# Identidad y Paz

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> 
> Identidad y Paz
> 
> Quentin Farrand
> published in Derecho y Cambio Social19:6
> 
> Lima, Peru: 2009
> 
> Contents
> 
> Introducción
> 
> Parte Una: Elementos de una Crisis de Identidad
> 
> Un modelo de una identidad sana – Los
> tres componentes de la identidad humana – El papel de la religión en la
> identidad. - Las bases espirituales de la religión - La redefinición de
> la religión - La reconfirmación de las bases espirituales de la religión
> - Ciencia y religión, el desenvolvimiento de un diseño cósmico – El
> conflicto entre la religión y la ciencia en nuestras identidades –
> Pruebas de la posición especial del hombre y su doble naturaleza - El
> adoctrinamiento de mañas y fanatismos
> 
> Parte Dos: Los Aspectos Externos de la Identidad
> 
> Las patologías de la violencia – Las
> identidades religiosas y sectarias - las exigencias de la religión en
> nuestros tiempos - La persistencia de la miopía nacionalista – La
> necesidad de la visión panorámica – Las identidades ideológicas y
> políticas - Las identidades sociales y económicas - Las identidades
> étnicas - Las identidades vocacionales – Las identidades lingüísticas
> Las identidades de masculino y femenino - Las identidades de edad y
> generación.
> 
> Parte Tres: La Diversidad y la Búsqueda de Raíces
> 
> Las migraciones
> 
> Parte Cuatro: El Significado Más Profundo de Nuestros Tiempos
> 
> Lo que todos tenemos en común - Los
> procesos y profecías al fondo de la historia - El caso del Islam - La
> identidad y el reto de los nuevos paradigmas.
> 
> Gratitud
> 
> Referencias
> 
> Introducción
> 
> La identidad, o el sentido coherente de uno mismo, es
> un tema complejo y este ensayo no pretende penetrar en todos sus
> laberintos. Principalmente, trata de las relaciones entre el sentido de
> la identidad interna y espiritual como seres humanos con las múltiples
> identidades externas, como son la nacional, la étnica, la tribal, la
> sectaria, la ideológica, política, de clase, vocacional, de género y de
> edad, y éstas en relación con la tranquilidad social y la paz mundial.
> Trata de encontrar un sentir de identidad que puede armonizar una enorme
> diversidad de caracteres, opiniones y pasiones en medio de cambios
> caóticos en los paradigmas mundiales.
> 
> Ofrece ejemplos de aspectos externos de identidad
> para demostrar que estos no son siempre tan profundos, inflexibles y
> permanentes como para basar en ellos todo concepto de lo que somos.
> Argumenta que nuestra individualidad espiritual y nuestra humanidad
> esencial proveen una base más firme para un más coherente sentido de
> nuestro ser, y engendran relaciones armoniosas con otros individuos y
> pueblos.
> 
> La intención del ensayo es también estimular la
> apreciación de la diversidad de caracteres, talentos, temperamentos y
> personalidades que encontramos en todos los grupos étnicos, de clase,
> nacionales, culturales y de creencias, y desalentar el adoctrinamiento
> de aversión y contienda entre estos segmentos, basados en estereotipos.
> Señala el camino hacia nuevos paradigmas y mentalidades sobre los
> cuales la humanidad debe adaptarse para vivir en paz en un mundo de tan
> compacta diversidad. Establece que la unidad no tiene nada que ver con
> uniformidad, ya que presume la armonización de diversos elementos u
> órganos para funcionar en cuerpos mayores. En este sentido la unidad
> es la ley mayor de nuestra vida y del universo.
> 
> Durante mucho tiempo he sentido que este tema, es una
> clave para abordar una de las mayores causas de conflicto y de
> animosidades no resueltas en el mundo, pero me sentí impulsado a
> escribir sobre ella cuando fui invitado a la fundación de la Asociación
> de Antropólogos de El Salvador. Mucho de lo que entonces oí me agradó;
> detener la erosión de la identidad cultural y evitar su inmersión en una
> cultura global insistentemente consumista, materialista, amorfa y sin
> sentido de dirección. Pero también detecté voces insistentes que no
> solamente querían reafirmar y volver a raíces autóctonas, sino que
> parecían considerar todas las otras contribuciones desde la Conquista
> Española en adelante, como solamente entrometidas y contaminantes.
> Aparte de la imposibilidad de volver a un pasado de quinientos años,
> estas son voces que podrían avivar aquellas antiguas rivalidades étnicas
> y regionales que casi siempre engendran conflictos, como, por ejemplo,
> en los Balcanes.
> 
> Quería también despertar la conciencia sobre que
> todas las culturas han estado y siempre estarán en procesos de cambio, y
> que en diversas épocas y que todos los pueblos han sido, tanto
> conquistadores como conquistados, opresores como oprimidos, por sus
> vecinos u otros. En otras palabras, el conocimiento de las raíces no
> debe ser buscado con resentimientos o venganzas, ya que ninguna cultura
> en la historia humana ha sido inocente de cometer abusos.
> 
> El problema es que debido a adoctrinados prejuicios y
> a estrechas ideas etnocéntricas o nacionalistas la historia de la
> humanidad está repleta de venganza y empapada de sangre. Pero las
> acciones del pasado, deben ser comprendidas en términos del modo de
> pensar de aquellos tiempos, por muy crueles que ahora nos parezcan, no
> debemos juzgarlas con mucha severidad. Estos tiempos, sin embargo,
> requieren una madura, perspicaz e indulgente apreciación de la
> diversidad y de los cambios que sufren todas las culturas, sin caer en
> ninguno de los dos extremos: una uniforme, amorfa y embotada cultura de
> consumismo, ni en una cultura cristalizada e irrecuperable del pasado.
> El proceso de cambio, a través de migraciones, conquistas, comercio, o
> alteraciones del entorno, ha sido eterno, pero la actual rapidez del
> cambio ya no permite que ningún grupo cultural o étnico sea puro u
> homogéneo. Es innegable que en los últimos dos siglos los pueblos del
> mundo han acumulado generaciones de cruces físicos y culturales y que
> los países están ahora cultural y étnicamente heterogéneos.
> 
> Ya que casi todos los pueblos en diferentes momentos
> han sido oprimidos u opresores, asimilados o asimiladores, los
> antropólogos concuerdan en que los "orígenes" tienen que ser recreados
> constantemente, ya que nunca son recuperables en toda su "pureza" (y
> talvez no deseemos saber ciertos aspectos de nuestros "orígenes"). De
> manera que este argumento requiere imparcialidad, apreciación y respeto
> hacia las muchas acciones que han contribuido a lo que es una identidad
> viable. La búsqueda estrechamente enfocada hacia nuestros propios
> "orígenes" con frecuencia esconde intolerancia, vanidad, o una
> hostilidad inconciente hacia los demás. En un sentido, puede que sea
> una respuesta por haber sido víctima de prejuicios y abuso o, en otro
> sentido, víctima de los estragos espirituales de la vanidad y orgullo.
> Usualmente conduce a más prejuicios, aislamiento, autocompasión, falsa
> ilusión y auto abuso. El resentimiento no sólo lastima mucho más al
> propio resentido, sino que casi nunca provoca el arrepentimiento en el
> que produjo la ofensa. Sólo justifica un interminable vendetta de "ellos
> nos hicieron antes y ahora es el turno de nosotros." En algunos lugares
> esto ha estado sucediendo durante siglos.
> 
> Su principal tesis es que la abundante diversidad de
> contribuciones culturales y genéticas no es incoherente con la ideal de
> la unidad, ni con el sentido de identidad enfocado hacia la persona
> interna; es decir, sobre aquellos aspectos esencialmente espirituales y
> abstractos de la realidad humana, que son expresados en formas únicas en
> cada alma y en cada cultura, son al mismo tiempo comunes a todos los
> seres humanos. En otras palabras, nuestra identidad esencial es
> aquella que proyecta carácter, pensamiento y conducta desde el fondo de
> nuestro ser, no de nuestras pertinencias externas.
> 
> Los prejuicios no resueltos, las animosidades y los
> antiguos conflictos que aun se proyectan fuertemente de las diferencias
> étnicas, clasistas, ideológicas, de credo y otras de los seres humanos,
> puede que todavía se conviertan en masa crítica y que exploten
> catastróficamente. La reacción angustiada de tal consecuencia podrá
> conducir al eventual abandono de los prejuicios adoctrinados y su
> propensión a la violencia, pero esto no ha sido la norma común. La
> humanidad tiene que escoger entre aprender a golpes o por auto
> persuasión. Pero en cualquier caso, en un mundo tan poblado y
> concentrado, tan interdependiente y encarando tantos riesgos de escala
> global, no podemos seguir operando en base de los prejuicios y estrechas
> lealtades que han dominado la historia de los pueblos.
> 
> Aunque algunos conceptos y conclusiones de este
> ensayo, no son ampliamente aceptados en estos tiempos, pido al lector
> considerarlos con indulgencia y sopesarlos contra las gastadas
> alternativas.
> 
> Primera
> Parte
> 
> Elementos de
> una Crisis de Identidad
> 
> "…el hombre debe conocerse a sí mismo y reconocer
> lo que le conduce a la sublimidad o la bajeza, a la gloria o la
> humillación, a la riqueza o la pobreza."[1]
> 
> Podemos clasificar a los seres humanos con relación a
> su sentido de identidad. Unos pocos se identifican a sí mismos como
> individuos autónomos, únicos y singulares, cuyo carácter esencial puede
> ser vagamente identificado con la humanidad, pero no tanto con algún
> segmento en particular. Algunos se identifican como seres esencialmente
> espirituales, con alguna relación con aquello que trasciende ellos
> mismos. Otros se identifican a sí mismos por sus aspectos externos: como
> por ejemplo, Serbios o Croatas, Anglos o Hispanos, Católicos o
> Protestantes, Judíos o Musulmanes, conservadores o radicales, abogados o
> doctores, trabajadores o ejecutivos, intelectuales o no intelectuales,
> etc. Para tales personas estas identidades parecen ser suficientes para
> su autodefinición, ya que no dejaron que su vida interior cavilara mucho
> sobre su ser como humano viviendo entre humanos. Otro grupo incluye lo
> que posiblemente ahora es la gran mayoría de individuos: aquellos que
> sufren lo que por siglos hemos asociado principalmente con la
> adolescencia: una comúnmente severa crisis de identidad. La gran mayoría
> de las generaciones recientes parecen no tener mayor idea de quienes
> son, por qué existen, o hacia adonde van.
> 
> La identidad procede de "un sentido coherente de
> uno mismo", como lo define el psiquiatra Allen Wheelis, quien
> agrega:
> 
> "La identidad depende de la conciencia
> de que los esfuerzos y la vida misma de uno…son significativos en el
> contexto en que se vive la vida. Depende también de valores estables y
> de la convicción que las acciones y valores deben ser relacionados
> armónicamente. Es el sentir de ser completo, de integración, de saber
> lo que es bueno o malo y de tener la capacidad para elegir…"[2]
> 
> Luego se refiere a los conflictos de una
> sociedad en medio de los grandes cambios:
> 
> "La identidad puede sobrevivir grandes
> conflictos en tanto el marco de referencia de la vida sea estable, pero
> no cuando se pierde ese marco. Uno no puede aplicar una palanca salvo
> desde un punto fijo. El aplicar presión sobre la rueda presume un
> pedazo de tierra firme como base. Muchas personas en estos tiempo no
> encuentran esa tierra firme; y si todo está abierto a discusión, no se
> produce ninguna respuesta clara."[3]
> 
> Si la identidad es un sentido coherente de uno mismo,
> lo que presume algo de profundidad, aquellas almas atrapadas en las
> adicciones a cosas materiales, a una marca comercial, a conductas
> hedonistas o antisociales, a sustancias químicas compradas en una
> botella o en una bolsa en la calle, adicciones al sexo o a la violencia,
> que nos hacen esclavos de nuestras más superficiales y bajas naturalezas
> y entornos, vemos como es de crítico encontrar una auto-definición que
> trascienda estas cadenas. Le preguntamos a toda persona con estas
> aflicciones, atrapada por la satisfacción de sus más inmediatos deseos:
> ¿Tienes alguna idea real de quién eres?
> 
> Normalmente cuando el adolescente se siente más
> inseguro, la sociedad empieza a hacerle preguntas acerca de sus planes y
> sus metas profesionales o económicas, un futuro cónyuge, o una
> proyectada visión mental. Las personas más cercanas a él o ella le
> preguntan sobre su elección de estilos de vida o conductas o sobre el
> curso que elegirá como adulto. El conflicto emocional provocado por las
> presiones de la sociedad contra sus propias confusiones y dudas, se
> llama una crisis de identidad. El adolescente no solamente se siente
> presionado a cumplir con las volubles expectativas de sus compañeros o
> mayores, sino que trata de marchar al ritmo de su propio tambor o de
> encontrar su propio ser. Es el conflicto entre una identidad que la
> sociedad espera de un individuo y lo que uno elegiría para uno mismo, y
> él o ella se pueden sentir obligados a asumir cualquier papel que no sea
> destructivo o censurado socialmente. La profundidad de la crisis está
> determinada por el grado de su resistencia a tales presiones y decide
> primero tratar de encontrarse a si mismo.
> 
> Al mismo tiempo, vivimos en un medio en el cual la
> individualidad ha perdido espacio ante la creciente marea de presiones
> para conformarse a sus entornos, lo que a veces exige muy poco de
> nuestra particular combinación de capacidades. Estas presiones tienden
> a disuadir al individuo de emprender actividades en cualquier campo que
> no produzca una aceptación general, seguridad social o riqueza. No
> pocos se sienten distanciados por esos objetivos y buscan aplicar sus
> capacidades y aptitudes en áreas de servicio para bien del público que
> usualmente pagan menos, u optan por una vida de protesta social.
> 
> Yo encuentro irónico que algunas de estas personas
> "propias" con frecuencia buscan establecer su singularidad imitando
> aquellas cosas que están de moda entre sus compañeros. Es como si
> temieran alejarse mucho de sus particulares pares o compañeros de alma.
> El ser diferente, para muchos, es ser una parte indiscriminada de un
> grupo no convencional. Esto, por supuesto, se debe en parte al instinto
> gregario de los humanos; sentirse parte de algún movimiento
> significativo. Pero uno debe estar conciente de la contradicción que
> existe entre tratar de ser autónomo e individual y al mismo tiempo
> sumergirse en un grupo no convencional. En casos extremos, las
> pandillas o cultos destructivos buscan esas mismas personas con
> conflictos internos o carencias afectivas proveyendo una "familia" que
> ellos puedan manipular, y que sus "hermanos" acceden a la supresión de
> su identidad autónoma y su libertad de pensamiento o conducta.
> 
> Una contradicción igualmente irónica ocurre con el
> impulso, típico en los adolescentes, de no sentirse atado y estar
> "liberado". Con frecuencia ese impulso o rebelión, en el nombre de
> libertad, puede conducir a una esclavizante apego a substancias y
> comportamientos adictivos. La adolescencia es un campo minado y una
> clara definición de la identidad interna, de carácter y de principios,
> establecidos antes de esta fase, es el mejor salvoconducto.
> 
> La rapidez del cambio en nuestras sociedades es otro
> fenómeno que hace difícil encontrar un auto-imagen definible. En estos
> tiempos, todas las profesiones y vocaciones están en constante revisión
> y aún en críticas transformaciones. Los cambios tecnológicos, con sus
> efectos económicos, sociales, intelectuales y políticos, nos dejan
> asombrados, y al mismo tiempo alarmados y confundidos. Las frecuentes y
> agitadas relaciones con pueblos que antes no conocíamos, o con los que
> ni siquiera imaginábamos tener que asociarnos, en un tiempo de radicales
> cambios de marcos mentales y paradigmas y más amplios modos de pensar,
> mucho más amplios que aquellos que hace medio milenio abatieron la
> visión medieval del cosmos, a favor de los descubrimientos de Copérnico,
> Kepler y Galileo.
> 
> Los efectos de este cambio han sido, y continúan
> siendo, profundos en una escala sin precedentes para la visión
> tradicional de las cosas. Los conceptos y las ocupaciones desaparecen y
> son reemplazados por otros ya en evolución dinámica. Algunos dogmas
> filosóficos y religiosos que habían sobrevivido a grandes contiendas,
> ahora tienen que enfrentar desafíos científicos mentales y espirituales
> para los cuales no están preparados.
> 
> Los factores y efectos que militan contra una
> identidad coherente y la autonomía personal del ser humano son definidos
> por el filósofo social Horace Holley, quien describe esta condición del
> hombre moderno:
> 
> "El individuo moderno está en la misma
> situación que el escalador de la montaña atado a otros escaladores con
> una cuerda. Siempre se le impone escoger entre la libertad y la
> protección, para equilibrar sus derechos y sus lealtades, y
> comprometerse entre su deber de proteger a otros y su deber de
> desarrollar en sí mismo algo único e importante. En la medida en que el
> camino y el objetivo sean igualmente vitales para todos los escaladores,
> se pueden hacer los ajustes necesarios sin tensiones indebidas. Pero la
> vida moderna vincula en grupos económicos, políticos y de otras
> características a conjuntos de personas que nunca hicieron un pacto de
> mutuo acuerdo, que desean y necesitan para sí cosas distintas. La
> cuerda que nos ata es una tradición, una convención o una obligación
> heredada que no tiene el poder de satisfacerlos".
> 
> "Esta es, en esencia, la trágica
> enfermedad del hombre moderno. No puede cosechar lo que siembra. No
> puede guardar lo que recoge hasta la maduración de una nueva cosecha.
> Se nutre del deseo de otro, quiere cumplir una tarea ajena, trabaja para
> destruir la sustancia de su esperanza más acariciada. Los sistemas
> morales se paran en la frontera del grupo organizado. Las presiones
> partidistas oscurecen los cielos de la comprensión".[4]
> 
> Después Holley describe como la humanidad
> es afectada por esta transformación de valores:
> 
> "Se está arrancando al individuo de su
> modo de vida habitual, protegido y tradicional, para exponerle a las
> vastas y desorganizadas confusiones de un mundo atormentado. Las
> instituciones que le han proporcionado bienestar social y físico están
> sujetas a confusión mundial. La etiqueta ya no identifica la cualidad o
> propósito de la organización. No podemos retirarnos en el aislamiento
> de la simplicidad primitiva; no podemos avanzar sin ser parte de un
> destino que nadie puede controlar o definir".[5]
> 
> (Esto me afecta al escribir mis convicciones. Vivo
> en buena parte de mis negocios y servicios profesionales, disfrutando de
> cierta prominencia cultural y no tengo idea si estos escritos provocarán
> una reacción adversa en mis clientes, amigos o en las instituciones
> educativas a las cuales trato de servir. En mis años setentas he
> determinado expresar mis pensamientos con claridad y confiar en que
> estos clientes, amigos e instituciones lo recibirían con indulgencia y
> algo para meditar. Pero cualquiera que sea su reacción, prefiero no
> callar por temor a las consecuencias. La vida es muy corta, con un
> sentir demasiado profundo y creo que estos conceptos son importantes).
> 
> Esta combinación se hace difícil para los
> adolescentes, especialmente, el encontrar su propia alma o un coherente
> sentido de sí mismos. Los valores colectivos presionados por estímulos
> superficiales se les hacen difícil resolver su crisis de identidad antes
> de convertirse en adultos. Estas condiciones pueden ser producto de una
> vida familiar conflictiva, de la falta de afecto o de dirección prudente
> que puede haberlos alejado de objetivos más profundos. Esto, y la
> escasez de dignos ejemplos externos, tienden a hacerlos ignorar valores
> mayores con los cuales identificarse. Muchos no ven un futuro claro y
> solamente viven dejando transcurrir los días o solamente tratando de
> "sentirse bien" de cualquier manera superficial. Cualquier cosa vale
> para lograr estos fines: el dinero de cualquier fuente, el abuso de
> sustancias adictivas, el abuso del sexo, la adicción a la violencia, la
> autoindulgencia y el narcisismo. Hay muchos que han huido de un sentido
> interno de identidad no encuentran una expresión externa satisfactoria,
> aparte de asociarse en actividades con otros de sus pares, sus grupos
> étnicos, sociales o gremiales o con aquellos que muchos alejados
> consideran otras "almas perdidas". Muchos grupos antisociales con
> facilidad reclutan gente entre estas personas alienadas.
> 
> En un artículo sobre el desarrollo del comportamiento
> humano, la Enciclopedia Británica ofrece este análisis sobre la crisis
> de identidad:
> 
> "Si el o la adolescente falla en
> resolver la crisis de identidad antes del tiempo en que alcanza la
> madurez, él o ella sentirá una confusión de roles o la difusión de
> identidad. Algunos jóvenes titubean entre roles en una prolongada
> "moratoria", o un período de evitar la entrega a algo responsable.
> Otros parecen evitar totalmente la crisis y se acomodan a una identidad
> disponible y socialmente aprobada. Todavía otros resuelven sus crisis
> por adoptar un papel o ideología disponible pero socialmente
> desaprobada. Esta última opción se llama la formación de identidad
> negativa y es a menudo asociada con la conducta delincuente. La
> resolución de la crisis de identidad adolescente tiene una profunda
> influencia sobre el desarrollo durante las etapas del adulto mayor".[6]
> 
> En las últimas tres o cuatro generaciones, siento que
> ha habido un inmenso incremento en la proporción de la población que se
> ha sentido inútil en su madurez por no haber definido un claro
> sentimiento de identidad antes de la adolescencia. Digo antes de la
> adolescencia, porque es usualmente demasiado tarde para formar el
> carácter y un sistema de valores edificantes una vez que uno ha dejado
> la pubertad. El aspecto interno de la identidad debe ser moldeado mucho
> antes de lo que pensábamos. El desarrollo de un carácter espiritual
> definido ha sido y continúa siendo una función y propósito esencial de
> la religión, o por lo menos de una más profunda y más coherente
> filosofía de la vida. Afirmo que la crisis en la religión, en la escala
> mundial y ha afectando a casi todas las religiones tradicionales, y
> constituye la más fundamental causa de esta crisis de identidad.
> 
> Un Modelo de Identidad Sana
> 
> La capacidad de adaptarse al cambio, manteniéndose
> íntegro, tener una actitud positiva, relaciones humanas sinceras, bien
> intencionadas e indulgentes, define una identidad sana. Otros atributos
> son la fiel adhesión a los propios principios éticos, el estar conciente
> de los procesos de maduración espiritual, emocional, intelectual y
> social. Luego lograr un balance y reciprocidad sanos en medio de las
> presiones externas y las propias convicciones internas. Otro es el
> equilibrar las emociones poderosas con el buen juicio, teniendo el poder
> de abrigar y aumentar afectos y lealtades duraderas, buscar las
> cualidades positivas en los demás, estando conciente de los defectos y
> virtudes propias. Una identidad sana incluye la habilidad de ver los
> aspectos irónicos y humorísticos, así como los serios y profundos, de la
> vida, poder reír y llorar con igual ardor, ser curioso, investigador y
> abierto hacia mayor comprensión de los misterios de la vida. Ser capaz
> de mantener estos procesos y atributos en condiciones de privación como
> en la prosperidad, en tiempos de tristeza como de alegría, en la
> adversidad como en el triunfo, en la enfermedad como en la salud, en el
> fracaso como en el éxito, son algunas de las características de una
> identidad coherente, estable y vital.
> 
> Este estado requiere respuestas edificantes a las
> eternas preguntas que son esencialmente religiosas: ¿Quién soy? ¿De
> dónde vengo y hacia dónde voy? ¿Por qué existo? ¿Cuál comportamiento es
> más beneficioso para mí? Estas preguntas presumen la necesidad de un
> sentido de propósito y una búsqueda aún más a fondo para encontrar el
> entendimiento de nosotros mismos en términos de propósito en nuestras
> vidas.
> 
> Dentro de ésta más o menos ideal definición de
> identidad, naturalmente, hay una infinidad de variables. Los distintos
> talentos y capacidades artísticas, literarias, lógicas, matemáticas,
> mecánicas, curativas y analíticas; los diferentes grados de
> sociabilidad, los diferentes expresiones del desarrollo de las
> características heredadas y adquiridas, de grado de voluntad, esfuerzo y
> energía; las variables emocionales, tendencias subjetivas y objetivas;
> los diferentes sentidos de destino, la seriedad y la frivolidad, lo
> práctico y lo imaginativo, la introversión o la extroversión; las
> diferencias en temperamento, carácter, afectividad, constitución física
> y personalidad, grados de participación social y tendencias ideológicas
> y un sin número de combinaciones de estos y otros factores, hacen que
> cada individuo sea único y singular. Se nos dice que no hay dos granos
> de arena en todos los desiertos y playas del mundo ni dos hojas en todos
> los árboles que sean idénticas. ¿Cómo podemos esperar que una criatura
> tan compleja como el ser humano sea duplicada?
> 
> Por supuesto, una identidad puede existir sin algunas
> de las características y atributos mencionados aquí como modelos. Pero
> la falta de demasiados atributos tiende a producir una persona con
> incompleto desarrollo, esclava de hábitos y adicciones, sin mucho
> espacio para crecimiento u optimismo, una identidad algo cínica de,
> "¡eso es quien soy, y que!" Estas personas pueden convertirse en algo
> como veletas a la deriva o con velas demasiado pequeñas para vientos
> turbulentos. Ambas tendencias grandemente limitan la posibilidad de
> sentir avanzar, madurar, de obtener satisfacción interna o un sentido de
> propósito y felicidad.
> 
> Es innegable que nuestros primeros años de vida
> tienen una inmensa influencia en determinar si al crecer seremos
> afectivos o ensimismados, pacíficos o violentos, enfocados o
> indisciplinados, sociables u hostiles, valientes o temerosos. Creo que
> mucha de esta evidencia es importante en la formación de nuestros
> propios hijos e hijas, para que ellos puedan aún llegar a ser más
> efectivos con el desarrollo de sus propios hijos, que fuimos nosotros
> como padres y madres de ellos. Este es un proceso que involucra
> múltiples generaciones y es precisamente uno de los factores más
> decisivos en la continua creación de una sociedad más edificante y
> pacífica. El solo hecho de que tenemos la tendencia a no ver hacia el
> final de las cosas, y a esperar remedios inmediatos a problemas actuales
> que requieren más largas perspectivas, nos descorazona cuando los
> remedios rápidos fallan. Ante la lentitud de los cambios y curaciones
> una identidad más definida y paciente nos provee una fiel y persistente
> compañía por toda la vida.
> 
> Por lo tanto es el área de formación educativa en la
> cual debemos concentrarnos y hacia la cual está enfocado este ensayo.
> Es evidente para los educadores que la base del carácter de una persona
> está ya formado antes de llegar a la pubertad. Cualquier cambio en
> tendencias o rectificación del carácter posteriormente es "reformación".
> Las reformaciones son mucho más difíciles cuando se tratan de aplicarlas
> después de la niñez. El árbol en vivero se puede enderezar, pero una
> vez transplantado y crecido sólo con dolorosas podas se puede
> reformarlo.
> 
> Pero existen otros factores decisivos en la formación
> de nuestras identidades y carácter.
> 
> Los Tres Componentes de la Identidad Humana
> 
> La identidad humana está formada por tres factores:
> 1) el que es heredado, 2) el que es adquirido, y 3) la individualidad
> intrínseca de cada ser humano. Siento que eternamente será un tema de
> debate cual de ellos pesa más entre estos factores y con seguridad
> diferirá de persona a persona y de acuerdo a las épocas. Lo que está
> claro es que nosotros no escogemos lo que heredamos. Nuestros padres,
> nuestro contexto físico, nuestras capacidades innatas, el momento y
> lugar en el cual nacemos, la sabiduría, capacidades, el conocimiento y
> grado de afecto de nuestros padres, están todos fuera de nuestro
> control, y por lo tanto dichos factores no deben ser nunca causa de
> prejuicio, desprecio, o baja autoestima. Ni estos deben ser causa de
> vanidad u orgullo, ya que simplemente no los hemos elegido. Pero
> gradualmente, durante la niñez, pubertad y adolescencia podemos elegir
> más y más nuestros entornos, nuestra actitud y reacción hacia sucesos
> inesperados, la elección de nuestros compañeros y el uso y desarrollo de
> nuestras capacidades innatas. Repito que la educación en el más amplio
> sentido es claramente el instrumento más importante en este desarrollo.
> A medida que avanzamos en la adolescencia, los factores adquiridos, que
> deben surgir del desarrollo conciente de nuestra voluntad y carácter,
> crecen dramáticamente en importancia; al grado que al acercarnos a la
> madurez deberíamos tener considerable control sobre dichos factores
> elegibles.
> 
> Pero tenemos que aceptar que la diferencia entre las
> capacidades innatas o heredadas es grande. Alguien que no ha nacido con
> el genio musical de un Mozart, un Heifetz o una Cecilia Bartoli, por
> ejemplo, por mucho que practique no llegará a tan elevados niveles de
> expresión o creatividad. Lo que se hereda, aunque no imperioso, es muy
> importante. En lo que se refiere a la individualidad intrínseca de cada
> ser humano, eso es obvio. Aun los gemelos idénticos, con el mismo
> código genético y las mismas condiciones de educación y entorno, tendrán
> entre si, distintos gustos, aptitudes y capacidades.
> 
> La mejor metáfora que conozco para visualizar las
> contribuciones de estos tres factores es la del telar. Lo heredado y
> todos los insumos sobre los cuales no tenemos control están
> representados por la urdimbre, o hilos verticales, que están fijados de
> antemano en lo que respecta a colores y fibras, etc. Aquello que
> podemos voluntariamente escoger de nuestro entorno es la trama, o sea
> los hilos horizontales, entre los cuales tenemos libertad de escoger
> colores y fibras para hacer un diseño interesante y bello dentro de lo
> que ya está fijo. O sea, podemos determinar si hacemos un diseño
> creativo y atractivo o uno caótico y feo, a través de nuestras
> selecciones que tejemos entre lo que ya está predeterminado. Al final
> de nuestras vidas se verá que tipo de diseño hemos logrado. En un alto
> grado, nuestra identidad es la interacción del alma con las opciones
> elegidas para hacer un diseño envolvente de acuerdo a nuestra visión del
> ser y de la vida misma. Recomiendo que la visión panorámica del diseño
> sea determinada en grandes rasgos, lo más temprano posible. Los niños y
> los preadolescentes deberían escoger una filosofía de la vida básica
> antes de tomar otras decisiones importantes. Ciertamente esta visión
> temprana cambiará y a medida que crecemos haremos ajustes, pero una
> auto-imagen positiva y el uso de modelos edificantes desde muy temprana
> edad; un sentido de lo sagrado en la vida, hará que aspiremos a las
> alturas y no al abismo. Los padres y los educadores tienen una enorme
> responsabilidad por esta formación temprana.
> 
> El grado de esfuerzo y el rumbo elegido para lograr
> todo lo que está latente, por supuesto, puede ser determinado por la
> voluntad de cada uno. Dentro de las limitaciones impuestas por las
> interrelaciones de la vida moderna, todos deberían poder encontrar su
> identidad, su espacio y su área preferida de servicio a la sociedad, y
> esto incluye su oportunidad de obtener mayores logros sin importar las
> condiciones en las cuales vive. Pero el deseo, el conocimiento, el
> enfoque, la voluntad y el grado de esfuerzo son cruciales. La debilidad
> de uno de estos factores ejerce mayor presión sobre los otros. A mi
> juicio, la mayor tragedia humana es que tantas capacidades heredadas y
> latentes permanecen sin desarrollo debido a la debilidad de aquellos
> factores como la voluntad y el empeño, que estamos libres para
> determinar. El mayor triunfo es el desenvolver y potenciar al máximo
> esas capacidades y virtudes latentes.
> 
> En relación con la justicia, hay otros tres factores
> en operación. 1) Uno es la igualdad de cada ser humano, simplemente por
> ser humanos; su derecho a recibir un tratamiento decente y equitativo
> ante las oportunidades y leyes de la sociedad y los derechos innatos
> dados por Dios a cada alma. 2) Otro factor es la distinción y grado
> variable de los talentos, cualidades y capacidades innatas que cada uno
> recibe genéticamente. En esto no hay igualdad, ya que las capacidades
> dotadas y heredadas difieren grandemente. 3) El tercer factor es el
> grado de esfuerzo y enfoque con que uno desarrolla las características
> heredadas y trata de compensar y sobreponerse a sus debilidades.
> 
> Este tercer factor no solamente es de gran
> importancia sino que es el único factor sobre el cual tenemos control, y
> con el cual cada uno de nosotros seremos evaluados en cualquier juicio
> moral.
> 
> Toda evaluación presume normas y valores. La
> ignorancia no es igual al conocimiento, la vulgaridad y la conducta
> antisocial son inferiores al refinamiento de carácter y a la conducta
> decorosa. La falsedad, la traición y el engaño, contrastan muy por
> debajo con la veracidad, la lealtad y la sinceridad. La crueldad y la
> tiranía no son conductas aceptables en las relaciones humanas, mientras
> que la bondad y la justicia tienen un alto valor. Siempre será así, no
> importa cuales sean las condiciones o las modas de cada edad. Aunque
> esto debería ser obvio, con frecuencia se pierde en nuestra admiración
> por aquellos que vemos como listos y astutos.
> 
> "La honestidad, virtud, sabiduría y un
> carácter santificado redundan en la exaltación del hombre, mientras que
> la deshonestidad, falsedad, ignorancia e hipocresía le conducen a su
> abatimiento…La distinción del hombre no se halla en sus ornamentos o
> riqueza, sino en la conducta virtuosa y en su verdadera comprensión."[7]
> 
> Cada ser humano, no importa cual sea su herencia, es
> capaz de mejorar, y su tarea en la vida es lograr la mayor expresión de
> lo que está latente y potencial en él o ella. La justicia de por qué
> heredamos diferentes grados de talentos y capacidades se encuentra en la
> frase bíblica:
> 
> "…porque a todo aquel a quien se haya
> dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado,
> más se le pedirá".[8]
> 
> Esta frase no sólo presume la libre voluntad moral,
> sino también la interacción con los demás. No hay virtud moral que
> podamos practicar sin de alguna manera relacionarnos con otros seres.
> Ellos se verán afectados por lo que hacemos y por la forma en que
> actuamos. La sociedad, como la familia, representa más que las sumas de
> sus individuos; y grandemente afectan nuestro modo de pensar y actuar.
> Los dos tienen su propio espíritu y coherencia que influyen en todas
> nuestras conductas. Por extensión, la humanidad es un organismo, y cada
> persona debería considerarse un participante especial como un habitante
> de su familia, de sus comunidades locales, su nación y del planeta al
> mismo tiempo que continúa siendo un individuo que puede ser
> perfeccionado. Cuando existe un mayor equilibrio entre los derechos y
> responsabilidades del individuo y los derechos y responsabilidades de la
> sociedad, más fácil será para ambos definir y desarrollar sus
> identidades y rectificar la sociedad. De igual manera, los aspectos
> internos y externos de nuestras identidades se reflejan recíprocamente.
> 
> La mayoría de las luchas filosóficas y políticas de
> los últimos ciento cincuenta años giran alrededor del conflicto entre el
> individualismo "cristiano" y las presiones de una sociedad "marxista".
> El punto de vista "cristiano" es que si existen mejores individuos, eso
> es todo lo que es necesario para formar una sociedad mejor. El punto de
> vista "marxista" es que la reforma radical de las estructuras sociales y
> económicas, producirá mejores ciudadanos. La historia y las
> generaciones recientes han aprendido que ninguno de estos enfoques, por
> sí mismos, es adecuado y ninguno puede declararse triunfante. Aunque
> el primero ofrece mayor libertad para desarrollar la creatividad y la
> virtud, esta misma libertad dentro de las presentes estructuras crea
> tensiones sociales y económicas que son injustas y moralmente corroen
> tanto al conjunto como a los individuos. Aun muchos clérigos cristianos
> admiten que sus "salvados" requieren repetidas "limpiezas" de la
> contaminación social. Tenemos que comprender que es inútil
> concentrarnos en solamente uno de estos enfoques. La necesidad clara es
> un equilibrio entre los dos: un mejor individuo en una mejor sociedad.
> 
> Aunque una condición social adversa no es una excusa
> adecuada para la conducta antisocial de un individuo, exige un carácter
> más fuerte, una auto-definición, un sentido de identidad y voluntad
> moral mayor para resistir sus efectos. Algunos llaman a esto ego, pero
> entiendo que el ego es inseparable del "yo" egoísta y vanidoso, de
> manera que prefiero definirlo como "auto-estima". La auto-estima es un
> ingrediente inseparable en la identidad pero, ¿cuál parte de nuestro ser
> podemos cambiar para que nos ennoblezca? Ciertamente la parte física
> no, ya que crece hasta la tercer década y luego se disminuye. Sufrimos
> enfermedad y gozamos de salud, y estas condiciones pueden estar más allá
> de nuestro control. Un zancudo, una bacteria o virus invisible nos
> puede enfermar y matar. Es esa naturaleza esencial la que nos
> distingue como humanos, nuestras identidades espirituales que
> voluntariamente podemos educar y transformar. La libre voluntad
> humana no sólo existe sino que es el factor más importante en la
> solución de problemas personales y sociales, ya que es allí donde
> verdaderamente se inicia el cambio. Lo que con frecuencia ha estado
> ausente es una energía, fuerza o dirección espiritual, o una
> orientación que trascienda doctrinas o ideologías, que eleve a la
> persona tanto como a la sociedad.
> 
> Así, aunque la pobreza o el vivir entre condiciones
> adversas, puede que sea un factor contribuyente, no es la causa de
> conductas antisociales. Si fuera una causa, todos los pobres serían
> delincuentes y los más prósperos siempre serían ciudadanos modelos, y
> sabemos que esto es claramente falso. La decisión particular o momento
> decisivo para actuar moralmente debería ser reforzada con una respuesta
> social positiva. Pero aunque pueda que esto sea más difícil de
> encontrar en condiciones de pobreza, de ninguna manera está ausente.
> Hay mucha bondad y caridad entre las comunidades más pobres. Pero casi
> todas nuestras sociedades son, ya sea veloces en castigar el mal
> comportamiento, como lentas en premiar lo bueno, o aún contra toda
> lógica, premian los actos antisociales y castigan la bondad y
> honestidad. Cuando una parte no refuerza a la otra, la tendencia es que
> ambas se agoten rápidamente y una persona fácilmente se desanima.
> 
> La contribución del individuo, sin embargo, es
> básica. Cada persona tiene que dar o recibir su parte específica del
> conjunto. Aquellos que tienen mayores dotes y oportunidades tienen que
> aportar más al progreso y al bienestar de la sociedad. Las exigencias
> son obviamente menores para aquellos con menos dotes. Pero todos
> tienen un papel y espacio para el ejercicio de su voluntad, y al final
> no somos nosotros los humanos, sino Dios, quien juzgará el verdadero
> valor y la posición moral de cada acto y de cada alma. Por ejemplo, el
> valor moral de la caridad de una persona muy pobre cuyo sacrificio es
> sentido profundamente, es superior a la caridad de una persona rica a
> quien en realidad no le hará falta una suma mucho mayor. Es el grado
> del sacrificio lo que es moralmente significativo. De la misma forma,
> una decisión valerosa de una persona "mala" para cambiar a mejorar su
> conducta, puede que sea más importante que la decisión de una persona
> "buena" de realizar otro acto de bondad. Esta es una razón por la que
> no debemos juzgar a los demás. En este sentido, uno puede afirmar que
> una "buena" persona es aquel que esta mejorando, no importa cuan "malo"
> era. Una "mala" persona es aquel que está empeorando, no importa cuan
> santo era.
> 
> A pesar de lo que alega unos conductistas, la
> abundancia de exhortaciones morales en las Sagradas Escrituras del mundo
> indica que tenemos la libertad para actuar moralmente. Algunos
> inclusive dicen que ésta es la única libertad real que tenemos, ya que
> en realidad no somos libres para ser saludables, o para vivir una más
> larga vida, o para estar felizmente casados, o para tener los hijos que
> deseamos, o la comodidad material con que soñamos. Pero siempre podemos
> decidir como reaccionar ante cualquier condición o adversidad que
> sufrimos. Somos libres para conformar o resentirnos, ser pacientes o
> desesperarnos. No estamos predestinados a ser buenos o malos, exitosos o
> fracasados; podemos elegir esos destinos mediante nuestra respuesta
> moral ante dichas condiciones. Aunque es más difícil desarrollar un
> carácter y conducta loable en condiciones adversas, no es de ninguna
> manera imposible. Para muchos la escuela de la adversidad ha
> proporcionado motivos y lecciones positivas y mayor deseo para avanzar.
> 
> Hay demasiados ejemplos de triunfo sobre la
> adversidad heredada y las condiciones adquiridas para creer que se nos
> han dado tareas imposibles de cumplir. Sí sabemos que la abundancia y
> el excesivo consentimiento raramente producen un carácter y desarrollo
> fuertes. El conocido caso de Helen Keller es pertinente. En su
> infancia, antes de aprender a hablar, sufrió una enfermedad que la dejó
> sorda y ciega de por vida. Con la ayuda de un entrenamiento
> extraordinario ella se convirtió, con infinita tenacidad y paciencia, en
> una de las más elocuentes, perceptivas y perspicaces personas del siglo
> veinte. Se buscó su consejo y recibió honores en muchos países. Ella
> apreciaba la música con el tacto y desarrolló sensibilidades que muchos
> consideraban imposibles. Existen incontables ejemplos en todas las
> naciones y condiciones de vida, de personas que han superado enormes
> desventajas y obstáculos para dar a la humanidad ejemplos edificantes.
> Estos deberían anular aquellas excusas sobre el entorno que podemos
> usar para justificar la pasividad y mediocridad.
> 
> La humanidad es análoga con el cuerpo humano, en el
> cual cada célula, órgano y componente está conectado recíprocamente con
> el conjunto, y en el cual las uñas o los cartílagos son mucho menos
> importantes que el cerebro, el corazón o los ojos. La salud del cuerpo
> afecta a cada componente, y aún cuando las uñas sufren un trauma, todo
> el cuerpo se resiente. La sociedad humana debería de estar así de unida
> de manera que cuando el más pequeño componente sufre, todo el conjunto
> lo siente en proporción. El dolor o la incapacidad de un órgano menor
> pueden indicar un tumor canceroso que, si no es tratado, puede arriesgar
> la vida de la persona entera. Pero la curación del conjunto puede
> empezar con la curación de la parte u órgano afectado. En breve, la
> conciencia de la integración y unidad humanas tiene mucho que ver con un
> sano sentido de identidad personal y es uno de los imperativos para el
> equilibrio en la humanidad y el proceso de paz en el mundo. Este es
> especialmente el caso cuando uno trasciende las desventajas y
> adversidades, o presenta dramáticos decisiones y actos para mejorar su
> perspectivo y conducta. Debemos lograr conciencia de que nuestras
> conductas pueden influenciar dramáticamente a la sociedad y que no
> tenemos que esperar pasivamente a que la sociedad imprima su influencia
> en nosotros.
> 
> Pero ya que también somos criaturas de hábito, los
> cambios y transformaciones, para que realmente surtan efecto, requieren
> tenacidad y paciencia para que se conviertan en parte de nuestro
> comportamiento habitual. La transformación, como el curarse de
> adicciones a sustancias, es un proceso de toda la vida.
> 
> El comentario de Holley de que en La Edad Moderna la
> gente siente que la moralidad termina en el grupo organizado, indica los
> límites actuales a la posibilidad de que la sociedad pueda tener una
> influencia positiva sobre nosotros. Es aquí donde quiero enfocarme
> sobre una enorme y muy destructiva falacia de la cual casi todas las
> organizaciones, sociedades y entidades políticas son culpables en mayor
> o menor grado. "El fin justifica los medios", no es de ninguna manera
> monopolio a una ideología que lo propone abiertamente. Su falacia yace
> en que nosotros los humanos somos precisamente criaturas de hábito y los
> repetidos medios inmorales o injustos que usamos para lograr lo que se
> supone es un fin justo o noble, no producirá tales fines. Cómo cúmulos
> de tales hábitos, estamos imposibilitados de cambiar a otros. Pero
> cuando la civilización agoniza, la sociedad no influye positivamente en
> los individuos, y vivimos en condiciones en las cuales los medios
> injustos e inmorales son percibidos como necesarios sólo para
> sobrevivir, mucho menos que para llegar a un noble fin. Hemos visto
> esto con demasiada frecuencia en el siglo veinte. De esta forma nos
> convertimos en poco más que los productos habituales de nuestros medios
> violentos e inmorales, incapaces de producir ningún resultado positivo.
> Esta es la razón del por qué los procesos de no violencia, obediencia y
> lealtad, aún en sistemas que son muy defectuosos, han tenido más éxito
> como agentes de cambio.
> 
> Cuando muchos individuos se vuelven suficientemente
> fuertes y tienen mucho poder para promover virtudes en la sociedad, lo
> opuesto empieza a ocurrir; la civilización está siendo renovada. De
> esta manera los fines dependen de los medios.
> 
> El único instrumento capaz de producir tal
> transformación es una renovación de la religión, una causa común
> soberana lo suficientemente poderosa para afectar profundamente el
> pensamiento, emotividad o conducta humanas. El fracaso de las
> religiones tradicionales en estos siglos recientes en producir dicho
> cambio, o aún de influenciar mucho cambio en la sociedad y en el
> individuo, no nos debería persuadir de que tal transformación es
> imposible. Más bien, nos debería convencer, asumiendo un propósito
> noble en la existencia humana, que un advenimiento y transformación
> podría ser inevitable. La necesidad es más urgente que nunca y por
> cierto ha sido prometida en todas las Sagradas Escrituras del mundo.
> 
> Mientras persista esta condición, el individuo
> todavía puede hacer una diferencia. Pero un poder superior debe
> impulsar y mover al individuo. La más destacada literatura, ya sea
> sagrada o secular, versa sobre los sufrimientos de aquellos que sufren
> grandemente, los sacrificios de aquellos que se sacrifican mucho y
> aquellos que, con estos sufrimientos y sacrificios, logran la madurez y
> la sabiduría para luego poder ofrecer experiencias que conmueven al
> observador. Dicha conducta puede mover a la sociedad. Creo que en
> muchas maneras tanto la literatura como la vida misma han degenerado en
> proporción a su desdén hacia este intenso drama.
