# Pasajes do los Escritos de Baha'u'llah

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> Source: Bahá'í Library Online (bahai-library.com), curated by Jonah Winters. Used by permission of the curator. Original citation: Bahá'u'lláh, Pasajes do los Escritos de Baha'u'llah, bahai-library.com.
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> Pasajes do los Escritos de Bahá'u'lláh
> 
> Bahá'u'lláh
> 
> n.d.
> 
> Versión castellana basada en la traducción autorizada al inglés de SHOGHI
> EFFENDI
> 
> Título original en inglés: Gleanings from the Writings of Bahá'u'lláh
> 
> I. ¡Loado y glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Cómo puedo yo
> hacer mención de ti, si estoy seguro de que ninguna lengua, por muy
> profunda que sea su sabiduría, puede magnificar debidamente tu nombre, ni
> el ave del corazón humano, por grande que sea su anhelo, jamás podrá
> esperar ascender al cielo de tu majestad y conocimiento.
> 
> Si te describo, oh mi Dios, como Aquel que Todo lo Percibe, me veo
> compelido a admitir que aquellos que son las más elevadas
> Personificaciones de la percepción, han sido creados por virtud de tu
> mandato. Y si te alabo como Aquel quien es el Omnisapiente, me veo
> igualmente forzado a reconocer que los Manantiales de sabiduría han sido
> generados ellos mismos por la acción de tu Voluntad. Y si te ensalzo como
> el Incomparable, pronto descubro que aquellos que son la más íntima
> esencia de unidad, han sido enviados por ti y no son más que las
> demostraciones de tu obra. Y si te aclamo como el Conocedor de todas las
> cosas, debo confesar que aquellos que son la Quintaesencia del
> conocimiento son sólo creación e instrumentos de tu Propósito.
> 
> Exaltado, inmensamente exaltado, eres Tú, por encima de los
> esfuerzos del hombre mortal para desentrañar tu misterio, describir tu
> gloria o aun insinuar la naturaleza de tu Esencia. Por tanto, por mucho
> que logren tales esfuerzos, jamás podrán tener la esperanza de trascender
> las limitaciones impuestas sobre tus criaturas, ya que están animados por
> tu mandato y son engendrados por tu inventiva. Los sentimientos más
> elevados que el más santo de los santos pueda expresar en tu alabanza, y
> la más profunda sabiduría que el más erudito de los hombres pueda
> proferir en su esfuerzo por comprender tu naturaleza, todos giran
> alrededor de aquel Centro que está completamente subordinado a tu
> Soberanía, que adora tu Belleza y es propulsado por los movimientos de tu
> Pluma.
> 
> ¡No! ¡Prohíbelo, oh mi Dios! que yo haya pronunciado palabras tales
> que necesariamente impliquen la existencia de cualquier relación directa
> entre la Pluma de tu Revelación y la esencia de todas las cosas creadas.
> ¡Lejos, muy lejos están Aquellos que tienen conexión contigo, la
> concepción de tal relación! Toda comparación o descripción es incapaz de
> hacer justicia al Árbol de tu Revelación, y todos los caminos hacia la
> comprensión de la Manifestación de ti mismo y la Aurora de tu Belleza,
> están cerrados.
> 
> ¡Lejos, muy lejos de tu gloria está lo que hombres mortales puedan
> afirmar de ti, o atribuirte, o la alabanza con que puedan glorificarte!
> Cualquier deber que Tú hayas prescrito a tus siervos de ensalzar al
> máximo tu majestad y gloria, es sólo una muestra de tu gracia hacia
> ellos, para que puedan ascender al grado conferido a su propio ser
> interior, el del conocimiento de sí mismo.
> 
> Nadie que no seas Tú ha podido, en ningún momento, sondear tu misterio o
> ensalzar dignamente tu grandeza. Inescrutable, y muy por encima de la
> alabanza de los hombres, permanecerás Tú eternamente. No existe otro Dios
> más que Tú, el Inaccesible, el Omnipotente, el Omnisciente, el
> Sacratísimo.
> 
> II. El principio de todas las cosas es el conocimiento de Dios, y
> el fin de todas las cosas, la observancia estricta de todo lo que ha sido
> enviado desde el empíreo de la Voluntad Divina, que abarca todo lo que
> está en los cielos y en la tierra.
> 
> III. La Revelación que desde tiempo inmemorial ha sido aclamada
> como el Propósito y Promesa de todos los profetas de Dios y como el más
> caro deseo de sus mensajeros, ha sido ahora manifestada a los hombres por
> virtud de la penetrante Voluntad del Todopoderoso y de su irresistible
> mandato. El advenimiento de tal Revelación ha sido anunciado en todas las
> Sagradas Escrituras. Contemplad cómo, a pesar de dicho anuncio, la
> humanidad se ha desviado de su sendero y se ha apartado de su gloria.
> 
> Di: ¡Oh vosotros amantes del Dios único y verdadero! Esforzaos para
> que, en verdad, le reconozcáis, y conozcáis y observéis dignamente sus
> preceptos. Ésta es una Revelación bajo la cual, si un hombre derramare
> por ella una gota de sangre, miríadas de océanos serán su recompensa.
> Estad alertas, oh amigos, no sea que, por incumplimiento, perdáis tan
> inestimable beneficio o despreciéis su trascendente rango. Considerad la
> multitud de vidas que han sido, y aún están siendo, sacrificadas, en un
> mundo engañado por un mero fantasma concebido por la vana imaginación de
> sus pueblos. Dad gracias a Dios, ya que habéis alcanzado el deseo de
> vuestros corazones y habéis sido unidos a Aquel quien es el Prometido de
> todas las naciones. Proteged, con la ayuda del Dios único y verdadero,
> exaltada sea su gloria, la integridad de la posición que habéis logrado y
> aferraos a aquello que promueva su Causa. Él, en verdad, os ordena
> aquello que es justo y que conduce a la elevación de la posición del
> hombre. Glorificado sea el Todo Misericordioso, el revelador de esta
> maravillosa Tabla.
> 
> IV. Este es el día en que los más excelentes favores de Dios han
> sido derramados sobre los hombres, Día en que su poderosísima gracia ha
> sido infundida en todas las cosas creadas. Incumbe a todos los pueblos
> del mundo reconciliar sus diferencias y, con perfecta unidad y paz, morar
> bajo la sombra del Árbol de su cuidado y amorosa bondad. Les incumbe
> aferrarse a todo aquello que, en este Día, conduzca a la exaltación de su
> posición y la promoción de sus mejores intereses. Dichosos aquellos a
> quienes la gloriosísima Pluma se sintió inclinada a recordar y benditos
> aquellos hombres cuyos nombres, por virtud de nuestro inescrutable
> decreto, hemos preferido ocultar.
> 
> Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que todos los
> hombres sean asistidos por gracia a cumplir aquello que sea aceptable a
> nuestra vista. Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo será
> desplegado en su lugar. De cierto, vuestro Señor habla la verdad y es el
> Conocedor de cosas no vistas.
> 
> V. Éste es el Día en que el Océano de la misericordia de Dios ha
> sido manifestado a los hombres, Día en que el Sol de su amorosa bondad ha
> derramado su resplandor sobre ellos, Día en que las nubes de su generoso
> favor han dado sombra a toda la humanidad. Éste es el tiempo para alentar
> y refrescar al deprimido por medio de las vivificantes brisas de amor y
> fraternidad, y por las vivientes aguas de amistad y caridad.
> 
> Aquellos que son los amados de Dios, doquiera se reúnan y a
> quienquiera encuentren, deben mostrar, en su actitud hacia Dios, y en la
> forma en que celebran su alabanza y gloria, tal humildad y sumisión, que
> cada átomo de polvo bajo sus pies pueda atestiguar la profundidad de su
> devoción. La conversación de estas almas santas debe estar dotada con
> poder tal que estos mismos átomos se sientan estremecidos por su
> influencia. Deben comportarse en tal forma que la tierra sobre la cual
> caminan nunca pueda dirigirles palabras como éstas: "Yo debo ser
> preferida antes que vosotros. Observad con qué paciencia sobrellevo la
> carga que el labrador me pone encima. Yo soy el instrumento que imparte
> continuamente a todos los seres las bendiciones que Aquel quien es la
> Fuente de toda gracia, me ha confiado. No obstante el honor que me ha
> sido conferido y las innumerables pruebas de mi riqueza, riqueza que
> satisface las necesidades de toda la creación, mirad cuán grande es mi
> humildad, atestiguad con cuanta sumisión permito ser hollada por los pies
> de los hombres..."
> 
> Mostrad paciencia, benevolencia y amor los unos por los otros. Si
> alguno de entre vosotros no pudiera captar cierta verdad o estuviera
> haciendo esfuerzos para comprenderla, mostrad en vuestra conversación con
> él un espíritu de suma bondad y benevolencia. Ayudadle a ver y reconocer
> la verdad, sin considerarse en lo más mínimo superior a él ni poseedor de
> mayores dotes.
> 
> Todo el deber del hombre en este Día es alcanzar aquella parte del
> torrente de la gracia que Dios derrama para él. Por tanto, que ninguno
> considere si el receptáculo es grande o pequeño. La porción de algunos
> puede caber en la palma de una mano, la porción de otros pudiera llenar
> una taza y la de otros alcanzar la medida de un galón.
> 
> Cada cual en este Día debería buscar lo que mejor promueva la Causa
> de Dios. ¡Aquel quien es la Eterna Verdad es mi testigo! No hay nada en
> este Día que pueda hacer más daño a mi Causa que la disensión y la
> contienda, las disputas, el alejamiento y la apatía entre los amados de
> Dios. Huid de ellos, mediante el poder de Dios y su soberana ayuda y
> esforzaos para unir los corazones de los hombres en su Nombre, el
> Unificador, el Omnipotente, el Omnisapiente.
> 
> Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que saboreéis obras
> tales como las que son realizadas en su sendero y participéis de la
> dulzura de humildad y sumisión tales como las que muestran por amor a Él.
> Olvidaos de vosotros mismos y volved vuestros ojos hacia vuestro vecino.
> Dedicad vuestras energías a todo aquello que promueva la educación de los
> hombres. Nada es, ni jamás podrá ser, ocultado a Dios. Si camináis en su
> sendero, sus incalculables e imperecederas bendiciones lloverán sobre
> vosotros. Ésta es la luminosa Tabla cuyos versos han brotado de la
> vibrante Pluma de Aquel quien es el Señor de todos mundos. Meditad sobre
> ella en vuestros corazones y sed de los que observan sus preceptos.
> 
> VI. Observad cómo los diversos pueblos y naciones de la tierra han
> estado esperando el advenimiento del Prometido. Tan pronto como Aquel
> quien es el Sol de la Verdad se manifestó, he aquí, que todos se
> apartaron de Él, excepto aquellos a quienes Dios quiso guiar. No nos
> atrevemos a levantar, en este Día, el velo que oculta la exaltada
> posición que cada creyente verdadero puede alcanzar, por cuanto el júbilo
> que tal revelación provocaría bien pudiera ser causa de que algunos
> sufrieran un desvanecimiento y murieran.
> 
> Aquel quien es el Corazón y Centro del Bayán ha escrito: "El germen
> que contiene en sí las potencialidades de la Revelación que ha de venir
> posee una potencia superior a las fuerzas combinadas de todos los que me
> siguen." Y, en otra parte, Él dice: "De todos los tributos que he rendido
> a Aquel que vendrá después de mí, el más grande es éste, mi confesión
> escrita, que ninguna palabra mía puede describirle en forma adecuada,
> como tampoco puede referencia alguna a Él mi Libro, el Bayán, hacer
> justicia a su Causa."
> 
> Quienquiera haya buscado en las profundidades de los océanos que
> yacen ocultos en estas exaltadas palabras y haya sondeado su significado,
> se puede decir que ha descubierto un destello de la gloria inefable con
> que ha sido dotada esta poderosísima, sublime y santísima Revelación. De
> la excelencia de tan grande Revelación, bien puede imaginarse el honor
> con que han de ser investidos sus fieles seguidores. ¡Por la rectitud del
> Dios único y verdadero! Incluso el aliento de estas almas posee mayor
> riqueza que todos los tesoros de la tierra. Dichoso el hombre que la ha
> alcanzado y ¡ay! de los negligentes.
> 
> VII. En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede
> contemplar el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha
> sido proclamado y la Luz de su semblante se ha levantado sobre los
> hombres. Incumbe a todos borrar de la tablilla de su corazón la huella de
> toda palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos
> de su Revelación, las pruebas de su Misión y las señales de su Gloria.
> 
> ¡Grande, en verdad, es este Día! Las alusiones que se hacen a Él en
> todas las sagradas Escrituras como el Día de Dios atestiguan su grandeza.
> El alma de cada profeta de Dios, de cada mensajero divino, ha añorado
> este maravilloso Día. Asimismo, todos los pueblos de la tierra han
> ansiado llegar a él. Sin embargo, en cuanto se manifestó el Sol de su
> Revelación en el cielo de la Voluntad de Dios, todos, excepto aquellos a
> quienes el Todopoderoso quiso guiar, se mostraron confundidos y
> negligentes.
> 
> ¡Oh tú que me has recordado! Un agraviante velo ha separado a los
> pueblos de la tierra de su gloria y ha impedido que escuchen su llamado.
> Conceda Dios que la luz de la unidad envuelva a toda la tierra y que el
> sello "El Reino es de Dios", sea estampado en la frente de todos sus
> pueblos.
> 
> VIII. ¡Por la rectitud de Dios! Estos son los días en los cuales Él
> ha puesto a prueba los corazones de todos sus mensajeros y profetas y,
> más allá de ellos, a quienes montan guardia sobre su sagrado e inviolable
> Santuario, los moradores del Pabellón celestial y los habitantes del
> Tabernáculo de Gloria. ¡Cuán severa será, entonces, la prueba a que se
> verán sometidos aquellos que conciben socios de Dios!
> 
> IX. ¡Oh Husayn! Considera cuán ansiosos estaban ciertos pueblos y
> naciones de que regresara el Imán Husayn, cuya venida después de la
> llegada del Qá'im, ha sido profetizada en días pasados, por los elegidos
> de Dios, exaltada sea su gloria. Aún más, estas almas santas han
> anunciado que cuando se manifieste Aquel quien es la Aurora de la gracia
> múltiple de Dios, todos los profetas y mensajeros, incluso el Qá'im, se
> reunirán bajo la sombra del Sagrado Estandarte que el Prometido
> enarbolará. Esa hora ya ha llegado. El mundo está iluminado con la gloria
> refulgente de su semblante. ¡Sin embargo, observa cuán lejos se han
> extraviado los pueblos de su sendero! Ninguno ha creído en Él con
> excepción de aquellos quienes, mediante el poder del Señor de los
> Nombres, han hecho añicos los ídolos de sus vanas imaginaciones y deseos
> corruptos y han entrado en la ciudad de la certeza. En este Día y en su
> Nombre, el que Subsiste por sí mismo, el sello del Vino escogido de su
> Revelación ha sido roto. Se está derramando su gracia sobre los hombres.
> Llena tu copa y bebe en su Nombre, el Santísimo, el Más Alabado.
> 
> X. El tiempo preordinado para los pueblos y naciones de la tierra
> ya ha llegado. Las promesas de Dios, según están registradas en las
> sagradas Escrituras, han sido cumplidas. Desde Sión ha salido la Ley de
> Dios y Jerusalén y sus montañas y campos están llenos de la gloria de su
> Revelación. Feliz el hombre que pondera en su corazón aquello que ha sido
> revelado en los Libros de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que
> Subsiste por sí mismo. Meditad sobre esto, oh amados de Dios, y permitid
> que vuestros oídos estén atentos a su Palabra, para que os sea posible,
> por su gracia y misericordia, beber cuanto podáis de las cristalinas
> aguas de la constancia y ser en su Causa firmes e inamovibles como la
> montaña.
> 
> En el Libro de Isaías está escrito: "Entra en la roca y ocúltate en
> el polvo, por temor al Señor y por la gloria de su majestad". Ningún
> hombre que medite sobre este verso puede dejar de reconocer la grandeza
> de esta Causa, o dudar del exaltado carácter de este Día: el Día de Dios
> mismo. Este versículo es seguido por las palabras: "Y solamente el Señor
> será exaltado en ese Día". Este es el Día que la Pluma del Altísimo ha
> glorificado en todas las sagradas Escrituras. No hay en ellas versículo
> alguno que no declare la gloria de su santo Nombre y no hay Libro que no
> atestigüe la sublimidad de este exaltadísimo tema. Si mencionáramos todo
> lo que ha sido revelado en estos Libros celestiales y santas Escrituras
> concerniente a esta Revelación, esta Tabla llegaría a tener dimensiones
> inconmensurables. Incumbe a cada ser humano en este Día, poner toda su
> confianza en las múltiples generosidades de Dios y levantarse para
> diseminar, con suma sabiduría, las verdades de su Causa. Entonces, y sólo
> entonces, toda la tierra será envuelta por la luz matinal de su
> Revelación.
> 
> XI. Toda gloria sea para este Día, Día en que las fragancias de
> misericordia se han esparcido sobre todas las cosas creadas; Día tan
> bendito, que las edades y siglos del pasado jamás podrán rivalizarlo; Día
> en que el semblante del Antiguo de los Días se ha vuelto hacia su santa
> sede. Por tanto, las voces de todas las cosas creadas, y más allá de
> éstas, aquellas del Concurso en lo alto, se oyeron exclamar: "Apresúrate,
> oh Carmelo, porque, ve, la luz del semblante de Dios, el Soberano del
> Reino de los Nombres y Modelador de los cielos, se ha levantado sobre
> ti".
> 
> Sobrecogido por efluvios de alegría, levantando su voz, exclamó:
> "¡Que mi vida sea sacrificada por ti! Ya que Tú has fijado tu mirada
> sobre mí, me has conferido tu munificencia y has dirigido tus pasos hacia
> mí. La separación de ti, oh Fuente de vida eterna, casi me ha consumido y
> mi lejanía de tu presencia ha devorado mi alma. Toda alabanza sea para ti
> por haberme permitido escuchar tu llamado, por haberme honrado con tus
> pasos y por haber revivido mi alma con la vivificante fragancia de tu Día
> y la estremecedora voz de tu Pluma, voz que Tú ordenaste fuera tu toque
> de clarín entre tu pueblo. Y cuando sonó la hora en que debía
> manifestarse tu irresistible Fe, exhalaste a tu Pluma un soplo de tu
> espíritu y he aquí que toda la creación fue sacudida hasta sus mismos
> cimientos, descubriendo ante la humanidad aquellos misterios que yacían
> ocultos en los tesoros de Aquel quien es el Poseedor de todas las cosas
> creadas".
> 
> En cuanto se oyó su voz en ese exaltadísimo Lugar, Nosotros
> respondimos: "Da gracias a tu Señor, oh Carmelo. El fuego de tu
> separación de mí te consumía rápidamente cuando el océano de mi presencia
> se levantó ante tu rostro, alegrando tus ojos y los de toda la creación y
> llenando de gozo todas las cosas visibles e invisibles. Regocíjate,
> porque Dios ha establecido su trono sobre ti en este Día, te ha hecho el
> punto del amanecer de sus signos y la aurora de las demostraciones de su
> Revelación. Dichoso aquel que te circunde, proclame la revelación de tu
> gloria y relate aquello que la munificencia del Señor tu Dios ha
> derramado sobre ti. Toma el Cáliz de la Inmortalidad en el nombre de tu
> Señor, el Todo Glorioso, y da gracias a Él, ya que, como señal de su
> misericordia hacia ti, ha transformado tu tristeza en alegría y ha
> cambiado tu pena en dichosa felicidad. Él, en verdad, ama el sitio
> designado la sede de su trono, que sus pies han pisado, que ha sido
> honrado por su presencia, desde donde Él proclamó su llamado y sobre el
> cual derramó sus lágrimas.
> 
> "Llama a Sión, oh Carmelo, y anuncia las felices nuevas: ¡Él que
> estaba oculto a los ojos mortales ha venido! Su soberanía que todo lo
> subyuga está manifiesta; su esplendor que todo lo abarca se ha revelado.
> Está alerta, no sea que vaciles o te detengas. Apresúrate y circunda la
> Ciudad de Dios que ha descendido del cielo, la Kaaba celestial a cuyo
> derredor han circundado en adoración los favorecidos de Dios, los puros
> de corazón y la compañía de los más excelsos ángeles. ¡Oh! cuánto ansío
> anunciar a cada lugar de la superficie de la tierra y llevar a cada una
> de sus ciudades las buenas nuevas de esta Revelación, a la cual ha sido
> atraído el corazón del Sinaí y en cuyo nombre la Zarza Ardiente está
> proclamando: 'Los reinos del cielo y de la tierra pertenecen a Dios, el
> Señor de Señores'. En verdad, este es el Día en que tanto la tierra como
> el mar se regocijan ante este anuncio, Día para el cual han sido
> preservadas aquellas cosas que Dios, gracias a una generosidad más allá
> de la comprensión de mente o corazón mortales, ha destinado para ser
> reveladas. Dentro de poco Dios hará navegar su Arca sobre ti y
> manifestará al pueblo de Bahá que ha sido mencionada en el Libro de los
> Nombres."
> 
> Santificado sea el Señor de toda la humanidad, ante la mención de
> cuyo nombre todos los átomos de la tierra han vibrado, y la Lengua de
> Grandeza ha sido impulsada a exponer aquello que estaba guardado en su
> conocimiento y yacía oculto en el tesoro de su poder. Él en verdad,
> mediante la potencia de su nombre, el Poderoso, el Omnipotente, el
> Altísimo, es el soberano de todo lo que hay en los cielos y todo lo que
> hay sobre la tierra.
> 
> XII. Levantaos, oh pueblo, anticipándoos a los días de la justicia
> divina, porque la hora prometida ha llegado. Estad alerta, no sea que no
> comprendáis su importancia y seáis contados entre los descarriados.
> 
> XIII. Considera el pasado. Cuántos hombres, elevados y humildes,
> han esperado ansiosamente, en toda época, el advenimiento de las
> manifestaciones de Dios en la santificada persona de sus elegidos.
> Cuántas veces han esperado su venida; con qué frecuencia han suplicado
> para que sople la brisa de la misericordia divina y aparezca la Belleza
> prometida desde detrás del velo del encubrimiento, y sea revelada a todo
> el mundo. Y siempre que se abrieron las puertas de gracia, y las nubes de
> munificencia divina se vertieron sobre la humanidad y la luz del
> Invisible brilló sobre el horizonte de poder celestial, todos ellos le
> negaron y se apartaron de su rostro, el rostro de Dios mismo ....
> 
> Reflexiona: ¿Cuál pudo haber sido el motivo de tales hechos? ¿Qué
> pudo haber inducido a semejante comportamiento para con los Reveladores
> de la belleza del Todo Glorioso? Aquello que en días pasados fue la causa
> del rechazo y oposición de esos hombres, ahora ha ocasionado la
> perversidad de la gente de esta época. Sostener que el testimonio de la
> Providencia era incompleto y que por eso ha sido la causa del rechazo de
> los hombres, no es sino blasfemia evidente. ¡Cuán lejos está de la gracia
> del Todo Munífico, de su amorosa providencia y tierna misericordia,
> elegir a un alma de entre todos los hombres para que guíe a sus
> criaturas, y luego, por una parte, privarle de la medida plena de su
> testimonio divino, y por otra, infligir severo castigo a su pueblo por
> haberse apartado de su elegido! Es más, las múltiples generosidades del
> Señor de todos los seres han rodeado, en todo tiempo, mediante las
> manifestaciones de su divina Esencia, a la tierra y a todos los que viven
> en ella. Ni por un momento ha sido retenida su gracia, ni tampoco las
> lluvias de su amorosa bondad han dejado de verterse sobre la humanidad.
> Por consiguiente, semejante comportamiento no puede atribuirse sino a la
> estrechez de mente de aquellas almas que vagan en el valle de la
> arrogancia y orgullo, que están perdidas en el desierto del alejamiento,
> que caminan tras sus vanas fantasías y siguen las órdenes de los jefes de
> su fe. Su interés principal es la mera oposición, y su único deseo es
> desconocer la verdad. Para todo observador perspicaz es evidente y
> manifiesto que si en los días de cada una de las manifestaciones del Sol
> de la Verdad estos hombres hubiesen santificado sus ojos, sus oídos y sus
> corazones de todo lo que hubieran visto, oído y sentido, de seguro no se
> habrían privado de ver la belleza de Dios, ni se habrían extraviado lejos
> de los aposentos de gloria. Pero pesaron el testimonio de Dios con la
> medida de su propio conocimiento, tomado de las enseñanzas de los jefes
> de su fe, y al encontrarlo en desacuerdo con su limitado entendimiento,
> se levantaron a perpetrar tan indignos actos ....
> 
> ¡Considera a Moisés! Armado con la vara del dominio celestial,
> adornado con la blanca mano del conocimiento divino, procedente del Paran
> del amor de Dios, y empuñando la serpiente del poder y majestad eterna,
> brilló sobre el mundo desde el Sinaí de la luz. Llamó a todos los pueblos
> y razas de la tierra al reino de la eternidad, y les invitó a participar
> del fruto del árbol de la fidelidad. Seguramente conoces la feroz
> oposición del Faraón y su pueblo, y de las piedras de ociosa fantasía que
> las manos de los infieles lanzaron a ese Árbol bendito. Tanto es así, que
> finalmente el Faraón y su pueblo se levantaron, haciendo esfuerzos
> extremos para extinguir, con las aguas de la falsedad y negación, el
> fuego de ese Árbol sagrado, olvidando la verdad de que ningún agua
> terrenal puede apagar la llama de la sabiduría divina, ni pueden ráfagas
> mortales extinguir la lámpara del dominio eterno. Más aún, semejante agua
> no puede sino intensificar el ardor de la llama, y tales ráfagas no
> pueden sino asegurar la conservación de la lámpara; si observaras con el
> ojo del discernimiento y caminaras por el camino de la santa voluntad y
> complacencia de Dios ....
> 
> Y cuando terminaron los días de Moisés, y la luz de Jesús,
> brillando desde la aurora del Espíritu, envolvió al mundo, todo el pueblo
> de Israel se levantó en oposición contra Él. Reclamaban que Aquel cuyo
> advenimiento había predicho la Biblia, debía necesariamente promulgar y
> cumplir las leyes de Moisés, en tanto que este joven nazareno, quien se
> atribuía la posición del Mesías divino, había anulado la ley del divorcio
> y del sábado: las más importantes de todas las leyes de Moisés. Y además,
> ¿qué decir de las señales de la Manifestación que había de venir? ¡Este
> pueblo de Israel, aún, hasta el día de hoy, espera a la Manifestación
> predicha por la Biblia! ¡Cuántas Manifestaciones de Santidad, cuántos
> Reveladores de la luz sempiterna, han aparecido desde el tiempo de
> Moisés, y, sin embargo, Israel, envuelto en los más densos velos de
> fantasía satánica y falsas imaginaciones, aún espera que el ídolo creado
> por él mismo aparecerá con los signos que él ha concebido! Así Dios les
> ha castigado por sus pecados, ha extinguido en ellos el espíritu de fe, y
> les ha atormentado con las llamas del fuego del infierno. Y esto sólo a
> causa de que Israel rehusó comprender el significado de aquellas palabras
> que fueron reveladas en la Biblia referente a los signos de la próxima
> Revelación. Como jamás comprendió su verdadera significación y
> aparentemente tales acontecimientos nunca ocurrieron, permaneció privado
> de reconocer la belleza de Jesús y de ver la faz de Dios. ¡Y aún esperan
> su venida! Desde tiempo inmemorial hasta el presente, todas las razas y
> pueblos de la tierra se han aferrado a semejantes fantasías y
> pensamientos indignos, privándose así de las claras aguas que fluyen de
> las fuentes de pureza y santidad....
> 
> Para quienes están dotados de entendimiento, es claro y manifiesto
> que cuando el fuego del amor de Jesús consumió los velos de las
> limitaciones de los judíos, y su autoridad se hizo evidente y fue puesta
> parcialmente en vigor, Él, el Revelador de la Belleza invisible, al
> dirigirse un día a sus discípulos, se refirió a su muerte, y, encendiendo
> en sus corazones el fuego de la aflicción, les dijo: "Yo me voy y vengo
> otra vez a vosotros." Y en otra parte Él dijo: "Yo me voy y vendrá otro,
> quien os dirá todo lo que no os he dicho, y cumplirá todo lo que he
> hablado." Ambos dichos tienen un mismo significado, si consideras a las
> manifestaciones de la Unidad de Dios con percepción divina.
> 
> Todo observador perspicaz reconocerá que en la dispensación del
> Corán, fueron confirmados tanto el Libro como la Causa de Jesús. Y en
> cuanto a los nombres, Muhammad mismo declaró: "Yo soy Jesús". Él
> reconoció la verdad de las señales, profecías y palabras de Jesús, y
> atestiguó que todas eran de Dios. En este sentido, ni la persona de
> Jesús, ni sus escritos han diferido en los de Muhammad y de su Libro
> sagrado, por cuanto ambos han abogado por la Causa de Dios, han
> pronunciado su alabanza y revelado sus mandamientos. Así, Jesús mismo
> declaró: "Me voy y vengo otra vez a vosotros." Considera el sol. Si
> dijera: "Soy el sol de ayer", hablaría la verdad. Y si pretendiese ser
> otro sol, tomando en cuenta la secuencia del tiempo, diría también la
> verdad. Asimismo, Si se dijera que todos los días no son sino uno y el
> mismo, sería correcto y verdadero. Y si se dijera respecto de nombres
> particulares y designaciones, que difieren, esto también sería verdadero.
> Pues, si bien son los mismos, se reconoce en cada uno una designación
> distinta, un atributo específico, un carácter particular. Conforme a
> esto, comprende la distinción, variedad y unidad características de las
> diversas Manifestaciones de santidad, para que puedas entender las
> alusiones hechas por el Creador de todos los nombres y atributos, a los
> misterios de la distinción y unidad, y descubrir la respuesta a tu
> pregunta acerca de por qué la Eterna Belleza, varias veces, se ha llamado
> con nombres y títulos diferentes....
> 
> Cuando el Invisible, el Eterno, la Esencia divina, hizo que saliera
> el Sol de Muhammad en el horizonte del conocimiento, entre los reparos
> que pusieron contra Él los teólogos judíos estaba que después de Moisés
> ningún profeta sería enviado por Dios. Ciertamente, se ha hecho mención
> en las escrituras a un Ser que debía necesariamente manifestarse, quien
> promovería la Fe de Moisés y fomentaría los intereses de su pueblo, de
> modo que la Ley de la Dispensación de Moisés abarcase a toda la tierra.
> Así se ha referido en su Libro el Rey de gloria sempiterna a las palabras
> pronunciadas por esos vagabundos del valle del alejamiento y error:
> "Dicen los judíos, 'La mano de Dios está encadenada'. Encadenadas estén
> sus propias manos; y fueron maldecidos por lo que dijeron. Antes
> ¡extendidas están sus dos manos!" "La mano de Dios está por encima de sus
> manos." Aunque de diversa manera han relatado los comentaristas del Corán
> las circunstancias que rodearon la revelación de este versículo, con todo
> debieras esforzarte por comprender su propósito. Él dice: ¡Cuán falso es
> lo que los judíos han imaginado! ¿Cómo puede la mano de Aquel quien es el
> Rey en verdad, quien hizo que se revelara el semblante de Moisés y le
> confirió el manto de profeta; cómo puede estar encadenada y trabada con
> grillos la mano de semejante Ser? ¿Cómo puede imaginársele incapaz para
> enviar a otros mensajeros después de Moisés? ¡Mira lo absurdo de su
> afirmación; cuán lejos se han apartado del sendero del conocimiento y la
> comprensión! Observa cómo también en este día, toda esta gente se ha
> ocupado con tan absurdos disparates. ¡Durante más de mil años han estado
> recitando este versículo y censurando, sin saberlo, a los judíos,
> ignorando totalmente que ellos mismos, abierta y secretamente, expresan
> los sentimientos y creencia del pueblo judío! Seguramente estás informado
> de su vana aseveración que toda Revelación ha terminado, que se han
> cerrado las puertas de la misericordia divina, que de las auroras de
> santidad eterna no saldrá de nuevo el sol, que para siempre se ha calmado
> el Océano de la munificencia sempiterna, que los mensajeros de Dios han
> cesado de aparecer desde el Tabernáculo de antigua gloria. Tal es el
> grado de comprensión de esta gente mezquina y despreciable. Esta gente ha
> imaginado que el flujo de la gracia de Dios, que todo lo abarca, y sus
> abundantes favores, cuya interrupción ninguna mente puede contemplar, se
> ha detenido. De todos lados se han levantado con tiranía, y han hecho los
> mayores esfuerzos para apagar con las amargas aguas de su vana fantasía
> la llama de la Zarza Ardiente de Dios, olvidando que el globo del poder
> protegerá dentro de su poderosa fortaleza a la Lámpara de Dios ....
> 
> Observa cómo la soberanía de Muhammad, el Mensajero de Dios, es
> evidente y está manifiesta, entre el pueblo. Tú bien sabes lo que
> aconteció a su Fe en los primeros días de su dispensación. ¡ Cuán
> dolorosos sufrimientos causó la mano de los infieles y errados, los
> sacerdotes de esa época y sus socios, a esa Esencia espiritual, a ese muy
> puro y santo Ser! ¡Cuán abundantes las zarzas y espinas que esparcieron
> sobre su camino! Es evidente que esa miserable generación, en su malvada
> y satánica fantasía, consideró todo daño a ese Ser inmortal como medio
> para alcanzar felicidad perdurable, por cuanto los sacerdotes reconocidos
> de esa época, como 'Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú 'Ámir, el ermitaño, Ka'b-ibn-
> i-Ashraf, y Nadr-ibn-i-Hárith, le trataron todos como impostor y le
> declararon demente y calumniado. Tan dolorosas acusaciones hicieron
> contra Él, que al relatarlas, Dios prohibe que fluya la tinta, que corra
> nuestra pluma o que las soporte la página. Estas imputaciones malignas
> hicieron que el pueblo se levantara para atormentarle. ¡Y cuán feroz ese
> tormento si los sacerdotes de la época son sus principales instigadores,
> si le denuncian a sus seguidores y le arrojan de su medio declarándole
> perverso! ¿No le ha sucedido lo mismo a este Siervo, y todos lo han
> presenciado?
> 
> Por esta razón, Muhammad exclamó: "Ningún profeta de Dios ha
> sufrido daño tal como el que Yo he sufrido". Y en el Corán se registran
> todas las calumnias y reproches que se pronunciaron contra Él, así como
> todas las aflicciones que sufrió. Remitíos a él para que tal vez seáis
> informados de lo que aconteció a su Revelación. Tan grave era su
> situación, que por un tiempo todos dejaron de tener trato con Él y con
> sus compañeros. Cualquiera que se juntara con Él caía víctima de la
> crueldad implacable de sus enemigos....
> 
> ¡Considera cuán grande es el cambio hoy día! ¡Mira cuántos
> soberanos inclinan la rodilla ante su nombre! ¡Cuán numerosas las
> naciones y reinos que han buscado asilo bajo su Sombra, y que guardan
> lealtad a su Fe enorgulleciéndose de ello! De los púlpitos se elevan hoy
> palabras de alabanzas que con toda humildad glorifican su bendito nombre;
> y de lo alto de los minaretes resuena el llamado que convoca al concurso
> de su pueblo para adorarle. Aun los reyes de la tierra que han rehusado
> abrazar su Fe y quitarse el manto del descreimiento, confiesan y
> reconocen sin embargo la grandeza y majestad avasalladora de ese Sol de
> amorosa bondad. Tal es su soberanía terrenal, de la cual ves evidencias
> por todas partes. Esta soberanía debe necesariamente revelarse y
> establecerse, ya sea durante la vida de cada manifestación de Dios o
> después de su ascensión a su verdadera morada en los reinos de lo
> alto....
> 
> Es evidente que los cambios producidos en cada Dispensación,
> constituyen las nubes oscuras que se interponen entre el ojo del
> entendimiento humano y la Lumbrera divina que brilla en la aurora de la
> Esencia divina. Considera cómo los hombres durante generaciones han
> imitado ciegamente a sus padres, y han sido educados de acuerdo con
> prácticas y costumbres tales como las establecidas por los preceptos de
> su Fe. Por tanto, si estos hombres descubrieran de repente que un Hombre,
> que ha vivido en medio de ellos, y que respecto a toda limitación humana
> ha sido igual a ellos, se ha levantado para abolir todos los principios
> establecidos e impuestos por su Fe -principios en los cuales ellos
> durante siglos han sido disciplinados, considerando como infieles,
> descarriados y perversos a sus opositores y negadores- ellos,
> ciertamente, estarían envueltos en velos e imposibilitados para reconocer
> su verdad. Cosas semejantes son como "nubes" que velan los ojos de
> aquellos cuyo ser interior aún no ha gustado el Salsabíl del
> desprendimiento, ni ha bebido del Kawthar del conocimiento de Dios. Tales
> hombres, al tomar conocimiento de esas circunstancias, llegan a velarse a
> tal punto que sin la menor pregunta declaran infiel a la Manifestación de
> Dios y le sentencian a muerte. Debes haber oído ya que tales cosas han
> sucedido en todas las épocas, y ahora puedes observarlas en este día.
> 
> Nos incumbe, por tanto, hacer el mayor esfuerzo, para que con la
> invisible ayuda de Dios, esos velos oscuros, esas nubes de pruebas
> enviadas del Cielo, no nos impiden ver la belleza de su luminoso
> semblante y reconocerle sólo en virtud de su propio ser.
> 
> XIV. La Divina Primavera ha llegado, oh Más Excelsa Pluma, por
> cuanto la Festividad del Todo Misericordioso se acerca rápidamente.
> Levántate y glorifica ante la creación entera el nombre de Dios y celebra
> su alabanza de tal manera que todas las cosas creadas puedan ser
> regeneradas y renovadas. Habla y no guardes silencio. El sol de suprema
> felicidad brilla sobre el horizonte de nuestro nombre, el Venturoso, por
> cuanto el reino del nombre de Dios ha sido adornado con el ornamento del
> nombre de tu Señor, el Creador de los cielos. Levántate ante las naciones
> de la tierra y ármate con el poder de este Más Grande Nombre y no seas de
> los que se demoran.
> 
> Me parece que te has detenido y no te mueves sobre mi Tabla. ¿Es
> posible que el resplandor del Semblante Divino te haya aturdido o que la
> necia charla de los insolentes te haya llenado de pesar y paralizado tu
> acción? Está alerta y no dejes que nada te prive de ensalzar la grandeza
> de este Día en que el Dedo de majestad y fuerza ha abierto el sello del
> Vino de la Reunión y llamado a todos los que están en el cielo y a todos
> los que están en la tierra. ¿Prefieres demorarte cuando la brisa
> anunciadora del Día de Dios ha soplado ya sobre ti, o eres de aquellos
> que están apartados de Él como por un velo?
> 
> No he permitido que ningún velo, cualquiera que sea, oh Señor de
> todos los nombres y Creador de los cielos, me aparte del reconocimiento
> de las glorias de tu Día, el cual es la lámpara de guía para todo el
> mundo y el signo del Antiguo de los Días para todos aquellos que habiten
> en él. Mi silencio es debido a los velos que han impedido que los ojos de
> tus criaturas te vean y mi mudez se debe a los impedimentos que han
> privado a tu pueblo de reconocer tu verdad. Tú conoces lo que está en mí;
> pero yo no conozco lo que se halla en ti. Tú eres el Omnisciente, el que
> Todo lo Conoce. ¡Por tu nombre que excede todo otro nombre! Si tu mandato
> predominante y sometedor, alguna vez me alcanzara, me daría poder para
> revivir las almas de todos los hombres por medio de tu más excelsa
> Palabra, la cual he oído de tu Lengua de poder en tu Reino de gloria. Me
> permitiría anunciar la revelación de tu refulgente semblante por medio
> del cual lo que yace oculto a los ojos de los hombres ha sido manifestado
> en tu nombre, el Perspicaz, el Soberano Protector, el que Subsiste por sí
> mismo.
> 
> Oh Pluma, ¿descubres en este Día a otro que no sea a mí? ¿Qué hay
> de la creación y de sus manifestaciones? ¿Qué de los nombres y su reino?
> ¿Dónde han ido todas las cosas creadas ya sean visibles o invisibles?
> ¿Qué hay de los secretos ocultos del universo y sus revelaciones? ¡Ve
> cómo la creación entera ha dejado de existir! Nada queda sino mi Rostro,
> el Siempre Perdurable, el Resplandeciente, el Todo Glorioso.
> 
> Este es el Día en que nada se ve excepto los esplendores de la Luz
> que brilla en el rostro de tu Señor, el Munífico, el Más Generoso.
> Verdaderamente, Nosotros hemos hecho expirar a cada alma por virtud de
> nuestra irresistible soberanía que todo lo sojuzga. Luego hemos hecho
> surgir una nueva creación, como signo de nuestra gracia hacia los
> hombres. Soy, en verdad, el Todo Generoso, el Antiguo de los Días.
> 
> Éste es el Día en que el mundo invisible proclama: "Grande es tu
> bendición, oh tierra, porque has sido hecha el escabel de tu Dios y has
> sido escogida como el asiento de su poderoso trono". El reino de la
> gloria exclama: "Ojalá pudiera sacrificarte mi vida, porque Él, quien es
> el Bienamado del Todo Misericordioso, ha establecido su soberanía sobre
> ti, mediante la fuerza de su Nombre que ha sido prometido a todo lo que
> existe tanto en el pasado como en el futuro". Éste es el Día en que toda
> emanación de dulce olor deriva su fragancia del aroma de mi vestidura, la
> que ha derramado su perfume sobre la creación entera. Éste es el Día en
> que las torrentosas aguas de la vida eterna han brotado de la Voluntad
> del Todo Misericordioso. ¡Apresuraos de corazón y alma y bebed cuanto
> podáis, o Concurso de los reinos en lo alto!
> 
> Di: Él es la Manifestación de Aquel quien es el Incognoscible, el
> Invisible de los Invisibles, si pudierais comprenderlo. Él es quien ha
> puesto a descubierto, ante vosotros, la oculta y atesorada Gema, si sólo
> la buscarais. Él es el único Amado de todo lo existente, ya sea del
> pasado o del futuro. ¡Ojalá que pudierais poner vuestros corazones y
> esperanzas en Él!
> 
> Hemos escuchado la voz de tu Súplica, oh Pluma, y disculpamos tu
> silencio. ¿Qué es lo que te ha confundido tan penosamente?
> 
> La embriaguez de tu presencia, oh Bienamado de todos los mundos, me
> ha asido y me ha poseído.
> 
> Levántate y proclama a la creación entera las nuevas de que Él,
> quien es el Todo Misericordioso ha dirigido sus pasos hacia el Ridván y
> ha entrado en él. Guía, pues, al pueblo al jardín de delicias el cual
> Dios ha hecho el Trono de su Paraíso. Te hemos escogido a ti para que
> seas nuestra poderosísima Trompeta, cuyo toque anunciará la resurrección
> de toda la humanidad.
> 
> Di: Éste es el Paraíso en cuyo follaje el vino de la prolación ha
> estampado el testimonio: "¡Aquel quien estaba oculto a los ojos de los
> hombres ha sido revelado, investido con soberanía y poder!" Éste es el
> Paraíso, el murmullo de cuyas hojas proclama: "¡Oh vosotros que moráis en
> los cielos y en la tierra! Ha aparecido lo que antes jamás apareció.
> Aquél, que desde la eternidad tenía oculto su Rostro a la vista de la
> creación, ya ha venido". De la murmurante brisa que sopla entre sus ramas
> se oye el clamor: "Aquel quien es el soberano Señor de todo se ha hecho
> manifiesto. El Reino es de Dios", mientras que de sus fluyentes aguas se
> escucha el susurro: "Todos los ojos brillan de alegría, porque Aquel
> quien nadie ha contemplado, cuyo secreto nadie ha descubierto ha
> levantado el velo de la gloria y ha puesto al descubierto el semblante de
> la Belleza".
> 
> Dentro de este Paraíso, y desde las alturas de sus más elevados
> reinos, las Doncellas del Cielo han exclamado y proclamado: "Regocijaos
> vosotros moradores de los reinos en lo alto, porque los dedos de Aquel
> quien es el Antiguo de los Días hacen tañer, en el nombre del Todo
> Glorioso, en el centro del corazón de los cielos, la Más Grande Campana.
> Las manos de la generosidad han hecho pasar las copas de la vida eterna.
> Aproximaos y tomad lo que podáis. ¡Bebed con saludable fruición, oh
> vosotros que sois la encarnación misma del anhelo, vosotros que sois la
> personificación del deseo vehemente!"
> 
> Éste es el Día en el cual Aquel quien es el Revelador de los
> nombres de Dios, ha salido del Tabernáculo de la gloria y ha proclamado a
> todos los que están en los cielos y a todos los que están en la tierra:
> "Retirad las copas del Paraíso y toda el agua vivificadora que contienen,
> porque, ved cómo, el pueblo de Bahá ha entrado en la dichosa morada de la
> Presencia divina y ha bebido el vino de la reunión del cáliz de la
> belleza de su Señor, el que Todo lo que Posee, el Altísimo".
> 
> Oh Pluma, olvida el mundo de la creación y vuélvete hacia la faz de
> tu Señor, el Señor de todos los nombres. Adorna entonces el mundo con el
> ornamento de las favores de tu Señor, el Rey de los días sempiternos.
> Porque recibimos la fragancia del Día en el cual Aquel quien es el Deseo
> de todas las naciones ha derramado sobre los reinos de lo invisible y de
> lo visible el esplendor de la luz de sus más excelentes nombres y los ha
> envuelto con el resplandor de las luminarias de sus más bondadosos
> favores, favores que nadie puede valorar salvo Aquel quien es el
> omnipotente Protector de toda la creación.
> 
> No mires a las criaturas de Dios sino con ojos de bondad y
> misericordia, porque nuestra amorosa providencia ha penetrado en todas
> las cosas creadas y nuestra gracia ha envuelto la tierra y los cielos.
> Éste es el Día en el cual los verdaderos siervos de Dios participan de
> las aguas vivificantes de la reunión, Día en que los que están cerca de
> Él pueden beber de las corrientes tranquilas del río de la inmortalidad,
> y aquellos que creen en su unidad, beber el vino de su presencia, por el
> reconocimiento de Aquel quien de todo, es el Más Alto y Último Fin,
> dentro de quien la Lengua de Majestad y Gloria eleva el llamado: "Mío es
> el Reino. Por derecho propio, Yo mismo soy su Soberano".
> 
> Atrae los corazones de los hombres con el llamado de Aquel que es
> el solo y único Amado. Di: Ésta es la Voz de Dios, si escucharais. Ésta
> es la Aurora de la Revelación de Dios, si Supierais. Éste es el lugar del
> Amanecer de la Causa de Dios, si lo reconocierais. Ésta es la Fuente del
> mandato de Dios, si sólo la juzgarais acertadamente. Éste es el Secreto
> oculto y manifiesto, ojalá pudierais comprenderlo. ¡Oh pueblos del mundo!
> En mi nombre, que trasciende todos los demás nombres, desechad las cosas
> que poseéis y sumergíos en este Océano en cuyas profundidades yacen
> ocultas las perlas de la sabiduría y de la prolación, océano que se mueve
> en mi nombre el Todo Misericordioso. Así os instruye Aquel con quien está
> el Libro Madre.
> 
> El Más Amado ha venido. En su mano derecha está el Vino sellado de
> su nombre. Feliz el hombre que se vuelve hacia Él, que bebe cuanto puede
> y que exclama: "¡Alabado seas Tú, oh Revelador de los signos de Dios!"
> ¡Por la rectitud del Todopoderoso! Cada cosa oculta ha sido manifestada
> por la fuerza de la verdad. Todos los favores de Dios han sido enviados
> como un signo de su gracia. Las aguas de la vida eterna, en su plenitud,
> han sido brindadas a los hombres. Cada copa ha sido ofrecida a todos por
> la mano del Bienamado. Acercaos y no demoréis ni un solo instante.
> 
> Benditos son aquellos que se han remontado con las alas del
> desprendimiento y han alcanzado la posición que, como lo ha ordenado
> Dios, ampara la creación entera; a quienes, ni las vanas imaginaciones de
> los doctos, ni la multitud de las huestes de la tierra han logrado
> apartar de su Causa. ¿Hay alguien entre vosotros, oh pueblo, que renuncie
> al mundo y se acerque a Dios, el Señor de todos los nombres? ¿Dónde puede
> encontrarse el que, por la fuerza de mi nombre, trasciende todas las
> cosas creadas, deseche lo que los hombres poseen y se aferre con todo su
> poder a las cosas que Dios, el Conocedor de lo visible e invisible, le ha
> ordenado observar? Es así como su generosidad ha sido enviada a los
> hombres, su testimonio ha sido cumplido y su prueba ha brillado sobre el
> Horizonte de la misericordia. Grande será el premio ganado por aquel que
> ha creído y exclamado: "¡Loado eres Tú, oh Amado de todos los mundos!
> Magnificado sea tu nombre, oh Tú el Deseo de todo corazón comprensivo!"
> 
> Regocijaos con extrema alegría, oh pueblo de Bahá, cuando recordéis
> el Día de felicidad suprema, en el cual la Lengua del Antiguo de los Días
> ha hablado, al abandonar su Casa para dirigirse al Sitio desde el cual
> derramó sobre la creación entera los esplendores de su nombre, el Todo
> Misericordioso. Dios es nuestro testigo. Si reveláramos los secretos
> ocultos de aquel Día todos los que moran en los cielos y en la tierra
> desfallecerían y morirían, con excepción de aquellos que sean preservados
> por Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente.
> 
> Tal es el efecto embriagador de las palabras de Dios, sobre Aquel
> quien es el Revelador de sus indudables pruebas, que su Pluma no puede
> moverse mas. Con estas palabras Él concluye su Tabla: "No hay otro Dios
> fuera de mí, el Más Exaltado, el Más Poderoso, el Más Excelso, el que
> Todo lo Sabe."
> 
> XV. La Pluma de la Revelación exclama: "¡En este Día, el Reino es
> de Dios!" La Lengua del Poder está llamando: "¡En este Día, toda
> soberanía está verdaderamente con Dios!" El Fénix de los Reinos en lo
> alto anuncia desde la Rama inmortal: "¡La gloria de toda grandeza
> pertenece a Dios, el Incomparable, el que Todo lo Compele!" La Paloma
> Mística proclama, desde su venturosa morada, en el eterno Paraíso: "¡En
> este Día, la fuente de toda munificencia proviene de Dios, el Único, el
> Perdonador!" El Ave del Trono gorjea su melodía en su refugio de
> santidad: "¡El supremo poder no ha de ser atribuido, en este Día, a nadie
> salvo Dios, quien no tiene par, ni igual, quien es el Más Fuerte, el que
> Todo lo Sojuzga!" La íntima esencia de todo lo creado entona en todas las
> cosas el testimonio: "¡En este Día todo perdón fluye de Dios, con quien
> nadie puede compararse, con quien nadie puede ser asociado; el Soberano
> Protector de todos los hombres y el Encubridor de sus pecados!" La
> Quintaesencia de la Gloria ha levantado su voz sobre mi cabeza y llama
> desde tales alturas que no hay pluma ni lengua que puedan describirlas de
> manera alguna: "¡Dios es mi testigo! Él, el Antiguo de los sempiternos
> días ha venido, investido con majestad y poder. No hay otro Dios más que
> Él, el Todo Glorioso, el Todopoderoso, el Altísimo, el Sapientísimo, el
> que Todo lo Penetra, el que Todo lo Ve, el Conocedor de Todo, el Soberano
> Protector, la Fuente de luz eterna!"
> 
> ¡Oh mi siervo, tú que has buscado el agrado de Dios y te has
> aferrado a su amor en el Día en que todos salvo unos pocos dotados de
> entendimiento se han separado de Él! Dios, por su gracia, te recompense
> con un premio generoso, incorruptible y eterno, por cuanto tú lo has
> buscado en el Día en que los ojos fueron cegados. Sabe que si te
> revelásemos una gota de las lluvias que han caído sobre Nosotros de las
> manos de los envidiosos y perversos por mandato de Dios llorarías con
> gran llanto y lamentarías día y noche nuestra condición. ¡Oh si pudiese
> encontrar un alma perspicaz e imparcial que reconociera las maravillas de
> esta Revelación, las cuales proclaman la soberanía de Dios y la grandeza
> de su poder. Quisiera que tal hombre se levantara y sólo por Dios,
> amonestara privada y abiertamente al pueblo, para que quizá se levanten y
> ayuden a este Agraviado a quien los inicuos han afligido tan penosamente.
> 
> Me parece oír la Voz del Espíritu Santo, llamando a mis espaldas y
> diciendo: Varía tu tema y altera tu tono, no sea que el corazón de aquel
> que ha fijado su mirada sobre tu faz, se entristezca. Di: Por la gracia
> de Dios y su poder, no he buscado la ayuda de nadie en el pasado, ni
> tampoco la buscaré en el futuro. Él es quien me ayudó con el poder de la
> verdad, durante los días de mi destierro en 'Iráq. Él es quien me amparó
> bajo la sombra de su protección, en el tiempo en que los pueblos de la
> tierra disputaban conmigo. Él es quien me permitió abandonar la ciudad,
> revestido con tal majestad, que nadie, salvo el negador y el perverso
> pueden dejar de reconocer.
> 
> Di: Mi ejército es mi fe en Dios, mi pueblo es la fuerza de mi
> confianza en Él. Mi amor es mi estandarte y mi compañero el recuerdo de
> Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el Todo Glorioso, el
> Absoluto.
> 
> Levántate, oh caminante en el sendero del Amor de Dios y ayuda su
> Causa. Di: Oh pueblo, no troquéis a este Joven por las vanidades de este
> mundo ni por las delicias del cielo. ¡Por la rectitud del Dios único y
> verdadero! Uno sólo de su cabellos excede todo lo que está en los cielos
> y todo lo que está sobre la tierra. Guardaos, oh hombres, no sea que se
> os tiente a separaros de Él a cambio del oro y plata que poseéis. Que su
> amor sea un depósito de tesoros para vuestras almas, en el Día cuando
> ninguna otra cosa, fuera de Él, os beneficiará, Día en que todo pilar
> temblará, cuando la piel misma de los hombres se estremecerá, cuando
> todos los ojos se alzarán aterrorizados. Di: Oh pueblos, temed a Dios y
> no os alejéis con desdén de su Revelación. Caed ante Dios postrados sobre
> vuestros rostros y celebrad su alabanza en el día y en la noche.
> 
> Que tu alma arda con la llama de este Fuego imperecedero, que está
> encendido en lo más íntimo del corazón del mundo, de tal manera que las
> aguas del universo sean incapaces de enfriar su ardor. Haz entonces,
> mención de tu Señor, que quizá los negligentes entre nuestros siervos
> sean amonestados por tus palabras, y los corazones de los rectos
> alborocen.
> 
> XVI. Di: ¡Oh hombres! Éste es un Día inigualable. Asimismo,
> inigualable debe ser la lengua que celebra la alabanza del Deseo de todas
> las naciones, e inigualable el hecho que aspira a ser aceptable a su
> vista. Toda la raza humana ha anhelado este Día, para cumplir quizá con
> aquello que es digno de su posición y que su destino merece. Bendito el
> hombre a quien los asuntos del mundo no le han impedido reconocer a Aquel
> quien es el Señor de todas las cosas.
> 
> Tan ciego se ha vuelto el corazón humano que ni la desintegración
> de la ciudad, ni la reducción de la montaña a polvo, ni siquiera el
> agrietamiento de la tierra, pueden sacarle de su letargo. Las alusiones
> hechas en las Escrituras han sido descifradas y los signos allí
> registrados han sido revelados y el llamado profético es proclamado
> continuamente. ¡Y, sin embargo, todos, salvo aquellos que Dios ha querido
> guiar, están aturdidos en la embriaguez de su negligencia!
> 
> Ved, cómo el mundo está siendo afligido diariamente con una nueva
> calamidad. Su tribulación se agrava en forma continua. Desde que la
> Súriy-i-Ra'ís (Tabla a Ra'ís) fue revelada hasta el presente día, ni el
> mundo se ha apaciguado, ni los corazones de sus pueblos han tenido
> descanso. Una vez fue agitado por contiendas y disputas, otra fue
> trastornado por guerras y ha sido víctima de enfermedades arraigadas. Su
> dolencia se aproxima al estado de desesperación total, por cuanto el
> verdadero Médico está privado de administrar el remedio, mientras que
> practicantes inhábiles son mirados con aprobación y se les concede
> completa libertad para actuar.... El polvo de la sedición ha nublado los
> corazones de los hombres y ha cegado sus ojos. Dentro de poco,
> comprenderán las consecuencias de lo que sus manos han forjado en el Día
> de Dios. Así os advierte Él quien es el Conocedor de Todo, como está
> ordenado por Aquel quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
> 
> XVII. ¡Por Aquel quien es el Gran Anuncio! El Todo Misericordioso
> ha llegado investido con indiscutible soberanía. La Balanza ha sido
> designada y todos los que moran en la tierra han sido congregados. La
> Trompeta ha sonado, y he aquí, que todos los ojos miran fijamente con
> terror y los corazones de todos los que están en los cielos y en la
> tierra se han estremecido, salvo los que han sido revividos por el hálito
> de los versos de Dios y se han desprendido de todas las cosas.
> 
> Éste es el Día en que la tierra dará a conocer sus nuevas. Los que
> obran con iniquidad son su carga, ojalá pudierais comprenderlo. La luna
> de la vana fantasía ha sido quebrada y el cielo ha difundido una palpable
> humareda. Vemos la gente abatida por temor a tu Señor, el Todopoderoso,
> el Más Fuerte. El Pregonero lanzó su voz y los hombres fueron lacerados,
> tan grande ha sido la furia de su ira. La gente de la siniestra suspira y
> se lamenta. La gente de la diestra mora en nobles habitaciones: Beben de
> las manos del Todo Misericordioso el Vino que es en verdad la vida, y
> son, ciertamente, los bienaventurados.
> 
> La tierra ha sido conmovida; las montañas se han desmoronado y han
> aparecido los ángeles, fila tras fila ante Nosotros. La mayoría de la
> gente está perpleja en su embriaguez y muestra en sus rostros los efectos
> de la ira. Así hemos juntado a los que obran iniquidades. Los vemos
> abalanzarse hacia su ídolo. Di: Nadie será exento en este Día del decreto
> de Dios. Éste es verdaderamente un Día doloroso. Les señalamos quienes
> los desviaron. Los ven, sin embargo, no los reconocen. Sus ojos están
> ebrios; ellos son ciertamente un pueblo ciego. Sus pruebas son las
> calumnias que profirieron; sus calumnias son condenadas por Dios, el que
> Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. El Malvado ha
> despertado la discordia en sus corazones y sufren un tormento que nadie
> puede impedir. Se apresuran hacia los infames, llevando el registro de
> los que obran iniquidades. Así son sus acciones.
> 
> Di: Los cielos han sido replegados y la tierra está asida por su
> mano y los corruptos han sido retenidos por sus mechones, y, sin embargo,
> no entienden. Beben del agua contaminada y no lo saben. Di: El grito ha
> sido elevado y el pueblo ha salido de sus tumbas y al levantarse atisba
> su derredor. Algunos se han apresurado a alcanzar la corte del Dios de la
> Misericordia, otros han caído de bruces en el fuego del Infierno,
> mientras que otros todavía están perdidos en su perplejidad. Los versos
> de Dios han sido revelados, y no obstante, se han alejado de ellos. Su
> prueba ha sido manifiesta y aún están inconscientes de ella. Cuando
> contemplan la faz del Todo Misericordioso sus rostros se entristecen,
> mientras se distraen. Se apresuran hacia el fuego infernal confundiéndolo
> con la luz. ¡Lejos de Dios esté lo que neciamente imaginan! Di: Aunque os
> llenéis de gozo o reventéis de furia, los cielos se han hendido, y Dios
> ha descendido investido con radiante soberanía. Se oye cómo todas las
> cosas creadas exclaman: "El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el
> Omnisciente, el Omnisapiente".
> 
> Sabe, además, que hemos sido arrojados en una aflictiva Prisión y
> que estamos rodeados por las huestes de la tiranía, como resultado de
> aquello que las manos de los infieles han forjado. Sin embargo, es tal la
> felicidad que el Joven ha gustado, que ningún gozo terrenal puede
> comparársele. ¡Por Dios! El daño que Él padece en las manos del opresor
> nunca podrá apenar su corazón, ni tampoco puede entristecerse por el
> predominio de quienes han repudiado su verdad.
> 
> Di: La tribulación es un horizonte para mi Revelación. El Sol de la
> gracia brilla sobre ella y derrama una luz, que ni las nubes de las
> inútiles fantasías de los hombres, ni las vanas imaginaciones del agresor
> pueden oscurecer.
> 
> Sigue los pasos de tu Señor y recuerda a sus siervos, así como Él
> te recuerda a ti, sin ser impedido por el clamor de los negligentes ni
> por la espada del enemigo.... Esparce por todas partes los dulces sabores
> de tu Señor, y no vaciles ni un instante en el servicio de su Causa. Se
> aproxima el día en que será proclamada la victoria de tu Señor, el que
> Siempre Perdona, el Más Generoso.
> 
> XVIII. Di: Hemos hecho que los ríos de la prolación divina fluyan
> desde nuestro trono, para que las tiernas hierbas de sabiduría y
> entendimiento broten de la tierra de vuestros corazones. ¿Acaso no
> estaréis agradecidos? Aquellos que desdeñan adorar a su Señor serán de
> los descartados. Y siempre que nuestros versos se recitan ante ellos,
> persisten en su orgulloso desdén y en la desmesurada violación de su ley,
> y no lo saben. En cuanto a aquellos que no han creído en Él, éstos
> estarán bajo la sombra de un humo negro. Les ha sobrevenido "la Hora"
> mientras se distraen. Han sido tomados de los mechones y aún no lo saben.
> 
> ¡Lo que debe venir ha venido repentinamente; ve cómo huyen de ello!
> ¡Lo inevitable ha sucedido; atestigua cómo le han dado las espaldas! Éste
> es el Día en que todo hombre huirá de sí mismo, cuanto más de los suyos,
> si pudierais comprenderlo. Di: ¡Por Dios! ¡El llamado ha sido dado por la
> trompeta, y he aquí que el género humano ha desfallecido ante nosotros!
> El Heraldo ha exclamado, y el Emplazador ha elevado su voz diciendo: "El
> Reino es de Dios, el Más Fuerte, el que Ayuda en el Peligro, el que
> Subsiste por sí mismo".
> 
> Éste es el Día en que todos los ojos se alzarán aterrorizados, Día
> en que se estremecerán los corazones de los que habitan la tierra, salvo
> los de aquellos a quienes tu Señor, el Omnisciente, el Omnisapiente,
> quiera librar. Todos los rostros se han ennegrecido, salvo los de
> aquellos a quienes el Dios de Misericordia ha concedido un corazón
> radiante. Ebrios están los ojos de esos hombres que abiertamente han
> rehusado mirar la faz de Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado.
> 
> Di: ¿No habéis estudiado el Corán? Leedlo, que quizás encontréis la
> Verdad, por cuanto este Libro es ciertamente el Sendero Recto. Éste es el
> Camino de Dios para todos los que están en el cielo y para todos los que
> están en la tierra. Aun cuando habéis descuidado el Corán, no podéis
> considerar lejos de vosotros el Bayán. Mirad, se abre ante vosotros. Leed
> sus versos, para que quizá desistáis de cometer aquello que haga a los
> mensajeros de Dios llorar y lamentarse.
> 
> Apresuraos, dejad vuestros sepulcros. ¿Hasta cuándo dormiréis? Ha
> sonado el segundo toque de trompeta. ¿Hacia quién miráis? Éste es vuestro
> Señor, el Dios de Misericordia. ¡Atestiguad cómo negáis sus signos! La
> tierra ha temblado con gran estremecimiento, y ha depuesto su carga. ¿No
> lo admitiréis? Di: ¿No reconoceréis cómo las montañas han llegado a ser
> como lana cardada, cómo el pueblo ha sido dolorosamente agitado por la
> imponente majestad de la Causa de Dios? Atestiguad cómo sus casas son
> ruinas vacías y ellos mismos, una hueste hundida.
> 
> Éste es el Día en que el Todo Misericordioso ha descendido en las
> nubes del conocimiento, ataviado de soberanía manifiesta. Él sabe bien
> las acciones de los hombres. Él es Aquel cuya gloria nadie puede
> confundir, si pudierais comprenderlo. El cielo de cada religión ha sido
> rajado, la tierra del entendimiento humano ha sido partida, y se ve
> descender a los ángeles de Dios. Di: Éste es el Día de mutuo engaño;
> ¿hacia dónde huís? Las montañas han desaparecido y los cielos se han
> replegado, y toda la tierra está asida por su mano, si pudierais
> entenderlo. ¿Quién puede protegeros? ¡Nadie, por Aquel quien es el Todo
> Misericordioso! Nadie, salvo Dios, el Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
> Benéfico. Cada mujer que ha tenido una carga en su vientre la ha
> depuesto. Vemos a los hombres embriagados en este Día en que hombres y
> ángeles han sido congregados.
