciones deben considerar
los fundamentos de la Gran Paz mundial. Tal paz exige que las grandes
potencias decidan, para la tranquilidad de los pueblos de la tierra,
estar completamente reconciliadas entre sí. Si algún rey tomare sus armas
contra otro, todos deberán levantarse unidos e impedírselo. Si esto se
hace las naciones del mundo ya no necesitarán armamentos, salvo con el
fin de preservar la seguridad de sus reinos y mantener el orden interno
dentro de sus territorios. Esto asegurará la paz y la calma de todos los
pueblos, gobiernos y naciones. Esperamos que los reyes y gobernantes de
la tierra, los espejos del dadivoso y omnipotente nombre de Dios, puedan
alcanzar esta posición y escudar a la humanidad de la embestida de la
tiranía.... Se aproxima el día en que todos los pueblos de la tierra
habrán adoptado un idioma universal y una escritura común. Cuando se haya
logrado esto, a cualquier ciudad que uno viaje, será como llegar a la
tierra nativa. Estas cosas son obligatorias y absolutamente esenciales.
Incumbe a todo hombre dotado de discernimiento y comprensión, esforzarse
por llevar lo que ha sido escrito a la realidad y acción.... Es de hecho
un hombre, quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana. El
Gran Ser dice: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para
promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. En
otro pasaje Él ha proclamado: No debe enaltecerse quien ama a su patria,
sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país, y la humanidad
sus ciudadanos.
CXVIII. No dejéis de lado el temor a Dios, oh reyes de la tierra, y
cuidaos de no transgredir los límites que ha fijado el Todopoderoso.
Observad los mandamientos prescritos a vosotros en su Libro, y tomad
cuidado de no sobrepasar sus límites. Estad alertas para que no hagáis
injusticia a nadie, aunque sea como un grano de mostaza. Hollad el
sendero de la justicia, porque éste es, ciertamente, el sendero recto.
Resolved vuestras diferencias y reducid vuestros armamentos, para
que el peso de vuestros gastos sea aliviado y vuestras mentes y corazones
se tranquilicen. Reparad las disensiones que os dividen y ya no
necesitaréis armamentos, excepto los que la protección de vuestras
ciudades y territorios requiera. Temed a Dios y cuidaos de no traspasar
los límites de la moderación y ser contados entre los extravagantes.
Hemos sabido que aumentáis vuestros desembolsos cada año, y cargáis
el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es más de lo
que pueden soportar y es una grave injusticia. Decidid con justicia entre
los hombres y sed los emblemas de la justicia entre ellos. Esto, si
juzgáis imparcialmente, es lo que os incumbe y corresponde a vuestra
posición.
Guardaos de tratar injustamente a quienquiera que recurra a
vosotros y entre bajo vuestro amparo. Tened temor a Dios y sed de los que
llevan una vida piadosa. No os fiéis de vuestro poder, vuestros
ejércitos, ni vuestros tesoros. Poned toda vuestra fe y confianza en
Dios, quien os ha creado, y buscad su ayuda en todos vuestros asuntos. El
socorro viene sólo de Él. Él socorre a quien quiere con las huestes de
los cielos y de la tierra.
Sabed que los pobres son el depósito de Dios en medio de vosotros.
Cuidaos que no traicionéis su depósito, que no procedáis injustamente con
ellos y que no caminéis por los caminos de los pérfidos. Con toda
seguridad, seréis llamados a dar cuenta de su depósito en el día en que
la Balanza de la Justicia será establecida, día en que todos recibirán lo
que merezcan, en que los hechos de todos los hombres, ricos y pobres,
serán ponderados.
Si no prestáis atención a los consejos que, en lenguaje
incomparable e inequívoco, hemos revelado en esta Tabla, el castigo
divino os asaltará de todas direcciones y la sentencia de su justicia
será pronunciada contra vosotros. En ese día no tendréis poder para
resistirle, y reconoceréis vuestra propia impotencia. Tened misericordia
de vosotros mismos y de los que están bajo vosotros. Juzgad entre ellos
de acuerdo con los preceptos prescritos por Dios en su muy santa y
exaltada Tabla, Tabla en que Él ha asignado a cada cosa una medida
determinada, en que Él ha dado una clara explicación de todas las cosas y
que es, en sí misma, una amonestación para los que creen en Él.
Examinad nuestra causa, inquirid las cosas que nos han acaecido, y
decidid con justicia entre Nosotros y nuestros enemigos y sed de los que
obran equitativamente con sus semejantes. Si no detenéis la mano del
opresor, si no resguardáis los derechos de los oprimidos, ¿qué justifica
entonces que os vanagloriáis ante los hombres? ¿De qué podéis jactaros
con derecho? ¿Es de vuestros alimentos o bebidas que os enorgullecéis, de
las riquezas que almacenáis en vuestros tesoros, de la diversidad y valor
de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiera
en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la
cual camináis debería enaltecerse sobre vosotros, porque os suministra y
confiere estas mismas cosas por decreto del Todopoderoso. En sus entrañas
se halla, de acuerdo con lo que Dios ha ordenado, todo lo que poseéis. De
ella, como un signo de su misericordia, deriváis vuestras riquezas.
Mirad, entonces, vuestra condición, aquella de que os gloriáis! ¡Oh, si
pudierais comprenderlo!
¡No, más aún! ¡Por Aquel que sostiene en su mano el reino de toda
la creación! En nada reside vuestra gloria verdadera y perdurable salvo
en la adhesión firme a los preceptos de Dios, en la observancia plena de
sus leyes, en la resolución de ver que no queden sin cumplir, y en
proseguir firmemente el camino derecho.
CXIX. ¡Oh gobernantes de la tierra! ¿Por qué habéis ofuscado el
resplandor del Sol, y hecho que deje de brillar? Escuchad el consejo que
os da la Pluma del Altísimo, que quizá tanto vosotros como los pobres
podáis lograr tranquilidad y paz. Imploramos a Dios que ayude a los reyes
de la tierra a establecer la paz en el mundo. Él, verdaderamente hace lo
que es su Voluntad.
¡Oh reyes de la tierra! Vemos que aumentáis vuestros gastos cada
año y cargáis el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad,
es grave y totalmente injusto. Temed los suspiros y lágrimas de este
Agraviado y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos. No les
robéis para erigir palacios para vosotros; no, más bien, escoged para
ellos lo que escogéis para vosotros mismos. Así desplegamos a vuestros
ojos lo que os aprovecha, si sólo lo comprendierais. Vuestros pueblos son
vuestros tesoros. Tened cuidado, no sea que vuestro dominio viole los
mandamientos de Dios y entreguéis a vuestros protegidos en manos del
ladrón. Por ellos reináis, mediante ellos subsistís, con su ayuda
conquistáis. ¡Empero, con qué desdén les miráis! ¡Cuán extraño, cuán
profundamente extraño!
Ya que habéis rehusado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz
Menor, que quizá podáis mejorar vuestra propia condición y la de vuestros
dependientes.
Estad reconciliados entre vosotros, oh gobernantes de la tierra,
para que no necesitéis más armamentos, salvo en la medida para resguardar
vuestros territorios y dominios. Cuidado, no sea que desatendáis el
consejo del Omnisciente, el Justo.
Sed unidos, oh reyes de la tierra, pues así la tempestad de la
discordia entre vosotros será apaciguada y vuestros pueblos hallarán
descanso, si sois de aquellos que comprenden. Si alguno de vosotros toma
armas contra otro, levantaos todos contra él, porque esto no es sino
justicia manifiesta.
CXX. ¡Oh vosotros, los representantes elegidos del pueblo en todos
los países! Tomad consejo juntos y ocupaos sólo con lo que beneficie a la
humanidad y mejore su condición, si sois de los que inquieren con
cuidado. Considerad al mundo como el cuerpo humano, que aunque al ser
creado es sano y perfecto, ha sufrido, por diversas causas, graves
trastornos y enfermedades. Ni un día logró alivio; no, más bien su
dolencia se hizo más severa, puesto que cayó en manos de médicos
ignorantes que daban rienda suelta a sus deseos personales, y han errado
gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un
miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto quedaba enfermo como antes. Así
os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.
Lo vemos, en este día, a la merced de gobernantes tan embriagados
con orgullo, que no pueden discernir claramente lo que más les conviene,
ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como
ésta. Y cuando alguno entre ellos se ha empeñado en mejorar su condición,
su motivo ha sido su propio provecho, lo haya declarado o no; y la
indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar y sanar.
Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más
poderoso instrumento para la curación del mundo entero, es la unión de
todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede
lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso.
Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error.
CXXI. Di: ¡Oh vosotros que me envidiáis y buscáis dañarme! ¡Que la
furia de vuestra ira contra mí os confunda! He aquí que el Sol de Gloria
se ha levantado sobre el horizonte de mi Revelación y ha envuelto con su
resplandor a toda la humanidad. Y ved cómo, no obstante, os habéis
apartado de su esplendor y estáis sumergidos en la mayor negligencia.
Tened misericordia de vosotros mismos, no repudiéis la pretensión de
Aquel cuya verdad ya habéis reconocido y no seáis de los transgresores.
¡Por la rectitud del Dios único y verdadero! Si rechazáis esta
Revelación, todas las naciones de la tierra se mofarán de vosotros y os
menospreciarán, pues habéis sido vosotros, quienes, con objeto de
vindicar la verdad de vuestra Causa, habéis expuesto ante sus ojos los
testimonios de Dios, el Soberano Protector> el Todopoderoso, el Todo
Glorioso, el Sapientísimo. Y, a pesar de esto, tan pronto como su
Revelación siguiente investida con la gloria de una soberanía que compele
todo, fue enviada a vosotros, la desechasteis, ¡oh vosotros que sois
contados entre los negligentes!
¡Cómo! ¿Creéis de corazón que poseéis el poder de extinguir el
resplandor del Sol, o eclipsar su esplendor? ¡No, por mi vida! No podéis
ni podréis nunca lograr vuestro propósito, aunque tengáis la ayuda de
todo lo que está en los cielos y de todo lo que está en la tierra. Tened
temor a Dios, y no hagáis vanas vuestras obras. Poned oído a sus palabras
y no seáis de aquellos que están apartados, como por un velo de Él. Di:
¡Dios es mi testigo! Nada he deseado para mí mismo. Lo que he deseado es
la victoria de Dios y el triunfo de su Causa. Él mismo es testigo
suficiente entre Yo y vosotros. Si limpiarais vuestros ojos, percibiríais
fácilmente cómo mis acciones atestiguan la verdad de mis palabras, cómo
mis palabras son una guía para mis acciones.
¡Cegados están vuestros ojos! ¿No habéis comprendido la grandeza
del poder de Dios y de su soberanía? ¿No habéis visto su majestad y
gloria? ¡Ay de vosotros, oh congregación de los malvados y envidiosos!
Escuchad mis palabras y no vaciléis ni por un momento. Así os pide Aquel
quien es la belleza del Todo Misericordioso, para que quizás os
desprendáis de lo que poséis y ascendáis a las alturas desde donde
podréis descubrir cómo la creación entera está cobijada bajo la sombra de
su Revelación.
Di: No hay refugio para vosotros, ni asilo adonde podáis huir, ni
nadie para defenderos ni protegeros en este Día, de la furia de la ira de
Dios y de su vehemente poder, a menos que busquéis el amparo de su
Revelación. Ésta es, en verdad, su Revelación, que ha sido manifestada a
vosotros en la persona de este Joven. Glorificado, entonces, sea Dios por
tan resplandeciente, preciosa y maravillosa visión.
Apartaos de todo menos de mí, y volved vuestros rostros hacia mi
rostro, pues esto es mejor para vosotros que todas las cosas que poseéis.
La Lengua de Dios atestigua la verdad de mis palabras por mi propia
Palabra, que habla la verdad, y abarca y comprende todas las cosas.
Di: ¿Pensáis que vuestra lealtad a su Causa pueda ser de provecho
para Él, o que vuestra repudiación de su verdad puede causarle algún
daño? ¡No, por mi mismo, Él que Sojuzga Todo, el Inaccesible, el
Altísimo! Rasgad los velos de los nombres y hendid su reino. ¡Por mi
Belleza! Aquel quien es el Monarca de todos los nombres ha llegado, Aquel
por cuyo mandato cada uno de los nombres ha sido creado, desde el
principio que no tiene principio, Aquel que continuará creándolos como Él
crea apropiado. Él verdaderamente es el Todopoderoso, el Sapientísimo.
Cuidaos de que os despojéis del atavío de la guía divina. Bebed lo
que podáis de la Copa que los Jóvenes del Cielo han levantado por encima
de vuestras cabezas. Así os ordena Aquel quien tiene más misericordia
para vosotros que vosotros la tenéis, Aquel quien no ha pedido ninguna
recompensa ni agradecimiento de vosotros. Su recompensa viene de Aquel
quien por el poder de la verdad, le ha enviado a vosotros, le ha elegido
y proclamado como su propio testimonio para toda la creación. Él es quien
le ha dado el poder de manifestar todos sus signos. Volved a mirar para
que podáis percibir aquello a que la Lengua del Antiguo de los Días os ha
llamado, que quizá seáis de aquellos que han comprendido la verdad.
¿Habéis oído alguna vez que vuestros antepasados, o las generaciones que
les precedieron, aun hasta el primer Adán, relataran que alguien que
viniera en las nubes de la revelación, investido de manifiesta y
trascendente soberanía, teniendo en su diestra el Reino de Dios y en su
siniestra todo el poder y gloria de su dominio eterno, alguien precedido
por las huestes de Dios, el Todopoderoso, el que Compele Todo, el
Omnipotente, y pronunciando continuamente versos cuyo significado ni aun
las mentes de los más eruditos y sabios de los hombres fueran incapaces
de sondear, fuera, a pesar de esto, portador de un mensaje que no es de
Dios? Sed discernidores entonces, y decid la verdad, la verdad misma, si
pretendéis ser honestos y magnánimos.
Di: Los versos que hemos revelado son tan numerosos como aquellos
que en la Revelación anterior descendieron sobre el Báb. Que aquel que
dude de las palabras que el Espíritu de Dios ha pronunciado, busque la
corte de nuestra presencia y escuche la melodía de nuestros versos
divinamente revelados, y que sea testigo de la prueba evidente de nuestra
pretensión.
Di: ¡Por la rectitud del Todopoderoso! La medida de los favores de
Dios se ha colmado, su palabra ha sido perfeccionada, la luz de su
semblante ha sido revelada, su soberanía ha envuelto a toda la creación,
la gloria de su Revelación ha sido hecha manifiesta, y sus dádivas han
llovido sobre toda la humanidad.
CXXII. El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de
una educación adecuada le ha privado de aquello que inherentemente posee.
Por una sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a
existir; por una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su
educación; por otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados.
El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de
valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus
tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de éstos. Si algún hombre
meditare sobre lo que han revelado las Escrituras enviadas desde el cielo
de la santa Voluntad de Dios, reconocerá fácilmente que el propósito de
ella es que todos los hombres sean considerados como un alma, para que el
sello con las palabras "El Reino será de Dios" pueda ser estampado en
cada corazón, y la luz de la generosidad, gracia y misericordia divinas
puedan envolver a toda la humanidad. El Dios único y verdadero, exaltado
sea su gloria, no ha deseado nada para sí. La lealtad del género humano
no le aprovecha, ni su perversidad puede dañarle. El Ave del Reino de la
Prolación emite continuamente este llamado: "Todas las cosas las he
destinado para ti, y también a ti, para ti mismo". Si los eruditos y
hombres de sabiduría mundana de esta época, permitieran a la humanidad
aspirar la fragancia de la fraternidad y del amor, todo corazón
comprensivo entendería el significado de la verdadera libertad y
descubriría el secreto de la paz imperturbable y de la tranquilidad
absoluta. Si la tierra alcanzara esta posición y fuera iluminada con su
luz, entonces, en verdad, se podría decir de ella: "No verás en ella ni
hondonadas ni lomas".
CXXIII. Las generaciones que fueron antes de vosotros, ¿a dónde han
ido? Y aquellos en torno de los cuales giraban las más bellas y hermosas
del país, ¿ahora dónde están? Que su ejemplo os aproveche, oh pueblo, y
no seáis de aquellos que se han desviado.
Otros, dentro de poco, pondrán sus manos sobre lo que poseéis y
ocuparán vuestras habitaciones. Poned oído a mis palabras y no seáis
contados entre los necios.
Para cada uno de vosotros es deber supremo escoger para sí lo que
nadie pueda violar ni usurpar. Esto es -y ello me lo atestigua el
Todopoderoso- el amor a Dios, si sólo pudierais comprenderlo.
Construid para vosotros casas que ni la lluvia ni los diluvios
podrán jamás destruir, y que os protejan de los cambios y azares de esta
vida. Ésta es la orden de Aquel a quien el mundo ha agraviado y
desamparado.
CXXIV. ¡Cuán maravillosa es la Unidad del Dios Viviente y
Perdurable, unidad que es exaltada por encima de toda limitación, que
trasciende la comprensión de todas las cosas creadas! ¡Desde la
eternidad, Él ha habitado su inaccesible morada de santidad y gloria y
continuará siempre entronizado sobre las alturas de su independiente
soberanía y grandeza! ¡Cuán excelsa ha sido su incorruptible Esencia,
cuán independiente del conocimiento de todas las cosas creadas, y cuán
inmensamente exaltada permanecerá por encima de la alabanza de todos los
habitantes de los cielos y de la tierra!
Desde la fuente exaltada y de la esencia de su favor y generosidad
Él ha encomendado a toda cosa creada un signo de su conocimiento, para
que ninguna de sus criaturas sea privada de su parte, de acuerdo con su
capacidad y grado, en la expresión de este conocimiento. Este signo es el
espejo de su belleza en el mundo de la creación. Cuanto más grande sea el
esfuerzo hecho para el pulimento de este espejo sublime y noble, tanto
más fielmente reflejará la gloria de los nombres y atributos de Dios, y
revelará las maravillas de sus signos y conocimientos. Toda cosa creada
podrá revelar (tan grande es este poder de reflexión) las potencialidades
de su posición preordinada, reconocerá su capacidad y limitaciones, y
atestiguará la verdad que "Él, ciertamente, es Dios; no hay otro Dios
fuera de Él"....
No puede haber ninguna duda que, como consecuencia de los esfuerzos
que cada uno haga conscientemente y como resultado del ejercicio de sus
propias facultades espirituales, este espejo podrá a tal punto ser
limpiado de la escoria de la inmundicia terrenal y purgado de fantasías
satánicas, que será capaz de aproximarse a los prados de santidad eterna
y alcanzar las cortes de fraternidad sempiterna. Sin embargo, en
cumplimiento del principio que para cada cosa ha sido fijado un tiempo y
para cada fruta ha sido ordenada una sazón, las energías latentes de tal
generosidad pueden ser liberadas mejor, y la gloria vernal de tal dádiva
puede ser sólo manifestada en los Días de Dios. Aunque cada día sea
investido con su parte preordinada de la maravillosa gracia de Dios, los
Días asociados directamente con la Manifestación de Dios poseen una
distinción única y ocupan una posición que ninguna mente podrá nunca
comprender. Tal es la virtud infundida en ellos, que si en esos días de
delicia sempiterna los corazones de todos los que moran en los cielos y
en la tierra fuera enfrentados con aquel Sol de gloria imperecedera y
fueran acordados con su Voluntad, cada uno se hallaría exaltado sobre
todas las cosas terrenales, radiante con su luz y santificado por su
gracia. ¡Alabada sea esta gracia, que ninguna bendición, por grande que
sea puede exceder, y todo honor sea para esta amorosa bondad, nada
semejante a la cual ha visto el ojo de la creación! ¡Exaltado es Él sobre
lo que le atribuyen o cuentan de Él!
Por esta razón, ningún hombre necesitará en esos días de su
prójimo. Ya se ha demostrado plenamente que, en ese Día divinamente
designado, la mayoría de los que han buscado y han alcanzado su santa
corte, han mostrado tal conocimiento y sabiduría que ni una gota de los
cuales nadie, fuera de estas almas benditas y santificadas, por mucho
tiempo que haya enseñado o estudiado, ha captado, ni jamás comprenderá.
Es por virtud de este poder que los amados de Dios, en los días de la
Manifestación del Sol de la Verdad, han sido exaltados por encima de toda
erudición humana y hecho independientes de ésta. No, más aún, de sus
corazones y de los manantiales de sus poderes innatos ha brotado
incesantemente la esencia íntima de la erudición y sabiduría humanas.
CXXV. ¡Oh mi hermano! Cuando un buscador verdadero decide dar el
paso de la búsqueda por el camino que lleva al conocimiento del Antiguo
de los Días, debe antes que nada purificar su corazón, que es la sede de
revelación de los misterios interiores de Dios, del polvo ofuscador de
todo conocimiento adquirido y de las insinuaciones de las
personificaciones de la fantasía satánica. Debe purgar su pecho, que es
el santuario del amor perdurable del Amado, de toda contaminación, y
santificar su alma de todo lo que pertenece al agua y arcilla y de todo
apego vago y efímero. Debe limpiar su corazón tanto que no quede en él
ningún vestigio de amor ni odio; no sea que ese amor le incline
ciegamente al error o ese odio le aleje de la verdad. Así puedes ver, en
este día, cómo la mayoría de la gente, a causa de tal amor y odio, está
privada de la Faz inmortal, se ha apartado lejos de las Personificaciones
de los misterios divinos y vaga sin pastor por los desiertos del olvido y
del error.
Ese buscador debe en todo momento poner su confianza en Dios, debe
renunciar a los pueblos de la tierra, desprenderse del mundo del polvo y
aferrarse a Aquel quien es el Señor de los Señores. No debe nunca tratar
de enaltecerse por encima de nadie, debe borrar de la tabla de su corazón
toda huella de orgullo y vanagloria, debe asirse a la paciencia y
resignación, guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa.
Pues la lengua es fuego latente, y el exceso de palabras un veneno
mortal. El fuego material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la
lengua devora tanto corazón como alma. La fuerza de aquél dura sólo un
tiempo, en tanto que los efectos de éste persisten un siglo.
Ese buscador también debiera considerar la murmuración como grave
error y mantenerse alejado de su dominio, por cuanto que la murmuración
apaga la luz del corazón y extingue la vida del alma. Debiera conformarse
con poco y liberarse de todo deseo desmesurado. Debiera apreciar la
compañía de quienes han renunciado al mundo y considerar que rehuir a la
gente jactanciosa y mundana es un gran beneficio. Al amanecer de cada día
debiera comulgar con Dios y perseverar con toda su alma en la búsqueda de
su Amado. Debiera consumir todo pensamiento descarriado con la llama de
su amorosa mención y, con la rapidez del relámpago, pasar por encima de
todo lo que no sea Él. Debiera socorrer al desposeído y nunca rehusar su
favor al menesteroso. Debiera ser bondadoso con los animales, y más aún
con su semejante, que está dotado del poder del habla. No debiera vacilar
en sacrificar su vida por su Amado, ni permitir que la desaprobación de
los hombres le aparte de la Verdad. No debiera desear a otros lo que no
desea para sí mismo, ni prometer lo que no ha de cumplir. Con todo su
corazón debiera el buscador evitar la compañía de malhechores y orar por
la remisión de sus pecados. Debiera perdonar al pecaminoso y jamás
despreciar su baja condición, pues nadie sabe cuál será su propio fin.
¡Cuántas veces un pecador, en la hora de su muerte, ha llegado a la
esencia de la fe, y tomando la bebida inmortal, ha alzado el vuelo hacía
el Concurso celestial! ¡Y cuántas veces un creyente piadoso ha cambiado
tanto al momento de la ascensión de su alma, que ha caído en el fuego
infernal!
Es nuestro propósito, al revelar estas convincentes e importantes
palabras, inculcar en el buscador que debe considerar a todo, excepto
Dios, como transitorio, y debe estimar a todo lo que no sea Él, quien es
el Objeto de toda adoración, como la nada absoluta .
Éstos son algunos de los atributos de los exaltados, y constituyen
el sello de quienes están dotados de espiritualidad. Ya se los ha
mencionado a propósito de los requisitos para los caminantes que hollan
el Sendero del Conocimiento Positivo. Cuando el caminante desprendido y
buscador sincero ha cumplido con estas condiciones esenciales, entonces,
y sólo entonces, puede llamársele buscador verdadero. Cuandoquiera que
haya cumplido las condiciones implícitas en el versículo: "Quien se
esfuerce por Nosotros", disfrutará de las bendiciones conferidas por las
palabras: "De seguro le guiaremos por nuestros caminos".
Sólo cuando la lámpara de la búsqueda, del esfuerzo ardiente, del
deseo anhelante, de la devoción apasionada, del amor fervoroso, del
arrobamiento y del éxtasis, se haya encendido en el corazón del buscador,
y sople en su alma la brisa de su amorosa bondad, será disipada la
oscuridad del error, será dispersada la bruma de las dudas y los recelos
y su ser será envuelto por la luz del conocimiento y de la certeza. En
ese momento, el Heraldo Místico, portador de las felices nuevas del
Espíritu, aparecerá resplandeciente como la mañana desde la Ciudad de
Dios, y mediante el son de trompeta del conocimiento, despertará del
sueño de la negligencia al corazón, al alma y al espíritu. Entonces los
múltiples favores y la efusión de gracia del santo y eterno Espíritu
conferirá al buscador una nueva vida tal que se hallará dotado de vista
nueva, oído nuevo, corazón nuevo y mente nueva. Contemplará las
manifiestas señales del universo y penetrará los misterios ocultos del
alma. Mirando con el ojo de Dios, percibirá dentro de cada átomo una
puerta que le conducirá a las posiciones de la certeza absoluta. En todas
las cosas descubrirá los misterios de la Revelación divina y las pruebas
de una manifestación perdurable.
Juro por Dios que si aquel que holla el sendero de la guía y busca
escalar las alturas de la rectitud, llegara a esta gloriosa y suprema
posición, aspiraría la fragancia de Dios a una distancia de mil leguas y
percibiría la resplandeciente mañana de una Guía divina apareciendo en el
amanecer de todas las cosas. Cada cosa, por pequeña que fuera, sería para
él una revelación que le llevaría donde su Amado, el Objeto de su
búsqueda. Sería tan grande el discernimiento de ese buscador, que
distinguiría entre verdad y falsedad como distingue el sol de la sombra.
Si se esparcieran en los rincones más remotos del Oriente los fragantes
perfumes de Dios, él de seguro los reconocería y aspiraría su fragancia,
aunque habitara en los últimos confines del Occidente. Asimismo
distinguiría todos los signos de Dios -sus maravillosas palabras, sus
grandes obras y poderosos hechos- de las acciones, las palabras y los
hábitos de los hombres, al igual que el joyero separa la joya de la
piedra, o el hombre que distingue la primavera del otoño y el calor del
frío. Cuando el canal del alma humana se haya limpiado de todo apego
impeditivo y mundano, percibirá indefectiblemente, a través de distancias
inmensurables, el hálito del Amado, y, guiado por su perfume, llegará a
la Ciudad de la Certeza y entrará en ella.
Allí descubrirá las maravillas de su antigua sabiduría y percibirá
todas las enseñanzas ocultas en el susurro de las hojas del Árbol que
florece en esa Ciudad. Escuchará, con su oído externo e interno, los
himnos de alabanza y gloria que de su polvo ascienden hacia el Señor de
los Señores, y descubrirá con su vista interior los misterios de la
"vuelta" y "renacimiento".
¡Cuán inefablemente gloriosos son los signos, las señales, las
revelaciones y los esplendores que ha destinado para esa ciudad Aquel
quien es el Rey de los nombres y atributos! La llegada a esa Ciudad apaga
la sed sin agua, y enciende el amor a Dios sin fuego. Dentro de cada
tallo de hierba se atesoran los misterios de una sabiduría inescrutable,
y en cada rosal una miríada de ruiseñores gorjean sus melodías con
venturoso encantamiento. Sus maravillosos tulipanes revelan el misterio
de la Zarza Ardiente, y sus fragantes aromas de santidad exhalan el
perfume del Espíritu Mesiánico. Otorga riquezas sin oro, y confiere
inmortalidad sin muerte. En cada hoja se atesoran inefables delicias, y
en cada aposento yacen ocultos innumerables misterios.
Aquellos que valientemente se afanan en la búsqueda de la voluntad
de Dios, una vez que hayan renunciado a todo salvo a Él, estarán de tal
manera ligados y aferrados a esa Ciudad, que una momentánea separación de
ella les será inconcebible. Escucharán pruebas infalibles del Jacinto de
esa asamblea, y percibirán los más seguros testimonios en la belleza de
su Rosa y la melodía de su Ruiseñor. Una vez alrededor de cada mil años,
será esta Ciudad renovada y adornada nuevamente....
Aquella Ciudad no es otra que la Palabra de Dios, revelada en cada
época y dispensación. En los días de Moisés fue el Pentateuco; en los
días de Jesús, el Evangelio; en los días de Muhammad, el Mensajero de
Dios, el Corán; en este día, es el Bayán; y en la dispensación de Aquel a
quien Dios hará manifiesto, su propio Libro, Libro al que necesariamente
han de referirse todos los Libros de Dispensaciones anteriores, Libro que
entre todos sobresale, trascendente y supremo.
CXXVI. Dondequiera que nos destierren, por grande que sea la
tribulación que suframos, aquellos que son del pueblo de Dios, con firme
resolución y perfecta confianza, deben mantener su vista dirigida hacia
la Aurora de Gloria, y ocuparse con todo lo que conduzca al mejoramiento
del mundo y a la educación de sus pueblos. Todo lo que nos ha acaecido en
el pasado, ha promovido los intereses de nuestra Revelación y ha
proclamado su fama; y todo lo que nos acaezca en el futuro tendrá un
resultado semejante. Aferraos con vuestro íntimo corazón a la Causa de
Dios, Causa que ha sido enviada por Aquel quien es el Ordenador, el
Sapientísimo. Con la mayor bondad y misericordia hemos llamado y dirigido
a todos los pueblos y naciones hacia lo que de cierto les aprovechará.
¡El Sol de la Verdad, que brilla con su esplendor meridiano, es
nuestro testigo! Aquellos que son del pueblo de Dios no tienen otra
ambición salvo revivir al mundo, ennoblecer su vida y regenerar a sus
pueblos. La veracidad y buena voluntad han señalado, en todo tiempo, sus
relaciones con todos los hombres. Su comportamiento no es sino un reflejo
de su vida interior, y su vida interior, el espejo de su comportamiento.
Ningún velo oculta ni oscurece las verdades sobre las que está
establecida su Fe. Ante los ojos de todos los hombres, estas verdades han
sido descubiertas y pueden ser reconocidas inequívocamente. Sus propias
acciones atestiguan la verdad de estas palabras.
Todo ojo discernidor puede percibir en este Día la luz matutina de
la Revelación de Dios, y todo oído atento puede reconocer la Voz que se
escuchó desde la Zarza Ardiente. Tal es el ímpetu de las aguas de la
misericordia divina, que Aquel quien es la Aurora de los signos de Dios y
el Revelador de las señales de su gloria, se asocia sin velo ni
encubrimiento con los pueblos y naciones de la tierra y conversa con
ellos. ¡Cuán numerosos aquellos que, con corazones que intentan maldad,
han buscado nuestra Presencia, y han salido de ella como leales y
cariñosos amigos! Las puertas de la gracia están abiertas de par en par a
la faz de todos los hombres. En nuestras relaciones externas con ellos
hemos tratado igualmente al recto y al pecador, que quizás el malhechor
alcance el ilimitado océano del perdón divino. Nuestro nombre "el
Encubridor" ha derramado tal luz sobre los hombres, que el malvado ha
imaginado ser de los piadosos. A nadie que nos busque jamás
desilusionaremos, ni se le negará a aquel que haya puesto su rostro en
Nosotros, acceso a nuestra Corte....
¡Oh amigos! Ayudad al Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria, con vuestras acciones buenas, con tal conducta y carácter, que
sean aceptables a su vista. Aquel que aspire ser un ayudante de Dios en
este Día, que cierre sus ojos a todo lo que posea y los abra a las cosas
de Dios. Que cese de ocuparse con aquello que le dé provecho, y se
dedique a lo que exalte el nombre compeledor del Todopoderoso. Deberá
limpiar su corazón de toda mala pasión y deseo corrupto, porque el temor
a Dios es el arma que le hará victorioso, el instrumento primordial con
el que puede lograr su objetivo. El temor a Dios es el escudo que
defiende su Causa, el adarga que permite a su pueblo alcanzar la
victoria. Es un estandarte que ningún hombre puede derribar, una fuerza
que ningún poder puede rivalizar. Con su ayuda, y con el consentimiento
de Aquel quien es el Señor de las Huestes, aquellos que se han aproximado
a Dios han podido someter y conquistar las ciudades de los corazones de
los hombres.
CXXVII. Oh pueblo, si deseáis conocer a Dios y descubrir la
grandeza de su poder, miradme entonces con mis propios ojos, y no con los
ojos de cualquiera fuera de mí. De otro modo, no seréis nunca capaces de
reconocerme, aunque ponderarais mi Causa tanto como perdure mi Reino, y
meditareis sobre todas las cosas creadas, a través de la eternidad de
Dios, el Soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Perdurable, el
Omnisapiente. Así hemos manifestado la verdad de nuestra Revelación, que
quizás el pueblo sea despertado de su negligencia y sea de aquellos que
comprenden.
Mirad el vil estado de estos hombres que saben muy bien cómo me he
ofrendado a mí mismo y a mis parientes en el sendero de Dios y por la
preservación de su fe en Él, quienes son plenamente conscientes de cómo
me han rodeado mis enemigos en los días en que los corazones de los
hombres temían y temblaban, días en que se ocultaban de los ojos de los
amados de Dios y de sus enemigos, y estaban ocupados con el afianzamiento
de su propia seguridad y paz.
Finalmente conseguimos manifestar la Causa de Dios, y la exaltamos
a una posición tan eminente, que todos, salvo aquellos que abrigaban
rencor contra este Joven en sus corazones y unían socios con el
Todopoderoso, reconocieron la soberanía de Dios y su poderoso dominio.
Mas, no obstante esta Revelación cuya influencia ha penetrado todas las
cosas, y a pesar del brillo de está Luz, nada semejante a la cual ninguno
de ellos ha visto, atestigua cómo el pueblo del Bayán me ha negado y ha
contendido conmigo. Algunos se han apartado del Sendero de Dios, han
rechazado la autoridad de Aquel en quien habían creído y han actuado
insolentemente hacia Dios, el Poderosísimo, el Supremo Protector, el Más
Exaltado, el Más Grande. Otros vacilaron y se detuvieron en su Sendero, y
consideraron la Causa del Creador, en su verdad íntima, como inválida a
menos que fuera acreditada por la aprobación de aquel que fue creado por
acción de mi Voluntad. Así sus obras se reducían a nada, y sin embargo,
no lo percibieron. Entre ellos está aquel que quiso medir a Dios con la
medida de sí mismo, y fue tan desviado por los nombres de Dios, que se
levantó contra mí, me condenó como a una que merecía la muerte, y me
imputó las ofensas de las cuales él mismo era culpable.
Por lo tanto declaro mi pena y mi dolor a Aquel quien me creo y me
confió su Mensaje. A Él doy gracias y elevo alabanzas por lo que ha
ordenado, por mi soledad y la angustia que sufro en manos de estos
hombres que se han desviado tan lejos de Él. He soportado pacientemente
las tribulaciones que me han acosado, y continuaré soportándolas y pondré
toda mi fe y confianza en Dios. A Él suplicaré diciendo: "Guía a tus
siervos, oh mi Señor, hacia la corte de tu favor y munificencia, y no
permitas que sean privados de las maravillas de tu gracia y de tus
múltiples bendiciones. Pues ellos no saben lo que Tú has ordenado para
ellos, en virtud de tu misericordia que abarca toda la creación.
Exteriormente, oh Señor, son débiles e impotentes; interiormente no son
sino huérfanos. Tú eres el Todo Generoso, el Munífico, el Más Exaltado,
el Más Grande. No descargues sobre ellos, oh mi Dios, la furia de tu ira,
mas permíteles durar hasta el tiempo en que las maravillas de tu
misericordia se hayan manifestado, quizá vuelvan a ti y te pidan perdón
por las cosas que han cometido contra ti. Verdaderamente, Tú eres el
Perdonador, el Todo Misericordioso.
CXXVIII. Di: ¿Es digno de un hombre que, mientras pretenda ser un
seguidor de su Señor, el Todo Misericordioso, haga en su corazón las
acciones propias del Malvado? No, es muy indigno de él, y de esto Aquel
quien es la Belleza del Todo Glorioso, es mi testigo. ¡Oh, que pudierais
comprenderlo!
Limpiad de vuestros corazones el amor por las cosas mundanas; de
vuestras lenguas, todo recuerdo salvo su recuerdo; de vuestro ser, todo
lo que os impida ver su Faz, u os tiente a seguir los impulsos de
vuestras inclinaciones malas y corruptas. Que Dios sea vuestro temor, oh
pueblo, y sed de aquellos que hollan el sendero de la rectitud.
Di: ¡Oh pueblo! Si vuestra conducta contradice lo que profesáis,
¿cómo pensáis, entonces, que sois capaces de distinguiros de aquellos
que, aunque profesan su fe en el Señor, su Dios, tan pronto como Él vino
hacia ellos en la nube de santidad, han rehusado reconocerle, y han
repudiado su verdad? Libraos de todo apego a este mundo y sus vanidades.
Tened cuidado de acercaros a ellas, por cuanto os incitan a seguir
vuestros propios placeres y deseos ávidos y os impiden entrar en el recto
y glorioso Sendero.
Sabed que "el mundo" significa vuestra inconsciencia de Aquel quien
es vuestro Hacedor y vuestra absorción en cualquier cosa salvo Él. La
"vida por venir", por otra parte, designa las cosas que os dan un
acercamiento seguro a Dios, el Todo Glorioso, el Incomparable. Cualquier
cosa que os impida amar a Dios en este Día, no es sino el mundo.
Rehuidle, para que seáis contados con los venturosos. Si un hombre
deseare adornarse con los ornamentos de la tierra, vestir sus prendas, o
participar de los beneficios que ésta pueda conferirle, ningún daño podrá
acaecerle, con tal que no permita que nada intervenga entre él y Dios,
pues Dios ha ordenado todas las cosas buenas, creadas en el cielo o en la
tierra, para los siervos suyos que realmente creen en Él. Comed, oh
pueblo, de las cosas buenas que Dios os ha permitido, y no os privéis de
sus maravillosas dádivas. Dad gracias a Él y alabadle, y sed de aquellos
que de verdad son agradecidos.
¡Oh tú que has abandonado tu hogar y has buscado la presencia de
Dios! Proclama a los hombres el Mensaje de tu Señor, para que quizá les
impida seguir los impulsos de sus deseos malos y corruptos, y les traiga
al recuerdo de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande. Di: Temed a Dios, oh
pueblo, y absteneos de derramar la sangre de nadie. No contendáis con
vuestro prójimo y sed de los que hacen el bien. Guardaos de cometer
desórdenes en la tierra, después que haya sido bien ordenada y no sigáis
las huellas de los descarriados.
Quienquiera se levante entre vosotros para enseñar la Causa de su
Señor, que ante todo, se enseñe a sí mismo, para que su palabra atraiga
los corazones de los que le escuchan. A menos que se enseñe a sí mismo,
las palabras de su boca no influirán el corazón del buscador. Tened
cuidado, oh pueblo, de ser de aquellos que dan buenos consejos a otros,
pero olvidan seguirlos ellos mismos. Las palabras de tales personas, y
más allá de las palabras, las realidades de todas las cosas, y más allá
de estas realidades, los ángeles que están cerca de Dios, les acusan de
falsedad.
Si tal hombre lograra alguna vez influir a alguien, este éxito no
debe atribuírsele a él, sino más bien, a la influencia de las palabras de
Dios, como está decretado por Aquel quien es el Todopoderoso, el
Sapientísimo. A la vista de Dios, es considerado como una lámpara que
imparte su luz, y que, no obstante, en todo momento se consume a sí
misma.
Di: Oh pueblo, no cometáis aquello que traiga vergüenza sobre
vosotros, o deshonre la Causa de Dios a los ojos de los hombres y no
seáis de los sediciosos. No os acerquéis a aquello que vuestras mentes
condenan. Evitad toda clase de maldad, porque esto es prohibido a
vosotros en el Libro que nadie puede tocar, excepto aquellos a quienes
Dios ha limpiado de toda mancha de culpa y ha contado entre los
purificados.
Sed justos con vosotros mismos y con los demás, para que las
señales de justicia sean reveladas por vuestras acciones entre nuestros
fieles siervos. Guardaos de usurpar la propiedad de vuestro prójimo.
Probad ser dignos de la confianza y fe que ha depositado en vosotros, y
no retengáis del pobre las dádivas que la gracia de Dios os ha conferido.
Él, verdaderamente, recompensará a los caritativos y les devolverá el
doble de lo que hayan dado. No hay otro Dios sino Él. Toda la creación y
su imperio son suyos. Él confiere sus dones a quien Él quiere y de quien
quiera, los retiene. Él es el Gran Donador, el Más Generoso, el Benévolo.
Di: Enseñad la Causa de Dios, oh pueblo de Bahá, porque Dios ha
prescrito a todos y a cada uno el deber de proclamar su Mensaje y lo
considera como la más meritoria de todas las acciones. Tal acción es
aceptable sólo cuando aquel que enseña la Causa ya es un firme creyente
en Dios, el Supremo Protector, el Misericordioso, el Todopoderoso.
Además, Él ha ordenado, que su Causa sea enseñada por el poder de la
palabra de los hombres y no recurriendo a la violencia. Así ha sido
enviado su mandato desde el Reino de Aquel quien es el Exaltadísimo, el
Omnisapiente. Cuidaos, no sea que contendáis con alguien, más aún,
esforzaos para hacerle consciente de la verdad de manera bondadosa y con
muy convincente exhortación. Si vuestro oyente responde, responderá para
su propio bien, y si no, apartaos de él y volved vuestros rostros hacia
la sagrada Corte de Dios, la sede de resplandeciente santidad.
No disputéis con nadie sobre las cosas de este mundo y sus asuntos,
porque Dios las ha abandonado a aquellos que han puesto sus afectos en
ellas. De todo el mundo, Él ha escogido para sí los corazones de los
hombres, corazones que las huestes de la revelación y de la prolación
pueden someter. Así ha sido ordenado por los Dedos de Bahá, sobre la
Tabla del decreto irrevocable de Dios, por mandato de Aquel quien es el
Supremo Ordenador, el Omnisciente.
CXXIX. ¡Oh caminante en el sendero de Dios! Toma tu porción del
océano de su gracia y no te prives de las cosas que yacen ocultas en sus
profundidades. Sé de aquellos que han participado de sus tesoros. Una
gota de este océano, si fuera derramada sobre todos los que están en los
cielos y en la tierra, sería suficiente para enriquecerles con la
munificencia de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Con las manos de la renuncia, saca de sus aguas vivificadoras, y rocía
con ellas todas las cosas creadas, para que sean limpiadas de todas las
limitaciones humanas y puedan aproximarse a la poderosa sede de Dios,
este resplandeciente y sagrado Lugar.
No te apenes si lo realizas solo. Dios te sea suficiente para todo.
Comulga íntimamente con su Espíritu y sé de los agradecidos. Proclama la
Causa de tu Señor a todos los que están en los cielos y en la tierra. Si
algún hombre respondiera a tu llamado, descubre ante él las perlas de la
sabiduría del Señor, tu Dios, que su Espíritu te ha enviado, y sé de
aquellos que de verdad creen. Y si alguien rechazara tu ofrecimiento,
apártate de él y deposita tu fe y confianza en el Señor, tu Dios, el
Señor de todos los mundos.
¡Por la rectitud de Dios! Quienquiera en este Día, abra sus labios
y haga mención del nombre de su Señor, las huestes de la inspiración
divina descenderán sobre él desde el cielo de mi nombre, el Omnisciente,
el Sapientísimo. También descenderá sobre él el Concurso en lo alto, cada
uno llevando en alto, un cáliz de luz pura. Así ha sido preordinado en el
reino de la Revelación de Dios, por el mandato de Aquel quien es el Todo
Glorioso, el Todopoderoso.
Dentro del Santo Velo, y preparado para el servicio de Dios, yace
una compañía de sus escogidos que serán manifestados a los hombres,
ayudarán a su Causa, y no temerán a nadie, aunque toda la raza humana se
levante y lidie contra ellos. Éstos son aquellos que, ante la vista de
los habitantes de la tierra y los moradores del cielo, se erguirán, y
aclamarán en alta voz el nombre del Todopoderoso, y llamarán a los hijos
de los hombres a seguir el sendero de Dios, el Todo Glorioso, el Todo
Alabado. Sigue su camino y no dejes que nadie te desanime. Sé de aquellos
a quienes la conmoción del mundo, por mucho que les agite en el sendero
de su Creador, nunca podrá entristecer, cuyo propósito, la censura de los
censuradores jamás podrá derrotar.
Ve con la Tabla de Dios y sus signos, y únete a los que han creído
en mí y anúnciales nuevas de nuestro más sagrado Paraíso. Amonesta,
entonces a los que han unido socios a Él. Di: Vengo a vosotros, oh
pueblo, desde el Trono de gloria y os traigo un mensaje de Dios el Más
Poderoso, el Exaltadísimo, el Más Grande. En mi mano llevo el testimonio
de Dios, vuestro Señor, y el Señor de vuestros antepasados. Pesadlo en la
Balanza justa que poseéis, la Balanza del testimonio de los profetas y
mensajeros de Dios. Si lo encontráis fundado sobre la verdad, si creéis
que es de Dios, tened cuidado, entonces, no sea que lo caviléis y volváis
vanas vuestras obras, y seáis contados entre los infieles. Es ciertamente
el signo de Dios que ha sido enviado, por el poder de la verdad, con el
cual se ha demostrado a sus criaturas la validez de su Causa, y han sido
levantadas las insignias de pureza entre la tierra y el cielo.
Di: Éste es el Pergamino místico y sellado, el repositorio del
Decreto irrevocable de Dios, que contiene las palabras que ha trazado el
Dedo de Santidad, que yacía envuelto en el velo de impenetrable misterio
y que ahora ha sido enviado como una muestra de gracia de Aquel quien es
el Todopoderoso, el Antiguo de los Días. En él hemos decretado los
destinos de todos los habitantes de la tierra y los moradores del cielo,
y hemos registrado el conocimiento de todas las cosas desde la primera
hasta la última. Nada puede pasar inadvertido para Él, ni frustrarle, ya
haya sido creado en el pasado, o sea creado en el futuro, si sólo
pudierais comprenderlo.
Di: La Revelación enviada por Dios ha sido, con toda seguridad,
repetida, y la Mano extendida de nuestro poder ha amparado a todos los
que están en los cielos y a todos los que están en la tierra. Hemos
manifestado por el poder de la verdad, la verdad misma, una vislumbre
infinitesimal de nuestro Misterio impenetrable, y he aquí, aquellos que
han reconocido el fulgor del esplendor sinaico expiraron, cuando
percibieron un ligero atisbo de esta Luz Carmesí que envuelve el Sinaí de
nuestra Revelación. Así ha venido en las nubes de su testimonio Aquel
quien es la Belleza del Todo Misericordioso, y se ha cumplido el decreto
en virtud de la Voluntad de Dios, el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
Di: ¡Sal de Tu cámara sagrada, oh Doncella del Cielo, moradora del
Exaltado Paraíso! Atavíate de la manera que agrades con la sedosa
Vestidura de Inmortalidad, y ponte, en nombre del Todo Glorioso, el
bordado Manto de Luz. Escucha, entonces, el dulce y maravilloso acento de
la Voz que viene del Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo.
Quita el velo de tu rostro y revela la belleza de la Zagala de ojos
negros, y no permitas que los siervos de Dios sean privados de la luz de
tu luminoso semblante. No te apenes si escuchas los gemidos de los que
habitan la tierra o las lamentaciones de los que moran en el cielo. Deja
que perezcan en el polvo de la extinción. Que sean reducidos a la nada,
por cuanto el fuego del odio ha sido encendida en sus pechos. Entona,
entonces, ante la faz de los pueblos de la tierra y del cielo, y con voz
muy melodiosa, el himno de alabanza, en conmemoración de Aquel quien es
el Rey de los nombres y atributos de Dios. Así hemos decretado tu
destino. Y Nosotros bien podemos lograr nuestro propósito.
Ten cuidado, Tú que eres la Esencia de la Pureza, que no te
despojes de tu manto de gloria reluciente. Más bien, enriquécete cada vez
más, en el reino de la creación, con las vestiduras incorruptibles de tu
Dios, para que la hermosa imagen del Todopoderoso sea reflejada por ti en
todas las cosas creadas, y la gracia de tu Señor sea infundida en la
plenitud de su poder a toda la creación.
Si percibes de alguien el aroma del amor de tu Señor, ofréndate por
él, porque te hemos creado para este fin, y hemos hecho convenio contigo,
desde tiempo inmemorial y en la presencia de la congregación de nuestros
favorecidos, con este mismo propósito. No te impacientes, si los ciegos
de corazón lanzan los dardos de sus vanas fantasías sobre ti. Abandónales
a si mismos, pues siguen las instigaciones de los malvados.
Proclama a la vista de los moradores del cielo y de la tierra: Yo
soy la Doncella del Cielo, la Criatura engendrada por el Espíritu de
Bahá. Mi morada es la Mansión de su Nombre, el Todo Glorioso. Ante el
concurso en lo alto fui adornada con el ornamento de sus nombres. Estaba
envuelta en el velo de una seguridad inviolable y yacía oculta a los ojos
de los hombres. Me parece haber escuchado una Voz de divina e
incomparable dulzura, que procedía de la diestra del Dios de
Misericordia, y he aquí, todo el Paraíso se conmovió y tembló ante mí en
su anhelo por escuchar sus palabras y contemplar la belleza de Aquel
quien las pronunciaba. Así hemos revelado en esta luminosa Tabla, y en la
más dulce de las lenguas, los versos que la Lengua de la Eternidad fue
movida a pronunciar en el Qayyúmu'l-Asmá'.
Di: Él ordena lo que desea, en virtud de su soberanía, y hace lo
que es su Voluntad por su propio mandato. No debe ser interrogado sobre
lo que Él desee ordenar. Él, en verdad, es el Irrestringido, el
Todopoderoso, el Sapientísimo.
Aquellos que no han creído en Dios, y se han rebelado contra su
soberanía, son las impotentes víctimas de sus deseos e inclinaciones
corruptas. Éstos regresarán a su habitación en el fuego del infierno:
¡miserable es la morada de los negadores!
CXXX. Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad.
Sé digno de la confianza de tu prójimo, y mírale con rostro
resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico, un
amonestador; sé uno que responde al llamado del menesteroso, y guarda la
santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra.
No seas injusto con nadie, y a todos muestra mansedumbre. Sé como una
lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los
entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un
sostenedor y defensor de la víctima de la opresión. Que la integridad y
rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un
bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé ojos para el
ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran. Sé un ornamento del
semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un
pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la
humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el
horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un
arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la
munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente
en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad.
CXXXI. La Pluma del Antiguo Rey nunca ha cesado de recordar a los
amados de Dios. En un tiempo ríos de misericordia han fluido de su Pluma,
en otro, mediante su movimiento, el claro Libro de Dios ha sido revelado.
Él es Aquel, a quien nadie es comparable, en cuyo lenguaje ninguno podía
nunca competir. Él es quien, desde la eternidad, ha estado establecido en
la sede del ascendiente y poder, de cuyos labios han procedido consejos
que pueden satisfacer las necesidades de toda la humanidad, y
advertencias que pueden beneficiarle.
El Dios único y verdadero me atestigua, y sus criaturas
testificarán que ni por un momento me he permitido estar oculto a los
ojos de los hombres, ni he consentido escudarme contra su agravio. Ante
la faz de todos los hombres me he levantado y les he ordenado cumplir mi
agrado. Mi objetivo no es sino el mejoramiento del mundo y la
tranquilidad dé sus pueblos. El bienestar de la humanidad, su paz y
seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente
establecida. Esta unidad no podrá jamás lograrse mientras se permita que
los consejos que ha revelado la Pluma del Altísimo pasen desatendidos.
Mediante el poder de las palabras que Él ha pronunciado, toda la
raza humana puede ser iluminada con la luz de la unidad, y el recuerdo de
su Nombre es capaz de inflamar los corazones de todos los hombres y
consumir los velos que se interponen entre ellos y su gloria. Una acción
recta está dotada de tal potencia que puede enaltecer a tal punto al
polvo como para hacerlo ir más allá del cielo de los cielos. Puede rasgar
toda atadura y tiene el poder de restaurar la fuerza que se ha gastado y
desvanecido....
Sed puros, oh pueblo de Dios, sed puros; sed rectos, sed rectos....
Di: ¡Oh pueblo de Dios! Lo que puede asegurar la victoria de Aquel quien
es la Verdad Eterna, sus huestes y ayudantes en la tierra, han sido
anotadas en los Libros y Escrituras sagradas, y son tan claras y
manifiestas como el sol. Estas huestes son los actos rectos, la conducta
y carácter que son aceptables a su vista. Quienquiera se levante a ayudar
a nuestra Causa en este Día, y llame en su ayuda las huestes de un
carácter loable y una conducta recta, la influencia que fluye de tal
acción, ciertamente será difundida por todo el mundo.
CXXXII. El propósito del Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria, al revelarse a los hombres, es poner en descubierto las gemas que
yacen ocultas en la mina de su ser íntimo y verdadero. Es parte de la
esencia de la Fe de Dios y su Religión en este Día, que no deberá
permitirse nunca que las diversas comuniones de la tierra, y los
múltiples sistemas de creencias religiosas, fomenten la animosidad entre
los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y
firmemente establecidos, han procedido de una sola Fuente, y son los
rayos de una sola Luz. Que difieren unos de otros debe atribuirse a los
requisitos variables de las edades en que fueron promulgadas.
¡Oh pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestros esfuerzos, que quizás el
tumulto de lucha y disensión religiosas, que agita a los pueblos de la
tierra, sea aquietado, para que toda huella de ellas sea completamente
borrada. Por el amor a Dios y a aquellos que le sirven, levantaos para
ayudar a esta, la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y
odio religiosos son un fuego que devora el mundo, cuya violencia nadie
puede extinguir. Sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la
humanidad de esta aflicción desoladora....
La prolación de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras:
Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Proceded
uno con otro con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo.
¡Aquel, quien es el Sol de la Verdad, es mi testigo! Tan potente es la
luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra. El Dios único y
verdadero, quien conoce todas las cosas, atestigua Él mismo la verdad de
estas palabras.
Esforzaos para que alcancéis esta trascendente y muy sublime
posición, posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda
la humanidad. Esta meta supera todas las demás metas, y esta aspiración
es el monarca de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras no se
disipen las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la
justicia, será difícil que la gloria de esta posición sea revelada a los
ojos de los hombres....
Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, con espíritu de
amistad y compañerismo. Si sois conscientes de cierta verdad, si poseéis
una joya, de la que otros están privados compartidla con ellos en un
lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su
propósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara,
abandonadle a sí mismo, e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de
tratarle sin bondad. Una lengua amable es el imán del corazón de los
hombres. Es el pan del espíritu, reviste de significado las palabras, es
fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento....
CXXXIII. La ordenanzas de Dios han sido enviadas desde el cielo de
su muy augusta Revelación. Todos deben observarlas diligentemente. La
suprema distinción del hombre, su verdadero adelanto, su victoria final,
ha dependido siempre y continuará dependiendo de ellas. Quienquiera
guarde los mandamientos de Dios alcanzará felicidad eterna.
Una doble obligación descansa sobre aquel que ha reconocido la
Aurora de la Unidad de Dios y aceptado la verdad de Aquel quien es la
Manifestación de su unicidad. La primera es constancia en su amor, tal
que ni el clamor del enemigo ni las pretensiones del impostor ocioso
puedan impedirle aferrarse a Aquel quien es la Verdad Eterna, constancia
que prescinda totalmente de ellos. La segunda es estricta observancia de
las leyes que Él ha prescrito, leyes que Él siempre ha ordenado a los
hombres y continuará ordenando, mediante las cuales la verdad puede ser
distinguida y separada de la falsedad.
CXXXIV. El primer deber y el más sobresaliente, después del
reconocimiento de Aquel quien es la Verdad Eterna, es la constancia en su
Causa. Aférrate a ella, y sé de aquellos cuyas mentes están fijas y
fundadas firmemente en Dios. Ninguna acción, por muy meritoria que sea,
no ha sido ni será jamás comparable a ésta. Es el rey de todas las
acciones, y esto lo atestiguará tu Señor, el Altísimo, el Más
Poderoso....
Las virtudes y atributos que pertenecen a Dios son todos evidentes
y manifiestos, y han sido mencionados y descritos en todos los Libros
Celestiales. Entre éstos se encuentran la confiabilidad, la veracidad, la
pureza de corazón en comunión con Dios, la indulgencia, la resignación a
todo lo que el Todopoderoso ha decretado, el contento con las cosas que
su Voluntad ha proveído, la paciencia, aun más, el agradecimiento en
medio de las tribulaciones, y completa confianza en Él bajo todas
circunstancias. De acuerdo con la estimación de Dios, éstas figuran como
las más elevadas y loables entre todas las acciones. Todas las demás
acciones son secundarias y subordinadas a ellas, y continuarán siempre
siéndolo....
El espíritu que anima al corazón humano es el conocimiento de Dios,
y su mejor adorno es el reconocimiento de la verdad que: "Él hace todo lo
que es su Voluntad y ordena lo que Él desea". Su atavío es el temor a
Dios, y su perfección es la constancia en su Fe. Así instruye Dios a
todos los que le buscan. Él, en verdad, ama a aquel que se vuelve hacia
Él. No hay otro Dios sino Él, el Perdonador, el Más Generoso. Toda loanza
sea a Dios, el Señor de todos los mundos.
CXXXV. ¡Oh Letra del Viviente! El oído de Dios ha escuchado tu
llamado, y sus ojos han visto la súplica que has escrito. Él te llama
desde su sede de gloria y te revela los versos que han sido enviados por
aquel que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo.
Bendito eres por haber abolido enteramente el ídolo del egoísmo y
de la vana imaginación, por haber rasgado el velo de la ociosa fantasía,
mediante la fuerza del poder de tu Señor, el Supremo Protector, el
Todopoderoso, el único Amado. Ciertamente serás contado entre aquellas
Letras que han superado a toda otra Letra. Por esto has sido elegido por
Dios, por la lengua de tu Señor, el Báb, el resplandor de cuyo semblante
ha envuelto a toda la creación y continuará envolviéndola. Da gracias al
Todopoderoso y magnifica su nombre por cuanto Él te ha ayudado a
reconocer una Causa que ha hecho temblar los corazones de los habitantes
de los cielos y de la tierra, que ha hecho clamar a los moradores de los
Reinos de la creación y de la Revelación, por la cual los secretos
ocultos en los corazones de los hombres han sido descubiertos y probados.
Tu Señor, el Altísimo (el Báb), desde su Reino de gloria, te dirige
esta palabras: Grande es la bendición que te espera, oh Letra del
Viviente, por que tú de verdad has creído en mí, has rehusado
avergonzarme ante el Concurso en lo Alto, has cumplido tu promesa, te has
despojado del velo de las vanas imaginaciones, y has fijado tu mirada en
el Señor, tu Dios, el Señor de lo visible e invisible, el Señor del
Templo Frecuentado. Estoy muy contento contigo, por cuanto he encontrado
tu rostro resplandeciente en el Día en que los rostros se han hecho
lúgubres y se han vuelto negros.
Di: ¡Oh pueblo del Bayán! ¿No os hemos amonestado, en todas
nuestras Tablas y en todas nuestras Escrituras ocultas, para que no
sigáis vuestras pasiones malas e inclinaciones corruptas, sino para que
dirijáis vuestras miradas hacia la Escena de gloria trascendente en el
Día en que será establecida la Más Poderosa Balanza, Día en que las
dulces melodías del Espíritu de Dios manarán de la diestra del trono de
vuestro Señor, el omnipotente Protector, el Todopoderoso, el Santo de los
Santos? ¿No os hemos prohibido aferraros a las cosas que os apartaran de
la Manifestación de nuestra Belleza en su siguiente Revelación, sean
ellas las personificaciones de los nombres de Dios y toda su gloria, o
los reveladores de sus atributos y su dominio? ¡Ve cómo, en cuanto me he
revelado, habéis rechazado mi verdad y os habéis alejado de mí, y habéis
sido de los que han considerado los signos de Dios como un juego y
pasatiempo!
¡Por mi Belleza! En este Día nada en absoluto será aceptado de
vosotros aunque. continuéis adorando a Dios y postrándoos ante Él por
toda la eternidad de su dominio. Pues todas las cosas dependen de su
Voluntad, y el valor de todos los hechos está condicionado a su
aceptación y agrado. Todo el universo no es sino un puñado de arcilla en
su mano. A no ser que uno reconozca a Dios y le ame, su llamado no será
escuchado por Dios en este Día. Ésta es parte de la esencia de su Fe, si
sólo supierais.
¿Estaréis contentos con aquello que sólo es como la niebla en la
llanura y dispuestos a privaros del Océano, cuyas aguas, en virtud de la
Voluntad de Dios, refrescan las almas de los hombres? ¡Ay de vosotros,
por haber respondido a la generosidad de Dios con algo tan vano y
despreciable! Sois, en verdad, de aquellos que me han rechazado en mi
Revelación anterior. ¡Oh qué vuestros corazones comprendieran!
Levantaos y, a la vista de Dios, expiad vuestras faltas de deber
hacia Él. Éste es mi mandamiento a vosotros, si prestarais oídos a mi
mandamiento. ¡Por mi mismo! Ni el pueblo del Corán, ni los seguidores de
la Tora, ni del Evangelio, ni los de ningún otro Libro han cometido lo
que vuestras manos han hecho. Yo mismo he dedicado toda mi vida a la
vindicación de la verdad de esta Fe. Yo mismo, en todas mis Tablas he
anunciado el advenimiento de su Revelación. Sin embargo, tan pronto como
Él se manifestó en su Revelación subsiguiente, vestido con la gloria de
Bahá y ataviado con el manto de su grandeza, vosotros os rebelasteis
contra Aquel quien es el Supremo Protector, el que Subsiste por sí mismo.
¡Cuidaos, oh pueblo! Avergonzaos de aquello que me ha acaecido por
vuestras manos en el Sendero de Dios. Cuidaos de que no seáis contados
entre los que han rechazado lo que les ha sido enviado desde el Cielo de
la trascendente gloria de Dios.
Tales son, oh Letra del Viviente, las palabras que tu Señor ha
pronunciado y te ha dirigido desde los reinos en lo alto. Proclama las
palabras de vuestro Señor a sus siervos, que tal vez sacudan su sueño y
pidan perdón a Dios, quien les ha formado y les ha modelado, y les ha
enviado esta muy refulgente, esta muy santa y manifiesta Revelación de Su
Belleza.
CXXXVI. Di: Oh pueblo, librad vuestras almas de las cadenas del yo
y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de mí. El recuerdo de
mí limpia todas las cosas de mancha, si pudierais comprenderlo. Di: Si
todas las cosas creadas fuesen despojadas enteramente del velo de vanidad
y deseo mundanos, la Mano de Dios las vestiría en este Día, a todas y
cada una, con la vestidura "Él hace lo que es su Voluntad en el reino de
la creación", para que así sea manifestado en todas las cosas el signo de
su soberanía. Exaltado, entonces, sea Él, el Soberano Señor de todo, el
Todopoderoso, el Supremo Protector, el Todo Glorioso, el Omnipotente.
Entona, oh mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, como
son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura
de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos
los hombres. Quienquiera recite retirado en su cámara los versos
revelados por Dios, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán
por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca, y
harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio
permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de gracia
concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia
sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de
Dios en virtud de la Voluntad de Aquel quien es la Fuente de poder y
sabiduría.
¡Oh Khalíl! Dios es mi testigo. Aunque mi Pluma se mueva sobre mi
Tabla, sin embargo, en el fondo de su corazón llora y está dolorosamente
afligida. La lámpara que arde ante el Trono, asimismo, llora y gime por
causa de lo que la Antigua Belleza ha sufrido en manos de aquellos que no
son sino una creación de su Voluntad. Dios mismo sabe y atestigua la
verdad de mis palabras. Ningún hombre que haya purgado su oído del
ruidoso clamor de los infieles y lo haya puesto hacia todas las cosas
creadas, puede dejar de oír la voz de su lamento y llanto por el dolor
que nos ha sucedido en manos de aquellos de nuestros siervos que no han
creído y se han rebelado contra Nosotros. Así te hemos revelado un
vislumbre de las penas que nos han sobrevenido para que seas consciente
de nuestros sufrimientos y soportes pacientemente tus aflicciones.
Levántate para ayudar a tu Señor en todo tiempo y en todas
circunstancias, y sé tú uno de sus ayudantes. Amonesta, entonces, al
pueblo para que presten atención a las palabras que el Espíritu de Dios
ha pronunciado en esta refulgente y esplendorosa Tabla. Di: No sembréis,
oh pueblo, las semillas de disensión entre los hombres, y no contendáis
con vuestro prójimo. Sed pacientes bajo todas condiciones, y depositad
toda vuestra fe y confianza en Dios. Ayuda a vuestro Señor con la espada
de la sabiduría y la prolación. Esto, ciertamente, es propio de la
posición del hombre. Apartarse de ello sería indigno para Dios, el
Soberano Señor de todo, el Glorificado. El pueblo, sin embargo, ha sido
desviado, y es, ciertamente, de los desatentos.
Abrid, oh pueblo, las puertas de los corazones de los hombres con
las llaves del recuerdo de Aquel quien es el Recuerdo de Dios y la Fuente
de sabiduría entre vosotros. Él ha elegido de todo el mundo los corazones
de sus siervos, y los ha hecho sede de la revelación de su gloria. Por
tanto, santificadlos de toda mancha, para que aquello para lo cual fueron
creados sea grabado en ellos. Esto, de hecho, es una muestra del generoso
favor de Dios.
Embelleced vuestras lenguas, oh pueblo, con la veracidad, y adornad
vuestras almas con el ornamento de la honestidad. Cuidad, oh pueblo, no
sea que obréis traicioneramente con alguno. Sed los procuradores de Dios
entre sus criaturas y los emblemas de su generosidad en medio de su
pueblo. Aquellos que siguen sus placeres y corruptas inclinaciones han
errado y disipado sus esfuerzos. Ellos, de veras, son de los perdidos.
Esforzaos, oh pueblo, para que vuestros ojos sean dirigidos hacia la
misericordia de Dios, que vuestros corazones estén en consonancia con su
maravilloso recuerdo, que vuestras almas dependan confiadamente de su
gracia y munificencia, que vuestros pies hollen el sendero de su
complacencia. Éstos son los consejos que os lego. ¡Ojalá siguierais mis
consejos!
CXXXVII. Algunos han considerado que es lícito violar la integridad
de los bienes de su prójimo y no han dado importancia a la orden de Dios
prescrita en su Libro. ¡Que el mal caiga sobre ellos y el castigo de
Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, les aflija! ¡Por Aquel quien
brilla sobre la Aurora de santidad! Si toda la tierra fuera convertida en
plata y oro, ningún hombre del que pueda decirse que verdaderamente ha
ascendido al cielo de fe y certeza se dignaría a mirarlo, menos aun a
tomar y guardarlo. Anteriormente nos hemos referido a este tema en
pasajes revelados en lengua árabe, en palabras de exquisita belleza.
¡Dios es nuestro testigo! Quienquiera haya gustado la dulzura de esas
palabras nunca consentirá transgredir los límites que Dios ha fijado, ni
volverá su mirada hacia nadie excepto su Bienamado. Tal hombre reconocerá
fácilmente con su vista interior cuán vanas y fugaces son las cosas de
este mundo, y pondrá sus afectos en cosas sublimes.
Di: ¡Avergonzaos, oh vosotros que os llamáis los amantes de la
Antigua Belleza! Que os sirvan de amonestación las tribulaciones que Él
ha sufrido, el peso de la angustia que ha soportado por amor de Dios. Que
vuestros ojos se abran. ¿Con qué propósito se ha afanado Él, si las
múltiples pruebas que ha sobrellevado han de tener finalmente como
resultado tan despreciables profesiones, y tan miserable conducta? Todo
ladrón, todo obrador de iniquidades, en los días anteriores a mi
Revelación, ha pronunciado estas mismas palabras y ha efectuado estos
mismos hechos.
Ciertamente digo: Prestad atención a mi dulce voz y santificaos de
la suciedad de vuestras malas pasiones y deseos corruptos. Aquellos que
moran dentro del tabernáculo de Dios, y están establecidos en las sedes
de gloria sempiterna, rehusarán, aunque estén muriendo de hambre,
extender y tomar ilícitamente la propiedad de su prójimo, por muy bajo y
despreciable que éste sea.
El propósito del Dios único y verdadero al manifestarse a sí mismo
es emplazar a toda la humanidad a la veracidad y sinceridad, a la piedad
y confiabilidad, a la resignación y sumisión a la Voluntad de Dios, a la
paciencia y amabilidad, a la rectitud y sabiduría. Su objetivo es cubrir
a cada hombre con el manto de un carácter santificado y adornarlo con el
ornamento de acciones buenas y santas.
Di: Tened misericordia de vosotros mismos y de vuestros semejantes,
y no permitáis que la Causa de Dios -Causa que es inmensamente exaltada
sobre la esencia íntima de la santidad- sea manchada por la inmundicia
de vuestras ociosas fantasías, de vuestras imaginaciones indecorosas y
corruptas.
CXXXVIII. Tú ves, oh Dios de Misericordia, Tú cuyo poder penetra
todas las cosas creadas, a estos siervos tuyos, tus esclavos, quienes de
acuerdo con el beneplácito de tu Voluntad, observan de día el ayuno
prescrito por ti, quienes se levantan, con el alba del día, para hacer
mención de tu Nombre y celebrar tu alabanza, en el deseo de obtener su
parte de las cosas buenas que están atesoradas en los erarios de tu
gracia y munificencia. Te imploro, oh Tú que tienes en tus manos las
riendas de toda la creación, en cuyo puño está todo el reino de tus
nombres y de tus atributos, que no prives en tu Día a tus siervos de las
lluvias que se vierten de las nubes de tu misericordia, ni les impidas
tomar su porción del océano de tu complacencia.
Todos los átomos de la tierra son testigos, oh mi Señor, de la
grandeza de tu poder y soberanía; y todos los signos del universo
atestiguan la gloria de tu majestad y fuerza. Ten misericordia, entonces,
oh Tú que eres el soberano Señor de todo, que eres el Rey de los días
sempiternos y Monarca de todas las naciones, sobre éstos, tus siervos,
que se han aferrado a la cuerda de tus mandamientos, que han doblado su
cerviz a las revelaciones de tus leyes que han sido enviadas desde el
cielo de tu Voluntad.
Ve, oh mi Señor, cómo sus ojos se han levantado hacia el orto de tu
amorosa bondad, cómo sus corazones están puestos sobre los océanos de tus
favores, cómo se acallan sus voces ante los acentos de tu muy dulce Voz,
que llama, desde la Posición más sublime, en tu nombre, el Todo Glorioso.
Ayuda Tú a tus amados, oh mi Señor, a aquellos que han abandonado todo
para poder obtener lo que Tú posees, quienes han sido envueltos por
pruebas y tribulaciones por haber renunciado al mundo y depositado su
afecto en tu dominio de gloria. Escúdalos, te imploro, oh mi Señor, de
los asaltos de las malas pasiones y deseos, ayúdales a obtener lo que ha
de aprovecharles en este presente mundo y el venidero.
Te pido, oh mi Señor, por tu oculto, tu atesorado Nombre, que llama
en alta voz en el reino de la creación y emplaza a todos los pueblos al
Árbol más allá del cual no hay paso, la sede de trascendente gloria, que
derrames sobre nosotros, y sobre tus siervos la inundante lluvia de tu
misericordia, para que nos limpie del recuerdo de todo salvo de ti, nos
acerque a las orillas del océano de tu gracia. Ordena, oh Señor, por tu
muy exaltada Pluma, lo que ha de inmortalizar nuestras almas en el
Dominio de gloria, perpetuar nuestros nombres en tu Reino, y guardar
nuestras vidas en los erarios de tu protección y nuestros cuerpos en el
baluarte de tu inviolable fortaleza. Potente eres Tú sobre todas las
cosas, ya sean del pasado o del futuro. No hay otro Dios sino Tú, el
Protector omnipotente, el que subsiste por sí mismo.
Tú ves, oh Señor, nuestras manos suplicantes levantadas hacia el
cielo de tu favor y generosidad. Concede que sean colmadas con los
tesoros de tu munificencia y generoso favor. Perdónanos a nosotros, y a
nuestros padres, y a nuestras madres, y cumple todo lo que hemos deseado
desde el océano de tu gracia y divina generosidad. Acepta, oh Amado de
nuestros corazones, todas nuestras obras en tu sendero. Tú eres,
verdaderamente, el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Incomparable, el
Único, el Perdonador, el Conferidor de Gracia.
CXXXIX. Presta atención, oh Nabíl-i-A'zam, a la Voz del Antiguo de
los Días, que te llama desde el Reino de su Nombre todo glorioso. Es Él
quien proclama desde los dominios en lo alto y dentro de la esencia
íntima de todas las cosas creadas: "Yo, verdaderamente, soy Dios, no hay
otro Dios sino Yo. Yo soy Aquel quien, desde siempre, ha sido la Fuente
de toda soberanía y poder, Aquel quien continuará, por la eternidad,
ejerciendo su dignidad soberana y dando su protección a todas las cosas
creadas. Mi prueba es la grandeza de mi poder y mi soberanía que abarca a
toda la creación"....
Bendito eres tú, oh mi nombre, por cuanto has entrado en mi Arca, y
te deslizas, por la fuerza de mi soberano y muy exaltado poder, sobre el
océano de grandeza, y te cuentas entre mis favorecidos cuyos nombres ha
inscrito el Dedo de Dios. Has bebido de la copa que es en verdad la vida
de las manos de este Joven, en torno de quien giran las Manifestaciones
del Todo Glorioso, y el brillo de cuya presencia aquellos que son las
Auroras de Misericordia ensalzan de día y de noche.
Su gloria sea contigo, por cuanto has ido de Dios hacia Dios y has
entrado en las márgenes de la Corte de esplendor inmarcesible, Lugar que
el hombre mortal no podrá nunca describir. Allí la brisa de santidad,
cargada del amor de tu Señor, ha conmovido tu espíritu dentro de ti, y
las aguas del entendimiento te han lavado de las manchas de alejamiento e
impiedad. Has sido admitido en el Paraíso del Recuerdo de Dios, por tu
reconocimiento de Aquel quien es la Personificación de ese Recuerdo entre
los hombres.
Por tanto, sé agradecido a Dios, por que te ha fortalecido para
ayudar a su Causa, porque ha hecho que las flores del conocimiento y la
comprensión broten en el jardín de tu corazón. Así te ha envuelto su
gracia, como ha envuelto a toda la creación. Cuidado, no permitas que
algo te apene. Líbrate de todo apego a las vanas alusiones de los hombres
y arroja tras de ti las vanas y sutiles disputas de aquellos que están
separados de Dios por velos. Proclama, entonces, lo que el Más Grande
Espíritu te hará pronunciar en el servicio de la Causa de tu Señor, para
que conmuevas las almas de todos los hombres y atraigas sus corazones
hacia esta muy bendita y toda gloriosa Corte....
Sabe que hemos anulado la regla de la espada como ayuda a nuestra
Causa, y la hemos sustituido por el poder nacido de la prolación de los
hombres. Así lo hemos decretado irrevocablemente, en virtud de nuestra
gracia. Di: ¡Oh pueblo! No sembréis las semillas de discordia entre los
hombres, y absteneos de contender con vuestro prójimo, pues vuestro Señor
ha encomendado el mundo y las ciudades de éste al cuidado de los reyes de
la tierra, y los ha hecho emblemas de su propio poder, en virtud de la
soberanía que Él ha elegido para conferirles. Él ha rehusado reservar
para sí parte alguna del dominio de este mundo. Esto lo atestigua Aquel
quien es, Él mismo, la Verdad Eterna. Lo que Él ha reservado para sí, son
las ciudades de los corazones de los hombres, para que Él pueda
limpiarlos de toda inmundicia terrenal y habilitarlos para aproximarse al
Lugar santificado que las manos de los infieles no podrán nunca profanar.
Abrid, oh pueblo, la ciudad del corazón humano con la llave de vuestra
palabra. Así Nosotros, de acuerdo con una medida preordinada, os hemos
prescrito vuestro deber.
¡Por la rectitud de Dios! El mundo y sus vanidades, y su gloria, y
todas las delicias que pueda ofrecer, son todos, a la vista de Dios, tan
viles como polvo y cenizas, no, y aún mas despreciables que éstos. ¡Si
los corazones de los hombres pudieran comprenderlo! Limpíaos
completamente, oh pueblo de Bahá, de la contaminación del mundo, y de
todo lo que le pertenece. Dios mismo es mi testigo. Las cosas de la
tierra no os convienen. Desechadlas para quienes las deseen, y fijad
vuestros ojos en esta muy santa y refulgente Visión.
Lo que os conviene es el amor a Dios, y el amor a Aquel quien es la
Manifestación de su Esencia, y la observancia de todo lo que Él elija
para prescribiros, si sólo lo supierais.
Di: Que la veracidad y la cortesía sean vuestro adorno. No
permitáis ser privados del manto de la paciencia y justicia, para que los
dulces aromas de santidad sean exhalados desde vuestros corazones sobre
todas las cosas creadas. Di: Cuidado, oh pueblo de Bahá, no sea que
andéis por los caminos de aquellos cuyas palabras difieren de sus hechos.
Esforzaos que seáis habilitados para manifestar a los pueblos de la
tierra los signos de Dios y reflejar sus mandamientos. Que vuestros
hechos sean una guía para toda la humanidad, pues lo que profesan la
mayoría de los hombres, sean nobles o humildes, difieren de su conducta.
Es por vuestros actos que podéis distinguiros de los demás. Por ellos
puede ser derramado sobre toda la tierra el brillo de vuestra luz. Feliz
es el hombre que atiende mi consejo y guarda los preceptos prescritos por
Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente.
CXL. ¡Oh Muhammad-'Alí! Grande es la ventura que te espera, por
cuanto has adornado tu corazón con el ornamento del amor a tu Señor, el
Todo Glorioso, el Todo Alabado, Aquel que haya alcanzado esta posición en
este día, todo el bien será suyo.
No prestes atención a la humillación a que han sido sometidos en
este Día los amados de Dios. Esta humillación es el orgullo y la gloria
de todo honor temporal y elevación mundana. ¿Qué honor puede imaginarse
mayor que el honor conferido con la Lengua del Antiguo de los Días cuando
recuerda a sus amados en su Prisión, la Más Grande? El día se aproxima,
en que las nubes interpuestas se habrán disipado completamente, en que la
luz de las palabras: "Todo honor pertenece a Dios y a aquellos que le
aman", habrá aparecido, tan manifiesta como el sol, sobre el horizonte de
la Voluntad del Todopoderoso.
Todos los hombres, sean nobles o humildes, han buscado tan gran
honor y aún lo buscan. Todos, sin embargo, tan pronto como el Sol de la
Verdad derramara su resplandor sobre el mundo, han sido privados de sus
beneficios, y han sido apartados como por un velo de su gloria, excepto
aquellos que se han aferrado a la cuerda de la infalible providencia del
Dios único y verdadero, y que, con completo desprendimiento de todo salvo
Él, han vuelto sus rostros hacia su santa corte.
Da gracias a Aquel, quien es el Deseo de todos los mundos por
haberte investido con tan alto honor. Dentro de poco el mundo y todo lo
que hay en él será como una cosa olvidada, y todo el honor será para los
amados de tu Señor, el Todo Glorioso, el Más Generoso.
CXLI. ¡Un Libro enviado en verdad a los hombres de discernimiento!
Ordena al pueblo observar la justicia y obrar la rectitud, y les prohíbe
seguir sus inclinaciones corruptas y deseos carnales, acaso los hijos de
los hombres sean despertados de su negligencia.
Di: Seguid, oh pueblo, lo que ha sido prescrito a vosotros en
nuestras Tablas, y no os dejéis llevar por las imaginaciones que han
maquinado los sembradores de maldad, aquellos que cometen malicia y la
imputan a Dios, el Más Santo, el Todo Glorioso, el Exaltadísimo. Di:
Hemos aceptado ser probados con males y aflicciones para que os
santifiquéis de toda inmundicia terrenal. ¿Por qué rehusáis entonces
ponderar en vuestros corazones nuestro propósito? ¡Por la rectitud de
Dios! Quienquiera que reflexione sobre las tribulaciones que Nosotros
hemos sufrido, su alma se desvanecerá de pena. Tu Señor, Él mismo,
atestigua la verdad de mis palabras. Hemos soportado el peso de todas las
calamidades para santificaros de toda corrupción terrenal, y, sin
embargo, estáis indiferentes.
Di: Incumbe a cada uno que se sostiene firmemente del borde de
nuestro Manto, no ser manchado por nada que sea contrario al Concurso en
lo alto. Así ha sido decretado por tu Señor, el Todo Glorioso, en su
perspicua Tabla. Di: ¿Dejáis a un lado mi amor y cometéis lo que
entristece mi corazón? ¿Qué os impide comprender lo que ha sido revelado
a vosotros por Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente?
Nosotros de verdad vemos vuestras acciones. Si percibimos de ellas
el dulce aroma de la pureza y santidad, Nosotros, ciertamente, os
bendeciremos. Entonces, las lenguas de los moradores del Paraíso
pronunciaran vuestra alabanza y magnificarán vuestros nombres entre
aquellos que se han acercado a Dios.
Aférrate al borde del Manto de Dios y sosténte firmemente de su
Cuerda, que nadie puede dividir. Cuida que el clamor de aquellos que han
repudiado su Más Grande Anuncio no te impida lograr tu propósito.
Proclama lo que te ha sido prescrito en esta Tabla, aunque todos los
pueblos se alcen y se opongan a ti. Tu Señor es, en verdad, el que
Compele Todo, el Protector Infalible.
Mi gloria sea contigo y con aquellos de mis amados que se han
asociado contigo. Éstos son de verdad aquellos con quienes estará el
bien.
CXLII. ¡Juro por la belleza del Bienamado! Ésta es la Misericordia
que ha envuelto a toda la creación, el Día en que la gracia de Dios ha
penetrado e impregnado todas las cosas. Las aguas vivientes de mi
misericordia, oh 'Alí, vierten copiosamente, y mi corazón se funde con el
calor de mi ternura y amor. En ningún momento he podido resignarme a las
aflicciones que han sucedido a mis amados ni a ninguna pena que pudiera
ofuscar la alegría de sus corazones.
Cada vez que mi nombre "el Todo Misericordioso" escuchaba que uno
de mis amados había proferido una palabra que iba contra mi deseo, se
retiraba herido de dolor y desconsolado a su morada; y cuando mi nombre
"el Encubridor" descubría que alguno de mis seguidores había infligido
una afrenta o humillación a su prójimo, asimismo volvía apesadumbrado y
lleno de tristeza a sus retiros de gloria, y allí lloraba y se lamentaba
penosamente. Y cuando mi nombre "el que Siempre Perdona" percibía que
alguno de mis amigos había cometido una transgresión gritaba en su gran
tormento, y vencido por la angustia, caía sobre el polvo y era llevado
por una compañía de los ángeles invisibles a su habitación en los
dominios en lo alto.
¡Por mí mismo, el Verdadero, oh 'Alí! El fuego que ha inflamado el
corazón de Bahá es más abrasador que el fuego que arde en tu corazón, y
su lamentación, más aguda que tu lamentación. Cada vez que el pecado
cometido por alguno entre ellos era pronunciado en la Corte de su
Presencia, la Antigua Belleza se llenaba tanto de vergüenza como para
desear que pudiese ocultar la gloria de su semblante de los ojos de todos
los hombres, porque Él en todo momento ha fijado su mirada en su
fidelidad y ha observado sus requisitos esenciales.
Las palabras que tú escribiste, tan pronto como fueron leídas en mi
Presencia, han hecho que el océano de mi fidelidad se mueva dentro de mí,
y que la brisa de mi perdón acaricie tu alma, y que el árbol de mi
amorosa bondad te dé sombra, y que las nubes de mi generosidad viertan
sus dádivas sobre ti. Juro por el Sol que gira sobre el horizonte de la
eternidad. Lloro por ti en tu tristeza, y me lamento contigo en tu
tribulación.... Soy testigo de los servicios que me has hecho, y
atestiguo las diversas aflicciones que has soportado por mi amor. Todos
los átomos de la tierra declaran mi amor por ti.
El llamado que tú elevaste, oh 'Alí, es altamente aceptable a mi
vista. Proclama con tu pluma y lengua mi Causa. Llama y emplaza al pueblo
hacia Aquel quien es el Soberano Señor de todos los mundos, con tal celo
y fervor, que todos los hombres sean encendidos por ti.
Di: ¡Oh mi Señor, mi Bienamado, el Movedor de mis acciones, la
Estrella de Guía de mi alma, la Voz que llama en mi ser íntimo, el Objeto
de la adoración de mi corazón! La loanza sea a ti por haberme habilitado
para volver mi rostro hacia ti, por haber inflamado mi alma mediante el
recuerdo de ti, por haberme ayudado a proclamar tu Nombre y cantar tus
alabanzas.
¡Mi Dios, mi Dios! Si no se encontrara a nadie que se desviase de
tu sendero, ¿cómo podría entonces ser desplegada la enseña de tu
misericordia o izado el estandarte de tu generoso favor? Y si no se
cometiera iniquidad, ¿qué podría proclamarte como el Encubridor de los
pecados de los hombres, el que Siempre Perdona, el Omnisciente, el
Sapientísimo? Que mi alma sea un sacrificio por los delitos de aquellos
que te contravienen, porque sobre éstos sopla la dulce fragancia de los
tiernos mercedes de tu Nombre, el Compasivo, el Todo Misericordioso. Que
mi vida sea entregada por las transgresiones de aquellos que te
desobedecen, porque mediante ellas el hálito de tu gracia y la fragancia
de tu amorosa bondad se hacen conocer y difundir entre los hombres. Que
mi ser íntimo sea ofrendado por los pecados de aquellos que han pecado
contra ti, porque es como resultado de tales pecados que el Sol de tus
múltiples favores se revela sobre el horizonte de tu generosidad y las
nubes de tu infalible providencia vierten sus dádivas sobre las
realidades de todas las cosas creadas.
Yo soy aquel, oh mi Señor, que te ha confesado la multitud de sus
malas obras, que ha reconocido lo que ningún hombre ha reconocido. Me he
apresurado para alcanzar el océano de tu perdón, y he buscado refugio
bajo la sombra de tu muy bondadoso favor. Concede, te lo imploro, oh Tú
que eres el Rey Eterno y el Soberano Protector de todos los hombres, que
yo sea habilitado para manifestar lo que ha de hacer que los corazones y
almas de los hombres se remonten a la inmensidad ilimitada de tu amor y
comulguen con tu Espíritu. Fortaléceme con la fuerza de tu soberanía para
que yo pueda volver todas las cosas creadas hacia la Aurora de tu
Manifestación y la Fuente de tu Revelación. Ayúdame, oh mi Señor, a
someterme completamente a tu Voluntad, y a levantarme y servirte, porque
yo no estimo esta vida terrenal para ningún propósito que no sea el de
rodear el Tabernáculo de tu revelación y la Sede de tu Gloria. Tú me ves,
oh mi Dios, desprendido de todo salvo de ti y humilde y servil a tu
Voluntad. Procede conmigo como sea propio de ti y como corresponda a tu
alteza y gran gloria.
¡Oh 'Alí! La munificencia de Aquel quien es el Señor de todos los
mundos, ha sido conferida a ti, y sigue siéndolo. Ármate con su fortaleza
y fuerza, y levántate a ayudar a su Causa y a magnificar su santo nombre.
No dejes que tu ignorancia del conocimiento de los hombres y tu
incapacidad de leer y escribir entristezcan tu corazón. Las puertas de su
múltiple gracia están dentro del poderoso puño de la fuerza del Dios
único y verdadero. Él las ha abierto, y continuará abriéndolas, a la faz
de todos aquellos que le sirven. Ojalá que esta brisa de dulzura divina
continúe soplando del prado de tu corazón sobre todo el mundo, de manera
que sus efectos sean manifiestos en cada país. Es Él que tiene poder
sobre todas las cosas. Él ciertamente, es el Más Fuerte, el Todo
Glorioso, el Omnipotente.
CXLIII. Bienaventurado eres, oh mi siervo, por cuanto has
reconocido la Verdad y te has apartado de aquel que repudiara al Todo
Misericordioso, y fuera condenado como malvado en la Tabla Madre. Ve
seguro en el amor de Dios, y mantente recto en su Fe, y ayúdale con el
poder de tu prolación. Así te lo ordena el Todo Misericordioso, quien
sufre aprisionamiento en manos de sus opresores.
Si te llega la tribulación por mi Causa, trae a la memoria mis
males y aflicciones, y recuerda mi destierro y aprisionamiento. Así te
transmitimos lo que ha descendido sobre Nosotros de Aquel quien es el
Todo Glorioso, el Omnisapiente.
¡Por mí mismo! Se aproxima el día en que habremos enrollado el
mundo y todo lo que hay en él, y habremos extendido un nuevo orden en su
lugar. Él, ciertamente, es poderoso sobre todas las cosas.
Santifica tu corazón para que puedas recordarme, y purifica tu oído
para que puedas escuchar mis palabras. Pon entonces tu rostro hacia el
Punto donde ha sido establecido el trono de tu Señor, el Dios de
Misericordia, y di: La loanza sea a ti, oh mi Señor, porque me has
habilitado para reconocer la Manifestación de tu propio Ser, y me has
ayudado a fijar mi corazón en la corte de tu presencia, el objeto de la
adoración de mi alma. Te suplico, por tu nombre que ha hecho que los
cielos se rasguen y la tierra se parte, que ordenes para mí lo que Tú
ordenaste para aquellos que se han alejado de todo menos de ti y han
puesto sus corazones firmemente en ti. Concede que sea sentado en tu
presencia en el asiento de la verdad, dentro del Tabernáculo de la
Gloria. Potente eres Tú para hacer tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú,
el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
CXLIV. La Pluma del Altísimo ha decretado la obligación de enseñar
esta Causa y la ha impuesto a cada uno.... Dios, sin duda, inspirará a
quienquiera se desprenda de todo salvo de Él, y hará que de su corazón se
viertan y fluyan copiosamente las aguas puras de la sabiduría y la
prolación. Verdaderamente, tu Señor, el Todo Misericordioso, es potente
para hacer su voluntad y ordena todo lo que a Él le place.
Si consideraras este mundo y te dieras cuenta de cuán fugaces son
las cosas que pertenecen a él, no escogerías hollar ningún sendero
excepto el sendero del servicio a la Causa de tu Señor. Nadie tendría
poder para impedirte celebrar su alabanza, aunque todos los hombres se
levantaran para oponerse a ti.
Sigue derecho y sé perseverante en su servicio. Di: ¡Oh pueblo! El
Día, prometido a vosotros en todas las Escrituras, ya ha llegado. Temed a
Dios y no os abstengáis de reconocer al Objeto de vuestra creación.
Apresuraos en ir hacia Él. Esto es mejor para vosotros que el mundo y
todo lo que hay en él. ¡Ojalá pudierais comprenderlo!
CXLV. Si os encontráis con los humillados u oprimidos, no les deis
la espalda desdeñosamente, porque el Rey de la Gloria siempre los guarda
y los rodea con tal ternura que nadie puede sondearla salvo aquellos que
han hecho que sus esperanzas y deseos se sumerjan en la Voluntad de
vuestro Señor, el Conferidor de Gracia, el Omnisapiente. ¡Oh, vosotros,
ricos de la tierra! No huyáis de la faz del pobre que yace en el polvo;
no, más bien, amparadlo y dejad que os cuente el relato de los dolores
con que el Decreto inescrutable de Dios ha hecho que sea afligido. ¡Por
la rectitud de Dios! Mientras os asociáis con él, el Concurso en lo alto
os estará observando, estará intercediendo por vosotros, estará
ensalzando vuestros nombres y glorificando vuestra acción.
Bienaventurados son los doctos que no se enorgullecen de sus logros; y el
bien está con los rectos que no menosprecian los pecaminosos, sino, más
bien, encubren sus fechorías, para que sus propias faltas puedan
permanecer veladas a los ojos de los hombres.
CXLVI. Es nuestra esperanza y deseo que cada uno de vosotros se
convierta en fuente de toda bondad hacia los hombres y un ejemplo de
rectitud para la humanidad. Cuidaos, no sea que os prefiráis sobre
vuestros semejantes. Fijad vuestra mirada en Aquel quien es el Templo de
Dios entre los hombres. Él, en verdad, ha ofrendado su vida como un
rescate para la redención del mundo. Él, ciertamente, es el Todo
munífico, el Conferidor de Gracia, el Altísimo. Si aparecen diferencias
entre vosotros, vedme de pie ante vuestra faz, y pasad por alto las
faltas de cada uno por amor a mi nombre y como una muestra de vuestro
amor por mi manifiesta y resplandeciente Causa. Gustamos de veros en todo
momento uniéndoos en amistad y concordia dentro del paraíso de mi
complacencia, y de aspirar de vuestros actos la fragancia de amabilidad y
unidad, de amorosa bondad y fraternidad. Así os aconseja el Omnisapiente,
el Fiel. Siempre estaremos con vosotros; si aspiramos el perfume de
vuestra fraternidad, nuestro corazón de seguro se regocijará, pues nada
más nos puede satisfacer. Esto lo atestigua todo hombre de verdadero
entendimiento.
CXLVII. ¡El Más Grande Nombre es mi testigo! ¡Cuán triste sería si
en este Día algún hombre pusiera su corazón en las cosas transitorias de
este mundo! Levantaos y aferraos firmemente a la Causa de Dios. Sed muy
amorosos el uno al otro. Quemad el velo del yo con la llama del Fuego
inextinguible por amor al Bienamado, y asociaos con vuestro prójimo con
rostros alegres y radiantes de luz. Habéis observado bien, en todos sus
aspectos, el comportamiento de Aquel quien es la Palabra de la Verdad
entre vosotros. Conocéis muy bien cuán duro es para este Joven permitir,
aunque fuere por una noche, que sea entristecido por Él el corazón de
cualquiera de los amados de Dios.
La Palabra de Dios ha encendido el corazón del mundo: ¡Cuán
deplorable será si no sois abrasados con su llama! Quiera Dios que
consideréis esta bendita noche como la noche de la unidad, entrelacéis
vuestras almas, y decidáis adornaros con el ornamento de un carácter
excelente y loable. Que vuestro interés principal sea rescatar al caído
de la ciénaga de la extinción inminente y ayudarle a abrazar la antigua
Fe de Dios. Vuestro comportamiento para con vuestro prójimo debe ser tal
que manifieste claramente los signos del Dios único y verdadero, porque
entre los hombres, vosotros sois los primeros en ser creados de nuevo por
su Espíritu, los primeros en adorarle e inclinarse ante Él, los primeros
en circundar su trono de gloria. ¡Juro por Aquel quien me ha hecho
revelar todo lo que le ha placido! Sois más conocidos a los habitantes
del Reino en lo alto que a vosotros mismos. ¿Pensáis que estas palabras
son vanas y huecas? ¡Ojalá pudierais percibir las cosas que ve vuestro
Señor, el Todo Misericordioso, cosas que atestiguan la excelencia de
vuestro grado, que son testigos de la grandeza de vuestro valor, que
proclaman la sublimidad de vuestra posición! Conceda Dios que vuestros
deseos y pasiones irrefrenadas no os impidan alcanzar lo que ha sido
ordenado para vosotros.
CXLVIII. ¡Oh Salmán! Todo lo que hayan dicho los sabios o místicos
nunca ha excedido las limitaciones a que ha estado estrictamente sujeta
la mente finita del hombre, ni podrán jamás esperar excederlas. A
cualquier altura se remonte la mente de los más exaltados de los hombres,
por muy grandes que sean las profundidades en que penetre el corazón
comprensivo y desprendido, tal mente y corazón no podrán nunca trascender
aquello que es lo creado por sus propios conceptos y el producto de sus
propios pensamientos. Las meditaciones del pensador más profundo, las
devociones del más santo de las santos, las más elevadas expresiones de
alabanza de lengua o pluma humanas, no son sino un reflejo de aquello que
ha sido creado dentro de ellos mismos, mediante la revelación del Señor,
su Dios. Quienquiera pondere esta verdad en su corazón fácilmente
admitirá que hay ciertos límites que ningún hombre puede transgredir.
Todo intento que, desde el principio que no tiene principio, se haya
hecho para representarse a Dios y conocerle, está limitado por las
exigencias de su propia creación, creación que Él ha hecho existir por la
acción de su propia Voluntad y no para los propósitos de nadie sino para
los de su propio Ser. Inmensamente exaltado es Él sobre los afanes de la
mente humana para concebir su Esencia, o los de la lengua humana para
describir su misterio. Ningún lazo de relación directa podrá jamás unirle
a las cosas que Él ha creado, ni pueden las más abstrusas ni las más
remotas alusiones de sus criaturas hacer justicia a su ser. Por su
Voluntad que penetra el mundo, Él ha hecho existir a todas las cosas
creadas. Él está velado en la antigua eternidad de su propia Esencia
exaltada e indivisible, siempre lo ha estado, y continuará eternamente
encubierto en su inaccesible majestad y gloria. Todo lo que hay en el
cielo y todo lo que hay en la tierra ha venido a existir por su mandato,
y por su Voluntad han salido de la nada absoluta al reino de la
existencia. ¿Cómo puede, entonces, la criatura que La Palabra de Dios ha
modelado comprender la naturaleza de Aquel quien es el Antiguo de los
Días?
CXLIX. Si algún hombre se levantare en este Día, y con absoluto
desprendimiento de todo lo que hay en los cielos y de todo lo que hay en
la tierra pusiera sus afectos en Aquel quien es la Aurora de la santa
Revelación de Dios, ciertamente se le dará poder para someter a todas las
cosas creadas mediante la potencia de uno de los Nombres del Señor, su
Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente. Sabe con certeza que el Sol de la
Verdad en este día ha derramado sobre el mundo un esplendor al cual nada
semejante han presenciado edades pasadas. Que la luz de su gloria, oh
pueblo, brille sobre vosotros, no seáis de los negligentes.
CL. Cuando llegue la victoria, cada hombre se declarará creyente y
se apresurará al refugio de la Fe de Dios. Felices aquellos que en los
días de las pruebas que envuelven al mundo se han mantenido firmes en la
Causa y han rehusado desviarse de su verdad.
CH. Libraos, oh ruiseñores de Dios, de las espinas y zarzas de la
desdicha y la miseria, y alzad vuelo hacia el rosedal de esplendor
inmarcesible. ¡Oh mis amigos que permanecéis sobre el polvo! Daos prisa
hacia vuestra habitación celestial. Anunciaos a vosotros mismos la
felices nuevas: "¡Aquel quien es el Más Amado ya ha llegado! Él se ha
coronado con la gloria de la Revelación de Dios, y ha abierto a la faz de
los hombres las puertas de su antiguo Paraíso". Que todos los ojos se
regocijen y que todo oído se alegre, porque ahora es el tiempo para
contemplar su Belleza, ahora es el tiempo justo para escuchar su voz.
Proclama a todo amador anhelante: "¡Mirad, vuestro Bienamado ha venido
entre los hombres!" y a los mensajeros del Monarca del amor imparte las
nuevas: "¡He aquí, el Adorado ha aparecido ataviado en la plenitud de su
gloria!" ¡Oh amantes de su belleza! Convertid la angustia de vuestra
separación de Él en la alegría de reunión sempiterna, y dejad que la
dulzura de su presencia disuelva la amargura de vuestra lejanía de su
corte.
Ved cómo la múltiple gracia de Dios, que es vertida de las nubes de
gloria divina, ha envuelto al mundo en este día. Pues mientras que en
días pasados todo amante suplicaba y buscaba a su Amado, es el mismo
Amado quien ahora llama a sus amantes y les invita a alcanzar su
presencia. Cuidado, no sea que perdáis tan preciado favor; estad atentos,
no sea que menospreciéis tan maravillosa muestra de su gracia. No
abandonéis los beneficios incorruptibles, y no os contentéis con lo que
perece. Levantad el velo que oscurece vuestra visión y disipad las
tinieblas en que está envuelta, para que podáis contemplar la belleza
descubierta de la faz del Amado, podáis ver lo que ningún ojo ha visto, y
escuchar lo que ningún oído ha escuchado.
¡Escuchadme, oh aves mortales! En el Rosedal de esplendor inmutable
ha brotado una Flor, con la cual cualquier otra flor comparada no es sino
una espina, y ante el brillo de cuya gloria la esencia misma de la
belleza palidece y se marchita. Levantaos, por tanto, y, con todo el
entusiasmo de vuestros corazones, con todo el anhelo de vuestras almas,
el pleno fervor de vuestra voluntad, y los esfuerzos concentrados de todo
vuestro ser, luchad por alcanzar el paraíso de su presencia, y esforzaos
por aspirar la fragancia de la Flor incorruptible, respirar los dulces
aromas de santidad y obtener una porción de ese perfume de gloria
celestial. Quienquiera siga este consejo romperá sus cadenas, gustará el
abandono del amor arrobador, logrará el deseo de su corazón y entregará
su alma a las manos de su Amado. Rompiendo su jaula, al igual que el ave
del espíritu, alzará vuelo a su santo y eterno nido.
La noche ha sucedido al día, y el día ha sucedido a la noche, y las
horas y momentos de vuestra vida han venido y se han ido, y sin embargo
ninguno de vosotros ha consentido, ni por un instante, en desprenderse de
aquello que perece. Moveos, para que los breves momentos que aún os
quedan no sean disipados y perdidos. Vuestros días pasarán con la rapidez
del relámpago, y vuestros cuerpos serán sepultados bajo un dosel de
polvo. ¿Qué podréis obtener entonces? ¿Cómo podréis reparar vuestra falta
pasada?
La eterna Candela brilla en su gloria descubierta. Ved cómo ha
consumido todo velo mortal. ¡Oh vosotros, que como las polillas amáis su
luz! Oponeos valientemente a todo peligro, y consagrad vuestras almas a
su llama consumidora. ¡Oh vosotros que estáis sedientos de Él! Despojaos
de todo afecto terrenal, y apresuraos a abrazar a vuestro Amado. Con un
gozo que nada puede igualar, daos prisa en alcanzarle. La Flor, hasta
ahora oculta a la vista de los hombres, está descubierta a vuestros ojos.
En el patente esplendor de su gloria está Él ante vosotros. Su voz
emplaza a todos los seres santos y consagrados a venir y unirse a Él.
Feliz es aquel que se vuelve a ello; bienaventurado aquel que ha
alcanzado y ha contemplado la luz de tan maravilloso semblante.
CLII. Tu ojo es mi depósito, no permitas que el polvo de los vanos
deseos ofusque su lustre. Tu oído es un signo de mi munificencia, no
dejes que el tumulto de motivos indecorosos lo aparte de mi Palabra que
envuelve toda la creación. Tu corazón es mi erario, no consientas que la
traicionera mano del yo te despoje de las perlas que he atesorado dentro
de él. Tu mano es un símbolo de mi amorosa bondad, no le impidas asirse
firmemente a mis resguardadas y ocultas Tablas.... Sin que me pidieras,
he derramado sobre ti mi gracia. Sin que me demandaras, he cumplido tu
deseo. A pesar de tu desmerecimiento, te he escogido para mis muy
valiosos, mis incalculables favores.... ¡Oh mis siervos! Sed tan
resignados y sumisos como la tierra, para que del suelo de vuestro ser
puedan florecer los fragantes, los santos y multicolores jacintos de mi
conocimiento. Sed llameantes como el fuego, para que podáis consumir los
velos de la desidia y encender, mediante las vivificadoras energías del
amor de Dios, el corazón arrecido y renuente. Sed ligeros e
irrestringidos como la brisa, para que seáis admitidos en los aledaños de
mi corte, mi inviolable Santuario.
CLIII. ¡Oh desterrado y fiel amigo! Apaga la sed de la incuria con
las aguas santificadas de mi gracia, y desaloja la lobreguez de la
lejanía con la luz matutina de mi divina presencia. No permitas que la
habitación dentro de la cual mora mi imperecedero amor por ti sea
destruida por la tiranía de los deseos ávidos, ni anubles la belleza del
Joven celestial con el polvo del yo y la pasión. Atavíate con la esencia
de la rectitud, que tu corazón no tema a nadie excepto Dios. No obstruyas
el luminoso manantial de tu alma con las espinas y zarzas de afectos
inmoderados y vanos, y no impidas que fluyan las aguas vivientes que
manan de la fuente de tu corazón. Pon toda tu esperanza en Dios, y
aférrate tenazmente a su infalible misericordia. ¿Quién sino Él puede
enriquecer al indigente, y librar al caído de su envilecimiento?
¡Oh mis siervos! Si descubrieseis los ocultos océanos, sin riberas,
de mi incorruptible riqueza, con toda certeza no estimarías en nada al
mundo, no, menos aún, a toda la creación. Que la llama de la búsqueda
arda en vuestros corazones con tal vehemencia, que os permita alcanzar
vuestro supremo y más exaltado objetivo: la posición en que podáis
acercaros a vuestro Más Amado y unirse a Él....
¡Oh mis siervos! No dejéis que vuestras vanas esperanzas y ociosas
fantasías socaven los fundamentos de vuestra creencia en Dios Todo
Glorioso, por cuanto tales imaginaciones han sido totalmente inútiles
para los hombres, y no les han dirigido hacia el Sendero recto. ¿Pensáis,
oh mis siervos, que la Mano de mi soberanía trascendente, ensombrecedora,
y que envuelve todo ha sido encadenada, que el flujo de mi antigua, mi
incesante misericordia que penetra todo, ha sido coartado, o que las
nubes de mis sublimes e insuperables favores han cesado de verter sus
dádivas sobre los hombres? ¿Podéis imaginar que las miríficas obras que
han proclamado mi divino e irresistible poder han sido retiradas, o que
la potencia de mi voluntad y propósito ha sido vedada de dirigir los
destinos de la humanidad? ¿Si no es así, por qué entonces os habéis
esforzado por prevenir que la Belleza inmortal de mi sagrado y bondadoso
Semblante sea descubierta a los ojos de los hombres? ¿Por qué habéis
luchado por impedir que la Manifestación del Ser Todo Glorioso y
Todopoderoso derrame el resplandor de su Revelación sobre la tierra? Si
fueseis justos en vuestro juicio, fácilmente reconoceríais cómo las
realidades de todas las cosas están embriagadas con la alegría de esta
nueva y maravillosa Revelación, cómo todos los átomos de la tierra han
sido iluminados con el brillo de su gloria. ¡Vano y miserable es lo que
habéis imaginado y aún imagináis!
Desandad vuestros pasos, oh mis siervos, e inclinad vuestros
corazones hacia Aquel quien es la Fuente de vuestra creación. Libraos de
vuestros afectos malos y corruptos, y apresuraos a abrazar la Luz del
Fuego inmortal que arde en el Sinaí de esta misteriosa y trascendente
Revelación. No corrompáis la santa Palabra primordial de Dios, que abarca
todo, y no tratéis de profanar su santidad ni rebajéis su carácter
exaltado. ¡Oh negligentes! Aun cuando las maravillas de mi misericordia
han envuelto a todas las cosas creadas, visibles e invisibles, y las
revelaciones de mi gracia y munificencia han embebido cada átomo del
universo, no obstante la vara con que puedo castigar a los malvados es
dolorosa, y la fiereza de mi ira contra ellos, terrible. Con oídos que
estén santificados de vanagloria y deseos mundanos, escuchad los consejos
que Yo, en mi misericordiosa bondad, os he revelado, y con vuestros ojos
exteriores e interiores, contemplad las pruebas de mi maravillosa
Revelación....
¡Oh mis siervos! No os privéis de la inmarcesible y resplandeciente
Luz que brilla dentro de la Lámpara de gloria divina. Que la llama del
amor a Dios arda brillantemente dentro de vuestros corazones radiantes.
Alimentadla con el aceite de la guía divina y protegedla dentro del
amparo de vuestra constancia. Guardadlo dentro del globo de la fidelidad
y el desprendimiento de todo salvo Dios, para que las malas murmuraciones
de los impíos no extingan su luz. ¡Oh mis siervos! Mi santa, mi
divinamente ordenada Revelación puede ser comparada con un océano en
cuyas profundidades yacen ocultas innumerables perlas de gran precio, de
excelente lustre. Es el deber de todo buscador moverse y luchar por
alcanzar las riberas de este océano, para que así pueda, en proporción
con la intensidad de su búsqueda y los esfuerzos que ha hecho, participar
de los beneficios que han sido preordinados en las irrevocables y ocultas
Tablas de Dios. Si nadie quisiera dirigir sus pasos hacia sus riberas, si
ninguno se levantara ni le hallase, ¿puede decirse que ha despojado a
este océano de su poder o ha disminuido, en grado alguno, sus tesoros?
¡Cuán vanas, cuán despreciables las imaginaciones que vuestros corazones
han concebido, y aún conciben! ¡Oh mis siervos! ¡El Dios único y
verdadero es mi testigo! Este muy grande, este insondable y ondeante
Océano está cerca, asombrosamente cerca de vosotros. ¡Ved, está más
próximo a vosotros que vuestra vena vital! Veloces como el pestañeo del
ojo podréis, si sólo lo deseareis, alcanzar este favor imperecedero, y
participar de él, esta gracia dada por Dios, este don incorruptible, esta
muy potente e inefablemente gloriosa generosidad.
¡Oh mis siervos! Si pudieseis comprender qué maravillas de mi
munificencia y generosidad he querido confiar a vuestras almas, de verdad
os libraríais del apego a todas las cosas creadas, y ganaríais verdadero
conocimiento de vosotros mismos, conocimiento que es lo mismo que la
comprensión de mi propio Ser. Os encontraríais independientes de todo
salvo de mí y percibiríais, con vuestro ojo interior y exterior, y tan
manifiestos como la revelación de mi refulgente Nombre, los mares de mi
amorosa bondad y generosidad moviéndose dentro de vosotros. No dejéis que
vuestras vanas fantasías, vuestras malas pasiones, vuestra insinceridad y
ceguera de corazón apaguen el brillo ni manchen la santidad de tan
excelsa posición. Sois como el pájaro que se remonta, con toda la fuerza
de sus poderosas alas y con completa y alegre confianza, en la inmensidad
de los cielos hasta que, impelido a satisfacer su hambre, se vuelve
anhelante al agua y barro de la tierra bajo él y, atrapado en la red de
su deseo, se encuentra impotente para reanudar su vuelo hacia los reinos
de donde vino. Impotente para sacudir la carga que pesa sobre sus alas
enlodadas, aquel pájaro, hasta entonces un habitante de los cielos, es
forzado ahora a buscar su morada en el polvo. Por lo tanto, oh mis
siervos, no manchéis vuestras alas con el barro del descarrío y deseos
vanos y no dejéis que se ensucien con el polvo de la envidia y el odio,
para que nada os impida remontaros en los cielos de mi divino
conocimiento.
¡Oh mis Siervos! Mediante el poder de Dios y su fuerza, y del
erario de su conocimiento y sabiduría, he hecho aparecer y os he revelado
las perlas que yacían encubiertas en las profundidades de su eterno
océano. He llamado a las Doncellas del Cielo para que emerjan de tras el
velo del encubrimiento y las he revestido con éstas, mis palabras de
consumado poder y sabiduría. Más aún, con la mano del poder divino, he
roto el sello del escogido vino de mi Revelación, y he esparcido esta
santa, esta oculta fragancia cargada de almizcle sobre todas las cosas
creadas. ¿Quién sino vosotros debe ser culpado si escogéis permanecer
privados de tan grande efusión de la trascendente gracia de Dios que todo
lo envuelve, con tan luminosa revelación de su resplandeciente
misericordia?...
¡Oh mis siervos! Nada brilla en mi corazón salvo la inmarcesible
luz de la Mañana de guía divina, y de mi boca no procede nada sino la
esencia de la verdad, que el Señor, vuestro Dios, ha revelado. No sigáis,
por tanto, vuestros deseos mundanos, y no violéis el Convenio de Dios, ni
rompáis vuestro compromiso con Él. Con firme determinación, con todo el
afecto de vuestro corazón, y con la plena fuerza de vuestras palabras,
volveos hacia Él, y no andéis por los caminos de los necios. El mundo no
es más que una apariencia, vana y vacía, una mera nada que lleva
semejanza de realidad. No pongáis vuestros afectos en él. No rompáis el
vínculo que os une con vuestro Creador y no seáis de aquellos que han
errado y se han desviado de sus caminos. Ciertamente digo: El mundo es
como el vapor en un desierto; el sediento sueña que es agua y lucha por
alcanzarlo con todas sus fuerzas, hasta que cuando llega a él, encuentra
que es sólo una mera ilusión. Más aún, puede comparársele con la imagen
sin vida de la amada, a quien el amante ha buscado y, al fin, después de
larga búsqueda y para su mayor pesar, ha encontrado que es tal que no
puede "cebar ni aquietar su hambre".
¡Oh mis siervos! No os apenéis si, en estos días y en este plano
terrenal, cosas contrarias a vuestros deseos han sido ordenadas y
manifiestas por Dios, porque días de inmensa alegría, de delicia
celestial, hay de seguro en abundancia para vosotros. Mundos, santos y
espiritualmente gloriosos, serán descubiertos a vuestros ojos. Habéis
sido destinados por Él a participar, en este mundo y en el siguiente, de
sus beneficios, compartir sus alegrías y obtener una porción de su gracia
sostenedora. A todos y a cada uno de ellos, sin duda, alcanzaréis.
CLIV. Advierte, oh Salmán, a los amados del Dios único y verdadero
que no juzguen con ojo crítico los dichos y escritos de los hombres. Que
más bien consideren tales dichos y escritos con espíritu de imparcialidad
y amorosa simpatía. Sin embargo, aquellos hombres que, en este Día, han
sido llevados a atacar en sus escritos enardecidos, las normas de la
Causa de Dios, deben ser tratados en forma diferente. Incumbe a todos los
hombres, cada cual de acuerdo con su habilidad, refutar los argumentos de
aquellos que han atacado la Fe de Dios. Así ha sido decretado por Aquel
quien es el Omnipotente, el Todopoderoso. Aquel que desee promover la
Causa del Dios único y verdadero, que la promueva mediante su pluma y
lengua, y no recurriendo a la espada ni la violencia. En una ocasión
previa revelamos este mandato, y ahora lo confirmamos, si sois de
aquellos que comprenden. Por la rectitud de Aquel quien, en este Día,
exclama dentro del corazón íntimo de todas las cosas creadas: "¡Dios, no
hay otro Dios fuera de mí!" Si algún hombre se levantare para defender,
en sus escritos, la Causa de Dios contra sus acometedores, tal hombre,
por muy insignificante que fuere su aporte, será tan honrado en el mundo
venidero que el Concurso en lo alto envidiaría su gloria. Ninguna pluma
puede retratar la sublimidad de su posición, ni puede lengua alguna
describir su esplendor. Porque a quienquiera que se mantenga firme y
constante en esta santa, esta gloriosa y exaltada Revelación, le será
dado tal poder, que lo habilitará para arrostrar y resistir todo lo que
hay en el cielo y en la tierra. De esto Dios mismo es testigo.
¡Oh vosotros, amados de Dios! No reposéis en vuestros lechos, no,
más bien, conmoveos tan pronto como reconozcáis a vuestro Señor, el
Creador, y oíd de las cosas que le han sucedido, y apresuraos para
ayudarle. Desatad vuestras lenguas y proclamad sin cesar su Causa. Esto
será para vosotros mejor que todos los tesoros del pasado y del futuro,
si sois de aquellos que comprenden esta verdad.
CLV. El primer deber prescrito por Dios a sus siervos es el
reconocimiento de Aquel quien es la Aurora de su Revelación y la Fuente
de sus leyes, quien representa a la Deidad tanto en el Reino de su Causa
como en el mundo de la creación. Quienquiera cumpla este deber ha logrado
todo el bien; y quienquiera esté privado de él, se ha extraviado, aunque
sea autor de todo hecho justo. Incumbe a cada uno que alcanza esta muy
sublime posición, esta cima de trascendente gloria, observar toda
ordenanza de Aquel quien es el Deseo del mundo. Estos deberes gemelos son
inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así ha sido decretado por
Aquel quien es la Fuente de inspiración divina.
Aquellos a quienes Dios ha dotado con perspicacia reconocerán
fácilmente que los preceptos dictados por Dios constituyen los más altos
medios para el mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus
pueblos. Aquel que se aparta de ellos, es contado entre los abyectos y
necios. Nosotros, en verdad, os hemos ordenado rechazar los dictados de
vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y no transgredir los límites
que ha fijado la Pluma del Altísimo, porque éstos son el hálito de vida
para todas las cosas creadas. Los mares de sabiduría divina y de divina
prolación se han agitado por el soplo de la brisa del Todo
Misericordioso. Apresuraos y bebed cuanto podáis, ¡oh hombres de
entendimiento! Aquellos que han violado el Convenio de Dios al quebrantar
sus mandamientos, y se han vuelto atrás sobre sus talones, ésos han
errado lastimosamente a la vista de Dios, el que Todo lo Posee, el
Altísimo.
¡Oh vosotros pueblos del mundo! Sabed, ciertamente, que mis
mandamientos son las lámparas de mi amorosa providencia entre mis
siervos, y las llaves de mi misericordia para mis criaturas. Así ha sido
enviado desde el cielo de la Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la
Revelación. Si algún hombre gustara la dulzura de las palabras que han
querido proferir los labios del Todo Misericordioso, aunque estuvieran en
su poder los tesoros de la tierra, renunciaría a todos y a cada uno de
ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno sólo de sus
mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de su generoso cuidado y
amorosa bondad.
Di: De mis leyes puede aspirarse el dulce aroma de mi vestidura, y
con su ayuda los estandartes de la Victoria serán plantados sobre las más
altas cumbres. La Lengua de mi poder, desde el cielo de mi omnipotente
gloria, ha dirigido a mi creación estas palabras: "Observa mis
mandamientos, por amor a mi belleza". Feliz el amante que de estas
palabras ha inhalado la divina fragancia de su Bienamado, saturadas con
el perfume de una gracia que ninguna lengua puede describir. ¡Por mi
vida! Aquel que ha tomado el vino escogido de la equidad de manos de mi
generoso favor, circulará alrededor de mis mandamientos, que brillan
sobre la Aurora de mi creación.
No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. No, más
bien, hemos roto el sello del Vino escogido con los dedos de la fuerza y
del poder. Esto lo atestigua aquello que ha revelado la Pluma de la
Revelación. ¡Meditad sobre esto, oh hombres de perspicacia!...
Cada vez que mis leyes aparecen como el sol en el cielo de mi
prolación, deben ser fielmente obedecidas por todos, aunque mi decreto
sea tal que haga henderse el cielo de toda religión. Él hace lo que le
place. Él elige; y nadie puede objetar su elección. Todo lo que Él, el
Bienamado, ordena, eso mismo es, ciertamente, amado. Esto, Aquel quien es
el Señor de toda la creación me lo atestigua. Quienquiera que haya
inhalado la dulce fragancia del Todo Misericordioso, y haya reconocido la
fuente de estas palabras, dará la bienvenida con sus propios ojos a las
saetas del enemigo, para poder establecer entre los hombres la verdad de
las leyes de Dios. Bienaventurado aquel que se haya vuelto hacia ello y
haya comprendido el significado de su decisivo decreto.
CLVI. Aquel quien es la Verdad Eterna, desde la Aurora de Gloria,
ha dirigido sus ojos hacia el pueblo de Bahá, y les dice las siguientes
palabras: "Consagraos a la promoción del bienestar y la tranquilidad de
los hijos de los hombres. Dedicad vuestra mente y voluntad a la educación
de los pueblos y razas de la tierra, que quizá las disensiones que la
dividen, por la fuerza del Más Grande Nombre sean borrados de su faz, y
toda la humanidad se convierta en los sostenedores de un Orden único y
los habitantes de una sola Ciudad. Iluminad y santificad vuestros
corazones; no dejéis que sean profanados por las espinas del odio ni por
los abrojos de la malicia. Moráis en un solo mundo y habéis sido creados
por la acción de una sola Voluntad. Bendito es aquel que se asocia con
todos los hombres en espíritu de máxima bondad y amor".
CLVII. Aquellos que han abandonado su país por el propósito de
enseñar nuestra Causa, a éstos los fortalecerá el Fiel Espíritu mediante
su poder. Una compañía de nuestros ángeles escogidos los acompañará, como
lo ha ordenado Aquel quien es el Todopoderoso, el Omnisapiente. ¡Cuán
grande la bienaventuranza que espera a aquel que ha alcanzado el honor de
servir al Todopoderoso! ¡Por mi vida! Ningún acto, por muy grande que
sea, puede comparársele, excepto los hechos que han sido ordenados por
Dios, el Omnipotente, el Más Poderoso. Tal servicio es, en verdad, el
príncipe de toda buena acción y el ornamento de toda obra meritoria. Así
ha sido ordenado por Aquel quien es el Soberano Revelador, el Antiguo de
los Días.
Quienquiera se levante a enseñar nuestra Causa debe necesariamente
desprenderse de todas las cosas terrenales, y debe considerar, en todo
momento, el triunfo de nuestra Fe como su objetivo supremo. Esto,
ciertamente, ha sido decretado en la Tabla Guardada. Y cuando determine
dejar su hogar, por amor de la Causa de su Señor, que ponga toda su
confianza en Dios, como la mejor provisión para su viaje, y que se atavíe
con el manto de la virtud. Así ha sido decretado por Dios, el
Todopoderoso, el Todo Alabado.
Si es encendido con el fuego de su amor, si renuncia a todas las
cosas creadas, las palabras que profiera abrasarán a quienes le escuchen.
Verdaderamente, tu Señor es el Omnisciente, el Informado de Todo. Feliz
es el hombre que ha oído nuestra voz y ha respondido a nuestro llamado.
Él, en verdad, es de aquellos que serán traídos cerca de Nosotros.
CLVIII. Dios ha prescrito a cada uno el deber de enseñar su Causa.
Quienquiera se levante a cumplir este deber, debe necesariamente, antes
de proclamar su Mensaje, adornarse con el ornamento de un carácter recto
y loable, para que sus palabras puedan atraer los corazones de aquellos
que son receptivos a su llamado. Sin ello, nunca podrá esperar influir a
sus oyentes.
CLIX. Considerad la mezquindad de las mentes humanas. Piden lo que
les hace daño, y rechazan aquello que les aprovecha. Son, en verdad, de
los que se han extraviado lejos. Encontramos a algunos hombres que desean
la libertad y se jactan de ello. Tales hombres están en las profundidades
de la ignorancia.
La libertad, finalmente, tiene que llevar a la sedición, cuyas
llamas nadie puede apagar. Así os advierte Aquel que prevé, el
Omnisciente. Sabed que la personificación de la libertad y su símbolo es
el animal. Lo que conviene al hombre es sumisión a las restricciones que
le protegerán de su propia ignorancia y le resguardarán contra el daño de
los promotores de discordia. La libertad hace que el hombre sobrepase los
límites de la decencia e infrinja la dignidad de su posición. Le rebaja
al nivel de extrema depravación y perversidad.
Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan un
pastor que las proteja. Esto, ciertamente, es la verdad, la clara verdad.
Aprobamos la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos
sancionaría. Nosotros, en verdad, somos el Omnisciente.
Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a mis
mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran aquello
que les hemos enviado desde el Cielo de la Revelación, ciertamente,
alcanzarían la perfecta libertad. Feliz el hombre que ha comprendido el
Propósito de Dios en todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de su
Voluntad, que penetra todas las cosas creadas. Di: La libertad que os
aprovecha no se halla sino en la completa servidumbre a Dios, la Eterna
Verdad. Quienquiera haya gustado su dulzura, rehusará trocarla por todo
el dominio de la tierra y del cielo.
CLX. ¡Ciertamente es un verdadero creyente en la unidad de Dios
quien, en este Día, le considera como uno que es inmensamente exaltado
sobre todas las comparaciones y semejanzas con que los hombres le han
comparado. Ha errado gravemente quien haya tomado a estas comparaciones y
semejanzas por Dios mismo. Considerad la relación entre el artesano y su
obra, entre el pintor y su pintura. ¿Podría alguna vez sostenerse que la
obra producida por sus manos es igual que ellas mismas? ¡Por Aquel quien
es el Señor del Trono en lo alto y de la tierra abajo! No pueden
interpretarse de ningún modo sino como pruebas que proclaman la
excelencia y perfección de su autor.
¡Oh Shaykh, oh tú que has sometido tu voluntad a Dios! Por
autosometimiento y unión perpetua con Dios se entiende que los hombres
deberían sumir su voluntad totalmente en la Voluntad de Dios, y
considerar sus deseos como la nada extrema al lado de su Propósito. Todo
lo que el Creador ordene observar a sus criaturas, diligentemente y con
el mayor regocijo y vehemencia, deben levantarse y cumplirlo. En ningún
caso deben permitir que su fantasía oscurezca su juicio, ni tampoco deben
considerar sus propias imaginaciones como la voz del Eterno. Hemos
revelado en la Oración del Ayuno: "Si tu Voluntad decretase que de tu
boca procedieran estas palabras, y fuesen dirigidas a ellos: 'Observa,
por amor a mi Belleza, el ayuno, oh pueblo, y no pongas ningún límite a
su duración juro por la majestad de tu gloria, que todos ellos lo
observarían fielmente, se abstendrían de violar tu ley y continuarían
haciéndolo hasta que entregaran sus almas a ti'". En esto consiste el
completo sometimiento de la voluntad de uno a la Voluntad de Dios.
Medítalo para que puedas beber las aguas de vida sempiterna que fluyen a
través de las palabras del Señor de toda la humanidad, y puedas
atestiguar que el Dios único y verdadero siempre ha sido
inmensurablemente exaltado sobre sus criaturas. Él, ciertamente, es el
Incomparable, el Perdurable, el Omnisciente, el Omnisapiente. La posición
del absoluto autosometimiento trasciende todas las demás posiciones y
siempre permanecerá exaltado sobre ellas.
Te incumbe consagrarte a la Voluntad de Dios. Todo lo que ha sido
revelado en sus Tablas no es más que un reflejo de su Voluntad. Tan
completa debe ser tu consagración, que toda huella de deseo mundano debe
ser lavada de tu corazón. Este es el significado de la verdadera unidad.
Implora a Dios que te habilite para permanecer firme en esta senda
y que te ayude a guiar a los pueblos del mundo hacia Aquel quien es el
manifiesto y soberano Gobernante, quien se ha revelado en un atavío
distinto, quien da palabra a un Mensaje divino y específico. Ésta es la
esencia de la fe y certeza. Aquellos que son los adoradores del ídolo que
han cincelado sus imaginaciones, y que lo llaman Realidad Interior, tales
hombres en verdad son contados entre los paganos. Esto lo ha testificado
el Todo Misericordioso en sus Tablas. Él, ciertamente es el Omnisciente,
el Omnisapiente.
CLXI. Apresta tus esfuerzos, que quizá puedas guiar a tu prójimo a
la ley de Dios, el Más Misericordioso. Tal acto, ciertamente, supera
todos los demás actos a la vista de Dios, el que posee todo, el Altísimo.
Tal debe ser tu constancia en la Causa de Dios, que ninguna cosa terrenal
tenga la fuerza de disuadirte de tu deber. Aunque las fuerzas de la
tierra se alíen contra ti, aunque todos los hombres disputen contigo,
debes permanecer inconmovible.
Sé irrestringido como el viento, al llevar el Mensaje de Aquel que
hizo romper el alba de la Guía Divina. Considera como el viento, fiel a
lo que Dios ha ordenado, sopla sobre todas las regiones de la tierra,
sean habitadas o desoladas. Ni la vista de desolación, ni las muestras de
prosperidad pueden causarle dolor ni agradarle. Sopla en todas
direcciones, como le ha sido ordenado por su Creador. Así debería ser el
que pretenda ser amante del Dios único y verdadero. Le incumbe fijar su
mirada en los fundamentos de su Fe y afanarse diligentemente por su
propagación. Deberá proclamar, enteramente por amor a Dios, su Mensaje, y
con ese mismo espíritu, aceptar cualquier respuesta que sus palabras
puedan evocar en quien le escucha. Aquel que acepte y crea, recibirá su
recompensa; y aquel que se aparte, no recibirá nada sino su propio
castigo.
En la víspera de nuestra partida de 'Iráq, hemos advertido a los
fieles que esperen la aparición de los Pájaros de la Oscuridad. No puede
haber duda alguna que el graznido del Cuervo será elevado en ciertas
tierras, como ha sido oído en años recientes. Cualquier cosa que suceda,
buscad refugio en el Dios único y verdadero, para que os escude de las
astucias del impostor.
Ciertamente digo: En esta poderosísima Revelación, todas las
Dispensaciones del pasado han alcanzado su más alta, su final
consumación. Así os aconseja vuestro Señor, el Omnisciente, el
Sapientísimo. La loanza a Dios, el Señor de todos los mundos.
El Todo Misericordioso ha conferido al hombre la facultad de visión
y le ha dotado con el poder del oído. Algunos la han descrito como el
"mundo menor", cuando en realidad, debería considerársele como el "mundo
mayor". Las potencialidades inherentes a la posición del hombre, la
medida plena de su destino en el mundo y la excelencia inherente de su
realidad, deben ser todas manifiestas en este Día prometido de Dios.
La Pluma del Altísimo, en todo tiempo y en todas condiciones, ha
recordado, con alegría y ternura, a sus amados, y les ha aconsejado
seguir su camino. Bienaventurado aquel a quien ni los cambios ni los
azares de este mundo han impedido reconocer la Aurora de la Unidad de
Dios, quien ha bebido, con resolución inquebrantable, y en nombre del que
Subsiste por sí mismo, el vino sellado de su Revelación. Tal hombre será
contado con los moradores del Paraíso, en el libro de Dios, el Señor de
todos los mundos.
CLXII. Toda alabanza sea a Dios quien ha adornado al mundo con un
ornamento, y lo ha ataviado con una vestidura, de la que no puede ser
despojado por ninguna fuerza terrenal, por muy poderosos que sean sus
batallones, por muy vasta que sea su riqueza, por muy profunda que sea su
influencia. Di: La esencia de toda fuerza es la de Dios, el Fin último y
más alto de toda la creación. La fuente de toda majestad es de Dios, el
Objeto de adoración de todo lo que está en los cielos y todo lo que está
en la tierra. Las fuerzas que tienen su origen en este mundo de polvo
son, por su misma naturaleza, indignas de consideración.
Di: Los manantiales que mantienen la vida de estas aves, no son de
este mundo. Su fuente está muy por encima del alcance y percepción de la
comprensión humana. ¿Quién hay que pueda apagar la luz que la nívea Mano
de Dios ha encendido? ¿Dónde se encuentra aquel que tenga la fuerza para
extinguir el fuego que ha sido encendido por el poder de tu Señor, el
Omnipotente, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Es la Mano del poder
divino que ha sofocado las llamadas de la disensión. Potente es Él para
hacer lo que le place. Él dice: Sé y es. Di: Los fieros ventarrones y
torbellinos del mundo y sus pueblos no podrán nunca sacudir el fundamento
sobre el cual está basada la rosácea estabilidad de mis escogidos.
¡Magnánimo Dios! ¿Qué pudo haber impulsado a esta gente a esclavizar y
aprisionar a los amados de Aquel quien es la Verdad Eterna?... Se
aproxima, sin embargo, el día en que los fieles contemplarán al Sol de la
justicia que brillará en su pleno esplendor desde la Aurora de gloria.
Así se informa el Señor de todo ser en ésta, su dolorosa Prisión.
CLXIII. ¡Miembros de la raza humana! Asíos firmemente a la Cuerda
que ningún hombre puede dividir. Esto, de veras, os aprovechará todos los
días de vuestra vida, pues su resistencia es de Dios, el Señor de todos
los mundos. Aferraos a la justicia y equidad, y apartaos de las
murmuraciones de los necios, aquellos que se han enajenado de Dios, que
han cubierto sus cabezas con el ornamento de los doctos, y han condenado
a muerte a Aquel quien es la Fuente de sabiduría. Mi nombre los ha
elevado a tan altos grados, y sin embargo, tan pronto como me hube
revelado a sus ojos, ellos, con manifiesta injusticia, pronunciaron la
sentencia de mi muerte. Así nuestra Pluma ha revelado la verdad, y sin
embargo, el pueblo está sumido en la negligencia.
Quienquiera que se aferre a la justicia, no puede en ninguna
circunstancia, transgredir los límites de la moderación. Discierne la
verdad en todas las cosas, por la guía de Aquel que todo lo ve. La
civilización, tan a menudo preconizada por los doctos representantes de
las artes y ciencias, traerá, si se le permite rebasar los límites de la
moderación, gran daño sobre los hombres. Así os advierte Aquel quien es
el Omnisciente. Si es llevada a exceso, la civilización resultará ser una
fuente de maldad tan prolífica como lo fue de bondad cuando era mantenida
dentro de las restricciones de la moderación. Medítalo, oh pueblo, y no
seas de aquellos que vagan dementes por el páramo del error. Se aproxima
el día en que su llama devorará las ciudades, en que la Lengua de
Grandeza proclamará: "¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Todo
Alabado!"
Todo lo demás está sujeto a este mismo principio de moderación. Da
gracias a tu Señor quien te ha recordado en esta maravillosa Tabla. Toda
alabanza sea a Dios, el Señor del glorioso trono.
Si algún hombre ponderase en su corazón lo que la Pluma del
Altísimo ha revelado y gustase su dulzura, ciertamente, se hallaría
vaciado y liberado de sus propios deseos, y sería enteramente servil a la
Voluntad del Todopoderoso. Feliz es el hombre que ha alcanzado tan
elevada posición y no se ha privado de tan munífica gracia.
En este Día, no podemos ni aprobar la conducta del temeroso que
trata de disimular su fe, ni ratificar el comportamiento del creyente
declarado que clamorosamente sostiene su lealtad a esta Causa. Ambos
deberían observar los dictados de la sabiduría y luchar diligentemente
por servir a los mejores intereses de la Fe.
Que cada hombre observe y medite sobre la conducta de este
Agraviado. Siempre, desde el alba de esta Revelación hasta el tiempo
presente, hemos rehusado tanto a ocultarnos de nuestros enemigos, como a
retraernos de la compañía de nuestros amigos. Aun envueltos con una
miríada de dolores y aflicciones, con poderosa confidencia hemos
emplazado a los pueblos de la tierra a la Aurora de Gloria. La Pluma del
Altísimo no está dispuesta a relatar, en conexión con esto, los males que
ha sufrido. Si se revelaran, sin duda sumirían en el dolor a los
favorecidos de entre los fieles, aquellos que verdaderamente sostienen la
unidad de Dios y están totalmente consagrados a su Causa. Él ciertamente,
habla la verdad y es el que Escucha Todo, el Omnisapiente. Nuestra vida,
en su mayor parte, ha sido gastada en medio de nuestros enemigos.
Atestigua cómo, en el presente, estamos viviendo en un nido de
serpientes.
Esta Tierra Santa ha sido mencionada y exaltada en todas las
sagradas Escrituras. En ella han aparecido los profetas de Dios y sus
elegidos. Éste es el desierto en el que han vagado todos los mensajeros
de Dios, desde el que fue elevado el grito: "Aquí estoy, aquí estoy, oh
mi Dios". Ésta es la Tierra prometida en que Aquel quien es la Revelación
de Dios fue destinado a ser manifiesto. Éste es el Valle del decreto
impenetrable de Dios, el lugar de nívea blancura, la Tierra de esplendor
inmarcesible. Todo lo que ha sucedido en este Día ha sido predicho en las
Escrituras de antaño. Sin embargo, estas mismas Escrituras condenan
unánimemente al pueblo que habita esta tierra. En un tiempo, ellos han
sido tildados como la "generación de víboras". Ved cómo este Agraviado,
ahora, en tanto que está rodeado por una "generación de víboras", llama y
emplaza a todos los hombres hacia Aquel quien es el Deseo Último del
mundo, la Cima y Aurora de Gloria. Feliz es el hombre que ha escuchado la
voz de Aquel quien es el Señor del Reino de la Prolación, y ¡ay! de los
negligentes, aquellos que se han desviado lejos de su verdad.
CLXIV. Sabe que todo oído atento, si se mantiene puro e impoluto,
debe, en todo momento y desde todas direcciones, escuchar la voz que
pronuncia estas santas palabras: "Ciertamente, somos de Dios, y a Él
volveremos". Los misterios de la muerte física del hombre y de su retorno
no han sido divulgados, y aún permanecen sin ser leídos. ¡Por la rectitud
de Dios! Si fuesen revelados, evocarían tal miedo y tristeza que algunos
perecerían, mientras que otros se llenarían tanto de alegría, que
ansiarían la muerte, e implorarían, con anhelo incesante, al Dios único y
verdadero -exaltada sea su gloria- que apresurase su fin.
La muerte ofrece a todo creyente seguro la copa que es, en verdad,
la vida. Confiere regocijo y es portadora de alegría. Concede el don de
la vida eterna.
En cuanto a aquellos que han gustado el fruto de la existencia
terrenal del hombre, que es reconocimiento del Dios único y verdadero,
exaltada sea su gloria, su vida venidera es tal que Nosotros no estamos
habilitados para describirla. El conocimiento de ella es únicamente de
Dios, el Señor de todos los mundos.
CLXV. Quienquiera que eleve la pretensión de una Revelación directa
de Dios antes de la expiración de un plazo de mil años, tal hombre es de
seguro un impostor mentiroso. Oramos a Dios para que Él benignamente le
ayude a retractarse y repudiar tal pretensión. Si se arrepintiere, Dios,
sin duda, le perdonará. Si, no obstante, persistiere en su error, Dios,
de seguro, enviará a uno que le tratará sin misericordia. ¡Terrible,
ciertamente, es Dios en su castigo! Quienquiera que interprete este verso
de otro modo que no sea su significado obvio, está privado del espíritu
de Dios y de su misericordia que envuelve a todas las cosas creadas.
Temed a Dios, y no sigáis vuestras ociosas fantasías. No, más bien,
seguid el mandato de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnisapiente.
GLOSARIO Y NOTAS
'Abdu'l-Azíz: El Sultán que decretó los tres destierros de
Bahá'u'lláh.
'Abdu'l-Bahá: El Sucesor designado por Bahá'u'lláh; Centro de su
Convenio (1844-1921).
'Abdu'lláh-i-Ubayy: Un opositor de Muhammad.
Abhá: Bahá significa "gloria". Abhá es su superlativo. Ambos son títulos
de Bahá'u'lláh y de su Reino.
Abú 'Amir: Un opositor de Muhammad.
Afnán: Lit. "vástagos". Denota a los parientes del Báb.
'Akká: San Juan de Acre, la ciudad fortaleza en Palestina a donde
fue desterrado Bahá'u'lláh en 1868.
'Alí: El primer Imán; primo y primer discípulo de Muhammad, casado con su
hija Fátimih. En pasaje CXLII, un seguidor de Bahá'u'lláh.
'Alí Muhammad: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz, Persia, el 20
de octubre de 1819, el "Punto del Bayán" y el "Báb" y precursor de
Bahá'u'lláh.
Annás: Gran sacerdote de los judíos y suegro de Caifás (Juan 18:13).
Antiguo de los Días: Un título de Dios, en la Biblia peculiar del
Libro de Daniel.
Aqdas: Kitáb-i-Aqdas, lit. "El Libro Más Sagrado". El Libro de Leyes
revelado por Bahá'u'lláh en 'Akká cerca del año 1873. (Pasajes: XXXVII,
LVI, LXX, LXXI, LXXII, XCVIII, CV, CLV, CLIX, CLXV.)
Ashraf: Siyyid Ashraf nacido en el Fortín de Zanján, durante el sitio
de éste. (Véase "Los Rompedores del Alba".)
Báb, El: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz Persia, el 20 de
octubre de 1819, "La Puerta", el Heraldo de la Fe Bahá'í (18191850).
Bábí: Seguidor del Báb.
Bahá: Un título dado a Bahá'u'lláh por el Báb. Significa "Gloria",
"Esplendor", "Luz".
Bahá'í: Seguidor de Bahá'u'lláh.
Bahá'u'lláh: Título de Mírzá Husayn-'Alí; el Fundador de la Fe
Bahá'í (1817-1892).
Balál: Un esclavo etíope, iletrado y despreciado, transformado en La
Meca por haber reconocido a Muhammad.
Bayán: Lit. "Exposición", "Prolación". La más grande obra
doctrinaria del Fundador de la Dispensación Bábí.
Caifás: Gran sacerdote y presidente de la corte que condenó a Jesús.
Carmelo, Monte: Uno de los lugares sagrados en la historia bahá'í donde
se hallan las tumbas del Báb y 'Abdu'l-Bahá y monumentos a otros miembros
de la familia de 'Abdu'l-Bahá.
Ciudad de la Certeza: Una condición de alto logro espiritual.
Dhabíh: Ishmael, famoso bahá'í, hermano de Mírzá Jání de Káshán
(véase "Los Rompedores del Alba"). Este título, que significa
"sacrificio", le fue dado por Bahá'u'lláh.
Dispensación: Período en que prevalece un sistema religioso.
Elíxir Divino: Símbolo del poder de la fe de conferir vida eterna al
hombre; vino de "elíxir", licor imaginario que prolongaría la vida humana
indefinidamente.
Gabriel: Se dice que es el más elevado de los ángeles, y que se cierne
sobre el trono de Dios y lo cubre con sus alas.
Husayn: El tercer Imán, el Mártir de Karbilá.
Imán 'Alí: El primer Imán, yerno del Profeta Muhammad.
Imanes (Imáms): Título de los doce sucesores Shí'ihs de Muhammad.
Isaías, Libro de: Véase, Isaías 2:10.
Islám: Lit. "Obediencia o sumisión a la Voluntad de Dios"; nombre
dado a la religión de Muhammad.
Javád: Hájí Siyyid Javád, uno de los primeros bábís, exaltado por el
Báb y más tarde por Bahá'u'lláh, a quien encontró en Baghdád.
Kaaba: Santuario que guarda la Piedra Negra en la Mezquita de La
Meca.
Ka'b-ibn-i-Ashraf: Enemigo implacable de Muhammad que trató de
matarle.
Kamál: Hájí Mírzá Kamál, famoso bábí de alta educación que encontró
a Bahá'u'lláh en Baghdád y reconoció su posición, antes de su
declaración. Deseaba contar a todos la nueva y fue enviado de vuelta a
Persia.
Karbilá: Ciudad en 'Iráq donde fue martirizado el Imán Husayn y donde
está enterrado. Es uno de los dos "santuarios supremos"; el otro es
Najaf.
Kawthar: Río en el Paraíso y fuente de todos los demás ríos.
Kitáb-i-Íqán: Lit. "El Libro de la Certeza". Obra doctrinaria de
preeminencia inigualada. Revelado por Bahá'u'lláh en 1862. (Pasajes:
XIII, XIX, XXII, XC, XCI, CXXV.)
Lámpara de Dios, La: Luz espiritual derramada por el Profeta de Dios.
Letras del Viviente: Los primeros 18 discípulos del Báb.
Manifestación: Uno que manifiesta las perfecciones y atributos de
Dios, el Mensajero de Dios.
Más Grande Nombre, Él: Un título de Bahá'u'lláh.
Meca, La: Ciudad en que nació Muhammad y donde Él se declaró su Misión.
Medina: Ciudad que cobijó a Muhammad y donde Él está enterrado; es
estimada en su santidad como segunda después de La Meca.
Mensajero Divino: Profeta de Dios, el Ser Todo Perfecto por quien se da
la Revelación.
Mesías Divino: El Rey y Libertador Divino esperado por los hebreos.
Mihdí: Título de la Manifestación esperada por el Islám.
Muhammad (Mahoma) Lit. "El Alabado". Fundador del Islam, nacido en La
Meca, según se dice, el año 570 después de Cristo.
Mustagháth: Lit. "Aquel que es invocado".
Nabíl-i-A'zam: El título bahá'í de Muhammad-i-Zarandí, devoto seguidor
del Báb y Bahá'u'lláh, autor de la narración histórica conocido como "Los
Rompedores del Alba".
Nadr-ibn-i-Hárith: Un opositor de Muhammad.
Nimrod: El persecutor de Abraham.
Párán: Cordillera de montañas al norte del Sinaí; palabra usada para
designar un lugar de revelación.
Pentateuco: Los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, atribuidos
a Moisés.
Prolación: Acción de proferir o pronunciar.
Qá'im: El prometido del Islám.
Qayyúmu'l-Asmá: Una de las obras principales del Báb.
Quintaesencia: Última y más alta esencia de algo.
Corán (Corán): El Libro revelado por Muhammad. Lit. "La Lectura".
Revelación: Descubrimiento que hace Dios a los hombres de algo que hasta
entonces Él tenía oculto a ellos.
Ridván: Custodio del Paraíso. Se usa para denotar el Paraíso mismo.
Sadratu'l-Muntahá: Nombre de un árbol plantado al final dé un camino
para servir de guía; símbolo de una Manifestación de Dios.
Salmán, o Shaykh Salmán: Nacido en el sur de Persia; un iletrado, se
convirtió en uno de los más amados y más devotos discípulos del
Bahá'u'lláh, quien le confió muchas importantes y peligrosas misiones.
Salsabíl: Una fuente del Paraíso.
Sello de los Profetas: Un título de Muhammad que se refiere al cierre
del Ciclo Profético.
Sháh: Nasiri'd-Dín Sháh de Persia.
Shaykh: Se refiere a Shaykh Salmán.
Shí'ih: "Partido" (de 'Alí). Rama musulmana que se distingue por su
creencia en los doce Imanes de la era mahometana.
Shoghi Effendi: Nieto de 'Abdu'l-Bahá y Guardián de la Fe Bahá'í (1896-
1957).
Sinaí: Montaña donde Dios dio las tablas de la Ley a Moisés; a
veces, emblema del corazón humano que es el lugar del descenso de Dios.
Sión: Loma en Jerusalén, sitio de la residencia real de David y sus
sucesores.
Sol de Muhammad: Símbolo del Profeta como iluminador del mundo.
Sultán: Sultán 'Abdu'l-'Azíz de Turquía.
Sunní: La mayor y más poderosa de las dos grandes sectas del Islám;
representada por el la Fe.
Súriy-i-Ra'ís: Epístola de Bahá'u'lláh revelada en Adrianópolis;
dirigido a 'Alí Pashá el Gran Visir de Turquía.
Tá, Tierra de: Tihrán, denotada por su letra inicial.
Tabla a Ra'ís: Súriy-i-Ra'ís.
Tabla Guardada: Significa el conocimiento de Dios y de su
Manifestación.
Talismán: Objeto encantado que atraía la fuerza del cielo para proteger
a su portador. Símbolo del hombre protegido por la fuerza de Dios.
Tihrán (Teherán): Lugar de nacimiento de Bahá'u'lláh (el 12 de noviembre
de 1817) y capital de Irán (Persia).
Tora: Libro de la Ley de los judíos.
Zá, Tierra de: Zanján, derrotado por su letra inicial.
Zanján: Capital del distrito de Khamsih y escenario del martirio de
cerca de 1.800 bahá'ís.
Zarza Ardiente: Simboliza la presencia de Dios en el corazón de Moisés.
Véase: Exod. III:2.
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Pasajes do los Escritos de Bahá'u'lláh
Bahá'u'lláh
n.d.
Versión castellana basada en la traducción autorizada al inglés de SHOGHI
EFFENDI
Título original en inglés: Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh
I. ¡Loado y glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Cómo puedo yo
hacer mención de ti, si estoy seguro de que ninguna lengua, por muy
profunda que sea su sabiduría, puede magnificar debidamente tu nombre, ni
el ave del corazón humano, por grande que sea su anhelo, jamás podrá
esperar ascender al cielo de tu majestad y conocimiento.
Si te describo, oh mi Dios, como Aquel que Todo lo Percibe, me veo
compelido a admitir que aquellos que son las más elevadas
Personificaciones de la percepción, han sido creados por virtud de tu
mandato. Y si te alabo como Aquel quien es el Omnisapiente, me veo
igualmente forzado a reconocer que los Manantiales de sabiduría han sido
generados ellos mismos por la acción de tu Voluntad. Y si te ensalzo como
el Incomparable, pronto descubro que aquellos que son la más íntima
esencia de unidad, han sido enviados por ti y no son más que las
demostraciones de tu obra. Y si te aclamo como el Conocedor de todas las
cosas, debo confesar que aquellos que son la Quintaesencia del
conocimiento son sólo creación e instrumentos de tu Propósito.
Exaltado, inmensamente exaltado, eres Tú, por encima de los
esfuerzos del hombre mortal para desentrañar tu misterio, describir tu
gloria o aun insinuar la naturaleza de tu Esencia. Por tanto, por mucho
que logren tales esfuerzos, jamás podrán tener la esperanza de trascender
las limitaciones impuestas sobre tus criaturas, ya que están animados por
tu mandato y son engendrados por tu inventiva. Los sentimientos más
elevados que el más santo de los santos pueda expresar en tu alabanza, y
la más profunda sabiduría que el más erudito de los hombres pueda
proferir en su esfuerzo por comprender tu naturaleza, todos giran
alrededor de aquel Centro que está completamente subordinado a tu
Soberanía, que adora tu Belleza y es propulsado por los movimientos de tu
Pluma.
¡No! ¡Prohíbelo, oh mi Dios! que yo haya pronunciado palabras tales
que necesariamente impliquen la existencia de cualquier relación directa
entre la Pluma de tu Revelación y la esencia de todas las cosas creadas.
¡Lejos, muy lejos están Aquellos que tienen conexión contigo, la
concepción de tal relación! Toda comparación o descripción es incapaz de
hacer justicia al Árbol de tu Revelación, y todos los caminos hacia la
comprensión de la Manifestación de ti mismo y la Aurora de tu Belleza,
están cerrados.
¡Lejos, muy lejos de tu gloria está lo que hombres mortales puedan
afirmar de ti, o atribuirte, o la alabanza con que puedan glorificarte!
Cualquier deber que Tú hayas prescrito a tus siervos de ensalzar al
máximo tu majestad y gloria, es sólo una muestra de tu gracia hacia
ellos, para que puedan ascender al grado conferido a su propio ser
interior, el del conocimiento de sí mismo.
Nadie que no seas Tú ha podido, en ningún momento, sondear tu misterio o
ensalzar dignamente tu grandeza. Inescrutable, y muy por encima de la
alabanza de los hombres, permanecerás Tú eternamente. No existe otro Dios
más que Tú, el Inaccesible, el Omnipotente, el Omnisciente, el
Sacratísimo.
II. El principio de todas las cosas es el conocimiento de Dios, y
el fin de todas las cosas, la observancia estricta de todo lo que ha sido
enviado desde el empíreo de la Voluntad Divina, que abarca todo lo que
está en los cielos y en la tierra.
III. La Revelación que desde tiempo inmemorial ha sido aclamada
como el Propósito y Promesa de todos los profetas de Dios y como el más
caro deseo de sus mensajeros, ha sido ahora manifestada a los hombres por
virtud de la penetrante Voluntad del Todopoderoso y de su irresistible
mandato. El advenimiento de tal Revelación ha sido anunciado en todas las
Sagradas Escrituras. Contemplad cómo, a pesar de dicho anuncio, la
humanidad se ha desviado de su sendero y se ha apartado de su gloria.
Di: ¡Oh vosotros amantes del Dios único y verdadero! Esforzaos para
que, en verdad, le reconozcáis, y conozcáis y observéis dignamente sus
preceptos. Ésta es una Revelación bajo la cual, si un hombre derramare
por ella una gota de sangre, miríadas de océanos serán su recompensa.
Estad alertas, oh amigos, no sea que, por incumplimiento, perdáis tan
inestimable beneficio o despreciéis su trascendente rango. Considerad la
multitud de vidas que han sido, y aún están siendo, sacrificadas, en un
mundo engañado por un mero fantasma concebido por la vana imaginación de
sus pueblos. Dad gracias a Dios, ya que habéis alcanzado el deseo de
vuestros corazones y habéis sido unidos a Aquel quien es el Prometido de
todas las naciones. Proteged, con la ayuda del Dios único y verdadero,
exaltada sea su gloria, la integridad de la posición que habéis logrado y
aferraos a aquello que promueva su Causa. Él, en verdad, os ordena
aquello que es justo y que conduce a la elevación de la posición del
hombre. Glorificado sea el Todo Misericordioso, el revelador de esta
maravillosa Tabla.
IV. Este es el día en que los más excelentes favores de Dios han
sido derramados sobre los hombres, Día en que su poderosísima gracia ha
sido infundida en todas las cosas creadas. Incumbe a todos los pueblos
del mundo reconciliar sus diferencias y, con perfecta unidad y paz, morar
bajo la sombra del Árbol de su cuidado y amorosa bondad. Les incumbe
aferrarse a todo aquello que, en este Día, conduzca a la exaltación de su
posición y la promoción de sus mejores intereses. Dichosos aquellos a
quienes la gloriosísima Pluma se sintió inclinada a recordar y benditos
aquellos hombres cuyos nombres, por virtud de nuestro inescrutable
decreto, hemos preferido ocultar.
Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que todos los
hombres sean asistidos por gracia a cumplir aquello que sea aceptable a
nuestra vista. Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo será
desplegado en su lugar. De cierto, vuestro Señor habla la verdad y es el
Conocedor de cosas no vistas.
V. Éste es el Día en que el Océano de la misericordia de Dios ha
sido manifestado a los hombres, Día en que el Sol de su amorosa bondad ha
derramado su resplandor sobre ellos, Día en que las nubes de su generoso
favor han dado sombra a toda la humanidad. Éste es el tiempo para alentar
y refrescar al deprimido por medio de las vivificantes brisas de amor y
fraternidad, y por las vivientes aguas de amistad y caridad.
Aquellos que son los amados de Dios, doquiera se reúnan y a
quienquiera encuentren, deben mostrar, en su actitud hacia Dios, y en la
forma en que celebran su alabanza y gloria, tal humildad y sumisión, que
cada átomo de polvo bajo sus pies pueda atestiguar la profundidad de su
devoción. La conversación de estas almas santas debe estar dotada con
poder tal que estos mismos átomos se sientan estremecidos por su
influencia. Deben comportarse en tal forma que la tierra sobre la cual
caminan nunca pueda dirigirles palabras como éstas: "Yo debo ser
preferida antes que vosotros. Observad con qué paciencia sobrellevo la
carga que el labrador me pone encima. Yo soy el instrumento que imparte
continuamente a todos los seres las bendiciones que Aquel quien es la
Fuente de toda gracia, me ha confiado. No obstante el honor que me ha
sido conferido y las innumerables pruebas de mi riqueza, riqueza que
satisface las necesidades de toda la creación, mirad cuán grande es mi
humildad, atestiguad con cuanta sumisión permito ser hollada por los pies
de los hombres..."
Mostrad paciencia, benevolencia y amor los unos por los otros. Si
alguno de entre vosotros no pudiera captar cierta verdad o estuviera
haciendo esfuerzos para comprenderla, mostrad en vuestra conversación con
él un espíritu de suma bondad y benevolencia. Ayudadle a ver y reconocer
la verdad, sin considerarse en lo más mínimo superior a él ni poseedor de
mayores dotes.
Todo el deber del hombre en este Día es alcanzar aquella parte del
torrente de la gracia que Dios derrama para él. Por tanto, que ninguno
considere si el receptáculo es grande o pequeño. La porción de algunos
puede caber en la palma de una mano, la porción de otros pudiera llenar
una taza y la de otros alcanzar la medida de un galón.
Cada cual en este Día debería buscar lo que mejor promueva la Causa
de Dios. ¡Aquel quien es la Eterna Verdad es mi testigo! No hay nada en
este Día que pueda hacer más daño a mi Causa que la disensión y la
contienda, las disputas, el alejamiento y la apatía entre los amados de
Dios. Huid de ellos, mediante el poder de Dios y su soberana ayuda y
esforzaos para unir los corazones de los hombres en su Nombre, el
Unificador, el Omnipotente, el Omnisapiente.
Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que saboreéis obras
tales como las que son realizadas en su sendero y participéis de la
dulzura de humildad y sumisión tales como las que muestran por amor a Él.
Olvidaos de vosotros mismos y volved vuestros ojos hacia vuestro vecino.
Dedicad vuestras energías a todo aquello que promueva la educación de los
hombres. Nada es, ni jamás podrá ser, ocultado a Dios. Si camináis en su
sendero, sus incalculables e imperecederas bendiciones lloverán sobre
vosotros. Ésta es la luminosa Tabla cuyos versos han brotado de la
vibrante Pluma de Aquel quien es el Señor de todos mundos. Meditad sobre
ella en vuestros corazones y sed de los que observan sus preceptos.
VI. Observad cómo los diversos pueblos y naciones de la tierra han
estado esperando el advenimiento del Prometido. Tan pronto como Aquel
quien es el Sol de la Verdad se manifestó, he aquí, que todos se
apartaron de Él, excepto aquellos a quienes Dios quiso guiar. No nos
atrevemos a levantar, en este Día, el velo que oculta la exaltada
posición que cada creyente verdadero puede alcanzar, por cuanto el júbilo
que tal revelación provocaría bien pudiera ser causa de que algunos
sufrieran un desvanecimiento y murieran.
Aquel quien es el Corazón y Centro del Bayán ha escrito: "El germen
que contiene en sí las potencialidades de la Revelación que ha de venir
posee una potencia superior a las fuerzas combinadas de todos los que me
siguen." Y, en otra parte, Él dice: "De todos los tributos que he rendido
a Aquel que vendrá después de mí, el más grande es éste, mi confesión
escrita, que ninguna palabra mía puede describirle en forma adecuada,
como tampoco puede referencia alguna a Él mi Libro, el Bayán, hacer
justicia a su Causa."
Quienquiera haya buscado en las profundidades de los océanos que
yacen ocultos en estas exaltadas palabras y haya sondeado su significado,
se puede decir que ha descubierto un destello de la gloria inefable con
que ha sido dotada esta poderosísima, sublime y santísima Revelación. De
la excelencia de tan grande Revelación, bien puede imaginarse el honor
con que han de ser investidos sus fieles seguidores. ¡Por la rectitud del
Dios único y verdadero! Incluso el aliento de estas almas posee mayor
riqueza que todos los tesoros de la tierra. Dichoso el hombre que la ha
alcanzado y ¡ay! de los negligentes.
VII. En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede
contemplar el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha
sido proclamado y la Luz de su semblante se ha levantado sobre los
hombres. Incumbe a todos borrar de la tablilla de su corazón la huella de
toda palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos
de su Revelación, las pruebas de su Misión y las señales de su Gloria.
¡Grande, en verdad, es este Día! Las alusiones que se hacen a Él en
todas las sagradas Escrituras como el Día de Dios atestiguan su grandeza.
El alma de cada profeta de Dios, de cada mensajero divino, ha añorado
este maravilloso Día. Asimismo, todos los pueblos de la tierra han
ansiado llegar a él. Sin embargo, en cuanto se manifestó el Sol de su
Revelación en el cielo de la Voluntad de Dios, todos, excepto aquellos a
quienes el Todopoderoso quiso guiar, se mostraron confundidos y
negligentes.
¡Oh tú que me has recordado! Un agraviante velo ha separado a los
pueblos de la tierra de su gloria y ha impedido que escuchen su llamado.
Conceda Dios que la luz de la unidad envuelva a toda la tierra y que el
sello "El Reino es de Dios", sea estampado en la frente de todos sus
pueblos.
VIII. ¡Por la rectitud de Dios! Estos son los días en los cuales Él
ha puesto a prueba los corazones de todos sus mensajeros y profetas y,
más allá de ellos, a quienes montan guardia sobre su sagrado e inviolable
Santuario, los moradores del Pabellón celestial y los habitantes del
Tabernáculo de Gloria. ¡Cuán severa será, entonces, la prueba a que se
verán sometidos aquellos que conciben socios de Dios!
IX. ¡Oh Husayn! Considera cuán ansiosos estaban ciertos pueblos y
naciones de que regresara el Imán Husayn, cuya venida después de la
llegada del Qá'im, ha sido profetizada en días pasados, por los elegidos
de Dios, exaltada sea su gloria. Aún más, estas almas santas han
anunciado que cuando se manifieste Aquel quien es la Aurora de la gracia
múltiple de Dios, todos los profetas y mensajeros, incluso el Qá'im, se
reunirán bajo la sombra del Sagrado Estandarte que el Prometido
enarbolará. Esa hora ya ha llegado. El mundo está iluminado con la gloria
refulgente de su semblante. ¡Sin embargo, observa cuán lejos se han
extraviado los pueblos de su sendero! Ninguno ha creído en Él con
excepción de aquellos quienes, mediante el poder del Señor de los
Nombres, han hecho añicos los ídolos de sus vanas imaginaciones y deseos
corruptos y han entrado en la ciudad de la certeza. En este Día y en su
Nombre, el que Subsiste por sí mismo, el sello del Vino escogido de su
Revelación ha sido roto. Se está derramando su gracia sobre los hombres.
Llena tu copa y bebe en su Nombre, el Santísimo, el Más Alabado.
X. El tiempo preordinado para los pueblos y naciones de la tierra
ya ha llegado. Las promesas de Dios, según están registradas en las
sagradas Escrituras, han sido cumplidas. Desde Sión ha salido la Ley de
Dios y Jerusalén y sus montañas y campos están llenos de la gloria de su
Revelación. Feliz el hombre que pondera en su corazón aquello que ha sido
revelado en los Libros de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que
Subsiste por sí mismo. Meditad sobre esto, oh amados de Dios, y permitid
que vuestros oídos estén atentos a su Palabra, para que os sea posible,
por su gracia y misericordia, beber cuanto podáis de las cristalinas
aguas de la constancia y ser en su Causa firmes e inamovibles como la
montaña.
En el Libro de Isaías está escrito: "Entra en la roca y ocúltate en
el polvo, por temor al Señor y por la gloria de su majestad". Ningún
hombre que medite sobre este verso puede dejar de reconocer la grandeza
de esta Causa, o dudar del exaltado carácter de este Día: el Día de Dios
mismo. Este versículo es seguido por las palabras: "Y solamente el Señor
será exaltado en ese Día". Este es el Día que la Pluma del Altísimo ha
glorificado en todas las sagradas Escrituras. No hay en ellas versículo
alguno que no declare la gloria de su santo Nombre y no hay Libro que no
atestigüe la sublimidad de este exaltadísimo tema. Si mencionáramos todo
lo que ha sido revelado en estos Libros celestiales y santas Escrituras
concerniente a esta Revelación, esta Tabla llegaría a tener dimensiones
inconmensurables. Incumbe a cada ser humano en este Día, poner toda su
confianza en las múltiples generosidades de Dios y levantarse para
diseminar, con suma sabiduría, las verdades de su Causa. Entonces, y sólo
entonces, toda la tierra será envuelta por la luz matinal de su
Revelación.
XI. Toda gloria sea para este Día, Día en que las fragancias de
misericordia se han esparcido sobre todas las cosas creadas; Día tan
bendito, que las edades y siglos del pasado jamás podrán rivalizarlo; Día
en que el semblante del Antiguo de los Días se ha vuelto hacia su santa
sede. Por tanto, las voces de todas las cosas creadas, y más allá de
éstas, aquellas del Concurso en lo alto, se oyeron exclamar: "Apresúrate,
oh Carmelo, porque, ve, la luz del semblante de Dios, el Soberano del
Reino de los Nombres y Modelador de los cielos, se ha levantado sobre
ti".
Sobrecogido por efluvios de alegría, levantando su voz, exclamó:
"¡Que mi vida sea sacrificada por ti! Ya que Tú has fijado tu mirada
sobre mí, me has conferido tu munificencia y has dirigido tus pasos hacia
mí. La separación de ti, oh Fuente de vida eterna, casi me ha consumido y
mi lejanía de tu presencia ha devorado mi alma. Toda alabanza sea para ti
por haberme permitido escuchar tu llamado, por haberme honrado con tus
pasos y por haber revivido mi alma con la vivificante fragancia de tu Día
y la estremecedora voz de tu Pluma, voz que Tú ordenaste fuera tu toque
de clarín entre tu pueblo. Y cuando sonó la hora en que debía
manifestarse tu irresistible Fe, exhalaste a tu Pluma un soplo de tu
espíritu y he aquí que toda la creación fue sacudida hasta sus mismos
cimientos, descubriendo ante la humanidad aquellos misterios que yacían
ocultos en los tesoros de Aquel quien es el Poseedor de todas las cosas
creadas".
En cuanto se oyó su voz en ese exaltadísimo Lugar, Nosotros
respondimos: "Da gracias a tu Señor, oh Carmelo. El fuego de tu
separación de mí te consumía rápidamente cuando el océano de mi presencia
se levantó ante tu rostro, alegrando tus ojos y los de toda la creación y
llenando de gozo todas las cosas visibles e invisibles. Regocíjate,
porque Dios ha establecido su trono sobre ti en este Día, te ha hecho el
punto del amanecer de sus signos y la aurora de las demostraciones de su
Revelación. Dichoso aquel que te circunde, proclame la revelación de tu
gloria y relate aquello que la munificencia del Señor tu Dios ha
derramado sobre ti. Toma el Cáliz de la Inmortalidad en el nombre de tu
Señor, el Todo Glorioso, y da gracias a Él, ya que, como señal de su
misericordia hacia ti, ha transformado tu tristeza en alegría y ha
cambiado tu pena en dichosa felicidad. Él, en verdad, ama el sitio
designado la sede de su trono, que sus pies han pisado, que ha sido
honrado por su presencia, desde donde Él proclamó su llamado y sobre el
cual derramó sus lágrimas.
"Llama a Sión, oh Carmelo, y anuncia las felices nuevas: ¡Él que
estaba oculto a los ojos mortales ha venido! Su soberanía que todo lo
subyuga está manifiesta; su esplendor que todo lo abarca se ha revelado.
Está alerta, no sea que vaciles o te detengas. Apresúrate y circunda la
Ciudad de Dios que ha descendido del cielo, la Kaaba celestial a cuyo
derredor han circundado en adoración los favorecidos de Dios, los puros
de corazón y la compañía de los más excelsos ángeles. ¡Oh! cuánto ansío
anunciar a cada lugar de la superficie de la tierra y llevar a cada una
de sus ciudades las buenas nuevas de esta Revelación, a la cual ha sido
atraído el corazón del Sinaí y en cuyo nombre la Zarza Ardiente está
proclamando: 'Los reinos del cielo y de la tierra pertenecen a Dios, el
Señor de Señores'. En verdad, este es el Día en que tanto la tierra como
el mar se regocijan ante este anuncio, Día para el cual han sido
preservadas aquellas cosas que Dios, gracias a una generosidad más allá
de la comprensión de mente o corazón mortales, ha destinado para ser
reveladas. Dentro de poco Dios hará navegar su Arca sobre ti y
manifestará al pueblo de Bahá que ha sido mencionada en el Libro de los
Nombres."
Santificado sea el Señor de toda la humanidad, ante la mención de
cuyo nombre todos los átomos de la tierra han vibrado, y la Lengua de
Grandeza ha sido impulsada a exponer aquello que estaba guardado en su
conocimiento y yacía oculto en el tesoro de su poder. Él en verdad,
mediante la potencia de su nombre, el Poderoso, el Omnipotente, el
Altísimo, es el soberano de todo lo que hay en los cielos y todo lo que
hay sobre la tierra.
XII. Levantaos, oh pueblo, anticipándoos a los días de la justicia
divina, porque la hora prometida ha llegado. Estad alerta, no sea que no
comprendáis su importancia y seáis contados entre los descarriados.
XIII. Considera el pasado. Cuántos hombres, elevados y humildes,
han esperado ansiosamente, en toda época, el advenimiento de las
manifestaciones de Dios en la santificada persona de sus elegidos.
Cuántas veces han esperado su venida; con qué frecuencia han suplicado
para que sople la brisa de la misericordia divina y aparezca la Belleza
prometida desde detrás del velo del encubrimiento, y sea revelada a todo
el mundo. Y siempre que se abrieron las puertas de gracia, y las nubes de
munificencia divina se vertieron sobre la humanidad y la luz del
Invisible brilló sobre el horizonte de poder celestial, todos ellos le
negaron y se apartaron de su rostro, el rostro de Dios mismo ....
Reflexiona: ¿Cuál pudo haber sido el motivo de tales hechos? ¿Qué
pudo haber inducido a semejante comportamiento para con los Reveladores
de la belleza del Todo Glorioso? Aquello que en días pasados fue la causa
del rechazo y oposición de esos hombres, ahora ha ocasionado la
perversidad de la gente de esta época. Sostener que el testimonio de la
Providencia era incompleto y que por eso ha sido la causa del rechazo de
los hombres, no es sino blasfemia evidente. ¡Cuán lejos está de la gracia
del Todo Munífico, de su amorosa providencia y tierna misericordia,
elegir a un alma de entre todos los hombres para que guíe a sus
criaturas, y luego, por una parte, privarle de la medida plena de su
testimonio divino, y por otra, infligir severo castigo a su pueblo por
haberse apartado de su elegido! Es más, las múltiples generosidades del
Señor de todos los seres han rodeado, en todo tiempo, mediante las
manifestaciones de su divina Esencia, a la tierra y a todos los que viven
en ella. Ni por un momento ha sido retenida su gracia, ni tampoco las
lluvias de su amorosa bondad han dejado de verterse sobre la humanidad.
Por consiguiente, semejante comportamiento no puede atribuirse sino a la
estrechez de mente de aquellas almas que vagan en el valle de la
arrogancia y orgullo, que están perdidas en el desierto del alejamiento,
que caminan tras sus vanas fantasías y siguen las órdenes de los jefes de
su fe. Su interés principal es la mera oposición, y su único deseo es
desconocer la verdad. Para todo observador perspicaz es evidente y
manifiesto que si en los días de cada una de las manifestaciones del Sol
de la Verdad estos hombres hubiesen santificado sus ojos, sus oídos y sus
corazones de todo lo que hubieran visto, oído y sentido, de seguro no se
habrían privado de ver la belleza de Dios, ni se habrían extraviado lejos
de los aposentos de gloria. Pero pesaron el testimonio de Dios con la
medida de su propio conocimiento, tomado de las enseñanzas de los jefes
de su fe, y al encontrarlo en desacuerdo con su limitado entendimiento,
se levantaron a perpetrar tan indignos actos ....
¡Considera a Moisés! Armado con la vara del dominio celestial,
adornado con la blanca mano del conocimiento divino, procedente del Paran
del amor de Dios, y empuñando la serpiente del poder y majestad eterna,
brilló sobre el mundo desde el Sinaí de la luz. Llamó a todos los pueblos
y razas de la tierra al reino de la eternidad, y les invitó a participar
del fruto del árbol de la fidelidad. Seguramente conoces la feroz
oposición del Faraón y su pueblo, y de las piedras de ociosa fantasía que
las manos de los infieles lanzaron a ese Árbol bendito. Tanto es así, que
finalmente el Faraón y su pueblo se levantaron, haciendo esfuerzos
extremos para extinguir, con las aguas de la falsedad y negación, el
fuego de ese Árbol sagrado, olvidando la verdad de que ningún agua
terrenal puede apagar la llama de la sabiduría divina, ni pueden ráfagas
mortales extinguir la lámpara del dominio eterno. Más aún, semejante agua
no puede sino intensificar el ardor de la llama, y tales ráfagas no
pueden sino asegurar la conservación de la lámpara; si observaras con el
ojo del discernimiento y caminaras por el camino de la santa voluntad y
complacencia de Dios ....
Y cuando terminaron los días de Moisés, y la luz de Jesús,
brillando desde la aurora del Espíritu, envolvió al mundo, todo el pueblo
de Israel se levantó en oposición contra Él. Reclamaban que Aquel cuyo
advenimiento había predicho la Biblia, debía necesariamente promulgar y
cumplir las leyes de Moisés, en tanto que este joven nazareno, quien se
atribuía la posición del Mesías divino, había anulado la ley del divorcio
y del sábado: las más importantes de todas las leyes de Moisés. Y además,
¿qué decir de las señales de la Manifestación que había de venir? ¡Este
pueblo de Israel, aún, hasta el día de hoy, espera a la Manifestación
predicha por la Biblia! ¡Cuántas Manifestaciones de Santidad, cuántos
Reveladores de la luz sempiterna, han aparecido desde el tiempo de
Moisés, y, sin embargo, Israel, envuelto en los más densos velos de
fantasía satánica y falsas imaginaciones, aún espera que el ídolo creado
por él mismo aparecerá con los signos que él ha concebido! Así Dios les
ha castigado por sus pecados, ha extinguido en ellos el espíritu de fe, y
les ha atormentado con las llamas del fuego del infierno. Y esto sólo a
causa de que Israel rehusó comprender el significado de aquellas palabras
que fueron reveladas en la Biblia referente a los signos de la próxima
Revelación. Como jamás comprendió su verdadera significación y
aparentemente tales acontecimientos nunca ocurrieron, permaneció privado
de reconocer la belleza de Jesús y de ver la faz de Dios. ¡Y aún esperan
su venida! Desde tiempo inmemorial hasta el presente, todas las razas y
pueblos de la tierra se han aferrado a semejantes fantasías y
pensamientos indignos, privándose así de las claras aguas que fluyen de
las fuentes de pureza y santidad....
Para quienes están dotados de entendimiento, es claro y manifiesto
que cuando el fuego del amor de Jesús consumió los velos de las
limitaciones de los judíos, y su autoridad se hizo evidente y fue puesta
parcialmente en vigor, Él, el Revelador de la Belleza invisible, al
dirigirse un día a sus discípulos, se refirió a su muerte, y, encendiendo
en sus corazones el fuego de la aflicción, les dijo: "Yo me voy y vengo
otra vez a vosotros." Y en otra parte Él dijo: "Yo me voy y vendrá otro,
quien os dirá todo lo que no os he dicho, y cumplirá todo lo que he
hablado." Ambos dichos tienen un mismo significado, si consideras a las
manifestaciones de la Unidad de Dios con percepción divina.
Todo observador perspicaz reconocerá que en la dispensación del
Corán, fueron confirmados tanto el Libro como la Causa de Jesús. Y en
cuanto a los nombres, Muhammad mismo declaró: "Yo soy Jesús". Él
reconoció la verdad de las señales, profecías y palabras de Jesús, y
atestiguó que todas eran de Dios. En este sentido, ni la persona de
Jesús, ni sus escritos han diferido en los de Muhammad y de su Libro
sagrado, por cuanto ambos han abogado por la Causa de Dios, han
pronunciado su alabanza y revelado sus mandamientos. Así, Jesús mismo
declaró: "Me voy y vengo otra vez a vosotros." Considera el sol. Si
dijera: "Soy el sol de ayer", hablaría la verdad. Y si pretendiese ser
otro sol, tomando en cuenta la secuencia del tiempo, diría también la
verdad. Asimismo, Si se dijera que todos los días no son sino uno y el
mismo, sería correcto y verdadero. Y si se dijera respecto de nombres
particulares y designaciones, que difieren, esto también sería verdadero.
Pues, si bien son los mismos, se reconoce en cada uno una designación
distinta, un atributo específico, un carácter particular. Conforme a
esto, comprende la distinción, variedad y unidad características de las
diversas Manifestaciones de santidad, para que puedas entender las
alusiones hechas por el Creador de todos los nombres y atributos, a los
misterios de la distinción y unidad, y descubrir la respuesta a tu
pregunta acerca de por qué la Eterna Belleza, varias veces, se ha llamado
con nombres y títulos diferentes....
Cuando el Invisible, el Eterno, la Esencia divina, hizo que saliera
el Sol de Muhammad en el horizonte del conocimiento, entre los reparos
que pusieron contra Él los teólogos judíos estaba que después de Moisés
ningún profeta sería enviado por Dios. Ciertamente, se ha hecho mención
en las escrituras a un Ser que debía necesariamente manifestarse, quien
promovería la Fe de Moisés y fomentaría los intereses de su pueblo, de
modo que la Ley de la Dispensación de Moisés abarcase a toda la tierra.
Así se ha referido en su Libro el Rey de gloria sempiterna a las palabras
pronunciadas por esos vagabundos del valle del alejamiento y error:
"Dicen los judíos, 'La mano de Dios está encadenada'. Encadenadas estén
sus propias manos; y fueron maldecidos por lo que dijeron. Antes
¡extendidas están sus dos manos!" "La mano de Dios está por encima de sus
manos." Aunque de diversa manera han relatado los comentaristas del Corán
las circunstancias que rodearon la revelación de este versículo, con todo
debieras esforzarte por comprender su propósito. Él dice: ¡Cuán falso es
lo que los judíos han imaginado! ¿Cómo puede la mano de Aquel quien es el
Rey en verdad, quien hizo que se revelara el semblante de Moisés y le
confirió el manto de profeta; cómo puede estar encadenada y trabada con
grillos la mano de semejante Ser? ¿Cómo puede imaginársele incapaz para
enviar a otros mensajeros después de Moisés? ¡Mira lo absurdo de su
afirmación; cuán lejos se han apartado del sendero del conocimiento y la
comprensión! Observa cómo también en este día, toda esta gente se ha
ocupado con tan absurdos disparates. ¡Durante más de mil años han estado
recitando este versículo y censurando, sin saberlo, a los judíos,
ignorando totalmente que ellos mismos, abierta y secretamente, expresan
los sentimientos y creencia del pueblo judío! Seguramente estás informado
de su vana aseveración que toda Revelación ha terminado, que se han
cerrado las puertas de la misericordia divina, que de las auroras de
santidad eterna no saldrá de nuevo el sol, que para siempre se ha calmado
el Océano de la munificencia sempiterna, que los mensajeros de Dios han
cesado de aparecer desde el Tabernáculo de antigua gloria. Tal es el
grado de comprensión de esta gente mezquina y despreciable. Esta gente ha
imaginado que el flujo de la gracia de Dios, que todo lo abarca, y sus
abundantes favores, cuya interrupción ninguna mente puede contemplar, se
ha detenido. De todos lados se han levantado con tiranía, y han hecho los
mayores esfuerzos para apagar con las amargas aguas de su vana fantasía
la llama de la Zarza Ardiente de Dios, olvidando que el globo del poder
protegerá dentro de su poderosa fortaleza a la Lámpara de Dios ....
Observa cómo la soberanía de Muhammad, el Mensajero de Dios, es
evidente y está manifiesta, entre el pueblo. Tú bien sabes lo que
aconteció a su Fe en los primeros días de su dispensación. ¡ Cuán
dolorosos sufrimientos causó la mano de los infieles y errados, los
sacerdotes de esa época y sus socios, a esa Esencia espiritual, a ese muy
puro y santo Ser! ¡Cuán abundantes las zarzas y espinas que esparcieron
sobre su camino! Es evidente que esa miserable generación, en su malvada
y satánica fantasía, consideró todo daño a ese Ser inmortal como medio
para alcanzar felicidad perdurable, por cuanto los sacerdotes reconocidos
de esa época, como 'Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú 'Ámir, el ermitaño, Ka'b-ibn-
i-Ashraf, y Nadr-ibn-i-Hárith, le trataron todos como impostor y le
declararon demente y calumniado. Tan dolorosas acusaciones hicieron
contra Él, que al relatarlas, Dios prohibe que fluya la tinta, que corra
nuestra pluma o que las soporte la página. Estas imputaciones malignas
hicieron que el pueblo se levantara para atormentarle. ¡Y cuán feroz ese
tormento si los sacerdotes de la época son sus principales instigadores,
si le denuncian a sus seguidores y le arrojan de su medio declarándole
perverso! ¿No le ha sucedido lo mismo a este Siervo, y todos lo han
presenciado?
Por esta razón, Muhammad exclamó: "Ningún profeta de Dios ha
sufrido daño tal como el que Yo he sufrido". Y en el Corán se registran
todas las calumnias y reproches que se pronunciaron contra Él, así como
todas las aflicciones que sufrió. Remitíos a él para que tal vez seáis
informados de lo que aconteció a su Revelación. Tan grave era su
situación, que por un tiempo todos dejaron de tener trato con Él y con
sus compañeros. Cualquiera que se juntara con Él caía víctima de la
crueldad implacable de sus enemigos....
¡Considera cuán grande es el cambio hoy día! ¡Mira cuántos
soberanos inclinan la rodilla ante su nombre! ¡Cuán numerosas las
naciones y reinos que han buscado asilo bajo su Sombra, y que guardan
lealtad a su Fe enorgulleciéndose de ello! De los púlpitos se elevan hoy
palabras de alabanzas que con toda humildad glorifican su bendito nombre;
y de lo alto de los minaretes resuena el llamado que convoca al concurso
de su pueblo para adorarle. Aun los reyes de la tierra que han rehusado
abrazar su Fe y quitarse el manto del descreimiento, confiesan y
reconocen sin embargo la grandeza y majestad avasalladora de ese Sol de
amorosa bondad. Tal es su soberanía terrenal, de la cual ves evidencias
por todas partes. Esta soberanía debe necesariamente revelarse y
establecerse, ya sea durante la vida de cada manifestación de Dios o
después de su ascensión a su verdadera morada en los reinos de lo
alto....
Es evidente que los cambios producidos en cada Dispensación,
constituyen las nubes oscuras que se interponen entre el ojo del
entendimiento humano y la Lumbrera divina que brilla en la aurora de la
Esencia divina. Considera cómo los hombres durante generaciones han
imitado ciegamente a sus padres, y han sido educados de acuerdo con
prácticas y costumbres tales como las establecidas por los preceptos de
su Fe. Por tanto, si estos hombres descubrieran de repente que un Hombre,
que ha vivido en medio de ellos, y que respecto a toda limitación humana
ha sido igual a ellos, se ha levantado para abolir todos los principios
establecidos e impuestos por su Fe -principios en los cuales ellos
durante siglos han sido disciplinados, considerando como infieles,
descarriados y perversos a sus opositores y negadores- ellos,
ciertamente, estarían envueltos en velos e imposibilitados para reconocer
su verdad. Cosas semejantes son como "nubes" que velan los ojos de
aquellos cuyo ser interior aún no ha gustado el Salsabíl del
desprendimiento, ni ha bebido del Kawthar del conocimiento de Dios. Tales
hombres, al tomar conocimiento de esas circunstancias, llegan a velarse a
tal punto que sin la menor pregunta declaran infiel a la Manifestación de
Dios y le sentencian a muerte. Debes haber oído ya que tales cosas han
sucedido en todas las épocas, y ahora puedes observarlas en este día.
Nos incumbe, por tanto, hacer el mayor esfuerzo, para que con la
invisible ayuda de Dios, esos velos oscuros, esas nubes de pruebas
enviadas del Cielo, no nos impiden ver la belleza de su luminoso
semblante y reconocerle sólo en virtud de su propio ser.
XIV. La Divina Primavera ha llegado, oh Más Excelsa Pluma, por
cuanto la Festividad del Todo Misericordioso se acerca rápidamente.
Levántate y glorifica ante la creación entera el nombre de Dios y celebra
su alabanza de tal manera que todas las cosas creadas puedan ser
regeneradas y renovadas. Habla y no guardes silencio. El sol de suprema
felicidad brilla sobre el horizonte de nuestro nombre, el Venturoso, por
cuanto el reino del nombre de Dios ha sido adornado con el ornamento del
nombre de tu Señor, el Creador de los cielos. Levántate ante las naciones
de la tierra y ármate con el poder de este Más Grande Nombre y no seas de
los que se demoran.
Me parece que te has detenido y no te mueves sobre mi Tabla. ¿Es
posible que el resplandor del Semblante Divino te haya aturdido o que la
necia charla de los insolentes te haya llenado de pesar y paralizado tu
acción? Está alerta y no dejes que nada te prive de ensalzar la grandeza
de este Día en que el Dedo de majestad y fuerza ha abierto el sello del
Vino de la Reunión y llamado a todos los que están en el cielo y a todos
los que están en la tierra. ¿Prefieres demorarte cuando la brisa
anunciadora del Día de Dios ha soplado ya sobre ti, o eres de aquellos
que están apartados de Él como por un velo?
No he permitido que ningún velo, cualquiera que sea, oh Señor de
todos los nombres y Creador de los cielos, me aparte del reconocimiento
de las glorias de tu Día, el cual es la lámpara de guía para todo el
mundo y el signo del Antiguo de los Días para todos aquellos que habiten
en él. Mi silencio es debido a los velos que han impedido que los ojos de
tus criaturas te vean y mi mudez se debe a los impedimentos que han
privado a tu pueblo de reconocer tu verdad. Tú conoces lo que está en mí;
pero yo no conozco lo que se halla en ti. Tú eres el Omnisciente, el que
Todo lo Conoce. ¡Por tu nombre que excede todo otro nombre! Si tu mandato
predominante y sometedor, alguna vez me alcanzara, me daría poder para
revivir las almas de todos los hombres por medio de tu más excelsa
Palabra, la cual he oído de tu Lengua de poder en tu Reino de gloria. Me
permitiría anunciar la revelación de tu refulgente semblante por medio
del cual lo que yace oculto a los ojos de los hombres ha sido manifestado
en tu nombre, el Perspicaz, el Soberano Protector, el que Subsiste por sí
mismo.
Oh Pluma, ¿descubres en este Día a otro que no sea a mí? ¿Qué hay
de la creación y de sus manifestaciones? ¿Qué de los nombres y su reino?
¿Dónde han ido todas las cosas creadas ya sean visibles o invisibles?
¿Qué hay de los secretos ocultos del universo y sus revelaciones? ¡Ve
cómo la creación entera ha dejado de existir! Nada queda sino mi Rostro,
el Siempre Perdurable, el Resplandeciente, el Todo Glorioso.
Este es el Día en que nada se ve excepto los esplendores de la Luz
que brilla en el rostro de tu Señor, el Munífico, el Más Generoso.
Verdaderamente, Nosotros hemos hecho expirar a cada alma por virtud de
nuestra irresistible soberanía que todo lo sojuzga. Luego hemos hecho
surgir una nueva creación, como signo de nuestra gracia hacia los
hombres. Soy, en verdad, el Todo Generoso, el Antiguo de los Días.
Éste es el Día en que el mundo invisible proclama: "Grande es tu
bendición, oh tierra, porque has sido hecha el escabel de tu Dios y has
sido escogida como el asiento de su poderoso trono". El reino de la
gloria exclama: "Ojalá pudiera sacrificarte mi vida, porque Él, quien es
el Bienamado del Todo Misericordioso, ha establecido su soberanía sobre
ti, mediante la fuerza de su Nombre que ha sido prometido a todo lo que
existe tanto en el pasado como en el futuro". Éste es el Día en que toda
emanación de dulce olor deriva su fragancia del aroma de mi vestidura, la
que ha derramado su perfume sobre la creación entera. Éste es el Día en
que las torrentosas aguas de la vida eterna han brotado de la Voluntad
del Todo Misericordioso. ¡Apresuraos de corazón y alma y bebed cuanto
podáis, o Concurso de los reinos en lo alto!
Di: Él es la Manifestación de Aquel quien es el Incognoscible, el
Invisible de los Invisibles, si pudierais comprenderlo. Él es quien ha
puesto a descubierto, ante vosotros, la oculta y atesorada Gema, si sólo
la buscarais. Él es el único Amado de todo lo existente, ya sea del
pasado o del futuro. ¡Ojalá que pudierais poner vuestros corazones y
esperanzas en Él!
Hemos escuchado la voz de tu Súplica, oh Pluma, y disculpamos tu
silencio. ¿Qué es lo que te ha confundido tan penosamente?
La embriaguez de tu presencia, oh Bienamado de todos los mundos, me
ha asido y me ha poseído.
Levántate y proclama a la creación entera las nuevas de que Él,
quien es el Todo Misericordioso ha dirigido sus pasos hacia el Ridván y
ha entrado en él. Guía, pues, al pueblo al jardín de delicias el cual
Dios ha hecho el Trono de su Paraíso. Te hemos escogido a ti para que
seas nuestra poderosísima Trompeta, cuyo toque anunciará la resurrección
de toda la humanidad.
Di: Éste es el Paraíso en cuyo follaje el vino de la prolación ha
estampado el testimonio: "¡Aquel quien estaba oculto a los ojos de los
hombres ha sido revelado, investido con soberanía y poder!" Éste es el
Paraíso, el murmullo de cuyas hojas proclama: "¡Oh vosotros que moráis en
los cielos y en la tierra! Ha aparecido lo que antes jamás apareció.
Aquél, que desde la eternidad tenía oculto su Rostro a la vista de la
creación, ya ha venido". De la murmurante brisa que sopla entre sus ramas
se oye el clamor: "Aquel quien es el soberano Señor de todo se ha hecho
manifiesto. El Reino es de Dios", mientras que de sus fluyentes aguas se
escucha el susurro: "Todos los ojos brillan de alegría, porque Aquel
quien nadie ha contemplado, cuyo secreto nadie ha descubierto ha
levantado el velo de la gloria y ha puesto al descubierto el semblante de
la Belleza".
Dentro de este Paraíso, y desde las alturas de sus más elevados
reinos, las Doncellas del Cielo han exclamado y proclamado: "Regocijaos
vosotros moradores de los reinos en lo alto, porque los dedos de Aquel
quien es el Antiguo de los Días hacen tañer, en el nombre del Todo
Glorioso, en el centro del corazón de los cielos, la Más Grande Campana.
Las manos de la generosidad han hecho pasar las copas de la vida eterna.
Aproximaos y tomad lo que podáis. ¡Bebed con saludable fruición, oh
vosotros que sois la encarnación misma del anhelo, vosotros que sois la
personificación del deseo vehemente!"
Éste es el Día en el cual Aquel quien es el Revelador de los
nombres de Dios, ha salido del Tabernáculo de la gloria y ha proclamado a
todos los que están en los cielos y a todos los que están en la tierra:
"Retirad las copas del Paraíso y toda el agua vivificadora que contienen,
porque, ved cómo, el pueblo de Bahá ha entrado en la dichosa morada de la
Presencia divina y ha bebido el vino de la reunión del cáliz de la
belleza de su Señor, el que Todo lo que Posee, el Altísimo".
Oh Pluma, olvida el mundo de la creación y vuélvete hacia la faz de
tu Señor, el Señor de todos los nombres. Adorna entonces el mundo con el
ornamento de las favores de tu Señor, el Rey de los días sempiternos.
Porque recibimos la fragancia del Día en el cual Aquel quien es el Deseo
de todas las naciones ha derramado sobre los reinos de lo invisible y de
lo visible el esplendor de la luz de sus más excelentes nombres y los ha
envuelto con el resplandor de las luminarias de sus más bondadosos
favores, favores que nadie puede valorar salvo Aquel quien es el
omnipotente Protector de toda la creación.
No mires a las criaturas de Dios sino con ojos de bondad y
misericordia, porque nuestra amorosa providencia ha penetrado en todas
las cosas creadas y nuestra gracia ha envuelto la tierra y los cielos.
Éste es el Día en el cual los verdaderos siervos de Dios participan de
las aguas vivificantes de la reunión, Día en que los que están cerca de
Él pueden beber de las corrientes tranquilas del río de la inmortalidad,
y aquellos que creen en su unidad, beber el vino de su presencia, por el
reconocimiento de Aquel quien de todo, es el Más Alto y Último Fin,
dentro de quien la Lengua de Majestad y Gloria eleva el llamado: "Mío es
el Reino. Por derecho propio, Yo mismo soy su Soberano".
Atrae los corazones de los hombres con el llamado de Aquel que es
el solo y único Amado. Di: Ésta es la Voz de Dios, si escucharais. Ésta
es la Aurora de la Revelación de Dios, si Supierais. Éste es el lugar del
Amanecer de la Causa de Dios, si lo reconocierais. Ésta es la Fuente del
mandato de Dios, si sólo la juzgarais acertadamente. Éste es el Secreto
oculto y manifiesto, ojalá pudierais comprenderlo. ¡Oh pueblos del mundo!
En mi nombre, que trasciende todos los demás nombres, desechad las cosas
que poseéis y sumergíos en este Océano en cuyas profundidades yacen
ocultas las perlas de la sabiduría y de la prolación, océano que se mueve
en mi nombre el Todo Misericordioso. Así os instruye Aquel con quien está
el Libro Madre.
El Más Amado ha venido. En su mano derecha está el Vino sellado de
su nombre. Feliz el hombre que se vuelve hacia Él, que bebe cuanto puede
y que exclama: "¡Alabado seas Tú, oh Revelador de los signos de Dios!"
¡Por la rectitud del Todopoderoso! Cada cosa oculta ha sido manifestada
por la fuerza de la verdad. Todos los favores de Dios han sido enviados
como un signo de su gracia. Las aguas de la vida eterna, en su plenitud,
han sido brindadas a los hombres. Cada copa ha sido ofrecida a todos por
la mano del Bienamado. Acercaos y no demoréis ni un solo instante.
Benditos son aquellos que se han remontado con las alas del
desprendimiento y han alcanzado la posición que, como lo ha ordenado
Dios, ampara la creación entera; a quienes, ni las vanas imaginaciones de
los doctos, ni la multitud de las huestes de la tierra han logrado
apartar de su Causa. ¿Hay alguien entre vosotros, oh pueblo, que renuncie
al mundo y se acerque a Dios, el Señor de todos los nombres? ¿Dónde puede
encontrarse el que, por la fuerza de mi nombre, trasciende todas las
cosas creadas, deseche lo que los hombres poseen y se aferre con todo su
poder a las cosas que Dios, el Conocedor de lo visible e invisible, le ha
ordenado observar? Es así como su generosidad ha sido enviada a los
hombres, su testimonio ha sido cumplido y su prueba ha brillado sobre el
Horizonte de la misericordia. Grande será el premio ganado por aquel que
ha creído y exclamado: "¡Loado eres Tú, oh Amado de todos los mundos!
Magnificado sea tu nombre, oh Tú el Deseo de todo corazón comprensivo!"
Regocijaos con extrema alegría, oh pueblo de Bahá, cuando recordéis
el Día de felicidad suprema, en el cual la Lengua del Antiguo de los Días
ha hablado, al abandonar su Casa para dirigirse al Sitio desde el cual
derramó sobre la creación entera los esplendores de su nombre, el Todo
Misericordioso. Dios es nuestro testigo. Si reveláramos los secretos
ocultos de aquel Día todos los que moran en los cielos y en la tierra
desfallecerían y morirían, con excepción de aquellos que sean preservados
por Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente.
Tal es el efecto embriagador de las palabras de Dios, sobre Aquel
quien es el Revelador de sus indudables pruebas, que su Pluma no puede
moverse mas. Con estas palabras Él concluye su Tabla: "No hay otro Dios
fuera de mí, el Más Exaltado, el Más Poderoso, el Más Excelso, el que
Todo lo Sabe."
XV. La Pluma de la Revelación exclama: "¡En este Día, el Reino es
de Dios!" La Lengua del Poder está llamando: "¡En este Día, toda
soberanía está verdaderamente con Dios!" El Fénix de los Reinos en lo
alto anuncia desde la Rama inmortal: "¡La gloria de toda grandeza
pertenece a Dios, el Incomparable, el que Todo lo Compele!" La Paloma
Mística proclama, desde su venturosa morada, en el eterno Paraíso: "¡En
este Día, la fuente de toda munificencia proviene de Dios, el Único, el
Perdonador!" El Ave del Trono gorjea su melodía en su refugio de
santidad: "¡El supremo poder no ha de ser atribuido, en este Día, a nadie
salvo Dios, quien no tiene par, ni igual, quien es el Más Fuerte, el que
Todo lo Sojuzga!" La íntima esencia de todo lo creado entona en todas las
cosas el testimonio: "¡En este Día todo perdón fluye de Dios, con quien
nadie puede compararse, con quien nadie puede ser asociado; el Soberano
Protector de todos los hombres y el Encubridor de sus pecados!" La
Quintaesencia de la Gloria ha levantado su voz sobre mi cabeza y llama
desde tales alturas que no hay pluma ni lengua que puedan describirlas de
manera alguna: "¡Dios es mi testigo! Él, el Antiguo de los sempiternos
días ha venido, investido con majestad y poder. No hay otro Dios más que
Él, el Todo Glorioso, el Todopoderoso, el Altísimo, el Sapientísimo, el
que Todo lo Penetra, el que Todo lo Ve, el Conocedor de Todo, el Soberano
Protector, la Fuente de luz eterna!"
¡Oh mi siervo, tú que has buscado el agrado de Dios y te has
aferrado a su amor en el Día en que todos salvo unos pocos dotados de
entendimiento se han separado de Él! Dios, por su gracia, te recompense
con un premio generoso, incorruptible y eterno, por cuanto tú lo has
buscado en el Día en que los ojos fueron cegados. Sabe que si te
revelásemos una gota de las lluvias que han caído sobre Nosotros de las
manos de los envidiosos y perversos por mandato de Dios llorarías con
gran llanto y lamentarías día y noche nuestra condición. ¡Oh si pudiese
encontrar un alma perspicaz e imparcial que reconociera las maravillas de
esta Revelación, las cuales proclaman la soberanía de Dios y la grandeza
de su poder. Quisiera que tal hombre se levantara y sólo por Dios,
amonestara privada y abiertamente al pueblo, para que quizá se levanten y
ayuden a este Agraviado a quien los inicuos han afligido tan penosamente.
Me parece oír la Voz del Espíritu Santo, llamando a mis espaldas y
diciendo: Varía tu tema y altera tu tono, no sea que el corazón de aquel
que ha fijado su mirada sobre tu faz, se entristezca. Di: Por la gracia
de Dios y su poder, no he buscado la ayuda de nadie en el pasado, ni
tampoco la buscaré en el futuro. Él es quien me ayudó con el poder de la
verdad, durante los días de mi destierro en 'Iráq. Él es quien me amparó
bajo la sombra de su protección, en el tiempo en que los pueblos de la
tierra disputaban conmigo. Él es quien me permitió abandonar la ciudad,
revestido con tal majestad, que nadie, salvo el negador y el perverso
pueden dejar de reconocer.
Di: Mi ejército es mi fe en Dios, mi pueblo es la fuerza de mi
confianza en Él. Mi amor es mi estandarte y mi compañero el recuerdo de
Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el Todo Glorioso, el
Absoluto.
Levántate, oh caminante en el sendero del Amor de Dios y ayuda su
Causa. Di: Oh pueblo, no troquéis a este Joven por las vanidades de este
mundo ni por las delicias del cielo. ¡Por la rectitud del Dios único y
verdadero! Uno sólo de su cabellos excede todo lo que está en los cielos
y todo lo que está sobre la tierra. Guardaos, oh hombres, no sea que se
os tiente a separaros de Él a cambio del oro y plata que poseéis. Que su
amor sea un depósito de tesoros para vuestras almas, en el Día cuando
ninguna otra cosa, fuera de Él, os beneficiará, Día en que todo pilar
temblará, cuando la piel misma de los hombres se estremecerá, cuando
todos los ojos se alzarán aterrorizados. Di: Oh pueblos, temed a Dios y
no os alejéis con desdén de su Revelación. Caed ante Dios postrados sobre
vuestros rostros y celebrad su alabanza en el día y en la noche.
Que tu alma arda con la llama de este Fuego imperecedero, que está
encendido en lo más íntimo del corazón del mundo, de tal manera que las
aguas del universo sean incapaces de enfriar su ardor. Haz entonces,
mención de tu Señor, que quizá los negligentes entre nuestros siervos
sean amonestados por tus palabras, y los corazones de los rectos
alborocen.
XVI. Di: ¡Oh hombres! Éste es un Día inigualable. Asimismo,
inigualable debe ser la lengua que celebra la alabanza del Deseo de todas
las naciones, e inigualable el hecho que aspira a ser aceptable a su
vista. Toda la raza humana ha anhelado este Día, para cumplir quizá con
aquello que es digno de su posición y que su destino merece. Bendito el
hombre a quien los asuntos del mundo no le han impedido reconocer a Aquel
quien es el Señor de todas las cosas.
Tan ciego se ha vuelto el corazón humano que ni la desintegración
de la ciudad, ni la reducción de la montaña a polvo, ni siquiera el
agrietamiento de la tierra, pueden sacarle de su letargo. Las alusiones
hechas en las Escrituras han sido descifradas y los signos allí
registrados han sido revelados y el llamado profético es proclamado
continuamente. ¡Y, sin embargo, todos, salvo aquellos que Dios ha querido
guiar, están aturdidos en la embriaguez de su negligencia!
Ved, cómo el mundo está siendo afligido diariamente con una nueva
calamidad. Su tribulación se agrava en forma continua. Desde que la
Súriy-i-Ra'ís (Tabla a Ra'ís) fue revelada hasta el presente día, ni el
mundo se ha apaciguado, ni los corazones de sus pueblos han tenido
descanso. Una vez fue agitado por contiendas y disputas, otra fue
trastornado por guerras y ha sido víctima de enfermedades arraigadas. Su
dolencia se aproxima al estado de desesperación total, por cuanto el
verdadero Médico está privado de administrar el remedio, mientras que
practicantes inhábiles son mirados con aprobación y se les concede
completa libertad para actuar.... El polvo de la sedición ha nublado los
corazones de los hombres y ha cegado sus ojos. Dentro de poco,
comprenderán las consecuencias de lo que sus manos han forjado en el Día
de Dios. Así os advierte Él quien es el Conocedor de Todo, como está
ordenado por Aquel quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
XVII. ¡Por Aquel quien es el Gran Anuncio! El Todo Misericordioso
ha llegado investido con indiscutible soberanía. La Balanza ha sido
designada y todos los que moran en la tierra han sido congregados. La
Trompeta ha sonado, y he aquí, que todos los ojos miran fijamente con
terror y los corazones de todos los que están en los cielos y en la
tierra se han estremecido, salvo los que han sido revividos por el hálito
de los versos de Dios y se han desprendido de todas las cosas.
Éste es el Día en que la tierra dará a conocer sus nuevas. Los que
obran con iniquidad son su carga, ojalá pudierais comprenderlo. La luna
de la vana fantasía ha sido quebrada y el cielo ha difundido una palpable
humareda. Vemos la gente abatida por temor a tu Señor, el Todopoderoso,
el Más Fuerte. El Pregonero lanzó su voz y los hombres fueron lacerados,
tan grande ha sido la furia de su ira. La gente de la siniestra suspira y
se lamenta. La gente de la diestra mora en nobles habitaciones: Beben de
las manos del Todo Misericordioso el Vino que es en verdad la vida, y
son, ciertamente, los bienaventurados.
La tierra ha sido conmovida; las montañas se han desmoronado y han
aparecido los ángeles, fila tras fila ante Nosotros. La mayoría de la
gente está perpleja en su embriaguez y muestra en sus rostros los efectos
de la ira. Así hemos juntado a los que obran iniquidades. Los vemos
abalanzarse hacia su ídolo. Di: Nadie será exento en este Día del decreto
de Dios. Éste es verdaderamente un Día doloroso. Les señalamos quienes
los desviaron. Los ven, sin embargo, no los reconocen. Sus ojos están
ebrios; ellos son ciertamente un pueblo ciego. Sus pruebas son las
calumnias que profirieron; sus calumnias son condenadas por Dios, el que
Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. El Malvado ha
despertado la discordia en sus corazones y sufren un tormento que nadie
puede impedir. Se apresuran hacia los infames, llevando el registro de
los que obran iniquidades. Así son sus acciones.
Di: Los cielos han sido replegados y la tierra está asida por su
mano y los corruptos han sido retenidos por sus mechones, y, sin embargo,
no entienden. Beben del agua contaminada y no lo saben. Di: El grito ha
sido elevado y el pueblo ha salido de sus tumbas y al levantarse atisba
su derredor. Algunos se han apresurado a alcanzar la corte del Dios de la
Misericordia, otros han caído de bruces en el fuego del Infierno,
mientras que otros todavía están perdidos en su perplejidad. Los versos
de Dios han sido revelados, y no obstante, se han alejado de ellos. Su
prueba ha sido manifiesta y aún están inconscientes de ella. Cuando
contemplan la faz del Todo Misericordioso sus rostros se entristecen,
mientras se distraen. Se apresuran hacia el fuego infernal confundiéndolo
con la luz. ¡Lejos de Dios esté lo que neciamente imaginan! Di: Aunque os
llenéis de gozo o reventéis de furia, los cielos se han hendido, y Dios
ha descendido investido con radiante soberanía. Se oye cómo todas las
cosas creadas exclaman: "El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el
Omnisciente, el Omnisapiente".
Sabe, además, que hemos sido arrojados en una aflictiva Prisión y
que estamos rodeados por las huestes de la tiranía, como resultado de
aquello que las manos de los infieles han forjado. Sin embargo, es tal la
felicidad que el Joven ha gustado, que ningún gozo terrenal puede
comparársele. ¡Por Dios! El daño que Él padece en las manos del opresor
nunca podrá apenar su corazón, ni tampoco puede entristecerse por el
predominio de quienes han repudiado su verdad.
Di: La tribulación es un horizonte para mi Revelación. El Sol de la
gracia brilla sobre ella y derrama una luz, que ni las nubes de las
inútiles fantasías de los hombres, ni las vanas imaginaciones del agresor
pueden oscurecer.
Sigue los pasos de tu Señor y recuerda a sus siervos, así como Él
te recuerda a ti, sin ser impedido por el clamor de los negligentes ni
por la espada del enemigo.... Esparce por todas partes los dulces sabores
de tu Señor, y no vaciles ni un instante en el servicio de su Causa. Se
aproxima el día en que será proclamada la victoria de tu Señor, el que
Siempre Perdona, el Más Generoso.
XVIII. Di: Hemos hecho que los ríos de la prolación divina fluyan
desde nuestro trono, para que las tiernas hierbas de sabiduría y
entendimiento broten de la tierra de vuestros corazones. ¿Acaso no
estaréis agradecidos? Aquellos que desdeñan adorar a su Señor serán de
los descartados. Y siempre que nuestros versos se recitan ante ellos,
persisten en su orgulloso desdén y en la desmesurada violación de su ley,
y no lo saben. En cuanto a aquellos que no han creído en Él, éstos
estarán bajo la sombra de un humo negro. Les ha sobrevenido "la Hora"
mientras se distraen. Han sido tomados de los mechones y aún no lo saben.
¡Lo que debe venir ha venido repentinamente; ve cómo huyen de ello!
¡Lo inevitable ha sucedido; atestigua cómo le han dado las espaldas! Éste
es el Día en que todo hombre huirá de sí mismo, cuanto más de los suyos,
si pudierais comprenderlo. Di: ¡Por Dios! ¡El llamado ha sido dado por la
trompeta, y he aquí que el género humano ha desfallecido ante nosotros!
El Heraldo ha exclamado, y el Emplazador ha elevado su voz diciendo: "El
Reino es de Dios, el Más Fuerte, el que Ayuda en el Peligro, el que
Subsiste por sí mismo".
Éste es el Día en que todos los ojos se alzarán aterrorizados, Día
en que se estremecerán los corazones de los que habitan la tierra, salvo
los de aquellos a quienes tu Señor, el Omnisciente, el Omnisapiente,
quiera librar. Todos los rostros se han ennegrecido, salvo los de
aquellos a quienes el Dios de Misericordia ha concedido un corazón
radiante. Ebrios están los ojos de esos hombres que abiertamente han
rehusado mirar la faz de Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado.
Di: ¿No habéis estudiado el Corán? Leedlo, que quizás encontréis la
Verdad, por cuanto este Libro es ciertamente el Sendero Recto. Éste es el
Camino de Dios para todos los que están en el cielo y para todos los que
están en la tierra. Aun cuando habéis descuidado el Corán, no podéis
considerar lejos de vosotros el Bayán. Mirad, se abre ante vosotros. Leed
sus versos, para que quizá desistáis de cometer aquello que haga a los
mensajeros de Dios llorar y lamentarse.
Apresuraos, dejad vuestros sepulcros. ¿Hasta cuándo dormiréis? Ha
sonado el segundo toque de trompeta. ¿Hacia quién miráis? Éste es vuestro
Señor, el Dios de Misericordia. ¡Atestiguad cómo negáis sus signos! La
tierra ha temblado con gran estremecimiento, y ha depuesto su carga. ¿No
lo admitiréis? Di: ¿No reconoceréis cómo las montañas han llegado a ser
como lana cardada, cómo el pueblo ha sido dolorosamente agitado por la
imponente majestad de la Causa de Dios? Atestiguad cómo sus casas son
ruinas vacías y ellos mismos, una hueste hundida.
Éste es el Día en que el Todo Misericordioso ha descendido en las
nubes del conocimiento, ataviado de soberanía manifiesta. Él sabe bien
las acciones de los hombres. Él es Aquel cuya gloria nadie puede
confundir, si pudierais comprenderlo. El cielo de cada religión ha sido
rajado, la tierra del entendimiento humano ha sido partida, y se ve
descender a los ángeles de Dios. Di: Éste es el Día de mutuo engaño;
¿hacia dónde huís? Las montañas han desaparecido y los cielos se han
replegado, y toda la tierra está asida por su mano, si pudierais
entenderlo. ¿Quién puede protegeros? ¡Nadie, por Aquel quien es el Todo
Misericordioso! Nadie, salvo Dios, el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
Benéfico. Cada mujer que ha tenido una carga en su vientre la ha
depuesto. Vemos a los hombres embriagados en este Día en que hombres y
ángeles han sido congregados.
Di: ¿Hay duda alguna referente a Dios? Ve cómo Él ha descendido del
cielo de su gracia, ungido e investido con poder y soberanía. ¿Hay duda
alguna referente a sus signos? Abrid vuestros ojos y considerad su prueba
evidente. A vuestra diestra está el Paraíso, y ha sido acercado a
vosotros, mientras al Infierno se le ha hecho arder. Atestiguad su llama
devoradora. Apresuraos a entrar en el Paraíso, como una señal de nuestra
merced para con vosotros y bebed de las manos del Todo Misericordioso el
Vino que es ciertamente la vida.
Bebed con saludable fruición, oh pueblo de Bahá. Vosotros sois
ciertamente de los bienaventurados. Esto es lo que han alcanzado quienes
tienen acceso próximo a Dios. Ésta es el agua fluyente prometida a
vosotros en el Corán y luego en el Bayán, como una recompensa de vuestro
Señor, el Dios de Misericordia. Benditos son aquellos que la beben.
¡Oh mi siervo que has vuelto tu rostro hacia mí! Da gracias a Dios
porque te ha enviado esta Tabla desde esta Prisión, para que recuerdes a
la gente los días de tu Señor, el Todo Glorioso, el Omnisciente. Así
hemos establecido para ti, por las aguas de nuestra sabiduría y
prolación, los fundamentos de tu creencia. Ésta es, en verdad, el agua
sobre la que ha sido levantado el Trono de tu Señor. "Su Trono ha
permanecido sobre las aguas." Pondera esto en tu corazón, para que puedas
comprender su significado. Di: Alabado sea Dios, el Señor de todos los
mundos.
XIX. Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios,
la Esencia incognoscible, el Ser divino, es inmensamente exaltado por
encima de todo atributo humano, tal como existencia corpórea, ascenso y
descenso, salida y retorno. Lejos está de su gloria el que lengua humana
pueda apropiadamente referir su alabanza, o que corazón humano pueda
comprender su misterio insondable. Él está y ha estado siempre velado en
la antigua eternidad de su Esencia, y permanecerá en su realidad
eternamente oculto a la vista de los hombres. "Ningún ojo le abarca, pero
Él abarca a todos los ojos; Él es el Inescrutable, el Perspicaz..."
Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Antiguo de los
Días a la faz de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho
que, conforme a su dicho: "Su gracia supera a todo; mi gracia lo ha
abarcado todo", aparezcan del reino del espíritu aquellas luminosas Joyas
de Santidad, en la noble forma del templo humano, y sean reveladas a
todos los hombres, a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser
inmutable y hablen de las sutilezas de su Esencia imperecedera.
Estos Espejos santificados, estas Auroras de antigua gloria son
todos y cada uno los Exponentes en la tierra de Aquel quien es el Astro
central del universo, su Esencia y Propósito último. De Él procede su
conocimiento y poder; de Él proviene su soberanía. La belleza de su
semblante es solamente un reflejo de su imagen; su revelación; un signo
de su gloria inmortal. Ellos son los Tesoros del conocimiento divino y
los Depósitos de sabiduría celestial. A través de ellos se transmite una
gracia que es infinita, y por ellos se revela la luz que jamás
palidece.... Estos Tabernáculos de santidad y Espejos primordiales que
reflejan la luz de gloria inmarcesible, no son sino expresiones de Aquel
quien es el Invisible de los Invisibles. Por la revelación de estas joyas
de virtud divina se ponen de manifiesto todos los nombres y atributos de
Dios, tales como conocimiento y poder, soberanía y dominio, misericordia
y sabiduría, gloria, munificencia y gracia.
Estos atributos de Dios no son ni jamás han sido concedidos
especialmente a ciertos profetas y negados a otros. Al contrario, todos
los profetas de Dios, sus favorecidos, santos y escogidos mensajeros son
sin excepción los portadores de sus nombres y la personificación de sus
atributos. Sólo difieren en la intensidad de su revelación y la relativa
potencia de su luz. Así Él ha revelado: "Hemos hecho que algunos de los
apóstoles aventajen a los otros".
Por tanto, ha quedado claro y manifiesto que dentro de los
tabernáculos de estos profetas y elegidos de Dios, se ha reflejado la luz
de sus nombres infinitos y exaltados atributos, aunque la luz de algunos
de esos atributos aparentemente se revele o no a los ojos de los hombres
en esos luminosos Templos. Que determinado atributo de Dios no haya sido
exteriormente manifestado por esas Esencias del Desprendimiento, no
implica de manera alguna que no lo hayan poseído realmente aquellos que
son las Auroras de los atributos de Dios y los Tesoros de sus santos
nombres. Por tanto, estas Almas iluminadas y bellos Semblantes han sido
dotados cada uno con todos los atributos de Dios, tales como soberanía,
dominio y otros, aunque en apariencia estén despojados de toda majestad
terrenal....
XX. Sabe con certeza, que de ninguna manera, el Invisible puede
encarnar su Esencia y revelarla a los hombres. Él es y siempre ha sido
inmensamente exaltado sobre todo lo que pueda ser relatado o comprendido.
Desde su retiro de gloria, su voz siempre proclama: "En verdad, Yo soy
Dios, no hay otro Dios más que Yo, el Omnisciente, el Todo Sabio. Me he
manifestado a los hombres y he enviado a Él quien es la Aurora de los
signos de mi Revelación. Mediante Él he hecho que toda la creación
atestigüe que no hay otro Dios salvo Él, el Incomparable, el Conocedor de
Todo, el Omnisapiente". Él que está eternamente oculto a los ojos de los
hombres, nunca puede ser conocido sino a través de su Manifestación, y su
Manifestación no puede aducir una prueba mayor de la verdad de su Misión
que la de su propia Persona.
XXI. ¡Oh Salmán! La puerta del conocimiento del Antiguo Ser,
siempre ha estado y siempre estará cerrada a la faz de los hombres. El
entendimiento de hombre alguno, jamás tendrá acceso a su sagrada corte.
Sin embargo, como una muestra de su misericordia y como una prueba de su
amorosa bondad, Él ha manifestado a los hombres los Soles de su divina
guía, los Símbolos de su divina unidad y ha ordenado que tener
conocimiento de estos Seres santificados sea idéntico a tener
conocimiento de su propio Ser. Quienquiera les reconozca ha reconocido a
Dios. Quienquiera escuche su llamado ha escuchado la Voz de Dios, y
quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación ha atestiguado la verdad
de Dios mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha alejado de Dios, y
quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios. Cada uno de
ellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los reinos de lo
alto y el Estandarte de su Verdad para todos en los reinos de la tierra y
del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres, las
pruebas de su Verdad, y los signos de su gloria.
XXII. Los Portadores del depósito de Dios son manifiestos a los
pueblos de la tierra como Exponentes de una nueva Causa y Reveladores de
un nuevo Mensaje. Ya que esas Aves del Trono Celestial son todas enviadas
del cielo de la Voluntad de Dios, y como todas surgen para proclamar su
irresistible Fe, son por tanto consideradas como un alma y una misma
persona. Pues todas beben del mismo Cáliz del Amor de Dios y todas
participan del fruto del mismo Árbol de la Unicidad.
Estas Manifestaciones de Dios tienen, cada una de ellas, doble
posición. Una es la posición de abstracción pura y unidad esencial. Por
lo que se refiere a esto, si tú las llamas a todas por un solo nombre y
les asignas el mismo atributo, no te desvías de la verdad. Como Él ha
revelado: "¡No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros!" Pues
todos y cada uno de ellos llaman a la gente de la tierra a reconocer la
unidad de Dios, y les dan las buenas nuevas del Kawthar de gracia y
munificencia infinitas. Todos invisten el manto de profeta y han sido
honrados con la vestidura de la gloria. Así, Muhammad, el Punto del
Corán, ha revelado: "Yo soy todos los profetas". Asimismo, dice: "Soy el
primer Adán, Noé, Moisés y Jesús". Declaraciones semejantes hizo el Imán
'Alí. También palabras como éstas, que indican la unidad esencial de
aquellos Exponentes de la Unidad, han brotado de los Canales de la
prolación inmortal de Dios y de los Tesoros de joyas del conocimiento
divino, y han sido consignadas en las escrituras. Esos Semblantes son los
recipientes del Mandato Divino y las auroras de su Revelación. Esa
Revelación está exaltada por encima de los velos de pluralidad y las
exigencias de número. Así Él dice: "Nuestra Causa no es sino una". Como
la Causa es una y la misma, sus Exponentes también deben ser
necesariamente uno y el mismo. Asimismo, los imanes de la Fe de Muhammad,
esas lámparas de la certeza, han dicho: "Muhammad es nuestro primero,
Muhammad es nuestro último, Muhammad es todo lo que tenemos".
Te es claro y evidente que todos los profetas son los Templos de la
Causa de Dios, quienes han aparecido ataviados con diversas vestiduras.
Si observas con ojo perspicaz, les verías habitando en el mismo
tabernáculo, volando en el mismo cielo, sentados en el mismo trono,
pronunciando las mismas palabras, proclamando la misma Fe. Tal es la
unidad de esas Esencias del ser, de esas Lumbreras de esplendor inmenso e
infinito. Por tanto, si una de esas Manifestaciones de la Santidad
proclamara diciendo: "Yo soy la vuelta de todos los profetas",
ciertamente dice la verdad. Del mismo modo, es un hecho que cada
Revelación siguiente es la vuelta de la Revelación anterior; esta verdad
está firmemente demostrada....
La otra posición es la distinción y pertenece al mundo de la
creación y a sus limitaciones. Respecto a esto, cada Manifestación de
Dios tiene una individualidad distinta, una misión definitivamente
señalada, una revelación predestinada y limitaciones especialmente
designadas. Cada una de ellas es conocida por un nombre diferente y se
caracteriza por un atributo especial, cumple una misión definida y le es
confiada una revelación particular. Tal como Él dice: "Hemos hecho que
algunos de los apóstoles aventajen a los demás. A unos Dios les ha
hablado; a otros los ha elevado y exaltado. Y a Jesús, Hijo de María, le
dimos signos manifiestos y le fortalecimos con el Espíritu Santo".
Es a causa de esta diferencia en posición y misión, que parecen
divergir y diferir las palabras y expresiones que fluyen de esos
Manantiales del conocimiento divino. Por lo demás, a los ojos de quienes
están iniciados en los misterios de la sabiduría divina, todo lo que
ellos han pronunciado es en realidad la expresión de una sola Verdad.
Como la mayoría de la gente no ha percibido esas posiciones a que nos
hemos referido, se siente, por tanto, perpleja y consternada ante las
variadas palabras que han pronunciado Manifestaciones que en esencia son
una y la misma.
Ha sido Siempre evidente que todas estas divergencias en las
palabras deben atribuirse a diferencias de posición. Así, desde el punto
de vista de su unicidad y sublime desprendimiento, han sido y son
aplicables a esas Esencias del ser los atributos de Deidad, Divinidad,
Suprema Singularidad e Íntima Esencia, ya que todas habitan en el trono
de la Revelación divina y están establecidas en la sede de la divina
Ocultación. Mediante su aparición se manifiesta la Revelación de Dios, y
por su semblante se revela la Belleza de Dios. Es así como se han oído
las palabras de Dios mismo, pronunciadas por esas Manifestaciones del Ser
divino.
Y a la luz de su segunda posición, que es la posición de la
distinción y diferenciación, de las limitaciones, características y
normas temporales, manifiestan servidumbre absoluta, suma pobreza y
completo olvido de sí mismos. Tal como Él dice: "Soy el siervo de Dios.
No soy más que un hombre como vosotros". ...
Si alguna de las Manifestaciones de Dios, que todo lo abarcan,
declarase: "¡Yo soy Dios!", diría ciertamente la verdad, y no cabría duda
de ello. Ya que repetidamente se ha demostrado que mediante su
Revelación, atributos y nombres, se manifiestan en el mundo la
Revelación, los nombres y atributos de Dios. Así, Él ha revelado:
"¡Aquellos dardos eran de Dios; no tuyos!" También dice: "En verdad,
quienes te prometieron fidelidad, realmente la prometieron a Dios". Y si
alguno de ellos pronunciase: "Soy el Mensajero de Dios", también diría
indudablemente la verdad. Tal como Él dice: "No es Muhammad padre de
ningún hombre entre vosotros, mas es el Mensajero de Dios". A la luz de
esto, todos ellos no son más que mensajeros de ese Rey ideal, de esa
Esencia inmutable. Si todos proclamasen: "Soy el Sello de los Profetas",
expresarían sólo la verdad, sin la más leve sombra de duda. Pues todos
ellos no son más que una persona, un alma, un espíritu, un ser, una
revelación. Son todos la manifestación del "Principio" y el "Fin", el
"Primero" y el "'Último", el "Visible y el "Oculto", atributos todos que
pertenecen a Aquel quien es el más íntimo Espíritu de los Espíritus y la
eterna Esencia de las Esencias. Y si dijesen: "Somos los siervos de
Dios", éste también es un hecho manifiesto e indiscutible. Ya que se han
manifestado en condición de total servidumbre; servidumbre como ése no
podrá ningún hombre alcanzar. De este modo, en momentos en que esas
Esencias del ser estaban sumergidas en los océanos de antigua y
sempiterna santidad, o cuando se remontaban a las más elevadas cimas de
los misterios divinos, sostenían que sus palabras eran la Voz de la
Divinidad, el Llamado de Dios mismo.
Si se abriera el ojo del discernimiento, reconocería que ellos,
hasta en ese estado, se consideran del todo extinguidos e inexistentes
ante Aquel quien es el que Todo lo Penetra, el Incorruptible. Me parece
que se consideran como la nada absoluta, estimando su mención en esa
Corte como un acto de blasfemia. Pues el más leve susurro del yo es, en
tal Corte, una prueba de afirmación de sí mismo y de existencia
independiente. A los ojos de quienes han llegado a esa Corte, semejante
insinuación es por sí misma una grave transgresión. Cuanto más grave aún
sería, si otra cosa se mencionara ante esa Presencia, si el corazón del
hombre, su lengua, su mente y su alma se ocuparan con otro que no sea el
Bienamado, si sus ojos contemplaran otro semblante que no fuese su
belleza, si su oído escuchase otra melodía que no fuese su voz y sus pies
hollasen otro camino que no fuera su camino....
En virtud de esta posición, han sostenido que es suya la Voz de la
Divinidad y apelativos semejantes, en tanto que, en virtud de su posición
de mensajeros, se han declarado a sí mismo los mensajeros de Dios. En
cada caso han expresado lo que satisface los requerimientos de la
ocasión, atribuyéndose a sí mismos todas estas declaraciones, las cuales
se extienden del reino de la Revelación divina hasta el reino de la
creación, y desde el dominio de la Divinidad hasta el dominio de la
existencia terrenal. De este modo, cualesquiera que sean sus palabras, ya
pertenezcan al reino de la Divinidad, Señorío, Posición Profética,
Posición de Mensajero, Guardianía, Apostolado o Servidumbre, todo es
cierto, sin la menor sombra de duda. Por lo tanto, debe considerarse con
mucha atención lo que hemos citado en apoyo de nuestro argumento, para
que las palabras divergentes de las Manifestaciones del Invisible y
Auroras de Santidad, no agiten ya al alma ni dejen perpleja a la mente.
XXIII. Considera las generaciones anteriores. Atestigua cómo cada
vez que el Sol de divina munificencia ha derramado la luz de su
Revelación sobre el mundo, el pueblo de su día se ha levantado contra Él
y ha repudiado su verdad. Aquellos que eran considerados como los
caudillos de hombres, han luchado invariablemente, para impedir a sus
seguidores volverse hacia Él quien es el Océano de la ilimitada
munificencia de Dios.
Mira cómo el pueblo ha arrojado al fuego a Abraham, el Amigo de
Dios, como resultado del veredicto pronunciado por los sacerdotes de su
época; cómo Moisés, quien conservó con el Todopoderoso, fue denunciado
como mentiroso y calumniador. Medita cómo fue tratado Jesús, el Espíritu
de Dios, por sus enemigos no obstante su extrema humildad y perfecta
sensibilidad de corazón. Fue tan feroz la oposición que tuvo que
enfrentar Él, la Esencia del Ser y Señor de lo visible e invisible, que
no tuvo donde poner su cabeza. Andaba continuamente de un lugar a otro,
desprovisto de una vivienda permanente. Pondera lo que aconteció a
Muhammad, el Sello de los Profetas, que la vida de todo sea un sacrificio
por Él. ¡Cuán severas fueron las aflicciones, que los caudillos del
pueblo judío y los idólatras hicieron llover sobre Él, quien es el
Soberano Señor de todo, a consecuencia de su proclamación de la unidad de
Dios y de la verdad de su Mensaje! ¡Por la rectitud de mi Causa! Mi Pluma
gime y todas las cosas creadas lloran con gran llanto como resultado de
los dolores y penas que sufrió en manos de quienes violaron el Convenio
de Dios y su Testamento, rechazaron las pruebas y debatieron sus signos.
Así te narramos el relato de lo que ocurrió en días pasados, que quizá
comprendas.
Tú has sabido cuán penosamente han sido atormentados los profetas
de Dios, sus mensajeros y escogidos. Medita un momento sobre los motivos
y razones que han sido responsables de tales persecuciones. En ningún
tiempo, en ninguna Dispensación, han escapado los profetas de Dios a la
blasfemia de sus enemigos, a la crueldad de sus opresores, a la acusación
de los doctos de su época, que aparecieron bajo el disfraz de rectitud y
piedad. Día y noche pasaban tales sufrimientos, que nadie podrá jamás
medir, salvo el conocimiento del Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria.
Considera a este Agraviado. Aunque las pruebas más claras afirman
la verdad de su Causa, aunque las profecías que Él ha hecho en lenguaje
inequívoco se han cumplido, aunque, si bien no se contaba entre los
doctos, no tenía instrucción, ni experiencia en las discusiones
corrientes entre los sacerdotes, Él ha vertido sobre los hombres las
lluvias de su conocimiento múltiple y divinamente inspirado; sin embargo,
¡mira cómo esta generación ha rechazado su autoridad y se ha rebelado
contra Él! Durante la mayor parte de su vida, Él ha sido dolorosamente
afligido en las garras de sus enemigos. Sus padecimientos ya han
alcanzado su culminación en esta aflictiva Prisión, en que sus opresores
le han arrojado tan injustamente. Dios te conceda que, con penetrante
visión y corazón radiante observes las cosas que han ocurrido y que ahora
acontecen, y, ponderándolas en tu corazón, reconozcas aquello que los más
de los hombres en este Día no han comprendido. Quiera Dios que Él te haga
capaz de inhalar la dulce fragancia de su Día, participar de las
ilimitadas efusiones de su gracia, beber cuanto puedas, por su generoso
favor, del más grande Océano que se levanta en este Día en el nombre del
Antiguo Rey y permanecer firme e inamovible como la montaña en su Causa.
Di: Gloria sea a ti, quien has hecho que todos los seres santos
confiesen su incapacidad ante las múltiples revelaciones de tu poder, y
que cada profeta reconozca su insignificancia ante la efulgencia de tu
perdurable gloria. Te imploro por tu Nombre, que ha abierto las puertas
del Cielo y llenado de éxtasis el Concurso en lo alto, que me habilites
para que te sirva en este Día, y me fortalezcas para que observe lo que
tú prescribiste en tu Libro. Tú sabes, oh mi Señor, lo que hay en mí;
pero yo no sé lo que hay en ti. Tú eres el Omnisciente, el Informado de
Todo.
XXIV. Cuidaos, oh creyentes en la Unidad de Dios, de ser tentados
en hacer distinción alguna entre las Manifestaciones de su Causa, o de
menospreciar los signos que han acompañado y proclamado su Revelación.
Esto es, de cierto, el verdadero significado de la Unidad Divina, si sois
de los que comprenden esta verdad y creen en ella. Además, estad seguros
de que las obras y hechos de cada una de estas manifestaciones de Dios,
más aún, todo lo que a ellas atañe y todo lo que manifiesten en lo
futuro, está ordenado por Dios y es un reflejo de su Voluntad y
Propósito. Quienquiera haga la más leve diferencia entre sus personas,
sus palabras, sus mensajes, sus hechos y costumbres en verdad ha dejado
de creer en Dios, ha repudiado sus signos y traicionado la Causa de sus
mensajeros.
XXV. Es evidente que cada época en que una Manifestación de Dios
ha vivido es divinamente ordenada y, de cierto modo, puede ser
caracterizada como el Día señalado de Dios. Este Día es, sin embargo,
único, y debe ser distinguido de los que lo han precedido. La designación
de "Sello de los Profetas" revela plenamente su elevada posición. El
Ciclo Profético, de cierto, ha terminado. La Eterna Verdad ya ha llegado.
Él ha levantado la Insignia de Poder y derrama ahora sobre el mundo el
descubierto esplendor de su Revelación.
XXVI. La alabanza sea para Dios, el que Todo lo Posee, el Rey de
gloria incomparable, alabanza que está inmensurablemente más allá del
entendimiento de todas las cosas creadas, y exaltada sobre el alcance de
las mentes humanas. Nadie salvo Él podrá nunca cantar en forma adecuada
su loanza, ni tampoco hombre alguno logrará jamás describir la plenitud
de su gloria. ¿Quién puede pretender haber alcanzado las alturas de su
exaltada Esencia, y qué mente puede medir las profundidades de su
misterio insondable? De cada una de las Revelaciones que emanan de la
Fuente de su gloria han aparecido sagradas e inacabables pruebas de
inimaginable esplendor, y de cada Manifestación de su invencible fuerza
han sido vertidos océanos de eterna luz. ¡Cuán inmensamente exaltados son
los maravillosos testimonios de su soberanía todopoderosa, de la cual
sólo un vislumbre, si les tocara, consumiría completamente a todos los
que están en los cielos y en la tierra! Cuán indescriptiblemente elevadas
son las muestras de su consumada fuerza, de las cuales un solo signo, por
más insignificante que sea, debe trascender la comprensión de todo lo que
ha sido creado desde el principio que no tiene principio, y sea creado en
lo futuro hasta el fin que no tiene fin. Todas las personificaciones de
sus Nombres vagan en el desierto de la búsqueda, sedientas y ansiosas de
descubrir su Esencia, y todas las manifestaciones de sus Atributos le
imploran, desde el Sinaí de la Santidad, que descifre su misterio.
Una gota del ondeante océano de su misericordia infinita ha
adornado toda la creación con el ornamento de la existencia, y un hálito
exhalado desde su incomparable Paraíso ha investido a todos los seres con
el manto de su santidad y gloria. Un rocío de la insondable profundidad
de su Voluntad soberana que todo lo penetra, ha engendrado de la nada
absoluta una creación infinita en su alcance y eterna en su duración. Las
maravillas de su munificencia nunca podrán cesar, ni la corriente de su
misericordiosa gracia podrá jamás ser detenida. El proceso de su creación
no ha tenido principio ni podrá tener fin.
En toda edad y ciclo, a través de la esplendorosa luz derramada por
las manifestaciones de su maravillosa Esencia, Él ha creado de nuevo
todas las cosas, para que, ya sea en él cielo como en la tierra nada que
refleje los signos de su gloria, sea privado de las efusiones de su
misericordia, ni se desespere por las lluvias de sus favores. ¡Cuán
abarcadoras son las maravillas de su ilimitada gracia! Mirad cómo han
penetrado toda la creación. Tal es su virtud que no puede encontrarse un
solo átomo en todo el universo que no declare las pruebas de su poder,
que no glorifique su santo Nombre, o que no exprese la refulgente luz de
su unidad. Tan perfecta y amplia es su creación, que ninguna mente, o
corazón, no importa cuán aguda o puro sean, podrán jamás captar la
naturaleza de la más insignificante de sus criaturas; menos aún sondear
el misterio de Él quien es el Sol de la Verdad, quien es la invisible e
incognoscible Esencia. Las concepciones del más devoto de los místicos,
los logros del más erudito de los hombres, la más alta alabanza que la
lengua o pluma humanas puedan ofrecer, son todos productos de la mente
finita del hombre y están restringidos por sus limitaciones. Diez mil
profetas, cada uno de ellos un Moisés, están amilanados en el Sinaí de su
búsqueda ante su prohibitoria Voz: "Tú jamás me contemplarás", mientras
que una miríada de mensajeros, cada uno tan grande como Jesús, permanecen
consternados en su trono celestial por la interdicción: "Tú jamás
comprenderás mi esencia". Desde tiempo inmemorial Él ha estado cubierto
con el velo de la inefable santidad de su exaltado Ser, y para siempre
continuará envuelto en el impenetrable misterio de su incognoscible
Esencia. Toda tentativa de lograr la comprensión de su inaccesible
Realidad ha terminado en completa perplejidad, y todo esfuerzo en
acercarse a su exaltado Ser y contemplar su Esencia, ha terminado en
desesperación y fracaso.
¡ Cuán desconcertante es para mí, insignificante como soy, intentar
sondear las sagradas profundidades de tu conocimiento! ¡Cuán vanos son
mis esfuerzos para visualizar la magnitud de la fuerza inherente a tu
obra, la revelación de tu fuerza creadora! ¿Cómo pueden mis ojos que no
son capaces de percibirse a sí mismos, afirmar haber discernido tu
Esencia, y cómo puede mi corazón, ya impotente para comprender el
significado de sus propias potencialidades, pretender haber comprendido
tu naturaleza? ¿Cómo puedo afirmar que te he conocido cuando la creación
entera está confundida por tu misterio, y cómo puedo confesar que no te
he conocido, cuando, he aquí, todo el universo proclama tu Presencia y
atestigua tu verdad? Las puertas de tu gracia han estado eternamente
abiertas a todas las cosas creadas y los medios de acceso a tu Presencia
han estado a disposición de ellas, y las revelaciones de tu Belleza
inigualable han sido grabadas en todo momento sobre las realidades de
todos los seres visibles e invisibles. Sin embargo, a pesar de este
generosísimo favor, esta dádiva perfecta y consumada, me siento impulsado
a declarar que tu corte de santidad y gloria está infinitamente exaltada
por encima del conocimiento de todo salvo de ti, y que el misterio de tu
Presencia es inescrutable para toda mente salvo la tuya. Nadie salvo tú
puede desentrañar el secreto de tu naturaleza y nada salvo tu
trascendental Esencia puede comprender la realidad de tu inescrutable
existencia. ¡Cuán vasto es el número de aquellos Seres celestiales y todo
gloriosos, quienes en el páramo de su separación de ti, han vagado todos
los días de su vida y jamás te han encontrado! ¡Cuán grande es la
multitud de almas santificadas e inmortales, quienes se vieron perdidas y
perplejas mientras buscaban en el desierto de la búsqueda para mirar tu
rostro! Una miríada son tus ardientes amantes, a quienes la llama
consumidora de la lejanía de ti ha hecho hundirse y perecer, e
innumerables son las almas fieles quienes voluntariamente han ofrendado
sus vidas con la esperanza de contemplar la luz de tu semblante. Los
suspiros y lamentos de estos ansiosos corazones que te anhelan, nunca
podrán alcanzar tu santa corte, ni tampoco las lamentaciones de los
caminantes que ansían aparecer ante tu faz, podrán llegar a tu sede de
gloria.