> 
> La conciencia de la identidad interna tiene mucho que
> ver con la decisión ante una tentación inmoral o ilegal de ganancia
> personal. Los psicólogos hablan de momentos decisivos. Hay una voz
> interna que dice: "Yo sencillamente no puedo hacer esto", o "Debo hacer
> lo honorable". Esto es aún más heroico cuando tantos otros insisten:
> "¿Por qué no? Todo el mundo roba o miente". Es aquí en donde la imagen
> interna positiva y el carácter espiritual tienen que demostrar gran
> coraje. Dice C.S. Lewis:
> 
> "El coraje no es simplemente otra
> virtud, es la forma de toda virtud cuando llega el punto de prueba".[9]
> 
> Cuando estas condiciones de conciencia o voluntad son
> débiles y no se encuentran muchos modelos edificantes que la sociedad
> pueda emular, la gente cae en el cinismo y la civilización rápidamente
> se corroe. Se corroe de arriba y de abajo, del individuo hacia la
> organización y viceversa. La negligencia, con frecuencia la perversión
> del papel de la religión en presentar modelos positivos, solamente
> aumenta el cinismo, porque la religión debe ser el manantial del cual
> nacen las corrientes de vida individual y social. Cuando el manantial
> se contamina, todos los flujos que emanan de él se contaminan. Cuando
> el manantial vuelve a estar fresco y puro los ríos se empiezan a
> aclarar.
> 
> Todo esto puede parecer un tanto ingenuo ante las
> presentes condiciones del mundo. Tales observaciones obviamente parecen
> utópicas ante la embestida de tantas tentaciones, desviaciones e
> indiferencia moral que nos acosan por todos lados. Pero pregunto: ¿Hay
> alguna alternativa real al renacimiento espiritual? Ahora apreciamos
> que la multiplicación de leyes y actos desesperados realizados por el
> Estado, no pueden compensar por el deterioro en la moralidad y la
> depreciación de los valores éticos, en una sociedad tan sumergida en el
> materialismo y el cinismo. Gordon Taylor hace este comentario:
> 
> "La barbarización de nuestras vidas y
> el decaimiento de nuestra cultura están considerablemente avanzados.
> Una contracultura se ha establecido en la cual la deshonestidad, la
> irracionalidad, el prejuicio, la intolerancia, la incivilidad, la
> violencia y la destrucción aparecen como valores primarios, mientras que
> la honestidad, la razón, la imparcialidad, la tolerancia, las buenas
> costumbres, el cuidado, el esfuerzo y la creación son denigrados y hecho
> anti-valores. Tal completa reversión no tiene precedente en la historia
> de la cultura Occidental."[10]
> 
> El Papel de la Religión en la Identidad
> 
> No puedo evitar llegar a la conclusión de que el
> renovar y reafirmar los propósitos esenciales de la religión es
> imperativo para establecer la identidad real del ser humano. "La
> religión", afirma Arnold Toynbee, "es una facultad de la
> naturaleza humana"[11] Victor Frankl comenta que se busca una relación con un plano
> superior "como una necesidad metafísica del hombre".[12] Cuando esta facultad se atrofia, la realidad del ser humano sufre
> grandes descalabros y la sociedad se deteriora. En 1936, Shoghi Efendi,
> el Guardián (1921-1957) de la Fe Bahá’i describió los efectos de este
> deterioro de la religión y la consecuente decadencia moral que todos
> hemos observado en el siglo veinte.
> 
> "La perversión de la naturaleza
> humana, la degradación de la conducta humana, la corrupción y la
> disolución de las instituciones humanas, revelan ellas mismas, en tales
> circunstancias, sus peores y más repugnantes aspectos. Se envilece el
> carácter humano, la confianza vacila, los nervios de la disciplina se
> relajan, la voz de la conciencia humana es acallada, el sentido de la
> decencia y la vergüenza se oscurece, las concepciones del deber, de la
> solidaridad, de la reciprocidad y de la lealtad se distorsionan, y hasta
> el sentido de paz, de alegría y de esperanza gradualmente se extinguen."[13]
> 
> La relación entre un entendimiento de los propósitos
> que nos trascienden y el encuentro de una identidad coherente, es muy
> convincente. Nace de la convicción de que la realidad humana se
> encuentra en su naturaleza espiritual y el desarrollo de las
> potencialidades de esa naturaleza, y no de su naturaleza material, que
> compartimos con los animales. En los entornos dominados por el
> materialismo muchos niegan esto, pero ninguna civilización ha sido nunca
> edificada sobre bases de escepticismo o de un dominante materialismo.
> Unos historiadores aún especulan que la función del escepticismo
> materialista es la demolición de las civilizaciones. Creo que el
> cinismo y el materialismo, conducen al enfoque de la crítica sólo por
> criticar, y es una inevitable reacción a la caída de las religiones
> tradicionales de sus altos pedestales. La consecuente tendencia de sus
> enemigos de cristalizar la definición de la religión según sus más bajas
> etapas, un error proyectado por Voltaire, Holbach, Feuerbach, Marx,
> Nietzche y Freud, entre otros, para muchos ha tenido el efecto de
> desacreditar toda religión en todo tiempo. La desviación del
> cristianismo y su división en millares de sectas contenciosas no sólo
> fueron condenadas por Cristo mismo, ni sólo fue producto del avance de
> las ciencias. Ha resultado de la renuencia de admitir que sus errores y
> debilidades fueron obras de falibles hombres, combinada con la reacción
> y crítica de los escépticos. La crítica se ha enfocado excesivamente
> en la cizaña de religión, no el trigo. Este escepticismo ha
> obstaculizado el crecimiento espiritual en nuestros tiempos y ha
> desanimado la consideración de la religión como un posible remedio para
> sus males. Kenneth Clark no se equivocó cuando dijo, "Podemos
> destruirnos con cinismo y desilusión tan efectivamente como con bombas".[14]
> 
> En su aspecto natural y material, el ser humano actúa
> con motivos y propósitos que son egoístas, agresivos, avaros y
> obsesionados con su sobrevivencia física o con la persecución de sus
> placeres corporales. El cinismo es más reforzado porque estos motivos
> y propósitos también pueden encontrarse en el fondo de muchas
> pretensiones y conductas religiosas. Si no se estimulan sus
> sensibilidades esencialmente religiosas y ya no hay un luminoso modelo
> frente a él, el hombre fácilmente desciende a ser esclavo de estos
> defectos, aún con atavíos religiosos. La hipocresía está entre los más
> sutiles defectos y anda al acecho de muchas pretensiones piadosas.
> Es una duplicidad que nos impide ser fieles a nosotros mismos o de
> servir de buena fe las necesidades espirituales y sociales de otros.
> Cristo afirmó que "nunca lo conocía" a tantos que mostraban
> milagros, echaban demonios, y profetizaron en su nombre. [15] Aunque claramente hay excepciones a esto entre
> las vocaciones religiosas, cada segmento dentro de las divididas
> religiones cuenta con personas con motivos egoístas y lealtades
> estrechos. La misma competencia entre sectas en sí, es destructiva: "Todo
> reino dividido contra si mismo, es asolado, y toda ciudad o casa
> dividida contra si misma no permanecerá."[16] El pesado lastre histórico de los credos tradicionales y su apego a
> conceptos arcaicos e intolerantes, han sido grandes impedimentos a esta
> renovación. Cualquier que sea su motivo, el fundamentalismo religioso
> ha intentado reafirmar las divisiones y antiguas contiendas religiosas.
> Esto ha desanimado el razonamiento espiritual y el reconocimiento de
> los aspectos universales que se hallan al núcleo de las religiones, y
> que las multitudes tanto necesitan conocer, y creo, que
> inconscientemente añoran.
> 
> Esta realidad esencial de la religión está basada en
> los fundamentos éticos, morales y espirituales comunes a todas las
> religiones universales. O sea, una realidad liberada de aquellos dogmas
> y credos que tienen orígenes falibles humanos y que siempre han
> provocado discordias. Todos estos escritos han advertido sobre la
> presencia de equivalencias de "cizaña" sembrada por los "enemigos" que
> confunden con el "trigo" de lo verdadero. Dicha renovación de la
> esencia espiritual y moral de religión es lo que caracteriza las
> antiguas primaveras de las grandes civilizaciones sobre los escombros de
> sistemas gastados y obsoletos. Creo que esta renovación primaveral es
> sólo posible mediante una nueva y más completa revelación del propósito
> divino. De los escritos bahá’ís sacamos esta pregunta pertinente:
> 
> "¿Quién, contemplando la impotencia,
> los temores y miserias de la humanidad en este día, puede dudar más de
> la necesidad de una fresca revelación del poder vivificante del amor
> redentor y de la guía de Dios?"[17]
> 
> Nuestra realidad distintiva como seres humanos se
> encuentra en la esencia misteriosa que los antiguos llamaban "el alma
> racional" y los modernos llaman "la mente humana", cuya naturaleza y
> propósito es desenvolver, hasta donde se pueda, todas sus capacidades
> latentes. No existe manera más efectiva para lograr este
> desenvolvimiento que servir al bien común. El bienestar común
> eventualmente requerirá una relación del alma humana con una moralidad
> que trascienda esta vida mortal. Esto es debido a que los impulsos
> políticos y sentimentales no son nunca suficientes para aguantar el
> largo y sostenido proceso que estos servicios demandan. Tal moralidad
> debe tener motivos y consecuencias en todas las dimensiones. Lo
> contrario, el estribar por una "salvación" individual, sin servir al
> bien común, o una sociedad mejor, era el modo de pensar de las edades
> oscurantistas que todavía ejerce influencia sobre unos teólogos y agita
> a tantos críticos. La paz y la rectitud en este mundo requieren un
> profundo sentido religioso, la conciencia de poseer un alma que es
> inmortal y en la cual cada acción recibirá en todos los niveles su
> inevitable recompensa o sanción. En otra dimensión, no hay función más
> importante de una sociedad o nación que el promover las virtudes y
> capacidades espirituales que están latentes en todos sus sujetos.
> 
> Por ejemplo, la virtud de la confiabilidad es
> esencial para el orden y el honor de todos los individuos en su trato
> con los demás, e imperativa para la prosperidad, estabilidad y legítimo
> poder de todas las sociedades y gobiernos que la pregonan. Sin embargo,
> esta virtud es íntimamente espiritual.
> 
> Es precisamente aquí en donde vemos la importancia de
> la religión en el engendro de las civilizaciones. En sus ciclos de
> vitalidad y dinamismo la religión afecta profundamente al ser interno de
> un gran número de personas, y esta levadura eleva a las masas. El
> perspicaz historiador Thomas Macaulay, al describir la conquista del
> cristianismo en el siglo cuarto y consciente de sus excesos y errores,
> comenta:
> 
> "La victoria del cristianismo sobre el
> paganismo… proporcionó al orador nuevos tópicos de declamación y lógica
> y nuevos puntos de controversia. Más que todo, produjo un nuevo
> principio, de lo que se sentía su operación en todas partes de la
> sociedad. Agitó a las masas estancadas desde lo más profundo. Animó
> todas las pasiones de una tempestuosa democracia en la apática población
> de un imperio demasiado crecido… hizo lo que el sentido de opresión no
> pudo hacer: cambió a los hombres, acostumbrados a ser entregados de un
> tirano a otro, entre partidarios y rebeldes obstinados." [18]
> 
> En su clásico, exhaustivo y perspicaz estudio sobre
> la historia de la moral europea, el erudito historiador irlandés,
> William Lecky, es severo en su descripción de los abusos y
> equivocaciones de las épocas, incluyendo los de la Iglesia en sus
> primeros siglos, sin embargo también defiende justamente al cristianismo
> por sus efectos globales. Después de describir las falsas calumnias en
> contra de los cristianos por los intereses llegados al Imperio, afirma:
> 
> "…por lo menos no había duda de que el
> cristianismo había transformado los caracteres de multitudes, vivificado
> el corazón frío con un nuevo entusiasmo, redimido, regenerado y
> emancipado a lo más depravado de la humanidad. Vidas nobles, coronadas
> con heroicas muertes, fueron el mejor argumento de la recién nacida
> Iglesia. Sus enemigos mismos lo reconocieron con frecuencia. El amor
> mostrado por los primeros cristianos hacia sus sufridos hermanos nunca
> ha sido más enfáticamente atestiguado como por Lucian, o la bella
> simplicidad de su culto como por Pliny, o su fervorosa caridad como por
> Julian. Había, por cierto, otro lado en este panorama; pero aún cuando
> la norma moral de los cristianos se redujo grandemente, se redujo
> solamente al nivel de la comunidad a su alrededor."[19]
> 
> En el caso del Islam, ningún investigador bien
> intencionado puede negar la sorprendente explosión de una sociedad
> "embriagada de Dios" que surgió de la misión de Mahoma en el siglo siete
> de nuestra era. Habiendo surgido entre pueblos considerados por todos
> como los más politeístas, bárbaros y resistentes a reforma, una sola
> alma sin instrucción formal, enfrentó la más fiera y perversa oposición
> y engendró una fe y una emancipación del espíritu moral tan vital y
> poderosa que, durante siglos, tuvo efectos creativos aún en la
> civilización occidental. De este impulso surgió una tan espléndida
> constelación de mentes, talentos y santidad de las anteriores estériles
> y violentas culturas, que al pretender que su inspiración fue
> fraudulenta es como tratar de tapar el sol con un dedo.
> 
> Este papel de la revolución espiritual como un
> engendrador de civilización contrasta con lo que el materialismo, en sus
> muchas formas, ha propagado en los siglos recientes. El materialismo
> dialéctico ha tratado de probar que la preocupación por el alma y su
> destino ha desviado y entumecido a los hombres de sus problemas y
> sufrimientos "reales" aquí en este mundo. Esta fue una acusación con
> cierta justificación que puede ser rastreada en parte a la desviación de
> los credos de sus misiones esenciales, que era también sanar vidas y
> fomentar un sano intercambio social en este mundo. A costa de
> espiritualizar y unificar, estos credos se concentraron mucho más en
> consolidar su propio poder temporal y en "salvar" a los hombres a través
> de dogmas, ritual y sacramentos. Aunque ha habido innumerables
> excepciones entre los creyentes de servicio desinteresado y
> verdaderamente expiatorio hacia los menos afortunados, la población en
> general consideró a los sacramentos de estos credos un atajo hacia el
> cielo y un sustituto a una trasformación más interna y moral que también
> hubiera afectado a la sociedad. La crisis religiosa en la civilización
> occidental nos mostró cuan inadecuada era esta sustitución de la
> creencia y ritual, en lugar de vivir la vida y servir a los demás, a que
> se dirigían los mensajes esenciales de Cristo y los primeros apóstoles.
> 
> Con la decadencia del cristianismo debido a su
> accidentada historia de conceptos y prácticas irracionales,
> anticientíficas e intransigentes, llegando al colmo de la Guerra de
> Treinta Años en el siglo diecisiete entre católicos y protestantes con
> sus fanatismos y atrocidades de ambos partes, surgieron las ideologías
> humanistas, no sólo entre escépticos, sino entre sinceros creyentes que
> trataron de corregir los males de las iglesias. Pero aunque después el
> humanismo trataba de sustituir a la religión, no ha tenido la mística o
> la fuerza para llenar la función dinámica de espiritualizar, armonizar o
> iluminar las almas. Hoy el humanismo habla con tantas voces que ya no
> tiene la eficacia para sostener a la civilización o aún vivificar a la
> cultura. Ha tenido usos diversos y aun contradictorios. Algunas de
> estas voces han sido beneficiosas y profundas en la promoción de la
> democracia y gobiernos representativos, en ampliar las opiniones
> mezquinas y en elevar las sensibilidades humanitarias, como es el caso
> de las ideas de Locke, Mill, Hume, Kant, Bayle, y las novelas de Tolstoy,
> Dickens o Victor Hugo, o algunos de las obras de Goethe, Schiller, Keats
> o Tennyson, para dar sólo unos pocos ejemplos. Pero el humanismo
> también tuvo voces que no han producido frutos duraderos ni muy
> constructivos para edificar las sensibilidades de sus admiradores.
> Jacques Barzún, uno de los más ilustres humanistas de nuestro tiempo,
> hace este comentario sobre las humanidades.
> 
> "Ni son las humanidades un sustituto
> para la medicina o la psiquiatría, ni van a curar mentes enfermas o
> corazones rotos, ni tampoco promoverán la democracia política o calmarán
> disputas internacionales. Toda la evidencia señala lo contrario. Las
> llamadas humanidades tienen sentido principalmente debido a lo inhumano
> que es la vida; lo que definen y discuten son lucha y desastre. La
> Ilíada no trata sobre la paz mundial. El Rey Lear no se trata de un
> hombre cabal o equilibrado; Madame Bovary no nos enseña acerca del
> empleo juicioso del tiempo libre."[20]
> 
> Ahora con casi siglo y medio desde los inicios de la
> fase de materialismo escéptico de la civilización occidental, la cual ha
> penetrado todos los confines del planeta, los hombres se han distanciado
> de sus naturalezas espirituales, y menospreciado el rol y poder de
> religión. Las mayorías, religiosas de nombre o escépticas, han
> subestimado la influencia de la religión esencial, que en otros tiempos,
> como el sol y lluvia en la primavera vitaliza las semillas dormidas en
> la tierra, ha vitalizado las civilizaciones. La acusación de que la
> religión es el opio del pueblo hizo impacto en parte, debido a la
> renuencia de las iglesias en sus momentos de declive, de estimular el
> amor, la espiritualidad y la justicia en este plano, enfocándose en su
> propia supervivencia y en su exclusiva función de salvar almas para la
> otra vida, así como sus conflictos con los hallazgos de las ciencias
> debido a su insistencia de aferrarse a las interpretaciones literales y
> fundamentalistas de las escrituras, en vez de vivir la vida y sanar los
> inmoralidades y males de la sociedad. El humanismo temprano había
> tratado de distinguir aquello que era esencial para la conducta y
> corregir las cosas que contaminaron la religión. Pero por fin condujo
> al materialismo escéptico que no quiso hacer esta distinción, y
> eventualmente de propagar la idea que toda religión es fraudulenta, debe
> ser suprimida, y así previno que a los pueblos de adquirir precisamente
> aquellas cualidades del espíritu que pueden engendrar el amor y el
> servicio a la sociedad. Sin tales cualidades, toda ideología trata de
> imponer sus objetivos limitados al poder secular político. Como toda
> civilización nueva ha tenido semillas religiosas, en estas luchas entre
> el materialismo y las muy divididas y debilitadas convicciones
> religiosas, podríamos considerar que sean aspectos de la agonía y la
> caída de una civilización antes de un nuevo ciclo espiritual, o sea lo
> que abre el espacio para un nuevo ciclo diurno después de una noche de
> confusión y duda.
> 
> ¿Por qué ha fallado la religión en su más importante
> papel de espiritualizar al alma y moralizar la conducta humana en esta
> vida? ¿Por qué tantos seguidores del Islam se han alejado de su
> anterior transparencia y tolerancia, su disposición a aceptar los
> conocimientos provenientes de otras fuentes, a mostrar su el dinamismo
> de su fe y al mismo tiempo mantener la tolerancia y amplitud en sus
> siglos de apogeo? ¿Qué ha sucedido que durante los últimos siglos, su
> fe ha llegado a tener fama de ser tan ofuscado, reaccionario y
> violento? ¿Por qué la civilización occidental, tan dominante en el
> mundo, ha sido la más agresiva, sangrienta y belicosa de las
> civilizaciones, cuando su religión mentora ha sido el cristianismo, cuyo
> Fundador le enseñó a su elegido discípulo, Pedro, a no sacar su espada
> de su funda, ni aún para defenderse? ¿Por qué las religiones cuyas
> escrituras hacen imperativo el devolver el bien por el mal, a no
> vengarse, a amar aún a sus enemigos, a ser sinceros, bondadosos,
> veraces, humildes; ni siquiera han podido promover estas virtudes en
> las venerables sedes de sus propias instituciones?
> 
> Aparte de la realidad que toda institución o
> civilización sostenida por falibles hombres, tiene que pasar por épocas
> de nacer, infancia, niñez, adolescencia, madurez, y luego envejecerse y
> agonizar, una respuesta de estas preguntas puede encontrarse en las
> perspicaces observaciones de Ernest Renan, Mircea Eliade y Alessandro
> Bausani, entre otros. La primera verdadera revolución religiosa se
> inició con Abraham, quien dramáticamente se separó de las creencias
> arcaicas y politeístas del viejo mundo con su nueva visión monoteísta y
> progresiva hacia un desenvolvimiento gradual y una unidad y propósito de
> historia más universales.
> 
> En las religiones y creencias arcaicas (o llamadas
> paganas) mucha de la historia no es un elemento positivo sino un
> descenso en el tiempo que debe ser evitado o reparado con la
> reintroducción de todo lo que era sagrado en lo primordial. Bausani
> explica los conceptos arcaicos:
> 
> "Las religiones del tipo arcaico son,
> para simplificar, monistas o panteístas (lo sagrado se extiende por
> todo), impersonales (no hay Dios sino a theion - "lo divino") lo nóumeno,
> luego muchas personalidades divinas, las deidades tradicional-nacional.
> Hay dioses nacionales y lo sagrado innato en los reyes y las
> instituciones aristocráticas, mitológicas e históricas. Las
> instituciones son sagradas porque fueron fundadas "in illo tempore",
> fuera del tiempo histórico en una época mítica, mirando hacia el pasado
> más bien que al futuro, como el período sagrado (la leyenda de las
> cuatro épocas) y ver en el pasar del tiempo peligrosa decadencia, sin
> ninguna idea del progreso."[21]
> 
> En los más remotos orígenes del mundo pos-arcaico
> encontramos un rompimiento dramático con este antiguo sistema cósmico
> bajo el impacto del monoteísmo hebreo personal, con una visión muy
> diferente. En esta nueva visión, confirmada y renovada en todas las
> Escrituras de las religiones universales, todo lo sagrado está
> concentrado en un punto fuera de la creación, en un Dios personal y a la
> vez trascendental. El culto al trascendente Dios está reflejado en el
> valor que se le pone a la persona individual, una evaluación que ha
> triunfado sobre la mentalidad pagana. Bausani agrega:
> 
> "Los dioses nacionales son vencidos
> por un Dios que, debido a que está muy lejos y es soberano, con
> facilidad se convierte en el Dios de todos. (Una religión universalista
> contra una religión nacional). La historia, en esta nueva visión
> religiosa, ocupa el lugar de la mitología y, aunque todavía permanece
> como historia sagrada, ya no es vista solamente como un proceso cíclico
> sino como uno lineal, abierto al progreso futuro. La felicidad, como
> dijo Ernest Renan, al comparar lo hebraico con el mundo clásico, está en
> el futuro (el Mesías, el Reino de Dios) más que en el paraíso terrenal
> de lo primordial, y así la idea de un progreso más o menos linear es
> introducida."[22]
> 
> Habiendo sido la cuna de las religiones reveladas en
> el Oriente, este nuevo concepto tomó forma del Cristianismo, que se ha
> desarrollado en El Occidente, y en una fecha posterior (622 d. C.) en el
> Medio Oriente, del Islam. Pero la gradual reinserción de insistentes
> elementos arcaicos dentro de estas formas de religión, puede ser
> identificada en el Islam como la resurgencia de las enemistades tribales
> islámicas, la degradación de la mujer a la condición pre-islámica, los
> abusos y privilegios de los sacerdotes que Mahoma trató de contener, y
> el dogma de que no podría haber más revelación posterior, ya que él era
> el "sello" de los profetas. En el Cristianismo está reversión fue
> expresada por medio de la deificación de Jesús como Dios Mismo, la
> sustitución de lo sacramental y los elementos sacerdotales herederas de
> las tradiciones judaicas y paganas, la sustitución de la veneración de
> los santos en lugar de los antiguos dioses, la reversión a la idolatría
> y la afirmación de finalidad eterna de la revelación de Jesús. En
> ambas religiones se heredó diferentes aspectos del legado de los
> teólogos judíos que "Las manos de Dios están encadenadas" y que iba a
> ser imposible que Dios revelara progresivamente su guía y voluntad.
> Podemos también incluir la organización legal de las jerarquías y de
> las instituciones religiosas heredadas de conceptos arcaicos y leyes
> romanas.
> 
> Es particularmente en las pretensiones de finalidad,
> que han afectado las religiones reveladas, en casi todos sus segmentos,
> lo que diluye este concepto de tiempo linear y a la larga, el progreso
> contínuo. De esta manera, el tiempo se vuelve bipartito, ascendente
> del primordial, hasta Cristo (o en el Islam, hasta Mahoma) en el primer
> período y luego en declinación de estos orígenes hasta "el fin del
> mundo". "Por cierto", dice Bausani, "sin el dominante impacto
> del monoteísmo todavía estaríamos en el mundo arcaico platónico,
> definitivamente cerrado al deseo de progreso, más que a la posibilidad
> de progresar".[23]
> 
> En la teología ortodoxa griega, e implícito en las
> expresiones más ortodoxas de las demás religiones, la palabra "cambio"
> es equivalente a "empeorar". Los teólogos, en lugar de mirar hacia el
> futuro con esperanza se volvieron profundamente reaccionarios. Lo mismo
> ocurrió en el Islam, el cual, para proteger los intereses en un sistema
> aún medieval y de un clero muy celoso de sus privilegios, dio marcha
> atrás de su antigua tolerancia y se volvió cerrado y fanático. En todas
> estas formas de monoteísmo, la historia y la repetida promesa universal
> de nuevas revelaciones, ha sido congelada por la insistencia en que "Moisés es suficiente para nosotros", "solamente Jesús salva" y que Mahoma fue, para siempre, el último vocero de Dios. No queda nada
> más que la expectativa del "fin del mundo". Todo esto es el residuo de
> conceptos arcaicos introducidos por hombres imperfectos para reaccionar
> a sus propias y particulares crisis y dilemas, incapaces de ver que el
> cambio es inexorable y que llegarán a lamentar las consecuencias futuras
> de sus decisiones.
> 
> Estas regresiones han surgido a pesar de tantas
> profecías, tanto en la Biblia como en el Corán, de un tiempo crítico y
> calamitoso que pondrá a prueba a los hombres y tendrá su propia
> resolución en las promesas de rectitud y hermandad "en la tierra como
> en el cielo" en un mundo unido, pacífico y justo. La insistencia de
> los teólogos en que su respectiva religión representa la verdad eterna
> que no puede ser sustituida por ningún otro mensaje y revelación, es una
> abierta violación a sus propias Escrituras.
> 
> Las religiones, cada vez más distantes en tiempo y
> sentido de sus orígenes con cada siglo que pasa, más ineficaces ante las
> opiniones y movimientos de gente secularizada, se han vuelto altamente
> ambivalentes e inseguras en sus tendencias. Mirando y añorando el
> pasado, muchas han descuidado la preparación para las promesas de sus
> propias Escrituras. Al restringir la educación a la repetición de sus
> propias doctrinas y la necesidad de tener fe en ellas, muchas también
> han descuidado la educación del espíritu de amor y universalidad latente
> en el alma humana y han gastado sus energías en combatir todo aquello
> que perciben como hostil. De esta manera se han declinado, y las
> "religiones sustitutas" del nacionalismo, racismo, comunismo y el
> individualismo extremo, con sus agendas seculares, han ejercido mucha
> mayor influencia en estos últimos siglos.
> 
> Ahora que estas ideologías sustitutas también han
> fallado en el cumplimiento de sus promesas de crear sociedades
> realizadas, se ha notado un aparente retorno a la religión. Pero las
> más notables facetas de este retorno a los credos tradicionales están
> enfocadas hacia los mismos elementos que produjeron tan amargos frutos
> hace cinco siglos. En lugar de promover nuevos y más iluminadores y
> tolerantes conceptos espirituales, cordial a los descubrimientos
> científicos, los segmentos fundamentalistas de estas creencias han
> arraigado en la imitación del literalismo irracional, la intolerancia y
> la reacción, y a una marcada división entre los elementos conservadores
> y liberales dentro de sus propios credos. En estos sistemas religiosos,
> ha habido un fraccionamiento en literalmente miles de sectas y
> denominaciones nada amistosas entre sí, y entre los cuales no pueden
> esconder intereses egoístas y comerciales. Estas rivalidades han
> aumentado el cinismo y el distanciamiento de tantas almas que sienten
> una profunda necesidad de religión genuina que pueda penetrar y
> transformar la realidad interna de las personas. Estas diferencias y
> contiendas representan una parte mayor de la crisis religiosa del mundo
> moderno.
> 
> En todo caso, es evidente por sus amargos frutos, que
> las diversas versiones de religión fanática, fundamentalista y
> supersticiosa, en lugar de elevar a la sociedad, la degradan, y en lugar
> de civilizar a los hombres los está conduciendo a la deriva.
> Diariamente vemos esto en las raíces religiosas de los conflictos en el
> Medio Oriente, en los Balcanes, en Irlanda y Sur Asia, pero las semillas
> latentes de estos conflictos pueden germinar en lugares insospechados.
> 
> Al mismo tiempo, las ideologías que pretendían ser
> idealistas, colectivistas y cerradas, asociadas con ese materialismo que
> es tan crítico de la religión y desdeñoso de la realidad espiritual del
> alma humana, tratan de limitar los propósitos humanos a la satisfacción
> de sus necesidades materiales. Han fracasado en cumplir con su propia
> promesa de "un hombre nuevo en una nueva sociedad". Esto sucede
> precisamente porque tales ideologías tienden a ser tan críticas,
> coercitivas y espiritualmente áridas. Tiene sus raíces ideológicas en el
> desprecio heredado del Esclarecimiento hacia la religión organizada, o
> sean las opiniones de Voltaire, Diderot, Helvetius, Feuerbach, y más
> tarde los Materialistas Positivistas y luego influenciados por los
> modelos mecánicos del universo y de una versión de religión artificial.
> combinados con la reacción a las infelices condiciones de la Revolución
> Industrial, los descubrimientos de Darwin y el fermento de todas ellas
> en las mentes fértiles y poderosas de Marx y Engels, Neitzsche y Freud.
> 
> Mientras tanto, la versión individualista del
> materialismo que ofrece ilimitadas satisfacciones a nuestra naturaleza
> egoísta y agresiva, es también un producto de la incertidumbre religiosa
> y de la selección natural y la extrapolación de la selección natural y
> la supervivencia del más apto, definidos por Darwin, en el ámbito social
> de los humanos. Estas versiones justifican que el más fuerte, listo y
> astuto debería sobrevivir para dominar a la sociedad. Aunque estos
> materialistas, en nombre de la libertad, pregonan la religión y la
> moralidad en nombre, son más impulsados por el ego, la ambición, la
> avaricia y el ansia de "triunfar" a toda costa. La sobrevivencia del
> más fuerte, que es claramente evidente en la evolución del mundo animal,
> ha sido un desastre en el campo humano. Por supuesto que la ambición y
> el ego y el enfoque del triunfo económico son más antiguos que la
> civilización misma, y moldeadas en la misma arcilla del hombre natural.
> Pero es por eso que las enseñanzas de las religiones civilizadoras de la
> humanidad han ofrecido su contrapeso y antídoto de educar al hombre en
> su naturaleza espiritual y humanitaria. Hoy ésta autopromoción libre y
> permisiva ofrece mayor libertad global para prosperar que los sistemas
> cerrados, pero no ha producido a un exitoso "hombre económico"
> realizado y satisfecho en algún sentido profundo. Ni ha encontrado la
> forma para que la prosperidad esté distribuida justamente para el
> beneficio de la sociedad en general. Debemos analizar "por sus
> frutos" el valor de ambos remedios materialistas propuestos para
> resolver los problemas del mundo. "Por sus frutos" es el único
> criterio razonable sobre el cual deben apoyarse o caer los sistemas
> sociales y económicos.
> 
> En estos tiempos hemos visto fallas y relativamente
> breves vidas de sistemas cerrados y totalitarios. Su interpretación de
> la historia y su creencia en la indefectibilidad del dominio del
> proletariado, han promovido grotescas calamidades humanas. Algunos
> pensadores inclusive describen estos regímenes como siempre sospechosos,
> paranoicos y con frecuencia destructivos por naturaleza, eficientes en
> destruir y muy deficientes en crear y construir. Pero bastante de lo
> mismo puede decirse del siglo veinte acerca del fervoroso nacionalismo,
> racismo y fanatismo étnico que continúa asolando al planeta. También
> puede decirse de cualquier dictadura o régimen autocrático basado en
> individuos megalómanos, sea de derecha o izquierda. En estos retos y
> críticos puede haber cierta utilidad. Hasta el momento podrían servir
> para ser los elementos visibles que incitan, estimulan y presionan a la
> sociedad abierta y democrática a esforzarse en cumplir con sus promesas,
> y también para mostrar la marginación de los extremistas que están
> comprometidos con una desesperada batalla contra sus percibidos
> adversarios y la pérdida de su relevancia. Ellos nos retan a ser
> fieles a nuestras propias pretensiones y principios humanitarios y
> religiosos, para también demostrar buenos frutos.
> 
> Pero al analizar tales movimientos extremistas,
> encontramos que todos tienen como meta el dominio forzado de una clase,
> nación, raza o segmento étnico, o religioso sobre todos los demás
> humanos. Esto claramente ya no es posible en un mundo tan diverso y
> compactado.
> 
> Ahora bien, si las religiones fallaron, y luego sus
> sustitutos ideológicos también han fallado, y luego la resurgencia de
> la misma clase de religión falla de nuevo, ¿en que podemos encontrar
> algo valioso para apoyar nuestras luchas para lograr una identidad
> sensata y vital?
> 
> Exhorto al lector a que considere un propósito mayor
> de la historia y de estas crisis. Un propósito coherente atrás de
> nuestras luchas y tiempos como el brotar gradual, caótica pero dinámica,
> de la conciencia de la unidad de la humanidad y la gradual mayoría de
> edad y espiritualización de la raza humana. ¿No puede ser esto el
> verdadero espíritu de nuestra edad?
> 
> Redefiniendo la Religión
> 
> Los defectos y abusos de la religión en nuestra
> historia y en estos tiempos están bien documentados, pero también
> debemos prestar atención a mucho que es potencialmente, y con frecuencia
> activamente, positivo en la religión. El incremento de cualidades que
> proceden de nuestros impulsos espirituales, como la compasión, la
> bondad, el perdón, los esfuerzos por lograr justicia social, la
> educación, el servicio para promover el bienestar y la salud, la
> sensibilización de la moral y la conciencia social, la expansión de
> estas inquietudes más allá de las fronteras nacionales, los antídotos a
> la violencia y el conflicto, que han sido patrocinados por tantas
> organizaciones religiosas en el mundo, son seguramente positivos y
> encomiables. La creciente inquietud por la salud mental, la amplitud,
> la tolerancia, los movimientos ecuménicos y las más libres y fraternales
> asociaciones con otros credos y pueblos, también son señales
> alentadoras. El movimiento de los derechos humanos, de la promoción de
> soluciones pacíficas y la comprensión entre naciones y las virtudes y
> orientaciones que buscan contrastar con la baja disciplina moral, son
> otros aspectos que resaltan y contrastan con todo lo negativo cuando
> consideramos el papel futuro de las religiones.
> 
> Pero en general, tanto las antiguas iglesias del
> mundo y las versiones populares modernas no han mostrado suficiente
> poder espiritual en estos empeños para detener el incremento de la
> avaricia humana, la agresión y la violencia, la indiferencia moral y el
> desenfrenado hedonismo en las sociedades humanas. Los pueblos más
> conocidos por su religiosidad tradicional no han proporcionado al mundo
> ejemplos edificantes, y algunas están sumergidas en violencia y
> corrupción o enfocadas en que sus creyentes "se sienten bien". Estas no
> son críticas mal intencionadas, ya que muchos de los líderes de estas
> congregaciones han lamentado estas mismas debilidades.
> 
> El origen de estas tendencias contrarias de la
> religión: la resistencia al cambio, la intolerancia, la división en
> miles de sectas que pelean las almas entre ella, el prejuicio y el
> fanatismo por un lado; y la compasión, la preocupación por los
> necesitados, la tolerancia y la enseñanza de valores espirituales y
> éticos, por el otro, pueden explicarse con ayuda de las Escrituras
> mismas. De nuevo les refiere al Mateo 13:25, donde encontramos la
> parábola del "Trigo y la Cizaña". El "trigo" era la siembra verdadera y
> la "cizaña" la siembra de aquellos que han contaminado la religión.
> Cristo indicó que se les debería dejar crecer juntas, porque al
> arrancar la mala hierba, algo del trigo también sería arrancado. En el
> "tiempo de la cosecha" el trigo y la cizaña serían separados, esta
> última juntada y quemada en hogueras, mientras que el trigo sería
> guardado en los granjeros para los fieles. Es evidente que la cizaña es
> el producto de la interpretación contaminada humana. El trigo es
> aquello que es fiel a los fundamentos originales enseñados por los
> Enviados de Dios. En otras palabras, si comparamos las escrituras
> originales, en sus sentidos reales, no encontramos bases para todas las
> disputas, prejuicios, intolerancia, fanatismo o hipocresía. Pero sí,
> encontramos estas justificaciones en las interpretaciones, dogmas y las
> doctrinas que dividen y creen hostilidades entre los creyentes y que
> representan insumos humanos falibles. La armonización religiosa
> requiere un enfoque mucho más decisivo en los valores centrales comunes
> a todos, y mucho menos refugio en los imitaciones e interpretaciones
> que, aunque venerables, siempre han fomentado división y controversia.
> No hay manera de que las religiones llegan a concordarse, sin la
> depuración de la cizaña del trigo.
> 
> Estos valores centrales y comunes son aquellos que
> pueden profundamente influenciar el carácter interno de la persona, y
> hacer más coherente la suma de sus atributos intelectuales y
> espirituales. Este sentido espiritual aprecia una relación holística
> con aquello que siempre trasciende a la persona y que, en cada ciclo,
> será más conciente de la universalidad, grandeza y sublimidad de su
> Origen, y los insondables misterios que progresivamente vemos en la
> Creación y que tienen que proceder de esa desconocida Esencia que
> llamamos Dios. Aquí no solamente encontramos un marco de referencia
> superior y un más firme y más estable equilibrio para lograr el
> conocimiento de nuestros verdaderos seres, o identidades más profundos,
> sino también podemos apoyarnos en una más elevada plataforma sobre la
> cual podemos construir una más sana relación con los otros humanos de
> tantas opiniones, caracteres, creencias, culturas y colores.
> 
> Necesitamos dejar de temer esta expansión, y
> desarrollar la inteligencia y sinceridad espiritual para evaluar
> culturas y pueblos tan diversos y esto debe surgir de la seguridad en
> nuestra propia identidad más elevada. También necesitamos que se nos
> recuerde de este proceso de religión purificadora, de paz, unidad y
> realización "en la tierra" que todas las religiones han
> prometido.
> 
> La Reconfirmación de las Bases Espirituales de la
> Religión
> 
> Ahora tratemos, en pocas palabras, de
> definir lo que es esencial y eterno en la religión.
> 
> "Lo esencial de la religión de Dios es
> la adquisición de perfecciones divinas y el compartir de sus
> innumerables dotes. El propósito de la fe y del creer es ennoblecer el
> ser interior del hombre con las dádivas de gracia que vienen de lo
> alto. Si esto no se obtiene es en verdad la privación misma".[24]
> 
> "…Posee un corazón puro, bondadoso y
> radiante, para que sea tuya una soberanía antigua, imperecedera y
> sempiterna".[25]
> 
> Las virtudes que elevan al mundo y unen a
> sus pueblos son la bondad, el amor, la paz, la sinceridad, la
> honestidad, la rectitud, el desprendimiento, la comprensión y la
> práctica de la equidad y la justicia, la iluminación de la sabiduría y
> la adquisición de conocimientos tanto para la propia perfección como
> para servir a la felicidad de los demás. El estudio de las Escrituras
> nos obliga a agregar virtudes no siempre asociadas con la práctica de
> las religiones: la tolerancia y la indulgencia hacia los defectos de
> nuestros prójimos.
> 
> Estas son las cosas del espíritu que los
> Fundadores de las religiones universales promovieron y vivieron como
> ejemplos principales, y estas son las cosas que tan desesperadamente se
> necesitan para sanar los males del mundo. Si no se atiene éstas, si la
> religión se convierte en "…la causa de aversión, de odio y de
> división, sería mejor no tener ninguna y apartarse de semejante religión
> sería un verdadero acto religioso…una religión que no sea cauce de amor
> y unidad no es una religión. Cualquier remedio que causa enfermedad no
> proviene del grande y supremo Médico".[26]
> 
> Es decir, la religión existe para curar
> los males del mundo. Si conduce a la causa o empeoramiento de la
> enfermedad, sería preferible dejar de valer de ella y buscar otro medico
> y medicina. La humanidad tendrá que aceptar que su afán religioso
> tiene que buscar y justificarse en lo que ilumine y expande la mente y
> limpie y ensanche el corazón.
> 
> Ciencia y religión: el desenvolvimiento de un
> diseño cósmico
> 
> Esta creencia positiva del rol de la religión no
> tiene nada que ver con actitudes irracionales y anticientíficas. La
> ciencia es un método sistemático y disciplinado de pensar. La religión
> es una conexión con un modo de vida edificante y un sentido de
> propósito. Ambos son necesarios y ambos tienen elogiosos procesos. Los
> métodos racionales y sistemáticos son aplicables tanto a lo espiritual y
> religioso como a las cosas fenomenales. Un ejemplo de esta aplicación de
> métodos racionales y sistemáticos a los fenómenos religiosos tiene que
> ver con el crecimiento y la declinación de los sistemas religiosos a lo
> largo de la historia. Esta aplicación se refiere a la Teoría General de
> Sistemas y es definida como sigue:
> 
> Una religión empieza con el reconocimiento de una
> Fuente trascendental, un Alma considerada infalible y verdadera, que
> representa la Deidad aquí en la Tierra. Unos pocos de sus primeros
> seguidores ven que Sus juicios, consejos, mandamientos y conductas no
> proceden de otros humanos y que su conocimiento es superior y no
> adquirido de otras fuentes humanas. Emanan de una fuente que trasciende
> las limitaciones humanas y toca profundamente el espíritu y el corazón.
> Es opuesto y perseguido por las tradiciones establecidas. Su causa
> crece lentamente a pesar de la adversidad y persecución, los seguidores
> se unen alrededor de su Fuente y conceptos principales, y gradualmente
> evoluciona en una multitud que tiene una gran influencia en el mundo.
> Pero al extender la influencia de la nueva causa con cada generación, la
> guía original y la pureza de sus enseñanzas poco a poco se ven
> comprometidas por opiniones humanas y conflictivas. Las aportaciones
> humanas y los ajustes para ser relevantes en condiciones cambiantes, de
> fuentes que no son infalibles, sino que con frecuencia están muy
> distantes del espíritu original. Con el pasar de los siglos, Su fe
> sufre, en algunos casos, graves deformaciones, como en los muy conocidos
> abusos de corrupción, las persecuciones de otros y conflictos
> sangrientos entre segmentos de la misma religión que son aprobadas y
> promovidas por sectas y segmentos adversarios.
> 
> Al final de un ciclo religioso el lastre de la
> falibilidad humana gradualmente pesa más que el mensaje original e
> impide que la institución navegue. La religión zozobra en las rocas de
> condiciones mundiales defectuosas, continúa engendrando nuevas, y a
> menudo fugaces, facciones, y es constantemente remendada pero demasiado
> agotada y dividida para renovarse. Sus seguidores sienten un vacío de
> poder y seguridad espiritual, una desesperada necesidad de fe para dar
> consuelo, proteger, dar sentido y unir a los creyentes. Los templos
> puede que se llenen, pero el espíritu está ausente, queda residuos de
> dogma sin vida. Hay inclusive un desesperado intento de volver a los
> fundamentos originales, de descubrir de nuevo el elixir espiritual que,
> con toda esa confusión y zarandeo, se ha evaporado. La desesperación,
> el fanatismo y aún la violencia pueden marcar su agonía. Sin embargo
> este es un proceso natural del envejecimiento que cada organismo e
> institución sufre y no nos debe sorprender. Todas las Religiones nacen,
> crecen, maduran, crean una civilización, declinan y lentamente agonizan,
> como el cambio de la primavera al invierno.
> 
> Luego viene otra primavera. Nace y crece la devoción
> a otra Alma y religión, sin ser percibida excepto por sus primeros
> discípulos. Eventualmente renueva y avanza la conciencia de unidad y
> espiritualidad en el mundo. Sus palabras verdaderamente inspiran y
> guían, su conducta y valor ante toda clase de oposición, y su sacrificio
> indican que su poder no emana de otros hombres. Esta es una aplicación
> aproximada de la Teoría General de Sistemas, propuesta por científicos
> como Irvin Laslow, que dan valor a las verdades espirituales.
> 
> El renombrado historiador Arnold J. Toynbee sostiene
> que, cuando una civilización se acerca a su caída, surge un Estado
> Universal, como Roma por ejemplo, centro del cual aparece una religión
> universal, usualmente desde afuera, que se desarrolla simultáneamente
> con la decadencia del estado universal, (sin ser la causa de la
> decadencia), para convertirse en la crisálida de una nueva
> civilización. Bausani nos dice que Toynbee indica como la recién nacida
> religión en esta era de crecimiento y caída de la Civilización
> Occidental, a la Fe Bahá’í.[27] Al igual que con su anterior religión, también es considerada por sus
> seguidores como de origen Divino, sus Fundadores como voceros infalibles
> de la Voluntad de Dios para esta era. Es atacada y perseguida por
> intereses de la religión establecida, especialmente en el lugar de su
> nacimiento. El proceso empieza de nuevo sobre bases y almas que están
> distantes y dispuestas a hacer grandes sacrificios para lograr esta
> renovación espiritual. Entre mayor sea la distancia espiritual de la
> religión largamente establecida de sus propios orígenes, más sea la
> desesperación y el fanatismo de su oposición a la nueva. Esto se puede
> notar con las persecuciones tan severas y constantes que, durante más de
> ciento cincuenta años desde su nacimiento, han sufrido los Bahá’is a
> manos del Islam en su lugar de nacimiento, Persia, (Irán).
> 
> Una religión pierde su vitalidad y otra nace. Pero
> realmente es una nueva aparición del mismo Sol de la Verdad desde un
> nuevo punto en el horizonte. Es una nueva fase de la Alianza eterna
> entre Dios y los hombres. Esta es la dinámica de la "revelación
> progresiva", cuya promesa comienza con Abraham. Este proceso esta
> metafóricamente prometida en las Escrituras, como en la Parábola del
> Viñedo en los Evangelios y en sinnúmero de profecías deliberadamente
> alegóricas.