> 
> Di: ¿Hay duda alguna referente a Dios? Ve cómo Él ha descendido del
> cielo de su gracia, ungido e investido con poder y soberanía. ¿Hay duda
> alguna referente a sus signos? Abrid vuestros ojos y considerad su prueba
> evidente. A vuestra diestra está el Paraíso, y ha sido acercado a
> vosotros, mientras al Infierno se le ha hecho arder. Atestiguad su llama
> devoradora. Apresuraos a entrar en el Paraíso, como una señal de nuestra
> merced para con vosotros y bebed de las manos del Todo Misericordioso el
> Vino que es ciertamente la vida.
> 
> Bebed con saludable fruición, oh pueblo de Bahá. Vosotros sois
> ciertamente de los bienaventurados. Esto es lo que han alcanzado quienes
> tienen acceso próximo a Dios. Ésta es el agua fluyente prometida a
> vosotros en el Corán y luego en el Bayán, como una recompensa de vuestro
> Señor, el Dios de Misericordia. Benditos son aquellos que la beben.
> 
> ¡Oh mi siervo que has vuelto tu rostro hacia mí! Da gracias a Dios
> porque te ha enviado esta Tabla desde esta Prisión, para que recuerdes a
> la gente los días de tu Señor, el Todo Glorioso, el Omnisciente. Así
> hemos establecido para ti, por las aguas de nuestra sabiduría y
> prolación, los fundamentos de tu creencia. Ésta es, en verdad, el agua
> sobre la que ha sido levantado el Trono de tu Señor. "Su Trono ha
> permanecido sobre las aguas." Pondera esto en tu corazón, para que puedas
> comprender su significado. Di: Alabado sea Dios, el Señor de todos los
> mundos.
> 
> XIX. Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios,
> la Esencia incognoscible, el Ser divino, es inmensamente exaltado por
> encima de todo atributo humano, tal como existencia corpórea, ascenso y
> descenso, salida y retorno. Lejos está de su gloria el que lengua humana
> pueda apropiadamente referir su alabanza, o que corazón humano pueda
> comprender su misterio insondable. Él está y ha estado siempre velado en
> la antigua eternidad de su Esencia, y permanecerá en su realidad
> eternamente oculto a la vista de los hombres. "Ningún ojo le abarca, pero
> Él abarca a todos los ojos; Él es el Inescrutable, el Perspicaz..."
> 
> Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Antiguo de los
> Días a la faz de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho
> que, conforme a su dicho: "Su gracia supera a todo; mi gracia lo ha
> abarcado todo", aparezcan del reino del espíritu aquellas luminosas Joyas
> de Santidad, en la noble forma del templo humano, y sean reveladas a
> todos los hombres, a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser
> inmutable y hablen de las sutilezas de su Esencia imperecedera.
> 
> Estos Espejos santificados, estas Auroras de antigua gloria son
> todos y cada uno los Exponentes en la tierra de Aquel quien es el Astro
> central del universo, su Esencia y Propósito último. De Él procede su
> conocimiento y poder; de Él proviene su soberanía. La belleza de su
> semblante es solamente un reflejo de su imagen; su revelación; un signo
> de su gloria inmortal. Ellos son los Tesoros del conocimiento divino y
> los Depósitos de sabiduría celestial. A través de ellos se transmite una
> gracia que es infinita, y por ellos se revela la luz que jamás
> palidece.... Estos Tabernáculos de santidad y Espejos primordiales que
> reflejan la luz de gloria inmarcesible, no son sino expresiones de Aquel
> quien es el Invisible de los Invisibles. Por la revelación de estas joyas
> de virtud divina se ponen de manifiesto todos los nombres y atributos de
> Dios, tales como conocimiento y poder, soberanía y dominio, misericordia
> y sabiduría, gloria, munificencia y gracia.
> 
> Estos atributos de Dios no son ni jamás han sido concedidos
> especialmente a ciertos profetas y negados a otros. Al contrario, todos
> los profetas de Dios, sus favorecidos, santos y escogidos mensajeros son
> sin excepción los portadores de sus nombres y la personificación de sus
> atributos. Sólo difieren en la intensidad de su revelación y la relativa
> potencia de su luz. Así Él ha revelado: "Hemos hecho que algunos de los
> apóstoles aventajen a los otros".
> 
> Por tanto, ha quedado claro y manifiesto que dentro de los
> tabernáculos de estos profetas y elegidos de Dios, se ha reflejado la luz
> de sus nombres infinitos y exaltados atributos, aunque la luz de algunos
> de esos atributos aparentemente se revele o no a los ojos de los hombres
> en esos luminosos Templos. Que determinado atributo de Dios no haya sido
> exteriormente manifestado por esas Esencias del Desprendimiento, no
> implica de manera alguna que no lo hayan poseído realmente aquellos que
> son las Auroras de los atributos de Dios y los Tesoros de sus santos
> nombres. Por tanto, estas Almas iluminadas y bellos Semblantes han sido
> dotados cada uno con todos los atributos de Dios, tales como soberanía,
> dominio y otros, aunque en apariencia estén despojados de toda majestad
> terrenal....
> 
> XX. Sabe con certeza, que de ninguna manera, el Invisible puede
> encarnar su Esencia y revelarla a los hombres. Él es y siempre ha sido
> inmensamente exaltado sobre todo lo que pueda ser relatado o comprendido.
> Desde su retiro de gloria, su voz siempre proclama: "En verdad, Yo soy
> Dios, no hay otro Dios más que Yo, el Omnisciente, el Todo Sabio. Me he
> manifestado a los hombres y he enviado a Él quien es la Aurora de los
> signos de mi Revelación. Mediante Él he hecho que toda la creación
> atestigüe que no hay otro Dios salvo Él, el Incomparable, el Conocedor de
> Todo, el Omnisapiente". Él que está eternamente oculto a los ojos de los
> hombres, nunca puede ser conocido sino a través de su Manifestación, y su
> Manifestación no puede aducir una prueba mayor de la verdad de su Misión
> que la de su propia Persona.
> 
> XXI. ¡Oh Salmán! La puerta del conocimiento del Antiguo Ser,
> siempre ha estado y siempre estará cerrada a la faz de los hombres. El
> entendimiento de hombre alguno, jamás tendrá acceso a su sagrada corte.
> Sin embargo, como una muestra de su misericordia y como una prueba de su
> amorosa bondad, Él ha manifestado a los hombres los Soles de su divina
> guía, los Símbolos de su divina unidad y ha ordenado que tener
> conocimiento de estos Seres santificados sea idéntico a tener
> conocimiento de su propio Ser. Quienquiera les reconozca ha reconocido a
> Dios. Quienquiera escuche su llamado ha escuchado la Voz de Dios, y
> quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación ha atestiguado la verdad
> de Dios mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha alejado de Dios, y
> quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios. Cada uno de
> ellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los reinos de lo
> alto y el Estandarte de su Verdad para todos en los reinos de la tierra y
> del cielo. Ellos son las Manifestaciones de Dios entre los hombres, las
> pruebas de su Verdad, y los signos de su gloria.
> 
> XXII. Los Portadores del depósito de Dios son manifiestos a los
> pueblos de la tierra como Exponentes de una nueva Causa y Reveladores de
> un nuevo Mensaje. Ya que esas Aves del Trono Celestial son todas enviadas
> del cielo de la Voluntad de Dios, y como todas surgen para proclamar su
> irresistible Fe, son por tanto consideradas como un alma y una misma
> persona. Pues todas beben del mismo Cáliz del Amor de Dios y todas
> participan del fruto del mismo Árbol de la Unicidad.
> 
> Estas Manifestaciones de Dios tienen, cada una de ellas, doble
> posición. Una es la posición de abstracción pura y unidad esencial. Por
> lo que se refiere a esto, si tú las llamas a todas por un solo nombre y
> les asignas el mismo atributo, no te desvías de la verdad. Como Él ha
> revelado: "¡No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros!" Pues
> todos y cada uno de ellos llaman a la gente de la tierra a reconocer la
> unidad de Dios, y les dan las buenas nuevas del Kawthar de gracia y
> munificencia infinitas. Todos invisten el manto de profeta y han sido
> honrados con la vestidura de la gloria. Así, Muhammad, el Punto del
> Corán, ha revelado: "Yo soy todos los profetas". Asimismo, dice: "Soy el
> primer Adán, Noé, Moisés y Jesús". Declaraciones semejantes hizo el Imán
> 'Alí. También palabras como éstas, que indican la unidad esencial de
> aquellos Exponentes de la Unidad, han brotado de los Canales de la
> prolación inmortal de Dios y de los Tesoros de joyas del conocimiento
> divino, y han sido consignadas en las escrituras. Esos Semblantes son los
> recipientes del Mandato Divino y las auroras de su Revelación. Esa
> Revelación está exaltada por encima de los velos de pluralidad y las
> exigencias de número. Así Él dice: "Nuestra Causa no es sino una". Como
> la Causa es una y la misma, sus Exponentes también deben ser
> necesariamente uno y el mismo. Asimismo, los imanes de la Fe de Muhammad,
> esas lámparas de la certeza, han dicho: "Muhammad es nuestro primero,
> Muhammad es nuestro último, Muhammad es todo lo que tenemos".
> 
> Te es claro y evidente que todos los profetas son los Templos de la
> Causa de Dios, quienes han aparecido ataviados con diversas vestiduras.
> Si observas con ojo perspicaz, les verías habitando en el mismo
> tabernáculo, volando en el mismo cielo, sentados en el mismo trono,
> pronunciando las mismas palabras, proclamando la misma Fe. Tal es la
> unidad de esas Esencias del ser, de esas Lumbreras de esplendor inmenso e
> infinito. Por tanto, si una de esas Manifestaciones de la Santidad
> proclamara diciendo: "Yo soy la vuelta de todos los profetas",
> ciertamente dice la verdad. Del mismo modo, es un hecho que cada
> Revelación siguiente es la vuelta de la Revelación anterior; esta verdad
> está firmemente demostrada....
> 
> La otra posición es la distinción y pertenece al mundo de la
> creación y a sus limitaciones. Respecto a esto, cada Manifestación de
> Dios tiene una individualidad distinta, una misión definitivamente
> señalada, una revelación predestinada y limitaciones especialmente
> designadas. Cada una de ellas es conocida por un nombre diferente y se
> caracteriza por un atributo especial, cumple una misión definida y le es
> confiada una revelación particular. Tal como Él dice: "Hemos hecho que
> algunos de los apóstoles aventajen a los demás. A unos Dios les ha
> hablado; a otros los ha elevado y exaltado. Y a Jesús, Hijo de María, le
> dimos signos manifiestos y le fortalecimos con el Espíritu Santo".
> 
> Es a causa de esta diferencia en posición y misión, que parecen
> divergir y diferir las palabras y expresiones que fluyen de esos
> Manantiales del conocimiento divino. Por lo demás, a los ojos de quienes
> están iniciados en los misterios de la sabiduría divina, todo lo que
> ellos han pronunciado es en realidad la expresión de una sola Verdad.
> Como la mayoría de la gente no ha percibido esas posiciones a que nos
> hemos referido, se siente, por tanto, perpleja y consternada ante las
> variadas palabras que han pronunciado Manifestaciones que en esencia son
> una y la misma.
> 
> Ha sido Siempre evidente que todas estas divergencias en las
> palabras deben atribuirse a diferencias de posición. Así, desde el punto
> de vista de su unicidad y sublime desprendimiento, han sido y son
> aplicables a esas Esencias del ser los atributos de Deidad, Divinidad,
> Suprema Singularidad e Íntima Esencia, ya que todas habitan en el trono
> de la Revelación divina y están establecidas en la sede de la divina
> Ocultación. Mediante su aparición se manifiesta la Revelación de Dios, y
> por su semblante se revela la Belleza de Dios. Es así como se han oído
> las palabras de Dios mismo, pronunciadas por esas Manifestaciones del Ser
> divino.
> 
> Y a la luz de su segunda posición, que es la posición de la
> distinción y diferenciación, de las limitaciones, características y
> normas temporales, manifiestan servidumbre absoluta, suma pobreza y
> completo olvido de sí mismos. Tal como Él dice: "Soy el siervo de Dios.
> No soy más que un hombre como vosotros". ...
> 
> Si alguna de las Manifestaciones de Dios, que todo lo abarcan,
> declarase: "¡Yo soy Dios!", diría ciertamente la verdad, y no cabría duda
> de ello. Ya que repetidamente se ha demostrado que mediante su
> Revelación, atributos y nombres, se manifiestan en el mundo la
> Revelación, los nombres y atributos de Dios. Así, Él ha revelado:
> "¡Aquellos dardos eran de Dios; no tuyos!" También dice: "En verdad,
> quienes te prometieron fidelidad, realmente la prometieron a Dios". Y si
> alguno de ellos pronunciase: "Soy el Mensajero de Dios", también diría
> indudablemente la verdad. Tal como Él dice: "No es Muhammad padre de
> ningún hombre entre vosotros, mas es el Mensajero de Dios". A la luz de
> esto, todos ellos no son más que mensajeros de ese Rey ideal, de esa
> Esencia inmutable. Si todos proclamasen: "Soy el Sello de los Profetas",
> expresarían sólo la verdad, sin la más leve sombra de duda. Pues todos
> ellos no son más que una persona, un alma, un espíritu, un ser, una
> revelación. Son todos la manifestación del "Principio" y el "Fin", el
> "Primero" y el "'Último", el "Visible y el "Oculto", atributos todos que
> pertenecen a Aquel quien es el más íntimo Espíritu de los Espíritus y la
> eterna Esencia de las Esencias. Y si dijesen: "Somos los siervos de
> Dios", éste también es un hecho manifiesto e indiscutible. Ya que se han
> manifestado en condición de total servidumbre; servidumbre como ése no
> podrá ningún hombre alcanzar. De este modo, en momentos en que esas
> Esencias del ser estaban sumergidas en los océanos de antigua y
> sempiterna santidad, o cuando se remontaban a las más elevadas cimas de
> los misterios divinos, sostenían que sus palabras eran la Voz de la
> Divinidad, el Llamado de Dios mismo.
> 
> Si se abriera el ojo del discernimiento, reconocería que ellos,
> hasta en ese estado, se consideran del todo extinguidos e inexistentes
> ante Aquel quien es el que Todo lo Penetra, el Incorruptible. Me parece
> que se consideran como la nada absoluta, estimando su mención en esa
> Corte como un acto de blasfemia. Pues el más leve susurro del yo es, en
> tal Corte, una prueba de afirmación de sí mismo y de existencia
> independiente. A los ojos de quienes han llegado a esa Corte, semejante
> insinuación es por sí misma una grave transgresión. Cuanto más grave aún
> sería, si otra cosa se mencionara ante esa Presencia, si el corazón del
> hombre, su lengua, su mente y su alma se ocuparan con otro que no sea el
> Bienamado, si sus ojos contemplaran otro semblante que no fuese su
> belleza, si su oído escuchase otra melodía que no fuese su voz y sus pies
> hollasen otro camino que no fuera su camino....
> 
> En virtud de esta posición, han sostenido que es suya la Voz de la
> Divinidad y apelativos semejantes, en tanto que, en virtud de su posición
> de mensajeros, se han declarado a sí mismo los mensajeros de Dios. En
> cada caso han expresado lo que satisface los requerimientos de la
> ocasión, atribuyéndose a sí mismos todas estas declaraciones, las cuales
> se extienden del reino de la Revelación divina hasta el reino de la
> creación, y desde el dominio de la Divinidad hasta el dominio de la
> existencia terrenal. De este modo, cualesquiera que sean sus palabras, ya
> pertenezcan al reino de la Divinidad, Señorío, Posición Profética,
> Posición de Mensajero, Guardianía, Apostolado o Servidumbre, todo es
> cierto, sin la menor sombra de duda. Por lo tanto, debe considerarse con
> mucha atención lo que hemos citado en apoyo de nuestro argumento, para
> que las palabras divergentes de las Manifestaciones del Invisible y
> Auroras de Santidad, no agiten ya al alma ni dejen perpleja a la mente.
> 
> XXIII. Considera las generaciones anteriores. Atestigua cómo cada
> vez que el Sol de divina munificencia ha derramado la luz de su
> Revelación sobre el mundo, el pueblo de su día se ha levantado contra Él
> y ha repudiado su verdad. Aquellos que eran considerados como los
> caudillos de hombres, han luchado invariablemente, para impedir a sus
> seguidores volverse hacia Él quien es el Océano de la ilimitada
> munificencia de Dios.
> 
> Mira cómo el pueblo ha arrojado al fuego a Abraham, el Amigo de
> Dios, como resultado del veredicto pronunciado por los sacerdotes de su
> época; cómo Moisés, quien conservó con el Todopoderoso, fue denunciado
> como mentiroso y calumniador. Medita cómo fue tratado Jesús, el Espíritu
> de Dios, por sus enemigos no obstante su extrema humildad y perfecta
> sensibilidad de corazón. Fue tan feroz la oposición que tuvo que
> enfrentar Él, la Esencia del Ser y Señor de lo visible e invisible, que
> no tuvo donde poner su cabeza. Andaba continuamente de un lugar a otro,
> desprovisto de una vivienda permanente. Pondera lo que aconteció a
> Muhammad, el Sello de los Profetas, que la vida de todo sea un sacrificio
> por Él. ¡Cuán severas fueron las aflicciones, que los caudillos del
> pueblo judío y los idólatras hicieron llover sobre Él, quien es el
> Soberano Señor de todo, a consecuencia de su proclamación de la unidad de
> Dios y de la verdad de su Mensaje! ¡Por la rectitud de mi Causa! Mi Pluma
> gime y todas las cosas creadas lloran con gran llanto como resultado de
> los dolores y penas que sufrió en manos de quienes violaron el Convenio
> de Dios y su Testamento, rechazaron las pruebas y debatieron sus signos.
> Así te narramos el relato de lo que ocurrió en días pasados, que quizá
> comprendas.
> 
> Tú has sabido cuán penosamente han sido atormentados los profetas
> de Dios, sus mensajeros y escogidos. Medita un momento sobre los motivos
> y razones que han sido responsables de tales persecuciones. En ningún
> tiempo, en ninguna Dispensación, han escapado los profetas de Dios a la
> blasfemia de sus enemigos, a la crueldad de sus opresores, a la acusación
> de los doctos de su época, que aparecieron bajo el disfraz de rectitud y
> piedad. Día y noche pasaban tales sufrimientos, que nadie podrá jamás
> medir, salvo el conocimiento del Dios único y verdadero, exaltada sea su
> gloria.
> 
> Considera a este Agraviado. Aunque las pruebas más claras afirman
> la verdad de su Causa, aunque las profecías que Él ha hecho en lenguaje
> inequívoco se han cumplido, aunque, si bien no se contaba entre los
> doctos, no tenía instrucción, ni experiencia en las discusiones
> corrientes entre los sacerdotes, Él ha vertido sobre los hombres las
> lluvias de su conocimiento múltiple y divinamente inspirado; sin embargo,
> ¡mira cómo esta generación ha rechazado su autoridad y se ha rebelado
> contra Él! Durante la mayor parte de su vida, Él ha sido dolorosamente
> afligido en las garras de sus enemigos. Sus padecimientos ya han
> alcanzado su culminación en esta aflictiva Prisión, en que sus opresores
> le han arrojado tan injustamente. Dios te conceda que, con penetrante
> visión y corazón radiante observes las cosas que han ocurrido y que ahora
> acontecen, y, ponderándolas en tu corazón, reconozcas aquello que los más
> de los hombres en este Día no han comprendido. Quiera Dios que Él te haga
> capaz de inhalar la dulce fragancia de su Día, participar de las
> ilimitadas efusiones de su gracia, beber cuanto puedas, por su generoso
> favor, del más grande Océano que se levanta en este Día en el nombre del
> Antiguo Rey y permanecer firme e inamovible como la montaña en su Causa.
> 
> Di: Gloria sea a ti, quien has hecho que todos los seres santos
> confiesen su incapacidad ante las múltiples revelaciones de tu poder, y
> que cada profeta reconozca su insignificancia ante la efulgencia de tu
> perdurable gloria. Te imploro por tu Nombre, que ha abierto las puertas
> del Cielo y llenado de éxtasis el Concurso en lo alto, que me habilites
> para que te sirva en este Día, y me fortalezcas para que observe lo que
> tú prescribiste en tu Libro. Tú sabes, oh mi Señor, lo que hay en mí;
> pero yo no sé lo que hay en ti. Tú eres el Omnisciente, el Informado de
> Todo.
> 
> XXIV. Cuidaos, oh creyentes en la Unidad de Dios, de ser tentados
> en hacer distinción alguna entre las Manifestaciones de su Causa, o de
> menospreciar los signos que han acompañado y proclamado su Revelación.
> Esto es, de cierto, el verdadero significado de la Unidad Divina, si sois
> de los que comprenden esta verdad y creen en ella. Además, estad seguros
> de que las obras y hechos de cada una de estas manifestaciones de Dios,
> más aún, todo lo que a ellas atañe y todo lo que manifiesten en lo
> futuro, está ordenado por Dios y es un reflejo de su Voluntad y
> Propósito. Quienquiera haga la más leve diferencia entre sus personas,
> sus palabras, sus mensajes, sus hechos y costumbres en verdad ha dejado
> de creer en Dios, ha repudiado sus signos y traicionado la Causa de sus
> mensajeros.
> 
> XXV. Es evidente que cada época en que una Manifestación de Dios
> ha vivido es divinamente ordenada y, de cierto modo, puede ser
> caracterizada como el Día señalado de Dios. Este Día es, sin embargo,
> único, y debe ser distinguido de los que lo han precedido. La designación
> de "Sello de los Profetas" revela plenamente su elevada posición. El
> Ciclo Profético, de cierto, ha terminado. La Eterna Verdad ya ha llegado.
> Él ha levantado la Insignia de Poder y derrama ahora sobre el mundo el
> descubierto esplendor de su Revelación.
> 
> XXVI. La alabanza sea para Dios, el que Todo lo Posee, el Rey de
> gloria incomparable, alabanza que está inmensurablemente más allá del
> entendimiento de todas las cosas creadas, y exaltada sobre el alcance de
> las mentes humanas. Nadie salvo Él podrá nunca cantar en forma adecuada
> su loanza, ni tampoco hombre alguno logrará jamás describir la plenitud
> de su gloria. ¿Quién puede pretender haber alcanzado las alturas de su
> exaltada Esencia, y qué mente puede medir las profundidades de su
> misterio insondable? De cada una de las Revelaciones que emanan de la
> Fuente de su gloria han aparecido sagradas e inacabables pruebas de
> inimaginable esplendor, y de cada Manifestación de su invencible fuerza
> han sido vertidos océanos de eterna luz. ¡Cuán inmensamente exaltados son
> los maravillosos testimonios de su soberanía todopoderosa, de la cual
> sólo un vislumbre, si les tocara, consumiría completamente a todos los
> que están en los cielos y en la tierra! Cuán indescriptiblemente elevadas
> son las muestras de su consumada fuerza, de las cuales un solo signo, por
> más insignificante que sea, debe trascender la comprensión de todo lo que
> ha sido creado desde el principio que no tiene principio, y sea creado en
> lo futuro hasta el fin que no tiene fin. Todas las personificaciones de
> sus Nombres vagan en el desierto de la búsqueda, sedientas y ansiosas de
> descubrir su Esencia, y todas las manifestaciones de sus Atributos le
> imploran, desde el Sinaí de la Santidad, que descifre su misterio.
> 
> Una gota del ondeante océano de su misericordia infinita ha
> adornado toda la creación con el ornamento de la existencia, y un hálito
> exhalado desde su incomparable Paraíso ha investido a todos los seres con
> el manto de su santidad y gloria. Un rocío de la insondable profundidad
> de su Voluntad soberana que todo lo penetra, ha engendrado de la nada
> absoluta una creación infinita en su alcance y eterna en su duración. Las
> maravillas de su munificencia nunca podrán cesar, ni la corriente de su
> misericordiosa gracia podrá jamás ser detenida. El proceso de su creación
> no ha tenido principio ni podrá tener fin.
> 
> En toda edad y ciclo, a través de la esplendorosa luz derramada por
> las manifestaciones de su maravillosa Esencia, Él ha creado de nuevo
> todas las cosas, para que, ya sea en él cielo como en la tierra nada que
> refleje los signos de su gloria, sea privado de las efusiones de su
> misericordia, ni se desespere por las lluvias de sus favores. ¡Cuán
> abarcadoras son las maravillas de su ilimitada gracia! Mirad cómo han
> penetrado toda la creación. Tal es su virtud que no puede encontrarse un
> solo átomo en todo el universo que no declare las pruebas de su poder,
> que no glorifique su santo Nombre, o que no exprese la refulgente luz de
> su unidad. Tan perfecta y amplia es su creación, que ninguna mente, o
> corazón, no importa cuán aguda o puro sean, podrán jamás captar la
> naturaleza de la más insignificante de sus criaturas; menos aún sondear
> el misterio de Él quien es el Sol de la Verdad, quien es la invisible e
> incognoscible Esencia. Las concepciones del más devoto de los místicos,
> los logros del más erudito de los hombres, la más alta alabanza que la
> lengua o pluma humanas puedan ofrecer, son todos productos de la mente
> finita del hombre y están restringidos por sus limitaciones. Diez mil
> profetas, cada uno de ellos un Moisés, están amilanados en el Sinaí de su
> búsqueda ante su prohibitoria Voz: "Tú jamás me contemplarás", mientras
> que una miríada de mensajeros, cada uno tan grande como Jesús, permanecen
> consternados en su trono celestial por la interdicción: "Tú jamás
> comprenderás mi esencia". Desde tiempo inmemorial Él ha estado cubierto
> con el velo de la inefable santidad de su exaltado Ser, y para siempre
> continuará envuelto en el impenetrable misterio de su incognoscible
> Esencia. Toda tentativa de lograr la comprensión de su inaccesible
> Realidad ha terminado en completa perplejidad, y todo esfuerzo en
> acercarse a su exaltado Ser y contemplar su Esencia, ha terminado en
> desesperación y fracaso.
> 
> ¡ Cuán desconcertante es para mí, insignificante como soy, intentar
> sondear las sagradas profundidades de tu conocimiento! ¡Cuán vanos son
> mis esfuerzos para visualizar la magnitud de la fuerza inherente a tu
> obra, la revelación de tu fuerza creadora! ¿Cómo pueden mis ojos que no
> son capaces de percibirse a sí mismos, afirmar haber discernido tu
> Esencia, y cómo puede mi corazón, ya impotente para comprender el
> significado de sus propias potencialidades, pretender haber comprendido
> tu naturaleza? ¿Cómo puedo afirmar que te he conocido cuando la creación
> entera está confundida por tu misterio, y cómo puedo confesar que no te
> he conocido, cuando, he aquí, todo el universo proclama tu Presencia y
> atestigua tu verdad? Las puertas de tu gracia han estado eternamente
> abiertas a todas las cosas creadas y los medios de acceso a tu Presencia
> han estado a disposición de ellas, y las revelaciones de tu Belleza
> inigualable han sido grabadas en todo momento sobre las realidades de
> todos los seres visibles e invisibles. Sin embargo, a pesar de este
> generosísimo favor, esta dádiva perfecta y consumada, me siento impulsado
> a declarar que tu corte de santidad y gloria está infinitamente exaltada
> por encima del conocimiento de todo salvo de ti, y que el misterio de tu
> Presencia es inescrutable para toda mente salvo la tuya. Nadie salvo tú
> puede desentrañar el secreto de tu naturaleza y nada salvo tu
> trascendental Esencia puede comprender la realidad de tu inescrutable
> existencia. ¡Cuán vasto es el número de aquellos Seres celestiales y todo
> gloriosos, quienes en el páramo de su separación de ti, han vagado todos
> los días de su vida y jamás te han encontrado! ¡Cuán grande es la
> multitud de almas santificadas e inmortales, quienes se vieron perdidas y
> perplejas mientras buscaban en el desierto de la búsqueda para mirar tu
> rostro! Una miríada son tus ardientes amantes, a quienes la llama
> consumidora de la lejanía de ti ha hecho hundirse y perecer, e
> innumerables son las almas fieles quienes voluntariamente han ofrendado
> sus vidas con la esperanza de contemplar la luz de tu semblante. Los
> suspiros y lamentos de estos ansiosos corazones que te anhelan, nunca
> podrán alcanzar tu santa corte, ni tampoco las lamentaciones de los
> caminantes que ansían aparecer ante tu faz, podrán llegar a tu sede de
> gloria.
> 
> XXVII. Toda alabanza a la unidad de Dios, y todo honor para Él, el
> soberano Señor, el incomparable y todo glorioso Gobernante del universo,
> quien de la nada absoluta ha creado la realidad de todas las cosas, quien
> de la nada ha engendrado los más delicados y sutiles elementos de su
> creación, y quien, rescatando a sus criaturas de la bajeza de la lejanía
> y de los peligros de una completa extinción, los ha recibido en su reino
> de gloria incorruptible. Nada salvo su gracia que todo lo abarca, y su
> misericordia que todo lo penetra, podría haberlo logrado. ¿Cómo habría
> sido posible de otro modo que la simple nada adquiriera por sí misma el
> mérito y capacidad para emerger de su estado de inexistencia al reino del
> ser?
> 
> Habiendo creado el mundo y todo lo que en él vive y se mueve, Él,
> por intermedio de la acción directa de su irrestringida y soberana
> Voluntad, escogió conferirle al hombre la singular distinción y capacidad
> de conocerle y amarle; una capacidad que debe necesariamente ser
> considerada el impulso generador y el objetivo primordial que sostiene la
> creación entera.... Sobre la más íntima realidad de cada cosa creada, Él
> ha derramado la luz de uno de sus nombres y la ha hecho un recipiente de
> la gloria de uno de sus atributos. Sobre la realidad del hombre, sin
> embargo, Él ha concentrado el esplendor de todos sus nombres y atributos
> y ha hecho a ésta un espejo de su propio Ser. De todas las cosas creadas
> sólo el hombre ha sido escogido para recibir tan grande favor y tan
> perdurable generosidad.
> 
> Estas energías con las que el Sol de la divina generosidad y la
> Fuente de guía celestial ha dotado a la realidad del hombre yacen, sin
> embargo, latentes dentro de él, así como la llama está oculta dentro de
> la vela y los rayos de luz están presentes potencialmente en la lámpara.
> El resplandor de estas energías puede ser oscurecido por los deseos
> mundanos, así como la luz del sol puede ser oculta bajo el polvo y
> escoria que cubren el espejo. Ni la vela, ni la lámpara pueden encenderse
> por sus propios esfuerzos sin ayuda, ni tampoco le será jamás posible al
> espejo librarse por sí solo de su escoria. Es claro y evidente que la
> lámpara nunca se encenderá mientras no se le prenda fuego, y a menos que
> no se limpie de la superficie del espejo la escoria que la cubre, éste
> nunca podrá representar la imagen del sol ni reflejar su luz y gloria.
> 
> Y puesto que no puede haber un lazo de comunicación directa que una
> al Dios único y verdadero con su creación y puesto que ninguna semejanza
> puede existir entre lo transitorio y lo Eterno, lo contingente y lo
> Absoluto, Él ha ordenado que en cada edad y dispensación, un Alma pura e
> inmaculada se haga manifiesta en los reinos de la tierra y del cielo. A
> este sutil, este misterioso y etéreo Ser, Él ha designado una naturaleza
> doble; la física que pertenece al mundo de la materia y la espiritual que
> nace de la sustancia de Dios mismo. Él, además, le ha conferido una doble
> posición. La primera, que se relaciona a su más íntima realidad, le
> representa como uno cuya voz es la voz de Dios mismo. Esto lo atestigua
> la tradición "Múltiple y misteriosa es mi relación con Dios. Yo soy Él,
> Él mismo, y Él es Yo, Yo mismo, mas Yo soy quien soy y Él es quien es".
> Asimismo las palabras "Levántate, oh Muhammad, porque he aquí, el Amante
> y el Amado son unidos y hechos uno en ti". De igual manera Él dice: "No
> hay distinción alguna entre Tú y ellos, salvo que ellos son tus Siervos".
> La segunda posición es la posición humana, demostrada en los siguientes
> versos: "No soy más que un hombre como vosotros". "Di: ¡Alabado sea mi
> Señor! ¿Soy más que un hombre, un apóstol?" Estas Esencias del
> Desprendimiento, estas Realidades resplandecientes son los canales de la
> gracia de Dios que todo lo llena. Conducidos por la luz de indefectible
> guía, e investidos con soberanía suprema, son comisionados para usar la
> inspiración de sus palabras, las efusiones de su infalible gracia y la
> brisa santificadora de su Revelación para limpiar, de todo corazón
> anhelante y de todo espíritu receptivo, la escoria y polvo de las
> preocupaciones y limitaciones terrenales. Entonces y sólo entonces, el
> Fideicomiso de Dios latente en la realidad del hombre emergerá
> resplandeciente como el Orbe naciente de la Revelación Divina, de tras
> del velo del encubrimiento, para implantar la insignia de su gloria
> revelada sobre las cumbres de los corazones de los hombres.
> 
> De los anteriores pasajes y alusiones está indudablemente claro que
> en los reinos de la tierra y del cielo debe manifestarse necesariamente
> un Ser, una Esencia, quien actúe como Manifestación y Vehículo para la
> transmisión de la gracia de la Divinidad misma, el Soberano Señor de
> todo. A través de las Enseñanzas de este Sol de la Verdad, todo hombre
> avanzará y se desarrollará hasta que alcance el estado en que pueda
> manifestar t odas las fuerzas potenciales con que ha sido dotado su más
> íntimo verdadero ser. Es con este mismo objetivo que en cada edad y
> dispensación los profetas de Dios y sus escogidos han aparecido entre los
> hombres y han mostrado tal fuerza como la que nace de Dios, y tal poder
> como sólo el Eterno puede revelar.
> 
> ¿Puede alguien que tenga una mente sana, imaginar seriamente que,
> en vista de ciertas palabras cuyo significado no puede comprender, la
> puerta de la infinita guía de Dios puede estar alguna vez cerrada a la
> faz de los hombres? ¿Puede alguna vez concebir para estas Luminarias
> Divinas, para estas Luces resplandecientes, ya sea un comienzo o un fin?
> ¿Qué turbulento diluvio puede compararse con la corriente de su gracia
> que todo lo abarca, y qué bendición puede aventajar las demostraciones de
> tan grande y penetrante misericordia? No puede haber duda de que si, por
> un momento, la marea de su misericordia y gracia fueran retraídas del
> mundo, éste perecería totalmente. Por esta razón, desde el principio que
> no tiene principio, las puertas de la divina misericordia han sido
> abiertas de par en par a la faz de todas las cosas creadas, y las nubes
> de la Verdad continuarán derramando, hasta el fin que no tiene fin, la
> lluvia de sus favores y generosidades sobre el terreno de la capacidad,
> realidad y personalidad humanas. Tal ha sido el método que ha seguido
> Dios, desde toda eternidad hasta toda eternidad.
> 
> XXVIII. Feliz el hombre que se levante a servir a mi Causa y
> glorificar mi hermoso Nombre. Toma mi Libro con la fuerza de mi poder y
> aférrate tenazmente a todo mandamiento que tu Señor, el Ordenador, el
> Sapientísimo haya prescrito en él. Mira, oh Muhammad, cómo los dichos y
> hechos de los seguidores del Islam Shí'ah han ofuscado la alegría y
> fervor de sus primeros días y han empañado el prístino brillo de su luz.
> En sus comienzos, mientras aún se adherían a los preceptos asociados al
> nombre de su Profeta, el Señor de la humanidad, su carrera fue marcada
> por una cadena ininterrumpida de victorias y triunfos. Pero a medida que
> se alejaban gradualmente del sendero de su maestro y guía ideales, y se
> apartaban de la Luz de Dios y corrompían el principio de su unidad
> divina, y mientras centraban su atención cada vez más sobre aquellos
> quienes sólo eran los reveladores de la potencia de su Palabra, su fuerza
> se transformó en debilidad, su gloria, en vergüenza, y su coraje, en
> temor. Tú ves a qué han llegado. Observa cómo ellos han imaginado socios
> de Él quien es el Punto Focal de la unidad divina. Mira cómo sus malos
> actos les han impedido reconocer en el Día de la Resurrección la Palabra
> de la Verdad, exaltada sea su gloria. Abrigamos la esperanza que este
> pueblo en adelante se proteja de vanas esperanzas y ociosas fantasías y
> que logre entender verdaderamente el significado de la unidad divina.
> 
> La Persona de la Manifestación ha sido siempre el representante y
> portavoz de Dios. En verdad, Él es la Aurora de los más excelentes
> Títulos de Dios, el Lugar de Amanecer de sus más excelsos Atributos. Si
> se colocara a alguno a su lado como su igual, y fuera considerado
> idéntico con su persona, ¿cómo entonces podría sostenerse que el Ser
> Divino es Uno e Incomparable, que su Esencia es indivisible y sin par?
> Medita sobre lo que te hemos revelado mediante la fuerza de la verdad y
> sé de aquellos que comprenden su significado.
> 
> XXIX. El propósito de Dios al crear el hombre ha sido y siempre
> será, el de capacitarlo para que pueda reconocer a su Creador y alcanzar
> su Presencia. Todos los Libros sagrados y las importantes Escrituras
> divinamente reveladas dan testimonio inequívoco de éste el más excelente
> objetivo, de esta meta suprema. Quienquiera haya reconocido la Aurora de
> la guía divina y haya entrado en su sagrada corte, se ha acercado a Dios
> y ha alcanzado su presencia, Presencia que es el verdadero Paraíso y de
> la cual las más elevadas mansiones del cielo son sólo un símbolo. Tal
> hombre ha logrado el conocimiento de la posición de Aquel quien está "a
> la distancia de dos arcos", quien se encuentra más allá del Sadratu'l-
> Muntahá. Quienquiera no le haya reconocido se habrá condenado a sí mismo
> a la miseria de la lejanía, que no es sino la nada absoluta y la esencia
> del fuego abismal. Tal será su destino, aun cuando en apariencia ocupe
> los más elevados puestos de la tierra y esté establecido sobre su más
> exaltado trono.
> 
> Aquel quien es la Aurora de la Verdad es, sin duda, totalmente
> capaz de rescatar de tal lejanía almas descarriadas y de hacer que se
> acerquen a su corte y alcancen su Presencia. "Si Dios hubiera deseado,
> seguramente habría hecho de todos los hombres un solo pueblo." Su
> propósito, no obstante, es habilitar a los de espíritu puro y corazón
> desprendido a ascender, por virtud de sus propios e innatos poderes a las
> orillas del Más Grande Océano, para que así quienes buscan la Belleza del
> Todo Glorioso sean distinguidos y separados de los descarriados y
> perversos. Así ha sido ordenado por la toda gloriosa y resplandeciente
> Pluma....
> 
> Que las Manifestaciones de la justicia divina, las Auroras de
> gracia celestial, al aparecer entre los hombres hayan estado siempre
> desprovistos de todo dominio terrenal y despojados de los medios de
> ascendiente mundano debe atribuirse a este mismo principio de separación
> y distinción que anima el Propósito Divino. Si la Esencia Eterna
> manifestara todo lo que está latente dentro de Él, si Él brillara en la
> plenitud de su gloria, no se hallaría a nadie que dudase de su poder o
> que repudiase su verdad. No, todas las cosas creadas estarían tan
> deslumbradas y atónitas por las demostraciones de su luz, como para ser
> reducidas a la nada absoluta. Bajo tales circunstancias, ¿cómo pueden ser
> distinguidos los creyentes de los perversos?
> 
> Este principio ha actuado en cada una de las Dispensaciones
> anteriores y ha sido abundantemente demostrado.... Es por esta razón, que
> en cada edad, cuando una nueva Manifestación ha aparecido y una reciente
> revelación del poder trascendente de Dios ha sido otorgada a los hombres,
> aquellos que no creyeron en Él engañados por la aparición de la
> incomparable y eterna Belleza en el atavío de los hombres mortales, no le
> han reconocido. Se han desviado de su sendero y han esquivado su
> compañía, compañía de Aquel quien es el Símbolo de proximidad a Dios.
> Hasta se han levantado para diezmar las filas de los fieles y para
> exterminar a aquellos que creían en Él.
> 
> Mirad cómo en esta Dispensación los inútiles y tontos han imaginado
> vanamente que con tales instrumentos como la masacre, el saqueo y el
> destierro pueden extinguir la Lámpara que la Mano del poder divino ha
> encendido, o eclipsar el Sol de eterno esplendor. ¡Hasta qué punto
> parecen haber ignorado la verdad que tal adversidad es el aceite que
> alimenta la llama de esta Lámpara! ¡Tal es la fuerza transformadora de
> Dios! Él cambia lo que Él desea; Él ciertamente tiene poder sobre todas
> las cosas....
> 
> Considerad en todo tiempo la soberanía ejercida por el Rey ideal y
> ved las pruebas de su poder y suprema influencia. Santificad vuestros
> oídos de las vanas palabras de quienes son los símbolos de la negación y
> los exponentes de violencia e ira. La hora se aproxima en que
> atestiguaréis la fuerza del Dios único y verdadero triunfando sobre todas
> las cosas creadas y los signos de su soberanía envolviendo toda la
> creación. En aquel día descubriréis cómo todo salvo Él habrá sido
> olvidado y será considerado como la nada absoluta.
> 
> Sin embargo, se debe tener presente que Dios y su Manifestación,
> bajo ninguna circunstancia, pueden ser disociados de la majestad y
> sublimidad que ellos inherentemente poseen. Más bien, la majestad y la
> sublimidad son en sí mismas creaciones de su Palabra, si escogéis ver por
> mi vista y no con la vuestra.
> 
> XXX. Dios atestigua que no hay Dios salvo Él, el Benévolo, el Más
> Amado. Toda gracia y munificencia son de Él. A quien Él quiera da lo que
> es su deseo. Él es verdaderamente el Omnipotente, el Todopoderoso, el que
> Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo. Nosotros, en verdad,
> creemos en Aquel, quien en la persona del Báb, ha sido enviado por la
> Voluntad del Dios único y verdadero, el Rey de Reyes, el Todo Alabado.
> Aun más, juremos lealtad a Aquel quien en la época del Mustagháth, está
> destinado a manifestarse, como asimismo a quienes vendrán después de Él
> hasta el fin que no tiene fin. No reconocemos en la manifestación de cada
> uno de ellos, ya sea exterior o interiormente, la manifestación de nadie
> salvo Dios mismo, si sois de aquellos que comprenden. Cada uno de ellos
> es un espejo de Dios, que no refleja nada salvo su Ser, su Belleza, su
> Potestad y Gloria, acaso lo comprendáis. Todos los demás fuera de ellos,
> deben ser considerados sólo como espejos capaces de reflejar la gloria de
> estas manifestaciones, quienes son ellos mismos los Espejos Primordiales
> del Ser Divino, si no sois faltos de comprensión. Jamás nadie los ha
> podido eludir, ni pueden ellos ser impedidos de alcanzar su propósito.
> Estos Espejos se sucederán eternamente uno a otro, y continuarán
> reflejando la luz del Antiguo de los Días. Los que reflejen la gloria de
> ellos seguirán, asimismo, existiendo para siempre, porque las Mercedes de
> Dios jamás cesarán de fluir. Esta es una verdad que nadie puede refutar.
> 
> XXXI. Contempla con tu vista interior la cadena de Revelaciones
> sucesivas que ha unido la Manifestación de Adán con la del Báb. Atestiguo
> ante Dios, que cada una de estas manifestaciones ha sido enviada por la
> acción de la Voluntad y Propósito divinos, que cada una ha sido portadora
> de un Mensaje determinado, que a cada una le ha sido confiado un Libro
> divinamente revelado y ha sido comisionada para descifrar los misterios
> de una poderosa Tabla. La medida de la Revelación con la cual cada una de
> ellas ha sido identificada, había sido definitivamente preordinada. Esto
> es, en verdad, una prueba de nuestro favor para con ellos, si sois de
> aquellos que comprenden esta verdad.... Y cuando este proceso de
> Revelación progresiva culminó en la etapa en que su incomparable, su muy
> sagrado y exaltado Semblante debía ser descubierto a los ojos de los
> hombres, Él prefirió ocultar su propio Ser detrás de mil velos, no sea
> que ojos profanos y mortales descubrieran su gloria. Esto hizo cuando se
> vertían los signos y muestras de una Revelación divinamente designada
> sobre Él, signos y muestras que nadie puede contar salvo el Señor tu
> Dios, el Señor de todos los mundos. Y cuando se hubo cumplido el tiempo
> de ocultación, mientras aun permanecía envuelto en una miríada de velos,
> enviamos un destello infinitesimal de la refulgente Gloria que envuelve
> la Faz del Joven, y he aquí que todos los moradores de los Reinos en lo
> alto fueron sobrecogidos por una violenta conmoción, y los favorecidos de
> Dios cayeron en adoración ante Él. En verdad, Él ha manifestado una
> gloria tal que nadie en toda la creación ha presenciado, por cuanto Él se
> ha levantado en persona a proclamar su Causa a todos los que están en los
> cielos y a todos los que están sobre la tierra.
> 
> XXXII. Aquello que habéis escuchado referente a Abraham, el Amigo
> del Todo Misericordioso, es la verdad y no puede haber duda de ello. La
> Voz de Dios le ordenó que ofreciera a Ismael como un sacrificio, para que
> su firmeza en la Fe de Dios y su desprendimiento de todo salvo Él se
> demostrara a los hombres. El propósito de Dios, además, fue ofrecerlo
> como rescate por los pecados e iniquidades de todos los pueblos de la
> tierra. Jesús, el Hijo de María, suplicó al Dios único y verdadero,
> exaltados sean su nombre y gloria, le confiriera a Él este mismo honor.
> Por esta misma razón Muhammad, el Apóstol de Dios, ofreció en sacrificio
> a Husayn.
> 
> Ningún hombre podrá jamás pretender haber comprendido la naturaleza
> de la oculta y múltiple gracia de Dios; nadie puede sondear su
> misericordia que todo lo abarca. Tales han sido la perversidad de los
> hombres y sus transgresiones, tan penosas han sido las pruebas que han
> afligido a los profetas de Dios y sus escogidos, que toda la humanidad
> merece ser atormentada y perecer. No obstante, la oculta y muy amorosa
> providencia de Dios la ha protegido por medio de agentes tanto visibles
> como invisibles, y continuará protegiéndola, del castigo por su
> iniquidad. Pondera esto en tu corazón para que la verdad te sea revelada,
> y permanece tú firme en su sendero.
> 
> XXXIII. Ha sido decretado por Nosotros que la Palabra de Dios y
> todas sus potencialidades se manifiestan a los hombres en estricta
> conformidad con tales condiciones como las preordinadas por Aquel quien
> es el Omnisciente, el Todo Sabio. Hemos ordenado, además, que su velo de
> encubrimiento no sea otro que su propio Ser. Tal es, en verdad, nuestra
> Fuerza para lograr nuestro Propósito. Si se le permitiera a la Palabra
> liberar repentinamente todas las energías latentes en ella, ningún hombre
> podría soportar el peso de tan poderosa Revelación. Aun más, todo lo que
> está en el cielo y en la tierra huiría de ella en consternación.
> 
> Considera aquello que ha sido enviado a Muhammad, el Apóstol de
> Dios. La medida de la Revelación de la cual Él fue portador había sido
> claramente preordinada por Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Fuerte.
> Aquellos que lo oyeron, sin embargo, sólo pudieron comprender su
> propósito de acuerdo con su propia posición y capacidad espiritual. Él,
> de igual manera, descubrió la Faz de la Sabiduría según la capacidad de
> ellos para soportar el peso de su Mensaje. Tan pronto como la humanidad
> alcanzó la etapa de madurez, la Palabra reveló a los ojos de los hombres
> las energías latentes con que había sido dotada, energías que se
> manifestaron en la plenitud de su gloria cuando la Antigua Belleza
> apareció en el año sesenta, en la persona de 'Alí-Muhammad, el Báb.
> 
> XXXIV. Toda alabanza y gloria sean para Dios, quien por la fuerza
> de su poder, ha liberado a su creación de la desnudez de la no existencia
> y la ha ataviado con el manto de vida. Para su favor especial Él de entre
> todas las cosas creadas eligió la realidad del hombre, pura y semejante a
> una gema, y la dotó con la capacidad única de conocerle y de reflejar la
> grandeza de su gloria. Esta doble distinción conferida a él ha limpiado
> de su corazón la herrumbre de todo deseo vano, y le ha hecho merecedor de
> la vestidura con que su Creador ha estimado digno cubrirlo. Ésta le ha
> servido para rescatar su alma de la miseria de la ignorancia.
> 
> Este manto con que el cuerpo y alma del hombre han sido adornados
> es el fundamento mismo de su bienestar y desarrollo. ¡Oh cuán bendito el
> día en que ayudado por la gracia y poder del Dios único y verdadero, el
> hombre se haya liberado de la esclavitud y corrupción del mundo y de todo
> lo que en él existe y haya logrado el verdadero y perdurable descanso
> bajo la sombra del Árbol del Conocimiento!
> 
> Las melodías que el ave de tu corazón ha entonado en su gran amor
> por sus amigos, han llegado hasta sus oídos y me ha conmovido a responder
> tus preguntas y revelarte aquellos secretos que me sea permitido
> manifestar. En tu estimada carta has preguntado cuáles profetas de Dios
> deben ser considerados superiores a los demás. Sabe con toda seguridad
> que la esencia de todos los profetas de Dios es una y la misma. Su unidad
> es absoluta. Dios el Creador dice: "No hay distinción alguna entre los
> portadores de mi Mensaje. Todos tienen un solo propósito; su secreto es
> el mismo secreto. Honrar a uno más que a otro, exaltar a algunos por
> encima de los demás de ninguna manera es permitido. Cada verdadero
> profeta ha considerado su Mensaje como fundamentalmente el mismo que la
> Revelación de cualquier otro profeta que le haya precedido. Por lo tanto,
> si hombre alguno no comprendiera esta verdad y, en consecuencia, se
> entregara al uso de lenguaje vano e indecoroso, ningún hombre cuya vista
> sea perspicaz y cuyo entendimiento sea iluminado permitiría jamás que tal
> ociosa charla le haga vacilar en su creencia.
> 
> El grado de revelación de los profetas de Dios en este mundo debe,
> sin embargo, diferir. Cada uno de ellos ha sido portador de un Mensaje
> distinto y ha sido comisionado para revelarse mediante hechos
> determinados. Es por esta razón que parecen variar en su grandeza. Su
> revelación puede ser comparada con la luz de la luna que derrama su
> resplandor sobre la tierra. Aun cuando ella revela una nueva medida de su
> brillantez cada vez que aparece, su esplendor inherente no puede nunca
> disminuir ni puede su luz sufrir extinción.
> 
> Es claro y evidente, por lo tanto, que cualquier variación
> aparente en la intensidad de su luz no es inherente a la luz misma, sino
> debe ser atribuida más bien a la receptividad variante de un mundo que
> siempre cambia. Se le ha confiado un Mensaje a cada profeta a quien el
> Creador Todopoderoso e Incomparable haya determinado enviar a los pueblos
> de la tierra, y se le ha encargado actuar en la forma que mejor satisfaga
> los requisitos de la época en que aparezca. Dios al enviar sus profetas a
> los hombres tiene dos propósitos. El primero es liberar a los hijos de
> los hombres de la oscuridad de la ignorancia y guiarlos a la luz del
> verdadero entendimiento. El segundo es asegurar la paz y tranquilidad del
> género humano y proveer todos los medios por los cuales pueden ser éstas
> establecidas.
> 
> Los profetas de Dios deben ser considerados como médicos cuya tarea
> es fomentar el bienestar del mundo y sus pueblos para que, mediante el
> espíritu de unidad, puedan curar la dolencia de una humanidad dividida.
> Nadie tiene el derecho de dudar de sus palabras o menospreciar su
> conducta, porque ellos son los únicos que pueden afirmar haber
> comprendido al paciente y diagnosticado correctamente sus males. Ningún
> hombre por aguda que sea su percepción puede jamás esperar alcanzar las
> alturas logradas por la sabiduría y comprensión del Médico Divino. No
> sería de extrañar entonces, si se encontrara que el tratamiento prescrito
> por el médico en este día no fuera idéntico al que prescribió
> anteriormente. ¿Cómo podría ser de otra manera, cuando las dolencias que
> afectan al paciente necesitan un remedio especial en cada etapa de su
> enfermedad? De igual modo, cada vez que los profetas de Dios han
> iluminado el mundo con el resplandeciente brillo del Sol de conocimiento
> divino, invariablemente han emplazado a sus pueblos por los medios que
> mejor se adaptaran a las exigencias de la época en que aparecieran, a
> abrazar la luz de Dios. Así fueron capaces de dispersar la oscuridad de
> la ignorancia y derramar sobre el mundo la gloria de su propio
> conocimiento. Por consiguiente, es hacia la más íntima esencia de estos
> profetas que los ojos de todo hombre de discernimiento deben dirigirse,
> puesto que su único propósito ha sido siempre guiar a los errados y dar
> paz a los afligidos. Éstos no son días de prosperidad y triunfo. La
> humanidad entera está en las garras de múltiples males. Esfuérzate
> entonces, para salvar su vida con la saludable medicina que la
> todopoderosa mano del Médico infalible ha preparado.
> 
> Y ahora respecto de tu pregunta acerca de la naturaleza de la
> religión. Sabe que los que en verdad son sabios han comparado el mundo
> con el templo humano. Así como el cuerpo del hombre necesita vestidura
> para cubrirse, asimismo el cuerpo de la humanidad debe ser necesariamente
> adornado con el manto de justicia y sabiduría. Su atavío es la Revelación
> que Dios le ha concedido. Cada vez que este atavío haya cumplido su
> propósito, el Todopoderoso de seguro lo renovará. Porque cada edad
> requiere una medida adicional de la luz de Dios. Cada Revelación divina
> ha sido enviada de modo que corresponda a las circunstancias de la época
> de su aparición.
> 
> En cuanto a tu pregunta sobre las declaraciones de los conductores
> de religiones pasadas. Todo hombre sabio y digno de alabanza, sin duda
> alguna evitará conversación tan vana e infructuosa. El incomparable
> Creador ha creado a todos los hombres de una misma sustancia y ha
> exaltado su realidad sobre el resto de sus criaturas. El éxito o fracaso
> del hombre, su ganancia o pérdida deben, por lo tanto, depender de sus
> propios esfuerzos. Mientras más se esfuerce, mayor será su progreso.
> Ojalá que las lluvias primaverales de la munificencia de Dios hagan que
> las flores de verdadero entendimiento broten del suelo de los corazones
> de los hombres, y los purifiquen de toda corrupción terrenal.
> 
> XXXV. Ponderad un poco. ¿Qué es lo que en cada Dispensación incitó
> a los pueblos de la tierra rechazar a la Manifestación del Todo
> Misericordioso? ¿Qué cosa podía haberlos impulsado a alejarse de Él y
> desafiar su autoridad? Si los hombres meditasen sobre estas palabras que
> han brotado de la Pluma del Divino Ordenador, se apresurarían, cada uno y
> todos, a abrazar la verdad de esta perdurable Revelación dada por Dios y
> atestiguarían lo que Él mismo ha afirmado solemnemente. Es el velo de
> vanas imaginaciones que, en los días de las Manifestaciones de la Unidad
> de Dios y las Auroras de su eterna gloria, se ha interpuesto y continuará
> interponiéndose entre ellos y el resto de la humanidad. Pues en esos días
> Él quien es la Verdad Eterna se manifiesta en conformidad con aquello que
> Él mismo ha determinado y no de acuerdo con los deseos y expectativas de
> los hombres. Así Él ha revelado: "Siempre que viene a vosotros un apóstol
> con lo que no desean vuestras almas os ensoberbecéis y a unos los
> desmentís y a otros los matáis."
> 
> No puede haber duda alguna que, si estos apóstoles hubieran
> aparecido en pasadas edades y ciclos, de acuerdo con las vanas
> imaginaciones que los corazones de los hombres habían ideado, nadie
> habría repudiado la verdad de estos seres santificados. A pesar que
> dichos hombres han estado recordando, día y noche, el Dios único y
> verdadero y que han estado piadosamente ocupados con el ejercicio de sus
> oraciones, sin embargo, al final no reconocieron las Auroras de los
> signos de Dios, las Manifestaciones de sus irrefutables testimonios, ni
> participaron de sus favores.
> 
> Considera la Dispensación de Jesucristo. Mirad cómo todos los
> hombres doctos de aquella generación, aunque esperaban ansiosamente la
> venida del Prometido, no obstante, lo negaron. Tanto Anás el más erudito
> entre los teólogos de su día, como Caifás el sumo sacerdote, lo
> denunciaron y pronunciaron su sentencia de muerte.
> 
> De igual manera, cuando apareció Muhammad, el Profeta de Dios -que
> todos los hombres sean ofrecidos en su sacrificio- los doctos de La Meca
> y Medina se levantaron contra Él en los primeros días de su Revelación, y
> rechazaron su Mensaje, mientras que aquellos que carecían totalmente de
> conocimientos, reconocieron y abrazaron su Fe. Ponderad por un momento.
> Considerad cómo Balál, el Etíope, a pesar de ser iletrado, ascendió al
> cielo de la fe y certeza, mientras que 'Abdu'lláh Ubayy, un caudillo
> entre los doctos, se esforzó con malicia para oponerse a Él. Mirad, cómo
> un simple pastor fue tan arrobado por el éxtasis de las palabras de Dios
> que pudo ser admitido en la morada de su Bien Amado y fue unido a Aquel
> quien es el Señor de la Humanidad, mientras que aquellos que se
> enorgullecían de su conocimiento y sabiduría se extraviaron lejos de su
> sendero y permanecieron desprovistos de su gracia. Por esta razón Él ha
> escrito: "El que es enaltecido entre vosotros será humillado y el
> humillado será enaltecido". Referencias a este tema pueden encontrarse en
> la mayor parte de los Libros sagrados, así como en las declaraciones de
> los profetas y mensajeros de Dios.
> 
> En verdad os digo que tal es la grandeza de esta Causa, que el
> padre huye de su hijo y el hijo huye de su padre. Recordad la historia de
> Noé y Canaán. Quiera Dios que, en estos días de delicia celestial, no os
> privéis de los dulces sabores del Todo Glorioso Dios, y podáis
> participar, en esta Primavera espiritual, de las efusiones de su gracia.
> Levantaos en el nombre de Aquel quien es el Objeto de toda sabiduría, y,
> con absoluto desprendimiento del saber de los hombres, levantad vuestras
> voces y proclamad su Causa. ¡Juro por el Sol de la Revelación Divina! En
> el momento en que os levantéis, atestiguaréis cómo un diluvio de
> conocimiento divino brotará de vuestros corazones, y veréis ante vosotros
> las maravillas de su sabiduría celestial manifiestas en toda su gloria.
> Si probarais la dulzura de las palabras del Todo Misericordioso, sin
> vacilar renunciaríais a vosotros mismos y entregaríais vuestras vidas por
> el Bien Amado.
> 
> ¿Quién podrá creer que este Siervo de Dios haya acariciado en su
> corazón un deseo de honor o beneficio terrenales? La Causa asociada con
> su Nombre está muy por encima de las cosas transitorias de este mundo.
> ¡Helo aquí! en esta la Más Grande Prisión, un exiliado, una víctima de la
> tiranía. Sus enemigos lo han atacado por todos lados y continuarán
> haciéndolo hasta el fin de su vida. Por lo tanto todo lo que Él os diga
> será sólo por Dios, que quizá los pueblos de la tierra limpien sus
> corazones de la mancha de los malos deseos, desgarren su velo y logren
> conocer al Dios único y verdadero. Ésta es la más exaltada posición a que
> hombre alguno puede aspirar. Su aceptación o rechazo de mi Causa, no
> podrá beneficiarme, ni hacerme daño. Los emplazamos enteramente por Dios.
> Él, en verdad, puede prescindir de toda criatura.
> 
> XXXVI. Sabe que cuando el Hijo del Hombre exhaló su último suspiro
> y se entregó a Dios, la creación entera lloró con gran llanto. Sin
> embargo, al sacrificarse a sí mismo, una nueva capacidad fue infundida en
> todas las cosas creadas. Sus efectos, de los cuales dan testimonio todos
> los pueblos de la tierra, están manifiestos ahora ante ti. La más honda
> sabiduría que los eruditos hayan expresado, los más profundos
> conocimientos que mente alguna haya descifrado, las obras de arte que las
> manos más diestras han producido, la influencia ejercida por el más
> potente de los gobernantes, no son sino manifestaciones de la fuerza
> vivificadora liberada por su resplandeciente y trascendente Espíritu que
> todo lo penetra.
> 
> Atestiguamos que cuando Él vino al mundo, derramó el esplendor de
> su gloria sobre todas las cosas creadas. Mediante Él el leproso se
> restableció de la lepra de la perversidad e ignorancia. Por Él el impuro
> y descarriado fueron curados. Mediante su poder, nacido de Dios
> Todopoderoso, los ojos del ciego fueron abiertos y el alma del pecador
> fue santificada.
> 
> La lepra puede ser interpretada como cualquier velo que se
> interponga entre el hombre y el reconocimiento del Señor, su Dios.
> Quienquiera se permita aislarse de Él, es realmente un leproso, quien no
> será recordado en el Reino de Dios, el Poderoso, el Todo Alabado.
> Atestiguamos, que por medio del Poder de la Palabra de Dios, todo leproso
> fue purificado, toda enfermedad fue curada, y toda debilidad humana fue
> eliminada. Es Él quien purificó al mundo. Bendito el hombre que con el
> rostro radiante se ha vuelto hacia Él.
> 
> XXXVII. Bendito el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en
> sus signos, y ha reconocido que "a Él no se le ha de pedir cuenta de sus
> hechos". Dios ha dispuesto que tal reconocimiento sea el ornamento de
> toda creencia y su base fundamental. De Él debe depender la aceptación de
> toda buena obra. Fijad vuestros ojos en Él, no sea que las murmuraciones
> de los rebeldes os hagan errar.
> 
> Si Él decretara lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido
> vedado, y prohibiere lo que en todo tiempo se ha considerado lícito,
> nadie tiene el derecho de poner en duda su autoridad. Quienquiera que
> vacile, aunque fuere por un solo instante, deberá ser considerado como
> transgresor.
> 
> Quien no haya reconocido esta sublime y fundamental verdad, ni haya
> alcanzado esta muy exaltada posición, será perturbado por los vientos de
> la duda, y las murmuraciones de los infieles confundirán su alma. Aquel
> que haya reconocido este principio será dotado de la más perfecta
> constancia. Todo honor sea para esta toda gloriosa posición, cuyo
> recuerdo adorna a toda Tabla exaltada. Tal es la enseñanza que os librará
> de cualquier duda y perplejidad, os permitirá alcanzar la salvación,
> tanto en este mundo como en el venidero. Él es, verdaderamente, el que
> Siempre Perdona, el Más Generoso.
> 
> XXXVIII. Sabe con certeza que, en cada Dispensación, la Luz de la
> Divina Revelación ha sido otorgada a los hombres en proporción directa a
> su capacidad espiritual. Considera el sol. Cuán débiles son sus rayos en
> el momento en que aparece sobre el horizonte. Cómo gradualmente, su calor
> y potencia aumentan a medida que se aproxima a su cenit, permitiendo,
> mientras tanto, a todas las cosas creadas adaptarse a la intensidad
> creciente de su luz. Y cómo declina paulatinamente hasta alcanzar su
> ocaso. Si manifestara súbitamente las energías latentes en él, sin duda
> dañaría todas las cosas creadas.... De igual manera, si el Sol de la
> Verdad revelara repentinamente, en el comienzo de su manifestación, todas
> las potencialidades que la providencia del Todopoderoso le ha conferido,
> la tierra de la comprensión humana quedaría desolada y se marchitaría;
> porque el corazón de los hombres no podría soportar la intensidad de su
> revelación, ni podría reflejar el brillo de su luz. Consternados y
> abrumados, dejarían de existir.
> 
> XXXIX. Alabado seas, oh Señor mi Dios, por las maravillosas
> Revelaciones de tu inescrutable mandato y las múltiples aflicciones y
> pruebas que Tú has destinado para mí. En una época Tú me entregaste en
> manos de Nimrod; en otra Tú permitiste que la vara del Faraón me
> persiguiera. Sólo Tú, mediante tu conocimiento que todo lo abarca y la
> acción de tu Voluntad, puedes valorar las incalculables aflicciones que
> he sufrido en sus manos. Otra vez, Tú me arrojaste al calabozo de los
> descreídos, sólo porque me sentí impulsado a susurrar a los oídos de los
> bienamados de tu Reino, un indicio de la visión, con que Tú, mediante tu
> conocimiento me habías inspirado y cuyo significado me habías revelado
> mediante la potencia de tu poder. Posteriormente, Tú decretaste que la
> espada del infiel cortara mi cabeza. En otra ocasión fui crucificado, por
> haber descubierto ante los ojos de los hombres las gemas ocultas de tu
> gloriosa unidad, por haberles revelado los maravillosos signos de tu
> soberanía y eterno poder. ¡Cuán amargas las humillaciones que fueron
> amontonadas sobre mí, en una época posterior, en la llanura de Karbilá!
