# Consejo Mundial de la AlimentaciÛn

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> Consejo Mundial de la Alimentación  
>        Bahá'í International Community
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>       La Lucha Contra el Hambre
>       Declaración a la 11a Sesión de Ministros del Consejo Mundial de la 
>       Alimentación de las Naciones Unidas
>       París, Francia
>       10 al 13 de junio de 1985 
> 
>       La Comunidad Internacional Bahá’í tiene un profundo interés en la lucha 
>       contra el hambre y en el abastecimiento de alimentos adecuados para todos 
>       los miembros de la raza humana, y está empeñada en ello. En consecuencia, 
>       hemos participado cada vez en mayor medida en las sesiones y seguimos con 
>       reconocimiento las actividades del Consejo Mundial de la Alimentación 
>       encaminadas a desarrollar, continuar y coordinar las políticas y tareas 
>       para tomar las medidas constructivas internacionales con relación a la 
>       producción y distribución de alimentos. La meta fijada el año anterior por 
>       el CMA para que la comunidad internacional reiterara su compromiso de 
>       eliminar el hambre y la desnutrición en todo el mundo durante los próximos 
>       quince años es muy bienvenida, y su realización representaría el 
>       cumplimiento de un sueño humano muy preciado. Dentro del espíritu de 
>       cooperación deseamos hacer algunos comentarios destacando lo que creemos 
>       son los factores más importantes en el logro de un planeta libre del 
>       hambre. 
>       Aunque ha habido una reducción alentadora de la tasa de muertes causadas 
>       por el hambre en las últimos décadas, el número de personas desnutridas en 
>       el mundo no ha sido nunca tan elevado come en el presente. Los estudios 
>       han revelado que el hambre sigue siendo un problema básico en la mayoría 
>       de los países del mundo que cuentan con aproximadamente la mitad de la 
>       población mundial [1]. Quince millones de muertes anuales por hambre de 
>       niños menores de 5 años de edad ejemplifica la espantosa magnitud del 
>       problema. Ya que el total de las provisiones alimenticias del planeta son 
>       suficiente para satisfacer las necesidades nutritivas de todos, la 
>       calamidad humana del hambre manifiesta la necesidad de reorientar la 
>       economía de la producción y distribución de alimentos en aras del 
>       bienestar humano. La conquista universal del hambre y el establecimiento 
>       de la seguridad de alimentos para todo el mundo requiere, por lo tanto, 
>       que avancemos hacia la solidaridad humana y económica internacional. No 
>       actuar en este sentido podría causar un grave perjuicio en la lucha que 
>       llevamos contra el hambre. 
>       No obstante, en las últimas décadas se han realizado adelantos notorios en 
>       el tipo de «espíritu de solidaridad mundial» previsto en los Escritos 
>       Bahá’ís como «surgido espontáneamente del tumulto de una sociedad 
>       desorganizada», y como un proceso «que debe atraer cada vez más la 
>       atención de los guardianes de los destinos de los pueblos y las naciones». 
>       Tal vez pueda verse más claramente esta solidaridad internacional en los 
>       diversos instrumentos de derechos humanos aprobados por los gobiernos del 
>       mundo en el contexto de las Naciones Unidas, entre ellos la Declaración 
>       Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos 
>       Económicos, Sociales y Culturales. En el Artículo 11 del Pacto se incluye 
>       el reconocimiento del «derecho fundamental de toda persona a estar 
>       protegida contra el hambre», y requiere, entre otras cosas, que los 
>       Estados partes reconozcan «el derecho de toda persona a un nivel de vida 
>       adecuado para sí y su familia, incluso alimentación adecuada», y que 
>       «tomarán las medidas apropiadas para asegurar el establecimiento de este 
>       derecho». Por consiguiente, puede concluirse que el derecho a la 
>       alimentación adecuada es un derecho humano que se ha incorporado 
>       firmemente en el derecho internacional, un logro que refleja claramente 
>       una evolución importante de la conciencia del hombre en un período de 
>       tiempo relativamente breve. 