> 
> Las religiones que continúan insistiendo en conceptos
> y creencias obsoletas de eras antiguas y pre-científicas, dejan de ser
> relevantes para estos nuevos paradigmas. La creación es siempre
> continua y desafiante. A medida que el mundo se hace más pequeño y
> compacto en términos de interdependencia y comunicación, nuestros
> centros de unidad y lealtad deben siempre ampliarse. Bausani cita estas
> palabras del gran paleontólogo Jesuita, Tielhard de Chardín:
> 
> "Todas estas reservas espirituales
> intuidas y tocadas ligeramente, ¿no son quizá indicativas del hecho que
> la creación todavía continúa y que aún no podemos expresar la natural
> grandeza de la vocación? Yo sé que esta esperanza no parece ser parte
> de la perspectiva cristiana, y por eso la mayoría de aquellos que la
> describen descubren en ella, por lo menos implícitamente, la emergencia
> de una religión destinada a desarraigar todas las religiones del
> pasado…"[28]
> 
> En sus primeras etapas, el nuevo ciclo de renovación
> espiritual no parece demostrar una obvia relación con la antigua. En
> realidad tiene una muy clara relación con las Escrituras originales de
> las anteriores religiones, ya que cada una de ellas realmente ha estado
> un peldaño más arriba de la misma escalera espiritual que siempre ha
> existido desde la promesa de Abraham de que Dios no dejaría abandonada a
> la humanidad, sino que enviaría orientación en la hora de necesidad.
> Hay un desenvolvimiento evolutivo e intensificador de la conciencia
> espiritual de la humanidad. La humanidad es el estudiante, los
> Fundadores de las religiones universales o Manifestaciones de Dios son
> los educadores divinos para sus respectivas épocas. Si las religiones
> pudiesen ser purificadas de los agregados y contaminaciones del dogma,
> la superstición y las vanas imitaciones del pasado, veríamos que las
> únicas desavenencias están basadas en dos aspectos: 1) los residuos
> teológicos, que son falibles y que eventualmente se vuelven obsoletos
> debido a los descubrimientos de tiempos subsiguientes. 2) las leyes
> religiosas secundarias, leyes que son beneficiosas para su
> correspondiente ciclo pero no aptas para ciclos posteriores. Hay leyes
> en el Pentateuco que fueron abandonadas hace milenios, aún entre los más
> ortodoxos seguidores de Moisés. La verdad religiosa es relativa y no
> absoluta. Cada religión responde a las necesidades de su tiempo de
> acuerdo con las capacidades de una humanidad que, en grandes contextos,
> aumenta continuamente en la conciencia y la visión.
> 
> Al mismo tiempo, no hay desacuerdos sobre la esencia
> espiritual y eterna de las religiones universales. Cada una ha
> enfatizado repetidamente estas virtudes espirituales eternas y
> profundizado el sentido espiritual de esta Alianza Eterna. También las
> lealtades sociales de sus respectivos seguidores han sido
> progresivamente extendidas del clan o tribu a la ciudad estado, a la
> nación y ahora a la conciencia mundial.
> 
> Las enseñanzas espirituales sobre la conducta, el
> amar a Dios amándonos los unos a los otros, el servir al prójimo, buscar
> la felicidad de los demás, perdonar y no acumular resentimientos o
> rencor, progresar en la adquisición de virtudes, conocimiento y
> comprensión de las cosas espirituales, no son de ninguna manera
> anticientíficas o irracionales. Estos aspectos espirituales eternos dan
> un sentido de propósito y dirección a la vida, que la ciencia no puede
> ofrecer. Repito, la ciencia es un instrumento de percepción, más que
> nada de asuntos materiales (lo que en dimensiones subatómicas se está
> volviendo ahora cada vez más abstracto y misteriosamente inmaterial), y
> la religión es un instrumento de guía para la conducta y para el
> crecimiento espiritual y moral. Cada una de ellas es necesaria y
> complementa a la otra. En este contexto, las Escrituras Bahá’í
> contienen estos versos:
> 
> "Considera qué es lo que distingue al
> hombre entre los seres creados y lo hace una criatura aparte. ¿No es su
> poder de razonar, su inteligencia? ¿No deberá hacer uso de ellos al
> estudiar la religión? En verdad os digo: pesa cuidadosamente en la
> balanza de la razón y la ciencia todo lo que te es presentado como
> religión. Si pasa esta prueba entonces, ¡acéptalo porque es la verdad!
> Sin embargo, si no lo hace entonces recházalo porque es ignorancia".[29]
> 
> La ciencia se ha desarrollado en una forma secuencial
> y progresiva y continuará haciéndolo así eternamente. Cada etapa
> progresiva de su desarrollo está basada en los descubrimientos y
> conceptos de mentes previas. Newton afirmó que él había podido
> visualizar sus más nuevos horizontes porque se apoyó en los hombros de
> gigantes. Las etapas de cambio a veces son grandes, como las
> comprendidas entre las cosmografías de Aristóteles y Tolomeo, que fueron
> superadas por las de Copérnico, Kepler, Galileo y Newton, y que ahora
> han sido superadas por las de Plank, Bohr, Einstein y Wheeler. Cada
> etapa de avance y mayor comprensión del universo es más dramática que su
> predecesora. Pero la ciencia experimenta con ciertos límites un
> paradigma nuevo. Aún cuando las nuevas fases han sido siempre
> asombrosas y difíciles de creer al principio, Newton tenía razón: no se
> pueden lograr adelantos sin las contribuciones anteriores.
> 
> En contraste, la religión dogmática tiende a
> cristalizarse y a resistir el cambio. Esto es obviamente el trabajo de
> unos teólogos y clérigos, quienes en cada generación injertan en la
> religión su propia limitada comprensión o deseo de afianzarse más dentro
> de su concepto del poder. En vista que la religión es tan íntima y
> vital para la sociedad, la introducción de un nuevo ciclo o etapa, como
> la del cristianismo del judaísmo y paganismo, o del Islam sobre los
> pueblos politeístas de Arabia, por ejemplo, fue profundamente
> traumática y tenazmente resistida. El hecho de que en el arcano
> lenguaje de las profecías encontramos indicios de que la revelación es
> progresiva y es aportada en dosis de acuerdo al crecimiento y
> experiencia humanos, la conciencia y el saber, nos da más confianza en
> la promesa de Abraham de que Dios renovará y extenderá su guía por medio
> de subsiguientes revelaciones. En verdad la religión es, en grandes
> ciclos, secuencial y progresiva, pero muchos líderes de sus respectivos
> segmentos insisten en que su versión particular es la verdad permanente
> y eterna. Esto crea una profunda división en nuestra identidad
> ideológica: una parte que piensa científica y progresivamente y otra
> parte que cree en conceptos cristalizados y reaccionarios.
> 
> En cuanto a las relaciones entre la religión y la
> ciencia, existen muchas áreas en las cuales la ciencia no puede conocer
> la esencia de las abstracciones y los asuntos metafísicos que son parte
> de la religión. Una razón por la cual algunos científicos positivistas
> se sienten incómodos con los aspectos puramente abstractos y
> espirituales, es que éstos no se prestan a pruebas empíricas y, sin
> estas pruebas, ellos sienten que una idea tiene el mismo valor que
> cualquier otra. Esta opinión tiene cierto valor y los científicos
> tienen derecho a pedir pruebas. Es innegable que las verdades
> religiosas han sido mezcladas con supersticiones y con ideas arbitrarias
> humanas que tienden a cristalizarse en dogma. Esta es la objeción
> subyacente de los científicos. Pero el enigma del hombre esquiva el
> análisis empírico, y siempre lo hará, ya que solamente un reino superior
> puede comprender a un reino inferior. La más sabia y perspicaz mente
> humana carece del criterio para la comprensión adecuada de su propia
> esencia, mucho menos de aquello que le trasciende. Los científicos no
> positivistas (la mayoría de los físicos teóricos modernos) aceptan que
> hay muchas cosas que existen pero no son comprensibles por medio de
> métodos empíricos o modelos mecánicos.
> 
> Con relación a la identidad, Carl G. Jung describe el
> trauma ocasionado por la brecha entre la fe y el conocimiento
> científico.
> 
> "La ruptura entre la fe y el
> conocimiento es un síntoma de conciencia dividida que es tan
> característica del desorden mental de nuestro tiempo. Es como si dos
> diferentes personas estuvieran haciendo declaraciones sobre la misma
> cosa, cada una desde su propio punto de vista, o si una persona con dos
> diferentes modos de pensar estuviera dibujando un cuadro de su
> experiencia. Si por"persona" sustituimos "sociedad moderna" es evidente
> que esta última está sufriendo de dislocación mental, o sea un disturbio
> neurótico. En vista de esto, no ayuda nada si una parte tira
> obstinadamente hacia la derecha y la otra hacia la izquierda. Esto es
> lo que sucede en cada psiquis neurótica, para su angustia, y es
> precisamente esta angustia lo que lleva al paciente al doctor".[30]
> 
> Parte del problema con los científicos positivistas
> es la frustración de no tener el poder para definir la conciencia en
> términos fisiológicos. Existe el temor de que lo desconocido llevará a
> las personas hacia especulaciones ocultas totalmente fuera de su
> control. Jung escribe este fascinante párrafo acerca de una reacción de
> Sigmund Freud:
> 
> "Todos estos obstáculos hacen más
> difícil llegar a una apreciación correcta de la psiquis humana, pero
> cuenta por muy poco al lado de otro hecho notable que merece mención.
> Esto es la experiencia común psiquiátrica que la devaluación del psiquis
> y las otras resistencias a la iluminación psicológica se basan en gran
> medida en el temor - del temor extremo - de los descubrimientos que se
> pueden hacer en el reino del inconsciente. Estos temores se encuentran
> no sólo entre personas a quienes asusta el cuadro del inconsciente que
> pintaba Freud; también asustó al creador mismo del psicoanálisis, quien
> me confesó que era necesario hacer un dogma de su teoría sexual, porque
> ese era el único baluarte de razón contra una posible ‘reventazón de las
> aguas negras del ocultismo’. En estas palabras Freud expresó su
> convicción de que el inconsciente todavía abrigaba muchas cosas que
> pueden prestarse a interpretaciones "ocultas", como es el caso actual".[31]
> 
> El ocultismo es la exploración informal e
> indisciplinada de la realidad humana basada en experiencias muy
> subjetivas. Indudablemente hay muchas falsas, así como verdaderas
> evidencias que pueden hallarse en esta exploración, y la mente
> científica tiene razón de temer la parte indisciplinada y la falta de
> evaluación sistemática. Me inclino hacia la opinión de Victor Frankl
> cuando distingue entre la espiritualidad y el espiritismo, y define este
> último que habla de "cuerpos astrales" y "vibraciones, rayos y
> ondas" como el cuasi-materialismo de lo espiritual, o aquello que es
> el "fenómeno de la materialización del espíritu".[32] Pero negar que los fenómenos espirituales e inmateriales existan
> simplemente porque su investigación no está abierta al análisis
> metodológico no es una actitud científica valedera u objetiva. Algunos
> científicos positivistas que todavía se resisten esta imposibilidad se
> han vuelto tan cristalizados en su fe en modelos mecánicos como están
> los defensores de la religión dogmática en su fe en doctrinas obsoletas
> e inaceptables por la ciencia. Sin embargo, es evidente que hay muchas
> cosas abstractas que no están sujetas a los sentidos físicos y los
> experimentos empíricos. El conocimiento por si solo, la comprensión, el
> amor, la bondad, sabiduría, generosidad, honestidad, justicia e
> imaginación no son visibles ni puede ser objeto de experimentos en
> laboratorios, no pueden ser materializadas pero ciertamente existen. La
> única manera de evaluarlas es "por sus frutos los conoceréis",[33] y este criterio no contradice ninguna lógica científica.
> 
> El conflicto entre la ciencia y la religión ha
> surgido por la interpretación literal de versos que no tienen sentido
> con tal interpretación. Que las mismas escrituras establecen que tales
> versos no deben tratarse en sentido material. Vemos unos ejemplos:
> Pablo (I Corintios
> 9:9) dice: "Porque en la ley de Moisés está
> escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de
> los bueyes?" Es obvio que Génesis tampoco se debe leer
> literalmente. En los primeros versos dice que en el primer día Dios
> hizo la luz y lo separó de las tinieblas, llamándolos "día" y "noche", (versos
> 3 -5) cuando hasta el cuarto día se hizo el
> sol y la luna. (versos 15.16) Obviamente, "luz" y
> "tinieblas" deben tener un sentido figurativo, como siempre han tenido,
> como "luz" es símbolo de conocimiento y comprensión, y "tinieblas" es
> símbolo de ignorancia y caos. De esta manera se indica que desde el
> inicio, hubo diseño, propósito y sabiduría en la Creación. En el Nuevo
> Testamento también se aclara lo insensato de la interpretación literal. "Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios,
> porque para él son necedad y no las puede comprender, porque se
> disciernan espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas
> las cosas: pero el no es juzgado por nadie."
> (I Corintios 2:14-15) Y, esto: "El
> cual nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la
> letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, mas el Espíritu da
> vida." (II
> Corintios 3:6) De la misma manera los
> versos que hablan de resurrección de muertos de sus tumbas, estrellas
> que caen sobre la tierra, Jerusalén que baja del cielo y Mesías que
> bajan a la tierra desde las nubes, deberían también tener sentidos
> metafóricos y alegóricos. Todo profeta y poeta bien sabe que la única
> manera de expresar de forma concentrada lo abstracto, tiene que usar
> símbolos concretos. Además, Cristo llamó necios y adúlteros aquellos
> que requerían milagros físicos como requisitos de la autenticidad de una
> visitación divina entre los hombres. El literalismo o interpretación
> material de tales versos y palabras han puesto aquellas espesas barreras
> entre la religión y la ciencia. En los últimos cien años, la física
> nos ha enseñado los insondables misterios a fondo de la materia, el
> universo, y dentro del hombre mismo, más los misterios atrás de la
> evolución y los métodos graduales y naturales que un Creador podría
> haber decidido perfeccionar su obra.
> 
> Más allá de esto, si dentro en la realidad del hombre
> existen las potencialidades de pensamiento, comprensión, propósito y
> diseño, más las virtudes de bondad, compasión, sentido de justicia,
> sabiduría, piedad, perdón, desprendimiento y sinceridad, es
> perfectamente razonable creer que al fondo de la Creación de nuestra
> vida y poderes, debe existir el propósito y diseño, amor y conocimiento,
> justicia y sabiduría, en grados insospechados, ya que no puede existir
> en una parte lo que no exista en el Todo.
> 
> Puesto que las ciencias no son efectivas en inculcar
> virtudes éticas o cualidades espirituales, la religión provee con esta
> función complementaria. Y aún más, si dentro del hombre existen las
> innegables propensiones religiosas, o de creer y buscar propósitos
> elevados y un inefable espíritu que nos trasciende y nos hace anhelar
> sentidos en nuestras vidas, por una parte, y la innegable configuración
> mental de pensar en forma razonable y lógica, por otra parte, entonces
> la fe y la ciencia deberían ser complementarias y no conflictivas. En
> edades de confusión y escepticismo, se pierde este esencial complemento,
> la civilización se degenera y los pueblos y las mentalidades de
> individuos se dividen en un marasmo de conflictos entre superstición y
> materialismo.
> 
> "La religión y la ciencia son las dos alas con las
> que la inteligencia del ser humano puede remontarse a las alturas, con
> las que el alma puede progresar. ¡No puede volar solo con un ala! Si
> trata de volar sólo con el ala de la religión, caerá inmediatamente en
> el lodazal de la superstición, mientras que por el otro lado, si sólo
> trata de usar el ala de la ciencia, tampoco podrán hacer ningún
> progreso. Ya que se hundirá en el angustioso pantano del materialismo.[34].
> 
> "Por sus frutos los conoceréis" ciertamente es una prueba más que adecuada para la evaluación de una
> verdad o de una persona. Un ser humano con un psiquis o identidad sana,
> inquisitiva, afectiva, informada, confiada e iluminada espiritualmente,
> deja señales y frutos. Hacen bien para si mismo y para la sociedad en
> que vive. Una identidad o psiquis que se expresa a si misma con rencor,
> comportamiento egocéntrico, antisocial, violento, engañoso e insensato,
> en detrimento de los demás, es una identidad enferma. Hace daño a la
> persona y daño a la sociedad. En vista que no pueden existir efectos
> sin causas, no podemos evitar el uso de tales evaluaciones y juicios
> basados en los efectos o frutos. Estas conclusiones agradan a ambos
> criterios, los religiosos y los científicos.
> 
> El conflicto de la ciencia y la religión en
> nuestras identidades
> 
> Esto nos conduce a la evaluación de las identidades
> divididas por el conflicto entre la ciencia y la religión. No podemos
> tener una identidad coherente o sana si creemos en dos cosas que son
> mutuamente excluyentes, y he escuchado a personas educadas decir frases
> tan desatinadas como: "Yo creo en la ciencia durante la semana, pero
> creo en la Biblia los Domingos". Ya hemos explicado que el remedio para
> esta división mental es reconocer que tanto la religión como la ciencia,
> en sus aspectos más altos y auténticos, no son mutuamente excluyentes.
> Puede ser que ellas han tratado diferentes facetas del ser y la
> naturaleza y puede ser que ellas usan diferentes términos e instrumentos
> para comprender sus respectivas áreas de competencia. Pero ambas nos
> conducen a realidades que eventualmente convergen en una sola Realidad.
> Suponiendo que las Sagradas Escrituras son verídicas y auténticamente
> inspiradas, las interpretaciones de sus versículos, metáforas y
> simbolismos difieren grandemente y muchas de esas interpretaciones son
> de falible origen humano.
> 
> Se explicó también que si las alegorías, versículos y
> palabras arcanas de las Escrituras, en lugar de tener un sentido literal
> que la ciencia no puede aceptar, fuesen interpretados metafóricamente,
> la brecha se disminuiría considerablemente con ello. También es obvio
> que cuando algunos científicos insisten en que todas las cosas deben ser
> comprendidas como evolucionando ya sea por accidente o por alguna
> inexorable ley que no necesita un Creador y Sostenedor del dinámico
> universo, o una más alta realidad o propósito, pierden su objetividad y
> se vuelven tendenciosos. Yo creo que la ciencia en general
> eventualmente descubrirá que visto a fondo, todas las cosas creadas
> hablan de misterios insondables y de la sabiduría inescrutable de un
> incognoscible Creador de atributos superlativos. Pero por supuesto esto
> no puede ser forzado, sino considerado con desprendimiento y auto
> persuasión, fuera de contextos religiosos.
> 
> Una de las más significativas tendencias de la
> ciencia en el siglo veinte ha sido el distanciarse de su dependencia de
> modelos mecánicos empíricos para explicar la física nuclear o el
> macrocosmos. Los sorprendentes descubrimientos en estos campos han
> requerido otras premisas, otros procedimientos y llevan en otras
> direcciones. La física sub atómica ahora acepta el juego de misteriosas
> e inexplicables energías asociadas con la materia en el universo, lo que
> asombrosamente se acerca a las explicaciones espirituales, que
> inicialmente sólo pueden ser considerados con la fe. La mayoría de los
> científicos no positivistas ya no son, en el anterior sentido del
> término, materialistas.
> 
> Muchas mentes científicas ya no tienen reparo para
> hablar de las maravillas de la Creación y suponen que tales maravillas
> inexplicables deben proceder de una Causa Primaria de superlativa
> inteligencia, sabiduría y sutileza. Por supuesto esto no significa que
> ellos están dispuestos a aceptar todo lo pronunciado en nombre de la
> religión, pero se han distanciado grandemente de los modelos mecánicos y
> materialistas tan en boga a fines del siglo diecinueve. A tal tendencia
> podríamos agregar esta premisa: Si la mente humana está dotada de
> intelecto y poderes de razonamiento para investigar estas cosas, y la
> capacidad para comprender los descubrimientos, De nuevo preguntamos:
> ¿podemos realmente asumir que estos poderes abstractos no están
> presentes en la Creación misma? ¿Puede una parte poseer atributos que
> no existen en el todo? Todo esto ha abierto una nueva disertación entre
> religión y ciencia, y promete una armonización en la mente y corazón
> humano de una identidad que es más coherente, armonizada y menos
> contradictoria.
> 
> En fin, la ciencia y la razón no son enemigos de la
> fe. Se complementan y son aliados. Solamente su lenguaje es diferente:
> el de la ciencia es directo, claro y literal
> 
> - aunque a veces simbólico. Es una forma de pensar que puede, y debe,
> también ser aplicada a aspectos de religión. Pero el lenguaje de la fe
> ha sido espiritual, alegórico y simbólico, en versos y expresiones que
> en forma material sería imposible de aceptar lógicamente. Si Dios
> concede lógica, razonamiento, sabiduría y conocimiento científico a la
> mente humana, ¿por qué quiere que esa mente sea tan ilógica e
> irracional en cosas del espíritu?
> 
> Pruebas de la posición especial del hombre y su
> doble naturaleza
> 
> Parece en todos los asuntos de búsqueda de identidad
> tenemos que comenzar con nuestra idea de lo que es el ser humano. Aquí
> decidimos si él es un animal más evolucionado y desarrollado o una
> máquina bioquímica, o es un libre y más elevado actor en el escenario
> del mundo. Estos son, de acuerdo con el psiquiatra Floyd W. Watwon, los
> tres grupos principales en los cuales podemos clasificar una miríada de
> teorías propuestas. La importancia de nuestro concepto no puede ser
> exagerada. Watson escribe:
> 
> "Si es verdad, en general, ‘que las
> ideas tienen consecuencias’, entonces las ideas del hombre sobre el
> hombre tienen las consecuencias de mayor alcance que todas. Sobre ellas
> pueden depender las estructuras del gobierno, los patrones de la
> cultura, el propósito de la educación, el diseño del futuro y los usos
> humanos o inhumanos de los seres humanos".[35]
> 
> La primera versión, del hombre como animal, niega que
> pueda ser una especie separada de un mamífero evolucionado en el cual el
> egocentrismo, la agresión, los instintos de supervivencia y la avaricia
> son las características dominantes que determinan su conducta.
> 
> La segunda versión, la de una máquina bioquímica,
> declara que el hombre está limitado a aquello que puede ser manipulado
> por fuerzas externas ciegas, cuya conducta es determinada solamente por
> sus genes y su entorno y que no es capaz, o por lo menos no está
> dispuesto, a tomar decisiones o acciones que trascienden las necesidades
> básicas y satisfacciones fijadas por esos dos factores.
> 
> Estas dos materialistas y/o deterministas versiones
> no nos permiten tener un alto concepto del hombre y, si son válidas, no
> podemos esperar cualquier identidad humana o auto definición como un ser
> capaz de grandeza, nobleza o paz.
> 
> Aun cuando es evidente que el ser humano ha
> evolucionado durante millones de años en este planeta, eso no significa
> que es, esencialmente, otro mamífero. Es obvio que corporalmente el es
> parte del reino animal. Pero su esencia no es su cuerpo; son sus
> poderes mentales. El hombre posee dos naturalezas: la material y la
> espiritual. La material la comparte con los animales. La espiritual lo
> distingue como una especie aparte. Lo que sigue afirma algunas de las
> razones que apoyan la convicción de que el ser humano, a través de toda
> su evolución, ha sido siempre una especia distinta y un actor
> independiente con potencialidades muy por encima de su naturaleza
> material o animal en este mundo.
> 
> 1. El hombre evoluciona y cambia radicalmente de forma en los nueve
> meses de gestación en el vientre materno, pero en cada etapa está
> destinado a ser de la misma especie
> -homo
> sapiens. ¿Por qué no podría evolucionar durante millones de años,
> asumiendo formas diferentes y manteniéndose como una sola especie,
> destinada para un propósito especial? ¿No podemos imaginar que un
> Creador sabio, omnisciente y sutil podría haber usado graduales métodos
> orgánicos y aparentemente ciegos para desarrollar una criatura
> superior? Aun ahora, algunos antropólogos creen que la evolución física
> del hombre moderno ha terminado y que ahora éste debe evolucionar
> intelectual, social y espiritualmente.
> 
> 2. En los cinco sentidos físicos que compartimos con todos los
> mamíferos -vista,
> oído, olfato, gusto y tacto, así como en las muchas habilidades de
> fuerza, velocidad y otras características, existen muchos animales que
> son muy superiores en estos poderes que los humanos. Si el hombre está
> limitado a su cuerpo y a los poderes y sentidos físicos, esos animales
> deberían dominar el planeta y no el hombre. El hombre domina no por sus
> factores físicos y sensoriales sino que por su mente, alma racional o
> intelecto, una condición que lo eleva como una especie superior y
> distintiva.
> 
> 3. Es aceptado que el ser humano, comparada con los animales, está
> dotado de pocos instintos naturales. A cambio de esta falta de
> habilidades innatas y hereditarias, al hombre se le han dado condiciones
> que incluyen: a) Generaciones que se traslapan en las cuales la anterior
> puede enseñar y socializar con la mas reciente
> - en las cuales cada generación puede acumular mayor conciencia y
> conocimiento aprendido. Esto está muy limitado en el mundo animal. b)
> La habilidad de aprender cosas abstractas y tener fe en aquellas cosas
> que trascienden su existencia física, que es exclusiva al reino humano.
> c) La habilidad de hablar y comunicarse tanto concreta como
> abstractamente. d) Una vida de intercambio complejo que hace posible
> una socialización pacífica fuera de su grupo inmediato. Y lo más
> importante, e) La habilidad de pensar, comprender, imaginar y
> visualizar, de tomar decisiones libremente, basado en sus poderes de
> raciocinio.
> 
> 4. Todos los logros maravillosos de la mente humana en lo
> intelectual, lo científico, lo lingüístico, lo artístico, en su
> consciente visión social, conceptos éticos, morales y espirituales, en
> las asombrosas creaciones de sus civilizaciones, nunca han, aún al más
> mínimo grado, manifestado en ninguna otra especie animal. Los simios
> continúan mostrando los mismos sentidos y conductas básicas desde su
> aparición en este planeta hace decenas de millones de años.
> 
> 5. En síntesis, no fue su cuerpo físico lo que hizo que volara más
> rápido que cualquier ave, o que descubriera el interior del átomo, la
> electricidad o el código genético, fue su mente, su alma racional. Es
> precisamente este intelecto o espíritu humano, con sus poderes para
> recordar conscientemente, para investigar y descubrir los misterios del
> universo, para pensar, meditar y comprender, para imaginar y visualizar
> en lo abstracto, soñar y lograr sus sueños, lo que motivó que lograra
> estas metas. También tiene el poder para organizarse en sistemas
> sociales voluntarios que son muy diferentes a los de otras especies.
> 
> Estos son poderes que constituyen la realidad humana
> y que no tienen que ver con su cuerpo físico. Debido a estas facultades
> evidentes de su esencia espiritual, el hombre no sólo pertenece a una
> especie aparte y muy superior a los animales, sino muy elevada sobre una
> máquina bioquímica que, de según sus proponentes, es incapaz o
> indispuesta a tomar decisiones o acciones morales que transciendan sus
> intereses inmediatas, egoístas o materiales.
> 
> Aún más, el ser humano es capaz, por el espíritu de
> la fe, de alcanzar mayor trascendencia, como lo indican estas palabras
> de ‘Abdu’l-Bahá:
> 
> "El espíritu humano, que distingue al
> hombre del animal, es el alma racional. Las dos expresiones
> - espíritu humano y alma racional- designan una misma realidad. Dicho espíritu…comprende a todos los
> seres, sus propiedades, particularidades y efectos. Sin embargo, de no
> contar con el auxilio del espíritu de fe, el espíritu humano se muestra
> incapaz de familiarizarse con los secretos divinos y las realidades
> celestiales. Es como un espejo que, aunque limpio, pulido y brillante,
> necesita luz. Y así, mientras no haya un rayo de sol que se pose sobre
> él, no alcanza a descubrir los secretos celestiales".[36]
> 
> Las primeras dos teorías deterministas del hombre,
> como un animal avanzado y como una máquina bioquímica están claramente
> enfocadas sobre su naturaleza material. Esta naturaleza material que se
> comparta con los animales, y se manifiesta por ciertos instintos como el
> afecto maternal y la sensualidad natural, que puede ser positivos o
> negativos, según sus controles, pero también se manifiesta en la
> agresión, la avaricia, la crueldad, la envidia, la rivalidad instintiva,
> según lo que requiere la especie, la ocasión y el período. Estos son
> atributos necesarios para la supervivencia de los animales, que no
> deben ser juzgados con normas de moral aplicables a lo humano.
> 
> Pero repito, el aplicar la lucha para la subsistencia
> del reino humano, en nombre de la supervivencia del más fuerte o astuto,
> es un desastroso error, que conduce a la feroz competencia entre
> segmentos humanos y tanta violencia y guerras a base de intereses o
> grupos económicas, nacionales, étnicas o ideológicas, con sus carreras
> armamentistas con cada vez mayores y más costosos para crear más
> mortíferos instrumentos de destrucción masivas. Es una ley para los
> animales salvajes, no para los humanos. No se puede negar que el ser
> humano posee una naturaleza espiritual, y también un instintivo sentido
> gregario y cooperativo. En este aspecto él manifiesta la capacidad
> para amar, conocer, comprender en el abstracto, mostrar amabilidad,
> compasión, misericordia, honestidad, justicia y rectitud, y estas son
> capacidades potenciales que son depositadas en toda alma humana. Es
> precisamente en este sentido que las Escrituras explican que el hombre
> fue creado "a semejanza e imagen" de su Creador. Dios es un espíritu
> incognoscible y este semejanza e imagen se refiere a los atributos
> espirituales abstractos son una parte potencial de Su máxima criatura.
> El hombre está situado en la curva de la creación material mas lejana
> del control de Dios, ya que tiene libre albedrío y no necesita ser
> gobernado por los instintos que controlan a los animales. Pero esta
> libertad de elección lo coloca al principio de la curva espiritual
> ascendente, en la posición de elegir libremente y crecer a base de
> decidir cuál aspecto debe dominar su vida, su naturaleza material o su
> naturaleza espiritual.
> 
> Es innegable que la humanidad, durante su larga y
> dramática historia, ha experimentado un gradual incremento de sus
> fronteras de lealtad e identidad social, y que esta lealtad e
> identificación ha expandido desde el clan a la tribu, desde la ciudad
> estado a los principados, desde colonias a la nación estado
> independiente y unificadora de muchos segmentos otrora hostiles,
> naciones que ahora son altamente heterogéneas, que se habían formado
> como respuesta a los desafíos de la rivalidad entre pueblos y lo
> deseable de evitar la endogamia y ampliar la reserva y mezcla, tanto de
> genes humanos como de ideas para vivir mejor. Las naciones también se
> han formado con la mezcla de identidades religiosas que progresivamente,
> con la creciente conciencia de un Solo Dios sobre una sola humanidad,
> ahora ha llegado a la etapa de contemplar los próximos pasos en
> establecer una mancomunidad de naciones.
> 
> Los desafíos de la contaminación ecológica, del
> cambio climatérico, del tráfico de armas, de drogas, y otros crímenes,
> de zozobras y brechas económicas, las violaciones de derechos humanos,
> las sopesar las ventajas y desventajas de las migraciones y del combate
> de las enfermedades, no tienen soluciones a niveles internos nacionales.
> Esto nos conduce a la imperativa de abandonar los fetiches tan
> venerados como la tradicional defensa de la soberanía nacional, el
> nacionalismo y el racismo o de las ideologías políticas que buscan
> controlar a las naciones, todo entre la proliferación de armas de
> indescriptibles poderes destructivos. El tiempo ha llegado para la
> ampliación de lealtad que puede atender práctica y legalmente estos
> problemas del bienestar y progreso de la raza humana en conjunto.
> 
> No hay duda que tal desafío de la unidad mundial
> requiere un paradigma o marco mental humano más espiritual y moral, que
> involucra el abandono de prejuicios nacionales y racistas, y tales
> desafiantes cambios no son posibles a base de intereses políticos y
> económicos. Históricamente sólo se han realizado como respuesta a un
> dramático desafío común, o una guía e inspiración que trascienden las
> limitadas lealtades humanas y políticas.
> 
> La propensión del hombre natural hacia sus tendencias
> bajas y materiales es descrita en las escrituras sagradas como
> "pecado". Si él persiste en esta tendencia, su condición es llamada
> "infierno". Si hace esfuerzos para realizar su naturaleza espiritual,
> que lo impulsa a la formación de su carácter moral y ético, el se vuelve
> "bueno" y se acerca al "cielo". La felicidad real y permanente es
> alcanzada solamente por este último camino espiritual, ya que la
> abundancia material y la satisfacción personal van y vienen y,
> finalmente, no llevamos ninguna de las cosas materiales cuando dejamos
> la fase terrenal de nuestra existencia. La realización de las
> potencialidades de nuestra naturaleza espiritual con que cada alma está
> dotada, es el propósito engendrador de nuestra existencia. Los escritos
> bahá’i describen la realidad humana así:
> 
> "Dios ha creado al hombre para ser
> elevado y noble, un factor dominante en la creación. Ha especializado
> al hombre con dotes supremos, conferido de mente, percepción, memoria,
> abstracción y los poderes de los sentidos. Estos dones de Dios tenían
> el propósito de hacerlo la manifestación de virtudes divinas, una luz
> radiante en el mundo de la creación, una fuente de vida y la agencia
> edificante en los campos infinitos de la existencia".[37]
> 
> Esto está en total armonía con las enseñanzas del
> Nuevo Testamento, y de los demás textos sagrados de la humanidad, que
> dicen que la realidad hombre se ubicaba solamente un poco debajo de los
> ángeles, pero muy en contra de las teologías ortodoxas que insisten que
> el hombre es un especie bajo y vil porque heredó el pecado de Adán, y
> que solamente con la fe en la expiación del sacrificio de su Fundador
> puede ser redimido. Es alentador que muchos pensadores cristianos están
> ahora abandonando esa teología. Es interesante que tal dogma del
> "pecado original" esta basada en la interpretación literal de algunos
> versículos de Pablo, quien a la vez hizo hincapié en que muchos
> versículos deberían ser interpretados espiritualmente. Reafirmó que
> tal teología también tiene que ser falible, ya que hace de Dios un juez
> más injusto que cualquier juez humano, quien nunca pensaría en castigar
> un sujeto por lo que hizo un ancestro tan distante. Obviamente tiene
> un sentido del hombre natural (simbolizado por Adán) necesita ser
> espiritualizado (simbolizado por Cristo).
> 
> El ser humano es libre de escoger entre desarrollar
> su naturaleza material y animal, o desarrollar una vida en su aspecto
> humano espiritual. Si no desarrolla tal naturaleza espiritual, su
> naturaleza baja material, "el hombre natural" de las Escrituras, toma la
> ascendencia y lo impulsa a una conducta egocéntrica, avara y perversa.
> Esta libertad de elección es necesaria como una condición de su
> creación. Es decir, que para ser completo, el amor implícito en su
> creación y evidente en tantos niveles, debe ser recíproco. Esta
> reciprocidad presume una libre elección humana, ya que el amor o la
> obediencia nunca pueden ser forzadas. La opción moral debe ser
> voluntaria y espontánea. Nuestro equipo heredado, nuestros entornos y
> nuestras emociones pueden limitar el grado de nuestra libre voluntad
> moral, pero de ninguna manera la anula. Así, cada persona es
> responsable de sus decisiones, intenciones y comportamiento, y éstos
> afectan los frutos de su vida y destino. El hombre es capaz de ser una
> bestia o un ángel, o un poco de ambos, y tiene el poder de elegir.
> 
> Algunos pensadores deterministas niegan la libre
> voluntad, alegando que las acciones de uno son determinadas por nuestros
> genes, entornos y naturaleza egoísta, cosas que alegan ser más allá de
> nuestro control. Pero tanto las Sagradas Escrituras como los
> descubrimientos de psiquíatras con tendencia más amplia, como Victor
> Frankl y Housein Danesh, vigorosamente afirman la libre elección moral
> del hombre. Frankl escribe: "El hombre posee pues, siempre la
> libertad; sólo que a veces abdica a ella; abdica libremente. No siempre
> está consciente de su propia libertad; pero la libertad puede y debe
> hacerse consciente. Es el objetivo que persigue el análisis
> existencial… en la dimensión de la libertad y la responsabilidad". El comenta que uno de sus pacientes una vez dijo: "Soy libre cuando
> quiero y no lo soy cuando no quiero".[38]
> 
> Aquí debemos también dirigirnos a la creencia en la
> predestinación. Es cierto que no controlamos lo que heredamos y otras
> cosas imposibles de cambiar. No podemos escoger a nuestros padres,
> nuestra hora y lugar de nacimiento, nuestras características heredadas o
> adquiridas a temprana edad, o evitar comer, dormir y otros procesos
> físicos e involuntarios. No podemos elegir sobre el haber nacido dentro
> del reino humano y no del reino animal. Ni podemos elegir las
> adversidades, crisis o condiciones fortuitas que nos toman por
> sorpresa. Esto es parte de nuestro irrevocable destino. Sin embargo,
> aunque algunos rasgos de temperamento heredado pueden indicar
> propensiones en nuestras vidas, la manera de comprender estas
> propensiones puede inclinarnos a creer que son fijas. La frase en el
> Nuevo Testamento que el alfarero hace algunas vasijas para la nobleza y
> algunas para usos más bajos, evidentemente se refiere a las condiciones
> o grados de la creación: sea humano, animal o vegetal, y no a las
> conductas predeterminadas en nuestras vidas. Recuerdo una línea del
> poeta T. S. Eliot: "Yo podría haber sido un par de tenazas
> escurriéndome a lo largo del fondo del mar." Parece que este
> símbolo del alfarero no se refiere a las condiciones en las cuales el
> hombre tiene el derecho y libertad de escoger. La prueba está en que
> todas las exhortaciones morales y éticas en Las Escrituras claramente
> presumen que el hombre es libre para escoger conductas y determinar
> hasta cierto grado su destino, ya que él es llamado a rendir cuentas por
> sus flaquezas y premiado por su obediencia. Frankl comenta:
> 
> "El hombre decide por sí mismo; como
> un ser decisivo que es, el hombre no está limitado a decidir algo sino
> que lo decide él mismo. Cada decisión es una autodecisión y la
> autodecisión es auto-configuración. Mientras configuro la persona
> (identidad) que soy, el carácter que tengo, y configuro la personalidad
> que llego a ser".[39]
> 
> Si aceptamos esto, podemos comprender que al ejercer
> nuestra voluntad somos capaces de conocer y aspirar a dimensiones
> espirituales y morales sobre las cuales podemos libremente construir un
> patrón noble para nuestras vidas. Es decir, podemos encontrar una
> identidad interna basada en cualidades y atributos de carácter, que no
> solamente afectan nuestra pertinencia a ciertos objetivos y segmentos de
> la humanidad, sino que de maneras positivas pueden afectar a otros
> segmentos.
> 
> Para resumir esta primera parte del ensayo, la
> identidad esencial que los humanos están siendo llamados a asumir ahora,
> como nunca en su historia, es lo que le guíe hacia la espiritualización
> de su carácter y la potenciación de sus latentes capacidades mentales y
> afectivas. La otra parte necesaria para asegurar una paz dinámica y
> duradera, es el desarrollo de conciencia de la unidad humana. Todas las
> ciencias y nuevos conocimientos señalan que hay una sola especie
> humana. Hemos mencionado que todas las crisis e imperativas que
> enfrentamos: ambientales, económicas, migratorias, el control de
> armamentos, sustancias adictivas, el crimen e la ingobernabilidad, las
> inequidades en los derechos humanos, y las normas del mínimo bienestar,
> no son, ni podrían ser, solucionables con empeños limitados a políticas
> provinciales o nacionalistas. Las naciones ahora son, en un grado
> extremo, interdependientes, y todo empeño para solucionar las crisis a
> escala nacional sólo resultarán a ser paliativos fugaces. Estas
> urgentes crisis sólo son solucionables de forma sostenible en escala
> mundial. El desarme, por ejemplo, no puede ser a nivel unilateral, ni
> multilateral, sino universal. Lo que nos impiden atenderlas se deben a
> los prejuicios e intereses nacionalistas, de credo, clase o partido,
> étnicas, o de género. Estos son los fetiches e ídolos falsos que
> mantienen al mundo en constante zozobra, siempre al borde de guerras y
> amenizados del terrorismo.
> 
> La parte ineludible de encontrar cohesión
> como ser humano, y realmente inseparable de la conciencia de la unidad
> del género humano, es una convicción que él es un ser más complejo que
> un ente económico o un animal político. Cada individuo pertenece a una
> creación cumbre que consiste de miembros de infinita diversidad y
> totalmente dependiente de otros para su subsistencia. Esto requiere el
> reconocimiento de su configuración primaria como un ser de naturaleza
> espiritual tanto como material, y su espiritualidad es lo que le infunda
> el luchar, no contra otros, sino para realizar las potencialidades
> inherentes en él mismo como un ser noble criado. Es decir, un ser
> destinado para comprender, amar y sentir parte de una creación hecha en
> imagen y semejanza de su Creador.
> 
> Siendo un ser destinado a ser comprensivo
> y bondadoso, y que pertenece a una sola humanidad, cuya subsistencia
> depende de otros, no hay alternativa salvo de enfocarnos en la mística
> de una humanidad de la mayor diversidad, pero unida en todo lo que la
> paz demanda. La paz que todas las Sagradas Escrituras han prometido,
> no es una mera cesación de actividades bélicas, es una unidad dinámica y
> la resolución de pertenecer a un organismo destinado por Dios para
> construir una civilización cumbre en esta tierra. Y estas dos cosas:
> la espiritualización del carácter humano y la unidad del género humano,
> son los desafíos para aquellos que podrían mantener la esperanza
> durante las apocalípticas condiciones de estos tiempos.
> 
> Esta conciencia, el verdadero espíritu de
> nuestra edad, ha estado gestando durante largos años, y se intensifica
> con el choque con los moribundos residuos, ilusiones y prejuicios de una
> edad en bancarrota social y moral. Aunque la lucha puede ser
> prodigiosa y de extrema destructividad, la promesa es que por fin
> vencerá aquello que conduce a una edad de justicia, hermandad y paz
> mencionada todas las Escrituras Sagradas de la humanidad.
> 
> El adoctrinamiento de manías y fanatismos
> 
> Ya que estamos tratando con el conocimiento
> científico en relación con la religión y la identidad, sería oportuno
> aquí examinar las causas de las manías y rencores religiosos, raciales,
> nacionalistas, sectarios y de clase y del fanatismo, de acuerdo a la
> opinión de psiquíatras y psicólogos. El adoctrinamiento en las primeras
> etapas de la niñez, naturalmente, tiene mucho que ver con estos
> prejuicios y con la desconfianza hacia diferentes personas y
> pertinencias. Las presiones por ver a otros grupos étnicos o
> nacionalistas como malos, hacen muy difícil la consideración de
> lealtades que trasciendan a la propia inmediata identificación. En el
> siglo veinte hemos visto como los movimientos más agresivos se han
> levantado sobre el adoctrinamiento sistemático de los ciudadanos,
> especialmente efectivo cuando están presentes resentimientos hacia un
> adversario. Su inevitable fruto es el conflicto y la eventual
> destrucción de aquella sociedad a la que se le predica ese enfoque
> limitado. Pero también hay otra consecuencia de los conceptos arcaicos
> cerrados que han sido insertados en las religiones monoteístas. Cuando
> los creyentes de una nación corren a sus templos a rogarle a Dios que
> bendiga sus armas para poder matar el mayor número posible de creyentes
> de la misma fe en otra nación, y viceversa, esto no es solamente una
> reversión a lo arcaico de los dioses y tribus y naciones, sino también
> una violación extrema de todos sus propios mensajes éticos originales.
> Esto ha ocurrido durante siglos dentro de los dominios del cristianismo,
> el Islam y otras denominaciones, siendo esto una prueba del poder de lo
> étnico y nacional sobre los centros de atracción espirituales.
> 
> Afortunadamente esta conducta ya no es aceptable
> entre muchos cristianos, quienes han tenido que aceptar las realidades y
> necesidades del intercambio requerido por el mundo moderno. También los
> han obligado a regresar a sus propias raíces éticas y más universales en
> las enseñanzas de Cristo. No podemos negar que nuestros procesos
> educativos tienen que ser fuertes en la persecución de una sociedad más
> armoniosa y tolerante en la cual la diversidad se ha vuelto mucho más
> concentrada. Este proceso no es muy aceptado con las versiones
> arcaicas de la religión pero muy consonantes a la esencia de sus
> enseñanzas.
> 
> La otra causa de intolerancia y fanatismo es más
> individual y anormal. Cuando la estrechez mental llega a extremos de
> fanatismo, el enfoque se vuelve patológico. En síntesis, la teoría más
> aceptable es que el rencor, los prejuicios y los apegos militantes a
> identidades limitadas a "lo mío", tienen mucho que ver con la crisis y
> traumas de las primeras épocas que truncaron la expansión normal de
> nuestros círculos de inclusión y afecto. El infante nace totalmente
> egocéntrico, y esto es comprensible ya que no puede hacer nada por sí
> mismo y el sobrevivir es su principal obsesión. En un principio muestra
> su afecto a su madre quien le da su sostenimiento y amor, luego a su
> padre, sus hermanos, abuelos, amigos y animales en su entorno. Poco a
> poco sus horizontes de afecto e identificación social se expanden a sus
> vecinos, su pueblo, su país e idealmente incluyen, en la madurez, a toda
> la humanidad. Pero si en una u otra de estas etapas sufre un trauma
> severo, o si así se le adoctrina, sus lealtades sociales se retractan
> hasta solidificarse en aquello que ofrece la mayor seguridad dentro de
> su pertinencia. "Esto es mío" puede llegar a cristalizarse en sus
> raíces, su clan, su tribu, su grupo étnico, su credo o nación. En casos
> extremos, una persona tan así incapacitada ve todos los segmentos fuera
> de esta pertinencia no solamente como sus adversarios sino como aquellos
> obsesionados con hacerle daño. Esta patología es con frecuencia
> asociada con la paranoia y con muchas teorías de conspiración que
> caracterizan mucho del antisemitismo y otros maniqueos modos de pensar
> que tienen que encontrar lo diabólico en "el otro".
