# a las autoridades religiosas del mundo

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> T R A D U C C I O N 
>                                  (de cortesia) 
> 
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> 
> A LAS AUTORIDADES RELIGIOSAS DEL MUNDO 
> 
>      El legado perdurable del siglo XX ha consistido en que forzo a los 
> pueblos del mundo a verse como miembros de una sola raza humana, y al mundo 
> como la patria comun de esa misma raza.  Pese a la violencia y conflictos que 
> aun ensombrecen el horizonte, aquellos prejuicios, que parecian consustanciales 
> a la naturaleza de la especie humana, hacen quiebra por todas partes.  Con su 
> precipitacion van cayendo las barreras que por largo tiempo dividieron a la 
> familia del hombre convirtiendola en una Babel de identidades incoherentes de 
> origen cultural, etnico o nacional.  El que un cambio tan fundamental haya 
> ocurrido en tan breve periodo--casi de la noche a la manana en la perspectiva 
> del tiempo historico--sugiere la magnitud de las posibilidades futuras. 
> 
>      Resulta tragico que la religion organizada, cuya razon misma de ser 
> implica el servicio a la causa de la hermandad y de la paz, se comporte con 
> harta frecuencia como uno de los obstaculos mas formidables interpuestos en su 
> camino; como tragico es, por citar un hecho particularmente penoso, el que a 
> menudo haya prestado credibilidad al fanatismo.  En nuestra calidad de consejo 
> de gobierno de una de las religiones mundiales sentimos la responsabilidad de 
> instar a que ponderen con la debida gravedad el desafio que todo ello plantea a 
> las autoridades religiosas.  Tanto el tema como las circunstancias que suscita 
> requieren que hablemos con franqueza.  Confiamos en que el hecho de servir 
> todos a la Divinidad garantice que lo que digamos sea recibido con el mismo 
> espiritu de buena voluntad con que se ofrece. 
> 
>      El tema adquiere un perfil mas acentuado al compararlo con lo ya 
> conseguido en otros ambitos.  En el pasado, con algunas excepciones aisladas, a 
> la mujer se le ha tenido por una raza inferior sobre cuya naturaleza real solo 
> corrian supersticiones, se le ha negado la oportunidad de expresar las 
> potencialidades del espiritu humano y se le ha relegado al papel de servir a 
> las necesidades del varon.  Bien es verdad que son numerosas las sociedades 
> donde  tales  condiciones  persisten  y  donde  se  porfia  fanaticamente  en 
> sostenerlas.  Sin embargo, en el plano del discurso global, el concepto de 
> igualdad de genero ha adquirido a todos los efectos practicos la fuerza de un 
> principio  universalmente  aceptado  y,  como  tal,  disfruta  de  una  similar 
> autoridad en la mayor parte de la comunidad academica y de los medios de 
> informacion.  Tan fundamental ha sido la revision que los exponentes de la 
> supremacia masculina se ven obligados a buscar sus apoyos fuera de los limites 
> de la opinion responsable. 
> 
>  
> 
>      Los atribulados batallones del nacionalismo se enfrentan a un destino 
> similar.  Con cada crisis que sacude a los asuntos mundiales, se hace mas facil 
> para la ciudadania distinguir entre el amor al propio pais--enriquecedor de la 
> persona--, y la claudicacion ante la retorica incendiaria cuyo fin es suscitar 
> odios y miedos hacia el projimo.  Incluso cuando resulta indicado participar en 
> los ya familiares ritos nacionalistas, la respuesta del publico oscila entre 
> dos  sentimientos  enfrentados:    unas  veces  de  incomodidad  y  otras  de 
> reafirmacion y predisposicion al entusiasmo tan tipicas de los viejos tiempos.  
> El efecto se ha visto reforzado por la reestructuracion continua del orden 
> internacional.  Sean cuales sean las deficiencias del sistema de las Naciones 
> Unidas en su actual forma, y por mucho que su capacidad tropiece con 
> dificultades  para  emprender  actuaciones  militares  colectivas  contra  la 
> agresion, nadie puede dudar el hecho de que el fetiche de la soberania nacional 
> absoluta se encuentra en vias de extincion. 