> ¡Cuán solitario me sentí entre tu pueblo! ¡A qué estado de impotencia fui
> reducido en aquella tierra! Insatisfechos con tales indignidades, mis
> perseguidores me decapitaron y llevando en alto mi cabeza de país en
> país, la exhibieron a la vista de la multitud incrédula y la depositaron
> en las moradas de los perversos e infieles. En otra edad fui suspendido y
> mi pecho se convirtió en blanco de los dardos de la maliciosa crueldad de
> mis enemigos. Mis miembros fueron acribillados con proyectiles y mi
> cuerpo despedazado. Finalmente, mira cómo en este Día, mis traidores
> enemigos se han aliado contra mí y están continuamente conspirando para
> inculcar el veneno del odio y malicia en las almas de tus servidores.
> Están tramando, con todo su poder para llevar a cabo su objetivo.... A
> pesar de lo penosa que es mi tribulación, oh Dios, mi Bienamado, te doy
> gracias y mi Espíritu está agradecido por todo lo que me ha acontecido en
> el sendero de tu complacencia.
> 
> Estoy contento con todo lo que Tú has ordenado para mí y doy la
> bienvenida a las penas y sufrimientos que tengo que soportar, por
> calamitosas que sean.
> 
> XL. ¡Oh mi Bien Amado! Tú has soplado tu Hálito en mí y me has
> separado de mí mismo. Tú posteriormente decretaste que de tu Realidad
> dentro de mí, sólo un tenue reflejo, un simple emblema quedara entre los
> perversos y envidiosos . ¡Mira cómo engañados por este emblema, se han
> levantado contra mí y han hacinado sobre mí sus recusaciones! Descúbrete
> entonces, oh mi Bien Amado y líbrame de mi aflicción.
> 
> Entonces una Voz respondió: "Amo y siento gran cariño por este
> emblema. ¿Cómo puedo consentir que sólo mis ojos contemplen este emblema
> y que ningún corazón salvo el mío lo reconozca? ¡Por mi Belleza, que es
> lo mismo que tu Belleza! Mi deseo es ocultarte a mis propios ojos;
> ¡cuánto más a los ojos de los hombres!"
> 
> Preparaba mi contestación cuando, he aquí la Tabla fue terminada
> repentinamente, dejando mi tema sin concluir, y la perla de mi palabra
> sin engarzar.
> 
> XLI. ¡Dios es mi testigo, oh pueblo! Dormía en mi lecho cuando, he
> aquí, la Brisa de Dios acariciándome, me despertó de mi sueño. Su
> Espíritu vivificador me revivió y mi lengua se desató para proclamar su
> llamado. No me acuséis de haber transgredido contra Dios. No me miréis
> con vuestros ojos sino con los míos. Así os amonesta Él quien es el
> Bondadoso, el Omnisciente. Oh pueblo, ¿pensáis que Yo tengo en mis manos
> el control de la última Voluntad y Propósito de Dios? Lejos de mí está
> pretender eso. Lo atestiguo ante Dios, el Todopoderoso, el Exaltado, el
> Omnisciente, el Omnisapiente. Si el destino final de la Fe de Dios
> hubiera estado en mis manos, nunca habría consentido, ni aún por un
> momento, en manifestarme a vosotros, ni hubiera permitido que una sola
> palabra brotase de mis labios. De ello Dios mismo es ciertamente testigo.
> 
> XLII. ¡Oh Hijo de la Justicia! Por la noche la belleza del Ser
> inmortal se dirigió desde la esmeralda altura de la fidelidad al
> Sadratu'l-Muntahá y lloró con tal llanto que el Concurso en lo alto y los
> moradores de los reinos celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces
> se oyó la pregunta: ¿por qué estos lamentos y sollozos? Él respondió:
> Como se me ordenó, esperé atento sobre la loma de la lealtad, mas no
> logré respirar de aquellos que habitan en la tierra la fragancia de la
> fidelidad. Entonces, llamado a regresar, miré y, ¡he aquí! ciertas
> palomas de santidad estaban atormentadas bajo las garras de los perros de
> la tierra. Entonces la Doncella del Cielo apresuró desde su mística
> mansión, resplandeciente, desprovista de su velo, y preguntó por sus
> nombres, y todos fueron dichos, menos uno. Y cuando ella les urgió fue
> pronunciada la primera letra de él, entonces los moradores de las cámaras
> celestiales abandonaron precipitadamente sus habitaciones de gloria. Y
> mientras la segunda letra se articulaba cayeron sobre el polvo cada uno y
> todos. En ese momento se oyó una voz desde el más íntimo santuario:
> "Hasta aquí, ni un paso más". En verdad, atestiguamos lo que han hecho y
> lo que ahora hacen.
> 
> XLIII. ¡Oh Afnán, oh tú que has brotado de mi antiguo Linaje! Mi
> gloria y mi amorosa bondad descansan sobre ti. ¡Cuán vasto es el
> tabernáculo de la Causa de Dios! Ha cubierto con su sombra a todos los
> pueblos y naciones de la tierra y dentro de poco reunirá bajo su abrigo a
> toda la humanidad. Ya ha llegado el día de servicio. Innumerables Tablas
> atestiguan las generosidades que te han sido otorgadas. Levántate a hacer
> triunfar mi Causa y con la fuerza de tu palabra somete a los corazones de
> los hombres. Debes manifestar aquello que asegure la paz y el bienestar
> del desdichado y del oprimido. Apréstate para la acción, que quizá
> liberes al cautivo de sus cadenas y le permitas alcanzar la libertad
> verdadera.
> 
> La Justicia en este día lamenta su condición y la Equidad gime bajo
> el yugo de la opresión. Las densas nubes de la tiranía han oscurecido la
> faz de la tierra y envuelto a sus pueblos. Por el movimiento de nuestra
> Pluma de gloria, por deseo del omnipotente Ordenador, hemos inspirado una
> nueva vida en toda estructura humana y hemos infundido una nueva potencia
> en cada palabra. Todas las cosas creadas proclaman los indicios de esta
> regeneración mundial. Ésta es la más grande, la más jubilosa nueva
> impartida a la humanidad por la pluma de este Agraviado. ¿Por qué teméis,
> oh mis bienamados? ¿Quién os puede consternar? Un poco de humedad basta
> para disolver la arcilla endurecida de que está moldeada esta generación
> perversa. El simple hecho de reuniros es suficiente para dispersar las
> fuerzas de esta gente vana e inútil. ... .
> 
> En este día todo hombre perspicaz admitirá prontamente que los
> consejos revelados por la Pluma de este Agraviado constituyen la suprema
> fuerza animadora del progreso del mundo y la exaltación de sus pueblos.
> Levantaos, oh pueblos, y por la fuerza del poder de Dios, decidíos a
> ganar la victoria sobre vosotros mismos, que quizá toda la tierra sea
> librada y santificada de su servidumbre a los dioses de sus vanas
> fantasías, dioses que a sus desdichados adoradores han infligido tanta
> pérdida y de cuya miseria son responsables. Estos ídolos constituyen el
> obstáculo que ha estorbado al hombre en sus esfuerzos a avanzar por el
> sendero de perfección. Abrigamos la esperanza que la Mano del poder
> divino preste su ayuda a la humanidad y la libere de su estado de penosa
> degradación.
> 
> En una de las Tablas estas palabras han sido reveladas: ¡Oh pueblos
> de Dios! No os ocupéis con vuestros propios asuntos; que vuestros
> pensamientos se fijen en lo que será capaz de restituir la prosperidad de
> la humanidad y santificar los corazones y almas de los hombres. La mejor
> manera de lograr esto es mediante acciones puras y santas, vida casta y
> comportamiento digno. Actos valientes asegurarán el triunfo de esta Causa
> y un carácter santo reforzará su poder. ¡Aferraos a la rectitud, oh
> pueblo de Bahá! Esto es ciertamente el mandamiento que este Agraviado os
> ha dado, y es lo que su ilimitada Voluntad ha escogido para cada uno de
> vosotros.
> 
> ¡Oh amigos! Os incumbe renovar y revivir vuestras almas por medio
> de los dadivosos favores que, en esta divina y conmovedora Primavera,
> llueven sobre vosotros. El Sol de su gran gloria ha derramado su
> resplandor sobre vosotros y las nubes de su ilimitada generosidad os han
> cubierto con su sombra. ¡Cuán elevado es el premio para quien no se haya
> privado de tan grande generosidad ni haya dejado de reconocer la belleza
> de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura! Cuidaos, pues el Malvado os
> acecha listo para atraparos. Aseguraos contra sus infames artificios y,
> guiados por la luz del nombre de Dios Todo Veedor, escapad de la
> oscuridad que os rodea. Que vuestra visión abarque el mundo en vez de
> limitarse a vuestro propio ser. El Malvado es aquel que impide el ascenso
> de los hijos de los hombres y detiene su progreso espiritual.
> 
> En este Día incumbe a todo hombre asirse de lo que promueve los
> intereses de todas las naciones y gobiernos justos y exalte su posición.
> Por medio de todos y cada uno de los versos revelados por la Pluma del
> Altísimo, las puertas del amor y unidad han sido abiertas enteramente a
> los hombres. Anteriormente hemos declarado, y nuestra Palabra es la
> verdad: "Asociaos con los seguidores de todas las religiones en espíritu
> de amistad y hermandad". Cualquier cosa que haya hecho a los hijos de los
> hombres rehuirse uno a otro y haya causado disensiones y divisiones entre
> ellos, ha sido anulada y abolida por la revelación de estas palabras.
> Desde el cielo de la Voluntad de Dios, y con el propósito de ennoblecer
> al mundo del ser y elevar la mente y almas de los hombres, ha sido
> enviado aquello que constituye el instrumento más efectivo para la
> educación de toda la raza humana. La más elevada esencia y la más
> perfecta expresión de todo lo que los pueblos del pasado hayan dicho o
> escrito, por esta potentísima Revelación, ha descendido del cielo de la
> Voluntad del Poseedor de todo, el Dios Perdurable. En el pasado ha sido
> revelado: "El amor por el propio país es un elemento de la Fe de Dios".
> Sin embargo, la Lengua de Grandeza, en el día de su manifestación,
> proclamó: "No debe preciarse quien ama a su patria, sino quien ama al
> mundo". Mediante el poder liberado por estas exaltadas palabras, Él ha
> dado un nuevo impulso al ave del corazón humano, le ha señalado una nueva
> dirección y del Libro sagrado de Dios ha borrado toda huella de
> restricción y limitación.
> 
> ¡Oh gente de Justicia! Sed brillantes como la luz y espléndidos
> como el fuego encendido en la Zarza Ardiente. El resplandor del fuego de
> vuestro amor sin duda fundirá y unificará a los pueblos y naciones
> contendedoras de la tierra, mientras que la ferocidad de la llama de la
> enemistad y odio no pueden dar otro resultado que la lucha y ruina.
> Rogamos a Dios que escude a sus criaturas de los malos designios de sus
> enemigos. Él ciertamente tiene poder sobre todas las cosas.
> 
> Toda alabanza sea para el Dios único y verdadero -exaltada sea su
> gloria- por cuanto Él ha abierto las puertas de los corazones de los
> hombres por la Pluma del Altísimo. Cada verso que esta Pluma ha revelado
> es una puerta brillante y luminosa que descubre las glorias de santa y
> piadosa vida, de puras e inmaculadas acciones. El emplazamiento y mensaje
> que dimos no fueron nunca destinados para alcanzar o beneficiar a una
> sola tierra o a un solo pueblo. La humanidad en su integridad debe
> aferrarse firmemente a lo que haya sido revelado y otorgado a ella.
> Entonces, y sólo entonces, alcanzará la verdadera libertad. Toda la
> tierra está iluminada con la resplandeciente gloria de la Revelación de
> Dios. En el año sesenta Aquel quien anunció la Luz de la Guía Divina -que
> toda la creación sea ofrendada como sacrificio por Él- se levantó para
> anunciar una nueva revelación del Espíritu Divino, y fue seguido, veinte
> años más tarde, por Aquel mediante cuya venida el mundo recibió esta
> gloria prometida, este maravilloso favor. Mirad cómo la mayoría de la
> humanidad ha sido dotada con la capacidad de escuchar la más exaltada
> Palabra de Dios, sobre la cual debe depender la reunión y resurrección
> espiritual de todos los hombres....
> 
> Inclinad vuestros corazones, oh pueblo de Dios, hacia los consejos
> de vuestro verdadero e incomparable Amigo. La Palabra de Dios puede ser
> comparada a un árbol tierno cuyas raíces han sido plantadas en los
> corazones de los hombres. Os incumbe nutrir su crecimiento por medio de
> las vivificadoras aguas de la sabiduría, de palabras santas y sagradas,
> para que su raíz pueda asegurarse firmemente y sus ramas puedan
> extenderse hasta la altura de los cielos y aun más allá.
> 
> ¡Oh vosotros que moráis en la tierra! El rasgo distintivo que marca
> el carácter preeminente de esta Suprema Revelación consiste en que, por
> una parte, hemos borrado del Libro sagrado de Dios todo aquello que ha
> sido causa de lucha, malicia y daño entre los hijos de los hombres y por
> otra parte hemos sentado los requisitos esenciales del entendimiento, y
> de completa y permanente unidad. Venturosos quienes guardan mis
> estatutos.
> 
> Una vez tras otra hemos amonestado a nuestros bienamados que
> eviten, aun más, que huyan de toda cosa de la que perciban el olor a
> maldad. El mundo está sufriendo gran trastorno y las mentes de sus
> pueblos se encuentran en un estado de completa confusión. Suplicamos al
> Todopoderoso que Él bondadosamente los ilumine con la gloria de su
> Justicia, y los capacite para descubrir aquello que les sea provechoso en
> todo tiempo y bajo toda condición. Él ciertamente es el que Todo lo
> Posee, el Altísimo.
> 
> XLIV. No apartéis de vuestro lado el temor a Dios, oh vosotros los
> doctos de la tierra y juzgad con ecuanimidad la Causa de este Iletrado,
> de quien todos los Libros de Dios, el Protector, el que Subsiste por sí
> mismo, han testificado.... ¿Acaso el miedo de desagradar a Dios, el temor
> a Él quien no tiene par ni igual, no os despertarán? Aquel a quien el
> mundo ha agraviado, en ningún momento se ha asociado con vosotros, nunca
> ha estudiado vuestros escritos ni ha participado en ninguna de vuestras
> disputas. El traje que Él usa, sus ondeantes cabellos, su turbante,
> atestiguan la verdad de sus palabras. ¿Hasta cuándo persistiréis en
> vuestra injusticia? Mirad la habitación en que han obligado a morar a
> Aquel quien es la encarnación de la justicia. Abrid vuestros ojos y al
> contemplar su aflicción, meditad diligentemente sobre aquello que
> vuestras manos han forjado, que quizá no seáis privado de la luz de sus
> divinas declaraciones, ni despojado de vuestra parte del océano de su
> conocimiento.
> 
> Algunos entre plebeyos y nobles han objetado que este Agraviado no
> es miembro del orden eclesiástico, ni descendiente del Profeta. Di: ¡Oh
> vosotros que pretendéis ser justos! Pensad un momento y reconoceréis cuán
> infinitamente exaltado es su posición actual sobre la posición que según
> vosotros Él debería tener. La Voluntad del Todopoderoso ha decretado que
> su Causa debe aparecer y manifestarse en una casa completamente
> desprovista de todo aquello que los teólogos, doctos, sabios y letrados
> comúnmente poseen.
> 
> El hálito del Espíritu Divino le despertó y le pidió que se
> levantara y proclamara su Revelación. Tan pronto como fue despertado de
> su sueño levantó su voz y llamó a toda la humanidad hacia Dios, el Señor
> de todos los mundos. Nos hemos visto impulsados a revelar estas palabras
> en vista de la debilidad y fragilidad de los hombres; de lo contrario, la
> Causa que hemos proclamado es tal que ninguna pluma podrá describirla, ni
> mente alguna concebir su grandeza. Esto lo atestigua Aquel con quien está
> el Libro Madre.
> 
> XLV. La Antigua Belleza ha consentido ser encadenada para que la
> humanidad sea liberada de su cautiverio, y ha aceptado ser prisionero de
> esta poderosa Fortaleza para que todo el mundo logre la verdadera
> libertad. Ha bebido hasta los pozos de la copa del dolor, para que todos
> los pueblos de la tierra alcancen felicidad perdurable y sean colmados de
> alegría. Esto emana de la misericordia de vuestro Señor, el Compasivo, el
> Más Misericordioso. Hemos aceptado ser humillados, oh creyentes en la
> Unidad de Dios, para que vosotros seáis enaltecidos y hemos sufrido
> múltiples tribulaciones para que podáis prosperar y florecer. ¡Mirad cómo
> aquellos que se han imaginado socios de Dios, han forzado a Aquel quien
> ha venido a rehacer el mundo entero, a residir en la más desolada de las
> ciudades!
> 
> XLVI. No me apeno por la pesadumbre de mi encarcelación. Tampoco me
> aflijo de mi humillación, ni de las tribulaciones que sufro en manos de
> mis enemigos. ¡Por mi vida! Son mi gloria, gloria con la cual Dios se ha
> adornado a sí mismo. ¡Ojalá lo supierais!
> 
> La vergüenza que fui obligado a soportar, ha descubierto la gloria
> con que toda la creación ha sido dotada, y por las crueldades que he
> sufrido, el Sol de la Justicia, se ha manifestado y ha derramado su
> esplendor sobre los hombres.
> 
> Mis dolores son por aquellos que se han envuelto en sus pasiones
> corruptas y pretenden estar asociados con la Fe de Dios, el Dadivoso, el
> Todo Alabado.
> 
> Incumbe al pueblo de Bahá, morir al mundo y a todo lo que hay en
> él; ser tan desprendidos de las cosas terrenales que los moradores del
> Paraíso, inhalen de su vestidura la dulce fragancia de la santidad; para
> que todos los pueblos de la tierra reconozcan en sus rostros el
> resplandor del Todo Misericordioso, y mediante ellos se difundan los
> signos y señales de Dios, el Todopoderoso, el Sapientísimo. ¡Aquellos que
> han empañado el buen nombre de la Causa de Dios al seguir las
> inclinaciones de la carne, ésos están en palpable error!
> 
> XLVII. ¡Oh judíos! Si tenéis la intención de crucificar otra vez a
> Jesús, el Espíritu de Dios, dadme muerte a mí, porque en mi persona, Él
> se ha manifestado una vez más a vosotros. Tratadme como queráis porque he
> prometido sacrificar mi vida en el sendero de Dios. No temeré a nadie
> aunque los poderes de la tierra y del cielo se alíen en mi contra.
> ¡Seguidores del Evangelio! Si abrigáis el deseo de matar a Muhammad, el
> Apóstol de Dios, tomadme y poned fin a mi vida, porque yo soy Él, y mi
> Ser es su Ser. Haced conmigo lo que queráis porque el más profundo deseo
> de mi corazón es alcanzar la presencia de mi Bienamado en su Reino de
> Gloria. ¡Tal es el decreto divino, si lo supierais! ¡Seguidores de
> Muhammad! Si es vuestro deseo acribillar con vuestros dardos el pecho de
> Aquel quien ha hecho que su Libro el Bayán os sea enviado, poned vuestras
> manos sobre mí y perseguidme, porque Yo soy su Bienamado, la revelación
> de su propio Ser, aunque mi nombre no sea su nombre. He venido bajo la
> sombra de las nubes de gloria y he sido investido por Dios con invencible
> soberanía. Él es ciertamente la Verdad, el Conocedor de las cosas no
> vistas. Verdaderamente Yo espero de vosotros el mismo trato que habéis
> acordado a Aquel quien me precedió. De esto son testigos todas las cosas,
> si fuerais de aquellos que escuchan. ¡Oh pueblo del Bayán! Si habéis
> resuelto derramar la sangre de Aquel cuya venida el Báb ha proclamado,
> cuyo advenimiento Muhammad ha profetizado, y cuya Revelación Jesucristo
> mismo ha anunciado, miradme a mí que estoy de pie, listo y sin defensa
> ante vosotros. Proceded conmigo como lo dicten vuestros propios deseos.
> 
> XLVIII. ¡Dios es mi testigo! Si esto no estuviera en conflicto con
> aquello que las Tablas de Dios han decretado, gustosamente habría besado
> las manos de quienquiera hubiera intentado derramar mi sangre en el
> sendero del Bienamado. Aun más, le habría dotado con una parte de los
> bienes terrenales que Dios me ha permitido poseer, aun cuando quien
> perpetrare este acto provocaría la ira del Todopoderoso, incurriría en su
> maldición y merecería ser atormentado durante toda la eternidad de Dios,
> el que Todo lo Posee, el Equitativo, el Omnisapiente.
> 
> XLIX. Sabe en verdad, que cuando quiera este Joven vuelve su vista
> hacia su propio ser, encuentra que es lo más insignificante de toda la
> creación. Sin embargo, cuando contempla las brillantes refulgencias que
> ha sido capacitado para manifestar, he aquí, ese yo se transfigura ante
> Él en una potencia soberana que satura la esencia de todas las cosas
> visibles e invisibles. Gloria a Aquel quien, por la fuerza de la verdad,
> ha enviado la Manifestación de su propio Ser y le ha confiado su mensaje
> para toda la humanidad.
> 
> L. Oh desatentos, quitaos el sueño de la negligencia para que
> podáis mirar el resplandor que su gloria ha difundido a través del mundo.
> ¡Qué torpes son quienes murmuran contra el nacimiento prematuro de su
> luz! ¡Oh vosotros, ciegos de corazón! Sea temprano o tarde, las
> demostraciones de su gloria refulgente ya están de hecho manifiestas. Os
> incumbe determinar si tal luz ha aparecido o no. No está en vuestro poder
> ni en el mío fijar el momento en que debe ser manifiesta. La Sabiduría
> inescrutable de Dios ha fijado la hora de antemano. Estad contentos, oh
> pueblo, con lo que Dios ha deseado y predestinado para vosotros.... ¡Oh
> vosotros que me deseáis el mal! El Sol de la Guía eterna, es mi testigo:
> Si hubiera estado en mi poder, nunca habría consentido, bajo ninguna
> circunstancia, distinguirme entre los hombres, porque el Nombre que llevo
> desdeña totalmente asociarse con esta generación cuyas lenguas están
> sucias y cuyos corazones son falsos. Y cada vez que escogí callar y
> guardar silencio, he aquí, la voz del Espíritu Santo, parado a mi
> diestra, me despertó, y el Supremo Espíritu apareció ante mi faz, y
> Gabriel me cubrió con su sombra, y el Espíritu de Gloria se movió dentro
> de mi pecho ordenándome levantarme y romper mi silencio. Si vuestra
> capacidad de oír fuese depurada y vuestros oídos estuviesen atentos,
> seguramente comprenderíais que cada miembro de mi cuerpo, más aún, todos
> los átomos de mi ser, proclaman y atestiguan este llamado: "Dios, fuera
> de quien no hay otro Dios, y Aquel cuya belleza se manifiesta ahora, es
> el reflejo de su gloria para todos los que están en el cielo y en la
> tierra".
> 
> LI. ¡Oh pueblo! ¡Juro por el Dios único y verdadero! Éste es el
> Océano del cual han procedido todos los mares, y con el cual cada uno de
> ellos se reunirá finalmente. De Él se han generado todos los Soles y a Él
> regresarán todos ellos. Por su potencia los Árboles de la Revelación
> Divina han dado sus frutos, cada uno de los cuales ha sido enviado en la
> forma de un profeta que lleva un mensaje a las criaturas de Dios en cada
> uno de los mundos cuyo número sólo Dios, en su Conocimiento omnímodo,
> puede calcular. Él ha logrado esto por la acción de solo una Letra de su
> Palabra, revelada por su Pluma, estando su Pluma movida por su Dedo
> guiador, estando su propio Dedo sostenido por la fuerza de la Verdad de
> Dios.
> 
> LII. Di: ¡Oh pueblo! No os privéis de la gracia de Dios y de su
> misericordia. Quienquiera se prive de ellas está en dolorosa perdición
> ¡Cómo! ¡Oh pueblo! ¿Adoráis el polvo y os alejáis de vuestro Señor, el
> Bondadoso, el Todo Generoso? Temed a Dios y no seáis de los que perecen.
> Di: El Libro de Dios ha sido enviado en la forma de este Joven. ¡Por
> tanto, santificado sea Dios el más excelente de los hacedores! Prestad
> atención, oh pueblos del mundo, no sea que huyáis de su faz. Más aún,
> apresuraos en alcanzar su presencia y sed de aquellos que han vuelto a
> Él. Orad para que seáis perdonados, oh pueblos, por no haber cumplido
> vuestro deber para con Dios y por haber transgredido contra su Causa y no
> seáis de los torpes. Él es quien os ha creado; Él es quien ha alimentado
> vuestras almas mediante su Causa y os ha hecho capaces de reconocer a
> Aquel quien es el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Omnisciente. Él es
> quien ha descubierto a vuestros ojos los tesoros de su conocimiento y os
> ha hecho ascender al cielo de la certeza de su irresistible, su
> irrefutable y muy exaltada Fe. Prestad atención, no sea que os privéis de
> la gracia de Dios, y vuestras obras se reduzcan a nada, y no repudiéis la
> verdad de esta clara, majestuosa, brillante y gloriosa Revelación. Juzgad
> imparcialmente la Causa de Dios, vuestro Creador; contemplad lo que ha
> sido enviado desde el Trono en lo alto y meditad sobre ello con corazones
> inocentes y santificados. Entonces la verdad de esta Causa se os hará tan
> evidente como el sol en su gloria meridiana. Entonces seréis de aquellos
> que han creído en Él.
> 
> Di: El primer y más importante testimonio que establece su verdad
> es Él mismo. Próximo a este testimonio está su Revelación. Para
> quienquiera no reconozca ni uno ni otro Él ha establecido las palabras
> que ha revelado, como prueba de su realidad y verdad. Esta es,
> ciertamente, una demostración de su tierna misericordia para con los
> hombres. Él ha dotado a toda alma con la capacidad de reconocer los
> signos de Dios. De otra manera, ¿cómo habría Él podido cumplir su
> testimonio hacia los hombres? si sois de los que ponderan su Causa en sus
> corazones. Él nunca procederá injustamente con nadie, ni tampoco señalará
> a las almas una tarea superior a sus capacidades. Él es ciertamente el
> Compasivo, el Todo Misericordioso.
> 
> Di: Es tan grande la gloria de la Causa de Dios, que aun los ciegos
> pueden percibirla, cuanto más aquellos que poseen vista perspicaz y
> visión pura. Los ciegos, a pesar de no ser capaces de percibir la luz del
> sol, sin embargo, pueden sentir su continuo calor. No obstante, los
> ciegos de corazón entre el pueblo del Bayán -de esto Dios es mi testigo-
> son impotentes, por mucho que el Sol brille sobre ellos, para percibir el
> resplandor de su gloria o apreciar el calor de sus rayos.
> 
> Di: ¡Oh pueblo del Bayán! Entre todos los pueblos del mundo os
> hemos escogido para conocernos y reconocernos. Os hemos hecho acercar al
> lado derecho del Paraíso, Lugar desde el cual el Fuego inmortal proclama
> en múltiples tonos: "¡No hay otro Dios salvo Yo, el Omnipotente, el
> Altísimo!" Cuidaos, no permitáis estar separados como por un velo de este
> Sol que brilla sobre la Aurora de la Voluntad de vuestro Señor, el Todo
> Misericordioso, y cuya luz ha envuelto a pequeños y grandes. Purificad
> vuestra vista para que podáis percibir su gloria con vuestros propios
> ojos, y no dependáis de la vista de otro, pues Dios jamás ha requerido de
> un alma algo que sobrepase su fuerza. Así ha sido anunciado a los
> profetas y mensajeros del antaño y se ha registrado en todas las
> Escrituras.
> 
> Esforzaos, oh pueblo, para conseguir entrada en esta vasta
> Inmensidad, que, por orden de Dios, no tiene ni principio ni fin, en la
> cual su voz ha sido proferida y sobre la cual se esparcen los dulces
> aromas de la santidad y gloria. No os despojéis del manto de grandeza, ni
> permitáis que vuestros corazones se priven del recuerdo de vuestro Señor,
> ni vuestros oídos de escuchar las dulces melodías de su maravillosa, de
> su sublime, clara y muy elocuente voz que todo lo compele.
> 
> LIII. ¡Oh Nasír, oh mi siervo! Dios, la Eterna Verdad, es mi
> testigo. En este Día el Joven Celestial ha levantado sobre las cabezas de
> los hombres el glorioso Cáliz de la Inmortalidad y permanece atento en su
> sede, preguntándose qué ojo reconocerá su gloria, y qué brazo se
> extenderá sin vacilar para asir la Copa de su Mano de nívea blancura y
> vaciarla. Hasta ahora unos pocos han bebido de esta incomparable gracia
> que fluye suavemente del Antiguo Rey. Éstos ocupan las mansiones más
> elevadas del Paraíso y están firmemente establecidos sobre los asientos
> de autoridad. ¡Por la rectitud de Dios! Ni los espejos de su gloria, ni
> los reveladores de sus nombres, ni ninguna cosa creada que haya existido
> o existirá, jamás podrán superarlos, si sois de los que comprenden esta
> verdad.
> 
> ¡Oh Nasír! La excelencia de este Día está inmensamente exaltada por
> encima de la comprensión de los hombres, por muy extenso que sea su
> conocimiento, por muy profundo que sea su entendimiento. ¡ Cuánto más ha
> de trascender la imaginación de los que se han extraviado de su luz y han
> sido privados de su gloria! Si desgarraras el agraviante velo que ciega
> tu visión, verías una generosidad tal que nada podrá jamás asemejársele o
> igualarla desde el principio que no tiene principio hasta el fin que no
> tiene fin. ¿Qué lenguaje debería elegir Aquel quien es el Portavoz de
> Dios, para que aquellos que están separados como por un velo de Él,
> puedan reconocer su gloria? Los rectos moradores del Reino en lo alto
> beberán copiosamente del Vino de Santidad en mi nombre, el todo glorioso.
> Nadie salvo ellos participará de tales beneficios.
> 
> LIV. ¡Por la rectitud de Dios, mi Bienamado! Jamás he anhelado la
> soberanía mundana. Mi único propósito ha sido entregar a los hombres lo
> que Dios, el Dadivoso, el Incomparable, me mandó darles, para que les
> desligue de todo lo que pertenece a este mundo y les haga alcanzar tales
> alturas que ni el impío puede concebir ni el insolente imaginar.
> 
> LV. Recuerda oh tierra de Tá (Tihrán) los días pasados en que tu
> Señor te había hecho la sede de su trono y te había envuelto con la
> refulgencia de su gloria. ¡Cuán vasto el número de aquellos seres
> santificados, aquellos símbolos de certidumbre, quienes en su gran amor
> por ti han entregado sus vidas y sacrificado todo por ti! La alegría sea
> contigo y la suprema felicidad sea con aquellos que en ti moran.
> Testifico que, como lo sabe todo corazón discernedor, de ti procede el
> hálito viviente de Aquel quien es el Deseo del mundo. En ti ha sido
> revelado el Invisible y de ti ha salido aquello que estaba oculto a los
> ojos de los hombres. ¿A quién recordaremos de la multitud de tus sinceros
> amantes, cuya sangre ha sido vertida dentro de tus muros y cuyo polvo
> yace oculto bajo tu suelo? Los dulces aromas de Dios se han esparcido
> incesantemente y continuarán esparciéndose eternamente sobre ti. Nuestra
> Pluma se siente impulsada a conmemorarte y ensalzar a las víctimas de la
> tiranía, aquellos hombres y mujeres que yacen bajo tu polvo.
> 
> Entre ellas está nuestra propia hermana, a quien ahora recordamos
> como una señal de nuestra fidelidad y como una prueba de nuestra amorosa
> bondad hacia ella. ¡Cuán penosa fue su condición! ¡Con qué resignación
> regresó a su Dios! Sólo Nosotros, por nuestro conocimiento que todo lo
> abarca, lo hemos sabido.
> 
> ¡Oh tierra de Tá! Por la gracia de Dios tú eres todavía un centro
> alrededor del cual sus bienamados se han reunido. ¡Felices ellos; feliz
> cada refugiado que busca tu amparo en sus padecimientos en el sendero de
> Dios, el Señor de este maravilloso Día! Benditos aquellos que recuerdan
> al Dios único y verdadero, que magnifican su nombre y buscan
> diligentemente servir a su Causa. Es a estos hombres que se han referido
> los Libros sagrados de antaño. Sobre ellos el Comandante de los Fieles ha
> prodigado sus alabanzas diciendo: "Las bendiciones que les esperan a
> ellos superan las bendiciones de que ahora gozamos". Él ciertamente ha
> dicho la verdad y de ello somos ahora testigos. La gloria de su posición,
> sin embargo, no ha sido revelada aún. La Mano del poder divino de seguro
> levantará el velo y expondrá a la vista de los hombres aquello que
> alegrará y alumbrará el ojo del mundo.
> 
> Agradecedle a Dios, la Verdad Eterna, exaltado sea su Gloria, por
> cuanto habéis logrado tan maravilloso favor, y habéis sido adornado con
> el ornamento de su alabanza. Apreciad el valor de estos días, y asíos a
> todo lo que es digno de esta Revelación. Él ciertamente es el Consejero,
> el Compasivo, el Omnisciente.
> 
> LVI. Que nada te apene, oh Tierra de Tá (Tihrán) porque Dios te ha
> escogido para que seas la fuente de alegría de toda la humanidad. Si es
> su Voluntad, Él bendecirá tu trono con uno que gobernará con justicia, y
> reunirá el rebaño de Dios que los lobos han dispersado. Con alegría y
> gozo este gobernante volverá su rostro hacia el pueblo de Bahá y le
> otorgará sus favores. A la vista de Dios, él es de hecho considerado como
> una joya entre los hombres. Sobre él descansa para siempre la gloria de
> Dios y la gloria de todos los que moran en el reino de su revelación.
> 
> Regocíjate con inmensa alegría, porque Dios te ha hecho "la Aurora
> de su Luz" ya que dentro de ti nació la Manifestación de su Gloria. Está
> contenta de este nombre que te ha sido conferido, nombre por el cual el
> Sol de gracia ha derramado su esplendor, por lo cual tanto la tierra como
> el cielo han sido iluminados.
> 
> Dentro de poco, tu situación interna cambiará y las riendas del
> poder caerán en manos del pueblo. Ciertamente, tu Señor es el
> Omnisciente. Su autoridad abraza todas las cosas. Permanece segura de los
> bondadosos favores de tu Señor. La mirada de su amorosa bondad será
> siempre dirigida hacia ti. Se aproxima el día en que tu agitación se
> habrá transformado en paz y quieta calma. Así ha sido decretado en el
> maravilloso Libro.
> 
> LVII. Oh Muhammad, cuando hayas partido de la corte de mi
> presencia, dirige tus pasos hacia mi casa (Casa de Baghdád) y visítala en
> nombre de tu Señor. Cuando llegues a su puerta detente ante ella y di:
> ¿Adónde se ha ido la Antigua Belleza, oh tú la más grande Casa de Dios,
> Él por quién Dios te ha hecho el objeto de atracción de un mundo adorador
> y te ha proclamado como el signo de su recuerdo para todos los que están
> en los cielos y todos los que están en la tierra? ¡Oh, si volvieran los
> días pasados cuando tú, oh Casa de Dios, fuiste consagrada como su
> escabel, días en que las incesantes melodías del Todo Misericordioso
> brotaban de ti! ¿Qué ha sido de tu joya, cuya gloria ha brillado sobre
> toda la creación? ¿Adónde se han ido los días en que Él, el Antiguo Rey,
> había hecho de ti el trono de su gloria, días en que Él te había escogido
> a ti sola para que fueras la lámpara de salvación entre la tierra y el
> cielo, y al amanecer y a la caída de la tarde te había hecho difundir la
> dulce fragancia del Todo Glorioso?
> 
> ¿Dónde está, oh Casa de Dios, el Sol de majestad y poder que te
> había envuelto con el brillo de su presencia? ¿Dónde está Él, la Aurora
> de las tiernas dádivas de tu Señor, el Irrestringido, quien había
> establecido su sede dentro de tus murallas? ¿Oh trono de Dios, qué ha
> alterado tu semblante y ha hecho temblar tus pilares? ¿Qué ha podido
> cerrar tus puertas en la cara de quienes te buscan ansiosamente? ¿Qué te
> ha desconsolado tanto? ¿Te han dicho acaso que el Amado del mundo es
> perseguido por las espadas de sus enemigos? El Señor te bendiga y bendiga
> tu fidelidad hacia Él, por cuanto tú has seguido siendo su compañero a
> través de todas sus penas y padecimientos.
> 
> Testifico que tú eres el escenario de su trascendente gloria, su
> más sagrada habitación. De ti ha emanado el Hálito del Todo Glorioso, que
> se ha esparcido sobre todas las cosas creadas y ha llenado de alegría los
> pechos de los devotos que moran en las mansiones del Paraíso. El Concurso
> en lo alto y los que habitan las Ciudades de los Nombres de Dios lloran
> por ti y lamentan las cosas que te han acaecido.
> 
> Todavía eres el símbolo de los nombres y atributos del
> Todopoderoso, el Punto al cual los ojos del Señor de la tierra y del
> cielo están dirigidos. Te ha acontecido lo que aconteció al Arca en que
> ha sido establecida la promesa de seguridad de Dios. Bienaventurado quien
> comprenda la intención de estas palabras y reconozca el propósito de
> Aquel quien es el Señor de toda la creación.
> 
> Felices quienes aspiran de ti los dulces aromas del Misericordioso,
> que reconocen tu exaltación, que protegen tu santidad, que en todo tiempo
> reverencian tu posición. Imploramos al Todopoderoso que conceda que los
> ojos de quienes se han alejado de ti y no han apreciado tu valor, puedan
> ser abiertos para que verdaderamente te reconozcan a ti y a Aquel quien
> por la fuerza de la verdad te ha levantado en alto. Ciertamente, están
> ciegos de lo que se refiere a ti, y te ignoran, completamente, en este
> día. Tu Señor es realmente el Bondadoso, el Perdonador.
> 
> Atestiguo que por ti, Dios ha puesto a prueba los corazones de sus
> siervos. Bendito el hombre que dirija sus pasos hacia ti y te visite.
> ¡Ay, de quien niegue tu derecho, se aleje de ti, deshonre tu nombre y
> profane tu santidad!
> 
> No te aflijas, oh Casa de Dios, si el velo de tu santidad es
> rasgado por los infieles. En el mundo de la creación Dios te ha adornado
> con la joya de su recuerdo. Nadie podrá jamás profanar tal ornamento. Los
> ojos de tu Señor permanecerán en toda circunstancia puestos en ti. Él,
> ciertamente, escuchará la oración de cada uno de los que te visiten, de
> los que te circunden, y de los que en tu nombre le llamen. Él es, en
> verdad, el Perdonador, el Todo Misericordioso.
> 
> Te suplico, o mi Dios, por esta Casa que ha sufrido tal cambio en
> su separación de ti que llora su alejamiento de tu presencia y lamenta tu
> tribulación, que me perdones a mí, a mis padres, mis parientes y a
> aquellos de mis hermanos que han creído en ti. Permite que todas mis
> necesidades sean satisfechas por tu munificencia, oh Tú quien eres el rey
> de los Nombres. Tú eres el Más Generoso de los generosos, el Señor de
> todos los mundos.
> 
> LVIII. Recuerda aquello que ha sido revelado a Mihdí, nuestro
> siervo, en el primer año de nuestro exilio a la Tierra del Misterio
> (Adrianópolis). A él le predijimos lo que debía acaecer a nuestra Casa
> (en Baghdád) en los días por venir para que no se afligiera por los actos
> de violencia y robo que ya se habían perpetrado contra ella. Ciertamente,
> el Señor, tu Dios, conoce todo lo que está en los cielos y todo lo que
> está en la tierra.
> 
> A él le hemos escrito: Ésta no es la primera humillación infligida
> a mi Casa. En el pasado la mano del opresor la ha colmado de
> indignidades. Ciertamente, en los días por venir, será degradada a tal
> extremo que hará correr lágrimas de todo ojo discernedor. Así te hemos
> revelado cosas ocultas más allá del velo impenetrable para todos, salvo
> para Dios, el Todopoderoso, el Todo Alabado. En la plenitud del tiempo,
> por medio del poder de la verdad, el Señor la exaltará a los ojos de
> todos los hombres. Él hará que se convierta en el Estandarte de su Reino,
> el Santuario alrededor del cual circulará el concurso de los fieles. Así
> ha hablado el Señor tu Dios, antes que llegue el día de lamentación. Te
> hemos dado esta Revelación en nuestra Tabla sagrada para que no te apenes
> por todo lo que ha sobrevenido a nuestra Casa bajo los ataques del
> enemigo. Toda alabanza sea para Dios, el Omnisciente, el Sapientísimo.
> 
> LIX. Todo observador imparcial admitirá sin vacilación que, desde
> el amanecer de su Revelación, este Agraviado ha invitado a toda la
> humanidad a dirigir sus rostros hacia la Aurora de Gloria, y ha prohibido
> la corrupción, odio, opresión e iniquidad. Sin embargo, ¡ved lo que las
> manos del opresor han forjado! Ninguna pluma se atreve a describir su
> tiranía. Aun cuando el propósito de Aquel quien es la Eterna Verdad, ha
> sido conferir vida eterna a todos los hombres y lograr su paz y
> seguridad, ved cómo se han levantado para derramar la sangre de sus
> amados y han pronunciado su sentencia de muerte.
> 
> Los instigadores de esta opresión son aquellas mismas personas que,
> a pesar de su torpeza, son consideradas como los más sabios de los
> sabios. Tal es su ceguera que, con severidad no disimulada, le han
> arrojado en esta aflictiva Prisión fortificada a Él, para los siervos de
> cuyo Umbral el mundo ha sido creado. Sin embargo, el Todopoderoso, a
> pesar de ellos y de quienes han repudiado la verdad de este "Gran
> Anuncio", ha transformado esta Casa Prisión en el Más Exaltado Paraíso,
> el Cielo de los Cielos.
> 
> No hemos rechazado los beneficios materiales que pudieran aliviar
> nuestra aflicciones. Sin embargo, cada uno de nuestros compañeros
> atestiguará que nuestra corte sagrada está santificada sobre todo
> beneficio material y muy por encima de ellos. No obstante, mientras
> estábamos confinados en esta Prisión, hemos aceptado aquellas cosas de
> las cuales los infieles han tratado de privarnos. Si se encontrara un
> hombre que desease, en nuestro nombre, levantar un edificio de oro o de
> plata puros, o una casa cubierta de piedras preciosas de inestimable
> valor, tal deseo, sin duda alguna, será concedido. Él, ciertamente, hace
> lo que Él desea y ordena lo que es de su agrado. Asimismo se ha permitido
> a quienquiera lo desee, levantar estructuras nobles e imponentes a lo
> largo y ancho de este territorio, y dedicar las ricas y sagradas tierras
> adyacentes al Jordán y su vecindad al culto y servicio del Dios único y
> verdadero, magnificada sea su gloria, para que las profecías registradas
> por la Pluma del Altísimo en las Sagradas Escrituras se cumplan y para
> que lo que Dios, el Señor de todos los mundos, ha determinado para esta
> exaltadísima, sagrada y maravillosa Revelación pueda ser manifestado.
> 
> En tiempo pasado hemos proferido estas palabras: ¡Extiende tu saya,
> oh Jerusalén! Meditad esto en vuestro corazones, oh pueblo de Bahá y dad
> gracias a vuestro Señor, el Expositor, el más Manifiesto.
> 
> Si los misterios que nadie conoce salvo Dios fueran desentrañados,
> toda la humanidad atestiguaría las demostraciones de una perfecta y
> consumada justicia. Con una certeza que nadie puede poner en duda, todos
> los hombres se aferrarían a sus mandamientos y los observarían
> escrupulosamente. Verdaderamente, hemos decretado en nuestro Libro una
> recompensa buena y generosa para todos quienes se aparten de la maldad y
> sigan una vida casta y santa. Él es, en verdad, el Gran Donador, el Todo
> Misericordioso.
> 
> LX. Mi cautiverio no puede deshonrarme. No, por mi Vida, me
> confiere gloria. Lo que puede avergonzarme es la conducta de aquellos de
> mis seguidores que pretenden amarme, y sin embargo siguen de hecho al
> Malvado. En verdad, ellos son de los perdidos.
> 
> Cuando el tiempo fijado para esta Revelación se hubo cumplido y
> Aquel quien es el Sol del mundo apareció en 'Iráq, Él pidió a sus
> seguidores observar aquello que los santificaría de toda la inmundicia
> terrenal. Algunos prefirieron seguir los deseos de una inclinación
> corrupta mientras otros caminaron en el sendero de rectitud y verdad y
> fueron bien guiados.
> 
> Di: No puede ser contado entre el pueblo de Bahá aquel que sigue
> sus deseos mundanos o fija su corazón en cosas de la tierra. Es mi
> verdadero seguidor quien, si llegare a un valle de oro puro, pasará
> derecho por él indiferente como una nube, y no se volverá ni detendrá.
> Tal hombre es ciertamente de mi. De su vestidura el Concurso en lo alto
> puede aspirar la fragancia de santidad.... Y si encontrare la más bella y
> atractiva de las mujeres, no sentirá su corazón seducido por la menor
> sombra de deseo hacia su belleza. De hecho tal hombre es la creación de
> inmaculada castidad. Así os instruye la Pluma del Antiguo de los Días,
> como ha sido ordenado por vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todo
> Misericordioso.
> 
> LXI. El mundo padece y su agitación aumenta día a día. Su rostro se
> ha vuelto hacia el descarrío y la incredulidad. Tal será su condición que
> exponerla ahora no sería aceptable ni correcto. Su perversidad continuará
> por largo tiempo. Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente
> aquello que hará temblar los miembros del cuerpo de la humanidad.
> Entonces, y sólo entonces, será desplegado el Estandarte Divino, y el
> Ruiseñor del Paraíso gorjeará su melodía.
> 
> LXII. Recuerda tú mis dolores, mis preocupaciones y ansiedades, mis
> aflicciones y pruebas, las condiciones de mi cautiverio, las lágrimas que
> he derramado, la amargura de mi angustia, y ahora mi encarcelamiento en
> esta lejana tierra. Oh Mustafá, Dios es mi testigo. Si se te pudiera
> decir lo que le ha acontecido a la Antigua Belleza, huirías al desierto y
> llorarías con gran llanto. En tu pena te golpearías la cabeza y gritarías
> como alguien que ha sido picado por una víbora. Está agradecido a Dios,
> pues hemos rehusado revelarte los secretos de los inescrutables decretos
> que nos han sido enviados desde el cielo de la Voluntad de tu Señor el
> Omnipotente, el Todopoderoso.
> 
> ¡Por la rectitud de Dios! Al levantarme de mi lecho cada mañana,
> descubría las huestes de innumerables aflicciones reunidas tras mi
> puerta; y cada noche, al acostarme, ¡he aquí! mi corazón era desgarrado
> con agonía por lo que había padecido a causa de la diabólica crueldad de
> sus enemigos. Cada pedazo de pan que parte la Antigua Belleza va
> acompañado del ataque de una nueva aflicción, y cada gota que bebe está
> mezclada con la amargura de la más dolorosa de las pruebas. Cada paso que
> Él da está precedido por un ejército de inesperadas calamidades, mientras
> que a su retaguardia siguen legiones de atormentadoras penas.
> 
> Tal es mi condición, si lo ponderaras en tu corazón. Más, que tu
> alma no se apene por lo que Dios ha hecho caer sobre Nosotros. Somete tu
> voluntad a su agrado, porque en ningún tiempo hemos deseado algo que no
> sea su Voluntad, y hemos dado la bienvenida a cada uno de sus
> irrevocables decretos. Que tu corazón sea paciente, y no desmayes. No
> sigas el camino de aquellos que están profundamente perturbados.
> 
> LXIII. ¡Oh tú, cuyo rostro se ha vuelto hacia mí! Tan pronto como
> tus ojos contemplen desde lejos mi ciudad natal (Tihrán), ponte de pie y
> di: He venido hacia ti desde la Prisión, oh tierra de Tá, con nuevas de
> Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que subsiste por sí mismo. Te
> anuncio, oh madre del mundo y fuente de luz para todos los pueblos, las
> tiernas misericordias de tu Señor, y te saludo en el nombre de Aquel
> quien es la Verdad Eterna, el Conocedor de cosas no vistas. Atestiguo que
> dentro de ti, Aquel quien es el Nombre Oculto fue revelado y el Tesoro
> Invisible fue descubierto. Por medio de ti el secreto de todas las cosas,
> sean del pasado o del futuro, ha sido revelado.
> 
> ¡Oh tierra de Tá! Él, quien es el Señor de todos los Nombres, te
> recuerda en su gloriosa posición. Tú fuiste la Aurora de la Causa de
> Dios, la fuente de su Revelación, la manifestación de su Más Grande
> Nombre, que ha hecho temblar los corazones y almas de los hombres. Cuán
> numerosos han sido aquellos hombres y mujeres, aquellas víctimas de la
> tiranía, quienes, dentro de tus murallas, han sacrificado sus vidas en la
> senda de Dios, y han sido sepultados bajo tu polvo con tanta crueldad,
> que cada siervo honrado de Dios ha lamentado su condición.
> 
> LXIV. Es nuestro deseo recordar la Morada de la suprema felicidad
> (Tihrán), la santa y resplandeciente ciudad; ciudad en que la fragancia
> del Bienamado ha sido derramada, donde sus signos han sido difundidos,
> donde las señales de su gloria han sido reveladas, donde sus estandartes
> han sido enarbolados, donde su tabernáculo ha sido levantado, donde cada
> uno de sus sabios decretos ha sido proclamado.
> 
> Es la ciudad en que han sido exhalados los dulces sabores de la
> reunión, los que han hecho que los sinceros amantes de Dios se acerquen a
> Él y logren entrar en la Habitación de santidad y belleza. Feliz el
> caminante que dirija sus pasos hacia esta ciudad, que consiga entrar en
> ella, que beba el vino de la reunión mediante la gracia que fluye de su
> Señor, el Dadivoso, el Todo Alabado.
> 
> He venido a ti, oh tierra del deseo del corazón, con nuevas de
> Dios, para anunciarte su bondadoso favor y misericordia, y para saludarte
> y ensalzarte en su nombre. Él es, en verdad, inmensamente generoso y
> bondadoso. Bendito el hombre que torna su rostro hacia ti, que percibe de
> ti la fragancia de la Presencia de Dios, el Señor de todos los mundos. Su
> gloria sea contigo, y la brillantez de su luz te envuelva, por cuanto
> Dios ha hecho de ti un paraíso para sus siervos y te ha señalado como la
> tierra bendita y sagrada que Él mismo ha mencionado en los Libros que sus
> profetas y mensajeros han revelado.
> 
> Mediante ti, oh tierra de gloria resplandeciente, la insignia: "No
> hay otro Dios más que Él", ha sido revelada, y el estandarte:
> "Ciertamente, Yo soy la Verdad, el Conocedor de cosas no vistas", ha sido
> izado. Incumbe a cada uno que te visite gloriarse en ti y en quienes te
> habitan, que han salido de mi Árbol, quienes me siguen y son mis amantes,
> y quienes, con la más fuerte determinación, han vuelto sus rostros en
> dirección de mi gloriosa posición.
> 
> LXV. Recuerda tu llegada a la Ciudad (Constantinopla); cómo los
> ministros del Sultán pensaron que Tú desconocías sus leyes y reglamentos
> y te creyeron uno de los ignorantes. Di: ¡Sí, por mi Señor! Soy ignorante
> de todas las cosas salvo de lo que Dios, mediante su generoso favor, ha
> deseado enseñarme. Esto lo atestiguamos con toda seguridad y lo
> confesamos sin vacilar.
> 
> Di: Si las leyes y reglamentos a las cuales os aferráis son hechas
> por vosotros mismos, de ningún modo las seguiremos. Así he sido instruido
> por Él quien es el Sapientísimo, el Conocedor de todo. Tal ha sido mi
> conducta en el pasado y así permanecerá en el futuro por la fuerza de
> Dios y su poder. Éste es ciertamente el camino recto y verdadero. Si han
> sido ordenadas por Dios, mostrad entonces vuestras pruebas, si sois de
> aquellos que hablan la verdad. Di: Hemos escrito en un Libro, que no deja
> de registrar la acción de ningún hombre, por insignificante que esta sea,
> todo lo que te han imputado y todo lo que te han hecho.
> 
> Di: Os incumbe, oh Ministros de Estado, observar los preceptos de
> Dios y abandonar vuestras propias leyes y reglamentos y ser de aquellos
> que son guiados correctamente. Esto es mejor para vosotros que todo lo
> que poseéis, si sólo lo supierais. Si quebrantáis los mandamientos de
> Dios, ni un ápice o título de vuestras obras será aceptable a su vista.
> Pronto descubriréis las consecuencias de lo que habéis hecho en esta vana
> existencia y se os pagará por ello. Ésta es, ciertamente, la verdad; la
> verdad indudable.
> 
> ¡Cuán grande ha sido el número de aquellos que, en edades pasadas,
> han cometido las mismas acciones que vosotros habéis cometido, y quienes,
> a pesar de tener un rango superior al vuestro, finalmente han regresado
> al polvo y han sido relegados a su inevitable perdición! ¡ Ojalá
> ponderarais la Causa de Dios en vuestros corazones! Seguiréis por su
> huella y se os hará entrar en una habitación en la cual no encontraréis a
> nadie que os ampare o ayude. Seréis ciertamente interrogados sobre
> vuestros actos, se os pedirá cuenta por haber faltado a vuestros deberes
> hacia la Causa de Dios y por haber rechazado desdeñosamente a sus amados,
> quienes con evidente sinceridad han venido hacia vosotros.
> 
> Sois vosotros los que habéis tomado juntos consejo referente a
> ellos, vosotros que habéis preferido seguir los impulsos de vuestros
> propios deseos y abandonar los mandamientos de Dios, el que Ayuda en el
> Peligro, el Todopoderoso.
> 
> Di: ¡Qué! ¿Os aferráis a vuestras propias ideas y desecháis los
> preceptos de Dios? ¡Ciertamente os habéis agraviado y habéis agraviado a
> otros! ¡Ojalá que pudierais comprenderlo! Di: Si vuestras reglas y
> principios están basados en la justicia, ¿por qué, entonces, seguís
> aquellos que están de acuerdo con vuestras inclinaciones corruptas y
> rechazáis aquellos que se encuentran en conflicto con vuestros deseos?
> ¿Con qué derecho, entonces, pretendéis juzgar con justicia entre los
> hombres? ¿Pueden vuestras reglas y principios justificar que persigáis a
> Él quien, a vuestro llamado, se ha presentado ante vosotros, que le
> hayáis rechazado e infligido cada día, penoso daño? ¿Os ha desobedecido
> Él alguna vez, aunque sea por un instante? Todos los habitantes de 'Iráq
> y, además de ellos, todo observador discernedor atestiguará la verdad de
> mis palabras.
> 
> ¡Sed imparciales en vuestro juicio, oh Ministros de Estado! ¿Qué
> hemos cometido que justifique nuestro destierro? ¿Cuál es la ofensa que
> ha merecido nuestra expulsión? ¡Nosotros os hemos buscado, y sin embargo,
> mirad cómo habéis rehusado recibirnos! ¡Por Dios! Ésta es una penosa
> injusticia que habéis perpetrado; injusticia que no puede compararse con
> ninguna otra injusticia terrenal. El Todopoderoso es, Él mismo, testigo
> de ello....
> 
> Sabed que el mundo, sus vanidades y sus bellezas se acabarán. Nada
> perdurará salvo el Reino de Dios, que no pertenece a nadie sino a Él, el
> Soberano Señor de todo, el que Ayuda en el Peligro, el Todo Glorioso, el
> Todo Poderoso. Los días de vuestra vida pasarán y todas las cosas con que
> os ocupáis y de las cuales os jactáis, perecerán, y vosotros, con toda
> seguridad, seréis emplazados por una compañía de sus ángeles a comparecer
> en el lugar donde los miembros de toda la creación temblarán y la carne
> de todo opresor se estremecerá. Se os pedirá cuenta por las cosas que
> vuestras manos han forjado en vuestra vana vida y recibiréis el justo
> pago por vuestras acciones. Éste es el Día que llegará inevitablemente
> sobre vosotros, la hora que nadie puede postergar. Esto lo atestigua la
> Lengua de Él quien habla la verdad y es el Conocedor de todas las cosas.
> 
> LXVI. Temed a Dios, vosotros habitantes de la Ciudad
> (Constantinopla), y no sembréis las semillas de disensión entre los
> hombres. No caminéis por los senderos del Malvado. Durante los pocos días
> que os restan de vuestra vida, seguid el camino del Dios único y
> verdadero. Vuestros días se acabarán como se han acabado los días de los
> que os han precedido. Regresaréis al polvo, como vuestros antecesores
> regresaron.
> 
> Sabed que no temo a nadie excepto a Dios. No he depositado mi
> confianza en nadie salvo en Él. A nadie sino a Él me aferraré y sólo
> desearé lo que Él ha deseado para mí. Éste en verdad es el deseo de mi
> corazón, si sólo supierais. He ofrecido mi alma y mi cuerpo como un
> sacrificio para Dios, el Señor de todos los mundos. Quienquiera haya
> conocido a Dios no conocerá a nadie sino a Él, y quien tema a Dios no
> tendrá miedo de nadie salvo de Él, aunque las fuerzas de toda la tierra
> se levanten y se pongan en contra de él. No hablo sino por su mandato y
> no sigo sino su verdad, mediante la fuerza de Dios y su poder. Él,
> ciertamente, recompensará a los veraces.
> 
> Narra, oh Siervo, las cosas que viste en el tiempo de arribo a la
> Ciudad, para que tu testimonio perdure entre los hombres y sirva como
> advertencia para los que creen. En el momento de nuestra llegada a la
> Ciudad encontramos tanto a sus gobernantes como a sus dignatarios
> reunidos como niños y divirtiéndose con arcilla. No encontramos a nadie
> suficientemente maduro para recibir de nosotros las verdades que Dios nos
> ha enseñado, ni preparado para escuchar nuestras maravillosas palabras de
> sabiduría. Nuestro ojo interior lloró amargamente por ellos y por sus
> transgresiones y por su descuido total de aquello para lo que fueron
> creados. Esto es lo que observamos en esa ciudad y lo que escogimos para
> anotar en nuestro Libro, para que sirva de advertencia a ellos y al resto
> de la humanidad.
> 
> Di: Si deseáis esta vida y sus vanidades, deberíais haberlas
> buscado cuando aún estabais encerrados en los vientres de vuestras
> madres, porque en aquel tiempo os aproximabais continuamente a ellas, si
> sólo lo comprendierais. Por otra parte, desde que nacisteis y
> alcanzasteis la madurez os habéis estado alejando del mundo y acercando
> al polvo. ¿Por qué entonces manifestáis tanta avaricia en acaparar los
> tesoros de la tierra, cuando vuestros días están contados y vuestra
> oportunidad está casi perdida? ¿Acaso entonces, oh negligentes, no
> despertaréis de vuestro sueño?
> 
> Prestad atención a los consejos que este Siervo os da, por Dios.
> Él, en verdad, no os pide ninguna recompensa, y está resignado a lo que
> Dios ha ordenado para Él y es completamente sumiso a la Voluntad de Dios.
> 
> Los días de vuestra vida en gran parte se han consumido, oh pueblo,
> y vuestro fin se aproxima rápidamente. Abandonad entonces las cosas que
> habéis forjado y a las cuales os aferráis y asíos firmemente de los
> preceptos de Dios, que quizás alcancéis aquello que Él ha determinado
> para vosotros y seáis de aquellos quienes siguen un curso recto. No os
> entretengáis con las cosas del mundo y sus vanos ornamentos, ni pongáis
> vuestra esperanza en ellas. Depositad vuestra confianza en el recuerdo de
> Dios, el Más Exaltado, el Más Grande. Pronto Él reducirá a la nada todas
> las cosas que poseéis. Que Él sea vuestro temor, y no olvidéis su
> convenio con vosotros, y no seáis de aquellos que están separados como
> por un velo de Él.
> 
> Cuidaos, no os llenéis de orgullo ante Dios y no rechacéis
> desdeñosamente a sus amados. Tratad humildemente a los fieles, aquellos
> quienes han creído en Dios y en sus signos, cuyos corazones atestiguan su
> unidad, cuyas lenguas proclaman su unidad, y que sólo hablan cuando Él lo
> permite. Así os exhortamos con justicia y os advertimos con verdad, que
> tal vez seáis despertados.
> 
> No pongáis sobre ningún alma una carga que no quisierais puesta
> sobre vosotros, y no deseéis para nadie lo que no deseáis para vosotros.
> Éste es mi mejor consejo, si sólo lo observaseis.
> 
> Respetad a los sacerdotes y eruditos entre vosotros, aquellos cuya
> conducta esté de acuerdo con lo que profesan, quienes no traspasen los
> límites fijados por Dios, cuyas opiniones estén en armonía con sus
> mandatos como están revelados en su Libro. Sabed que ellos son las
> lámparas de guía para los que están en los cielos y en la tierra.
> Aquellos que menosprecian y desdeñan a los sacerdotes y doctos que viven
> entre ellos, ciertamente han cambiado el favor con que Dios les ha
> favorecido.
> 
> Di: Esperad hasta que Dios haya cambiado su favor hacia vosotros.
> Nada pasa inadvertido por Él. Él conoce los secretos de los cielos y de
> la tierra. Su conocimiento abarca todas las cosas. No os regocijéis por
> lo que habéis hecho o por lo que haréis en el futuro, tampoco os
> deleitéis con las tribulaciones que nos habéis infligido, pues no podéis
> exaltar vuestra posición por tales medios, si sólo examinarais vuestras
> obras con agudo discernimiento. Tampoco podréis disminuir la sublimidad
> de nuestro estado. No, Dios aumentará la recompensa con la cual Él nos
> premiará por haber soportado con paciencia perseverante las tribulaciones
> que hemos padecido. Él, en verdad, aumentará la recompensa de aquellos
> que soporten con paciencia.
> 
> Sabed que, desde tiempo inmemorial, las pruebas y tribulaciones han
> sido el destino de los escogidos de Dios y de sus amados, y de aquellos
> de sus siervos que se han separado de todo menos de Él, aquellos a
> quienes ni el comercio ni los negocios han apartado del recuerdo del
> Todopoderoso, aquellos que no hablan hasta que Él haya hablado y actúan
> de acuerdo con sus mandatos. Tal es el método empleado por Dios en el
> pasado y tal será en el futuro. Benditos son los que soporten con
> firmeza, los que son pacientes en las enfermedades y privaciones, quienes
> no se lamentan de nada que les acontezca y que hollan el sendero de la
> resignación....
> 
> Se aproxima el día en que Dios habrá creado un pueblo que recordará
> nuestros días, que relatará la historia de nuestras pruebas, que pedirá
> la restitución de nuestros derechos a aquellos quienes, sin ninguna tilde
> de prueba, nos han tratado con manifiesta injusticia. Dios, por cierto,
> domina la vida de aquellos que nos han hecho daño, y conoce sus acciones.
> Sin duda Él les aprehenderá por sus pecados. Él verdaderamente es el más
> feroz de los vengadores.
> 
> Así os hemos relatado las historias del Dios único y verdadero y os
> hemos enviado aquello que Él ha preordinado, que quizá pidáis su perdón,
> regreséis a Él, os arrepintáis de verdad, os deis cuenta de vuestros
> delitos, os despertéis de vuestro sueño, seáis sacudidos de vuestra
> negligencia, respondáis por lo que no habéis hecho y seáis de aquellos
> que hacen el bien. Quienquiera, que reconozca la verdad de mis palabras;
> y quien no quiera, que se aparte de ellas. Mi único deber es recordaros
> que no habéis cumplido con la Causa de Dios, que quizá seáis de aquellos
> que guardan mi advertencia. Por lo tanto, escuchad mis palabras, y volved
> a Dios, y arrepentíos para que Él por su gracia tenga misericordia de
> vosotros, y lave vuestros pecados, y perdone vuestras transgresiones. La
> grandeza de su bondad sobrepasa la furia de su ira, y su gracia abarca a
> todos los que han sido creados y ataviados con el manto de vida, sean
> ellos del pasado o del futuro.
> 
> LXVII. En esta Revelación ha aparecido lo que nunca apareció
> anteriormente. Los infieles que han presenciado lo que se ha manifestado
> murmuran y dicen: "En verdad, éste es un hechicero que ha inventado una
> mentira contra Dios". De hecho, ellos son un pueblo desechado.
> 
> Oh Pluma del Antiguo de los Días, proclama a las naciones lo que ha
> pasado en 'Iráq. Cuéntales del mensajero que fue delegado por la
> congregación de los sacerdotes de esa tierra para entrevistarnos, quien
> al alcanzar nuestra presencia nos preguntó sobre ciertas ciencias y a
> quien contestamos en virtud del conocimiento que inherentemente poseemos.