> 
> Este temor de perder "lo mío", que delimita la
> pertinencia de uno a ese grupo social asociado con la preservación del
> más elemental ego, con frecuencia describe una identidad negativa y
> destructiva. Yace en el fondo del criminal insensible, obsesionado con
> su pandilla e incapaz de sentir el dolor o la pérdida de su víctima;
> yace en el fondo de la lealtad hacia los miembros de tribus y a veces
> inclusive en el fondo del fanatismo religioso, ya sea entre seguidores
> de religiones universales, como entre las denominaciones que las
> dividen. Estas, con frecuencia son proyecciones de modos de pensar
> religioso estrechos, que se extienden hacia dimensiones étnicas,
> raciales, nacional-patrióticas, clasistas y político-ideológicas. La
> predadora crueldad de los dictadores con frecuencia es causada por una
> mezcla de esta truncada expansión de afecto con profundos elementos
> egocéntricos y sicópatas como la megalomanía.
> 
> Las acciones con las cuales las sociedades deberían
> responder a estas manías y fanatismos tienen que incluir, por supuesto,
> sanciones o castigos relativos a las ofensas, y deberían incluir
> terapias de sensibilización psicológica y una gradual ampliación de los
> círculos afectivos ya que todo castigo sin arrepentimiento y
> auto-convencimiento de que se actuó mal, solamente endurece al malhechor
> y lo hace más antisocial.
> 
> Por extensión, el hecho que las cortes
> internacionales ahora puedan enjuiciar y sancionar "crímenes contra la
> humanidad" representa un saludable paso que no debe ser obstruido por
> nociones de impunidad basadas en la soberanía nacional. Hasta ahora
> esta presunción se ha convertido en un escudo para encubrir una multitud
> de desvergonzadas y grotescas campañas de represión y genocidio. Uno de
> los más censurables aspectos del nacionalismo y de las convenciones
> diplomáticas es la que obliga a la humanidad a no involucrarse y
> observar con impotencia las flagrantes violaciones de los derechos
> humanos, la pérdida forzosa de identidades y horribles masacres. La
> legislación mundial se está convirtiendo en otro imperativo para la paz,
> y la verdadera prevención necesita leyes que inspiren profundo temor de
> cometer dichos abusos.
> 
> Cuando estas sanciones externas estén colocadas,
> deberá agregarse la convicción interna y la educación moral de cada
> niño, basada en promesas y amenazas. Estoy convencido de que hay leyes
> morales que, con el tiempo, resultarán ser tan firmes como las leyes de
> la física, y que éstas proceden de una justicia superior que tarde o
> temprano se hará sentir, ya sea a través de agentes humanos o por medio
> de las más altas leyes morales de la vida. Tanto la justicia Divina
> como la humana operan por medio de sanciones o castigos por conducta
> negativa, y reconociendo y premiando la conducta positiva. Las Sagradas
> Escrituras de las religiones universales han establecido estas como los
> pilares gemelos que sostienen el universo moral. Al mismo tiempo,
> dichos principios afirman que la venganza y la retribución no deben
> proceder del individuo, quien es alentado a perdonar a sus enemigos y a
> devolver bien por mal. Es la función de los poderes como el Estado y
> una eventual autoridad mundial, el imponer castigos y dar recompensas
> para la protección y el orden de la sociedad. La tercera terapia es dar
> a conocer que la más grande seguridad personal y los mejores antídotos
> para esos temores y fobias no se encuentran en espacios menores de la
> inclusión del infractor, sino en los círculos más amplios de afecto y
> lealtad. En todo caso, la prevención es preferible a la curación, y la
> conciencia de la importancia del afecto y de la formación del carácter
> por parte de los padres y educadores, en contraste con los nefastos
> efectos de la traición de este proceso, debería de gradualmente
> restaurar la confianza y validez en los sistemas humanos. Esto, creo,
> es otra área en la cual las ciencias sociales y humanas pueden encontrar
> enlaces comunes con las enseñanzas religiosas.
> 
> Pero aún más, la religión hace necesario, de alguna
> manera, que el individuo que sufre estos males, por cierto todas las
> personas, debe estar conciente de que las virtudes morales y
> espirituales que forman su carácter están latentes, como una semilla que
> se encuentra en lo más recóndito de su ser y que debe ser cultivada.
> Las mentalidades negativas y limitadas y las sofocaciones emocionales
> han bloqueado el desarrollo de estas virtudes y nos han cegado al
> conocimiento de nuestro propio potencial y realidad como humanos. Tanto
> el materialismo cínico como los efectos de una teología que insiste en
> que el ser humano es intrínsicamente malvado y pecaminoso, y que
> solamente una cierta creencia y sacramento externo puede salvarlo de su
> maldad, no le han ayudado en la formación del carácter, que es el
> potenciar y desarrollar sus virtudes latentes.
> 
> Esta formación se logra hurgando en la mina del
> propio ser para descubrir las joyas que se encuentran adentro,
> sacándolas y gradualmente puliéndolas. Si el hombre está en realidad
> hecho a semejanza de su Creador, estas cualidades espirituales existen
> potencialmente en su alma, y el significado de la vida es luchar por
> descubrirlas y capacitarlas. Aun cuando su naturaleza material egoísta
> es muy fuerte e insistente, y puede, debido a negligencia, fácilmente
> dominarlo a través de su ego más elemental, el propósito de su
> existencia es desarrollar la potencial nobleza de carácter, conducta y
> dignidad que son su inalienable derecho.
> 
> Una alta proporción de crímenes y conductas
> antisociales, de los jóvenes, es auto justificada como adicciones y la
> carencia afectiva o como la necesidad de escapar de un estilo de vida
> banal y aburrida. Estoy sinceramente convencido que esta lucha por
> descubrir y fortalecer nuestras virtudes y cualidades latentes
> constituye un interminable drama sin paralelo. No existe ningún momento
> tedioso en este proceso espiritual. Las adversidades y las pruebas, así
> como los deleites y triunfos, tienen un papel crucial en este esfuerzo.
> Estas pruebas deben verse como una dolorosa poda que ayudará al árbol a
> producir más y mejores frutos. Creo que esto será el tema de la
> literatura, el drama y otras artes en un eventual futuro cuando el ser
> humano esté conciente de su realidad espiritual y de la grandeza
> potencial en su posición. También creo que todos los estudios,
> incluyendo los de ciencias humanas y médicas, eventualmente darán su
> apoyo a esta posición.
> 
> Parte Dos
> 
> Aspectos Externos de la
> Identidad
> 
> Como fuente de Contienda
> 
> Algunas personas ansían encontrar su lugar o
> identidad como miembros de grupos étnicos o sectarios que, en el pasado,
> han parecido ser más estables y definibles. Si uno se limita a sí mismo
> a ser serbio, bosnio, croata, celta, anglosajón, azteca, maya, singalés,
> tamil, tutti, hutu, chechenio, mongol, turco, armenio, judío, árabe,
> kurdo, vasco, etc., uno puede encontrar en estas herencias y
> pertinencias y muchos lazos que son ricos cohesivos y nostálgicos que
> nos relaciona a significativas tradiciones y culturas. Pero uno
> también tiene que asumir un lastre de barbaridad, violencia y luchas
> sangrientas, ya que ningún pueblo posee historias sin estas
> contradicciones. Cuando hablamos de lealtades sanas, obviamente no
> estamos tratando de apegos a estos lastres viciosos. Todos los humanos
> pertenecen a segmentos de identificación con todas las contradicciones
> inherentes de una persona, aunque no necesariamente de su propia
> persona.
> 
> Las Patologías de la Violencia
> 
> En algunos casos, como en todos los continentes, la
> lealtad o identidad hacia un grupo étnico puede ser el resultado de
> resentimientos o venganzas que provocan actos grotescos y aún
> genocidios. Un grupo se justifica a si mismo, se obsesiona con los
> recuerdos de pasadas ofensas, busca desagravios y el adversario es
> sometido a "limpiezas étnicas". Sabemos que la religión colorea la vida
> de todas estas culturas, y ayuda a mantenerlas unidas. Pero
> preguntamos: ¿qué pasó con la formación de virtudes morales y
> espirituales que sus respectivos credos deberían haberles enseñado, al
> cometer tales atrocidades? ¿Es la naturaleza humana material y la sed
> de agresión y venganza tan fuerte que borra todo rastro de atributos
> morales que deberían haber sido cultivadas en sus sinagogas, iglesias,
> mezquitas y otros templos? Aparentemente las respuestas afirman que sí,
> la baja naturaleza en el hombre, en momentos en que se sienten deseos de
> agredir o vengar, fácilmente vencen los impulsos de su naturaleza
> espiritual. ¿Pero puede el hombre ser educado a tal punto que su baja
> naturaleza no lo domine?
> 
> La respuesta a esta última pregunta también es sí, la
> naturaleza humana puede cambiar y se puede educar a los humanos para que
> lo espiritual domine en ellos. La historia también ha producido
> verdaderos santos y épocas de dramática transformación en que el
> espíritu de religión produce ejemplos de paciencia, abnegación y
> heroísmo moral. El grado de cambio que nuestro tiempo requiere será
> determinado por la fuerza de nuestra respuesta espiritual. En tiempos
> de escepticismo y materialismo, esta fuerza es muy débil. El fanatismo,
> los conflictos entre creencias, sectarismo y luchas políticas no sólo
> impiden responder a este desafío, sino se hallan entre los principales
> causantes del mal. La humanidad no pasará las pruebas o responderá
> para aplacar las pasiones sin un remedio que lo une y lo espiritualiza,
> y las religiones tradicionales que habían mostrado en sus orígenes la
> capacidad de responder a grandes desafíos, desde siglos han perdido la
> vitalidad y fuerza para hacerlo ahora. El elixir que antes podía
> curar, se ha evaporado. Las religiones han llegado a ser como tablero
> de damas, y aunque los cuadros claros todavía pueden mostrar su
> capacidad para cumplir funciones positivas y civilizadoras, es evidente
> que los cuadros oscuros nos enseñan su incapacidad de seguir las normas
> originales de su fe. La religión es una fuerza poderosa, para bien o
> para mal. "Por sus frutos los conoceréis"[40], indica el único criterio con el cual su eficacia puede ser
> evaluada.
> 
> Una explicación parcial del reciente resurgimiento
> del odio entre identidades y credos contendientes es que desde el final
> de la Guerra Fría y sus enfoques maniqueos, hubo durante un tiempo un
> vacío emocional e ideológico. Ha sido difícil para mucha gente
> adaptarse a un mundo en el cual no había un "imperio malvado". Es
> interesante que cada lado tildaba a su adversario de satánico, hacia
> quien se podría considerar como la fuente de todo mal y sentirse a sí
> mismo como de "los buenos" en un mundo de absolutos. Para ciertos
> marcos mentales, este incómodo vacío fue llenado con el recrudecimiento
> del odio racial, étnico y religioso, especialmente en aquellos lugares
> en los cuales uno podía libremente asignar el título de "malvado" al
> adversario para justificar respuestas violentas. Creo, con muchos
> psicólogos, que en la mayoría de casos esta urgencia por encontrar
> nuevos enemigos y chivos expiatorios es, en el fondo, el producto de
> personas y grupos que desesperadamente necesitan sentirse bien y, para
> evitar la contemplación de sus propios defectos, los proyectan hacia los
> más convenientes y luego los llaman "diabólicos". Mucha de la ira al
> adversario esconde esta frustración en resolver los defectos propios.
> En unos casos, un antídoto de esta tendencia es de tratar de buscar
> dialogo y amistad con tales adversarios para hallar la raíz de la
> aversión y descubrir que se hallan en la desobediencia de sus
> respectivos mandamientos morales, comunes a sus respectivas
> religiones. Las religiones: el cristianismo, el Islam, el judaísmo, el
> budismo, el hinduismo, la fe bahá’í, han enseñado que el odio nunca
> debe ser la respuesta al odio ya que nunca lo calmará. El devolver
> bien por mal y amor por odio es lo que han enseñado. Pero tales
> virtudes suelen ser muy difíciles, antinaturales e inconvenientes para
> aquellos dirigentes que mantienen su control sobre los feligreses a base
> de estimular los agravios y promover el enfoque de "nosotros contra
> ellos". Son difíciles y antinaturales porque esconden y proyectan
> muchos de sus propios defectos que no quieren encarar.
> 
> Dichas personas y regímenes con frecuencia llegan a
> grandes extremos para justificar y satisfacer esta demanda de chivos
> expiatorios. Un ejemplo de esto fue el régimen del Zar Ruso a finales
> del siglo diecinueve que ordenó a su Policía Secreta inventar una
> elaborada falsificación, "Los Protocolos de los Sabios de Sión",
> para luego difundirlo en todo el mundo, desviando de ellos la
> responsabilidad por sus propios fracasos, acusando a los judíos y otros
> de todas las intrigas y males del mundo, así justificando sus campañas
> de limpieza y persecución. Fue solamente en la década de los cuarentas
> del siglo veinte, que se descubrió, al identificar sus orígenes
> literarios, que ese documento era una total invención. Pero los nazis y
> otros antisemitas han continuado basando muchos de sus teorías de
> conspiración en dicho documento fraudulento. Para ellos ha llenado una
> perversa necesidad psíquica: nuestros defectos no son de nuestra culpa,
> son la culpa de "ellos". Esto lo podemos encontrar en casi todas las
> pasiones y conflictos ideológicos y políticos del mundo.
> 
> Esto tiene una fuerte relación con las raíces
> doctrinarias de tales defectos. En su perspicaz estudio sobre la
> violencia, el Dr. Housein Danesh [41] describe como esta dicotomía del bien versus el
> mal, que precisamente requiere la existencia de los buenos y salvados
> contra los malvados y condenados, lleva al síndrome de "nosotros contra
> ellos", y a la consecuente justificación de toda clase de violencia.
> La construcción de prejuicios (juicios anticipados) y de actitudes
> negativas hacia los demás son intentos de arribar a una identidad de
> creencia de "yo soy de los buenos y salvados". Esto ocurre porque uno
> no ha logrado una identidad interna sincera, sana y satisfactoria. Es
> obvio que los resentimientos por pasadas ofensas son parte de la mezcla,
> pero es muy difícil encontrar cualquiera de las partes de un conflicto
> humano que ha sido por algún tiempo inocente de tales ofensas.
> Ciertamente no resuelve nada. Nos llega a la muy sabia observación de
> C.S. Lewis: "el resentimiento es como tomar veneno y esperar que el
> otro se muera". El prejuicio basado en este resentimiento es ciego
> y deshonesto cuando ve en los adversarios solamente victimarios y en el
> propio grupo solamente víctimas. Esto es común entre personas que no
> quieren fijarse, o permitir que otros se fijen, en sus propios defectos
> o pasadas ofensas, y que tratan de justificarse a si mismos desviando la
> atención hacia todos los males del adversario. Sabemos bien lo que esto
> puede producir en nuestros tiempos de poca reflexión. Los acusadores
> pueden convertirse en agresores en base a medias verdades o decepción, y
> aquellos que son tratados como enemigos sanguinarios o inferiores, con
> el tiempo se conviertan en enemigos sanguinarios y resentidos.
> 
> Identidades Religiosas y Sectarias
> 
> Hemos expuesto mucho acerca del papel de la religión
> en el establecimiento de identidades internas. Ahora debemos considerar
> las identidades religiosas o sectarias que usualmente tienen mucho que
> ver con el prejuicio y el conflicto. Esta es la razón por la cual las
> incluyo aquí como identidades externas. En muchos lugares, las
> religiones que en su infancia eran más dinámicas, civilizadas y
> tolerantes han llegado a ser viveros de fanatismo y animosidad a tal
> grado que se han convertido en el principal punto de discordia entre
> pueblos. Es también significativo que entre los principales segmentos
> que se oponen a un mayor entendimiento mundial y más amplios encuentros
> entre credos, se encuentran aquellos que se identifican con alguna forma
> de religión tradicional. Esto es la causa que muchos líderes del
> pensamiento hayan considerado a la religión como la parte mayor del
> problema y no de la solución. No sólo estas sectas agresivas han
> dejado de ofrecer una guía positiva para una identidad espiritual
> interna, sino que actúan como centros para la difusión de desconfianza,
> odio y violencia.
> 
> La afirmación de que esas orientaciones que promueven
> la violencia y la venganza religiosa, han minado y pervertido las mismas
> enseñanzas religiosas que profesan, no es exageración. El Islam enseñó
> hospitalidad sincera y atenta a todos los extraños que la solicitaran,
> promovió en el nombre de su Fe una tolerancia y respeto, especialmente
> para "la gente del libro", (los judíos y cristianos) que por unos
> siglos iluminó al mundo. No discriminó entre las tribus étnicas o razas
> siempre que aceptaran un solo Dios. Aún los derrotados debían ser
> tratados de manera humanitaria. Desde el siglo siete hasta el quince
> muchos cristianos y judíos prefirieron vivir bajo el dominio musulmán,
> que era más tolerante y considerado para ellos que los regímenes de su
> propia confesión. Mahoma mismo declaró: ¿No les informaré de un
> acto mejor que el ayunar, caridad y oración? Hacer la paz entre unos y
> otros: la enemistad y malicia arranca de las raíces las recompensas
> celestiales."[42]
> 
> El cristianismo también enseñaba el amor hacia los
> semejantes, aún hacia los enemigos, y ha producido maravillosas mentes y
> servicios para beneficio de toda la humanidad. Todas las religiones
> enseñaban la Regla de Oro: "Haz a los demás lo que quisieres que te
> hagan a ti". Todas las religiones han enseñado que el amor, no el
> odio, debe tomar posesión del centro del espíritu del hombre. Todos han
> inculcado el perdón y la indulgencia con el ojo que cubre los pecados y
> defectos de otros. Unos de sus más destacados y ejemplares fieles
> honrosamente trataron de vivir sus vidas según tales instrucciones y así
> dieron veracidad de su fe. Pero otros han contaminado sus religiones
> tradicionales que la activa participación en los prejuicios étnicos,
> nacionales y de clase, luchas despiadadas contra otras creencias,
> enfoques sectarios, rencores y conflictos entre unos y otros.
> Segmentos importantes del liderazgo judío, cristiano y musulmán, como en
> los demás religiones mundiales, tanto en el pasado como hoy, han
> fomentado resentimiento, temor y aversión hacia aquellos de otros
> credos, mientras consolidaban su poder sobre las mentes de sus
> feligreses. Tal conducta resta más de sus pretensiones de autenticidad,
> que todas las críticas de materialistas escépticos. Es como si tales
> dirigentes nunca habían leído o seriamente meditado sobre las
> exhortaciones de sus propios libros sagrados.
> 
> Más aún, en los alegatos de los clérigos de todas las
> religiones sobre la creencia que su respectivo credo es eternamente
> válido y final; que las puertas de la guía divina están para siempre
> cerradas, son repudios de las promesas en sus propias escrituras
> sagradas, y que las doctrinas, dogmas y rituales inventados por teólogos
> en nombre de su fe, son más esenciales para la salvación que las propias
> palabras y guías de aquellos a quienes juran veneración.
> 
> Esta vanidad ha conducido al rechazo del orgullo
> europeo desde los tiempos de colonización; un orgullo que pretendía
> compartir "las bendiciones de la civilización" con pueblos "retrasados"
> e inferiores. Esto fue un aspecto innegable de la vanguardia de las
> misiones cristianas en los pueblos recién descubiertos en los siglos del
> dieciséis al diecinueve. Es verdad que muchos de ellos, a los
> estándares occidentales, estaban cultural y socialmente "retrasados", y
> algunos todavía lo están, pero se creía que esto era genético, de manera
> que la administración colonial en el mundo tendría que ser eterna. O
> sea, las gentes del occidente pensaban que su versión del cristianismo
> tenía la misión de dominar al resto del mundo. Este orgullo racial y
> religioso era, desde el principio, insertado en la mística de lo que por
> otra parte, eran misiones cristianas bien intencionadas y del servicio
> humanitario en África, Asia, las Américas y las islas del Pacífico. No
> solamente debían "cristianizar" a los "paganos" y enseñarles virtudes
> cristianas, sino también debían dejar a su paso la estela de su cultura
> occidental que tildaban como "cristiana". La segunda ola de
> colonización occidental abandonó estas pretensiones religiosas, y se
> concentró en la explotación económica. Una cultura tecnológicamente
> avanzada, económicamente agresiva, competiendo ferozmente entre otros
> imperios del Oeste ya no insistía en valores y proyecciones de las
> diversas iglesias que ya habían dividido la cristiandad. Sin
> embargo, y paradójicamente, habían beneficios innegablemente mixtos en
> estas fases de la historia y no eran pocas las ventajas que se ganarían
> de la colonización occidental, sea de título religioso o secular, en
> la educación, regímenes de ley, y obras humanitarias patrocinadas por
> las poderes coloniales tanto por misiones cristianas. Aunque una
> evaluación general del colonialismo todavía no ha sido acordada entre
> los historiadores, la crueldad, la explotación tanto de humanos como de
> recursos naturales, matanzas contra los recalcitrantes, eternamente
> empañará las páginas de los Imperios, y también los regímenes de la
> independencia. Por otra parte las primeras generaciones de pueblos
> colonizados sufrieron más que las siguientes, y algunas tierras que
> nunca fueron colonizadas están todavía más retrasadas en ciertos
> aspectos educativos, legales y económicos
> 
> Algunas regiones del Islam, del hinduismo, budismo y
> otras creencias e identidades como la maya, la azteca, la inca, el
> navajo, el zulu, el tai, culturas del pacífico y cientos de otros que
> tenían sus propias ricas tradiciones, por fin no tenían fuerzas para
> resistir la osadía y agresión europea, dominaron sus resentimientos y se
> adaptaron a algunas de las ventajas. Al final del colonialismo, cuando
> todo era una confusa mezcla de beneficios, males y mestizajes, muchos en
> realidad no sabían quienes eran. Existe, con todo el materialismo y
> comercialismo que ahora penetra la humanidad entera, un resurgimiento de
> aquellas nostálgicas y conexiones con un pasado precolonial. En la
> evaluación final, la hegemonía de la europea blanca no era tanto el
> producto de la religión, sino el de una agresiva superioridad
> tecnológica que en ese entonces era el producto de muchas fuentes, no
> muy religiosas y en sus orígenes no tan europeos.
> 
> Antes de echar toda la culpa por la desviación
> religiosa y el fanatismo a los cristianos occidentales, debemos
> reconocer que había una enorme multitud de agresiones, intolerancias,
> conquistas y esclavitudes en estas regiones mucho antes de que llegaran
> los occidentales. Es ahora reconocido que sus civilizaciones eran
> bastante violentas y en gran medida habían caído de sus apogeos antes
> de las conquistas. Repito, todas las tribus, grupos étnicos y culturas
> han sido, en diferentes eras, tanto víctimas como victimarios, esclavos
> como esclavizantes, conquistados como conquistadores, asimilados como
> asimiladores, a veces inocentes y a veces culpables. Es muy interesante
> que culturas y tierras en distantes lugares, sin conocidos nexos entre
> ellos, habían pasado simultáneamente por etapas y culturas de la tribu,
> dominios monárquicos, oligarquías provinciales, feudalismo, y luchas
> entre dinastías autócratas. Después de mayores contactos entre ellos,
> pasaron por distintas versiones del Estado autocrático, oligárquico y
> parlamentario con pretensiones demócratas. La niñez y adolescencia de
> la raza humana ha visto auto-confianza, agresión y violencia en todos
> los sectores del mundo, y aún en algunos casos, las misiones religiosas
> y contactos con otros habían canalizado esta agresión en direcciones de
> paz y civilización; por medio de emancipadores que defendían a los
> pueblos conquistados contra los abusos de sus propios compatriotas, como
> Fray Bartolomé De las Casas y presbítero José Simeón Cañas.
> 
> Así podemos decir que muchos fracasos de las
> religiones en estas áreas talvez se deban más a la insistente naturaleza
> egoísta, ambiciosa y materialista que sigue siendo tan poderosa en el
> hombre. Pero cuando un alma como León Tolstoy articuló y heroicamente
> indicó las dramáticas contradicciones entre las enseñanzas y las
> conductas cristianas, un gran segmento del clero se levantó a acusarlo
> de anticristiano, anárquico y ateo.
> 
> Cuando las tres religiones Semíticas que descienden
> de Abraham: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, habían traicionado
> sus respectivas éticas y orígenes, y condujeron a tales atrocidades como
> hemos visto en el Medio Oriente, los Balcanes, el Sahara, África Central
> y otros lugares, podemos de nuevo apreciar como es de delgado el barniz
> de civilización en el mundo, y cuan fácilmente se puede evaporar cuando
> la bestia del miedo en la naturaleza humana sale a la superficie y toma
> el control de los eventos. Otros, estupefactos ante tales atrocidades,
> bien puede perder interés en las bendiciones y bellezas de sus credos y
> culturas. La Guerra de los Treinta Años en el siglo diecisiete mató a
> millones de católicos cristianos y protestantes cristianos, y dejó
> grandes áreas de Europa Central devastadas durante generaciones. A
> duras golpes los europeos aprendieron la necesidad de la tolerancia y
> mejores relaciones entre credos.
> 
> Las principales mentes de aquellos siglos se cansaron
> del fanatismo cristiano y volvieron altamente críticas de las
> instituciones religiosas y de la intromisión del clero en la contienda
> política. Esto llevó a los líderes del pensamiento a recurrir a
> soluciones humanistas fuera de contextos religiosos y a construir el
> Estado secular. Desde entonces, la religión en Europa ha estado a la
> defensiva y ha tratado en vano de recuperar su preeminencia pasada. Los
> primeros humanistas no eran escépticos del mensaje de Cristo, mucho
> menos ateos. Erasmo y otros precisamente usaron las enseñanzas de
> Cristo como correctivos para los abusos de las iglesias y sus
> teologías. Pero los líderes del pensamiento se dedicaron a las nuevas
> ciencias y a las artes y ciencias más seglares, desecharon la
> comprensión medieval del Cosmos como superstición, y se cansaron de
> esperar una reforma de pensamiento y conducta desde adentro de las
> iglesias. Poco a poco la religión fue considerada impotente para
> dirigir el futuro de Europa y las recién descubiertas Américas. La
> animosidad entre católicos y protestantes, los últimos divididos en
> muchas facciones con diferentes enfoques sobre la naturaleza de Cristo,
> del hombre y su propósito, ya no les interesó a los líderes de
> pensamiento. La civilización europea dejó de ser mayormente
> influenciada, no sólo por el cristianismo, sino por la religión en
> general.
> 
> Al mismo tiempo, la ilustración y tolerancia que
> caracterizaban al temprano Islam fue abandonado en sus tierras, y
> resurgió, después de siglos de luchas dinásticos entre califas y el
> atraso entre pueblos musulmanes, un peculiar resentimiento y fanatismo
> militante contra el Oeste, pero era tan distante del mensaje y predicas
> de su Fundador, que ha dejado de prometer más que revanchas y un futuro
> de pocas perspectivas y caída que Mahoma mismo había profetizado.
> 
> La inhabilidad de sus respectivas religiones para
> resolver sus disputas internas, descarta su posibilidad de responder a
> las necesidades de una humanidad ahora integrada e interdependiente.
> Con estos defectos, los sustitutos sociopolíticos del nacionalismo,
> comunismo y racismo desacreditados, han tratado de mantener sus dominios
> sobre las masas volubles y desilusionadas. Ahora que éstos también han
> fracasado en reiniciar la civilización, hay una resurgencia superficial
> y por omisión, de la religión. Pero de nuevo preguntamos: ¿Qué clase de
> religión es ésta? Muchas tienen la necesidad de ver las cosas en
> términos absolutos (o estás con nosotros o estás contra nosotros), y
> tienden a desalentar las expresiones culturales en sus regiones,
> pidiendo a sus creyentes que establezcan su creencia sectaria como la
> exclusiva propietaria de sus identidades. En sus formas extremas, uno
> es el escogido y salvado, los otros son excluidos y condenados, viendo
> así conspiraciones satánicas por todos lados. De nuevo, este fanatismo
> sectario también viola sus propias raíces espirituales. En la esencia
> del cristianismo las divisiones antagónicas no son avaladas. ¿No dijo
> Jesús, "Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy
> yo."?[43]
> 
> Esta creencia de que el mío es Dios y el tuyo es del
> Demonio que se nota dentro de las religiones ahora dividas en miles de
> sectas o partidos, tendrá que reconocer, tarde o temprano, cuanto daño
> puede causar a la posibilidad de paz y armonía entre los muy diversos
> segmentos humanos. Nuevamente, tenemos que separar el trigo de la
> cizaña. Estas raíces espirituales afirman que la consecuencia de juzgar
> a otros, es someterse a ser juzgado. El ver a otros como enemigos no
> es el camino, y que la maldad depende del color del cristal con que se
> mira. Que no hay nada que pueda contaminar al hombre desde afuera, sino
> de aquello que sale de adentro. Los mensajes esenciales insisten en
> devolver bien por mal y no ver a los demás como condenados. El amor y
> la humildad son las madres de todas las otras virtudes, mientras que la
> animosidad, la hipocresía, el orgullo son los precursores de una caída.
> 
> El estereotipar es siempre injusto porque,
> afortunadamente, hay algunos segmentos religiosos que tienden hacia la
> espiritualidad, la tolerancia y el abnegado servicio y mayor comprensión
> ecuménica. Por fortuna también se encuentran individuos en las
> numerosas denominaciones y grupos que son independientes en su modo de
> pensar, y yo he escuchado de dichas personas su convicción de que es a
> través de su conducta y forma de vida, y no por la pertinencia a cierta
> denominación, que uno debería será juzgado. Conozco a personas en estas
> congregaciones cuya amistad aprecio mucho y con quienes me siento muy a
> gusto. Pero esto todavía no esconde una corriente en su literatura que
> alega la superioridad de su particular secta sobre todas las demás, y el
> camino favorecido para la salvación.
> 
> Esta multiplicación de literalmente miles de sectas
> es más crítico de lo que se puede imaginar, ya que la identidad siempre
> ha estado profundamente relacionada con la pertinencia religiosa. Las
> religiones requieren mucha introspección dolorosa y desprendida entre
> sus adeptos. Aunque podemos ver y apreciar que algunos líderes
> religiosos apoyan esta tendencia más ecuménica, en general todavía no
> podemos ver la voluntad necesaria entre sus congregaciones para dejar
> las fijas posiciones doctrinarias que han causado tantos conflictos.
> Esto subraya la incapacidad de las religiones en general para atender
> la crisis de nuestra identidad en estos tiempos.
> 
> En otros casos, hay señales de esperanza y
> conciencia, aún en credos que hasta ahora no han sido muy conocidos por
> su tolerancia, de que si al árbol se le conocería por sus frutos, el
> odio y la violencia que rondan alrededor de los conflictos sectarios
> tienen que ser frutos de un malsano árbol. Como se dijo, las enseñanzas
> del Antiguo y Nuevo Testamento, del Corán y de otras Sagradas Escrituras
> tienen tantas bellas e innegablemente nobles enseñanzas como el afecto
> hacia otros, la indulgencia para los defectos ajenos y la conducta
> bondadosa. Si la intolerancia y el fanatismo dominan las condiciones
> entre gentes identificadas con estas religiones, es evidente que no
> estamos tratando con el mensaje original, y posiblemente no con los
> sentimientos internos de muchos de los seguidores, sino con la herencia
> de aportes y dogmas de falibles mentes de antaño, que entre fieras
> controversias, establecieron posiciones que ahora son inaceptables.
> Estos aportes tienen mucho que ver con la insistente adicción e
> imitación de las herencias arcaicas, o sea las versiones nacionales o
> étnicas de las religiones paganas. Un gran número de eminentes
> historiadores insisten que estas religiones asimilaron mucha "cizaña" de
> los tiempos arcaicos y que ésta, con la acumulada veneración de tantos
> siglos ahora se consideran aún más vitales para su identidad, que el
> "trigo" de las enseñanzas de sus inspirados Fundadores.
> 
> Las adulteraciones se han originado de prejuicios
> populares y decisiones oportunistas que sus líderes no han podido
> resistir. Muchos de aquellos hombres y mujeres que han sido los más
> auténticos santos, (y todas las religiones han tenido santos
> auténticos), resaltan porque tuvieron una más clara discriminación entre
> lo puro y lo adulterado, el trigo y la cizaña, aquello que une y aquello
> que divide, más la importancia de vivir la vida que sus propias
> escrituras les han señalado.
> 
> En la mayoría de los casos de violencia endémica,
> podemos encontrar algún aspecto crucial religioso. En general estas
> pasiones responden a antiguas fuerzas y resentimientos, o sea el fruto
> de la cizaña. Al recordársele esto, la respuesta conciente o
> inconsciente del fanático es usualmente algo como esto: "La guía de las
> Escrituras divinas realmente no aplica a esta situación particular. Dios
> no conoce la situación pero nosotros sí la conocemos. Por esta razón
> debemos predicar intolerancia, venganza y el dominio nuestro". Dicha
> osadía ha estado evidente en dogmas, bulas, fatuas y otros
> pronunciamientos que justifican tales vicios y ahora son vistas como la
> deshonra de la religión.
> 
> Mi señalamiento aquí es que la necesidad de paz en el
> mundo debe obligar a las religiones a asumir su debido papel en la
> espiritualización y unificación de los pueblos. Si no se emancipa del
> dominio de aquellos hábitos y dogmas que durante siglos las han
> adulterado, corren el riesgo de ser relegadas y desechadas como
> irrelevantes ante el imperativo de la paz. La paz mundial es el más
> importante problema en nuestro tiempo de armas catastróficas, emociones
> explosivas y concentración de poblaciones y creencias tan diversas. Una
> paz real y duradera, no es posible sin una unidad de visión y un
> consenso espiritual.
> 
> Ahora comparemos y fortalezcamos nuestro caso
> definiendo la Regla de Oro y versos similares, que se encuentra como la
> ética suprema y común que todas las religiones comparten.
> 
> En los escritos Hindúes leemos: "Los
> hombres dotados de inteligencia y las almas purificadas deberían tratar
> a los demás como ellos mismos quisieran ser tratados".
> (Maja-Bharata 13:115-122).
> "Las flores de los altares son de muchas variedades, pero la adoración
> es una sola. Los sistemas de fe son distintos, pero Dios es uno solo.
> El objeto de toda religión es encontrar a Dios".
> 
> (Citado en Vedama Padymula)
> 
> En
> el Budismo encontramos: "No lastimes a los demás con lo que te
> aflige a ti mismo".
> (Udana Varga 5:18)
> "Jamás pienses o digas que tu religión es la
> mejor. Jamás menosprecies la religión de los otros".
> 
> (citado en los Edictos de
> Asoka)
> 
> En el Zoroastrismo: "No hagas a los demás lo que no es bueno para
> ti.". (Shyat-na-shyast).
> "Si se reconoce que la religión de todos los Seres Santos es la verdad,
> y sus leyes, la virtud, y ésta es ansiosamente anhelada por las
> criaturas, ¿por qué hay en la mayor parte de ellas tantas sectas, tantas
> creencias y tantas invenciones humanas?
> (Menog-I-Khrad).
> 
> En el Judaísmo: "No te vengarás, ni
> guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como
> a ti mismo". (Levítico 19:18) "¿No tenemos todos un mismo
> Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos
> desleales el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros
> padres?" (Malaquías
> 2:10). "¡Oh hombres! El te ha declarado lo
> que es bueno, y ¿qué pide Jehová de ti?: Solamente hacer justicia y amar
> a la misericordia y humillarte ante tu Dios"
> 
> (Miqueas 6:8).
> 
> En el Cristianismo: "Así que, todas las
> cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
> vosotros con ellos"
> (Mateo 7:12). "Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que
> habiten sobre la faz de la tierra. Dios no hace distinción de personas,
> sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia." (Hechos 17). "Pero a vosotros los que oís, os digo, amad a vuestros enemigos, haz
> bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen; orad por
> los que os vituperan, al que te hiere en la mejilla, preséntale la
> otra…" (Lucas 6
> 27-29) También tengo ovejas que no son de este
> redil, aquellas también debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y
> un pastor." (Juan
> 10:16).
> 
> En el Islam: "Ninguno de vosotros es un
> creyente a menos que desee para su hermano lo que desee para sí mismo" (Hadit). "Al principio los pueblos constituían una sola nación. Entonces Dios
> envió a los Profetas como los que traen buenas nuevas y amonestadores y,
> en verdad, envió con ellos el Libro para dirimir las divergencias entre
> la gente" (Corán,
> Sura 2:213). "Asid, todos, el cordón fuerte
> del Amor Divino
> - Amor del uno a otro, y del único Dios
> - y no pienses jamás en la separación".
> (Corán - la unidad esencial
> de todas las religiones, Trad. Picthall)."Todas
> las criaturas de Dios son su familia. El es más amado de Dios que hace
> verdadero bien a los miembros de la familia de Dios."
> (hadit)
> 
> En la Fe Bahá’i: "Si anhelas la justicia,
> elige para los demás lo que elegirías para ti mismo… bienaventurado es
> el hombre que prefiere a su hermano antes que a sí mismo…"
> (Palabras del Paraíso). "Iluminad y santificad vuestros corazones; no
> dejéis que sean profanados por las espinas del odio y los cardos de la
> malicia. Moráis en un único mundo y habéis sido creados por la acción
> de una única voluntad. Bendito es aquel que se asocia con todos los
> hombres con un espíritu de la mayor bondad y amor".
> 
> (Pasajes de los Escritos de
> Bahá’u’lláh, p. 246).
> 
> ----
> 
> Hay cuatro principios fundamentales comunes a las
> enseñanzas de todas estas religiones universales. Uno es que todas
> suponen una Fuerza Suprema singular y universal. En sus orígenes todas
> han sido, de uno u otro grado, monoteístas. Esto es válido aún si el
> devoto se dirige a varios dioses, ídolos o santos, lo que representa
> cierta degeneración del impulso original, o una reversión a creencias
> arcaicas. Si existe un Solo Dios, entonces Su diseño eventual tiene que
> contemplar la armonización y unidad de Su creación conciente, o sea toda
> la humanidad.
> 
> El segundo consiste en que los principios morales
> centrales, instruidos en todas las religiones han sido esencialmente los
> mismos. La reflexión sincera de los anteriores versos debería llevarnos
> a la apreciación de su unidad de propósito, su insistencia en una
> conducta de amor y armonía y el alejamiento del odio y la discordia. La
> regla de oro en realidad es una ética universal. La principal
> diferencia parece ser que la comprensión de sus fieles de las fronteras
> sociales de esta ética, o sea ¿quién es mi vecino? Es evidente ahora
> que el vecino es todo humano que vive sobre el planeta. Pero el afecto
> y lealtad de inclusión gradualmente ha crecido de la tribu, a la ciudad,
> a la nación de cada uno y ahora está exigiendo la inclusión de toda la
> humanidad. En la parábola del Buen Samaritano, Cristo dejó bien claro
> que aquellas gentes excluidas y discriminadas, como eran los Samaritanos
> en su tiempo, deben también ser objeto de inclusión en la ética de
> servicio amoroso. Esta parábola se dirige a todos los prejuicios
> humanos que producen aversión entre los pueblos.
> 
> El tercer principio fundamental es la creencia en una
> vida más allá de la muerte. Es difícil encontrar una cultura, no
> importa cuan antigua, que no manifieste la veneración para los difuntos
> y la preparación cuidadosa para el progreso y bienestar de su espíritu
> en otra dimensión. Por cierto que sería imposible convencer al ser
> humano de la justicia y misericordia de Dios si estas no incluyen las
> recompensas y sanciones espirituales que serán recibidas en una
> existencia más allá de esta vida, que es con frecuencia, un valle de
> lágrimas. Parecería que la mente humana está configurada en esta
> dimensión.
> 
> El cuarto aspecto que estas religiones tienen en
> común, es la creencia en un Día del Juicio, o una promesa, en tiempo
> histórico, de que las almas serán pasadas por un tamiz y un valle de
> decisión, juicio y castigo, antes de lograr la hermandad, justicia y
> paz en esta tierra. Es decir la realización de las potencialidades
> latentes en la humanidad vendrá después de pasar un tiempo de severas
> pruebas. Todas dejan claro que el proceso de tamizado se realizaría
> como el producto de grandes dudas y decisiones. La raíz de la palabra
> "Apocalipsis" del griego, significa "aclaración". O sea, un tiempo en
> que cambios dramáticos explicarán los propósitos benevolentes de un
> Creador Todo Sabio y los respectivos destinos de los iluminados fieles y
> los oscurecidos rebeldes.
> 
> A pesar de todos estos aspectos comunes, hasta ahora
> la humanidad se ha concentrado en las diferencias y en elegir entre
> sectas que dividen las religiones universales. Es curioso que sus
> respectivas Sagradas Escrituras hayan pronosticado estos procesos cuando
> cuentan de la mezcla de la cizaña de dogmas y prácticas defectuosas, con
> el trigo de las enseñanzas esenciales y genuinas. Pero también predicen
> un tiempo de separación de los falsos de los verdaderos, "por sus
> frutos", antes de una resolución de sus diferencias y el aceptar
> una sola Fe que a su tiempo unirá a la humanidad.
> 
> En general, las masas siempre han aceptado alguna
> religión como es presentada en su región o por sus progenitores que se
> puede acomodar a sus tradicionales formas de visión y prácticas.
> Especialmente se adoptan a aquellas creencias que fortalecen sus
> identidades étnicas o provinciales. Pero estos mismos acomodos a menudo
> les impiden practicar versiones de religión que les ilumine nuevos
> horizontes y ejerza una dinámica influencia sobre sus conductas. Esto,
> reafirmo, requeriría la incómoda tarea de desarrollar virtudes
> espirituales y morales, como el devolver bien por mal, amar a los
> enemigos o perdonar ofensas, que parecen ser tan contrarios a las
> tendencias de su naturaleza humana. Es innegable que dentro de estos
> credos ha habido santos genuinos y seguidores sinceros quienes se han
> dedicado al servicio de Dios y el amor hacia sus semejantes, sin
> importar los sacrificios o consecuencias. Pero las masas no se han
> levantado más allá de los efectos de una muy limitada levadura de
> moralidad y decoro civilizado, que, en momentos de temor y confusión,
> han sido barridos por paroxismos de odio, venganza y violencia, aún en
> nombre de su amada fe religiosa. Las masas siempre han sido
> religiosas, pero muy raramente han sido espirituales u obedientes a sus
> mandamientos. La mayoría de ellas quieren que se les asegure el cielo
> a través de los atajos sacramentales y rituales en el nombre de fe,
> pero no tanto a través de la conducta y el vivir la vida que su
> venerado Iniciador les indicaba. Así, no participan profundamente en
> una identidad espiritual interna sino solamente una superficial, y con
> frecuencia competitiva, identidad externa. La gran mayoría de creyentes
> simplemente han heredado la religión de su área geográfica o de sus
> anteriores generaciones, y con la mezcla de su fe y su etnocentrismo, se
> consideran salvados.
> 
> Las nuevas exigencias de religión en nuestros
> tiempos
> 
> En este tiempo la exigencia es diferente. Requiere
> que las mentes y corazones humanos estén conscientes de propósitos y
> diseños atrás de una historia que involucra a toda la humanidad. Los
> observadores superficiales sólo ven lo accidental, en que la historia
> parece nada más que "una miserable cosa tras otra". En realidad es el
> desenvolvimiento accidentado y de muchos altibajos, surgimientos y
> caídas, de civilizaciones y naciones, con triunfos y fracasos, viajes
> exitosos y naufragios, dichas y tragedias, individuos santos y
> perversos, iluminados e ignorantes, mansos y arrogantes, dirigentes
> justos y crueles, abnegados y megalómanos administradores, o mezclas de
> estos, todos sujetos a las inmutables leyes del constante cambio. Todo
> yace debajo de un vasto diseño y bóveda de propósitos y soberanía divina
> que permite riendas sueltas al libre albedrío, a la duda y las
> perversidades humanas, para que la humanidad este provista de
> oportunidades de aprender a golpes o por auto persuasión serenas. Todo
> esto es confirmado por los versos proféticos, que en lenguaje alegórico
> se hallan en todas las Sagradas Escrituras del mundo. Las brumas que
> ocultan el sentido de estos versos se comienzan a disipar. Nos aclaran
> algo de la vasta escala y altura en que opera este diseño.
> 
> Lo que ahora se requiere es un grado de conocimiento,
> fe y transformación interna que para muchas personas parece un reto
> demasiado grande. Pero no debemos descontar que todas las profecías
> también hablan de las crisis y cambios dinámicos en tal tiempo como el
> nuestro podrían estar preparando a la raza humana para la próxima era,
> y la consecuente unidad humana, mediante la espiritualización y
> madurez del carácter. El filósofo Karl Jaspers, basa su visión
> histórica en "un solo origen y una meta única, ambas desconocidas en
> hecho, pero expresadas simbólicamente en los mitos cristianos del
> Génesis y del Apocalipsis. En su esquema de historia, las civilizaciones
> y culturas se vuelven "meros instrumentos del desarrollo progresivo de
> sus orígenes comunes en un pasado remoto a su destino común en un futuro
> imprevisto".[44]
> 
> Necesitamos una nueva manera de ver y comprender el
> propósito de la religión. No es solamente un refugio para nuestras
> tribulaciones o un bálsamo para nuestras emociones, y no es una manera
> de satisfacer nuestras deseos materiales, ni un atajo hacia la salvación
> personal o una etiqueta que llenar cuando nos preguntan de nuestra
> afiliación, o para sentirnos parte de la costumbre social y casarnos y
> llegar a la tumba de acuerdo a ella. Debe ser proactiva y poderosamente
> creativa en engendrar todas aquellas latentes capacidades espirituales
> que necesitan ser cultivadas para una vida plena y de profundo sentido.
> También ofrece lo que cura las heridas de nuestras divididas
> identidades, todo lo cual requiere compromisos duraderos para toda la
> vida. Yo propongo esta meditación de todo lo que es real en la religión
> y es común a todas las religiones:
> 
> "Dios ha creado a todos los humanos, y
> todos los países del mundo son parte del mismo globo. Todos nosotros
> somos sus siervos. Él es bondadoso y justo con todos. ¿Por qué debemos
> ser despiadados e injustos unos con otros? Él provee para todos. ¿Por
> qué nos despojamos mutuamente? Él protege y resguarda a todos. ¿Por
> qué debemos matar a nuestros congéneres? Si estas guerras y contiendas
> fuesen por el bien de la religión, es evidente que violan el espíritu y
> la base de toda religión. Todas las Manifestaciones divinas han
> proclamado la unidad de Dios y la unidad de la humanidad. Enseñaron que
> los hombres deben amarse y ayudarse mutuamente para poder progresar.