> 
>      Los prejuicios raciales y etnicos se han visto sometidos igualmente a un 
> tratamiento sumario en virtud de procesos historicos que poco o nada quieren 
> saber de estas pretensiones.  En este terreno, el rechazo del pasado ha sido 
> especialmente decisivo.  El racismo carga hoy dia con el lastre anadido de sus 
> vinculos con los horrores del siglo XX al punto de que ha empezado a verse en 
> terminos de lacra espiritual.  Si bien, en tanto actitud social, sobrevive en 
> numerosas partes del mundo--y como plaga en la vida de un sector importante de 
> la humanidad--, el prejuicio racial ha llegado a ser objeto de una condena tan 
> universal en principio que ningun grupo se permite identificarse con el 
> impunemente. 
> 
>      No es que se le haya dado la espalda a un turbio pasado y que un mundo 
> risueno ocupe subitamente su lugar.  Grandes sectores de la poblacion continuan 
> soportando los efectos de arraigados prejuicios de etnia, genero, nacion, casta 
> y clase.  Todas las evidencias senalan que semejantes injusticias perduraran 
> durante el largo periodo de lenta progresion en el que las instituciones y 
> criterios que la humanidad esta gestando han de ir cobrando el cuerpo y la 
> fuerza necesarios para construir un nuevo orden de relaciones y aportar alivio 
> a los oprimidos.  La cuestion es que hemos cruzado un umbral al que ya no cabe 
> ninguna posibilidad creible de retorno.  Se ha identificado, articulado y 
> difundido ampliamente toda una serie de principios fundamentales que de modo 
> progresivo estan cobrando cuerpo en instituciones capaces de imponerlos en la 
> conducta ciudadana.  No hay duda de que el efecto, por muy prolongado y 
> doloroso que sea el esfuerzo, sera el de revolucionar las relaciones entre 
> todos los pueblos en las bases mismas de la sociedad. 
> 
>                                        * 
> 
>      Al abrirse el siglo XX, era el prejuicio religioso el que se perfilaba 
> con mas probabilidades de sucumbir ante el empuje de los cambios.  En el 
> Occidente, los avances cientificos habian asestado un rudo golpe a algunos de 
> los pilares centrales del exclusivismo sectario.  En el contexto de la 
> transformacion de la imagen que la raza humana tenia de si misma, el movimiento 
> interreligioso constituia quiza el avance religioso mas prometedor.  En 1893, 
> la  Exposicion  Mundial  Colombina  sorprendio  incluso  a  sus  ambiciosos 
> organizadores al alumbrar el afamado <<Parlamento de las  
> 
>                                        2
> 
> Religiones>>, exponente de un consenso espiritual y moral tal que subyugo la 
> imaginacion popular de todos los continentes y aun llego a eclipsar las 
> maravillas cientificas, tecnologicas y comerciales que celebraba la Exposicion. 
> 
>      En fin, parecia como si se hubiesen desmoronado antiguas murallas.  Para 
> los pensadores influyentes en el campo de la religion, aquella reunion destaco 
> como un hecho <<sin precedentes en la historia del mundo>>.  El Parlamento, 
> segun afirmo su principal y distinguido organizador, <<habia emancipado al 
> mundo  del  fanatismo>>.    Un  liderazgo  imaginativo--tal  era  la  confiada 
> prediccion--aprovecharia  la  ocasion  para  despertar  en  las  comunidades 
> religiosas de la tierra, por tanto tiempo divididas, un espiritu de hermandad 
> que sentaria las bases morales requeridas para el nuevo mundo de prosperidad y 
> progreso.  Con estos animos, empezaron a arraigar y florecer los movimientos 
> interreligiosos de toda suerte.  Una gran bibliografia, disponible en numerosos 
> idiomas, presento ante un publico cada vez mas amplio, compuesto tanto por 
> creyentes  como  no  creyentes,  las  ensenanzas  de  todas  las  religiones 
> principales, iniciativa a la que a su debido tiempo se incorporaron la radio, 
> la television, el cine y finalmente el Internet.  Las instituciones de estudios 
> superiores organizaron programas de licenciatura sobre religiones comparadas.  
> Al concluir el siglo, los oficios ecumenicos, impensables tan solo unas pocas 
> decadas atras, se convertian en fenomenos comunes. 