XXVII. Toda alabanza a la unidad de Dios, y todo honor para Él, el
soberano Señor, el incomparable y todo glorioso Gobernante del universo,
quien de la nada absoluta ha creado la realidad de todas las cosas, quien
de la nada ha engendrado los más delicados y sutiles elementos de su
creación, y quien, rescatando a sus criaturas de la bajeza de la lejanía
y de los peligros de una completa extinción, los ha recibido en su reino
de gloria incorruptible. Nada salvo su gracia que todo lo abarca, y su
misericordia que todo lo penetra, podría haberlo logrado. ¿Cómo habría
sido posible de otro modo que la simple nada adquiriera por sí misma el
mérito y capacidad para emerger de su estado de inexistencia al reino del
ser?
Habiendo creado el mundo y todo lo que en él vive y se mueve, Él,
por intermedio de la acción directa de su irrestringida y soberana
Voluntad, escogió conferirle al hombre la singular distinción y capacidad
de conocerle y amarle; una capacidad que debe necesariamente ser
considerada el impulso generador y el objetivo primordial que sostiene la
creación entera.... Sobre la más íntima realidad de cada cosa creada, Él
ha derramado la luz de uno de sus nombres y la ha hecho un recipiente de
la gloria de uno de sus atributos. Sobre la realidad del hombre, sin
embargo, Él ha concentrado el esplendor de todos sus nombres y atributos
y ha hecho a ésta un espejo de su propio Ser. De todas las cosas creadas
sólo el hombre ha sido escogido para recibir tan grande favor y tan
perdurable generosidad.
Estas energías con las que el Sol de la divina generosidad y la
Fuente de guía celestial ha dotado a la realidad del hombre yacen, sin
embargo, latentes dentro de él, así como la llama está oculta dentro de
la vela y los rayos de luz están presentes potencialmente en la lámpara.
El resplandor de estas energías puede ser oscurecido por los deseos
mundanos, así como la luz del sol puede ser oculta bajo el polvo y
escoria que cubren el espejo. Ni la vela, ni la lámpara pueden encenderse
por sus propios esfuerzos sin ayuda, ni tampoco le será jamás posible al
espejo librarse por sí solo de su escoria. Es claro y evidente que la
lámpara nunca se encenderá mientras no se le prenda fuego, y a menos que
no se limpie de la superficie del espejo la escoria que la cubre, éste
nunca podrá representar la imagen del sol ni reflejar su luz y gloria.
Y puesto que no puede haber un lazo de comunicación directa que una
al Dios único y verdadero con su creación y puesto que ninguna semejanza
puede existir entre lo transitorio y lo Eterno, lo contingente y lo
Absoluto, Él ha ordenado que en cada edad y dispensación, un Alma pura e
inmaculada se haga manifiesta en los reinos de la tierra y del cielo. A
este sutil, este misterioso y etéreo Ser, Él ha designado una naturaleza
doble; la física que pertenece al mundo de la materia y la espiritual que
nace de la sustancia de Dios mismo. Él, además, le ha conferido una doble
posición. La primera, que se relaciona a su más íntima realidad, le
representa como uno cuya voz es la voz de Dios mismo. Esto lo atestigua
la tradición "Múltiple y misteriosa es mi relación con Dios. Yo soy Él,
Él mismo, y Él es Yo, Yo mismo, mas Yo soy quien soy y Él es quien es".
Asimismo las palabras "Levántate, oh Muhammad, porque he aquí, el Amante
y el Amado son unidos y hechos uno en ti". De igual manera Él dice: "No
hay distinción alguna entre Tú y ellos, salvo que ellos son tus Siervos".
La segunda posición es la posición humana, demostrada en los siguientes
versos: "No soy más que un hombre como vosotros". "Di: ¡Alabado sea mi
Señor! ¿Soy más que un hombre, un apóstol?" Estas Esencias del
Desprendimiento, estas Realidades resplandecientes son los canales de la
gracia de Dios que todo lo llena. Conducidos por la luz de indefectible
guía, e investidos con soberanía suprema, son comisionados para usar la
inspiración de sus palabras, las efusiones de su infalible gracia y la
brisa santificadora de su Revelación para limpiar, de todo corazón
anhelante y de todo espíritu receptivo, la escoria y polvo de las
preocupaciones y limitaciones terrenales. Entonces y sólo entonces, el
Fideicomiso de Dios latente en la realidad del hombre emergerá
resplandeciente como el Orbe naciente de la Revelación Divina, de tras
del velo del encubrimiento, para implantar la insignia de su gloria
revelada sobre las cumbres de los corazones de los hombres.
De los anteriores pasajes y alusiones está indudablemente claro que
en los reinos de la tierra y del cielo debe manifestarse necesariamente
un Ser, una Esencia, quien actúe como Manifestación y Vehículo para la
transmisión de la gracia de la Divinidad misma, el Soberano Señor de
todo. A través de las Enseñanzas de este Sol de la Verdad, todo hombre
avanzará y se desarrollará hasta que alcance el estado en que pueda
manifestar t odas las fuerzas potenciales con que ha sido dotado su más
íntimo verdadero ser. Es con este mismo objetivo que en cada edad y
dispensación los profetas de Dios y sus escogidos han aparecido entre los
hombres y han mostrado tal fuerza como la que nace de Dios, y tal poder
como sólo el Eterno puede revelar.
¿Puede alguien que tenga una mente sana, imaginar seriamente que,
en vista de ciertas palabras cuyo significado no puede comprender, la
puerta de la infinita guía de Dios puede estar alguna vez cerrada a la
faz de los hombres? ¿Puede alguna vez concebir para estas Luminarias
Divinas, para estas Luces resplandecientes, ya sea un comienzo o un fin?
¿Qué turbulento diluvio puede compararse con la corriente de su gracia
que todo lo abarca, y qué bendición puede aventajar las demostraciones de
tan grande y penetrante misericordia? No puede haber duda de que si, por
un momento, la marea de su misericordia y gracia fueran retraídas del
mundo, éste perecería totalmente. Por esta razón, desde el principio que
no tiene principio, las puertas de la divina misericordia han sido
abiertas de par en par a la faz de todas las cosas creadas, y las nubes
de la Verdad continuarán derramando, hasta el fin que no tiene fin, la
lluvia de sus favores y generosidades sobre el terreno de la capacidad,
realidad y personalidad humanas. Tal ha sido el método que ha seguido
Dios, desde toda eternidad hasta toda eternidad.
XXVIII. Feliz el hombre que se levante a servir a mi Causa y
glorificar mi hermoso Nombre. Toma mi Libro con la fuerza de mi poder y
aférrate tenazmente a todo mandamiento que tu Señor, el Ordenador, el
Sapientísimo haya prescrito en él. Mira, oh Muhammad, cómo los dichos y
hechos de los seguidores del Islam Shí'ah han ofuscado la alegría y
fervor de sus primeros días y han empañado el prístino brillo de su luz.
En sus comienzos, mientras aún se adherían a los preceptos asociados al
nombre de su Profeta, el Señor de la humanidad, su carrera fue marcada
por una cadena ininterrumpida de victorias y triunfos. Pero a medida que
se alejaban gradualmente del sendero de su maestro y guía ideales, y se
apartaban de la Luz de Dios y corrompían el principio de su unidad
divina, y mientras centraban su atención cada vez más sobre aquellos
quienes sólo eran los reveladores de la potencia de su Palabra, su fuerza
se transformó en debilidad, su gloria, en vergüenza, y su coraje, en
temor. Tú ves a qué han llegado. Observa cómo ellos han imaginado socios
de Él quien es el Punto Focal de la unidad divina. Mira cómo sus malos
actos les han impedido reconocer en el Día de la Resurrección la Palabra
de la Verdad, exaltada sea su gloria. Abrigamos la esperanza que este
pueblo en adelante se proteja de vanas esperanzas y ociosas fantasías y
que logre entender verdaderamente el significado de la unidad divina.
La Persona de la Manifestación ha sido siempre el representante y
portavoz de Dios. En verdad, Él es la Aurora de los más excelentes
Títulos de Dios, el Lugar de Amanecer de sus más excelsos Atributos. Si
se colocara a alguno a su lado como su igual, y fuera considerado
idéntico con su persona, ¿cómo entonces podría sostenerse que el Ser
Divino es Uno e Incomparable, que su Esencia es indivisible y sin par?
Medita sobre lo que te hemos revelado mediante la fuerza de la verdad y
sé de aquellos que comprenden su significado.
XXIX. El propósito de Dios al crear el hombre ha sido y siempre
será, el de capacitarlo para que pueda reconocer a su Creador y alcanzar
su Presencia. Todos los Libros sagrados y las importantes Escrituras
divinamente reveladas dan testimonio inequívoco de éste el más excelente
objetivo, de esta meta suprema. Quienquiera haya reconocido la Aurora de
la guía divina y haya entrado en su sagrada corte, se ha acercado a Dios
y ha alcanzado su presencia, Presencia que es el verdadero Paraíso y de
la cual las más elevadas mansiones del cielo son sólo un símbolo. Tal
hombre ha logrado el conocimiento de la posición de Aquel quien está "a
la distancia de dos arcos", quien se encuentra más allá del Sadratu'l-
Muntahá. Quienquiera no le haya reconocido se habrá condenado a sí mismo
a la miseria de la lejanía, que no es sino la nada absoluta y la esencia
del fuego abismal. Tal será su destino, aun cuando en apariencia ocupe
los más elevados puestos de la tierra y esté establecido sobre su más
exaltado trono.
Aquel quien es la Aurora de la Verdad es, sin duda, totalmente
capaz de rescatar de tal lejanía almas descarriadas y de hacer que se
acerquen a su corte y alcancen su Presencia. "Si Dios hubiera deseado,
seguramente habría hecho de todos los hombres un solo pueblo." Su
propósito, no obstante, es habilitar a los de espíritu puro y corazón
desprendido a ascender, por virtud de sus propios e innatos poderes a las
orillas del Más Grande Océano, para que así quienes buscan la Belleza del
Todo Glorioso sean distinguidos y separados de los descarriados y
perversos. Así ha sido ordenado por la toda gloriosa y resplandeciente
Pluma....
Que las Manifestaciones de la justicia divina, las Auroras de
gracia celestial, al aparecer entre los hombres hayan estado siempre
desprovistos de todo dominio terrenal y despojados de los medios de
ascendiente mundano debe atribuirse a este mismo principio de separación
y distinción que anima el Propósito Divino. Si la Esencia Eterna
manifestara todo lo que está latente dentro de Él, si Él brillara en la
plenitud de su gloria, no se hallaría a nadie que dudase de su poder o
que repudiase su verdad. No, todas las cosas creadas estarían tan
deslumbradas y atónitas por las demostraciones de su luz, como para ser
reducidas a la nada absoluta. Bajo tales circunstancias, ¿cómo pueden ser
distinguidos los creyentes de los perversos?
Este principio ha actuado en cada una de las Dispensaciones
anteriores y ha sido abundantemente demostrado.... Es por esta razón, que
en cada edad, cuando una nueva Manifestación ha aparecido y una reciente
revelación del poder trascendente de Dios ha sido otorgada a los hombres,
aquellos que no creyeron en Él engañados por la aparición de la
incomparable y eterna Belleza en el atavío de los hombres mortales, no le
han reconocido. Se han desviado de su sendero y han esquivado su
compañía, compañía de Aquel quien es el Símbolo de proximidad a Dios.
Hasta se han levantado para diezmar las filas de los fieles y para
exterminar a aquellos que creían en Él.
Mirad cómo en esta Dispensación los inútiles y tontos han imaginado
vanamente que con tales instrumentos como la masacre, el saqueo y el
destierro pueden extinguir la Lámpara que la Mano del poder divino ha
encendido, o eclipsar el Sol de eterno esplendor. ¡Hasta qué punto
parecen haber ignorado la verdad que tal adversidad es el aceite que
alimenta la llama de esta Lámpara! ¡Tal es la fuerza transformadora de
Dios! Él cambia lo que Él desea; Él ciertamente tiene poder sobre todas
las cosas....
Considerad en todo tiempo la soberanía ejercida por el Rey ideal y
ved las pruebas de su poder y suprema influencia. Santificad vuestros
oídos de las vanas palabras de quienes son los símbolos de la negación y
los exponentes de violencia e ira. La hora se aproxima en que
atestiguaréis la fuerza del Dios único y verdadero triunfando sobre todas
las cosas creadas y los signos de su soberanía envolviendo toda la
creación. En aquel día descubriréis cómo todo salvo Él habrá sido
olvidado y será considerado como la nada absoluta.
Sin embargo, se debe tener presente que Dios y su Manifestación,
bajo ninguna circunstancia, pueden ser disociados de la majestad y
sublimidad que ellos inherentemente poseen. Más bien, la majestad y la
sublimidad son en sí mismas creaciones de su Palabra, si escogéis ver por
mi vista y no con la vuestra.
XXX. Dios atestigua que no hay Dios salvo Él, el Benévolo, el Más
Amado. Toda gracia y munificencia son de Él. A quien Él quiera da lo que
es su deseo. Él es verdaderamente el Omnipotente, el Todopoderoso, el que
Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. Nosotros, en verdad,
creemos en Aquel, quien en la persona del Báb, ha sido enviado por la
Voluntad del Dios único y verdadero, el Rey de Reyes, el Todo Alabado.
Aun más, juremos lealtad a Aquel quien en la época del Mustagháth, está
destinado a manifestarse, como asimismo a quienes vendrán después de Él
hasta el fin que no tiene fin. No reconocemos en la manifestación de cada
uno de ellos, ya sea exterior o interiormente, la manifestación de nadie
salvo Dios mismo, si sois de aquellos que comprenden. Cada uno de ellos
es un espejo de Dios, que no refleja nada salvo su Ser, su Belleza, su
Potestad y Gloria, acaso lo comprendáis. Todos los demás fuera de ellos,
deben ser considerados sólo como espejos capaces de reflejar la gloria de
estas manifestaciones, quienes son ellos mismos los Espejos Primordiales
del Ser Divino, si no sois faltos de comprensión. Jamás nadie los ha
podido eludir, ni pueden ellos ser impedidos de alcanzar su propósito.
Estos Espejos se sucederán eternamente uno a otro, y continuarán
reflejando la luz del Antiguo de los Días. Los que reflejen la gloria de
ellos seguirán, asimismo, existiendo para siempre, porque las Mercedes de
Dios jamás cesarán de fluir. Esta es una verdad que nadie puede refutar.
XXXI. Contempla con tu vista interior la cadena de Revelaciones
sucesivas que ha unido la Manifestación de Adán con la del Báb. Atestiguo
ante Dios, que cada una de estas manifestaciones ha sido enviada por la
acción de la Voluntad y Propósito divinos, que cada una ha sido portadora
de un Mensaje determinado, que a cada una le ha sido confiado un Libro
divinamente revelado y ha sido comisionada para descifrar los misterios
de una poderosa Tabla. La medida de la Revelación con la cual cada una de
ellas ha sido identificada, había sido definitivamente preordinada. Esto
es, en verdad, una prueba de nuestro favor para con ellos, si sois de
aquellos que comprenden esta verdad.... Y cuando este proceso de
Revelación progresiva culminó en la etapa en que su incomparable, su muy
sagrado y exaltado Semblante debía ser descubierto a los ojos de los
hombres, Él prefirió ocultar su propio Ser detrás de mil velos, no sea
que ojos profanos y mortales descubrieran su gloria. Esto hizo cuando se
vertían los signos y muestras de una Revelación divinamente designada
sobre Él, signos y muestras que nadie puede contar salvo el Señor tu
Dios, el Señor de todos los mundos. Y cuando se hubo cumplido el tiempo
de ocultación, mientras aun permanecía envuelto en una miríada de velos,
enviamos un destello infinitesimal de la refulgente Gloria que envuelve
la Faz del Joven, y he aquí que todos los moradores de los Reinos en lo
alto fueron sobrecogidos por una violenta conmoción, y los favorecidos de
Dios cayeron en adoración ante Él. En verdad, Él ha manifestado una
gloria tal que nadie en toda la creación ha presenciado, por cuanto Él se
ha levantado en persona a proclamar su Causa a todos los que están en los
cielos y a todos los que están sobre la tierra.
XXXII. Aquello que habéis escuchado referente a Abraham, el Amigo
del Todo Misericordioso, es la verdad y no puede haber duda de ello. La
Voz de Dios le ordenó que ofreciera a Ismael como un sacrificio, para que
su firmeza en la Fe de Dios y su desprendimiento de todo salvo Él se
demostrara a los hombres. El propósito de Dios, además, fue ofrecerlo
como rescate por los pecados e iniquidades de todos los pueblos de la
tierra. Jesús, el Hijo de María, suplicó al Dios único y verdadero,
exaltados sean su nombre y gloria, le confiriera a Él este mismo honor.
Por esta misma razón Muhammad, el Apóstol de Dios, ofreció en sacrificio
a Husayn.
Ningún hombre podrá jamás pretender haber comprendido la naturaleza
de la oculta y múltiple gracia de Dios; nadie puede sondear su
misericordia que todo lo abarca. Tales han sido la perversidad de los
hombres y sus transgresiones, tan penosas han sido las pruebas que han
afligido a los profetas de Dios y sus escogidos, que toda la humanidad
merece ser atormentada y perecer. No obstante, la oculta y muy amorosa
providencia de Dios la ha protegido por medio de agentes tanto visibles
como invisibles, y continuará protegiéndola, del castigo por su
iniquidad. Pondera esto en tu corazón para que la verdad te sea revelada,
y permanece tú firme en su sendero.
XXXIII. Ha sido decretado por Nosotros que la Palabra de Dios y
todas sus potencialidades se manifiestan a los hombres en estricta
conformidad con tales condiciones como las preordinadas por Aquel quien
es el Omnisciente, el Todo Sabio. Hemos ordenado, además, que su velo de
encubrimiento no sea otro que su propio Ser. Tal es, en verdad, nuestra
Fuerza para lograr nuestro Propósito. Si se le permitiera a la Palabra
liberar repentinamente todas las energías latentes en ella, ningún hombre
podría soportar el peso de tan poderosa Revelación. Aun más, todo lo que
está en el cielo y en la tierra huiría de ella en consternación.
Considera aquello que ha sido enviado a Muhammad, el Apóstol de
Dios. La medida de la Revelación de la cual Él fue portador había sido
claramente preordinada por Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Fuerte.
Aquellos que lo oyeron, sin embargo, sólo pudieron comprender su
propósito de acuerdo con su propia posición y capacidad espiritual. Él,
de igual manera, descubrió la Faz de la Sabiduría según la capacidad de
ellos para soportar el peso de su Mensaje. Tan pronto como la humanidad
alcanzó la etapa de madurez, la Palabra reveló a los ojos de los hombres
las energías latentes con que había sido dotada, energías que se
manifestaron en la plenitud de su gloria cuando la Antigua Belleza
apareció en el año sesenta, en la persona de 'Alí-Muhammad, el Báb.
XXXIV. Toda alabanza y gloria sean para Dios, quien por la fuerza
de su poder, ha liberado a su creación de la desnudez de la no existencia
y la ha ataviado con el manto de vida. Para su favor especial Él de entre
todas las cosas creadas eligió la realidad del hombre, pura y semejante a
una gema, y la dotó con la capacidad única de conocerle y de reflejar la
grandeza de su gloria. Esta doble distinción conferida a él ha limpiado
de su corazón la herrumbre de todo deseo vano, y le ha hecho merecedor de
la vestidura con que su Creador ha estimado digno cubrirlo. Ésta le ha
servido para rescatar su alma de la miseria de la ignorancia.
Este manto con que el cuerpo y alma del hombre han sido adornados
es el fundamento mismo de su bienestar y desarrollo. ¡Oh cuán bendito el
día en que ayudado por la gracia y poder del Dios único y verdadero, el
hombre se haya liberado de la esclavitud y corrupción del mundo y de todo
lo que en él existe y haya logrado el verdadero y perdurable descanso
bajo la sombra del Árbol del Conocimiento!
Las melodías que el ave de tu corazón ha entonado en su gran amor
por sus amigos, han llegado hasta sus oídos y me ha conmovido a responder
tus preguntas y revelarte aquellos secretos que me sea permitido
manifestar. En tu estimada carta has preguntado cuáles profetas de Dios
deben ser considerados superiores a los demás. Sabe con toda seguridad
que la esencia de todos los profetas de Dios es una y la misma. Su unidad
es absoluta. Dios el Creador dice: "No hay distinción alguna entre los
portadores de mi Mensaje. Todos tienen un solo propósito; su secreto es
el mismo secreto. Honrar a uno más que a otro, exaltar a algunos por
encima de los demás de ninguna manera es permitido. Cada verdadero
profeta ha considerado su Mensaje como fundamentalmente el mismo que la
Revelación de cualquier otro profeta que le haya precedido. Por lo tanto,
si hombre alguno no comprendiera esta verdad y, en consecuencia, se
entregara al uso de lenguaje vano e indecoroso, ningún hombre cuya vista
sea perspicaz y cuyo entendimiento sea iluminado permitiría jamás que tal
ociosa charla le haga vacilar en su creencia.
El grado de revelación de los profetas de Dios en este mundo debe,
sin embargo, diferir. Cada uno de ellos ha sido portador de un Mensaje
distinto y ha sido comisionado para revelarse mediante hechos
determinados. Es por esta razón que parecen variar en su grandeza. Su
revelación puede ser comparada con la luz de la luna que derrama su
resplandor sobre la tierra. Aun cuando ella revela una nueva medida de su
brillantez cada vez que aparece, su esplendor inherente no puede nunca
disminuir ni puede su luz sufrir extinción.
Es claro y evidente, por lo tanto, que cualquier variación
aparente en la intensidad de su luz no es inherente a la luz misma, sino
debe ser atribuida más bien a la receptividad variante de un mundo que
siempre cambia. Se le ha confiado un Mensaje a cada profeta a quien el
Creador Todopoderoso e Incomparable haya determinado enviar a los pueblos
de la tierra, y se le ha encargado actuar en la forma que mejor satisfaga
los requisitos de la época en que aparezca. Dios al enviar sus profetas a
los hombres tiene dos propósitos. El primero es liberar a los hijos de
los hombres de la oscuridad de la ignorancia y guiarlos a la luz del
verdadero entendimiento. El segundo es asegurar la paz y tranquilidad del
género humano y proveer todos los medios por los cuales pueden ser éstas
establecidas.
Los profetas de Dios deben ser considerados como médicos cuya tarea
es fomentar el bienestar del mundo y sus pueblos para que, mediante el
espíritu de unidad, puedan curar la dolencia de una humanidad dividida.
Nadie tiene el derecho de dudar de sus palabras o menospreciar su
conducta, porque ellos son los únicos que pueden afirmar haber
comprendido al paciente y diagnosticado correctamente sus males. Ningún
hombre por aguda que sea su percepción puede jamás esperar alcanzar las
alturas logradas por la sabiduría y comprensión del Médico Divino. No
sería de extrañar entonces, si se encontrara que el tratamiento prescrito
por el médico en este día no fuera idéntico al que prescribió
anteriormente. ¿Cómo podría ser de otra manera, cuando las dolencias que
afectan al paciente necesitan un remedio especial en cada etapa de su
enfermedad? De igual modo, cada vez que los profetas de Dios han
iluminado el mundo con el resplandeciente brillo del Sol de conocimiento
divino, invariablemente han emplazado a sus pueblos por los medios que
mejor se adaptaran a las exigencias de la época en que aparecieran, a
abrazar la luz de Dios. Así fueron capaces de dispersar la oscuridad de
la ignorancia y derramar sobre el mundo la gloria de su propio
conocimiento. Por consiguiente, es hacia la más íntima esencia de estos
profetas que los ojos de todo hombre de discernimiento deben dirigirse,
puesto que su único propósito ha sido siempre guiar a los errados y dar
paz a los afligidos. Éstos no son días de prosperidad y triunfo. La
humanidad entera está en las garras de múltiples males. Esfuérzate
entonces, para salvar su vida con la saludable medicina que la
todopoderosa mano del Médico infalible ha preparado.
Y ahora respecto de tu pregunta acerca de la naturaleza de la
religión. Sabe que los que en verdad son sabios han comparado el mundo
con el templo humano. Así como el cuerpo del hombre necesita vestidura
para cubrirse, asimismo el cuerpo de la humanidad debe ser necesariamente
adornado con el manto de justicia y sabiduría. Su atavío es la Revelación
que Dios le ha concedido. Cada vez que este atavío haya cumplido su
propósito, el Todopoderoso de seguro lo renovará. Porque cada edad
requiere una medida adicional de la luz de Dios. Cada Revelación divina
ha sido enviada de modo que corresponda a las circunstancias de la época
de su aparición.
En cuanto a tu pregunta sobre las declaraciones de los conductores
de religiones pasadas. Todo hombre sabio y digno de alabanza, sin duda
alguna evitará conversación tan vana e infructuosa. El incomparable
Creador ha creado a todos los hombres de una misma sustancia y ha
exaltado su realidad sobre el resto de sus criaturas. El éxito o fracaso
del hombre, su ganancia o pérdida deben, por lo tanto, depender de sus
propios esfuerzos. Mientras más se esfuerce, mayor será su progreso.
Ojalá que las lluvias primaverales de la munificencia de Dios hagan que
las flores de verdadero entendimiento broten del suelo de los corazones
de los hombres, y los purifiquen de toda corrupción terrenal.
XXXV. Ponderad un poco. ¿Qué es lo que en cada Dispensación incitó
a los pueblos de la tierra rechazar a la Manifestación del Todo
Misericordioso? ¿Qué cosa podía haberlos impulsado a alejarse de Él y
desafiar su autoridad? Si los hombres meditasen sobre estas palabras que
han brotado de la Pluma del Divino Ordenador, se apresurarían, cada uno y
todos, a abrazar la verdad de esta perdurable Revelación dada por Dios y
atestiguarían lo que Él mismo ha afirmado solemnemente. Es el velo de
vanas imaginaciones que, en los días de las Manifestaciones de la Unidad
de Dios y las Auroras de su eterna gloria, se ha interpuesto y continuará
interponiéndose entre ellos y el resto de la humanidad. Pues en esos días
Él quien es la Verdad Eterna se manifiesta en conformidad con aquello que
Él mismo ha determinado y no de acuerdo con los deseos y expectativas de
los hombres. Así Él ha revelado: "Siempre que viene a vosotros un apóstol
con lo que no desean vuestras almas os ensoberbecéis y a unos los
desmentís y a otros los matáis."
No puede haber duda alguna que, si estos apóstoles hubieran
aparecido en pasadas edades y ciclos, de acuerdo con las vanas
imaginaciones que los corazones de los hombres habían ideado, nadie
habría repudiado la verdad de estos seres santificados. A pesar que
dichos hombres han estado recordando, día y noche, el Dios único y
verdadero y que han estado piadosamente ocupados con el ejercicio de sus
oraciones, sin embargo, al final no reconocieron las Auroras de los
signos de Dios, las Manifestaciones de sus irrefutables testimonios, ni
participaron de sus favores.
Considera la Dispensación de Jesucristo. Mirad cómo todos los
hombres doctos de aquella generación, aunque esperaban ansiosamente la
venida del Prometido, no obstante, lo negaron. Tanto Anás el más erudito
entre los teólogos de su día, como Caifás el sumo sacerdote, lo
denunciaron y pronunciaron su sentencia de muerte.
De igual manera, cuando apareció Muhammad, el Profeta de Dios -que
todos los hombres sean ofrecidos en su sacrificio- los doctos de La Meca
y Medina se levantaron contra Él en los primeros días de su Revelación, y
rechazaron su Mensaje, mientras que aquellos que carecían totalmente de
conocimientos, reconocieron y abrazaron su Fe. Ponderad por un momento.
Considerad cómo Balál, el Etíope, a pesar de ser iletrado, ascendió al
cielo de la fe y certeza, mientras que 'Abdu'lláh Ubayy, un caudillo
entre los doctos, se esforzó con malicia para oponerse a Él. Mirad, cómo
un simple pastor fue tan arrobado por el éxtasis de las palabras de Dios
que pudo ser admitido en la morada de su Bien Amado y fue unido a Aquel
quien es el Señor de la Humanidad, mientras que aquellos que se
enorgullecían de su conocimiento y sabiduría se extraviaron lejos de su
sendero y permanecieron desprovistos de su gracia. Por esta razón Él ha
escrito: "El que es enaltecido entre vosotros será humillado y el
humillado será enaltecido". Referencias a este tema pueden encontrarse en
la mayor parte de los Libros sagrados, así como en las declaraciones de
los profetas y mensajeros de Dios.
En verdad os digo que tal es la grandeza de esta Causa, que el
padre huye de su hijo y el hijo huye de su padre. Recordad la historia de
Noé y Canaán. Quiera Dios que, en estos días de delicia celestial, no os
privéis de los dulces sabores del Todo Glorioso Dios, y podáis
participar, en esta Primavera espiritual, de las efusiones de su gracia.
Levantaos en el nombre de Aquel quien es el Objeto de toda sabiduría, y,
con absoluto desprendimiento del saber de los hombres, levantad vuestras
voces y proclamad su Causa. ¡Juro por el Sol de la Revelación Divina! En
el momento en que os levantéis, atestiguaréis cómo un diluvio de
conocimiento divino brotará de vuestros corazones, y veréis ante vosotros
las maravillas de su sabiduría celestial manifiestas en toda su gloria.
Si probarais la dulzura de las palabras del Todo Misericordioso, sin
vacilar renunciaríais a vosotros mismos y entregaríais vuestras vidas por
el Bien Amado.
¿Quién podrá creer que este Siervo de Dios haya acariciado en su
corazón un deseo de honor o beneficio terrenales? La Causa asociada con
su Nombre está muy por encima de las cosas transitorias de este mundo.
¡Helo aquí! en esta la Más Grande Prisión, un exiliado, una víctima de la
tiranía. Sus enemigos lo han atacado por todos lados y continuarán
haciéndolo hasta el fin de su vida. Por lo tanto todo lo que Él os diga
será sólo por Dios, que quizá los pueblos de la tierra limpien sus
corazones de la mancha de los malos deseos, desgarren su velo y logren
conocer al Dios único y verdadero. Ésta es la más exaltada posición a que
hombre alguno puede aspirar. Su aceptación o rechazo de mi Causa, no
podrá beneficiarme, ni hacerme daño. Los emplazamos enteramente por Dios.
Él, en verdad, puede prescindir de toda criatura.
XXXVI. Sabe que cuando el Hijo del Hombre exhaló su último suspiro
y se entregó a Dios, la creación entera lloró con gran llanto. Sin
embargo, al sacrificarse a sí mismo, una nueva capacidad fue infundida en
todas las cosas creadas. Sus efectos, de los cuales dan testimonio todos
los pueblos de la tierra, están manifiestos ahora ante ti. La más honda
sabiduría que los eruditos hayan expresado, los más profundos
conocimientos que mente alguna haya descifrado, las obras de arte que las
manos más diestras han producido, la influencia ejercida por el más
potente de los gobernantes, no son sino manifestaciones de la fuerza
vivificadora liberada por su resplandeciente y trascendente Espíritu que
todo lo penetra.
Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de
su gloria sobre todas las cosas creadas. Mediante Él el leproso se
restableció de la lepra de la perversidad e ignorancia. Por Él el impuro
y descarriado fueron curados. Mediante su poder, nacido de Dios
Todopoderoso, los ojos del ciego fueron abiertos y el alma del pecador
fue santificada.
La lepra puede ser interpretada como cualquier velo que se
interponga entre el hombre y el reconocimiento del Señor, su Dios.
Quienquiera se permita aislarse de Él, es realmente un leproso, quien no
será recordado en el Reino de Dios, el Poderoso, el Todo Alabado.
Atestiguamos, que por medio del Poder de la Palabra de Dios, todo leproso
fue purificado, toda enfermedad fue curada, y toda debilidad humana fue
eliminada. Es Él quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con el
rostro radiante se ha vuelto hacia Él.
XXXVII. Bendito el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en
sus signos, y ha reconocido que "a Él no se le ha de pedir cuenta de sus
hechos". Dios ha dispuesto que tal reconocimiento sea el ornamento de
toda creencia y su base fundamental. De Él debe depender la aceptación de
toda buena obra. Fijad vuestros ojos en Él, no sea que las murmuraciones
de los rebeldes os hagan errar.
Si Él decretara lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido
vedado, y prohibiere lo que en todo tiempo se ha considerado lícito,
nadie tiene el derecho de poner en duda su autoridad. Quienquiera que
vacile, aunque fuere por un solo instante, deberá ser considerado como
transgresor.
Quien no haya reconocido esta sublime y fundamental verdad, ni haya
alcanzado esta muy exaltada posición, será perturbado por los vientos de
la duda, y las murmuraciones de los infieles confundirán su alma. Aquel
que haya reconocido este principio será dotado de la más perfecta
constancia. Todo honor sea para esta toda gloriosa posición, cuyo
recuerdo adorna a toda Tabla exaltada. Tal es la enseñanza que os librará
de cualquier duda y perplejidad, os permitirá alcanzar la salvación,
tanto en este mundo como en el venidero. Él es, verdaderamente, el que
Siempre Perdona, el Más Generoso.
XXXVIII. Sabe con certeza que, en cada Dispensación, la Luz de la
Divina Revelación ha sido otorgada a los hombres en proporción directa a
su capacidad espiritual. Considera el sol. Cuán débiles son sus rayos en
el momento en que aparece sobre el horizonte. Cómo gradualmente, su calor
y potencia aumentan a medida que se aproxima a su cenit, permitiendo,
mientras tanto, a todas las cosas creadas adaptarse a la intensidad
creciente de su luz. Y cómo declina paulatinamente hasta alcanzar su
ocaso. Si manifestara súbitamente las energías latentes en él, sin duda
dañaría todas las cosas creadas.... De igual manera, si el Sol de la
Verdad revelara repentinamente, en el comienzo de su manifestación, todas
las potencialidades que la providencia del Todopoderoso le ha conferido,
la tierra de la comprensión humana quedaría desolada y se marchitaría;
porque el corazón de los hombres no podría soportar la intensidad de su
revelación, ni podría reflejar el brillo de su luz. Consternados y
abrumados, dejarían de existir.
XXXIX. Alabado seas, oh Señor mi Dios, por las maravillosas
Revelaciones de tu inescrutable mandato y las múltiples aflicciones y
pruebas que Tú has destinado para mí. En una época Tú me entregaste en
manos de Nimrod; en otra Tú permitiste que la vara del Faraón me
persiguiera. Sólo Tú, mediante tu conocimiento que todo lo abarca y la
acción de tu Voluntad, puedes valorar las incalculables aflicciones que
he sufrido en sus manos. Otra vez, Tú me arrojaste al calabozo de los
descreídos, sólo porque me sentí impulsado a susurrar a los oídos de los
bienamados de tu Reino, un indicio de la visión, con que Tú, mediante tu
conocimiento me habías inspirado y cuyo significado me habías revelado
mediante la potencia de tu poder. Posteriormente, Tú decretaste que la
espada del infiel cortara mi cabeza. En otra ocasión fui crucificado, por
haber descubierto ante los ojos de los hombres las gemas ocultas de tu
gloriosa unidad, por haberles revelado los maravillosos signos de tu
soberanía y eterno poder. ¡Cuán amargas las humillaciones que fueron
amontonadas sobre mí, en una época posterior, en la llanura de Karbilá!
¡Cuán solitario me sentí entre tu pueblo! ¡A qué estado de impotencia fui
reducido en aquella tierra! Insatisfechos con tales indignidades, mis
perseguidores me decapitaron y llevando en alto mi cabeza de país en
país, la exhibieron a la vista de la multitud incrédula y la depositaron
en las moradas de los perversos e infieles. En otra edad fui suspendido y
mi pecho se convirtió en blanco de los dardos de la maliciosa crueldad de
mis enemigos. Mis miembros fueron acribillados con proyectiles y mi
cuerpo despedazado. Finalmente, mira cómo en este Día, mis traidores
enemigos se han aliado contra mí y están continuamente conspirando para
inculcar el veneno del odio y malicia en las almas de tus servidores.
Están tramando, con todo su poder para llevar a cabo su objetivo.... A
pesar de lo penosa que es mi tribulación, oh Dios, mi Bienamado, te doy
gracias y mi Espíritu está agradecido por todo lo que me ha acontecido en
el sendero de tu complacencia.
Estoy contento con todo lo que Tú has ordenado para mí y doy la
bienvenida a las penas y sufrimientos que tengo que soportar, por
calamitosas que sean.
XL. ¡Oh mi Bien Amado! Tú has soplado tu Hálito en mí y me has
separado de mí mismo. Tú posteriormente decretaste que de tu Realidad
dentro de mí, sólo un tenue reflejo, un simple emblema quedara entre los
perversos y envidiosos . ¡Mira cómo engañados por este emblema, se han
levantado contra mí y han hacinado sobre mí sus recusaciones! Descúbrete
entonces, oh mi Bien Amado y líbrame de mi aflicción.
Entonces una Voz respondió: "Amo y siento gran cariño por este
emblema. ¿Cómo puedo consentir que sólo mis ojos contemplen este emblema
y que ningún corazón salvo el mío lo reconozca? ¡Por mi Belleza, que es
lo mismo que tu Belleza! Mi deseo es ocultarte a mis propios ojos;
¡cuánto más a los ojos de los hombres!"
Preparaba mi contestación cuando, he aquí la Tabla fue terminada
repentinamente, dejando mi tema sin concluir, y la perla de mi palabra
sin engarzar.
XLI. ¡Dios es mi testigo, oh pueblo! Dormía en mi lecho cuando, he
aquí, la Brisa de Dios acariciándome, me despertó de mi sueño. Su
Espíritu vivificador me revivió y mi lengua se desató para proclamar su
llamado. No me acuséis de haber transgredido contra Dios. No me miréis
con vuestros ojos sino con los míos. Así os amonesta Él quien es el
Bondadoso, el Omnisciente. Oh pueblo, ¿pensáis que Yo tengo en mis manos
el control de la última Voluntad y Propósito de Dios? Lejos de mí está
pretender eso. Lo atestiguo ante Dios, el Todopoderoso, el Exaltado, el
Omnisciente, el Omnisapiente. Si el destino final de la Fe de Dios
hubiera estado en mis manos, nunca habría consentido, ni aún por un
momento, en manifestarme a vosotros, ni hubiera permitido que una sola
palabra brotase de mis labios. De ello Dios mismo es ciertamente testigo.
XLII. ¡Oh Hijo de la Justicia! Por la noche la belleza del Ser
inmortal se dirigió desde la esmeralda altura de la fidelidad al
Sadratu'l-Muntahá y lloró con tal llanto que el Concurso en lo alto y los
moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces
se oyó la pregunta: ¿por qué estos lamentos y sollozos? Él respondió:
Como se me ordenó, esperé atento sobre la loma de la lealtad, mas no
logré respirar de aquellos que habitan en la tierra la fragancia de la
fidelidad. Entonces, llamado a regresar, miré y, ¡he aquí! ciertas
palomas de santidad estaban atormentadas bajo las garras de los perros de
la tierra. Entonces la Doncella del Cielo apresuró desde su mística
mansión, resplandeciente, desprovista de su velo, y preguntó por sus
nombres, y todos fueron dichos, menos uno. Y cuando ella les urgió fue
pronunciada la primera letra de él, entonces los moradores de las cámaras
celestiales abandonaron precipitadamente sus habitaciones de gloria. Y
mientras la segunda letra se articulaba cayeron sobre el polvo cada uno y
todos. En ese momento se oyó una voz desde el más íntimo santuario:
"Hasta aquí, ni un paso más". En verdad, atestiguamos lo que han hecho y
lo que ahora hacen.
XLIII. ¡Oh Afnán, oh tú que has brotado de mi antiguo Linaje! Mi
gloria y mi amorosa bondad descansan sobre ti. ¡Cuán vasto es el
tabernáculo de la Causa de Dios! Ha cubierto con su sombra a todos los
pueblos y naciones de la tierra y dentro de poco reunirá bajo su abrigo a
toda la humanidad. Ya ha llegado el día de servicio. Innumerables Tablas
atestiguan las generosidades que te han sido otorgadas. Levántate a hacer
triunfar mi Causa y con la fuerza de tu palabra somete a los corazones de
los hombres. Debes manifestar aquello que asegure la paz y el bienestar
del desdichado y del oprimido. Apréstate para la acción, que quizá
liberes al cautivo de sus cadenas y le permitas alcanzar la libertad
verdadera.
La Justicia en este día lamenta su condición y la Equidad gime bajo
el yugo de la opresión. Las densas nubes de la tiranía han oscurecido la
faz de la tierra y envuelto a sus pueblos. Por el movimiento de nuestra
Pluma de gloria, por deseo del omnipotente Ordenador, hemos inspirado una
nueva vida en toda estructura humana y hemos infundido una nueva potencia
en cada palabra. Todas las cosas creadas proclaman los indicios de esta
regeneración mundial. Ésta es la más grande, la más jubilosa nueva
impartida a la humanidad por la pluma de este Agraviado. ¿Por qué teméis,
oh mis bienamados? ¿Quién os puede consternar? Un poco de humedad basta
para disolver la arcilla endurecida de que está moldeada esta generación
perversa. El simple hecho de reuniros es suficiente para dispersar las
fuerzas de esta gente vana e inútil. ... .
En este día todo hombre perspicaz admitirá prontamente que los
consejos revelados por la Pluma de este Agraviado constituyen la suprema
fuerza animadora del progreso del mundo y la exaltación de sus pueblos.
Levantaos, oh pueblos, y por la fuerza del poder de Dios, decidíos a
ganar la victoria sobre vosotros mismos, que quizá toda la tierra sea
librada y santificada de su servidumbre a los dioses de sus vanas
fantasías, dioses que a sus desdichados adoradores han infligido tanta
pérdida y de cuya miseria son responsables. Estos ídolos constituyen el
obstáculo que ha estorbado al hombre en sus esfuerzos a avanzar por el
sendero de perfección. Abrigamos la esperanza que la Mano del poder
divino preste su ayuda a la humanidad y la libere de su estado de penosa
degradación.
En una de las Tablas estas palabras han sido reveladas: ¡Oh pueblos
de Dios! No os ocupéis con vuestros propios asuntos; que vuestros
pensamientos se fijen en lo que será capaz de restituir la prosperidad de
la humanidad y santificar los corazones y almas de los hombres. La mejor
manera de lograr esto es mediante acciones puras y santas, vida casta y
comportamiento digno. Actos valientes asegurarán el triunfo de esta Causa
y un carácter santo reforzará su poder. ¡Aferraos a la rectitud, oh
pueblo de Bahá! Esto es ciertamente el mandamiento que este Agraviado os
ha dado, y es lo que su ilimitada Voluntad ha escogido para cada uno de
vosotros.
¡Oh amigos! Os incumbe renovar y revivir vuestras almas por medio
de los dadivosos favores que, en esta divina y conmovedora Primavera,
llueven sobre vosotros. El Sol de su gran gloria ha derramado su
resplandor sobre vosotros y las nubes de su ilimitada generosidad os han
cubierto con su sombra. ¡Cuán elevado es el premio para quien no se haya
privado de tan grande generosidad ni haya dejado de reconocer la belleza
de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura! Cuidaos, pues el Malvado os
acecha listo para atraparos. Aseguraos contra sus infames artificios y,
guiados por la luz del nombre de Dios Todo Veedor, escapad de la
oscuridad que os rodea. Que vuestra visión abarque el mundo en vez de
limitarse a vuestro propio ser. El Malvado es aquel que impide el ascenso
de los hijos de los hombres y detiene su progreso espiritual.
En este Día incumbe a todo hombre asirse de lo que promueve los
intereses de todas las naciones y gobiernos justos y exalte su posición.
Por medio de todos y cada uno de los versos revelados por la Pluma del
Altísimo, las puertas del amor y unidad han sido abiertas enteramente a
los hombres. Anteriormente hemos declarado, y nuestra Palabra es la
verdad: "Asociaos con los seguidores de todas las religiones en espíritu
de amistad y hermandad". Cualquier cosa que haya hecho a los hijos de los
hombres rehuirse uno a otro y haya causado disensiones y divisiones entre
ellos, ha sido anulada y abolida por la revelación de estas palabras.
Desde el cielo de la Voluntad de Dios, y con el propósito de ennoblecer
al mundo del ser y elevar la mente y almas de los hombres, ha sido
enviado aquello que constituye el instrumento más efectivo para la
educación de toda la raza humana. La más elevada esencia y la más
perfecta expresión de todo lo que los pueblos del pasado hayan dicho o
escrito, por esta potentísima Revelación, ha descendido del cielo de la
Voluntad del Poseedor de todo, el Dios Perdurable. En el pasado ha sido
revelado: "El amor por el propio país es un elemento de la Fe de Dios".
Sin embargo, la Lengua de Grandeza, en el día de su manifestación,
proclamó: "No debe preciarse quien ama a su patria, sino quien ama al
mundo". Mediante el poder liberado por estas exaltadas palabras, Él ha
dado un nuevo impulso al ave del corazón humano, le ha señalado una nueva
dirección y del Libro sagrado de Dios ha borrado toda huella de
restricción y limitación.
¡Oh gente de Justicia! Sed brillantes como la luz y espléndidos
como el fuego encendido en la Zarza Ardiente. El resplandor del fuego de
vuestro amor sin duda fundirá y unificará a los pueblos y naciones
contendedoras de la tierra, mientras que la ferocidad de la llama de la
enemistad y odio no pueden dar otro resultado que la lucha y ruina.
Rogamos a Dios que escude a sus criaturas de los malos designios de sus
enemigos. Él ciertamente tiene poder sobre todas las cosas.
Toda alabanza sea para el Dios único y verdadero -exaltada sea su
gloria- por cuanto Él ha abierto las puertas de los corazones de los
hombres por la Pluma del Altísimo. Cada verso que esta Pluma ha revelado
es una puerta brillante y luminosa que descubre las glorias de santa y
piadosa vida, de puras e inmaculadas acciones. El emplazamiento y mensaje
que dimos no fueron nunca destinados para alcanzar o beneficiar a una
sola tierra o a un solo pueblo. La humanidad en su integridad debe
aferrarse firmemente a lo que haya sido revelado y otorgado a ella.
Entonces, y sólo entonces, alcanzará la verdadera libertad. Toda la
tierra está iluminada con la resplandeciente gloria de la Revelación de
Dios. En el año sesenta Aquel quien anunció la Luz de la Guía Divina -que
toda la creación sea ofrendada como sacrificio por Él- se levantó para
anunciar una nueva revelación del Espíritu Divino, y fue seguido, veinte
años más tarde, por Aquel mediante cuya venida el mundo recibió esta
gloria prometida, este maravilloso favor. Mirad cómo la mayoría de la
humanidad ha sido dotada con la capacidad de escuchar la más exaltada
Palabra de Dios, sobre la cual debe depender la reunión y resurrección
espiritual de todos los hombres....
Inclinad vuestros corazones, oh pueblo de Dios, hacia los consejos
de vuestro verdadero e incomparable Amigo. La Palabra de Dios puede ser
comparada a un árbol tierno cuyas raíces han sido plantadas en los
corazones de los hombres. Os incumbe nutrir su crecimiento por medio de
las vivificadoras aguas de la sabiduría, de palabras santas y sagradas,
para que su raíz pueda asegurarse firmemente y sus ramas puedan
extenderse hasta la altura de los cielos y aun más allá.
¡Oh vosotros que moráis en la tierra! El rasgo distintivo que marca
el carácter preeminente de esta Suprema Revelación consiste en que, por
una parte, hemos borrado del Libro sagrado de Dios todo aquello que ha
sido causa de lucha, malicia y daño entre los hijos de los hombres y por
otra parte hemos sentado los requisitos esenciales del entendimiento, y
de completa y permanente unidad. Venturosos quienes guardan mis
estatutos.
Una vez tras otra hemos amonestado a nuestros bienamados que
eviten, aun más, que huyan de toda cosa de la que perciban el olor a
maldad. El mundo está sufriendo gran trastorno y las mentes de sus
pueblos se encuentran en un estado de completa confusión. Suplicamos al
Todopoderoso que Él bondadosamente los ilumine con la gloria de su
Justicia, y los capacite para descubrir aquello que les sea provechoso en
todo tiempo y bajo toda condición. Él ciertamente es el que Todo lo
Posee, el Altísimo.
XLIV. No apartéis de vuestro lado el temor a Dios, oh vosotros los
doctos de la tierra y juzgad con ecuanimidad la Causa de este Iletrado,
de quien todos los Libros de Dios, el Protector, el que Subsiste por sí
mismo, han testificado.... ¿Acaso el miedo de desagradar a Dios, el temor
a Él quien no tiene par ni igual, no os despertarán? Aquel a quien el
mundo ha agraviado, en ningún momento se ha asociado con vosotros, nunca
ha estudiado vuestros escritos ni ha participado en ninguna de vuestras
disputas. El traje que Él usa, sus ondeantes cabellos, su turbante,
atestiguan la verdad de sus palabras. ¿Hasta cuándo persistiréis en
vuestra injusticia? Mirad la habitación en que han obligado a morar a
Aquel quien es la encarnación de la justicia. Abrid vuestros ojos y al
contemplar su aflicción, meditad diligentemente sobre aquello que
vuestras manos han forjado, que quizá no seáis privado de la luz de sus
divinas declaraciones, ni despojado de vuestra parte del océano de su
conocimiento.
Algunos entre plebeyos y nobles han objetado que este Agraviado no
es miembro del orden eclesiástico, ni descendiente del Profeta. Di: ¡Oh
vosotros que pretendéis ser justos! Pensad un momento y reconoceréis cuán
infinitamente exaltado es su posición actual sobre la posición que según
vosotros Él debería tener. La Voluntad del Todopoderoso ha decretado que
su Causa debe aparecer y manifestarse en una casa completamente
desprovista de todo aquello que los teólogos, doctos, sabios y letrados
comúnmente poseen.
El hálito del Espíritu Divino le despertó y le pidió que se
levantara y proclamara su Revelación. Tan pronto como fue despertado de
su sueño levantó su voz y llamó a toda la humanidad hacia Dios, el Señor
de todos los mundos. Nos hemos visto impulsados a revelar estas palabras
en vista de la debilidad y fragilidad de los hombres; de lo contrario, la
Causa que hemos proclamado es tal que ninguna pluma podrá describirla, ni
mente alguna concebir su grandeza. Esto lo atestigua Aquel con quien está
el Libro Madre.
XLV. La Antigua Belleza ha consentido ser encadenada para que la
humanidad sea liberada de su cautiverio, y ha aceptado ser prisionero de
esta poderosa Fortaleza para que todo el mundo logre la verdadera
libertad. Ha bebido hasta los pozos de la copa del dolor, para que todos
los pueblos de la tierra alcancen felicidad perdurable y sean colmados de
alegría. Esto emana de la misericordia de vuestro Señor, el Compasivo, el
Más Misericordioso. Hemos aceptado ser humillados, oh creyentes en la
Unidad de Dios, para que vosotros seáis enaltecidos y hemos sufrido
múltiples tribulaciones para que podáis prosperar y florecer. ¡Mirad cómo
aquellos que se han imaginado socios de Dios, han forzado a Aquel quien
ha venido a rehacer el mundo entero, a residir en la más desolada de las
ciudades!
XLVI. No me apeno por la pesadumbre de mi encarcelación. Tampoco me
aflijo de mi humillación, ni de las tribulaciones que sufro en manos de
mis enemigos. ¡Por mi vida! Son mi gloria, gloria con la cual Dios se ha
adornado a sí mismo. ¡Ojalá lo supierais!
La vergüenza que fui obligado a soportar, ha descubierto la gloria
con que toda la creación ha sido dotada, y por las crueldades que he
sufrido, el Sol de la Justicia, se ha manifestado y ha derramado su
esplendor sobre los hombres.
Mis dolores son por aquellos que se han envuelto en sus pasiones
corruptas y pretenden estar asociados con la Fe de Dios, el Dadivoso, el
Todo Alabado.
Incumbe al pueblo de Bahá, morir al mundo y a todo lo que hay en
él; ser tan desprendidos de las cosas terrenales que los moradores del
Paraíso, inhalen de su vestidura la dulce fragancia de la santidad; para
que todos los pueblos de la tierra reconozcan en sus rostros el
resplandor del Todo Misericordioso, y mediante ellos se difundan los
signos y señales de Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo. ¡Aquellos que
han empañado el buen nombre de la Causa de Dios al seguir las
inclinaciones de la carne, ésos están en palpable error!
XLVII. ¡Oh judíos! Si tenéis la intención de crucificar otra vez a
Jesús, el Espíritu de Dios, dadme muerte a mí, porque en mi persona, Él
se ha manifestado una vez más a vosotros. Tratadme como queráis porque he
prometido sacrificar mi vida en el sendero de Dios. No temeré a nadie
aunque los poderes de la tierra y del cielo se alíen en mi contra.
¡Seguidores del Evangelio! Si abrigáis el deseo de matar a Muhammad, el
Apóstol de Dios, tomadme y poned fin a mi vida, porque yo soy Él, y mi
Ser es su Ser. Haced conmigo lo que queráis porque el más profundo deseo
de mi corazón es alcanzar la presencia de mi Bienamado en su Reino de
Gloria. ¡Tal es el decreto divino, si lo supierais! ¡Seguidores de
Muhammad! Si es vuestro deseo acribillar con vuestros dardos el pecho de
Aquel quien ha hecho que su Libro el Bayán os sea enviado, poned vuestras
manos sobre mí y perseguidme, porque Yo soy su Bienamado, la revelación
de su propio Ser, aunque mi nombre no sea su nombre. He venido bajo la
sombra de las nubes de gloria y he sido investido por Dios con invencible
soberanía. Él es ciertamente la Verdad, el Conocedor de las cosas no
vistas. Verdaderamente Yo espero de vosotros el mismo trato que habéis
acordado a Aquel quien me precedió. De esto son testigos todas las cosas,
si fuerais de aquellos que escuchan. ¡Oh pueblo del Bayán! Si habéis
resuelto derramar la sangre de Aquel cuya venida el Báb ha proclamado,
cuyo advenimiento Muhammad ha profetizado, y cuya Revelación Jesucristo
mismo ha anunciado, miradme a mí que estoy de pie, listo y sin defensa
ante vosotros. Proceded conmigo como lo dicten vuestros propios deseos.
XLVIII. ¡Dios es mi testigo! Si esto no estuviera en conflicto con
aquello que las Tablas de Dios han decretado, gustosamente habría besado
las manos de quienquiera hubiera intentado derramar mi sangre en el
sendero del Bienamado. Aun más, le habría dotado con una parte de los
bienes terrenales que Dios me ha permitido poseer, aun cuando quien
perpetrare este acto provocaría la ira del Todopoderoso, incurriría en su
maldición y merecería ser atormentado durante toda la eternidad de Dios,
el que Todo lo Posee, el Equitativo, el Omnisapiente.
XLIX. Sabe en verdad, que cuando quiera este Joven vuelve su vista
hacia su propio ser, encuentra que es lo más insignificante de toda la
creación. Sin embargo, cuando contempla las brillantes refulgencias que
ha sido capacitado para manifestar, he aquí, ese yo se transfigura ante
Él en una potencia soberana que satura la esencia de todas las cosas
visibles e invisibles. Gloria a Aquel quien, por la fuerza de la verdad,
ha enviado la Manifestación de su propio Ser y le ha confiado su mensaje
para toda la humanidad.
L. Oh desatentos, quitaos el sueño de la negligencia para que
podáis mirar el resplandor que su gloria ha difundido a través del mundo.
¡Qué torpes son quienes murmuran contra el nacimiento prematuro de su
luz! ¡Oh vosotros, ciegos de corazón! Sea temprano o tarde, las
demostraciones de su gloria refulgente ya están de hecho manifiestas. Os
incumbe determinar si tal luz ha aparecido o no. No está en vuestro poder
ni en el mío fijar el momento en que debe ser manifiesta. La Sabiduría
inescrutable de Dios ha fijado la hora de antemano. Estad contentos, oh
pueblo, con lo que Dios ha deseado y predestinado para vosotros.... ¡Oh
vosotros que me deseáis el mal! El Sol de la Guía eterna, es mi testigo:
Si hubiera estado en mi poder, nunca habría consentido, bajo ninguna
circunstancia, distinguirme entre los hombres, porque el Nombre que llevo
desdeña totalmente asociarse con esta generación cuyas lenguas están
sucias y cuyos corazones son falsos. Y cada vez que escogí callar y
guardar silencio, he aquí, la voz del Espíritu Santo, parado a mi
diestra, me despertó, y el Supremo Espíritu apareció ante mi faz, y
Gabriel me cubrió con su sombra, y el Espíritu de Gloria se movió dentro
de mi pecho ordenándome levantarme y romper mi silencio. Si vuestra
capacidad de oír fuese depurada y vuestros oídos estuviesen atentos,
seguramente comprenderíais que cada miembro de mi cuerpo, más aún, todos
los átomos de mi ser, proclaman y atestiguan este llamado: "Dios, fuera
de quien no hay otro Dios, y Aquel cuya belleza se manifiesta ahora, es
el reflejo de su gloria para todos los que están en el cielo y en la
tierra".
LI. ¡Oh pueblo! ¡Juro por el Dios único y verdadero! Éste es el
Océano del cual han procedido todos los mares, y con el cual cada uno de
ellos se reunirá finalmente. De Él se han generado todos los Soles y a Él
regresarán todos ellos. Por su potencia los Árboles de la Revelación
Divina han dado sus frutos, cada uno de los cuales ha sido enviado en la
forma de un profeta que lleva un mensaje a las criaturas de Dios en cada
uno de los mundos cuyo número sólo Dios, en su Conocimiento omnímodo,
puede calcular. Él ha logrado esto por la acción de solo una Letra de su
Palabra, revelada por su Pluma, estando su Pluma movida por su Dedo
guiador, estando su propio Dedo sostenido por la fuerza de la Verdad de
Dios.
LII. Di: ¡Oh pueblo! No os privéis de la gracia de Dios y de su
misericordia. Quienquiera se prive de ellas está en dolorosa perdición
¡Cómo! ¡Oh pueblo! ¿Adoráis el polvo y os alejáis de vuestro Señor, el
Bondadoso, el Todo Generoso? Temed a Dios y no seáis de los que perecen.
Di: El Libro de Dios ha sido enviado en la forma de este Joven. ¡Por
tanto, santificado sea Dios el más excelente de los hacedores! Prestad
atención, oh pueblos del mundo, no sea que huyáis de su faz. Más aún,
apresuraos en alcanzar su presencia y sed de aquellos que han vuelto a
Él. Orad para que seáis perdonados, oh pueblos, por no haber cumplido
vuestro deber para con Dios y por haber transgredido contra su Causa y no
seáis de los torpes. Él es quien os ha creado; Él es quien ha alimentado
vuestras almas mediante su Causa y os ha hecho capaces de reconocer a
Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Omnisciente. Él es
quien ha descubierto a vuestros ojos los tesoros de su conocimiento y os
ha hecho ascender al cielo de la certeza de su irresistible, su
irrefutable y muy exaltada Fe. Prestad atención, no sea que os privéis de
la gracia de Dios, y vuestras obras se reduzcan a nada, y no repudiéis la
verdad de esta clara, majestuosa, brillante y gloriosa Revelación. Juzgad
imparcialmente la Causa de Dios, vuestro Creador; contemplad lo que ha
sido enviado desde el Trono en lo alto y meditad sobre ello con corazones
inocentes y santificados. Entonces la verdad de esta Causa se os hará tan
evidente como el sol en su gloria meridiana. Entonces seréis de aquellos
que han creído en Él.
Di: El primer y más importante testimonio que establece su verdad
es Él mismo. Próximo a este testimonio está su Revelación. Para
quienquiera no reconozca ni uno ni otro Él ha establecido las palabras
que ha revelado, como prueba de su realidad y verdad. Esta es,
ciertamente, una demostración de su tierna misericordia para con los
hombres. Él ha dotado a toda alma con la capacidad de reconocer los
signos de Dios. De otra manera, ¿cómo habría Él podido cumplir su
testimonio hacia los hombres? si sois de los que ponderan su Causa en sus
corazones. Él nunca procederá injustamente con nadie, ni tampoco señalará
a las almas una tarea superior a sus capacidades. Él es ciertamente el
Compasivo, el Todo Misericordioso.
Di: Es tan grande la gloria de la Causa de Dios, que aun los ciegos
pueden percibirla, cuanto más aquellos que poseen vista perspicaz y
visión pura. Los ciegos, a pesar de no ser capaces de percibir la luz del
sol, sin embargo, pueden sentir su continuo calor. No obstante, los
ciegos de corazón entre el pueblo del Bayán -de esto Dios es mi testigo-
son impotentes, por mucho que el Sol brille sobre ellos, para percibir el
resplandor de su gloria o apreciar el calor de sus rayos.
Di: ¡Oh pueblo del Bayán! Entre todos los pueblos del mundo os
hemos escogido para conocernos y reconocernos. Os hemos hecho acercar al
lado derecho del Paraíso, Lugar desde el cual el Fuego inmortal proclama
en múltiples tonos: "¡No hay otro Dios salvo Yo, el Omnipotente, el
Altísimo!" Cuidaos, no permitáis estar separados como por un velo de este
Sol que brilla sobre la Aurora de la Voluntad de vuestro Señor, el Todo
Misericordioso, y cuya luz ha envuelto a pequeños y grandes. Purificad
vuestra vista para que podáis percibir su gloria con vuestros propios
ojos, y no dependáis de la vista de otro, pues Dios jamás ha requerido de
un alma algo que sobrepase su fuerza. Así ha sido anunciado a los
profetas y mensajeros del antaño y se ha registrado en todas las
Escrituras.
Esforzaos, oh pueblo, para conseguir entrada en esta vasta
Inmensidad, que, por orden de Dios, no tiene ni principio ni fin, en la
cual su voz ha sido proferida y sobre la cual se esparcen los dulces
aromas de la santidad y gloria. No os despojéis del manto de grandeza, ni
permitáis que vuestros corazones se priven del recuerdo de vuestro Señor,
ni vuestros oídos de escuchar las dulces melodías de su maravillosa, de
su sublime, clara y muy elocuente voz que todo lo compele.
LIII. ¡Oh Nasír, oh mi siervo! Dios, la Eterna Verdad, es mi
testigo. En este Día el Joven Celestial ha levantado sobre las cabezas de
los hombres el glorioso Cáliz de la Inmortalidad y permanece atento en su
sede, preguntándose qué ojo reconocerá su gloria, y qué brazo se
extenderá sin vacilar para asir la Copa de su Mano de nívea blancura y
vaciarla. Hasta ahora unos pocos han bebido de esta incomparable gracia
que fluye suavemente del Antiguo Rey. Éstos ocupan las mansiones más
elevadas del Paraíso y están firmemente establecidos sobre los asientos
de autoridad. ¡Por la rectitud de Dios! Ni los espejos de su gloria, ni
los reveladores de sus nombres, ni ninguna cosa creada que haya existido
o existirá, jamás podrán superarlos, si sois de los que comprenden esta
verdad.
¡Oh Nasír! La excelencia de este Día está inmensamente exaltada por
encima de la comprensión de los hombres, por muy extenso que sea su
conocimiento, por muy profundo que sea su entendimiento. ¡ Cuánto más ha
de trascender la imaginación de los que se han extraviado de su luz y han
sido privados de su gloria! Si desgarraras el agraviante velo que ciega
tu visión, verías una generosidad tal que nada podrá jamás asemejársele o
igualarla desde el principio que no tiene principio hasta el fin que no
tiene fin. ¿Qué lenguaje debería elegir Aquel quien es el Portavoz de
Dios, para que aquellos que están separados como por un velo de Él,
puedan reconocer su gloria? Los rectos moradores del Reino en lo alto
beberán copiosamente del Vino de Santidad en mi nombre, el todo glorioso.
Nadie salvo ellos participará de tales beneficios.
LIV. ¡Por la rectitud de Dios, mi Bienamado! Jamás he anhelado la
soberanía mundana. Mi único propósito ha sido entregar a los hombres lo
que Dios, el Dadivoso, el Incomparable, me mandó darles, para que les
desligue de todo lo que pertenece a este mundo y les haga alcanzar tales
alturas que ni el impío puede concebir ni el insolente imaginar.
LV. Recuerda oh tierra de Tá (Tihrán) los días pasados en que tu
Señor te había hecho la sede de su trono y te había envuelto con la
refulgencia de su gloria. ¡Cuán vasto el número de aquellos seres
santificados, aquellos símbolos de certidumbre, quienes en su gran amor
por ti han entregado sus vidas y sacrificado todo por ti! La alegría sea
contigo y la suprema felicidad sea con aquellos que en ti moran.
Testifico que, como lo sabe todo corazón discernedor, de ti procede el
hálito viviente de Aquel quien es el Deseo del mundo. En ti ha sido
revelado el Invisible y de ti ha salido aquello que estaba oculto a los
ojos de los hombres. ¿A quién recordaremos de la multitud de tus sinceros
amantes, cuya sangre ha sido vertida dentro de tus muros y cuyo polvo
yace oculto bajo tu suelo? Los dulces aromas de Dios se han esparcido
incesantemente y continuarán esparciéndose eternamente sobre ti. Nuestra
Pluma se siente impulsada a conmemorarte y ensalzar a las víctimas de la
tiranía, aquellos hombres y mujeres que yacen bajo tu polvo.
Entre ellas está nuestra propia hermana, a quien ahora recordamos
como una señal de nuestra fidelidad y como una prueba de nuestra amorosa
bondad hacia ella. ¡Cuán penosa fue su condición! ¡Con qué resignación
regresó a su Dios! Sólo Nosotros, por nuestro conocimiento que todo lo
abarca, lo hemos sabido.
¡Oh tierra de Tá! Por la gracia de Dios tú eres todavía un centro
alrededor del cual sus bienamados se han reunido. ¡Felices ellos; feliz
cada refugiado que busca tu amparo en sus padecimientos en el sendero de
Dios, el Señor de este maravilloso Día! Benditos aquellos que recuerdan
al Dios único y verdadero, que magnifican su nombre y buscan
diligentemente servir a su Causa. Es a estos hombres que se han referido
los Libros sagrados de antaño. Sobre ellos el Comandante de los Fieles ha
prodigado sus alabanzas diciendo: "Las bendiciones que les esperan a
ellos superan las bendiciones de que ahora gozamos". Él ciertamente ha
dicho la verdad y de ello somos ahora testigos. La gloria de su posición,
sin embargo, no ha sido revelada aún. La Mano del poder divino de seguro
levantará el velo y expondrá a la vista de los hombres aquello que
alegrará y alumbrará el ojo del mundo.
Agradecedle a Dios, la Verdad Eterna, exaltado sea su Gloria, por
cuanto habéis logrado tan maravilloso favor, y habéis sido adornado con
el ornamento de su alabanza. Apreciad el valor de estos días, y asíos a
todo lo que es digno de esta Revelación. Él ciertamente es el Consejero,
el Compasivo, el Omnisciente.
LVI. Que nada te apene, oh Tierra de Tá (Tihrán) porque Dios te ha
escogido para que seas la fuente de alegría de toda la humanidad. Si es
su Voluntad, Él bendecirá tu trono con uno que gobernará con justicia, y
reunirá el rebaño de Dios que los lobos han dispersado. Con alegría y
gozo este gobernante volverá su rostro hacia el pueblo de Bahá y le
otorgará sus favores. A la vista de Dios, él es de hecho considerado como
una joya entre los hombres. Sobre él descansa para siempre la gloria de
Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de su revelación.
Regocíjate con inmensa alegría, porque Dios te ha hecho "la Aurora
de su Luz" ya que dentro de ti nació la Manifestación de su Gloria. Está
contenta de este nombre que te ha sido conferido, nombre por el cual el
Sol de gracia ha derramado su esplendor, por lo cual tanto la tierra como
el cielo han sido iluminados.
Dentro de poco, tu situación interna cambiará y las riendas del
poder caerán en manos del pueblo. Ciertamente, tu Señor es el
Omnisciente. Su autoridad abraza todas las cosas. Permanece segura de los
bondadosos favores de tu Señor. La mirada de su amorosa bondad será
siempre dirigida hacia ti. Se aproxima el día en que tu agitación se
habrá transformado en paz y quieta calma. Así ha sido decretado en el
maravilloso Libro.
LVII. Oh Muhammad, cuando hayas partido de la corte de mi
presencia, dirige tus pasos hacia mi casa (Casa de Baghdád) y visítala en
nombre de tu Señor. Cuando llegues a su puerta detente ante ella y di:
¿Adónde se ha ido la Antigua Belleza, oh tú la más grande Casa de Dios,
Él por quién Dios te ha hecho el objeto de atracción de un mundo adorador
y te ha proclamado como el signo de su recuerdo para todos los que están
en los cielos y todos los que están en la tierra? ¡Oh, si volvieran los
días pasados cuando tú, oh Casa de Dios, fuiste consagrada como su
escabel, días en que las incesantes melodías del Todo Misericordioso
brotaban de ti! ¿Qué ha sido de tu joya, cuya gloria ha brillado sobre
toda la creación? ¿Adónde se han ido los días en que Él, el Antiguo Rey,
había hecho de ti el trono de su gloria, días en que Él te había escogido
a ti sola para que fueras la lámpara de salvación entre la tierra y el
cielo, y al amanecer y a la caída de la tarde te había hecho difundir la
dulce fragancia del Todo Glorioso?
¿Dónde está, oh Casa de Dios, el Sol de majestad y poder que te
había envuelto con el brillo de su presencia? ¿Dónde está Él, la Aurora
de las tiernas dádivas de tu Señor, el Irrestringido, quien había
establecido su sede dentro de tus murallas? ¿Oh trono de Dios, qué ha
alterado tu semblante y ha hecho temblar tus pilares? ¿Qué ha podido
cerrar tus puertas en la cara de quienes te buscan ansiosamente? ¿Qué te
ha desconsolado tanto? ¿Te han dicho acaso que el Amado del mundo es
perseguido por las espadas de sus enemigos? El Señor te bendiga y bendiga
tu fidelidad hacia Él, por cuanto tú has seguido siendo su compañero a
través de todas sus penas y padecimientos.
Testifico que tú eres el escenario de su trascendente gloria, su
más sagrada habitación. De ti ha emanado el Hálito del Todo Glorioso, que
se ha esparcido sobre todas las cosas creadas y ha llenado de alegría los
pechos de los devotos que moran en las mansiones del Paraíso. El Concurso
en lo alto y los que habitan las Ciudades de los Nombres de Dios lloran
por ti y lamentan las cosas que te han acaecido.
Todavía eres el símbolo de los nombres y atributos del
Todopoderoso, el Punto al cual los ojos del Señor de la tierra y del
cielo están dirigidos. Te ha acontecido lo que aconteció al Arca en que
ha sido establecida la promesa de seguridad de Dios. Bienaventurado quien
comprenda la intención de estas palabras y reconozca el propósito de
Aquel quien es el Señor de toda la creación.
Felices quienes aspiran de ti los dulces aromas del Misericordioso,
que reconocen tu exaltación, que protegen tu santidad, que en todo tiempo
reverencian tu posición. Imploramos al Todopoderoso que conceda que los
ojos de quienes se han alejado de ti y no han apreciado tu valor, puedan
ser abiertos para que verdaderamente te reconozcan a ti y a Aquel quien
por la fuerza de la verdad te ha levantado en alto. Ciertamente, están
ciegos de lo que se refiere a ti, y te ignoran, completamente, en este
día. Tu Señor es realmente el Bondadoso, el Perdonador.
Atestiguo que por ti, Dios ha puesto a prueba los corazones de sus
siervos. Bendito el hombre que dirija sus pasos hacia ti y te visite.
¡Ay, de quien niegue tu derecho, se aleje de ti, deshonre tu nombre y
profane tu santidad!
No te aflijas, oh Casa de Dios, si el velo de tu santidad es
rasgado por los infieles. En el mundo de la creación Dios te ha adornado
con la joya de su recuerdo. Nadie podrá jamás profanar tal ornamento. Los
ojos de tu Señor permanecerán en toda circunstancia puestos en ti. Él,
ciertamente, escuchará la oración de cada uno de los que te visiten, de
los que te circunden, y de los que en tu nombre le llamen. Él es, en
verdad, el Perdonador, el Todo Misericordioso.
Te suplico, o mi Dios, por esta Casa que ha sufrido tal cambio en
su separación de ti que llora su alejamiento de tu presencia y lamenta tu
tribulación, que me perdones a mí, a mis padres, mis parientes y a
aquellos de mis hermanos que han creído en ti. Permite que todas mis
necesidades sean satisfechas por tu munificencia, oh Tú quien eres el rey
de los Nombres. Tú eres el Más Generoso de los generosos, el Señor de
todos los mundos.
LVIII. Recuerda aquello que ha sido revelado a Mihdí, nuestro
siervo, en el primer año de nuestro exilio a la Tierra del Misterio
(Adrianópolis). A él le predijimos lo que debía acaecer a nuestra Casa
(en Baghdád) en los días por venir para que no se afligiera por los actos
de violencia y robo que ya se habían perpetrado contra ella. Ciertamente,
el Señor, tu Dios, conoce todo lo que está en los cielos y todo lo que
está en la tierra.
A él le hemos escrito: Ésta no es la primera humillación infligida
a mi Casa. En el pasado la mano del opresor la ha colmado de
indignidades. Ciertamente, en los días por venir, será degradada a tal
extremo que hará correr lágrimas de todo ojo discernedor. Así te hemos
revelado cosas ocultas más allá del velo impenetrable para todos, salvo
para Dios, el Todopoderoso, el Todo Alabado. En la plenitud del tiempo,
por medio del poder de la verdad, el Señor la exaltará a los ojos de
todos los hombres. Él hará que se convierta en el Estandarte de su Reino,
el Santuario alrededor del cual circulará el concurso de los fieles. Así
ha hablado el Señor tu Dios, antes que llegue el día de lamentación. Te
hemos dado esta Revelación en nuestra Tabla sagrada para que no te apenes
por todo lo que ha sobrevenido a nuestra Casa bajo los ataques del
enemigo. Toda alabanza sea para Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
LIX. Todo observador imparcial admitirá sin vacilación que, desde
el amanecer de su Revelación, este Agraviado ha invitado a toda la
humanidad a dirigir sus rostros hacia la Aurora de Gloria, y ha prohibido
la corrupción, odio, opresión e iniquidad. Sin embargo, ¡ved lo que las
manos del opresor han forjado! Ninguna pluma se atreve a describir su
tiranía. Aun cuando el propósito de Aquel quien es la Eterna Verdad, ha
sido conferir vida eterna a todos los hombres y lograr su paz y
seguridad, ved cómo se han levantado para derramar la sangre de sus
amados y han pronunciado su sentencia de muerte.
Los instigadores de esta opresión son aquellas mismas personas que,
a pesar de su torpeza, son consideradas como los más sabios de los
sabios. Tal es su ceguera que, con severidad no disimulada, le han
arrojado en esta aflictiva Prisión fortificada a Él, para los siervos de
cuyo Umbral el mundo ha sido creado. Sin embargo, el Todopoderoso, a
pesar de ellos y de quienes han repudiado la verdad de este "Gran
Anuncio", ha transformado esta Casa Prisión en el Más Exaltado Paraíso,
el Cielo de los Cielos.
No hemos rechazado los beneficios materiales que pudieran aliviar
nuestra aflicciones. Sin embargo, cada uno de nuestros compañeros
atestiguará que nuestra corte sagrada está santificada sobre todo
beneficio material y muy por encima de ellos. No obstante, mientras
estábamos confinados en esta Prisión, hemos aceptado aquellas cosas de
las cuales los infieles han tratado de privarnos. Si se encontrara un
hombre que desease, en nuestro nombre, levantar un edificio de oro o de
plata puros, o una casa cubierta de piedras preciosas de inestimable
valor, tal deseo, sin duda alguna, será concedido. Él, ciertamente, hace
lo que Él desea y ordena lo que es de su agrado. Asimismo se ha permitido
a quienquiera lo desee, levantar estructuras nobles e imponentes a lo
largo y ancho de este territorio, y dedicar las ricas y sagradas tierras
adyacentes al Jordán y su vecindad al culto y servicio del Dios único y
verdadero, magnificada sea su gloria, para que las profecías registradas
por la Pluma del Altísimo en las Sagradas Escrituras se cumplan y para
que lo que Dios, el Señor de todos los mundos, ha determinado para esta
exaltadísima, sagrada y maravillosa Revelación pueda ser manifestado.
En tiempo pasado hemos proferido estas palabras: ¡Extiende tu saya,
oh Jerusalén! Meditad esto en vuestro corazones, oh pueblo de Bahá y dad
gracias a vuestro Señor, el Expositor, el más Manifiesto.
Si los misterios que nadie conoce salvo Dios fueran desentrañados,
toda la humanidad atestiguaría las demostraciones de una perfecta y
consumada justicia. Con una certeza que nadie puede poner en duda, todos
los hombres se aferrarían a sus mandamientos y los observarían
escrupulosamente. Verdaderamente, hemos decretado en nuestro Libro una
recompensa buena y generosa para todos quienes se aparten de la maldad y
sigan una vida casta y santa. Él es, en verdad, el Gran Donador, el Todo
Misericordioso.
LX. Mi cautiverio no puede deshonrarme. No, por mi Vida, me
confiere gloria. Lo que puede avergonzarme es la conducta de aquellos de
mis seguidores que pretenden amarme, y sin embargo siguen de hecho al
Malvado. En verdad, ellos son de los perdidos.
Cuando el tiempo fijado para esta Revelación se hubo cumplido y
Aquel quien es el Sol del mundo apareció en 'Iráq, Él pidió a sus
seguidores observar aquello que los santificaría de toda la inmundicia
terrenal. Algunos prefirieron seguir los deseos de una inclinación
corrupta mientras otros caminaron en el sendero de rectitud y verdad y
fueron bien guiados.
Di: No puede ser contado entre el pueblo de Bahá aquel que sigue
sus deseos mundanos o fija su corazón en cosas de la tierra. Es mi
verdadero seguidor quien, si llegare a un valle de oro puro, pasará
derecho por él indiferente como una nube, y no se volverá ni detendrá.
Tal hombre es ciertamente de mi. De su vestidura el Concurso en lo alto
puede aspirar la fragancia de santidad.... Y si encontrare la más bella y
atractiva de las mujeres, no sentirá su corazón seducido por la menor
sombra de deseo hacia su belleza. De hecho tal hombre es la creación de
inmaculada castidad. Así os instruye la Pluma del Antiguo de los Días,
como ha sido ordenado por vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo
Misericordioso.
LXI. El mundo padece y su agitación aumenta día a día. Su rostro se
ha vuelto hacia el descarrío y la incredulidad. Tal será su condición que
exponerla ahora no sería aceptable ni correcto. Su perversidad continuará
por largo tiempo. Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente
aquello que hará temblar los miembros del cuerpo de la humanidad.
Entonces, y sólo entonces, será desplegado el Estandarte Divino, y el
Ruiseñor del Paraíso gorjeará su melodía.
LXII. Recuerda tú mis dolores, mis preocupaciones y ansiedades, mis
aflicciones y pruebas, las condiciones de mi cautiverio, las lágrimas que
he derramado, la amargura de mi angustia, y ahora mi encarcelamiento en
esta lejana tierra. Oh Mustafá, Dios es mi testigo. Si se te pudiera
decir lo que le ha acontecido a la Antigua Belleza, huirías al desierto y
llorarías con gran llanto. En tu pena te golpearías la cabeza y gritarías
como alguien que ha sido picado por una víbora. Está agradecido a Dios,
pues hemos rehusado revelarte los secretos de los inescrutables decretos
que nos han sido enviados desde el cielo de la Voluntad de tu Señor el
Omnipotente, el Todopoderoso.
¡Por la rectitud de Dios! Al levantarme de mi lecho cada mañana,
descubría las huestes de innumerables aflicciones reunidas tras mi
puerta; y cada noche, al acostarme, ¡he aquí! mi corazón era desgarrado
con agonía por lo que había padecido a causa de la diabólica crueldad de
sus enemigos. Cada pedazo de pan que parte la Antigua Belleza va
acompañado del ataque de una nueva aflicción, y cada gota que bebe está
mezclada con la amargura de la más dolorosa de las pruebas. Cada paso que
Él da está precedido por un ejército de inesperadas calamidades, mientras
que a su retaguardia siguen legiones de atormentadoras penas.
Tal es mi condición, si lo ponderaras en tu corazón. Más, que tu
alma no se apene por lo que Dios ha hecho caer sobre Nosotros. Somete tu
voluntad a su agrado, porque en ningún tiempo hemos deseado algo que no
sea su Voluntad, y hemos dado la bienvenida a cada uno de sus
irrevocables decretos. Que tu corazón sea paciente, y no desmayes. No
sigas el camino de aquellos que están profundamente perturbados.
LXIII. ¡Oh tú, cuyo rostro se ha vuelto hacia mí! Tan pronto como
tus ojos contemplen desde lejos mi ciudad natal (Tihrán), ponte de pie y
di: He venido hacia ti desde la Prisión, oh tierra de Tá, con nuevas de
Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que subsiste por sí mismo. Te
anuncio, oh madre del mundo y fuente de luz para todos los pueblos, las
tiernas misericordias de tu Señor, y te saludo en el nombre de Aquel
quien es la Verdad Eterna, el Conocedor de cosas no vistas. Atestiguo que
dentro de ti, Aquel quien es el Nombre Oculto fue revelado y el Tesoro
Invisible fue descubierto. Por medio de ti el secreto de todas las cosas,
sean del pasado o del futuro, ha sido revelado.
¡Oh tierra de Tá! Él, quien es el Señor de todos los Nombres, te
recuerda en su gloriosa posición. Tú fuiste la Aurora de la Causa de
Dios, la fuente de su Revelación, la manifestación de su Más Grande
Nombre, que ha hecho temblar los corazones y almas de los hombres. Cuán
numerosos han sido aquellos hombres y mujeres, aquellas víctimas de la
tiranía, quienes, dentro de tus murallas, han sacrificado sus vidas en la
senda de Dios, y han sido sepultados bajo tu polvo con tanta crueldad,
que cada siervo honrado de Dios ha lamentado su condición.
LXIV. Es nuestro deseo recordar la Morada de la suprema felicidad
(Tihrán), la santa y resplandeciente ciudad; ciudad en que la fragancia
del Bienamado ha sido derramada, donde sus signos han sido difundidos,
donde las señales de su gloria han sido reveladas, donde sus estandartes
han sido enarbolados, donde su tabernáculo ha sido levantado, donde cada
uno de sus sabios decretos ha sido proclamado.
Es la ciudad en que han sido exhalados los dulces sabores de la
reunión, los que han hecho que los sinceros amantes de Dios se acerquen a
Él y logren entrar en la Habitación de santidad y belleza. Feliz el
caminante que dirija sus pasos hacia esta ciudad, que consiga entrar en
ella, que beba el vino de la reunión mediante la gracia que fluye de su
Señor, el Dadivoso, el Todo Alabado.
He venido a ti, oh tierra del deseo del corazón, con nuevas de
Dios, para anunciarte su bondadoso favor y misericordia, y para saludarte
y ensalzarte en su nombre. Él es, en verdad, inmensamente generoso y
bondadoso. Bendito el hombre que torna su rostro hacia ti, que percibe de
ti la fragancia de la Presencia de Dios, el Señor de todos los mundos. Su
gloria sea contigo, y la brillantez de su luz te envuelva, por cuanto
Dios ha hecho de ti un paraíso para sus siervos y te ha señalado como la
tierra bendita y sagrada que Él mismo ha mencionado en los Libros que sus
profetas y mensajeros han revelado.
Mediante ti, oh tierra de gloria resplandeciente, la insignia: "No
hay otro Dios más que Él", ha sido revelada, y el estandarte:
"Ciertamente, Yo soy la Verdad, el Conocedor de cosas no vistas", ha sido
izado. Incumbe a cada uno que te visite gloriarse en ti y en quienes te
habitan, que han salido de mi Árbol, quienes me siguen y son mis amantes,
y quienes, con la más fuerte determinación, han vuelto sus rostros en
dirección de mi gloriosa posición.
LXV. Recuerda tu llegada a la Ciudad (Constantinopla); cómo los
ministros del Sultán pensaron que Tú desconocías sus leyes y reglamentos
y te creyeron uno de los ignorantes. Di: ¡Sí, por mi Señor! Soy ignorante
de todas las cosas salvo de lo que Dios, mediante su generoso favor, ha
deseado enseñarme. Esto lo atestiguamos con toda seguridad y lo
confesamos sin vacilar.
Di: Si las leyes y reglamentos a las cuales os aferráis son hechas
por vosotros mismos, de ningún modo las seguiremos. Así he sido instruido
por Él quien es el Sapientísimo, el Conocedor de todo. Tal ha sido mi
conducta en el pasado y así permanecerá en el futuro por la fuerza de
Dios y su poder. Éste es ciertamente el camino recto y verdadero. Si han
sido ordenadas por Dios, mostrad entonces vuestras pruebas, si sois de
aquellos que hablan la verdad. Di: Hemos escrito en un Libro, que no deja
de registrar la acción de ningún hombre, por insignificante que esta sea,
todo lo que te han imputado y todo lo que te han hecho.
Di: Os incumbe, oh Ministros de Estado, observar los preceptos de
Dios y abandonar vuestras propias leyes y reglamentos y ser de aquellos
que son guiados correctamente. Esto es mejor para vosotros que todo lo
que poseéis, si sólo lo supierais. Si quebrantáis los mandamientos de
Dios, ni un ápice o título de vuestras obras será aceptable a su vista.
Pronto descubriréis las consecuencias de lo que habéis hecho en esta vana
existencia y se os pagará por ello. Ésta es, ciertamente, la verdad; la
verdad indudable.
¡Cuán grande ha sido el número de aquellos que, en edades pasadas,
han cometido las mismas acciones que vosotros habéis cometido, y quienes,
a pesar de tener un rango superior al vuestro, finalmente han regresado
al polvo y han sido relegados a su inevitable perdición! ¡ Ojalá
ponderarais la Causa de Dios en vuestros corazones! Seguiréis por su
huella y se os hará entrar en una habitación en la cual no encontraréis a
nadie que os ampare o ayude. Seréis ciertamente interrogados sobre
vuestros actos, se os pedirá cuenta por haber faltado a vuestros deberes
hacia la Causa de Dios y por haber rechazado desdeñosamente a sus amados,
quienes con evidente sinceridad han venido hacia vosotros.
Sois vosotros los que habéis tomado juntos consejo referente a
ellos, vosotros que habéis preferido seguir los impulsos de vuestros
propios deseos y abandonar los mandamientos de Dios, el que Ayuda en el
Peligro, el Todopoderoso.
Di: ¡Qué! ¿Os aferráis a vuestras propias ideas y desecháis los
preceptos de Dios? ¡Ciertamente os habéis agraviado y habéis agraviado a
otros! ¡Ojalá que pudierais comprenderlo! Di: Si vuestras reglas y
principios están basados en la justicia, ¿por qué, entonces, seguís
aquellos que están de acuerdo con vuestras inclinaciones corruptas y
rechazáis aquellos que se encuentran en conflicto con vuestros deseos?
¿Con qué derecho, entonces, pretendéis juzgar con justicia entre los
hombres? ¿Pueden vuestras reglas y principios justificar que persigáis a
Él quien, a vuestro llamado, se ha presentado ante vosotros, que le
hayáis rechazado e infligido cada día, penoso daño? ¿Os ha desobedecido
Él alguna vez, aunque sea por un instante? Todos los habitantes de 'Iráq
y, además de ellos, todo observador discernedor atestiguará la verdad de
mis palabras.
¡Sed imparciales en vuestro juicio, oh Ministros de Estado! ¿Qué
hemos cometido que justifique nuestro destierro? ¿Cuál es la ofensa que
ha merecido nuestra expulsión? ¡Nosotros os hemos buscado, y sin embargo,
mirad cómo habéis rehusado recibirnos! ¡Por Dios! Ésta es una penosa
injusticia que habéis perpetrado; injusticia que no puede compararse con
ninguna otra injusticia terrenal. El Todopoderoso es, Él mismo, testigo
de ello....
Sabed que el mundo, sus vanidades y sus bellezas se acabarán. Nada
perdurará salvo el Reino de Dios, que no pertenece a nadie sino a Él, el
Soberano Señor de todo, el que Ayuda en el Peligro, el Todo Glorioso, el
Todo Poderoso. Los días de vuestra vida pasarán y todas las cosas con que
os ocupáis y de las cuales os jactáis, perecerán, y vosotros, con toda
seguridad, seréis emplazados por una compañía de sus ángeles a comparecer
en el lugar donde los miembros de toda la creación temblarán y la carne
de todo opresor se estremecerá. Se os pedirá cuenta por las cosas que
vuestras manos han forjado en vuestra vana vida y recibiréis el justo
pago por vuestras acciones. Éste es el Día que llegará inevitablemente
sobre vosotros, la hora que nadie puede postergar. Esto lo atestigua la
Lengua de Él quien habla la verdad y es el Conocedor de todas las cosas.
LXVI. Temed a Dios, vosotros habitantes de la Ciudad
(Constantinopla), y no sembréis las semillas de disensión entre los
hombres. No caminéis por los senderos del Malvado. Durante los pocos días
que os restan de vuestra vida, seguid el camino del Dios único y
verdadero. Vuestros días se acabarán como se han acabado los días de los
que os han precedido. Regresaréis al polvo, como vuestros antecesores
regresaron.
Sabed que no temo a nadie excepto a Dios. No he depositado mi
confianza en nadie salvo en Él. A nadie sino a Él me aferraré y sólo
desearé lo que Él ha deseado para mí. Éste en verdad es el deseo de mi
corazón, si sólo supierais. He ofrecido mi alma y mi cuerpo como un
sacrificio para Dios, el Señor de todos los mundos. Quienquiera haya
conocido a Dios no conocerá a nadie sino a Él, y quien tema a Dios no
tendrá miedo de nadie salvo de Él, aunque las fuerzas de toda la tierra
se levanten y se pongan en contra de él. No hablo sino por su mandato y
no sigo sino su verdad, mediante la fuerza de Dios y su poder. Él,
ciertamente, recompensará a los veraces.
Narra, oh Siervo, las cosas que viste en el tiempo de arribo a la
Ciudad, para que tu testimonio perdure entre los hombres y sirva como
advertencia para los que creen. En el momento de nuestra llegada a la
Ciudad encontramos tanto a sus gobernantes como a sus dignatarios
reunidos como niños y divirtiéndose con arcilla. No encontramos a nadie
suficientemente maduro para recibir de nosotros las verdades que Dios nos
ha enseñado, ni preparado para escuchar nuestras maravillosas palabras de
sabiduría. Nuestro ojo interior lloró amargamente por ellos y por sus
transgresiones y por su descuido total de aquello para lo que fueron
creados. Esto es lo que observamos en esa ciudad y lo que escogimos para
anotar en nuestro Libro, para que sirva de advertencia a ellos y al resto
de la humanidad.
Di: Si deseáis esta vida y sus vanidades, deberíais haberlas
buscado cuando aún estabais encerrados en los vientres de vuestras
madres, porque en aquel tiempo os aproximabais continuamente a ellas, si
sólo lo comprendierais. Por otra parte, desde que nacisteis y
alcanzasteis la madurez os habéis estado alejando del mundo y acercando
al polvo. ¿Por qué entonces manifestáis tanta avaricia en acaparar los
tesoros de la tierra, cuando vuestros días están contados y vuestra
oportunidad está casi perdida? ¿Acaso entonces, oh negligentes, no
despertaréis de vuestro sueño?
Prestad atención a los consejos que este Siervo os da, por Dios.
Él, en verdad, no os pide ninguna recompensa, y está resignado a lo que
Dios ha ordenado para Él y es completamente sumiso a la Voluntad de Dios.
Los días de vuestra vida en gran parte se han consumido, oh pueblo,
y vuestro fin se aproxima rápidamente. Abandonad entonces las cosas que
habéis forjado y a las cuales os aferráis y asíos firmemente de los
preceptos de Dios, que quizás alcancéis aquello que Él ha determinado
para vosotros y seáis de aquellos quienes siguen un curso recto. No os
entretengáis con las cosas del mundo y sus vanos ornamentos, ni pongáis
vuestra esperanza en ellas. Depositad vuestra confianza en el recuerdo de
Dios, el Más Exaltado, el Más Grande. Pronto Él reducirá a la nada todas
las cosas que poseéis. Que Él sea vuestro temor, y no olvidéis su
convenio con vosotros, y no seáis de aquellos que están separados como
por un velo de Él.
Cuidaos, no os llenéis de orgullo ante Dios y no rechacéis
desdeñosamente a sus amados. Tratad humildemente a los fieles, aquellos
quienes han creído en Dios y en sus signos, cuyos corazones atestiguan su
unidad, cuyas lenguas proclaman su unidad, y que sólo hablan cuando Él lo
permite. Así os exhortamos con justicia y os advertimos con verdad, que
tal vez seáis despertados.
No pongáis sobre ningún alma una carga que no quisierais puesta
sobre vosotros, y no deseéis para nadie lo que no deseáis para vosotros.
Éste es mi mejor consejo, si sólo lo observaseis.
Respetad a los sacerdotes y eruditos entre vosotros, aquellos cuya
conducta esté de acuerdo con lo que profesan, quienes no traspasen los
límites fijados por Dios, cuyas opiniones estén en armonía con sus
mandatos como están revelados en su Libro. Sabed que ellos son las
lámparas de guía para los que están en los cielos y en la tierra.
Aquellos que menosprecian y desdeñan a los sacerdotes y doctos que viven
entre ellos, ciertamente han cambiado el favor con que Dios les ha
favorecido.
Di: Esperad hasta que Dios haya cambiado su favor hacia vosotros.
Nada pasa inadvertido por Él. Él conoce los secretos de los cielos y de
la tierra. Su conocimiento abarca todas las cosas. No os regocijéis por
lo que habéis hecho o por lo que haréis en el futuro, tampoco os
deleitéis con las tribulaciones que nos habéis infligido, pues no podéis
exaltar vuestra posición por tales medios, si sólo examinarais vuestras
obras con agudo discernimiento. Tampoco podréis disminuir la sublimidad
de nuestro estado. No, Dios aumentará la recompensa con la cual Él nos
premiará por haber soportado con paciencia perseverante las tribulaciones
que hemos padecido. Él, en verdad, aumentará la recompensa de aquellos
que soporten con paciencia.
Sabed que, desde tiempo inmemorial, las pruebas y tribulaciones han
sido el destino de los escogidos de Dios y de sus amados, y de aquellos
de sus siervos que se han separado de todo menos de Él, aquellos a
quienes ni el comercio ni los negocios han apartado del recuerdo del
Todopoderoso, aquellos que no hablan hasta que Él haya hablado y actúan
de acuerdo con sus mandatos. Tal es el método empleado por Dios en el
pasado y tal será en el futuro. Benditos son los que soporten con
firmeza, los que son pacientes en las enfermedades y privaciones, quienes
no se lamentan de nada que les acontezca y que hollan el sendero de la
resignación....
Se aproxima el día en que Dios habrá creado un pueblo que recordará
nuestros días, que relatará la historia de nuestras pruebas, que pedirá
la restitución de nuestros derechos a aquellos quienes, sin ninguna tilde
de prueba, nos han tratado con manifiesta injusticia. Dios, por cierto,
domina la vida de aquellos que nos han hecho daño, y conoce sus acciones.
Sin duda Él les aprehenderá por sus pecados. Él verdaderamente es el más
feroz de los vengadores.
Así os hemos relatado las historias del Dios único y verdadero y os
hemos enviado aquello que Él ha preordinado, que quizá pidáis su perdón,
regreséis a Él, os arrepintáis de verdad, os deis cuenta de vuestros
delitos, os despertéis de vuestro sueño, seáis sacudidos de vuestra
negligencia, respondáis por lo que no habéis hecho y seáis de aquellos
que hacen el bien. Quienquiera, que reconozca la verdad de mis palabras;
y quien no quiera, que se aparte de ellas. Mi único deber es recordaros
que no habéis cumplido con la Causa de Dios, que quizá seáis de aquellos
que guardan mi advertencia. Por lo tanto, escuchad mis palabras, y volved
a Dios, y arrepentíos para que Él por su gracia tenga misericordia de
vosotros, y lave vuestros pecados, y perdone vuestras transgresiones. La
grandeza de su bondad sobrepasa la furia de su ira, y su gracia abarca a
todos los que han sido creados y ataviados con el manto de vida, sean
ellos del pasado o del futuro.
LXVII. En esta Revelación ha aparecido lo que nunca apareció
anteriormente. Los infieles que han presenciado lo que se ha manifestado
murmuran y dicen: "En verdad, éste es un hechicero que ha inventado una
mentira contra Dios". De hecho, ellos son un pueblo desechado.
Oh Pluma del Antiguo de los Días, proclama a las naciones lo que ha
pasado en 'Iráq. Cuéntales del mensajero que fue delegado por la
congregación de los sacerdotes de esa tierra para entrevistarnos, quien
al alcanzar nuestra presencia nos preguntó sobre ciertas ciencias y a
quien contestamos en virtud del conocimiento que inherentemente poseemos.
Tu Señor ciertamente es el Conocedor de cosas no vistas. "Atestiguamos",
dijo él "que el conocimiento que Tú posees es tal que nadie puede
igualarlo. Sin embargo tal conocimiento es insuficiente para vindicar la
exaltada posición que el pueblo te atribuye. Si Tú hablas la verdad,
produce lo que las fuerzas combinadas de los pueblos de la tierra son
impotentes para producir". Así fue irrevocablemente decretado en la corte
de la presencia de tu Señor, el Todo Glorioso, el que Ama.
"¡Atestigua! ¿Qué ves?" Él quedó anonadado. Y cuando volvió en sí
dijo: "Yo de veras creo en Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado". "Ve
a donde el pueblo y diles: 'Pedid todo lo que deseéis. Poderoso es Él
para hacer lo que Él quiere. Ninguna cosa, sea del pasado o del futuro,
puede frustrar su Voluntad'." "Di: '¡Oh vosotros, congregación de
sacerdotes! Escoged cualquier asunto que deseéis y pedido a vuestro
Señor, el Dios de Misericordia, que os lo revele. Si Él satisface vuestro
deseo, por virtud de su soberanía, entonces creed en Él y no seáis de
aquellos que rechazan su verdad.'" "La aurora del entendimiento ha
despuntado", dijo él, "y el testimonio del Todo Misericordioso se ha
cumplido". Se levantó y regresó donde aquellos que lo enviaron, por el
mandato de Dios, el Todo Glorioso, el Bienamado.
Pasaron los días y él no volvió a nosotros. Finalmente otro
mensajero vino, quien nos informó que la gente había abandonado su
propósito original. Ellos son de hecho un pueblo despreciable. Esto es lo
que ocurrió en 'Iráq, y de lo que acabo de revelar Yo mismo soy testigo.
Este acontecimiento fue ampliamente divulgado pero no se encontró a nadie
que comprendiera su significado. Así lo ordenamos. ¡Si sólo lo supierais!
¡Por mí mismo! Quienquiera nos haya pedido, en edades pasadas,
demostrar los signos de Dios, tan pronto como se los hemos revelado, ha
repudiado la verdad de Dios. La mayor parte de la gente, sin embargo, ha
permanecido indiferente. Aquellos cuyos ojos están iluminados con la luz
del entendimiento percibirán los dulces sabores del Todo Misericordioso y
abrazarán su verdad. Éstos son aquellos quienes son de veras sinceros.
LXVIII. ¡Oh tú quien eres el fruto de mi Árbol y su hoja! Sobre ti
sean mi gloria y mi misericordia. Que tu corazón no se apene por lo que
te ha acontecido. Si observaras detenidamente las páginas del Libro de
Vida, ciertamente descubrirías aquello que disiparía tus penas y
disolvería tus angustias.
Sabe, oh fruto de mi Árbol, que los decretos del Soberano
Ordenador, respecto de hado y predestinación, son de dos clases. Ambas
deben ser obedecidas y aceptadas. Una es irrevocable, la otra es, como la
denotan los hombres, inminente. A la primera todos deben someterse sin
reserva, puesto que está fijada y establecida. Sin embargo, Dios puede
alterar o revocarla. Como el daño que debe resultar de tal cambio será
mayor que si el decreto hubiera permanecido inalterado, todos, por tanto,
deben voluntariamente asentir a lo que Dios ha deseado y mantenerse con
confianza en ello.
El decreto que es inminente, sin embargo, es tal que la oración y
la súplica lo pueden evitar.
Dios concede que tú quien eres el fruto de mi Árbol, y aquellos que
están asociados contigo, sean protegidos de sus malas consecuencias.
Di: ¡Oh Dios, mi Dios! Tú has puesto en mis manos un fideicomiso
tuyo, y ahora, de acuerdo con los deseos de tu Voluntad, has pedido que
vuelva a ti. No me corresponde a mí, que soy tu sierva, decir: ¿de dónde
me viene esto? o ¿por qué me ha ocurrido?, por cuanto Tú eres glorificado
en todos tus actos y debes ser obedecido en tu decreto. Tu sierva, oh mi
Señor, ha puesto sus esperanzas en tu gracia y generosidad. Concede que
ella obtenga aquello que la acercará a ti y le beneficiará en todo mundo
tuyo. Tú eres el Perdonador, el Todo Generoso. No hay otro Dios más que
Tú, el Ordenador, el Antiguo de los Días.
Confiere tus bendiciones, oh Señor mi Dios, a quienes han bebido el
vino de tu amor ante la faz de los hombres y que, a pesar de tus
enemigos, han reconocido tu unidad, atestiguado tu unicidad y han
confesado su creencia en aquello que ha hecho tiritar los miembros de los
opresores entre tus criaturas y temblar la carne de los orgullosos de la
tierra. Atestiguo que tu Soberanía jamás perecerá ni tu Voluntad
alterarse. Ordena para quienes que han vuelto sus rostros hacia ti y para
tus siervas que se han sostenido firmemente de tu Cuerda, aquello que es
digno del Océano de tu munificencia y el Cielo de tu gracia.
Tú eres Aquel, oh Dios, quien se ha proclamado a sí mismo como el
Señor de la Riqueza y ha caracterizado a todos quienes le sirven como
pobres y necesitados. Así como Tú has escrito: ¡Oh vosotros que creéis!
No sois sino pobres en necesidad de Dios; pero Dios es quien Todo lo
Posee, el Todo Alabado". Habiendo reconocido mi pobreza y tu riqueza, no
permitas que sea privado de la gloria de tus bienes. Tú eres,
ciertamente, el Supremo Protector, el Omnisciente, el Omnisapiente.
LXIX. Recuerda el proceder de la madre de Ashraf cuyo hijo ofrendó
su vida en la Tierra de Zá (Zanján). Él, de cierto, ocupa el asiento de
la verdad, en presencia de uno quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
Cuando los infieles tan injustamente decidieron darle muerte,
mandaron traer su madre, que quizás ella pudiera amonestarle e inducirle
a retractarse de su fe y seguir los pasos de quienes han repudiado la
verdad de Dios, el Señor de todos los mundos.
Tan pronto como vio el rostro de su hijo, le habló con palabras
tales que hicieron que los corazones de los amantes de Dios, y más allá
de ellos el Concurso en lo alto, gimieran y se afligieran con gran pena.
Verdaderamente tu Señor sabe lo que mi lengua pronuncia. Él mismo
atestigua mis palabras.
Y, cuando se dirigía a él, dijo: "¡Hijo, hijo mío! No dejes de
ofrecerte como sacrificio en el sendero de tu Señor. Cuidado, no
traiciones tu fe en Aquel ante cuyo rostro se han inclinado en adoración
todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra.
Sigue adelante, oh mi hijo, y persevera en el sendero del Señor tu Dios.
Apresúrate a alcanzar la presencia de Aquel quien es el Bienamado de
todos los mundos".
Sobre ella sean mis bendiciones, mi misericordia, mi alabanza y mi
gloria. Yo mismo repararé la pérdida de su hijo, un hijo que ahora habita
dentro del tabernáculo de mi majestad y gloria, cuya faz brilla con una
luz que envuelve con su resplandor a las Doncellas del Cielo en sus
cámaras celestiales, y aun más allá, a los moradores de mi Paraíso y a
los habitantes de las Ciudades de Santidad. Si alguien contemplara su
rostro exclamaría: "Mirad, éste no es sino un ángel noble".
LXX. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante
influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada
de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este único, este
maravilloso Sistema, nada que se le parezca ojos mortales jamás han
presenciado.
Sumergíos en el océano de mis palabras que descifréis sus secretos
y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus
profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra determinación de abrazar
la verdad de esta Causa, Causa por la cual se han revelado las
potencialidades. del poder de Dios y su soberanía ha sido establecida.
Con los rostros radiantes de alegría apresuraos en llegar hasta Él. Ésta
es la inmutable Fe de Dios; eterna en el pasado, eterna en el futuro. Que
aquel que busca, la alcance; y en cuanto a aquel que ha rehusado
buscarla, ciertamente, Dios está por encima de cualquier necesidad de sus
criaturas.
Di: Ésta la infalible Balanza sostenida por la Mano de Dios, en que
se pesa a todos cuantos están en los cielos y todos cuantos están en la
tierra, y se determina su destino, si sois de aquellos que creen y
reconocen esta verdad. Di: Mediante ella los pobres han sido
enriquecidos; los eruditos, iluminados; y a los buscadores se les ha
permitido ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente
asentados, cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el
Poderoso, el Amoroso.
LXXI. No os consternéis, oh pueblos del mundo, cuando el Sol de mi
belleza se haya puesto, y el cielo de mi tabernáculo esté oculto a
vuestros ojos. Levantaos a promover mi Causa y exaltar mi Palabra entre
los hombres. Estamos con vosotros en todo momento y os fortaleceremos con
el poder de la verdad. Somos, ciertamente, todo poderosos. Quienquiera
que me haya reconocido se levantará y me servirá con tal determinación,
que las fuerzas de la tierra y del cielo serán incapaces de vencer su
propósito.
Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertaran
de su sueño, con ansia se apresurarían en ir hacia Dios, el Omnisciente,
el Omnisapiente. Desecharían cuanto poseen, aunque fuesen todos los
tesoros de la tierra, para que su Señor les recordara hasta el punto de
dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción que os ha dado Aquel
quien tiene el conocimiento de cosas ocultas, en una Tabla que el ojo de
la creación no ha visto, ni ha sido revelada a nadie excepto a Él mismo,
el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan confusos están por la
embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
Señor de todo lo que existe, cuya voz desde todas direcciones proclama:
"No hay Dios fuera de mí, el Poderoso, el Omnisapiente."
Di: No os regocijéis dé las cosas que poseéis; esta noche son
vuestras, mañana otros las poseerán. Así os advierte Aquel quien es el
Omnisciente, el Informante de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que
poseéis es permanente o seguro? ¡No! Por mi mismo, el Todo
Misericordioso. Los días de vuestra vida huyen como un soplo de viento y
todo vuestro fausto y gloria llegarán a su fin, así como terminaron la
pompa y la gloria de aquellos que os precedieron. ¡Reflexionad, oh
pueblo! ¿Qué ha sido de vuestros días pasados, de vuestros siglos
perdidos? Felices los días que han sido consagrados al recuerdo de Dios,
y benditas las horas que se han dedicado a la alabanza de Aquel quien es
el Omnisapiente. ¡Por mi vida! Ni la fastuosidad del poderoso, ni la
abundancia del rico, ni aún el ascendiente del impío, perdurarán. Todo
perecerá, con una palabra suya. Él es, ciertamente, el Omnipotente, el
que Todo lo Compele, el Todopoderoso. ¿Qué ventaja hay en los bienes
terrenales que los hombres poseen? Aquello que les beneficiará, lo han
desdeñado. Dentro de poco, despertarán de su sueño, y encontrarán que no
pueden obtener aquello que han dejado pasar en los días de su Señor, el
Todopoderoso, el Todo Alabado. Si lo supieran, renunciarían a todo cuanto
poseen, para que sus nombres fueran mencionados ante su trono.
Ciertamente, ellos son contados entre los muertos.
LXXII. Que vuestros corazones no se perturben, oh pueblo, cuando se
haya retirado la gloria de mi Presencia, y acallado el océano de mi
Palabra. Hay una sabiduría en mi presencia entre vosotros, y en mi
ausencia hay aún otra, inescrutable para todos salvo Dios, el
Incomparable, el Omnisciente. En verdad, os contemplamos desde nuestro
reino de gloria, y ayudaremos a quienquiera se levante Para el triunfo de
nuestra Causa con las huestes del Concurso en lo alto y una compañía de
nuestros ángeles predilectos.
¡Oh pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es mi testigo,
que mansas y frescas corrientes de agua han brotado de las rocas por la
influencia de las dulces palabras pronunciadas por vuestro Señor, el
Irrestringido; y aún estáis dormidos. Desechad lo que poseéis y, en alas
del desprendimiento, remontaos más allá de todo lo creado. Así os ordena
el Señor de la creación, el movimiento de cuya Pluma ha revolucionado el
alma de la humanidad.
¿Sabéis desde qué altura os está llamando vuestro Señor, el Todo
Glorioso? ¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os ordena
vuestro Señor, el Señor de todos los nombres? ¡No, por mi vida! Si lo
supierais, renunciaríais al mundo y de todo corazón iríais presurosos a
la presencia del Bienamado. Vuestro espíritu sería a tal punto extasiado
por su Palabra, que causaría conmoción en el Mundo Mayor: ¡cuánto más en
este mundo pequeño y mezquino! Así han sido derramadas las lluvias de mi
generosidad desde el cielo de mi amorosa bondad, como signo de mi gracia;
para que seáis de los agradecidos.
Cuidaos, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación
corrupta provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una
mano y los miembros de un cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la
Revelación, si sois de los que creen.
Considerad la misericordia de Dios y sus dádivas. Él os ordena lo
que os aprovechará, aunque Él mismo puede prescindir de todas las
criaturas. Vuestras malas acciones no pueden hacernos daño; tampoco
pueden beneficiarnos vuestras buenas obras. Os emplazamos sólo por amor a
Dios. Esto lo atestigua todo hombre perspicaz y de entendimiento.
LXXIII. Es claro y evidente que cuando los velos que ocultan las
realidades de las manifestaciones de los Nombres y Atributos de Dios, más
aún, de todas las cosas creadas visibles o invisibles, hayan sido
rasgados, nada quedará sino el Signo de Dios, un signo que Él mismo ha
puesto dentro de estas realidades. Este signo perdurará tanto tiempo como
sea el deseo del Señor, tu Dios, el Señor de los cielos y de la tierra.
Si tales son las bendiciones conferidas sobre todas las cosas creadas,
cuán superior debe ser el destino del verdadero creyente, cuya existencia
y vida deben ser consideradas como el propósito primordial de la
creación. Así como la concepción de la fe ha existido desde el principio
que no tiene principio, y perdurará hasta el fin que no tiene fin,
similarmente el verdadero creyente vivirá y perdurará eternamente. Su
espíritu girará por siempre en torno de la Voluntad de Dios. Él durará
tanto tiempo como Dios mismo. Él es manifestado por la Revelación de Dios
y oculto por su mandato. Es evidente que las más excelsas mansiones en el
Reino de Inmortalidad han sido ordenadas como habitación de aquellos que
verdaderamente han creído en Dios y en sus signos. La muerte jamás podrá
invadir aquel sagrado recinto. Es así como te hemos confiado los signos
de tu Señor para que perseveres en tu amor por Él, y seas de aquellos que
comprenden esta verdad.
LXXIV. Toda palabra que emana de los labios de Dios, está dotada
con tal potencia que puede instilar nueva vida en cada ser humano, si
sois de aquellos que comprenden esta verdad. Todas las maravillosas obras
que contempláis en este mundo han sido manifestadas mediante la acción de
su suprema y exaltada Voluntad, su maravilloso e inflexible Propósito.
Con la mera revelación de la palabra "Modelador", pronunciada por sus
labios y que proclama su atributo a la humanidad, es liberada tal
potencia que puede engendrar a través de edades sucesivas todas las
múltiples artes que las manos del hombre pueden producir. Ésta es,
indudablemente, una clara verdad. En cuanto es pronunciada esta
resplandeciente palabra, sus energías animadoras, agitándose dentro de
todas las cosas creadas, dan nacimiento a los medios e instrumentos con
los cuales tales artes pueden ser producidas y perfeccionadas. Todas las
maravillosas obras que ahora presenciáis son la consecuencia directa de
la Revelación de este Nombre. En los días que vendrán, veréis por cierto
cosas de las cuales jamás habéis oído. Así ha sido decretado en las
Tablas de Dios, y nadie puede comprenderlo, salvo aquellos cuya vista es
aguda. Igualmente, en el instante en que la palabra que expresa mi
atributo "El Omnisciente" emane de mi boca, toda cosa creada, de acuerdo
con su capacidad y limitación, será investida con la fuerza para exponer
el conocimiento de las más maravillosas ciencias y será facultada para
manifestarlas con el transcurso del tiempo por el mandato de Aquel quien
es el Todopoderoso, el Conocedor de Todo. Sabe con certeza que la
revelación de cualquier otro Nombre está acompañada de una similar
manifestación de fuerza divina. Cada letra que procede de los labios de
Dios es verdaderamente una letra madre, y cada palabra pronunciada por
Él, quien es la Fuente de la Revelación Divina, es una palabra madre y Su
Tabla una Tabla Madre. Venturosos son quienes emprenden esta verdad.
LXXV. Rasgad, en mi Nombre, los velos que en forma agraviante han
cegado vuestra visión, y por medio del poder nacido de vuestra creencia
en la unidad de Dios, dispersad los ídolos de la vana imitación. Entrad
entonces, en el sagrado paraíso de la complacencia del Todo
Misericordioso. Santificad vuestras almas de todo lo que no sea de Dios y
disfrutad de la dulzura del descanso dentro de los confines de su vasta y
poderosa Revelación, bajo la sombra de su suprema e infalible autoridad.
No permitáis que los densos velos de vuestros deseos egoístas os
envuelvan, ya que he perfeccionado mi corazón en cada uno de vosotros,
para que la excelencia de mi obra pueda ser completamente revelada a los
hombres. Por consiguiente, cada ser humano ha sido, y continuará siendo,
capaz de apreciar por sí mismo la Belleza de Dios, el Glorificado. ¿Si no
hubiera sido dotado de dicha capacidad, cómo podría haber sido llamado a
responder de su falta? Si en el Día en que todos los pueblos de la tierra
sean congregados ante la presencia de Dios se preguntare a alguna
persona: "¿Por qué no has creído en mi belleza y te has apartado de mí?"
y si tal persona respondiere diciendo: "Ya que todos los hombres han
errado y no se ha encontrado a nadie dispuesto a volver su rostro hacia
la Verdad, yo también, siguiendo su ejemplo, gravemente he dejado de
reconocer la Belleza del Eterno", tal defensa será seguramente rechazada.
Por cuanto la fe de ningún hombre puede depender de otro que no sea él
mismo.
Ésta es una de las verdades que está guardada en mí Revelación,
verdad que he revelado en todos los Libros sagrados, que he hecho
pronunciar a la Lengua de Grandeza y he hecho inscribir a la Pluma del
Poder. Meditad un tiempo sobre ella, para que con vuestra visión interior
y exterior, percibáis las sutilezas de la sabiduría divina y descubráis
las gemas del conocimiento celestial, que en lenguaje claro y ponderoso
he revelado en esta exaltada e incorruptible Tabla, para que no os
separéis del Más Elevado Trono, del Árbol, más allá del cual no hay paso,
de la Habitación del eterno poder y gloria.
Las signos de Dios brillan tan manifiesta y resplandecientemente
como el sol entre las obras de sus criaturas. Todo lo que procede de Él
es distinto de los inventos de los hombres y permanecerá siempre
diferente de ellos. De la Fuente de su conocimiento se han levantado
innumerables Lumbreras de erudición y sabiduría, y del Paraíso de su
Pluma el aliento del Todo Misericordioso ha sido exhalado continuamente a
los corazones y almas de los hombres. Felices son aquellos que han
reconocido esta verdad.
LXXVI. Presta atención, oh mí siervo, a lo que se te envía desde el
Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Más Grande. No hay otro Dios salvo
Él. Él ha hecho existir a sus criaturas, para que conozcan a Aquel quien
es el Compasivo, el Todo Misericordioso. A las ciudades de todas las
naciones Él ha enviado a sus mensajeros, con la misión de anunciar a los
hombres las nuevas del Paraíso de su complacencia y de atraerlos al
Refugio de perdurable seguridad, la Sede de la eterna santidad y
trascendente gloria.
Algunos fueron guiados por la Luz de Dios, fueron admitidos en la
corte de su presencia, y de las manos de la resignación bebieron las
aguas de vida eterna y fueron contados entre aquellos que verdaderamente
le reconocieron y creyeron en Él. Otros se rebelaron contra Él y
rechazaron los signos de Dios, el Más Fuerte, el Todopoderoso, el
Omnisapiente.
Edades pasaron hasta que alcanzaron su consumación en éste, el
Señor de los días, Día en que el Sol del Bayán se manifestó sobre el
horizonte de la misericordia, Día en que la Belleza del Todo Glorioso
brilló en la exaltada persona de 'Alí Muhammad, el Báb. Tan pronto como
se manifestó, todo el mundo se alzó contra Él. Fue denunciado por algunos
como uno que había calumniado a Dios, el Todo Poderoso, el Antiguo de los
Días. Otros lo consideraron como un hombre poseído de locura, acusación
que Yo mismo escuché de los labios de uno de los sacerdotes. Aun otros
disputaron su aseveración de ser el Portavoz de Dios y lo estigmatizaron
diciendo que había robado y usado como suyas las palabras del
Todopoderoso, y que había pervertido su significado mezclándolas con las
suyas propias. El Ojo de Grandeza llora amargamente por las cosas que sus
labios han pronunciado mientras continúan regocijándose en sus asientos.
Él dijo: "¡Dios es mi Testigo, oh pueblo! He venido a vosotros con
una Revelación del Señor, vuestro Dios, el Señor de vuestros antepasados.
Oh pueblo, no miréis las cosas que poseéis Más bien, mirad las cosas que
Dios os ha enviado. Esto, seguramente, será mejor para vosotros que toda
la creación, si sólo pudierais comprenderlo. Mirad nuevamente, oh
pueblo, y considerad el testimonio de Dios y su prueba, que están en
vuestras manos, y comparadlas con la Revelación que en este Día os ha
sido enviada, para que la verdad, la infalible verdad, os sea manifestada
sin duda alguna. No sigáis, oh pueblo, los pasos del Malvado; seguid la
Fe del Todo Misericordioso y sed de aquellos que verdaderamente creen.
¿Qué ventaja sacaría el hombre si no reconociera la Revelación de Dios?
Absolutamente ninguna. De esto, mi propio Ser, el Omnipotente, el
Omnisciente, el Omnisapiente será testigo".
Cuánto más los exhortaba, más feroz se hizo su enemistad, hasta que
finalmente le dieron muerte con vergonzosa crueldad. ¡La maldición de
Dios caiga sobre los opresores!
Unos cuantos creyeron en Él; pocos de nuestros siervos son los
agradecidos. A éstos les amonestó en todas Sus Tablas -más aún, en cada
pasaje de sus maravillosos escritos- para que no se entregaran a nada en
el Día de la Revelación prometida, ya sea en el cielo o en la tierra.
"¡Oh pueblo!", dijo Él, "Me he revelado para la Manifestación de Él y he
hecho que mi Libro, el Bayán, descienda sobre vosotros sin otro propósito
que establecer la verdad de su Causa. Temed a Dios y no disputéis con Él
como el pueblo del Corán disputó conmigo. Cuando quiera escuchéis hablar
de Él, apresuraos hacia Él y aferraos a todo lo que Él os revele. Nada,
que no sea Él, jamás os puede aprovechar; no, aunque presentéis los
testimonios de todos los que os han precedido desde el primero hasta el
último".
Y cuando después de algunos años, el cielo del divino decreto fue
hendido, y la Belleza del Báb apareció en las nubes de los nombres de
Dios, ataviado con una nueva vestidura, esta misma gente maliciosamente
se levantó contra Él, cuya luz abarca todas las cosas creadas. Violaron
su Convenio, rechazaron su verdad, disputaron con Él, objetaron sus
signos, denunciaron su testimonio como falso y se unieron a la compañía
de los infieles. Finalmente determinaron darle muerte. ¡Tal es el estado
de quienes están en grave error!
Y cuando se dieron cuenta de su impotencia para alcanzar su
propósito, urdieron intrigas contra Él. Atestiguad, cómo en cada momento
inventan un nuevo recurso para dañarle y de este modo perjudicar y
deshonrar la causa de Dios. Di: ¡Ay de vosotros! ¡Por Dios! Vuestras
artimañas os cubren de vergüenza. Vuestro Señor, el Dios de Misericordia,
bien puede prescindir de todas sus criaturas. Nada puede aumentar o
disminuir lo que Él posee. Si creéis en Él, será para vuestro propio
provecho; y si no creéis, seréis vosotros quienes padeceréis. En ningún
momento, la mano del infiel puede profanar la orla de su Manto.
¡Oh mi siervo, que crees en Dios! ¡Por la rectitud del
Todopoderoso! Si Yo te relatara la historia de las cosas que me han
acontecido, las almas y mentes de los hombres serían incapaces de
sostener su peso. Dios mismo es mi testigo. Vela sobre ti mismo y no
sigas los pasos de esta gente. Medita diligentemente sobre la Causa de tu
Señor. Esfuérzate para conocerle por medio de su propio Ser y no por
medio de otros. Pues nadie sino Él jamás podrá beneficiarte. Esto lo
atestiguarán todas las cosas creadas, si sólo pudieras comprenderlo.
Emerge de tras el velo, con el consentimiento de tu Señor, el Todo
Glorioso, el Más Fuerte, y a la vista de aquellos que están en los
cielos y en la tierra, toma el Cáliz de la Inmortalidad y en el nombre de
tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo, bebe cuanto puedas, y no seas de
los que tardan. ¡Juro por Dios! En el momento en que tus labios toquen el
Cáliz, el Concurso en lo alto te aclamará diciendo: "¡Bebe con saludable
fruición, oh hombre, que has creído de veras en Dios!", y los habitantes
de las Ciudades de la Inmortalidad exclamarán "¡La alegría sea para ti,
oh tú que has vaciado el Cáliz de su amor!", y la Lengua de Grandeza te
saludará: "Grande la bienaventuranza que te espera, oh mi siervo, pues tú
has alcanzado lo que nadie ha alcanzado, salvo quienes se han desprendido
de lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra, y que son los
emblemas del verdadero desprendimiento".
LXXVII. Y ahora respecto de tu pregunta que se refiere a la
creación del hombre. Sabe que todos los hombres han sido creados en la
naturaleza hecha por Dios, el Guardián, el que Subsiste por sí mismo. A
cada uno le ha sido prescrita una medida preordinada, según está
decretado en las poderosas y resguardadas Tablas de Dios. Sin embargo,
todo lo que poseéis potencialmente sólo puede manifestarse como resultado
de vuestra propia voluntad. Vuestras acciones atestiguan esta verdad. Por
ejemplo, considerad aquello que ha sido prohibido a los hombres en el
Bayán. En aquel Libro, Dios, por su mandato, ha declarado legal, todo
aquello que Él ha deseado decretar y, mediante la fuerza de su soberano
poder, ha prohibido todo aquello que Él ha deseado prohibir. Esto lo
testifica el texto de ese Libro. ¿No seréis vosotros testigos? Sin
embargo, los hombres han violado conscientemente su ley. ¿Tal
comportamiento debe ser atribuido a Dios o a ellos mismos? Sed justos en
vuestro juicio. Toda cosa buena es de Dios y todo lo malo procede de
vosotros. ¿No lo comprenderéis? Esta misma verdad ha sido revelada en
todas las Escrituras, si sois de los que entienden. Toda acción que
meditáis, es tan clara para Él, como cuando ya ha sido ejecutada. No hay
otro Dios salvo Él. Suya es toda la creación y su imperio. Todo está
revelado ante Él, todo está registrado en sus sagradas y ocultas Tablas.
Sin embargo, esta precognición de Dios, no debe considerarse como causa
de las acciones de los hombres, al igual que vuestro propio conocimiento
de que cierto acontecimiento ha de ocurrir o vuestro deseo que ocurra, no
es y nunca será la razón de que éste suceda.
LXXVIII. Acerca de tu pregunta concerniente al origen de la
creación. Sabe con toda seguridad que la creación de Dios ha existido
desde la eternidad y continuará existiendo para siempre. Su principio no
ha tenido principio y su fin no conoce fin. Su nombre, el Creador,
presupone una creación, así como su título, el Señor de los Hombres,
implica la existencia de un siervo.
En cuanto a las afirmaciones, atribuidas a los profetas del pasado,
tales como "En el comienzo era Dios, no existían criaturas para
conocerle" y "El Señor estaba solo; no había nadie que le adorara", el
significado de éstas y otras frases similares es claro y evidente, y en
ningún momento deben ser interpretadas mal. De esta misma verdad son
testimonio las siguientes palabras que Él ha revelado "Dios estaba solo;
no había nadie excepto Él; Él siempre seguirá siendo lo que Él siempre ha
sido". Cualquier persona dotada de discernimiento puede comprender
inmediatamente que el Señor está manifiesto ahora, sin embargo, no hay
nadie que reconozca su gloria. Con esto se quiere decir que la morada en
que reside este Ser Divino está muy por encima del alcance y comprensión
de otro que no sea Él. Cualquier cosa que en el mundo contingente pueda
ser expresada o comprendida, jamás podrá traspasar los límites que por su
naturaleza inherente le han sido impuestos. Sólo Dios trasciende esas
limitaciones. Él, verdaderamente, es sempiterno. Ningún par o socio ha
sido, ni podrá ser jamás asociado con Él. Ningún nombre puede ser
comparado con su Nombre. Ninguna pluma puede retratar su naturaleza, como
tampoco puede lengua alguna describir su gloria. Para siempre Él
permanecerá inmensurablemente exaltado sobre cualquiera salvo Él mismo.
Considera la hora en que la suprema Manifestación de Dios se revela
a los hombres. Hasta la llegada de esa hora, el Antiguo Ser, quien
permanece todavía desconocido a los hombres, y que no ha dado aún
expresión a la Palabra de Dios, es, Él mismo, el Omnisciente en un mundo
en que no hay ningún hombre que le haya conocido. Él, en verdad, es el
Creador sin una creación. Por cuanto, en el momento que precede su
Revelación, cada una y todas las cosas creadas habrán de entregar su alma
a Dios. Éste es, de hecho, el Día del cual se ha escrito "¿De quién será
el Reino en este Día?" ¡Y no se encuentra a nadie preparado para
contestar!
LXXIX. Respecto de tu pregunta sobre los mundos de Dios. Sabe, en
verdad, que los mundos de Dios son incontables en su número e infinitos
en su extensión. Nadie puede contarlos ni comprenderlos salvo Dios, el
Omnisciente, el Omnisapiente. Considera tu estado cuando duermes.
Ciertamente, digo, este fenómeno es el más misterioso de los signos de
Dios entre los hombres, si sólo lo ponderaran en sus corazones. Ve como
aquello que has visto en tu sueño después de un considerable lapso se
realiza plenamente. Si el mundo en que te encontrabas en tu sueño fuera
idéntico con el mundo en que vives, seria necesario que el acontecimiento
que ocurre en aquel sueño sucediera en este mundo en el mismo instante de
su acaecimiento. Si fuera así, tú mismo lo atestiguarías. Sin embargo,
como éste no es el caso necesariamente se concluye que el mundo en que
vives es diferente y distinto de aquel que tú has presenciado en tu
sueño. Aquel mundo no tiene principio ni fin. Sería verdad si afirmaras
que ese mismo mundo, como lo ha decretado Dios, Todo Glorioso y
Omnipotente, está dentro de tu propio ser y está envuelto dentro de ti.
Sería igualmente cierto sostener que tu espíritu, después de haber
traspasado las limitaciones del sueño y de haberse desligado de toda
atracción terrenal, por la acción de Dios ha sido impulsado a recorrer un
reino que yace oculto en la más íntima realidad de este mundo.
Verdaderamente digo, que la creación de Dios abarca otros mundos fuera de
éste y otras criaturas fuera de éstas. En cada uno de estos mundos Él ha
ordenado cosas que nadie puede escudriñar, excepto Él mismo, el que Todo
lo Escudriña, el Omnisapiente. Medita sobre aquello que te hemos
revelado, para que descubras el propósito de Dios, tu Señor, el Señor de
todos los mundos. En estas palabras han sido atesorados los misterios de
la Sabiduría Divina. Nos hemos abstenido de extendernos sobre este tema
por el dolor que nos ha rodeado a causa de las acciones de aquellos que
han sido creados mediante nuestras palabras, si eres de aquellos que
escuchan nuestra Voz.
LXXX. Me has preguntado si el hombre, con excepción de los profetas
de Dios y de sus escogidos, conserva, después de su muerte física, la
misma individualidad, personalidad, conciencia y entendimiento que
caracterizan su vida en este mundo. Has observado que si esto fuera así,
¿cómo es que, mientras ligeras perturbaciones en sus facultades mentales
tales como desmayo y enfermedad severa le privan de su entendimiento y
conciencia, la muerte, que implica la descomposición de su cuerpo y la
disolución de sus elementos, es impotente para destruir ese entendimiento
y extinguir esa conciencia? ¿Cómo puede alguien imaginarse que la
conciencia y personalidad del hombre se mantienen, cuando los
instrumentos necesarios para su existencia y función han sido
completamente desintegrados?
Sabe que el alma del hombre, es exaltada sobre todas las
enfermedades de cuerpo y mente y es independiente de ellas. Que una
persona enferma muestre signos de debilidad, se debe a los obstáculos que
se interponen entre su alma y su cuerpo, porque el alma misma no es
afectada por ninguna dolencia del cuerpo. Considera la luz de la lámpara.
Aunque un objeto exterior interfiera su resplandor, la luz en sí
continúa brillando sin disminuir su poder. De igual manera, cualquier mal
que afecte el cuerpo del hombre, es un obstáculo que impide la
manifestación del poder y fuerza inherentes al alma. Cuando ésta abandona
el cuerpo, sin embargo, evidenciará tal ascendiente y revelará tal
influencia como ninguna fuerza en la tierra puede igualar. Cada alma
pura, refinada y santificada será dotada de tremenda fuerza y se
regocijará con inmensa alegría.
Considera la lámpara cuando se cubre. Aunque su luz brille, su
resplandor está oculto a los hombres. De igual modo considera el sol,
cuando ha sido oscurecido por las nubes. Observa cómo su esplendor parece
haber disminuido, cuando en realidad la fuente de aquella luz no ha
cambiado. El alma del hombre debe ser comparada con este sol, y todas las
cosas de la tierra, consideradas como su cuerpo. Mientras ningún
obstáculo externo se interponga entre ellos, el cuerpo en su totalidad
continuará reflejando la luz del alma y será sostenido por su fuerza. Sin
embargo, tan pronto como un velo se interpone entre ellos, el brillo de
esa luz parece disminuir.
Considera además el sol cuando está completamente oculto tras las
nubes. Aunque la tierra está todavía iluminada con su luz, la medida de
luz que recibe se ha reducido considerablemente. Hasta que las nubes no
se hayan dispersado, el sol no brillará en la plenitud de su gloria. Ni
la presencia ni la ausencia de la nube pueden, en forma alguna, afectar
el esplendor inherente al sol. El alma del hombre es el sol que ilumina
su cuerpo y del cual deriva su sustento y debe considerarse así.
Aún más, considera cómo el fruto antes de formarse, yace
potencialmente dentro del árbol. Si se cortara el árbol en pedazos, no
podría encontrarse ningún signo o partícula del fruto, por pequeña que
fuera. Sin embargo, como has observado, cuando el fruto aparece, se
manifiesta con su maravillosa hermosura y gloriosa perfección. Ciertos
frutos, realmente, alcanzan su pleno desarrollo sólo después que han sido
separados del árbol.
LXXXI. Y ahora, referente a tu pregunta acerca del alma del hombre
y su supervivencia después de la muerte. Sabe tú ciertamente que el alma
después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que
alcance la presencia de Dios, en un estado y condición que ni la
revolución de las edades y siglos, ni los cambios o azares de este mundo
pueden alterar. Perdurará tanto como el Reino de Dios, su soberanía, su
dominio y fuerza perduren. Manifestará los signos de Dios y sus atributos
y revelará su amorosa bondad y generosidad. El movimiento de mi Pluma se
detiene cuando intenta describir apropiadamente la grandeza y gloria de
tan exaltada posición. El honor con el cual la Mano de Misericordia
investirá al alma es tal, que ninguna lengua puede revelarlo
adecuadamente, ni ningún otro medio terrenal puede describir. Bendita es
el alma que en la hora de su separación del cuerpo esté purificada de las
vanas imaginaciones de los pueblos del mundo. Tal alma vive y se mueve de
acuerdo con la Voluntad de su Creador y entra al más elevado Paraíso. Las
doncellas del cielo, habitantes de las más sublimes mansiones, la
rodearán y los profetas de Dios y sus escogidos buscarán su compañía.
Esta alma conversará con ellos libremente, y les contará lo que ha tenido
que soportar en el sendero de Dios, el Señor de todos los mundos. Si se
dijera a cualquier hombre, lo que ha sido ordenado para tal alma en los
mundos de Dios, el Señor del trono en lo alto y de aquí en la tierra,
todo su ser se inflamaría instantáneamente en su gran anhelo por alcanzar
aquella exaltada, santificada y resplandeciente posición.... La
naturaleza del alma después de la muerte, nunca podrá ser descrita; no es
conveniente, ni permisible revelar todo su carácter a los ojos de los
hombres. Los profetas y mensajeros de Dios han sido enviados con el único
propósito de guiar a la humanidad en el recto Sendero de la Verdad. El
propósito fundamental de su revelación ha sido educar a todos los hombres
para que, en la hora de su muerte, asciendan con la mayor pureza y
santidad y con absoluto desprendimiento hacia el trono del Altísimo. La
luz que estas almas irradian es responsable del progreso del mundo y del
adelanto de sus pueblos. Son como levadura, que hace levantar el mundo
del ser y constituyen la fuerza animadora por la cual las artes y
maravillas del mundo se manifiestan. Por medio de ellas las nubes
derraman su munificencia sobre los hombres y la tierra produce sus
frutos. Todas las cosas tienen necesariamente una causa, una fuerza
motora, un principio animador. Estas almas y símbolos de desprendimiento
han provisto y continuarán proveyendo al mundo del ser con el supremo
impulso movedor. El otro mundo es tan diferente de este mundo, como lo es
éste del mundo de la criatura mientras está en el vientre de la madre.
Cuando el alma alcance la Presencia de Dios, tomará la forma que sea más
apropiada a su inmortalidad y digna de su habitación celestial. Tal
existencia es contingente y no existencia absoluta, ya que una es
precedida por una causa, mientras que la otra es independiente de ella.
La existencia absoluta está limitada estrictamente a Dios. ¡Exaltada sea
su gloria! Venturosos son quienes comprenden esta verdad. Si ponderaras
en tu corazón la conducta de los profetas de Dios, seguramente
atestiguarías de inmediato que necesariamente deben haber otros mundos
además de éste. Como ha sido registrado en la Tabla de la Sabiduría por
la Pluma del Glorioso, la mayoría de los verdaderos sabios y doctos, a
través de todas las edades, han atestiguado la verdad de lo que el
sagrado Verbo de Dios ha revelado. Aun los materialistas han dejado
testimonio en sus escritos de la sabiduría de estos mensajeros
divinamente nombrados, y han considerado que las referencias hechas por
los profetas acerca del Paraíso, fuego del infierno, futura recompensa y
castigo, han tenido su origen en el deseo de educar y elevar las almas de
los hombres. Considera, por consiguiente, cómo la mayoría de la
humanidad, cualesquiera que fueran sus creencias o teorías, ha reconocido
la excelencia de estos profetas de Dios y ha admitido su superioridad.
Estas Gemas de Desprendimiento son aclamadas por algunos, como las
personificaciones de la sabiduría, en tanto que otros las consideran como
portavoz de Dios mismo. ¿Cómo podrían, tales almas haber consentido
entregarse a sus enemigos, si hubieran creído que todos los mundos de
Dios se reducen a esta vida terrenal? ¿Hubieran sufrido violentamente
tales aflicciones y tormentos como jamás ningún hombre ha experimentado o
presenciado?
LXXXII. Me has preguntado acerca de la naturaleza del alma. Sabe en
verdad, que el alma es un signo de Dios, una gema celestial cuya realidad
los más doctos de los hombres no han comprendido, y cuyo misterio ninguna
mente, por aguda que sea, podrá esperar jamás desentrañar. Es, entre
todas las cosas creadas, la primera en declarar la excelencia de su
creador, la primera en reconocer su gloria, en aferrarse a su verdad, e
inclinarse en adoración ante Él. Si es fiel a Dios, reflejará su luz y
finalmente regresará a Él. Si, por el contrario, no es leal a su Creador,
se convertirá en una víctima del yo y de la pasión y, por último, se
hundirá en sus profundidades.
Quienquiera, que haya rehusado permitir en este Día, que las dudas
y fantasías de los hombres lo aparten de Aquel quien es la Verdad Eterna,
y no ha dejado que el tumulto provocado por las autoridades seglares y
eclesiásticas le impidan reconocer su Mensaje, tal hombre será
considerado por Dios, el Señor de todos los hombres, como uno de sus más
poderosos signos y será contado entre aquellos cuyos nombres han sido
inscritos por la Pluma del Altísimo en su Libro. Bendito aquel que ha
reconocido el verdadero estado y posición de tal alma y ha descubierto
sus virtudes.
En los libros del pasado, mucho se ha escrito sobre los diversos
grados en el desarrollo del alma, tales como concupiscencia,
irascibilidad, inspiración, benevolencia, contento, divina complacencia y
otros; sin embargo, la Pluma del Altísimo no está dispuesta a tratar de
ellos. En este Día toda alma que camine humildemente con su Dios y se
aferra a Él, se encontrará investida con el honor y gloria de todos los
bellos nombres y posiciones.
Cuando el hombre duerme, de ningún modo puede decirse que su alma
haya sido afectado inherentemente por algún objeto externo. No es
susceptible de ningún cambio en su estado o carácter originales.
Cualquier variación en sus funciones, se debe a causas externas. Es a
estas influencias externas que deben ser atribuidas cualesquiera
variaciones en su ambiente, entendimiento y percepción.
Considera el ojo humano. Aunque tiene la facultad de percibir todas
las cosas creadas, sin embargo, el más pequeño impedimento obstruirá su
visión tanto como para privarlo del poder de distinguir cualquier objeto.
Alabado sea el nombre de Aquel quien ha creado todas estas causas y es la
Causa de ellas, que ha ordenado que todo cambio y variación en el mundo
del ser dependan de ellas. Toda cosa creada en el universo entero no es
sino una puerta que conduce al conocimiento de Él, un signo de su
soberanía, una revelación de sus nombres, un símbolo de su majestad, una
muestra de su fuerza, un medio de ser admitido en su recto Sendero....
En verdad digo que el alma humana es en su esencia uno de los
signos de Dios, un misterio entre sus misterios. Es uno de los poderosos
signos del Omnipotente, el heraldo que proclama la realidad de todos los
mundos de Dios. Dentro de ella yace oculto lo que ahora el mundo es
completamente incapaz de comprender. Pondera en tu corazón la revelación
del Alma de Dios que penetra todas sus Leyes y compárala con esa
naturaleza baja y apetecedora que se ha rebelado contra Él, que prohibe a
los hombres volverse hacia el Señor de los Nombres, y que los empuja ir
tras sus deseos y perversidad. En verdad tal alma se ha adentrado lejos
en el sendero del error....
Además me has preguntado sobre el estado del alma después de su
separación del cuerpo. Sabe, de verdad, que si el alma del hombre ha
seguido los caminos de Dios, ciertamente regresará y será recogida en la
gloria del Amado. ¡Por la rectitud de Dios! Logrará una posición que
ninguna pluma puede retratar, ni lengua describir. El alma que se ha
mantenido fiel a la Causa de Dios, y ha permanecido invariablemente firme
en su Sendero, poseerá después de su ascensión tal poder que obtendrán
provecho de ella todos los mundos que el Todopoderoso ha creado. Tal alma
suministra a petición del Rey Ideal y Educador Divino, la levadura pura
que fermenta el mundo del ser, y provee la fuerza, por la cual las artes
y maravillas del mundo se hacen manifiestas. Considera que la harina
necesita levadura para fermentar. Aquellas almas que son el símbolo del
desprendimiento son la levadura del mundo. Medita sobre esto y sé de los
agradecidos.
En algunas de nuestras Tablas, nos hemos referido a este tema y
hemos mostrado las variadas etapas del desarrollo del alma. En verdad te
digo, que el alma humana está exaltada por encima de todo egreso y
regreso. Está quieta, y sin embargo se remonta; se mueve, y sin embargo
está quieta. Es, en sí, una prueba que atestigua la existencia de un
mundo contingente, así como la realidad de un mundo que no tiene
principio ni fin. Ve cómo el sueño que has tenido, después del lapso de
muchos años se representa de nuevo ante tus ojos. Considera cuán extraño
es el misterio del mundo que aparece en tus sueños. Pondera en tu corazón
la inescrutable sabiduría de Dios y medita sobre sus múltiples
revelaciones....
Atestigua las maravillosas muestras de la obra de Dios, y
reflexiona sobre su alcance y carácter. Aquel quien es el Sello de los
Profetas ha dicho: "¡Acrecienta mi admiración y asombro por ti, oh Dios!"
Respecto de tu pregunta si el mundo físico está sujeto a
limitaciones, sabe que la comprensión de este tema depende del observador
mismo. En un sentido está limitado; en otro sentido está exaltado más
allá de toda limitación. El Dios único y verdadero ha existido
eternamente, y eternamente continuará existiendo. Su creación, asimismo,
no ha tenido principio ni tendrá fin. Sin embargo, todo lo creado es
precedido por una causa. Este hecho en sí establece, sin la menor sombra
de duda, la unidad del Creador.
Además me has preguntado acerca de la naturaleza de las esferas
celestes. Para comprender su naturaleza sería necesario inquirir el
significado de las alusiones que se han hecho sobre las esferas celestes
y los cielos en los Libros del pasado, y descubrir el carácter de su
relación con este mundo físico y la influencia que ejercen sobre él. Todo
corazón se maravilla ante un tema tan anonadador, y toda mente queda
perpleja por su misterio. Solamente Dios puede sondear su significación.
Los sabios que han fijado en varios miles de años la vida de esta tierra,
no han considerado durante el largo período de sus observaciones ni el
número ni la edad de los otros planetas. Considera además las múltiples
divergencias que han resultado de las teorías propuestas por estos
hombres. Sabe que cada estrella fija tiene sus propios planetas, y cada
planeta sus propias criaturas, cuyo número ningún hombre puede calcular.
¡Oh tú que has fijado tus ojos en mi semblante! La Aurora de Gloria
ha manifestado en este Día su esplendor, y la Voz del Más Alto está
llamando. Antes hemos pronunciado estas palabras: "Éste no es el día,
para que alguien cuestione a su Señor. Incumbe a quienquiera que haya
escuchado el Llamado de Dios, proclamado por Aquel quien es la Aurora de
Gloria, levantarse y exclamar: '¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor de
todos los nombres; aquí estoy, aquí estoy, oh Hacedor de los Cielos!
Atestiguo que por tu Revelación las cosas ocultas en los Libros de Dios
han sido reveladas, y que todo lo que ha sido registrado en las Sagradas
Escrituras se ha cumplido' ".
LXXXIII. Considera la facultad racional con que Dios ha dotado la
esencia del hombre. Examínate a ti mismo y observa cómo tu movimiento y
quietud, tu voluntad y propósito, tu vista y oído, tu olfato y poder de
expresión, y todo aquello que esté en relación con tus sentidos físicos o
percepción espiritual, o los trascienda, procede de la misma facultad y
deben su existencia a ella. Están tan íntimamente ligadas a ella, que si
en menos de un abrir y cerrar de ojos, su relación con el cuerpo humano
se interrumpirá, cada uno de estos sentidos cesaría inmediatamente de
ejercer su función y sería privado del poder de manifestar los signos de
su actividad. Es indudablemente claro y evidente que cada uno de los
medios anteriormente mencionados ha dependido y continuará dependiendo
para su propio funcionamiento de esta facultad racional, que debe ser
considerada como un signo de la revelación de Aquel quien es el soberano
Señor de todo. Mediante su manifestación, todos estos nombres y atributos
han sido revelados y por la suspensión de su acción todos son destruidos
y perecen.
Sería totalmente falso sostener que esta facultad es igual al poder
de visión, por cuanto el poder de visión deriva de ella y actúa
dependiendo de ella. Igualmente, sería vano afirmar que esta facultad
puede ser identificada con el sentido del oído, ya que éste recibe de la
facultad racional, la energía necesaria para ejercer sus funciones.
La misma relación liga a esta facultad con todo lo que haya sido el
recipiente de estos nombres y atributos dentro del templo humano. Estos
nombres diversos y atributos revelados han sido generados mediante la
acción de este signo de Dios. En su esencia y realidad este signo es
inmensamente exaltado por sobre todos esos nombres y atributos. No, más
bien, todo fuera de él, al compararse con su gloria, se desvanece en la
nada absoluta y se vuelve una cosa olvidada.
Si ponderares en tu corazón, desde ahora hasta el fin que no tiene
fin, concentrando toda la inteligencia y entendimiento que las más
grandes mentes han logrado en el pasado o lograrán en el futuro, esta
Realidad sutil y divinamente ordenada, este signo de la revelación del
Dios Viviente y Todo Glorioso, aun así no comprenderás su misterio ni
podrás valorar su virtud. Habiendo reconocido tu impotencia para lograr
un entendimiento adecuado de aquella Realidad que mora dentro de ti,
admitirás prontamente la inutilidad de los esfuerzos que intentes tú o
cualquiera de las cosas creadas, en sondear el misterio del Dios
Viviente, el Sol de gloria que no se desvanece, el Antiguo de los días
sempiternos. Esta confesión de impotencia, que finalmente la
contemplación madura debe impulsar cada mente a hacer, es en sí la cima
del entendimiento humano y marca la culminación del desarrollo del
hombre.
LXXXIV. Considera al Dios único y verdadero como a uno que está
separado de todas las cosas creadas y es inmensamente exaltado sobre
ellas. Todo el universo refleja su gloria, mientras que Él mismo es
independiente de sus criaturas y las trasciende. Éste es el verdadero
significado de la unidad divina. Aquel, quien es la Verdad Eterna, es el
único poder que ejerce indiscutida soberanía sobre el mundo del ser, cuya
imagen se refleja en el espejo de la creación entera. Toda la existencia
depende de Él, y de Él proviene la fuente de sustento de todas las cosas.
Éste es el significado de la unidad divina; éste es su principio
fundamental.
Algunos, engañados por sus vanas fantasías han concebido que todas
las cosas creadas son partícipes y socios de Dios, e imaginan que ellos
mismos son los exponentes de su unidad. ¡Por Aquel quien es el Dios único
y verdadero! Tales hombres han sido, y continuarán siendo, las víctimas
de ciegas imitaciones y deben ser contados entre aquellos que han
restringido y limitado el concepto de Dios.
Es un verdadero creyente en la unidad divina aquel que, lejos de
confundir dualidad con unicidad, rehúsa permitir que ninguna noción de
multiplicidad nuble su conceptos de la singularidad de Dios, quien
considera al Ser Divino como Aquel quien, por su propia naturaleza,
trasciende las limitaciones de los números.
La esencia de la creencia en la unidad divina consiste en
considerar a Aquel quien es la Manifestación de Dios, y a Aquel quien es
el invisible, el inaccesible e incognoscible Esencia, como uno y el
mismo. Con esto quiere decir que todo lo que pertenezca a Él, con todos
sus actos y hechos, todo que Él ordene o prohíba, deben ser considerados,
bajo todos sus aspectos, en todas las circunstancias, y sin reserva
alguna, como idénticos con la Voluntad de Dios mismo. Ésta es la posición
más elevada que puede lograr un verdadero creyente en la unidad de Dios.
Bendito es el hombre que alcanza esta posición y es de aquellos que son
firmes en su creencia.
LXXXV. ¡Oh mis siervos! Os incumbe refrescar y revivir vuestras
almas mediante los misericordiosos favores que, en esta divina, en esta
conmovedora Primavera se derraman sobre vosotros. El Sol de su gran
gloria ha derramado su resplandor sobre vosotros y las nubes de su gracia
ilimitada os han amparado. ¡Cuán grande es la recompensa de aquel que no
se ha privado de tan inmensa generosidad, ni ha dejado reconocer la
belleza de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura!
Di: ¡Oh pueblo! La lámpara de Dios está encendida; prestad
atención, no sea que los impetuosos vientos de vuestra desobediencia
extingan su luz. Ahora es el tiempo de levantaros y magnificar al Señor
vuestro Dios. No luchéis por las comodidades materiales, y conservad
vuestro corazón puro y sin mancha. El Malvado os espera, listo para
atraparos. Fortaleceos contra sus malignos artificios y, conducidos por
la luz del nombre del Dios único y verdadero, liberaos de la oscuridad
que os envuelve. Centrad vuestros pensamientos en el Bienamado, y no en
vosotros mismos.
Di: ¡Oh vosotros que os habéis desviado y habéis perdido vuestro
camino! El Mensajero Divino, que no habla sino la verdad, os ha anunciado
la venida del Bienamado. He aquí que Él ya ha llegado. ¿Por qué motivo
estáis deprimidos y abatidos? ¿Por qué permanecéis desalentados, cuando
el Puro y Oculto Ser ha aparecido libre de velos entre vosotros? Aquel
quien es el principio y el Fin, Aquel quien es Quietud y Movimiento ya es
manifiesto ante vuestros ojos. Ve cómo, en este Día, el Principio se
refleja en el Fin, cómo de la Quietud se ha engendrado el Movimiento.
Este Movimiento se ha generado por las potentes energías que las palabras
del Todopoderoso han liberado a través de la creación entera. Quienquiera
haya sido revivido por su fuerza revitalizadora, se encontrará impulsado
a alcanzar la corte del Amado; y quienquiera se haya privado de ella, se
hundirá en irreparable abatimiento. Es realmente sabio aquel a quien el
mundo y todo lo que en él existe no han impedido reconocer la luz de este
Día, quien no ha permitido que la vana palabrería de los hombres lo
desvíe del sendero de la rectitud. Es realmente como un muerto, aquel que
en el maravilloso amanecer de esta Revelación, no ha sido revivido por su
brisa conmovedora. Es en verdad un cautivo aquel que no ha reconocido al
Supremo Redentor, pero que ha aceptado que su alma esté trabada, afligida
y desamparada en las cadenas de sus deseos.
¡Oh mis siervos! Quienquiera haya probado de esta Fuente, ha
alcanzado la Vida eterna, y quienquiera haya rehusado beber de ella, es
como los muertos. Di: ¡Oh obradores de iniquidad! La codicia os ha
impedido prestar oído atento a la dulce voz de Aquel quien es el que
Satisface a todo. Limpiad vuestros corazones de ella para que su Secreto
Divino sea descubierto a vosotros. Hele aquí manifiesto y resplandeciente
como el sol en toda su gloria.
Di: ¡Oh vosotros que carecéis de entendimiento! Una severa prueba
os persigue y repentinamente os alcanzará. Levantaos, que quizá pase sin
causaros daño. Reconoced el carácter exaltado del nombre del Señor,
vuestro Dios, quien ha venido a vosotros en la grandeza de su gloria. Él,
en verdad, es el Omnisciente, el que Todo lo Posee, el Supremo Protector.
LXXXVI. Ahora, referente a tu pregunta sobre si las almas humanas
siguen siendo conscientes unas de las otras después de su separación del
cuerpo. Sabe que las almas del pueblo de Bahá, que han entrado y están
establecidas dentro del Arca Carmesí, se asociarán y comulgarán
íntimamente unas con otras, y estarán tan profundamente ligadas en sus
vidas, aspiraciones, fines y anhelos, que serán como una sola alma. Ellas
son, en verdad, las que están bien informadas, poseen vista penetrante y
están ataviadas de entendimiento. Así lo ha decretado Aquel quien es el
Omnisciente, el Sapientísimo.
El pueblo de Bahá, que son los moradores del Arca de Dios, son
todos bien conscientes del estado y la condición de cada uno, y están
unidos por los lazos de intimidad y amistad. Este estado, no obstante,
debe depender de la fe y conducta de ellos. Aquellos que son del mismo
grado y posición comprenden perfectamente la capacidad, carácter, logros
y méritos de cada cual. Sin embargo, quienes son de un grado inferior son
incapaces de comprender adecuadamente la posición de los que ocupen
rangos superiores o de estimar sus méritos. Cada cual recibirá su porción
de tu Señor. Bendito es el hombre que ha vuelto su rostro hacia Dios, y
ha caminado firmemente en su amor, hasta que su alma haya remontado vuelo
hacia Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el que Siempre
Perdona, el Todo Misericordioso.
Las almas de los infieles, sin embargo, y de esto soy testigo, al
exhalar su último suspiro, serán informadas de lo bueno que se les ha
escapado, por lo cual lamentarán su condición y se humillarán ante Dios.
Continuarán así después que sus almas se hayan separado de sus cuerpos.
Es claro y evidente que, después de su muerte física, todos los
hombres estimarán el valor de sus acciones y se darán cuenta de aquello
que sus manos han forjado. ¡Juro, por el Sol que brilla sobre el
horizonte del poder divino! Aquellos que son los seguidores del Dios
único y verdadero, desde el momento en que abandonen esta vida,
experimentarán tal gozo y alegría, que será imposible describirlos,
mientras que aquéllos que viven en error serán sobrecogidos por tal temor
y estremecimientos, y se llenarán de tal consternación, que nada podrá
excederlos. Bienaventurado quien haya bebido el selecto e incorruptible
vino de la fe por el dadivoso favor y las múltiples generosidades de
Aquel quien es el Señor de todas las Religiones....
Éste es el Día en que los amados de Dios deben mantener su vista
dirigida hacia su Manifestación, y deben fijarla en todo lo que esta
Manifestación desee revelar. Ciertas tradiciones de edades pasadas no se
basan en fundamento alguno; asimismo, las ideas abrigadas por
generaciones de antaño, y que han registrado en sus libros, han sido
influidas, en su mayor parte, por los deseos de una inclinación corrupta.
Tú atestiguas cómo la mayoría de los comentarios e interpretaciones de
las palabras de Dios, ahora corrientes entre los hombres, carecen de
verdad. En algunos casos su falsedad ha sido descubierta cuando los velos
interpuestos fueron rasgados. Ellos mismos han reconocido que no han
comprendido el significado de ninguna de las palabras de Dios.
Nuestro propósito es mostrar que, si los amados de Dios
santificaran sus corazones y oídos de las vanas palabras dichas en el
pasado, y se volvieran con sus íntimas almas a Aquel quien es la Aurora
de su Revelación, y a todo lo que Él ha manifestado, tal comportamiento
sería considerado meritorio a la vista de Dios....
Magnifica su Nombre, y sé de los agradecidos. Transmite mis saludos
a mis amados, a quienes Dios ha elegido para su amor, y les ha hecho
lograr su objetivo. ¡Toda gloria sea para Dios, el Señor de todos los
mundos!
LXXXVII. Ahora acerca de tu pregunta: "¿Por qué no se encuentra
ningún registro referente a los profetas que han precedido a Adán, el
Padre de la Humanidad, o de los reyes que han vivido en los días de esos
profetas?" Sabe que la falta de toda referencia a ellos no prueba que de
hecho no hayan existido. Si actualmente no se dispone de ningún registro
acerca de ellos, esto debe atribuirse a su extrema antigüedad, así como
también a los grandes cambios que la tierra ha sufrido desde su tiempo.
Además, los modos y formas de escritura que ahora son corrientes
entre los hombres, eran desconocidos a las generaciones anteriores a
Adán. Incluso hubo un tiempo en que los hombres ignoraban por completo el
arte de la escritura y adoptaron un sistema completamente distinto del
que se usa en la actualidad. Para una exposición apropiada de este asunto
se requeriría una explicación elaborada.
Considera las diferencias que han surgido desde los días de Adán.
Las diversas y muy conocidas lenguas que ahora hablan los pueblos de la
tierra, eran originalmente desconocidas, así como también las variadas
reglas y costumbres que ahora prevalecen entre ellos. Los pueblos de esos
tiempos usaban un lenguaje diferente de los que conocemos actualmente.
Las diferencias de idioma aparecieron en una edad posterior en una tierra
llamada Babel. Recibió el nombre de Babel porque este término significa
"lugar en que surgió la confusión de lenguas".
Posteriormente, el siríaco se hizo prominente entre las lenguas
existentes. Las Escrituras sagradas de tiempos pasados fueron reveladas
en esa lengua. Más tarde, Abraham, el Amigo de Dios, apareció y derramó
sobre el mundo la luz de la Revelación Divina. El idioma que Él habló,
cuando cruzaba el Jordán, fue conocido como hebreo ('ibrání) que
significa "lengua de la travesía". Entonces los Libros de Dios y las
Escrituras sagradas fueron reveladas en esa lengua, y sólo después de un
lapso considerable, el árabe se convirtió en la lengua de Revelación....
Atestigua, entonces, cuán numerosos y trascendentales han sido los
cambios del lenguaje, de la palabra y de la escritura, desde los días de
Adán. ¡Cuán mayores aun han debido ser los cambios antes de Él!
Al revelar estas palabras nuestro propósito ha sido demostrar que
el Dios único y verdadero, en su altísima y trascendente posición, ha
sido siempre, y continuará siendo, eternamente exaltado sobre la loanza y
concepción de cualquiera salvo Él. Su creación ha existido siempre, y las
manifestaciones de su divina gloria y las auroras de eterna santidad han
sido enviadas desde tiempo inmemorial y han sido comisionadas para
emplazar a la humanidad al Dios único y verdadero. Que los nombres de
algunos de ellos se hayan olvidado y los registros de sus vidas se hayan
perdido, debe atribuirse a los cambios y transformaciones que han
sobrevenido al mundo.
En algunos libros se hace mención de un diluvio que causó la
destrucción de todo lo que existía en la tierra, incluyendo registros
históricos y muchas otras cosas. Además han ocurrido muchos cataclismos
que han borrado las huellas de innumerables acontecimientos. Asimismo,
entre los registros históricos existentes hay diferencias y cada uno de
los pueblos del mundo tiene su propia relación sobre la edad de la tierra
y su historia. Algunos extienden su historia hasta ocho mil años atrás,
mientras que otros lo hacen hasta doce mil anos. Para cualquiera que haya
leído el libro de Júk, es claro, y evidente cuánto han diferido las
relaciones proporcionadas por los diversos libros.
Quiera Dios que vuelvas tus ojos hacia la Más Grande Revelación y
desatiendas completamente estas tradiciones y relatos contradictorios.
LXXXVIII. Sabed, ciertamente, que la esencia de la justicia y su
fuente están incorporadas en las ordenanzas prescritas por Aquel quien es
la Manifestación de la Persona de Dios entre los hombres, si sois de
aquellos que reconocen esta verdad. Él, por cierto, encarna la altísima,
la infalible norma de justicia para toda la creación. Aunque su ley fuera
tal que infundiera terror en el corazón de todos los que están en el
cielo y en la tierra, aquella ley no sería sino justicia manifiesta. Los
temores y agitación que la revelación de esta ley provocarían en los
corazones de los hombres, pueden compararse con el llanto del niño al
quitársele la leche materna, si sois de aquellos que comprenden. Si los
hombres descubrieran el propósito que motiva la Revelación de Dios,
seguramente desecharían sus temores y con el corazón lleno de gratitud se
regocijarían con gran alegría.
LXXXIX. Sabe con toda seguridad que, así como crees firmemente que
la Palabra de Dios, exaltada sea su gloria, perdura para siempre, también
debes creer con fe libre de dudas que su significado nunca podrá ser
agotado. Sin embargo, aquellos que son sus intérpretes señalados,
aquellos cuyos corazones son los depositarios de sus secretos, son los
únicos que pueden comprender su múltiple sabiduría. Quienquiera que, al
leer las Sagradas Escrituras, se sienta tentado a escoger lo que convenga
para desafiar la autoridad del Representante de Dios entre los hombres,
es por cierto como un muerto, aunque en apariencia camine y converse con
sus semejantes, y comparta con ellos su alimento y bebida.
¡Oh, si el mundo me creyera! Si todo lo que yace guardado dentro
del corazón de Bahá, y que el Señor, su Dios, el Señor de todos los
nombres, le ha enseñado, fuera manifestado a la humanidad, todo hombre
sobre la tierra quedaría atónito.
¡Cuán grande es la multitud de verdades que no podrán jamás ser
ataviadas con la vestidura de palabras! ¡Cuán vasto es el número de
verdades que ninguna expresión puede describir adecuadamente, cuyo
significado nunca podrá ser revelado, y a las cuales no podrá hacerse ni
siquiera la más remota alusión! ¡Cuán múltiples son las verdades que
deben permanecer sin ser pronunciadas hasta que haya llegado el tiempo
señalado! Así se ha dicho: "No todo lo que sabe un hombre puede ser
revelado, ni puede todo lo que él pueda revelar ser considerado como
oportuno, ni tampoco puede toda expresión oportuna ser considerada como
apropiada para la capacidad de aquellos que lo oyen".
De estas verdades algunas pueden ser reveladas solamente de acuerdo
con la capacidad de los repositorios de la luz de nuestro conocimiento y
los recipientes de nuestra gracia oculta. Rogamos a Dios que te
fortalezca con su poder, y que te haga capaz de reconocer a Aquel quien
es la Fuente de todo conocimiento, para que puedas desligarte de todo
saber humano, por cuanto "¿qué provecho obtiene el hombre de esforzarse
por obtener erudición, cuando ya ha encontrado y reconocido a Aquel quien
es el Objeto de todo conocimiento?" Aférrate a la Raíz de Conocimiento, y
a Aquel quien es el Manantial de éste, para que seas independiente de
todos los que aseguran ser versados en el saber humano, y cuya pretensión
ninguna prueba clara, ni el testimonio de ningún libro ilustrativa pueden
sostener.
XC. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es prueba directa
de la revelación en ellos de los atributos y nombres de Dios, ya que en
cada átomo están encerradas las señales que dan testimonio elocuente de
la revelación de aquella muy grande luz. Me parece que, a no ser por la
potencia de esa revelación, ningún ser podría jamás existir. ¡Cuán
resplandeciente son las lumbreras de conocimiento que brillan en un
átomo, y cuán vastos los océanos de sabiduría que se agitan dentro de una
gota! Esto, en grado sumo, es aplicable al hombre, quien, entre todo lo
creado, ha sido investido con el manto de tales dones y señalado para la
gloria de tal distinción. Pues en él están revelados potencialmente todos
los atributos y nombres de Dios en un grado que no ha sido superado ni
excedido por otro ser creado. A él le son aplicables todos esos nombres y
atributos. Así Él ha dicho: "El hombre es mi misterio, y Yo soy su
misterio". Son múltiples los versículos que se han revelado repetidamente
en todos los Libros celestiales y santas Escrituras, con referencia a
este muy profundo y elevado tema. Así Él ha revelado: "De seguro les
mostraremos nuestros signos en el mundo y dentro de ellos mismos". Otra
vez dice: "Y también en vosotros mismos, ¿acaso no veréis los signos de
Dios?" Y en otra parte Él revela: "Y no seáis como los que olvidan a
Dios, y por tanto Él les ha hecho olvidarse a sí mismos". Con respecto a
esto, Aquel quien es el Rey eterno -que las almas de todos los que moran
en el Tabernáculo místico sean sacrificados por Él- ha dicho: "Ha
conocido a Dios aquel que se ha conocido a sí mismo".
...De lo que se ha dicho queda claro que todas las cosas, en su más
íntima realidad, atestiguan la revelación de los nombres y atributos de
Dios dentro de ellas mismas. Cada una, según su capacidad, señala y
expresa el conocimiento de Dios. Es tan potente y universal esta
revelación, que ha abarcado todas las cosas visibles e invisibles. Así Él
ha revelado: "¿Tiene algo que no seas Tú, poder de revelación para que
hubiese podido manifestarte? Ciego es el ojo que no te percibe". Asimismo
ha dicho el Rey eterno: "Ninguna cosa he percibido sin percibir a Dios
antes de ello, o a Dios después de ello." Y también aparece en la
tradición de Kumayl: "Mirad, una luz ha resplandecido en la Mañana de la
eternidad y ¡he aquí!, sus rayos han penetrado la más íntima realidad de
todos los hombres". El hombre, lo más noble y perfecto de todo lo creado,
supera a todo en la intensidad de esta evolución, y es una expresión más
plena de su gloria. Y de todos los hombres son las Manifestaciones del
Sol de la Verdad los más perfectos, los más distinguidos y los más
excelsos. Más aun, todos excepto estas Manifestaciones, viven por la
acción de su Voluntad, y se mueven y existen por las efusiones de su
gracia.
XCI. Entre las pruebas que demuestran la verdad de esta Revelación
está que, en toda época y Dispensación, cuando quiera que se revelara la
Esencia invisible en la persona de su Manifestación, ciertas almas
humildes y liberadas de todo apego mundano buscaban iluminación en el Sol
de la Profecía y en la Luna de la guía divina, llegando a la Presencia
divina. Por esta razón, los sacerdotes de la época y quienes poseían
riquezas se burlaron desdeñosamente de esos hombres. Así Él ha revelado
refiriéndose a los errados: "Entonces dijeron los jefes de su pueblo que
no creyeron: 'En ti no vemos más que un hombre como nosotros; y no vemos
que te hayan seguido sino aquellos que son los más viles de nosotros,
faltos de reflexión, ni os vemos con excelencia alguna sobre nosotros; es
más, os consideramos mentirosos'". Pusieron reparos a estas santas
manifestaciones, y protestaron diciendo: "Nadie os ha seguido, excepto
los despreciables entre nosotros, aquellos que no merecen atención". Su
objetivo era demostrar que nadie entre los eruditos, los ricos y los
renombrados, creía en ellos. Mediante ésta y semejantes pruebas
pretendían demostrar la falsedad de Aquel que no dice sino la verdad.
Sin embargo, en esta muy resplandeciente Dispensación y
poderosísima Soberanía, un número de sacerdotes iluminados, de hombres de
erudición consumada, de doctores de madura sabiduría, llegaron a su
Corte, bebieron del cáliz de su divina Presencia, y fueron investidos con
el honor de su muy excelente favor. Renunciaron, por el amor del
Bienamado, al mundo y todo lo que hay en él....
Todos ellos fueron guiados por la luz del Sol de la Revelación
divina, confesaron y reconocieron su verdad. Tal era su fe, que la
mayoría de ellos renunciaron a sus bienes y familia, aferrándose a la
complacencia del Todo Glorioso. Dieron la vida por su Bienamado, y lo
entregaron todo en su sendero. Sus pechos fueron el blanco de los dardos
del enemigo, y sus cabezas adornaron las lanzas de los infieles. No quedó
tierra que no bebiese la sangre de esas personificaciones del
desprendimiento, ni espada que no hiriese su cuello. Sus actos, por sí
solos, atestiguan la verdad de sus palabras. ¿No les basta a los hombres
de este día el testimonio de estas almas santas, que tan gloriosamente se
levantaron para ofrendar sus vidas a su Amado, que todo el mundo quedó
maravillado ante su sacrificio? ¿No es testimonio suficiente contra la
infidelidad de quienes, por una baratija, traicionaron su fe, y trocaron
la inmortalidad por aquello que perece; quienes cedieron el Kawthar de la
Presencia divina a cambio de fuentes salobres, y cuyo único objetivo en
la vida es usurpar la propiedad ajena? Así ves cómo todos ellos se han
ocupado con las vanidades del mundo, apartándose de Aquel quien es el
Señor, el Altísimo.
Sé justo: ¿Es aceptable y digno de atención el testimonio de
aquellos cuyas obras concuerdan con sus palabras, cuyo comportamiento
exterior se ajusta a su vida interior? La mente se desconcierta al ver
sus obras, y el alma se maravilla ante su valor y resistencia física. ¿O
es aceptable el testimonio de estas almas sin fe, que no exhalan sino el
aliento de sus deseos egoístas, presos en la jaula de sus vanas
fantasías? Al igual que los murciélagos de las tinieblas, no levantan la
cabeza de su lecho, salvo para ocuparse de las cosas pasajeras del mundo,
y no encuentran descanso de noche si no es empeñándose en promover los
fines de su sórdida vida. Absortos en sus planes egoístas, están
inconscientes del Decreto divino. De día, se afanan con toda su alma por
conseguir beneficios mundanos; de noche, su única ocupación es satisfacer
sus deseos carnales. ¿Con qué ley o norma podrían justificarse los
hombres al adherirse a las recusaciones de almas tan limitadas y
desconocer la fe de quienes, por la complacencia de Dios, han renunciado
a su vida y sus bienes, su fama y su renombre, su reputación y honor?...
¡Con qué amor, devoción, alborozo y santo arrobamiento sacrificaron
sus vidas en el sendero del Todo Glorioso! Todos dan testimonio de esta
verdad. Y, sin embargo, ¿cómo pueden despreciar esta Revelación? ¿Ha
presenciado época alguna acontecimientos tan trascendentales? ¿Si estos
compañeros no son los que verdaderamente se afanan por llegar a Dios, a
quién puede considerarse como tal? ¿Han sido estos compañeros buscadores
de poder o de gloria? ¿Han anhelado riquezas? ¿Han abrigado deseo alguno
que no sea la complacencia de Dios? ¿Si estos compañeros, con todos sus
maravillosos testimonios y prodigiosas obras, son falsas, quien entonces
puede dignamente pretender que tiene la verdad? ¡Juro por Dios! Sus
propios actos son testimonio suficiente y prueba irrefutable para todos
los pueblos de la tierra, si ponderasen los hombres en su corazón los
misterios de la Revelación divina. "¡Y aquellos que actúan injustamente
pronto sabrán lo que les espera!"...
Considera a estos mártires de sinceridad incuestionable, cuya
veracidad la testifica el texto explícito del Libro, todos los cuales,
como has visto, sacrificaron su vida, sus bienes, sus esposas, sus hijos
y todo cuanto tenían, y ascendieron a los más elevados aposentos del
Paraíso. ¿Está bien rechazar el testimonio que estos seres exaltados y
desprendidos dan de la verdad de esta preeminente y gloriosa Revelación,
y considerar aceptables las denuncias que contra esta Luz resplandeciente
han hecho esos hombres incrédulos, quienes por el oro han renegado de su
fe, y por su afán de mando han rechazado a Aquel quien es el Jefe Supremo
de toda la humanidad? Y esto, a pesar de que su carácter se ha revelado a
todos los hombres, que les han reconocido como aquellos que de ningún
modo renunciarán a una tilde o ápice de su autoridad temporal a favor de
la santa Fe de Dios, cuanto menos a su vida, sus bienes o cosa parecida.
XCII. El Libro de Dios está completamente abierto y su Palabra
emplaza al género humano a Él. Sin embargo, se ha encontrado apenas un
puñado de hombres dispuestos a aferrarse a su Causa, o convertirse en
instrumentos para su promoción. Estos pocos han sido proveídos con el
Elíxir Divino, que es lo único que puede trasmutar en oro puro la escoria
del mundo, y han recibido el poder de administrar el remedio infalible
para todos los males que afligen a los hijos de los hombres. Ningún
hombre podrá lograr vida eterna, a menos que abrace la verdad de esta
inestimable, esta maravillosa y sublime Revelación.
Prestad atención, oh amigos de Dios, a la voz de Aquel a quien el
mundo ha agraviado y sosteneos firmemente de todo aquello que exaltará su
causa. Él, ciertamente, guía a quienquiera Él desea a su recto Sendero.
Ésta es una Revelación que infunde fuerzas al débil y corona con riquezas
al desamparado.
Con la mayor amistad y con espíritu de perfecta fraternidad, tomad
consejo juntos y dedicad los preciosos días de vuestras vidas al
mejoramiento del mundo y a la promoción de la Causa de Aquel quien es el
Antiguo Soberano Señor de todo. Él, ciertamente, prescribe a todos los
hombres lo que es justo y les prohíbe todo aquello que degrade su
posición.
XCIII. Sabe que toda cosa creada es un signo de la revelación de
Dios. Cada uno, de acuerdo con su capacidad es, y siempre será, una señal
del Todopoderoso. Por cuanto Él, el Soberano Señor de todo, ha dispuesto
revelar su soberanía en el reino de los nombres y atributos, toda cosa
creada, por el acto de la Voluntad Divina, ha sido hecha un signo de su
gloria. Tan penetrante y universal es esta revelación que en todo el
universo, no puede descubrirse nada que no refleje su esplendor. En tales
circunstancias toda consideración de proximidad o lejanía es
eliminada.... Si la Mano del poder divino despojara a todas las cosas
creadas de este elevado don, todo el universo quedaría desolado y vacío.
¡Ve cuán inmensamente glorificado es el Señor, tu Dios, sobre todas
las cosas creadas! Atestigua la majestad de su soberanía, su ascendiente,
y supremo poder. Si las cosas que han sido creadas por Él -magnificada
sea su Gloria- y dispuestas para ser manifestaciones de sus nombres y
atributos, por virtud de la gracia con la cual han sido dotadas, están
exaltadas mucho más allá de toda proximidad o lejanía, ¿cuánto más
elevada debe ser aquella Esencia Divina que les ha llamado a existir?...
Medita sobre lo que el poeta ha escrito: "No os sorprendáis, si mi
Bienamado está más cerca de mí que mi propio yo; maravillas de que, a
pesar de tal proximidad, esté yo todavía tan lejos de Él"....
Considerando lo que Dios ha revelado, que "Nosotros estamos más cerca del
hombre que su vena vital", el poeta, aludiendo a este verso, ha declarado
que, aun cuando la revelación de mi Bienamado ha impregnado a tal punto
mi ser que Él está más cerca de mí que mi vena vital, sin embargo, a
pesar de mi certeza de su realidad y mi reconocimiento de mi estado, me
encuentro todavía tan lejos de Él. Con esto quiere decir que su corazón,
que es el asiento del Todo Misericordioso y el trono donde habita el
esplendor de su revelación, ha olvidado a su Creador, se ha desviado de
su sendero, se ha apartado de su gloria y está manchado con la corrupción
de deseos terrenales.
Debe recordarse en cuanto a esto, que Dios único y verdadero es en
sí exaltado más allá de toda proximidad y lejanía y por encima de ellas.
Su realidad trasciende tales limitaciones. Su relación con sus criaturas
no comprende grados. Que algunas estén cerca y otras lejos, debe
atribuirse a las manifestaciones mismas.
Que el corazón es el trono en que la Revelación de Dios, el Todo
Misericordioso, está centrada, lo atestiguan las sagradas palabras que
hemos revelado anteriormente. Entre ellas está este dicho: "Cielo y
tierra, no me pueden contener; lo único que puede contenerme es el
corazón de aquel que cree en mí y es fiel a mi Causa". Cuán a menudo ha
errado el corazón humano -que es el recipiente de la luz de Dios y el
asiento de la revelación del Todo Misericordioso- de Aquel quien es la
Fuente de esa luz y el Manantial de esa revelación. Es la rebeldía del
corazón que lo aparta de Dios y lo condena a estar lejos de Él. Sin
embargo, aquellos corazones que son conscientes de su Presencia, están
cerca de Él y deben considerarse como que se han aproximado a su trono.
Considera, además, cuán a menudo el hombre se olvida de sí mismo,
mientras que Dios, por su conocimiento que todo lo abarca, permanece
consciente de su criatura y continúa derramando sobre ella el manifiesto
resplandor de su gloria. Es evidente, por tanto, que en tales
circunstancias, Él está más cerca de éste que él de sí mismo.
Ciertamente, Él permanecerá siempre así, pues mientras que el Dios único
y verdadero conoce todas las cosas, percibe todas las cosas, y comprende
todas las cosas, el hombre mortal es propenso a errar, e ignora los
misterios que yacen envueltos dentro de él....
Que nadie imagine que nuestra aseveración, que todas las cosas
creadas son signos de la revelación de Dios, quiere decir -Dios no lo
permita- que todos los hombres, sean buenos o malos, piadosos o infieles,
sean iguales a la vista de Dios. Tampoco implica que el Ser Divino -
magnificado sea su nombre y exaltada sea su gloria- sea, en ninguna
circunstancia comparable con los hombres, ni que pueda, de ningún modo,
ser asociado con sus criaturas. Tal error ha sido cometido por ciertos
insensatos que, habiendo ascendido al cielo de sus vanas fantasías, han
interpretado la Unidad Divina como que ésta significaría que todas las
cosas creadas son los signos de Dios, y que, consecuentemente, no existe
distinción alguna entre ellas. Otros les han pasado al sostener que estos
signos son pares y socios de Dios mismo. ¡Dios Misericordioso! Él, en
verdad, es único e indivisible; único en su esencia, único en sus
atributos. Todo lo demás fuera de Él, no es nada al enfrentarse a la
resplandeciente revelación de apenas uno de sus nombres, con el más tenue
indicio de su gloria; ¡cuánto menos aún, al confrontársele con su propio
Ser!
¡Por la rectitud de mi nombre, el Todo Misericordioso! La Pluma del
Altísimo tiembla con gran estremecimiento y está muy conmovida ante la
revelación de estas palabras. ¡Cuán exigua e insignificante es la gota
evanescente al ser comparada con las olas y movimiento del ilimitado y
eterno Océano de Dios, y cuán despreciable debe parecer todo lo
contingente y perecedero al enfrentársele a la inefable gloria del
Eterno, que no ha sido creado! Imploramos perdón de Dios, el
Todopoderoso, para aquellos que abrigan tales creencias y pronuncian
semejantes palabras. Di: ¡Oh pueblo! ¿Cómo puede ser comparada una
fantasía fugaz con Aquel que subsiste por sí mismo, y cómo puede
compararse el Creador con sus criaturas, que son tan sólo como la
escritura de su Pluma? No, más aún, su escritura excede todas las cosas y
está santificada de todas las criaturas e inmensamente exaltada sobre
ellas.
Más aún, considera los signos de la revelación de Dios, en su
relación mutua. ¿Puede el sol, que no es sino uno de estos signos,
considerarse en igual categoría que la oscuridad? ¡Él Dios único y
verdadero es mi testigo! Ningún hombre puede creerlo, a menos que sea de
aquellos cuyos corazones son pobres y cuyos ojos han sido engañados. Di:
Consideraos a vosotros mismos. Tanto vuestras uñas como vuestros ojos son
partes de vuestro cuerpo. ¿Los consideráis de igual categoría y valor? Si
decís sí; di entonces: Verdaderamente habéis imputado con falsedad el
Señor, mi Dios, el Todo Glorioso, por cuanto cortáis unas y estimáis los
otros tan apasionadamente como a vuestra propia vida.
De ningún modo es permisible transgredir los límites del propio
grado o posición. La integridad de cada grado y posición debe ser
preservada necesariamente. Esto significa que toda cosa creada debe ser
vista a la luz del grado o posición que se la ha ordenado ocupar.
Sin embargo, se debe tener presente que, cuando la luz de mi
Nombre, el que Todo lo Penetra, ha derramado su resplandor sobre el
universo, todas las cosas creadas y cada una de ellas, de acuerdo con un
mandato establecido, han sido dotadas con la capacidad de ejercer una
influencia particular, y se les ha hecho poseer una virtud especial.
Considera el efecto del veneno. Aunque mortífero, posee el poder de
ejercer bajo ciertas circunstancias una influencia benéfica. La potencia
infundida en todas las cosas creadas es la consecuencia directa de la
revelación de este muy bendito Nombre. ¡Glorificado sea Aquel quien es el
Creador de todos los nombres y atributos! Arroja al fuego el árbol
podrido y seco, y permanece bajo la sombra del Árbol verde y hermoso, y
participa de su fruto.
La gente que vive en los días de las manifestaciones de Dios, en su
mayoría ha pronunciado tales frases indecorosas. Éstas han sido
registradas incidentalmente en los Libros revelados y en las Sagradas
Escrituras.
Es realmente un creyente en la Unidad de Dios aquel que reconoce en
todas las cosas creadas y en cada una de ellas, el signo de la revelación
de Aquel quien es la Verdad Eterna, y no aquel que sostiene que la
criatura no se distingue del Creador.
Considera, por ejemplo, la revelación de la luz del Nombre de Dios,
el Educador. Ve cómo son manifiestas las pruebas de tal revelación en
todas las cosas, cómo el mejoramiento de todos los seres depende de ella.
Esta educación es de dos clases. Una es universal. Su influencia penetra
todas las cosas y las sostiene. Por esta razón Dios ha asumido el título:
"Señor de todos los mundos". La otra está limitada a quienes se han
cobijado bajo la sombra de este Nombre y han buscado la protección de
esta poderosísima Revelación. Quienes, sin embargo, no han buscado esta
protección, se han privado de este privilegio y son incapaces de
beneficiarse con el sustento espiritual que ha sido enviado por la gracia
celestial de éste, el Más Grande Nombre. ¡Cuán profundo es el abismo que
separa al uno del otro! Si se levantara el velo, y se manifestara la
gloria plena de la posición de aquellos que se han vuelto completamente
hacia Dios y han renunciado al mundo en su amor por Él, toda la creación
quedaría atónita. El verdadero creyente en la Unidad de Dios, como ya se
ha explicado, reconocerá, tanto en el creyente como en el incrédulo, las
pruebas de la revelación de estos dos Nombres. Si esta revelación fuera
removida todo perecería.
Igualmente, considera la revelación de la luz del Nombre de Dios,
el Incomparable. Ve cómo esta luz ha envuelto a toda la creación, cómo
cada cosa creada manifiesta el signo de su Unidad, atestigua la realidad
de Aquel quien es la Verdad Eterna, proclama su soberanía, su unicidad y
su poder. Esta revelación es una muestra de su misericordia, que envuelve
a todas las cosas creadas. Sin embargo, aquellos que han unido socios a
Él, no tienen conocimiento de tal revelación y están privados de la Fe
mediante la cual pueden acercarse y unirse a Él. Mira cómo los diversos
pueblos y razas de la tierra atestiguan su unidad y reconocen su
unicidad. De no ser por el signo, dentro de ellos, de la Unidad de Dios,
nunca hubieran reconocido la verdad de las palabras "No hay otro Dios
sino Dios". Y, no obstante, considera cuán penosamente han errado y se
han desviado de su sendero. Por cuanto no han reconocido al Soberano
Revelador, han dejado de ser contados entre aquellos que pueden ser
considerados verdaderos creyentes en la Unidad de Dios.
Este signo de la revelación del Ser Divino en aquellos que han
unido socios a Él, puede ser considerado en un sentido como un reflejo de
la gloria con que son iluminados los fieles. Sin embargo, nadie puede
comprender esta verdad, salvo los hombres dotados de entendimiento.
Aquellos que en verdad han reconocido la Unidad de Dios deberían ser
considerados como las manifestaciones primordiales de este Nombre. Son
ellos quienes han bebido el vino de la Unidad Divina, de la copa que las
manos de Dios les ha ofrecido, y han vuelto sus rostros hacia Él. ¡Cuán
enorme es la distancia que separa a estos seres santificados de aquellos
hombres que están tan lejos de Dios!...
Dios conceda que, con visión penetrante, puedas percibir, en todas
las cosas, el signo de la revelación de Aquel quien es el Antiguo Rey, y
reconocer cuán exaltado y santificado de toda la creación es aquel
santísimo y sagrado Ser. Esto, en verdad, es la raíz y la esencia misma
de la creencia en la unidad y singularidad de Dios. "Dios estaba solo, no
había nadie fuera de Él". Él es ahora, lo que siempre ha sido. No hay
otro Dios sino Él, el Uno, el Incomparable, el Todopoderoso, el Más
Exaltado, el Más Grande.
XCIV. Y ahora, respecto de tu referencia a la existencia de dos
Dioses. ¡Cuidado, cuidado!, que no seas llevado a unir socios al Señor,
tu Dios. Él es, y ha sido desde siempre, uno y solo, sin par o igual,
eterno en el pasado, eterno en el futuro, separado de todas las cosas,
siempre existente, inmutable, y subsistente de sí mismo. Él no ha
designado a ningún asociado para sí en su Reino, a ningún consejero para
que le aconseje, a nadie que pueda compararse a Él, nadie que rivalice su
gloria. Todos los átomos del universo atestiguan esto, y más allá de
ellos, los moradores de los reinos en lo alto, quienes ocupan las más
exaltadas posiciones, y cuyos nombres son recordados ante el Trono de
Gloria.
Atestigua en lo íntimo de tu corazón este testimonio que Dios mismo
ha pronunciado para sí, que no hay otro Dios sino Él, que todo fuera de
Él ha sido creado por su mandato, modelado por su consentimiento, está
sujeto a su ley, es como una cosa olvidada cuando se le compara con las
gloriosas muestras de su unicidad, y es como nada cuando se le enfrenta a
las poderosas revelaciones de su unidad.
Él, ciertamente, ha sido, a través de la eternidad, único en su
Esencia, único en sus atributos, único en sus obras. Toda comparación es
sólo aplicable a sus criaturas, y todas las ideas de asociación son
conceptos que pertenecen solamente a aquellos que le sirven. Su Esencia
es inmensamente exaltada por encima de las descripciones de sus
criaturas. Él solo ocupa la Sede de majestad trascendente, de suprema e
inaccesible gloria. El ave del corazón humano, por muy alto que se
remonte, nunca podrá esperar alcanzar las alturas de su incognoscible
Esencia. Es Él quien ha llamado a existir a toda la creación, quien ha
hecho que cada cosa tome vida por su mandato. ¿Debe, entonces, lo que ha
nacido en virtud de la palabra que su Pluma ha revelado, la que ha
dirigido el dedo de su Voluntad ser considerado como su asociado, o como
una personificación de su Ser? Lejos sea de su gloria, que la pluma o la
lengua del hombre haga alusión a su misterio, o que el corazón humano
conciba su Esencia. Todos fuera de Él, se encuentran pobres y desolados
delante de su puerta, todos son impotentes ante la grandeza de su poder,
y todos no son más que esclavos en su Reino. Él es lo suficientemente
rico como para prescindir de todas sus criaturas.
El lazo de servidumbre establecido entre el que adora y el Adorado,
entre la criatura y el Creador, debería ser considerado, en sí mismo,
como una prueba de su bondadoso favor hacia los hombres, y no como una
indicación de algún mérito que pudieran tener. Esto lo atestigua todo
creyente verdadero y discernidor.
XCV. Sabe que, de acuerdo con lo que tu Señor, el Señor de todos
los hombres, ha prescrito en su libro, los favores conferidos por Él a la
humanidad han sido y siempre serán ilimitados en su alcance. EL primero y
más sobresaliente de estos favores que el Todopoderoso ha otorgado a los
hombres, es el don del entendimiento. Su objetivo al conferir dicho don,
no ha sido sino capacitar a su criatura para conocer y reconocer al Dios
único y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Este don da al hombre el
poder de discernir la verdad en todas las cosas, lo conduce hacia aquello
que es justo y le ayuda a descubrir los secretos de la creación. Próximo
en importancia es el poder de la visión, el instrumento principal
mediante el cual su entendimiento puede funcionar. Los sentidos del oído,
del corazón y otros similares deben, de igual manera, ser considerados
entre los dones con que ha sido dotado el cuerpo humano. Inmensamente
exaltado es el Todopoderoso, quien ha creado estos poderes y los ha
revelado en el cuerpo del hombre.
Cada uno de estos dones es una muestra indudable de la majestad, el
poder, el ascendiente, el conocimiento que todo lo abarca del Dios único
y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Considera el sentido del tacto.
Atestigua cómo se ha extendido su poder sobre todo el cuerpo humano.
Mientras que los sentidos de la vista y oído están localizados cada uno
en un centro particular, el sentido del tacto abarca todo el cuerpo
humano. ¡Glorificado sea su poder, magnificada sea su soberanía!
Estos dones están inherentes en el hombre mismo. Aquel que
predomina sobre todos los demás dones, que es incorruptible en su
naturaleza y que pertenece sólo a Dios mismo, es el don de la Revelación
Divina. Toda dádiva conferida al hombre por el Creador, ya sea material o
espiritual, está subordinada a ésta. En su esencia es, y siempre será, el
Pan que desciende del cielo. Es el supremo testimonio de Dios, la más
clara demostración de su verdad, el signo de su plena generosidad, la
señal de su misericordia que todo lo abarca, la prueba de su muy amorosa
providencia, el símbolo de su perfecta gracia. Verdaderamente ha
participado de este grandioso don de Dios, quien haya reconocido a su
Manifestación en este Día.
Da gracias a tu Señor por haberte otorgado tan grandiosa dádiva.
Levanta tu voz y di: ¡Toda alabanza sea para ti, oh Tú, el Deseo de todo
corazón comprensivo!
XCVI. La Pluma del Altísimo llama sin cesar; y sin embargo, ¡cuán
pocos son los que han prestado oído a su voz! Los moradores del reino de
los nombres se han ocupado con la alegre vestimenta de este mundo,
olvidando que todo hombre que tiene ojos para percibir y oídos para
escuchar no puede sino reconocer cuán fugaces son sus colores.
Una nueva vida se agita, en esta época, dentro de todos los pueblos
de la tierra; y sin embargo, nadie ha descubierto su causa ni comprendido
su motivo. Considerad los pueblos de Occidente. Mirad cómo, en su
búsqueda de lo vano y trivial, han sacrificado y siguen sacrificando
incontables vidas por el establecimiento y la promoción de ello. Por otra
parte, los pueblos de Persia, aun cuando son el repositorio de una clara
y luminosa Revelación, la gloria de cuya grandeza y renombre ha abarcado
el mundo entero, están desalentados y sumidos en un profundo letargo.
¡Oh amigos! No descuidéis las virtudes con que habéis sido dotados,
ni seáis negligentes con vuestro alto destino. No permitáis que vuestros
esfuerzos se pierdan a causa de las vanas imaginaciones que algunos
corazones han ideado. Sois las estrellas del cielo del entendimiento, la
brisa que sopla al amanecer, las fluyentes aguas de las cuales debe
depender la vida misma de todos los hombres, las letras inscritas en Su
pergamino sagrado. Con la mayor unidad y con un espíritu de perfecta
fraternidad, esforzaos a fin de que podáis alcanzar aquello que es digno
de este Día de Dios. Ciertamente os digo, contiendas, disensiones y
cualquier otra cosa que la mente del hombre detesta, es indigno de su
posición. Centrad vuestras energías en la propagación de la Fe de Dios.
Quien sea digno de vocación tan elevada, que se levante y la promueva.
Quien sea incapaz de hacerlo, tiene el deber de designar a quien, en su
lugar, haya de proclamar esta Revelación, cuya fuerza ha hecho temblar
las más poderosas estructuras, ha reducido a polvo todas las montañas y
ha anonadado a todas las almas. Si la grandeza de este Día fuera revelada
en toda su amplitud, todo ser humano abandonaría una miríada de vidas en
su anhelo de participar, aunque sólo fuera por un momento, de su gran
gloria, cuánto más este mundo y sus tesoros corruptibles.
Dejaos guiar por la sabiduría en todas vuestras acciones y aferraos
tenazmente a ella. Quiera Dios que todos seáis fortalecidos para llevar a
cabo aquello que es la Voluntad de Dios, y que seáis ayudados
benévolamente a apreciar el grado conferido a aquellos de sus amados que
se han levantado para servirle a Él y magnificar su nombre. Sobre ellos
sea la gloria de Dios, la gloria de todo lo que está en los cielos y todo
lo que está en la tierra, y la gloria de los moradores del más exaltado
Paraíso, el cielo de los cielos.
XCVII. Considera las dudas que aquellos que han unido socios a
Dios, han instilado en el corazón de la gente de esta tierra.
Preguntaron: "¿Es posible que el cobre sea transmutado en oro?" Di: Sí,
por mi Señor, es posible. Su secreto, sin embargo, permanece oculto en
nuestro Conocimiento. Lo revelaremos a quien queramos. Quienquiera que
dude de nuestro poder, que pida al Señor, su Dios, que Él le descubra el
secreto y le asegure de su verdad. Que el cobre pueda ser transformado en
oro, es en sí, prueba suficiente de que el oro puede igualmente ser
transmutado en cobre, si eres de los que pueden comprender esta verdad.
Se puede hacer que cualquier mineral adquiera la densidad, forma y
sustancia de cualquier otro mineral. El conocimiento de ello está con
Nosotros en el Libro Oculto.
XCVIII. Di: ¡Oh jefes de religiones! No peséis el Libro de Dios con
las normas y ciencias que son corrientes entre vosotros, porque el Libro
mismo es la balanza infalible establecida entre los hombres. En ésta muy
perfecta balanza debe pesarse todo lo que poseen los pueblos y razas de
la tierra, en tanto que la medida de su peso deberá ser comprobada según
sus propias normas, si lo supierais.
El ojo de mi amorosa bondad llora amargamente por vosotros, ya que
no habéis reconocido a Aquel a quien habéis estado llamando de día y de
noche, al atardecer y de mañana. Avanza, oh pueblo, con rostros de nívea
blancura y corazones radiantes hacia el bendito lugar carmesí, desde
donde el Sadratu'l-Muntahá proclama; "¡Verdaderamente, no hay Dios fuera
de mí, el Omnipotente Protector, el que Subsiste por sí mismo!"
¡Oh vosotros jefes de religiones! ¿Quién de entre vosotros es el
hombre que pueda competir conmigo en visión o discernimiento? ¿Dónde se
puede encontrar quién se atreva a sostener que es mi igual en palabra o
sabiduría? ¡No, por mi Señor, el Todo Misericordioso! Cuanto hay en la
tierra perecerá; y ésta es la faz de vuestro Señor, el Todopoderoso, el
Bienamado.
Hemos decretado, oh pueblo, que el fin más alto y último de toda
erudición sea el reconocimiento de Aquel quien es el Objeto de todo
conocimiento; y, sin embargo, reflexionad cómo habéis permitido que
vuestros conocimientos os hayan separado, como por un velo, de Aquel
quien es la Aurora de esta Luz, por quien ha sido descubierta toda cosa
oculta. Si sólo pudierais descubrir la fuente desde donde se difunde el
resplandor de esta aseveración, desecharíais los pueblos del mundo y todo
cuanto ellos poseen, y os acercaríais a esta más bendita Sede de gloria.
Di: Éste, verdaderamente, es el cielo en que se ha atesorado el
Libro Madre, si sólo pudierais comprenderlo. Él es quien ha hecho que la
Roca clame y la Zarza Ardiente eleve su voz, sobre el Monte que se alza
en la Tierra Santa, y proclame: "¡El Reino es de Dios, el soberano Señor
de todo, el Omnipotente, el Amoroso!"
No hemos asistido a escuela alguna, ni leído ninguna de vuestras
disertaciones. Inclinad vuestros oídos a las palabras de este Iletrado,
con las que os emplaza hacia Dios, el que Siempre Perdura. Esto para
vosotros es mejor que todos los tesoros de la tierra, si sólo lo
comprendierais.
XCIX. La vitalidad de la fe de los hombres en Dios, se está
extinguiendo en todos los países; nada que no sea su saludable medicina
podrá jamás restaurarla. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las
entrañas de la sociedad humana: ¿Qué otra cosa, sino el Elixir de su
potente Revelación puede limpiarla y revivirla? ¿Está dentro del poder
humano, oh Hakím, producir una transformación tan completa en los
elementos constitutivos de cualquiera de las diminutas e indivisibles
partículas de materia, como para transmutarlas en oro puro? La tarea aun
mayor de convertir fuerza satánica en poder celestial, por desconcertante
y difícil que esto parezca, es una tarea que Nosotros hemos sido
habilitados para efectuar. La Fuerza capaz de tal transformación supera
la potencia del Elíxir mismo. La sola Palabra de Dios puede vindicar la
distinción de estar dotada de la capacidad requerida para un cambio tan
grande y trascendental.
C. La voz del Heraldo Divino, que procede desde el Trono de Dios
declara: ¡Oh vosotros, mis amados! No permitáis que la orla de mi sagrada
vestidura sea mancillada y enlodada con las cosas de este mundo, y no
sigáis las instigaciones de vuestros deseos malos y corruptos. La Aurora
de la Revelación Divina, que brilla en la plenitud de su gloria en el
cielo de esta Prisión, es mi testigo. Aquellos cuyos corazones están
vueltos hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de toda la
creación deben necesariamente, en este Día, trascender todas las cosas
creadas, visibles e invisibles y estar santificados de ellas. Si se
levantan para enseñar mi Causa, deben permitir que el hálito de Aquel
quien es el Irrestringido les anime, y deben difundirla por toda la
tierra con gran determinación, con mentes completamente centradas en Él y
con corazones totalmente desprendidos de todas las cosas e independientes
de ellas, y con almas santificadas de este mundo y de sus vanidades. Les
incumbe escoger como mejor provisión para sus viajes, la confianza en
Dios y ataviarse con el amor de su Señor, el Más Exaltado, el Todo
Glorioso. Si así lo hacen, sus palabras tendrán influencia sobre sus
oyentes.
¡Cuán grande, cuán inmensamente grande es el abismo que nos separa
de aquellos que, en este Día, están ocupados con sus pasiones mundanas, y
han puesto sus esperanzas en las cosas de la tierra y su efímera gloria!
Muchas veces, la corte del Todo Misericordioso, parecía tan desprovista
exteriormente de la riqueza de este mundo, que aquellos que vivían en
íntima asociación con Él sufrían penosa indigencia. A pesar de sus
padecimientos, la Pluma del Altísimo no ha deseado en ningún momento
referirse, ni hacer la más ligera alusión, a las cosas que pertenecen a
este mundo y a sus tesoros. Y si alguna vez le era presentado algún
obsequio, éste era aceptado, como una muestra de su gracia hacia quien se
lo ofrecía. Si alguna vez quisiéramos apropiarnos, para nuestro uso, de
todos los tesoros de la tierra, a nadie se le ha dado el derecho de
objetar nuestra autoridad o desafiar nuestro derecho. Sería imposible
concebir una acción más despreciable que solicitar, en nombre del Dios
único y verdadero, las riquezas que poseen los hombres.
Te incumbe a ti y a los seguidores de Aquel que es la Verdad
Eterna, llamar a los hombres a todo lo que les santifique del apego a las
cosas de la tierra y que les purifique de su contaminación, para que el
dulce aroma de las vestiduras del Todo Glorioso pueda ser aspirado de
todos aquellos que le aman.
Sin embargo, los que poseen riquezas, deben tener la mayor
consideración para con los pobres, ya que grande es el honor destinado
por Dios para los pobres que son firmes en paciencia. ¡Por mi vida! No
hay otro honor, fuera del que Dios desee conceder, que pueda compararse
con este honor. Grande es la bienaventuranza que espera a los pobres que
soporten pacientemente y encubran sus padecimientos y venturosos son los
ricos que donen riquezas a los necesitados y los prefieran a ellos antes
que a sí mismos.
Conceda Dios que los pobres se esfuercen y luchen para ganar los
medios de subsistencia. Éste es un deber que ha sido prescrito para todos
en ésta, la más grande Revelación, y es considerado a la vista de Dios
como una buena acción. Quienquiera que cumpla con este deber, ciertamente
recibirá ayuda del Invisible. Él puede enriquecer mediante su gracia a
quienquiera Él desee. Verdaderamente, Él tiene poder sobre todas las
cosas....
Oh 'Alí, di a los amados de Dios que la equidad es la más
fundamental de las virtudes humanas. La evaluación de todas las cosas
debe depender necesariamente de ella. Medita un momento sobre las
calamidades y aflicciones que este Prisionero ha soportado. Toda mi vida
he estado a la merced de mis enemigos, y he sufrido cada día una nueva
tribulación en el sendero del amor de Dios. He perseverado pacientemente
hasta que la fama de la Causa de Dios se hubo difundido sobre la tierra.
Si ahora alguien se levantara, incitado por las vanas imaginaciones que
su corazón haya forjado, y se esforzara en sembrar abierta o secretamente
las semillas de la disensión entre los hombres, ¿se puede decir que
semejante hombre ha obrado con equidad? ¡No, por Aquel, cuyo poder se
extiende sobre todas las cosas! ¡Por mi vida! Mi corazón gime y mis ojos
lloran penosamente por la Causa de Dios y por aquellos que no entienden
lo que dicen e imaginan lo que no pueden comprender.
Conviene a todos los hombres en este Día asirse firmemente del Más
Grande Nombre y establecer la unidad de toda la humanidad. No hay donde
huir, ni refugio que nadie pueda buscar sino Él. Si algún hombre fuera
llevado a pronunciar palabras que hicieran al pueblo apartarse de las
costas del ilimitado océano de Dios, y fijar sus corazones en cualquier
cosa fuera de su Ser glorioso y manifiesto -que ha tomado una forma
sujeta a las limitaciones humanas- este hombre, por muy elevada que sea
la posición que ocupe, será denunciado por toda la creación como alguien
que se ha privado de las dulces fragancias del Todo Misericordioso.
Di: ¡Sed equitativos en vuestro juicio, oh hombres de corazón
comprensivo! Aquel que es injusto en su juicio carece de las
características que distinguen la posición del hombre. Aquel quien es la
Verdad Eterna conoce bien lo que ocultan los pechos de los hombres. Su
longanimidad ha envalentonado a sus criaturas, por cuanto, hasta que no
llegue el tiempo señalado, Él no rasgará ningún velo. Su incomparable
misericordia ha reprimido la furia de su cólera y ha hecho imaginar a la
mayoría de los hombres que el Dios único y verdadero no sabe lo que han
cometido secretamente. ¡Por Aquel quien es el Omnisapiente, el Conocedor
de Todo. El espejo de su conocimiento refleja con absoluta claridad,
precisión y fidelidad las acciones de todos los hombres. Di: ¡La loanza a
ti, oh Encubridor de los pecados de los débiles y desamparados!
¡Magnificado sea tu nombre, oh Tú que perdonas a los negligentes que te
ofenden!
Hemos prohibido a los hombres que sigan las imaginaciones de sus
corazones, para que puedan reconocer a Aquel quien es la soberana Fuente
y el Objeto de todo conocimiento y aceptar todo lo que Él desee revelar.
Mira cómo se han enredado en sus vanas fantasías y ociosas imaginaciones.
¡Por mi Vida! Ellos mismos son las víctimas de aquello que sus propios
corazones han forjado y, no obstante, no pueden percibirlo. Vana e inútil
es la palabra de sus labios y, sin embargo, no lo comprenden.
Imploramos a Dios que otorgue benévolamente su gracia a todos los
hombres y les capacite para lograr conocimiento de Él y de sí mismos.
¡Por mi vida! Quienquiera que le haya conocido se remontará en la
inmensidad de su amor y se desligará del mundo y de todo lo que hay en
él. Nada en esta tierra le desviará de su camino, menos aún los que
impulsados por sus vanas imaginaciones, dicen lo que Dios ha prohibido.
Di: Éste es el Día, en que todo oído necesariamente debe prestar
atención a su voz. Escuchad el Llamado de este Agraviado y magnificad el
nombre del Dios único y verdadero, adornaos con el ornamento de su
recuerdo e iluminad vuestros corazones con la luz de su amor. Ésta es la
llave que abre el corazón de los hombres, el bruñidor que limpiará el
alma de todos los seres. Aquel que descuida lo que mana de los dedos de
la Voluntad de Dios, vive en error evidente. Amistad y rectitud de
conducta, y no disensión y maldad, son las señales de la verdadera fe.
Proclama a los hombres lo que Aquel quien habla la verdad y es el
Fideicomisario de Dios te ha ordenado observar. Mi gloria sea contigo, oh
tú que invocas mi nombre, que diriges tu mirada hacia mi corte y que
expresas con tu lengua la alabanza de tu Señor, el Benéfico.
CI. El propósito que fundamenta la revelación de todo Libro
sagrado, aun más, de todo verso divinamente revelado, es dotar a los
hombres de rectitud y entendimiento para que la paz y tranquilidad puedan
ser establecidas firmemente entre ellos. Todo lo que infunda confianza en
los corazones de los hombres, y todo lo que enaltezca su posición o
promueva su contento es aceptable a la vista de Dios. ¡Cuán elevada es la
posición que el hombre puede alcanzar, si sólo eligiera cumplir con su
alto destino! A qué profundidades de degradación puede hundirse,
profundidades que ni la más vil de las criaturas jamás ha alcanzado!
Asid, oh amigos, la oportunidad que este Día os ofrece, y no os privéis
de las generosas efusiones de su gracia. Imploro a Dios que benévolamente
permita a cada uno de vosotros, en este sagrado Día, adornaros con el
ornamento de acciones puras y santas. Él, en verdad, hace todo lo que sea
su voluntad.
CII. Poned oído atento, oh pueblo, a lo que Yo, en verdad, os digo.
El Dios único y verdadero -exaltada sea su gloria- siempre ha considerado
y continuará considerando a los corazones de los hombres como su posesión
propia y exclusiva. Todo lo demás, ya pertenezca a la tierra o al mar, ya
sea riqueza o gloria, Él lo ha legado a los reyes y gobernantes de la
tierra. Desde el principio que no tiene principio, el estandarte que
proclama las palabras "Él hace todo lo que sea su voluntad" ha sido
desplegado en todo su esplendor delante de su Manifestación. Lo que la
humanidad necesita en este día, es obediencia a aquellos que ejercen
autoridad y fiel adhesión a la cuerda de sabiduría. Los instrumentos que
son esenciales para la protección inmediata, la seguridad y paz de la
raza humana, han sido confiados en manos de los gobernantes de la
sociedad humana y están en su poder. Éste es el deseo de Dios y su
decreto.... Abrigamos la esperanza que alguno de los reyes de la tierra,
por Dios, se levante para el triunfo de este pueblo agraviado y oprimido.
Semejante soberano será exaltado y glorificado eternamente. Dios ha
prescrito a este pueblo el deber de ayudar a quienquiera les ayude,
servir sus mejores intereses y demostrarle su lealtad perdurable.
Aquellos que me siguen deben luchar en todas circunstancias para promover
el bienestar de quienquiera que se levante para el triunfo de mi Causa y
deben demostrar en todo momento su devoción y fidelidad hacia él. Feliz
el hombre que escucha mi consejo y lo observa. ¡Ay! de aquel que no
cumpla con mi deseo.
CIII. Por medio de su lengua que dice la verdad, Dios ha
testificado en todas sus Tablas estas palabras: "Yo soy Aquel que vive en
el Reino Abhá de Gloria".
¡Por la rectitud de Dios! Él, desde las alturas de esta sublime,
esta santa, esta poderosa y eminente posición ve todo y oye todo, y en
esta hora proclama: Bienaventurado eres, oh Javád, por cuanto has logrado
lo que ningún hombre antes de ti ha logrado. ¡Juro por Aquel quien es la
Verdad Eterna! Por ti se han alegrado los ojos de los moradores del
Exaltado Paraíso. La gente, sin embargo, está completamente desatenta. Si
reveláramos tu posición, los corazones de los hombres quedarían
penosamente perturbados, sus pasos resbalarían, las personificaciones de
la vanagloria quedarían atónitas, y se desplomarían, y por temor de oír,
se taparían los oídos con los dedos de la negligencia.
No te apesadumbres por causa de aquellos que se han ocupado con las
cosas de este mundo y han olvidado el recuerdo de Dios, el Más Grande.
¡Por Aquel quien es la Verdad Eterna! Se aproxima el día, cuando la
indignada ira del Todopoderoso se apoderará de ellos. Verdaderamente Él
es el Omnipotente, el que Todo Sojuzga, el Todopoderoso. Él limpiará el
mundo de la contaminación de su corrupción, y lo hará un legado para
aquellos de sus siervos que estén cerca de Él.
Di: ¡Oh pueblo! Que polvo llene vuestras bocas y cenizas cieguen
vuestros ojos, por haber trocado al Divino José al más miserable precio.
¡Oh, qué miseria descansa sobre vosotros, que os habéis desviado tan
lejos! ¿Habéis imaginado en vuestros corazones que tenéis el poder para
aventajarle a Él y a su Causa? ¡Lejos estáis de ello! Así lo atestigua Él
mismo, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande.
Pronto las ráfagas de su castigo golpearán sobre vosotros y os
cubrirá el polvo del infierno. Aquellos hombres que, habiendo acumulado
las vanidades y adornos de la tierra, se han alejado de Dios con desdén,
ellos han perdido este mundo y el mundo venidero. Dentro de poco Dios,
con la Mano del Poder, les arrancará sus posesiones y les despojará del
manto de su generosidad. Esto pronto lo atestiguarán ellos mismos. Tú
también serás testigo de ello.
Di: ¡Oh pueblo! No dejéis que esta vida y sus falacias os engañen,
pues el mundo y todo lo que hay en él está asido firmemente en el puño de
su Voluntad. Él concede su favor a quien Él quiera, y a quien Él quiera
se lo quita. Él hace lo que desea. Si a su vista el mundo tuviera algún
valor, Él de cierto, jamás habría permitido que sus enemigos lo
poseyeran, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Sin embargo,
Él ha hecho que os enredéis en los asuntos del mundo en pago por lo que
vuestras manos han forjado en su Causa. Esto es de hecho un castigo que
vosotros por vuestra propia voluntad os habéis infligido, si sólo
pudierais comprenderlo. ¿Os regocijáis con las cosas que, de acuerdo con
el juicio de Dios, son despreciables e indignas, cosas con que Él pone a
prueba los corazones de los que dudan?
CIV. ¡Oh vosotros, pueblos del mundo! Sabed en verdad que una
calamidad imprevista os sigue, y os espera un doloroso castigo. No
penséis que las acciones que habéis cometido han sido ocultas a mi vista.
¡Por mi belleza! Todas vuestras acciones han sido grabadas por mi Pluma,
con caracteres claros sobre tablas de crisolita.
CV. ¡Oh reyes de la tierra! Ha venido Aquel quien es el soberano
Señor de todo. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, el que
Subsiste por sí mismo. No adoréis a nadie sino a Dios, y con corazones
radiantes alzad vuestros rostros hacia vuestro Señor, Señor de todos los
nombres. Ésta es una Revelación con la cual nada que poseéis podrá ser
jamás comparada, silo supierais.
Vemos cómo os regocijáis por lo que habéis acumulado para otros,
excluyéndoos de los mundos que sólo mi Tabla guardada puede calcular. Los
tesoros que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestro
objetivo último. Esto es indigno de vosotros, si sólo pudieseis
comprenderlo. Limpiad vuestros corazones de toda suciedad terrenal, y
apresuraos a entrar en el Reino de vuestra Señor, Creador del cielo y de
la tierra, quien hizo temblar al mundo y que se lamentaran todos sus
pueblos, salvo aquellos que han renunciado a todo, aferrándose a lo que
la Tabla Oculta ha ordenado.
Éste es el Día en que Aquel quien conversó con Dios ha alcanzado la
luz del Antiguo de los Días y bebido las aguas puras de la reunión, de
esta Copa que ha hecho crecer los mares. Di: ¡Por el Dios único y
verdadero! Sinaí gira en torno a la Aurora de la Revelación, en tanto que
de las alturas del Reino se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama:
"Moveos, oh vosotros los orgullosos de la tierra e id presurosos hacia
Él." El Carmelo, en este Día, se ha apresurado en vehemente adoración
para alcanzar su corte, mientras que el corazón de Sión proclama: "La
Promesa está cumplida. Aquello que había sido anunciado en la Santa
Escritura de Dios, el Más Exaltado, el Todopoderoso, el Bienamado, se ha
hecho manifiesto."
¡Oh reyes de la tierra! La Más Grande Ley ha sido revelada en este
lugar, en este escenario de trascendente esplendor. Toda cosa oculta ha
sido descubierta, en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Aquel
que ha anunciado la Hora Final, por quien la Luna ha sido hendida, y
expuesto todo decreto irrevocable.
¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel quien es el
Rey de Reyes ha aparecido, ataviado con su muy maravillosa gloria, y os
emplaza ante sí, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí
mismo. Estad atentos, no sea que el orgullo os impida reconocer la Fuente
de la Revelación; no sea que las cosas del mundo como un velo os separen
de Aquel quien es el Creador del cielo. Levantaos y servid a Aquel quien
es el Deseo de todas las naciones, quien os ha creado mediante una
palabra suya, y ha ordenado que seáis, para siempre, los emblemas de su
soberanía.
¡Por la rectitud de Dios! No es nuestro deseo adueñarnos de
vuestros reinos. Nuestra misión es tomar y poseer los corazones de los
hombres. En ellos están puestos los ojos de Bahá. De esto da testimonio
el Reino de los Nombres, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que siga
a su Señor, renunciará al mundo y a todo cuanto hay en él; ¡cuánto mayor
entonces, ha de ser el desprendimiento de Aquel quien ocupa tan augusta
posición! Abandonad vuestros palacios y apresuraos para que seáis
admitidos en su Reino. Esto, en verdad, os aprovechará tanto en este
mundo como en el venidero. Esto lo atestigua el Señor del reino en lo
alto, si lo supierais.
¡Cuán grande la bienaventuranza que espera al rey que se levanta
para ayudar a mi Causa en mi Reino, y se desprenda de todo menos de mí!
Tal rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre,
reverenciar su posición y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades
con las llaves de mi Nombre, el omnipotente Protector de todos los que
habitan los reinos visibles e invisibles. Tal rey es el ojo mismo de la
humanidad, el luminoso ornamento de la frente de la creación, la fuente
de bendiciones para el mundo entero. Oh pueblo de Bahá, ofrendad en su
ayuda vuestros bienes, es más, vuestra vida misma.
CVI. El Médico Omnisciente tiene puesto su dedo en el pulso de la
humanidad. Percibe la enfermedad y en su infalible sabiduría prescribe el
remedio. Cada época tiene su propio problema y cada alma su aspiración
particular. El remedio que el mundo necesita para sus aflicciones
actuales no puede ser nunca el mismo que el que pueda requerir una edad
siguiente. Preocupaos fervientemente con las necesidades de la edad en
que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y
requerimientos.
Percibimos perfectamente cómo toda la raza humana está rodeada de
grandes, de incalculables aflicciones. La vemos languidecer en su lecho
de enfermos, severamente atribulada y desilusionada. Los que están
embriagados con egoísmo vanidoso se han interpuesto entre ella y el
divino e infalible Médico. Atestiguad cómo han envuelto a todos los
hombres y a sí mismos en la red de sus artificios. No pueden ni descubrir
la causa de la enfermedad, ni tampoco poseen ningún conocimiento del
remedio. Han concebido que lo recto es torcido, y han imaginado que su
amigo es un enemigo.
Prestad oídos a la dulce melodía de este Prisionero. Levantaos y
dejad oír vuestras voces, para que quizás aquellos que están
profundamente dormidos puedan ser despertados. Di: ¡Oh vosotros que
estáis como muertos! La Mano de la generosidad divina os brinda el Agua
de Vida. Apresuraos y tomad lo que podáis. Quien haya nacido de nuevo en
este Día, nunca morirá; quien permanezca muerto nunca vivirá.
CVII. Aquel quien es vuestro Señor, el Todo Misericordioso, atesora
en su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una alma y un
cuerpo. Apresuraos en ganar vuestra porción de la bondadosa gracia y
misericordia de Dios, en este Día que eclipsa todos los otros Días
creados. ¡Cuán grande es la felicidad que espera al hombre que abandona
todo lo que posee en su deseo por obtener las cosas de Dios! Atestiguamos
que tal hombre está entre los venturosos de Dios.
CVIII. Tenemos un tiempo fijo para vosotros, oh pueblos. Si a la
hora señalada no os volvéis hacia Dios, Él en verdad os asirá
violentamente y hará que penosas aflicciones os acosen de todas
direcciones ¡Cuán severo es, en verdad, el castigo con que entonces os
castigará vuestro Señor!
CIX. ¡Oh Kamál! Las alturas que puede lograr el hombre mortal en
este Día, mediante el munífico favor de Dios, aún no han sido reveladas a
su vista. El mundo de la existencia nunca ha tenido, ni posee todavía la
capacidad para tal revelación. Sin embargo, se aproxima el día en que las
potencialidades de tan grandioso favor, por virtud de su mandato, serán
manifestadas a los hombres. Aun si las fuerzas de las naciones se
alinearan contra Él, aun silos reyes de la tierra se aliaren para socavar
su Causa, la fuerza de su poder permanecerá inmutable. Él,
verdaderamente, habla la verdad y llama a toda la humanidad hacia el
camino de Aquel quien es el Incomparable, el Omnisciente.
Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una
civilización en continuo progreso. EL Todopoderoso es mi testigo: Actuar
como las bestias del campo no es digno del hombre. Las virtudes que
corresponden a su dignidad son indulgencia, misericordia, compasión, y
amorosa bondad hacia todos los pueblos y razas de la tierra. Di: ¡Oh
amigos! Bebed cuanto podáis de esta corriente cristalina que fluye por la
gracia celestial de Aquel quien es el Señor de los Nombres. Dejad que en
mi nombre, otros participen de sus aguas, para que los gobernantes de los
hombres en todos los países puedan reconocer plenamente el propósito para
el cual la Verdad Eterna ha sido revelada, y la razón por la cual ellos
mismos han sido creados.
CX. El Gran Ser dice: ¡Oh vosotros, hijos de los hombres! El
propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger
los intereses de la raza humana, promover su unidad, y estimular el
espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. No dejéis que se
convierta en fuente de disensión y discordia, de odio y enemistad. Éste
es el Sendero recto, el cimiento fijo e inamovible. Todo lo que sea
erigido sobre este cimiento, los cambios y azares del mundo no podrán
nunca menoscabar su resistencia, ni el transcurso de incontables siglos
podrá socavar su estructura. Nuestra esperanza es que los jefes
religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar
esta edad y rehabilitar su destino. Que tomen consejo juntos después de
haber meditado sobre sus necesidades, y suministren mediante deliberación
ferviente y plena a un mundo enfermo y penosamente afligido el remedio
que requiere.... Incumbe a quienes tienen autoridad observar moderación
en todo. Todo lo que traspase los límites de la moderación cesará de
ejercer influencia beneficiosa. Considerad, por ejemplo, cosas como la
libertad, la civilización y otras. Por muy favorablemente que hombres de
entendimiento las consideren, éstas, si son llevadas a exceso, ejercerán
influencia perniciosa sobre los hombres.... Conceda Dios que los pueblos
del mundo, como resultado de los elevados esfuerzos hechos por sus
gobernantes y los sabios y eruditos entre los hombres, sean conducidos a
reconocer lo que más les conviene. ¿Hasta cuándo persistirá la humanidad
en su descarrío? ¿Hasta cuándo continuará la injusticia? ¿Hasta cuándo
reinarán el caos y la confusión entre los hombres? ¿Hasta cuándo agitará
la discordia la faz de la sociedad? Los vientos de la desesperación,
lamentablemente, soplan desde todas direcciones, y la contienda que
divide y aflige a la raza humana crece día a día. Los signos de
convulsiones y caos inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el
orden prevaleciente resulta ser deplorablemente defectuoso. Imploro a
Dios, exaltada sea su gloria, que benévolamente despierte a los pueblos
de la tierra, que conceda que el resultado de su conducta les sea
provechoso, y les ayude a realizar lo que es digno de su posición.
CXI. ¡Oh pueblos y razas contendientes sobre la tierra! Dirigid
vuestros rostros hacia la unidad y dejad que el fulgor de su luz brille
sobre vosotros. Reuníos y por amor a Dios, decidíos a extirpar todo lo
que sea fuente de discordia entre vosotros. Entonces, el resplandor del
gran Lucero del mundo envolverá a toda la tierra y sus habitantes
llegarán a ser los ciudadanos de una sola ciudad y los ocupantes de un
solo trono. Siempre, desde los primeros días de su vida, este Agraviado
no ha tenido ningún deseo más que éste ni sentirá anhelo alguno que no
sea éste. Es indudable que los pueblos del mundo de cualesquiera raza o
religión derivan su inspiración de una sola fuente celestial y son los
súbditos de un solo Dios. La diferencia entre las ordenanzas bajo las que
viven debe ser atribuida a los requisitos y exigencias variables de la
época en que fueron reveladas. Todas ellas, excepto de unos pocos, que
son producto de la perversidad humana, fueron ordenadas por Dios y son el
reflejo de su Voluntad y Propósito. Levantaos, y armados con el poder de
la fe, despedazad a los dioses de vuestras vanas imaginaciones, los
sembradores de disensión entre vosotros. Aferraos a aquello que os junte
y una. Esto es, en verdad, la más exaltada Palabra que el Libro Madre ha
enviado y revelado a vosotros. Esto lo atestigua la Lengua de Grandeza
desde su morada de gloria.
CXII. Ved los disturbios que por muchos años han afligido a la
tierra y la perturbación que ha conmovido a sus pueblos. O ha sido
asolada por guerras, o bien, atormentada por calamidades repentinas e
imprevistas. A pesar de que el mundo está rodeado de miseria y
sufrimiento, ningún hombre se ha detenido a reflexionar cuál puede ser la
causa o fuente de ello. Cada vez que el Verdadero Consejero pronunciaba
una palabra en amonestación, he aquí que todos le denunciaban como autor
de maldad y rechazaban su proclamación. ¡Cuán incomprensible y
desconcertante es tal conducta! No se encuentran ni dos hombres de
quienes pueda decirse que están unidos interior y exteriormente. Las
señales de discordia y maldad son evidentes en todas partes, a pesar de
que todos fueron creados para la armonía y la unión. El Gran Ser dice:
¡Oh bienamados! El tabernáculo de la unidad ha sido levantado; no os
miréis como extraños los unos a los otros. Sois los frutos de un solo
árbol y las hojas de una sola rama. Abrigamos la esperanza que la luz de
la justicia brille sobre el mundo y que lo purifique de la tiranía. Si
los gobernantes y reyes de la tierra, los símbolos del poder de Dios -
exaltada sea su gloria- se levantan y deciden dedicarse a lo que promueve
los más altos intereses de toda la humanidad, el reinado de la justicia,
ciertamente, será establecido entre los hijos de los hombres y el fulgor
de su luz envolverá toda la tierra. El Gran Ser dice: La estructura de la
estabilidad y el orden mundiales ha sido erigida sobre los pilares
gemelos de recompensa y castigo y continuarán siendo sostenidas por
ellos. En otro pasaje Él ha escrito: ¡Prestad atención, oh concurso de
gobernantes del mundo! No hay fuerza en la tierra que pueda igualarse en
su poder conquistador a la fuerza de justicia y sabiduría....
Bienaventurado es el rey que marcha con la insignia de la sabiduría
desplegada al frente y con los batallones de la justicia alineados detrás
de él. Él es, en verdad, el ornamento que adorna la frente de la paz y el
semblante de la seguridad. No hay ninguna duda que si el sol de la
justicia que las nubes de la tiranía han oscurecido derramara su luz
sobre los hombres, la faz de la tierra sería completamente transformada.
CXIII. ¿Imaginas, oh Ministro del Sháh en la Ciudad
(Constantinopla), que Yo tengo en mis manos el destino final de la Causa
de Dios? ¿Piensas que mi encarcelamiento o la vergüenza que he tenido que
soportar, o aun mi muerte y completa aniquilación, pueden desviar su
curso? ¡Miserable es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres
ciertamente de aquellos que siguen las vanas imaginaciones que forjan sus
corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar su Causa, y
para exaltar su testimonio, y para establecer todo lo que sea su
Voluntad, y para elevarla a una posición tan eminente que ni tus propias
manos ni las de los que se han apartado de Él no podrán jamás tocar o
dañarla.
¿Crees que tú tienes el poder de frustrar su Voluntad, de impedirle
ejecutar su juicio o de no dejarle ejercer su soberanía? ¿Pretendes tú
que algo en los cielos o en la tierra pueda resistir su Fe? ¡No, por
Aquel quien es la Verdad Eterna! Nada, en toda la creación, puede
desbaratar su Propósito. Desecha, por tanto, la vana presunción que
Sigues, pues la mera presunción no podrá jamás tomar el lugar de la
verdad. Sé tú de aquellos que de verdad se han arrepentido y han vuelto a
Dios, el Dios que te ha creado, que te ha alimentado y que te ha hecho un
ministro entre los que profesan tu fe.
Sabe además que Él es quien, por su propio deseo ha creado todo lo
que está en los cielos y todo lo que está en la tierra. ¿Cómo puede,
entonces, lo que ha sido creado por su mandato, vencerle a Él? ¡Muy
exaltado es Dios sobre lo que vosotros podéis imaginar de Él, vosotros
pueblo de malicia! Si esta Causa es de Dios ningún hombre puede
derrotarla; y si no es de Dios, los teólogos entre vosotros, los que
siguen sus deseos corruptos, y quienes se han rebelado contra Él, por
cierto, bastarían para vencerla.
¿No has escuchado lo que un hombre de la familia de Faraón, un
creyente, ha dicho antaño, y que Dios contó a su Apóstol, a quien Él ha
elegido sobre todos los seres humanos, ha confiado su Mensaje y ha hecho
la fuente de su misericordia hacia todos los que moran en la tierra? Él
dijo, y Él ciertamente habla la verdad: "¿Mataréis a un hombre, porque
dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si
es un mentiroso, sobre él será su mentira, pero si es un hombre de
verdad, al menos parte de lo que amenaza caerá sobre vosotros". Esto es
lo que Dios ha revelado a su Bienamado, en su Libro infalible.
Y sin embargo, no habéis dado oídos a su llamado, habéis
desatendido su ley, habéis rechazado su consejo, como está registrado en
su Libro, y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos
son aquellos que cada año y cada mes han sido muertos a causa de
vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado;
injusticias como que los ojos de la creación no han visto, que ningún
cronista jamás ha registrado! ¡Cuán numerosos los niños y criaturas que
quedaron huérfanos, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de
vuestra crueldad, oh vosotros, los injustos! ¡Cuán a menudo la hermana se
ha desconsolado y ha llorado la muerte de su hermano, y cuántas veces la
esposa ha lamentado la desaparición de su esposo y único sostenedor!
Vuestra iniquidad crecía cada vez más hasta que matasteis a Aquel
que nunca había quitado su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el
Más Grande. ¡Si por lo menos le hubierais muerto de la manera que los
hombres suelen matarse! Le matasteis empero en tales circunstancias que
ningún hombre ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por
Él y las almas de aquellos que están cerca de Dios clamaron por su
aflicción. ¿No era Él un Vástago de la Antigua Casa de vuestro Profeta?
¿No se había difundido entre vosotros su fama de descendiente directo del
Apóstol? ¿Por qué, entonces, infligisteis sobre Él lo que ningún hombre,
por lejos que miréis atrás en el pasado, ha infligido sobre otro? ¡Por
Dios! ¡El ojo de la creación no ha visto a alguien como vosotros! ¡
Matáis a Aquel quien es el Vástago de la Casa de vuestro Profeta y os
regocijáis y divertís mientras estáis sentados en vuestros asientos de
honor! ¡Pronunciáis vuestras imprecaciones contra los que fueron antes de
vosotros, y que han perpetrado lo que vosotros habéis perpetrado, y
permanecéis todo el tiempo sin daros cuenta de vuestras atrocidades!
Sed justos en vuestro juicio. ¿Aquellos a quienes maldecís, sobre
quienes invocáis el mal, actuaron en forma diferente de vosotros? ¿No han
muerto al descendiente de su Profeta así como vosotros habéis muerto al
descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos?
¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh vosotros,
sembradores de disensión entre los hombres?
Y cuando le quitasteis la vida, uno de sus seguidores se levantó
para vengar su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había
concebido no fue notado por nadie. Éste, al fin, efectuó lo que fuera
preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros
mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en
toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel
quien es el Señor de todos los mundos!
Todos los gobernantes y reyes de la tierra honran y reverencian a
los descendientes de sus profetas y santos, si sólo pudierais
comprenderlo. Vosotros, en cambio, sois responsables de hechos tales que
en ninguna época ha cometido hombre alguno. Vuestros delitos han sido la
causa de que todo corazón comprensivo se consuma de dolor. Y sin embargo,
habéis permanecido sumidos en vuestra negligencia y no habéis comprendido
la iniquidad de vuestras acciones.
Habéis persistido en vuestro descarrío hasta que os levantasteis
contra Nosotros, aunque no habíamos hecho nada que justificara vuestra
enemistad. ¿No teméis a Dios, quien os ha creado, quien os ha modelado,
quien os ha hecho lograr vuestra fuerza y quien os ha unido con aquellos
que se han resignado a Él (musulmanes)? ¿Hasta cuándo persistiréis en
vuestro descarrío? ¿Hasta cuándo rehusaréis reflexionar? ¿Hasta cuándo no
sacudiréis vuestro letargo y os despertaréis de vuestra negligencia?
¿Hasta cuándo permaneceréis inconscientes de la verdad?
Ponderad en vuestros corazones. A pesar de vuestro comportamiento y
de lo que vuestras manos han forjado, ¿habéis conseguido extinguir el
fuego de Dios o apagar la luz de su Revelación, una luz que ha envuelto
con su brillo a aquellos que están sumergidos en los ondulantes océanos
de la inmortalidad, y que ha atraído a las almas de los que
verdaderamente creen y sostienen su unidad? ¿No sabéis que la Mano de
Dios está por sobre vuestra mano, que su irrevocable Decreto trasciende
todas vuestras maquinaciones, que Él es supremo sobre sus siervos, que Él
es capaz de cumplir su propósito, que Él hace lo que desea, que Él no
debe ser interrogado sobre lo que es su voluntad, que Él ordena lo que le
place, que Él es el Más Poderoso, el Omnipotente? ¿Si creéis que esto es
la verdad, por qué entonces no cesáis en vuestra agitación y vivís en paz
con vosotros mismos?
Vosotros perpetráis cada día una nueva injusticia y me tratáis como
me tratasteis en épocas pasados, aunque jamás intenté entrometerme en
vuestros asuntos. Nunca me opuse a vosotros, ni me rebelé contra vuestras
leyes. ¡He aquí que finalmente me hicisteis prisionero en esta lejana
tierra! Sin embargo, sabed ciertamente que nada que vuestras manos o las
manos de los infieles hayan forjado jamás pudo en el pasado, ni jamás
podrá en el futuro cambiar la Causa de Dios ni alterar sus
procedimientos.
¡Prestad atención a mi advertencia, vosotros, pueblo de Persia! Si
soy muerto por vuestras manos, de cierto, Dios levantará a alguien que
ocupará el asiento hecho vacante por mi muerte, porque tal es el método
que Dios ha llevado a efecto antaño, y no podréis encontrar cambio en el
método de proceder de Dios. ¿Tratáis de extinguir la luz de Dios que
brilla sobre su tierra? Dios está contra lo que deseáis. Él perfeccionará
su luz a pesar de que vosotros la aborrecéis en lo íntimo de vuestros
corazones.
Detente por un momento y reflexiona, oh Ministro, y sé justo en tu
juicio. ¿Qué hemos cometido que pueda justificar que tú nos hayas
difamado ante los Ministros del Rey, que hayas seguido tus deseos,
tergiversado la verdad y expuesto tus calumnias contra Nosotros? Nunca
nos hemos conocido excepto cuando nos encontramos en la casa de tu padre
en los días en que se conmemoraba el martirio del Imán Husayn. En esas
ocasiones nadie tenía la oportunidad para hacer conocer a otros sus
opiniones o creencias ni en conversación ni en discurso. Atestiguarás la
verdad de mis palabras si eres de los veraces. No he frecuentado otras
reuniones en las que pudieras haber conocido mi pensamiento ni en que
ningún otro pudiera haberlo hecho. ¿Cómo entonces pronunciaste tu
veredicto contra mí, cuando no habías escuchado mi testimonio de mis
propios labios? ¿No has escuchado lo que Dios, exaltada sea su gloria, ha
dicho, "No digáis a nadie que os salude al encontraros: Tú no eres un
creyente". "No rechacéis a aquellos que en la mañana y en la noche
suplican a su Señor, ansiosos de contemplar su faz." ¡Tú, en verdad, has
abandonado lo que el Libro de Dios ha prescrito y no obstante consideras
que eres un creyente!
A pesar de lo que has hecho -y de esto Dios es mi testigo- no tengo
rencor contra ti ni contra nadie, aunque de ti y de otros recibimos tal
daño que ningún creyente en la unidad de Dios podría soportar. Mi causa
no está en manos de nadie sino Dios y mi confianza no está en ningún otro
más que en Él. Dentro de poco acabarán vuestros días así como pasarán los
días de aquellos que vanaglorian con exorbitante orgullo ante sus
semejantes. ¡Pronto seréis juntados en presencia de Dios, y seréis
interrogados sobre vuestras acciones y tendréis el pago por lo que
vuestras manos han forjado y desdichada es la morada de los hacedores de
iniquidad!
¡Por Dios! Si pudieras darte cuenta de lo que has hecho,
seguramente llorarías tristemente por ti mismo, huirías para refugiarte
hacia Dios, te desconsolarías y te lamentarías todos los días de tu vida
hasta que Dios te perdonara, pues Él es en verdad el Más Generoso, el
Todo Munífico. Tú, sin embargo, persistirás en tu negligencia hasta la
hora de tu muerte, por cuanto tú, con todo tu corazón, tu alma y más
íntimo ser, te has ocupado con las vanidades del mundo. Tú, después de tu
partida, descubrirás lo que te hemos revelado y encontrarás todas tus
acciones registradas en el Libro, en el cual se anotan las obras de todos
los que viven en la tierra, sean éstas mayores o menores que el peso de
un átomo. Atiende, por tanto, mi consejo y escucha con el oído de tu
corazón mis palabras y no las descuides, ni seas de aquellos que rechazan
mi verdad. No te gloríes en las cosas que te han sido dadas. Pon ante tus
ojos lo que ha sido revelado en el Libro de Dios, el que Ayuda en el
Peligro, el Todo Glorioso: "Y cuando habían olvidado sus advertencias,
les abrimos las puertas de todas las cosas", así como te abrimos a ti y a
tus iguales las puertas de esta tierra y de los ornamentos de ella.
Aguarda, por tanto, lo que ha sido prometido en la última parte de este
santo verso, pues ésta es una promesa de Aquel quien es el Todopoderoso,
el Omnipotente, una promesa que no resultará ser falsa.