> Ahora, si este concepto de la religión es la verdad, su principio
> esencial es la unidad de la humanidad. La verdad fundamental de las
> Manifestaciones es la paz. Este es el fundamento de toda religión, de
> toda justicia. El propósito divino es que los hombres vivan en unidad,
> concordia y acuerdo y se amen unos a otros. Considerad las virtudes del
> mundo humano y comprended que la unidad de la humanidad es el fundamento
> principal de todas ellas. Leed el Evangelio y los otros Libros
> Sagrados. Encontraréis que sus principios son uno y el mismo. Por
> tanto, la unidad es la verdad esencial de la religión y, cuando así es
> entendida, abarca todas las virtudes del mundo humano… Este conocimiento
> ha sido difundido, los ojos han sido abiertos y los oídos se han vuelto
> atentos. Por tanto, debemos esforzarnos para promulgar y practicar la
> religión de Dios, que ha sido fundada por todos los Profetas. Y la
> religión de Dios es amor y unidad absolutos".[45]
> 
> Aquí es evidente que los conflictos sectarios entre
> credos, las luchas entre obsesionados fanáticos han sido elaborados
> sobre bases teológicas erróneas y malformados modos de pensar. Lo que
> ahora se saben sobre la religión y que hubieran evitado la
> cristalización de teologías defectuosas en épocas pasadas, es que la
> religión debe unir, inspirar amor y espiritualizar a las almas y
> corazones. En muchas de tales adaptaciones de falibles hombres, la
> mera repetición e imitación de creencias tradicionales, han llegado a
> ser más sagradas que el trigo puro. Hace siglos unos historiadores
> advirtieron que en el futuro se llegarán a lamentar tales doctrinas. La
> educación espiritual de la mente y el ánimo del corazón con amor sin
> fronteras, debe eliminar de la religión estas imitaciones ciegas y
> amargos frutos del pasado. La promesa de la siega del buen trigo y
> quema de la cizaña indica que la humanidad tendrá que tomar decisiones
> dramáticas, y veo que ya esta en marcha este proceso.
> 
> La Persistencia de la Miopía Nacionalista
> 
> Es todavía muy temprano en esta emergente conciencia
> para esperar que el nacionalismo económico de las naciones más
> desarrolladas permita sacrificios para que las naciones más pequeñas y
> más pobres puedan prosperar, o aún sobrevivir. Me refiero, por
> ejemplo, el caso del calentamiento global debido a los cambios del
> clima, en gran parte causado por la emisión de los combustibles fósiles
> de los poderes más industrializados. Es bien conocido que los aumentos
> en los niveles del mar amenazan la existencia de las naciones isleñas
> del Pacífico y otras regiones más vulnerables. El incremento en la
> contaminación del aire y de la atmósfera pone en peligro la salud de la
> humanidad en este cada vez más encogido planeta. ¿Cuánto tiempo debe
> esto continuar antes de que los líderes de las naciones estén dispuestos
> a tomar acción adecuada? Ya que casi 40% de la población mundial vive
> en regiones costeras vulnerables, el miope y caprichoso nacionalismo,
> evitando considerar todo, excepto el futuro inmediato de su propio
> dominio, hace muy difícil la determinación de reducir los devastadores
> efectos que afectarán también sus propias naciones desarrolladas. Lo
> que es más, no podemos estimar la duración de sus daños. El mundo
> necesita menos preferencias partidarias y más ejemplos edificantes de
> que vivimos en un solo planeta. La pregunta dominante para las décadas
> venideras fue un título de un libro de Norman Cousins en los años
> cincuenta de siglo pasado: "¿Quién habla por la humanidad?"
> 
> Nuestros tiempos han producido agudos críticos de
> esta amplitud, aparentes excusas para el provincialismo, pero pocos
> buenos alternativos, y muchos sienten que los daños por las decisiones
> postergados solamente intensificarán lo inevitable. El interés personal
> nacional, los egoístas conflictos entre sectores económicos o políticos
> y la inquietud por el futuro inmediato de sus propios países han
> insistido que esta visión global parezca utópica e ingenua. Cuando
> vamos a las guerras con otras naciones, nos unimos y con entusiasmo
> hacemos los sacrificios necesarios para no perderlas. Estamos en medio
> de otra clase de guerra ahora, y debemos ver los peligros inherentes en
> mantenernos tan divididos y no hacer los sacrificios necesarios para
> evitar un cataclismo mundial y una pérdida incalculable de vidas humanas
> en todas las naciones.
> 
> Por otra parte, este particular nacionalismo
> sustituto de las religiones establecidas ha tenido su necesario papel en
> la historia y ha enseñado a la sociedad a vivir y funcionar en enfoques
> extendidos de unidad e identidad bajo gobiernos representativos, y ha
> consolidado las economías mucho más allá que las economías feudales,
> provinciales y mercantiles que hace siglos sustituyó. Pero su día ha
> sido realizado, sus frutos han sido notados y es tiempo de seguir
> adelante. La mayoría de sus productos ahora son disputas estériles y
> guerras económicas o militares. La humanidad está dejando atrás estas
> destructivas rivalidades en una realidad de interdependencia que exige
> la cooperación.
> 
> Tampoco quiero decir que todas las guerras y usos de
> violencia han sido injustificados, o que ambos lados siempre son
> igualmente culpables en un conflicto. La fuerza está justificada cuando
> protege al inocente y a las víctimas vulnerables del terror, y el
> pacifismo extremo puede ser muy desacertado ante un tirano agresivo y
> genocida, que se debe remover a la fuerza cuando sea necesario. Tal
> pacifismo extremo también puede conducirse a la anarquía y aún mayor
> genocidio. Pero debido a las letales y masivamente destructoras armas
> ahora disponibles, tanto a las fuerzas armadas como a los que abogan por
> el terror, hay toda razón y justificación para una ley y orden a escala
> mundial, y no sólo bilateral o de bloques de naciones, que han sido
> incapaces de resolver las necesidades y pasiones que agitan al globo.
> ¿Pero qué, debemos preguntar, sustituirá esta cohesión de la
> nación-estado o de bloques nacionales de intereses volubles y tantas
> veces caprichosas, ahora que las interdependencias de naciones se han
> extendido más allá de sus fronteras?
> 
> La clara necesidad es para una mancomunidad mundial y
> un tribunal internacional con suficiente fuerza y dientes para
> implementar sus decisiones, basada en una ley imparcial y desprendida de
> intereses particulares, que busca sostener la paz y el bien común para
> la humanidad. Dentro de las naciones siempre ha sido el ideal de unir
> sus ya muy heterogenias poblaciones. Ahora esto mismo tiene que ser el
> ideal para el conjunto de las naciones, y esto es una imperativa de
> nuestros tiempos. Los egoístas cabildeos e intrigas que estorban la
> función y propósito de las Naciones Unidas muestran claramente que es la
> persistencia del los mismos intereses nacionalistas que impide tal
> funcionamiento. Ninguna nación, por rica y poderosa que sea, puede
> proyectar su dominio o hegemonía al mundo. Los progresivos intentos de
> establecer organismos supranacionales, la Liga de Naciones y el ONU
> mismo, hasta ahora han fallado precisamente porque las naciones que los
> componen no quieren ceder sus prejuicios y mitos de soberanía a que
> están tan apegados. Los fanatismos de credo, las de provincia o
> nación, de segmentos étnicos, de clases y partidos atados a ideologías
> estrechas o intereses económicos, son los elementos que no sólo impiden
> el necesario funcionamiento de organismos multinacionales y la paz en el
> mundo, sino que tienden a provocar mayores conflictos.
> 
> La necesidad de visión panorámica
> 
> En la medida en que la acomodación de uno a su
> identidad externa o nacional o con algún segmento que sea aceptado, uno
> se siente innecesario tener que establecer parámetros internos de la
> identidad. Una identidad interna como ser humano bien puede volverse
> muy secundaria ante la arremetida de pasiones étnicas, nacionales,
> sectarias o ideológicas o de la oportunidad para vengar una humillación
> histórica. La cohesión forzada de "o estás con nosotros o estás contra
> nosotros" trata de borrar todas las reservas de análisis y juicios
> calmados. Esta decisión es considerada esencial ante un adversario que
> es visto como una amenaza a la integridad o supervivencia del grupo. La
> Guerra Fría y su carrera armamentista fueron mayormente basadas en
> esto. Lo verdaderamente insólito acerca de estas fobias y competencias
> maniqueas es que cada adversario estaba dispuesto a arriesgar la
> existencia de la humanidad, con tal de no perder la competencia de armas
> con el otro. Es significativo que los presupuestos globales para armas
> militares sigue siendo alrededor de lo mismo que era durante el apogeo
> de la guerra fría. O sea un billón (mil mil millones). Esto también
> tenía que ver con el temor de ser percibido como cobarde o atrasados en
> la carrera de armas que es típico de las identidades de machismo
> agresivo y las fiebres competitivas nacionales, que hasta el momento han
> dominado la historia humana. Es claro que una nación no se puede
> desarmar si sus rivales siguen armándose. Esto es precisamente otra
> razón para que la humanidad llegará a apoyar el desarme universal bajo
> una constitución mundial que tendrá la fuerza para sancionar severamente
> las violaciones o agresión de una nación recalcitrante. En general, la
> mentalidad nutriente femenina puede ver mejor la insensatez de estas
> competencias insensatas de armas. No tiene nada que ver con tintes o
> posiciones políticas de derecha o izquierda, será visto como cuestión de
> supervivencia. De nuevo, deberíamos comprender que la única seguridad
> duradera es la seguridad planetaria colectiva, y que el desarme tiene
> que ser universal, no parcial o bilateral. Esto se puede realizar como
> consecuencia de alguna amenaza planetaria que nos obligue a abandonar un
> nacionalismo antojadizo que desde hace tiempo se ha vuelto inoperante en
> un mundo tan económico y ecológicamente integrado. Esta es
> precisamente aquella parte en el nuevo paradigma que, en nombre de la
> seguridad tribal y soberanías nacionales, no queremos reconocer y que
> mantiene a la humanidad viviendo al borde de calamidades
> inconcebibles.
> 
> Luego existe la patología individual egoísta y
> agresiva. Esto puede nacer de traumas en la infancia que troncan la
> natural expansión del círculo afectivo, que ya se ha explicado. Pero
> normalmente este es un fenómeno particular, no generalizado. Sin
> embargo, cuando tales fobias y agresiones en unos individuos, engendran
> eco en una población mayor, como pasó en Alemania durante los años
> treinta y cuarenta, en que se combinó las humillaciones pasadas con
> fuertes apegos tribales más las conveniencias de echar culpas a otros
> para forzar el dominio de una ideología o nación sobre todos los demás,
> conducen a las maniqueos conflictos y extrema destrucción que tales
> pasiones engendran.
> 
> A nivel individual, no es común perdonar
> las ofensas, devolver bien a aquellos que nos hacen daño y vivir
> basándonos en virtudes como el desprendimiento y la indulgencia. Las
> fobias nacionales son meras extensiones de hábitos y temores
> individuales que debemos exponer a examen por sus frutos, dentro y entre
> nosotros. Pero para aquellos adictos a un mundo de eternos, maniqueos y
> acérrimos conflictos, tales virtudes son muy riesgosos, irrealistas y
> utópicas. La convicción de la unidad de la humanidad y de la paz
> duradera requiere una visión panorámica y una voluntad valerosa,
> enfocadas en un severo realismo y un estricto análisis de nuestras
> actuales alternativas. No hay nada realmente riesgoso, irreal o utópico
> en ello. Lo ingenuo e insensato es no hacerle caso. Esto es
> claramente el espíritu y la necesidad urgente de un nuevo paradigma
> mundial, aun cuando, por períodos breves, las cosas parecen moverse en
> dirección contraria.
> 
> Cualquier duda acerca de esta realidad nos puede
> llevar a un torbellino de debate y conflicto nacionalista o ideológico
> que trata de empequeñecer nuestra esencia como seres humanos que piensan
> como miembros de la raza humana. Sin embargo, yo confío que aquellos
> que son adictos a estos conflictos pueden sentir algo de vacío
> espiritual en sus vidas y pueden ser persuadidos a que llenen este vacío
> con algo más amplio e inclusivo. Si no están dispuestos a esto y
> continúan obsesionados con pertenecer a segmentos eternamente hostiles a
> los demás, inevitablemente se encontrarán entrampados en este torbellino
> que se volverá violento y que fácilmente puede escalar a catastrófico,
> tanto para ellos mismos como para el resto de la humanidad.
> 
> Cualesquiera sanción legal contra la violencia
> internacional deben proceder de una Corte supranacional e imparcial con
> fuerza para implementar sus decisiones. Dicha ley debe estar
> identificada con la voluntad de una humanidad igualmente obsesionada con
> la paz y la serenidad. Todavía no hemos llegado a ese nivel, pero la
> necesidad es mucho mayor de lo que pensamos.
> 
> Es mi observación, y es ampliamente aceptado, que los
> racistas violentos, los fanáticos religiosos o étnicos, aquellos con
> agendas nacionalistas y apocalípticas, tienen, en su gran mayoría,
> fuertes e inconscientes complejos mezclados con la ignorancia de sus
> propias identidades espirituales, tanto internas como extendidas a las
> religiones que profesan. Para justificar este aspecto externo de su
> fervor, ellos construyen y asignan a aquellos que consideran sus
> enemigos, elaboradas teorías de conspiración y éstas alimentan
> reacciones emocionales y resentimientos que les ciegan a un análisis
> racional y tranquilo de los problemas. En muchos casos esto se
> convierte en paranoia que con facilidad induce y racionaliza la extrema
> violencia. No solamente es el caso de "nosotros contra ellos", sino que
> es la convicción de que la supervivencia de "nosotros" requiere la
> eliminación de "ellos". Esta paranoia y miedo puede impulsar las
> fatales y empobrecedoras carreras armamentistas. Tiene que ver con una
> masiva obsesión de lo que para ellos es la supervivencia. Ya hemos
> mencionado que cuando la supervivencia del más fuerte o más astuto, que
> es una ley necesaria para el reino animal, tome posesión de naciones o
> grupos humanos, tal ley se convierte en una grotesca aberración, e
> inevitablemente crean violencia y terror, especialmente para aquellos
> que son incapaces de aceptar, o aún visualizar, soluciones pacíficas.
> Tales personas no tienen reservación para usar armas que no distinguen
> entre militantes e inocentes civiles, y son capaces que con tal ceguera
> pone en peligro la vida en el planeta. El recordar que hasta el momento
> los seres humanos no han desarrollado armas que hayan quedado para
> siempre sin usar, nos hace detenernos a pensar profundamente en nuestros
> derroteros.
> 
> Los prejuicios son la principal causa de los
> conflictos y guerras. La humanidad no puede permitir que éstos
> sustituyan a un vigoroso y bien definido sentido de identidad que
> fortalezca la naturaleza espiritual en el hombre y de una comprensión
> imparcial y comunicación con los demás. Aquí de nuevo, vemos no
> solamente la importancia del papel verdadero de la religión, sino que
> también la tragedia de la incapacidad de tantos religiosos para cumplir
> con este fin esencial: el de espiritualizar y armonizar a los pueblos
> del mundo. El fanatismo religioso no es sólo una perversión de sus
> propias enseñanzas originales, sino que es algo que es un fuego
> devorador que sólo una voz autoritativa y universalmente reconocida
> puede apagar.
> 
> Repito que los prejuicios y pasiones de nación,
> etnia, credo o clase, surgen como sustitutos de la religión, que no las
> pudo apaciguar en sus propias esferas. No existe luminosa y sincera
> guía religiosa que defienda estas pasiones. Pero el corazón y la mente
> humana no puede vivir en un vacío por mucho tiempo. Si y cuando el
> elixir de las convicciones religiosas verdaderas y sanas se evapora en
> el corazón, entonces algo de un grado parecido de pasiones viene a
> llenar ese vacío. Toynbee precisamente llama a esas ideologías del
> nacionalismo, el comunismo y el extremo individualismo y sus muchos
> estrafalarios híbridos racistas, como "religiones sustitutas". Otra
> autoridad las llama "ídolos falsos". Ellas surgen como sustitutos de la
> religión y como inconscientes insultos a la degradación de la religión.
> 
> Ahora las decepciones y fracasos de tales sustitutos
> y el aumento del temor y la inseguridad por la pérdida de conceptos
> alentadores para el futuro de la humanidad, han provocado una renovada
> consideración del papel y necesidad de religión. La religión
> fundamentalista trata de contrarrestar este temor y vacío, remontándose
> a un pasado que parecía más sereno. Pero reduce los parámetros de
> religión a las necesidades emocionales primarias y abre un refugio
> temporal para sus inseguridades rememorando un tiempo pasado que no
> puede ayudarnos ahora. Estos conceptos ven a cualquier concepto
> progresista, bueno o malo, como su principal adversario.
> 
> Identidades Ideológicas y Políticas
> 
> Debido a la marginación de la religión en la vida
> pública, muchas identidades se implantan en las diversas y volubles
> híbridos ideologías y políticas. Uno puede considerarse de derecha o
> izquierda, conservador, moderado o liberal, reaccionario o radical.
> Pero los defectos y decepciones de tales posiciones fijas han producido
> no pocas personas que se han hecho giros sensibles en sus posiciones.
> Nelson Mandela escribe sobre el caso de Gandhi en su juventud en la
> Guerra Zulu en el Sur de África: "La visión de los heridos y
> derrotados Zulus, abandonados sin misericordia por sus perseguidores
> inglesas, fue tan repugnante para él que completamente cambió su
> admiración por todas las cosas ingleses, hasta celebrar lo indígena y lo
> étnico."[46] Más tarde Gandhi trató de emancipar La India según sus propios
> conceptos espirituales y sociales, y usó el revivir la industria textil
> casera como arma contra los molinos textiles ingleses y con ello, la
> emancipación de sus pueblos. Gandhi mismo tenía un bien definida
> identidad interna, basada en sus pensamientos éticos, su resistencia a
> tecnologías grandes a favor del empleo popular y estrategias de la no
> violencia. Él rehusó odiar a sus enemigos, y aún admitió que tales
> estrategias, sólo podrían tener éxito con los británicos. Pero muchos
> de sus seguidores no tenían su visión o su fibra moral. Su asesino era
> un fanático hindú que se oponía a la tolerancia que Gandhi mostraba
> hacia los mahometanos, a quienes él deseaba incluir en la India mayor.
> Las pasiones y prejuicios de siglos vencieron su visión espiritual y sus
> esperanzas políticas.
> 
> Aquí vemos un caso en que los ingleses habían
> olvidado las bases de su cristianismo y los hindúes habían olvidado su
> capacidad de asimilación, y al faltar estas visiones, ambos habían
> llevado su estrecha visión hacia las áreas del pensamiento político,
> económico y militar.
> 
> El caso es una mezcla confusa en la cual se mueven
> todos los prejuicios imperialistas, colonialistas, raciales,
> nacionalistas, de casta y clase, ideológicos, económicos y religiosos de
> nuestros tiempos. Pero ahora veamos los eventos que están ocurriendo
> después de cincuenta años. La India ha sido independiente por más de
> medio siglo, aunque ha habido la amarga y sangrienta escisión del
> estado islámico, Paquistán. El Imperio Británico, con todo su
> formidable aparato, ha dejado de existir, y el mundo es totalmente
> diferente de lo que se hubiera podido anticipar en la década de los
> cincuenta del siglo pasado. Los poderes imperialistas también se
> consideraron a si mismos en la luz difusa de darwinismo-social y
> mercantilismo-capitalista, herederos de las intenciones misionarias
> cristianas y con una orgullosa aristocracia que sentía un especial
> destino en gobernar y civilizar a otros. Apenas existe compatibilidad
> entre estas misiones, pero esto era típico de la mayoría de conflictos
> en los dos últimos siglos, y de lo mutable de las posiciones
> ideológicas.
> 
> En la actualidad la Gran Bretaña es una nación
> multiétnica en la cual muchas personas de sus antiguas colonias buscan
> oportunidades de educación y empleo, y la India, entre otras muy
> diversas facetas, se esta convirtiendo en un exportador de unas de las
> más avanzadas tecnologías del mundo. Ambos se han vuelto muy
> pluralistas, tratando de encontrar un papel y una identidad que las
> defina en un mundo dramáticamente cambiante. Aunque todavía hay
> insistentes prejuicios étnicos, de clase y casa, de religión y
> secularismo, que siguen siendo peligrosas, creo que estos también serán
> vistos como los últimos estertores de agonía de modos tradicionales de
> pensar.
> 
> Es innegable que existen personalidades configuradas
> para ser reaccionarias, conservadoras, liberales y radicales. Así
> algunos se permanecen en tales categorías por todas sus vidas. Entre
> mis propios hermanos hemos notado estas diferencias de carácter e
> ideología, y nos hemos llevado bien. A veces esto puede ser confuso, ya
> que en rasgos de personalidad y carácter, me asemejo más a mi padre algo
> conservador, pero en ideas y pensamiento me asemejo más a mi madre que
> fue más visionaria. El asunto es que nunca fuimos rígidos y que
> podríamos reconocer aspectos razonables del otro en nuestros discursos.
> Es el fanatismo obstinado que claramente conduce a mayores conflictos.
> 
> Pero también se ha notado la volubilidad de muchas
> personas y sus posiciones políticas. El curso de los eventos
> generalmente determina sus reconsideraciones y cambios. Algunos
> partidos llamados "radicales" en algunos países, ahora son
> conservadores, y la palabra "liberal" tenía un sentido totalmente
> diferente en los siglos dieciocho y diecinueve, que tiene en los últimos
> cien años. Las posiciones cristalizadas ante nuevas exigencias y
> condiciones tienden a marginar a los rígidos e inflexibles.
> 
> Las identidades ideológicas son tan variadas y
> volubles que sería imposible de mencionar más que con unos ejemplos,
> como estos de Gandhi, Gran Bretaña y la India. Otro viene de mi
> experiencia como catedrático en El Salvador durante los años cincuenta y
> sesenta del siglo pasado. Los gobiernos de muchas naciones de
> Latinoamérica en ese tiempo solían ser dominados por militares no
> siempre muy democráticos o indulgentes con la oposición. Los alumnos se
> quejaban mucho de la "represión", y ésta fue la palabra más usada entre
> ellos. Las ideologías que les apoyaba más era el marxismo, la social
> demócrata y la demócrata cristiana, pero más notablemente el marxismo.
> Era una ironía que la ideología que más apoyaba su protesta contra la
> "represión", era la misma que con más distantes áreas del mundo era la
> única ideología permitida en unos de los regímenes más represivos y
> cerrados en todo el mundo. La carencia de visión global, que toda
> política era local, y la ignorancia de lo que realmente sucedía en
> aquellas regiones, sin duda tenía que ver con tales inconsistencias.
> Pero esto es parte de la confusión de categorizar y definir
> ideologías.
> 
> La heterogeneidad étnica e ideológica es una de las
> características más obvias del siglo veinte. Las analogías entre los
> dos son notables. Muchos sociólogos han observado la fluidez de las
> identidades y las fronteras de grupos étnicos, y la migración de ideas,
> en el cual intervienen circunstancias sociales y económicas a través de
> procesos de amalgamación, incorporación, división y proliferación. Las
> migraciones de pueblos e ideas siempre han existido y siempre serán
> agentes de transformación, tanto de los nuevos casos como de los
> establecidos. Como todos los pueblos han sido inmigrantes o emigrados
> en algún tiempo, todos hemos recibido e impartido ideologías mutables y
> mestizajes. Ningún pueblo o institución político-ideológico ha quedado
> cristalizado o fiel a sus orígenes después de dos o tres décadas de su
> contacto con realidades fluidas u nuevos segmentos de población. Sin
> estas transformaciones los pueblos se estancan, tanto por la prohibición
> de nuevas ideas como por la endogamia u otros estragos del aislacionismo
> He conocido de demasiadas personas que han cambiado notablemente sus
> ideologías con nuevos insumos de personas e conocimientos.
> 
> Identidades Sociales y Económicas
> 
> Ahora consideremos los aspectos sociales y económicos
> de la identidad, tanto dentro como entre las naciones y creencias del
> mundo, para ver como son también de lesivas estas identidades limitadas
> a clase o estatus social. Para usar el mismo ejemplo de la India en los
> tiempos de Gandhi, cito de nuevo a Mandela:
> 
> "Gandhi hoy día queda como el único
> crítico completo de la sociedad industrial avanzada. Otros han
> criticado su totalitarismo, pero no su aparato productivo. Él no se
> opone a la ciencia y tecnología, pero da prioridad al derecho de
> trabajar y se opone a la mecanización cuando llega al punto en que
> usurpa este derecho. La maquinaria en gran escala pone la riqueza en
> manos de un hombre quien impone la tiranía sobre los demás. Él, (Gandhi)
> favorece la máquina pequeña; busca mantener al individuo en control de
> sus herramientas, a mantener una relación interdependiente de amor entre
> los dos, como el jugador de críquet con su bate o Khrisna con su
> flauta. Por encima de todo, quiere liberar al individuo de su
> alienación a la máquina y restaurar la moralidad con el proceso
> productivo".[47]
> 
> Aunque esto puede estar más relacionado con destrezas
> personales en la producción, tiene mucho que ver con observar la
> identidad en nuestros tiempos con su relación a las economías de una
> escala siempre más grande, impersonal y autónoma. El proceso de
> globalización hasta ahora, (que tiene que perfeccionarse en otras
> direcciones.) ha sido dominado por muy grandes poderes económicos
> multinacionales, cada vez más conglomerados, y el pequeño productor y
> artesano ha sufrido una disminución considerable en su sentido de
> importancia. El cuadro es muy confuso ya que no es muy pertinente
> hablar de países estrictamente industriales o agrícolas, poderes
> coloniales o colonizados, explotadores externos o explotados locales.
> Ha habido grandes avances en producción en las regiones más remotas y
> un enorme incremento en la riqueza total del mundo. Esta prosperidad,
> sin embargo, es muy vulnerable a las veleidosas corrientes económicas y
> políticas, a las incertidumbres emocionales, por la corrupción endémica
> o los prejuicios caprichosos que todavía nos pueden sorprender. Es
> todavía un proceso muy tenue que constantemente necesita reajustes y
> reformas. Durante la lectura de este libro, las cosas podrían haber
> cambiado dramáticamente.
> 
> A pesar de toda la expansión en tecnología, la
> facilidad de intercambio y comercio, con toda la explosión de
> conocimiento y su flujo libre, y el notable incremento en la prosperidad
> total del mundo, las grandes brechas entre las naciones ricas y las
> pobres, y la distancia entre los ricos y los pobres dentro de cada
> nación, está aumentando. La Quinta parte de la humanidad mas prospera
> acapara aproximadamente un 83% de la riqueza del mundo, mientras la
> quinta parte más pobre recibe menos de 2% de la riqueza total. Las tres
> quintas partes en medio reparten la diferencia. Esto en parte es el
> resultado de las disparidades en la educación y oportunidades en un
> mundo tecnológicamente muy avanzado. No hay duda que el talento y genio
> empresarial también tiene que ver con el fenómeno. Pero también tiene
> que ver con políticas de compadrazgos, favoritismos y competencias
> egoístas de ambición cuyo único criterio es el éxito material, no
> importa cómo se logra. Hay opiniones que con una mayor prosperidad en
> países como China e India, de que una proyección general positiva para
> el futuro ahora parece posible y aún probable. Aunque los
> extremadamente ricos parecen estar dejando atrás a los otros sectores,
> la humanidad en general, y esto incluye dos quintas partes que son
> chinos o indios orientales, son menos pobres que hace dos o tres
> generaciones. Ciertamente, tienen mayor acceso a servicios, ayuda y
> comunicaciones para dar a conocer su condición, de lo que nunca antes
> tuvieron. El problema se radica en las brechas.
> 
> Esta aparente contradicción de una mayor brecha entre
> los ricos y los pobres, y que sin embargo la vida de los más pobres
> tiene mayor potencial de mejorar de su condición anterior, se debe a que
> el tamaño del pastel es mucho más grande, pero las porciones por clase y
> segmento están menos equitativamente distribuidas. Esto también se debe
> a varios factores: las tecnologías de producción y mercadeo a gran
> escala, que pocos realmente dominan y que tienden a marginar a los
> pueblos rurales o urbanos no calificados. A la mayor apertura de
> espacios para individuos y corporaciones con su concupiscencia, astucia,
> rivalidades entre sí y dinamismo, podríamos también tomar en cuenta el
> sector económico informal, no sólo del comercio legitimo, sino el
> comercio ilegal de armas, drogas, juegos de azar, explotación sexual y
> contrabando, en donde hay aún mayores grados de corrupción que en los
> niveles empresariales y políticos. Parece que los más ricos conocen
> bien los ardides y conexiones para lograr una parte más grande del
> rápido creciente pastel. Contentándose ellos mismos con que la
> condición general de los pobres parece ser mejor, los muy ricos no
> sienten la urgencia de acortar la enorme brecha. Pero nunca ha sido el
> problema de ricos y pobres en términos absolutos, sino que siempre ha
> sido un asunto de proporciones justas. De allí que esta brecha
> eventualmente tendrá que disminuir. A medida que pasa cada año, la
> extrema pobreza tiene menos excusas. Otra cosa se debería considerar:
> el recurso del proteccionismo y las altas tarifas, o sea el volver a
> economías nacionalistas, no solucionará los problemas de los muy pobres,
> y jamás lo han hecho. Es difícil imaginar que empleos que se han
> exportado a zonas de menor costo, van a retornar a sus regiones de
> origen, que estarían muy expuestos a presiones inflacionarias tanto como
> recesivos para el mundo entero. El proteccionismo siempre ha
> empobrecido a las naciones y al mundo, y el aislacionismo conduce a
> guerras económicas y combate.
> 
> Con algunas notables excepciones, la gran brecha no
> es tanto la explotación conciente como en las pasadas décadas y siglos
> del colonialismo y rampante individualismo, sino del desinterés de
> parte de los segmentos claves en la distribución apresurada de la
> prosperidad. Casi todos los expertos en la materia alegan que la
> educación (o reeducación) y altas normas de salud son las claves para
> aminorar las brechas en el mundo. Los países de poco desarrollo
> todavía tienen muy bajas tasas de su producto interno bruto dedicadas a
> la educación y la salud que son vitales en la reducción de las brechas
> entre ricos y pobres, tanto internos como entre las naciones del mundo.
> África, por ejemplo, con toda su riqueza de recursos naturales, tiene
> las más extremas brechas, en parte por su poca inversión en estas dos
> áreas y en parte por la endémica corrupción y desconfianza política.
> Según los Indicadores de gobernación del Banco Mundial, el PIB per
> cápita promedio en las seis economías más pobres de África del sub
> Sahara es menor que $1.300 por año. Este promedio en el mundo entero
> es $ 10.200.
> 
> Por el otro extremo, en los Estados Unidos, por
> ejemplo, con 4.5% de la población mundial, posee 25% de la riqueza del
> mundo y produce 36% del desperdicio y contaminación mundial, todo con su
> promedio del PIB per capita de $43.800. Esto da un obvio ejemplo de
> que la riqueza y algunos de sus subproductos están distribuidos en forma
> muy excéntrica por región. En general sus ciudadanos no están
> abrumados por complejos de culpa debido a esta brecha, y creo que la
> mayoría están dispuestos a promover sus fórmulas para prosperar en las
> regiones más atrasadas. Pero es evidente (por los recientes casos de la
> China y la India) que cada país sería enriquecido si pudiera obtener
> mayor acceso e intercambio con otros mercados, pero esto no siempre ha
> sido políticamente fácil. No hay duda de que el conocimiento, la
> responsabilidad social, la educación, la disciplina y estabilidad
> política y social siempre, que son productos de una mística espiritual,
> son las claves de una reducción de las brechas, pero sus procesos son
> más lentos y muchos están impacientes.
> 
> Las críticas del egoísmo nacional siguen vigentes,
> pero es menos enfocado ya que hay muchos factores contradictorios. Los
> Estados Unidos por muchos años han sufrido enorme déficit en su comercio
> con el resto del mundo, como con China, por ejemplo. Por otra parte,
> muchas de las utilidades de otras naciones son invertidas en la economía
> de los Estados Unidos, o en otras regiones más estables, precisamente
> porque ofrecen mayor estabilidad en un mundo que es, paradójicamente,
> totalmente interdependiente y aún así muy inseguro, precisamente por ser
> todavía tan nacionalista y conflictivo.
> 
> Por supuesto toda condición económica puede cambiar
> rápidamente. Simplemente nos falta una apreciación del grado de
> integración que el mundo está experimentando y de la urgencia de
> encontrar maneras justas y sensatas para mejor compartir la creciente
> prosperidad general que una economía mundial integrada puede ofrecer
> mejor. Salvo en ciertas naciones en las cuales la tierra cultivable,
> los bosques, el agua y los recursos minerales son cada día más escasos
> frente a poblaciones y mercados que crecen constantemente, y adonde
> intereses especiales económicos y políticos estatales tratan de
> controlarlos para su propio beneficio, el anterior análisis de la guerra
> de clases y las rivalidades nacionales no ofrecen mucha ayuda en
> solucionar los más apremiantes problemas económicos de la actualidad.
> Los problemas económicos tienen repercusiones y soluciones globales,
> igual como son las repercusiones y soluciones de los problemas del medio
> ambiente y del cambio climatérico.
> 
> También existen aún graves abusos del trabajo de
> menores, el tráfico sexual de niños y jóvenes mujeres, el negocio
> ilícito de drogas y armas, la casi obligada migración para escapar de la
> violencia, pobreza y encontrar empleo, los efectos dramáticos de
> adicciones a substancias, que son consecuencia de pensar en paliativos
> nacionales y no mundiales. Tampoco estos no se van a resolver en una
> guerra de clases o conflictos partidaristas, sino en la convicción de
> que una reorientación espiritual a largo e intensivo plazo, puede vencer
> la ignorancia, corrupción, indiferencia, caos social, y más de todo, la
> pérdida de identidad personal. Así sin estos enfoques, no creo que
> habrá mengua en la extrema pobreza y sus consecuencias. El hombre está
> configurado de tal forma que sus conductas sociales y económicos
> reflejan sus condiciones internas, y que su realidad esencialmente
> espiritual responderá mucho mejor a estímulos y sanciones de tipo
> espiritual y moral. Muchos sociólogos y economistas reconocen hoy en
> día que los más apremiantes problemas de aliviar la pobreza y proveer
> mayor prosperidad general, no responden positivamente a las soluciones
> propuestas tanto por un énfasis en el individualismo, ni por una
> drástica y forzada reestructuración de la sociedad bajo un Estado
> cerrado. Nos haríamos bien de abandonar las luchas ideológicas y sus
> nada edificantes críticas mutuas. La resolución de estos problemas de
> manera no conflictiva, imparcial y franca, requiere encararlos a estas
> alturas morales. Luego, una muy juiciosa aplicación de ayuda
> económica. De nuevo esto no es probable sin un considerable cambio a
> las prioridades educativas que debe incluir una orientación moral de la
> ciudadanía y una conciencia que habitamos un solo planeta en que los
> cambios ambientales, económicos y sociales no conocen fronteras.
> 
> Lo que también debe cambiar, es el actual sistema de
> globalización, no el proceso mismo, que es inevitable en un mundo cada
> vez más densamente poblado, reducido e integrado. La conciencia de
> solidaridad humana y la necesidad de liderazgo moral tanto de
> gobernantes como de gobernados, la creciente preocupación y búsqueda de
> soluciones para disminuir los espacios entre los ricos y los pobres,
> sigue siendo mal enfocados, ni todavía están de muy alta prioridad en
> las agendas sociales y políticas.
> 
> Otro ingrediente espiritual y moral muy importante
> que hemos evitado es que los existentes extremos entre la riqueza y la
> pobreza nunca podrá permitir una duradera estabilidad, tranquilidad o
> paz. Tampoco podrá ser una fórmula para la felicidad humana, y la
> felicidad humana debería ser parte de la meta, no la prosperidad a
> cualquier costo. Pregúntenle a una persona muy rica si él o ella se
> sienten verdaderamente felices viviendo rodeado por estos extremos
> contrastes. La prosperidad obviamente no es malvada en si misma, ni es
> la pobreza virtuosa. Es el amor al dinero, no como un instrumento
> benéfico, pero como un fin, el tenaz apego a él, él que nunca tenga
> suficiente, el sentir que la seguridad se limita a lo material, son las
> actitudes lo que atrae zozobras y llenan nuestras vidas con constantes
> preocupaciones, peligros y distracciones de propósitos más permanentes
> y elevados. Que La riqueza material no es nuestro principal fin en esta
> vida, en demasiados casos no nos impacta hasta nuestros últimos años
> cuando lamentamos no poder cambiar los hábitos y rectificar nuestras
> vidas. En un sentido, el infierno es muy poco y muy tarde.
> 
> Gran parte del sentido de la identidad ha sido de
> clase económica y social. Al grado que nuestras prioridades e
> identidades espirituales sean bien ajustadas, creo que se resolverían
> las inequidades económicas y prejuicios sociales. Todos los libros
> sagrados de la humanidad enseñan que el orgullo y vanidad anteceda una
> caída y humillación, mientras que la humildad conduce a la elevación y
> honor.
> 
> Al mismo tiempo, el egoísmo es el resultado de una
> pobre comprensión y visión del nuevo paradigma y de sus valores, junto
> con la todavía deficiente conciencia social entre ambos, ricos y
> pobres. Hasta que comprendamos que las raíces de la crisis son más
> espirituales que políticas, económicas o de privilegios o resentimientos
> de clase, seguiremos siempre tratando los síntomas y no las causas del
> problema. Las identidades ideológicas basadas en clase, ponen una seria
> barrera a la resolución de las condiciones que por si, perturban el
> crecimiento de la prosperidad, y esta resolución requiere la estrecha
> colaboración y continuo diálogo entre los administradores y los
> productores, conscientes de la absoluta interdependencia entre ellos. El
> reconocimiento mutuo de esta interdependencia, atraerá más justas
> recompensas a ambos. Esto podría incluir reformas de los sistemas de
> impuestos y la participación de los productores en las ganancias de las
> empresas. Aunque es obvio que la educación es la pieza clave para la
> reducción de estas brechas, hay mucha confusión sobre las prioridades en
> la educación. El cuadro nunca está claro durante un cambio de
> paradigmas, y estamos en medio del más grande y significativo cambio de
> paradigmas de la historia.
> 
> El sentido de identidad como víctimas resentidas de
> las estrategias e intereses de los grandes poderes, tampoco está muy
> claro. Es aquí que hay una mayor contradicción. No puede haber
> prosperidad global, mientras las comunidades locales carecen de
> prosperidad. Ningún cuerpo entero puede ser saludable si sus
> corpúsculos y células están enfermos. Hay muchos casos que comprueban
> que una gran parte de los problemas encuentran soluciones mediante
> consultas y apoderamiento dentro de sus mismas comunidades. Debe
> existir una estrecha participación entre los organismos locales y
> nacionales, así como en las conexas con el resto del mundo. La
> prosperidad internacional sin la prosperidad local no puede durar. La
> frase, "piense global, actúe local", tiene mucho sentido. Es obvio que
> los gobernantes nacionales tienen un papel muy protagónico e
> intermediario en esta dualidad.
> 
> Un ejemplo que se me ocurre de la relación de la
> disciplina moral a estos problemas es que durante el siglo veinte, la
> edad promedio en Kenya y Uganda había avanzado a 36 años. Este es un
> avance sin precedentes. Pero todo esto ha sido anulado por la mortandad
> ocasionada por la pandemia del SIDA en los últimos 27 años. El problema
> tiene raíces y soluciones que son principalmente morales y culturales,
> pero estos pueblos tienen recursos y educación todavía limitados y
> necesitan la ayuda de la comunidad internacional más desarrollada. La
> condonación de deudas a los países más pobres no es una solución muy
> adecuada, ya que les afectan sus reputaciones crediticias, y en muchos
> países la corrupción local endémica ha desviado enormes fondos
> destinados para la educación, salud pública e infraestructura, a cuentas
> personales. Por esto la disciplina moral personal y pública es
> indispensable para solucionar la crisis. En un solo país petrolero,
> más de $4 mil millones de dólares que se han esfumado. Aunque es obvio
> que las regiones más ricas puedan y deban hacer más por las menos
> avanzadas, la experiencia de inyectar grandes sumas de dinero no ha sido
> muy alentadora. La responsabilidad moral de los individuos, los
> educadores y las autoridades locales es ineludible y será notablemente
> más efectiva en la resolución de estas crisis.
> 
> De manera que no debemos ser tan ingenuos, pensando
> que podemos asignar toda la culpa de acuerdo a las condiciones
> económicas de naciones o a las clases sociales, y menos al fomento de la
> guerra de clases. Los problemas son mucho más complejos y se relacionan
> mucho más con la corrupción moral y de egoístas intereses políticos
> locales que nosotros permitimos. Todos los sistemas de gobierno que
> operan en el mundo de hoy representan distintas variedades del
> materialismo, enfocando los problemas en sólo mejorar la provisión de
> las necesidades físicas básicas. La eliminación del egoísmo en las
> economías, luchas partidaristas y la corrupción no son posibles con tal
> énfasis.
> 
> De nuevo la crisis moral y de gobernabilidad, nos
> obliga a cuestionar quienes somos como seres humanos, y cuál es la
> naturaleza de la sociedad en la que más prospere la justicia. Los
> problemas materiales y su distribución se resolverán a medida que
> reconocemos que somos seres espirituales y que los problemas sociales y
> económicos tienen íntima relación con las leyes espirituales. No se
> resolverían sólo con un sin fin de ajustes técnicos que consideren a las
> personas como seres incurablemente egoístas y avaros. También tenemos
> que preguntar de donde viene el estímulo para desarrollar estos
> atributos y cualidades que nos inspiran a lograr la dignidad que está
> latente en la realidad humana, que en un medio materialista tan
> dominante, sumerge nuestra realidad. El secreto de la prosperidad y la
> justicia económica se halla en la educación integral, científica,
> tecnológica y vocacional de la ciudadanía que no sólo incluye, sino que
> da prioridad al estímulo de su naturaleza espiritual.
> 
> Lo que individuos, pueblos y naciones deberían
> aceptar es la justicia afirmativa de "porque a todo aquel a quien se
> haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya
> confiado, más se le demandará" (Lucas:
> 2:48) Esto se
> debe aceptar personal e internamente, pero todavía hay resistencia de
> aceptarla entre naciones. Como los problemas sociales y económicos no
> se remedian solamente con ajustes técnicos, ni con aportes de dinero,
> el compartir conocimientos e intereses con el resto del mundo es una
> mística moralmente necesaria. Sí, el mundo responde generosamente en
> los casos de desastres, pero inadecuadamente a las causas de
> enfermedades sociales y políticas. No es ningún secreto que partidos
> políticos y naciones tiene espacio de hacer cosas egoístas e inmorales,
> que en un individuo conducirán a una grave pérdida de su reputación, si
> no a delitos penales. La mayoría de los gobiernos y organizaciones
> internaciones son bien informadas de los estragos de brechas entre
> naciones ricas y pobres contribuye mucho a la inestabilidad, los
> problemas migratorios y muchos de los conflictos en el mundo. Siendo
> que la política es "local" en cada país, y que los gobernantes son
> escogidos sólo por electores dentro de sus regiones o Estados, el
> problema se reduce a la conciencia de los electores, o sea el público en
> general. En lugares donde siguen pasiones y prejuicios nacionalistas y
> étnicos, o en que la xenofobia domine sus agendas, las crisis se
> agudizan. Ahora las urgentes crisis del medio ambiente, cambios
> climatéricos, repentinos cambios del comercio mundial, migraciones,
> tráfico de drogas y armas, se tratan de resolver en un ambiente de
> rivalidades entre percibidos intereses. Los pueblos siguen siendo
> influenciados por defensores de ilimitada soberanía e independencia
> nacional, que no es realista. Económicamente no existe ninguna nación
> independiente o soberana, y por eso tales mitos ahora sólo empeoran, en
> vez de que resuelvan las crisis. Desde generaciones los principales
> lideres de pensamiento e historiadores han señalado que la mística de la
> unidad e interdependencia humana, tiene que penetrar en la ciudadanía
> con una escala trasnacional. En tal cambio de paradigmas tan
> desafiante, los gobernantes tienen que actuar con un alto grado de
> franqueza, responsabilidad, sinceridad, y más de todo, realismo.
> 
> Ante esta realidad, las cuestiones espirituales y
> morales tienen que ser vistas como esenciales, como las llaves para
> abandonar los prejuicios, y expandir los horizontes de lealtad humana.
> Ni el enfoque materialista individualista de Adam Smith, (aunque ha
> producido mayor riqueza que sus rivales). Ni del control estatal
> materialista para promover la igualdad económica bajo el control del
> proletario de Carlos Marx, ni el nacionalismo de los siglos diecinueve y
> veinte, han podido remediar las carencias de justicia social y
> económica, ni van a poder hacerlo. En el siglo veinte estas tres
> ideologías han fomentado volubilidad, descontento y guerras, ya que les
> falta la dimensión de liderazgo moral, responsabilidad social y
> desarrollo espiritual. No han tomado en cuenta la realidad esencial de
> la persona humana, ni han conocido como mejor funciona la sociedad
> humana. Creo que es oportuno reflexionar sobre este párrafo:
> 
> "Hay principios espirituales, o lo que algunos
> llaman valores morales, para los cuales es posible encontrar soluciones
> para todo problema social. Cualquier grupo bien intencionado puede, en
> un sentido general, elaborar soluciones prácticas para sus problemas;
> pero las buenas intenciones y los conocimientos prácticos no son
> generalmente suficientes. El mérito esencial del principio espiritual
> consiste en que no sólo presenta una perspectiva que está en armonía con
> lo que es inherente a la naturaleza humana, sino que también induce una
> actitud, una dinámica, una voluntad, una aspiración, que facilitan el
> descubrimiento y la aplicación de medidas prácticas. Los líderes de
> gobierno y todas las personas con autoridad se beneficiarían en sus
> esfuerzos para resolver los problemas si primero intentaran identificar
> los principios en cuestión, y luego se guiaran por ellos".[48]
> 
> Los sistemas que todavía dominan las luchas
> políticas, tanto como muchas agrupaciones voluntarias bien intencionadas
> han enfocado, es dirigirse a combatir los males aparentes que llaman su
> atención. No sólo han fallado en resolverlos, sino que tales males se
> han intensificado. La razón de este fenómeno es que va en contra de
> una orientación genuinamente religiosa: no se oponga a la maldad, sino
> promueva la bondad. No concentrarse en los defectos o "pelear con el
> Diablo", sino enfocarse en la formación de virtudes. Si uno quiere
> asear y renovar una casa abandonada y llena de murciélagos y sabandijas,
> tratando de combatirlas uno por uno, se frustrará y fracasará. La
> primera cosa que debe hacer es abrir las puertas y ventanas, dejando que
> la luz y aire fresco entren libremente. Así, los murciélagos y pestes,
> que son amantes de la oscuridad se huyan. Del mismo sentido los males
> humanos prosperan en la oscuridad y sofocante atmósfera del egoísmo y la
> cínica y materialista motivación humana. La oscuridad es nada más que
> la ausencia de luz. O sea, que la ignorancia es nada más que la
> carencia de conocimiento. En vez de luchar en vano con los "molinos
> de viento" malos, como Don Quijote, deberíamos aprender a identificar y
> promover lo positivo del conocimiento y la aplicación de las virtudes.