> Tu Señor ciertamente es el Conocedor de cosas no vistas. "Atestiguamos",
> dijo él "que el conocimiento que Tú posees es tal que nadie puede
> igualarlo. Sin embargo tal conocimiento es insuficiente para vindicar la
> exaltada posición que el pueblo te atribuye. Si Tú hablas la verdad,
> produce lo que las fuerzas combinadas de los pueblos de la tierra son
> impotentes para producir". Así fue irrevocablemente decretado en la corte
> de la presencia de tu Señor, el Todo Glorioso, el que Ama.
> 
> "¡Atestigua! ¿Qué ves?" Él quedó anonadado. Y cuando volvió en sí
> dijo: "Yo de veras creo en Dios, el Todo Glorioso, el Todo Alabado". "Ve
> a donde el pueblo y diles: 'Pedid todo lo que deseéis. Poderoso es Él
> para hacer lo que Él quiere. Ninguna cosa, sea del pasado o del futuro,
> puede frustrar su Voluntad'." "Di: '¡Oh vosotros, congregación de
> sacerdotes! Escoged cualquier asunto que deseéis y pedido a vuestro
> Señor, el Dios de Misericordia, que os lo revele. Si Él satisface vuestro
> deseo, por virtud de su soberanía, entonces creed en Él y no seáis de
> aquellos que rechazan su verdad.'" "La aurora del entendimiento ha
> despuntado", dijo él, "y el testimonio del Todo Misericordioso se ha
> cumplido". Se levantó y regresó donde aquellos que lo enviaron, por el
> mandato de Dios, el Todo Glorioso, el Bienamado.
> 
> Pasaron los días y él no volvió a nosotros. Finalmente otro
> mensajero vino, quien nos informó que la gente había abandonado su
> propósito original. Ellos son de hecho un pueblo despreciable. Esto es lo
> que ocurrió en 'Iráq, y de lo que acabo de revelar Yo mismo soy testigo.
> Este acontecimiento fue ampliamente divulgado pero no se encontró a nadie
> que comprendiera su significado. Así lo ordenamos. ¡Si sólo lo supierais!
> 
> ¡Por mí mismo! Quienquiera nos haya pedido, en edades pasadas,
> demostrar los signos de Dios, tan pronto como se los hemos revelado, ha
> repudiado la verdad de Dios. La mayor parte de la gente, sin embargo, ha
> permanecido indiferente. Aquellos cuyos ojos están iluminados con la luz
> del entendimiento percibirán los dulces sabores del Todo Misericordioso y
> abrazarán su verdad. Éstos son aquellos quienes son de veras sinceros.
> 
> LXVIII. ¡Oh tú quien eres el fruto de mi Árbol y su hoja! Sobre ti
> sean mi gloria y mi misericordia. Que tu corazón no se apene por lo que
> te ha acontecido. Si observaras detenidamente las páginas del Libro de
> Vida, ciertamente descubrirías aquello que disiparía tus penas y
> disolvería tus angustias.
> 
> Sabe, oh fruto de mi Árbol, que los decretos del Soberano
> Ordenador, respecto de hado y predestinación, son de dos clases. Ambas
> deben ser obedecidas y aceptadas. Una es irrevocable, la otra es, como la
> denotan los hombres, inminente. A la primera todos deben someterse sin
> reserva, puesto que está fijada y establecida. Sin embargo, Dios puede
> alterar o revocarla. Como el daño que debe resultar de tal cambio será
> mayor que si el decreto hubiera permanecido inalterado, todos, por tanto,
> deben voluntariamente asentir a lo que Dios ha deseado y mantenerse con
> confianza en ello.
> 
> El decreto que es inminente, sin embargo, es tal que la oración y
> la súplica lo pueden evitar.
> 
> Dios concede que tú quien eres el fruto de mi Árbol, y aquellos que
> están asociados contigo, sean protegidos de sus malas consecuencias.
> 
> Di: ¡Oh Dios, mi Dios! Tú has puesto en mis manos un fideicomiso
> tuyo, y ahora, de acuerdo con los deseos de tu Voluntad, has pedido que
> vuelva a ti. No me corresponde a mí, que soy tu sierva, decir: ¿de dónde
> me viene esto? o ¿por qué me ha ocurrido?, por cuanto Tú eres glorificado
> en todos tus actos y debes ser obedecido en tu decreto. Tu sierva, oh mi
> Señor, ha puesto sus esperanzas en tu gracia y generosidad. Concede que
> ella obtenga aquello que la acercará a ti y le beneficiará en todo mundo
> tuyo. Tú eres el Perdonador, el Todo Generoso. No hay otro Dios más que
> Tú, el Ordenador, el Antiguo de los Días.
> 
> Confiere tus bendiciones, oh Señor mi Dios, a quienes han bebido el
> vino de tu amor ante la faz de los hombres y que, a pesar de tus
> enemigos, han reconocido tu unidad, atestiguado tu unicidad y han
> confesado su creencia en aquello que ha hecho tiritar los miembros de los
> opresores entre tus criaturas y temblar la carne de los orgullosos de la
> tierra. Atestiguo que tu Soberanía jamás perecerá ni tu Voluntad
> alterarse. Ordena para quienes que han vuelto sus rostros hacia ti y para
> tus siervas que se han sostenido firmemente de tu Cuerda, aquello que es
> digno del Océano de tu munificencia y el Cielo de tu gracia.
> 
> Tú eres Aquel, oh Dios, quien se ha proclamado a sí mismo como el
> Señor de la Riqueza y ha caracterizado a todos quienes le sirven como
> pobres y necesitados. Así como Tú has escrito: ¡Oh vosotros que creéis!
> No sois sino pobres en necesidad de Dios; pero Dios es quien Todo lo
> Posee, el Todo Alabado". Habiendo reconocido mi pobreza y tu riqueza, no
> permitas que sea privado de la gloria de tus bienes. Tú eres,
> ciertamente, el Supremo Protector, el Omnisciente, el Omnisapiente.
> 
> LXIX. Recuerda el proceder de la madre de Ashraf cuyo hijo ofrendó
> su vida en la Tierra de Zá (Zanján). Él, de cierto, ocupa el asiento de
> la verdad, en presencia de uno quien es el Más Fuerte, el Todopoderoso.
> 
> Cuando los infieles tan injustamente decidieron darle muerte,
> mandaron traer su madre, que quizás ella pudiera amonestarle e inducirle
> a retractarse de su fe y seguir los pasos de quienes han repudiado la
> verdad de Dios, el Señor de todos los mundos.
> 
> Tan pronto como vio el rostro de su hijo, le habló con palabras
> tales que hicieron que los corazones de los amantes de Dios, y más allá
> de ellos el Concurso en lo alto, gimieran y se afligieran con gran pena.
> Verdaderamente tu Señor sabe lo que mi lengua pronuncia. Él mismo
> atestigua mis palabras.
> 
> Y, cuando se dirigía a él, dijo: "¡Hijo, hijo mío! No dejes de
> ofrecerte como sacrificio en el sendero de tu Señor. Cuidado, no
> traiciones tu fe en Aquel ante cuyo rostro se han inclinado en adoración
> todos los que están en los cielos y todos los que están en la tierra.
> Sigue adelante, oh mi hijo, y persevera en el sendero del Señor tu Dios.
> Apresúrate a alcanzar la presencia de Aquel quien es el Bienamado de
> todos los mundos".
> 
> Sobre ella sean mis bendiciones, mi misericordia, mi alabanza y mi
> gloria. Yo mismo repararé la pérdida de su hijo, un hijo que ahora habita
> dentro del tabernáculo de mi majestad y gloria, cuya faz brilla con una
> luz que envuelve con su resplandor a las Doncellas del Cielo en sus
> cámaras celestiales, y aun más allá, a los moradores de mi Paraíso y a
> los habitantes de las Ciudades de Santidad. Si alguien contemplara su
> rostro exclamaría: "Mirad, éste no es sino un ángel noble".
> 
> LXX. El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante
> influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada
> de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este único, este
> maravilloso Sistema, nada que se le parezca ojos mortales jamás han
> presenciado.
> 
> Sumergíos en el océano de mis palabras que descifréis sus secretos
> y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus
> profundidades. Cuidaos de no vacilar en vuestra determinación de abrazar
> la verdad de esta Causa, Causa por la cual se han revelado las
> potencialidades. del poder de Dios y su soberanía ha sido establecida.
> Con los rostros radiantes de alegría apresuraos en llegar hasta Él. Ésta
> es la inmutable Fe de Dios; eterna en el pasado, eterna en el futuro. Que
> aquel que busca, la alcance; y en cuanto a aquel que ha rehusado
> buscarla, ciertamente, Dios está por encima de cualquier necesidad de sus
> criaturas.
> 
> Di: Ésta la infalible Balanza sostenida por la Mano de Dios, en que
> se pesa a todos cuantos están en los cielos y todos cuantos están en la
> tierra, y se determina su destino, si sois de aquellos que creen y
> reconocen esta verdad. Di: Mediante ella los pobres han sido
> enriquecidos; los eruditos, iluminados; y a los buscadores se les ha
> permitido ascender hasta la presencia de Dios. Cuidado, no sea que la
> convirtáis en causa de disensión entre vosotros. Estad firmemente
> asentados, cual montaña inamovible, en la Causa de vuestro Señor, el
> Poderoso, el Amoroso.
> 
> LXXI. No os consternéis, oh pueblos del mundo, cuando el Sol de mi
> belleza se haya puesto, y el cielo de mi tabernáculo esté oculto a
> vuestros ojos. Levantaos a promover mi Causa y exaltar mi Palabra entre
> los hombres. Estamos con vosotros en todo momento y os fortaleceremos con
> el poder de la verdad. Somos, ciertamente, todo poderosos. Quienquiera
> que me haya reconocido se levantará y me servirá con tal determinación,
> que las fuerzas de la tierra y del cielo serán incapaces de vencer su
> propósito.
> 
> Los pueblos del mundo están profundamente dormidos. Si despertaran
> de su sueño, con ansia se apresurarían en ir hacia Dios, el Omnisciente,
> el Omnisapiente. Desecharían cuanto poseen, aunque fuesen todos los
> tesoros de la tierra, para que su Señor les recordara hasta el punto de
> dirigirles una sola palabra. Tal es la instrucción que os ha dado Aquel
> quien tiene el conocimiento de cosas ocultas, en una Tabla que el ojo de
> la creación no ha visto, ni ha sido revelada a nadie excepto a Él mismo,
> el Protector omnipotente de todos los mundos. Tan confusos están por la
> embriaguez de sus deseos perversos, que son incapaces de reconocer al
> Señor de todo lo que existe, cuya voz desde todas direcciones proclama:
> "No hay Dios fuera de mí, el Poderoso, el Omnisapiente."
> 
> Di: No os regocijéis dé las cosas que poseéis; esta noche son
> vuestras, mañana otros las poseerán. Así os advierte Aquel quien es el
> Omnisciente, el Informante de Todo. Di: ¿Podéis aseverar que lo que
> poseéis es permanente o seguro? ¡No! Por mi mismo, el Todo
> Misericordioso. Los días de vuestra vida huyen como un soplo de viento y
> todo vuestro fausto y gloria llegarán a su fin, así como terminaron la
> pompa y la gloria de aquellos que os precedieron. ¡Reflexionad, oh
> pueblo! ¿Qué ha sido de vuestros días pasados, de vuestros siglos
> perdidos? Felices los días que han sido consagrados al recuerdo de Dios,
> y benditas las horas que se han dedicado a la alabanza de Aquel quien es
> el Omnisapiente. ¡Por mi vida! Ni la fastuosidad del poderoso, ni la
> abundancia del rico, ni aún el ascendiente del impío, perdurarán. Todo
> perecerá, con una palabra suya. Él es, ciertamente, el Omnipotente, el
> que Todo lo Compele, el Todopoderoso. ¿Qué ventaja hay en los bienes
> terrenales que los hombres poseen? Aquello que les beneficiará, lo han
> desdeñado. Dentro de poco, despertarán de su sueño, y encontrarán que no
> pueden obtener aquello que han dejado pasar en los días de su Señor, el
> Todopoderoso, el Todo Alabado. Si lo supieran, renunciarían a todo cuanto
> poseen, para que sus nombres fueran mencionados ante su trono.
> Ciertamente, ellos son contados entre los muertos.
> 
> LXXII. Que vuestros corazones no se perturben, oh pueblo, cuando se
> haya retirado la gloria de mi Presencia, y acallado el océano de mi
> Palabra. Hay una sabiduría en mi presencia entre vosotros, y en mi
> ausencia hay aún otra, inescrutable para todos salvo Dios, el
> Incomparable, el Omnisciente. En verdad, os contemplamos desde nuestro
> reino de gloria, y ayudaremos a quienquiera se levante Para el triunfo de
> nuestra Causa con las huestes del Concurso en lo alto y una compañía de
> nuestros ángeles predilectos.
> 
> ¡Oh pueblos de la tierra! Dios, la Eterna Verdad, es mi testigo,
> que mansas y frescas corrientes de agua han brotado de las rocas por la
> influencia de las dulces palabras pronunciadas por vuestro Señor, el
> Irrestringido; y aún estáis dormidos. Desechad lo que poseéis y, en alas
> del desprendimiento, remontaos más allá de todo lo creado. Así os ordena
> el Señor de la creación, el movimiento de cuya Pluma ha revolucionado el
> alma de la humanidad.
> 
> ¿Sabéis desde qué altura os está llamando vuestro Señor, el Todo
> Glorioso? ¿Pensáis que habéis reconocido la Pluma con la cual os ordena
> vuestro Señor, el Señor de todos los nombres? ¡No, por mi vida! Si lo
> supierais, renunciaríais al mundo y de todo corazón iríais presurosos a
> la presencia del Bienamado. Vuestro espíritu sería a tal punto extasiado
> por su Palabra, que causaría conmoción en el Mundo Mayor: ¡cuánto más en
> este mundo pequeño y mezquino! Así han sido derramadas las lluvias de mi
> generosidad desde el cielo de mi amorosa bondad, como signo de mi gracia;
> para que seáis de los agradecidos.
> 
> Cuidaos, no sea que los deseos de la carne y de una inclinación
> corrupta provoquen división entre vosotros. Sed como los dedos de una
> mano y los miembros de un cuerpo. Así os aconseja la Pluma de la
> Revelación, si sois de los que creen.
> 
> Considerad la misericordia de Dios y sus dádivas. Él os ordena lo
> que os aprovechará, aunque Él mismo puede prescindir de todas las
> criaturas. Vuestras malas acciones no pueden hacernos daño; tampoco
> pueden beneficiarnos vuestras buenas obras. Os emplazamos sólo por amor a
> Dios. Esto lo atestigua todo hombre perspicaz y de entendimiento.
> 
> LXXIII. Es claro y evidente que cuando los velos que ocultan las
> realidades de las manifestaciones de los Nombres y Atributos de Dios, más
> aún, de todas las cosas creadas visibles o invisibles, hayan sido
> rasgados, nada quedará sino el Signo de Dios, un signo que Él mismo ha
> puesto dentro de estas realidades. Este signo perdurará tanto tiempo como
> sea el deseo del Señor, tu Dios, el Señor de los cielos y de la tierra.
> Si tales son las bendiciones conferidas sobre todas las cosas creadas,
> cuán superior debe ser el destino del verdadero creyente, cuya existencia
> y vida deben ser consideradas como el propósito primordial de la
> creación. Así como la concepción de la fe ha existido desde el principio
> que no tiene principio, y perdurará hasta el fin que no tiene fin,
> similarmente el verdadero creyente vivirá y perdurará eternamente. Su
> espíritu girará por siempre en torno de la Voluntad de Dios. Él durará
> tanto tiempo como Dios mismo. Él es manifestado por la Revelación de Dios
> y oculto por su mandato. Es evidente que las más excelsas mansiones en el
> Reino de Inmortalidad han sido ordenadas como habitación de aquellos que
> verdaderamente han creído en Dios y en sus signos. La muerte jamás podrá
> invadir aquel sagrado recinto. Es así como te hemos confiado los signos
> de tu Señor para que perseveres en tu amor por Él, y seas de aquellos que
> comprenden esta verdad.
> 
> LXXIV. Toda palabra que emana de los labios de Dios, está dotada
> con tal potencia que puede instilar nueva vida en cada ser humano, si
> sois de aquellos que comprenden esta verdad. Todas las maravillosas obras
> que contempláis en este mundo han sido manifestadas mediante la acción de
> su suprema y exaltada Voluntad, su maravilloso e inflexible Propósito.
> Con la mera revelación de la palabra "Modelador", pronunciada por sus
> labios y que proclama su atributo a la humanidad, es liberada tal
> potencia que puede engendrar a través de edades sucesivas todas las
> múltiples artes que las manos del hombre pueden producir. Ésta es,
> indudablemente, una clara verdad. En cuanto es pronunciada esta
> resplandeciente palabra, sus energías animadoras, agitándose dentro de
> todas las cosas creadas, dan nacimiento a los medios e instrumentos con
> los cuales tales artes pueden ser producidas y perfeccionadas. Todas las
> maravillosas obras que ahora presenciáis son la consecuencia directa de
> la Revelación de este Nombre. En los días que vendrán, veréis por cierto
> cosas de las cuales jamás habéis oído. Así ha sido decretado en las
> Tablas de Dios, y nadie puede comprenderlo, salvo aquellos cuya vista es
> aguda. Igualmente, en el instante en que la palabra que expresa mi
> atributo "El Omnisciente" emane de mi boca, toda cosa creada, de acuerdo
> con su capacidad y limitación, será investida con la fuerza para exponer
> el conocimiento de las más maravillosas ciencias y será facultada para
> manifestarlas con el transcurso del tiempo por el mandato de Aquel quien
> es el Todopoderoso, el Conocedor de Todo. Sabe con certeza que la
> revelación de cualquier otro Nombre está acompañada de una similar
> manifestación de fuerza divina. Cada letra que procede de los labios de
> Dios es verdaderamente una letra madre, y cada palabra pronunciada por
> Él, quien es la Fuente de la Revelación Divina, es una palabra madre y Su
> Tabla una Tabla Madre. Venturosos son quienes emprenden esta verdad.
> 
> LXXV. Rasgad, en mi Nombre, los velos que en forma agraviante han
> cegado vuestra visión, y por medio del poder nacido de vuestra creencia
> en la unidad de Dios, dispersad los ídolos de la vana imitación. Entrad
> entonces, en el sagrado paraíso de la complacencia del Todo
> Misericordioso. Santificad vuestras almas de todo lo que no sea de Dios y
> disfrutad de la dulzura del descanso dentro de los confines de su vasta y
> poderosa Revelación, bajo la sombra de su suprema e infalible autoridad.
> No permitáis que los densos velos de vuestros deseos egoístas os
> envuelvan, ya que he perfeccionado mi corazón en cada uno de vosotros,
> para que la excelencia de mi obra pueda ser completamente revelada a los
> hombres. Por consiguiente, cada ser humano ha sido, y continuará siendo,
> capaz de apreciar por sí mismo la Belleza de Dios, el Glorificado. ¿Si no
> hubiera sido dotado de dicha capacidad, cómo podría haber sido llamado a
> responder de su falta? Si en el Día en que todos los pueblos de la tierra
> sean congregados ante la presencia de Dios se preguntare a alguna
> persona: "¿Por qué no has creído en mi belleza y te has apartado de mí?"
> y si tal persona respondiere diciendo: "Ya que todos los hombres han
> errado y no se ha encontrado a nadie dispuesto a volver su rostro hacia
> la Verdad, yo también, siguiendo su ejemplo, gravemente he dejado de
> reconocer la Belleza del Eterno", tal defensa será seguramente rechazada.
> Por cuanto la fe de ningún hombre puede depender de otro que no sea él
> mismo.
> 
> Ésta es una de las verdades que está guardada en mí Revelación,
> verdad que he revelado en todos los Libros sagrados, que he hecho
> pronunciar a la Lengua de Grandeza y he hecho inscribir a la Pluma del
> Poder. Meditad un tiempo sobre ella, para que con vuestra visión interior
> y exterior, percibáis las sutilezas de la sabiduría divina y descubráis
> las gemas del conocimiento celestial, que en lenguaje claro y ponderoso
> he revelado en esta exaltada e incorruptible Tabla, para que no os
> separéis del Más Elevado Trono, del Árbol, más allá del cual no hay paso,
> de la Habitación del eterno poder y gloria.
> 
> Las signos de Dios brillan tan manifiesta y resplandecientemente
> como el sol entre las obras de sus criaturas. Todo lo que procede de Él
> es distinto de los inventos de los hombres y permanecerá siempre
> diferente de ellos. De la Fuente de su conocimiento se han levantado
> innumerables Lumbreras de erudición y sabiduría, y del Paraíso de su
> Pluma el aliento del Todo Misericordioso ha sido exhalado continuamente a
> los corazones y almas de los hombres. Felices son aquellos que han
> reconocido esta verdad.
> 
> LXXVI. Presta atención, oh mí siervo, a lo que se te envía desde el
> Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Más Grande. No hay otro Dios salvo
> Él. Él ha hecho existir a sus criaturas, para que conozcan a Aquel quien
> es el Compasivo, el Todo Misericordioso. A las ciudades de todas las
> naciones Él ha enviado a sus mensajeros, con la misión de anunciar a los
> hombres las nuevas del Paraíso de su complacencia y de atraerlos al
> Refugio de perdurable seguridad, la Sede de la eterna santidad y
> trascendente gloria.
> 
> Algunos fueron guiados por la Luz de Dios, fueron admitidos en la
> corte de su presencia, y de las manos de la resignación bebieron las
> aguas de vida eterna y fueron contados entre aquellos que verdaderamente
> le reconocieron y creyeron en Él. Otros se rebelaron contra Él y
> rechazaron los signos de Dios, el Más Fuerte, el Todopoderoso, el
> Omnisapiente.
> 
> Edades pasaron hasta que alcanzaron su consumación en éste, el
> Señor de los días, Día en que el Sol del Bayán se manifestó sobre el
> horizonte de la misericordia, Día en que la Belleza del Todo Glorioso
> brilló en la exaltada persona de 'Alí Muhammad, el Báb. Tan pronto como
> se manifestó, todo el mundo se alzó contra Él. Fue denunciado por algunos
> como uno que había calumniado a Dios, el Todo Poderoso, el Antiguo de los
> Días. Otros lo consideraron como un hombre poseído de locura, acusación
> que Yo mismo escuché de los labios de uno de los sacerdotes. Aun otros
> disputaron su aseveración de ser el Portavoz de Dios y lo estigmatizaron
> diciendo que había robado y usado como suyas las palabras del
> Todopoderoso, y que había pervertido su significado mezclándolas con las
> suyas propias. El Ojo de Grandeza llora amargamente por las cosas que sus
> labios han pronunciado mientras continúan regocijándose en sus asientos.
> 
> Él dijo: "¡Dios es mi Testigo, oh pueblo! He venido a vosotros con
> una Revelación del Señor, vuestro Dios, el Señor de vuestros antepasados.
> Oh pueblo, no miréis las cosas que poseéis Más bien, mirad las cosas que
> Dios os ha enviado. Esto, seguramente, será mejor para vosotros que toda
> la creación, si sólo pudierais comprenderlo. Mirad nuevamente, oh
> pueblo, y considerad el testimonio de Dios y su prueba, que están en
> vuestras manos, y comparadlas con la Revelación que en este Día os ha
> sido enviada, para que la verdad, la infalible verdad, os sea manifestada
> sin duda alguna. No sigáis, oh pueblo, los pasos del Malvado; seguid la
> Fe del Todo Misericordioso y sed de aquellos que verdaderamente creen.
> ¿Qué ventaja sacaría el hombre si no reconociera la Revelación de Dios?
> Absolutamente ninguna. De esto, mi propio Ser, el Omnipotente, el
> Omnisciente, el Omnisapiente será testigo".
> 
> Cuánto más los exhortaba, más feroz se hizo su enemistad, hasta que
> finalmente le dieron muerte con vergonzosa crueldad. ¡La maldición de
> Dios caiga sobre los opresores!
> 
> Unos cuantos creyeron en Él; pocos de nuestros siervos son los
> agradecidos. A éstos les amonestó en todas Sus Tablas -más aún, en cada
> pasaje de sus maravillosos escritos- para que no se entregaran a nada en
> el Día de la Revelación prometida, ya sea en el cielo o en la tierra.
> "¡Oh pueblo!", dijo Él, "Me he revelado para la Manifestación de Él y he
> hecho que mi Libro, el Bayán, descienda sobre vosotros sin otro propósito
> que establecer la verdad de su Causa. Temed a Dios y no disputéis con Él
> como el pueblo del Corán disputó conmigo. Cuando quiera escuchéis hablar
> de Él, apresuraos hacia Él y aferraos a todo lo que Él os revele. Nada,
> que no sea Él, jamás os puede aprovechar; no, aunque presentéis los
> testimonios de todos los que os han precedido desde el primero hasta el
> último".
> 
> Y cuando después de algunos años, el cielo del divino decreto fue
> hendido, y la Belleza del Báb apareció en las nubes de los nombres de
> Dios, ataviado con una nueva vestidura, esta misma gente maliciosamente
> se levantó contra Él, cuya luz abarca todas las cosas creadas. Violaron
> su Convenio, rechazaron su verdad, disputaron con Él, objetaron sus
> signos, denunciaron su testimonio como falso y se unieron a la compañía
> de los infieles. Finalmente determinaron darle muerte. ¡Tal es el estado
> de quienes están en grave error!
> 
> Y cuando se dieron cuenta de su impotencia para alcanzar su
> propósito, urdieron intrigas contra Él. Atestiguad, cómo en cada momento
> inventan un nuevo recurso para dañarle y de este modo perjudicar y
> deshonrar la causa de Dios. Di: ¡Ay de vosotros! ¡Por Dios! Vuestras
> artimañas os cubren de vergüenza. Vuestro Señor, el Dios de Misericordia,
> bien puede prescindir de todas sus criaturas. Nada puede aumentar o
> disminuir lo que Él posee. Si creéis en Él, será para vuestro propio
> provecho; y si no creéis, seréis vosotros quienes padeceréis. En ningún
> momento, la mano del infiel puede profanar la orla de su Manto.
> 
> ¡Oh mi siervo, que crees en Dios! ¡Por la rectitud del
> Todopoderoso! Si Yo te relatara la historia de las cosas que me han
> acontecido, las almas y mentes de los hombres serían incapaces de
> sostener su peso. Dios mismo es mi testigo. Vela sobre ti mismo y no
> sigas los pasos de esta gente. Medita diligentemente sobre la Causa de tu
> Señor. Esfuérzate para conocerle por medio de su propio Ser y no por
> medio de otros. Pues nadie sino Él jamás podrá beneficiarte. Esto lo
> atestiguarán todas las cosas creadas, si sólo pudieras comprenderlo.
> 
> Emerge de tras el velo, con el consentimiento de tu Señor, el Todo
> Glorioso, el Más Fuerte, y a la vista de aquellos que están en los
> cielos y en la tierra, toma el Cáliz de la Inmortalidad y en el nombre de
> tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo, bebe cuanto puedas, y no seas de
> los que tardan. ¡Juro por Dios! En el momento en que tus labios toquen el
> Cáliz, el Concurso en lo alto te aclamará diciendo: "¡Bebe con saludable
> fruición, oh hombre, que has creído de veras en Dios!", y los habitantes
> de las Ciudades de la Inmortalidad exclamarán "¡La alegría sea para ti,
> oh tú que has vaciado el Cáliz de su amor!", y la Lengua de Grandeza te
> saludará: "Grande la bienaventuranza que te espera, oh mi siervo, pues tú
> has alcanzado lo que nadie ha alcanzado, salvo quienes se han desprendido
> de lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra, y que son los
> emblemas del verdadero desprendimiento".
> 
> LXXVII. Y ahora respecto de tu pregunta que se refiere a la
> creación del hombre. Sabe que todos los hombres han sido creados en la
> naturaleza hecha por Dios, el Guardián, el que Subsiste por sí mismo. A
> cada uno le ha sido prescrita una medida preordinada, según está
> decretado en las poderosas y resguardadas Tablas de Dios. Sin embargo,
> todo lo que poseéis potencialmente sólo puede manifestarse como resultado
> de vuestra propia voluntad. Vuestras acciones atestiguan esta verdad. Por
> ejemplo, considerad aquello que ha sido prohibido a los hombres en el
> Bayán. En aquel Libro, Dios, por su mandato, ha declarado legal, todo
> aquello que Él ha deseado decretar y, mediante la fuerza de su soberano
> poder, ha prohibido todo aquello que Él ha deseado prohibir. Esto lo
> testifica el texto de ese Libro. ¿No seréis vosotros testigos? Sin
> embargo, los hombres han violado conscientemente su ley. ¿Tal
> comportamiento debe ser atribuido a Dios o a ellos mismos? Sed justos en
> vuestro juicio. Toda cosa buena es de Dios y todo lo malo procede de
> vosotros. ¿No lo comprenderéis? Esta misma verdad ha sido revelada en
> todas las Escrituras, si sois de los que entienden. Toda acción que
> meditáis, es tan clara para Él, como cuando ya ha sido ejecutada. No hay
> otro Dios salvo Él. Suya es toda la creación y su imperio. Todo está
> revelado ante Él, todo está registrado en sus sagradas y ocultas Tablas.
> Sin embargo, esta precognición de Dios, no debe considerarse como causa
> de las acciones de los hombres, al igual que vuestro propio conocimiento
> de que cierto acontecimiento ha de ocurrir o vuestro deseo que ocurra, no
> es y nunca será la razón de que éste suceda.
> 
> LXXVIII. Acerca de tu pregunta concerniente al origen de la
> creación. Sabe con toda seguridad que la creación de Dios ha existido
> desde la eternidad y continuará existiendo para siempre. Su principio no
> ha tenido principio y su fin no conoce fin. Su nombre, el Creador,
> presupone una creación, así como su título, el Señor de los Hombres,
> implica la existencia de un siervo.
> 
> En cuanto a las afirmaciones, atribuidas a los profetas del pasado,
> tales como "En el comienzo era Dios, no existían criaturas para
> conocerle" y "El Señor estaba solo; no había nadie que le adorara", el
> significado de éstas y otras frases similares es claro y evidente, y en
> ningún momento deben ser interpretadas mal. De esta misma verdad son
> testimonio las siguientes palabras que Él ha revelado "Dios estaba solo;
> no había nadie excepto Él; Él siempre seguirá siendo lo que Él siempre ha
> sido". Cualquier persona dotada de discernimiento puede comprender
> inmediatamente que el Señor está manifiesto ahora, sin embargo, no hay
> nadie que reconozca su gloria. Con esto se quiere decir que la morada en
> que reside este Ser Divino está muy por encima del alcance y comprensión
> de otro que no sea Él. Cualquier cosa que en el mundo contingente pueda
> ser expresada o comprendida, jamás podrá traspasar los límites que por su
> naturaleza inherente le han sido impuestos. Sólo Dios trasciende esas
> limitaciones. Él, verdaderamente, es sempiterno. Ningún par o socio ha
> sido, ni podrá ser jamás asociado con Él. Ningún nombre puede ser
> comparado con su Nombre. Ninguna pluma puede retratar su naturaleza, como
> tampoco puede lengua alguna describir su gloria. Para siempre Él
> permanecerá inmensurablemente exaltado sobre cualquiera salvo Él mismo.
> 
> Considera la hora en que la suprema Manifestación de Dios se revela
> a los hombres. Hasta la llegada de esa hora, el Antiguo Ser, quien
> permanece todavía desconocido a los hombres, y que no ha dado aún
> expresión a la Palabra de Dios, es, Él mismo, el Omnisciente en un mundo
> en que no hay ningún hombre que le haya conocido. Él, en verdad, es el
> Creador sin una creación. Por cuanto, en el momento que precede su
> Revelación, cada una y todas las cosas creadas habrán de entregar su alma
> a Dios. Éste es, de hecho, el Día del cual se ha escrito "¿De quién será
> el Reino en este Día?" ¡Y no se encuentra a nadie preparado para
> contestar!
> 
> LXXIX. Respecto de tu pregunta sobre los mundos de Dios. Sabe, en
> verdad, que los mundos de Dios son incontables en su número e infinitos
> en su extensión. Nadie puede contarlos ni comprenderlos salvo Dios, el
> Omnisciente, el Omnisapiente. Considera tu estado cuando duermes.
> Ciertamente, digo, este fenómeno es el más misterioso de los signos de
> Dios entre los hombres, si sólo lo ponderaran en sus corazones. Ve como
> aquello que has visto en tu sueño después de un considerable lapso se
> realiza plenamente. Si el mundo en que te encontrabas en tu sueño fuera
> idéntico con el mundo en que vives, seria necesario que el acontecimiento
> que ocurre en aquel sueño sucediera en este mundo en el mismo instante de
> su acaecimiento. Si fuera así, tú mismo lo atestiguarías. Sin embargo,
> como éste no es el caso necesariamente se concluye que el mundo en que
> vives es diferente y distinto de aquel que tú has presenciado en tu
> sueño. Aquel mundo no tiene principio ni fin. Sería verdad si afirmaras
> que ese mismo mundo, como lo ha decretado Dios, Todo Glorioso y
> Omnipotente, está dentro de tu propio ser y está envuelto dentro de ti.
> Sería igualmente cierto sostener que tu espíritu, después de haber
> traspasado las limitaciones del sueño y de haberse desligado de toda
> atracción terrenal, por la acción de Dios ha sido impulsado a recorrer un
> reino que yace oculto en la más íntima realidad de este mundo.
> Verdaderamente digo, que la creación de Dios abarca otros mundos fuera de
> éste y otras criaturas fuera de éstas. En cada uno de estos mundos Él ha
> ordenado cosas que nadie puede escudriñar, excepto Él mismo, el que Todo
> lo Escudriña, el Omnisapiente. Medita sobre aquello que te hemos
> revelado, para que descubras el propósito de Dios, tu Señor, el Señor de
> todos los mundos. En estas palabras han sido atesorados los misterios de
> la Sabiduría Divina. Nos hemos abstenido de extendernos sobre este tema
> por el dolor que nos ha rodeado a causa de las acciones de aquellos que
> han sido creados mediante nuestras palabras, si eres de aquellos que
> escuchan nuestra Voz.
> 
> LXXX. Me has preguntado si el hombre, con excepción de los profetas
> de Dios y de sus escogidos, conserva, después de su muerte física, la
> misma individualidad, personalidad, conciencia y entendimiento que
> caracterizan su vida en este mundo. Has observado que si esto fuera así,
> ¿cómo es que, mientras ligeras perturbaciones en sus facultades mentales
> tales como desmayo y enfermedad severa le privan de su entendimiento y
> conciencia, la muerte, que implica la descomposición de su cuerpo y la
> disolución de sus elementos, es impotente para destruir ese entendimiento
> y extinguir esa conciencia? ¿Cómo puede alguien imaginarse que la
> conciencia y personalidad del hombre se mantienen, cuando los
> instrumentos necesarios para su existencia y función han sido
> completamente desintegrados?
> 
> Sabe que el alma del hombre, es exaltada sobre todas las
> enfermedades de cuerpo y mente y es independiente de ellas. Que una
> persona enferma muestre signos de debilidad, se debe a los obstáculos que
> se interponen entre su alma y su cuerpo, porque el alma misma no es
> afectada por ninguna dolencia del cuerpo. Considera la luz de la lámpara.
> Aunque un objeto exterior interfiera su resplandor, la luz en sí
> continúa brillando sin disminuir su poder. De igual manera, cualquier mal
> que afecte el cuerpo del hombre, es un obstáculo que impide la
> manifestación del poder y fuerza inherentes al alma. Cuando ésta abandona
> el cuerpo, sin embargo, evidenciará tal ascendiente y revelará tal
> influencia como ninguna fuerza en la tierra puede igualar. Cada alma
> pura, refinada y santificada será dotada de tremenda fuerza y se
> regocijará con inmensa alegría.
> 
> Considera la lámpara cuando se cubre. Aunque su luz brille, su
> resplandor está oculto a los hombres. De igual modo considera el sol,
> cuando ha sido oscurecido por las nubes. Observa cómo su esplendor parece
> haber disminuido, cuando en realidad la fuente de aquella luz no ha
> cambiado. El alma del hombre debe ser comparada con este sol, y todas las
> cosas de la tierra, consideradas como su cuerpo. Mientras ningún
> obstáculo externo se interponga entre ellos, el cuerpo en su totalidad
> continuará reflejando la luz del alma y será sostenido por su fuerza. Sin
> embargo, tan pronto como un velo se interpone entre ellos, el brillo de
> esa luz parece disminuir.
> 
> Considera además el sol cuando está completamente oculto tras las
> nubes. Aunque la tierra está todavía iluminada con su luz, la medida de
> luz que recibe se ha reducido considerablemente. Hasta que las nubes no
> se hayan dispersado, el sol no brillará en la plenitud de su gloria. Ni
> la presencia ni la ausencia de la nube pueden, en forma alguna, afectar
> el esplendor inherente al sol. El alma del hombre es el sol que ilumina
> su cuerpo y del cual deriva su sustento y debe considerarse así.
> 
> Aún más, considera cómo el fruto antes de formarse, yace
> potencialmente dentro del árbol. Si se cortara el árbol en pedazos, no
> podría encontrarse ningún signo o partícula del fruto, por pequeña que
> fuera. Sin embargo, como has observado, cuando el fruto aparece, se
> manifiesta con su maravillosa hermosura y gloriosa perfección. Ciertos
> frutos, realmente, alcanzan su pleno desarrollo sólo después que han sido
> separados del árbol.
> 
> LXXXI. Y ahora, referente a tu pregunta acerca del alma del hombre
> y su supervivencia después de la muerte. Sabe tú ciertamente que el alma
> después de su separación del cuerpo, continuará progresando hasta que
> alcance la presencia de Dios, en un estado y condición que ni la
> revolución de las edades y siglos, ni los cambios o azares de este mundo
> pueden alterar. Perdurará tanto como el Reino de Dios, su soberanía, su
> dominio y fuerza perduren. Manifestará los signos de Dios y sus atributos
> y revelará su amorosa bondad y generosidad. El movimiento de mi Pluma se
> detiene cuando intenta describir apropiadamente la grandeza y gloria de
> tan exaltada posición. El honor con el cual la Mano de Misericordia
> investirá al alma es tal, que ninguna lengua puede revelarlo
> adecuadamente, ni ningún otro medio terrenal puede describir. Bendita es
> el alma que en la hora de su separación del cuerpo esté purificada de las
> vanas imaginaciones de los pueblos del mundo. Tal alma vive y se mueve de
> acuerdo con la Voluntad de su Creador y entra al más elevado Paraíso. Las
> doncellas del cielo, habitantes de las más sublimes mansiones, la
> rodearán y los profetas de Dios y sus escogidos buscarán su compañía.
> Esta alma conversará con ellos libremente, y les contará lo que ha tenido
> que soportar en el sendero de Dios, el Señor de todos los mundos. Si se
> dijera a cualquier hombre, lo que ha sido ordenado para tal alma en los
> mundos de Dios, el Señor del trono en lo alto y de aquí en la tierra,
> todo su ser se inflamaría instantáneamente en su gran anhelo por alcanzar
> aquella exaltada, santificada y resplandeciente posición.... La
> naturaleza del alma después de la muerte, nunca podrá ser descrita; no es
> conveniente, ni permisible revelar todo su carácter a los ojos de los
> hombres. Los profetas y mensajeros de Dios han sido enviados con el único
> propósito de guiar a la humanidad en el recto Sendero de la Verdad. El
> propósito fundamental de su revelación ha sido educar a todos los hombres
> para que, en la hora de su muerte, asciendan con la mayor pureza y
> santidad y con absoluto desprendimiento hacia el trono del Altísimo. La
> luz que estas almas irradian es responsable del progreso del mundo y del
> adelanto de sus pueblos. Son como levadura, que hace levantar el mundo
> del ser y constituyen la fuerza animadora por la cual las artes y
> maravillas del mundo se manifiestan. Por medio de ellas las nubes
> derraman su munificencia sobre los hombres y la tierra produce sus
> frutos. Todas las cosas tienen necesariamente una causa, una fuerza
> motora, un principio animador. Estas almas y símbolos de desprendimiento
> han provisto y continuarán proveyendo al mundo del ser con el supremo
> impulso movedor. El otro mundo es tan diferente de este mundo, como lo es
> éste del mundo de la criatura mientras está en el vientre de la madre.
> Cuando el alma alcance la Presencia de Dios, tomará la forma que sea más
> apropiada a su inmortalidad y digna de su habitación celestial. Tal
> existencia es contingente y no existencia absoluta, ya que una es
> precedida por una causa, mientras que la otra es independiente de ella.
> La existencia absoluta está limitada estrictamente a Dios. ¡Exaltada sea
> su gloria! Venturosos son quienes comprenden esta verdad. Si ponderaras
> en tu corazón la conducta de los profetas de Dios, seguramente
> atestiguarías de inmediato que necesariamente deben haber otros mundos
> además de éste. Como ha sido registrado en la Tabla de la Sabiduría por
> la Pluma del Glorioso, la mayoría de los verdaderos sabios y doctos, a
> través de todas las edades, han atestiguado la verdad de lo que el
> sagrado Verbo de Dios ha revelado. Aun los materialistas han dejado
> testimonio en sus escritos de la sabiduría de estos mensajeros
> divinamente nombrados, y han considerado que las referencias hechas por
> los profetas acerca del Paraíso, fuego del infierno, futura recompensa y
> castigo, han tenido su origen en el deseo de educar y elevar las almas de
> los hombres. Considera, por consiguiente, cómo la mayoría de la
> humanidad, cualesquiera que fueran sus creencias o teorías, ha reconocido
> la excelencia de estos profetas de Dios y ha admitido su superioridad.
> Estas Gemas de Desprendimiento son aclamadas por algunos, como las
> personificaciones de la sabiduría, en tanto que otros las consideran como
> portavoz de Dios mismo. ¿Cómo podrían, tales almas haber consentido
> entregarse a sus enemigos, si hubieran creído que todos los mundos de
> Dios se reducen a esta vida terrenal? ¿Hubieran sufrido violentamente
> tales aflicciones y tormentos como jamás ningún hombre ha experimentado o
> presenciado?
> 
> LXXXII. Me has preguntado acerca de la naturaleza del alma. Sabe en
> verdad, que el alma es un signo de Dios, una gema celestial cuya realidad
> los más doctos de los hombres no han comprendido, y cuyo misterio ninguna
> mente, por aguda que sea, podrá esperar jamás desentrañar. Es, entre
> todas las cosas creadas, la primera en declarar la excelencia de su
> creador, la primera en reconocer su gloria, en aferrarse a su verdad, e
> inclinarse en adoración ante Él. Si es fiel a Dios, reflejará su luz y
> finalmente regresará a Él. Si, por el contrario, no es leal a su Creador,
> se convertirá en una víctima del yo y de la pasión y, por último, se
> hundirá en sus profundidades.
> 
> Quienquiera, que haya rehusado permitir en este Día, que las dudas
> y fantasías de los hombres lo aparten de Aquel quien es la Verdad Eterna,
> y no ha dejado que el tumulto provocado por las autoridades seglares y
> eclesiásticas le impidan reconocer su Mensaje, tal hombre será
> considerado por Dios, el Señor de todos los hombres, como uno de sus más
> poderosos signos y será contado entre aquellos cuyos nombres han sido
> inscritos por la Pluma del Altísimo en su Libro. Bendito aquel que ha
> reconocido el verdadero estado y posición de tal alma y ha descubierto
> sus virtudes.
> 
> En los libros del pasado, mucho se ha escrito sobre los diversos
> grados en el desarrollo del alma, tales como concupiscencia,
> irascibilidad, inspiración, benevolencia, contento, divina complacencia y
> otros; sin embargo, la Pluma del Altísimo no está dispuesta a tratar de
> ellos. En este Día toda alma que camine humildemente con su Dios y se
> aferra a Él, se encontrará investida con el honor y gloria de todos los
> bellos nombres y posiciones.
> 
> Cuando el hombre duerme, de ningún modo puede decirse que su alma
> haya sido afectado inherentemente por algún objeto externo. No es
> susceptible de ningún cambio en su estado o carácter originales.
> Cualquier variación en sus funciones, se debe a causas externas. Es a
> estas influencias externas que deben ser atribuidas cualesquiera
> variaciones en su ambiente, entendimiento y percepción.
> 
> Considera el ojo humano. Aunque tiene la facultad de percibir todas
> las cosas creadas, sin embargo, el más pequeño impedimento obstruirá su
> visión tanto como para privarlo del poder de distinguir cualquier objeto.
> Alabado sea el nombre de Aquel quien ha creado todas estas causas y es la
> Causa de ellas, que ha ordenado que todo cambio y variación en el mundo
> del ser dependan de ellas. Toda cosa creada en el universo entero no es
> sino una puerta que conduce al conocimiento de Él, un signo de su
> soberanía, una revelación de sus nombres, un símbolo de su majestad, una
> muestra de su fuerza, un medio de ser admitido en su recto Sendero....
> 
> En verdad digo que el alma humana es en su esencia uno de los
> signos de Dios, un misterio entre sus misterios. Es uno de los poderosos
> signos del Omnipotente, el heraldo que proclama la realidad de todos los
> mundos de Dios. Dentro de ella yace oculto lo que ahora el mundo es
> completamente incapaz de comprender. Pondera en tu corazón la revelación
> del Alma de Dios que penetra todas sus Leyes y compárala con esa
> naturaleza baja y apetecedora que se ha rebelado contra Él, que prohibe a
> los hombres volverse hacia el Señor de los Nombres, y que los empuja ir
> tras sus deseos y perversidad. En verdad tal alma se ha adentrado lejos
> en el sendero del error....
> 
> Además me has preguntado sobre el estado del alma después de su
> separación del cuerpo. Sabe, de verdad, que si el alma del hombre ha
> seguido los caminos de Dios, ciertamente regresará y será recogida en la
> gloria del Amado. ¡Por la rectitud de Dios! Logrará una posición que
> ninguna pluma puede retratar, ni lengua describir. El alma que se ha
> mantenido fiel a la Causa de Dios, y ha permanecido invariablemente firme
> en su Sendero, poseerá después de su ascensión tal poder que obtendrán
> provecho de ella todos los mundos que el Todopoderoso ha creado. Tal alma
> suministra a petición del Rey Ideal y Educador Divino, la levadura pura
> que fermenta el mundo del ser, y provee la fuerza, por la cual las artes
> y maravillas del mundo se hacen manifiestas. Considera que la harina
> necesita levadura para fermentar. Aquellas almas que son el símbolo del
> desprendimiento son la levadura del mundo. Medita sobre esto y sé de los
> agradecidos.
> 
> En algunas de nuestras Tablas, nos hemos referido a este tema y
> hemos mostrado las variadas etapas del desarrollo del alma. En verdad te
> digo, que el alma humana está exaltada por encima de todo egreso y
> regreso. Está quieta, y sin embargo se remonta; se mueve, y sin embargo
> está quieta. Es, en sí, una prueba que atestigua la existencia de un
> mundo contingente, así como la realidad de un mundo que no tiene
> principio ni fin. Ve cómo el sueño que has tenido, después del lapso de
> muchos años se representa de nuevo ante tus ojos. Considera cuán extraño
> es el misterio del mundo que aparece en tus sueños. Pondera en tu corazón
> la inescrutable sabiduría de Dios y medita sobre sus múltiples
> revelaciones....
> 
> Atestigua las maravillosas muestras de la obra de Dios, y
> reflexiona sobre su alcance y carácter. Aquel quien es el Sello de los
> Profetas ha dicho: "¡Acrecienta mi admiración y asombro por ti, oh Dios!"
> 
> Respecto de tu pregunta si el mundo físico está sujeto a
> limitaciones, sabe que la comprensión de este tema depende del observador
> mismo. En un sentido está limitado; en otro sentido está exaltado más
> allá de toda limitación. El Dios único y verdadero ha existido
> eternamente, y eternamente continuará existiendo. Su creación, asimismo,
> no ha tenido principio ni tendrá fin. Sin embargo, todo lo creado es
> precedido por una causa. Este hecho en sí establece, sin la menor sombra
> de duda, la unidad del Creador.
> 
> Además me has preguntado acerca de la naturaleza de las esferas
> celestes. Para comprender su naturaleza sería necesario inquirir el
> significado de las alusiones que se han hecho sobre las esferas celestes
> y los cielos en los Libros del pasado, y descubrir el carácter de su
> relación con este mundo físico y la influencia que ejercen sobre él. Todo
> corazón se maravilla ante un tema tan anonadador, y toda mente queda
> perpleja por su misterio. Solamente Dios puede sondear su significación.
> Los sabios que han fijado en varios miles de años la vida de esta tierra,
> no han considerado durante el largo período de sus observaciones ni el
> número ni la edad de los otros planetas. Considera además las múltiples
> divergencias que han resultado de las teorías propuestas por estos
> hombres. Sabe que cada estrella fija tiene sus propios planetas, y cada
> planeta sus propias criaturas, cuyo número ningún hombre puede calcular.
> 
> ¡Oh tú que has fijado tus ojos en mi semblante! La Aurora de Gloria
> ha manifestado en este Día su esplendor, y la Voz del Más Alto está
> llamando. Antes hemos pronunciado estas palabras: "Éste no es el día,
> para que alguien cuestione a su Señor. Incumbe a quienquiera que haya
> escuchado el Llamado de Dios, proclamado por Aquel quien es la Aurora de
> Gloria, levantarse y exclamar: '¡Aquí estoy, aquí estoy, oh Señor de
> todos los nombres; aquí estoy, aquí estoy, oh Hacedor de los Cielos!
> Atestiguo que por tu Revelación las cosas ocultas en los Libros de Dios
> han sido reveladas, y que todo lo que ha sido registrado en las Sagradas
> Escrituras se ha cumplido' ".
> 
> LXXXIII. Considera la facultad racional con que Dios ha dotado la
> esencia del hombre. Examínate a ti mismo y observa cómo tu movimiento y
> quietud, tu voluntad y propósito, tu vista y oído, tu olfato y poder de
> expresión, y todo aquello que esté en relación con tus sentidos físicos o
> percepción espiritual, o los trascienda, procede de la misma facultad y
> deben su existencia a ella. Están tan íntimamente ligadas a ella, que si
> en menos de un abrir y cerrar de ojos, su relación con el cuerpo humano
> se interrumpirá, cada uno de estos sentidos cesaría inmediatamente de
> ejercer su función y sería privado del poder de manifestar los signos de
> su actividad. Es indudablemente claro y evidente que cada uno de los
> medios anteriormente mencionados ha dependido y continuará dependiendo
> para su propio funcionamiento de esta facultad racional, que debe ser
> considerada como un signo de la revelación de Aquel quien es el soberano
> Señor de todo. Mediante su manifestación, todos estos nombres y atributos
> han sido revelados y por la suspensión de su acción todos son destruidos
> y perecen.
> 
> Sería totalmente falso sostener que esta facultad es igual al poder
> de visión, por cuanto el poder de visión deriva de ella y actúa
> dependiendo de ella. Igualmente, sería vano afirmar que esta facultad
> puede ser identificada con el sentido del oído, ya que éste recibe de la
> facultad racional, la energía necesaria para ejercer sus funciones.
> 
> La misma relación liga a esta facultad con todo lo que haya sido el
> recipiente de estos nombres y atributos dentro del templo humano. Estos
> nombres diversos y atributos revelados han sido generados mediante la
> acción de este signo de Dios. En su esencia y realidad este signo es
> inmensamente exaltado por sobre todos esos nombres y atributos. No, más
> bien, todo fuera de él, al compararse con su gloria, se desvanece en la
> nada absoluta y se vuelve una cosa olvidada.
> 
> Si ponderares en tu corazón, desde ahora hasta el fin que no tiene
> fin, concentrando toda la inteligencia y entendimiento que las más
> grandes mentes han logrado en el pasado o lograrán en el futuro, esta
> Realidad sutil y divinamente ordenada, este signo de la revelación del
> Dios Viviente y Todo Glorioso, aun así no comprenderás su misterio ni
> podrás valorar su virtud. Habiendo reconocido tu impotencia para lograr
> un entendimiento adecuado de aquella Realidad que mora dentro de ti,
> admitirás prontamente la inutilidad de los esfuerzos que intentes tú o
> cualquiera de las cosas creadas, en sondear el misterio del Dios
> Viviente, el Sol de gloria que no se desvanece, el Antiguo de los días
> sempiternos. Esta confesión de impotencia, que finalmente la
> contemplación madura debe impulsar cada mente a hacer, es en sí la cima
> del entendimiento humano y marca la culminación del desarrollo del
> hombre.
> 
> LXXXIV. Considera al Dios único y verdadero como a uno que está
> separado de todas las cosas creadas y es inmensamente exaltado sobre
> ellas. Todo el universo refleja su gloria, mientras que Él mismo es
> independiente de sus criaturas y las trasciende. Éste es el verdadero
> significado de la unidad divina. Aquel, quien es la Verdad Eterna, es el
> único poder que ejerce indiscutida soberanía sobre el mundo del ser, cuya
> imagen se refleja en el espejo de la creación entera. Toda la existencia
> depende de Él, y de Él proviene la fuente de sustento de todas las cosas.
> Éste es el significado de la unidad divina; éste es su principio
> fundamental.
> 
> Algunos, engañados por sus vanas fantasías han concebido que todas
> las cosas creadas son partícipes y socios de Dios, e imaginan que ellos
> mismos son los exponentes de su unidad. ¡Por Aquel quien es el Dios único
> y verdadero! Tales hombres han sido, y continuarán siendo, las víctimas
> de ciegas imitaciones y deben ser contados entre aquellos que han
> restringido y limitado el concepto de Dios.
> 
> Es un verdadero creyente en la unidad divina aquel que, lejos de
> confundir dualidad con unicidad, rehúsa permitir que ninguna noción de
> multiplicidad nuble su conceptos de la singularidad de Dios, quien
> considera al Ser Divino como Aquel quien, por su propia naturaleza,
> trasciende las limitaciones de los números.
> 
> La esencia de la creencia en la unidad divina consiste en
> considerar a Aquel quien es la Manifestación de Dios, y a Aquel quien es
> el invisible, el inaccesible e incognoscible Esencia, como uno y el
> mismo. Con esto quiere decir que todo lo que pertenezca a Él, con todos
> sus actos y hechos, todo que Él ordene o prohíba, deben ser considerados,
> bajo todos sus aspectos, en todas las circunstancias, y sin reserva
> alguna, como idénticos con la Voluntad de Dios mismo. Ésta es la posición
> más elevada que puede lograr un verdadero creyente en la unidad de Dios.
> Bendito es el hombre que alcanza esta posición y es de aquellos que son
> firmes en su creencia.
> 
> LXXXV. ¡Oh mis siervos! Os incumbe refrescar y revivir vuestras
> almas mediante los misericordiosos favores que, en esta divina, en esta
> conmovedora Primavera se derraman sobre vosotros. El Sol de su gran
> gloria ha derramado su resplandor sobre vosotros y las nubes de su gracia
> ilimitada os han amparado. ¡Cuán grande es la recompensa de aquel que no
> se ha privado de tan inmensa generosidad, ni ha dejado reconocer la
> belleza de su Bienamado en ésta, su nueva vestidura!
> 
> Di: ¡Oh pueblo! La lámpara de Dios está encendida; prestad
> atención, no sea que los impetuosos vientos de vuestra desobediencia
> extingan su luz. Ahora es el tiempo de levantaros y magnificar al Señor
> vuestro Dios. No luchéis por las comodidades materiales, y conservad
> vuestro corazón puro y sin mancha. El Malvado os espera, listo para
> atraparos. Fortaleceos contra sus malignos artificios y, conducidos por
> la luz del nombre del Dios único y verdadero, liberaos de la oscuridad
> que os envuelve. Centrad vuestros pensamientos en el Bienamado, y no en
> vosotros mismos.
> 
> Di: ¡Oh vosotros que os habéis desviado y habéis perdido vuestro
> camino! El Mensajero Divino, que no habla sino la verdad, os ha anunciado
> la venida del Bienamado. He aquí que Él ya ha llegado. ¿Por qué motivo
> estáis deprimidos y abatidos? ¿Por qué permanecéis desalentados, cuando
> el Puro y Oculto Ser ha aparecido libre de velos entre vosotros? Aquel
> quien es el principio y el Fin, Aquel quien es Quietud y Movimiento ya es
> manifiesto ante vuestros ojos. Ve cómo, en este Día, el Principio se
> refleja en el Fin, cómo de la Quietud se ha engendrado el Movimiento.
> Este Movimiento se ha generado por las potentes energías que las palabras
> del Todopoderoso han liberado a través de la creación entera. Quienquiera
> haya sido revivido por su fuerza revitalizadora, se encontrará impulsado
> a alcanzar la corte del Amado; y quienquiera se haya privado de ella, se
> hundirá en irreparable abatimiento. Es realmente sabio aquel a quien el
> mundo y todo lo que en él existe no han impedido reconocer la luz de este
> Día, quien no ha permitido que la vana palabrería de los hombres lo
> desvíe del sendero de la rectitud. Es realmente como un muerto, aquel que
> en el maravilloso amanecer de esta Revelación, no ha sido revivido por su
> brisa conmovedora. Es en verdad un cautivo aquel que no ha reconocido al
> Supremo Redentor, pero que ha aceptado que su alma esté trabada, afligida
> y desamparada en las cadenas de sus deseos.
> 
> ¡Oh mis siervos! Quienquiera haya probado de esta Fuente, ha
> alcanzado la Vida eterna, y quienquiera haya rehusado beber de ella, es
> como los muertos. Di: ¡Oh obradores de iniquidad! La codicia os ha
> impedido prestar oído atento a la dulce voz de Aquel quien es el que
> Satisface a todo. Limpiad vuestros corazones de ella para que su Secreto
> Divino sea descubierto a vosotros. Hele aquí manifiesto y resplandeciente
> como el sol en toda su gloria.
> 
> Di: ¡Oh vosotros que carecéis de entendimiento! Una severa prueba
> os persigue y repentinamente os alcanzará. Levantaos, que quizá pase sin
> causaros daño. Reconoced el carácter exaltado del nombre del Señor,
> vuestro Dios, quien ha venido a vosotros en la grandeza de su gloria. Él,
> en verdad, es el Omnisciente, el que Todo lo Posee, el Supremo Protector.
> 
> LXXXVI. Ahora, referente a tu pregunta sobre si las almas humanas
> siguen siendo conscientes unas de las otras después de su separación del
> cuerpo. Sabe que las almas del pueblo de Bahá, que han entrado y están
> establecidas dentro del Arca Carmesí, se asociarán y comulgarán
> íntimamente unas con otras, y estarán tan profundamente ligadas en sus
> vidas, aspiraciones, fines y anhelos, que serán como una sola alma. Ellas
> son, en verdad, las que están bien informadas, poseen vista penetrante y
> están ataviadas de entendimiento. Así lo ha decretado Aquel quien es el
> Omnisciente, el Sapientísimo.
> 
> El pueblo de Bahá, que son los moradores del Arca de Dios, son
> todos bien conscientes del estado y la condición de cada uno, y están
> unidos por los lazos de intimidad y amistad. Este estado, no obstante,
> debe depender de la fe y conducta de ellos. Aquellos que son del mismo
> grado y posición comprenden perfectamente la capacidad, carácter, logros
> y méritos de cada cual. Sin embargo, quienes son de un grado inferior son
> incapaces de comprender adecuadamente la posición de los que ocupen
> rangos superiores o de estimar sus méritos. Cada cual recibirá su porción
> de tu Señor. Bendito es el hombre que ha vuelto su rostro hacia Dios, y
> ha caminado firmemente en su amor, hasta que su alma haya remontado vuelo
> hacia Dios, el Soberano Señor de todo, el Más Poderoso, el que Siempre
> Perdona, el Todo Misericordioso.
> 
> Las almas de los infieles, sin embargo, y de esto soy testigo, al
> exhalar su último suspiro, serán informadas de lo bueno que se les ha
> escapado, por lo cual lamentarán su condición y se humillarán ante Dios.
> Continuarán así después que sus almas se hayan separado de sus cuerpos.
> 
> Es claro y evidente que, después de su muerte física, todos los
> hombres estimarán el valor de sus acciones y se darán cuenta de aquello
> que sus manos han forjado. ¡Juro, por el Sol que brilla sobre el
> horizonte del poder divino! Aquellos que son los seguidores del Dios
> único y verdadero, desde el momento en que abandonen esta vida,
> experimentarán tal gozo y alegría, que será imposible describirlos,
> mientras que aquéllos que viven en error serán sobrecogidos por tal temor
> y estremecimientos, y se llenarán de tal consternación, que nada podrá
> excederlos. Bienaventurado quien haya bebido el selecto e incorruptible
> vino de la fe por el dadivoso favor y las múltiples generosidades de
> Aquel quien es el Señor de todas las Religiones....
> 
> Éste es el Día en que los amados de Dios deben mantener su vista
> dirigida hacia su Manifestación, y deben fijarla en todo lo que esta
> Manifestación desee revelar. Ciertas tradiciones de edades pasadas no se
> basan en fundamento alguno; asimismo, las ideas abrigadas por
> generaciones de antaño, y que han registrado en sus libros, han sido
> influidas, en su mayor parte, por los deseos de una inclinación corrupta.
> Tú atestiguas cómo la mayoría de los comentarios e interpretaciones de
> las palabras de Dios, ahora corrientes entre los hombres, carecen de
> verdad. En algunos casos su falsedad ha sido descubierta cuando los velos
> interpuestos fueron rasgados. Ellos mismos han reconocido que no han
> comprendido el significado de ninguna de las palabras de Dios.
> 
> Nuestro propósito es mostrar que, si los amados de Dios
> santificaran sus corazones y oídos de las vanas palabras dichas en el
> pasado, y se volvieran con sus íntimas almas a Aquel quien es la Aurora
> de su Revelación, y a todo lo que Él ha manifestado, tal comportamiento
> sería considerado meritorio a la vista de Dios....
> 
> Magnifica su Nombre, y sé de los agradecidos. Transmite mis saludos
> a mis amados, a quienes Dios ha elegido para su amor, y les ha hecho
> lograr su objetivo. ¡Toda gloria sea para Dios, el Señor de todos los
> mundos!
> 
> LXXXVII. Ahora acerca de tu pregunta: "¿Por qué no se encuentra
> ningún registro referente a los profetas que han precedido a Adán, el
> Padre de la Humanidad, o de los reyes que han vivido en los días de esos
> profetas?" Sabe que la falta de toda referencia a ellos no prueba que de
> hecho no hayan existido. Si actualmente no se dispone de ningún registro
> acerca de ellos, esto debe atribuirse a su extrema antigüedad, así como
> también a los grandes cambios que la tierra ha sufrido desde su tiempo.
> 
> Además, los modos y formas de escritura que ahora son corrientes
> entre los hombres, eran desconocidos a las generaciones anteriores a
> Adán. Incluso hubo un tiempo en que los hombres ignoraban por completo el
> arte de la escritura y adoptaron un sistema completamente distinto del
> que se usa en la actualidad. Para una exposición apropiada de este asunto
> se requeriría una explicación elaborada.
> 
> Considera las diferencias que han surgido desde los días de Adán.
> Las diversas y muy conocidas lenguas que ahora hablan los pueblos de la
> tierra, eran originalmente desconocidas, así como también las variadas
> reglas y costumbres que ahora prevalecen entre ellos. Los pueblos de esos
> tiempos usaban un lenguaje diferente de los que conocemos actualmente.
> Las diferencias de idioma aparecieron en una edad posterior en una tierra
> llamada Babel. Recibió el nombre de Babel porque este término significa
> "lugar en que surgió la confusión de lenguas".
> 
> Posteriormente, el siríaco se hizo prominente entre las lenguas
> existentes. Las Escrituras sagradas de tiempos pasados fueron reveladas
> en esa lengua. Más tarde, Abraham, el Amigo de Dios, apareció y derramó
> sobre el mundo la luz de la Revelación Divina. El idioma que Él habló,
> cuando cruzaba el Jordán, fue conocido como hebreo ('ibrání) que
> significa "lengua de la travesía". Entonces los Libros de Dios y las
> Escrituras sagradas fueron reveladas en esa lengua, y sólo después de un
> lapso considerable, el árabe se convirtió en la lengua de Revelación....
> 
> Atestigua, entonces, cuán numerosos y trascendentales han sido los
> cambios del lenguaje, de la palabra y de la escritura, desde los días de
> Adán. ¡Cuán mayores aun han debido ser los cambios antes de Él!
> 
> Al revelar estas palabras nuestro propósito ha sido demostrar que
> el Dios único y verdadero, en su altísima y trascendente posición, ha
> sido siempre, y continuará siendo, eternamente exaltado sobre la loanza y
> concepción de cualquiera salvo Él. Su creación ha existido siempre, y las
> manifestaciones de su divina gloria y las auroras de eterna santidad han
> sido enviadas desde tiempo inmemorial y han sido comisionadas para
> emplazar a la humanidad al Dios único y verdadero. Que los nombres de
> algunos de ellos se hayan olvidado y los registros de sus vidas se hayan
> perdido, debe atribuirse a los cambios y transformaciones que han
> sobrevenido al mundo.