No conozco el sendero que habéis escogido y que holláis, ¡oh
congregación de los que me desean el mal! ¡Os emplazamos a Dios, os
recordamos su Día, os anunciamos las nuevas de vuestra reunión con Él, os
atraemos a su corte y os enviamos señales de su maravillosa sabiduría, y
aun así, ves cómo nos rechazáis, cómo nos condenáis como a un infiel
mediante lo que vuestros labios mentirosos han pronunciado, cómo tramáis
vuestras maquinaciones contra Nosotros! Y cuando os manifestamos lo que
Dios por su munífico favor, nos ha concedido, decís "Esto no es sino
magia evidente". Las mismas palabras fueron dichas por las generaciones
anteriores a vosotros, que eran lo que sois vosotros, si sólo pudierais
comprenderlo. Con esto, os habéis privado de la munificencia de Dios y de
su gracia, y jamás las obtendréis hasta el día en que Dios haya juzgado
entre Nosotros y vosotros, y Él, ciertamente, es el mejor de los jueces.
Algunos de entre vosotros han dicho: "Él es quien ha pretendido ser
Dios". ¡Por Dios! Ésta es una grave calumnia. No soy sino un siervo de
Dios que ha creído en Él, y en sus signos, y en sus profetas y en sus
ángeles. Mi lengua, y mi corazón, y mi ser interior y exterior atestiguan
que no hay Dios sino Él, que todos los demás han sido creados por su
mandato y modelados por la acción de su Voluntad. No hay otro Dios sino
Él, el Creador, el Resucitador de los muertos, el Vivificador, el que da
muerte. Yo soy aquel que esparce los favores con que Dios, por su
munificencia, me ha favorecido. Si ésta es mi transgresión, entonces soy
ciertamente el primero de los transgresores. Yo y mis parientes estamos a
vuestra merced. Haced lo que os plazca y no seáis de los que vacilan,
para que Yo pueda volver a Dios mi Señor, y alcanzar el lugar donde Yo no
pueda ver ya vuestras caras. Esto, verdaderamente, es mi mayor anhelo, mi
más ardiente deseo. De mi condición Dios es, ciertamente, informado,
observante.
¡Imagina que estás bajo los ojos de Dios, oh Ministro! Si no le
ves, en verdad, Él te ve claramente. Observa y juzga nuestra Causa con
justicia. ¿Qué hemos cometido que haya podido inducirte a levantarte
contra Nosotros, y calumniarnos ante la gente si eres de los que son
justos? Partimos de Tihrán por mandato del Rey, y con su permiso,
trasladamos nuestra residencia a 'Iráq. ¿Si hubiese transgredido contra
él, por qué entonces me liberó? ¿Si estaba libre de culpa, por qué razón
nos afligisteis con tales tribulaciones que nadie entre los que profesan
vuestra fe ha sufrido? ¿Ha sido alguna de mis acciones, después de mi
llegada a 'Iráq, tal que haya subvertido la autoridad del gobierno?
¿Quién puede decir que ha percibido algo reprensible en nuestro
comportamiento? Averigua tú mismo de su pueblo, para que puedas ser de
aquellos que han discernido la verdad.
Durante once años vivimos en esa tierra, hasta que llegó el
Ministro que representaba a tu gobierno, cuyo nombre mi pluma abomina
mencionar, quien era dado a la bebida, quien seguía sus pasiones, y
cometía iniquidad, y era corrupto y corrompía a 'Iráq. Esto lo
atestiguarán los más de los habitantes de Baghdád, si inquirieras de
ellos y fueras de los que buscan la verdad. Fue él quien se apoderó
ilícitamente de los bienes de sus congéneres, quien abandonó todos los
mandamientos de Dios, y perpetró todo lo que Dios ha prohibido.
Finalmente, siguiendo sus deseos, se levantó contra Nosotros y caminó en
el sendero de los injustos. En su carta dirigida a ti nos acusó, y tú le
creíste y seguiste su camino, sin buscar de él ninguna prueba ni
testimonio fidedigno. No pediste ninguna explicación ni trataste de
investigar o averiguar el asunto, para que la verdad pueda ser
distinguida de la falsedad a tu vista y puedas ser claro en tu
discernimiento. Indaga tú mismo qué clase de hombre era, consultando a
los Ministros que estaban en ese tiempo en 'Iráq, como asimismo al
Gobernador de la Ciudad (Baghdád), a su primer Consejero, para que la
verdad te sea revelada y seas de los bien informados.
¡Dios es nuestro testigo! Nosotros, en ninguna circunstancia, hemos
demostrado oposición a él ni a otros. Observamos, en todas condiciones
los preceptos de Dios y nunca fuimos uno de aquellos que hacían
desórdenes. Esto lo atestigua él mismo. Su intención era prendernos y
enviarnos de vuelta a Persia, para poder así exaltar su fama y
reputación. Tú has cometido el mismo crimen y con el mismo propósito.
Ambos son de un mismo grado a la vista de Dios, el soberano Señor de
todo, el Omnisciente.
No es nuestro propósito al dirigirte estas palabras aliviar el peso
de nuestra aflicción, o inducirte a interceder por Nosotros ante nadie.
¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los mundos! Hemos expuesto todo
este asunto ante ti, para que quizá te des cuenta de lo que has hecho,
desistas de infligir a otros el daño que tú nos has infligido, y seas de
aquellos que se han arrepentido verdaderamente ante Dios, quien te creó a
ti y todas las cosas y finalmente actúes con discernimiento en el futuro.
Esto es mejor para ti que todo lo que tú posees, que tu ministerio cuyos
días están contados.
Ten cuidado, no seas inducido a tolerar la injusticia. Asienta tu
corazón sobre la justicia, y no alteres la Causa de Dios, y sé de
aquellos cuyos ojos están dirigidos hacia las cosas que han sido
reveladas en su Libro. No sigas, en ninguna circunstancia, los impulsos
de tus malos deseos. Guarda la ley de Dios, tu Señor, el Benéfico, el
Antiguo de los Días. Tú, con toda seguridad volverás al polvo y perecerás
como todas las cosas con que te deleitas. Esto lo ha dicho la Lengua de
verdad y gloria.
¿No recuerdas la advertencia de Dios, pronunciada en tiempos
pasados, para que seas de aquellos que acatan su advertencia? Él dijo, y
Él ciertamente, habla la verdad: "De ella (la tierra) os hemos creado y a
ella os volveremos y de ella os sacaremos una segunda vez". Esto es lo
que Dios ha ordenado para todos los que moran en la tierra, sean elevados
o humildes. No incumbe, por tanto, a quien fue creado del polvo, quien
volverá a éste, y será nuevamente sacado de él, llenado de orgullo ante
Dios y ante sus amados, menospreciarles altivamente, y estar lleno de
desdeñosa arrogancia. No, más bien te incumbe a ti y a aquellos
semejantes a ti, someteros a quienes son las manifestaciones de la unidad
de Dios, y ceder humildemente a los fieles, que han abandonado todo por
causa de Dios, y se han desprendido de las cosas que absorben la atención
de los hombres y los desvían lejos del sendero de Dios, el Todo Glorioso,
el Todo Alabado. Así os enviamos lo que os aprovechará y aprovechará a
quienes han puesto toda su fe y confianza en su Señor.
CXIV. Escucha, oh Rey (Sultán 'Abdu'l-'Azíz) la palabra de Aquel
quien habla la verdad, quien no te pide que le recompenses con las cosas
que Dios ha escogido conferirte, quien, sin errar, holla el recto
Sendero. Él es quien te emplaza a Dios, tu Señor, quien te muestra el
rumbo correcto, el camino que lleva a la verdadera felicidad, para que
quizá seas de aquellos con quienes será el bien.
Ten cuidado, oh Rey, no te rodees de aquellos ministros que siguen
los deseos de una inclinación corrupta, que ha desechado lo que ha sido
entregado a sus manos y traicionado manifiestamente sus
responsabilidades. Sé generoso con los demás como Dios ha sido generoso
contigo y no abandones los intereses de tu pueblo a merced de ministros
como éstos. No deseches el temor a Dios y sé de los que obran con
rectitud. Rodéate de ministros de quienes podéis percibir la fragancia de
fe y justicia, toma consejo con ellos, y escoge lo que sea lo mejor a tu
vista, y sé de los que obran con generosidad.
Sabe con certeza que quienquiera que no crea en Dios no es digno de
confianza ni veraz. Esto es de hecho la verdad, la indudable verdad.
Quien obra traidoramente hacia Dios obrará también traidoramente hacia su
rey. Nada puede apartar a este hombre del mal, nada puede impedirle
traicionar a su prójimo, nada puede inducirle a actuar con rectitud.
Ten cautela, no entregues las riendas de los asuntos de tu estado
en manos de otros y no pongas tu confianza en ministros indignos de tu
crédito, y no seas de aquellos que viven en negligencia. Aborrece a
aquellos cuyos corazones se han apartado de ti, no pongas tu confianza en
ellos ni les confíes tus asuntos ni los asuntos de los que profesan tu
fe. Está alerta, no sea que permitas que el lobo llegue a ser pastor del
rebaño de Dios, y no abandones el destino de sus amados a merced de los
malvados. No esperes que aquellos que violan las ordenanzas de Dios sean
veraces ni sinceros en la fe que profesan. Evítalos y mantén guardia
estricta sobre ti, no sea que sus maquinaciones y maldades te dañen.
Apártate de ellos y fija tu mirada en Dios, tu Señor, el Todo Glorioso,
el Más Generoso. Aquel que se entrega por completo a Dios, ciertamente,
Dios estará con él y aquel que pone toda su confianza en Dios,
verdaderamente, Él le protegerá de todo lo que pueda dañarle y le
escudará de la iniquidad de todo tramador de mal.
Si pusieres oídos a mi voz y observares mi consejo, Dios te
exaltará a tan eminente posición, que los designios de ningún hombre
sobre la tierra no podrán nunca tocarte ni lastimarte. Observa, oh Rey,
con lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, los preceptos de Dios
y no camines por las sendas del opresor. Toma las riendas de los asuntos
de tu pueblo y sosténlas firmes en la mano de tu poder, y examina
personalmente cualquier cosa que les concierna. Que nada se te escape,
pues en ello está el bien supremo.
Da gracias a Dios por haberte escogido a ti del mundo entero y
haberte hecho rey de aquellos que profesan tu fe. Te corresponde apreciar
los maravillosos favores con que Dios te ha favorecido y magnificar
continuamente su nombre. Le alabarás de la mejor manera si amas a sus
amados y resguardas y proteges a sus siervos de la maldad de los
pérfidos, para que nadie los siga oprimiendo. Deberías, además,
levantarte a imponer la ley de Dios entre ellos, para que seas de
aquellos que están firmemente establecidos en su ley.
Si tú hicieras que ríos de justicia difundieran sus aguas entre tus
súbditos, Dios de seguro te ayudaría con las huestes de lo invisible y de
lo visible, y te fortalecería en tus asuntos. No hay Dios sino Él. Toda
la creación y su imperio son suyos. A Él vuelven las obras de los fieles.
No te confíes en tus tesoros. Pon toda tu fe en la gracia de Dios,
tu Señor. Que Él sea tu confianza en todo lo que hagas, y sé de aquellos
que se han sometido a su Voluntad. Deja que Él sea tu ayuda y enriquécete
con sus tesoros, pues con Él están los tesoros de los cielos y de la
tierra. Él los concede a quien quiere, y de quien quiere los retiene. No
hay otro Dios sino Él, el Poseedor de Todo, el Todo Alabado. Todos son
sólo indigentes ante la puerta de su Misericordia; todos son impotentes
ante la revelación de su soberanía, e imploran sus favores.
No sobrepases los límites de la moderación, y procede justamente
con aquellos que te sirven. Dales lo que esté de acuerdo con sus
necesidades, pero no lo que les permita acumular riquezas para adornarse
a sí mismos, embellecer sus hogares, adquirir cosas que no son de ningún
beneficio para ellos, y ser contados entre los extravagantes. Procede con
ellos con justicia inflexible, de modo que ninguno sufra privación ni sea
mimado con lujos. Esto no es sino justicia manifiesta.
No permitas que el abyecto gobierne y domine a aquellos que son
nobles y dignos de honor, y no dejes que los magnánimos estén a merced de
los despreciables e indignos, pues esto es lo que Nosotros observamos a
nuestra llegada a la Ciudad (Constantinopla), y esto lo atestiguamos.
Encontramos entre sus habitantes algunos que poseían fortuna opulenta y
vivían en medio de riquezas excesivas, en tanto que otros estaban en
penosa necesidad y pobreza miserable. Esto es impropio de tu soberanía e
indigno de tu posición.
Que mi consejo sea aceptable para ti, y esfuérzate en gobernar con
equidad entre los hombres, para que Dios exalte tu nombre y difunda la
fama de tu justicia en todo el mundo. Ten cuidado, no sea que enriquezcas
a tus ministros a expensas de tus súbditos. Teme los suspiros de los
pobres y de los rectos de corazón, quienes al amanecer de cada día
deploran su condición, y sé para ellos un soberano benigno. Ellos, en
verdad, son tus tesoros sobre la tierra. Te atañe, por tanto, proteger
tus tesoros de los asaltos de aquellos que desean saquearte. Inquiere sus
asuntos e indaga cada año, no, más, aun, cada mes, su situación, y no
seas de aquellos que son desatentos con sus deberes.
Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios, y como si
estuvieras en su Presencia, pesa en esa Balanza tus acciones cada día,
cada momento de tu vida. Haz un examen de conciencia antes que seas
llamado a rendir cuenta, en el Día en que ningún hombre tendrá fuerza
para sostenerse por temor a Dios, en que se hará estremecer los corazones
de los desatentos.
Incumbe a todo rey ser tan generoso como el sol, que estimula el
crecimiento de todos los seres y da a cada uno lo que merece, cuyos
beneficios no son inherentes en sí, sino que son ordenados por Aquel
quien es el Omnipotente, el Todo Poderoso. El Rey debería ser tan
generoso, tan munífico en su misericordia como las nubes, las efusiones
de cuya generosidad son derramadas sobre todas las tierras, por el
mandato de Aquel quien es el Supremo Ordenador, el Omnisapiente.
Ten cuidado de no confiar los asuntos de tu gobierno enteramente en
manos de otro. Nadie puede cumplir tus funciones mejor que tú mismo. Así
te aclaramos nuestras palabras de sabiduría y te enviamos aquello que te
permitirá pasar de la siniestra de la opresión a la diestra de la
justicia y aproximarte al resplandeciente océano de sus favores. Así es
el sendero que los reyes que fueron antes de ti han hollado, aquellos que
actuaron equitativamente con sus súbditos y caminaron por los caminos de
inflexible justicia.
Tú eres la sombra de Dios en la tierra. Por lo tanto, esfuérzate en
actuar de manera tal que corresponda a una posición tan augusta. Si dejas
de seguir las cosas que hemos hecho descender sobre ti y te hemos
enseñado, ciertamente menoscabarás este grande e inapreciable honor.
Vuelve entonces y aférrate enteramente a Dios, y limpia tu corazón del
mundo y todas sus vanidades, y no permitas que el amor hacia un extraño
entre y more en él. Mientras no hayas purificado tu corazón de todo
vestigio de ese amor, el brillo de la luz de Dios no podrá derramar su
resplandor sobre él, porque Dios no ha dado a nadie más que un solo
corazón. Verdaderamente, esto ha sido decretado y escrito en su antiguo
Libro. Y ya que el corazón humano, como ha sido modelado por Dios, es uno
e indiviso, te incumbe cuidar que sus afectos sean también, uno e
indivisos. Aférrate, por tanto, con todo el afecto de tu corazón a su
amor, y deslígalo del amor de cualquier otro fuera de Él, para que Él te
ayude a sumergirte en el océano de su unidad, y te permite ser un
verdadero sostenedor de su unicidad. Dios es mi testigo. Mi único
propósito al revelarte estas palabras es santificarte de las cosas
transitorias de la tierra y ayudarte a entrar en el reino de gloria
sempiterna, para que, con el consentimiento de Dios, seas de aquellos que
moran y reinan allí....
¡Juro por Dios, oh Rey! No es mi deseo presentar mi queja a ti
contra aquellos que me persiguen. Solamente expreso mi pena y sufrimiento
a Dios, quien me ha creado a mí y a ellos, quien conoce bien nuestra
condición y quien vigila todas las cosas. Mi deseo es advertirles las
consecuencias de sus acciones, para que quizá desistan de tratar a otros
como me han tratado a mí, y sean de aquellos que atienden mi advertencia.
Las tribulaciones que nos han alcanzado, la privación que sufrimos,
las variadas dificultades que nos han rodeado, todas pasarán, como
pasarán asimismo, los placeres en que se regocijan y la opulencia que
disfrutan. Ésta es la verdad que ningún hombre sobre la tierra puede
rechazar. Los días en que hemos sido compelidos a habitar en el polvo
pronto se acabarán, así como los días en que ellos ocupan los asientos de
honor. Dios, de seguro, juzgará con verdad entre nosotros y ellos, y Él,
ciertamente, es el mejor de los jueces.
Damos gracias a Dios por todo lo que nos ha acontecido, y
sobrellevamos pacientemente las cosas que Él ha ordenado en el pasado o
que ordenará en el futuro. En Él he depositado mi confianza, y a sus
manos he entregado mi Causa. Él, ciertamente, retribuirá a todos aquellos
que resisten con paciencia y ponen su confianza en Él. Suya es la
creación y su imperio. Él exalta a quien quiere, y a quien quiere Él
rebaja. A Él no se le debe pedir cuenta de sus hechos. Él,
verdaderamente, es el Todo Glorioso, el Omnipotente.
Que tu oído sea atento, oh Rey, a las palabras que te hemos
dirigido. Haz que el opresor desista de su tiranía y separa a los
perpetradores de injusticia de entre aquellos que profesan tu fe. ¡Por la
rectitud de Dios! Las tribulaciones que hemos soportado son tales, que
cualquier pluma que las narre no puede ser sino sobrecogida por la
angustia. Ninguno de aquellos que creen de verdad en la unidad de Dios y
la mantienen, puede soportar el peso de su narración. Tan grandes han
sido nuestros sufrimientos, que hasta los ojos de nuestros enemigos han
llorado por Nosotros, y más allá de ellos, los de toda persona
discernidora. Y hemos sido sometidos a todas estas pruebas, a pesar de
nuestra acción de dirigirnos a ti y de exhortar al pueblo a entrar bajo
tu sombra, para que seas una fortaleza para los que creen en la unidad de
Dios y la mantienen.
¿Acaso alguna vez, oh Rey, te he desobedecido? ¿He transgredido
alguna vez alguna de tus leyes? ¿Puede alguno de los ministros que te
representaban en 'Iráq presentar alguna prueba que pueda establecer mi
deslealtad hacia ti? ¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los
mundos! Ni por un breve instante nos rebelamos contra ti ni contra
ninguno de tus ministros. Quiera Dios, nunca nos sublevaremos contra ti,
aunque seamos expuestos a pruebas más severas que ninguna que hemos
sufrido en el pasado.
De día y de noche, en la tarde y de mañana, oramos a Dios por ti,
para que te ayude benévolamente a ser obediente hacia Él, y a observar su
mandamiento, para que te escude de las huestes de los malvados. Haz, por
tanto, como te plazca y trátanos como corresponde a tu posición y es
digno de tu soberanía. No seas negligente con la ley de Dios en todo lo
que tú desees lograr ahora o en los días por venir. Di: ¡Alabado sea
Dios, el Señor de todos los mundos!
CXV. La Pluma de Revelación, oh Dhabíh, en la mayoría de las Tablas
divinamente reveladas, ha registrado estas palabras: Hemos amonestado a
todos los amados de Dios, que tengan cuidado, no sea que la orla de
nuestra sagrada vestidura sea manchada con la inmundicia de acciones
ilícitas o ensuciada con el polvo de una conducta reprensible. Además,
les hemos exhortado a fijar su mirada en todo lo que ha sido revelado en
nuestras Tablas. Si sus oídos interiores hubieran estado atentos a los
consejos divinos, que han brillado de la Aurora de la Pluma del Todo
Misericordioso, y si hubieran escuchado su Voz, lo más de los pueblos de
la tierra ya hubieran sido adornados con el ornamento de su guía. Empero,
lo que había sido preordinado ha ocurrido.
Una vez más, la Lengua del Antiguo de los Días, desde ésta la Más
Grande Prisión, revela estas palabras que están registradas en este
Pergamino de nívea blancura: ¡Oh vosotros, los bienamados del Dios único
y verdadero! Pasad más allá de los estrechos retiros de vuestros deseos
malos y corruptos, y avanzad hacia la vasta inmensidad del reino de Dios,
y morad en los prados de la santidad y del desprendimiento para que la
fragancia de vuestras obras pueda guiar a toda la humanidad al océano de
la imperecedera gloria de Dios. Absteneos de ocuparos con los asuntos de
este mundo y de todo lo que pertenece a él, o de mezclaros en las
actividades de lo que son sus jefes visibles.
El Dios único y verdadero, exaltada sea su gloria, ha concedido a
los reyes el gobierno del mundo. A nadie se le ha dado derecho de actuar
de una manera contraria a las opiniones consideradas de quienes tienen
autoridad. Lo que Él ha reservado para sí son las ciudades de los
corazones de los hombres; y los amados de Aquel que es la Verdad Soberana
son en este Día como las llaves de éstas. Quiera Dios, que todos ellos
sean capacitados para abrir, mediante el poder del Más Grande Nombre, las
puertas de estas ciudades. Esto es lo que significa ayudar al Dios único
y verdadero, tema a que se ha referido la Pluma de Aquel que hace que
rompa el alba en todos sus Libros y Tablas.
Incumbe, asimismo, a los amados de Dios ser indulgentes con sus
semejantes, y ser tan santificados y desprendidos de todas las cosas, y
mostrar tal sinceridad y equidad, que todos los pueblos de la tierra
puedan reconocer que ellos son los procuradores de Dios entre los
hombres. Considera a qué elevadas alturas se han remontado los mandatos
del Todopoderoso, y cuán abyecta es la habitación donde viven estas almas
endebles. Bienaventurados son aquellos que, con las almas de la certeza
han volado en los cielos que ha desplegado la Pluma de tu Señor, el Todo
Misericordioso.
Mira, oh Dhabíh, las obras que ha producido Dios, la Soberana
Verdad. Di tú: ¡Cuán grande, cuán intensamente grande es la fuerza de su
poder, que abarca todos los mundos! ¡Exaltado, inmensamente exaltado es
su desprendimiento, por encima del alcance y comprensión de toda la
creación! ¡Glorificada, glorificada sea su docilidad que ha derretido los
corazones de aquellos que han sido llevados cerca de Dios!
A pesar de ser afligidos por innumerables tribulaciones, que hemos
sufrido en manos de nuestros enemigos, hemos proclamado a todos los
gobernantes de la tierra lo que Dios ha querido proclamar, para que todas
las naciones sepan que ninguna forma de aflicción, puede impedir a la
Pluma del Antiguo de los Días lograr su propósito. Su Pluma se mueve con
el permiso de Dios, quien modela los huesos podridos que se desmoronan.
Considerando esta poderosísima empresa, incumbe a todos los que le
aman, apretarse para el esfuerzo y fijar sus pensamientos en lo que
asegure la victoria de la causa de Dios, en vez de cometer acciones viles
y despreciables. Si, por un momento, consideraras las obras y acciones
visibles de Aquel quien es la Verdad Eterna, caerías sobre el suelo y
exclamarías: ¡Oh, Tú, quien eres el Señor de los Señores! Atestiguo que
Tú eres el Señor de toda la creación, y el Educador de todos los seres
visibles e invisibles. Soy testigo que tu poder ha abarcado el universo
entero, y que las huestes de la tierra nunca podrán desalentarte, ni el
dominio de todos los pueblos y naciones podrán impedirte ejecutar tu
propósito. Confieso que Tú no tienes otro deseo sino la regeneración del
mundo entero, el establecimiento de la unidad de sus pueblos, y la
salvación de los que habitan en él.
Reflexiona algún tiempo, y considera cómo deben conducirse quienes
son los amados de Dios, y a qué alturas deben remontarse. Ruega en todo
momento a tu Señor, el Dios de Misericordia, para que les ayude a hacer
lo que es su Voluntad. Verdaderamente Él es el Más Poderoso el Todo
Glorioso, el Omnisapiente.
La encarcelación infligida a este Agraviado, oh Dhabíh, no le hizo
ningún daño ni podrá nunca hacerlo; tampoco podrán la pérdida de todos
sus bienes terrenales, su exilio, ni aun su martirio y aparente
humillación, causarle ningún perjuicio. Lo que puede perjudicarle son las
acciones malas que cometan los amados de Dios, y que le imputen a Él
quien es la Soberana Verdad. Ésta es la aflicción que sufro, y de esto
Aquel quien es poderoso sobre todas las cosas es mi testigo. Lo que me ha
adolorido enormemente son las pretensiones que el pueblo del Bayán
expresa cada día. Algunos han declarado su lealtad a una de mis Ramas
(Hijos), mientras que otros han afirmado sus pretensiones independientes
y han actuado de acuerdo con sus propios deseos.
¡Oh Dhabíh! La Lengua de Grandeza dice: ¡Por mí mismo quien habla
la verdad! En esta poderosísima Revelación, todas las Dispensaciones del
pasado han alcanzado su más elevada y final consumación. Quienquiera que
pretenda traer una Revelación después de Él es de seguro un impostor
mentiroso. Rogamos a Dios que Él, por su gracia, le ayude a retractarse
de tal pretensión y repudiarla. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le
perdonará. Pero si insiste en su error, Dios enviará, con toda seguridad,
a uno que lo tratará sin misericordia. Verdaderamente Él es el
Todopoderoso, el Omnipotente.
Mira cómo el pueblo de Bayán no ha reconocido de ningún modo que el
único objetivo de todo lo que ha revelado mi Manifestación Anterior y
Precursor de mi Belleza, ha sido mi Revelación y la proclamación de mi
Causa. Él nunca habría pronunciado, sino por mí, lo que pronunció, y de
esto Aquel que es la Soberana Verdad es mi testigo. ¡Atestigua cómo esta
gente insensata ha tratado la Causa de Aquel quien es Poseedor de Todo,
el Inaccesible, como juego y pasatiempo! Sus corazones forjan cada día
una nueva maquinación y su fantasía los lleva a buscar un retiro nuevo.
Si lo que dicen es cierto, ¿cómo, entonces, puede ser asegurada la
estabilidad de la Causa de tu Señor? Pondera esto en tu corazón y sé de
aquellos de vista aguda, que inquieren con cuidado, que son firmes en su
propósito y creencia. Tal debería ser tu certeza, que si toda la
humanidad presentara pretensiones que ningún hombre haya jamás presentado
ni ninguna mente concebido, tú no harías caso de ellas, las desecharías y
volverías tu rostro hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de
todos los mundos.
¡Por la rectitud de mi propio Ser! ¡Grande, inmensamente grande es
esta Causa! ¡Poderoso, inconcebiblemente poderoso es este Día!
Bienaventurado, de verdad, es el hombre que ha renunciado a todo y ha
fijado su vista sobre Aquel cuya faz ha dado iluminación a todos los que
están en los cielos y a todos los que están en la tierra.
Tu vista debe ser aguda, oh Dhabíh, tu alma diamantina, y tus pies
como el bronce, si no deseas ser estremecido por los asaltos de deseos
egoístas que susurran en los pechos de los hombres. Éste es el firme
mandamiento que, en virtud de la Voluntad del Antiguo Rey, la Pluma del
Más Grande Nombre ha sido movido a revelar. Cuídala como tu vista y sé de
los agradecidos. Empéñate día y noche en servir la Causa de Aquel quien
es la Verdad Eterna, y sé desprendido de todo menos de Él. ¡Por mí mismo!
Todo lo que veas en este Día, perecerá. Sumamente elevada será tu
posición, si permaneces firme en la Causa de tu Señor. Hacia Él están
dirigidos tus diligentes movimientos y en Él está tu descanso final.
CXVI. ¡Oh reyes de la cristiandad! No escuchasteis las palabras de
Jesús, el Espíritu de Dios: "Yo me voy, y vuelvo a donde vosotros". ¿Por
qué, entonces, cuando Él vino nuevamente a vosotros en las nubes del
cielo, no os acercasteis a Él, para que pudierais ver su rostro y ser de
aquellos que alcanzaron su Presencia? En otro pasaje Él dice: "Cuando Él,
el Espíritu de la Verdad, venga, Él os guiará a toda verdad". Empero,
ved, cómo, cuando Él os trajo la verdad, rehusasteis volver vuestros
rostros hacia Él, y persististeis en divertiros en vuestros pasatiempos y
vanidades. No le disteis la bienvenida, ni buscasteis su Presencia, para
que pudierais oír los versos de Dios de sus propios labios y participar
de la múltiple sabiduría del Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
Sapientísimo. Debido a vuestra falta, habéis impedido que el aliento de
Dios sople sobre vosotros, y habéis retenido de vuestras almas la dulzura
de su fragancia. Continuáis vagando con deleite en el valle de vuestros
deseos corruptos. Vosotros, y todo lo que poseéis, pasará. De cierto,
volveréis a Dios y seréis llamados a rendir cuenta de vuestros actos en
presencia de Aquel quien reunirá a toda la creación....
Han pasado veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos
probado la angustia de una nueva tribulación. Ninguno de los que nos
precedieron ha soportado lo que Nosotros hemos soportado. ¡Oh, que
pudierais comprenderlo! Aquellos que se levantaron contra Nosotros nos
han muerto, han derramado nuestra sangre, han saqueado nuestros bienes y
violado nuestro honor. Aunque conscientes de la mayoría de nuestras
aflicciones, no habéis detenido, sin embargo, la mano del agresor. ¿Pues
no es acaso vuestro claro deber refrenar la tiranía del opresor y tratar
con equidad a vuestros súbditos, para que vuestro alto sentido de la
justicia se demuestre plenamente ante toda la humanidad?
Dios ha confiado en vuestras manos las riendas del gobierno del
pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, resguardéis los
derechos de los humillados y castiguéis a los malhechores. Si descuidáis
el deber prescrito a vosotros por Dios en su Libro, vuestros nombres
serán contados entre los injustos a su vista. Grave, ciertamente, será
vuestro error. ¿Os aferráis a lo que vuestras imaginaciones han maquinado
y arrojáis tras de vosotros los mandamientos de Dios, el Exaltadísimo, el
Inaccesible, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Desechad las cosas que
poseéis y aferraos a lo que Dios os ha ordenado observar. Buscad su
gracia, pues aquel que la busca holla su recto Sendero.
Considerad la condición en que estamos y ved qué males y
dificultades que nos han probado. No nos desatendáis ni por un momento y
juzgad entre Nosotros y nuestros enemigos con equidad. Esto, de seguro,
será por vosotros un beneficio manifiesto. Así os relatamos nuestra
historia y os contamos las cosas que nos han acaecido, para que remediéis
nuestros males y alivies nuestra carga. Que aquel que quiera, nos libere
de nuestra dificultad; y en cuanto a aquel que no quiera, mi Señor es de
seguro el mejor de los socorredores.
Advierte y haz conocer a la gente, oh Siervo, aquello que te hemos
enviado, y no dejes que el temor a nadie te desaliente, y no seas de
aquellos que vacilan. Se aproxima el día en que Dios habrá exaltado su
Causa y magnificado su testimonio a los ojos de todos los que están en
los cielos y todos los que están en la tierra. Pon en todas
circunstancias, plena confianza en tu Señor, y fija tu mirada en Él y
apártate de todos los que repudian su Verdad. Que Dios, tu Señor, sea tu
único socorredor y ayuda. Nos hemos comprometido a asegurar tu triunfo
sobre la tierra y exaltar nuestra Causa por encima de todos los hombres,
aunque no encontremos ningún rey que dirija su mirada a ti.
CXVII. El Gran Ser, deseando revelar los requisitos previos para la
paz y tranquilidad del mundo y el adelanto de sus pueblos, ha escrito:
Debe llegar el tiempo cuando la imperativa necesidad de tener una
concentración vasta y omnímoda de los hombres será universalmente
comprendida. Los gobernantes y reyes de la tierra deben necesariamente
concurrir a ella y participando en sus deliberaciones deben considerar
los fundamentos de la Gran Paz mundial. Tal paz exige que las grandes
potencias decidan, para la tranquilidad de los pueblos de la tierra,
estar completamente reconciliadas entre sí. Si algún rey tomare sus armas
contra otro, todos deberán levantarse unidos e impedírselo. Si esto se
hace las naciones del mundo ya no necesitarán armamentos, salvo con el
fin de preservar la seguridad de sus reinos y mantener el orden interno
dentro de sus territorios. Esto asegurará la paz y la calma de todos los
pueblos, gobiernos y naciones. Esperamos que los reyes y gobernantes de
la tierra, los espejos del dadivoso y omnipotente nombre de Dios, puedan
alcanzar esta posición y escudar a la humanidad de la embestida de la
tiranía.... Se aproxima el día en que todos los pueblos de la tierra
habrán adoptado un idioma universal y una escritura común. Cuando se haya
logrado esto, a cualquier ciudad que uno viaje, será como llegar a la
tierra nativa. Estas cosas son obligatorias y absolutamente esenciales.
Incumbe a todo hombre dotado de discernimiento y comprensión, esforzarse
por llevar lo que ha sido escrito a la realidad y acción.... Es de hecho
un hombre, quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana. El
Gran Ser dice: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para
promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. En
otro pasaje Él ha proclamado: No debe enaltecerse quien ama a su patria,
sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país, y la humanidad
sus ciudadanos.
CXVIII. No dejéis de lado el temor a Dios, oh reyes de la tierra, y
cuidaos de no transgredir los límites que ha fijado el Todopoderoso.
Observad los mandamientos prescritos a vosotros en su Libro, y tomad
cuidado de no sobrepasar sus límites. Estad alertas para que no hagáis
injusticia a nadie, aunque sea como un grano de mostaza. Hollad el
sendero de la justicia, porque éste es, ciertamente, el sendero recto.
Resolved vuestras diferencias y reducid vuestros armamentos, para
que el peso de vuestros gastos sea aliviado y vuestras mentes y corazones
se tranquilicen. Reparad las disensiones que os dividen y ya no
necesitaréis armamentos, excepto los que la protección de vuestras
ciudades y territorios requiera. Temed a Dios y cuidaos de no traspasar
los límites de la moderación y ser contados entre los extravagantes.
Hemos sabido que aumentáis vuestros desembolsos cada año, y cargáis
el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es más de lo
que pueden soportar y es una grave injusticia. Decidid con justicia entre
los hombres y sed los emblemas de la justicia entre ellos. Esto, si
juzgáis imparcialmente, es lo que os incumbe y corresponde a vuestra
posición.
Guardaos de tratar injustamente a quienquiera que recurra a
vosotros y entre bajo vuestro amparo. Tened temor a Dios y sed de los que
llevan una vida piadosa. No os fiéis de vuestro poder, vuestros
ejércitos, ni vuestros tesoros. Poned toda vuestra fe y confianza en
Dios, quien os ha creado, y buscad su ayuda en todos vuestros asuntos. El
socorro viene sólo de Él. Él socorre a quien quiere con las huestes de
los cielos y de la tierra.
Sabed que los pobres son el depósito de Dios en medio de vosotros.
Cuidaos que no traicionéis su depósito, que no procedáis injustamente con
ellos y que no caminéis por los caminos de los pérfidos. Con toda
seguridad, seréis llamados a dar cuenta de su depósito en el día en que
la Balanza de la Justicia será establecida, día en que todos recibirán lo
que merezcan, en que los hechos de todos los hombres, ricos y pobres,
serán ponderados.
Si no prestáis atención a los consejos que, en lenguaje
incomparable e inequívoco, hemos revelado en esta Tabla, el castigo
divino os asaltará de todas direcciones y la sentencia de su justicia
será pronunciada contra vosotros. En ese día no tendréis poder para
resistirle, y reconoceréis vuestra propia impotencia. Tened misericordia
de vosotros mismos y de los que están bajo vosotros. Juzgad entre ellos
de acuerdo con los preceptos prescritos por Dios en su muy santa y
exaltada Tabla, Tabla en que Él ha asignado a cada cosa una medida
determinada, en que Él ha dado una clara explicación de todas las cosas y
que es, en sí misma, una amonestación para los que creen en Él.
Examinad nuestra causa, inquirid las cosas que nos han acaecido, y
decidid con justicia entre Nosotros y nuestros enemigos y sed de los que
obran equitativamente con sus semejantes. Si no detenéis la mano del
opresor, si no resguardáis los derechos de los oprimidos, ¿qué justifica
entonces que os vanagloriáis ante los hombres? ¿De qué podéis jactaros
con derecho? ¿Es de vuestros alimentos o bebidas que os enorgullecéis, de
las riquezas que almacenáis en vuestros tesoros, de la diversidad y valor
de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiera
en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la
cual camináis debería enaltecerse sobre vosotros, porque os suministra y
confiere estas mismas cosas por decreto del Todopoderoso. En sus entrañas
se halla, de acuerdo con lo que Dios ha ordenado, todo lo que poseéis. De
ella, como un signo de su misericordia, deriváis vuestras riquezas.
Mirad, entonces, vuestra condición, aquella de que os gloriáis! ¡Oh, si
pudierais comprenderlo!
¡No, más aún! ¡Por Aquel que sostiene en su mano el reino de toda
la creación! En nada reside vuestra gloria verdadera y perdurable salvo
en la adhesión firme a los preceptos de Dios, en la observancia plena de
sus leyes, en la resolución de ver que no queden sin cumplir, y en
proseguir firmemente el camino derecho.
CXIX. ¡Oh gobernantes de la tierra! ¿Por qué habéis ofuscado el
resplandor del Sol, y hecho que deje de brillar? Escuchad el consejo que
os da la Pluma del Altísimo, que quizá tanto vosotros como los pobres
podáis lograr tranquilidad y paz. Imploramos a Dios que ayude a los reyes
de la tierra a establecer la paz en el mundo. Él, verdaderamente hace lo
que es su Voluntad.
¡Oh reyes de la tierra! Vemos que aumentáis vuestros gastos cada
año y cargáis el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad,
es grave y totalmente injusto. Temed los suspiros y lágrimas de este
Agraviado y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos. No les
robéis para erigir palacios para vosotros; no, más bien, escoged para
ellos lo que escogéis para vosotros mismos. Así desplegamos a vuestros
ojos lo que os aprovecha, si sólo lo comprendierais. Vuestros pueblos son
vuestros tesoros. Tened cuidado, no sea que vuestro dominio viole los
mandamientos de Dios y entreguéis a vuestros protegidos en manos del
ladrón. Por ellos reináis, mediante ellos subsistís, con su ayuda
conquistáis. ¡Empero, con qué desdén les miráis! ¡Cuán extraño, cuán
profundamente extraño!
Ya que habéis rehusado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz
Menor, que quizá podáis mejorar vuestra propia condición y la de vuestros
dependientes.
Estad reconciliados entre vosotros, oh gobernantes de la tierra,
para que no necesitéis más armamentos, salvo en la medida para resguardar
vuestros territorios y dominios. Cuidado, no sea que desatendáis el
consejo del Omnisciente, el Justo.
Sed unidos, oh reyes de la tierra, pues así la tempestad de la
discordia entre vosotros será apaciguada y vuestros pueblos hallarán
descanso, si sois de aquellos que comprenden. Si alguno de vosotros toma
armas contra otro, levantaos todos contra él, porque esto no es sino
justicia manifiesta.
CXX. ¡Oh vosotros, los representantes elegidos del pueblo en todos
los países! Tomad consejo juntos y ocupaos sólo con lo que beneficie a la
humanidad y mejore su condición, si sois de los que inquieren con
cuidado. Considerad al mundo como el cuerpo humano, que aunque al ser
creado es sano y perfecto, ha sufrido, por diversas causas, graves
trastornos y enfermedades. Ni un día logró alivio; no, más bien su
dolencia se hizo más severa, puesto que cayó en manos de médicos
ignorantes que daban rienda suelta a sus deseos personales, y han errado
gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un
miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto quedaba enfermo como antes. Así
os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.
Lo vemos, en este día, a la merced de gobernantes tan embriagados
con orgullo, que no pueden discernir claramente lo que más les conviene,
ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como
ésta. Y cuando alguno entre ellos se ha empeñado en mejorar su condición,
su motivo ha sido su propio provecho, lo haya declarado o no; y la
indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar y sanar.
Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más
poderoso instrumento para la curación del mundo entero, es la unión de
todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede
lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso.
Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error.
CXXI. Di: ¡Oh vosotros que me envidiáis y buscáis dañarme! ¡Que la
furia de vuestra ira contra mí os confunda! He aquí que el Sol de Gloria
se ha levantado sobre el horizonte de mi Revelación y ha envuelto con su
resplandor a toda la humanidad. Y ved cómo, no obstante, os habéis
apartado de su esplendor y estáis sumergidos en la mayor negligencia.
Tened misericordia de vosotros mismos, no repudiéis la pretensión de
Aquel cuya verdad ya habéis reconocido y no seáis de los transgresores.
¡Por la rectitud del Dios único y verdadero! Si rechazáis esta
Revelación, todas las naciones de la tierra se mofarán de vosotros y os
menospreciarán, pues habéis sido vosotros, quienes, con objeto de
vindicar la verdad de vuestra Causa, habéis expuesto ante sus ojos los
testimonios de Dios, el Soberano Protector> el Todopoderoso, el Todo
Glorioso, el Sapientísimo. Y, a pesar de esto, tan pronto como su
Revelación siguiente investida con la gloria de una soberanía que compele
todo, fue enviada a vosotros, la desechasteis, ¡oh vosotros que sois
contados entre los negligentes!
¡Cómo! ¿Creéis de corazón que poseéis el poder de extinguir el
resplandor del Sol, o eclipsar su esplendor? ¡No, por mi vida! No podéis
ni podréis nunca lograr vuestro propósito, aunque tengáis la ayuda de
todo lo que está en los cielos y de todo lo que está en la tierra. Tened
temor a Dios, y no hagáis vanas vuestras obras. Poned oído a sus palabras
y no seáis de aquellos que están apartados, como por un velo de Él. Di:
¡Dios es mi testigo! Nada he deseado para mí mismo. Lo que he deseado es
la victoria de Dios y el triunfo de su Causa. Él mismo es testigo
suficiente entre Yo y vosotros. Si limpiarais vuestros ojos, percibiríais
fácilmente cómo mis acciones atestiguan la verdad de mis palabras, cómo
mis palabras son una guía para mis acciones.
¡Cegados están vuestros ojos! ¿No habéis comprendido la grandeza
del poder de Dios y de su soberanía? ¿No habéis visto su majestad y
gloria? ¡Ay de vosotros, oh congregación de los malvados y envidiosos!
Escuchad mis palabras y no vaciléis ni por un momento. Así os pide Aquel
quien es la belleza del Todo Misericordioso, para que quizás os
desprendáis de lo que poséis y ascendáis a las alturas desde donde
podréis descubrir cómo la creación entera está cobijada bajo la sombra de
su Revelación.
Di: No hay refugio para vosotros, ni asilo adonde podáis huir, ni
nadie para defenderos ni protegeros en este Día, de la furia de la ira de
Dios y de su vehemente poder, a menos que busquéis el amparo de su
Revelación. Ésta es, en verdad, su Revelación, que ha sido manifestada a
vosotros en la persona de este Joven. Glorificado, entonces, sea Dios por
tan resplandeciente, preciosa y maravillosa visión.
Apartaos de todo menos de mí, y volved vuestros rostros hacia mi
rostro, pues esto es mejor para vosotros que todas las cosas que poseéis.
La Lengua de Dios atestigua la verdad de mis palabras por mi propia
Palabra, que habla la verdad, y abarca y comprende todas las cosas.
Di: ¿Pensáis que vuestra lealtad a su Causa pueda ser de provecho
para Él, o que vuestra repudiación de su verdad puede causarle algún
daño? ¡No, por mi mismo, Él que Sojuzga Todo, el Inaccesible, el
Altísimo! Rasgad los velos de los nombres y hendid su reino. ¡Por mi
Belleza! Aquel quien es el Monarca de todos los nombres ha llegado, Aquel
por cuyo mandato cada uno de los nombres ha sido creado, desde el
principio que no tiene principio, Aquel que continuará creándolos como Él
crea apropiado. Él verdaderamente es el Todopoderoso, el Sapientísimo.
Cuidaos de que os despojéis del atavío de la guía divina. Bebed lo
que podáis de la Copa que los Jóvenes del Cielo han levantado por encima
de vuestras cabezas. Así os ordena Aquel quien tiene más misericordia
para vosotros que vosotros la tenéis, Aquel quien no ha pedido ninguna
recompensa ni agradecimiento de vosotros. Su recompensa viene de Aquel
quien por el poder de la verdad, le ha enviado a vosotros, le ha elegido
y proclamado como su propio testimonio para toda la creación. Él es quien
le ha dado el poder de manifestar todos sus signos. Volved a mirar para
que podáis percibir aquello a que la Lengua del Antiguo de los Días os ha
llamado, que quizá seáis de aquellos que han comprendido la verdad.
¿Habéis oído alguna vez que vuestros antepasados, o las generaciones que
les precedieron, aun hasta el primer Adán, relataran que alguien que
viniera en las nubes de la revelación, investido de manifiesta y
trascendente soberanía, teniendo en su diestra el Reino de Dios y en su
siniestra todo el poder y gloria de su dominio eterno, alguien precedido
por las huestes de Dios, el Todopoderoso, el que Compele Todo, el
Omnipotente, y pronunciando continuamente versos cuyo significado ni aun
las mentes de los más eruditos y sabios de los hombres fueran incapaces
de sondear, fuera, a pesar de esto, portador de un mensaje que no es de
Dios? Sed discernidores entonces, y decid la verdad, la verdad misma, si
pretendéis ser honestos y magnánimos.
Di: Los versos que hemos revelado son tan numerosos como aquellos
que en la Revelación anterior descendieron sobre el Báb. Que aquel que
dude de las palabras que el Espíritu de Dios ha pronunciado, busque la
corte de nuestra presencia y escuche la melodía de nuestros versos
divinamente revelados, y que sea testigo de la prueba evidente de nuestra
pretensión.
Di: ¡Por la rectitud del Todopoderoso! La medida de los favores de
Dios se ha colmado, su palabra ha sido perfeccionada, la luz de su
semblante ha sido revelada, su soberanía ha envuelto a toda la creación,
la gloria de su Revelación ha sido hecha manifiesta, y sus dádivas han
llovido sobre toda la humanidad.
CXXII. El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de
una educación adecuada le ha privado de aquello que inherentemente posee.
Por una sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a
existir; por una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su
educación; por otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados.
El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de
valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus
tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de éstos. Si algún hombre
meditare sobre lo que han revelado las Escrituras enviadas desde el cielo
de la santa Voluntad de Dios, reconocerá fácilmente que el propósito de
ella es que todos los hombres sean considerados como un alma, para que el
sello con las palabras "El Reino será de Dios" pueda ser estampado en
cada corazón, y la luz de la generosidad, gracia y misericordia divinas
puedan envolver a toda la humanidad. El Dios único y verdadero, exaltado
sea su gloria, no ha deseado nada para sí. La lealtad del género humano
no le aprovecha, ni su perversidad puede dañarle. El Ave del Reino de la
Prolación emite continuamente este llamado: "Todas las cosas las he
destinado para ti, y también a ti, para ti mismo". Si los eruditos y
hombres de sabiduría mundana de esta época, permitieran a la humanidad
aspirar la fragancia de la fraternidad y del amor, todo corazón
comprensivo entendería el significado de la verdadera libertad y
descubriría el secreto de la paz imperturbable y de la tranquilidad
absoluta. Si la tierra alcanzara esta posición y fuera iluminada con su
luz, entonces, en verdad, se podría decir de ella: "No verás en ella ni
hondonadas ni lomas".
CXXIII. Las generaciones que fueron antes de vosotros, ¿a dónde han
ido? Y aquellos en torno de los cuales giraban las más bellas y hermosas
del país, ¿ahora dónde están? Que su ejemplo os aproveche, oh pueblo, y
no seáis de aquellos que se han desviado.
Otros, dentro de poco, pondrán sus manos sobre lo que poseéis y
ocuparán vuestras habitaciones. Poned oído a mis palabras y no seáis
contados entre los necios.
Para cada uno de vosotros es deber supremo escoger para sí lo que
nadie pueda violar ni usurpar. Esto es -y ello me lo atestigua el
Todopoderoso- el amor a Dios, si sólo pudierais comprenderlo.
Construid para vosotros casas que ni la lluvia ni los diluvios
podrán jamás destruir, y que os protejan de los cambios y azares de esta
vida. Ésta es la orden de Aquel a quien el mundo ha agraviado y
desamparado.
CXXIV. ¡Cuán maravillosa es la Unidad del Dios Viviente y
Perdurable, unidad que es exaltada por encima de toda limitación, que
trasciende la comprensión de todas las cosas creadas! ¡Desde la
eternidad, Él ha habitado su inaccesible morada de santidad y gloria y
continuará siempre entronizado sobre las alturas de su independiente
soberanía y grandeza! ¡Cuán excelsa ha sido su incorruptible Esencia,
cuán independiente del conocimiento de todas las cosas creadas, y cuán
inmensamente exaltada permanecerá por encima de la alabanza de todos los
habitantes de los cielos y de la tierra!
Desde la fuente exaltada y de la esencia de su favor y generosidad
Él ha encomendado a toda cosa creada un signo de su conocimiento, para
que ninguna de sus criaturas sea privada de su parte, de acuerdo con su
capacidad y grado, en la expresión de este conocimiento. Este signo es el
espejo de su belleza en el mundo de la creación. Cuanto más grande sea el
esfuerzo hecho para el pulimento de este espejo sublime y noble, tanto
más fielmente reflejará la gloria de los nombres y atributos de Dios, y
revelará las maravillas de sus signos y conocimientos. Toda cosa creada
podrá revelar (tan grande es este poder de reflexión) las potencialidades
de su posición preordinada, reconocerá su capacidad y limitaciones, y
atestiguará la verdad que "Él, ciertamente, es Dios; no hay otro Dios
fuera de Él"....
No puede haber ninguna duda que, como consecuencia de los esfuerzos
que cada uno haga conscientemente y como resultado del ejercicio de sus
propias facultades espirituales, este espejo podrá a tal punto ser
limpiado de la escoria de la inmundicia terrenal y purgado de fantasías
satánicas, que será capaz de aproximarse a los prados de santidad eterna
y alcanzar las cortes de fraternidad sempiterna. Sin embargo, en
cumplimiento del principio que para cada cosa ha sido fijado un tiempo y
para cada fruta ha sido ordenada una sazón, las energías latentes de tal
generosidad pueden ser liberadas mejor, y la gloria vernal de tal dádiva
puede ser sólo manifestada en los Días de Dios. Aunque cada día sea
investido con su parte preordinada de la maravillosa gracia de Dios, los
Días asociados directamente con la Manifestación de Dios poseen una
distinción única y ocupan una posición que ninguna mente podrá nunca
comprender. Tal es la virtud infundida en ellos, que si en esos días de
delicia sempiterna los corazones de todos los que moran en los cielos y
en la tierra fuera enfrentados con aquel Sol de gloria imperecedera y
fueran acordados con su Voluntad, cada uno se hallaría exaltado sobre
todas las cosas terrenales, radiante con su luz y santificado por su
gracia. ¡Alabada sea esta gracia, que ninguna bendición, por grande que
sea puede exceder, y todo honor sea para esta amorosa bondad, nada
semejante a la cual ha visto el ojo de la creación! ¡Exaltado es Él sobre
lo que le atribuyen o cuentan de Él!
Por esta razón, ningún hombre necesitará en esos días de su
prójimo. Ya se ha demostrado plenamente que, en ese Día divinamente
designado, la mayoría de los que han buscado y han alcanzado su santa
corte, han mostrado tal conocimiento y sabiduría que ni una gota de los
cuales nadie, fuera de estas almas benditas y santificadas, por mucho
tiempo que haya enseñado o estudiado, ha captado, ni jamás comprenderá.
Es por virtud de este poder que los amados de Dios, en los días de la
Manifestación del Sol de la Verdad, han sido exaltados por encima de toda
erudición humana y hecho independientes de ésta. No, más aún, de sus
corazones y de los manantiales de sus poderes innatos ha brotado
incesantemente la esencia íntima de la erudición y sabiduría humanas.
CXXV. ¡Oh mi hermano! Cuando un buscador verdadero decide dar el
paso de la búsqueda por el camino que lleva al conocimiento del Antiguo
de los Días, debe antes que nada purificar su corazón, que es la sede de
revelación de los misterios interiores de Dios, del polvo ofuscador de
todo conocimiento adquirido y de las insinuaciones de las
personificaciones de la fantasía satánica. Debe purgar su pecho, que es
el santuario del amor perdurable del Amado, de toda contaminación, y
santificar su alma de todo lo que pertenece al agua y arcilla y de todo
apego vago y efímero. Debe limpiar su corazón tanto que no quede en él
ningún vestigio de amor ni odio; no sea que ese amor le incline
ciegamente al error o ese odio le aleje de la verdad. Así puedes ver, en
este día, cómo la mayoría de la gente, a causa de tal amor y odio, está
privada de la Faz inmortal, se ha apartado lejos de las Personificaciones
de los misterios divinos y vaga sin pastor por los desiertos del olvido y
del error.
Ese buscador debe en todo momento poner su confianza en Dios, debe
renunciar a los pueblos de la tierra, desprenderse del mundo del polvo y
aferrarse a Aquel quien es el Señor de los Señores. No debe nunca tratar
de enaltecerse por encima de nadie, debe borrar de la tabla de su corazón
toda huella de orgullo y vanagloria, debe asirse a la paciencia y
resignación, guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa.
Pues la lengua es fuego latente, y el exceso de palabras un veneno
mortal. El fuego material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la
lengua devora tanto corazón como alma. La fuerza de aquél dura sólo un
tiempo, en tanto que los efectos de éste persisten un siglo.
Ese buscador también debiera considerar la murmuración como grave
error y mantenerse alejado de su dominio, por cuanto que la murmuración
apaga la luz del corazón y extingue la vida del alma. Debiera conformarse
con poco y liberarse de todo deseo desmesurado. Debiera apreciar la
compañía de quienes han renunciado al mundo y considerar que rehuir a la
gente jactanciosa y mundana es un gran beneficio. Al amanecer de cada día
debiera comulgar con Dios y perseverar con toda su alma en la búsqueda de
su Amado. Debiera consumir todo pensamiento descarriado con la llama de
su amorosa mención y, con la rapidez del relámpago, pasar por encima de
todo lo que no sea Él. Debiera socorrer al desposeído y nunca rehusar su
favor al menesteroso. Debiera ser bondadoso con los animales, y más aún
con su semejante, que está dotado del poder del habla. No debiera vacilar
en sacrificar su vida por su Amado, ni permitir que la desaprobación de
los hombres le aparte de la Verdad. No debiera desear a otros lo que no
desea para sí mismo, ni prometer lo que no ha de cumplir. Con todo su
corazón debiera el buscador evitar la compañía de malhechores y orar por
la remisión de sus pecados. Debiera perdonar al pecaminoso y jamás
despreciar su baja condición, pues nadie sabe cuál será su propio fin.
¡Cuántas veces un pecador, en la hora de su muerte, ha llegado a la
esencia de la fe, y tomando la bebida inmortal, ha alzado el vuelo hacía
el Concurso celestial! ¡Y cuántas veces un creyente piadoso ha cambiado
tanto al momento de la ascensión de su alma, que ha caído en el fuego
infernal!
Es nuestro propósito, al revelar estas convincentes e importantes
palabras, inculcar en el buscador que debe considerar a todo, excepto
Dios, como transitorio, y debe estimar a todo lo que no sea Él, quien es
el Objeto de toda adoración, como la nada absoluta .
Éstos son algunos de los atributos de los exaltados, y constituyen
el sello de quienes están dotados de espiritualidad. Ya se los ha
mencionado a propósito de los requisitos para los caminantes que hollan
el Sendero del Conocimiento Positivo. Cuando el caminante desprendido y
buscador sincero ha cumplido con estas condiciones esenciales, entonces,
y sólo entonces, puede llamársele buscador verdadero. Cuandoquiera que
haya cumplido las condiciones implícitas en el versículo: "Quien se
esfuerce por Nosotros", disfrutará de las bendiciones conferidas por las
palabras: "De seguro le guiaremos por nuestros caminos".
Sólo cuando la lámpara de la búsqueda, del esfuerzo ardiente, del
deseo anhelante, de la devoción apasionada, del amor fervoroso, del
arrobamiento y del éxtasis, se haya encendido en el corazón del buscador,
y sople en su alma la brisa de su amorosa bondad, será disipada la
oscuridad del error, será dispersada la bruma de las dudas y los recelos
y su ser será envuelto por la luz del conocimiento y de la certeza. En
ese momento, el Heraldo Místico, portador de las felices nuevas del
Espíritu, aparecerá resplandeciente como la mañana desde la Ciudad de
Dios, y mediante el son de trompeta del conocimiento, despertará del
sueño de la negligencia al corazón, al alma y al espíritu. Entonces los
múltiples favores y la efusión de gracia del santo y eterno Espíritu
conferirá al buscador una nueva vida tal que se hallará dotado de vista
nueva, oído nuevo, corazón nuevo y mente nueva. Contemplará las
manifiestas señales del universo y penetrará los misterios ocultos del
alma. Mirando con el ojo de Dios, percibirá dentro de cada átomo una
puerta que le conducirá a las posiciones de la certeza absoluta. En todas
las cosas descubrirá los misterios de la Revelación divina y las pruebas
de una manifestación perdurable.
Juro por Dios que si aquel que holla el sendero de la guía y busca
escalar las alturas de la rectitud, llegara a esta gloriosa y suprema
posición, aspiraría la fragancia de Dios a una distancia de mil leguas y
percibiría la resplandeciente mañana de una Guía divina apareciendo en el
amanecer de todas las cosas. Cada cosa, por pequeña que fuera, sería para
él una revelación que le llevaría donde su Amado, el Objeto de su
búsqueda. Sería tan grande el discernimiento de ese buscador, que
distinguiría entre verdad y falsedad como distingue el sol de la sombra.
Si se esparcieran en los rincones más remotos del Oriente los fragantes
perfumes de Dios, él de seguro los reconocería y aspiraría su fragancia,
aunque habitara en los últimos confines del Occidente. Asimismo
distinguiría todos los signos de Dios -sus maravillosas palabras, sus
grandes obras y poderosos hechos- de las acciones, las palabras y los
hábitos de los hombres, al igual que el joyero separa la joya de la
piedra, o el hombre que distingue la primavera del otoño y el calor del
frío. Cuando el canal del alma humana se haya limpiado de todo apego
impeditivo y mundano, percibirá indefectiblemente, a través de distancias
inmensurables, el hálito del Amado, y, guiado por su perfume, llegará a
la Ciudad de la Certeza y entrará en ella.
Allí descubrirá las maravillas de su antigua sabiduría y percibirá
todas las enseñanzas ocultas en el susurro de las hojas del Árbol que
florece en esa Ciudad. Escuchará, con su oído externo e interno, los
himnos de alabanza y gloria que de su polvo ascienden hacia el Señor de
los Señores, y descubrirá con su vista interior los misterios de la
"vuelta" y "renacimiento".
¡Cuán inefablemente gloriosos son los signos, las señales, las
revelaciones y los esplendores que ha destinado para esa ciudad Aquel
quien es el Rey de los nombres y atributos! La llegada a esa Ciudad apaga
la sed sin agua, y enciende el amor a Dios sin fuego. Dentro de cada
tallo de hierba se atesoran los misterios de una sabiduría inescrutable,
y en cada rosal una miríada de ruiseñores gorjean sus melodías con
venturoso encantamiento. Sus maravillosos tulipanes revelan el misterio
de la Zarza Ardiente, y sus fragantes aromas de santidad exhalan el
perfume del Espíritu Mesiánico. Otorga riquezas sin oro, y confiere
inmortalidad sin muerte. En cada hoja se atesoran inefables delicias, y
en cada aposento yacen ocultos innumerables misterios.
Aquellos que valientemente se afanan en la búsqueda de la voluntad
de Dios, una vez que hayan renunciado a todo salvo a Él, estarán de tal
manera ligados y aferrados a esa Ciudad, que una momentánea separación de
ella les será inconcebible. Escucharán pruebas infalibles del Jacinto de
esa asamblea, y percibirán los más seguros testimonios en la belleza de
su Rosa y la melodía de su Ruiseñor. Una vez alrededor de cada mil años,
será esta Ciudad renovada y adornada nuevamente....
Aquella Ciudad no es otra que la Palabra de Dios, revelada en cada
época y dispensación. En los días de Moisés fue el Pentateuco; en los
días de Jesús, el Evangelio; en los días de Muhammad, el Mensajero de
Dios, el Corán; en este día, es el Bayán; y en la dispensación de Aquel a
quien Dios hará manifiesto, su propio Libro, Libro al que necesariamente
han de referirse todos los Libros de Dispensaciones anteriores, Libro que
entre todos sobresale, trascendente y supremo.
CXXVI. Dondequiera que nos destierren, por grande que sea la
tribulación que suframos, aquellos que son del pueblo de Dios, con firme
resolución y perfecta confianza, deben mantener su vista dirigida hacia
la Aurora de Gloria, y ocuparse con todo lo que conduzca al mejoramiento
del mundo y a la educación de sus pueblos. Todo lo que nos ha acaecido en
el pasado, ha promovido los intereses de nuestra Revelación y ha
proclamado su fama; y todo lo que nos acaezca en el futuro tendrá un
resultado semejante. Aferraos con vuestro íntimo corazón a la Causa de
Dios, Causa que ha sido enviada por Aquel quien es el Ordenador, el
Sapientísimo. Con la mayor bondad y misericordia hemos llamado y dirigido
a todos los pueblos y naciones hacia lo que de cierto les aprovechará.
¡El Sol de la Verdad, que brilla con su esplendor meridiano, es
nuestro testigo! Aquellos que son del pueblo de Dios no tienen otra
ambición salvo revivir al mundo, ennoblecer su vida y regenerar a sus
pueblos. La veracidad y buena voluntad han señalado, en todo tiempo, sus
relaciones con todos los hombres. Su comportamiento no es sino un reflejo
de su vida interior, y su vida interior, el espejo de su comportamiento.
Ningún velo oculta ni oscurece las verdades sobre las que está
establecida su Fe. Ante los ojos de todos los hombres, estas verdades han
sido descubiertas y pueden ser reconocidas inequívocamente. Sus propias
acciones atestiguan la verdad de estas palabras.
Todo ojo discernidor puede percibir en este Día la luz matutina de
la Revelación de Dios, y todo oído atento puede reconocer la Voz que se
escuchó desde la Zarza Ardiente. Tal es el ímpetu de las aguas de la
misericordia divina, que Aquel quien es la Aurora de los signos de Dios y
el Revelador de las señales de su gloria, se asocia sin velo ni
encubrimiento con los pueblos y naciones de la tierra y conversa con
ellos. ¡Cuán numerosos aquellos que, con corazones que intentan maldad,
han buscado nuestra Presencia, y han salido de ella como leales y
cariñosos amigos! Las puertas de la gracia están abiertas de par en par a
la faz de todos los hombres. En nuestras relaciones externas con ellos
hemos tratado igualmente al recto y al pecador, que quizás el malhechor
alcance el ilimitado océano del perdón divino. Nuestro nombre "el
Encubridor" ha derramado tal luz sobre los hombres, que el malvado ha
imaginado ser de los piadosos. A nadie que nos busque jamás
desilusionaremos, ni se le negará a aquel que haya puesto su rostro en
Nosotros, acceso a nuestra Corte....
¡Oh amigos! Ayudad al Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria, con vuestras acciones buenas, con tal conducta y carácter, que
sean aceptables a su vista. Aquel que aspire ser un ayudante de Dios en
este Día, que cierre sus ojos a todo lo que posea y los abra a las cosas
de Dios. Que cese de ocuparse con aquello que le dé provecho, y se
dedique a lo que exalte el nombre compeledor del Todopoderoso. Deberá
limpiar su corazón de toda mala pasión y deseo corrupto, porque el temor
a Dios es el arma que le hará victorioso, el instrumento primordial con
el que puede lograr su objetivo. El temor a Dios es el escudo que
defiende su Causa, el adarga que permite a su pueblo alcanzar la
victoria. Es un estandarte que ningún hombre puede derribar, una fuerza
que ningún poder puede rivalizar. Con su ayuda, y con el consentimiento
de Aquel quien es el Señor de las Huestes, aquellos que se han aproximado
a Dios han podido someter y conquistar las ciudades de los corazones de
los hombres.
CXXVII. Oh pueblo, si deseáis conocer a Dios y descubrir la
grandeza de su poder, miradme entonces con mis propios ojos, y no con los
ojos de cualquiera fuera de mí. De otro modo, no seréis nunca capaces de
reconocerme, aunque ponderarais mi Causa tanto como perdure mi Reino, y
meditareis sobre todas las cosas creadas, a través de la eternidad de
Dios, el Soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Perdurable, el
Omnisapiente. Así hemos manifestado la verdad de nuestra Revelación, que
quizás el pueblo sea despertado de su negligencia y sea de aquellos que
comprenden.
Mirad el vil estado de estos hombres que saben muy bien cómo me he
ofrendado a mí mismo y a mis parientes en el sendero de Dios y por la
preservación de su fe en Él, quienes son plenamente conscientes de cómo
me han rodeado mis enemigos en los días en que los corazones de los
hombres temían y temblaban, días en que se ocultaban de los ojos de los
amados de Dios y de sus enemigos, y estaban ocupados con el afianzamiento
de su propia seguridad y paz.
Finalmente conseguimos manifestar la Causa de Dios, y la exaltamos
a una posición tan eminente, que todos, salvo aquellos que abrigaban
rencor contra este Joven en sus corazones y unían socios con el
Todopoderoso, reconocieron la soberanía de Dios y su poderoso dominio.
Mas, no obstante esta Revelación cuya influencia ha penetrado todas las
cosas, y a pesar del brillo de está Luz, nada semejante a la cual ninguno
de ellos ha visto, atestigua cómo el pueblo del Bayán me ha negado y ha
contendido conmigo. Algunos se han apartado del Sendero de Dios, han
rechazado la autoridad de Aquel en quien habían creído y han actuado
insolentemente hacia Dios, el Poderosísimo, el Supremo Protector, el Más
Exaltado, el Más Grande. Otros vacilaron y se detuvieron en su Sendero, y
consideraron la Causa del Creador, en su verdad íntima, como inválida a
menos que fuera acreditada por la aprobación de aquel que fue creado por
acción de mi Voluntad. Así sus obras se reducían a nada, y sin embargo,
no lo percibieron. Entre ellos está aquel que quiso medir a Dios con la
medida de sí mismo, y fue tan desviado por los nombres de Dios, que se
levantó contra mí, me condenó como a una que merecía la muerte, y me
imputó las ofensas de las cuales él mismo era culpable.
Por lo tanto declaro mi pena y mi dolor a Aquel quien me creo y me
confió su Mensaje. A Él doy gracias y elevo alabanzas por lo que ha
ordenado, por mi soledad y la angustia que sufro en manos de estos
hombres que se han desviado tan lejos de Él. He soportado pacientemente
las tribulaciones que me han acosado, y continuaré soportándolas y pondré
toda mi fe y confianza en Dios. A Él suplicaré diciendo: "Guía a tus
siervos, oh mi Señor, hacia la corte de tu favor y munificencia, y no
permitas que sean privados de las maravillas de tu gracia y de tus
múltiples bendiciones. Pues ellos no saben lo que Tú has ordenado para
ellos, en virtud de tu misericordia que abarca toda la creación.
Exteriormente, oh Señor, son débiles e impotentes; interiormente no son
sino huérfanos. Tú eres el Todo Generoso, el Munífico, el Más Exaltado,
el Más Grande. No descargues sobre ellos, oh mi Dios, la furia de tu ira,
mas permíteles durar hasta el tiempo en que las maravillas de tu
misericordia se hayan manifestado, quizá vuelvan a ti y te pidan perdón
por las cosas que han cometido contra ti. Verdaderamente, Tú eres el
Perdonador, el Todo Misericordioso.
CXXVIII. Di: ¿Es digno de un hombre que, mientras pretenda ser un
seguidor de su Señor, el Todo Misericordioso, haga en su corazón las
acciones propias del Malvado? No, es muy indigno de él, y de esto Aquel
quien es la Belleza del Todo Glorioso, es mi testigo. ¡Oh, que pudierais
comprenderlo!
Limpiad de vuestros corazones el amor por las cosas mundanas; de
vuestras lenguas, todo recuerdo salvo su recuerdo; de vuestro ser, todo
lo que os impida ver su Faz, u os tiente a seguir los impulsos de
vuestras inclinaciones malas y corruptas. Que Dios sea vuestro temor, oh
pueblo, y sed de aquellos que hollan el sendero de la rectitud.
Di: ¡Oh pueblo! Si vuestra conducta contradice lo que profesáis,
¿cómo pensáis, entonces, que sois capaces de distinguiros de aquellos
que, aunque profesan su fe en el Señor, su Dios, tan pronto como Él vino
hacia ellos en la nube de santidad, han rehusado reconocerle, y han
repudiado su verdad? Libraos de todo apego a este mundo y sus vanidades.
Tened cuidado de acercaros a ellas, por cuanto os incitan a seguir
vuestros propios placeres y deseos ávidos y os impiden entrar en el recto
y glorioso Sendero.
Sabed que "el mundo" significa vuestra inconsciencia de Aquel quien
es vuestro Hacedor y vuestra absorción en cualquier cosa salvo Él. La
"vida por venir", por otra parte, designa las cosas que os dan un
acercamiento seguro a Dios, el Todo Glorioso, el Incomparable. Cualquier
cosa que os impida amar a Dios en este Día, no es sino el mundo.
Rehuidle, para que seáis contados con los venturosos. Si un hombre
deseare adornarse con los ornamentos de la tierra, vestir sus prendas, o
participar de los beneficios que ésta pueda conferirle, ningún daño podrá
acaecerle, con tal que no permita que nada intervenga entre él y Dios,
pues Dios ha ordenado todas las cosas buenas, creadas en el cielo o en la
tierra, para los siervos suyos que realmente creen en Él. Comed, oh
pueblo, de las cosas buenas que Dios os ha permitido, y no os privéis de
sus maravillosas dádivas. Dad gracias a Él y alabadle, y sed de aquellos
que de verdad son agradecidos.
¡Oh tú que has abandonado tu hogar y has buscado la presencia de
Dios! Proclama a los hombres el Mensaje de tu Señor, para que quizá les
impida seguir los impulsos de sus deseos malos y corruptos, y les traiga
al recuerdo de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande. Di: Temed a Dios, oh
pueblo, y absteneos de derramar la sangre de nadie. No contendáis con
vuestro prójimo y sed de los que hacen el bien. Guardaos de cometer
desórdenes en la tierra, después que haya sido bien ordenada y no sigáis
las huellas de los descarriados.
Quienquiera se levante entre vosotros para enseñar la Causa de su
Señor, que ante todo, se enseñe a sí mismo, para que su palabra atraiga
los corazones de los que le escuchan. A menos que se enseñe a sí mismo,
las palabras de su boca no influirán el corazón del buscador. Tened
cuidado, oh pueblo, de ser de aquellos que dan buenos consejos a otros,
pero olvidan seguirlos ellos mismos. Las palabras de tales personas, y
más allá de las palabras, las realidades de todas las cosas, y más allá
de estas realidades, los ángeles que están cerca de Dios, les acusan de
falsedad.
Si tal hombre lograra alguna vez influir a alguien, este éxito no
debe atribuírsele a él, sino más bien, a la influencia de las palabras de
Dios, como está decretado por Aquel quien es el Todopoderoso, el
Sapientísimo. A la vista de Dios, es considerado como una lámpara que
imparte su luz, y que, no obstante, en todo momento se consume a sí
misma.
Di: Oh pueblo, no cometáis aquello que traiga vergüenza sobre
vosotros, o deshonre la Causa de Dios a los ojos de los hombres y no
seáis de los sediciosos. No os acerquéis a aquello que vuestras mentes
condenan. Evitad toda clase de maldad, porque esto es prohibido a
vosotros en el Libro que nadie puede tocar, excepto aquellos a quienes
Dios ha limpiado de toda mancha de culpa y ha contado entre los
purificados.
Sed justos con vosotros mismos y con los demás, para que las
señales de justicia sean reveladas por vuestras acciones entre nuestros
fieles siervos. Guardaos de usurpar la propiedad de vuestro prójimo.
Probad ser dignos de la confianza y fe que ha depositado en vosotros, y
no retengáis del pobre las dádivas que la gracia de Dios os ha conferido.
Él, verdaderamente, recompensará a los caritativos y les devolverá el
doble de lo que hayan dado. No hay otro Dios sino Él. Toda la creación y
su imperio son suyos. Él confiere sus dones a quien Él quiere y de quien
quiera, los retiene. Él es el Gran Donador, el Más Generoso, el Benévolo.
Di: Enseñad la Causa de Dios, oh pueblo de Bahá, porque Dios ha
prescrito a todos y a cada uno el deber de proclamar su Mensaje y lo
considera como la más meritoria de todas las acciones. Tal acción es
aceptable sólo cuando aquel que enseña la Causa ya es un firme creyente
en Dios, el Supremo Protector, el Misericordioso, el Todopoderoso.
Además, Él ha ordenado, que su Causa sea enseñada por el poder de la
palabra de los hombres y no recurriendo a la violencia. Así ha sido
enviado su mandato desde el Reino de Aquel quien es el Exaltadísimo, el
Omnisapiente. Cuidaos, no sea que contendáis con alguien, más aún,
esforzaos para hacerle consciente de la verdad de manera bondadosa y con
muy convincente exhortación. Si vuestro oyente responde, responderá para
su propio bien, y si no, apartaos de él y volved vuestros rostros hacia
la sagrada Corte de Dios, la sede de resplandeciente santidad.
No disputéis con nadie sobre las cosas de este mundo y sus asuntos,
porque Dios las ha abandonado a aquellos que han puesto sus afectos en
ellas. De todo el mundo, Él ha escogido para sí los corazones de los
hombres, corazones que las huestes de la revelación y de la prolación
pueden someter. Así ha sido ordenado por los Dedos de Bahá, sobre la
Tabla del decreto irrevocable de Dios, por mandato de Aquel quien es el
Supremo Ordenador, el Omnisciente.
CXXIX. ¡Oh caminante en el sendero de Dios! Toma tu porción del
océano de su gracia y no te prives de las cosas que yacen ocultas en sus
profundidades. Sé de aquellos que han participado de sus tesoros. Una
gota de este océano, si fuera derramada sobre todos los que están en los
cielos y en la tierra, sería suficiente para enriquecerles con la
munificencia de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.
Con las manos de la renuncia, saca de sus aguas vivificadoras, y rocía
con ellas todas las cosas creadas, para que sean limpiadas de todas las
limitaciones humanas y puedan aproximarse a la poderosa sede de Dios,
este resplandeciente y sagrado Lugar.
No te apenes si lo realizas solo. Dios te sea suficiente para todo.
Comulga íntimamente con su Espíritu y sé de los agradecidos. Proclama la
Causa de tu Señor a todos los que están en los cielos y en la tierra. Si
algún hombre respondiera a tu llamado, descubre ante él las perlas de la
sabiduría del Señor, tu Dios, que su Espíritu te ha enviado, y sé de
aquellos que de verdad creen. Y si alguien rechazara tu ofrecimiento,
apártate de él y deposita tu fe y confianza en el Señor, tu Dios, el
Señor de todos los mundos.
¡Por la rectitud de Dios! Quienquiera en este Día, abra sus labios
y haga mención del nombre de su Señor, las huestes de la inspiración
divina descenderán sobre él desde el cielo de mi nombre, el Omnisciente,
el Sapientísimo. También descenderá sobre él el Concurso en lo alto, cada
uno llevando en alto, un cáliz de luz pura. Así ha sido preordinado en el
reino de la Revelación de Dios, por el mandato de Aquel quien es el Todo
Glorioso, el Todopoderoso.
Dentro del Santo Velo, y preparado para el servicio de Dios, yace
una compañía de sus escogidos que serán manifestados a los hombres,
ayudarán a su Causa, y no temerán a nadie, aunque toda la raza humana se
levante y lidie contra ellos. Éstos son aquellos que, ante la vista de
los habitantes de la tierra y los moradores del cielo, se erguirán, y
aclamarán en alta voz el nombre del Todopoderoso, y llamarán a los hijos
de los hombres a seguir el sendero de Dios, el Todo Glorioso, el Todo
Alabado. Sigue su camino y no dejes que nadie te desanime. Sé de aquellos
a quienes la conmoción del mundo, por mucho que les agite en el sendero
de su Creador, nunca podrá entristecer, cuyo propósito, la censura de los
censuradores jamás podrá derrotar.
Ve con la Tabla de Dios y sus signos, y únete a los que han creído
en mí y anúnciales nuevas de nuestro más sagrado Paraíso. Amonesta,
entonces a los que han unido socios a Él. Di: Vengo a vosotros, oh
pueblo, desde el Trono de gloria y os traigo un mensaje de Dios el Más
Poderoso, el Exaltadísimo, el Más Grande. En mi mano llevo el testimonio
de Dios, vuestro Señor, y el Señor de vuestros antepasados. Pesadlo en la
Balanza justa que poseéis, la Balanza del testimonio de los profetas y
mensajeros de Dios. Si lo encontráis fundado sobre la verdad, si creéis
que es de Dios, tened cuidado, entonces, no sea que lo caviléis y volváis
vanas vuestras obras, y seáis contados entre los infieles. Es ciertamente
el signo de Dios que ha sido enviado, por el poder de la verdad, con el
cual se ha demostrado a sus criaturas la validez de su Causa, y han sido
levantadas las insignias de pureza entre la tierra y el cielo.
Di: Éste es el Pergamino místico y sellado, el repositorio del
Decreto irrevocable de Dios, que contiene las palabras que ha trazado el
Dedo de Santidad, que yacía envuelto en el velo de impenetrable misterio
y que ahora ha sido enviado como una muestra de gracia de Aquel quien es
el Todopoderoso, el Antiguo de los Días. En él hemos decretado los
destinos de todos los habitantes de la tierra y los moradores del cielo,
y hemos registrado el conocimiento de todas las cosas desde la primera
hasta la última. Nada puede pasar inadvertido para Él, ni frustrarle, ya
haya sido creado en el pasado, o sea creado en el futuro, si sólo
pudierais comprenderlo.
Di: La Revelación enviada por Dios ha sido, con toda seguridad,
repetida, y la Mano extendida de nuestro poder ha amparado a todos los
que están en los cielos y a todos los que están en la tierra. Hemos
manifestado por el poder de la verdad, la verdad misma, una vislumbre
infinitesimal de nuestro Misterio impenetrable, y he aquí, aquellos que
han reconocido el fulgor del esplendor sinaico expiraron, cuando
percibieron un ligero atisbo de esta Luz Carmesí que envuelve el Sinaí de
nuestra Revelación. Así ha venido en las nubes de su testimonio Aquel
quien es la Belleza del Todo Misericordioso, y se ha cumplido el decreto
en virtud de la Voluntad de Dios, el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
Di: ¡Sal de Tu cámara sagrada, oh Doncella del Cielo, moradora del
Exaltado Paraíso! Atavíate de la manera que agrades con la sedosa
Vestidura de Inmortalidad, y ponte, en nombre del Todo Glorioso, el
bordado Manto de Luz. Escucha, entonces, el dulce y maravilloso acento de
la Voz que viene del Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo.
Quita el velo de tu rostro y revela la belleza de la Zagala de ojos
negros, y no permitas que los siervos de Dios sean privados de la luz de
tu luminoso semblante. No te apenes si escuchas los gemidos de los que
habitan la tierra o las lamentaciones de los que moran en el cielo. Deja
que perezcan en el polvo de la extinción. Que sean reducidos a la nada,
por cuanto el fuego del odio ha sido encendida en sus pechos. Entona,
entonces, ante la faz de los pueblos de la tierra y del cielo, y con voz
muy melodiosa, el himno de alabanza, en conmemoración de Aquel quien es
el Rey de los nombres y atributos de Dios. Así hemos decretado tu
destino. Y Nosotros bien podemos lograr nuestro propósito.
Ten cuidado, Tú que eres la Esencia de la Pureza, que no te
despojes de tu manto de gloria reluciente. Más bien, enriquécete cada vez
más, en el reino de la creación, con las vestiduras incorruptibles de tu
Dios, para que la hermosa imagen del Todopoderoso sea reflejada por ti en
todas las cosas creadas, y la gracia de tu Señor sea infundida en la
plenitud de su poder a toda la creación.
Si percibes de alguien el aroma del amor de tu Señor, ofréndate por
él, porque te hemos creado para este fin, y hemos hecho convenio contigo,
desde tiempo inmemorial y en la presencia de la congregación de nuestros
favorecidos, con este mismo propósito. No te impacientes, si los ciegos
de corazón lanzan los dardos de sus vanas fantasías sobre ti. Abandónales
a si mismos, pues siguen las instigaciones de los malvados.
Proclama a la vista de los moradores del cielo y de la tierra: Yo
soy la Doncella del Cielo, la Criatura engendrada por el Espíritu de
Bahá. Mi morada es la Mansión de su Nombre, el Todo Glorioso. Ante el
concurso en lo alto fui adornada con el ornamento de sus nombres. Estaba
envuelta en el velo de una seguridad inviolable y yacía oculta a los ojos
de los hombres. Me parece haber escuchado una Voz de divina e
incomparable dulzura, que procedía de la diestra del Dios de
Misericordia, y he aquí, todo el Paraíso se conmovió y tembló ante mí en
su anhelo por escuchar sus palabras y contemplar la belleza de Aquel
quien las pronunciaba. Así hemos revelado en esta luminosa Tabla, y en la
más dulce de las lenguas, los versos que la Lengua de la Eternidad fue
movida a pronunciar en el Qayyúmu'l-Asmá'.
Di: Él ordena lo que desea, en virtud de su soberanía, y hace lo
que es su Voluntad por su propio mandato. No debe ser interrogado sobre
lo que Él desee ordenar. Él, en verdad, es el Irrestringido, el
Todopoderoso, el Sapientísimo.
Aquellos que no han creído en Dios, y se han rebelado contra su
soberanía, son las impotentes víctimas de sus deseos e inclinaciones
corruptas. Éstos regresarán a su habitación en el fuego del infierno:
¡miserable es la morada de los negadores!
CXXX. Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad.
Sé digno de la confianza de tu prójimo, y mírale con rostro
resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico, un
amonestador; sé uno que responde al llamado del menesteroso, y guarda la
santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra.
No seas injusto con nadie, y a todos muestra mansedumbre. Sé como una
lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los
entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un
sostenedor y defensor de la víctima de la opresión. Que la integridad y
rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un
bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé ojos para el
ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran. Sé un ornamento del
semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un
pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la
humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el
horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un
arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la
munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente
en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad.
CXXXI. La Pluma del Antiguo Rey nunca ha cesado de recordar a los
amados de Dios. En un tiempo ríos de misericordia han fluido de su Pluma,
en otro, mediante su movimiento, el claro Libro de Dios ha sido revelado.
Él es Aquel, a quien nadie es comparable, en cuyo lenguaje ninguno podía
nunca competir. Él es quien, desde la eternidad, ha estado establecido en
la sede del ascendiente y poder, de cuyos labios han procedido consejos
que pueden satisfacer las necesidades de toda la humanidad, y
advertencias que pueden beneficiarle.
El Dios único y verdadero me atestigua, y sus criaturas
testificarán que ni por un momento me he permitido estar oculto a los
ojos de los hombres, ni he consentido escudarme contra su agravio. Ante
la faz de todos los hombres me he levantado y les he ordenado cumplir mi
agrado. Mi objetivo no es sino el mejoramiento del mundo y la
tranquilidad dé sus pueblos. El bienestar de la humanidad, su paz y
seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente
establecida. Esta unidad no podrá jamás lograrse mientras se permita que
los consejos que ha revelado la Pluma del Altísimo pasen desatendidos.
Mediante el poder de las palabras que Él ha pronunciado, toda la
raza humana puede ser iluminada con la luz de la unidad, y el recuerdo de
su Nombre es capaz de inflamar los corazones de todos los hombres y
consumir los velos que se interponen entre ellos y su gloria. Una acción
recta está dotada de tal potencia que puede enaltecer a tal punto al
polvo como para hacerlo ir más allá del cielo de los cielos. Puede rasgar
toda atadura y tiene el poder de restaurar la fuerza que se ha gastado y
desvanecido....
Sed puros, oh pueblo de Dios, sed puros; sed rectos, sed rectos....
Di: ¡Oh pueblo de Dios! Lo que puede asegurar la victoria de Aquel quien
es la Verdad Eterna, sus huestes y ayudantes en la tierra, han sido
anotadas en los Libros y Escrituras sagradas, y son tan claras y
manifiestas como el sol. Estas huestes son los actos rectos, la conducta
y carácter que son aceptables a su vista. Quienquiera se levante a ayudar
a nuestra Causa en este Día, y llame en su ayuda las huestes de un
carácter loable y una conducta recta, la influencia que fluye de tal
acción, ciertamente será difundida por todo el mundo.
CXXXII. El propósito del Dios único y verdadero, exaltada sea su
gloria, al revelarse a los hombres, es poner en descubierto las gemas que
yacen ocultas en la mina de su ser íntimo y verdadero. Es parte de la
esencia de la Fe de Dios y su Religión en este Día, que no deberá
permitirse nunca que las diversas comuniones de la tierra, y los
múltiples sistemas de creencias religiosas, fomenten la animosidad entre
los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y
firmemente establecidos, han procedido de una sola Fuente, y son los
rayos de una sola Luz. Que difieren unos de otros debe atribuirse a los
requisitos variables de las edades en que fueron promulgadas.
¡Oh pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestros esfuerzos, que quizás el
tumulto de lucha y disensión religiosas, que agita a los pueblos de la
tierra, sea aquietado, para que toda huella de ellas sea completamente
borrada. Por el amor a Dios y a aquellos que le sirven, levantaos para
ayudar a esta, la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y
odio religiosos son un fuego que devora el mundo, cuya violencia nadie
puede extinguir. Sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la
humanidad de esta aflicción desoladora....
La prolación de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras:
Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Proceded
uno con otro con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo.
¡Aquel, quien es el Sol de la Verdad, es mi testigo! Tan potente es la
luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra. El Dios único y
verdadero, quien conoce todas las cosas, atestigua Él mismo la verdad de
estas palabras.
Esforzaos para que alcancéis esta trascendente y muy sublime
posición, posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda
la humanidad. Esta meta supera todas las demás metas, y esta aspiración
es el monarca de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras no se
disipen las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la
justicia, será difícil que la gloria de esta posición sea revelada a los
ojos de los hombres....
Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, con espíritu de
amistad y compañerismo. Si sois conscientes de cierta verdad, si poseéis
una joya, de la que otros están privados compartidla con ellos en un
lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su
propósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara,
abandonadle a sí mismo, e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de
tratarle sin bondad. Una lengua amable es el imán del corazón de los
hombres. Es el pan del espíritu, reviste de significado las palabras, es
fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento....
CXXXIII. La ordenanzas de Dios han sido enviadas desde el cielo de
su muy augusta Revelación. Todos deben observarlas diligentemente. La
suprema distinción del hombre, su verdadero adelanto, su victoria final,
ha dependido siempre y continuará dependiendo de ellas. Quienquiera
guarde los mandamientos de Dios alcanzará felicidad eterna.
Una doble obligación descansa sobre aquel que ha reconocido la
Aurora de la Unidad de Dios y aceptado la verdad de Aquel quien es la
Manifestación de su unicidad. La primera es constancia en su amor, tal
que ni el clamor del enemigo ni las pretensiones del impostor ocioso
puedan impedirle aferrarse a Aquel quien es la Verdad Eterna, constancia
que prescinda totalmente de ellos. La segunda es estricta observancia de
las leyes que Él ha prescrito, leyes que Él siempre ha ordenado a los
hombres y continuará ordenando, mediante las cuales la verdad puede ser
distinguida y separada de la falsedad.
CXXXIV. El primer deber y el más sobresaliente, después del
reconocimiento de Aquel quien es la Verdad Eterna, es la constancia en su
Causa. Aférrate a ella, y sé de aquellos cuyas mentes están fijas y
fundadas firmemente en Dios. Ninguna acción, por muy meritoria que sea,
no ha sido ni será jamás comparable a ésta. Es el rey de todas las
acciones, y esto lo atestiguará tu Señor, el Altísimo, el Más
Poderoso....
Las virtudes y atributos que pertenecen a Dios son todos evidentes
y manifiestos, y han sido mencionados y descritos en todos los Libros
Celestiales. Entre éstos se encuentran la confiabilidad, la veracidad, la
pureza de corazón en comunión con Dios, la indulgencia, la resignación a
todo lo que el Todopoderoso ha decretado, el contento con las cosas que
su Voluntad ha proveído, la paciencia, aun más, el agradecimiento en
medio de las tribulaciones, y completa confianza en Él bajo todas
circunstancias. De acuerdo con la estimación de Dios, éstas figuran como
las más elevadas y loables entre todas las acciones. Todas las demás
acciones son secundarias y subordinadas a ellas, y continuarán siempre
siéndolo....
El espíritu que anima al corazón humano es el conocimiento de Dios,
y su mejor adorno es el reconocimiento de la verdad que: "Él hace todo lo
que es su Voluntad y ordena lo que Él desea". Su atavío es el temor a
Dios, y su perfección es la constancia en su Fe. Así instruye Dios a
todos los que le buscan. Él, en verdad, ama a aquel que se vuelve hacia
Él. No hay otro Dios sino Él, el Perdonador, el Más Generoso. Toda loanza
sea a Dios, el Señor de todos los mundos.
CXXXV. ¡Oh Letra del Viviente! El oído de Dios ha escuchado tu
llamado, y sus ojos han visto la súplica que has escrito. Él te llama
desde su sede de gloria y te revela los versos que han sido enviados por
aquel que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo.
Bendito eres por haber abolido enteramente el ídolo del egoísmo y
de la vana imaginación, por haber rasgado el velo de la ociosa fantasía,
mediante la fuerza del poder de tu Señor, el Supremo Protector, el
Todopoderoso, el único Amado. Ciertamente serás contado entre aquellas
Letras que han superado a toda otra Letra. Por esto has sido elegido por
Dios, por la lengua de tu Señor, el Báb, el resplandor de cuyo semblante
ha envuelto a toda la creación y continuará envolviéndola. Da gracias al
Todopoderoso y magnifica su nombre por cuanto Él te ha ayudado a
reconocer una Causa que ha hecho temblar los corazones de los habitantes
de los cielos y de la tierra, que ha hecho clamar a los moradores de los
Reinos de la creación y de la Revelación, por la cual los secretos
ocultos en los corazones de los hombres han sido descubiertos y probados.
Tu Señor, el Altísimo (el Báb), desde su Reino de gloria, te dirige
esta palabras: Grande es la bendición que te espera, oh Letra del
Viviente, por que tú de verdad has creído en mí, has rehusado
avergonzarme ante el Concurso en lo Alto, has cumplido tu promesa, te has
despojado del velo de las vanas imaginaciones, y has fijado tu mirada en
el Señor, tu Dios, el Señor de lo visible e invisible, el Señor del
Templo Frecuentado. Estoy muy contento contigo, por cuanto he encontrado
tu rostro resplandeciente en el Día en que los rostros se han hecho
lúgubres y se han vuelto negros.
Di: ¡Oh pueblo del Bayán! ¿No os hemos amonestado, en todas
nuestras Tablas y en todas nuestras Escrituras ocultas, para que no
sigáis vuestras pasiones malas e inclinaciones corruptas, sino para que
dirijáis vuestras miradas hacia la Escena de gloria trascendente en el
Día en que será establecida la Más Poderosa Balanza, Día en que las
dulces melodías del Espíritu de Dios manarán de la diestra del trono de
vuestro Señor, el omnipotente Protector, el Todopoderoso, el Santo de los
Santos? ¿No os hemos prohibido aferraros a las cosas que os apartaran de
la Manifestación de nuestra Belleza en su siguiente Revelación, sean
ellas las personificaciones de los nombres de Dios y toda su gloria, o
los reveladores de sus atributos y su dominio? ¡Ve cómo, en cuanto me he
revelado, habéis rechazado mi verdad y os habéis alejado de mí, y habéis
sido de los que han considerado los signos de Dios como un juego y
pasatiempo!
¡Por mi Belleza! En este Día nada en absoluto será aceptado de
vosotros aunque. continuéis adorando a Dios y postrándoos ante Él por
toda la eternidad de su dominio. Pues todas las cosas dependen de su
Voluntad, y el valor de todos los hechos está condicionado a su
aceptación y agrado. Todo el universo no es sino un puñado de arcilla en
su mano. A no ser que uno reconozca a Dios y le ame, su llamado no será
escuchado por Dios en este Día. Ésta es parte de la esencia de su Fe, si
sólo supierais.
¿Estaréis contentos con aquello que sólo es como la niebla en la
llanura y dispuestos a privaros del Océano, cuyas aguas, en virtud de la
Voluntad de Dios, refrescan las almas de los hombres? ¡Ay de vosotros,
por haber respondido a la generosidad de Dios con algo tan vano y
despreciable! Sois, en verdad, de aquellos que me han rechazado en mi
Revelación anterior. ¡Oh qué vuestros corazones comprendieran!
Levantaos y, a la vista de Dios, expiad vuestras faltas de deber
hacia Él. Éste es mi mandamiento a vosotros, si prestarais oídos a mi
mandamiento. ¡Por mi mismo! Ni el pueblo del Corán, ni los seguidores de
la Tora, ni del Evangelio, ni los de ningún otro Libro han cometido lo
que vuestras manos han hecho. Yo mismo he dedicado toda mi vida a la
vindicación de la verdad de esta Fe. Yo mismo, en todas mis Tablas he
anunciado el advenimiento de su Revelación. Sin embargo, tan pronto como
Él se manifestó en su Revelación subsiguiente, vestido con la gloria de
Bahá y ataviado con el manto de su grandeza, vosotros os rebelasteis
contra Aquel quien es el Supremo Protector, el que Subsiste por sí mismo.
¡Cuidaos, oh pueblo! Avergonzaos de aquello que me ha acaecido por
vuestras manos en el Sendero de Dios. Cuidaos de que no seáis contados
entre los que han rechazado lo que les ha sido enviado desde el Cielo de
la trascendente gloria de Dios.
Tales son, oh Letra del Viviente, las palabras que tu Señor ha
pronunciado y te ha dirigido desde los reinos en lo alto. Proclama las
palabras de vuestro Señor a sus siervos, que tal vez sacudan su sueño y
pidan perdón a Dios, quien les ha formado y les ha modelado, y les ha
enviado esta muy refulgente, esta muy santa y manifiesta Revelación de Su
Belleza.
CXXXVI. Di: Oh pueblo, librad vuestras almas de las cadenas del yo
y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de mí. El recuerdo de
mí limpia todas las cosas de mancha, si pudierais comprenderlo. Di: Si
todas las cosas creadas fuesen despojadas enteramente del velo de vanidad
y deseo mundanos, la Mano de Dios las vestiría en este Día, a todas y
cada una, con la vestidura "Él hace lo que es su Voluntad en el reino de
la creación", para que así sea manifestado en todas las cosas el signo de
su soberanía. Exaltado, entonces, sea Él, el Soberano Señor de todo, el
Todopoderoso, el Supremo Protector, el Todo Glorioso, el Omnipotente.
Entona, oh mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, como
son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura
de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos
los hombres. Quienquiera recite retirado en su cámara los versos
revelados por Dios, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán
por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca, y
harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio
permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de gracia
concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia
sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de
Dios en virtud de la Voluntad de Aquel quien es la Fuente de poder y
sabiduría.
¡Oh Khalíl! Dios es mi testigo. Aunque mi Pluma se mueva sobre mi
Tabla, sin embargo, en el fondo de su corazón llora y está dolorosamente
afligida. La lámpara que arde ante el Trono, asimismo, llora y gime por
causa de lo que la Antigua Belleza ha sufrido en manos de aquellos que no
son sino una creación de su Voluntad. Dios mismo sabe y atestigua la
verdad de mis palabras. Ningún hombre que haya purgado su oído del
ruidoso clamor de los infieles y lo haya puesto hacia todas las cosas
creadas, puede dejar de oír la voz de su lamento y llanto por el dolor
que nos ha sucedido en manos de aquellos de nuestros siervos que no han
creído y se han rebelado contra Nosotros. Así te hemos revelado un
vislumbre de las penas que nos han sobrevenido para que seas consciente
de nuestros sufrimientos y soportes pacientemente tus aflicciones.
Levántate para ayudar a tu Señor en todo tiempo y en todas
circunstancias, y sé tú uno de sus ayudantes. Amonesta, entonces, al
pueblo para que presten atención a las palabras que el Espíritu de Dios
ha pronunciado en esta refulgente y esplendorosa Tabla. Di: No sembréis,
oh pueblo, las semillas de disensión entre los hombres, y no contendáis
con vuestro prójimo. Sed pacientes bajo todas condiciones, y depositad
toda vuestra fe y confianza en Dios. Ayuda a vuestro Señor con la espada
de la sabiduría y la prolación. Esto, ciertamente, es propio de la
posición del hombre. Apartarse de ello sería indigno para Dios, el
Soberano Señor de todo, el Glorificado. El pueblo, sin embargo, ha sido
desviado, y es, ciertamente, de los desatentos.
Abrid, oh pueblo, las puertas de los corazones de los hombres con
las llaves del recuerdo de Aquel quien es el Recuerdo de Dios y la Fuente
de sabiduría entre vosotros. Él ha elegido de todo el mundo los corazones
de sus siervos, y los ha hecho sede de la revelación de su gloria. Por
tanto, santificadlos de toda mancha, para que aquello para lo cual fueron
creados sea grabado en ellos. Esto, de hecho, es una muestra del generoso
favor de Dios.
Embelleced vuestras lenguas, oh pueblo, con la veracidad, y adornad
vuestras almas con el ornamento de la honestidad. Cuidad, oh pueblo, no
sea que obréis traicioneramente con alguno. Sed los procuradores de Dios
entre sus criaturas y los emblemas de su generosidad en medio de su
pueblo. Aquellos que siguen sus placeres y corruptas inclinaciones han
errado y disipado sus esfuerzos. Ellos, de veras, son de los perdidos.
Esforzaos, oh pueblo, para que vuestros ojos sean dirigidos hacia la
misericordia de Dios, que vuestros corazones estén en consonancia con su
maravilloso recuerdo, que vuestras almas dependan confiadamente de su
gracia y munificencia, que vuestros pies hollen el sendero de su
complacencia. Éstos son los consejos que os lego. ¡Ojalá siguierais mis
consejos!
CXXXVII. Algunos han considerado que es lícito violar la integridad
de los bienes de su prójimo y no han dado importancia a la orden de Dios
prescrita en su Libro. ¡Que el mal caiga sobre ellos y el castigo de
Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, les aflija! ¡Por Aquel quien
brilla sobre la Aurora de santidad! Si toda la tierra fuera convertida en
plata y oro, ningún hombre del que pueda decirse que verdaderamente ha
ascendido al cielo de fe y certeza se dignaría a mirarlo, menos aun a
tomar y guardarlo. Anteriormente nos hemos referido a este tema en
pasajes revelados en lengua árabe, en palabras de exquisita belleza.
¡Dios es nuestro testigo! Quienquiera haya gustado la dulzura de esas
palabras nunca consentirá transgredir los límites que Dios ha fijado, ni
volverá su mirada hacia nadie excepto su Bienamado. Tal hombre reconocerá
fácilmente con su vista interior cuán vanas y fugaces son las cosas de
este mundo, y pondrá sus afectos en cosas sublimes.
Di: ¡Avergonzaos, oh vosotros que os llamáis los amantes de la
Antigua Belleza! Que os sirvan de amonestación las tribulaciones que Él
ha sufrido, el peso de la angustia que ha soportado por amor de Dios. Que
vuestros ojos se abran. ¿Con qué propósito se ha afanado Él, si las
múltiples pruebas que ha sobrellevado han de tener finalmente como
resultado tan despreciables profesiones, y tan miserable conducta? Todo
ladrón, todo obrador de iniquidades, en los días anteriores a mi
Revelación, ha pronunciado estas mismas palabras y ha efectuado estos
mismos hechos.
Ciertamente digo: Prestad atención a mi dulce voz y santificaos de
la suciedad de vuestras malas pasiones y deseos corruptos. Aquellos que
moran dentro del tabernáculo de Dios, y están establecidos en las sedes
de gloria sempiterna, rehusarán, aunque estén muriendo de hambre,
extender y tomar ilícitamente la propiedad de su prójimo, por muy bajo y
despreciable que éste sea.
El propósito del Dios único y verdadero al manifestarse a sí mismo
es emplazar a toda la humanidad a la veracidad y sinceridad, a la piedad
y confiabilidad, a la resignación y sumisión a la Voluntad de Dios, a la
paciencia y amabilidad, a la rectitud y sabiduría. Su objetivo es cubrir
a cada hombre con el manto de un carácter santificado y adornarlo con el
ornamento de acciones buenas y santas.
Di: Tened misericordia de vosotros mismos y de vuestros semejantes,
y no permitáis que la Causa de Dios -Causa que es inmensamente exaltada
sobre la esencia íntima de la santidad- sea manchada por la inmundicia
de vuestras ociosas fantasías, de vuestras imaginaciones indecorosas y
corruptas.
CXXXVIII. Tú ves, oh Dios de Misericordia, Tú cuyo poder penetra
todas las cosas creadas, a estos siervos tuyos, tus esclavos, quienes de
acuerdo con el beneplácito de tu Voluntad, observan de día el ayuno
prescrito por ti, quienes se levantan, con el alba del día, para hacer
mención de tu Nombre y celebrar tu alabanza, en el deseo de obtener su
parte de las cosas buenas que están atesoradas en los erarios de tu
gracia y munificencia. Te imploro, oh Tú que tienes en tus manos las
riendas de toda la creación, en cuyo puño está todo el reino de tus
nombres y de tus atributos, que no prives en tu Día a tus siervos de las
lluvias que se vierten de las nubes de tu misericordia, ni les impidas
tomar su porción del océano de tu complacencia.
Todos los átomos de la tierra son testigos, oh mi Señor, de la
grandeza de tu poder y soberanía; y todos los signos del universo
atestiguan la gloria de tu majestad y fuerza. Ten misericordia, entonces,
oh Tú que eres el soberano Señor de todo, que eres el Rey de los días
sempiternos y Monarca de todas las naciones, sobre éstos, tus siervos,
que se han aferrado a la cuerda de tus mandamientos, que han doblado su
cerviz a las revelaciones de tus leyes que han sido enviadas desde el
cielo de tu Voluntad.
Ve, oh mi Señor, cómo sus ojos se han levantado hacia el orto de tu
amorosa bondad, cómo sus corazones están puestos sobre los océanos de tus
favores, cómo se acallan sus voces ante los acentos de tu muy dulce Voz,
que llama, desde la Posición más sublime, en tu nombre, el Todo Glorioso.
Ayuda Tú a tus amados, oh mi Señor, a aquellos que han abandonado todo
para poder obtener lo que Tú posees, quienes han sido envueltos por
pruebas y tribulaciones por haber renunciado al mundo y depositado su
afecto en tu dominio de gloria. Escúdalos, te imploro, oh mi Señor, de
los asaltos de las malas pasiones y deseos, ayúdales a obtener lo que ha
de aprovecharles en este presente mundo y el venidero.
Te pido, oh mi Señor, por tu oculto, tu atesorado Nombre, que llama
en alta voz en el reino de la creación y emplaza a todos los pueblos al
Árbol más allá del cual no hay paso, la sede de trascendente gloria, que
derrames sobre nosotros, y sobre tus siervos la inundante lluvia de tu
misericordia, para que nos limpie del recuerdo de todo salvo de ti, nos
acerque a las orillas del océano de tu gracia. Ordena, oh Señor, por tu
muy exaltada Pluma, lo que ha de inmortalizar nuestras almas en el
Dominio de gloria, perpetuar nuestros nombres en tu Reino, y guardar
nuestras vidas en los erarios de tu protección y nuestros cuerpos en el
baluarte de tu inviolable fortaleza. Potente eres Tú sobre todas las
cosas, ya sean del pasado o del futuro. No hay otro Dios sino Tú, el
Protector omnipotente, el que subsiste por sí mismo.
Tú ves, oh Señor, nuestras manos suplicantes levantadas hacia el
cielo de tu favor y generosidad. Concede que sean colmadas con los
tesoros de tu munificencia y generoso favor. Perdónanos a nosotros, y a
nuestros padres, y a nuestras madres, y cumple todo lo que hemos deseado
desde el océano de tu gracia y divina generosidad. Acepta, oh Amado de
nuestros corazones, todas nuestras obras en tu sendero. Tú eres,
verdaderamente, el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Incomparable, el
Único, el Perdonador, el Conferidor de Gracia.
CXXXIX. Presta atención, oh Nabíl-i-A'zam, a la Voz del Antiguo de
los Días, que te llama desde el Reino de su Nombre todo glorioso. Es Él
quien proclama desde los dominios en lo alto y dentro de la esencia
íntima de todas las cosas creadas: "Yo, verdaderamente, soy Dios, no hay
otro Dios sino Yo. Yo soy Aquel quien, desde siempre, ha sido la Fuente
de toda soberanía y poder, Aquel quien continuará, por la eternidad,
ejerciendo su dignidad soberana y dando su protección a todas las cosas
creadas. Mi prueba es la grandeza de mi poder y mi soberanía que abarca a
toda la creación"....
Bendito eres tú, oh mi nombre, por cuanto has entrado en mi Arca, y
te deslizas, por la fuerza de mi soberano y muy exaltado poder, sobre el
océano de grandeza, y te cuentas entre mis favorecidos cuyos nombres ha
inscrito el Dedo de Dios. Has bebido de la copa que es en verdad la vida
de las manos de este Joven, en torno de quien giran las Manifestaciones
del Todo Glorioso, y el brillo de cuya presencia aquellos que son las
Auroras de Misericordia ensalzan de día y de noche.
Su gloria sea contigo, por cuanto has ido de Dios hacia Dios y has
entrado en las márgenes de la Corte de esplendor inmarcesible, Lugar que
el hombre mortal no podrá nunca describir. Allí la brisa de santidad,
cargada del amor de tu Señor, ha conmovido tu espíritu dentro de ti, y
las aguas del entendimiento te han lavado de las manchas de alejamiento e
impiedad. Has sido admitido en el Paraíso del Recuerdo de Dios, por tu
reconocimiento de Aquel quien es la Personificación de ese Recuerdo entre
los hombres.
Por tanto, sé agradecido a Dios, por que te ha fortalecido para
ayudar a su Causa, porque ha hecho que las flores del conocimiento y la
comprensión broten en el jardín de tu corazón. Así te ha envuelto su
gracia, como ha envuelto a toda la creación. Cuidado, no permitas que
algo te apene. Líbrate de todo apego a las vanas alusiones de los hombres
y arroja tras de ti las vanas y sutiles disputas de aquellos que están
separados de Dios por velos. Proclama, entonces, lo que el Más Grande
Espíritu te hará pronunciar en el servicio de la Causa de tu Señor, para
que conmuevas las almas de todos los hombres y atraigas sus corazones
hacia esta muy bendita y toda gloriosa Corte....
Sabe que hemos anulado la regla de la espada como ayuda a nuestra
Causa, y la hemos sustituido por el poder nacido de la prolación de los
hombres. Así lo hemos decretado irrevocablemente, en virtud de nuestra
gracia. Di: ¡Oh pueblo! No sembréis las semillas de discordia entre los
hombres, y absteneos de contender con vuestro prójimo, pues vuestro Señor
ha encomendado el mundo y las ciudades de éste al cuidado de los reyes de
la tierra, y los ha hecho emblemas de su propio poder, en virtud de la
soberanía que Él ha elegido para conferirles. Él ha rehusado reservar
para sí parte alguna del dominio de este mundo. Esto lo atestigua Aquel
quien es, Él mismo, la Verdad Eterna. Lo que Él ha reservado para sí, son
las ciudades de los corazones de los hombres, para que Él pueda
limpiarlos de toda inmundicia terrenal y habilitarlos para aproximarse al
Lugar santificado que las manos de los infieles no podrán nunca profanar.
Abrid, oh pueblo, la ciudad del corazón humano con la llave de vuestra
palabra. Así Nosotros, de acuerdo con una medida preordinada, os hemos
prescrito vuestro deber.
¡Por la rectitud de Dios! El mundo y sus vanidades, y su gloria, y
todas las delicias que pueda ofrecer, son todos, a la vista de Dios, tan
viles como polvo y cenizas, no, y aún mas despreciables que éstos. ¡Si
los corazones de los hombres pudieran comprenderlo! Limpíaos
completamente, oh pueblo de Bahá, de la contaminación del mundo, y de
todo lo que le pertenece. Dios mismo es mi testigo. Las cosas de la
tierra no os convienen. Desechadlas para quienes las deseen, y fijad
vuestros ojos en esta muy santa y refulgente Visión.
Lo que os conviene es el amor a Dios, y el amor a Aquel quien es la
Manifestación de su Esencia, y la observancia de todo lo que Él elija
para prescribiros, si sólo lo supierais.
Di: Que la veracidad y la cortesía sean vuestro adorno. No
permitáis ser privados del manto de la paciencia y justicia, para que los
dulces aromas de santidad sean exhalados desde vuestros corazones sobre
todas las cosas creadas. Di: Cuidado, oh pueblo de Bahá, no sea que
andéis por los caminos de aquellos cuyas palabras difieren de sus hechos.
Esforzaos que seáis habilitados para manifestar a los pueblos de la
tierra los signos de Dios y reflejar sus mandamientos. Que vuestros
hechos sean una guía para toda la humanidad, pues lo que profesan la
mayoría de los hombres, sean nobles o humildes, difieren de su conducta.
Es por vuestros actos que podéis distinguiros de los demás. Por ellos
puede ser derramado sobre toda la tierra el brillo de vuestra luz. Feliz
es el hombre que atiende mi consejo y guarda los preceptos prescritos por
Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente.
CXL. ¡Oh Muhammad-'Alí! Grande es la ventura que te espera, por
cuanto has adornado tu corazón con el ornamento del amor a tu Señor, el
Todo Glorioso, el Todo Alabado, Aquel que haya alcanzado esta posición en
este día, todo el bien será suyo.
No prestes atención a la humillación a que han sido sometidos en
este Día los amados de Dios. Esta humillación es el orgullo y la gloria
de todo honor temporal y elevación mundana. ¿Qué honor puede imaginarse
mayor que el honor conferido con la Lengua del Antiguo de los Días cuando
recuerda a sus amados en su Prisión, la Más Grande? El día se aproxima,
en que las nubes interpuestas se habrán disipado completamente, en que la
luz de las palabras: "Todo honor pertenece a Dios y a aquellos que le
aman", habrá aparecido, tan manifiesta como el sol, sobre el horizonte de
la Voluntad del Todopoderoso.
Todos los hombres, sean nobles o humildes, han buscado tan gran
honor y aún lo buscan. Todos, sin embargo, tan pronto como el Sol de la
Verdad derramara su resplandor sobre el mundo, han sido privados de sus
beneficios, y han sido apartados como por un velo de su gloria, excepto
aquellos que se han aferrado a la cuerda de la infalible providencia del
Dios único y verdadero, y que, con completo desprendimiento de todo salvo
Él, han vuelto sus rostros hacia su santa corte.
Da gracias a Aquel, quien es el Deseo de todos los mundos por
haberte investido con tan alto honor. Dentro de poco el mundo y todo lo
que hay en él será como una cosa olvidada, y todo el honor será para los
amados de tu Señor, el Todo Glorioso, el Más Generoso.
CXLI. ¡Un Libro enviado en verdad a los hombres de discernimiento!
Ordena al pueblo observar la justicia y obrar la rectitud, y les prohíbe
seguir sus inclinaciones corruptas y deseos carnales, acaso los hijos de
los hombres sean despertados de su negligencia.
Di: Seguid, oh pueblo, lo que ha sido prescrito a vosotros en
nuestras Tablas, y no os dejéis llevar por las imaginaciones que han
maquinado los sembradores de maldad, aquellos que cometen malicia y la
imputan a Dios, el Más Santo, el Todo Glorioso, el Exaltadísimo. Di:
Hemos aceptado ser probados con males y aflicciones para que os
santifiquéis de toda inmundicia terrenal. ¿Por qué rehusáis entonces
ponderar en vuestros corazones nuestro propósito? ¡Por la rectitud de
Dios! Quienquiera que reflexione sobre las tribulaciones que Nosotros
hemos sufrido, su alma se desvanecerá de pena. Tu Señor, Él mismo,
atestigua la verdad de mis palabras. Hemos soportado el peso de todas las
calamidades para santificaros de toda corrupción terrenal, y, sin
embargo, estáis indiferentes.
Di: Incumbe a cada uno que se sostiene firmemente del borde de
nuestro Manto, no ser manchado por nada que sea contrario al Concurso en
lo alto. Así ha sido decretado por tu Señor, el Todo Glorioso, en su
perspicua Tabla. Di: ¿Dejáis a un lado mi amor y cometéis lo que
entristece mi corazón? ¿Qué os impide comprender lo que ha sido revelado
a vosotros por Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente?
Nosotros de verdad vemos vuestras acciones. Si percibimos de ellas
el dulce aroma de la pureza y santidad, Nosotros, ciertamente, os
bendeciremos. Entonces, las lenguas de los moradores del Paraíso
pronunciaran vuestra alabanza y magnificarán vuestros nombres entre
aquellos que se han acercado a Dios.
Aférrate al borde del Manto de Dios y sosténte firmemente de su
Cuerda, que nadie puede dividir. Cuida que el clamor de aquellos que han
repudiado su Más Grande Anuncio no te impida lograr tu propósito.
Proclama lo que te ha sido prescrito en esta Tabla, aunque todos los
pueblos se alcen y se opongan a ti. Tu Señor es, en verdad, el que
Compele Todo, el Protector Infalible.
Mi gloria sea contigo y con aquellos de mis amados que se han
asociado contigo. Éstos son de verdad aquellos con quienes estará el
bien.
CXLII. ¡Juro por la belleza del Bienamado! Ésta es la Misericordia
que ha envuelto a toda la creación, el Día en que la gracia de Dios ha
penetrado e impregnado todas las cosas. Las aguas vivientes de mi
misericordia, oh 'Alí, vierten copiosamente, y mi corazón se funde con el
calor de mi ternura y amor. En ningún momento he podido resignarme a las
aflicciones que han sucedido a mis amados ni a ninguna pena que pudiera
ofuscar la alegría de sus corazones.
Cada vez que mi nombre "el Todo Misericordioso" escuchaba que uno
de mis amados había proferido una palabra que iba contra mi deseo, se
retiraba herido de dolor y desconsolado a su morada; y cuando mi nombre
"el Encubridor" descubría que alguno de mis seguidores había infligido
una afrenta o humillación a su prójimo, asimismo volvía apesadumbrado y
lleno de tristeza a sus retiros de gloria, y allí lloraba y se lamentaba
penosamente. Y cuando mi nombre "el que Siempre Perdona" percibía que
alguno de mis amigos había cometido una transgresión gritaba en su gran
tormento, y vencido por la angustia, caía sobre el polvo y era llevado
por una compañía de los ángeles invisibles a su habitación en los
dominios en lo alto.
¡Por mí mismo, el Verdadero, oh 'Alí! El fuego que ha inflamado el
corazón de Bahá es más abrasador que el fuego que arde en tu corazón, y
su lamentación, más aguda que tu lamentación. Cada vez que el pecado
cometido por alguno entre ellos era pronunciado en la Corte de su
Presencia, la Antigua Belleza se llenaba tanto de vergüenza como para
desear que pudiese ocultar la gloria de su semblante de los ojos de todos
los hombres, porque Él en todo momento ha fijado su mirada en su
fidelidad y ha observado sus requisitos esenciales.
Las palabras que tú escribiste, tan pronto como fueron leídas en mi
Presencia, han hecho que el océano de mi fidelidad se mueva dentro de mí,
y que la brisa de mi perdón acaricie tu alma, y que el árbol de mi
amorosa bondad te dé sombra, y que las nubes de mi generosidad viertan
sus dádivas sobre ti. Juro por el Sol que gira sobre el horizonte de la
eternidad. Lloro por ti en tu tristeza, y me lamento contigo en tu
tribulación.... Soy testigo de los servicios que me has hecho, y
atestiguo las diversas aflicciones que has soportado por mi amor. Todos
los átomos de la tierra declaran mi amor por ti.
El llamado que tú elevaste, oh 'Alí, es altamente aceptable a mi
vista. Proclama con tu pluma y lengua mi Causa. Llama y emplaza al pueblo
hacia Aquel quien es el Soberano Señor de todos los mundos, con tal celo
y fervor, que todos los hombres sean encendidos por ti.
Di: ¡Oh mi Señor, mi Bienamado, el Movedor de mis acciones, la
Estrella de Guía de mi alma, la Voz que llama en mi ser íntimo, el Objeto
de la adoración de mi corazón! La loanza sea a ti por haberme habilitado
para volver mi rostro hacia ti, por haber inflamado mi alma mediante el
recuerdo de ti, por haberme ayudado a proclamar tu Nombre y cantar tus
alabanzas.
¡Mi Dios, mi Dios! Si no se encontrara a nadie que se desviase de
tu sendero, ¿cómo podría entonces ser desplegada la enseña de tu
misericordia o izado el estandarte de tu generoso favor? Y si no se
cometiera iniquidad, ¿qué podría proclamarte como el Encubridor de los
pecados de los hombres, el que Siempre Perdona, el Omnisciente, el
Sapientísimo? Que mi alma sea un sacrificio por los delitos de aquellos
que te contravienen, porque sobre éstos sopla la dulce fragancia de los
tiernos mercedes de tu Nombre, el Compasivo, el Todo Misericordioso. Que
mi vida sea entregada por las transgresiones de aquellos que te
desobedecen, porque mediante ellas el hálito de tu gracia y la fragancia
de tu amorosa bondad se hacen conocer y difundir entre los hombres. Que
mi ser íntimo sea ofrendado por los pecados de aquellos que han pecado
contra ti, porque es como resultado de tales pecados que el Sol de tus
múltiples favores se revela sobre el horizonte de tu generosidad y las
nubes de tu infalible providencia vierten sus dádivas sobre las
realidades de todas las cosas creadas.
Yo soy aquel, oh mi Señor, que te ha confesado la multitud de sus
malas obras, que ha reconocido lo que ningún hombre ha reconocido. Me he
apresurado para alcanzar el océano de tu perdón, y he buscado refugio
bajo la sombra de tu muy bondadoso favor. Concede, te lo imploro, oh Tú
que eres el Rey Eterno y el Soberano Protector de todos los hombres, que
yo sea habilitado para manifestar lo que ha de hacer que los corazones y
almas de los hombres se remonten a la inmensidad ilimitada de tu amor y
comulguen con tu Espíritu. Fortaléceme con la fuerza de tu soberanía para
que yo pueda volver todas las cosas creadas hacia la Aurora de tu
Manifestación y la Fuente de tu Revelación. Ayúdame, oh mi Señor, a
someterme completamente a tu Voluntad, y a levantarme y servirte, porque
yo no estimo esta vida terrenal para ningún propósito que no sea el de
rodear el Tabernáculo de tu revelación y la Sede de tu Gloria. Tú me ves,
oh mi Dios, desprendido de todo salvo de ti y humilde y servil a tu
Voluntad. Procede conmigo como sea propio de ti y como corresponda a tu
alteza y gran gloria.
¡Oh 'Alí! La munificencia de Aquel quien es el Señor de todos los
mundos, ha sido conferida a ti, y sigue siéndolo. Ármate con su fortaleza
y fuerza, y levántate a ayudar a su Causa y a magnificar su santo nombre.
No dejes que tu ignorancia del conocimiento de los hombres y tu
incapacidad de leer y escribir entristezcan tu corazón. Las puertas de su
múltiple gracia están dentro del poderoso puño de la fuerza del Dios
único y verdadero. Él las ha abierto, y continuará abriéndolas, a la faz
de todos aquellos que le sirven. Ojalá que esta brisa de dulzura divina
continúe soplando del prado de tu corazón sobre todo el mundo, de manera
que sus efectos sean manifiestos en cada país. Es Él que tiene poder
sobre todas las cosas. Él ciertamente, es el Más Fuerte, el Todo
Glorioso, el Omnipotente.
CXLIII. Bienaventurado eres, oh mi siervo, por cuanto has
reconocido la Verdad y te has apartado de aquel que repudiara al Todo
Misericordioso, y fuera condenado como malvado en la Tabla Madre. Ve
seguro en el amor de Dios, y mantente recto en su Fe, y ayúdale con el
poder de tu prolación. Así te lo ordena el Todo Misericordioso, quien
sufre aprisionamiento en manos de sus opresores.
Si te llega la tribulación por mi Causa, trae a la memoria mis
males y aflicciones, y recuerda mi destierro y aprisionamiento. Así te
transmitimos lo que ha descendido sobre Nosotros de Aquel quien es el
Todo Glorioso, el Omnisapiente.
¡Por mí mismo! Se aproxima el día en que habremos enrollado el
mundo y todo lo que hay en él, y habremos extendido un nuevo orden en su
lugar. Él, ciertamente, es poderoso sobre todas las cosas.
Santifica tu corazón para que puedas recordarme, y purifica tu oído
para que puedas escuchar mis palabras. Pon entonces tu rostro hacia el
Punto donde ha sido establecido el trono de tu Señor, el Dios de
Misericordia, y di: La loanza sea a ti, oh mi Señor, porque me has
habilitado para reconocer la Manifestación de tu propio Ser, y me has
ayudado a fijar mi corazón en la corte de tu presencia, el objeto de la
adoración de mi alma. Te suplico, por tu nombre que ha hecho que los
cielos se rasguen y la tierra se parte, que ordenes para mí lo que Tú
ordenaste para aquellos que se han alejado de todo menos de ti y han
puesto sus corazones firmemente en ti. Concede que sea sentado en tu
presencia en el asiento de la verdad, dentro del Tabernáculo de la
Gloria. Potente eres Tú para hacer tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú,
el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
CXLIV. La Pluma del Altísimo ha decretado la obligación de enseñar
esta Causa y la ha impuesto a cada uno.... Dios, sin duda, inspirará a
quienquiera se desprenda de todo salvo de Él, y hará que de su corazón se
viertan y fluyan copiosamente las aguas puras de la sabiduría y la
prolación. Verdaderamente, tu Señor, el Todo Misericordioso, es potente
para hacer su voluntad y ordena todo lo que a Él le place.
Si consideraras este mundo y te dieras cuenta de cuán fugaces son
las cosas que pertenecen a él, no escogerías hollar ningún sendero
excepto el sendero del servicio a la Causa de tu Señor. Nadie tendría
poder para impedirte celebrar su alabanza, aunque todos los hombres se
levantaran para oponerse a ti.
Sigue derecho y sé perseverante en su servicio. Di: ¡Oh pueblo! El
Día, prometido a vosotros en todas las Escrituras, ya ha llegado. Temed a
Dios y no os abstengáis de reconocer al Objeto de vuestra creación.
Apresuraos en ir hacia Él. Esto es mejor para vosotros que el mundo y
todo lo que hay en él. ¡Ojalá pudierais comprenderlo!
CXLV. Si os encontráis con los humillados u oprimidos, no les deis
la espalda desdeñosamente, porque el Rey de la Gloria siempre los guarda
y los rodea con tal ternura que nadie puede sondearla salvo aquellos que
han hecho que sus esperanzas y deseos se sumerjan en la Voluntad de
vuestro Señor, el Conferidor de Gracia, el Omnisapiente. ¡Oh, vosotros,
ricos de la tierra! No huyáis de la faz del pobre que yace en el polvo;
no, más bien, amparadlo y dejad que os cuente el relato de los dolores
con que el Decreto inescrutable de Dios ha hecho que sea afligido. ¡Por
la rectitud de Dios! Mientras os asociáis con él, el Concurso en lo alto
os estará observando, estará intercediendo por vosotros, estará
ensalzando vuestros nombres y glorificando vuestra acción.
Bienaventurados son los doctos que no se enorgullecen de sus logros; y el
bien está con los rectos que no menosprecian los pecaminosos, sino, más
bien, encubren sus fechorías, para que sus propias faltas puedan
permanecer veladas a los ojos de los hombres.
CXLVI. Es nuestra esperanza y deseo que cada uno de vosotros se
convierta en fuente de toda bondad hacia los hombres y un ejemplo de
rectitud para la humanidad. Cuidaos, no sea que os prefiráis sobre
vuestros semejantes. Fijad vuestra mirada en Aquel quien es el Templo de
Dios entre los hombres. Él, en verdad, ha ofrendado su vida como un
rescate para la redención del mundo. Él, ciertamente, es el Todo
munífico, el Conferidor de Gracia, el Altísimo. Si aparecen diferencias
entre vosotros, vedme de pie ante vuestra faz, y pasad por alto las
faltas de cada uno por amor a mi nombre y como una muestra de vuestro
amor por mi manifiesta y resplandeciente Causa. Gustamos de veros en todo
momento uniéndoos en amistad y concordia dentro del paraíso de mi
complacencia, y de aspirar de vuestros actos la fragancia de amabilidad y
unidad, de amorosa bondad y fraternidad. Así os aconseja el Omnisapiente,
el Fiel. Siempre estaremos con vosotros; si aspiramos el perfume de
vuestra fraternidad, nuestro corazón de seguro se regocijará, pues nada
más nos puede satisfacer. Esto lo atestigua todo hombre de verdadero
entendimiento.
CXLVII. ¡El Más Grande Nombre es mi testigo! ¡Cuán triste sería si
en este Día algún hombre pusiera su corazón en las cosas transitorias de
este mundo! Levantaos y aferraos firmemente a la Causa de Dios. Sed muy
amorosos el uno al otro. Quemad el velo del yo con la llama del Fuego
inextinguible por amor al Bienamado, y asociaos con vuestro prójimo con
rostros alegres y radiantes de luz. Habéis observado bien, en todos sus
aspectos, el comportamiento de Aquel quien es la Palabra de la Verdad
entre vosotros. Conocéis muy bien cuán duro es para este Joven permitir,
aunque fuere por una noche, que sea entristecido por Él el corazón de
cualquiera de los amados de Dios.
La Palabra de Dios ha encendido el corazón del mundo: ¡Cuán
deplorable será si no sois abrasados con su llama! Quiera Dios que
consideréis esta bendita noche como la noche de la unidad, entrelacéis
vuestras almas, y decidáis adornaros con el ornamento de un carácter
excelente y loable. Que vuestro interés principal sea rescatar al caído
de la ciénaga de la extinción inminente y ayudarle a abrazar la antigua
Fe de Dios. Vuestro comportamiento para con vuestro prójimo debe ser tal
que manifieste claramente los signos del Dios único y verdadero, porque
entre los hombres, vosotros sois los primeros en ser creados de nuevo por
su Espíritu, los primeros en adorarle e inclinarse ante Él, los primeros
en circundar su trono de gloria. ¡Juro por Aquel quien me ha hecho
revelar todo lo que le ha placido! Sois más conocidos a los habitantes
del Reino en lo alto que a vosotros mismos. ¿Pensáis que estas palabras
son vanas y huecas? ¡Ojalá pudierais percibir las cosas que ve vuestro
Señor, el Todo Misericordioso, cosas que atestiguan la excelencia de
vuestro grado, que son testigos de la grandeza de vuestro valor, que
proclaman la sublimidad de vuestra posición! Conceda Dios que vuestros
deseos y pasiones irrefrenadas no os impidan alcanzar lo que ha sido
ordenado para vosotros.
CXLVIII. ¡Oh Salmán! Todo lo que hayan dicho los sabios o místicos
nunca ha excedido las limitaciones a que ha estado estrictamente sujeta
la mente finita del hombre, ni podrán jamás esperar excederlas. A
cualquier altura se remonte la mente de los más exaltados de los hombres,
por muy grandes que sean las profundidades en que penetre el corazón
comprensivo y desprendido, tal mente y corazón no podrán nunca trascender
aquello que es lo creado por sus propios conceptos y el producto de sus
propios pensamientos. Las meditaciones del pensador más profundo, las
devociones del más santo de las santos, las más elevadas expresiones de
alabanza de lengua o pluma humanas, no son sino un reflejo de aquello que
ha sido creado dentro de ellos mismos, mediante la revelación del Señor,
su Dios. Quienquiera pondere esta verdad en su corazón fácilmente
admitirá que hay ciertos límites que ningún hombre puede transgredir.
Todo intento que, desde el principio que no tiene principio, se haya
hecho para representarse a Dios y conocerle, está limitado por las
exigencias de su propia creación, creación que Él ha hecho existir por la
acción de su propia Voluntad y no para los propósitos de nadie sino para
los de su propio Ser. Inmensamente exaltado es Él sobre los afanes de la
mente humana para concebir su Esencia, o los de la lengua humana para
describir su misterio. Ningún lazo de relación directa podrá jamás unirle
a las cosas que Él ha creado, ni pueden las más abstrusas ni las más
remotas alusiones de sus criaturas hacer justicia a su ser. Por su
Voluntad que penetra el mundo, Él ha hecho existir a todas las cosas
creadas. Él está velado en la antigua eternidad de su propia Esencia
exaltada e indivisible, siempre lo ha estado, y continuará eternamente
encubierto en su inaccesible majestad y gloria. Todo lo que hay en el
cielo y todo lo que hay en la tierra ha venido a existir por su mandato,
y por su Voluntad han salido de la nada absoluta al reino de la
existencia. ¿Cómo puede, entonces, la criatura que La Palabra de Dios ha
modelado comprender la naturaleza de Aquel quien es el Antiguo de los
Días?
CXLIX. Si algún hombre se levantare en este Día, y con absoluto
desprendimiento de todo lo que hay en los cielos y de todo lo que hay en
la tierra pusiera sus afectos en Aquel quien es la Aurora de la santa
Revelación de Dios, ciertamente se le dará poder para someter a todas las
cosas creadas mediante la potencia de uno de los Nombres del Señor, su
Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente. Sabe con certeza que el Sol de la
Verdad en este día ha derramado sobre el mundo un esplendor al cual nada
semejante han presenciado edades pasadas. Que la luz de su gloria, oh
pueblo, brille sobre vosotros, no seáis de los negligentes.
CL. Cuando llegue la victoria, cada hombre se declarará creyente y
se apresurará al refugio de la Fe de Dios. Felices aquellos que en los
días de las pruebas que envuelven al mundo se han mantenido firmes en la
Causa y han rehusado desviarse de su verdad.
CH. Libraos, oh ruiseñores de Dios, de las espinas y zarzas de la
desdicha y la miseria, y alzad vuelo hacia el rosedal de esplendor
inmarcesible. ¡Oh mis amigos que permanecéis sobre el polvo! Daos prisa
hacia vuestra habitación celestial. Anunciaos a vosotros mismos la
felices nuevas: "¡Aquel quien es el Más Amado ya ha llegado! Él se ha
coronado con la gloria de la Revelación de Dios, y ha abierto a la faz de
los hombres las puertas de su antiguo Paraíso". Que todos los ojos se
regocijen y que todo oído se alegre, porque ahora es el tiempo para
contemplar su Belleza, ahora es el tiempo justo para escuchar su voz.
Proclama a todo amador anhelante: "¡Mirad, vuestro Bienamado ha venido
entre los hombres!" y a los mensajeros del Monarca del amor imparte las
nuevas: "¡He aquí, el Adorado ha aparecido ataviado en la plenitud de su
gloria!" ¡Oh amantes de su belleza! Convertid la angustia de vuestra
separación de Él en la alegría de reunión sempiterna, y dejad que la
dulzura de su presencia disuelva la amargura de vuestra lejanía de su
corte.
Ved cómo la múltiple gracia de Dios, que es vertida de las nubes de
gloria divina, ha envuelto al mundo en este día. Pues mientras que en
días pasados todo amante suplicaba y buscaba a su Amado, es el mismo
Amado quien ahora llama a sus amantes y les invita a alcanzar su
presencia. Cuidado, no sea que perdáis tan preciado favor; estad atentos,
no sea que menospreciéis tan maravillosa muestra de su gracia. No
abandonéis los beneficios incorruptibles, y no os contentéis con lo que
perece. Levantad el velo que oscurece vuestra visión y disipad las
tinieblas en que está envuelta, para que podáis contemplar la belleza
descubierta de la faz del Amado, podáis ver lo que ningún ojo ha visto, y
escuchar lo que ningún oído ha escuchado.
¡Escuchadme, oh aves mortales! En el Rosedal de esplendor inmutable
ha brotado una Flor, con la cual cualquier otra flor comparada no es sino
una espina, y ante el brillo de cuya gloria la esencia misma de la
belleza palidece y se marchita. Levantaos, por tanto, y, con todo el
entusiasmo de vuestros corazones, con todo el anhelo de vuestras almas,
el pleno fervor de vuestra voluntad, y los esfuerzos concentrados de todo
vuestro ser, luchad por alcanzar el paraíso de su presencia, y esforzaos
por aspirar la fragancia de la Flor incorruptible, respirar los dulces
aromas de santidad y obtener una porción de ese perfume de gloria
celestial. Quienquiera siga este consejo romperá sus cadenas, gustará el
abandono del amor arrobador, logrará el deseo de su corazón y entregará
su alma a las manos de su Amado. Rompiendo su jaula, al igual que el ave
del espíritu, alzará vuelo a su santo y eterno nido.
La noche ha sucedido al día, y el día ha sucedido a la noche, y las
horas y momentos de vuestra vida han venido y se han ido, y sin embargo
ninguno de vosotros ha consentido, ni por un instante, en desprenderse de
aquello que perece. Moveos, para que los breves momentos que aún os
quedan no sean disipados y perdidos. Vuestros días pasarán con la rapidez
del relámpago, y vuestros cuerpos serán sepultados bajo un dosel de
polvo. ¿Qué podréis obtener entonces? ¿Cómo podréis reparar vuestra falta
pasada?
La eterna Candela brilla en su gloria descubierta. Ved cómo ha
consumido todo velo mortal. ¡Oh vosotros, que como las polillas amáis su
luz! Oponeos valientemente a todo peligro, y consagrad vuestras almas a
su llama consumidora. ¡Oh vosotros que estáis sedientos de Él! Despojaos
de todo afecto terrenal, y apresuraos a abrazar a vuestro Amado. Con un
gozo que nada puede igualar, daos prisa en alcanzarle. La Flor, hasta
ahora oculta a la vista de los hombres, está descubierta a vuestros ojos.
En el patente esplendor de su gloria está Él ante vosotros. Su voz
emplaza a todos los seres santos y consagrados a venir y unirse a Él.
Feliz es aquel que se vuelve a ello; bienaventurado aquel que ha
alcanzado y ha contemplado la luz de tan maravilloso semblante.
CLII. Tu ojo es mi depósito, no permitas que el polvo de los vanos
deseos ofusque su lustre. Tu oído es un signo de mi munificencia, no
dejes que el tumulto de motivos indecorosos lo aparte de mi Palabra que
envuelve toda la creación. Tu corazón es mi erario, no consientas que la
traicionera mano del yo te despoje de las perlas que he atesorado dentro
de él. Tu mano es un símbolo de mi amorosa bondad, no le impidas asirse
firmemente a mis resguardadas y ocultas Tablas.... Sin que me pidieras,
he derramado sobre ti mi gracia. Sin que me demandaras, he cumplido tu
deseo. A pesar de tu desmerecimiento, te he escogido para mis muy
valiosos, mis incalculables favores.... ¡Oh mis siervos! Sed tan
resignados y sumisos como la tierra, para que del suelo de vuestro ser
puedan florecer los fragantes, los santos y multicolores jacintos de mi
conocimiento. Sed llameantes como el fuego, para que podáis consumir los
velos de la desidia y encender, mediante las vivificadoras energías del
amor de Dios, el corazón arrecido y renuente. Sed ligeros e
irrestringidos como la brisa, para que seáis admitidos en los aledaños de
mi corte, mi inviolable Santuario.
CLIII. ¡Oh desterrado y fiel amigo! Apaga la sed de la incuria con
las aguas santificadas de mi gracia, y desaloja la lobreguez de la
lejanía con la luz matutina de mi divina presencia. No permitas que la
habitación dentro de la cual mora mi imperecedero amor por ti sea
destruida por la tiranía de los deseos ávidos, ni anubles la belleza del
Joven celestial con el polvo del yo y la pasión. Atavíate con la esencia
de la rectitud, que tu corazón no tema a nadie excepto Dios. No obstruyas
el luminoso manantial de tu alma con las espinas y zarzas de afectos
inmoderados y vanos, y no impidas que fluyan las aguas vivientes que
manan de la fuente de tu corazón. Pon toda tu esperanza en Dios, y
aférrate tenazmente a su infalible misericordia. ¿Quién sino Él puede
enriquecer al indigente, y librar al caído de su envilecimiento?
¡Oh mis siervos! Si descubrieseis los ocultos océanos, sin riberas,
de mi incorruptible riqueza, con toda certeza no estimarías en nada al
mundo, no, menos aún, a toda la creación. Que la llama de la búsqueda
arda en vuestros corazones con tal vehemencia, que os permita alcanzar
vuestro supremo y más exaltado objetivo: la posición en que podáis
acercaros a vuestro Más Amado y unirse a Él....
¡Oh mis siervos! No dejéis que vuestras vanas esperanzas y ociosas
fantasías socaven los fundamentos de vuestra creencia en Dios Todo
Glorioso, por cuanto tales imaginaciones han sido totalmente inútiles
para los hombres, y no les han dirigido hacia el Sendero recto. ¿Pensáis,
oh mis siervos, que la Mano de mi soberanía trascendente, ensombrecedora,
y que envuelve todo ha sido encadenada, que el flujo de mi antigua, mi
incesante misericordia que penetra todo, ha sido coartado, o que las
nubes de mis sublimes e insuperables favores han cesado de verter sus
dádivas sobre los hombres? ¿Podéis imaginar que las miríficas obras que
han proclamado mi divino e irresistible poder han sido retiradas, o que
la potencia de mi voluntad y propósito ha sido vedada de dirigir los
destinos de la humanidad? ¿Si no es así, por qué entonces os habéis
esforzado por prevenir que la Belleza inmortal de mi sagrado y bondadoso
Semblante sea descubierta a los ojos de los hombres? ¿Por qué habéis
luchado por impedir que la Manifestación del Ser Todo Glorioso y
Todopoderoso derrame el resplandor de su Revelación sobre la tierra? Si
fueseis justos en vuestro juicio, fácilmente reconoceríais cómo las
realidades de todas las cosas están embriagadas con la alegría de esta
nueva y maravillosa Revelación, cómo todos los átomos de la tierra han
sido iluminados con el brillo de su gloria. ¡Vano y miserable es lo que
habéis imaginado y aún imagináis!
Desandad vuestros pasos, oh mis siervos, e inclinad vuestros
corazones hacia Aquel quien es la Fuente de vuestra creación. Libraos de
vuestros afectos malos y corruptos, y apresuraos a abrazar la Luz del
Fuego inmortal que arde en el Sinaí de esta misteriosa y trascendente
Revelación. No corrompáis la santa Palabra primordial de Dios, que abarca
todo, y no tratéis de profanar su santidad ni rebajéis su carácter
exaltado. ¡Oh negligentes! Aun cuando las maravillas de mi misericordia
han envuelto a todas las cosas creadas, visibles e invisibles, y las
revelaciones de mi gracia y munificencia han embebido cada átomo del
universo, no obstante la vara con que puedo castigar a los malvados es
dolorosa, y la fiereza de mi ira contra ellos, terrible. Con oídos que
estén santificados de vanagloria y deseos mundanos, escuchad los consejos
que Yo, en mi misericordiosa bondad, os he revelado, y con vuestros ojos
exteriores e interiores, contemplad las pruebas de mi maravillosa
Revelación....
¡Oh mis siervos! No os privéis de la inmarcesible y resplandeciente
Luz que brilla dentro de la Lámpara de gloria divina. Que la llama del
amor a Dios arda brillantemente dentro de vuestros corazones radiantes.
Alimentadla con el aceite de la guía divina y protegedla dentro del
amparo de vuestra constancia. Guardadlo dentro del globo de la fidelidad
y el desprendimiento de todo salvo Dios, para que las malas murmuraciones
de los impíos no extingan su luz. ¡Oh mis siervos! Mi santa, mi
divinamente ordenada Revelación puede ser comparada con un océano en
cuyas profundidades yacen ocultas innumerables perlas de gran precio, de
excelente lustre. Es el deber de todo buscador moverse y luchar por
alcanzar las riberas de este océano, para que así pueda, en proporción
con la intensidad de su búsqueda y los esfuerzos que ha hecho, participar
de los beneficios que han sido preordinados en las irrevocables y ocultas
Tablas de Dios. Si nadie quisiera dirigir sus pasos hacia sus riberas, si
ninguno se levantara ni le hallase, ¿puede decirse que ha despojado a
este océano de su poder o ha disminuido, en grado alguno, sus tesoros?
¡Cuán vanas, cuán despreciables las imaginaciones que vuestros corazones
han concebido, y aún conciben! ¡Oh mis siervos! ¡El Dios único y
verdadero es mi testigo! Este muy grande, este insondable y ondeante
Océano está cerca, asombrosamente cerca de vosotros. ¡Ved, está más
próximo a vosotros que vuestra vena vital! Veloces como el pestañeo del
ojo podréis, si sólo lo deseareis, alcanzar este favor imperecedero, y
participar de él, esta gracia dada por Dios, este don incorruptible, esta
muy potente e inefablemente gloriosa generosidad.
¡Oh mis siervos! Si pudieseis comprender qué maravillas de mi
munificencia y generosidad he querido confiar a vuestras almas, de verdad
os libraríais del apego a todas las cosas creadas, y ganaríais verdadero
conocimiento de vosotros mismos, conocimiento que es lo mismo que la
comprensión de mi propio Ser. Os encontraríais independientes de todo
salvo de mí y percibiríais, con vuestro ojo interior y exterior, y tan
manifiestos como la revelación de mi refulgente Nombre, los mares de mi
amorosa bondad y generosidad moviéndose dentro de vosotros. No dejéis que
vuestras vanas fantasías, vuestras malas pasiones, vuestra insinceridad y
ceguera de corazón apaguen el brillo ni manchen la santidad de tan
excelsa posición. Sois como el pájaro que se remonta, con toda la fuerza
de sus poderosas alas y con completa y alegre confianza, en la inmensidad
de los cielos hasta que, impelido a satisfacer su hambre, se vuelve
anhelante al agua y barro de la tierra bajo él y, atrapado en la red de
su deseo, se encuentra impotente para reanudar su vuelo hacia los reinos
de donde vino. Impotente para sacudir la carga que pesa sobre sus alas
enlodadas, aquel pájaro, hasta entonces un habitante de los cielos, es
forzado ahora a buscar su morada en el polvo. Por lo tanto, oh mis
siervos, no manchéis vuestras alas con el barro del descarrío y deseos
vanos y no dejéis que se ensucien con el polvo de la envidia y el odio,
para que nada os impida remontaros en los cielos de mi divino
conocimiento.
¡Oh mis Siervos! Mediante el poder de Dios y su fuerza, y del
erario de su conocimiento y sabiduría, he hecho aparecer y os he revelado
las perlas que yacían encubiertas en las profundidades de su eterno
océano. He llamado a las Doncellas del Cielo para que emerjan de tras el
velo del encubrimiento y las he revestido con éstas, mis palabras de
consumado poder y sabiduría. Más aún, con la mano del poder divino, he
roto el sello del escogido vino de mi Revelación, y he esparcido esta
santa, esta oculta fragancia cargada de almizcle sobre todas las cosas
creadas. ¿Quién sino vosotros debe ser culpado si escogéis permanecer
privados de tan grande efusión de la trascendente gracia de Dios que todo
lo envuelve, con tan luminosa revelación de su resplandeciente
misericordia?...
¡Oh mis siervos! Nada brilla en mi corazón salvo la inmarcesible
luz de la Mañana de guía divina, y de mi boca no procede nada sino la
esencia de la verdad, que el Señor, vuestro Dios, ha revelado. No sigáis,
por tanto, vuestros deseos mundanos, y no violéis el Convenio de Dios, ni
rompáis vuestro compromiso con Él. Con firme determinación, con todo el
afecto de vuestro corazón, y con la plena fuerza de vuestras palabras,
volveos hacia Él, y no andéis por los caminos de los necios. El mundo no
es más que una apariencia, vana y vacía, una mera nada que lleva
semejanza de realidad. No pongáis vuestros afectos en él. No rompáis el
vínculo que os une con vuestro Creador y no seáis de aquellos que han
errado y se han desviado de sus caminos. Ciertamente digo: El mundo es
como el vapor en un desierto; el sediento sueña que es agua y lucha por
alcanzarlo con todas sus fuerzas, hasta que cuando llega a él, encuentra
que es sólo una mera ilusión. Más aún, puede comparársele con la imagen
sin vida de la amada, a quien el amante ha buscado y, al fin, después de
larga búsqueda y para su mayor pesar, ha encontrado que es tal que no
puede "cebar ni aquietar su hambre".
¡Oh mis siervos! No os apenéis si, en estos días y en este plano
terrenal, cosas contrarias a vuestros deseos han sido ordenadas y
manifiestas por Dios, porque días de inmensa alegría, de delicia
celestial, hay de seguro en abundancia para vosotros. Mundos, santos y
espiritualmente gloriosos, serán descubiertos a vuestros ojos. Habéis
sido destinados por Él a participar, en este mundo y en el siguiente, de
sus beneficios, compartir sus alegrías y obtener una porción de su gracia
sostenedora. A todos y a cada uno de ellos, sin duda, alcanzaréis.
CLIV. Advierte, oh Salmán, a los amados del Dios único y verdadero
que no juzguen con ojo crítico los dichos y escritos de los hombres. Que
más bien consideren tales dichos y escritos con espíritu de imparcialidad
y amorosa simpatía. Sin embargo, aquellos hombres que, en este Día, han
sido llevados a atacar en sus escritos enardecidos, las normas de la
Causa de Dios, deben ser tratados en forma diferente. Incumbe a todos los
hombres, cada cual de acuerdo con su habilidad, refutar los argumentos de
aquellos que han atacado la Fe de Dios. Así ha sido decretado por Aquel
quien es el Omnipotente, el Todopoderoso. Aquel que desee promover la
Causa del Dios único y verdadero, que la promueva mediante su pluma y
lengua, y no recurriendo a la espada ni la violencia. En una ocasión
previa revelamos este mandato, y ahora lo confirmamos, si sois de
aquellos que comprenden. Por la rectitud de Aquel quien, en este Día,
exclama dentro del corazón íntimo de todas las cosas creadas: "¡Dios, no
hay otro Dios fuera de mí!" Si algún hombre se levantare para defender,
en sus escritos, la Causa de Dios contra sus acometedores, tal hombre,
por muy insignificante que fuere su aporte, será tan honrado en el mundo
venidero que el Concurso en lo alto envidiaría su gloria. Ninguna pluma
puede retratar la sublimidad de su posición, ni puede lengua alguna
describir su esplendor. Porque a quienquiera que se mantenga firme y
constante en esta santa, esta gloriosa y exaltada Revelación, le será
dado tal poder, que lo habilitará para arrostrar y resistir todo lo que
hay en el cielo y en la tierra. De esto Dios mismo es testigo.
¡Oh vosotros, amados de Dios! No reposéis en vuestros lechos, no,
más bien, conmoveos tan pronto como reconozcáis a vuestro Señor, el
Creador, y oíd de las cosas que le han sucedido, y apresuraos para
ayudarle. Desatad vuestras lenguas y proclamad sin cesar su Causa. Esto
será para vosotros mejor que todos los tesoros del pasado y del futuro,
si sois de aquellos que comprenden esta verdad.
CLV. El primer deber prescrito por Dios a sus siervos es el
reconocimiento de Aquel quien es la Aurora de su Revelación y la Fuente
de sus leyes, quien representa a la Deidad tanto en el Reino de su Causa
como en el mundo de la creación. Quienquiera cumpla este deber ha logrado
todo el bien; y quienquiera esté privado de él, se ha extraviado, aunque
sea autor de todo hecho justo. Incumbe a cada uno que alcanza esta muy
sublime posición, esta cima de trascendente gloria, observar toda
ordenanza de Aquel quien es el Deseo del mundo. Estos deberes gemelos son
inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así ha sido decretado por
Aquel quien es la Fuente de inspiración divina.
Aquellos a quienes Dios ha dotado con perspicacia reconocerán
fácilmente que los preceptos dictados por Dios constituyen los más altos
medios para el mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus
pueblos. Aquel que se aparta de ellos, es contado entre los abyectos y
necios. Nosotros, en verdad, os hemos ordenado rechazar los dictados de
vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y no transgredir los límites
que ha fijado la Pluma del Altísimo, porque éstos son el hálito de vida
para todas las cosas creadas. Los mares de sabiduría divina y de divina
prolación se han agitado por el soplo de la brisa del Todo
Misericordioso. Apresuraos y bebed cuanto podáis, ¡oh hombres de
entendimiento! Aquellos que han violado el Convenio de Dios al quebrantar
sus mandamientos, y se han vuelto atrás sobre sus talones, ésos han
errado lastimosamente a la vista de Dios, el que Todo lo Posee, el
Altísimo.
¡Oh vosotros pueblos del mundo! Sabed, ciertamente, que mis
mandamientos son las lámparas de mi amorosa providencia entre mis
siervos, y las llaves de mi misericordia para mis criaturas. Así ha sido
enviado desde el cielo de la Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la
Revelación. Si algún hombre gustara la dulzura de las palabras que han
querido proferir los labios del Todo Misericordioso, aunque estuvieran en
su poder los tesoros de la tierra, renunciaría a todos y a cada uno de
ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno sólo de sus
mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de su generoso cuidado y
amorosa bondad.
Di: De mis leyes puede aspirarse el dulce aroma de mi vestidura, y
con su ayuda los estandartes de la Victoria serán plantados sobre las más
altas cumbres. La Lengua de mi poder, desde el cielo de mi omnipotente
gloria, ha dirigido a mi creación estas palabras: "Observa mis
mandamientos, por amor a mi belleza". Feliz el amante que de estas
palabras ha inhalado la divina fragancia de su Bienamado, saturadas con
el perfume de una gracia que ninguna lengua puede describir. ¡Por mi
vida! Aquel que ha tomado el vino escogido de la equidad de manos de mi
generoso favor, circulará alrededor de mis mandamientos, que brillan
sobre la Aurora de mi creación.
No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. No, más
bien, hemos roto el sello del Vino escogido con los dedos de la fuerza y
del poder. Esto lo atestigua aquello que ha revelado la Pluma de la
Revelación. ¡Meditad sobre esto, oh hombres de perspicacia!...
Cada vez que mis leyes aparecen como el sol en el cielo de mi
prolación, deben ser fielmente obedecidas por todos, aunque mi decreto
sea tal que haga henderse el cielo de toda religión. Él hace lo que le
place. Él elige; y nadie puede objetar su elección. Todo lo que Él, el
Bienamado, ordena, eso mismo es, ciertamente, amado. Esto, Aquel quien es
el Señor de toda la creación me lo atestigua. Quienquiera que haya
inhalado la dulce fragancia del Todo Misericordioso, y haya reconocido la
fuente de estas palabras, dará la bienvenida con sus propios ojos a las
saetas del enemigo, para poder establecer entre los hombres la verdad de
las leyes de Dios. Bienaventurado aquel que se haya vuelto hacia ello y
haya comprendido el significado de su decisivo decreto.
CLVI. Aquel quien es la Verdad Eterna, desde la Aurora de Gloria,
ha dirigido sus ojos hacia el pueblo de Bahá, y les dice las siguientes
palabras: "Consagraos a la promoción del bienestar y la tranquilidad de
los hijos de los hombres. Dedicad vuestra mente y voluntad a la educación
de los pueblos y razas de la tierra, que quizá las disensiones que la
dividen, por la fuerza del Más Grande Nombre sean borrados de su faz, y
toda la humanidad se convierta en los sostenedores de un Orden único y
los habitantes de una sola Ciudad. Iluminad y santificad vuestros
corazones; no dejéis que sean profanados por las espinas del odio ni por
los abrojos de la malicia. Moráis en un solo mundo y habéis sido creados
por la acción de una sola Voluntad. Bendito es aquel que se asocia con
todos los hombres en espíritu de máxima bondad y amor".
CLVII. Aquellos que han abandonado su país por el propósito de
enseñar nuestra Causa, a éstos los fortalecerá el Fiel Espíritu mediante
su poder. Una compañía de nuestros ángeles escogidos los acompañará, como
lo ha ordenado Aquel quien es el Todopoderoso, el Omnisapiente. ¡Cuán
grande la bienaventuranza que espera a aquel que ha alcanzado el honor de
servir al Todopoderoso! ¡Por mi vida! Ningún acto, por muy grande que
sea, puede comparársele, excepto los hechos que han sido ordenados por
Dios, el Omnipotente, el Más Poderoso. Tal servicio es, en verdad, el
príncipe de toda buena acción y el ornamento de toda obra meritoria. Así
ha sido ordenado por Aquel quien es el Soberano Revelador, el Antiguo de
los Días.
Quienquiera se levante a enseñar nuestra Causa debe necesariamente
desprenderse de todas las cosas terrenales, y debe considerar, en todo
momento, el triunfo de nuestra Fe como su objetivo supremo. Esto,
ciertamente, ha sido decretado en la Tabla Guardada. Y cuando determine
dejar su hogar, por amor de la Causa de su Señor, que ponga toda su
confianza en Dios, como la mejor provisión para su viaje, y que se atavíe
con el manto de la virtud. Así ha sido decretado por Dios, el
Todopoderoso, el Todo Alabado.
Si es encendido con el fuego de su amor, si renuncia a todas las
cosas creadas, las palabras que profiera abrasarán a quienes le escuchen.
Verdaderamente, tu Señor es el Omnisciente, el Informado de Todo. Feliz
es el hombre que ha oído nuestra voz y ha respondido a nuestro llamado.
Él, en verdad, es de aquellos que serán traídos cerca de Nosotros.
CLVIII. Dios ha prescrito a cada uno el deber de enseñar su Causa.
Quienquiera se levante a cumplir este deber, debe necesariamente, antes
de proclamar su Mensaje, adornarse con el ornamento de un carácter recto
y loable, para que sus palabras puedan atraer los corazones de aquellos
que son receptivos a su llamado. Sin ello, nunca podrá esperar influir a
sus oyentes.
CLIX. Considerad la mezquindad de las mentes humanas. Piden lo que
les hace daño, y rechazan aquello que les aprovecha. Son, en verdad, de
los que se han extraviado lejos. Encontramos a algunos hombres que desean
la libertad y se jactan de ello. Tales hombres están en las profundidades
de la ignorancia.
La libertad, finalmente, tiene que llevar a la sedición, cuyas
llamas nadie puede apagar. Así os advierte Aquel que prevé, el
Omnisciente. Sabed que la personificación de la libertad y su símbolo es
el animal. Lo que conviene al hombre es sumisión a las restricciones que
le protegerán de su propia ignorancia y le resguardarán contra el daño de
los promotores de discordia. La libertad hace que el hombre sobrepase los
límites de la decencia e infrinja la dignidad de su posición. Le rebaja
al nivel de extrema depravación y perversidad.
Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan un
pastor que las proteja. Esto, ciertamente, es la verdad, la clara verdad.
Aprobamos la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos
sancionaría. Nosotros, en verdad, somos el Omnisciente.
Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a mis
mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran aquello
que les hemos enviado desde el Cielo de la Revelación, ciertamente,
alcanzarían la perfecta libertad. Feliz el hombre que ha comprendido el
Propósito de Dios en todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de su
Voluntad, que penetra todas las cosas creadas. Di: La libertad que os
aprovecha no se halla sino en la completa servidumbre a Dios, la Eterna
Verdad. Quienquiera haya gustado su dulzura, rehusará trocarla por todo
el dominio de la tierra y del cielo.
CLX. ¡Ciertamente es un verdadero creyente en la unidad de Dios
quien, en este Día, le considera como uno que es inmensamente exaltado
sobre todas las comparaciones y semejanzas con que los hombres le han
comparado. Ha errado gravemente quien haya tomado a estas comparaciones y
semejanzas por Dios mismo. Considerad la relación entre el artesano y su
obra, entre el pintor y su pintura. ¿Podría alguna vez sostenerse que la
obra producida por sus manos es igual que ellas mismas? ¡Por Aquel quien
es el Señor del Trono en lo alto y de la tierra abajo! No pueden
interpretarse de ningún modo sino como pruebas que proclaman la
excelencia y perfección de su autor.
¡Oh Shaykh, oh tú que has sometido tu voluntad a Dios! Por
autosometimiento y unión perpetua con Dios se entiende que los hombres
deberían sumir su voluntad totalmente en la Voluntad de Dios, y
considerar sus deseos como la nada extrema al lado de su Propósito. Todo
lo que el Creador ordene observar a sus criaturas, diligentemente y con
el mayor regocijo y vehemencia, deben levantarse y cumplirlo. En ningún
caso deben permitir que su fantasía oscurezca su juicio, ni tampoco deben
considerar sus propias imaginaciones como la voz del Eterno. Hemos
revelado en la Oración del Ayuno: "Si tu Voluntad decretase que de tu
boca procedieran estas palabras, y fuesen dirigidas a ellos: 'Observa,
por amor a mi Belleza, el ayuno, oh pueblo, y no pongas ningún límite a
su duración juro por la majestad de tu gloria, que todos ellos lo
observarían fielmente, se abstendrían de violar tu ley y continuarían
haciéndolo hasta que entregaran sus almas a ti'". En esto consiste el
completo sometimiento de la voluntad de uno a la Voluntad de Dios.
Medítalo para que puedas beber las aguas de vida sempiterna que fluyen a
través de las palabras del Señor de toda la humanidad, y puedas
atestiguar que el Dios único y verdadero siempre ha sido
inmensurablemente exaltado sobre sus criaturas. Él, ciertamente, es el
Incomparable, el Perdurable, el Omnisciente, el Omnisapiente. La posición
del absoluto autosometimiento trasciende todas las demás posiciones y
siempre permanecerá exaltado sobre ellas.
Te incumbe consagrarte a la Voluntad de Dios. Todo lo que ha sido
revelado en sus Tablas no es más que un reflejo de su Voluntad. Tan
completa debe ser tu consagración, que toda huella de deseo mundano debe
ser lavada de tu corazón. Este es el significado de la verdadera unidad.
Implora a Dios que te habilite para permanecer firme en esta senda
y que te ayude a guiar a los pueblos del mundo hacia Aquel quien es el
manifiesto y soberano Gobernante, quien se ha revelado en un atavío
distinto, quien da palabra a un Mensaje divino y específico. Ésta es la
esencia de la fe y certeza. Aquellos que son los adoradores del ídolo que
han cincelado sus imaginaciones, y que lo llaman Realidad Interior, tales
hombres en verdad son contados entre los paganos. Esto lo ha testificado
el Todo Misericordioso en sus Tablas. Él, ciertamente es el Omnisciente,
el Omnisapiente.
CLXI. Apresta tus esfuerzos, que quizá puedas guiar a tu prójimo a
la ley de Dios, el Más Misericordioso. Tal acto, ciertamente, supera
todos los demás actos a la vista de Dios, el que posee todo, el Altísimo.
Tal debe ser tu constancia en la Causa de Dios, que ninguna cosa terrenal
tenga la fuerza de disuadirte de tu deber. Aunque las fuerzas de la
tierra se alíen contra ti, aunque todos los hombres disputen contigo,
debes permanecer inconmovible.
Sé irrestringido como el viento, al llevar el Mensaje de Aquel que
hizo romper el alba de la Guía Divina. Considera como el viento, fiel a
lo que Dios ha ordenado, sopla sobre todas las regiones de la tierra,
sean habitadas o desoladas. Ni la vista de desolación, ni las muestras de
prosperidad pueden causarle dolor ni agradarle. Sopla en todas
direcciones, como le ha sido ordenado por su Creador. Así debería ser el
que pretenda ser amante del Dios único y verdadero. Le incumbe fijar su
mirada en los fundamentos de su Fe y afanarse diligentemente por su
propagación. Deberá proclamar, enteramente por amor a Dios, su Mensaje, y
con ese mismo espíritu, aceptar cualquier respuesta que sus palabras
puedan evocar en quien le escucha. Aquel que acepte y crea, recibirá su
recompensa; y aquel que se aparte, no recibirá nada sino su propio
castigo.
En la víspera de nuestra partida de 'Iráq, hemos advertido a los
fieles que esperen la aparición de los Pájaros de la Oscuridad. No puede
haber duda alguna que el graznido del Cuervo será elevado en ciertas
tierras, como ha sido oído en años recientes. Cualquier cosa que suceda,
buscad refugio en el Dios único y verdadero, para que os escude de las
astucias del impostor.
Ciertamente digo: En esta poderosísima Revelación, todas las
Dispensaciones del pasado han alcanzado su más alta, su final
consumación. Así os aconseja vuestro Señor, el Omnisciente, el
Sapientísimo. La loanza a Dios, el Señor de todos los mundos.
El Todo Misericordioso ha conferido al hombre la facultad de visión
y le ha dotado con el poder del oído. Algunos la han descrito como el
"mundo menor", cuando en realidad, debería considerársele como el "mundo
mayor". Las potencialidades inherentes a la posición del hombre, la
medida plena de su destino en el mundo y la excelencia inherente de su
realidad, deben ser todas manifiestas en este Día prometido de Dios.
La Pluma del Altísimo, en todo tiempo y en todas condiciones, ha
recordado, con alegría y ternura, a sus amados, y les ha aconsejado
seguir su camino. Bienaventurado aquel a quien ni los cambios ni los
azares de este mundo han impedido reconocer la Aurora de la Unidad de
Dios, quien ha bebido, con resolución inquebrantable, y en nombre del que
Subsiste por sí mismo, el vino sellado de su Revelación. Tal hombre será
contado con los moradores del Paraíso, en el libro de Dios, el Señor de
todos los mundos.
CLXII. Toda alabanza sea a Dios quien ha adornado al mundo con un
ornamento, y lo ha ataviado con una vestidura, de la que no puede ser
despojado por ninguna fuerza terrenal, por muy poderosos que sean sus
batallones, por muy vasta que sea su riqueza, por muy profunda que sea su
influencia. Di: La esencia de toda fuerza es la de Dios, el Fin último y
más alto de toda la creación. La fuente de toda majestad es de Dios, el
Objeto de adoración de todo lo que está en los cielos y todo lo que está
en la tierra. Las fuerzas que tienen su origen en este mundo de polvo
son, por su misma naturaleza, indignas de consideración.
Di: Los manantiales que mantienen la vida de estas aves, no son de
este mundo. Su fuente está muy por encima del alcance y percepción de la
comprensión humana. ¿Quién hay que pueda apagar la luz que la nívea Mano
de Dios ha encendido? ¿Dónde se encuentra aquel que tenga la fuerza para
extinguir el fuego que ha sido encendido por el poder de tu Señor, el
Omnipotente, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Es la Mano del poder
divino que ha sofocado las llamadas de la disensión. Potente es Él para
hacer lo que le place. Él dice: Sé y es. Di: Los fieros ventarrones y
torbellinos del mundo y sus pueblos no podrán nunca sacudir el fundamento
sobre el cual está basada la rosácea estabilidad de mis escogidos.
¡Magnánimo Dios! ¿Qué pudo haber impulsado a esta gente a esclavizar y
aprisionar a los amados de Aquel quien es la Verdad Eterna?... Se
aproxima, sin embargo, el día en que los fieles contemplarán al Sol de la
justicia que brillará en su pleno esplendor desde la Aurora de gloria.
Así se informa el Señor de todo ser en ésta, su dolorosa Prisión.
CLXIII. ¡Miembros de la raza humana! Asíos firmemente a la Cuerda
que ningún hombre puede dividir. Esto, de veras, os aprovechará todos los
días de vuestra vida, pues su resistencia es de Dios, el Señor de todos
los mundos. Aferraos a la justicia y equidad, y apartaos de las
murmuraciones de los necios, aquellos que se han enajenado de Dios, que
han cubierto sus cabezas con el ornamento de los doctos, y han condenado
a muerte a Aquel quien es la Fuente de sabiduría. Mi nombre los ha
elevado a tan altos grados, y sin embargo, tan pronto como me hube
revelado a sus ojos, ellos, con manifiesta injusticia, pronunciaron la
sentencia de mi muerte. Así nuestra Pluma ha revelado la verdad, y sin
embargo, el pueblo está sumido en la negligencia.
Quienquiera que se aferre a la justicia, no puede en ninguna
circunstancia, transgredir los límites de la moderación. Discierne la
verdad en todas las cosas, por la guía de Aquel que todo lo ve. La
civilización, tan a menudo preconizada por los doctos representantes de
las artes y ciencias, traerá, si se le permite rebasar los límites de la
moderación, gran daño sobre los hombres. Así os advierte Aquel quien es
el Omnisciente. Si es llevada a exceso, la civilización resultará ser una
fuente de maldad tan prolífica como lo fue de bondad cuando era mantenida
dentro de las restricciones de la moderación. Medítalo, oh pueblo, y no
seas de aquellos que vagan dementes por el páramo del error. Se aproxima
el día en que su llama devorará las ciudades, en que la Lengua de
Grandeza proclamará: "¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Todo
Alabado!"
Todo lo demás está sujeto a este mismo principio de moderación. Da
gracias a tu Señor quien te ha recordado en esta maravillosa Tabla. Toda
alabanza sea a Dios, el Señor del glorioso trono.
Si algún hombre ponderase en su corazón lo que la Pluma del
Altísimo ha revelado y gustase su dulzura, ciertamente, se hallaría
vaciado y liberado de sus propios deseos, y sería enteramente servil a la
Voluntad del Todopoderoso. Feliz es el hombre que ha alcanzado tan
elevada posición y no se ha privado de tan munífica gracia.
En este Día, no podemos ni aprobar la conducta del temeroso que
trata de disimular su fe, ni ratificar el comportamiento del creyente
declarado que clamorosamente sostiene su lealtad a esta Causa. Ambos
deberían observar los dictados de la sabiduría y luchar diligentemente
por servir a los mejores intereses de la Fe.
Que cada hombre observe y medite sobre la conducta de este
Agraviado. Siempre, desde el alba de esta Revelación hasta el tiempo
presente, hemos rehusado tanto a ocultarnos de nuestros enemigos, como a
retraernos de la compañía de nuestros amigos. Aun envueltos con una
miríada de dolores y aflicciones, con poderosa confidencia hemos
emplazado a los pueblos de la tierra a la Aurora de Gloria. La Pluma del
Altísimo no está dispuesta a relatar, en conexión con esto, los males que
ha sufrido. Si se revelaran, sin duda sumirían en el dolor a los
favorecidos de entre los fieles, aquellos que verdaderamente sostienen la
unidad de Dios y están totalmente consagrados a su Causa. Él ciertamente,
habla la verdad y es el que Escucha Todo, el Omnisapiente. Nuestra vida,
en su mayor parte, ha sido gastada en medio de nuestros enemigos.
Atestigua cómo, en el presente, estamos viviendo en un nido de
serpientes.
Esta Tierra Santa ha sido mencionada y exaltada en todas las
sagradas Escrituras. En ella han aparecido los profetas de Dios y sus
elegidos. Éste es el desierto en el que han vagado todos los mensajeros
de Dios, desde el que fue elevado el grito: "Aquí estoy, aquí estoy, oh
mi Dios". Ésta es la Tierra prometida en que Aquel quien es la Revelación
de Dios fue destinado a ser manifiesto. Éste es el Valle del decreto
impenetrable de Dios, el lugar de nívea blancura, la Tierra de esplendor
inmarcesible. Todo lo que ha sucedido en este Día ha sido predicho en las
Escrituras de antaño. Sin embargo, estas mismas Escrituras condenan
unánimemente al pueblo que habita esta tierra. En un tiempo, ellos han
sido tildados como la "generación de víboras". Ved cómo este Agraviado,
ahora, en tanto que está rodeado por una "generación de víboras", llama y
emplaza a todos los hombres hacia Aquel quien es el Deseo Último del
mundo, la Cima y Aurora de Gloria. Feliz es el hombre que ha escuchado la
voz de Aquel quien es el Señor del Reino de la Prolación, y ¡ay! de los
negligentes, aquellos que se han desviado lejos de su verdad.
CLXIV. Sabe que todo oído atento, si se mantiene puro e impoluto,
debe, en todo momento y desde todas direcciones, escuchar la voz que
pronuncia estas santas palabras: "Ciertamente, somos de Dios, y a Él
volveremos". Los misterios de la muerte física del hombre y de su retorno
no han sido divulgados, y aún permanecen sin ser leídos. ¡Por la rectitud
de Dios! Si fuesen revelados, evocarían tal miedo y tristeza que algunos
perecerían, mientras que otros se llenarían tanto de alegría, que
ansiarían la muerte, e implorarían, con anhelo incesante, al Dios único y
verdadero -exaltada sea su gloria- que apresurase su fin.
La muerte ofrece a todo creyente seguro la copa que es, en verdad,
la vida. Confiere regocijo y es portadora de alegría. Concede el don de
la vida eterna.
En cuanto a aquellos que han gustado el fruto de la existencia
terrenal del hombre, que es reconocimiento del Dios único y verdadero,
exaltada sea su gloria, su vida venidera es tal que Nosotros no estamos
habilitados para describirla. El conocimiento de ella es únicamente de
Dios, el Señor de todos los mundos.
CLXV. Quienquiera que eleve la pretensión de una Revelación directa
de Dios antes de la expiración de un plazo de mil años, tal hombre es de
seguro un impostor mentiroso. Oramos a Dios para que Él benignamente le
ayude a retractarse y repudiar tal pretensión. Si se arrepintiere, Dios,
sin duda, le perdonará. Si, no obstante, persistiere en su error, Dios,
de seguro, enviará a uno que le tratará sin misericordia. ¡Terrible,
ciertamente, es Dios en su castigo! Quienquiera que interprete este verso
de otro modo que no sea su significado obvio, está privado del espíritu
de Dios y de su misericordia que envuelve a todas las cosas creadas.
Temed a Dios, y no sigáis vuestras ociosas fantasías. No, más bien,
seguid el mandato de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnisapiente.
GLOSARIO Y NOTAS
'Abdu'l-Azíz: El Sultán que decretó los tres destierros de
Bahá'u'lláh.
'Abdu'l-Bahá: El Sucesor designado por Bahá'u'lláh; Centro de su
Convenio (1844-1921).
'Abdu'lláh-i-Ubayy: Un opositor de Muhammad.
Abhá: Bahá significa "gloria". Abhá es su superlativo. Ambos son títulos
de Bahá'u'lláh y de su Reino.
Abú 'Amir: Un opositor de Muhammad.
Afnán: Lit. "vástagos". Denota a los parientes del Báb.
'Akká: San Juan de Acre, la ciudad fortaleza en Palestina a donde
fue desterrado Bahá'u'lláh en 1868.
'Alí: El primer Imán; primo y primer discípulo de Muhammad, casado con su
hija Fátimih. En pasaje CXLII, un seguidor de Bahá'u'lláh.
'Alí Muhammad: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz, Persia, el 20
de octubre de 1819, el "Punto del Bayán" y el "Báb" y precursor de
Bahá'u'lláh.
Annás: Gran sacerdote de los judíos y suegro de Caifás (Juan 18:13).
Antiguo de los Días: Un título de Dios, en la Biblia peculiar del
Libro de Daniel.
Aqdas: Kitáb-i-Aqdas, lit. "El Libro Más Sagrado". El Libro de Leyes
revelado por Bahá'u'lláh en 'Akká cerca del año 1873. (Pasajes: XXXVII,
LVI, LXX, LXXI, LXXII, XCVIII, CV, CLV, CLIX, CLXV.)
Ashraf: Siyyid Ashraf nacido en el Fortín de Zanján, durante el sitio
de éste. (Véase "Los Rompedores del Alba".)
Báb, El: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz Persia, el 20 de
octubre de 1819, "La Puerta", el Heraldo de la Fe Bahá'í (18191850).
Bábí: Seguidor del Báb.
Bahá: Un título dado a Bahá'u'lláh por el Báb. Significa "Gloria",
"Esplendor", "Luz".
Bahá'í: Seguidor de Bahá'u'lláh.
Bahá'u'lláh: Título de Mírzá Husayn-'Alí; el Fundador de la Fe
Bahá'í (1817-1892).
Balál: Un esclavo etíope, iletrado y despreciado, transformado en La
Meca por haber reconocido a Muhammad.
Bayán: Lit. "Exposición", "Prolación". La más grande obra
doctrinaria del Fundador de la Dispensación Bábí.
Caifás: Gran sacerdote y presidente de la corte que condenó a Jesús.
Carmelo, Monte: Uno de los lugares sagrados en la historia bahá'í donde
se hallan las tumbas del Báb y 'Abdu'l-Bahá y monumentos a otros miembros
de la familia de 'Abdu'l-Bahá.
Ciudad de la Certeza: Una condición de alto logro espiritual.
Dhabíh: Ishmael, famoso bahá'í, hermano de Mírzá Jání de Káshán
(véase "Los Rompedores del Alba"). Este título, que significa
"sacrificio", le fue dado por Bahá'u'lláh.
Dispensación: Período en que prevalece un sistema religioso.
Elíxir Divino: Símbolo del poder de la fe de conferir vida eterna al
hombre; vino de "elíxir", licor imaginario que prolongaría la vida humana
indefinidamente.
Gabriel: Se dice que es el más elevado de los ángeles, y que se cierne
sobre el trono de Dios y lo cubre con sus alas.
Husayn: El tercer Imán, el Mártir de Karbilá.
Imán 'Alí: El primer Imán, yerno del Profeta Muhammad.
Imanes (Imáms): Título de los doce sucesores Shí'ihs de Muhammad.
Isaías, Libro de: Véase, Isaías 2:10.
Islám: Lit. "Obediencia o sumisión a la Voluntad de Dios"; nombre
dado a la religión de Muhammad.
Javád: Hájí Siyyid Javád, uno de los primeros bábís, exaltado por el
Báb y más tarde por Bahá'u'lláh, a quien encontró en Baghdád.
Kaaba: Santuario que guarda la Piedra Negra en la Mezquita de La
Meca.
Ka'b-ibn-i-Ashraf: Enemigo implacable de Muhammad que trató de
matarle.
Kamál: Hájí Mírzá Kamál, famoso bábí de alta educación que encontró
a Bahá'u'lláh en Baghdád y reconoció su posición, antes de su
declaración. Deseaba contar a todos la nueva y fue enviado de vuelta a
Persia.
Karbilá: Ciudad en 'Iráq donde fue martirizado el Imán Husayn y donde
está enterrado. Es uno de los dos "santuarios supremos"; el otro es
Najaf.
Kawthar: Río en el Paraíso y fuente de todos los demás ríos.
Kitáb-i-Íqán: Lit. "El Libro de la Certeza". Obra doctrinaria de
preeminencia inigualada. Revelado por Bahá'u'lláh en 1862. (Pasajes:
XIII, XIX, XXII, XC, XCI, CXXV.)
Lámpara de Dios, La: Luz espiritual derramada por el Profeta de Dios.
Letras del Viviente: Los primeros 18 discípulos del Báb.
Manifestación: Uno que manifiesta las perfecciones y atributos de
Dios, el Mensajero de Dios.
Más Grande Nombre, Él: Un título de Bahá'u'lláh.
Meca, La: Ciudad en que nació Muhammad y donde Él se declaró su Misión.
Medina: Ciudad que cobijó a Muhammad y donde Él está enterrado; es
estimada en su santidad como segunda después de La Meca.
Mensajero Divino: Profeta de Dios, el Ser Todo Perfecto por quien se da
la Revelación.
Mesías Divino: El Rey y Libertador Divino esperado por los hebreos.
Mihdí: Título de la Manifestación esperada por el Islám.
Muhammad (Mahoma) Lit. "El Alabado". Fundador del Islam, nacido en La
Meca, según se dice, el año 570 después de Cristo.
Mustagháth: Lit. "Aquel que es invocado".
Nabíl-i-A'zam: El título bahá'í de Muhammad-i-Zarandí, devoto seguidor
del Báb y Bahá'u'lláh, autor de la narración histórica conocido como "Los
Rompedores del Alba".
Nadr-ibn-i-Hárith: Un opositor de Muhammad.
Nimrod: El persecutor de Abraham.
Párán: Cordillera de montañas al norte del Sinaí; palabra usada para
designar un lugar de revelación.
Pentateuco: Los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, atribuidos
a Moisés.
Prolación: Acción de proferir o pronunciar.
Qá'im: El prometido del Islám.
Qayyúmu'l-Asmá: Una de las obras principales del Báb.
Quintaesencia: Última y más alta esencia de algo.
Corán (Corán): El Libro revelado por Muhammad. Lit. "La Lectura".
Revelación: Descubrimiento que hace Dios a los hombres de algo que hasta
entonces Él tenía oculto a ellos.
Ridván: Custodio del Paraíso. Se usa para denotar el Paraíso mismo.
Sadratu'l-Muntahá: Nombre de un árbol plantado al final dé un camino
para servir de guía; símbolo de una Manifestación de Dios.
Salmán, o Shaykh Salmán: Nacido en el sur de Persia; un iletrado, se
convirtió en uno de los más amados y más devotos discípulos del
Bahá'u'lláh, quien le confió muchas importantes y peligrosas misiones.
Salsabíl: Una fuente del Paraíso.
Sello de los Profetas: Un título de Muhammad que se refiere al cierre
del Ciclo Profético.
Sháh: Nasiri'd-Dín Sháh de Persia.
Shaykh: Se refiere a Shaykh Salmán.
Shí'ih: "Partido" (de 'Alí). Rama musulmana que se distingue por su
creencia en los doce Imanes de la era mahometana.
Shoghi Effendi: Nieto de 'Abdu'l-Bahá y Guardián de la Fe Bahá'í (1896-
1957).
Sinaí: Montaña donde Dios dio las tablas de la Ley a Moisés; a
veces, emblema del corazón humano que es el lugar del descenso de Dios.
Sión: Loma en Jerusalén, sitio de la residencia real de David y sus
sucesores.
Sol de Muhammad: Símbolo del Profeta como iluminador del mundo.
Sultán: Sultán 'Abdu'l-'Azíz de Turquía.
Sunní: La mayor y más poderosa de las dos grandes sectas del Islám;
representada por el la Fe.
Súriy-i-Ra'ís: Epístola de Bahá'u'lláh revelada en Adrianópolis;
dirigido a 'Alí Pashá el Gran Visir de Turquía.
Tá, Tierra de: Tihrán, denotada por su letra inicial.
Tabla a Ra'ís: Súriy-i-Ra'ís.
Tabla Guardada: Significa el conocimiento de Dios y de su
Manifestación.
Talismán: Objeto encantado que atraía la fuerza del cielo para proteger
a su portador. Símbolo del hombre protegido por la fuerza de Dios.
Tihrán (Teherán): Lugar de nacimiento de Bahá'u'lláh (el 12 de noviembre
de 1817) y capital de Irán (Persia).
Tora: Libro de la Ley de los judíos.
Zá, Tierra de: Zanján, derrotado por su letra inicial.
Zanján: Capital del distrito de Khamsih y escenario del martirio de
cerca de 1.800 bahá'ís.
Zarza Ardiente: Simboliza la presencia de Dios en el corazón de Moisés.
Véase: Exod. III:2.
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Eine Auswahl aus den Schriften Bahá'u'lláhs,
zusammengestellt und ins englische übertragen von Shoghi Effendi
(c) Bahá'í-Verlag GmbH, Langenhain 1980-137, ISBN 3870371226
1
1:1 [7] Gepriesen und verherrlicht bist Du, o Herr, mein Gott! Wie kann ich Dich erwähnen, da ich doch weiß, daß keine Zunge, und wäre ihre Weisheit noch so tief, Deinen Namen gebührend rühmen kann, und daß der Vogel des Menschenherzens, so sehr er sich auch sehne, niemals hoffen darf, zum Himmel Deiner Erhabenheit und Deines Wissens aufzusteigen.
1:2 Wenn ich Dich, o mein Gott, als den All-Wahrnehmenden beschreibe, muß ich zugeben, daß Sie, die höchsten Verkörperungen der Wahrnehmung, auf Dein Geheiß erschaffen wurden. Und wenn ich Dich als den Allweisen preise, muß ich zugleich anerkennen, daß die Urquellen der Weisheit selbst durch das Wirken Deines Willens entstanden. Und wenn ich Dich als den Unvergleichlichen verkünde, erkenne ich bald, daß Sie, die der Inbegriff der Einheit sind, durch Dich herabgesandt wurden und nur Beweise Deines Werkes sind. Und wenn ich Dich als den Allwissenden begrüße, muß ich bekennen, daß Sie, die der Inbegriff des Wissens sind, nur Schöpfung und Werkzeug Deiner Absicht sind.
1:3 Erhaben, unermeßlich erhaben bist Du über das Bemühen der Sterblichen, Dein Geheimnis zu enträtseln, Deine Herrlichkeit zu schildern oder die Art Deines Wesens auch nur anzudeuten. Denn was immer solches Bemühen erreichen mag, - nie darf es hoffen, jene Grenzen zu überschreiten, die Deinen Geschöpfen gesetzt sind, ist dieses Streben doch durch Dein Gebot bewirkt und durch Dein Ersinnen gezeugt. Die erhabensten Gefühle, die die Heiligsten der Heiligen zu Deinem Lobe bezeigen können, und die tiefste Weisheit, die die gelehrtesten Menschen bei dem Versuch, Dein Wesen zu begreifen, zu äußern vermögen, kreisen alle um jenen Mittelpunkt, der Deiner Herrschaft völlig untertan ist, Deine Schönheit verehrt und durch die Bewegung Deiner Feder Antrieb findet.
1:4 [8] Nein, verhüte, o mein Gott, daß ich jemals Worte äußere, die zwangsläufig eine unmittelbare Beziehung zwischen der Feder Deiner Offenbarung und dem Wesen alles Erschaffenen andeuten. Weit stehen jene, die Dir verbunden sind, über der Vorstellung einer solchen Beziehung. Alle Vergleiche und Ähnlichkeiten vermögen dem Baum Deiner Offenbarung nicht gerecht zu werden, und jeder Weg zum Verständnis der Manifestation Deiner selbst und des Tagesanbruchs Deiner Schönheit ist verschlossen.
1:5 Fern, fern von Deiner Herrlichkeit sei, was der Sterbliche von Dir behaupten oder Dir zuschreiben, oder der Lobpreis, mit dem er Dich verherrlichen kann! Was immer Du Deinen Dienern als Pflicht auferlegt hast, damit sie Deine Majestät und Herrlichkeit aufs höchste preisen, ist nur ein Zeichen Deiner Gnade für sie, auf daß sie fähig werden, zu der Stufe aufzusteigen, die ihrem eigenen innersten Wesen verliehen wurde, der Stufe der Erkenntnis ihres eigenen Selbstes.
1:6 Niemand außer Dir war jemals fähig, Dein Geheimnis zu ergründen oder Deine Größe geziemend zu preisen. Unerforschlich und hoch erhaben über das Lob der Menschen wirst Du für immer bleiben. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Unerreichbaren, dem Allmächtigen, dem Allwissenden, dem Heiligen der Heiligen.
2
2:1 [9] Der Anfang aller Dinge ist die Erkenntnis Gottes, und das Ziel aller Dinge ist die genaue Beachtung dessen, was herabgesandt ist vom Lichthimmel des göttlichen Willens, der alles durchdringt, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist.
3
3:1 Die Offenbarung, die seit unvordenklichen Zeiten als das Ziel und die Verheißung aller Propheten Gottes gepriesen worden ist und das höchste Verlangen Seiner Boten war, ist nun nach dem alldurchdringenden Willen des Allmächtigen und auf Sein unwiderstehliches Geheiß den Menschen enthüllt worden. In allen heiligen Schriften ist das Kommen einer solchen Offenbarung angekündigt worden. Seht nun, wie die Menschheit trotz solcher Ankündigung von ihrem Weg abgeirrt ist und sich selbst ihrer Herrlichkeit verschlossen hat.
3:2 Sprich: O ihr Liebenden des einen, wahren Gottes! Strebt danach, Ihn wahrhaft anzunehmen und zu erkennen, und folgt Seinen Geboten, wie es euch ziemt. Dies ist eine Offenbarung, in der Myriaden von Meeren der Lohn für den sein werden, der um ihretwillen einen Tropfen Blut vergießt. Hütet euch, o Freunde, daß ihr eine so unschätzbare Wohltat nicht verwirkt oder ihre überragende Stufe gering achtet. Denkt an die vielen Leben, die geopfert wurden und noch geopfert werden in einer Welt, die durch ein bloßes Hirngespinst irregeführt ist, erdacht aus dem eitlen Wahn ihrer Völker. Danket Gott, daß euer Herzenswunsch Erfüllung fand und ihr mit Ihm vereint wurdet, der der Verheißene aller Völker ist. Bewahrt euch mit der Hilfe des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - die Unversehrtheit der Stufe, die ihr erreicht habt, und haltet fest an dem, was Seine Sache fördert. Er, fürwahr, gebietet euch, was recht ist und des Menschen Stufe erhöht. Verherrlicht sei der Allbarmherzige, der Offenbarer dieses wundersamen Tablets.
4
4:1 [10] Dies ist der Tag, da Gottes erhabenste Segnungen den Menschen zugeströmt sind, der Tag, da alles Erschaffene mit Seiner mächtigsten Gnade erfüllt wurde. Alle Völker der Welt haben die Pflicht, ihre Gegensätze auszugleichen und in vollkommener Einigkeit und in Frieden im Schatten des Baumes Seiner Obhut und Gnade zu wohnen. Es geziemt ihnen, sich an das zu halten, was an diesem Tage der Erhöhung ihrer Stufe und der Förderung ihres eigenen Besten dient. Glücklich die, zu deren Gedenken die allherrliche Feder bewegt ward, und gesegnet die Menschen, deren Namen Wir nach Unserem unerforschlichen Ratschluß zu verschweigen vorzogen.
4:2 Bittet den einen, wahren Gott, daß Er allen Menschen gnädig beistehe, das zu erfüllen, was in Unseren Augen annehmbar ist. Bald wird die heutige Ordnung aufgerollt und eine neue an ihrer Statt entfaltet werden. Wahrlich, dein Herr spricht die Wahrheit, und Er weiß um das Ungeschaute.
5
5:1 [11] Dies ist der Tag, da das Meer göttlicher Gnade den Menschen offenbart ist, der Tag, da die Sonne Seiner Güte ihren Strahlenglanz über sie ergießt, der Tag, da die Wolken Seiner reichen Gaben die ganze Menschheit überschatten. Jetzt ist es Zeit, die Niedergeschlagenen mit dem belebenden Hauch der Liebe und Gemeinschaft und den lebendigen Wassern der Freundlichkeit und Güte aufzumuntern und zu erquicken.
5:2 Wo immer die Geliebten Gottes sich versammeln und wem immer sie begegnen, sie müssen in ihrer Haltung vor Gott und in der Art, wie sie Seinen Ruhm und Seine Ehre preisen, solche Demut und Ergebenheit zeigen, daß jedes Staubatom unter ihren Füßen die Tiefe ihrer Ergebenheit bezeugt. Das Gespräch, das diese heiligen Seelen führen, sollte von solcher Kraft erfüllt sein, daß eben diese Staubatome unter seinem Einfluß erbeben. Sie sollten sich so verhalten, daß die Erde, auf die sie treten, niemals Worte zu ihnen sprechen kann wie diese: »Ich bin euch vorzuziehen, denn seht, wie geduldig ich die Bürde trage, die mir der Landmann auferlegt. Ich bin das Werkzeug, das unablässig allen Wesen die Segnungen vermittelt, mit denen Er, der Ursprung aller Gnade, mich betraut hat. Trotz der mir erwiesenen Ehre und der zahllosen Beweise meines Reichtums eines Reichtums, der den Bedarf der ganzen Schöpfung deckt -, seht das Maß meiner Demut und bezeugt, wie ich mich in voller Ergebenheit von den Menschen mit Füßen treten lasse.«
5:3 Erweist einander Langmut, Wohlwollen und Liebe. Sollte jemand unter euch eine bestimmte Wahrheit nicht erfassen können oder sich um ihr Verständnis mühen, so bekundet im Gespräch mit ihm einen Geist größter Güte und guten Willens. Helft ihm, die Wahrheit zu sehen und zu erkennen, ohne euch im geringsten über ihn erhaben zu fühlen oder im Besitz größerer Gaben zu wähnen.
5:4 Die ganze Pflicht des Menschen liegt an diesem Tage darin, seinen Teil von der Gnadenfülle zu erlangen, die Gott für ihn strömen läßt. Deshalb soll niemand der Größe oder Kleinheit des Gefäßes achten. Der Anteil der einen mag in einer Handvoll liegen, der Anteil anderer mag einen Becher füllen, der wieder anderer gar das Maß eines Scheffels.
5:5 [12] Jedes Auge sollte an diesem Tage suchen, was die Sache Gottes am meisten fördert. Er, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge! Nichts, was es auch sei, kann an diesem Tage der Sache Gottes größeren Schaden zufügen als Zwietracht und Hader, Wortstreit, Entfremdung und Gleichgültigkeit unter den Geliebten Gottes. Flieht sie durch die Macht Gottes und Seine unumschränkte Hilfe und trachtet danach, die Herzen der Menschen zu verbinden in Seinem Namen, der Vereiniger, der Allwissende, der Allweise.
5:6 Bittet den einen, wahren Gott, Er möge euch den Geschmack solcher Taten kosten lassen, wie sie auf Seinem Pfade vollbracht werden, und an der Süße solcher Demut und Ergebenheit teilhaben lassen, wie sie um Seinetwillen erzeigt werden. Vergeßt euer eigenes Selbst und wendet eure Augen eurem Nächsten zu. Richtet eure Kräfte auf all das, was die Erziehung der Menschen fördert. Nichts ist vor Gott verborgen oder könnte es jemals sein. Wenn ihr Seinem Wege folgt, werden Seine unermeßlichen, unvergänglichen Segnungen auf euch herniederströmen. Dies ist das leuchtende Tablet, dessen Verse aus der eilenden Feder Dessen strömten, der der Herr aller Welten ist. Bedenkt es im Herzen und gehört zu denen, die Seine Gebote halten.
6
6:1 [13] Seht, wie die verschiedenen Völker und Geschlechter der Erde das Kommen des Verheißenen erwartet haben. Doch kaum war Er, die Sonne der Wahrheit, erschienen, siehe, da wandten sich alle von Ihm ab, außer denen, die Gott zu führen beliebte. Wir wagen nicht, an diesem Tage den Schleier vor jener erhabenen Stufe zu lüften, die jeder wahre Gläubige erreichen kann, denn die Freude, die eine solche Offenbarung erregen muß, könnte bei manchen bewirken, daß sie ohnmächtig werden und sterben.
6:2 Er, das Herz und der Mittelpunkt des Bayán, hat geschrieben: »Der Keim, der die Möglichkeiten der kommenden Offenbarung in sich birgt, ist mit einer Macht begabt, die stärker ist als die vereinten Kräfte aller, die Mir folgen. « Und weiter sagt Er: »Von allen Huldigungen, die Ich Ihm, der nach Mir kommen wird, dargebracht habe, ist die höchste Mein schriftliches Bekenntnis, daß keines Meiner Worte Ihn angemessen beschreiben kann und kein Hinweis auf Ihn in Meinem Buche, dem Bayán, Seiner Sache gerecht zu werden vermag.«
6:3 Wer die Tiefen der Meere, die diese erhabenen Worte bergen, durchforscht und ihren Sinn ergründet, von dem kann gesagt werden, daß er einen Schimmer der unaussprechlichen Herrlichkeit entdeckt, die dieser mächtigen, dieser erhabenen, heiligsten Offenbarung verliehen ist. Aus der überragenden Bedeutung einer so großen Offenbarung kann die Ehre, die ihre getreuen Anhänger schmückt, wohl ermessen werden. Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes Der bloße Atem dieser Seelen ist kostbarer als alle Schätze der Erde. Glücklich der Mensch, der dies erreicht, und wehe den Achtlosen!
7
7:1 [14] Wahrlich, Ich sage, dies ist der Tag, an dem die Menschheit das Angesicht des verheißenen schauen und Seine Stimme hören kann. Gottes Ruf ist erhoben, und das Licht Seines Antlitzes ist über den Menschen aufgegangen. Es geziemt einem jeden, die Spuren jedes eitlen Wortes von der Tafel seines Herzens zu löschen, und mit offenem und unvoreingenommenem Sinn fest auf die Zeichen Seiner Offenbarung, die Beweise Seiner Sendung und die Zeichen Seiner Herrlichkeit zu schauen.
7:2 Groß fürwahr ist dieser Tag! Die Hinweise in allen heiligen Schriften auf ihn als den »Tag Gottes«1 bezeugen seine Größe. Die Seele jedes Propheten Gottes und jedes göttlichen Boten hat nach diesem wundersamen Tag gedürstet. Alle Geschlechter der Erde haben sich in gleicher Weise danach gesehnt, ihn zu erleben. Doch kaum hatte sich das Tagesgestirn Seiner Offenbarung am Himmel des Willens Gottes kundgetan, da wurden alle außer jenen, die der Allmächtige zu ihren beliebte, als stumm und achtlos befunden.
1 vergleiche Qur'án 19:38, 24:65, 28:62, 66, 75 40:16-18,41:48, 83:6
7:3 O du, der du Meiner gedenkst! Der schlimmste Schleier hat die Völker der Erde von Seiner Herrlichkeit ausgeschlossen und gehindert, auf Seinen Ruf zu hören. Gebe Gott, daß das Licht der Einheit die ganze Erde umleuchte und allen ihren Völkern das Siegel »Das Reich ist Gottes«1 auf die Stirn gedrückt werde.
1 vergleiche Qur'án 6:74, 22:57, 25:27, 35:14, 39:7, 40:17, 64:2, 67:2
8
8:1 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Dies sind die Tage, da Gott die Herzen der gesamten Schar Seiner Boten und Propheten und darüber hinaus diejenigen geprüft hat, die Sein geweihtes und unverletzliches Heiligtum bewachen, die das Himmelszelt bewohnen und im Hort der Herrlichkeit verweilen. Wie streng ist darum die Prüfung, die unvermeidlich derer harrt, die Gott Gefährten beigesellen.
9
9:1 [15] O Husayn! Bedenke das heftige Verlangen, mit dem bestimmte Völker und Nationen die Wiederkehr des Imám-Husayn erwartet haben, dessen Kommen nach dem Erscheinen des Qá'im die Erwählten Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - in vergangenen Tagen vorausgesagt hatten. Diese Heiligen haben weiter verkündet, wenn Er, der der Tagesanbruch der vielfältigen Gnade Gottes ist, sich offenbare, werden alle Propheten und Boten und mit ihnen der Qá'im sich im Schatten des heiligen Banners sammeln, das der Verheißene hissen wird. Diese Stunde ist nun gekommen. Die Welt ist erleuchtet von der strahlenden Herrlichkeit Seines Angesichts. Und doch, siehe, wie weit ihre Völker von Seinem Pfade abgeirrt sind! Niemand hat an Ihn geglaubt, ausgenommen jene, die durch die Macht des Herrn der Namen die Götzen ihrer eitlen Einbildungen und verderbten Wünsche zerschlagen und die Stadt der Gewißheit betreten haben. Der erlesene Wein Seiner Offenbarung ist an diesem Tage und in Seinem Namen, der Selbstgenügende, entsiegelt. Seine Gnadenfülle ergießt sich über die Menschen. Fülle deinen Becher und trinke daraus in Seinem Namen, der Heiligste, der Allgepriesene.
10
10:1 [16] Die den Völkern und Geschlechtern der Erde vorherbestimmte Zeit ist nun gekommen. Die Verheißungen Gottes, wie sie die heiligen Schriften überliefert haben, sind alle erfüllt. Aus Zion ist Gottes Gesetz hervorgegangen, und Jerusalem mit seinen Hügeln und seinem Land ist voll der Herrlichkeit Seiner Offenbarung. Glücklich, wer in seinem Herzen bewegt, was in den Büchern Gottes, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden, offenbart worden ist. Sinnt darüber nach, o ihr Geliebten Gottes, und hört auf Sein Wort, damit ihr euch durch Seine Gunst und Gnade aus den kristallenen Wassern der Beständigkeit satt trinkt und in Seiner Sache so standhaft und so unerschütterlich wie die Berge werdet.
10:2 Im Buch Jesaja steht geschrieben: »Geh in die Felsen und verbirg dich in der Erde vor der Furcht des Herrn und vor Seiner herrlichen Majestät.« Niemand, der über diesen Vers nachdenkt, kann umhin, die Größe dieser Sache anzuerkennen, noch kann er die Erhabenheit dieses Tages, des Tages Gottes selbst, bezweifeln. Diesem Vers folgen die Worte: »Der Herr allein aber wird hoch sein an jenem Tage.«1 Dies ist der Tag, den die Feder des Höchsten in allen heiligen Schriften verherrlicht hat. Kein Vers ist in ihnen, der nicht den Ruhm Seines heiligen Namens bekundet, und kein Buch, das nicht für die Erhabenheit dieses höchsten Themas zeugt. Wollten Wir alles erwähnen, was in jenen himmlischen Büchern und heiligen Schriften über diese Offenbarung enthüllt worden ist, so würde dieses Tablet unvertretbaren Umfang annehmen. Es obliegt an diesem Tage einem jeden, sein ganzes Vertrauen auf die mannigfaltigen Segnungen Gottes zu setzen und sich zu erheben, um mit größter Weisheit die Wahrheiten Seiner Sache zu verbreiten. Dann, und nur dann wird die ganze Erde in das Morgenlicht Seiner Offenbarung gehüllt sein.
1 Jesaja 2: 10-11
11 'aus dem Lawh-i-Karmil'
11:1 [17] Alle Herrlichkeit sei auf diesem Tage, dem Tag, da die Düfte der Barmherzigkeit über alles Erschaffene wehten, einem Tag, so reich gesegnet, daß vergangene Zeitalter und Jahrhunderte niemals hoffen können, ihm gleichzukommen, einem Tag, da der Altehrwürdige der Tage das Antlitz Seinem heiligen Throne zugewandt hat. Daraufhin waren die Stimmen alles Erschaffenen und darüber hinaus die Stimmen der himmlischen Heerscharen zu hören mit lautem Ruf: »Eile, o Karmel, denn siehe, das Licht des Angesichts Gottes, des Herrschers im Reiche der Namen und Schöpfers der Himmel, ist auf dich gerichtet.«
11:2 Außer sich vor Freude, rief er mit lauter Stimme: »Möge mein Leben ein Opfer für Dich sein, da Du Deinen Blick auf mich geworfen, Deine Großmut über mich ergossen und Deine Schritte zu mir gelenkt hast. Die Trennung von Dir, o Du Quell des ewigen Lebens, hat mich fast verzehrt, und das Fernsein von Deiner Gegenwart hat meine Seele verbrannt. Aller Lobpreis sei Dir, daß Du mich fähig machtest, Deinem Ruf zu lauschen, daß Du mich durch Deinen Schritt beehrt und meine Seele erquickt hast durch den belebenden Duft Deines Tages und die erregende Stimme Deiner Feder, eine Stimme, die Du als Deinen Posaunenruf unter Deinem Volke verordnet hast. Und als die Stunde schlug, zu der Dein unwiderstehlicher Glaube offenbart werden sollte, bliesest Du einen Hauch von Deinem Geist in Deine Feder, und siehe, die gesamte Schöpfung erbebte in ihren Grundfesten und enthüllte dem Menschengeschlecht Geheimnisse, wie sie in den Schatzkammern Dessen verborgen liegen, der der Besitzer alles Erschaffenen ist.«
11:3 Kaum hatte seine Stimme jenen erhabensten Ort erreicht, da antworteten Wir: »Danke deinem Herrn, o Karmel! Das Feuer deiner Trennung von Mir hatte dich fast verzehrt, als das Meer Meiner Gegenwart vor deinem Angesicht wogte, deine und der ganzen Schöpfung Augen erfreute und alles Sichtbare und Unsichtbare mit Entzücken erfüllte. Frohlocke, denn Gott hat an diesem Tage Seinen Thron auf dir errichtet, hat dich zum Aufgangsort Seiner Zeichen und zum Tagesanbruch der Beweise Seiner Offenbarung gemacht.«
11:4 [18] »Wohl dem, der dich umschreitet, der die Offenbarung deiner Herrlichkeit verkündet und berichtet, was die Großmut des Herrn, deines Gottes, über dich ergossen hat. Ergreife den Kelch der Unsterblichkeit im Namen deines Herrn, der Allherrliche, und bringe Ihm Dank dar, weil Er als Zeichen Seines Erbarmens für dich dein Leid in Freude, deinen Kummer in selige Wonne verwandelt hat. Wahrlich, Er liebt die Stätte, die zum Sitze Seines Thrones wurde, die Seine Füße betreten haben, die Seine Gegenwart beehrt hat, von der aus Er Seinen Ruf erhoben und über die Er Seine Tränen vergossen hat.«
11:5 »Rufe aus gen Zion, o Karmel, und künde die frohe Botschaft: Er, der den sterblichen Augen verborgen war, ist gekommen! Seine allbezwingende Herrschaft ist offenbar, Seine allumfassende Herrlichkeit ist enthüllt worden. Hüte dich, daß du nicht zögerst oder schwankst. Eile und umschreite die Stadt Gottes, die vom Himmel herabgekommen ist, die himmlische Kaaba, in Anbetung umkreist von den Begünstigten Gottes, den Reinen im Herzen und der Schar der erhabensten Engel. O wie sehne Ich Mich, jedem Ort des Erdkreises die frohe Botschaft dieser Offenbarung zu verkünden und sie in jede seiner Städte zu tragen, einer Offenbarung, zu der das Herz des Sinai hingezogen wurde, und in deren Namen der Brennende Busch ruft: `Gottes, des Herrn der Herren, sind die Reiche der Erde und des Himmels!` Wahrlich, dies ist der Tag, da Land und Meer frohlocken über diese Verkündigung, der Tag, für den aufbewahrt wurde, was Gott aus einer Großmut, die jenseits der Fassungskraft des sterblichen Verstandes oder Herzens liegt, zu offenbaren bestimmt hat. Bald wird Gott Seine Arche auf dich zusteuern und das Volk Bahás offenbaren, das im Buche der Namen erwähnt ist.«
11:6 Geheiligt sei der Herr der ganzen Menschheit! Alle Atome der Erde wurden bei der Erwähnung Seines Namens in Schwingung versetzt, und die Zunge der Größe wurde bewegt, das zu eröffnen, was in Seinem Wissen verhüllt und in der Schatzkammer Seiner Macht verborgen lag. Er, wahrlich, ist kraft Seines Namens, der Mächtige, der Allgewaltige, der Höchste, Herrscher über alles, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist.
12
12:1 [19] Erhebe dich, o Volk, und erwarte die Tage göttlicher Gerechtigkeit, denn die verheißene Stunde ist gekommen. Hüte dich, daß du nicht versäumst, ihre Tragweite zu erkennen, und daß du nicht zu den Irrenden gezählt wirst.
13 'aus dem Kitáb-i-Iqán'
13:1 Schaut in die Vergangenheit: Wie viele, hoch und niedrig, haben zu allen Zeiten sehnlich auf das Erscheinen der Manifestationen Gottes in den geheiligten Personen Seiner Auserwählten geharrt. Wie oft haben sie Sein Kommen erwartet, wie haben sie immer wieder gefleht, der Hauch göttlichen Erbarmens möge wehen, die verheißene Schönheit hinter dem Schleier der Verborgenheit hervortreten und aller Welt offenbar werden. Und wann immer die Tore der Gnade sich öffneten, die Wolken göttlicher Freigebigkeit sich auf die Menschheit ergossen und das Licht des Ungeschauten am Horizont himmlischer Macht aufleuchtete, haben Ihn alle verleugnet und sich von Seinem Antlitz, Gottes eigenem Antlitz, abgewandt. ...
13:2 [20] Überlege: Was konnte der Grund für solches Tun sein? Was konnte zu einem solchen Verhalten gegen die Offenbarer der Schönheit des Allherrlichen bewogen haben? Führt doch alles, was in vergangenen Tagen die Abkehr und den Widerstreit jener Menschen verursachte, auch zur Verstocktheit der Menschen von heute. Wollte man behaupten, das Zeugnis der Vorsehung sei unvollständig, und dies sei der Grund für die Ablehnung durch die Menschen gewesen, so wäre dies offene Gotteslästerung. Wie fern liegt es der Gnade des Allgütigen, wie fern Seiner liebevollen Vorsehung und Seiner milden Barmherzigkeit, unter allen Menschen eine Seele zur Führung Seiner Geschöpfe zu erwählen, ihr einerseits das volle Maß Seines göttlichen Zeugnisses zu versagen, andererseits über Sein Menschenvolk schwere Strafe zu verhängen, weil es sich von Seinem Erwählten abwendet! Nein, die vielfachen Gnadengaben des Herrn aller Geschöpfe haben allezeit durch die Manifestationen Seines göttlichen Wesens die Erde und alle, die auf ihr wohnen, umschlossen. Nicht einen Augenblick hat sich Seine Gnade versagt, noch haben die Schauer Seiner Güte aufgehört, auf die Menschheit niederzuregnen. Folglich kann ein solches Verhalten nichts anderem zugeschrieben werden als der Kleingeistigkeit der Seelen, die durch das Tal der Überheblichkeit und des Hochmuts schreiten, in der Wildnis der Gottferne umherirren, auf den Wegen ihrer Wahngebilde wandeln und den Befehlen ihrer Glaubensführer folgen. Es geht ihnen vor allem um Widerstreit, und ihr einziges Begehren ist, der Wahrheit nicht ins Auge blicken zu müssen. jedem einsichtigen Betrachter ist es klar und offenbar: Hätten diese Menschen in den Tagen einer jeden Manifestation der Sonne der Wahrheit ihre Augen, ihre Ohren, ihre Herzen von allem, was sie zuvor sahen, hörten und fühlten, geheiligt, so wären sie sicherlich nicht des Anblicks der Schönheit Gottes beraubt worden, noch wären sie so weit von den Stätten der Herrlichkeit abgeirrt. Doch weil sie dem Zeugnis Gottes das Maß ihres eigenen Wissens anlegten, das sie aus den Lehren ihrer Glaubensführer gesammelt hatten, und feststellten, daß es ihrem beschränkten Verständnis widersprach, ließen sie sich dazu hinreißen, derart würdelose Taten zu begehen. ...
13:3 [21] Denke nach über Moses! Ausgerüstet mit dem Stab himmlischer Herrschaft, geschmückt mit der weißen Hand göttlicher Erkenntnis, kam Er vom Párán der Liebe Gottes hernieder. Wie ein Zepter die Schlange der Macht und ewigen Hoheit tragend, strahlte Er vom Sinai des Lichtes herab auf die Welt. Er berief alle Völker und Geschlechter der Erde zum Reiche der Ewigkeit und lud sie ein, die Frucht vom Baume der Treue zu kosten. Du weißt wohl, wie bitterfeind der Pharao und sein Volk Ihm begegneten und wie die Hände der Heiden Steine eitler Einbildung gegen diesen gesegneten Baum schleuderten. Ja, schließlich erhob sich der Pharao mit seinem Volk und mühte sich aufs äußerste, das Feuer dieses heiligen Baumes mit den Wassern der Falschheit und der Verleugnung zu löschen, denn sie achteten nicht der Wahrheit, daß kein irdisches Wasser die Flamme göttlicher Weisheit ersticken, noch sterbliche Winde die Lampe ewiger Herrschaft verlöschen können. Nein, solches Wasser kann die Flammen nur noch mehr entfachen und solche Windstöße können den Schutz der Lampe nur noch festigen, würdet ihr doch mit dem Auge der Einsicht schauen und auf dem Pfade von Gottes heiligem Willen und Wohlgefallen wandeln. ...
13:4 [22] Als die Tage Mose zu Ende gingen und das Licht Jesu, aus der Morgendämmerung des Geistes aufleuchtend, die Welt umfaßte, erhob sich das ganze Volk Israel im Widerspruch gegen Ihn. Sie schrien, daß Der, dessen Kommen die Bibel verheißen hat, die Gesetze Mose verbreiten und erfüllen müsse, während dieser junge Nazarener, der sich die Stufe des göttlichen Messias anmaße, die Gesetze der Ehescheidung und des Sabbats, die wichtigsten Gesetze Mose, abgeschafft habe. ja, mehr noch: Wie steht es um die Zeichen der Manifestation, die noch kommen soll? Dieses Volk Israel wartet bis auf den heutigen Tag auf die Manifestation, welche die Bibel verheißen hat. Wie viele Manifestationen der Heiligkeit, wie viele Offenbarer des ewigen Lichtes sind seit Mose Zeiten schon erschienen, und doch erwartet Israel, in dichteste Schleier satanischen Trugs und eitlen Wahns verhüllt, daß das von ihnen selbst geschaffene Idol mit solchen Zeichen erscheine, wie sie selbst sie ersonnen haben. So hat Gott Hand an sie gelegt um ihrer Sünden willen, so hat Er den Geist des Glaubens in ihnen ausgelöscht und sie mit den Flammen der Höllentiefe gepeinigt. Und dies nur aus dem Grund, weil lsrael sich weigerte, sich die Bedeutung der Worte zu eigen zu machen, die in der Bibel über die Zeichen der kommenden Offenbarung enthüllt waren. Da es deren wahren Sinn nie erfaßt hat und jene Ereignisse, äußerlich gesehen, nicht eingetroffen sind, blieb es ihm versagt, die Schönheit Jesu zu erkennen und das Antlitz Gottes zu schauen. Immer noch wartet es auf Sein Kommen! Seit undenklichen Zeiten bis zum heutigen Tag haben alle Völker auf Erden solchen wunderlichen, würdelosen Gedanken nachgehangen und sich damit selbst der klaren Wasser beraubt, die den Quellen der Reinheit und Heiligkeit entströmen. ...
13:5 Denen, die mit Verständnis begabt sind, ist es klar und einleuchtend, daß zu der Zeit, da das Feuer der Liebe Jesu die Schleier jüdischer Beschränktheit verzehrt hatte und Seine Machtvollkommenheit sichtbar und allmählich anerkannt wurde, Er, der Offenbarer der unsichtbaren Schönheit, an Seine Jünger gewandt, auf Sein Scheiden hinwies, in ihren Herzen das Feuer der Verwaisung entfachte und sprach: »Ich gehe von hinnen und komme wieder zu euch.«1 Und an anderer Stelle sprach Er: »Ich gehe hin, und ein anderer wird kommen, der euch alles sagen wird, was Ich euch nicht gesagt habe, und alles erfüllen wird, was Ich euch gesagt habe.«2 Diese beiden Aussprüche haben nur eine Bedeutung, wolltet ihr doch mit göttlicher Einsicht über die Manifestationen der Einheit Gottes nachdenken!
1 Joh. 14:28
2 vgl. Joh. 14:26, 16:13
13:6 [23] Jeder einsichtige Betrachter wird erkennen, daß in der Sendung des Qur'án sowohl das Buch als auch die heilige Sache Jesu bestätigt wurden. Was die Namen anbelangt, so erklärt Muhammad selbst: »Ich bin Jesus.« Er anerkannte die Wahrheit der Zeichen, Prophezeiungen und Worte Jesu und bezeugte, daß sie alle von Gott waren. In diesem Sinne haben sich weder die Person Jesu noch Seine Schriften von der Person Muhammads und Seinem heiligen Buche unterschieden, denn beide sind für die Sache Gottes eingetreten, haben Sein Lob verkündet und Seine Gebote offenbart. Darum hat Jesus selbst erklärt: »Ich gehe hin und komme wieder zu euch.«1 Betrachtet die Sonne. Wollte sie sagen: »Ich bin die Sonne von gestern«, so würde sie die Wahrheit sprechen. Und würde sie im Gedenken an den Zeitablauf behaupten, sie sah eine andere als jene Sonne, so würde sie ebenso die Wahrheit sprechen. Ebenso ist es richtig und wahr, wenn gesagt wird, alle Tage seien ein und derselbe. Und wenn im Hinblick auf ihre besonderen Namen und Bezeichnungen gesagt wird, sie seien verschieden, so ist dies wiederum wahr, denn wenn sie auch die gleichen sind, so läßt sich doch an jedem eine andere Bezeichnung, eine besondere Eigenschaft, ein eigener Wesenszug erkennen. Begreife nun dementsprechend die Verschiedenheit, die Mannigfaltigkeit und die Einheit, die den verschiedenen Manifestationen der Heiligkeit eigen sind, damit du die Andeutungen verstehst, die der Schöpfer aller Namen und Eigenschaften über diese Mysterien von Verschiedenheit und Einheit machte, und entdecke die Antwort auf deine Frage, warum jene ewige Schönheit sich immer wieder mit verschiedenen Namen und Titeln bezeichnet hat. ...
1 Joh. 14:28
13:7 [24] Als der Unsichtbare, der Ewige, das göttliche Wesen die Sonne Muhammads über dem Horizont der Erkenntnis aufsteigen ließ, erhoben die jüdischen Geistlichen gegen Ihn ausgeklügelte Einwände, darunter den, daß nach Moses kein Prophet von Gott gesandt werden würde. Ja, es ist in den Schriften von einer Seele die Rede, die sich offenbaren müsse und den Glauben und das Wohlergehen des Volkes Mose verbreiten werde, so daß das Gesetz der Sendung Mose die ganze Erde umschließe. Darum hat der König ewiger Herrlichkeit in Seinem Buch, auf die Worte dieser Wanderer im Tale der Gottferne und des Irrtums hinweisend, folgendes gesagt: »`Gottes Hand`«, so sagen die Juden, »`ist gefesselt`. Gefesselt seien ihre eigenen Hände, verflucht seien sie für das, was sie gesagt haben. Nein, Seine Hände sind beide ausgebreitet!«1 »Gottes Hand ist über ihren Händen.«2 Obwohl die Ausleger des Qur'án die Umstände, die zur Offenbarung dieses Verses führten, verschieden schildern, solltest du dich doch bemühen, seine Absicht zu begreifen. Er sagt: Wie falsch ist das, was die Juden sich eingebildet haben! Wie kann die Hand Dessen, welcher in Wahrheit der König ist, der das Antlitz Mose offenbar werden ließ und Ihm das Gewand der Prophetenschaft verlieh wie kann die Hand eines solchen gefesselt und gebunden sein? Wie kann man sich vorstellen, daß Er nicht die Macht habe, nach Moses einen weiteren Boten aufstehen zu lassen? Erkenne, wie abwegig ihr Gerede ist, wie weit es vom Pfade der Erkenntnis und Einsicht abgeirrt ist!
1 Qur'án 5:65
2 Qur'án 48:11
[25] Beachte, wie sich auch heutzutage all dieses Volk mit solch törichten Widersinnigkeiten befaßt. Über ein Jahrtausend lang haben sie diesen Vers hergesagt und damit ohne Verständnis ihr Urteil über die Juden gesprochen, ohne im geringsten zu merken, daß sie selbst, draußen und drinnen, die Gefühle und den Glauben des jüdischen Volkes ausdrücken! Du bist dir sicher ihrer eitlen Behauptung bewußt, daß alle Offenbarung zu Ende sei, daß die Tore göttlicher Barmherzigkeit geschlossen seien, keine Sonne sich mehr vom Morgen ewiger Heiligkeit erheben werde, das Meer ewiger Gnadenfülle für immer ruhe und daß aus dem Heiligtum urewiger Herrlichkeit keine Gottesboten mehr offenbart würden. Dies ist das Maß des Verständnisses dieser kleingeistigen, verächtlichen Menschen! Diese Menschen haben sich eingebildet, der Strom von Gottes allumfassender Gnade und überfließender, reicher Barmherzigkeit, dessen Versiegen nicht auszudenken ist, sei zum Stillstand gekommen. Von allen Seiten haben sie sich erhoben, zur Tyrannei gerüstet, und sich aufs äußerste bemüht, mit den bitteren Wassern ihrer leeren Einbildungen die Flamme aus Gottes Brennendem Busch zu löschen; sie dachten nicht daran, daß das Glas der Macht, einem Bollwerk gleich, die Lampe Gottes beschirmt. ...
13:9 [25] Sieh, wie die Herrschaft Muhammads, des Gesandten Gottes, heute unter dem Volke augenscheinlich offenbar ist. Du bist dir aber dessen bewußt, was Seinen Glauben in den frühen Tagen Seiner Sendung befallen hatte. Welch schmerzliche Leiden hat die Hand der Ungläubigen und Irrenden, der Geistlichen jener Zeit und ihrer Genossen, über dieser geistige Wesen, dieses reinste, heiligste Sein gebracht! Wie viele Dornen und Disteln haben sie auf Seinen Pfad gestreut!
[26]
Dieses nichtswürdige Geschlecht sah offensichtlich in seiner gottlosen, teuflischen Einbildung jedes Unrecht an diesem unsterblichen Wesen als ein Mittel, um ewige Glückseligkeit zu erreichen, denn die anerkannten Geistlichen jener Zeit wie Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú 'Amír, der Klausner, Ka'b-Ibn-i-Ashraf und Nadr-Ibn-i-Hárith, sie alle behandelten Ihn als Betrüger und bezeichneten Ihn als Irren und Verleumder. Solche schlimmen Anschuldigungen brachten sie gegen Ihn vor, daß, wollte Ich sie aufzählen, Gott der Tinte verbieten würde zu fließen, Unserer Feder, sich zu bewegen, oder dem Blatt, sie zu dulden. Diese böswilligen Beschuldigungen forderten das Volk heraus, sich zu erheben und Ihn zu peinigen. Wie wild sind solche Peinigungen, wenn die Geistlichen der Zeit ihre Hauptanstifter sind, wenn sie Ihn vor ihren Anhängern anklagen, Ihn aus ihrer Mitte verstoßen und Ihn einen Schurken nennen! Ist nicht das gleiche auch diesem Diener widerfahren, wie alle bezeugen?
13:10 Aus diesem Grunde rief Muhammad: »Kein Prophet Gottes hat solches Unrecht erlitten, wie Ich es erlitt.« Und im Qur'án sind alle Verleumdungen und Vorwürfe verzeichnet, die gegen Ihn ausgesprochen wurden, wie auch die Trübsale, die Er erlitt. Schlagt dort nach, und ihr seid wohl davon unterrichtet, wie es Seiner Offenbarung erging. So schmerzlich war Seine Lage, daß eine Zeitlang niemand mehr mit Ihm und Seinen Gefährten verkehren wollte. Wer immer sich zu Ihm gesellte, fiel der unerbittlichen Grausamkeit Seiner Feinde zum Opfer. ...
13:11 [27] Bedenke, wie sehr sich bis heute alles gewandelt hat! Siehe, wie viele Herrscher das Knie vor Seinem Namen beugen! Wie zahlreich sind die Nationen und Königreiche, die in Seinem Schatten Schutz suchen, Seinem Glauben huldigen und sich dessen rühmen! Von den Kanzeln erheben sich heute die Worte des Lobpreises, die in äußerster Demut Seinen gesegneten Namen verherrlichen, und von den Spitzen der Minarette tönt der Ruf, der die Schar seines Volkes versammelt, Ihn anzubeten. Selbst die Könige der Erde, die es ablehnen, Seinen Glauben anzunehmen und das Gewand des Unglaubens abzulegen, bekennen und anerkennen doch die Größe und überwältigende Erhabenheit dieser Sonne göttlicher Gnade. So steht es um Seine irdische Herrschaft, deren Beweise du überall schauen kannst. Diese Herrschaft muß sich notwendigerweise noch zu Lebzeiten einer jeden Manifestation Gottes oder aber nach ihrem Aufstieg zu Ihrer wahren Wohnstätte in den Reichen der Höhe offenbaren und festigen. ...
13:12 Es ist offenbar, daß die Veränderungen, die in jeder Sendung auftauchen, die finsteren Wolken bilden, die sich zwischen das Auge menschlichen Begreifens und die göttliche Leuchte schieben, die aus dem Aufgangsort des göttlichen Wesens hervorstrahlt. Sieh, wie über Generationen die Menschen blindlings ihre Väter nachahmten und in solcher Art und Weise erzogen wurden, wie es durch die Vorschriften ihres Glaubens festgelegt war. Müßten diese Menschen plötzlich bemerken, daß einer aus ihrer Mitte, der, was alle menschlichen Begrenzungen betrifft, ganz ihresgleichen war, sich erhebt, um jeden der eingeführten Grundsätze, die ihnen ihr Glaube auferlegte, abzuschaffen, Grundsätze, nach denen sie jahrhundertelang unterrichtet worden waren und deren Gegner und Leugner sie üblicherweise als ungläubig, ruchlos und gottlos ansahen, so wären sie sicherlich in Schleier gehüllt und verhindert, Seine Wahrheit anzuerkennen. Solche Dinge sind wie »Wolken«1, welche die Augen derer verschleiern, deren Wesen weder vom Salsabíl der Loslösung gekostet noch vom Kawthar der Erkenntnis Gottes getrunken hat. Solche Menschen werden, wenn sie in diese Lage kommen, so verschleiert, daß sie, ohne im geringsten zu fragen, die Manifestation Gottes als ungläubig bezeichnen und über Sie das Todesurteil fällen. Du mußt von den Dingen gehört haben, wie sie in allen Zeitaltern geschahen und auch heutzutage zu beobachten sind.
1 Qur'án 25:26 und Matth. 24:30 13:13
s geziemt uns daher, uns aufs äußerste zu bemühen, daß mit Gottes unsichtbarem Beistand diese dunklen Schleier, diese Wolken vom Himmel gesandter Prüfungen uns nicht davon abhalten, die Schönheit Seines leuchtenden Antlitzes zu schauen, und daß wir Ihn nur durch Sein eigenes Selbst erkennen.
14 'Tablet zum Gedenken an Ridván'
14:1 [28] Die göttliche Frühlingszeit ist angebrochen, o Erhabenste Feder, denn das Fest des Allbarmherzigen naht mit Eile. Rühre dich und verherrliche vor der ganzen Schöpfung den Namen Gottes und preise Seinen Ruhm solchermaßen, daß alles Erschaffene wiederbelebt und erneuert werde. Sprich und schweige nicht! Die Sonne der Seligkeit leuchtet über dem Horizont Unseres Namens, der Selige, da das Reich des Namens Gottes geschmückt wurde mit der Zier des Namens Deines Herrn, der Schöpfer der Himmel. Erhebe dich vor den Völkern der Erde, wappne dich mit der Macht dieses Größten Namens und gehöre nicht zu den Zaudernden.
14:2 Mich dünkt, du zögerst und bewegst dich nicht auf Meiner Tafel. Hat dich das göttliche Antlitz mit seinem Glanz verwirrt, oder hat dich das leere Gerede der Eigensinnigen mit Kummer erfüllt und deine Bewegung gelähmt? Sei achtsam, daß nichts dich davon ablenke, die Größe dieses Tages zu preisen, des Tages, da der Finger der Erhabenheit und Macht den Wein der Wiedervereinigung entsiegelt und alle gerufen hat, die in den Himmeln, und alle, die auf Erden sind. Willst du zögern, wenn der Windhauch, der den Tag Gottes ankündigt, schon über dich geweht ist, oder gehörst du zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind?
14:3 [29] Keinem Schleier, o Herr aller Namen und Schöpfer der Himmel, habe ich gestattet, mich von der Anerkennung der Herrlichkeit Deines Tages auszuschließen - des Tages, der die Lampe der Führung ist für die ganze Welt und das Zeichen des Altehrwürdigen der Tage für alle, die darin wohnen. Ich schweige wegen der Schleier, welche die Augen Deiner Geschöpfe blind gemacht haben gegen Dich, und mein Stummsein rührt von den Hemmnissen, die Dein Volk gehindert haben, Deine Wahrheit anzuerkennen. Du weißt, was in mir ist, ich jedoch weiß nicht, was in Dir ist. Du bist der Allwissende, der Allunterrichtete. Bei Deinem Namen, der alle anderen Namen überragt! Sollte Dein übermächtiger und allbezwingender Befehl mich erreichen, er würde mir Macht verleihen, die Seelen aller Menschen neu zu beleben durch Dein erhabenes Wort, das ich Deine Zunge der Macht in Deinem Reiche der Herrlichkeit äußern hörte. Er würde mich befähigen, die Enthüllung Deines strahlenden Antlitzes zu verkünden, durch die alles, was vor den Augen der Menschen verborgen war, kundgetan ist in Deinem Namen, der Deutliche, der höchste Beschirmer, der Selbstbestehende.
14:4 Kannst du, o Feder, an diesem Tage einen anderen außer Mir entdecken? Was ist aus der Schöpfung und ihren Offenbarungen geworden? Was aus den Namen und ihrem Reich? Wohin ist alles Erschaffene - Sichtbares oder Unsichtbares - entschwunden? Was ist mit den verborgenen Geheimnissen des Alls und seinen Offenbarungen geschehen? Siehe, die ganze Schöpfung ist vergangen! Nichts ist geblieben außer Meinem Antlitz, dem Ewigbleibenden, dem Strahlenden, dem Allherrlichen.
14:5 [30] Dies ist der Tag, an dem nichts außer dem Glanz des Lichtes wahrgenommen werden kann, das vom Angesicht Deines Herrn ausstrahlt, des Gnädigen, des Gütigen. Wahrlich, Wir haben kraft Unserer unwiderstehlichen, allunterwerfenden Herrschaft jede Seele verhauchen lassen. Dann haben Wir eine neue Schöpfung ins Leben gerufen als Zeichen Unserer Gnade für die Menschen. Ich bin wahrlich der Allgütige, der Altehrwürdige der Tage.
14:6 Dies ist der Tag, da die Welt des Unsichtbaren ausruft: »Groß ist deine Seligkeit, o Erde, denn du wurdest zum Schemel deines Gottes gemacht und zum Sitz Seines mächtigen Thrones auserkoren.« Das Reich der Herrlichkeit verkündet: »Könnte doch mein Leben ein Opfer für dich sein, denn Er, der Geliebte des Allerbarmers, hat auf dir Seine Herrschaft errichtet durch die Macht Seines Namens, der allem Vergangenen und Künftigen verheißen ist.« Dies ist der Tag, da jeder liebliche Duft seinen Wohlgeruch aus dem Duft Meines Gewandes zieht, eines Gewandes, das seinen Duft über die ganze Schöpfung verbreitet. Dies ist der Tag, da sich die rauschenden Wasser ewigen Lebens aus dem willen des Allbarmherzigen ergießen. Eilt euch mit Herz und Seele und trinkt euch satt, o Scharen der Höhe!
14:7 Sprich: Er ist es, der die Manifestation des Unerkennbaren, des Unsichtbarsten alles Unsichtbaren ist, könntet ihr es doch begreifen. Er ist es, der den verborgenen und verwahrten Edelstein offen vor euch hingelegt hat, wolltet ihr ihn doch suchen. Er ist es, der Einziggeliebte von allem, was vergangen und zukünftig ist, würdet ihr doch Herz und Hoffnung auf Ihn richten!
14:8 [31] Wir haben die Stimme deiner Verteidigung gehört, o Feder, und verzeihen dein Schweigen. Was ist es, das dich so sehr verwirrt hat?
14:9 Vom Rausch Deiner Gegenwart, o Vielgeliebter aller Welten, bin ich ergriffen und besessen.
14:10 Erhebe dich und verkünde der ganzen Schöpfung die Botschaft, daß Er, der Allbarmherzige, Seine Schritte zum Ridván gelenkt und ihn betreten hat. Führe dann das Volk zum Garten des Entzückens, den Gott zum Thron Seines Paradieses gemacht hat. Wir haben dich zu Unserer mächtigsten Posaune erkoren, auf daß ihr schallender Ruf die Auferstehung der ganzen Menschheit verkünde.
14:11 Sprich: Dies ist das Paradies, auf dessen Blattwerk der Wein der Äußerung das Zeugnis ätzte: »Er, der den Augen der Menschen verborgen war, ist enthüllt, gegürtet mit Herrschaft und Macht!« dies ist das Paradies, dessen rauschende Blätter künden: »O ihr, die ihr die Himmel und die Erde bewohnt! Erschienen ist, was nie zuvor erschien. Er, der Sein Antlitz seit Ewigkeit vor den Blicken der Schöpfung verborgen hielt, ist nun da!« Aus dem raunenden Wind, der durch des Paradieses Zweige weht, dringt der Ruf: »Er, der höchste Herr aller, ist offenbart. Das Reich ist Gottes«, während aus seinen strömenden Wassern das Murmeln klingt: »Alle Augen sind erfreut, denn Er, den keiner schaute, dessen Geheimnis niemand entdeckte, hat den Schleier der Herrlichkeit gelüftet und das Antlitz der Schönheit enthüllt.«
14:12 In diesem Paradies und aus den Höhen seiner erhabensten Gemächer rufen die Himmelsdienerinnen jubelnd: »Freut euch, ihr Bewohner der Reiche der Höhe, denn die Finger Dessen, der der Altehrwürdige der Tage ist, läuten im Namen des Allherrlichen die Größte Glocke mitten im Herzen der Himmel. Die Hände der Güte reichen den Becher des ewigen Lebens dar. Kommt näher und trinkt euch satt! Trinkt mit gesundem Behagen, o ihr, die ihr die fleischgewordene Sehnsucht seid, die ihr das leidenschaftliche Verlangen verkörpert!«
14:13 [32] Dies ist der Tag, da Er, der Offenbarer der Namen Gottes, aus dem Heiligtum der Herrlichkeit hervortrat und allen, die in den Himmeln und auf Erden sind, verkündete: »Stellt die Becher des Paradieses und alles lebenspendende Wasser darin beiseite, denn sehet, das Volk Bahás ist in die selige Wohnstatt der göttlichen Gegenwart eingetreten und trinkt den Wein der Wiedervereinigung aus dem Kelch der Schönheit seines Herrn, des Allbesitzenden, des Höchsten.«
14:14 Vergiß die Welt der Schöpfung, o Feder, und wende dich dem Antlitz deines Herrn zu, des Herrn aller Namen. Schmücke dann die Welt mit dem Schmuck der Gunstbezeugungen deines Herrn, des Königs ewiger Tage. Denn Wir spüren den Duft des Tages, da Er, die Sehnsucht aller Völker, die Lichtfülle Seiner höchst erhabenen Namen auf die Reiche des Sichtbaren und Unsichtbaren ergoß und sie mit dem Strahlenglanz der Leuchten Seiner gnädigsten Gunst umgab - einer Gunst, die keiner außer Ihm, dem allmächtigen Beschirmer der ganzen Schöpfung, zu ermessen vermag.
14:15 Schaue auf Gottes Geschöpfe nur mit dem Auge der Güte und Barmherzigkeit, denn Unsere liebende Vorsehung hat alles Erschaffene durchdrungen und Unsere Gunst hat die Erde und die Himmel umfangen. Dies ist der Tag, da die wahren Diener Gottes an den lebenspendenden Wassern der Wiedervereinigung teilhaben, der Tag, da alle, die Ihm nahe sind, vom sanft fließenden Strom der Unsterblichkeit, und alle, die an Seine Einheit glauben, vom Wein Seiner Gegenwart zu trinken vermögen, indem sie Ihn anerkennen als Den, der das höchste und letzte Ziel aller ist, und aus dem die Zunge der Majestät und Herrlichkeit den Ruf erhebt: »Das Reich ist Mein, ich selbst bin aus Meinem eigenen Recht sein Herrscher.«
14:16 [33] Ziehe die Herzen der Menschen an durch Seinen, des einzig Geliebten Ruf. Sprich: Dies ist die Stimme Gottes, so ihr doch auf sie hörtet! Dies ist der Tagesanbruch der Offenbarung Gottes, so ihr es doch wüßtet! Dies ist der Aufgangsort der Sache Gottes, so ihr es doch erkenntet! Dies ist die Quelle des Gebotes Gottes, so ihr sie doch gerecht beurteiltet! Dies ist das offenbare und verborgene Geheimnis, so ihr es doch erfaßtet! O ihr Völker der Welt! In Meinem Namen, der alle anderen Namen überragt, werft weg, was ihr besitzt, und versenkt euch in dieses Meer, dessen Tiefen die Perlen der Weisheit und der Äußerung bergen, ein Meer, das wogt in Meinem Namen, der Allbarmherzige. So belehrt euch Er, bei dem das Mutterbuch ist.
14.17 Der Meistgeliebte ist erschienen. In Seiner Rechten hält Er den versiegelten Wein Seines Namens. Glücklich der Mensch, der sich Ihm zukehrt, sich satt trinkt und ausruft: »Preis sei Dir, o Offenbarer der Zeichen Gottes!« Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Alles Verborgene ist durch die Macht der Wahrheit offenbart. Alle Gunstbeweise Gottes sind als Zeichen Seiner Gnade herabgesandt. Die Wasser ewigen Lebens sind in ihrer ganzen Fülle den Menschen dargeboten. Jeden einzelnen Becher hat die Hand des Vielgeliebten dargereicht. Kommt herbei und zögert nicht, und wäre es auch nur für einen kurzen Augenblick.
14:18 [34] Selig, wer sich mit den Flügeln der Loslösung aufschwingt und die Stufe erreicht, die nach Gottes Befehl die ganze Schöpfung überschattet, wen weder die eitlen Einbildungen der Gelehrten noch die Menge der Erdenscharen von Seiner Sache ablenken können. Wer unter euch, o Volk, ist bereit, der Welt zu entsagen und sich Gott, dem Herrn aller Namen, zu nähern? Wo findet sich der, der durch die Macht Meines Namens, der alles Erschaffene überragt, wegwirft, was Menschen besitzen, und sich mit all seiner Kraft an das hält, was Gott, der Kenner des Unsichtbaren und des Sichtbaren, ihm zu beachten gebot? So ist Seine Güte den Menschen herniedergesandt, Sein Zeugnis erfüllt, und so erstrahlt Sein Beweis über dem Horizont der Gnade. Kostbar ist der Preis, der dem zufallen wird, der glaubt und ausruft: »Gepriesen seist Du, o Geliebter aller Weitem Verherrlicht sei Dein Name, o Du Sehnsucht jedes verstehenden Herzens!«
14:19 Frohlocke in höchster Freude, o Volk Bahás, wenn du dich des Tages höchsten Glücks erinnerst, des Tages, da die Stimme des Altehrwürdigen der Tage sprach, da Er aus Seinem Hause fort zu jenem Orte ging, wo Er den Glanz Seines Namens, der Allbarmherzige, über die ganze Schöpfung ergoß. Gott ist Unser Zeuge. Wollten wir die verborgenen Geheimnisse dieses Tages enthüllen, so würden alle, die auf Erden und in den Himmeln wohnen, bewußtlos werden und sterben, außer jenen, die von Gott, dem Allmächtigen, dem Allwissenden, dem Allweisen, behütet werden.