> Echando luz creativa de educación espiritual, basados en la unidad
> humana, harán que tantos males se esfumen. La espiritualización del
> carácter humano y la unidad del género humano son los dos elementos del
> verdadero espíritu necesario para resolver las crisis que nuestro
> tiempo, y los requisitos para la paz mundial.
> 
> Dentro de casi todos los países muchos sectores se
> han adaptado a aceptar la existencia de la extrema pobreza, no tanto
> porque son crueles o perversos, sino simplemente porque creen que no
> tiene remedio. Este concepto tiene ciertas bases tradicionales
> religiosas, que creo eran aptos para tiempos antiguos, pero no para
> nuestros tiempos. De nuevo, en vez de "combatir" la pobreza, se deben
> enfocar en la promoción de la prosperidad y la mejora de su
> distribución.
> 
> Las Naciones Unidas publicó recientemente información
> de que las 200 personas más ricas del mundo, quienes residen en casi
> todos los continentes, poseen un total de activos mayor que los dos y
> medio millardos que constituyen la tercera parte más pobre de la
> población mundial. Este fenómeno inaceptable está basado parcialmente
> en el individualismo extremo expresado mediante una concupiscencia
> obsesionada con el que nunca se tiene lo suficiente, el dominio de las
> más avanzadas tecnologías y conocimientos de administración y mercadeo,
> más las excéntricas interrelaciones en el mundo. Pero no podemos decir
> que tales personas quitan dinero de los pobres, ya que las cantidades de
> dinero en el mundo no son fijas, sino dinámicas, y que sus empresas
> proveen muchos empleos y sus fundaciones humanitarias dan provecho a
> grandes multitudes. Pero la potenciación de grandes sectores de la
> humanidad para solucionar los problemas lo más que posible con sus
> propias experiencias, insumos y empeños, debería ser la meta, y no tanto
> la aplicación de servicios bien intencionados, pero a veces
> paternalistas, que tienden a demorar el desarrollo sostenido de estas
> comunidades. El desarrollo sostenido no es tanto el fruto de la
> inversión de dinero en los síntomas o problemas específicos, sino que es
> una aguda evaluación de las necesidades más importantes y el despertar
> en la gente sus propias potencialidades y posibilidades para proveerlas.
> Estas potencialidades más importantes no son limitadas a motivaciones
> políticas, económicas o sectarias; son los productos de la combinación
> de conocimientos científicos y el nutrir de sus propias potencialidades
> del espíritu para resolver sus problemas.
> 
> Pregunto: ¿Es el hombre capaz de diseñar economías y
> sociedades que puedan combinar la libertad de iniciativa y la
> responsabilidad social para evitar estos extremos? Yo creo que la
> respuesta es si, pero no será posible mientras esté dominado por
> ideologías materialistas y desenfrenadas ambiciones individualistas, de
> cualquier índole que sea. En nuestra máxima crisis de identidad de la
> adolescencia colectiva, casi no comprendemos que la madurez espiritual
> de la humanidad será necesaria para eliminar los extremos y desajustes.
> Lo más probable es que estos avances se logren tanto por motivaciones
> positivas, como a través de golpes y sufrimientos, que bien puede ser
> intensos, pero que puede espiritualizar y responsabilizar a suficientes
> líderes de pensamiento y luego a las multitudes entre nosotros. Estos
> golpes pueden estorbar seriamente nuestros futuros inmediatos, a menos
> que nos persuadan que la justicia social y la unidad entre humanos son
> imperativos metafísicos para nuestros seres internos; como los
> alimentos, la vestimenta y el techo son imperativos para nuestros
> cuerpos. Si solamente un aspecto de estos dos es atendido, el otro
> permanecerá ilusorio.
> 
> Los grandes cambios en un nuevo paradigma, como el de
> la adolescencia a la madurez, son muy traumáticos, y a medida que son
> resistidos, serán intensamente dolorosos, pero ésta es la exigencia
> mayor de nuestro tiempo, tanto para nosotros como individuos, como para
> la humanidad como un todo.
> 
> Quizás la mayor parte de la resistencia a este cambio
> de paradigmas viene del temor de volar en espacios de donde podríamos
> caer, porque los pueblos por tanto tiempo se han sentido cómodas en
> sus nidos nacionales, raciales, religiosos, étnicos o económicos. Ya
> no hay cómodos en estos nidos. Las aves humanas ya no caben y sus alas
> que les llevarán a formar parte de la humanidad aún no se han
> desarrollado, de manera que todavía están obsesionados con el dominio de
> su particular ubicación e identidad. Mientras estén todavía atrapados
> en estos nidos restrictivos, las ciencias y los conocimientos más
> avanzados afirman que el espacio de la humanidad es más seguro y que los
> humanos deberían ya aprender a volar con confianza. Lo que debemos
> saber es, que una o unas pocas naciones no lo pueden hacerlo solas,
> aunque podrían servir de ejemplos para los demás.
> 
> En otras palabras, si nos moviéramos hacia un mundo
> no violento y constructivo, tanto la brecha enorme entre clases como la
> mentalidad de lucha contra otros para la supervivencia, tendrá que
> desvanecerse. Todos los ajustes que son necesarios para sanar los males
> sociales y económicos serán el resultado de relaciones armoniosas y de
> cordial discurso entre las partes, más la vivificación de las
> identidades espirituales de los individuos. Esto puede requerir una
> orientación más dinámica e iluminada que la que nuestras mentes pueden
> concebir en este tiempo. Pero la necesidad existe y el desafío es
> urgente.
> 
> De nuevo oigo acusaciones de ingenuo e iluso.
> Pregunto: ¿Cuál es la alternativa? La continuación de estas brechas
> extremas entre los ricos y los pobres, así como estas animosidades sin
> resolver entre ideologías e intereses egoístas y ávidos del poder,
> ciertamente no nos llevan más cerca de una solución, y siempre será una
> insostenible causa de fricción y agitación. Por otra parte, todos los
> intentos obligados o forzados para resolver los problemas de justicia
> social y las brechas entre los extremos, o para forzar una imposible
> igualdad económica, han sido violentos y a la postre, desastrosos.
> Desde los tiempos del Rey Licurgos de Esparta, hasta el autócrata
> Mazdak en Persia medieval, las más recientes Revoluciones de Francia,
> México, Rusia, China y otras, ninguna ha producido una sociedad justa o
> feliz. En tantos de estos casos se ha producido la desesperación de los
> ciudadanos más productivos para huir y no permanecer expuestos a sus
> forzados experimentos o sus paredones. Además, tales revoluciones han
> sustituido a las personas que eran poderosas y prósperas con otra clase
> de líderes que eventualmente repiten los mismos errores y abusos de
> poder.
> 
> En términos relativos, siempre habrá ricos y pobres,
> ya que la justicia requiere que cada quien reciba lo que merece, y cada
> sector tiene su responsabilidad complementaria al todo. La educación,
> la capacidad, el esfuerzo, la diligencia, las oportunidades y la
> confiabilidad tienen que prevalecer y ser debidamente recompensadas.
> Cuando esto no ocurre, la economía y la sociedad sufren desajustes
> fatales. Pero nuestros sistemas no son justos cuando las oportunidades
> no están ampliamente disponibles, y los extremos son tan pronunciados
> que algunos viven en exagerada y narcisista opulencia, mientras que
> otros no tienen refugio, alimento o protección adecuados contra los más
> elementales riesgos y necesidades.
> 
> El espíritu y las salvaguardas de la libre
> iniciativa, la propiedad privada y el libre comercio siempre han
> conducido a mayor prosperidad general, y deben prevalecer, mientras que
> el Estado debe ser responsable de que ningún ciudadano sea privado de
> salud, bienestar básico educación y seguridad. Estos siempre
> requieren cierto desprendimiento y actitud positiva para sufragar los
> costos. Pero lo que tiene que ser insertado en esta obvia combinación,
> es la necesidad de que la gente cambie desde adentro, y no hay
> substituto para este cambio. La responsabilidad social, la sinceridad,
> generosidad y confiabilidad, por ejemplo, están íntimamente conectadas
> con un sentido de identidad moral y de carácter, y estas son virtudes
> eminentemente espirituales que tienen un tremendo efecto de prosperidad
> social.
> 
> "La confiabilidad es la más grande puerta hacia la
> tranquilidad y seguridad de la gente. En verdad la estabilidad de todo
> asunto ha dependido y depende de ella. Todos los dominios de poder, de
> grandeza y de riqueza son iluminados por su luz". [49]
> 
> Asimismo, el progreso social y económico requiere,
> junto con la levadura de estas virtudes, la moderación, el imperio de
> ley y la estabilidad, para elevar la vida de las naciones y de la
> humanidad como un todo. Hasta ahora solamente hemos logrado comprender
> estas cosas a golpes, con largos sufrimientos y duras experiencias de
> aprendizaje. ¿No será posible aprenderlas por la fuerza de la
> auto-persuasión y la razón?
> 
> El avance de dichas virtudes y combinaciones no
> solamente requiere la confianza, honestidad y conciencia social de sus
> líderes, sino también el abandono de la desconfianza y prejuicio entre
> clases y partidos políticos adversarios. La sinceridad y el compromiso
> con principios espirituales son los más auténticos antídotos a la
> hipocresía, las agendas escondidas y el obstruccionismo que con tanta
> frecuencia estorban los discursos entre ellos. Otro requisito es la
> reestructuración de ciertos sistemas que dividen y son improductivos
> para un beneficio duradero del conjunto, ya que el campo de acción,
> gradualmente y por regiones, debe eventualmente estar enfocado hacia
> todo ámbito, tanto local como mundial. De nuevo, como ningún problema
> humano grande halla solución exclusivamente provincial o nacional, las
> brechas económicas, las violaciones a los derechos humanos y civiles,
> los problemas migratorios, ecológicos, atmosféricos, de tráfico de armas
> y drogas, el abuso de mujeres y niños, la discriminación contra las
> minorías, los acuerdos comerciales, el suministro y justa distribución
> de recursos y energía, las necesidades de salud básica, la transferencia
> de capital, el transporte y las comunicaciones, la transparencia
> económica y política, son todos asuntos que no terminan en las fronteras
> nacionales y no son solucionables con enfoques nacionales. Requieren
> acuerdos, consulta y acciones en los panoramas locales, nacionales y
> mundiales.
> 
> La segunda parte del paradigma de nuevo tiene una
> base moral. Estos problemas son solamente síntomas de un mal moral
> subyacente que muchos están renuentes a admitir. Las soluciones han
> sido parciales y defectuosas porque los tratamientos son específicos
> para aliviar síntomas. Así no pasan de ser paliativos fraccionados y
> muy costosos, mientras nosotros permitimos que el más profundo malestar,
> la crisis espiritual y moral, continúe corroyendo el cuerpo social y
> político de las naciones.
> 
> He dedicado muchos párrafos a las identidades
> económicas y a los prejuicios de clase, porque en nuestro propio medio
> latinoamericano y en mucho del mundo este un aspecto predominante de la
> identidad. El sentido de pertenecer a una clase rica, media o pobre y
> sus sensibilidades de orgullo o ofendido no es una identidad que sea
> productiva para crear unidad o soluciones reales. La identidad de
> "nosotros somos pobres y por lo tanto explotados por los ricos, y
> queremos recuperar lo que se nos ha quitado", o, "nosotros somos los
> ricos y los administradores y motores necesarios de producción, de
> manera que tenemos la función de administrar la sociedad", de ninguna
> manera nos acerca más a las soluciones. En todos estos resentimientos y
> osadías perdemos las virtudes humanas, perturbamos los sentimientos
> humanos y obstruimos la unidad humana. Como la salud del cuerpo depende
> de la integración, armonía, y el vigor del espíritu que une todos sus
> órganos, así la prosperidad del mundo está más conectada con la
> integración de sus segmentos y con el ejercicio de estas virtudes
> espirituales de lo que imaginemos. El comentario de un distinguido
> economista, de que la mayor causa del atraso de los países pobres es la
> corrupción, indica los efectos de la carencia de tal relación.
> 
> La identidad de clase es tan profunda, tan enraizada,
> a pesar de ser tan miope y voluble, que siento la necesidad de desafiar
> sus más comunes premisas. También siento que es necesario proponer
> alternativas a esta particular definición de adversarios. De nuevo pido
> su indulgencia y honesta meditación.
> 
> Identidades Étnicas
> 
> Habiendo considerado las identidades religiosas,
> ideológicas políticas y socioeconómicas consideraremos ahora las
> étnicas. Prefiero la palabra étnica porque "raza" es un término de dos
> sentidos, En un sentido, los etnólogos han dividido la humanidad en
> tres "razas", caucásico, asiático y negro, y cada uno en un sin número
> de subgrupos étnicos y milenios de mestizajes. El otro sentido es un
> tanto obsoleto, ya que los descubrimientos genéticos han establecido que
> todos pertenecemos a la raza homo sapiens-sapiens.
> 
> Los conflictos étnicos que han producido tanta
> división, explotación y violencia en la historia, en años recientes se
> había declinando en muchas regiones, o así pensaba, hasta su
> resurgimiento desde el fin de la Guerra Fría. El resurgir de la
> violencia y la "limpieza étnica" en los Balcanes, los genocidios y
> matanzas tribales constantes en África Central, el Sureste de Asia, el
> Medio Oriente, las anteriores repúblicas soviéticas, el Pacífico y en
> las Américas, han tomado a muchos por sorpresa. Importantes naciones y
> organizaciones no saben como responder. En cada región todavía
> persisten estereotipos y prejuicios étnicos o tribales que obstruyen las
> funciones de los gobiernos, y cada una de éstas tiene sus peculiares
> motivos de queja y antecedentes históricos. Algunas están entremezcladas
> con prejuicios religiosos, con resentimientos por pasadas abusos, y sus
> ofendidos quieren que el mundo conozca sus quejas por tanto tiempo
> ignoradas o vistas con indiferencia. Al grado que el público en general
> haya reconocido las contribuciones culturales de diversos grupos,
> algunos de estos resentimientos habrían disminuido. No hay duda que el
> sentido de la solidaridad humana y la apreciación por la diversidad han
> avanzado. Pero, como tristemente hemos observado, un incidente, un acto
> insensato o apasionado, una obsesión de un demagogo para lograr puntos
> explotando estos resentimientos, puede encender la chispa que borre
> todos los avances y libere pasiones inhumanas.
> 
> En general, parece que en esos lugares en que ha
> declinado la violencia etnia, los pueblos toman nota de sus estragos y
> deciden que es mejor aprender a vivir con la tolerancia. Los aspectos
> más repugnantes del prejuicio étnico - religioso se han dado a conocer
> ampliamente, y han generado suficiente reflexión para evitar estos actos
> en otras partes. Cuanto de esto es un paliativo y cuanto es permanente,
> sólo el tiempo lo dirá. Una cosa es clara, dichos prejuicios y actos
> son inaceptables en este tiempo de concentración de poblaciones y sólo
> sirven para intensificar los resentimientos históricos.
> 
> Es obvio en aquellos lugares donde perduren tales
> resentimientos que las posibilidades de paz son remotas. Las
> soluciones para los males de siglos piden la participación de todas las
> partes. Requieren que se olviden las mutuas ofensas y también que se
> logre el arrepentimiento de ambas partes, y esto sencillamente no va a
> ocurrir sin un dramático desafío, la promesa de sanciones severas y
> recompensas grandes, y/o una mutua transformación de carácter. Dicha
> transformación tendrá que convencer a las partes que la armonía y el
> perdonar ofensas ofrecen beneficios muy superiores que la continuación
> de hostilidades. Mientras tanto, los mediadores abrigan la esperanza
> que aún las treguas forzadas puedan permitir cierta calma y
> cicatrización, sabiendo bien que puedan ser sólo paliativas pero no la
> paz permanente.
> 
> No hay duda que en escalas pequeñas hay señales
> alentadoras de iluminación y progreso. Un comentado incidente en 1989
> sirve de ejemplo. A una estudiante de educación secundaria, la hija de
> un padre blanco y una madre áfrico americana en Carolina del Norte, se
> le exigió que llenara un formulario en que se le preguntaba cual era su
> raza. Ella dejó la pregunta en blanco y cuando las autoridades dijeron
> que este dato era necesario por razones estadísticas, ella explicó: "Si
> escribo una estoy negando la herencia de la otra. Estoy orgullosa de lo
> bueno en ambas herencias". Así ganó la simpatía de muchos, incluyendo
> de antropólogos que afirmaron que el término "raza" en realidad no tiene
> sentido en un mundo tan mezclado por milenios de conquistas, migraciones
> y otros encuentros y mestizajes de pueblos diversos. Aun el oprobio y
> la prohibición de la mezcla de razas en algunas partes de los Estados
> Unidos y en África del Sur de durante la primera mitad del siglo
> veinte, se está desvaneciendo ante la aceptación del matrimonio entre
> gente de diferente color, grupos étnicos y culturas, lo cual augura bien
> para el eventual abandono de estos prejuicios. Algunos han hecho la
> observación de que este proceso en sí será la mayor contribución de
> todas hacia el cambio de tales actitudes. Solamente los más enardecidos
> e ignorantes racistas dejan de reconocer que la obsesión de raza ha
> producido disparates. Por ejemplo en algunos estados, la "raza" era
> determinada por criterios de que, si una persona tiene un octavo de
> negra y siete octavos de blanca, esa persona sería clasificada como
> "negra".
> 
> Talvez la más biológicamente pura "raza" en el mundo
> es la de los aborígenes de Australia, y aún allí hay una incrementada
> mezcla con otras gentes. William Leaky, el conocido antropólogo de
> Kenia, asegura que solamente hay una raza humana y que esto ha sido
> sólidamente confirmado por el análisis del código genético. La
> Humanidad, aún para aquellos que no quieren admitirlo, es el producto de
> milenios de mezclas de "razas".
> 
> Con estos descubrimientos, podemos lamentar tanta
> crueldad y sufrimiento que se han justificado con falacias "científicas"
> como la eugenesia y frenología, más experimentos selectos con
> enfermedades, en nombre de la superioridad de una raza sobre otra.
> Aunque uno puede detectar en algunos casos de vista si alguien es de
> origen caucásico, africano u oriental, esto no hace diferencias
> genéticas cuando lo minúsculo de nuestro ADN define nuestro color de
> piel o de ojos, nuestro tipo de cabello, mientras que otros factores
> como nuestra inteligencia, carácter, habilidades sociales, creatividad y
> talento artístico y susceptibilidades comunes a todos los grupos
> humanos, son determinados por muchos miles de genes. No hay indicación
> de superioridad o predominio en estos factores por raza. Son las
> presiones y tradiciones culturales que determinan la selección,
> dirección y el uso de las capacidades humanas, y la cultura es
> transformable.
> 
> Aún más, Guy Murchie afirma que todos los humanos son
> primos entre sí dentro de cincuenta grados de consanguinidad. Explica
> que uno tiene dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis
> tatarabuelos, y que si extrapolamos esto al cincuentavo poder, el número
> de descendientes excedería la población del planeta. [50]
> 
> Los antropólogos y etnólogos afirman lo que muchos
> intuyen: que la endogamia, o sea, el apareamiento de muchas generaciones
> dentro del mismo grupo tribal o étnico, tiende a producir más defectos
> genéticos que el apareamiento fuera del grupo propio. Michael Leiris,
> antropólogo del Musee de l’homme de Paris, escribió durante los años
> cincuenta del siglo veinte que entre los hijos de grupos étnicamente
> mixtos hay una tasa mayor de inteligencia y de genio que entre hijos de
> parejas del mismo grupo étnico. Es sabido que Alejando Dumas padre, y
> que Alejandro Pushkin, dos de los más grandes genios de la literatura,
> por ejemplo, tenían abuelas africanas negras. Los insumos raciales y
> étnicos no tienen relevancia en cuanto a capacidad intelectual o
> artística.
> 
> También es sabido que las más grandes civilizaciones
> urbanas han sido engendradas por la interacción de pueblos de diversos
> orígenes e ideas. Las culturas antiguas de Egipto, del Valle Indo,
> Persia, Mesopotamia, Grecia, Alejandría y Roma prosperaron dentro de un
> alto grado de mezcla e intercambio entre tribus y pueblos. Los
> instrumentos del intercambio incluyeron las conquistas y la esclavitud,
> el comercio o las migraciones, pero la pureza tribal de estas
> civilizaciones no era la regla. Lo mismo ocurre en las cruces
> culturales, los efectos de tales mezclas puedan crear una creatividad,
> la emancipación del espíritu humano y nueva confianza en los poderes
> humanos. Los prejuicios personales y culturales sólo producen
> complejos, alienación y atrasos. Un ejemplo de la mezcla de muchos
> pueblos y culturas se halla en México: la rica pintura, música, danza,
> literatura y arquitectura de México no surgió sola de raíces puras, sea
> de España, con sus propios insumos celtas-ibéricos, romanos, visigodos,
> e islámicos; o de diversos pueblos indígenas de América con sus antiguos
> y diversos orígenes asiáticos, sino de la fructífera y dinámica fusión
> de muy distintas culturas, cada una de múltiples contribuciones.
> Culturalmente, México es una de las más interesantes y creativas
> sociedades del mundo. La "purificación" de culturas o pueblos, después
> de estos contactos, mezclas y estímulos., no es ni posible ni deseable.
> 
> En realidad todas las naciones se están volviendo
> altamente heterogéneas y ninguna puede ya insistir en la pureza de sus
> raíces o en el monopolio de una etnia en particular y la transmutación
> de etnias tiene mucho análogo con la migración de ideas. Como Fernando
> Savater astutamente afirma: "Lo que los etnomaníacos llaman etnias
> originalmente puras no son más que mestizajes cuyos claves han sido
> olvidadas o disfrazadas. El ‘origen’ hay que inventarlo constantemente
> a partir de aquello que en el presente se quiere excluir o rechazar." [51]
> 
> En su libro "Identidades Asesinas", el autor francés
> libanés, Amin Maalouf, nos advierte de lo dañino de "los riesgos de
> la exacerbación de la identidad, que se da cuando se obliga a un ser
> humano a optar por una sola de sus identidades, con la consiguiente
> supresión de su pertenencia a otras". [52]
> 
> Este aspecto negativo de la identificación étnica,
> regional, sectaria o nacional es un proceso que concientemente excluye
> la gran diversidad de influencias que nos han formado como seres humanos
> a lo largo de la historia. Maalouf añade:
> 
> "La necesidad de construir nuevas identidades
> personales desde la niñez, y en toda la vida adulta, implica un paciente
> e intenso proceso educativo, que rebasa la idea de las pertenencias del
> estilo tribal a razas, partidas, religiones, etcétera. Sólo estarán
> completas nuestras identidades si reconocen todas las aportaciones que
> debemos a los otros, así como las propias luces de aquellos con quienes
> podemos identificarnos aunque no formemos parte del mismo grupo".[53]
> 
> Soy un admirador de la cultura maya y tengo muchos
> amigos que se identifican con ella. Sin embargo, empiezo a sentirme
> incómodo cuando oigo decir que uno tiene que tener "sangre maya" y que
> uno debe excluir todas las demás influencias y contribuciones para
> apreciar su grandeza. Cada persona que se identifica así con una sola
> cultura puede alegar lo mismo. Leí de una mujer en Gales que rechazaba
> todo lo que no era de origen Celta y no aceptaba las contribuciones de
> los Romanos, Viquingos, Daneses, Anglo Sajones, Normandos y los otros
> más recientes pueblos y culturas que ella consideraba entrometidas y
> contaminantes en su ámbito. Maalouf de nuevo advierte:
> 
> "De lo contrario, seguiremos armando a aquellos
> que rechazan la mediación y la sensatez a la hora de los conflictos. La
> mayor parte de las contiendas internacionales recientes, se deben a
> luchas de identidades tribales contrapuestas. Ejercer y asumir las
> múltiples pertenencias de cada quien, ayudará a la tolerancia y a tender
> puentes con quienes, lejos de sernos adversos, son indispensables para
> construir la democracia".[54]
> 
> El Caso del Islam
> 
> En todas partes del mundo hay aspectos externos de
> identidad que son muy particulares. Por ejemplo Bernard Lewis declara en "Las Múltiples Identidades del Medio Oriente", que los tres
> enfoques de identidad en esta agitada parte del mundo, son la sangre, el
> lugar y la fe. Esta combinación ha producido efectos confusos y
> contradictorios que militan contra la resurgencia de la cultura
> dinámica, tolerante y creativa del Islam en sus siglos tempranos. Los
> centros de apogeo de la civilización islámica nunca fueron homogéneos.
> Lewis afirma que el mundo árabe no es, ni nunca ha sido, sinónimo de
> mundo islámico, que la conciencia nacional es muy inestable e
> inconstante y que, por ejemplo, la nación Palestina nunca existió antes
> del concepto actual como resultado del conflicto con Israel. Si hace
> cien años se le hubiera preguntado a un ciudadano de Jerusalén o Jaffa
> sobre su identidad, él hubiera respondido, "Yo soy un musulmán de
> aquí".[55]
> 
> Pero es claro que el mayor y más exitoso imán en esta
> región era el Islam, que no discriminaba entre pueblos, culturas, razas
> o creencias previas, especialmente si aceptaran su confesión. Aunque se
> extendió en parte mediante conquistas de extensas regiones, parte de su
> temprano éxito se debía a su tolerancia y aceptación de los pueblos en
> igualdad. En lo que se refiere a tolerancia religiosa, Mahoma y Ali
> dejaron claras instrucciones acerca de los "pueblos del Libro": judíos y
> cristianos, en que sus propios fieles deben tratarlos con deferencia y
> buena voluntad en todos los territorios musulmanes, ayudarles a
> construir sus iglesias si fuese necesario y eximirlos de obligaciones
> militares a cambio de un impuesto moderado. Si un hombre se casaba con
> una mujer judía o cristiana, no debía forzarla a que cambiara su fe.
> El aspecto externo de la "jihad" (lucha) se aplicaba a los politeístas
> cuya barbarie los hacía ferozmente resistir y traicionar el avance del
> Islam, con su monoteísmo enfático y civilizador. Si estos politeístas
> aceptaban la nueva causa tenían que ser tratados como iguales, si se
> oponían, debían ser conquistados e inducidos a aceptar el Islam.
> 
> Pero la más importante "Jihad", tenía el sentido de
> la lucha interna de cada creyente para llegar a ser sumiso a la voluntad
> de Dios y resistir los defectos humanos. Islam significa "sumisión" a la
> Voluntad de Dios y se caracterizaba por un estricto monoteísmo y
> dedicación a las enseñanzas del Corán, que claramente aceptaban como
> inspiradas por Dios las misiones de los profetas hebreos y de
> Jesucristo. Esto, con la instrucción coránica de buscar conocimientos
> "hasta de la china" y que esta búsqueda era una obediencia a Dios,
> produjo un aumento dramático en el aprendizaje, el conocimiento y la
> aceptación de las ciencias, sin importar su origen, y al principio, el
> Islam practicó un alto grado de tolerancia y justicia en su gobierno de
> las poblaciones muy heterogéneas. De nuevo, no es ningún secreto que
> multitudes de judíos y cristianos del siglo siete al catorce que no se
> convirtieron al Islam, prefirieron vivir bajo los regímenes islámicos
> más tolerantes y benignos, que bajo muchos gobernantes cristianos. Las
> fallidas Cruzadas ("la invasión", para los árabes) del siglo once al
> trece, fueron choques y encuentros entre incultos cristianos europeos y
> una cultura islámica súbitamente superior. Estos ultrajes,
> especialmente la despiadada masacre de todos los musulmanes y judíos de
> Jerusalén, por los "cristianos" en la Primera Cruzada, todavía, después
> de diez siglos y sus vastos cambios, despiertan profundos resentimientos
> en los pueblos árabes y musulmanes.
> 
> Pero desde el caótico siglo catorce a la fecha, los
> papeles fueron gradualmente cambiados y la cultura del occidente se
> volvió más emancipada, absorbente y dinámica en cuanto a
> descubrimientos, organización, educación y disciplina, lo que lo llevó
> gradualmente a asumir el papel dominante en el mundo. Mientras tanto, el
> Islam se estancó ensimismo con sus resentimientos y en fieras luchas
> entre sus propios cismas, etnias y sus rivalidades dinásticas. Pero es
> universalmente reconocido que muchas de las semillas de la emancipación
> del Occidente fueron plantadas por el Islam. Las civilizaciones nacen,
> prosperan, cosechan y lentamente agonizan y ceden el dinamismo a otros.
> 
> Con los apasionados cismas y las luchas políticas
> dentro del Islam, se ha perdido mucho poder de este imán, su fuerza
> civilizadora y su dirección, sosteniéndose a si mismo sobre algunas de
> sus creencias, sus leyes de la oración diaria, el ayuno, las
> peregrinaciones y su estricto monoteísmo y. los recuerdos de su
> luminoso pasado. Pero este mismo apego a su pasado alimenta un fuerte y
> duradero resentimiento contra los siglos de insultos, tanto de las
> Cruzadas como de las tragedias de la persecución y retirada musulmana
> bajo regímenes cristianos de Iberia e las islas del Mediterráneo. El
> posterior dominio colonial europeo de los siglos diecinueve y veinte,
> agravó su amargura. Lewis hace ver que este tenaz resentimiento
> islámico colorea su resistencia hacia el nacionalismo, la democracia, el
> socialismo, y especialmente el sionismo, que considera imposiciones del
> Occidente. Después de las decepciones y fracasos del nacionalismo
> secular árabe al caer el Imperio Otomano, los frustrados
> fundamentalistas se volvieron sus añoranzas hacia las glorias del
> pasado, y sus resentimientos al Occidente "Crucero" para tratar a
> reestablecer la antigua ley Sharía musulmana y el regreso de su viejo
> imperio islámico. Estos anhelos se han visto frustrados por los
> nacionalismos seculares, musulmán sólo en nombre. Muchas de sus
> naciones son vistas por los islamistas como acomodaticio con el
> Occidente, no sólo aceptando sus mercados y sus inventos, sino
> adaptándose a sus estilos de vida.
> 
> Todas estas cosas, los antiguos y tenaces
> resentimientos contra el Occidente agresivo, los resentimientos contra
> el colonialismo occidental (principalmente de Inglaterra y Francia) que
> lleno el vacío político al caer el Imperio Turco al final de la Primera
> Guerra Mundial. Esto resulto en la formación de 19 naciones pobremente
> administradas y a la deriva. Aparecieron los resentimientos contra las
> administraciones nacionalistas seglares que suplantó al dominio
> colonial. Estos líderes nacionalistas árabes fueron acusados por los
> islamistas de "venderse" al Occidente, y sus propias animosidades
> sectarias y diferencias étnicas internas, han creado un fanatismo
> agresivo que ahora amenaza al mundo. La tragedia del Islam es que en
> sus resentimientos contra el Oeste, ha perdido su propia amplitud,
> unidad y cohesión, y uno se pregunta sobre cuál es la mayor batalla,
> contra el Occidente o entre sus propias sectas y segmentos.
> 
> Ya que no es fácil separar la fe de la identidad
> étnica en estos conflictos, los colocó bajo identidades
> étnicas-sectarias. Irak, por ejemplo, tiene significativas poblaciones
> regionales de kurdos sunitas, musulmanes chiitas, cristianos asirios,
> caldeos, y armenios, (muchos de estos últimos han emigrado)
> azerbaijanos, palestinos, lures, descendientes de los turcos, así como
> los dominantes árabes sunitas. Pero habiendo perdido por tanto tiempo
> su antigua unidad e importancia bajo los califatos y dinastías
> islámicas, así como su independencia y orgullo bajo siglos del dominio
> otomano de Estambul, (antigua Constantinopla), luego bajo administración
> europea durante varias generaciones, seguido por la independencia,
> habiendo caído bajo el dominio de una autocracia nativa sunita
> cuasi-socialista, rica y poderosa en ingresos por el petróleo, que a su
> vez se había perseguido a sus propias minorías, aún a los extremistas
> islámicos. y vecinos. Las sospechas de los poderes del Occidente,
> especialmente los Estados Unidos, que tal régimen era una amenaza para
> el mundo, abrió un nuevo capítulo en la antigua y trágicamente confusa
> rivalidad entre el Islam y el Oeste. Una justa comparación del daño al
> Islam de parte del Occidente, contra el daño impuesto por sus propia
> divisiones, resentimientos, pasiones y debilidades, depende mucho de la
> objetividad del observador, pero los dos aspectos merecen examen crítico
> y culpas. Uno puede ver cuan corrosivas pueden ser estas
> frustraciones para las masas de jóvenes inquietos urbanos, con poca
> educación y empleo en la mayoría de naciones musulmanas, que fácilmente
> son inducidas a culpar a todos los demás por sus condiciones y sus
> pérdidas de orgullo, y que así son blancos al proselitismo del Islam
> militante.
> 
> Una peculiaridad de las identidades del Medio Oriente
> tiene relación con los extraños conceptos del tiempo. El reloj y el
> calendario solar europeo tenían mucho menos aceptación en las culturas
> del medio oriente que en el occidente. Para muchos de sus pueblos es
> como si las Cruzadas de hace nueve siglos hubiesen ocurrido ayer.
> Bernard Lewis menciona que el asesino de Anwar Sadat en Egipto, después
> de su acción, gritó: "¡He matado al faraón!" Aunque los tenaces
> y resentidos recuerdos también han producido gran daño en los Balcanes,
> adonde la derrota de los serbios en la batalla de Kosovo en 1389 d.C.
> todavía es invocada para fines de venganza, y en Irlanda, el Cáucaso, y
> en muchos otros lugares, es aún más pronunciado en el mundo musulmán.
> 
> Al mismo tiempo, la mayoría de los pueblos de
> Occidente han hecho la paz y relaciones cordiales con sus adversarios de
> la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y aún de guerras locales más
> recientes. Todos estos recuerdos tenaces representan el lado oscuro de
> fijar las identidades en sangre, lugar y credo, combinado con
> animosidades irresolutas que han estado agravándose por generaciones.
> 
> Las identidades lingüísticas
> 
> En cuanto a las identidades lingüísticas, Lewis
> menciona que esto es menos crucial. En todas partes de lo que era el
> Imperio Otomano Turco uno encuentra muy curiosas mezclas de lenguaje y
> de escritura. Hay abandonadas iglesias griegas con inscripciones turcas
> en caligrafía griega, sinagogas con inscripciones arábigas en letras
> hebreas, así como otras iglesias cristianas con inscripciones arábigas
> en letras siríacas. En esta región el lenguaje raras veces es un tema
> de identidad fuerte, (en el Oeste el caso de Québec es una excepción
> relacionada con otros prejuicios nacionalistas y religiosas). Después
> del fin del dominio e influencia islámica en España a finales del siglo
> quince, algunos musulmanes y judíos dispersos continuaron escribiendo el
> español con caligrafía arábiga. El yiddish y el ladino son versiones
> del alemán y del español respectivamente, escritos en letras hebreas.
> Todavía, cinco siglos después de su expulsión de España, podemos
> encontrar enclaves de judíos sefarditas en Turquía, Marruecos e Israel
> en donde una versión de español del siglo quince todavía se habla en el
> seno familiar. El lugar de origen, la sangre y la fe son todavía mucho
> más fuertes que la lengua como enfoques de identificación. Mario Pei
> escribe en este contexto: "Es anticientífico en extremo establecer
> alguna asociación entre el origen racial y el lenguaje, aún por
> insinuación, como cuando las gentes del siglo diecinueve hablaban de una
> raza "mongólica" y de idiomas "mongólicos".[56] En lenguaje, la humanidad tiende a ser muy pragmática.
> 
> El rol de prejuicios heredadas
> 
> No solamente en el Medio Oriente sino también en casi
> todas las regiones, la cuestión de identidad externa tiene sus propios
> muy contradictorios e idiosincrásicos aspectos. En todas las áreas
> encontramos pasiones irresolutas debido a la persistencia de prejuicios
> heredados. La insistencia en la identificación limitada a tribu, etnia
> y lugar de origen ha traído a su paso consecuencias trágicas. Parece
> obvio que estas identidades deberían buscar motivos más positivos para
> su lealtad. En lugar de adoctrinar a sus hijos y a otros sobre cuan
> malo, o aun totalmente despersonalizado, es el adversario, como lo hacen
> los fanáticos, podrían mejor descubrir aquellas facetas positivas de sus
> propias culturas que pueden ofrecer al resto del mundo. Cada uno de
> estos grupos étnicos tienen atributos y características loables que vale
> la pena conservar, y la humanidad sería más rica por su contacto con
> ellas. Pero tantas gentes continúan persuadidas por los recuerdos y
> fetiches que, si los analizamos cuidadosamente, son imitaciones ciegas
> de tradiciones y animosidades veneradas por su antigüedad. Su consigna
> parece ser: "Aquellos siempre han sido nuestros enemigos y nuestra
> animosidad hacia ellos es parte de nuestro inolvidable pasado".
> 
> Es ahora el momento para un autoanálisis: ¿Cuál es el
> bien que han producido estos recuerdos llenos de resentimiento y
> venganza? ¿Cuáles frutos de tranquilidad, paz y refinamiento de cultura
> y carácter personal han engendrado estos odios y vendettas? Acepto que
> uno pueda querer pertenecer a algo definido y rico y que el
> adoctrinamiento desde edad temprana pueda hacerse para dejar trazas
> duraderas de una identidad específica que tiene valor cultural, que no
> necesita conducir al odio o la violencia. Pero cuando el prejuicio y el
> odio entran en la ecuación nos llevan casi inevitablemente hacia esas
> atrocidades que pueden borrar cualquier apreciación de lo bueno y lo
> bello en estas culturas. La venganza es una pobre excusa para la
> lealtad étnica, y puede dañar la reputación de todo lo que es de valor
> en una cultura.
> 
> ¿No es posible pertenecer a algo por lo que es bueno
> y bello? Las culturas occidentales, ahora tan comercializadas y casi tan
> corruptas como las otras, y cuyo más venerado dios es el dinero, no son
> de mucha ayuda en este proceso positivo, ya que muchos de sus propios
> aspectos buenos y bellos están siendo depreciados por el materialismo y
> la manipulación comercial de casi todo. La humanidad parece estarse
> hundiendo en una cultura amorfa y embotadora de adquisición y
> consumismo, sin ningún propósito más profundo o más altruista, sin
> definición o dirección positiva. Lo mejor que podemos decir es que por
> lo menos el comercio debe promover un contacto más pacífico que las
> pasiones y prejuicios.
> 
> Identidades Vocacionales
> 
> El nuevo paradigma profundamente afecta todas
> nuestras identidades adquiridas. No solamente de nuestros grupos
> étnicos, nuestros credos y clases sociales, sino también todas las
> vocaciones y profesiones que ahora están pasando por cambios
> tumultuosos. Hay jefes de estado, militares y líderes de pensamiento
> que abogan por un cambio radical en la función de las fuerzas armadas y
> una estricta vigilancia internacional sobre el comercio de armas, más la
> necesidad de terminar con las guerras mediante un régimen de leyes y del
> desarme universal que son imperativos para evitar una masiva y mutua
> destrucción en que nadie saldrá triunfante. Hay médicos que han
> abandonado sus prejuicios por los sistemas alternativos de curación y
> tratamiento, y quieren ahora enfocarse más en el mantenimiento de la
> salud antes de otras consideraciones, aún sus propios ingresos. Hay
> economistas que admiten el significado de los factores emocionales y
> morales en asuntos y decisiones económicas. Hay agricultores, (y no
> debemos olvidar que ésta es la más vital actividad económica de todas),
> que buscan diversificar las cosechas, probar nuevos productos y métodos
> orgánicos para eliminar el uso de tantos tóxicos para el bien de
> generaciones futuras, y que están investigando mejores maneras de atraer
> y premiar a aquellos que trabajan en el campo. Hay educadores cuyos
> conceptos de enseñanza-aprendizaje y de su papel como facilitadotes es
> de la participación, han cambiado mucho desde mis años como estudiante y
> como maestro, y que también estima la importancia de la formación
> espiritual del carácter del educando. Hay abogados que asesoran a sus
> clientes para que dependan menos de litigios entre adversarios, y que
> dan prioridad a la consulta para resolver conflictos. Hay arquitectos y
> constructores que buscan una armonía consciente entre el desarrollo
> material y el ambiente, aún con sacrificios de sus propias ganancias
> personales, comprendiendo que la depredación ambiental puede conducir a
> la pobreza colectiva.
> 
> Hay posibilidades de que los lugares de empleo se
> extiendan hacia oficinas en el hogar y aún hacia pueblos más remotos.
> Los efectos del nuevo paradigma para servir mejor al cliente con nuevas
> técnicas de procesamiento de datos, han afectado enormemente el trabajo
> de ejecutivos, contadores, vendedores, aseguradores, arquitectos,
> dibujantes, especialistas en transporte y logística, banqueros,
> planificadores financieros, químicos, cocineros, mecánicos,
> profesionales en las otras ciencias y tecnologías, hasta que todos han
> tenido que aceptar que su campo de acción ha sido transformado
> dramáticamente. Aún los trabajadores especializados requieren constantes
> actualizaciones en sus funciones y tecnologías. Aquellos que no están
> dispuestos o equipados para adaptarse, se quedan atrás.
> 
> Ninguna cultura, negocio o profesión humana ha
> permanecido nunca estática, pero ahora la velocidad del cambio no tiene
> precedentes. El artesano que regresaría a su taller como antes, el
> ebanista que sintió gran orgullo en su oficio, el tejedor de textiles
> finos que siente nostalgia por los procesos de antaño, sufren en algún
> grado debido a las limitadas oportunidades de mostrar sus habilidades y
> prosperar de ello. Aunque debería haber amplia oportunidad y admiración
> por estos expertos en oficios artesanales, es evidente que en nuestros
> tiempos el espacio y el mercado para tales habilidades ya no son como
> antes. Este no es el primer gran salto de cambio de esta clase, aunque
> puede ser el de mayor dimensión, ya que no solamente afecta a las
> naciones industrializadas sino también a las naciones en vías de
> desarrollo. Hay muy pocos talabarteros y herreros ahora. Se dice que
> el 60% de las vocaciones actuales no existían antes de la década de los
> mil novecientos sesenta. La gente cambia su identidad vocacional, busca
> maneras y lugares en los cuales sus habilidades pueden ser más
> productivas en algún nuevo oficio, con frecuencia en industrias y
> talleres mayores y menos personalizados. Las oportunidades de empleo
> están siempre cambiando, y esto debería servir para evitar concentrarse
> en una vocación demasiado especializada. Parecería que si la educación
> es constante e incluye la formación de un pensamiento y análisis
> flexible y desarrolla más los aspectos de nuestra identidad interna,
> mejor podemos adaptarnos a dichos cambios.
> 
> Confío que siempre existirán oportunidades para las
> habilidades artísticas y artesanales, y que éstas siempre tendrán acceso
> a mercados y demanda local y mundial. Inclusive me atrevo a pensar que
> habrá una eventual correctiva a las economías masivas de producción y
> distribución, y un renovado énfasis en la calidad y personalización que
> puede prosperar tanto en menores como mayores escalas. A pesar de la
> expansión obvia, inevitable y totalmente realista hacia una
> interdependencia planetaria de las economías y finanzas, que, si son
> sabia y justamente reguladas, podrían llevar mayor prosperidad a
> mayores regiones y niveles. Por eso, creo que el crecimiento ilimitado
> y el poder de las multinacionales llegarán a un tope. Como lo veo, y
> contra las tendencias actuales, pondremos mayor énfasis en la calidad y
> en negocios y economías locales tanto como internacionales y en la
> salud, prosperidad y espacio económico de las comunidades locales, sin
> estorbar sus accesos mayores e internacionales. Esto parecerá necesario
> y complementario en un futuro en que la humanidad habrá por fin
> abandonado su obsesión con la lucha competitiva para la supervivencia
> del más grande o fuerte, que es una ley para los animales pero no para
> el hombre.
> 
> La Identidad Masculina y Femenina
> 
> Uno de los más injustos prejuicios entre todos es el
> que por milenios ha clavado a las mujeres en una posición de
> inferioridad en todo lo que es intelectual, administrativo y social en
> la civilización. Durante este largo período la mujer era considerada
> incapaz de ocupar vocaciones o profesiones de las cuales, en las
> generaciones recientes, ella ha probado su gran competencia. Durante
> siglos, siempre que las mujeres demostraron tener dichas habilidades, se
> les tildó de estar poseídas por demonios, aún hasta condenarla a la
> hoguera. Ahora es obvio que estos prejuicios estaban basados en la
> superstición y en la ignorancia. La devaluación de su importancia y la
> denegación de igualdad en educación, oportunidades y condición ante las
> leyes y costumbres, las limitaron a la competencia sólo en los oficios
> domésticos, conyugales, maternales, o como objetos para el placer de los
> hombres.