> 
> En algunos libros se hace mención de un diluvio que causó la
> destrucción de todo lo que existía en la tierra, incluyendo registros
> históricos y muchas otras cosas. Además han ocurrido muchos cataclismos
> que han borrado las huellas de innumerables acontecimientos. Asimismo,
> entre los registros históricos existentes hay diferencias y cada uno de
> los pueblos del mundo tiene su propia relación sobre la edad de la tierra
> y su historia. Algunos extienden su historia hasta ocho mil años atrás,
> mientras que otros lo hacen hasta doce mil anos. Para cualquiera que haya
> leído el libro de Júk, es claro, y evidente cuánto han diferido las
> relaciones proporcionadas por los diversos libros.
> 
> Quiera Dios que vuelvas tus ojos hacia la Más Grande Revelación y
> desatiendas completamente estas tradiciones y relatos contradictorios.
> 
> LXXXVIII. Sabed, ciertamente, que la esencia de la justicia y su
> fuente están incorporadas en las ordenanzas prescritas por Aquel quien es
> la Manifestación de la Persona de Dios entre los hombres, si sois de
> aquellos que reconocen esta verdad. Él, por cierto, encarna la altísima,
> la infalible norma de justicia para toda la creación. Aunque su ley fuera
> tal que infundiera terror en el corazón de todos los que están en el
> cielo y en la tierra, aquella ley no sería sino justicia manifiesta. Los
> temores y agitación que la revelación de esta ley provocarían en los
> corazones de los hombres, pueden compararse con el llanto del niño al
> quitársele la leche materna, si sois de aquellos que comprenden. Si los
> hombres descubrieran el propósito que motiva la Revelación de Dios,
> seguramente desecharían sus temores y con el corazón lleno de gratitud se
> regocijarían con gran alegría.
> 
> LXXXIX. Sabe con toda seguridad que, así como crees firmemente que
> la Palabra de Dios, exaltada sea su gloria, perdura para siempre, también
> debes creer con fe libre de dudas que su significado nunca podrá ser
> agotado. Sin embargo, aquellos que son sus intérpretes señalados,
> aquellos cuyos corazones son los depositarios de sus secretos, son los
> únicos que pueden comprender su múltiple sabiduría. Quienquiera que, al
> leer las Sagradas Escrituras, se sienta tentado a escoger lo que convenga
> para desafiar la autoridad del Representante de Dios entre los hombres,
> es por cierto como un muerto, aunque en apariencia camine y converse con
> sus semejantes, y comparta con ellos su alimento y bebida.
> 
> ¡Oh, si el mundo me creyera! Si todo lo que yace guardado dentro
> del corazón de Bahá, y que el Señor, su Dios, el Señor de todos los
> nombres, le ha enseñado, fuera manifestado a la humanidad, todo hombre
> sobre la tierra quedaría atónito.
> 
> ¡Cuán grande es la multitud de verdades que no podrán jamás ser
> ataviadas con la vestidura de palabras! ¡Cuán vasto es el número de
> verdades que ninguna expresión puede describir adecuadamente, cuyo
> significado nunca podrá ser revelado, y a las cuales no podrá hacerse ni
> siquiera la más remota alusión! ¡Cuán múltiples son las verdades que
> deben permanecer sin ser pronunciadas hasta que haya llegado el tiempo
> señalado! Así se ha dicho: "No todo lo que sabe un hombre puede ser
> revelado, ni puede todo lo que él pueda revelar ser considerado como
> oportuno, ni tampoco puede toda expresión oportuna ser considerada como
> apropiada para la capacidad de aquellos que lo oyen".
> 
> De estas verdades algunas pueden ser reveladas solamente de acuerdo
> con la capacidad de los repositorios de la luz de nuestro conocimiento y
> los recipientes de nuestra gracia oculta. Rogamos a Dios que te
> fortalezca con su poder, y que te haga capaz de reconocer a Aquel quien
> es la Fuente de todo conocimiento, para que puedas desligarte de todo
> saber humano, por cuanto "¿qué provecho obtiene el hombre de esforzarse
> por obtener erudición, cuando ya ha encontrado y reconocido a Aquel quien
> es el Objeto de todo conocimiento?" Aférrate a la Raíz de Conocimiento, y
> a Aquel quien es el Manantial de éste, para que seas independiente de
> todos los que aseguran ser versados en el saber humano, y cuya pretensión
> ninguna prueba clara, ni el testimonio de ningún libro ilustrativa pueden
> sostener.
> 
> XC. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es prueba directa
> de la revelación en ellos de los atributos y nombres de Dios, ya que en
> cada átomo están encerradas las señales que dan testimonio elocuente de
> la revelación de aquella muy grande luz. Me parece que, a no ser por la
> potencia de esa revelación, ningún ser podría jamás existir. ¡Cuán
> resplandeciente son las lumbreras de conocimiento que brillan en un
> átomo, y cuán vastos los océanos de sabiduría que se agitan dentro de una
> gota! Esto, en grado sumo, es aplicable al hombre, quien, entre todo lo
> creado, ha sido investido con el manto de tales dones y señalado para la
> gloria de tal distinción. Pues en él están revelados potencialmente todos
> los atributos y nombres de Dios en un grado que no ha sido superado ni
> excedido por otro ser creado. A él le son aplicables todos esos nombres y
> atributos. Así Él ha dicho: "El hombre es mi misterio, y Yo soy su
> misterio". Son múltiples los versículos que se han revelado repetidamente
> en todos los Libros celestiales y santas Escrituras, con referencia a
> este muy profundo y elevado tema. Así Él ha revelado: "De seguro les
> mostraremos nuestros signos en el mundo y dentro de ellos mismos". Otra
> vez dice: "Y también en vosotros mismos, ¿acaso no veréis los signos de
> Dios?" Y en otra parte Él revela: "Y no seáis como los que olvidan a
> Dios, y por tanto Él les ha hecho olvidarse a sí mismos". Con respecto a
> esto, Aquel quien es el Rey eterno -que las almas de todos los que moran
> en el Tabernáculo místico sean sacrificados por Él- ha dicho: "Ha
> conocido a Dios aquel que se ha conocido a sí mismo".
> 
> ...De lo que se ha dicho queda claro que todas las cosas, en su más
> íntima realidad, atestiguan la revelación de los nombres y atributos de
> Dios dentro de ellas mismas. Cada una, según su capacidad, señala y
> expresa el conocimiento de Dios. Es tan potente y universal esta
> revelación, que ha abarcado todas las cosas visibles e invisibles. Así Él
> ha revelado: "¿Tiene algo que no seas Tú, poder de revelación para que
> hubiese podido manifestarte? Ciego es el ojo que no te percibe". Asimismo
> ha dicho el Rey eterno: "Ninguna cosa he percibido sin percibir a Dios
> antes de ello, o a Dios después de ello." Y también aparece en la
> tradición de Kumayl: "Mirad, una luz ha resplandecido en la Mañana de la
> eternidad y ¡he aquí!, sus rayos han penetrado la más íntima realidad de
> todos los hombres". El hombre, lo más noble y perfecto de todo lo creado,
> supera a todo en la intensidad de esta evolución, y es una expresión más
> plena de su gloria. Y de todos los hombres son las Manifestaciones del
> Sol de la Verdad los más perfectos, los más distinguidos y los más
> excelsos. Más aun, todos excepto estas Manifestaciones, viven por la
> acción de su Voluntad, y se mueven y existen por las efusiones de su
> gracia.
> 
> XCI. Entre las pruebas que demuestran la verdad de esta Revelación
> está que, en toda época y Dispensación, cuando quiera que se revelara la
> Esencia invisible en la persona de su Manifestación, ciertas almas
> humildes y liberadas de todo apego mundano buscaban iluminación en el Sol
> de la Profecía y en la Luna de la guía divina, llegando a la Presencia
> divina. Por esta razón, los sacerdotes de la época y quienes poseían
> riquezas se burlaron desdeñosamente de esos hombres. Así Él ha revelado
> refiriéndose a los errados: "Entonces dijeron los jefes de su pueblo que
> no creyeron: 'En ti no vemos más que un hombre como nosotros; y no vemos
> que te hayan seguido sino aquellos que son los más viles de nosotros,
> faltos de reflexión, ni os vemos con excelencia alguna sobre nosotros; es
> más, os consideramos mentirosos'". Pusieron reparos a estas santas
> manifestaciones, y protestaron diciendo: "Nadie os ha seguido, excepto
> los despreciables entre nosotros, aquellos que no merecen atención". Su
> objetivo era demostrar que nadie entre los eruditos, los ricos y los
> renombrados, creía en ellos. Mediante ésta y semejantes pruebas
> pretendían demostrar la falsedad de Aquel que no dice sino la verdad.
> 
> Sin embargo, en esta muy resplandeciente Dispensación y
> poderosísima Soberanía, un número de sacerdotes iluminados, de hombres de
> erudición consumada, de doctores de madura sabiduría, llegaron a su
> Corte, bebieron del cáliz de su divina Presencia, y fueron investidos con
> el honor de su muy excelente favor. Renunciaron, por el amor del
> Bienamado, al mundo y todo lo que hay en él....
> 
> Todos ellos fueron guiados por la luz del Sol de la Revelación
> divina, confesaron y reconocieron su verdad. Tal era su fe, que la
> mayoría de ellos renunciaron a sus bienes y familia, aferrándose a la
> complacencia del Todo Glorioso. Dieron la vida por su Bienamado, y lo
> entregaron todo en su sendero. Sus pechos fueron el blanco de los dardos
> del enemigo, y sus cabezas adornaron las lanzas de los infieles. No quedó
> tierra que no bebiese la sangre de esas personificaciones del
> desprendimiento, ni espada que no hiriese su cuello. Sus actos, por sí
> solos, atestiguan la verdad de sus palabras. ¿No les basta a los hombres
> de este día el testimonio de estas almas santas, que tan gloriosamente se
> levantaron para ofrendar sus vidas a su Amado, que todo el mundo quedó
> maravillado ante su sacrificio? ¿No es testimonio suficiente contra la
> infidelidad de quienes, por una baratija, traicionaron su fe, y trocaron
> la inmortalidad por aquello que perece; quienes cedieron el Kawthar de la
> Presencia divina a cambio de fuentes salobres, y cuyo único objetivo en
> la vida es usurpar la propiedad ajena? Así ves cómo todos ellos se han
> ocupado con las vanidades del mundo, apartándose de Aquel quien es el
> Señor, el Altísimo.
> 
> Sé justo: ¿Es aceptable y digno de atención el testimonio de
> aquellos cuyas obras concuerdan con sus palabras, cuyo comportamiento
> exterior se ajusta a su vida interior? La mente se desconcierta al ver
> sus obras, y el alma se maravilla ante su valor y resistencia física. ¿O
> es aceptable el testimonio de estas almas sin fe, que no exhalan sino el
> aliento de sus deseos egoístas, presos en la jaula de sus vanas
> fantasías? Al igual que los murciélagos de las tinieblas, no levantan la
> cabeza de su lecho, salvo para ocuparse de las cosas pasajeras del mundo,
> y no encuentran descanso de noche si no es empeñándose en promover los
> fines de su sórdida vida. Absortos en sus planes egoístas, están
> inconscientes del Decreto divino. De día, se afanan con toda su alma por
> conseguir beneficios mundanos; de noche, su única ocupación es satisfacer
> sus deseos carnales. ¿Con qué ley o norma podrían justificarse los
> hombres al adherirse a las recusaciones de almas tan limitadas y
> desconocer la fe de quienes, por la complacencia de Dios, han renunciado
> a su vida y sus bienes, su fama y su renombre, su reputación y honor?...
> 
> ¡Con qué amor, devoción, alborozo y santo arrobamiento sacrificaron
> sus vidas en el sendero del Todo Glorioso! Todos dan testimonio de esta
> verdad. Y, sin embargo, ¿cómo pueden despreciar esta Revelación? ¿Ha
> presenciado época alguna acontecimientos tan trascendentales? ¿Si estos
> compañeros no son los que verdaderamente se afanan por llegar a Dios, a
> quién puede considerarse como tal? ¿Han sido estos compañeros buscadores
> de poder o de gloria? ¿Han anhelado riquezas? ¿Han abrigado deseo alguno
> que no sea la complacencia de Dios? ¿Si estos compañeros, con todos sus
> maravillosos testimonios y prodigiosas obras, son falsas, quien entonces
> puede dignamente pretender que tiene la verdad? ¡Juro por Dios! Sus
> propios actos son testimonio suficiente y prueba irrefutable para todos
> los pueblos de la tierra, si ponderasen los hombres en su corazón los
> misterios de la Revelación divina. "¡Y aquellos que actúan injustamente
> pronto sabrán lo que les espera!"...
> 
> Considera a estos mártires de sinceridad incuestionable, cuya
> veracidad la testifica el texto explícito del Libro, todos los cuales,
> como has visto, sacrificaron su vida, sus bienes, sus esposas, sus hijos
> y todo cuanto tenían, y ascendieron a los más elevados aposentos del
> Paraíso. ¿Está bien rechazar el testimonio que estos seres exaltados y
> desprendidos dan de la verdad de esta preeminente y gloriosa Revelación,
> y considerar aceptables las denuncias que contra esta Luz resplandeciente
> han hecho esos hombres incrédulos, quienes por el oro han renegado de su
> fe, y por su afán de mando han rechazado a Aquel quien es el Jefe Supremo
> de toda la humanidad? Y esto, a pesar de que su carácter se ha revelado a
> todos los hombres, que les han reconocido como aquellos que de ningún
> modo renunciarán a una tilde o ápice de su autoridad temporal a favor de
> la santa Fe de Dios, cuanto menos a su vida, sus bienes o cosa parecida.
> 
> XCII. El Libro de Dios está completamente abierto y su Palabra
> emplaza al género humano a Él. Sin embargo, se ha encontrado apenas un
> puñado de hombres dispuestos a aferrarse a su Causa, o convertirse en
> instrumentos para su promoción. Estos pocos han sido proveídos con el
> Elíxir Divino, que es lo único que puede trasmutar en oro puro la escoria
> del mundo, y han recibido el poder de administrar el remedio infalible
> para todos los males que afligen a los hijos de los hombres. Ningún
> hombre podrá lograr vida eterna, a menos que abrace la verdad de esta
> inestimable, esta maravillosa y sublime Revelación.
> 
> Prestad atención, oh amigos de Dios, a la voz de Aquel a quien el
> mundo ha agraviado y sosteneos firmemente de todo aquello que exaltará su
> causa. Él, ciertamente, guía a quienquiera Él desea a su recto Sendero.
> Ésta es una Revelación que infunde fuerzas al débil y corona con riquezas
> al desamparado.
> 
> Con la mayor amistad y con espíritu de perfecta fraternidad, tomad
> consejo juntos y dedicad los preciosos días de vuestras vidas al
> mejoramiento del mundo y a la promoción de la Causa de Aquel quien es el
> Antiguo Soberano Señor de todo. Él, ciertamente, prescribe a todos los
> hombres lo que es justo y les prohíbe todo aquello que degrade su
> posición.
> 
> XCIII. Sabe que toda cosa creada es un signo de la revelación de
> Dios. Cada uno, de acuerdo con su capacidad es, y siempre será, una señal
> del Todopoderoso. Por cuanto Él, el Soberano Señor de todo, ha dispuesto
> revelar su soberanía en el reino de los nombres y atributos, toda cosa
> creada, por el acto de la Voluntad Divina, ha sido hecha un signo de su
> gloria. Tan penetrante y universal es esta revelación que en todo el
> universo, no puede descubrirse nada que no refleje su esplendor. En tales
> circunstancias toda consideración de proximidad o lejanía es
> eliminada.... Si la Mano del poder divino despojara a todas las cosas
> creadas de este elevado don, todo el universo quedaría desolado y vacío.
> 
> ¡Ve cuán inmensamente glorificado es el Señor, tu Dios, sobre todas
> las cosas creadas! Atestigua la majestad de su soberanía, su ascendiente,
> y supremo poder. Si las cosas que han sido creadas por Él -magnificada
> sea su Gloria- y dispuestas para ser manifestaciones de sus nombres y
> atributos, por virtud de la gracia con la cual han sido dotadas, están
> exaltadas mucho más allá de toda proximidad o lejanía, ¿cuánto más
> elevada debe ser aquella Esencia Divina que les ha llamado a existir?...
> 
> Medita sobre lo que el poeta ha escrito: "No os sorprendáis, si mi
> Bienamado está más cerca de mí que mi propio yo; maravillas de que, a
> pesar de tal proximidad, esté yo todavía tan lejos de Él"....
> Considerando lo que Dios ha revelado, que "Nosotros estamos más cerca del
> hombre que su vena vital", el poeta, aludiendo a este verso, ha declarado
> que, aun cuando la revelación de mi Bienamado ha impregnado a tal punto
> mi ser que Él está más cerca de mí que mi vena vital, sin embargo, a
> pesar de mi certeza de su realidad y mi reconocimiento de mi estado, me
> encuentro todavía tan lejos de Él. Con esto quiere decir que su corazón,
> que es el asiento del Todo Misericordioso y el trono donde habita el
> esplendor de su revelación, ha olvidado a su Creador, se ha desviado de
> su sendero, se ha apartado de su gloria y está manchado con la corrupción
> de deseos terrenales.
> 
> Debe recordarse en cuanto a esto, que Dios único y verdadero es en
> sí exaltado más allá de toda proximidad y lejanía y por encima de ellas.
> Su realidad trasciende tales limitaciones. Su relación con sus criaturas
> no comprende grados. Que algunas estén cerca y otras lejos, debe
> atribuirse a las manifestaciones mismas.
> 
> Que el corazón es el trono en que la Revelación de Dios, el Todo
> Misericordioso, está centrada, lo atestiguan las sagradas palabras que
> hemos revelado anteriormente. Entre ellas está este dicho: "Cielo y
> tierra, no me pueden contener; lo único que puede contenerme es el
> corazón de aquel que cree en mí y es fiel a mi Causa". Cuán a menudo ha
> errado el corazón humano -que es el recipiente de la luz de Dios y el
> asiento de la revelación del Todo Misericordioso- de Aquel quien es la
> Fuente de esa luz y el Manantial de esa revelación. Es la rebeldía del
> corazón que lo aparta de Dios y lo condena a estar lejos de Él. Sin
> embargo, aquellos corazones que son conscientes de su Presencia, están
> cerca de Él y deben considerarse como que se han aproximado a su trono.
> 
> Considera, además, cuán a menudo el hombre se olvida de sí mismo,
> mientras que Dios, por su conocimiento que todo lo abarca, permanece
> consciente de su criatura y continúa derramando sobre ella el manifiesto
> resplandor de su gloria. Es evidente, por tanto, que en tales
> circunstancias, Él está más cerca de éste que él de sí mismo.
> Ciertamente, Él permanecerá siempre así, pues mientras que el Dios único
> y verdadero conoce todas las cosas, percibe todas las cosas, y comprende
> todas las cosas, el hombre mortal es propenso a errar, e ignora los
> misterios que yacen envueltos dentro de él....
> 
> Que nadie imagine que nuestra aseveración, que todas las cosas
> creadas son signos de la revelación de Dios, quiere decir -Dios no lo
> permita- que todos los hombres, sean buenos o malos, piadosos o infieles,
> sean iguales a la vista de Dios. Tampoco implica que el Ser Divino -
> magnificado sea su nombre y exaltada sea su gloria- sea, en ninguna
> circunstancia comparable con los hombres, ni que pueda, de ningún modo,
> ser asociado con sus criaturas. Tal error ha sido cometido por ciertos
> insensatos que, habiendo ascendido al cielo de sus vanas fantasías, han
> interpretado la Unidad Divina como que ésta significaría que todas las
> cosas creadas son los signos de Dios, y que, consecuentemente, no existe
> distinción alguna entre ellas. Otros les han pasado al sostener que estos
> signos son pares y socios de Dios mismo. ¡Dios Misericordioso! Él, en
> verdad, es único e indivisible; único en su esencia, único en sus
> atributos. Todo lo demás fuera de Él, no es nada al enfrentarse a la
> resplandeciente revelación de apenas uno de sus nombres, con el más tenue
> indicio de su gloria; ¡cuánto menos aún, al confrontársele con su propio
> Ser!
> 
> ¡Por la rectitud de mi nombre, el Todo Misericordioso! La Pluma del
> Altísimo tiembla con gran estremecimiento y está muy conmovida ante la
> revelación de estas palabras. ¡Cuán exigua e insignificante es la gota
> evanescente al ser comparada con las olas y movimiento del ilimitado y
> eterno Océano de Dios, y cuán despreciable debe parecer todo lo
> contingente y perecedero al enfrentársele a la inefable gloria del
> Eterno, que no ha sido creado! Imploramos perdón de Dios, el
> Todopoderoso, para aquellos que abrigan tales creencias y pronuncian
> semejantes palabras. Di: ¡Oh pueblo! ¿Cómo puede ser comparada una
> fantasía fugaz con Aquel que subsiste por sí mismo, y cómo puede
> compararse el Creador con sus criaturas, que son tan sólo como la
> escritura de su Pluma? No, más aún, su escritura excede todas las cosas y
> está santificada de todas las criaturas e inmensamente exaltada sobre
> ellas.
> 
> Más aún, considera los signos de la revelación de Dios, en su
> relación mutua. ¿Puede el sol, que no es sino uno de estos signos,
> considerarse en igual categoría que la oscuridad? ¡Él Dios único y
> verdadero es mi testigo! Ningún hombre puede creerlo, a menos que sea de
> aquellos cuyos corazones son pobres y cuyos ojos han sido engañados. Di:
> Consideraos a vosotros mismos. Tanto vuestras uñas como vuestros ojos son
> partes de vuestro cuerpo. ¿Los consideráis de igual categoría y valor? Si
> decís sí; di entonces: Verdaderamente habéis imputado con falsedad el
> Señor, mi Dios, el Todo Glorioso, por cuanto cortáis unas y estimáis los
> otros tan apasionadamente como a vuestra propia vida.
> 
> De ningún modo es permisible transgredir los límites del propio
> grado o posición. La integridad de cada grado y posición debe ser
> preservada necesariamente. Esto significa que toda cosa creada debe ser
> vista a la luz del grado o posición que se la ha ordenado ocupar.
> 
> Sin embargo, se debe tener presente que, cuando la luz de mi
> Nombre, el que Todo lo Penetra, ha derramado su resplandor sobre el
> universo, todas las cosas creadas y cada una de ellas, de acuerdo con un
> mandato establecido, han sido dotadas con la capacidad de ejercer una
> influencia particular, y se les ha hecho poseer una virtud especial.
> Considera el efecto del veneno. Aunque mortífero, posee el poder de
> ejercer bajo ciertas circunstancias una influencia benéfica. La potencia
> infundida en todas las cosas creadas es la consecuencia directa de la
> revelación de este muy bendito Nombre. ¡Glorificado sea Aquel quien es el
> Creador de todos los nombres y atributos! Arroja al fuego el árbol
> podrido y seco, y permanece bajo la sombra del Árbol verde y hermoso, y
> participa de su fruto.
> 
> La gente que vive en los días de las manifestaciones de Dios, en su
> mayoría ha pronunciado tales frases indecorosas. Éstas han sido
> registradas incidentalmente en los Libros revelados y en las Sagradas
> Escrituras.
> 
> Es realmente un creyente en la Unidad de Dios aquel que reconoce en
> todas las cosas creadas y en cada una de ellas, el signo de la revelación
> de Aquel quien es la Verdad Eterna, y no aquel que sostiene que la
> criatura no se distingue del Creador.
> 
> Considera, por ejemplo, la revelación de la luz del Nombre de Dios,
> el Educador. Ve cómo son manifiestas las pruebas de tal revelación en
> todas las cosas, cómo el mejoramiento de todos los seres depende de ella.
> Esta educación es de dos clases. Una es universal. Su influencia penetra
> todas las cosas y las sostiene. Por esta razón Dios ha asumido el título:
> "Señor de todos los mundos". La otra está limitada a quienes se han
> cobijado bajo la sombra de este Nombre y han buscado la protección de
> esta poderosísima Revelación. Quienes, sin embargo, no han buscado esta
> protección, se han privado de este privilegio y son incapaces de
> beneficiarse con el sustento espiritual que ha sido enviado por la gracia
> celestial de éste, el Más Grande Nombre. ¡Cuán profundo es el abismo que
> separa al uno del otro! Si se levantara el velo, y se manifestara la
> gloria plena de la posición de aquellos que se han vuelto completamente
> hacia Dios y han renunciado al mundo en su amor por Él, toda la creación
> quedaría atónita. El verdadero creyente en la Unidad de Dios, como ya se
> ha explicado, reconocerá, tanto en el creyente como en el incrédulo, las
> pruebas de la revelación de estos dos Nombres. Si esta revelación fuera
> removida todo perecería.
> 
> Igualmente, considera la revelación de la luz del Nombre de Dios,
> el Incomparable. Ve cómo esta luz ha envuelto a toda la creación, cómo
> cada cosa creada manifiesta el signo de su Unidad, atestigua la realidad
> de Aquel quien es la Verdad Eterna, proclama su soberanía, su unicidad y
> su poder. Esta revelación es una muestra de su misericordia, que envuelve
> a todas las cosas creadas. Sin embargo, aquellos que han unido socios a
> Él, no tienen conocimiento de tal revelación y están privados de la Fe
> mediante la cual pueden acercarse y unirse a Él. Mira cómo los diversos
> pueblos y razas de la tierra atestiguan su unidad y reconocen su
> unicidad. De no ser por el signo, dentro de ellos, de la Unidad de Dios,
> nunca hubieran reconocido la verdad de las palabras "No hay otro Dios
> sino Dios". Y, no obstante, considera cuán penosamente han errado y se
> han desviado de su sendero. Por cuanto no han reconocido al Soberano
> Revelador, han dejado de ser contados entre aquellos que pueden ser
> considerados verdaderos creyentes en la Unidad de Dios.
> 
> Este signo de la revelación del Ser Divino en aquellos que han
> unido socios a Él, puede ser considerado en un sentido como un reflejo de
> la gloria con que son iluminados los fieles. Sin embargo, nadie puede
> comprender esta verdad, salvo los hombres dotados de entendimiento.
> Aquellos que en verdad han reconocido la Unidad de Dios deberían ser
> considerados como las manifestaciones primordiales de este Nombre. Son
> ellos quienes han bebido el vino de la Unidad Divina, de la copa que las
> manos de Dios les ha ofrecido, y han vuelto sus rostros hacia Él. ¡Cuán
> enorme es la distancia que separa a estos seres santificados de aquellos
> hombres que están tan lejos de Dios!...
> 
> Dios conceda que, con visión penetrante, puedas percibir, en todas
> las cosas, el signo de la revelación de Aquel quien es el Antiguo Rey, y
> reconocer cuán exaltado y santificado de toda la creación es aquel
> santísimo y sagrado Ser. Esto, en verdad, es la raíz y la esencia misma
> de la creencia en la unidad y singularidad de Dios. "Dios estaba solo, no
> había nadie fuera de Él". Él es ahora, lo que siempre ha sido. No hay
> otro Dios sino Él, el Uno, el Incomparable, el Todopoderoso, el Más
> Exaltado, el Más Grande.
> 
> XCIV. Y ahora, respecto de tu referencia a la existencia de dos
> Dioses. ¡Cuidado, cuidado!, que no seas llevado a unir socios al Señor,
> tu Dios. Él es, y ha sido desde siempre, uno y solo, sin par o igual,
> eterno en el pasado, eterno en el futuro, separado de todas las cosas,
> siempre existente, inmutable, y subsistente de sí mismo. Él no ha
> designado a ningún asociado para sí en su Reino, a ningún consejero para
> que le aconseje, a nadie que pueda compararse a Él, nadie que rivalice su
> gloria. Todos los átomos del universo atestiguan esto, y más allá de
> ellos, los moradores de los reinos en lo alto, quienes ocupan las más
> exaltadas posiciones, y cuyos nombres son recordados ante el Trono de
> Gloria.
> 
> Atestigua en lo íntimo de tu corazón este testimonio que Dios mismo
> ha pronunciado para sí, que no hay otro Dios sino Él, que todo fuera de
> Él ha sido creado por su mandato, modelado por su consentimiento, está
> sujeto a su ley, es como una cosa olvidada cuando se le compara con las
> gloriosas muestras de su unicidad, y es como nada cuando se le enfrenta a
> las poderosas revelaciones de su unidad.
> 
> Él, ciertamente, ha sido, a través de la eternidad, único en su
> Esencia, único en sus atributos, único en sus obras. Toda comparación es
> sólo aplicable a sus criaturas, y todas las ideas de asociación son
> conceptos que pertenecen solamente a aquellos que le sirven. Su Esencia
> es inmensamente exaltada por encima de las descripciones de sus
> criaturas. Él solo ocupa la Sede de majestad trascendente, de suprema e
> inaccesible gloria. El ave del corazón humano, por muy alto que se
> remonte, nunca podrá esperar alcanzar las alturas de su incognoscible
> Esencia. Es Él quien ha llamado a existir a toda la creación, quien ha
> hecho que cada cosa tome vida por su mandato. ¿Debe, entonces, lo que ha
> nacido en virtud de la palabra que su Pluma ha revelado, la que ha
> dirigido el dedo de su Voluntad ser considerado como su asociado, o como
> una personificación de su Ser? Lejos sea de su gloria, que la pluma o la
> lengua del hombre haga alusión a su misterio, o que el corazón humano
> conciba su Esencia. Todos fuera de Él, se encuentran pobres y desolados
> delante de su puerta, todos son impotentes ante la grandeza de su poder,
> y todos no son más que esclavos en su Reino. Él es lo suficientemente
> rico como para prescindir de todas sus criaturas.
> 
> El lazo de servidumbre establecido entre el que adora y el Adorado,
> entre la criatura y el Creador, debería ser considerado, en sí mismo,
> como una prueba de su bondadoso favor hacia los hombres, y no como una
> indicación de algún mérito que pudieran tener. Esto lo atestigua todo
> creyente verdadero y discernidor.
> 
> XCV. Sabe que, de acuerdo con lo que tu Señor, el Señor de todos
> los hombres, ha prescrito en su libro, los favores conferidos por Él a la
> humanidad han sido y siempre serán ilimitados en su alcance. EL primero y
> más sobresaliente de estos favores que el Todopoderoso ha otorgado a los
> hombres, es el don del entendimiento. Su objetivo al conferir dicho don,
> no ha sido sino capacitar a su criatura para conocer y reconocer al Dios
> único y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Este don da al hombre el
> poder de discernir la verdad en todas las cosas, lo conduce hacia aquello
> que es justo y le ayuda a descubrir los secretos de la creación. Próximo
> en importancia es el poder de la visión, el instrumento principal
> mediante el cual su entendimiento puede funcionar. Los sentidos del oído,
> del corazón y otros similares deben, de igual manera, ser considerados
> entre los dones con que ha sido dotado el cuerpo humano. Inmensamente
> exaltado es el Todopoderoso, quien ha creado estos poderes y los ha
> revelado en el cuerpo del hombre.
> 
> Cada uno de estos dones es una muestra indudable de la majestad, el
> poder, el ascendiente, el conocimiento que todo lo abarca del Dios único
> y verdadero, ¡exaltada sea su gloria! Considera el sentido del tacto.
> Atestigua cómo se ha extendido su poder sobre todo el cuerpo humano.
> Mientras que los sentidos de la vista y oído están localizados cada uno
> en un centro particular, el sentido del tacto abarca todo el cuerpo
> humano. ¡Glorificado sea su poder, magnificada sea su soberanía!
> 
> Estos dones están inherentes en el hombre mismo. Aquel que
> predomina sobre todos los demás dones, que es incorruptible en su
> naturaleza y que pertenece sólo a Dios mismo, es el don de la Revelación
> Divina. Toda dádiva conferida al hombre por el Creador, ya sea material o
> espiritual, está subordinada a ésta. En su esencia es, y siempre será, el
> Pan que desciende del cielo. Es el supremo testimonio de Dios, la más
> clara demostración de su verdad, el signo de su plena generosidad, la
> señal de su misericordia que todo lo abarca, la prueba de su muy amorosa
> providencia, el símbolo de su perfecta gracia. Verdaderamente ha
> participado de este grandioso don de Dios, quien haya reconocido a su
> Manifestación en este Día.
> 
> Da gracias a tu Señor por haberte otorgado tan grandiosa dádiva.
> Levanta tu voz y di: ¡Toda alabanza sea para ti, oh Tú, el Deseo de todo
> corazón comprensivo!
> 
> XCVI. La Pluma del Altísimo llama sin cesar; y sin embargo, ¡cuán
> pocos son los que han prestado oído a su voz! Los moradores del reino de
> los nombres se han ocupado con la alegre vestimenta de este mundo,
> olvidando que todo hombre que tiene ojos para percibir y oídos para
> escuchar no puede sino reconocer cuán fugaces son sus colores.
> 
> Una nueva vida se agita, en esta época, dentro de todos los pueblos
> de la tierra; y sin embargo, nadie ha descubierto su causa ni comprendido
> su motivo. Considerad los pueblos de Occidente. Mirad cómo, en su
> búsqueda de lo vano y trivial, han sacrificado y siguen sacrificando
> incontables vidas por el establecimiento y la promoción de ello. Por otra
> parte, los pueblos de Persia, aun cuando son el repositorio de una clara
> y luminosa Revelación, la gloria de cuya grandeza y renombre ha abarcado
> el mundo entero, están desalentados y sumidos en un profundo letargo.
> 
> ¡Oh amigos! No descuidéis las virtudes con que habéis sido dotados,
> ni seáis negligentes con vuestro alto destino. No permitáis que vuestros
> esfuerzos se pierdan a causa de las vanas imaginaciones que algunos
> corazones han ideado. Sois las estrellas del cielo del entendimiento, la
> brisa que sopla al amanecer, las fluyentes aguas de las cuales debe
> depender la vida misma de todos los hombres, las letras inscritas en Su
> pergamino sagrado. Con la mayor unidad y con un espíritu de perfecta
> fraternidad, esforzaos a fin de que podáis alcanzar aquello que es digno
> de este Día de Dios. Ciertamente os digo, contiendas, disensiones y
> cualquier otra cosa que la mente del hombre detesta, es indigno de su
> posición. Centrad vuestras energías en la propagación de la Fe de Dios.
> Quien sea digno de vocación tan elevada, que se levante y la promueva.
> Quien sea incapaz de hacerlo, tiene el deber de designar a quien, en su
> lugar, haya de proclamar esta Revelación, cuya fuerza ha hecho temblar
> las más poderosas estructuras, ha reducido a polvo todas las montañas y
> ha anonadado a todas las almas. Si la grandeza de este Día fuera revelada
> en toda su amplitud, todo ser humano abandonaría una miríada de vidas en
> su anhelo de participar, aunque sólo fuera por un momento, de su gran
> gloria, cuánto más este mundo y sus tesoros corruptibles.
> 
> Dejaos guiar por la sabiduría en todas vuestras acciones y aferraos
> tenazmente a ella. Quiera Dios que todos seáis fortalecidos para llevar a
> cabo aquello que es la Voluntad de Dios, y que seáis ayudados
> benévolamente a apreciar el grado conferido a aquellos de sus amados que
> se han levantado para servirle a Él y magnificar su nombre. Sobre ellos
> sea la gloria de Dios, la gloria de todo lo que está en los cielos y todo
> lo que está en la tierra, y la gloria de los moradores del más exaltado
> Paraíso, el cielo de los cielos.
> 
> XCVII. Considera las dudas que aquellos que han unido socios a
> Dios, han instilado en el corazón de la gente de esta tierra.
> Preguntaron: "¿Es posible que el cobre sea transmutado en oro?" Di: Sí,
> por mi Señor, es posible. Su secreto, sin embargo, permanece oculto en
> nuestro Conocimiento. Lo revelaremos a quien queramos. Quienquiera que
> dude de nuestro poder, que pida al Señor, su Dios, que Él le descubra el
> secreto y le asegure de su verdad. Que el cobre pueda ser transformado en
> oro, es en sí, prueba suficiente de que el oro puede igualmente ser
> transmutado en cobre, si eres de los que pueden comprender esta verdad.
> Se puede hacer que cualquier mineral adquiera la densidad, forma y
> sustancia de cualquier otro mineral. El conocimiento de ello está con
> Nosotros en el Libro Oculto.
> 
> XCVIII. Di: ¡Oh jefes de religiones! No peséis el Libro de Dios con
> las normas y ciencias que son corrientes entre vosotros, porque el Libro
> mismo es la balanza infalible establecida entre los hombres. En ésta muy
> perfecta balanza debe pesarse todo lo que poseen los pueblos y razas de
> la tierra, en tanto que la medida de su peso deberá ser comprobada según
> sus propias normas, si lo supierais.
> 
> El ojo de mi amorosa bondad llora amargamente por vosotros, ya que
> no habéis reconocido a Aquel a quien habéis estado llamando de día y de
> noche, al atardecer y de mañana. Avanza, oh pueblo, con rostros de nívea
> blancura y corazones radiantes hacia el bendito lugar carmesí, desde
> donde el Sadratu'l-Muntahá proclama; "¡Verdaderamente, no hay Dios fuera
> de mí, el Omnipotente Protector, el que Subsiste por sí mismo!"
> 
> ¡Oh vosotros jefes de religiones! ¿Quién de entre vosotros es el
> hombre que pueda competir conmigo en visión o discernimiento? ¿Dónde se
> puede encontrar quién se atreva a sostener que es mi igual en palabra o
> sabiduría? ¡No, por mi Señor, el Todo Misericordioso! Cuanto hay en la
> tierra perecerá; y ésta es la faz de vuestro Señor, el Todopoderoso, el
> Bienamado.
> 
> Hemos decretado, oh pueblo, que el fin más alto y último de toda
> erudición sea el reconocimiento de Aquel quien es el Objeto de todo
> conocimiento; y, sin embargo, reflexionad cómo habéis permitido que
> vuestros conocimientos os hayan separado, como por un velo, de Aquel
> quien es la Aurora de esta Luz, por quien ha sido descubierta toda cosa
> oculta. Si sólo pudierais descubrir la fuente desde donde se difunde el
> resplandor de esta aseveración, desecharíais los pueblos del mundo y todo
> cuanto ellos poseen, y os acercaríais a esta más bendita Sede de gloria.
> 
> Di: Éste, verdaderamente, es el cielo en que se ha atesorado el
> Libro Madre, si sólo pudierais comprenderlo. Él es quien ha hecho que la
> Roca clame y la Zarza Ardiente eleve su voz, sobre el Monte que se alza
> en la Tierra Santa, y proclame: "¡El Reino es de Dios, el soberano Señor
> de todo, el Omnipotente, el Amoroso!"
> 
> No hemos asistido a escuela alguna, ni leído ninguna de vuestras
> disertaciones. Inclinad vuestros oídos a las palabras de este Iletrado,
> con las que os emplaza hacia Dios, el que Siempre Perdura. Esto para
> vosotros es mejor que todos los tesoros de la tierra, si sólo lo
> comprendierais.
> 
> XCIX. La vitalidad de la fe de los hombres en Dios, se está
> extinguiendo en todos los países; nada que no sea su saludable medicina
> podrá jamás restaurarla. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las
> entrañas de la sociedad humana: ¿Qué otra cosa, sino el Elixir de su
> potente Revelación puede limpiarla y revivirla? ¿Está dentro del poder
> humano, oh Hakím, producir una transformación tan completa en los
> elementos constitutivos de cualquiera de las diminutas e indivisibles
> partículas de materia, como para transmutarlas en oro puro? La tarea aun
> mayor de convertir fuerza satánica en poder celestial, por desconcertante
> y difícil que esto parezca, es una tarea que Nosotros hemos sido
> habilitados para efectuar. La Fuerza capaz de tal transformación supera
> la potencia del Elíxir mismo. La sola Palabra de Dios puede vindicar la
> distinción de estar dotada de la capacidad requerida para un cambio tan
> grande y trascendental.
> 
> C. La voz del Heraldo Divino, que procede desde el Trono de Dios
> declara: ¡Oh vosotros, mis amados! No permitáis que la orla de mi sagrada
> vestidura sea mancillada y enlodada con las cosas de este mundo, y no
> sigáis las instigaciones de vuestros deseos malos y corruptos. La Aurora
> de la Revelación Divina, que brilla en la plenitud de su gloria en el
> cielo de esta Prisión, es mi testigo. Aquellos cuyos corazones están
> vueltos hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de toda la
> creación deben necesariamente, en este Día, trascender todas las cosas
> creadas, visibles e invisibles y estar santificados de ellas. Si se
> levantan para enseñar mi Causa, deben permitir que el hálito de Aquel
> quien es el Irrestringido les anime, y deben difundirla por toda la
> tierra con gran determinación, con mentes completamente centradas en Él y
> con corazones totalmente desprendidos de todas las cosas e independientes
> de ellas, y con almas santificadas de este mundo y de sus vanidades. Les
> incumbe escoger como mejor provisión para sus viajes, la confianza en
> Dios y ataviarse con el amor de su Señor, el Más Exaltado, el Todo
> Glorioso. Si así lo hacen, sus palabras tendrán influencia sobre sus
> oyentes.
> 
> ¡Cuán grande, cuán inmensamente grande es el abismo que nos separa
> de aquellos que, en este Día, están ocupados con sus pasiones mundanas, y
> han puesto sus esperanzas en las cosas de la tierra y su efímera gloria!
> Muchas veces, la corte del Todo Misericordioso, parecía tan desprovista
> exteriormente de la riqueza de este mundo, que aquellos que vivían en
> íntima asociación con Él sufrían penosa indigencia. A pesar de sus
> padecimientos, la Pluma del Altísimo no ha deseado en ningún momento
> referirse, ni hacer la más ligera alusión, a las cosas que pertenecen a
> este mundo y a sus tesoros. Y si alguna vez le era presentado algún
> obsequio, éste era aceptado, como una muestra de su gracia hacia quien se
> lo ofrecía. Si alguna vez quisiéramos apropiarnos, para nuestro uso, de
> todos los tesoros de la tierra, a nadie se le ha dado el derecho de
> objetar nuestra autoridad o desafiar nuestro derecho. Sería imposible
> concebir una acción más despreciable que solicitar, en nombre del Dios
> único y verdadero, las riquezas que poseen los hombres.
> 
> Te incumbe a ti y a los seguidores de Aquel que es la Verdad
> Eterna, llamar a los hombres a todo lo que les santifique del apego a las
> cosas de la tierra y que les purifique de su contaminación, para que el
> dulce aroma de las vestiduras del Todo Glorioso pueda ser aspirado de
> todos aquellos que le aman.
> 
> Sin embargo, los que poseen riquezas, deben tener la mayor
> consideración para con los pobres, ya que grande es el honor destinado
> por Dios para los pobres que son firmes en paciencia. ¡Por mi vida! No
> hay otro honor, fuera del que Dios desee conceder, que pueda compararse
> con este honor. Grande es la bienaventuranza que espera a los pobres que
> soporten pacientemente y encubran sus padecimientos y venturosos son los
> ricos que donen riquezas a los necesitados y los prefieran a ellos antes
> que a sí mismos.
> 
> Conceda Dios que los pobres se esfuercen y luchen para ganar los
> medios de subsistencia. Éste es un deber que ha sido prescrito para todos
> en ésta, la más grande Revelación, y es considerado a la vista de Dios
> como una buena acción. Quienquiera que cumpla con este deber, ciertamente
> recibirá ayuda del Invisible. Él puede enriquecer mediante su gracia a
> quienquiera Él desee. Verdaderamente, Él tiene poder sobre todas las
> cosas....
> 
> Oh 'Alí, di a los amados de Dios que la equidad es la más
> fundamental de las virtudes humanas. La evaluación de todas las cosas
> debe depender necesariamente de ella. Medita un momento sobre las
> calamidades y aflicciones que este Prisionero ha soportado. Toda mi vida
> he estado a la merced de mis enemigos, y he sufrido cada día una nueva
> tribulación en el sendero del amor de Dios. He perseverado pacientemente
> hasta que la fama de la Causa de Dios se hubo difundido sobre la tierra.
> Si ahora alguien se levantara, incitado por las vanas imaginaciones que
> su corazón haya forjado, y se esforzara en sembrar abierta o secretamente
> las semillas de la disensión entre los hombres, ¿se puede decir que
> semejante hombre ha obrado con equidad? ¡No, por Aquel, cuyo poder se
> extiende sobre todas las cosas! ¡Por mi vida! Mi corazón gime y mis ojos
> lloran penosamente por la Causa de Dios y por aquellos que no entienden
> lo que dicen e imaginan lo que no pueden comprender.
> 
> Conviene a todos los hombres en este Día asirse firmemente del Más
> Grande Nombre y establecer la unidad de toda la humanidad. No hay donde
> huir, ni refugio que nadie pueda buscar sino Él. Si algún hombre fuera
> llevado a pronunciar palabras que hicieran al pueblo apartarse de las
> costas del ilimitado océano de Dios, y fijar sus corazones en cualquier
> cosa fuera de su Ser glorioso y manifiesto -que ha tomado una forma
> sujeta a las limitaciones humanas- este hombre, por muy elevada que sea
> la posición que ocupe, será denunciado por toda la creación como alguien
> que se ha privado de las dulces fragancias del Todo Misericordioso.
> 
> Di: ¡Sed equitativos en vuestro juicio, oh hombres de corazón
> comprensivo! Aquel que es injusto en su juicio carece de las
> características que distinguen la posición del hombre. Aquel quien es la
> Verdad Eterna conoce bien lo que ocultan los pechos de los hombres. Su
> longanimidad ha envalentonado a sus criaturas, por cuanto, hasta que no
> llegue el tiempo señalado, Él no rasgará ningún velo. Su incomparable
> misericordia ha reprimido la furia de su cólera y ha hecho imaginar a la
> mayoría de los hombres que el Dios único y verdadero no sabe lo que han
> cometido secretamente. ¡Por Aquel quien es el Omnisapiente, el Conocedor
> de Todo. El espejo de su conocimiento refleja con absoluta claridad,
> precisión y fidelidad las acciones de todos los hombres. Di: ¡La loanza a
> ti, oh Encubridor de los pecados de los débiles y desamparados!
> ¡Magnificado sea tu nombre, oh Tú que perdonas a los negligentes que te
> ofenden!
> 
> Hemos prohibido a los hombres que sigan las imaginaciones de sus
> corazones, para que puedan reconocer a Aquel quien es la soberana Fuente
> y el Objeto de todo conocimiento y aceptar todo lo que Él desee revelar.
> Mira cómo se han enredado en sus vanas fantasías y ociosas imaginaciones.
> ¡Por mi Vida! Ellos mismos son las víctimas de aquello que sus propios
> corazones han forjado y, no obstante, no pueden percibirlo. Vana e inútil
> es la palabra de sus labios y, sin embargo, no lo comprenden.
> 
> Imploramos a Dios que otorgue benévolamente su gracia a todos los
> hombres y les capacite para lograr conocimiento de Él y de sí mismos.
> ¡Por mi vida! Quienquiera que le haya conocido se remontará en la
> inmensidad de su amor y se desligará del mundo y de todo lo que hay en
> él. Nada en esta tierra le desviará de su camino, menos aún los que
> impulsados por sus vanas imaginaciones, dicen lo que Dios ha prohibido.
> 
> Di: Éste es el Día, en que todo oído necesariamente debe prestar
> atención a su voz. Escuchad el Llamado de este Agraviado y magnificad el
> nombre del Dios único y verdadero, adornaos con el ornamento de su
> recuerdo e iluminad vuestros corazones con la luz de su amor. Ésta es la
> llave que abre el corazón de los hombres, el bruñidor que limpiará el
> alma de todos los seres. Aquel que descuida lo que mana de los dedos de
> la Voluntad de Dios, vive en error evidente. Amistad y rectitud de
> conducta, y no disensión y maldad, son las señales de la verdadera fe.
> 
> Proclama a los hombres lo que Aquel quien habla la verdad y es el
> Fideicomisario de Dios te ha ordenado observar. Mi gloria sea contigo, oh
> tú que invocas mi nombre, que diriges tu mirada hacia mi corte y que
> expresas con tu lengua la alabanza de tu Señor, el Benéfico.
> 
> CI. El propósito que fundamenta la revelación de todo Libro
> sagrado, aun más, de todo verso divinamente revelado, es dotar a los
> hombres de rectitud y entendimiento para que la paz y tranquilidad puedan
> ser establecidas firmemente entre ellos. Todo lo que infunda confianza en
> los corazones de los hombres, y todo lo que enaltezca su posición o
> promueva su contento es aceptable a la vista de Dios. ¡Cuán elevada es la
> posición que el hombre puede alcanzar, si sólo eligiera cumplir con su
> alto destino! A qué profundidades de degradación puede hundirse,
> profundidades que ni la más vil de las criaturas jamás ha alcanzado!
> Asid, oh amigos, la oportunidad que este Día os ofrece, y no os privéis
> de las generosas efusiones de su gracia. Imploro a Dios que benévolamente
> permita a cada uno de vosotros, en este sagrado Día, adornaros con el
> ornamento de acciones puras y santas. Él, en verdad, hace todo lo que sea
> su voluntad.
> 
> CII. Poned oído atento, oh pueblo, a lo que Yo, en verdad, os digo.
> El Dios único y verdadero -exaltada sea su gloria- siempre ha considerado
> y continuará considerando a los corazones de los hombres como su posesión
> propia y exclusiva. Todo lo demás, ya pertenezca a la tierra o al mar, ya
> sea riqueza o gloria, Él lo ha legado a los reyes y gobernantes de la
> tierra. Desde el principio que no tiene principio, el estandarte que
> proclama las palabras "Él hace todo lo que sea su voluntad" ha sido
> desplegado en todo su esplendor delante de su Manifestación. Lo que la
> humanidad necesita en este día, es obediencia a aquellos que ejercen
> autoridad y fiel adhesión a la cuerda de sabiduría. Los instrumentos que
> son esenciales para la protección inmediata, la seguridad y paz de la
> raza humana, han sido confiados en manos de los gobernantes de la
> sociedad humana y están en su poder. Éste es el deseo de Dios y su
> decreto.... Abrigamos la esperanza que alguno de los reyes de la tierra,
> por Dios, se levante para el triunfo de este pueblo agraviado y oprimido.
> Semejante soberano será exaltado y glorificado eternamente. Dios ha
> prescrito a este pueblo el deber de ayudar a quienquiera les ayude,
> servir sus mejores intereses y demostrarle su lealtad perdurable.
> Aquellos que me siguen deben luchar en todas circunstancias para promover
> el bienestar de quienquiera que se levante para el triunfo de mi Causa y
> deben demostrar en todo momento su devoción y fidelidad hacia él. Feliz
> el hombre que escucha mi consejo y lo observa. ¡Ay! de aquel que no
> cumpla con mi deseo.
> 
> CIII. Por medio de su lengua que dice la verdad, Dios ha
> testificado en todas sus Tablas estas palabras: "Yo soy Aquel que vive en
> el Reino Abhá de Gloria".
> 
> ¡Por la rectitud de Dios! Él, desde las alturas de esta sublime,
> esta santa, esta poderosa y eminente posición ve todo y oye todo, y en
> esta hora proclama: Bienaventurado eres, oh Javád, por cuanto has logrado
> lo que ningún hombre antes de ti ha logrado. ¡Juro por Aquel quien es la
> Verdad Eterna! Por ti se han alegrado los ojos de los moradores del
> Exaltado Paraíso. La gente, sin embargo, está completamente desatenta. Si
> reveláramos tu posición, los corazones de los hombres quedarían
> penosamente perturbados, sus pasos resbalarían, las personificaciones de
> la vanagloria quedarían atónitas, y se desplomarían, y por temor de oír,
> se taparían los oídos con los dedos de la negligencia.
> 
> No te apesadumbres por causa de aquellos que se han ocupado con las
> cosas de este mundo y han olvidado el recuerdo de Dios, el Más Grande.
> ¡Por Aquel quien es la Verdad Eterna! Se aproxima el día, cuando la
> indignada ira del Todopoderoso se apoderará de ellos. Verdaderamente Él
> es el Omnipotente, el que Todo Sojuzga, el Todopoderoso. Él limpiará el
> mundo de la contaminación de su corrupción, y lo hará un legado para
> aquellos de sus siervos que estén cerca de Él.
> 
> Di: ¡Oh pueblo! Que polvo llene vuestras bocas y cenizas cieguen
> vuestros ojos, por haber trocado al Divino José al más miserable precio.
> ¡Oh, qué miseria descansa sobre vosotros, que os habéis desviado tan
> lejos! ¿Habéis imaginado en vuestros corazones que tenéis el poder para
> aventajarle a Él y a su Causa? ¡Lejos estáis de ello! Así lo atestigua Él
> mismo, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Más Grande.
> 
> Pronto las ráfagas de su castigo golpearán sobre vosotros y os
> cubrirá el polvo del infierno. Aquellos hombres que, habiendo acumulado
> las vanidades y adornos de la tierra, se han alejado de Dios con desdén,
> ellos han perdido este mundo y el mundo venidero. Dentro de poco Dios,
> con la Mano del Poder, les arrancará sus posesiones y les despojará del
> manto de su generosidad. Esto pronto lo atestiguarán ellos mismos. Tú
> también serás testigo de ello.
> 
> Di: ¡Oh pueblo! No dejéis que esta vida y sus falacias os engañen,
> pues el mundo y todo lo que hay en él está asido firmemente en el puño de
> su Voluntad. Él concede su favor a quien Él quiera, y a quien Él quiera
> se lo quita. Él hace lo que desea. Si a su vista el mundo tuviera algún
> valor, Él de cierto, jamás habría permitido que sus enemigos lo
> poseyeran, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Sin embargo,
> Él ha hecho que os enredéis en los asuntos del mundo en pago por lo que
> vuestras manos han forjado en su Causa. Esto es de hecho un castigo que
> vosotros por vuestra propia voluntad os habéis infligido, si sólo
> pudierais comprenderlo. ¿Os regocijáis con las cosas que, de acuerdo con
> el juicio de Dios, son despreciables e indignas, cosas con que Él pone a
> prueba los corazones de los que dudan?
> 
> CIV. ¡Oh vosotros, pueblos del mundo! Sabed en verdad que una
> calamidad imprevista os sigue, y os espera un doloroso castigo. No
> penséis que las acciones que habéis cometido han sido ocultas a mi vista.
> ¡Por mi belleza! Todas vuestras acciones han sido grabadas por mi Pluma,
> con caracteres claros sobre tablas de crisolita.
> 
> CV. ¡Oh reyes de la tierra! Ha venido Aquel quien es el soberano
> Señor de todo. El Reino es de Dios, el Protector omnipotente, el que
> Subsiste por sí mismo. No adoréis a nadie sino a Dios, y con corazones
> radiantes alzad vuestros rostros hacia vuestro Señor, Señor de todos los
> nombres. Ésta es una Revelación con la cual nada que poseéis podrá ser
> jamás comparada, silo supierais.
> 
> Vemos cómo os regocijáis por lo que habéis acumulado para otros,
> excluyéndoos de los mundos que sólo mi Tabla guardada puede calcular. Los
> tesoros que habéis acumulado os han alejado inmensamente de vuestro
> objetivo último. Esto es indigno de vosotros, si sólo pudieseis
> comprenderlo. Limpiad vuestros corazones de toda suciedad terrenal, y
> apresuraos a entrar en el Reino de vuestra Señor, Creador del cielo y de
> la tierra, quien hizo temblar al mundo y que se lamentaran todos sus
> pueblos, salvo aquellos que han renunciado a todo, aferrándose a lo que
> la Tabla Oculta ha ordenado.
> 
> Éste es el Día en que Aquel quien conversó con Dios ha alcanzado la
> luz del Antiguo de los Días y bebido las aguas puras de la reunión, de
> esta Copa que ha hecho crecer los mares. Di: ¡Por el Dios único y
> verdadero! Sinaí gira en torno a la Aurora de la Revelación, en tanto que
> de las alturas del Reino se oye la Voz del Espíritu de Dios que proclama:
> "Moveos, oh vosotros los orgullosos de la tierra e id presurosos hacia
> Él." El Carmelo, en este Día, se ha apresurado en vehemente adoración
> para alcanzar su corte, mientras que el corazón de Sión proclama: "La
> Promesa está cumplida. Aquello que había sido anunciado en la Santa
> Escritura de Dios, el Más Exaltado, el Todopoderoso, el Bienamado, se ha
> hecho manifiesto."
> 
> ¡Oh reyes de la tierra! La Más Grande Ley ha sido revelada en este
> lugar, en este escenario de trascendente esplendor. Toda cosa oculta ha
> sido descubierta, en virtud de la Voluntad del Supremo Ordenador, Aquel
> que ha anunciado la Hora Final, por quien la Luna ha sido hendida, y
> expuesto todo decreto irrevocable.
> 
> ¡No sois más que vasallos, oh reyes de la tierra! Aquel quien es el
> Rey de Reyes ha aparecido, ataviado con su muy maravillosa gloria, y os
> emplaza ante sí, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí
> mismo. Estad atentos, no sea que el orgullo os impida reconocer la Fuente
> de la Revelación; no sea que las cosas del mundo como un velo os separen
> de Aquel quien es el Creador del cielo. Levantaos y servid a Aquel quien
> es el Deseo de todas las naciones, quien os ha creado mediante una
> palabra suya, y ha ordenado que seáis, para siempre, los emblemas de su
> soberanía.
> 
> ¡Por la rectitud de Dios! No es nuestro deseo adueñarnos de
> vuestros reinos. Nuestra misión es tomar y poseer los corazones de los
> hombres. En ellos están puestos los ojos de Bahá. De esto da testimonio
> el Reino de los Nombres, si pudierais comprenderlo. Quienquiera que siga
> a su Señor, renunciará al mundo y a todo cuanto hay en él; ¡cuánto mayor
> entonces, ha de ser el desprendimiento de Aquel quien ocupa tan augusta
> posición! Abandonad vuestros palacios y apresuraos para que seáis
> admitidos en su Reino. Esto, en verdad, os aprovechará tanto en este
> mundo como en el venidero. Esto lo atestigua el Señor del reino en lo
> alto, si lo supierais.
> 
> ¡Cuán grande la bienaventuranza que espera al rey que se levanta
> para ayudar a mi Causa en mi Reino, y se desprenda de todo menos de mí!
> Tal rey se cuenta entre los compañeros del Arca Carmesí, Arca que Dios ha
> preparado para el pueblo de Bahá. Todos deben glorificar su nombre,
> reverenciar su posición y ayudarle a abrir las puertas de las ciudades
> con las llaves de mi Nombre, el omnipotente Protector de todos los que
> habitan los reinos visibles e invisibles. Tal rey es el ojo mismo de la
> humanidad, el luminoso ornamento de la frente de la creación, la fuente
> de bendiciones para el mundo entero. Oh pueblo de Bahá, ofrendad en su
> ayuda vuestros bienes, es más, vuestra vida misma.
> 
> CVI. El Médico Omnisciente tiene puesto su dedo en el pulso de la
> humanidad. Percibe la enfermedad y en su infalible sabiduría prescribe el
> remedio. Cada época tiene su propio problema y cada alma su aspiración
> particular. El remedio que el mundo necesita para sus aflicciones
> actuales no puede ser nunca el mismo que el que pueda requerir una edad
> siguiente. Preocupaos fervientemente con las necesidades de la edad en
> que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y
> requerimientos.
> 
> Percibimos perfectamente cómo toda la raza humana está rodeada de
> grandes, de incalculables aflicciones. La vemos languidecer en su lecho
> de enfermos, severamente atribulada y desilusionada. Los que están
> embriagados con egoísmo vanidoso se han interpuesto entre ella y el
> divino e infalible Médico. Atestiguad cómo han envuelto a todos los
> hombres y a sí mismos en la red de sus artificios. No pueden ni descubrir
> la causa de la enfermedad, ni tampoco poseen ningún conocimiento del
> remedio. Han concebido que lo recto es torcido, y han imaginado que su
> amigo es un enemigo.
> 
> Prestad oídos a la dulce melodía de este Prisionero. Levantaos y
> dejad oír vuestras voces, para que quizás aquellos que están
> profundamente dormidos puedan ser despertados. Di: ¡Oh vosotros que
> estáis como muertos! La Mano de la generosidad divina os brinda el Agua
> de Vida. Apresuraos y tomad lo que podáis. Quien haya nacido de nuevo en
> este Día, nunca morirá; quien permanezca muerto nunca vivirá.
> 
> CVII. Aquel quien es vuestro Señor, el Todo Misericordioso, atesora
> en su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una alma y un
> cuerpo. Apresuraos en ganar vuestra porción de la bondadosa gracia y
> misericordia de Dios, en este Día que eclipsa todos los otros Días
> creados. ¡Cuán grande es la felicidad que espera al hombre que abandona
> todo lo que posee en su deseo por obtener las cosas de Dios! Atestiguamos
> que tal hombre está entre los venturosos de Dios.
> 
> CVIII. Tenemos un tiempo fijo para vosotros, oh pueblos. Si a la
> hora señalada no os volvéis hacia Dios, Él en verdad os asirá
> violentamente y hará que penosas aflicciones os acosen de todas
> direcciones ¡Cuán severo es, en verdad, el castigo con que entonces os
> castigará vuestro Señor!
> 
> CIX. ¡Oh Kamál! Las alturas que puede lograr el hombre mortal en
> este Día, mediante el munífico favor de Dios, aún no han sido reveladas a
> su vista. El mundo de la existencia nunca ha tenido, ni posee todavía la
> capacidad para tal revelación. Sin embargo, se aproxima el día en que las
> potencialidades de tan grandioso favor, por virtud de su mandato, serán
> manifestadas a los hombres. Aun si las fuerzas de las naciones se
> alinearan contra Él, aun silos reyes de la tierra se aliaren para socavar
> su Causa, la fuerza de su poder permanecerá inmutable. Él,
> verdaderamente, habla la verdad y llama a toda la humanidad hacia el
> camino de Aquel quien es el Incomparable, el Omnisciente.
> 
> Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una
> civilización en continuo progreso. EL Todopoderoso es mi testigo: Actuar
> como las bestias del campo no es digno del hombre. Las virtudes que
> corresponden a su dignidad son indulgencia, misericordia, compasión, y
> amorosa bondad hacia todos los pueblos y razas de la tierra. Di: ¡Oh
> amigos! Bebed cuanto podáis de esta corriente cristalina que fluye por la
> gracia celestial de Aquel quien es el Señor de los Nombres. Dejad que en
> mi nombre, otros participen de sus aguas, para que los gobernantes de los
> hombres en todos los países puedan reconocer plenamente el propósito para
> el cual la Verdad Eterna ha sido revelada, y la razón por la cual ellos
> mismos han sido creados.
> 
> CX. El Gran Ser dice: ¡Oh vosotros, hijos de los hombres! El
> propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger
> los intereses de la raza humana, promover su unidad, y estimular el
> espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. No dejéis que se
> convierta en fuente de disensión y discordia, de odio y enemistad. Éste
> es el Sendero recto, el cimiento fijo e inamovible. Todo lo que sea
> erigido sobre este cimiento, los cambios y azares del mundo no podrán
> nunca menoscabar su resistencia, ni el transcurso de incontables siglos
> podrá socavar su estructura. Nuestra esperanza es que los jefes
> religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar
> esta edad y rehabilitar su destino. Que tomen consejo juntos después de
> haber meditado sobre sus necesidades, y suministren mediante deliberación
> ferviente y plena a un mundo enfermo y penosamente afligido el remedio
> que requiere.... Incumbe a quienes tienen autoridad observar moderación
> en todo. Todo lo que traspase los límites de la moderación cesará de
> ejercer influencia beneficiosa. Considerad, por ejemplo, cosas como la
> libertad, la civilización y otras. Por muy favorablemente que hombres de
> entendimiento las consideren, éstas, si son llevadas a exceso, ejercerán
> influencia perniciosa sobre los hombres.... Conceda Dios que los pueblos
> del mundo, como resultado de los elevados esfuerzos hechos por sus
> gobernantes y los sabios y eruditos entre los hombres, sean conducidos a
> reconocer lo que más les conviene. ¿Hasta cuándo persistirá la humanidad
> en su descarrío? ¿Hasta cuándo continuará la injusticia? ¿Hasta cuándo
> reinarán el caos y la confusión entre los hombres? ¿Hasta cuándo agitará
> la discordia la faz de la sociedad? Los vientos de la desesperación,
> lamentablemente, soplan desde todas direcciones, y la contienda que
> divide y aflige a la raza humana crece día a día. Los signos de
> convulsiones y caos inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el
> orden prevaleciente resulta ser deplorablemente defectuoso. Imploro a
> Dios, exaltada sea su gloria, que benévolamente despierte a los pueblos
> de la tierra, que conceda que el resultado de su conducta les sea
> provechoso, y les ayude a realizar lo que es digno de su posición.