> 
>      Por desgracia, es claro que a estas iniciativas les falta coherencia 
> intelectual y compromiso espiritual.  La idea de que todas las grandes 
> religiones del mundo son igualmente validas en su naturaleza y origen se ve 
> frenada por pautas inveteradas de pensamiento sectario, en contraste con los 
> procesos de unificacion que estan transformando el resto de las relaciones 
> sociales de la humanidad.  El progreso de la integracion racial es un fenomeno 
> que no se reduce a una mera expresion de sentimentalismo o de calculo 
> estrategico, sino que brota del reconocimiento de que los pueblos de la tierra 
> constituyen una sola especie cuyas diversas variaciones no confieren por si 
> mismas ventaja alguna, ni imponen ninguna traba, a los miembros particulares de 
> esa raza.  De modo analogo, la emancipacion de la mujer ha conseguido que tanto 
> las instituciones sociales como la opinion publica reconozcan que no hay base 
> valida--biologica, social o moral--que justifique el que a la mujer se le 
> deniegue la igualdad plena con el hombre, y a las ninas identicas oportunidades 
> educativas a las disfrutadas por los ninos.  De igual forma, reconocer las 
> aportaciones que algunas naciones realizan a la construccion imparable de una 
> civilizacion global no avala la ilusion heredada de que otras naciones poco o 
> nada tengan que aportar al esfuerzo. 
> 
>      En contraste, las autoridades religiosas parecen, en su mayor parte, 
> incapaces de acometer tan fundamental reorientacion.  Otros elementos de la 
> sociedad han hecho suyas las implicaciones de la unidad de la humanidad, no 
> solo como el proximo e inevitable paso en el avance de la civilizacion, sino 
> como cumplimiento de las identidades menores de toda suerte que nuestra raza 
> aporta en esta coyuntura critica de nuestra historia colectiva.  No obstante, 
> la mayor parte de la religion establecida se encuentra paralizada ante el 
> umbral del futuro, oprimida por los mismos dogmas y pretensiones de acceso  
> 
>                                        3
> 
> privilegiado a la verdad responsables de haber creado algunos de los conflictos 
> mas amargos que dividen a los habitantes de la tierra. 
> 
>      Las consecuencias, por lo que atane al bienestar de la humanidad, han 
> sido ruinosas.  Huelga citar en detalle los horrores que asedian hoy dia a 
> poblaciones indefensas como consecuencia de unos brotes de fanatismo que 
> mancillan el nombre de la religion.  Tampoco se trata de un fenomeno reciente.  
> Por mencionar solo uno de los numerosos ejemplos, las guerras europeas de 
> religion del siglo XVI segaron la vida aproximadamente de un treinta por ciento 
> de su poblacion.  Aturde pensar siquiera en cuales deben de haber sido los 
> frutos producidos por las semillas que implantaron en la conciencia popular las 
> tenebrosas fuerzas del dogmatismo sectario que inspiro tales conflictos. 
> 
>      A este balance de la historia hay que agregar la traicion de la vida 
> intelectual que, mas que ningun otro factor, le ha hurtado a la religion la 
> capacidad que posee inherentemente de desempenar un papel decisivo en la 
> configuracion de los asuntos mundiales.  Abstraidas por prioridades que 
> dispersan y vician las energias humanas, muy a menudo las instituciones 
> religiosas han sido los principales responsables de desanimar la exploracion de 
> la realidad y el ejercicio de las facultades intelectuales que distinguen al 
> genero humano.  Las denuncias del materialismo o del terrorismo no son de ayuda 
> real para afrontar la crisis moral contemporanea a menos que comiencen por 
> indagar con franqueza la falta de responsabilidad que ha dejado a las masas 
> creyentes expuestas y vulnerables a estas influencias. 
> 
>      Estas reflexiones, por mas que dolorosas, no son tanto una acusacion 
> contra la religion organizada como un recordatorio del poder singular que 
> representa.  La religion, como todos somos conscientes, conecta con las raices 
> de la motivacion de la persona.  Cuando la religion ha sido fiel al espiritu y 
> al ejemplo de las Figuras trascendentales que dieron al mundo los grandes 
> sistemas de creencias, ha despertado en pueblos enteros las capacidades de 
> amar, de perdonar y de crear al tiempo que los ha impulsado a mostrar arrojo, a 
> superar los prejuicios, a sacrificarse por el bien comun y a disciplinar los 
> impulsos del instinto animal.  Es incuestionable que la fuerza seminal en la 
> civilizacion del ser humano la ha aportado la sucesion de estas Manifestaciones 
> de lo Divino y que esta fuerza se remonta al alba de la historia. 