14:20 So stark ist die berauschende Wirkung der Worte Gottes auf Ihn, den Offenbarer Seiner unzweifelhaften Beweise, daß Seine Feder nicht länger schreiben kann. Er schließt Sein Tablet mit den Worten: »Kein Gott ist außer Mir, dem Höchsterhabenen, dem Machtvollsten, dem Unübertrefflichen, dem Allwissenden.«
15
15:1 [35] Die Feder der Offenbarung ruft aus: »Das Reich ist Gottes an diesem Tage!« Die Zunge der Macht ruft: »An diesem Tage ist alle Herrschaft wahrhaftig bei Gott!« Der Phönix in den Reichen der Höhe ruft laut vom unvergänglichen Zweige: »Die Herrlichkeit aller Größe gehört Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allbezwingenden!« Die mystische Taube verkündet aus ihrer seligen Laube im ewigen Paradiese: »Die Quelle aller Gnadengaben strömt an diesem Tage aus Gott, dem Einen, dem Vergebenden!« Der Vogel des Thrones schmettert sein Lied in seiner Zufluchtsstätte der Heiligkeit: »Höchste Oberhoheit kommt an diesem Tage keinem anderen zu als Gott, Ihm, der weder Gefährten noch Seinesgleichen hat, dem Allgewaltigen, dem Allüberwinder!« Das innerste Wesen alles Erschaffenen legt in allen Dingen das Zeugnis ab: »Alle Vergebung strömt an diesem Tage von Gott, Ihm, dem sich keiner vergleichen kann, dem keine Gefährten zugesellt werden können, dem unumschränkten Schutzherrn aller Menschen, dem Verberger ihrer Sünden!« Die Quintessenz der Herrlichkeit hat ihre Stimme über Meinem Haupte erhoben und ruft hernieder aus Höhen, die keine Feder und keine Zunge irgendwie beschreiben kann: »Gott ist mein Zeuge Er, der Altehrwürdige immerwährender Tage, ist gekommen, umgürtet mit Majestät und Macht. Es ist kein anderer Gott außer Ihm, dem Allherrlichen, dem Allmächtigen, dem Allhöchsten, dem Allweisen, dem Alldurchdringenden, dem Allsehenden, dem Allwissenden, dem unumschränkten Schutzherrn, der Quelle ewigen Lichtes!«
15:2 [36] O Mein Diener, der du Gottes Wohlgefallen gesucht und dich an Seine Liebe gehalten hast an dem Tage, da alle außer wenigen mit Einsicht Begabten von Ihm abgefallen sind! Möge es dir Gott durch Seine Gunst mit reichem, unvergänglichem, ewigem Lohn vergelten, weil du Ihn suchtest an dem Tage, da die Augen geblendet waren. Wisse, wenn Wir dir auch nur ein Körnchen der Hagelschläge offenbarten, die nach Gottes Ratschluß aus den Händen der Neider und Übeltäter auf Uns herniederprasseln, du würdest vor Trauer weinen und Tag und Nacht Unsere schlimme Lage beklagen. O daß doch eine einsichtige, aufrichtige Seele sich fände, die Wunder dieser Offenbarung zu erkennen - Wunder, die die Herrschaft Gottes und die Größe ihrer Gewalt verkünden! Daß doch ein solcher Mensch sich erhöbe und ganz um Gottes willen in der Stille und öffentlich das Volk ermahnte, damit es sich erhebe und diesem Unterdrückten, den die Übeltäter so schwer heimgesucht haben, beistehe.
15:3 [37] Mich dünkt, Ich höre die Stimme des Heiligen Geistes hinter Mir rufen und sprechen: Wechsle Dein Thema und wandle Deinen Ton, damit das Herz dessen, der seinen Blick auf Dein Antlitz gerichtet hat, nicht traurig werde. Sprich: Durch Gottes Gnade und Macht habe Ich in der Vergangenheit von niemandem Hilfe erbeten, noch werde Ich in Zukunft bei jemandem Hilfe suchen. Er ist es, der Mir durch die Macht der Wahrheit während Meiner Verbannung im 'Iráq beistand. Er ist es, der Mich mit Seinem Schutz beschirmte zu einer Zeit, da die Geschlechter der Erde wider Mich stritten. Er ist es, der Mich befähigte, aus der Stadt mit solcher Majestät zu scheiden, daß niemand außer den Leugnern und Übeltätern umhin kann, sie anzuerkennen.
15:4 Sprich: Meine Streitmacht ist Mein Gottvertrauen, Mein Volk die Kraft Meiner Zuversicht in Ihn, Meine Liebe ist Mein Banner und Mein Gefährte ist das Gedenken an Gott, den unumschränkten Herrn über alles, den Allgewaltigen, den Allherrlichen, den Unbedingten.
15:5 Erhebe dich, o Wanderer auf dem Pfade der Gottesliebe, und hilf Seiner Sache. Sprich: Verschachere nicht diesen Jüngling, o Volk, gegen die Nichtigkeiten dieser Welt oder die Wonnen des Himmels. Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes! Ein Haar von Ihm übertrifft alles, was in den Himmeln und auf Erden ist. Hütet euch, o Menschen, daß ihr nicht in Versuchung kommt, Ihn um eures Goldes und Silbers willen aufzugeben. Laßt Seine Liebe eine Schatzkammer für eure Seele sein an dem Tage, da nichts außer Ihm euch nützen wird, dem Tage, da jeder Stützpfeiler erzittert, da die Menschen an Schauder überläuft, da alle Augen voll Entsetzen erstarren. Sprich: O Volk! Fürchtet Gott und wendet euch nicht verachtungsvoll ab von Seiner Offenbarung. Fallt nieder vor Gott auf euer Angesicht und verherrlicht Seinen Ruhm bei Tag und bei Nacht.
15:6 [37] Laß deine Seele in der Flamme dieses unauslöschlichen Feuers, das im Herzen der Welt brennt, so erglühen, daß die Wasser des Weltalls außerstande sind, seine Glut zu kühlen. Dann erwähne deinen Herrn, damit deine Worte die Achtlosen unter Unseren Dienern ermahnen und die Herzen der Gerechten erfreuen.
16
16:1 Sprich: O ihr Menschen! Dies ist ein unvergleichlicher Tag. Unvergleichlich muß auch die Zunge sein, die den Lobpreis der Sehnsucht aller Völker kündet, und unvergleichlich die Tat, die danach strebt, vor Seinen Augen annehmbar zu sein. Das ganze Menschengeschlecht hat diesen Tag herbeigesehnt, damit er vielleicht erfülle, was seiner Stufe geziemt und seiner Bestimmung würdig ist. Selig der Mensch, den die Geschäfte dieser Welt nicht davon abhalten können, Ihn, den Herrn aller Dinge, anzuerkennen.
16:2 So blind ist das menschliche Herz geworden, daß weder die berstende Stadt noch der Berg, der zu Staub wird, ja, nicht einmal die gespaltene Erde es aus seiner Starre aufrütteln können. Die Anspielungen in den Schriften sind enthüllt, die dort aufgezählten Zeichen sind offenbart, unaufhörlich erschallt der prophetische Ruf. Und doch sind alle bis auf jene, die Gott zu führen beliebte, verwirrt im Rausch ihrer Achtlosigkeit.
16:3 [38] Sei Zeuge, wie die Welt täglich von einem neuen Unheil heimgesucht wird. Ihre Trübsal wird immer tiefer. Seit dem Augenblick, da die Súriy-i-Ra'ís offenbart wurde, bis auf den heutigen Tag ist weder die Welt befriedet worden noch haben die Herzen ihrer Völker Ruhe gefunden. Einmal wurde sie durch Zank und Streit aufgerührt, ein andermal von Kriegen erschüttert; so ist sie hartnäckigen Krankheiten zum Opfer gefallen. Ihr Siechtum nähert sich einem Zustand völliger Hoffnungslosigkeit, weil der wahre Arzt gehindert wird, das Heilmittel zu reichen, während ungeschickte Quacksalber begünstigt werden und volle Handlungsfreiheit genießen. ... Der Staub des Aufruhrs hat die Herzen der Menschen umwölkt und ihre Augen mit Blindheit geschlagen. Bald werden sie die Folgen dessen spüren, was ihre Hände am Tage Gottes bewirkt haben. So warnt euch der Allunterrichtete, wie es Ihm Er gebot, der der Gewaltigste ist, der Allmächtige.
17
17:1 Bei Ihm, der die Große Verkündigung ist Der Allbarmherzige ist gekommen, bekleidet mit unzweifelhafter Herrschaft. Die Waage1 ist ins Lot gebracht, und alle, die auf Erden wohnen, sind versammelt. Der Posaunenruf2 ist erschallt, und siehe, alle Augen sind starr vor Entsetzen, und die Herzen aller in den Himmeln und auf Erden beben, ausgenommen jene, die der Hauch der Verse Gottes mit Leben erfüllte und die sich von allem gelöst haben.
1 vgl. Offb. 6:5, Qur'án 55:8, 57:26, 21:48, 7:9-10, 23:103-104, 101:7-9, 18:106
2 Qur'án 50:21, 50:43
17:2 [39] Dies ist der Tag, da die Erde ihre Botschaft kundtut. Die Übeltäter sind ihr zur Last, könntet ihr es doch begreifen. Der Mond eitlen Wahns ist gespalten, und der Himmel hat sich dicht mit Rauch umzogen. Wir sehen das Volk am Boden liegen, eingeschüchtert in Furcht vor deinem Herrn, dem Allmächtigen, dem Machtvollsten. Der Rufer hat gerufen, und die Menschen wurden hinweggerafft, so groß war die Kraft Seines Zornes. Das Volk zur Linken seufzt und jammert. Das Volk zur Rechten weilt in herrlichen Wohnungen; sie trinken den Wein, der in Wahrheit Leben ist, aus den Händen des Allbarmherzigen, und sie sind wahrlich die Glückseligen.
17:3 Die Erde wurde erschüttert und die Gebirge schwanden dahin und die Engel sind Reihe um Reihe vor Uns erschienen. Die meisten Menschen sind in ihrer Trunkenheit verwirrt und tragen auf ihren Gesichtern die Zeichen des Zornes. So haben Wir die Missetäter versammelt. Wir sehen, wie sie zu ihrem Götzen stürmen. Sprich: Niemand wird an diesem Tage vor Gottes Ratschluß sicher sein. Dies ist in der Tat ein Tag der Schmerzen. Wir zeigen ihnen ihre Verführer. Sie sehen sie und erkennen sie doch nicht, denn ihre Augen sind trunken. Sie sind in der Tat ein blindes Volk. Ihre Beweise sind die Verleumdungen, die sie geäußert haben; verdammt sind ihre Verleumdungen durch Gott, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Der Böse hat in ihren Herzen Unheil aufgerührt. Sie sind von einer Qual befallen, die keiner abwenden kann. Sie eilen zu den Gottlosen mit dem Verzeichnis der Frevler. So sind ihre Taten.
17:4 [40] Sprich: Die Himmel wurden zusammengefaltet, und die Erde ist in Seinem Griff, die Übeltäter wurden bei ihrem Stirnhaar1 erfaßt, und noch immer verstehen sie nicht. Sie trinken vom verfaulten Wasser und wissen es nicht. Sprich: Der Ruf ist erschallt, und die Menschen sind aus ihren Gräbern hervorgekommen; sie stehen auf und sehen sich um. Einige beeilen sich, an den Hof des Gottes der Gnade zu kommen, andere sind im Feuer der Hölle auf ihr Angesicht niedergefallen, während wieder andere in Verwirrung verloren sind. Die Verse Gottes wurden offenbart, und doch haben sie sich von ihnen abgewendet. Sein Beweis ist erbracht, und doch beachten sie ihn nicht. Und wenn sie das Antlitz des Allbarmherzigen sehen, wird ihr eigenes Gesicht trüb, derweil sie sich sorglos vergnügen. Sie eilen dem Feuer der Hölle zu und halten es für Licht. Fern von Gott sei, was sie sich unwissend einbilden! Sprich: Ob ihr frohlockt oder vor Zorn zerspringt, die Himmel sind gespalten und Gott ist herniedergekommen, bekleidet mit strahlender Herrschaft. Alles Erschaffene hört man rufen: »Das Reich ist Gottes, des Allmächtigen, des Allwissenden, des Allweisen.«
1 Qur'án 55:42
17:5 Wisse ferner, daß Wir in ein qualvolles Gefängnis geworfen wurden und von den Scharen der Tyrannei umringt sind, als Ergebnis dessen, was die Hände der Ungläubigen bewirkt haben. Doch die Freude, die dieser Jüngling gekostet hat, ist so groß, daß keine irdische Freude mit ihr vergleichbar ist. Bei Gott! Das Unrecht, das Ihm von der Hand des Unterdrückers widerfährt, vermag Sein Herz nie zu bekümmern, noch kann Ihn die Überlegenheit derer betrüben, die Seine Wahrheit verworfen haben.
17:6 Sprich: Leid ist ein Horizont für Meine Offenbarung. Die Sonne der Gnade strahlt hoch darüber und verströmt ein Licht, das weder die Wolken eitlen Menschenwahns noch der leere Trug des Angreifers verdunkeln können.
17:7 Folge du den Fußspuren deines Herrn und gedenke Seiner Diener so, wie Er Deiner gedenkt, unbeirrt vom Lärm der Achtlosen oder vom Schwert des Feindes. ... Verbreite weithin die Düfte deines Herrn und zaudere nicht, und wäre es weniger als ein Augenblick, im Dienste Seiner Sache. Es naht der Tag, da der Sieg deines Herrn, des Immervergebenden, des Großmütigsten, kund sein wird.
18
18:1 [41] Sprich: Wir haben die Ströme der göttlichen Äußerung von Unserem Throne ausgehen lassen, damit die zarten Kräuter der Weisheit und des Verstehens aus dem Grund eurer Herzen sprießen. Wollt ihr nicht dankbar sein? Wer es verschmäht, seinen Herrn anzubeten, soll zu denen gehören, die verworfen sind. So oft auch Unsere Verse wiederholt werden, sie verharren in ihrer hochmütigen Mißachtung und in ihren groben Verstößen gegen Sein Gesetz, und sie wissen es nicht. Was jene betrifft, die ihn anzweifeln: Schwarzer Rauch soll sie überschatten. »Die Stunde«1 ist über sie gekommen, während sie sich sorglos vergnügen. Sie wurden bei ihrem Stirnhaar2 erfaßt, und doch wissen sie es nicht.
1 vgl. Matth. 24:36, 42-44, 25:13; Joh. 5:25, 28; Apg. 1:7; Offb.3:3; Qur'án 6:32, 7:188, 12:108, 15:86, 18:22, 20:16, 22:56, 25:12, 30:13-15, 56 und zahlreiche andere Stellen.
2 Qur'án 55:42
18:2 Was kommen mußte, ist plötzlich da; sich, wie sie davor fliehen! Das Unvermeidliche ist eingetreten, bezeuge, wie sie es verwerfen! Dies ist der Tag, da jeder vor sich selbst flieht, wieviel mehr noch vor seinesgleichen, könntet ihr es doch erkennen! Sprich: Bei Gott! Der Posaunenruf1 ist erschallt, und siehe, ohnmächtig ist die Menschheit vor Uns niedergesunken! Der Herold hat laut gerufen, und der Bote des Gerichts hat Seine Stimme erhoben mit den Worten: »Das Reich ist Gottes, des Mächtigsten, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden!«
1 Qur'án 50:21, 50:43 : vgl. auch Íqán Seite 83 (Ausgabe 1978)
18:3 [42] Dies ist der Tag, da alle Augen vor Entsetzen erstarren sollen, der Tag, da die Herzen derer, die auf Erden wohnen, erzittern sollen, außer jenen, die dein Herr, der Allwissende, der Allweise, zu erretten beliebt. Alle Gesichter sind schwarz1 geworden bis auf die, denen der Gott der Barmherzigkeit ein strahlendes Herz gewährt hat. Trunken sind die Augen jener Menschen, die sich offen weigern, das Antlitz Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen, zu schauen.
1 vgl. Qur'án 39:61, 3:107 18:4
Sprich: Habt ihr nicht den Qur'án gelesen? Lest ihn, damit ihr vielleicht die Wahrheit findet, denn dieses Buch ist wahrhaftig der gerade Pfad. Es ist der Weg Gottes für alle, die in den Himmeln, und für alle, die auf Erden sind. Ließet ihr den Qur'án auch unbeachtet, der Bayán kann euch nicht für abgelegen gelten. Seht ihn offen vor euren Augen. Lest seine Verse, damit ihr euch vielleicht dessen enthaltet, was die Boten Gottes trauern und klagen läßt.
18:5 Eilt hervor aus euren Gräbern! Wie lange noch wollt ihr schlafen? Der zweite Posaunenruf ist erschallt. Auf wen schaut ihr? Dies ist euer Herr, der Gott des Erbarmens. Seht, wie ihr Seine Zeichen verleugnet! Die Erde erbebte mit gewaltigem Beben und hat ihre Last abgeworfen. Wollt ihr es nicht zugeben? Sprich: Wollt ihr nicht erkennen, daß die Berge wie Wollflocken1 wurden, daß die Menschen vor der ehrfurchtgebietenden Erhabenheit der Sache Gottes schwer in Bedrängnis gerieten? Seht doch, wie ihre Häuser leere Trümmer sind und sie selbst eine Schar Ertrunkener.
1 Qur'án 101:6
18:6 [43] Dies ist der Tag, da der Allbarmherzige in den Wolken des Wissens herabkam, bekleidet mit sichtbarer Herrschaft. Er weiß sehr wohl um der Menschen Taten. Er ist es, dessen Herrlichkeit niemand mißdeuten kann, könntet ihr es doch verstehen! Der Himmel jeder Religion wurde gespalten, die Erde menschlichen Begreifens klafft auseinander, und man sieht die Engel Gottes herniedersteigen. Sprich: Dies ist der Tag gegenseitiger Täuschung; wohin wollt ihr fliehen? Die Berge sind dahingeschwunden und die Himmel wurden zusammengefaltet,1 die ganze Erde ist in Seinem Griff, könntet ihr es doch verstehen! Wer kann euch schützen? Niemand, bei Ihm, dem Allbarmherzigen! Niemand außer Gott, dem Allmächtigen, dem Allherrlichen, dem Wohltätigen. jedes Weib, das eine Last im Leibe trug, hat sie ausgestoßen. Wir sehen die Menschen trunken an diesem Tage, dem Tag, da Menschen und Engel miteinander versammelt wurden.
1 vgl. Qur'án 39:68
18:7 Sprich: Gibt es noch einen Zweifel über Gott? Seht, wie Er vom Himmel Seiner Gnade herniedergekommen ist, gegürtet mit Macht und gekleidet mit Herrschaft! Gibt es noch einen Zweifel über Seine Zeichen? Öffnet eure Augen und seht Seinen klaren Beweis. Das Paradies ist euch zur Rechten nahegebracht, während die Hölle entfacht wurde. Seht ihre verzehrende Flamme! Eilt, in das Paradies einzutreten, zum Zeichen Unserer Barmherzigkeit für euch, und trinkt aus den Händen des Allbarmherzigen den Wein, der wahrhaft Leben ist.
18:8 Trinke mit gesundem Behagen, o Volk Bahás! Ihr seid wahrlich die, um die es wohl bestellt sein soll. Dies ist, was jene erreicht haben, die Gott nahe gekommen sind. Dies ist das strömende Wasser, das euch euer Herr, der Gott der Barmherzigkeit, im Qur'án und danach im Bayán als Lohn verheißen hat. Selig sind, die es trinken.
18:9 O Mein Diener, der du dein Angesicht Mir zugewandt hast! Danke Gott, daß Er dir dieses Tablet in dieses Gefängnis herabgesandt hat, damit du das Volk an die Tage deines Herrn, des Allherrlichen, des Allwissenden, gemahnen mögest. So haben Wir für dich mit den Wassern Unserer Weisheit und Äußerung die Grundlagen deines Glaubens geschaffen. Dies, wahrlich, ist das Wasser, worauf der Thron deines Herrn errichtet wurde: »Sein Thron stand auf den Wassern.«1 Bedenke dies im Herzen, damit du den Sinn verstehst. Sprich: Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
1 vgl. Qur'án 11 :8
19
19:1 [44] 'aus Kitáb-i-Iqán' Jedem verständigen und erleuchteten Herzen ist es offenbar, daß Gott, die unerforschliche Wesenheit, das göttliche Sein, unermeßlich erhaben ist über jedes menschliche Kennzeichen wie körperliches Dasein, Aufstieg und Abstieg, Ausgang und Rückkehr. Fern sei es Seiner Herrlichkeit, daß des Menschen Zunge angemessen Sein Lob künden oder des Menschen Herz Sein unergründliches Mysterium erfassen könnte. Er ist und war von jeher in der altehrwürdigen Ewigkeit Seines Wesens verhüllt und wird in Seiner Wirklichkeit dem Schauen der Menschen ewiglich verborgen bleiben. »Keine Schau erfaßt Ihn, Er aber erfaßt alle Schaut Er ist der Scharfsinnige, der Allsehende.«1
1 Qur'án 6:103
19:2 Das Tor der Erkenntnis des Altehrwürdigen der Tage ist so vor dem Antlitz aller Wesen verschlossen. Darum hat der Quell unendlicher Gnade nach Seinem Spruch: »Seine Gnade ist größer denn alle Dinge; Meine Gnade hat sie alle umschlossen«1, jene leuchtenden Edelsteine der Heiligkeit aus dem Reiche des Geistes in der edlen Gestalt des menschlichen Tempels erscheinen und allen Menschen offenbar werden lassen, auf daß sie der Welt die Mysterien des unveränderlichen Seins schenken und ihr von Seinem reinen, unsterblichen Wesen künden.
1 Qur'án 7:157
19:3 [45] Diese geheiligten Spiegel, diese Aufgangsorte altehrwürdiger Herrlichkeit sind allesamt auf Erden die Vertreter Dessen, der innerster Kern, reinstes Wesen und letztes Ziel des Weltalls ist. Von ihm gehen ihre Erkenntnis und Macht aus, von ihm leitet sich ihre Herrschaft ab. Die Schönheit ihres Antlitzes ist nur eine Widerspiegelung Seines Bildes, ihre Offenbarung ein Zeichen Seiner unsterblichen Herrlichkeit. Sie sind die Schatzkammern göttlicher Erkenntnis, die Verwahrungsorte himmlischer Weisheit. Durch sie wird eine Gnade vermittelt, die unendlich ist, und durch sie wird das Licht enthüllt, das nimmer verlöschen kann. ... Diese Horte der Heiligkeit, diese Ersten Spiegel, die das Licht unvergänglicher Herrlichkeit widerstrahlen, sind nur ein Ausdruck von ihm, dem Unsichtbaren der Unsichtbaren. Durch die Offenbarung dieser Edelsteine göttlicher Tugend sind alle Namen und Eigenschaften Gottes wie Erkenntnis und Kraft, Oberhoheit und Herrschaft, Barmherzigkeit und Weisheit, Herrlichkeit, Freigebigkeit und Gnade enthüllt.
19:4 Diese Eigenschaften Gottes sind nicht und waren niemals bestimmten Propheten verliehen und anderen vorenthalten. Nein, alle Propheten Gottes, Seine wohlbegnadeten, Seine heiligen und erwählten Boten sind ohne Ausnahme die Träger Seiner Namen und die Verkörperungen Seiner Eigenschaften. Sie unterscheiden sich nur in der Stärke ihrer Offenbarung und in der unterschiedlichen Kraft ihres Lichtes. So hat Er offenbart: »Einige der Gesandten haben Wir die anderen überragen lassen.«1 1 Qur'án 2:257 19:5 Es ist daher offenkundig und einleuchtend dargetan, daß in den Tabernakeln dieser Propheten und Erwählten Gottes das Licht Seiner unendlichen Namen und erhabenen Eigenschaften widergestrahlt wird, ob das Licht einiger dieser Eigenschaften nach außen hin durch diese leuchtenden Tempel den Augen der Menschen enthüllt ist oder nicht. Daß eine bestimmte Eigenschaft Gottes durch diese Wesen der Loslösung nach außen hin nicht offenbart worden ist, besagt keineswegs, daß sie, die Aufgangsorte der Eigenschaften Gottes und Schatzkammern Seiner heiligen Namen, diese nicht wirklich besessen hätten. Darum sind diese erleuchteten Seelen, diese schönen Antlitze, allesamt mit allen Eigenschaften Gottes wie höchste Hoheit, Herrschaft und dergleichen ausgestattet, mögen sie auch dem äußeren Anschein nach aller irdischen Majestät beraubt sein. ...
20
20:1 [46] Wisse mit Bestimmtheit, daß der Unsichtbare in keiner Weise Sein Wesen Fleisch werden lassen und den Menschen enthüllen kann. Er ist und war immer unermeßlich erhaben über alles, was sich aufzählen oder wahrnehmen läßt. Von Seinem verborgenen Orte der Herrlichkeit aus verkündet unablässig Seine Stimme: »Wahrlich, Ich bin Gott. Es ist kein Gott außer Mir, dem Allwissenden, dem Allweisen. Ich habe Mich den Menschen offenbart und Ihn herabgesandt, der der Tagesanbruch der Zeichen Meiner Offenbarung ist. Durch Ihn ließ Ich die ganze Schöpfung bezeugen, daß es keinen Gott gibt außer Mir, dem Unvergleichlichen, dem Allunterrichteten, dem Allweisen.« Er, der ewig vor den Augen der Menschen verborgen bleibt, kann nie anders als durch Seine Manifestation erkannt werden, und Seine Manifestation kann keinen größeren Beweis für die Wahrheit ihrer Sendung erbringen als den Beweis Ihrer eigenen Person.
21 'aus dem Lawh-i-Salmán'
21:1 [47] O Salmán! Das Tor zur Erkenntnis des Altehrwürdigen Seins ist immer vor den Menschen verschlossen gewesen und wird es für immer bleiben. Kein menschliches Begreifen wird jemals zu Seinem heiligen Hofe Zutritt gewinnen. Als Zeichen Seiner Barmherzigkeit und als Beweis Seiner Gnade hat Er jedoch den Menschen die Sonnen Seiner göttlichen Führung, die Sinnbilder Seiner göttlichen Einheit offenbart und hat verfügt, daß die Erkenntnis dieser geheiligten Wesen mit der Erkenntnis Seines eigenen Selbstes gleichbedeutend sei. Wer sie erkennt, hat Gott erkannt. Wer auf ihren Ruf hört, hat auf die Stimme Gottes gehört, und wer die Wahrheit ihrer Offenbarung bezeugt, hat die Wahrheit Gottes selbst bezeugt. Wer sich von ihnen abwendet, hat sich von Gott abgewandt, und wer nicht an sie glaubt, hat nicht an Gott geglaubt. Jeder von ihnen ist der Pfad Gottes, der diese Welt mit den Reichen der Höhe verbindet, und das Banner Seiner Wahrheit für alle in den Reichen der Erde und des Himmels. Sie sind die Manifestationen Gottes unter den Menschen, die Beweise Seiner Wahrheit und die Zeichen Seiner Herrlichkeit.
22 'aus dem Kitáb-i-Iqán'
22:1 [48] Die Treuhänder Gottes erscheinen den Völkern der Erde als die Träger einer neuen Botschaft. Da diese Vögel des unvergänglichen Thrones alle aus dem Himmel des Willens Gottes herabgesandt sind, und da sie alle sich erheben, Seinen unwiderstehlichen Glauben zu verkünden, sind sie wie eine Seele und ein Wesen anzusehen. Denn sie alle trinken aus dem gleichen Kelch der Liebe Gottes, und alle haben sie teil an der Frucht des gleichen Baumes der Einheit.
22:2 Alle Manifestationen Gottes haben eine zweifache Stufe. Die eine ist die Stufe reiner Geistigkeit und Wesenseinheit. In dieser Hinsicht bist du, wenn du sie alle mit einem Namen benennst und ihnen dieselben Eigenschaften zuschreibst, nicht von der Wahrheit abgeirrt. So hat Er offenbart: »Keinen Unterschied machen Wir zwischen Seinen Boten.«1 Denn sie rufen allesamt die Erdenmenschen auf, die Einheit Gottes anzuerkennen, und verkünden ihnen den Kawthar unendlicher Gnade und Gute. Sie alle sind mit dem Gewande der Prophetenschaft bekleidet und mit dem Mantel der Herrlichkeit beehrt. Darum hat Muhammad, der Punkt des Qur'án, offenbart: »Ich bin alle Propheten.« Ebenso spricht Er: »Ich bin der erste Adam, Noah, Moses und Jesus.« Ähnliches erklärte auch der Imám 'Alí. Aussprüche wie diese, welche die Wesenseinheit dieser Erklärer der Einheit verkünden, gehen aus von den Brunnquellen der unsterblichen Gottesworte und den Schatzkammern der Perlen göttlicher Erkenntnis; sie sind in den Heiligen Schriften niedergelegt. Diese Gestalten sind die Empfänger des göttlichen Befehls und die Aufgangsorte Seiner Offenbarung. Diese Offenbarung ist erhaben über die Schleier der Vielheit und über die Begrenzungen der Zahl. So spricht Er: »Unsere Sache ist nur eine.«2 Da die Sache eine und dieselbe ist, muß auch ihr jeweiliger Träger einer und derselbe sein. Ebenso haben die Imáme des muslimischen Glaubens, diese Leuchten der Gewißheit, gesagt: »Muhammad ist unser Erster, Muhammad ist unser Letzter, Muhammad ist unser alles.«
1 Qur'án 2:137
2 Qur'án 54:51
22:3 [49] So ist dir klar und deutlich, daß alle Propheten Tempel der Sache Gottes sind, die in verschiedener Tracht erscheinen. Wenn du mit scharfem Auge beobachtest, wirst du sehen, daß sie alle im selben Heiligtum wohnen, sich zum selben Himmel aufschwingen, auf demselben Throne sitzen, dieselbe Sprache sprechen und denselben Glauben verkünden. Solcher Art ist die Einheit dieser Wesen des Daseins, dieser Leuchten unendlichen und unermeßlichen Glanzes! Wenn darum eine dieser Manifestationen der Heiligkeit verkündet: »Ich bin die Wiederkunft aller Propheten«, so spricht Sie gewißlich die Wahrheit. Ebenso ist in jeder folgenden Offenbarung die Wiederkunft der früheren Offenbarung eine festbegründete Tatsache. ...
22:4 Die andere Stufe ist die der Unterscheidung, sie gehört der Welt der Schöpfung und ihren Begrenzungen an. In dieser Hinsicht hat jede Manifestation Gottes eine ausgeprägte Individualität, eine genau vorgezeichnete Sendung, eine vorherbestimmte Offenbarung und besonders gegebene Begrenzungen. Eine jede von ihnen ist unter einem anderen Namen bekannt, ist durch eine andere Eigenschaft gekennzeichnet, erfüllt eine bestimmte Sendung und ist mit einer besonderen Offenbarung betraut. So wie Er spricht: »Einige der Sendboten haben Wir die anderen überragen lassen. Zu einigen hat Gott gesprochen, einige hat Er erhoben und erhöht. Und Jesu, dem Sohn Marias, verliehen Wir offenbare Zeichen und stärkten Ihn mit dem Heiligen Geist.«1 1 Qur'án 2:254
22:5 [50] Durch diese Verschiedenheit ihrer Stufe und Sendung kommt es, daß die Worte und Aussprüche, die von diesen Quellen göttlicher Erkenntnis strömen, scheinbar voneinander abweichen und verschieden sind. Dagegen sind in den Augen derer, die in die Mysterien göttlicher Weisheit eingeweiht sind, alle ihre Aussprüche in Wirklichkeit nur Ausdruck einer Wahrheit. Da die meisten Menschen diese Stufen, auf die Wir hingewiesen haben, nicht richtig einzuschätzen vermögen, fühlen sie sich verwirrt und bestürzt angesichts der verschiedenartigen Aussprüche der Manifestationen, die doch in ihrem Wesen ein und dieselbe sind.
22:6 Es ist seit jeher offenkundig, daß alle diese Unterschiede in der Sprechweise den Unterschieden in der Stufe beizumessen sind. So sind, vom Standpunkt ihrer Einheit und erhabenen Loslösung aus betrachtet, die Kennzeichen Gottheit, Göttlichkeit, höchste Einzigkeit und innerstes Sein von jeher und auch heute auf diese wahrsten Wesen des Daseins anwendbar, da sie ja alle auf dem Throne göttlicher Offenbarung weilen und den Sitz göttlicher Verborgenheit einnehmen. Durch ihr Erscheinen ist die Offenbarung Gottes offenkundig geworden, durch ihr Antlitz die Schönheit Gottes enthüllt. So geschieht es, daß die Sprache Gottes selbst aus dem Munde dieser Manifestationen des göttlichen Seins vernommen wird.
22:7 Im Lichte ihrer zweiten Stufe betrachtet, der Stufe der Auszeichnung, der Unterscheidung, der zeitlichen Begrenzungen, der Kennzeichen und Maßstäbe, bekunden sie unbedingte Dienstbarkeit, äußerste Armut und völlige Auslöschung des Selbstes. So hat Er gesprochen: »Ich bin der Diener Gottes, Ich bin nur ein Mensch wie ihr.«1 ...
1 vgl. Qur'án 19:31 und 18:111, 41:7
22:8 [51] Würde eine der allumfassenden Manifestationen Gottes erklären: »Ich bin Gott!«, so spräche Sie gewißlich wahr, und es gäbe darüber keinen Zweifel. Denn es ist wiederholt dargetan worden, daß durch ihre Offenbarung, ihre Eigenschaften und Namen die Offenbarung Gottes, seine Namen und Seine Eigenschaften in der Welt offenkundig gemacht sind. So hat Er enthüllt: »Jene Pfeile waren von Gott, nicht von Dir!«1 Und ebenso spricht Er: »Wahrlich, die Dir Treue gelobten, gelobten sie in Wirklichkeit Gott.«2
1 Qur'án 8:17
2 Qur'án 48:11
Würde einer von ihnen den Ausspruch tun: »Ich bin der Gesandte Gottes«, so spräche Er gleichfalls die Wahrheit, die unzweifelhafte Wahrheit. So spricht Er: »Muhammad ist nicht der Vater irgendeines Menschen unter euch, sondern Er ist der Gesandte Gottes.« In diesem Lichte gesehen, sind sie alle nur Gesandte jenes vollkommenen Königs, jener unwandelbaren Wesenheit. Würden sie alle verkünden: »Ich bin das Siegel der Propheten«,1 so sprächen sie gewiß nichts als die Wahrheit, erhaben über den leisesten Schatten eines Zweifels. Denn sie sind alle nur eine Person, eine Seele, ein Geist, ein Wesen, eine Offenbarung. Sie alle sind die Manifestationen des »Anfangs« und des »Endes«, des »Ersten« und des »Letzten«, des »Sichtbaren« und des »Verborgenen«,2 - all dies kommt Ihm zu, Ihm, dem innersten Geist der Geister und dem ewigen Wesen der Wesen. Und würden sie sagen: »Wir sind die Diener Gottes,« so ist auch dies eine offenkundige, unbestreitbare Tatsache. Denn sie haben sich im äußersten Zustand des Dienens offenbart, eines Dienens, wie es wohl kein Mensch je erreichen kann. Darum haben diese Wesen des Daseins in Augenblicken, da sie tief in die Meere altehrwürdiger und ewigwährender Heiligkeit untertauchten, oder wenn sie zu den erhabensten Höhen göttlicher Mysterien emporstiegen, den Anspruch erhoben, daß ihre Sprache die Stimme der Gottheit, der Ruf Gottes selbst sei.
1 Qur'án 33:41
2 Qur'án 57:4
22:9 [52] Wäre das Auge der Einsicht geöffnet, so würde es erkennen, daß sie sich in eben diesem Zustand als völlig ausgelöscht und nicht bestehend betrachten vor dem Antlitz Dessen, welcher der Alldurchdringende, der Unbestechliche ist. Mich dünkt, sie haben sich ganz wie ein Nichts angesehen und ihre Erwähnung an jenem heiligen Hof als einen Akt der Gotteslästerung erachtet. Denn die leisesten Einflüsterungen des Selbstes sind an einem solchen Hof ein Beweis von Selbstbetonung und Eigendasein. In den Augen derer, die an diesen Hof gelangen, ist eine derartige Regung schon ein schweres Vergehen. Wieviel schwerer wäre es, würde in dieser Gegenwart etwas anderes erwähnt werden, würden des Menschen Herz, Zunge, Gemüt oder Seele von etwas anderem eingenommen werden als von dem Vielgeliebten, würden seine Augen ein anderes Antlitz betrachten als Seine Schönheit, würde sein Ohr einer anderen Melodie sich zuneigen als Seiner Stimme und würden seine Füße einen anderen Pfad gehen als Seinen Pfad. ...
22:10 Kraft dieser Stufe erheben sie für sich den Anspruch, die Stimme der Gottheit und dergleichen zu sein, während sie kraft ihrer Stufe als Gottgesandte sich als die Gesandten Gottes erklären. In jedem Fall tun sie einen Ausspruch, der den Gegebenheiten des Augenblicks angepaßt ist, und schreiben alle diese Erklärungen sich selbst zu, Erklärungen, die sich vom Reich göttlicher Offenbarung bis zum Reich der Schöpfung erstrecken und vom Bereich der Göttlichkeit bis zum Bereich irdischen Daseins. Daher kommt es, daß alle ihre Aussprüche, ob sie dem Bereich der Gottheit, des Herrn, des Propheten, des Gottgesandten, des Hüters, des Apostels oder des Dieners zugehören, alle ohne den Schatten eines Zweifels wahr sind. So müssen diese Sprüche, die Wir zur Stützung Unseres Beweises angeführt haben, aufmerksam erwogen werden, damit die voneinander abweichenden Worte der Manifestationen des Unsichtbaren und der Morgendämmerungen der Heiligkeit nicht länger die Seele erregen und den Geist verwirren.
23
23:1 [53] Betrachte die früheren Geschlechter. Bezeuge, wie sich jedesmal, wenn Er, das Tagesgestirn göttlicher Großmut, das Licht Seiner Offenbarung über die Welt ergoß, die Menschen Seiner Zeit gegen Ihn erhoben und Seine Wahrheit verwarfen. Die als Führer der Menschen galten, waren ständig bemüht, ihre Anhänger zu hindern, sich Ihm, dem Meer der grenzenlosen Güte Gottes, zuzuwenden.
23:2 Sieh, wie das Volk Abraham, den Freund Gottes, auf das Urteil hin, das die Priester Seiner Zeit fällten, ins Feuer warf, wie sie Moses, der mit dem Allmächtigen Zwiesprache hielt, als Lügner und Verleumder anklagten. Bedenke, wie Jesus, der Geist Gottes, trotz Seiner äußersten Sanftmut und vollkommenen Herzensgüte von Seinen Feinden behandelt wurde. So heftig war der Widerstand, dem Er, das Wesen des Seins, der Herr des Sichtbaren und des Unsichtbaren, gegenübertreten mußte, daß Er nirgends Sein Haupt niederlegen konnte. Unaufhörlich wanderte Er von Ort zu Ort, jeder festen Bleibe beraubt. Überlege, was Muhammad widerfuhr, dem Siegel der Propheten, möge das Leben aller anderen ein Opfer für Ihn sein! Wie schwer waren die Leiden, welche die Führer des jüdischen Volkes und der Götzendiener um Seiner Verkündigung der Einheit Gottes und um der Wahrheit Seiner Botschaft willen auf Ihn, den höchsten Herrn aller, herabregnen ließen! Bei der Gerechtigkeit Meiner Sache! Meine Feder stöhnt und alles Erschaffene weint bittere Tränen über das Leid, das Er aus den Händen derer erlitt, die das Bündnis Gottes gebrochen, Sein Testament verletzt, Seine Beweise verworfen und Seine Zeichen bezweifelt haben. So berichten Wir dir vom Geschehen vergangener Tage; vielleicht kannst du es verstehen.
23:3 [54] Du weißt, wie schwer die Propheten Gottes, Seine Boten und Auserwählten, heimgesucht worden sind. Denke ein wenig über den Beweggrund und die Ursache einer solchen Verfolgung nach. Zu keiner Zeit und in keiner Sendung sind die Propheten Gottes der Lästerung ihrer Feinde, der Grausamkeit ihrer Unterdrücker, der Anklage durch die Gelehrten ihres Zeitalters, die unter dem Mantel der Aufrichtigkeit und Frömmigkeit auftraten, entronnen. Tag und Nacht erlitten sie solche Qualen, wie niemand sie ermessen kann, außer dem Wissen des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit!
23:4 Betrachte diesen Unterdrückten! Die klarsten Beweise bezeugen die Wahrheit Seiner Sache; die Prophezeiungen, die Er in unmißverständlicher Sprache verkündet hat, sind erfüllt. Obwohl Er keineswegs zu den Gelehrten gehört, obwohl ungeschult und unerfahren in den unter Geistlichen üblichen Disputationen, hat Er die Schauer Seines mannigfaltigen, von Gott eingegebenen Wissens auf die Menschen verströmt. Und doch, sich, wie dieses Geschlecht Seine Autorität verworfen und sich gegen Ihn empört hat! Während des größten Teils Seines Lebens ist Er in den Krallen Seiner Feinde leidvoll geprüft worden. Ihren Höhepunkt haben Seine Leiden jetzt in diesem qualvollen Gefängnis erreicht, in das Ihn Seine Unterdrücker ohne jedes Recht geworfen haben. Gott gebe, daß du mit durchdringendem Blick und strahlendem Herzen die Dinge wahrnimmst, die geschehen sind und sich noch ereignen, daß du sie im Herzen überdenkst und daß du erkennst, was die meisten Menschen an diesem Tage wahrzunehmen versäumt haben. So Gott will, wird Er dich befähigen, den süßen Duft Seines Tages einzuatmen, teilzuhaben an den grenzenlosen Ausgießungen Seiner Gnade, dich durch Seine gütige Gunst satt zu trinken aus dem größten Meere, das an diesem Tage im Namen des Altehrwürdigen Königs wogt, und so fest und unerschütterlich wie der Fels in Seiner Sache zu bleiben.
23:5 Sprich: Ruhm sei Dir, der Du alle Heiligen ihre Hilflosigkeit vor den mannigfaltigen Offenbarungen Deiner Macht bekennen und jeden Propheten seine Nichtigkeit vor dem Strahlenglanz Deiner bleibenden Herrlichkeit zugeben ließest! Ich flehe zu Dir bei Deinem Namen, der die Tore des Himmels aufgeschlossen und die Scharen der Höhe mit Entzücken erfüllt hat, befähige mich, Dir an diesem Tage zu dienen, und gib mir Kraft, das zu halten, was Du in Deinem Buche verordnet hast. Du weißt, o mein Herr, was in mir ist, ich aber weiß nicht, was in Dir ist. Du bist der Allwissende, der alles Kennende.
24
24:1 [55] Hütet euch, o ihr, die ihr an die Einheit Gottes glaubt, daß ihr nicht versucht werdet, Unterschiede zwischen den Manifestationen Seiner Sache zu machen oder die Zeichen herabzusetzen, die ihre Offenbarung begleitet und verkündet haben. Dies ist in der Tat die wahre Bedeutung göttlicher Einheit, gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit verstehen und an sie glauben! Seid überdies versichert, daß die Werke und Taten aller und jeder dieser Manifestationen Gottes, ja alles, was immer zu ihnen gehört und was immer sie in der Zukunft verkünden mögen, von Gott bestimmt und eine Widerspiegelung Seines Willens und Seiner Absicht sind. Wer immer den geringsten Unterschied macht zwischen ihren Personen, ihren Worten, ihren Botschaften, ihren Taten und ihrer Lebensweise, hat wahrlich nicht an Gott geglaubt, hat Seine Zeichen zurückgewiesen und die Sache Seiner Boten verraten.
25
25:1 [56] Es ist klar, daß jedes Zeitalter, in dem eine Manifestation Gottes gelebt hat, von Gott bestimmt ist und in gewissem Sinne als Gottes festgesetzter Tag bezeichnet werden kann. Dieser Tag ist jedoch einzigartig und muß von den vorangegangenen unterschieden werden. Die Bezeichnung »Siegel der Propheten«1 enthüllt klar seine hohe Stufe. Der prophetische Zyklus ist wahrlich beendet. Nun ist Er, der Ewige Wahrheit, gekommen. Er hat das Banner der Macht aufgerichtet und verströmt den ungetrübten Glanz Seiner Offenbarung über die Welt.
1 Qur'án 33:41
26
26:1 [57] Lobpreis sei Gott, dem Allbesitzenden, dem König unvergleichlicher Herrlichkeit, ein Lobpreis, der unermeßlich hoch über dem Begreifen alles Erschaffenen steht, und der erhaben ist über die Fassungskraft des menschlichen Verstandes. Niemand außer Ihm war jemals fähig, Seinen Lobpreis angemessen zu singen, noch wird es jemals einem Menschen gelingen, das volle Maß Seiner Herrlichkeit zu beschreiben. Wer kann behaupten, die Höhen Seines erhabenen Wesens erreicht zu haben, und welcher Verstand kann die Tiefen Seines unergründlichen Geheimnisses ermessen? Aus jeder Verkündigung, die dem Quell Seiner Herrlichkeit entsprang, erschienen heilige, nie endende Beweise unvorstellbaren Strahlenglanzes, und jeder Offenbarung Seiner unbesiegbaren Macht entströmten Meere ewigen Lichtes. Wie unermeßlich erhaben sind die wundersamen Zeugnisse Seiner allmächtigen Herrschaft; ein Schimmer davon, wenn er sie auch nur berührte, wurde alle in den Himmeln und auf Erden völlig verzehren! Wie unbeschreiblich erhaben sind die Beweise Seiner vollendeten Macht! Ein einziges Zeichen davon, wie unbedeutend es auch sein mag, muß die Fassungskraft all dessen übersteigen, was von Anfang an, der keinen Anfang hat, ins Dasein gerufen wurde oder in der Zukunft bis zum Ende, das kein Ende hat, erschaffen werden wird. Alle Verkörperungen Seiner Namen irren durch die Wildnis des Suchens, durstig und begierig, Sein Wesen zu entdecken, und alle Offenbarer Seiner Eigenschaften flehten Ihn vom Sinai der Heiligkeit aus an, Sein Geheimnis zu enthüllen.
26:2 Ein Tropfen aus dem wogenden Meere Seiner endlosen Gnade hat die ganze Schöpfung mit der Zierde des Daseins geschmückt, und ein Lufthauch aus Seinem unvergleichlichen Paradiese hat alles Sein mit dem Gewande Seiner Heiligkeit und Herrlichkeit bekleidet. Ein Funke aus der unergründlichen Tiefe Seines unumschränkten, alldurchdringenden Willens hat aus völligem Nichts eine Schöpfung ins Dasein gerufen, unendlich in ihrer Ausdehnung und unvergänglich in ihrer Dauer. Die Wunder Seiner Großmut können niemals enden, und der Strom Seiner barmherzigen Gnade kann niemals aufgehalten werden. Sein Schöpfungsakt hatte keinen Anfang und kann kein Ende haben.
26:3 [58] In jedem Zeitalter und Zyklus hat Er durch das strahlende Licht, das die Manifestationen Seines wundersamen Wesens verbreiten, alle Dinge neu geschaffen, damit nichts, was in den Himmeln und auf Erden die Zeichen Seiner Herrlichkeit widerspiegelt, der Ströme Seiner Barmherzigkeit beraubt sei, noch ohne Hoffnung auf die Schauer Seiner Gunst bleibe. Wie allumfassend sind die Wunder Seiner grenzenlosen Huld! Sieh, wie sie die ganze Schöpfung durchdringen. So stark ist ihre Wirkkraft, daß kein einziges Atom im ganzen Weltall zu finden ist, das nicht die Beweise Seiner Macht bekundet, Seinen heiligen Namen verherrlicht und Ausdruck des strahlenden Lichtes Seiner Einheit ist. So vollkommen und umfassend ist Seine Schöpfung, daß kein Verstand, so scharf er auch sei, und kein Herz, wie rein auch immer, das unbedeutendste Seiner Geschöpfe in seinem Wesen jemals erfassen, wieviel weniger das Geheimnis Dessen ergründen können, der die Sonne der Wahrheit, das unsichtbare, unerkennbare Wesen ist. Die Vorstellungen der frömmsten Mystiker, die Bildung der Geistesfürsten unter den Menschen, das höchste Lob, das des Menschen Zunge oder Feder ausdrücken können, sind alle die Frucht des begrenzten menschlichen Verstandes und durch dessen Beschränkungen bedingt. Zehntausend Propheten, jeder ein Moses, sind auf dem Sinai ihres Suchens wie vom Donner gerührt durch Seine verbietende Stimme: »Du sollst Mich niemals schauen!«, während eine Myriade Sendboten, jeder so groß wie Jesus, bestürzt vor ihren himmlischen Thronen stehen bei dem Verbot: »Mein Wesen sollst du niemals begreifen!« Seit unvordenklichen Zeiten ist Er in der unaussprechlichen Heiligkeit Seines erhabenen Selbstes verschleiert gewesen, und ewig wird Er in dem undurchdringlichen Geheimnis Seines unerkennbaren Wesens verhüllt sein. jeder Versuch, zu einem Verständnis Seiner unerreichbaren Wirklichkeit zu gelangen, endet in vollkommener Verwirrung, und jedes Bemühen, Seinem erhabenen Selbst zu nahen und Sein Wesen zu schauen, führt zu Hoffnungslosigkeit und Fehlschlag.
26:4 [59] Wie verwirrend ist für mich, bedeutungslos wie ich bin, der Versuch, die geheiligten Tiefen Deines Wissens auszuloten! Wie vergeblich ist mein Bemühen, mir das Ausmaß der Macht vorzustellen, die Deinem Werke, der Offenbarung Deiner schöpferischen Kraft, innewohnt! Wie kann mein Auge, das nicht die Fähigkeit besitzt, sich selbst zu sehen, beanspruchen, Dein Wesen erkannt zu haben, und wie kann mein Herz, machtlos, die Bedeutung seiner eigenen Möglichkeiten zu erfassen, sich anmaßen, Deine Natur begriffen zu haben? Wie kann ich behaupten, Dich erkannt zu haben, wenn die ganze Schöpfung durch Dein Geheimnis verwirrt ist, und wie kann ich zugeben, Dich nicht erkannt zu haben, wenn das ganze Weltall Deine Gegenwart verkündet und Deine Wahrheit bezeugt? Die Tore Deiner Gnade waren seit aller Ewigkeit geöffnet, der Weg zu Deiner Gegenwart war allem Erschaffenen immer offen, und die Offenbarungen Deiner unvergleichlichen Schönheit sind zu allen Zeiten den Wirklichkeiten aller Wesen, der sichtbaren wie der unsichtbaren, aufgeprägt. Doch ungeachtet dieser gnädigsten Gunst, dieser vollkommenen, vollendeten Gabe, drängt es mich zu bezeugen, daß Dein Hof der Heiligkeit und Herrlichkeit unermeßlich erhaben ist über das Wissen aller außer Dir selbst, und daß das Geheimnis Deiner Gegenwart jedem Verstand außer dem Deinen unergründlich ist. Niemand außer Dir kann das Geheimnis Deines Wesens enthüllen, und nichts außer Deiner alles überragenden Wesenheit kann die Wirklichkeit Deines unerforschlichen Seins begreifen. Wie groß ist die Zahl jener himmlischen, allherrlichen Wesen, die in der Wildnis ihrer Trennung von Dir alle Tage ihres Lebens umherwanderten und am Ende verfehlten, Dich zu finden! Wie groß ist die Menge der geheiligten, unsterblichen Seelen, die verloren und verwirrt waren, als sie in der Wüste des Forschens Dein Antlitz zu erblicken suchten! Zu Myriaden zählen, die Dich glühend lieben, die in der verzehrenden Flamme des Fernseins von Dir dahinsinken und vergehen, und zahllos sind die gläubigen Seelen, die willig ihr Leben hingaben in der Hoffnung, das Licht Deines Antlitzes zu schauen. Die Seufzer und Klagen dieser sehnenden Herzen, die nach Dir lechzen, können Deinen heiligen Hof niemals erreichen, noch kann der Jammer der Wanderer, die danach dürsten, vor Dein Antlitz zu treten, zu Deinem Sitze der Herrlichkeit gelangen.
27
27:1 [60] Aller Preis sei der Einheit Gottes, und alle Ehre sei Ihm, dem höchsten Herrn, dem unvergleichlichen, allherrlichen Herrscher des Weltalls, der aus völligem Nichtsein die Wirklichkeit aller Dinge erschuf, der aus dem Nichts die lautersten, feinsten Elemente Seiner Schöpfung ins Dasein rief, der Seine Geschöpfe vor der Erniedrigung des Fernseins und den Gefahren endgültigen Ausgelöschtseins errettet und sie in Sein Reich unzerstörbarer Herrlichkeit aufgenommen hat. Nichts außer Seiner allumfassenden Gnade und Seiner alldurchdringenden Barmherzigkeit hätte dies jemals vollbringen können. Wie sonst hätte es reinem Nichts gelingen können, aus sich selbst heraus Wert und Fähigkeit zu erlangen, um aus dem Stande des Nichtseins in das Reich des Seins zu treten?
27:2 Nachdem Er die Welt und alles, was darin lebt und webt, erschaffen hatte, wünschte Er durch das unmittelbare Wirken Seines unumschränkten, höchsten Willens, dem Menschen die einzigartige Auszeichnung und Fähigkeit zu verleihen, Ihn zu erkennen und zu lieben - eine Fähigkeit, die notwendigerweise als der gesamten Schöpfung zugrunde liegender schöpferischer Antrieb und Hauptzweck anzusehen ist. ... Auf die innerste Wirklichkeit jedes erschaffenen Dinges hat Er das Licht eines Seiner Namen ergossen; jedes hat Er zum Empfänger der Herrlichkeit einer Seiner Eigenschaften gemacht. Die Wirklichkeit des Menschen jedoch hat Er zum Brennpunkt für das Strahlen aller Seiner Namen und Eigenschaften und zum Spiegel Seines eigenen Selbstes erkoren. Aus allem Erschaffenen ist allein der Mensch zu einer so großen Gunst, einer so dauerhaften Gabe auserwählt worden.
27:3 [61] Diese Kräfte, mit denen die Sonne göttlicher Großmut, die Quelle himmlischer Führung, die Wirklichkeit des Menschen begabt hat, liegen jedoch verborgen in ihm, gleichwie die Flamme in der Kerze verborgen ist und die Lichtstrahlen als Möglichkeit in der Lampe vorhanden sind. Der Glanz dieser Kräfte kann durch weltliche Wünsche verdunkelt werden, wie das Licht der Sonne unter dem Staub und Schmutz, die den Spiegel bedecken, verborgen bleiben kann. Weder die Kerze noch die Lampe können durch eigenes Bemühen und ohne Hilfe entzündet werden, noch ist es dem Spiegel jemals möglich, sich selbst von seinem Schmutze zu befreien. Es ist klar und offenkundig, daß die Lampe niemals brennen wird, ehe ein Feuer in ihr entzündet ist, und der Spiegel niemals das Bild der Sonne wiedergeben noch ihr Licht und ihren Glanz widerspiegeln kann, ehe nicht der Schmutz von seiner Oberfläche getilgt ist.
27:4 [62] Und da es kein Band unmittelbaren Umgangs geben kann, das den einen, wahren Gott an Seine Schöpfung bindet, da keinerlei Ähnlichkeit zwischen dem Vergänglichen und dem Ewigen, dem Bedingten und dem Absoluten bestehen kann, hat Er bestimmt, daß in jedem Zeitalter und in jeder Sendung eine reine, unbefleckte Seele in den Reichen von Erde und Himmel offenbar werde. Diesem feinen, geheimnisvollen, durchgeistigten Wesen hat Er eine zweifache Natur zugeteilt: die körperliche, die der Welt des Stoffes angehört, und die geistige, die aus Gottes eigener Substanz geboren ist. Er hat Ihm ferner eine doppelte Stufe verliehen. Die erste Stufe, die sich auf Seine innerste Wirklichkeit bezieht, stellt Ihn dar als Den, dessen Stimme die Stimme Gottes selbst ist. Dafür zeugt die Überlieferung: »Mannigfach und geheimnisvoll ist Meine Verbindung mit Gott. Ich bin Er, und Er ist Ich, außer daß Ich bin, der Ich bin, und Er ist, der Er ist.« Und in gleicher Weise die Worte: »Erhebe dich, o Muhammad, denn siehe, der Liebende und der Geliebte sind miteinander vereint und eins geworden in Dir.« In ähnlicher Weise spricht Er: »Es gibt keinerlei Unterschied zwischen Dir und Ihnen, außer daß Sie Deine Diener sind.«1 Die zweite Stufe ist die menschliche Stufe, die durch folgende, Verse erläutert wird: »Ich bin nur ein Mensch wie ihr.«2 »Sprich: Preis sei meinem Herrn! Bin ich mehr als ein Mensch, ein Apostel?«3 Diese Wesen der Loslösung, diese strahlenden Wirklichkeiten sind die Kanäle der alldurchdringenden Gnade Gottes. Vom Lichte unfehlbarer Führung geleitet, ausgestattet mit höchster Herrschaft, haben Sie den Auftrag, sich des belebenden Einflusses Ihrer Worte, der Ausgießungen Ihrer unfehlbaren Gnade, des heiligenden Hauches Ihrer Offenbarung zu bedienen, um jedes sich sehnende Herz, jeden empfänglichen Geist vom Schmutz und Staub irdischer Sorgen und Beschränkungen zu reinigen. Dann, und nur dann wird das von Gott anvertraute Pfand, das in der Wirklichkeit des Menschen ruht, strahlend wie das aufsteigende Gestirn göttlicher Offenbarung aus dem Schleier der Verborgenheit hervortreten und das Banner seiner offenbaren Herrlichkeit hoch auf den Gipfeln der Menschenherzen aufrichten.
1 Aus dem »Gebet für den Monat Rajab«, offenbart durch den »Huj-ja« (der 12. verborgene Imám) und den Gläubigen übermittelt durch »das Zweite Tor« 'Abú-Ja'far Muhammad Ibn 'Uthmán; siehe Erläuterungen zu »Überlieferung«
2 vgl. Qur'án 18:111
3 Qur'án 17:94
27:5 [63] Aus den vorhergehenden Abschnitten und Hinweisen ist zweifellos klar geworden, daß in den Reichen von Erde und Himmel notwendigerweise ein Lebewesen offenbart werden muß, das als Manifestation und Träger für die Übermittlung der Gnade der Gottheit selbst, des höchsten Herrn alles Erschaffenen, wirken soll. Durch die Lehren dieser Sonne der Wahrheit wird jeder Mensch fortschreiten und sich entwickeln, bis er die Stufe erreicht, auf der er alle in ihm verborgenen Kräfte offenbaren kann, mit denen sein innerstes, wahres Selbst begabt worden ist. Zu eben diesem Zweck sind in jedem Zeitalter und in jeder Sendung die Propheten Gottes und Seine Auserwählten unter den Menschen erschienen und haben eine Kraft gezeigt, wie sie von Gott geboren ist, und eine Macht, wie sie nur der Ewige offenbaren kann.
27:6 Kann ein Mensch mit gesundem Verstande sich ernstlich vorstellen, daß in Anbetracht gewisser Worte, deren Sinn er nicht begreifen kann, das Tor der unendlichen Führung Gottes jemals vor den Menschen verschlossen sein könnte? Kann er sich für diese göttlichen Leuchten, diese strahlenden Lichter, einen Anfang oder ein Ende ausdenken? Welche Wasserflut läßt sich mit dem Strom Seiner allumfassenden Gnade vergleichen, welche Wohltat kann die Beweise einer so großen, durchdringenden Barmherzigkeit übertreffen? Es kann kein Zweifel daran bestehen, daß die Welt, würde ihr einen Augenblick lang die Flut Seiner Barmherzigkeit und Gnade entzogen, völlig zugrunde ginge. Aus diesem Grunde waren die Tore göttlicher Barmherzigkeit vom Anfang an, der keinen Anfang hat, für alles Erschaffene weit geöffnet, und die Wolken der Wahrheit werden ihre Gunstbeweise und Gaben weiterhin bis zum Ende, das kein Ende hat, auf den Boden menschlicher Fähigkeit, Wirklichkeit und Persönlichkeit herabregnen. Solches ist Gottes Weise von Ewigkeit zu Ewigkeit.
28
28:1 [64] Glücklich der Mensch, der sich erheben wird, Meiner Sache zu dienen und Meinen allherrlichen Namen zu preisen. Ergreife Mein Buch mit der Kraft Meiner Macht und halte dich beharrlich an jedes Gebot, das dein Herr, der Verordner, der Allweise, darin verzeichnet hat. Siehe, o Muhammad, wie die Reden und Taten der Anhänger des schiitischen Islám die Freude und Glut seiner frühen Tage gekühlt und die ursprüngliche Klarheit seines Lichtes getrübt haben. In seinen frühesten Tagen, als sie sich noch an die Vorschriften hielten, die mit dem Namen ihres Propheten, des Herrn der Menschheit, verknüpft waren, kennzeichnete eine ununterbrochene Kette von Siegen und Triumphen ihren Weg. Als sie allmählich vom Pfade ihres wahren Führers und Meisters abwichen, als sie sich vom Lichte Gottes abwandten und den Grundsatz Seiner göttlichen Einheit verfälschten, als sie ihre Aufmerksamkeit mehr und mehr auf diejenigen richteten, die nur Künder der Macht Seines Wortes waren, da kehrte sich ihre Kraft in Schwäche, ihr Ruhm in Schande, ihr Mut in Furcht. Du siehst, wohin sie geraten sind! Sieh, wie sie Ihm, dem Brennpunkt göttlicher Einheit, Gefährten zugesellten! Sieh, wie ihre üblen Taten sie daran hinderten, das Wort der Wahrheit - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - am Tage der Auferstehung anzuerkennen. Wir hegen die Hoffnung, daß dieses Volk sich künftig gegen leere Hoffnungen und eitlen Wahn schirmen und zum wahren Verständnis der Bedeutung göttlicher Einheit gelangen wird.
28:2 Die Person der Manifestation war immer der Vertreter und das Sprachrohr Gottes. Er ist in Wahrheit der Tagesanbruch für Gottes trefflichste Namen, der Aufgangsort für Seine erhabenen Eigenschaften. Wollte man Ihm Gefährten zugesellen, wollte man diese als identisch mit Seiner Person betrachten, wie könnte man dann behaupten, das göttliche Sein sei eins und unvergleichlich, Sein Wesen sei unteilbar und einzig? Denke nach über das, was Wir dir durch die Macht der Wahrheit offenbart haben, und gehöre zu denen, die dessen Bedeutung verstehen.
29
29:1 [65] Die Absicht Gottes bei der Erschaffung des Menschen war und wird immer sein, ihn zu befähigen, seinen Schöpfer zu erkennen und in Seine Gegenwart zu gelangen. Diesen höchsten Zweck, dieses erhabenste Ziel bezeugen alle himmlischen Bücher und die göttlich offenbarten, inhaltsschweren Schriften unzweideutig. Wer immer den Tagesanbruch göttlicher Führung anerkennt und Seinen heiligen Hof betritt, ist Gott nahegekommen und hat Seine Gegenwart erreicht, eine Gegenwart, die das wahre Paradies ist und für das die erhabensten Wohnstätten des Himmels nur ein Sinnbild sind. Ein solcher Mensch hat das Wissen um die Stufe Dessen erreicht, der sich »in der Entfernung zweier Bogenlängen«1 befindet und jenseits des Sadratu'l-Muntahá steht. Wer versäumt, Ihn zu erkennen, verdammt sich selbst zum Elend des Fernseins, das nichts ist als völliges Nichtsein, der Inbegriff des niedersten Feuers. Dies wird sein Schicksal sein, möge er auch dem äußeren Anschein nach die höchsten Stellen der Erde innehaben und ihren erhabensten Thron einnehmen.
1 vergl. Qur'án 53:10
29:2 [66] Er, der Morgen der Wahrheit, ist ohne Zweifel durchaus imstande, eigensinnige Seelen aus dem Fernsein zu erretten und sie dahin zu bringen, sich Seinem Hofe zu nähern und in Seine Gegenwart zu gelangen. »Hätte es Gott gefallen, Er hätte sicherlich alle Menschen zu einem Volk gemacht.«1 Seine Absicht ist jedoch, die im Geiste Reinen und im Herzen Losgelösten zu befähigen, vermöge ihrer eigenen, angeborenen Kräfte zu den Küsten des Größten Meeres aufzusteigen, damit dadurch jene, die die Schönheit des Allherrlichen suchen, von den Eigensinnigen und Verderbten unterschieden und getrennt werden. So ist es von der allherrlichen, strahlenden Feder verordnet worden....
1 Qur'án 11:119
29:3 Daß die Manifestationen göttlicher Gerechtigkeit, die Tagesanbrüche himmlischer Gnade, wenn sie unter den Menschen erschienen, stets aller irdischen Gewalt bar und der Mittel weltlicher Herrschaft beraubt waren, ist diesem selben Prinzip der Trennung und Unterscheidung, das die göttliche Absicht belebt, zuzuschreiben. Würde das ewige Wesen alles offenbaren, was in Ihm verborgen ist, würde Er in der Fülle Seiner Herrlichkeit leuchten, dann gäbe es niemanden, der Seine Macht bezweifelte oder Seine Wahrheit verwürfe. Nein, alles Erschaffene wäre durch die Beweise Seines Lichtes so geblendet und wie vom Donner gerührt, daß es zu völligem Nichtsein absänke. Wie könnten unter solchen Umständen die Gottesfürchtigen von den Eigensinnigen unterschieden werden?
29:4 [67] Dieses Prinzip war in jeder der vergangenen Sendungen wirksam und ist zur Genüge bewiesen worden. ... Es ist der Grund dafür, daß in jedem Zeitalter, da eine neue Manifestation erschien und den Menschen eine neue Verkündigung der höchsten Macht Gottes gewährt wurde, jene, die nicht an Ihn glaubten, versäumt haben, Ihn zu erkennen, weil sie durch das Erscheinen der unvergleichlichen und ewigen Schönheit in der Gestalt eines sterblichen Menschen irregeführt wurden. Sie sind von Seinem Pfade abgeirrt und haben den Umgang mit Ihm, dem Sinnbild der Nähe Gottes, gemieden, sie haben sich sogar erhoben, um die Reihen der Getreuen zu lichten und jene auszurotten, die an Ihn glaubten.
29:5 Sieh, wie in dieser Sendung die Unwürdigen und Toren sich in ihrer Narrheit eingebildet haben, sie könnten durch Mittel wie Massenmord, Plünderung und Verbannung die Lampe löschen, die die Hand göttlicher Macht entzündet hat, oder die Sonne ewiger Herrlichkeit verdunkeln. Die Wahrheit, daß solche Trübsal das Öl ist, das die Flamme dieser Lampe nährt, scheinen sie nicht zu kennen. Dies ist Gottes umgestaltende Kraft. Er wandelt, was Er will. Wahrlich, Er hat Macht über alle Dinge. ...
29:6 Bedenket stets die Herrschaft, die der wahre König ausübt, und erkennet die Beweise Seiner Macht und Seines überragenden Einflusses. Heiligt eure Ohren von dem eitlen Geschwätz derer, die die Sinnbilder des Leugnens, die Vertreter der Gewalt und des Zornes sind. Die Stunde naht, da ihr erleben werdet, wie die Macht des einen, wahren Gottes, die über alles Erschaffene siegt, und die Zeichen Seiner Herrschaft die ganze Schöpfung umfassen. An jenem Tage werdet ihr gewahr werden, wie alles außer Ihm vergessen und als völliges Nichts angesehen wird.
29:7 Es sollte jedoch bedacht werden, daß Gott und Seine Manifestation unter keinen Umständen von der Hoheit und Erhabenheit, die Ihnen eigen ist, getrennt werden können. Nein, Hoheit und Erhabenheit sind vielmehr selber die Schöpfungen Seines Wortes, wenn ihr doch mit Meinen Augen sehen wolltet und nicht mit euren!
30
30:1 [68] Gott bezeugt, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, dem Gnadenvollen, dem Meistgeliebten. Alle Gnade und Großmut sind Sein! Wem immer Er will, gibt Er, was immer Er wünscht. Er, wahrlich, ist der Allgewaltige, der Allmächtige, der Helfer in Gefahr, der Selbstbestehende. Wir, wahrlich, glauben an Ihn, der durch den Willen des einen, wahren Gottes, des Königs der Könige, des Allgepriesenen, in der Person des Báb herabgesandt worden ist. Wir schwören ferner Dem Treue, Der bestimmt ist, in der Zeit von Mustagháth offenbart zu werden, und ebenso jenen, die nach Ihm kommen werden bis zum Ende, das kein Ende hat. Wir erkennen in der Offenbarung eines jeden von ihnen, ob äußerlich oder innerlich, die Manifestation keines anderen als Gottes selbst - gehörtet ihr doch zu denen, die es begreifen! Ein jeder von ihnen ist ein Spiegel Gottes, der nichts ausstrahlt als Sein Selbst, Seine Schönheit, Seine Macht und Herrlichkeit - so ihr doch verstündet! Alle anderen außer ihnen sind als Spiegel anzusehen, fähig, die Herrlichkeit dieser Manifestationen widerzuspiegeln, die ihrerseits die Urspiegel des göttlichen Seins sind - wenn ihr doch nicht ohne Verständnis wäret! Niemand ist ihnen je entgangen, noch können sie gehindert werden, ihre Absicht auszuführen. Diese Spiegel werden ewig aufeinander folgen und werden fortfahren, das Licht des Altehrwürdigen der Tage widerzuspiegeln. Die deren Herrlichkeit widerspiegeln, werden ebenso für immer fortbestehen, denn der Strom göttlicher Gnade kann nie versiegen. Dies ist eine Wahrheit, die niemand widerlegen kann.
31
31:1 [69] Betrachte mit deinem inneren Auge die Kette der aufeinanderfolgenden Offenbarungen, die die Manifestation Adams mit der des Báb verbindet. Ich bezeuge vor Gott, daß jede dieser Manifestationen durch das Wirken des göttlichen Willens und Heilsplanes herabgesandt wurde, daß jede Träger einer besonderen Botschaft war, daß jede mit einem göttlich offenbarten Buche betraut und beauftragt war, die Geheimnisse einer machtvollen Tafel zu enthüllen. Das Maß der Offenbarung, das jeder von ihnen eigen ist, war genau vorherbestimmt. Dies, wahrlich, ist ein Beweis Unserer Gnade für sie, wenn ihr doch zu denen gehörtet, die diese Wahrheit begreifen! ... Und als dieser Vorgang fortschreitender Offenbarung den Gipfelpunkt erreichte, da Sein unvergleichliches, Sein heiligstes und erhabenstes Antlitz den Augen der Menschen enthüllt werden sollte, beliebte Er, Sein Selbst hinter tausend Schleiern zu verbergen, damit ungeweihte, sterbliche Augen Seine Herrlichkeit nicht entdeckten. Dies tat Er zu einer Zeit, als die Zeichen und Beweise einer göttlich bestimmten Offenbarung auf Ihn niederströmten - Zeichen und Beweise, die niemand zählen kann außer dem Herrn, deinem Gott, dem Herrn aller Welten. Und als die festgesetzte Zeit der Verborgenheit erfüllt war, sandten Wir, noch immer in eine Myriade von Schleiern gehüllt, einen unendlich kleinen Schimmer der strahlenden Herrlichkeit aus, die das Antlitz des Jünglings umhüllt, und siehe, die ganze Schar der Bewohner in den Reichen der Höhe wurde von gewaltiger Erregung gepackt, und die von Gott Begünstigten fielen in Anbetung vor Ihm nieder. Er hat, wahrlich, eine Herrlichkeit offenbart, wie sie niemand in der ganzen Schöpfung je gesehen hat, da Er sich erhob, um in eigener Person Seine Sache allen zu verkünden, die in den Himmeln und auf Erden sind.
32
32:1 [70] Was du über Abraham, den Freund des Allbarmherzigen, gehört hast, ist die Wahrheit, daran besteht kein Zweifel. Die Stimme Gottes befahl Ihm, Ismael als Opfer darzubringen, damit Seine Standhaftigkeit im Glauben Gottes und Seine Loslösung von allem außer Ihm den Menschen dargetan werde. Überdies war es Gottes Absicht, ihn als Lösegeld für die Sünden und Frevel aller Völker auf Erden zu opfern. Jesus, der Sohn Marias, flehte zu dem einen, wahren Gott - gepriesen seien Sein Name und Seine Herrlichkeit - Ihm die gleiche Ehre zuteil werden zu lassen. Aus demselben Grunde wurde Husayn von Muhammad, dem Gesandten Gottes, als ein Opfer dargebracht.
32:2 Kein Mensch kann je behaupten, das Wesen der verborgenen, mannigfaltigen Gnade Gottes begriffen zu haben. Niemand kann Seine allumfassende Barmherzigkeit ergründen. So groß sind die Verderbtheit der Menschen und ihre Übertretungen, so schmerzlich die Prüfungen gewesen, welche die Propheten Gottes und ihre Erwählten heimsuchten, daß die ganze Menschheit Folter und Untergang verdiente. Gottes verborgene, liebreiche Vorsehung hat sie jedoch durch ihre sichtbaren und unsichtbaren Kräfte beschützt und wird sie weiter vor der Strafe für ihre Bosheit bewahren. Bedenke dies in deinem Herzen, damit dir die Wahrheit offenbar werde, und sei standhaft auf Seinem Pfade.
33
33:1 [71] Wir haben verfügt, daß das Wort Gottes mit allen in ihm ruhenden Kräften den Menschen in genauer Übereinstimmung mit jenen Bedingungen offenbart werde, die Er, der Allwissende, der Allweise, vorherbestimmt hat. Wir haben ferner bestimmt, daß der Schleier, der das Wort Gottes verbirgt, nichts anderes sei als dieses Wort selbst. So groß ist wahrlich Unsere Macht, Unsere Absicht zu vollenden. Wurde dem Wort erlaubt, plötzlich alle in ihm verborgenen Kräfte freizugeben, wurde kein Mensch die Schwere einer so mächtigen Offenbarung ertragen können. Nein, alles im Himmel und auf Erden würde bestürzt davor fliehen.
33:2 Bedenke, was auf Muhammad, den Boten Gottes, herabgesandt wurde. Das Maß der Offenbarung, deren Träger Er war, war von Ihm, dem Allmächtigen, dem Allgewaltigen, klar vorausbestimmt. Jene, die Ihn hörten, konnten jedoch Seine Absicht nur entsprechend ihrer Stufe und ihrer geistigen Fassungskraft begreifen. Ebenso enthüllte Er das Antlitz der Weisheit im Verhältnis zu ihrer Fähigkeit, die Bürde Seiner Botschaft zu tragen. Kaum hatte die Menschheit die Stufe der Reife erreicht, als das Wort den Augen der Menschen die verborgenen Kräfte offenbarte, die ihm verliehen sind, - Kräfte, die sich in der Fülle ihrer Herrlichkeit offenbarten, als die Altehrwürdige Schönheit im Jahre sechzig in der Gestalt 'Alí-Muhammads, des Báb, erschien.
34
34:1 [72] Aller Lobpreis und alle Herrlichkeit seien Gott, der durch die Kraft Seiner Macht Seine Schöpfung aus der Nacktheit des Nichtseins befreite und sie mit dem Mantel des Lebens bekleidete. Aus allem Erschaffenen hat Er durch Sein besonderes Wohlwollen die reine, edelsteingleiche Wirklichkeit des Menschen auserwählt und mit der einzigartigen Fähigkeit ausgestattet, Ihn zu erkennen und die Größe Seiner Herrlichkeit widerzuspiegeln. Diese zweifache Auszeichnung, die dem Menschen zuteil wurde, hat den Rost jedes eitlen Begehrens aus seinem Herzen getilgt und ihn des Gewandes, mit dem sein Schöpfer ihn zu bekleiden geruhte, würdig gemacht. Sie hat dazu geführt, seine Seele aus dem Elend der Unwissenheit zu erretten.
34:2 Dieses Gewand, mit dem Leib und Seele des Menschen geschmückt sind, ist die wahre Grundlage seines Wohlergehens und seiner Entwicklung. O, wie gesegnet ist der Tag, da sich der Mensch mit Hilfe der Gnade und Kraft des einen, wahren Gottes befreit haben wird von der Knechtschaft und Verderbtheit der Welt und allem, was darin ist, da er zu wahrer, dauernder Ruhe im Schatten des Baumes der Erkenntnis gelangt sein wird!
34:3 Die Lieder, die der Vogel deines Herzens in großer Liebe für seine Freunde gesungen hat, haben deren Ohren erreicht und Mich bewogen, auf deine Fragen zu antworten und dir solche Geheimnisse zu offenbaren, die zu enthüllen Mir erlaubt sind. In deinem geschätzten Brief fragst du, welcher der Propheten Gottes als den anderen überlegen anzusehen sei. Wisse und sei darin sicher, daß das Wesen aller Propheten Gottes eines und dasselbe ist. Ihre Einheit ist absolut. Gott, der Schöpfer, spricht: Es gibt keinerlei Unterschied zwischen den Trägern Meiner Botschaft. Sie alle haben nur ein Ziel, ihr Geheimnis ist das gleiche. Einem von ihnen größere Ehre zu erweisen als anderen, einige von ihnen über die übrigen zu erhöhen, ist keineswegs zulässig, jeder wahre Prophet hat Seine Botschaft als wesensgleich mit der Offenbarung jedes anderen Ihm vorangegangenen Propheten angesehen. Wenn daher ein Mensch versäumt, diese Wahrheit zu verstehen, und sich darum in eitlen, unziemlichen Worten ergeht, wird niemand mit klarem Blick und erleuchtetem Verstand sich durch so leeres Gerede in seinem Glauben schwankend machen lassen.
34:4 [73] Die Offenbarung der Propheten Gottes in dieser Welt muß sich jedoch im Ausmaß unterscheiden, jeder von ihnen war Träger einer bestimmten Botschaft und beauftragt, sich durch besondere Taten zu offenbaren. Dies ist der Grund dafür, daß sie in ihrer Größe verschieden scheinen. Ihre Offenbarung mag mit dem Mondschein verglichen werden, der sein Licht über die Erde ergießt. Obwohl der Mond immer, wenn er aufgeht, ein anderes Maß seiner Helligkeit zeigt, kann weder sein ihm eigener Glanz jemals abnehmen noch sein Licht erlöschen.
34:5 Somit ist einleuchtend und offenkundig, daß jede scheinbare Schwankung in der Stärke ihres Lichtes nicht am Lichte selbst liegt, vielmehr der wechselnden Empfänglichkeit einer immer sich wandelnden Welt zugeschrieben werden sollte. Jeder Prophet, den der allmächtige, unvergleichliche Schöpfer zu den Völkern der Erde zu senden beschloß, war mit einer Botschaft betraut und in einer Weise zu handeln beauftragt, wie sie den Erfordernissen des Zeitalters, in dem Er erschien, am besten entsprach. Wenn Gott Seine Propheten zu den Menschen sendet, ist Seine Absicht eine zweifache. Die erste ist, die Menschenkinder aus dem Dunkel der Unwissenheit zu befreien und sie zum Lichte wahren Verstehens zu führen, die zweite, den Frieden und die Ruhe der Menschheit zu sichern und alle Mittel bereitzustellen, durch die beides erreicht werden kann.
34:6 [74] Die Propheten Gottes sollten als Ärzte angesehen werden, deren Aufgabe es ist, das Wohlergehen der Welt und ihrer Völker zu fördern, damit sie durch den Geist der Einheit das Siechtum einer entzweiten Menschheit zu heilen vermögen. Niemand hat das Recht, ihre Worte in Frage zu stellen oder ihr Verhalten zu schmälern, denn sie sind die einzigen, die behaupten können, den Kranken verstanden und seine Leiden richtig erkannt zu haben. Kein Mensch, wie genau seine Wahrnehmung auch sei, kann jemals hoffen, die Höhen der Weisheit und des Verständnisses zu erreichen, die der göttliche Arzt einnimmt. Was Wunder, wenn die von dem Arzt verordnete Behandlung an diesem Tage nicht dieselbe ist wie die, die er früher verordnet hat. Wie könnte es anders sein, wenn die Übel, die den Leidenden befallen, in jedem Stadium seiner Krankheit ein anderes Heilmittel erfordern? So fordern auch die Propheten Gottes jedesmal, wenn sie die Welt mit dem Strahlenglanz der Sonne göttlichen Wissens erleuchtet haben, die Menschen unablässig auf, das Licht Gottes anzunehmen - mit Mitteln, die am besten den Erfordernissen des Zeitalters entsprechen, in dem sie erscheinen. Auf diese Weise waren sie imstande, das Dunkel der Unwissenheit zu zerstreuen und die Herrlichkeit ihrer Erkenntnis über die Welt zu verbreiten. Auf das innerste Wesen dieser Propheten muß daher das Auge jedes Urteilsfähigen gerichtet sein, weil ihre eine und einzige Absicht immer war, die Irrenden zu führen und den Leidenden Frieden zu bringen. Dies sind keine Tage des Wohlergehens und des Triumphes. Die ganze Menschheit ist von mannigfachen Krankheiten befallen. Bemüht euch deshalb, ihr durch die heilende Arznei, welche die allmächtige Hand des nie irrenden Arztes bereitet hat, das Leben zu retten.
34:7 Nun zu deiner Frage über das Wesen der Religion. Wisse, daß die wahrhaft Weisen die Welt mit dem menschlichen Tempel vergleichen. Wie der Körper des Menschen eines Gewandes bedarf, sich zu kleiden, so muß der Menschheit Körper mit dem Mantel der Gerechtigkeit und Weisheit geschmückt sein. Ihr Prachtgewand ist die Offenbarung, die Gott ihr verliehen hat. Wann immer dieses Gewand seinen Zweck erfüllt hat, wird der Allmächtige es gewiß erneuern. Denn jedes Zeitalter fordert ein neues Maß an Gottes Licht. Jede göttliche Offenbarung wurde so herabgesandt, wie sie den Verhältnissen des Zeitalters entspricht, in dem sie erscheint.
34:8 Zu deiner Frage über die Aussagen der Wortführer vergangener Religionen: Jeder weise, lobenswerte Mensch wird ohne Zweifel so leeres, nutzloses Gerede meiden. Der unvergleichliche Schöpfer hat alle Menschen aus dem gleichen Stoff erschaffen und ihre Wirklichkeit über die Seiner übrigen Geschöpfe erhoben. Erfolg oder Fehlschlag, Gewinn oder Verlust müssen daher vom eigenen Bemühen des Menschen abhängen. Je mehr er strebt, desto größer wird sein Fortschritt sein. Wir hoffen sehr, daß die Frühlingsschauer der Güte Gottes vom Grunde der Menschenherzen die Blumen wahren Verstehens aufsprießen lassen und alle irdischen Verunreinigungen von ihnen abwaschen.
35
35:1 [75] Denke eine Weile nach. Was hat die Völker der Erde veranlaßt, die Manifestation des Allbarmherzigen in jeder Sendung zu meiden? Was könnte sie dazu getrieben haben, sich von Ihm abzuwenden und Seine Vollmacht zu bestreiten? Wollten die Menschen über die Worte nachdenken, die aus der Feder des göttlichen Verordners geströmt sind, sie würden allesamt eilen, die Wahrheit dieser gottgegebenen, ewigwährenden Offenbarung anzunehmen, und für alles, was Er feierlich erklärt hat, Zeugnis ablegen. Es ist der Schleier eitlen Trugs, der sich in den Tagen aller Manifestationen der Einheit Gottes, der Morgensonnen Seiner ewigen Herrlichkeit, zwischen sie und die übrige Menschheit gelegt hat und weiterhin legen wird. Denn Er, die ewige Wahrheit, offenbart sich in solchen Tagen in Übereinstimmung mit dem, was Er selbst beabsichtigt, und nicht nach den Wünschen und Erwartungen der Menschen. So hat Er offenbart: »Jedesmal, wenn ein Bote zu euch kommt mit dem, was eure Seele nicht wünscht, bläht ihr euch auf in Hochmut und behandelt einige von ihnen als Betrüger, und andere erschlaget ihr.«1 1 Qur'án 2:88
35:2 [76] Wären die Boten in vergangenen Zeitaltern und Zyklen dem leeren Trug entsprechend erschienen, wie ihn die Menschenherzen ersonnen hatten, so hätte zweifellos niemand die Wahrheit dieser geheiligten Wesen zurückgewiesen. Obwohl jene Menschen Tag und Nacht des einen, wahren Gottes gedachten, obwohl sie sich ergeben ihren Andachtsübungen widmeten, versäumten sie doch am Ende, die Morgensonnen der Zeichen Gottes, die Manifestationen Seiner unwiderleglichen Beweise zu erkennen und an deren Gnade teilzuhaben. Dies bezeugen die Schriften. Du hast zweifellos davon gehört.
35:3 Betrachte die Sendung Jesu Christi. Sieh, wie alle Gelehrten des damaligen Geschlechts das Kommen des Verheißenen ungeduldig erwartet haben und Ihn dennoch verleugneten. Sowohl Hannas, der Gelehrteste unter den Geistlichen Seiner Zeit, als auch Kaiphas, der Hohepriester, klagten Ihn öffentlich an und sprachen das Todesurteil über Ihn.
35:4 Auch als Muhammad, der Prophet Gottes, erschien mögen alle Menschen ein Opfer für Ihn sein -, erhoben sich in den frühen Tagen Seiner Offenbarung die Gelehrten Mekkas und Medinas gegen Ihn und verwarfen Seine Botschaft, während jene, die aller Gelehrsamkeit entbehrten, Seinen Glauben anerkannten und annahmen. Denke eine Weile nacht Beachte, wie Balál, der Äthiopier, ungelehrt wie er war, in den Himmel des Glaubens und der Gewißheit aufstieg, während 'Abdu'lláh Ubayy, ein Führer unter den Gelehrten, sich heimtückisch mühte, Ihm zu widerstehen. Sieh, wie ein einfacher Schafhirte so von der Begeisterung für Gottes Worte hingerissen war, daß er Zutritt zum Wohnsitz seines Meistgeliebten gewinnen konnte und mit Ihm, dem Herrn der Menschheit, vereint war, während jene, die sich mit ihrem Wissen und ihrer Weisheit brüsteten, weit von Seinem Pfade abirrten und Seiner Gnade beraubt blieben. Aus diesem Grunde hat Er geschrieben: »Wer unter euch erhöht ist, soll erniedrigt werden, und wer erniedrigt ist, soll erhöht werden.«1 In den meisten himmlischen Büchern wie auch in den Aussprüchen der Propheten und Boten Gottes finden sich Hinweise zu diesem Thema.
1 Hesekiel 21:31, vgl Matth 23:12 35:5
Wahrlich, Ich sage: Die Größe dieser Sache ist so, daß der Vater seinen Sohn und der Sohn seinen Vater flieht. Rufe dir die Geschichte von Noah und Kanaan ins Gedächtnis. Gott gebe, daß ihr euch in diesen Tagen himmlischer Freude nicht selbst der süßen Düfte des allherrlichen Gottes beraubt und daß ihr in dieser geistigen Frühlingszeit an den Strömen Seiner Gnade teilhabt. Steht auf im Namen Dessen, der das Ziel aller Erkenntnis ist, erhebt eure Stimme und verkündet Seine Sache in vollkommener Loslösung von aller Gelehrsamkeit der Menschen. Ich schwöre bei der Sonne göttlicher Offenbarung! Im selben Augenblick, da ihr euch erhebt, werdet ihr wahrnehmen, wie eine Flut göttlicher Erkenntnis euch aus dem Herzen strömt, und ihr werdet die Wunder Seiner himmlischen Weisheit in all ihrer offenbaren Herrlichkeit vor euch sehen. Wolltet ihr von den süßen Worten des Allbarmherzigen kosten, ihr wurdet ohne Zögern eurem Selbst entsagen und euer Leben für den Vielgeliebten hingeben.
35:6 Wer kann je glauben, dieser Diener Gottes habe irgendwann in Seinem Herzen Verlangen nach irdischem Ansehen oder nach Gewinn gehegt? Hoch steht die mit Seinem Namen verbundene Sache über den vergänglichen Dingen dieser Welt. Sich Ihn, einen Verbannten, ein Opfer der Tyrannei, in diesem Größten Gefängnis! Von allen Seiten haben Ihn Seine Feinde angegriffen, und sie werden dies auch weiter tun bis zum Ende Seines Lebens. Was immer Er euch sagt, geschieht deshalb um Gottes willen, damit die Völker der Welt ihr Herz vom Makel bösen Verlangens reinigen, die Schleier zerreißen und zur Erkenntnis des einen, wahren Gottes gelangen - zur erhabensten Stufe, die an Mensch erstreben kann. Ihr Glaube oder Unglaube für Meine Sache kann Mir weder nützen noch schaden. Wir rufen sie allein um Gottes willen. Er, wahrlich, kann alle Geschöpfe entbehren.
36
36:1 [78] Wisse, daß die ganze Schöpfung in großer Trauer weinte, als der Menschensohn Seinen Geist zu Gott aufgab. Doch indem Er sich selbst opferte, wurde allem Erschaffenen eine neue Fähigkeit eingehaucht. Die Beweise dafür sind in allen Völkern kund und heute vor dir offenbar. Die tiefste Weisheit, welche die Weisen zum Ausdruck bringen, die gründlichste Gelehrsamkeit, die Menschengeist entfaltet, die Künste, welche die fähigsten Hände gestalten, der Einfluß, den die mächtigsten Herrscher üben, sind nur Offenbarungen der belebenden Macht, die Sein überragender, Sein alldurchdringender und strahlender Geist entfesselt hat.
36:2 Wir bezeugen, daß Er, als Er in die Welt trat, den Glanz Seiner Herrlichkeit über alles Erschaffene ergoß. Durch Ihn wurde der Aussätzige vom Aussatz der Verderbtheit und Unwissenheit befreit. Durch Ihn wurden der Unkeusche und der Widersetzliche geheilt. Durch Seine Macht, aus dem allmächtigen Gott geboren, wurden die Augen des Blinden geöffnet und die Seele des Sünders geheiligt.
36:3 Aussatz mag als ein Schleier gedeutet werden, der zwischen den Menschen und die Erkenntnis des Herrn, seines Gottes fällt. Wer sich von Ihm trennen läßt, ist in der Tat ein Aussätziger, dessen im Reiche Gottes, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, nicht gedacht werden soll. Wir bezeugen, daß durch die Macht des Wortes Gottes jeder Aussätzige gereinigt, jede Krankheit geheilt und jedes menschliche Gebrechen überwunden wurde. Er ist es, der die Welt läuterte. Selig der Mensch, der sich lichtstrahlenden Angesichts Ihm zugewandt hat!
37 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
37:1 [79] Selig ist der Mensch, der seinen Glauben an Gott und Seine Zeichen bekannt hat und anerkennt, daß »Er nicht über Sein Tun befragt werden soll«.1 Anerkennung hat Gott zur Zier jeden Glaubens und zu dessen wahrer Grundlage gemacht. Von ihr muß die Annahme jeder guten Tat abhängen. Richtet darauf euere Blicke, damit euch das Geflüster der Widerspenstigen nicht zum Straucheln bringe.
1 Qur'án 21:24
37:2 Würde Er für rechtmäßig erklären, was seit unvordenklichen Zeiten verboten war, und verbieten, was zu allen Zeiten als rechtmäßig galt, so hätte niemand das Recht, Seine Allgewalt in Frage zu stellen. Wer zögert, und wäre es weniger als einen Augenblick lang, soll als ein Übertreter gelten.
37:3 Wer immer diese hehre und grundlegende Wahrheit nicht anerkennt, wer diese höchst erhabene Stufe nicht erreicht, den werden die Stürme des Zweifels schütteln, und die Reden der Ungläubigen werden seine Seele verwirren. Wer aber diesen Grundsatz anerkennt, der wird mit vollkommener Standhaftigkeit begabt sein. Alle Ehre sei dieser allherrlichen Stufe, deren Erwähnung jede erhabene Tafel schmückt. Dies ist die Lehre, die Gott dir erteilt, eine Lehre, die dich von jeglichem Zweifel und jeder Verwirrung befreien und dich befähigen wird, in dieser Welt wie in der nächsten Erlösung zu finden. Er, wahrlich, ist der ewig Vergebende, der Großmütigste.
38
38:1 [80] Wisse mit Sicherheit, daß in jeder Sendung das Licht göttlicher Offenbarung den Menschen im unmittelbaren Verhältnis zu ihrer geistigen Fassungskraft dargereicht wurde. Betrachte die Sonne! Wie schwach sind ihre Strahlen in dem Augenblick, da sie am Horizont aufgeht. wie nehmen ihre wärme und ihre Kraft allmählich zu, während sie sich dem Zenit nähert. So ist alles Erschaffene befähigt, sich der zunehmenden Stärke ihres Lichtes anzupassen. wie gleichmäßig nimmt sie wieder ab, bis sie den Punkt ihres Untergangs erreicht. Würde sie plötzlich alle in ihr verborgenen Kräfte offenbaren, so würde sie zweifellos allem Erschaffenen Schaden bringen. ... Wenn nun die Sonne der Wahrheit auf der ersten Stufe ihrer Manifestation plötzlich das volle Maß der Kräfte, die ihr die Vorsehung des Allmächtigen verliehen hat, enthüllte, würde die Erde menschlichen Begreifens verdorren und vergehen, denn die Menschenherzen könnten weder die Stärke ihrer Offenbarung ertragen noch wären sie fähig, den Glanz ihres Lichtes widerzuspiegeln. Bestürzt und überwältigt würden sie aufhören zu bestehen.
39
39:1 [81] Preis sei Dir, o Herr, Mein Gott, für die wundersamen Offenbarungen Deines unerforschlichen Ratschlusses und die mannigfachen Leiden und Heimsuchungen, die Du für Mich bestimmt hast. Einmal hast Du Mich den Händen Nimrods überantwortet, ein andermal hast Du Pharaos Zuchtrute erlaubt, Mich zu verfolgen. Du allein kannst durch Dein allumfassendes Wissen und das Wirken Deines Willens die unsagbaren Schmerzen ermessen, die Ich unter ihren Händen erduldete. Und wieder warfst Du Mich in die Kerkerzelle der Gottlosen, aus keinem anderen Grunde, als daß Ich Mich bewogen fühlte, den begünstigten Bewohnern Deines Reiches eine Andeutung von jenem Gesicht ins Ohr zu flüstern, das Du Mich durch Dein Wissen schauen ließest und dessen Bedeutung Du Mir durch die Kraft Deiner Macht offenbartest. Dann bestimmtest Du, daß Ich durch das Schwert der Ungläubigen enthauptet werde. Und wieder ward Ich gekreuzigt, weil Ich den Augen der Menschen die verborgenen Edelsteine Deiner herrlichen Einheit enthüllte, die wundersamen Zeichen Deiner unumschränkten, ewigen Macht offenbarte. Wie bitter häuften sich in einem späteren Zeitalter, in der Ebene von Karbilá, die Demütigungen auf Mich! Wie einsam fühlte Ich Mich inmitten Deines Volkes! Zu welch einem Zustand der Hilflosigkeit wurde Ich in jenem Lande herabgewürdigt! Mit diesem Schimpf noch nicht zufrieden, schlugen Mir Meine Verfolger das Haupt ab, trugen es hoch erhoben von Land zu Land, stellten es den gaffenden Blicken der ungläubigen Menge zur Schau und legten es vor den Thronen der Verderbten und Treulosen nieder. In einem späteren Zeitalter wurde Ich aufgehängt, und Meine Brust wurde den gehässigen, grausamen Pfeilen Meiner Feinde zum Ziel. Meine Glieder wurden von Kugeln durchlöchert, Mein Körper auseinandergerissen.
39:2 Sieh endlich, wie sich an diesem Tage Meine tückischen Feinde gegen Mich verbünden und unablässig darauf sinnen, Deinen Dienern das Gift des Hasses und der Bosheit in die Seelen zu träufeln. Mit aller Macht schmieden sie Ränke, um ihre Absicht auszuführen. ... So bitter auch Meine Lage ist, o Gott, Mein über alles Geliebter, Ich sage Dir Dank, und Mein Geist ist für alles dankbar, was Mir auf dem Pfade Deines Wohlgefallens widerfährt. Ich bin zufrieden mit allem, was Du Mir bestimmt hast, und begrüße die Schmerzen und Leiden, die Ich erfahren muß, wie groß sie auch seien.
40
40:1 [82] O Mein Vielgeliebter! Du hast Mir Deinen Odem eingehaucht und Mich von Meinem eigenen Selbst geschieden. Danach hast Du verfügt, daß nur noch ein schwacher Abglanz, ein bloßes Sinnbild Deiner Wirklichkeit in Mir unter den Verderbten und Mißgünstigen verbleibe. Sich, wie sie sich, durch dieses Sinnbild getäuscht, gegen Mich erhoben und Mich mit ihren Zurückweisungen überhäuft haben! Enthülle darum Dein Selbst, o Mein innigst Geliebter, und erlöse Mich aus Meiner Not!
40:2 Darauf antwortete eine Stimme: »Ich liebe dieses Sinnbild, Ich hege es zärtlich, wie kann Ich zulassen, daß allein Meine Augen auf dieses Sinnbild schauen, daß kein Herz außer Meinem Herzen es erkenne? Bei Meiner Schönheit, die dieselbe ist wie Deine Schönheit! Mein Wunsch ist, Dich vor Meinen Augen zu verbergen - wie viel mehr vor den Augen der Menschen!«
40:3 Ich war im Begriff zu antworten, siehe, da war die Tafel plötzlich zu Ende. Unvollendet blieb Mein Thema, unaufgereiht die Perle Meiner Äußerung.
41
41:1 [83] Gott ist Mein Zeuge, o Volk! Ich schlief auf Meinem Lager, siehe, da wehte der Odem Gottes über Mich hin und weckte Mich aus Meinem Schlummer. Sein erquickender Geist gab Mir neues Leben, und Meine Zunge wurde gelöst, Seinen Ruf zu verkünden. Zeiht Mich nicht des Vergehens gegen Gott. Betrachtet Mich nicht mit euren, sondern mit Meinen Augen. So ermahnt euch Er, der Gnadenvolle, der Allwissende. Meinst du, o Volk, in Meiner Macht liege es, Gottes Urwillen und Gottes Grundabsicht zu lenken? Fern liegt Mir, einen solchen Anspruch zu erheben. Dies bezeuge Ich vor Gott, dem Allmächtigen, dem Erhabenen, dem Allwissenden, dem Allweisen, Läge des Gottesglaubens letzte Bestimmung in Meinen Händen, Ich hätte niemals auch nur für einen Augenblick eingewilligt, Mich euch zu offenbaren, noch hätte Ich einem einzigen Wort erlaubt, Meinen Lippen zu entfliehen. Gott selbst ist wahrlich dafür Zeuge.
42 'VW Pers.77'
42:1 O Sohn der Gerechtigkeit! Zur Nachtzeit begab sich die Schönheit des Unsterblichen von der smaragdenen Höhe der Treue zum Sadratu'l-Muntahá und weinte so bitterlich, daß die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Reiche droben in das Klagen einstimmten. Nach dem Grund des Klagens und Weinens befragt, gab Er zur Antwort: Wie geheißen, weilte Ich erwartungsvoll auf dem Hügel der Treue, ohne von denen, die auf Erden wohnen, den Wohlgeruch der Treue zu atmen. Danach zur Rückkehr aufgefordert, schaute Ich um Mich und siehe - gewisse Tauben der Heiligkeit mußten schmerzlich in den Fängen irdischer Raubtiere leiden. Daraufhin eilte die Himmelsdienerin entschleiert und strahlend aus ihrer mystischen Wohnstatt hervor und fragte nach ihren Namen, und alle wurden genannt bis auf einen. Als auf dringendes Bitten der erste Buchstabe erklang, strömten die Bewohner der himmlischen Gemächer aus ihrer Wohnstatt der Herrlichkeit herbei. Und da der zweite Buchstabe ausgesprochen wurde, fielen sie allesamt nieder in den Staub. In diesem Augenblick erscholl ein Ruf aus dem innersten Heiligtum: »Bis hierher und nicht weiter!« Wahrlich, Wir bezeugen, was sie getan haben und noch tun.
43 'aus dem Tablet of the world'
43:1 [84] O Afnán, o du, der du Meinem altehrwürdigen Stamm entsprossen bist! Meine Herrlichkeit und Meine Gnade ruhen auf dir. Wie mächtig ist das Heiligtum der Sache Gottes! Es überschattet alle Völker und Geschlechter der Erde und wird bald die ganze Menschheit in seinem Schutze versammeln. Dein Tag des Dienstes ist nun gekommen. Zahllose Tablets legen Zeugnis ab von den Gaben, die dir gewährt wurden. Erhebe dich für den Triumph Meiner Sache und besiege die Herzen der Menschen durch die Macht deiner Äußerung. Du mußt verkünden, was den Unglücklichen und Getretenen Frieden und Wohlfahrt sichern wird. Gürte deine Lenden mit deinem Bemühen, damit du den Gefangenen von seinen Ketten befreiest und ihn befähigest, wahre Freiheit zu erlangen.
43:2 Gerechtigkeit beklagt an diesem Tage ihren schweren Stand, und Billigkeit stöhnt unter dem Joch der Unterdrückung. Dichte Wolken der Gewalt haben das Antlitz der Erde verfinstert und ihre Völker umhüllt. Durch die Bewegung Unserer Feder der Herrlichkeit haben Wir auf Befehl des allmächtigen Gesetzgebers neues Leben in jede menschliche Hülle gehaucht und frische Kraft in jedes Wort geflößt. Alles Erschaffene verkündet die Beweise dieser weltweiten Erneuerung. Dies ist die größte, die froheste Botschaft, die der Menschheit durch die Feder dieses Unterdrückten übermittelt wurde. Warum fürchtet ihr euch denn, o Meine innig Geliebten? Wer könnte euch erschrecken? Ein Hauch von Feuchtigkeit genügt, um den verhärteten Lehm zu lösen, aus dem dieses verderbte Geschlecht gebildet ist. Die bloße Tat eures Beisammenseins genügt, um die Kräfte dieses eingebildeten, wertlosen Volkes zu zerstreuen. ...
43:3 [85] Jeder Einsichtige wird an diesem Tage bereitwillig zugeben, daß die Ratschläge, die die Feder dieses Unterdrückten offenbarte, die höchste Triebkraft für den Fortschritt der Welt und die Erhöhung ihrer Völker enthalten. Erhebt euch, o Menschen, und entschließt euch durch die Kraft der göttlichen Macht, den Sieg über euer Selbst zu erringen, damit die ganze Welt aus ihrer Hörigkeit vor den Götzen ihrer leeren Einbildungen erlöst werde - Götzen, die ihren erbärmlichen Anbetern so viel Schaden zugefügt haben und für ihr Elend verantwortlich sind. Diese Trugbilder sind das Hindernis, das den Menschen in seinem Bemühen hemmt, auf dem Pfade der Vervollkommnung voranzuschreiten. Wir hegen die Hoffnung, daß die Hand göttlicher Macht der Menschheit ihre Hilfe gewähre und sie aus ihrem Zustand schmerzlicher Erniedrigung befreie.
43:4 In einem der Tablets sind diese Worte offenbart: O Volk Gottes! Befaßt euch nicht rastlos mit eueren eigenen Belangen! Laßt euere Gedanken fest auf das gerichtet sein, was das Glück der Menschheit wiederherstellen und der Menschen Herzen und Seelen heiligen wird. Am besten kann dies durch reine und heilige Taten, durch ein Leben der Tugend und durch edles Betragen vollbracht werden. Mutiges Handeln wird den Sieg dieser Sache sichern, und eine geheiligte Wesensart wird ihre Macht stärken. Halte dich an die Rechtschaffenheit, o Volk Bahás! Dies, wahrlich, ist das Gebot, das euch dieser Unterdrückte gegeben hat, und die erlesene Wahl Seines unumschränkten Willens für jeden von euch.
43:5 [86] O Freunde!1 Es geziemt euch, eure Seele zu erquicken und wiederzubeleben durch die gnädigen Gunstbeweise, die in dieser göttlichen, dieser herzerquickenden Frühlingszeit auf euch herabströmen. Die Sonne Seiner großen Herrlichkeit verbreitet ihren Glanz über euch und die Wolken Seiner grenzenlosen Gnade beschatten euch. Wie erhaben ist der Lohn dessen, der sich einer so großen Wohltat nicht beraubt noch versäumt, die Schönheit seines Meistgeliebten in diesem Seinem neuen Gewande zu erkennen. Wacht über euch, denn der Böse liegt auf der Lauer, bereit, euch zu überlisten. Rüstet euch gegen seine verruchten Anschläge, und, geführt vom Lichte des Namens des Allsehenden Gottes, entflieht der Dunkelheit, die euch umgibt. Laßt eueren Blick weltumfassend sein, anstatt ihn auf euer Selbst zu beschränken. Der Böse ist es, der den Aufstieg hemmt und den geistigen Fortschritt der Menschenkinder aufhält.
1 Man vgl. diesen Absatz mit Kap. 85/1
43:6 Es ist in dieser Zeit eines jeden Menschen Pflicht, sich fest an das zu halten, was das Wohl aller Völker und gerechten Regierungen fördert und ihre Stufe erhöht. Durch jeden einzelnen Vers, den die Feder des Höchsten offenbart hat, sind die Tore der Liebe und Einigkeit erschlossen und weit vor den Augen der Menschen aufgetan. Wir haben zuvor erklärt - und Unser Wort ist die Wahrheit: »Verkehret mit den Anhängern aller Religionen im Geiste des Wohlwollens und der Brüderlichkeit.« Was immer die Menschenkinder einander meiden ließ, was Zwietracht und Spaltung unter ihnen hervorrief, ist nun durch die Offenbarung dieser Worte ungültig und abgeschafft. Aus dem Himmel des göttlichen Willens wurde mit dem Ziel, die Welt des Seins zu veredeln und die Menschen an Geist und Seele emporzuheben, das herabgesandt, was das wirksamste Mittel zur Erziehung des ganzen Menschengeschlechts ist.
[87]
Der tiefste Sinn und der vollkommenste Ausdruck dessen, was die Völker früherer Zeiten gesagt und geschrieben haben, ist durch diese mächtigste Offenbarung aus dem Himmel des Willens des Allbesitzenden, des Immerwährenden Gottes herabgesandt. Einst wurde offenbart: »Die Liebe zum Vaterland ist ein Bestandteil des Gottesglaubens.« Die Zunge der Größe jedoch verkündet am Tage Seiner Offenbarung: »Es rühme sich nicht der, welcher sein Vaterland liebt, sondern der, welcher die ganze Welt liebt.« Durch die von diesem erhabenen Wort entfesselte Kraft verleiht Er den Vögeln der Menschenherzen frischen Schwung, weist ihnen eine neue Richtung und tilgt jede Spur von Beschränkung und Begrenzung aus Gottes heiligem Buch.
43:7 O Volk der Gerechtigkeit! Sei so strahlend wie das Licht und so leuchtend wie das Feuer, das im Brennenden Busche lodert. Der Glanz des Feuers eurer Liebe wird zweifellos die widerstreitenden Völker und Geschlechter der Erde einen und verschmelzen, wogegen die wilde Flamme der Feindschaft und des Hasses nur zu Streit und Untergang führen kann. Wir flehen zu Gott, daß Er Seine Geschöpfe vor den üblen Ränken Seiner Feinde behüten möge. Wahrlich, Er hat Macht über alle Dinge.
43:8 Aller Ruhm sei dem einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit -, da Er durch die Feder des Höchsten die Tore der Menschenherzen geöffnet hat, jeder Vers, den diese Feder offenbart hat, ist ein strahlendes, leuchtendes Tor, das die Herrlichkeit eines heiligen, gottesfürchtigen Lebens und reiner, makelloser Taten erschließt. Der Aufruf und die Botschaft, die Wir gaben, sollten niemals nur ein Land oder ein Volk erreichen oder nur diesem zugute kommen. Die Menschheit als Ganzes muß entschlossen dem folgen, was ihr offenbart und gewährt ist. Dann, nur dann wird sie zu wahrer Freiheit gelangen.
[88]
Die ganze Erde leuchtet in der strahlenden Herrlichkeit der Offenbarung Gottes. Im Jahre sechzig erhob sich Er, der Vorbote des Lichtes göttlicher Führung - möge die ganze Schöpfung ein Opfer für Ihn sein -, um eine neue Offenbarung des göttlichen Geistes anzukündigen. Zwanzig Jahre später folgte Ihm Er, durch dessen Kommen die WeIt zur Empfängerin dieser verheißenen Herrlichkeit, dieser wundersamen Gunst wurde. Sich, wie die Menschheit allgemein mit der Fähigkeit ausgestattet ist, auf Gottes erhabenstes Wort zu hören - das Wort, von dem die Vorladung und die geistige Auferstehung aller Menschen abhängen muß . ...
43:9 O Volk Gottes, neige dein Herz den Ratschlägen deines wahren, deines unvergleichlichen Freundes! Das Wort Gottes mag mit einem jungen Sämling verglichen werden, dessen Wurzeln in die Herzen der Menschen gepflanzt wurden. Es ist eure Pflicht, sein Wachstum durch die lebendigen Wasser der Weisheit, durch lautere, heilige Worte zu fördern, damit seine Wurzeln festwachsen und seine Zweige sich bis in die Himmel und noch höher ausbreiten.
43:10 O ihr, die ihr auf Erden wohnt! Das Unterscheidungsmerkmal für die Einzigartigkeit dieser höchsten Offenbarung besteht darin, daß Wir einerseits aus Gottes Heiligem Buche gelöscht haben, was die Ursache von Streit, Bosheit und Unrecht unter den Menschenkindern gewesen ist, andererseits die wesentlichen Vorbedingungen für Eintracht, Verständigung und völlige und dauernde Einheit niedergelegt haben. Wohl dem, der Meine Gesetze hält.
43:11 Immer wieder haben Wir Unsere Geliebten ermahnt, alles zu meiden, ja zu fliehen, was auch nur den Geruch eines Unrechts an sich hat. Die Welt ist in großem Aufruhr und der Geist ihrer Bewohner im Zustand völliger Verwirrung. Wir flehen zum Allmächtigen, daß Er sie gnädig erleuchte durch die Pracht Seiner Gerechtigkeit und sie befähige, dessen gewahr zu werden, was ihnen zu allen Zeiten und unter allen Umständen zum Vorteil gereicht. Er, wahrlich, ist der Allbesitzende, der Höchste.
44
44:1 [89] Vergeßt nicht die Ehrfurcht vor Gott, ihr Gelehrten der Welt, und urteilt gerecht über die Sache dieses Ungelehrten, für den alle Bücher Gottes, des Beschützers, des Selbstbestehenden, gezeugt haben. ... Läßt euch nicht die Furcht vor dem göttlichen Mißfallen, die Scham vor Ihm, der weder Gefährten noch Seinesgleichen hat, aufwachen? Er, dem die Welt Unrecht tut, hat sich zu keiner Zeit zu euch gesellt, hat niemals eure Schriften studiert noch an etwelchen eurer Disputationen teilgenommen. Das Gewand, das Er trägt, Seine wallenden Locken, Seine Kopfbedeckung bezeugen die Wahrheit Seiner Worte. Wie lange wollt ihr in eurer Ungerechtigkeit verharren? Betrachtet die Behausung, in der zu leben Er, die Verkörperung der Gerechtigkeit, gezwungen ist. Öffnet eure Augen, seht Seine traurige Lage und denkt sorgsam nach über das, was eure Hände gewirkt haben, damit ihr vom Licht Seiner göttlichen Äußerung nicht ausgeschlossen noch eures Anteils am Meere Seines Wissens beraubt bleibt.
44:2 Gewisse Leute, sowohl aus dem Volk als auch vom Adel, haben eingewandt, dieser Unterdrückte sei weder Mitglied des geistlichen Standes noch ein Nachkomme des Propheten. Sprich: O ihr, die ihr gerecht zu sein beansprucht! Denkt eine Weile nach, und ihr werdet erkennen, wie unendlich erhaben Sein jetziger Rang über die Stufe ist, die ihr Ihm zugesteht. Der Wille des Allmächtigen hat verfügt, daß aus einem Hause, dem alles das fehlt, was die Geistlichen, die Doktoren, die Weisen und Gelehrten gemeinhin besitzen, Seine Sache hervorgehen und offenbar werden soll.
44:3 Der Odem des Heiligen Geistes weckte Ihn und befahl Ihm, sich zu erheben und Seine Offenbarung zu verkünden. Kaum war Er von Seinem Schlummer erwacht, da erhob Er Seine Stimme und lud die ganze Menschheit vor Gott, den Herrn aller Welten. Unvollkommenheit und Schwäche der Menschen veranlassen Uns, diese Worte zu äußern. Die Sache, die Wir verkünden, ist indessen so beschaffen, daß keine Feder sie je beschreiben und kein Geist je ihre Größe erfassen kann. Dies bezeugt Er, mit Dem das Mutterbuch ist.
45
45:1 [90] Die Altehrwürdige Schönheit hat eingewilligt, in Ketten gelegt zu werden, damit die Menschheit aus ihrer Knechtschaft erlöst werde, und hat es hingenommen, zum Gefangenen in dieser mächtigsten Festung zu werden, damit die ganze Welt wahre Freiheit gewinne. Er hat den Kelch des Leidens bis zur Neige geleert, damit alle Völker der Welt immerwährende Freude gewinnen und von Fröhlichkeit erfüllt werden. Dies gehört zur Barmherzigkeit eures Herrn, des Mitleidvollen, des Barmherzigsten. Wir nehmen es hin, erniedrigt zu werden, o ihr, die ihr an die Einheit Gottes glaubt, damit ihr erhoben werdet, und dulden mannigfache Leiden, damit ihr blühet und gedeihet, Seht, wie jene, die Gott Gefährten zugesellt haben, Ihn, der gekommen ist, die ganze Welt neu zu bauen, gezwungen haben, in der trostlosesten aller Städte zu wohnen!
46
46:1 [91] Ich leide nicht an der Bürde Meiner Gefangenschaft, noch bin Ich betrübt über die Erniedrigung oder die Drangsal, die Ich von den Händen Meiner Feinde erdulde. Bei Meinem Leben! Sie sind Mein Ruhm - ein Ruhm, mit dem Gott Sein eigenes Selbst geschmückt hat. Würdet ihr es doch erkennen!
46:2 Die Schmach, die Ich ertragen muß, hat die Herrlichkeit aufgedeckt, die der ganzen Schöpfung verliehen wurde, und durch die Grausamkeiten, die Ich erdulde, hat sich die Sonne der Gerechtigkeit offenbart und ihren Glanz über die Menschen verbreitet.
46:3 Mein Leid kommt von denen, die in ihre verderbten Leidenschaften verstrickt sind und behaupten, dem Glauben Gottes, des Gnadenvollen, des Allgepriesenen, anzugehören.
46:4 Es geziemt den Anhängern Bahás, der Welt und allem, was in ihr ist, zu sterben und so von allem Irdischen losgelöst zu sein, daß die Bewohner des Paradieses von ihren Gewändern den süßen Duft der Heiligkeit atmen, daß alle Völker auf Erden auf ihren Gesichtern das Licht des Allbarmherzigen erkennen und daß durch sie die Zeichen und Beweise Gottes, des Allmächtigen, des Allweisen, verbreitet werden. Jene, die den reinen Namen der Sache Gottes befleckt haben, indem sie den Dingen des Fleisches folgten, befinden sich offenbar im Irrtum.
47
47:1 [92] O ihr Juden! Wenn ihr darauf bedacht seid, Jesus, den Geist Gottes, noch einmal zu kreuzigen, so tötet Mich, denn Er ist euch in Meiner Person wieder offenbart worden. Verfahrt mit Mir, wie ihr wollt, denn Ich habe gelobt, Mein Leben auf dem Pfade Gottes hinzugeben. Ich werde niemanden fürchten, seien auch die Mächte der Erde und des Himmels gegen Mich verbündet. Ihr Anhänger des Evangeliums! Wenn ihr den Wunsch hegt, Muhammad, den Boten Gottes, zu erschlagen, so ergreift Mich und macht Meinem Leben ein Ende, denn Ich bin Er und Mein Selbst ist Sein Selbst. Tut mit Mir, was ihr wollt, denn die tiefste Sehnsucht Meines Herzens ist, in die Gegenwart Meines über alles Geliebten in Seinem Reiche der Herrlichkeit zu gelangen. So ist der göttliche Ratschluß, wenn ihr es doch wüßtet! Ihr Anhänger Muhammads! Sollte es euer Wunsch sein, mit euren Pfeilen die Brust Dessen zu durchbohren, der, bewirkte, daß Sein Buch, der Bayán, zu euch herabgesandt wurde, so legt Hand an Mich und verfolgt Mich, denn ich bin Sein vielgeliebter, die Offenbarung Seines Selbstes, wenn auch Mein Name nicht Sein Name ist. Ich bin im Schatten der Wolken der Herrlichkeit gekommen und von Gott mit unüberwindlicher Herrschaft bekleidet. Er, wahrlich, ist die Wahrheit, der um das Ungeschaute weiß. Wahrlich, Ich erwarte von euch die Behandlung, die ihr Ihm, der vor Mir kam, zuteil werden ließet. Das bezeugen wahrlich alle Dinge, wenn ihr zu denen gehörtet, die hören. O Volk des Bayán, wenn du beschlossen hast, das Blut Dessen zu vergießen, dessen Kommen der Báb verkündet, dessen Erscheinen Muhammad vorausgesagt und dessen Offenbarung Jesus Christus angekündigt hat, so sich Mich vor dir stehen, bereit und wehrlos. Verfahre mit Mir nach deinem Begehren.
48
48:1 [93] Gott ist Mein Zeuge! Stünde es nicht im Widerspruch zu dem, was die Tafeln Gottes bestimmt haben, würde Ich freudig die Hände eines jeden küssen, der sich anschickte, Mein Blut auf dem Pfade des Vielgeliebten zu vergießen. Mehr noch, Ich würde ihm einen Teil der weltlichen Güter, die Gott Mir zu besitzen erlaubt, schenken, wenn auch er, der diese Tat beginge, den Zorn des Allmächtigen herausforderte, Seinen Fluch auf sich lüde und in alle Ewigkeit Gottes, des Allbesitzenden, des Gerechten, des Allweisen, gefoltert zu werden verdiente.
49
49:1 Wisse wahrlich, wann immer dieser Jüngling Seine Augen auf Sein Selbst richtet, hält Er es für das Unbedeutendste der ganzen Schöpfung. Wenn Er jedoch den strahlenden Glanz betrachtet, den zu offenbaren Er ermächtigt wurde, siehe, dann verwandelt sich dieses Selbst vor Ihm in eine unumschränkte Macht, die das Wesen alles Sichtbaren und Unsichtbaren durchdringt. Preis sei Ihm, der durch die Macht der Wahrheit die Manifestation Seines eigenen Selbstes herabgesandt und mit Seiner Botschaft an die ganze Menschheit betraut hat.
50
50:1 Schüttelt den Schlummer der Nachlässigkeit ab, o ihr Achtlosen, damit ihr den Glanz sehet, den Seine Herrlichkeit über die Welt verbreitet. Wie töricht sind jene, die über die zu frühe Geburt Seines Lichtes murren. O ihr innerlich Blinden! Ob zu früh oder zu spät - die Beweise Seiner strahlenden Herrlichkeit sind jetzt wirklich offenbar. Euch ziemt es festzustellen, ob ein solches Licht erschienen ist oder nicht. Es liegt weder in eurer noch in meiner Macht, die Zeit festzusetzen, zu der es offenbar werden soll. Gottes unergründliche Weisheit hat seine Stunde im voraus festgesetzt. O Menschen, seid zufrieden mit dem, was Gott für euch gewünscht und vorausbestimmt hat. ...
[94]
O ihr, die ihr mir grollt! Die Sonne ewiger Führung legt Zeugnis für mich ab. Hätte es in meiner Macht gelegen, ich hätte unter keinen Umständen eingewilligt, mich unter den Menschen hervorzutun, denn der Name, den ich trage, verschmäht es ganz und gar, sich zu diesem Geschlecht zu gesellen, dessen Zunge befleckt und dessen Herz falsch ist. Aber wann immer ich schweigen und still sein wollte, siehe, da rüttelte die Stimme des Heiligen Geistes, zu meiner Rechten stehend, mich auf, der Erhabenste Geist erschien vor meinem Angesicht, Gabriel überschattete mich, der Geist der Herrlichkeit regte sich in meiner Brust und gebot mir, mich zu erheben und mein Schweigen zu brechen. Wäre euer Gehör geläutert, wären euere Ohren aufmerksam, ihr würdet sicherlich erkennen, daß jedes Glied meines Körpers, nein, alle Atome meines Seins diesen Ruf verkünden und bezeugen: »Gott, neben dem es keinen anderen Gott gibt, Er, dessen Schönheit nun offenbar ist, ist die Widerspiegelung Seiner Herrlichkeit für alle, die im Himmel und auf Erden sind. «
51
51:1 O Volk! Ich schwöre bei dem einen, wahren Gott! Dies ist das Meer, aus dem alle Meere hervorgegangen sind und mit dem jedes von ihnen am Ende vereint sein wird. Aus Ihm sind alle Sonnen erzeugt, und zu Ihm werden sie alle zurückkehren. Durch Seine Kraft haben die Bäume göttlicher Offenbarung ihre Früchte hervorgebracht, deren jede in der Gestalt eines Propheten herabgesandt wurde, jeder als Träger einer Botschaft an die Geschöpfe Gottes in jeder der Welten, deren Zahl Gott allein in Seinem allumfassenden Wissen zählen kann. Dies vollbringt Er durch das Wirken eines einzigen Buchstabens Seines Wortes, offenbart durch Seine Feder, die von Seinem weisenden Finger, gestützt von der Macht der Wahrheit Gottes, bewegt wird.
52
52:1 [95] Sprich: O Volk! Versagt euch nicht selbst die Gnade Gottes und Seine Barmherzigkeit. Wer immer sie sich versagt, leidet fürwahr schweren Verlust. Was, o Volk! Betet ihr den Staub an und wendet euch ab von eurem Herrn, dem Gnadenvollen, dem Allgütigen? Fürchtet Gott und gehört nicht zu denen, die zugrunde gehen! Sprich : Das Buch Gottes ist in der Gestalt dieses Jünglings herabgesandt. Geheiligt sei darum Gott, der vortrefflichste Schöpfer! Hütet euch wohl, o Völker der Welt, daß ihr nicht vor Seinem Antlitz flieht. Nein, beeilt euch, in Seine Gegenwart zu gelangen, und gehört zu denen, die zu Ihm zurückgekehrt sind. Betet um Vergebung, o Volk, da ihr eure Pflicht vor Gott versäumt und euch wider Seine Sache vergangen habt, und gehört nicht zu den Törichten. Er ist es, der euch erschaffen, Er hat eure Seelen durch Seine Sache gestärkt und euch befähigt, Ihn, den Allmächtigen, den Erhabensten, den Allwissenden, zu erkennen. Er hat euren Augen die Schätze Seines Wissens enthüllt und euch in den Himmel der Gewißheit aufsteigen lassen der Gewißheit Seines unwiderstehlichen, unwiderleglichen, erhabensten Glaubens. Hütet euch, daß ihr euch nicht selbst der Gnade Gottes beraubt und eure Werke zunichte macht, und weiset die Wahrheit dieser klarsten, dieser hohen, dieser herrlich leuchtenden Offenbarung nicht zurück. Urteilt gerecht über die Sache Gottes, eures Schöpfers, schauet, was vom Throne der Höhe herabgesandt ist, und denkt darüber nach mit reinem, geheiligtem Herzen. Dann wird euch die Wahrheit dieser Sache so offenbar erscheinen wie die Sonne in ihrer Mittagsherrlichkeit. Dann werdet ihr zu denen gehören, die an Ihn glauben.
52:2 [96] Sprich: Das erste, vornehmste Zeugnis, das Seine Wahrheit beweist, ist Sein eigenes Selbst. Nächst diesem Zeugnis steht Seine Offenbarung. Wer es versäumt, das eine oder das andere zu erkennen, für den hat Er die Worte niedergelegt, die Er als Beweis Seiner Wirklichkeit und Wahrheit offenbarte. Dies ist wahrlich ein Zeichen Seiner sanften Barmherzigkeit für die Menschen, jeder Seele hat Er die Fähigkeit verliehen, Gottes Zeichen zu erkennen. Wie sonst hätte Er den Menschen Sein Zeugnis erbringen können - gehörtet ihr doch zu denen, die im Herzen über Seine Sache nachdenken. Niemals wird Er ungerecht mit irgend jemandem verfahren, noch wird Er eine Seele über ihr Vermögen belasten. Er, wahrlich, ist der Mitleidige, der Allbarmherzige.
52:3 Sprich: So groß ist die Herrlichkeit der Sache Gottes, daß selbst die Blinden sie wahrnehmen können, wieviel mehr aber die, deren Auge scharf und deren Blick klar ist. Obgleich die Blinden nicht imstande sind, das Licht der Sonne zu sehen, sind sie dennoch fähig, ihre immerwährende Wärme zu spüren. Die im Herzen Blinden unter dem Volk des Bayán vermögen indessen, und dafür ist Gott Mein Zeuge, weder den Glanz ihrer Herrlichkeit zu sehen noch die Wärme ihrer Strahlen wahrzunehmen, wie lange die Sonne auch auf sie scheinen mag.
52:4 Sprich: O Volk des Bayán! Wir haben euch in der Welt auserwählt, damit ihr Unser Selbst erkennt und anerkennt. Wir haben bewirkt, daß ihr der rechten Seite des Paradieses nahekommt, dem Ort, da das unauslöschliche Feuer in mannigfachen Zungen ruft: »Es gibt keinen Gott außer Mir, dem Allmächtigen, dem Höchsten.« Hütet euch, daß ihr euch nicht wie durch einen Schleier von dieser Sonne trennen laßt, die über dem Morgen des Willens eueres Herrn, des Allbarmherzigen, strahlt und alle, groß und klein, mit ihrem Licht umschließt. Reinigt eueren Blick, auf daß ihr mit eigenen Augen ihre Herrlichkeit wahrnehmt und nicht von der Sehkraft eines anderen als euch selbst abhängt; denn Gott hat niemals eine Seele über ihr Vermögen belastet. So ist es seit alters auf die Propheten und Boten herabgesandt und in allen Schriften verzeichnet.
52:5 Bemüht euch, o Volk, Zutritt zu gewinnen zu dieser weiten Unendlichkeit, für die Gott weder Anfang noch Ende bestimmte, in der Er Seine Stimme erhob und über welche die süßen Düfte der Heiligkeit und Herrlichkeit wehten. Legt nicht selbst das Gewand der Größe ab und laßt nicht zu, daß euer Herz des Gedenkens an eueren Herrn beraubt sei noch eure Ohren des Klanges Seiner wundersamen, Seiner erhabenen, allbezwingenden, klaren und ausdrucksvollen Stimme mit ihren süßen Melodien.
53 'aus dem Lawh-i-Nasír'
53:1 [97] O Nasír, o Mein Diener! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge. Der himmlische Jüngling hat an diesem Tage den herrlichen Kelch der Unsterblichkeit hoch über die Häupter der Menschen erhoben und steht erwartungsvoll vor Seinem Thron, um zu sehen, welches Auge Seine Herrlichkeit erkennt und welcher Arm sich ohne Zögern ausstreckt, diesen Kelch aus Seiner schneeweißen Hand zu ergreifen und zu leeren. Nur wenige haben bisher von dieser unvergleichlichen, sanft fließenden Gnade des Altehrwürdigen Königs getrunken. Sie nehmen die erhabensten Stätten des Paradieses ein und sitzen sicher auf den Thronen der Lehensgewalt. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Weder die Spiegel Seiner Herrlichkeit noch die Offenbarer Seiner Namen noch irgend etwas Erschaffenes, gewesen oder künftig seiend, kann sie jemals überragen - gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen.
93:2 [98] O Nasír! Die Vortrefflichkeit dieses Tages ist unendlich erhaben über das Verständnis der Menschen, wie weit ihr Wissen und wie tief ihr Verstand auch seien. Wieviel mehr aber muß sie die Vorstellungen derer überragen, die von ihrem Lichte abgeirrt und von ihrer Herrlichkeit ausgeschlossen sind! Würdest du den dichten Schleier zerreißen, der deinen Blick verdunkelt, du würdest eine Großmut schauen, der vom Anfang, der keinen Anfang hat, bis zum Ende, das kein Ende hat, nichts ähnelt oder gleichkommt. Welche Sprache sollte Er, das Sprachrohr Gottes, wohl wählen, damit jene, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind, Seine Herrlichkeit erkennen können? Die Rechtschaffenen, die Bewohner des Reiches der Höhe, sollen in Meinem Name, der Allherrliche, vom Weine der Heiligkeit die Fülle trinken. Außer ihnen wird niemand solche Wohltaten genießen.
54
54:1 Bei der Gerechtigkeit Gottes, Meines Vielgeliebten! Ich habe niemals nach weltlicher Führerschaft gestrebt. Meine einzige Absicht war, den Menschen das weiterzureichen, was Mir Gott, der Gnadenvolle, der Unvergleichliche, zu übergeben befohlen hat, damit es sie von allem, was dieser Welt angehört, loslöse und solche Höhen erreichen lasse, wie sie weder der Gottlose sich ausdenken noch der Eigensinnige sich vorstellen kann.
55
55:1 [99] Rufe dir jene Tage ins Gedächtnis zurück, o Land von Tá,1 in denen dein Herr dich zum Sitz Seines Thrones gemacht und dich mit dem Glanz Seiner Herrlichkeit umhüllt hat. wie unermeßlich ist die Zahl jener geheiligten Wesen, jener Sinnbilder der Gewißheit, die in ihrer großen Liebe zu dir ihr Leben hingaben und alles um deinetwillen opferten! Freude sei dir und Glückseligkeit denen, die dich bewohnen! Ich bezeuge, daß von dir, wie jedes erkennende Herz weiß, der Lebenshauch Dessen ausgeht, der das Verlangen der Welt ist. In dir ist der Unsichtbare offenbart worden; aus dir ist hervorgegangen, was den Augen der Menschen verborgen war. Wen aus der Menge der dich aufrichtig Liebenden, deren Blut innerhalb deiner Tore vergossen wurde, und deren Staub nun in deinem Boden verborgen ruht, sollen Wir ins Gedächtnis rufen? Die süßen Düfte Gottes wehten unaufhörlich über dich hin und werden ewig über dich wehen. Unsere Feder wird bewegt, deiner zu gedenken und die Opfer der Tyrannei zu rühmen, jene Männer und Frauen, die in deiner Erde ruhen.
1 Tihrán
55:2 Unter ihnen ist Unsere eigene Schwester, deren Wir nun gedenken, zum Zeichen Unserer Treue und zum Beweis Unserer Güte für sie. Wie traurig war ihre Lage! In welchem Zustand der Entsagung kehrte sie zu ihrem Gott zurück! Wir allein in Unserem allumfassenden Wissen haben es erkannt.
55:3 O Land von Tá! Durch die Gnade Gottes bist du noch immer ein Mittelpunkt, um den sich Seine Geliebten sammeln. Glücklich sind sie; glücklich ist jeder Flüchtling, der in seinem Leid auf dem Pfade zu Gott, dem Herrn dieses wundersamen Tages, Zuflucht bei dir sucht! Selig sind, die des einen, wahren Gottes gedenken, die Seinen Namen verherrlichen und mit Eifer Seiner Sache zu dienen suchen. Auf diese Menschen haben die heiligen Bücher von alters her hingewiesen. Sie hat der Herrscher der Gläubigen1 mit Lob überhäuft, als er sprach: »Die Seligkeit, die ihrer harrt, überragt die Seligkeit, deren wir uns jetzt erfreuen.« Er hat wahrlich die Wahrheit gesprochen, und Wir bezeugen dies heute. Die Herrlichkeit ihrer Stufe ist jedoch noch nicht enthüllt. Die Hand göttlicher Macht wird sicherlich den Schleier lüften und vor dem Blick der Menschen darlegen, was das Auge der Welt erfreuen und erleuchten wird.
1 Imám 'Alí-Ibn-i-Abí-Tálib, der Schwiegersohn Muhammads
55:4 Danket Gott, der Ewigen Wahrheit - gepriesen sei Seine Herrlichkeit -, daß ihr einer so wunderbaren Gunst teilhaftig und mit der Zier Seines Lobes geschmückt worden seid. Würdigt den Wert dieser Tage und haltet euch an das, was dieser Offenbarung ziemt. Er, wahrlich, ist der Ratgeber, der Erbarmende, der Allwissende.
56 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
56:1 [100] Lasse dich durch nichts betrüben, o Land von Tá,1 denn Gott hat dich erwählt, Quell der Freude für die ganze Welt zu sein. Er wird, so es Sein Wille ist, deinen Thron segnen mit einem, der mit Gerechtigkeit regieren und die von den Wölfen zerstreute Herde Gottes sammeln wird. Ein solcher Herrscher wird mit Freude und Frohsinn sein Antlitz dem Volke Bahás zuwenden und ihm seine Gunst erweisen. Er gilt wahrlich in den Augen Gottes als Kleinod unter den Menschen. Auf ihm ruhe für immer die Herrlichkeit Gottes und die Herrlichkeit aller, die im Reiche Seiner Offenbarung wohnen.
Tihrán
56:2 Jauchze mit großer Freude, denn Gott hat dich zum »Morgen Seines Lichtes« gemacht, da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren wurde. Freue dich dieses Namens, der dir verliehen wurde, eines Namens, durch den die Sonne der Gnade ihren Glanz ergoß, durch den Erde und Himmel erleuchtet wurden.
56:3 Bald werden sich die Zustände bei dir ändern und die Zügel der Macht in die Hände des Volkes übergehen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende. Seine Gewalt umfaßt alle Dinge. Verlasse dich zuversichtlich auf die gnädige Gunst deines Herrn. Das Auge Seiner Güte wird ewig auf dir ruhen. Der Tag ist nahe, da deine Erregung in Frieden und stille Ruhe verwandelt sein wird. So ist es verordnet in dem wundersamen Buche.
57
57:1 [101] Wenn du vom Hofe Meiner Gegenwart geschieden bist, o Muhammad, lenke deine Schritte nach Meinem Hause1 und besuche es im Namen deines Herrn. Wenn du sein Tor erreichst, so bleibe davor stehen und sprich: Wohin ist die Altehrwürdige Schönheit gegangen, o größtes Haus Gottes, Er, durch den dich Gott zum Leitstern einer anbetenden Welt gemacht und zum Zeichen des Gedenkens für alle, die in den Himmeln und auf Erden sind, erklärt hat? Ach der früheren Tage, da du, o Haus Gottes, zu Seinem Schemel wurdest, der Tage, da die Melodie des Allbarmherzigen in endlosen Klangfolgen aus dir hervorströmte! Was wurde aus deinem Kleinod, dessen Glanz die ganze Schöpfung erleuchtet hat? Wohin sind die Tage entschwunden, da Er, der Altehrwürdige König, dich zum Throne Seiner Herrlichkeit gemacht, die Tage, da Er dich allein zur Lampe des Heils zwischen Erde und Himmel erwählt hat und dich früh am Morgen und zur Abendzeit die süßen Düfte des Allherrlichen verströmen ließ?
1 in Baghdád
57:2 [102] O Haus Gottes, wo ist die Sonne der Majestät und Macht, die dich mit dem Glanz Seiner Gegenwart umhüllte? Wo ist Er, der Tagesanbruch des gütigen Erbarmens deines Herrn, des Ungezwungenen, der Seinen Sitz in deinen Mauern errichtet hatte? Was ist es, o Thron Gottes, das dein Angesicht verwandelt hat und deine Grundpfeiler erzittern ließ? Was mag dein Tor vor denen verschlossen haben, die dich voll Eifer suchen? Was hat dich so öde werden lassen? Könnte dir erzählt worden sein, daß der Geliebte der Welt von den Schwertern Seiner Feinde verfolgt wird? Der Herr segne dich und segne deine Treue zu Ihm, weil du durch alle Seine Sorgen und Leiden hindurch Sein Gefährte geblieben bist.
57:3 Ich bezeuge, daß du der Schauplatz Seiner weltüberragenden Herrlichkeit, Seine heiligste Behausung bist. Aus dir ist der Odem des Allherrlichen hervorgegangen, ein Odem, der über alles Erschaffene weht und den Frommen, die in den Wohnstätten des Paradieses wohnen, die Brust mit Freude erfüllt. Die himmlischen Heerscharen und jene, die in den Städten der Namen Gottes wohnen, weinen über dich und beklagen, was dich befallen hat.
57:4 Noch immer bist du das Sinnbild der Namen und Eigenschaften des Allmächtigen, der Punkt, auf den die Augen des Herrn von Erde und Himmel gerichtet sind. Dir ist widerfahren, was der Arche widerfuhr, in der Gottes Unterpfand der Sicherheit wohnt. Wohl steht es um den, der den Sinn dieser Worte erfaßt und die Absicht Dessen erkennt, der der Herr der ganzen Schöpfung ist.
57:5 [103] Glücklich sind die von dir die süßen Düfte des Barmherzigen atmen, die deine Erhöhung erkennen, deine Heiligkeit schützen und deinen hohen Rang allezeit ehren. Wir flehen zum Allmächtigen, er möge gnädig jenen die Augen öffnen, die sich von dir abwenden und deinen Wert nicht würdigen, damit sie dich und Ihn, der dich durch die Macht der Wahrheit hoch erhoben hat, wirklich erkennen. Blind sind sie in der Tat dir gegenüber, und völlig unwissend über dich an diesem Tage. Dein Herr ist wahrlich der Gnädige, der Vergebende.
57:6 Ich bezeuge, daß Gott durch dich die Herzen Seiner Diener prüft. Selig der Mensch, der seine Schreie zu Dir lenkt und dich besucht. Wehe dem, der dein Recht leugnet, der sich von dir abkehrt, deinen Namen entehrt und deine Heiligkeit entweiht.
57:7 Gräme dich nicht, o Haus Gottes, wenn der Schleier deiner Heiligkeit von den Ungläubigen zerrissen wird, Gott hat dich in der Welt der Schöpfung mit dem Kleinod Seines Gedenkens geschmückt. Solchen Schmuck kann kein Mensch jemals entweihen. Auf dich werden die Augen deines Herrn unter allen Umständen gerichtet bleiben. Er wird wahrlich Sein Ohr dem Gebet eines jeden neigen, der dich besucht, dich umschreitet und Ihn in deinem Namen anruft. Er ist in Wahrheit der Vergebende, der Allbarmherzige.
57:8 Ich flehe zu Dir, o mein Gott, bei diesem Hause, das solchen Wandel bei seiner Trennung von Dir erlitten hat, das seine Ferne von Deiner Gegenwart beklagt und Deine Leiden beweint, vergib mir, meinen Eltern, meinen Verwandten und denen unter meinen Brüdern, die an Dich glauben. Gewähre, daß alle meine Bedürfnisse durch Deine Großmut befriedigt werden, o Du, der Du der König der Namen bist! Du bist der Großmütigste der Großmütigen, der Herr aller Welten.
58
58:1 [104] Erinnere dich an das, was Mihdí, Unserem Diener, im ersten Jahr Unserer Verbannung nach dem Land des Geheimnisses1 offenbart wurde. Ihm haben Wir vorausgesagt, was Unserem Hause2 dereinst zustoßen wird, damit er sich über die Plünderung und die Gewalt, die diesem Hause schon angetan wurden, nicht gräme. Wahrlich, der Herr, dein Gott, weiß alles, was in den Himmeln und auf Erden ist.
1 Adrianopel
2 in Baghdád
58:2 Wir haben ihm geschrieben : Dies ist nicht die erste Demütigung, die Meinem Hause widerfährt. In früheren Tagen hat es die Hand des Bedrückers mit Schmach überhäuft. Wahrlich, es wird in kommenden Tagen noch so erniedrigt werden, daß jedem scharfsichtigen Auge die Tränen entströmen. So enthüllen Wir dir, was hinter einem Schleier verborgen ist, unerforschlich für alle außer Gott, dem Allmächtigen, dem Allgepriesenen. Wenn die Zeit erfüllt ist, wird der Herr dieses Haus durch die Macht der Wahrheit vor den Augen aller Menschen erhöhen. Er wird es zum Richtmaß Seines Reiches machen, zum Schrein, den die Scharen der Gläubigen umkreisen. So hat der Herr, dein Gott, gesprochen, ehe der Tag der Wehklage kommt. Diese Verkündigung haben Wir dir auf Unserer heiligen Tafel gegeben, damit du dich nicht härmst über das, was die Übergriffe der Feinde Unserem Hause angetan haben. Aller Ruhm sei Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen.
59
59:1 [105] Jeder unbefangene Beobachter wird bereitwillig zugeben, daß dieser Unterdrückte seit der Morgendämmerung Seiner Offenbarung die ganze Menschheit aufgefordert hat, ihr Antlitz dem Tagesanbruch der Herrlichkeit zuzuwenden, und daß Er Bestechung, Haß, Unterdrückung und Bosheit untersagt hat. Und doch, siehe, was die Hand des Unterdrückers angerichtet hat! Keine Feder wagt es, seine Tyrannei zu schildern. Obwohl Er, die Ewige Wahrheit, zum Ziel hat, allen Menschen ewiges Leben zu verleihen und ihnen für Sicherheit und Frieden Gewähr zu bieten, sich, wie sie sich erhoben, das Blut Seiner Geliebten zu vergießen, und wie sie das Todesurteil über Ihn fällten.
59:2 Obgleich die Anstifter dieser Unterdrückung solche Toren sind, gelten sie doch als die Weisesten der Weisen. So groß ist ihre Verblendung, daß sie mit unverhohlener Härte Ihn, für dessen Türhüter die ganze Welt erschaffen ist, in dieses hoch ummauerte, qualvolle Gefängnis geworfen haben. Der Allmächtige hat jedoch, ihnen und all denen zum Trotz, die die Wahrheit der »Großen Verkündigung«1 verworfen haben, dieses Gefängnis2 in das erhabenste Paradies, in den Himmel der Himmel verwandelt.
1 vgl. Qur'án 78:3
2 das »Größte Gefängnis« in 'Akká, in dem Bahá'u'lláh eingekerkert war
59:3 Irdische Wohltaten zur Linderung Unserer Leiden haben Wir nicht zurückgewiesen, jeder Unserer Gefährten wird Uns bezeugen, daß Unser heiliger Hof über solche irdischen Wohltaten geheiligt und hoch erhaben ist. Eingesperrt in dieses Gefängnis, haben Wir jedoch die Dinge angenommen, deren Uns die Ungläubigen berauben wollten. Wenn sich jemand in Unserem Namen ein Bauwerk aus reinem Gold oder Silber oder ein mit Edelsteinen von unschätzbarem Wert geschmücktes Haus errichten wollte, so würde diesem Wunsche zweifellos stattgegeben. Er, wahrlich, tut, was Er will, und Er bestimmt, was Ihm gefällt. Überdies ist jedem, der es wünscht, die Erlaubnis gegeben, überall in diesem Lande prächtige, eindrucksvolle Bauten zu errichten und die reichen, heiligen Gefilde am Jordan und in seiner Umgebung der Anbetung und dem Dienste des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - zu weihen, damit sich die von der Feder des Allerhöchsten in den heiligen Schriften verzeichneten Prophezeiungen erfüllen und offenkundig werde, was Gott, der Herr aller Welten, in dieser erhabensten, dieser heiligsten, dieser mächtigen und wundersamen Offenbarung beabsichtigt.
59:4 Einst haben Wir die Worte geäußert: Breite den Rock aus, o Jerusalem! Bewegt dies im Herzen, o Volk Bahás, und dankt eurem Herrn, dem Erklärer, dem Offenbarsten.
59:5 Würden die Geheimnisse enthüllt, die niemand kennt außer Gott, so würde die Menschheit die Beweise reinster, vollkommener Gerechtigkeit erkennen. Mit einer Gewißheit, die niemand bezweifeln könnte, würden sich alle Menschen an Seine Gebote halten und sie sorgsam befolgen. Wir haben in Unserem Buche wahrlich jedem, der sich vom Bösen abwendet und ein keusches, gottesfürchtiges Leben führt, reichen, stattlichen Lohn verheißen. Er ist in Wahrheit der Große Geber, der Allgütige.
60
60:1 [106] Meine Gefangenschaft kann Mir keine Schande bringen. Nein, bei Meinem Leben, sie verleiht Mir Ruhm! Was Mich beschämen kann, ist das Verhalten jener Meiner Anhänger, die vorgeben, Mich zu lieben, doch in Wirklichkeit dem Bösen folgen. Sie gehören fürwahr zu den Verlorenen.
60:2 Als die festgesetzte Zeit für diese Offenbarung erfüllt war und Er, das Tagesgestirn der Welt, im 'Iráq erschien, gebot Er Seinen Anhängern, dem zu folgen, was sie von aller irdischen Befleckung heiligt. Einige folgten lieber den Trieben einer verderbten Neigung, während andere auf dem Pfade der Rechtschaffenheit und Wahrheit wandelten und rechtgeleitet wurden.
60:3 Sprich: Wer seinen weltlichen Wünschen folgt oder sein Herz an irdische Dinge hängt, soll nicht zum Volke Bahás zählen. Der ist Mein wahrer Jünger, der, käme er in ein Tal aus reinem Gold, geradewegs hindurchzöge, darüberschwebend wie eine Wolke, weder sich wendend noch rastend. Ein solcher Mensch gehört wahrlich zu Mir. Von seinem Gewande kann die Schar der Höhe den Duft der Heiligkeit atmen, ... Und wenn er der schönsten, anmutigsten Frau begegnete, fühlte er sein Herz auch nicht vom leisesten Schatten eines Verlangens nach ihrer Schönheit verführt. Ein solcher Mensch ist wirklich ein Geschöpf makelloser Keuschheit. Dies lehrt dich die Feder des Altehrwürdigen der Tage, wie es ihr geboten wurde von deinem Herrn, dem Allmächtigen, dem Allgütigen.
61
61:1 [107] Die Welt liegt in Wehen, und ihre Erregung wächst von Tag zu Tag. Ihr Antlitz ist auf Eigensinn und Unglauben gerichtet. Ihr Zustand wird so werden, daß es nicht angemessen und schicklich wäre, ihn jetzt zu enthüllen. Lange wird ihre Verderbtheit währen. Und wenn die festgesetzte Stunde kommt, wird plötzlich erscheinen, was der Menschheit Glieder zittern macht. Dann und erst dann wird das göttliche Banner entfaltet, und die Nachtigall des Paradieses wird ihr Lied singen.
62 'aus dem Tablet an Mustafá'
62:1 [108] Halte dir Meine Schmerzenspein vor Augen, Meine Sorgen und Ängste, Meine Leiden und Prüfungen, die Schmach Meiner Gefangenschaft, die Tränen, die Ich vergoß, die Bitternis Meiner Qual und nun Meine Kerkerhaft in diesem fernen Land! Gott, o Mustafá, ist Mein Zeuge! Könnte man dir berichten, was die Altehrwürdige Schönheit betroffen hat, du würdest in die Wüste fliehen und heiße Tränen vergießen. In deinem Kummer würdest du dir das Haupt schlagen und aufschreien, wie von der Natter gebissen. Sei Gott dankbar, daß Wir Uns weigern, dir die Geheimnisse jener unerforschlichen Ratschlüsse zu enthüllen, die vom Himmel des Willens deines Herrn, des Machtvollsten, des Allmächtigen, auf Uns herabgesandt worden sind!
62:2 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Jeden Morgen, wenn Ich aufstand, fand Ich unzählige Trübsale in Scharen hinter Meiner Tür, und jede Nacht, wenn Ich Mich niederlegte, war Mein Herz in Qual zerrissen von dem, was es durch die teuflische Grausamkeit seiner Feinde erduldet hatte. An jedem Stück Brot, das die Altehrwürdige Schönheit bricht, haftet der Sturm einer neuen Heimsuchung, und in jeden Tropfen, den Er trinkt, ist die Bitternis der schmerzlichsten aller Prüfungen gemischt. Bei jedem Schritt, den Er geht, zieht Ihm ein Heer nie vorhergesehener Trübsale voraus, und Legionen lähmender Leiden folgen Seinem Fuße.
62:3 So ist Meine Lage, würdest du doch in deinem Herzen darüber nachsinnen! Dennoch, laß deine Seele nicht betrübt sein über das, was Gott auf Uns niedergesandt hat! Laß deinen Willen aufgehen in Seinem Wohlgefallen, denn Wir haben niemals etwas anderes gewünscht als Seinen Willen, und haben jeden Seiner unumstößlichen Ratschlüsse begrüßt. Fasse dein Herz in Geduld und sei nicht verzagt. Folge nicht dem Pfade derer, die tief beunruhigt sind.
63
63:1 [109] O du, dessen Antlitz Mir zugewandt ist! Sobald deine Augen Meine Vaterstadt 1 von ferne erblicken, bleibe stehen und sprich: O Land von Tá! Ich komme aus dem Kerker zu dir mit einer Botschaft von Gott, dem Helfer in der Not, dem Selbstbestehenden. Ich künde dir, du Mutter der Welt, du Lichtquell für alle ihre Völker, die sanfte Gnade deines Herrn und grüße dich im Namen Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, der Wissende um das Ungeschaute. Ich bezeuge, daß in dir Er, der Verborgene Name, offenbart, der Verwahrte Schatz aufgedeckt wurde. Durch dich ist das Geheimnis aller Dinge, der vergangenen wie der künftigen, enthüllt.
63:2 O Land von Tá! Er, der Herr der Namen, gedenkt deiner auf Seiner herrlichen Stufe. Du warst der Morgen der Sache Gottes, der Quell Seiner Offenbarung, die Verkündigung Seines Größten Namens - eines Namens, der Herzen und Seelen der Menschen erbeben läßt. Wie groß ist die Zahl jener Männer und Frauen, jener Opfer der Tyrannei, die in deinen Mauern ihr Leben auf dem Pfade Gottes hingegeben haben und so grausam in deinem Staube begraben wurden, daß jeder ehrenwerte Diener Gottes ihr bitteres Los beklagt,
64
64:1 [110] Wir haben den Wunsch, des Hortes höchster Seligkeit, der heiligen, strahlenden Stadt1 zu gedenken, der Stadt, darin der Duft des Vielgeliebten verströmt, Seine Zeichen verbreitet, die Beweise Seiner Herrlichkeit offenbart, Seine Banner gehißt, Seine Stiftshütte errichtet und jede Seiner weisen Verfügungen enthüllt worden sind.
1 Tihrán
64:2 Dies ist die Stadt, darin die süßen Dufte der Wiedervereinigung wehten und jene, die Gott aufrichtig lieben, Ihm nahen und in die Wohnstatt der Heiligkeit und Schönheit eintreten ließen. Selig der Wanderer, der seine Schritte zu dieser Stadt lenkt, Zutritt zu ihr findet und durch die strömende Gnade seines Herrn, des Gnadenvollen, des Allgepriesenen, den Wein der Wiedervereinigung trinkt!
64:3 Zu dir, o Land der Herzenssehnsucht, bin ich mit einer Botschaft von Gott gekommen. Dir künde ich Seine gnadenvolle Huld und Gunst, dich grüße und preise ich in Seinem Namen. Er ist wahrlich voll unendlicher Freigebigkeit und Gute. Selig der Mensch, der dir sein Antlitz zuwendet und an dir den Duft der Gegenwart Gottes, des Herrn aller Welten, verspürt! Seine Herrlichkeit sei mit dir und der Glanz Seines Lichtes umstrahle dich, denn Gott hat dich zu einem Paradies für Seine Diener gemacht und dich zu dem gesegneten, heiligen Land erklärt, das Er in den Büchern erwähnte, die Seine Propheten und Boten offenbart haben.
64:4 In dir, o Land der widerstrahlenden Herrlichkeit, ist das Banner »Es gibt keinen Gott außer ihm«1 entfaltet und die Standarte »wahrlich, Ich bin die Wahrheit, der Wissende um das Ungeschaute« gehißt. Es geziemt jedem, der dich besucht, über dich zu frohlocken und über jene, die in dir wohnen, die Meinem Stamm entsprossen und seine Blätter sind, Zeichen Meiner Herrlichkeit, die Mir folgen, Mich lieben und mit machtvollster Entschlossenheit ihr Angesicht Meiner herrlichen Stufe zuwenden.
1 vgl. Qur'án 2:164, 255, 6:103, 107, 4:88, 3:19, 9:31, 129, 7:159 ect.
65 'aus der Surih-i-Muluk'
65:1 [111] Erinnere Dich Deiner Ankunft in der Stadt,1 wie die Minister des Sultáns glaubten, ihre Gesetze und Vorschriften seien Dir unbekannt, wie sie Dich für einen der Unwissenden hielten. Sprich: Ja, bei Meinem Herrn! Unwissend bin Ich in allem außer in dem, worin es Gott in Seiner gütigen Huld gefiel, Mich zu lehren. Dies bezeugen Wir mit Gewißheit und bekennen es ohne Zögern.
1 Konstantinopel
65:2 Sprich: Wenn die Gesetze und Vorschriften, an denen ihr hängt, von euch selber stammen, werden Wir sie keineswegs befolgen. So wurde Ich von Ihm, dem Allweisen, dem Allwissenden, unterwiesen. Solches war Mein Weg in der Vergangenheit und wird es durch die Kraft und Macht Gottes auch in Zukunft bleiben. Dies ist in der Tat der wahre, der rechte Weg. Stammen sie aber von Gott, so bringt euere Beweise vor, wenn ihr zu jenen gehört, die die Wahrheit sprechen. Sprich: Wir haben in einem Buche, das keines Menschen Werk unerwähnt läßt, wie unbedeutend es auch sei, alles aufgezeichnet, was sie Dir zugeschrieben, und alles, was sie Dir angetan.
65:3 Sprich: Es geziemt euch, o Minister des Staates, die Gebote Gottes zu halten, auf eure eigenen Gesetze und Vorschriften zu verzichten und zu den Rechtgeleiteten zu gehören. Dies ist für euch besser als alles, was ihr besitzt, wenn ihr es nur wüßtet! So ihr das Gebot Gottes übertretet, wird kein Jota, kein Deut euerer Werke in Seinen Augen annehmbar sein. Ihr werdet in kurzem die Folgen dessen entdecken, was ihr in diesem nichtigen Leben tut, und es wird euch dafür vergolten werden, Dies ist wahrlich die Wahrheit, die unbezweifelbare Wahrheit.
65:4 [112] Wie groß ist die Zahl derer, die in vergangenen Zeiten dasselbe wie ihr getan haben, und die, auch wenn sie im Rang über euch standen, schließlich zum Staube zurückgekehrt und ihrem unausweichlichen Verderben anheimgefallen sind! Wenn ihr doch die Sache Gottes in euerem Herzen bedächtet! Ihr werdet ihren Spuren folgen und eine Wohnstatt zu betreten haben, wo niemand sich findet, der euch begünstigt oder euch hilft. Ihr werdet wahrlich um euer Tun befragt werden, werdet zur Rechenschaft gezogen, da ihr euere Pflichten gegenüber der Sache Gottes versäumt und Seine Geliebten verächtlich zurückgewiesen habt, als sie mit offenkundiger Aufrichtigkeit zu euch kamen.
65:5 Ihr seid es, die gemeinsam über sie beraten haben, ihr, die ihr lieber den Lockungen euerer eigenen Neigungen gefolgt seid und den Befehl Gottes, des Helfers in der Not, des Allmächtigen, unbeachtet ließet.
65:6 Sprich: Wie? Haltet ihr euch an euere eigenen Einfälle und schlagt die Gebote Gottes in den Wind? In der Tat, ihr mißhandelt euch selbst und andere. Könntet ihr es doch erkennen! Sprich: Wenn euere Regeln und Grundsätze auf Gerechtigkeit beruhen, warum folgt ihr dann denen, die mit eueren verderbten Neigungen übereinstimmen, und lehnt jene ab, die eueren Begierden widerstreiten? Mit welchem Recht behauptet ihr denn, gerecht zwischen den Menschen zu richten? Sind euere Regeln und Grundsätze solcher Art, daß sie es rechtfertigen, wenn ihr Ihn verfolgt, der sich auf euer Geheiß bei euch einfand, wenn ihr Ihn zurückweist und Ihm täglich schmähliches Unrecht zufügt? Hat Er euch jemals auch nur einen kurzen Augenblick lang den Gehorsam verweigert? Alle Bewohner des 'Iráq und darüber hinaus alle verständigen Beobachter werden die Wahrheit Meiner Worte bezeugen. Seid gerecht in euerem Urteil, o ihr Staatsminister! Was haben Wir getan, das Unsere Verbannung rechtfertigen könnte? Welches ist der Gesetzesverstoß, der zu Unserer Ausweisung ermächtigt hätte? Wir haben euch aufgesucht, und dennoch, seht, wie ihr euch geweigert habt, Uns zu empfangen! Bei Gott, es ist ein schweres Unrecht, das ihr begangen habt, ein Unrecht, mit dem sich kein irdisches Unrecht messen kann. Dies bezeugt der Allmächtige selbst. ...
65:7 Wißt, daß die Welt mit ihrem Tand und Gepränge vergehen wird. Nichts ist von Dauer außer dem Reich Gottes, das keinem gehört außer Ihm, dem souveränen Herrn über alle, dem Helfer in der Not, dem Allherrlichen, dem Allmächtigen. Die Tage eueres Lebens werden ablaufen, und alles, womit ihr euch befaßt und dessen ihr euch rühmt, wird vergehen, und eine Schar Seiner Engel wird euch ganz gewiß zu Gericht laden an den Ort, wo der ganzen Schöpfung die Glieder erbeben, wo es jeden Bedrücker eiskalt überläuft. Man wird euch befragen, was euere Hände in diesem euerem nichtigen Leben gewirkt haben, und euere Taten werden euch vergolten werden. Dies ist der Tag, der unvermeidlich über euch kommen wird, die Stunde, die keiner aufschieben kann. So bezeugt es die Zunge Dessen, der die Wahrheit spricht, des Wissenden um alle Dinge.
66 'aus der Suríh-i-Muluk - an die Bewohner von Istanbul'
66:1 [113] Fürchtet Gott, ihr Bewohner der Stadt,1 und sät nicht die Saaten der Zwietracht unter den Menschen. Wandelt nicht auf den Pfaden des Bösen. Wandelt während der wenigen verbleibenden Tage eueres Lebens auf den Wegen des einen, wahren Gottes. Euere Tage werden dahinschwinden wie die Tage derer, die vor euch lebten. Zum Staube werdet ihr zurückkehren, wie euere Vorväter zum Staube zurückgekehrt sind.
1 Konstantinopel
66:2 [114] Wißt, daß Ich keinen fürchte außer Gott. Nur auf Ihn setze Ich Mein Vertrauen, nur zu Ihm will ich halten und nur wünschen, was Er für Mich wünscht. Dies ist fürwahr Meines Herzens Sehnsucht, wenn ihr es doch wüßtet. Gott, dem Herrn aller Welten, habe Ich Leib und Seele zum Opfer dargebracht. Wer Gott erkennt, soll keinen erkennen außer Ihm, und wer Gott fürchtet, soll keinen außer Ihm fürchten, selbst wenn alle Mächte der Erde aufstehen und gegen ihn auftreten. Ich spreche nur auf Sein Geheiß und folge durch die Kraft Gottes und Seine Macht nur Seiner Wahrheit, Er wird wahrlich die Wahrhaftigen belohnen.
66:3 Berichte, o Diener, was Du bei Deiner Ankunft in der Stadt gesehen, damit Dein Zeugnis den Menschen bleibe und denen, die glauben, zur Warnung diene. Bei Unserer Ankunft in der Stadt kamen Uns ihre Regenten und Würdenträger vor wie Kinder, die beieinander sitzen und mit Lehm spielen. Keinen fanden Wir erwachsen genug, von Uns die Wahrheiten anzunehmen, die Gott Uns gelehrt hat, noch reif genug für Unsere wunderbaren Worte der Weisheit. Unser inneres Auge weinte bitterlich über sie, über ihre Vergehen und ihre völlige Mißachtung all dessen, wozu sie erschaffen sind. Das haben Wir in jener Stadt beobachtet, und Wir beschlossen, es in Unserem Buche aufzuzeichnen, damit es ihnen und der übrigen Menschheit zur Warnung diene.
66:4 Sprich: Wenn ihr nach diesem Leben und seinen Nichtigkeiten trachtet, hättet ihr sie suchen sollen, als ihr noch im Leib euerer Mutter eingeschlossen wart, denn damals kamt ihr diesen Dingen immer näher, könntet ihr es doch erkennen. Andererseits habt ihr euch, seit ihr geboren wurdet und zur Reife kamt, immer weiter von der Welt entfernt und dem Staube genähert. Warum legt ihr dann solche Raffgier nach den Schätzen der Erde an den Tag, wo doch euere Tage gezählt und euere Gelegenheiten bald vertan sind? Wollt ihr denn nicht den Schlaf abschütteln, ihr Achtlosen?
66:5 [115] Neigt euer Ohr den Ratschlägen, die dieser Diener euch um Gottes willen gibt. Wahrlich, Er heischt keinen Lohn von euch; Er begnügt sich mit dem, was Gott Ihm bestimmt hat, und ist dem Willen Gottes ganz ergeben.
66:6 Die Tage eueres Lebens sind fast dahin, o Volk, und rasch naht euer Ende. Legt darum ab, was ihr ersonnen und woran ihr hängt, und haltet euch fest an die Gebote Gottes, damit ihr das erlangt, was Er euch bestimmt hat, und zu denen gehört, die den rechten Weg gehen. Ergötzt euch nicht an den Dingen der Welt und ihrem eitlen Tand, noch setzt darauf euere Hoffnungen. Laßt euer Vertrauen im Gedenken Gottes ruhen, des Höchsterhabenen, des Größten. Bald wird Er all eueren Besitz vergehen lassen. Fürchtet Ihn, vergeßt nicht Seinen Bund mit euch und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind.
66:7 Hütet euch, daß ihr euch nicht in Stolz aufbläht vor Gott und Seine Geliebten verächtlich zurückweiset. Beugt euch in Demut vor den Getreuen, vor denen, die an Gott und Seine Zeichen geglaubt haben, deren Herz Seine Einheit bezeugt, deren Zunge Seine Einzigkeit verkündet, und die nicht reden, es sei denn mit Seiner Erlaubnis. So ermahnen Wir euch mit Gerechtigkeit und warnen euch mit Wahrheit, damit ihr vielleicht erweckt werdet.
66:8 Bürdet keiner Seele eine Last auf, die ihr selber nicht tragen wollt, und wünscht niemandem, was ihr euch selbst nicht wünscht. Dies ist Mein bester Rat für euch, wolltet ihr ihn doch beherzigen.
66:9 Achtet die Geistlichen und Gelehrten unter euch, deren Lebenswandel mit ihren Bekenntnissen übereinstimmt, die die Grenzen, die Gott gesetzt hat, nicht überschreiten und deren Urteil mit Seinem Geheiß, wie es in Seinem Buch offenbart ist, übereinstimmt. Wißt, daß sie die Lampe der Führung sind für alle, die in den Himmeln und auf Erden wohnen. Wer die Geistlichen und Gelehrten, die mit ihm leben, mißachtet und geringschätzt, hat wahrlich die Gunst, mit der Gott ihn gesegnet hat, verändert.
66:10 [116] Sprich: Wartet, bis Gott Seine Gunst für euch verändert haben wird. Nichts entgeht Ihm. Er kennt die Geheimnisse der Himmel und der Erde. Sein Wissen umfaßt alle Dinge. Frohlockt nicht über das, was ihr getan habt oder noch tun werdet, und weidet euch nicht an der Trübsal, mit der ihr Uns heimgesucht habt, denn damit könnt ihr euere Stufe nicht erhöhen, wolltet ihr doch euere Werke mit scharfem Unterscheidungsvermögen prüfen. Ihr werdet auch nicht fähig sein, Unseren Rang in seiner Erhabenheit zu schmälern. Nein, Gott wird Uns den Lohn erhöhen, mit dem Er Uns vergelten wird, daß Wir Unsere Heimsuchungen mit unerschütterlicher Geduld ertragen haben. Wahrlich, Er wird den Lohn derer erhöhen, die in Geduld ausharren.
66:11 Wisset, daß Prüfungen und Heimsuchungen seit undenklichen Zeiten das Los der Erwählten Gottes und Seiner Geliebten und jener Seiner Diener waren, die von allem außer Ihm losgelöst sind, die weder Handel noch Wandel vom Gedenken an den Allmächtigen ablenkt, die nicht sprechen, ehe Er gesprochen hat, und nach Seinem Gebote handeln. So ist es Gottes Weg und Wirken von jeher gewesen, und so wird es auch in Zukunft bleiben. Selig ist, wer standhaft ausharrt, wer in Krankheit und Not geduldig bleibt, wer nicht darüber klagt, was ihn befällt, wer auf dem Pfade der Ergebung wandelt. ...
66:12 [117] Es naht der Tag, da Gott ein Volk erweckt, das sich Unserer Tage erinnert. Es wird die Geschichte Unserer Heimsuchungen erzählen und die Wiederherstellung Unserer Rechte von denen fordern, die Uns ohne den geringsten Beweis offenkundiges Unrecht angetan haben. Gott herrscht unzweifelhaft über das Leben derer, die Uns Schaden zufügten, und Er weiß wohl um ihre Taten. Er wird gewiß um ihrer Sünden willen Hand an sie legen. Er ist wahrlich der grimmigste der Rächer.
66:13 So haben Wir euch die Kunde des einen, wahren Gottes berichtet und auf euch herniedergesandt, was Er vorherbestimmt hat, damit ihr Ihn um Vergebung bittet, zu Ihm zurückkehrt, aufrichtig bereut, euere Missetaten erkennt, eueren Schlaf abschüttelt, aus euerer Achtlosigkeit auffahrt, für das büßt, was euch entgangen ist, und zu denen gehört, die Gutes tun. Wer will, der mag die Wahrheit Meiner Worte anerkennen, und wer nicht will, der möge sich abkehren. Meine einzige Pflicht ist, euch zu erinnern, wie pflichtvergessen ihr gegen die Sache Gottes wart, so ihr vielleicht zu denen gehört, die Meine Warnung beachten. Darum hört auf Meine Rede, kehrt zu Gott zurück und bereut, damit Er in Seiner Gnade Erbarmen mit euch habe, euere Sünden hinwegwasche und euere Übertretungen vergebe. Die Größe Seines Erbarmens übertrifft den Grimm Seines Zornes, und Seine Gnade umfaßt alle, die ins Dasein gerufen und mit dem Gewande des Lebens bekleidet sind, Vergangene wie Künftige.
67
67:1 In dieser Offenbarung ist erschienen, was nie zuvor erschienen ist. Die Ungläubigen, die miterlebten, was offenbart worden ist, murren und sagen: »Wahrlich, das ist ein Zauberer, der sich eine Lüge gegen Gott ausgedacht hat.« Sie sind in der Tat ein verworfenes Volk.
67:2 [118] Berichte den Völkern, o Feder des Altehrwürdigen der Tage, was im Iráq geschehen ist. Berichte ihnen von dem Boten, den die Versammlung der Geistlichen jenes Landes ausgewählt und zu Uns geschickt hatte, und dem Wir, als er in Unsere Gegenwart kam und Uns über bestimmte Wissenschaften befragte, Antwort gaben kraft des Wissens, das Wir angeboren besitzen. Dein Herr ist wahrlich der Wissende um das Ungeschaute. »Wir bezeugen«, sagte der Bote, »daß dem Wissen, das Du besitzest, nichts gleichkommen kann. Dennoch reicht solches Wissen nicht aus, die erhabene Stufe zu rechtfertigen, die das Volk Dir zuschreibt. Wenn Du die Wahrheit sprichst, so vollbringe etwas, was die Völker der Erde mit vereinten Kräften nicht vollbringen können.« So wurde es unwiderruflich verfügt am Hofe der Gegenwart deines Herrn, des Allherrlichen, des Liebenden.
67:3 »Bezeuge! Was siehst du?« Der Bote war verblüfft, und als er zu sich kam, sagte er: »Ich glaube wahrlich an Gott, den Allherrlichen, den Allgepriesenen.« »Geh nun zu dem Volk und sage: `Fragt, was immer ihr wollt. Mächtig ist Er, zu tun, was Er will, Nichts, vergangen oder künftig, kann Seinen Willen durchkreuzen.` Sprich: `O Versammlung der Geistlichen! Wählt irgend etwas aus, was euch beliebt, und bittet eueren Herrn, den Gott des Erbarmens, daß Er es euch offenbare. Wenn Er kraft Seiner Oberherrschaft eueren Wunsch erfüllt, dann glaubt an Ihn und gehört nicht zu denen, die Seine Wahrheit verwerfen.`« »Der Morgen des Verstehens ist angebrochen«, sagte der Bote, »und das Zeugnis des Allbarmherzigen ist erbracht.« Er stand auf und kehrte zu denen zurück, die ihn gesandt hatten, nach dem Befehl Gottes, des Allherrlichen, des Vielgeliebten.
67:4 Die Tage vergingen, und er kam nicht zu Uns zurück. Schließlich kam ein anderer Bote, der Uns meldete, jene Leute hätten ihre ursprüngliche Absicht aufgegeben. Sie sind in der Tat ein verächtliches Volk. Solches geschah im Iráq, und Ich selbst bin Zeuge dessen, was Ich offenbare. Dieses Geschehnis wurde weithin bekannt, und dennoch fand sich keiner, der seine Bedeutung verstanden hätte. So haben Wir es gefügt. Könntet ihr es doch erkennen!
67:5 Bei Meinem Selbst! Wer immer Uns in vergangenen Zeitaltern bat, die Zeichen Gottes darzutun, der hat, sobald Wir sie ihm offenbarten, Gottes Wahrheit zurückgewiesen. Das Volk jedoch blieb zum größten Teil achtlos, jene, deren Augen vom Licht des Verstehens erleuchtet sind, werden die süßen Düfte des Allbarmherzigen verspüren und Seine Wahrheit annehmen. Diese sind die wahrhaft Aufrichtigen.
68
68:1 [119] O du, der du die Frucht und das Blatt Meines Baumes bist! Auf dir ruhe Meine Herrlichkeit und Mein Erbarmen. Dein Herz gräme sich nicht um das, was dich befallen hat. Prüftest du das Buch des Lebens Seite für Seite, du würdest gewiß entdecken, was dein Leid zerstreute und deine Qual hinwegnähme.
68:2 Wisse, o Frucht Meines Baumes, daß des Höchsten Verordners Ratschlüsse über Schicksal und Vorherbestimmung von zweierlei Art sind. Beide müssen befolgt und angenommen werden. Die eine Art ist unabänderlich, die andere, wie die Menschen sagen, in der Schwebe. Den Ratschlüssen der ersten Art müssen sich alle vorbehaltlos unterwerfen, da sie festgesetzt und abgemacht sind. Gott kann sie zwar abändern und widerrufen. Weil der Schaden einer solchen Veränderung jedoch größer wäre, als wenn der Ratschluß unverändert bliebe, sollten sich alle willig in das fügen, was Gott gewollt hat, und sich vertrauensvoll damit abfinden.
68:3 Ein Ratschluß in der Schwebe jedoch ist von solcher Art, daß Gebet und Fürbitten ihn abwenden können.
68:4 Gott gebe, daß du, der du die Frucht Meines Baumes bist, und jene, die dir verbunden sind, vor seinen bösen Folgen bewahrt bleiben.
68:5 [120] Sprich: O Gott, mein Gott! Du hast mir ein Pfand von Dir anvertraut, und nach dem Wohlgefallen Deines Willens hast Du es nun zu Dir zurückgerufen. Es steht mir, Deiner Magd, nicht zu, zu fragen, weshalb mich das traf oder wozu es geschah, denn Du wirst verherrlicht in allen Deinen Taten, und Dir muß gehorcht werden in Deinem Ratschluß. Deine Magd, o mein Herr, hat ihre Hoffnungen auf Deine Gnade und Großmut gesetzt. Gewähre ihr, das zu erreichen, was sie Dir nahe bringt, und was ihr in jeder Deiner Welten zuträglich ist. Du bist der Vergebende, der Allgütige. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Verordner, dem Altehrwürdigen der Tage.
68:6 Verleihe, o Herr, mein Gott, Deine Segnungen denen, die den Wein Deiner Liebe vor den Augen der Menschen getrunken haben, die ungeachtet Deiner Feinde Deine Einheit anerkannt, Deine Einzigkeit bezeugt und ihren Glauben an das bekannt haben, was den Bedrückern unter Deinen Geschöpfen die Glieder beben machte und die Stolzen auf Erden am ganzen Leibe zittern ließ. Ich bezeuge, daß Deine Oberherrschaft nie vergehen und Dein Wille nie geändert werden kann. Verordne für die, welche ihr Antlitz Dir zugewandt haben, und für Deine Mägde, die sich fest an Dein Seil halten, was dem Meere Deiner Güte und dem Himmel Deiner Gnade entspricht.
68:7 Du bist Der, o Gott, der sich zum Herrn des Reichtums erklärt und alle, die Ihm dienen, als arm und bedürftig bezeichnet hat, wie Du geschrieben hast: »O ihr, die ihr glaubt! Ihr seid nur Arme, die Gottes bedürfen, Gott aber ist der Allbesitzende, der Allgepriesene. « Da ich meine Armut bekannt und Deinen Reichtum anerkannt habe, lasse mich nicht der Herrlichkeit Deiner Schätze beraubt sein. Du bist wahrlich der höchste Beschützer, der Allwissende, der Allweise.
69
69:1 [121] Erinnere dich, wie sich Ashrafs Mutter verhielt, deren Sohn im Lande Zá1 sein Leben hingab. Er weilt gewiß an der Stätte der Wahrheit, in der Gegenwart Dessen, der der Machtvollste ist, der Allmächtige.
1 Zanján
69:2 Als die Ungläubigen ihn zu Unrecht zu töten beschlossen, ließen sie seine Mutter kommen, damit sie ihn warne und dazu bringe, seinen Glauben zu widerrufen und den Fußstapfen derer zu folgen, die die Wahrheit Gottes, des Herrn aller Welten, verworfen haben.
69:3 Kaum hatte sie das Antlitz ihres Sohnes erblickt, da sprach sie solche Worte zu ihm, daß die Gottesfreunde und darüber hinaus die himmlischen Heerscharen im Herzen laut aufschrien, von heftigem Gram gequält. Wahrlich, dein Herr weiß, was Meine Zunge spricht, Er selbst bezeugt Meine Worte.
69:4 Und zu ihm gewandt, sprach sie: »Mein Sohn, mein geliebter Sohn! Säume nicht, dich auf dem Pfade deines Herrn zu opfern. Hüte dich, deinen Glauben an Ihn zu verraten, vor dessen Angesicht sich alle in den Himmeln und auf Erden in Anbetung beugen. Geh geradeaus, o mein Sohn, und bleibe standhaft auf dem Pfade des Herrn, deines Gottes! Eile, in die Gegenwart des Vielgeliebten aller Welten zu gelangen.«
69:5 Auf ihr seien Meine Segnungen, Meine Gnade, Mein Lobpreis und Meine Herrlichkeit! Ich selbst werde den Verlust ihres Sohnes sühnen - eines Sohnes, der nun im Heiligtum Meiner Majestät und Herrlichkeit wohnt, und dessen Antlitz in solchem Lichte strahlt, daß sein Glanz die Himmelsdienerinnen in ihren himmlischen Gemächern und darüber hinaus die Gefährten Meines Paradieses und die Bewohner der Städte der Heiligkeit umhüllt. Wer in sein Angesicht zu blicken vermöchte, würde ausrufen: »Seht, dies kann nur ein erhabener Engel sein!«
70 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
70:1 [122] Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Das geregelte Leben der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.
70:2 Versenkt euch in das Meer Meiner Worte, damit ihr seine Geheimnisse ergründen und alle Perlen der Weisheit entdecken möget, die in seinen Tiefen verborgen liegen. Hütet euch, daß ihr nicht wankend werdet in euerem Entschluß, die Wahrheit dieser Sache anzunehmen - einer Sache, durch welche Gott die Möglichkeiten Seiner Macht offenbart und Seine höchste Herrschaft errichtet hat. Eilt freudestrahlenden Angesichts hin zu Ihm! Dies ist der unveränderliche Glaube Gottes, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft. Laßt den, der sucht, zu ihm gelangen! Was aber den betrifft, der ihn zu suchen verschmäht - wahrlich, Gott ist der Selbstgenügsame, erhaben über jede Not Seiner Geschöpfe.
70:3 Sprich: Dies ist die unfehlbare Waage, die Gott in Händen hält. Auf ihr werden alle in den Himmeln und auf Erden gewogen, und ihr Schicksal wird danach bestimmt, gehörtet ihr doch zu denen, die an diese Wahrheit glauben und sie anerkennen. Sprich ; sie bereichert die Armen, erleuchtet die Gebildeten und befähigt die Sucher, zur Gegenwart Gottes aufzusteigen. Hütet euch, sie zur Ursache der Zwietracht unter euch zu machen. Steht wie der unverrückbare Berg so fest begründet in der Sache eueres Herrn, des Mächtigen, des Liebenden!
71 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
71:1 [123] Seid nicht verzagt, o Völker der Welt, wenn die Sonne Meiner Schönheit untergegangen und der Himmel Meines Heiligtums vor eueren Augen verhüllt sein wird. Erhebt euch, um Meine Sache weiterzutragen und Mein Wort unter den Menschen zu erhöhen. Wir sind immer mit euch und werden euch durch die Macht der Wahrheit stärken. Wir sind wahrhaft allmächtig. Wer immer Mich erkennt, wird aufstehen und Mir mit solcher Entschlossenheit dienen, daß die Mächte von Erde und Himmel seine Absicht nicht vereiteln können.
71:2 Die Völker der Welt schlafen tief, würden sie aus ihrem Schlaf erwachen, sie würden mit Eifer zu Gott eilen, dem Allwissenden, dem Allweisen. Sie wurden wegwerfen, was sie besitzen, und wären es alle Schätze der Erde, nur damit ihr Herr ihrer gedenke und sie eines einzigen Wortes würdige. So unterrichtet euch Er, bei dem das Wissen um Verborgenes ist, auf Seiner Tafel, die das Auge der Schöpfung nicht sah, die nur Seinem eigenen Selbst, dem allmächtigen Schirmherrn aller Welten, enthüllt ist. Im Rausch ihrer bösen Begierden sind sie so irre, daß sie ohnmächtig sind, den Herrn allen Seins zu erkennen, Dessen Stimme laut von allen Seiten ruft: »Es gibt keinen Gott außer Mir, dem Mächtigen, dem Allweisen.«
71:3 [124] Sprich: Freut euch nicht der Dinge, die ihr besitzt; heute sind sie euer, morgen werden andere sie besitzen. So warnt euch der Allwissende der Allunterrichtete. Sprich: Könnt ihr behaupten, euer Besitz sei dauerhaft oder sicher? Nein, bei Mir, dem Allbarmherzigen! Die Tage eueres Lebens verfliegen wie an Windhauch, und all euere Pracht und Herrlichkeit wird vergehen wie die Pracht und Herrlichkeit derer, die vor euch dahingingen. Denkt darüber nach, ihr Menschen! Was ist aus eueren vergangenen Tagen geworden, was aus eueren verlorenen Jahrhunderten? Glücklich die Tage, die dem Gedenken Gottes gewidmet waren, und selig die Stunden, die Seinem, des Allweisen, Lobpreis galten. Bei Meinem Leben! Weder die Pracht der Mächtigen noch das Gut der Reichen oder gar die Überlegenheit der Gottlosen werden dauern. Alles wird auf ein Wort von Ihm vergehen. Wahrlich, Er ist der Allmachtvolle, der Allbezwingende, der Allmächtige. Was nützen die irdischen Dinge, die die Menschen besitzen? Was ihnen Gewinn bringen sollte, haben sie völlig vernachlässigt. Bald werden sie aus ihrem Schlaf erwachen und gewahr werden, daß sie nicht zurückholen können, was ihnen in den Tagen ihres Herrn, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, entgangen ist. Wenn sie es nur wüßten, sie würden allem entsagen, damit ihre Namen vor Seinem Thron genannt würden. Sie zählen wahrlich zu den Toten.
72 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
72:1 [125] Seid nicht verstört im Herzen, o Menschen, wenn die Herrlichkeit Meiner Gegenwart entschwunden und das Meer Meiner Äußerung verebbt sein wird. In Meiner Gegenwart unter euch liegt eine Weisheit, und in Meinem Fernsein liegt eine andere, unergründlich für alle außer Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden. Wahrlich, von Unserem Reiche der Herrlichkeit aus schauen Wir auf euch und werden jedem, der sich für den Sieg Unserer Sache erhebt, mit den himmlischen Heerscharen und einer Schar Unserer begünstigten Engel beistehen.
72:2 O Völker der Erde! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge, daß die Süße der Worte eueres Herrn, des Unbezwungenen, Ströme frischen, sanftfließenden Wassers aus den Felsen quellen ließ, und immer noch schlaft ihr. Werft weg, was ihr besitzt, und erhebt euch auf den Schwingen der Loslösung über alles Erschaffene. So gebietet euch der Herr der Schöpfung, der durch die Bewegung Seiner Feder die Seele der Menschheit in Aufruhr versetzt.
72:3 Wißt ihr, aus welchen Höhen euer Herr, der Allherrliche, ruft? Glaubt ihr, die Feder erkannt zu haben, womit euer Herr, der Herr aller Namen, euch gebietet? Nein, bei Meinem Leben! Wenn ihr es wüßtet, ihr würdet der Welt entsagen und mit ganzem Herzen in die Gegenwart des Vielgeliebten eilen. Euer Geist wäre von Seinem Wort so hingerissen, daß er die Größere Welt in Erregung versetzte, wieviel mehr diese kleine, geringe! So sind die Regenschauer Meiner Großmut vom Himmel Meiner Güte herabgeströmt, ein Zeichen Meiner Gnade, damit ihr zu den Dankbaren gehört. ...
72:4 Hütet euch, daß nicht Fleischeslust und böse Neigung Zwietracht unter euch entfachen. Seid wie die Finger einer Hand, die Glieder eines Körpers. So rät euch die Feder der Offenbarung, so ihr zu jenen gehöret, die glauben.
72:5 Betrachtet die Barmherzigkeit Gottes und Seine Gaben. Er auferlegt euch, was euch nützt, obgleich Er selbst alle Geschöpfe wohl entbehren kann. Euere bösen Taten können Uns niemals schaden noch euere guten Werke Uns nützen. Allein um Gottes willen ermahnen Wir euch. jeder Verständige und Einsichtige wird dies bezeugen.
73 'aus dem Tablet an Hadí'
73:1 [126] Es ist klar und einleuchtend: Wenn die hüllenden Schleier um die Wirklichkeiten der Offenbarungen der Namen und Eigenschaften Gottes, ja alles Erschaffenen, sichtbar und unsichtbar, zerrissen worden sind, wird nichts bleiben als das Zeichen Gottes, ein Zeichen, das Er selbst in diese Wirklichkeiten gelegt hat. Dieses Zeichen wird so lange bestehen, wie es der Herr, dein Gott, Herr der Himmel und der Erde, wünscht. Wenn die Segnungen, die allem Erschaffenen zuteil wurden, so groß sind, wie hoch überlegen muß da das Schicksal des wahren Gläubigen sein, dessen Sein und Leben als ursächlicher Zweck aller Schöpfung anzusehen ist. Wie der Begriff des Glaubens seit dem Anfang, der keinen Anfang hat, bestand und bis zum Ende, das kein Ende hat, dauern wird, so wird der wahre Gläubige gleichfalls ewig leben und bestehen. Sein Geist wird ewiglich den Willen Gottes umkreisen. Er wird so lange bestehen, wie Gott selbst bestehen wird. Er ist offenbart durch die Offenbarung Gottes und ist verborgen auf Sein Geheiß. Es ist klar, daß die hehrsten Wohnungen im Reiche der Unsterblichkeit denen zur Stätte bestimmt sind, die wahrhaft an Gott und Seine Zeichen geglaubt haben. Der Tod kann niemals zu dieser heiligen Stätte dringen. So haben Wir dir die Zeichen deines Herrn anvertraut, damit du in der Liebe zu Ihm ausharrest und zu denen gehörest, die diese Wahrheit begreifen.
74
74:1 [127] Jedes Wort, das aus dem Munde Gottes hervorgeht, ist mit solcher Kraft versehen, daß es jeder menschlichen Gestalt neues Leben einflößen kann - gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen! Alle wunderbaren Werke, die ihr in dieser Welt seht, sind durch das Wirken Seines höchsten, erhabensten Willens, Seines wunderbaren, unerschütterlichen Planes offenbart worden. Allein die Enthüllung des Wortes »Gestalter«, das von Seinen Lippen kommt und der Menschheit Seine Eigenschaft verkündet, hat eine Kraft entfesselt, die durch Zeitalter hindurch alle die mannigfaltigen Künste hervorrufen kann, welche die Hand des Menschen auszuüben vermag. Dies ist wahrlich eine unumstößliche Wahrheit. Kaum war dieses strahlende Wort geäußert, da brachten seine belebenden, in allem Erschaffenen wirkenden Kräfte die Mittel und Werkzeuge hervor, durch die solche Künste entstehen und vervollkommnet werden können. Alle wunderbaren Errungenschaften, die ihr jetzt seht, sind die unmittelbaren Auswirkungen der Offenbarung dieses Namens. In künftigen Tagen werdet ihr wahrlich Dinge sehen, von denen ihr nie zuvor gehört habt. So ist es auf den Tafeln Gottes verordnet, aber niemand kann es verstehen bis auf jene, die durchdringende Sehkraft haben. Ebenso erhält in dem Augenblick da das Wort für Mein Attribut »Der Allwissende« aus Meinem Munde hervorgeht, alles Erschaffene je nach seiner Fähigkeit und seinen Begrenzungen die Kraft, die Kenntnis der erstaunlichsten Wissenschaften zu entfalten, und die Macht, sie im Laufe der Zeit auf Geheiß des Allmächtigen, des Allwissenden, zu offenbaren. Wisse fürwahr, daß die Offenbarung jedes anderen Namens von einer ähnlichen Entfaltung göttlicher Macht begleitet ist, jeder Buchstabe, der aus dem Munde Gottes hervorgeht, ist in Wahrheit ein Urbuchstabe, jedes von Ihm, dem Urquell göttlicher Offenbarung, geäußerte Wort ist ein Urwort und Seine Tafel eine Urtafel. Wohl steht es um jene, die diese Wahrheit begreifen.
75 'aus dem Lawh-i-Nasír'
75:1 [128] Zerreißt in Meinem Namen die Schleier, die euere Sicht so schwer behindern, und zerschlagt durch die Macht, die aus eurem Glauben an Gottes Einheit geboren ist, die Götzen leerer Nachahmung. Dann tretet ein in das heilige Paradies des Wohlgefallens des Allerbarmers. Heiligt euere Seelen von allem, was nicht von Gott ist, und genießet die süße Ruhe im Schoße Seiner weiten, machtvollen Offenbarung, im Schatten Seiner höchsten, unfehlbaren Befehlsgewalt. Bleibet nicht in den dichten Schleiern euerer selbstsüchtigen Wünsche verhüllt, denn in jedem von euch habe Ich Meine Schöpfung vollendet, damit die Vortrefflichkeit Meines Werkes den Menschen völlig offenbar werde. Daraus folgt, daß jeder Mensch aus sich selbst heraus fähig ist und weiter fähig sein wird, die Schönheit Gottes, des Verherrlichten, wahrzunehmen. Wäre ihm keine solche Fähigkeit verliehen, wie könnte er dann für sein Versagen zur Rechenschaft gezogen werden? Wenn an dem Tage, da alle Völker der Erde versammelt werden, ein Mensch vor Gott stünde und gefragt würde: »Warum hast du nicht an Meine Schönheit geglaubt und dich von Mir abgewandt?« und wenn ein solcher Mensch dann antwortete und spräche: »Weil alle Menschen geirrt haben, weil keiner willens war, sein Angesicht der Wahrheit zuzuwenden, habe auch ich nach dem Beispiel der anderen leider versäumt, die Schönheit des Ewigen zu erkennen«, so würde eine solche Ausflucht gewißlich zurückgewiesen. Denn der Glaube eines Menschen kann nur von ihm selbst abhängen.
75:2 Dies ist eine der Wahrheiten, die in Meiner Offenbarung verwahrt sind, eine Wahrheit, die Ich in all den himmlischen Büchern, welche Ich die Zunge der Größe aussprechen und die Feder der Macht niederschreiben ließ, offenbart habe. Denkt eine Zeit darüber nach, damit ihr mit euerem inneren wie äußeren Auge die Feinheiten göttlicher Weisheit wahrnehmt und die Edelsteine himmlischen Wissens entdeckt, die Ich in klarer, bedeutungsschwerer Sprache auf dieser erhabenen, unverfälschlichen Tafel offenbart habe, und damit ihr nicht abirrt von dem Throne des Allhöchsten, von dem Baume, über den es kein Hinausgehen gibt, von der Wohnstatt ewiger Macht und Herrlichkeit.
75:3 Die Zeichen Gottes leuchten inmitten der Werke Seiner Geschöpfe so offenbar und strahlend wie die Sonne. Was von Ihm ausgeht, ist von dem, was Menschengeist ersinnt, verschieden und wird immer davon unterschieden bleiben. Dem Quell Seines Wissens sind zahllose Leuchten der Gelehrsamkeit und Weisheit entstiegen, und aus dem Paradiese Seiner Feder weht der Odem des Allbarmherzigen unaufhörlich zu den Herzen und Seelen der Menschen hin. Glücklich, wer diese Wahrheit erkennt.
76
76:1 [129] Höre, o Mein Diener, auf das, was vom Throne deines Herrn, des Unerreichbaren, des Größten, zu dir herabgesandt wird. Es ist kein Gott außer Ihm. Er hat Seine Geschöpfe ins Dasein gerufen, damit sie Ihn erkennen, den Mitleidigen, den Allerbarmer. In die Städte aller Völker hat Er Seine Boten gesandt und ihnen aufgetragen, den Menschen Botschaft vom Paradiese Seines Wohlgefallens zu bringen und sie zum Hafen bleibender Sicherheit, zum Sitze ewiger Heiligkeit und überragender Herrlichkeit zu führen.
76:2 Die einen wurden vom Lichte Gottes geleitet, gewannen Zutritt zum Hofe Seiner Gegenwart, tranken aus der Hand der Ergebung die Wasser ewigen Lebens und wurden zu denen gezählt, die Ihn wahrhaft anerkennen und an Ihn glauben. Andere lehnten sich gegen Ihn auf und verwarfen die Zeichen Gottes, des Machtvollsten, des Allmächtigen, des Allweisen.
76:3 [130] Zeitalter liefen ab, bis sie Vollendung fanden an diesem, dem Herrn der Tage, dem Tag, da die Sonne des Bayán sich hoch über dem Horizont der Gnade offenbarte, dem Tag, da die Schönheit des Allherrlichen in der erhabenen Gestalt von 'Alí-Muhammad, dem Báb, aufleuchtete. Kaum hatte Er sich offenbart, da erhob sich alles Volk gegen Ihn. Einige verleumdeten Ihn als Lästerer Gottes, des Allmächtigen, des Altehrwürdigen der Tage. Andere hielten Ihn für einen Wahnsinnigen, eine Behauptung, die Ich selbst aus dem Munde eines Geistlichen gehört habe. Wieder andere bestritten Seinen Anspruch, das Sprachrohr Gottes zu sein, und brandmarkten Ihn als einen, der die Worte des Allmächtigen gestohlen, sie als die eigenen ausgegeben, ihren Sinn verdreht und sie mit eigenem vermengt habe. Das Auge der Größe weint bitterlich über das, was ihr Mund geredet hat, während sie sich weiter auf ihren Sitzen erfreuen.
76:4 »Gott ist Mein Zeuge«, sprach Er, »O Volk! Ich bin zu euch gekommen mit einer Offenbarung von dem Herrn, euerem Gott, dem Herrn euerer Väter von alters her. Seht nicht auf das, was ihr besitzet, o Menschen! Seht vielmehr auf das, was Gott euch herabgesandt hat. Dies wird sicherlich besser für euch sein als die ganze Schöpfung, könntet ihr es doch begreifen! Blickt von neuem auf, o Menschen, betrachtet das Zeugnis Gottes und Seinen Beweis, wie ihr sie schon besitzet, und vergleicht sie mit der an diesem Tage zu euch herabgesandten Offenbarung, damit die Wahrheit, die untrügliche Wahrheit, euch unbezweifelbar offenkundig werde. O Menschen, folget nicht den Fußstapfen des Bösen, folget dem Glauben des Allbarmherzigen und gehöret zu denen, die wahrhaft glauben. Was nützte es dem Menschen, wenn er verfehlte, die Wahrheit Gottes anzuerkennen? Nichts, was es auch sei. Dies will Ich selbst, der Allmächtige, der Allwissende, der Allweise, bezeugen«.
76:5 [131] Je mehr Er sie ermahnte, desto grimmiger wurde ihre Feindschaft, bis sie Ihn zuletzt mit schmählicher Grausamkeit hinrichteten. Der Fluch Gottes treffe die Unterdrücker! Einige glaubten an Ihn, nur wenige Unserer Diener sind die Dankbaren. Sie ermahnte Er auf allen Seinen Tafeln, ja in jedem Abschnitt Seiner wunderbaren Schriften, sich am Tage der verheißenen Offenbarung nicht an irgend etwas im Himmel oder auf Erden zu verlieren. »O Menschen!« sprach Er, »Ich habe Mich für Seine Manifestation offenbart und Mein Buch, den Bayán, nur mit der Absicht, die Wahrheit Seiner Sache zu beweisen, auf euch herniederkommen lassen. Fürchtet Gott und hadert nicht mit Ihm, wie das Volk des Qur'án mit Mir gehadert hat. Wenn ihr von Ihm hört, eilt Ihm entgegen und haltet Euch fest an alles, was Er euch offenbart. Nichts außer Ihm kann euch nützen, selbst wenn ihr vom ersten bis zum letzten die Zeugnisse all derer vorbrächtet, die vor euch waren.«
76:6 Und als nach Ablauf weniger Jahre der Himmel des göttlichen Ratschlusses gespalten wurde, als die Schönheit des Báb in neuem Gewande in den Wolken der Namen Gottes erschien, erhob sich dieses gleiche Volk boshaft gegen Ihn, dessen Licht alles Erschaffene umschließt. sie brachen Sein Bündnis, verwarfen Seine Wahrheit, haderten mit Ihm, nörgelten an Seinen Zeichen, stellten Sein Zeugnis als Lüge hin und gesellten sich zu den Ungläubigen. Zuletzt beschlossen sie, Ihm das Leben zu nehmen. So ist der Zustand derer, die sich tief im Irrtum befinden!
76:7 [132] Und als sie ihre Ohnmacht erkannten, ihren Plan auszuführen, erhoben sie sich zur Verschwörung gegen Ihn. Siehe, wie sie jeden Augenblick neue Schliche ersinnen, um Ihm zu schaden, um die Sache Gottes zu verletzen und zu entehren. Sprich: Wehe über euch! Bei Gott! Euere Ränke bedecken euch mit Schande. Euer Herr, der Gott des Erbarmens, kann auf alle Geschöpfe wohl verzichten. Nichts kann mehren oder mindern, was Er besitzt. Wenn ihr glaubt, so glaubt ihr zu euerem eigenen Vorteil, und wenn ihr nicht glaubt, so werdet ihr selbst darunter leiden. Nie kann die Hand des Ungläubigen den Saum Seines Gewandes entheiligen.
76:8 O Mein Diener, der du an Gott glaubst! Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Wollte Ich dir aufzählen, was über Mich gekommen ist, so wären Seele und Verstand der Menschen unfähig, dessen Gewicht zu ertragen. Gott selbst ist Mein Zeuge. Wache über dich selbst und folge nicht den Fußstapfen dieser Leute! Denke sorgfältig nach über die Sache deines Herrn. Strebe, danach, Ihn durch Sein eigenes Selbst und nicht durch andere zu erkennen. Denn keiner außer Ihm kann dir jemals nützen. Alles Erschaffene wird dies bezeugen, könntest du es doch fassen!
76:9 Komm hervor hinter dem Schleier mit deines Herrn, des Allherrlichen, des Allmächtigen, Erlaubnis, ergreife vor den Augen derer, die in den Himmeln und auf Erden sind, den Kelch der Unsterblichkeit im Namen deines Herrn, des Unerreichbaren, des -Höchsten, trinke dich satt und gehöre nicht zu den Zaudernden. Ich schwöre bei Gott! Im Augenblick, da du den Becher mit den Lippen berührst, werden dir die himmlischen Heerscharen Beifall spenden und sprechen: »Trink mit gesundem Behagen, o Mensch, der du wahrhaft an Gott glaubst!« Und die Bewohner der Städte der Unsterblichkeit werden ausrufen: »Freude sei dir, der du den Becher Seiner Liebe leerst!« Und die Zunge der Größe wird dich grüßen: »Groß ist die Seligkeit, die dich erwartet, o Mein Diener, denn du hast erreicht, was keiner erreicht hat bis auf jene, die sich von allem in den Himmeln und auf Erden losgelöst haben und die Sinnbilder wahrer Loslösung sind.«
77
77:1 [133] Und nun zu deiner Frage nach der Erschaffung des Menschen. Wisse, daß alle Menschen in der von Gott, dem Bewahrer, dem Selbstbestehenden, bestimmten Art erschaffen sind. jedem ist, wie auf Gottes mächtigen, wohlverwahrten Tafeln verfügt, ein vorbestimmtes Maß zugewiesen. Alles, was ihr an Anlagen besitzt, kann jedoch nur als Ergebnis eueres eigenen Wollens offenbar werden. Euere Taten bezeugen diese Wahrheit. Seht zum Beispiel, was im Bayán den Menschen verboten wurde. Gott hat in jenem Buche nach Seinem Geheiß für rechtmäßig erklärt, was immer Ihm zu erklären gefiel, und Er hat kraft Seiner höchsten Macht verboten, was immer Er zu verbieten beschloß. Dies bekundet der Text jenes Buches. Wollt ihr es nicht bezeugen? Die Menschen aber haben wissentlich Sein Gesetz gebrochen. Ist solches Verhalten ihnen selbst oder Gott zuzuschreiben? Seid gerecht in euerem Urteil! Alles Gute ist von Gott und alles Böse von euch selbst. Wollt ihr es nicht begreifen? In allen Schriften ist diese Wahrheit offenbart, so ihr zu denen gehörtet, die verstehen. jede Tat, die ihr im Sinne habt, ist Ihm so offenbar wie jene, die ihr schon ausgeführt habt. Es ist kein Gott außer Ihm. Sein ist die ganze Schöpfung und die Herrschaft darüber. Alles ist vor Ihm enthüllt, alles auf Seinen heiligen, verborgenen Tafeln aufgezeichnet. Dieses Vorauswissen Gottes bedeutet jedoch nicht, daß es die Taten der Menschen verursacht hätte, ebensowenig, wie euer Vorherwissen vom Kommen eines bestimmten Ereignisses oder euer Wunsch, daß es eintrete, die Ursache für sein Eintreffen ist oder jemals sein kann.
78
78:1 [134] Nun zu deiner Frage über den Ursprung der Schöpfung. Wisse sicher, daß Gottes Schöpfung von Ewigkeit her besteht und immer bestehen wird. Ihr Anfang war ohne Anfang und ihr Ende kennt kein Ende. Sein Name »Schöpfer« setzt eine Schöpfung voraus, wie Sein Titel »Herr der Menschen« das Dasein eines Dieners bedingt.
78:2 Was jene Sprüche betrifft, die den alten Propheten zugeschrieben werden, wie: »Am Anfang war Gott, kein Geschöpf war da, Ihn zu erkennen«, und: »Der Herr war allein, ohne jemanden, Ihn anzubeten«, so ist der Sinn dieser und ähnlicher Sprüche klar und einleuchtend, er sollte nie mißverstanden werden. Die gleiche Wahrheit bezeugen die Worte, die Er offenbart hat: »Gott war allein, es war keiner außer Ihm. Er wird immer bleiben, was Er immer war.« Jedes scharfe Auge wird bereitwillig wahrnehmen, daß der Herr nunmehr offenbar ist; doch keiner ist da, Seine Herrlichkeit zu erkennen. Damit ist gemeint, daß die Stätte, wo das Wesen Gottes wohnt, hoch über Reichweite und Fassungskraft eines jeden außer Ihm erhaben ist. Was immer in der bedingten Welt aussagbar oder begreiflich ist, kann niemals die ihm durch seine Natur gegebenen Grenzen überschreiten. Gott allein übersteigt derartige Grenzen. Er, wahrlich, ist von Ewigkeit her. Keiner Seinesgleichen, kein Gefährte war Ihm je zugesellt oder kann Ihm jemals zugesellt werden. Kein Name ist mit Seinem Namen vergleichbar. Keine Feder kann Sein Wesen beschreiben, keine Zunge Seine Herrlichkeit schildern. Er bleibt immer über alle außer Ihm selbst unermeßlich erhaben.
78:3 Betrachte die Stunde, da die höchste Manifestation Gottes sich den Menschen enthüllt. Ehe diese Stunde kommt, ist das Altehrwürdige Sein, das den Menschen noch unbekannt ist und das Wort Gottes noch nicht ausgesprochen hat, selbst der Allwissende in einer Welt ohne Menschen, die Ihn erkannt hätten. Er ist in der Tat Schöpfer ohne Schöpfung. Denn im Augenblick vor Seiner Offenbarung wird alles Erschaffene veranlaßt, seine Seele zu Gott aufzugeben. Dies ist wahrlich der Tag, von dem geschrieben steht: »Wessen soll das Reich an diesem Tage sein?«1 Und niemand ist bereit, darauf zu antworten!
1 Qur'án 40:17
79 'aus dem Tablet an Vafá'
79:1 [135] Nun zu deiner Frage über die Welten Gottes. Wisse wahrlich, daß die Welten Gottes zahllos und unendlich weit sind. Keiner kann sie zählen oder erfassen außer Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen. Denke an deinen Zustand im Schlafe. Wahrlich, Ich sage, diese Erscheinung ist das geheimnisvollste der Zeichen Gottes unter den Menschen, wollten sie doch im Herzen darüber nachsinnen. Siehe, wie das, was du im Traume geschaut hast, nach langer Zeit voll verwirklicht wird. Wäre die Welt, wo du dich im Traum befunden hast, dieselbe wie die Welt, in der du lebst, dann hätte die Begebenheit jenes Traumes im Augenblick ihres Geschehens zwangsläufig in dieser Welt bekannt werden müssen. Wäre es so, dann wärest du selbst dessen Zeuge. Da dies jedoch nicht der Fall ist, muß notwendigerweise daraus folgen, daß die Welt, in der du lebst, von jener, die du im Traum erlebt hast, verschieden und gesondert ist. Diese letztere Welt hat weder Anfang noch Ende. Es wäre wahr, wenn du behaupten wolltest, daß diese Traumwelt nach dem Ratschluß des allherrlichen und allmächtigen Gottes in deinem eigenen Selbst liegt und ganz in dir aufgeht. Es wäre ebenso wahr zu sagen, daß dein Geist, wenn er die Grenzen des Schlafes überschritten und sich von allen irdischen Bindungen befreit hat, durch Gottes Ratschluß ein Reich durchwandert, das in der innersten Wirklichkeit dieser Welt verborgen liegt. Wahrlich, Ich sage, die Schöpfung Gottes umfaßt Welten neben dieser Welt und Geschöpfe außer diesen Geschöpfen. In jeder dieser Welten hat Er Dinge verordnet, die niemand erforschen kann außer Ihm, dem Allerforschenden, dem Allweisen. Denke nach über das, was Wir dir enthüllt haben, damit du die Absicht Gottes, deines Herrn und des Herrn aller Welten, erkennest. In diesen Worten sind die Geheimnisse göttlicher Weisheit verwahrt. Wir wollen nicht bei diesem Thema verweilen, weil der Kummer über die Taten derer, die durch Unsere Worte erschaffen worden sind, Uns umgibt, wäret ihr doch unter denen, die auf Unsere Stimme hören.
80
80:1 [136] Du hast Mich gefragt, ob der Mensch, abgesehen von Gottes Propheten und Seinen Auserwählten, nach dem körperlichen Tode dieselbe Eigenart und Persönlichkeit, dasselbe Bewußtsein, denselben Verstand beibehalte, die sein Leben in dieser Welt auszeichnen. Wäre dies der Fall, wie kommt es dann, so wendest du ein, daß leichte Schädigungen der geistigen Fähigkeiten wie Ohnmacht und schwere Krankheit dem Menschen Verstand und Bewußtsein rauben, während sein Tod, der den Zerfall seines Leibes und die Auflösung seiner Bestandteile mit sich bringt, machtlos ist, diesen Verstand zu zerstören und dieses Bewußtsein auszulöschen? Wie kann man sich vorstellen, daß Bewußtsein und Persönlichkeit des Menschen erhalten bleiben, wenn gerade die für ihr Bestehen und Wirken notwendigen Werkzeuge völlig aufgelöst sein werden?
80:2 [137] Wisse, daß die Seele des Menschen über alle Gebrechlichkeit des Leibes und des Verstandes erhaben und davon unabhängig ist. Daß ein Kranker Zeichen der Schwäche aufweist, ist den Hindernissen zuzuschreiben, die sich bei ihm zwischen Seele und Leib legen; denn die Seele selbst bleibt unberührt von jedem körperlichen Leiden. Denke an das Licht der Lampe. Wenn auch ein Gegenstand von außen ihr Strahlen beeinträchtigen kann, so scheint das Licht selbst doch mit unverminderter Stärke weiter. Ebenso ist jedes Gebrechen des menschlichen Leibes ein Hindernis für die Seele, das sie davon abhält, ihre innere Kraft und Stärke zu zeigen. Wenn sie jedoch den Leib verläßt, wird sie solche Überlegenheit beweisen, solchen Einfluß entfalten, daß keine Macht der Erde dem gleichkommen kann. jede reine, jede geläuterte und geheiligte Seele wird mit gewaltiger Macht begabt sein und in überschäumender Freude jubeln.
80:3 Denke an die Lampe, die unter einem Scheffel verborgen ist. Wenn auch ihr Licht leuchtet, ihr Schein dringt nicht zu den Menschen. Denke ebenso an die Sonne, die von Wolken verdunkelt wird. Beachte, wie ihr Glanz scheinbar abnimmt, während die Quelle jenes Lichtes in Wirklichkeit unverändert bleibt. Die Seele des Menschen gleiche dieser Sonne und alle Dinge auf Erden entsprechen seinem Leib. Solange kein äußeres Hindernis sie trennt, wird der Leib in seiner Gesamtheit das Licht der Seele widerspiegeln und von ihrer Kraft unterstützt werden. Aber sobald sich ein Schleier zwischen beide legt, scheint die Helligkeit des Lichtes abzunehmen.
80:4 Denke wiederum an die Sonne, wenn sie völlig hinter Wolken verborgen ist. Obwohl die Erde noch von ihrem Licht erhellt wird, ist doch die Menge Lichtes, die sie empfängt, viel geringer geworden. Erst wenn sich die Wolken verzogen haben, kann die Sonne wieder in voller Pracht erstrahlen. Die natürliche Leuchtkraft der Sonne wird jedoch nicht davon berührt, ob nun Wolken da sind oder nicht. Die Seele des Menschen ist die Sonne, die seinen Leib erleuchtet und ihm Nahrung spendet, und sollte auch dafür angesehen werden.
80:5 Bedenke ferner, wie die Frucht, ehe sie Gestalt annimmt, als Anlage im Baume liegt. Würde der Baum in Stücke gehauen, so könnte man doch kein Anzeichen und nicht das kleinste Teilchen einer Frucht darin finden. Sobald sie aber hervortritt, wird sie, wie du selber feststellst, in wunderbarer Schönheit und herrlicher Vollkommenheit sichtbar. Manche Früchte erreichen ihre volle Reife freilich erst, nachdem sie vom Baume gepflückt worden sind.
81
81:1 [138] Nun zu deiner Frage über die Seele des Menschen und ihr Fortleben nach dem Tode. Wisse wahrlich, daß die Seele nach ihrer Trennung vom Leibe weiter fortschreitet, bis sie die Gegenwart Gottes erreicht, in einem Zustand und einer Beschaffenheit, die weder der Lauf der Zeiten und Jahrhunderte noch der Wechsel und Wandel dieser Welt ändern können. Sie wird so lange bestehen, wie das Reich Gottes, Seine Allgewalt, Seine Herrschaft und Macht bestehen werden. Sie wird die Zeichen Gottes und Seine Eigenschaften offenbaren, Seine Gnade und Huld enthüllen. Meine Feder stockt, wenn sie die Höhe und Herrlichkeit einer so erhabenen Stufe gebührend zu beschreiben sucht. Mit solcher Ehre wird die Hand der Barmherzigkeit die Seele bekleiden, daß keine Zunge es gebührend schildern noch ein anderes irdisches Mittel es beschreiben kann. Gesegnet die Seele, die zur Stunde ihrer Trennung vom Leibe über die eitlen Vorstellungen der Völker dieser Welt geheiligt ist. Eine solche Seele lebt und wirkt im Einklang mit dem Willen ihres Schöpfers und geht in das allhöchste Paradies ein. Die Himmelsdienerinnen, Bewohnerinnen der erhabensten Stätten, werden sie umschreiten, und die Propheten Gottes und Seine Auserwählten werden ihre Gesellschaft suchen. Mit ihnen wird die Seele frei verkehren und ihnen berichten, was sie auf ihrem Wege zu Gott, dem Herrn aller Welten, erdulden mußte. Erführe ein Mensch, was einer solchen Seele in den Welten Gottes, des Herrn des Thrones in der Höhe und auf Erden hienieden, verordnet ist, er entflammte sogleich mit seinem ganzen Wesen im überwältigenden Verlangen, diese erhabenste, diese geheiligte, strahlende Stufe zu erreichen.
81:2 [139] ... Das Wesen der Seele nach dem Tode läßt sich niemals beschreiben, noch ist es angemessen und erlaubt, ihre ganze Beschaffenheit den Augen der Menschen zu enthüllen, Die Propheten und Boten Gottes wurden zu dem einzigen Zweck herabgesandt, die Menschheit auf den geraden Pfad der Wahrheit zu führen. Ihre Offenbarung hat den Zweck, alle Menschen zu erziehen, damit sie zur Todesstunde in größter Reinheit und Heiligkeit, in völliger Loslösung zum Throne des Höchsten aufsteigen. Das Licht, das diese Seelen ausstrahlen, bewirkt den Fortschritt der Welt und den Aufstieg ihrer Völker. Sie sind wie Sauerteig, der die Welt des Seins durchdringt, und bilden die Lebenskraft, welche die Künste und wunder der Welt zustande bringt. Durch sie regnen die Wolken ihre Segensgaben auf die Menschen nieder, bringt die Erde ihre Früchte hervor. Alle Dinge haben zwangsläufig eine Ursache, eine treibende Kraft, einen belebenden Grund. Diese Seelen, Sinnbilder der Loslösung, haben der Welt des Daseins den höchsten belebenden Antrieb gegeben und werden ihn auch weiterhin geben. Das jenseits ist so verschieden vom Diesseits wie diese Welt von der des Kindes, das noch im Mutterleib ist.
[140] Wenn die Seele in die Gegenwart Gottes gelangt, wird sie die Gestalt annehmen, die ihrer Unsterblichkeit am besten ansteht und ihrer himmlischen Wohnstatt würdig ist. Solches Dasein ist ein bedingtes, kein absolutes Dasein, insofern als ersterem eine Ursache zugrunde liegt, während letzteres unabhängig davon ist. Absolutes Dasein kommt nur Gott zu, gepriesen sei Seine Herrlichkeit! Wohl denen, die diese Wahrheit erfassen. Wolltest du im Herzen über das Verhalten der Propheten Gottes nachdenken, du würdest sicherlich bereitwillig bezeugen, daß es außer dieser Welt unbedingt andere Welten geben muß. Die meisten der wahrhaft Weisen und Gelehrten haben alle Zeitalter hindurch, wie es die Feder der Herrlichkeit im Tablet der Weisheit aufgezeichnet hat, die Wahrheit dessen bezeugt, was Gottes heilige Schrift offenbart hat. Selbst die Materialisten haben in ihren Schriften die Weisheit dieser gottberufenen Boten bezeugt und die Hinweise der Propheten auf Paradies, Höllenfeuer, künftige Belohnung und Bestrafung dem Wunsche zugeschrieben, die Seelen der Menschen zu erziehen und zu erheben. Beachte darum, wie die Menschheit allgemein, was immer ihr Glaube oder Weltbild sei, die Vortrefflichkeit der Propheten Gottes erkannt und ihre Überlegenheit zugegeben hat. Diese Perlen der Loslösung werden von den einen als Verkörperungen der Weisheit begrüßt, während andere sie für das Sprachrohr Gottes selbst halten. Wie hätten diese Seelen sich ihren Feinden ausliefern lassen, wenn sie geglaubt hätten, daß alle Welten Gottes auf dieses irdische Leben beschränkt seien? Würden sie freiwillig solche Not und Qual ertragen haben, wie kein Mensch sie je erlitten oder erlebt hat?
82
82:1 [141] Du hast Mich nach dem Wesen der Seele gefragt. Wisse wahrlich, daß die Seele ein Zeichen Gottes ist, ein himmlischer Edelstein, dessen Wirklichkeit die gelehrtesten Menschen nicht zu begreifen vermögen, und dessen Geheimnis kein noch so scharfer Verstand je zu enträtseln hoffen kann. Sie ist von allen erschaffenen Dingen das erste, das die Vollkommenheit des Schöpfers verkündet, Seine Herrlichkeit anerkennt, sich an Seine Wahrheit hält und sich in Anbetung vor Ihm niederbeugt. Wenn sie Gott treu ist, wird sie Sein Licht widerstrahlen und schließlich zu Ihm zurückkehren. Wenn sie jedoch die Treuepflicht gegenüber ihrem Schöpfer vergißt, wird sie ein Opfer des Selbstes und der Leidenschaften werden und am Ende in deren Abgründen versinken.
82:2 Wer immer an diesem Tage den Zweifeln und Einbildungen der Menschen verwehrt, ihn von der Wahrheit des Urewigen abzuhalten, wer dem Aufruhr durch geistliche und weltliche Mächte nicht verstattet, ihn von der Anerkennung Seiner Botschaft abzulenken, der wird von Gott, dem Herrn aller Menschen, als eines Seiner mächtigen Zeichen betrachtet und zu denen gezählt, deren Namen die Feder des Höchsten in Seinem Buche verzeichnet hat. Gesegnet ist, wer die wahre Gestalt einer solchen Seele sieht, ihre Stufe anerkennt und ihre Tugenden entdeckt.
82:3 In den alten Büchern steht vieles über die verschiedenen Zustände in der Entwicklung der Seele, wie Fleischeslust, Jähzorn, Eingebung, Wohlwollen, Genügsamkeit, göttliches Wohlgefallen und dergleichen; die Feder des Höchsten will jedoch nicht dabei verweilen. Jede Seele, die an diesem Tage demütig mit ihrem Gott wandelt und sich an Ihn hält, wird sich mit der Ehre und Herrlichkeit aller schönen Namen und Stufen begabt finden.
82:4 [142] Wenn ein Mensch schläft, kann man von seiner Seele keinesfalls behaupten, sie sei in ihrem Wesen von äußeren Dingen beeinflußt. Sie neigt von sich aus zu keinem Wechsel ihres ursprünglichen Zustandes oder ihrer Beschaffenheit. jede Änderung in ihren Funktionen muß äußeren Ursachen zugeschrieben werden. Diese äußeren Einflüsse sind es, auf die alle Veränderungen in ihrer Umwelt, ihrem Verständnis und Wahrnehmungsvermögen zurückgeführt werden sollten.
82:5 Denke an das menschliche Auge. Obwohl es die Fähigkeit besitzt, alles Erschaffene wahrzunehmen, kann doch das kleinste Hindernis sein Sehvermögen so hemmen, daß es ihm unmöglich wird, überhaupt noch einen Gegenstand zu erkennen. Verherrlicht sei der Name Dessen, der diese Ursachen erschaffen hat und ihr Urheber ist, der verfügt hat, daß jeder Wechsel und Wandel in der Welt des Seins von ihnen abhängig sei. Alles Erschaffene im ganzen All ist nur ein Tor zu Seiner Erkenntnis, ein Zeichen Seiner Herrschaft, eine Offenbarung Seiner Namen, ein Sinnbild seiner Erhabenheit, ein Beweis Seiner Macht, ein Zugang zu Seinem geraden Pfade. ...
82:6 Wahrlich, Ich sage, die menschliche Seele ist in ihrem Wesen eines der Zeichen Gottes, ein Geheimnis unter Seinen Geheimnissen. Sie ist ein mächtiges Zeichen des Allmächtigen, der Herold, der die Wirklichkeit aller Welten Gottes verkündet. In ihr liegt verborgen, was die Welt jetzt unmöglich begreifen kann. Sinne im Herzen über die Offenbarung der Seele Gottes nach, wie sie alle Seine Gesetze durchdringt, und stelle sie dem niedrigen, begehrlichen Wesen gegenüber, das sich gegen Ihn auflehnt, das den Menschen verbietet, sich dem Herrn der Namen zuzuwenden, und sie antreibt, ihren verderbten Lüsten zu folgen. Eine solche Seele ist wahrlich weit auf dem Pfade des Irrtums dahingewandert. ...
82:7 [143] Du fragst Mich ferner über den Zustand der Seele nach ihrer Trennung vom Leib. Wisse wahrlich, daß die Seele des Menschen, wenn sie auf den Wegen Gottes gewandelt ist, gewiß zurückkehrt und zur Herrlichkeit des Geliebten versammelt wird. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Sie wird eine Stufe erreichen, die keine Feder beschreiben, keine Zunge schildern kann. Die Seele, die der Sache Gottes treu bleibt und unbeirrbar Seinem Pfade folgt, wird nach ihrem Aufstieg solche Kraft besitzen, daß alle Welten, die der Allmächtige erschaffen hat, durch sie gefördert werden können. Eine solche Seele sorgt auf Geheiß des wahren Königs und göttlichen Erziehers für den reinen Sauerteig, der die Welt des Seins durchdringt und jene Kraft spendet, durch welche die Künste und Wunderwerke der Welt offenbar werden. Bedenke, wie das Mehl den Sauerteig braucht, damit er es durchsetzt. Diese Seelen, die Sinnbilder der Loslösung, sind der Sauerteig der Welt. Denke darüber nach und gehöre zu den Dankbaren.
82:8 In mehreren Unserer Tablets haben Wir dieses Thema berührt und die verschiedenen Entwicklungsstufen der Seele aufgezeigt. Wahrlich, Ich sage, die menschliche Seele ist über allen Austritt und alle Rückkehr erhaben. Sie ist in Ruhe und doch schwingt sie sich auf; sie schreitet fort, und doch ist sie in Ruhe. Sie ist in sich selbst Beweis für das Dasein einer bedingten Welt wie auch für die Wirklichkeit einer Welt, die weder Anfang noch Ende hat. Siehe, wie dein Traum nach vielen Jahren vor deinen Augen wieder abrollt. Bedenke, wie seltsam das Geheimnis der Welt ist, die dir im Traum erscheint. Bewege die unerforschliche Weisheit Gottes in deinem Herzen und versenke dich in ihre mannigfaltigen Offenbarungen. ...
82:9 Bezeuge die wunderbaren Beweise der Schöpferkraft Gottes und sinne über ihren Umfang und ihr Wesen nach. Er, das Siegel der Propheten, hat gesagt: »Laß mich über Dich, o Gott, noch mehr erstaunt und verwundert sein!«
82:10 [144] Was deine Frage betrifft, ob die stoffliche Welt Begrenzungen unterworfen sei, so wisse, daß das Verstehen dieser Tatsache vom Betrachter selbst abhängt. In gewissem Sinne ist diese Welt begrenzt, in anderem ist sie über alle Begrenzungen erhaben. Der eine, wahre Gott ist von Ewigkeit her dagewesen und wird ewig da sein. Seine Schöpfung hat keinen Anfang und wird kein Ende haben. Alles, was erschaffen ist, setzt jedoch eine Ursache voraus. Diese Tatsache begründet in sich selbst, ohne den Schatten eines Zweifels, die Einheit des Schöpfers.
82:11 Du fragst Mich ferner nach dem Wesen der himmlischen Sphären. Um ihr Wesen zu begreifen, muß man eingehend erforschen, was die Angaben der alten Bücher über die himmlischen Sphären und die Himmel bedeuten. Man muß aufdecken, wie sie mit dieser stofflichen Welt zusammenhängen und welchen Einfluß sie darauf ausüben. jedes Herz gerät ins Staunen bei einem so verwirrenden Thema, und jeder Geist ist über dessen Rätsel bestürzt. Gott allein kann seine Bedeutung ermessen. Die Gelehrten, die das Leben dieser Erde auf einige tausend Jahre anberaumten, haben es während der langen Zeit ihrer Beobachtungen versäumt, der anderen Planeten Zahl und Alter zu berücksichtigen. Bedenke überdies die vielfältigen Widersprüche, die sich aus den Theorien dieser Menschen ergeben. Wisse, daß jeder Fixstern seine eigenen Planeten hat und jeder Planet seine eigenen Geschöpfe, deren Zahl kein Mensch errechnen kann.
82:12 O du, der du deine Augen auf Mein Angesicht gerichtet hast! Der Tagesanbruch der Herrlichkeit hat an diesem Tage seinen Glanz offenbart, und es ruft die Stimme des Höchsten. Wir haben früher geäußert: »Dies ist nicht der Tag, da ein Mensch seinen Herrn zu befragen hat. Wer den Ruf Gottes vernommen hat, der durch Ihn, den Morgen der Herrlichkeit, erschallt, dem steht es an, sich zu erheben und auszurufen: Hier bin ich, hier bin ich, o Herr aller Namen. Hier bin ich, hier bin ich, o Schöpfer der Himmel! Ich bezeuge, daß Deine Offenbarung offenbart hat, was in den Büchern Gottes verborgen lag, und daß alles, was Deine Boten in den heiligen Schriften aufgezeichnet hatten, erfüllt ist.«
83 'aus dem Tablet an Hadí'
83:1 [145] Bedenke die Gabe des Verstandes, die Gott dem Wesen des Menschen verliehen hat. Prüfe dein eigenes Selbst und sich, wie deine Bewegung und Ruhe, dein Wille und deine Absicht, dein Gesicht und Gehör, dein Geruchsinn und Sprachvermögen und alles, was sonst mit deinen leiblichen Sinnen oder deinen geistigen Wahrnehmungen zusammenhängt oder was diese überragt, aus eben jener Gabe hervorgeht und ihr sein Dasein verdankt. So eng ist dies alles mit der Verstandesgabe verbunden, daß dann, wenn ihre Verbindung zum menschlichen Körper auch nur für einen Augenblick unterbrochen wird, jede sinnliche Wahrnehmung sofort aufhört und die Kraft verliert, Beweise ihrer Tätigkeit zu geben. Es ist ohne Zweifel klar und offenkundig, daß jedes der genannten Werkzeuge, um seinen Zweck erfüllen zu können, von der Verstandesgabe abhängig ist und immer abhängig sein wird. Die Verstandesgabe muß als ein Zeichen der Offenbarung Dessen angesehen werden, der der höchste Herr über alles ist. Die Manifestation der Verstandesgabe hat alle Namen und Eigenschaften enthüllt, und mit der Einstellung ihrer Tätigkeit werden sie alle zunichte und gehen unter.
83:2 [146] Es wäre völlig falsch zu behaupten, diese Gabe sei dasselbe wie die Sehkraft, da die Sehkraft von ihr abgeleitet ist und in Abhängigkeit von ihr wirkt. Ebenso wäre es müßig zu meinen, diese Gabe sei dem Gehörsinn gleichzusetzen, da der Gehörsinn die nötige Kraft zur Ausübung seiner Tätigkeit von der Verstandesgabe erhält.
83:3 Der gleiche Zusammenhang verbindet die Verstandesgabe mit allem, was im menschlichen Körper Empfänger von Namen und Eigenschaften ist. Die verschiedenen Namen und offenbarten Eigenschaften sind durch dieses Zeichen Gottes bewirkt. Unermeßlich erhaben in Wesen und Wirklichkeit ist dieses Zeichen über alle Namen und Eigenschaften. Verglichen mit seiner Herrlichkeit, verblaßt alles andere zu bloßem Nichts und fällt dem Vergessen anheim.
83:4 Würdest du in deinem Herzen von nun an bis zum Ende, das kein Ende hat, mit dem gesammelten Begriffsvermögen und Verständnis, das die größten Geister in der Vergangenheit erreicht haben oder in der Zukunft erreichen werden, über diese gottgefügte, tiefgründige Wirklichkeit, dieses Zeichen der Offenbarung des allewigen, allherrlichen Gottes nachdenken, du würdest dennoch weder sein Geheimnis verstehen noch seinen Wert ermessen können. Wenn du deine Machtlosigkeit erkannt hast, diese in dir ruhende Wirklichkeit hinreichend zu verstehen, dann wirst du bereitwillig zugeben, daß du oder jedes andere Geschöpf sich vergeblich mühen würde, das Geheimnis des lebendigen Gottes, der Sonne unvergänglicher Herrlichkeit, des Altehrwürdigen ewiger Tage, zu ergründen. Dieses Eingeständnis der Hilflosigkeit, zu dem reife Überlegung schließlich jeden Geist führen muß, ist in sich selbst der Höhepunkt menschlichen Verstehens, der Gipfel der menschlichen Entwicklung.
84
84:1 [147] Betrachte den einen, wahren Gott als Einen, der anders als alles Erschaffene und unermeßlich darüber erhaben ist. Das ganze Weltall strahlt Seine Herrlichkeit wider, während Er selbst von Seinen Geschöpfen unabhängig ist und sie weit überragt. Dies ist die wahre Bedeutung göttlicher Einheit. Er, die ewige Wahrheit, ist die eine Macht, welche unbestrittene Herrschaft über die Welt des Seins ausübt, eine Macht, deren Bild im Spiegel der ganzen Schöpfung zurückgeworfen wird. Alles Dasein hängt von Ihm ab, und aus Ihm strömt der Lebensquell aller Dinge. Dies ist die Bedeutung göttlicher Einheit, dies ist ihr Grundgedanke.
84:2 Manche haben sich, von ihren Hirngespinsten verführt, alles Erschaffene als Gottes Gefährten und Genossen vorgestellt und sich selbst für die Deuter Seiner Einheit gehalten. Bei Ihm, dem einen, wahren Gott! Solche Menschen waren und bleiben Opfer blinder Nachahmung und sind zu denen zu zählen, die den Gottesbegriff eingeengt und begrenzt haben.
84:3 Wahrhaft an die göttliche Einheit glaubt, wer, weit davon entfernt, Zweiheit mit Einheit zu verwechseln, keinem Gedanken an Vielheit erlaubt, seine Vorstellung von der Einzigkeit Gottes zu trüben, wer Gott in Seinem ureigenen Wesen als den Einen betrachtet, der in Seiner Wirklichkeit alle Begrenzungen durch Zahlen übersteigt.
84:4 Der Glaube an die göttliche Einheit besteht im wesentlichen darin, Ihn, die Manifestation Gottes, und Ihn, das unsichtbare, unzugängliche, unerkennbare Wesen, als einen und denselben zu betrachten. Das bedeutet, daß alles, was dem erstgenannten angehört, all Sein Tun und Handeln, Sein Gebot oder Verbot in jeder Hinsicht, unter allen Umständen und ohne Vorbehalt dem willen Gottes gleich ist. Dies ist die höchste Stufe, die zu erlangen ein wahrhaft an die Einheit Gottes Glaubender jemals hoffen kann. Selig der Mensch, der diese Stufe erreicht und zu den Standhaften im Glauben gehört.
85
85:1 [148] O Meine Diener!1 Es geziemt euch, euere Seelen mit den huldvollen Gnadengaben, die in dieser göttlichen, dieser herzerquickenden Frühlingszeit auf euch herabströmen, zu erquicken und neu zu beleben. Die Sonne Seiner großen Herrlichkeit hat ihre Strahlen auf euch ergossen, die Wolken Seiner grenzenlosen Gnade haben euch überschattet. Wie groß ist der Lohn dessen, der sich nicht selbst einer so großen Gnade beraubt noch verfehlt, die Schönheit seines Meistgeliebten in diesem Seinem neuen Gewande zu erkennen,
1 s.a. Kap. +43:5 85:2 Sprich: O Volk! Die Lampe Gottes brennt; gebt acht, daß nicht die grimmen Winde eueres Ungehorsams ihr Licht verlöschen, jetzt ist die Zeit, euch zu erheben und den Herrn, eueren Gott, zu verherrlichen. Strebt nicht nach leiblichem Behagen; haltet euer Herz rein und fleckenlos. Der Böse liegt auf der Lauer, bereit, euch zu überlisten. Rüstet euch gegen seine List und Tücke, befreit euch, geleitet vom Lichte des Namens des einen, wahren Gottes, aus dem Dunkel, das euch umfängt. Vereinigt euere Gedanken auf den Vielgeliebten, statt sie auf euer Selbst zu richten.
85:3 Sprich: O ihr, die ihr euch verirrt und eueren Weg verloren habt! Der göttliche Bote, der nichts als die Wahrheit spricht, hat euch das Kommen des Meistgeliebten verkündet. Seht, Er ist nun da. Warum seid ihr niedergeschlagen und mutlos? Warum bleibt ihr verzagt, wo doch der Reine, der Verborgene unverhüllt unter euch erschienen ist? Er, Anfang und Ende, Er, Ruhe und Bewegung, ist jetzt vor eueren Augen offenbar. Seht, wie an diesem Tage der Anfang im Ende sich spiegelt, wie aus der Ruhe die Bewegung hervorging. Diese Bewegung wurde von den starken Kräften erzeugt, welche die Worte des Allmächtigen in der ganzen Schöpfung ausgelöst haben.
[149]
Wen ihre belebende Kraft erquickt, der wird sich getrieben fühlen, zum Hofe des Geliebten zu gelangen, und wer sich selbst ihrer beraubt, der wird in hoffnungslose Verzweiflung sinken. Wahrhaft weise ist, wen die Welt und alles, was in ihr ist, nicht davon abhält, das Licht dieses Tages zu erkennen, wen das leere Gerede der Menschen nicht vom Wege der Rechtschaffenheit ablenkt. Einem Toten gleicht fürwahr, wer sich an dem wunderbaren Morgen dieser Offenbarung nicht von ihrem herzerquickenden Odem beleben läßt. Ein Gefangener ist wahrlich, wer den höchsten Erlöser nicht erkennt, sondern seine Seele elend und hilflos in den Fesseln seiner Leidenschaften schmachten läßt.
85:4 O Meine Diener! Wer immer von diesem Quell gekostet hat, ist zu ewigem Leben gelangt, und wer daraus zu trinken sich weigert, gleicht einem Toten. Sprich: O ihr Übeltäter! Der süßen Stimme des Allgenügenden zu lauschen, hat die Begehrlichkeit euch gehindert. Tilgt sie aus eueren Herzen, damit Sein göttliches Geheimnis euch bekannt werde. Seht Ihn, offenbar und strahlend wie die Sonne in all ihrer Herrlichkeit.
85:5 Sprich: O ihr Verständnislosen! Schwere Prüfung setzt euch nach und wird plötzlich über euch kommen. Rafft euch auf, damit sie vielleicht vorübergehe, ohne euch Schaden zuzufügen. Anerkennt in seinem erhabenen Rang den Namen des Herrn, eueres Gottes, der in der Größe Seiner Herrlichkeit zu euch gekommen ist. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allbesitzende, der höchste Beschützer
86
86:1 [150] Nun zu deiner Frage, ob die Menschenseelen nach ihrer Trennung vom Leibe einander weiterhin erkennen können. Wisse, daß die Seelen des Volkes Bahá, die in die Rote Arche eingegangen sind und darin wohnen, sich vereinigen, innig miteinander verbinden und in ihrem Leben, ihren Wünschen, Zielen und Bestrebungen so eng verwachsen, als wären sie eine Seele. Sie sind wirklich die Wohlunterrichteten, die Scharfsichtigen und Verständigen. So ist es von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, bestimmt.
86:2 Vom Volke Bahá, das die Arche Gottes bewohnt, ist jeder einzelne über Zustand und Lage der anderen wohl unterrichtet; sie sind vereint durch die Bande vertrauter Freundschaft. Ein solcher Zustand muß jedoch von ihrem Glauben und Wandel abhängen. Die von gleichem Grad und Rang sind gegenseitig ihrer Fähigkeiten, ihrer Wesensart, ihrer Leistungen und Verdienste völlig gewahr. Die von niedrigerem Rang sind jedoch unfähig, die Stufe der über ihnen Stehenden zu begreifen oder ihre Verdienste zu beurteilen. Jeder wird seinen Anteil von deinem Herrn empfangen. Selig der Mensch, der sein Angesicht Gott zuwendet und unerschütterlich in Seiner Liebe wandert, bis sich seine Seele zu Gott aufschwingt, dem höchsten Herrn über alles, dem Machtvollsten, dem Immervergebenden, dem Allerbarmer.
86:3 Aber den Seelen der Ungläubigen wird beim letzten Atemzug, dies bezeuge Ich, alles Gute zum Bewußtsein kommen, das ihnen entgangen ist, sie werden ihren Zustand beklagen und sich vor Gott demütigen. Damit werden sie nach der Trennung ihrer Seele vom Leib fortfahren.
86:4 [151] Es ist klar und einleuchtend, daß alle Menschen nach ihrem leiblichen Tode den Wert ihrer Taten abschätzen und alles erkennen werden, was ihre Hände bewirkt haben, Ich schwöre bei der Sonne, die über dem Horizonte göttlicher Macht strahlt! Wer dem einen, wahren Gott folgt, wird, wenn er aus diesem Leben scheidet, unbeschreibliche Freude und Fröhlichkeit empfinden, während jene, die im Irrtum leben, von Furcht und zittern ergriffen und von einer Bestürzung erfüllt sein werden, die nichts übertreffen kann. Wohl dem, der durch die gnädige Gunst und die mannigfaltigen Wohltaten des Herrn über alle Bekenntnisse den erlesenen, unverderblichen Wein des Glaubens getrunken hat. ...
86:5 Dies ist der Tag, da die Geliebten Gottes ihre Augen auf Seine Manifestation richten und fest auf das blicken sollten, was immer diese Manifestation zu verkünden beliebt. Gewisse Überlieferungen vergangener Zeiten entbehren jeder Grundlage, während die von früheren Geschlechtern gehegten, in ihren Büchern niedergelegten Meinungen zumeist von den Wünschen verderbter Neigung geprägt sind. Du bezeugst, wie die meisten Erläuterungen und Auslegungen der Worte Gottes, die jetzt bei den Menschen in Umlauf sind, der Wahrheit entbehren. In manchen Fällen trat ihre Falschheit zutage, als die trennenden Schleier zerrissen wurden. Sie selbst haben zugegeben, keines der Worte Gottes begriffen zu haben.
86:6 Unsere Absicht ist zu zeigen, daß das Verhalten der Geliebten Gottes vor Gott als höchst verdienstvoll gälte, wenn sie Herz und Ohr von dem nichtigen Gerede früherer Zeiten läuterten und sich mit innerster Seele Ihm, dem Tagesanbruch Seiner Offenbarung, und allem, was Er verkündet hat, zuwendeten. ...
86:7 Preise Seinen Namen und gehöre zu den Dankbaren. Überbringe Meine Grüße Meinen Geliebten, die Gott für Seine Liebe auserkoren hat und die Er zu ihren Zielen gelangen ließ. Aller Ruhm sei Gott, dem Herrn aller Welten.