> 
> No podemos negar que, en gran parte, este dominio
> masculino estaba justificado en unos versos de las religiones del
> pasado, y ha colocado a las mujeres un rol subordinado. Se puede
> argüir que esto era necesario en las más primitivas y agresivas etapas
> de la evolución social. Pero estas mismas escrituras han indicado la
> posición sublime de ciertas mujeres, talvez como una señal de su gran
> potencial y eventual emancipación. La veneración de mujeres como Sara,
> Aseyeh, Kuan Yin, la Virgen María, María Magdalena, Fátima (la hija de
> Mahoma), Tahireh, la poetisa mártir de la Fe de El Báb y Bahiyyih Khanum,
> la heroica y ejemplar hija de Bahá’u’llah, nos han dado modelos en cada
> una de las religiones universales, de la extraordinaria fuerza
> espiritual y dotes mentales de su sexo. Los Fundadores de estas
> religiones mostraron, con su deferencia y compasión, el mismo respeto
> hacia estas mujeres como hacia sus discípulos masculinos. Los
> arraigados hábitos a través de las épocas, basados en tradiciones
> judías, ciertos comentarios de Pablo e interpretaciones de teólogos
> misóginas del Islam entre otros, fueron las bases para la discriminación
> clerical durante siglos, y aún hasta nuestro tiempo.
> 
> Durante siglos muchos judíos ortodoxos diariamente
> oraban, "Bendito eres Señor, nuestro Dios, porque no nací mujer".
> Frases similares han dominado las historias de otras religiones. En el
> Código de Manú, (un legislador semi-mitológico del hinduismo)
> encontramos: "En la niñez una mujer debe someterse a su padre; en la
> juventud a su esposo; en su viudez a sus hijos. Una mujer jamás debe ser
> liberada de la sumisión".[57] William Lecky escribe sobre los grados de censura, aún la
> auto-castración de unos los Padres de la Iglesia, a la mezquina
> aceptación del acto sexual, aún dentro del matrimonio sólo con el
> propósito de procrear, con el otro extremo de licencia sexual dentro de
> los monasterios y órdenes, especialmente desde el siglo ocho al catorce.
> Al mismo tiempo que otros religiosos escribieron sobre estos escándalos,
> invocando anatemas contra el matrimonio de los sacerdotes, y aún
> mordaces diatribas contra las mujeres como tentadoras del diablo.[58] Aunque estos prejuicios son insostenibles ahora, todavía hay
> persistentes vestigios de costumbres, como el sistema de dotes y la
> inmolación de la viuda con el difunto esposo en la India, el tan
> limitante chador en las culturas musulmanas, la remoción quirúrgica del
> clítoris en algunas culturas africanas, y el desprecio general hacia las
> recién nacidas hembras en tantos lugares.
> 
> Estas herencias son incompatibles con las espléndidas
> mentes de la matemática neoplatonista Hipatia, (quien fue brutalmente
> muerta por monjes bajo las órdenes de un Obispo de Alejandría), de
> Hrosvith, de Eloisa, de Anna Comnena, de Teresa de Ávila, de Sor Juana
> Inés de la Cruz, de George Sand, y George Eliot (quienes habían asumido
> nombres masculinos para que sus escritos fueran tomados en serio), de
> Madame de Staël, de Madame Curie y de las matriarcas como la Reina de
> Saba, Cleopatra, Zenobia, Isabel de Inglaterra, Isabel de España,
> Catarina de Rusia, Victoria de Inglaterra, entre muchas otras, deberían
> haber indicado la capacidad potencial de las mujeres, ya que aún las
> masas estimaban sus reinados entre las épocas más felices y vitales de
> su historia.
> 
> Las injusticias que aún ahora soportan las mujeres a
> través del mundo son más obvias cuando consideramos el abrumador peso
> que llevan en tantas tareas de baja categoría que sus culturas les
> asignan. Hemos sufrido milenios de atrasos por el desprecio la negación
> de la educación hacia la mitad de la capacidad humana. Tantas
> instituciones religiosas, líderes del pensamiento y sistemas
> patriarcales han obstruido el camino y fijado actitudes que todavía
> persisten a pesar de tanta evidencia de lo contrario. En la publicación
> de las Naciones Unidas "El Estado de las Mujeres del Mundo", podemos
> leer:
> 
> "Por primera vez en la historia los
> ojos del mundo se han enfocado al hecho de que la mitad de la población
> del mundo, por un accidente de nacimiento, hace dos tercios del trabajo
> del mundo, recibe un décimo del ingreso y posee una centésima de su
> propiedad."[59]
> 
> Este mismo hecho invalida la pretensión de la
> superioridad moral de los hombres. El antropólogo Ashley Montague dedicó
> mucho de sus investigaciones en los años cincuenta del siglo pasado, a
> probar que en las sociedades donde las mujeres están reprimidas, los
> hombres también permanecen subdesarrollados. El siglo veinte ha
> demostrado que las culturas más progresistas y educadas son aquellas en
> las cuales existe un mayor equilibrio de derechos, oportunidades,
> responsabilidades y desarrollo de capacidades entre los dos sexos. La
> más reciente de las religiones mundiales, la Fe Bahá’i, afirma aquello
> que ninguna otra religión ha podido, por condiciones históricas, afirmar
> en el pasado: establecer como un principio religioso fundamental, la
> igualdad de las mujeres con los hombres en todo lo que se refiere a
> potencialidades intelectuales, científicas, artísticas, sociales y
> administrativas. Afirma que en las capacidades afectivas, intuitivas y
> de crianza, las mujeres suelen ser superiores a los hombres. Aún
> declaran que sin la contribución de las cualidades, talentos y
> habilidades femeninas a la par de los hombres, las plenas
> potencialidades de la civilización y la paz jamás serán realizadas.
> 
> "El mundo de la humanidad posee dos
> alas - la masculina y la femenina. Mientras estas dos alas no estén
> equilibradas en fuerza, el ave no volará. Hasta que las mujeres logren
> el mismo grado que los hombres, hasta que ellas tengan acceso a la misma
> arena de actividad, no se lograrán grandes y extraordinarias metas y la
> humanidad no llegará a las alturas del éxito posible."[60]
> 
> Esto no tiene nada que ver con la
> advertencia de que si la mujer se vuelve igual al hombre habrá mayor
> anarquía moral. Esta ciertamente ha sido la coartada macho para la
> continuación de los mismos dominios masculinos. Pero contradice esta
> exacta pretensión de la superioridad de los hombres, ya que coquetea con
> la idea que las mujeres más emancipadas tienden a rebajarse al nivel de
> irresponsabilidad moral masculina. Esta ha sido usada para evitar su
> avance debido a que era visto como el inevitable aumento de
> oportunidades de tentación y disponibilidad para los hombres
> indisciplinados. En muchos lugares esto en realidad ha ocurrido, pero
> no es el propósito del principio de igualdad. La tendencia a limitar
> las actividades de las mujeres surge de un antiguo reflejo cultural: ver
> a las mujeres principalmente por sus posibilidades de goce sexual o como
> engendradoras de hijos, (más que todo hijos varones en sociedades
> agresivas y belicosas) y despreciando la mayoría de sus otras
> habilidades. Este principio tiene la intención de ver a la persona por
> sus cualidades intrínsecas de mente, espíritu y, particularmente,
> capacidades que pueden beneficiar a la sociedad y a la humanidad en
> general.
> 
> Tampoco defiendo las posiciones
> militantes del feminismo agresivo. No estamos hablando de las mismas
> naturalezas o de funciones específicas que son naturalmente asignadas a
> cada sexo. Estamos hablando de las complementariedades de las dos
> naturalezas y de las habilidades particulares que las mujeres pueden
> ofrecer a la humanidad, y que el mundo tan urgentemente necesita ahora.
> El intercambio de sensibilidad social, apreciación cultural,
> intelectual y científica, amistades sinceras entre humanos, sin
> intimidación sexual, dará a la humanidad las extraordinarias capacidades
> que las mujeres pueden ofrecer al mundo, incluyendo la mayor pasión y
> juicio para promover la paz.
> 
> Aconsejado por un amigo muy ilustrado e
> experimentado, no me dirijo a las identidades transexuales o
> homosexuales. La razón es que estos temas han llegado a ser tan
> polémicas y polarizadas, que algunos juzgarán todo el ensayo sólo sobre
> este enfoque.
> 
> La Identidad de Edad y Generación
> 
> Ahora consideraremos una de las más
> absurdas identidades, la de edad y generación. Aunque es tan vieja como
> la historia misma, talvez su más notable expresión fue escuchada en las
> décadas de los años sesentas del siglo pasado, cuando los rebeldes de
> esa revoltosa generación adoptaron la consigna: "Nunca confíes en
> nadie mayor de treinta años". El hecho inexorable de que en unos
> cuantos años la misma generación rebelde alcanzará a esa odiada edad, no
> se les ocurrió en las pasiones del momento, y cuando llegaron a ese
> punto, su prejuicio se había menguado considerablemente. Pero los
> resentimientos persisten por los defectos y fallos de las anteriores o
> recientes generaciones; fallos de no haber leído correctamente las
> señales de su tiempo, o de no haber detenido el deterioro ambiental, o
> logrado la paz mundial, etc. Si meditamos un poco nos daremos cuenta que
> cada generación en el siglo veinte ha contribuido con su aporte a la
> gradual agonía de la civilización y al deterioro ambiental. Ciertamente
> individuos en cada generación se han mostrado coraje y visión; pero las
> generaciones mismas, hasta ahora, no han presentado mucha voluntad
> política, decisión o heroísmo para promover los cambios de dirección de
> las cosas. El discriminar o rebelarse en contra de aquello a que nos
> llegará a ser, es la más miope de todas las actitudes. Nadie escoge su
> generación o el momento de su nacimiento, así como nadie escoge a sus
> padres o a su grupo étnico.
> 
> Hasta ahora hemos analizado algunas de
> las identidades principales, secundarias o externas. Algunas son
> inmutables, otras sujetas al cambio. Los aspectos predeterminados
> tienen que ser aceptados sin complejos o vanidades. Aquellos que
> podemos determinar, podemos alterar gradualmente o aún decidir
> cambiarlos por otros. Pero debemos también reconocer que hay algunas
> bases para la identificación étnica, cultural o nacional que no están
> sustentadas por desmedido orgullo, prejuicio o resentimientos. Son
> valuadas por la sincera apreciación de lo que es positivo y bueno en
> estas identidades y segmentos de la humanidad. Ahora consideraremos los
> beneficios de la diversidad.
> 
> Parte Tres
> 
> La Diversidad y la
> Búsqueda de las Raíces
> 
> Cuando hablamos de la unidad humana, se debe
> comprender que no tiene nada que ver con la uniformidad. En realidad la
> unidad, y no la uniformidad, es el principio que rige la creación en
> todo organismo viviente que demanda la armónica interrelación entre muy
> diversos componentes. Un perspicaz pensador inglés escribe:
> 
> "La unidad requiere una diferencia en todas las
> cosas. La uniformidad requiere congruencia. La unidad es fuerte,
> bella, flexible; la uniformidad es rígida y sin color. La unidad se
> logra mediante fuertes lazos de atracción, cooperación, interés común, y
> una conciencia de la interrelación de todos los pueblos. Preserva la
> cultura nacional, lenguaje, y logros; sostiene las tradiciones locales y
> costumbres y repudia la centralización excesiva; no requiere que nadie
> se rinde sus lealtades sanas de local y nación. Fija las normas de una
> visión más amplia, un alcance mayor, de membresía en la familia humana.
> Demanda la contribución de cada nación, de cada parte del mundo a la
> gran estructura del templo de la humanidad….La unidad del mundo es el
> enlace de todos sus partes componentes en un solo cuerpo, cada uno
> ofreciendo una parte de su belleza y valor, para que la armonía
> resultante sea la expresión de cada parte mezclado hábilmente en la
> fuerza y majestad de una completa sinfonía." [61]
> 
> Una faceta de la identificación étnica y cultural
> deseable, es reconocer que hay mucho que debemos a nuestros
> antepasados. El sentido de la historia y de la apreciación por las
> contribuciones del pasado es un ingrediente muy importante en cualquier
> sentido de pertinencia. La depreciación o el olvido de nuestro propio
> pasado o el ignorar las múltiples raíces de la riqueza cultural de
> nuestras regiones, es como la amnesia que puede permitir una uniformidad
> cultural sofocante que ciertamente debemos evitar. Del mismo modo que
> tarde o temprano un individuo que había sido adoptado en la infancia
> querrá saber quienes son sus padres biológicos, todos deseamos tener
> algún enlace con nuestros diversos orígenes. Esto no tiene que ver con
> ingratitud hacia nuestros padres adoptivos o las muchas contribuciones
> culturales que nos componen, ni el rechazo de los diversos insumos que
> tienen parte en lo que somos. Es un anhelo por saber más acerca de
> donde venimos y una apreciación por sus valiosas contribuciones.
> 
> El amor por nuestra cultura o país y la sana
> preocupación por su honor, respeto y reputación en el mundo, son dignos
> de encomio y deberían ser alentados. Al mismo tiempo, debemos aprender
> a reciprocar con debido respeto hacia aquellos que tienen un patriotismo
> sano y lazos afectivos por sus respectivos países y culturas. Esta es
> una prueba para medir las intenciones de nuestro patriotismo y lealtad.
> Si fallamos esa prueba, estamos encaminados hacia un posible chovinismo
> o xenofobia, lo que inevitablemente lleva a la animosidad hacia otras
> naciones y culturas. Deberíamos distinguir entre los importantes
> legados, el valor justo de nuestras culturas y tradiciones y el lastre
> de mezquindad y prejuicios que debe ser descartado en estos tormentosos
> tiempos. Todo sentido de patriotismo en nuestro tiempo existir dentro
> de un contexto de promover y proteger lo que es valioso en cada cultura
> para contribuir a un mundo de gran riqueza y diversidad, dentro de
> sistema mundial descrito por Alberto Einstein. "de aquí en adelante,
> la política extranjera de toda nación debería ser juzgado en todo punto
> por una consideración: ¿conduce a un mundo de ley y orden, o nos conduce
> atrás a la anarquía y la muerte. [62]
> 
> La gran diversidad de costumbres, creencias, artes,
> artesanías, música, danza, drama, vestuario, cocina y tradiciones
> positivas es un antídoto efectivo contra la aburrida e entumecida
> uniformidad de un mundo en camino hacia una cultura planetaria. Esta
> cultura será rica o pobre en proporción a la contribución de diversidad
> al conglomerado. El olvidar o dejar que perezca lo bueno en estas
> contribuciones culturales no es aconsejable, y siento preocupación por
> la pérdida de lo singular de las culturas menores, antes de que puedan
> ofrecer su contribución a la humanidad.
> 
> Esta diversidad puede ser apreciada en las
> principales ciudades del mundo, en donde uno puede escoger comer, por
> ejemplo: sushi, lasaña, sauerkraut, curry, guacamol, enchiladas, foo
> yong, humus, falafels, kebab, borsch, salmón ahumado, hamburguesas o
> pupusas, etc. La diversidad en la gastronomía es disfrutada y muy
> aceptada. Las expresiones de la música, danza, teatro, literatura,
> artes plásticas y vestimenta, así como el genio particular en cada
> cultura, buscan su merecido espacio en el mundo. Quizá el mejor gozo
> que he disfrutado en un teatro fue cuando, durante los años setentas del
> siglo pasado, pude ver al Ballet Folklórico de México, con tantas
> diferentes danzas, ritmos, vestuario y temas de regiones y culturas de
> ese país. Fue una experiencia embelesadora y recuerdo que sentí un
> intenso deseo de que todas las naciones pudieran presentar un
> espectáculo semejante. Esto debe ser alentado en todas las regiones
> para el enriquecimiento de todo el mundo. La cultura mundial debe ser
> de una infinita riqueza y variedad, y no debemos permitir que la
> expansión de estas dotes sean anulada ante la agresiva y materialista
> cultura comercial, que no enriquece el espíritu o las sensibilidades
> estéticas de nadie.
> 
> Cada nación y cultura no solamente puede, sino que
> debe ofrecer al mundo aquello que es bueno de sus propios legados.
> Claro que no todo en cada cultura es positivo, pero yo como persona
> particular familiar de varias culturas no soy quien debe hacer una
> depuración. Creo que el tiempo y un sentir de lo que nos une y eleva
> nuestras sensibilidades podría cumplir esa tarea. Considero que es
> altamente positivo que las tendencias hacia aquello que es "nuestro" en
> cada entorno nacional tengan esta visión y propósito. Podemos sentir
> gran satisfacción cuando nuestras artes, artesanías, tesoros literarios,
> los simbolismos de la vida y del cosmos, nuestros hijos e hijas con
> habilidades especiales, sean apreciados en otras regiones del mundo.
> 
> Pero el insistir en que la cultura con la que nos
> identificamos es la mejor, y que todas las otras son intrusas y
> negativas, o que sólo las culturas nativas deben ser reinstaladas a
> cualquier costo y con exclusión de las otras, no produce beneficio
> real. Al grado que el resentimiento sea el motivo detrás de tal
> campaña, el resultado será más lucha y contienda. La cultura y la
> creatividad no prosperan en una atmósfera de prejuicio y venganza, por
> ser forzada y carente de espontaneidad. El cambio es inexorable y casi
> todas las culturas han sido intrusas y agresivas en diferentes períodos
> de su historia.
> 
> Cuando Will y Ariel Durant terminaron de producir sus
> siete volúmenes de historia humana, escribieron un pequeño libro llamado
> "Las Lecciones de la Historia". En él justificaron la elocuente
> confirmación de los antiguos griegos: "Los molinos de los dioses
> muelen lentamente, pero muelen extremadamente fino". El tiempo y la
> acumulación de conocimiento y experiencia forman en su tiempo un
> equilibrio y justicia sostenida sobre los dos pilares de la recompensa y
> el castigo, sobre la moderación y el eventual triunfo de la unidad
> humana que debe ser vista como su eventual destino. Es interesante que
> algunas profecías de los pueblos indígenas americanos antes de la
> Conquista, contemplaran las etapas de su conquista y humillación ante
> otros pueblos; pero que también tuvieran la visión que después de mucho
> tiempo y muchas crisis, la hermandad humana se logrará y entonces ellos
> mismos llegarían a ser apreciados y estimados. Esta visión y aceptación
> de una nueva fase de iluminación traería honor para ellos ante las
> naciones.
> 
> El recordar y celebrar lo bueno y positivo de
> nuestras raíces no siempre es fácil. Las injusticias y humillaciones
> que los indígenas y después los pueblos importados como esclavos desde
> la Conquista, y las expropiaciones y privación de derechos que han
> sufrido los pueblos indígenas, producen complejos y resentimientos que
> dejan cicatrices durante generaciones. Muchos habían sido separados de
> sus raíces y la mayoría de recuerdos no fueron positivos. Pero las
> actitudes de hace siglos están en retirada y existen no solamente una
> creciente conciencia de sus amargos frutos, sino también una creciente
> vergüenza entre los descendientes de aquellos que fueron protagonistas
> de tanta maltrato e injusticia. Es muy evidente que las actitudes han
> cambiado. También estamos concientes que el resentimiento y la baja
> auto-estima de tantas generaciones no puede desaparecer en una
> generación. No debemos olvidar que cuando un pueblo ha sido tratado
> como servil o inferior durante muchas generaciones, bien puede que sufra
> el complejo de ser servil e inferior. Con mucha sorpresa hace años
> escuché a un iletrado indígena afirmar que Dios dio al hombre blanco el
> cerebro, pero que dio a los "indios" el mecapal. Seguramente este
> complejo fue producto de una adoctrinamiento mal intencionado. La
> discriminación racial o cultural es un fuerte corruptor del espíritu
> humano, tanto para los discriminados como para los discriminadores.
> Pero de nuevo debemos recordar que aquellos que provocaron las
> injusticias, obedecieron los modos de pensar de sus tiempos y
> posiciones, y que entre ellos había muy diversas conductas, no pocas de
> ellos de bondad y compasión.
> 
> Las crueldades de la explotación de pueblos
> indígenas, y luego de los esclavos africanos no la podemos borrar de la
> historia. Pero tampoco podemos olvidar que entre estas tribus y
> culturas mal tratadas, había aquellos que a su vez habían estado
> capturando y esclavizando a otras durante siglos. En esas tierras, la
> continua explotación del trabajo forzado de niños y menos afortunados
> ciertamente debilita la protesta contra las injusticias de hace varios
> siglos. La esclavitud y la explotación son males repulsivos,
> dondequiera que se encuentren, y difícilmente encontramos tribus,
> naciones y culturas que no tienen historias de tales abusos. Los
> pueblos dominantes en los últimos siglos ahora no están orgullosos de su
> comercio de esclavos y de la explotación de otros pueblos, y los
> recuerdos de estos son dolorosos y lamentables en extremo. Pero en
> aquellos marcos de pensamiento de siglos atrás, la esclavitud parecía
> perversamente aceptable para una mayor expansión de la hegemonía de
> reinos, naciones y pueblos. Hace milenios parecía tan natural que ni
> Moisés, ni Cristo, ni Mahoma, ni los líderes del pensamiento como Platón
> y Aristóteles siquiera sugirieran su abolición, ni mencionaran su fin,
> aunque todas alababan la emancipación opcional de los esclavos. En el
> presente, gracias a los pensamientos de los últimos dos siglos, la
> esclavitud se ha vuelto inaceptable y merecedora de aversión, una triste
> reliquia del pasado más primitivo. Las leyes, costumbres y venerables
> instituciones cambian y se vuelven inoperantes y obsoletas. También uno
> debe recordar que entre los más grandes emancipadores de estas
> condiciones fueron aquellos de las culturas colonizadoras que tenían
> profunda aversión humanitaria y religiosa hacia dichos crueldades y
> abusos. Bartolomé de las Casas, José Simeón Cañas, Horace Greeley,
> Harriet Beecher Stowe, Jane Adams, John Browne o Abraham Lincoln son
> solamente unos pocos de estos ejemplos. A veces los cambios definidores
> de esta evolución pueden parecer muy lentos, hasta aparentemente
> estancados. Otras veces, pueden ser abruptos y muy dramáticos, como son
> en el presente.
> 
> Cuando recordamos que en casi todos las culturas, las
> víctimas y pueblos maltratados eran descendientes de tribus que en
> tiempos previos conquistaron y maltrataron a otros, nos damos cuenta que
> esto ha sido parte de la condición humana en todos los continentes y
> durante casi todas las épocas. Debemos agudizar la visión y esperanza
> de un eventual triunfo de la justicia y vindicación entre humanos, de
> manera que si somos descendientes de explotadores podemos sentir
> vergüenza, y si somos descendientes de los explotados, podemos
> perdonar. En todo caso, en esta etapa somos todos pueblos en procesos
> de mestizaje cultural y étnico y podemos celebrar las interesantes y
> ricas historias a las cuales tantos han contribuido. Ya que no somos de
> esas generaciones, debería ser más fácil olvidar las ofensas, las
> animosidades y los resentimientos. En todo caso estos resentimientos y
> complejos solamente nos lastiman y detienen nuestro propio crecimiento,
> sin poder cambiar el pasado.
> 
> De nuevo recordamos en todas las Sagradas Escrituras
> la afirmación que el orgullo es el precursor del abatimiento y la
> degradación, mientras que la humildad es lo que nos lleva al honor y a
> la elevación del alma. No debemos jamás confundir el orgullo arrogante
> con el auto-respeto, ni la humillación con la humildad. Ni, como ya
> mencionamos, la unidad con la uniformidad. Esta confusión de atributos
> tan diferentes, profundamente perturba un sentido coherente de
> identidad. Muchas personas que están espiritualmente concientes y
> maduras ya no desean ser ni opresores ni oprimidos, ni ofensores ni
> ofendidos. Pero si tuvieran que tomar esa decisión, muchos preferirían
> no ser los opresores u ofensores. Esto se debe a que el sufrir
> persecución o desdén es más conducente a la espiritualidad y a la
> cercanía a Dios, que ser causa de persecución y crueldad. Las
> atrocidades y explotación de otros representan las más bajas de todas
> las conductas humanas. No es solamente un aforismo que algunos
> individuos desarrollan, debido a sus sufrimientos, un mayor sentido de
> espiritualidad sincera que sus amos. Es notable, y hablando en general,
> que el segmento de la sociedad norteamericana con un carácter más fuerte
> y profundidad espiritual, se halla entre las mujeres de las minorías que
> han sufrido por tanto tiempo, como las afro-americanas y de los pueblos
> indígenas. La adversidad puede hacer más profundo el sentido de un más
> alto propósito, si lo aceptamos como tal. Este sentido de propósito
> sostenido a través de la adversidad, puede ser una parte integral de una
> digna identidad. Hay un inefable decoro de sufrir y soportar
> adversidades que no quebrantaron el espíritu interno. Podemos todavía
> ver esto entre las víctimas de persecución, aunque esto de ninguna
> manera absuelve a los perseguidores.
> 
> También es mi sentir que podemos mejor sanar los
> males y evitar los resentimientos destructivos por medio de una nueva
> apreciación de todo lo que es bueno en las culturas y tradiciones
> indígenas, y motivar el desarrollo de sus habilidades innatas, siempre
> que estemos concientes que todas las culturas cambian y constantemente
> asimilan. Es notable, por ejemplo, como las contribuciones de la música
> de las diversas regiones y culturas populares no solamente han elevado
> nuestros conceptos de sus orígenes, sino también los talentos de
> combinar y amalgamar dichos diferentes estilos, ritmos y líricas. De
> nuevo los antropólogos insisten que ninguna cultura es fija y
> cristalizada. La variante es la velocidad de los cambios, y hoy en día
> el planeta entero está cambiando con rapidez incomparable. Esto puede
> provocar tensiones y dificultades en el descubrimiento de las
> contribuciones culturales dentro de uno, pero no lo hace imposible ni
> debería ser desalentado.
> 
> La presunción y orgullo que nosotros los occidentales
> tenemos por nuestra cultura como un modelo para todos los demás, ha
> perdido mucha credibilidad en estos tiempos. Recuerdo haber leído en
> los años cincuenta del siglo pasado sobre un colegio cristiano en la
> Costa de Oro (ahora Ghana), en donde los profesores de la congregación
> trataron de inducir el concepto de que los africanos debían seguir el
> modelo europeo, ya que esta sería la mejor manera de alcanzar los
> niveles del resto del mundo. Un estudiante se cansó de oír esto y en
> una asamblea les dijo: "Hermanos, ustedes siempre insisten en que
> tenemos que seguir el ejemplo y la conducta de los europeos. Bueno,
> ustedes han tenido dos guerras mundiales en treinta años que produjeron
> setenta millones de muertes. ¿Debemos seguir este modelo también?"
> 
> ¿Quién puede enseñar a quién? ¿Quién está tan libre
> de defectos como para poder presentar a todo el mundo un ejemplo
> luminoso? Todas las naciones tienen demasiados trapos sucios como para
> criticar la lavada del vecino. Es obvio que algunas naciones y culturas
> están más avanzadas en algunos procesos democráticos, educación y
> tecnología, y han tenido más éxito en atender las deficiencias sociales,
> en lograr mejor orden y justicia, y cuya experiencia puede ser útil a
> otros. También es obvio que otras naciones y culturas necesitan más
> estas habilidades y logros. Pero vivimos en un mundo en el cual es
> preferible que las opciones morales surjan dentro del seno de una nación
> o cultura, con más insumos de su propia siembra y cultivo; sin tener que
> imitar ciegamente todo lo que les ofrecen, y, con ello, los defectos y
> caprichos juntos con lo las virtudes. Hay excelentes y privilegiados
> mentes y almas en cada una de estas culturas que deberían ser escuchadas
> y atendidas para el estímulo y espacio de influenciar a sus semejantes,
> y esto en sí podría ser una fuente de identidad positiva. Los
> individuos pueden hacer una enorme diferencia. Además, la auto
> persuasión es muy preferible a la persuasión impuesta.
> 
> Un buen comienzo en este proceso sería el renunciar a
> la venganza como una herencia cultural. "La venganza aplaca la ira
> en el corazón contraponiendo un mal contra otro."[63] No solamente carece de legitimidad en el imperio de la ley, sino que no
> resuelve nada. En los Balcanes, Irlanda, el Cáucaso, el Medio Oriente,
> África y en tantas otras partes, estas vendettas nunca terminan y nunca
> realmente distinguen los culpables de los inocentes. Un lado hace mal
> primero y el otro hace otro mal después.
> 
> Prefiero no mencionar naciones particulares, pero los
> ejemplos son abundantes y están extensamente conocidas en el mundo. En
> tiempos de calma hay cierta curación y aún enlaces de matrimonio entre
> gentes que han sido enemigos hereditarios por siglos. Pero de repente,
> algún demagogo se levanta para explotar viejas animosidades, y una gran
> parte de la población abandona toda sensatez, retornan a sus primitivas
> pasiones y sueltan los perros de la guerra. Estas guerras de venganza
> solamente han producido más matanzas, mas refugiados, minorías
> perseguidas y renovadas excusas para otra venganza. Es como si en éstos
> casos las consultas, arbitraciones, alguna clase de convenios y acuerdos
> pacíficos simplemente no fueran opciones, cuando en realidad deben ser
> las únicas valederas opciones. Si al fin se decide terminar con las
> venganzas el último agresor tendría que cargar con la culpa de ser
> autor del ultraje final. Es obvio que una Corte externa, imparcial,
> con autoridad y fuerza para sancionar al agresor, sería un requisito
> para terminar con estos conflictos, y esto es una opción que el mundo
> debe promover. La fuerza no debe limitarse como reacción a otra
> fuerza, sino como el instrumento del derecho, la justicia y la
> pacificación.
> 
> El recrudecimiento de los conflictos étnicos y
> religiosos tiene que ser controlado por el temor de severas sanciones,
> el aprendizaje de la tolerancia como una virtud moral, y la aceptación
> de nuestra diversidad como algo deseable para una sociedad vital y
> pacífica. El abandonar las soluciones pacíficas de los conflictos,
> sólo los hará más intensos, hasta el agotamiento, el conteo de las
> victimas, daños y pérdidas perdurables y las angustiosas dudas sobre la
> sensatez de toda la operación. Es tiempo de dejar de considerar a los
> seres humanos solamente como eternos adversarios, de políticamente
> correctos o incorrectos, buenos o malos, salvados o condenados,
> dominantes o dominados, y convencernos que somos una sola especie,
> habitando un planeta cada vez más reducido, poblado y frágil.
> Normalmente tenemos coraje sólo para aplacar síntomas, considerando que
> las causas, o sea las pasiones de siglos no tienen remedio. Tales
> causas sólo pueden ser confrontadas apelando a la naturaleza espiritual
> interna de los pueblos. Los fallos de las religiones de ser
> protagonista en este empeño, y peor, sus aportes a los conflictos, dan
> testimonio de la deserción de su propósito.
> 
> Es innegable que algunos pueblos están mal informados
> y se les debe ayudar a lograr conocimiento, otros han caído en
> privaciones o adicciones y tiene que ayudárseles a salir de esos fosos,
> perdidos en sus pasiones, y deben aprender a canalizarlas en energías
> constructivas. Pero, de nuevo, ¿dónde podemos hallar o establecer la
> adecuada institución y orientación apolítica y desinteresada para
> cumplir tal tarea?
> 
> He tratado de mostrar que todos estos aspectos
> externos: étnicos, nacionales, de clase, religiosos, sectarios,
> políticos, sociales, ideológicos, y vocacionales de nuestras identidades
> están sujetos a los fluidos y aún veleidosos cambios y actitudes bajo
> presiones que poco comprendemos. La mayor parte de los prejuicios y
> rencores no tienen excusas en el presente, y muchas personas hacen
> esfuerzos por removerlas de sus conciencias, ya que es evidente que
> nadie debe ser considerado como adversario permanente. La diversidad
> humana debe ser comprendida como un maravilloso beneficio y parangón.
> De la misma forma como preferimos ver un jardín con una saludable
> diversidad de plantas y flores de muchos colores, tamaños y formas, así
> también deberíamos tratar de ver a la humanidad y a sus diversos pueblos
> y culturas. El desafío es ver la diversidad así como complementaria y
> atractiva, algo precioso para descubrir u ofrecer al mundo.
> 
> La humanidad ha experimentado traumáticos eventos
> durante la expansión de sus lealtades a través de su larga y turbulenta
> historia. Mencioné que es innegable que su sentido de identificación y
> lealtad social ha extendido esporádica pero inexorablemente de la
> familia, al clan, a la tribu, al grupo étnico, a la ciudad estado, hasta
> la formación de la nación-estado heterogénea. Pero aún cuando estas
> dramáticas expansiones ocurren, los pueblos no tienen que repudiar todas
> sus anteriores afinidades o centros colectivos. Cada uno de nosotros
> pertenece a una familia, a varios clanes, varias deudas culturales y
> pueblos que no tenemos que olvidar ni repudiar. Pero tales afinidades
> tampoco no tienen que minar el concepto de que formamos parte de una
> humanidad que se ha beneficiado con las contribuciones y descubrimientos
> de fuentes a menudo desconocidas o poco apreciadas de casi todas partes
> del planeta.
> 
> En tales tiempos caóticos como los nuestros, una
> crisis de identidad se vuelve crítica y traumática. Es comprensible que
> uno trate de encontrar un refugio en un nido cultural o étnico, Tales
> refugios nos pueden ofrecer un colchón y confort de estar entre "los
> nuestros" durante un tiempo. Pero de nuevo, sí estos refugios se
> sostienen sobre resentimientos, o conducen a rencores, es evidente que
> en ellos no hallarán ni refugio, ni colchón, ni confort, porque dichas
> identidades producen frutos muy tóxicos de alienación, tanto para las
> personas que así se identifican, como para las personas a quienes se
> opongan.
> 
> También hay algunos que proponen que abandonamos
> todos nuestros sentidos fijos de identidad, todas nuestras apegos
> tribales, étnicas y culturales, para así poder lograr armonía y paz en
> el mundo. Como mencioné, no creo que esto sea ni conveniente ni
> beneficioso. En tal entorno es probable que emerja una cultura uniforme
> y monótona, especialmente si es dirigida por intereses políticos,
> comerciales y económicos, que puedan sofocar la creatividad. La
> globalización, aunque ha incrementado grandemente la riqueza general de
> la humanidad, tal como está proyectada actualmente, tiene graves
> defectos y vacíos que han marginado a muchos pueblos. El remedio no es
> abandonar todos sus procesos, sino ampliar sus beneficios para que
> incluyan las necesidades de muy diversos segmentos de la humanidad.
> Esto no puede hacerse si la prosperidad económica es su único motivo.
> La dimensión espiritual, la diversidad de culturas, costumbres y
> maneras de entender las cosas, inyecta vitalidad, drama y variedad al
> mundo, y esto si es altamente deseable.
> 
> Las migraciones
> 
> Todos los economistas y expertos que han
> estudiado el fenómeno de las migraciones, legales o ilegales, opinan que
> las ventajas sobrepasan en mucho las desventajas, y salvo a las masivas
> fugas por guerras o desastres, en que el lugar de refugio no los pueden
> absorber, tienden a beneficiar tanto al país a donde van como el país
> de origen. Las migraciones de regiones pobres y de limitadas
> oportunidades a lugares más prosperas, y las remesas familiares de
> enormes cantidades para sus países de origen, constituyen un proceso
> dramático y apolítico de distribución de riquezas globales, que es una
> necesidad para una era de seguridad colectiva y paz. Tenemos que estar
> conciente que históricamente todos los países se han poblado de
> inmigrantes. También una proporción significativa de inmigrantes,
> después de un tiempo, retornan a sus países de origen y ejercen una
> poderosa influencia cultural y económica en sus tierras natales (para
> bien o para mal). Los países desarrollados deben saber que la
> permanencia y estabilidad interna de su propia prosperidad en un mundo
> tan interdependiente, no se puede lograr con decisiones nacionalistas o
> proteccionistas o muros físicos. Desde generaciones los productores
> exportadores de países prosperas han sabido que necesitan mercados con
> mayor capacidad de compra de sus productos y que en este mundo tan
> integrado, una economía acaudalada entre economías paupérrimas es una
> fórmula para inestabilidad, altos peligros e intimidaciones. De la
> misma manera que una persona extravagantemente rica, rodeada de miseria,
> vive entre grandes peligros e inseguridad, así una región de enorme
> prosperidad podría sufrir mayores peligros, inseguridad e inestabilidad,
> a menos que sea un imán para pueblos desesperados para mejorar sus
> condiciones, y quienes estén dispuestos a trabajar en los empleos que
> son desdeñadas por sus propios ciudadanos. El cerrar las puertas a
> pueblos dispuestos a hacer estos trabajos condenaría a muchos sectores,
> especialmente la agricultura, a emigrar o cerrar su producción, y los
> países prósperos tendrán que comprar mucho más alimentos de otros
> países. Aparte de esto, las mismas naciones desarrolladas atraen de
> todo el mundo mentes dotadas y emprendedoras que estimulan las economías
> del mundo. No defiendo la ilegalidad de inmigrantes, ya que creo en el
> respeto y dominio de las leyes. Pero las leyes deben reflejar una
> realidad, y no la xenofobia, temores populistas o prejuicio étnico. El
> tema es complejo, e involucra cuestiones criminales y desajustes
> sociales, pero el balance a la larga contribuye a la prosperidad del
> mundo entero.
> 
> Parte Cuatro
> 
> El Sentido más Profundo
> De Nuestros Tiempos
> 
> El siglo veinte ha sido el más concentrado de todos
> los siglos en cuanto a cambios profundos. Los avances en el
> conocimiento de las ciencias humanas, de la naturaleza de materia y del
> universo sincroniza con sensibles cambios políticos, sociales, y
> educativos. El movimiento que dieron fin de los imperialismos, ya sea
> europeos, turcos, japoneses, norteamericanos, o soviéticos, ha conducido
> al incremento de 50 naciones nuevas antes del fin del siglo veinte, a
> totalizar más de 180 naciones ahora. Hemos visto la explosión de la
> población, de un mil millones en 1800 a seis mil millones a finales del
> siglo veinte, un incremento exponencial sin paralelo en doscientos
> años. Aún desde 1960 hasta ahora, la población mundial ha duplicado. En
> la India, que hace medio siglo se consideraba sobre poblada con 350
> millones, ahora tiene más de mil millones. En este lapso de tiempo
> hemos visto una población prominentemente rural ahora concentrada en
> complejos urbanos de incontrolado crecimiento. Esto también ha
> sincronizado con la aplicación ubicua de sorprendentes tecnologías de
> comunicación, análisis e informática, tanto para fines buenos como
> malos, productivos y destructivos. No hay oficio ni vocación que no ha
> sido dramáticamente alterada por estos acontecimientos.
> 
> Hemos presenciado dos devastadoras guerras mundiales
> y más de cien guerras menores, con un saldo de más de cien millones de
> muertos; la multiplicación y perfección de armas para exterminación
> masiva, lo que puede poner en peligro la supervivencia humana, afectando
> no sólo a los objetivos estratégicos deseados, sino también a la
> atmósfera de toda la tierra que respiren todos sus habitantes. Hemos
> atestiguado no menos de cinco muy sangrientos revoluciones
> socioeconómicas de gran envergadura, con otros decenas de millones de
> muertos. Hemos visto la emergencia y rápido crecimiento de los
> nacionalismos y de ideologías fanáticas y agresivas con las consecuentes
> violaciones de los derechos humanos, genocidios, holocaustos y gulags.
> Hemos visto la transformación de todas las naciones, en poblaciones más
> o menos homogéneas, a poblaciones ricamente heterogéneas, y las masivas
> migraciones de continente a continente y de país a país. Hemos visto la
> multiplicación sin precedentes del capital y la riqueza del comercio y
> las finanzas internacionales, al mismo tiempo que otros decenas de
> millones que han muerto de hambrunas y pandémicas contagiosas. Hemos
> visto las tímidas, confusas y contradictorias reacciones de las naciones
> y pueblos a estos cambios, como si la escalada de los eventos nos abruma
> y nos paraliza para concebir respuestas adecuadas.
> 
> Hemos visto la caída de más de 20 dinastías reales,
> aún monarquías, durante el Siglo Veinte. Hemos visto la declinación de
> la autoridad y reputación de venerables instituciones religiosas y
> seculares así como el descrédito de muchas doctrinas, tanto religiosas
> como política –ideológicas y científicas, que simplemente no han podido
> resistir tantos nuevos desafíos, experiencias y descubrimientos. Hemos
> visto cambios dramáticos en los papeles tradicionales asignados a los
> hombres y a las mujeres, y grandes alteraciones en nuestros conceptos de
> autoridad, gobernabilidad y participación. Hemos visto la invalidación
> de teorías de superioridad racial y nacional que han sido utilizadas
> para justificar el dominio de un pueblo sobre otro. Hemos visto una
> alarmante pérdida de valores, el aumento de indisciplina, conductas
> antisociales y de crímenes de todo nivel y clase.
> 
> Hemos visto el gran incremento de la edad promedia de
> los seres humanos en todos los continentes, salvo en áreas donde la
> mortandad de pandémicas y las guerras las han reducido. Al mismo
> tiempo, en la mayoría de naciones, por lo menos la educación primaria
> está llegando a ser obligatoria, y la presión cada vez mayor que sea
> obligatoria también la educación secundaria. También estamos
> reconociendo el inmenso aumento en el número de estudiantes y graduados
> universitarios. Este ha aumentado más de veinte veces en el siglo.
> Aún en países del sub-desarrollo la educación a gran escala continúa
> más allá de los primeros niveles. Hemos aceptado que todas las naciones
> tienen el derecho a pertenecer a un sistema y foro mundial, y hemos
> visto casi todas las naciones firmar una Declaración Universal de
> Derechos Humanos. Se ha hecho conocer las condiciones y la conciencia
> de las grandes mayorías con un aumento exponencial de lectores y medios
> masivos de comunicación ni soñado en edades previas. Hemos avanzado en
> el análisis, prevención y tratamientos de enfermedades que nunca
> pensamos posible. Pero todavía no hemos podido lograr un mundo de
> armonía y paz.
> 
> Todas estas cosas a las que hemos sido testigos en el
> siglo veinte eran inimaginables en el siglo diecinueve, y aún hasta mil
> novecientos catorce, cuando realmente comenzó las drásticas alteraciones
> de la historia.
> 
> Ha habido muchas atroces maldades y muchos triunfos,
> muchos retrocesos y muchos avances. Pero la velocidad e intensidad de
> los cambios nunca ha sido experimentada en ningún otro tiempo en la
> historia. Ante tanta explosión de conocimientos y confusión, algunos
> tratan de encontrar una teoría clave, o descubrir alguna conspiración
> para asignar a algún segmento de la humanidad toda la culpa por lo que
> ellos perciben como malo. En general, no se encuentra ninguna de esas
> teorías que pasen la prueba, ya que hay tantas tendencias
> contradictorias. Pero es obvio que algo muy dramático está sucediendo.
> Un orden viejo que había sido incapaz de resolver sus propios problemas
> apremiantes, ha estado cediendo a otros experimentos que también han
> fallado aparatosamente en cumplir con sus promesas, y no han podido
> detener el incremento de las matanzas, guerras y genocidios, los
> desastres y amenazas ecológicas, las violaciones de derechos, la
> descomposición de lazos familiares y lograr que las calles sean
> seguras. Dichas fallas han contribuido a la sensación de que la
> civilización misma está agonizando.
> 
> Al mismo tiempo que tenemos estos dramáticos cambios
> y decepciones por los fracasos de movimientos que habían clamado
> ofrecer definitivos soluciones y desorden general, también hemos
> desarrollado una nueva manera de comprender a la gente, de relacionarnos
> con los demás, de ver lo inútil que es la violencia y el extremismo, de
> aprender a usar medios pacíficos para evitar la violencia y resolver
> discordias. También hemos comprendido la importancia y las
> posibilidades del desarrollo sostenido, más allá de lo que se puede
> avanzar sólo con dinero.
> 
> Hemos inclusive llegado más cerca de comprender que
> las guerras endémicas, la extrema pobreza, la explotación de las
> minorías y menos afortunados no solamente son inaceptables, sino que
> ahora se pueden visualizar el ocaso de estos abusos tan antiguos como la
> historia escrita, ya que la prevención de estas condiciones se
> consideren dentro de la capacidad colectiva humana. Pero por la inercia
> y los apegos a hábitos, prejuicios e instituciones obsoletas del pasado,
> estamos paralizados en aplicar los conocimientos, la habilidad y la
> voluntad política de usar dicha capacidad.
> 
> Es evidente que se está realizando un proceso doble:
> uno es dividir, separar, alienar destruir, corromper, deshacer. El otro
> es unir, integrar, iluminar, espiritualizar. Entre el choque caótico de
> ideas y sistemas de ordenes viejos y nuevos, vemos las posibilidades de
> agonía y de renacer. Pero la violencia entre humanos no ha probado ser
> la partera de un orden justo, ni el fin ha probado justificar los
> medios. Pero los mismos fracasos de sistemas que habían prometido
> soluciones "finales", ahora nos presenta, en este choque de edades, las
> experiencias que hacen posibles cambios antes considerados como
> imposibles. En muchos tiempos el caos eventualmente se resuelve a sí
> mismo en un sistema es muy diferente a lo que reemplaza. La tan
> repetida descripción de nuestro tiempo como "apocalíptico", significa
> "aclaratorio", o sea lo que puede aclarar lo que yace al fondo de tan
> dramático cambio. ¿No podría significar que una profunda aclaración
> está emergiendo? ¿No podría ser una dramática transformación de la
> conciencia de los propósitos y destinos de la humanidad?
> 
> Una persona madura puede entender la adolescencia, ya
> que ha pasado por esa tumultuosa fase de la vida. Pero un adolescente
> lleno de impaciencia, impetuosidad, auto-confianza y desprecio por la
> disciplina, no puede comprender la madurez y la sabiduría que deben
> aparecer en él al llegar a la edad adulta. ¿Puede ser que la humanidad
> ahora está en los últimos estertores de la adolescencia y está llegando
> a la madurez?
> 
> ¿Es posible que esta conciencia crezca y florezca por
> haber sufrido profundo e intenso arado y sufrimiento para preparar el
> campo para una siembra nueva? Esperamos que la humanidad logre mayor
> madurez antes de tener que llegar por golpes a tal conciencia. Pero
> usualmente insistimos perversamente, a que los golpes son los que más
> nos convencen.