> 
>      Esta misma fuerza, que con tal efecto operaba en las epocas del pasado, 
> sigue siendo un rasgo inextinguible de la conciencia humana.  Contra todo 
> pronostico, y con escasos incentivos reales, sigue dando sosten a la lucha por 
> la supervivencia de millones y millones de personas, y haciendo que en todos 
> los paises surjan heroes y santos cuyas vidas son la vindicacion mas persuasiva 
> de los principios contenidos en las escrituras de sus respectivos credos.  Tal 
> como demuestra el curso de la civilizacion, la religion es capaz tambien de 
> influir profundamente en la estructura de las relaciones sociales.  En efecto, 
> seria dificil pensar en ningun avance fundamental de la civilizacion que no 
> haya derivado su empuje moral de esta fuente perenne.  Por tanto, ?es acaso 
> concebible que el paso a la etapa culminante del largo proceso milenario en la 
> organizacion del planeta  
> 
>                                        4
> 
> pueda efectuarse en medio de un vacio espiritual?  Si algo demostraron 
> concluyentemente las perversas ideologias desatadas en nuestro mundo durante el 
> siglo que acaba de terminar, es que esa necesidad no puede satisfacerse 
> mediante alternativas fruto de la invencion humana. 
> 
>                                        * 
> 
>      Las implicaciones de todo ello para nuestro presente quedan resumidas por 
> Baha'u'llah en palabras escritas hace mas de un siglo y ampliamente diseminadas 
> en los decenios ulteriores:  
> 
>      Es indudable que los pueblos del mundo, de cualesquiera raza o 
>      religion, derivan su inspiracion de una sola Fuente celestial y 
>      son los subditos de un solo Dios.  La diferencia entre las 
>      ordenanzas bajo las que viven debe ser atribuida a los requisitos 
>      y exigencias variables de la epoca en que fueron reveladas.  Todas 
>      ellas, excepto algunas que son producto de la perversidad humana, 
>      fueron ordenadas por Dios y son el reflejo de Su Voluntad y 
>      Proposito.  Levantaos y, armados con el poder de la fe, despedazad 
>      los dioses de vuestras vanas imaginaciones, los sembradores de 
>      disension entre vosotros.  Aferraos a aquello que os acerque y os 
>      una. 
> 
>      Tal llamamiento no exige el abandono de la fe por lo que respecta a las 
> verdades  fundamentales  de  ninguno  de  los  grandes  sistemas  de  creencias 
> mundiales.  Muy al contrario.  La fe posee su propio imperativo y es su propia 
> justificacion.  Lo que otros crean--o no crean--no puede arrogarse autoridad 
> sobre ninguna conciencia que valga.  Aquello a lo que las palabras arriba 
> mencionadas urgen inequivocamente es a la renuncia de todos los titulos de 
> exclusividad o de caracter final, los cuales, precisamente por estar anclados 
> en la vida del espiritu, se han erigido en los maximos inductores de odios y 
> violencias y en los sofocadores de esos impulsos que claman por la unidad. 
> 
>      Es a este desafio historico al que han de responder, segun creemos, las 
> autoridades religiosas si es que la propia autoridad religiosa ha de desempenar 
> un papel significativo en la sociedad global que surge de las experiencias 
> transformadoras del siglo XX.  Es obvio que un numero creciente de personas 
> empieza a comprender que la verdad que subyace a todas las religiones es en 
> esencia una sola.  Este reconocimiento surge no mediante la resolucion de 
> disputas teologicas, sino como una conciencia intuitiva que brota del trato 
> cada vez mas intenso con los demas y de atisbos de la aceptacion de la unicidad 
> de la propia familia humana.  En medio de la voragine de doctrinas religiosas, 
> ritos y codigos religiosos, herencia de mundos periclitados, crece ese concepto 
> de que la vida espiritual, al igual que la unidad manifiesta en la diversidad 
> de razas, nacionalidades y culturas, constituye una sola realidad sin limites e 
> igualmente accesible a todos.  A fin de que esta percepcion, difusa y aun 
> provisional, pueda afianzarse y contribuir de modo eficaz a crear un mundo 
> pacifico, debe obtener el completo asentimiento de todos aquellos a quienes, 
> incluso en esta hora ya tardia, se remiten las masas de esta tierra en su 
> busqueda de orientacion. 