>       Esta conciencia creciente del carácter unido de la humanidad y su 
>       compromiso concomitante con la solidaridad en acción debe promoverse 
>       todavía más hasta que pase a ser un valor común firmemente acatado por 
>       toda la humanidad, ya que es de importancia crucial para el cumplimiento 
>       de la responsabilidad global y para la administración fructuosa de los 
>       asuntos mundiales, entre ellos una ofensiva coordinada contra el problema 
>       de la alimentación. Esto último requiere, además, una visión general del 
>       desarrollo, que debe incluir no sólo factores relacionados con el 
>       crecimiento económico, sino también valores fundamentales como la 
>       justicia, la equidad, la igualdad del hombre y la mujer, la cooperación y 
>       el respeto por la naturaleza. Por lo tanto, se requiere con urgencia 
>       educación para el desarrollo en el sentido más profundo de la expresión, 
>       centrado en el desarrollo humano tanto como en el social y económico. Ello 
>       incluye una orientación educacional que ayude al hombre a superarse y a 
>       integrar los pedazos a veces fragmentados de la comprensión y el 
>       conocimiento modernos y le asista a dirigirse hacia la creación de un 
>       bienestar social auténtico en que se cumplan tanto las necesidades del 
>       cuerpo como las del espíritu. El concepto bahá’í del desarrollo es que 
>       todo ser humano y, por lo tanto, la humanidad en su conjunto, tiene un 
>       potencial ilimitado para el desarrollo y una necesidad espiritual interior 
>       de hacer realidad esa capacidad latente con el propósito de servir a la 
>       humanidad. En la visión bahá’í no hay «mayor bendición concebible para el 
>       hombre que llegar a ser la causa de la educación, el desarrollo, la 
>       prosperidad y el honor de sus congéneres». Esta comprensión puede dar a 
>       los seres humanos el incentivo «para elevarse y dedicarse enérgicamente al 
>       servicio de las masas, olvidando su propio beneficio material y trabajando 
>       sólo para servir el bien general». 
>       Las dos dimensiones principales del problema de la alimentación, o sea, de 
>       producción y de distribución, deben verse desde el punto de vista de los 
>       principios anteriormente mencionados con respecto a la perspectiva mundial 
>       y un enfoque cabal del desarrollo. El nivel inadecuado de la producción de 
>       alimentos en algunas partes del mundo, particularmente en la agricultura 
>       campesina de los países en vías de desarrollo, debe contrarrestarse 
>       fundamentalmente asignando mayor prestigio social al sector agrícola y 
>       prestando más atención a las necesidades y los deseos de los agricultores. 
>       Debe señalarse que la agricultura es en cierto sentido la médula y los 
>       cimientos de la economía y que hay que tenerla plenamente en cuenta tanto 
>       al formular la política general como en su ejecución. Desde el punto de 
>       vista bahá’í, a fin de lograr la equidad y obtener para todos los miembros 
>       de la sociedad «la mayor prosperidad y el mayor bienestar… debemos 
>       comenzar por los campesinos; ahí echaremos los cimientos de un sistema y 
>       un orden porque la clase campesina y la clase agrícola superan a las demás 
>       clases en la importancia de sus servicios». 
>       Con este sistema general, que prestaría apoyo social, económico y de 
>       infraestructura a la agricultura, se daría importancia a estimular y 
>       facilitar la realización personal, la participación popular y la 
>       cooperación en el plano local. Para surtir el efecto deseados este proceso 
>       debería dar como resultado que las personas tomen iniciativa propia y 
>       hagan esfuerzos en organizarse para fortalecer su capacidad de planificar 
>       y ejecutar actividades encaminadas a lograr la habilidad de valerse por sí 
>       mismos, la autosuficiencia y un mayor bienestar para todos. El papel de la 
>       mujer en las zonas rurales, que con tanta frecuencia se descuida, reviste 
>       particular importancia en este contexto. La mujer ocupa normalmente un 
>       papel fundamental tanto en la producción como en la distribución de 
>       alimentos, y se le debe prestar el apoyo y la capacitación debidos, a fin 
>       de asegurar una cantidad y calidad adecuadas de alimentos, y que también 
>       se comparta equitativamente la comida dentro de la familia. 