87
87:1 [152] Nun zu deiner Frage: »Warum gibt es keine Aufzeichnung über die Propheten vor Adam, dem Vater der Menschheit, oder über die Könige, die zur Zeit dieser Propheten gelebt haben?« Wisse, daß das Fehlen von Hinweisen auf sie nicht beweist, daß sie nicht wirklich gelebt hätten. Daß jetzt keine Urkunden über sie vorhanden sind, ist dem großen Zeitabstand zuzuschreiben und den gewaltigen Veränderungen, die die Erde seither erfahren hat.
87:2 Außerdem waren die jetzt unter den Menschen gebräuchlichen Formen und Arten des Schreibens den Geschlechtern vor Adam unbekannt. Es gab eine Zeit, da die Menschen die Kunst des Schreibens überhaupt nicht kannten und ein Verfahren anwandten, das von dem heutigen ganz abweicht. Um dies richtig darzulegen, wäre eine ausführliche Erläuterung nötig.
87:3 Bedenke die seit den Tagen Adams entstandenen Unterschiede. Die verschiedenen weithin bekannten Sprachen, die jetzt von den Völkern der Erde gesprochen werden, waren anfänglich ebenso unbekannt wie die verschiedenartigen heute unter ihnen herrschenden Regeln und Sitten. Das Volk jener Zeit sprach eine Sprache, die anders war als die jetzt bekannten. Sprachunterschiede traten in späterer Zeit auf, in einem Land, das als Babel bekannt ist. Den Namen Babel hat es erhalten, weil dieses Wort »der Ort, wo die Sprachenverwirrung begann« bedeutet.
87:4 Darauf wurde Syrisch unter den bestehenden Sprachen vorherrschend. Die heiligen Schriften früherer Zeiten wurden in dieser Sprache offenbart. Später erschien Abraham, der Freund Gottes, und strahlte das Licht göttlicher Offenbarung über die Welt. Die Sprache, die Er sprach, als Er den Jordan überschritt, wurde als Hebräisch ('Ibrání) bekannt, was »Sprache des Überschreitens« bedeutet. Damals wurden die Bücher Gottes und die heiligen Schriften in dieser Sprache offenbart, und erst nach langer Zeit wurde Arabisch die Sprache der Offenbarung. ...
87:5 [153] Siehe also, wie oft und tiefgehend sich Sprache, Ausdruck und Schrift seit Adams Zeit gewandelt haben. Wieviel größer müssen die Veränderungen vor Ihm gewesen sein!
87:6 Unsere Absicht bei der Offenbarung dieser Worte ist zu zeigen, daß der eine, wahre Gott auf Seiner allhöchsten, allüberragenden Stufe über Lob, Preis und Begreifen aller außer Ihm immer erhaben war und weiter sein wird. Seine Schöpfung hat immer bestanden, und die Manifestationen Seiner göttlichen Herrlichkeit und die Morgenröten ewiger Heiligkeit sind seit unvordenklichen Zeiten herniedergesandt und beauftragt worden, die Menschheit zu dem einen, wahren Gott zu rufen. Daß die Namen einiger von ihnen vergessen und die Urkunden über ihr Leben verloren sind, ist den Wirren und Wechselfällen zuzuschreiben, die über die Welt hinweggegangen sind.
87:7 In einigen Büchern wird von einer Sintflut berichtet, durch die alles, was auf Erden war, geschichtliche Urkunden und anderes, zerstört wurde. Darüber hinaus haben sich viele Umwälzungen ereignet und die Spuren vieler Ereignisse ausgelöscht. Außerdem kann man zwischen den vorhandenen geschichtlichen Überlieferungen Unterschiede feststellen, und jedes der verschiedenen Völker der Welt hat seinen eigenen Bericht über das Alter der Erde und ihre Geschichte. Die einen verfolgen ihre Geschichte achttausend Jahre zurück, andere bis zu zwölftausend Jahren. Wer das Buch Júk gelesen hat, für den ist klar und deutlich, wie sehr die Berichte der verschiedenen Bücher voneinander abweichen.
87:8 So Gott will, wirst du deine Augen der Größten Offenbarung zuwenden und diese widersprüchlichen Geschichten und Überlieferungen völlig übersehen.
88
88:1 [154] Wisse wahrlich, daß das Wesen der Gerechtigkeit und ihr Urquell in den Gesetzen verkörpert sind, die Er, die Manifestation des göttlichen Selbstes unter den Menschen, verordnet hat gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit erkennen. Er ist wahrlich für die ganze Schöpfung das menschgewordene höchste und unfehlbare Richtmaß der Gerechtigkeit. Wäre Sein Gesetz so, daß es die Herzen aller im Himmel und auf Erden mit Schrecken erfüllte, so wäre es dennoch nur offenbare Gerechtigkeit. Die furchtsame Erregung, die die Offenbarung dieses Gesetzes in den Herzen der Menschen bewirkt, gleicht in der Tat dem Schreien eines Säuglings, der der Muttermilch entwöhnt wird - gehörtet ihr doch zu den Verstehenden. Würden die Menschen den Sinn und Zweck der Offenbarung Gottes entdecken, sie würden sicherlich ihre Furcht ablegen und dankerfüllten Herzens in jubelnder Freude frohlocken.
89 'aus dem Tablet an Shaykh Mahmúd'
89:1 [155] Wisse und sei gewiß: Wie du fest glaubst, daß das Wort Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - ewig währt, so mußt du auch unerschütterlich glauben, daß der Sinn dieses Wortes niemals auszuschöpfen ist. Die berufenen Ausleger des Wortes Gottes, deren Herzen seine Geheimnisse speichern, sind jedoch die einzigen, die seine mannigfaltige Weisheit verstehen können. Wer immer beim Lesen der heiligen Schriften versucht ist, aus ihnen auszuwählen, was ihm paßt, und damit die Amtsgewalt des Vertreters Gottes unter den Menschen zu bestreiten, gleicht in der Tat einem Toten, mag er auch, äußerlich gesehen, unter seinen Mitmenschen wandeln, mit ihnen reden, Speise und Trank mit ihnen teilen.
89:2 O daß die Welt Mir doch glauben könntet Würde alles, was im Herzen Bahás verwahrt liegt und was der Herr, Sein Gott, der Herr aller Namen, Ihn gelehrt hat, der Menschheit enthüllt, jeder Mensch auf Erden wäre sprachlos.
89:3 Wie groß ist die Menge der Wahrheiten, die das Gewand der Worte nie fassen kann! Wie groß die Zahl jener Wahrheiten, die kein Ausdruck treffend beschreiben kann, deren Sinn nie enthüllt und die nicht im entferntesten angedeutet werden können! Wie mannigfaltig sind die Wahrheiten, die unausgesprochen bleiben müssen, bis die festgesetzte Zeit gekommen ist! So ist gesagt: »Nicht alles, was ein Mensch weiß, kann enthüllt werden, noch kann alles, was er enthüllen kann, als zeitgemäß angesehen werden, noch kann jede zeitgemäße Äußerung als tauglich für die Fassungskraft der Hörer erachtet werden.«
89:4 Einige dieser Wahrheiten können nur so weit enthüllt werden, wie die Verwahrungsorte des Lichtes Unseres Wissens, die Empfänger Unserer verborgenen Gnade, sie fassen können. Wir flehen zu Gott, daß Er dich mit Seiner Kraft stärke und dich befähige, Ihn, die Quelle allen Wissens, zu erkennen, auf daß du dich von aller menschlichen Gelehrsamkeit loslösest, denn: »Was würde es einem Menschen nützen, nach Gelehrsamkeit zu streben, wenn er Ihn, das Ziel alles Wissens, schon gefunden und erkannt hat?« Halte dich an die Wurzel des Wissens und an Ihn, Seinen Urquell, damit du dich unabhängig siehst von allen, die behaupten, in menschlicher Gelehrsamkeit bewandert zu sein, diesen Anspruch aber weder durch einen klaren Beweis noch das Zeugnis eines erleuchtenden Buches rechtfertigen können.
90
90:1 [156] Alles in den Himmeln und auf Erden ist unmittelbar Beweis dafür, daß sich darin Gottes Eigenschaften und Namen offenbaren, da jedes Atom die Zeichen verwahrt, welche für die Offenbarung des Größten Lichtes beredtes Zeugnis ablegen. Mich dünkt, ohne die Macht dieser Offenbarung könnte kein Wesen je bestehen. Wie hell strahlen die Leuchten der Erkenntnis in einem Atom, wie weithin wogen die Meere der Weisheit in einem Tropfen! In höchstem Grade gilt dies für den Menschen, der unter allem Erschaffenen mit dem Gewande solcher Gaben bekleidet und für die Herrlichkeit einer solchen Auszeichnung auserkoren wurde. Denn in ihm sind alle Namen und Eigenschaften Gottes der Anlage nach in einem Maß offenbart, das nichts Erschaffenes sonst überragt oder übertrifft. Alle diese Namen und Eigenschaften treffen auf ihn zu.
So hat Er gesagt: »Der Mensch ist Mein Geheimnis, und Ich bin sein Geheimnis.«1 Mannigfaltig sind die Verse, die in all den himmlischen Büchern und den heiligen Schriften wiederholt zu diesem tiefsten, erhabensten Thema offenbart worden sind. So hat Er offenbart: »Wir werden ihnen sicherlich Unsere Zeichen zeigen in der Welt und in ihnen selbst.«2 Weiter sagt Er: »Und auch in euch selbst, wollt ihr da nicht die Zeichen Gottes schauen?«3 1 »Heilige Tradition« Muhammads 2 Qur'án 41:54 3 Qur'án 51:21-22 Und wiederum offenbart Er: »Und seid nicht wie jene, die Gott vergessen und die Er darum ihr eigenes Selbst vergessen ließ.«1 In diesem Zusammenhang hat Er, der ewige König - mögen die Seelen aller, die im mystischen Tabernakel wohnen, ein Opfer für Ihn sein - gesprochen: »Der hat Gott erkannt, der sich selbst erkannt hat.«2 1 Qur'án 59:20 2 Ausspruch des Imám 'Alí
[157]
... Aus dem Gesagten wird klar, daß alle Dinge in ihrem innersten Wesenskern die Offenbarung der Namen und Eigenschaften Gottes bezeugen. Jedes zeigt nach seiner Fähigkeit die Erkenntnis Gottes an und drückt sie aus. So mächtig und umfassend ist diese Offenbarung, daß sie alles Sichtbare und Unsichtbare in sich schließt. So hat Er offenbart: »Besitzt irgend etwas außer Dir eine Kraft der Offenbarung, die Dir fehlt, so daß es Dich hätte sichtbar machen können? Blind ist das Auge, das Dich nicht wahrnimmt.«1 Ebenso hat der ewige König gesprochen: »Kein Ding habe ich geschaut, ich hätte denn Gott in ihm, Gott vor ihm oder Gott hinter ihm geschaut.«2 Auch heißt es in der Überlieferung des Kumayl: »Siehe, ein Licht strahlt auf aus dem Morgen der Ewigkeit, und siehe, seine Wellen sind in die innerste Wirklichkeit aller Menschen eingedrungen.« Der Mensch, das edelste und vollkommenste aller erschaffenen Dinge, überragt sie alle an Stärke dieser Offenbarung und ist ein umfassender Ausdruck ihrer Herrlichkeit. Unter allen Menschen sind die vollendetsten, die ausgezeichnetsten und überragendsten die Manifestationen der Sonne der Wahrheit. Ja, alle außer diesen leben durch das Wirken ihres Willens; sie bewegen sich und bestehen durch das Ausströmen ihrer Gnade.
1 Gebet für den Tag 'Arafah offenbart von Imám Husayn
2 Ausspruch des Imám 'Alí
91'aus dem Kitá-i-Iqán'
91:1 [158] Einer der Beweise für die Wahrheit dieser Offenbarung ist, daß in jedem Zeitalter und jeder Sendung, wann immer sich das unsichtbare Wesen in der Person Seiner Manifestation offenbarte, einige unbekannte, von allen weltlichen Bindungen losgelöste Seelen bei der Sonne des Prophetentums und dem Monde göttlicher Führung Erleuchtung suchen und zur göttlichen Gegenwart gelangen. Darum pflegen die Geistlichen und die Reichen dieser Zeit solche Menschen zu schmähen und zu verspotten. So hat Er über diese Irrenden offenbart: »Da sprachen die Oberen Seines Volkes, die nicht glaubten: `Wir sehen in Dir nur einen Menschen wie wir, und wir sehen keinen, der Dir folgt, bis auf unsere Geringsten mit voreiligem Urteil; wir sehen in euch auch keinen Vorzug über uns selbst. Nein, wir halten euch für Lügner.`«1 Sie schmähten die heiligen Manifestationen und redeten gegen sie: »Keiner ist euch gefolgt außer dem Auswurf unter uns, der keiner Beachtung wert ist.« Damit wollten sie dartun, daß keiner unter den Gelehrten, den Reichen und Angesehenen an sie glaubte. Durch diesen und ähnliche Gründe versuchten sie, die Falschheit Dessen zu beweisen, Der nur die Wahrheit spricht.
1 Qur'án 11:28
91:2 In dieser strahlendsten Sendung jedoch, unter dieser gewaltigsten Herrschaft hat eine Reihe erleuchteter Geistlicher, Männer von vollendeter Bildung, Doktoren von reifer Weisheit, Seinen Hof erreicht. Sie haben aus dem Kelch Seiner göttlichen Gegenwart getrunken und die Ehre Seiner alles überragenden Gunst empfangen. Um des Geliebten willen haben sie sich losgelöst von der Welt und allem, was in ihr ist. ...
91:3 [159] Sie alle wurden vom Lichte der Sonne göttlicher Offenbarung geführt, sie haben Seine Wahrheit bekannt und anerkannt. So stark war ihr Glaube, daß die meisten von ihnen ihre Habe und ihre Verwandtschaft aufgaben, um sich an das Wohlgefallen des Allherrlichen zu halten. Sie weihten ihr Leben ihrem Vielgeliebten und gaben alles hin auf Seinem Pfade. Ihre Brust wurde zur Zielscheibe für die Pfeile des Feindes, ihre Köpfe schmückten die Speere der Ungläubigen. Es gab kein Land mehr, das nicht das Blut dieser Verkörperungen der Loslösung getrunken, kein Schwert, das nicht ihren Nacken geschlagen hätte. Schon ihre Taten beweisen die Wahrheit ihrer Worte. Genügt dem Volke dieses Tages das Zeugnis dieser heiligen Seelen nicht, die sich erhoben haben, das Leben für ihren Geliebten zu opfern, so ruhmvoll, daß alle Welt über die Art ihres Opfers staunte? Ist dies kein genügendes Zeugnis wider die Treulosigkeit derer, die ihren Glauben für Nichtigkeiten verraten, die Unsterblichkeit um Vergängliches verschachert, den Kawthar der göttlichen Gegenwart für Salzquellen aufgegeben haben und deren einziges Lebensziel es ist, sich des Eigentums anderer zu bemächtigen? Du hast ja selbst gesehen, wie sie sich alle mit den Eitelkeiten der Welt befaßt haben und weit von Ihm, dem Herrn, dem Allerhöchsten, abgeirrt sind.
91:4 Sei ehrlich: Ist das Zeugnis derer annehmbar und der Beachtung wert, deren Taten mit ihren Worten übereinstimmen und deren äußeres Verhalten ihrem inneren Leben entspricht? Der Geist ist bestürzt über ihre Taten und die Seele ergriffen von ihrer Standhaftigkeit und körperlichen Ausdauer. Oder ist das Zeugnis jener ungläubigen Seelen annehmbar, die nichts als den Hauch ihrer selbstsüchtigen Begierden atmen und im Käfig ihrer eitlen Einbildungen gefangen sitzen? Wie die Fledermäuse der Finsternis heben sie ihr Haupt vom Lager nur, um den flüchtigen Dingen der Welt nachzujagen, und finden keine Ruhe bei Nacht, es sei denn im Trachten nach ihren schmutzigen Lebenszielen. In ihre eigensüchtigen Pläne versunken, vergessen sie den göttlichen Befehl. Bei Tag streben sie mit ganzer Seele nach weltlichem Gewinn, und bei Nacht ist ihre einzige Beschäftigung der Genuß ihrer Fleischeslust. Welches Gesetz oder Richtmaß könnte die Menschen berechtigen, sich an die Leugnungen dieser niedriggesinnten Seelen zu halten und den Glauben derer zu mißachten, die um Gottes Wohlgefallen auf Leib und Gut, Ruhm und Namen, Ansehen und Ehre verzichtet haben?
91:5 [160] Mit welcher Liebe, welcher Ergebenheit, welchem Jubel und heiligem Entzücken haben sie ihr Leben auf dem Pfade des Allherrlichen geopfert! Diese Wahrheit bezeugen alle. Wie kann man dennoch diese Offenbarung herabsetzen? War je ein Zeitalter Zeuge so folgenschweren Geschehens? Wenn diese Gefährten nicht die wahren Gottessucher waren, wer sonst könnte mit diesem Namen benannt werden? Haben diese Gefährten Macht oder Ruhm gesucht? Haben sie je nach Reichtum verlangt? Haben sie irgendeinen Wunsch gehegt außer dem, Gott zu gefallen? Wenn diese Gefährten mit all ihren erstaunlichen Zeugnissen und wunderbaren Werken falsch waren, wer wäre dann würdig, die Wahrheit für sich zu beanspruchen? Ich schwöre bei Gott! Schon ihre Taten sind Zeugnis genug und ein unwiderleglicher Beweis für alle Völker der Erde, würden die Menschen doch im Herzen über die Geheimnisse göttlicher Offenbarung nachdenken! »Und die Frevler werden bald erkennen, welches Los ihrer harrt!«1 ...
1 Qur'án 26:228
91:6 Denke nach über diese Märtyrer von unzweifelhafter Aufrichtigkeit, von denen der klare Text des Buches bezeugt, wie aufrichtig sie sind, und die alle, wie du erlebt hast, ihr Leben, ihr Vermögen, ihre Frauen, ihre Kinder, ihr Alles geopfert haben und zu den erhabensten Räumen des Paradieses aufgestiegen sind. Ist es gerecht, das Zeugnis dieser losgelösten, erhabenen Wesen für die Wahrheit dieser hervorragenden herrlichen Offenbarung zu verwerfen und die Anschuldigungen zu übernehmen, die dieses strahlende Licht von jenem treulosen Volk erfahren hat, das für Gold seinen Glauben aufgegeben und seinem Führungsanspruch zuliebe Ihn, den ersten Herrn der ganzen Menschheit, verworfen hat? Und dies, obwohl ihr Charakter jetzt vor allen Menschen offenbar ist und man sie als solche erkannt hat, die um des heiligen Gottesglaubens willen nicht einmal auf ein Jota, ein Deut ihres irdischen Ansehens, um wieviel weniger auf ihr Leben, Vermögen und dergleichen, verzichten.
92 'aus dem Kitá-i-Iqán'
92:1 [161] Das Buch Gottes ist weit aufgeschlagen, und Sein Wort ruft die Menschheit vor Ihn. Aber nur eine knappe Handvoll hat sich willens gefunden, Seiner Sache zu folgen oder zum Werkzeug ihrer Verbreitung zu werden. Diese wenigen haben das göttliche Elixier erlangt, das allein die Schlacken dieser Welt in lauteres Gold verwandeln kann, und wurden ermächtigt, die unfehlbare Arznei gegen alle Leiden zu reichen, von denen die Menschenkinder heimgesucht werden. Nur der kann das ewige Leben erlangen, der die Wahrheit dieser unschätzbaren, dieser wundersamen und erhabenen Offenbarung annimmt.
92:2 O Freunde Gottes, neigt euer Ohr der Stimme Dessen, dem die Welt Unrecht tut, und haltet euch an das, was Seine Sache erhöht. Er, wahrlich, führt, wen immer Er will, auf Seinen geraden Pfad. Dies ist die Offenbarung, die dem Schwachen Kraft einflößt und den Armen mit Reichtum krönt.
92:3 Beratet in größter Freundlichkeit und im Geiste vollkommener Brüderlichkeit, und verbringt die kostbaren Tage eures Lebens damit, die Welt zu bessern und die Sache Dessen voranzutragen, der der ewige, höchste Herr über alles ist. Wahrlich, Er befiehlt allen Menschen, was recht ist, und verbietet, was ihre Stufe herabsetzt.
93
93:1 [162] Wisse, daß jedes erschaffene Ding ein Zeichen der Offenbarung Gottes ist. Nach seiner Fähigkeit ist jedes Ding ein Zeichen des Allmächtigen und wird es immer bleiben. Da Er, der unumschränkte Herr über alles, Seine Herrschaft im Reiche der Namen und Eigenschaften offenbaren wollte, wurde alles Erschaffene kraft göttlichen Willens zum Zeichen Seiner Herrlichkeit. So durchdringend, so umfassend ist diese Offenbarung, daß im ganzen Weltall kein Ding zu entdecken ist, das Seinen Glanz nicht widerspiegelte. Unter diesen Bedingungen wird jede Betrachtung über Nähe und Ferne zunichte. ... würde die Hand göttlicher Macht alles Erschaffene dieser hohen Gabe entkleiden, so wäre das ganze All wüst und leer.
93:2 Siehe, wie unermeßlich erhaben über alles Erschaffene der Herr, dein Gott ist! Bezeuge die Hoheit Seiner Herrschaft, Seine Überlegenheit und höchste Macht. Wenn die Dinge, die durch Ihn - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - erschaffen und dazu bestimmt wurden, Seine Namen und Eigenschaften zu offenbaren, kraft der ihnen verliehenen Gnade hoch über aller Nähe und Ferne stehen, wieviel erhabener muß dann jenes göttliche Wesen sein, das sie ins Dasein gerufen hat! ...
93:3 Denke nach über das Dichterwort: »Wundere dich nicht, wenn mir mein Geliebter näher steht als ich selbst mir bin, wundere dich, daß ich trotz dieser Nähe Ihm so ferne bin.«
... In Anspielung auf das von Gott offenbarte Wort: »Wir sind dem Menschen näher als seine Halsschlagader«1 hat der Dichter dies ausgedrückt: Obgleich die Offenbarung meines Herzensgeliebten mein Wesen so durchdrungen hat, daß Er mir näher ist als meine Halsschlagader, bin ich trotz meiner Gewißheit von der Wirklichkeit dieser Offenbarung, trotz der Erkenntnis meiner Stufe Ihm noch so ferne. Damit meint er, daß sein Herz, der Sitz des Allbarmherzigen, der Thron, auf dem der Glanz Seiner Offenbarung weilt, seinen Schöpfer vergißt, von Seinem Pfade abirrt, sich selbst von Seiner Herrlichkeit ausschließt und befleckt ist mit dem Schmutz irdischer Wünsche.
1 Qur'án 50:17
93:4 [163] In diesem Zusammenhang sollte man daran erinnern, daß der eine, wahre Gott in sich selbst über Nähe und Ferne hoch erhaben ist. Seine Wirklichkeit übersteigt solche Begrenzungen. Sein Verhältnis zu Seinen Geschöpfen kennt keine Abstufungen. Daß die einen nahe, andere aber ferne sind, ist auf die Offenbarungen zu beziehen.
93:5 Daß das Herz der Thron für die Offenbarung Gottes, des Allbarmherzigen, ist, wird von den heiligen Äußerungen bezeugt, die Wir früher offenbart haben. Darunter ist der Spruch: »Erde und Himmel können Mich nicht fassen, Mich fassen kann nur das Herz dessen, der an Mich glaubt und Meiner Sache treu ist.«1 Wie oft ist das menschliche Herz, Empfänger des Lichtes Gottes, Sitz der Offenbarung des Allbarmherzigen, abgeirrt von Ihm, der Quelle dieses Lichtes, dem Ursprung dieser Offenbarung. Es ist die Widerspenstigkeit des Herzens, die es weit von Gott wegführt und zum Fernsein von Ihm verdammt. Die Herzen aber, die um Seine Gegenwart wissen, sind Ihm vertraut und müssen als Seinem Throne nahegerückt angesehen werden.
1 »Heilige Tradition« Muhammáds
93:6 [164] Bedenke weiter, wie oft der Mensch sich selbst vergißt, während Gott in Seinem allumfassenden Wissen immer um Sein Geschöpf weiß und immer den offenbaren Glanz Seiner Herrlichkeit über ihm ausbreitet. Da ist einleuchtend, daß Er dem Menschen näher ist als dessen eigenes Ich. Er wird es wirklich immer bleiben, denn während der eine, wahre Gott alles weiß, alles wahrnimmt und alles umfaßt, neigt der sterbliche Mensch zum Irrtum und ist der Geheimnisse unkundig, die in ihm selbst ruhen. ...
93:7 Niemand bilde sich ein, Unsere Erklärung, daß alle erschaffenen Dinge Zeichen der Offenbarung Gottes seien, bedeute - Gott behüte -, daß alle Menschen, gut oder böse, fromm oder gottlos, vor Gott gleich seien. Sie besagt auch nicht, daß sich das göttliche Sein - gelobt sei Sein Name und gepriesen Seine Herrlichkeit - etwa mit den Menschen vergleichen oder irgendwie Seinen Geschöpfen beigesellen ließe. Diesen Fehler begingen gewisse Toren, die, in die Wolken ihrer eitlen Einbildungen verstiegen, die göttliche Einheit so auslegten, als bedeute sie, daß alle erschaffenen Dinge Zeichen Gottes seien und folglich keinerlei Unterschied zwischen ihnen bestehe. Einige haben sie noch mit der Behauptung übertroffen, diese Zeichen seien Ebenbürtige und Gefährten Gottes. Gnädiger Gott! Er ist wahrlich eins und unteilbar, eins in Seinem Wesen, eins in Seinen Eigenschaften. Alles außer Ihm ist wie nichts, wenn es vor die strahlende Offenbarung nur eines Seiner Namen, vor die leiseste Andeutung Seiner Herrlichkeit gebracht wird wieviel weniger, wenn es Seinem Selbst gegenübergestellt ist!
93:8 [165] Bei der Rechtmäßigkeit Meines Namens, der Allbarmherzige! Die Feder des Höchsten zittert und bebt und ist tief erschüttert bei der Offenbarung dieser Worte. Wie winzig, wie nichtig ist der verschwindende Tropfen, verglichen mit den Wellen und Wogen des grenzenlosen, ewigen Meeres Gottes, wie verächtlich muß alles Bedingte und Vergängliche erscheinen, wenn es der unerschaffenen, unaussprechlichen Herrlichkeit des Ewigen gegenübergestellt wird! Wir bitten Gott, den Allmächtigen, für die um Vergebung, die solchen Glauben hegen und solche Worte äußern. Sprich: O Volk! Wie kann ein flüchtiger Wahn mit dem Selbstbestehenden gleichgestellt, wie kann der Schöpfer mit Seinen Geschöpfen verglichen werden, die nur wie der Schriftzug Seiner Feder sind? Nein, Seine Schrift übertrifft alle Dinge und ist geheiligt und unermeßlich erhaben über alle Seine Geschöpfe.
93:9 Bedenke ferner die Zeichen der Offenbarung Gottes in ihrer Beziehung zueinander. Kann die Sonne, die nur eines dieser Zeichen ist, als gleichen Ranges mit der Dunkelheit angesehen werden? Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge! Kein Mensch kann das glauben, so er nicht zu jenen gehört, deren Herzen verstockt und deren Augen verblendet sind. Sprich: Denkt an euch selbst. Eure Nägel und eure Augen sind beides Teile eures Körpers. Betrachtet ihr sie als gleich in Rang und Wert? Wenn ihr es bejaht, dann sprich: Ihr habt in der Tat den Herrn, meinen Gott, den Allherrlichen, des Betrugs bezichtigt, weil ihr das eine beschneidet und das andere so zärtlich hegt wie euer Leben.
93:10 Es ist keinesfalls erlaubt, die Grenzen der eigenen Stellung und Stufe zu überschreiten. jede Stellung und Stufe muß in ihrer Unversehrtheit gewahrt werden. Das heißt, daß jedes erschaffene Ding im Lichte der Stufe zu betrachten ist, die ihm zugewiesen wurde.
93:11 [166] Es sollte jedoch bedacht werden, daß jedem erschaffenen Ding, als das Licht Meines Namens, der Alldurchdringende, seinen Glanz über das All erstrahlte, nach einem festgesetzten Ratschluß die Fähigkeit verliehen worden ist, einen besonderen Einfluß zu üben und eine bestimmte Tugend zu besitzen. Denke an die Wirkung von Gift. Obwohl es tödlich ist, hat es doch die Kraft, unter gewissen Bedingungen heilend zu wirken. Die Kraft, die allem Erschaffenen eingegeben wurde, ist das unmittelbare Ergebnis der Offenbarung dieses gesegnetsten Namens. Verherrlicht sei Er, der Schöpfer aller Namen und Eigenschaften! Wirf den faulen, verdorrten Baum ins Feuer, weile im Schatten des stattlichen, grünen Baumes und genieße seine Früchte!
93:12 Die Menschen, die in den Tagen der Manifestationen Gottes leben, führen zumeist solche ungebührlichen Reden. Sie sind ausführlich in den offenbarten Büchern und heiligen Schriften niedergelegt.
93:13 Der glaubt wirklich an die Einheit Gottes, der in jedem erschaffenen Ding das Zeichen der Offenbarung Dessen erkennt, der die Ewige Wahrheit ist, nicht aber der, der behauptet, das Geschöpf sei vom Schöpfer nicht zu unterscheiden.
93:14 Denke zum Beispiel an die Offenbarung des Lichtes des Namens Gottes, der Erzieher. Siehe, wie die Beweise einer solchen Offenbarung in allen Dingen zutage treten, wie die Kultivierung aller Wesen von ihm abhängt. Diese Erziehung ist zweifacher Art. Die eine ist allumfassend, ihr Einfluß durchdringt und erhält alle Dinge. Aus diesem Grunde hat Gott die Benennung »Herr aller Welten«.1 angenommen. Die andere ist auf jene beschränkt, die unter den Schatten dieses Namens gekommen sind und den Schutz dieser mächtigsten Offenbarung gesucht haben, wer es aber versäumt, diesen Schutz zu suchen, hat sich selbst seines Vorrechts beraubt und ist außerstande, aus der geistigen Nahrung Nutzen zu ziehen die durch die himmlische Gnade dieses Größten Namens herniedergesandt worden ist. Welch tiefe Kluft trennt die eine Art von der anderen!
1 vgl. Qur'án 1:2, 2:132, 5:29, 6:46, 72, ect.
[167]
Würde der Schleier gehoben und in voller Herrlichkeit die Stufe derer offenbart, die sich gänzlich Gott zugewandt und in ihrer Liebe zu Ihm von der Welt losgesagt haben, so wäre die ganze Schöpfung verblüfft. Wer wahrhaft an die Einheit Gottes glaubt, wird, wie schon erklärt, im Gläubigen und im Nichtgläubigen die Beweise der Offenbarung dieser beiden Namen erkennen. Würde diese Offenbarung zurückgenommen, würde alles zugrunde gehen.
93:15 Denke in gleicher Weise an die Offenbarung des Lichtes des Namens Gottes, der Unvergleichliche! Sieh, wie dieses Licht die ganze Schöpfung umhüllt, wie jedes Ding die Zeichen Seiner Einheit aufweist, die Wirklichkeit Dessen bezeugt, der die Ewige Wahrheit ist, und von Seiner höchsten Herrschaft, Seiner Einzigkeit und Macht kündet. Diese Offenbarung ist ein Zeichen Seiner Gnade, die alles Erschaffene umfaßt. Aber jene, die Ihm Gefährten zugesellen, wissen nichts von einer solchen Offenbarung und sind des Glaubens beraubt, durch den sie Ihm nahe kommen und mit Ihm vereint werden könnten. Siehe, wie die verschiedenen Völker und Geschlechter der Erde Seine Einheit bezeugen und Seine Einzigkeit erkennen. Wäre nicht das Zeichen der Einheit Gottes in ihnen, hätten sie die Wahrheit der Worte »Es gibt keinen Gott außer Gott«1 niemals anerkannt. Und dennoch, bedenke, wie schwer sie irren und von Seinem Pfade abweichen! Weil sie versäumen, den höchsten Offenbarer anzuerkennen, gehören sie nicht mehr zu denen, die man als wahrhaft an die Einheit Gottes Glaubende ansehen kann.
1 vgl. hierzu Qur'án 1:63, 20:15, 21:26, 47:19
93:16 [168] Dieses Zeichen der Offenbarung des göttlichen Wesens in denen, die Ihm Gefährten beigesellen, kann in gewissem Sinn als Widerspiegelung der Herrlichkeit angesehen werden, die die Gläubigen erleuchtet. Diese Wahrheit kann jedoch nur verstehen, wer mit Verständnis begabt ist. Die, welche die Einheit Gottes wahrhaft erkennen, sollten als die ersten Offenbarungen dieses Namens betrachtet werden. Sie sind es, die den Wein göttlicher Einheit aus dem Kelche trinken, den ihnen Gottes Hand reicht, und die Ihm ihr Angesicht zuwenden. Welch großer Abstand trennt diese geheiligten Wesen von jenen, die Gott so ferne sind! ...
93:17 Gebe Gott, daß du mit durchdringender Schau in allen Dingen das Zeichen der Offenbarung des Altehrwürdigen Königs wahrnehmest und erkennest, wie erhaben und geheiligt über die ganze Schöpfung dieses hehrste, heiligste Wesen ist. Das ist in Wahrheit die eigentliche Wurzel und der Kern des Glaubens an die Einheit und Einzigkeit Gottes. »Gott war allein; es war keiner neben Ihm.«1 Er ist jetzt, was Er immer gewesen ist. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Einen, dem Unvergleichlichen, dem Allmächtigen, dem Höchsterhabenen, dem Größten.
1 Hadíth
94
94:1 [169] Und nun zu deinem Hinweis auf das Bestehen zweier Götter. Gib acht, daß du dich nicht verleiten lässest, dem Herrn, deinem Gott, Gefährten beizugesellen! Er ist und war von Ewigkeit her einzig und allein, ohne Gefährten oder Seinesgleichen, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft, gesondert von allen Dingen, immerwährend, unveränderlich und selbstbestehend. Er hat sich in Seinem Reich keinen Teilhaber bestimmt, keinen Berater, Ihn zu beraten, keinen, Ihm zu vergleichen, keinen, mit Seiner Herrlichkeit zu wetteifern. Jedes Atom des Alls bezeugt dies, und darüber hinaus die Bewohner der Reiche der Höhe, sie, die die erhabensten Sitze einnehmen, sie, derer Namen vor dem Throne der Herrlichkeit gedacht wird.
94:2 Bestätige in deinem innersten Herzen dieses Zeugnis, das Gott selbst für sich ausspricht, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, daß alle außer Ihm auf Sein Geheiß erschaffen, mit Seiner Erlaubnis geformt sind, Seinem Gesetz unterliegen, den herrlichen Beweisen Seiner Einheit gegenüber einer vergessenen Sache gleichen und wie ein Nichts sind, wenn sie den mächtigen Offenbarungen Seiner Einheit gegenübergestellt werden.
94:3 Er ist in Wahrheit durch alle Ewigkeit Einer gewesen in Seinem Wesen, Einer in Seinen Eigenschaften, Einer in Seinen Werken. jeglicher Vergleich trifft nur Seine Geschöpfe, und alle Vorstellungen von einer Teilhaberschaft betreffen allein die, welche Ihm dienen. Unermeßlich erhaben ist Sein Wesen über die Beschreibungen Seiner Geschöpfe. Er allein thront auf dem Sitze überirdischer Majestät und erhabenster, unerreichbarer Herrlichkeit. Wie hoch sich die Menschenherzen, den Vögeln gleich, auch aufschwingen, sie können niemals hoffen, die Höhen Seines unerkennbaren Wesens zu erreichen. Er ist es, der die ganze Schöpfung ins Dasein rief, der alles Erschaffene auf Sein Geheiß entstehen ließ. Sollte da irgend etwas als Sein Gefährte oder als eine Verkörperung Seiner selbst angesehen werden, das kraft eines von Seiner Feder offenbarten, vom Finger Seines Willens gelenkten Wortes geboren ist? Ferne sei es Seiner Herrlichkeit, daß eine menschliche Feder oder Zunge Sein Geheimnis andeute, daß ein menschliches Herz Sein Wesen begreife. Alle außer Ihm stehen arm und verlassen an Seiner Tür, alle sind machtlos vor der Größe Seiner Macht, alle sind nur Sklaven in Seinem Königreich. Er ist reich genug, aller Geschöpfe zu entraten.
94:4 Das Band der Dienstbarkeit, das zwischen dem Anbetenden und dem Angebeteten, zwischen dem Geschöpf und dem Schöpfer besteht, sollte als ein Zeichen Seiner gütigen Huld für die Menschen betrachtet werden, nicht aber als Anzeichen irgendeines Verdienstes, das sie besitzen mögen. Dies bezeugt jeder wahre, einsichtige Gläubige.
95
95:1 [170] Wisse, daß nach dem, was dein Herr, der Herr aller Menschen, in Seinem Buche verfügt hat, die Gnadengaben, die Er der Menschheit gewährt, unendlich weitreichend sind und immer bleiben werden. Die erste und vornehmste unter den Gaben, die der Allmächtige den Menschen verliehen hat, ist die des Verstandes. Seine Absicht bei der Verleihung einer solchen Gabe ist allein die, Sein Geschöpf zu befähigen, den einen, wahren Gott zu erkennen und anzuerkennen - gepriesen sei Seine Herrlichkeit! Diese Gabe gibt dem Menschen die Kraft, in allen Dingen die Wahrheit herauszufinden; sie führt ihn zu dem, was recht ist, und hilft ihm, die Geheimnisse der Schöpfung zu entdecken. Die nächste an Bedeutung ist die Sehkraft, das Hauptwerkzeug, womit der Verstand wirken kann. Der Gehörsinn, die Empfindungen des Herzens und dergleichen zählen gleichfalls zu den Gaben, mit denen der menschliche Körper ausgestattet ist. Unermeßlich erhaben ist der Allmächtige, der diese Kräfte erschaffen und im Leib des Menschen offenbart hat.
95:2 Jede dieser Gaben ist ein schlüssiger Beweis für die Majestät, die Macht, die Überlegenheit, das allumfassende Wissen des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit. Denke an den Tastsinn. Bezeuge, wie seine Kraft über den ganzen menschlichen Körper verbreitet ist. Während die Fähigkeiten des Gesichts und Gehörs jeweils auf ein bestimmtes Organ festgelegt sind, umfaßt der Tastsinn die ganze menschliche Gestalt. Verherrlicht sei Seine Macht, gepriesen sei Seine Herrschaft!
95:3 Diese Gaben ruhen im Menschen selbst. Was alle anderen Gaben überragt, was seinem Wesen nach unzerstörbar ist und Gott selbst zugehört, ist die Gabe der göttlichen Offenbarung. jede Wohltat, die der Schöpfer dem Menschen erweist, ob materiell oder geistig, ist dieser untergeordnet. Sie ist ihrem Wesen nach das Brot, das vom Himmel herabkommt, und wird es immer bleiben. Sie ist Gottes erhabenstes Zeugnis, der klarste Beweis Seiner Wahrheit, das Zeichen Seiner vollendeten Güte, das Unterpfand Seiner allumfassenden Barmherzigkeit, der Beweis Seiner liebevollen Vorsehung, das Sinnbild Seiner vollkommensten Gnade. Wer Seine Manifestation an diesem Tage anerkennt, der hat wirklich teil an dieser höchsten Gabe Gottes.
95:4 Danke deinem Herrn dafür, daß Er dir eine so große Gabe verliehen hat. Erhebe deine Stimme und sprich: Aller Lobpreis sei Dir, o Du, der Du die Sehnsucht jedes verstehenden Herzens bist!
96
96:1 [96] Die Feder des Höchsten ruft unablässig, und doch, wie wenige sind es, die auf ihre Stimme hören! Die Bewohner des Reiches der Namen haben sich mit dem bunten Kleid der Welt befaßt. Sie vergessen, daß jeder mit Augen zu sehen und mit Ohren zu hören bereitwillig erkennen muß, wie vergänglich alle Farben dieses Kleides sind.
96:2 [172] Neues Leben durchpulst in dieser Zeit alle Völker der Erde, und doch hat keiner seine Ursache entdeckt und seinen Grund erkannt. Betrachte die Völker des Westens. Sieh, wie sie auf ihrer Jagd nach dem, was eitel und gemein ist, zahllose Leben geopfert haben und noch opfern, um diese Güter zu sichern und zu fördern. Andererseits sind die Völker Persiens zwar der Hort einer klaren, leuchtenden Offenbarung, deren Erhabenheit und ruhmreiches Ansehen die ganze Erde erfüllt hat, aber sie sind niedergeschlagen und in tiefe Teilnahmslosigkeit versunken.
96:3 O Freunde! Vernachlässigt die Tugenden nicht, die euch verliehen wurden, noch versäumt eure hohe Bestimmung. Laßt eure Mühe nicht an den leeren Einbildungen scheitern, die manche Herzen ersonnen haben. Ihr seid die Sterne am Himmel des Verstehens, der frische Wind, der bei Tagesanbruch weht, das ruhigfließende Wasser, von dem das wahre Leben aller Menschen abhängt, die Buchstaben auf Seiner heiligen Schriftrolle. Bemüht euch in inniger Eintracht und im Geiste vollkommener Verbundenheit, daß ihr fähig werdet, das zu vollbringen, was diesem Tage Gottes gemäß ist. Wahrlich, Ich sage, Streit, Hader und was immer der Geist des Menschen verabscheut, sind seiner Stufe völlig unwürdig. Sammelt euere Kräfte für die Verbreitung des Glaubens Gottes. Wer immer einer so hohen Berufung würdig ist, der mache sich auf, den Glauben zu fördern. Wer dies nicht vermag, hat die Pflicht, jemanden zu bestimmen, der statt seiner diese Offenbarung verkündet, deren Gewalt die Grundmauern der mächtigsten Bauten beben macht, jeden Berg zu Staub zermalmt und jede Seele bestürzt. Würde die Größe dieses Tages in ihrer Fülle offenbart, so würde jeder Mensch aus Sehnsucht, an seiner großen Herrlichkeit auch nur einen Augenblick lang teilzuhaben, auf Abertausende von Leben verzichten - wieviel mehr noch auf diese Welt und ihre vergänglichen Schätze!
96:4 Laßt euch in allen euren Taten von Weisheit leiten, und haltet treu an ihr fest. So Gott will, werdet ihr alle die Kraft erhalten, den Willen Gottes auszuführen, und wird euch gnädiglich geholfen werden, den Rang zu würdigen, der denen unter Seinen Geliebten verliehen wurde, die sich erheben, Ihm zu dienen und Seinen Namen zu preisen. Auf ihnen ruhe die Herrlichkeit Gottes, die Herrlichkeit all dessen, was in den Himmeln und auf Erden ist, und die Herrlichkeit der Bewohner des höchsterhabenen Paradieses, des Himmels der Himmel.
97
97:1 [173] Bedenke die Zweifel, die jene, die Gott Gefährten zugesellen, den Menschen dieses Landes ins Herz träufeln. »Wird es je möglich sein«, so fragen sie, »Kupfer in Gold zu verwandeln?« Sprich: Ja, bei meinem Herrn, es ist möglich. Das Geheimnis liegt jedoch in Unserem Wissen verborgen. Wir werden es enthüllen, wem Wir wollen. Wer immer Unsere Macht bezweifelt, bitte den Herrn, seinen Gott, daß Er ihm das Geheimnis erschließe und ihn von seiner Wahrheit überzeuge. Daß Kupfer in Gold verwandelt werden kann, ist in sich ein genügender Beweis dafür, daß ebenso Gold in Kupfer verwandelt werden kann - wenn sie doch diese Wahrheit begreifen könnten! Jedes Mineral kann dazu gebracht werden, Dichte, Bau und Masse eines anderen Minerals anzunehmen. Das Wissen darüber ist bei Uns im Verborgenen Buche.
98 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
98:1 [174] Sprich: O ihr Führer der Religion! Wäget das Buch Gottes nicht mit solchen Gewichten und Wissenschaften, wie sie bei euch im Schwange sind, denn das Buch selbst ist die untrügliche Waage, die unter den Menschen aufgestellt ist. Auf dieser vollkommensten Waage muß alles gewogen werden, was die Völker und Geschlechter der Erde besitzen, während ihre Gewichte nach ihrem eigenen Richtmaß geprüft werden sollten - könntet ihr es doch erkennen!
98:2 Bitterlich weint das Auge Meiner Güte über euch, weil ihr Den nicht erkennt, nach dem ihr Tag und Nacht, des Abends wie des Morgens, rufet. O ihr Menschen, schreitet mit schneeweißem Antlitz und strahlendem Herzen voran zu dem geweihten, hochroten Ort, an dem der Sadratu'l-Muntahá ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden!«
98:3 O ihr Religionsführer! Wo ist der unter euch, der sich an Sehkraft und Einsicht mit Mir messen könnte? Wo ist der zu finden, der behaupten dürfte, Mir an Äußerung oder Weisheit ebenbürtig zu sein? Nein, bei Meinem Herrn, dem Allbarmherzigen! Alles auf Erden wird vergehen, dies aber ist das Antlitz eueres Herrn, des Allmächtigen, des Vielgeliebten.
98:4 Wir haben bestimmt, o Volk, daß der höchste und letzte Zweck aller Gelehrsamkeit die Anerkennung Dessen sei, der das Ziel aller Erkenntnis ist; und doch seht, wie ihr euerer Gelehrsamkeit verstattet habt, euch wie durch einen Schleier von Ihm, dem Tagesanbruch dieses Lichtes, durch den alles Verborgene offenbart worden ist, zu trennen, Könntet ihr den Quell entdecken, woraus der Glanz dieser Äußerung strömt, ihr würdet die Völker der Welt und all ihren Besitz verwerfen, um euch diesem gesegneten Throne der Herrlichkeit zu nahen.
98:5 Sprich: Dies ist wahrlich der Himmel, in dem das Mutterbuch verwahrt ist, könntet ihr es doch verstehen! Er ist es, der den Felsen rufen ließ, der den Brennenden Busch auf dem Berge hoch über dem Heiligen Lande die Stimme erheben und verkünden ließ: »Das Reich ist Gottes, des höchsten Herrn über alle, des Allmachtvollen, des Liebenden!«
98:6 Wir haben weder eine Schule besucht noch eure Abhandlungen gelesen. Neigt euer Ohr den Worten dieses Ungelehrten; Er ruft euch vor Gott, den Ewigbestehenden. Dies ist für euch besser als alle Schätze der Erde, könntet ihr es doch begreifen!
99 'aus dem Tablet an Hakím'
99:1 [175] Die Lebenskraft des Glaubens der Menschen an Gott stirbt aus in allen Landen. Nur Seine heilende Arznei kann sie jemals wiederherstellen, Der Rost der Gottlosigkeit frißt sich in das Triebwerk der menschlichen Gesellschaft. Was außer dem Heiltrank Seiner machtvollen Offenbarung kann sie reinigen und neu beleben? Liegt es in menschlicher Macht, o Hakím, in den Bestandteilen irgendeines der winzigen, unteilbaren Teilchen der Materie eine so völlige Umwandlung zu bewirken, daß sie in lauteres Gold verwandelt wird? So verwirrend und schwierig dies erscheinen mag, Wir wurden bevollmächtigt, die noch größere Aufgabe zu erfüllen, teuflische Stärke in himmlische Kraft zu verwandeln, Die Kraft zu einer solchen Umwandlung übertrifft die Wirksamkeit des Lebenselixiers. Das Wort Gottes allein kann für sich in Anspruch nehmen, die Fähigkeit zu einer so großen, so weitreichenden Wandlung zu besitzen.
100
100:1 [176] Die Stimme des göttlichen Heroldes ruft vom Throne Gottes hernieder und kündet: O Meine Geliebten! Duldet nicht, daß der Saum Meines heiligen Gewandes mit den Dingen der Welt beschmutzt und befleckt werde, und folgt nicht den Lockungen eurer bösen und verderbten Wünsche. Die Sonne göttlicher Offenbarung, die in der Fülle ihrer Herrlichkeit vom Himmel dieses Gefängnisses strahlt, zeugt für Mich. Die ihr Herz Ihm, dem Ziel der Anbetung für die ganze Schöpfung, zuwenden, müssen sich an diesem Tage unbedingt über alle erschaffenen Dinge, sichtbar oder unsichtbar, erheben und von ihnen geheiligt sein. Wenn sie sich aufmachen, Meine Sache zu lehren, müssen sie sich vom Odem Dessen, der der Unbezwungene ist, beleben lassen. Sie müssen Meine Sache mit fester Entschlossenheit über die ganze Erde verbreiten, mit einem Geist, der ganz auf Ihn gerichtet ist, mit Herzen, die von allen Dingen völlig gelöst und unabhängig sind, und mit Seelen, die über die Welt und ihre Nichtigkeiten geheiligt sind. Es geziemt ihnen, das Gottvertrauen als beste Wegzehrung für die Reise zu wählen und sich mit der Liebe ihres Herrn, des Erhabensten, des Allherrlichen, zu umgeben. Wenn sie so verfahren, werden ihre Worte die Hörer beeinflussen.
100:2 Welch tiefe, welch unermeßlich tiefe Kluft trennt Uns von denen, die sich an diesem Tage ihren üblen Leidenschaften hingeben und ihre Hoffnung auf die Dinge der Welt und ihren vergänglichen Ruhm setzen! Oft war der Hof des Allbarmherzigen dem äußeren Anschein nach so von allen Reichtümern dieser Welt entblößt, daß die, welche in enger Gemeinschaft mit Ihm lebten, bittere Not litten. Trotz ihrer Leiden war die Feder des Höchsten nie geneigt, auf das, was der Welt und ihren Schätzen zugehört, hinzuweisen oder auch nur anzuspielen. Und wurde Ihm je eine Gabe dargeboten, so wurde sie nur angenommen als Zeichen Seiner Gnade für den Geber. Sollte es Uns gefallen, Uns alle Schätze der Erde zu Unserem eigenen Gebrauch anzueignen, so hätte niemand das Recht, Unsere Amtsgewalt zu bezweifeln oder Unser Recht zu bestreiten. Man kann sich jedoch keine niedrigere Tat vorstellen, als im Namen des einen, wahren Gottes die Reichtümer zu begehren, die die Menschen besitzen.
100:3 [177] Dir und den Anhängern Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, obliegt es, alle Menschen zu dem zu rufen, was sie von aller Bindung an die Dinge der Erde heiligt und von deren Besudelung reinigt, damit alle, die Ihn lieben, den süßen Duft vom Gewande des Allherrlichen verspüren.
100:4 Wer aber Reichtümer besitzt, muß den Armen größte Beachtung schenken; denn groß ist die Ehre, die Gott jenen Armen bestimmt hat, die standhaft in der Geduld sind, Bei Meinem Leben! Keine Ehre außer der, die Gott zu verleihen beliebt, kann sich mit dieser Ehre vergleichen. Großer Segen erwartet die Armen, die geduldig ausharren und ihre Leiden verbergen, und wohl steht es um die Reichen, die ihren Reichtum den Bedürftigen spenden und diese sich selbst vorziehen.
100:5 Gebe Gott, daß sich die Armen bemühen und danach streben, sich die Mittel zum Lebensunterhalt zu verdienen. Dies ist eine Pflicht, die in dieser größten Offenbarung jedem auferlegt wurde, und gilt vor Gott als gutes Werk. Wer immer diese Pflicht erfüllt, dem wird ganz gewiß die Hilfe des Unsichtbaren zuteil. Er kann durch Seine Gnade reich machen, wen immer Er will. Er, wahrlich, hat Macht über alle Dinge. ...
100:6 O 'Alí, sage den Geliebten Gottes, daß Gerechtigkeit die grundlegende menschliche Tugend ist. Auf ihr beruht zwangsläufig die Bewertung aller Dinge, Denke eine Weile nach über die Leiden und Trübsäle, die dieser Gefangene erduldet. Mein Leben lang war Ich Meinen Feinden auf Gnade und Ungnade ausgeliefert und habe jeden Tag auf dem Pfade der Liebe Gottes eine neue Drangsal erlitten. Ich habe geduldig ausgeharrt, bis der Ruhm der Sache Gottes weithin auf Erden verbreitet war. Wenn nun jemand aufstehen und, vom eitlen Wahn seines Herzens verleitet, offen oder im geheimen danach trachten sollte, Zwietracht unter den Menschen zu säen - könnte man von einem solchen Menschen sagen, sein Handeln sei gerecht? Nein, bei Ihm, dessen Macht alle Dinge umfaßt! Bei meinem Leben! Mein Herz seufzt, meine Augen weinen bitterlich um die Sache Gottes und um die, welche nicht verstehen, was sie sagen, und sich einbilden, was sie nicht begreifen können.
100:7 [178] An diesem Tag Gottes geziemt es allen Menschen, sich fest an den Größten Namen zu halten und die Einheit der ganzen Menschheit zu errichten. Es gibt keinen Ort, dahin man fliehen könnte, keine Zuflucht, die man fände, außer bei Ihm. Sollte sich jemand zu Worten hinreißen lassen, die die Menschen von den Ufern des grenzenlosen Meeres Gottes abhalten und dazu bringen, ihr Herz an anderes zu hängen als an dieses herrliche, offenbare Wesen, das eine menschlicher Begrenzung unterworfene Gestalt angenommen hat - so wird ein solcher Mensch, wie hoch seine Stellung auch sei, von der ganzen Schöpfung gerügt als einer, der sich selbst der süßen Düfte des Allbarmherzigen beraubt hat.
100:8 Sprich: Seid gerecht in euerem Urteil, ihr Menschen mit verstehendem Herzen! Wer in seinem Urteil ungerecht ist, entbehrt der Merkmale, die die Stufe des Menschen auszeichnen. Er, die Ewige Wahrheit, weiß wohl, was des Menschen Brust verbirgt. Seine große Langmut hat Seine Geschöpfe kühn gemacht, denn erst, wenn die festgesetzte Zeit gekommen ist, wird Er die Schleier zerreißen. Seine alles überragende Barmherzigkeit hat den Grimm Seines Zornes zurückgehalten und die meisten Menschen wähnen lassen, der eine, wahre Gott bemerke nicht, was sie insgeheim begehen. Bei Ihm, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten! Der Spiegel Seines Wissens strahlt die Taten aller Menschen wider in vollkommener Klarheit, Genauigkeit und Treue. Sprich: Preis sei Dir, der Du die Sünden der Schwachen und Hilflosen verbirgst! Verherrlicht sei Dein Name, o Du, der Du den Achtlosen vergibst, die sich wider Dich vergehen!
100:9 [179] Wir haben den Menschen verboten, dem Wahn ihrer Herzen zu folgen, damit sie befähigt werden, Ihn, den höchsten Ursprung und das Ziel alles Wissens, zu erkennen, und damit sie anerkennen, was Er zu offenbaren beliebt. Bezeuge, wie sie sich in ihren leeren Einbildungen und eitlen Vorstellungen verfangen haben! Bei Meinem Leben! Sie sind selbst die Opfer dessen, was ihre eigenen Herzen ersonnen haben, und doch merken sie es nicht. Leer und nutzlos ist das Wort ihrer Lippen, und doch verstehen sie es nicht.
100:10 Wir flehen zu Gott, daß Er allen Menschen gnädig Seine Gunst gewähre und sie befähige, zur Erkenntnis Seiner und ihrer selbst zu gelangen. Bei Meinem Leben! Wer Ihn erkennt, wird sich in die Unendlichkeit Seiner Liebe aufschwingen und losgelöst sein von der Welt und allem, was darinnen ist. Nichts auf Erden wird ihn von seiner Bahn ablenken, wieviel weniger diejenigen, die aus ihrem leeren Wahn heraus Dinge reden, die Gott verboten hat.
100:11 Sprich: Dies ist der Tag, da jedes Ohr auf Seine Stimme hören muß. Achtet auf den Ruf dieses Unterdrückten, verherrlicht den Namen des einen, wahren Gottes, schmückt euch mit dem Schmuck Seines Gedenkens und erleuchtet euer Herz mit dem Lichte Seiner Liebe! Dies ist der Schlüssel, der die Herzen der Menschen öffnet, die Politur, welche die Seelen aller Lebewesen reinigt. Wer außer acht läßt, was aus der Hand des Willens Gottes geflossen ist, lebt in offenbarem Irrtum. Freundschaft und rechtes Verhalten kennzeichnen den wahren Glauben, nicht aber Streit und Zwietracht.
100:12 Verkünde den Menschen, was Er, der die Wahrheit spricht, der Träger des Vertrauens Gottes, dir zu beachten befohlen hat. Meine Herrlichkeit sei mit dir, der du Meinen Namen anrufst, dessen Augen auf Meinen Hof blicken und dessen Zunge das Lob deines Herrn, des Wohltätigen, ausspricht.
101
101:1 [180] Der Offenbarung jedes himmlischen Buches, ja jedes von Gott offenbarten Verses liegt die Absicht zugrunde, alle Menschen mit Rechtschaffenheit und Verstand zu begaben, damit Friede und Ruhe fest unter ihnen begründet seien. Was immer den Herzen der Menschen Zuversicht einflößt, was ihre Stufe erhöht oder ihre Zufriedenheit fördert, ist vor Gott annehmbar. Wie erhaben ist die Stufe, die der Mensch erreichen kann, wenn er sich nur entschließt, seine hohe Bestimmung zu erfüllen! In welche Tiefen der Erniedrigung kann er absinken, Tiefen, die die niedrigsten Geschöpfe nie erreicht haben! O Freunde, ergreift die Gelegenheit, die dieser Tag euch bietet, und verscherzt nicht die großmütigen Gaben Seiner Gnade! Ich flehe zu Gott, daß Er jeden von euch gnädiglich befähige, sich an diesem gesegneten Tage mit dem Schmuck reiner, heiliger Taten zu schmücken. Wahrlich, Er tut, was immer Er will.
102
102:1 [181] Habe ein offenes Ohr, o Volk, für das, was Ich in Wahrheit dir sage. Der eine, wahre Gott, gepriesen sei Seine Herrlichkeit, hat seit jeher die Herzen der Menschen als Seinen eigenen, ausschließlichen Besitz betrachtet und wird dies immer tun. Alles andere, zu Lande oder zu Wasser, Reichtum oder Ruhm, hat Er den Königen und Herrschern der Erde vermacht. Vom Anfang an, der keinen Anfang hat, wurde das Banner mit den Worten »Er tut, was immer Er will«1 in all seiner Pracht vor Seiner Manifestation entfaltet. Was der Menschheit an diesem Tage nottut, ist Gehorsam gegen die, welche die Gewalt in Händen haben, und gewissenhaftes Festhalten am Seile der Weisheit. Die wesentlichen Mittel für den unmittelbaren Schutz, die Ruhe und Sicherheit des Menschengeschlechts sind den Führern der menschlichen Gesellschaft anvertraut und liegen in ihrer Gewalt. Das ist der Wunsch Gottes und Sein Ratschluß. ... Wir hegen die Hoffnung, daß sich einer der Könige der Erde um Gottes willen für den Triumph dieses unterdrückten, dieses bedrängten Volkes erheben wird. Ein solcher König wird ewig gepriesen und verherrlicht werden. Gott hat es diesem Volke zur Pflicht gemacht, jeden, der ihm beisteht, zu unterstützen, seinen besten Interessen zu dienen und ihm bleibende Treue zu erweisen. Wer Mir folgt, muß unter allen Umständen bestrebt sein, die Wohlfahrt eines jeden zu fördern, der sich für den Triumph Meiner Sache erhebt, und muß ihm Ergebenheit und Anhänglichkeit erzeigen. Glücklich der Mensch, der auf Meinen Rat hört und ihm folgt! Wehe dem, der Meinen Wunsch nicht erfüllt.
1 Qur'án 2:154, 2:254, 3:41, 14:28, 22:15, 22:19
103 'aus dem Tablet an Javád'
103:1 [182] Gott hat durch Seine Zunge, die die Wahrheit spricht, auf allen Seinen Tafeln diese Worte bezeugt: »Ich bin Der, der im Abhá-Reiche der Herrlichkeit lebt.«
103:2 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Er sieht von den Höhen dieser erhabenen, dieser heiligen, dieser mächtigen, allüberragenden Stufe alle Dinge. Er hört alle Dinge und verkündet zu dieser Stunde: Selig bist du, o Javád, weil du erreicht hast, was noch kein Mensch vor dir erreicht hat. Ich schwöre bei Ihm, der Ewigen Wahrheit! Du hast die Augen der Bewohner des erhabenen Paradieses erfreut. Das Volk indes ist völlig achtlos. Wollten Wir deine Stufe enthüllen, die Herzen der Menschen würden zutiefst erschüttert, ihre Füße würden straucheln, die Verkörperungen der Prahlsucht wären sprachlos, fielen zu Boden nieder und steckten die Finger der Achtlosigkeit in die Ohren, um nichts hören zu müssen.
103:3 Gräme dich nicht über die, die sich mit den Dingen dieser Welt beschäftigen und Gott, den Größten, vergessen. Bei Ihm, der Ewigen Wahrheit! Der Tag naht, da des Allmächtigen grimmer Zorn sie erfassen wird. Er ist wahrlich der Allgewaltige, der Allüberwinder, der Machtvollste. Er wird die Erde vom Schmutz ihrer Verderbtheit reinigen und wird sie denen unter Seinen Dienern zum Erbe geben, die Ihm nahe sind.
103:4 Sprich: O Menschen! Staub füllt euch den Mund, und Asche verfinstert euch die Augen; denn ihr habt den göttlichen Josef um ein Spottgeld verschachert. O welches Elend lastet auf euch, die ihr vom rechten Wege so weit abgeirrt seid! Habt ihr euch in eueren Herzen eingebildet, ihr hättet die Macht, Ihn und Seine Sache zu übertreffen? Weit gefehlt! Dies bezeugt Er selbst, der Allmächtige, der Erhabenste, der Größte.
103:5 Bald werden euch die Stürme Seiner Züchtigung schlagen, und der Staub der Hölle wird euch einhüllen. Die Menschen, die der Erde Tand und Zierrat angehäuft und sich verächtlich von Gott abgewandt haben, sie haben beides verloren, diese Welt und die kommende. Bald wird Gott ihnen durch die Hand der Macht ihre Besitztümer nehmen und das Gewand Seiner Gaben entziehen. Dies werden sie bald selbst erleben. Auch du wirst es bezeugen.
103:6 [183] Sprich : O ihr Menschen! Laßt euch von diesem Leben und seinem Trug nicht trügen, denn die Welt und alles, was in ihr ist, liegt fest in der Gewalt Seines Willens. Er schenkt Seine Gunst, wem Er will, und Er entzieht sie, wem Er will. Er tut, was Ihm beliebt. Hätte die Welt in Seinen Augen einen Wert, so hätte Er es nie zugelassen, daß Seine Feinde sie besitzen, nicht einmal im Ausmaß eines Senfkorns. Er hat euch jedoch in ihre Angelegenheiten verstrickt sein lassen zum Lohn für das, was euere Hände an Seiner Sache bewirkt haben. Das ist in der Tat eine Züchtigung, die ihr euch nach euerem eigenen Willen zugefügt habt - könntet ihr es doch begreifen! Freut ihr euch der Dinge, die nach Gottes Urteil verächtlich und wertlos sind, der Dinge, mit denen Er die Herzen der Zweifler prüft?
104
104:1 O Völker der Welt! Wisset wahrlich, daß unerwartetes1 Unheil euch verfolgt und schmerzliche Vergeltung euer harrt. Wähnet nicht, was ihr begangen habt, sei vor Meinem Angesicht getilgt. Bei Meiner Schönheit! Alle eure Taten hat Meine Feder mit klaren Lettern auf Tafeln von Chrysolith gemeißelt.
1 engl. unforeseen
105 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
105:1 [184] O Könige der Erde! Er, der Lehensherr aller, ist gekommen. Das Reich ist Gottes, des allmächtigen Beschützers, des Selbstbestehenden. Betet keinen an außer Gott, und strahlenden Herzens hebt euer Angesicht auf zu euerem Herrn, dem Herrn aller Namen. Dies ist eine Offenbarung, mit der niemals vergleichbar ist, was ihr besitzet, wenn ihr es doch wüßtet!
105:2 Wir sehen, wie ihr euch über das freut, was ihr für andere angesammelt habt, und euch ausschließt von den Welten, die nichts außer Meiner wohlverwahrten Tafel bewerten kann. Die Schätze, die ihr sammelt, lenken euch weit von eurem letzten Ziel ab. Dies steht euch übel an - könntet ihr es nur verstehen. Reinigt eure Herzen von allem irdischen Schmutz und eilt, in das Königreich eures Herrn einzutreten, des Schöpfers von Erde und Himmel, der die Welt erzittern und alle ihre Völker wehklagen ließ, außer jenen, die sich von allem lossagen und an das halten, was die Verborgene Tafel verordnet hat.
105:3 Dies ist der Tag, da Er, der mit Gott Zwiesprache hielt, zum Licht des Altehrwürdigen der Tage gelangt und das reine Wasser der Wiedervereinigung aus dem Kelche trinkt, der die Meere anschwellen ließ. Sprich: Bei dem einen, wahren Gott! Sinai kreist um den Tagesanbruch der Offenbarung, während von den Höhen des Königreiches die Stimme des Geistes Gottes verkündet: »Machet euch auf, ihr Stolzen auf Erden, und eilet zu Ihm!« Karmel eilt an diesem Tage in sehnsüchtiger Anbetung, Seinen Hof zu erreichen, während aus dem Herzen Zions der Ruf ertönt: »Die Verheißung ist erfüllt. was in der Heiligen Schrift Gottes, des Erhabensten, des Allmächtigen, des Meistgeliebten, angekündigt war, ist offenbar geworden.«
105:4 [185] O Könige der Erde! Das Größte Gesetz ist an diesem Ort, an dieser Stätte höchsten Glanzes, offenbart. Alles Verborgene ist ans Licht gebracht durch den Willen des höchsten Verordners, Dessen, der die letzte Stunde ankündet, den Mond spaltet und jeden unwiderruflichen Ratschluß auslegt.
105:5 Ihr seid nur Vasallen, o Könige der Erde! Er, der König der Könige, ist erschienen, gekleidet in Seine wunderbarste Herrlichkeit, und lädt euch vor sich, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Hütet euch, daß nicht Hochmut euch abhalte, den Quell der Offenbarung zu erkennen, daß die Dinge dieser Welt euch nicht wie ein Schleier von Ihm, dem Schöpfer des Himmels, trennen. Erhebet euch und dienet Ihm, dem Verlangen aller Völker, der euch durch Sein Wort erschaffen und euch für alle Zeit zu Sinnbildern Seiner Herrschaft bestimmt hat.
105:6 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wir haben nicht den Wunsch, Hand an euere Königreiche zu legen. Unsere Aufgabe ist, die Herzen der Menschen zu ergreifen und zu besitzen. Auf ihnen ruhen die Augen Bahás. Dies bezeugt das Reich der Namen, könntet ihr es doch verstehen. wer seinem Herrn folgt, wird der Welt und allem, was darin ist, entsagen. Wieviel größer muß da die Loslösung Dessen sein, der eine so erhabene Stufe innehat! Gebt eure Paläste auf und eilt, Zutritt in Sein Reich zu erlangen. Dies wird euch wahrlich in dieser und der nächsten Welt nützen. Der Herr des Reiches der Höhe bezeugt es, würdet ihr es doch erkennen!
105:7 Welch großer Segen harrt des Königs, der sich erhebt, Meiner Sache in Meinem Reiche zu helfen, und sich von allem außer Mir loslöst! Ein solcher König zählt zu den Gefährten der Roten Arche, der Arche, die Gott dem Volke Bahás bereitet hat. Alle müssen seinen Namen verherrlichen, seine Stufe ehren und ihm helfen, mit dem Schlüssel Meines Namens, der Allmächtige Beschützer, für alle Bewohner der sichtbaren und unsichtbaren Reiche, die Städte aufzuschließen. Ein solcher König ist das wahre Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirne der Schöpfung, der Brunnquell des Segens für die ganze Welt. O Volk Bahás, opfert eure Habe, ja euer Leben zu seinem Beistand.
106
106:1 [186] Der allwissende Arzt legt Seinen Finger an den Puls der Menschheit. Er erkennt die Krankheit und verschreibt in Seiner unfehlbaren Weisheit das Heilmittel, jede Zeit hat ihr eigenes Problem, jede Seele ihre besondere Sehnsucht. Das Heilmittel, dessen die Welt in ihren gegenwärtigen Nöten bedarf, kann nicht das gleiche sein, das ein späteres Zeitalter erfordern mag. Befaßt euch gründlich mit den Nöten der Zeit, in der ihr lebt, und legt den Schwerpunkt eurer Überlegungen auf ihre Bedürfnisse und Forderungen.
106:2 Wir nehmen genau wahr, wie das ganze Menschengeschlecht von großen, unberechenbaren Drangsalen umgeben ist. Wir sehen es auf seinem Krankenlager dahinsiechen, schwer geprüft und enttäuscht, jene, die von Eigendünkel trunken sind, haben sich zwischen die Menschen und den göttlichen, unfehlbaren Arzt gedrängt. Siehe, wie sie alle Menschen, sich selbst eingeschlossen, in das Netzwerk ihrer List verstrickt haben. Sie können weder die Ursache der Krankheit entdecken, noch haben sie die geringste Kenntnis vom Heilmittel. Sie halten das Gerade für krumm und wähnen, ihr Freund sei ihr Feind.
106:3 Neigt euer Ohr der süßen Weise dieses Gefangenen. Steht auf und erhebt eure Stimme, auf daß die tief Schlafenden wach werden. Sprecht: O ihr, die ihr wie tot seid! Die Hand göttlicher Güte reicht euch das Wasser des Lebens. Eilt herzu und trinkt euch satt! Wer an diesem Tage wiedergeboren wird, soll niemals sterben; wer tot bleibt, soll niemals leben.
107
107:1 [187] Er, der euer Herr ist, der Allerbarmer, hegt in Seinem Herzen die Sehnsucht, das ganze Menschengeschlecht als eine Seele und einen Körper zu sehen. Eilt, euren Anteil an Gottes Gunst und Gnade zu erlangen an diesem Tage, der alle erschaffenen Tage in den Schatten stellt. Welch große Glückseligkeit harrt des Menschen, der all seine Habe aufgibt aus Sehnsucht, die Gaben Gottes zu erlangen. Ein solcher Mensch, Wir bezeugen es, gehört zu Gottes Seligen.
108
108:1 Wir haben euch eine Frist gesetzt, o Völker! Wenn ihr versäumt, euch bis zur festgesetzten Stunde Gott zuzuwenden, wird Er wahrlich gewaltig Hand an euch legen und schwere Leiden von allen Seiten über euch kommen lassen. Wie streng ist fürwahr die Züchtigung, mit der euer Herr euch dann züchtigen wird!
109 'aus dem Tablet an Kamál (Hájí Mírzá Kamál-i-Dín)'
109:1 [188] O Kamál! Die Höhen, die der sterbliche Mensch durch Gottes gnädigste Gunst an diesem Tage erreichen kann, sind seinem Blick bis jetzt noch nicht enthüllt. Die Welt des Seins hat noch nie die Aufnahmefähigkeit für eine solche Offenbarung gehabt und besitzt sie auch jetzt nicht. Doch naht der Tag, da die Möglichkeiten einer so großen Gunst kraft Seines Befehls den Menschen kundgetan werden. Selbst wenn die Streitkräfte der Nationen gegen Ihn ins Feld geführt würden, selbst wenn die Könige der Erde sich verbündeten, Seine Sache zu zerstören, wurde die Kraft Seiner Macht dennoch unerschüttert bleiben. Er, wahrlich, spricht die Wahrheit und ruft die ganze Menschheit auf den Weg zu Ihm, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden.
109:2 Alle Menschen wurden erschaffen, eine ständig fortschreitende Kultur voranzutragen. Der Allmächtige bezeugt Mir: Wie die Tiere auf dem Felde zu leben, ist des Menschen unwürdig. Die Tugenden, die seiner Würde anstehen, sind Geduld, Erbarmen, Mitleid und Güte für alle Völker und Geschlechter der Erde. Sprich: O Freunde! Trinkt euch satt aus diesem kristallklaren Strom, der durch die himmlische Gnade Dessen dahinfließt, der der Herr aller Namen ist. Laßt in Meinem Namen andere an seinen Wassern teilhaben, damit die Führer der Menschen in jedem Lande den Zweck, zu dem die Ewige Wahrheit offenbart ist, und den Grund, aus dem sie selbst erschaffen wurden, klar erkennen.
110 'aus dem Tablet an Maqsúd'
110:1 [189] Das Erhabenste Wesen spricht: O ihr Menschenkinder! Der Hauptzweck, der den Glauben Gottes und Seine Religion beseelt, ist, das Wohl des Menschengeschlechts zu sichern, seine Einheit zu fördern und den Geist der Liebe und Verbundenheit unter den Menschen zu pflegen. Laßt sie nicht zur Quelle der Uneinigkeit und der Zwietracht, des Hasses und der Feindschaft werden. Dies ist der gerade Pfad, die feste, unverrückbare Grundlage. Was immer auf dieser Grundlage errichtet ist, dessen Stärke können Wandel und Wechsel der Welt nie beeinträchtigen, noch wird der Ablauf zahlloser Jahrhunderte seinen Bau untergraben.
Unsere Hoffnung ist, daß sich die religiösen Führer der Welt und ihre Herrscher vereint für die Neugestaltung dieses Zeitalters und die Wiederherstellung seiner Wohlfahrt erheben werden. Laßt sie, nachdem sie über seine Nöte nachgedacht haben, zusammen beraten und nach sorgsamer, reiflicher Überlegung einer kranken, schwer leidenden Welt das Heilmittel darreichen, dessen sie bedarf. ...
Die an der Macht sind, haben die Pflicht, Mäßigung in allen Dingen zu üben. Was die Grenzen der Mäßigung überschreitet, hört auf, wohltätigen Einfluß auszuüben. Betrachtet zum Beispiel Gegenstände wie Freiheit, Zivilisation und dergleichen. Wie wohlgefällig verständige Menschen sie auch immer betrachten mögen, ins Übermaß gesteigert, werden sie verderblichen Einfluß auf die Menschen haben. ...
So Gott will, werden die Völker der Welt als Ergebnis der hohen Bestrebungen ihrer Herrscher sowie der Weisen und Gelehrten unter den Menschen dahin geführt werden, ihr wahres Wohl zu erkennen. Wie lange wird die Menschheit in ihrem Eigensinn verharren? Wie lange wird das Unrecht fortbestehen? wie lange sollen Chaos und Verwirrung unter den Menschen herrschen? Wie lange wird Zwietracht das Antlitz der Gesellschaft zerwühlen? Ach, die Winde der Verzweiflung wehen aus jeder Richtung, und der Hader, der das Menschengeschlecht spaltet und peinigt, nimmt täglich zu. Die Zeichen drohender Erschütterungen und des Chaos sind jetzt deutlich zu sehen, zumal die bestehende Ordnung erbärmlich mangelhaft erscheint. Ich flehe zu Gott, gepriesen sei Seine Herrlichkeit, Er möge die Völker der Erde gnädig erwecken, möge ihnen gewähren, daß das Ergebnis ihres Verhaltens nutzbringend für sie sei, und ihnen helfen, das zu vollbringen, was ihrer Stufe würdig ist.
111
111:1 [190] O ihr streitenden Völker und Geschlechter der Erde! Wendet euer Angesicht der Einheit zu und laßt euch vom Glanz ihres Lichtes bescheinen. Versammelt euch, und beschließt um Gottes willen, alles auszurotten, was die Quelle des Streites unter euch ist. Dann werden die Strahlen dieses mächtigen Lichtkörpers die ganze Erde umhüllen, ihre Bewohner werden zu Bürgern einer Stadt werden und auf demselben Thron sitzen. Dieser Unterdrückte hat seit den frühen Tagen Seines Lebens kein anderes Verlangen gehabt als dieses und wird auch weiterhin keinen anderen Wunsch als diesen hegen. Ohne Zweifel verdanken die Völker der Welt, welcher Rasse oder Religion sie auch angehören, ihre Erleuchtung derselben himmlischen Quelle und sind einem einzigen Gott untertan. Unterschiede der Regeln und Riten, denen sie unterstehen, müssen den wechselnden Anforderungen und Bedürfnissen der Zeitalter zugeschrieben werden, in denen sie offenbart wurden. Alle bis auf wenige, die aus menschlicher Verderbtheit entstanden, wurden von Gott verordnet und sind eine Widerspiegelung Seines Willens und Zieles. Erhebt euch und schlagt, bewaffnet mit der Kraft des Glaubens, die Götzen eurer leeren Einbildungen in Stücke, die Zwietracht unter euch säen. Haltet euch an das, was euch zusammenführt und einig macht. Dies ist wahrlich das erhabenste Wort, das vom Mutterbuch herabgesandt und euch offenbart worden ist. So bezeugt es die Zunge der Größe an ihrer Stätte der Herrlichkeit.
112 'aus dem Tablet an Maqsúd '
112:1 [191] Seht den Aufruhr, der die Welt seit vielen langen Jahren heimsucht, und die Verwirrung, die ihre Völker ergriffen hat. Entweder ist sie durch Krieg verwüstet oder von plötzlichem, unerwartetem Unheil gepeinigt worden. Obwohl Not und Elend die Welt umhüllen, hat doch kein Mensch innegehalten und darüber nachgedacht, was der Grund und Ursprung sei. Wann immer der Wahre Ratgeber ein Mahnwort sprach, siehe, da beschuldigten Ihn alle, Er sei ein Unheilstifter, und wiesen Seinen Anspruch zurück. Wie bestürzend, wie verwirrend ist ihr Verhalten! Keine zwei Menschen sind zu finden, von denen man sagen könnte, daß sie äußerlich und innerlich einig seien. Überall sind die Zeichen des Zwiespalts und der Bosheit sichtbar, obwohl alle zu Harmonie und Einigkeit erschaffen wurden. Das Erhabene Wesen spricht: O ihr Vielgeliebten! Das Heiligtum der Einheit ist errichtet; betrachtet einander nicht als Fremde. Ihr seid die Früchte eines Baumes, die Blätter eines Zweiges. Wir hegen die Hoffnung, daß das Licht der Gerechtigkeit über die Welt scheine und sie von aller Tyrannei heilige. Wenn die Herrscher und Könige der Erde, die Sinnbilder der Macht Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - sich erheben und beschließen, sich dem zu weihen, was das höchste Wohl der ganzen Menschheit fördert, dann wird die Herrschaft der Gerechtigkeit sicherlich unter den Menschenkindern errichtet, und ihre Lichtstrahlen werden die ganze Erde umhüllen. Das Erhabene Wesen spricht: Das Bauwerk der Beständigkeit und Ordnung dieser Welt ist auf den beiden Pfeilern von Lohn und Strafe errichtet und wird weiterhin von ihnen getragen werden. ...
An anderer Stelle hat Er geschrieben: Hüte dich, o Schar der Herrscher in der Welt! Es gibt keine Macht auf Erden, die an sieghafter Gewalt der Macht der Gerechtigkeit und Weisheit gleichkäme. ...
Selig der König, der das Banner der Weisheit vor sich entfaltet und voranschreitet, die Heere der Gerechtigkeit hinter sich scharend. Er ist wahrlich der Schmuck, der die Stirn des Friedens und das Antlitz der Sicherheit ziert. Zweifellos würde das Antlitz der Erde völlig verwandelt, wenn die von den Wolken der Tyrannei verdunkelte Sonne der Gerechtigkeit ihr Licht über die Menschen ergösse.
113 'aus der Surih-i-Muluk'
113:1 [192] Bildest du dir ein, o Gesandter des Schah in der Stadt,1 ich hätte das endgültige Schicksal der Sache Gottes in der Hand? Denkst du, Meine Gefangenschaft oder die Schmach, die Ich erdulde, oder selbst Mein Tod und Meine völlige Vernichtung könnten ihren Lauf ändern? Erbärmlich ist, was du dir in deinem Herzen einbildest! Du gehörst wahrlich zu denen, die dem leeren Wahn ihres Herzens folgen. Es ist kein Gott außer Ihm. Mächtig, ist Er, Seine Sache zu offenbaren, Sein Zeugnis zu erhöhen, aufzurichten, was immer Sein Wille ist, und es zu einem so erhabenen Rang emporzuheben, daß weder deine Hände noch die Hände derer, die sich von Ihm abgewandt haben, es je berühren oder schädigen können.
1 Konstantinopel
113:2 Glaubst du, du hättest die Macht, Seinen Willen zu durchkreuzen, Ihn zu hindern, Sein Gericht zu vollziehen, oder Ihn davon abzuhalten, Seine Herrschaft auszuüben? Meinst du, irgend etwas in den Himmeln und auf Erden könne Seinem Glauben widerstehen? Nein, bei Ihm, der die Ewige Wahrheit ist! Nichts in der ganzen Schöpfung kann Seine Absicht vereiteln, wirf darum den leeren Trug, dem du folgst, hinweg, denn leerer Trug kann niemals die Wahrheit ersetzen, Gehöre zu denen, die wahrhaft bereuen und zu Gott zurückkehren, dem Gott, der dich erschaffen, dich ernährt und dich zum Amtsträger gemacht hat unter denen, die deinen Glauben bekennen.
113:3 [193] Wisse ferner, daß Er es ist, der durch Seinen eigenen Befehl alles erschaffen hat, was in den Himmeln und auf Erden ist. Wie kann sich da ein Ding, das durch Sein Gebot erschaffen ist, gegen Ihn durchsetzen? Hoch erhaben ist Gott über das, was ihr euch von Ihm vorstellt, ihr Volk der Bosheit. Wenn diese Sache von Gott ist, kommt kein Mensch gegen sie auf, und wenn sie nicht von Gott ist, werden die Geistlichen unter euch und die, die ihren Lastern und Begierden folgen, und jene, die sich gegen Ihn auflehnen, zweifellos hinreichen, sie zu überwältigen.
113:4 Hast du nicht gehört, was ehedem ein Mann aus der Familie des Pharao, ein Glaubender, sagte, und was Gott Seinem Gesandten berichtete, den Er vor allen menschlichen Wesen auserwählt, mit Seiner Botschaft betraut und zum Quell Seiner Barmherzigkeit gemacht hat für alle, die auf Erden wohnen? Er sagte, und Er, wahrlich, spricht die Wahrheit: »wollt ihr einen Menschen erschlagen, weil er sagt: Mein Herr ist Gott, wenn er schon mit Beweisen seiner Sendung vor euch steht? wenn er ein Lügner ist, wird seine Lüge auf ihn zurückfallen; aber wenn er wahrhaftig ist, wird zumindest ein Teil dessen, was er androht, über euch kommen.«1 Dies ist es, was Gott Seinem Vielgeliebten in Seinem untrüglichen Buche offenbart hat.
1 Qur'án 40:29
113:5 Und doch habt ihr versäumt, auf Sein Gebot zu hören, habt Sein Gesetz mißachtet, habt Seinen Rat, wie er in Seinem Buche verzeichnet ist, verworfen und gehört zu denen, die weit von Ihm abgeirrt sind, wieviele sind euretwegen jedes Jahr und jeden Monat getötet worden! Wie vielfältig ist das Unrecht, das ihr begangen habt - Unrecht, desgleichen das Auge der Schöpfung nie gesehen, kein Geschichtsschreiber je verzeichnet hat! Wieviele Kinder und Säuglinge wurden zu Waisen gemacht, wieviele Väter verloren ihre Söhne durch euere Grausamkeit, o ihr Übeltäter! Wie oft hat eine Schwester, von Gram verzehrt, um ihren Bruder getrauert! Wie oft hat ein Weib um den Gatten und einzigen Ernährer geklagt!
113:6 [194] Euer Unrecht wuchs und wuchs, bis ihr Ihn erschluget, der Seine Augen nie vom Antlitz Gottes, des Erhabensten, des Größten, abgewendet hat. Hättet ihr Ihn nur umgebracht, wie Menschen einander umzubringen pflegen! Ihr aber habt Ihn unter solchen Umständen erschlagen, wie kein Mensch sie je erlebt hat. Die Himmel haben Ihn bitter beweint, und die Seelen derer, die Gott nahe sind, klagten über Sein Leid. War Er nicht ein Sproß aus dem ehrwürdigen Geschlecht eueres Propheten? War nicht Sein Ruhm als eines direkten Nachkommen des Gottgesandten weit verbreitet unter euch? Warum habt ihr Ihm dann zugefügt, was kein Mensch, wie weit ihr auch zurückdenket, je einem anderen zugefügt hat? Bei Gott - das Auge der Schöpfung hat nie eueresgleichen gesehen! Ihr erschlaget Ihn, den Sproß aus dem Hause eueres Propheten, und freuet euch und sitzt behaglich auf eueren Ehrensitzen! Ihr sprecht euere Verwünschungen gegen die aus, die vor euch waren und begangen haben, was ihr begangen habt, und die ganze Zeit seid ihr euerer eigenen Greuel nicht gewahr!
113:7 Seid gerecht in eurem Urteil! Haben die, die ihr verdammt und auf die ihr Unheil herabruft, anders gehandelt als ihr selbst? Haben sie nicht den Nachkommen ihres Propheten erschlagen, wie ihr den Nachkommen des eurigen erschlugt? Ist euer Verhalten nicht dem ihren ähnlich? Warum behauptet ihr dann, anders zu sein als sie, o ihr, die ihr Zwietracht sät unter den Menschen?
113:8 [195] Als ihr Ihm das Leben nahmt, erhob sich einer Seiner Anhänger, Seinen Tod zu rächen. Die Menschen kannten ihn nicht, und des Planes, den er gefaßt hatte, war niemand gewahr. Schließlich tat er, was vorausbestimmt war. Es geziemt euch darum, niemanden außer euch selbst zu tadeln für das, was ihr begangen habt, wenn ihr nur gerecht urteilen wolltet! Wer auf der ganzen Erde hat getan, was ihr getan habt? Niemand, bei Ihm, dem Herrn aller Welten!
113:9 Alle Herrscher und Könige der Erde achten und ehren die Nachkommen ihrer Propheten und Heiligen - könntet ihr es doch erkennen! Ihr dagegen seid verantwortlich für Taten, wie kein Mensch sie je begangen hat. Euere Missetaten haben jedes verstehende Herz mit Kummer erfüllt, und doch bliebt ihr in euere Unachtsamkeit versunken und vermochtet die Bosheit euerer Taten nicht zu erkennen.
113:10 Ihr verharrtet in euerer Widerspenstigkeit, bis ihr euch gegen Uns erhobt, obwohl Wir nichts getan haben, was euere Feindschaft rechtfertigen könnte. Fürchtet ihr euch nicht vor Gott, der euch erschuf und bildete, der euch euere Kraft erlangen ließ und euch mit denen vereinigte, die sich Ihm ergeben haben?1 Wie lange noch wollt ihr in euerer Widerspenstigkeit verharren? Wie lange noch wollt ihr euch weigern nachzudenken? Wie lange soll es noch dauern, bis ihr eueren Schlaf abschüttelt und aus euerer Achtlosigkeit erwacht? Wie lange noch werdet ihr die Wahrheit unbeachtet lassen?
1 den Muslimen
113:11 [196] Denke nach in deinem Herzen! Vermochtet ihr durch euer Verhalten und all das, was euere Hände gewirkt haben, das Feuer Gottes zu ersticken oder das Licht Seiner Offenbarung auszulöschen - ein Licht, das mit seinem Glanz jene umhüllt, die in die wogenden Meere der Unsterblichkeit versunken sind, und die Seelen derer anzieht, die wahrhaft an die Einheit Gottes glauben und an ihr festhalten? Wißt ihr nicht, daß die Hand Gottes über eueren Händen ist, daß Sein unwiderruflicher Ratschluß all euere List übersteigt, daß Er erhaben ist über Seine Diener, daß Er und Seine Absicht eins sind, daß Er tut, was Er will, daß Er nicht um Seinen Willen befragt werden darf, daß Er verordnet, was Ihm gefällt, daß Er der Machtvollste, der Allmächtige ist? Wenn ihr glaubt, daß dies die Wahrheit ist, warum wollt ihr dann nicht aufhören, Unruhe zu stiften, und in Frieden mit euch selbst sein?
113:12 Ihr begeht jeden Tag ein neues Unrecht und behandelt Mich, wie ihr Mich in vergangenen Zeiten behandelt habt, obwohl Ich niemals versuchte, Mich in euere Angelegenheiten zu mischen. Nie habe ich Mich euch widersetzt noch Mich gegen euere Gesetze aufgelehnt. Seht, wie ihr Mich schließlich zum Gefangenen in diesem entlegenen Lande gemacht habt! Wißt jedoch gewiß, daß all das, was euere Hände oder die Hände der Ungläubigen bewirken, niemals - wie es auch früher niemals geschah - die Sache Gottes wandeln oder Seine Wege ändern wird.
113:13 Achte auf Meine Warnung, o Volk Persiens! Sollte ich von euerer Hand erschlagen werden, so wird Gott gewiß einen erwecken, der den durch Meinen Tod leergewordenen Platz einnehmen wird. Denn so ist Gottes Handeln seit alters gewesen, und keine Veränderung könnt ihr in Gottes Handeln finden. Sucht ihr Gottes Licht auszulöschen, das auf Seine Erde scheint? Zuwider ist Gott, was ihr wünscht. Er wird Sein Licht zum Strahlen bringen, wenn ihr es auch im Dunkel eueres Herzens verabscheut.
113:14 [197] Halte nur ein wenig inne, o Gesandter, denke nach und sei gerecht in deinem Urteil! Was haben Wir begangen, das dir ein Recht gäbe, Uns bei den Ministern des Königs zu schmähen, deinen Begierden zu folgen, die Wahrheit zu verdrehen und deine Verleumdungen gegen Uns auszusprechen? Wir sind uns nur einmal begegnet, als Wir dich im Hause deines Vaters trafen, in den Tagen, da des Märtyrertodes des Imám Husayn gedacht wurde. Bei solchen Anlässen hat niemand die Möglichkeit, durch Unterhaltung oder Vortrag andere mit seinen Ansichten und Glaubensanschauungen bekanntzumachen. Du wirst die Wahrheit Meiner Worte bezeugen, wenn du zu den Wahrhaftigen gehörst. Ich habe keine anderen Versammlungen besucht, in denen du Meine Gesinnung hättest erfahren können, oder in denen irgendein anderer dies hätte tun können. Wie also fälltest du dein Urteil über Mich, wenn du Mein Zeugnis nicht von Mir selbst gehört hast? Hast du nicht gehört, was Gott gepriesen sei Seine Herrlichkeit - gesprochen hat: »Saget nicht zu jedem, der euch mit einem Gruß begegnet: `Du bist kein Gläubiger.`«1 »Verstoße die nicht, die am Morgen und am Abend zu ihrem Herrn rufen und sich sehnen, Sein Antlitz zu erblicken.«2 Du hast in der Tat außer acht gelassen, was das Buch Gottes vorschreibt, und hältst dich dennoch für einen Gläubigen!
1 Qur'án 4:95
2 Qur'án 6:53
113:15 Trotz allem, was du tatest, hege Ich - Gott ist Mein Zeuge - keinen Groll gegen dich noch gegen sonst jemanden, obwohl du und andere Uns solchen Schaden zufügten, wie es keiner, der an die Einheit Gottes glaubt, ertragen kann. Meine Sache liegt allein in Gottes Hand, und Mein Vertrauen ruht nur in Ihm. Bald werden euere Tage dahingehen, wie die Tage derer, die jetzt in offenkundigem Hochmut vor ihrem Nächsten prahlen. Bald werdet ihr in der Gegenwart Gottes versammelt und nach eueren Taten gefragt, und es wird euch für das, was euere Hände bewirkt haben, vergolten, und elend ist die Wohnstatt der Übeltäter!
113:16 [198] Bei Gott! Würdest du erkennen, was du getan hast, du würdest gewiß bitterlich über dich weinen und schutzsuchend zu Gott fliehen, würdest vor Gram vergehen und alle Tage deines Lebens trauern, bis Gott dir vergeben hat, denn Er, wahrlich, ist der Großmütigste, der Allgütige. Du aber wirst bis zur Stunde deines Todes in deiner Achtlosigkeit verharren, weil du dich mit Herz, Leib und Seele und mit deinem innersten Sein den Nichtigkeiten der Welt ergeben hast. Nach deinem Hinscheiden wirst du entdecken, was wir dir offenbart haben, und wirst alle deine Taten verzeichnet finden in dem Buche, das die Werke aller, die auf Erden wohnen, verzeichnet, sei ihr Gewicht größer oder geringer als das eines Atoms. Achte darum auf Meinen Rat und lausche Meiner Rede mit dem Gehör deines Herzens; sei nicht gleichgültig gegen Meine Worte und gehöre nicht zu denen, die Meine Wahrheit verwerfen. Rühme dich nicht dessen, was dir gegeben wurde. Halte dir vor Augen, was im Buche Gottes, des Helfers in Gefahr, des Allherrlichen, offenbart ist: »Und als sie ihre eigenen Warnungen vergessen hatten, öffneten Wir ihnen die Tore zu allen Dingen«,1 wie Wir dir und deinesgleichen die Tore dieser Welt mit ihrem Schmuck geöffnet haben. Darum warte auf das, was im letzten Teil dieses heiligen Verses verheißen wurde von ihm, dem Allmächtigen, dem Allweisen - eine Verheißung, die sich nicht als unwahr erweisen wird.
1 vgl. Qur'án 6:45
113:17 [199] Ich kenne den Weg nicht, den ihr erwählt habt und beschreitet, o Versammlung der Mir Übelwollenden! Wir rufen euch zu Gott, Wir erinnern euch an Seinen Tag, Wir verkünden euch die Botschaft euerer Wiedervereinigung mit Ihm, Wir holen euch an Seinen Hof und senden Zeichen Seiner wundersamen Weisheit auf euch nieder - und dennoch, seht, wie ihr Uns zurückweist, wie ihr Uns durch das, was euer lügenhafter Mund äußert, als einen Ungläubigen verdammt, wie ihr euere Anschläge gegen Uns schmiedet! Und wenn Wir euch kundtun, was Gott Uns in Seiner Gute und Großmut verliehen hat, so sagt ihr: »Das ist nichts als Zauberei!« Die gleichen Worte sprachen die Geschlechter, die vor euch lebten und waren wie ihr - könntet ihr es doch erkennen! Dadurch habt ihr euch der Großmut Gottes und Seiner Gnade beraubt, und ihr werdet sie niemals erlangen bis zu dem Tage, da Gott zwischen Uns und euch gerichtet haben wird, und Er, wahrlich, ist der beste der Richter.
113:18 Einige unter euch haben gesagt: »Er hat den Anspruch erhoben, Gott zu sein.« Bei Gott! Das ist eine grobe Verleumdung. Ich bin nur ein Diener Gottes, der an Ihn und Seine Zeichen, an Seine Propheten und an Seine Engel glaubt. Meine Zunge, Mein Herz, Mein inneres und äußeres Sein bezeugen, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, daß alle anderen durch Seinen Befehl erschaffen und durch das Wirken Seines Willens gebildet sind. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Schöpfer, dem Erwecker vom Tode, dem Belebenden, dem Tötenden. Ich bin Er, der zu allen von den Gunstbezeugungen spricht, mit denen Gott in Seiner Großmut Mich ausgezeichnet hat. Wenn dies Meine Übertretung ist, dann bin ich wahrlich der erste der Übertreter. Ich und Meine Verwandtschaft sind euerer Willkür ausgeliefert. Tut, was euch gefällt, und gehört nicht zu den Zögernden, damit Ich zu Gott, Meinem Herrn, zurückkehre und die Stätte erreiche, wo Ich euere Gesichter nicht mehr sehen kann. Das ist in der Tat Mein größter Wunsch, Mein glühendstes Verlangen. Gott ist wahrlich über Meinen Zustand zur Genüge unterrichtet, und Er ist wachsam.
113:19 [200] Bedenke, daß du vor Gottes Angesicht stehst, o Gesandter. Wenn du Ihn auch nicht siehst, Er, wahrlich, sieht dich deutlich. Beobachte und richte Unsere Sache gerecht. Was haben Wir begangen, das dich veranlaßt haben könnte, dich gegen Uns zu erheben und Uns bei den Menschen zu verleumden? Gehörtest du doch zu denen, die gerecht sind! Wir verließen Tihrán auf Befehl des Königs und legten mit seiner Erlaubnis Unseren Wohnsitz in den Iráq. Wenn ich Mich gegen ihn vergangen hätte, warum gab er Mich dann frei? Und wenn Ich schuldlos war, warum habt ihr Uns dann mit solchen Leiden gepeinigt, wie niemand unter denen, die sich zu deinem Glauben bekennen, sie erduldet hat? War irgendeine Meiner Handlungen nach Meiner Ankunft im 'Iráq angetan, die Autorität der Regierung zu untergraben? Von wem kann gesagt werden, er habe in Unserem Verhalten etwas Tadelnswertes entdeckt? Frage du selbst das Volk des 'Iráq, damit du zu denen gehörest, die die Wahrheit erkennen.
113:20 Elf Jahre lang lebten wir in jenem Land, bis der Gesandte kam, der deine Regierung vertrat und dessen Namen zu erwähnen Unsere Feder sich sträubt, der dem Trunk ergeben war, seinen Begierden folgte und Schlechtigkeiten beging, der verderbt war und den 'Iráq verdarb. Die meisten Einwohner Baghdáds werden dies bezeugen, wenn du sie danach fragst und zu denen gehörst, die die Wahrheit suchen. Er war es, der das Gut seiner Mitmenschen unrechtmäßig an sich nahm, der alle Gebote Gottes mißachtete und alles beging, was Gott verboten hat. Seinen Begierden folgend, erhob er sich schließlich gegen Uns und wandelte auf den Wegen der Ungerechten. Er beschuldigte Uns in seinem Brief an dich, und du glaubtest ihm und folgtest seinem Wege, ohne irgendeinen Beweis oder ein zuverlässiges Zeugnis von ihm zu verlangen. Du fragtest nach keiner Erklärung, noch versuchtest du, die Angelegenheit zu untersuchen oder festzustellen, auf daß die Wahrheit von der Falschheit in deinen Augen unterschieden werde und du zu klarer Einsicht gelangest. Finde selbst heraus, was für ein Mensch er war, und frage die Gesandten, die damals im 'Iráq waren, wie auch den Gouverneur der Stadt1 und ihren hohen Rat, damit dir die Wahrheit offenbar werde und du zu den Wohlunterrichteten zählest.
1 Baghdád
113:21 [201] Gott ist Unser Zeuge! Wir haben weder ihm noch anderen jemals Widerstand geleistet. Wir haben unter allen Bedingungen die Gebote Gottes beachtet und waren niemals unter denen, die Unordnung schaffen. Das bezeugt er selbst. Seine Absicht war, Uns in die Gewalt zu bekommen und Uns nach Persien zurückzuschicken, um dadurch seinen Ruf und sein Ansehen zu erhöhen. Du hast dasselbe Verbrechen begangen, zu genau dem gleichen Zweck. Ihr steht beide auf der gleichen Stufe vor Gott, dem höchsten Herrn von allem, dem Allwissenden.
113:22 Wenn Wir diese Worte an dich richten, bewegt Uns nicht die Absicht, die Bürde Unseres Elends zu erleichtern oder dich zu veranlassen, irgend jemanden um Fürsprache für Uns zu bitten. Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Welten! Wir haben die ganze Angelegenheit vor dich gebracht, damit du vielleicht erkennst, was du getan, und davon, anderen das Leid zuzufügen, das du Uns zugefügt hast, damit du zu denen gehörest, die vor Gott, der dich und alle Dinge schuf, wahrhaft bereuen, und damit du in Zukunft mit Einsicht handelst. Das ist besser für dich als alles, was du besitzest, und besser als dein Staatsamt, dessen Tage gezählt sind.
113:23 [202] Hüte dich, daß du nicht dazu verleitet wirst, Unrecht stillschweigend zu übersehen. Richte dein Herz fest auf die Gerechtigkeit, verdrehe die Sache Gottes nicht und gehöre zu denen, deren Augen auf dem ruhen, was in Seinem Buche offenbart wurde. Folge unter keinen Umständen den Eingebungen deiner üblen Wünsche. Befolge das Gesetz Gottes, deines Herrn, des Wohltätigen, des Altehrwürdigen der Tage. Ganz gewiß wirst du zum Staube zurückkehren und vergehen wie alle Dinge, an denen du Freude hast. So spricht die Zunge der Wahrheit und Herrlichkeit.
113:24 Erinnerst du dich nicht der Warnungen Gottes, die Er in vergangenen Zeiten aussprach, auf daß du zu denen gehörest, die Seine Warnung beachten? Er sagte, und Er spricht wahrlich die Wahrheit: »Aus ihr1 haben Wir euch erschaffen, und Wir lassen euch in sie zurückkehren, und aus ihr werden Wir euch ein zweites Mal hervorbringen.«2 Dies hat Gott für alle, die auf Erden wohnen, hoch und niedrig, verordnet. Dem, der aus Staub erschaffen wurde, der zu ihm zurückkehren und wieder aus ihm hervorgehen wird, geziemt es somit nicht, sich überheblich vor Gott und Seinen Geliebten aufzublähen, sie stolz zu verachten und voll hochmütiger Anmaßung zu sein. Nein, vielmehr geziemt es dir und deinesgleichen, euch denen zu unterwerfen, die die Manifestationen der Einheit Gottes sind, und euch demütig vor den Gläubigen zu neigen, die um Gottes willen allem entsagten und sich von allem loslösten, was die Aufmerksamkeit der Menschen auf sich zieht und sie ablenkt vom Pfade Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen. Darum senden Wir das auf euch hernieder, was euch und jene fördern soll, die ihr ganzes Vertrauen und ihre Zuversicht auf ihren Herrn gesetzt haben.
1 der Erde
2 Qur'án 20:56; vgl. dazu auch 1. Mose 3:19
114 'aus der Surih-i-Muluk'
114:1 [203] Höre, o König,1 auf die Rede Dessen, Der die Wahrheit spricht, der nicht von dir verlangt, daß du Ihn mit den Dingen belohnest, die Gott dir zu verleihen beliebte, Ihn, der unbeirrbar auf dem geraden Pfade wandelt. Er lädt dich vor Gott, deinen Herrn, Er weist dir die rechte Bahn, den Weg, der zur wahren Glückseligkeit führt, auf daß du zu denen gehörest, um die es gut steht.
1 Sultán 'Abdu'l-'Aziz
114:3 Hüte dich, o König, daß du nicht solche Minister um dich sammelst, die den Wünschen einer verderbten Neigung folgen, die fortwerfen, was ihren Händen anvertraut ist, und offenkundig das ihnen geschenkte Vertrauen mißbrauchen. Sei freigebig gegen andere, wie Gott freigebig war gegen dich, und überlasse das Wohl deines Volkes nicht der Willkür von Ministern wie diesen. Vergiß nicht die Gottesfurcht und gehöre zu denen, die rechtschaffen handeln. Sammle Minister um dich, von denen du den Duft des Glaubens und der Gerechtigkeit verspüren kannst, hole dir Rat bei ihnen, wähle, was in deinen Augen das Beste ist, und gehöre zu denen, die großmütig handeln.
114:4 Wisse und sei dir gewiß: Wer nicht an Gott glaubt, ist nicht vertrauenswürdig und nicht wahrhaftig. Dies ist in der Tat die Wahrheit, die unbezweifelbare Wahrheit. Wer treulos gegen Gott handelt, wird auch treulos gegen seinen König handeln. Nichts kann einen solchen Menschen vom Bösen abhalten, nichts kann ihn hindern, seinen Nächsten zu verraten, nichts kann ihn dazu bringen, aufrecht seinen Weg zu gehen.
114:5 [204] Hab acht, daß du in den Angelegenheiten deines Staates die Zügel nicht den Händen anderer überlässest, setze dein Vertrauen nicht auf Minister, die deines Vertrauens unwürdig sind, und gehöre nicht zu denen, die in Achtlosigkeit dahinleben. Meide die, deren Herzen sich von dir abgewandt haben, setze nicht dein Vertrauen in sie, und betraue sie nicht mit deinen Angelegenheiten und den Angelegenheiten derer, die sich zu deinem Glauben bekennen. Hüte dich, dem Wolf zu erlauben, Hirte der Herde Gottes zu werden, und überlasse das Schicksal Seiner Geliebten nicht der Willkür der Bösen. Erwarte nicht von denen, die Gottes Gesetze brechen, daß sie vertrauenswürdig oder aufrichtig sein werden in dem Glauben, den sie bekennen. Meide sie und wache streng über dich selbst, damit ihre List und Tücke dir nicht schaden. Wende dich ab von ihnen und richte deinen Blick auf Gott, deinen Herrn, den Allherrlichen, den Freigebigsten. Gott wird gewißlich mit dem sein, der sich ganz Ihm hingibt, und Er wird wahrlich den, der sein ganzes Vertrauen in Ihn setzt, vor allem behüten, was ihm schaden könnte, und ihn vor der Schlechtigkeit jedes bösen Verschwörers beschirmen.
114:6 Würdest du dein Ohr Meiner Rede neigen und Meinen Rat befolgen, so würde Gott dich zu einer so hohen Stellung erheben, daß auf der ganzen Erde keines Menschen Anschlag dich jemals erreichen oder dir schaden könnte. O König, befolge aus tiefstem Herzen und mit ganzem Sein die Gebote Gottes, und wandle nicht auf den Wegen des Unterdrückers. Ergreife die Angelegenheiten deines Volkes bei den Zügeln, halte sie fest im Griff deiner Macht und prüfe persönlich alle seine Belange. Lasse dir nichts entgehen, denn darin liegt das höchste Wohl.
114:7 [205] Danke Gott, daß Er dich vor der ganzen Welt auserwählt und dich zum König über die gemacht hat, die deinen Glauben bekennen. Es ziemt dir wohl, die wunderbaren Gunstbeweise zu würdigen, mit denen Gott dich ausgezeichnet hat, und unablässig Seinen Namen zu verherrlichen. Du kannst Ihn am besten preisen, wenn du Seine Geliebten liebst und Seine Diener vor dem Unheil der Treulosen schirmst und schützest, damit niemand sie länger unterdrücke. Mehr noch, du solltest dich erheben, das Gesetz Gottes unter ihnen durchzusetzen, damit du zu denen gehörest, die in Seinem Gesetz fest gegründet sind.
114:8 Solltest du bewirken, daß Ströme der Gerechtigkeit ihre Wasserfluten über deine Untertanen ergießen, so wird Gott dir sicherlich mit den Scharen des Unsichtbaren und des Sichtbaren helfen und dich in deinen Angelegenheiten stärken. Kein Gott ist außer Ihm. Die ganze Schöpfung und ihre Herrschaft sind Sein. Zu Ihm kehren die Werke der Gläubigen zurück.
114:9 Verlasse dich nicht auf deine Schätze. Setze dein ganzes Vertrauen in die Gnade Gottes, deines Herrn. Laß Ihn deine Zuversicht sein in allem, was du tust, und gehöre zu denen, die Seinem Willen ergeben sind. Laß Ihn dein Helfer sein und schmücke dich mit Seinen Schätzen, denn bei Ihm sind die Schatzkammern der Himmel und der Erde. Er schenkt daraus, wem Er will, und vorenthält sie, wem Er will. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Allbesitzenden, dem Allgepriesenen. Alle sind nur Almosenempfänger am Tore Seiner Barmherzigkeit, alle sind hilflos vor der Offenbarung Seiner Herrschaft und flehen um Seine Gunst.
114:10 Überschreite nicht die Grenzen der Mäßigung und verfahre gerecht mit denen, die dir dienen. Gib ihnen nach ihren Bedürfnissen, aber nicht in einem Maße, das ihnen erlaubt, Reichtümer für sich zu sammeln, ihr Äußeres zu zieren, ihr Heim auszuschmücken, Dinge zu erwerben, die ihnen nichts nützen, und zu den Verschwendern zu zählen. Handle an ihnen mit unbeirrbarer Gerechtigkeit, so daß keiner unter ihnen Mangel leide oder durch Überfluß verwöhnt werde. Das ist offenbare Gerechtigkeit.
114:11 [206] Erlaube den Verworfenen nicht, über die Edlen und Ehrenwerten zu bestimmen und sie zu beherrschen, und lasse nicht zu, daß die Hochgesinnten der Willkür der Unwürdigen und Wertlosen ausgeliefert werden - denn dies haben Wir bei Unserer Ankunft in der Stadt1 wahrgenommen, und dafür legen Wir Zeugnis ab. Wir fanden unter ihren Einwohnern einige, die Vermögen im Überfluß hatten und in übermäßigem Reichtum lebten, während andere sich in bitterer Not und tiefster Armut befanden. Dies steht deiner Herrschaft übel an und ist deines Ranges unwürdig.
1 Konstantinopel
114:12 Lasse dir Meinen Rat willkommen sein und strebe danach, unparteiisch über die Menschen zu herrschen, damit Gott deinen Namen erhöhe und den Ruf deiner Gerechtigkeit in aller Welt verbreite. Hüte dich, deine Minister auf Kosten deiner Untertanen zu erhöhen. Fürchte die Seufzer der Armen und der Aufrechten im Herzen, die bei jedem Tagesanbruch ihre traurige Lage beklagen, und sei ihnen ein gütiger Herrscher. Wahrlich, sie sind deine Schätze auf Erden. Deshalb ziemt es dir, deine Schätze vor den Angriffen derer zu bewahren, die sie dir rauben wollen. Untersuche ihre Angelegenheiten, erforsche jedes Jahr, nein, jeden Monat ihre Lage, und gehöre nicht zu denen, die nachlässig sind in ihrer Pflicht.
114:13 Halte dir Gottes unfehlbare Waage vor Augen und wäge, als stündest du in Seiner Gegenwart, deine Taten auf dieser Waage jeden Tag, jeden Augenblick deines Lebens. Ziehe dich selbst zur Rechenschaft, ehe du zur Abrechnung gerufen wirst an dem Tage, da aus Furcht vor Gott kein Mensch die Kraft haben wird, aufrecht zu stehen, dem Tage, an dem die Herzen der Achtlosen erzittern werden.
114:14 [207] Es geziemt jedem König, freigebig zu sein wie die Sonne, die das Wachstum aller Geschöpfe fördert und jedem seinen Anteil gibt, - deren Wohltaten nicht in ihr selbst liegen, sondern von Ihm verordnet sind, dem Machtvollsten, dem Allmächtigen. Der König sollte so freimütig, so großzügig sein in seiner Barmherzigkeit wie die Wolken, die ihre überströmende Freigebigkeit über jedes Land ergießen auf Geheiß Dessen, der der Höchste Verordner ist, der Allwissende.
114:15 Hüte dich, daß du deine Staatsangelegenheiten nicht ganz den Händen anderer anvertraust. Keiner kann deine Aufgaben besser erfüllen als du selbst. So erklären Wir dir Unsere Worte der Weisheit und senden auf dich hernieder, was dich befähigen kann, von der linken Hand der Unterdrückung zur rechten Hand der Gerechtigkeit überzugehen und dem strahlenden Meere Seiner Gunst zu nahen. Das ist der Pfad, den die Könige, die vor dir waren, gegangen sind, jene, die gerecht gegen ihre Untertanen handelten und die Wege unbeirrbarer Gerechtigkeit beschritten.
114:16 Du bist Gottes Schatten auf Erden. Darum strebe danach, so zu handeln, wie es einer so hervorragenden, einer so erhabenen Stufe entspricht. Wenn du nicht befolgst, was Wir auf dich herabkommen ließen und dich lehrten, wirst du dich sicherlich dieser großen, unschätzbaren Ehre unwürdig erweisen. Darum kehre um, halte dich allein an Gott, mache dein Herz frei von der Welt und allen ihren Nichtigkeiten, und dulde nicht, daß die Liebe zu einem Fremdling hineinkomme und darin wohne. Erst wenn du dein Herz von jeder Spur solcher Liebe läuterst, kann das Licht Gottes seinen Strahlenglanz über dein Herz ausbreiten, denn niemandem hat Gott mehr als ein Herz gegeben. Dies, wahrlich, wurde verordnet und niedergeschrieben in seinem altehrwürdigen Buche. Und weil das menschliche Herz, wie es von Gott gebildet wurde, eins und ungeteilt ist, geziemt es dir, darauf zu achten, daß seine Zuneigung auch eins und ungeteilt sei. Halte dich darum mit der ganzen Zuneigung deines Herzens an Seine Liebe und bewahre dein Herz vor der Liebe eines anderen außer Ihm, damit Er dir helfe, dich in das Meer Seiner Einheit zu versenken, und dich befähige, ein wahrer Verteidiger Seiner Einzigkeit zu werden. Gott ist Mein Zeuge: Ich offenbare dir diese Worte in der alleinigen Absicht, dich von den vergänglichen Dingen der Erde zu heiligen und dir zu helfen, in das Reich ewigwährender Herrlichkeit einzutreten, damit du, so Gott will, unter denen seiest, die darin wohnen und herrschen. ...
114:18 [208] Ich schwöre bei Gott, o König! Es ist nicht Mein Wunsch, Mich bei dir über die zu beklagen, die Mich verfolgen. Ich bringe Meinen Schmerz und Kummer nur vor Gott, der Mich und sie erschaffen hat, der unsere Lage wohl kennt und über alle Dinge wacht. Mein Wunsch ist, sie vor den Folgen ihrer Taten zu warnen, auf daß sie vielleicht davon abstehen, andere zu behandeln, wie sie Mich behandelt haben, und zu denen gehören, die Meine Warnung beachten.
114:19 Die Heimsuchungen, die Uns betroffen haben, die bittere Not, die Wir leiden, die mannigfachen Übel, die Uns umgeben, werden alle vergehen, wie die Freuden vergehen werden, an denen sie sich ergötzen, und der Überfluß, den sie genießen. Das ist die Wahrheit, die kein Mensch auf Erden verwerfen kann. Die Tage, da Wir im Staube zu leben gezwungen sind, werden bald zu Ende sein wie die Tage, da sie die Ehrenplätze einnehmen. Gott wird wahrlich genau richten zwischen Uns und ihnen, und Er, wahrlich, ist da beste der Richter. Wir danken Gott für alles, was Uns befallen hat, und ertragen geduldig, was Er in der Vergangenheit verordnet hat oder in Zukunft verordnen wird. In Ihn habe Ich Mein Vertrauen gesetzt, und in Seine Hände habe Ich Meine Sache gelegt. Er wird sicherlich alle belohnen, die in Geduld ausharren und ihr Vertrauen auf Ihn setzen. Sein ist die Schöpfung und die Herrschaft über sie. Er erhöht, wen Er will, und erniedrigt, wen Er will. Er soll nicht befragt werden über Sein Tun. Er, wahrlich, ist der Allherrliche, der Allmächtige.
114:20 [209] Höre aufmerksam auf die Worte, o König, die Wir an dich richten. Gebiete dem Unterdrücker, von seiner Willkür abzulassen, und sondere die, die Unrecht begehen, von denen ab, die deinen Glauben bekennen. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Die Heimsuchungen, die Wir erlitten, sind so groß, daß jede Feder, die sie schildert, unvermeidlich von Schmerz überwältigt wird. Keiner von denen, die wirklich glauben und an der Einheit Gottes festhalten, kann die Last ihres Berichtes ertragen. So groß waren Unsere Leiden, daß selbst die Augen Unserer Feinde und darüber hinaus die eines jeden einsichtsvollen Menschen über Uns geweint haben. Allen diesen Prüfungen wurden Wir unterworfen, obwohl Wir Uns dir näherten und dem Volk geboten, unter deinen Schutz zu treten, damit du eine feste Burg seiest denen, die an die Einheit Gottes glauben und sie hochhalten.
114:21 War Ich dir, o König, jemals ungehorsam? Habe Ich jemals eines deiner Gesetze übertreten? Kann irgendeiner der Amtsträger, die dich im 'Iráq vertraten, einen Beweis erbringen, der Meine Untreue gegen dich belegen könnte? Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Welten! Keinen Augenblick lang lehnten Wir Uns gegen dich oder einen deiner Amtsträger auf. Niemals, so Gott will, werden Wir Uns gegen dich empören, sollten Wir auch noch schwereren Prüfungen ausgesetzt werden, als Wir sie jemals in der Vergangenheit erlitten haben.
114:22 Am Tage und zur Nachtzeit, am Abend und am Morgen beten wir zu Gott um deinetwillen, daß Er dir gnädig helfe, Ihm zu gehorchen und Seine Gebote zu halten, und daß Er dich vor den Scharen der Bösen beschütze. Darum tue, wie es dir gefällt, und behandle Uns, wie es deiner Stufe entspricht und deiner Herrschaft geziemt. Vergiß nicht das Gesetz Gottes bei allem, was du jetzt oder in kommenden Tagen zu erreichen strebst. Sprich: Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten!
115 'aus dem Tablet an Dhabíh (Siyyid Ismá'íl-i-Zavárí)'
115:1 [210] Die Feder der Offenbarung, o Dhabíh,1 hat in den meisten der göttlich offenbarten Sendschreiben diese Worte verzeichnet: wir haben alle Geliebten Gottes ermahnt, achtzugeben, daß der Saum Unseres heiligen Gewandes nicht mit dem Schmutz gesetzwidriger Taten beschmiert oder mit dem Staub tadelnswerten Betragens befleckt werde. wir haben sie weiter ermahnt, ihren Blick auf das zu richten, was in Unseren Sendschreiben offenbart ist. Hätte ihr inneres Ohr auf die göttlichen Ratschläge geachtet, die vom Tagesanbruch der Feder des Allbarmherzigen hervorleuchteten, hätten sie auf Seine Stimme gehört, so wären heute die meisten Völker der Erde mit der Zier Seiner Führung geschmückt. was vorherbestimmt war, ist jedoch eingetreten.
1 »Das Opfer«, Beiname des Siyyid Ismá'íl-i-Zavári'í, der von Bahá'u'lláh als»König und Geliebter der Märtyrer« gepriesen wurde.
115:2 Noch einmal offenbart die Zunge des Altehrwürdigen der Tage aus dem Größten Gefängnis diese Worte, die auf der schneeweißen Schriftrolle verzeichnet sind: O ihr Geliebten des einen, wahren Gottes! Tretet hervor aus der Enge euerer bösen, verderbten Lüste, schreitet voran in die Weite des Reiches Gottes und weilet auf den heiligen Auen der Loslösung, damit der Duft euerer Taten die ganze Menschheit zum Meere der unvergänglichen Herrlichkeit Gottes geleite. Laßt ab von den Angelegenheiten dieser Welt und allem, was dazu gehört, und nehmt nicht teil an der Tätigkeit jener, die äußerlich ihre Führer sind.
115:3 [211] Der eine, wahre Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - hat die Herrschaft auf Erden den Königen übertragen. Niemand hat das Recht, den wohlerwogenen Absichten derer, die Amtsgewalt besitzen, auch nur im geringsten entgegenzuwirken. Was Er sich vorbehalten hat, sind die Städte der Menschenherzen, und die Geliebten Dessen, der die höchste Wahrheit ist, sind an diesem Tage wie die Schlüssel zu ihnen. Gebe Gott, daß sie alle befähigt werden, durch die Macht des Größten Namens die Tore dieser Städte aufzuschließen. Das ist es, was unter »dem einen, wahren Gott helfen« zu verstehen ist - ein Thema, auf das die Feder Dessen, der die Morgendämmerung anbrechen läßt, in allen seinen Büchern und Sendschreiben hingewiesen hat.
115:4 Ebenso geziemt es den Geliebten Gottes, mit ihren Mitmenschen nachsichtig zu sein, von allen Dingen so geheiligt und losgelöst zu sein und solche Aufrichtigkeit und Redlichkeit aufzuweisen, daß alle Völker der Erde sie als die Treuhänder Gottes unter den Menschen anerkennen. Bedenke, zu welch erhabenen Höhen die Befehle des Allmächtigen sich aufschwingen, und wie armselig die Stätte ist, an der diese schwachen Seelen jetzt verweilen. Gesegnet, wer auf den Flügeln der Gewißheit in die Himmel fliegt, welche die Feder deines Herrn, des Allerbarmers, ausbreitet.
115:5 [212] Betrachte die Werke, o Dhabíh, die Gott, die allbeherrschende Wahrheit, vollbringt. Sprich: Wie gewaltig, wie überaus gewaltig ist die Kraft Seiner alle Welten umschließenden Macht! Erhaben, unendlich erhaben ist Er in Seiner Losgelöstheit über die Reichweite und den Gesichtskreis der ganzen Schöpfung! Verherrlicht, verherrlicht sei Seine Milde - eine Milde, die die Herzen der Gott Nahegebrachten dahinschmelzen läßt.
115:6 Wir haben trotz zahlloser Trübsale, die Wir von den Händen Unserer Feinde erlitten, allen Herrschern der Erde verkündet, was Gott verkünden wollte, damit alle Völker wissen, daß keinerlei Heimsuchung die Feder des Altehrwürdigen der Tage davon abhalten kann, ihre Absicht zu vollbringen. Seine Feder bewegt sich mit der Erlaubnis Gottes, der dem brüchigen, morschen Gebein Gestalt verleiht.
115:7 Im Hinblick auf dieses mächtigste Unternehmen geziemt es denen, die Ihn lieben, sich mit Eifer zu rüsten und ihre Gedanken auf das zu richten, was den Sieg der Sache Gottes sichern wird, anstatt gemeine, verächtliche Taten zu begehen. Wolltest du nur eine kleine Weile die offenkundigen Werke und Taten Dessen bedenken, der die Ewige Wahrheit ist, so würdest du auf die Erde niederfallen und ausrufen: O Du Herr aller Herren! Ich bezeuge, daß Du der Herr der ganzen Schöpfung bist, der Erzieher aller sichtbaren und unsichtbaren Wesen. Ich bezeuge, daß Deine Kraft das ganze All umschließt, daß die Heere der Erde Dich niemals schrecken noch die Herrschaft aller Völker und Nationen Dich davon abhalten können, Deine Absicht auszuführen. Ich bekenne, daß Du nur den Wunsch hast, die ganze Welt zu erneuern, die Einheit ihrer Völker zu begründen und alle zu retten, die in ihr leben.
115:8 Denke eine Weile nach und erwäge, wie sich die Geliebten Gottes zu verhalten haben und zu welchen Höhen sie sich aufschwingen müssen! Bitte allezeit deinen Herrn, den Gott des Erbarmens, daß Er ihnen helfe, Seinen Willen zu tun. Er, wahrlich, ist der Machtvollste, der Allherrliche, der Allwissende.
115:9 [213] Die diesem Unterdrückten auferlegte Gefangenschaft, o Dhabíh, brachte Ihm keinen Schaden, noch wird sie Ihm je schaden können; auch der Verlust all Seiner irdischen Güter, Seine Verbannung, ja selbst Sein Märtyrertod und Seine äußere Demütigung können Ihm keinen Schmerz zufügen. Was Ihn aber schmerzen kann, sind die Missetaten, welche die Geliebten Gottes begehen und welche man Ihm, der allbeherrschenden Wahrheit, zur Last legt. Das ist die Trübsal, unter der Ich leide, und Er selbst, mächtig über alle Dinge, bezeugt es Mir. Was Mich tief verletzt, sind die Ansprüche, die das Volk des Bayán täglich erhebt. Einige haben ihre Ergebenheit einem Meiner Äste1 bekundet, während andere unabhängig ihre Ansprüche geltend machen und nach ihren eigenen Wünschen handeln.
1 Söhne
115:10 O Dhabíh, die Zunge der Größe sagt: Bei Mir selbst, die Ich die Wahrheit spreche! In dieser mächtigsten Offenbarung finden alle Sendungen der Vergangenheit ihre höchste, ihre endgültige Erfüllung. Wer immer nach Ihm den Anspruch einer Offenbarung erhebt, ist sicherlich ein Lügner und Betrüger. Wir bitten Gott, daß Er ihm gnädig beistehe, einen solchen Anspruch zurückzuziehen und zu widerrufen. Sollte er bereuen, wird Gott ihm zweifellos vergeben. Verharrt er jedoch in seinem Irrtum, so wird Gott sicher einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Er, wahrlich, ist der Allmächtige, der Machtvollste!
115:11 [214] Siehe, wie das Volk des Bayán gänzlich verfehlt zu erkennen, daß das einzige Ziel dessen, was Meine vorausgegangene Manifestation, der Vorläufer Meiner Schönheit offenbarte, Meine Offenbarung und die Verkündigung Meiner Sache gewesen ist. Niemals - und dafür ist Er, die allbeherrschende Wahrheit, Mein Zeuge - hätte Er verkündet, was Er verkündete, wenn nicht für Mich. Siehe, wie diese Toren Seine, des Allbesitzenden, des Unzugänglichen, Sache als Spiel und Zeitvertreib behandeln! Ihr Herz ersinnt jeden Tag einen neuen Anschlag, und ihr Wahn führt sie stets auf die Suche nach einer neuen Zuflucht. Wäre wahr, was sie sagen, wie könnte dann die Sache deines Herrn in ihrem Bestand gesichert sein? Erwäge dies in deinem Herzen und gehöre zu den Scharfsichtigen, die sorgfältig prüfen, standhaft in ihrem Entschluß und zuversichtlich in ihrem Glauben sind. Deine Gewißheit sollte so sein, daß du, wenn die ganze Menschheit Ansprüche erhöbe, wie sie kein Mensch je erhoben, kein Geist je erdacht hat, sie völlig außer acht ließest, sie von dir wiesest und dein Angesicht Ihm, dem Ziel der Anbetung für alle Welten, zuwendetest.
115:12 Bei der Rechtschaffenheit Meines eigenen Selbstes! Groß, unermeßlich groß ist diese Sache! Mächtig, unbegreiflich mächtig ist dieser Tag! Fürwahr, selig ist der Mensch, der allem entsagt und seine Augen auf Ihn richtet, Dessen Antlitz über alle in den Himmeln und auf Erden Erleuchtung verbreitet.
115:13 Scharf muß dein Blick sein, o Dhabíh, Diamanten deine Seele und ehern dein Fuß, wenn du den selbstischen Wünschen gegenüber, die in des Menschen Brust flüstern, unerschütterlich sein willst. Dies ist der ausdrückliche Befehl, den die Feder des Größten Namens durch den Willen des Altehrwürdigen Königs zu offenbaren bewegt worden ist. Hüte ihn wie deinen Augapfel und gehöre zu den Dankbaren. Strebe Tag und Nacht danach, der Sache Dessen zu dienen, der die Ewige Wahrheit ist, und sei losgelöst von allem außer Ihm. Bei Mir selbst! Was immer du an diesem Tage siehst, wird vergehen. Höchst erhaben wird deine Stufe sein, wenn du standhaft bleibst in der Sache deines Herrn. Hin zu Ihm seien deine Schritte eifrig gerichtet, und in Ihm ist deine letzte Ruhestatt.
116 'aus der Surih-i-Muluk'
116:1 [215] O Könige der Christenheit! Vernahmt ihr nicht das Wort Jesu, des Geistes Gottes: »Ich gehe hin und komme wieder zu euch!«1 Warum versäumtet ihr dann, als Er wiederkam zu euch in den Wolken des Himmels, Ihm zu nahen, auf daß ihr Sein Angesicht schauet und zu denen gehöret, die in Seine Gegenwart gelangten? An anderer Stelle sagt Er: »Wenn aber jener, der Geist der Wahrheit, kommt, wird Er euch in alle Wahrheit leiten.«2 Und doch, seht, als Er die Wahrheit brachte, da weigertet ihr euch, Ihm euer Angesicht zuzuwenden, und verharrtet dabei, euch mit Spiel und Tand zu vergnügen. Ihr hießet Ihn nicht willkommen, noch suchtet ihr Seine Gegenwart, die Verse Gottes aus Seinem eigenen Munde zu hören und an der vielfältigen Weisheit des Allmächtigen, des Allherrlichen, des Allweisen, teilzuhaben. Durch euer Versäumnis habt ihr den Odem Gottes gehindert, über euch hinzuwehen, und habt euerer Seele die Süße seines Duftes vorenthalten. Und weiter streift ihr voll Ergötzen durch das Tal euerer verderbten Lüste. Ihr werdet mit allem, was ihr besitzet, vergehen. Ihr werdet ganz gewiß zu Gott zurückkehren und in der Gegenwart Dessen, der die ganze Schöpfung zusammenrufen wird, für euere Taten zur Rechenschaft gezogen werden. ...
1 Joh. 14:28
2 Joh.16:13
116:2 [216] Zwanzig Jahre sind dahingegangen, o Könige, und in dieser Zeit erlebten Wir jeden Tag die Pein einer neuen Trübsal. Keiner vor Uns hat erlitten, was Wir erlitten. Könntet ihr es doch erkennen! Die gegen Uns aufstanden, haben uns umgebracht, haben unser Blut vergossen, unseren Besitz geplündert und unsere Ehre verletzt. Obwohl der meisten unserer Leiden gewahr, habt ihr dennoch versäumt, die Hand des Angreifers zurückzuhalten. Ist es denn nicht euere eindeutige Pflicht, die Tyrannei des Unterdrückers zu verhindern und unparteiisch mit eueren Untertanen zu verfahren, damit euer hoher Gerechtigkeitssinn der ganzen Menschheit offenkundig werde?
116:3 Gott hat eueren Händen die Zügel der Herrschaft über die Menschen anvertraut, auf daß ihr mit Gerechtigkeit über sie herrschet, die Rechte der Unterdrückten schützet und die Übeltäter bestrafet. Wenn ihr die Pflicht, die euch Gott in Seinem Buch vorgeschrieben hat, vernachlässigt, werden euere Namen vor Ihm zu denen der Ungerechten gezählt werden. Schmerzhaft, wahrlich, wird euer Irrtum sein. Haltet ihr euch an das, was euere Einbildung ersonnen hat, und mißachtet ihr die Gebote Gottes, des höchst Erhabenen, des Unzugänglichen, des Allbezwingenden, des Allmächtigen? Werft hinweg, was ihr besitzt, und haltet euch an das, was Gott euch zu befolgen geboten hat. Suchet Seine Gnade, denn wer sie sucht, beschreitet Seinen geraden Pfad.
116:4 Betrachtet den Zustand, in dem Wir sind, und seht die Leiden und Nöte, die Uns prüfen. Mißachtet Uns nicht, und sei es auch nur für einen Augenblick, und urteilt gerecht zwischen Uns und Unseren Feinden. Dies wird sicherlich von offenbarem Vorteil für euch sein. So berichten Wir euch Unsere Geschichte und erzählen, was uns betroffen hat, damit ihr Unsere Leiden von Uns nehmet und Unsere Last erleichtert. Wer will, befreie Uns von Unserer Not, und was den betrifft, der es nicht will - Mein Herr ist gewiß der beste der Helfer!
116:5 Warne das Volk, o Diener, und mache es vertraut mit dem, was Wir auf Dich herniedersandten. Lasse Dich durch niemanden schrecken und gehöre nicht zu den Wankenden. Es naht der Tag, da Gott Seine Sache erhöht und Sein Zeugnis vor den Augen aller, die in den Himmeln, und aller, die auf Erden sind, verherrlicht haben wird. Setze unter allen Umständen Dein ganzes Vertrauen auf Deinen Herrn, richte Deinen Blick auf Ihn und wende Dich ab von allen, die Seine Wahrheit verwerfen. Lasse Gott, Deinen Herrn, Deinen alleinigen Beistand und Helfer sein. Wir haben gelobt, Deinen Triumph auf Erden zu sichern und Unsere Sache vor allen Menschen zu erhöhen, selbst wenn kein König sich fände, der Dir sein Angesicht zuwendet.
117 'aus dem Tablet an Maqsúd'
117:1 [217] In dem Wunsche, die Voraussetzungen für Frieden und Ruhe in der Welt und für den Fortschritt ihrer Völker zu offenbaren, hat das Höchste Wesen geschrieben: Die Zeit muß kommen, da die gebieterische Notwendigkeit für die Abhaltung einer ausgedehnten, allumfassenden Versammlung der Menschen weltweit erkannt wird. Die Herrscher und Könige der Erde müssen ihr unbedingt beiwohnen, an ihren Beratungen teilnehmen und solche Mittel und Wege erörtern, die den Grund zum Größten Weltfrieden unter den Menschen legen. Ein solcher Friede erfordert es, daß die Großmächte sich um der Ruhe der Völker der Erde willen zu völliger Aussöhnung untereinander entschließen. Sollte ein König die Waffen gegen einen anderen ergreifen, so müssen sich alle vereint erheben und ihn daran hindern. Wenn dies geschieht, werden die Nationen der Welt außer für die Wahrung der Sicherheit ihrer Reiche und die Aufrechterhaltung der inneren Ordnung in ihrem Staatsgebiet keine Waffen mehr brauchen. Dies wird jedem Volk, jeder Regierung und Nation Frieden und Ruhe sichern.Wir möchten gerne hoffen, darf die Könige und Herrscher der Erde, die Spiegel des barmherzigen und allmächtigen Namens Gottes, diese Stufe erreichen und die Menschheit vor dem Angriff der Tyrannei beschirmen werden. ...
[218 Der Tag naht, da alle Völker der Welt eine universale Sprache und eine einheitliche Schrift annehmen werden. Wenn dies erreicht ist, wird es für jeden Menschen, in welche Stadt er auch reisen mag, sein, als betrete er sein eigenes Heim. All dies ist verbindlich und durchaus wesentlich. Es ist die Pflicht eines jeden Menschen mit Einsicht und Verständnis, danach zu streben, das hier Niedergeschriebene in die Wirklichkeit und die Tat umzusetzen. ...
Der ist wirklich ein Mensch, der sich heute dem Dienst am ganzen Menschengeschlecht hingibt. Das Höchste Wesen spricht: Selig und glücklich ist, wer sich erhebt, dem Wohle aller Völker und Geschlechter der Erde zu dienen. An anderer Stelle hat Er verkündet: Es rühme sich nicht, wer sein Vaterland liebt, sondern wer die ganze Welt liebt. Die Erde ist nur ein Land, und alle Menschen sind seine Bürger.
118 'aus der Surih-i-Muluk'
118:1 Verwerft nicht die Gottesfurcht, o Könige der Erde, und hütet euch, die Grenzen zu überschreiten, die der Allmächtige gesetzt hat. Beachtet die Anordnungen, dir euch in seinem Buche gegeben sind, und hütet euch wohl, ihre Schranken zu übertreten. seid wachsam, damit ihr niemandem Unrecht zufügt, und sei es auch so gering wie ein Senfkorn. Beschreitet den Pfad der Gerechtigkeit, denn dieser ist wahrlich der gerade Pfad.
118:2 Legt euere Streitigkeiten bei und setzt euere Rüstungen herab, damit die Last euerer Ausgaben leichter werde, euere Gemüter und Herzen zur Ruhe kommen. Heilt die Zwietracht, die euch spaltet, dann werdet ihr kein Kriegsgerät mehr brauchen außer dem, was der Schutz euerer Städte und Gebiete erfordert. Fürchtet Gott und hütet euch, die Grenzen der Mäßigung zu überschreiten und zu den Maßlosen zu gehören.
118:3 [219] Wir haben erfahren, daß ihr euere Ausgaben jedes Jahr vermehrt und die Lasten dafür eueren Untertanen aufbürdet. Dies ist wahrlich mehr, als sie tragen können, und ein bitteres Unrecht. Entscheidet gerecht zwischen den Menschen und werdet zu Wahrzeichen der Gerechtigkeit unter ihnen. Dies ist, wenn ihr billig urteilt, was euch geziemt und euerer Stufe entspricht.
118:4 Hütet euch, jemandem Unrecht zu tun, der euch anruft und unter eueren Schutz tritt. Wandelt in der Furcht Gottes und gehört zu denen, die ein gottgefälliges Leben führen. Verlaßt euch nicht auf euere Macht, euere Heere und Schätze. Setzt euer ganzes Vertrauen, euere Zuversicht auf Gott, der euch erschaffen hat, und sucht Seinen Beistand in allen eueren Angelegenheiten. Hilfe kommt allein von Ihm. Er hilft, wem Er will, mit den Scharen der Himmel und der Erde.
118:5 Wisset, daß die Armen das Pfand Gottes in euerer Mitte sind. Seid achtsam, daß ihr Sein Pfand nicht veruntreut, daß ihr nicht ungerecht an ihnen handelt und auf den Wegen der Treulosen wandelt. Ihr werdet ganz gewiß über Sein Pfand zur Rechenschaft gezogen werden an dem Tage, da die Waage der Gerechtigkeit aufgestellt ist, dem Tage, da jedem nach Gebühr vergolten wird, da die Taten aller Menschen, ob reich oder arm, gewogen werden.
118:6 [220] Wenn ihr den Ratschlägen, die Wir in unvergleichlicher, eindeutiger Sprache mit diesem Sendschreiben offenbaren, keine Beachtung schenkt, wird göttliche Züchtigung von allen Seiten über euch kommen, und der Urteilsspruch Seiner Gerechtigkeit wird gegen euch verkündet. An jenem Tage werdet ihr keine Macht haben, Ihm zu widerstehen, und euere eigene Ohnmacht erkennen. Habt Erbarmen mit euch selbst und mit denen, die euch unterstehen. Richtet zwischen ihnen nach den Regeln, die Gott in Seinem heiligsten, erhabensten Tablet niedergelegt hat, in einem Tablet, worin Er allem und jedem sein festgesetztes Maß zugewiesen und in Deutlichkeit eine Erklärung aller Dinge gegeben hat, das in sich selbst eine Mahnung ist für alle, die an Ihn glauben.
118:7 Prüfet Unsere Sache, erforschet alles, was Uns widerfahren ist, entscheidet gerecht zwischen Uns und Unseren Feinden, und gehört zu denen, die unparteiisch mit ihrem Nächsten umgehen. Wenn ihr der Hand des Unterdrückers nicht Einhalt gebietet, wenn ihr versäumt, die Rechte der Getretenen zu schützen, welches Recht habt ihr dann, euch unter den Menschen zu brüsten? Womit könnt ihr zu Recht prahlen? Ist es euer Essen und Trinken, worauf ihr stolz seid, sind es die Schätze, die ihr in eueren Truhen speichert, die Vielfalt und der Preis des Schmucks, mit dem ihr euch behängt? Wenn wahrer Ruhm im Besitz solch vergänglicher Dinge bestünde, dann müßte zwangsläufig die Erde, auf der ihr wandelt, sich vor euch brüsten, weil sie euch nach dem Ratschluß des Allmächtigen mit eben diesen Dingen versorgt und beschenkt. Tief in ihr ist alles enthalten, was ihr besitzet, wie Gott es verordnet hat. Aus ihr schöpfet ihr eueren Reichtum als ein Zeichen Seiner Barmherzigkeit. So betrachtet denn eueren Zustand, das, worauf ihr stolz seid! Könntet ihr es doch begreifen!
118:8 Nein, bei Ihm, der das Reich der ganzen Schöpfung in Seinem Griff hält! Euer wahrer, bleibender Ruhm liegt nirgendwo sonst als in euerem entschiedenen Festhalten an den Vorschriften Gottes, in der rückhaltlosen Befolgung Seiner Gesetze, in der Entschlossenheit, mit der ihr darauf achtet, daß sie angewandt werden, und darin, daß ihr unbeirrt dem rechten Wege folgt.
119
119:1 [221] O ihr Herrscher der Erde! Warum habt ihr, den Wolken gleich, die Sonne und ihren Glanz verdunkelt und sie am Scheinen gehindert? Hört auf den Rat, den euch die Feder des Höchsten gibt, damit ihr und die Armen Ruhe und Frieden finden. Wir flehen zu Gott, daß Er den Königen der Erde beistehe, den Frieden auf Erden zu errichten. Er, wahrlich, tut, was Er will.
119:2 O Könige der Erde! Wir sehen euch jedes Jahr euere Ausgaben vermehren und deren Lasten eueren Untertanen aufbürden. Das ist, wahrlich, höchst ungerecht. Fürchtet die Seufzer und Tränen dieses Unterdrückten und ladet nicht übermäßige Lasten auf euere Völker. Beraubt sie nicht, um Paläste für euch selbst aufzurichten. Nein, wählt vielmehr für sie, was ihr für euch selbst wählt. So legen Wir euch vor Augen, was euch nützt - würdet ihr es doch begreifen! Euere Völker sind euere Schätze. Hütet euch, daß euere Herrschaft die Gebote Gottes nicht verletze und ihr euere Schutzbefohlenen nicht dem Räuber an die Hand liefert. Durch sie herrscht ihr, von ihren Mitteln lebt ihr, mit ihrer Hilfe siegt ihr. Doch wie verächtlich blickt ihr auf sie! Wie seltsam, wie höchst seltsam!
119:3 Nun, da ihr den Größten Frieden zurückgewiesen habt, haltet euch fest an diesen, den Geringeren Frieden, damit ihr euere eigene Lage und die euerer Untertanen einigermaßen bessert.
119:4 Ihr Herrscher der Erde! Versöhnt euch miteinander, so daß ihr nicht mehr Kriegsrüstungen benötigt, als dem Schutz euerer Gebiete und Länder angemessen ist. Hütet euch, den Rat des Allwissenden, des Glaubwürdigen, zu mißachten!
119:5 Seid einig, o Könige der Erde, denn dadurch wird der Sturm des Haders gestillt, und euere Völker finden Ruhe wenn ihr doch zu den Verstehenden gehörtet! Sollte einer unter euch gegen einen anderen die Waffen ergreifen, so erhebt euch alle gegen ihn, denn dies ist nichts als offenbare Gerechtigkeit.
120
120:1 [222] O ihr gewählten Vertreter des Volkes in jedem Land! Beratet miteinander und faßt euch nur das angelegen sein, was der Menschheit nützt und ihre Lage bessert - so ihr zu denen gehört, die achtsam prüfen! Betrachtet die Welt wie einen menschlichen Körper: Obwohl er bei seiner Erschaffung gesund und vollkommen war, ist er aus verschiedenen Ursachen von schweren Störungen und Krankheiten befallen worden. Keinen einzigen Tag lang wurde ihm Linderung zuteil, nein, im Gegenteil, sein Übel verschlimmerte sich, weil er in die Behandlung unwissender Ärzte fiel, die ihren persönlichen Wünschen nachgaben und sich schmählich irrten. Wenn einmal durch die Sorgfalt eines fähigen Arztes ein Glied des Körpers geheilt wurde, so blieb dennoch der Rest so leidend wie zuvor. So unterrichtet euch der Allwissende, der Allweise.
120:2 [223] Wir sehen ihn an diesem Tage der Gewalt von Herrschern ausgeliefert, die so trunken sind von Hochmut, daß sie ihren eigenen wahren Vorteil nicht deutlich wahrzunehmen vermögen, und noch viel weniger eine so verblüffende, herausfordernde Offenbarung wie diese erkennen können. Und wann immer einer von ihnen bestrebt war, den Zustand der Welt zu bessern, so lag sein Beweggrund, ob er es eingestand oder nicht, im eigenen Gewinn, und die Unwürdigkeit dieses Beweggrundes hat seine Heilkraft beschränkt.
120:3 Was der Herr als höchstes Mittel und mächtigstes Werkzeug für die Heilung der ganzen Welt verordnet hat, ist die Vereinigung aller ihrer Völker in einer allumfassenden Sache, einem gemeinsamen Glauben. Dies kann nicht anders erreicht werden als durch die Macht eines befähigten, allgewaltigen und erleuchteten Arztes. Wahrlich, dies ist die Wahrheit, und alles andere ist nichts als Irrtum.
121
121:1 [223] Sprich: O ihr, die ihr neidisch auf Mich seid und Mich zu verletzen sucht! Euer grimmer Zorn gegen Mich lasse euch zuschanden werden! Seht, die Sonne der Herrlichkeit stieg über dem Horizont Meiner Offenbarung empor und hüllte die ganze Menschheit in ihr Licht. Und dennoch, seht, wir ihr euch vor ihrem Glanze verschlossen habt und in völliger Achtlosigkeit versunken seid. Habt Erbarmen mit euch selbst, weist den Anspruch Dessen nicht zurück, dessen Wahrheit ihr schon erkannt habt, und gehört nicht zu den Übertretern.
121:2 Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes! Wenn ihr diese Offenbarung verwerft, werden euch alle Völker der Erde verlachen und verspotten, denn ihr führtet ihnen in der Absicht, die Wahrheit euerer eigenen Sache zu verteidigen, die Zeugnisse Gottes vor Augen, des allherrschenden Beschirmers, des Machtvollsten, des Allherrlichen, des Allweisen. Und doch, kaum wurde Seine nachfolgende Offenbarung zu euch herabgesandt, angetan mit der Herrlichkeit einer allbezwingenden Herrschaft, da wandtet ihr euch von ihr ab, o ihr, die ihr zu den Achtlosen zählt!
121:3 [224] Wie, glaubt ihr in euerem Herzen, ihr hättet die Macht, das Licht der Sonne auszulöschen oder ihren Glanz zu verdunkeln? Nein, bei Meinem Leben! Nie werdet ihr, nie könnt ihr euer Ziel erreichen, selbst wenn ihr alles, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist, zu euerer Hilfe aufruft. wandelt in der Furcht Gottes und macht euere eigenen werke nicht zunichte. Neigt euer Ohr Seinen Worten und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind. sprich: Gott ist Mein Zeuge! Nichts, gar nichts habe Ich für Mich selbst gewünscht. Was Ich gewünscht habe, ist der Sieg Gottes und der Triumph seiner Sache. Er selbst genügt als Zeuge zwischen euch und Mir. Würdet ihr euch die Augen reiben, ihr würdet schnell erkennen, wie Meine Taten die Wahrheit Meiner Worte bezeugen, wie Meine Worte eine Führung zu Meinen Taten sind.
121:4 Verblendet sind euere Augen! Erkennt ihr nicht die Macht Gottes und Seiner Herrschaft? Seht ihr nicht Seine Majestät und Herrlichkeit? Wehe dir, du Schar der Böswilligen und der Neider! Hört auf Meine Rede und zögert nicht, wäre es auch weniger als einen Augenblick. Dies gebietet euch Er, die Schönheit des Allbarmherzigen, damit ihr euch von dem, was ihr besitzt, löst und zu den Höhen aufsteigt, von denen aus ihr die ganze Schöpfung unter dem Schutze Seiner Offenbarung geborgen finden könnt.
121:5 Sprich: Es gibt keine Zuflucht für euch, kein Obdach, zu dem ihr flüchten könnt, niemanden, der euch an diesem Tage verteidigte oder beschützte vor Gottes grimmigem Zorn und vor Seiner gewaltigen Macht, wenn und ehe ihr nicht den Schatten seiner Offenbarung aufsucht. Dies ist fürwahr Seine Offenbarung, die euch in der Person dieses Jünglings verkündet ist. Verherrlicht sei Gott für eine so strahlende, kostbare und wundersame Schau.
121:6 [225] Löst euch von allem außer Mir und wendet euer Angesicht Meinem Angesicht zu, denn das ist besser für euch als alles, was ihr besitzt. Die Zunge Gottes bezeugt die Wahrheit Meiner Worte durch Mein eigenes Wort, das die Wahrheit spricht und alle Dinge erfaßt und umschließt.
121:7 Sprich: Glaubt ihr, daß euere Ergebenheit für Seine Sache Ihm jemals nützen oder euere Ablehnung ihrer Wahrheit Ihm irgendwelchen Schaden bringen kann? Nein, bei Meinem Selbst, dem Allunterwerfenden, dem Unzugänglichen, dem Höchsten! Zerreißt die Schleier der Namen und spaltet ihr Reich. Bei Meiner Schönheit! Er, der Herrscher über alle Namen, ist gekommen, Er, auf dessen Gebot jeder einzelne Name von dem Anfang an, der keinen Anfang hat, erschaffen wurde, Er, der sie auch weiterhin schaffen wird, wie es Ihm gefällt. Er, wahrlich, ist der Allgewaltige, der Allweise.
121:8 Hütet euch, daß ihr euch nicht des Gewandes göttlicher Führung entäußert. Trinkt euch satt aus dem Kelch, den die Jünglinge des Himmels hoch über euere Häupter erhoben haben. So gebietet euch Er, der mehr Erbarmen mit euch hat als ihr selbst, Er, der weder Lohn noch Dank von euch fordert. Sein Lohn kommt von Ihm, der Ihn durch die Macht der Wahrheit zu euch herabgesandt, Ihn auserwählt und der ganzen Schöpfung als Sein eigenes Zeugnis verkündet hat. Er ist es, der Ihn ermächtigt hat, alle Seine Zeichen zu offenbaren. Seht Ihn aufs neue, damit ihr erkennen möget, wozu die Zunge des Altehrwürdigen der Tage euch aufruft, damit ihr vielleicht zu denen gehöret, die die Wahrheit begreifen.
Habt ihr je von eueren Vorvätern oder von den ihnen vorangegangenen Geschlechtern, bis zu dem ersten Adam zurück, gehört, daß einer, der, mit offenbarer, überirdischer Herrschaft ausgestattet, in den Wolken der Offenbarung kommt, der in seiner rechten Hand das Reich Gottes und in seiner Linken alle Macht und Herrlichkeit Seiner ewigen Herrschaft hält, einer, dem die Scharen Gottes, des Allmächtigen, des Allbezwingenden, des Machtvollsten, vorangehen, der fortwährend Verse verkündet, deren Sinn zu ergründen der Verstand der gelehrtesten und weisesten Menschen unfähig ist, daß dieser dennoch der Träger einer Botschaft sein sollte, die nicht von Gott wäre? Seid darum einsichtsvoll und sprecht die Wahrheit, die reine Wahrheit, wenn ihr beansprucht, ehrlich und hochgesinnt zu sein.
121:9 [226] Sprich: Die Verse, die Wir offenbart haben, sind so zahlreich wie jene, die in der vorangegangenen Offenbarung auf den Báb herabgesandt wurden. Wer die Worte bezweifelt, die der Geist Gottes spricht, möge den Hof Unserer Gegenwart aufsuchen, Unsere göttlich offenbarten Verse hören und Augenzeuge für den klaren Beweis Unseres Anspruchs sein.
121:10 Sprich : Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Das Maß der Gunstbezeugungen Gottes ist voll erfüllt, Sein Wort ist vollendet, das Licht Seines Angesichts ist offenbart, Seine höchste Herrschaft hat die ganze Schöpfung umfaßt, die Herrlichkeit Seiner Offenbarung ist kundgetan und Seine Gnadengaben sind auf die ganze Menschheit herniedergeströmt.
122 'aus dem Tablet an Maqsúd'
122:1 [227] Der Mensch ist der höchste Talisman. Der Mangel an geeigneter Erziehung hat ihn jedoch dessen beraubt, was er seinem Wesen nach besitzt. Durch ein Wort, das aus dem Munde Gottes hervorging, wurde er ins Dasein gerufen. Durch ein weiteres Wort ward er dazu geführt, den Quell seiner Erziehung zu erkennen. Durch wieder ein anderes Wort wurden seine Stufe und seine Bestimmung sichergestellt. Das Höchste Wesen spricht: Betrachte den Menschen als ein Bergwerk, reich an Edelsteinen von unschätzbarem Wert. Nur die Erziehung kann bewirken, daß es seine Schätze enthüllt und die Menschheit daraus Nutzen zu ziehen vermag. Jeder Mensch, der nachsinnt über das, was die aus dem Himmel des heiligen Willens Gottes herabgesandten Schriften offenbart haben, wird leicht erkennen, wie es ihr Ziel ist, daß alle Menschen als eine Seele betrachtet werden sollen, damit das Siegel mit den Worten »Das Reich wird Gottes sein« jedem Herzen aufgeprägt werde und das Licht göttlicher Großmut, Gnade und Barmherzigkeit die ganze Menschheit umhülle. Der eine, wahre Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit wünscht nichts für sich selbst. Ihm nützt weder die Untertanentreue der Menschheit noch schadet Ihm ihre Verderbtheit. Der Vogel aus dem Reiche der Äußerung erhebt unaufhörlich diesen Ruf: »Alle Dinge habe Ich für dich gewollt, und auch dich um deiner selbst willen.« Wenn die Gelehrten und Weltweisen dieser Zeit der Menschheit gestatteten, den Duft der Verbundenheit und Liebe einzuatmen, würde jedes verständige Herz die Bedeutung wahrer Freiheit begreifen und das Geheimnis ungetrübten Friedens und vollkommener Seelenruhe entdecken. Würde die Erde diesen Stand der Dinge erreichen und von seinem Lichte erleuchtet, dann könnte man wahrlich von ihr sagen: »Du wirst auf ihr weder Tiefen noch Höhen sehen.«
123
123:1 [228] Die Geschlechter vor euch - wohin sind sie entschwunden? Und jene, um die sich zu ihren Lebzeiten die Schönsten und Lieblichsten des Landes bewegten, wo sind sie jetzt? Lernt aus ihrem Beispiel, o Menschen, und gehört nicht zu denen, die in die Irre gehen!
123:2 Bald werden andere euere Habe in Besitz nehmen und in euere Wohnungen ziehen. Neigt euer Ohr Meinen Worten, und zählt nicht zu den Törichten.
123:3 Es ist die höchste Pflicht eines jeden von euch, für sich selbst zu wählen, was kein anderer beeinträchtigen, keiner ihm entreißen kann. Das aber - und dafür ist der Allmächtige Mein Zeuge - ist die Liebe Gottes, könntet ihr es doch begreifen!
123:4 Baut euch Häuser, die Regen und Flut niemals zerstören können und die euch vor dem Wechsel und Wandel dieses Lebens beschützen. Dies ist die Weisung Dessen, dem die Welt Unrecht tat und den sie im Stich ließ.
124 'aus dem Tablet an Hadí'
124:1 Wie wunderbar ist die Einheit des lebendigen, des immerwährenden Gottes eine Einheit, die über alle Begrenzungen erhaben ist und die Fassungskraft alles Erschaffenen übersteigt! Seit Ewigkeit hat Er in Seiner unzugänglichen Wohnstätte der Heiligkeit und Herrlichkeit gewohnt und wird weiter bis in Ewigkeit auf den Höhen Seiner unabhängigen Herrschaft und Größe thronen. Wie erhaben ist Sein unzerstörbares Wesen, wie gänzlich unabhängig von der Erkenntnis alles Erschaffenen, und wie unermeßlich erhaben wird es bleiben über den Lobpreis aller, die in den Himmeln und auf Erden wohnen!
124:2 [229] Aus dem erhabenen Quell, aus dem Wesen Seiner Gunst und Güte hat Er alles Erschaffene mit einem Zeichen Seiner Erkenntnis betraut, auf daß keines Seiner Geschöpfe davon ausgeschlossen sei, seinen Anteil von dieser Erkenntnis kundzutun, jedes nach seiner Fähigkeit und nach seinem Rang. Dieses Zeichen ist der Spiegel Seiner Schönheit in der Welt der Schöpfung. Je größer der Eifer ist, der aufgewendet wird, diesen erhabenen, edlen Spiegel zu verfeinern, desto getreuer wird er die Herrlichkeit der Namen und Eigenschaften Gottes widerspiegeln und die Wunder Seiner Zeichen. und Seiner Erkenntnis offenbaren können. Jedes erschaffene Ding wird befähigt werden - so groß ist diese Kraft der Widerspiegelung -, die Möglichkeiten seiner vorherbestimmten Stufe zu offenbaren. Es wird seine Fähigkeit und seine Grenzen erkennen, und wird die Wahrheit bezeugen, daß »Er, wahrlich, Gott ist; es gibt keinen Gott außer Ihm.«
124:3 Es kann keinen Zweifel geben, daß durch die Anstrengungen, die jeder Mensch bewußt unternimmt, und durch den Einsatz seiner geistigen Fähigkeiten dieser Spiegel vom Schmutz irdischer Befleckung so gereinigt und von teuflischem Wahn so befreit werden kann, daß er den Auen ewiger Heiligkeit nahen und die Höfe immerwährender Gemeinschaft erreichen kann. Nach dem Grundsatz jedoch, daß für alles eine Frist gesetzt und für jede Frucht eine Jahreszeit bestimmt ist, können die verborgenen Kräfte einer solchen Güte am besten in den Tagen Gottes entfesselt und die Frühlingsherrlichkeit einer solchen Gabe einzig in diesen Tagen offenbart werden. Mag auch jeder Tag mit seinem vorherbestimmten Anteil an Gottes wundersamer Gnade ausgestattet sein, so haben doch die Tage, die unmittelbar mit der Manifestation Gottes verbunden sind, eine einzigartige Auszeichnung und nehmen einen Rang ein, den kein Verstand jemals begreifen kann.
[230]
Sie sind von einer solchen Wirksamkeit erfüllt, daß, wenn die Herzen aller, die in den Himmeln und auf Erden wohnen, in diesen Tagen immerwährender Freude dem Tagesgestirn unvergänglicher Herrlichkeit gegenübergestellt und auf Seinen Willen abgestimmt würden, sich jedes von ihnen über alles Irdische erhaben, in Seinem Lichte strahlend und durch Seine Gnade geheiligt fände. Heil sei dieser Gnade, die kein Segen, wie groß er auch sei, übertreffen kann, und Ehre sei dieser Güte, dergleichen das Auge der Schöpfung nie gesehen hat! Erhaben ist Er über alles, was sie Ihm zuschreiben oder über Ihn berichten!
124:4 Aus diesem Grunde soll in diesen Tagen kein Mensch auf seinen Nächsten angewiesen sein. Es wurde schon zur Genüge dargelegt, daß an diesem von Gott bestimmten Tage die Mehrheit derer, die Seinen heiligen Hof gesucht und erreicht haben, eine Erkenntnis und Weisheit enthüllt, von der neben diesen heiligen und geweihten Seelen kein Mensch, wie lange er auch gelehrt oder gelernt haben mag, einen Tropfen begriffen hat oder je erfassen wird. Vermöge dieser Kraft sind die Geliebten Gottes in den Tagen der Manifestation der Sonne der Wahrheit über alle menschliche Gelehrsamkeit erhoben und von ihr unabhängig gemacht. Ja, aus ihren Herzen, aus dem Quell der ihnen innewohnenden Kräfte strömt unaufhörlich das innerste Wesen menschlicher Gelehrsamkeit und Weisheit.
125 'aus dem Kitá-i-Iqán'
125:1 [231] O Mein Bruder! Wenn ein wahrer Sucher sich entschließt, mit forschendem Schritt den Pfad zu betreten, der zur Erkenntnis des Altehrwürdigen der Tage führt, muß er vor allem sein Herz, den Sitz der Offenbarung der inneren Geheimnisse Gottes, vom trübenden Staub allen erworbenen Wissens und von den Andeutungen der Verkörperungen teuflischer Wahngebilde reinigen. Er muß seine Brust, das Heiligtum der immerwährenden Liebe des Geliebten, von jeder Befleckung läutern und seine Seele von allem heiligen, was dem Wasser und dem Lehm zugehört, von allen schattenhaften, flüchtigen Verhaftungen. Er muß sein Herz so läutern, daß kein Rest von Liebe oder Haß darin zurückbleibt, damit weder Liebe ihn blind zum Irrtum leite noch Haß ihn von der Wahrheit scheuche. Denn wie du an diesem Tage siehst, sind die meisten Menschen solcher Liebe und solchen Hasses wegen des unsterblichen Antlitzes beraubt, sind von den Verkörperungen der göttlichen Geheimnisse weit abgeirrt und streifen hirtenlos durch die Wildnis des Vergessens und des Irrtums.
125:2 Der Sucher muß allezeit sein Vertrauen in Gott setzen, muß sich von den Erdenmenschen abkehren, sich von der Welt des Staubes lösen und Ihm, dem Herrn der Herren, anhangen. Nie darf er sich über einen anderen erheben wollen, jede Spur von Stolz und Dünkel muß er von der Tafel seines Herzens waschen, muß in Geduld und Ergebung harren, Schweigen üben und sich eitler Rede enthalten. Denn die Zunge ist ein schwelend Feuer, und zuviel der Rede ist ein tödlich Gift. Natürliches Feuer verbrennt den Körper, das Feuer der Zunge aber verzehrt Herz und Seele. Die Kraft des einen währt nur eine Weile, aber die Wirkung des anderen dauert ein Jahrhundert lang.
125:3 [232] Auch sollte der Sucher üble Nachrede als schwere Verirrung betrachten und sich von ihrem Einfluß fernhalten, denn üble Nachrede verlöscht das Licht des Herzens und erstickt das Leben der Seele. Er sollte sich mit wenigem begnügen und frei von allem ungehörigen Begehren sein. Er sollte die Gesellschaft derer schätzen, die der Welt entsagt haben, und es als köstliche Wohltat betrachten, prahlerische, weltlich gesinnte Menschen zu meiden. In der Morgenfrühe eines jeden Tages sollte er sich Gott zuwenden und mit ganzer Seele bei der Suche nach seinem Geliebten bleiben. Er sollte jeden eigenwilligen Gedanken mit der Flamme Seiner liebevollen Erwähnung verbrennen und mit Blitzesschnelle an allem außer Ihm vorübereilen. Er sollte dem Besitzlosen beistehen und dem Notleidenden niemals seine Gunst versagen. Er sollte gütig sein zu den Tieren, wie viel mehr zu seinem Nächsten, der mit der Macht der Sprache begabt ist. Er sollte nicht zögern, sein Leben für seinen Geliebten hinzugeben, auch sollte er sich nicht durch den Tadel der Menschen von der Wahrheit abbringen lassen. Er sollte für andere nicht wünschen, was er für sich selbst nicht wünscht, und nicht versprechen, was er nicht hält. Aus ganzem Herzen sollte er die Gesellschaft der Übeltäter meiden und um Vergebung ihrer Sünden beten. Er sollte dem Sünder verzeihen und niemals dessen niedrigen Zustand verachten, denn niemand weiß, wie sein eigenes Ende sein wird. Wie oft hat ein Sünder in der Todesstunde zum Wesenskern des Glaubens gefunden und, den unsterblichen Trank in Fülle trinkend, seinen Flug zu den himmlischen Heerscharen genommen! Und wie oft hat sich ein ergebener Gläubiger zur Stunde des Aufstiegs seiner Seele so gewandelt, daß er in das niedrigste Feuer fiel!
125:4 Wir beabsichtigen mit der Offenbarung dieser überzeugenden, schwerwiegenden Äußerungen, dem Sucher tief einzuprägen, daß er alles außer Gott als vergänglich ansehen und alles außer Ihm, dem Ziel aller Anbetung, für äußerst nichtig achten sollte.
125:5 Dies sind einige Eigenschaften der Hochstehenden und Kennzeichen der Geistiggesinnten. Sie wurden schon bei den Erfordernissen für die Wanderer erwähnt, die auf dem Pfade wirklicher Erkenntnis wandeln. wenn der losgelöste Wanderer, der aufrichtige Sucher diese Grundbedingungen erfüllt, dann und nur dann kann er ein wahrer Sucher genannt werden. Wann immer er die Bedingungen erfüllt, die in dem Verse liegen: »Wer nach Uns strebt...«1, wird er sich der Segnungen erfreuen, die aus den Worten strömen: »... den werden Wir sicherlich auf Unseren Wegen geleiten.«1 1 Qur'án 29:70
125:6 [233] Erst wenn die Lampe des Suchens, des ernsten Strebens, des sehnlichen Verlangens, der leidenschaftlichen Ergebung, der glühenden Liebe, der Begeisterung und Verzückung im Herzen des Suchers entzündet ist und der Hauch der Gnade Gottes über seine Seele weht, wird die Dunkelheit des Irrtums vertrieben, werden die Nebel des Zweifels und der Ängste zerstreut, und die Lichter der Erkenntnis und Gewißheit werden sein Wesen einhüllen. Zu dieser Stunde wird der mystische Herold mit der Freudenbotschaft des Geistes strahlend wie der Morgen aus der Stadt Gottes aufleuchten und mit dem Posaunenstoß der Erkenntnis Herz, Seele und Geist aus dem Schlummer der Achtlosigkeit erwecken. Dann werden die mannigfachen Gunstbeweise und die Gnadenströme des heiligen, ewigen Geistes dem Sucher solch neues Leben verleihen, daß er sich mit einem neuen Auge, einem neuen Ohr, einem neuen Herzen und einem neuen Gemüte beschenkt sieht. Er wird über die offenbaren Zeichen des Weltalls nachsinnen und die verborgenen Geheimnisse der Seele durchdringen. Er wird mit dem Auge Gottes schauen und in jedem Atom ein Tor erblicken, das ihn zu den Stufen völliger Gewißheit führt. In allen Dingen wird er die Geheimnisse göttlicher Offenbarung und die Beweise ewiger Verkündung entdecken.
125:7 [234] Ich schwöre bei Gott! Wer den Pfad der Führung beschreitet, die Höhen der Rechtschaffenheit zu ersteigen sucht und diese hehre, erhabene Stufe erreicht, wird tausend Meilen weit den Duft Gottes verspüren und erleben, wie sich der strahlende Morgen göttlicher Führung über dem Tagesanbruch aller Dinge erhebt. Jedes Ding, und sei es noch so klein, wird ihm eine Offenbarung, die ihn zu seinem Geliebten führt, dem Ziel seines Suchens. So scharf wird die Urteilskraft dieses Suchers werden, daß er Wahres von Falschem wie die Sonne vom Schatten zu sondern vermag. Wenn in den fernsten Winkeln des Ostens die lieblichen Düfte Gottes wehen, so wird er sie sicherlich erkennen und einatmen, weilte er auch am äußersten Ende des Westens. Desgleichen wird er alle Zeichen Gottes - Seine wundersamen Worte, Seine großen Werke und mächtigen Taten klar von den Taten, den Worten und Wegen der Menschen unterscheiden, wie der Goldschmied den Edelstein vom Kieselstein und jeder Mensch den Frühling vom Herbst, Hitze von Kälte unterscheidet. Wenn die menschliche Seele gleich einem Kanal von allen weltlichen, hemmenden Verhaftungen gereinigt ist, wird sie unfehlbar den Odem des Geliebten über unermeßliche Entfernungen hin verspüren und, von seinem Duft geführt, die Stadt der Gewißheit erreichen und betreten.
125:8 Dort wird der Sucher Gottes Wunder altehrwürdiger Weisheit erfahren und alle verborgenen Lehren aus dem Blätterrauschen des Baumes vernehmen, der in dieser Stadt blüht. Mit seinem inneren und äußeren Ohr wird er aus deren Staub die Hymnen der Verherrlichung und des Lobpreises hören, die zum Herrn der Herren emporsteigen, und mit seinem inneren Auge wird er die Geheimnisse der »Wiederkunft« und der »Erweckung« entdecken.
125:9 [235] Wie unaussprechlich herrlich sind die Zeichen, die Beweise, die Offenbarungen und die Pracht, die Er, der König der Namen und Eigenschaften, für diese Stadt bestimmt hat! Der Eintritt in diese Stadt löscht den Durst ohne Wasser und entzündet die Gottesliebe ohne Feuer. In jedem Grashalm sind die Geheimnisse unergründlicher Weisheit verwahrt, und auf jedem Rosenstrauch singen Nachtigallen ohne Zahl in seligem Entzücken ihr Lied. Wundersame Tulpen enthüllen das Geheimnis des unverlöschlichen Feuers im Brennenden Busch, und liebliche Wohlgerüche der Heiligkeit verströmen den Duft des messianischen Geistes. Diese Stadt schenkt Reichtum ohne Gold und verleiht Unsterblichkeit ohne Tod. In jedem Blatt sind unaussprechliche Wonnen verwahrt, und in jedem Gemach liegen unzählige Geheimnisse verborgen.
125:10 Die sich tapfer auf der Suche nach Gott mühen, werden, sobald sie allem außer Ihm entsagt haben, so mit dieser Stadt verbunden und vermählt sein, daß sie sich nicht mehr vorstellen können, auch nur einen Augenblick von ihr getrennt zu leben. Sie werden auf unfehlbare Beweise von der Hyazinthe jener Gemeinschaft lauschen, und die sichersten Zeugnisse von der Schönheit ihrer Rose und dem Lied ihrer Nachtigall empfangen. Etwa alle tausend Jahre einmal wird die Stadt erneuert und aufs neue geschmückt. ...
125:11 Diese Stadt ist nichts anderes als das Wort Gottes, das in jedem Zeitalter und in jeder Sendung offenbart wird, In den Tagen Mose war sie der Pentateuch, in den Tagen Jesu das Evangelium, in den Tagen Muhammads, des Gesandten Gottes, der Qur'án, an diesem Tage ist sie der Bayán, und in der Sendung Dessen, den Gott offenbaren wird, wird sie Sein Buch sein - das Buch, auf das alle Bücher der vorangegangenen Sendungen notwendig bezogen werden müssen, das Buch, das überragend und erhaben in ihrer Mitte steht.
126
126:1 [236] An welchen Ort Wir auch verbannt werden, wie groß die Trübsal auch sei, die Wir erdulden - wer zum Volke Gottes gehört, muß mit festem Entschluß und vollkommenem Vertrauen sein Auge auf den Tagesanbruch der Herrlichkeit gerichtet halten und sich mit dem befassen, was zur Besserung der Welt und zur Erziehung ihrer Völker führt. Alles, was Uns in der Vergangenheit widerfahren ist, hat das Wohl Unserer Offenbarung gefördert und ihren Ruhm verkündet, und alles, was Uns in Zukunft widerfahren mag, wird das gleiche Ergebnis haben. Haltet euch aus innerstem Herzen fest an die Sache Gottes, eine Sache, die durch Ihn, den Verordner, den Allweisen, herabgesandt worden ist. Mit größter Güte und Barmherzigkeit haben Wir alle Völker und Nationen aufgerufen und sie zu dem geführt, was ihnen wirklich nützt.
126:2 Die Sonne der Wahrheit, in ihrem Mittagsglanze strahlend, legt Zeugnis ab für Uns! Wer zum Volke Gottes gehört, hat nur den Ehrgeiz, die Welt zu erneuern, ihr Leben zu veredeln und ihre Völker zu beleben. Wahrhaftigkeit und guter Wille haben allezeit die Beziehungen dieses Volkes zu allen Menschen gekennzeichnet. Ihr äußeres Verhalten ist nur die Widerspiegelung ihres inneren Lebens und ihr inneres Leben der Spiegel ihres äußeren Verhaltens. Kein Schleier verbirgt oder verdunkelt die Wahrheiten, auf die ihr Glaube sich gründet. Vor den Augen aller Menschen sind diese Wahrheiten offen dargelegt und können unmißverständlich erkannt werden. Ihre Taten beweisen die Wahrheit dieser Worte.
126:3 [237] Jedes scharfblickende Auge kann an diesem Tage das Morgenlicht der Offenbarung Gottes wahrnehmen, und jedes aufmerksame Ohr kann die Stimme erkennen, die aus dem Brennenden Busch gehört ward. Die Wasser göttlichen Erbarmens stürzen in solcher Fülle hernieder, daß Er, der Tagesanbruch der Zeichen Gottes, der Offenbarer der Beweise Seiner Herrlichkeit, sich unverschleiert und unverhüllt mit den Völkern und Geschlechtern der Erde verbindet und mit ihnen spricht. Wie zahlreich sind jene, die mit böser Absicht im Herzen Unsere Gegenwart aufsuchten und sie als treue, liebevolle Freunde wieder verließen! Die Tore der Gnade stehen vor aller Menschen Angesicht weit offen. In Unserem äußeren Umgang mit ihnen haben wir den Gerechten und den Sünder gleich behandelt, damit der Übeltäter das grenzenlose Meer der göttlichen Vergebung erreiche. Unser Name »Der Verbergende« hat solches Licht über die Menschen verbreitet, daß der Widersetzliche sich einbildet, zu den Frommen gerechnet zu werden. Wir werden keinen Menschen, der Uns sucht, jemals enttäuschen, noch wird dem, der Uns sein Angesicht zugewandt hat, der Zutritt zu Unserem Hofe verweigert werden. ...
126:4 O Freunde! Helfet dem einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - durch euere edlen Taten, durch ein Betragen und eine Wesensart, die vor Ihm annehmbar sind. Wer an diesem Tage ein Helfer Gottes zu sein sucht, der schließe seine Augen vor allem, was er besitzt, und öffne sie dem, was von Gott ist. Nicht länger befasse er sich mit dem, was ihm selbst nützt, sondern sei besorgt um alles, was den allbezwingenden Namen des Allmächtigen erhöhen wird. Sein Herz reinige er von allen üblen Leidenschaften und verderbten Wünschen; denn die Gottesfurcht ist die Waffe, die ihn siegreich machen kann, das wichtigste Werkzeug, sein Ziel zu erreichen. Die Gottesfurcht ist der Schutz, der Seine Sache verteidigt, der Schild, der Sein Volk befähigt, den Sieg zu erringen. Sie ist ein Banner, das kein Mensch entwürdigen kann, eine Kraft, der keine Macht gleichkommt. Mit ihrer Hilfe und mit Seiner, des Herrn der Heerscharen, Erlaubnis sind die Gott Nahen befähigt worden, die Festungen der Menschenherzen zu bezwingen und zu erobern.
127
127:1 [238] Wenn es euer Wunsch ist, o ihr Menschen, Gott zu erkennen und die Größe Seiner Macht zu entdecken, dann schaut auf Mich mit Meinen eigenen Augen und nicht mit den Augen eines anderen außer Mir. Nie werdet ihr sonst imstande sein, Mich zu erkennen, selbst wenn ihr über Meine Sache nachdenkt, solange Mein Reich dauert, und über alles Erschaffene nachsinnt durch alle Ewigkeit Gottes, des höchsten Herrn über alle, des Allgewaltigen, des Allewigen, des Allweisen. So haben Wir die Wahrheit Unserer Offenbarung verkündet, damit die Menschen aus ihrer Achtlosigkeit aufgerüttelt werden und zu den Verstehenden gehören.
127:2 Seht den erbärmlichen Zustand dieser Menschen, die sehr wohl wissen, wie Ich Mich selbst und Meine Verwandtschaft auf dem Pfade Gottes und für die Erhaltung ihres Glaubens an Ihn geopfert habe, und die sich wohl bewußt sind, wie Meine Feinde Mich umstellt haben in den Tagen, da die Herzen der Menschen erzitterten und sich fürchteten, den Tagen, da sie sich vor den Augen der Geliebten Gottes und vor Seinen Feinden verbargen und eifrig bemüht waren, ihre eigene Sicherheit und ihren Frieden zu wahren.
127:3 Es gelang Uns schließlich, die Sache Gottes zu verkünden, und Wir erhöhten sie zu einer so erhabenen Stufe, daß alles Volk bis auf jene, die in ihrem Herzen Übelwollen gegen diesen Jüngling hegten und dem Allmächtigen Gefährten beigesellten, die Allgewalt Gottes und Seine mächtige Herrschaft anerkannten. Und dennoch, siehe, wie trotz dieser Offenbarung, deren Einfluß alles Erschaffene durchdrang, und ungeachtet dieses hellen Lichtes, desgleichen keiner von ihnen jemals sah, das Volk des Bayán Mich verleugnet und bekämpft.
[239] Einige wandten sich vom Pfade Gottes ab, verwarfen die Amtsgewalt Dessen, an den sie geglaubt hatten, und handelten anmaßend gegen Gott, den Machtvollsten, den höchsten Beschützer, den Erhabensten, den Größten. Andere zögerten und stockten auf Seinem Pfade; sie betrachteten die Sache des Schöpfers in ihrem Wahrheitskern als ungültig, solange sie nicht durch die Zustimmung dessen bestätigt ist, der durch das Wirken Meines Willens erschaffen wurde. So sind ihre Werke zunichte geworden, aber sie haben es nicht begriffen. Zu ihnen gehört er, der Gott nach dem Maß seines eigenen Selbstes zu messen versuchte und durch die Namen Gottes so irregeführt war, daß er sich gegen Mich erhob, Mich als einen verurteilte, der getötet zu werden verdiente, und Mir eben die Vergehen zur Last legte, deren er selbst schuldig war.
127:4 Darum trage Ich Meinen Gram und Meinen Schmerz vor Ihn, der Mich erschuf und Mich mit Seiner Botschaft betraute. Ihm danke und Ihn preise Ich für alles, was Er verordnet hat, für Meine Einsamkeit und die Qual, die Ich aus den Händen dieser Menschen erleide, die so weit von Ihm abgeirrt sind. Ich habe die Trübsal, die Mich traf, geduldig getragen; Ich werde sie weiter tragen und Mein ganzes Vertrauen, Meine Zuversicht auf Gott setzen. Ihn werde Ich demütig bitten und sprechen: Führe Deine Diener, o Mein Herr, zum Hofe Deiner Gunst und Großmut und lasse nicht zu, daß sie von den Wundern Deiner mannigfaltigen Gnadengaben ausgeschlossen bleiben. Denn sie wissen nicht, was Du für sie verordnet hast kraft Deiner Barmherzigkeit, die die ganze Schöpfung umfaßt. Äußerlich, o Herr, sind sie schwach und hilflos, und innerlich sind sie nur Waisenkinder. Du bist der Allgütige, der Freigebige, der höchst Erhabene, der Größte. O Mein Gott! Lasse die Heftigkeit Deines Zornes nicht über sie kommen und gib, daß sie auf die Zeit warten, da die Wunder Deiner Barmherzigkeit offenbar sind, damit sie vielleicht zu Dir zurückkehren und Dich für das, was sie gegen Dich verübt haben, um Vergebung bitten. Wahrlich, Du bist der Verzeihende, der Allbarmherzige.
128
128:1 [240] Sprich: Ziemt es sich für einen Menschen, der behauptet, Nachfolger seines Herrn, des Allbarmherzigen, zu sein, in seinem Herzen die schlimmsten Taten des Bösen zu tun? Nein, es steht ihm übel an, und die Schönheit des Allherrlichen wird es Mir bezeugen. Könntet ihr es doch verstehen! Macht euer Herz frei von der Liebe zu weltlichen Dingen, euere Zunge von jedem Gedenken außer Seinem Gedenken, euer ganzes Wesen von allem, was euch davon abhält, Ihm ins Angesicht zu blicken, und was euch verführt, den Einflüsterungen euerer bösen, verderbten Neigungen zu folgen. Fürchtet Gott, o Menschen, und gehört zu denen, die den Pfad der Rechtschaffenheit beschreiten.
128:2 Sprich: Wenn euer Betragen, o Menschen, eueren Bekenntnissen widerspricht, wie glaubt ihr euch dann von denen unterscheiden zu können, die ihren Glauben an den Herrn, ihren Gott, bekannten, sich aber dennoch, als Er in der Wolke der Heiligkeit zu ihnen kam, weigerten, Ihn anzuerkennen, und Seine Wahrheit zurückwiesen. Macht euch frei von jeder Bindung an diese Welt und ihre Eitelkeiten. Hütet euch, ihnen zu nahen, denn sie verleiten euch dazu, eueren Gelüsten und euerer Habsucht zu folgen, und hindern euch daran, den geraden, herrlichen Pfad zu betreten.
128:3 [241] Wisset, daß mit der »Welt« euere Unachtsamkeit gegen Ihn, eueren Schöpfer, gemeint ist, euer Erfülltsein von anderem als Ihm. Andererseits bedeutet »das künftige Leben« alles, was euch sicher macht, daß ihr Gott, dem Allherrlichen, dem Unvergleichlichen, nahe kommt. Was euch an diesem Tage abhält, Gott zu lieben, ist nichts anderes als die Welt. Flieht sie, damit ihr zu den Seligen zählt! Möchte ein Mensch sich mit dem Schmuck dieser Erde schmücken, ihre Trachten tragen und die Wohltaten genießen, die sie zu schenken vermag, so kann ihm das nicht schaden, sofern er nichts zwischen sich und Gott treten läßt; denn Gott hat alle guten Dinge, ob sie in den Himmeln oder auf Erden erschaffen sind, für jene Seiner Diener bestimmt, die wahrhaft an ihn glauben. Genießer, o Menschen, die guten Dinge, die Gott euch erlaubt, und beraubt euch nicht selbst Seiner wunderbaren Gaben. Bringet Ihm Dank und Preis, und gehöret zu den wahrhaft Dankbaren.
128:4 O du, der du deinem Heim entflohen bist und die Gegenwart Gottes gesucht hast! Verkünde den Menschen die Botschaft deines Herrn, damit sie sie davon abhalte, den Einflüsterungen ihrer bösen, verderbten Wünsche zu folgen, und sie zum Gedenken Gottes, des Erhabensten, des Größten, führe. Sprich: Fürchtet Gott, ihr Menschen, und vergießet nicht das Blut eines anderen. Streitet nicht mit euerem Nächsten und gehört zu denen, die Gutes tun. Hütet euch, daß ihr die Welt nicht in Unordnung bringt, nachdem sie wohl geordnet ist, und folgt nicht den Spuren derer, die in die Irre gingen.
128:5 Wer immer sich unter euch erhebt, die Sache seines Herrn zu lehren, der lehre vor allem sein eigenes Ich, damit seine Rede die Herzen seiner Hörer anziehe. Ehe er sich nicht selbst lehrt, werden die Worte seines Mundes das Herz des Suchers nicht berühren. Habt acht, o Menschen, daß ihr nicht zu denen gehört, die anderen einen guten Rat geben, aber vergessen, ihn selbst zu befolgen. Ihre eigenen Worte und darüber hinaus die Worte der Wirklichkeiten aller Dinge, und jenseits dieser Wirklichkeiten die Gott nahen Engel klagen solche Menschen der Falschheit an.
128:6 [242] Wenn es einem Menschen gelingt, einen anderen zu beeinflussen, ist dieser Erfolg nicht ihm selbst zuzuschreiben, sondern dem Einfluß der Worte Gottes, wie es von Ihm verordnet ist, dem Allmächtigen, dem Allweisen. Vor Gott wird er als eine Lampe angesehen, die ihr Licht spendet und sich dabei selbst verzehrt.
128:7 Sprich: Begehet nicht, o Menschen, was Schande über euch bringt oder die Sache Gottes in den Augen der Menschen entehrt, und gehört nicht zu den Unheilstiftern. Naht nicht den Dingen, die euere Vernunft verdammt. Meidet jede Art von Schlechtigkeit, denn solches ist euch verboten in dem Buche, das nur die zur Hand nehmen, die Gott von jedem Makel der Schuld gereinigt und zu den Gläubigen gezählt hat.
128:8 Seid aufrichtig gegen euch selbst und gegen andere, damit die Beweise der Gerechtigkeit durch euere Taten unter Unseren getreuen Dienern offenbar werden. Hütet euch, das Eigentum eueres Nächsten anzutasten. Erweist euch seines Vertrauens und seines guten Glaubens würdig, und versagt den Armen nicht die Gaben, die Gottes Gnade euch verliehen hat. Er, wahrlich, wird die Wohltäter belohnen und ihnen ihre Spenden doppelt vergelten. Es gibt keinen Gott außer Ihm. Die ganze Schöpfung und die Herrschaft über sie sind Sein. Er verleiht Seine Gaben, wem Er will, und Er versagt sie, wem Er will. Er ist der große Geber, der Großmütigste, der Gütige.
128:9 [243] Sprich: Lehre die Sache Gottes, o Volk Bahás, denn Gott hat es jedem zur Pflicht gemacht, Seine Botschaft zu verkünden, und betrachtet dies als die verdienstvollste aller Taten. Eine solche Tat ist nur annehmbar, wenn der Lehrer schon fest im Glauben an Gott steht, den höchsten Beschützer, den Gnädigen, den Allmächtigen. Er hat überdies bestimmt, daß Seine Sache durch die Kraft des menschlichen Wortes gelehrt werde, nicht durch die Anwendung von Gewalt. So wurde Sein Gebot aus dem Reiche Dessen herabgesandt, der der Erhabenste, der Allweise ist. Hütet euch, mit jemandem zu streiten, strebt vielmehr danach, ihn freundlich auf die Wahrheit aufmerksam zu machen und ihn überzeugend zu ermahnen. Ist euer Hörer empfänglich, so ist er es zu seinem eigenen Frommen; wenn nicht, wendet euch von ihm ab und richtet euer Angesicht auf Gottes geheiligten Hof, den Sitz strahlender Heiligkeit.
128:10 Streitet mit niemandem über die Dinge dieser Welt und ihre Angelegenheiten, denn Gott hat sie denen überlassen, die ihr Herz daran hängen. Sich selbst hat Er aus der ganzen Welt die Herzen der Menschen erwählt - Herzen, die die Scharen der Offenbarung und der Äußerung bezwingen können. So hat es die Hand Bahás auf der Tafel des unwiderruflichen Ratschlusses Gottes nach dem Befehl des Höchsten Verordners, des Allwissenden, verordnet.
129
129:1 O Wanderer auf dem Pfade Gottes! Nimm dir deinen Anteil aus dem Meer Seiner Gnade, und beraube dich nicht selbst der Dinge, die in dessen Tiefen verborgen liegen. Gehöre zu denen, die an seinen Schätzen teilhaben. Ein Tropfen aus diesem Meer, über alle in den Himmeln und auf Erden vergossen, würde genügen, sie reich zu machen an der Großmut Gottes, des Allmächtigen, des Allwissenden, des Allweisen. Schöpfe mit den Händen des Verzichts aus seinen lebenspendenden Wassern und besprenge damit alles Erschaffene, damit es von allen menschlichen Begrenzungen reingewaschen werde und dem mächtigen Throne Gottes, diesem geheiligten, strahlenden Orte, nahe komme.
129:2 [244] Sei nicht bekümmert, wenn du dies allein vollbringst. Lasse dir Gott allgenügend sein. Halte innige Zwiesprache mit Seinem Geiste und gehöre zu den Dankbaren. Verkünde die Sache deines Herrn allen, die in den Himmeln und auf Erden sind. Antwortet jemand deinem Ruf, so breite die Perlen der Weisheit des Herrn, deines Gottes, die Sein Geist auf dich herabgesandt hat, offen vor ihm aus und gehöre zu denen, die wahrhaft glauben. Und sollte jemand deine Gabe zurückweisen, so wende dich von ihm ab und setze dein Vertrauen und deine Zuversicht auf den Herrn, deinen Gott, den Herrn aller Welten.
129:3 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wer an diesem Tage seine Lippen öffnet und den Namen seines Herrn erwähnt, auf den werden die Scharen göttlicher Eingebung aus dem Himmel Meines Namens, der Allwissende, der Allweise, herabkommen. Zu ihm wird auch die Versammlung der Höhe herabsteigen, und jeder aus ihr wird einen Kelch reinen Lichtes vorantragen. So wurde es vorherbestimmt im Reiche der Offenbarung Gottes, auf Befehl des Allherrlichen, des Machtvollsten.
129:4 Vom Heiligen Schleier verborgen, bereit für den Dienst Gottes, lagert eine Schar Seiner Auserwählten. Sie sollen den Menschen offenbar werden, Seiner Sache helfen und sich vor niemandem fürchten, selbst wenn das ganze Menschengeschlecht aufstünde und sie bekämpfte. Das sind jene, die sich vor den Blicken der Erdenbürger und der Himmelsbewohner erheben, die laut dem Namen des Allmächtigen zujubeln und die Menschenkinder auf den Pfad Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen, rufen werden. Wandle auf ihren Wegen und lasse dich durch niemanden schrecken. Gehöre zu denen, die aller Aufruhr der Welt, wie sehr er sie auch auf dem Pfade ihres Schöpfers erregen mag, niemals betrüben kann, und deren Entschluß aller Tadel der Tadler nie erschüttern wird.
129:5 [245] Zieh aus mit der Tafel Gottes und mit Seinen Zeichen, vereinige dich mit denen, die an Mich glauben, und verkünde ihnen die Botschaften Unseres heiligsten Paradieses. Warne sodann die, welche Ihm Gefährten zugesellen. Sprich: Ich bin vom Throne der Herrlichkeit zu euch gekommen, o Menschen, und bringe euch eine Verkündigung von Gott, dem Machtvollsten, dem Erhabensten, dem Größten. In Meiner Hand trage Ich das Zeugnis Gottes, eueres Herrn und des Herrn euerer Väter. Wägt es auf der rechten Waage, die ihr besitzet, der Waage des Zeugnisses der Propheten und Boten Gottes. Wenn ihr findet, daß es auf Wahrheit beruht, wenn ihr glaubt, daß es von Gott ist, dann hütet euch, daran zu nörgeln, euere eigenen Werke zunichte zu machen, und zu den Ungläubigen zu zählen. Es ist wirklich das Zeichen Gottes, das durch die Macht der Wahrheit herabgesandt wurde, das die Gültigkeit Seiner Sache Seinen Geschöpfen beweist und das Banner der Reinheit zwischen Himmel und Erde hißt.
129:6 Sprich: Dies ist die versiegelte, mystische Schriftrolle, die Schatztruhe für Gottes unabänderlichen Ratschluß. Sie birgt die Worte, welche der Finger der Heiligkeit aufgezeichnet hat. Sie lag im Schleier unergründlichen Geheimnisses verhüllt und ist jetzt zum Zeichen der Gnade des Allmächtigen, des Altehrwürdigen der Tage, herabgesandt. In ihr haben Wir das Schicksal aller Menschen auf Erden und aller Himmelsbewohner bestimmt, das Wissen um alle Dinge, vom ersten bis zum letzten, niedergeschrieben. Nichts, was in der Vergangenheit erschaffen ward oder in Zukunft erschaffen werden wird, kann Ihm entgehen oder Seine Absicht durchkreuzen - könntet ihr es doch begreifen.
129:7 [246] Sprich: Die von Gott herabgesandte Offenbarung ist sicherlich wiedergekehrt, und die ausgestreckte Hand Unserer Macht hat alle, die in den Himmeln und auf Erden sind, überschattet. Wir haben durch die Macht der Wahrheit, der reinen Wahrheit, einen unendlich kleinen Schimmer Unseres unergründlichen Geheimnisses offenbart, und siehe, wer die Glanzesfülle des Sinai erkannt hatte, erstarb, als er einen Blitzstrahl des hochroten Lichtes erblickte, das den Sinai Unserer Offenbarung umhüllt. So ist Er, die Schönheit des Allbarmherzigen, in den Wolken Seines Zeugnisses herabgekommen, und der Ratschluß wurde erfüllt nach dem Willen Gottes, des Allherrlichen, des Allweisen.
129:8 Sprich: Tritt hervor aus Deinem heiligen Gemach, o Himmelsdienerin, Du Bewohnerin des erhabenen Paradieses! Hülle Dich so, wie es Dir gefällt, in das Seidenkleid der Unsterblichkeit und lege im Namen des Allherrlichen das buntgestickte Gewand des Lichtes an. Höre dann auf den süßen, den wundersamen Ton der Stimme, die vom Throne Deines Herrn kommt, des Unerreichbaren, des Höchsten. Entschleiere Dein Angesicht, offenbare die Schönheit der schwarzäugigen Jungfrau und lasse nicht zu, daß die Diener Gottes des Lichtes Deines strahlenden Antlitzes beraubt sind. Gräme Dich nicht, wenn du die Seufzer der Erdenbewohner oder die Klage der Himmelsbewohner hörst. Überlasse sie dem Verderben im Staube des Untergangs. Lasse sie zum Nichtsein zurückfallen, da die Flamme des Hasses in ihrer Brust brennt. Dann stimme im Angesicht der Völker auf Erden und im Himmel mit wohlklingender Stimme den Lobgesang des Gedenkens Dessen an, der der König der Namen und Eigenschaften Gottes ist. So haben Wir Dein Schicksal bestimmt, und wohl sind Wir imstande, Unsere Absicht auszuführen.
129:9 [247] Hüte Dich, die Du das innerste Wesen der Reinheit bist, daß Du Dich nicht Deines Kleides strahlender Herrlichkeit entäußerst. Nein, schmücke Dich im Reiche der Schöpfung mehr und mehr mit den unzerstörbaren Gewändern Deines Gottes, damit sich durch Dich das berückende Abbild des Allmächtigen in allem Erschaffenen spiegele und sich die Gnade Deines Herrn in der Fülle ihrer Macht über die ganze Schöpfung ergieße.
129:10 Wenn Du bei jemandem den Duft der Liebe Deines Herrn verspürst, so opfere Dich für ihn, denn dafür haben Wir Dich erschaffen, und mit diesem Ziel haben Wir seit unvordenklichen Zeiten in Gegenwart der Schar Unserer Wohlbegünstigten einen Bund mit Dir geschlossen. Sei nicht ungeduldig, wenn die Blinden im Herzen die Pfeile ihres eitlen Wahns auf Dich schießen. Überlasse sie sich selbst, denn sie folgen den Einflüsterungen der Bösen.
129:11 Rufe laut vor den Blicken der Bewohner von Himmel und Erde: Ich bin die Himmelsdienerin, das Reis, das vom Geiste Bahás gezeugt ward. Mein Heim ist die Wohnstatt Seines Namens, der Allherrliche. Vor den Scharen der Höhe wurde Ich mit dem Schmuck Seiner Namen geschmückt. Ich war in den Schleier unverletzlicher Sicherheit gehüllt und verborgen vor den Augen der Menschen. Mich dünkt, Ich hörte eine Stimme von göttlicher, unvergleichlicher Lieblichkeit rechts des Gottes der Barmherzigkeit hervorgehen, und siehe, das ganze Paradies ward erregt und bebte vor Mir aus Sehnsucht, ihre Laute zu vernehmen und die Schönheit Dessen zu erblicken, der sie vernehmen ließ. So haben Wir auf dieser leuchtenden Tafel in der wohlklingendsten Sprache die Verse offenbart, die die Zunge der Ewigkeit im Qayyúmu'l-Asmá' zu äußern bewegt wurde.
129:12 Sprich: Er verordnet kraft Seiner Herrschaft, was Ihm gefällt, und Er tut nach Seinem eigenen Befehl, was Er will. Er darf nicht nach dem gefragt werden, was Ihm zu verordnen beliebt. Er ist in Wahrheit der Unbeschränkte, der Allmachtvolle, der Allweise.
129:13 Die nicht an Gott glauben und sich gegen Seine Herrschaft auflehnen, sind hilflose Opfer ihrer verderbten Neigungen und Begierden. Sie werden zu ihrer Wohnstatt im Höllenfeuer zurückkehren: Elend ist die Wohnstatt der Verneiner!
130
130:1 [248] Sei freigebig im Glück und dankbar im Unglück. Sei des Vertrauens deines Nächsten wert und schaue hellen und freundlichen Auges auf ihn. Sei ein Schatz dem Armen, ein Mahner dem Reichen, eine Antwort auf den Schrei des Bedürftigen, und halte dein Versprechen heilig. Sei gerecht in deinem Urteil und behutsam in deiner Rede. Sei zu keinem Menschen ungerecht und erweise allen Sanftmut. Sei wie eine Lampe für die, so im Dunkeln gehen, eine Freude den Betrübten, ein Meer für die Dürstenden, ein schützender Port für die Bedrängten, Stütze und Verteidiger für das Opfer der Unterdrückung. Laß Lauterkeit und Redlichkeit all dein Handeln auszeichnen. Sei ein Heim dem Fremdling, ein Balsam dem Leidenden, dem Flüchtling ein starker Turm. Sei dem Blinden Auge und ein Licht der Führung für den Fuß des Irrenden. Sei ein Schmuck für das Antlitz der Wahrheit, eine Krone für die Stirn der Treue, ein Pfeiler im Tempel der Rechtschaffenheit, Lebenshauch dem Körper der Menschheit, ein Banner für die Heerscharen der Gerechtigkeit, ein Himmelslicht am Horizont der Tugend, Tau für den Urgrund des Menschenherzens, eine Arche auf dem Meer der Erkenntnis, eine Sonne am Himmel der Großmut, ein Stein im Diadem der Weisheit, ein strahlendes Licht am Firmament deiner Zeitgenossen, eine Frucht am Baume der Demut.
131
131:1 [249] Die Feder des Altehrwürdigen Königs gedenkt der Geliebten Gottes unaufhörlich. Einmal entströmen Seiner Feder Fluten der Gnade, ein andermal ward durch ihre Bewegung Gottes klares Buch offenbart. Er ist Der, dem sich niemand vergleichen, mit dessen Äußerung der sterbliche Mensch niemals wetteifern kann. Seit Ewigkeit nimmt Er den Thron der Überlegenheit und Macht ein, Er, von dessen Lippen Ratschläge kamen, die die Bedürfnisse der ganzen Menschheit befriedigen können, Ermahnungen, die ihr nur nützen können.
131:2 Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge, und Seine Geschöpfe werden es bestätigen, daß Ich Mir keinen Augenblick gestattet habe, vor den Augen der Menschen verborgen zu sein, noch willens war, Meine Person vor ihrem Unrecht zu schützen. Vor den Augen aller Menschen habe Ich Mich erhoben und ihnen geboten, Meinen Willen zu tun. Mein Ziel ist kein anderes als die Besserung der Welt und die Ruhe ihrer Völker. Die Wohlfahrt der Menschheit, ihr Friede und ihre Sicherheit sind unerreichbar, wenn und ehe nicht ihre Einheit fest begründet ist. Diese Einheit kann so lange nicht erreicht werden, als die Ratschläge, die die Feder des Höchsten offenbart hat, unbeachtet übergangen werden.
131:3 Die Macht der Worte, die Er äußert, kann das ganze Menschengeschlecht mit dem Lichte der Einheit erleuchten. Die Erwähnung Seines Namens kann die Herzen aller Menschen entflammen und die Schleier zwischen ihnen und Seiner Herrlichkeit verbrennen. Jede gerechte Tat ist mit einer Kraft versehen, die den Staub über den Himmel der Himmel emporheben kann. Sie kann jede Fessel sprengen und hat die Macht, die Kraft zu erneuern, die sich verbraucht hat und dahinschwand. ...
131:4 Sei rein, o Volk Gottes, sei rein; sei rechtschaffen, sei rechtschaffen. ... Sprich: o Volk Gottes! Was den Sieg der ewigen Wahrheit verbürgt - Gottes Heerscharen und Helfer auf Erden - ist in den heiligen Büchern und Schriften verzeichnet und so klar, so offenkundig wie die Sonne. Diese Scharen sind solche gerechten Taten, solches Betragen, ein solcher Charakter, wie sie in Seinen Augen annehmbar sind. Wer sich an diesem Tage erhebt, um Unserer Sache zu helfen, und die Heerscharen einer rühmlichen Wesensart und eines aufrechten Verhaltens zu seiner Hilfe herbeiruft, wird mit dieser Tat sicherlich die ganze Welt beeinflussen.
132
132:1 [250] Wenn der eine, wahre Gott - gepriesen sei seine Herrlichkeit - sich den Menschen offenbart, verfolgt Er das Ziel, die Edelsteine ans Licht zu bringen, die in den Gesteinsadern ihres wahren inneren Selbstes verborgen liegen. Daß den verschiedenen Gemeinschaften der Erde und den mannigfaltigen religiösen Glaubenssystemen niemals erlaubt sein sollte, feindselige Gefühle unter den Menschen zu nähren, gehört an diesem Tage zum Wesen des Glaubens Gottes und Seiner Religion. Diese Grundsätze und Gesetze, diese fest begründeten, machtvollen Systeme entspringen einer einzigen Quelle und sind die Strahlen desselben Lichtes. Daß sie voneinander abweichen, ist den unterschiedlichen Erfordernissen der Zeitalter zuzuschreiben, in denen sie verkündet wurden.
132:2 Rüste dich, o Volk Bahás, in dem Bemühen, den Sturm religiösen Haders, der die Völker der Erde erregt, zum Schweigen zu bringen und jede Spur davon zu tilgen. Erhebe dich aus Liebe zu Gott und zu denen, die Ihm dienen, um dieser höchst erhabenen und bedeutungsvollen Offenbarung beizustehen. Religiöser Fanatismus und Haß sind ein weltverzehrendes Feuer, dessen Gewalt niemand löschen kann. Nur die Hand göttlicher Macht kann die Menschen von dieser verheerenden Plage erlösen. ...
132:3 [251] Das Wort Gottes ist eine Lampe, deren Licht der Satz ist: ihr seid die Früchte eines Baumes und die Blätter eines Zweiges. Verkehrt miteinander in inniger Liebe und Eintracht, in Freundschaft und Verbundenheit. Er, die Sonne der Wahrheit, bezeugt Mir: So machtvoll ist das Licht der Einheit, daß es die ganze Erde erleuchten kann. Der eine, wahre Gott, der alle Dinge kennt, bezeugt die Wahrheit dieser Worte.
132:4 Bemüht euch, daß ihr diese überragende, diese höchst erhabene Stufe erreicht, die Stufe, welche der ganzen Menschheit die Gewähr für Schutz, und Sicherheit bieten kann. Dieses Ziel überragt jedes andere Ziel, dieses Streben ist der Fürst allen Strebens. Solange jedoch die dichten Wolken der Unterdrückung, die die Sonne der Gerechtigkeit verdunkeln, nicht vertrieben sind, kann man die Herrlichkeit dieser Stufe schwerlich vor den Augen der Menschen enthüllen. ...
132:5 O Volk Bahás! Verkehrt mit allen Menschen im Geiste der Freundlichkeit und Verbundenheit. Wenn ihr um eine bestimmte Wahrheit wißt, wenn ihr ein Juwel besitzt, das anderen versagt ist, so teilt es ihnen mit in einer Sprache höchster Liebenswürdigkeit und besten Willens. Wenn es angenommen wird und seinen Zweck erfüllt, ist euer Ziel erreicht. Wenn jemand es zurückweist, überlaßt ihn sich selbst und bittet Gott, ihn zu führen. Hütet euch, daß ihr ihn nicht unfreundlich behandelt. Eine freundliche Zunge ist ein Magnet für die Menschenherzen. Sie ist das Brot des Geistes, sie kleidet die Worte in Bedeutung, sie ist der Lichtquell der Weisheit und des Verstehens. ...
133
133:1 [252] Die Gesetze Gottes wurden vom Himmel Seiner erhabensten Offenbarung herabgesandt. Alle müssen sie sorgfältig befolgen. Die höchste Auszeichnung des Menschen, sein wahrer Fortschritt und sein Endsieg waren immer von den Gesetzen Gottes abhängig und werden es weiter sein. Wer die Gebote Gottes befolgt, wird ewige Glückseligkeit gewinnen.
133:2 Eine zweifache Verpflichtung ruht auf dem, der den Tagesanbruch der Einheit Gottes erkannt und die Wahrheit Dessen, der die Manifestation Seiner Einzigkeit ist, anerkannt hat. Die erste ist Festigkeit in Seiner Liebe, solche Festigkeit, daß ihn weder das Geschrei des Feindes noch die Anmaßung des Anmaßenden davon abbringen können, sich an Ihn, die Ewige Wahrheit, zu halten - eine Festigkeit, die jenen keinerlei Beachtung schenkt. Die zweite ist die genaue Befolgung der Gesetze, die Er vorgeschrieben hat - Gesetze, die Er den Menschen immer gegeben hat und weiterhin geben wird, Gesetze, durch die Wahrheit von Falschheit unterschieden und gesondert werden kann.
134
134:1 Die erste, vornehmste den Menschen vorgeschriebene Pflicht nächst der Anerkennung Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, ist die Pflicht der Standhaftigkeit in Seiner Sache. Halte dich daran und gehöre zu denen, deren Sinn fest auf Gott gerichtet und gegründet ist. Keine Tat, wie verdienstvoll sie auch sei, läßt sich jemals mit der Standhaftigkeit vergleichen. Sie ist der König aller Taten, und dein Herr, der Allerhöchste, der Machtvollste, wird dies bezeugen. ...
134:2 Die göttlichen Tugenden und Eigenschaften sind alle klar und offenbar; sie wurden in allen heiligen Büchern erwähnt und beschrieben. Unter ihnen sind Vertrauenswürdigkeit, Wahrhaftigkeit, Reinheit des Herzens in der Zwiesprache mit Gott, Langmut Ergebenheit in alles, was der Allmächtige verordnet, Zufriedenheit mit allem, was sein Wille bestimmt, Geduld, ja Dankbarkeit inmitten von Leiderfahrungen und vollkommenes Vertrauen auf Ihn in allen Lebenslagen. Nach Gottes Werturteil zählen diese Tugenden zu den höchsten und lobenswertesten aller Taten. Alle anderen Taten sind zweitrangig, diesen nachgeordnet, und werden es immer bleiben. ...
134:3 Der Geist, der des Menschen Herz belebt, ist die Erkenntnis Gottes, und sein wahrer Schmuck ist die Anerkennung der Wahrheit, daß »Er tut, was Er will, und verordnet, was Ihm gefällt.«1 Sein Gewand ist die Gottesfurcht und seine Vollkommenheit die Standhaftigkeit in Seinem Glauben. So unterweist Gott jeden, der Ihn sucht. Er, wahrlich, liebt den, der sich Ihm zuwendet. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Vergebenden, dem Großmütigsten. Aller Lobpreis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
1 vgl. Qur'án 2:154, 14:28, 22:15, 22:19
135
135:1 [253] O Buchstabe des Lebendigen! Gottes Ohr hat deinen Ruf vernommen, und seine Augen haben dein geschriebenes Bittgesuch gesehen. Er ruft dich von seinem Thron der Herrlichkeit und offenbart dir die Verse, die von Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden, herabgesandt wurden.
135:2 Selig bist du, weil du den Götzen des Selbstes und des leeren Trugs vernichtet und den Schleier eitlen Wahns durch die Kraft und Macht deines Herrn, des höchsten Beschirmers, des Allmächtigen, des einzig Geliebten, zerrissen hast. Du bist in Wahrheit zu den Buchstaben zu zählen, die jeden anderen Buchstaben übertreffen. Darum hat Gott dich auserwählt durch die Zunge deines Herrn, des Báb, dessen Antlitz mit seinem Glanz die ganze Schöpfung umhüllt und weiterhin umhüllen wird. Danke dem Allmächtigen und verherrliche seinen Namen, weil Er dir geholfen hat, eine Sache zu erkennen, die die Herzen aller in den Himmeln und auf Erden erzittern ließ, die die Bewohner der Reiche der Schöpfung und der Offenbarung aufschreien ließ, durch welche die verborgenen Geheimnisse in der Menschen Brust erforscht und geprüft worden sind.
135:3 [254] Dein Herr, der Höchste,1 richtet aus seinem Reiche der Herrlichkeit diese Worte an dich: Groß ist die Seligkeit, die deiner harrt, o Buchstabe des Lebendigen, denn du hast wahrhaft an Mich geglaubt, du hast dich geweigert, Mir vor den himmlischen Heerscharen Schande zu bereiten, hast dein Versprechen erfüllt, den Schleier leeren Trugs von dir geworfen und deinen Blick fest auf den Herrn, deinen Gott, gerichtet, den Herrn des Unsichtbaren und des sichtbaren, den Herrn des vielbesuchten Tempels. Ich bin sehr zufrieden mit dir, weil Ich dein Angesicht lichtstrahlend fand an dem Tage, da die Gesichter trüb und finster wurden.
1 der Báb
135:4 Sprich: O Volk des Bayán! Haben Wir euch nicht in allen Unseren Sendschreiben und in allen Unseren verborgenen Schriften ermahnt, nicht eueren üblen Leidenschaften und verderbten Neigungen zu folgen, sondern euere Augen auf den Schauplatz höchster Herrlichkeit zu richten an dem Tage, da die Mächtigste Waage aufgestellt wird, dem Tage, da die süßen Weisen des Geistes Gottes von der Rechten des Thrones eueres Herrn erklingen, des allmächtigen Beschützers, des Allmachtvollen, des Heiligen der Heiligen? Haben Wir euch nicht verboten, euch an das zu halten, was euch ausschlösse von der Manifestation Unserer Schönheit in ihrer nachfolgenden Offenbarung, seien es die Verkörperungen der Namen Gottes und all ihrer Herrlichkeit oder die Enthüllungen seiner Eigenschaften und ihrer Herrschaft? Seht, wie ihr, sobald Ich Mich offenbarte, Meine Wahrheit zurückwieset, euch von Mir abwandtet und unter denen wart, die die Zeichen Gottes als Tand und Zeitvertreib betrachten!
135:5 [255] Bei Meiner Schönheit! An diesem Tage wird nichts von euch angenommen werden, auch wenn ihr fortfahrt, zu beten und euch vor Gott niederzuwerfen, solange die Ewigkeit seiner Herrschaft dauert, denn alle Dinge hängen von seinem Willen ab, und der Wert aller Taten ist durch seine Annahme und Sein Wohlgefallen bedingt. Das ganze Weltall ist nur eine Handvoll Lehm in seinem Griff. Nur wenn der Mensch Gott erkennt und liebt, wird sein Anruf an diesem Tage von Ihm erhört. Dies gehört zum Wesen seines Glaubens, so ihr es nur wüßtet!
135:6 Wollt ihr euch mit dem zufrieden geben, was wie Dunst in der Ebene ist, und auf das Meer verzichten, dessen Wasser nach dem Willen Gottes die Menschenseelen erquicken? Wehe euch, weil ihr die Großmut Gottes mit so Nichtigem und Verächtlichem vergolten habt! Ihr gehört wirklich zu denen, die Mich in Meiner früheren Offenbarung abgelehnt haben. Könnte euer Herz es doch begreifen!
135:7 Erhebt euch und sühnt unter den Augen Gottes für euere Pflichtvergessenheit gegen Ihn. Dies ist Mein Gebot an euch - würdet ihr doch auf Mein Gebot hören! Bei Meinem selbst! Weder das Volk des Qur'án noch die Anhänger der Thora oder des Evangeliums noch die irgendeines anderen Buches haben begangen, was euere Hände verübt haben. Ich selbst habe Mein ganzes Leben dafür eingesetzt, die Wahrheit dieses Glaubens zu verteidigen. Ich habe in allen Meinen Sendschreiben das Kommen seiner Offenbarung verkündet. Dennoch, kaum hatte Er sich in seiner Ihm folgenden Offenbarung enthüllt, angetan mit der Herrlichkeit Bahás und in das Gewand seiner Größe gekleidet, da empörtet ihr euch gegen Ihn, den höchsten Beschirmer, den selbstbestehenden. Hütet euch, o ihr Menschen! Schämt euch dessen, was Mir von eueren Händen auf dem Pfade Gottes widerfahren ist. Habt acht, daß ihr nicht zu denen gehört, die zurückwiesen, was aus dem Himmel von Gottes höchster Herrlichkeit auf sie herabgesandt wurde.
135:8 Dies, o Buchstabe des Lebendigen, sind die Worte, die dein Herr spricht und aus den Reichen der Höhe an dich richtet. Verkünde die Worte deines Herrn seinen Dienern, damit sie ihren Schlaf abschütteln und Vergebung erbitten von Gott, der sie geformt und gebildet und diese strahlendste, heiligste, deutlichste Offenbarung seiner Schönheit auf sie herabgesandt hat.
136 'aus dem Tablet an Khalíl'
136:1 [256] Sprich: Befreit euere Seelen, o Menschen, von der Knechtschaft des Selbstes, und läutert sie von aller Bindung an anderes als Mich. Meiner zu gedenken macht alle Dinge rein von Befleckung, könntet ihr es doch erkennen! Sprich : Wären alle erschaffenen Dinge völlig des Schleiers weltlicher Nichtigkeit und Begierde entkleidet, würde sie die Hand Gottes an diesem Tage allesamt mit dem Prachtgewand des »Er tut, was Er will, im Reiche der Schöpfung« schmücken und so das Zeichen seiner Herrschaft in allen Dingen offenbaren. Gepriesen sei darum Er, der höchste Herr über alles, der Allmächtige, der höchste Beschützer, der Allherrliche, der Machtvollsten!
136:2 Singe die Verse Gottes, o Mein Diener, die du empfangen hast, wie jene sie singen, die Ihm nahe sind, damit die süße deiner Weise deine eigene Seele entflamme und die Herzen aller Menschen anziehe. Wer zurückgezogen in seiner Kammer die von Gott offenbarten Verse spricht, wird erfahren, wie die Engel des Allmächtigen den Duft der Worte, die sein Mund ausspricht, überallhin verbreiten und das Herz jedes rechtschaffenen Menschen höher schlagen lassen. Mag er sich auch zunächst dieser Wirkung nicht bewußt werden, muß doch die Kraft der ihm gewährten Gnade früher oder später ihren Einfluß auf seine Seele üben. so sind die Geheimnisse der Offenbarung Gottes durch den Willen Dessen, der Urquell aller Macht und Weisheit ist, verfügt worden.
136:3 [257] O Khalíl! Gott ist Mein Zeuge! Obwohl Meine Feder sich ruhig über Mein Tablet bewegt, weint sie doch im Innersten und ist tief unglücklich. Auch die vor dem Throne brennende Lampe weint und seufzt um der Dinge willen, die die Altehrwürdige Schönheit von den Händen derer erlitt, die nur eine Schöpfung seines Willens sind. Gott selbst kennt und bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Kein Mensch, der sein Ohr von dem lauten Geschrei der Ungläubigen gereinigt hat und es allem Erschaffenen zuneigt, kann umhin, die Stimme ihres Klagens und Weinens über die Leiden zu hören, die Uns von den Händen Unserer Diener befallen haben, die nicht an Uns glauben und sich gegen Uns auflehnen. So haben Wir dir einen Schimmer des Leides enthüllt, das über Uns gekommen ist, damit du um Unsere Leiden weißt und geduldig deine Trübsale erträgst.
136:4 Erhebe dich, deinem Herrn zu allen Zeiten und unter allen Umständen beizustehen, und sei einer seiner Helfer. Ermahne sodann die Menschen, den Worten Gehör zu schenken, die der Geist Gottes auf dieser erleuchtenden, strahlenden Tafel geäußert hat. Sprich: Säet nicht die Saat der Zwietracht unter den Menschen, o Volk, und streitet nicht mit euerem Nächsten. Seid unter allen Umständen geduldig und setzt euer ganzes Vertrauen, euere Zuversicht auf Gott. Helft euerem Herrn mit dem Schwerte der Weisheit und der Rede. Dies, wahrlich, steht der Stufe des Menschen an. Davon abzugehen wäre Gottes, des höchsten Herrn aller, des Verherrlichten, unwürdig. Aber das Volk wurde irregeleitet und gehört wahrlich zu den Achtlosen.
136:5 [258] O Menschen, öffnet die Tore der Menschenherzen mit den Schlüsseln des Gedenkens an Den, der das Gedenken flottes und Urquell der Weisheit unter euch ist. Er hat auf der ganzen Welt die Herzen seiner Diener auserwählt und jedes zu einem Thron für die Offenbarung seiner Herrlichkeit gemacht. So heiligt sie denn von jeder Befleckung, damit ihnen das eingeprägt werde, wofür sie erschaffen wurden. Dies ist wahrlich ein Beweis der gütigen Gunst Gottes.
136:6 Veredelt euere Zunge durch Wahrhaftigkeit, o Menschen, und ziert euere Seele mit dem Schmuck der Ehrlichkeit. Hütet euch, o Menschen, daß ihr nicht gegen jemanden falsch seid. Seid Gottes Treuhänder unter seinen Geschöpfen und die Wahrzeichen seiner Großmut unter seinem Volke. Wer seinen Gelüsten und verderbten Neigungen folgt, geht in die Irre und vergeudet seine Mühe. Er gehört wahrlich zu den Verlorenen. strebt danach, o Menschen, daß euere Augen auf Gottes Barmherzigkeit gerichtet, daß euere Herzen auf sein wunderbares Gedenken eingestellt sind, daß euere Seelen zuversichtlich in seiner Gnade und Großmut ruhen und euere Füße den Pfad seines Wohlgefallens beschreiten. Das sind die Ratschläge, die Ich euch als Vermächtnis gebe. Wolltet ihr doch Meinen Ratschlägen folgen.
137
137:1 [259] Manche haben es als rechtmäßig betrachtet, das unverletzliche Eigentum ihres Nächsten anzutasten, und haben den ausdrücklichen, in Gottes Buch niedergelegten Befehl auf die leichte Schulter genommen. Unheil komme über sie und die Strafe Gottes, des Allmachtvollen, des Allmächtigen, suche sie heim! Bei Ihm, der über den Morgen der Heiligkeit leuchtet! Würde die ganze Erde in Silber und Gold verwandelt, so würde keiner, von dem man sagen kann, er sei wirklich in den Himmel des Glaubens und der Gewißheit aufgestiegen, sich dazu herablassen, dieses zu beachten oder gar danach zu greifen und es zu behalten. Wir haben schon früher auf diesen Gegenstand hingewiesen in Texten, die auf arabisch, in einer Sprache von erlesener Schönheit, offenbart sind. Gott ist Unser, Zeuge! Wer die Süße dieser Worte gekostet hat, wird niemals billigen, daß die von Gott gesetzten Grenzen überschritten werden, noch wird er seinen Blick auf irgendeinen außer seinem Vielgeliebten richten. Ein solcher Mensch wird mit seinem inneren Auge rasch erkennen, wie nichtig und verächtlich die Dinge dieser Welt allesamt sind, und wird seinen Sinn auf Höheres richten.
137:2 Sprich: Schämt euch, o ihr, die ihr euch die Liebenden der Altehrwürdigen Schönheit nennt! Seid ermahnt durch die Trübsale, die Er erlitten hat, und durch die Bürde der Qualen, die Er um Gottes willen ertrug. Laßt euch die Augen öffnen! Zu welchem Zweck hätte Er sich abgemüht, wenn die mannigfachen Prüfungen, die Er ertrug, schließlich in so verächtlichen Bekenntnissen und solch üblem Betragen enden sollten? Jeder Räuber, jeder Missetäter hat in den Tagen, die Meiner Offenbarung vorangingen, die gleichen Worte geäußert und die gleichen Taten begangen.
137:3 [260] Wahrlich, Ich sage: Neigt euer Ohr Meiner süßen Stimme und heiligt euch von der Befleckung durch euere üblen Leidenschaften und verderbten Wünsche. Wer im Heiligtum Gottes wohnt und den Ehrensitz ewiger Herrlichkeit einnimmt, wird sich weigern, selbst wenn er Hungers stürbe, die Hand widerrechtlich nach dem Eigentum seines Nächsten auszustrecken, wie niedrig und unwürdig dieser auch sei.
137:4 Die Absicht des einen, wahren Gottes bei seiner Selbstoffenbarung ist, die ganze Menschheit zu Wahrhaftigkeit und Aufrichtigkeit, zu Frömmigkeit und Vertrauenswürdigkeit, zu Entsagung und Ergebenheit in den Willen Gottes, zu Nachsicht und Güte, zu Ehrlichkeit und Weisheit aufzurufen. Sein Ziel ist es, jeden Menschen in den Mantel eines geheiligten Charakters zu kleiden und ihn mit der Zier heiliger, edler Taten zu schmücken.
137:5 Sprich: Habt Erbarmen mit euch selbst und eueren Mitmenschen, und laßt es nicht zu, daß die Sache Gottes - eine Sache, die unendlich erhaben ist über das innerste Wesen der Heiligkeit - durch den Makel euerer leeren Grillen, euerer unziemlichen und verderbten Einbildungen befleckt werde.
138
138:1 [261] Du siehst, o Gott des Erbarmens, Du, dessen Macht alles Erschaffene durchdringt, diese Deine Diener, Deine Knechte, wie sie des Tags nach dem Wohlgefallen Deines Willens das von Dir verordnete Fasten halten, sich beim ersten Morgengrauen erheben, Deinen Namen anzurufen und Dein Lob zu verherrlichen, voll Hoffnung, ihren Anteil an den guten Dingen zu erhalten, die in den Schatzkammern Deiner Gnade und Großmut verwahrt sind. Ich flehe zu Dir, o Du, der Du in Deinen Händen die Zügel der ganzen Schöpfung hältst, der Du das ganze Reich Deiner Namen und Eigenschaften im Griffe hast, vorenthalte Deinen Dienern an Deinem Tage nicht die belebenden Regenschauer aus den Wolken Deiner Barmherzigkeit und hindere sie nicht, ihren Teil aus dem Meere Deines Wohlgefallens zu nehmen.
138:2 Alle Atome der Erde bezeugen die Größe Deiner Kraft und Herrschaft, o mein Herr; und alle Zeichen des Universums beweisen die Herrlichkeit Deiner Würde und Macht. So hab Erbarmen, o Du höchster Herr über alles, Du König ewiger Tage, Du Herrscher über alle Völker, mit diesen Deinen Dienern, die sich an das Seil Deiner Gebote klammern und ihren Nacken beugen vor den Verkündungen Deiner Gesetze, die aus dem Himmel Deines Willens herabgesandt sind.
138:3 Sieh, o mein Herr, wie sie ihre Augen zum Morgen Deiner Güte heben, wie sie ihre Herzen auf die Meere Deiner Gunst richten, wie sie ihre Stimme senken vor den Tönen Deiner lieblichsten Stimme, die von der allerhöchsten Stufe in Deinem Namen, der Allherrliche, ruft. Hilf Du Deinen Geliebten, o mein Herr, die alles aufgaben, um zu erhalten, was Du besitzest, ihnen, die von Prüfungen und Leiden umgeben sind, weil sie der Welt entsagt und ihre Liebe auf Dein Reich der Herrlichkeit gerichtet haben. Ich flehe Dich an, o mein Herr, beschütze sie vor den Angriffen ihrer üblen Leidenschaften und Begierden, und hilf ihnen, das zu erlangen, was ihnen in dieser und der nächsten Welt nützen wird.
138:4 [262] Ich bitte Dich, o mein Herr, bei Deinem verborgenen, Deinem kostbaren Namen, der laut durch das Reich der Schöpfung ruft und alle Völker zu dem Baume lädt, über den es kein Hinausgehen gibt, zum Thron allüberragender Herrlichkeit, überschütte uns und Deine Diener mit den Regenströmen Deiner Barmherzigkeit, damit sie uns von allem Gedenken außer an Dich reinigen und uns den Küsten des Meeres Deiner Gnade nahebringen. Verordne, o Herr, durch Deine erhabenste Feder, was unsere Seelen unsterblich macht im Reiche der Herrlichkeit, was unsere Namen fortbestehen läßt in Deinem Königreiche, was unser Leben in den Schatzkammern Deines Schutzes, unsere Körper in der Burg Deiner unverletzlichen Beständigkeit bewahren wird. Mächtig bist Du über alle Dinge, seien sie vergangen oder zukünftig. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden.
138:5 Du siehst, o mein Herr, unsere flehenden Hände zu Deiner Gunst und Großmut erhoben. Gewähre, daß sie mit den Schätzen Deiner Güte und Freigebigkeit gefüllt werden. Vergib uns, unseren Vätern und unseren Müttern, und erfülle, was wir vom Meere Deiner Gnade und göttlichen Freigebigkeit ersehnen. Nimm, o Geliebter unserer Herzen, alle unsere Werke auf Deinem Pfade an. Du bist wahrlich der Machtvollste, der Erhabenste, der Unvergleichliche, der Eine, der Vergebende, der Gnädige.
139 'aus dem Tablet an Nabíl-i-Azam (Mullá Muhammad-i-Zarandí)'
139:1 [263] O Nabíl-i-Azam,1 schenke der Stimme des Altehrwürdigen der Tage, die dich aus dem Reich seines allherrlichen Namens ruft, ein aufmerksames Ohr. Er ist es, der nun aus den Reichen der Höhe und im innersten Wesen alles Erschaffenen verkündet: »Wahrlich, Ich bin Gott, es gibt keinen Gott außer Mir. Ich bin es, der von Ewigkeit her Quell aller Herrschaft und Macht war, der durch alle Ewigkeit fortfahren wird, sein Königtum zu besitzen und seinen Schutz allem Erschaffenen zu gewähren. Mein Beweis ist die Größe Meiner Macht und Meiner Herrschaft, die die ganze Schöpfung umfaßt.« ...
1 Beiname Mullá Muhammad-i-Zarandís, des Verfassers eines Buches über die frühen Tage der Bahá'í-Offenbarung: »The Dawn-Breakers«
139:2 Gesegnet bist du, o Mein Name, weil du Meine Arche betreten hast, durch die Kraft Meiner erhabensten Macht und Herrschaft auf dem Meere der Herrlichkeit dahinfliegst und zu Meinen Begünstigten zählst, deren Namen der Finger Gottes niedergeschrieben hat. Du hast den Kelch, der in Wahrheit Leben ist, geleert, den Kelch aus den Händen dieses Jünglings, den die Manifestationen des Allherrlichen umkreisen und dessen strahlende Gegenwart die Morgenröten der Barmherzigkeit am Tage und zur Nachtzeit preisen.
139:3 Seine Herrlichkeit sei mit dir, denn du bist von Gott her zu Gott hingewandert und in die Mauern des Hofes unvergänglicher Pracht eingetreten - des Ortes, den der sterbliche niemals beschreiben kann. Dort hat der Hauch der Heiligkeit, erfüllt von der Liebe deines Herrn, deinen Geist in dir aufgerührt, und die Wasser des Verstehens haben den Makel des Fernseins und der Gottlosigkeit von dir abgewaschen. Du hast Einlaß gefunden in das Paradies des Gedenkens Gottes durch die Anerkennung Dessen, der die Verkörperung dieses Gedenkens unter den Menschen ist.
139:4 Sei Gott dankbar dafür, daß Er dir die Kraft gab, seiner Sache zu helfen, daß Er die Blumen des Wissens und Verstehens im Garten deines Herzens aufblühen ließ. so hat seine Gnade dich umgeben und die ganze Schöpfung umschlossen. Hüte dich davor, daß du dich durch irgend etwas betrüben lässest. Mache dich frei von aller Bindung an die eitlen Anspielungen der Menschen und wirf die zwecklosen und spitzfindigen Wortstreitereien derer von dir, die vor Gott wie von Schleiern verhüllt sind. Verkünde sodann, was der Größte Geist dir im Dienst an der Sache deines Herrn zu äußern eingeben wird, damit du die Seelen aller Menschen aufrüttelst und ihre Herzen diesem gesegnetsten, allherrlichen Hofe zuführest. ...
139:5 [264] Wisse, daß Wir die Herrschaft des Schwertes als Hilfe für Unsere Sache abgeschafft und an seiner Stelle die Macht eingesetzt haben, die aus der Rede des Menschen geboren ist. so haben Wir es kraft Unserer Gnade unwiderruflich bestimmt. Sprich: O Volk! Säe nicht die Saat der Zwietracht unter den Menschen, und stehe ab vom Streit mit deinem Nächsten; denn dein Herr hat die Welt und ihre Städte den Königen der Erde in Obhut gegeben und diese kraft der Herrschaft, die Er ihnen zu verleihen beliebte, zu Sinnbildern seiner eigenen Macht erkoren. Er hat es verschmäht, einen Anteil an der Herrschaft dieser Welt sich selbst vorzubehalten. Dies wird Er, die Ewige Wahrheit, bezeugen. Was Er sich vorbehielt, sind die Städte der Menschenherzen, damit Er sie von aller irdischen Befleckung rein mache und sie befähige, dem geheiligten Orte zu nahen, den die Hände der Ungläubigen niemals entweihen können. Öffne, o Volk, die Stadt des Menschenherzens mit dem Schlüssel deiner Rede. so haben Wir dir in vorbestimmtem Maße deine Pflicht verordnet.
139:6 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Die Welt und ihre Nichtigkeiten, ihr Ruhm und alles, was sie an Freuden bieten kann, ist vor Gott so wertlos wie Staub und Asche, nein, noch viel verächtlicher. Könnten es die Menschenherzen doch begreifen! Reinige dich gründlich, o Volk Bahás, von der Verderbnis der Welt und allem, was ihr zugehört! Gott selbst ist Mein Zeuge! Die Dinge der Erde stehen euch schlecht an. Werft sie weg für jene, die nach ihnen verlangen, und richtet euere Augen fest auf diese heiligste, diese strahlendste Schau.
139:7 Was euch geziemt, ist die Liebe zu Ihm, der Manifestation seines Wesens, und die Befolgung all dessen, was Ihm beliebt, euch vorzuschreiben, wenn ihr es doch wüßtet!
139:8 Sprich: Laßt Wahrhaftigkeit und Höflichkeit euer Schmuck sein. Duldet nicht, daß ihr des Gewandes der Langmut und der Gerechtigkeit beraubt werdet, damit aus eueren Herzen die süßen Düfte der Heiligkeit über alles Erschaffene wehen. Sprich: Sei achtsam, o Volk Bahás, daß du nicht auf den Wegen jener wandelst, deren Worte sich von ihren Taten unterscheiden. Strebt, daß ihr fähig werdet, den Völkern der Erde Gottes Zeichen zu offenbaren und seine Gebote widerzuspiegeln. Laßt euere Taten Führung für die ganze Menschheit sein, denn bei den meisten Menschen, ob hoch oder niedrig, unterscheidet sich das Bekenntnis vom Verhalten. Durch euere Taten aber könnt ihr euch vor anderen auszeichnen. Durch sie kann der Glanz eueres Lichtes über die ganze Erde verbreitet werden. Glücklich ist der Mensch, der Meinen Rat beachtet und die Gebote hält, die Er, der Allwissende, der Allweise, gegeben hat.
140
140:1 [265] O Muhammad-Alí! Groß ist die Glückseligkeit, die deiner harrt, weil du dein Herz mit der Liebe zu deinem Herrn, dem Allherrlichen, dem Allgepriesenen, geschmückt hast. Wer heute diese Stufe erreicht, dem wird alles Gute zuteil.
140:2 Schenke der Demütigung, der die Geliebten Gottes an diesem Tage unterworfen sind, keine Beachtung. Diese Demütigung ist der Stolz und der Ruhm aller zeitlichen Ehre und weltlichen Würde. Welche größere Ehre ist vorstellbar als die Ehre, die die Zunge des Altehrwürdigen der Tage verleiht, wenn Er seiner Geliebten in seinem Größten Gefängnis gedenkt? Der Tag naht, da die trennenden Wolken völlig verschwunden sein werden und das Licht der Worte: »Alle Ehre ist Gottes und derer, die Ihn lieben«, klar wie die sonne am Horizont des Willens des Allmächtigen erscheinen wird.
140:3 Alle Menschen, hoch oder niedrig, haben diese große Ehre gesucht und suchen noch immer nach ihr. Alle sind jedoch, als die Sonne der Wahrheit ihre Strahlen über die Welt ergoß, ihrer Wohltaten beraubt und wie durch einen Schleier von ihrer Herrlichkeit ausgeschlossen geblieben, außer denen, die sich am Seil der unfehlbaren Vorsehung des einen, wahren Gottes festhalten und in völliger Loslösung von allem außer Ihm ihr Angesicht seinem heiligen Hofe zuwenden.
140:4 Danke Ihm, der Sehnsucht aller Welten, daß Er dir diese hohe Ehre verliehen hat. Bald wird die Welt und alles, was in ihr ist, vergessen sein, und alle Ehre wird den Geliebten deines Herrn, des Allherrlichen, des Großmütigsten, gehören.
141
141:1 [266] Ein Buch ist in Wahrheit den Einsichtigen herabgesandt! Es gebietet den Menschen, Gerechtigkeit zu üben und rechtschaffen zu handeln, und verbietet ihnen, ihren verderbten Neigungen und sinnlichen Wünschen zu folgen - so die Menschenkinder aus ihrem tiefen Schlafe erweckt werden.
141:2 Sprich: O Menschen, befolgt, was euch auf Unseren Tafeln vorgeschrieben ist, und geht nicht den Trugbildern nach, die die Unheilstifter ersinnen, die Schlechtigkeiten begehen und sie Gott zuschreiben, dem Heiligsten, dem Allherrlichen, dem Erhabensten. Sprich: Wir haben es hingenommen, von Leiden und Kummer geprüft zu werden, damit ihr euch von allen irdischen Befleckungen heiligt. Warum weigert ihr euch dann, über Unsere Absicht in euerem Herzen nachzudenken? Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wer über die Trübsale nachdenkt, die Wir erleiden, dessen Seele wird wahrlich vor Kummer vergehen. Dein Herr selbst bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Wir haben die Last aller Trübsale ertragen, um euch von aller irdischen Verderbnis zu heiligen, und dennoch seid ihr gleichgültig.
141:3 [267] Sprich: Es geziemt sich für jeden, der sich an den Saum Unseres Gewandes hält, unbefleckt zu sein von allem, was die himmlischen Heerscharen verabscheuen. So wurde es von deinem Herrn, dem Allherrlichen, in diesem seinem deutlichen Sendschreiben bestimmt. Sprich: Wollt ihr Meine Liebe verschmähen und begehen, was Mein Herz grämt? Was ist es, das euch zu verstehen hindert, was euch von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, offenbart ist?
141:4 Wahrlich, Wir sehen euere Taten. Wenn Wir von ihnen den süßen Duft der Reinheit und Heiligkeit verspüren, werden Wir euch ganz gewiß segnen. Dann werden die Paradiesbewohner euch Lob zollen und euere Namen verherrlichen unter denen, die Gott nahe gekommen sind.
141:5 Halte dich fest am Saum des Gewandes Gottes, und erfasse mit festem Griff sein Seil, ein Seil, das niemand zerreißen kann. Hüte dich, daß dich nicht der Lärm derer, die diese Größte Verkündigung zurückweisen, davon abhalte, deinen Vorsatz auszuführen. Verkünde, was dir in diesem Sendschreiben vorgeschrieben wurde, und sollten auch alle Menschen wider dich aufstehen. Dein Herr ist wahrlich der Allbezwingende, der unfehlbare Beschützer.
141:6 Meine Herrlichkeit sei mit dir und mit denen Meiner Geliebten, die sich dir zugesellen. Dies sind wahrlich die, um die es gut stehen wird.
142 'Sendschreiben an Alí'
142:1 [268] Ich schwöre bei der Schönheit des Vielgeliebten! Dies ist die Barmherzigkeit, die die ganze Schöpfung umschlossen hat, der Tag, da Gottes Gnade alle Dinge durchdrungen und erfüllt hat. O 'Alí! Die Lebenswasser Meiner Barmherzigkeit stürzen in Strömen hernieder, und Mein Herz schmilzt dahin in der Glut Meiner zarten Liebe. Noch nie habe Ich Mich mit den Leiden abfinden können, die Meine Geliebten befallen, oder mit einer sorge, die ihre Herzensfreude trüben könnte.
142:2 Wann immer Mein Name »der Allbarmherzige« erfuhr, daß einer Meiner Geliebten ein Wort hauchte, das Meinem Willen zuwider ist, kehrte er kummervoll und untröstlich zu seiner Wohnstatt zurück, und wann immer Mein Name »der Verbergende« entdeckte, daß einer Meiner Anhänger Schmach oder Demütigung über seinen Nächsten brachte, ging er gleichermaßen bekümmert und traurig heim in seine Gemächer der Herrlichkeit, um dort in schmerzlicher Klage zu weinen und zu trauern. Und wenn Mein Name »der Immervergebende« bemerkte, daß einer Meiner Freunde eine Übertretung beging, wehklagte er in großer Pein, fiel von Schmerz überwältigt nieder in den Staub und ward von einer Schar unsichtbarer Engel zu seinem Wohnsitz in den Reichen der Höhe getragen.
142:3 Bei Meinem Selbst, dem Wahren, o 'Alí!. Das Feuer, welches das Herz Bahás entflammt, ist stärker als das Feuer, das in deinem Herzen glüht, und seine Klage ist lauter als deine Klage. Wann immer jemand im Hofe seiner Gegenwart die Sünde eines anderen erwähnte, war Er, die Ewige Schönheit, so von Scham erfüllt, daß Er wünschte, Er könnte die Herrlichkeit seines Angesichts vor den Augen aller Menschen verbergen; denn Er hat zu allen Zeiten seinen Blick auf die Treue der Gläubigen gerichtet und selbst deren wesentliche Erfordernisse beobachtet.