> 
>                                        5
> 
>      Ciertamente son amplias las diferencias que separan a las principales 
> tradiciones religiosas del mundo en cuanto a disposiciones sociales y formas de 
> culto.  Dados los miles de anos transcurridos, durante los cuales las 
> revelaciones sucesivas de la Divinidad han respondido a las necesidades 
> cambiantes de una civilizacion en continua evolucion, dificilmente podria haber 
> sido otro el resultado.  En efecto, un rasgo inherente de las escrituras de la 
> mayoria de los credos principales vendria a ser la expresion, de una u otra 
> forma, del caracter evolutivo de la religion.  Lo que no puede justificarse 
> moralmente es la manipulacion de patrimonios culturales, patrimonios que aunque 
> estaban destinados a enriquecer la experiencia religiosa, se convierten asi en 
> fuente de prejuicios y alienacion.  La tarea primordial del alma humana sera 
> siempre la de investigar la realidad, vivir de acuerdo con las verdades de las 
> que llegue a estar convencida y respetar al maximo los esfuerzos ajenos por 
> hacer otro tanto. 
> 
>      Quiza se objete que, si todas las grandes religiones han de reconocerse 
> como surgidas de una misma fuente Divina, el efecto seria el de animar, o al 
> menos facilitar, la conversion de las gentes desde una religion a otra.  Que 
> sea o no asi tiene importancia puramente tangencial si se compara con la 
> oportunidad que la historia abre por fin a las personas, conscientes de un 
> mundo que trasciende a este mundo terrestre, y si se contrasta con la 
> responsabilidad que esta conciencia impone.  Cada uno de los grandes credos 
> puede  aducir  testimonios  creibles  e  impresionantes  de  su  eficacia  como 
> reforzadores del caracter moral.  De modo similar, nadie podria argumentar de 
> modo convincente que las doctrinas vinculadas a un sistema particular de 
> creencias hayan sido mas o menos prolificas en generar fanatismo y supersticion 
> que las vinculadas a cualquier otra.  En un mundo en vias de integracion, es 
> natural que las pautas de respuesta y relacion se sometan a un proceso continuo 
> de cambios y que el papel de las instituciones, sea cual sea su indole, es a 
> buen seguro el considerar como estos acontecimientos pueden conducirse de un 
> modo que promueva la unidad.  La garantia de que el resultado sera en ultima 
> instancia sano--espiritual, moral y socialmente--reside en la inquebrantable fe 
> de esas masas habitantes de la tierra, a las que nadie consulta, una fe segun 
> la cual el universo no se gobierna por el capricho humano, sino mediante una 
> Providencia amorosa e indefectible. 
> 
>      Al mismo tiempo que va produciendose el derrumbe de las barreras que 
> separan a los pueblos, nuestra epoca atestigua la quiebra del muro otrora 
> insuperable que la tradicion daba por sentado que separaria para siempre la 
> vida del Cielo y la vida de la Tierra.  Las escrituras de todas las religiones 
> le han ensenado siempre al creyente a considerar el servicio al projimo no solo 
> como un deber moral, sino como una via para el acercamiento de su alma hacia 
> Dios.  Hoy dia, la reestructuracion progresiva de la sociedad aporta a esta 
> ensenanza ya conocida un significado con nuevas dimensiones.  Conforme la 
> antigua promesa de un mundo animado por principios de justicia cobra lentamente 
> visos de meta realista, satisfacer las necesidades del alma y las de la 
> sociedad se vera cada vez mas como facetas reciprocas propias de una vida 
> espiritual madura. 
> 
>                                        6
> 
>      Para que las autoridades religiosas esten a la altura del reto que esta 
> ultima nocion representa, la respuesta debe comenzar por admitir que la 
> religion y la ciencia son dos sistemas indispensables de conocimiento mediante 
> los cuales se desarrollan las capacidades de la conciencia.  Lejos de estar en 
> conflicto mutuo, estas modalidades fundamentales con que la mente explora la 
> realidad son interdependientes y se han demostrado mas fertiles en aquellos 
> contados  pero  felices  periodos  de  la  historia  en  que  su  naturaleza 
> complementaria fue reconocida y pudieron colaborar.  Para garantizar una 
> aplicacion idonea, las percepciones y destrezas generadas por los avances 
> cientificos  deberan  siempre  remitirse  a  las  orientaciones  surgidas  del 
> compromiso espiritual y moral; las convicciones religiosas, no importa cuan 
> veneradas sean, deben someterse, de buen grado y con agradecimiento, a las 
> pruebas imparciales de los metodos cientificos. 