> 
> CXI. ¡Oh pueblos y razas contendientes sobre la tierra! Dirigid
> vuestros rostros hacia la unidad y dejad que el fulgor de su luz brille
> sobre vosotros. Reuníos y por amor a Dios, decidíos a extirpar todo lo
> que sea fuente de discordia entre vosotros. Entonces, el resplandor del
> gran Lucero del mundo envolverá a toda la tierra y sus habitantes
> llegarán a ser los ciudadanos de una sola ciudad y los ocupantes de un
> solo trono. Siempre, desde los primeros días de su vida, este Agraviado
> no ha tenido ningún deseo más que éste ni sentirá anhelo alguno que no
> sea éste. Es indudable que los pueblos del mundo de cualesquiera raza o
> religión derivan su inspiración de una sola fuente celestial y son los
> súbditos de un solo Dios. La diferencia entre las ordenanzas bajo las que
> viven debe ser atribuida a los requisitos y exigencias variables de la
> época en que fueron reveladas. Todas ellas, excepto de unos pocos, que
> son producto de la perversidad humana, fueron ordenadas por Dios y son el
> reflejo de su Voluntad y Propósito. Levantaos, y armados con el poder de
> la fe, despedazad a los dioses de vuestras vanas imaginaciones, los
> sembradores de disensión entre vosotros. Aferraos a aquello que os junte
> y una. Esto es, en verdad, la más exaltada Palabra que el Libro Madre ha
> enviado y revelado a vosotros. Esto lo atestigua la Lengua de Grandeza
> desde su morada de gloria.
> 
> CXII. Ved los disturbios que por muchos años han afligido a la
> tierra y la perturbación que ha conmovido a sus pueblos. O ha sido
> asolada por guerras, o bien, atormentada por calamidades repentinas e
> imprevistas. A pesar de que el mundo está rodeado de miseria y
> sufrimiento, ningún hombre se ha detenido a reflexionar cuál puede ser la
> causa o fuente de ello. Cada vez que el Verdadero Consejero pronunciaba
> una palabra en amonestación, he aquí que todos le denunciaban como autor
> de maldad y rechazaban su proclamación. ¡Cuán incomprensible y
> desconcertante es tal conducta! No se encuentran ni dos hombres de
> quienes pueda decirse que están unidos interior y exteriormente. Las
> señales de discordia y maldad son evidentes en todas partes, a pesar de
> que todos fueron creados para la armonía y la unión. El Gran Ser dice:
> ¡Oh bienamados! El tabernáculo de la unidad ha sido levantado; no os
> miréis como extraños los unos a los otros. Sois los frutos de un solo
> árbol y las hojas de una sola rama. Abrigamos la esperanza que la luz de
> la justicia brille sobre el mundo y que lo purifique de la tiranía. Si
> los gobernantes y reyes de la tierra, los símbolos del poder de Dios -
> exaltada sea su gloria- se levantan y deciden dedicarse a lo que promueve
> los más altos intereses de toda la humanidad, el reinado de la justicia,
> ciertamente, será establecido entre los hijos de los hombres y el fulgor
> de su luz envolverá toda la tierra. El Gran Ser dice: La estructura de la
> estabilidad y el orden mundiales ha sido erigida sobre los pilares
> gemelos de recompensa y castigo y continuarán siendo sostenidas por
> ellos. En otro pasaje Él ha escrito: ¡Prestad atención, oh concurso de
> gobernantes del mundo! No hay fuerza en la tierra que pueda igualarse en
> su poder conquistador a la fuerza de justicia y sabiduría....
> Bienaventurado es el rey que marcha con la insignia de la sabiduría
> desplegada al frente y con los batallones de la justicia alineados detrás
> de él. Él es, en verdad, el ornamento que adorna la frente de la paz y el
> semblante de la seguridad. No hay ninguna duda que si el sol de la
> justicia que las nubes de la tiranía han oscurecido derramara su luz
> sobre los hombres, la faz de la tierra sería completamente transformada.
> 
> CXIII. ¿Imaginas, oh Ministro del Sháh en la Ciudad
> (Constantinopla), que Yo tengo en mis manos el destino final de la Causa
> de Dios? ¿Piensas que mi encarcelamiento o la vergüenza que he tenido que
> soportar, o aun mi muerte y completa aniquilación, pueden desviar su
> curso? ¡Miserable es lo que has imaginado en tu corazón! Tú eres
> ciertamente de aquellos que siguen las vanas imaginaciones que forjan sus
> corazones. No hay Dios sino Él. Potente es Él para manifestar su Causa, y
> para exaltar su testimonio, y para establecer todo lo que sea su
> Voluntad, y para elevarla a una posición tan eminente que ni tus propias
> manos ni las de los que se han apartado de Él no podrán jamás tocar o
> dañarla.
> 
> ¿Crees que tú tienes el poder de frustrar su Voluntad, de impedirle
> ejecutar su juicio o de no dejarle ejercer su soberanía? ¿Pretendes tú
> que algo en los cielos o en la tierra pueda resistir su Fe? ¡No, por
> Aquel quien es la Verdad Eterna! Nada, en toda la creación, puede
> desbaratar su Propósito. Desecha, por tanto, la vana presunción que
> Sigues, pues la mera presunción no podrá jamás tomar el lugar de la
> verdad. Sé tú de aquellos que de verdad se han arrepentido y han vuelto a
> Dios, el Dios que te ha creado, que te ha alimentado y que te ha hecho un
> ministro entre los que profesan tu fe.
> 
> Sabe además que Él es quien, por su propio deseo ha creado todo lo
> que está en los cielos y todo lo que está en la tierra. ¿Cómo puede,
> entonces, lo que ha sido creado por su mandato, vencerle a Él? ¡Muy
> exaltado es Dios sobre lo que vosotros podéis imaginar de Él, vosotros
> pueblo de malicia! Si esta Causa es de Dios ningún hombre puede
> derrotarla; y si no es de Dios, los teólogos entre vosotros, los que
> siguen sus deseos corruptos, y quienes se han rebelado contra Él, por
> cierto, bastarían para vencerla.
> 
> ¿No has escuchado lo que un hombre de la familia de Faraón, un
> creyente, ha dicho antaño, y que Dios contó a su Apóstol, a quien Él ha
> elegido sobre todos los seres humanos, ha confiado su Mensaje y ha hecho
> la fuente de su misericordia hacia todos los que moran en la tierra? Él
> dijo, y Él ciertamente habla la verdad: "¿Mataréis a un hombre, porque
> dice mi Señor es Dios, cuando ya ha venido con pruebas de su misión? Si
> es un mentiroso, sobre él será su mentira, pero si es un hombre de
> verdad, al menos parte de lo que amenaza caerá sobre vosotros". Esto es
> lo que Dios ha revelado a su Bienamado, en su Libro infalible.
> 
> Y sin embargo, no habéis dado oídos a su llamado, habéis
> desatendido su ley, habéis rechazado su consejo, como está registrado en
> su Libro, y habéis sido de los que se han desviado lejos de Él. ¡Cuántos
> son aquellos que cada año y cada mes han sido muertos a causa de
> vosotros! ¡Cuán múltiples las injusticias que habéis perpetrado;
> injusticias como que los ojos de la creación no han visto, que ningún
> cronista jamás ha registrado! ¡Cuán numerosos los niños y criaturas que
> quedaron huérfanos, y los padres que perdieron a sus hijos a causa de
> vuestra crueldad, oh vosotros, los injustos! ¡Cuán a menudo la hermana se
> ha desconsolado y ha llorado la muerte de su hermano, y cuántas veces la
> esposa ha lamentado la desaparición de su esposo y único sostenedor!
> 
> Vuestra iniquidad crecía cada vez más hasta que matasteis a Aquel
> que nunca había quitado su vista de la faz de Dios, el Exaltadísimo, el
> Más Grande. ¡Si por lo menos le hubierais muerto de la manera que los
> hombres suelen matarse! Le matasteis empero en tales circunstancias que
> ningún hombre ha presenciado jamás. Los cielos lloraron penosamente por
> Él y las almas de aquellos que están cerca de Dios clamaron por su
> aflicción. ¿No era Él un Vástago de la Antigua Casa de vuestro Profeta?
> ¿No se había difundido entre vosotros su fama de descendiente directo del
> Apóstol? ¿Por qué, entonces, infligisteis sobre Él lo que ningún hombre,
> por lejos que miréis atrás en el pasado, ha infligido sobre otro? ¡Por
> Dios! ¡El ojo de la creación no ha visto a alguien como vosotros! ¡
> Matáis a Aquel quien es el Vástago de la Casa de vuestro Profeta y os
> regocijáis y divertís mientras estáis sentados en vuestros asientos de
> honor! ¡Pronunciáis vuestras imprecaciones contra los que fueron antes de
> vosotros, y que han perpetrado lo que vosotros habéis perpetrado, y
> permanecéis todo el tiempo sin daros cuenta de vuestras atrocidades!
> 
> Sed justos en vuestro juicio. ¿Aquellos a quienes maldecís, sobre
> quienes invocáis el mal, actuaron en forma diferente de vosotros? ¿No han
> muerto al descendiente de su Profeta así como vosotros habéis muerto al
> descendiente del vuestro? ¿No es vuestra conducta similar a la de ellos?
> ¿Cómo, entonces, pretendéis ser diferentes de ellos, oh vosotros,
> sembradores de disensión entre los hombres?
> 
> Y cuando le quitasteis la vida, uno de sus seguidores se levantó
> para vengar su muerte. Era un desconocido, y el propósito que había
> concebido no fue notado por nadie. Éste, al fin, efectuó lo que fuera
> preordinado. Os incumbe, por lo tanto, no culpar a nadie sino a vosotros
> mismos por lo que habéis cometido, si juzgáis con rectitud. ¿Quién en
> toda la tierra ha hecho lo que vosotros habéis hecho? ¡Nadie, por Aquel
> quien es el Señor de todos los mundos!
> 
> Todos los gobernantes y reyes de la tierra honran y reverencian a
> los descendientes de sus profetas y santos, si sólo pudierais
> comprenderlo. Vosotros, en cambio, sois responsables de hechos tales que
> en ninguna época ha cometido hombre alguno. Vuestros delitos han sido la
> causa de que todo corazón comprensivo se consuma de dolor. Y sin embargo,
> habéis permanecido sumidos en vuestra negligencia y no habéis comprendido
> la iniquidad de vuestras acciones.
> 
> Habéis persistido en vuestro descarrío hasta que os levantasteis
> contra Nosotros, aunque no habíamos hecho nada que justificara vuestra
> enemistad. ¿No teméis a Dios, quien os ha creado, quien os ha modelado,
> quien os ha hecho lograr vuestra fuerza y quien os ha unido con aquellos
> que se han resignado a Él (musulmanes)? ¿Hasta cuándo persistiréis en
> vuestro descarrío? ¿Hasta cuándo rehusaréis reflexionar? ¿Hasta cuándo no
> sacudiréis vuestro letargo y os despertaréis de vuestra negligencia?
> ¿Hasta cuándo permaneceréis inconscientes de la verdad?
> 
> Ponderad en vuestros corazones. A pesar de vuestro comportamiento y
> de lo que vuestras manos han forjado, ¿habéis conseguido extinguir el
> fuego de Dios o apagar la luz de su Revelación, una luz que ha envuelto
> con su brillo a aquellos que están sumergidos en los ondulantes océanos
> de la inmortalidad, y que ha atraído a las almas de los que
> verdaderamente creen y sostienen su unidad? ¿No sabéis que la Mano de
> Dios está por sobre vuestra mano, que su irrevocable Decreto trasciende
> todas vuestras maquinaciones, que Él es supremo sobre sus siervos, que Él
> es capaz de cumplir su propósito, que Él hace lo que desea, que Él no
> debe ser interrogado sobre lo que es su voluntad, que Él ordena lo que le
> place, que Él es el Más Poderoso, el Omnipotente? ¿Si creéis que esto es
> la verdad, por qué entonces no cesáis en vuestra agitación y vivís en paz
> con vosotros mismos?
> 
> Vosotros perpetráis cada día una nueva injusticia y me tratáis como
> me tratasteis en épocas pasados, aunque jamás intenté entrometerme en
> vuestros asuntos. Nunca me opuse a vosotros, ni me rebelé contra vuestras
> leyes. ¡He aquí que finalmente me hicisteis prisionero en esta lejana
> tierra! Sin embargo, sabed ciertamente que nada que vuestras manos o las
> manos de los infieles hayan forjado jamás pudo en el pasado, ni jamás
> podrá en el futuro cambiar la Causa de Dios ni alterar sus
> procedimientos.
> 
> ¡Prestad atención a mi advertencia, vosotros, pueblo de Persia! Si
> soy muerto por vuestras manos, de cierto, Dios levantará a alguien que
> ocupará el asiento hecho vacante por mi muerte, porque tal es el método
> que Dios ha llevado a efecto antaño, y no podréis encontrar cambio en el
> método de proceder de Dios. ¿Tratáis de extinguir la luz de Dios que
> brilla sobre su tierra? Dios está contra lo que deseáis. Él perfeccionará
> su luz a pesar de que vosotros la aborrecéis en lo íntimo de vuestros
> corazones.
> 
> Detente por un momento y reflexiona, oh Ministro, y sé justo en tu
> juicio. ¿Qué hemos cometido que pueda justificar que tú nos hayas
> difamado ante los Ministros del Rey, que hayas seguido tus deseos,
> tergiversado la verdad y expuesto tus calumnias contra Nosotros? Nunca
> nos hemos conocido excepto cuando nos encontramos en la casa de tu padre
> en los días en que se conmemoraba el martirio del Imán Husayn. En esas
> ocasiones nadie tenía la oportunidad para hacer conocer a otros sus
> opiniones o creencias ni en conversación ni en discurso. Atestiguarás la
> verdad de mis palabras si eres de los veraces. No he frecuentado otras
> reuniones en las que pudieras haber conocido mi pensamiento ni en que
> ningún otro pudiera haberlo hecho. ¿Cómo entonces pronunciaste tu
> veredicto contra mí, cuando no habías escuchado mi testimonio de mis
> propios labios? ¿No has escuchado lo que Dios, exaltada sea su gloria, ha
> dicho, "No digáis a nadie que os salude al encontraros: Tú no eres un
> creyente". "No rechacéis a aquellos que en la mañana y en la noche
> suplican a su Señor, ansiosos de contemplar su faz." ¡Tú, en verdad, has
> abandonado lo que el Libro de Dios ha prescrito y no obstante consideras
> que eres un creyente!
> 
> A pesar de lo que has hecho -y de esto Dios es mi testigo- no tengo
> rencor contra ti ni contra nadie, aunque de ti y de otros recibimos tal
> daño que ningún creyente en la unidad de Dios podría soportar. Mi causa
> no está en manos de nadie sino Dios y mi confianza no está en ningún otro
> más que en Él. Dentro de poco acabarán vuestros días así como pasarán los
> días de aquellos que vanaglorian con exorbitante orgullo ante sus
> semejantes. ¡Pronto seréis juntados en presencia de Dios, y seréis
> interrogados sobre vuestras acciones y tendréis el pago por lo que
> vuestras manos han forjado y desdichada es la morada de los hacedores de
> iniquidad!
> 
> ¡Por Dios! Si pudieras darte cuenta de lo que has hecho,
> seguramente llorarías tristemente por ti mismo, huirías para refugiarte
> hacia Dios, te desconsolarías y te lamentarías todos los días de tu vida
> hasta que Dios te perdonara, pues Él es en verdad el Más Generoso, el
> Todo Munífico. Tú, sin embargo, persistirás en tu negligencia hasta la
> hora de tu muerte, por cuanto tú, con todo tu corazón, tu alma y más
> íntimo ser, te has ocupado con las vanidades del mundo. Tú, después de tu
> partida, descubrirás lo que te hemos revelado y encontrarás todas tus
> acciones registradas en el Libro, en el cual se anotan las obras de todos
> los que viven en la tierra, sean éstas mayores o menores que el peso de
> un átomo. Atiende, por tanto, mi consejo y escucha con el oído de tu
> corazón mis palabras y no las descuides, ni seas de aquellos que rechazan
> mi verdad. No te gloríes en las cosas que te han sido dadas. Pon ante tus
> ojos lo que ha sido revelado en el Libro de Dios, el que Ayuda en el
> Peligro, el Todo Glorioso: "Y cuando habían olvidado sus advertencias,
> les abrimos las puertas de todas las cosas", así como te abrimos a ti y a
> tus iguales las puertas de esta tierra y de los ornamentos de ella.
> Aguarda, por tanto, lo que ha sido prometido en la última parte de este
> santo verso, pues ésta es una promesa de Aquel quien es el Todopoderoso,
> el Omnipotente, una promesa que no resultará ser falsa.
> 
> No conozco el sendero que habéis escogido y que holláis, ¡oh
> congregación de los que me desean el mal! ¡Os emplazamos a Dios, os
> recordamos su Día, os anunciamos las nuevas de vuestra reunión con Él, os
> atraemos a su corte y os enviamos señales de su maravillosa sabiduría, y
> aun así, ves cómo nos rechazáis, cómo nos condenáis como a un infiel
> mediante lo que vuestros labios mentirosos han pronunciado, cómo tramáis
> vuestras maquinaciones contra Nosotros! Y cuando os manifestamos lo que
> Dios por su munífico favor, nos ha concedido, decís "Esto no es sino
> magia evidente". Las mismas palabras fueron dichas por las generaciones
> anteriores a vosotros, que eran lo que sois vosotros, si sólo pudierais
> comprenderlo. Con esto, os habéis privado de la munificencia de Dios y de
> su gracia, y jamás las obtendréis hasta el día en que Dios haya juzgado
> entre Nosotros y vosotros, y Él, ciertamente, es el mejor de los jueces.
> 
> Algunos de entre vosotros han dicho: "Él es quien ha pretendido ser
> Dios". ¡Por Dios! Ésta es una grave calumnia. No soy sino un siervo de
> Dios que ha creído en Él, y en sus signos, y en sus profetas y en sus
> ángeles. Mi lengua, y mi corazón, y mi ser interior y exterior atestiguan
> que no hay Dios sino Él, que todos los demás han sido creados por su
> mandato y modelados por la acción de su Voluntad. No hay otro Dios sino
> Él, el Creador, el Resucitador de los muertos, el Vivificador, el que da
> muerte. Yo soy aquel que esparce los favores con que Dios, por su
> munificencia, me ha favorecido. Si ésta es mi transgresión, entonces soy
> ciertamente el primero de los transgresores. Yo y mis parientes estamos a
> vuestra merced. Haced lo que os plazca y no seáis de los que vacilan,
> para que Yo pueda volver a Dios mi Señor, y alcanzar el lugar donde Yo no
> pueda ver ya vuestras caras. Esto, verdaderamente, es mi mayor anhelo, mi
> más ardiente deseo. De mi condición Dios es, ciertamente, informado,
> observante.
> 
> ¡Imagina que estás bajo los ojos de Dios, oh Ministro! Si no le
> ves, en verdad, Él te ve claramente. Observa y juzga nuestra Causa con
> justicia. ¿Qué hemos cometido que haya podido inducirte a levantarte
> contra Nosotros, y calumniarnos ante la gente si eres de los que son
> justos? Partimos de Tihrán por mandato del Rey, y con su permiso,
> trasladamos nuestra residencia a 'Iráq. ¿Si hubiese transgredido contra
> él, por qué entonces me liberó? ¿Si estaba libre de culpa, por qué razón
> nos afligisteis con tales tribulaciones que nadie entre los que profesan
> vuestra fe ha sufrido? ¿Ha sido alguna de mis acciones, después de mi
> llegada a 'Iráq, tal que haya subvertido la autoridad del gobierno?
> ¿Quién puede decir que ha percibido algo reprensible en nuestro
> comportamiento? Averigua tú mismo de su pueblo, para que puedas ser de
> aquellos que han discernido la verdad.
> 
> Durante once años vivimos en esa tierra, hasta que llegó el
> Ministro que representaba a tu gobierno, cuyo nombre mi pluma abomina
> mencionar, quien era dado a la bebida, quien seguía sus pasiones, y
> cometía iniquidad, y era corrupto y corrompía a 'Iráq. Esto lo
> atestiguarán los más de los habitantes de Baghdád, si inquirieras de
> ellos y fueras de los que buscan la verdad. Fue él quien se apoderó
> ilícitamente de los bienes de sus congéneres, quien abandonó todos los
> mandamientos de Dios, y perpetró todo lo que Dios ha prohibido.
> Finalmente, siguiendo sus deseos, se levantó contra Nosotros y caminó en
> el sendero de los injustos. En su carta dirigida a ti nos acusó, y tú le
> creíste y seguiste su camino, sin buscar de él ninguna prueba ni
> testimonio fidedigno. No pediste ninguna explicación ni trataste de
> investigar o averiguar el asunto, para que la verdad pueda ser
> distinguida de la falsedad a tu vista y puedas ser claro en tu
> discernimiento. Indaga tú mismo qué clase de hombre era, consultando a
> los Ministros que estaban en ese tiempo en 'Iráq, como asimismo al
> Gobernador de la Ciudad (Baghdád), a su primer Consejero, para que la
> verdad te sea revelada y seas de los bien informados.
> 
> ¡Dios es nuestro testigo! Nosotros, en ninguna circunstancia, hemos
> demostrado oposición a él ni a otros. Observamos, en todas condiciones
> los preceptos de Dios y nunca fuimos uno de aquellos que hacían
> desórdenes. Esto lo atestigua él mismo. Su intención era prendernos y
> enviarnos de vuelta a Persia, para poder así exaltar su fama y
> reputación. Tú has cometido el mismo crimen y con el mismo propósito.
> Ambos son de un mismo grado a la vista de Dios, el soberano Señor de
> todo, el Omnisciente.
> 
> No es nuestro propósito al dirigirte estas palabras aliviar el peso
> de nuestra aflicción, o inducirte a interceder por Nosotros ante nadie.
> ¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los mundos! Hemos expuesto todo
> este asunto ante ti, para que quizá te des cuenta de lo que has hecho,
> desistas de infligir a otros el daño que tú nos has infligido, y seas de
> aquellos que se han arrepentido verdaderamente ante Dios, quien te creó a
> ti y todas las cosas y finalmente actúes con discernimiento en el futuro.
> Esto es mejor para ti que todo lo que tú posees, que tu ministerio cuyos
> días están contados.
> 
> Ten cuidado, no seas inducido a tolerar la injusticia. Asienta tu
> corazón sobre la justicia, y no alteres la Causa de Dios, y sé de
> aquellos cuyos ojos están dirigidos hacia las cosas que han sido
> reveladas en su Libro. No sigas, en ninguna circunstancia, los impulsos
> de tus malos deseos. Guarda la ley de Dios, tu Señor, el Benéfico, el
> Antiguo de los Días. Tú, con toda seguridad volverás al polvo y perecerás
> como todas las cosas con que te deleitas. Esto lo ha dicho la Lengua de
> verdad y gloria.
> 
> ¿No recuerdas la advertencia de Dios, pronunciada en tiempos
> pasados, para que seas de aquellos que acatan su advertencia? Él dijo, y
> Él ciertamente, habla la verdad: "De ella (la tierra) os hemos creado y a
> ella os volveremos y de ella os sacaremos una segunda vez". Esto es lo
> que Dios ha ordenado para todos los que moran en la tierra, sean elevados
> o humildes. No incumbe, por tanto, a quien fue creado del polvo, quien
> volverá a éste, y será nuevamente sacado de él, llenado de orgullo ante
> Dios y ante sus amados, menospreciarles altivamente, y estar lleno de
> desdeñosa arrogancia. No, más bien te incumbe a ti y a aquellos
> semejantes a ti, someteros a quienes son las manifestaciones de la unidad
> de Dios, y ceder humildemente a los fieles, que han abandonado todo por
> causa de Dios, y se han desprendido de las cosas que absorben la atención
> de los hombres y los desvían lejos del sendero de Dios, el Todo Glorioso,
> el Todo Alabado. Así os enviamos lo que os aprovechará y aprovechará a
> quienes han puesto toda su fe y confianza en su Señor.
> 
> CXIV. Escucha, oh Rey (Sultán 'Abdu'l-'Azíz) la palabra de Aquel
> quien habla la verdad, quien no te pide que le recompenses con las cosas
> que Dios ha escogido conferirte, quien, sin errar, holla el recto
> Sendero. Él es quien te emplaza a Dios, tu Señor, quien te muestra el
> rumbo correcto, el camino que lleva a la verdadera felicidad, para que
> quizá seas de aquellos con quienes será el bien.
> 
> Ten cuidado, oh Rey, no te rodees de aquellos ministros que siguen
> los deseos de una inclinación corrupta, que ha desechado lo que ha sido
> entregado a sus manos y traicionado manifiestamente sus
> responsabilidades. Sé generoso con los demás como Dios ha sido generoso
> contigo y no abandones los intereses de tu pueblo a merced de ministros
> como éstos. No deseches el temor a Dios y sé de los que obran con
> rectitud. Rodéate de ministros de quienes podéis percibir la fragancia de
> fe y justicia, toma consejo con ellos, y escoge lo que sea lo mejor a tu
> vista, y sé de los que obran con generosidad.
> 
> Sabe con certeza que quienquiera que no crea en Dios no es digno de
> confianza ni veraz. Esto es de hecho la verdad, la indudable verdad.
> Quien obra traidoramente hacia Dios obrará también traidoramente hacia su
> rey. Nada puede apartar a este hombre del mal, nada puede impedirle
> traicionar a su prójimo, nada puede inducirle a actuar con rectitud.
> 
> Ten cautela, no entregues las riendas de los asuntos de tu estado
> en manos de otros y no pongas tu confianza en ministros indignos de tu
> crédito, y no seas de aquellos que viven en negligencia. Aborrece a
> aquellos cuyos corazones se han apartado de ti, no pongas tu confianza en
> ellos ni les confíes tus asuntos ni los asuntos de los que profesan tu
> fe. Está alerta, no sea que permitas que el lobo llegue a ser pastor del
> rebaño de Dios, y no abandones el destino de sus amados a merced de los
> malvados. No esperes que aquellos que violan las ordenanzas de Dios sean
> veraces ni sinceros en la fe que profesan. Evítalos y mantén guardia
> estricta sobre ti, no sea que sus maquinaciones y maldades te dañen.
> Apártate de ellos y fija tu mirada en Dios, tu Señor, el Todo Glorioso,
> el Más Generoso. Aquel que se entrega por completo a Dios, ciertamente,
> Dios estará con él y aquel que pone toda su confianza en Dios,
> verdaderamente, Él le protegerá de todo lo que pueda dañarle y le
> escudará de la iniquidad de todo tramador de mal.
> 
> Si pusieres oídos a mi voz y observares mi consejo, Dios te
> exaltará a tan eminente posición, que los designios de ningún hombre
> sobre la tierra no podrán nunca tocarte ni lastimarte. Observa, oh Rey,
> con lo más íntimo de tu corazón y con todo tu ser, los preceptos de Dios
> y no camines por las sendas del opresor. Toma las riendas de los asuntos
> de tu pueblo y sosténlas firmes en la mano de tu poder, y examina
> personalmente cualquier cosa que les concierna. Que nada se te escape,
> pues en ello está el bien supremo.
> 
> Da gracias a Dios por haberte escogido a ti del mundo entero y
> haberte hecho rey de aquellos que profesan tu fe. Te corresponde apreciar
> los maravillosos favores con que Dios te ha favorecido y magnificar
> continuamente su nombre. Le alabarás de la mejor manera si amas a sus
> amados y resguardas y proteges a sus siervos de la maldad de los
> pérfidos, para que nadie los siga oprimiendo. Deberías, además,
> levantarte a imponer la ley de Dios entre ellos, para que seas de
> aquellos que están firmemente establecidos en su ley.
> 
> Si tú hicieras que ríos de justicia difundieran sus aguas entre tus
> súbditos, Dios de seguro te ayudaría con las huestes de lo invisible y de
> lo visible, y te fortalecería en tus asuntos. No hay Dios sino Él. Toda
> la creación y su imperio son suyos. A Él vuelven las obras de los fieles.
> 
> No te confíes en tus tesoros. Pon toda tu fe en la gracia de Dios,
> tu Señor. Que Él sea tu confianza en todo lo que hagas, y sé de aquellos
> que se han sometido a su Voluntad. Deja que Él sea tu ayuda y enriquécete
> con sus tesoros, pues con Él están los tesoros de los cielos y de la
> tierra. Él los concede a quien quiere, y de quien quiere los retiene. No
> hay otro Dios sino Él, el Poseedor de Todo, el Todo Alabado. Todos son
> sólo indigentes ante la puerta de su Misericordia; todos son impotentes
> ante la revelación de su soberanía, e imploran sus favores.
> 
> No sobrepases los límites de la moderación, y procede justamente
> con aquellos que te sirven. Dales lo que esté de acuerdo con sus
> necesidades, pero no lo que les permita acumular riquezas para adornarse
> a sí mismos, embellecer sus hogares, adquirir cosas que no son de ningún
> beneficio para ellos, y ser contados entre los extravagantes. Procede con
> ellos con justicia inflexible, de modo que ninguno sufra privación ni sea
> mimado con lujos. Esto no es sino justicia manifiesta.
> 
> No permitas que el abyecto gobierne y domine a aquellos que son
> nobles y dignos de honor, y no dejes que los magnánimos estén a merced de
> los despreciables e indignos, pues esto es lo que Nosotros observamos a
> nuestra llegada a la Ciudad (Constantinopla), y esto lo atestiguamos.
> Encontramos entre sus habitantes algunos que poseían fortuna opulenta y
> vivían en medio de riquezas excesivas, en tanto que otros estaban en
> penosa necesidad y pobreza miserable. Esto es impropio de tu soberanía e
> indigno de tu posición.
> 
> Que mi consejo sea aceptable para ti, y esfuérzate en gobernar con
> equidad entre los hombres, para que Dios exalte tu nombre y difunda la
> fama de tu justicia en todo el mundo. Ten cuidado, no sea que enriquezcas
> a tus ministros a expensas de tus súbditos. Teme los suspiros de los
> pobres y de los rectos de corazón, quienes al amanecer de cada día
> deploran su condición, y sé para ellos un soberano benigno. Ellos, en
> verdad, son tus tesoros sobre la tierra. Te atañe, por tanto, proteger
> tus tesoros de los asaltos de aquellos que desean saquearte. Inquiere sus
> asuntos e indaga cada año, no, más, aun, cada mes, su situación, y no
> seas de aquellos que son desatentos con sus deberes.
> 
> Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios, y como si
> estuvieras en su Presencia, pesa en esa Balanza tus acciones cada día,
> cada momento de tu vida. Haz un examen de conciencia antes que seas
> llamado a rendir cuenta, en el Día en que ningún hombre tendrá fuerza
> para sostenerse por temor a Dios, en que se hará estremecer los corazones
> de los desatentos.
> 
> Incumbe a todo rey ser tan generoso como el sol, que estimula el
> crecimiento de todos los seres y da a cada uno lo que merece, cuyos
> beneficios no son inherentes en sí, sino que son ordenados por Aquel
> quien es el Omnipotente, el Todo Poderoso. El Rey debería ser tan
> generoso, tan munífico en su misericordia como las nubes, las efusiones
> de cuya generosidad son derramadas sobre todas las tierras, por el
> mandato de Aquel quien es el Supremo Ordenador, el Omnisapiente.
> 
> Ten cuidado de no confiar los asuntos de tu gobierno enteramente en
> manos de otro. Nadie puede cumplir tus funciones mejor que tú mismo. Así
> te aclaramos nuestras palabras de sabiduría y te enviamos aquello que te
> permitirá pasar de la siniestra de la opresión a la diestra de la
> justicia y aproximarte al resplandeciente océano de sus favores. Así es
> el sendero que los reyes que fueron antes de ti han hollado, aquellos que
> actuaron equitativamente con sus súbditos y caminaron por los caminos de
> inflexible justicia.
> 
> Tú eres la sombra de Dios en la tierra. Por lo tanto, esfuérzate en
> actuar de manera tal que corresponda a una posición tan augusta. Si dejas
> de seguir las cosas que hemos hecho descender sobre ti y te hemos
> enseñado, ciertamente menoscabarás este grande e inapreciable honor.
> Vuelve entonces y aférrate enteramente a Dios, y limpia tu corazón del
> mundo y todas sus vanidades, y no permitas que el amor hacia un extraño
> entre y more en él. Mientras no hayas purificado tu corazón de todo
> vestigio de ese amor, el brillo de la luz de Dios no podrá derramar su
> resplandor sobre él, porque Dios no ha dado a nadie más que un solo
> corazón. Verdaderamente, esto ha sido decretado y escrito en su antiguo
> Libro. Y ya que el corazón humano, como ha sido modelado por Dios, es uno
> e indiviso, te incumbe cuidar que sus afectos sean también, uno e
> indivisos. Aférrate, por tanto, con todo el afecto de tu corazón a su
> amor, y deslígalo del amor de cualquier otro fuera de Él, para que Él te
> ayude a sumergirte en el océano de su unidad, y te permite ser un
> verdadero sostenedor de su unicidad. Dios es mi testigo. Mi único
> propósito al revelarte estas palabras es santificarte de las cosas
> transitorias de la tierra y ayudarte a entrar en el reino de gloria
> sempiterna, para que, con el consentimiento de Dios, seas de aquellos que
> moran y reinan allí....
> 
> ¡Juro por Dios, oh Rey! No es mi deseo presentar mi queja a ti
> contra aquellos que me persiguen. Solamente expreso mi pena y sufrimiento
> a Dios, quien me ha creado a mí y a ellos, quien conoce bien nuestra
> condición y quien vigila todas las cosas. Mi deseo es advertirles las
> consecuencias de sus acciones, para que quizá desistan de tratar a otros
> como me han tratado a mí, y sean de aquellos que atienden mi advertencia.
> 
> Las tribulaciones que nos han alcanzado, la privación que sufrimos,
> las variadas dificultades que nos han rodeado, todas pasarán, como
> pasarán asimismo, los placeres en que se regocijan y la opulencia que
> disfrutan. Ésta es la verdad que ningún hombre sobre la tierra puede
> rechazar. Los días en que hemos sido compelidos a habitar en el polvo
> pronto se acabarán, así como los días en que ellos ocupan los asientos de
> honor. Dios, de seguro, juzgará con verdad entre nosotros y ellos, y Él,
> ciertamente, es el mejor de los jueces.
> 
> Damos gracias a Dios por todo lo que nos ha acontecido, y
> sobrellevamos pacientemente las cosas que Él ha ordenado en el pasado o
> que ordenará en el futuro. En Él he depositado mi confianza, y a sus
> manos he entregado mi Causa. Él, ciertamente, retribuirá a todos aquellos
> que resisten con paciencia y ponen su confianza en Él. Suya es la
> creación y su imperio. Él exalta a quien quiere, y a quien quiere Él
> rebaja. A Él no se le debe pedir cuenta de sus hechos. Él,
> verdaderamente, es el Todo Glorioso, el Omnipotente.
> 
> Que tu oído sea atento, oh Rey, a las palabras que te hemos
> dirigido. Haz que el opresor desista de su tiranía y separa a los
> perpetradores de injusticia de entre aquellos que profesan tu fe. ¡Por la
> rectitud de Dios! Las tribulaciones que hemos soportado son tales, que
> cualquier pluma que las narre no puede ser sino sobrecogida por la
> angustia. Ninguno de aquellos que creen de verdad en la unidad de Dios y
> la mantienen, puede soportar el peso de su narración. Tan grandes han
> sido nuestros sufrimientos, que hasta los ojos de nuestros enemigos han
> llorado por Nosotros, y más allá de ellos, los de toda persona
> discernidora. Y hemos sido sometidos a todas estas pruebas, a pesar de
> nuestra acción de dirigirnos a ti y de exhortar al pueblo a entrar bajo
> tu sombra, para que seas una fortaleza para los que creen en la unidad de
> Dios y la mantienen.
> 
> ¿Acaso alguna vez, oh Rey, te he desobedecido? ¿He transgredido
> alguna vez alguna de tus leyes? ¿Puede alguno de los ministros que te
> representaban en 'Iráq presentar alguna prueba que pueda establecer mi
> deslealtad hacia ti? ¡No, por Aquel quien es el Señor de todos los
> mundos! Ni por un breve instante nos rebelamos contra ti ni contra
> ninguno de tus ministros. Quiera Dios, nunca nos sublevaremos contra ti,
> aunque seamos expuestos a pruebas más severas que ninguna que hemos
> sufrido en el pasado.
> 
> De día y de noche, en la tarde y de mañana, oramos a Dios por ti,
> para que te ayude benévolamente a ser obediente hacia Él, y a observar su
> mandamiento, para que te escude de las huestes de los malvados. Haz, por
> tanto, como te plazca y trátanos como corresponde a tu posición y es
> digno de tu soberanía. No seas negligente con la ley de Dios en todo lo
> que tú desees lograr ahora o en los días por venir. Di: ¡Alabado sea
> Dios, el Señor de todos los mundos!
> 
> CXV. La Pluma de Revelación, oh Dhabíh, en la mayoría de las Tablas
> divinamente reveladas, ha registrado estas palabras: Hemos amonestado a
> todos los amados de Dios, que tengan cuidado, no sea que la orla de
> nuestra sagrada vestidura sea manchada con la inmundicia de acciones
> ilícitas o ensuciada con el polvo de una conducta reprensible. Además,
> les hemos exhortado a fijar su mirada en todo lo que ha sido revelado en
> nuestras Tablas. Si sus oídos interiores hubieran estado atentos a los
> consejos divinos, que han brillado de la Aurora de la Pluma del Todo
> Misericordioso, y si hubieran escuchado su Voz, lo más de los pueblos de
> la tierra ya hubieran sido adornados con el ornamento de su guía. Empero,
> lo que había sido preordinado ha ocurrido.
> 
> Una vez más, la Lengua del Antiguo de los Días, desde ésta la Más
> Grande Prisión, revela estas palabras que están registradas en este
> Pergamino de nívea blancura: ¡Oh vosotros, los bienamados del Dios único
> y verdadero! Pasad más allá de los estrechos retiros de vuestros deseos
> malos y corruptos, y avanzad hacia la vasta inmensidad del reino de Dios,
> y morad en los prados de la santidad y del desprendimiento para que la
> fragancia de vuestras obras pueda guiar a toda la humanidad al océano de
> la imperecedera gloria de Dios. Absteneos de ocuparos con los asuntos de
> este mundo y de todo lo que pertenece a él, o de mezclaros en las
> actividades de lo que son sus jefes visibles.
> 
> El Dios único y verdadero, exaltada sea su gloria, ha concedido a
> los reyes el gobierno del mundo. A nadie se le ha dado derecho de actuar
> de una manera contraria a las opiniones consideradas de quienes tienen
> autoridad. Lo que Él ha reservado para sí son las ciudades de los
> corazones de los hombres; y los amados de Aquel que es la Verdad Soberana
> son en este Día como las llaves de éstas. Quiera Dios, que todos ellos
> sean capacitados para abrir, mediante el poder del Más Grande Nombre, las
> puertas de estas ciudades. Esto es lo que significa ayudar al Dios único
> y verdadero, tema a que se ha referido la Pluma de Aquel que hace que
> rompa el alba en todos sus Libros y Tablas.
> 
> Incumbe, asimismo, a los amados de Dios ser indulgentes con sus
> semejantes, y ser tan santificados y desprendidos de todas las cosas, y
> mostrar tal sinceridad y equidad, que todos los pueblos de la tierra
> puedan reconocer que ellos son los procuradores de Dios entre los
> hombres. Considera a qué elevadas alturas se han remontado los mandatos
> del Todopoderoso, y cuán abyecta es la habitación donde viven estas almas
> endebles. Bienaventurados son aquellos que, con las almas de la certeza
> han volado en los cielos que ha desplegado la Pluma de tu Señor, el Todo
> Misericordioso.
> 
> Mira, oh Dhabíh, las obras que ha producido Dios, la Soberana
> Verdad. Di tú: ¡Cuán grande, cuán intensamente grande es la fuerza de su
> poder, que abarca todos los mundos! ¡Exaltado, inmensamente exaltado es
> su desprendimiento, por encima del alcance y comprensión de toda la
> creación! ¡Glorificada, glorificada sea su docilidad que ha derretido los
> corazones de aquellos que han sido llevados cerca de Dios!
> 
> A pesar de ser afligidos por innumerables tribulaciones, que hemos
> sufrido en manos de nuestros enemigos, hemos proclamado a todos los
> gobernantes de la tierra lo que Dios ha querido proclamar, para que todas
> las naciones sepan que ninguna forma de aflicción, puede impedir a la
> Pluma del Antiguo de los Días lograr su propósito. Su Pluma se mueve con
> el permiso de Dios, quien modela los huesos podridos que se desmoronan.
> 
> Considerando esta poderosísima empresa, incumbe a todos los que le
> aman, apretarse para el esfuerzo y fijar sus pensamientos en lo que
> asegure la victoria de la causa de Dios, en vez de cometer acciones viles
> y despreciables. Si, por un momento, consideraras las obras y acciones
> visibles de Aquel quien es la Verdad Eterna, caerías sobre el suelo y
> exclamarías: ¡Oh, Tú, quien eres el Señor de los Señores! Atestiguo que
> Tú eres el Señor de toda la creación, y el Educador de todos los seres
> visibles e invisibles. Soy testigo que tu poder ha abarcado el universo
> entero, y que las huestes de la tierra nunca podrán desalentarte, ni el
> dominio de todos los pueblos y naciones podrán impedirte ejecutar tu
> propósito. Confieso que Tú no tienes otro deseo sino la regeneración del
> mundo entero, el establecimiento de la unidad de sus pueblos, y la
> salvación de los que habitan en él.
> 
> Reflexiona algún tiempo, y considera cómo deben conducirse quienes
> son los amados de Dios, y a qué alturas deben remontarse. Ruega en todo
> momento a tu Señor, el Dios de Misericordia, para que les ayude a hacer
> lo que es su Voluntad. Verdaderamente Él es el Más Poderoso el Todo
> Glorioso, el Omnisapiente.
> 
> La encarcelación infligida a este Agraviado, oh Dhabíh, no le hizo
> ningún daño ni podrá nunca hacerlo; tampoco podrán la pérdida de todos
> sus bienes terrenales, su exilio, ni aun su martirio y aparente
> humillación, causarle ningún perjuicio. Lo que puede perjudicarle son las
> acciones malas que cometan los amados de Dios, y que le imputen a Él
> quien es la Soberana Verdad. Ésta es la aflicción que sufro, y de esto
> Aquel quien es poderoso sobre todas las cosas es mi testigo. Lo que me ha
> adolorido enormemente son las pretensiones que el pueblo del Bayán
> expresa cada día. Algunos han declarado su lealtad a una de mis Ramas
> (Hijos), mientras que otros han afirmado sus pretensiones independientes
> y han actuado de acuerdo con sus propios deseos.
> 
> ¡Oh Dhabíh! La Lengua de Grandeza dice: ¡Por mí mismo quien habla
> la verdad! En esta poderosísima Revelación, todas las Dispensaciones del
> pasado han alcanzado su más elevada y final consumación. Quienquiera que
> pretenda traer una Revelación después de Él es de seguro un impostor
> mentiroso. Rogamos a Dios que Él, por su gracia, le ayude a retractarse
> de tal pretensión y repudiarla. Si se arrepintiere, Dios, sin duda, le
> perdonará. Pero si insiste en su error, Dios enviará, con toda seguridad,
> a uno que lo tratará sin misericordia. Verdaderamente Él es el
> Todopoderoso, el Omnipotente.
> 
> Mira cómo el pueblo de Bayán no ha reconocido de ningún modo que el
> único objetivo de todo lo que ha revelado mi Manifestación Anterior y
> Precursor de mi Belleza, ha sido mi Revelación y la proclamación de mi
> Causa. Él nunca habría pronunciado, sino por mí, lo que pronunció, y de
> esto Aquel que es la Soberana Verdad es mi testigo. ¡Atestigua cómo esta
> gente insensata ha tratado la Causa de Aquel quien es Poseedor de Todo,
> el Inaccesible, como juego y pasatiempo! Sus corazones forjan cada día
> una nueva maquinación y su fantasía los lleva a buscar un retiro nuevo.
> Si lo que dicen es cierto, ¿cómo, entonces, puede ser asegurada la
> estabilidad de la Causa de tu Señor? Pondera esto en tu corazón y sé de
> aquellos de vista aguda, que inquieren con cuidado, que son firmes en su
> propósito y creencia. Tal debería ser tu certeza, que si toda la
> humanidad presentara pretensiones que ningún hombre haya jamás presentado
> ni ninguna mente concebido, tú no harías caso de ellas, las desecharías y
> volverías tu rostro hacia Aquel quien es el Objeto de la adoración de
> todos los mundos.
> 
> ¡Por la rectitud de mi propio Ser! ¡Grande, inmensamente grande es
> esta Causa! ¡Poderoso, inconcebiblemente poderoso es este Día!
> Bienaventurado, de verdad, es el hombre que ha renunciado a todo y ha
> fijado su vista sobre Aquel cuya faz ha dado iluminación a todos los que
> están en los cielos y a todos los que están en la tierra.
> 
> Tu vista debe ser aguda, oh Dhabíh, tu alma diamantina, y tus pies
> como el bronce, si no deseas ser estremecido por los asaltos de deseos
> egoístas que susurran en los pechos de los hombres. Éste es el firme
> mandamiento que, en virtud de la Voluntad del Antiguo Rey, la Pluma del
> Más Grande Nombre ha sido movido a revelar. Cuídala como tu vista y sé de
> los agradecidos. Empéñate día y noche en servir la Causa de Aquel quien
> es la Verdad Eterna, y sé desprendido de todo menos de Él. ¡Por mí mismo!
> Todo lo que veas en este Día, perecerá. Sumamente elevada será tu
> posición, si permaneces firme en la Causa de tu Señor. Hacia Él están
> dirigidos tus diligentes movimientos y en Él está tu descanso final.
> 
> CXVI. ¡Oh reyes de la cristiandad! No escuchasteis las palabras de
> Jesús, el Espíritu de Dios: "Yo me voy, y vuelvo a donde vosotros". ¿Por
> qué, entonces, cuando Él vino nuevamente a vosotros en las nubes del
> cielo, no os acercasteis a Él, para que pudierais ver su rostro y ser de
> aquellos que alcanzaron su Presencia? En otro pasaje Él dice: "Cuando Él,
> el Espíritu de la Verdad, venga, Él os guiará a toda verdad". Empero,
> ved, cómo, cuando Él os trajo la verdad, rehusasteis volver vuestros
> rostros hacia Él, y persististeis en divertiros en vuestros pasatiempos y
> vanidades. No le disteis la bienvenida, ni buscasteis su Presencia, para
> que pudierais oír los versos de Dios de sus propios labios y participar
> de la múltiple sabiduría del Todopoderoso, el Todo Glorioso, el
> Sapientísimo. Debido a vuestra falta, habéis impedido que el aliento de
> Dios sople sobre vosotros, y habéis retenido de vuestras almas la dulzura
> de su fragancia. Continuáis vagando con deleite en el valle de vuestros
> deseos corruptos. Vosotros, y todo lo que poseéis, pasará. De cierto,
> volveréis a Dios y seréis llamados a rendir cuenta de vuestros actos en
> presencia de Aquel quien reunirá a toda la creación....
> 
> Han pasado veinte años, oh reyes, durante los cuales cada día hemos
> probado la angustia de una nueva tribulación. Ninguno de los que nos
> precedieron ha soportado lo que Nosotros hemos soportado. ¡Oh, que
> pudierais comprenderlo! Aquellos que se levantaron contra Nosotros nos
> han muerto, han derramado nuestra sangre, han saqueado nuestros bienes y
> violado nuestro honor. Aunque conscientes de la mayoría de nuestras
> aflicciones, no habéis detenido, sin embargo, la mano del agresor. ¿Pues
> no es acaso vuestro claro deber refrenar la tiranía del opresor y tratar
> con equidad a vuestros súbditos, para que vuestro alto sentido de la
> justicia se demuestre plenamente ante toda la humanidad?
> 
> Dios ha confiado en vuestras manos las riendas del gobierno del
> pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, resguardéis los
> derechos de los humillados y castiguéis a los malhechores. Si descuidáis
> el deber prescrito a vosotros por Dios en su Libro, vuestros nombres
> serán contados entre los injustos a su vista. Grave, ciertamente, será
> vuestro error. ¿Os aferráis a lo que vuestras imaginaciones han maquinado
> y arrojáis tras de vosotros los mandamientos de Dios, el Exaltadísimo, el
> Inaccesible, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Desechad las cosas que
> poseéis y aferraos a lo que Dios os ha ordenado observar. Buscad su
> gracia, pues aquel que la busca holla su recto Sendero.
> 
> Considerad la condición en que estamos y ved qué males y
> dificultades que nos han probado. No nos desatendáis ni por un momento y
> juzgad entre Nosotros y nuestros enemigos con equidad. Esto, de seguro,
> será por vosotros un beneficio manifiesto. Así os relatamos nuestra
> historia y os contamos las cosas que nos han acaecido, para que remediéis
> nuestros males y alivies nuestra carga. Que aquel que quiera, nos libere
> de nuestra dificultad; y en cuanto a aquel que no quiera, mi Señor es de
> seguro el mejor de los socorredores.
> 
> Advierte y haz conocer a la gente, oh Siervo, aquello que te hemos
> enviado, y no dejes que el temor a nadie te desaliente, y no seas de
> aquellos que vacilan. Se aproxima el día en que Dios habrá exaltado su
> Causa y magnificado su testimonio a los ojos de todos los que están en
> los cielos y todos los que están en la tierra. Pon en todas
> circunstancias, plena confianza en tu Señor, y fija tu mirada en Él y
> apártate de todos los que repudian su Verdad. Que Dios, tu Señor, sea tu
> único socorredor y ayuda. Nos hemos comprometido a asegurar tu triunfo
> sobre la tierra y exaltar nuestra Causa por encima de todos los hombres,
> aunque no encontremos ningún rey que dirija su mirada a ti.
> 
> CXVII. El Gran Ser, deseando revelar los requisitos previos para la
> paz y tranquilidad del mundo y el adelanto de sus pueblos, ha escrito:
> Debe llegar el tiempo cuando la imperativa necesidad de tener una
> concentración vasta y omnímoda de los hombres será universalmente
> comprendida. Los gobernantes y reyes de la tierra deben necesariamente
> concurrir a ella y participando en sus deliberaciones deben considerar
> los fundamentos de la Gran Paz mundial. Tal paz exige que las grandes
> potencias decidan, para la tranquilidad de los pueblos de la tierra,
> estar completamente reconciliadas entre sí. Si algún rey tomare sus armas
> contra otro, todos deberán levantarse unidos e impedírselo. Si esto se
> hace las naciones del mundo ya no necesitarán armamentos, salvo con el
> fin de preservar la seguridad de sus reinos y mantener el orden interno
> dentro de sus territorios. Esto asegurará la paz y la calma de todos los
> pueblos, gobiernos y naciones. Esperamos que los reyes y gobernantes de
> la tierra, los espejos del dadivoso y omnipotente nombre de Dios, puedan
> alcanzar esta posición y escudar a la humanidad de la embestida de la
> tiranía.... Se aproxima el día en que todos los pueblos de la tierra
> habrán adoptado un idioma universal y una escritura común. Cuando se haya
> logrado esto, a cualquier ciudad que uno viaje, será como llegar a la
> tierra nativa. Estas cosas son obligatorias y absolutamente esenciales.
> Incumbe a todo hombre dotado de discernimiento y comprensión, esforzarse
> por llevar lo que ha sido escrito a la realidad y acción.... Es de hecho
> un hombre, quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana. El
> Gran Ser dice: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para
> promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. En
> otro pasaje Él ha proclamado: No debe enaltecerse quien ama a su patria,
> sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país, y la humanidad
> sus ciudadanos.
> 
> CXVIII. No dejéis de lado el temor a Dios, oh reyes de la tierra, y
> cuidaos de no transgredir los límites que ha fijado el Todopoderoso.
> Observad los mandamientos prescritos a vosotros en su Libro, y tomad
> cuidado de no sobrepasar sus límites. Estad alertas para que no hagáis
> injusticia a nadie, aunque sea como un grano de mostaza. Hollad el
> sendero de la justicia, porque éste es, ciertamente, el sendero recto.
> 
> Resolved vuestras diferencias y reducid vuestros armamentos, para
> que el peso de vuestros gastos sea aliviado y vuestras mentes y corazones
> se tranquilicen. Reparad las disensiones que os dividen y ya no
> necesitaréis armamentos, excepto los que la protección de vuestras
> ciudades y territorios requiera. Temed a Dios y cuidaos de no traspasar
> los límites de la moderación y ser contados entre los extravagantes.
> 
> Hemos sabido que aumentáis vuestros desembolsos cada año, y cargáis
> el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es más de lo
> que pueden soportar y es una grave injusticia. Decidid con justicia entre
> los hombres y sed los emblemas de la justicia entre ellos. Esto, si
> juzgáis imparcialmente, es lo que os incumbe y corresponde a vuestra
> posición.
> 
> Guardaos de tratar injustamente a quienquiera que recurra a
> vosotros y entre bajo vuestro amparo. Tened temor a Dios y sed de los que
> llevan una vida piadosa. No os fiéis de vuestro poder, vuestros
> ejércitos, ni vuestros tesoros. Poned toda vuestra fe y confianza en
> Dios, quien os ha creado, y buscad su ayuda en todos vuestros asuntos. El
> socorro viene sólo de Él. Él socorre a quien quiere con las huestes de
> los cielos y de la tierra.
> 
> Sabed que los pobres son el depósito de Dios en medio de vosotros.
> Cuidaos que no traicionéis su depósito, que no procedáis injustamente con
> ellos y que no caminéis por los caminos de los pérfidos. Con toda
> seguridad, seréis llamados a dar cuenta de su depósito en el día en que
> la Balanza de la Justicia será establecida, día en que todos recibirán lo
> que merezcan, en que los hechos de todos los hombres, ricos y pobres,
> serán ponderados.
> 
> Si no prestáis atención a los consejos que, en lenguaje
> incomparable e inequívoco, hemos revelado en esta Tabla, el castigo
> divino os asaltará de todas direcciones y la sentencia de su justicia
> será pronunciada contra vosotros. En ese día no tendréis poder para
> resistirle, y reconoceréis vuestra propia impotencia. Tened misericordia
> de vosotros mismos y de los que están bajo vosotros. Juzgad entre ellos
> de acuerdo con los preceptos prescritos por Dios en su muy santa y
> exaltada Tabla, Tabla en que Él ha asignado a cada cosa una medida
> determinada, en que Él ha dado una clara explicación de todas las cosas y
> que es, en sí misma, una amonestación para los que creen en Él.
> 
> Examinad nuestra causa, inquirid las cosas que nos han acaecido, y
> decidid con justicia entre Nosotros y nuestros enemigos y sed de los que
> obran equitativamente con sus semejantes. Si no detenéis la mano del
> opresor, si no resguardáis los derechos de los oprimidos, ¿qué justifica
> entonces que os vanagloriáis ante los hombres? ¿De qué podéis jactaros
> con derecho? ¿Es de vuestros alimentos o bebidas que os enorgullecéis, de
> las riquezas que almacenáis en vuestros tesoros, de la diversidad y valor
> de los ornamentos con que os adornáis? Si la verdadera gloria consistiera
> en la posesión de esas cosas perecederas, entonces la tierra sobre la
> cual camináis debería enaltecerse sobre vosotros, porque os suministra y
> confiere estas mismas cosas por decreto del Todopoderoso. En sus entrañas
> se halla, de acuerdo con lo que Dios ha ordenado, todo lo que poseéis. De
> ella, como un signo de su misericordia, deriváis vuestras riquezas.
> Mirad, entonces, vuestra condición, aquella de que os gloriáis! ¡Oh, si
> pudierais comprenderlo!
> 
> ¡No, más aún! ¡Por Aquel que sostiene en su mano el reino de toda
> la creación! En nada reside vuestra gloria verdadera y perdurable salvo
> en la adhesión firme a los preceptos de Dios, en la observancia plena de
> sus leyes, en la resolución de ver que no queden sin cumplir, y en
> proseguir firmemente el camino derecho.
> 
> CXIX. ¡Oh gobernantes de la tierra! ¿Por qué habéis ofuscado el
> resplandor del Sol, y hecho que deje de brillar? Escuchad el consejo que
> os da la Pluma del Altísimo, que quizá tanto vosotros como los pobres
> podáis lograr tranquilidad y paz. Imploramos a Dios que ayude a los reyes
> de la tierra a establecer la paz en el mundo. Él, verdaderamente hace lo
> que es su Voluntad.
> 
> ¡Oh reyes de la tierra! Vemos que aumentáis vuestros gastos cada
> año y cargáis el peso de ellos sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad,
> es grave y totalmente injusto. Temed los suspiros y lágrimas de este
> Agraviado y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos. No les
> robéis para erigir palacios para vosotros; no, más bien, escoged para
> ellos lo que escogéis para vosotros mismos. Así desplegamos a vuestros
> ojos lo que os aprovecha, si sólo lo comprendierais. Vuestros pueblos son
> vuestros tesoros. Tened cuidado, no sea que vuestro dominio viole los
> mandamientos de Dios y entreguéis a vuestros protegidos en manos del
> ladrón. Por ellos reináis, mediante ellos subsistís, con su ayuda
> conquistáis. ¡Empero, con qué desdén les miráis! ¡Cuán extraño, cuán
> profundamente extraño!
> 
> Ya que habéis rehusado la Más Grande Paz, aferraos a ésta, la Paz
> Menor, que quizá podáis mejorar vuestra propia condición y la de vuestros
> dependientes.
> 
> Estad reconciliados entre vosotros, oh gobernantes de la tierra,
> para que no necesitéis más armamentos, salvo en la medida para resguardar
> vuestros territorios y dominios. Cuidado, no sea que desatendáis el
> consejo del Omnisciente, el Justo.
> 
> Sed unidos, oh reyes de la tierra, pues así la tempestad de la
> discordia entre vosotros será apaciguada y vuestros pueblos hallarán
> descanso, si sois de aquellos que comprenden. Si alguno de vosotros toma
> armas contra otro, levantaos todos contra él, porque esto no es sino
> justicia manifiesta.
> 
> CXX. ¡Oh vosotros, los representantes elegidos del pueblo en todos
> los países! Tomad consejo juntos y ocupaos sólo con lo que beneficie a la
> humanidad y mejore su condición, si sois de los que inquieren con
> cuidado. Considerad al mundo como el cuerpo humano, que aunque al ser
> creado es sano y perfecto, ha sufrido, por diversas causas, graves
> trastornos y enfermedades. Ni un día logró alivio; no, más bien su
> dolencia se hizo más severa, puesto que cayó en manos de médicos
> ignorantes que daban rienda suelta a sus deseos personales, y han errado
> gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un
> miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto quedaba enfermo como antes. Así
> os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.
> 
> Lo vemos, en este día, a la merced de gobernantes tan embriagados
> con orgullo, que no pueden discernir claramente lo que más les conviene,
> ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como
> ésta. Y cuando alguno entre ellos se ha empeñado en mejorar su condición,
> su motivo ha sido su propio provecho, lo haya declarado o no; y la
> indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar y sanar.
> 
> Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más
> poderoso instrumento para la curación del mundo entero, es la unión de
> todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede
> lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso.
> Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error.
> 
> CXXI. Di: ¡Oh vosotros que me envidiáis y buscáis dañarme! ¡Que la
> furia de vuestra ira contra mí os confunda! He aquí que el Sol de Gloria
> se ha levantado sobre el horizonte de mi Revelación y ha envuelto con su
> resplandor a toda la humanidad. Y ved cómo, no obstante, os habéis
> apartado de su esplendor y estáis sumergidos en la mayor negligencia.
> Tened misericordia de vosotros mismos, no repudiéis la pretensión de
> Aquel cuya verdad ya habéis reconocido y no seáis de los transgresores.
> 
> ¡Por la rectitud del Dios único y verdadero! Si rechazáis esta
> Revelación, todas las naciones de la tierra se mofarán de vosotros y os
> menospreciarán, pues habéis sido vosotros, quienes, con objeto de
> vindicar la verdad de vuestra Causa, habéis expuesto ante sus ojos los
> testimonios de Dios, el Soberano Protector> el Todopoderoso, el Todo
> Glorioso, el Sapientísimo. Y, a pesar de esto, tan pronto como su
> Revelación siguiente investida con la gloria de una soberanía que compele
> todo, fue enviada a vosotros, la desechasteis, ¡oh vosotros que sois
> contados entre los negligentes!
> 
> ¡Cómo! ¿Creéis de corazón que poseéis el poder de extinguir el
> resplandor del Sol, o eclipsar su esplendor? ¡No, por mi vida! No podéis
> ni podréis nunca lograr vuestro propósito, aunque tengáis la ayuda de
> todo lo que está en los cielos y de todo lo que está en la tierra. Tened
> temor a Dios, y no hagáis vanas vuestras obras. Poned oído a sus palabras
> y no seáis de aquellos que están apartados, como por un velo de Él. Di:
> ¡Dios es mi testigo! Nada he deseado para mí mismo. Lo que he deseado es
> la victoria de Dios y el triunfo de su Causa. Él mismo es testigo
> suficiente entre Yo y vosotros. Si limpiarais vuestros ojos, percibiríais
> fácilmente cómo mis acciones atestiguan la verdad de mis palabras, cómo
> mis palabras son una guía para mis acciones.
> 
> ¡Cegados están vuestros ojos! ¿No habéis comprendido la grandeza
> del poder de Dios y de su soberanía? ¿No habéis visto su majestad y
> gloria? ¡Ay de vosotros, oh congregación de los malvados y envidiosos!
> Escuchad mis palabras y no vaciléis ni por un momento. Así os pide Aquel
> quien es la belleza del Todo Misericordioso, para que quizás os
> desprendáis de lo que poséis y ascendáis a las alturas desde donde
> podréis descubrir cómo la creación entera está cobijada bajo la sombra de
> su Revelación.
> 
> Di: No hay refugio para vosotros, ni asilo adonde podáis huir, ni
> nadie para defenderos ni protegeros en este Día, de la furia de la ira de
> Dios y de su vehemente poder, a menos que busquéis el amparo de su
> Revelación. Ésta es, en verdad, su Revelación, que ha sido manifestada a
> vosotros en la persona de este Joven. Glorificado, entonces, sea Dios por
> tan resplandeciente, preciosa y maravillosa visión.
> 
> Apartaos de todo menos de mí, y volved vuestros rostros hacia mi
> rostro, pues esto es mejor para vosotros que todas las cosas que poseéis.
> La Lengua de Dios atestigua la verdad de mis palabras por mi propia
> Palabra, que habla la verdad, y abarca y comprende todas las cosas.
> 
> Di: ¿Pensáis que vuestra lealtad a su Causa pueda ser de provecho
> para Él, o que vuestra repudiación de su verdad puede causarle algún
> daño? ¡No, por mi mismo, Él que Sojuzga Todo, el Inaccesible, el
> Altísimo! Rasgad los velos de los nombres y hendid su reino. ¡Por mi
> Belleza! Aquel quien es el Monarca de todos los nombres ha llegado, Aquel
> por cuyo mandato cada uno de los nombres ha sido creado, desde el
> principio que no tiene principio, Aquel que continuará creándolos como Él
> crea apropiado. Él verdaderamente es el Todopoderoso, el Sapientísimo.
> 
> Cuidaos de que os despojéis del atavío de la guía divina. Bebed lo
> que podáis de la Copa que los Jóvenes del Cielo han levantado por encima
> de vuestras cabezas. Así os ordena Aquel quien tiene más misericordia
> para vosotros que vosotros la tenéis, Aquel quien no ha pedido ninguna
> recompensa ni agradecimiento de vosotros. Su recompensa viene de Aquel
> quien por el poder de la verdad, le ha enviado a vosotros, le ha elegido
> y proclamado como su propio testimonio para toda la creación. Él es quien
> le ha dado el poder de manifestar todos sus signos. Volved a mirar para
> que podáis percibir aquello a que la Lengua del Antiguo de los Días os ha
> llamado, que quizá seáis de aquellos que han comprendido la verdad.
> ¿Habéis oído alguna vez que vuestros antepasados, o las generaciones que
> les precedieron, aun hasta el primer Adán, relataran que alguien que
> viniera en las nubes de la revelación, investido de manifiesta y
> trascendente soberanía, teniendo en su diestra el Reino de Dios y en su
> siniestra todo el poder y gloria de su dominio eterno, alguien precedido
> por las huestes de Dios, el Todopoderoso, el que Compele Todo, el
> Omnipotente, y pronunciando continuamente versos cuyo significado ni aun
> las mentes de los más eruditos y sabios de los hombres fueran incapaces
> de sondear, fuera, a pesar de esto, portador de un mensaje que no es de
> Dios? Sed discernidores entonces, y decid la verdad, la verdad misma, si
> pretendéis ser honestos y magnánimos.
> 
> Di: Los versos que hemos revelado son tan numerosos como aquellos
> que en la Revelación anterior descendieron sobre el Báb. Que aquel que
> dude de las palabras que el Espíritu de Dios ha pronunciado, busque la
> corte de nuestra presencia y escuche la melodía de nuestros versos
> divinamente revelados, y que sea testigo de la prueba evidente de nuestra
> pretensión.
> 
> Di: ¡Por la rectitud del Todopoderoso! La medida de los favores de
> Dios se ha colmado, su palabra ha sido perfeccionada, la luz de su
> semblante ha sido revelada, su soberanía ha envuelto a toda la creación,
> la gloria de su Revelación ha sido hecha manifiesta, y sus dádivas han
> llovido sobre toda la humanidad.