>       Debe considerarse, en nuestra opinión, la cuestión de la distribución de 
>       alimentos en el contexto de la necesidad de reducir los extremos de 
>       riqueza y pobreza en los planos nacional e internacional. La meta inicial 
>       sería de asegurar el derecho a los alimentos y otras necesidades 
>       fundamentales para todos y, a la larga, el bienestar y la prosperidad 
>       universal. Para ello serán necesarios la organización de los recursos 
>       materiales del mundo en beneficio de todos, el libre comercio para 
>       estimular el desarrollo económico y un sistema de reservas de productos 
>       básicos esenciales para prevenir la escasez. En la esfera fundamental del 
>       almacenamiento y la distribución debe darse mucha importancia a las 
>       medidas comunales de seguridad de alimentos en forma de graneros para la 
>       autosuficiencia en el plano local. Las medidas de redistribución 
>       orientadas a los recursos financieros han de corresponder a las 
>       necesidades biológicas, en comparación con la situación actual en que una 
>       proporción considerable de la población mundial carece del poder 
>       adquisitivo para obtener los alimentos que requiere. 
>       Se reconoce ampliamente que la humanidad está pasando por un proceso de 
>       transformación universal, sin precedentes tanto en su escala mundial como 
>       en su ritmo explosivo. Nunca antes ha tenido tanta necesidad la humanidad 
>       de renovar su pensamiento, de una filosofía de acción para hacer frente a 
>       las fricciones sociales omnipresentes que podrían llegar a destruirnos 
>       como seres humanos. Se reconoce cada vez más que la erradicación del 
>       hambre es tanto un imperativo moral como un factor sumamente importante en 
>       la creación de estabilidad social en un mundo interdependiente. Sólo una 
>       estrategia mundial de desarrollo capaz de movilizar nuestra capacidad 
>       espiritual e intelectual, así como todos los elementos de la producción, 
>       en aras de toda la raza humana, puede eliminar del mundo el subdesarrollo 
>       y el hambre. 
>       El Consejo Mundial de Alimentación ha recibido un mandato y está en buena 
>       posición para representar un papel cada vez más importante en la 
>       formulación y promoción de una estrategia efectiva y mundial de alimentos. 
>       Dicha estrategia podría incluir el beneficio de un aumento en la 
>       información y educación con respecto a los alimentos y, en paralelo con 
>       una concientización cada vez mayor de la insostenible esclavitud biológica 
>       que constituye la azote del hambre, la formulación de políticas y medidas 
>       de distribución capaces de hacer frente al desafío. Los organismos de las 
>       Naciones Unidas podrían realizar una campaña mundial de información y 
>       educación en colaboración con gobiernos miembros y organizaciones no 
>       gubernamentales. Ello podría fomentar una comprensión más amplia de este 
>       gran problema desafiante y dar como resultado un compromiso suficiente 
>       para tender las bases de la realización de la meta loable de erradicar el 
>       hambre y la desnutrición a fines del siglo, tal como lo ha previsto el 
>       Consejo Mundial de la Alimentación. La Comunidad Internacional Bahá’í, con 
>       su experiencia centenaria en el fomento de la solidaridad mundial y en la 
>       promoción de la aceptación universal de los derechos humanos de todos los 
>       miembros de la humanidad, está dispuesta a hacer su contribución a este 
>       proceso.
>         The Decline in Hunger-Related Deaths, The Hunger Project Papers, No. 2, 
>         mayo de 1984, de Roy L. Prosterman. 
>         * De los Escritos Bahá’ís. 
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>       Documento BIC #85-0610S 
>       Traducido del original en inglés
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>       Unidas... 
>       ©1997-2001 — Oficina de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las 
>       Naciones Unidas
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