142:4 [269] Als die Worte, die du geschrieben hast, in Meiner Gegenwart gelesen wurden, haben sie das Meer Meiner Treue in Mir wogen lassen, den Hauch Meiner Vergebung über deine Seele wehen, den Baum Meiner Güte dich überschatten und die Wolken Meiner Großmut ihre Gaben auf dich herabregnen lassen. Ich schwöre bei der Sonne, die über dem Horizonte der Ewigkeit strahlt. Ich trauere um dich in deinem Kummer und wehklage mit dir in deiner Trübsal. ... Ich bezeuge die Dienste, die du Mir geleistet, und die mannigfachen Leiden, die du um Meinetwillen ertragen hast. Alle Atome der Erde erklären Meine Liebe zu dir.
142:5 Der Ruf, den du erhoben hast, o 'Alí, ist in Meinen Augen höchst willkommen. Verkünde Meine Sache mit deiner Feder wie mit deiner Zunge. Rufe laut und lade die Menschen vor Ihn, den höchsten Herrn aller Welten, mit solchem Eifer und solcher Inbrunst, daß alle Menschen durch dich entflammt werden.
142:6 Sprich: O mein Herr, mein über alles Geliebter, Du Triebkraft meiner Taten, Du Leitstern meiner Seele, Du Stimme, die in meinem innersten sein ruft, Du Ziel der Anbetung meines Herzens! Preis sei Dir, daß Du mich befähigtest, Dir mein Angesicht zuzuwenden, daß Du meine Seele durch das Gedenken Deiner entflammtest und mir halfst, Deinen Namen zu verkünden und Dein Lob anzustimmen.
142:7 Mein Gott, mein Gott! Wäre niemand zu finden, der von Deinem Pfade abirrt, wie könnte dann das Banner Deiner Barmherzigkeit entfaltet oder die Fahne Deiner Gunst und Güte gehißt werden? Und würde kein Frevel verübt, was könnte Dich dann als den Verberger menschlicher Sünden, den Immervergebenden, den Allwissenden, den Allweisen, verkünden? Möge meine Seele ein Opfer für die Verfehlungen derer sein, die wider Dich fehlen, denn über solche Verfehlungen wehen die süßen Düfte der zarten Barmherzigkeit Deines Namens, der Mitleidige, der Allbarmherzige. Möge mein Leben für die Vergehen derer hingegeben sein, die sich wider Dich vergehen, denn durch sie wird der Hauch Deiner Gunst und der Duft Deiner Gnade den Menschen bewußt gemacht und unter ihnen verbreitet. Möge mein innerstes sein für die Sünden derer dargeboten sein, die wider Dich sündigen, denn durch solche Sünden wird bewirkt, daß sich die Sonne Deiner mannigfaltigen Gunstbeweise über dem Horizont Deiner Güte offenbart und die Wolken Deiner nieversagenden Vorsehung ihre Gaben auf die Wirklichkeit alles Erschaffenen herabregnen.
142:8 [270] Ich bin der, o mein Herr, der Dir die Menge seiner Übeltaten eingestand, der bekannte, was noch kein Mensch bekannt hat. Ich eilte, zu dem Meere Deiner Vergebung zu gelangen, und suchte Zuflucht unter dem Schatten Deiner Gnade und Gunst. Ich flehe zu Dir, o Du ewiger König, Du höchster Beschützer aller Menschen, gewähre, daß ich fähig werde zu verkünden, was die Herzen und Seelen der Menschen veranlaßt, sich in die grenzenlose Unermeßlichkeit Deiner Liebe aufzuschwingen und sich Deinem Geiste zu verbinden. Stärke mich durch die Macht Deiner Herrschaft, damit ich alles Erschaffene dem Tagesanbruch Deiner Erklärung, dem Quell Deiner Offenbarung zuwende. Hilf mir, o mein Herr, mich Deinem Willen völlig zu ergeben und mich aufzumachen, Dir zu dienen, denn ich schätze dieses irdische Leben nur wegen des einen Zieles, das Heiligtum Deiner Offenbarung und den Thron Deiner Herrlichkeit zu umkreisen. Du siehst mich, o mein Gott, losgelöst von allem außer Dir, demütig und Deinem Willen ergeben. Verfahre mit mir, wie es Dir gefällt, und wie es Deiner Erhabenheit und großen Herrlichkeit entspricht.
142:9 O 'Alí! Die Güte Dessen, der der Herr aller Welten ist, wurde dir gewährt und wird dir weiterhin zuteil. Wappne dich mit seiner Kraft und stärke und erhebe dich, seiner Sache zu helfen und seinen heiligen Namen zu preisen. Lasse deinen Mangel an menschlicher Gelehrsamkeit und dein Unvermögen, zu lesen und zu schreiben, dein Herz nicht betrüben. Der eine, wahre Gott hält die Tore seiner mannigfaltigen Gnade im mächtigen Griff seiner Gewalt. Er hat sie vor allen, die Ihm dienen, geöffnet und wird sie weiterhin vor ihnen auftun. Ich hoffe sehr, daß der Hauch göttlicher Süße zu allen Zeiten von den Auen deines Herzens derart über die ganze Welt getragen wird, daß seine Wirkungen sich in jedem Land zeigen. Er hat Macht über alle Dinge. Er ist wahrlich der Machtvollste, der Allherrliche, der Allmächtige.
143
143:1 [271] Gesegnet bist du, o Mein Diener, denn du hast die Wahrheit erkannt und dich von dem zurückgezogen, der den Allbarmherzigen zurückwies und im Mutterbuch als Gottloser verdammt wurde. Du aber wandle standhaft in der Liebe zu Gott, halte unerschütterlich an seinem Glauben fest und stehe Ihm bei durch die Kraft deiner Rede. so gebietet dir der Allbarmherzige, der in den Händen Seiner Unterdrücker Gefangenschaft leidet.
143:2 Wenn Trübsal um Meinetwillen über dich kommt, so rufe dir Meine Leiden und Nöte ins Bewußtsein und gedenke Meiner Verbannung und Gefangenschaft. so übertragen Wir auf dich, was auf Uns herniedergekommen ist von Ihm, dem Allherrlichen, dem Allweisen.
143:3 Bei Meinem Selbst! Der Tag naht, da Wir die Welt und alles, was in ihr ist, aufgerollt und eine neue Ordnung an ihrer statt ausgebreitet haben werden. Er, wahrlich, ist mächtig über alle Dinge.
143:4 Heilige dein Herz, damit du Meiner gedenkest, und reinige dein Ohr, damit du Meine Worte hörest. Wende dann dein Angesicht dem heiligen Orte zu, an dem der Thron deines Herrn, des Gottes der Barmherzigkeit, errichtet ist, und sprich: Preis sei Dir, o mein Herr, daß Du mich befähigst, die Manifestation Deiner selbst anzuerkennen, und mir hilfst, mein Herz dem Hofe Deiner Gegenwart, dem Ziel der Anbetung meiner Seele, zuzuwenden. Ich flehe zu Dir bei Deinem Namen, der die Himmel spaltete und die Erde bersten ließ, bestimme für mich, was Du für die bestimmt hast, die sich von allem außer Dir abgewandt und ihr Herz fest auf Dich gegründet haben. Gewähre, daß ich in Deiner Gegenwart auf dem Sitze der Wahrheit im Heiligtum der Herrlichkeit sitze. Mächtig bist Du zu tun, was Du willst. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Allherrlichen, dem Allweisen.
144
144:1 [272] Die Feder des Höchsten hat jedem die Pflicht auferlegt und vorgeschrieben, diese Sache zu lehren. ... Gott wird zweifellos jeden begeistern, der sich von allem außer Ihm loslöst, und Er wird die klaren Wasser der Weisheit und des Ausdrucks aus seinem Herzen quellen und überreich strömen lassen. Wahrlich, dein Herr, der Allbarmherzige, ist mächtig zu tun, was Er will, und Er verordnet, was Ihm gefällt. Würdest du über diese Welt nachdenken und erkennen, wie vergänglich die Dinge sind, die ihr zugehören, so würdest du keinen anderen Weg dem Weg des Dienstes für die Sache deines Herrn vorziehen. Niemand hätte die Macht, dich zu hindern, feierlich Seinen Lobpreis anzustimmen, selbst wenn alle Menschen wider dich aufstünden.
144:2 Gehe stets voran und sei beharrlich in seinem Dienst. sprich: O ihr Menschen! Der Tag, der euch in allen Schriften verheißen ward, ist nun gekommen. Fürchtet Gott und entzieht euch nicht der Erkenntnis Dessen, der der Sinn eueres Lebens ist. Eilt zu Ihm! Dies ist besser für euch als die Welt und alles, was in ihr ist. Könntet ihr es doch begreifen!
145
145:1 [273] Wenn ihr den Erniedrigten und Unterdrückten begegnet, wendet euch nicht verächtlich von ihnen ab, denn der König der Herrlichkeit wacht allezeit über ihnen und umgibt sie mit einer Zärtlichkeit, wie niemand sie ermessen kann außer jenen, die ihr Wünschen und Wollen im Willen eueres Herrn, des Gnädigen, des Allweisen, aufgehen ließen. O ihr Reichen auf Erden! Flieht nicht das Angesicht des Armen, der im Staube liegt, nein, handelt vielmehr wie ein Freund an ihm, und laßt euch von ihm die Geschichte des Leides berichten, mit dem Gottes unerforschlicher Ratschluß ihn heimgesucht hat. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Während ihr euch ihm zugesellt, werden die himmlischen Heerscharen auf euch niederschauen. sie werden Fürbitte für euch tun, eueren Namen loben und euere Tat preisen. Gesegnet sind die Gebildeten, die sich nicht mit ihren Errungenschaften brüsten, und wohl steht es um die Rechtschaffenen, die die Sünder nicht verhöhnen, sondern deren Missetaten verschweigen, damit ihre eigenen Mängel vor den Augen der Menschen verborgen bleiben.
146
146:1 [274] Es ist Unser Wunsch und Verlangen, daß jeder von euch zu einem Quell alles Guten unter den Menschen und zu einem Beispiel der Aufrichtigkeit für die Menschheit werde. Hütet euch, daß ihr euch selbst nicht euerem Nächsten vorzieht. Richtet eueren Blick auf Ihn, den Tempel Gottes unter den Menschen. Er hat in Wahrheit sein Leben als Lösegeld für die Erlösung der Welt dargebracht. Er ist wahrlich der Allgütige, der Gnädige, der Höchste. Wenn es unter euch zu Meinungsverschiedenheiten kommt, seht Mich vor euerem Angesicht stehen und überseht gegenseitig euere Fehler um Meines Namens willen und als ein Zeichen euerer Liebe zu Meiner offenbaren, strahlenden Sache. Wir wünschen, euch allezeit in Freundschaft und Eintracht im Paradiese Meines Wohlgefallens miteinander verkehren zu sehen und aus eueren Taten den Duft der Freundlichkeit und Einigkeit, der Güte und Gemeinschaft zu verspüren. so rät euch der Allwissende, der Getreue. Wir werden immer mit euch sein. Wenn Wir den Duft euerer Gemeinschaft verspüren, wird sich Unser Herz gewiß freuen, denn nichts anderes kann Uns genügen. Dies bezeugt jeder wahrhaft Verstehende.
147
147:1 [275] Der Größte Name ist Mein Zeuge! Wie traurig, wenn an diesem Tage ein Mensch sein Herz an die vergänglichen Dinge dieser Welt hängte! Erhebt euch und haltet euch fest an die Sache Gottes. seid besonders liebevoll zueinander. Verbrennt, ganz um des Vielgeliebten willen, den Schleier des Selbstes mit der Flamme des unverlöschlichen Feuers, und frohen, lichtstrahlenden Angesichts gesellt euch zu euerem Nächsten. Ihr habt in jeder Hinsicht das Verhalten Dessen, der das Wort der Wahrheit unter euch ist, beobachtet. Ihr wißt sehr wohl, wie schwer es für diesen Jüngling ist zuzulassen, daß durch Ihn das Herz eines der Geliebten Gottes auch nur eine Nacht lang betrübt werde.
147:2 Das Wort Gottes hat das Herz der Welt in Brand gesetzt; wie bedauerlich, wenn ihr versäumt, euch an seiner Flamme zu entzünden! So Gott will, werdet ihr in dieser gesegneten Nacht die Nacht der Einheit sehen, euere Seelen miteinander verbinden und beschließen, euch mit dem Schmuck eines guten und lobenswerten Charakters zu schmücken. Laßt es euere Hauptsorge sein, den Gefallenen aus dem Sumpfe drohender Vernichtung zu retten und ihm zu helfen, den altehrwürdigen Glauben Gottes anzunehmen. Euer Betragen euerem Nächsten gegenüber sollte so sein, daß es deutlich die Zeichen des einen, wahren Gottes offenbart, denn ihr seid die ersten unter den Menschen, die durch seinen Geist erfrischt werden, die ersten, die Ihn anbeten und das Knie vor Ihm beugen, die ersten, die seinen Thron der Herrlichkeit umschreiten. Ich schwöre bei Ihm, der Mich offenbaren hieß, was Ihm gefiel! Die Bewohner der Reiche der Höhe kennen euch besser, als ihr euch selbst kennt. Wähnt ihr, diese Worte seien unnütz und leer? Hättet ihr doch die Fähigkeit, die Dinge wahrzunehmen, die euer Herr, der Allbarmherzige, sieht - Dinge, die eueren überragenden Rang beweisen, die Zeugnis für die Größe eueres Wertes ablegen, die die Erhabenheit euerer Stufe verkünden! Gott gewähre, daß euere Begierden und ungezügelten Leidenschaften euch nicht von dem fernhalten, was für euch verordnet wurde.
148 'aus dem Lawh-i-Salman'
148:1 [276] O Salmán! Alles, was die Weisen und Mystiker gesagt und geschrieben haben, ist noch nie über die Grenzen hinausgegangen, denen der endliche Verstand des Menschen unterworfen ist, noch können sie je hoffen, diese Grenzen zu überschreiten. Zu welchen Höhen sich der Verstand der erhabensten Menschen auch emporschwingen mag, wie groß die Tiefen auch seien, in die das gelöste, verstehende Herz einzudringen vermag - Verstand und Herz können niemals das Erzeugnis ihrer eigenen Vorstellungen, das Ergebnis ihrer eigenen Gedanken übersteigen. Die Meditationen des tiefsinnigsten Denkers, die Andachten des Heiligsten der Heiligen, die höchsten Äußerungen des Lobpreises durch menschliche Feder oder Zunge sind nur Abglanz dessen, was durch die Offenbarung des Herrn, ihres Gottes, in ihnen selbst erschaffen wurde. Wer in seinem Herzen über diese Wahrheit nachdenkt, wird bereitwillig zugeben, daß es Grenzen gibt, die kein menschliches Wesen je überschreiten kann. Jeder Versuch, der vom Anfang an, der keinen Anfang hat, gemacht wurde, sich von Gott ein Bild zu machen und Ihn zu erkennen, ist begrenzt durch die Gegebenheiten seiner eigenen Schöpfung - einer Schöpfung, die Er durch das Wirken seines Willens zu keinem anderen Ziel als für sich selbst ins Dasein gerufen hat. Unermeßlich erhaben ist Er über die Anstrengungen des Menschengeistes, sein Wesen zu erfassen, oder der menschlichen Zunge, sein Geheimnis zu beschreiben. Kein Band unmittelbaren Umgangs kann Ihn jemals an die Dinge binden, die Er erschaffen hat, noch können die dunkelsten, verhülltesten Andeutungen seiner Geschöpfe seinem Wesen gerecht werden. Durch seinen die ganze Welt durchdringenden Willen hat Er alles Erschaffene ins Dasein gerufen. Er ist und Er war immer in der altehrwürdigen Ewigkeit seines erhabenen, unteilbaren Wesens verhüllt und wird ewig in seiner unerreichbaren Majestät und Herrlichkeit verborgen bleiben. Alles, was im Himmel und auf Erden ist, kam durch sein Gebot ins Dasein, alles trat durch seinen Willen aus völligem Nichtsein in das Reich des Seins. Wie also kann das Geschöpf, das vom Worte Gottes gebildet wurde, die Wesensart Dessen begreifen, der der Altehrwürdige der Tage ist?
149
149:1 [277] Wenn sich ein Mensch an diesem Tage erhebt und in völliger Loslösung von allem, was in den Himmeln und auf Erden ist, Ihm, dem Tagesanbruch der heiligen Offenbarung Gottes, seine Liebe zuwendet, wird er wahrlich befähigt, durch die Kraft eines der Namen des Herrn, seines Gottes, alle erschaffenen Dinge zu unterwerfen. Wisse und sei gewiß, daß die Sonne der Wahrheit an diesem Tage einen Glanz über die Welt verbreitet hat, wie ihn vergangene Zeiten niemals sahen. O Menschen, laßt das Licht seiner Herrlichkeit auf euch scheinen und gehört nicht zu den Nachlässigen!
150
150:1 Wenn der Sieg naht, wird sich jeder als Gläubiger bekennen und unter den Schutz des Gottesglaubens eilen. Glücklich sind die, welche in den Tagen weltumfassender Prüfungen fest in der Sache Gottes stehen und sich weigern, von ihrer Wahrheit abzuweichen.
151
151:1 [278] O Ihr Nachtigallen Gottes! Befreit euch aus dem Dorngestrüpp des Elends und der Not und nehmt eueren Flug zum Rosengarten nie verblassender Pracht. O Meine Freunde, die ihr im Staube wohnt! Eilt hin zu euerer himmlischen Wohnstatt. Verkündet euch selbst die freudige Botschaft: »Er, der über alles Geliebte, ist gekommen! Er hat sich mit der Herrlichkeit der Offenbarung Gottes gekrönt und die Tore seines altehrwürdigen Paradieses vor den Augen der Menschen geöffnet.« Laßt alle Augen froh, laßt jedes Ohr beglückt sein, denn nun ist die Zeit, auf seine Schönheit zu blicken. Nun ist die rechte Zeit, auf seine Stimme zu hören. Verkündet jedem sehnsüchtig Liebenden: »Siehe, dein Vielgeliebter ist zu den Menschen gekommen!« Und den Boten des Königs der Liebe gebt die Kunde: »Seht, der Angebetete ist in der Fülle seiner Herrlichkeit erschienen!« O ihr Liebenden seiner Schönheit! Wandelt die Qual euerer Trennung von Ihm in die Freude ewiger Vereinigung und laßt die Süße seiner Gegenwart die Bitternis eueres Fernseins von seinem Hofe vertreiben.
151:2 Seht, wie die mannigfaltige Gnade Gottes, die aus den Wolken göttlicher Herrlichkeit herabströmt, an diesem Tage die Welt umfängt! Denn wo in vergangenen Tagen jeder Liebende nach seinem Geliebten flehte und suchte, ist es nun der Geliebte selbst, der alle ruft, die Ihn lieben, und sie einlädt, in seine Gegenwart zu kommen. Habt acht, daß ihr eine so kostbare Gunst nicht verliert, hütet euch, daß ihr ein so einzigartiges Zeichen seiner Gnade nicht herabwürdigt! Gebt die unzerstörbaren Wohltaten nicht preis und begnügt euch nicht mit Vergänglichem. Nehmt den Schleier hinweg, der eueren Blick trübt, und vertreibt die Dunkelheit, die euch umhüllt, damit ihr des Geliebten Antlitz in seiner reinen Schönheit erblickt, damit ihr schauet, was kein Auge je sah, und höret, was kein Ohr je vernahm.
151:3 [279] Höret auf Mich, ihr sterblichen Vögel Im Rosengarten unvergänglicher Pracht begann eine Blume zu blühen, mit der verglichen jede andere Blume nur ein Dorn ist und vor deren strahlender Herrlichkeit das wahre Wesen der Schönheit verblassen und vergehen muß, so erhebet euch und trachtet mit aller Begeisterung eueres Herzens, mit allem Verlangen euerer Seele, mit der ganzen Inbrunst eueres Willens und mit dem gesamten Bemühen eueres ganzen Seins danach, zum Paradiese seiner Gegenwart zu gelangen, und strebet danach, den Duft der nie verwelkenden Blume zu spüren, die süßen Düfte der Heiligkeit zu atmen und euer Teil an diesem Dufthauch himmlischer Herrlichkeit zu erlangen. Wer diesem Rate folgt, wird seine Ketten sprengen, wird die Hingabe seliger Liebe kosten, seines Herzens Sehnsucht erreichen und seine Seele in die Hand seines Geliebten geben. Er wird aus seinem Käfig ausbrechen und, dem Vogel des Geistes gleich, den Flug zu seinem heiligen, ewigen Neste nehmen.
151:4 Die Nacht folgt dem Tag und der Tag folgt der Nacht, und die Stunden und Augenblicke eueres Lebens kommen und gehen, aber keiner von euch ist bereit, sich nur einen Augenblick lang vom Vergänglichen zu lösen. Regt euch, damit die kurzen Augenblicke, die euch noch verbleiben, nicht zerrinnen und verloren gehen. Blitzschnell werden euere Tage vorüber sein, und euere Leiber werden in einem Bett von Staub zur Ruhe gelegt. Was könnt ihr dann noch vollbringen? Wie könnt ihr dann euer früheres Versagen sühnen?
151:5 Das ewige Licht leuchtet in seiner reinen Herrlichkeit. seht, wie es jeden vergänglichen Schleier verbrennt. O ihr Liebenden seines Lichtes, die ihr den Nachtfaltern gleicht! Trotzet jeder Gefahr, weiht euere Seele seiner verzehrenden Flamme. O ihr, die ihr nach Ihm dürstet! Legt jede irdische Neigung ab und eilt, eueren Geliebten zu umarmen. Eilt euch mit unvergleichlicher Freude, zu Ihm zu gelangen. Die Blume, die den Blicken der Menschen bisher verborgen war, ist eueren Augen enthüllt. Im offenen Glanze seiner Herrlichkeit steht Er vor euch. Seine Stimme fordert alle heiligen, geläuterten Wesen auf, zu kommen und mit Ihm vereint zu werden. Glücklich ist, wer sich dorthin wendet, und gut steht es um den, der das Licht eines so wunderbaren Antlitzes erreicht und schaut.
152 'aus dem Lawh-i-Ahmad'
152:2 [280] Dein Auge ist Mein Pfand,
laß den Staub eitler Lüste seine Klarheit nicht umwölken.
Dein Ohr ist Zeichen Meiner Großmut,
laß den Lärm unziemlicher Beweggründe es nicht von Meinem Worte,
das die ganze Schöpfung umfaßt, abkehren.
Dein Herz ist Meine Schatzkammer,
l aß die betrügerische Hand des Selbstes dir nicht die Perlen rauben, die Ich darin verwahre.
Deine Hand ist Sinnbild Meiner Güte,
hindere sie nicht, sich an Meine verwahrten, verborgenen Tafeln zu halten.
. .. Unverlangt habe Ich Meine Gnade auf dich herabströmen lassen, ungebeten habe Ich deinen Wunsch erfüllt. Obwohl du es nicht verdienst, habe Ich dich für Meine reichsten, Meine unschätzbaren Gunstbeweise ausersehen. ... O Meine Diener! Seid so ergeben und fügsam wie die Erde, damit aus dem Boden eueres seins die duftenden, heiligen, vielfarbenen Hyazinthen Meiner Erkenntnis aufblühen. Seid lodernd wie das Feuer, damit ihr die Schleier der Nachlässigkeit verbrennet und durch die belebende Kraft der Liebe Gottes die erstarrten, widerspenstigen Herzen zum Glühen bringt, seid leicht und ungehindert wie der Wind, damit ihr Zutritt zu den Bereichen Meines Hofes, Meines unverletzlichen Heiligtums, erlangt.
153 'aus dem Lawh-i-Ahmad'
153:1 [281] O verbannter und getreuer Freund! Lösche den Durst der Achtlosigkeit mit den geheiligten Wassern Meiner Gnade und vertreibe das Dunkel des Fernseins mit dem Morgenlichte Meiner göttlichen Gegenwart. Dulde nicht, daß die Stätte, in der Meine unsterbliche Liebe zu dir wohnt, durch die Tyrannei lüsterner Wünsche zerstört werde, und verdunkle die Schönheit des himmlischen Jünglings nicht mit dem Staub des Selbstes und der Leidenschaft. Kleide dich mit dem Wesen der Gerechtigkeit und lasse dein Herz niemanden fürchten außer Gott. Verdecke nicht den klaren Quell deiner Seele mit dem Dorngestrüpp eitler, zügelloser Neigungen, und halte den Strom des lebendigen Wassers nicht auf, der aus dem Born deines Herzens fließt, setze alle Hoffnung auf Gott und halte beharrlich fest an seiner unerschöpflichen Barmherzigkeit. Wer außer Ihm kann den Elenden reich machen, wer den Gefallenen aus seiner Erniedrigung befreien?
153:2 O Meine Diener! Würdet ihr die verborgenen, unermeßlichen Meere Meines unzerstörbaren Reichtums entdecken, so würdet ihr gewiß die Welt, ja, die ganze Schöpfung als ein Nichts ansehen. Laßt die Flamme des Suchens mit solchem Ungestüm in euerem Herzen brennen, daß ihr fähig werdet, euer höchstes, euer erhabenstes Ziel zu erreichen: die stufe, auf der ihr euerem Meistgeliebten nahen und euch mit Ihm vereinen könnt. ...
153:3 O Meine Diener! Laßt euere eitlen Hoffnungen, euere leeren Einbildungen nicht die Grundlagen eueres Glaubens an den allherrlichen Gott untergraben, denn solche Einbildungen sind den Menschen völlig unnütz und können ihre Schritte nicht auf den geraden Pfad lenken. Wähnt ihr, o Meine Diener, die Hand Meiner allumfassenden, Meiner schützenden, alles überragenden Herrschaft sei gefesselt, die Flut Meiner ewigen, unaufhörlichen, alles durchdringenden Barmherzigkeit sei gehemmt oder die Wolken Meiner erhabenen, unübertroffenen Gunstbeweise hätten aufgehört, ihre Gaben auf die Menschen niederzusenden?
[282]
Könnt ihr euch einbilden, die wunderbaren Werke, die Meine göttliche, unwiderstehliche Macht verkünden, wären zurückgezogen oder die Kraft Meines Willens und Meiner Absicht wäre davon abgehalten, die Geschicke der Menschheit zu lenken? Wenn es nicht so ist, warum habt ihr dann zu verhindern getrachtet, daß die unsterbliche Schönheit Meines heiligen, gütigen Antlitzes vor den Augen der Menschen enthüllt werde? Warum habt ihr euch bemüht, die Manifestation des allmächtigen, allherrlichen Seins zu hindern, den Glanz Ihrer Offenbarung über die Erde zu verbreiten? Wärt ihr gerecht in euerem Urteil, so würdet ihr bereitwillig anerkennen, daß die Wirklichkeiten aller erschaffenen Dinge trunken sind vor Freude über diese neue, diese wundersame Offenbarung, daß alle Atome der Erde leuchten im Glanz ihrer Herrlichkeit. Eitel und erbärmlich ist, was ihr euch eingebildet habt und noch einbildet!
153:4 Geht eueren Weg zurück, o Meine Diener, und neigt euer Herz Ihm zu, der der Urquell euerer Erschaffung ist. Macht euch frei von eueren üblen, verderbten Neigungen und eilt euch, das Licht des unauslöschlichen Feuers, das auf dem Sinai dieser geheimnisvollen, alles überragenden Offenbarung strahlt, in euch aufzunehmen. Verfälscht nicht das heilige, das allumfassende Urwort Gottes und versucht nicht, seine Heiligkeit zu entweihen oder seinen erhabenen Charakter herabzuwürdigen. O ihr Achtlosen! Obwohl die Wunder Meiner Barmherzigkeit alles Erschaffene, sichtbar und unsichtbar, umschließen, obwohl die Offenbarungen Meiner Gnade und Güte jedes Atom des Weltalls durchdringen, ist doch die Rute, mit der Ich die Bösen züchtigen kann, schrecklich, und die Heftigkeit Meines Zornes gegen sie ist furchtbar. Höret mit Ohren, die von Hoffart und irdischen Wünschen geheiligt sind, auf die Ratschläge, die Ich euch in Meiner Güte und Barmherzigkeit offenbare, und betrachtet mit eueren äußeren und inneren Augen die Beweise Meiner wunderbaren Offenbarung. ...
153:5 [283] O Meine Diener, beraubt euch nicht selbst des unvergänglichen, strahlenden Lichtes, das in der Lampe göttlicher Herrlichkeit leuchtet. Laßt die Flamme der Liebe Gottes hell in eueren strahlenden Herzen brennen. speist sie mit dem Öle göttlicher Führung, behütet sie im Schutze euerer Beständigkeit. Bewahrt sie unter der Glocke des Vertrauens und der Loslösung von allem außer Gott, damit das böse Geflüster der Gottlosen ihr Licht nicht verlösche. O Meine Diener! Meine heilige, Meine von Gott verordnete Offenbarung mag mit einem Meere verglichen werden, in dessen Tiefen zahllose Perlen von hohem Wert und unübertrefflichem Glanz verborgen sind. Es ist die Pflicht eines jeden Suchers, sich zu mühen und danach zu streben, die Küsten dieses Meeres zu erreichen, auf daß er entsprechend dem Eifer seines Suchens und seiner Anstrengungen an solchen Wohltaten teilhabe, wie sie in Gottes unabänderlichen, verborgenen Tafeln vorherbestimmt sind. Wenn niemand seine Schritte zu diesen Ufern lenken will, wenn alle säumen, keiner sich erhebt, keiner Ihn findet - kann man dann sagen, daß solches Versäumnis diesem Meere seine Macht raube oder seinen Reichtum im geringsten vermindere? Wie sinnlos, wie unwürdig sind die Einbildungen, die euer Herz erfunden hat und noch erfindet! O Meine Diener! Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge! Dieses größte, dieses unergründliche, wogende Meer ist euch nahe, erstaunlich nahe. Seht, es ist euch näher als euere Lebensader! Schnell wie mit einem Augenaufschlag könnt ihr, wenn ihr nur wollt, hingelangen und teilhaben an dieser unvergänglichen Gunst, dieser gottgegebenen Gnade, diesem unzerstörbaren Geschenk, dieser mächtigsten, unaussprechlich herrlichen Gnadengabe.
153:6 [284] O Meine Diener, könntet ihr begreifen, mit welchen Wundern Meiner Großmut und Freigebigkeit Ich euere Seelen betrauen will, ihr würdet euch in Wahrheit von der Bindung an alles Erschaffene lösen und wahre Erkenntnis eurer selbst gewinnen - eine Erkenntnis, die das gleiche ist wie das Begreifen Meines eigenen Seins. Ihr würdet euch von allem außer Mir unabhängig finden und würdet mit euerem inneren und äußeren Auge, klar wie die Offenbarung Meines strahlenden Namens, die Meere Meiner Güte und Freigebigkeit in euch wogen sehen. Laßt nicht zu, daß euere nichtigen Einbildungen, euere bösen Leidenschaften, euere Unaufrichtigkeit und Herzensblindheit den Glanz einer so erhabenen Stufe trüben oder ihre Heiligkeit beflecken. Ihr gleicht dem Vogel, der sich mit der Kraft seiner mächtigen Schwingen, mit rückhaltlosem, freudigem Vertrauen in die Unendlichkeit der Himmel aufschwingt, bis er unter dem Drang, seinen Hunger zu stillen, gierig zum Wasser und Staub der Erde unter ihm zurückkehrt und, in den Schlingen seines Verlangens verstrickt, sich außerstande sieht, seinen Flug zu den Reichen, aus denen er kam, wieder aufzunehmen. Machtlos, die Bürde abzuschütteln, die auf seinen beschmutzten Schwingen lastet, ist dieser Vogel, der bisher ein Himmelsbewohner war, nun gezwungen, eine Wohnstatt im Staube zu suchen. Darum, o Meine Diener, verunreinigt euere Schwingen nicht mit dem Lehm der Widerspenstigkeit und der eitlen Begier. Laßt nicht zu, daß der Staub des Neides und Hasses sie beflecke, damit ihr nicht gehindert werdet, euch in die Himmel Meiner göttlichen Erkenntnis aufzuschwingen.
153:7 [285] O Meine Diener! Durch Gottes Macht und Kraft, aus den Schätzen seiner Erkenntnis und Weisheit habe Ich die Perlen, die in den Tiefen seines ewigen Meeres verborgen lagen, ans Licht gebracht und euch offenbart. Ich habe die Himmelsdienerinnen geheißen, unter dem Schleier der Verborgenheit hervorzutreten, und habe sie mit Meinen Worten bekleidet, Worten von vollendeter Kraft und Weisheit. Ich habe überdies mit der Hand göttlicher Macht den erlesenen Wein Meiner Offenbarung entsiegelt und seinen heiligen, seinen verborgenen Moschusduft über alles Erschaffene verbreitet. Wer außer euch selbst ist schuld, wenn ihr es verschmäht, von einem so breiten Strom der höchsten, allumfassenden Gnade Gottes, von einer so hellen Offenbarung seiner strahlenden Barmherzigkeit beschenkt zu werden? ...
153:8 O Meine Diener! In Meinem Herzen leuchtet nichts als das unvergängliche Morgenlicht göttlicher Führung. Aus Meinem Munde geht nichts hervor als das Wesen der Wahrheit, die der Herr, euer Gott, offenbart. Folgt darum nicht eueren irdischen Wünschen, verletzt nicht das Bündnis Gottes und brecht nicht euer Gelübde für Ihn. Mit fester Entschlossenheit, mit der ganzen Liebe euerer Herzen, mit der vollen Kraft euerer Worte wendet euch Ihm zu und wandelt nicht auf den Wegen der Toren. Die Welt ist nur Schein, eitel und leer, ein bloßes Nichts, das der Wirklichkeit ähnelt. Hängt euere Liebe nicht an sie. Zerreißt nicht das Band, das euch mit euerem Schöpfer verbindet, und gehört nicht zu denen, die in die Irre gehen und von seinen Wegen abirren. Wahrlich, Ich sage, die Welt ist wie die Luftspiegelung in der Wüste, von der der Durstige wähnt, sie sei Wasser, und zu der er mit aller Kraft hinstrebt, bis er sie im Näherkommen als reine Sinnestäuschung erkennt. sie mag ferner mit dem leblosen Bild der Geliebten verglichen werden, das der Liebende sucht und findet, bis er es nach langem Suchen zu seinem größten Leidwesen als etwas erkennen muß, das ihn weder »nähren noch seinen Hunger stillen«1 kann.
1 Qur'án 88:8
153:9 O Meine Diener! Grämt euch nicht, wenn Gott in diesen Tagen und auf diesem Erdenrund Dinge verordnet und verkündet, die eueren Wünschen zuwiderlaufen, denn Tage seliger Freude und himmlischen Entzückens stehen euch sicherlich bevor. Welten, heilig und voll geistiger Herrlichkeit, werden vor eueren Augen enthüllt werden. Ihr seid von Ihm ausersehen, in dieser Welt und in der kommenden ihre Wohltaten und Freuden zu genießen und einen Anteil von ihrer stärkenden Gnade zu empfangen. Dies alles werdet ihr zweifellos erreichen.
154 'aus dem Lawh-i-Salman'
154:1 [286] Warne, o Salmán, die Geliebten des einen, wahren Gottes davor, die Reden und Schriften der Menschen mit einem zu kritischen Auge zu betrachten. Sie sollen sich diesen Reden und Schriften lieber im Geiste der Aufgeschlossenheit und liebevollen Wohlgesonnenheit zuwenden. Jene Menschen aber, die sich an diesem Tage dazu verleiten lassen, in ihren Hetzschriften die Grundsätze der Sache Gottes anzugreifen, sind anders zu behandeln. Es ist die Pflicht aller Menschen, eines jeden nach seiner Fähigkeit, die Argumente derer zu widerlegen, die den Gottesglauben angreifen. So wurde es von Ihm, dem Allmachtvollen, dem Allmächtigen, verfügt. Wer die Sache des einen, wahren Gottes verbreiten will, der soll sie durch seine Feder und seine Zunge verbreiten, anstatt zum Schwert zu greifen oder Gewalt zu üben. Wir haben diese Vorschrift aus einem früheren Anlaß offenbart und bestätigen sie jetzt - so ihr zu denen gehört, die begreifen! Bei der Gerechtigkeit Dessen, der an diesem Tage im innersten Herzen alles Erschaffenen ausruft: »Gott, es gibt keinen Gott außer Mir!« Wenn ein Mensch sich erhebt, um in seinen Schriften die Sache Gottes gegen ihre Angreifer zu verteidigen, so wird dieser Mensch, wie unbedeutend sein Beitrag auch sei, in der nächsten Welt so geehrt werden, daß die himmlischen Heerscharen ihn um seinen Ruhm beneiden. Keine Feder kann die Erhabenheit seiner Stufe schildern, keine Zunge kann deren Herrlichkeit beschreiben. Denn wer fest und standhaft ist in dieser heiligen, dieser herrlichen, erhabenen Offenbarung, dem wird solche Kraft gegeben, daß er allem im Himmel und auf Erden entgegentreten und widerstehen kann. Dies bezeugt Gott selbst.
154:2 O ihr Geliebten Gottes! Legt euch nicht auf euerem Lager zur Ruhe nieder, nein, regt euch vielmehr; sobald ihr eueren Herrn, den Schöpfer, erkennt. Hört, was Ihm widerfahren ist, und eilt, Ihm beizustehen. Löst euere Zunge und verkündet unaufhörlich Seine Sache. Dies wird besser für euch sein als alle Schätze der Vergangenheit und der Zukunft gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen.
155 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
155:1 [287] Die erste Pflicht, die Gott Seinen Dienern auferlegt, ist die Anerkennung Dessen, der der Tagesanbruch Seiner Offenbarung, der Urquell Seiner Gesetze ist, der die Gottheit im Reiche Seiner Sache und in der Welt der Schöpfung vertritt. Wer diese Pflicht erfüllt, hat alles Gute erreicht, und wer dessen beraubt ist, geht in die Irre, hätte er auch noch so gerechte Taten vollbracht. Es ziemt jedem, der diese höchst erhabene Stufe, diesen Gipfel überragender Herrlichkeit erreicht, jedem Gebot Dessen zu folgen, der die Sehnsucht der Welt ist. Diese beiden Verpflichtungen sind untrennbar. Keine von ihnen ist ohne die andere annehmbar. So wurde es von Ihm, dem Quell göttlicher Eingebung, verfügt.
155:2 [288] Wen Gott mit Einsicht begabt hat, der wird bereitwillig anerkennen, daß die von Gott erlassenen Gebote das höchste Mittel für den Bestand der Ordnung in der Welt und für die Sicherheit ihrer Völker ist. Wer sich von ihnen abwendet, zählt zu den verworfenen und Toren. Wir haben euch wahrlich geboten, eueren üblen Leidenschaften und verderbten Wünschen den Befehl zu verweigern und nicht die Grenzen zu überschreiten, die die Feder des Höchsten gesetzt hat, denn diese sind der Lebensodem alles Erschaffenen. Die Meere göttlicher Weisheit und göttlicher Äußerung wogen hoch im Windhauch des Allbarmherzigen. Eilt, euch satt zu trinken, o ihr Verständigen! Wer das Bündnis Gottes verletzt, indem er Seine Gebote übertritt, wer Ihm den Rücken kehrt, hat sich vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, schmerzlich geirrt.
155:3 O ihr Völker der Welt! Wisset und seid gewiß, daß Meine Gebote die Lampen Meiner liebevollen Vorsehung unter Meinen Dienern und die Schlüssel Meiner Gnade für Meine Geschöpfe sind. So ist es aus dem Himmel des Willens eueres Herrn, des Herrn der Offenbarung, herabgesandt. Würde ein Mensch die Süße der Worte kosten, welche die Lippen des Allbarmherzigen zu äußern beliebten, und wären die Schätze der Erde in seinem Besitz, so würde er auf sie allesamt verzichten, um die Wahrheit auch nur eines der Gebote zu verteidigen, die über dem Tagesanbruch Seiner großmütigen Fürsorge und Güte leuchten.
155:4 [289] Sprich: In Meinen Gesetzen ist der süße Duft Meines Gewandes wahrzunehmen, und mit ihrer Hilfe werden die Banner des Sieges auf den höchsten Höhen gehißt. Die Zunge Meiner Macht richtet aus dem Himmel Meiner allmächtigen Herrlichkeit diese Worte an Meine Schöpfung: »Haltet Meine Gebote aus Liebe zu Meiner Schönheit!« Glücklich der Liebende, der den göttlichen Duft seines Meistgeliebten einatmet aus diesen Worten, erfüllt mit dem Wohlgeruch einer Gnade, die keine Zunge beschreiben kann. Bei Meinem Leben! Wer den erlesenen Wein der Reinheit aus den Händen Meiner großmütigen Gunst trinkt, wird Meine Gebote, die vom Tagesanbruch Meiner Schöpfung leuchten, umkreisen.
155:5 Wähnt nicht, Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben vielmehr den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt. Dafür zeugt, was die Feder der Offenbarung enthüllt hat. Denkt darüber nach, o ihr Einsichtsvollen! ...
155:6 Wenn Meine Gesetze wie die Sonne am Himmel Meiner Äußerung erscheinen, müssen sie von allen getreulich befolgt werden, selbst wenn Mein Gebot so wäre, daß es den Himmel jeder Religion spaltete. Er tut, was Ihm gefällt. Er wählt, und niemand darf Seine Wahl in Frage stellen. Was Er, der vielgeliebte, anordnet, ist wahrlich geliebt. Dafür ist Er, der Herr der ganzen Schöpfung, Mein Zeuge. Wer den süßen Duft des Allbarmherzigen verspürt und den Quell dieser Äußerung erkennt, wird offenen Auges die Pfeile des Feindes willkommen heißen, damit er die Wahrheit der Gesetze Gottes unter den Menschen begründe. Gut steht es um den, der sich dorthin wendet und die Bedeutung seines entscheidenden Gebotes erfaßt.
156
156:1 [290] Er, der die Ewige Wahrheit ist, richtet vom Tagesanbruch der Herrlichkeit her Seine Augen auf das Volk Bahás und spricht es an mit den Worten: »Wendet euch der Förderung von Wohlfahrt und Ruhe unter den Menschenkindern zu. Widmet eueren Geist und Willen der Erziehung der Völker und Geschlechter auf Erden, damit die Zwietracht, die diese Erde spaltet, durch die Macht des Größten Namens von ihrem Angesicht getilgt und alle Menschen zu Verfechtern einer Ordnung und zu Bewohnern einer Stadt werden. Erleuchtet und heiligt euere Herzen. Laßt sie nicht entweiht werden von den Dornen des Hasses und den Disteln der Bosheit. Ihr wohnt in einer Welt und seid durch das Wirken eines Willens erschaffen. Selig ist, wer sich mit allen Menschen im Geiste größter Freundlichkeit und Liebe vereinigt.«
157
157:1 Die ihr Land verlassen haben, um Unsere Sache zu lehren, wird der Geist des Glaubens durch seine Macht stärken. Eine Schar Unserer erwählten Engel wird mit ihnen gehen, wie Er, der Allmächtige, der Allweise, es gebietet. Wie groß ist der Segen, der den erwartet, der die Ehre erringt, dem Allmächtigen zu dienen! Bei Meinem Leben! Keine Tat, wie groß sie auch sei, ist mit dieser vergleichbar, außer solchen Taten, die Gott, der Allmachtvolle, der Mächtigste, verordnet hat. Ein solcher Dienst ist wahrlich der Fürst aller guten Taten und der Schmuck alles edlen Handelns. So ist es von Ihm, dem höchsten Offenbarer, dem Altehrwürdigen der Tage, verordnet.
157:2 Wer sich erhebt, Unsere Sache zu lehren, muß sich unbedingt von allem Irdischen lösen und allezeit im Triumph Unseres Glaubens sein höchstes Ziel sehen. Dies wurde wahrlich auf der verwahrten Tafel verfügt. Und wenn er sich entschließt, sein Heim um der Sache seines Herrn willen zu verlassen, setze er sein ganzes Vertrauen auf Gott als der besten Vorsorge für seine Reise, und kleide sich mit dem Gewande der Tugend. So ist es von Gott, dem Allmächtigen, dem Allgepriesenen, verfügt.
157:3 Wenn er vom Feuer Seiner Liebe entbrannt ist und alles Erschaffene aufgibt, werden die Worte, die er spricht, seine Hörer entflammen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende, der Allunterrichtete. Glücklich der Mensch, der Unsere Stimme hört und auf Unseren Ruf antwortet. Er gehört in Wahrheit zu denen, die Uns nahegebracht werden.
158
158:1 [291] Gott hat jedem zur Pflicht gemacht, Seine Sache zu lehren. Wer sich erhebt, diese Pflicht zu erfüllen, muß, ehe er Seine Botschaft verkündet, unbedingt den Schmuck eines aufrechten, lobenswerten Charakters anlegen, damit seine Worte die Herzen derer anziehen, die für seinen Ruf empfänglich sind. Anders kann er niemals hoffen, seine Hörer zu beeinflussen.
159 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
159:1 Seht die Kleingeistigkeit der Menschen. Sie verlangen nach dem, was ihnen schadet, und verwerfen, was ihnen nützt. Sie gehören fürwahr zu denen, die weit abgeirrt sind. Wir sehen Menschen, die Freiheit begehren und stolz darauf sind. Solche Menschen befinden sich in den Tiefen der Unwissenheit.
159:2 Freiheit muß letzten Endes zu Aufruhr führen, dessen Flammen niemand löschen kann. So warnt euch Er, der Rechnende, der Allwissende. Wißt, daß die Verkörperung der Freiheit und ihr Sinnbild das Tier ist. Dem Menschen ziemt es, daß er sich in Schranken fügt, die ihn vor seiner eigenen Unwissenheit beschützen und vor dem Schaden des Unheilstifters bewahren. Freiheit veranlaßt den Menschen, die Grenzen des Schicklichen zu überschreiten und die Würde seiner Stufe zu verletzen. Sie erniedrigt ihn auf die Ebene tiefster Verderbtheit und Schlechtigkeit.
159:3 [292] Betrachtet die Menschen als eine Schafherde, die zu ihrem Schutze eines Hirten bedarf. Dies ist gewiß die Wahrheit, die unumstößliche Wahrheit. Wir billigen die Freiheit unter gewissen Umständen, unter anderen verwerfen Wir sie. Wir sind wahrlich der Allwissende.
159:4 Sprich: Wahre Freiheit besteht in der Unterwerfung des Menschen unter Meine Gebote, so wenig ihr dies auch versteht. Würden die Menschen befolgen, was Wir aus dem Himmel der Offenbarung auf sie herabsandten, so würden sie sicherlich vollkommene Freiheit erlangen. Glücklich der Mensch, der die Absicht Gottes in allem erfaßt, was Er aus dem Himmel Seines Willens, der alles Erschaffene durchdringt, offenbart! Sprich: Die Freiheit, die euch nützt, ist nirgendwo zu finden außer in vollkommener Dienstbarkeit vor Gott, der Ewigen Wahrheit. Wer ihre Süße kostet, wird es verschmähen, sie gegen alle Herrschaft der Erde und des Himmels zu tauschen.
160
160:1 Der ist ein wahrer Gläubiger an die Einheit Gottes, der Ihn an diesem Tage als den Einen ansieht, der unermeßlich erhaben über alle Gleichnisse und Abbilder ist, mit denen die Menschen Ihn vergleichen. Schmerzlich irrt, wer diese Gleichnisse und Abbilder für Gott selbst hält. Denke an die Beziehung zwischen dem Handwerker und seinem Werk, zwischen dem Maler und seinem Gemälde. Kann man je behaupten, die von ihren Händen geschaffenen Werke seien dasselbe wie sie selbst? Bei Ihm, dem Herrn des Thrones droben und hienieden auf Erden! Man kann sie in keinem anderen Lichte sehen denn als Beweise für die Vortrefflichkeit und Vollkommenheit ihrer Urheber.
160:2 [293] O Shaykh, o du, der du deinen Willen Gott ergeben hast! Selbsthingabe und dauernde Verbindung mit Gott bedeuten, daß die Menschen ihren Willen völlig im Willen Gottes aufgehen lassen und neben Seiner Absicht ihre Wünsche als reines Nichts ansehen sollten. Was immer der Schöpfer Seinen Geschöpfen zu beachten befiehlt, dafür müssen sie sich erheben, um es sorgsam, mit größter Freude und größtem Eifer zu vollbringen. Sie sollten keinesfalls ihrer Phantasie erlauben, ihre Urteilskraft zu trüben, noch sollten sie ihre eigenen Vorstellungen für die Stimme des Ewigen halten. Im Fastengebet haben Wir offenbart: »Sollte Dein Wille verfügen, daß diese Worte aus Deinem Munde hervorgehen und an sie gerichtet werden: `Haltet das Fasten um Meiner Schönheit willen, o Menschen, und setzt seiner Dauer keine Grenze`, so schwöre Ich bei der Majestät Deiner Herrlichkeit, darf es jeder von ihnen getreulich befolgen und von allem absehen wird, was gegen Dein Gesetz verstößt, und daß sie damit fortfahren werden, bis sie ihre Seelen zu Dir aufgeben.« Hierin besteht die völlige Ergebung des eigenen Willens in den Willen Gottes. Denke darüber nach, damit du die Wasser ewigen Lebens, die den Worten des Herrn der ganzen Menschheit entströmen, in dich aufnehmest und bezeugest, daß der eine, wahre Gott immer unermeßlich erhaben über Seine Geschöpfe gewesen ist. Er ist wahrlich der Unvergleichliche, der Ewigwährende, der Allwissende, der Allweise. Die Stufe vollkommener Selbsthingabe überragt jede andere Stufe und wird immer über sie erhaben bleiben.
160:3 Es geziemt dir, dich dem Willen Gottes zu weihen. Was immer in Seinen Sendschreiben offenbart wurde, ist nur eine Widerspiegelung Seines Willens. So vollkommen muß deine Hingabe sein, daß jede Spur weltlichen Verlangens von deinem Herzen hinweggewaschen wird. Dies ist die Bedeutung wahrer Einheit.
160:4 Flehe zu Gott, daß Er dich befähige, standhaft zu bleiben auf diesem Pfade, und daß Er dir helfe, die Völker der Welt zu Ihm zu führen, dem offenbaren, höchsten Herrscher, der sich in eindeutiger Gestalt offenbart hat, der eine bestimmte göttliche Botschaft verkündet. Dies ist das Wesen des Glaubens und der Gewißheit. Die den Götzen anbeten, den ihre Einbildung schuf, und ihn die innere Wirklichkeit nennen, zählen in Wahrheit zu den Heiden. Dies bezeugt der Allbarmherzige auf Seinen Tafeln. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allweise.
161
161:1 [294] Wappne dich mit deinem Bemühen, damit du vielleicht deinen Nächsten zum Gesetze Gottes, des Barmherzigsten, führen mögest. Wahrlich, eine solche Tat übertrifft vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, alle anderen Taten. Du mußt so standhaft in der Sache Gottes sein, daß nichts Irdisches, was es auch sei, dich von deiner Pflicht abzubringen vermag. Sollten sich auch die Mächte der Erde gegen dich verbünden, sollten alle Menschen mit dir streiten, mußt du dennoch unerschütterlich bleiben.
161:2 Sei unbeschwert wie der Wind, wenn du die Botschaft Dessen trägst, Der den Morgen göttlicher Führung anbrechen ließ. Bedenke, wie der Wind, treu dem Gebote Gottes, über alle Lande der Erde weht, seien sie bewohnt oder öde. Weder der Anblick der Öde noch die Zeichen des Gedeihens können ihn betrüben oder erfreuen. Er weht in jeder Richtung, wie sein Schöpfer es gebietet. So sollte jeder sein, der behauptet, den einen, wahren Gott zu lieben. Es ziemt ihm, den Blick auf die Grundlagen Seines Glaubens zu richten und eifrig für dessen Verbreitung zu wirken. Allein um Gottes willen wollte er Gottes Botschaft verkünden und in gleichem Geiste jede Antwort annehmen, die sein Wort bei seinem Hörer hervorruft. Wer annimmt und glaubt, wird seinen Lohn empfangen, und wer sich abwendet, wird nur seine eigene Strafe erhalten.
161:3 [295] Am Vorabend Unserer Abreise aus dem Iráq haben Wir die Getreuen ermahnt, sich darauf gefaßt zu machen, daß die Vögel der Finsternis erscheinen. Es kann keinen Zweifel darüber geben, darf sich das Krächzen der Raben in bestimmten Ländern erheben wird, wie es in den letzten Jahren zu hören war. Was auch geschehen mag - suche Zuflucht bei dem einen, wahren Gott, damit Er dich vor den Ränken des Betrügers schütze.
161:4 Wahrlich, Ich sage, in dieser mächtigsten Offenbarung haben alle Sendungen der Vergangenheit ihre höchste, ihr letzte Vollendung erreicht. Also rät euch euer Herr, der Allwissende, der Allweise. Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
161:5 Der Allbarmherzige hat dem Menschen die Fähigkeit des Sehens verliehen und ihn mit der Kraft des Hörens begabt. Manche haben ihn als die »kleinere Welt« bezeichnet, während er in Wirklichkeit als die »größere Welt« angesehen werden sollte. Die Möglichkeiten, die der Stufe des Menschen innewohnen, das volle Maß seiner Bestimmung auf Erden, der angeborene Vorzug seiner Wirklichkeit - all dies muß an diesem verheißenen Tage Gottes offenbar werden.
161:6 Die Feder des Höchsten gedenkt zu allen Zeiten und unter allen Umständen mit zarter Freude Seiner Geliebten und rät ihnen, Seinem Weg zu folgen. Wohl ist es um den bestellt, den der Wechsel und Wandel dieser Welt nicht davon abhalten können, den Tagesanbruch der Einheit Gottes zu erkennen, und der mit unerschütterlicher Entschlossenheit im Namen des Selbstbestehenden den versiegelten Wein Seiner Offenbarung trinkt. Ein solcher Mensch wird im Buche Gottes, des Herrn aller Welten, zu den Bewohnern des Paradieses gezählt werden.
162
162:1 [296] Aller Lobpreis sei Gott, der die Welt mit einem Schmuck geziert und in ein Gewand gekleidet hat, das ihr keine irdische Macht rauben kann, wie gewaltig ihr Heer, wie unermeßlich ihr Reichtum und wie weitreichend ihr Einfluß auch sein mag. Sprich: Das Wesen aller Macht ist Gottes, des höchsten und letzten Endes aller Schöpfung. Der Urquell aller Majestät ist Gottes, des Zieles der Anbetung von allem, was in den Himmeln und auf Erden ist. Gewalten, die ihren Ursprung in dieser Welt des Staubes haben, sind ihrer wahren Natur nach keiner Beachtung wert.
162:2 Sprich: Die Quellen, die diese Vögel am Leben erhalten, sind nicht von dieser Welt. Ihr Ursprung liegt hoch über der Reichweite und dem Gesichtskreis menschlicher Fassungskraft. Wer könnte das Licht auslöschen, das die schneeweiße Hand Gottes entzündet hat? Wo fände sich der, der die Macht besäße, das Feuer zu ersticken, das die Hand deines Herrn, des Allgewaltigen, des Allbezwingenden, des Allmächtigen, entfacht hat? Die Hand göttlicher Macht ist es, die die Flammen der Zwietracht gelöscht hat. Er ist mächtig zu tun, was Ihm gefällt. Er spricht: Sei! und es ist. Sprich: Die wütenden Stürme und Wirbelwinde der Welt und ihrer Völker können niemals die Grundlage erschüttern, auf der die felsengleiche Standhaftigkeit Meiner Erwählten ruht. Gnädiger Gott! Was kann diese Leute veranlaßt haben, die Geliebten Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, zu unterjochen und einzukerkern? ... Dennoch naht der Tag, da die Getreuen die Sonne der Gerechtigkeit in ihrem vollen Glanze vom Tagesanbruch der Herrlichkeit leuchten sehen werden. Also unterrichtet dich der Herr allen Seins in diesem Seinem schrecklichen Gefängnis.
163
163:1 [297] O ihr Glieder des Menschengeschlechts! Ergreift das Seil, das kein Mensch zerreißen kann. Dies wird euch wahrlich alle Tage eueres Lebens nützen, denn seine Festigkeit ist von Gott, dem Herrn aller Welten. Haltet euch an Gerechtigkeit und Redlichkeit, und wendet euch ab vom Geflüster der Toren, die Gott entfremdet sind, die ihr Haupt mit dem Schmuck der Gelehrten bedecken und Ihn, den Urquell der Weisheit, zum Tode verurteilt haben. Mein Name hat sie zu hohem Rang erhoben, und doch, kaum hatte Ich Mich ihren Augen offenbart, da fällten sie in offenkundiger Ungerechtigkeit das Todesurteil über Mich. So hat Unsere Feder die Wahrheit offenbart, und dennoch sind die Menschen in Achtlosigkeit versunken.
163:2 Wer sich an die Gerechtigkeit hält, kann auf keinen Fall die Grenzen der Mäßigung überschreiten. Durch die Führung des Allsehenden erkennt er die Wahrheit in allen Dingen. Die von den gelehrten Größen der Kunst und der Wissenschaft so oft gepriesene Zivilisation wird, wenn man ihr gestattet, die Grenzen der Mäßigung zu überschreiten, großes Unheil über die Menschen bringen. So warnt euch der Allwissende. Ins Übermaß gesteigert, wird sich die Zivilisation als eine ebenso ergiebige Quelle des Übels erweisen, wie sie, in den Schranken der Mäßigung gehalten, eine Quelle des Guten war. Denkt darüber nach, o Menschen, und gehört nicht zu denen, die verwirrt durch die Öden des Irrtums streifen. Es naht der Tag, da ihre Flamme die Städte verschlingt, da die Zunge der Größe verkündet: »Das Reich ist Gottes, des Allmächtigen, des Allgepriesenen!«
163:3 [298] Alles andere ist dem gleichen Grundsatz der Mäßigung unterworfen. Danke deinem Herrn, der deiner in diesem wundersamen Sendschreiben gedenkt. Aller Ruhm sei Gott, dem Herrn des ruhmreichen Thrones.
163:4 Würde ein Mensch in seinem Herzen darüber nachdenken, was die Feder des Höchsten offenbart hat, und von der Süße dieser Offenbarung kosten, so wurde er sich gewißlich seiner eigenen Wünsche ledig und befreit fühlen, völlig dem Willen des Allmächtigen ergeben. Glücklich der Mensch, der eine so hohe Stufe erreicht und sich nicht selbst einer so reichen Gnade beraubt!
163:5 An diesem Tage können Wir weder das Verhalten des Furchtsamen billigen, der seinen Glauben zu verbergen sucht, noch das Benehmen des erklärten Gläubigen gutheißen, der lärmend seine Treue zu dieser Sache bekundet. Beide sollten dem Gebot der Weisheit folgen und mit Eifer danach streben, dem Wohle des Glaubens zu dienen.
163:6 Jeder möge auf das Verhalten dieses Unterdrückten achten und darüber nachdenken. Wir haben Uns seit dem Beginn dieser Offenbarung bis heute immer geweigert, Uns vor Unseren Feinden zu verbergen oder von der Gesellschaft Unserer Freunde zurückzuziehen. Obwohl Uns eine Unzahl von Kümmernissen und Leiden umgibt, haben Wir mit machtvollem Vertrauen die Völker der Erde zum Tagesanbruch der Herrlichkeit gerufen. Die Feder des Höchsten ist nicht geneigt, in diesem Zusammenhang von den Trübsalen zu berichten, die sie erduldet hat. Deren Enthüllung würde zweifellos die Begünstigten unter den Getreuen in Trauer stürzen, sie, die wahrhaft die Einheit Gottes hochhalten und Seiner Sache völlig ergeben sind. Er, wahrlich, spricht die Wahrheit, und Er ist der Allhörende, der Allwissende. Wir verbrachten Unser Leben zum größten Teil inmitten Unserer Feinde. Sieh, wie Wir gegenwärtig in einem Nest von Schlangen leben.
163:7 [299] In allen heiligen Schriften wurde dieses Heilige Land erwähnt und gepriesen. Hier sind die Propheten Gottes und Seine Auserwählten erschienen. Dies ist die Wüste, durch die alle Gottesboten gewandert sind, aus der ihr Ruf erscholl: »Hier bin ich, hier bin ich, o mein Gott!« Dies ist das verheißene Land, in dem Ihm, der die Verkündigung Gottes ist, sich zu offenbaren bestimmt war. Dies ist das Tal des unerforschlichen Ratschlusses Gottes, der schneeweiße Ort, das Land unvergänglicher Pracht. Was an diesem Tage geschah, ist seit alters in den Schriften geweissagt. Eben diese Schriften verdammen jedoch einmütig die Menschen, die dieses Land bewohnen. Einmal sind sie als »Otterngezücht« gebrandmarkt worden. Sieh, wie dieser Unterdrückte jetzt, von »Otterngezücht«1 umgeben, laut ruft und alle Menschen zu Dem lädt, der die höchste Sehnsucht der Welt, der Gipfel und Tagesanbruch der Herrlichkeit ist. Glücklich der Mensch, der auf die Stimme des Herrn im Reiche der Äußerung hört, und wehe den Achtlosen, die weit von Seiner Wahrheit in die Irre gehen.
1 Matth. 3:7
164
164:1 [300] Wisse, daß jedes hörende Ohr, wenn es sich rein und unbefleckt erhält, zu allen Zeiten und aus jeder Richtung die Stimme hören muß, die diese heiligen Worte spricht: »Wahrlich, wir sind Gottes, und zu Ihm werden wir zurückkehren.«1 Die Geheimnisse des körperlichen Todes des Menschen und seiner Rückkehr sind nicht enthüllt und bleiben weiterhin ungedeutet. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Würden sie offenbart, so würden sie solche Furcht und Trauer hervorrufen, daß manch einer zugrunde ginge, während andere so von Freude erfüllt wären, daß sie den Tod wünschten und mit unstillbarer Sehnsucht den einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - anflehten, ihr Ende zu beschleunigen.
1 Qur'án 2:157
164:2 Der Tod bietet jedem vertrauenden Gläubigen den Kelch dar, der in Wahrheit Leben ist. Er schenkt Freude und ist ein Bote des Frohsinns. Er verleiht die Gabe ewigen Lebens.
164:3 Was die Menschen betrifft, die von der Frucht des irdischen Daseins gekostet haben, welche die Anerkennung des einen, wahren Gottes ist - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - so wird ihr Leben nach dem Tode dergestalt sein, daß Wir es unmöglich beschreiben können. Das Wissen darüber ist allein bei Gott, dem Herrn aller Welten.
165 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
165:1 [301] Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Offenbarung von Gott erhebt, ist gewiß ein Lügner und Betrüger. Wir beten zu Gott, daß Er ihm gnädig helfe, einen solchen Anspruch zurückzuziehen und zu widerrufen. Wenn er bereut, wird Gott ihm zweifellos vergeben, verharrt er aber in seinem Irrtum, wird Gott sicherlich einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Gott ist in der Tat schrecklich, wenn Er straft. Wer immer diesen Vers anders als nach seiner klaren Bedeutung auslegt, ist des Geistes Gottes und Seiner Barmherzigkeit, die alles Erschaffene umfaßt, beraubt. Fürchtet Gott und folgt nicht eueren eitlen Einbildungen. Nein, folgt vielmehr dem Gebot eueres Herrn, des Allmächtigen, des Allweisen.
[303] ERLÄUTERUNGEN
'Abdu'l-'Azíz
Sultán des Osmanischen Reiches 1861 - 1876, geb. 1830; gemeinsam mit Násiri'd-Dín Sháh verantwortlich für die Verbannung Bahá'u'lláhs nach Baghdád, Adrianopel und 'Akká; einer der Adressaten der Súriy-i-Muluk Bahá'u'lláhs
'Abdu'lláh-i-Ubayy
mächtiger Stammesfürst in Medina und Gegner Muhammads; genannt »der Fürst der Heuchler«
Abu 'Amir: Gegner Muhammads
Afnán
arabisch »Zweig«, bezeichnet einen Verwandten des Báb. Nicht zu verwechseln mit Ghusn (Mehrzahl Aghsán), das auch mit »Zweig« übersetzt wird und die Nachkommen Bahá'u'lláhs bezeichnet.
'Akká
Stadt im Heiligen Land, am Nordende der Bucht von Haifa gelegen. Seit dem zweiten Jahrtausend v.Chr., bezeugt, vielfach in Schriften der Bibel erwähnt, im Qur'án angedeutet und in den Traditionen (s. Überlieferung) im Zusammenhang mit dem Erscheinen Bahá'u'lláhs genannt (vgl. Shoghi Effendi, Gott geht vorüber, Hofheim 1974, S. 209f, Bahá'u'lláh, Brief an den Sohn des Wolfes, Frankfurt 1966, S. 151f), war in phönizischer und römischer Zeit Handelszentrum, im 13. Jh. Hauptstadt des Königreichs Jerusalem der Kreuzfahrer, im 18. Jh., zu einer türkischen Gefängniskolonie herabgesunken. Bahá'u'lláh, vom türkischen Sultán nach 'Akká verbannt und in der Zitadelle eingekerkert, traf dort am 31. August 1868 ein.
'Alí
'Alí-Ibn-i-Tálib, der Schwiegersohn und rechtmäßige Nachfolger Muhammads; er war der erste Imám und der vierte Kalif und fand im Jahre 40 n.d.H. (661 n.Chr. ) den Märtyrertod.
'Alí-Muhammad: der Báb
Arche: s. Rote Arche
Ashraf
Áqá Siyyid Ashraf, als Sohn des Bábí-Märtyrers Mír Jalíl zur Zeit des Zanján-Aufstands geboren, von der Mutter zu standhaftem Glauben erzogen, reiste zweimal nach Adrianopel, dem Verbannungsort Bahá'u'lláhs; nach seiner zweiten Reise als Bábí zum Tode verurteilt, starb er 1870 den Märtyrertod.
Báb
wörtlich: »Das Tor«, Würdenamen des Stifters der Bábí-Religion, 'Alí-Muhammad aus Shiráz (20. Okt, 1819 - 9. Juli 1850). Der Báb, ein Siyyid (Nachkomme des Propheten), war der Vorläufer und Herold Bahá'u'lláhs, in dessen Religion die Bábí-Religion später aufging.
Baghdád
Hauptstadt des heutigen 'Iráq, am Tigris gelegen. Die Stadt wurde zwischen 762 und 766 n. Chr., von dem Abassiden-Kalifen Al-Mansúr erbaut und von ihm »Madínatu's-Salám = Stadt des Friedens« genannt. Bahá'u'lláh, nach Baghdád verbannt, erreichte die Stadt am 8. April 1853. Er erklärte dort Seine Sendung am 22. April 1863 vor Seiner Abreise am 3. Mai 1863 nach Konstantinopel und schließlich 'Akká. Im Kitáb-i-Aqdas bestimmte Bahá'u'lláh das »Größte Haus« in Baghdád zur Pilgerstätte. Ährenlese Kap. 57 ist ein Besuchstablet für dieses Haus.
Balál
ein äthiopischer Sklave und einer der ersten Gläubigen des Islám. Er wurde von den Gegnern Muhammads in Mekka grausam gefoltert, widerrief aber nicht seinen Glauben. Später wurde er freigelassen. Der Prophet übertrug ihm die Aufgabe, die Gläubigen zum Gebet zu rufen; er wurde damit der erste Mu'adhdhin des Islám. Da er stotterte und den arabischen Mitlaut »shín« wie »sin« aussprach, war sein Gebetsruf fehlerhaft; aber die Vollkommenheit seines Herzens übertönte den falschen Zungenschlag. Es wird berichtet, daß er vor Trauer nach dem Hinscheiden Muhammads nie mehr den Ruf zum Gebet gesungen habe und im Jahre 20 n.d.H. (642 n.Chr. ) in Damaskus starb.
Bayán
arabisch, »Erklärung«, »Äußerung«. Der Báb hat zwei Werke mit dem Namen »Bayán« offenbart, den persischen und den arabischen Bayán. Das wichtigere Werk ist der persische. Es enthält neben Gesetzen zahllose Hinweise auf das Kommen des verheißenen. Das Wort wurde vom Báb auch als Bezeichnung für Seine Sendung, vor allem Seine Bücher benutzt.
Buchstaben des Lebendigen (Hurúf-i-Hayy )
Ehrentitel für die ersten 18 Anhänger des Báb
Dhabíh
»das Opfer«, Ehrenname des Áqá Siyyid Ismá'il-i-Zavari'í, Gelehrter und Kalligraph. Er suchte Bahá'u'lláh in Baghdád auf und wurde von Ihm »der Geliebte und der Stolz der Märtyrer« genannt, als er sich im Schmerz der Trennung von Bahá'u'lláh den Tod gab (vgl. Balyuzi, Bahá'u'lláh, p,132f).
Hadíth: siehe Überlieferung
Hakím: arabisch: »Arzt«, »Weiser«
Hannas
Jüdischer Hohepriester (6-15 n.Chr. ), war neben seinem Schwiegersohn Kaiphas im Prozeß gegen Jesus beteiligt
Herrscher der Gläubigen (Amír-ul-Mú'minín )
Ehrentitel 'Alís, s. dort
Imám 'Alí: siehe 'Alí
Imám Husayn
Sohn des Imám 'Alí und der Reinen Fátimih, Enkel Muhammads, der dritte Imám; er fand 61 n.d.H. oder 680 n.Chr., den Märtyrertod, zu dessen Gedenken Bahá'u'lláh ein Besuchstablet offenbart hat.
Javád
Siyyid Javád-i-Karbilá'í, ein Schüler von Siyyid Kázim-i-Rashtí. In Karbilá aufgewachsen, begegnete er dem Báb, als dieser noch ein Kind war. Später wurde er durch Mullá 'Alíy-i-Bastámí ein Bábí. Er anerkannte Bahá'u'lláh in Baghdád vor dessen öffentlicher Erklärung, war wegen seiner heiligen Lebensführung unter dem Namen »Siyyid-i-Núr« bekannt und starb in Kirmán.
Júk
das Buch Júk ist eine Sammlung früher geschichtlicher Berichte, möglicherweise Yogi-Überlieferungen, wie sie sich auch im Dabistánu'l-Madháhib, einer in Indien um die Mitte des 17. Jahrhunderts zusammengestellten Abhandlung finden.
Ka'b-Ibn-i-Ashraf
Dichter und Priester in Medina, verschwor sich mit Abú Sufyán, dem Erzfeind des Propheten, mit dem Ziel, Muhammad umzubringen (vgl. Qur'án 59:2)
Kaaba: uraltes Heiligtum in Mekka, dem sich der Muslim im Gebet zuwendet
Kaiphas: siehe Hannas
Kamál
Hájí Mírzá Kamál-i-Dín, der Bahá'u'lláh bat, den Qur'ánvers 3:87 auszulegen
Karbilá
Stadt im 'Iráq, wo der Imám Husayn 680 n.Chr., den Märtyrertod fand und bestattet wurde; bedeutender Wallfahrtsort der Schiiten. Den Ortsnamen versteht man daher auch als zusammengesetzt aus den arabischen Worten »Karb« (Trübsal) und »Balá'« (Heimsuchung)
Karmel
Berg bei Haifa. Schon seit altersher auch außerhalb des Heiligen Landes als heiliger Berg angesehen. Vielfach erwähnt in der Bibel. Bedeutet wörtlich »der Weinberg Gottes«. Lawh-i-Karmel (Sendschreiben über den Karmel, Ährenlese Kap, l1) wurde von Bahá'u'lláh dort offenbart. Bahá'u'lláh besuchte den Berg 1890 und bestimmte den Platz für das Grabmal des Báb, das inmitten ausgedehnter Parkanlagen den Mittelpunkt des Bahá'í-Weltzentrums bildet.
Kawthar
arabisch: »die Fülle« (vgl. Qur'án 108 ). Im Qur'án und in den Traditionen als Begriff in der symbolischen Beschreibung des Paradieses verwandt. Man verstand darunter einen Fluß bzw., den anderen Paradies-Begriff »Hawd«, ein »Wasserbecken«, das am Tage der Auferstehung nur für die wahrhaft Gläubigen bereitgehalten wird, um ihren Durst zu stillen. Die anderen werden von ihm fortgetrieben. 'Abdu'l-Bahá erklärt Kawthar etymologisch als Begriff der Fülle. An »diesem Tag« sind die »heiligen Winde, die die Geister erquicken«, der göttliche Kawthar (zit. in Ma'id-i-Ásemání, 2/95). In den Schriften Bahá'u'lláhs kommt das Wort »Kawthar« im Zusammenhang mit mehreren Begriffen vor, z.B. Kawthar der Begegnung mit Gott, Kawthar der Bedeutungen und Äußerung, Kawthar der Erkenntnis Gottes, Kawthar der Standhaftigkeit Kawthar des ewigen Lebens.
Kitáb-i-Aqdas
das »Heiligste Buch«, ein Hauptwerk Bahá'u'lláhs, das Seine Gesetze und die Charta Seiner neuen Weltordnung enthält; es wurde 1873 in 'Akká offenbart.
Kitáb-i-Íqán
das »Buch der Gewißheit«, das wichtigste religiöse Werk Bahá'u'lláhs, 1862 in Baghdád offenbart, es ist auch die vom Báb verheißene Ergänzung zu Seinem persischen Bayán. (Vgl. Shoghi Effendi, Gott geht vorüber, S. 157f. )
Kumayl
Kumayl-Ibn-Ziyád al-Nakha'í, einer der wichtigen vertrauten des Imám 'Alí, der durch den berüchtigten, blutrünstigen Haj-jáj den Märtyrertod erlitt. Die hier im Kapitel 90 der Ährenlese (aus dem Kitáb-i-Íqán) erwähnte Tradition ist eine sehr berühmte, die die Erklärung des Imám'Alí zu der Frage Kumayls nach der »Wahrheit« enthält. Mystiker und Philosophen beschäftigten sich mit dieser Tradition, Shaykh Ahmad-i-Ahsá'í, aber auch der Báb und Bahá'u'lláh haben sich dazu geäußert.
Muhammad
(1) der Prophet und Gesandte Gottes, Stifter des Islám, 570-632 n. Chr. Er offenbarte das Heilige Buch, den Qur'án. (2) Personenname verschiedener Adressaten von Tablets Bahá'u'lláhs (z.B. Ährenlese Kap. 28, Kap. 77). (3 ) Shaykh Muhammad-i-Arab, ein Anhänger Bahá'u'lláhs, wird im Besuchstablet zum Heiligen Haus in Baghdád (Ährenlese Kap. 57) genannt.
Mustafa
Mírzá Mustafa-i-Naráqí, genannt Abú-Hurayrih, ein Bahá'í-Märtyrer (vgl. Bahá'u'lláh, Brief an den Sohn des Wolfes, S. 74; Balyuzi, Bahá'u'lláh, p.237f).
Mustagháth
wörtlich: »Der um Hilfe Angeflehte«, bezieht sich auf das Kommen Bahá'u'lláhs zu der Zeit, die vom Báb vorausgesagt worden war (vgl., Bahá'u'lláh, Das Buch der Gewißheit, Frankfurt 1969, S. 152).
Mutterbuch
das Buch göttlichen Wissens, die Quelle der Offenbarung für alle Heiligen Schriften. Von dem »Mutterbuch« ist in Qur'án 43:3 die Rede. Rodwell übersetzt als das »urbildliche Buch« und kommentiert: »Die Mutter des Buches, d, h. das Original des Koran, verwahrt bei Gott«. Sale nennt es »die verwahrte Tafel, die das Original sämtlicher heiliger Schriften ist«. Für die Bahá'í bedeutet das »Mutterbuch«, das »verwahrte Tablet« oder das »behütete Tablet« das Wort Gottes, die Manifestation Gottes in jedem Zeitalter oder Sein Buch. Das Mutterbuch der Sendung des Báb ist der Persische Bayán, das der Bahá'í-Religion das Kitáb-i-Aqdas.
Nabíl-i-A'zam
arabisch: der größte Edle, Ehrenname für Mullá Muhammad-i-Zarandí, Poeta laureatus Bahá'u'lláhs, Autor eines zeitgenössischen Berichtes über die frühe Geschichte der Bábí- und Bahá'í-Offenbarung, »Nabils Bericht« (Hofheim-Langenhain, Teil 1, 1975), neben »Gott geht vorüber« von Shoghi Effendi das größte Bahá'í-Geschichtswerk bisher.
Nadr-Ibn-i-Hárith: ein Gegner Muhammads
Nasír
Lawh-i-Nasír wurde von Bahá'u'lláh in Adrianopel für Hájí Muhammad Nasir aus Qazvín offenbart. Ährenlese Kap. 53 und 75 sind Teile dieses Tablets. Nasír wurde durch den Buchstaben des Lebendigen Mullá Jalíl-i-Urúmí zum Glauben an den Báb geführt und wurde später ein glühender Anhänger Bahá'u'lláhs. Er nahm an der Konferenz zu Badasht teil, gehörte zu den Belagerten in der Festung Tabarsí und gelangte in 'Akká in die Gegenwart Bahá'u'lláhs. Angegriffen, ausgeplündert, beraubt und ins Gefängnis geworfen, starb er in Rasht, seinem letzten Wohnsitz, 1300 n.d.H. (1888 n.Chr.) im Gefängnis. (Ausführlich: Taherzadeh, The Revelation of Bahá'u'lláh, II, 245 ff.)
Nimrod
im Alten Testament (1.Mos, 10: 8f) ein gewaltiger Städtebauer und »großer Jäger vor dem Herrn« ; im Islám angesehen als der Verfolger Abrahams
Párán
auch Phárán; ein Bergzug nördlich des Sinai, wie dieser ein heiliger Ort der Offenbarung. Párán ist auch ein Berg in Mekka, sonst Abu Qabis genannt. Es werden auch drei Berge in Mekka als Párán-Berge bezeichnet: Abu Qabis, Qayqu'án und Hirá', die im Besitz der Baná Háschim, der Großfamilie Muhammads, des Propheten, waren. In einer Höhle des Berges Hirá' meditierte Muhammad vor Seiner Erklärung. Genesis 21:21 berichtet, daß Ismael und seine Mutter in der Wüste von Párán lebten. Deut. 33,2: Mose gibt Sein letztes Vermächtnis vor dem Tode: »Der Herr ist vom Sinai ( = Mose) gekommen und ist ihnen aufgeleuchtet von Seir her ( Jesus). Er ist erschienen vom Berge Párán ( = Muhammad) her und ist gezogen nach Meribath-Kadesch ( = Bahá'u'lláh).«
Pentateuch: alexandrinische Bezeichnung der fünf Bücher Mose
Qá'im
arabisch: »Er, der sich erheben wird«, der Verheißene des schiitischen Islám: der Báb
Qayyúmu'l-Asmá'
arabisch : »Ewiger der Namen«, Kommentar zur Súrih von Joseph (Qur'án 12), die erste Offenbarungsschrift des Báb, in der die Leiden vorausgesagt werden, die Bahá'u'lláh von Seinem ungläubigen Bruder zu erdulden haben werde. Das erste Kapitel wurde in Gegenwart von Mullá Husayn offenbart, als der Báb in der Nacht des 23. Mai 1844 in Shiráz Seine Sendung erklärte, Bahá'u'lláh bezeichnet es im Kitáb-i-Íqán als »das erste, größte und mächtigste aller Bücher« in der Offenbarung des Báb.
Qur'án
das Heilige Buch des Islám, das von Muhammad offenbart wurde; Bahá'u'lláh nennt es das »nicht irrende Buch«.
Ridván
der Name des Wächters im Paradies, auch Paradiesgarten; Ridván ist etymologisch verwandt mit dem Begriff Zufriedenheit Gottes, Bahá'u'lláh bezeichnet damit den Najíbíyyih-Garten bei Baghdád, wo Er 1863 Seine Sendung erklärte; Im Gedenken an dieses Ereignis feiern die Bahá'í das Ridván-Fest, eine Zeit, die zwölf Tage (21. April bis 2. Mai) umfaßt. Das 14. Kapitel der Ährenlese ist ein Tablet zum Fest Ridván. Der Ridván-Garten ist nicht zu verwechseln mit dem Garten Na'mayn, der schmalen Insel inmitten eines Flusses im Osten von 'Akká, der von Bahá'u'lláh mit dem Namen »Garten Ridván«, »das Neue Jerusalem« und »Unsere Grüne Insel« bezeichnet wurde (siehe auch Gott geht vorüber, S. 219, Brief an den Sohn des Wolfes, S. 121). Bahá'u'lláh verwendet »Ridván« in Seinen Tablets in Verbindung mit mehreren Begriffen: Ridván der göttlichen Gegenwart, Ridván des Ewigen, Allherrlichen, Unsichtbaren, Ridván ewiger Vereinigung, Ridván göttlicher Weisheit, Ridván der Unsterblichkeit.
Rote Arche
jede der vorausgegangenen Offenbarungen wird als »Arche« bezeichnet. »Rote Arche« bezieht sich auf die Sendung Bahá'u'lláhs. Allerdings ist mit der Arche im Sendschreiben über den Karmel (Ährenlese 11) die Arche der Gesetze, das administrative Weltzentrum, gemeint, deren »Insassen« die Mitglieder des Universalen Hauses der Gerechtigkeit sind (siehe auch Bahá'í Holy Places, p. 58, 80, 81).
Sadratu'l-Muntahá
Name eines Baumes, den die Araber vor alters an das Ende der Wege als Markierung pflanzten; symbolisch der »göttliche Lotosbaum«, der »Baum, über den hinaus keiner gehen kann«. Auf ihn wird mittelbar in Qur'án 53 : 9 und direkt in Qur'án 53:14 Bezug genommen; die beiden Visionen, die dort beschrieben sind, werden nach der Überlieferung zu Muhammads Vision von der Himmelfahrt oder Mi'ráj (vgl. Súrih 17:1) in Beziehung gesetzt. In den Bahá'í-Schriften symbolisiert dieser Baum stets die Manifestation Gottes, d.h. in diesem Zeitalter Bahá'u'lláh.
Salmán
Shaykh Salmán, Bábí aus Hindíyán, gelangte als erster Bote der Bábí zu Bahá'u'lláh nach Baghdád und diente seitdem als Kurier zwischen Bahá'u'lláh und den Gläubigen, gestorben in Shiráz (vgl. 'Abdu'l-Bahá, Memorials of the Faithful, Wilmette, Illinois, 1971, p, 13f). Die Kapitel 21, 148 und 154 der Ährenlese sind Teile eines Tablets an ihn.
Salsabíl
Kommt in der symbolischen Beschreibung des Paradieses im Qur'án, 76:18, vor, wonach »Salsabíl« der Name einer Quelle daselbst ist. Der Name soll sich auf die feine Beschaffenheit und die Bekömmlichkeit beziehen. In den Tablets Bahá'u'lláhs erscheint Salsabíl im Zusammenhang mit mehreren Begriffen, so z.B. Salsabíl der liebenden Güte Gottes, Salsabíl des Beweises, Salsabíl der Erkenntnis Gottes. Salsabíl siehe auch Kawthar.
Sultán 'Abdu'l-Aziz: Herrscher der Türkei s. 'Abdu'l-Aziz
Súriy-i-Ra'ís
Sendschreiben Bahá'u'lláhs, offenbart bei Gallipoli im August 1869 (vgl. Gott geht vorüber, Hofheim-Langenhain, 1974, S. 206 ; Taherzadeh, The Revelation of Bahá'u'lláh II, p. 411f) für Hájí Muhammad Ismá'íl-i-Káshání, genannt Dhabíh oder Anís, in arabischer Sprache. Im ersten Teil wird 'Alí Páshá, der Großwesir der Türkei, angesprochen. (Nicht zu verwechseln mit dem Lawh-i-Ra'ís, auf persisch offenbart in 'Akká und ebenfalls an 'Alí Páshá gerichtet).
Tá: Buchstabe T, für Tihrán, Hauptstadt Persiens, Geburtsort Bahá'u'lláhs
Tablet
arabisch: Lawh = Tafel, Schreibtafel, Sendschreiben oder Sendbrief. Bezeichnung der Bahá'í für eine heilige Schrift, die eine Offenbarung enthält; in Anlehnung an die Gesetzestafeln von Moses werden damit vor allem die offenbarten Werke Bahá'u'lláhs gekennzeichnet.
Talisman
Der Sinn, in dem Bahá'u'lláh (Ährenlese 122) das Wort gebraucht, ist: Zwei Eigenschaften, die einem Talisman zugeschrieben werden: Segen bringen und Böses abwenden, besitzt bzw. bewirkt der Mensch, wenn er - durch die Erziehung des vollkommenen Erziehers, der göttlichen Manifestation - seiner Bestimmung entspricht. Er zieht Gutes an und bewirkt Gutes, er wendet Böses ab sowohl für sich als auch für die Menschheit. So erzogen ist der Mensch wahrlich die »Krone der Schöpfung« und entspricht dem Bibelvers »Lasset Uns Menschen schaffen nach Unserem Bild und Gleichnis!« (1. Mose 1:26). Die heiligen Metaphern, wie Talisman, sind durchaus nicht nur exakten und konkreten Wissenschaften entnommen, sie entstammen manchmal auch der Mythologie (z.B. auch der Vogel Phönix).
Überlieferung
Die heilige Literatur des Islám teilt sich in (1) den Qur'án, in dem Gott selbst und direkt spricht, und (2) die Überlieferungen oder Traditionen Muhammads, das Korpus der überlieferten und gesammelten Sprüche, Reden und Äußerungen Muhammads. Ein Teil dieser Traditionen wird »Heilige Traditionen« genannt. Heilige Traditionen haben eine Sonderstellung, da sie Ähnlichkeit mit dem Qur'án haben. Die Überlieferungen der zwölf Imáme aus dem heiligen Hause Muhammads sind das Korpus der überlieferten und gesammelten Sprüche, Reden und Äußerungen der zwölf Imáme. Die Worte des zwölften, »verborgenen« Imám wurden den Gläubigen durch vier nacheinander folgende Männer, die »Tore« ( = Pforten) genannt wurden, übermittelt. Die Überlieferungen der Imáme haben besonders für den schiitischen Islám elementare Bedeutung.
Unterdrückte, dieser
Bahá'u'lláh nennt Sich »Dieser Unterdrückte« (mazlúm), weil Er während des größten Teils Seines Lebens unterdrückt war, nach Seinem eigenen Zeugnis so, wie kein anderer je unterdrückt wurdet Shoghi Effendi übersetzt »mazlúm« im Sendschreiben über die Welt (Ährenlese 43 ) und im Besuchstablet (Gebete und Meditationen 180) mit »the Wronged One«; wörtliche Bedeutung von »mazlúm«: »der ungerecht Behandelte«, »der, dem Unrecht getan wurde«.
Zá, das Land Zá
Zanján, eine Stadt im westlichen Irán, in der 1800 Bábí unter der Führung von Mullá Muhammad Alí, bekannt unter dem Beinamen Hujjat, den Märtyrertod starben.
VORWORT
Dieses Buch ist eine Auswahl aus den Offenbarungsschriften Bahá'u'lláhs, die überwiegend in der Form von Tablets (Lehrbriefen oder Sendschreiben, arabisch Lawh) verfaßt sind. Shoghi Effendi (1896 - 1957), der Urenkel Bahá'u'lláhs und als Hüter der Sache Gottes der bevollmächtigte Interpret Seiner Lehren, hat diese Auswahl 1935 vorgenommen und die Übersetzung aus dem Persischen und Arabischen besorgt. In deutscher Übersetzung wurde sie 1947 bis 1953 in der Zeitschrift »Sonne der Wahrheit«, 1961 in Buchform veröffentlicht. In der vorliegenden dritten Auflage ist die Übertragung gründlich revidiert worden.
Zur Wiedergabe der persischen und arabischen Namen verwenden die Bahá'í eine Transkription, die um 1920 von einem internationalen Orientalistenkongreß angenommen wurde. Shoghi Effendi bezeichnet diese Transkription als einen »maßgeblichen, weltweiten, wenn auch unverbindlichen Schlüssel zur Rechtschreibung orientalischer Wörter« ( Bahá'í Administration, p. 56 ).
Der Inhalt der »Ährenlese« läßt sich in fünf Teile gliedern: Teil 1 (Kapitel 1-18) deutet unsere Gegenwart als den »Tag Gottes«. Teil 2 (Kapitel 19-69) befaßt sich mit dem Wesen der Offenbarung oder Manifestation Gottes als Spiegel der göttlichen Eigenschaften. Teil 3 (Kapitel 70-99 ) behandelt die Grundfragen der menschlichen Seele und ihrer Unsterblichkeit. Teil 4 (Kapitel 100-121) beleuchtet die geistige Seite der Weltordnung und des »Größten Friedens«. Teil 5 (Kapitel 122-165 ) zeigt die Pflichten des Menschen und den letzten Sinn des Lebens auf.
Die »Ährenlese« ist ein herausforderndes Buch, das ernstes Studium verlangt, kein Tatsachenbericht, sondern ein Zeugnis göttlicher Liebe und geistiger Kraft.
Eine Auswahl aus den Schriften Bahá'u'lláhs,
zusammengestellt und ins englische übertragen von Shoghi Effendi
(c) Bahá'í-Verlag GmbH, Langenhain 1980-137, ISBN 3870371226
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1:1 [7] Gepriesen und verherrlicht bist Du, o Herr, mein Gott! Wie kann ich Dich erwähnen, da ich doch weiß, daß keine Zunge, und wäre ihre Weisheit noch so tief, Deinen Namen gebührend rühmen kann, und daß der Vogel des Menschenherzens, so sehr er sich auch sehne, niemals hoffen darf, zum Himmel Deiner Erhabenheit und Deines Wissens aufzusteigen.
1:2 Wenn ich Dich, o mein Gott, als den All-Wahrnehmenden beschreibe, muß ich zugeben, daß Sie, die höchsten Verkörperungen der Wahrnehmung, auf Dein Geheiß erschaffen wurden. Und wenn ich Dich als den Allweisen preise, muß ich zugleich anerkennen, daß die Urquellen der Weisheit selbst durch das Wirken Deines Willens entstanden. Und wenn ich Dich als den Unvergleichlichen verkünde, erkenne ich bald, daß Sie, die der Inbegriff der Einheit sind, durch Dich herabgesandt wurden und nur Beweise Deines Werkes sind. Und wenn ich Dich als den Allwissenden begrüße, muß ich bekennen, daß Sie, die der Inbegriff des Wissens sind, nur Schöpfung und Werkzeug Deiner Absicht sind.
1:3 Erhaben, unermeßlich erhaben bist Du über das Bemühen der Sterblichen, Dein Geheimnis zu enträtseln, Deine Herrlichkeit zu schildern oder die Art Deines Wesens auch nur anzudeuten. Denn was immer solches Bemühen erreichen mag, - nie darf es hoffen, jene Grenzen zu überschreiten, die Deinen Geschöpfen gesetzt sind, ist dieses Streben doch durch Dein Gebot bewirkt und durch Dein Ersinnen gezeugt. Die erhabensten Gefühle, die die Heiligsten der Heiligen zu Deinem Lobe bezeigen können, und die tiefste Weisheit, die die gelehrtesten Menschen bei dem Versuch, Dein Wesen zu begreifen, zu äußern vermögen, kreisen alle um jenen Mittelpunkt, der Deiner Herrschaft völlig untertan ist, Deine Schönheit verehrt und durch die Bewegung Deiner Feder Antrieb findet.
1:4 [8] Nein, verhüte, o mein Gott, daß ich jemals Worte äußere, die zwangsläufig eine unmittelbare Beziehung zwischen der Feder Deiner Offenbarung und dem Wesen alles Erschaffenen andeuten. Weit stehen jene, die Dir verbunden sind, über der Vorstellung einer solchen Beziehung. Alle Vergleiche und Ähnlichkeiten vermögen dem Baum Deiner Offenbarung nicht gerecht zu werden, und jeder Weg zum Verständnis der Manifestation Deiner selbst und des Tagesanbruchs Deiner Schönheit ist verschlossen.
1:5 Fern, fern von Deiner Herrlichkeit sei, was der Sterbliche von Dir behaupten oder Dir zuschreiben, oder der Lobpreis, mit dem er Dich verherrlichen kann! Was immer Du Deinen Dienern als Pflicht auferlegt hast, damit sie Deine Majestät und Herrlichkeit aufs höchste preisen, ist nur ein Zeichen Deiner Gnade für sie, auf daß sie fähig werden, zu der Stufe aufzusteigen, die ihrem eigenen innersten Wesen verliehen wurde, der Stufe der Erkenntnis ihres eigenen Selbstes.
1:6 Niemand außer Dir war jemals fähig, Dein Geheimnis zu ergründen oder Deine Größe geziemend zu preisen. Unerforschlich und hoch erhaben über das Lob der Menschen wirst Du für immer bleiben. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Unerreichbaren, dem Allmächtigen, dem Allwissenden, dem Heiligen der Heiligen.
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2:1 [9] Der Anfang aller Dinge ist die Erkenntnis Gottes, und das Ziel aller Dinge ist die genaue Beachtung dessen, was herabgesandt ist vom Lichthimmel des göttlichen Willens, der alles durchdringt, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist.
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3:1 Die Offenbarung, die seit unvordenklichen Zeiten als das Ziel und die Verheißung aller Propheten Gottes gepriesen worden ist und das höchste Verlangen Seiner Boten war, ist nun nach dem alldurchdringenden Willen des Allmächtigen und auf Sein unwiderstehliches Geheiß den Menschen enthüllt worden. In allen heiligen Schriften ist das Kommen einer solchen Offenbarung angekündigt worden. Seht nun, wie die Menschheit trotz solcher Ankündigung von ihrem Weg abgeirrt ist und sich selbst ihrer Herrlichkeit verschlossen hat.
3:2 Sprich: O ihr Liebenden des einen, wahren Gottes! Strebt danach, Ihn wahrhaft anzunehmen und zu erkennen, und folgt Seinen Geboten, wie es euch ziemt. Dies ist eine Offenbarung, in der Myriaden von Meeren der Lohn für den sein werden, der um ihretwillen einen Tropfen Blut vergießt. Hütet euch, o Freunde, daß ihr eine so unschätzbare Wohltat nicht verwirkt oder ihre überragende Stufe gering achtet. Denkt an die vielen Leben, die geopfert wurden und noch geopfert werden in einer Welt, die durch ein bloßes Hirngespinst irregeführt ist, erdacht aus dem eitlen Wahn ihrer Völker. Danket Gott, daß euer Herzenswunsch Erfüllung fand und ihr mit Ihm vereint wurdet, der der Verheißene aller Völker ist. Bewahrt euch mit der Hilfe des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - die Unversehrtheit der Stufe, die ihr erreicht habt, und haltet fest an dem, was Seine Sache fördert. Er, fürwahr, gebietet euch, was recht ist und des Menschen Stufe erhöht. Verherrlicht sei der Allbarmherzige, der Offenbarer dieses wundersamen Tablets.
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4:1 [10] Dies ist der Tag, da Gottes erhabenste Segnungen den Menschen zugeströmt sind, der Tag, da alles Erschaffene mit Seiner mächtigsten Gnade erfüllt wurde. Alle Völker der Welt haben die Pflicht, ihre Gegensätze auszugleichen und in vollkommener Einigkeit und in Frieden im Schatten des Baumes Seiner Obhut und Gnade zu wohnen. Es geziemt ihnen, sich an das zu halten, was an diesem Tage der Erhöhung ihrer Stufe und der Förderung ihres eigenen Besten dient. Glücklich die, zu deren Gedenken die allherrliche Feder bewegt ward, und gesegnet die Menschen, deren Namen Wir nach Unserem unerforschlichen Ratschluß zu verschweigen vorzogen.
4:2 Bittet den einen, wahren Gott, daß Er allen Menschen gnädig beistehe, das zu erfüllen, was in Unseren Augen annehmbar ist. Bald wird die heutige Ordnung aufgerollt und eine neue an ihrer Statt entfaltet werden. Wahrlich, dein Herr spricht die Wahrheit, und Er weiß um das Ungeschaute.
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5:1 [11] Dies ist der Tag, da das Meer göttlicher Gnade den Menschen offenbart ist, der Tag, da die Sonne Seiner Güte ihren Strahlenglanz über sie ergießt, der Tag, da die Wolken Seiner reichen Gaben die ganze Menschheit überschatten. Jetzt ist es Zeit, die Niedergeschlagenen mit dem belebenden Hauch der Liebe und Gemeinschaft und den lebendigen Wassern der Freundlichkeit und Güte aufzumuntern und zu erquicken.
5:2 Wo immer die Geliebten Gottes sich versammeln und wem immer sie begegnen, sie müssen in ihrer Haltung vor Gott und in der Art, wie sie Seinen Ruhm und Seine Ehre preisen, solche Demut und Ergebenheit zeigen, daß jedes Staubatom unter ihren Füßen die Tiefe ihrer Ergebenheit bezeugt. Das Gespräch, das diese heiligen Seelen führen, sollte von solcher Kraft erfüllt sein, daß eben diese Staubatome unter seinem Einfluß erbeben. Sie sollten sich so verhalten, daß die Erde, auf die sie treten, niemals Worte zu ihnen sprechen kann wie diese: »Ich bin euch vorzuziehen, denn seht, wie geduldig ich die Bürde trage, die mir der Landmann auferlegt. Ich bin das Werkzeug, das unablässig allen Wesen die Segnungen vermittelt, mit denen Er, der Ursprung aller Gnade, mich betraut hat. Trotz der mir erwiesenen Ehre und der zahllosen Beweise meines Reichtums eines Reichtums, der den Bedarf der ganzen Schöpfung deckt -, seht das Maß meiner Demut und bezeugt, wie ich mich in voller Ergebenheit von den Menschen mit Füßen treten lasse.«
5:3 Erweist einander Langmut, Wohlwollen und Liebe. Sollte jemand unter euch eine bestimmte Wahrheit nicht erfassen können oder sich um ihr Verständnis mühen, so bekundet im Gespräch mit ihm einen Geist größter Güte und guten Willens. Helft ihm, die Wahrheit zu sehen und zu erkennen, ohne euch im geringsten über ihn erhaben zu fühlen oder im Besitz größerer Gaben zu wähnen.
5:4 Die ganze Pflicht des Menschen liegt an diesem Tage darin, seinen Teil von der Gnadenfülle zu erlangen, die Gott für ihn strömen läßt. Deshalb soll niemand der Größe oder Kleinheit des Gefäßes achten. Der Anteil der einen mag in einer Handvoll liegen, der Anteil anderer mag einen Becher füllen, der wieder anderer gar das Maß eines Scheffels.
5:5 [12] Jedes Auge sollte an diesem Tage suchen, was die Sache Gottes am meisten fördert. Er, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge! Nichts, was es auch sei, kann an diesem Tage der Sache Gottes größeren Schaden zufügen als Zwietracht und Hader, Wortstreit, Entfremdung und Gleichgültigkeit unter den Geliebten Gottes. Flieht sie durch die Macht Gottes und Seine unumschränkte Hilfe und trachtet danach, die Herzen der Menschen zu verbinden in Seinem Namen, der Vereiniger, der Allwissende, der Allweise.
5:6 Bittet den einen, wahren Gott, Er möge euch den Geschmack solcher Taten kosten lassen, wie sie auf Seinem Pfade vollbracht werden, und an der Süße solcher Demut und Ergebenheit teilhaben lassen, wie sie um Seinetwillen erzeigt werden. Vergeßt euer eigenes Selbst und wendet eure Augen eurem Nächsten zu. Richtet eure Kräfte auf all das, was die Erziehung der Menschen fördert. Nichts ist vor Gott verborgen oder könnte es jemals sein. Wenn ihr Seinem Wege folgt, werden Seine unermeßlichen, unvergänglichen Segnungen auf euch herniederströmen. Dies ist das leuchtende Tablet, dessen Verse aus der eilenden Feder Dessen strömten, der der Herr aller Welten ist. Bedenkt es im Herzen und gehört zu denen, die Seine Gebote halten.
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6:1 [13] Seht, wie die verschiedenen Völker und Geschlechter der Erde das Kommen des Verheißenen erwartet haben. Doch kaum war Er, die Sonne der Wahrheit, erschienen, siehe, da wandten sich alle von Ihm ab, außer denen, die Gott zu führen beliebte. Wir wagen nicht, an diesem Tage den Schleier vor jener erhabenen Stufe zu lüften, die jeder wahre Gläubige erreichen kann, denn die Freude, die eine solche Offenbarung erregen muß, könnte bei manchen bewirken, daß sie ohnmächtig werden und sterben.
6:2 Er, das Herz und der Mittelpunkt des Bayán, hat geschrieben: »Der Keim, der die Möglichkeiten der kommenden Offenbarung in sich birgt, ist mit einer Macht begabt, die stärker ist als die vereinten Kräfte aller, die Mir folgen. « Und weiter sagt Er: »Von allen Huldigungen, die Ich Ihm, der nach Mir kommen wird, dargebracht habe, ist die höchste Mein schriftliches Bekenntnis, daß keines Meiner Worte Ihn angemessen beschreiben kann und kein Hinweis auf Ihn in Meinem Buche, dem Bayán, Seiner Sache gerecht zu werden vermag.«
6:3 Wer die Tiefen der Meere, die diese erhabenen Worte bergen, durchforscht und ihren Sinn ergründet, von dem kann gesagt werden, daß er einen Schimmer der unaussprechlichen Herrlichkeit entdeckt, die dieser mächtigen, dieser erhabenen, heiligsten Offenbarung verliehen ist. Aus der überragenden Bedeutung einer so großen Offenbarung kann die Ehre, die ihre getreuen Anhänger schmückt, wohl ermessen werden. Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes Der bloße Atem dieser Seelen ist kostbarer als alle Schätze der Erde. Glücklich der Mensch, der dies erreicht, und wehe den Achtlosen!
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7:1 [14] Wahrlich, Ich sage, dies ist der Tag, an dem die Menschheit das Angesicht des verheißenen schauen und Seine Stimme hören kann. Gottes Ruf ist erhoben, und das Licht Seines Antlitzes ist über den Menschen aufgegangen. Es geziemt einem jeden, die Spuren jedes eitlen Wortes von der Tafel seines Herzens zu löschen, und mit offenem und unvoreingenommenem Sinn fest auf die Zeichen Seiner Offenbarung, die Beweise Seiner Sendung und die Zeichen Seiner Herrlichkeit zu schauen.
7:2 Groß fürwahr ist dieser Tag! Die Hinweise in allen heiligen Schriften auf ihn als den »Tag Gottes«1 bezeugen seine Größe. Die Seele jedes Propheten Gottes und jedes göttlichen Boten hat nach diesem wundersamen Tag gedürstet. Alle Geschlechter der Erde haben sich in gleicher Weise danach gesehnt, ihn zu erleben. Doch kaum hatte sich das Tagesgestirn Seiner Offenbarung am Himmel des Willens Gottes kundgetan, da wurden alle außer jenen, die der Allmächtige zu ihren beliebte, als stumm und achtlos befunden.
1 vergleiche Qur'án 19:38, 24:65, 28:62, 66, 75 40:16-18,41:48, 83:6
7:3 O du, der du Meiner gedenkst! Der schlimmste Schleier hat die Völker der Erde von Seiner Herrlichkeit ausgeschlossen und gehindert, auf Seinen Ruf zu hören. Gebe Gott, daß das Licht der Einheit die ganze Erde umleuchte und allen ihren Völkern das Siegel »Das Reich ist Gottes«1 auf die Stirn gedrückt werde.
1 vergleiche Qur'án 6:74, 22:57, 25:27, 35:14, 39:7, 40:17, 64:2, 67:2
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8:1 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Dies sind die Tage, da Gott die Herzen der gesamten Schar Seiner Boten und Propheten und darüber hinaus diejenigen geprüft hat, die Sein geweihtes und unverletzliches Heiligtum bewachen, die das Himmelszelt bewohnen und im Hort der Herrlichkeit verweilen. Wie streng ist darum die Prüfung, die unvermeidlich derer harrt, die Gott Gefährten beigesellen.
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9:1 [15] O Husayn! Bedenke das heftige Verlangen, mit dem bestimmte Völker und Nationen die Wiederkehr des Imám-Husayn erwartet haben, dessen Kommen nach dem Erscheinen des Qá'im die Erwählten Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - in vergangenen Tagen vorausgesagt hatten. Diese Heiligen haben weiter verkündet, wenn Er, der der Tagesanbruch der vielfältigen Gnade Gottes ist, sich offenbare, werden alle Propheten und Boten und mit ihnen der Qá'im sich im Schatten des heiligen Banners sammeln, das der Verheißene hissen wird. Diese Stunde ist nun gekommen. Die Welt ist erleuchtet von der strahlenden Herrlichkeit Seines Angesichts. Und doch, siehe, wie weit ihre Völker von Seinem Pfade abgeirrt sind! Niemand hat an Ihn geglaubt, ausgenommen jene, die durch die Macht des Herrn der Namen die Götzen ihrer eitlen Einbildungen und verderbten Wünsche zerschlagen und die Stadt der Gewißheit betreten haben. Der erlesene Wein Seiner Offenbarung ist an diesem Tage und in Seinem Namen, der Selbstgenügende, entsiegelt. Seine Gnadenfülle ergießt sich über die Menschen. Fülle deinen Becher und trinke daraus in Seinem Namen, der Heiligste, der Allgepriesene.
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10:1 [16] Die den Völkern und Geschlechtern der Erde vorherbestimmte Zeit ist nun gekommen. Die Verheißungen Gottes, wie sie die heiligen Schriften überliefert haben, sind alle erfüllt. Aus Zion ist Gottes Gesetz hervorgegangen, und Jerusalem mit seinen Hügeln und seinem Land ist voll der Herrlichkeit Seiner Offenbarung. Glücklich, wer in seinem Herzen bewegt, was in den Büchern Gottes, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden, offenbart worden ist. Sinnt darüber nach, o ihr Geliebten Gottes, und hört auf Sein Wort, damit ihr euch durch Seine Gunst und Gnade aus den kristallenen Wassern der Beständigkeit satt trinkt und in Seiner Sache so standhaft und so unerschütterlich wie die Berge werdet.
10:2 Im Buch Jesaja steht geschrieben: »Geh in die Felsen und verbirg dich in der Erde vor der Furcht des Herrn und vor Seiner herrlichen Majestät.« Niemand, der über diesen Vers nachdenkt, kann umhin, die Größe dieser Sache anzuerkennen, noch kann er die Erhabenheit dieses Tages, des Tages Gottes selbst, bezweifeln. Diesem Vers folgen die Worte: »Der Herr allein aber wird hoch sein an jenem Tage.«1 Dies ist der Tag, den die Feder des Höchsten in allen heiligen Schriften verherrlicht hat. Kein Vers ist in ihnen, der nicht den Ruhm Seines heiligen Namens bekundet, und kein Buch, das nicht für die Erhabenheit dieses höchsten Themas zeugt. Wollten Wir alles erwähnen, was in jenen himmlischen Büchern und heiligen Schriften über diese Offenbarung enthüllt worden ist, so würde dieses Tablet unvertretbaren Umfang annehmen. Es obliegt an diesem Tage einem jeden, sein ganzes Vertrauen auf die mannigfaltigen Segnungen Gottes zu setzen und sich zu erheben, um mit größter Weisheit die Wahrheiten Seiner Sache zu verbreiten. Dann, und nur dann wird die ganze Erde in das Morgenlicht Seiner Offenbarung gehüllt sein.
1 Jesaja 2: 10-11
11 'aus dem Lawh-i-Karmil'
11:1 [17] Alle Herrlichkeit sei auf diesem Tage, dem Tag, da die Düfte der Barmherzigkeit über alles Erschaffene wehten, einem Tag, so reich gesegnet, daß vergangene Zeitalter und Jahrhunderte niemals hoffen können, ihm gleichzukommen, einem Tag, da der Altehrwürdige der Tage das Antlitz Seinem heiligen Throne zugewandt hat. Daraufhin waren die Stimmen alles Erschaffenen und darüber hinaus die Stimmen der himmlischen Heerscharen zu hören mit lautem Ruf: »Eile, o Karmel, denn siehe, das Licht des Angesichts Gottes, des Herrschers im Reiche der Namen und Schöpfers der Himmel, ist auf dich gerichtet.«
11:2 Außer sich vor Freude, rief er mit lauter Stimme: »Möge mein Leben ein Opfer für Dich sein, da Du Deinen Blick auf mich geworfen, Deine Großmut über mich ergossen und Deine Schritte zu mir gelenkt hast. Die Trennung von Dir, o Du Quell des ewigen Lebens, hat mich fast verzehrt, und das Fernsein von Deiner Gegenwart hat meine Seele verbrannt. Aller Lobpreis sei Dir, daß Du mich fähig machtest, Deinem Ruf zu lauschen, daß Du mich durch Deinen Schritt beehrt und meine Seele erquickt hast durch den belebenden Duft Deines Tages und die erregende Stimme Deiner Feder, eine Stimme, die Du als Deinen Posaunenruf unter Deinem Volke verordnet hast. Und als die Stunde schlug, zu der Dein unwiderstehlicher Glaube offenbart werden sollte, bliesest Du einen Hauch von Deinem Geist in Deine Feder, und siehe, die gesamte Schöpfung erbebte in ihren Grundfesten und enthüllte dem Menschengeschlecht Geheimnisse, wie sie in den Schatzkammern Dessen verborgen liegen, der der Besitzer alles Erschaffenen ist.«
11:3 Kaum hatte seine Stimme jenen erhabensten Ort erreicht, da antworteten Wir: »Danke deinem Herrn, o Karmel! Das Feuer deiner Trennung von Mir hatte dich fast verzehrt, als das Meer Meiner Gegenwart vor deinem Angesicht wogte, deine und der ganzen Schöpfung Augen erfreute und alles Sichtbare und Unsichtbare mit Entzücken erfüllte. Frohlocke, denn Gott hat an diesem Tage Seinen Thron auf dir errichtet, hat dich zum Aufgangsort Seiner Zeichen und zum Tagesanbruch der Beweise Seiner Offenbarung gemacht.«
11:4 [18] »Wohl dem, der dich umschreitet, der die Offenbarung deiner Herrlichkeit verkündet und berichtet, was die Großmut des Herrn, deines Gottes, über dich ergossen hat. Ergreife den Kelch der Unsterblichkeit im Namen deines Herrn, der Allherrliche, und bringe Ihm Dank dar, weil Er als Zeichen Seines Erbarmens für dich dein Leid in Freude, deinen Kummer in selige Wonne verwandelt hat. Wahrlich, Er liebt die Stätte, die zum Sitze Seines Thrones wurde, die Seine Füße betreten haben, die Seine Gegenwart beehrt hat, von der aus Er Seinen Ruf erhoben und über die Er Seine Tränen vergossen hat.«
11:5 »Rufe aus gen Zion, o Karmel, und künde die frohe Botschaft: Er, der den sterblichen Augen verborgen war, ist gekommen! Seine allbezwingende Herrschaft ist offenbar, Seine allumfassende Herrlichkeit ist enthüllt worden. Hüte dich, daß du nicht zögerst oder schwankst. Eile und umschreite die Stadt Gottes, die vom Himmel herabgekommen ist, die himmlische Kaaba, in Anbetung umkreist von den Begünstigten Gottes, den Reinen im Herzen und der Schar der erhabensten Engel. O wie sehne Ich Mich, jedem Ort des Erdkreises die frohe Botschaft dieser Offenbarung zu verkünden und sie in jede seiner Städte zu tragen, einer Offenbarung, zu der das Herz des Sinai hingezogen wurde, und in deren Namen der Brennende Busch ruft: `Gottes, des Herrn der Herren, sind die Reiche der Erde und des Himmels!` Wahrlich, dies ist der Tag, da Land und Meer frohlocken über diese Verkündigung, der Tag, für den aufbewahrt wurde, was Gott aus einer Großmut, die jenseits der Fassungskraft des sterblichen Verstandes oder Herzens liegt, zu offenbaren bestimmt hat. Bald wird Gott Seine Arche auf dich zusteuern und das Volk Bahás offenbaren, das im Buche der Namen erwähnt ist.«
11:6 Geheiligt sei der Herr der ganzen Menschheit! Alle Atome der Erde wurden bei der Erwähnung Seines Namens in Schwingung versetzt, und die Zunge der Größe wurde bewegt, das zu eröffnen, was in Seinem Wissen verhüllt und in der Schatzkammer Seiner Macht verborgen lag. Er, wahrlich, ist kraft Seines Namens, der Mächtige, der Allgewaltige, der Höchste, Herrscher über alles, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist.
12
12:1 [19] Erhebe dich, o Volk, und erwarte die Tage göttlicher Gerechtigkeit, denn die verheißene Stunde ist gekommen. Hüte dich, daß du nicht versäumst, ihre Tragweite zu erkennen, und daß du nicht zu den Irrenden gezählt wirst.
13 'aus dem Kitáb-i-Iqán'
13:1 Schaut in die Vergangenheit: Wie viele, hoch und niedrig, haben zu allen Zeiten sehnlich auf das Erscheinen der Manifestationen Gottes in den geheiligten Personen Seiner Auserwählten geharrt. Wie oft haben sie Sein Kommen erwartet, wie haben sie immer wieder gefleht, der Hauch göttlichen Erbarmens möge wehen, die verheißene Schönheit hinter dem Schleier der Verborgenheit hervortreten und aller Welt offenbar werden. Und wann immer die Tore der Gnade sich öffneten, die Wolken göttlicher Freigebigkeit sich auf die Menschheit ergossen und das Licht des Ungeschauten am Horizont himmlischer Macht aufleuchtete, haben Ihn alle verleugnet und sich von Seinem Antlitz, Gottes eigenem Antlitz, abgewandt. ...
13:2 [20] Überlege: Was konnte der Grund für solches Tun sein? Was konnte zu einem solchen Verhalten gegen die Offenbarer der Schönheit des Allherrlichen bewogen haben? Führt doch alles, was in vergangenen Tagen die Abkehr und den Widerstreit jener Menschen verursachte, auch zur Verstocktheit der Menschen von heute. Wollte man behaupten, das Zeugnis der Vorsehung sei unvollständig, und dies sei der Grund für die Ablehnung durch die Menschen gewesen, so wäre dies offene Gotteslästerung. Wie fern liegt es der Gnade des Allgütigen, wie fern Seiner liebevollen Vorsehung und Seiner milden Barmherzigkeit, unter allen Menschen eine Seele zur Führung Seiner Geschöpfe zu erwählen, ihr einerseits das volle Maß Seines göttlichen Zeugnisses zu versagen, andererseits über Sein Menschenvolk schwere Strafe zu verhängen, weil es sich von Seinem Erwählten abwendet! Nein, die vielfachen Gnadengaben des Herrn aller Geschöpfe haben allezeit durch die Manifestationen Seines göttlichen Wesens die Erde und alle, die auf ihr wohnen, umschlossen. Nicht einen Augenblick hat sich Seine Gnade versagt, noch haben die Schauer Seiner Güte aufgehört, auf die Menschheit niederzuregnen. Folglich kann ein solches Verhalten nichts anderem zugeschrieben werden als der Kleingeistigkeit der Seelen, die durch das Tal der Überheblichkeit und des Hochmuts schreiten, in der Wildnis der Gottferne umherirren, auf den Wegen ihrer Wahngebilde wandeln und den Befehlen ihrer Glaubensführer folgen. Es geht ihnen vor allem um Widerstreit, und ihr einziges Begehren ist, der Wahrheit nicht ins Auge blicken zu müssen. jedem einsichtigen Betrachter ist es klar und offenbar: Hätten diese Menschen in den Tagen einer jeden Manifestation der Sonne der Wahrheit ihre Augen, ihre Ohren, ihre Herzen von allem, was sie zuvor sahen, hörten und fühlten, geheiligt, so wären sie sicherlich nicht des Anblicks der Schönheit Gottes beraubt worden, noch wären sie so weit von den Stätten der Herrlichkeit abgeirrt. Doch weil sie dem Zeugnis Gottes das Maß ihres eigenen Wissens anlegten, das sie aus den Lehren ihrer Glaubensführer gesammelt hatten, und feststellten, daß es ihrem beschränkten Verständnis widersprach, ließen sie sich dazu hinreißen, derart würdelose Taten zu begehen. ...
13:3 [21] Denke nach über Moses! Ausgerüstet mit dem Stab himmlischer Herrschaft, geschmückt mit der weißen Hand göttlicher Erkenntnis, kam Er vom Párán der Liebe Gottes hernieder. Wie ein Zepter die Schlange der Macht und ewigen Hoheit tragend, strahlte Er vom Sinai des Lichtes herab auf die Welt. Er berief alle Völker und Geschlechter der Erde zum Reiche der Ewigkeit und lud sie ein, die Frucht vom Baume der Treue zu kosten. Du weißt wohl, wie bitterfeind der Pharao und sein Volk Ihm begegneten und wie die Hände der Heiden Steine eitler Einbildung gegen diesen gesegneten Baum schleuderten. Ja, schließlich erhob sich der Pharao mit seinem Volk und mühte sich aufs äußerste, das Feuer dieses heiligen Baumes mit den Wassern der Falschheit und der Verleugnung zu löschen, denn sie achteten nicht der Wahrheit, daß kein irdisches Wasser die Flamme göttlicher Weisheit ersticken, noch sterbliche Winde die Lampe ewiger Herrschaft verlöschen können. Nein, solches Wasser kann die Flammen nur noch mehr entfachen und solche Windstöße können den Schutz der Lampe nur noch festigen, würdet ihr doch mit dem Auge der Einsicht schauen und auf dem Pfade von Gottes heiligem Willen und Wohlgefallen wandeln. ...
13:4 [22] Als die Tage Mose zu Ende gingen und das Licht Jesu, aus der Morgendämmerung des Geistes aufleuchtend, die Welt umfaßte, erhob sich das ganze Volk Israel im Widerspruch gegen Ihn. Sie schrien, daß Der, dessen Kommen die Bibel verheißen hat, die Gesetze Mose verbreiten und erfüllen müsse, während dieser junge Nazarener, der sich die Stufe des göttlichen Messias anmaße, die Gesetze der Ehescheidung und des Sabbats, die wichtigsten Gesetze Mose, abgeschafft habe. ja, mehr noch: Wie steht es um die Zeichen der Manifestation, die noch kommen soll? Dieses Volk Israel wartet bis auf den heutigen Tag auf die Manifestation, welche die Bibel verheißen hat. Wie viele Manifestationen der Heiligkeit, wie viele Offenbarer des ewigen Lichtes sind seit Mose Zeiten schon erschienen, und doch erwartet Israel, in dichteste Schleier satanischen Trugs und eitlen Wahns verhüllt, daß das von ihnen selbst geschaffene Idol mit solchen Zeichen erscheine, wie sie selbst sie ersonnen haben. So hat Gott Hand an sie gelegt um ihrer Sünden willen, so hat Er den Geist des Glaubens in ihnen ausgelöscht und sie mit den Flammen der Höllentiefe gepeinigt. Und dies nur aus dem Grund, weil lsrael sich weigerte, sich die Bedeutung der Worte zu eigen zu machen, die in der Bibel über die Zeichen der kommenden Offenbarung enthüllt waren. Da es deren wahren Sinn nie erfaßt hat und jene Ereignisse, äußerlich gesehen, nicht eingetroffen sind, blieb es ihm versagt, die Schönheit Jesu zu erkennen und das Antlitz Gottes zu schauen. Immer noch wartet es auf Sein Kommen! Seit undenklichen Zeiten bis zum heutigen Tag haben alle Völker auf Erden solchen wunderlichen, würdelosen Gedanken nachgehangen und sich damit selbst der klaren Wasser beraubt, die den Quellen der Reinheit und Heiligkeit entströmen. ...
13:5 Denen, die mit Verständnis begabt sind, ist es klar und einleuchtend, daß zu der Zeit, da das Feuer der Liebe Jesu die Schleier jüdischer Beschränktheit verzehrt hatte und Seine Machtvollkommenheit sichtbar und allmählich anerkannt wurde, Er, der Offenbarer der unsichtbaren Schönheit, an Seine Jünger gewandt, auf Sein Scheiden hinwies, in ihren Herzen das Feuer der Verwaisung entfachte und sprach: »Ich gehe von hinnen und komme wieder zu euch.«1 Und an anderer Stelle sprach Er: »Ich gehe hin, und ein anderer wird kommen, der euch alles sagen wird, was Ich euch nicht gesagt habe, und alles erfüllen wird, was Ich euch gesagt habe.«2 Diese beiden Aussprüche haben nur eine Bedeutung, wolltet ihr doch mit göttlicher Einsicht über die Manifestationen der Einheit Gottes nachdenken!
1 Joh. 14:28
2 vgl. Joh. 14:26, 16:13
13:6 [23] Jeder einsichtige Betrachter wird erkennen, daß in der Sendung des Qur'án sowohl das Buch als auch die heilige Sache Jesu bestätigt wurden. Was die Namen anbelangt, so erklärt Muhammad selbst: »Ich bin Jesus.« Er anerkannte die Wahrheit der Zeichen, Prophezeiungen und Worte Jesu und bezeugte, daß sie alle von Gott waren. In diesem Sinne haben sich weder die Person Jesu noch Seine Schriften von der Person Muhammads und Seinem heiligen Buche unterschieden, denn beide sind für die Sache Gottes eingetreten, haben Sein Lob verkündet und Seine Gebote offenbart. Darum hat Jesus selbst erklärt: »Ich gehe hin und komme wieder zu euch.«1 Betrachtet die Sonne. Wollte sie sagen: »Ich bin die Sonne von gestern«, so würde sie die Wahrheit sprechen. Und würde sie im Gedenken an den Zeitablauf behaupten, sie sah eine andere als jene Sonne, so würde sie ebenso die Wahrheit sprechen. Ebenso ist es richtig und wahr, wenn gesagt wird, alle Tage seien ein und derselbe. Und wenn im Hinblick auf ihre besonderen Namen und Bezeichnungen gesagt wird, sie seien verschieden, so ist dies wiederum wahr, denn wenn sie auch die gleichen sind, so läßt sich doch an jedem eine andere Bezeichnung, eine besondere Eigenschaft, ein eigener Wesenszug erkennen. Begreife nun dementsprechend die Verschiedenheit, die Mannigfaltigkeit und die Einheit, die den verschiedenen Manifestationen der Heiligkeit eigen sind, damit du die Andeutungen verstehst, die der Schöpfer aller Namen und Eigenschaften über diese Mysterien von Verschiedenheit und Einheit machte, und entdecke die Antwort auf deine Frage, warum jene ewige Schönheit sich immer wieder mit verschiedenen Namen und Titeln bezeichnet hat. ...
1 Joh. 14:28
13:7 [24] Als der Unsichtbare, der Ewige, das göttliche Wesen die Sonne Muhammads über dem Horizont der Erkenntnis aufsteigen ließ, erhoben die jüdischen Geistlichen gegen Ihn ausgeklügelte Einwände, darunter den, daß nach Moses kein Prophet von Gott gesandt werden würde. Ja, es ist in den Schriften von einer Seele die Rede, die sich offenbaren müsse und den Glauben und das Wohlergehen des Volkes Mose verbreiten werde, so daß das Gesetz der Sendung Mose die ganze Erde umschließe. Darum hat der König ewiger Herrlichkeit in Seinem Buch, auf die Worte dieser Wanderer im Tale der Gottferne und des Irrtums hinweisend, folgendes gesagt: »`Gottes Hand`«, so sagen die Juden, »`ist gefesselt`. Gefesselt seien ihre eigenen Hände, verflucht seien sie für das, was sie gesagt haben. Nein, Seine Hände sind beide ausgebreitet!«1 »Gottes Hand ist über ihren Händen.«2 Obwohl die Ausleger des Qur'án die Umstände, die zur Offenbarung dieses Verses führten, verschieden schildern, solltest du dich doch bemühen, seine Absicht zu begreifen. Er sagt: Wie falsch ist das, was die Juden sich eingebildet haben! Wie kann die Hand Dessen, welcher in Wahrheit der König ist, der das Antlitz Mose offenbar werden ließ und Ihm das Gewand der Prophetenschaft verlieh wie kann die Hand eines solchen gefesselt und gebunden sein? Wie kann man sich vorstellen, daß Er nicht die Macht habe, nach Moses einen weiteren Boten aufstehen zu lassen? Erkenne, wie abwegig ihr Gerede ist, wie weit es vom Pfade der Erkenntnis und Einsicht abgeirrt ist!
1 Qur'án 5:65
2 Qur'án 48:11
[25] Beachte, wie sich auch heutzutage all dieses Volk mit solch törichten Widersinnigkeiten befaßt. Über ein Jahrtausend lang haben sie diesen Vers hergesagt und damit ohne Verständnis ihr Urteil über die Juden gesprochen, ohne im geringsten zu merken, daß sie selbst, draußen und drinnen, die Gefühle und den Glauben des jüdischen Volkes ausdrücken! Du bist dir sicher ihrer eitlen Behauptung bewußt, daß alle Offenbarung zu Ende sei, daß die Tore göttlicher Barmherzigkeit geschlossen seien, keine Sonne sich mehr vom Morgen ewiger Heiligkeit erheben werde, das Meer ewiger Gnadenfülle für immer ruhe und daß aus dem Heiligtum urewiger Herrlichkeit keine Gottesboten mehr offenbart würden. Dies ist das Maß des Verständnisses dieser kleingeistigen, verächtlichen Menschen! Diese Menschen haben sich eingebildet, der Strom von Gottes allumfassender Gnade und überfließender, reicher Barmherzigkeit, dessen Versiegen nicht auszudenken ist, sei zum Stillstand gekommen. Von allen Seiten haben sie sich erhoben, zur Tyrannei gerüstet, und sich aufs äußerste bemüht, mit den bitteren Wassern ihrer leeren Einbildungen die Flamme aus Gottes Brennendem Busch zu löschen; sie dachten nicht daran, daß das Glas der Macht, einem Bollwerk gleich, die Lampe Gottes beschirmt. ...
13:9 [25] Sieh, wie die Herrschaft Muhammads, des Gesandten Gottes, heute unter dem Volke augenscheinlich offenbar ist. Du bist dir aber dessen bewußt, was Seinen Glauben in den frühen Tagen Seiner Sendung befallen hatte. Welch schmerzliche Leiden hat die Hand der Ungläubigen und Irrenden, der Geistlichen jener Zeit und ihrer Genossen, über dieser geistige Wesen, dieses reinste, heiligste Sein gebracht! Wie viele Dornen und Disteln haben sie auf Seinen Pfad gestreut!
[26]
Dieses nichtswürdige Geschlecht sah offensichtlich in seiner gottlosen, teuflischen Einbildung jedes Unrecht an diesem unsterblichen Wesen als ein Mittel, um ewige Glückseligkeit zu erreichen, denn die anerkannten Geistlichen jener Zeit wie Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú 'Amír, der Klausner, Ka'b-Ibn-i-Ashraf und Nadr-Ibn-i-Hárith, sie alle behandelten Ihn als Betrüger und bezeichneten Ihn als Irren und Verleumder. Solche schlimmen Anschuldigungen brachten sie gegen Ihn vor, daß, wollte Ich sie aufzählen, Gott der Tinte verbieten würde zu fließen, Unserer Feder, sich zu bewegen, oder dem Blatt, sie zu dulden. Diese böswilligen Beschuldigungen forderten das Volk heraus, sich zu erheben und Ihn zu peinigen. Wie wild sind solche Peinigungen, wenn die Geistlichen der Zeit ihre Hauptanstifter sind, wenn sie Ihn vor ihren Anhängern anklagen, Ihn aus ihrer Mitte verstoßen und Ihn einen Schurken nennen! Ist nicht das gleiche auch diesem Diener widerfahren, wie alle bezeugen?
13:10 Aus diesem Grunde rief Muhammad: »Kein Prophet Gottes hat solches Unrecht erlitten, wie Ich es erlitt.« Und im Qur'án sind alle Verleumdungen und Vorwürfe verzeichnet, die gegen Ihn ausgesprochen wurden, wie auch die Trübsale, die Er erlitt. Schlagt dort nach, und ihr seid wohl davon unterrichtet, wie es Seiner Offenbarung erging. So schmerzlich war Seine Lage, daß eine Zeitlang niemand mehr mit Ihm und Seinen Gefährten verkehren wollte. Wer immer sich zu Ihm gesellte, fiel der unerbittlichen Grausamkeit Seiner Feinde zum Opfer. ...
13:11 [27] Bedenke, wie sehr sich bis heute alles gewandelt hat! Siehe, wie viele Herrscher das Knie vor Seinem Namen beugen! Wie zahlreich sind die Nationen und Königreiche, die in Seinem Schatten Schutz suchen, Seinem Glauben huldigen und sich dessen rühmen! Von den Kanzeln erheben sich heute die Worte des Lobpreises, die in äußerster Demut Seinen gesegneten Namen verherrlichen, und von den Spitzen der Minarette tönt der Ruf, der die Schar seines Volkes versammelt, Ihn anzubeten. Selbst die Könige der Erde, die es ablehnen, Seinen Glauben anzunehmen und das Gewand des Unglaubens abzulegen, bekennen und anerkennen doch die Größe und überwältigende Erhabenheit dieser Sonne göttlicher Gnade. So steht es um Seine irdische Herrschaft, deren Beweise du überall schauen kannst. Diese Herrschaft muß sich notwendigerweise noch zu Lebzeiten einer jeden Manifestation Gottes oder aber nach ihrem Aufstieg zu Ihrer wahren Wohnstätte in den Reichen der Höhe offenbaren und festigen. ...
13:12 Es ist offenbar, daß die Veränderungen, die in jeder Sendung auftauchen, die finsteren Wolken bilden, die sich zwischen das Auge menschlichen Begreifens und die göttliche Leuchte schieben, die aus dem Aufgangsort des göttlichen Wesens hervorstrahlt. Sieh, wie über Generationen die Menschen blindlings ihre Väter nachahmten und in solcher Art und Weise erzogen wurden, wie es durch die Vorschriften ihres Glaubens festgelegt war. Müßten diese Menschen plötzlich bemerken, daß einer aus ihrer Mitte, der, was alle menschlichen Begrenzungen betrifft, ganz ihresgleichen war, sich erhebt, um jeden der eingeführten Grundsätze, die ihnen ihr Glaube auferlegte, abzuschaffen, Grundsätze, nach denen sie jahrhundertelang unterrichtet worden waren und deren Gegner und Leugner sie üblicherweise als ungläubig, ruchlos und gottlos ansahen, so wären sie sicherlich in Schleier gehüllt und verhindert, Seine Wahrheit anzuerkennen. Solche Dinge sind wie »Wolken«1, welche die Augen derer verschleiern, deren Wesen weder vom Salsabíl der Loslösung gekostet noch vom Kawthar der Erkenntnis Gottes getrunken hat. Solche Menschen werden, wenn sie in diese Lage kommen, so verschleiert, daß sie, ohne im geringsten zu fragen, die Manifestation Gottes als ungläubig bezeichnen und über Sie das Todesurteil fällen. Du mußt von den Dingen gehört haben, wie sie in allen Zeitaltern geschahen und auch heutzutage zu beobachten sind.
1 Qur'án 25:26 und Matth. 24:30 13:13
s geziemt uns daher, uns aufs äußerste zu bemühen, daß mit Gottes unsichtbarem Beistand diese dunklen Schleier, diese Wolken vom Himmel gesandter Prüfungen uns nicht davon abhalten, die Schönheit Seines leuchtenden Antlitzes zu schauen, und daß wir Ihn nur durch Sein eigenes Selbst erkennen.
14 'Tablet zum Gedenken an Ridván'
14:1 [28] Die göttliche Frühlingszeit ist angebrochen, o Erhabenste Feder, denn das Fest des Allbarmherzigen naht mit Eile. Rühre dich und verherrliche vor der ganzen Schöpfung den Namen Gottes und preise Seinen Ruhm solchermaßen, daß alles Erschaffene wiederbelebt und erneuert werde. Sprich und schweige nicht! Die Sonne der Seligkeit leuchtet über dem Horizont Unseres Namens, der Selige, da das Reich des Namens Gottes geschmückt wurde mit der Zier des Namens Deines Herrn, der Schöpfer der Himmel. Erhebe dich vor den Völkern der Erde, wappne dich mit der Macht dieses Größten Namens und gehöre nicht zu den Zaudernden.
14:2 Mich dünkt, du zögerst und bewegst dich nicht auf Meiner Tafel. Hat dich das göttliche Antlitz mit seinem Glanz verwirrt, oder hat dich das leere Gerede der Eigensinnigen mit Kummer erfüllt und deine Bewegung gelähmt? Sei achtsam, daß nichts dich davon ablenke, die Größe dieses Tages zu preisen, des Tages, da der Finger der Erhabenheit und Macht den Wein der Wiedervereinigung entsiegelt und alle gerufen hat, die in den Himmeln, und alle, die auf Erden sind. Willst du zögern, wenn der Windhauch, der den Tag Gottes ankündigt, schon über dich geweht ist, oder gehörst du zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind?
14:3 [29] Keinem Schleier, o Herr aller Namen und Schöpfer der Himmel, habe ich gestattet, mich von der Anerkennung der Herrlichkeit Deines Tages auszuschließen - des Tages, der die Lampe der Führung ist für die ganze Welt und das Zeichen des Altehrwürdigen der Tage für alle, die darin wohnen. Ich schweige wegen der Schleier, welche die Augen Deiner Geschöpfe blind gemacht haben gegen Dich, und mein Stummsein rührt von den Hemmnissen, die Dein Volk gehindert haben, Deine Wahrheit anzuerkennen. Du weißt, was in mir ist, ich jedoch weiß nicht, was in Dir ist. Du bist der Allwissende, der Allunterrichtete. Bei Deinem Namen, der alle anderen Namen überragt! Sollte Dein übermächtiger und allbezwingender Befehl mich erreichen, er würde mir Macht verleihen, die Seelen aller Menschen neu zu beleben durch Dein erhabenes Wort, das ich Deine Zunge der Macht in Deinem Reiche der Herrlichkeit äußern hörte. Er würde mich befähigen, die Enthüllung Deines strahlenden Antlitzes zu verkünden, durch die alles, was vor den Augen der Menschen verborgen war, kundgetan ist in Deinem Namen, der Deutliche, der höchste Beschirmer, der Selbstbestehende.
14:4 Kannst du, o Feder, an diesem Tage einen anderen außer Mir entdecken? Was ist aus der Schöpfung und ihren Offenbarungen geworden? Was aus den Namen und ihrem Reich? Wohin ist alles Erschaffene - Sichtbares oder Unsichtbares - entschwunden? Was ist mit den verborgenen Geheimnissen des Alls und seinen Offenbarungen geschehen? Siehe, die ganze Schöpfung ist vergangen! Nichts ist geblieben außer Meinem Antlitz, dem Ewigbleibenden, dem Strahlenden, dem Allherrlichen.
14:5 [30] Dies ist der Tag, an dem nichts außer dem Glanz des Lichtes wahrgenommen werden kann, das vom Angesicht Deines Herrn ausstrahlt, des Gnädigen, des Gütigen. Wahrlich, Wir haben kraft Unserer unwiderstehlichen, allunterwerfenden Herrschaft jede Seele verhauchen lassen. Dann haben Wir eine neue Schöpfung ins Leben gerufen als Zeichen Unserer Gnade für die Menschen. Ich bin wahrlich der Allgütige, der Altehrwürdige der Tage.
14:6 Dies ist der Tag, da die Welt des Unsichtbaren ausruft: »Groß ist deine Seligkeit, o Erde, denn du wurdest zum Schemel deines Gottes gemacht und zum Sitz Seines mächtigen Thrones auserkoren.« Das Reich der Herrlichkeit verkündet: »Könnte doch mein Leben ein Opfer für dich sein, denn Er, der Geliebte des Allerbarmers, hat auf dir Seine Herrschaft errichtet durch die Macht Seines Namens, der allem Vergangenen und Künftigen verheißen ist.« Dies ist der Tag, da jeder liebliche Duft seinen Wohlgeruch aus dem Duft Meines Gewandes zieht, eines Gewandes, das seinen Duft über die ganze Schöpfung verbreitet. Dies ist der Tag, da sich die rauschenden Wasser ewigen Lebens aus dem willen des Allbarmherzigen ergießen. Eilt euch mit Herz und Seele und trinkt euch satt, o Scharen der Höhe!
14:7 Sprich: Er ist es, der die Manifestation des Unerkennbaren, des Unsichtbarsten alles Unsichtbaren ist, könntet ihr es doch begreifen. Er ist es, der den verborgenen und verwahrten Edelstein offen vor euch hingelegt hat, wolltet ihr ihn doch suchen. Er ist es, der Einziggeliebte von allem, was vergangen und zukünftig ist, würdet ihr doch Herz und Hoffnung auf Ihn richten!
14:8 [31] Wir haben die Stimme deiner Verteidigung gehört, o Feder, und verzeihen dein Schweigen. Was ist es, das dich so sehr verwirrt hat?
14:9 Vom Rausch Deiner Gegenwart, o Vielgeliebter aller Welten, bin ich ergriffen und besessen.
14:10 Erhebe dich und verkünde der ganzen Schöpfung die Botschaft, daß Er, der Allbarmherzige, Seine Schritte zum Ridván gelenkt und ihn betreten hat. Führe dann das Volk zum Garten des Entzückens, den Gott zum Thron Seines Paradieses gemacht hat. Wir haben dich zu Unserer mächtigsten Posaune erkoren, auf daß ihr schallender Ruf die Auferstehung der ganzen Menschheit verkünde.
14:11 Sprich: Dies ist das Paradies, auf dessen Blattwerk der Wein der Äußerung das Zeugnis ätzte: »Er, der den Augen der Menschen verborgen war, ist enthüllt, gegürtet mit Herrschaft und Macht!« dies ist das Paradies, dessen rauschende Blätter künden: »O ihr, die ihr die Himmel und die Erde bewohnt! Erschienen ist, was nie zuvor erschien. Er, der Sein Antlitz seit Ewigkeit vor den Blicken der Schöpfung verborgen hielt, ist nun da!« Aus dem raunenden Wind, der durch des Paradieses Zweige weht, dringt der Ruf: »Er, der höchste Herr aller, ist offenbart. Das Reich ist Gottes«, während aus seinen strömenden Wassern das Murmeln klingt: »Alle Augen sind erfreut, denn Er, den keiner schaute, dessen Geheimnis niemand entdeckte, hat den Schleier der Herrlichkeit gelüftet und das Antlitz der Schönheit enthüllt.«
14:12 In diesem Paradies und aus den Höhen seiner erhabensten Gemächer rufen die Himmelsdienerinnen jubelnd: »Freut euch, ihr Bewohner der Reiche der Höhe, denn die Finger Dessen, der der Altehrwürdige der Tage ist, läuten im Namen des Allherrlichen die Größte Glocke mitten im Herzen der Himmel. Die Hände der Güte reichen den Becher des ewigen Lebens dar. Kommt näher und trinkt euch satt! Trinkt mit gesundem Behagen, o ihr, die ihr die fleischgewordene Sehnsucht seid, die ihr das leidenschaftliche Verlangen verkörpert!«
14:13 [32] Dies ist der Tag, da Er, der Offenbarer der Namen Gottes, aus dem Heiligtum der Herrlichkeit hervortrat und allen, die in den Himmeln und auf Erden sind, verkündete: »Stellt die Becher des Paradieses und alles lebenspendende Wasser darin beiseite, denn sehet, das Volk Bahás ist in die selige Wohnstatt der göttlichen Gegenwart eingetreten und trinkt den Wein der Wiedervereinigung aus dem Kelch der Schönheit seines Herrn, des Allbesitzenden, des Höchsten.«
14:14 Vergiß die Welt der Schöpfung, o Feder, und wende dich dem Antlitz deines Herrn zu, des Herrn aller Namen. Schmücke dann die Welt mit dem Schmuck der Gunstbezeugungen deines Herrn, des Königs ewiger Tage. Denn Wir spüren den Duft des Tages, da Er, die Sehnsucht aller Völker, die Lichtfülle Seiner höchst erhabenen Namen auf die Reiche des Sichtbaren und Unsichtbaren ergoß und sie mit dem Strahlenglanz der Leuchten Seiner gnädigsten Gunst umgab - einer Gunst, die keiner außer Ihm, dem allmächtigen Beschirmer der ganzen Schöpfung, zu ermessen vermag.
14:15 Schaue auf Gottes Geschöpfe nur mit dem Auge der Güte und Barmherzigkeit, denn Unsere liebende Vorsehung hat alles Erschaffene durchdrungen und Unsere Gunst hat die Erde und die Himmel umfangen. Dies ist der Tag, da die wahren Diener Gottes an den lebenspendenden Wassern der Wiedervereinigung teilhaben, der Tag, da alle, die Ihm nahe sind, vom sanft fließenden Strom der Unsterblichkeit, und alle, die an Seine Einheit glauben, vom Wein Seiner Gegenwart zu trinken vermögen, indem sie Ihn anerkennen als Den, der das höchste und letzte Ziel aller ist, und aus dem die Zunge der Majestät und Herrlichkeit den Ruf erhebt: »Das Reich ist Mein, ich selbst bin aus Meinem eigenen Recht sein Herrscher.«
14:16 [33] Ziehe die Herzen der Menschen an durch Seinen, des einzig Geliebten Ruf. Sprich: Dies ist die Stimme Gottes, so ihr doch auf sie hörtet! Dies ist der Tagesanbruch der Offenbarung Gottes, so ihr es doch wüßtet! Dies ist der Aufgangsort der Sache Gottes, so ihr es doch erkenntet! Dies ist die Quelle des Gebotes Gottes, so ihr sie doch gerecht beurteiltet! Dies ist das offenbare und verborgene Geheimnis, so ihr es doch erfaßtet! O ihr Völker der Welt! In Meinem Namen, der alle anderen Namen überragt, werft weg, was ihr besitzt, und versenkt euch in dieses Meer, dessen Tiefen die Perlen der Weisheit und der Äußerung bergen, ein Meer, das wogt in Meinem Namen, der Allbarmherzige. So belehrt euch Er, bei dem das Mutterbuch ist.
14.17 Der Meistgeliebte ist erschienen. In Seiner Rechten hält Er den versiegelten Wein Seines Namens. Glücklich der Mensch, der sich Ihm zukehrt, sich satt trinkt und ausruft: »Preis sei Dir, o Offenbarer der Zeichen Gottes!« Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Alles Verborgene ist durch die Macht der Wahrheit offenbart. Alle Gunstbeweise Gottes sind als Zeichen Seiner Gnade herabgesandt. Die Wasser ewigen Lebens sind in ihrer ganzen Fülle den Menschen dargeboten. Jeden einzelnen Becher hat die Hand des Vielgeliebten dargereicht. Kommt herbei und zögert nicht, und wäre es auch nur für einen kurzen Augenblick.
14:18 [34] Selig, wer sich mit den Flügeln der Loslösung aufschwingt und die Stufe erreicht, die nach Gottes Befehl die ganze Schöpfung überschattet, wen weder die eitlen Einbildungen der Gelehrten noch die Menge der Erdenscharen von Seiner Sache ablenken können. Wer unter euch, o Volk, ist bereit, der Welt zu entsagen und sich Gott, dem Herrn aller Namen, zu nähern? Wo findet sich der, der durch die Macht Meines Namens, der alles Erschaffene überragt, wegwirft, was Menschen besitzen, und sich mit all seiner Kraft an das hält, was Gott, der Kenner des Unsichtbaren und des Sichtbaren, ihm zu beachten gebot? So ist Seine Güte den Menschen herniedergesandt, Sein Zeugnis erfüllt, und so erstrahlt Sein Beweis über dem Horizont der Gnade. Kostbar ist der Preis, der dem zufallen wird, der glaubt und ausruft: »Gepriesen seist Du, o Geliebter aller Weitem Verherrlicht sei Dein Name, o Du Sehnsucht jedes verstehenden Herzens!«
14:19 Frohlocke in höchster Freude, o Volk Bahás, wenn du dich des Tages höchsten Glücks erinnerst, des Tages, da die Stimme des Altehrwürdigen der Tage sprach, da Er aus Seinem Hause fort zu jenem Orte ging, wo Er den Glanz Seines Namens, der Allbarmherzige, über die ganze Schöpfung ergoß. Gott ist Unser Zeuge. Wollten wir die verborgenen Geheimnisse dieses Tages enthüllen, so würden alle, die auf Erden und in den Himmeln wohnen, bewußtlos werden und sterben, außer jenen, die von Gott, dem Allmächtigen, dem Allwissenden, dem Allweisen, behütet werden.
14:20 So stark ist die berauschende Wirkung der Worte Gottes auf Ihn, den Offenbarer Seiner unzweifelhaften Beweise, daß Seine Feder nicht länger schreiben kann. Er schließt Sein Tablet mit den Worten: »Kein Gott ist außer Mir, dem Höchsterhabenen, dem Machtvollsten, dem Unübertrefflichen, dem Allwissenden.«
15
15:1 [35] Die Feder der Offenbarung ruft aus: »Das Reich ist Gottes an diesem Tage!« Die Zunge der Macht ruft: »An diesem Tage ist alle Herrschaft wahrhaftig bei Gott!« Der Phönix in den Reichen der Höhe ruft laut vom unvergänglichen Zweige: »Die Herrlichkeit aller Größe gehört Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allbezwingenden!« Die mystische Taube verkündet aus ihrer seligen Laube im ewigen Paradiese: »Die Quelle aller Gnadengaben strömt an diesem Tage aus Gott, dem Einen, dem Vergebenden!« Der Vogel des Thrones schmettert sein Lied in seiner Zufluchtsstätte der Heiligkeit: »Höchste Oberhoheit kommt an diesem Tage keinem anderen zu als Gott, Ihm, der weder Gefährten noch Seinesgleichen hat, dem Allgewaltigen, dem Allüberwinder!« Das innerste Wesen alles Erschaffenen legt in allen Dingen das Zeugnis ab: »Alle Vergebung strömt an diesem Tage von Gott, Ihm, dem sich keiner vergleichen kann, dem keine Gefährten zugesellt werden können, dem unumschränkten Schutzherrn aller Menschen, dem Verberger ihrer Sünden!« Die Quintessenz der Herrlichkeit hat ihre Stimme über Meinem Haupte erhoben und ruft hernieder aus Höhen, die keine Feder und keine Zunge irgendwie beschreiben kann: »Gott ist mein Zeuge Er, der Altehrwürdige immerwährender Tage, ist gekommen, umgürtet mit Majestät und Macht. Es ist kein anderer Gott außer Ihm, dem Allherrlichen, dem Allmächtigen, dem Allhöchsten, dem Allweisen, dem Alldurchdringenden, dem Allsehenden, dem Allwissenden, dem unumschränkten Schutzherrn, der Quelle ewigen Lichtes!«
15:2 [36] O Mein Diener, der du Gottes Wohlgefallen gesucht und dich an Seine Liebe gehalten hast an dem Tage, da alle außer wenigen mit Einsicht Begabten von Ihm abgefallen sind! Möge es dir Gott durch Seine Gunst mit reichem, unvergänglichem, ewigem Lohn vergelten, weil du Ihn suchtest an dem Tage, da die Augen geblendet waren. Wisse, wenn Wir dir auch nur ein Körnchen der Hagelschläge offenbarten, die nach Gottes Ratschluß aus den Händen der Neider und Übeltäter auf Uns herniederprasseln, du würdest vor Trauer weinen und Tag und Nacht Unsere schlimme Lage beklagen. O daß doch eine einsichtige, aufrichtige Seele sich fände, die Wunder dieser Offenbarung zu erkennen - Wunder, die die Herrschaft Gottes und die Größe ihrer Gewalt verkünden! Daß doch ein solcher Mensch sich erhöbe und ganz um Gottes willen in der Stille und öffentlich das Volk ermahnte, damit es sich erhebe und diesem Unterdrückten, den die Übeltäter so schwer heimgesucht haben, beistehe.
15:3 [37] Mich dünkt, Ich höre die Stimme des Heiligen Geistes hinter Mir rufen und sprechen: Wechsle Dein Thema und wandle Deinen Ton, damit das Herz dessen, der seinen Blick auf Dein Antlitz gerichtet hat, nicht traurig werde. Sprich: Durch Gottes Gnade und Macht habe Ich in der Vergangenheit von niemandem Hilfe erbeten, noch werde Ich in Zukunft bei jemandem Hilfe suchen. Er ist es, der Mir durch die Macht der Wahrheit während Meiner Verbannung im 'Iráq beistand. Er ist es, der Mich mit Seinem Schutz beschirmte zu einer Zeit, da die Geschlechter der Erde wider Mich stritten. Er ist es, der Mich befähigte, aus der Stadt mit solcher Majestät zu scheiden, daß niemand außer den Leugnern und Übeltätern umhin kann, sie anzuerkennen.
15:4 Sprich: Meine Streitmacht ist Mein Gottvertrauen, Mein Volk die Kraft Meiner Zuversicht in Ihn, Meine Liebe ist Mein Banner und Mein Gefährte ist das Gedenken an Gott, den unumschränkten Herrn über alles, den Allgewaltigen, den Allherrlichen, den Unbedingten.
15:5 Erhebe dich, o Wanderer auf dem Pfade der Gottesliebe, und hilf Seiner Sache. Sprich: Verschachere nicht diesen Jüngling, o Volk, gegen die Nichtigkeiten dieser Welt oder die Wonnen des Himmels. Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes! Ein Haar von Ihm übertrifft alles, was in den Himmeln und auf Erden ist. Hütet euch, o Menschen, daß ihr nicht in Versuchung kommt, Ihn um eures Goldes und Silbers willen aufzugeben. Laßt Seine Liebe eine Schatzkammer für eure Seele sein an dem Tage, da nichts außer Ihm euch nützen wird, dem Tage, da jeder Stützpfeiler erzittert, da die Menschen an Schauder überläuft, da alle Augen voll Entsetzen erstarren. Sprich: O Volk! Fürchtet Gott und wendet euch nicht verachtungsvoll ab von Seiner Offenbarung. Fallt nieder vor Gott auf euer Angesicht und verherrlicht Seinen Ruhm bei Tag und bei Nacht.
15:6 [37] Laß deine Seele in der Flamme dieses unauslöschlichen Feuers, das im Herzen der Welt brennt, so erglühen, daß die Wasser des Weltalls außerstande sind, seine Glut zu kühlen. Dann erwähne deinen Herrn, damit deine Worte die Achtlosen unter Unseren Dienern ermahnen und die Herzen der Gerechten erfreuen.
16
16:1 Sprich: O ihr Menschen! Dies ist ein unvergleichlicher Tag. Unvergleichlich muß auch die Zunge sein, die den Lobpreis der Sehnsucht aller Völker kündet, und unvergleichlich die Tat, die danach strebt, vor Seinen Augen annehmbar zu sein. Das ganze Menschengeschlecht hat diesen Tag herbeigesehnt, damit er vielleicht erfülle, was seiner Stufe geziemt und seiner Bestimmung würdig ist. Selig der Mensch, den die Geschäfte dieser Welt nicht davon abhalten können, Ihn, den Herrn aller Dinge, anzuerkennen.
16:2 So blind ist das menschliche Herz geworden, daß weder die berstende Stadt noch der Berg, der zu Staub wird, ja, nicht einmal die gespaltene Erde es aus seiner Starre aufrütteln können. Die Anspielungen in den Schriften sind enthüllt, die dort aufgezählten Zeichen sind offenbart, unaufhörlich erschallt der prophetische Ruf. Und doch sind alle bis auf jene, die Gott zu führen beliebte, verwirrt im Rausch ihrer Achtlosigkeit.
16:3 [38] Sei Zeuge, wie die Welt täglich von einem neuen Unheil heimgesucht wird. Ihre Trübsal wird immer tiefer. Seit dem Augenblick, da die Súriy-i-Ra'ís offenbart wurde, bis auf den heutigen Tag ist weder die Welt befriedet worden noch haben die Herzen ihrer Völker Ruhe gefunden. Einmal wurde sie durch Zank und Streit aufgerührt, ein andermal von Kriegen erschüttert; so ist sie hartnäckigen Krankheiten zum Opfer gefallen. Ihr Siechtum nähert sich einem Zustand völliger Hoffnungslosigkeit, weil der wahre Arzt gehindert wird, das Heilmittel zu reichen, während ungeschickte Quacksalber begünstigt werden und volle Handlungsfreiheit genießen. ... Der Staub des Aufruhrs hat die Herzen der Menschen umwölkt und ihre Augen mit Blindheit geschlagen. Bald werden sie die Folgen dessen spüren, was ihre Hände am Tage Gottes bewirkt haben. So warnt euch der Allunterrichtete, wie es Ihm Er gebot, der der Gewaltigste ist, der Allmächtige.
17
17:1 Bei Ihm, der die Große Verkündigung ist Der Allbarmherzige ist gekommen, bekleidet mit unzweifelhafter Herrschaft. Die Waage1 ist ins Lot gebracht, und alle, die auf Erden wohnen, sind versammelt. Der Posaunenruf2 ist erschallt, und siehe, alle Augen sind starr vor Entsetzen, und die Herzen aller in den Himmeln und auf Erden beben, ausgenommen jene, die der Hauch der Verse Gottes mit Leben erfüllte und die sich von allem gelöst haben.
1 vgl. Offb. 6:5, Qur'án 55:8, 57:26, 21:48, 7:9-10, 23:103-104, 101:7-9, 18:106
2 Qur'án 50:21, 50:43
17:2 [39] Dies ist der Tag, da die Erde ihre Botschaft kundtut. Die Übeltäter sind ihr zur Last, könntet ihr es doch begreifen. Der Mond eitlen Wahns ist gespalten, und der Himmel hat sich dicht mit Rauch umzogen. Wir sehen das Volk am Boden liegen, eingeschüchtert in Furcht vor deinem Herrn, dem Allmächtigen, dem Machtvollsten. Der Rufer hat gerufen, und die Menschen wurden hinweggerafft, so groß war die Kraft Seines Zornes. Das Volk zur Linken seufzt und jammert. Das Volk zur Rechten weilt in herrlichen Wohnungen; sie trinken den Wein, der in Wahrheit Leben ist, aus den Händen des Allbarmherzigen, und sie sind wahrlich die Glückseligen.
17:3 Die Erde wurde erschüttert und die Gebirge schwanden dahin und die Engel sind Reihe um Reihe vor Uns erschienen. Die meisten Menschen sind in ihrer Trunkenheit verwirrt und tragen auf ihren Gesichtern die Zeichen des Zornes. So haben Wir die Missetäter versammelt. Wir sehen, wie sie zu ihrem Götzen stürmen. Sprich: Niemand wird an diesem Tage vor Gottes Ratschluß sicher sein. Dies ist in der Tat ein Tag der Schmerzen. Wir zeigen ihnen ihre Verführer. Sie sehen sie und erkennen sie doch nicht, denn ihre Augen sind trunken. Sie sind in der Tat ein blindes Volk. Ihre Beweise sind die Verleumdungen, die sie geäußert haben; verdammt sind ihre Verleumdungen durch Gott, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Der Böse hat in ihren Herzen Unheil aufgerührt. Sie sind von einer Qual befallen, die keiner abwenden kann. Sie eilen zu den Gottlosen mit dem Verzeichnis der Frevler. So sind ihre Taten.
17:4 [40] Sprich: Die Himmel wurden zusammengefaltet, und die Erde ist in Seinem Griff, die Übeltäter wurden bei ihrem Stirnhaar1 erfaßt, und noch immer verstehen sie nicht. Sie trinken vom verfaulten Wasser und wissen es nicht. Sprich: Der Ruf ist erschallt, und die Menschen sind aus ihren Gräbern hervorgekommen; sie stehen auf und sehen sich um. Einige beeilen sich, an den Hof des Gottes der Gnade zu kommen, andere sind im Feuer der Hölle auf ihr Angesicht niedergefallen, während wieder andere in Verwirrung verloren sind. Die Verse Gottes wurden offenbart, und doch haben sie sich von ihnen abgewendet. Sein Beweis ist erbracht, und doch beachten sie ihn nicht. Und wenn sie das Antlitz des Allbarmherzigen sehen, wird ihr eigenes Gesicht trüb, derweil sie sich sorglos vergnügen. Sie eilen dem Feuer der Hölle zu und halten es für Licht. Fern von Gott sei, was sie sich unwissend einbilden! Sprich: Ob ihr frohlockt oder vor Zorn zerspringt, die Himmel sind gespalten und Gott ist herniedergekommen, bekleidet mit strahlender Herrschaft. Alles Erschaffene hört man rufen: »Das Reich ist Gottes, des Allmächtigen, des Allwissenden, des Allweisen.«
1 Qur'án 55:42
17:5 Wisse ferner, daß Wir in ein qualvolles Gefängnis geworfen wurden und von den Scharen der Tyrannei umringt sind, als Ergebnis dessen, was die Hände der Ungläubigen bewirkt haben. Doch die Freude, die dieser Jüngling gekostet hat, ist so groß, daß keine irdische Freude mit ihr vergleichbar ist. Bei Gott! Das Unrecht, das Ihm von der Hand des Unterdrückers widerfährt, vermag Sein Herz nie zu bekümmern, noch kann Ihn die Überlegenheit derer betrüben, die Seine Wahrheit verworfen haben.
17:6 Sprich: Leid ist ein Horizont für Meine Offenbarung. Die Sonne der Gnade strahlt hoch darüber und verströmt ein Licht, das weder die Wolken eitlen Menschenwahns noch der leere Trug des Angreifers verdunkeln können.
17:7 Folge du den Fußspuren deines Herrn und gedenke Seiner Diener so, wie Er Deiner gedenkt, unbeirrt vom Lärm der Achtlosen oder vom Schwert des Feindes. ... Verbreite weithin die Düfte deines Herrn und zaudere nicht, und wäre es weniger als ein Augenblick, im Dienste Seiner Sache. Es naht der Tag, da der Sieg deines Herrn, des Immervergebenden, des Großmütigsten, kund sein wird.
18
18:1 [41] Sprich: Wir haben die Ströme der göttlichen Äußerung von Unserem Throne ausgehen lassen, damit die zarten Kräuter der Weisheit und des Verstehens aus dem Grund eurer Herzen sprießen. Wollt ihr nicht dankbar sein? Wer es verschmäht, seinen Herrn anzubeten, soll zu denen gehören, die verworfen sind. So oft auch Unsere Verse wiederholt werden, sie verharren in ihrer hochmütigen Mißachtung und in ihren groben Verstößen gegen Sein Gesetz, und sie wissen es nicht. Was jene betrifft, die ihn anzweifeln: Schwarzer Rauch soll sie überschatten. »Die Stunde«1 ist über sie gekommen, während sie sich sorglos vergnügen. Sie wurden bei ihrem Stirnhaar2 erfaßt, und doch wissen sie es nicht.
1 vgl. Matth. 24:36, 42-44, 25:13; Joh. 5:25, 28; Apg. 1:7; Offb.3:3; Qur'án 6:32, 7:188, 12:108, 15:86, 18:22, 20:16, 22:56, 25:12, 30:13-15, 56 und zahlreiche andere Stellen.
2 Qur'án 55:42
18:2 Was kommen mußte, ist plötzlich da; sich, wie sie davor fliehen! Das Unvermeidliche ist eingetreten, bezeuge, wie sie es verwerfen! Dies ist der Tag, da jeder vor sich selbst flieht, wieviel mehr noch vor seinesgleichen, könntet ihr es doch erkennen! Sprich: Bei Gott! Der Posaunenruf1 ist erschallt, und siehe, ohnmächtig ist die Menschheit vor Uns niedergesunken! Der Herold hat laut gerufen, und der Bote des Gerichts hat Seine Stimme erhoben mit den Worten: »Das Reich ist Gottes, des Mächtigsten, des Helfers in Gefahr, des Selbstbestehenden!«
1 Qur'án 50:21, 50:43 : vgl. auch Íqán Seite 83 (Ausgabe 1978)
18:3 [42] Dies ist der Tag, da alle Augen vor Entsetzen erstarren sollen, der Tag, da die Herzen derer, die auf Erden wohnen, erzittern sollen, außer jenen, die dein Herr, der Allwissende, der Allweise, zu erretten beliebt. Alle Gesichter sind schwarz1 geworden bis auf die, denen der Gott der Barmherzigkeit ein strahlendes Herz gewährt hat. Trunken sind die Augen jener Menschen, die sich offen weigern, das Antlitz Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen, zu schauen.
1 vgl. Qur'án 39:61, 3:107 18:4
Sprich: Habt ihr nicht den Qur'án gelesen? Lest ihn, damit ihr vielleicht die Wahrheit findet, denn dieses Buch ist wahrhaftig der gerade Pfad. Es ist der Weg Gottes für alle, die in den Himmeln, und für alle, die auf Erden sind. Ließet ihr den Qur'án auch unbeachtet, der Bayán kann euch nicht für abgelegen gelten. Seht ihn offen vor euren Augen. Lest seine Verse, damit ihr euch vielleicht dessen enthaltet, was die Boten Gottes trauern und klagen läßt.
18:5 Eilt hervor aus euren Gräbern! Wie lange noch wollt ihr schlafen? Der zweite Posaunenruf ist erschallt. Auf wen schaut ihr? Dies ist euer Herr, der Gott des Erbarmens. Seht, wie ihr Seine Zeichen verleugnet! Die Erde erbebte mit gewaltigem Beben und hat ihre Last abgeworfen. Wollt ihr es nicht zugeben? Sprich: Wollt ihr nicht erkennen, daß die Berge wie Wollflocken1 wurden, daß die Menschen vor der ehrfurchtgebietenden Erhabenheit der Sache Gottes schwer in Bedrängnis gerieten? Seht doch, wie ihre Häuser leere Trümmer sind und sie selbst eine Schar Ertrunkener.
1 Qur'án 101:6
18:6 [43] Dies ist der Tag, da der Allbarmherzige in den Wolken des Wissens herabkam, bekleidet mit sichtbarer Herrschaft. Er weiß sehr wohl um der Menschen Taten. Er ist es, dessen Herrlichkeit niemand mißdeuten kann, könntet ihr es doch verstehen! Der Himmel jeder Religion wurde gespalten, die Erde menschlichen Begreifens klafft auseinander, und man sieht die Engel Gottes herniedersteigen. Sprich: Dies ist der Tag gegenseitiger Täuschung; wohin wollt ihr fliehen? Die Berge sind dahingeschwunden und die Himmel wurden zusammengefaltet,1 die ganze Erde ist in Seinem Griff, könntet ihr es doch verstehen! Wer kann euch schützen? Niemand, bei Ihm, dem Allbarmherzigen! Niemand außer Gott, dem Allmächtigen, dem Allherrlichen, dem Wohltätigen. jedes Weib, das eine Last im Leibe trug, hat sie ausgestoßen. Wir sehen die Menschen trunken an diesem Tage, dem Tag, da Menschen und Engel miteinander versammelt wurden.
1 vgl. Qur'án 39:68
18:7 Sprich: Gibt es noch einen Zweifel über Gott? Seht, wie Er vom Himmel Seiner Gnade herniedergekommen ist, gegürtet mit Macht und gekleidet mit Herrschaft! Gibt es noch einen Zweifel über Seine Zeichen? Öffnet eure Augen und seht Seinen klaren Beweis. Das Paradies ist euch zur Rechten nahegebracht, während die Hölle entfacht wurde. Seht ihre verzehrende Flamme! Eilt, in das Paradies einzutreten, zum Zeichen Unserer Barmherzigkeit für euch, und trinkt aus den Händen des Allbarmherzigen den Wein, der wahrhaft Leben ist.
18:8 Trinke mit gesundem Behagen, o Volk Bahás! Ihr seid wahrlich die, um die es wohl bestellt sein soll. Dies ist, was jene erreicht haben, die Gott nahe gekommen sind. Dies ist das strömende Wasser, das euch euer Herr, der Gott der Barmherzigkeit, im Qur'án und danach im Bayán als Lohn verheißen hat. Selig sind, die es trinken.
18:9 O Mein Diener, der du dein Angesicht Mir zugewandt hast! Danke Gott, daß Er dir dieses Tablet in dieses Gefängnis herabgesandt hat, damit du das Volk an die Tage deines Herrn, des Allherrlichen, des Allwissenden, gemahnen mögest. So haben Wir für dich mit den Wassern Unserer Weisheit und Äußerung die Grundlagen deines Glaubens geschaffen. Dies, wahrlich, ist das Wasser, worauf der Thron deines Herrn errichtet wurde: »Sein Thron stand auf den Wassern.«1 Bedenke dies im Herzen, damit du den Sinn verstehst. Sprich: Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
1 vgl. Qur'án 11 :8
19
19:1 [44] 'aus Kitáb-i-Iqán' Jedem verständigen und erleuchteten Herzen ist es offenbar, daß Gott, die unerforschliche Wesenheit, das göttliche Sein, unermeßlich erhaben ist über jedes menschliche Kennzeichen wie körperliches Dasein, Aufstieg und Abstieg, Ausgang und Rückkehr. Fern sei es Seiner Herrlichkeit, daß des Menschen Zunge angemessen Sein Lob künden oder des Menschen Herz Sein unergründliches Mysterium erfassen könnte. Er ist und war von jeher in der altehrwürdigen Ewigkeit Seines Wesens verhüllt und wird in Seiner Wirklichkeit dem Schauen der Menschen ewiglich verborgen bleiben. »Keine Schau erfaßt Ihn, Er aber erfaßt alle Schaut Er ist der Scharfsinnige, der Allsehende.«1
1 Qur'án 6:103
19:2 Das Tor der Erkenntnis des Altehrwürdigen der Tage ist so vor dem Antlitz aller Wesen verschlossen. Darum hat der Quell unendlicher Gnade nach Seinem Spruch: »Seine Gnade ist größer denn alle Dinge; Meine Gnade hat sie alle umschlossen«1, jene leuchtenden Edelsteine der Heiligkeit aus dem Reiche des Geistes in der edlen Gestalt des menschlichen Tempels erscheinen und allen Menschen offenbar werden lassen, auf daß sie der Welt die Mysterien des unveränderlichen Seins schenken und ihr von Seinem reinen, unsterblichen Wesen künden.
1 Qur'án 7:157
19:3 [45] Diese geheiligten Spiegel, diese Aufgangsorte altehrwürdiger Herrlichkeit sind allesamt auf Erden die Vertreter Dessen, der innerster Kern, reinstes Wesen und letztes Ziel des Weltalls ist. Von ihm gehen ihre Erkenntnis und Macht aus, von ihm leitet sich ihre Herrschaft ab. Die Schönheit ihres Antlitzes ist nur eine Widerspiegelung Seines Bildes, ihre Offenbarung ein Zeichen Seiner unsterblichen Herrlichkeit. Sie sind die Schatzkammern göttlicher Erkenntnis, die Verwahrungsorte himmlischer Weisheit. Durch sie wird eine Gnade vermittelt, die unendlich ist, und durch sie wird das Licht enthüllt, das nimmer verlöschen kann. ... Diese Horte der Heiligkeit, diese Ersten Spiegel, die das Licht unvergänglicher Herrlichkeit widerstrahlen, sind nur ein Ausdruck von ihm, dem Unsichtbaren der Unsichtbaren. Durch die Offenbarung dieser Edelsteine göttlicher Tugend sind alle Namen und Eigenschaften Gottes wie Erkenntnis und Kraft, Oberhoheit und Herrschaft, Barmherzigkeit und Weisheit, Herrlichkeit, Freigebigkeit und Gnade enthüllt.
19:4 Diese Eigenschaften Gottes sind nicht und waren niemals bestimmten Propheten verliehen und anderen vorenthalten. Nein, alle Propheten Gottes, Seine wohlbegnadeten, Seine heiligen und erwählten Boten sind ohne Ausnahme die Träger Seiner Namen und die Verkörperungen Seiner Eigenschaften. Sie unterscheiden sich nur in der Stärke ihrer Offenbarung und in der unterschiedlichen Kraft ihres Lichtes. So hat Er offenbart: »Einige der Gesandten haben Wir die anderen überragen lassen.«1 1 Qur'án 2:257 19:5 Es ist daher offenkundig und einleuchtend dargetan, daß in den Tabernakeln dieser Propheten und Erwählten Gottes das Licht Seiner unendlichen Namen und erhabenen Eigenschaften widergestrahlt wird, ob das Licht einiger dieser Eigenschaften nach außen hin durch diese leuchtenden Tempel den Augen der Menschen enthüllt ist oder nicht. Daß eine bestimmte Eigenschaft Gottes durch diese Wesen der Loslösung nach außen hin nicht offenbart worden ist, besagt keineswegs, daß sie, die Aufgangsorte der Eigenschaften Gottes und Schatzkammern Seiner heiligen Namen, diese nicht wirklich besessen hätten. Darum sind diese erleuchteten Seelen, diese schönen Antlitze, allesamt mit allen Eigenschaften Gottes wie höchste Hoheit, Herrschaft und dergleichen ausgestattet, mögen sie auch dem äußeren Anschein nach aller irdischen Majestät beraubt sein. ...
20
20:1 [46] Wisse mit Bestimmtheit, daß der Unsichtbare in keiner Weise Sein Wesen Fleisch werden lassen und den Menschen enthüllen kann. Er ist und war immer unermeßlich erhaben über alles, was sich aufzählen oder wahrnehmen läßt. Von Seinem verborgenen Orte der Herrlichkeit aus verkündet unablässig Seine Stimme: »Wahrlich, Ich bin Gott. Es ist kein Gott außer Mir, dem Allwissenden, dem Allweisen. Ich habe Mich den Menschen offenbart und Ihn herabgesandt, der der Tagesanbruch der Zeichen Meiner Offenbarung ist. Durch Ihn ließ Ich die ganze Schöpfung bezeugen, daß es keinen Gott gibt außer Mir, dem Unvergleichlichen, dem Allunterrichteten, dem Allweisen.« Er, der ewig vor den Augen der Menschen verborgen bleibt, kann nie anders als durch Seine Manifestation erkannt werden, und Seine Manifestation kann keinen größeren Beweis für die Wahrheit ihrer Sendung erbringen als den Beweis Ihrer eigenen Person.
21 'aus dem Lawh-i-Salmán'
21:1 [47] O Salmán! Das Tor zur Erkenntnis des Altehrwürdigen Seins ist immer vor den Menschen verschlossen gewesen und wird es für immer bleiben. Kein menschliches Begreifen wird jemals zu Seinem heiligen Hofe Zutritt gewinnen. Als Zeichen Seiner Barmherzigkeit und als Beweis Seiner Gnade hat Er jedoch den Menschen die Sonnen Seiner göttlichen Führung, die Sinnbilder Seiner göttlichen Einheit offenbart und hat verfügt, daß die Erkenntnis dieser geheiligten Wesen mit der Erkenntnis Seines eigenen Selbstes gleichbedeutend sei. Wer sie erkennt, hat Gott erkannt. Wer auf ihren Ruf hört, hat auf die Stimme Gottes gehört, und wer die Wahrheit ihrer Offenbarung bezeugt, hat die Wahrheit Gottes selbst bezeugt. Wer sich von ihnen abwendet, hat sich von Gott abgewandt, und wer nicht an sie glaubt, hat nicht an Gott geglaubt. Jeder von ihnen ist der Pfad Gottes, der diese Welt mit den Reichen der Höhe verbindet, und das Banner Seiner Wahrheit für alle in den Reichen der Erde und des Himmels. Sie sind die Manifestationen Gottes unter den Menschen, die Beweise Seiner Wahrheit und die Zeichen Seiner Herrlichkeit.
22 'aus dem Kitáb-i-Iqán'
22:1 [48] Die Treuhänder Gottes erscheinen den Völkern der Erde als die Träger einer neuen Botschaft. Da diese Vögel des unvergänglichen Thrones alle aus dem Himmel des Willens Gottes herabgesandt sind, und da sie alle sich erheben, Seinen unwiderstehlichen Glauben zu verkünden, sind sie wie eine Seele und ein Wesen anzusehen. Denn sie alle trinken aus dem gleichen Kelch der Liebe Gottes, und alle haben sie teil an der Frucht des gleichen Baumes der Einheit.
22:2 Alle Manifestationen Gottes haben eine zweifache Stufe. Die eine ist die Stufe reiner Geistigkeit und Wesenseinheit. In dieser Hinsicht bist du, wenn du sie alle mit einem Namen benennst und ihnen dieselben Eigenschaften zuschreibst, nicht von der Wahrheit abgeirrt. So hat Er offenbart: »Keinen Unterschied machen Wir zwischen Seinen Boten.«1 Denn sie rufen allesamt die Erdenmenschen auf, die Einheit Gottes anzuerkennen, und verkünden ihnen den Kawthar unendlicher Gnade und Gute. Sie alle sind mit dem Gewande der Prophetenschaft bekleidet und mit dem Mantel der Herrlichkeit beehrt. Darum hat Muhammad, der Punkt des Qur'án, offenbart: »Ich bin alle Propheten.« Ebenso spricht Er: »Ich bin der erste Adam, Noah, Moses und Jesus.« Ähnliches erklärte auch der Imám 'Alí. Aussprüche wie diese, welche die Wesenseinheit dieser Erklärer der Einheit verkünden, gehen aus von den Brunnquellen der unsterblichen Gottesworte und den Schatzkammern der Perlen göttlicher Erkenntnis; sie sind in den Heiligen Schriften niedergelegt. Diese Gestalten sind die Empfänger des göttlichen Befehls und die Aufgangsorte Seiner Offenbarung. Diese Offenbarung ist erhaben über die Schleier der Vielheit und über die Begrenzungen der Zahl. So spricht Er: »Unsere Sache ist nur eine.«2 Da die Sache eine und dieselbe ist, muß auch ihr jeweiliger Träger einer und derselbe sein. Ebenso haben die Imáme des muslimischen Glaubens, diese Leuchten der Gewißheit, gesagt: »Muhammad ist unser Erster, Muhammad ist unser Letzter, Muhammad ist unser alles.«
1 Qur'án 2:137
2 Qur'án 54:51
22:3 [49] So ist dir klar und deutlich, daß alle Propheten Tempel der Sache Gottes sind, die in verschiedener Tracht erscheinen. Wenn du mit scharfem Auge beobachtest, wirst du sehen, daß sie alle im selben Heiligtum wohnen, sich zum selben Himmel aufschwingen, auf demselben Throne sitzen, dieselbe Sprache sprechen und denselben Glauben verkünden. Solcher Art ist die Einheit dieser Wesen des Daseins, dieser Leuchten unendlichen und unermeßlichen Glanzes! Wenn darum eine dieser Manifestationen der Heiligkeit verkündet: »Ich bin die Wiederkunft aller Propheten«, so spricht Sie gewißlich die Wahrheit. Ebenso ist in jeder folgenden Offenbarung die Wiederkunft der früheren Offenbarung eine festbegründete Tatsache. ...
22:4 Die andere Stufe ist die der Unterscheidung, sie gehört der Welt der Schöpfung und ihren Begrenzungen an. In dieser Hinsicht hat jede Manifestation Gottes eine ausgeprägte Individualität, eine genau vorgezeichnete Sendung, eine vorherbestimmte Offenbarung und besonders gegebene Begrenzungen. Eine jede von ihnen ist unter einem anderen Namen bekannt, ist durch eine andere Eigenschaft gekennzeichnet, erfüllt eine bestimmte Sendung und ist mit einer besonderen Offenbarung betraut. So wie Er spricht: »Einige der Sendboten haben Wir die anderen überragen lassen. Zu einigen hat Gott gesprochen, einige hat Er erhoben und erhöht. Und Jesu, dem Sohn Marias, verliehen Wir offenbare Zeichen und stärkten Ihn mit dem Heiligen Geist.«1 1 Qur'án 2:254
22:5 [50] Durch diese Verschiedenheit ihrer Stufe und Sendung kommt es, daß die Worte und Aussprüche, die von diesen Quellen göttlicher Erkenntnis strömen, scheinbar voneinander abweichen und verschieden sind. Dagegen sind in den Augen derer, die in die Mysterien göttlicher Weisheit eingeweiht sind, alle ihre Aussprüche in Wirklichkeit nur Ausdruck einer Wahrheit. Da die meisten Menschen diese Stufen, auf die Wir hingewiesen haben, nicht richtig einzuschätzen vermögen, fühlen sie sich verwirrt und bestürzt angesichts der verschiedenartigen Aussprüche der Manifestationen, die doch in ihrem Wesen ein und dieselbe sind.
22:6 Es ist seit jeher offenkundig, daß alle diese Unterschiede in der Sprechweise den Unterschieden in der Stufe beizumessen sind. So sind, vom Standpunkt ihrer Einheit und erhabenen Loslösung aus betrachtet, die Kennzeichen Gottheit, Göttlichkeit, höchste Einzigkeit und innerstes Sein von jeher und auch heute auf diese wahrsten Wesen des Daseins anwendbar, da sie ja alle auf dem Throne göttlicher Offenbarung weilen und den Sitz göttlicher Verborgenheit einnehmen. Durch ihr Erscheinen ist die Offenbarung Gottes offenkundig geworden, durch ihr Antlitz die Schönheit Gottes enthüllt. So geschieht es, daß die Sprache Gottes selbst aus dem Munde dieser Manifestationen des göttlichen Seins vernommen wird.
22:7 Im Lichte ihrer zweiten Stufe betrachtet, der Stufe der Auszeichnung, der Unterscheidung, der zeitlichen Begrenzungen, der Kennzeichen und Maßstäbe, bekunden sie unbedingte Dienstbarkeit, äußerste Armut und völlige Auslöschung des Selbstes. So hat Er gesprochen: »Ich bin der Diener Gottes, Ich bin nur ein Mensch wie ihr.«1 ...
1 vgl. Qur'án 19:31 und 18:111, 41:7
22:8 [51] Würde eine der allumfassenden Manifestationen Gottes erklären: »Ich bin Gott!«, so spräche Sie gewißlich wahr, und es gäbe darüber keinen Zweifel. Denn es ist wiederholt dargetan worden, daß durch ihre Offenbarung, ihre Eigenschaften und Namen die Offenbarung Gottes, seine Namen und Seine Eigenschaften in der Welt offenkundig gemacht sind. So hat Er enthüllt: »Jene Pfeile waren von Gott, nicht von Dir!«1 Und ebenso spricht Er: »Wahrlich, die Dir Treue gelobten, gelobten sie in Wirklichkeit Gott.«2
1 Qur'án 8:17
2 Qur'án 48:11
Würde einer von ihnen den Ausspruch tun: »Ich bin der Gesandte Gottes«, so spräche Er gleichfalls die Wahrheit, die unzweifelhafte Wahrheit. So spricht Er: »Muhammad ist nicht der Vater irgendeines Menschen unter euch, sondern Er ist der Gesandte Gottes.« In diesem Lichte gesehen, sind sie alle nur Gesandte jenes vollkommenen Königs, jener unwandelbaren Wesenheit. Würden sie alle verkünden: »Ich bin das Siegel der Propheten«,1 so sprächen sie gewiß nichts als die Wahrheit, erhaben über den leisesten Schatten eines Zweifels. Denn sie sind alle nur eine Person, eine Seele, ein Geist, ein Wesen, eine Offenbarung. Sie alle sind die Manifestationen des »Anfangs« und des »Endes«, des »Ersten« und des »Letzten«, des »Sichtbaren« und des »Verborgenen«,2 - all dies kommt Ihm zu, Ihm, dem innersten Geist der Geister und dem ewigen Wesen der Wesen. Und würden sie sagen: »Wir sind die Diener Gottes,« so ist auch dies eine offenkundige, unbestreitbare Tatsache. Denn sie haben sich im äußersten Zustand des Dienens offenbart, eines Dienens, wie es wohl kein Mensch je erreichen kann. Darum haben diese Wesen des Daseins in Augenblicken, da sie tief in die Meere altehrwürdiger und ewigwährender Heiligkeit untertauchten, oder wenn sie zu den erhabensten Höhen göttlicher Mysterien emporstiegen, den Anspruch erhoben, daß ihre Sprache die Stimme der Gottheit, der Ruf Gottes selbst sei.
1 Qur'án 33:41
2 Qur'án 57:4
22:9 [52] Wäre das Auge der Einsicht geöffnet, so würde es erkennen, daß sie sich in eben diesem Zustand als völlig ausgelöscht und nicht bestehend betrachten vor dem Antlitz Dessen, welcher der Alldurchdringende, der Unbestechliche ist. Mich dünkt, sie haben sich ganz wie ein Nichts angesehen und ihre Erwähnung an jenem heiligen Hof als einen Akt der Gotteslästerung erachtet. Denn die leisesten Einflüsterungen des Selbstes sind an einem solchen Hof ein Beweis von Selbstbetonung und Eigendasein. In den Augen derer, die an diesen Hof gelangen, ist eine derartige Regung schon ein schweres Vergehen. Wieviel schwerer wäre es, würde in dieser Gegenwart etwas anderes erwähnt werden, würden des Menschen Herz, Zunge, Gemüt oder Seele von etwas anderem eingenommen werden als von dem Vielgeliebten, würden seine Augen ein anderes Antlitz betrachten als Seine Schönheit, würde sein Ohr einer anderen Melodie sich zuneigen als Seiner Stimme und würden seine Füße einen anderen Pfad gehen als Seinen Pfad. ...
22:10 Kraft dieser Stufe erheben sie für sich den Anspruch, die Stimme der Gottheit und dergleichen zu sein, während sie kraft ihrer Stufe als Gottgesandte sich als die Gesandten Gottes erklären. In jedem Fall tun sie einen Ausspruch, der den Gegebenheiten des Augenblicks angepaßt ist, und schreiben alle diese Erklärungen sich selbst zu, Erklärungen, die sich vom Reich göttlicher Offenbarung bis zum Reich der Schöpfung erstrecken und vom Bereich der Göttlichkeit bis zum Bereich irdischen Daseins. Daher kommt es, daß alle ihre Aussprüche, ob sie dem Bereich der Gottheit, des Herrn, des Propheten, des Gottgesandten, des Hüters, des Apostels oder des Dieners zugehören, alle ohne den Schatten eines Zweifels wahr sind. So müssen diese Sprüche, die Wir zur Stützung Unseres Beweises angeführt haben, aufmerksam erwogen werden, damit die voneinander abweichenden Worte der Manifestationen des Unsichtbaren und der Morgendämmerungen der Heiligkeit nicht länger die Seele erregen und den Geist verwirren.
23
23:1 [53] Betrachte die früheren Geschlechter. Bezeuge, wie sich jedesmal, wenn Er, das Tagesgestirn göttlicher Großmut, das Licht Seiner Offenbarung über die Welt ergoß, die Menschen Seiner Zeit gegen Ihn erhoben und Seine Wahrheit verwarfen. Die als Führer der Menschen galten, waren ständig bemüht, ihre Anhänger zu hindern, sich Ihm, dem Meer der grenzenlosen Güte Gottes, zuzuwenden.
23:2 Sieh, wie das Volk Abraham, den Freund Gottes, auf das Urteil hin, das die Priester Seiner Zeit fällten, ins Feuer warf, wie sie Moses, der mit dem Allmächtigen Zwiesprache hielt, als Lügner und Verleumder anklagten. Bedenke, wie Jesus, der Geist Gottes, trotz Seiner äußersten Sanftmut und vollkommenen Herzensgüte von Seinen Feinden behandelt wurde. So heftig war der Widerstand, dem Er, das Wesen des Seins, der Herr des Sichtbaren und des Unsichtbaren, gegenübertreten mußte, daß Er nirgends Sein Haupt niederlegen konnte. Unaufhörlich wanderte Er von Ort zu Ort, jeder festen Bleibe beraubt. Überlege, was Muhammad widerfuhr, dem Siegel der Propheten, möge das Leben aller anderen ein Opfer für Ihn sein! Wie schwer waren die Leiden, welche die Führer des jüdischen Volkes und der Götzendiener um Seiner Verkündigung der Einheit Gottes und um der Wahrheit Seiner Botschaft willen auf Ihn, den höchsten Herrn aller, herabregnen ließen! Bei der Gerechtigkeit Meiner Sache! Meine Feder stöhnt und alles Erschaffene weint bittere Tränen über das Leid, das Er aus den Händen derer erlitt, die das Bündnis Gottes gebrochen, Sein Testament verletzt, Seine Beweise verworfen und Seine Zeichen bezweifelt haben. So berichten Wir dir vom Geschehen vergangener Tage; vielleicht kannst du es verstehen.
23:3 [54] Du weißt, wie schwer die Propheten Gottes, Seine Boten und Auserwählten, heimgesucht worden sind. Denke ein wenig über den Beweggrund und die Ursache einer solchen Verfolgung nach. Zu keiner Zeit und in keiner Sendung sind die Propheten Gottes der Lästerung ihrer Feinde, der Grausamkeit ihrer Unterdrücker, der Anklage durch die Gelehrten ihres Zeitalters, die unter dem Mantel der Aufrichtigkeit und Frömmigkeit auftraten, entronnen. Tag und Nacht erlitten sie solche Qualen, wie niemand sie ermessen kann, außer dem Wissen des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit!
23:4 Betrachte diesen Unterdrückten! Die klarsten Beweise bezeugen die Wahrheit Seiner Sache; die Prophezeiungen, die Er in unmißverständlicher Sprache verkündet hat, sind erfüllt. Obwohl Er keineswegs zu den Gelehrten gehört, obwohl ungeschult und unerfahren in den unter Geistlichen üblichen Disputationen, hat Er die Schauer Seines mannigfaltigen, von Gott eingegebenen Wissens auf die Menschen verströmt. Und doch, sich, wie dieses Geschlecht Seine Autorität verworfen und sich gegen Ihn empört hat! Während des größten Teils Seines Lebens ist Er in den Krallen Seiner Feinde leidvoll geprüft worden. Ihren Höhepunkt haben Seine Leiden jetzt in diesem qualvollen Gefängnis erreicht, in das Ihn Seine Unterdrücker ohne jedes Recht geworfen haben. Gott gebe, daß du mit durchdringendem Blick und strahlendem Herzen die Dinge wahrnimmst, die geschehen sind und sich noch ereignen, daß du sie im Herzen überdenkst und daß du erkennst, was die meisten Menschen an diesem Tage wahrzunehmen versäumt haben. So Gott will, wird Er dich befähigen, den süßen Duft Seines Tages einzuatmen, teilzuhaben an den grenzenlosen Ausgießungen Seiner Gnade, dich durch Seine gütige Gunst satt zu trinken aus dem größten Meere, das an diesem Tage im Namen des Altehrwürdigen Königs wogt, und so fest und unerschütterlich wie der Fels in Seiner Sache zu bleiben.
23:5 Sprich: Ruhm sei Dir, der Du alle Heiligen ihre Hilflosigkeit vor den mannigfaltigen Offenbarungen Deiner Macht bekennen und jeden Propheten seine Nichtigkeit vor dem Strahlenglanz Deiner bleibenden Herrlichkeit zugeben ließest! Ich flehe zu Dir bei Deinem Namen, der die Tore des Himmels aufgeschlossen und die Scharen der Höhe mit Entzücken erfüllt hat, befähige mich, Dir an diesem Tage zu dienen, und gib mir Kraft, das zu halten, was Du in Deinem Buche verordnet hast. Du weißt, o mein Herr, was in mir ist, ich aber weiß nicht, was in Dir ist. Du bist der Allwissende, der alles Kennende.
24
24:1 [55] Hütet euch, o ihr, die ihr an die Einheit Gottes glaubt, daß ihr nicht versucht werdet, Unterschiede zwischen den Manifestationen Seiner Sache zu machen oder die Zeichen herabzusetzen, die ihre Offenbarung begleitet und verkündet haben. Dies ist in der Tat die wahre Bedeutung göttlicher Einheit, gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit verstehen und an sie glauben! Seid überdies versichert, daß die Werke und Taten aller und jeder dieser Manifestationen Gottes, ja alles, was immer zu ihnen gehört und was immer sie in der Zukunft verkünden mögen, von Gott bestimmt und eine Widerspiegelung Seines Willens und Seiner Absicht sind. Wer immer den geringsten Unterschied macht zwischen ihren Personen, ihren Worten, ihren Botschaften, ihren Taten und ihrer Lebensweise, hat wahrlich nicht an Gott geglaubt, hat Seine Zeichen zurückgewiesen und die Sache Seiner Boten verraten.
25
25:1 [56] Es ist klar, daß jedes Zeitalter, in dem eine Manifestation Gottes gelebt hat, von Gott bestimmt ist und in gewissem Sinne als Gottes festgesetzter Tag bezeichnet werden kann. Dieser Tag ist jedoch einzigartig und muß von den vorangegangenen unterschieden werden. Die Bezeichnung »Siegel der Propheten«1 enthüllt klar seine hohe Stufe. Der prophetische Zyklus ist wahrlich beendet. Nun ist Er, der Ewige Wahrheit, gekommen. Er hat das Banner der Macht aufgerichtet und verströmt den ungetrübten Glanz Seiner Offenbarung über die Welt.
1 Qur'án 33:41
26
26:1 [57] Lobpreis sei Gott, dem Allbesitzenden, dem König unvergleichlicher Herrlichkeit, ein Lobpreis, der unermeßlich hoch über dem Begreifen alles Erschaffenen steht, und der erhaben ist über die Fassungskraft des menschlichen Verstandes. Niemand außer Ihm war jemals fähig, Seinen Lobpreis angemessen zu singen, noch wird es jemals einem Menschen gelingen, das volle Maß Seiner Herrlichkeit zu beschreiben. Wer kann behaupten, die Höhen Seines erhabenen Wesens erreicht zu haben, und welcher Verstand kann die Tiefen Seines unergründlichen Geheimnisses ermessen? Aus jeder Verkündigung, die dem Quell Seiner Herrlichkeit entsprang, erschienen heilige, nie endende Beweise unvorstellbaren Strahlenglanzes, und jeder Offenbarung Seiner unbesiegbaren Macht entströmten Meere ewigen Lichtes. Wie unermeßlich erhaben sind die wundersamen Zeugnisse Seiner allmächtigen Herrschaft; ein Schimmer davon, wenn er sie auch nur berührte, wurde alle in den Himmeln und auf Erden völlig verzehren! Wie unbeschreiblich erhaben sind die Beweise Seiner vollendeten Macht! Ein einziges Zeichen davon, wie unbedeutend es auch sein mag, muß die Fassungskraft all dessen übersteigen, was von Anfang an, der keinen Anfang hat, ins Dasein gerufen wurde oder in der Zukunft bis zum Ende, das kein Ende hat, erschaffen werden wird. Alle Verkörperungen Seiner Namen irren durch die Wildnis des Suchens, durstig und begierig, Sein Wesen zu entdecken, und alle Offenbarer Seiner Eigenschaften flehten Ihn vom Sinai der Heiligkeit aus an, Sein Geheimnis zu enthüllen.
26:2 Ein Tropfen aus dem wogenden Meere Seiner endlosen Gnade hat die ganze Schöpfung mit der Zierde des Daseins geschmückt, und ein Lufthauch aus Seinem unvergleichlichen Paradiese hat alles Sein mit dem Gewande Seiner Heiligkeit und Herrlichkeit bekleidet. Ein Funke aus der unergründlichen Tiefe Seines unumschränkten, alldurchdringenden Willens hat aus völligem Nichts eine Schöpfung ins Dasein gerufen, unendlich in ihrer Ausdehnung und unvergänglich in ihrer Dauer. Die Wunder Seiner Großmut können niemals enden, und der Strom Seiner barmherzigen Gnade kann niemals aufgehalten werden. Sein Schöpfungsakt hatte keinen Anfang und kann kein Ende haben.
26:3 [58] In jedem Zeitalter und Zyklus hat Er durch das strahlende Licht, das die Manifestationen Seines wundersamen Wesens verbreiten, alle Dinge neu geschaffen, damit nichts, was in den Himmeln und auf Erden die Zeichen Seiner Herrlichkeit widerspiegelt, der Ströme Seiner Barmherzigkeit beraubt sei, noch ohne Hoffnung auf die Schauer Seiner Gunst bleibe. Wie allumfassend sind die Wunder Seiner grenzenlosen Huld! Sieh, wie sie die ganze Schöpfung durchdringen. So stark ist ihre Wirkkraft, daß kein einziges Atom im ganzen Weltall zu finden ist, das nicht die Beweise Seiner Macht bekundet, Seinen heiligen Namen verherrlicht und Ausdruck des strahlenden Lichtes Seiner Einheit ist. So vollkommen und umfassend ist Seine Schöpfung, daß kein Verstand, so scharf er auch sei, und kein Herz, wie rein auch immer, das unbedeutendste Seiner Geschöpfe in seinem Wesen jemals erfassen, wieviel weniger das Geheimnis Dessen ergründen können, der die Sonne der Wahrheit, das unsichtbare, unerkennbare Wesen ist. Die Vorstellungen der frömmsten Mystiker, die Bildung der Geistesfürsten unter den Menschen, das höchste Lob, das des Menschen Zunge oder Feder ausdrücken können, sind alle die Frucht des begrenzten menschlichen Verstandes und durch dessen Beschränkungen bedingt. Zehntausend Propheten, jeder ein Moses, sind auf dem Sinai ihres Suchens wie vom Donner gerührt durch Seine verbietende Stimme: »Du sollst Mich niemals schauen!«, während eine Myriade Sendboten, jeder so groß wie Jesus, bestürzt vor ihren himmlischen Thronen stehen bei dem Verbot: »Mein Wesen sollst du niemals begreifen!« Seit unvordenklichen Zeiten ist Er in der unaussprechlichen Heiligkeit Seines erhabenen Selbstes verschleiert gewesen, und ewig wird Er in dem undurchdringlichen Geheimnis Seines unerkennbaren Wesens verhüllt sein. jeder Versuch, zu einem Verständnis Seiner unerreichbaren Wirklichkeit zu gelangen, endet in vollkommener Verwirrung, und jedes Bemühen, Seinem erhabenen Selbst zu nahen und Sein Wesen zu schauen, führt zu Hoffnungslosigkeit und Fehlschlag.
26:4 [59] Wie verwirrend ist für mich, bedeutungslos wie ich bin, der Versuch, die geheiligten Tiefen Deines Wissens auszuloten! Wie vergeblich ist mein Bemühen, mir das Ausmaß der Macht vorzustellen, die Deinem Werke, der Offenbarung Deiner schöpferischen Kraft, innewohnt! Wie kann mein Auge, das nicht die Fähigkeit besitzt, sich selbst zu sehen, beanspruchen, Dein Wesen erkannt zu haben, und wie kann mein Herz, machtlos, die Bedeutung seiner eigenen Möglichkeiten zu erfassen, sich anmaßen, Deine Natur begriffen zu haben? Wie kann ich behaupten, Dich erkannt zu haben, wenn die ganze Schöpfung durch Dein Geheimnis verwirrt ist, und wie kann ich zugeben, Dich nicht erkannt zu haben, wenn das ganze Weltall Deine Gegenwart verkündet und Deine Wahrheit bezeugt? Die Tore Deiner Gnade waren seit aller Ewigkeit geöffnet, der Weg zu Deiner Gegenwart war allem Erschaffenen immer offen, und die Offenbarungen Deiner unvergleichlichen Schönheit sind zu allen Zeiten den Wirklichkeiten aller Wesen, der sichtbaren wie der unsichtbaren, aufgeprägt. Doch ungeachtet dieser gnädigsten Gunst, dieser vollkommenen, vollendeten Gabe, drängt es mich zu bezeugen, daß Dein Hof der Heiligkeit und Herrlichkeit unermeßlich erhaben ist über das Wissen aller außer Dir selbst, und daß das Geheimnis Deiner Gegenwart jedem Verstand außer dem Deinen unergründlich ist. Niemand außer Dir kann das Geheimnis Deines Wesens enthüllen, und nichts außer Deiner alles überragenden Wesenheit kann die Wirklichkeit Deines unerforschlichen Seins begreifen. Wie groß ist die Zahl jener himmlischen, allherrlichen Wesen, die in der Wildnis ihrer Trennung von Dir alle Tage ihres Lebens umherwanderten und am Ende verfehlten, Dich zu finden! Wie groß ist die Menge der geheiligten, unsterblichen Seelen, die verloren und verwirrt waren, als sie in der Wüste des Forschens Dein Antlitz zu erblicken suchten! Zu Myriaden zählen, die Dich glühend lieben, die in der verzehrenden Flamme des Fernseins von Dir dahinsinken und vergehen, und zahllos sind die gläubigen Seelen, die willig ihr Leben hingaben in der Hoffnung, das Licht Deines Antlitzes zu schauen. Die Seufzer und Klagen dieser sehnenden Herzen, die nach Dir lechzen, können Deinen heiligen Hof niemals erreichen, noch kann der Jammer der Wanderer, die danach dürsten, vor Dein Antlitz zu treten, zu Deinem Sitze der Herrlichkeit gelangen.
27
27:1 [60] Aller Preis sei der Einheit Gottes, und alle Ehre sei Ihm, dem höchsten Herrn, dem unvergleichlichen, allherrlichen Herrscher des Weltalls, der aus völligem Nichtsein die Wirklichkeit aller Dinge erschuf, der aus dem Nichts die lautersten, feinsten Elemente Seiner Schöpfung ins Dasein rief, der Seine Geschöpfe vor der Erniedrigung des Fernseins und den Gefahren endgültigen Ausgelöschtseins errettet und sie in Sein Reich unzerstörbarer Herrlichkeit aufgenommen hat. Nichts außer Seiner allumfassenden Gnade und Seiner alldurchdringenden Barmherzigkeit hätte dies jemals vollbringen können. Wie sonst hätte es reinem Nichts gelingen können, aus sich selbst heraus Wert und Fähigkeit zu erlangen, um aus dem Stande des Nichtseins in das Reich des Seins zu treten?
27:2 Nachdem Er die Welt und alles, was darin lebt und webt, erschaffen hatte, wünschte Er durch das unmittelbare Wirken Seines unumschränkten, höchsten Willens, dem Menschen die einzigartige Auszeichnung und Fähigkeit zu verleihen, Ihn zu erkennen und zu lieben - eine Fähigkeit, die notwendigerweise als der gesamten Schöpfung zugrunde liegender schöpferischer Antrieb und Hauptzweck anzusehen ist. ... Auf die innerste Wirklichkeit jedes erschaffenen Dinges hat Er das Licht eines Seiner Namen ergossen; jedes hat Er zum Empfänger der Herrlichkeit einer Seiner Eigenschaften gemacht. Die Wirklichkeit des Menschen jedoch hat Er zum Brennpunkt für das Strahlen aller Seiner Namen und Eigenschaften und zum Spiegel Seines eigenen Selbstes erkoren. Aus allem Erschaffenen ist allein der Mensch zu einer so großen Gunst, einer so dauerhaften Gabe auserwählt worden.
27:3 [61] Diese Kräfte, mit denen die Sonne göttlicher Großmut, die Quelle himmlischer Führung, die Wirklichkeit des Menschen begabt hat, liegen jedoch verborgen in ihm, gleichwie die Flamme in der Kerze verborgen ist und die Lichtstrahlen als Möglichkeit in der Lampe vorhanden sind. Der Glanz dieser Kräfte kann durch weltliche Wünsche verdunkelt werden, wie das Licht der Sonne unter dem Staub und Schmutz, die den Spiegel bedecken, verborgen bleiben kann. Weder die Kerze noch die Lampe können durch eigenes Bemühen und ohne Hilfe entzündet werden, noch ist es dem Spiegel jemals möglich, sich selbst von seinem Schmutze zu befreien. Es ist klar und offenkundig, daß die Lampe niemals brennen wird, ehe ein Feuer in ihr entzündet ist, und der Spiegel niemals das Bild der Sonne wiedergeben noch ihr Licht und ihren Glanz widerspiegeln kann, ehe nicht der Schmutz von seiner Oberfläche getilgt ist.
27:4 [62] Und da es kein Band unmittelbaren Umgangs geben kann, das den einen, wahren Gott an Seine Schöpfung bindet, da keinerlei Ähnlichkeit zwischen dem Vergänglichen und dem Ewigen, dem Bedingten und dem Absoluten bestehen kann, hat Er bestimmt, daß in jedem Zeitalter und in jeder Sendung eine reine, unbefleckte Seele in den Reichen von Erde und Himmel offenbar werde. Diesem feinen, geheimnisvollen, durchgeistigten Wesen hat Er eine zweifache Natur zugeteilt: die körperliche, die der Welt des Stoffes angehört, und die geistige, die aus Gottes eigener Substanz geboren ist. Er hat Ihm ferner eine doppelte Stufe verliehen. Die erste Stufe, die sich auf Seine innerste Wirklichkeit bezieht, stellt Ihn dar als Den, dessen Stimme die Stimme Gottes selbst ist. Dafür zeugt die Überlieferung: »Mannigfach und geheimnisvoll ist Meine Verbindung mit Gott. Ich bin Er, und Er ist Ich, außer daß Ich bin, der Ich bin, und Er ist, der Er ist.« Und in gleicher Weise die Worte: »Erhebe dich, o Muhammad, denn siehe, der Liebende und der Geliebte sind miteinander vereint und eins geworden in Dir.« In ähnlicher Weise spricht Er: »Es gibt keinerlei Unterschied zwischen Dir und Ihnen, außer daß Sie Deine Diener sind.«1 Die zweite Stufe ist die menschliche Stufe, die durch folgende, Verse erläutert wird: »Ich bin nur ein Mensch wie ihr.«2 »Sprich: Preis sei meinem Herrn! Bin ich mehr als ein Mensch, ein Apostel?«3 Diese Wesen der Loslösung, diese strahlenden Wirklichkeiten sind die Kanäle der alldurchdringenden Gnade Gottes. Vom Lichte unfehlbarer Führung geleitet, ausgestattet mit höchster Herrschaft, haben Sie den Auftrag, sich des belebenden Einflusses Ihrer Worte, der Ausgießungen Ihrer unfehlbaren Gnade, des heiligenden Hauches Ihrer Offenbarung zu bedienen, um jedes sich sehnende Herz, jeden empfänglichen Geist vom Schmutz und Staub irdischer Sorgen und Beschränkungen zu reinigen. Dann, und nur dann wird das von Gott anvertraute Pfand, das in der Wirklichkeit des Menschen ruht, strahlend wie das aufsteigende Gestirn göttlicher Offenbarung aus dem Schleier der Verborgenheit hervortreten und das Banner seiner offenbaren Herrlichkeit hoch auf den Gipfeln der Menschenherzen aufrichten.
1 Aus dem »Gebet für den Monat Rajab«, offenbart durch den »Huj-ja« (der 12. verborgene Imám) und den Gläubigen übermittelt durch »das Zweite Tor« 'Abú-Ja'far Muhammad Ibn 'Uthmán; siehe Erläuterungen zu »Überlieferung«
2 vgl. Qur'án 18:111
3 Qur'án 17:94
27:5 [63] Aus den vorhergehenden Abschnitten und Hinweisen ist zweifellos klar geworden, daß in den Reichen von Erde und Himmel notwendigerweise ein Lebewesen offenbart werden muß, das als Manifestation und Träger für die Übermittlung der Gnade der Gottheit selbst, des höchsten Herrn alles Erschaffenen, wirken soll. Durch die Lehren dieser Sonne der Wahrheit wird jeder Mensch fortschreiten und sich entwickeln, bis er die Stufe erreicht, auf der er alle in ihm verborgenen Kräfte offenbaren kann, mit denen sein innerstes, wahres Selbst begabt worden ist. Zu eben diesem Zweck sind in jedem Zeitalter und in jeder Sendung die Propheten Gottes und Seine Auserwählten unter den Menschen erschienen und haben eine Kraft gezeigt, wie sie von Gott geboren ist, und eine Macht, wie sie nur der Ewige offenbaren kann.
27:6 Kann ein Mensch mit gesundem Verstande sich ernstlich vorstellen, daß in Anbetracht gewisser Worte, deren Sinn er nicht begreifen kann, das Tor der unendlichen Führung Gottes jemals vor den Menschen verschlossen sein könnte? Kann er sich für diese göttlichen Leuchten, diese strahlenden Lichter, einen Anfang oder ein Ende ausdenken? Welche Wasserflut läßt sich mit dem Strom Seiner allumfassenden Gnade vergleichen, welche Wohltat kann die Beweise einer so großen, durchdringenden Barmherzigkeit übertreffen? Es kann kein Zweifel daran bestehen, daß die Welt, würde ihr einen Augenblick lang die Flut Seiner Barmherzigkeit und Gnade entzogen, völlig zugrunde ginge. Aus diesem Grunde waren die Tore göttlicher Barmherzigkeit vom Anfang an, der keinen Anfang hat, für alles Erschaffene weit geöffnet, und die Wolken der Wahrheit werden ihre Gunstbeweise und Gaben weiterhin bis zum Ende, das kein Ende hat, auf den Boden menschlicher Fähigkeit, Wirklichkeit und Persönlichkeit herabregnen. Solches ist Gottes Weise von Ewigkeit zu Ewigkeit.
28
28:1 [64] Glücklich der Mensch, der sich erheben wird, Meiner Sache zu dienen und Meinen allherrlichen Namen zu preisen. Ergreife Mein Buch mit der Kraft Meiner Macht und halte dich beharrlich an jedes Gebot, das dein Herr, der Verordner, der Allweise, darin verzeichnet hat. Siehe, o Muhammad, wie die Reden und Taten der Anhänger des schiitischen Islám die Freude und Glut seiner frühen Tage gekühlt und die ursprüngliche Klarheit seines Lichtes getrübt haben. In seinen frühesten Tagen, als sie sich noch an die Vorschriften hielten, die mit dem Namen ihres Propheten, des Herrn der Menschheit, verknüpft waren, kennzeichnete eine ununterbrochene Kette von Siegen und Triumphen ihren Weg. Als sie allmählich vom Pfade ihres wahren Führers und Meisters abwichen, als sie sich vom Lichte Gottes abwandten und den Grundsatz Seiner göttlichen Einheit verfälschten, als sie ihre Aufmerksamkeit mehr und mehr auf diejenigen richteten, die nur Künder der Macht Seines Wortes waren, da kehrte sich ihre Kraft in Schwäche, ihr Ruhm in Schande, ihr Mut in Furcht. Du siehst, wohin sie geraten sind! Sieh, wie sie Ihm, dem Brennpunkt göttlicher Einheit, Gefährten zugesellten! Sieh, wie ihre üblen Taten sie daran hinderten, das Wort der Wahrheit - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - am Tage der Auferstehung anzuerkennen. Wir hegen die Hoffnung, daß dieses Volk sich künftig gegen leere Hoffnungen und eitlen Wahn schirmen und zum wahren Verständnis der Bedeutung göttlicher Einheit gelangen wird.
28:2 Die Person der Manifestation war immer der Vertreter und das Sprachrohr Gottes. Er ist in Wahrheit der Tagesanbruch für Gottes trefflichste Namen, der Aufgangsort für Seine erhabenen Eigenschaften. Wollte man Ihm Gefährten zugesellen, wollte man diese als identisch mit Seiner Person betrachten, wie könnte man dann behaupten, das göttliche Sein sei eins und unvergleichlich, Sein Wesen sei unteilbar und einzig? Denke nach über das, was Wir dir durch die Macht der Wahrheit offenbart haben, und gehöre zu denen, die dessen Bedeutung verstehen.
29
29:1 [65] Die Absicht Gottes bei der Erschaffung des Menschen war und wird immer sein, ihn zu befähigen, seinen Schöpfer zu erkennen und in Seine Gegenwart zu gelangen. Diesen höchsten Zweck, dieses erhabenste Ziel bezeugen alle himmlischen Bücher und die göttlich offenbarten, inhaltsschweren Schriften unzweideutig. Wer immer den Tagesanbruch göttlicher Führung anerkennt und Seinen heiligen Hof betritt, ist Gott nahegekommen und hat Seine Gegenwart erreicht, eine Gegenwart, die das wahre Paradies ist und für das die erhabensten Wohnstätten des Himmels nur ein Sinnbild sind. Ein solcher Mensch hat das Wissen um die Stufe Dessen erreicht, der sich »in der Entfernung zweier Bogenlängen«1 befindet und jenseits des Sadratu'l-Muntahá steht. Wer versäumt, Ihn zu erkennen, verdammt sich selbst zum Elend des Fernseins, das nichts ist als völliges Nichtsein, der Inbegriff des niedersten Feuers. Dies wird sein Schicksal sein, möge er auch dem äußeren Anschein nach die höchsten Stellen der Erde innehaben und ihren erhabensten Thron einnehmen.
1 vergl. Qur'án 53:10
29:2 [66] Er, der Morgen der Wahrheit, ist ohne Zweifel durchaus imstande, eigensinnige Seelen aus dem Fernsein zu erretten und sie dahin zu bringen, sich Seinem Hofe zu nähern und in Seine Gegenwart zu gelangen. »Hätte es Gott gefallen, Er hätte sicherlich alle Menschen zu einem Volk gemacht.«1 Seine Absicht ist jedoch, die im Geiste Reinen und im Herzen Losgelösten zu befähigen, vermöge ihrer eigenen, angeborenen Kräfte zu den Küsten des Größten Meeres aufzusteigen, damit dadurch jene, die die Schönheit des Allherrlichen suchen, von den Eigensinnigen und Verderbten unterschieden und getrennt werden. So ist es von der allherrlichen, strahlenden Feder verordnet worden....
1 Qur'án 11:119
29:3 Daß die Manifestationen göttlicher Gerechtigkeit, die Tagesanbrüche himmlischer Gnade, wenn sie unter den Menschen erschienen, stets aller irdischen Gewalt bar und der Mittel weltlicher Herrschaft beraubt waren, ist diesem selben Prinzip der Trennung und Unterscheidung, das die göttliche Absicht belebt, zuzuschreiben. Würde das ewige Wesen alles offenbaren, was in Ihm verborgen ist, würde Er in der Fülle Seiner Herrlichkeit leuchten, dann gäbe es niemanden, der Seine Macht bezweifelte oder Seine Wahrheit verwürfe. Nein, alles Erschaffene wäre durch die Beweise Seines Lichtes so geblendet und wie vom Donner gerührt, daß es zu völligem Nichtsein absänke. Wie könnten unter solchen Umständen die Gottesfürchtigen von den Eigensinnigen unterschieden werden?
29:4 [67] Dieses Prinzip war in jeder der vergangenen Sendungen wirksam und ist zur Genüge bewiesen worden. ... Es ist der Grund dafür, daß in jedem Zeitalter, da eine neue Manifestation erschien und den Menschen eine neue Verkündigung der höchsten Macht Gottes gewährt wurde, jene, die nicht an Ihn glaubten, versäumt haben, Ihn zu erkennen, weil sie durch das Erscheinen der unvergleichlichen und ewigen Schönheit in der Gestalt eines sterblichen Menschen irregeführt wurden. Sie sind von Seinem Pfade abgeirrt und haben den Umgang mit Ihm, dem Sinnbild der Nähe Gottes, gemieden, sie haben sich sogar erhoben, um die Reihen der Getreuen zu lichten und jene auszurotten, die an Ihn glaubten.
29:5 Sieh, wie in dieser Sendung die Unwürdigen und Toren sich in ihrer Narrheit eingebildet haben, sie könnten durch Mittel wie Massenmord, Plünderung und Verbannung die Lampe löschen, die die Hand göttlicher Macht entzündet hat, oder die Sonne ewiger Herrlichkeit verdunkeln. Die Wahrheit, daß solche Trübsal das Öl ist, das die Flamme dieser Lampe nährt, scheinen sie nicht zu kennen. Dies ist Gottes umgestaltende Kraft. Er wandelt, was Er will. Wahrlich, Er hat Macht über alle Dinge. ...
29:6 Bedenket stets die Herrschaft, die der wahre König ausübt, und erkennet die Beweise Seiner Macht und Seines überragenden Einflusses. Heiligt eure Ohren von dem eitlen Geschwätz derer, die die Sinnbilder des Leugnens, die Vertreter der Gewalt und des Zornes sind. Die Stunde naht, da ihr erleben werdet, wie die Macht des einen, wahren Gottes, die über alles Erschaffene siegt, und die Zeichen Seiner Herrschaft die ganze Schöpfung umfassen. An jenem Tage werdet ihr gewahr werden, wie alles außer Ihm vergessen und als völliges Nichts angesehen wird.
29:7 Es sollte jedoch bedacht werden, daß Gott und Seine Manifestation unter keinen Umständen von der Hoheit und Erhabenheit, die Ihnen eigen ist, getrennt werden können. Nein, Hoheit und Erhabenheit sind vielmehr selber die Schöpfungen Seines Wortes, wenn ihr doch mit Meinen Augen sehen wolltet und nicht mit euren!
30
30:1 [68] Gott bezeugt, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, dem Gnadenvollen, dem Meistgeliebten. Alle Gnade und Großmut sind Sein! Wem immer Er will, gibt Er, was immer Er wünscht. Er, wahrlich, ist der Allgewaltige, der Allmächtige, der Helfer in Gefahr, der Selbstbestehende. Wir, wahrlich, glauben an Ihn, der durch den Willen des einen, wahren Gottes, des Königs der Könige, des Allgepriesenen, in der Person des Báb herabgesandt worden ist. Wir schwören ferner Dem Treue, Der bestimmt ist, in der Zeit von Mustagháth offenbart zu werden, und ebenso jenen, die nach Ihm kommen werden bis zum Ende, das kein Ende hat. Wir erkennen in der Offenbarung eines jeden von ihnen, ob äußerlich oder innerlich, die Manifestation keines anderen als Gottes selbst - gehörtet ihr doch zu denen, die es begreifen! Ein jeder von ihnen ist ein Spiegel Gottes, der nichts ausstrahlt als Sein Selbst, Seine Schönheit, Seine Macht und Herrlichkeit - so ihr doch verstündet! Alle anderen außer ihnen sind als Spiegel anzusehen, fähig, die Herrlichkeit dieser Manifestationen widerzuspiegeln, die ihrerseits die Urspiegel des göttlichen Seins sind - wenn ihr doch nicht ohne Verständnis wäret! Niemand ist ihnen je entgangen, noch können sie gehindert werden, ihre Absicht auszuführen. Diese Spiegel werden ewig aufeinander folgen und werden fortfahren, das Licht des Altehrwürdigen der Tage widerzuspiegeln. Die deren Herrlichkeit widerspiegeln, werden ebenso für immer fortbestehen, denn der Strom göttlicher Gnade kann nie versiegen. Dies ist eine Wahrheit, die niemand widerlegen kann.
31
31:1 [69] Betrachte mit deinem inneren Auge die Kette der aufeinanderfolgenden Offenbarungen, die die Manifestation Adams mit der des Báb verbindet. Ich bezeuge vor Gott, daß jede dieser Manifestationen durch das Wirken des göttlichen Willens und Heilsplanes herabgesandt wurde, daß jede Träger einer besonderen Botschaft war, daß jede mit einem göttlich offenbarten Buche betraut und beauftragt war, die Geheimnisse einer machtvollen Tafel zu enthüllen. Das Maß der Offenbarung, das jeder von ihnen eigen ist, war genau vorherbestimmt. Dies, wahrlich, ist ein Beweis Unserer Gnade für sie, wenn ihr doch zu denen gehörtet, die diese Wahrheit begreifen! ... Und als dieser Vorgang fortschreitender Offenbarung den Gipfelpunkt erreichte, da Sein unvergleichliches, Sein heiligstes und erhabenstes Antlitz den Augen der Menschen enthüllt werden sollte, beliebte Er, Sein Selbst hinter tausend Schleiern zu verbergen, damit ungeweihte, sterbliche Augen Seine Herrlichkeit nicht entdeckten. Dies tat Er zu einer Zeit, als die Zeichen und Beweise einer göttlich bestimmten Offenbarung auf Ihn niederströmten - Zeichen und Beweise, die niemand zählen kann außer dem Herrn, deinem Gott, dem Herrn aller Welten. Und als die festgesetzte Zeit der Verborgenheit erfüllt war, sandten Wir, noch immer in eine Myriade von Schleiern gehüllt, einen unendlich kleinen Schimmer der strahlenden Herrlichkeit aus, die das Antlitz des Jünglings umhüllt, und siehe, die ganze Schar der Bewohner in den Reichen der Höhe wurde von gewaltiger Erregung gepackt, und die von Gott Begünstigten fielen in Anbetung vor Ihm nieder. Er hat, wahrlich, eine Herrlichkeit offenbart, wie sie niemand in der ganzen Schöpfung je gesehen hat, da Er sich erhob, um in eigener Person Seine Sache allen zu verkünden, die in den Himmeln und auf Erden sind.
32
32:1 [70] Was du über Abraham, den Freund des Allbarmherzigen, gehört hast, ist die Wahrheit, daran besteht kein Zweifel. Die Stimme Gottes befahl Ihm, Ismael als Opfer darzubringen, damit Seine Standhaftigkeit im Glauben Gottes und Seine Loslösung von allem außer Ihm den Menschen dargetan werde. Überdies war es Gottes Absicht, ihn als Lösegeld für die Sünden und Frevel aller Völker auf Erden zu opfern. Jesus, der Sohn Marias, flehte zu dem einen, wahren Gott - gepriesen seien Sein Name und Seine Herrlichkeit - Ihm die gleiche Ehre zuteil werden zu lassen. Aus demselben Grunde wurde Husayn von Muhammad, dem Gesandten Gottes, als ein Opfer dargebracht.
32:2 Kein Mensch kann je behaupten, das Wesen der verborgenen, mannigfaltigen Gnade Gottes begriffen zu haben. Niemand kann Seine allumfassende Barmherzigkeit ergründen. So groß sind die Verderbtheit der Menschen und ihre Übertretungen, so schmerzlich die Prüfungen gewesen, welche die Propheten Gottes und ihre Erwählten heimsuchten, daß die ganze Menschheit Folter und Untergang verdiente. Gottes verborgene, liebreiche Vorsehung hat sie jedoch durch ihre sichtbaren und unsichtbaren Kräfte beschützt und wird sie weiter vor der Strafe für ihre Bosheit bewahren. Bedenke dies in deinem Herzen, damit dir die Wahrheit offenbar werde, und sei standhaft auf Seinem Pfade.
33
33:1 [71] Wir haben verfügt, daß das Wort Gottes mit allen in ihm ruhenden Kräften den Menschen in genauer Übereinstimmung mit jenen Bedingungen offenbart werde, die Er, der Allwissende, der Allweise, vorherbestimmt hat. Wir haben ferner bestimmt, daß der Schleier, der das Wort Gottes verbirgt, nichts anderes sei als dieses Wort selbst. So groß ist wahrlich Unsere Macht, Unsere Absicht zu vollenden. Wurde dem Wort erlaubt, plötzlich alle in ihm verborgenen Kräfte freizugeben, wurde kein Mensch die Schwere einer so mächtigen Offenbarung ertragen können. Nein, alles im Himmel und auf Erden würde bestürzt davor fliehen.
33:2 Bedenke, was auf Muhammad, den Boten Gottes, herabgesandt wurde. Das Maß der Offenbarung, deren Träger Er war, war von Ihm, dem Allmächtigen, dem Allgewaltigen, klar vorausbestimmt. Jene, die Ihn hörten, konnten jedoch Seine Absicht nur entsprechend ihrer Stufe und ihrer geistigen Fassungskraft begreifen. Ebenso enthüllte Er das Antlitz der Weisheit im Verhältnis zu ihrer Fähigkeit, die Bürde Seiner Botschaft zu tragen. Kaum hatte die Menschheit die Stufe der Reife erreicht, als das Wort den Augen der Menschen die verborgenen Kräfte offenbarte, die ihm verliehen sind, - Kräfte, die sich in der Fülle ihrer Herrlichkeit offenbarten, als die Altehrwürdige Schönheit im Jahre sechzig in der Gestalt 'Alí-Muhammads, des Báb, erschien.
34
34:1 [72] Aller Lobpreis und alle Herrlichkeit seien Gott, der durch die Kraft Seiner Macht Seine Schöpfung aus der Nacktheit des Nichtseins befreite und sie mit dem Mantel des Lebens bekleidete. Aus allem Erschaffenen hat Er durch Sein besonderes Wohlwollen die reine, edelsteingleiche Wirklichkeit des Menschen auserwählt und mit der einzigartigen Fähigkeit ausgestattet, Ihn zu erkennen und die Größe Seiner Herrlichkeit widerzuspiegeln. Diese zweifache Auszeichnung, die dem Menschen zuteil wurde, hat den Rost jedes eitlen Begehrens aus seinem Herzen getilgt und ihn des Gewandes, mit dem sein Schöpfer ihn zu bekleiden geruhte, würdig gemacht. Sie hat dazu geführt, seine Seele aus dem Elend der Unwissenheit zu erretten.
34:2 Dieses Gewand, mit dem Leib und Seele des Menschen geschmückt sind, ist die wahre Grundlage seines Wohlergehens und seiner Entwicklung. O, wie gesegnet ist der Tag, da sich der Mensch mit Hilfe der Gnade und Kraft des einen, wahren Gottes befreit haben wird von der Knechtschaft und Verderbtheit der Welt und allem, was darin ist, da er zu wahrer, dauernder Ruhe im Schatten des Baumes der Erkenntnis gelangt sein wird!
34:3 Die Lieder, die der Vogel deines Herzens in großer Liebe für seine Freunde gesungen hat, haben deren Ohren erreicht und Mich bewogen, auf deine Fragen zu antworten und dir solche Geheimnisse zu offenbaren, die zu enthüllen Mir erlaubt sind. In deinem geschätzten Brief fragst du, welcher der Propheten Gottes als den anderen überlegen anzusehen sei. Wisse und sei darin sicher, daß das Wesen aller Propheten Gottes eines und dasselbe ist. Ihre Einheit ist absolut. Gott, der Schöpfer, spricht: Es gibt keinerlei Unterschied zwischen den Trägern Meiner Botschaft. Sie alle haben nur ein Ziel, ihr Geheimnis ist das gleiche. Einem von ihnen größere Ehre zu erweisen als anderen, einige von ihnen über die übrigen zu erhöhen, ist keineswegs zulässig, jeder wahre Prophet hat Seine Botschaft als wesensgleich mit der Offenbarung jedes anderen Ihm vorangegangenen Propheten angesehen. Wenn daher ein Mensch versäumt, diese Wahrheit zu verstehen, und sich darum in eitlen, unziemlichen Worten ergeht, wird niemand mit klarem Blick und erleuchtetem Verstand sich durch so leeres Gerede in seinem Glauben schwankend machen lassen.
34:4 [73] Die Offenbarung der Propheten Gottes in dieser Welt muß sich jedoch im Ausmaß unterscheiden, jeder von ihnen war Träger einer bestimmten Botschaft und beauftragt, sich durch besondere Taten zu offenbaren. Dies ist der Grund dafür, daß sie in ihrer Größe verschieden scheinen. Ihre Offenbarung mag mit dem Mondschein verglichen werden, der sein Licht über die Erde ergießt. Obwohl der Mond immer, wenn er aufgeht, ein anderes Maß seiner Helligkeit zeigt, kann weder sein ihm eigener Glanz jemals abnehmen noch sein Licht erlöschen.
34:5 Somit ist einleuchtend und offenkundig, daß jede scheinbare Schwankung in der Stärke ihres Lichtes nicht am Lichte selbst liegt, vielmehr der wechselnden Empfänglichkeit einer immer sich wandelnden Welt zugeschrieben werden sollte. Jeder Prophet, den der allmächtige, unvergleichliche Schöpfer zu den Völkern der Erde zu senden beschloß, war mit einer Botschaft betraut und in einer Weise zu handeln beauftragt, wie sie den Erfordernissen des Zeitalters, in dem Er erschien, am besten entsprach. Wenn Gott Seine Propheten zu den Menschen sendet, ist Seine Absicht eine zweifache. Die erste ist, die Menschenkinder aus dem Dunkel der Unwissenheit zu befreien und sie zum Lichte wahren Verstehens zu führen, die zweite, den Frieden und die Ruhe der Menschheit zu sichern und alle Mittel bereitzustellen, durch die beides erreicht werden kann.
34:6 [74] Die Propheten Gottes sollten als Ärzte angesehen werden, deren Aufgabe es ist, das Wohlergehen der Welt und ihrer Völker zu fördern, damit sie durch den Geist der Einheit das Siechtum einer entzweiten Menschheit zu heilen vermögen. Niemand hat das Recht, ihre Worte in Frage zu stellen oder ihr Verhalten zu schmälern, denn sie sind die einzigen, die behaupten können, den Kranken verstanden und seine Leiden richtig erkannt zu haben. Kein Mensch, wie genau seine Wahrnehmung auch sei, kann jemals hoffen, die Höhen der Weisheit und des Verständnisses zu erreichen, die der göttliche Arzt einnimmt. Was Wunder, wenn die von dem Arzt verordnete Behandlung an diesem Tage nicht dieselbe ist wie die, die er früher verordnet hat. Wie könnte es anders sein, wenn die Übel, die den Leidenden befallen, in jedem Stadium seiner Krankheit ein anderes Heilmittel erfordern? So fordern auch die Propheten Gottes jedesmal, wenn sie die Welt mit dem Strahlenglanz der Sonne göttlichen Wissens erleuchtet haben, die Menschen unablässig auf, das Licht Gottes anzunehmen - mit Mitteln, die am besten den Erfordernissen des Zeitalters entsprechen, in dem sie erscheinen. Auf diese Weise waren sie imstande, das Dunkel der Unwissenheit zu zerstreuen und die Herrlichkeit ihrer Erkenntnis über die Welt zu verbreiten. Auf das innerste Wesen dieser Propheten muß daher das Auge jedes Urteilsfähigen gerichtet sein, weil ihre eine und einzige Absicht immer war, die Irrenden zu führen und den Leidenden Frieden zu bringen. Dies sind keine Tage des Wohlergehens und des Triumphes. Die ganze Menschheit ist von mannigfachen Krankheiten befallen. Bemüht euch deshalb, ihr durch die heilende Arznei, welche die allmächtige Hand des nie irrenden Arztes bereitet hat, das Leben zu retten.
34:7 Nun zu deiner Frage über das Wesen der Religion. Wisse, daß die wahrhaft Weisen die Welt mit dem menschlichen Tempel vergleichen. Wie der Körper des Menschen eines Gewandes bedarf, sich zu kleiden, so muß der Menschheit Körper mit dem Mantel der Gerechtigkeit und Weisheit geschmückt sein. Ihr Prachtgewand ist die Offenbarung, die Gott ihr verliehen hat. Wann immer dieses Gewand seinen Zweck erfüllt hat, wird der Allmächtige es gewiß erneuern. Denn jedes Zeitalter fordert ein neues Maß an Gottes Licht. Jede göttliche Offenbarung wurde so herabgesandt, wie sie den Verhältnissen des Zeitalters entspricht, in dem sie erscheint.
34:8 Zu deiner Frage über die Aussagen der Wortführer vergangener Religionen: Jeder weise, lobenswerte Mensch wird ohne Zweifel so leeres, nutzloses Gerede meiden. Der unvergleichliche Schöpfer hat alle Menschen aus dem gleichen Stoff erschaffen und ihre Wirklichkeit über die Seiner übrigen Geschöpfe erhoben. Erfolg oder Fehlschlag, Gewinn oder Verlust müssen daher vom eigenen Bemühen des Menschen abhängen. Je mehr er strebt, desto größer wird sein Fortschritt sein. Wir hoffen sehr, daß die Frühlingsschauer der Güte Gottes vom Grunde der Menschenherzen die Blumen wahren Verstehens aufsprießen lassen und alle irdischen Verunreinigungen von ihnen abwaschen.
35
35:1 [75] Denke eine Weile nach. Was hat die Völker der Erde veranlaßt, die Manifestation des Allbarmherzigen in jeder Sendung zu meiden? Was könnte sie dazu getrieben haben, sich von Ihm abzuwenden und Seine Vollmacht zu bestreiten? Wollten die Menschen über die Worte nachdenken, die aus der Feder des göttlichen Verordners geströmt sind, sie würden allesamt eilen, die Wahrheit dieser gottgegebenen, ewigwährenden Offenbarung anzunehmen, und für alles, was Er feierlich erklärt hat, Zeugnis ablegen. Es ist der Schleier eitlen Trugs, der sich in den Tagen aller Manifestationen der Einheit Gottes, der Morgensonnen Seiner ewigen Herrlichkeit, zwischen sie und die übrige Menschheit gelegt hat und weiterhin legen wird. Denn Er, die ewige Wahrheit, offenbart sich in solchen Tagen in Übereinstimmung mit dem, was Er selbst beabsichtigt, und nicht nach den Wünschen und Erwartungen der Menschen. So hat Er offenbart: »Jedesmal, wenn ein Bote zu euch kommt mit dem, was eure Seele nicht wünscht, bläht ihr euch auf in Hochmut und behandelt einige von ihnen als Betrüger, und andere erschlaget ihr.«1 1 Qur'án 2:88
35:2 [76] Wären die Boten in vergangenen Zeitaltern und Zyklen dem leeren Trug entsprechend erschienen, wie ihn die Menschenherzen ersonnen hatten, so hätte zweifellos niemand die Wahrheit dieser geheiligten Wesen zurückgewiesen. Obwohl jene Menschen Tag und Nacht des einen, wahren Gottes gedachten, obwohl sie sich ergeben ihren Andachtsübungen widmeten, versäumten sie doch am Ende, die Morgensonnen der Zeichen Gottes, die Manifestationen Seiner unwiderleglichen Beweise zu erkennen und an deren Gnade teilzuhaben. Dies bezeugen die Schriften. Du hast zweifellos davon gehört.
35:3 Betrachte die Sendung Jesu Christi. Sieh, wie alle Gelehrten des damaligen Geschlechts das Kommen des Verheißenen ungeduldig erwartet haben und Ihn dennoch verleugneten. Sowohl Hannas, der Gelehrteste unter den Geistlichen Seiner Zeit, als auch Kaiphas, der Hohepriester, klagten Ihn öffentlich an und sprachen das Todesurteil über Ihn.
35:4 Auch als Muhammad, der Prophet Gottes, erschien mögen alle Menschen ein Opfer für Ihn sein -, erhoben sich in den frühen Tagen Seiner Offenbarung die Gelehrten Mekkas und Medinas gegen Ihn und verwarfen Seine Botschaft, während jene, die aller Gelehrsamkeit entbehrten, Seinen Glauben anerkannten und annahmen. Denke eine Weile nacht Beachte, wie Balál, der Äthiopier, ungelehrt wie er war, in den Himmel des Glaubens und der Gewißheit aufstieg, während 'Abdu'lláh Ubayy, ein Führer unter den Gelehrten, sich heimtückisch mühte, Ihm zu widerstehen. Sieh, wie ein einfacher Schafhirte so von der Begeisterung für Gottes Worte hingerissen war, daß er Zutritt zum Wohnsitz seines Meistgeliebten gewinnen konnte und mit Ihm, dem Herrn der Menschheit, vereint war, während jene, die sich mit ihrem Wissen und ihrer Weisheit brüsteten, weit von Seinem Pfade abirrten und Seiner Gnade beraubt blieben. Aus diesem Grunde hat Er geschrieben: »Wer unter euch erhöht ist, soll erniedrigt werden, und wer erniedrigt ist, soll erhöht werden.«1 In den meisten himmlischen Büchern wie auch in den Aussprüchen der Propheten und Boten Gottes finden sich Hinweise zu diesem Thema.
1 Hesekiel 21:31, vgl Matth 23:12 35:5
Wahrlich, Ich sage: Die Größe dieser Sache ist so, daß der Vater seinen Sohn und der Sohn seinen Vater flieht. Rufe dir die Geschichte von Noah und Kanaan ins Gedächtnis. Gott gebe, daß ihr euch in diesen Tagen himmlischer Freude nicht selbst der süßen Düfte des allherrlichen Gottes beraubt und daß ihr in dieser geistigen Frühlingszeit an den Strömen Seiner Gnade teilhabt. Steht auf im Namen Dessen, der das Ziel aller Erkenntnis ist, erhebt eure Stimme und verkündet Seine Sache in vollkommener Loslösung von aller Gelehrsamkeit der Menschen. Ich schwöre bei der Sonne göttlicher Offenbarung! Im selben Augenblick, da ihr euch erhebt, werdet ihr wahrnehmen, wie eine Flut göttlicher Erkenntnis euch aus dem Herzen strömt, und ihr werdet die Wunder Seiner himmlischen Weisheit in all ihrer offenbaren Herrlichkeit vor euch sehen. Wolltet ihr von den süßen Worten des Allbarmherzigen kosten, ihr wurdet ohne Zögern eurem Selbst entsagen und euer Leben für den Vielgeliebten hingeben.
35:6 Wer kann je glauben, dieser Diener Gottes habe irgendwann in Seinem Herzen Verlangen nach irdischem Ansehen oder nach Gewinn gehegt? Hoch steht die mit Seinem Namen verbundene Sache über den vergänglichen Dingen dieser Welt. Sich Ihn, einen Verbannten, ein Opfer der Tyrannei, in diesem Größten Gefängnis! Von allen Seiten haben Ihn Seine Feinde angegriffen, und sie werden dies auch weiter tun bis zum Ende Seines Lebens. Was immer Er euch sagt, geschieht deshalb um Gottes willen, damit die Völker der Welt ihr Herz vom Makel bösen Verlangens reinigen, die Schleier zerreißen und zur Erkenntnis des einen, wahren Gottes gelangen - zur erhabensten Stufe, die an Mensch erstreben kann. Ihr Glaube oder Unglaube für Meine Sache kann Mir weder nützen noch schaden. Wir rufen sie allein um Gottes willen. Er, wahrlich, kann alle Geschöpfe entbehren.
36
36:1 [78] Wisse, daß die ganze Schöpfung in großer Trauer weinte, als der Menschensohn Seinen Geist zu Gott aufgab. Doch indem Er sich selbst opferte, wurde allem Erschaffenen eine neue Fähigkeit eingehaucht. Die Beweise dafür sind in allen Völkern kund und heute vor dir offenbar. Die tiefste Weisheit, welche die Weisen zum Ausdruck bringen, die gründlichste Gelehrsamkeit, die Menschengeist entfaltet, die Künste, welche die fähigsten Hände gestalten, der Einfluß, den die mächtigsten Herrscher üben, sind nur Offenbarungen der belebenden Macht, die Sein überragender, Sein alldurchdringender und strahlender Geist entfesselt hat.
36:2 Wir bezeugen, daß Er, als Er in die Welt trat, den Glanz Seiner Herrlichkeit über alles Erschaffene ergoß. Durch Ihn wurde der Aussätzige vom Aussatz der Verderbtheit und Unwissenheit befreit. Durch Ihn wurden der Unkeusche und der Widersetzliche geheilt. Durch Seine Macht, aus dem allmächtigen Gott geboren, wurden die Augen des Blinden geöffnet und die Seele des Sünders geheiligt.
36:3 Aussatz mag als ein Schleier gedeutet werden, der zwischen den Menschen und die Erkenntnis des Herrn, seines Gottes fällt. Wer sich von Ihm trennen läßt, ist in der Tat ein Aussätziger, dessen im Reiche Gottes, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, nicht gedacht werden soll. Wir bezeugen, daß durch die Macht des Wortes Gottes jeder Aussätzige gereinigt, jede Krankheit geheilt und jedes menschliche Gebrechen überwunden wurde. Er ist es, der die Welt läuterte. Selig der Mensch, der sich lichtstrahlenden Angesichts Ihm zugewandt hat!
37 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
37:1 [79] Selig ist der Mensch, der seinen Glauben an Gott und Seine Zeichen bekannt hat und anerkennt, daß »Er nicht über Sein Tun befragt werden soll«.1 Anerkennung hat Gott zur Zier jeden Glaubens und zu dessen wahrer Grundlage gemacht. Von ihr muß die Annahme jeder guten Tat abhängen. Richtet darauf euere Blicke, damit euch das Geflüster der Widerspenstigen nicht zum Straucheln bringe.
1 Qur'án 21:24
37:2 Würde Er für rechtmäßig erklären, was seit unvordenklichen Zeiten verboten war, und verbieten, was zu allen Zeiten als rechtmäßig galt, so hätte niemand das Recht, Seine Allgewalt in Frage zu stellen. Wer zögert, und wäre es weniger als einen Augenblick lang, soll als ein Übertreter gelten.