> 
> Ciertamente tiene que haber otro ingrediente aún más
> fuerte para atender las necesidades de nuestro siglo, ya que la
> experiencia sola puede ser demasiado costosa, y por sí inadecuada para
> guiarnos hacia una paz duradera. Este ingrediente, casi olvidado o
> abandonado por una humanidad incrédula y con fuertes contagios de
> fatalismo y necromancia, se halla en una antigua promesa que Dios no
> abandonará a la deriva sus criaturas, y en la hora más oscura y
> desesperada hará aparecer su guía que hará arrepentirse a una humanidad
> perversa, y luego iluminarla. ¿Podrá ser que lo que inicialmente nos
> une, sea una angustia común, y luego una aclaración? ¿No es posible
> que tras una crisis que sacude las naciones, tradicionalmente referido
> con tanta énfasis en las todas las escrituras sagradas, como un "día
> de juicio", un "día del Señor"o "día de rendir cuentas",
> en que la humanidad se hallará en "el valle de la decisión", sea un tiempo de la "siega" y la quema de la cizaña acumulada
> dentro de las religiones, y cuyo fruto sería la unidad religiosa y
> humana? No olvidamos que las promesas también hablan de un desenlace
> de tal tribulación en que la las espadas serán forjadas en puntos de
> arado, la guerra será abandonada, que se derramará el espíritu sobre
> toda carne, y con una venida "de la verdad completa". ¿No es
> posible que esto es lo que significa "un nuevo cielo y una nueva
> tierra," cuando "se hará en la tierra como en los cielos", o
> sea una nueva era, barrida del pensamientos de lucha e instituciones
> obsoletas, que abre la conciencia humana a su unidad y la imperativa de
> paz.
> 
> Estas promesas siempre han sido expresadas con
> términos alegóricos y escondidos, más allá de la capacidad humana de
> interpretarlas, mucho menos con criterio literal, ya que:"estas
> cosas (proféticas) están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin." y "que debéis saber que ninguna profecía de la escritura es de
> interpretación propia." y, "que no juzguéis nada antes del
> tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará lo oculto de las
> tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones." [64] Es decir, toda interpretación humana de tales
> profecías, que causa tanta confusión, angustia y desesperación entre los
> creyentes, según las propias escrituras, no puede ser más que ociosa
> imaginación. Aún la interpretación popular sobre "el fin del mundo",
> no puede ser el fin del mundo terráqueo, sino el fin de un milenio, ya
> que la palabra "mundo" en esta profecía era la traducción de "eon", que quiere decir "época".
> 
> Los versos metafóricos señalan que tal visitación
> aparecería con un "nombre nuevo", como, "ladrón en la noche", cuando estamos dormidos, y que eventualmente se podría juzgar su
> verdad "por sus frutos". [65] ¿No sería posible que la humanidad tuviera que
> aprender a golpes y pasar por pruebas que "manifiestan las
> intenciones de los corazones", o sea pruebas que tamizan a los
> hombres, no por sus palabras y presunciones, sino por sus hechos y
> frutos? ¿No podría aparecer una causa nueva que confirme y aclare las
> promesas de antaño?
> 
> El Islam también habla de tal renovación y renacer. "Al fin llegó el tiempo cuando la Voz de la unidad debería hablar y
> declarar al pueblo. Sin necesidad de sacerdotes o artimañas
> sacerdotales, sin milagros salvo aquellos misterios que se desenvuelven
> en la experiencia interior del hombre y su visión de Dios. A declarar
> con voz sin titubeos la Unidad de Dios, la hermandad del hombre." [66] Y, "En aquel día enrollaremos el
> cielo (la religión) como uno enrolla un pergamino. Como hicimos la
> primera creación, así lo daremos a nacer de nuevo. Esta promesa nos
> obliga, en verdad, lo haremos."[67]
> 
> Hay cientos de
> versos en el Antiguo Testamento, especialmente en Isaías, que prometen
> semejante prueba y desenlace. Otros libros sagrados también dan
> testimonio de tal drama y propósito. Creo que ahora deberíamos de ver, "con ojos que ven, oídos que oyen y corazones que entienden", y
> más allá de nuestras distracciones diarias y vanas imaginaciones, si las
> señales y condiciones en escala planetaria, son aquellas descritas en
> tantas profecías, que sincronizan con un decisivo cumplimiento de
> propósitos eternos en esta tierra. Creo también que cada alma humana
> tiene el compromiso y la capacidad latente para buscar, por si misma,
> libre de temores e impedimentos, si este cernir y pruebas son partes del
> cumplimiento de tales promesas.
> 
> Así cuando unos religiosos y clérigos, basándose en
> sus interpretaciones personales de versos bíblicos, advierten que
> aquellos que promueven la unidad humana y un nuevo orden para la paz
> mundial son instrumentos de un "anticristo", que tiene que anticipar un
> Armagedón de sus imaginaciones, se olvidan de dos cosas: uno, que las
> profecías son vedadas a la interpretación humana y que no deben juzgar
> nada antes del tiempo; y dos, que hacen caso omiso de las más claras
> profecías la unidad y desarme humano, cuando una promesa que vendrá uno
> quién "juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos,
> y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no
> alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la
> guerra." y quien vendrá para manifestar sus intenciones: "Porque
> yo conozco sus obras y sus pensamientos: tiempo vendrá para juntar a
> todas las naciones y lenguas y vendrán y verán mi gloria." [68]
> 
> La unidad humana: lo que todos tenemos en común
> 
> Con toda la riqueza de la diversidad étnica,
> cultural, ideológica y religiosa, primero y ante todo, somos todos seres
> humanos. Somos seres dotados de un alma racional, con capacidad para
> pensar, comprender, recordar, imaginar, creer, amar, sentir
> profundamente y tener nuestros propios gustos y preferencias. Somos
> capaces de crecer en conocimientos, valores y virtudes, intensificar
> el amor, extender las lealtades y escoger nuestros destinos. En mi
> experiencia personal, habiendo vivido y trabajado por más de cincuenta
> años en un país adoptivo, estoy convencido de que en cada nación hay
> hombres y mujeres con asombrosas potencialidades de servir de ejemplos
> para sus congéneres, elevar el destino de sus regiones y ser efectivos
> instrumentos de paz en el mundo.
> 
> Los humanos somos capaces de servir y hacer
> sacrificios para el bienestar y felicidad de otros. Estos logros son
> algunos de los frutos de nuestra naturaleza espiritual, y de nuestra
> sensibilidad y solidaridad. Estamos conscientes de ello, porque
> existen ocasiones trágicas durante las cuales nos entreguemos a
> servicios humanitarios y sacrificados que nos dan una profunda
> satisfacción interior. Talvez ésta sea una de las razones por la que
> tenemos que confrontar adversidades.
> 
> También he observado que uno no puede odiar a una
> persona hacia la cual se ha mostrado amabilidad y bondad. La mayoría de
> los odios y prejuicios son inconscientes racionalizaciones egoístas de
> conductas injuriosas, inhumanas y vengativas. De esta manera creo que
> se puede apreciar la sabiduría de la instrucción esencial de todas las
> religiones: De no oponer la maldad, sino promover la bondad, de no
> buscar venganzas, sino responder al mal con el bien, y de amar hasta a
> los enemigos.
> 
> Por contraste, cuando nos obsesionamos con
> identidades estrechas y cerradas, en realidad dejamos de actuar como
> parte de la humanidad y podemos aún convertirnos en fieras, como
> solíamos hacer en tiempos de guerra cuando vemos al enemigo como algo
> deshumanizado y satánico, convirtiéndonos también en deshumanizados y
> demonios.
> 
> Las personas conocidas más creativas en servicio
> humano de estos últimos siglos, por ejemplo Pasteur, Tolstoy, Hugo,
> Dickens, Emerson, Henri Dunant, Jane Adams, Martí, Don Bosco, Gandhi,
> Schweitzer, Einstein, Pasternak, Madame Curie, Victor Frankl, Mandela,
> Madre Teresa, Martin Luther King entre muchos más, manifestaron una
> sincera apreciación y afecto por sus propias culturas y naciones, pero
> su visión, amplitud mental y legados de servicio beneficiaron e
> iluminaron a muchas almas y sensibilidades a través del mundo. En
> contraste, aquellos cuyos enfoques terminaron en si mismos y sus propias
> ideologías y naciones: Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, Idi Amin, Caucésco,
> Milosevic y otros, han legado a la humanidad cosechas no sólo
> vergonzosas sino mortíferas. Algunos propagan iluminación y dan vida,
> otros propagan la oscuridad y traen la muerte.
> 
> La estrechez mental, intolerancia, egocentrismo,
> envidias, sospechas y rencores están latentes en la más baja naturaleza
> del hombre y surgen en los momentos en que sus pueblos no aceptan la
> responsabilidad por sus propios actos y condiciones. Luego proyectan
> toda la culpa sobre algún conveniente chivo expiatorio. Esta pobre
> víctima es con frecuencia algún grupo tradicionalmente discriminado,
> cómo los judíos, los gitanos, homosexuales o incapacitados durante el
> régimen nazi, Europa, por ejemplo. Se conocen bien estas infamias y nos
> sorprenden que la humanidad no haya aprendido de sus grotescas lecciones
> y sus malsanos efectos. Debería sorprendernos también que en nombre de
> conceptos caducos como el militante nacionalismo, rígidas
> interpretaciones de soberanía nacional el racismo, ideologías a base de
> luchas de clase, fanatismos religiosos, intereses económicos y
> diplomáticos, así que el mundo siga imposibilitado de poner fin a tales
> ultrajes.
> 
> En estas páginas he tratado de demostrar como son de
> secundarias, transitorias, efímeras y fluidas muchas de las identidades
> externas, y como son de destructivas e irracionales cuando se ligan a
> resentimientos, odios, fanatismos y venganzas. Pero también he aclarado
> cuan beneficiosas y productivas pueden volverse estas mismas identidades
> y culturas, cuando buscan su lugar en nombre de una sana e inteligente
> diversidad humana y nos hacen conocer las cualidades creativas, sus
> capacidades y coraje que tantas de ellas han demostrado en sus luchas
> por sobreponerse a obstáculos y presentar sus contribuciones que
> enriquecen y energizan al planeta. El proceso de la ‘planetización’ de
> la humanidad, lejos de sofocar la diversidad, debe estimular mayor
> expresión de la rica variedad de culturas en el mundo, y creo que se
> está notando este proceso.
> 
> Los Procesos en el Fondo de la Historia
> 
> También repetimos que cada expansión de estas
> lealtades ha llegado como resultado de grandes crisis y períodos de
> caos, confusión y severos desafíos, debido a la incapacidad de los
> centros colectivos anteriores de enfrentar nuevas condiciones. Sostengo
> que el caos de nuestros tiempos se resolverá al grado del crecimiento de
> nuestra conciencia de la unidad humana. Este, creo, es el propósito, el
> espíritu y el destino de nuestro tiempo. Algo menos, como el viejo
> reflejo de volver a las luchas por la competencia y el predominio de
> clases, naciones, razas, o de ideologías políticas impuestas sobre
> todos los demás, esto está condenado a sólo producir descalabros.
> 
> La historia tiene antecedentes de la expansión de
> lealtades. Los principios con los cuales la República Americana fue
> fundada de trece muy separadas y contenciosas colonias a finales del
> siglo dieciocho, con la simultánea llegada al escenario de una galaxia
> de diversos y talentosos visionarios, formaban una nación dinámica de
> muy diferentes componentes e intereses. Entonces existía un reto
> apremiante que las estimularon y las obligaron a unirse. Ahora hay
> una amenaza y reto mundial que también debe de unirnos: las rivalidades
> agresivas y los intereses egoístas, los fanatismos y prejuicios que hoy
> por primera vez son capaces de convertir una chispa de discordia en
> destrucción y caos en conflagración de escala global. Ahora las
> convencionales alianzas entre naciones no pueden evitar ni resolver los
> desastres causados por adversarios fanáticos. ¿Hasta que punto tiene
> que sufrir y sacrificar la humanidad para la conservación de conceptos y
> fetiches obsoletos?
> 
> Menciono otro paralelo histórico que nos puede ayudar
> a comprender nuestros tiempos. Cuando aquellos historiadores
> helenistas y romanos que vivían en lo que ahora llamamos los primeros
> siglos cristianos, escribieron sobre sus tiempos y condiciones, nunca
> mencionaron, salvo muy escasamente y en tono de desprecio, acerca de un
> nuevo credo que surgió en una provincia marginada al este del
> Mediterráneo. Sus enfoques eran sobre los emperadores, las conquistas,
> sucesiones de dinastías, invasiones, culturas, condiciones morales y las
> modas e ideas de aquellos siglos, mucho que tenían que ver con la
> confusión de cultos y creencias paganas que estaban en boga en los
> territorios del Imperio. Habían menospreciado un Nazareno que enseñaba
> lo que parecía un credo irrelevante, algo confundido como otra secta del
> judaísmo. El nacionalismo, restricciones y la exclusividad de los
> judíos no los hacía muy populares en el mundo romano, y una secta
> iniciada por un Jesús, que tuvo que ser ejecutado, no era un culto
> popular en Roma y sus colonias. Por episodios su Fe fue tolerada, y por
> otros perseguida. La emergencia del Cristianismo de la oscuridad,
> ignorancia y persecución llegó en el siglo cuarto, facilitado por el
> apoyo y conversión del Emperador Constantino I, que llegó como una total
> sorpresa para aquellos líderes del pensamiento y de las mayorías que
> consideraban un movimiento de poca importancia. Después de todo, los
> cristianos no tuvieron en sus tres siglos hasta este triunfo, ni Estado,
> ni fuerza civil, ni militar, ni más de 10% de la población, ni riquezas
> que ameritaran mención. Tres siglos antes, Jesús y sus apóstoles (más
> que todo Pablo) habían fundado una religión que un día reemplazaría las
> venerables instituciones del Imperio Romano y crearía su propia base
> para la civilización, recibiría veneración y crearía instituciones que
> reorganizaría la sociedad y trataría de espiritualizar y enfocar a gran
> parte de la población del mundo conocido. Aunque había graves disputas
> entre sus líderes y decisiones que después llegarían a lamentar, el
> cristianismo logró establecer un nuevo paradigma espiritual entre
> pueblos que antes no tenían idea de que vivían entre un cambio de tanta
> trascendencia.
> 
> Mientras tanto, durante estos tres siglos, los
> imperios y las creencias estaban experimentando condiciones tumultuosas
> que iban a conducirlos hacia su ocaso y caída.
> 
> ¿No podría ser que las confusiones de ahora, choques
> entre movimientos adversarios dentro de una civilización agonizante, y
> el surgimiento de movimientos constructivos y pacíficos estos eventos
> catastróficos, terremotos sociales y políticos, sean como ‘las nubes del
> cielo’ que oscurecen la salida de un nuevo Sol espiritual que no ha
> sido reconocido sino por una todavía minúscula porción de la humanidad?
> 
> El más coherente sentido de identidad humana, y por
> cierto el propósito de este ensayo es afirmar que el aspecto interno de
> lo que somos como seres humanos, es lo que tenemos potencialmente: las
> capacidades intelectuales y afectivas, las sensibilidades humanitarias y
> artísticas, y más que todo, la percepción de la dimensión espiritual,
> que compartimos con todos los segmentos humanos, y que conciente o
> inconscientemente anhela la unidad. Este anhelo de unidad y coherencia
> es inseparable de aquella lucha por una realización y felicidad que
> describe una sana relación con aquello que nos trasciende. Un
> elocuente clérigo, George Townshend, escribió:
> 
> "La divina imagen del hombre es parte
> de él mismo. Es en verdad su ser verdadero, la esencia de su existencia,
> el alma de su alma. Al purificar su corazón para que esta semejanza
> pueda salir a brillar en toda su belleza y verdad, el no solamente se
> está acercando a Dios, sino también se está convirtiendo en el mismo, se
> está encontrando: el sale de la debilidad espiritual y la infancia hacia
> la madurez. Sus facultades y dotes, ayudadas por la ley del
> crecimiento, establecen entre ellas un equilibrio, simetría y orden; él
> es feliz si logra ese descanso en su alma que Cristo prometió a aquellos
> que llegaran a El. Si por la negligencia él no logra que sus cualidades
> celestiales internas crezcan, la pérdida es de él. Se atrofia en si
> mismo, se limita; escoge la debilidad en lugar del poder."[69]
> 
> Lo que descubrió Townshend, y la humanidad en general
> está comenzando a descubrir, es que la esencia de todas las grandes
> escrituras religiosas del mundo afirma y promueve esta misma identidad
> vital. Cada época de renovación requiere una siempre nueva y más
> extensa orientación de espiritualidad hacia niveles más universales y
> amplios, que se reflejan en procesos de expansión social y de las
> lealtades humanas. Ahora somos capaces de ver que esta expansión pueda
> proceder de los designios eternos de un Dios trascendente más allá de
> los nombres y restricciones humanas. La universalidad es de Dios, y las
> limitaciones proceden de los hombres.
> 
> Aún los conocimientos científicos, que por tanto
> tiempo fueron consideradas irreconciliables con la fe, ahora muestran
> tendencias de poder aceptar un Creador que no puede nunca ser imaginado
> o encerrado en creencias parroquiales, pero que intuimos también que
> proceda de un Dios que se involucra en el destino humano, o sea un Dios
> trascendente, inconcebible y personal a la vez. ¿No es posible que la
> mente humana acepte que la universalidad y la grandeza inimaginable de
> un Creador y Sustentador de un vasto universo y siempre mayores
> misterios, el desarrollo sin fin de sus propias capacidades, sean
> reveladas progresivamente? De este nivel de conciencia espiritual y
> cada vez más universal en el curso de los siglos, es evidente que los
> individuos humanos podrían ser impulsados hacia una dinámica lealtad
> humana bajo una Divinidad Única. Convencidos que la unidad entre
> múltiples, diversos, y siempre singulares seres, no solamente es
> posible, sino que, como vemos simbólicamente en la abundante diversidad
> e integración de un sin fin de componentes de la naturaleza física en
> este planeta, es altamente deseable.
> 
> Estoy muy consciente de que esta amplitud, visión y
> tolerancia es difícil aceptar para algunas personas. Los escépticos
> definen los conceptos de unidad e integración como algo prematuro,
> ingenuo y carente de pragmatismo. Por un lado hay aquellos que
> consideran la tolerancia y los acuerdos como sinónimo de indiferencia
> moral o extrema indulgencia para cualquier pueblo o estilo de vida, no
> importa su calidad. Por otro lado, hay algunos que piensan que
> debemos prescindir de toda clase de valores o cuestiones éticas, para
> poder concentrarnos en las necesidades físicas de las personas. Otros
> opinan que el mundo necesita concentrarse en la aplicación de las
> fuerzas más contundentes para acabar con la agresión, la rebeldía y la
> violencia. ¿Pero las fuerzas de quienes? Todo a la postre presume la
> existencia de una ley e instituciones supranacionales en que cada
> componente cede parte de su soberanía nacional o de su particular
> enfoque. La alternativa es anarquía internacional y una garantía de
> mayor violencia.
> 
> Tenemos que llegar a una realización serena y madura
> para admitir que sin la seguridad colectiva no habrá seguridad para
> nadie, salvo por momentos en que unas naciones tratan de mantenerse con
> superioridad en armas y aparatos de defensa, conduciendo a la bancarrota
> económica de ellas sin ninguna garantía de éxito. La solución es una
> Ley y una Constitución internacional más sagrada y más fuertemente
> mantenida, que podría sancionar con severidad todo movimiento de
> armamentismo que exceda lo que cada nación requiere para sostener su
> orden interno. Sólo de esta manera el desarme puede ser mundial. El
> desarme unilateral, bilateral o aún entre varias naciones no sólo es
> imprudente sino imposible en un mundo tan agresivo. Tampoco es
> recomendable extender las actuales instituciones internacionales en
> forzados instrumentos de coerción política. Pero, en un mundo mucho
> más integrado e interdependiente que ahora podemos imaginar, ni la
> insistencia en conservar intactas las soberanías nacionales, ni los
> dominios de empresas multinacionales por encima de las nacionales, no
> son posibles. Sin la conciencia en la unidad humana y la imperativa de
> la seguridad colectiva y la paz, nos acerca a la anarquía y probable
> destrucción de un mundo sin refugios.
> 
> Acepto que tal anarquía está siendo parcialmente
> controlada por la asociación y evolución de unidades y acuerdos
> regionales, y esto produce algunos frutos positivos. Pero eventualmente
> el regionalismo tiene que ceder a la conciencia de la unidad mundial.
> Todo esto depende de la conciencia de las multitudes en aceptar esta
> lógica expansión de sus lealtades más allá de sus prejuicios y caprichos
> nacionales. Pero de nuevo, la fuerza tiene que ser instrumento de la
> justicia, y la justicia descansa sobre el dar a cada uno lo que merece,
> y que tal justicia debe trascender los intereses particulares.
> 
> Las tragedias y los triunfos, los terrores y las
> esperanzas del siglo veinte han dejado claro que el vivir tan estrecho y
> compacto e interdependiente con tantos segmentos diversos de la raza
> humana, hacen obligatorias tres elementos complementarios: 1) la mística
> de apreciación de la diversidad de culturas, 2) la formación, tanto
> individual como masiva de aquellos atributos que todos compartimos en
> nuestra dimensión espiritual, con la consecuente expansión de la
> conciencia de la unidad humana; y 3) una estabilidad colectiva basada en
> la aplicación de juicios y fuerzas supranacionales para aplicar justicia
> imparcial en casos de agresión o la violación de derechos humanos, aún
> cuando los violadores alegan excusas de "soberanía nacional" para
> esquivar las sanciones. El globo es demasiado compacto y frágil,
> interdependiente y explosivo, para una retirada hacia las decrépitas
> fortalezas de intereses y caprichos nacionalistas o de egoístas
> intereses económicos. El no aceptar éstas desafíos prácticamente nos
> condena a peores crisis y violencia que ponen en riesgo la supervivencia
> de la humanidad.
> 
> Todo esto obliga el aprendizaje que la paz debe ser
> ganada en todo nivel, individual, local, nacional y mundial, y en todos
> los aspectos vitales, sociales, económicos, educativos y políticos.
> Pero si falta el elemento espiritual trascendental, que tome posesión
> del corazón humano, no tendrá vida. Sería similar a construir un
> cuerpo en un laboratorio y esperar que tenga un alma viviente.
> 
> La Identidad y el Reto de los Nuevos Paradigmas
> 
> La justificación de las guerras como experiencias que
> ayudan a una nación a definirse, no sólo es engañosa, sino grotesca.
> Es cierto que las crisis y luchas intensas nos ayudan a definirnos como
> humanos, inclusive puede que nos ofrecen héroes, quienes, bajo extremas
> adversidades, descubren poderes y enfoques que no esperaban hallar en
> ellos mismos. Pero el mundo nos da suficientes crisis y retos severos
> para responder y crecer heroicamente a través de ellos, si sabemos como
> escoger y enfrentarlos. Ahora las guerras denigran a los hombres y a
> las mujeres en sumo grado, y son capaces de exterminarlos. Reducen a
> los humanos a su más baja naturaleza y por cierto tienden a convertirnos
> en robots insensibles, a veces mentalmente alterados y fieras. Y las
> guerras continuarán mientras limitemos nuestras alianzas a un grupo
> étnico, un credo o una nación que concentren todas nuestras energías en
> luchar contra un adversario. Hasta que aprendamos a ver y definirnos a
> nosotros mismos como parte de una sola humanidad y dejemos de engendrar
> tiranos o conspiradores en nombre de aquellas pasiones, la bestia que
> reside en la naturaleza material del hombre gobernará, y las guerras
> continuarán hasta acabar con nosotros.
> 
> Es cierto que el afán de luchar para vencer a un
> adversario es parte del psiquis humano. Pero está implícita en las
> Escrituras Sagradas del mundo que esta lucha o "Jihad" mayor, debería
> ser finalmente comprendida y dirigida hacia el fin de combatir y vencer
> nuestros propios defectos internos, y trascender a nuestros propios
> egos, y no para combatir y conquistar a otros. ¿Tendrá que ser mediante
> intensas angustias universales, hundimiento económico, desordenes
> sociales o políticas, desastre ecológico, imprevistos desastres
> naturales, guerra nuclear, pandemias o combinaciones de estos, con
> prolongado sufrimiento, que haga despertar la humanidad? Ya que
> estamos tan perversamente inclinados a aprender a golpes, quizá lo mejor
> que podemos esperar de esto es que una calamidad humille la arrogancia
> humana hasta la mansedumbre y de rodillas, esperar que de tal manera
> nos prepare para ser un instrumento de una sanadora Providencia. Es
> curioso que tanto los Salmos como el Sermón de la Montaña hablen de que "los mansos heredarán la tierra".
> 
> En el libro, "La Búsqueda del Hombre por el
> Sentido", por el psiquiatra Victor Frankl, se incluía la desgarrante
> narración de los cuatro años en que el autor era prisionero médico en
> dos campos de exterminación durante la Segunda Guerra Mundial. En uno
> de los peores infiernos que el hombre jamás ha podido forjar en esta
> tierra, Frankl decidió tratar de sobrevivir, mantenerse íntegro e
> intacto, observando las conductas de los condenados y sirviendo sus
> necesidades. Su experiencia le condujo a la convicción que si una
> persona tiene un suficiente "por qué" para vivir, o un propósito
> trascendente en su vida, tal persona puede soportar cualquier trauma de
> "cómo" vivir.[70] Así puede soportar intenso y prolongado sufrimiento con su identidad y
> propósitos intactos, aún enriquecidos. O sea que el llamado "impacto
> cultural", afecta mas destructivamente a aquellos que carecen de una
> identidad o propósito interno sólido. Estos severos impactos pueden
> impulsar a la persona hacia aquella identidad espiritual interno que
> tiene tanto que ver con una trascendente, positiva y coherente filosofía
> de la vida. Los que no tuvieron esta visión o creencia, fueron anulados
> por los sufrimientos.
> 
> Estos traumas y tragedias también nos pueden enseñar
> a que profundidades de depravación puede caer el ser humano cuando no
> tiene otro recurso más que una entumecida y pasiva o agresiva
> conformación materialista combinada con un una mente cerrada que no
> tiene posibilidad de producir mas que sus propios deseos inmediatos.
> 
> Ahora estamos o paralizados por el miedo, o impávidos
> ante los traumas y peligros. Estamos como niños jugando con dinamita,
> sabiendo bien lo que la dinamita puede hacer, pero hechizados con el
> juego. Parece que no hay ninguna institución o guía aclaradora que nos
> salve. La razón detrás de este miedo y entumecimiento es que todavía no
> sabemos quienes somos, o que es lo que deberíamos buscar para
> desarrollarnos internamente y con las relaciones con los semejantes.
> Debido a esta ignorancia de nosotros mismos, nuestras vanidades y
> arrogancia están siendo avergonzadas por cada nueva experiencia y cada
> nuevo instrumento de poder. Poco sabemos como usarlos para beneficiar
> a nosotros mismos o al género humano. Este nuevo siglo ahora nos pide
> un grado de madurez, sabiduría, humildad y responsabilidad como nunca
> había confrontado generación alguna. El aceptar el reto moral y
> espiritual ahora es lógico y necesario, y francamente no veo alternativa
> que no nos conduzca a calamidad.
> 
> Nosotros los humanos siempre afrontamos condiciones
> de dualidad en nuestras identidades. Para comenzar somos hijos de
> nuestros padres y padres de nuestros hijos. Me refiero también a las
> dualidades de lo material y espiritual, de positivo y negativo, lo
> práctico y lo ideal, la importancia del individuo y de la sociedad, de
> activo y pasivo, de masculino y femenino, de derechos y deberes, de
> justicia y clemencia, de objetivo y subjetivo, de yin y yang, de la
> centralización y la dispersión de autoridad, y muchos otros. Es
> evidente que esas dualidades no son contradictorias sino
> complementarias. En los imanes el polo positivo se pega al polo
> negativo, los polos idénticos se repelan. Pregunto, ¿Por qué no podemos
> acomodarnos a pensar y vivir como activos y dinámicos partícipes en las
> esferas personales, locales y nacionales, y al mismo tiempo sentirnos
> parte integral de una sola humanidad, sin considerar a éstas dos esferas
> como adversarias? ¿No es posible participar en un patriotismo cívico y
> sano y al mismo tiempo estar acorde con una lealtad mayor hacia toda la
> humanidad? ¿Qué no son estas dualidades en realidad condiciones propias
> de la sabiduría y la madurez humana?
> 
> "Los largos períodos de infancia y
> niñez por los cuales la raza humana ha pasado, han quedado atrás. La
> humanidad está ahora experimentando las conmociones invariablemente
> asociadas con la más turbulenta etapa de su evolución, la etapa de la
> adolescencia, cuando la impetuosidad de la juventud y su vehemencia
> alcanzan su punto culminante, y deben ser gradualmente seguidas por la
> calma, la sabiduría y la madurez que caracterizan a la edad adulta.
> Entonces la raza humana alcanzará ese nivel de madurez que le permitirá
> adquirir todos los poderes y capacidades de los cuales ha de depender su
> desarrollo final".[71]
> 
> Debemos aprender a ver a la humanidad como vemos al
> ser individual, con innumerables diversos componentes, células y órganos
> que están integrados y armonizados para sostener la vida del un ser
> completo. El espíritu humano consiste de los poderes del alma que es la
> fuerza vital que coordina estos componentes. Cuando un ser humano llega
> a la madurez, también recibe mayor coherencia, unidad orgánica y nuevos
> e inesperados poderes de comprensión, sabiduría, juicio y perspectiva.
> Cuando llegue la humanidad a este paradigma, ganaría capacidades que
> no eran evidentes en su niñez y adolescencia, aunque tales capacidades
> deberían haber sido sembradas en tempranas edades. Solamente en la
> madurez llegará a estar consciente de su insospechada capacidad para
> realizar aquellas perfecciones y auto estima que son implícitas en su
> derecho de nacer.
> 
> Nuestras ideas de la realidad del hombre
> profundamente afectan a lo que nos lleguemos a ser y adónde nos llevarán
> nuestras identidades. Es decir, si consideramos que esencialmente somos
> animales, adversarios eternos luchando contra otros segmentos; egoístas,
> agresivos, avaros, dedicados al dominio y la supervivencia del más
> fuerte o adónde nuestras naturales proclividades nos impulsan; eso es lo
> que vamos a ser. Con la altamente desarrollada capacidad para crear y
> usar armas de destrucción masiva, seremos, además de bárbaros y
> salvajes, extintos. Por otra parte, si pensamos que la realidad humana
> tuviera la capacidad y el propósito de desarrollar aquellos atributos de
> espíritu, mente y corazón noble, eso es lo que seremos: espirituales,
> conocedores y humanitarios; capaces de resolver una miríada de lo que
> parecen inextricables problemas, y llegaremos a ser una especie
> pacífica, comprensiva y bondadosa. Creo que estas crisis tienen la
> intención de despertarnos al drama de nuestras opciones, al imperativo
> de la madurez espiritual y la conciencia de la unidad humana que son las
> precondiciones para la paz verdadera.
> 
> Esto nos trae a la concientización de la
> trascendencia por encima de cualquier sentido de identidad personal. Me
> refiero a las alturas místicas de "la muerte del ser y la vida en
> Dios, ser pobres en nuestro propio ser y ricos en el Deseado", [72] al cual tantas escrituras religiosas se
> refieren. Este sacrificio consciente del ego por el amor a Dios, y por
> el amor y el servicio a la humanidad, como su manifestación suprema, es
> la meta a la cual aspiran aquellos a quienes el amor y el
> desprendimiento de las cosas mundanas les disminuyen los sentidos de
> nombre, fama o rango. Aunque esta etapa mística no está precisamente
> dentro de los confines de este ensayo, creo que es importante que el
> buscador de su identidad esté consciente de su más trascendental
> condición. En nuestra egoísta, materialista y narcisista tiempo,
> estamos muy lejos de comprender este grado de desprendimiento
> espiritual. Pero todas las crisis que ahora parecen humillar tanto el
> orgullo como el ego de los hombres deberán eventualmente doblegarlo y
> abrir a su comprensión la posibilidad que la búsqueda de identidad
> coherente y sana es una muy importante etapa en el viaje del alma, pero
> que todavía le quedan etapas mas elevadas.
> 
> Un poeta místico escribió una vez:"He conocido a
> Dios por Su desechar de los decretos de los hombres". Se podría
> agregar: "He conocido a Dios por Su anulación de las arrogancias de
> los hombres". Con la libre voluntad, él podría escoger
> someter sus deseos y su libertad a un propósito de servir como
> instrumento de una voluntad más elevada, pero tiende a abusar su
> libertad, así limitando su fe a peticionar a Dios que le concede favores
> y deseos egoístas. Aún cuando ora para la paz, muchos piden que sea
> otorgado del cielo, sin esforzarse al cambio. Una gran mística
> cristiana inglesa, Evelyn Underhill, dice:
> 
> "No es fácil justificar ante la corte de la
> realidad aquellos oraciones para la paz y para la reunión que se ofrecen
> en una multitud de iglesias, y por tantos individuos que en realidad no
> están preparados para hacer una sola cosa difícil, o hacer un solo
> sacrificio de sus posesiones o prejuicios en los intereses de paz o de
> reunión. La Paz es muy costosa, y la reunión será muy costosa. Ambos
> necesitarán gran renunciación."[73]
> 
> La libertad de
> elección ha sido concedida al hombre porque no somos autómatas y el amor
> y la fe no pueden ser forzadas, sino voluntarias. Ha sido concedida
> para que voluntaria y espontáneamente reciproquemos el amor y servicios
> a Dios. Fuimos creados para un sublime destino: "Noble te he
> creado, sin embargo tu mismo te has rebajado. Levántate entonces a
> aquello para lo que tu has sido creado".[74] Tal nobleza espiritual es severamente probada en los conflictos.
> En la paz y hermandad, existe el entorno propio para su desarrollo.
> 
> Es más que obvio que las identidades coherentes como
> seres nobles no pueden estar basadas en indiferencia, escepticismo,
> materialismo, fatalismo o duda. Creo que el caos y desorden de la
> escala mundial y de intensidad que hemos presenciado, sólo podrían ser
> resueltos en una orden nueva que tendrá la capacidad, no sólo de
> mejorar, sino de transformar a la humanidad. La visión es necesaria, ya
> que "sin visión la gente se desenfrena"[75]. Tal transformación debería incluir una depuración de la "cizaña" que
> ha producido las contiendas religiosas, e impedido que la religión asuma
> su verdadero rol y destino en esta transformación. Pero la fe y el
> libre albedrío presumen la posibilidad de duda, y muchos dudan. Si
> vamos a eliminar las confusiones para usar la libertad y fe como es la
> intención, y hacer los sacrificios necesarios para hacer posible la
> transformación, no podemos abandonar la esperanza. He escrito este
> libro porque, no importe lo que el futuro cercano pueda traer, y no
> importa su duda y confusión, que no abandonen las esperanzas en las
> eternas promesas de la paz y las alturas que una humanidad tamizada y
> purificada por adversidades podrían alcanzar.
> 
> Ciertamente no puedo precisar todos los momentos,
> obstáculos, pruebas, adversidades, valles y montañas, noches y albas que
> tendríamos que experimentar para realizar nuestras insospechadas
> potencialidades. Pero el verso "Todas las tribus de la tierra
> lamentarán",[76] precede el tiempo en que ""he aquí, yo hago nuevo todas las cosas". [77]
> 
> San Salvador, 29 febrero 2008
> 
> Gratitud
> 
> La gran mayoría de obras
> que han contribuido a este ensayo fueron digeridas durante un largo
> período y están integradas en mi pensamiento. Ahora, en mis años
> setentas, no es fácil recordar todas las fuentes absorbidas desde mis
> años de estudiante ya que nunca han dejado de enriquecerme.
> 
> Reconozco el impacto de
> respetados historiadores: Arnold J. Toynbee, William Lecky, Alessandro
> Bausani, Bernard Lewis, Nosratollah Rassekh, entre otros; de educadores
> y pensadores como Daniel Jordan y Gary Wills; de los psiquiatras Dr.
> Carl B. Jung, Dr. Victor E. Frankl, Dr. Allen Wheelis, Dr. Floyd W.
> Watson y Dr. Hussein Danesh; de filósofos como Drs. William Harcher y
> John S. Hatcher, Drs. Karl Jaspers y Udo Schaeffer; de antropólogos Dr.
> Michael Leakey, Dr. Michael Leiris y Dr. Ashley Montagu; de otros
> expertos y escritores sobre este tema o temas relacionados como Horace
> Holley, Amín Maalouf, B. Hoff Conow, Anjam Khursheed, Fernando Savater,
> Gil Delannoi y Pierre Taguieff y escritores pensadores religiosos como
> George Townshend y David Hoffman. También tengo una gran deuda con
> muchas publicaciones de la UNESCO, Revista "Current History" y "World
> Order".
> 
> Estoy también agradecido a
> ciertos amigos aquí en El Salvador, que han sido generosos en darme
> ánimo y útiles comentarios. En las primeras versiones en español, las
> atinadas observaciones del Lic. Oscar Ramírez Pérez, me alentaron a
> extenderme hacia la versión actual. Muy especialmente, el elogio y
> ánimo del Dr. Alfredo Martínez Moreno, ilustre jurista internacional,
> pensador, escritor y presidente de la Academia Salvadoreña de la Lengua,
> fueron especialmente apreciados, como lo fueron los comentarios del
> crítico de gramática española y estilo de la versión original, el
> periodista Alberto Saz. Otra revisión por mi viejo amigo fenecido
> Arquitecto David Sandoval, me dio otros útiles comentarios. También
> agradezco al Dr. Carlos Rodríguez Payet y Dra. Blanca Estela de
> Rodríguez por sus orientaciones sobre la sicopatología del fanatismo
> racial, religioso y étnico. También quiero agradecer a la fenecida y
> muy respetada educadora, Lic. Antonia Portillo de Galindo, tanto como la
> Lic. Erlinda Hernández de Moras, Lic. Rosa Serrano de López y Lic.
> Claudia Alwood de Mata, por su aliento. Tengo especial agradecimiento
> hacia Mabel Acosta Hinds, quien revisó y expresó más claramente con
> correcciones en una previa versión en español. La revisión y
> corrección final de Gloria Mena de Palomo, es muy apreciado, tales como
> el cumplir con mis funciones de oficina de Gina García de Mobasher para
> permitirme estas largas digresiones. Finalmente agradezco a mi querida
> esposa Jeanne, que ha sido tan indulgente con las largas noches
> dedicadas a investigación y tantas revisiones.
> 
> Finalmente, no puedo
> ocultar mi deuda a los escritos de la Fe Bahá’í, especialmente los de
> Guardián Shoghi Efendi (1921-1957), y a las más recientes publicaciones
> de su Sede Mundial bajo guía de la Casa Universal de Justicia. Esta Fe
> es reconocida por autoridades como las Naciones Unidas, la Enciclopedia
> Británica y la Enciclopedia Católica, como la más reciente de las
> religiones universales.
> 
> Referencias:
> 
> [1] Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, EBILA Buenos Aires, p.35
> 
> [2] Allan
> Wheelis, "The Quest for Identity", Norton NY, 1958. p.19
> 
> [3]
> 
> Idem. p. 19-20.
> 
> [4] Horace Holley.
> Capitulo, "Educación para una Sociedad Pacífica", en "Religión
> para la Humanidad". Editorial Bahá’í de España. Tarrasa p.
> 147.
> 
> [5] Idem. p.148
> 
> [6] Enciclopedia
> Británica, Ed. 15 Vol. 14, "Human Behavior", p. 720.
> 
> [7] Tablas de
> Bahá’u’lláh, p. 59
> 
> [8] Lucas 12:48.
> 
> [9] C.S.
> Lewis, citado en Reader’s Digest; Citas, Marzo 2000.
> 
> [10] Gordon Taylor "How to Avoid the Future" citado en Udo Schaefer,
> "El Dominio Imperecedero". Editorial Bahá’I de España, Tarrasa,
> p.79
> 
> [11] Arnold Toynbee, "A Historian’s Approach to Religión", Oxford
> University Press, Londres, 1956, p. 253.
> 
> [12] Dr. Victor E. Frankl,
> "El Hombre Doliente", Editorial Herder, Barcelona, 1994, p.96.
> 
> [13] Shoghi Efendi, "El
> Desenvolvimiento de la Civilización Mundial", EBILA, Buenos
> Aires, p.43
> 
> [14] Kenneth Clark, citado en Laurence J Peter, "Peter’s Quotations",
> Bantam Books, New York, p. 92.
> 
> [15] Mateo 7: 21,22.
> 
> [16] Mateo 12:25 y Lucas
> 11:17
> 
> [17] Shoghi Efendi, Op
> Cit, p
> 
> [18] Macualay, citado en A.J. toynbee, A Study of History, Edición
> Summerville, Vol II p 99.
> 
> [19] William E.H. Lecky, "History of European Morals", George
> Brazillier, N.Y. 155, p. 414.
> 
> [20] Jacques Barzún, del Estudio "The Misbehavioral Sciences",
> publicado en la antología "Adventures of the Mind", Knopf, New York 1969, p. 20 (traducción mía).
> 
> [21] Alessandro Bausani, artículo "The Religious Crisis of the Modern
> World", Revista World Order, 1068 p. 10
> 
> [22] Idem
> 
> [23] Idem, p. 12
> 
> [24] Abdu´l-Bahá, traducción del Divino Arte de Vivir.
> EBILA, Buenos Aires, p. 24
> 
> [25] Hidden Words of Bahá’u’lláh, Parte I, no.i.
> 
> [26] Abdu’l-Bahá. Paris Talks. Baha’I Pub. Trust., Wilmette, p.130
> 
> [27] Bausani, Op. Citado de Toynbee, "Un Estudio de la Historia"
> edición completa, Vol. VII, p. 171
> 
> [28] Bausani, Op. Citado de Tielhard de Chardin
> 
> [29] ‘Abdu’l-Bahá, "Some Answered Questions", p. 32
> 
> [30] Carl
> J. Jung, "The Undiscovered Self", Little Brown & Co., Boston,
> 1958, p.74
> 
> [31] Ibid.
> p. 48-49
> 
> [32] Victor Frankl, trad. de "El Hombre Doliente", p. 97
> 
> [33] Mateo
> 7:16
> 
> [34] La Sabiduría de ‘Abdul’Bahá, Editorial
> Bahá’í de España, p. 172
> 
> [35] Floyd
> W. Watson, "The Idea of Man", citado en "a los Pueblos del
> Mundo", Asoc. de Estudios Bahá’i, Ottawa, p. 39.
> 
> [36] ‘Abdu’l-Bahá, "Some Answered Questions", Cap. 55
> 
> [37] Ibid
> 
> [38] Victor E. Frankl, Op Cit. p. 174
> 
> [39] Ibid.
> p. 251
> 
> [40] Mateo 7;16 y otros.
> 
> [41] Houssein Danesh, "Una Sociedad Libre de
> Violencia, Editorial Bahá’í de España, Tarrasa,
> 
> [42] Citado y traducido de Abdulla al Manun, "the Sayings of Mahommad",
> John Murray, Londres p.103
> 
> [43] Mateo 18:20
> 
> [44] Karl
> Jaspers, "_The Future of Mankind, citado en William Hatcher,
> "The Art of Revelation"
> 
> [45] Abdu’l-Bahà, citado en "Divino Arte de
> Vivir", Editorial Bahá’í de España, p 24
> 
> [46] Nelson Mandela, Revista TIME 31 DIC.
> 1999, Articulo sobre Gahdhi.
> 
> [47] Mandela, Op Cit.
> 
> [48] Casa Universal de Justicia "La Promesa de
> la Paz Mundial" mensaje de 1985.
> 
> [50] Guy
> Murchie, "The Seven Mysteries of Life", Houghton Mifflin, boston.
> 
> [51] Fernando Savater, "El Mito del
> Nacionalismo" Alianza Cien, p. 12
> 
> [52] Amin Maalouf, "Indentidades Asesinas",
> citado en conferencia de María Gualaloupe Morfin Otero.
> 
> [53] Ibid.
> 
> [54] Ibid.
> 
> [55] Bernard Lewis, "The Multiple Identities of the Middle East"
> citado en N.Y. Times Book Review, Feb. 2000
> 
> [56] Mario
> Pei, "Language for Everybody", Signet Books American Library,
> N.Y. p. 231
> 
> [57] Citas
> de Hoda Mahmoodi, "From Opression to Equality, the Emergence of
> the Feminist Perspective", Journal of Baha’í , Vol. I No. 3,
> 1989, Ottawa, Canadá
> 
> [58] William E. H. Lecky, Op. Cit. del largo capítulo V sobre "The Position of
> Women", p. 275-372
> 
> [59] Recopilación de las Naciones Unidas, "State of the World’s Women
> 1985", Oxford, New Internationalist Pub. 1985.
> 
> [60] Abdu’l-Bahá "Promulgation of Universal Peace", p. 375
> 
> [61] David hoffman, "La Renovación de la
> Civilización", George Ronald, Oxford, p.
> 
> [62] Alberto Einstein, citado en Banjamin B.
> Ferenez, "Planethood", Vision Books. P. 118.
> 
> [63] Abdu’l-Bahá "Some
> Answered Questions", Capítulo 77
> 
> [64] Daniel 8:9; I Pedro
> 1:12-20; I Corintios 4:5
> 
> [65] Apocalipsis 5:12; Mateo 22:43 y Mateo
> 7:16.
> 
> [66] J. Jusuf Áli, "El
> Mensaje del Islam", citas del Coran, John Murray Oxford. 1948
> 
> [67] Corán
> xxxix:v. 67-71
> 
> [68] Isaías 62:2 y Isaías 66:18
> 
> [69] George Townshend, "The Heart of the Gospel", Bahá’í Publishing
> Trust, p. 30 1972
> 
> [70] Victor E. Fankl, "Man’s Search for Meaning", parte II
> 
> [71] Shoghi Effendi, "The Unfolding of World Civilization", World
> Order of Bahá’u’lláh. p. 202
> 
> [72] Bahá’u’lláh, "The Seven Valleys" - de la versión en Español p.
> 54
> 
> [73] Citada
> en William y Madeline Hállaby, "Prayer: a Bahá’í Approach",
> George Ronald, Oxford. P 84
> 
> [74] Palabras Ocultas de Bahá’u’lláh, parte I, No. 22
> 
> [75]
> Proverbios 29:18
> 
> [76]
> Mateo 24:39
> 
> [77]
> Revelaciones 21:5
> 
> *
> Presidente de la junta directiva del Centro Cultural Salvadoreño
> Americano (CCSA).
> 
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