> 
> CXXII. El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de
> una educación adecuada le ha privado de aquello que inherentemente posee.
> Por una sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a
> existir; por una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su
> educación; por otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados.
> El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de
> valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus
> tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de éstos. Si algún hombre
> meditare sobre lo que han revelado las Escrituras enviadas desde el cielo
> de la santa Voluntad de Dios, reconocerá fácilmente que el propósito de
> ella es que todos los hombres sean considerados como un alma, para que el
> sello con las palabras "El Reino será de Dios" pueda ser estampado en
> cada corazón, y la luz de la generosidad, gracia y misericordia divinas
> puedan envolver a toda la humanidad. El Dios único y verdadero, exaltado
> sea su gloria, no ha deseado nada para sí. La lealtad del género humano
> no le aprovecha, ni su perversidad puede dañarle. El Ave del Reino de la
> Prolación emite continuamente este llamado: "Todas las cosas las he
> destinado para ti, y también a ti, para ti mismo". Si los eruditos y
> hombres de sabiduría mundana de esta época, permitieran a la humanidad
> aspirar la fragancia de la fraternidad y del amor, todo corazón
> comprensivo entendería el significado de la verdadera libertad y
> descubriría el secreto de la paz imperturbable y de la tranquilidad
> absoluta. Si la tierra alcanzara esta posición y fuera iluminada con su
> luz, entonces, en verdad, se podría decir de ella: "No verás en ella ni
> hondonadas ni lomas".
> 
> CXXIII. Las generaciones que fueron antes de vosotros, ¿a dónde han
> ido? Y aquellos en torno de los cuales giraban las más bellas y hermosas
> del país, ¿ahora dónde están? Que su ejemplo os aproveche, oh pueblo, y
> no seáis de aquellos que se han desviado.
> 
> Otros, dentro de poco, pondrán sus manos sobre lo que poseéis y
> ocuparán vuestras habitaciones. Poned oído a mis palabras y no seáis
> contados entre los necios.
> 
> Para cada uno de vosotros es deber supremo escoger para sí lo que
> nadie pueda violar ni usurpar. Esto es -y ello me lo atestigua el
> Todopoderoso- el amor a Dios, si sólo pudierais comprenderlo.
> 
> Construid para vosotros casas que ni la lluvia ni los diluvios
> podrán jamás destruir, y que os protejan de los cambios y azares de esta
> vida. Ésta es la orden de Aquel a quien el mundo ha agraviado y
> desamparado.
> 
> CXXIV. ¡Cuán maravillosa es la Unidad del Dios Viviente y
> Perdurable, unidad que es exaltada por encima de toda limitación, que
> trasciende la comprensión de todas las cosas creadas! ¡Desde la
> eternidad, Él ha habitado su inaccesible morada de santidad y gloria y
> continuará siempre entronizado sobre las alturas de su independiente
> soberanía y grandeza! ¡Cuán excelsa ha sido su incorruptible Esencia,
> cuán independiente del conocimiento de todas las cosas creadas, y cuán
> inmensamente exaltada permanecerá por encima de la alabanza de todos los
> habitantes de los cielos y de la tierra!
> 
> Desde la fuente exaltada y de la esencia de su favor y generosidad
> Él ha encomendado a toda cosa creada un signo de su conocimiento, para
> que ninguna de sus criaturas sea privada de su parte, de acuerdo con su
> capacidad y grado, en la expresión de este conocimiento. Este signo es el
> espejo de su belleza en el mundo de la creación. Cuanto más grande sea el
> esfuerzo hecho para el pulimento de este espejo sublime y noble, tanto
> más fielmente reflejará la gloria de los nombres y atributos de Dios, y
> revelará las maravillas de sus signos y conocimientos. Toda cosa creada
> podrá revelar (tan grande es este poder de reflexión) las potencialidades
> de su posición preordinada, reconocerá su capacidad y limitaciones, y
> atestiguará la verdad que "Él, ciertamente, es Dios; no hay otro Dios
> fuera de Él"....
> 
> No puede haber ninguna duda que, como consecuencia de los esfuerzos
> que cada uno haga conscientemente y como resultado del ejercicio de sus
> propias facultades espirituales, este espejo podrá a tal punto ser
> limpiado de la escoria de la inmundicia terrenal y purgado de fantasías
> satánicas, que será capaz de aproximarse a los prados de santidad eterna
> y alcanzar las cortes de fraternidad sempiterna. Sin embargo, en
> cumplimiento del principio que para cada cosa ha sido fijado un tiempo y
> para cada fruta ha sido ordenada una sazón, las energías latentes de tal
> generosidad pueden ser liberadas mejor, y la gloria vernal de tal dádiva
> puede ser sólo manifestada en los Días de Dios. Aunque cada día sea
> investido con su parte preordinada de la maravillosa gracia de Dios, los
> Días asociados directamente con la Manifestación de Dios poseen una
> distinción única y ocupan una posición que ninguna mente podrá nunca
> comprender. Tal es la virtud infundida en ellos, que si en esos días de
> delicia sempiterna los corazones de todos los que moran en los cielos y
> en la tierra fuera enfrentados con aquel Sol de gloria imperecedera y
> fueran acordados con su Voluntad, cada uno se hallaría exaltado sobre
> todas las cosas terrenales, radiante con su luz y santificado por su
> gracia. ¡Alabada sea esta gracia, que ninguna bendición, por grande que
> sea puede exceder, y todo honor sea para esta amorosa bondad, nada
> semejante a la cual ha visto el ojo de la creación! ¡Exaltado es Él sobre
> lo que le atribuyen o cuentan de Él!
> 
> Por esta razón, ningún hombre necesitará en esos días de su
> prójimo. Ya se ha demostrado plenamente que, en ese Día divinamente
> designado, la mayoría de los que han buscado y han alcanzado su santa
> corte, han mostrado tal conocimiento y sabiduría que ni una gota de los
> cuales nadie, fuera de estas almas benditas y santificadas, por mucho
> tiempo que haya enseñado o estudiado, ha captado, ni jamás comprenderá.
> Es por virtud de este poder que los amados de Dios, en los días de la
> Manifestación del Sol de la Verdad, han sido exaltados por encima de toda
> erudición humana y hecho independientes de ésta. No, más aún, de sus
> corazones y de los manantiales de sus poderes innatos ha brotado
> incesantemente la esencia íntima de la erudición y sabiduría humanas.
> 
> CXXV. ¡Oh mi hermano! Cuando un buscador verdadero decide dar el
> paso de la búsqueda por el camino que lleva al conocimiento del Antiguo
> de los Días, debe antes que nada purificar su corazón, que es la sede de
> revelación de los misterios interiores de Dios, del polvo ofuscador de
> todo conocimiento adquirido y de las insinuaciones de las
> personificaciones de la fantasía satánica. Debe purgar su pecho, que es
> el santuario del amor perdurable del Amado, de toda contaminación, y
> santificar su alma de todo lo que pertenece al agua y arcilla y de todo
> apego vago y efímero. Debe limpiar su corazón tanto que no quede en él
> ningún vestigio de amor ni odio; no sea que ese amor le incline
> ciegamente al error o ese odio le aleje de la verdad. Así puedes ver, en
> este día, cómo la mayoría de la gente, a causa de tal amor y odio, está
> privada de la Faz inmortal, se ha apartado lejos de las Personificaciones
> de los misterios divinos y vaga sin pastor por los desiertos del olvido y
> del error.
> 
> Ese buscador debe en todo momento poner su confianza en Dios, debe
> renunciar a los pueblos de la tierra, desprenderse del mundo del polvo y
> aferrarse a Aquel quien es el Señor de los Señores. No debe nunca tratar
> de enaltecerse por encima de nadie, debe borrar de la tabla de su corazón
> toda huella de orgullo y vanagloria, debe asirse a la paciencia y
> resignación, guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa.
> Pues la lengua es fuego latente, y el exceso de palabras un veneno
> mortal. El fuego material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la
> lengua devora tanto corazón como alma. La fuerza de aquél dura sólo un
> tiempo, en tanto que los efectos de éste persisten un siglo.
> 
> Ese buscador también debiera considerar la murmuración como grave
> error y mantenerse alejado de su dominio, por cuanto que la murmuración
> apaga la luz del corazón y extingue la vida del alma. Debiera conformarse
> con poco y liberarse de todo deseo desmesurado. Debiera apreciar la
> compañía de quienes han renunciado al mundo y considerar que rehuir a la
> gente jactanciosa y mundana es un gran beneficio. Al amanecer de cada día
> debiera comulgar con Dios y perseverar con toda su alma en la búsqueda de
> su Amado. Debiera consumir todo pensamiento descarriado con la llama de
> su amorosa mención y, con la rapidez del relámpago, pasar por encima de
> todo lo que no sea Él. Debiera socorrer al desposeído y nunca rehusar su
> favor al menesteroso. Debiera ser bondadoso con los animales, y más aún
> con su semejante, que está dotado del poder del habla. No debiera vacilar
> en sacrificar su vida por su Amado, ni permitir que la desaprobación de
> los hombres le aparte de la Verdad. No debiera desear a otros lo que no
> desea para sí mismo, ni prometer lo que no ha de cumplir. Con todo su
> corazón debiera el buscador evitar la compañía de malhechores y orar por
> la remisión de sus pecados. Debiera perdonar al pecaminoso y jamás
> despreciar su baja condición, pues nadie sabe cuál será su propio fin.
> ¡Cuántas veces un pecador, en la hora de su muerte, ha llegado a la
> esencia de la fe, y tomando la bebida inmortal, ha alzado el vuelo hacía
> el Concurso celestial! ¡Y cuántas veces un creyente piadoso ha cambiado
> tanto al momento de la ascensión de su alma, que ha caído en el fuego
> infernal!
> 
> Es nuestro propósito, al revelar estas convincentes e importantes
> palabras, inculcar en el buscador que debe considerar a todo, excepto
> Dios, como transitorio, y debe estimar a todo lo que no sea Él, quien es
> el Objeto de toda adoración, como la nada absoluta .
> 
> Éstos son algunos de los atributos de los exaltados, y constituyen
> el sello de quienes están dotados de espiritualidad. Ya se los ha
> mencionado a propósito de los requisitos para los caminantes que hollan
> el Sendero del Conocimiento Positivo. Cuando el caminante desprendido y
> buscador sincero ha cumplido con estas condiciones esenciales, entonces,
> y sólo entonces, puede llamársele buscador verdadero. Cuandoquiera que
> haya cumplido las condiciones implícitas en el versículo: "Quien se
> esfuerce por Nosotros", disfrutará de las bendiciones conferidas por las
> palabras: "De seguro le guiaremos por nuestros caminos".
> 
> Sólo cuando la lámpara de la búsqueda, del esfuerzo ardiente, del
> deseo anhelante, de la devoción apasionada, del amor fervoroso, del
> arrobamiento y del éxtasis, se haya encendido en el corazón del buscador,
> y sople en su alma la brisa de su amorosa bondad, será disipada la
> oscuridad del error, será dispersada la bruma de las dudas y los recelos
> y su ser será envuelto por la luz del conocimiento y de la certeza. En
> ese momento, el Heraldo Místico, portador de las felices nuevas del
> Espíritu, aparecerá resplandeciente como la mañana desde la Ciudad de
> Dios, y mediante el son de trompeta del conocimiento, despertará del
> sueño de la negligencia al corazón, al alma y al espíritu. Entonces los
> múltiples favores y la efusión de gracia del santo y eterno Espíritu
> conferirá al buscador una nueva vida tal que se hallará dotado de vista
> nueva, oído nuevo, corazón nuevo y mente nueva. Contemplará las
> manifiestas señales del universo y penetrará los misterios ocultos del
> alma. Mirando con el ojo de Dios, percibirá dentro de cada átomo una
> puerta que le conducirá a las posiciones de la certeza absoluta. En todas
> las cosas descubrirá los misterios de la Revelación divina y las pruebas
> de una manifestación perdurable.
> 
> Juro por Dios que si aquel que holla el sendero de la guía y busca
> escalar las alturas de la rectitud, llegara a esta gloriosa y suprema
> posición, aspiraría la fragancia de Dios a una distancia de mil leguas y
> percibiría la resplandeciente mañana de una Guía divina apareciendo en el
> amanecer de todas las cosas. Cada cosa, por pequeña que fuera, sería para
> él una revelación que le llevaría donde su Amado, el Objeto de su
> búsqueda. Sería tan grande el discernimiento de ese buscador, que
> distinguiría entre verdad y falsedad como distingue el sol de la sombra.
> Si se esparcieran en los rincones más remotos del Oriente los fragantes
> perfumes de Dios, él de seguro los reconocería y aspiraría su fragancia,
> aunque habitara en los últimos confines del Occidente. Asimismo
> distinguiría todos los signos de Dios -sus maravillosas palabras, sus
> grandes obras y poderosos hechos- de las acciones, las palabras y los
> hábitos de los hombres, al igual que el joyero separa la joya de la
> piedra, o el hombre que distingue la primavera del otoño y el calor del
> frío. Cuando el canal del alma humana se haya limpiado de todo apego
> impeditivo y mundano, percibirá indefectiblemente, a través de distancias
> inmensurables, el hálito del Amado, y, guiado por su perfume, llegará a
> la Ciudad de la Certeza y entrará en ella.
> 
> Allí descubrirá las maravillas de su antigua sabiduría y percibirá
> todas las enseñanzas ocultas en el susurro de las hojas del Árbol que
> florece en esa Ciudad. Escuchará, con su oído externo e interno, los
> himnos de alabanza y gloria que de su polvo ascienden hacia el Señor de
> los Señores, y descubrirá con su vista interior los misterios de la
> "vuelta" y "renacimiento".
> 
> ¡Cuán inefablemente gloriosos son los signos, las señales, las
> revelaciones y los esplendores que ha destinado para esa ciudad Aquel
> quien es el Rey de los nombres y atributos! La llegada a esa Ciudad apaga
> la sed sin agua, y enciende el amor a Dios sin fuego. Dentro de cada
> tallo de hierba se atesoran los misterios de una sabiduría inescrutable,
> y en cada rosal una miríada de ruiseñores gorjean sus melodías con
> venturoso encantamiento. Sus maravillosos tulipanes revelan el misterio
> de la Zarza Ardiente, y sus fragantes aromas de santidad exhalan el
> perfume del Espíritu Mesiánico. Otorga riquezas sin oro, y confiere
> inmortalidad sin muerte. En cada hoja se atesoran inefables delicias, y
> en cada aposento yacen ocultos innumerables misterios.
> 
> Aquellos que valientemente se afanan en la búsqueda de la voluntad
> de Dios, una vez que hayan renunciado a todo salvo a Él, estarán de tal
> manera ligados y aferrados a esa Ciudad, que una momentánea separación de
> ella les será inconcebible. Escucharán pruebas infalibles del Jacinto de
> esa asamblea, y percibirán los más seguros testimonios en la belleza de
> su Rosa y la melodía de su Ruiseñor. Una vez alrededor de cada mil años,
> será esta Ciudad renovada y adornada nuevamente....
> 
> Aquella Ciudad no es otra que la Palabra de Dios, revelada en cada
> época y dispensación. En los días de Moisés fue el Pentateuco; en los
> días de Jesús, el Evangelio; en los días de Muhammad, el Mensajero de
> Dios, el Corán; en este día, es el Bayán; y en la dispensación de Aquel a
> quien Dios hará manifiesto, su propio Libro, Libro al que necesariamente
> han de referirse todos los Libros de Dispensaciones anteriores, Libro que
> entre todos sobresale, trascendente y supremo.
> 
> CXXVI. Dondequiera que nos destierren, por grande que sea la
> tribulación que suframos, aquellos que son del pueblo de Dios, con firme
> resolución y perfecta confianza, deben mantener su vista dirigida hacia
> la Aurora de Gloria, y ocuparse con todo lo que conduzca al mejoramiento
> del mundo y a la educación de sus pueblos. Todo lo que nos ha acaecido en
> el pasado, ha promovido los intereses de nuestra Revelación y ha
> proclamado su fama; y todo lo que nos acaezca en el futuro tendrá un
> resultado semejante. Aferraos con vuestro íntimo corazón a la Causa de
> Dios, Causa que ha sido enviada por Aquel quien es el Ordenador, el
> Sapientísimo. Con la mayor bondad y misericordia hemos llamado y dirigido
> a todos los pueblos y naciones hacia lo que de cierto les aprovechará.
> 
> ¡El Sol de la Verdad, que brilla con su esplendor meridiano, es
> nuestro testigo! Aquellos que son del pueblo de Dios no tienen otra
> ambición salvo revivir al mundo, ennoblecer su vida y regenerar a sus
> pueblos. La veracidad y buena voluntad han señalado, en todo tiempo, sus
> relaciones con todos los hombres. Su comportamiento no es sino un reflejo
> de su vida interior, y su vida interior, el espejo de su comportamiento.
> Ningún velo oculta ni oscurece las verdades sobre las que está
> establecida su Fe. Ante los ojos de todos los hombres, estas verdades han
> sido descubiertas y pueden ser reconocidas inequívocamente. Sus propias
> acciones atestiguan la verdad de estas palabras.
> 
> Todo ojo discernidor puede percibir en este Día la luz matutina de
> la Revelación de Dios, y todo oído atento puede reconocer la Voz que se
> escuchó desde la Zarza Ardiente. Tal es el ímpetu de las aguas de la
> misericordia divina, que Aquel quien es la Aurora de los signos de Dios y
> el Revelador de las señales de su gloria, se asocia sin velo ni
> encubrimiento con los pueblos y naciones de la tierra y conversa con
> ellos. ¡Cuán numerosos aquellos que, con corazones que intentan maldad,
> han buscado nuestra Presencia, y han salido de ella como leales y
> cariñosos amigos! Las puertas de la gracia están abiertas de par en par a
> la faz de todos los hombres. En nuestras relaciones externas con ellos
> hemos tratado igualmente al recto y al pecador, que quizás el malhechor
> alcance el ilimitado océano del perdón divino. Nuestro nombre "el
> Encubridor" ha derramado tal luz sobre los hombres, que el malvado ha
> imaginado ser de los piadosos. A nadie que nos busque jamás
> desilusionaremos, ni se le negará a aquel que haya puesto su rostro en
> Nosotros, acceso a nuestra Corte....
> 
> ¡Oh amigos! Ayudad al Dios único y verdadero, exaltada sea su
> gloria, con vuestras acciones buenas, con tal conducta y carácter, que
> sean aceptables a su vista. Aquel que aspire ser un ayudante de Dios en
> este Día, que cierre sus ojos a todo lo que posea y los abra a las cosas
> de Dios. Que cese de ocuparse con aquello que le dé provecho, y se
> dedique a lo que exalte el nombre compeledor del Todopoderoso. Deberá
> limpiar su corazón de toda mala pasión y deseo corrupto, porque el temor
> a Dios es el arma que le hará victorioso, el instrumento primordial con
> el que puede lograr su objetivo. El temor a Dios es el escudo que
> defiende su Causa, el adarga que permite a su pueblo alcanzar la
> victoria. Es un estandarte que ningún hombre puede derribar, una fuerza
> que ningún poder puede rivalizar. Con su ayuda, y con el consentimiento
> de Aquel quien es el Señor de las Huestes, aquellos que se han aproximado
> a Dios han podido someter y conquistar las ciudades de los corazones de
> los hombres.
> 
> CXXVII. Oh pueblo, si deseáis conocer a Dios y descubrir la
> grandeza de su poder, miradme entonces con mis propios ojos, y no con los
> ojos de cualquiera fuera de mí. De otro modo, no seréis nunca capaces de
> reconocerme, aunque ponderarais mi Causa tanto como perdure mi Reino, y
> meditareis sobre todas las cosas creadas, a través de la eternidad de
> Dios, el Soberano Señor de todo, el Omnipotente, el Perdurable, el
> Omnisapiente. Así hemos manifestado la verdad de nuestra Revelación, que
> quizás el pueblo sea despertado de su negligencia y sea de aquellos que
> comprenden.
> 
> Mirad el vil estado de estos hombres que saben muy bien cómo me he
> ofrendado a mí mismo y a mis parientes en el sendero de Dios y por la
> preservación de su fe en Él, quienes son plenamente conscientes de cómo
> me han rodeado mis enemigos en los días en que los corazones de los
> hombres temían y temblaban, días en que se ocultaban de los ojos de los
> amados de Dios y de sus enemigos, y estaban ocupados con el afianzamiento
> de su propia seguridad y paz.
> 
> Finalmente conseguimos manifestar la Causa de Dios, y la exaltamos
> a una posición tan eminente, que todos, salvo aquellos que abrigaban
> rencor contra este Joven en sus corazones y unían socios con el
> Todopoderoso, reconocieron la soberanía de Dios y su poderoso dominio.
> Mas, no obstante esta Revelación cuya influencia ha penetrado todas las
> cosas, y a pesar del brillo de está Luz, nada semejante a la cual ninguno
> de ellos ha visto, atestigua cómo el pueblo del Bayán me ha negado y ha
> contendido conmigo. Algunos se han apartado del Sendero de Dios, han
> rechazado la autoridad de Aquel en quien habían creído y han actuado
> insolentemente hacia Dios, el Poderosísimo, el Supremo Protector, el Más
> Exaltado, el Más Grande. Otros vacilaron y se detuvieron en su Sendero, y
> consideraron la Causa del Creador, en su verdad íntima, como inválida a
> menos que fuera acreditada por la aprobación de aquel que fue creado por
> acción de mi Voluntad. Así sus obras se reducían a nada, y sin embargo,
> no lo percibieron. Entre ellos está aquel que quiso medir a Dios con la
> medida de sí mismo, y fue tan desviado por los nombres de Dios, que se
> levantó contra mí, me condenó como a una que merecía la muerte, y me
> imputó las ofensas de las cuales él mismo era culpable.
> 
> Por lo tanto declaro mi pena y mi dolor a Aquel quien me creo y me
> confió su Mensaje. A Él doy gracias y elevo alabanzas por lo que ha
> ordenado, por mi soledad y la angustia que sufro en manos de estos
> hombres que se han desviado tan lejos de Él. He soportado pacientemente
> las tribulaciones que me han acosado, y continuaré soportándolas y pondré
> toda mi fe y confianza en Dios. A Él suplicaré diciendo: "Guía a tus
> siervos, oh mi Señor, hacia la corte de tu favor y munificencia, y no
> permitas que sean privados de las maravillas de tu gracia y de tus
> múltiples bendiciones. Pues ellos no saben lo que Tú has ordenado para
> ellos, en virtud de tu misericordia que abarca toda la creación.
> Exteriormente, oh Señor, son débiles e impotentes; interiormente no son
> sino huérfanos. Tú eres el Todo Generoso, el Munífico, el Más Exaltado,
> el Más Grande. No descargues sobre ellos, oh mi Dios, la furia de tu ira,
> mas permíteles durar hasta el tiempo en que las maravillas de tu
> misericordia se hayan manifestado, quizá vuelvan a ti y te pidan perdón
> por las cosas que han cometido contra ti. Verdaderamente, Tú eres el
> Perdonador, el Todo Misericordioso.
> 
> CXXVIII. Di: ¿Es digno de un hombre que, mientras pretenda ser un
> seguidor de su Señor, el Todo Misericordioso, haga en su corazón las
> acciones propias del Malvado? No, es muy indigno de él, y de esto Aquel
> quien es la Belleza del Todo Glorioso, es mi testigo. ¡Oh, que pudierais
> comprenderlo!
> 
> Limpiad de vuestros corazones el amor por las cosas mundanas; de
> vuestras lenguas, todo recuerdo salvo su recuerdo; de vuestro ser, todo
> lo que os impida ver su Faz, u os tiente a seguir los impulsos de
> vuestras inclinaciones malas y corruptas. Que Dios sea vuestro temor, oh
> pueblo, y sed de aquellos que hollan el sendero de la rectitud.
> 
> Di: ¡Oh pueblo! Si vuestra conducta contradice lo que profesáis,
> ¿cómo pensáis, entonces, que sois capaces de distinguiros de aquellos
> que, aunque profesan su fe en el Señor, su Dios, tan pronto como Él vino
> hacia ellos en la nube de santidad, han rehusado reconocerle, y han
> repudiado su verdad? Libraos de todo apego a este mundo y sus vanidades.
> Tened cuidado de acercaros a ellas, por cuanto os incitan a seguir
> vuestros propios placeres y deseos ávidos y os impiden entrar en el recto
> y glorioso Sendero.
> 
> Sabed que "el mundo" significa vuestra inconsciencia de Aquel quien
> es vuestro Hacedor y vuestra absorción en cualquier cosa salvo Él. La
> "vida por venir", por otra parte, designa las cosas que os dan un
> acercamiento seguro a Dios, el Todo Glorioso, el Incomparable. Cualquier
> cosa que os impida amar a Dios en este Día, no es sino el mundo.
> Rehuidle, para que seáis contados con los venturosos. Si un hombre
> deseare adornarse con los ornamentos de la tierra, vestir sus prendas, o
> participar de los beneficios que ésta pueda conferirle, ningún daño podrá
> acaecerle, con tal que no permita que nada intervenga entre él y Dios,
> pues Dios ha ordenado todas las cosas buenas, creadas en el cielo o en la
> tierra, para los siervos suyos que realmente creen en Él. Comed, oh
> pueblo, de las cosas buenas que Dios os ha permitido, y no os privéis de
> sus maravillosas dádivas. Dad gracias a Él y alabadle, y sed de aquellos
> que de verdad son agradecidos.
> 
> ¡Oh tú que has abandonado tu hogar y has buscado la presencia de
> Dios! Proclama a los hombres el Mensaje de tu Señor, para que quizá les
> impida seguir los impulsos de sus deseos malos y corruptos, y les traiga
> al recuerdo de Dios, el Exaltadísimo, el Más Grande. Di: Temed a Dios, oh
> pueblo, y absteneos de derramar la sangre de nadie. No contendáis con
> vuestro prójimo y sed de los que hacen el bien. Guardaos de cometer
> desórdenes en la tierra, después que haya sido bien ordenada y no sigáis
> las huellas de los descarriados.
> 
> Quienquiera se levante entre vosotros para enseñar la Causa de su
> Señor, que ante todo, se enseñe a sí mismo, para que su palabra atraiga
> los corazones de los que le escuchan. A menos que se enseñe a sí mismo,
> las palabras de su boca no influirán el corazón del buscador. Tened
> cuidado, oh pueblo, de ser de aquellos que dan buenos consejos a otros,
> pero olvidan seguirlos ellos mismos. Las palabras de tales personas, y
> más allá de las palabras, las realidades de todas las cosas, y más allá
> de estas realidades, los ángeles que están cerca de Dios, les acusan de
> falsedad.
> 
> Si tal hombre lograra alguna vez influir a alguien, este éxito no
> debe atribuírsele a él, sino más bien, a la influencia de las palabras de
> Dios, como está decretado por Aquel quien es el Todopoderoso, el
> Sapientísimo. A la vista de Dios, es considerado como una lámpara que
> imparte su luz, y que, no obstante, en todo momento se consume a sí
> misma.
> 
> Di: Oh pueblo, no cometáis aquello que traiga vergüenza sobre
> vosotros, o deshonre la Causa de Dios a los ojos de los hombres y no
> seáis de los sediciosos. No os acerquéis a aquello que vuestras mentes
> condenan. Evitad toda clase de maldad, porque esto es prohibido a
> vosotros en el Libro que nadie puede tocar, excepto aquellos a quienes
> Dios ha limpiado de toda mancha de culpa y ha contado entre los
> purificados.
> 
> Sed justos con vosotros mismos y con los demás, para que las
> señales de justicia sean reveladas por vuestras acciones entre nuestros
> fieles siervos. Guardaos de usurpar la propiedad de vuestro prójimo.
> Probad ser dignos de la confianza y fe que ha depositado en vosotros, y
> no retengáis del pobre las dádivas que la gracia de Dios os ha conferido.
> Él, verdaderamente, recompensará a los caritativos y les devolverá el
> doble de lo que hayan dado. No hay otro Dios sino Él. Toda la creación y
> su imperio son suyos. Él confiere sus dones a quien Él quiere y de quien
> quiera, los retiene. Él es el Gran Donador, el Más Generoso, el Benévolo.
> 
> Di: Enseñad la Causa de Dios, oh pueblo de Bahá, porque Dios ha
> prescrito a todos y a cada uno el deber de proclamar su Mensaje y lo
> considera como la más meritoria de todas las acciones. Tal acción es
> aceptable sólo cuando aquel que enseña la Causa ya es un firme creyente
> en Dios, el Supremo Protector, el Misericordioso, el Todopoderoso.
> Además, Él ha ordenado, que su Causa sea enseñada por el poder de la
> palabra de los hombres y no recurriendo a la violencia. Así ha sido
> enviado su mandato desde el Reino de Aquel quien es el Exaltadísimo, el
> Omnisapiente. Cuidaos, no sea que contendáis con alguien, más aún,
> esforzaos para hacerle consciente de la verdad de manera bondadosa y con
> muy convincente exhortación. Si vuestro oyente responde, responderá para
> su propio bien, y si no, apartaos de él y volved vuestros rostros hacia
> la sagrada Corte de Dios, la sede de resplandeciente santidad.
> 
> No disputéis con nadie sobre las cosas de este mundo y sus asuntos,
> porque Dios las ha abandonado a aquellos que han puesto sus afectos en
> ellas. De todo el mundo, Él ha escogido para sí los corazones de los
> hombres, corazones que las huestes de la revelación y de la prolación
> pueden someter. Así ha sido ordenado por los Dedos de Bahá, sobre la
> Tabla del decreto irrevocable de Dios, por mandato de Aquel quien es el
> Supremo Ordenador, el Omnisciente.
> 
> CXXIX. ¡Oh caminante en el sendero de Dios! Toma tu porción del
> océano de su gracia y no te prives de las cosas que yacen ocultas en sus
> profundidades. Sé de aquellos que han participado de sus tesoros. Una
> gota de este océano, si fuera derramada sobre todos los que están en los
> cielos y en la tierra, sería suficiente para enriquecerles con la
> munificencia de Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, el Sapientísimo.
> Con las manos de la renuncia, saca de sus aguas vivificadoras, y rocía
> con ellas todas las cosas creadas, para que sean limpiadas de todas las
> limitaciones humanas y puedan aproximarse a la poderosa sede de Dios,
> este resplandeciente y sagrado Lugar.
> 
> No te apenes si lo realizas solo. Dios te sea suficiente para todo.
> Comulga íntimamente con su Espíritu y sé de los agradecidos. Proclama la
> Causa de tu Señor a todos los que están en los cielos y en la tierra. Si
> algún hombre respondiera a tu llamado, descubre ante él las perlas de la
> sabiduría del Señor, tu Dios, que su Espíritu te ha enviado, y sé de
> aquellos que de verdad creen. Y si alguien rechazara tu ofrecimiento,
> apártate de él y deposita tu fe y confianza en el Señor, tu Dios, el
> Señor de todos los mundos.
> 
> ¡Por la rectitud de Dios! Quienquiera en este Día, abra sus labios
> y haga mención del nombre de su Señor, las huestes de la inspiración
> divina descenderán sobre él desde el cielo de mi nombre, el Omnisciente,
> el Sapientísimo. También descenderá sobre él el Concurso en lo alto, cada
> uno llevando en alto, un cáliz de luz pura. Así ha sido preordinado en el
> reino de la Revelación de Dios, por el mandato de Aquel quien es el Todo
> Glorioso, el Todopoderoso.
> 
> Dentro del Santo Velo, y preparado para el servicio de Dios, yace
> una compañía de sus escogidos que serán manifestados a los hombres,
> ayudarán a su Causa, y no temerán a nadie, aunque toda la raza humana se
> levante y lidie contra ellos. Éstos son aquellos que, ante la vista de
> los habitantes de la tierra y los moradores del cielo, se erguirán, y
> aclamarán en alta voz el nombre del Todopoderoso, y llamarán a los hijos
> de los hombres a seguir el sendero de Dios, el Todo Glorioso, el Todo
> Alabado. Sigue su camino y no dejes que nadie te desanime. Sé de aquellos
> a quienes la conmoción del mundo, por mucho que les agite en el sendero
> de su Creador, nunca podrá entristecer, cuyo propósito, la censura de los
> censuradores jamás podrá derrotar.
> 
> Ve con la Tabla de Dios y sus signos, y únete a los que han creído
> en mí y anúnciales nuevas de nuestro más sagrado Paraíso. Amonesta,
> entonces a los que han unido socios a Él. Di: Vengo a vosotros, oh
> pueblo, desde el Trono de gloria y os traigo un mensaje de Dios el Más
> Poderoso, el Exaltadísimo, el Más Grande. En mi mano llevo el testimonio
> de Dios, vuestro Señor, y el Señor de vuestros antepasados. Pesadlo en la
> Balanza justa que poseéis, la Balanza del testimonio de los profetas y
> mensajeros de Dios. Si lo encontráis fundado sobre la verdad, si creéis
> que es de Dios, tened cuidado, entonces, no sea que lo caviléis y volváis
> vanas vuestras obras, y seáis contados entre los infieles. Es ciertamente
> el signo de Dios que ha sido enviado, por el poder de la verdad, con el
> cual se ha demostrado a sus criaturas la validez de su Causa, y han sido
> levantadas las insignias de pureza entre la tierra y el cielo.
> 
> Di: Éste es el Pergamino místico y sellado, el repositorio del
> Decreto irrevocable de Dios, que contiene las palabras que ha trazado el
> Dedo de Santidad, que yacía envuelto en el velo de impenetrable misterio
> y que ahora ha sido enviado como una muestra de gracia de Aquel quien es
> el Todopoderoso, el Antiguo de los Días. En él hemos decretado los
> destinos de todos los habitantes de la tierra y los moradores del cielo,
> y hemos registrado el conocimiento de todas las cosas desde la primera
> hasta la última. Nada puede pasar inadvertido para Él, ni frustrarle, ya
> haya sido creado en el pasado, o sea creado en el futuro, si sólo
> pudierais comprenderlo.
> 
> Di: La Revelación enviada por Dios ha sido, con toda seguridad,
> repetida, y la Mano extendida de nuestro poder ha amparado a todos los
> que están en los cielos y a todos los que están en la tierra. Hemos
> manifestado por el poder de la verdad, la verdad misma, una vislumbre
> infinitesimal de nuestro Misterio impenetrable, y he aquí, aquellos que
> han reconocido el fulgor del esplendor sinaico expiraron, cuando
> percibieron un ligero atisbo de esta Luz Carmesí que envuelve el Sinaí de
> nuestra Revelación. Así ha venido en las nubes de su testimonio Aquel
> quien es la Belleza del Todo Misericordioso, y se ha cumplido el decreto
> en virtud de la Voluntad de Dios, el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
> 
> Di: ¡Sal de Tu cámara sagrada, oh Doncella del Cielo, moradora del
> Exaltado Paraíso! Atavíate de la manera que agrades con la sedosa
> Vestidura de Inmortalidad, y ponte, en nombre del Todo Glorioso, el
> bordado Manto de Luz. Escucha, entonces, el dulce y maravilloso acento de
> la Voz que viene del Trono de tu Señor, el Inaccesible, el Altísimo.
> Quita el velo de tu rostro y revela la belleza de la Zagala de ojos
> negros, y no permitas que los siervos de Dios sean privados de la luz de
> tu luminoso semblante. No te apenes si escuchas los gemidos de los que
> habitan la tierra o las lamentaciones de los que moran en el cielo. Deja
> que perezcan en el polvo de la extinción. Que sean reducidos a la nada,
> por cuanto el fuego del odio ha sido encendida en sus pechos. Entona,
> entonces, ante la faz de los pueblos de la tierra y del cielo, y con voz
> muy melodiosa, el himno de alabanza, en conmemoración de Aquel quien es
> el Rey de los nombres y atributos de Dios. Así hemos decretado tu
> destino. Y Nosotros bien podemos lograr nuestro propósito.
> 
> Ten cuidado, Tú que eres la Esencia de la Pureza, que no te
> despojes de tu manto de gloria reluciente. Más bien, enriquécete cada vez
> más, en el reino de la creación, con las vestiduras incorruptibles de tu
> Dios, para que la hermosa imagen del Todopoderoso sea reflejada por ti en
> todas las cosas creadas, y la gracia de tu Señor sea infundida en la
> plenitud de su poder a toda la creación.
> 
> Si percibes de alguien el aroma del amor de tu Señor, ofréndate por
> él, porque te hemos creado para este fin, y hemos hecho convenio contigo,
> desde tiempo inmemorial y en la presencia de la congregación de nuestros
> favorecidos, con este mismo propósito. No te impacientes, si los ciegos
> de corazón lanzan los dardos de sus vanas fantasías sobre ti. Abandónales
> a si mismos, pues siguen las instigaciones de los malvados.
> 
> Proclama a la vista de los moradores del cielo y de la tierra: Yo
> soy la Doncella del Cielo, la Criatura engendrada por el Espíritu de
> Bahá. Mi morada es la Mansión de su Nombre, el Todo Glorioso. Ante el
> concurso en lo alto fui adornada con el ornamento de sus nombres. Estaba
> envuelta en el velo de una seguridad inviolable y yacía oculta a los ojos
> de los hombres. Me parece haber escuchado una Voz de divina e
> incomparable dulzura, que procedía de la diestra del Dios de
> Misericordia, y he aquí, todo el Paraíso se conmovió y tembló ante mí en
> su anhelo por escuchar sus palabras y contemplar la belleza de Aquel
> quien las pronunciaba. Así hemos revelado en esta luminosa Tabla, y en la
> más dulce de las lenguas, los versos que la Lengua de la Eternidad fue
> movida a pronunciar en el Qayyúmu'l-Asmá'.
> 
> Di: Él ordena lo que desea, en virtud de su soberanía, y hace lo
> que es su Voluntad por su propio mandato. No debe ser interrogado sobre
> lo que Él desee ordenar. Él, en verdad, es el Irrestringido, el
> Todopoderoso, el Sapientísimo.
> 
> Aquellos que no han creído en Dios, y se han rebelado contra su
> soberanía, son las impotentes víctimas de sus deseos e inclinaciones
> corruptas. Éstos regresarán a su habitación en el fuego del infierno:
> ¡miserable es la morada de los negadores!
> 
> CXXX. Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad.
> Sé digno de la confianza de tu prójimo, y mírale con rostro
> resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico, un
> amonestador; sé uno que responde al llamado del menesteroso, y guarda la
> santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra.
> No seas injusto con nadie, y a todos muestra mansedumbre. Sé como una
> lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los
> entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un
> sostenedor y defensor de la víctima de la opresión. Que la integridad y
> rectitud distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un
> bálsamo para el que padece, un baluarte para el fugitivo. Sé ojos para el
> ciego y una luz de guía a los pies de los que yerran. Sé un ornamento del
> semblante de la verdad, una corona sobre la frente de la fidelidad, un
> pilar del templo de la rectitud, un hálito de vida para el cuerpo de la
> humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el
> horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un
> arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la
> munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente
> en el firmamento de tu generación, un fruto del árbol de la humildad.
> 
> CXXXI. La Pluma del Antiguo Rey nunca ha cesado de recordar a los
> amados de Dios. En un tiempo ríos de misericordia han fluido de su Pluma,
> en otro, mediante su movimiento, el claro Libro de Dios ha sido revelado.
> Él es Aquel, a quien nadie es comparable, en cuyo lenguaje ninguno podía
> nunca competir. Él es quien, desde la eternidad, ha estado establecido en
> la sede del ascendiente y poder, de cuyos labios han procedido consejos
> que pueden satisfacer las necesidades de toda la humanidad, y
> advertencias que pueden beneficiarle.
> 
> El Dios único y verdadero me atestigua, y sus criaturas
> testificarán que ni por un momento me he permitido estar oculto a los
> ojos de los hombres, ni he consentido escudarme contra su agravio. Ante
> la faz de todos los hombres me he levantado y les he ordenado cumplir mi
> agrado. Mi objetivo no es sino el mejoramiento del mundo y la
> tranquilidad dé sus pueblos. El bienestar de la humanidad, su paz y
> seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente
> establecida. Esta unidad no podrá jamás lograrse mientras se permita que
> los consejos que ha revelado la Pluma del Altísimo pasen desatendidos.
> 
> Mediante el poder de las palabras que Él ha pronunciado, toda la
> raza humana puede ser iluminada con la luz de la unidad, y el recuerdo de
> su Nombre es capaz de inflamar los corazones de todos los hombres y
> consumir los velos que se interponen entre ellos y su gloria. Una acción
> recta está dotada de tal potencia que puede enaltecer a tal punto al
> polvo como para hacerlo ir más allá del cielo de los cielos. Puede rasgar
> toda atadura y tiene el poder de restaurar la fuerza que se ha gastado y
> desvanecido....
> 
> Sed puros, oh pueblo de Dios, sed puros; sed rectos, sed rectos....
> Di: ¡Oh pueblo de Dios! Lo que puede asegurar la victoria de Aquel quien
> es la Verdad Eterna, sus huestes y ayudantes en la tierra, han sido
> anotadas en los Libros y Escrituras sagradas, y son tan claras y
> manifiestas como el sol. Estas huestes son los actos rectos, la conducta
> y carácter que son aceptables a su vista. Quienquiera se levante a ayudar
> a nuestra Causa en este Día, y llame en su ayuda las huestes de un
> carácter loable y una conducta recta, la influencia que fluye de tal
> acción, ciertamente será difundida por todo el mundo.
> 
> CXXXII. El propósito del Dios único y verdadero, exaltada sea su
> gloria, al revelarse a los hombres, es poner en descubierto las gemas que
> yacen ocultas en la mina de su ser íntimo y verdadero. Es parte de la
> esencia de la Fe de Dios y su Religión en este Día, que no deberá
> permitirse nunca que las diversas comuniones de la tierra, y los
> múltiples sistemas de creencias religiosas, fomenten la animosidad entre
> los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y
> firmemente establecidos, han procedido de una sola Fuente, y son los
> rayos de una sola Luz. Que difieren unos de otros debe atribuirse a los
> requisitos variables de las edades en que fueron promulgadas.
> 
> ¡Oh pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestros esfuerzos, que quizás el
> tumulto de lucha y disensión religiosas, que agita a los pueblos de la
> tierra, sea aquietado, para que toda huella de ellas sea completamente
> borrada. Por el amor a Dios y a aquellos que le sirven, levantaos para
> ayudar a esta, la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y
> odio religiosos son un fuego que devora el mundo, cuya violencia nadie
> puede extinguir. Sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la
> humanidad de esta aflicción desoladora....
> 
> La prolación de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras:
> Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Proceded
> uno con otro con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo.
> ¡Aquel, quien es el Sol de la Verdad, es mi testigo! Tan potente es la
> luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra. El Dios único y
> verdadero, quien conoce todas las cosas, atestigua Él mismo la verdad de
> estas palabras.
> 
> Esforzaos para que alcancéis esta trascendente y muy sublime
> posición, posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda
> la humanidad. Esta meta supera todas las demás metas, y esta aspiración
> es el monarca de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras no se
> disipen las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la
> justicia, será difícil que la gloria de esta posición sea revelada a los
> ojos de los hombres....
> 
> Asociaos con todos los hombres, oh pueblo de Bahá, con espíritu de
> amistad y compañerismo. Si sois conscientes de cierta verdad, si poseéis
> una joya, de la que otros están privados compartidla con ellos en un
> lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su
> propósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara,
> abandonadle a sí mismo, e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de
> tratarle sin bondad. Una lengua amable es el imán del corazón de los
> hombres. Es el pan del espíritu, reviste de significado las palabras, es
> fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento....
> 
> CXXXIII. La ordenanzas de Dios han sido enviadas desde el cielo de
> su muy augusta Revelación. Todos deben observarlas diligentemente. La
> suprema distinción del hombre, su verdadero adelanto, su victoria final,
> ha dependido siempre y continuará dependiendo de ellas. Quienquiera
> guarde los mandamientos de Dios alcanzará felicidad eterna.
> 
> Una doble obligación descansa sobre aquel que ha reconocido la
> Aurora de la Unidad de Dios y aceptado la verdad de Aquel quien es la
> Manifestación de su unicidad. La primera es constancia en su amor, tal
> que ni el clamor del enemigo ni las pretensiones del impostor ocioso
> puedan impedirle aferrarse a Aquel quien es la Verdad Eterna, constancia
> que prescinda totalmente de ellos. La segunda es estricta observancia de
> las leyes que Él ha prescrito, leyes que Él siempre ha ordenado a los
> hombres y continuará ordenando, mediante las cuales la verdad puede ser
> distinguida y separada de la falsedad.
> 
> CXXXIV. El primer deber y el más sobresaliente, después del
> reconocimiento de Aquel quien es la Verdad Eterna, es la constancia en su
> Causa. Aférrate a ella, y sé de aquellos cuyas mentes están fijas y
> fundadas firmemente en Dios. Ninguna acción, por muy meritoria que sea,
> no ha sido ni será jamás comparable a ésta. Es el rey de todas las
> acciones, y esto lo atestiguará tu Señor, el Altísimo, el Más
> Poderoso....
> 
> Las virtudes y atributos que pertenecen a Dios son todos evidentes
> y manifiestos, y han sido mencionados y descritos en todos los Libros
> Celestiales. Entre éstos se encuentran la confiabilidad, la veracidad, la
> pureza de corazón en comunión con Dios, la indulgencia, la resignación a
> todo lo que el Todopoderoso ha decretado, el contento con las cosas que
> su Voluntad ha proveído, la paciencia, aun más, el agradecimiento en
> medio de las tribulaciones, y completa confianza en Él bajo todas
> circunstancias. De acuerdo con la estimación de Dios, éstas figuran como
> las más elevadas y loables entre todas las acciones. Todas las demás
> acciones son secundarias y subordinadas a ellas, y continuarán siempre
> siéndolo....
> 
> El espíritu que anima al corazón humano es el conocimiento de Dios,
> y su mejor adorno es el reconocimiento de la verdad que: "Él hace todo lo
> que es su Voluntad y ordena lo que Él desea". Su atavío es el temor a
> Dios, y su perfección es la constancia en su Fe. Así instruye Dios a
> todos los que le buscan. Él, en verdad, ama a aquel que se vuelve hacia
> Él. No hay otro Dios sino Él, el Perdonador, el Más Generoso. Toda loanza
> sea a Dios, el Señor de todos los mundos.
> 
> CXXXV. ¡Oh Letra del Viviente! El oído de Dios ha escuchado tu
> llamado, y sus ojos han visto la súplica que has escrito. Él te llama
> desde su sede de gloria y te revela los versos que han sido enviados por
> aquel que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por sí mismo.
> 
> Bendito eres por haber abolido enteramente el ídolo del egoísmo y
> de la vana imaginación, por haber rasgado el velo de la ociosa fantasía,
> mediante la fuerza del poder de tu Señor, el Supremo Protector, el
> Todopoderoso, el único Amado. Ciertamente serás contado entre aquellas
> Letras que han superado a toda otra Letra. Por esto has sido elegido por
> Dios, por la lengua de tu Señor, el Báb, el resplandor de cuyo semblante
> ha envuelto a toda la creación y continuará envolviéndola. Da gracias al
> Todopoderoso y magnifica su nombre por cuanto Él te ha ayudado a
> reconocer una Causa que ha hecho temblar los corazones de los habitantes
> de los cielos y de la tierra, que ha hecho clamar a los moradores de los
> Reinos de la creación y de la Revelación, por la cual los secretos
> ocultos en los corazones de los hombres han sido descubiertos y probados.
> 
> Tu Señor, el Altísimo (el Báb), desde su Reino de gloria, te dirige
> esta palabras: Grande es la bendición que te espera, oh Letra del
> Viviente, por que tú de verdad has creído en mí, has rehusado
> avergonzarme ante el Concurso en lo Alto, has cumplido tu promesa, te has
> despojado del velo de las vanas imaginaciones, y has fijado tu mirada en
> el Señor, tu Dios, el Señor de lo visible e invisible, el Señor del
> Templo Frecuentado. Estoy muy contento contigo, por cuanto he encontrado
> tu rostro resplandeciente en el Día en que los rostros se han hecho
> lúgubres y se han vuelto negros.
> 
> Di: ¡Oh pueblo del Bayán! ¿No os hemos amonestado, en todas
> nuestras Tablas y en todas nuestras Escrituras ocultas, para que no
> sigáis vuestras pasiones malas e inclinaciones corruptas, sino para que
> dirijáis vuestras miradas hacia la Escena de gloria trascendente en el
> Día en que será establecida la Más Poderosa Balanza, Día en que las
> dulces melodías del Espíritu de Dios manarán de la diestra del trono de
> vuestro Señor, el omnipotente Protector, el Todopoderoso, el Santo de los
> Santos? ¿No os hemos prohibido aferraros a las cosas que os apartaran de
> la Manifestación de nuestra Belleza en su siguiente Revelación, sean
> ellas las personificaciones de los nombres de Dios y toda su gloria, o
> los reveladores de sus atributos y su dominio? ¡Ve cómo, en cuanto me he
> revelado, habéis rechazado mi verdad y os habéis alejado de mí, y habéis
> sido de los que han considerado los signos de Dios como un juego y
> pasatiempo!
> 
> ¡Por mi Belleza! En este Día nada en absoluto será aceptado de
> vosotros aunque. continuéis adorando a Dios y postrándoos ante Él por
> toda la eternidad de su dominio. Pues todas las cosas dependen de su
> Voluntad, y el valor de todos los hechos está condicionado a su
> aceptación y agrado. Todo el universo no es sino un puñado de arcilla en
> su mano. A no ser que uno reconozca a Dios y le ame, su llamado no será
> escuchado por Dios en este Día. Ésta es parte de la esencia de su Fe, si
> sólo supierais.
> 
> ¿Estaréis contentos con aquello que sólo es como la niebla en la
> llanura y dispuestos a privaros del Océano, cuyas aguas, en virtud de la
> Voluntad de Dios, refrescan las almas de los hombres? ¡Ay de vosotros,
> por haber respondido a la generosidad de Dios con algo tan vano y
> despreciable! Sois, en verdad, de aquellos que me han rechazado en mi
> Revelación anterior. ¡Oh qué vuestros corazones comprendieran!
> 
> Levantaos y, a la vista de Dios, expiad vuestras faltas de deber
> hacia Él. Éste es mi mandamiento a vosotros, si prestarais oídos a mi
> mandamiento. ¡Por mi mismo! Ni el pueblo del Corán, ni los seguidores de
> la Tora, ni del Evangelio, ni los de ningún otro Libro han cometido lo
> que vuestras manos han hecho. Yo mismo he dedicado toda mi vida a la
> vindicación de la verdad de esta Fe. Yo mismo, en todas mis Tablas he
> anunciado el advenimiento de su Revelación. Sin embargo, tan pronto como
> Él se manifestó en su Revelación subsiguiente, vestido con la gloria de
> Bahá y ataviado con el manto de su grandeza, vosotros os rebelasteis
> contra Aquel quien es el Supremo Protector, el que Subsiste por sí mismo.
> ¡Cuidaos, oh pueblo! Avergonzaos de aquello que me ha acaecido por
> vuestras manos en el Sendero de Dios. Cuidaos de que no seáis contados
> entre los que han rechazado lo que les ha sido enviado desde el Cielo de
> la trascendente gloria de Dios.
> 
> Tales son, oh Letra del Viviente, las palabras que tu Señor ha
> pronunciado y te ha dirigido desde los reinos en lo alto. Proclama las
> palabras de vuestro Señor a sus siervos, que tal vez sacudan su sueño y
> pidan perdón a Dios, quien les ha formado y les ha modelado, y les ha
> enviado esta muy refulgente, esta muy santa y manifiesta Revelación de Su
> Belleza.
> 
> CXXXVI. Di: Oh pueblo, librad vuestras almas de las cadenas del yo
> y purificadlas de todo apego a cualquier cosa fuera de mí. El recuerdo de
> mí limpia todas las cosas de mancha, si pudierais comprenderlo. Di: Si
> todas las cosas creadas fuesen despojadas enteramente del velo de vanidad
> y deseo mundanos, la Mano de Dios las vestiría en este Día, a todas y
> cada una, con la vestidura "Él hace lo que es su Voluntad en el reino de
> la creación", para que así sea manifestado en todas las cosas el signo de
> su soberanía. Exaltado, entonces, sea Él, el Soberano Señor de todo, el
> Todopoderoso, el Supremo Protector, el Todo Glorioso, el Omnipotente.
> 
> Entona, oh mi siervo, los versos de Dios que tú has recibido, como
> son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura
> de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos
> los hombres. Quienquiera recite retirado en su cámara los versos
> revelados por Dios, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán
> por doquier la fragancia de las palabras pronunciadas por su boca, y
> harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio
> permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de gracia
> concedida a él debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia
> sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de
> Dios en virtud de la Voluntad de Aquel quien es la Fuente de poder y
> sabiduría.
> 
> ¡Oh Khalíl! Dios es mi testigo. Aunque mi Pluma se mueva sobre mi
> Tabla, sin embargo, en el fondo de su corazón llora y está dolorosamente
> afligida. La lámpara que arde ante el Trono, asimismo, llora y gime por
> causa de lo que la Antigua Belleza ha sufrido en manos de aquellos que no
> son sino una creación de su Voluntad. Dios mismo sabe y atestigua la
> verdad de mis palabras. Ningún hombre que haya purgado su oído del
> ruidoso clamor de los infieles y lo haya puesto hacia todas las cosas
> creadas, puede dejar de oír la voz de su lamento y llanto por el dolor
> que nos ha sucedido en manos de aquellos de nuestros siervos que no han
> creído y se han rebelado contra Nosotros. Así te hemos revelado un
> vislumbre de las penas que nos han sobrevenido para que seas consciente
> de nuestros sufrimientos y soportes pacientemente tus aflicciones.
> 
> Levántate para ayudar a tu Señor en todo tiempo y en todas
> circunstancias, y sé tú uno de sus ayudantes. Amonesta, entonces, al
> pueblo para que presten atención a las palabras que el Espíritu de Dios
> ha pronunciado en esta refulgente y esplendorosa Tabla. Di: No sembréis,
> oh pueblo, las semillas de disensión entre los hombres, y no contendáis
> con vuestro prójimo. Sed pacientes bajo todas condiciones, y depositad
> toda vuestra fe y confianza en Dios. Ayuda a vuestro Señor con la espada
> de la sabiduría y la prolación. Esto, ciertamente, es propio de la
> posición del hombre. Apartarse de ello sería indigno para Dios, el
> Soberano Señor de todo, el Glorificado. El pueblo, sin embargo, ha sido
> desviado, y es, ciertamente, de los desatentos.
> 
> Abrid, oh pueblo, las puertas de los corazones de los hombres con
> las llaves del recuerdo de Aquel quien es el Recuerdo de Dios y la Fuente
> de sabiduría entre vosotros. Él ha elegido de todo el mundo los corazones
> de sus siervos, y los ha hecho sede de la revelación de su gloria. Por
> tanto, santificadlos de toda mancha, para que aquello para lo cual fueron
> creados sea grabado en ellos. Esto, de hecho, es una muestra del generoso
> favor de Dios.
> 
> Embelleced vuestras lenguas, oh pueblo, con la veracidad, y adornad
> vuestras almas con el ornamento de la honestidad. Cuidad, oh pueblo, no
> sea que obréis traicioneramente con alguno. Sed los procuradores de Dios
> entre sus criaturas y los emblemas de su generosidad en medio de su
> pueblo. Aquellos que siguen sus placeres y corruptas inclinaciones han
> errado y disipado sus esfuerzos. Ellos, de veras, son de los perdidos.
> Esforzaos, oh pueblo, para que vuestros ojos sean dirigidos hacia la
> misericordia de Dios, que vuestros corazones estén en consonancia con su
> maravilloso recuerdo, que vuestras almas dependan confiadamente de su
> gracia y munificencia, que vuestros pies hollen el sendero de su
> complacencia. Éstos son los consejos que os lego. ¡Ojalá siguierais mis
> consejos!
> 
> CXXXVII. Algunos han considerado que es lícito violar la integridad
> de los bienes de su prójimo y no han dado importancia a la orden de Dios
> prescrita en su Libro. ¡Que el mal caiga sobre ellos y el castigo de
> Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, les aflija! ¡Por Aquel quien
> brilla sobre la Aurora de santidad! Si toda la tierra fuera convertida en
> plata y oro, ningún hombre del que pueda decirse que verdaderamente ha
> ascendido al cielo de fe y certeza se dignaría a mirarlo, menos aun a
> tomar y guardarlo. Anteriormente nos hemos referido a este tema en
> pasajes revelados en lengua árabe, en palabras de exquisita belleza.
> ¡Dios es nuestro testigo! Quienquiera haya gustado la dulzura de esas
> palabras nunca consentirá transgredir los límites que Dios ha fijado, ni
> volverá su mirada hacia nadie excepto su Bienamado. Tal hombre reconocerá
> fácilmente con su vista interior cuán vanas y fugaces son las cosas de
> este mundo, y pondrá sus afectos en cosas sublimes.
> 
> Di: ¡Avergonzaos, oh vosotros que os llamáis los amantes de la
> Antigua Belleza! Que os sirvan de amonestación las tribulaciones que Él
> ha sufrido, el peso de la angustia que ha soportado por amor de Dios. Que
> vuestros ojos se abran. ¿Con qué propósito se ha afanado Él, si las
> múltiples pruebas que ha sobrellevado han de tener finalmente como
> resultado tan despreciables profesiones, y tan miserable conducta? Todo
> ladrón, todo obrador de iniquidades, en los días anteriores a mi
> Revelación, ha pronunciado estas mismas palabras y ha efectuado estos
> mismos hechos.
> 
> Ciertamente digo: Prestad atención a mi dulce voz y santificaos de
> la suciedad de vuestras malas pasiones y deseos corruptos. Aquellos que
> moran dentro del tabernáculo de Dios, y están establecidos en las sedes
> de gloria sempiterna, rehusarán, aunque estén muriendo de hambre,
> extender y tomar ilícitamente la propiedad de su prójimo, por muy bajo y
> despreciable que éste sea.
> 
> El propósito del Dios único y verdadero al manifestarse a sí mismo
> es emplazar a toda la humanidad a la veracidad y sinceridad, a la piedad
> y confiabilidad, a la resignación y sumisión a la Voluntad de Dios, a la
> paciencia y amabilidad, a la rectitud y sabiduría. Su objetivo es cubrir
> a cada hombre con el manto de un carácter santificado y adornarlo con el
> ornamento de acciones buenas y santas.
> 
> Di: Tened misericordia de vosotros mismos y de vuestros semejantes,
> y no permitáis que la Causa de Dios -Causa que es inmensamente exaltada
> sobre la esencia íntima de la santidad- sea manchada por la inmundicia
> de vuestras ociosas fantasías, de vuestras imaginaciones indecorosas y
> corruptas.
> 
> CXXXVIII. Tú ves, oh Dios de Misericordia, Tú cuyo poder penetra
> todas las cosas creadas, a estos siervos tuyos, tus esclavos, quienes de
> acuerdo con el beneplácito de tu Voluntad, observan de día el ayuno
> prescrito por ti, quienes se levantan, con el alba del día, para hacer
> mención de tu Nombre y celebrar tu alabanza, en el deseo de obtener su
> parte de las cosas buenas que están atesoradas en los erarios de tu
> gracia y munificencia. Te imploro, oh Tú que tienes en tus manos las
> riendas de toda la creación, en cuyo puño está todo el reino de tus
> nombres y de tus atributos, que no prives en tu Día a tus siervos de las
> lluvias que se vierten de las nubes de tu misericordia, ni les impidas
> tomar su porción del océano de tu complacencia.
> 
> Todos los átomos de la tierra son testigos, oh mi Señor, de la
> grandeza de tu poder y soberanía; y todos los signos del universo
> atestiguan la gloria de tu majestad y fuerza. Ten misericordia, entonces,
> oh Tú que eres el soberano Señor de todo, que eres el Rey de los días
> sempiternos y Monarca de todas las naciones, sobre éstos, tus siervos,
> que se han aferrado a la cuerda de tus mandamientos, que han doblado su
> cerviz a las revelaciones de tus leyes que han sido enviadas desde el
> cielo de tu Voluntad.
> 
> Ve, oh mi Señor, cómo sus ojos se han levantado hacia el orto de tu
> amorosa bondad, cómo sus corazones están puestos sobre los océanos de tus
> favores, cómo se acallan sus voces ante los acentos de tu muy dulce Voz,
> que llama, desde la Posición más sublime, en tu nombre, el Todo Glorioso.
> Ayuda Tú a tus amados, oh mi Señor, a aquellos que han abandonado todo
> para poder obtener lo que Tú posees, quienes han sido envueltos por
> pruebas y tribulaciones por haber renunciado al mundo y depositado su
> afecto en tu dominio de gloria. Escúdalos, te imploro, oh mi Señor, de
> los asaltos de las malas pasiones y deseos, ayúdales a obtener lo que ha
> de aprovecharles en este presente mundo y el venidero.
> 
> Te pido, oh mi Señor, por tu oculto, tu atesorado Nombre, que llama
> en alta voz en el reino de la creación y emplaza a todos los pueblos al
> Árbol más allá del cual no hay paso, la sede de trascendente gloria, que
> derrames sobre nosotros, y sobre tus siervos la inundante lluvia de tu
> misericordia, para que nos limpie del recuerdo de todo salvo de ti, nos
> acerque a las orillas del océano de tu gracia. Ordena, oh Señor, por tu
> muy exaltada Pluma, lo que ha de inmortalizar nuestras almas en el
> Dominio de gloria, perpetuar nuestros nombres en tu Reino, y guardar
> nuestras vidas en los erarios de tu protección y nuestros cuerpos en el
> baluarte de tu inviolable fortaleza. Potente eres Tú sobre todas las
> cosas, ya sean del pasado o del futuro. No hay otro Dios sino Tú, el
> Protector omnipotente, el que subsiste por sí mismo.
> 
> Tú ves, oh Señor, nuestras manos suplicantes levantadas hacia el
> cielo de tu favor y generosidad. Concede que sean colmadas con los
> tesoros de tu munificencia y generoso favor. Perdónanos a nosotros, y a
> nuestros padres, y a nuestras madres, y cumple todo lo que hemos deseado
> desde el océano de tu gracia y divina generosidad. Acepta, oh Amado de
> nuestros corazones, todas nuestras obras en tu sendero. Tú eres,
> verdaderamente, el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Incomparable, el
> Único, el Perdonador, el Conferidor de Gracia.
> 
> CXXXIX. Presta atención, oh Nabíl-i-A'zam, a la Voz del Antiguo de
> los Días, que te llama desde el Reino de su Nombre todo glorioso. Es Él
> quien proclama desde los dominios en lo alto y dentro de la esencia
> íntima de todas las cosas creadas: "Yo, verdaderamente, soy Dios, no hay
> otro Dios sino Yo. Yo soy Aquel quien, desde siempre, ha sido la Fuente
> de toda soberanía y poder, Aquel quien continuará, por la eternidad,
> ejerciendo su dignidad soberana y dando su protección a todas las cosas
> creadas. Mi prueba es la grandeza de mi poder y mi soberanía que abarca a
> toda la creación"....
> 
> Bendito eres tú, oh mi nombre, por cuanto has entrado en mi Arca, y
> te deslizas, por la fuerza de mi soberano y muy exaltado poder, sobre el
> océano de grandeza, y te cuentas entre mis favorecidos cuyos nombres ha
> inscrito el Dedo de Dios. Has bebido de la copa que es en verdad la vida
> de las manos de este Joven, en torno de quien giran las Manifestaciones
> del Todo Glorioso, y el brillo de cuya presencia aquellos que son las
> Auroras de Misericordia ensalzan de día y de noche.
> 
> Su gloria sea contigo, por cuanto has ido de Dios hacia Dios y has
> entrado en las márgenes de la Corte de esplendor inmarcesible, Lugar que
> el hombre mortal no podrá nunca describir. Allí la brisa de santidad,
> cargada del amor de tu Señor, ha conmovido tu espíritu dentro de ti, y
> las aguas del entendimiento te han lavado de las manchas de alejamiento e
> impiedad. Has sido admitido en el Paraíso del Recuerdo de Dios, por tu
> reconocimiento de Aquel quien es la Personificación de ese Recuerdo entre
> los hombres.
> 
> Por tanto, sé agradecido a Dios, por que te ha fortalecido para
> ayudar a su Causa, porque ha hecho que las flores del conocimiento y la
> comprensión broten en el jardín de tu corazón. Así te ha envuelto su
> gracia, como ha envuelto a toda la creación. Cuidado, no permitas que
> algo te apene. Líbrate de todo apego a las vanas alusiones de los hombres
> y arroja tras de ti las vanas y sutiles disputas de aquellos que están
> separados de Dios por velos. Proclama, entonces, lo que el Más Grande
> Espíritu te hará pronunciar en el servicio de la Causa de tu Señor, para
> que conmuevas las almas de todos los hombres y atraigas sus corazones
> hacia esta muy bendita y toda gloriosa Corte....