37:3 Wer immer diese hehre und grundlegende Wahrheit nicht anerkennt, wer diese höchst erhabene Stufe nicht erreicht, den werden die Stürme des Zweifels schütteln, und die Reden der Ungläubigen werden seine Seele verwirren. Wer aber diesen Grundsatz anerkennt, der wird mit vollkommener Standhaftigkeit begabt sein. Alle Ehre sei dieser allherrlichen Stufe, deren Erwähnung jede erhabene Tafel schmückt. Dies ist die Lehre, die Gott dir erteilt, eine Lehre, die dich von jeglichem Zweifel und jeder Verwirrung befreien und dich befähigen wird, in dieser Welt wie in der nächsten Erlösung zu finden. Er, wahrlich, ist der ewig Vergebende, der Großmütigste.
38
38:1 [80] Wisse mit Sicherheit, daß in jeder Sendung das Licht göttlicher Offenbarung den Menschen im unmittelbaren Verhältnis zu ihrer geistigen Fassungskraft dargereicht wurde. Betrachte die Sonne! Wie schwach sind ihre Strahlen in dem Augenblick, da sie am Horizont aufgeht. wie nehmen ihre wärme und ihre Kraft allmählich zu, während sie sich dem Zenit nähert. So ist alles Erschaffene befähigt, sich der zunehmenden Stärke ihres Lichtes anzupassen. wie gleichmäßig nimmt sie wieder ab, bis sie den Punkt ihres Untergangs erreicht. Würde sie plötzlich alle in ihr verborgenen Kräfte offenbaren, so würde sie zweifellos allem Erschaffenen Schaden bringen. ... Wenn nun die Sonne der Wahrheit auf der ersten Stufe ihrer Manifestation plötzlich das volle Maß der Kräfte, die ihr die Vorsehung des Allmächtigen verliehen hat, enthüllte, würde die Erde menschlichen Begreifens verdorren und vergehen, denn die Menschenherzen könnten weder die Stärke ihrer Offenbarung ertragen noch wären sie fähig, den Glanz ihres Lichtes widerzuspiegeln. Bestürzt und überwältigt würden sie aufhören zu bestehen.
39
39:1 [81] Preis sei Dir, o Herr, Mein Gott, für die wundersamen Offenbarungen Deines unerforschlichen Ratschlusses und die mannigfachen Leiden und Heimsuchungen, die Du für Mich bestimmt hast. Einmal hast Du Mich den Händen Nimrods überantwortet, ein andermal hast Du Pharaos Zuchtrute erlaubt, Mich zu verfolgen. Du allein kannst durch Dein allumfassendes Wissen und das Wirken Deines Willens die unsagbaren Schmerzen ermessen, die Ich unter ihren Händen erduldete. Und wieder warfst Du Mich in die Kerkerzelle der Gottlosen, aus keinem anderen Grunde, als daß Ich Mich bewogen fühlte, den begünstigten Bewohnern Deines Reiches eine Andeutung von jenem Gesicht ins Ohr zu flüstern, das Du Mich durch Dein Wissen schauen ließest und dessen Bedeutung Du Mir durch die Kraft Deiner Macht offenbartest. Dann bestimmtest Du, daß Ich durch das Schwert der Ungläubigen enthauptet werde. Und wieder ward Ich gekreuzigt, weil Ich den Augen der Menschen die verborgenen Edelsteine Deiner herrlichen Einheit enthüllte, die wundersamen Zeichen Deiner unumschränkten, ewigen Macht offenbarte. Wie bitter häuften sich in einem späteren Zeitalter, in der Ebene von Karbilá, die Demütigungen auf Mich! Wie einsam fühlte Ich Mich inmitten Deines Volkes! Zu welch einem Zustand der Hilflosigkeit wurde Ich in jenem Lande herabgewürdigt! Mit diesem Schimpf noch nicht zufrieden, schlugen Mir Meine Verfolger das Haupt ab, trugen es hoch erhoben von Land zu Land, stellten es den gaffenden Blicken der ungläubigen Menge zur Schau und legten es vor den Thronen der Verderbten und Treulosen nieder. In einem späteren Zeitalter wurde Ich aufgehängt, und Meine Brust wurde den gehässigen, grausamen Pfeilen Meiner Feinde zum Ziel. Meine Glieder wurden von Kugeln durchlöchert, Mein Körper auseinandergerissen.
39:2 Sieh endlich, wie sich an diesem Tage Meine tückischen Feinde gegen Mich verbünden und unablässig darauf sinnen, Deinen Dienern das Gift des Hasses und der Bosheit in die Seelen zu träufeln. Mit aller Macht schmieden sie Ränke, um ihre Absicht auszuführen. ... So bitter auch Meine Lage ist, o Gott, Mein über alles Geliebter, Ich sage Dir Dank, und Mein Geist ist für alles dankbar, was Mir auf dem Pfade Deines Wohlgefallens widerfährt. Ich bin zufrieden mit allem, was Du Mir bestimmt hast, und begrüße die Schmerzen und Leiden, die Ich erfahren muß, wie groß sie auch seien.
40
40:1 [82] O Mein Vielgeliebter! Du hast Mir Deinen Odem eingehaucht und Mich von Meinem eigenen Selbst geschieden. Danach hast Du verfügt, daß nur noch ein schwacher Abglanz, ein bloßes Sinnbild Deiner Wirklichkeit in Mir unter den Verderbten und Mißgünstigen verbleibe. Sich, wie sie sich, durch dieses Sinnbild getäuscht, gegen Mich erhoben und Mich mit ihren Zurückweisungen überhäuft haben! Enthülle darum Dein Selbst, o Mein innigst Geliebter, und erlöse Mich aus Meiner Not!
40:2 Darauf antwortete eine Stimme: »Ich liebe dieses Sinnbild, Ich hege es zärtlich, wie kann Ich zulassen, daß allein Meine Augen auf dieses Sinnbild schauen, daß kein Herz außer Meinem Herzen es erkenne? Bei Meiner Schönheit, die dieselbe ist wie Deine Schönheit! Mein Wunsch ist, Dich vor Meinen Augen zu verbergen - wie viel mehr vor den Augen der Menschen!«
40:3 Ich war im Begriff zu antworten, siehe, da war die Tafel plötzlich zu Ende. Unvollendet blieb Mein Thema, unaufgereiht die Perle Meiner Äußerung.
41
41:1 [83] Gott ist Mein Zeuge, o Volk! Ich schlief auf Meinem Lager, siehe, da wehte der Odem Gottes über Mich hin und weckte Mich aus Meinem Schlummer. Sein erquickender Geist gab Mir neues Leben, und Meine Zunge wurde gelöst, Seinen Ruf zu verkünden. Zeiht Mich nicht des Vergehens gegen Gott. Betrachtet Mich nicht mit euren, sondern mit Meinen Augen. So ermahnt euch Er, der Gnadenvolle, der Allwissende. Meinst du, o Volk, in Meiner Macht liege es, Gottes Urwillen und Gottes Grundabsicht zu lenken? Fern liegt Mir, einen solchen Anspruch zu erheben. Dies bezeuge Ich vor Gott, dem Allmächtigen, dem Erhabenen, dem Allwissenden, dem Allweisen, Läge des Gottesglaubens letzte Bestimmung in Meinen Händen, Ich hätte niemals auch nur für einen Augenblick eingewilligt, Mich euch zu offenbaren, noch hätte Ich einem einzigen Wort erlaubt, Meinen Lippen zu entfliehen. Gott selbst ist wahrlich dafür Zeuge.
42 'VW Pers.77'
42:1 O Sohn der Gerechtigkeit! Zur Nachtzeit begab sich die Schönheit des Unsterblichen von der smaragdenen Höhe der Treue zum Sadratu'l-Muntahá und weinte so bitterlich, daß die himmlischen Heerscharen und die Bewohner der Reiche droben in das Klagen einstimmten. Nach dem Grund des Klagens und Weinens befragt, gab Er zur Antwort: Wie geheißen, weilte Ich erwartungsvoll auf dem Hügel der Treue, ohne von denen, die auf Erden wohnen, den Wohlgeruch der Treue zu atmen. Danach zur Rückkehr aufgefordert, schaute Ich um Mich und siehe - gewisse Tauben der Heiligkeit mußten schmerzlich in den Fängen irdischer Raubtiere leiden. Daraufhin eilte die Himmelsdienerin entschleiert und strahlend aus ihrer mystischen Wohnstatt hervor und fragte nach ihren Namen, und alle wurden genannt bis auf einen. Als auf dringendes Bitten der erste Buchstabe erklang, strömten die Bewohner der himmlischen Gemächer aus ihrer Wohnstatt der Herrlichkeit herbei. Und da der zweite Buchstabe ausgesprochen wurde, fielen sie allesamt nieder in den Staub. In diesem Augenblick erscholl ein Ruf aus dem innersten Heiligtum: »Bis hierher und nicht weiter!« Wahrlich, Wir bezeugen, was sie getan haben und noch tun.
43 'aus dem Tablet of the world'
43:1 [84] O Afnán, o du, der du Meinem altehrwürdigen Stamm entsprossen bist! Meine Herrlichkeit und Meine Gnade ruhen auf dir. Wie mächtig ist das Heiligtum der Sache Gottes! Es überschattet alle Völker und Geschlechter der Erde und wird bald die ganze Menschheit in seinem Schutze versammeln. Dein Tag des Dienstes ist nun gekommen. Zahllose Tablets legen Zeugnis ab von den Gaben, die dir gewährt wurden. Erhebe dich für den Triumph Meiner Sache und besiege die Herzen der Menschen durch die Macht deiner Äußerung. Du mußt verkünden, was den Unglücklichen und Getretenen Frieden und Wohlfahrt sichern wird. Gürte deine Lenden mit deinem Bemühen, damit du den Gefangenen von seinen Ketten befreiest und ihn befähigest, wahre Freiheit zu erlangen.
43:2 Gerechtigkeit beklagt an diesem Tage ihren schweren Stand, und Billigkeit stöhnt unter dem Joch der Unterdrückung. Dichte Wolken der Gewalt haben das Antlitz der Erde verfinstert und ihre Völker umhüllt. Durch die Bewegung Unserer Feder der Herrlichkeit haben Wir auf Befehl des allmächtigen Gesetzgebers neues Leben in jede menschliche Hülle gehaucht und frische Kraft in jedes Wort geflößt. Alles Erschaffene verkündet die Beweise dieser weltweiten Erneuerung. Dies ist die größte, die froheste Botschaft, die der Menschheit durch die Feder dieses Unterdrückten übermittelt wurde. Warum fürchtet ihr euch denn, o Meine innig Geliebten? Wer könnte euch erschrecken? Ein Hauch von Feuchtigkeit genügt, um den verhärteten Lehm zu lösen, aus dem dieses verderbte Geschlecht gebildet ist. Die bloße Tat eures Beisammenseins genügt, um die Kräfte dieses eingebildeten, wertlosen Volkes zu zerstreuen. ...
43:3 [85] Jeder Einsichtige wird an diesem Tage bereitwillig zugeben, daß die Ratschläge, die die Feder dieses Unterdrückten offenbarte, die höchste Triebkraft für den Fortschritt der Welt und die Erhöhung ihrer Völker enthalten. Erhebt euch, o Menschen, und entschließt euch durch die Kraft der göttlichen Macht, den Sieg über euer Selbst zu erringen, damit die ganze Welt aus ihrer Hörigkeit vor den Götzen ihrer leeren Einbildungen erlöst werde - Götzen, die ihren erbärmlichen Anbetern so viel Schaden zugefügt haben und für ihr Elend verantwortlich sind. Diese Trugbilder sind das Hindernis, das den Menschen in seinem Bemühen hemmt, auf dem Pfade der Vervollkommnung voranzuschreiten. Wir hegen die Hoffnung, daß die Hand göttlicher Macht der Menschheit ihre Hilfe gewähre und sie aus ihrem Zustand schmerzlicher Erniedrigung befreie.
43:4 In einem der Tablets sind diese Worte offenbart: O Volk Gottes! Befaßt euch nicht rastlos mit eueren eigenen Belangen! Laßt euere Gedanken fest auf das gerichtet sein, was das Glück der Menschheit wiederherstellen und der Menschen Herzen und Seelen heiligen wird. Am besten kann dies durch reine und heilige Taten, durch ein Leben der Tugend und durch edles Betragen vollbracht werden. Mutiges Handeln wird den Sieg dieser Sache sichern, und eine geheiligte Wesensart wird ihre Macht stärken. Halte dich an die Rechtschaffenheit, o Volk Bahás! Dies, wahrlich, ist das Gebot, das euch dieser Unterdrückte gegeben hat, und die erlesene Wahl Seines unumschränkten Willens für jeden von euch.
43:5 [86] O Freunde!1 Es geziemt euch, eure Seele zu erquicken und wiederzubeleben durch die gnädigen Gunstbeweise, die in dieser göttlichen, dieser herzerquickenden Frühlingszeit auf euch herabströmen. Die Sonne Seiner großen Herrlichkeit verbreitet ihren Glanz über euch und die Wolken Seiner grenzenlosen Gnade beschatten euch. Wie erhaben ist der Lohn dessen, der sich einer so großen Wohltat nicht beraubt noch versäumt, die Schönheit seines Meistgeliebten in diesem Seinem neuen Gewande zu erkennen. Wacht über euch, denn der Böse liegt auf der Lauer, bereit, euch zu überlisten. Rüstet euch gegen seine verruchten Anschläge, und, geführt vom Lichte des Namens des Allsehenden Gottes, entflieht der Dunkelheit, die euch umgibt. Laßt eueren Blick weltumfassend sein, anstatt ihn auf euer Selbst zu beschränken. Der Böse ist es, der den Aufstieg hemmt und den geistigen Fortschritt der Menschenkinder aufhält.
1 Man vgl. diesen Absatz mit Kap. 85/1
43:6 Es ist in dieser Zeit eines jeden Menschen Pflicht, sich fest an das zu halten, was das Wohl aller Völker und gerechten Regierungen fördert und ihre Stufe erhöht. Durch jeden einzelnen Vers, den die Feder des Höchsten offenbart hat, sind die Tore der Liebe und Einigkeit erschlossen und weit vor den Augen der Menschen aufgetan. Wir haben zuvor erklärt - und Unser Wort ist die Wahrheit: »Verkehret mit den Anhängern aller Religionen im Geiste des Wohlwollens und der Brüderlichkeit.« Was immer die Menschenkinder einander meiden ließ, was Zwietracht und Spaltung unter ihnen hervorrief, ist nun durch die Offenbarung dieser Worte ungültig und abgeschafft. Aus dem Himmel des göttlichen Willens wurde mit dem Ziel, die Welt des Seins zu veredeln und die Menschen an Geist und Seele emporzuheben, das herabgesandt, was das wirksamste Mittel zur Erziehung des ganzen Menschengeschlechts ist.
[87]
Der tiefste Sinn und der vollkommenste Ausdruck dessen, was die Völker früherer Zeiten gesagt und geschrieben haben, ist durch diese mächtigste Offenbarung aus dem Himmel des Willens des Allbesitzenden, des Immerwährenden Gottes herabgesandt. Einst wurde offenbart: »Die Liebe zum Vaterland ist ein Bestandteil des Gottesglaubens.« Die Zunge der Größe jedoch verkündet am Tage Seiner Offenbarung: »Es rühme sich nicht der, welcher sein Vaterland liebt, sondern der, welcher die ganze Welt liebt.« Durch die von diesem erhabenen Wort entfesselte Kraft verleiht Er den Vögeln der Menschenherzen frischen Schwung, weist ihnen eine neue Richtung und tilgt jede Spur von Beschränkung und Begrenzung aus Gottes heiligem Buch.
43:7 O Volk der Gerechtigkeit! Sei so strahlend wie das Licht und so leuchtend wie das Feuer, das im Brennenden Busche lodert. Der Glanz des Feuers eurer Liebe wird zweifellos die widerstreitenden Völker und Geschlechter der Erde einen und verschmelzen, wogegen die wilde Flamme der Feindschaft und des Hasses nur zu Streit und Untergang führen kann. Wir flehen zu Gott, daß Er Seine Geschöpfe vor den üblen Ränken Seiner Feinde behüten möge. Wahrlich, Er hat Macht über alle Dinge.
43:8 Aller Ruhm sei dem einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit -, da Er durch die Feder des Höchsten die Tore der Menschenherzen geöffnet hat, jeder Vers, den diese Feder offenbart hat, ist ein strahlendes, leuchtendes Tor, das die Herrlichkeit eines heiligen, gottesfürchtigen Lebens und reiner, makelloser Taten erschließt. Der Aufruf und die Botschaft, die Wir gaben, sollten niemals nur ein Land oder ein Volk erreichen oder nur diesem zugute kommen. Die Menschheit als Ganzes muß entschlossen dem folgen, was ihr offenbart und gewährt ist. Dann, nur dann wird sie zu wahrer Freiheit gelangen.
[88]
Die ganze Erde leuchtet in der strahlenden Herrlichkeit der Offenbarung Gottes. Im Jahre sechzig erhob sich Er, der Vorbote des Lichtes göttlicher Führung - möge die ganze Schöpfung ein Opfer für Ihn sein -, um eine neue Offenbarung des göttlichen Geistes anzukündigen. Zwanzig Jahre später folgte Ihm Er, durch dessen Kommen die WeIt zur Empfängerin dieser verheißenen Herrlichkeit, dieser wundersamen Gunst wurde. Sich, wie die Menschheit allgemein mit der Fähigkeit ausgestattet ist, auf Gottes erhabenstes Wort zu hören - das Wort, von dem die Vorladung und die geistige Auferstehung aller Menschen abhängen muß . ...
43:9 O Volk Gottes, neige dein Herz den Ratschlägen deines wahren, deines unvergleichlichen Freundes! Das Wort Gottes mag mit einem jungen Sämling verglichen werden, dessen Wurzeln in die Herzen der Menschen gepflanzt wurden. Es ist eure Pflicht, sein Wachstum durch die lebendigen Wasser der Weisheit, durch lautere, heilige Worte zu fördern, damit seine Wurzeln festwachsen und seine Zweige sich bis in die Himmel und noch höher ausbreiten.
43:10 O ihr, die ihr auf Erden wohnt! Das Unterscheidungsmerkmal für die Einzigartigkeit dieser höchsten Offenbarung besteht darin, daß Wir einerseits aus Gottes Heiligem Buche gelöscht haben, was die Ursache von Streit, Bosheit und Unrecht unter den Menschenkindern gewesen ist, andererseits die wesentlichen Vorbedingungen für Eintracht, Verständigung und völlige und dauernde Einheit niedergelegt haben. Wohl dem, der Meine Gesetze hält.
43:11 Immer wieder haben Wir Unsere Geliebten ermahnt, alles zu meiden, ja zu fliehen, was auch nur den Geruch eines Unrechts an sich hat. Die Welt ist in großem Aufruhr und der Geist ihrer Bewohner im Zustand völliger Verwirrung. Wir flehen zum Allmächtigen, daß Er sie gnädig erleuchte durch die Pracht Seiner Gerechtigkeit und sie befähige, dessen gewahr zu werden, was ihnen zu allen Zeiten und unter allen Umständen zum Vorteil gereicht. Er, wahrlich, ist der Allbesitzende, der Höchste.
44
44:1 [89] Vergeßt nicht die Ehrfurcht vor Gott, ihr Gelehrten der Welt, und urteilt gerecht über die Sache dieses Ungelehrten, für den alle Bücher Gottes, des Beschützers, des Selbstbestehenden, gezeugt haben. ... Läßt euch nicht die Furcht vor dem göttlichen Mißfallen, die Scham vor Ihm, der weder Gefährten noch Seinesgleichen hat, aufwachen? Er, dem die Welt Unrecht tut, hat sich zu keiner Zeit zu euch gesellt, hat niemals eure Schriften studiert noch an etwelchen eurer Disputationen teilgenommen. Das Gewand, das Er trägt, Seine wallenden Locken, Seine Kopfbedeckung bezeugen die Wahrheit Seiner Worte. Wie lange wollt ihr in eurer Ungerechtigkeit verharren? Betrachtet die Behausung, in der zu leben Er, die Verkörperung der Gerechtigkeit, gezwungen ist. Öffnet eure Augen, seht Seine traurige Lage und denkt sorgsam nach über das, was eure Hände gewirkt haben, damit ihr vom Licht Seiner göttlichen Äußerung nicht ausgeschlossen noch eures Anteils am Meere Seines Wissens beraubt bleibt.
44:2 Gewisse Leute, sowohl aus dem Volk als auch vom Adel, haben eingewandt, dieser Unterdrückte sei weder Mitglied des geistlichen Standes noch ein Nachkomme des Propheten. Sprich: O ihr, die ihr gerecht zu sein beansprucht! Denkt eine Weile nach, und ihr werdet erkennen, wie unendlich erhaben Sein jetziger Rang über die Stufe ist, die ihr Ihm zugesteht. Der Wille des Allmächtigen hat verfügt, daß aus einem Hause, dem alles das fehlt, was die Geistlichen, die Doktoren, die Weisen und Gelehrten gemeinhin besitzen, Seine Sache hervorgehen und offenbar werden soll.
44:3 Der Odem des Heiligen Geistes weckte Ihn und befahl Ihm, sich zu erheben und Seine Offenbarung zu verkünden. Kaum war Er von Seinem Schlummer erwacht, da erhob Er Seine Stimme und lud die ganze Menschheit vor Gott, den Herrn aller Welten. Unvollkommenheit und Schwäche der Menschen veranlassen Uns, diese Worte zu äußern. Die Sache, die Wir verkünden, ist indessen so beschaffen, daß keine Feder sie je beschreiben und kein Geist je ihre Größe erfassen kann. Dies bezeugt Er, mit Dem das Mutterbuch ist.
45
45:1 [90] Die Altehrwürdige Schönheit hat eingewilligt, in Ketten gelegt zu werden, damit die Menschheit aus ihrer Knechtschaft erlöst werde, und hat es hingenommen, zum Gefangenen in dieser mächtigsten Festung zu werden, damit die ganze Welt wahre Freiheit gewinne. Er hat den Kelch des Leidens bis zur Neige geleert, damit alle Völker der Welt immerwährende Freude gewinnen und von Fröhlichkeit erfüllt werden. Dies gehört zur Barmherzigkeit eures Herrn, des Mitleidvollen, des Barmherzigsten. Wir nehmen es hin, erniedrigt zu werden, o ihr, die ihr an die Einheit Gottes glaubt, damit ihr erhoben werdet, und dulden mannigfache Leiden, damit ihr blühet und gedeihet, Seht, wie jene, die Gott Gefährten zugesellt haben, Ihn, der gekommen ist, die ganze Welt neu zu bauen, gezwungen haben, in der trostlosesten aller Städte zu wohnen!
46
46:1 [91] Ich leide nicht an der Bürde Meiner Gefangenschaft, noch bin Ich betrübt über die Erniedrigung oder die Drangsal, die Ich von den Händen Meiner Feinde erdulde. Bei Meinem Leben! Sie sind Mein Ruhm - ein Ruhm, mit dem Gott Sein eigenes Selbst geschmückt hat. Würdet ihr es doch erkennen!
46:2 Die Schmach, die Ich ertragen muß, hat die Herrlichkeit aufgedeckt, die der ganzen Schöpfung verliehen wurde, und durch die Grausamkeiten, die Ich erdulde, hat sich die Sonne der Gerechtigkeit offenbart und ihren Glanz über die Menschen verbreitet.
46:3 Mein Leid kommt von denen, die in ihre verderbten Leidenschaften verstrickt sind und behaupten, dem Glauben Gottes, des Gnadenvollen, des Allgepriesenen, anzugehören.
46:4 Es geziemt den Anhängern Bahás, der Welt und allem, was in ihr ist, zu sterben und so von allem Irdischen losgelöst zu sein, daß die Bewohner des Paradieses von ihren Gewändern den süßen Duft der Heiligkeit atmen, daß alle Völker auf Erden auf ihren Gesichtern das Licht des Allbarmherzigen erkennen und daß durch sie die Zeichen und Beweise Gottes, des Allmächtigen, des Allweisen, verbreitet werden. Jene, die den reinen Namen der Sache Gottes befleckt haben, indem sie den Dingen des Fleisches folgten, befinden sich offenbar im Irrtum.
47
47:1 [92] O ihr Juden! Wenn ihr darauf bedacht seid, Jesus, den Geist Gottes, noch einmal zu kreuzigen, so tötet Mich, denn Er ist euch in Meiner Person wieder offenbart worden. Verfahrt mit Mir, wie ihr wollt, denn Ich habe gelobt, Mein Leben auf dem Pfade Gottes hinzugeben. Ich werde niemanden fürchten, seien auch die Mächte der Erde und des Himmels gegen Mich verbündet. Ihr Anhänger des Evangeliums! Wenn ihr den Wunsch hegt, Muhammad, den Boten Gottes, zu erschlagen, so ergreift Mich und macht Meinem Leben ein Ende, denn Ich bin Er und Mein Selbst ist Sein Selbst. Tut mit Mir, was ihr wollt, denn die tiefste Sehnsucht Meines Herzens ist, in die Gegenwart Meines über alles Geliebten in Seinem Reiche der Herrlichkeit zu gelangen. So ist der göttliche Ratschluß, wenn ihr es doch wüßtet! Ihr Anhänger Muhammads! Sollte es euer Wunsch sein, mit euren Pfeilen die Brust Dessen zu durchbohren, der, bewirkte, daß Sein Buch, der Bayán, zu euch herabgesandt wurde, so legt Hand an Mich und verfolgt Mich, denn ich bin Sein vielgeliebter, die Offenbarung Seines Selbstes, wenn auch Mein Name nicht Sein Name ist. Ich bin im Schatten der Wolken der Herrlichkeit gekommen und von Gott mit unüberwindlicher Herrschaft bekleidet. Er, wahrlich, ist die Wahrheit, der um das Ungeschaute weiß. Wahrlich, Ich erwarte von euch die Behandlung, die ihr Ihm, der vor Mir kam, zuteil werden ließet. Das bezeugen wahrlich alle Dinge, wenn ihr zu denen gehörtet, die hören. O Volk des Bayán, wenn du beschlossen hast, das Blut Dessen zu vergießen, dessen Kommen der Báb verkündet, dessen Erscheinen Muhammad vorausgesagt und dessen Offenbarung Jesus Christus angekündigt hat, so sich Mich vor dir stehen, bereit und wehrlos. Verfahre mit Mir nach deinem Begehren.
48
48:1 [93] Gott ist Mein Zeuge! Stünde es nicht im Widerspruch zu dem, was die Tafeln Gottes bestimmt haben, würde Ich freudig die Hände eines jeden küssen, der sich anschickte, Mein Blut auf dem Pfade des Vielgeliebten zu vergießen. Mehr noch, Ich würde ihm einen Teil der weltlichen Güter, die Gott Mir zu besitzen erlaubt, schenken, wenn auch er, der diese Tat beginge, den Zorn des Allmächtigen herausforderte, Seinen Fluch auf sich lüde und in alle Ewigkeit Gottes, des Allbesitzenden, des Gerechten, des Allweisen, gefoltert zu werden verdiente.
49
49:1 Wisse wahrlich, wann immer dieser Jüngling Seine Augen auf Sein Selbst richtet, hält Er es für das Unbedeutendste der ganzen Schöpfung. Wenn Er jedoch den strahlenden Glanz betrachtet, den zu offenbaren Er ermächtigt wurde, siehe, dann verwandelt sich dieses Selbst vor Ihm in eine unumschränkte Macht, die das Wesen alles Sichtbaren und Unsichtbaren durchdringt. Preis sei Ihm, der durch die Macht der Wahrheit die Manifestation Seines eigenen Selbstes herabgesandt und mit Seiner Botschaft an die ganze Menschheit betraut hat.
50
50:1 Schüttelt den Schlummer der Nachlässigkeit ab, o ihr Achtlosen, damit ihr den Glanz sehet, den Seine Herrlichkeit über die Welt verbreitet. Wie töricht sind jene, die über die zu frühe Geburt Seines Lichtes murren. O ihr innerlich Blinden! Ob zu früh oder zu spät - die Beweise Seiner strahlenden Herrlichkeit sind jetzt wirklich offenbar. Euch ziemt es festzustellen, ob ein solches Licht erschienen ist oder nicht. Es liegt weder in eurer noch in meiner Macht, die Zeit festzusetzen, zu der es offenbar werden soll. Gottes unergründliche Weisheit hat seine Stunde im voraus festgesetzt. O Menschen, seid zufrieden mit dem, was Gott für euch gewünscht und vorausbestimmt hat. ...
[94]
O ihr, die ihr mir grollt! Die Sonne ewiger Führung legt Zeugnis für mich ab. Hätte es in meiner Macht gelegen, ich hätte unter keinen Umständen eingewilligt, mich unter den Menschen hervorzutun, denn der Name, den ich trage, verschmäht es ganz und gar, sich zu diesem Geschlecht zu gesellen, dessen Zunge befleckt und dessen Herz falsch ist. Aber wann immer ich schweigen und still sein wollte, siehe, da rüttelte die Stimme des Heiligen Geistes, zu meiner Rechten stehend, mich auf, der Erhabenste Geist erschien vor meinem Angesicht, Gabriel überschattete mich, der Geist der Herrlichkeit regte sich in meiner Brust und gebot mir, mich zu erheben und mein Schweigen zu brechen. Wäre euer Gehör geläutert, wären euere Ohren aufmerksam, ihr würdet sicherlich erkennen, daß jedes Glied meines Körpers, nein, alle Atome meines Seins diesen Ruf verkünden und bezeugen: »Gott, neben dem es keinen anderen Gott gibt, Er, dessen Schönheit nun offenbar ist, ist die Widerspiegelung Seiner Herrlichkeit für alle, die im Himmel und auf Erden sind. «
51
51:1 O Volk! Ich schwöre bei dem einen, wahren Gott! Dies ist das Meer, aus dem alle Meere hervorgegangen sind und mit dem jedes von ihnen am Ende vereint sein wird. Aus Ihm sind alle Sonnen erzeugt, und zu Ihm werden sie alle zurückkehren. Durch Seine Kraft haben die Bäume göttlicher Offenbarung ihre Früchte hervorgebracht, deren jede in der Gestalt eines Propheten herabgesandt wurde, jeder als Träger einer Botschaft an die Geschöpfe Gottes in jeder der Welten, deren Zahl Gott allein in Seinem allumfassenden Wissen zählen kann. Dies vollbringt Er durch das Wirken eines einzigen Buchstabens Seines Wortes, offenbart durch Seine Feder, die von Seinem weisenden Finger, gestützt von der Macht der Wahrheit Gottes, bewegt wird.
52
52:1 [95] Sprich: O Volk! Versagt euch nicht selbst die Gnade Gottes und Seine Barmherzigkeit. Wer immer sie sich versagt, leidet fürwahr schweren Verlust. Was, o Volk! Betet ihr den Staub an und wendet euch ab von eurem Herrn, dem Gnadenvollen, dem Allgütigen? Fürchtet Gott und gehört nicht zu denen, die zugrunde gehen! Sprich : Das Buch Gottes ist in der Gestalt dieses Jünglings herabgesandt. Geheiligt sei darum Gott, der vortrefflichste Schöpfer! Hütet euch wohl, o Völker der Welt, daß ihr nicht vor Seinem Antlitz flieht. Nein, beeilt euch, in Seine Gegenwart zu gelangen, und gehört zu denen, die zu Ihm zurückgekehrt sind. Betet um Vergebung, o Volk, da ihr eure Pflicht vor Gott versäumt und euch wider Seine Sache vergangen habt, und gehört nicht zu den Törichten. Er ist es, der euch erschaffen, Er hat eure Seelen durch Seine Sache gestärkt und euch befähigt, Ihn, den Allmächtigen, den Erhabensten, den Allwissenden, zu erkennen. Er hat euren Augen die Schätze Seines Wissens enthüllt und euch in den Himmel der Gewißheit aufsteigen lassen der Gewißheit Seines unwiderstehlichen, unwiderleglichen, erhabensten Glaubens. Hütet euch, daß ihr euch nicht selbst der Gnade Gottes beraubt und eure Werke zunichte macht, und weiset die Wahrheit dieser klarsten, dieser hohen, dieser herrlich leuchtenden Offenbarung nicht zurück. Urteilt gerecht über die Sache Gottes, eures Schöpfers, schauet, was vom Throne der Höhe herabgesandt ist, und denkt darüber nach mit reinem, geheiligtem Herzen. Dann wird euch die Wahrheit dieser Sache so offenbar erscheinen wie die Sonne in ihrer Mittagsherrlichkeit. Dann werdet ihr zu denen gehören, die an Ihn glauben.
52:2 [96] Sprich: Das erste, vornehmste Zeugnis, das Seine Wahrheit beweist, ist Sein eigenes Selbst. Nächst diesem Zeugnis steht Seine Offenbarung. Wer es versäumt, das eine oder das andere zu erkennen, für den hat Er die Worte niedergelegt, die Er als Beweis Seiner Wirklichkeit und Wahrheit offenbarte. Dies ist wahrlich ein Zeichen Seiner sanften Barmherzigkeit für die Menschen, jeder Seele hat Er die Fähigkeit verliehen, Gottes Zeichen zu erkennen. Wie sonst hätte Er den Menschen Sein Zeugnis erbringen können - gehörtet ihr doch zu denen, die im Herzen über Seine Sache nachdenken. Niemals wird Er ungerecht mit irgend jemandem verfahren, noch wird Er eine Seele über ihr Vermögen belasten. Er, wahrlich, ist der Mitleidige, der Allbarmherzige.
52:3 Sprich: So groß ist die Herrlichkeit der Sache Gottes, daß selbst die Blinden sie wahrnehmen können, wieviel mehr aber die, deren Auge scharf und deren Blick klar ist. Obgleich die Blinden nicht imstande sind, das Licht der Sonne zu sehen, sind sie dennoch fähig, ihre immerwährende Wärme zu spüren. Die im Herzen Blinden unter dem Volk des Bayán vermögen indessen, und dafür ist Gott Mein Zeuge, weder den Glanz ihrer Herrlichkeit zu sehen noch die Wärme ihrer Strahlen wahrzunehmen, wie lange die Sonne auch auf sie scheinen mag.
52:4 Sprich: O Volk des Bayán! Wir haben euch in der Welt auserwählt, damit ihr Unser Selbst erkennt und anerkennt. Wir haben bewirkt, daß ihr der rechten Seite des Paradieses nahekommt, dem Ort, da das unauslöschliche Feuer in mannigfachen Zungen ruft: »Es gibt keinen Gott außer Mir, dem Allmächtigen, dem Höchsten.« Hütet euch, daß ihr euch nicht wie durch einen Schleier von dieser Sonne trennen laßt, die über dem Morgen des Willens eueres Herrn, des Allbarmherzigen, strahlt und alle, groß und klein, mit ihrem Licht umschließt. Reinigt eueren Blick, auf daß ihr mit eigenen Augen ihre Herrlichkeit wahrnehmt und nicht von der Sehkraft eines anderen als euch selbst abhängt; denn Gott hat niemals eine Seele über ihr Vermögen belastet. So ist es seit alters auf die Propheten und Boten herabgesandt und in allen Schriften verzeichnet.
52:5 Bemüht euch, o Volk, Zutritt zu gewinnen zu dieser weiten Unendlichkeit, für die Gott weder Anfang noch Ende bestimmte, in der Er Seine Stimme erhob und über welche die süßen Düfte der Heiligkeit und Herrlichkeit wehten. Legt nicht selbst das Gewand der Größe ab und laßt nicht zu, daß euer Herz des Gedenkens an eueren Herrn beraubt sei noch eure Ohren des Klanges Seiner wundersamen, Seiner erhabenen, allbezwingenden, klaren und ausdrucksvollen Stimme mit ihren süßen Melodien.
53 'aus dem Lawh-i-Nasír'
53:1 [97] O Nasír, o Mein Diener! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge. Der himmlische Jüngling hat an diesem Tage den herrlichen Kelch der Unsterblichkeit hoch über die Häupter der Menschen erhoben und steht erwartungsvoll vor Seinem Thron, um zu sehen, welches Auge Seine Herrlichkeit erkennt und welcher Arm sich ohne Zögern ausstreckt, diesen Kelch aus Seiner schneeweißen Hand zu ergreifen und zu leeren. Nur wenige haben bisher von dieser unvergleichlichen, sanft fließenden Gnade des Altehrwürdigen Königs getrunken. Sie nehmen die erhabensten Stätten des Paradieses ein und sitzen sicher auf den Thronen der Lehensgewalt. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Weder die Spiegel Seiner Herrlichkeit noch die Offenbarer Seiner Namen noch irgend etwas Erschaffenes, gewesen oder künftig seiend, kann sie jemals überragen - gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen.
93:2 [98] O Nasír! Die Vortrefflichkeit dieses Tages ist unendlich erhaben über das Verständnis der Menschen, wie weit ihr Wissen und wie tief ihr Verstand auch seien. Wieviel mehr aber muß sie die Vorstellungen derer überragen, die von ihrem Lichte abgeirrt und von ihrer Herrlichkeit ausgeschlossen sind! Würdest du den dichten Schleier zerreißen, der deinen Blick verdunkelt, du würdest eine Großmut schauen, der vom Anfang, der keinen Anfang hat, bis zum Ende, das kein Ende hat, nichts ähnelt oder gleichkommt. Welche Sprache sollte Er, das Sprachrohr Gottes, wohl wählen, damit jene, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind, Seine Herrlichkeit erkennen können? Die Rechtschaffenen, die Bewohner des Reiches der Höhe, sollen in Meinem Name, der Allherrliche, vom Weine der Heiligkeit die Fülle trinken. Außer ihnen wird niemand solche Wohltaten genießen.
54
54:1 Bei der Gerechtigkeit Gottes, Meines Vielgeliebten! Ich habe niemals nach weltlicher Führerschaft gestrebt. Meine einzige Absicht war, den Menschen das weiterzureichen, was Mir Gott, der Gnadenvolle, der Unvergleichliche, zu übergeben befohlen hat, damit es sie von allem, was dieser Welt angehört, loslöse und solche Höhen erreichen lasse, wie sie weder der Gottlose sich ausdenken noch der Eigensinnige sich vorstellen kann.
55
55:1 [99] Rufe dir jene Tage ins Gedächtnis zurück, o Land von Tá,1 in denen dein Herr dich zum Sitz Seines Thrones gemacht und dich mit dem Glanz Seiner Herrlichkeit umhüllt hat. wie unermeßlich ist die Zahl jener geheiligten Wesen, jener Sinnbilder der Gewißheit, die in ihrer großen Liebe zu dir ihr Leben hingaben und alles um deinetwillen opferten! Freude sei dir und Glückseligkeit denen, die dich bewohnen! Ich bezeuge, daß von dir, wie jedes erkennende Herz weiß, der Lebenshauch Dessen ausgeht, der das Verlangen der Welt ist. In dir ist der Unsichtbare offenbart worden; aus dir ist hervorgegangen, was den Augen der Menschen verborgen war. Wen aus der Menge der dich aufrichtig Liebenden, deren Blut innerhalb deiner Tore vergossen wurde, und deren Staub nun in deinem Boden verborgen ruht, sollen Wir ins Gedächtnis rufen? Die süßen Düfte Gottes wehten unaufhörlich über dich hin und werden ewig über dich wehen. Unsere Feder wird bewegt, deiner zu gedenken und die Opfer der Tyrannei zu rühmen, jene Männer und Frauen, die in deiner Erde ruhen.
1 Tihrán
55:2 Unter ihnen ist Unsere eigene Schwester, deren Wir nun gedenken, zum Zeichen Unserer Treue und zum Beweis Unserer Güte für sie. Wie traurig war ihre Lage! In welchem Zustand der Entsagung kehrte sie zu ihrem Gott zurück! Wir allein in Unserem allumfassenden Wissen haben es erkannt.
55:3 O Land von Tá! Durch die Gnade Gottes bist du noch immer ein Mittelpunkt, um den sich Seine Geliebten sammeln. Glücklich sind sie; glücklich ist jeder Flüchtling, der in seinem Leid auf dem Pfade zu Gott, dem Herrn dieses wundersamen Tages, Zuflucht bei dir sucht! Selig sind, die des einen, wahren Gottes gedenken, die Seinen Namen verherrlichen und mit Eifer Seiner Sache zu dienen suchen. Auf diese Menschen haben die heiligen Bücher von alters her hingewiesen. Sie hat der Herrscher der Gläubigen1 mit Lob überhäuft, als er sprach: »Die Seligkeit, die ihrer harrt, überragt die Seligkeit, deren wir uns jetzt erfreuen.« Er hat wahrlich die Wahrheit gesprochen, und Wir bezeugen dies heute. Die Herrlichkeit ihrer Stufe ist jedoch noch nicht enthüllt. Die Hand göttlicher Macht wird sicherlich den Schleier lüften und vor dem Blick der Menschen darlegen, was das Auge der Welt erfreuen und erleuchten wird.
1 Imám 'Alí-Ibn-i-Abí-Tálib, der Schwiegersohn Muhammads
55:4 Danket Gott, der Ewigen Wahrheit - gepriesen sei Seine Herrlichkeit -, daß ihr einer so wunderbaren Gunst teilhaftig und mit der Zier Seines Lobes geschmückt worden seid. Würdigt den Wert dieser Tage und haltet euch an das, was dieser Offenbarung ziemt. Er, wahrlich, ist der Ratgeber, der Erbarmende, der Allwissende.
56 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
56:1 [100] Lasse dich durch nichts betrüben, o Land von Tá,1 denn Gott hat dich erwählt, Quell der Freude für die ganze Welt zu sein. Er wird, so es Sein Wille ist, deinen Thron segnen mit einem, der mit Gerechtigkeit regieren und die von den Wölfen zerstreute Herde Gottes sammeln wird. Ein solcher Herrscher wird mit Freude und Frohsinn sein Antlitz dem Volke Bahás zuwenden und ihm seine Gunst erweisen. Er gilt wahrlich in den Augen Gottes als Kleinod unter den Menschen. Auf ihm ruhe für immer die Herrlichkeit Gottes und die Herrlichkeit aller, die im Reiche Seiner Offenbarung wohnen.
Tihrán
56:2 Jauchze mit großer Freude, denn Gott hat dich zum »Morgen Seines Lichtes« gemacht, da in dir die Manifestation Seiner Herrlichkeit geboren wurde. Freue dich dieses Namens, der dir verliehen wurde, eines Namens, durch den die Sonne der Gnade ihren Glanz ergoß, durch den Erde und Himmel erleuchtet wurden.
56:3 Bald werden sich die Zustände bei dir ändern und die Zügel der Macht in die Hände des Volkes übergehen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende. Seine Gewalt umfaßt alle Dinge. Verlasse dich zuversichtlich auf die gnädige Gunst deines Herrn. Das Auge Seiner Güte wird ewig auf dir ruhen. Der Tag ist nahe, da deine Erregung in Frieden und stille Ruhe verwandelt sein wird. So ist es verordnet in dem wundersamen Buche.
57
57:1 [101] Wenn du vom Hofe Meiner Gegenwart geschieden bist, o Muhammad, lenke deine Schritte nach Meinem Hause1 und besuche es im Namen deines Herrn. Wenn du sein Tor erreichst, so bleibe davor stehen und sprich: Wohin ist die Altehrwürdige Schönheit gegangen, o größtes Haus Gottes, Er, durch den dich Gott zum Leitstern einer anbetenden Welt gemacht und zum Zeichen des Gedenkens für alle, die in den Himmeln und auf Erden sind, erklärt hat? Ach der früheren Tage, da du, o Haus Gottes, zu Seinem Schemel wurdest, der Tage, da die Melodie des Allbarmherzigen in endlosen Klangfolgen aus dir hervorströmte! Was wurde aus deinem Kleinod, dessen Glanz die ganze Schöpfung erleuchtet hat? Wohin sind die Tage entschwunden, da Er, der Altehrwürdige König, dich zum Throne Seiner Herrlichkeit gemacht, die Tage, da Er dich allein zur Lampe des Heils zwischen Erde und Himmel erwählt hat und dich früh am Morgen und zur Abendzeit die süßen Düfte des Allherrlichen verströmen ließ?
1 in Baghdád
57:2 [102] O Haus Gottes, wo ist die Sonne der Majestät und Macht, die dich mit dem Glanz Seiner Gegenwart umhüllte? Wo ist Er, der Tagesanbruch des gütigen Erbarmens deines Herrn, des Ungezwungenen, der Seinen Sitz in deinen Mauern errichtet hatte? Was ist es, o Thron Gottes, das dein Angesicht verwandelt hat und deine Grundpfeiler erzittern ließ? Was mag dein Tor vor denen verschlossen haben, die dich voll Eifer suchen? Was hat dich so öde werden lassen? Könnte dir erzählt worden sein, daß der Geliebte der Welt von den Schwertern Seiner Feinde verfolgt wird? Der Herr segne dich und segne deine Treue zu Ihm, weil du durch alle Seine Sorgen und Leiden hindurch Sein Gefährte geblieben bist.
57:3 Ich bezeuge, daß du der Schauplatz Seiner weltüberragenden Herrlichkeit, Seine heiligste Behausung bist. Aus dir ist der Odem des Allherrlichen hervorgegangen, ein Odem, der über alles Erschaffene weht und den Frommen, die in den Wohnstätten des Paradieses wohnen, die Brust mit Freude erfüllt. Die himmlischen Heerscharen und jene, die in den Städten der Namen Gottes wohnen, weinen über dich und beklagen, was dich befallen hat.
57:4 Noch immer bist du das Sinnbild der Namen und Eigenschaften des Allmächtigen, der Punkt, auf den die Augen des Herrn von Erde und Himmel gerichtet sind. Dir ist widerfahren, was der Arche widerfuhr, in der Gottes Unterpfand der Sicherheit wohnt. Wohl steht es um den, der den Sinn dieser Worte erfaßt und die Absicht Dessen erkennt, der der Herr der ganzen Schöpfung ist.
57:5 [103] Glücklich sind die von dir die süßen Düfte des Barmherzigen atmen, die deine Erhöhung erkennen, deine Heiligkeit schützen und deinen hohen Rang allezeit ehren. Wir flehen zum Allmächtigen, er möge gnädig jenen die Augen öffnen, die sich von dir abwenden und deinen Wert nicht würdigen, damit sie dich und Ihn, der dich durch die Macht der Wahrheit hoch erhoben hat, wirklich erkennen. Blind sind sie in der Tat dir gegenüber, und völlig unwissend über dich an diesem Tage. Dein Herr ist wahrlich der Gnädige, der Vergebende.
57:6 Ich bezeuge, daß Gott durch dich die Herzen Seiner Diener prüft. Selig der Mensch, der seine Schreie zu Dir lenkt und dich besucht. Wehe dem, der dein Recht leugnet, der sich von dir abkehrt, deinen Namen entehrt und deine Heiligkeit entweiht.
57:7 Gräme dich nicht, o Haus Gottes, wenn der Schleier deiner Heiligkeit von den Ungläubigen zerrissen wird, Gott hat dich in der Welt der Schöpfung mit dem Kleinod Seines Gedenkens geschmückt. Solchen Schmuck kann kein Mensch jemals entweihen. Auf dich werden die Augen deines Herrn unter allen Umständen gerichtet bleiben. Er wird wahrlich Sein Ohr dem Gebet eines jeden neigen, der dich besucht, dich umschreitet und Ihn in deinem Namen anruft. Er ist in Wahrheit der Vergebende, der Allbarmherzige.
57:8 Ich flehe zu Dir, o mein Gott, bei diesem Hause, das solchen Wandel bei seiner Trennung von Dir erlitten hat, das seine Ferne von Deiner Gegenwart beklagt und Deine Leiden beweint, vergib mir, meinen Eltern, meinen Verwandten und denen unter meinen Brüdern, die an Dich glauben. Gewähre, daß alle meine Bedürfnisse durch Deine Großmut befriedigt werden, o Du, der Du der König der Namen bist! Du bist der Großmütigste der Großmütigen, der Herr aller Welten.
58
58:1 [104] Erinnere dich an das, was Mihdí, Unserem Diener, im ersten Jahr Unserer Verbannung nach dem Land des Geheimnisses1 offenbart wurde. Ihm haben Wir vorausgesagt, was Unserem Hause2 dereinst zustoßen wird, damit er sich über die Plünderung und die Gewalt, die diesem Hause schon angetan wurden, nicht gräme. Wahrlich, der Herr, dein Gott, weiß alles, was in den Himmeln und auf Erden ist.
1 Adrianopel
2 in Baghdád
58:2 Wir haben ihm geschrieben : Dies ist nicht die erste Demütigung, die Meinem Hause widerfährt. In früheren Tagen hat es die Hand des Bedrückers mit Schmach überhäuft. Wahrlich, es wird in kommenden Tagen noch so erniedrigt werden, daß jedem scharfsichtigen Auge die Tränen entströmen. So enthüllen Wir dir, was hinter einem Schleier verborgen ist, unerforschlich für alle außer Gott, dem Allmächtigen, dem Allgepriesenen. Wenn die Zeit erfüllt ist, wird der Herr dieses Haus durch die Macht der Wahrheit vor den Augen aller Menschen erhöhen. Er wird es zum Richtmaß Seines Reiches machen, zum Schrein, den die Scharen der Gläubigen umkreisen. So hat der Herr, dein Gott, gesprochen, ehe der Tag der Wehklage kommt. Diese Verkündigung haben Wir dir auf Unserer heiligen Tafel gegeben, damit du dich nicht härmst über das, was die Übergriffe der Feinde Unserem Hause angetan haben. Aller Ruhm sei Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen.
59
59:1 [105] Jeder unbefangene Beobachter wird bereitwillig zugeben, daß dieser Unterdrückte seit der Morgendämmerung Seiner Offenbarung die ganze Menschheit aufgefordert hat, ihr Antlitz dem Tagesanbruch der Herrlichkeit zuzuwenden, und daß Er Bestechung, Haß, Unterdrückung und Bosheit untersagt hat. Und doch, siehe, was die Hand des Unterdrückers angerichtet hat! Keine Feder wagt es, seine Tyrannei zu schildern. Obwohl Er, die Ewige Wahrheit, zum Ziel hat, allen Menschen ewiges Leben zu verleihen und ihnen für Sicherheit und Frieden Gewähr zu bieten, sich, wie sie sich erhoben, das Blut Seiner Geliebten zu vergießen, und wie sie das Todesurteil über Ihn fällten.
59:2 Obgleich die Anstifter dieser Unterdrückung solche Toren sind, gelten sie doch als die Weisesten der Weisen. So groß ist ihre Verblendung, daß sie mit unverhohlener Härte Ihn, für dessen Türhüter die ganze Welt erschaffen ist, in dieses hoch ummauerte, qualvolle Gefängnis geworfen haben. Der Allmächtige hat jedoch, ihnen und all denen zum Trotz, die die Wahrheit der »Großen Verkündigung«1 verworfen haben, dieses Gefängnis2 in das erhabenste Paradies, in den Himmel der Himmel verwandelt.
1 vgl. Qur'án 78:3
2 das »Größte Gefängnis« in 'Akká, in dem Bahá'u'lláh eingekerkert war
59:3 Irdische Wohltaten zur Linderung Unserer Leiden haben Wir nicht zurückgewiesen, jeder Unserer Gefährten wird Uns bezeugen, daß Unser heiliger Hof über solche irdischen Wohltaten geheiligt und hoch erhaben ist. Eingesperrt in dieses Gefängnis, haben Wir jedoch die Dinge angenommen, deren Uns die Ungläubigen berauben wollten. Wenn sich jemand in Unserem Namen ein Bauwerk aus reinem Gold oder Silber oder ein mit Edelsteinen von unschätzbarem Wert geschmücktes Haus errichten wollte, so würde diesem Wunsche zweifellos stattgegeben. Er, wahrlich, tut, was Er will, und Er bestimmt, was Ihm gefällt. Überdies ist jedem, der es wünscht, die Erlaubnis gegeben, überall in diesem Lande prächtige, eindrucksvolle Bauten zu errichten und die reichen, heiligen Gefilde am Jordan und in seiner Umgebung der Anbetung und dem Dienste des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - zu weihen, damit sich die von der Feder des Allerhöchsten in den heiligen Schriften verzeichneten Prophezeiungen erfüllen und offenkundig werde, was Gott, der Herr aller Welten, in dieser erhabensten, dieser heiligsten, dieser mächtigen und wundersamen Offenbarung beabsichtigt.
59:4 Einst haben Wir die Worte geäußert: Breite den Rock aus, o Jerusalem! Bewegt dies im Herzen, o Volk Bahás, und dankt eurem Herrn, dem Erklärer, dem Offenbarsten.
59:5 Würden die Geheimnisse enthüllt, die niemand kennt außer Gott, so würde die Menschheit die Beweise reinster, vollkommener Gerechtigkeit erkennen. Mit einer Gewißheit, die niemand bezweifeln könnte, würden sich alle Menschen an Seine Gebote halten und sie sorgsam befolgen. Wir haben in Unserem Buche wahrlich jedem, der sich vom Bösen abwendet und ein keusches, gottesfürchtiges Leben führt, reichen, stattlichen Lohn verheißen. Er ist in Wahrheit der Große Geber, der Allgütige.
60
60:1 [106] Meine Gefangenschaft kann Mir keine Schande bringen. Nein, bei Meinem Leben, sie verleiht Mir Ruhm! Was Mich beschämen kann, ist das Verhalten jener Meiner Anhänger, die vorgeben, Mich zu lieben, doch in Wirklichkeit dem Bösen folgen. Sie gehören fürwahr zu den Verlorenen.
60:2 Als die festgesetzte Zeit für diese Offenbarung erfüllt war und Er, das Tagesgestirn der Welt, im 'Iráq erschien, gebot Er Seinen Anhängern, dem zu folgen, was sie von aller irdischen Befleckung heiligt. Einige folgten lieber den Trieben einer verderbten Neigung, während andere auf dem Pfade der Rechtschaffenheit und Wahrheit wandelten und rechtgeleitet wurden.
60:3 Sprich: Wer seinen weltlichen Wünschen folgt oder sein Herz an irdische Dinge hängt, soll nicht zum Volke Bahás zählen. Der ist Mein wahrer Jünger, der, käme er in ein Tal aus reinem Gold, geradewegs hindurchzöge, darüberschwebend wie eine Wolke, weder sich wendend noch rastend. Ein solcher Mensch gehört wahrlich zu Mir. Von seinem Gewande kann die Schar der Höhe den Duft der Heiligkeit atmen, ... Und wenn er der schönsten, anmutigsten Frau begegnete, fühlte er sein Herz auch nicht vom leisesten Schatten eines Verlangens nach ihrer Schönheit verführt. Ein solcher Mensch ist wirklich ein Geschöpf makelloser Keuschheit. Dies lehrt dich die Feder des Altehrwürdigen der Tage, wie es ihr geboten wurde von deinem Herrn, dem Allmächtigen, dem Allgütigen.
61
61:1 [107] Die Welt liegt in Wehen, und ihre Erregung wächst von Tag zu Tag. Ihr Antlitz ist auf Eigensinn und Unglauben gerichtet. Ihr Zustand wird so werden, daß es nicht angemessen und schicklich wäre, ihn jetzt zu enthüllen. Lange wird ihre Verderbtheit währen. Und wenn die festgesetzte Stunde kommt, wird plötzlich erscheinen, was der Menschheit Glieder zittern macht. Dann und erst dann wird das göttliche Banner entfaltet, und die Nachtigall des Paradieses wird ihr Lied singen.
62 'aus dem Tablet an Mustafá'
62:1 [108] Halte dir Meine Schmerzenspein vor Augen, Meine Sorgen und Ängste, Meine Leiden und Prüfungen, die Schmach Meiner Gefangenschaft, die Tränen, die Ich vergoß, die Bitternis Meiner Qual und nun Meine Kerkerhaft in diesem fernen Land! Gott, o Mustafá, ist Mein Zeuge! Könnte man dir berichten, was die Altehrwürdige Schönheit betroffen hat, du würdest in die Wüste fliehen und heiße Tränen vergießen. In deinem Kummer würdest du dir das Haupt schlagen und aufschreien, wie von der Natter gebissen. Sei Gott dankbar, daß Wir Uns weigern, dir die Geheimnisse jener unerforschlichen Ratschlüsse zu enthüllen, die vom Himmel des Willens deines Herrn, des Machtvollsten, des Allmächtigen, auf Uns herabgesandt worden sind!
62:2 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Jeden Morgen, wenn Ich aufstand, fand Ich unzählige Trübsale in Scharen hinter Meiner Tür, und jede Nacht, wenn Ich Mich niederlegte, war Mein Herz in Qual zerrissen von dem, was es durch die teuflische Grausamkeit seiner Feinde erduldet hatte. An jedem Stück Brot, das die Altehrwürdige Schönheit bricht, haftet der Sturm einer neuen Heimsuchung, und in jeden Tropfen, den Er trinkt, ist die Bitternis der schmerzlichsten aller Prüfungen gemischt. Bei jedem Schritt, den Er geht, zieht Ihm ein Heer nie vorhergesehener Trübsale voraus, und Legionen lähmender Leiden folgen Seinem Fuße.
62:3 So ist Meine Lage, würdest du doch in deinem Herzen darüber nachsinnen! Dennoch, laß deine Seele nicht betrübt sein über das, was Gott auf Uns niedergesandt hat! Laß deinen Willen aufgehen in Seinem Wohlgefallen, denn Wir haben niemals etwas anderes gewünscht als Seinen Willen, und haben jeden Seiner unumstößlichen Ratschlüsse begrüßt. Fasse dein Herz in Geduld und sei nicht verzagt. Folge nicht dem Pfade derer, die tief beunruhigt sind.
63
63:1 [109] O du, dessen Antlitz Mir zugewandt ist! Sobald deine Augen Meine Vaterstadt 1 von ferne erblicken, bleibe stehen und sprich: O Land von Tá! Ich komme aus dem Kerker zu dir mit einer Botschaft von Gott, dem Helfer in der Not, dem Selbstbestehenden. Ich künde dir, du Mutter der Welt, du Lichtquell für alle ihre Völker, die sanfte Gnade deines Herrn und grüße dich im Namen Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, der Wissende um das Ungeschaute. Ich bezeuge, daß in dir Er, der Verborgene Name, offenbart, der Verwahrte Schatz aufgedeckt wurde. Durch dich ist das Geheimnis aller Dinge, der vergangenen wie der künftigen, enthüllt.
63:2 O Land von Tá! Er, der Herr der Namen, gedenkt deiner auf Seiner herrlichen Stufe. Du warst der Morgen der Sache Gottes, der Quell Seiner Offenbarung, die Verkündigung Seines Größten Namens - eines Namens, der Herzen und Seelen der Menschen erbeben läßt. Wie groß ist die Zahl jener Männer und Frauen, jener Opfer der Tyrannei, die in deinen Mauern ihr Leben auf dem Pfade Gottes hingegeben haben und so grausam in deinem Staube begraben wurden, daß jeder ehrenwerte Diener Gottes ihr bitteres Los beklagt,
64
64:1 [110] Wir haben den Wunsch, des Hortes höchster Seligkeit, der heiligen, strahlenden Stadt1 zu gedenken, der Stadt, darin der Duft des Vielgeliebten verströmt, Seine Zeichen verbreitet, die Beweise Seiner Herrlichkeit offenbart, Seine Banner gehißt, Seine Stiftshütte errichtet und jede Seiner weisen Verfügungen enthüllt worden sind.
1 Tihrán
64:2 Dies ist die Stadt, darin die süßen Dufte der Wiedervereinigung wehten und jene, die Gott aufrichtig lieben, Ihm nahen und in die Wohnstatt der Heiligkeit und Schönheit eintreten ließen. Selig der Wanderer, der seine Schritte zu dieser Stadt lenkt, Zutritt zu ihr findet und durch die strömende Gnade seines Herrn, des Gnadenvollen, des Allgepriesenen, den Wein der Wiedervereinigung trinkt!
64:3 Zu dir, o Land der Herzenssehnsucht, bin ich mit einer Botschaft von Gott gekommen. Dir künde ich Seine gnadenvolle Huld und Gunst, dich grüße und preise ich in Seinem Namen. Er ist wahrlich voll unendlicher Freigebigkeit und Gute. Selig der Mensch, der dir sein Antlitz zuwendet und an dir den Duft der Gegenwart Gottes, des Herrn aller Welten, verspürt! Seine Herrlichkeit sei mit dir und der Glanz Seines Lichtes umstrahle dich, denn Gott hat dich zu einem Paradies für Seine Diener gemacht und dich zu dem gesegneten, heiligen Land erklärt, das Er in den Büchern erwähnte, die Seine Propheten und Boten offenbart haben.
64:4 In dir, o Land der widerstrahlenden Herrlichkeit, ist das Banner »Es gibt keinen Gott außer ihm«1 entfaltet und die Standarte »wahrlich, Ich bin die Wahrheit, der Wissende um das Ungeschaute« gehißt. Es geziemt jedem, der dich besucht, über dich zu frohlocken und über jene, die in dir wohnen, die Meinem Stamm entsprossen und seine Blätter sind, Zeichen Meiner Herrlichkeit, die Mir folgen, Mich lieben und mit machtvollster Entschlossenheit ihr Angesicht Meiner herrlichen Stufe zuwenden.
1 vgl. Qur'án 2:164, 255, 6:103, 107, 4:88, 3:19, 9:31, 129, 7:159 ect.
65 'aus der Surih-i-Muluk'
65:1 [111] Erinnere Dich Deiner Ankunft in der Stadt,1 wie die Minister des Sultáns glaubten, ihre Gesetze und Vorschriften seien Dir unbekannt, wie sie Dich für einen der Unwissenden hielten. Sprich: Ja, bei Meinem Herrn! Unwissend bin Ich in allem außer in dem, worin es Gott in Seiner gütigen Huld gefiel, Mich zu lehren. Dies bezeugen Wir mit Gewißheit und bekennen es ohne Zögern.
1 Konstantinopel
65:2 Sprich: Wenn die Gesetze und Vorschriften, an denen ihr hängt, von euch selber stammen, werden Wir sie keineswegs befolgen. So wurde Ich von Ihm, dem Allweisen, dem Allwissenden, unterwiesen. Solches war Mein Weg in der Vergangenheit und wird es durch die Kraft und Macht Gottes auch in Zukunft bleiben. Dies ist in der Tat der wahre, der rechte Weg. Stammen sie aber von Gott, so bringt euere Beweise vor, wenn ihr zu jenen gehört, die die Wahrheit sprechen. Sprich: Wir haben in einem Buche, das keines Menschen Werk unerwähnt läßt, wie unbedeutend es auch sei, alles aufgezeichnet, was sie Dir zugeschrieben, und alles, was sie Dir angetan.
65:3 Sprich: Es geziemt euch, o Minister des Staates, die Gebote Gottes zu halten, auf eure eigenen Gesetze und Vorschriften zu verzichten und zu den Rechtgeleiteten zu gehören. Dies ist für euch besser als alles, was ihr besitzt, wenn ihr es nur wüßtet! So ihr das Gebot Gottes übertretet, wird kein Jota, kein Deut euerer Werke in Seinen Augen annehmbar sein. Ihr werdet in kurzem die Folgen dessen entdecken, was ihr in diesem nichtigen Leben tut, und es wird euch dafür vergolten werden, Dies ist wahrlich die Wahrheit, die unbezweifelbare Wahrheit.
65:4 [112] Wie groß ist die Zahl derer, die in vergangenen Zeiten dasselbe wie ihr getan haben, und die, auch wenn sie im Rang über euch standen, schließlich zum Staube zurückgekehrt und ihrem unausweichlichen Verderben anheimgefallen sind! Wenn ihr doch die Sache Gottes in euerem Herzen bedächtet! Ihr werdet ihren Spuren folgen und eine Wohnstatt zu betreten haben, wo niemand sich findet, der euch begünstigt oder euch hilft. Ihr werdet wahrlich um euer Tun befragt werden, werdet zur Rechenschaft gezogen, da ihr euere Pflichten gegenüber der Sache Gottes versäumt und Seine Geliebten verächtlich zurückgewiesen habt, als sie mit offenkundiger Aufrichtigkeit zu euch kamen.
65:5 Ihr seid es, die gemeinsam über sie beraten haben, ihr, die ihr lieber den Lockungen euerer eigenen Neigungen gefolgt seid und den Befehl Gottes, des Helfers in der Not, des Allmächtigen, unbeachtet ließet.
65:6 Sprich: Wie? Haltet ihr euch an euere eigenen Einfälle und schlagt die Gebote Gottes in den Wind? In der Tat, ihr mißhandelt euch selbst und andere. Könntet ihr es doch erkennen! Sprich: Wenn euere Regeln und Grundsätze auf Gerechtigkeit beruhen, warum folgt ihr dann denen, die mit eueren verderbten Neigungen übereinstimmen, und lehnt jene ab, die eueren Begierden widerstreiten? Mit welchem Recht behauptet ihr denn, gerecht zwischen den Menschen zu richten? Sind euere Regeln und Grundsätze solcher Art, daß sie es rechtfertigen, wenn ihr Ihn verfolgt, der sich auf euer Geheiß bei euch einfand, wenn ihr Ihn zurückweist und Ihm täglich schmähliches Unrecht zufügt? Hat Er euch jemals auch nur einen kurzen Augenblick lang den Gehorsam verweigert? Alle Bewohner des 'Iráq und darüber hinaus alle verständigen Beobachter werden die Wahrheit Meiner Worte bezeugen. Seid gerecht in euerem Urteil, o ihr Staatsminister! Was haben Wir getan, das Unsere Verbannung rechtfertigen könnte? Welches ist der Gesetzesverstoß, der zu Unserer Ausweisung ermächtigt hätte? Wir haben euch aufgesucht, und dennoch, seht, wie ihr euch geweigert habt, Uns zu empfangen! Bei Gott, es ist ein schweres Unrecht, das ihr begangen habt, ein Unrecht, mit dem sich kein irdisches Unrecht messen kann. Dies bezeugt der Allmächtige selbst. ...
65:7 Wißt, daß die Welt mit ihrem Tand und Gepränge vergehen wird. Nichts ist von Dauer außer dem Reich Gottes, das keinem gehört außer Ihm, dem souveränen Herrn über alle, dem Helfer in der Not, dem Allherrlichen, dem Allmächtigen. Die Tage eueres Lebens werden ablaufen, und alles, womit ihr euch befaßt und dessen ihr euch rühmt, wird vergehen, und eine Schar Seiner Engel wird euch ganz gewiß zu Gericht laden an den Ort, wo der ganzen Schöpfung die Glieder erbeben, wo es jeden Bedrücker eiskalt überläuft. Man wird euch befragen, was euere Hände in diesem euerem nichtigen Leben gewirkt haben, und euere Taten werden euch vergolten werden. Dies ist der Tag, der unvermeidlich über euch kommen wird, die Stunde, die keiner aufschieben kann. So bezeugt es die Zunge Dessen, der die Wahrheit spricht, des Wissenden um alle Dinge.
66 'aus der Suríh-i-Muluk - an die Bewohner von Istanbul'
66:1 [113] Fürchtet Gott, ihr Bewohner der Stadt,1 und sät nicht die Saaten der Zwietracht unter den Menschen. Wandelt nicht auf den Pfaden des Bösen. Wandelt während der wenigen verbleibenden Tage eueres Lebens auf den Wegen des einen, wahren Gottes. Euere Tage werden dahinschwinden wie die Tage derer, die vor euch lebten. Zum Staube werdet ihr zurückkehren, wie euere Vorväter zum Staube zurückgekehrt sind.
1 Konstantinopel
66:2 [114] Wißt, daß Ich keinen fürchte außer Gott. Nur auf Ihn setze Ich Mein Vertrauen, nur zu Ihm will ich halten und nur wünschen, was Er für Mich wünscht. Dies ist fürwahr Meines Herzens Sehnsucht, wenn ihr es doch wüßtet. Gott, dem Herrn aller Welten, habe Ich Leib und Seele zum Opfer dargebracht. Wer Gott erkennt, soll keinen erkennen außer Ihm, und wer Gott fürchtet, soll keinen außer Ihm fürchten, selbst wenn alle Mächte der Erde aufstehen und gegen ihn auftreten. Ich spreche nur auf Sein Geheiß und folge durch die Kraft Gottes und Seine Macht nur Seiner Wahrheit, Er wird wahrlich die Wahrhaftigen belohnen.
66:3 Berichte, o Diener, was Du bei Deiner Ankunft in der Stadt gesehen, damit Dein Zeugnis den Menschen bleibe und denen, die glauben, zur Warnung diene. Bei Unserer Ankunft in der Stadt kamen Uns ihre Regenten und Würdenträger vor wie Kinder, die beieinander sitzen und mit Lehm spielen. Keinen fanden Wir erwachsen genug, von Uns die Wahrheiten anzunehmen, die Gott Uns gelehrt hat, noch reif genug für Unsere wunderbaren Worte der Weisheit. Unser inneres Auge weinte bitterlich über sie, über ihre Vergehen und ihre völlige Mißachtung all dessen, wozu sie erschaffen sind. Das haben Wir in jener Stadt beobachtet, und Wir beschlossen, es in Unserem Buche aufzuzeichnen, damit es ihnen und der übrigen Menschheit zur Warnung diene.
66:4 Sprich: Wenn ihr nach diesem Leben und seinen Nichtigkeiten trachtet, hättet ihr sie suchen sollen, als ihr noch im Leib euerer Mutter eingeschlossen wart, denn damals kamt ihr diesen Dingen immer näher, könntet ihr es doch erkennen. Andererseits habt ihr euch, seit ihr geboren wurdet und zur Reife kamt, immer weiter von der Welt entfernt und dem Staube genähert. Warum legt ihr dann solche Raffgier nach den Schätzen der Erde an den Tag, wo doch euere Tage gezählt und euere Gelegenheiten bald vertan sind? Wollt ihr denn nicht den Schlaf abschütteln, ihr Achtlosen?
66:5 [115] Neigt euer Ohr den Ratschlägen, die dieser Diener euch um Gottes willen gibt. Wahrlich, Er heischt keinen Lohn von euch; Er begnügt sich mit dem, was Gott Ihm bestimmt hat, und ist dem Willen Gottes ganz ergeben.
66:6 Die Tage eueres Lebens sind fast dahin, o Volk, und rasch naht euer Ende. Legt darum ab, was ihr ersonnen und woran ihr hängt, und haltet euch fest an die Gebote Gottes, damit ihr das erlangt, was Er euch bestimmt hat, und zu denen gehört, die den rechten Weg gehen. Ergötzt euch nicht an den Dingen der Welt und ihrem eitlen Tand, noch setzt darauf euere Hoffnungen. Laßt euer Vertrauen im Gedenken Gottes ruhen, des Höchsterhabenen, des Größten. Bald wird Er all eueren Besitz vergehen lassen. Fürchtet Ihn, vergeßt nicht Seinen Bund mit euch und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind.
66:7 Hütet euch, daß ihr euch nicht in Stolz aufbläht vor Gott und Seine Geliebten verächtlich zurückweiset. Beugt euch in Demut vor den Getreuen, vor denen, die an Gott und Seine Zeichen geglaubt haben, deren Herz Seine Einheit bezeugt, deren Zunge Seine Einzigkeit verkündet, und die nicht reden, es sei denn mit Seiner Erlaubnis. So ermahnen Wir euch mit Gerechtigkeit und warnen euch mit Wahrheit, damit ihr vielleicht erweckt werdet.
66:8 Bürdet keiner Seele eine Last auf, die ihr selber nicht tragen wollt, und wünscht niemandem, was ihr euch selbst nicht wünscht. Dies ist Mein bester Rat für euch, wolltet ihr ihn doch beherzigen.
66:9 Achtet die Geistlichen und Gelehrten unter euch, deren Lebenswandel mit ihren Bekenntnissen übereinstimmt, die die Grenzen, die Gott gesetzt hat, nicht überschreiten und deren Urteil mit Seinem Geheiß, wie es in Seinem Buch offenbart ist, übereinstimmt. Wißt, daß sie die Lampe der Führung sind für alle, die in den Himmeln und auf Erden wohnen. Wer die Geistlichen und Gelehrten, die mit ihm leben, mißachtet und geringschätzt, hat wahrlich die Gunst, mit der Gott ihn gesegnet hat, verändert.
66:10 [116] Sprich: Wartet, bis Gott Seine Gunst für euch verändert haben wird. Nichts entgeht Ihm. Er kennt die Geheimnisse der Himmel und der Erde. Sein Wissen umfaßt alle Dinge. Frohlockt nicht über das, was ihr getan habt oder noch tun werdet, und weidet euch nicht an der Trübsal, mit der ihr Uns heimgesucht habt, denn damit könnt ihr euere Stufe nicht erhöhen, wolltet ihr doch euere Werke mit scharfem Unterscheidungsvermögen prüfen. Ihr werdet auch nicht fähig sein, Unseren Rang in seiner Erhabenheit zu schmälern. Nein, Gott wird Uns den Lohn erhöhen, mit dem Er Uns vergelten wird, daß Wir Unsere Heimsuchungen mit unerschütterlicher Geduld ertragen haben. Wahrlich, Er wird den Lohn derer erhöhen, die in Geduld ausharren.
66:11 Wisset, daß Prüfungen und Heimsuchungen seit undenklichen Zeiten das Los der Erwählten Gottes und Seiner Geliebten und jener Seiner Diener waren, die von allem außer Ihm losgelöst sind, die weder Handel noch Wandel vom Gedenken an den Allmächtigen ablenkt, die nicht sprechen, ehe Er gesprochen hat, und nach Seinem Gebote handeln. So ist es Gottes Weg und Wirken von jeher gewesen, und so wird es auch in Zukunft bleiben. Selig ist, wer standhaft ausharrt, wer in Krankheit und Not geduldig bleibt, wer nicht darüber klagt, was ihn befällt, wer auf dem Pfade der Ergebung wandelt. ...
66:12 [117] Es naht der Tag, da Gott ein Volk erweckt, das sich Unserer Tage erinnert. Es wird die Geschichte Unserer Heimsuchungen erzählen und die Wiederherstellung Unserer Rechte von denen fordern, die Uns ohne den geringsten Beweis offenkundiges Unrecht angetan haben. Gott herrscht unzweifelhaft über das Leben derer, die Uns Schaden zufügten, und Er weiß wohl um ihre Taten. Er wird gewiß um ihrer Sünden willen Hand an sie legen. Er ist wahrlich der grimmigste der Rächer.
66:13 So haben Wir euch die Kunde des einen, wahren Gottes berichtet und auf euch herniedergesandt, was Er vorherbestimmt hat, damit ihr Ihn um Vergebung bittet, zu Ihm zurückkehrt, aufrichtig bereut, euere Missetaten erkennt, eueren Schlaf abschüttelt, aus euerer Achtlosigkeit auffahrt, für das büßt, was euch entgangen ist, und zu denen gehört, die Gutes tun. Wer will, der mag die Wahrheit Meiner Worte anerkennen, und wer nicht will, der möge sich abkehren. Meine einzige Pflicht ist, euch zu erinnern, wie pflichtvergessen ihr gegen die Sache Gottes wart, so ihr vielleicht zu denen gehört, die Meine Warnung beachten. Darum hört auf Meine Rede, kehrt zu Gott zurück und bereut, damit Er in Seiner Gnade Erbarmen mit euch habe, euere Sünden hinwegwasche und euere Übertretungen vergebe. Die Größe Seines Erbarmens übertrifft den Grimm Seines Zornes, und Seine Gnade umfaßt alle, die ins Dasein gerufen und mit dem Gewande des Lebens bekleidet sind, Vergangene wie Künftige.
67
67:1 In dieser Offenbarung ist erschienen, was nie zuvor erschienen ist. Die Ungläubigen, die miterlebten, was offenbart worden ist, murren und sagen: »Wahrlich, das ist ein Zauberer, der sich eine Lüge gegen Gott ausgedacht hat.« Sie sind in der Tat ein verworfenes Volk.
67:2 [118] Berichte den Völkern, o Feder des Altehrwürdigen der Tage, was im Iráq geschehen ist. Berichte ihnen von dem Boten, den die Versammlung der Geistlichen jenes Landes ausgewählt und zu Uns geschickt hatte, und dem Wir, als er in Unsere Gegenwart kam und Uns über bestimmte Wissenschaften befragte, Antwort gaben kraft des Wissens, das Wir angeboren besitzen. Dein Herr ist wahrlich der Wissende um das Ungeschaute. »Wir bezeugen«, sagte der Bote, »daß dem Wissen, das Du besitzest, nichts gleichkommen kann. Dennoch reicht solches Wissen nicht aus, die erhabene Stufe zu rechtfertigen, die das Volk Dir zuschreibt. Wenn Du die Wahrheit sprichst, so vollbringe etwas, was die Völker der Erde mit vereinten Kräften nicht vollbringen können.« So wurde es unwiderruflich verfügt am Hofe der Gegenwart deines Herrn, des Allherrlichen, des Liebenden.
67:3 »Bezeuge! Was siehst du?« Der Bote war verblüfft, und als er zu sich kam, sagte er: »Ich glaube wahrlich an Gott, den Allherrlichen, den Allgepriesenen.« »Geh nun zu dem Volk und sage: `Fragt, was immer ihr wollt. Mächtig ist Er, zu tun, was Er will, Nichts, vergangen oder künftig, kann Seinen Willen durchkreuzen.` Sprich: `O Versammlung der Geistlichen! Wählt irgend etwas aus, was euch beliebt, und bittet eueren Herrn, den Gott des Erbarmens, daß Er es euch offenbare. Wenn Er kraft Seiner Oberherrschaft eueren Wunsch erfüllt, dann glaubt an Ihn und gehört nicht zu denen, die Seine Wahrheit verwerfen.`« »Der Morgen des Verstehens ist angebrochen«, sagte der Bote, »und das Zeugnis des Allbarmherzigen ist erbracht.« Er stand auf und kehrte zu denen zurück, die ihn gesandt hatten, nach dem Befehl Gottes, des Allherrlichen, des Vielgeliebten.
67:4 Die Tage vergingen, und er kam nicht zu Uns zurück. Schließlich kam ein anderer Bote, der Uns meldete, jene Leute hätten ihre ursprüngliche Absicht aufgegeben. Sie sind in der Tat ein verächtliches Volk. Solches geschah im Iráq, und Ich selbst bin Zeuge dessen, was Ich offenbare. Dieses Geschehnis wurde weithin bekannt, und dennoch fand sich keiner, der seine Bedeutung verstanden hätte. So haben Wir es gefügt. Könntet ihr es doch erkennen!
67:5 Bei Meinem Selbst! Wer immer Uns in vergangenen Zeitaltern bat, die Zeichen Gottes darzutun, der hat, sobald Wir sie ihm offenbarten, Gottes Wahrheit zurückgewiesen. Das Volk jedoch blieb zum größten Teil achtlos, jene, deren Augen vom Licht des Verstehens erleuchtet sind, werden die süßen Düfte des Allbarmherzigen verspüren und Seine Wahrheit annehmen. Diese sind die wahrhaft Aufrichtigen.
68
68:1 [119] O du, der du die Frucht und das Blatt Meines Baumes bist! Auf dir ruhe Meine Herrlichkeit und Mein Erbarmen. Dein Herz gräme sich nicht um das, was dich befallen hat. Prüftest du das Buch des Lebens Seite für Seite, du würdest gewiß entdecken, was dein Leid zerstreute und deine Qual hinwegnähme.
68:2 Wisse, o Frucht Meines Baumes, daß des Höchsten Verordners Ratschlüsse über Schicksal und Vorherbestimmung von zweierlei Art sind. Beide müssen befolgt und angenommen werden. Die eine Art ist unabänderlich, die andere, wie die Menschen sagen, in der Schwebe. Den Ratschlüssen der ersten Art müssen sich alle vorbehaltlos unterwerfen, da sie festgesetzt und abgemacht sind. Gott kann sie zwar abändern und widerrufen. Weil der Schaden einer solchen Veränderung jedoch größer wäre, als wenn der Ratschluß unverändert bliebe, sollten sich alle willig in das fügen, was Gott gewollt hat, und sich vertrauensvoll damit abfinden.
68:3 Ein Ratschluß in der Schwebe jedoch ist von solcher Art, daß Gebet und Fürbitten ihn abwenden können.
68:4 Gott gebe, daß du, der du die Frucht Meines Baumes bist, und jene, die dir verbunden sind, vor seinen bösen Folgen bewahrt bleiben.
68:5 [120] Sprich: O Gott, mein Gott! Du hast mir ein Pfand von Dir anvertraut, und nach dem Wohlgefallen Deines Willens hast Du es nun zu Dir zurückgerufen. Es steht mir, Deiner Magd, nicht zu, zu fragen, weshalb mich das traf oder wozu es geschah, denn Du wirst verherrlicht in allen Deinen Taten, und Dir muß gehorcht werden in Deinem Ratschluß. Deine Magd, o mein Herr, hat ihre Hoffnungen auf Deine Gnade und Großmut gesetzt. Gewähre ihr, das zu erreichen, was sie Dir nahe bringt, und was ihr in jeder Deiner Welten zuträglich ist. Du bist der Vergebende, der Allgütige. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Verordner, dem Altehrwürdigen der Tage.
68:6 Verleihe, o Herr, mein Gott, Deine Segnungen denen, die den Wein Deiner Liebe vor den Augen der Menschen getrunken haben, die ungeachtet Deiner Feinde Deine Einheit anerkannt, Deine Einzigkeit bezeugt und ihren Glauben an das bekannt haben, was den Bedrückern unter Deinen Geschöpfen die Glieder beben machte und die Stolzen auf Erden am ganzen Leibe zittern ließ. Ich bezeuge, daß Deine Oberherrschaft nie vergehen und Dein Wille nie geändert werden kann. Verordne für die, welche ihr Antlitz Dir zugewandt haben, und für Deine Mägde, die sich fest an Dein Seil halten, was dem Meere Deiner Güte und dem Himmel Deiner Gnade entspricht.
68:7 Du bist Der, o Gott, der sich zum Herrn des Reichtums erklärt und alle, die Ihm dienen, als arm und bedürftig bezeichnet hat, wie Du geschrieben hast: »O ihr, die ihr glaubt! Ihr seid nur Arme, die Gottes bedürfen, Gott aber ist der Allbesitzende, der Allgepriesene. « Da ich meine Armut bekannt und Deinen Reichtum anerkannt habe, lasse mich nicht der Herrlichkeit Deiner Schätze beraubt sein. Du bist wahrlich der höchste Beschützer, der Allwissende, der Allweise.
69
69:1 [121] Erinnere dich, wie sich Ashrafs Mutter verhielt, deren Sohn im Lande Zá1 sein Leben hingab. Er weilt gewiß an der Stätte der Wahrheit, in der Gegenwart Dessen, der der Machtvollste ist, der Allmächtige.
1 Zanján
69:2 Als die Ungläubigen ihn zu Unrecht zu töten beschlossen, ließen sie seine Mutter kommen, damit sie ihn warne und dazu bringe, seinen Glauben zu widerrufen und den Fußstapfen derer zu folgen, die die Wahrheit Gottes, des Herrn aller Welten, verworfen haben.
69:3 Kaum hatte sie das Antlitz ihres Sohnes erblickt, da sprach sie solche Worte zu ihm, daß die Gottesfreunde und darüber hinaus die himmlischen Heerscharen im Herzen laut aufschrien, von heftigem Gram gequält. Wahrlich, dein Herr weiß, was Meine Zunge spricht, Er selbst bezeugt Meine Worte.
69:4 Und zu ihm gewandt, sprach sie: »Mein Sohn, mein geliebter Sohn! Säume nicht, dich auf dem Pfade deines Herrn zu opfern. Hüte dich, deinen Glauben an Ihn zu verraten, vor dessen Angesicht sich alle in den Himmeln und auf Erden in Anbetung beugen. Geh geradeaus, o mein Sohn, und bleibe standhaft auf dem Pfade des Herrn, deines Gottes! Eile, in die Gegenwart des Vielgeliebten aller Welten zu gelangen.«
69:5 Auf ihr seien Meine Segnungen, Meine Gnade, Mein Lobpreis und Meine Herrlichkeit! Ich selbst werde den Verlust ihres Sohnes sühnen - eines Sohnes, der nun im Heiligtum Meiner Majestät und Herrlichkeit wohnt, und dessen Antlitz in solchem Lichte strahlt, daß sein Glanz die Himmelsdienerinnen in ihren himmlischen Gemächern und darüber hinaus die Gefährten Meines Paradieses und die Bewohner der Städte der Heiligkeit umhüllt. Wer in sein Angesicht zu blicken vermöchte, würde ausrufen: »Seht, dies kann nur ein erhabener Engel sein!«
70 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
70:1 [122] Die Welt ist aus dem Gleichgewicht geraten durch die Schwungkraft dieser größten, dieser neuen Weltordnung. Das geregelte Leben der Menschheit ist aufgewühlt durch das Wirken dieses einzigartigen, dieses wundersamen Systems, desgleichen kein sterbliches Auge je gesehen hat.
70:2 Versenkt euch in das Meer Meiner Worte, damit ihr seine Geheimnisse ergründen und alle Perlen der Weisheit entdecken möget, die in seinen Tiefen verborgen liegen. Hütet euch, daß ihr nicht wankend werdet in euerem Entschluß, die Wahrheit dieser Sache anzunehmen - einer Sache, durch welche Gott die Möglichkeiten Seiner Macht offenbart und Seine höchste Herrschaft errichtet hat. Eilt freudestrahlenden Angesichts hin zu Ihm! Dies ist der unveränderliche Glaube Gottes, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft. Laßt den, der sucht, zu ihm gelangen! Was aber den betrifft, der ihn zu suchen verschmäht - wahrlich, Gott ist der Selbstgenügsame, erhaben über jede Not Seiner Geschöpfe.
70:3 Sprich: Dies ist die unfehlbare Waage, die Gott in Händen hält. Auf ihr werden alle in den Himmeln und auf Erden gewogen, und ihr Schicksal wird danach bestimmt, gehörtet ihr doch zu denen, die an diese Wahrheit glauben und sie anerkennen. Sprich ; sie bereichert die Armen, erleuchtet die Gebildeten und befähigt die Sucher, zur Gegenwart Gottes aufzusteigen. Hütet euch, sie zur Ursache der Zwietracht unter euch zu machen. Steht wie der unverrückbare Berg so fest begründet in der Sache eueres Herrn, des Mächtigen, des Liebenden!
71 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
71:1 [123] Seid nicht verzagt, o Völker der Welt, wenn die Sonne Meiner Schönheit untergegangen und der Himmel Meines Heiligtums vor eueren Augen verhüllt sein wird. Erhebt euch, um Meine Sache weiterzutragen und Mein Wort unter den Menschen zu erhöhen. Wir sind immer mit euch und werden euch durch die Macht der Wahrheit stärken. Wir sind wahrhaft allmächtig. Wer immer Mich erkennt, wird aufstehen und Mir mit solcher Entschlossenheit dienen, daß die Mächte von Erde und Himmel seine Absicht nicht vereiteln können.
71:2 Die Völker der Welt schlafen tief, würden sie aus ihrem Schlaf erwachen, sie würden mit Eifer zu Gott eilen, dem Allwissenden, dem Allweisen. Sie wurden wegwerfen, was sie besitzen, und wären es alle Schätze der Erde, nur damit ihr Herr ihrer gedenke und sie eines einzigen Wortes würdige. So unterrichtet euch Er, bei dem das Wissen um Verborgenes ist, auf Seiner Tafel, die das Auge der Schöpfung nicht sah, die nur Seinem eigenen Selbst, dem allmächtigen Schirmherrn aller Welten, enthüllt ist. Im Rausch ihrer bösen Begierden sind sie so irre, daß sie ohnmächtig sind, den Herrn allen Seins zu erkennen, Dessen Stimme laut von allen Seiten ruft: »Es gibt keinen Gott außer Mir, dem Mächtigen, dem Allweisen.«
71:3 [124] Sprich: Freut euch nicht der Dinge, die ihr besitzt; heute sind sie euer, morgen werden andere sie besitzen. So warnt euch der Allwissende der Allunterrichtete. Sprich: Könnt ihr behaupten, euer Besitz sei dauerhaft oder sicher? Nein, bei Mir, dem Allbarmherzigen! Die Tage eueres Lebens verfliegen wie an Windhauch, und all euere Pracht und Herrlichkeit wird vergehen wie die Pracht und Herrlichkeit derer, die vor euch dahingingen. Denkt darüber nach, ihr Menschen! Was ist aus eueren vergangenen Tagen geworden, was aus eueren verlorenen Jahrhunderten? Glücklich die Tage, die dem Gedenken Gottes gewidmet waren, und selig die Stunden, die Seinem, des Allweisen, Lobpreis galten. Bei Meinem Leben! Weder die Pracht der Mächtigen noch das Gut der Reichen oder gar die Überlegenheit der Gottlosen werden dauern. Alles wird auf ein Wort von Ihm vergehen. Wahrlich, Er ist der Allmachtvolle, der Allbezwingende, der Allmächtige. Was nützen die irdischen Dinge, die die Menschen besitzen? Was ihnen Gewinn bringen sollte, haben sie völlig vernachlässigt. Bald werden sie aus ihrem Schlaf erwachen und gewahr werden, daß sie nicht zurückholen können, was ihnen in den Tagen ihres Herrn, des Allmächtigen, des Allgepriesenen, entgangen ist. Wenn sie es nur wüßten, sie würden allem entsagen, damit ihre Namen vor Seinem Thron genannt würden. Sie zählen wahrlich zu den Toten.
72 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
72:1 [125] Seid nicht verstört im Herzen, o Menschen, wenn die Herrlichkeit Meiner Gegenwart entschwunden und das Meer Meiner Äußerung verebbt sein wird. In Meiner Gegenwart unter euch liegt eine Weisheit, und in Meinem Fernsein liegt eine andere, unergründlich für alle außer Gott, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden. Wahrlich, von Unserem Reiche der Herrlichkeit aus schauen Wir auf euch und werden jedem, der sich für den Sieg Unserer Sache erhebt, mit den himmlischen Heerscharen und einer Schar Unserer begünstigten Engel beistehen.
72:2 O Völker der Erde! Gott, die Ewige Wahrheit, ist Mein Zeuge, daß die Süße der Worte eueres Herrn, des Unbezwungenen, Ströme frischen, sanftfließenden Wassers aus den Felsen quellen ließ, und immer noch schlaft ihr. Werft weg, was ihr besitzt, und erhebt euch auf den Schwingen der Loslösung über alles Erschaffene. So gebietet euch der Herr der Schöpfung, der durch die Bewegung Seiner Feder die Seele der Menschheit in Aufruhr versetzt.
72:3 Wißt ihr, aus welchen Höhen euer Herr, der Allherrliche, ruft? Glaubt ihr, die Feder erkannt zu haben, womit euer Herr, der Herr aller Namen, euch gebietet? Nein, bei Meinem Leben! Wenn ihr es wüßtet, ihr würdet der Welt entsagen und mit ganzem Herzen in die Gegenwart des Vielgeliebten eilen. Euer Geist wäre von Seinem Wort so hingerissen, daß er die Größere Welt in Erregung versetzte, wieviel mehr diese kleine, geringe! So sind die Regenschauer Meiner Großmut vom Himmel Meiner Güte herabgeströmt, ein Zeichen Meiner Gnade, damit ihr zu den Dankbaren gehört. ...
72:4 Hütet euch, daß nicht Fleischeslust und böse Neigung Zwietracht unter euch entfachen. Seid wie die Finger einer Hand, die Glieder eines Körpers. So rät euch die Feder der Offenbarung, so ihr zu jenen gehöret, die glauben.
72:5 Betrachtet die Barmherzigkeit Gottes und Seine Gaben. Er auferlegt euch, was euch nützt, obgleich Er selbst alle Geschöpfe wohl entbehren kann. Euere bösen Taten können Uns niemals schaden noch euere guten Werke Uns nützen. Allein um Gottes willen ermahnen Wir euch. jeder Verständige und Einsichtige wird dies bezeugen.
73 'aus dem Tablet an Hadí'
73:1 [126] Es ist klar und einleuchtend: Wenn die hüllenden Schleier um die Wirklichkeiten der Offenbarungen der Namen und Eigenschaften Gottes, ja alles Erschaffenen, sichtbar und unsichtbar, zerrissen worden sind, wird nichts bleiben als das Zeichen Gottes, ein Zeichen, das Er selbst in diese Wirklichkeiten gelegt hat. Dieses Zeichen wird so lange bestehen, wie es der Herr, dein Gott, Herr der Himmel und der Erde, wünscht. Wenn die Segnungen, die allem Erschaffenen zuteil wurden, so groß sind, wie hoch überlegen muß da das Schicksal des wahren Gläubigen sein, dessen Sein und Leben als ursächlicher Zweck aller Schöpfung anzusehen ist. Wie der Begriff des Glaubens seit dem Anfang, der keinen Anfang hat, bestand und bis zum Ende, das kein Ende hat, dauern wird, so wird der wahre Gläubige gleichfalls ewig leben und bestehen. Sein Geist wird ewiglich den Willen Gottes umkreisen. Er wird so lange bestehen, wie Gott selbst bestehen wird. Er ist offenbart durch die Offenbarung Gottes und ist verborgen auf Sein Geheiß. Es ist klar, daß die hehrsten Wohnungen im Reiche der Unsterblichkeit denen zur Stätte bestimmt sind, die wahrhaft an Gott und Seine Zeichen geglaubt haben. Der Tod kann niemals zu dieser heiligen Stätte dringen. So haben Wir dir die Zeichen deines Herrn anvertraut, damit du in der Liebe zu Ihm ausharrest und zu denen gehörest, die diese Wahrheit begreifen.
74
74:1 [127] Jedes Wort, das aus dem Munde Gottes hervorgeht, ist mit solcher Kraft versehen, daß es jeder menschlichen Gestalt neues Leben einflößen kann - gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen! Alle wunderbaren Werke, die ihr in dieser Welt seht, sind durch das Wirken Seines höchsten, erhabensten Willens, Seines wunderbaren, unerschütterlichen Planes offenbart worden. Allein die Enthüllung des Wortes »Gestalter«, das von Seinen Lippen kommt und der Menschheit Seine Eigenschaft verkündet, hat eine Kraft entfesselt, die durch Zeitalter hindurch alle die mannigfaltigen Künste hervorrufen kann, welche die Hand des Menschen auszuüben vermag. Dies ist wahrlich eine unumstößliche Wahrheit. Kaum war dieses strahlende Wort geäußert, da brachten seine belebenden, in allem Erschaffenen wirkenden Kräfte die Mittel und Werkzeuge hervor, durch die solche Künste entstehen und vervollkommnet werden können. Alle wunderbaren Errungenschaften, die ihr jetzt seht, sind die unmittelbaren Auswirkungen der Offenbarung dieses Namens. In künftigen Tagen werdet ihr wahrlich Dinge sehen, von denen ihr nie zuvor gehört habt. So ist es auf den Tafeln Gottes verordnet, aber niemand kann es verstehen bis auf jene, die durchdringende Sehkraft haben. Ebenso erhält in dem Augenblick da das Wort für Mein Attribut »Der Allwissende« aus Meinem Munde hervorgeht, alles Erschaffene je nach seiner Fähigkeit und seinen Begrenzungen die Kraft, die Kenntnis der erstaunlichsten Wissenschaften zu entfalten, und die Macht, sie im Laufe der Zeit auf Geheiß des Allmächtigen, des Allwissenden, zu offenbaren. Wisse fürwahr, daß die Offenbarung jedes anderen Namens von einer ähnlichen Entfaltung göttlicher Macht begleitet ist, jeder Buchstabe, der aus dem Munde Gottes hervorgeht, ist in Wahrheit ein Urbuchstabe, jedes von Ihm, dem Urquell göttlicher Offenbarung, geäußerte Wort ist ein Urwort und Seine Tafel eine Urtafel. Wohl steht es um jene, die diese Wahrheit begreifen.
75 'aus dem Lawh-i-Nasír'
75:1 [128] Zerreißt in Meinem Namen die Schleier, die euere Sicht so schwer behindern, und zerschlagt durch die Macht, die aus eurem Glauben an Gottes Einheit geboren ist, die Götzen leerer Nachahmung. Dann tretet ein in das heilige Paradies des Wohlgefallens des Allerbarmers. Heiligt euere Seelen von allem, was nicht von Gott ist, und genießet die süße Ruhe im Schoße Seiner weiten, machtvollen Offenbarung, im Schatten Seiner höchsten, unfehlbaren Befehlsgewalt. Bleibet nicht in den dichten Schleiern euerer selbstsüchtigen Wünsche verhüllt, denn in jedem von euch habe Ich Meine Schöpfung vollendet, damit die Vortrefflichkeit Meines Werkes den Menschen völlig offenbar werde. Daraus folgt, daß jeder Mensch aus sich selbst heraus fähig ist und weiter fähig sein wird, die Schönheit Gottes, des Verherrlichten, wahrzunehmen. Wäre ihm keine solche Fähigkeit verliehen, wie könnte er dann für sein Versagen zur Rechenschaft gezogen werden? Wenn an dem Tage, da alle Völker der Erde versammelt werden, ein Mensch vor Gott stünde und gefragt würde: »Warum hast du nicht an Meine Schönheit geglaubt und dich von Mir abgewandt?« und wenn ein solcher Mensch dann antwortete und spräche: »Weil alle Menschen geirrt haben, weil keiner willens war, sein Angesicht der Wahrheit zuzuwenden, habe auch ich nach dem Beispiel der anderen leider versäumt, die Schönheit des Ewigen zu erkennen«, so würde eine solche Ausflucht gewißlich zurückgewiesen. Denn der Glaube eines Menschen kann nur von ihm selbst abhängen.
75:2 Dies ist eine der Wahrheiten, die in Meiner Offenbarung verwahrt sind, eine Wahrheit, die Ich in all den himmlischen Büchern, welche Ich die Zunge der Größe aussprechen und die Feder der Macht niederschreiben ließ, offenbart habe. Denkt eine Zeit darüber nach, damit ihr mit euerem inneren wie äußeren Auge die Feinheiten göttlicher Weisheit wahrnehmt und die Edelsteine himmlischen Wissens entdeckt, die Ich in klarer, bedeutungsschwerer Sprache auf dieser erhabenen, unverfälschlichen Tafel offenbart habe, und damit ihr nicht abirrt von dem Throne des Allhöchsten, von dem Baume, über den es kein Hinausgehen gibt, von der Wohnstatt ewiger Macht und Herrlichkeit.
75:3 Die Zeichen Gottes leuchten inmitten der Werke Seiner Geschöpfe so offenbar und strahlend wie die Sonne. Was von Ihm ausgeht, ist von dem, was Menschengeist ersinnt, verschieden und wird immer davon unterschieden bleiben. Dem Quell Seines Wissens sind zahllose Leuchten der Gelehrsamkeit und Weisheit entstiegen, und aus dem Paradiese Seiner Feder weht der Odem des Allbarmherzigen unaufhörlich zu den Herzen und Seelen der Menschen hin. Glücklich, wer diese Wahrheit erkennt.
76
76:1 [129] Höre, o Mein Diener, auf das, was vom Throne deines Herrn, des Unerreichbaren, des Größten, zu dir herabgesandt wird. Es ist kein Gott außer Ihm. Er hat Seine Geschöpfe ins Dasein gerufen, damit sie Ihn erkennen, den Mitleidigen, den Allerbarmer. In die Städte aller Völker hat Er Seine Boten gesandt und ihnen aufgetragen, den Menschen Botschaft vom Paradiese Seines Wohlgefallens zu bringen und sie zum Hafen bleibender Sicherheit, zum Sitze ewiger Heiligkeit und überragender Herrlichkeit zu führen.
76:2 Die einen wurden vom Lichte Gottes geleitet, gewannen Zutritt zum Hofe Seiner Gegenwart, tranken aus der Hand der Ergebung die Wasser ewigen Lebens und wurden zu denen gezählt, die Ihn wahrhaft anerkennen und an Ihn glauben. Andere lehnten sich gegen Ihn auf und verwarfen die Zeichen Gottes, des Machtvollsten, des Allmächtigen, des Allweisen.
76:3 [130] Zeitalter liefen ab, bis sie Vollendung fanden an diesem, dem Herrn der Tage, dem Tag, da die Sonne des Bayán sich hoch über dem Horizont der Gnade offenbarte, dem Tag, da die Schönheit des Allherrlichen in der erhabenen Gestalt von 'Alí-Muhammad, dem Báb, aufleuchtete. Kaum hatte Er sich offenbart, da erhob sich alles Volk gegen Ihn. Einige verleumdeten Ihn als Lästerer Gottes, des Allmächtigen, des Altehrwürdigen der Tage. Andere hielten Ihn für einen Wahnsinnigen, eine Behauptung, die Ich selbst aus dem Munde eines Geistlichen gehört habe. Wieder andere bestritten Seinen Anspruch, das Sprachrohr Gottes zu sein, und brandmarkten Ihn als einen, der die Worte des Allmächtigen gestohlen, sie als die eigenen ausgegeben, ihren Sinn verdreht und sie mit eigenem vermengt habe. Das Auge der Größe weint bitterlich über das, was ihr Mund geredet hat, während sie sich weiter auf ihren Sitzen erfreuen.
76:4 »Gott ist Mein Zeuge«, sprach Er, »O Volk! Ich bin zu euch gekommen mit einer Offenbarung von dem Herrn, euerem Gott, dem Herrn euerer Väter von alters her. Seht nicht auf das, was ihr besitzet, o Menschen! Seht vielmehr auf das, was Gott euch herabgesandt hat. Dies wird sicherlich besser für euch sein als die ganze Schöpfung, könntet ihr es doch begreifen! Blickt von neuem auf, o Menschen, betrachtet das Zeugnis Gottes und Seinen Beweis, wie ihr sie schon besitzet, und vergleicht sie mit der an diesem Tage zu euch herabgesandten Offenbarung, damit die Wahrheit, die untrügliche Wahrheit, euch unbezweifelbar offenkundig werde. O Menschen, folget nicht den Fußstapfen des Bösen, folget dem Glauben des Allbarmherzigen und gehöret zu denen, die wahrhaft glauben. Was nützte es dem Menschen, wenn er verfehlte, die Wahrheit Gottes anzuerkennen? Nichts, was es auch sei. Dies will Ich selbst, der Allmächtige, der Allwissende, der Allweise, bezeugen«.
76:5 [131] Je mehr Er sie ermahnte, desto grimmiger wurde ihre Feindschaft, bis sie Ihn zuletzt mit schmählicher Grausamkeit hinrichteten. Der Fluch Gottes treffe die Unterdrücker! Einige glaubten an Ihn, nur wenige Unserer Diener sind die Dankbaren. Sie ermahnte Er auf allen Seinen Tafeln, ja in jedem Abschnitt Seiner wunderbaren Schriften, sich am Tage der verheißenen Offenbarung nicht an irgend etwas im Himmel oder auf Erden zu verlieren. »O Menschen!« sprach Er, »Ich habe Mich für Seine Manifestation offenbart und Mein Buch, den Bayán, nur mit der Absicht, die Wahrheit Seiner Sache zu beweisen, auf euch herniederkommen lassen. Fürchtet Gott und hadert nicht mit Ihm, wie das Volk des Qur'án mit Mir gehadert hat. Wenn ihr von Ihm hört, eilt Ihm entgegen und haltet Euch fest an alles, was Er euch offenbart. Nichts außer Ihm kann euch nützen, selbst wenn ihr vom ersten bis zum letzten die Zeugnisse all derer vorbrächtet, die vor euch waren.«
76:6 Und als nach Ablauf weniger Jahre der Himmel des göttlichen Ratschlusses gespalten wurde, als die Schönheit des Báb in neuem Gewande in den Wolken der Namen Gottes erschien, erhob sich dieses gleiche Volk boshaft gegen Ihn, dessen Licht alles Erschaffene umschließt. sie brachen Sein Bündnis, verwarfen Seine Wahrheit, haderten mit Ihm, nörgelten an Seinen Zeichen, stellten Sein Zeugnis als Lüge hin und gesellten sich zu den Ungläubigen. Zuletzt beschlossen sie, Ihm das Leben zu nehmen. So ist der Zustand derer, die sich tief im Irrtum befinden!
76:7 [132] Und als sie ihre Ohnmacht erkannten, ihren Plan auszuführen, erhoben sie sich zur Verschwörung gegen Ihn. Siehe, wie sie jeden Augenblick neue Schliche ersinnen, um Ihm zu schaden, um die Sache Gottes zu verletzen und zu entehren. Sprich: Wehe über euch! Bei Gott! Euere Ränke bedecken euch mit Schande. Euer Herr, der Gott des Erbarmens, kann auf alle Geschöpfe wohl verzichten. Nichts kann mehren oder mindern, was Er besitzt. Wenn ihr glaubt, so glaubt ihr zu euerem eigenen Vorteil, und wenn ihr nicht glaubt, so werdet ihr selbst darunter leiden. Nie kann die Hand des Ungläubigen den Saum Seines Gewandes entheiligen.
76:8 O Mein Diener, der du an Gott glaubst! Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Wollte Ich dir aufzählen, was über Mich gekommen ist, so wären Seele und Verstand der Menschen unfähig, dessen Gewicht zu ertragen. Gott selbst ist Mein Zeuge. Wache über dich selbst und folge nicht den Fußstapfen dieser Leute! Denke sorgfältig nach über die Sache deines Herrn. Strebe, danach, Ihn durch Sein eigenes Selbst und nicht durch andere zu erkennen. Denn keiner außer Ihm kann dir jemals nützen. Alles Erschaffene wird dies bezeugen, könntest du es doch fassen!
76:9 Komm hervor hinter dem Schleier mit deines Herrn, des Allherrlichen, des Allmächtigen, Erlaubnis, ergreife vor den Augen derer, die in den Himmeln und auf Erden sind, den Kelch der Unsterblichkeit im Namen deines Herrn, des Unerreichbaren, des -Höchsten, trinke dich satt und gehöre nicht zu den Zaudernden. Ich schwöre bei Gott! Im Augenblick, da du den Becher mit den Lippen berührst, werden dir die himmlischen Heerscharen Beifall spenden und sprechen: »Trink mit gesundem Behagen, o Mensch, der du wahrhaft an Gott glaubst!« Und die Bewohner der Städte der Unsterblichkeit werden ausrufen: »Freude sei dir, der du den Becher Seiner Liebe leerst!« Und die Zunge der Größe wird dich grüßen: »Groß ist die Seligkeit, die dich erwartet, o Mein Diener, denn du hast erreicht, was keiner erreicht hat bis auf jene, die sich von allem in den Himmeln und auf Erden losgelöst haben und die Sinnbilder wahrer Loslösung sind.«
77
77:1 [133] Und nun zu deiner Frage nach der Erschaffung des Menschen. Wisse, daß alle Menschen in der von Gott, dem Bewahrer, dem Selbstbestehenden, bestimmten Art erschaffen sind. jedem ist, wie auf Gottes mächtigen, wohlverwahrten Tafeln verfügt, ein vorbestimmtes Maß zugewiesen. Alles, was ihr an Anlagen besitzt, kann jedoch nur als Ergebnis eueres eigenen Wollens offenbar werden. Euere Taten bezeugen diese Wahrheit. Seht zum Beispiel, was im Bayán den Menschen verboten wurde. Gott hat in jenem Buche nach Seinem Geheiß für rechtmäßig erklärt, was immer Ihm zu erklären gefiel, und Er hat kraft Seiner höchsten Macht verboten, was immer Er zu verbieten beschloß. Dies bekundet der Text jenes Buches. Wollt ihr es nicht bezeugen? Die Menschen aber haben wissentlich Sein Gesetz gebrochen. Ist solches Verhalten ihnen selbst oder Gott zuzuschreiben? Seid gerecht in euerem Urteil! Alles Gute ist von Gott und alles Böse von euch selbst. Wollt ihr es nicht begreifen? In allen Schriften ist diese Wahrheit offenbart, so ihr zu denen gehörtet, die verstehen. jede Tat, die ihr im Sinne habt, ist Ihm so offenbar wie jene, die ihr schon ausgeführt habt. Es ist kein Gott außer Ihm. Sein ist die ganze Schöpfung und die Herrschaft darüber. Alles ist vor Ihm enthüllt, alles auf Seinen heiligen, verborgenen Tafeln aufgezeichnet. Dieses Vorauswissen Gottes bedeutet jedoch nicht, daß es die Taten der Menschen verursacht hätte, ebensowenig, wie euer Vorherwissen vom Kommen eines bestimmten Ereignisses oder euer Wunsch, daß es eintrete, die Ursache für sein Eintreffen ist oder jemals sein kann.
78
78:1 [134] Nun zu deiner Frage über den Ursprung der Schöpfung. Wisse sicher, daß Gottes Schöpfung von Ewigkeit her besteht und immer bestehen wird. Ihr Anfang war ohne Anfang und ihr Ende kennt kein Ende. Sein Name »Schöpfer« setzt eine Schöpfung voraus, wie Sein Titel »Herr der Menschen« das Dasein eines Dieners bedingt.
78:2 Was jene Sprüche betrifft, die den alten Propheten zugeschrieben werden, wie: »Am Anfang war Gott, kein Geschöpf war da, Ihn zu erkennen«, und: »Der Herr war allein, ohne jemanden, Ihn anzubeten«, so ist der Sinn dieser und ähnlicher Sprüche klar und einleuchtend, er sollte nie mißverstanden werden. Die gleiche Wahrheit bezeugen die Worte, die Er offenbart hat: »Gott war allein, es war keiner außer Ihm. Er wird immer bleiben, was Er immer war.« Jedes scharfe Auge wird bereitwillig wahrnehmen, daß der Herr nunmehr offenbar ist; doch keiner ist da, Seine Herrlichkeit zu erkennen. Damit ist gemeint, daß die Stätte, wo das Wesen Gottes wohnt, hoch über Reichweite und Fassungskraft eines jeden außer Ihm erhaben ist. Was immer in der bedingten Welt aussagbar oder begreiflich ist, kann niemals die ihm durch seine Natur gegebenen Grenzen überschreiten. Gott allein übersteigt derartige Grenzen. Er, wahrlich, ist von Ewigkeit her. Keiner Seinesgleichen, kein Gefährte war Ihm je zugesellt oder kann Ihm jemals zugesellt werden. Kein Name ist mit Seinem Namen vergleichbar. Keine Feder kann Sein Wesen beschreiben, keine Zunge Seine Herrlichkeit schildern. Er bleibt immer über alle außer Ihm selbst unermeßlich erhaben.
78:3 Betrachte die Stunde, da die höchste Manifestation Gottes sich den Menschen enthüllt. Ehe diese Stunde kommt, ist das Altehrwürdige Sein, das den Menschen noch unbekannt ist und das Wort Gottes noch nicht ausgesprochen hat, selbst der Allwissende in einer Welt ohne Menschen, die Ihn erkannt hätten. Er ist in der Tat Schöpfer ohne Schöpfung. Denn im Augenblick vor Seiner Offenbarung wird alles Erschaffene veranlaßt, seine Seele zu Gott aufzugeben. Dies ist wahrlich der Tag, von dem geschrieben steht: »Wessen soll das Reich an diesem Tage sein?«1 Und niemand ist bereit, darauf zu antworten!
1 Qur'án 40:17
79 'aus dem Tablet an Vafá'
79:1 [135] Nun zu deiner Frage über die Welten Gottes. Wisse wahrlich, daß die Welten Gottes zahllos und unendlich weit sind. Keiner kann sie zählen oder erfassen außer Gott, dem Allwissenden, dem Allweisen. Denke an deinen Zustand im Schlafe. Wahrlich, Ich sage, diese Erscheinung ist das geheimnisvollste der Zeichen Gottes unter den Menschen, wollten sie doch im Herzen darüber nachsinnen. Siehe, wie das, was du im Traume geschaut hast, nach langer Zeit voll verwirklicht wird. Wäre die Welt, wo du dich im Traum befunden hast, dieselbe wie die Welt, in der du lebst, dann hätte die Begebenheit jenes Traumes im Augenblick ihres Geschehens zwangsläufig in dieser Welt bekannt werden müssen. Wäre es so, dann wärest du selbst dessen Zeuge. Da dies jedoch nicht der Fall ist, muß notwendigerweise daraus folgen, daß die Welt, in der du lebst, von jener, die du im Traum erlebt hast, verschieden und gesondert ist. Diese letztere Welt hat weder Anfang noch Ende. Es wäre wahr, wenn du behaupten wolltest, daß diese Traumwelt nach dem Ratschluß des allherrlichen und allmächtigen Gottes in deinem eigenen Selbst liegt und ganz in dir aufgeht. Es wäre ebenso wahr zu sagen, daß dein Geist, wenn er die Grenzen des Schlafes überschritten und sich von allen irdischen Bindungen befreit hat, durch Gottes Ratschluß ein Reich durchwandert, das in der innersten Wirklichkeit dieser Welt verborgen liegt. Wahrlich, Ich sage, die Schöpfung Gottes umfaßt Welten neben dieser Welt und Geschöpfe außer diesen Geschöpfen. In jeder dieser Welten hat Er Dinge verordnet, die niemand erforschen kann außer Ihm, dem Allerforschenden, dem Allweisen. Denke nach über das, was Wir dir enthüllt haben, damit du die Absicht Gottes, deines Herrn und des Herrn aller Welten, erkennest. In diesen Worten sind die Geheimnisse göttlicher Weisheit verwahrt. Wir wollen nicht bei diesem Thema verweilen, weil der Kummer über die Taten derer, die durch Unsere Worte erschaffen worden sind, Uns umgibt, wäret ihr doch unter denen, die auf Unsere Stimme hören.
80
80:1 [136] Du hast Mich gefragt, ob der Mensch, abgesehen von Gottes Propheten und Seinen Auserwählten, nach dem körperlichen Tode dieselbe Eigenart und Persönlichkeit, dasselbe Bewußtsein, denselben Verstand beibehalte, die sein Leben in dieser Welt auszeichnen. Wäre dies der Fall, wie kommt es dann, so wendest du ein, daß leichte Schädigungen der geistigen Fähigkeiten wie Ohnmacht und schwere Krankheit dem Menschen Verstand und Bewußtsein rauben, während sein Tod, der den Zerfall seines Leibes und die Auflösung seiner Bestandteile mit sich bringt, machtlos ist, diesen Verstand zu zerstören und dieses Bewußtsein auszulöschen? Wie kann man sich vorstellen, daß Bewußtsein und Persönlichkeit des Menschen erhalten bleiben, wenn gerade die für ihr Bestehen und Wirken notwendigen Werkzeuge völlig aufgelöst sein werden?
80:2 [137] Wisse, daß die Seele des Menschen über alle Gebrechlichkeit des Leibes und des Verstandes erhaben und davon unabhängig ist. Daß ein Kranker Zeichen der Schwäche aufweist, ist den Hindernissen zuzuschreiben, die sich bei ihm zwischen Seele und Leib legen; denn die Seele selbst bleibt unberührt von jedem körperlichen Leiden. Denke an das Licht der Lampe. Wenn auch ein Gegenstand von außen ihr Strahlen beeinträchtigen kann, so scheint das Licht selbst doch mit unverminderter Stärke weiter. Ebenso ist jedes Gebrechen des menschlichen Leibes ein Hindernis für die Seele, das sie davon abhält, ihre innere Kraft und Stärke zu zeigen. Wenn sie jedoch den Leib verläßt, wird sie solche Überlegenheit beweisen, solchen Einfluß entfalten, daß keine Macht der Erde dem gleichkommen kann. jede reine, jede geläuterte und geheiligte Seele wird mit gewaltiger Macht begabt sein und in überschäumender Freude jubeln.
80:3 Denke an die Lampe, die unter einem Scheffel verborgen ist. Wenn auch ihr Licht leuchtet, ihr Schein dringt nicht zu den Menschen. Denke ebenso an die Sonne, die von Wolken verdunkelt wird. Beachte, wie ihr Glanz scheinbar abnimmt, während die Quelle jenes Lichtes in Wirklichkeit unverändert bleibt. Die Seele des Menschen gleiche dieser Sonne und alle Dinge auf Erden entsprechen seinem Leib. Solange kein äußeres Hindernis sie trennt, wird der Leib in seiner Gesamtheit das Licht der Seele widerspiegeln und von ihrer Kraft unterstützt werden. Aber sobald sich ein Schleier zwischen beide legt, scheint die Helligkeit des Lichtes abzunehmen.
80:4 Denke wiederum an die Sonne, wenn sie völlig hinter Wolken verborgen ist. Obwohl die Erde noch von ihrem Licht erhellt wird, ist doch die Menge Lichtes, die sie empfängt, viel geringer geworden. Erst wenn sich die Wolken verzogen haben, kann die Sonne wieder in voller Pracht erstrahlen. Die natürliche Leuchtkraft der Sonne wird jedoch nicht davon berührt, ob nun Wolken da sind oder nicht. Die Seele des Menschen ist die Sonne, die seinen Leib erleuchtet und ihm Nahrung spendet, und sollte auch dafür angesehen werden.
80:5 Bedenke ferner, wie die Frucht, ehe sie Gestalt annimmt, als Anlage im Baume liegt. Würde der Baum in Stücke gehauen, so könnte man doch kein Anzeichen und nicht das kleinste Teilchen einer Frucht darin finden. Sobald sie aber hervortritt, wird sie, wie du selber feststellst, in wunderbarer Schönheit und herrlicher Vollkommenheit sichtbar. Manche Früchte erreichen ihre volle Reife freilich erst, nachdem sie vom Baume gepflückt worden sind.
81
81:1 [138] Nun zu deiner Frage über die Seele des Menschen und ihr Fortleben nach dem Tode. Wisse wahrlich, daß die Seele nach ihrer Trennung vom Leibe weiter fortschreitet, bis sie die Gegenwart Gottes erreicht, in einem Zustand und einer Beschaffenheit, die weder der Lauf der Zeiten und Jahrhunderte noch der Wechsel und Wandel dieser Welt ändern können. Sie wird so lange bestehen, wie das Reich Gottes, Seine Allgewalt, Seine Herrschaft und Macht bestehen werden. Sie wird die Zeichen Gottes und Seine Eigenschaften offenbaren, Seine Gnade und Huld enthüllen. Meine Feder stockt, wenn sie die Höhe und Herrlichkeit einer so erhabenen Stufe gebührend zu beschreiben sucht. Mit solcher Ehre wird die Hand der Barmherzigkeit die Seele bekleiden, daß keine Zunge es gebührend schildern noch ein anderes irdisches Mittel es beschreiben kann. Gesegnet die Seele, die zur Stunde ihrer Trennung vom Leibe über die eitlen Vorstellungen der Völker dieser Welt geheiligt ist. Eine solche Seele lebt und wirkt im Einklang mit dem Willen ihres Schöpfers und geht in das allhöchste Paradies ein. Die Himmelsdienerinnen, Bewohnerinnen der erhabensten Stätten, werden sie umschreiten, und die Propheten Gottes und Seine Auserwählten werden ihre Gesellschaft suchen. Mit ihnen wird die Seele frei verkehren und ihnen berichten, was sie auf ihrem Wege zu Gott, dem Herrn aller Welten, erdulden mußte. Erführe ein Mensch, was einer solchen Seele in den Welten Gottes, des Herrn des Thrones in der Höhe und auf Erden hienieden, verordnet ist, er entflammte sogleich mit seinem ganzen Wesen im überwältigenden Verlangen, diese erhabenste, diese geheiligte, strahlende Stufe zu erreichen.
81:2 [139] ... Das Wesen der Seele nach dem Tode läßt sich niemals beschreiben, noch ist es angemessen und erlaubt, ihre ganze Beschaffenheit den Augen der Menschen zu enthüllen, Die Propheten und Boten Gottes wurden zu dem einzigen Zweck herabgesandt, die Menschheit auf den geraden Pfad der Wahrheit zu führen. Ihre Offenbarung hat den Zweck, alle Menschen zu erziehen, damit sie zur Todesstunde in größter Reinheit und Heiligkeit, in völliger Loslösung zum Throne des Höchsten aufsteigen. Das Licht, das diese Seelen ausstrahlen, bewirkt den Fortschritt der Welt und den Aufstieg ihrer Völker. Sie sind wie Sauerteig, der die Welt des Seins durchdringt, und bilden die Lebenskraft, welche die Künste und wunder der Welt zustande bringt. Durch sie regnen die Wolken ihre Segensgaben auf die Menschen nieder, bringt die Erde ihre Früchte hervor. Alle Dinge haben zwangsläufig eine Ursache, eine treibende Kraft, einen belebenden Grund. Diese Seelen, Sinnbilder der Loslösung, haben der Welt des Daseins den höchsten belebenden Antrieb gegeben und werden ihn auch weiterhin geben. Das jenseits ist so verschieden vom Diesseits wie diese Welt von der des Kindes, das noch im Mutterleib ist.
[140] Wenn die Seele in die Gegenwart Gottes gelangt, wird sie die Gestalt annehmen, die ihrer Unsterblichkeit am besten ansteht und ihrer himmlischen Wohnstatt würdig ist. Solches Dasein ist ein bedingtes, kein absolutes Dasein, insofern als ersterem eine Ursache zugrunde liegt, während letzteres unabhängig davon ist. Absolutes Dasein kommt nur Gott zu, gepriesen sei Seine Herrlichkeit! Wohl denen, die diese Wahrheit erfassen. Wolltest du im Herzen über das Verhalten der Propheten Gottes nachdenken, du würdest sicherlich bereitwillig bezeugen, daß es außer dieser Welt unbedingt andere Welten geben muß. Die meisten der wahrhaft Weisen und Gelehrten haben alle Zeitalter hindurch, wie es die Feder der Herrlichkeit im Tablet der Weisheit aufgezeichnet hat, die Wahrheit dessen bezeugt, was Gottes heilige Schrift offenbart hat. Selbst die Materialisten haben in ihren Schriften die Weisheit dieser gottberufenen Boten bezeugt und die Hinweise der Propheten auf Paradies, Höllenfeuer, künftige Belohnung und Bestrafung dem Wunsche zugeschrieben, die Seelen der Menschen zu erziehen und zu erheben. Beachte darum, wie die Menschheit allgemein, was immer ihr Glaube oder Weltbild sei, die Vortrefflichkeit der Propheten Gottes erkannt und ihre Überlegenheit zugegeben hat. Diese Perlen der Loslösung werden von den einen als Verkörperungen der Weisheit begrüßt, während andere sie für das Sprachrohr Gottes selbst halten. Wie hätten diese Seelen sich ihren Feinden ausliefern lassen, wenn sie geglaubt hätten, daß alle Welten Gottes auf dieses irdische Leben beschränkt seien? Würden sie freiwillig solche Not und Qual ertragen haben, wie kein Mensch sie je erlitten oder erlebt hat?
82
82:1 [141] Du hast Mich nach dem Wesen der Seele gefragt. Wisse wahrlich, daß die Seele ein Zeichen Gottes ist, ein himmlischer Edelstein, dessen Wirklichkeit die gelehrtesten Menschen nicht zu begreifen vermögen, und dessen Geheimnis kein noch so scharfer Verstand je zu enträtseln hoffen kann. Sie ist von allen erschaffenen Dingen das erste, das die Vollkommenheit des Schöpfers verkündet, Seine Herrlichkeit anerkennt, sich an Seine Wahrheit hält und sich in Anbetung vor Ihm niederbeugt. Wenn sie Gott treu ist, wird sie Sein Licht widerstrahlen und schließlich zu Ihm zurückkehren. Wenn sie jedoch die Treuepflicht gegenüber ihrem Schöpfer vergißt, wird sie ein Opfer des Selbstes und der Leidenschaften werden und am Ende in deren Abgründen versinken.
82:2 Wer immer an diesem Tage den Zweifeln und Einbildungen der Menschen verwehrt, ihn von der Wahrheit des Urewigen abzuhalten, wer dem Aufruhr durch geistliche und weltliche Mächte nicht verstattet, ihn von der Anerkennung Seiner Botschaft abzulenken, der wird von Gott, dem Herrn aller Menschen, als eines Seiner mächtigen Zeichen betrachtet und zu denen gezählt, deren Namen die Feder des Höchsten in Seinem Buche verzeichnet hat. Gesegnet ist, wer die wahre Gestalt einer solchen Seele sieht, ihre Stufe anerkennt und ihre Tugenden entdeckt.
82:3 In den alten Büchern steht vieles über die verschiedenen Zustände in der Entwicklung der Seele, wie Fleischeslust, Jähzorn, Eingebung, Wohlwollen, Genügsamkeit, göttliches Wohlgefallen und dergleichen; die Feder des Höchsten will jedoch nicht dabei verweilen. Jede Seele, die an diesem Tage demütig mit ihrem Gott wandelt und sich an Ihn hält, wird sich mit der Ehre und Herrlichkeit aller schönen Namen und Stufen begabt finden.
82:4 [142] Wenn ein Mensch schläft, kann man von seiner Seele keinesfalls behaupten, sie sei in ihrem Wesen von äußeren Dingen beeinflußt. Sie neigt von sich aus zu keinem Wechsel ihres ursprünglichen Zustandes oder ihrer Beschaffenheit. jede Änderung in ihren Funktionen muß äußeren Ursachen zugeschrieben werden. Diese äußeren Einflüsse sind es, auf die alle Veränderungen in ihrer Umwelt, ihrem Verständnis und Wahrnehmungsvermögen zurückgeführt werden sollten.
82:5 Denke an das menschliche Auge. Obwohl es die Fähigkeit besitzt, alles Erschaffene wahrzunehmen, kann doch das kleinste Hindernis sein Sehvermögen so hemmen, daß es ihm unmöglich wird, überhaupt noch einen Gegenstand zu erkennen. Verherrlicht sei der Name Dessen, der diese Ursachen erschaffen hat und ihr Urheber ist, der verfügt hat, daß jeder Wechsel und Wandel in der Welt des Seins von ihnen abhängig sei. Alles Erschaffene im ganzen All ist nur ein Tor zu Seiner Erkenntnis, ein Zeichen Seiner Herrschaft, eine Offenbarung Seiner Namen, ein Sinnbild seiner Erhabenheit, ein Beweis Seiner Macht, ein Zugang zu Seinem geraden Pfade. ...
82:6 Wahrlich, Ich sage, die menschliche Seele ist in ihrem Wesen eines der Zeichen Gottes, ein Geheimnis unter Seinen Geheimnissen. Sie ist ein mächtiges Zeichen des Allmächtigen, der Herold, der die Wirklichkeit aller Welten Gottes verkündet. In ihr liegt verborgen, was die Welt jetzt unmöglich begreifen kann. Sinne im Herzen über die Offenbarung der Seele Gottes nach, wie sie alle Seine Gesetze durchdringt, und stelle sie dem niedrigen, begehrlichen Wesen gegenüber, das sich gegen Ihn auflehnt, das den Menschen verbietet, sich dem Herrn der Namen zuzuwenden, und sie antreibt, ihren verderbten Lüsten zu folgen. Eine solche Seele ist wahrlich weit auf dem Pfade des Irrtums dahingewandert. ...
82:7 [143] Du fragst Mich ferner über den Zustand der Seele nach ihrer Trennung vom Leib. Wisse wahrlich, daß die Seele des Menschen, wenn sie auf den Wegen Gottes gewandelt ist, gewiß zurückkehrt und zur Herrlichkeit des Geliebten versammelt wird. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Sie wird eine Stufe erreichen, die keine Feder beschreiben, keine Zunge schildern kann. Die Seele, die der Sache Gottes treu bleibt und unbeirrbar Seinem Pfade folgt, wird nach ihrem Aufstieg solche Kraft besitzen, daß alle Welten, die der Allmächtige erschaffen hat, durch sie gefördert werden können. Eine solche Seele sorgt auf Geheiß des wahren Königs und göttlichen Erziehers für den reinen Sauerteig, der die Welt des Seins durchdringt und jene Kraft spendet, durch welche die Künste und Wunderwerke der Welt offenbar werden. Bedenke, wie das Mehl den Sauerteig braucht, damit er es durchsetzt. Diese Seelen, die Sinnbilder der Loslösung, sind der Sauerteig der Welt. Denke darüber nach und gehöre zu den Dankbaren.
82:8 In mehreren Unserer Tablets haben Wir dieses Thema berührt und die verschiedenen Entwicklungsstufen der Seele aufgezeigt. Wahrlich, Ich sage, die menschliche Seele ist über allen Austritt und alle Rückkehr erhaben. Sie ist in Ruhe und doch schwingt sie sich auf; sie schreitet fort, und doch ist sie in Ruhe. Sie ist in sich selbst Beweis für das Dasein einer bedingten Welt wie auch für die Wirklichkeit einer Welt, die weder Anfang noch Ende hat. Siehe, wie dein Traum nach vielen Jahren vor deinen Augen wieder abrollt. Bedenke, wie seltsam das Geheimnis der Welt ist, die dir im Traum erscheint. Bewege die unerforschliche Weisheit Gottes in deinem Herzen und versenke dich in ihre mannigfaltigen Offenbarungen. ...
82:9 Bezeuge die wunderbaren Beweise der Schöpferkraft Gottes und sinne über ihren Umfang und ihr Wesen nach. Er, das Siegel der Propheten, hat gesagt: »Laß mich über Dich, o Gott, noch mehr erstaunt und verwundert sein!«
82:10 [144] Was deine Frage betrifft, ob die stoffliche Welt Begrenzungen unterworfen sei, so wisse, daß das Verstehen dieser Tatsache vom Betrachter selbst abhängt. In gewissem Sinne ist diese Welt begrenzt, in anderem ist sie über alle Begrenzungen erhaben. Der eine, wahre Gott ist von Ewigkeit her dagewesen und wird ewig da sein. Seine Schöpfung hat keinen Anfang und wird kein Ende haben. Alles, was erschaffen ist, setzt jedoch eine Ursache voraus. Diese Tatsache begründet in sich selbst, ohne den Schatten eines Zweifels, die Einheit des Schöpfers.
82:11 Du fragst Mich ferner nach dem Wesen der himmlischen Sphären. Um ihr Wesen zu begreifen, muß man eingehend erforschen, was die Angaben der alten Bücher über die himmlischen Sphären und die Himmel bedeuten. Man muß aufdecken, wie sie mit dieser stofflichen Welt zusammenhängen und welchen Einfluß sie darauf ausüben. jedes Herz gerät ins Staunen bei einem so verwirrenden Thema, und jeder Geist ist über dessen Rätsel bestürzt. Gott allein kann seine Bedeutung ermessen. Die Gelehrten, die das Leben dieser Erde auf einige tausend Jahre anberaumten, haben es während der langen Zeit ihrer Beobachtungen versäumt, der anderen Planeten Zahl und Alter zu berücksichtigen. Bedenke überdies die vielfältigen Widersprüche, die sich aus den Theorien dieser Menschen ergeben. Wisse, daß jeder Fixstern seine eigenen Planeten hat und jeder Planet seine eigenen Geschöpfe, deren Zahl kein Mensch errechnen kann.
82:12 O du, der du deine Augen auf Mein Angesicht gerichtet hast! Der Tagesanbruch der Herrlichkeit hat an diesem Tage seinen Glanz offenbart, und es ruft die Stimme des Höchsten. Wir haben früher geäußert: »Dies ist nicht der Tag, da ein Mensch seinen Herrn zu befragen hat. Wer den Ruf Gottes vernommen hat, der durch Ihn, den Morgen der Herrlichkeit, erschallt, dem steht es an, sich zu erheben und auszurufen: Hier bin ich, hier bin ich, o Herr aller Namen. Hier bin ich, hier bin ich, o Schöpfer der Himmel! Ich bezeuge, daß Deine Offenbarung offenbart hat, was in den Büchern Gottes verborgen lag, und daß alles, was Deine Boten in den heiligen Schriften aufgezeichnet hatten, erfüllt ist.«
83 'aus dem Tablet an Hadí'
83:1 [145] Bedenke die Gabe des Verstandes, die Gott dem Wesen des Menschen verliehen hat. Prüfe dein eigenes Selbst und sich, wie deine Bewegung und Ruhe, dein Wille und deine Absicht, dein Gesicht und Gehör, dein Geruchsinn und Sprachvermögen und alles, was sonst mit deinen leiblichen Sinnen oder deinen geistigen Wahrnehmungen zusammenhängt oder was diese überragt, aus eben jener Gabe hervorgeht und ihr sein Dasein verdankt. So eng ist dies alles mit der Verstandesgabe verbunden, daß dann, wenn ihre Verbindung zum menschlichen Körper auch nur für einen Augenblick unterbrochen wird, jede sinnliche Wahrnehmung sofort aufhört und die Kraft verliert, Beweise ihrer Tätigkeit zu geben. Es ist ohne Zweifel klar und offenkundig, daß jedes der genannten Werkzeuge, um seinen Zweck erfüllen zu können, von der Verstandesgabe abhängig ist und immer abhängig sein wird. Die Verstandesgabe muß als ein Zeichen der Offenbarung Dessen angesehen werden, der der höchste Herr über alles ist. Die Manifestation der Verstandesgabe hat alle Namen und Eigenschaften enthüllt, und mit der Einstellung ihrer Tätigkeit werden sie alle zunichte und gehen unter.
83:2 [146] Es wäre völlig falsch zu behaupten, diese Gabe sei dasselbe wie die Sehkraft, da die Sehkraft von ihr abgeleitet ist und in Abhängigkeit von ihr wirkt. Ebenso wäre es müßig zu meinen, diese Gabe sei dem Gehörsinn gleichzusetzen, da der Gehörsinn die nötige Kraft zur Ausübung seiner Tätigkeit von der Verstandesgabe erhält.
83:3 Der gleiche Zusammenhang verbindet die Verstandesgabe mit allem, was im menschlichen Körper Empfänger von Namen und Eigenschaften ist. Die verschiedenen Namen und offenbarten Eigenschaften sind durch dieses Zeichen Gottes bewirkt. Unermeßlich erhaben in Wesen und Wirklichkeit ist dieses Zeichen über alle Namen und Eigenschaften. Verglichen mit seiner Herrlichkeit, verblaßt alles andere zu bloßem Nichts und fällt dem Vergessen anheim.
83:4 Würdest du in deinem Herzen von nun an bis zum Ende, das kein Ende hat, mit dem gesammelten Begriffsvermögen und Verständnis, das die größten Geister in der Vergangenheit erreicht haben oder in der Zukunft erreichen werden, über diese gottgefügte, tiefgründige Wirklichkeit, dieses Zeichen der Offenbarung des allewigen, allherrlichen Gottes nachdenken, du würdest dennoch weder sein Geheimnis verstehen noch seinen Wert ermessen können. Wenn du deine Machtlosigkeit erkannt hast, diese in dir ruhende Wirklichkeit hinreichend zu verstehen, dann wirst du bereitwillig zugeben, daß du oder jedes andere Geschöpf sich vergeblich mühen würde, das Geheimnis des lebendigen Gottes, der Sonne unvergänglicher Herrlichkeit, des Altehrwürdigen ewiger Tage, zu ergründen. Dieses Eingeständnis der Hilflosigkeit, zu dem reife Überlegung schließlich jeden Geist führen muß, ist in sich selbst der Höhepunkt menschlichen Verstehens, der Gipfel der menschlichen Entwicklung.
84
84:1 [147] Betrachte den einen, wahren Gott als Einen, der anders als alles Erschaffene und unermeßlich darüber erhaben ist. Das ganze Weltall strahlt Seine Herrlichkeit wider, während Er selbst von Seinen Geschöpfen unabhängig ist und sie weit überragt. Dies ist die wahre Bedeutung göttlicher Einheit. Er, die ewige Wahrheit, ist die eine Macht, welche unbestrittene Herrschaft über die Welt des Seins ausübt, eine Macht, deren Bild im Spiegel der ganzen Schöpfung zurückgeworfen wird. Alles Dasein hängt von Ihm ab, und aus Ihm strömt der Lebensquell aller Dinge. Dies ist die Bedeutung göttlicher Einheit, dies ist ihr Grundgedanke.
84:2 Manche haben sich, von ihren Hirngespinsten verführt, alles Erschaffene als Gottes Gefährten und Genossen vorgestellt und sich selbst für die Deuter Seiner Einheit gehalten. Bei Ihm, dem einen, wahren Gott! Solche Menschen waren und bleiben Opfer blinder Nachahmung und sind zu denen zu zählen, die den Gottesbegriff eingeengt und begrenzt haben.
84:3 Wahrhaft an die göttliche Einheit glaubt, wer, weit davon entfernt, Zweiheit mit Einheit zu verwechseln, keinem Gedanken an Vielheit erlaubt, seine Vorstellung von der Einzigkeit Gottes zu trüben, wer Gott in Seinem ureigenen Wesen als den Einen betrachtet, der in Seiner Wirklichkeit alle Begrenzungen durch Zahlen übersteigt.
84:4 Der Glaube an die göttliche Einheit besteht im wesentlichen darin, Ihn, die Manifestation Gottes, und Ihn, das unsichtbare, unzugängliche, unerkennbare Wesen, als einen und denselben zu betrachten. Das bedeutet, daß alles, was dem erstgenannten angehört, all Sein Tun und Handeln, Sein Gebot oder Verbot in jeder Hinsicht, unter allen Umständen und ohne Vorbehalt dem willen Gottes gleich ist. Dies ist die höchste Stufe, die zu erlangen ein wahrhaft an die Einheit Gottes Glaubender jemals hoffen kann. Selig der Mensch, der diese Stufe erreicht und zu den Standhaften im Glauben gehört.
85
85:1 [148] O Meine Diener!1 Es geziemt euch, euere Seelen mit den huldvollen Gnadengaben, die in dieser göttlichen, dieser herzerquickenden Frühlingszeit auf euch herabströmen, zu erquicken und neu zu beleben. Die Sonne Seiner großen Herrlichkeit hat ihre Strahlen auf euch ergossen, die Wolken Seiner grenzenlosen Gnade haben euch überschattet. Wie groß ist der Lohn dessen, der sich nicht selbst einer so großen Gnade beraubt noch verfehlt, die Schönheit seines Meistgeliebten in diesem Seinem neuen Gewande zu erkennen,
1 s.a. Kap. +43:5 85:2 Sprich: O Volk! Die Lampe Gottes brennt; gebt acht, daß nicht die grimmen Winde eueres Ungehorsams ihr Licht verlöschen, jetzt ist die Zeit, euch zu erheben und den Herrn, eueren Gott, zu verherrlichen. Strebt nicht nach leiblichem Behagen; haltet euer Herz rein und fleckenlos. Der Böse liegt auf der Lauer, bereit, euch zu überlisten. Rüstet euch gegen seine List und Tücke, befreit euch, geleitet vom Lichte des Namens des einen, wahren Gottes, aus dem Dunkel, das euch umfängt. Vereinigt euere Gedanken auf den Vielgeliebten, statt sie auf euer Selbst zu richten.
85:3 Sprich: O ihr, die ihr euch verirrt und eueren Weg verloren habt! Der göttliche Bote, der nichts als die Wahrheit spricht, hat euch das Kommen des Meistgeliebten verkündet. Seht, Er ist nun da. Warum seid ihr niedergeschlagen und mutlos? Warum bleibt ihr verzagt, wo doch der Reine, der Verborgene unverhüllt unter euch erschienen ist? Er, Anfang und Ende, Er, Ruhe und Bewegung, ist jetzt vor eueren Augen offenbar. Seht, wie an diesem Tage der Anfang im Ende sich spiegelt, wie aus der Ruhe die Bewegung hervorging. Diese Bewegung wurde von den starken Kräften erzeugt, welche die Worte des Allmächtigen in der ganzen Schöpfung ausgelöst haben.
[149]
Wen ihre belebende Kraft erquickt, der wird sich getrieben fühlen, zum Hofe des Geliebten zu gelangen, und wer sich selbst ihrer beraubt, der wird in hoffnungslose Verzweiflung sinken. Wahrhaft weise ist, wen die Welt und alles, was in ihr ist, nicht davon abhält, das Licht dieses Tages zu erkennen, wen das leere Gerede der Menschen nicht vom Wege der Rechtschaffenheit ablenkt. Einem Toten gleicht fürwahr, wer sich an dem wunderbaren Morgen dieser Offenbarung nicht von ihrem herzerquickenden Odem beleben läßt. Ein Gefangener ist wahrlich, wer den höchsten Erlöser nicht erkennt, sondern seine Seele elend und hilflos in den Fesseln seiner Leidenschaften schmachten läßt.
85:4 O Meine Diener! Wer immer von diesem Quell gekostet hat, ist zu ewigem Leben gelangt, und wer daraus zu trinken sich weigert, gleicht einem Toten. Sprich: O ihr Übeltäter! Der süßen Stimme des Allgenügenden zu lauschen, hat die Begehrlichkeit euch gehindert. Tilgt sie aus eueren Herzen, damit Sein göttliches Geheimnis euch bekannt werde. Seht Ihn, offenbar und strahlend wie die Sonne in all ihrer Herrlichkeit.
85:5 Sprich: O ihr Verständnislosen! Schwere Prüfung setzt euch nach und wird plötzlich über euch kommen. Rafft euch auf, damit sie vielleicht vorübergehe, ohne euch Schaden zuzufügen. Anerkennt in seinem erhabenen Rang den Namen des Herrn, eueres Gottes, der in der Größe Seiner Herrlichkeit zu euch gekommen ist. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allbesitzende, der höchste Beschützer
86
86:1 [150] Nun zu deiner Frage, ob die Menschenseelen nach ihrer Trennung vom Leibe einander weiterhin erkennen können. Wisse, daß die Seelen des Volkes Bahá, die in die Rote Arche eingegangen sind und darin wohnen, sich vereinigen, innig miteinander verbinden und in ihrem Leben, ihren Wünschen, Zielen und Bestrebungen so eng verwachsen, als wären sie eine Seele. Sie sind wirklich die Wohlunterrichteten, die Scharfsichtigen und Verständigen. So ist es von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, bestimmt.
86:2 Vom Volke Bahá, das die Arche Gottes bewohnt, ist jeder einzelne über Zustand und Lage der anderen wohl unterrichtet; sie sind vereint durch die Bande vertrauter Freundschaft. Ein solcher Zustand muß jedoch von ihrem Glauben und Wandel abhängen. Die von gleichem Grad und Rang sind gegenseitig ihrer Fähigkeiten, ihrer Wesensart, ihrer Leistungen und Verdienste völlig gewahr. Die von niedrigerem Rang sind jedoch unfähig, die Stufe der über ihnen Stehenden zu begreifen oder ihre Verdienste zu beurteilen. Jeder wird seinen Anteil von deinem Herrn empfangen. Selig der Mensch, der sein Angesicht Gott zuwendet und unerschütterlich in Seiner Liebe wandert, bis sich seine Seele zu Gott aufschwingt, dem höchsten Herrn über alles, dem Machtvollsten, dem Immervergebenden, dem Allerbarmer.
86:3 Aber den Seelen der Ungläubigen wird beim letzten Atemzug, dies bezeuge Ich, alles Gute zum Bewußtsein kommen, das ihnen entgangen ist, sie werden ihren Zustand beklagen und sich vor Gott demütigen. Damit werden sie nach der Trennung ihrer Seele vom Leib fortfahren.
86:4 [151] Es ist klar und einleuchtend, daß alle Menschen nach ihrem leiblichen Tode den Wert ihrer Taten abschätzen und alles erkennen werden, was ihre Hände bewirkt haben, Ich schwöre bei der Sonne, die über dem Horizonte göttlicher Macht strahlt! Wer dem einen, wahren Gott folgt, wird, wenn er aus diesem Leben scheidet, unbeschreibliche Freude und Fröhlichkeit empfinden, während jene, die im Irrtum leben, von Furcht und zittern ergriffen und von einer Bestürzung erfüllt sein werden, die nichts übertreffen kann. Wohl dem, der durch die gnädige Gunst und die mannigfaltigen Wohltaten des Herrn über alle Bekenntnisse den erlesenen, unverderblichen Wein des Glaubens getrunken hat. ...
86:5 Dies ist der Tag, da die Geliebten Gottes ihre Augen auf Seine Manifestation richten und fest auf das blicken sollten, was immer diese Manifestation zu verkünden beliebt. Gewisse Überlieferungen vergangener Zeiten entbehren jeder Grundlage, während die von früheren Geschlechtern gehegten, in ihren Büchern niedergelegten Meinungen zumeist von den Wünschen verderbter Neigung geprägt sind. Du bezeugst, wie die meisten Erläuterungen und Auslegungen der Worte Gottes, die jetzt bei den Menschen in Umlauf sind, der Wahrheit entbehren. In manchen Fällen trat ihre Falschheit zutage, als die trennenden Schleier zerrissen wurden. Sie selbst haben zugegeben, keines der Worte Gottes begriffen zu haben.
86:6 Unsere Absicht ist zu zeigen, daß das Verhalten der Geliebten Gottes vor Gott als höchst verdienstvoll gälte, wenn sie Herz und Ohr von dem nichtigen Gerede früherer Zeiten läuterten und sich mit innerster Seele Ihm, dem Tagesanbruch Seiner Offenbarung, und allem, was Er verkündet hat, zuwendeten. ...
86:7 Preise Seinen Namen und gehöre zu den Dankbaren. Überbringe Meine Grüße Meinen Geliebten, die Gott für Seine Liebe auserkoren hat und die Er zu ihren Zielen gelangen ließ. Aller Ruhm sei Gott, dem Herrn aller Welten.
87
87:1 [152] Nun zu deiner Frage: »Warum gibt es keine Aufzeichnung über die Propheten vor Adam, dem Vater der Menschheit, oder über die Könige, die zur Zeit dieser Propheten gelebt haben?« Wisse, daß das Fehlen von Hinweisen auf sie nicht beweist, daß sie nicht wirklich gelebt hätten. Daß jetzt keine Urkunden über sie vorhanden sind, ist dem großen Zeitabstand zuzuschreiben und den gewaltigen Veränderungen, die die Erde seither erfahren hat.
87:2 Außerdem waren die jetzt unter den Menschen gebräuchlichen Formen und Arten des Schreibens den Geschlechtern vor Adam unbekannt. Es gab eine Zeit, da die Menschen die Kunst des Schreibens überhaupt nicht kannten und ein Verfahren anwandten, das von dem heutigen ganz abweicht. Um dies richtig darzulegen, wäre eine ausführliche Erläuterung nötig.
87:3 Bedenke die seit den Tagen Adams entstandenen Unterschiede. Die verschiedenen weithin bekannten Sprachen, die jetzt von den Völkern der Erde gesprochen werden, waren anfänglich ebenso unbekannt wie die verschiedenartigen heute unter ihnen herrschenden Regeln und Sitten. Das Volk jener Zeit sprach eine Sprache, die anders war als die jetzt bekannten. Sprachunterschiede traten in späterer Zeit auf, in einem Land, das als Babel bekannt ist. Den Namen Babel hat es erhalten, weil dieses Wort »der Ort, wo die Sprachenverwirrung begann« bedeutet.
87:4 Darauf wurde Syrisch unter den bestehenden Sprachen vorherrschend. Die heiligen Schriften früherer Zeiten wurden in dieser Sprache offenbart. Später erschien Abraham, der Freund Gottes, und strahlte das Licht göttlicher Offenbarung über die Welt. Die Sprache, die Er sprach, als Er den Jordan überschritt, wurde als Hebräisch ('Ibrání) bekannt, was »Sprache des Überschreitens« bedeutet. Damals wurden die Bücher Gottes und die heiligen Schriften in dieser Sprache offenbart, und erst nach langer Zeit wurde Arabisch die Sprache der Offenbarung. ...
87:5 [153] Siehe also, wie oft und tiefgehend sich Sprache, Ausdruck und Schrift seit Adams Zeit gewandelt haben. Wieviel größer müssen die Veränderungen vor Ihm gewesen sein!
87:6 Unsere Absicht bei der Offenbarung dieser Worte ist zu zeigen, daß der eine, wahre Gott auf Seiner allhöchsten, allüberragenden Stufe über Lob, Preis und Begreifen aller außer Ihm immer erhaben war und weiter sein wird. Seine Schöpfung hat immer bestanden, und die Manifestationen Seiner göttlichen Herrlichkeit und die Morgenröten ewiger Heiligkeit sind seit unvordenklichen Zeiten herniedergesandt und beauftragt worden, die Menschheit zu dem einen, wahren Gott zu rufen. Daß die Namen einiger von ihnen vergessen und die Urkunden über ihr Leben verloren sind, ist den Wirren und Wechselfällen zuzuschreiben, die über die Welt hinweggegangen sind.
87:7 In einigen Büchern wird von einer Sintflut berichtet, durch die alles, was auf Erden war, geschichtliche Urkunden und anderes, zerstört wurde. Darüber hinaus haben sich viele Umwälzungen ereignet und die Spuren vieler Ereignisse ausgelöscht. Außerdem kann man zwischen den vorhandenen geschichtlichen Überlieferungen Unterschiede feststellen, und jedes der verschiedenen Völker der Welt hat seinen eigenen Bericht über das Alter der Erde und ihre Geschichte. Die einen verfolgen ihre Geschichte achttausend Jahre zurück, andere bis zu zwölftausend Jahren. Wer das Buch Júk gelesen hat, für den ist klar und deutlich, wie sehr die Berichte der verschiedenen Bücher voneinander abweichen.
87:8 So Gott will, wirst du deine Augen der Größten Offenbarung zuwenden und diese widersprüchlichen Geschichten und Überlieferungen völlig übersehen.
88
88:1 [154] Wisse wahrlich, daß das Wesen der Gerechtigkeit und ihr Urquell in den Gesetzen verkörpert sind, die Er, die Manifestation des göttlichen Selbstes unter den Menschen, verordnet hat gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit erkennen. Er ist wahrlich für die ganze Schöpfung das menschgewordene höchste und unfehlbare Richtmaß der Gerechtigkeit. Wäre Sein Gesetz so, daß es die Herzen aller im Himmel und auf Erden mit Schrecken erfüllte, so wäre es dennoch nur offenbare Gerechtigkeit. Die furchtsame Erregung, die die Offenbarung dieses Gesetzes in den Herzen der Menschen bewirkt, gleicht in der Tat dem Schreien eines Säuglings, der der Muttermilch entwöhnt wird - gehörtet ihr doch zu den Verstehenden. Würden die Menschen den Sinn und Zweck der Offenbarung Gottes entdecken, sie würden sicherlich ihre Furcht ablegen und dankerfüllten Herzens in jubelnder Freude frohlocken.
89 'aus dem Tablet an Shaykh Mahmúd'
89:1 [155] Wisse und sei gewiß: Wie du fest glaubst, daß das Wort Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - ewig währt, so mußt du auch unerschütterlich glauben, daß der Sinn dieses Wortes niemals auszuschöpfen ist. Die berufenen Ausleger des Wortes Gottes, deren Herzen seine Geheimnisse speichern, sind jedoch die einzigen, die seine mannigfaltige Weisheit verstehen können. Wer immer beim Lesen der heiligen Schriften versucht ist, aus ihnen auszuwählen, was ihm paßt, und damit die Amtsgewalt des Vertreters Gottes unter den Menschen zu bestreiten, gleicht in der Tat einem Toten, mag er auch, äußerlich gesehen, unter seinen Mitmenschen wandeln, mit ihnen reden, Speise und Trank mit ihnen teilen.
89:2 O daß die Welt Mir doch glauben könntet Würde alles, was im Herzen Bahás verwahrt liegt und was der Herr, Sein Gott, der Herr aller Namen, Ihn gelehrt hat, der Menschheit enthüllt, jeder Mensch auf Erden wäre sprachlos.
89:3 Wie groß ist die Menge der Wahrheiten, die das Gewand der Worte nie fassen kann! Wie groß die Zahl jener Wahrheiten, die kein Ausdruck treffend beschreiben kann, deren Sinn nie enthüllt und die nicht im entferntesten angedeutet werden können! Wie mannigfaltig sind die Wahrheiten, die unausgesprochen bleiben müssen, bis die festgesetzte Zeit gekommen ist! So ist gesagt: »Nicht alles, was ein Mensch weiß, kann enthüllt werden, noch kann alles, was er enthüllen kann, als zeitgemäß angesehen werden, noch kann jede zeitgemäße Äußerung als tauglich für die Fassungskraft der Hörer erachtet werden.«
89:4 Einige dieser Wahrheiten können nur so weit enthüllt werden, wie die Verwahrungsorte des Lichtes Unseres Wissens, die Empfänger Unserer verborgenen Gnade, sie fassen können. Wir flehen zu Gott, daß Er dich mit Seiner Kraft stärke und dich befähige, Ihn, die Quelle allen Wissens, zu erkennen, auf daß du dich von aller menschlichen Gelehrsamkeit loslösest, denn: »Was würde es einem Menschen nützen, nach Gelehrsamkeit zu streben, wenn er Ihn, das Ziel alles Wissens, schon gefunden und erkannt hat?« Halte dich an die Wurzel des Wissens und an Ihn, Seinen Urquell, damit du dich unabhängig siehst von allen, die behaupten, in menschlicher Gelehrsamkeit bewandert zu sein, diesen Anspruch aber weder durch einen klaren Beweis noch das Zeugnis eines erleuchtenden Buches rechtfertigen können.
90
90:1 [156] Alles in den Himmeln und auf Erden ist unmittelbar Beweis dafür, daß sich darin Gottes Eigenschaften und Namen offenbaren, da jedes Atom die Zeichen verwahrt, welche für die Offenbarung des Größten Lichtes beredtes Zeugnis ablegen. Mich dünkt, ohne die Macht dieser Offenbarung könnte kein Wesen je bestehen. Wie hell strahlen die Leuchten der Erkenntnis in einem Atom, wie weithin wogen die Meere der Weisheit in einem Tropfen! In höchstem Grade gilt dies für den Menschen, der unter allem Erschaffenen mit dem Gewande solcher Gaben bekleidet und für die Herrlichkeit einer solchen Auszeichnung auserkoren wurde. Denn in ihm sind alle Namen und Eigenschaften Gottes der Anlage nach in einem Maß offenbart, das nichts Erschaffenes sonst überragt oder übertrifft. Alle diese Namen und Eigenschaften treffen auf ihn zu.
So hat Er gesagt: »Der Mensch ist Mein Geheimnis, und Ich bin sein Geheimnis.«1 Mannigfaltig sind die Verse, die in all den himmlischen Büchern und den heiligen Schriften wiederholt zu diesem tiefsten, erhabensten Thema offenbart worden sind. So hat Er offenbart: »Wir werden ihnen sicherlich Unsere Zeichen zeigen in der Welt und in ihnen selbst.«2 Weiter sagt Er: »Und auch in euch selbst, wollt ihr da nicht die Zeichen Gottes schauen?«3 1 »Heilige Tradition« Muhammads 2 Qur'án 41:54 3 Qur'án 51:21-22 Und wiederum offenbart Er: »Und seid nicht wie jene, die Gott vergessen und die Er darum ihr eigenes Selbst vergessen ließ.«1 In diesem Zusammenhang hat Er, der ewige König - mögen die Seelen aller, die im mystischen Tabernakel wohnen, ein Opfer für Ihn sein - gesprochen: »Der hat Gott erkannt, der sich selbst erkannt hat.«2 1 Qur'án 59:20 2 Ausspruch des Imám 'Alí
[157]
... Aus dem Gesagten wird klar, daß alle Dinge in ihrem innersten Wesenskern die Offenbarung der Namen und Eigenschaften Gottes bezeugen. Jedes zeigt nach seiner Fähigkeit die Erkenntnis Gottes an und drückt sie aus. So mächtig und umfassend ist diese Offenbarung, daß sie alles Sichtbare und Unsichtbare in sich schließt. So hat Er offenbart: »Besitzt irgend etwas außer Dir eine Kraft der Offenbarung, die Dir fehlt, so daß es Dich hätte sichtbar machen können? Blind ist das Auge, das Dich nicht wahrnimmt.«1 Ebenso hat der ewige König gesprochen: »Kein Ding habe ich geschaut, ich hätte denn Gott in ihm, Gott vor ihm oder Gott hinter ihm geschaut.«2 Auch heißt es in der Überlieferung des Kumayl: »Siehe, ein Licht strahlt auf aus dem Morgen der Ewigkeit, und siehe, seine Wellen sind in die innerste Wirklichkeit aller Menschen eingedrungen.« Der Mensch, das edelste und vollkommenste aller erschaffenen Dinge, überragt sie alle an Stärke dieser Offenbarung und ist ein umfassender Ausdruck ihrer Herrlichkeit. Unter allen Menschen sind die vollendetsten, die ausgezeichnetsten und überragendsten die Manifestationen der Sonne der Wahrheit. Ja, alle außer diesen leben durch das Wirken ihres Willens; sie bewegen sich und bestehen durch das Ausströmen ihrer Gnade.
1 Gebet für den Tag 'Arafah offenbart von Imám Husayn
2 Ausspruch des Imám 'Alí
91'aus dem Kitá-i-Iqán'
91:1 [158] Einer der Beweise für die Wahrheit dieser Offenbarung ist, daß in jedem Zeitalter und jeder Sendung, wann immer sich das unsichtbare Wesen in der Person Seiner Manifestation offenbarte, einige unbekannte, von allen weltlichen Bindungen losgelöste Seelen bei der Sonne des Prophetentums und dem Monde göttlicher Führung Erleuchtung suchen und zur göttlichen Gegenwart gelangen. Darum pflegen die Geistlichen und die Reichen dieser Zeit solche Menschen zu schmähen und zu verspotten. So hat Er über diese Irrenden offenbart: »Da sprachen die Oberen Seines Volkes, die nicht glaubten: `Wir sehen in Dir nur einen Menschen wie wir, und wir sehen keinen, der Dir folgt, bis auf unsere Geringsten mit voreiligem Urteil; wir sehen in euch auch keinen Vorzug über uns selbst. Nein, wir halten euch für Lügner.`«1 Sie schmähten die heiligen Manifestationen und redeten gegen sie: »Keiner ist euch gefolgt außer dem Auswurf unter uns, der keiner Beachtung wert ist.« Damit wollten sie dartun, daß keiner unter den Gelehrten, den Reichen und Angesehenen an sie glaubte. Durch diesen und ähnliche Gründe versuchten sie, die Falschheit Dessen zu beweisen, Der nur die Wahrheit spricht.
1 Qur'án 11:28
91:2 In dieser strahlendsten Sendung jedoch, unter dieser gewaltigsten Herrschaft hat eine Reihe erleuchteter Geistlicher, Männer von vollendeter Bildung, Doktoren von reifer Weisheit, Seinen Hof erreicht. Sie haben aus dem Kelch Seiner göttlichen Gegenwart getrunken und die Ehre Seiner alles überragenden Gunst empfangen. Um des Geliebten willen haben sie sich losgelöst von der Welt und allem, was in ihr ist. ...
91:3 [159] Sie alle wurden vom Lichte der Sonne göttlicher Offenbarung geführt, sie haben Seine Wahrheit bekannt und anerkannt. So stark war ihr Glaube, daß die meisten von ihnen ihre Habe und ihre Verwandtschaft aufgaben, um sich an das Wohlgefallen des Allherrlichen zu halten. Sie weihten ihr Leben ihrem Vielgeliebten und gaben alles hin auf Seinem Pfade. Ihre Brust wurde zur Zielscheibe für die Pfeile des Feindes, ihre Köpfe schmückten die Speere der Ungläubigen. Es gab kein Land mehr, das nicht das Blut dieser Verkörperungen der Loslösung getrunken, kein Schwert, das nicht ihren Nacken geschlagen hätte. Schon ihre Taten beweisen die Wahrheit ihrer Worte. Genügt dem Volke dieses Tages das Zeugnis dieser heiligen Seelen nicht, die sich erhoben haben, das Leben für ihren Geliebten zu opfern, so ruhmvoll, daß alle Welt über die Art ihres Opfers staunte? Ist dies kein genügendes Zeugnis wider die Treulosigkeit derer, die ihren Glauben für Nichtigkeiten verraten, die Unsterblichkeit um Vergängliches verschachert, den Kawthar der göttlichen Gegenwart für Salzquellen aufgegeben haben und deren einziges Lebensziel es ist, sich des Eigentums anderer zu bemächtigen? Du hast ja selbst gesehen, wie sie sich alle mit den Eitelkeiten der Welt befaßt haben und weit von Ihm, dem Herrn, dem Allerhöchsten, abgeirrt sind.
91:4 Sei ehrlich: Ist das Zeugnis derer annehmbar und der Beachtung wert, deren Taten mit ihren Worten übereinstimmen und deren äußeres Verhalten ihrem inneren Leben entspricht? Der Geist ist bestürzt über ihre Taten und die Seele ergriffen von ihrer Standhaftigkeit und körperlichen Ausdauer. Oder ist das Zeugnis jener ungläubigen Seelen annehmbar, die nichts als den Hauch ihrer selbstsüchtigen Begierden atmen und im Käfig ihrer eitlen Einbildungen gefangen sitzen? Wie die Fledermäuse der Finsternis heben sie ihr Haupt vom Lager nur, um den flüchtigen Dingen der Welt nachzujagen, und finden keine Ruhe bei Nacht, es sei denn im Trachten nach ihren schmutzigen Lebenszielen. In ihre eigensüchtigen Pläne versunken, vergessen sie den göttlichen Befehl. Bei Tag streben sie mit ganzer Seele nach weltlichem Gewinn, und bei Nacht ist ihre einzige Beschäftigung der Genuß ihrer Fleischeslust. Welches Gesetz oder Richtmaß könnte die Menschen berechtigen, sich an die Leugnungen dieser niedriggesinnten Seelen zu halten und den Glauben derer zu mißachten, die um Gottes Wohlgefallen auf Leib und Gut, Ruhm und Namen, Ansehen und Ehre verzichtet haben?
91:5 [160] Mit welcher Liebe, welcher Ergebenheit, welchem Jubel und heiligem Entzücken haben sie ihr Leben auf dem Pfade des Allherrlichen geopfert! Diese Wahrheit bezeugen alle. Wie kann man dennoch diese Offenbarung herabsetzen? War je ein Zeitalter Zeuge so folgenschweren Geschehens? Wenn diese Gefährten nicht die wahren Gottessucher waren, wer sonst könnte mit diesem Namen benannt werden? Haben diese Gefährten Macht oder Ruhm gesucht? Haben sie je nach Reichtum verlangt? Haben sie irgendeinen Wunsch gehegt außer dem, Gott zu gefallen? Wenn diese Gefährten mit all ihren erstaunlichen Zeugnissen und wunderbaren Werken falsch waren, wer wäre dann würdig, die Wahrheit für sich zu beanspruchen? Ich schwöre bei Gott! Schon ihre Taten sind Zeugnis genug und ein unwiderleglicher Beweis für alle Völker der Erde, würden die Menschen doch im Herzen über die Geheimnisse göttlicher Offenbarung nachdenken! »Und die Frevler werden bald erkennen, welches Los ihrer harrt!«1 ...
1 Qur'án 26:228
91:6 Denke nach über diese Märtyrer von unzweifelhafter Aufrichtigkeit, von denen der klare Text des Buches bezeugt, wie aufrichtig sie sind, und die alle, wie du erlebt hast, ihr Leben, ihr Vermögen, ihre Frauen, ihre Kinder, ihr Alles geopfert haben und zu den erhabensten Räumen des Paradieses aufgestiegen sind. Ist es gerecht, das Zeugnis dieser losgelösten, erhabenen Wesen für die Wahrheit dieser hervorragenden herrlichen Offenbarung zu verwerfen und die Anschuldigungen zu übernehmen, die dieses strahlende Licht von jenem treulosen Volk erfahren hat, das für Gold seinen Glauben aufgegeben und seinem Führungsanspruch zuliebe Ihn, den ersten Herrn der ganzen Menschheit, verworfen hat? Und dies, obwohl ihr Charakter jetzt vor allen Menschen offenbar ist und man sie als solche erkannt hat, die um des heiligen Gottesglaubens willen nicht einmal auf ein Jota, ein Deut ihres irdischen Ansehens, um wieviel weniger auf ihr Leben, Vermögen und dergleichen, verzichten.
92 'aus dem Kitá-i-Iqán'
92:1 [161] Das Buch Gottes ist weit aufgeschlagen, und Sein Wort ruft die Menschheit vor Ihn. Aber nur eine knappe Handvoll hat sich willens gefunden, Seiner Sache zu folgen oder zum Werkzeug ihrer Verbreitung zu werden. Diese wenigen haben das göttliche Elixier erlangt, das allein die Schlacken dieser Welt in lauteres Gold verwandeln kann, und wurden ermächtigt, die unfehlbare Arznei gegen alle Leiden zu reichen, von denen die Menschenkinder heimgesucht werden. Nur der kann das ewige Leben erlangen, der die Wahrheit dieser unschätzbaren, dieser wundersamen und erhabenen Offenbarung annimmt.
92:2 O Freunde Gottes, neigt euer Ohr der Stimme Dessen, dem die Welt Unrecht tut, und haltet euch an das, was Seine Sache erhöht. Er, wahrlich, führt, wen immer Er will, auf Seinen geraden Pfad. Dies ist die Offenbarung, die dem Schwachen Kraft einflößt und den Armen mit Reichtum krönt.
92:3 Beratet in größter Freundlichkeit und im Geiste vollkommener Brüderlichkeit, und verbringt die kostbaren Tage eures Lebens damit, die Welt zu bessern und die Sache Dessen voranzutragen, der der ewige, höchste Herr über alles ist. Wahrlich, Er befiehlt allen Menschen, was recht ist, und verbietet, was ihre Stufe herabsetzt.
93
93:1 [162] Wisse, daß jedes erschaffene Ding ein Zeichen der Offenbarung Gottes ist. Nach seiner Fähigkeit ist jedes Ding ein Zeichen des Allmächtigen und wird es immer bleiben. Da Er, der unumschränkte Herr über alles, Seine Herrschaft im Reiche der Namen und Eigenschaften offenbaren wollte, wurde alles Erschaffene kraft göttlichen Willens zum Zeichen Seiner Herrlichkeit. So durchdringend, so umfassend ist diese Offenbarung, daß im ganzen Weltall kein Ding zu entdecken ist, das Seinen Glanz nicht widerspiegelte. Unter diesen Bedingungen wird jede Betrachtung über Nähe und Ferne zunichte. ... würde die Hand göttlicher Macht alles Erschaffene dieser hohen Gabe entkleiden, so wäre das ganze All wüst und leer.
93:2 Siehe, wie unermeßlich erhaben über alles Erschaffene der Herr, dein Gott ist! Bezeuge die Hoheit Seiner Herrschaft, Seine Überlegenheit und höchste Macht. Wenn die Dinge, die durch Ihn - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - erschaffen und dazu bestimmt wurden, Seine Namen und Eigenschaften zu offenbaren, kraft der ihnen verliehenen Gnade hoch über aller Nähe und Ferne stehen, wieviel erhabener muß dann jenes göttliche Wesen sein, das sie ins Dasein gerufen hat! ...
93:3 Denke nach über das Dichterwort: »Wundere dich nicht, wenn mir mein Geliebter näher steht als ich selbst mir bin, wundere dich, daß ich trotz dieser Nähe Ihm so ferne bin.«
... In Anspielung auf das von Gott offenbarte Wort: »Wir sind dem Menschen näher als seine Halsschlagader«1 hat der Dichter dies ausgedrückt: Obgleich die Offenbarung meines Herzensgeliebten mein Wesen so durchdrungen hat, daß Er mir näher ist als meine Halsschlagader, bin ich trotz meiner Gewißheit von der Wirklichkeit dieser Offenbarung, trotz der Erkenntnis meiner Stufe Ihm noch so ferne. Damit meint er, daß sein Herz, der Sitz des Allbarmherzigen, der Thron, auf dem der Glanz Seiner Offenbarung weilt, seinen Schöpfer vergißt, von Seinem Pfade abirrt, sich selbst von Seiner Herrlichkeit ausschließt und befleckt ist mit dem Schmutz irdischer Wünsche.
1 Qur'án 50:17
93:4 [163] In diesem Zusammenhang sollte man daran erinnern, daß der eine, wahre Gott in sich selbst über Nähe und Ferne hoch erhaben ist. Seine Wirklichkeit übersteigt solche Begrenzungen. Sein Verhältnis zu Seinen Geschöpfen kennt keine Abstufungen. Daß die einen nahe, andere aber ferne sind, ist auf die Offenbarungen zu beziehen.
93:5 Daß das Herz der Thron für die Offenbarung Gottes, des Allbarmherzigen, ist, wird von den heiligen Äußerungen bezeugt, die Wir früher offenbart haben. Darunter ist der Spruch: »Erde und Himmel können Mich nicht fassen, Mich fassen kann nur das Herz dessen, der an Mich glaubt und Meiner Sache treu ist.«1 Wie oft ist das menschliche Herz, Empfänger des Lichtes Gottes, Sitz der Offenbarung des Allbarmherzigen, abgeirrt von Ihm, der Quelle dieses Lichtes, dem Ursprung dieser Offenbarung. Es ist die Widerspenstigkeit des Herzens, die es weit von Gott wegführt und zum Fernsein von Ihm verdammt. Die Herzen aber, die um Seine Gegenwart wissen, sind Ihm vertraut und müssen als Seinem Throne nahegerückt angesehen werden.
1 »Heilige Tradition« Muhammáds
93:6 [164] Bedenke weiter, wie oft der Mensch sich selbst vergißt, während Gott in Seinem allumfassenden Wissen immer um Sein Geschöpf weiß und immer den offenbaren Glanz Seiner Herrlichkeit über ihm ausbreitet. Da ist einleuchtend, daß Er dem Menschen näher ist als dessen eigenes Ich. Er wird es wirklich immer bleiben, denn während der eine, wahre Gott alles weiß, alles wahrnimmt und alles umfaßt, neigt der sterbliche Mensch zum Irrtum und ist der Geheimnisse unkundig, die in ihm selbst ruhen. ...
93:7 Niemand bilde sich ein, Unsere Erklärung, daß alle erschaffenen Dinge Zeichen der Offenbarung Gottes seien, bedeute - Gott behüte -, daß alle Menschen, gut oder böse, fromm oder gottlos, vor Gott gleich seien. Sie besagt auch nicht, daß sich das göttliche Sein - gelobt sei Sein Name und gepriesen Seine Herrlichkeit - etwa mit den Menschen vergleichen oder irgendwie Seinen Geschöpfen beigesellen ließe. Diesen Fehler begingen gewisse Toren, die, in die Wolken ihrer eitlen Einbildungen verstiegen, die göttliche Einheit so auslegten, als bedeute sie, daß alle erschaffenen Dinge Zeichen Gottes seien und folglich keinerlei Unterschied zwischen ihnen bestehe. Einige haben sie noch mit der Behauptung übertroffen, diese Zeichen seien Ebenbürtige und Gefährten Gottes. Gnädiger Gott! Er ist wahrlich eins und unteilbar, eins in Seinem Wesen, eins in Seinen Eigenschaften. Alles außer Ihm ist wie nichts, wenn es vor die strahlende Offenbarung nur eines Seiner Namen, vor die leiseste Andeutung Seiner Herrlichkeit gebracht wird wieviel weniger, wenn es Seinem Selbst gegenübergestellt ist!
93:8 [165] Bei der Rechtmäßigkeit Meines Namens, der Allbarmherzige! Die Feder des Höchsten zittert und bebt und ist tief erschüttert bei der Offenbarung dieser Worte. Wie winzig, wie nichtig ist der verschwindende Tropfen, verglichen mit den Wellen und Wogen des grenzenlosen, ewigen Meeres Gottes, wie verächtlich muß alles Bedingte und Vergängliche erscheinen, wenn es der unerschaffenen, unaussprechlichen Herrlichkeit des Ewigen gegenübergestellt wird! Wir bitten Gott, den Allmächtigen, für die um Vergebung, die solchen Glauben hegen und solche Worte äußern. Sprich: O Volk! Wie kann ein flüchtiger Wahn mit dem Selbstbestehenden gleichgestellt, wie kann der Schöpfer mit Seinen Geschöpfen verglichen werden, die nur wie der Schriftzug Seiner Feder sind? Nein, Seine Schrift übertrifft alle Dinge und ist geheiligt und unermeßlich erhaben über alle Seine Geschöpfe.
93:9 Bedenke ferner die Zeichen der Offenbarung Gottes in ihrer Beziehung zueinander. Kann die Sonne, die nur eines dieser Zeichen ist, als gleichen Ranges mit der Dunkelheit angesehen werden? Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge! Kein Mensch kann das glauben, so er nicht zu jenen gehört, deren Herzen verstockt und deren Augen verblendet sind. Sprich: Denkt an euch selbst. Eure Nägel und eure Augen sind beides Teile eures Körpers. Betrachtet ihr sie als gleich in Rang und Wert? Wenn ihr es bejaht, dann sprich: Ihr habt in der Tat den Herrn, meinen Gott, den Allherrlichen, des Betrugs bezichtigt, weil ihr das eine beschneidet und das andere so zärtlich hegt wie euer Leben.
93:10 Es ist keinesfalls erlaubt, die Grenzen der eigenen Stellung und Stufe zu überschreiten. jede Stellung und Stufe muß in ihrer Unversehrtheit gewahrt werden. Das heißt, daß jedes erschaffene Ding im Lichte der Stufe zu betrachten ist, die ihm zugewiesen wurde.
93:11 [166] Es sollte jedoch bedacht werden, daß jedem erschaffenen Ding, als das Licht Meines Namens, der Alldurchdringende, seinen Glanz über das All erstrahlte, nach einem festgesetzten Ratschluß die Fähigkeit verliehen worden ist, einen besonderen Einfluß zu üben und eine bestimmte Tugend zu besitzen. Denke an die Wirkung von Gift. Obwohl es tödlich ist, hat es doch die Kraft, unter gewissen Bedingungen heilend zu wirken. Die Kraft, die allem Erschaffenen eingegeben wurde, ist das unmittelbare Ergebnis der Offenbarung dieses gesegnetsten Namens. Verherrlicht sei Er, der Schöpfer aller Namen und Eigenschaften! Wirf den faulen, verdorrten Baum ins Feuer, weile im Schatten des stattlichen, grünen Baumes und genieße seine Früchte!
93:12 Die Menschen, die in den Tagen der Manifestationen Gottes leben, führen zumeist solche ungebührlichen Reden. Sie sind ausführlich in den offenbarten Büchern und heiligen Schriften niedergelegt.
93:13 Der glaubt wirklich an die Einheit Gottes, der in jedem erschaffenen Ding das Zeichen der Offenbarung Dessen erkennt, der die Ewige Wahrheit ist, nicht aber der, der behauptet, das Geschöpf sei vom Schöpfer nicht zu unterscheiden.
93:14 Denke zum Beispiel an die Offenbarung des Lichtes des Namens Gottes, der Erzieher. Siehe, wie die Beweise einer solchen Offenbarung in allen Dingen zutage treten, wie die Kultivierung aller Wesen von ihm abhängt. Diese Erziehung ist zweifacher Art. Die eine ist allumfassend, ihr Einfluß durchdringt und erhält alle Dinge. Aus diesem Grunde hat Gott die Benennung »Herr aller Welten«.1 angenommen. Die andere ist auf jene beschränkt, die unter den Schatten dieses Namens gekommen sind und den Schutz dieser mächtigsten Offenbarung gesucht haben, wer es aber versäumt, diesen Schutz zu suchen, hat sich selbst seines Vorrechts beraubt und ist außerstande, aus der geistigen Nahrung Nutzen zu ziehen die durch die himmlische Gnade dieses Größten Namens herniedergesandt worden ist. Welch tiefe Kluft trennt die eine Art von der anderen!
1 vgl. Qur'án 1:2, 2:132, 5:29, 6:46, 72, ect.
[167]
Würde der Schleier gehoben und in voller Herrlichkeit die Stufe derer offenbart, die sich gänzlich Gott zugewandt und in ihrer Liebe zu Ihm von der Welt losgesagt haben, so wäre die ganze Schöpfung verblüfft. Wer wahrhaft an die Einheit Gottes glaubt, wird, wie schon erklärt, im Gläubigen und im Nichtgläubigen die Beweise der Offenbarung dieser beiden Namen erkennen. Würde diese Offenbarung zurückgenommen, würde alles zugrunde gehen.
93:15 Denke in gleicher Weise an die Offenbarung des Lichtes des Namens Gottes, der Unvergleichliche! Sieh, wie dieses Licht die ganze Schöpfung umhüllt, wie jedes Ding die Zeichen Seiner Einheit aufweist, die Wirklichkeit Dessen bezeugt, der die Ewige Wahrheit ist, und von Seiner höchsten Herrschaft, Seiner Einzigkeit und Macht kündet. Diese Offenbarung ist ein Zeichen Seiner Gnade, die alles Erschaffene umfaßt. Aber jene, die Ihm Gefährten zugesellen, wissen nichts von einer solchen Offenbarung und sind des Glaubens beraubt, durch den sie Ihm nahe kommen und mit Ihm vereint werden könnten. Siehe, wie die verschiedenen Völker und Geschlechter der Erde Seine Einheit bezeugen und Seine Einzigkeit erkennen. Wäre nicht das Zeichen der Einheit Gottes in ihnen, hätten sie die Wahrheit der Worte »Es gibt keinen Gott außer Gott«1 niemals anerkannt. Und dennoch, bedenke, wie schwer sie irren und von Seinem Pfade abweichen! Weil sie versäumen, den höchsten Offenbarer anzuerkennen, gehören sie nicht mehr zu denen, die man als wahrhaft an die Einheit Gottes Glaubende ansehen kann.
1 vgl. hierzu Qur'án 1:63, 20:15, 21:26, 47:19
93:16 [168] Dieses Zeichen der Offenbarung des göttlichen Wesens in denen, die Ihm Gefährten beigesellen, kann in gewissem Sinn als Widerspiegelung der Herrlichkeit angesehen werden, die die Gläubigen erleuchtet. Diese Wahrheit kann jedoch nur verstehen, wer mit Verständnis begabt ist. Die, welche die Einheit Gottes wahrhaft erkennen, sollten als die ersten Offenbarungen dieses Namens betrachtet werden. Sie sind es, die den Wein göttlicher Einheit aus dem Kelche trinken, den ihnen Gottes Hand reicht, und die Ihm ihr Angesicht zuwenden. Welch großer Abstand trennt diese geheiligten Wesen von jenen, die Gott so ferne sind! ...
93:17 Gebe Gott, daß du mit durchdringender Schau in allen Dingen das Zeichen der Offenbarung des Altehrwürdigen Königs wahrnehmest und erkennest, wie erhaben und geheiligt über die ganze Schöpfung dieses hehrste, heiligste Wesen ist. Das ist in Wahrheit die eigentliche Wurzel und der Kern des Glaubens an die Einheit und Einzigkeit Gottes. »Gott war allein; es war keiner neben Ihm.«1 Er ist jetzt, was Er immer gewesen ist. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Einen, dem Unvergleichlichen, dem Allmächtigen, dem Höchsterhabenen, dem Größten.
1 Hadíth
94
94:1 [169] Und nun zu deinem Hinweis auf das Bestehen zweier Götter. Gib acht, daß du dich nicht verleiten lässest, dem Herrn, deinem Gott, Gefährten beizugesellen! Er ist und war von Ewigkeit her einzig und allein, ohne Gefährten oder Seinesgleichen, ewig in der Vergangenheit, ewig in der Zukunft, gesondert von allen Dingen, immerwährend, unveränderlich und selbstbestehend. Er hat sich in Seinem Reich keinen Teilhaber bestimmt, keinen Berater, Ihn zu beraten, keinen, Ihm zu vergleichen, keinen, mit Seiner Herrlichkeit zu wetteifern. Jedes Atom des Alls bezeugt dies, und darüber hinaus die Bewohner der Reiche der Höhe, sie, die die erhabensten Sitze einnehmen, sie, derer Namen vor dem Throne der Herrlichkeit gedacht wird.
94:2 Bestätige in deinem innersten Herzen dieses Zeugnis, das Gott selbst für sich ausspricht, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, daß alle außer Ihm auf Sein Geheiß erschaffen, mit Seiner Erlaubnis geformt sind, Seinem Gesetz unterliegen, den herrlichen Beweisen Seiner Einheit gegenüber einer vergessenen Sache gleichen und wie ein Nichts sind, wenn sie den mächtigen Offenbarungen Seiner Einheit gegenübergestellt werden.
94:3 Er ist in Wahrheit durch alle Ewigkeit Einer gewesen in Seinem Wesen, Einer in Seinen Eigenschaften, Einer in Seinen Werken. jeglicher Vergleich trifft nur Seine Geschöpfe, und alle Vorstellungen von einer Teilhaberschaft betreffen allein die, welche Ihm dienen. Unermeßlich erhaben ist Sein Wesen über die Beschreibungen Seiner Geschöpfe. Er allein thront auf dem Sitze überirdischer Majestät und erhabenster, unerreichbarer Herrlichkeit. Wie hoch sich die Menschenherzen, den Vögeln gleich, auch aufschwingen, sie können niemals hoffen, die Höhen Seines unerkennbaren Wesens zu erreichen. Er ist es, der die ganze Schöpfung ins Dasein rief, der alles Erschaffene auf Sein Geheiß entstehen ließ. Sollte da irgend etwas als Sein Gefährte oder als eine Verkörperung Seiner selbst angesehen werden, das kraft eines von Seiner Feder offenbarten, vom Finger Seines Willens gelenkten Wortes geboren ist? Ferne sei es Seiner Herrlichkeit, daß eine menschliche Feder oder Zunge Sein Geheimnis andeute, daß ein menschliches Herz Sein Wesen begreife. Alle außer Ihm stehen arm und verlassen an Seiner Tür, alle sind machtlos vor der Größe Seiner Macht, alle sind nur Sklaven in Seinem Königreich. Er ist reich genug, aller Geschöpfe zu entraten.
94:4 Das Band der Dienstbarkeit, das zwischen dem Anbetenden und dem Angebeteten, zwischen dem Geschöpf und dem Schöpfer besteht, sollte als ein Zeichen Seiner gütigen Huld für die Menschen betrachtet werden, nicht aber als Anzeichen irgendeines Verdienstes, das sie besitzen mögen. Dies bezeugt jeder wahre, einsichtige Gläubige.
95
95:1 [170] Wisse, daß nach dem, was dein Herr, der Herr aller Menschen, in Seinem Buche verfügt hat, die Gnadengaben, die Er der Menschheit gewährt, unendlich weitreichend sind und immer bleiben werden. Die erste und vornehmste unter den Gaben, die der Allmächtige den Menschen verliehen hat, ist die des Verstandes. Seine Absicht bei der Verleihung einer solchen Gabe ist allein die, Sein Geschöpf zu befähigen, den einen, wahren Gott zu erkennen und anzuerkennen - gepriesen sei Seine Herrlichkeit! Diese Gabe gibt dem Menschen die Kraft, in allen Dingen die Wahrheit herauszufinden; sie führt ihn zu dem, was recht ist, und hilft ihm, die Geheimnisse der Schöpfung zu entdecken. Die nächste an Bedeutung ist die Sehkraft, das Hauptwerkzeug, womit der Verstand wirken kann. Der Gehörsinn, die Empfindungen des Herzens und dergleichen zählen gleichfalls zu den Gaben, mit denen der menschliche Körper ausgestattet ist. Unermeßlich erhaben ist der Allmächtige, der diese Kräfte erschaffen und im Leib des Menschen offenbart hat.
95:2 Jede dieser Gaben ist ein schlüssiger Beweis für die Majestät, die Macht, die Überlegenheit, das allumfassende Wissen des einen, wahren Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit. Denke an den Tastsinn. Bezeuge, wie seine Kraft über den ganzen menschlichen Körper verbreitet ist. Während die Fähigkeiten des Gesichts und Gehörs jeweils auf ein bestimmtes Organ festgelegt sind, umfaßt der Tastsinn die ganze menschliche Gestalt. Verherrlicht sei Seine Macht, gepriesen sei Seine Herrschaft!
95:3 Diese Gaben ruhen im Menschen selbst. Was alle anderen Gaben überragt, was seinem Wesen nach unzerstörbar ist und Gott selbst zugehört, ist die Gabe der göttlichen Offenbarung. jede Wohltat, die der Schöpfer dem Menschen erweist, ob materiell oder geistig, ist dieser untergeordnet. Sie ist ihrem Wesen nach das Brot, das vom Himmel herabkommt, und wird es immer bleiben. Sie ist Gottes erhabenstes Zeugnis, der klarste Beweis Seiner Wahrheit, das Zeichen Seiner vollendeten Güte, das Unterpfand Seiner allumfassenden Barmherzigkeit, der Beweis Seiner liebevollen Vorsehung, das Sinnbild Seiner vollkommensten Gnade. Wer Seine Manifestation an diesem Tage anerkennt, der hat wirklich teil an dieser höchsten Gabe Gottes.
95:4 Danke deinem Herrn dafür, daß Er dir eine so große Gabe verliehen hat. Erhebe deine Stimme und sprich: Aller Lobpreis sei Dir, o Du, der Du die Sehnsucht jedes verstehenden Herzens bist!
96
96:1 [96] Die Feder des Höchsten ruft unablässig, und doch, wie wenige sind es, die auf ihre Stimme hören! Die Bewohner des Reiches der Namen haben sich mit dem bunten Kleid der Welt befaßt. Sie vergessen, daß jeder mit Augen zu sehen und mit Ohren zu hören bereitwillig erkennen muß, wie vergänglich alle Farben dieses Kleides sind.
96:2 [172] Neues Leben durchpulst in dieser Zeit alle Völker der Erde, und doch hat keiner seine Ursache entdeckt und seinen Grund erkannt. Betrachte die Völker des Westens. Sieh, wie sie auf ihrer Jagd nach dem, was eitel und gemein ist, zahllose Leben geopfert haben und noch opfern, um diese Güter zu sichern und zu fördern. Andererseits sind die Völker Persiens zwar der Hort einer klaren, leuchtenden Offenbarung, deren Erhabenheit und ruhmreiches Ansehen die ganze Erde erfüllt hat, aber sie sind niedergeschlagen und in tiefe Teilnahmslosigkeit versunken.
96:3 O Freunde! Vernachlässigt die Tugenden nicht, die euch verliehen wurden, noch versäumt eure hohe Bestimmung. Laßt eure Mühe nicht an den leeren Einbildungen scheitern, die manche Herzen ersonnen haben. Ihr seid die Sterne am Himmel des Verstehens, der frische Wind, der bei Tagesanbruch weht, das ruhigfließende Wasser, von dem das wahre Leben aller Menschen abhängt, die Buchstaben auf Seiner heiligen Schriftrolle. Bemüht euch in inniger Eintracht und im Geiste vollkommener Verbundenheit, daß ihr fähig werdet, das zu vollbringen, was diesem Tage Gottes gemäß ist. Wahrlich, Ich sage, Streit, Hader und was immer der Geist des Menschen verabscheut, sind seiner Stufe völlig unwürdig. Sammelt euere Kräfte für die Verbreitung des Glaubens Gottes. Wer immer einer so hohen Berufung würdig ist, der mache sich auf, den Glauben zu fördern. Wer dies nicht vermag, hat die Pflicht, jemanden zu bestimmen, der statt seiner diese Offenbarung verkündet, deren Gewalt die Grundmauern der mächtigsten Bauten beben macht, jeden Berg zu Staub zermalmt und jede Seele bestürzt. Würde die Größe dieses Tages in ihrer Fülle offenbart, so würde jeder Mensch aus Sehnsucht, an seiner großen Herrlichkeit auch nur einen Augenblick lang teilzuhaben, auf Abertausende von Leben verzichten - wieviel mehr noch auf diese Welt und ihre vergänglichen Schätze!
96:4 Laßt euch in allen euren Taten von Weisheit leiten, und haltet treu an ihr fest. So Gott will, werdet ihr alle die Kraft erhalten, den Willen Gottes auszuführen, und wird euch gnädiglich geholfen werden, den Rang zu würdigen, der denen unter Seinen Geliebten verliehen wurde, die sich erheben, Ihm zu dienen und Seinen Namen zu preisen. Auf ihnen ruhe die Herrlichkeit Gottes, die Herrlichkeit all dessen, was in den Himmeln und auf Erden ist, und die Herrlichkeit der Bewohner des höchsterhabenen Paradieses, des Himmels der Himmel.
97
97:1 [173] Bedenke die Zweifel, die jene, die Gott Gefährten zugesellen, den Menschen dieses Landes ins Herz träufeln. »Wird es je möglich sein«, so fragen sie, »Kupfer in Gold zu verwandeln?« Sprich: Ja, bei meinem Herrn, es ist möglich. Das Geheimnis liegt jedoch in Unserem Wissen verborgen. Wir werden es enthüllen, wem Wir wollen. Wer immer Unsere Macht bezweifelt, bitte den Herrn, seinen Gott, daß Er ihm das Geheimnis erschließe und ihn von seiner Wahrheit überzeuge. Daß Kupfer in Gold verwandelt werden kann, ist in sich ein genügender Beweis dafür, daß ebenso Gold in Kupfer verwandelt werden kann - wenn sie doch diese Wahrheit begreifen könnten! Jedes Mineral kann dazu gebracht werden, Dichte, Bau und Masse eines anderen Minerals anzunehmen. Das Wissen darüber ist bei Uns im Verborgenen Buche.
98 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
98:1 [174] Sprich: O ihr Führer der Religion! Wäget das Buch Gottes nicht mit solchen Gewichten und Wissenschaften, wie sie bei euch im Schwange sind, denn das Buch selbst ist die untrügliche Waage, die unter den Menschen aufgestellt ist. Auf dieser vollkommensten Waage muß alles gewogen werden, was die Völker und Geschlechter der Erde besitzen, während ihre Gewichte nach ihrem eigenen Richtmaß geprüft werden sollten - könntet ihr es doch erkennen!
98:2 Bitterlich weint das Auge Meiner Güte über euch, weil ihr Den nicht erkennt, nach dem ihr Tag und Nacht, des Abends wie des Morgens, rufet. O ihr Menschen, schreitet mit schneeweißem Antlitz und strahlendem Herzen voran zu dem geweihten, hochroten Ort, an dem der Sadratu'l-Muntahá ruft: »Wahrlich, es ist kein Gott außer Mir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden!«
98:3 O ihr Religionsführer! Wo ist der unter euch, der sich an Sehkraft und Einsicht mit Mir messen könnte? Wo ist der zu finden, der behaupten dürfte, Mir an Äußerung oder Weisheit ebenbürtig zu sein? Nein, bei Meinem Herrn, dem Allbarmherzigen! Alles auf Erden wird vergehen, dies aber ist das Antlitz eueres Herrn, des Allmächtigen, des Vielgeliebten.
98:4 Wir haben bestimmt, o Volk, daß der höchste und letzte Zweck aller Gelehrsamkeit die Anerkennung Dessen sei, der das Ziel aller Erkenntnis ist; und doch seht, wie ihr euerer Gelehrsamkeit verstattet habt, euch wie durch einen Schleier von Ihm, dem Tagesanbruch dieses Lichtes, durch den alles Verborgene offenbart worden ist, zu trennen, Könntet ihr den Quell entdecken, woraus der Glanz dieser Äußerung strömt, ihr würdet die Völker der Welt und all ihren Besitz verwerfen, um euch diesem gesegneten Throne der Herrlichkeit zu nahen.
98:5 Sprich: Dies ist wahrlich der Himmel, in dem das Mutterbuch verwahrt ist, könntet ihr es doch verstehen! Er ist es, der den Felsen rufen ließ, der den Brennenden Busch auf dem Berge hoch über dem Heiligen Lande die Stimme erheben und verkünden ließ: »Das Reich ist Gottes, des höchsten Herrn über alle, des Allmachtvollen, des Liebenden!«
98:6 Wir haben weder eine Schule besucht noch eure Abhandlungen gelesen. Neigt euer Ohr den Worten dieses Ungelehrten; Er ruft euch vor Gott, den Ewigbestehenden. Dies ist für euch besser als alle Schätze der Erde, könntet ihr es doch begreifen!
99 'aus dem Tablet an Hakím'
99:1 [175] Die Lebenskraft des Glaubens der Menschen an Gott stirbt aus in allen Landen. Nur Seine heilende Arznei kann sie jemals wiederherstellen, Der Rost der Gottlosigkeit frißt sich in das Triebwerk der menschlichen Gesellschaft. Was außer dem Heiltrank Seiner machtvollen Offenbarung kann sie reinigen und neu beleben? Liegt es in menschlicher Macht, o Hakím, in den Bestandteilen irgendeines der winzigen, unteilbaren Teilchen der Materie eine so völlige Umwandlung zu bewirken, daß sie in lauteres Gold verwandelt wird? So verwirrend und schwierig dies erscheinen mag, Wir wurden bevollmächtigt, die noch größere Aufgabe zu erfüllen, teuflische Stärke in himmlische Kraft zu verwandeln, Die Kraft zu einer solchen Umwandlung übertrifft die Wirksamkeit des Lebenselixiers. Das Wort Gottes allein kann für sich in Anspruch nehmen, die Fähigkeit zu einer so großen, so weitreichenden Wandlung zu besitzen.
100
100:1 [176] Die Stimme des göttlichen Heroldes ruft vom Throne Gottes hernieder und kündet: O Meine Geliebten! Duldet nicht, daß der Saum Meines heiligen Gewandes mit den Dingen der Welt beschmutzt und befleckt werde, und folgt nicht den Lockungen eurer bösen und verderbten Wünsche. Die Sonne göttlicher Offenbarung, die in der Fülle ihrer Herrlichkeit vom Himmel dieses Gefängnisses strahlt, zeugt für Mich. Die ihr Herz Ihm, dem Ziel der Anbetung für die ganze Schöpfung, zuwenden, müssen sich an diesem Tage unbedingt über alle erschaffenen Dinge, sichtbar oder unsichtbar, erheben und von ihnen geheiligt sein. Wenn sie sich aufmachen, Meine Sache zu lehren, müssen sie sich vom Odem Dessen, der der Unbezwungene ist, beleben lassen. Sie müssen Meine Sache mit fester Entschlossenheit über die ganze Erde verbreiten, mit einem Geist, der ganz auf Ihn gerichtet ist, mit Herzen, die von allen Dingen völlig gelöst und unabhängig sind, und mit Seelen, die über die Welt und ihre Nichtigkeiten geheiligt sind. Es geziemt ihnen, das Gottvertrauen als beste Wegzehrung für die Reise zu wählen und sich mit der Liebe ihres Herrn, des Erhabensten, des Allherrlichen, zu umgeben. Wenn sie so verfahren, werden ihre Worte die Hörer beeinflussen.
100:2 Welch tiefe, welch unermeßlich tiefe Kluft trennt Uns von denen, die sich an diesem Tage ihren üblen Leidenschaften hingeben und ihre Hoffnung auf die Dinge der Welt und ihren vergänglichen Ruhm setzen! Oft war der Hof des Allbarmherzigen dem äußeren Anschein nach so von allen Reichtümern dieser Welt entblößt, daß die, welche in enger Gemeinschaft mit Ihm lebten, bittere Not litten. Trotz ihrer Leiden war die Feder des Höchsten nie geneigt, auf das, was der Welt und ihren Schätzen zugehört, hinzuweisen oder auch nur anzuspielen. Und wurde Ihm je eine Gabe dargeboten, so wurde sie nur angenommen als Zeichen Seiner Gnade für den Geber. Sollte es Uns gefallen, Uns alle Schätze der Erde zu Unserem eigenen Gebrauch anzueignen, so hätte niemand das Recht, Unsere Amtsgewalt zu bezweifeln oder Unser Recht zu bestreiten. Man kann sich jedoch keine niedrigere Tat vorstellen, als im Namen des einen, wahren Gottes die Reichtümer zu begehren, die die Menschen besitzen.
100:3 [177] Dir und den Anhängern Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, obliegt es, alle Menschen zu dem zu rufen, was sie von aller Bindung an die Dinge der Erde heiligt und von deren Besudelung reinigt, damit alle, die Ihn lieben, den süßen Duft vom Gewande des Allherrlichen verspüren.
100:4 Wer aber Reichtümer besitzt, muß den Armen größte Beachtung schenken; denn groß ist die Ehre, die Gott jenen Armen bestimmt hat, die standhaft in der Geduld sind, Bei Meinem Leben! Keine Ehre außer der, die Gott zu verleihen beliebt, kann sich mit dieser Ehre vergleichen. Großer Segen erwartet die Armen, die geduldig ausharren und ihre Leiden verbergen, und wohl steht es um die Reichen, die ihren Reichtum den Bedürftigen spenden und diese sich selbst vorziehen.
100:5 Gebe Gott, daß sich die Armen bemühen und danach streben, sich die Mittel zum Lebensunterhalt zu verdienen. Dies ist eine Pflicht, die in dieser größten Offenbarung jedem auferlegt wurde, und gilt vor Gott als gutes Werk. Wer immer diese Pflicht erfüllt, dem wird ganz gewiß die Hilfe des Unsichtbaren zuteil. Er kann durch Seine Gnade reich machen, wen immer Er will. Er, wahrlich, hat Macht über alle Dinge. ...
100:6 O 'Alí, sage den Geliebten Gottes, daß Gerechtigkeit die grundlegende menschliche Tugend ist. Auf ihr beruht zwangsläufig die Bewertung aller Dinge, Denke eine Weile nach über die Leiden und Trübsäle, die dieser Gefangene erduldet. Mein Leben lang war Ich Meinen Feinden auf Gnade und Ungnade ausgeliefert und habe jeden Tag auf dem Pfade der Liebe Gottes eine neue Drangsal erlitten. Ich habe geduldig ausgeharrt, bis der Ruhm der Sache Gottes weithin auf Erden verbreitet war. Wenn nun jemand aufstehen und, vom eitlen Wahn seines Herzens verleitet, offen oder im geheimen danach trachten sollte, Zwietracht unter den Menschen zu säen - könnte man von einem solchen Menschen sagen, sein Handeln sei gerecht? Nein, bei Ihm, dessen Macht alle Dinge umfaßt! Bei meinem Leben! Mein Herz seufzt, meine Augen weinen bitterlich um die Sache Gottes und um die, welche nicht verstehen, was sie sagen, und sich einbilden, was sie nicht begreifen können.
100:7 [178] An diesem Tag Gottes geziemt es allen Menschen, sich fest an den Größten Namen zu halten und die Einheit der ganzen Menschheit zu errichten. Es gibt keinen Ort, dahin man fliehen könnte, keine Zuflucht, die man fände, außer bei Ihm. Sollte sich jemand zu Worten hinreißen lassen, die die Menschen von den Ufern des grenzenlosen Meeres Gottes abhalten und dazu bringen, ihr Herz an anderes zu hängen als an dieses herrliche, offenbare Wesen, das eine menschlicher Begrenzung unterworfene Gestalt angenommen hat - so wird ein solcher Mensch, wie hoch seine Stellung auch sei, von der ganzen Schöpfung gerügt als einer, der sich selbst der süßen Düfte des Allbarmherzigen beraubt hat.
100:8 Sprich: Seid gerecht in euerem Urteil, ihr Menschen mit verstehendem Herzen! Wer in seinem Urteil ungerecht ist, entbehrt der Merkmale, die die Stufe des Menschen auszeichnen. Er, die Ewige Wahrheit, weiß wohl, was des Menschen Brust verbirgt. Seine große Langmut hat Seine Geschöpfe kühn gemacht, denn erst, wenn die festgesetzte Zeit gekommen ist, wird Er die Schleier zerreißen. Seine alles überragende Barmherzigkeit hat den Grimm Seines Zornes zurückgehalten und die meisten Menschen wähnen lassen, der eine, wahre Gott bemerke nicht, was sie insgeheim begehen. Bei Ihm, dem Allwissenden, dem Allunterrichteten! Der Spiegel Seines Wissens strahlt die Taten aller Menschen wider in vollkommener Klarheit, Genauigkeit und Treue. Sprich: Preis sei Dir, der Du die Sünden der Schwachen und Hilflosen verbirgst! Verherrlicht sei Dein Name, o Du, der Du den Achtlosen vergibst, die sich wider Dich vergehen!
100:9 [179] Wir haben den Menschen verboten, dem Wahn ihrer Herzen zu folgen, damit sie befähigt werden, Ihn, den höchsten Ursprung und das Ziel alles Wissens, zu erkennen, und damit sie anerkennen, was Er zu offenbaren beliebt. Bezeuge, wie sie sich in ihren leeren Einbildungen und eitlen Vorstellungen verfangen haben! Bei Meinem Leben! Sie sind selbst die Opfer dessen, was ihre eigenen Herzen ersonnen haben, und doch merken sie es nicht. Leer und nutzlos ist das Wort ihrer Lippen, und doch verstehen sie es nicht.
100:10 Wir flehen zu Gott, daß Er allen Menschen gnädig Seine Gunst gewähre und sie befähige, zur Erkenntnis Seiner und ihrer selbst zu gelangen. Bei Meinem Leben! Wer Ihn erkennt, wird sich in die Unendlichkeit Seiner Liebe aufschwingen und losgelöst sein von der Welt und allem, was darinnen ist. Nichts auf Erden wird ihn von seiner Bahn ablenken, wieviel weniger diejenigen, die aus ihrem leeren Wahn heraus Dinge reden, die Gott verboten hat.
100:11 Sprich: Dies ist der Tag, da jedes Ohr auf Seine Stimme hören muß. Achtet auf den Ruf dieses Unterdrückten, verherrlicht den Namen des einen, wahren Gottes, schmückt euch mit dem Schmuck Seines Gedenkens und erleuchtet euer Herz mit dem Lichte Seiner Liebe! Dies ist der Schlüssel, der die Herzen der Menschen öffnet, die Politur, welche die Seelen aller Lebewesen reinigt. Wer außer acht läßt, was aus der Hand des Willens Gottes geflossen ist, lebt in offenbarem Irrtum. Freundschaft und rechtes Verhalten kennzeichnen den wahren Glauben, nicht aber Streit und Zwietracht.
100:12 Verkünde den Menschen, was Er, der die Wahrheit spricht, der Träger des Vertrauens Gottes, dir zu beachten befohlen hat. Meine Herrlichkeit sei mit dir, der du Meinen Namen anrufst, dessen Augen auf Meinen Hof blicken und dessen Zunge das Lob deines Herrn, des Wohltätigen, ausspricht.
101
101:1 [180] Der Offenbarung jedes himmlischen Buches, ja jedes von Gott offenbarten Verses liegt die Absicht zugrunde, alle Menschen mit Rechtschaffenheit und Verstand zu begaben, damit Friede und Ruhe fest unter ihnen begründet seien. Was immer den Herzen der Menschen Zuversicht einflößt, was ihre Stufe erhöht oder ihre Zufriedenheit fördert, ist vor Gott annehmbar. Wie erhaben ist die Stufe, die der Mensch erreichen kann, wenn er sich nur entschließt, seine hohe Bestimmung zu erfüllen! In welche Tiefen der Erniedrigung kann er absinken, Tiefen, die die niedrigsten Geschöpfe nie erreicht haben! O Freunde, ergreift die Gelegenheit, die dieser Tag euch bietet, und verscherzt nicht die großmütigen Gaben Seiner Gnade! Ich flehe zu Gott, daß Er jeden von euch gnädiglich befähige, sich an diesem gesegneten Tage mit dem Schmuck reiner, heiliger Taten zu schmücken. Wahrlich, Er tut, was immer Er will.
102
102:1 [181] Habe ein offenes Ohr, o Volk, für das, was Ich in Wahrheit dir sage. Der eine, wahre Gott, gepriesen sei Seine Herrlichkeit, hat seit jeher die Herzen der Menschen als Seinen eigenen, ausschließlichen Besitz betrachtet und wird dies immer tun. Alles andere, zu Lande oder zu Wasser, Reichtum oder Ruhm, hat Er den Königen und Herrschern der Erde vermacht. Vom Anfang an, der keinen Anfang hat, wurde das Banner mit den Worten »Er tut, was immer Er will«1 in all seiner Pracht vor Seiner Manifestation entfaltet. Was der Menschheit an diesem Tage nottut, ist Gehorsam gegen die, welche die Gewalt in Händen haben, und gewissenhaftes Festhalten am Seile der Weisheit. Die wesentlichen Mittel für den unmittelbaren Schutz, die Ruhe und Sicherheit des Menschengeschlechts sind den Führern der menschlichen Gesellschaft anvertraut und liegen in ihrer Gewalt. Das ist der Wunsch Gottes und Sein Ratschluß. ... Wir hegen die Hoffnung, daß sich einer der Könige der Erde um Gottes willen für den Triumph dieses unterdrückten, dieses bedrängten Volkes erheben wird. Ein solcher König wird ewig gepriesen und verherrlicht werden. Gott hat es diesem Volke zur Pflicht gemacht, jeden, der ihm beisteht, zu unterstützen, seinen besten Interessen zu dienen und ihm bleibende Treue zu erweisen. Wer Mir folgt, muß unter allen Umständen bestrebt sein, die Wohlfahrt eines jeden zu fördern, der sich für den Triumph Meiner Sache erhebt, und muß ihm Ergebenheit und Anhänglichkeit erzeigen. Glücklich der Mensch, der auf Meinen Rat hört und ihm folgt! Wehe dem, der Meinen Wunsch nicht erfüllt.
1 Qur'án 2:154, 2:254, 3:41, 14:28, 22:15, 22:19
103 'aus dem Tablet an Javád'
103:1 [182] Gott hat durch Seine Zunge, die die Wahrheit spricht, auf allen Seinen Tafeln diese Worte bezeugt: »Ich bin Der, der im Abhá-Reiche der Herrlichkeit lebt.«
103:2 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Er sieht von den Höhen dieser erhabenen, dieser heiligen, dieser mächtigen, allüberragenden Stufe alle Dinge. Er hört alle Dinge und verkündet zu dieser Stunde: Selig bist du, o Javád, weil du erreicht hast, was noch kein Mensch vor dir erreicht hat. Ich schwöre bei Ihm, der Ewigen Wahrheit! Du hast die Augen der Bewohner des erhabenen Paradieses erfreut. Das Volk indes ist völlig achtlos. Wollten Wir deine Stufe enthüllen, die Herzen der Menschen würden zutiefst erschüttert, ihre Füße würden straucheln, die Verkörperungen der Prahlsucht wären sprachlos, fielen zu Boden nieder und steckten die Finger der Achtlosigkeit in die Ohren, um nichts hören zu müssen.
103:3 Gräme dich nicht über die, die sich mit den Dingen dieser Welt beschäftigen und Gott, den Größten, vergessen. Bei Ihm, der Ewigen Wahrheit! Der Tag naht, da des Allmächtigen grimmer Zorn sie erfassen wird. Er ist wahrlich der Allgewaltige, der Allüberwinder, der Machtvollste. Er wird die Erde vom Schmutz ihrer Verderbtheit reinigen und wird sie denen unter Seinen Dienern zum Erbe geben, die Ihm nahe sind.
103:4 Sprich: O Menschen! Staub füllt euch den Mund, und Asche verfinstert euch die Augen; denn ihr habt den göttlichen Josef um ein Spottgeld verschachert. O welches Elend lastet auf euch, die ihr vom rechten Wege so weit abgeirrt seid! Habt ihr euch in eueren Herzen eingebildet, ihr hättet die Macht, Ihn und Seine Sache zu übertreffen? Weit gefehlt! Dies bezeugt Er selbst, der Allmächtige, der Erhabenste, der Größte.
103:5 Bald werden euch die Stürme Seiner Züchtigung schlagen, und der Staub der Hölle wird euch einhüllen. Die Menschen, die der Erde Tand und Zierrat angehäuft und sich verächtlich von Gott abgewandt haben, sie haben beides verloren, diese Welt und die kommende. Bald wird Gott ihnen durch die Hand der Macht ihre Besitztümer nehmen und das Gewand Seiner Gaben entziehen. Dies werden sie bald selbst erleben. Auch du wirst es bezeugen.
103:6 [183] Sprich : O ihr Menschen! Laßt euch von diesem Leben und seinem Trug nicht trügen, denn die Welt und alles, was in ihr ist, liegt fest in der Gewalt Seines Willens. Er schenkt Seine Gunst, wem Er will, und Er entzieht sie, wem Er will. Er tut, was Ihm beliebt. Hätte die Welt in Seinen Augen einen Wert, so hätte Er es nie zugelassen, daß Seine Feinde sie besitzen, nicht einmal im Ausmaß eines Senfkorns. Er hat euch jedoch in ihre Angelegenheiten verstrickt sein lassen zum Lohn für das, was euere Hände an Seiner Sache bewirkt haben. Das ist in der Tat eine Züchtigung, die ihr euch nach euerem eigenen Willen zugefügt habt - könntet ihr es doch begreifen! Freut ihr euch der Dinge, die nach Gottes Urteil verächtlich und wertlos sind, der Dinge, mit denen Er die Herzen der Zweifler prüft?
104
104:1 O Völker der Welt! Wisset wahrlich, daß unerwartetes1 Unheil euch verfolgt und schmerzliche Vergeltung euer harrt. Wähnet nicht, was ihr begangen habt, sei vor Meinem Angesicht getilgt. Bei Meiner Schönheit! Alle eure Taten hat Meine Feder mit klaren Lettern auf Tafeln von Chrysolith gemeißelt.
1 engl. unforeseen
105 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
105:1 [184] O Könige der Erde! Er, der Lehensherr aller, ist gekommen. Das Reich ist Gottes, des allmächtigen Beschützers, des Selbstbestehenden. Betet keinen an außer Gott, und strahlenden Herzens hebt euer Angesicht auf zu euerem Herrn, dem Herrn aller Namen. Dies ist eine Offenbarung, mit der niemals vergleichbar ist, was ihr besitzet, wenn ihr es doch wüßtet!
105:2 Wir sehen, wie ihr euch über das freut, was ihr für andere angesammelt habt, und euch ausschließt von den Welten, die nichts außer Meiner wohlverwahrten Tafel bewerten kann. Die Schätze, die ihr sammelt, lenken euch weit von eurem letzten Ziel ab. Dies steht euch übel an - könntet ihr es nur verstehen. Reinigt eure Herzen von allem irdischen Schmutz und eilt, in das Königreich eures Herrn einzutreten, des Schöpfers von Erde und Himmel, der die Welt erzittern und alle ihre Völker wehklagen ließ, außer jenen, die sich von allem lossagen und an das halten, was die Verborgene Tafel verordnet hat.
105:3 Dies ist der Tag, da Er, der mit Gott Zwiesprache hielt, zum Licht des Altehrwürdigen der Tage gelangt und das reine Wasser der Wiedervereinigung aus dem Kelche trinkt, der die Meere anschwellen ließ. Sprich: Bei dem einen, wahren Gott! Sinai kreist um den Tagesanbruch der Offenbarung, während von den Höhen des Königreiches die Stimme des Geistes Gottes verkündet: »Machet euch auf, ihr Stolzen auf Erden, und eilet zu Ihm!« Karmel eilt an diesem Tage in sehnsüchtiger Anbetung, Seinen Hof zu erreichen, während aus dem Herzen Zions der Ruf ertönt: »Die Verheißung ist erfüllt. was in der Heiligen Schrift Gottes, des Erhabensten, des Allmächtigen, des Meistgeliebten, angekündigt war, ist offenbar geworden.«
105:4 [185] O Könige der Erde! Das Größte Gesetz ist an diesem Ort, an dieser Stätte höchsten Glanzes, offenbart. Alles Verborgene ist ans Licht gebracht durch den Willen des höchsten Verordners, Dessen, der die letzte Stunde ankündet, den Mond spaltet und jeden unwiderruflichen Ratschluß auslegt.
105:5 Ihr seid nur Vasallen, o Könige der Erde! Er, der König der Könige, ist erschienen, gekleidet in Seine wunderbarste Herrlichkeit, und lädt euch vor sich, den Helfer in Gefahr, den Selbstbestehenden. Hütet euch, daß nicht Hochmut euch abhalte, den Quell der Offenbarung zu erkennen, daß die Dinge dieser Welt euch nicht wie ein Schleier von Ihm, dem Schöpfer des Himmels, trennen. Erhebet euch und dienet Ihm, dem Verlangen aller Völker, der euch durch Sein Wort erschaffen und euch für alle Zeit zu Sinnbildern Seiner Herrschaft bestimmt hat.
105:6 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wir haben nicht den Wunsch, Hand an euere Königreiche zu legen. Unsere Aufgabe ist, die Herzen der Menschen zu ergreifen und zu besitzen. Auf ihnen ruhen die Augen Bahás. Dies bezeugt das Reich der Namen, könntet ihr es doch verstehen. wer seinem Herrn folgt, wird der Welt und allem, was darin ist, entsagen. Wieviel größer muß da die Loslösung Dessen sein, der eine so erhabene Stufe innehat! Gebt eure Paläste auf und eilt, Zutritt in Sein Reich zu erlangen. Dies wird euch wahrlich in dieser und der nächsten Welt nützen. Der Herr des Reiches der Höhe bezeugt es, würdet ihr es doch erkennen!
105:7 Welch großer Segen harrt des Königs, der sich erhebt, Meiner Sache in Meinem Reiche zu helfen, und sich von allem außer Mir loslöst! Ein solcher König zählt zu den Gefährten der Roten Arche, der Arche, die Gott dem Volke Bahás bereitet hat. Alle müssen seinen Namen verherrlichen, seine Stufe ehren und ihm helfen, mit dem Schlüssel Meines Namens, der Allmächtige Beschützer, für alle Bewohner der sichtbaren und unsichtbaren Reiche, die Städte aufzuschließen. Ein solcher König ist das wahre Auge der Menschheit, der leuchtende Schmuck auf der Stirne der Schöpfung, der Brunnquell des Segens für die ganze Welt. O Volk Bahás, opfert eure Habe, ja euer Leben zu seinem Beistand.
106
106:1 [186] Der allwissende Arzt legt Seinen Finger an den Puls der Menschheit. Er erkennt die Krankheit und verschreibt in Seiner unfehlbaren Weisheit das Heilmittel, jede Zeit hat ihr eigenes Problem, jede Seele ihre besondere Sehnsucht. Das Heilmittel, dessen die Welt in ihren gegenwärtigen Nöten bedarf, kann nicht das gleiche sein, das ein späteres Zeitalter erfordern mag. Befaßt euch gründlich mit den Nöten der Zeit, in der ihr lebt, und legt den Schwerpunkt eurer Überlegungen auf ihre Bedürfnisse und Forderungen.
106:2 Wir nehmen genau wahr, wie das ganze Menschengeschlecht von großen, unberechenbaren Drangsalen umgeben ist. Wir sehen es auf seinem Krankenlager dahinsiechen, schwer geprüft und enttäuscht, jene, die von Eigendünkel trunken sind, haben sich zwischen die Menschen und den göttlichen, unfehlbaren Arzt gedrängt. Siehe, wie sie alle Menschen, sich selbst eingeschlossen, in das Netzwerk ihrer List verstrickt haben. Sie können weder die Ursache der Krankheit entdecken, noch haben sie die geringste Kenntnis vom Heilmittel. Sie halten das Gerade für krumm und wähnen, ihr Freund sei ihr Feind.
106:3 Neigt euer Ohr der süßen Weise dieses Gefangenen. Steht auf und erhebt eure Stimme, auf daß die tief Schlafenden wach werden. Sprecht: O ihr, die ihr wie tot seid! Die Hand göttlicher Güte reicht euch das Wasser des Lebens. Eilt herzu und trinkt euch satt! Wer an diesem Tage wiedergeboren wird, soll niemals sterben; wer tot bleibt, soll niemals leben.
107
107:1 [187] Er, der euer Herr ist, der Allerbarmer, hegt in Seinem Herzen die Sehnsucht, das ganze Menschengeschlecht als eine Seele und einen Körper zu sehen. Eilt, euren Anteil an Gottes Gunst und Gnade zu erlangen an diesem Tage, der alle erschaffenen Tage in den Schatten stellt. Welch große Glückseligkeit harrt des Menschen, der all seine Habe aufgibt aus Sehnsucht, die Gaben Gottes zu erlangen. Ein solcher Mensch, Wir bezeugen es, gehört zu Gottes Seligen.
108
108:1 Wir haben euch eine Frist gesetzt, o Völker! Wenn ihr versäumt, euch bis zur festgesetzten Stunde Gott zuzuwenden, wird Er wahrlich gewaltig Hand an euch legen und schwere Leiden von allen Seiten über euch kommen lassen. Wie streng ist fürwahr die Züchtigung, mit der euer Herr euch dann züchtigen wird!
109 'aus dem Tablet an Kamál (Hájí Mírzá Kamál-i-Dín)'
109:1 [188] O Kamál! Die Höhen, die der sterbliche Mensch durch Gottes gnädigste Gunst an diesem Tage erreichen kann, sind seinem Blick bis jetzt noch nicht enthüllt. Die Welt des Seins hat noch nie die Aufnahmefähigkeit für eine solche Offenbarung gehabt und besitzt sie auch jetzt nicht. Doch naht der Tag, da die Möglichkeiten einer so großen Gunst kraft Seines Befehls den Menschen kundgetan werden. Selbst wenn die Streitkräfte der Nationen gegen Ihn ins Feld geführt würden, selbst wenn die Könige der Erde sich verbündeten, Seine Sache zu zerstören, wurde die Kraft Seiner Macht dennoch unerschüttert bleiben. Er, wahrlich, spricht die Wahrheit und ruft die ganze Menschheit auf den Weg zu Ihm, dem Unvergleichlichen, dem Allwissenden.
109:2 Alle Menschen wurden erschaffen, eine ständig fortschreitende Kultur voranzutragen. Der Allmächtige bezeugt Mir: Wie die Tiere auf dem Felde zu leben, ist des Menschen unwürdig. Die Tugenden, die seiner Würde anstehen, sind Geduld, Erbarmen, Mitleid und Güte für alle Völker und Geschlechter der Erde. Sprich: O Freunde! Trinkt euch satt aus diesem kristallklaren Strom, der durch die himmlische Gnade Dessen dahinfließt, der der Herr aller Namen ist. Laßt in Meinem Namen andere an seinen Wassern teilhaben, damit die Führer der Menschen in jedem Lande den Zweck, zu dem die Ewige Wahrheit offenbart ist, und den Grund, aus dem sie selbst erschaffen wurden, klar erkennen.
110 'aus dem Tablet an Maqsúd'
110:1 [189] Das Erhabenste Wesen spricht: O ihr Menschenkinder! Der Hauptzweck, der den Glauben Gottes und Seine Religion beseelt, ist, das Wohl des Menschengeschlechts zu sichern, seine Einheit zu fördern und den Geist der Liebe und Verbundenheit unter den Menschen zu pflegen. Laßt sie nicht zur Quelle der Uneinigkeit und der Zwietracht, des Hasses und der Feindschaft werden. Dies ist der gerade Pfad, die feste, unverrückbare Grundlage. Was immer auf dieser Grundlage errichtet ist, dessen Stärke können Wandel und Wechsel der Welt nie beeinträchtigen, noch wird der Ablauf zahlloser Jahrhunderte seinen Bau untergraben.
Unsere Hoffnung ist, daß sich die religiösen Führer der Welt und ihre Herrscher vereint für die Neugestaltung dieses Zeitalters und die Wiederherstellung seiner Wohlfahrt erheben werden. Laßt sie, nachdem sie über seine Nöte nachgedacht haben, zusammen beraten und nach sorgsamer, reiflicher Überlegung einer kranken, schwer leidenden Welt das Heilmittel darreichen, dessen sie bedarf. ...
Die an der Macht sind, haben die Pflicht, Mäßigung in allen Dingen zu üben. Was die Grenzen der Mäßigung überschreitet, hört auf, wohltätigen Einfluß auszuüben. Betrachtet zum Beispiel Gegenstände wie Freiheit, Zivilisation und dergleichen. Wie wohlgefällig verständige Menschen sie auch immer betrachten mögen, ins Übermaß gesteigert, werden sie verderblichen Einfluß auf die Menschen haben. ...
So Gott will, werden die Völker der Welt als Ergebnis der hohen Bestrebungen ihrer Herrscher sowie der Weisen und Gelehrten unter den Menschen dahin geführt werden, ihr wahres Wohl zu erkennen. Wie lange wird die Menschheit in ihrem Eigensinn verharren? Wie lange wird das Unrecht fortbestehen? wie lange sollen Chaos und Verwirrung unter den Menschen herrschen? Wie lange wird Zwietracht das Antlitz der Gesellschaft zerwühlen? Ach, die Winde der Verzweiflung wehen aus jeder Richtung, und der Hader, der das Menschengeschlecht spaltet und peinigt, nimmt täglich zu. Die Zeichen drohender Erschütterungen und des Chaos sind jetzt deutlich zu sehen, zumal die bestehende Ordnung erbärmlich mangelhaft erscheint. Ich flehe zu Gott, gepriesen sei Seine Herrlichkeit, Er möge die Völker der Erde gnädig erwecken, möge ihnen gewähren, daß das Ergebnis ihres Verhaltens nutzbringend für sie sei, und ihnen helfen, das zu vollbringen, was ihrer Stufe würdig ist.
111
111:1 [190] O ihr streitenden Völker und Geschlechter der Erde! Wendet euer Angesicht der Einheit zu und laßt euch vom Glanz ihres Lichtes bescheinen. Versammelt euch, und beschließt um Gottes willen, alles auszurotten, was die Quelle des Streites unter euch ist. Dann werden die Strahlen dieses mächtigen Lichtkörpers die ganze Erde umhüllen, ihre Bewohner werden zu Bürgern einer Stadt werden und auf demselben Thron sitzen. Dieser Unterdrückte hat seit den frühen Tagen Seines Lebens kein anderes Verlangen gehabt als dieses und wird auch weiterhin keinen anderen Wunsch als diesen hegen. Ohne Zweifel verdanken die Völker der Welt, welcher Rasse oder Religion sie auch angehören, ihre Erleuchtung derselben himmlischen Quelle und sind einem einzigen Gott untertan. Unterschiede der Regeln und Riten, denen sie unterstehen, müssen den wechselnden Anforderungen und Bedürfnissen der Zeitalter zugeschrieben werden, in denen sie offenbart wurden. Alle bis auf wenige, die aus menschlicher Verderbtheit entstanden, wurden von Gott verordnet und sind eine Widerspiegelung Seines Willens und Zieles. Erhebt euch und schlagt, bewaffnet mit der Kraft des Glaubens, die Götzen eurer leeren Einbildungen in Stücke, die Zwietracht unter euch säen. Haltet euch an das, was euch zusammenführt und einig macht. Dies ist wahrlich das erhabenste Wort, das vom Mutterbuch herabgesandt und euch offenbart worden ist. So bezeugt es die Zunge der Größe an ihrer Stätte der Herrlichkeit.
112 'aus dem Tablet an Maqsúd '
112:1 [191] Seht den Aufruhr, der die Welt seit vielen langen Jahren heimsucht, und die Verwirrung, die ihre Völker ergriffen hat. Entweder ist sie durch Krieg verwüstet oder von plötzlichem, unerwartetem Unheil gepeinigt worden. Obwohl Not und Elend die Welt umhüllen, hat doch kein Mensch innegehalten und darüber nachgedacht, was der Grund und Ursprung sei. Wann immer der Wahre Ratgeber ein Mahnwort sprach, siehe, da beschuldigten Ihn alle, Er sei ein Unheilstifter, und wiesen Seinen Anspruch zurück. Wie bestürzend, wie verwirrend ist ihr Verhalten! Keine zwei Menschen sind zu finden, von denen man sagen könnte, daß sie äußerlich und innerlich einig seien. Überall sind die Zeichen des Zwiespalts und der Bosheit sichtbar, obwohl alle zu Harmonie und Einigkeit erschaffen wurden. Das Erhabene Wesen spricht: O ihr Vielgeliebten! Das Heiligtum der Einheit ist errichtet; betrachtet einander nicht als Fremde. Ihr seid die Früchte eines Baumes, die Blätter eines Zweiges. Wir hegen die Hoffnung, daß das Licht der Gerechtigkeit über die Welt scheine und sie von aller Tyrannei heilige. Wenn die Herrscher und Könige der Erde, die Sinnbilder der Macht Gottes - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - sich erheben und beschließen, sich dem zu weihen, was das höchste Wohl der ganzen Menschheit fördert, dann wird die Herrschaft der Gerechtigkeit sicherlich unter den Menschenkindern errichtet, und ihre Lichtstrahlen werden die ganze Erde umhüllen. Das Erhabene Wesen spricht: Das Bauwerk der Beständigkeit und Ordnung dieser Welt ist auf den beiden Pfeilern von Lohn und Strafe errichtet und wird weiterhin von ihnen getragen werden. ...
An anderer Stelle hat Er geschrieben: Hüte dich, o Schar der Herrscher in der Welt! Es gibt keine Macht auf Erden, die an sieghafter Gewalt der Macht der Gerechtigkeit und Weisheit gleichkäme. ...
Selig der König, der das Banner der Weisheit vor sich entfaltet und voranschreitet, die Heere der Gerechtigkeit hinter sich scharend. Er ist wahrlich der Schmuck, der die Stirn des Friedens und das Antlitz der Sicherheit ziert. Zweifellos würde das Antlitz der Erde völlig verwandelt, wenn die von den Wolken der Tyrannei verdunkelte Sonne der Gerechtigkeit ihr Licht über die Menschen ergösse.
113 'aus der Surih-i-Muluk'
113:1 [192] Bildest du dir ein, o Gesandter des Schah in der Stadt,1 ich hätte das endgültige Schicksal der Sache Gottes in der Hand? Denkst du, Meine Gefangenschaft oder die Schmach, die Ich erdulde, oder selbst Mein Tod und Meine völlige Vernichtung könnten ihren Lauf ändern? Erbärmlich ist, was du dir in deinem Herzen einbildest! Du gehörst wahrlich zu denen, die dem leeren Wahn ihres Herzens folgen. Es ist kein Gott außer Ihm. Mächtig, ist Er, Seine Sache zu offenbaren, Sein Zeugnis zu erhöhen, aufzurichten, was immer Sein Wille ist, und es zu einem so erhabenen Rang emporzuheben, daß weder deine Hände noch die Hände derer, die sich von Ihm abgewandt haben, es je berühren oder schädigen können.
1 Konstantinopel
113:2 Glaubst du, du hättest die Macht, Seinen Willen zu durchkreuzen, Ihn zu hindern, Sein Gericht zu vollziehen, oder Ihn davon abzuhalten, Seine Herrschaft auszuüben? Meinst du, irgend etwas in den Himmeln und auf Erden könne Seinem Glauben widerstehen? Nein, bei Ihm, der die Ewige Wahrheit ist! Nichts in der ganzen Schöpfung kann Seine Absicht vereiteln, wirf darum den leeren Trug, dem du folgst, hinweg, denn leerer Trug kann niemals die Wahrheit ersetzen, Gehöre zu denen, die wahrhaft bereuen und zu Gott zurückkehren, dem Gott, der dich erschaffen, dich ernährt und dich zum Amtsträger gemacht hat unter denen, die deinen Glauben bekennen.
113:3 [193] Wisse ferner, daß Er es ist, der durch Seinen eigenen Befehl alles erschaffen hat, was in den Himmeln und auf Erden ist. Wie kann sich da ein Ding, das durch Sein Gebot erschaffen ist, gegen Ihn durchsetzen? Hoch erhaben ist Gott über das, was ihr euch von Ihm vorstellt, ihr Volk der Bosheit. Wenn diese Sache von Gott ist, kommt kein Mensch gegen sie auf, und wenn sie nicht von Gott ist, werden die Geistlichen unter euch und die, die ihren Lastern und Begierden folgen, und jene, die sich gegen Ihn auflehnen, zweifellos hinreichen, sie zu überwältigen.
113:4 Hast du nicht gehört, was ehedem ein Mann aus der Familie des Pharao, ein Glaubender, sagte, und was Gott Seinem Gesandten berichtete, den Er vor allen menschlichen Wesen auserwählt, mit Seiner Botschaft betraut und zum Quell Seiner Barmherzigkeit gemacht hat für alle, die auf Erden wohnen? Er sagte, und Er, wahrlich, spricht die Wahrheit: »wollt ihr einen Menschen erschlagen, weil er sagt: Mein Herr ist Gott, wenn er schon mit Beweisen seiner Sendung vor euch steht? wenn er ein Lügner ist, wird seine Lüge auf ihn zurückfallen; aber wenn er wahrhaftig ist, wird zumindest ein Teil dessen, was er androht, über euch kommen.«1 Dies ist es, was Gott Seinem Vielgeliebten in Seinem untrüglichen Buche offenbart hat.
1 Qur'án 40:29
113:5 Und doch habt ihr versäumt, auf Sein Gebot zu hören, habt Sein Gesetz mißachtet, habt Seinen Rat, wie er in Seinem Buche verzeichnet ist, verworfen und gehört zu denen, die weit von Ihm abgeirrt sind, wieviele sind euretwegen jedes Jahr und jeden Monat getötet worden! Wie vielfältig ist das Unrecht, das ihr begangen habt - Unrecht, desgleichen das Auge der Schöpfung nie gesehen, kein Geschichtsschreiber je verzeichnet hat! Wieviele Kinder und Säuglinge wurden zu Waisen gemacht, wieviele Väter verloren ihre Söhne durch euere Grausamkeit, o ihr Übeltäter! Wie oft hat eine Schwester, von Gram verzehrt, um ihren Bruder getrauert! Wie oft hat ein Weib um den Gatten und einzigen Ernährer geklagt!
113:6 [194] Euer Unrecht wuchs und wuchs, bis ihr Ihn erschluget, der Seine Augen nie vom Antlitz Gottes, des Erhabensten, des Größten, abgewendet hat. Hättet ihr Ihn nur umgebracht, wie Menschen einander umzubringen pflegen! Ihr aber habt Ihn unter solchen Umständen erschlagen, wie kein Mensch sie je erlebt hat. Die Himmel haben Ihn bitter beweint, und die Seelen derer, die Gott nahe sind, klagten über Sein Leid. War Er nicht ein Sproß aus dem ehrwürdigen Geschlecht eueres Propheten? War nicht Sein Ruhm als eines direkten Nachkommen des Gottgesandten weit verbreitet unter euch? Warum habt ihr Ihm dann zugefügt, was kein Mensch, wie weit ihr auch zurückdenket, je einem anderen zugefügt hat? Bei Gott - das Auge der Schöpfung hat nie eueresgleichen gesehen! Ihr erschlaget Ihn, den Sproß aus dem Hause eueres Propheten, und freuet euch und sitzt behaglich auf eueren Ehrensitzen! Ihr sprecht euere Verwünschungen gegen die aus, die vor euch waren und begangen haben, was ihr begangen habt, und die ganze Zeit seid ihr euerer eigenen Greuel nicht gewahr!
113:7 Seid gerecht in eurem Urteil! Haben die, die ihr verdammt und auf die ihr Unheil herabruft, anders gehandelt als ihr selbst? Haben sie nicht den Nachkommen ihres Propheten erschlagen, wie ihr den Nachkommen des eurigen erschlugt? Ist euer Verhalten nicht dem ihren ähnlich? Warum behauptet ihr dann, anders zu sein als sie, o ihr, die ihr Zwietracht sät unter den Menschen?
113:8 [195] Als ihr Ihm das Leben nahmt, erhob sich einer Seiner Anhänger, Seinen Tod zu rächen. Die Menschen kannten ihn nicht, und des Planes, den er gefaßt hatte, war niemand gewahr. Schließlich tat er, was vorausbestimmt war. Es geziemt euch darum, niemanden außer euch selbst zu tadeln für das, was ihr begangen habt, wenn ihr nur gerecht urteilen wolltet! Wer auf der ganzen Erde hat getan, was ihr getan habt? Niemand, bei Ihm, dem Herrn aller Welten!
113:9 Alle Herrscher und Könige der Erde achten und ehren die Nachkommen ihrer Propheten und Heiligen - könntet ihr es doch erkennen! Ihr dagegen seid verantwortlich für Taten, wie kein Mensch sie je begangen hat. Euere Missetaten haben jedes verstehende Herz mit Kummer erfüllt, und doch bliebt ihr in euere Unachtsamkeit versunken und vermochtet die Bosheit euerer Taten nicht zu erkennen.
113:10 Ihr verharrtet in euerer Widerspenstigkeit, bis ihr euch gegen Uns erhobt, obwohl Wir nichts getan haben, was euere Feindschaft rechtfertigen könnte. Fürchtet ihr euch nicht vor Gott, der euch erschuf und bildete, der euch euere Kraft erlangen ließ und euch mit denen vereinigte, die sich Ihm ergeben haben?1 Wie lange noch wollt ihr in euerer Widerspenstigkeit verharren? Wie lange noch wollt ihr euch weigern nachzudenken? Wie lange soll es noch dauern, bis ihr eueren Schlaf abschüttelt und aus euerer Achtlosigkeit erwacht? Wie lange noch werdet ihr die Wahrheit unbeachtet lassen?
1 den Muslimen
113:11 [196] Denke nach in deinem Herzen! Vermochtet ihr durch euer Verhalten und all das, was euere Hände gewirkt haben, das Feuer Gottes zu ersticken oder das Licht Seiner Offenbarung auszulöschen - ein Licht, das mit seinem Glanz jene umhüllt, die in die wogenden Meere der Unsterblichkeit versunken sind, und die Seelen derer anzieht, die wahrhaft an die Einheit Gottes glauben und an ihr festhalten? Wißt ihr nicht, daß die Hand Gottes über eueren Händen ist, daß Sein unwiderruflicher Ratschluß all euere List übersteigt, daß Er erhaben ist über Seine Diener, daß Er und Seine Absicht eins sind, daß Er tut, was Er will, daß Er nicht um Seinen Willen befragt werden darf, daß Er verordnet, was Ihm gefällt, daß Er der Machtvollste, der Allmächtige ist? Wenn ihr glaubt, daß dies die Wahrheit ist, warum wollt ihr dann nicht aufhören, Unruhe zu stiften, und in Frieden mit euch selbst sein?
113:12 Ihr begeht jeden Tag ein neues Unrecht und behandelt Mich, wie ihr Mich in vergangenen Zeiten behandelt habt, obwohl Ich niemals versuchte, Mich in euere Angelegenheiten zu mischen. Nie habe ich Mich euch widersetzt noch Mich gegen euere Gesetze aufgelehnt. Seht, wie ihr Mich schließlich zum Gefangenen in diesem entlegenen Lande gemacht habt! Wißt jedoch gewiß, daß all das, was euere Hände oder die Hände der Ungläubigen bewirken, niemals - wie es auch früher niemals geschah - die Sache Gottes wandeln oder Seine Wege ändern wird.
113:13 Achte auf Meine Warnung, o Volk Persiens! Sollte ich von euerer Hand erschlagen werden, so wird Gott gewiß einen erwecken, der den durch Meinen Tod leergewordenen Platz einnehmen wird. Denn so ist Gottes Handeln seit alters gewesen, und keine Veränderung könnt ihr in Gottes Handeln finden. Sucht ihr Gottes Licht auszulöschen, das auf Seine Erde scheint? Zuwider ist Gott, was ihr wünscht. Er wird Sein Licht zum Strahlen bringen, wenn ihr es auch im Dunkel eueres Herzens verabscheut.
113:14 [197] Halte nur ein wenig inne, o Gesandter, denke nach und sei gerecht in deinem Urteil! Was haben Wir begangen, das dir ein Recht gäbe, Uns bei den Ministern des Königs zu schmähen, deinen Begierden zu folgen, die Wahrheit zu verdrehen und deine Verleumdungen gegen Uns auszusprechen? Wir sind uns nur einmal begegnet, als Wir dich im Hause deines Vaters trafen, in den Tagen, da des Märtyrertodes des Imám Husayn gedacht wurde. Bei solchen Anlässen hat niemand die Möglichkeit, durch Unterhaltung oder Vortrag andere mit seinen Ansichten und Glaubensanschauungen bekanntzumachen. Du wirst die Wahrheit Meiner Worte bezeugen, wenn du zu den Wahrhaftigen gehörst. Ich habe keine anderen Versammlungen besucht, in denen du Meine Gesinnung hättest erfahren können, oder in denen irgendein anderer dies hätte tun können. Wie also fälltest du dein Urteil über Mich, wenn du Mein Zeugnis nicht von Mir selbst gehört hast? Hast du nicht gehört, was Gott gepriesen sei Seine Herrlichkeit - gesprochen hat: »Saget nicht zu jedem, der euch mit einem Gruß begegnet: `Du bist kein Gläubiger.`«1 »Verstoße die nicht, die am Morgen und am Abend zu ihrem Herrn rufen und sich sehnen, Sein Antlitz zu erblicken.«2 Du hast in der Tat außer acht gelassen, was das Buch Gottes vorschreibt, und hältst dich dennoch für einen Gläubigen!