> 
>      Llegamos por ultimo a un tema que abordamos no sin cierta inquietud 
> puesto que toca mas directamente a la conciencia.  Entre las numerosas 
> tentaciones que ofrece el mundo, no es de sorprender que figure una que ha 
> preocupado de forma singular a los dirigentes religiosos:  el ejercicio del 
> poder en asuntos de creencia.  Nadie que haya dedicado tiempo a meditar y 
> estudiar seriamente las escrituras de una u otra de las grandes religiones 
> necesita recordatorios del axioma consabido de que el poder corrompe, tanto mas 
> cuanto mayor sea.  Las incomparables victorias internas que en este sentido han 
> ganado innumerables clerigos a lo largo de todas las epocas constituyen, 
> innegablemente, una de las fuentes principales que alientan el vigor creativo 
> de la religion organizada, y que ha de anotarse como una de sus maximas 
> distinciones.  En el mismo grado, el hecho de que otros dirigentes religiosos 
> se sometiesen al senuelo del poder y provecho mundanos se ha demostrado un 
> fertil caldo de cultivo del cinismo, la corrupcion y la desesperacion de 
> cuantos  lo  observan.    Reconocido  esto,  sobra  explicar  que  grado  de 
> responsabilidad social tienen las autoridades religiosas en este momento de la 
> historia. 
> 
>                                        * 
> 
>      Puesto que su preocupacion atane al ennoblecimiento del caracter y la 
> armonizacion de las relaciones, la religion ha ejercido a lo largo de la 
> historia la funcion de servir como autoridad ultima en dotar de sentido a la 
> vida.  En toda epoca, ha cultivado el bien, ha reprobado el mal, proyectando, 
> ante  la  mirada  de  quienquiera  que  deseara  verlo,  un  horizonte  de 
> potencialidades todavia sin cumplir.  Del fondo de sus consejos, el alma 
> racional ha extraido los brios necesarios para realizarse y para superar los 
> limites que le imponia el mundo.  Tal como su nombre implica, la religion ha 
> sido simultaneamente la principal fuerza unificadora de diversos pueblos a los 
> que integraba en sociedades cada vez mas amplias y complejas, y en las que las 
> capacidades personales podian llegar a florecer y expresarse.  La gran ventaja 
> de la epoca actual radica en la perspectiva que permite que todo el genero 
> humano vea este proceso civilizador como un fenomeno unico e integral:  los 
> encuentros recurrentes de nuestro mundo con el mundo de Dios. 
> 
>                                        7
> 
>      Inspirada por esta perspectiva, la comunidad baha'i ha sido una promotora 
> vigorosa de las actividades interreligiosas desde sus comienzos.  Aparte de los 
> entranables vinculos que estas actividades crean, los baha'is ven en el 
> esfuerzo de acercamiento entre las diversas religiones una respuesta a la 
> Voluntad Divina para con un genero humano que entra ahora en su madurez 
> colectiva.  Los miembros de nuestra comunidad continuaran ofreciendo su 
> colaboracion por todas las vias a su alcance.  Sin embargo, es deber para con 
> nuestros colaboradores en este esfuerzo comun afirmar claramente la conviccion 
> que abrigamos de que el discurso interreligioso, si queremos que contribuya 
> significativamente a sanar las heridas que afligen a una humanidad desesperada, 
> debe con sinceridad y sin mas evasivas abordar las implicaciones de la verdad 
> fundamentalisima que suscito todo este movimiento interreligioso:  que Dios es 
> uno solo y que, mas alla de la diversidad de la expresion cultural y de la 
> interpretacion humana, la religion es asimismo una sola. 
> 
>      No pasa un solo dia sin que aumente el peligro de que las hogueras del 
> prejuicio  religioso  prendan  una  conflagracion  mundial  de  consecuencias 
> inimaginables.  Las autoridades civiles no pueden, por si solas, conjurar 
> semejante riesgo.  Tampoco deberiamos enganarnos creyendo que los llamamientos 
> a la tolerancia mutua puedan extinguir por si solos animosidades que se arrogan 
> el refrendo Divino.  La crisis exige de los dirigentes religiosos una ruptura 
> con el pasado tan resuelta como las que permitieron que la sociedad se zafase 
> de los prejuicios igualmente corrosivos de raza, genero y nacion.  Toda 
> justificacion para ejercer influencia en asuntos de conciencia yace en el 
> servicio al bien de la humanidad.  En este momento, el mas decisivo en la 
> historia de la civilizacion, las exigencias de tal servicio no pueden ser mas 
> claras.    <<El  bienestar  de  la  humanidad,  su  paz  y  seguridad,  seran 
> inalcanzables--asi reza el encarecimiento de Baha'u'llah--hasta que su unidad 
> este firmemente establecida>>. 
> 
>                                                   LA CASA UNIVERSAL DE JUSTICIA 
> 
>                                        8
>
> — *a las autoridades religiosas del mundo*