1 Qur'án 4:95
2 Qur'án 6:53
113:15 Trotz allem, was du tatest, hege Ich - Gott ist Mein Zeuge - keinen Groll gegen dich noch gegen sonst jemanden, obwohl du und andere Uns solchen Schaden zufügten, wie es keiner, der an die Einheit Gottes glaubt, ertragen kann. Meine Sache liegt allein in Gottes Hand, und Mein Vertrauen ruht nur in Ihm. Bald werden euere Tage dahingehen, wie die Tage derer, die jetzt in offenkundigem Hochmut vor ihrem Nächsten prahlen. Bald werdet ihr in der Gegenwart Gottes versammelt und nach eueren Taten gefragt, und es wird euch für das, was euere Hände bewirkt haben, vergolten, und elend ist die Wohnstatt der Übeltäter!
113:16 [198] Bei Gott! Würdest du erkennen, was du getan hast, du würdest gewiß bitterlich über dich weinen und schutzsuchend zu Gott fliehen, würdest vor Gram vergehen und alle Tage deines Lebens trauern, bis Gott dir vergeben hat, denn Er, wahrlich, ist der Großmütigste, der Allgütige. Du aber wirst bis zur Stunde deines Todes in deiner Achtlosigkeit verharren, weil du dich mit Herz, Leib und Seele und mit deinem innersten Sein den Nichtigkeiten der Welt ergeben hast. Nach deinem Hinscheiden wirst du entdecken, was wir dir offenbart haben, und wirst alle deine Taten verzeichnet finden in dem Buche, das die Werke aller, die auf Erden wohnen, verzeichnet, sei ihr Gewicht größer oder geringer als das eines Atoms. Achte darum auf Meinen Rat und lausche Meiner Rede mit dem Gehör deines Herzens; sei nicht gleichgültig gegen Meine Worte und gehöre nicht zu denen, die Meine Wahrheit verwerfen. Rühme dich nicht dessen, was dir gegeben wurde. Halte dir vor Augen, was im Buche Gottes, des Helfers in Gefahr, des Allherrlichen, offenbart ist: »Und als sie ihre eigenen Warnungen vergessen hatten, öffneten Wir ihnen die Tore zu allen Dingen«,1 wie Wir dir und deinesgleichen die Tore dieser Welt mit ihrem Schmuck geöffnet haben. Darum warte auf das, was im letzten Teil dieses heiligen Verses verheißen wurde von ihm, dem Allmächtigen, dem Allweisen - eine Verheißung, die sich nicht als unwahr erweisen wird.
1 vgl. Qur'án 6:45
113:17 [199] Ich kenne den Weg nicht, den ihr erwählt habt und beschreitet, o Versammlung der Mir Übelwollenden! Wir rufen euch zu Gott, Wir erinnern euch an Seinen Tag, Wir verkünden euch die Botschaft euerer Wiedervereinigung mit Ihm, Wir holen euch an Seinen Hof und senden Zeichen Seiner wundersamen Weisheit auf euch nieder - und dennoch, seht, wie ihr Uns zurückweist, wie ihr Uns durch das, was euer lügenhafter Mund äußert, als einen Ungläubigen verdammt, wie ihr euere Anschläge gegen Uns schmiedet! Und wenn Wir euch kundtun, was Gott Uns in Seiner Gute und Großmut verliehen hat, so sagt ihr: »Das ist nichts als Zauberei!« Die gleichen Worte sprachen die Geschlechter, die vor euch lebten und waren wie ihr - könntet ihr es doch erkennen! Dadurch habt ihr euch der Großmut Gottes und Seiner Gnade beraubt, und ihr werdet sie niemals erlangen bis zu dem Tage, da Gott zwischen Uns und euch gerichtet haben wird, und Er, wahrlich, ist der beste der Richter.
113:18 Einige unter euch haben gesagt: »Er hat den Anspruch erhoben, Gott zu sein.« Bei Gott! Das ist eine grobe Verleumdung. Ich bin nur ein Diener Gottes, der an Ihn und Seine Zeichen, an Seine Propheten und an Seine Engel glaubt. Meine Zunge, Mein Herz, Mein inneres und äußeres Sein bezeugen, daß es keinen Gott gibt außer Ihm, daß alle anderen durch Seinen Befehl erschaffen und durch das Wirken Seines Willens gebildet sind. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Schöpfer, dem Erwecker vom Tode, dem Belebenden, dem Tötenden. Ich bin Er, der zu allen von den Gunstbezeugungen spricht, mit denen Gott in Seiner Großmut Mich ausgezeichnet hat. Wenn dies Meine Übertretung ist, dann bin ich wahrlich der erste der Übertreter. Ich und Meine Verwandtschaft sind euerer Willkür ausgeliefert. Tut, was euch gefällt, und gehört nicht zu den Zögernden, damit Ich zu Gott, Meinem Herrn, zurückkehre und die Stätte erreiche, wo Ich euere Gesichter nicht mehr sehen kann. Das ist in der Tat Mein größter Wunsch, Mein glühendstes Verlangen. Gott ist wahrlich über Meinen Zustand zur Genüge unterrichtet, und Er ist wachsam.
113:19 [200] Bedenke, daß du vor Gottes Angesicht stehst, o Gesandter. Wenn du Ihn auch nicht siehst, Er, wahrlich, sieht dich deutlich. Beobachte und richte Unsere Sache gerecht. Was haben Wir begangen, das dich veranlaßt haben könnte, dich gegen Uns zu erheben und Uns bei den Menschen zu verleumden? Gehörtest du doch zu denen, die gerecht sind! Wir verließen Tihrán auf Befehl des Königs und legten mit seiner Erlaubnis Unseren Wohnsitz in den Iráq. Wenn ich Mich gegen ihn vergangen hätte, warum gab er Mich dann frei? Und wenn Ich schuldlos war, warum habt ihr Uns dann mit solchen Leiden gepeinigt, wie niemand unter denen, die sich zu deinem Glauben bekennen, sie erduldet hat? War irgendeine Meiner Handlungen nach Meiner Ankunft im 'Iráq angetan, die Autorität der Regierung zu untergraben? Von wem kann gesagt werden, er habe in Unserem Verhalten etwas Tadelnswertes entdeckt? Frage du selbst das Volk des 'Iráq, damit du zu denen gehörest, die die Wahrheit erkennen.
113:20 Elf Jahre lang lebten wir in jenem Land, bis der Gesandte kam, der deine Regierung vertrat und dessen Namen zu erwähnen Unsere Feder sich sträubt, der dem Trunk ergeben war, seinen Begierden folgte und Schlechtigkeiten beging, der verderbt war und den 'Iráq verdarb. Die meisten Einwohner Baghdáds werden dies bezeugen, wenn du sie danach fragst und zu denen gehörst, die die Wahrheit suchen. Er war es, der das Gut seiner Mitmenschen unrechtmäßig an sich nahm, der alle Gebote Gottes mißachtete und alles beging, was Gott verboten hat. Seinen Begierden folgend, erhob er sich schließlich gegen Uns und wandelte auf den Wegen der Ungerechten. Er beschuldigte Uns in seinem Brief an dich, und du glaubtest ihm und folgtest seinem Wege, ohne irgendeinen Beweis oder ein zuverlässiges Zeugnis von ihm zu verlangen. Du fragtest nach keiner Erklärung, noch versuchtest du, die Angelegenheit zu untersuchen oder festzustellen, auf daß die Wahrheit von der Falschheit in deinen Augen unterschieden werde und du zu klarer Einsicht gelangest. Finde selbst heraus, was für ein Mensch er war, und frage die Gesandten, die damals im 'Iráq waren, wie auch den Gouverneur der Stadt1 und ihren hohen Rat, damit dir die Wahrheit offenbar werde und du zu den Wohlunterrichteten zählest.
1 Baghdád
113:21 [201] Gott ist Unser Zeuge! Wir haben weder ihm noch anderen jemals Widerstand geleistet. Wir haben unter allen Bedingungen die Gebote Gottes beachtet und waren niemals unter denen, die Unordnung schaffen. Das bezeugt er selbst. Seine Absicht war, Uns in die Gewalt zu bekommen und Uns nach Persien zurückzuschicken, um dadurch seinen Ruf und sein Ansehen zu erhöhen. Du hast dasselbe Verbrechen begangen, zu genau dem gleichen Zweck. Ihr steht beide auf der gleichen Stufe vor Gott, dem höchsten Herrn von allem, dem Allwissenden.
113:22 Wenn Wir diese Worte an dich richten, bewegt Uns nicht die Absicht, die Bürde Unseres Elends zu erleichtern oder dich zu veranlassen, irgend jemanden um Fürsprache für Uns zu bitten. Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Welten! Wir haben die ganze Angelegenheit vor dich gebracht, damit du vielleicht erkennst, was du getan, und davon, anderen das Leid zuzufügen, das du Uns zugefügt hast, damit du zu denen gehörest, die vor Gott, der dich und alle Dinge schuf, wahrhaft bereuen, und damit du in Zukunft mit Einsicht handelst. Das ist besser für dich als alles, was du besitzest, und besser als dein Staatsamt, dessen Tage gezählt sind.
113:23 [202] Hüte dich, daß du nicht dazu verleitet wirst, Unrecht stillschweigend zu übersehen. Richte dein Herz fest auf die Gerechtigkeit, verdrehe die Sache Gottes nicht und gehöre zu denen, deren Augen auf dem ruhen, was in Seinem Buche offenbart wurde. Folge unter keinen Umständen den Eingebungen deiner üblen Wünsche. Befolge das Gesetz Gottes, deines Herrn, des Wohltätigen, des Altehrwürdigen der Tage. Ganz gewiß wirst du zum Staube zurückkehren und vergehen wie alle Dinge, an denen du Freude hast. So spricht die Zunge der Wahrheit und Herrlichkeit.
113:24 Erinnerst du dich nicht der Warnungen Gottes, die Er in vergangenen Zeiten aussprach, auf daß du zu denen gehörest, die Seine Warnung beachten? Er sagte, und Er spricht wahrlich die Wahrheit: »Aus ihr1 haben Wir euch erschaffen, und Wir lassen euch in sie zurückkehren, und aus ihr werden Wir euch ein zweites Mal hervorbringen.«2 Dies hat Gott für alle, die auf Erden wohnen, hoch und niedrig, verordnet. Dem, der aus Staub erschaffen wurde, der zu ihm zurückkehren und wieder aus ihm hervorgehen wird, geziemt es somit nicht, sich überheblich vor Gott und Seinen Geliebten aufzublähen, sie stolz zu verachten und voll hochmütiger Anmaßung zu sein. Nein, vielmehr geziemt es dir und deinesgleichen, euch denen zu unterwerfen, die die Manifestationen der Einheit Gottes sind, und euch demütig vor den Gläubigen zu neigen, die um Gottes willen allem entsagten und sich von allem loslösten, was die Aufmerksamkeit der Menschen auf sich zieht und sie ablenkt vom Pfade Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen. Darum senden Wir das auf euch hernieder, was euch und jene fördern soll, die ihr ganzes Vertrauen und ihre Zuversicht auf ihren Herrn gesetzt haben.
1 der Erde
2 Qur'án 20:56; vgl. dazu auch 1. Mose 3:19
114 'aus der Surih-i-Muluk'
114:1 [203] Höre, o König,1 auf die Rede Dessen, Der die Wahrheit spricht, der nicht von dir verlangt, daß du Ihn mit den Dingen belohnest, die Gott dir zu verleihen beliebte, Ihn, der unbeirrbar auf dem geraden Pfade wandelt. Er lädt dich vor Gott, deinen Herrn, Er weist dir die rechte Bahn, den Weg, der zur wahren Glückseligkeit führt, auf daß du zu denen gehörest, um die es gut steht.
1 Sultán 'Abdu'l-'Aziz
114:3 Hüte dich, o König, daß du nicht solche Minister um dich sammelst, die den Wünschen einer verderbten Neigung folgen, die fortwerfen, was ihren Händen anvertraut ist, und offenkundig das ihnen geschenkte Vertrauen mißbrauchen. Sei freigebig gegen andere, wie Gott freigebig war gegen dich, und überlasse das Wohl deines Volkes nicht der Willkür von Ministern wie diesen. Vergiß nicht die Gottesfurcht und gehöre zu denen, die rechtschaffen handeln. Sammle Minister um dich, von denen du den Duft des Glaubens und der Gerechtigkeit verspüren kannst, hole dir Rat bei ihnen, wähle, was in deinen Augen das Beste ist, und gehöre zu denen, die großmütig handeln.
114:4 Wisse und sei dir gewiß: Wer nicht an Gott glaubt, ist nicht vertrauenswürdig und nicht wahrhaftig. Dies ist in der Tat die Wahrheit, die unbezweifelbare Wahrheit. Wer treulos gegen Gott handelt, wird auch treulos gegen seinen König handeln. Nichts kann einen solchen Menschen vom Bösen abhalten, nichts kann ihn hindern, seinen Nächsten zu verraten, nichts kann ihn dazu bringen, aufrecht seinen Weg zu gehen.
114:5 [204] Hab acht, daß du in den Angelegenheiten deines Staates die Zügel nicht den Händen anderer überlässest, setze dein Vertrauen nicht auf Minister, die deines Vertrauens unwürdig sind, und gehöre nicht zu denen, die in Achtlosigkeit dahinleben. Meide die, deren Herzen sich von dir abgewandt haben, setze nicht dein Vertrauen in sie, und betraue sie nicht mit deinen Angelegenheiten und den Angelegenheiten derer, die sich zu deinem Glauben bekennen. Hüte dich, dem Wolf zu erlauben, Hirte der Herde Gottes zu werden, und überlasse das Schicksal Seiner Geliebten nicht der Willkür der Bösen. Erwarte nicht von denen, die Gottes Gesetze brechen, daß sie vertrauenswürdig oder aufrichtig sein werden in dem Glauben, den sie bekennen. Meide sie und wache streng über dich selbst, damit ihre List und Tücke dir nicht schaden. Wende dich ab von ihnen und richte deinen Blick auf Gott, deinen Herrn, den Allherrlichen, den Freigebigsten. Gott wird gewißlich mit dem sein, der sich ganz Ihm hingibt, und Er wird wahrlich den, der sein ganzes Vertrauen in Ihn setzt, vor allem behüten, was ihm schaden könnte, und ihn vor der Schlechtigkeit jedes bösen Verschwörers beschirmen.
114:6 Würdest du dein Ohr Meiner Rede neigen und Meinen Rat befolgen, so würde Gott dich zu einer so hohen Stellung erheben, daß auf der ganzen Erde keines Menschen Anschlag dich jemals erreichen oder dir schaden könnte. O König, befolge aus tiefstem Herzen und mit ganzem Sein die Gebote Gottes, und wandle nicht auf den Wegen des Unterdrückers. Ergreife die Angelegenheiten deines Volkes bei den Zügeln, halte sie fest im Griff deiner Macht und prüfe persönlich alle seine Belange. Lasse dir nichts entgehen, denn darin liegt das höchste Wohl.
114:7 [205] Danke Gott, daß Er dich vor der ganzen Welt auserwählt und dich zum König über die gemacht hat, die deinen Glauben bekennen. Es ziemt dir wohl, die wunderbaren Gunstbeweise zu würdigen, mit denen Gott dich ausgezeichnet hat, und unablässig Seinen Namen zu verherrlichen. Du kannst Ihn am besten preisen, wenn du Seine Geliebten liebst und Seine Diener vor dem Unheil der Treulosen schirmst und schützest, damit niemand sie länger unterdrücke. Mehr noch, du solltest dich erheben, das Gesetz Gottes unter ihnen durchzusetzen, damit du zu denen gehörest, die in Seinem Gesetz fest gegründet sind.
114:8 Solltest du bewirken, daß Ströme der Gerechtigkeit ihre Wasserfluten über deine Untertanen ergießen, so wird Gott dir sicherlich mit den Scharen des Unsichtbaren und des Sichtbaren helfen und dich in deinen Angelegenheiten stärken. Kein Gott ist außer Ihm. Die ganze Schöpfung und ihre Herrschaft sind Sein. Zu Ihm kehren die Werke der Gläubigen zurück.
114:9 Verlasse dich nicht auf deine Schätze. Setze dein ganzes Vertrauen in die Gnade Gottes, deines Herrn. Laß Ihn deine Zuversicht sein in allem, was du tust, und gehöre zu denen, die Seinem Willen ergeben sind. Laß Ihn dein Helfer sein und schmücke dich mit Seinen Schätzen, denn bei Ihm sind die Schatzkammern der Himmel und der Erde. Er schenkt daraus, wem Er will, und vorenthält sie, wem Er will. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Allbesitzenden, dem Allgepriesenen. Alle sind nur Almosenempfänger am Tore Seiner Barmherzigkeit, alle sind hilflos vor der Offenbarung Seiner Herrschaft und flehen um Seine Gunst.
114:10 Überschreite nicht die Grenzen der Mäßigung und verfahre gerecht mit denen, die dir dienen. Gib ihnen nach ihren Bedürfnissen, aber nicht in einem Maße, das ihnen erlaubt, Reichtümer für sich zu sammeln, ihr Äußeres zu zieren, ihr Heim auszuschmücken, Dinge zu erwerben, die ihnen nichts nützen, und zu den Verschwendern zu zählen. Handle an ihnen mit unbeirrbarer Gerechtigkeit, so daß keiner unter ihnen Mangel leide oder durch Überfluß verwöhnt werde. Das ist offenbare Gerechtigkeit.
114:11 [206] Erlaube den Verworfenen nicht, über die Edlen und Ehrenwerten zu bestimmen und sie zu beherrschen, und lasse nicht zu, daß die Hochgesinnten der Willkür der Unwürdigen und Wertlosen ausgeliefert werden - denn dies haben Wir bei Unserer Ankunft in der Stadt1 wahrgenommen, und dafür legen Wir Zeugnis ab. Wir fanden unter ihren Einwohnern einige, die Vermögen im Überfluß hatten und in übermäßigem Reichtum lebten, während andere sich in bitterer Not und tiefster Armut befanden. Dies steht deiner Herrschaft übel an und ist deines Ranges unwürdig.
1 Konstantinopel
114:12 Lasse dir Meinen Rat willkommen sein und strebe danach, unparteiisch über die Menschen zu herrschen, damit Gott deinen Namen erhöhe und den Ruf deiner Gerechtigkeit in aller Welt verbreite. Hüte dich, deine Minister auf Kosten deiner Untertanen zu erhöhen. Fürchte die Seufzer der Armen und der Aufrechten im Herzen, die bei jedem Tagesanbruch ihre traurige Lage beklagen, und sei ihnen ein gütiger Herrscher. Wahrlich, sie sind deine Schätze auf Erden. Deshalb ziemt es dir, deine Schätze vor den Angriffen derer zu bewahren, die sie dir rauben wollen. Untersuche ihre Angelegenheiten, erforsche jedes Jahr, nein, jeden Monat ihre Lage, und gehöre nicht zu denen, die nachlässig sind in ihrer Pflicht.
114:13 Halte dir Gottes unfehlbare Waage vor Augen und wäge, als stündest du in Seiner Gegenwart, deine Taten auf dieser Waage jeden Tag, jeden Augenblick deines Lebens. Ziehe dich selbst zur Rechenschaft, ehe du zur Abrechnung gerufen wirst an dem Tage, da aus Furcht vor Gott kein Mensch die Kraft haben wird, aufrecht zu stehen, dem Tage, an dem die Herzen der Achtlosen erzittern werden.
114:14 [207] Es geziemt jedem König, freigebig zu sein wie die Sonne, die das Wachstum aller Geschöpfe fördert und jedem seinen Anteil gibt, - deren Wohltaten nicht in ihr selbst liegen, sondern von Ihm verordnet sind, dem Machtvollsten, dem Allmächtigen. Der König sollte so freimütig, so großzügig sein in seiner Barmherzigkeit wie die Wolken, die ihre überströmende Freigebigkeit über jedes Land ergießen auf Geheiß Dessen, der der Höchste Verordner ist, der Allwissende.
114:15 Hüte dich, daß du deine Staatsangelegenheiten nicht ganz den Händen anderer anvertraust. Keiner kann deine Aufgaben besser erfüllen als du selbst. So erklären Wir dir Unsere Worte der Weisheit und senden auf dich hernieder, was dich befähigen kann, von der linken Hand der Unterdrückung zur rechten Hand der Gerechtigkeit überzugehen und dem strahlenden Meere Seiner Gunst zu nahen. Das ist der Pfad, den die Könige, die vor dir waren, gegangen sind, jene, die gerecht gegen ihre Untertanen handelten und die Wege unbeirrbarer Gerechtigkeit beschritten.
114:16 Du bist Gottes Schatten auf Erden. Darum strebe danach, so zu handeln, wie es einer so hervorragenden, einer so erhabenen Stufe entspricht. Wenn du nicht befolgst, was Wir auf dich herabkommen ließen und dich lehrten, wirst du dich sicherlich dieser großen, unschätzbaren Ehre unwürdig erweisen. Darum kehre um, halte dich allein an Gott, mache dein Herz frei von der Welt und allen ihren Nichtigkeiten, und dulde nicht, daß die Liebe zu einem Fremdling hineinkomme und darin wohne. Erst wenn du dein Herz von jeder Spur solcher Liebe läuterst, kann das Licht Gottes seinen Strahlenglanz über dein Herz ausbreiten, denn niemandem hat Gott mehr als ein Herz gegeben. Dies, wahrlich, wurde verordnet und niedergeschrieben in seinem altehrwürdigen Buche. Und weil das menschliche Herz, wie es von Gott gebildet wurde, eins und ungeteilt ist, geziemt es dir, darauf zu achten, daß seine Zuneigung auch eins und ungeteilt sei. Halte dich darum mit der ganzen Zuneigung deines Herzens an Seine Liebe und bewahre dein Herz vor der Liebe eines anderen außer Ihm, damit Er dir helfe, dich in das Meer Seiner Einheit zu versenken, und dich befähige, ein wahrer Verteidiger Seiner Einzigkeit zu werden. Gott ist Mein Zeuge: Ich offenbare dir diese Worte in der alleinigen Absicht, dich von den vergänglichen Dingen der Erde zu heiligen und dir zu helfen, in das Reich ewigwährender Herrlichkeit einzutreten, damit du, so Gott will, unter denen seiest, die darin wohnen und herrschen. ...
114:18 [208] Ich schwöre bei Gott, o König! Es ist nicht Mein Wunsch, Mich bei dir über die zu beklagen, die Mich verfolgen. Ich bringe Meinen Schmerz und Kummer nur vor Gott, der Mich und sie erschaffen hat, der unsere Lage wohl kennt und über alle Dinge wacht. Mein Wunsch ist, sie vor den Folgen ihrer Taten zu warnen, auf daß sie vielleicht davon abstehen, andere zu behandeln, wie sie Mich behandelt haben, und zu denen gehören, die Meine Warnung beachten.
114:19 Die Heimsuchungen, die Uns betroffen haben, die bittere Not, die Wir leiden, die mannigfachen Übel, die Uns umgeben, werden alle vergehen, wie die Freuden vergehen werden, an denen sie sich ergötzen, und der Überfluß, den sie genießen. Das ist die Wahrheit, die kein Mensch auf Erden verwerfen kann. Die Tage, da Wir im Staube zu leben gezwungen sind, werden bald zu Ende sein wie die Tage, da sie die Ehrenplätze einnehmen. Gott wird wahrlich genau richten zwischen Uns und ihnen, und Er, wahrlich, ist da beste der Richter. Wir danken Gott für alles, was Uns befallen hat, und ertragen geduldig, was Er in der Vergangenheit verordnet hat oder in Zukunft verordnen wird. In Ihn habe Ich Mein Vertrauen gesetzt, und in Seine Hände habe Ich Meine Sache gelegt. Er wird sicherlich alle belohnen, die in Geduld ausharren und ihr Vertrauen auf Ihn setzen. Sein ist die Schöpfung und die Herrschaft über sie. Er erhöht, wen Er will, und erniedrigt, wen Er will. Er soll nicht befragt werden über Sein Tun. Er, wahrlich, ist der Allherrliche, der Allmächtige.
114:20 [209] Höre aufmerksam auf die Worte, o König, die Wir an dich richten. Gebiete dem Unterdrücker, von seiner Willkür abzulassen, und sondere die, die Unrecht begehen, von denen ab, die deinen Glauben bekennen. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Die Heimsuchungen, die Wir erlitten, sind so groß, daß jede Feder, die sie schildert, unvermeidlich von Schmerz überwältigt wird. Keiner von denen, die wirklich glauben und an der Einheit Gottes festhalten, kann die Last ihres Berichtes ertragen. So groß waren Unsere Leiden, daß selbst die Augen Unserer Feinde und darüber hinaus die eines jeden einsichtsvollen Menschen über Uns geweint haben. Allen diesen Prüfungen wurden Wir unterworfen, obwohl Wir Uns dir näherten und dem Volk geboten, unter deinen Schutz zu treten, damit du eine feste Burg seiest denen, die an die Einheit Gottes glauben und sie hochhalten.
114:21 War Ich dir, o König, jemals ungehorsam? Habe Ich jemals eines deiner Gesetze übertreten? Kann irgendeiner der Amtsträger, die dich im 'Iráq vertraten, einen Beweis erbringen, der Meine Untreue gegen dich belegen könnte? Nein, bei Ihm, dem Herrn aller Welten! Keinen Augenblick lang lehnten Wir Uns gegen dich oder einen deiner Amtsträger auf. Niemals, so Gott will, werden Wir Uns gegen dich empören, sollten Wir auch noch schwereren Prüfungen ausgesetzt werden, als Wir sie jemals in der Vergangenheit erlitten haben.
114:22 Am Tage und zur Nachtzeit, am Abend und am Morgen beten wir zu Gott um deinetwillen, daß Er dir gnädig helfe, Ihm zu gehorchen und Seine Gebote zu halten, und daß Er dich vor den Scharen der Bösen beschütze. Darum tue, wie es dir gefällt, und behandle Uns, wie es deiner Stufe entspricht und deiner Herrschaft geziemt. Vergiß nicht das Gesetz Gottes bei allem, was du jetzt oder in kommenden Tagen zu erreichen strebst. Sprich: Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten!
115 'aus dem Tablet an Dhabíh (Siyyid Ismá'íl-i-Zavárí)'
115:1 [210] Die Feder der Offenbarung, o Dhabíh,1 hat in den meisten der göttlich offenbarten Sendschreiben diese Worte verzeichnet: wir haben alle Geliebten Gottes ermahnt, achtzugeben, daß der Saum Unseres heiligen Gewandes nicht mit dem Schmutz gesetzwidriger Taten beschmiert oder mit dem Staub tadelnswerten Betragens befleckt werde. wir haben sie weiter ermahnt, ihren Blick auf das zu richten, was in Unseren Sendschreiben offenbart ist. Hätte ihr inneres Ohr auf die göttlichen Ratschläge geachtet, die vom Tagesanbruch der Feder des Allbarmherzigen hervorleuchteten, hätten sie auf Seine Stimme gehört, so wären heute die meisten Völker der Erde mit der Zier Seiner Führung geschmückt. was vorherbestimmt war, ist jedoch eingetreten.
1 »Das Opfer«, Beiname des Siyyid Ismá'íl-i-Zavári'í, der von Bahá'u'lláh als»König und Geliebter der Märtyrer« gepriesen wurde.
115:2 Noch einmal offenbart die Zunge des Altehrwürdigen der Tage aus dem Größten Gefängnis diese Worte, die auf der schneeweißen Schriftrolle verzeichnet sind: O ihr Geliebten des einen, wahren Gottes! Tretet hervor aus der Enge euerer bösen, verderbten Lüste, schreitet voran in die Weite des Reiches Gottes und weilet auf den heiligen Auen der Loslösung, damit der Duft euerer Taten die ganze Menschheit zum Meere der unvergänglichen Herrlichkeit Gottes geleite. Laßt ab von den Angelegenheiten dieser Welt und allem, was dazu gehört, und nehmt nicht teil an der Tätigkeit jener, die äußerlich ihre Führer sind.
115:3 [211] Der eine, wahre Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - hat die Herrschaft auf Erden den Königen übertragen. Niemand hat das Recht, den wohlerwogenen Absichten derer, die Amtsgewalt besitzen, auch nur im geringsten entgegenzuwirken. Was Er sich vorbehalten hat, sind die Städte der Menschenherzen, und die Geliebten Dessen, der die höchste Wahrheit ist, sind an diesem Tage wie die Schlüssel zu ihnen. Gebe Gott, daß sie alle befähigt werden, durch die Macht des Größten Namens die Tore dieser Städte aufzuschließen. Das ist es, was unter »dem einen, wahren Gott helfen« zu verstehen ist - ein Thema, auf das die Feder Dessen, der die Morgendämmerung anbrechen läßt, in allen seinen Büchern und Sendschreiben hingewiesen hat.
115:4 Ebenso geziemt es den Geliebten Gottes, mit ihren Mitmenschen nachsichtig zu sein, von allen Dingen so geheiligt und losgelöst zu sein und solche Aufrichtigkeit und Redlichkeit aufzuweisen, daß alle Völker der Erde sie als die Treuhänder Gottes unter den Menschen anerkennen. Bedenke, zu welch erhabenen Höhen die Befehle des Allmächtigen sich aufschwingen, und wie armselig die Stätte ist, an der diese schwachen Seelen jetzt verweilen. Gesegnet, wer auf den Flügeln der Gewißheit in die Himmel fliegt, welche die Feder deines Herrn, des Allerbarmers, ausbreitet.
115:5 [212] Betrachte die Werke, o Dhabíh, die Gott, die allbeherrschende Wahrheit, vollbringt. Sprich: Wie gewaltig, wie überaus gewaltig ist die Kraft Seiner alle Welten umschließenden Macht! Erhaben, unendlich erhaben ist Er in Seiner Losgelöstheit über die Reichweite und den Gesichtskreis der ganzen Schöpfung! Verherrlicht, verherrlicht sei Seine Milde - eine Milde, die die Herzen der Gott Nahegebrachten dahinschmelzen läßt.
115:6 Wir haben trotz zahlloser Trübsale, die Wir von den Händen Unserer Feinde erlitten, allen Herrschern der Erde verkündet, was Gott verkünden wollte, damit alle Völker wissen, daß keinerlei Heimsuchung die Feder des Altehrwürdigen der Tage davon abhalten kann, ihre Absicht zu vollbringen. Seine Feder bewegt sich mit der Erlaubnis Gottes, der dem brüchigen, morschen Gebein Gestalt verleiht.
115:7 Im Hinblick auf dieses mächtigste Unternehmen geziemt es denen, die Ihn lieben, sich mit Eifer zu rüsten und ihre Gedanken auf das zu richten, was den Sieg der Sache Gottes sichern wird, anstatt gemeine, verächtliche Taten zu begehen. Wolltest du nur eine kleine Weile die offenkundigen Werke und Taten Dessen bedenken, der die Ewige Wahrheit ist, so würdest du auf die Erde niederfallen und ausrufen: O Du Herr aller Herren! Ich bezeuge, daß Du der Herr der ganzen Schöpfung bist, der Erzieher aller sichtbaren und unsichtbaren Wesen. Ich bezeuge, daß Deine Kraft das ganze All umschließt, daß die Heere der Erde Dich niemals schrecken noch die Herrschaft aller Völker und Nationen Dich davon abhalten können, Deine Absicht auszuführen. Ich bekenne, daß Du nur den Wunsch hast, die ganze Welt zu erneuern, die Einheit ihrer Völker zu begründen und alle zu retten, die in ihr leben.
115:8 Denke eine Weile nach und erwäge, wie sich die Geliebten Gottes zu verhalten haben und zu welchen Höhen sie sich aufschwingen müssen! Bitte allezeit deinen Herrn, den Gott des Erbarmens, daß Er ihnen helfe, Seinen Willen zu tun. Er, wahrlich, ist der Machtvollste, der Allherrliche, der Allwissende.
115:9 [213] Die diesem Unterdrückten auferlegte Gefangenschaft, o Dhabíh, brachte Ihm keinen Schaden, noch wird sie Ihm je schaden können; auch der Verlust all Seiner irdischen Güter, Seine Verbannung, ja selbst Sein Märtyrertod und Seine äußere Demütigung können Ihm keinen Schmerz zufügen. Was Ihn aber schmerzen kann, sind die Missetaten, welche die Geliebten Gottes begehen und welche man Ihm, der allbeherrschenden Wahrheit, zur Last legt. Das ist die Trübsal, unter der Ich leide, und Er selbst, mächtig über alle Dinge, bezeugt es Mir. Was Mich tief verletzt, sind die Ansprüche, die das Volk des Bayán täglich erhebt. Einige haben ihre Ergebenheit einem Meiner Äste1 bekundet, während andere unabhängig ihre Ansprüche geltend machen und nach ihren eigenen Wünschen handeln.
1 Söhne
115:10 O Dhabíh, die Zunge der Größe sagt: Bei Mir selbst, die Ich die Wahrheit spreche! In dieser mächtigsten Offenbarung finden alle Sendungen der Vergangenheit ihre höchste, ihre endgültige Erfüllung. Wer immer nach Ihm den Anspruch einer Offenbarung erhebt, ist sicherlich ein Lügner und Betrüger. Wir bitten Gott, daß Er ihm gnädig beistehe, einen solchen Anspruch zurückzuziehen und zu widerrufen. Sollte er bereuen, wird Gott ihm zweifellos vergeben. Verharrt er jedoch in seinem Irrtum, so wird Gott sicher einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Er, wahrlich, ist der Allmächtige, der Machtvollste!
115:11 [214] Siehe, wie das Volk des Bayán gänzlich verfehlt zu erkennen, daß das einzige Ziel dessen, was Meine vorausgegangene Manifestation, der Vorläufer Meiner Schönheit offenbarte, Meine Offenbarung und die Verkündigung Meiner Sache gewesen ist. Niemals - und dafür ist Er, die allbeherrschende Wahrheit, Mein Zeuge - hätte Er verkündet, was Er verkündete, wenn nicht für Mich. Siehe, wie diese Toren Seine, des Allbesitzenden, des Unzugänglichen, Sache als Spiel und Zeitvertreib behandeln! Ihr Herz ersinnt jeden Tag einen neuen Anschlag, und ihr Wahn führt sie stets auf die Suche nach einer neuen Zuflucht. Wäre wahr, was sie sagen, wie könnte dann die Sache deines Herrn in ihrem Bestand gesichert sein? Erwäge dies in deinem Herzen und gehöre zu den Scharfsichtigen, die sorgfältig prüfen, standhaft in ihrem Entschluß und zuversichtlich in ihrem Glauben sind. Deine Gewißheit sollte so sein, daß du, wenn die ganze Menschheit Ansprüche erhöbe, wie sie kein Mensch je erhoben, kein Geist je erdacht hat, sie völlig außer acht ließest, sie von dir wiesest und dein Angesicht Ihm, dem Ziel der Anbetung für alle Welten, zuwendetest.
115:12 Bei der Rechtschaffenheit Meines eigenen Selbstes! Groß, unermeßlich groß ist diese Sache! Mächtig, unbegreiflich mächtig ist dieser Tag! Fürwahr, selig ist der Mensch, der allem entsagt und seine Augen auf Ihn richtet, Dessen Antlitz über alle in den Himmeln und auf Erden Erleuchtung verbreitet.
115:13 Scharf muß dein Blick sein, o Dhabíh, Diamanten deine Seele und ehern dein Fuß, wenn du den selbstischen Wünschen gegenüber, die in des Menschen Brust flüstern, unerschütterlich sein willst. Dies ist der ausdrückliche Befehl, den die Feder des Größten Namens durch den Willen des Altehrwürdigen Königs zu offenbaren bewegt worden ist. Hüte ihn wie deinen Augapfel und gehöre zu den Dankbaren. Strebe Tag und Nacht danach, der Sache Dessen zu dienen, der die Ewige Wahrheit ist, und sei losgelöst von allem außer Ihm. Bei Mir selbst! Was immer du an diesem Tage siehst, wird vergehen. Höchst erhaben wird deine Stufe sein, wenn du standhaft bleibst in der Sache deines Herrn. Hin zu Ihm seien deine Schritte eifrig gerichtet, und in Ihm ist deine letzte Ruhestatt.
116 'aus der Surih-i-Muluk'
116:1 [215] O Könige der Christenheit! Vernahmt ihr nicht das Wort Jesu, des Geistes Gottes: »Ich gehe hin und komme wieder zu euch!«1 Warum versäumtet ihr dann, als Er wiederkam zu euch in den Wolken des Himmels, Ihm zu nahen, auf daß ihr Sein Angesicht schauet und zu denen gehöret, die in Seine Gegenwart gelangten? An anderer Stelle sagt Er: »Wenn aber jener, der Geist der Wahrheit, kommt, wird Er euch in alle Wahrheit leiten.«2 Und doch, seht, als Er die Wahrheit brachte, da weigertet ihr euch, Ihm euer Angesicht zuzuwenden, und verharrtet dabei, euch mit Spiel und Tand zu vergnügen. Ihr hießet Ihn nicht willkommen, noch suchtet ihr Seine Gegenwart, die Verse Gottes aus Seinem eigenen Munde zu hören und an der vielfältigen Weisheit des Allmächtigen, des Allherrlichen, des Allweisen, teilzuhaben. Durch euer Versäumnis habt ihr den Odem Gottes gehindert, über euch hinzuwehen, und habt euerer Seele die Süße seines Duftes vorenthalten. Und weiter streift ihr voll Ergötzen durch das Tal euerer verderbten Lüste. Ihr werdet mit allem, was ihr besitzet, vergehen. Ihr werdet ganz gewiß zu Gott zurückkehren und in der Gegenwart Dessen, der die ganze Schöpfung zusammenrufen wird, für euere Taten zur Rechenschaft gezogen werden. ...
1 Joh. 14:28
2 Joh.16:13
116:2 [216] Zwanzig Jahre sind dahingegangen, o Könige, und in dieser Zeit erlebten Wir jeden Tag die Pein einer neuen Trübsal. Keiner vor Uns hat erlitten, was Wir erlitten. Könntet ihr es doch erkennen! Die gegen Uns aufstanden, haben uns umgebracht, haben unser Blut vergossen, unseren Besitz geplündert und unsere Ehre verletzt. Obwohl der meisten unserer Leiden gewahr, habt ihr dennoch versäumt, die Hand des Angreifers zurückzuhalten. Ist es denn nicht euere eindeutige Pflicht, die Tyrannei des Unterdrückers zu verhindern und unparteiisch mit eueren Untertanen zu verfahren, damit euer hoher Gerechtigkeitssinn der ganzen Menschheit offenkundig werde?
116:3 Gott hat eueren Händen die Zügel der Herrschaft über die Menschen anvertraut, auf daß ihr mit Gerechtigkeit über sie herrschet, die Rechte der Unterdrückten schützet und die Übeltäter bestrafet. Wenn ihr die Pflicht, die euch Gott in Seinem Buch vorgeschrieben hat, vernachlässigt, werden euere Namen vor Ihm zu denen der Ungerechten gezählt werden. Schmerzhaft, wahrlich, wird euer Irrtum sein. Haltet ihr euch an das, was euere Einbildung ersonnen hat, und mißachtet ihr die Gebote Gottes, des höchst Erhabenen, des Unzugänglichen, des Allbezwingenden, des Allmächtigen? Werft hinweg, was ihr besitzt, und haltet euch an das, was Gott euch zu befolgen geboten hat. Suchet Seine Gnade, denn wer sie sucht, beschreitet Seinen geraden Pfad.
116:4 Betrachtet den Zustand, in dem Wir sind, und seht die Leiden und Nöte, die Uns prüfen. Mißachtet Uns nicht, und sei es auch nur für einen Augenblick, und urteilt gerecht zwischen Uns und Unseren Feinden. Dies wird sicherlich von offenbarem Vorteil für euch sein. So berichten Wir euch Unsere Geschichte und erzählen, was uns betroffen hat, damit ihr Unsere Leiden von Uns nehmet und Unsere Last erleichtert. Wer will, befreie Uns von Unserer Not, und was den betrifft, der es nicht will - Mein Herr ist gewiß der beste der Helfer!
116:5 Warne das Volk, o Diener, und mache es vertraut mit dem, was Wir auf Dich herniedersandten. Lasse Dich durch niemanden schrecken und gehöre nicht zu den Wankenden. Es naht der Tag, da Gott Seine Sache erhöht und Sein Zeugnis vor den Augen aller, die in den Himmeln, und aller, die auf Erden sind, verherrlicht haben wird. Setze unter allen Umständen Dein ganzes Vertrauen auf Deinen Herrn, richte Deinen Blick auf Ihn und wende Dich ab von allen, die Seine Wahrheit verwerfen. Lasse Gott, Deinen Herrn, Deinen alleinigen Beistand und Helfer sein. Wir haben gelobt, Deinen Triumph auf Erden zu sichern und Unsere Sache vor allen Menschen zu erhöhen, selbst wenn kein König sich fände, der Dir sein Angesicht zuwendet.
117 'aus dem Tablet an Maqsúd'
117:1 [217] In dem Wunsche, die Voraussetzungen für Frieden und Ruhe in der Welt und für den Fortschritt ihrer Völker zu offenbaren, hat das Höchste Wesen geschrieben: Die Zeit muß kommen, da die gebieterische Notwendigkeit für die Abhaltung einer ausgedehnten, allumfassenden Versammlung der Menschen weltweit erkannt wird. Die Herrscher und Könige der Erde müssen ihr unbedingt beiwohnen, an ihren Beratungen teilnehmen und solche Mittel und Wege erörtern, die den Grund zum Größten Weltfrieden unter den Menschen legen. Ein solcher Friede erfordert es, daß die Großmächte sich um der Ruhe der Völker der Erde willen zu völliger Aussöhnung untereinander entschließen. Sollte ein König die Waffen gegen einen anderen ergreifen, so müssen sich alle vereint erheben und ihn daran hindern. Wenn dies geschieht, werden die Nationen der Welt außer für die Wahrung der Sicherheit ihrer Reiche und die Aufrechterhaltung der inneren Ordnung in ihrem Staatsgebiet keine Waffen mehr brauchen. Dies wird jedem Volk, jeder Regierung und Nation Frieden und Ruhe sichern.Wir möchten gerne hoffen, darf die Könige und Herrscher der Erde, die Spiegel des barmherzigen und allmächtigen Namens Gottes, diese Stufe erreichen und die Menschheit vor dem Angriff der Tyrannei beschirmen werden. ...
[218 Der Tag naht, da alle Völker der Welt eine universale Sprache und eine einheitliche Schrift annehmen werden. Wenn dies erreicht ist, wird es für jeden Menschen, in welche Stadt er auch reisen mag, sein, als betrete er sein eigenes Heim. All dies ist verbindlich und durchaus wesentlich. Es ist die Pflicht eines jeden Menschen mit Einsicht und Verständnis, danach zu streben, das hier Niedergeschriebene in die Wirklichkeit und die Tat umzusetzen. ...
Der ist wirklich ein Mensch, der sich heute dem Dienst am ganzen Menschengeschlecht hingibt. Das Höchste Wesen spricht: Selig und glücklich ist, wer sich erhebt, dem Wohle aller Völker und Geschlechter der Erde zu dienen. An anderer Stelle hat Er verkündet: Es rühme sich nicht, wer sein Vaterland liebt, sondern wer die ganze Welt liebt. Die Erde ist nur ein Land, und alle Menschen sind seine Bürger.
118 'aus der Surih-i-Muluk'
118:1 Verwerft nicht die Gottesfurcht, o Könige der Erde, und hütet euch, die Grenzen zu überschreiten, die der Allmächtige gesetzt hat. Beachtet die Anordnungen, dir euch in seinem Buche gegeben sind, und hütet euch wohl, ihre Schranken zu übertreten. seid wachsam, damit ihr niemandem Unrecht zufügt, und sei es auch so gering wie ein Senfkorn. Beschreitet den Pfad der Gerechtigkeit, denn dieser ist wahrlich der gerade Pfad.
118:2 Legt euere Streitigkeiten bei und setzt euere Rüstungen herab, damit die Last euerer Ausgaben leichter werde, euere Gemüter und Herzen zur Ruhe kommen. Heilt die Zwietracht, die euch spaltet, dann werdet ihr kein Kriegsgerät mehr brauchen außer dem, was der Schutz euerer Städte und Gebiete erfordert. Fürchtet Gott und hütet euch, die Grenzen der Mäßigung zu überschreiten und zu den Maßlosen zu gehören.
118:3 [219] Wir haben erfahren, daß ihr euere Ausgaben jedes Jahr vermehrt und die Lasten dafür eueren Untertanen aufbürdet. Dies ist wahrlich mehr, als sie tragen können, und ein bitteres Unrecht. Entscheidet gerecht zwischen den Menschen und werdet zu Wahrzeichen der Gerechtigkeit unter ihnen. Dies ist, wenn ihr billig urteilt, was euch geziemt und euerer Stufe entspricht.
118:4 Hütet euch, jemandem Unrecht zu tun, der euch anruft und unter eueren Schutz tritt. Wandelt in der Furcht Gottes und gehört zu denen, die ein gottgefälliges Leben führen. Verlaßt euch nicht auf euere Macht, euere Heere und Schätze. Setzt euer ganzes Vertrauen, euere Zuversicht auf Gott, der euch erschaffen hat, und sucht Seinen Beistand in allen eueren Angelegenheiten. Hilfe kommt allein von Ihm. Er hilft, wem Er will, mit den Scharen der Himmel und der Erde.
118:5 Wisset, daß die Armen das Pfand Gottes in euerer Mitte sind. Seid achtsam, daß ihr Sein Pfand nicht veruntreut, daß ihr nicht ungerecht an ihnen handelt und auf den Wegen der Treulosen wandelt. Ihr werdet ganz gewiß über Sein Pfand zur Rechenschaft gezogen werden an dem Tage, da die Waage der Gerechtigkeit aufgestellt ist, dem Tage, da jedem nach Gebühr vergolten wird, da die Taten aller Menschen, ob reich oder arm, gewogen werden.
118:6 [220] Wenn ihr den Ratschlägen, die Wir in unvergleichlicher, eindeutiger Sprache mit diesem Sendschreiben offenbaren, keine Beachtung schenkt, wird göttliche Züchtigung von allen Seiten über euch kommen, und der Urteilsspruch Seiner Gerechtigkeit wird gegen euch verkündet. An jenem Tage werdet ihr keine Macht haben, Ihm zu widerstehen, und euere eigene Ohnmacht erkennen. Habt Erbarmen mit euch selbst und mit denen, die euch unterstehen. Richtet zwischen ihnen nach den Regeln, die Gott in Seinem heiligsten, erhabensten Tablet niedergelegt hat, in einem Tablet, worin Er allem und jedem sein festgesetztes Maß zugewiesen und in Deutlichkeit eine Erklärung aller Dinge gegeben hat, das in sich selbst eine Mahnung ist für alle, die an Ihn glauben.
118:7 Prüfet Unsere Sache, erforschet alles, was Uns widerfahren ist, entscheidet gerecht zwischen Uns und Unseren Feinden, und gehört zu denen, die unparteiisch mit ihrem Nächsten umgehen. Wenn ihr der Hand des Unterdrückers nicht Einhalt gebietet, wenn ihr versäumt, die Rechte der Getretenen zu schützen, welches Recht habt ihr dann, euch unter den Menschen zu brüsten? Womit könnt ihr zu Recht prahlen? Ist es euer Essen und Trinken, worauf ihr stolz seid, sind es die Schätze, die ihr in eueren Truhen speichert, die Vielfalt und der Preis des Schmucks, mit dem ihr euch behängt? Wenn wahrer Ruhm im Besitz solch vergänglicher Dinge bestünde, dann müßte zwangsläufig die Erde, auf der ihr wandelt, sich vor euch brüsten, weil sie euch nach dem Ratschluß des Allmächtigen mit eben diesen Dingen versorgt und beschenkt. Tief in ihr ist alles enthalten, was ihr besitzet, wie Gott es verordnet hat. Aus ihr schöpfet ihr eueren Reichtum als ein Zeichen Seiner Barmherzigkeit. So betrachtet denn eueren Zustand, das, worauf ihr stolz seid! Könntet ihr es doch begreifen!
118:8 Nein, bei Ihm, der das Reich der ganzen Schöpfung in Seinem Griff hält! Euer wahrer, bleibender Ruhm liegt nirgendwo sonst als in euerem entschiedenen Festhalten an den Vorschriften Gottes, in der rückhaltlosen Befolgung Seiner Gesetze, in der Entschlossenheit, mit der ihr darauf achtet, daß sie angewandt werden, und darin, daß ihr unbeirrt dem rechten Wege folgt.
119
119:1 [221] O ihr Herrscher der Erde! Warum habt ihr, den Wolken gleich, die Sonne und ihren Glanz verdunkelt und sie am Scheinen gehindert? Hört auf den Rat, den euch die Feder des Höchsten gibt, damit ihr und die Armen Ruhe und Frieden finden. Wir flehen zu Gott, daß Er den Königen der Erde beistehe, den Frieden auf Erden zu errichten. Er, wahrlich, tut, was Er will.
119:2 O Könige der Erde! Wir sehen euch jedes Jahr euere Ausgaben vermehren und deren Lasten eueren Untertanen aufbürden. Das ist, wahrlich, höchst ungerecht. Fürchtet die Seufzer und Tränen dieses Unterdrückten und ladet nicht übermäßige Lasten auf euere Völker. Beraubt sie nicht, um Paläste für euch selbst aufzurichten. Nein, wählt vielmehr für sie, was ihr für euch selbst wählt. So legen Wir euch vor Augen, was euch nützt - würdet ihr es doch begreifen! Euere Völker sind euere Schätze. Hütet euch, daß euere Herrschaft die Gebote Gottes nicht verletze und ihr euere Schutzbefohlenen nicht dem Räuber an die Hand liefert. Durch sie herrscht ihr, von ihren Mitteln lebt ihr, mit ihrer Hilfe siegt ihr. Doch wie verächtlich blickt ihr auf sie! Wie seltsam, wie höchst seltsam!
119:3 Nun, da ihr den Größten Frieden zurückgewiesen habt, haltet euch fest an diesen, den Geringeren Frieden, damit ihr euere eigene Lage und die euerer Untertanen einigermaßen bessert.
119:4 Ihr Herrscher der Erde! Versöhnt euch miteinander, so daß ihr nicht mehr Kriegsrüstungen benötigt, als dem Schutz euerer Gebiete und Länder angemessen ist. Hütet euch, den Rat des Allwissenden, des Glaubwürdigen, zu mißachten!
119:5 Seid einig, o Könige der Erde, denn dadurch wird der Sturm des Haders gestillt, und euere Völker finden Ruhe wenn ihr doch zu den Verstehenden gehörtet! Sollte einer unter euch gegen einen anderen die Waffen ergreifen, so erhebt euch alle gegen ihn, denn dies ist nichts als offenbare Gerechtigkeit.
120
120:1 [222] O ihr gewählten Vertreter des Volkes in jedem Land! Beratet miteinander und faßt euch nur das angelegen sein, was der Menschheit nützt und ihre Lage bessert - so ihr zu denen gehört, die achtsam prüfen! Betrachtet die Welt wie einen menschlichen Körper: Obwohl er bei seiner Erschaffung gesund und vollkommen war, ist er aus verschiedenen Ursachen von schweren Störungen und Krankheiten befallen worden. Keinen einzigen Tag lang wurde ihm Linderung zuteil, nein, im Gegenteil, sein Übel verschlimmerte sich, weil er in die Behandlung unwissender Ärzte fiel, die ihren persönlichen Wünschen nachgaben und sich schmählich irrten. Wenn einmal durch die Sorgfalt eines fähigen Arztes ein Glied des Körpers geheilt wurde, so blieb dennoch der Rest so leidend wie zuvor. So unterrichtet euch der Allwissende, der Allweise.
120:2 [223] Wir sehen ihn an diesem Tage der Gewalt von Herrschern ausgeliefert, die so trunken sind von Hochmut, daß sie ihren eigenen wahren Vorteil nicht deutlich wahrzunehmen vermögen, und noch viel weniger eine so verblüffende, herausfordernde Offenbarung wie diese erkennen können. Und wann immer einer von ihnen bestrebt war, den Zustand der Welt zu bessern, so lag sein Beweggrund, ob er es eingestand oder nicht, im eigenen Gewinn, und die Unwürdigkeit dieses Beweggrundes hat seine Heilkraft beschränkt.
120:3 Was der Herr als höchstes Mittel und mächtigstes Werkzeug für die Heilung der ganzen Welt verordnet hat, ist die Vereinigung aller ihrer Völker in einer allumfassenden Sache, einem gemeinsamen Glauben. Dies kann nicht anders erreicht werden als durch die Macht eines befähigten, allgewaltigen und erleuchteten Arztes. Wahrlich, dies ist die Wahrheit, und alles andere ist nichts als Irrtum.
121
121:1 [223] Sprich: O ihr, die ihr neidisch auf Mich seid und Mich zu verletzen sucht! Euer grimmer Zorn gegen Mich lasse euch zuschanden werden! Seht, die Sonne der Herrlichkeit stieg über dem Horizont Meiner Offenbarung empor und hüllte die ganze Menschheit in ihr Licht. Und dennoch, seht, wir ihr euch vor ihrem Glanze verschlossen habt und in völliger Achtlosigkeit versunken seid. Habt Erbarmen mit euch selbst, weist den Anspruch Dessen nicht zurück, dessen Wahrheit ihr schon erkannt habt, und gehört nicht zu den Übertretern.
121:2 Bei der Gerechtigkeit des einen, wahren Gottes! Wenn ihr diese Offenbarung verwerft, werden euch alle Völker der Erde verlachen und verspotten, denn ihr führtet ihnen in der Absicht, die Wahrheit euerer eigenen Sache zu verteidigen, die Zeugnisse Gottes vor Augen, des allherrschenden Beschirmers, des Machtvollsten, des Allherrlichen, des Allweisen. Und doch, kaum wurde Seine nachfolgende Offenbarung zu euch herabgesandt, angetan mit der Herrlichkeit einer allbezwingenden Herrschaft, da wandtet ihr euch von ihr ab, o ihr, die ihr zu den Achtlosen zählt!
121:3 [224] Wie, glaubt ihr in euerem Herzen, ihr hättet die Macht, das Licht der Sonne auszulöschen oder ihren Glanz zu verdunkeln? Nein, bei Meinem Leben! Nie werdet ihr, nie könnt ihr euer Ziel erreichen, selbst wenn ihr alles, was in den Himmeln, und alles, was auf Erden ist, zu euerer Hilfe aufruft. wandelt in der Furcht Gottes und macht euere eigenen werke nicht zunichte. Neigt euer Ohr Seinen Worten und gehört nicht zu denen, die wie durch einen Schleier von Ihm getrennt sind. sprich: Gott ist Mein Zeuge! Nichts, gar nichts habe Ich für Mich selbst gewünscht. Was Ich gewünscht habe, ist der Sieg Gottes und der Triumph seiner Sache. Er selbst genügt als Zeuge zwischen euch und Mir. Würdet ihr euch die Augen reiben, ihr würdet schnell erkennen, wie Meine Taten die Wahrheit Meiner Worte bezeugen, wie Meine Worte eine Führung zu Meinen Taten sind.
121:4 Verblendet sind euere Augen! Erkennt ihr nicht die Macht Gottes und Seiner Herrschaft? Seht ihr nicht Seine Majestät und Herrlichkeit? Wehe dir, du Schar der Böswilligen und der Neider! Hört auf Meine Rede und zögert nicht, wäre es auch weniger als einen Augenblick. Dies gebietet euch Er, die Schönheit des Allbarmherzigen, damit ihr euch von dem, was ihr besitzt, löst und zu den Höhen aufsteigt, von denen aus ihr die ganze Schöpfung unter dem Schutze Seiner Offenbarung geborgen finden könnt.
121:5 Sprich: Es gibt keine Zuflucht für euch, kein Obdach, zu dem ihr flüchten könnt, niemanden, der euch an diesem Tage verteidigte oder beschützte vor Gottes grimmigem Zorn und vor Seiner gewaltigen Macht, wenn und ehe ihr nicht den Schatten seiner Offenbarung aufsucht. Dies ist fürwahr Seine Offenbarung, die euch in der Person dieses Jünglings verkündet ist. Verherrlicht sei Gott für eine so strahlende, kostbare und wundersame Schau.
121:6 [225] Löst euch von allem außer Mir und wendet euer Angesicht Meinem Angesicht zu, denn das ist besser für euch als alles, was ihr besitzt. Die Zunge Gottes bezeugt die Wahrheit Meiner Worte durch Mein eigenes Wort, das die Wahrheit spricht und alle Dinge erfaßt und umschließt.
121:7 Sprich: Glaubt ihr, daß euere Ergebenheit für Seine Sache Ihm jemals nützen oder euere Ablehnung ihrer Wahrheit Ihm irgendwelchen Schaden bringen kann? Nein, bei Meinem Selbst, dem Allunterwerfenden, dem Unzugänglichen, dem Höchsten! Zerreißt die Schleier der Namen und spaltet ihr Reich. Bei Meiner Schönheit! Er, der Herrscher über alle Namen, ist gekommen, Er, auf dessen Gebot jeder einzelne Name von dem Anfang an, der keinen Anfang hat, erschaffen wurde, Er, der sie auch weiterhin schaffen wird, wie es Ihm gefällt. Er, wahrlich, ist der Allgewaltige, der Allweise.
121:8 Hütet euch, daß ihr euch nicht des Gewandes göttlicher Führung entäußert. Trinkt euch satt aus dem Kelch, den die Jünglinge des Himmels hoch über euere Häupter erhoben haben. So gebietet euch Er, der mehr Erbarmen mit euch hat als ihr selbst, Er, der weder Lohn noch Dank von euch fordert. Sein Lohn kommt von Ihm, der Ihn durch die Macht der Wahrheit zu euch herabgesandt, Ihn auserwählt und der ganzen Schöpfung als Sein eigenes Zeugnis verkündet hat. Er ist es, der Ihn ermächtigt hat, alle Seine Zeichen zu offenbaren. Seht Ihn aufs neue, damit ihr erkennen möget, wozu die Zunge des Altehrwürdigen der Tage euch aufruft, damit ihr vielleicht zu denen gehöret, die die Wahrheit begreifen.
Habt ihr je von eueren Vorvätern oder von den ihnen vorangegangenen Geschlechtern, bis zu dem ersten Adam zurück, gehört, daß einer, der, mit offenbarer, überirdischer Herrschaft ausgestattet, in den Wolken der Offenbarung kommt, der in seiner rechten Hand das Reich Gottes und in seiner Linken alle Macht und Herrlichkeit Seiner ewigen Herrschaft hält, einer, dem die Scharen Gottes, des Allmächtigen, des Allbezwingenden, des Machtvollsten, vorangehen, der fortwährend Verse verkündet, deren Sinn zu ergründen der Verstand der gelehrtesten und weisesten Menschen unfähig ist, daß dieser dennoch der Träger einer Botschaft sein sollte, die nicht von Gott wäre? Seid darum einsichtsvoll und sprecht die Wahrheit, die reine Wahrheit, wenn ihr beansprucht, ehrlich und hochgesinnt zu sein.
121:9 [226] Sprich: Die Verse, die Wir offenbart haben, sind so zahlreich wie jene, die in der vorangegangenen Offenbarung auf den Báb herabgesandt wurden. Wer die Worte bezweifelt, die der Geist Gottes spricht, möge den Hof Unserer Gegenwart aufsuchen, Unsere göttlich offenbarten Verse hören und Augenzeuge für den klaren Beweis Unseres Anspruchs sein.
121:10 Sprich : Bei der Gerechtigkeit des Allmächtigen! Das Maß der Gunstbezeugungen Gottes ist voll erfüllt, Sein Wort ist vollendet, das Licht Seines Angesichts ist offenbart, Seine höchste Herrschaft hat die ganze Schöpfung umfaßt, die Herrlichkeit Seiner Offenbarung ist kundgetan und Seine Gnadengaben sind auf die ganze Menschheit herniedergeströmt.
122 'aus dem Tablet an Maqsúd'
122:1 [227] Der Mensch ist der höchste Talisman. Der Mangel an geeigneter Erziehung hat ihn jedoch dessen beraubt, was er seinem Wesen nach besitzt. Durch ein Wort, das aus dem Munde Gottes hervorging, wurde er ins Dasein gerufen. Durch ein weiteres Wort ward er dazu geführt, den Quell seiner Erziehung zu erkennen. Durch wieder ein anderes Wort wurden seine Stufe und seine Bestimmung sichergestellt. Das Höchste Wesen spricht: Betrachte den Menschen als ein Bergwerk, reich an Edelsteinen von unschätzbarem Wert. Nur die Erziehung kann bewirken, daß es seine Schätze enthüllt und die Menschheit daraus Nutzen zu ziehen vermag. Jeder Mensch, der nachsinnt über das, was die aus dem Himmel des heiligen Willens Gottes herabgesandten Schriften offenbart haben, wird leicht erkennen, wie es ihr Ziel ist, daß alle Menschen als eine Seele betrachtet werden sollen, damit das Siegel mit den Worten »Das Reich wird Gottes sein« jedem Herzen aufgeprägt werde und das Licht göttlicher Großmut, Gnade und Barmherzigkeit die ganze Menschheit umhülle. Der eine, wahre Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit wünscht nichts für sich selbst. Ihm nützt weder die Untertanentreue der Menschheit noch schadet Ihm ihre Verderbtheit. Der Vogel aus dem Reiche der Äußerung erhebt unaufhörlich diesen Ruf: »Alle Dinge habe Ich für dich gewollt, und auch dich um deiner selbst willen.« Wenn die Gelehrten und Weltweisen dieser Zeit der Menschheit gestatteten, den Duft der Verbundenheit und Liebe einzuatmen, würde jedes verständige Herz die Bedeutung wahrer Freiheit begreifen und das Geheimnis ungetrübten Friedens und vollkommener Seelenruhe entdecken. Würde die Erde diesen Stand der Dinge erreichen und von seinem Lichte erleuchtet, dann könnte man wahrlich von ihr sagen: »Du wirst auf ihr weder Tiefen noch Höhen sehen.«
123
123:1 [228] Die Geschlechter vor euch - wohin sind sie entschwunden? Und jene, um die sich zu ihren Lebzeiten die Schönsten und Lieblichsten des Landes bewegten, wo sind sie jetzt? Lernt aus ihrem Beispiel, o Menschen, und gehört nicht zu denen, die in die Irre gehen!
123:2 Bald werden andere euere Habe in Besitz nehmen und in euere Wohnungen ziehen. Neigt euer Ohr Meinen Worten, und zählt nicht zu den Törichten.
123:3 Es ist die höchste Pflicht eines jeden von euch, für sich selbst zu wählen, was kein anderer beeinträchtigen, keiner ihm entreißen kann. Das aber - und dafür ist der Allmächtige Mein Zeuge - ist die Liebe Gottes, könntet ihr es doch begreifen!
123:4 Baut euch Häuser, die Regen und Flut niemals zerstören können und die euch vor dem Wechsel und Wandel dieses Lebens beschützen. Dies ist die Weisung Dessen, dem die Welt Unrecht tat und den sie im Stich ließ.
124 'aus dem Tablet an Hadí'
124:1 Wie wunderbar ist die Einheit des lebendigen, des immerwährenden Gottes eine Einheit, die über alle Begrenzungen erhaben ist und die Fassungskraft alles Erschaffenen übersteigt! Seit Ewigkeit hat Er in Seiner unzugänglichen Wohnstätte der Heiligkeit und Herrlichkeit gewohnt und wird weiter bis in Ewigkeit auf den Höhen Seiner unabhängigen Herrschaft und Größe thronen. Wie erhaben ist Sein unzerstörbares Wesen, wie gänzlich unabhängig von der Erkenntnis alles Erschaffenen, und wie unermeßlich erhaben wird es bleiben über den Lobpreis aller, die in den Himmeln und auf Erden wohnen!
124:2 [229] Aus dem erhabenen Quell, aus dem Wesen Seiner Gunst und Güte hat Er alles Erschaffene mit einem Zeichen Seiner Erkenntnis betraut, auf daß keines Seiner Geschöpfe davon ausgeschlossen sei, seinen Anteil von dieser Erkenntnis kundzutun, jedes nach seiner Fähigkeit und nach seinem Rang. Dieses Zeichen ist der Spiegel Seiner Schönheit in der Welt der Schöpfung. Je größer der Eifer ist, der aufgewendet wird, diesen erhabenen, edlen Spiegel zu verfeinern, desto getreuer wird er die Herrlichkeit der Namen und Eigenschaften Gottes widerspiegeln und die Wunder Seiner Zeichen. und Seiner Erkenntnis offenbaren können. Jedes erschaffene Ding wird befähigt werden - so groß ist diese Kraft der Widerspiegelung -, die Möglichkeiten seiner vorherbestimmten Stufe zu offenbaren. Es wird seine Fähigkeit und seine Grenzen erkennen, und wird die Wahrheit bezeugen, daß »Er, wahrlich, Gott ist; es gibt keinen Gott außer Ihm.«
124:3 Es kann keinen Zweifel geben, daß durch die Anstrengungen, die jeder Mensch bewußt unternimmt, und durch den Einsatz seiner geistigen Fähigkeiten dieser Spiegel vom Schmutz irdischer Befleckung so gereinigt und von teuflischem Wahn so befreit werden kann, daß er den Auen ewiger Heiligkeit nahen und die Höfe immerwährender Gemeinschaft erreichen kann. Nach dem Grundsatz jedoch, daß für alles eine Frist gesetzt und für jede Frucht eine Jahreszeit bestimmt ist, können die verborgenen Kräfte einer solchen Güte am besten in den Tagen Gottes entfesselt und die Frühlingsherrlichkeit einer solchen Gabe einzig in diesen Tagen offenbart werden. Mag auch jeder Tag mit seinem vorherbestimmten Anteil an Gottes wundersamer Gnade ausgestattet sein, so haben doch die Tage, die unmittelbar mit der Manifestation Gottes verbunden sind, eine einzigartige Auszeichnung und nehmen einen Rang ein, den kein Verstand jemals begreifen kann.
[230]
Sie sind von einer solchen Wirksamkeit erfüllt, daß, wenn die Herzen aller, die in den Himmeln und auf Erden wohnen, in diesen Tagen immerwährender Freude dem Tagesgestirn unvergänglicher Herrlichkeit gegenübergestellt und auf Seinen Willen abgestimmt würden, sich jedes von ihnen über alles Irdische erhaben, in Seinem Lichte strahlend und durch Seine Gnade geheiligt fände. Heil sei dieser Gnade, die kein Segen, wie groß er auch sei, übertreffen kann, und Ehre sei dieser Güte, dergleichen das Auge der Schöpfung nie gesehen hat! Erhaben ist Er über alles, was sie Ihm zuschreiben oder über Ihn berichten!
124:4 Aus diesem Grunde soll in diesen Tagen kein Mensch auf seinen Nächsten angewiesen sein. Es wurde schon zur Genüge dargelegt, daß an diesem von Gott bestimmten Tage die Mehrheit derer, die Seinen heiligen Hof gesucht und erreicht haben, eine Erkenntnis und Weisheit enthüllt, von der neben diesen heiligen und geweihten Seelen kein Mensch, wie lange er auch gelehrt oder gelernt haben mag, einen Tropfen begriffen hat oder je erfassen wird. Vermöge dieser Kraft sind die Geliebten Gottes in den Tagen der Manifestation der Sonne der Wahrheit über alle menschliche Gelehrsamkeit erhoben und von ihr unabhängig gemacht. Ja, aus ihren Herzen, aus dem Quell der ihnen innewohnenden Kräfte strömt unaufhörlich das innerste Wesen menschlicher Gelehrsamkeit und Weisheit.
125 'aus dem Kitá-i-Iqán'
125:1 [231] O Mein Bruder! Wenn ein wahrer Sucher sich entschließt, mit forschendem Schritt den Pfad zu betreten, der zur Erkenntnis des Altehrwürdigen der Tage führt, muß er vor allem sein Herz, den Sitz der Offenbarung der inneren Geheimnisse Gottes, vom trübenden Staub allen erworbenen Wissens und von den Andeutungen der Verkörperungen teuflischer Wahngebilde reinigen. Er muß seine Brust, das Heiligtum der immerwährenden Liebe des Geliebten, von jeder Befleckung läutern und seine Seele von allem heiligen, was dem Wasser und dem Lehm zugehört, von allen schattenhaften, flüchtigen Verhaftungen. Er muß sein Herz so läutern, daß kein Rest von Liebe oder Haß darin zurückbleibt, damit weder Liebe ihn blind zum Irrtum leite noch Haß ihn von der Wahrheit scheuche. Denn wie du an diesem Tage siehst, sind die meisten Menschen solcher Liebe und solchen Hasses wegen des unsterblichen Antlitzes beraubt, sind von den Verkörperungen der göttlichen Geheimnisse weit abgeirrt und streifen hirtenlos durch die Wildnis des Vergessens und des Irrtums.
125:2 Der Sucher muß allezeit sein Vertrauen in Gott setzen, muß sich von den Erdenmenschen abkehren, sich von der Welt des Staubes lösen und Ihm, dem Herrn der Herren, anhangen. Nie darf er sich über einen anderen erheben wollen, jede Spur von Stolz und Dünkel muß er von der Tafel seines Herzens waschen, muß in Geduld und Ergebung harren, Schweigen üben und sich eitler Rede enthalten. Denn die Zunge ist ein schwelend Feuer, und zuviel der Rede ist ein tödlich Gift. Natürliches Feuer verbrennt den Körper, das Feuer der Zunge aber verzehrt Herz und Seele. Die Kraft des einen währt nur eine Weile, aber die Wirkung des anderen dauert ein Jahrhundert lang.
125:3 [232] Auch sollte der Sucher üble Nachrede als schwere Verirrung betrachten und sich von ihrem Einfluß fernhalten, denn üble Nachrede verlöscht das Licht des Herzens und erstickt das Leben der Seele. Er sollte sich mit wenigem begnügen und frei von allem ungehörigen Begehren sein. Er sollte die Gesellschaft derer schätzen, die der Welt entsagt haben, und es als köstliche Wohltat betrachten, prahlerische, weltlich gesinnte Menschen zu meiden. In der Morgenfrühe eines jeden Tages sollte er sich Gott zuwenden und mit ganzer Seele bei der Suche nach seinem Geliebten bleiben. Er sollte jeden eigenwilligen Gedanken mit der Flamme Seiner liebevollen Erwähnung verbrennen und mit Blitzesschnelle an allem außer Ihm vorübereilen. Er sollte dem Besitzlosen beistehen und dem Notleidenden niemals seine Gunst versagen. Er sollte gütig sein zu den Tieren, wie viel mehr zu seinem Nächsten, der mit der Macht der Sprache begabt ist. Er sollte nicht zögern, sein Leben für seinen Geliebten hinzugeben, auch sollte er sich nicht durch den Tadel der Menschen von der Wahrheit abbringen lassen. Er sollte für andere nicht wünschen, was er für sich selbst nicht wünscht, und nicht versprechen, was er nicht hält. Aus ganzem Herzen sollte er die Gesellschaft der Übeltäter meiden und um Vergebung ihrer Sünden beten. Er sollte dem Sünder verzeihen und niemals dessen niedrigen Zustand verachten, denn niemand weiß, wie sein eigenes Ende sein wird. Wie oft hat ein Sünder in der Todesstunde zum Wesenskern des Glaubens gefunden und, den unsterblichen Trank in Fülle trinkend, seinen Flug zu den himmlischen Heerscharen genommen! Und wie oft hat sich ein ergebener Gläubiger zur Stunde des Aufstiegs seiner Seele so gewandelt, daß er in das niedrigste Feuer fiel!
125:4 Wir beabsichtigen mit der Offenbarung dieser überzeugenden, schwerwiegenden Äußerungen, dem Sucher tief einzuprägen, daß er alles außer Gott als vergänglich ansehen und alles außer Ihm, dem Ziel aller Anbetung, für äußerst nichtig achten sollte.
125:5 Dies sind einige Eigenschaften der Hochstehenden und Kennzeichen der Geistiggesinnten. Sie wurden schon bei den Erfordernissen für die Wanderer erwähnt, die auf dem Pfade wirklicher Erkenntnis wandeln. wenn der losgelöste Wanderer, der aufrichtige Sucher diese Grundbedingungen erfüllt, dann und nur dann kann er ein wahrer Sucher genannt werden. Wann immer er die Bedingungen erfüllt, die in dem Verse liegen: »Wer nach Uns strebt...«1, wird er sich der Segnungen erfreuen, die aus den Worten strömen: »... den werden Wir sicherlich auf Unseren Wegen geleiten.«1 1 Qur'án 29:70
125:6 [233] Erst wenn die Lampe des Suchens, des ernsten Strebens, des sehnlichen Verlangens, der leidenschaftlichen Ergebung, der glühenden Liebe, der Begeisterung und Verzückung im Herzen des Suchers entzündet ist und der Hauch der Gnade Gottes über seine Seele weht, wird die Dunkelheit des Irrtums vertrieben, werden die Nebel des Zweifels und der Ängste zerstreut, und die Lichter der Erkenntnis und Gewißheit werden sein Wesen einhüllen. Zu dieser Stunde wird der mystische Herold mit der Freudenbotschaft des Geistes strahlend wie der Morgen aus der Stadt Gottes aufleuchten und mit dem Posaunenstoß der Erkenntnis Herz, Seele und Geist aus dem Schlummer der Achtlosigkeit erwecken. Dann werden die mannigfachen Gunstbeweise und die Gnadenströme des heiligen, ewigen Geistes dem Sucher solch neues Leben verleihen, daß er sich mit einem neuen Auge, einem neuen Ohr, einem neuen Herzen und einem neuen Gemüte beschenkt sieht. Er wird über die offenbaren Zeichen des Weltalls nachsinnen und die verborgenen Geheimnisse der Seele durchdringen. Er wird mit dem Auge Gottes schauen und in jedem Atom ein Tor erblicken, das ihn zu den Stufen völliger Gewißheit führt. In allen Dingen wird er die Geheimnisse göttlicher Offenbarung und die Beweise ewiger Verkündung entdecken.
125:7 [234] Ich schwöre bei Gott! Wer den Pfad der Führung beschreitet, die Höhen der Rechtschaffenheit zu ersteigen sucht und diese hehre, erhabene Stufe erreicht, wird tausend Meilen weit den Duft Gottes verspüren und erleben, wie sich der strahlende Morgen göttlicher Führung über dem Tagesanbruch aller Dinge erhebt. Jedes Ding, und sei es noch so klein, wird ihm eine Offenbarung, die ihn zu seinem Geliebten führt, dem Ziel seines Suchens. So scharf wird die Urteilskraft dieses Suchers werden, daß er Wahres von Falschem wie die Sonne vom Schatten zu sondern vermag. Wenn in den fernsten Winkeln des Ostens die lieblichen Düfte Gottes wehen, so wird er sie sicherlich erkennen und einatmen, weilte er auch am äußersten Ende des Westens. Desgleichen wird er alle Zeichen Gottes - Seine wundersamen Worte, Seine großen Werke und mächtigen Taten klar von den Taten, den Worten und Wegen der Menschen unterscheiden, wie der Goldschmied den Edelstein vom Kieselstein und jeder Mensch den Frühling vom Herbst, Hitze von Kälte unterscheidet. Wenn die menschliche Seele gleich einem Kanal von allen weltlichen, hemmenden Verhaftungen gereinigt ist, wird sie unfehlbar den Odem des Geliebten über unermeßliche Entfernungen hin verspüren und, von seinem Duft geführt, die Stadt der Gewißheit erreichen und betreten.
125:8 Dort wird der Sucher Gottes Wunder altehrwürdiger Weisheit erfahren und alle verborgenen Lehren aus dem Blätterrauschen des Baumes vernehmen, der in dieser Stadt blüht. Mit seinem inneren und äußeren Ohr wird er aus deren Staub die Hymnen der Verherrlichung und des Lobpreises hören, die zum Herrn der Herren emporsteigen, und mit seinem inneren Auge wird er die Geheimnisse der »Wiederkunft« und der »Erweckung« entdecken.
125:9 [235] Wie unaussprechlich herrlich sind die Zeichen, die Beweise, die Offenbarungen und die Pracht, die Er, der König der Namen und Eigenschaften, für diese Stadt bestimmt hat! Der Eintritt in diese Stadt löscht den Durst ohne Wasser und entzündet die Gottesliebe ohne Feuer. In jedem Grashalm sind die Geheimnisse unergründlicher Weisheit verwahrt, und auf jedem Rosenstrauch singen Nachtigallen ohne Zahl in seligem Entzücken ihr Lied. Wundersame Tulpen enthüllen das Geheimnis des unverlöschlichen Feuers im Brennenden Busch, und liebliche Wohlgerüche der Heiligkeit verströmen den Duft des messianischen Geistes. Diese Stadt schenkt Reichtum ohne Gold und verleiht Unsterblichkeit ohne Tod. In jedem Blatt sind unaussprechliche Wonnen verwahrt, und in jedem Gemach liegen unzählige Geheimnisse verborgen.
125:10 Die sich tapfer auf der Suche nach Gott mühen, werden, sobald sie allem außer Ihm entsagt haben, so mit dieser Stadt verbunden und vermählt sein, daß sie sich nicht mehr vorstellen können, auch nur einen Augenblick von ihr getrennt zu leben. Sie werden auf unfehlbare Beweise von der Hyazinthe jener Gemeinschaft lauschen, und die sichersten Zeugnisse von der Schönheit ihrer Rose und dem Lied ihrer Nachtigall empfangen. Etwa alle tausend Jahre einmal wird die Stadt erneuert und aufs neue geschmückt. ...
125:11 Diese Stadt ist nichts anderes als das Wort Gottes, das in jedem Zeitalter und in jeder Sendung offenbart wird, In den Tagen Mose war sie der Pentateuch, in den Tagen Jesu das Evangelium, in den Tagen Muhammads, des Gesandten Gottes, der Qur'án, an diesem Tage ist sie der Bayán, und in der Sendung Dessen, den Gott offenbaren wird, wird sie Sein Buch sein - das Buch, auf das alle Bücher der vorangegangenen Sendungen notwendig bezogen werden müssen, das Buch, das überragend und erhaben in ihrer Mitte steht.
126
126:1 [236] An welchen Ort Wir auch verbannt werden, wie groß die Trübsal auch sei, die Wir erdulden - wer zum Volke Gottes gehört, muß mit festem Entschluß und vollkommenem Vertrauen sein Auge auf den Tagesanbruch der Herrlichkeit gerichtet halten und sich mit dem befassen, was zur Besserung der Welt und zur Erziehung ihrer Völker führt. Alles, was Uns in der Vergangenheit widerfahren ist, hat das Wohl Unserer Offenbarung gefördert und ihren Ruhm verkündet, und alles, was Uns in Zukunft widerfahren mag, wird das gleiche Ergebnis haben. Haltet euch aus innerstem Herzen fest an die Sache Gottes, eine Sache, die durch Ihn, den Verordner, den Allweisen, herabgesandt worden ist. Mit größter Güte und Barmherzigkeit haben Wir alle Völker und Nationen aufgerufen und sie zu dem geführt, was ihnen wirklich nützt.
126:2 Die Sonne der Wahrheit, in ihrem Mittagsglanze strahlend, legt Zeugnis ab für Uns! Wer zum Volke Gottes gehört, hat nur den Ehrgeiz, die Welt zu erneuern, ihr Leben zu veredeln und ihre Völker zu beleben. Wahrhaftigkeit und guter Wille haben allezeit die Beziehungen dieses Volkes zu allen Menschen gekennzeichnet. Ihr äußeres Verhalten ist nur die Widerspiegelung ihres inneren Lebens und ihr inneres Leben der Spiegel ihres äußeren Verhaltens. Kein Schleier verbirgt oder verdunkelt die Wahrheiten, auf die ihr Glaube sich gründet. Vor den Augen aller Menschen sind diese Wahrheiten offen dargelegt und können unmißverständlich erkannt werden. Ihre Taten beweisen die Wahrheit dieser Worte.
126:3 [237] Jedes scharfblickende Auge kann an diesem Tage das Morgenlicht der Offenbarung Gottes wahrnehmen, und jedes aufmerksame Ohr kann die Stimme erkennen, die aus dem Brennenden Busch gehört ward. Die Wasser göttlichen Erbarmens stürzen in solcher Fülle hernieder, daß Er, der Tagesanbruch der Zeichen Gottes, der Offenbarer der Beweise Seiner Herrlichkeit, sich unverschleiert und unverhüllt mit den Völkern und Geschlechtern der Erde verbindet und mit ihnen spricht. Wie zahlreich sind jene, die mit böser Absicht im Herzen Unsere Gegenwart aufsuchten und sie als treue, liebevolle Freunde wieder verließen! Die Tore der Gnade stehen vor aller Menschen Angesicht weit offen. In Unserem äußeren Umgang mit ihnen haben wir den Gerechten und den Sünder gleich behandelt, damit der Übeltäter das grenzenlose Meer der göttlichen Vergebung erreiche. Unser Name »Der Verbergende« hat solches Licht über die Menschen verbreitet, daß der Widersetzliche sich einbildet, zu den Frommen gerechnet zu werden. Wir werden keinen Menschen, der Uns sucht, jemals enttäuschen, noch wird dem, der Uns sein Angesicht zugewandt hat, der Zutritt zu Unserem Hofe verweigert werden. ...
126:4 O Freunde! Helfet dem einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - durch euere edlen Taten, durch ein Betragen und eine Wesensart, die vor Ihm annehmbar sind. Wer an diesem Tage ein Helfer Gottes zu sein sucht, der schließe seine Augen vor allem, was er besitzt, und öffne sie dem, was von Gott ist. Nicht länger befasse er sich mit dem, was ihm selbst nützt, sondern sei besorgt um alles, was den allbezwingenden Namen des Allmächtigen erhöhen wird. Sein Herz reinige er von allen üblen Leidenschaften und verderbten Wünschen; denn die Gottesfurcht ist die Waffe, die ihn siegreich machen kann, das wichtigste Werkzeug, sein Ziel zu erreichen. Die Gottesfurcht ist der Schutz, der Seine Sache verteidigt, der Schild, der Sein Volk befähigt, den Sieg zu erringen. Sie ist ein Banner, das kein Mensch entwürdigen kann, eine Kraft, der keine Macht gleichkommt. Mit ihrer Hilfe und mit Seiner, des Herrn der Heerscharen, Erlaubnis sind die Gott Nahen befähigt worden, die Festungen der Menschenherzen zu bezwingen und zu erobern.
127
127:1 [238] Wenn es euer Wunsch ist, o ihr Menschen, Gott zu erkennen und die Größe Seiner Macht zu entdecken, dann schaut auf Mich mit Meinen eigenen Augen und nicht mit den Augen eines anderen außer Mir. Nie werdet ihr sonst imstande sein, Mich zu erkennen, selbst wenn ihr über Meine Sache nachdenkt, solange Mein Reich dauert, und über alles Erschaffene nachsinnt durch alle Ewigkeit Gottes, des höchsten Herrn über alle, des Allgewaltigen, des Allewigen, des Allweisen. So haben Wir die Wahrheit Unserer Offenbarung verkündet, damit die Menschen aus ihrer Achtlosigkeit aufgerüttelt werden und zu den Verstehenden gehören.
127:2 Seht den erbärmlichen Zustand dieser Menschen, die sehr wohl wissen, wie Ich Mich selbst und Meine Verwandtschaft auf dem Pfade Gottes und für die Erhaltung ihres Glaubens an Ihn geopfert habe, und die sich wohl bewußt sind, wie Meine Feinde Mich umstellt haben in den Tagen, da die Herzen der Menschen erzitterten und sich fürchteten, den Tagen, da sie sich vor den Augen der Geliebten Gottes und vor Seinen Feinden verbargen und eifrig bemüht waren, ihre eigene Sicherheit und ihren Frieden zu wahren.
127:3 Es gelang Uns schließlich, die Sache Gottes zu verkünden, und Wir erhöhten sie zu einer so erhabenen Stufe, daß alles Volk bis auf jene, die in ihrem Herzen Übelwollen gegen diesen Jüngling hegten und dem Allmächtigen Gefährten beigesellten, die Allgewalt Gottes und Seine mächtige Herrschaft anerkannten. Und dennoch, siehe, wie trotz dieser Offenbarung, deren Einfluß alles Erschaffene durchdrang, und ungeachtet dieses hellen Lichtes, desgleichen keiner von ihnen jemals sah, das Volk des Bayán Mich verleugnet und bekämpft.
[239] Einige wandten sich vom Pfade Gottes ab, verwarfen die Amtsgewalt Dessen, an den sie geglaubt hatten, und handelten anmaßend gegen Gott, den Machtvollsten, den höchsten Beschützer, den Erhabensten, den Größten. Andere zögerten und stockten auf Seinem Pfade; sie betrachteten die Sache des Schöpfers in ihrem Wahrheitskern als ungültig, solange sie nicht durch die Zustimmung dessen bestätigt ist, der durch das Wirken Meines Willens erschaffen wurde. So sind ihre Werke zunichte geworden, aber sie haben es nicht begriffen. Zu ihnen gehört er, der Gott nach dem Maß seines eigenen Selbstes zu messen versuchte und durch die Namen Gottes so irregeführt war, daß er sich gegen Mich erhob, Mich als einen verurteilte, der getötet zu werden verdiente, und Mir eben die Vergehen zur Last legte, deren er selbst schuldig war.
127:4 Darum trage Ich Meinen Gram und Meinen Schmerz vor Ihn, der Mich erschuf und Mich mit Seiner Botschaft betraute. Ihm danke und Ihn preise Ich für alles, was Er verordnet hat, für Meine Einsamkeit und die Qual, die Ich aus den Händen dieser Menschen erleide, die so weit von Ihm abgeirrt sind. Ich habe die Trübsal, die Mich traf, geduldig getragen; Ich werde sie weiter tragen und Mein ganzes Vertrauen, Meine Zuversicht auf Gott setzen. Ihn werde Ich demütig bitten und sprechen: Führe Deine Diener, o Mein Herr, zum Hofe Deiner Gunst und Großmut und lasse nicht zu, daß sie von den Wundern Deiner mannigfaltigen Gnadengaben ausgeschlossen bleiben. Denn sie wissen nicht, was Du für sie verordnet hast kraft Deiner Barmherzigkeit, die die ganze Schöpfung umfaßt. Äußerlich, o Herr, sind sie schwach und hilflos, und innerlich sind sie nur Waisenkinder. Du bist der Allgütige, der Freigebige, der höchst Erhabene, der Größte. O Mein Gott! Lasse die Heftigkeit Deines Zornes nicht über sie kommen und gib, daß sie auf die Zeit warten, da die Wunder Deiner Barmherzigkeit offenbar sind, damit sie vielleicht zu Dir zurückkehren und Dich für das, was sie gegen Dich verübt haben, um Vergebung bitten. Wahrlich, Du bist der Verzeihende, der Allbarmherzige.
128
128:1 [240] Sprich: Ziemt es sich für einen Menschen, der behauptet, Nachfolger seines Herrn, des Allbarmherzigen, zu sein, in seinem Herzen die schlimmsten Taten des Bösen zu tun? Nein, es steht ihm übel an, und die Schönheit des Allherrlichen wird es Mir bezeugen. Könntet ihr es doch verstehen! Macht euer Herz frei von der Liebe zu weltlichen Dingen, euere Zunge von jedem Gedenken außer Seinem Gedenken, euer ganzes Wesen von allem, was euch davon abhält, Ihm ins Angesicht zu blicken, und was euch verführt, den Einflüsterungen euerer bösen, verderbten Neigungen zu folgen. Fürchtet Gott, o Menschen, und gehört zu denen, die den Pfad der Rechtschaffenheit beschreiten.
128:2 Sprich: Wenn euer Betragen, o Menschen, eueren Bekenntnissen widerspricht, wie glaubt ihr euch dann von denen unterscheiden zu können, die ihren Glauben an den Herrn, ihren Gott, bekannten, sich aber dennoch, als Er in der Wolke der Heiligkeit zu ihnen kam, weigerten, Ihn anzuerkennen, und Seine Wahrheit zurückwiesen. Macht euch frei von jeder Bindung an diese Welt und ihre Eitelkeiten. Hütet euch, ihnen zu nahen, denn sie verleiten euch dazu, eueren Gelüsten und euerer Habsucht zu folgen, und hindern euch daran, den geraden, herrlichen Pfad zu betreten.
128:3 [241] Wisset, daß mit der »Welt« euere Unachtsamkeit gegen Ihn, eueren Schöpfer, gemeint ist, euer Erfülltsein von anderem als Ihm. Andererseits bedeutet »das künftige Leben« alles, was euch sicher macht, daß ihr Gott, dem Allherrlichen, dem Unvergleichlichen, nahe kommt. Was euch an diesem Tage abhält, Gott zu lieben, ist nichts anderes als die Welt. Flieht sie, damit ihr zu den Seligen zählt! Möchte ein Mensch sich mit dem Schmuck dieser Erde schmücken, ihre Trachten tragen und die Wohltaten genießen, die sie zu schenken vermag, so kann ihm das nicht schaden, sofern er nichts zwischen sich und Gott treten läßt; denn Gott hat alle guten Dinge, ob sie in den Himmeln oder auf Erden erschaffen sind, für jene Seiner Diener bestimmt, die wahrhaft an ihn glauben. Genießer, o Menschen, die guten Dinge, die Gott euch erlaubt, und beraubt euch nicht selbst Seiner wunderbaren Gaben. Bringet Ihm Dank und Preis, und gehöret zu den wahrhaft Dankbaren.
128:4 O du, der du deinem Heim entflohen bist und die Gegenwart Gottes gesucht hast! Verkünde den Menschen die Botschaft deines Herrn, damit sie sie davon abhalte, den Einflüsterungen ihrer bösen, verderbten Wünsche zu folgen, und sie zum Gedenken Gottes, des Erhabensten, des Größten, führe. Sprich: Fürchtet Gott, ihr Menschen, und vergießet nicht das Blut eines anderen. Streitet nicht mit euerem Nächsten und gehört zu denen, die Gutes tun. Hütet euch, daß ihr die Welt nicht in Unordnung bringt, nachdem sie wohl geordnet ist, und folgt nicht den Spuren derer, die in die Irre gingen.
128:5 Wer immer sich unter euch erhebt, die Sache seines Herrn zu lehren, der lehre vor allem sein eigenes Ich, damit seine Rede die Herzen seiner Hörer anziehe. Ehe er sich nicht selbst lehrt, werden die Worte seines Mundes das Herz des Suchers nicht berühren. Habt acht, o Menschen, daß ihr nicht zu denen gehört, die anderen einen guten Rat geben, aber vergessen, ihn selbst zu befolgen. Ihre eigenen Worte und darüber hinaus die Worte der Wirklichkeiten aller Dinge, und jenseits dieser Wirklichkeiten die Gott nahen Engel klagen solche Menschen der Falschheit an.
128:6 [242] Wenn es einem Menschen gelingt, einen anderen zu beeinflussen, ist dieser Erfolg nicht ihm selbst zuzuschreiben, sondern dem Einfluß der Worte Gottes, wie es von Ihm verordnet ist, dem Allmächtigen, dem Allweisen. Vor Gott wird er als eine Lampe angesehen, die ihr Licht spendet und sich dabei selbst verzehrt.
128:7 Sprich: Begehet nicht, o Menschen, was Schande über euch bringt oder die Sache Gottes in den Augen der Menschen entehrt, und gehört nicht zu den Unheilstiftern. Naht nicht den Dingen, die euere Vernunft verdammt. Meidet jede Art von Schlechtigkeit, denn solches ist euch verboten in dem Buche, das nur die zur Hand nehmen, die Gott von jedem Makel der Schuld gereinigt und zu den Gläubigen gezählt hat.
128:8 Seid aufrichtig gegen euch selbst und gegen andere, damit die Beweise der Gerechtigkeit durch euere Taten unter Unseren getreuen Dienern offenbar werden. Hütet euch, das Eigentum eueres Nächsten anzutasten. Erweist euch seines Vertrauens und seines guten Glaubens würdig, und versagt den Armen nicht die Gaben, die Gottes Gnade euch verliehen hat. Er, wahrlich, wird die Wohltäter belohnen und ihnen ihre Spenden doppelt vergelten. Es gibt keinen Gott außer Ihm. Die ganze Schöpfung und die Herrschaft über sie sind Sein. Er verleiht Seine Gaben, wem Er will, und Er versagt sie, wem Er will. Er ist der große Geber, der Großmütigste, der Gütige.
128:9 [243] Sprich: Lehre die Sache Gottes, o Volk Bahás, denn Gott hat es jedem zur Pflicht gemacht, Seine Botschaft zu verkünden, und betrachtet dies als die verdienstvollste aller Taten. Eine solche Tat ist nur annehmbar, wenn der Lehrer schon fest im Glauben an Gott steht, den höchsten Beschützer, den Gnädigen, den Allmächtigen. Er hat überdies bestimmt, daß Seine Sache durch die Kraft des menschlichen Wortes gelehrt werde, nicht durch die Anwendung von Gewalt. So wurde Sein Gebot aus dem Reiche Dessen herabgesandt, der der Erhabenste, der Allweise ist. Hütet euch, mit jemandem zu streiten, strebt vielmehr danach, ihn freundlich auf die Wahrheit aufmerksam zu machen und ihn überzeugend zu ermahnen. Ist euer Hörer empfänglich, so ist er es zu seinem eigenen Frommen; wenn nicht, wendet euch von ihm ab und richtet euer Angesicht auf Gottes geheiligten Hof, den Sitz strahlender Heiligkeit.
128:10 Streitet mit niemandem über die Dinge dieser Welt und ihre Angelegenheiten, denn Gott hat sie denen überlassen, die ihr Herz daran hängen. Sich selbst hat Er aus der ganzen Welt die Herzen der Menschen erwählt - Herzen, die die Scharen der Offenbarung und der Äußerung bezwingen können. So hat es die Hand Bahás auf der Tafel des unwiderruflichen Ratschlusses Gottes nach dem Befehl des Höchsten Verordners, des Allwissenden, verordnet.
129
129:1 O Wanderer auf dem Pfade Gottes! Nimm dir deinen Anteil aus dem Meer Seiner Gnade, und beraube dich nicht selbst der Dinge, die in dessen Tiefen verborgen liegen. Gehöre zu denen, die an seinen Schätzen teilhaben. Ein Tropfen aus diesem Meer, über alle in den Himmeln und auf Erden vergossen, würde genügen, sie reich zu machen an der Großmut Gottes, des Allmächtigen, des Allwissenden, des Allweisen. Schöpfe mit den Händen des Verzichts aus seinen lebenspendenden Wassern und besprenge damit alles Erschaffene, damit es von allen menschlichen Begrenzungen reingewaschen werde und dem mächtigen Throne Gottes, diesem geheiligten, strahlenden Orte, nahe komme.
129:2 [244] Sei nicht bekümmert, wenn du dies allein vollbringst. Lasse dir Gott allgenügend sein. Halte innige Zwiesprache mit Seinem Geiste und gehöre zu den Dankbaren. Verkünde die Sache deines Herrn allen, die in den Himmeln und auf Erden sind. Antwortet jemand deinem Ruf, so breite die Perlen der Weisheit des Herrn, deines Gottes, die Sein Geist auf dich herabgesandt hat, offen vor ihm aus und gehöre zu denen, die wahrhaft glauben. Und sollte jemand deine Gabe zurückweisen, so wende dich von ihm ab und setze dein Vertrauen und deine Zuversicht auf den Herrn, deinen Gott, den Herrn aller Welten.
129:3 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wer an diesem Tage seine Lippen öffnet und den Namen seines Herrn erwähnt, auf den werden die Scharen göttlicher Eingebung aus dem Himmel Meines Namens, der Allwissende, der Allweise, herabkommen. Zu ihm wird auch die Versammlung der Höhe herabsteigen, und jeder aus ihr wird einen Kelch reinen Lichtes vorantragen. So wurde es vorherbestimmt im Reiche der Offenbarung Gottes, auf Befehl des Allherrlichen, des Machtvollsten.
129:4 Vom Heiligen Schleier verborgen, bereit für den Dienst Gottes, lagert eine Schar Seiner Auserwählten. Sie sollen den Menschen offenbar werden, Seiner Sache helfen und sich vor niemandem fürchten, selbst wenn das ganze Menschengeschlecht aufstünde und sie bekämpfte. Das sind jene, die sich vor den Blicken der Erdenbürger und der Himmelsbewohner erheben, die laut dem Namen des Allmächtigen zujubeln und die Menschenkinder auf den Pfad Gottes, des Allherrlichen, des Allgepriesenen, rufen werden. Wandle auf ihren Wegen und lasse dich durch niemanden schrecken. Gehöre zu denen, die aller Aufruhr der Welt, wie sehr er sie auch auf dem Pfade ihres Schöpfers erregen mag, niemals betrüben kann, und deren Entschluß aller Tadel der Tadler nie erschüttern wird.
129:5 [245] Zieh aus mit der Tafel Gottes und mit Seinen Zeichen, vereinige dich mit denen, die an Mich glauben, und verkünde ihnen die Botschaften Unseres heiligsten Paradieses. Warne sodann die, welche Ihm Gefährten zugesellen. Sprich: Ich bin vom Throne der Herrlichkeit zu euch gekommen, o Menschen, und bringe euch eine Verkündigung von Gott, dem Machtvollsten, dem Erhabensten, dem Größten. In Meiner Hand trage Ich das Zeugnis Gottes, eueres Herrn und des Herrn euerer Väter. Wägt es auf der rechten Waage, die ihr besitzet, der Waage des Zeugnisses der Propheten und Boten Gottes. Wenn ihr findet, daß es auf Wahrheit beruht, wenn ihr glaubt, daß es von Gott ist, dann hütet euch, daran zu nörgeln, euere eigenen Werke zunichte zu machen, und zu den Ungläubigen zu zählen. Es ist wirklich das Zeichen Gottes, das durch die Macht der Wahrheit herabgesandt wurde, das die Gültigkeit Seiner Sache Seinen Geschöpfen beweist und das Banner der Reinheit zwischen Himmel und Erde hißt.
129:6 Sprich: Dies ist die versiegelte, mystische Schriftrolle, die Schatztruhe für Gottes unabänderlichen Ratschluß. Sie birgt die Worte, welche der Finger der Heiligkeit aufgezeichnet hat. Sie lag im Schleier unergründlichen Geheimnisses verhüllt und ist jetzt zum Zeichen der Gnade des Allmächtigen, des Altehrwürdigen der Tage, herabgesandt. In ihr haben Wir das Schicksal aller Menschen auf Erden und aller Himmelsbewohner bestimmt, das Wissen um alle Dinge, vom ersten bis zum letzten, niedergeschrieben. Nichts, was in der Vergangenheit erschaffen ward oder in Zukunft erschaffen werden wird, kann Ihm entgehen oder Seine Absicht durchkreuzen - könntet ihr es doch begreifen.
129:7 [246] Sprich: Die von Gott herabgesandte Offenbarung ist sicherlich wiedergekehrt, und die ausgestreckte Hand Unserer Macht hat alle, die in den Himmeln und auf Erden sind, überschattet. Wir haben durch die Macht der Wahrheit, der reinen Wahrheit, einen unendlich kleinen Schimmer Unseres unergründlichen Geheimnisses offenbart, und siehe, wer die Glanzesfülle des Sinai erkannt hatte, erstarb, als er einen Blitzstrahl des hochroten Lichtes erblickte, das den Sinai Unserer Offenbarung umhüllt. So ist Er, die Schönheit des Allbarmherzigen, in den Wolken Seines Zeugnisses herabgekommen, und der Ratschluß wurde erfüllt nach dem Willen Gottes, des Allherrlichen, des Allweisen.
129:8 Sprich: Tritt hervor aus Deinem heiligen Gemach, o Himmelsdienerin, Du Bewohnerin des erhabenen Paradieses! Hülle Dich so, wie es Dir gefällt, in das Seidenkleid der Unsterblichkeit und lege im Namen des Allherrlichen das buntgestickte Gewand des Lichtes an. Höre dann auf den süßen, den wundersamen Ton der Stimme, die vom Throne Deines Herrn kommt, des Unerreichbaren, des Höchsten. Entschleiere Dein Angesicht, offenbare die Schönheit der schwarzäugigen Jungfrau und lasse nicht zu, daß die Diener Gottes des Lichtes Deines strahlenden Antlitzes beraubt sind. Gräme Dich nicht, wenn du die Seufzer der Erdenbewohner oder die Klage der Himmelsbewohner hörst. Überlasse sie dem Verderben im Staube des Untergangs. Lasse sie zum Nichtsein zurückfallen, da die Flamme des Hasses in ihrer Brust brennt. Dann stimme im Angesicht der Völker auf Erden und im Himmel mit wohlklingender Stimme den Lobgesang des Gedenkens Dessen an, der der König der Namen und Eigenschaften Gottes ist. So haben Wir Dein Schicksal bestimmt, und wohl sind Wir imstande, Unsere Absicht auszuführen.
129:9 [247] Hüte Dich, die Du das innerste Wesen der Reinheit bist, daß Du Dich nicht Deines Kleides strahlender Herrlichkeit entäußerst. Nein, schmücke Dich im Reiche der Schöpfung mehr und mehr mit den unzerstörbaren Gewändern Deines Gottes, damit sich durch Dich das berückende Abbild des Allmächtigen in allem Erschaffenen spiegele und sich die Gnade Deines Herrn in der Fülle ihrer Macht über die ganze Schöpfung ergieße.
129:10 Wenn Du bei jemandem den Duft der Liebe Deines Herrn verspürst, so opfere Dich für ihn, denn dafür haben Wir Dich erschaffen, und mit diesem Ziel haben Wir seit unvordenklichen Zeiten in Gegenwart der Schar Unserer Wohlbegünstigten einen Bund mit Dir geschlossen. Sei nicht ungeduldig, wenn die Blinden im Herzen die Pfeile ihres eitlen Wahns auf Dich schießen. Überlasse sie sich selbst, denn sie folgen den Einflüsterungen der Bösen.
129:11 Rufe laut vor den Blicken der Bewohner von Himmel und Erde: Ich bin die Himmelsdienerin, das Reis, das vom Geiste Bahás gezeugt ward. Mein Heim ist die Wohnstatt Seines Namens, der Allherrliche. Vor den Scharen der Höhe wurde Ich mit dem Schmuck Seiner Namen geschmückt. Ich war in den Schleier unverletzlicher Sicherheit gehüllt und verborgen vor den Augen der Menschen. Mich dünkt, Ich hörte eine Stimme von göttlicher, unvergleichlicher Lieblichkeit rechts des Gottes der Barmherzigkeit hervorgehen, und siehe, das ganze Paradies ward erregt und bebte vor Mir aus Sehnsucht, ihre Laute zu vernehmen und die Schönheit Dessen zu erblicken, der sie vernehmen ließ. So haben Wir auf dieser leuchtenden Tafel in der wohlklingendsten Sprache die Verse offenbart, die die Zunge der Ewigkeit im Qayyúmu'l-Asmá' zu äußern bewegt wurde.
129:12 Sprich: Er verordnet kraft Seiner Herrschaft, was Ihm gefällt, und Er tut nach Seinem eigenen Befehl, was Er will. Er darf nicht nach dem gefragt werden, was Ihm zu verordnen beliebt. Er ist in Wahrheit der Unbeschränkte, der Allmachtvolle, der Allweise.
129:13 Die nicht an Gott glauben und sich gegen Seine Herrschaft auflehnen, sind hilflose Opfer ihrer verderbten Neigungen und Begierden. Sie werden zu ihrer Wohnstatt im Höllenfeuer zurückkehren: Elend ist die Wohnstatt der Verneiner!
130
130:1 [248] Sei freigebig im Glück und dankbar im Unglück. Sei des Vertrauens deines Nächsten wert und schaue hellen und freundlichen Auges auf ihn. Sei ein Schatz dem Armen, ein Mahner dem Reichen, eine Antwort auf den Schrei des Bedürftigen, und halte dein Versprechen heilig. Sei gerecht in deinem Urteil und behutsam in deiner Rede. Sei zu keinem Menschen ungerecht und erweise allen Sanftmut. Sei wie eine Lampe für die, so im Dunkeln gehen, eine Freude den Betrübten, ein Meer für die Dürstenden, ein schützender Port für die Bedrängten, Stütze und Verteidiger für das Opfer der Unterdrückung. Laß Lauterkeit und Redlichkeit all dein Handeln auszeichnen. Sei ein Heim dem Fremdling, ein Balsam dem Leidenden, dem Flüchtling ein starker Turm. Sei dem Blinden Auge und ein Licht der Führung für den Fuß des Irrenden. Sei ein Schmuck für das Antlitz der Wahrheit, eine Krone für die Stirn der Treue, ein Pfeiler im Tempel der Rechtschaffenheit, Lebenshauch dem Körper der Menschheit, ein Banner für die Heerscharen der Gerechtigkeit, ein Himmelslicht am Horizont der Tugend, Tau für den Urgrund des Menschenherzens, eine Arche auf dem Meer der Erkenntnis, eine Sonne am Himmel der Großmut, ein Stein im Diadem der Weisheit, ein strahlendes Licht am Firmament deiner Zeitgenossen, eine Frucht am Baume der Demut.
131
131:1 [249] Die Feder des Altehrwürdigen Königs gedenkt der Geliebten Gottes unaufhörlich. Einmal entströmen Seiner Feder Fluten der Gnade, ein andermal ward durch ihre Bewegung Gottes klares Buch offenbart. Er ist Der, dem sich niemand vergleichen, mit dessen Äußerung der sterbliche Mensch niemals wetteifern kann. Seit Ewigkeit nimmt Er den Thron der Überlegenheit und Macht ein, Er, von dessen Lippen Ratschläge kamen, die die Bedürfnisse der ganzen Menschheit befriedigen können, Ermahnungen, die ihr nur nützen können.
131:2 Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge, und Seine Geschöpfe werden es bestätigen, daß Ich Mir keinen Augenblick gestattet habe, vor den Augen der Menschen verborgen zu sein, noch willens war, Meine Person vor ihrem Unrecht zu schützen. Vor den Augen aller Menschen habe Ich Mich erhoben und ihnen geboten, Meinen Willen zu tun. Mein Ziel ist kein anderes als die Besserung der Welt und die Ruhe ihrer Völker. Die Wohlfahrt der Menschheit, ihr Friede und ihre Sicherheit sind unerreichbar, wenn und ehe nicht ihre Einheit fest begründet ist. Diese Einheit kann so lange nicht erreicht werden, als die Ratschläge, die die Feder des Höchsten offenbart hat, unbeachtet übergangen werden.
131:3 Die Macht der Worte, die Er äußert, kann das ganze Menschengeschlecht mit dem Lichte der Einheit erleuchten. Die Erwähnung Seines Namens kann die Herzen aller Menschen entflammen und die Schleier zwischen ihnen und Seiner Herrlichkeit verbrennen. Jede gerechte Tat ist mit einer Kraft versehen, die den Staub über den Himmel der Himmel emporheben kann. Sie kann jede Fessel sprengen und hat die Macht, die Kraft zu erneuern, die sich verbraucht hat und dahinschwand. ...
131:4 Sei rein, o Volk Gottes, sei rein; sei rechtschaffen, sei rechtschaffen. ... Sprich: o Volk Gottes! Was den Sieg der ewigen Wahrheit verbürgt - Gottes Heerscharen und Helfer auf Erden - ist in den heiligen Büchern und Schriften verzeichnet und so klar, so offenkundig wie die Sonne. Diese Scharen sind solche gerechten Taten, solches Betragen, ein solcher Charakter, wie sie in Seinen Augen annehmbar sind. Wer sich an diesem Tage erhebt, um Unserer Sache zu helfen, und die Heerscharen einer rühmlichen Wesensart und eines aufrechten Verhaltens zu seiner Hilfe herbeiruft, wird mit dieser Tat sicherlich die ganze Welt beeinflussen.
132
132:1 [250] Wenn der eine, wahre Gott - gepriesen sei seine Herrlichkeit - sich den Menschen offenbart, verfolgt Er das Ziel, die Edelsteine ans Licht zu bringen, die in den Gesteinsadern ihres wahren inneren Selbstes verborgen liegen. Daß den verschiedenen Gemeinschaften der Erde und den mannigfaltigen religiösen Glaubenssystemen niemals erlaubt sein sollte, feindselige Gefühle unter den Menschen zu nähren, gehört an diesem Tage zum Wesen des Glaubens Gottes und Seiner Religion. Diese Grundsätze und Gesetze, diese fest begründeten, machtvollen Systeme entspringen einer einzigen Quelle und sind die Strahlen desselben Lichtes. Daß sie voneinander abweichen, ist den unterschiedlichen Erfordernissen der Zeitalter zuzuschreiben, in denen sie verkündet wurden.
132:2 Rüste dich, o Volk Bahás, in dem Bemühen, den Sturm religiösen Haders, der die Völker der Erde erregt, zum Schweigen zu bringen und jede Spur davon zu tilgen. Erhebe dich aus Liebe zu Gott und zu denen, die Ihm dienen, um dieser höchst erhabenen und bedeutungsvollen Offenbarung beizustehen. Religiöser Fanatismus und Haß sind ein weltverzehrendes Feuer, dessen Gewalt niemand löschen kann. Nur die Hand göttlicher Macht kann die Menschen von dieser verheerenden Plage erlösen. ...
132:3 [251] Das Wort Gottes ist eine Lampe, deren Licht der Satz ist: ihr seid die Früchte eines Baumes und die Blätter eines Zweiges. Verkehrt miteinander in inniger Liebe und Eintracht, in Freundschaft und Verbundenheit. Er, die Sonne der Wahrheit, bezeugt Mir: So machtvoll ist das Licht der Einheit, daß es die ganze Erde erleuchten kann. Der eine, wahre Gott, der alle Dinge kennt, bezeugt die Wahrheit dieser Worte.
132:4 Bemüht euch, daß ihr diese überragende, diese höchst erhabene Stufe erreicht, die Stufe, welche der ganzen Menschheit die Gewähr für Schutz, und Sicherheit bieten kann. Dieses Ziel überragt jedes andere Ziel, dieses Streben ist der Fürst allen Strebens. Solange jedoch die dichten Wolken der Unterdrückung, die die Sonne der Gerechtigkeit verdunkeln, nicht vertrieben sind, kann man die Herrlichkeit dieser Stufe schwerlich vor den Augen der Menschen enthüllen. ...
132:5 O Volk Bahás! Verkehrt mit allen Menschen im Geiste der Freundlichkeit und Verbundenheit. Wenn ihr um eine bestimmte Wahrheit wißt, wenn ihr ein Juwel besitzt, das anderen versagt ist, so teilt es ihnen mit in einer Sprache höchster Liebenswürdigkeit und besten Willens. Wenn es angenommen wird und seinen Zweck erfüllt, ist euer Ziel erreicht. Wenn jemand es zurückweist, überlaßt ihn sich selbst und bittet Gott, ihn zu führen. Hütet euch, daß ihr ihn nicht unfreundlich behandelt. Eine freundliche Zunge ist ein Magnet für die Menschenherzen. Sie ist das Brot des Geistes, sie kleidet die Worte in Bedeutung, sie ist der Lichtquell der Weisheit und des Verstehens. ...
133
133:1 [252] Die Gesetze Gottes wurden vom Himmel Seiner erhabensten Offenbarung herabgesandt. Alle müssen sie sorgfältig befolgen. Die höchste Auszeichnung des Menschen, sein wahrer Fortschritt und sein Endsieg waren immer von den Gesetzen Gottes abhängig und werden es weiter sein. Wer die Gebote Gottes befolgt, wird ewige Glückseligkeit gewinnen.
133:2 Eine zweifache Verpflichtung ruht auf dem, der den Tagesanbruch der Einheit Gottes erkannt und die Wahrheit Dessen, der die Manifestation Seiner Einzigkeit ist, anerkannt hat. Die erste ist Festigkeit in Seiner Liebe, solche Festigkeit, daß ihn weder das Geschrei des Feindes noch die Anmaßung des Anmaßenden davon abbringen können, sich an Ihn, die Ewige Wahrheit, zu halten - eine Festigkeit, die jenen keinerlei Beachtung schenkt. Die zweite ist die genaue Befolgung der Gesetze, die Er vorgeschrieben hat - Gesetze, die Er den Menschen immer gegeben hat und weiterhin geben wird, Gesetze, durch die Wahrheit von Falschheit unterschieden und gesondert werden kann.
134
134:1 Die erste, vornehmste den Menschen vorgeschriebene Pflicht nächst der Anerkennung Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, ist die Pflicht der Standhaftigkeit in Seiner Sache. Halte dich daran und gehöre zu denen, deren Sinn fest auf Gott gerichtet und gegründet ist. Keine Tat, wie verdienstvoll sie auch sei, läßt sich jemals mit der Standhaftigkeit vergleichen. Sie ist der König aller Taten, und dein Herr, der Allerhöchste, der Machtvollste, wird dies bezeugen. ...
134:2 Die göttlichen Tugenden und Eigenschaften sind alle klar und offenbar; sie wurden in allen heiligen Büchern erwähnt und beschrieben. Unter ihnen sind Vertrauenswürdigkeit, Wahrhaftigkeit, Reinheit des Herzens in der Zwiesprache mit Gott, Langmut Ergebenheit in alles, was der Allmächtige verordnet, Zufriedenheit mit allem, was sein Wille bestimmt, Geduld, ja Dankbarkeit inmitten von Leiderfahrungen und vollkommenes Vertrauen auf Ihn in allen Lebenslagen. Nach Gottes Werturteil zählen diese Tugenden zu den höchsten und lobenswertesten aller Taten. Alle anderen Taten sind zweitrangig, diesen nachgeordnet, und werden es immer bleiben. ...
134:3 Der Geist, der des Menschen Herz belebt, ist die Erkenntnis Gottes, und sein wahrer Schmuck ist die Anerkennung der Wahrheit, daß »Er tut, was Er will, und verordnet, was Ihm gefällt.«1 Sein Gewand ist die Gottesfurcht und seine Vollkommenheit die Standhaftigkeit in Seinem Glauben. So unterweist Gott jeden, der Ihn sucht. Er, wahrlich, liebt den, der sich Ihm zuwendet. Es gibt keinen Gott außer Ihm, dem Vergebenden, dem Großmütigsten. Aller Lobpreis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
1 vgl. Qur'án 2:154, 14:28, 22:15, 22:19
135
135:1 [253] O Buchstabe des Lebendigen! Gottes Ohr hat deinen Ruf vernommen, und seine Augen haben dein geschriebenes Bittgesuch gesehen. Er ruft dich von seinem Thron der Herrlichkeit und offenbart dir die Verse, die von Ihm, dem Helfer in Gefahr, dem Selbstbestehenden, herabgesandt wurden.
135:2 Selig bist du, weil du den Götzen des Selbstes und des leeren Trugs vernichtet und den Schleier eitlen Wahns durch die Kraft und Macht deines Herrn, des höchsten Beschirmers, des Allmächtigen, des einzig Geliebten, zerrissen hast. Du bist in Wahrheit zu den Buchstaben zu zählen, die jeden anderen Buchstaben übertreffen. Darum hat Gott dich auserwählt durch die Zunge deines Herrn, des Báb, dessen Antlitz mit seinem Glanz die ganze Schöpfung umhüllt und weiterhin umhüllen wird. Danke dem Allmächtigen und verherrliche seinen Namen, weil Er dir geholfen hat, eine Sache zu erkennen, die die Herzen aller in den Himmeln und auf Erden erzittern ließ, die die Bewohner der Reiche der Schöpfung und der Offenbarung aufschreien ließ, durch welche die verborgenen Geheimnisse in der Menschen Brust erforscht und geprüft worden sind.
135:3 [254] Dein Herr, der Höchste,1 richtet aus seinem Reiche der Herrlichkeit diese Worte an dich: Groß ist die Seligkeit, die deiner harrt, o Buchstabe des Lebendigen, denn du hast wahrhaft an Mich geglaubt, du hast dich geweigert, Mir vor den himmlischen Heerscharen Schande zu bereiten, hast dein Versprechen erfüllt, den Schleier leeren Trugs von dir geworfen und deinen Blick fest auf den Herrn, deinen Gott, gerichtet, den Herrn des Unsichtbaren und des sichtbaren, den Herrn des vielbesuchten Tempels. Ich bin sehr zufrieden mit dir, weil Ich dein Angesicht lichtstrahlend fand an dem Tage, da die Gesichter trüb und finster wurden.
1 der Báb
135:4 Sprich: O Volk des Bayán! Haben Wir euch nicht in allen Unseren Sendschreiben und in allen Unseren verborgenen Schriften ermahnt, nicht eueren üblen Leidenschaften und verderbten Neigungen zu folgen, sondern euere Augen auf den Schauplatz höchster Herrlichkeit zu richten an dem Tage, da die Mächtigste Waage aufgestellt wird, dem Tage, da die süßen Weisen des Geistes Gottes von der Rechten des Thrones eueres Herrn erklingen, des allmächtigen Beschützers, des Allmachtvollen, des Heiligen der Heiligen? Haben Wir euch nicht verboten, euch an das zu halten, was euch ausschlösse von der Manifestation Unserer Schönheit in ihrer nachfolgenden Offenbarung, seien es die Verkörperungen der Namen Gottes und all ihrer Herrlichkeit oder die Enthüllungen seiner Eigenschaften und ihrer Herrschaft? Seht, wie ihr, sobald Ich Mich offenbarte, Meine Wahrheit zurückwieset, euch von Mir abwandtet und unter denen wart, die die Zeichen Gottes als Tand und Zeitvertreib betrachten!
135:5 [255] Bei Meiner Schönheit! An diesem Tage wird nichts von euch angenommen werden, auch wenn ihr fortfahrt, zu beten und euch vor Gott niederzuwerfen, solange die Ewigkeit seiner Herrschaft dauert, denn alle Dinge hängen von seinem Willen ab, und der Wert aller Taten ist durch seine Annahme und Sein Wohlgefallen bedingt. Das ganze Weltall ist nur eine Handvoll Lehm in seinem Griff. Nur wenn der Mensch Gott erkennt und liebt, wird sein Anruf an diesem Tage von Ihm erhört. Dies gehört zum Wesen seines Glaubens, so ihr es nur wüßtet!
135:6 Wollt ihr euch mit dem zufrieden geben, was wie Dunst in der Ebene ist, und auf das Meer verzichten, dessen Wasser nach dem Willen Gottes die Menschenseelen erquicken? Wehe euch, weil ihr die Großmut Gottes mit so Nichtigem und Verächtlichem vergolten habt! Ihr gehört wirklich zu denen, die Mich in Meiner früheren Offenbarung abgelehnt haben. Könnte euer Herz es doch begreifen!
135:7 Erhebt euch und sühnt unter den Augen Gottes für euere Pflichtvergessenheit gegen Ihn. Dies ist Mein Gebot an euch - würdet ihr doch auf Mein Gebot hören! Bei Meinem selbst! Weder das Volk des Qur'án noch die Anhänger der Thora oder des Evangeliums noch die irgendeines anderen Buches haben begangen, was euere Hände verübt haben. Ich selbst habe Mein ganzes Leben dafür eingesetzt, die Wahrheit dieses Glaubens zu verteidigen. Ich habe in allen Meinen Sendschreiben das Kommen seiner Offenbarung verkündet. Dennoch, kaum hatte Er sich in seiner Ihm folgenden Offenbarung enthüllt, angetan mit der Herrlichkeit Bahás und in das Gewand seiner Größe gekleidet, da empörtet ihr euch gegen Ihn, den höchsten Beschirmer, den selbstbestehenden. Hütet euch, o ihr Menschen! Schämt euch dessen, was Mir von eueren Händen auf dem Pfade Gottes widerfahren ist. Habt acht, daß ihr nicht zu denen gehört, die zurückwiesen, was aus dem Himmel von Gottes höchster Herrlichkeit auf sie herabgesandt wurde.
135:8 Dies, o Buchstabe des Lebendigen, sind die Worte, die dein Herr spricht und aus den Reichen der Höhe an dich richtet. Verkünde die Worte deines Herrn seinen Dienern, damit sie ihren Schlaf abschütteln und Vergebung erbitten von Gott, der sie geformt und gebildet und diese strahlendste, heiligste, deutlichste Offenbarung seiner Schönheit auf sie herabgesandt hat.
136 'aus dem Tablet an Khalíl'
136:1 [256] Sprich: Befreit euere Seelen, o Menschen, von der Knechtschaft des Selbstes, und läutert sie von aller Bindung an anderes als Mich. Meiner zu gedenken macht alle Dinge rein von Befleckung, könntet ihr es doch erkennen! Sprich : Wären alle erschaffenen Dinge völlig des Schleiers weltlicher Nichtigkeit und Begierde entkleidet, würde sie die Hand Gottes an diesem Tage allesamt mit dem Prachtgewand des »Er tut, was Er will, im Reiche der Schöpfung« schmücken und so das Zeichen seiner Herrschaft in allen Dingen offenbaren. Gepriesen sei darum Er, der höchste Herr über alles, der Allmächtige, der höchste Beschützer, der Allherrliche, der Machtvollsten!
136:2 Singe die Verse Gottes, o Mein Diener, die du empfangen hast, wie jene sie singen, die Ihm nahe sind, damit die süße deiner Weise deine eigene Seele entflamme und die Herzen aller Menschen anziehe. Wer zurückgezogen in seiner Kammer die von Gott offenbarten Verse spricht, wird erfahren, wie die Engel des Allmächtigen den Duft der Worte, die sein Mund ausspricht, überallhin verbreiten und das Herz jedes rechtschaffenen Menschen höher schlagen lassen. Mag er sich auch zunächst dieser Wirkung nicht bewußt werden, muß doch die Kraft der ihm gewährten Gnade früher oder später ihren Einfluß auf seine Seele üben. so sind die Geheimnisse der Offenbarung Gottes durch den Willen Dessen, der Urquell aller Macht und Weisheit ist, verfügt worden.
136:3 [257] O Khalíl! Gott ist Mein Zeuge! Obwohl Meine Feder sich ruhig über Mein Tablet bewegt, weint sie doch im Innersten und ist tief unglücklich. Auch die vor dem Throne brennende Lampe weint und seufzt um der Dinge willen, die die Altehrwürdige Schönheit von den Händen derer erlitt, die nur eine Schöpfung seines Willens sind. Gott selbst kennt und bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Kein Mensch, der sein Ohr von dem lauten Geschrei der Ungläubigen gereinigt hat und es allem Erschaffenen zuneigt, kann umhin, die Stimme ihres Klagens und Weinens über die Leiden zu hören, die Uns von den Händen Unserer Diener befallen haben, die nicht an Uns glauben und sich gegen Uns auflehnen. So haben Wir dir einen Schimmer des Leides enthüllt, das über Uns gekommen ist, damit du um Unsere Leiden weißt und geduldig deine Trübsale erträgst.
136:4 Erhebe dich, deinem Herrn zu allen Zeiten und unter allen Umständen beizustehen, und sei einer seiner Helfer. Ermahne sodann die Menschen, den Worten Gehör zu schenken, die der Geist Gottes auf dieser erleuchtenden, strahlenden Tafel geäußert hat. Sprich: Säet nicht die Saat der Zwietracht unter den Menschen, o Volk, und streitet nicht mit euerem Nächsten. Seid unter allen Umständen geduldig und setzt euer ganzes Vertrauen, euere Zuversicht auf Gott. Helft euerem Herrn mit dem Schwerte der Weisheit und der Rede. Dies, wahrlich, steht der Stufe des Menschen an. Davon abzugehen wäre Gottes, des höchsten Herrn aller, des Verherrlichten, unwürdig. Aber das Volk wurde irregeleitet und gehört wahrlich zu den Achtlosen.
136:5 [258] O Menschen, öffnet die Tore der Menschenherzen mit den Schlüsseln des Gedenkens an Den, der das Gedenken flottes und Urquell der Weisheit unter euch ist. Er hat auf der ganzen Welt die Herzen seiner Diener auserwählt und jedes zu einem Thron für die Offenbarung seiner Herrlichkeit gemacht. So heiligt sie denn von jeder Befleckung, damit ihnen das eingeprägt werde, wofür sie erschaffen wurden. Dies ist wahrlich ein Beweis der gütigen Gunst Gottes.
136:6 Veredelt euere Zunge durch Wahrhaftigkeit, o Menschen, und ziert euere Seele mit dem Schmuck der Ehrlichkeit. Hütet euch, o Menschen, daß ihr nicht gegen jemanden falsch seid. Seid Gottes Treuhänder unter seinen Geschöpfen und die Wahrzeichen seiner Großmut unter seinem Volke. Wer seinen Gelüsten und verderbten Neigungen folgt, geht in die Irre und vergeudet seine Mühe. Er gehört wahrlich zu den Verlorenen. strebt danach, o Menschen, daß euere Augen auf Gottes Barmherzigkeit gerichtet, daß euere Herzen auf sein wunderbares Gedenken eingestellt sind, daß euere Seelen zuversichtlich in seiner Gnade und Großmut ruhen und euere Füße den Pfad seines Wohlgefallens beschreiten. Das sind die Ratschläge, die Ich euch als Vermächtnis gebe. Wolltet ihr doch Meinen Ratschlägen folgen.
137
137:1 [259] Manche haben es als rechtmäßig betrachtet, das unverletzliche Eigentum ihres Nächsten anzutasten, und haben den ausdrücklichen, in Gottes Buch niedergelegten Befehl auf die leichte Schulter genommen. Unheil komme über sie und die Strafe Gottes, des Allmachtvollen, des Allmächtigen, suche sie heim! Bei Ihm, der über den Morgen der Heiligkeit leuchtet! Würde die ganze Erde in Silber und Gold verwandelt, so würde keiner, von dem man sagen kann, er sei wirklich in den Himmel des Glaubens und der Gewißheit aufgestiegen, sich dazu herablassen, dieses zu beachten oder gar danach zu greifen und es zu behalten. Wir haben schon früher auf diesen Gegenstand hingewiesen in Texten, die auf arabisch, in einer Sprache von erlesener Schönheit, offenbart sind. Gott ist Unser, Zeuge! Wer die Süße dieser Worte gekostet hat, wird niemals billigen, daß die von Gott gesetzten Grenzen überschritten werden, noch wird er seinen Blick auf irgendeinen außer seinem Vielgeliebten richten. Ein solcher Mensch wird mit seinem inneren Auge rasch erkennen, wie nichtig und verächtlich die Dinge dieser Welt allesamt sind, und wird seinen Sinn auf Höheres richten.
137:2 Sprich: Schämt euch, o ihr, die ihr euch die Liebenden der Altehrwürdigen Schönheit nennt! Seid ermahnt durch die Trübsale, die Er erlitten hat, und durch die Bürde der Qualen, die Er um Gottes willen ertrug. Laßt euch die Augen öffnen! Zu welchem Zweck hätte Er sich abgemüht, wenn die mannigfachen Prüfungen, die Er ertrug, schließlich in so verächtlichen Bekenntnissen und solch üblem Betragen enden sollten? Jeder Räuber, jeder Missetäter hat in den Tagen, die Meiner Offenbarung vorangingen, die gleichen Worte geäußert und die gleichen Taten begangen.
137:3 [260] Wahrlich, Ich sage: Neigt euer Ohr Meiner süßen Stimme und heiligt euch von der Befleckung durch euere üblen Leidenschaften und verderbten Wünsche. Wer im Heiligtum Gottes wohnt und den Ehrensitz ewiger Herrlichkeit einnimmt, wird sich weigern, selbst wenn er Hungers stürbe, die Hand widerrechtlich nach dem Eigentum seines Nächsten auszustrecken, wie niedrig und unwürdig dieser auch sei.
137:4 Die Absicht des einen, wahren Gottes bei seiner Selbstoffenbarung ist, die ganze Menschheit zu Wahrhaftigkeit und Aufrichtigkeit, zu Frömmigkeit und Vertrauenswürdigkeit, zu Entsagung und Ergebenheit in den Willen Gottes, zu Nachsicht und Güte, zu Ehrlichkeit und Weisheit aufzurufen. Sein Ziel ist es, jeden Menschen in den Mantel eines geheiligten Charakters zu kleiden und ihn mit der Zier heiliger, edler Taten zu schmücken.
137:5 Sprich: Habt Erbarmen mit euch selbst und eueren Mitmenschen, und laßt es nicht zu, daß die Sache Gottes - eine Sache, die unendlich erhaben ist über das innerste Wesen der Heiligkeit - durch den Makel euerer leeren Grillen, euerer unziemlichen und verderbten Einbildungen befleckt werde.
138
138:1 [261] Du siehst, o Gott des Erbarmens, Du, dessen Macht alles Erschaffene durchdringt, diese Deine Diener, Deine Knechte, wie sie des Tags nach dem Wohlgefallen Deines Willens das von Dir verordnete Fasten halten, sich beim ersten Morgengrauen erheben, Deinen Namen anzurufen und Dein Lob zu verherrlichen, voll Hoffnung, ihren Anteil an den guten Dingen zu erhalten, die in den Schatzkammern Deiner Gnade und Großmut verwahrt sind. Ich flehe zu Dir, o Du, der Du in Deinen Händen die Zügel der ganzen Schöpfung hältst, der Du das ganze Reich Deiner Namen und Eigenschaften im Griffe hast, vorenthalte Deinen Dienern an Deinem Tage nicht die belebenden Regenschauer aus den Wolken Deiner Barmherzigkeit und hindere sie nicht, ihren Teil aus dem Meere Deines Wohlgefallens zu nehmen.
138:2 Alle Atome der Erde bezeugen die Größe Deiner Kraft und Herrschaft, o mein Herr; und alle Zeichen des Universums beweisen die Herrlichkeit Deiner Würde und Macht. So hab Erbarmen, o Du höchster Herr über alles, Du König ewiger Tage, Du Herrscher über alle Völker, mit diesen Deinen Dienern, die sich an das Seil Deiner Gebote klammern und ihren Nacken beugen vor den Verkündungen Deiner Gesetze, die aus dem Himmel Deines Willens herabgesandt sind.
138:3 Sieh, o mein Herr, wie sie ihre Augen zum Morgen Deiner Güte heben, wie sie ihre Herzen auf die Meere Deiner Gunst richten, wie sie ihre Stimme senken vor den Tönen Deiner lieblichsten Stimme, die von der allerhöchsten Stufe in Deinem Namen, der Allherrliche, ruft. Hilf Du Deinen Geliebten, o mein Herr, die alles aufgaben, um zu erhalten, was Du besitzest, ihnen, die von Prüfungen und Leiden umgeben sind, weil sie der Welt entsagt und ihre Liebe auf Dein Reich der Herrlichkeit gerichtet haben. Ich flehe Dich an, o mein Herr, beschütze sie vor den Angriffen ihrer üblen Leidenschaften und Begierden, und hilf ihnen, das zu erlangen, was ihnen in dieser und der nächsten Welt nützen wird.
138:4 [262] Ich bitte Dich, o mein Herr, bei Deinem verborgenen, Deinem kostbaren Namen, der laut durch das Reich der Schöpfung ruft und alle Völker zu dem Baume lädt, über den es kein Hinausgehen gibt, zum Thron allüberragender Herrlichkeit, überschütte uns und Deine Diener mit den Regenströmen Deiner Barmherzigkeit, damit sie uns von allem Gedenken außer an Dich reinigen und uns den Küsten des Meeres Deiner Gnade nahebringen. Verordne, o Herr, durch Deine erhabenste Feder, was unsere Seelen unsterblich macht im Reiche der Herrlichkeit, was unsere Namen fortbestehen läßt in Deinem Königreiche, was unser Leben in den Schatzkammern Deines Schutzes, unsere Körper in der Burg Deiner unverletzlichen Beständigkeit bewahren wird. Mächtig bist Du über alle Dinge, seien sie vergangen oder zukünftig. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem allmächtigen Beschirmer, dem Selbstbestehenden.
138:5 Du siehst, o mein Herr, unsere flehenden Hände zu Deiner Gunst und Großmut erhoben. Gewähre, daß sie mit den Schätzen Deiner Güte und Freigebigkeit gefüllt werden. Vergib uns, unseren Vätern und unseren Müttern, und erfülle, was wir vom Meere Deiner Gnade und göttlichen Freigebigkeit ersehnen. Nimm, o Geliebter unserer Herzen, alle unsere Werke auf Deinem Pfade an. Du bist wahrlich der Machtvollste, der Erhabenste, der Unvergleichliche, der Eine, der Vergebende, der Gnädige.
139 'aus dem Tablet an Nabíl-i-Azam (Mullá Muhammad-i-Zarandí)'
139:1 [263] O Nabíl-i-Azam,1 schenke der Stimme des Altehrwürdigen der Tage, die dich aus dem Reich seines allherrlichen Namens ruft, ein aufmerksames Ohr. Er ist es, der nun aus den Reichen der Höhe und im innersten Wesen alles Erschaffenen verkündet: »Wahrlich, Ich bin Gott, es gibt keinen Gott außer Mir. Ich bin es, der von Ewigkeit her Quell aller Herrschaft und Macht war, der durch alle Ewigkeit fortfahren wird, sein Königtum zu besitzen und seinen Schutz allem Erschaffenen zu gewähren. Mein Beweis ist die Größe Meiner Macht und Meiner Herrschaft, die die ganze Schöpfung umfaßt.« ...
1 Beiname Mullá Muhammad-i-Zarandís, des Verfassers eines Buches über die frühen Tage der Bahá'í-Offenbarung: »The Dawn-Breakers«
139:2 Gesegnet bist du, o Mein Name, weil du Meine Arche betreten hast, durch die Kraft Meiner erhabensten Macht und Herrschaft auf dem Meere der Herrlichkeit dahinfliegst und zu Meinen Begünstigten zählst, deren Namen der Finger Gottes niedergeschrieben hat. Du hast den Kelch, der in Wahrheit Leben ist, geleert, den Kelch aus den Händen dieses Jünglings, den die Manifestationen des Allherrlichen umkreisen und dessen strahlende Gegenwart die Morgenröten der Barmherzigkeit am Tage und zur Nachtzeit preisen.
139:3 Seine Herrlichkeit sei mit dir, denn du bist von Gott her zu Gott hingewandert und in die Mauern des Hofes unvergänglicher Pracht eingetreten - des Ortes, den der sterbliche niemals beschreiben kann. Dort hat der Hauch der Heiligkeit, erfüllt von der Liebe deines Herrn, deinen Geist in dir aufgerührt, und die Wasser des Verstehens haben den Makel des Fernseins und der Gottlosigkeit von dir abgewaschen. Du hast Einlaß gefunden in das Paradies des Gedenkens Gottes durch die Anerkennung Dessen, der die Verkörperung dieses Gedenkens unter den Menschen ist.
139:4 Sei Gott dankbar dafür, daß Er dir die Kraft gab, seiner Sache zu helfen, daß Er die Blumen des Wissens und Verstehens im Garten deines Herzens aufblühen ließ. so hat seine Gnade dich umgeben und die ganze Schöpfung umschlossen. Hüte dich davor, daß du dich durch irgend etwas betrüben lässest. Mache dich frei von aller Bindung an die eitlen Anspielungen der Menschen und wirf die zwecklosen und spitzfindigen Wortstreitereien derer von dir, die vor Gott wie von Schleiern verhüllt sind. Verkünde sodann, was der Größte Geist dir im Dienst an der Sache deines Herrn zu äußern eingeben wird, damit du die Seelen aller Menschen aufrüttelst und ihre Herzen diesem gesegnetsten, allherrlichen Hofe zuführest. ...
139:5 [264] Wisse, daß Wir die Herrschaft des Schwertes als Hilfe für Unsere Sache abgeschafft und an seiner Stelle die Macht eingesetzt haben, die aus der Rede des Menschen geboren ist. so haben Wir es kraft Unserer Gnade unwiderruflich bestimmt. Sprich: O Volk! Säe nicht die Saat der Zwietracht unter den Menschen, und stehe ab vom Streit mit deinem Nächsten; denn dein Herr hat die Welt und ihre Städte den Königen der Erde in Obhut gegeben und diese kraft der Herrschaft, die Er ihnen zu verleihen beliebte, zu Sinnbildern seiner eigenen Macht erkoren. Er hat es verschmäht, einen Anteil an der Herrschaft dieser Welt sich selbst vorzubehalten. Dies wird Er, die Ewige Wahrheit, bezeugen. Was Er sich vorbehielt, sind die Städte der Menschenherzen, damit Er sie von aller irdischen Befleckung rein mache und sie befähige, dem geheiligten Orte zu nahen, den die Hände der Ungläubigen niemals entweihen können. Öffne, o Volk, die Stadt des Menschenherzens mit dem Schlüssel deiner Rede. so haben Wir dir in vorbestimmtem Maße deine Pflicht verordnet.
139:6 Bei der Gerechtigkeit Gottes! Die Welt und ihre Nichtigkeiten, ihr Ruhm und alles, was sie an Freuden bieten kann, ist vor Gott so wertlos wie Staub und Asche, nein, noch viel verächtlicher. Könnten es die Menschenherzen doch begreifen! Reinige dich gründlich, o Volk Bahás, von der Verderbnis der Welt und allem, was ihr zugehört! Gott selbst ist Mein Zeuge! Die Dinge der Erde stehen euch schlecht an. Werft sie weg für jene, die nach ihnen verlangen, und richtet euere Augen fest auf diese heiligste, diese strahlendste Schau.
139:7 Was euch geziemt, ist die Liebe zu Ihm, der Manifestation seines Wesens, und die Befolgung all dessen, was Ihm beliebt, euch vorzuschreiben, wenn ihr es doch wüßtet!
139:8 Sprich: Laßt Wahrhaftigkeit und Höflichkeit euer Schmuck sein. Duldet nicht, daß ihr des Gewandes der Langmut und der Gerechtigkeit beraubt werdet, damit aus eueren Herzen die süßen Düfte der Heiligkeit über alles Erschaffene wehen. Sprich: Sei achtsam, o Volk Bahás, daß du nicht auf den Wegen jener wandelst, deren Worte sich von ihren Taten unterscheiden. Strebt, daß ihr fähig werdet, den Völkern der Erde Gottes Zeichen zu offenbaren und seine Gebote widerzuspiegeln. Laßt euere Taten Führung für die ganze Menschheit sein, denn bei den meisten Menschen, ob hoch oder niedrig, unterscheidet sich das Bekenntnis vom Verhalten. Durch euere Taten aber könnt ihr euch vor anderen auszeichnen. Durch sie kann der Glanz eueres Lichtes über die ganze Erde verbreitet werden. Glücklich ist der Mensch, der Meinen Rat beachtet und die Gebote hält, die Er, der Allwissende, der Allweise, gegeben hat.
140
140:1 [265] O Muhammad-Alí! Groß ist die Glückseligkeit, die deiner harrt, weil du dein Herz mit der Liebe zu deinem Herrn, dem Allherrlichen, dem Allgepriesenen, geschmückt hast. Wer heute diese Stufe erreicht, dem wird alles Gute zuteil.
140:2 Schenke der Demütigung, der die Geliebten Gottes an diesem Tage unterworfen sind, keine Beachtung. Diese Demütigung ist der Stolz und der Ruhm aller zeitlichen Ehre und weltlichen Würde. Welche größere Ehre ist vorstellbar als die Ehre, die die Zunge des Altehrwürdigen der Tage verleiht, wenn Er seiner Geliebten in seinem Größten Gefängnis gedenkt? Der Tag naht, da die trennenden Wolken völlig verschwunden sein werden und das Licht der Worte: »Alle Ehre ist Gottes und derer, die Ihn lieben«, klar wie die sonne am Horizont des Willens des Allmächtigen erscheinen wird.
140:3 Alle Menschen, hoch oder niedrig, haben diese große Ehre gesucht und suchen noch immer nach ihr. Alle sind jedoch, als die Sonne der Wahrheit ihre Strahlen über die Welt ergoß, ihrer Wohltaten beraubt und wie durch einen Schleier von ihrer Herrlichkeit ausgeschlossen geblieben, außer denen, die sich am Seil der unfehlbaren Vorsehung des einen, wahren Gottes festhalten und in völliger Loslösung von allem außer Ihm ihr Angesicht seinem heiligen Hofe zuwenden.
140:4 Danke Ihm, der Sehnsucht aller Welten, daß Er dir diese hohe Ehre verliehen hat. Bald wird die Welt und alles, was in ihr ist, vergessen sein, und alle Ehre wird den Geliebten deines Herrn, des Allherrlichen, des Großmütigsten, gehören.
141
141:1 [266] Ein Buch ist in Wahrheit den Einsichtigen herabgesandt! Es gebietet den Menschen, Gerechtigkeit zu üben und rechtschaffen zu handeln, und verbietet ihnen, ihren verderbten Neigungen und sinnlichen Wünschen zu folgen - so die Menschenkinder aus ihrem tiefen Schlafe erweckt werden.
141:2 Sprich: O Menschen, befolgt, was euch auf Unseren Tafeln vorgeschrieben ist, und geht nicht den Trugbildern nach, die die Unheilstifter ersinnen, die Schlechtigkeiten begehen und sie Gott zuschreiben, dem Heiligsten, dem Allherrlichen, dem Erhabensten. Sprich: Wir haben es hingenommen, von Leiden und Kummer geprüft zu werden, damit ihr euch von allen irdischen Befleckungen heiligt. Warum weigert ihr euch dann, über Unsere Absicht in euerem Herzen nachzudenken? Bei der Gerechtigkeit Gottes! Wer über die Trübsale nachdenkt, die Wir erleiden, dessen Seele wird wahrlich vor Kummer vergehen. Dein Herr selbst bezeugt die Wahrheit Meiner Worte. Wir haben die Last aller Trübsale ertragen, um euch von aller irdischen Verderbnis zu heiligen, und dennoch seid ihr gleichgültig.
141:3 [267] Sprich: Es geziemt sich für jeden, der sich an den Saum Unseres Gewandes hält, unbefleckt zu sein von allem, was die himmlischen Heerscharen verabscheuen. So wurde es von deinem Herrn, dem Allherrlichen, in diesem seinem deutlichen Sendschreiben bestimmt. Sprich: Wollt ihr Meine Liebe verschmähen und begehen, was Mein Herz grämt? Was ist es, das euch zu verstehen hindert, was euch von Ihm, dem Allwissenden, dem Allweisen, offenbart ist?
141:4 Wahrlich, Wir sehen euere Taten. Wenn Wir von ihnen den süßen Duft der Reinheit und Heiligkeit verspüren, werden Wir euch ganz gewiß segnen. Dann werden die Paradiesbewohner euch Lob zollen und euere Namen verherrlichen unter denen, die Gott nahe gekommen sind.
141:5 Halte dich fest am Saum des Gewandes Gottes, und erfasse mit festem Griff sein Seil, ein Seil, das niemand zerreißen kann. Hüte dich, daß dich nicht der Lärm derer, die diese Größte Verkündigung zurückweisen, davon abhalte, deinen Vorsatz auszuführen. Verkünde, was dir in diesem Sendschreiben vorgeschrieben wurde, und sollten auch alle Menschen wider dich aufstehen. Dein Herr ist wahrlich der Allbezwingende, der unfehlbare Beschützer.
141:6 Meine Herrlichkeit sei mit dir und mit denen Meiner Geliebten, die sich dir zugesellen. Dies sind wahrlich die, um die es gut stehen wird.
142 'Sendschreiben an Alí'
142:1 [268] Ich schwöre bei der Schönheit des Vielgeliebten! Dies ist die Barmherzigkeit, die die ganze Schöpfung umschlossen hat, der Tag, da Gottes Gnade alle Dinge durchdrungen und erfüllt hat. O 'Alí! Die Lebenswasser Meiner Barmherzigkeit stürzen in Strömen hernieder, und Mein Herz schmilzt dahin in der Glut Meiner zarten Liebe. Noch nie habe Ich Mich mit den Leiden abfinden können, die Meine Geliebten befallen, oder mit einer sorge, die ihre Herzensfreude trüben könnte.
142:2 Wann immer Mein Name »der Allbarmherzige« erfuhr, daß einer Meiner Geliebten ein Wort hauchte, das Meinem Willen zuwider ist, kehrte er kummervoll und untröstlich zu seiner Wohnstatt zurück, und wann immer Mein Name »der Verbergende« entdeckte, daß einer Meiner Anhänger Schmach oder Demütigung über seinen Nächsten brachte, ging er gleichermaßen bekümmert und traurig heim in seine Gemächer der Herrlichkeit, um dort in schmerzlicher Klage zu weinen und zu trauern. Und wenn Mein Name »der Immervergebende« bemerkte, daß einer Meiner Freunde eine Übertretung beging, wehklagte er in großer Pein, fiel von Schmerz überwältigt nieder in den Staub und ward von einer Schar unsichtbarer Engel zu seinem Wohnsitz in den Reichen der Höhe getragen.
142:3 Bei Meinem Selbst, dem Wahren, o 'Alí!. Das Feuer, welches das Herz Bahás entflammt, ist stärker als das Feuer, das in deinem Herzen glüht, und seine Klage ist lauter als deine Klage. Wann immer jemand im Hofe seiner Gegenwart die Sünde eines anderen erwähnte, war Er, die Ewige Schönheit, so von Scham erfüllt, daß Er wünschte, Er könnte die Herrlichkeit seines Angesichts vor den Augen aller Menschen verbergen; denn Er hat zu allen Zeiten seinen Blick auf die Treue der Gläubigen gerichtet und selbst deren wesentliche Erfordernisse beobachtet.
142:4 [269] Als die Worte, die du geschrieben hast, in Meiner Gegenwart gelesen wurden, haben sie das Meer Meiner Treue in Mir wogen lassen, den Hauch Meiner Vergebung über deine Seele wehen, den Baum Meiner Güte dich überschatten und die Wolken Meiner Großmut ihre Gaben auf dich herabregnen lassen. Ich schwöre bei der Sonne, die über dem Horizonte der Ewigkeit strahlt. Ich trauere um dich in deinem Kummer und wehklage mit dir in deiner Trübsal. ... Ich bezeuge die Dienste, die du Mir geleistet, und die mannigfachen Leiden, die du um Meinetwillen ertragen hast. Alle Atome der Erde erklären Meine Liebe zu dir.
142:5 Der Ruf, den du erhoben hast, o 'Alí, ist in Meinen Augen höchst willkommen. Verkünde Meine Sache mit deiner Feder wie mit deiner Zunge. Rufe laut und lade die Menschen vor Ihn, den höchsten Herrn aller Welten, mit solchem Eifer und solcher Inbrunst, daß alle Menschen durch dich entflammt werden.
142:6 Sprich: O mein Herr, mein über alles Geliebter, Du Triebkraft meiner Taten, Du Leitstern meiner Seele, Du Stimme, die in meinem innersten sein ruft, Du Ziel der Anbetung meines Herzens! Preis sei Dir, daß Du mich befähigtest, Dir mein Angesicht zuzuwenden, daß Du meine Seele durch das Gedenken Deiner entflammtest und mir halfst, Deinen Namen zu verkünden und Dein Lob anzustimmen.
142:7 Mein Gott, mein Gott! Wäre niemand zu finden, der von Deinem Pfade abirrt, wie könnte dann das Banner Deiner Barmherzigkeit entfaltet oder die Fahne Deiner Gunst und Güte gehißt werden? Und würde kein Frevel verübt, was könnte Dich dann als den Verberger menschlicher Sünden, den Immervergebenden, den Allwissenden, den Allweisen, verkünden? Möge meine Seele ein Opfer für die Verfehlungen derer sein, die wider Dich fehlen, denn über solche Verfehlungen wehen die süßen Düfte der zarten Barmherzigkeit Deines Namens, der Mitleidige, der Allbarmherzige. Möge mein Leben für die Vergehen derer hingegeben sein, die sich wider Dich vergehen, denn durch sie wird der Hauch Deiner Gunst und der Duft Deiner Gnade den Menschen bewußt gemacht und unter ihnen verbreitet. Möge mein innerstes sein für die Sünden derer dargeboten sein, die wider Dich sündigen, denn durch solche Sünden wird bewirkt, daß sich die Sonne Deiner mannigfaltigen Gunstbeweise über dem Horizont Deiner Güte offenbart und die Wolken Deiner nieversagenden Vorsehung ihre Gaben auf die Wirklichkeit alles Erschaffenen herabregnen.
142:8 [270] Ich bin der, o mein Herr, der Dir die Menge seiner Übeltaten eingestand, der bekannte, was noch kein Mensch bekannt hat. Ich eilte, zu dem Meere Deiner Vergebung zu gelangen, und suchte Zuflucht unter dem Schatten Deiner Gnade und Gunst. Ich flehe zu Dir, o Du ewiger König, Du höchster Beschützer aller Menschen, gewähre, daß ich fähig werde zu verkünden, was die Herzen und Seelen der Menschen veranlaßt, sich in die grenzenlose Unermeßlichkeit Deiner Liebe aufzuschwingen und sich Deinem Geiste zu verbinden. Stärke mich durch die Macht Deiner Herrschaft, damit ich alles Erschaffene dem Tagesanbruch Deiner Erklärung, dem Quell Deiner Offenbarung zuwende. Hilf mir, o mein Herr, mich Deinem Willen völlig zu ergeben und mich aufzumachen, Dir zu dienen, denn ich schätze dieses irdische Leben nur wegen des einen Zieles, das Heiligtum Deiner Offenbarung und den Thron Deiner Herrlichkeit zu umkreisen. Du siehst mich, o mein Gott, losgelöst von allem außer Dir, demütig und Deinem Willen ergeben. Verfahre mit mir, wie es Dir gefällt, und wie es Deiner Erhabenheit und großen Herrlichkeit entspricht.
142:9 O 'Alí! Die Güte Dessen, der der Herr aller Welten ist, wurde dir gewährt und wird dir weiterhin zuteil. Wappne dich mit seiner Kraft und stärke und erhebe dich, seiner Sache zu helfen und seinen heiligen Namen zu preisen. Lasse deinen Mangel an menschlicher Gelehrsamkeit und dein Unvermögen, zu lesen und zu schreiben, dein Herz nicht betrüben. Der eine, wahre Gott hält die Tore seiner mannigfaltigen Gnade im mächtigen Griff seiner Gewalt. Er hat sie vor allen, die Ihm dienen, geöffnet und wird sie weiterhin vor ihnen auftun. Ich hoffe sehr, daß der Hauch göttlicher Süße zu allen Zeiten von den Auen deines Herzens derart über die ganze Welt getragen wird, daß seine Wirkungen sich in jedem Land zeigen. Er hat Macht über alle Dinge. Er ist wahrlich der Machtvollste, der Allherrliche, der Allmächtige.
143
143:1 [271] Gesegnet bist du, o Mein Diener, denn du hast die Wahrheit erkannt und dich von dem zurückgezogen, der den Allbarmherzigen zurückwies und im Mutterbuch als Gottloser verdammt wurde. Du aber wandle standhaft in der Liebe zu Gott, halte unerschütterlich an seinem Glauben fest und stehe Ihm bei durch die Kraft deiner Rede. so gebietet dir der Allbarmherzige, der in den Händen Seiner Unterdrücker Gefangenschaft leidet.
143:2 Wenn Trübsal um Meinetwillen über dich kommt, so rufe dir Meine Leiden und Nöte ins Bewußtsein und gedenke Meiner Verbannung und Gefangenschaft. so übertragen Wir auf dich, was auf Uns herniedergekommen ist von Ihm, dem Allherrlichen, dem Allweisen.
143:3 Bei Meinem Selbst! Der Tag naht, da Wir die Welt und alles, was in ihr ist, aufgerollt und eine neue Ordnung an ihrer statt ausgebreitet haben werden. Er, wahrlich, ist mächtig über alle Dinge.
143:4 Heilige dein Herz, damit du Meiner gedenkest, und reinige dein Ohr, damit du Meine Worte hörest. Wende dann dein Angesicht dem heiligen Orte zu, an dem der Thron deines Herrn, des Gottes der Barmherzigkeit, errichtet ist, und sprich: Preis sei Dir, o mein Herr, daß Du mich befähigst, die Manifestation Deiner selbst anzuerkennen, und mir hilfst, mein Herz dem Hofe Deiner Gegenwart, dem Ziel der Anbetung meiner Seele, zuzuwenden. Ich flehe zu Dir bei Deinem Namen, der die Himmel spaltete und die Erde bersten ließ, bestimme für mich, was Du für die bestimmt hast, die sich von allem außer Dir abgewandt und ihr Herz fest auf Dich gegründet haben. Gewähre, daß ich in Deiner Gegenwart auf dem Sitze der Wahrheit im Heiligtum der Herrlichkeit sitze. Mächtig bist Du zu tun, was Du willst. Es gibt keinen Gott außer Dir, dem Allherrlichen, dem Allweisen.
144
144:1 [272] Die Feder des Höchsten hat jedem die Pflicht auferlegt und vorgeschrieben, diese Sache zu lehren. ... Gott wird zweifellos jeden begeistern, der sich von allem außer Ihm loslöst, und Er wird die klaren Wasser der Weisheit und des Ausdrucks aus seinem Herzen quellen und überreich strömen lassen. Wahrlich, dein Herr, der Allbarmherzige, ist mächtig zu tun, was Er will, und Er verordnet, was Ihm gefällt. Würdest du über diese Welt nachdenken und erkennen, wie vergänglich die Dinge sind, die ihr zugehören, so würdest du keinen anderen Weg dem Weg des Dienstes für die Sache deines Herrn vorziehen. Niemand hätte die Macht, dich zu hindern, feierlich Seinen Lobpreis anzustimmen, selbst wenn alle Menschen wider dich aufstünden.
144:2 Gehe stets voran und sei beharrlich in seinem Dienst. sprich: O ihr Menschen! Der Tag, der euch in allen Schriften verheißen ward, ist nun gekommen. Fürchtet Gott und entzieht euch nicht der Erkenntnis Dessen, der der Sinn eueres Lebens ist. Eilt zu Ihm! Dies ist besser für euch als die Welt und alles, was in ihr ist. Könntet ihr es doch begreifen!
145
145:1 [273] Wenn ihr den Erniedrigten und Unterdrückten begegnet, wendet euch nicht verächtlich von ihnen ab, denn der König der Herrlichkeit wacht allezeit über ihnen und umgibt sie mit einer Zärtlichkeit, wie niemand sie ermessen kann außer jenen, die ihr Wünschen und Wollen im Willen eueres Herrn, des Gnädigen, des Allweisen, aufgehen ließen. O ihr Reichen auf Erden! Flieht nicht das Angesicht des Armen, der im Staube liegt, nein, handelt vielmehr wie ein Freund an ihm, und laßt euch von ihm die Geschichte des Leides berichten, mit dem Gottes unerforschlicher Ratschluß ihn heimgesucht hat. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Während ihr euch ihm zugesellt, werden die himmlischen Heerscharen auf euch niederschauen. sie werden Fürbitte für euch tun, eueren Namen loben und euere Tat preisen. Gesegnet sind die Gebildeten, die sich nicht mit ihren Errungenschaften brüsten, und wohl steht es um die Rechtschaffenen, die die Sünder nicht verhöhnen, sondern deren Missetaten verschweigen, damit ihre eigenen Mängel vor den Augen der Menschen verborgen bleiben.
146
146:1 [274] Es ist Unser Wunsch und Verlangen, daß jeder von euch zu einem Quell alles Guten unter den Menschen und zu einem Beispiel der Aufrichtigkeit für die Menschheit werde. Hütet euch, daß ihr euch selbst nicht euerem Nächsten vorzieht. Richtet eueren Blick auf Ihn, den Tempel Gottes unter den Menschen. Er hat in Wahrheit sein Leben als Lösegeld für die Erlösung der Welt dargebracht. Er ist wahrlich der Allgütige, der Gnädige, der Höchste. Wenn es unter euch zu Meinungsverschiedenheiten kommt, seht Mich vor euerem Angesicht stehen und überseht gegenseitig euere Fehler um Meines Namens willen und als ein Zeichen euerer Liebe zu Meiner offenbaren, strahlenden Sache. Wir wünschen, euch allezeit in Freundschaft und Eintracht im Paradiese Meines Wohlgefallens miteinander verkehren zu sehen und aus eueren Taten den Duft der Freundlichkeit und Einigkeit, der Güte und Gemeinschaft zu verspüren. so rät euch der Allwissende, der Getreue. Wir werden immer mit euch sein. Wenn Wir den Duft euerer Gemeinschaft verspüren, wird sich Unser Herz gewiß freuen, denn nichts anderes kann Uns genügen. Dies bezeugt jeder wahrhaft Verstehende.
147
147:1 [275] Der Größte Name ist Mein Zeuge! Wie traurig, wenn an diesem Tage ein Mensch sein Herz an die vergänglichen Dinge dieser Welt hängte! Erhebt euch und haltet euch fest an die Sache Gottes. seid besonders liebevoll zueinander. Verbrennt, ganz um des Vielgeliebten willen, den Schleier des Selbstes mit der Flamme des unverlöschlichen Feuers, und frohen, lichtstrahlenden Angesichts gesellt euch zu euerem Nächsten. Ihr habt in jeder Hinsicht das Verhalten Dessen, der das Wort der Wahrheit unter euch ist, beobachtet. Ihr wißt sehr wohl, wie schwer es für diesen Jüngling ist zuzulassen, daß durch Ihn das Herz eines der Geliebten Gottes auch nur eine Nacht lang betrübt werde.
147:2 Das Wort Gottes hat das Herz der Welt in Brand gesetzt; wie bedauerlich, wenn ihr versäumt, euch an seiner Flamme zu entzünden! So Gott will, werdet ihr in dieser gesegneten Nacht die Nacht der Einheit sehen, euere Seelen miteinander verbinden und beschließen, euch mit dem Schmuck eines guten und lobenswerten Charakters zu schmücken. Laßt es euere Hauptsorge sein, den Gefallenen aus dem Sumpfe drohender Vernichtung zu retten und ihm zu helfen, den altehrwürdigen Glauben Gottes anzunehmen. Euer Betragen euerem Nächsten gegenüber sollte so sein, daß es deutlich die Zeichen des einen, wahren Gottes offenbart, denn ihr seid die ersten unter den Menschen, die durch seinen Geist erfrischt werden, die ersten, die Ihn anbeten und das Knie vor Ihm beugen, die ersten, die seinen Thron der Herrlichkeit umschreiten. Ich schwöre bei Ihm, der Mich offenbaren hieß, was Ihm gefiel! Die Bewohner der Reiche der Höhe kennen euch besser, als ihr euch selbst kennt. Wähnt ihr, diese Worte seien unnütz und leer? Hättet ihr doch die Fähigkeit, die Dinge wahrzunehmen, die euer Herr, der Allbarmherzige, sieht - Dinge, die eueren überragenden Rang beweisen, die Zeugnis für die Größe eueres Wertes ablegen, die die Erhabenheit euerer Stufe verkünden! Gott gewähre, daß euere Begierden und ungezügelten Leidenschaften euch nicht von dem fernhalten, was für euch verordnet wurde.
148 'aus dem Lawh-i-Salman'
148:1 [276] O Salmán! Alles, was die Weisen und Mystiker gesagt und geschrieben haben, ist noch nie über die Grenzen hinausgegangen, denen der endliche Verstand des Menschen unterworfen ist, noch können sie je hoffen, diese Grenzen zu überschreiten. Zu welchen Höhen sich der Verstand der erhabensten Menschen auch emporschwingen mag, wie groß die Tiefen auch seien, in die das gelöste, verstehende Herz einzudringen vermag - Verstand und Herz können niemals das Erzeugnis ihrer eigenen Vorstellungen, das Ergebnis ihrer eigenen Gedanken übersteigen. Die Meditationen des tiefsinnigsten Denkers, die Andachten des Heiligsten der Heiligen, die höchsten Äußerungen des Lobpreises durch menschliche Feder oder Zunge sind nur Abglanz dessen, was durch die Offenbarung des Herrn, ihres Gottes, in ihnen selbst erschaffen wurde. Wer in seinem Herzen über diese Wahrheit nachdenkt, wird bereitwillig zugeben, daß es Grenzen gibt, die kein menschliches Wesen je überschreiten kann. Jeder Versuch, der vom Anfang an, der keinen Anfang hat, gemacht wurde, sich von Gott ein Bild zu machen und Ihn zu erkennen, ist begrenzt durch die Gegebenheiten seiner eigenen Schöpfung - einer Schöpfung, die Er durch das Wirken seines Willens zu keinem anderen Ziel als für sich selbst ins Dasein gerufen hat. Unermeßlich erhaben ist Er über die Anstrengungen des Menschengeistes, sein Wesen zu erfassen, oder der menschlichen Zunge, sein Geheimnis zu beschreiben. Kein Band unmittelbaren Umgangs kann Ihn jemals an die Dinge binden, die Er erschaffen hat, noch können die dunkelsten, verhülltesten Andeutungen seiner Geschöpfe seinem Wesen gerecht werden. Durch seinen die ganze Welt durchdringenden Willen hat Er alles Erschaffene ins Dasein gerufen. Er ist und Er war immer in der altehrwürdigen Ewigkeit seines erhabenen, unteilbaren Wesens verhüllt und wird ewig in seiner unerreichbaren Majestät und Herrlichkeit verborgen bleiben. Alles, was im Himmel und auf Erden ist, kam durch sein Gebot ins Dasein, alles trat durch seinen Willen aus völligem Nichtsein in das Reich des Seins. Wie also kann das Geschöpf, das vom Worte Gottes gebildet wurde, die Wesensart Dessen begreifen, der der Altehrwürdige der Tage ist?
149
149:1 [277] Wenn sich ein Mensch an diesem Tage erhebt und in völliger Loslösung von allem, was in den Himmeln und auf Erden ist, Ihm, dem Tagesanbruch der heiligen Offenbarung Gottes, seine Liebe zuwendet, wird er wahrlich befähigt, durch die Kraft eines der Namen des Herrn, seines Gottes, alle erschaffenen Dinge zu unterwerfen. Wisse und sei gewiß, daß die Sonne der Wahrheit an diesem Tage einen Glanz über die Welt verbreitet hat, wie ihn vergangene Zeiten niemals sahen. O Menschen, laßt das Licht seiner Herrlichkeit auf euch scheinen und gehört nicht zu den Nachlässigen!
150
150:1 Wenn der Sieg naht, wird sich jeder als Gläubiger bekennen und unter den Schutz des Gottesglaubens eilen. Glücklich sind die, welche in den Tagen weltumfassender Prüfungen fest in der Sache Gottes stehen und sich weigern, von ihrer Wahrheit abzuweichen.
151
151:1 [278] O Ihr Nachtigallen Gottes! Befreit euch aus dem Dorngestrüpp des Elends und der Not und nehmt eueren Flug zum Rosengarten nie verblassender Pracht. O Meine Freunde, die ihr im Staube wohnt! Eilt hin zu euerer himmlischen Wohnstatt. Verkündet euch selbst die freudige Botschaft: »Er, der über alles Geliebte, ist gekommen! Er hat sich mit der Herrlichkeit der Offenbarung Gottes gekrönt und die Tore seines altehrwürdigen Paradieses vor den Augen der Menschen geöffnet.« Laßt alle Augen froh, laßt jedes Ohr beglückt sein, denn nun ist die Zeit, auf seine Schönheit zu blicken. Nun ist die rechte Zeit, auf seine Stimme zu hören. Verkündet jedem sehnsüchtig Liebenden: »Siehe, dein Vielgeliebter ist zu den Menschen gekommen!« Und den Boten des Königs der Liebe gebt die Kunde: »Seht, der Angebetete ist in der Fülle seiner Herrlichkeit erschienen!« O ihr Liebenden seiner Schönheit! Wandelt die Qual euerer Trennung von Ihm in die Freude ewiger Vereinigung und laßt die Süße seiner Gegenwart die Bitternis eueres Fernseins von seinem Hofe vertreiben.
151:2 Seht, wie die mannigfaltige Gnade Gottes, die aus den Wolken göttlicher Herrlichkeit herabströmt, an diesem Tage die Welt umfängt! Denn wo in vergangenen Tagen jeder Liebende nach seinem Geliebten flehte und suchte, ist es nun der Geliebte selbst, der alle ruft, die Ihn lieben, und sie einlädt, in seine Gegenwart zu kommen. Habt acht, daß ihr eine so kostbare Gunst nicht verliert, hütet euch, daß ihr ein so einzigartiges Zeichen seiner Gnade nicht herabwürdigt! Gebt die unzerstörbaren Wohltaten nicht preis und begnügt euch nicht mit Vergänglichem. Nehmt den Schleier hinweg, der eueren Blick trübt, und vertreibt die Dunkelheit, die euch umhüllt, damit ihr des Geliebten Antlitz in seiner reinen Schönheit erblickt, damit ihr schauet, was kein Auge je sah, und höret, was kein Ohr je vernahm.
151:3 [279] Höret auf Mich, ihr sterblichen Vögel Im Rosengarten unvergänglicher Pracht begann eine Blume zu blühen, mit der verglichen jede andere Blume nur ein Dorn ist und vor deren strahlender Herrlichkeit das wahre Wesen der Schönheit verblassen und vergehen muß, so erhebet euch und trachtet mit aller Begeisterung eueres Herzens, mit allem Verlangen euerer Seele, mit der ganzen Inbrunst eueres Willens und mit dem gesamten Bemühen eueres ganzen Seins danach, zum Paradiese seiner Gegenwart zu gelangen, und strebet danach, den Duft der nie verwelkenden Blume zu spüren, die süßen Düfte der Heiligkeit zu atmen und euer Teil an diesem Dufthauch himmlischer Herrlichkeit zu erlangen. Wer diesem Rate folgt, wird seine Ketten sprengen, wird die Hingabe seliger Liebe kosten, seines Herzens Sehnsucht erreichen und seine Seele in die Hand seines Geliebten geben. Er wird aus seinem Käfig ausbrechen und, dem Vogel des Geistes gleich, den Flug zu seinem heiligen, ewigen Neste nehmen.
151:4 Die Nacht folgt dem Tag und der Tag folgt der Nacht, und die Stunden und Augenblicke eueres Lebens kommen und gehen, aber keiner von euch ist bereit, sich nur einen Augenblick lang vom Vergänglichen zu lösen. Regt euch, damit die kurzen Augenblicke, die euch noch verbleiben, nicht zerrinnen und verloren gehen. Blitzschnell werden euere Tage vorüber sein, und euere Leiber werden in einem Bett von Staub zur Ruhe gelegt. Was könnt ihr dann noch vollbringen? Wie könnt ihr dann euer früheres Versagen sühnen?
151:5 Das ewige Licht leuchtet in seiner reinen Herrlichkeit. seht, wie es jeden vergänglichen Schleier verbrennt. O ihr Liebenden seines Lichtes, die ihr den Nachtfaltern gleicht! Trotzet jeder Gefahr, weiht euere Seele seiner verzehrenden Flamme. O ihr, die ihr nach Ihm dürstet! Legt jede irdische Neigung ab und eilt, eueren Geliebten zu umarmen. Eilt euch mit unvergleichlicher Freude, zu Ihm zu gelangen. Die Blume, die den Blicken der Menschen bisher verborgen war, ist eueren Augen enthüllt. Im offenen Glanze seiner Herrlichkeit steht Er vor euch. Seine Stimme fordert alle heiligen, geläuterten Wesen auf, zu kommen und mit Ihm vereint zu werden. Glücklich ist, wer sich dorthin wendet, und gut steht es um den, der das Licht eines so wunderbaren Antlitzes erreicht und schaut.
152 'aus dem Lawh-i-Ahmad'
152:2 [280] Dein Auge ist Mein Pfand,
laß den Staub eitler Lüste seine Klarheit nicht umwölken.
Dein Ohr ist Zeichen Meiner Großmut,
laß den Lärm unziemlicher Beweggründe es nicht von Meinem Worte,
das die ganze Schöpfung umfaßt, abkehren.
Dein Herz ist Meine Schatzkammer,
l aß die betrügerische Hand des Selbstes dir nicht die Perlen rauben, die Ich darin verwahre.
Deine Hand ist Sinnbild Meiner Güte,
hindere sie nicht, sich an Meine verwahrten, verborgenen Tafeln zu halten.
. .. Unverlangt habe Ich Meine Gnade auf dich herabströmen lassen, ungebeten habe Ich deinen Wunsch erfüllt. Obwohl du es nicht verdienst, habe Ich dich für Meine reichsten, Meine unschätzbaren Gunstbeweise ausersehen. ... O Meine Diener! Seid so ergeben und fügsam wie die Erde, damit aus dem Boden eueres seins die duftenden, heiligen, vielfarbenen Hyazinthen Meiner Erkenntnis aufblühen. Seid lodernd wie das Feuer, damit ihr die Schleier der Nachlässigkeit verbrennet und durch die belebende Kraft der Liebe Gottes die erstarrten, widerspenstigen Herzen zum Glühen bringt, seid leicht und ungehindert wie der Wind, damit ihr Zutritt zu den Bereichen Meines Hofes, Meines unverletzlichen Heiligtums, erlangt.
153 'aus dem Lawh-i-Ahmad'
153:1 [281] O verbannter und getreuer Freund! Lösche den Durst der Achtlosigkeit mit den geheiligten Wassern Meiner Gnade und vertreibe das Dunkel des Fernseins mit dem Morgenlichte Meiner göttlichen Gegenwart. Dulde nicht, daß die Stätte, in der Meine unsterbliche Liebe zu dir wohnt, durch die Tyrannei lüsterner Wünsche zerstört werde, und verdunkle die Schönheit des himmlischen Jünglings nicht mit dem Staub des Selbstes und der Leidenschaft. Kleide dich mit dem Wesen der Gerechtigkeit und lasse dein Herz niemanden fürchten außer Gott. Verdecke nicht den klaren Quell deiner Seele mit dem Dorngestrüpp eitler, zügelloser Neigungen, und halte den Strom des lebendigen Wassers nicht auf, der aus dem Born deines Herzens fließt, setze alle Hoffnung auf Gott und halte beharrlich fest an seiner unerschöpflichen Barmherzigkeit. Wer außer Ihm kann den Elenden reich machen, wer den Gefallenen aus seiner Erniedrigung befreien?
153:2 O Meine Diener! Würdet ihr die verborgenen, unermeßlichen Meere Meines unzerstörbaren Reichtums entdecken, so würdet ihr gewiß die Welt, ja, die ganze Schöpfung als ein Nichts ansehen. Laßt die Flamme des Suchens mit solchem Ungestüm in euerem Herzen brennen, daß ihr fähig werdet, euer höchstes, euer erhabenstes Ziel zu erreichen: die stufe, auf der ihr euerem Meistgeliebten nahen und euch mit Ihm vereinen könnt. ...
153:3 O Meine Diener! Laßt euere eitlen Hoffnungen, euere leeren Einbildungen nicht die Grundlagen eueres Glaubens an den allherrlichen Gott untergraben, denn solche Einbildungen sind den Menschen völlig unnütz und können ihre Schritte nicht auf den geraden Pfad lenken. Wähnt ihr, o Meine Diener, die Hand Meiner allumfassenden, Meiner schützenden, alles überragenden Herrschaft sei gefesselt, die Flut Meiner ewigen, unaufhörlichen, alles durchdringenden Barmherzigkeit sei gehemmt oder die Wolken Meiner erhabenen, unübertroffenen Gunstbeweise hätten aufgehört, ihre Gaben auf die Menschen niederzusenden?
[282]
Könnt ihr euch einbilden, die wunderbaren Werke, die Meine göttliche, unwiderstehliche Macht verkünden, wären zurückgezogen oder die Kraft Meines Willens und Meiner Absicht wäre davon abgehalten, die Geschicke der Menschheit zu lenken? Wenn es nicht so ist, warum habt ihr dann zu verhindern getrachtet, daß die unsterbliche Schönheit Meines heiligen, gütigen Antlitzes vor den Augen der Menschen enthüllt werde? Warum habt ihr euch bemüht, die Manifestation des allmächtigen, allherrlichen Seins zu hindern, den Glanz Ihrer Offenbarung über die Erde zu verbreiten? Wärt ihr gerecht in euerem Urteil, so würdet ihr bereitwillig anerkennen, daß die Wirklichkeiten aller erschaffenen Dinge trunken sind vor Freude über diese neue, diese wundersame Offenbarung, daß alle Atome der Erde leuchten im Glanz ihrer Herrlichkeit. Eitel und erbärmlich ist, was ihr euch eingebildet habt und noch einbildet!
153:4 Geht eueren Weg zurück, o Meine Diener, und neigt euer Herz Ihm zu, der der Urquell euerer Erschaffung ist. Macht euch frei von eueren üblen, verderbten Neigungen und eilt euch, das Licht des unauslöschlichen Feuers, das auf dem Sinai dieser geheimnisvollen, alles überragenden Offenbarung strahlt, in euch aufzunehmen. Verfälscht nicht das heilige, das allumfassende Urwort Gottes und versucht nicht, seine Heiligkeit zu entweihen oder seinen erhabenen Charakter herabzuwürdigen. O ihr Achtlosen! Obwohl die Wunder Meiner Barmherzigkeit alles Erschaffene, sichtbar und unsichtbar, umschließen, obwohl die Offenbarungen Meiner Gnade und Güte jedes Atom des Weltalls durchdringen, ist doch die Rute, mit der Ich die Bösen züchtigen kann, schrecklich, und die Heftigkeit Meines Zornes gegen sie ist furchtbar. Höret mit Ohren, die von Hoffart und irdischen Wünschen geheiligt sind, auf die Ratschläge, die Ich euch in Meiner Güte und Barmherzigkeit offenbare, und betrachtet mit eueren äußeren und inneren Augen die Beweise Meiner wunderbaren Offenbarung. ...
153:5 [283] O Meine Diener, beraubt euch nicht selbst des unvergänglichen, strahlenden Lichtes, das in der Lampe göttlicher Herrlichkeit leuchtet. Laßt die Flamme der Liebe Gottes hell in eueren strahlenden Herzen brennen. speist sie mit dem Öle göttlicher Führung, behütet sie im Schutze euerer Beständigkeit. Bewahrt sie unter der Glocke des Vertrauens und der Loslösung von allem außer Gott, damit das böse Geflüster der Gottlosen ihr Licht nicht verlösche. O Meine Diener! Meine heilige, Meine von Gott verordnete Offenbarung mag mit einem Meere verglichen werden, in dessen Tiefen zahllose Perlen von hohem Wert und unübertrefflichem Glanz verborgen sind. Es ist die Pflicht eines jeden Suchers, sich zu mühen und danach zu streben, die Küsten dieses Meeres zu erreichen, auf daß er entsprechend dem Eifer seines Suchens und seiner Anstrengungen an solchen Wohltaten teilhabe, wie sie in Gottes unabänderlichen, verborgenen Tafeln vorherbestimmt sind. Wenn niemand seine Schritte zu diesen Ufern lenken will, wenn alle säumen, keiner sich erhebt, keiner Ihn findet - kann man dann sagen, daß solches Versäumnis diesem Meere seine Macht raube oder seinen Reichtum im geringsten vermindere? Wie sinnlos, wie unwürdig sind die Einbildungen, die euer Herz erfunden hat und noch erfindet! O Meine Diener! Der eine, wahre Gott ist Mein Zeuge! Dieses größte, dieses unergründliche, wogende Meer ist euch nahe, erstaunlich nahe. Seht, es ist euch näher als euere Lebensader! Schnell wie mit einem Augenaufschlag könnt ihr, wenn ihr nur wollt, hingelangen und teilhaben an dieser unvergänglichen Gunst, dieser gottgegebenen Gnade, diesem unzerstörbaren Geschenk, dieser mächtigsten, unaussprechlich herrlichen Gnadengabe.
153:6 [284] O Meine Diener, könntet ihr begreifen, mit welchen Wundern Meiner Großmut und Freigebigkeit Ich euere Seelen betrauen will, ihr würdet euch in Wahrheit von der Bindung an alles Erschaffene lösen und wahre Erkenntnis eurer selbst gewinnen - eine Erkenntnis, die das gleiche ist wie das Begreifen Meines eigenen Seins. Ihr würdet euch von allem außer Mir unabhängig finden und würdet mit euerem inneren und äußeren Auge, klar wie die Offenbarung Meines strahlenden Namens, die Meere Meiner Güte und Freigebigkeit in euch wogen sehen. Laßt nicht zu, daß euere nichtigen Einbildungen, euere bösen Leidenschaften, euere Unaufrichtigkeit und Herzensblindheit den Glanz einer so erhabenen Stufe trüben oder ihre Heiligkeit beflecken. Ihr gleicht dem Vogel, der sich mit der Kraft seiner mächtigen Schwingen, mit rückhaltlosem, freudigem Vertrauen in die Unendlichkeit der Himmel aufschwingt, bis er unter dem Drang, seinen Hunger zu stillen, gierig zum Wasser und Staub der Erde unter ihm zurückkehrt und, in den Schlingen seines Verlangens verstrickt, sich außerstande sieht, seinen Flug zu den Reichen, aus denen er kam, wieder aufzunehmen. Machtlos, die Bürde abzuschütteln, die auf seinen beschmutzten Schwingen lastet, ist dieser Vogel, der bisher ein Himmelsbewohner war, nun gezwungen, eine Wohnstatt im Staube zu suchen. Darum, o Meine Diener, verunreinigt euere Schwingen nicht mit dem Lehm der Widerspenstigkeit und der eitlen Begier. Laßt nicht zu, daß der Staub des Neides und Hasses sie beflecke, damit ihr nicht gehindert werdet, euch in die Himmel Meiner göttlichen Erkenntnis aufzuschwingen.
153:7 [285] O Meine Diener! Durch Gottes Macht und Kraft, aus den Schätzen seiner Erkenntnis und Weisheit habe Ich die Perlen, die in den Tiefen seines ewigen Meeres verborgen lagen, ans Licht gebracht und euch offenbart. Ich habe die Himmelsdienerinnen geheißen, unter dem Schleier der Verborgenheit hervorzutreten, und habe sie mit Meinen Worten bekleidet, Worten von vollendeter Kraft und Weisheit. Ich habe überdies mit der Hand göttlicher Macht den erlesenen Wein Meiner Offenbarung entsiegelt und seinen heiligen, seinen verborgenen Moschusduft über alles Erschaffene verbreitet. Wer außer euch selbst ist schuld, wenn ihr es verschmäht, von einem so breiten Strom der höchsten, allumfassenden Gnade Gottes, von einer so hellen Offenbarung seiner strahlenden Barmherzigkeit beschenkt zu werden? ...
153:8 O Meine Diener! In Meinem Herzen leuchtet nichts als das unvergängliche Morgenlicht göttlicher Führung. Aus Meinem Munde geht nichts hervor als das Wesen der Wahrheit, die der Herr, euer Gott, offenbart. Folgt darum nicht eueren irdischen Wünschen, verletzt nicht das Bündnis Gottes und brecht nicht euer Gelübde für Ihn. Mit fester Entschlossenheit, mit der ganzen Liebe euerer Herzen, mit der vollen Kraft euerer Worte wendet euch Ihm zu und wandelt nicht auf den Wegen der Toren. Die Welt ist nur Schein, eitel und leer, ein bloßes Nichts, das der Wirklichkeit ähnelt. Hängt euere Liebe nicht an sie. Zerreißt nicht das Band, das euch mit euerem Schöpfer verbindet, und gehört nicht zu denen, die in die Irre gehen und von seinen Wegen abirren. Wahrlich, Ich sage, die Welt ist wie die Luftspiegelung in der Wüste, von der der Durstige wähnt, sie sei Wasser, und zu der er mit aller Kraft hinstrebt, bis er sie im Näherkommen als reine Sinnestäuschung erkennt. sie mag ferner mit dem leblosen Bild der Geliebten verglichen werden, das der Liebende sucht und findet, bis er es nach langem Suchen zu seinem größten Leidwesen als etwas erkennen muß, das ihn weder »nähren noch seinen Hunger stillen«1 kann.
1 Qur'án 88:8
153:9 O Meine Diener! Grämt euch nicht, wenn Gott in diesen Tagen und auf diesem Erdenrund Dinge verordnet und verkündet, die eueren Wünschen zuwiderlaufen, denn Tage seliger Freude und himmlischen Entzückens stehen euch sicherlich bevor. Welten, heilig und voll geistiger Herrlichkeit, werden vor eueren Augen enthüllt werden. Ihr seid von Ihm ausersehen, in dieser Welt und in der kommenden ihre Wohltaten und Freuden zu genießen und einen Anteil von ihrer stärkenden Gnade zu empfangen. Dies alles werdet ihr zweifellos erreichen.
154 'aus dem Lawh-i-Salman'
154:1 [286] Warne, o Salmán, die Geliebten des einen, wahren Gottes davor, die Reden und Schriften der Menschen mit einem zu kritischen Auge zu betrachten. Sie sollen sich diesen Reden und Schriften lieber im Geiste der Aufgeschlossenheit und liebevollen Wohlgesonnenheit zuwenden. Jene Menschen aber, die sich an diesem Tage dazu verleiten lassen, in ihren Hetzschriften die Grundsätze der Sache Gottes anzugreifen, sind anders zu behandeln. Es ist die Pflicht aller Menschen, eines jeden nach seiner Fähigkeit, die Argumente derer zu widerlegen, die den Gottesglauben angreifen. So wurde es von Ihm, dem Allmachtvollen, dem Allmächtigen, verfügt. Wer die Sache des einen, wahren Gottes verbreiten will, der soll sie durch seine Feder und seine Zunge verbreiten, anstatt zum Schwert zu greifen oder Gewalt zu üben. Wir haben diese Vorschrift aus einem früheren Anlaß offenbart und bestätigen sie jetzt - so ihr zu denen gehört, die begreifen! Bei der Gerechtigkeit Dessen, der an diesem Tage im innersten Herzen alles Erschaffenen ausruft: »Gott, es gibt keinen Gott außer Mir!« Wenn ein Mensch sich erhebt, um in seinen Schriften die Sache Gottes gegen ihre Angreifer zu verteidigen, so wird dieser Mensch, wie unbedeutend sein Beitrag auch sei, in der nächsten Welt so geehrt werden, daß die himmlischen Heerscharen ihn um seinen Ruhm beneiden. Keine Feder kann die Erhabenheit seiner Stufe schildern, keine Zunge kann deren Herrlichkeit beschreiben. Denn wer fest und standhaft ist in dieser heiligen, dieser herrlichen, erhabenen Offenbarung, dem wird solche Kraft gegeben, daß er allem im Himmel und auf Erden entgegentreten und widerstehen kann. Dies bezeugt Gott selbst.
154:2 O ihr Geliebten Gottes! Legt euch nicht auf euerem Lager zur Ruhe nieder, nein, regt euch vielmehr; sobald ihr eueren Herrn, den Schöpfer, erkennt. Hört, was Ihm widerfahren ist, und eilt, Ihm beizustehen. Löst euere Zunge und verkündet unaufhörlich Seine Sache. Dies wird besser für euch sein als alle Schätze der Vergangenheit und der Zukunft gehörtet ihr doch zu denen, die diese Wahrheit begreifen.
155 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
155:1 [287] Die erste Pflicht, die Gott Seinen Dienern auferlegt, ist die Anerkennung Dessen, der der Tagesanbruch Seiner Offenbarung, der Urquell Seiner Gesetze ist, der die Gottheit im Reiche Seiner Sache und in der Welt der Schöpfung vertritt. Wer diese Pflicht erfüllt, hat alles Gute erreicht, und wer dessen beraubt ist, geht in die Irre, hätte er auch noch so gerechte Taten vollbracht. Es ziemt jedem, der diese höchst erhabene Stufe, diesen Gipfel überragender Herrlichkeit erreicht, jedem Gebot Dessen zu folgen, der die Sehnsucht der Welt ist. Diese beiden Verpflichtungen sind untrennbar. Keine von ihnen ist ohne die andere annehmbar. So wurde es von Ihm, dem Quell göttlicher Eingebung, verfügt.
155:2 [288] Wen Gott mit Einsicht begabt hat, der wird bereitwillig anerkennen, daß die von Gott erlassenen Gebote das höchste Mittel für den Bestand der Ordnung in der Welt und für die Sicherheit ihrer Völker ist. Wer sich von ihnen abwendet, zählt zu den verworfenen und Toren. Wir haben euch wahrlich geboten, eueren üblen Leidenschaften und verderbten Wünschen den Befehl zu verweigern und nicht die Grenzen zu überschreiten, die die Feder des Höchsten gesetzt hat, denn diese sind der Lebensodem alles Erschaffenen. Die Meere göttlicher Weisheit und göttlicher Äußerung wogen hoch im Windhauch des Allbarmherzigen. Eilt, euch satt zu trinken, o ihr Verständigen! Wer das Bündnis Gottes verletzt, indem er Seine Gebote übertritt, wer Ihm den Rücken kehrt, hat sich vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, schmerzlich geirrt.
155:3 O ihr Völker der Welt! Wisset und seid gewiß, daß Meine Gebote die Lampen Meiner liebevollen Vorsehung unter Meinen Dienern und die Schlüssel Meiner Gnade für Meine Geschöpfe sind. So ist es aus dem Himmel des Willens eueres Herrn, des Herrn der Offenbarung, herabgesandt. Würde ein Mensch die Süße der Worte kosten, welche die Lippen des Allbarmherzigen zu äußern beliebten, und wären die Schätze der Erde in seinem Besitz, so würde er auf sie allesamt verzichten, um die Wahrheit auch nur eines der Gebote zu verteidigen, die über dem Tagesanbruch Seiner großmütigen Fürsorge und Güte leuchten.
155:4 [289] Sprich: In Meinen Gesetzen ist der süße Duft Meines Gewandes wahrzunehmen, und mit ihrer Hilfe werden die Banner des Sieges auf den höchsten Höhen gehißt. Die Zunge Meiner Macht richtet aus dem Himmel Meiner allmächtigen Herrlichkeit diese Worte an Meine Schöpfung: »Haltet Meine Gebote aus Liebe zu Meiner Schönheit!« Glücklich der Liebende, der den göttlichen Duft seines Meistgeliebten einatmet aus diesen Worten, erfüllt mit dem Wohlgeruch einer Gnade, die keine Zunge beschreiben kann. Bei Meinem Leben! Wer den erlesenen Wein der Reinheit aus den Händen Meiner großmütigen Gunst trinkt, wird Meine Gebote, die vom Tagesanbruch Meiner Schöpfung leuchten, umkreisen.
155:5 Wähnt nicht, Wir hätten euch nur ein Gesetzbuch offenbart. Nein, Wir haben vielmehr den erlesenen Wein mit den Fingern der Macht und Kraft entsiegelt. Dafür zeugt, was die Feder der Offenbarung enthüllt hat. Denkt darüber nach, o ihr Einsichtsvollen! ...
155:6 Wenn Meine Gesetze wie die Sonne am Himmel Meiner Äußerung erscheinen, müssen sie von allen getreulich befolgt werden, selbst wenn Mein Gebot so wäre, daß es den Himmel jeder Religion spaltete. Er tut, was Ihm gefällt. Er wählt, und niemand darf Seine Wahl in Frage stellen. Was Er, der vielgeliebte, anordnet, ist wahrlich geliebt. Dafür ist Er, der Herr der ganzen Schöpfung, Mein Zeuge. Wer den süßen Duft des Allbarmherzigen verspürt und den Quell dieser Äußerung erkennt, wird offenen Auges die Pfeile des Feindes willkommen heißen, damit er die Wahrheit der Gesetze Gottes unter den Menschen begründe. Gut steht es um den, der sich dorthin wendet und die Bedeutung seines entscheidenden Gebotes erfaßt.
156
156:1 [290] Er, der die Ewige Wahrheit ist, richtet vom Tagesanbruch der Herrlichkeit her Seine Augen auf das Volk Bahás und spricht es an mit den Worten: »Wendet euch der Förderung von Wohlfahrt und Ruhe unter den Menschenkindern zu. Widmet eueren Geist und Willen der Erziehung der Völker und Geschlechter auf Erden, damit die Zwietracht, die diese Erde spaltet, durch die Macht des Größten Namens von ihrem Angesicht getilgt und alle Menschen zu Verfechtern einer Ordnung und zu Bewohnern einer Stadt werden. Erleuchtet und heiligt euere Herzen. Laßt sie nicht entweiht werden von den Dornen des Hasses und den Disteln der Bosheit. Ihr wohnt in einer Welt und seid durch das Wirken eines Willens erschaffen. Selig ist, wer sich mit allen Menschen im Geiste größter Freundlichkeit und Liebe vereinigt.«
157
157:1 Die ihr Land verlassen haben, um Unsere Sache zu lehren, wird der Geist des Glaubens durch seine Macht stärken. Eine Schar Unserer erwählten Engel wird mit ihnen gehen, wie Er, der Allmächtige, der Allweise, es gebietet. Wie groß ist der Segen, der den erwartet, der die Ehre erringt, dem Allmächtigen zu dienen! Bei Meinem Leben! Keine Tat, wie groß sie auch sei, ist mit dieser vergleichbar, außer solchen Taten, die Gott, der Allmachtvolle, der Mächtigste, verordnet hat. Ein solcher Dienst ist wahrlich der Fürst aller guten Taten und der Schmuck alles edlen Handelns. So ist es von Ihm, dem höchsten Offenbarer, dem Altehrwürdigen der Tage, verordnet.
157:2 Wer sich erhebt, Unsere Sache zu lehren, muß sich unbedingt von allem Irdischen lösen und allezeit im Triumph Unseres Glaubens sein höchstes Ziel sehen. Dies wurde wahrlich auf der verwahrten Tafel verfügt. Und wenn er sich entschließt, sein Heim um der Sache seines Herrn willen zu verlassen, setze er sein ganzes Vertrauen auf Gott als der besten Vorsorge für seine Reise, und kleide sich mit dem Gewande der Tugend. So ist es von Gott, dem Allmächtigen, dem Allgepriesenen, verfügt.
157:3 Wenn er vom Feuer Seiner Liebe entbrannt ist und alles Erschaffene aufgibt, werden die Worte, die er spricht, seine Hörer entflammen. Wahrlich, dein Herr ist der Allwissende, der Allunterrichtete. Glücklich der Mensch, der Unsere Stimme hört und auf Unseren Ruf antwortet. Er gehört in Wahrheit zu denen, die Uns nahegebracht werden.
158
158:1 [291] Gott hat jedem zur Pflicht gemacht, Seine Sache zu lehren. Wer sich erhebt, diese Pflicht zu erfüllen, muß, ehe er Seine Botschaft verkündet, unbedingt den Schmuck eines aufrechten, lobenswerten Charakters anlegen, damit seine Worte die Herzen derer anziehen, die für seinen Ruf empfänglich sind. Anders kann er niemals hoffen, seine Hörer zu beeinflussen.
159 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
159:1 Seht die Kleingeistigkeit der Menschen. Sie verlangen nach dem, was ihnen schadet, und verwerfen, was ihnen nützt. Sie gehören fürwahr zu denen, die weit abgeirrt sind. Wir sehen Menschen, die Freiheit begehren und stolz darauf sind. Solche Menschen befinden sich in den Tiefen der Unwissenheit.
159:2 Freiheit muß letzten Endes zu Aufruhr führen, dessen Flammen niemand löschen kann. So warnt euch Er, der Rechnende, der Allwissende. Wißt, daß die Verkörperung der Freiheit und ihr Sinnbild das Tier ist. Dem Menschen ziemt es, daß er sich in Schranken fügt, die ihn vor seiner eigenen Unwissenheit beschützen und vor dem Schaden des Unheilstifters bewahren. Freiheit veranlaßt den Menschen, die Grenzen des Schicklichen zu überschreiten und die Würde seiner Stufe zu verletzen. Sie erniedrigt ihn auf die Ebene tiefster Verderbtheit und Schlechtigkeit.
159:3 [292] Betrachtet die Menschen als eine Schafherde, die zu ihrem Schutze eines Hirten bedarf. Dies ist gewiß die Wahrheit, die unumstößliche Wahrheit. Wir billigen die Freiheit unter gewissen Umständen, unter anderen verwerfen Wir sie. Wir sind wahrlich der Allwissende.
159:4 Sprich: Wahre Freiheit besteht in der Unterwerfung des Menschen unter Meine Gebote, so wenig ihr dies auch versteht. Würden die Menschen befolgen, was Wir aus dem Himmel der Offenbarung auf sie herabsandten, so würden sie sicherlich vollkommene Freiheit erlangen. Glücklich der Mensch, der die Absicht Gottes in allem erfaßt, was Er aus dem Himmel Seines Willens, der alles Erschaffene durchdringt, offenbart! Sprich: Die Freiheit, die euch nützt, ist nirgendwo zu finden außer in vollkommener Dienstbarkeit vor Gott, der Ewigen Wahrheit. Wer ihre Süße kostet, wird es verschmähen, sie gegen alle Herrschaft der Erde und des Himmels zu tauschen.
160
160:1 Der ist ein wahrer Gläubiger an die Einheit Gottes, der Ihn an diesem Tage als den Einen ansieht, der unermeßlich erhaben über alle Gleichnisse und Abbilder ist, mit denen die Menschen Ihn vergleichen. Schmerzlich irrt, wer diese Gleichnisse und Abbilder für Gott selbst hält. Denke an die Beziehung zwischen dem Handwerker und seinem Werk, zwischen dem Maler und seinem Gemälde. Kann man je behaupten, die von ihren Händen geschaffenen Werke seien dasselbe wie sie selbst? Bei Ihm, dem Herrn des Thrones droben und hienieden auf Erden! Man kann sie in keinem anderen Lichte sehen denn als Beweise für die Vortrefflichkeit und Vollkommenheit ihrer Urheber.
160:2 [293] O Shaykh, o du, der du deinen Willen Gott ergeben hast! Selbsthingabe und dauernde Verbindung mit Gott bedeuten, daß die Menschen ihren Willen völlig im Willen Gottes aufgehen lassen und neben Seiner Absicht ihre Wünsche als reines Nichts ansehen sollten. Was immer der Schöpfer Seinen Geschöpfen zu beachten befiehlt, dafür müssen sie sich erheben, um es sorgsam, mit größter Freude und größtem Eifer zu vollbringen. Sie sollten keinesfalls ihrer Phantasie erlauben, ihre Urteilskraft zu trüben, noch sollten sie ihre eigenen Vorstellungen für die Stimme des Ewigen halten. Im Fastengebet haben Wir offenbart: »Sollte Dein Wille verfügen, daß diese Worte aus Deinem Munde hervorgehen und an sie gerichtet werden: `Haltet das Fasten um Meiner Schönheit willen, o Menschen, und setzt seiner Dauer keine Grenze`, so schwöre Ich bei der Majestät Deiner Herrlichkeit, darf es jeder von ihnen getreulich befolgen und von allem absehen wird, was gegen Dein Gesetz verstößt, und daß sie damit fortfahren werden, bis sie ihre Seelen zu Dir aufgeben.« Hierin besteht die völlige Ergebung des eigenen Willens in den Willen Gottes. Denke darüber nach, damit du die Wasser ewigen Lebens, die den Worten des Herrn der ganzen Menschheit entströmen, in dich aufnehmest und bezeugest, daß der eine, wahre Gott immer unermeßlich erhaben über Seine Geschöpfe gewesen ist. Er ist wahrlich der Unvergleichliche, der Ewigwährende, der Allwissende, der Allweise. Die Stufe vollkommener Selbsthingabe überragt jede andere Stufe und wird immer über sie erhaben bleiben.
160:3 Es geziemt dir, dich dem Willen Gottes zu weihen. Was immer in Seinen Sendschreiben offenbart wurde, ist nur eine Widerspiegelung Seines Willens. So vollkommen muß deine Hingabe sein, daß jede Spur weltlichen Verlangens von deinem Herzen hinweggewaschen wird. Dies ist die Bedeutung wahrer Einheit.
160:4 Flehe zu Gott, daß Er dich befähige, standhaft zu bleiben auf diesem Pfade, und daß Er dir helfe, die Völker der Welt zu Ihm zu führen, dem offenbaren, höchsten Herrscher, der sich in eindeutiger Gestalt offenbart hat, der eine bestimmte göttliche Botschaft verkündet. Dies ist das Wesen des Glaubens und der Gewißheit. Die den Götzen anbeten, den ihre Einbildung schuf, und ihn die innere Wirklichkeit nennen, zählen in Wahrheit zu den Heiden. Dies bezeugt der Allbarmherzige auf Seinen Tafeln. Er ist wahrlich der Allwissende, der Allweise.
161
161:1 [294] Wappne dich mit deinem Bemühen, damit du vielleicht deinen Nächsten zum Gesetze Gottes, des Barmherzigsten, führen mögest. Wahrlich, eine solche Tat übertrifft vor Gott, dem Allbesitzenden, dem Höchsten, alle anderen Taten. Du mußt so standhaft in der Sache Gottes sein, daß nichts Irdisches, was es auch sei, dich von deiner Pflicht abzubringen vermag. Sollten sich auch die Mächte der Erde gegen dich verbünden, sollten alle Menschen mit dir streiten, mußt du dennoch unerschütterlich bleiben.
161:2 Sei unbeschwert wie der Wind, wenn du die Botschaft Dessen trägst, Der den Morgen göttlicher Führung anbrechen ließ. Bedenke, wie der Wind, treu dem Gebote Gottes, über alle Lande der Erde weht, seien sie bewohnt oder öde. Weder der Anblick der Öde noch die Zeichen des Gedeihens können ihn betrüben oder erfreuen. Er weht in jeder Richtung, wie sein Schöpfer es gebietet. So sollte jeder sein, der behauptet, den einen, wahren Gott zu lieben. Es ziemt ihm, den Blick auf die Grundlagen Seines Glaubens zu richten und eifrig für dessen Verbreitung zu wirken. Allein um Gottes willen wollte er Gottes Botschaft verkünden und in gleichem Geiste jede Antwort annehmen, die sein Wort bei seinem Hörer hervorruft. Wer annimmt und glaubt, wird seinen Lohn empfangen, und wer sich abwendet, wird nur seine eigene Strafe erhalten.
161:3 [295] Am Vorabend Unserer Abreise aus dem Iráq haben Wir die Getreuen ermahnt, sich darauf gefaßt zu machen, daß die Vögel der Finsternis erscheinen. Es kann keinen Zweifel darüber geben, darf sich das Krächzen der Raben in bestimmten Ländern erheben wird, wie es in den letzten Jahren zu hören war. Was auch geschehen mag - suche Zuflucht bei dem einen, wahren Gott, damit Er dich vor den Ränken des Betrügers schütze.
161:4 Wahrlich, Ich sage, in dieser mächtigsten Offenbarung haben alle Sendungen der Vergangenheit ihre höchste, ihr letzte Vollendung erreicht. Also rät euch euer Herr, der Allwissende, der Allweise. Preis sei Gott, dem Herrn aller Welten.
161:5 Der Allbarmherzige hat dem Menschen die Fähigkeit des Sehens verliehen und ihn mit der Kraft des Hörens begabt. Manche haben ihn als die »kleinere Welt« bezeichnet, während er in Wirklichkeit als die »größere Welt« angesehen werden sollte. Die Möglichkeiten, die der Stufe des Menschen innewohnen, das volle Maß seiner Bestimmung auf Erden, der angeborene Vorzug seiner Wirklichkeit - all dies muß an diesem verheißenen Tage Gottes offenbar werden.
161:6 Die Feder des Höchsten gedenkt zu allen Zeiten und unter allen Umständen mit zarter Freude Seiner Geliebten und rät ihnen, Seinem Weg zu folgen. Wohl ist es um den bestellt, den der Wechsel und Wandel dieser Welt nicht davon abhalten können, den Tagesanbruch der Einheit Gottes zu erkennen, und der mit unerschütterlicher Entschlossenheit im Namen des Selbstbestehenden den versiegelten Wein Seiner Offenbarung trinkt. Ein solcher Mensch wird im Buche Gottes, des Herrn aller Welten, zu den Bewohnern des Paradieses gezählt werden.
162
162:1 [296] Aller Lobpreis sei Gott, der die Welt mit einem Schmuck geziert und in ein Gewand gekleidet hat, das ihr keine irdische Macht rauben kann, wie gewaltig ihr Heer, wie unermeßlich ihr Reichtum und wie weitreichend ihr Einfluß auch sein mag. Sprich: Das Wesen aller Macht ist Gottes, des höchsten und letzten Endes aller Schöpfung. Der Urquell aller Majestät ist Gottes, des Zieles der Anbetung von allem, was in den Himmeln und auf Erden ist. Gewalten, die ihren Ursprung in dieser Welt des Staubes haben, sind ihrer wahren Natur nach keiner Beachtung wert.
162:2 Sprich: Die Quellen, die diese Vögel am Leben erhalten, sind nicht von dieser Welt. Ihr Ursprung liegt hoch über der Reichweite und dem Gesichtskreis menschlicher Fassungskraft. Wer könnte das Licht auslöschen, das die schneeweiße Hand Gottes entzündet hat? Wo fände sich der, der die Macht besäße, das Feuer zu ersticken, das die Hand deines Herrn, des Allgewaltigen, des Allbezwingenden, des Allmächtigen, entfacht hat? Die Hand göttlicher Macht ist es, die die Flammen der Zwietracht gelöscht hat. Er ist mächtig zu tun, was Ihm gefällt. Er spricht: Sei! und es ist. Sprich: Die wütenden Stürme und Wirbelwinde der Welt und ihrer Völker können niemals die Grundlage erschüttern, auf der die felsengleiche Standhaftigkeit Meiner Erwählten ruht. Gnädiger Gott! Was kann diese Leute veranlaßt haben, die Geliebten Dessen, der die Ewige Wahrheit ist, zu unterjochen und einzukerkern? ... Dennoch naht der Tag, da die Getreuen die Sonne der Gerechtigkeit in ihrem vollen Glanze vom Tagesanbruch der Herrlichkeit leuchten sehen werden. Also unterrichtet dich der Herr allen Seins in diesem Seinem schrecklichen Gefängnis.
163
163:1 [297] O ihr Glieder des Menschengeschlechts! Ergreift das Seil, das kein Mensch zerreißen kann. Dies wird euch wahrlich alle Tage eueres Lebens nützen, denn seine Festigkeit ist von Gott, dem Herrn aller Welten. Haltet euch an Gerechtigkeit und Redlichkeit, und wendet euch ab vom Geflüster der Toren, die Gott entfremdet sind, die ihr Haupt mit dem Schmuck der Gelehrten bedecken und Ihn, den Urquell der Weisheit, zum Tode verurteilt haben. Mein Name hat sie zu hohem Rang erhoben, und doch, kaum hatte Ich Mich ihren Augen offenbart, da fällten sie in offenkundiger Ungerechtigkeit das Todesurteil über Mich. So hat Unsere Feder die Wahrheit offenbart, und dennoch sind die Menschen in Achtlosigkeit versunken.
163:2 Wer sich an die Gerechtigkeit hält, kann auf keinen Fall die Grenzen der Mäßigung überschreiten. Durch die Führung des Allsehenden erkennt er die Wahrheit in allen Dingen. Die von den gelehrten Größen der Kunst und der Wissenschaft so oft gepriesene Zivilisation wird, wenn man ihr gestattet, die Grenzen der Mäßigung zu überschreiten, großes Unheil über die Menschen bringen. So warnt euch der Allwissende. Ins Übermaß gesteigert, wird sich die Zivilisation als eine ebenso ergiebige Quelle des Übels erweisen, wie sie, in den Schranken der Mäßigung gehalten, eine Quelle des Guten war. Denkt darüber nach, o Menschen, und gehört nicht zu denen, die verwirrt durch die Öden des Irrtums streifen. Es naht der Tag, da ihre Flamme die Städte verschlingt, da die Zunge der Größe verkündet: »Das Reich ist Gottes, des Allmächtigen, des Allgepriesenen!«
163:3 [298] Alles andere ist dem gleichen Grundsatz der Mäßigung unterworfen. Danke deinem Herrn, der deiner in diesem wundersamen Sendschreiben gedenkt. Aller Ruhm sei Gott, dem Herrn des ruhmreichen Thrones.
163:4 Würde ein Mensch in seinem Herzen darüber nachdenken, was die Feder des Höchsten offenbart hat, und von der Süße dieser Offenbarung kosten, so wurde er sich gewißlich seiner eigenen Wünsche ledig und befreit fühlen, völlig dem Willen des Allmächtigen ergeben. Glücklich der Mensch, der eine so hohe Stufe erreicht und sich nicht selbst einer so reichen Gnade beraubt!
163:5 An diesem Tage können Wir weder das Verhalten des Furchtsamen billigen, der seinen Glauben zu verbergen sucht, noch das Benehmen des erklärten Gläubigen gutheißen, der lärmend seine Treue zu dieser Sache bekundet. Beide sollten dem Gebot der Weisheit folgen und mit Eifer danach streben, dem Wohle des Glaubens zu dienen.
163:6 Jeder möge auf das Verhalten dieses Unterdrückten achten und darüber nachdenken. Wir haben Uns seit dem Beginn dieser Offenbarung bis heute immer geweigert, Uns vor Unseren Feinden zu verbergen oder von der Gesellschaft Unserer Freunde zurückzuziehen. Obwohl Uns eine Unzahl von Kümmernissen und Leiden umgibt, haben Wir mit machtvollem Vertrauen die Völker der Erde zum Tagesanbruch der Herrlichkeit gerufen. Die Feder des Höchsten ist nicht geneigt, in diesem Zusammenhang von den Trübsalen zu berichten, die sie erduldet hat. Deren Enthüllung würde zweifellos die Begünstigten unter den Getreuen in Trauer stürzen, sie, die wahrhaft die Einheit Gottes hochhalten und Seiner Sache völlig ergeben sind. Er, wahrlich, spricht die Wahrheit, und Er ist der Allhörende, der Allwissende. Wir verbrachten Unser Leben zum größten Teil inmitten Unserer Feinde. Sieh, wie Wir gegenwärtig in einem Nest von Schlangen leben.
163:7 [299] In allen heiligen Schriften wurde dieses Heilige Land erwähnt und gepriesen. Hier sind die Propheten Gottes und Seine Auserwählten erschienen. Dies ist die Wüste, durch die alle Gottesboten gewandert sind, aus der ihr Ruf erscholl: »Hier bin ich, hier bin ich, o mein Gott!« Dies ist das verheißene Land, in dem Ihm, der die Verkündigung Gottes ist, sich zu offenbaren bestimmt war. Dies ist das Tal des unerforschlichen Ratschlusses Gottes, der schneeweiße Ort, das Land unvergänglicher Pracht. Was an diesem Tage geschah, ist seit alters in den Schriften geweissagt. Eben diese Schriften verdammen jedoch einmütig die Menschen, die dieses Land bewohnen. Einmal sind sie als »Otterngezücht« gebrandmarkt worden. Sieh, wie dieser Unterdrückte jetzt, von »Otterngezücht«1 umgeben, laut ruft und alle Menschen zu Dem lädt, der die höchste Sehnsucht der Welt, der Gipfel und Tagesanbruch der Herrlichkeit ist. Glücklich der Mensch, der auf die Stimme des Herrn im Reiche der Äußerung hört, und wehe den Achtlosen, die weit von Seiner Wahrheit in die Irre gehen.
1 Matth. 3:7
164
164:1 [300] Wisse, daß jedes hörende Ohr, wenn es sich rein und unbefleckt erhält, zu allen Zeiten und aus jeder Richtung die Stimme hören muß, die diese heiligen Worte spricht: »Wahrlich, wir sind Gottes, und zu Ihm werden wir zurückkehren.«1 Die Geheimnisse des körperlichen Todes des Menschen und seiner Rückkehr sind nicht enthüllt und bleiben weiterhin ungedeutet. Bei der Gerechtigkeit Gottes! Würden sie offenbart, so würden sie solche Furcht und Trauer hervorrufen, daß manch einer zugrunde ginge, während andere so von Freude erfüllt wären, daß sie den Tod wünschten und mit unstillbarer Sehnsucht den einen, wahren Gott - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - anflehten, ihr Ende zu beschleunigen.
1 Qur'án 2:157
164:2 Der Tod bietet jedem vertrauenden Gläubigen den Kelch dar, der in Wahrheit Leben ist. Er schenkt Freude und ist ein Bote des Frohsinns. Er verleiht die Gabe ewigen Lebens.
164:3 Was die Menschen betrifft, die von der Frucht des irdischen Daseins gekostet haben, welche die Anerkennung des einen, wahren Gottes ist - gepriesen sei Seine Herrlichkeit - so wird ihr Leben nach dem Tode dergestalt sein, daß Wir es unmöglich beschreiben können. Das Wissen darüber ist allein bei Gott, dem Herrn aller Welten.
165 'aus dem Kitáb-i-Aqdas'
165:1 [301] Wer vor Ablauf eines vollen Jahrtausends den Anspruch auf eine unmittelbare Offenbarung von Gott erhebt, ist gewiß ein Lügner und Betrüger. Wir beten zu Gott, daß Er ihm gnädig helfe, einen solchen Anspruch zurückzuziehen und zu widerrufen. Wenn er bereut, wird Gott ihm zweifellos vergeben, verharrt er aber in seinem Irrtum, wird Gott sicherlich einen herabsenden, der erbarmungslos mit ihm verfährt. Gott ist in der Tat schrecklich, wenn Er straft. Wer immer diesen Vers anders als nach seiner klaren Bedeutung auslegt, ist des Geistes Gottes und Seiner Barmherzigkeit, die alles Erschaffene umfaßt, beraubt. Fürchtet Gott und folgt nicht eueren eitlen Einbildungen. Nein, folgt vielmehr dem Gebot eueres Herrn, des Allmächtigen, des Allweisen.
[303] ERLÄUTERUNGEN
'Abdu'l-'Azíz
Sultán des Osmanischen Reiches 1861 - 1876, geb. 1830; gemeinsam mit Násiri'd-Dín Sháh verantwortlich für die Verbannung Bahá'u'lláhs nach Baghdád, Adrianopel und 'Akká; einer der Adressaten der Súriy-i-Muluk Bahá'u'lláhs
'Abdu'lláh-i-Ubayy
mächtiger Stammesfürst in Medina und Gegner Muhammads; genannt »der Fürst der Heuchler«
Abu 'Amir: Gegner Muhammads
Afnán
arabisch »Zweig«, bezeichnet einen Verwandten des Báb. Nicht zu verwechseln mit Ghusn (Mehrzahl Aghsán), das auch mit »Zweig« übersetzt wird und die Nachkommen Bahá'u'lláhs bezeichnet.
'Akká
Stadt im Heiligen Land, am Nordende der Bucht von Haifa gelegen. Seit dem zweiten Jahrtausend v.Chr., bezeugt, vielfach in Schriften der Bibel erwähnt, im Qur'án angedeutet und in den Traditionen (s. Überlieferung) im Zusammenhang mit dem Erscheinen Bahá'u'lláhs genannt (vgl. Shoghi Effendi, Gott geht vorüber, Hofheim 1974, S. 209f, Bahá'u'lláh, Brief an den Sohn des Wolfes, Frankfurt 1966, S. 151f), war in phönizischer und römischer Zeit Handelszentrum, im 13. Jh. Hauptstadt des Königreichs Jerusalem der Kreuzfahrer, im 18. Jh., zu einer türkischen Gefängniskolonie herabgesunken. Bahá'u'lláh, vom türkischen Sultán nach 'Akká verbannt und in der Zitadelle eingekerkert, traf dort am 31. August 1868 ein.
'Alí
'Alí-Ibn-i-Tálib, der Schwiegersohn und rechtmäßige Nachfolger Muhammads; er war der erste Imám und der vierte Kalif und fand im Jahre 40 n.d.H. (661 n.Chr. ) den Märtyrertod.
'Alí-Muhammad: der Báb
Arche: s. Rote Arche
Ashraf
Áqá Siyyid Ashraf, als Sohn des Bábí-Märtyrers Mír Jalíl zur Zeit des Zanján-Aufstands geboren, von der Mutter zu standhaftem Glauben erzogen, reiste zweimal nach Adrianopel, dem Verbannungsort Bahá'u'lláhs; nach seiner zweiten Reise als Bábí zum Tode verurteilt, starb er 1870 den Märtyrertod.
Báb
wörtlich: »Das Tor«, Würdenamen des Stifters der Bábí-Religion, 'Alí-Muhammad aus Shiráz (20. Okt, 1819 - 9. Juli 1850). Der Báb, ein Siyyid (Nachkomme des Propheten), war der Vorläufer und Herold Bahá'u'lláhs, in dessen Religion die Bábí-Religion später aufging.
Baghdád
Hauptstadt des heutigen 'Iráq, am Tigris gelegen. Die Stadt wurde zwischen 762 und 766 n. Chr., von dem Abassiden-Kalifen Al-Mansúr erbaut und von ihm »Madínatu's-Salám = Stadt des Friedens« genannt. Bahá'u'lláh, nach Baghdád verbannt, erreichte die Stadt am 8. April 1853. Er erklärte dort Seine Sendung am 22. April 1863 vor Seiner Abreise am 3. Mai 1863 nach Konstantinopel und schließlich 'Akká. Im Kitáb-i-Aqdas bestimmte Bahá'u'lláh das »Größte Haus« in Baghdád zur Pilgerstätte. Ährenlese Kap. 57 ist ein Besuchstablet für dieses Haus.
Balál
ein äthiopischer Sklave und einer der ersten Gläubigen des Islám. Er wurde von den Gegnern Muhammads in Mekka grausam gefoltert, widerrief aber nicht seinen Glauben. Später wurde er freigelassen. Der Prophet übertrug ihm die Aufgabe, die Gläubigen zum Gebet zu rufen; er wurde damit der erste Mu'adhdhin des Islám. Da er stotterte und den arabischen Mitlaut »shín« wie »sin« aussprach, war sein Gebetsruf fehlerhaft; aber die Vollkommenheit seines Herzens übertönte den falschen Zungenschlag. Es wird berichtet, daß er vor Trauer nach dem Hinscheiden Muhammads nie mehr den Ruf zum Gebet gesungen habe und im Jahre 20 n.d.H. (642 n.Chr. ) in Damaskus starb.
Bayán
arabisch, »Erklärung«, »Äußerung«. Der Báb hat zwei Werke mit dem Namen »Bayán« offenbart, den persischen und den arabischen Bayán. Das wichtigere Werk ist der persische. Es enthält neben Gesetzen zahllose Hinweise auf das Kommen des verheißenen. Das Wort wurde vom Báb auch als Bezeichnung für Seine Sendung, vor allem Seine Bücher benutzt.
Buchstaben des Lebendigen (Hurúf-i-Hayy )
Ehrentitel für die ersten 18 Anhänger des Báb
Dhabíh
»das Opfer«, Ehrenname des Áqá Siyyid Ismá'il-i-Zavari'í, Gelehrter und Kalligraph. Er suchte Bahá'u'lláh in Baghdád auf und wurde von Ihm »der Geliebte und der Stolz der Märtyrer« genannt, als er sich im Schmerz der Trennung von Bahá'u'lláh den Tod gab (vgl. Balyuzi, Bahá'u'lláh, p,132f).
Hadíth: siehe Überlieferung
Hakím: arabisch: »Arzt«, »Weiser«
Hannas
Jüdischer Hohepriester (6-15 n.Chr. ), war neben seinem Schwiegersohn Kaiphas im Prozeß gegen Jesus beteiligt
Herrscher der Gläubigen (Amír-ul-Mú'minín )
Ehrentitel 'Alís, s. dort
Imám 'Alí: siehe 'Alí
Imám Husayn
Sohn des Imám 'Alí und der Reinen Fátimih, Enkel Muhammads, der dritte Imám; er fand 61 n.d.H. oder 680 n.Chr., den Märtyrertod, zu dessen Gedenken Bahá'u'lláh ein Besuchstablet offenbart hat.
Javád
Siyyid Javád-i-Karbilá'í, ein Schüler von Siyyid Kázim-i-Rashtí. In Karbilá aufgewachsen, begegnete er dem Báb, als dieser noch ein Kind war. Später wurde er durch Mullá 'Alíy-i-Bastámí ein Bábí. Er anerkannte Bahá'u'lláh in Baghdád vor dessen öffentlicher Erklärung, war wegen seiner heiligen Lebensführung unter dem Namen »Siyyid-i-Núr« bekannt und starb in Kirmán.
Júk
das Buch Júk ist eine Sammlung früher geschichtlicher Berichte, möglicherweise Yogi-Überlieferungen, wie sie sich auch im Dabistánu'l-Madháhib, einer in Indien um die Mitte des 17. Jahrhunderts zusammengestellten Abhandlung finden.
Ka'b-Ibn-i-Ashraf
Dichter und Priester in Medina, verschwor sich mit Abú Sufyán, dem Erzfeind des Propheten, mit dem Ziel, Muhammad umzubringen (vgl. Qur'án 59:2)
Kaaba: uraltes Heiligtum in Mekka, dem sich der Muslim im Gebet zuwendet
Kaiphas: siehe Hannas
Kamál
Hájí Mírzá Kamál-i-Dín, der Bahá'u'lláh bat, den Qur'ánvers 3:87 auszulegen
Karbilá
Stadt im 'Iráq, wo der Imám Husayn 680 n.Chr., den Märtyrertod fand und bestattet wurde; bedeutender Wallfahrtsort der Schiiten. Den Ortsnamen versteht man daher auch als zusammengesetzt aus den arabischen Worten »Karb« (Trübsal) und »Balá'« (Heimsuchung)
Karmel
Berg bei Haifa. Schon seit altersher auch außerhalb des Heiligen Landes als heiliger Berg angesehen. Vielfach erwähnt in der Bibel. Bedeutet wörtlich »der Weinberg Gottes«. Lawh-i-Karmel (Sendschreiben über den Karmel, Ährenlese Kap, l1) wurde von Bahá'u'lláh dort offenbart. Bahá'u'lláh besuchte den Berg 1890 und bestimmte den Platz für das Grabmal des Báb, das inmitten ausgedehnter Parkanlagen den Mittelpunkt des Bahá'í-Weltzentrums bildet.
Kawthar
arabisch: »die Fülle« (vgl. Qur'án 108 ). Im Qur'án und in den Traditionen als Begriff in der symbolischen Beschreibung des Paradieses verwandt. Man verstand darunter einen Fluß bzw., den anderen Paradies-Begriff »Hawd«, ein »Wasserbecken«, das am Tage der Auferstehung nur für die wahrhaft Gläubigen bereitgehalten wird, um ihren Durst zu stillen. Die anderen werden von ihm fortgetrieben. 'Abdu'l-Bahá erklärt Kawthar etymologisch als Begriff der Fülle. An »diesem Tag« sind die »heiligen Winde, die die Geister erquicken«, der göttliche Kawthar (zit. in Ma'id-i-Ásemání, 2/95). In den Schriften Bahá'u'lláhs kommt das Wort »Kawthar« im Zusammenhang mit mehreren Begriffen vor, z.B. Kawthar der Begegnung mit Gott, Kawthar der Bedeutungen und Äußerung, Kawthar der Erkenntnis Gottes, Kawthar der Standhaftigkeit Kawthar des ewigen Lebens.
Kitáb-i-Aqdas
das »Heiligste Buch«, ein Hauptwerk Bahá'u'lláhs, das Seine Gesetze und die Charta Seiner neuen Weltordnung enthält; es wurde 1873 in 'Akká offenbart.
Kitáb-i-Íqán
das »Buch der Gewißheit«, das wichtigste religiöse Werk Bahá'u'lláhs, 1862 in Baghdád offenbart, es ist auch die vom Báb verheißene Ergänzung zu Seinem persischen Bayán. (Vgl. Shoghi Effendi, Gott geht vorüber, S. 157f. )
Kumayl
Kumayl-Ibn-Ziyád al-Nakha'í, einer der wichtigen vertrauten des Imám 'Alí, der durch den berüchtigten, blutrünstigen Haj-jáj den Märtyrertod erlitt. Die hier im Kapitel 90 der Ährenlese (aus dem Kitáb-i-Íqán) erwähnte Tradition ist eine sehr berühmte, die die Erklärung des Imám'Alí zu der Frage Kumayls nach der »Wahrheit« enthält. Mystiker und Philosophen beschäftigten sich mit dieser Tradition, Shaykh Ahmad-i-Ahsá'í, aber auch der Báb und Bahá'u'lláh haben sich dazu geäußert.
Muhammad
(1) der Prophet und Gesandte Gottes, Stifter des Islám, 570-632 n. Chr. Er offenbarte das Heilige Buch, den Qur'án. (2) Personenname verschiedener Adressaten von Tablets Bahá'u'lláhs (z.B. Ährenlese Kap. 28, Kap. 77). (3 ) Shaykh Muhammad-i-Arab, ein Anhänger Bahá'u'lláhs, wird im Besuchstablet zum Heiligen Haus in Baghdád (Ährenlese Kap. 57) genannt.
Mustafa
Mírzá Mustafa-i-Naráqí, genannt Abú-Hurayrih, ein Bahá'í-Märtyrer (vgl. Bahá'u'lláh, Brief an den Sohn des Wolfes, S. 74; Balyuzi, Bahá'u'lláh, p.237f).
Mustagháth
wörtlich: »Der um Hilfe Angeflehte«, bezieht sich auf das Kommen Bahá'u'lláhs zu der Zeit, die vom Báb vorausgesagt worden war (vgl., Bahá'u'lláh, Das Buch der Gewißheit, Frankfurt 1969, S. 152).
Mutterbuch
das Buch göttlichen Wissens, die Quelle der Offenbarung für alle Heiligen Schriften. Von dem »Mutterbuch« ist in Qur'án 43:3 die Rede. Rodwell übersetzt als das »urbildliche Buch« und kommentiert: »Die Mutter des Buches, d, h. das Original des Koran, verwahrt bei Gott«. Sale nennt es »die verwahrte Tafel, die das Original sämtlicher heiliger Schriften ist«. Für die Bahá'í bedeutet das »Mutterbuch«, das »verwahrte Tablet« oder das »behütete Tablet« das Wort Gottes, die Manifestation Gottes in jedem Zeitalter oder Sein Buch. Das Mutterbuch der Sendung des Báb ist der Persische Bayán, das der Bahá'í-Religion das Kitáb-i-Aqdas.
Nabíl-i-A'zam
arabisch: der größte Edle, Ehrenname für Mullá Muhammad-i-Zarandí, Poeta laureatus Bahá'u'lláhs, Autor eines zeitgenössischen Berichtes über die frühe Geschichte der Bábí- und Bahá'í-Offenbarung, »Nabils Bericht« (Hofheim-Langenhain, Teil 1, 1975), neben »Gott geht vorüber« von Shoghi Effendi das größte Bahá'í-Geschichtswerk bisher.
Nadr-Ibn-i-Hárith: ein Gegner Muhammads
Nasír
Lawh-i-Nasír wurde von Bahá'u'lláh in Adrianopel für Hájí Muhammad Nasir aus Qazvín offenbart. Ährenlese Kap. 53 und 75 sind Teile dieses Tablets. Nasír wurde durch den Buchstaben des Lebendigen Mullá Jalíl-i-Urúmí zum Glauben an den Báb geführt und wurde später ein glühender Anhänger Bahá'u'lláhs. Er nahm an der Konferenz zu Badasht teil, gehörte zu den Belagerten in der Festung Tabarsí und gelangte in 'Akká in die Gegenwart Bahá'u'lláhs. Angegriffen, ausgeplündert, beraubt und ins Gefängnis geworfen, starb er in Rasht, seinem letzten Wohnsitz, 1300 n.d.H. (1888 n.Chr.) im Gefängnis. (Ausführlich: Taherzadeh, The Revelation of Bahá'u'lláh, II, 245 ff.)
Nimrod
im Alten Testament (1.Mos, 10: 8f) ein gewaltiger Städtebauer und »großer Jäger vor dem Herrn« ; im Islám angesehen als der Verfolger Abrahams
Párán
auch Phárán; ein Bergzug nördlich des Sinai, wie dieser ein heiliger Ort der Offenbarung. Párán ist auch ein Berg in Mekka, sonst Abu Qabis genannt. Es werden auch drei Berge in Mekka als Párán-Berge bezeichnet: Abu Qabis, Qayqu'án und Hirá', die im Besitz der Baná Háschim, der Großfamilie Muhammads, des Propheten, waren. In einer Höhle des Berges Hirá' meditierte Muhammad vor Seiner Erklärung. Genesis 21:21 berichtet, daß Ismael und seine Mutter in der Wüste von Párán lebten. Deut. 33,2: Mose gibt Sein letztes Vermächtnis vor dem Tode: »Der Herr ist vom Sinai ( = Mose) gekommen und ist ihnen aufgeleuchtet von Seir her ( Jesus). Er ist erschienen vom Berge Párán ( = Muhammad) her und ist gezogen nach Meribath-Kadesch ( = Bahá'u'lláh).«
Pentateuch: alexandrinische Bezeichnung der fünf Bücher Mose
Qá'im
arabisch: »Er, der sich erheben wird«, der Verheißene des schiitischen Islám: der Báb
Qayyúmu'l-Asmá'
arabisch : »Ewiger der Namen«, Kommentar zur Súrih von Joseph (Qur'án 12), die erste Offenbarungsschrift des Báb, in der die Leiden vorausgesagt werden, die Bahá'u'lláh von Seinem ungläubigen Bruder zu erdulden haben werde. Das erste Kapitel wurde in Gegenwart von Mullá Husayn offenbart, als der Báb in der Nacht des 23. Mai 1844 in Shiráz Seine Sendung erklärte, Bahá'u'lláh bezeichnet es im Kitáb-i-Íqán als »das erste, größte und mächtigste aller Bücher« in der Offenbarung des Báb.
Qur'án
das Heilige Buch des Islám, das von Muhammad offenbart wurde; Bahá'u'lláh nennt es das »nicht irrende Buch«.
Ridván
der Name des Wächters im Paradies, auch Paradiesgarten; Ridván ist etymologisch verwandt mit dem Begriff Zufriedenheit Gottes, Bahá'u'lláh bezeichnet damit den Najíbíyyih-Garten bei Baghdád, wo Er 1863 Seine Sendung erklärte; Im Gedenken an dieses Ereignis feiern die Bahá'í das Ridván-Fest, eine Zeit, die zwölf Tage (21. April bis 2. Mai) umfaßt. Das 14. Kapitel der Ährenlese ist ein Tablet zum Fest Ridván. Der Ridván-Garten ist nicht zu verwechseln mit dem Garten Na'mayn, der schmalen Insel inmitten eines Flusses im Osten von 'Akká, der von Bahá'u'lláh mit dem Namen »Garten Ridván«, »das Neue Jerusalem« und »Unsere Grüne Insel« bezeichnet wurde (siehe auch Gott geht vorüber, S. 219, Brief an den Sohn des Wolfes, S. 121). Bahá'u'lláh verwendet »Ridván« in Seinen Tablets in Verbindung mit mehreren Begriffen: Ridván der göttlichen Gegenwart, Ridván des Ewigen, Allherrlichen, Unsichtbaren, Ridván ewiger Vereinigung, Ridván göttlicher Weisheit, Ridván der Unsterblichkeit.
Rote Arche
jede der vorausgegangenen Offenbarungen wird als »Arche« bezeichnet. »Rote Arche« bezieht sich auf die Sendung Bahá'u'lláhs. Allerdings ist mit der Arche im Sendschreiben über den Karmel (Ährenlese 11) die Arche der Gesetze, das administrative Weltzentrum, gemeint, deren »Insassen« die Mitglieder des Universalen Hauses der Gerechtigkeit sind (siehe auch Bahá'í Holy Places, p. 58, 80, 81).
Sadratu'l-Muntahá
Name eines Baumes, den die Araber vor alters an das Ende der Wege als Markierung pflanzten; symbolisch der »göttliche Lotosbaum«, der »Baum, über den hinaus keiner gehen kann«. Auf ihn wird mittelbar in Qur'án 53 : 9 und direkt in Qur'án 53:14 Bezug genommen; die beiden Visionen, die dort beschrieben sind, werden nach der Überlieferung zu Muhammads Vision von der Himmelfahrt oder Mi'ráj (vgl. Súrih 17:1) in Beziehung gesetzt. In den Bahá'í-Schriften symbolisiert dieser Baum stets die Manifestation Gottes, d.h. in diesem Zeitalter Bahá'u'lláh.
Salmán
Shaykh Salmán, Bábí aus Hindíyán, gelangte als erster Bote der Bábí zu Bahá'u'lláh nach Baghdád und diente seitdem als Kurier zwischen Bahá'u'lláh und den Gläubigen, gestorben in Shiráz (vgl. 'Abdu'l-Bahá, Memorials of the Faithful, Wilmette, Illinois, 1971, p, 13f). Die Kapitel 21, 148 und 154 der Ährenlese sind Teile eines Tablets an ihn.
Salsabíl
Kommt in der symbolischen Beschreibung des Paradieses im Qur'án, 76:18, vor, wonach »Salsabíl« der Name einer Quelle daselbst ist. Der Name soll sich auf die feine Beschaffenheit und die Bekömmlichkeit beziehen. In den Tablets Bahá'u'lláhs erscheint Salsabíl im Zusammenhang mit mehreren Begriffen, so z.B. Salsabíl der liebenden Güte Gottes, Salsabíl des Beweises, Salsabíl der Erkenntnis Gottes. Salsabíl siehe auch Kawthar.
Sultán 'Abdu'l-Aziz: Herrscher der Türkei s. 'Abdu'l-Aziz
Súriy-i-Ra'ís
Sendschreiben Bahá'u'lláhs, offenbart bei Gallipoli im August 1869 (vgl. Gott geht vorüber, Hofheim-Langenhain, 1974, S. 206 ; Taherzadeh, The Revelation of Bahá'u'lláh II, p. 411f) für Hájí Muhammad Ismá'íl-i-Káshání, genannt Dhabíh oder Anís, in arabischer Sprache. Im ersten Teil wird 'Alí Páshá, der Großwesir der Türkei, angesprochen. (Nicht zu verwechseln mit dem Lawh-i-Ra'ís, auf persisch offenbart in 'Akká und ebenfalls an 'Alí Páshá gerichtet).
Tá: Buchstabe T, für Tihrán, Hauptstadt Persiens, Geburtsort Bahá'u'lláhs
Tablet
arabisch: Lawh = Tafel, Schreibtafel, Sendschreiben oder Sendbrief. Bezeichnung der Bahá'í für eine heilige Schrift, die eine Offenbarung enthält; in Anlehnung an die Gesetzestafeln von Moses werden damit vor allem die offenbarten Werke Bahá'u'lláhs gekennzeichnet.
Talisman
Der Sinn, in dem Bahá'u'lláh (Ährenlese 122) das Wort gebraucht, ist: Zwei Eigenschaften, die einem Talisman zugeschrieben werden: Segen bringen und Böses abwenden, besitzt bzw. bewirkt der Mensch, wenn er - durch die Erziehung des vollkommenen Erziehers, der göttlichen Manifestation - seiner Bestimmung entspricht. Er zieht Gutes an und bewirkt Gutes, er wendet Böses ab sowohl für sich als auch für die Menschheit. So erzogen ist der Mensch wahrlich die »Krone der Schöpfung« und entspricht dem Bibelvers »Lasset Uns Menschen schaffen nach Unserem Bild und Gleichnis!« (1. Mose 1:26). Die heiligen Metaphern, wie Talisman, sind durchaus nicht nur exakten und konkreten Wissenschaften entnommen, sie entstammen manchmal auch der Mythologie (z.B. auch der Vogel Phönix).
Überlieferung
Die heilige Literatur des Islám teilt sich in (1) den Qur'án, in dem Gott selbst und direkt spricht, und (2) die Überlieferungen oder Traditionen Muhammads, das Korpus der überlieferten und gesammelten Sprüche, Reden und Äußerungen Muhammads. Ein Teil dieser Traditionen wird »Heilige Traditionen« genannt. Heilige Traditionen haben eine Sonderstellung, da sie Ähnlichkeit mit dem Qur'án haben. Die Überlieferungen der zwölf Imáme aus dem heiligen Hause Muhammads sind das Korpus der überlieferten und gesammelten Sprüche, Reden und Äußerungen der zwölf Imáme. Die Worte des zwölften, »verborgenen« Imám wurden den Gläubigen durch vier nacheinander folgende Männer, die »Tore« ( = Pforten) genannt wurden, übermittelt. Die Überlieferungen der Imáme haben besonders für den schiitischen Islám elementare Bedeutung.
Unterdrückte, dieser
Bahá'u'lláh nennt Sich »Dieser Unterdrückte« (mazlúm), weil Er während des größten Teils Seines Lebens unterdrückt war, nach Seinem eigenen Zeugnis so, wie kein anderer je unterdrückt wurdet Shoghi Effendi übersetzt »mazlúm« im Sendschreiben über die Welt (Ährenlese 43 ) und im Besuchstablet (Gebete und Meditationen 180) mit »the Wronged One«; wörtliche Bedeutung von »mazlúm«: »der ungerecht Behandelte«, »der, dem Unrecht getan wurde«.
Zá, das Land Zá
Zanján, eine Stadt im westlichen Irán, in der 1800 Bábí unter der Führung von Mullá Muhammad Alí, bekannt unter dem Beinamen Hujjat, den Märtyrertod starben.
VORWORT
Dieses Buch ist eine Auswahl aus den Offenbarungsschriften Bahá'u'lláhs, die überwiegend in der Form von Tablets (Lehrbriefen oder Sendschreiben, arabisch Lawh) verfaßt sind. Shoghi Effendi (1896 - 1957), der Urenkel Bahá'u'lláhs und als Hüter der Sache Gottes der bevollmächtigte Interpret Seiner Lehren, hat diese Auswahl 1935 vorgenommen und die Übersetzung aus dem Persischen und Arabischen besorgt. In deutscher Übersetzung wurde sie 1947 bis 1953 in der Zeitschrift »Sonne der Wahrheit«, 1961 in Buchform veröffentlicht. In der vorliegenden dritten Auflage ist die Übertragung gründlich revidiert worden.
Zur Wiedergabe der persischen und arabischen Namen verwenden die Bahá'í eine Transkription, die um 1920 von einem internationalen Orientalistenkongreß angenommen wurde. Shoghi Effendi bezeichnet diese Transkription als einen »maßgeblichen, weltweiten, wenn auch unverbindlichen Schlüssel zur Rechtschreibung orientalischer Wörter« ( Bahá'í Administration, p. 56 ).
Der Inhalt der »Ährenlese« läßt sich in fünf Teile gliedern: Teil 1 (Kapitel 1-18) deutet unsere Gegenwart als den »Tag Gottes«. Teil 2 (Kapitel 19-69) befaßt sich mit dem Wesen der Offenbarung oder Manifestation Gottes als Spiegel der göttlichen Eigenschaften. Teil 3 (Kapitel 70-99 ) behandelt die Grundfragen der menschlichen Seele und ihrer Unsterblichkeit. Teil 4 (Kapitel 100-121) beleuchtet die geistige Seite der Weltordnung und des »Größten Friedens«. Teil 5 (Kapitel 122-165 ) zeigt die Pflichten des Menschen und den letzten Sinn des Lebens auf.
Die »Ährenlese« ist ein herausforderndes Buch, das ernstes Studium verlangt, kein Tatsachenbericht, sondern ein Zeugnis göttlicher Liebe und geistiger Kraft.
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