> 
> Sabe que hemos anulado la regla de la espada como ayuda a nuestra
> Causa, y la hemos sustituido por el poder nacido de la prolación de los
> hombres. Así lo hemos decretado irrevocablemente, en virtud de nuestra
> gracia. Di: ¡Oh pueblo! No sembréis las semillas de discordia entre los
> hombres, y absteneos de contender con vuestro prójimo, pues vuestro Señor
> ha encomendado el mundo y las ciudades de éste al cuidado de los reyes de
> la tierra, y los ha hecho emblemas de su propio poder, en virtud de la
> soberanía que Él ha elegido para conferirles. Él ha rehusado reservar
> para sí parte alguna del dominio de este mundo. Esto lo atestigua Aquel
> quien es, Él mismo, la Verdad Eterna. Lo que Él ha reservado para sí, son
> las ciudades de los corazones de los hombres, para que Él pueda
> limpiarlos de toda inmundicia terrenal y habilitarlos para aproximarse al
> Lugar santificado que las manos de los infieles no podrán nunca profanar.
> Abrid, oh pueblo, la ciudad del corazón humano con la llave de vuestra
> palabra. Así Nosotros, de acuerdo con una medida preordinada, os hemos
> prescrito vuestro deber.
> 
> ¡Por la rectitud de Dios! El mundo y sus vanidades, y su gloria, y
> todas las delicias que pueda ofrecer, son todos, a la vista de Dios, tan
> viles como polvo y cenizas, no, y aún mas despreciables que éstos. ¡Si
> los corazones de los hombres pudieran comprenderlo! Limpíaos
> completamente, oh pueblo de Bahá, de la contaminación del mundo, y de
> todo lo que le pertenece. Dios mismo es mi testigo. Las cosas de la
> tierra no os convienen. Desechadlas para quienes las deseen, y fijad
> vuestros ojos en esta muy santa y refulgente Visión.
> 
> Lo que os conviene es el amor a Dios, y el amor a Aquel quien es la
> Manifestación de su Esencia, y la observancia de todo lo que Él elija
> para prescribiros, si sólo lo supierais.
> 
> Di: Que la veracidad y la cortesía sean vuestro adorno. No
> permitáis ser privados del manto de la paciencia y justicia, para que los
> dulces aromas de santidad sean exhalados desde vuestros corazones sobre
> todas las cosas creadas. Di: Cuidado, oh pueblo de Bahá, no sea que
> andéis por los caminos de aquellos cuyas palabras difieren de sus hechos.
> Esforzaos que seáis habilitados para manifestar a los pueblos de la
> tierra los signos de Dios y reflejar sus mandamientos. Que vuestros
> hechos sean una guía para toda la humanidad, pues lo que profesan la
> mayoría de los hombres, sean nobles o humildes, difieren de su conducta.
> Es por vuestros actos que podéis distinguiros de los demás. Por ellos
> puede ser derramado sobre toda la tierra el brillo de vuestra luz. Feliz
> es el hombre que atiende mi consejo y guarda los preceptos prescritos por
> Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente.
> 
> CXL. ¡Oh Muhammad-'Alí! Grande es la ventura que te espera, por
> cuanto has adornado tu corazón con el ornamento del amor a tu Señor, el
> Todo Glorioso, el Todo Alabado, Aquel que haya alcanzado esta posición en
> este día, todo el bien será suyo.
> 
> No prestes atención a la humillación a que han sido sometidos en
> este Día los amados de Dios. Esta humillación es el orgullo y la gloria
> de todo honor temporal y elevación mundana. ¿Qué honor puede imaginarse
> mayor que el honor conferido con la Lengua del Antiguo de los Días cuando
> recuerda a sus amados en su Prisión, la Más Grande? El día se aproxima,
> en que las nubes interpuestas se habrán disipado completamente, en que la
> luz de las palabras: "Todo honor pertenece a Dios y a aquellos que le
> aman", habrá aparecido, tan manifiesta como el sol, sobre el horizonte de
> la Voluntad del Todopoderoso.
> 
> Todos los hombres, sean nobles o humildes, han buscado tan gran
> honor y aún lo buscan. Todos, sin embargo, tan pronto como el Sol de la
> Verdad derramara su resplandor sobre el mundo, han sido privados de sus
> beneficios, y han sido apartados como por un velo de su gloria, excepto
> aquellos que se han aferrado a la cuerda de la infalible providencia del
> Dios único y verdadero, y que, con completo desprendimiento de todo salvo
> Él, han vuelto sus rostros hacia su santa corte.
> 
> Da gracias a Aquel, quien es el Deseo de todos los mundos por
> haberte investido con tan alto honor. Dentro de poco el mundo y todo lo
> que hay en él será como una cosa olvidada, y todo el honor será para los
> amados de tu Señor, el Todo Glorioso, el Más Generoso.
> 
> CXLI. ¡Un Libro enviado en verdad a los hombres de discernimiento!
> Ordena al pueblo observar la justicia y obrar la rectitud, y les prohíbe
> seguir sus inclinaciones corruptas y deseos carnales, acaso los hijos de
> los hombres sean despertados de su negligencia.
> 
> Di: Seguid, oh pueblo, lo que ha sido prescrito a vosotros en
> nuestras Tablas, y no os dejéis llevar por las imaginaciones que han
> maquinado los sembradores de maldad, aquellos que cometen malicia y la
> imputan a Dios, el Más Santo, el Todo Glorioso, el Exaltadísimo. Di:
> Hemos aceptado ser probados con males y aflicciones para que os
> santifiquéis de toda inmundicia terrenal. ¿Por qué rehusáis entonces
> ponderar en vuestros corazones nuestro propósito? ¡Por la rectitud de
> Dios! Quienquiera que reflexione sobre las tribulaciones que Nosotros
> hemos sufrido, su alma se desvanecerá de pena. Tu Señor, Él mismo,
> atestigua la verdad de mis palabras. Hemos soportado el peso de todas las
> calamidades para santificaros de toda corrupción terrenal, y, sin
> embargo, estáis indiferentes.
> 
> Di: Incumbe a cada uno que se sostiene firmemente del borde de
> nuestro Manto, no ser manchado por nada que sea contrario al Concurso en
> lo alto. Así ha sido decretado por tu Señor, el Todo Glorioso, en su
> perspicua Tabla. Di: ¿Dejáis a un lado mi amor y cometéis lo que
> entristece mi corazón? ¿Qué os impide comprender lo que ha sido revelado
> a vosotros por Aquel quien es el Omnisciente, el Omnisapiente?
> 
> Nosotros de verdad vemos vuestras acciones. Si percibimos de ellas
> el dulce aroma de la pureza y santidad, Nosotros, ciertamente, os
> bendeciremos. Entonces, las lenguas de los moradores del Paraíso
> pronunciaran vuestra alabanza y magnificarán vuestros nombres entre
> aquellos que se han acercado a Dios.
> 
> Aférrate al borde del Manto de Dios y sosténte firmemente de su
> Cuerda, que nadie puede dividir. Cuida que el clamor de aquellos que han
> repudiado su Más Grande Anuncio no te impida lograr tu propósito.
> Proclama lo que te ha sido prescrito en esta Tabla, aunque todos los
> pueblos se alcen y se opongan a ti. Tu Señor es, en verdad, el que
> Compele Todo, el Protector Infalible.
> 
> Mi gloria sea contigo y con aquellos de mis amados que se han
> asociado contigo. Éstos son de verdad aquellos con quienes estará el
> bien.
> 
> CXLII. ¡Juro por la belleza del Bienamado! Ésta es la Misericordia
> que ha envuelto a toda la creación, el Día en que la gracia de Dios ha
> penetrado e impregnado todas las cosas. Las aguas vivientes de mi
> misericordia, oh 'Alí, vierten copiosamente, y mi corazón se funde con el
> calor de mi ternura y amor. En ningún momento he podido resignarme a las
> aflicciones que han sucedido a mis amados ni a ninguna pena que pudiera
> ofuscar la alegría de sus corazones.
> 
> Cada vez que mi nombre "el Todo Misericordioso" escuchaba que uno
> de mis amados había proferido una palabra que iba contra mi deseo, se
> retiraba herido de dolor y desconsolado a su morada; y cuando mi nombre
> "el Encubridor" descubría que alguno de mis seguidores había infligido
> una afrenta o humillación a su prójimo, asimismo volvía apesadumbrado y
> lleno de tristeza a sus retiros de gloria, y allí lloraba y se lamentaba
> penosamente. Y cuando mi nombre "el que Siempre Perdona" percibía que
> alguno de mis amigos había cometido una transgresión gritaba en su gran
> tormento, y vencido por la angustia, caía sobre el polvo y era llevado
> por una compañía de los ángeles invisibles a su habitación en los
> dominios en lo alto.
> 
> ¡Por mí mismo, el Verdadero, oh 'Alí! El fuego que ha inflamado el
> corazón de Bahá es más abrasador que el fuego que arde en tu corazón, y
> su lamentación, más aguda que tu lamentación. Cada vez que el pecado
> cometido por alguno entre ellos era pronunciado en la Corte de su
> Presencia, la Antigua Belleza se llenaba tanto de vergüenza como para
> desear que pudiese ocultar la gloria de su semblante de los ojos de todos
> los hombres, porque Él en todo momento ha fijado su mirada en su
> fidelidad y ha observado sus requisitos esenciales.
> 
> Las palabras que tú escribiste, tan pronto como fueron leídas en mi
> Presencia, han hecho que el océano de mi fidelidad se mueva dentro de mí,
> y que la brisa de mi perdón acaricie tu alma, y que el árbol de mi
> amorosa bondad te dé sombra, y que las nubes de mi generosidad viertan
> sus dádivas sobre ti. Juro por el Sol que gira sobre el horizonte de la
> eternidad. Lloro por ti en tu tristeza, y me lamento contigo en tu
> tribulación.... Soy testigo de los servicios que me has hecho, y
> atestiguo las diversas aflicciones que has soportado por mi amor. Todos
> los átomos de la tierra declaran mi amor por ti.
> 
> El llamado que tú elevaste, oh 'Alí, es altamente aceptable a mi
> vista. Proclama con tu pluma y lengua mi Causa. Llama y emplaza al pueblo
> hacia Aquel quien es el Soberano Señor de todos los mundos, con tal celo
> y fervor, que todos los hombres sean encendidos por ti.
> 
> Di: ¡Oh mi Señor, mi Bienamado, el Movedor de mis acciones, la
> Estrella de Guía de mi alma, la Voz que llama en mi ser íntimo, el Objeto
> de la adoración de mi corazón! La loanza sea a ti por haberme habilitado
> para volver mi rostro hacia ti, por haber inflamado mi alma mediante el
> recuerdo de ti, por haberme ayudado a proclamar tu Nombre y cantar tus
> alabanzas.
> 
> ¡Mi Dios, mi Dios! Si no se encontrara a nadie que se desviase de
> tu sendero, ¿cómo podría entonces ser desplegada la enseña de tu
> misericordia o izado el estandarte de tu generoso favor? Y si no se
> cometiera iniquidad, ¿qué podría proclamarte como el Encubridor de los
> pecados de los hombres, el que Siempre Perdona, el Omnisciente, el
> Sapientísimo? Que mi alma sea un sacrificio por los delitos de aquellos
> que te contravienen, porque sobre éstos sopla la dulce fragancia de los
> tiernos mercedes de tu Nombre, el Compasivo, el Todo Misericordioso. Que
> mi vida sea entregada por las transgresiones de aquellos que te
> desobedecen, porque mediante ellas el hálito de tu gracia y la fragancia
> de tu amorosa bondad se hacen conocer y difundir entre los hombres. Que
> mi ser íntimo sea ofrendado por los pecados de aquellos que han pecado
> contra ti, porque es como resultado de tales pecados que el Sol de tus
> múltiples favores se revela sobre el horizonte de tu generosidad y las
> nubes de tu infalible providencia vierten sus dádivas sobre las
> realidades de todas las cosas creadas.
> 
> Yo soy aquel, oh mi Señor, que te ha confesado la multitud de sus
> malas obras, que ha reconocido lo que ningún hombre ha reconocido. Me he
> apresurado para alcanzar el océano de tu perdón, y he buscado refugio
> bajo la sombra de tu muy bondadoso favor. Concede, te lo imploro, oh Tú
> que eres el Rey Eterno y el Soberano Protector de todos los hombres, que
> yo sea habilitado para manifestar lo que ha de hacer que los corazones y
> almas de los hombres se remonten a la inmensidad ilimitada de tu amor y
> comulguen con tu Espíritu. Fortaléceme con la fuerza de tu soberanía para
> que yo pueda volver todas las cosas creadas hacia la Aurora de tu
> Manifestación y la Fuente de tu Revelación. Ayúdame, oh mi Señor, a
> someterme completamente a tu Voluntad, y a levantarme y servirte, porque
> yo no estimo esta vida terrenal para ningún propósito que no sea el de
> rodear el Tabernáculo de tu revelación y la Sede de tu Gloria. Tú me ves,
> oh mi Dios, desprendido de todo salvo de ti y humilde y servil a tu
> Voluntad. Procede conmigo como sea propio de ti y como corresponda a tu
> alteza y gran gloria.
> 
> ¡Oh 'Alí! La munificencia de Aquel quien es el Señor de todos los
> mundos, ha sido conferida a ti, y sigue siéndolo. Ármate con su fortaleza
> y fuerza, y levántate a ayudar a su Causa y a magnificar su santo nombre.
> No dejes que tu ignorancia del conocimiento de los hombres y tu
> incapacidad de leer y escribir entristezcan tu corazón. Las puertas de su
> múltiple gracia están dentro del poderoso puño de la fuerza del Dios
> único y verdadero. Él las ha abierto, y continuará abriéndolas, a la faz
> de todos aquellos que le sirven. Ojalá que esta brisa de dulzura divina
> continúe soplando del prado de tu corazón sobre todo el mundo, de manera
> que sus efectos sean manifiestos en cada país. Es Él que tiene poder
> sobre todas las cosas. Él ciertamente, es el Más Fuerte, el Todo
> Glorioso, el Omnipotente.
> 
> CXLIII. Bienaventurado eres, oh mi siervo, por cuanto has
> reconocido la Verdad y te has apartado de aquel que repudiara al Todo
> Misericordioso, y fuera condenado como malvado en la Tabla Madre. Ve
> seguro en el amor de Dios, y mantente recto en su Fe, y ayúdale con el
> poder de tu prolación. Así te lo ordena el Todo Misericordioso, quien
> sufre aprisionamiento en manos de sus opresores.
> 
> Si te llega la tribulación por mi Causa, trae a la memoria mis
> males y aflicciones, y recuerda mi destierro y aprisionamiento. Así te
> transmitimos lo que ha descendido sobre Nosotros de Aquel quien es el
> Todo Glorioso, el Omnisapiente.
> 
> ¡Por mí mismo! Se aproxima el día en que habremos enrollado el
> mundo y todo lo que hay en él, y habremos extendido un nuevo orden en su
> lugar. Él, ciertamente, es poderoso sobre todas las cosas.
> 
> Santifica tu corazón para que puedas recordarme, y purifica tu oído
> para que puedas escuchar mis palabras. Pon entonces tu rostro hacia el
> Punto donde ha sido establecido el trono de tu Señor, el Dios de
> Misericordia, y di: La loanza sea a ti, oh mi Señor, porque me has
> habilitado para reconocer la Manifestación de tu propio Ser, y me has
> ayudado a fijar mi corazón en la corte de tu presencia, el objeto de la
> adoración de mi alma. Te suplico, por tu nombre que ha hecho que los
> cielos se rasguen y la tierra se parte, que ordenes para mí lo que Tú
> ordenaste para aquellos que se han alejado de todo menos de ti y han
> puesto sus corazones firmemente en ti. Concede que sea sentado en tu
> presencia en el asiento de la verdad, dentro del Tabernáculo de la
> Gloria. Potente eres Tú para hacer tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú,
> el Todo Glorioso, el Omnisapiente.
> 
> CXLIV. La Pluma del Altísimo ha decretado la obligación de enseñar
> esta Causa y la ha impuesto a cada uno.... Dios, sin duda, inspirará a
> quienquiera se desprenda de todo salvo de Él, y hará que de su corazón se
> viertan y fluyan copiosamente las aguas puras de la sabiduría y la
> prolación. Verdaderamente, tu Señor, el Todo Misericordioso, es potente
> para hacer su voluntad y ordena todo lo que a Él le place.
> 
> Si consideraras este mundo y te dieras cuenta de cuán fugaces son
> las cosas que pertenecen a él, no escogerías hollar ningún sendero
> excepto el sendero del servicio a la Causa de tu Señor. Nadie tendría
> poder para impedirte celebrar su alabanza, aunque todos los hombres se
> levantaran para oponerse a ti.
> 
> Sigue derecho y sé perseverante en su servicio. Di: ¡Oh pueblo! El
> Día, prometido a vosotros en todas las Escrituras, ya ha llegado. Temed a
> Dios y no os abstengáis de reconocer al Objeto de vuestra creación.
> Apresuraos en ir hacia Él. Esto es mejor para vosotros que el mundo y
> todo lo que hay en él. ¡Ojalá pudierais comprenderlo!
> 
> CXLV. Si os encontráis con los humillados u oprimidos, no les deis
> la espalda desdeñosamente, porque el Rey de la Gloria siempre los guarda
> y los rodea con tal ternura que nadie puede sondearla salvo aquellos que
> han hecho que sus esperanzas y deseos se sumerjan en la Voluntad de
> vuestro Señor, el Conferidor de Gracia, el Omnisapiente. ¡Oh, vosotros,
> ricos de la tierra! No huyáis de la faz del pobre que yace en el polvo;
> no, más bien, amparadlo y dejad que os cuente el relato de los dolores
> con que el Decreto inescrutable de Dios ha hecho que sea afligido. ¡Por
> la rectitud de Dios! Mientras os asociáis con él, el Concurso en lo alto
> os estará observando, estará intercediendo por vosotros, estará
> ensalzando vuestros nombres y glorificando vuestra acción.
> Bienaventurados son los doctos que no se enorgullecen de sus logros; y el
> bien está con los rectos que no menosprecian los pecaminosos, sino, más
> bien, encubren sus fechorías, para que sus propias faltas puedan
> permanecer veladas a los ojos de los hombres.
> 
> CXLVI. Es nuestra esperanza y deseo que cada uno de vosotros se
> convierta en fuente de toda bondad hacia los hombres y un ejemplo de
> rectitud para la humanidad. Cuidaos, no sea que os prefiráis sobre
> vuestros semejantes. Fijad vuestra mirada en Aquel quien es el Templo de
> Dios entre los hombres. Él, en verdad, ha ofrendado su vida como un
> rescate para la redención del mundo. Él, ciertamente, es el Todo
> munífico, el Conferidor de Gracia, el Altísimo. Si aparecen diferencias
> entre vosotros, vedme de pie ante vuestra faz, y pasad por alto las
> faltas de cada uno por amor a mi nombre y como una muestra de vuestro
> amor por mi manifiesta y resplandeciente Causa. Gustamos de veros en todo
> momento uniéndoos en amistad y concordia dentro del paraíso de mi
> complacencia, y de aspirar de vuestros actos la fragancia de amabilidad y
> unidad, de amorosa bondad y fraternidad. Así os aconseja el Omnisapiente,
> el Fiel. Siempre estaremos con vosotros; si aspiramos el perfume de
> vuestra fraternidad, nuestro corazón de seguro se regocijará, pues nada
> más nos puede satisfacer. Esto lo atestigua todo hombre de verdadero
> entendimiento.
> 
> CXLVII. ¡El Más Grande Nombre es mi testigo! ¡Cuán triste sería si
> en este Día algún hombre pusiera su corazón en las cosas transitorias de
> este mundo! Levantaos y aferraos firmemente a la Causa de Dios. Sed muy
> amorosos el uno al otro. Quemad el velo del yo con la llama del Fuego
> inextinguible por amor al Bienamado, y asociaos con vuestro prójimo con
> rostros alegres y radiantes de luz. Habéis observado bien, en todos sus
> aspectos, el comportamiento de Aquel quien es la Palabra de la Verdad
> entre vosotros. Conocéis muy bien cuán duro es para este Joven permitir,
> aunque fuere por una noche, que sea entristecido por Él el corazón de
> cualquiera de los amados de Dios.
> 
> La Palabra de Dios ha encendido el corazón del mundo: ¡Cuán
> deplorable será si no sois abrasados con su llama! Quiera Dios que
> consideréis esta bendita noche como la noche de la unidad, entrelacéis
> vuestras almas, y decidáis adornaros con el ornamento de un carácter
> excelente y loable. Que vuestro interés principal sea rescatar al caído
> de la ciénaga de la extinción inminente y ayudarle a abrazar la antigua
> Fe de Dios. Vuestro comportamiento para con vuestro prójimo debe ser tal
> que manifieste claramente los signos del Dios único y verdadero, porque
> entre los hombres, vosotros sois los primeros en ser creados de nuevo por
> su Espíritu, los primeros en adorarle e inclinarse ante Él, los primeros
> en circundar su trono de gloria. ¡Juro por Aquel quien me ha hecho
> revelar todo lo que le ha placido! Sois más conocidos a los habitantes
> del Reino en lo alto que a vosotros mismos. ¿Pensáis que estas palabras
> son vanas y huecas? ¡Ojalá pudierais percibir las cosas que ve vuestro
> Señor, el Todo Misericordioso, cosas que atestiguan la excelencia de
> vuestro grado, que son testigos de la grandeza de vuestro valor, que
> proclaman la sublimidad de vuestra posición! Conceda Dios que vuestros
> deseos y pasiones irrefrenadas no os impidan alcanzar lo que ha sido
> ordenado para vosotros.
> 
> CXLVIII. ¡Oh Salmán! Todo lo que hayan dicho los sabios o místicos
> nunca ha excedido las limitaciones a que ha estado estrictamente sujeta
> la mente finita del hombre, ni podrán jamás esperar excederlas. A
> cualquier altura se remonte la mente de los más exaltados de los hombres,
> por muy grandes que sean las profundidades en que penetre el corazón
> comprensivo y desprendido, tal mente y corazón no podrán nunca trascender
> aquello que es lo creado por sus propios conceptos y el producto de sus
> propios pensamientos. Las meditaciones del pensador más profundo, las
> devociones del más santo de las santos, las más elevadas expresiones de
> alabanza de lengua o pluma humanas, no son sino un reflejo de aquello que
> ha sido creado dentro de ellos mismos, mediante la revelación del Señor,
> su Dios. Quienquiera pondere esta verdad en su corazón fácilmente
> admitirá que hay ciertos límites que ningún hombre puede transgredir.
> Todo intento que, desde el principio que no tiene principio, se haya
> hecho para representarse a Dios y conocerle, está limitado por las
> exigencias de su propia creación, creación que Él ha hecho existir por la
> acción de su propia Voluntad y no para los propósitos de nadie sino para
> los de su propio Ser. Inmensamente exaltado es Él sobre los afanes de la
> mente humana para concebir su Esencia, o los de la lengua humana para
> describir su misterio. Ningún lazo de relación directa podrá jamás unirle
> a las cosas que Él ha creado, ni pueden las más abstrusas ni las más
> remotas alusiones de sus criaturas hacer justicia a su ser. Por su
> Voluntad que penetra el mundo, Él ha hecho existir a todas las cosas
> creadas. Él está velado en la antigua eternidad de su propia Esencia
> exaltada e indivisible, siempre lo ha estado, y continuará eternamente
> encubierto en su inaccesible majestad y gloria. Todo lo que hay en el
> cielo y todo lo que hay en la tierra ha venido a existir por su mandato,
> y por su Voluntad han salido de la nada absoluta al reino de la
> existencia. ¿Cómo puede, entonces, la criatura que La Palabra de Dios ha
> modelado comprender la naturaleza de Aquel quien es el Antiguo de los
> Días?
> 
> CXLIX. Si algún hombre se levantare en este Día, y con absoluto
> desprendimiento de todo lo que hay en los cielos y de todo lo que hay en
> la tierra pusiera sus afectos en Aquel quien es la Aurora de la santa
> Revelación de Dios, ciertamente se le dará poder para someter a todas las
> cosas creadas mediante la potencia de uno de los Nombres del Señor, su
> Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente. Sabe con certeza que el Sol de la
> Verdad en este día ha derramado sobre el mundo un esplendor al cual nada
> semejante han presenciado edades pasadas. Que la luz de su gloria, oh
> pueblo, brille sobre vosotros, no seáis de los negligentes.
> 
> CL. Cuando llegue la victoria, cada hombre se declarará creyente y
> se apresurará al refugio de la Fe de Dios. Felices aquellos que en los
> días de las pruebas que envuelven al mundo se han mantenido firmes en la
> Causa y han rehusado desviarse de su verdad.
> 
> CH. Libraos, oh ruiseñores de Dios, de las espinas y zarzas de la
> desdicha y la miseria, y alzad vuelo hacia el rosedal de esplendor
> inmarcesible. ¡Oh mis amigos que permanecéis sobre el polvo! Daos prisa
> hacia vuestra habitación celestial. Anunciaos a vosotros mismos la
> felices nuevas: "¡Aquel quien es el Más Amado ya ha llegado! Él se ha
> coronado con la gloria de la Revelación de Dios, y ha abierto a la faz de
> los hombres las puertas de su antiguo Paraíso". Que todos los ojos se
> regocijen y que todo oído se alegre, porque ahora es el tiempo para
> contemplar su Belleza, ahora es el tiempo justo para escuchar su voz.
> Proclama a todo amador anhelante: "¡Mirad, vuestro Bienamado ha venido
> entre los hombres!" y a los mensajeros del Monarca del amor imparte las
> nuevas: "¡He aquí, el Adorado ha aparecido ataviado en la plenitud de su
> gloria!" ¡Oh amantes de su belleza! Convertid la angustia de vuestra
> separación de Él en la alegría de reunión sempiterna, y dejad que la
> dulzura de su presencia disuelva la amargura de vuestra lejanía de su
> corte.
> 
> Ved cómo la múltiple gracia de Dios, que es vertida de las nubes de
> gloria divina, ha envuelto al mundo en este día. Pues mientras que en
> días pasados todo amante suplicaba y buscaba a su Amado, es el mismo
> Amado quien ahora llama a sus amantes y les invita a alcanzar su
> presencia. Cuidado, no sea que perdáis tan preciado favor; estad atentos,
> no sea que menospreciéis tan maravillosa muestra de su gracia. No
> abandonéis los beneficios incorruptibles, y no os contentéis con lo que
> perece. Levantad el velo que oscurece vuestra visión y disipad las
> tinieblas en que está envuelta, para que podáis contemplar la belleza
> descubierta de la faz del Amado, podáis ver lo que ningún ojo ha visto, y
> escuchar lo que ningún oído ha escuchado.
> 
> ¡Escuchadme, oh aves mortales! En el Rosedal de esplendor inmutable
> ha brotado una Flor, con la cual cualquier otra flor comparada no es sino
> una espina, y ante el brillo de cuya gloria la esencia misma de la
> belleza palidece y se marchita. Levantaos, por tanto, y, con todo el
> entusiasmo de vuestros corazones, con todo el anhelo de vuestras almas,
> el pleno fervor de vuestra voluntad, y los esfuerzos concentrados de todo
> vuestro ser, luchad por alcanzar el paraíso de su presencia, y esforzaos
> por aspirar la fragancia de la Flor incorruptible, respirar los dulces
> aromas de santidad y obtener una porción de ese perfume de gloria
> celestial. Quienquiera siga este consejo romperá sus cadenas, gustará el
> abandono del amor arrobador, logrará el deseo de su corazón y entregará
> su alma a las manos de su Amado. Rompiendo su jaula, al igual que el ave
> del espíritu, alzará vuelo a su santo y eterno nido.
> 
> La noche ha sucedido al día, y el día ha sucedido a la noche, y las
> horas y momentos de vuestra vida han venido y se han ido, y sin embargo
> ninguno de vosotros ha consentido, ni por un instante, en desprenderse de
> aquello que perece. Moveos, para que los breves momentos que aún os
> quedan no sean disipados y perdidos. Vuestros días pasarán con la rapidez
> del relámpago, y vuestros cuerpos serán sepultados bajo un dosel de
> polvo. ¿Qué podréis obtener entonces? ¿Cómo podréis reparar vuestra falta
> pasada?
> 
> La eterna Candela brilla en su gloria descubierta. Ved cómo ha
> consumido todo velo mortal. ¡Oh vosotros, que como las polillas amáis su
> luz! Oponeos valientemente a todo peligro, y consagrad vuestras almas a
> su llama consumidora. ¡Oh vosotros que estáis sedientos de Él! Despojaos
> de todo afecto terrenal, y apresuraos a abrazar a vuestro Amado. Con un
> gozo que nada puede igualar, daos prisa en alcanzarle. La Flor, hasta
> ahora oculta a la vista de los hombres, está descubierta a vuestros ojos.
> En el patente esplendor de su gloria está Él ante vosotros. Su voz
> emplaza a todos los seres santos y consagrados a venir y unirse a Él.
> Feliz es aquel que se vuelve a ello; bienaventurado aquel que ha
> alcanzado y ha contemplado la luz de tan maravilloso semblante.
> 
> CLII. Tu ojo es mi depósito, no permitas que el polvo de los vanos
> deseos ofusque su lustre. Tu oído es un signo de mi munificencia, no
> dejes que el tumulto de motivos indecorosos lo aparte de mi Palabra que
> envuelve toda la creación. Tu corazón es mi erario, no consientas que la
> traicionera mano del yo te despoje de las perlas que he atesorado dentro
> de él. Tu mano es un símbolo de mi amorosa bondad, no le impidas asirse
> firmemente a mis resguardadas y ocultas Tablas.... Sin que me pidieras,
> he derramado sobre ti mi gracia. Sin que me demandaras, he cumplido tu
> deseo. A pesar de tu desmerecimiento, te he escogido para mis muy
> valiosos, mis incalculables favores.... ¡Oh mis siervos! Sed tan
> resignados y sumisos como la tierra, para que del suelo de vuestro ser
> puedan florecer los fragantes, los santos y multicolores jacintos de mi
> conocimiento. Sed llameantes como el fuego, para que podáis consumir los
> velos de la desidia y encender, mediante las vivificadoras energías del
> amor de Dios, el corazón arrecido y renuente. Sed ligeros e
> irrestringidos como la brisa, para que seáis admitidos en los aledaños de
> mi corte, mi inviolable Santuario.
> 
> CLIII. ¡Oh desterrado y fiel amigo! Apaga la sed de la incuria con
> las aguas santificadas de mi gracia, y desaloja la lobreguez de la
> lejanía con la luz matutina de mi divina presencia. No permitas que la
> habitación dentro de la cual mora mi imperecedero amor por ti sea
> destruida por la tiranía de los deseos ávidos, ni anubles la belleza del
> Joven celestial con el polvo del yo y la pasión. Atavíate con la esencia
> de la rectitud, que tu corazón no tema a nadie excepto Dios. No obstruyas
> el luminoso manantial de tu alma con las espinas y zarzas de afectos
> inmoderados y vanos, y no impidas que fluyan las aguas vivientes que
> manan de la fuente de tu corazón. Pon toda tu esperanza en Dios, y
> aférrate tenazmente a su infalible misericordia. ¿Quién sino Él puede
> enriquecer al indigente, y librar al caído de su envilecimiento?
> 
> ¡Oh mis siervos! Si descubrieseis los ocultos océanos, sin riberas,
> de mi incorruptible riqueza, con toda certeza no estimarías en nada al
> mundo, no, menos aún, a toda la creación. Que la llama de la búsqueda
> arda en vuestros corazones con tal vehemencia, que os permita alcanzar
> vuestro supremo y más exaltado objetivo: la posición en que podáis
> acercaros a vuestro Más Amado y unirse a Él....
> 
> ¡Oh mis siervos! No dejéis que vuestras vanas esperanzas y ociosas
> fantasías socaven los fundamentos de vuestra creencia en Dios Todo
> Glorioso, por cuanto tales imaginaciones han sido totalmente inútiles
> para los hombres, y no les han dirigido hacia el Sendero recto. ¿Pensáis,
> oh mis siervos, que la Mano de mi soberanía trascendente, ensombrecedora,
> y que envuelve todo ha sido encadenada, que el flujo de mi antigua, mi
> incesante misericordia que penetra todo, ha sido coartado, o que las
> nubes de mis sublimes e insuperables favores han cesado de verter sus
> dádivas sobre los hombres? ¿Podéis imaginar que las miríficas obras que
> han proclamado mi divino e irresistible poder han sido retiradas, o que
> la potencia de mi voluntad y propósito ha sido vedada de dirigir los
> destinos de la humanidad? ¿Si no es así, por qué entonces os habéis
> esforzado por prevenir que la Belleza inmortal de mi sagrado y bondadoso
> Semblante sea descubierta a los ojos de los hombres? ¿Por qué habéis
> luchado por impedir que la Manifestación del Ser Todo Glorioso y
> Todopoderoso derrame el resplandor de su Revelación sobre la tierra? Si
> fueseis justos en vuestro juicio, fácilmente reconoceríais cómo las
> realidades de todas las cosas están embriagadas con la alegría de esta
> nueva y maravillosa Revelación, cómo todos los átomos de la tierra han
> sido iluminados con el brillo de su gloria. ¡Vano y miserable es lo que
> habéis imaginado y aún imagináis!
> 
> Desandad vuestros pasos, oh mis siervos, e inclinad vuestros
> corazones hacia Aquel quien es la Fuente de vuestra creación. Libraos de
> vuestros afectos malos y corruptos, y apresuraos a abrazar la Luz del
> Fuego inmortal que arde en el Sinaí de esta misteriosa y trascendente
> Revelación. No corrompáis la santa Palabra primordial de Dios, que abarca
> todo, y no tratéis de profanar su santidad ni rebajéis su carácter
> exaltado. ¡Oh negligentes! Aun cuando las maravillas de mi misericordia
> han envuelto a todas las cosas creadas, visibles e invisibles, y las
> revelaciones de mi gracia y munificencia han embebido cada átomo del
> universo, no obstante la vara con que puedo castigar a los malvados es
> dolorosa, y la fiereza de mi ira contra ellos, terrible. Con oídos que
> estén santificados de vanagloria y deseos mundanos, escuchad los consejos
> que Yo, en mi misericordiosa bondad, os he revelado, y con vuestros ojos
> exteriores e interiores, contemplad las pruebas de mi maravillosa
> Revelación....
> 
> ¡Oh mis siervos! No os privéis de la inmarcesible y resplandeciente
> Luz que brilla dentro de la Lámpara de gloria divina. Que la llama del
> amor a Dios arda brillantemente dentro de vuestros corazones radiantes.
> Alimentadla con el aceite de la guía divina y protegedla dentro del
> amparo de vuestra constancia. Guardadlo dentro del globo de la fidelidad
> y el desprendimiento de todo salvo Dios, para que las malas murmuraciones
> de los impíos no extingan su luz. ¡Oh mis siervos! Mi santa, mi
> divinamente ordenada Revelación puede ser comparada con un océano en
> cuyas profundidades yacen ocultas innumerables perlas de gran precio, de
> excelente lustre. Es el deber de todo buscador moverse y luchar por
> alcanzar las riberas de este océano, para que así pueda, en proporción
> con la intensidad de su búsqueda y los esfuerzos que ha hecho, participar
> de los beneficios que han sido preordinados en las irrevocables y ocultas
> Tablas de Dios. Si nadie quisiera dirigir sus pasos hacia sus riberas, si
> ninguno se levantara ni le hallase, ¿puede decirse que ha despojado a
> este océano de su poder o ha disminuido, en grado alguno, sus tesoros?
> ¡Cuán vanas, cuán despreciables las imaginaciones que vuestros corazones
> han concebido, y aún conciben! ¡Oh mis siervos! ¡El Dios único y
> verdadero es mi testigo! Este muy grande, este insondable y ondeante
> Océano está cerca, asombrosamente cerca de vosotros. ¡Ved, está más
> próximo a vosotros que vuestra vena vital! Veloces como el pestañeo del
> ojo podréis, si sólo lo deseareis, alcanzar este favor imperecedero, y
> participar de él, esta gracia dada por Dios, este don incorruptible, esta
> muy potente e inefablemente gloriosa generosidad.
> 
> ¡Oh mis siervos! Si pudieseis comprender qué maravillas de mi
> munificencia y generosidad he querido confiar a vuestras almas, de verdad
> os libraríais del apego a todas las cosas creadas, y ganaríais verdadero
> conocimiento de vosotros mismos, conocimiento que es lo mismo que la
> comprensión de mi propio Ser. Os encontraríais independientes de todo
> salvo de mí y percibiríais, con vuestro ojo interior y exterior, y tan
> manifiestos como la revelación de mi refulgente Nombre, los mares de mi
> amorosa bondad y generosidad moviéndose dentro de vosotros. No dejéis que
> vuestras vanas fantasías, vuestras malas pasiones, vuestra insinceridad y
> ceguera de corazón apaguen el brillo ni manchen la santidad de tan
> excelsa posición. Sois como el pájaro que se remonta, con toda la fuerza
> de sus poderosas alas y con completa y alegre confianza, en la inmensidad
> de los cielos hasta que, impelido a satisfacer su hambre, se vuelve
> anhelante al agua y barro de la tierra bajo él y, atrapado en la red de
> su deseo, se encuentra impotente para reanudar su vuelo hacia los reinos
> de donde vino. Impotente para sacudir la carga que pesa sobre sus alas
> enlodadas, aquel pájaro, hasta entonces un habitante de los cielos, es
> forzado ahora a buscar su morada en el polvo. Por lo tanto, oh mis
> siervos, no manchéis vuestras alas con el barro del descarrío y deseos
> vanos y no dejéis que se ensucien con el polvo de la envidia y el odio,
> para que nada os impida remontaros en los cielos de mi divino
> conocimiento.
> 
> ¡Oh mis Siervos! Mediante el poder de Dios y su fuerza, y del
> erario de su conocimiento y sabiduría, he hecho aparecer y os he revelado
> las perlas que yacían encubiertas en las profundidades de su eterno
> océano. He llamado a las Doncellas del Cielo para que emerjan de tras el
> velo del encubrimiento y las he revestido con éstas, mis palabras de
> consumado poder y sabiduría. Más aún, con la mano del poder divino, he
> roto el sello del escogido vino de mi Revelación, y he esparcido esta
> santa, esta oculta fragancia cargada de almizcle sobre todas las cosas
> creadas. ¿Quién sino vosotros debe ser culpado si escogéis permanecer
> privados de tan grande efusión de la trascendente gracia de Dios que todo
> lo envuelve, con tan luminosa revelación de su resplandeciente
> misericordia?...
> 
> ¡Oh mis siervos! Nada brilla en mi corazón salvo la inmarcesible
> luz de la Mañana de guía divina, y de mi boca no procede nada sino la
> esencia de la verdad, que el Señor, vuestro Dios, ha revelado. No sigáis,
> por tanto, vuestros deseos mundanos, y no violéis el Convenio de Dios, ni
> rompáis vuestro compromiso con Él. Con firme determinación, con todo el
> afecto de vuestro corazón, y con la plena fuerza de vuestras palabras,
> volveos hacia Él, y no andéis por los caminos de los necios. El mundo no
> es más que una apariencia, vana y vacía, una mera nada que lleva
> semejanza de realidad. No pongáis vuestros afectos en él. No rompáis el
> vínculo que os une con vuestro Creador y no seáis de aquellos que han
> errado y se han desviado de sus caminos. Ciertamente digo: El mundo es
> como el vapor en un desierto; el sediento sueña que es agua y lucha por
> alcanzarlo con todas sus fuerzas, hasta que cuando llega a él, encuentra
> que es sólo una mera ilusión. Más aún, puede comparársele con la imagen
> sin vida de la amada, a quien el amante ha buscado y, al fin, después de
> larga búsqueda y para su mayor pesar, ha encontrado que es tal que no
> puede "cebar ni aquietar su hambre".
> 
> ¡Oh mis siervos! No os apenéis si, en estos días y en este plano
> terrenal, cosas contrarias a vuestros deseos han sido ordenadas y
> manifiestas por Dios, porque días de inmensa alegría, de delicia
> celestial, hay de seguro en abundancia para vosotros. Mundos, santos y
> espiritualmente gloriosos, serán descubiertos a vuestros ojos. Habéis
> sido destinados por Él a participar, en este mundo y en el siguiente, de
> sus beneficios, compartir sus alegrías y obtener una porción de su gracia
> sostenedora. A todos y a cada uno de ellos, sin duda, alcanzaréis.
> 
> CLIV. Advierte, oh Salmán, a los amados del Dios único y verdadero
> que no juzguen con ojo crítico los dichos y escritos de los hombres. Que
> más bien consideren tales dichos y escritos con espíritu de imparcialidad
> y amorosa simpatía. Sin embargo, aquellos hombres que, en este Día, han
> sido llevados a atacar en sus escritos enardecidos, las normas de la
> Causa de Dios, deben ser tratados en forma diferente. Incumbe a todos los
> hombres, cada cual de acuerdo con su habilidad, refutar los argumentos de
> aquellos que han atacado la Fe de Dios. Así ha sido decretado por Aquel
> quien es el Omnipotente, el Todopoderoso. Aquel que desee promover la
> Causa del Dios único y verdadero, que la promueva mediante su pluma y
> lengua, y no recurriendo a la espada ni la violencia. En una ocasión
> previa revelamos este mandato, y ahora lo confirmamos, si sois de
> aquellos que comprenden. Por la rectitud de Aquel quien, en este Día,
> exclama dentro del corazón íntimo de todas las cosas creadas: "¡Dios, no
> hay otro Dios fuera de mí!" Si algún hombre se levantare para defender,
> en sus escritos, la Causa de Dios contra sus acometedores, tal hombre,
> por muy insignificante que fuere su aporte, será tan honrado en el mundo
> venidero que el Concurso en lo alto envidiaría su gloria. Ninguna pluma
> puede retratar la sublimidad de su posición, ni puede lengua alguna
> describir su esplendor. Porque a quienquiera que se mantenga firme y
> constante en esta santa, esta gloriosa y exaltada Revelación, le será
> dado tal poder, que lo habilitará para arrostrar y resistir todo lo que
> hay en el cielo y en la tierra. De esto Dios mismo es testigo.
> 
> ¡Oh vosotros, amados de Dios! No reposéis en vuestros lechos, no,
> más bien, conmoveos tan pronto como reconozcáis a vuestro Señor, el
> Creador, y oíd de las cosas que le han sucedido, y apresuraos para
> ayudarle. Desatad vuestras lenguas y proclamad sin cesar su Causa. Esto
> será para vosotros mejor que todos los tesoros del pasado y del futuro,
> si sois de aquellos que comprenden esta verdad.
> 
> CLV. El primer deber prescrito por Dios a sus siervos es el
> reconocimiento de Aquel quien es la Aurora de su Revelación y la Fuente
> de sus leyes, quien representa a la Deidad tanto en el Reino de su Causa
> como en el mundo de la creación. Quienquiera cumpla este deber ha logrado
> todo el bien; y quienquiera esté privado de él, se ha extraviado, aunque
> sea autor de todo hecho justo. Incumbe a cada uno que alcanza esta muy
> sublime posición, esta cima de trascendente gloria, observar toda
> ordenanza de Aquel quien es el Deseo del mundo. Estos deberes gemelos son
> inseparables. Ninguno es aceptable sin el otro. Así ha sido decretado por
> Aquel quien es la Fuente de inspiración divina.
> 
> Aquellos a quienes Dios ha dotado con perspicacia reconocerán
> fácilmente que los preceptos dictados por Dios constituyen los más altos
> medios para el mantenimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus
> pueblos. Aquel que se aparta de ellos, es contado entre los abyectos y
> necios. Nosotros, en verdad, os hemos ordenado rechazar los dictados de
> vuestras malas pasiones y deseos corruptos, y no transgredir los límites
> que ha fijado la Pluma del Altísimo, porque éstos son el hálito de vida
> para todas las cosas creadas. Los mares de sabiduría divina y de divina
> prolación se han agitado por el soplo de la brisa del Todo
> Misericordioso. Apresuraos y bebed cuanto podáis, ¡oh hombres de
> entendimiento! Aquellos que han violado el Convenio de Dios al quebrantar
> sus mandamientos, y se han vuelto atrás sobre sus talones, ésos han
> errado lastimosamente a la vista de Dios, el que Todo lo Posee, el
> Altísimo.
> 
> ¡Oh vosotros pueblos del mundo! Sabed, ciertamente, que mis
> mandamientos son las lámparas de mi amorosa providencia entre mis
> siervos, y las llaves de mi misericordia para mis criaturas. Así ha sido
> enviado desde el cielo de la Voluntad de vuestro Señor, el Señor de la
> Revelación. Si algún hombre gustara la dulzura de las palabras que han
> querido proferir los labios del Todo Misericordioso, aunque estuvieran en
> su poder los tesoros de la tierra, renunciaría a todos y a cada uno de
> ellos para poder vindicar la verdad de siquiera uno sólo de sus
> mandamientos, los cuales brillan sobre la Aurora de su generoso cuidado y
> amorosa bondad.
> 
> Di: De mis leyes puede aspirarse el dulce aroma de mi vestidura, y
> con su ayuda los estandartes de la Victoria serán plantados sobre las más
> altas cumbres. La Lengua de mi poder, desde el cielo de mi omnipotente
> gloria, ha dirigido a mi creación estas palabras: "Observa mis
> mandamientos, por amor a mi belleza". Feliz el amante que de estas
> palabras ha inhalado la divina fragancia de su Bienamado, saturadas con
> el perfume de una gracia que ninguna lengua puede describir. ¡Por mi
> vida! Aquel que ha tomado el vino escogido de la equidad de manos de mi
> generoso favor, circulará alrededor de mis mandamientos, que brillan
> sobre la Aurora de mi creación.
> 
> No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. No, más
> bien, hemos roto el sello del Vino escogido con los dedos de la fuerza y
> del poder. Esto lo atestigua aquello que ha revelado la Pluma de la
> Revelación. ¡Meditad sobre esto, oh hombres de perspicacia!...
> 
> Cada vez que mis leyes aparecen como el sol en el cielo de mi
> prolación, deben ser fielmente obedecidas por todos, aunque mi decreto
> sea tal que haga henderse el cielo de toda religión. Él hace lo que le
> place. Él elige; y nadie puede objetar su elección. Todo lo que Él, el
> Bienamado, ordena, eso mismo es, ciertamente, amado. Esto, Aquel quien es
> el Señor de toda la creación me lo atestigua. Quienquiera que haya
> inhalado la dulce fragancia del Todo Misericordioso, y haya reconocido la
> fuente de estas palabras, dará la bienvenida con sus propios ojos a las
> saetas del enemigo, para poder establecer entre los hombres la verdad de
> las leyes de Dios. Bienaventurado aquel que se haya vuelto hacia ello y
> haya comprendido el significado de su decisivo decreto.
> 
> CLVI. Aquel quien es la Verdad Eterna, desde la Aurora de Gloria,
> ha dirigido sus ojos hacia el pueblo de Bahá, y les dice las siguientes
> palabras: "Consagraos a la promoción del bienestar y la tranquilidad de
> los hijos de los hombres. Dedicad vuestra mente y voluntad a la educación
> de los pueblos y razas de la tierra, que quizá las disensiones que la
> dividen, por la fuerza del Más Grande Nombre sean borrados de su faz, y
> toda la humanidad se convierta en los sostenedores de un Orden único y
> los habitantes de una sola Ciudad. Iluminad y santificad vuestros
> corazones; no dejéis que sean profanados por las espinas del odio ni por
> los abrojos de la malicia. Moráis en un solo mundo y habéis sido creados
> por la acción de una sola Voluntad. Bendito es aquel que se asocia con
> todos los hombres en espíritu de máxima bondad y amor".
> 
> CLVII. Aquellos que han abandonado su país por el propósito de
> enseñar nuestra Causa, a éstos los fortalecerá el Fiel Espíritu mediante
> su poder. Una compañía de nuestros ángeles escogidos los acompañará, como
> lo ha ordenado Aquel quien es el Todopoderoso, el Omnisapiente. ¡Cuán
> grande la bienaventuranza que espera a aquel que ha alcanzado el honor de
> servir al Todopoderoso! ¡Por mi vida! Ningún acto, por muy grande que
> sea, puede comparársele, excepto los hechos que han sido ordenados por
> Dios, el Omnipotente, el Más Poderoso. Tal servicio es, en verdad, el
> príncipe de toda buena acción y el ornamento de toda obra meritoria. Así
> ha sido ordenado por Aquel quien es el Soberano Revelador, el Antiguo de
> los Días.
> 
> Quienquiera se levante a enseñar nuestra Causa debe necesariamente
> desprenderse de todas las cosas terrenales, y debe considerar, en todo
> momento, el triunfo de nuestra Fe como su objetivo supremo. Esto,
> ciertamente, ha sido decretado en la Tabla Guardada. Y cuando determine
> dejar su hogar, por amor de la Causa de su Señor, que ponga toda su
> confianza en Dios, como la mejor provisión para su viaje, y que se atavíe
> con el manto de la virtud. Así ha sido decretado por Dios, el
> Todopoderoso, el Todo Alabado.
> 
> Si es encendido con el fuego de su amor, si renuncia a todas las
> cosas creadas, las palabras que profiera abrasarán a quienes le escuchen.
> Verdaderamente, tu Señor es el Omnisciente, el Informado de Todo. Feliz
> es el hombre que ha oído nuestra voz y ha respondido a nuestro llamado.
> Él, en verdad, es de aquellos que serán traídos cerca de Nosotros.
> 
> CLVIII. Dios ha prescrito a cada uno el deber de enseñar su Causa.
> Quienquiera se levante a cumplir este deber, debe necesariamente, antes
> de proclamar su Mensaje, adornarse con el ornamento de un carácter recto
> y loable, para que sus palabras puedan atraer los corazones de aquellos
> que son receptivos a su llamado. Sin ello, nunca podrá esperar influir a
> sus oyentes.
> 
> CLIX. Considerad la mezquindad de las mentes humanas. Piden lo que
> les hace daño, y rechazan aquello que les aprovecha. Son, en verdad, de
> los que se han extraviado lejos. Encontramos a algunos hombres que desean
> la libertad y se jactan de ello. Tales hombres están en las profundidades
> de la ignorancia.
> 
> La libertad, finalmente, tiene que llevar a la sedición, cuyas
> llamas nadie puede apagar. Así os advierte Aquel que prevé, el
> Omnisciente. Sabed que la personificación de la libertad y su símbolo es
> el animal. Lo que conviene al hombre es sumisión a las restricciones que
> le protegerán de su propia ignorancia y le resguardarán contra el daño de
> los promotores de discordia. La libertad hace que el hombre sobrepase los
> límites de la decencia e infrinja la dignidad de su posición. Le rebaja
> al nivel de extrema depravación y perversidad.
> 
> Considerad a los hombres como un rebaño de ovejas que necesitan un
> pastor que las proteja. Esto, ciertamente, es la verdad, la clara verdad.
> Aprobamos la libertad en ciertas circunstancias, y en otras, rehusamos
> sancionaría. Nosotros, en verdad, somos el Omnisciente.
> 
> Di: La verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a mis
> mandamientos, por poco que lo sepáis. Si los hombres observaran aquello
> que les hemos enviado desde el Cielo de la Revelación, ciertamente,
> alcanzarían la perfecta libertad. Feliz el hombre que ha comprendido el
> Propósito de Dios en todo cuanto Él ha revelado desde el Cielo de su
> Voluntad, que penetra todas las cosas creadas. Di: La libertad que os
> aprovecha no se halla sino en la completa servidumbre a Dios, la Eterna
> Verdad. Quienquiera haya gustado su dulzura, rehusará trocarla por todo
> el dominio de la tierra y del cielo.
> 
> CLX. ¡Ciertamente es un verdadero creyente en la unidad de Dios
> quien, en este Día, le considera como uno que es inmensamente exaltado
> sobre todas las comparaciones y semejanzas con que los hombres le han
> comparado. Ha errado gravemente quien haya tomado a estas comparaciones y
> semejanzas por Dios mismo. Considerad la relación entre el artesano y su
> obra, entre el pintor y su pintura. ¿Podría alguna vez sostenerse que la
> obra producida por sus manos es igual que ellas mismas? ¡Por Aquel quien
> es el Señor del Trono en lo alto y de la tierra abajo! No pueden
> interpretarse de ningún modo sino como pruebas que proclaman la
> excelencia y perfección de su autor.
> 
> ¡Oh Shaykh, oh tú que has sometido tu voluntad a Dios! Por
> autosometimiento y unión perpetua con Dios se entiende que los hombres
> deberían sumir su voluntad totalmente en la Voluntad de Dios, y
> considerar sus deseos como la nada extrema al lado de su Propósito. Todo
> lo que el Creador ordene observar a sus criaturas, diligentemente y con
> el mayor regocijo y vehemencia, deben levantarse y cumplirlo. En ningún
> caso deben permitir que su fantasía oscurezca su juicio, ni tampoco deben
> considerar sus propias imaginaciones como la voz del Eterno. Hemos
> revelado en la Oración del Ayuno: "Si tu Voluntad decretase que de tu
> boca procedieran estas palabras, y fuesen dirigidas a ellos: 'Observa,
> por amor a mi Belleza, el ayuno, oh pueblo, y no pongas ningún límite a
> su duración juro por la majestad de tu gloria, que todos ellos lo
> observarían fielmente, se abstendrían de violar tu ley y continuarían
> haciéndolo hasta que entregaran sus almas a ti'". En esto consiste el
> completo sometimiento de la voluntad de uno a la Voluntad de Dios.
> Medítalo para que puedas beber las aguas de vida sempiterna que fluyen a
> través de las palabras del Señor de toda la humanidad, y puedas
> atestiguar que el Dios único y verdadero siempre ha sido
> inmensurablemente exaltado sobre sus criaturas. Él, ciertamente, es el
> Incomparable, el Perdurable, el Omnisciente, el Omnisapiente. La posición
> del absoluto autosometimiento trasciende todas las demás posiciones y
> siempre permanecerá exaltado sobre ellas.
> 
> Te incumbe consagrarte a la Voluntad de Dios. Todo lo que ha sido
> revelado en sus Tablas no es más que un reflejo de su Voluntad. Tan
> completa debe ser tu consagración, que toda huella de deseo mundano debe
> ser lavada de tu corazón. Este es el significado de la verdadera unidad.
> 
> Implora a Dios que te habilite para permanecer firme en esta senda
> y que te ayude a guiar a los pueblos del mundo hacia Aquel quien es el
> manifiesto y soberano Gobernante, quien se ha revelado en un atavío
> distinto, quien da palabra a un Mensaje divino y específico. Ésta es la
> esencia de la fe y certeza. Aquellos que son los adoradores del ídolo que
> han cincelado sus imaginaciones, y que lo llaman Realidad Interior, tales
> hombres en verdad son contados entre los paganos. Esto lo ha testificado
> el Todo Misericordioso en sus Tablas. Él, ciertamente es el Omnisciente,
> el Omnisapiente.
> 
> CLXI. Apresta tus esfuerzos, que quizá puedas guiar a tu prójimo a
> la ley de Dios, el Más Misericordioso. Tal acto, ciertamente, supera
> todos los demás actos a la vista de Dios, el que posee todo, el Altísimo.
> Tal debe ser tu constancia en la Causa de Dios, que ninguna cosa terrenal
> tenga la fuerza de disuadirte de tu deber. Aunque las fuerzas de la
> tierra se alíen contra ti, aunque todos los hombres disputen contigo,
> debes permanecer inconmovible.
> 
> Sé irrestringido como el viento, al llevar el Mensaje de Aquel que
> hizo romper el alba de la Guía Divina. Considera como el viento, fiel a
> lo que Dios ha ordenado, sopla sobre todas las regiones de la tierra,
> sean habitadas o desoladas. Ni la vista de desolación, ni las muestras de
> prosperidad pueden causarle dolor ni agradarle. Sopla en todas
> direcciones, como le ha sido ordenado por su Creador. Así debería ser el
> que pretenda ser amante del Dios único y verdadero. Le incumbe fijar su
> mirada en los fundamentos de su Fe y afanarse diligentemente por su
> propagación. Deberá proclamar, enteramente por amor a Dios, su Mensaje, y
> con ese mismo espíritu, aceptar cualquier respuesta que sus palabras
> puedan evocar en quien le escucha. Aquel que acepte y crea, recibirá su
> recompensa; y aquel que se aparte, no recibirá nada sino su propio
> castigo.
> 
> En la víspera de nuestra partida de 'Iráq, hemos advertido a los
> fieles que esperen la aparición de los Pájaros de la Oscuridad. No puede
> haber duda alguna que el graznido del Cuervo será elevado en ciertas
> tierras, como ha sido oído en años recientes. Cualquier cosa que suceda,
> buscad refugio en el Dios único y verdadero, para que os escude de las
> astucias del impostor.
> 
> Ciertamente digo: En esta poderosísima Revelación, todas las
> Dispensaciones del pasado han alcanzado su más alta, su final
> consumación. Así os aconseja vuestro Señor, el Omnisciente, el
> Sapientísimo. La loanza a Dios, el Señor de todos los mundos.
> 
> El Todo Misericordioso ha conferido al hombre la facultad de visión
> y le ha dotado con el poder del oído. Algunos la han descrito como el
> "mundo menor", cuando en realidad, debería considerársele como el "mundo
> mayor". Las potencialidades inherentes a la posición del hombre, la
> medida plena de su destino en el mundo y la excelencia inherente de su
> realidad, deben ser todas manifiestas en este Día prometido de Dios.
> 
> La Pluma del Altísimo, en todo tiempo y en todas condiciones, ha
> recordado, con alegría y ternura, a sus amados, y les ha aconsejado
> seguir su camino. Bienaventurado aquel a quien ni los cambios ni los
> azares de este mundo han impedido reconocer la Aurora de la Unidad de
> Dios, quien ha bebido, con resolución inquebrantable, y en nombre del que
> Subsiste por sí mismo, el vino sellado de su Revelación. Tal hombre será
> contado con los moradores del Paraíso, en el libro de Dios, el Señor de
> todos los mundos.
> 
> CLXII. Toda alabanza sea a Dios quien ha adornado al mundo con un
> ornamento, y lo ha ataviado con una vestidura, de la que no puede ser
> despojado por ninguna fuerza terrenal, por muy poderosos que sean sus
> batallones, por muy vasta que sea su riqueza, por muy profunda que sea su
> influencia. Di: La esencia de toda fuerza es la de Dios, el Fin último y
> más alto de toda la creación. La fuente de toda majestad es de Dios, el
> Objeto de adoración de todo lo que está en los cielos y todo lo que está
> en la tierra. Las fuerzas que tienen su origen en este mundo de polvo
> son, por su misma naturaleza, indignas de consideración.
> 
> Di: Los manantiales que mantienen la vida de estas aves, no son de
> este mundo. Su fuente está muy por encima del alcance y percepción de la
> comprensión humana. ¿Quién hay que pueda apagar la luz que la nívea Mano
> de Dios ha encendido? ¿Dónde se encuentra aquel que tenga la fuerza para
> extinguir el fuego que ha sido encendido por el poder de tu Señor, el
> Omnipotente, el que Compele Todo, el Todopoderoso? Es la Mano del poder
> divino que ha sofocado las llamadas de la disensión. Potente es Él para
> hacer lo que le place. Él dice: Sé y es. Di: Los fieros ventarrones y
> torbellinos del mundo y sus pueblos no podrán nunca sacudir el fundamento
> sobre el cual está basada la rosácea estabilidad de mis escogidos.
> ¡Magnánimo Dios! ¿Qué pudo haber impulsado a esta gente a esclavizar y
> aprisionar a los amados de Aquel quien es la Verdad Eterna?... Se
> aproxima, sin embargo, el día en que los fieles contemplarán al Sol de la
> justicia que brillará en su pleno esplendor desde la Aurora de gloria.
> Así se informa el Señor de todo ser en ésta, su dolorosa Prisión.
> 
> CLXIII. ¡Miembros de la raza humana! Asíos firmemente a la Cuerda
> que ningún hombre puede dividir. Esto, de veras, os aprovechará todos los
> días de vuestra vida, pues su resistencia es de Dios, el Señor de todos
> los mundos. Aferraos a la justicia y equidad, y apartaos de las
> murmuraciones de los necios, aquellos que se han enajenado de Dios, que
> han cubierto sus cabezas con el ornamento de los doctos, y han condenado
> a muerte a Aquel quien es la Fuente de sabiduría. Mi nombre los ha
> elevado a tan altos grados, y sin embargo, tan pronto como me hube
> revelado a sus ojos, ellos, con manifiesta injusticia, pronunciaron la
> sentencia de mi muerte. Así nuestra Pluma ha revelado la verdad, y sin
> embargo, el pueblo está sumido en la negligencia.
> 
> Quienquiera que se aferre a la justicia, no puede en ninguna
> circunstancia, transgredir los límites de la moderación. Discierne la
> verdad en todas las cosas, por la guía de Aquel que todo lo ve. La
> civilización, tan a menudo preconizada por los doctos representantes de
> las artes y ciencias, traerá, si se le permite rebasar los límites de la
> moderación, gran daño sobre los hombres. Así os advierte Aquel quien es
> el Omnisciente. Si es llevada a exceso, la civilización resultará ser una
> fuente de maldad tan prolífica como lo fue de bondad cuando era mantenida
> dentro de las restricciones de la moderación. Medítalo, oh pueblo, y no
> seas de aquellos que vagan dementes por el páramo del error. Se aproxima
> el día en que su llama devorará las ciudades, en que la Lengua de
> Grandeza proclamará: "¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Todo
> Alabado!"
> 
> Todo lo demás está sujeto a este mismo principio de moderación. Da
> gracias a tu Señor quien te ha recordado en esta maravillosa Tabla. Toda
> alabanza sea a Dios, el Señor del glorioso trono.
> 
> Si algún hombre ponderase en su corazón lo que la Pluma del
> Altísimo ha revelado y gustase su dulzura, ciertamente, se hallaría
> vaciado y liberado de sus propios deseos, y sería enteramente servil a la
> Voluntad del Todopoderoso. Feliz es el hombre que ha alcanzado tan
> elevada posición y no se ha privado de tan munífica gracia.
> 
> En este Día, no podemos ni aprobar la conducta del temeroso que
> trata de disimular su fe, ni ratificar el comportamiento del creyente
> declarado que clamorosamente sostiene su lealtad a esta Causa. Ambos
> deberían observar los dictados de la sabiduría y luchar diligentemente
> por servir a los mejores intereses de la Fe.
> 
> Que cada hombre observe y medite sobre la conducta de este
> Agraviado. Siempre, desde el alba de esta Revelación hasta el tiempo
> presente, hemos rehusado tanto a ocultarnos de nuestros enemigos, como a
> retraernos de la compañía de nuestros amigos. Aun envueltos con una
> miríada de dolores y aflicciones, con poderosa confidencia hemos
> emplazado a los pueblos de la tierra a la Aurora de Gloria. La Pluma del
> Altísimo no está dispuesta a relatar, en conexión con esto, los males que
> ha sufrido. Si se revelaran, sin duda sumirían en el dolor a los
> favorecidos de entre los fieles, aquellos que verdaderamente sostienen la
> unidad de Dios y están totalmente consagrados a su Causa. Él ciertamente,
> habla la verdad y es el que Escucha Todo, el Omnisapiente. Nuestra vida,
> en su mayor parte, ha sido gastada en medio de nuestros enemigos.
> Atestigua cómo, en el presente, estamos viviendo en un nido de
> serpientes.
> 
> Esta Tierra Santa ha sido mencionada y exaltada en todas las
> sagradas Escrituras. En ella han aparecido los profetas de Dios y sus
> elegidos. Éste es el desierto en el que han vagado todos los mensajeros
> de Dios, desde el que fue elevado el grito: "Aquí estoy, aquí estoy, oh
> mi Dios". Ésta es la Tierra prometida en que Aquel quien es la Revelación
> de Dios fue destinado a ser manifiesto. Éste es el Valle del decreto
> impenetrable de Dios, el lugar de nívea blancura, la Tierra de esplendor
> inmarcesible. Todo lo que ha sucedido en este Día ha sido predicho en las
> Escrituras de antaño. Sin embargo, estas mismas Escrituras condenan
> unánimemente al pueblo que habita esta tierra. En un tiempo, ellos han
> sido tildados como la "generación de víboras". Ved cómo este Agraviado,
> ahora, en tanto que está rodeado por una "generación de víboras", llama y
> emplaza a todos los hombres hacia Aquel quien es el Deseo Último del
> mundo, la Cima y Aurora de Gloria. Feliz es el hombre que ha escuchado la
> voz de Aquel quien es el Señor del Reino de la Prolación, y ¡ay! de los
> negligentes, aquellos que se han desviado lejos de su verdad.
> 
> CLXIV. Sabe que todo oído atento, si se mantiene puro e impoluto,
> debe, en todo momento y desde todas direcciones, escuchar la voz que
> pronuncia estas santas palabras: "Ciertamente, somos de Dios, y a Él
> volveremos". Los misterios de la muerte física del hombre y de su retorno
> no han sido divulgados, y aún permanecen sin ser leídos. ¡Por la rectitud
> de Dios! Si fuesen revelados, evocarían tal miedo y tristeza que algunos
> perecerían, mientras que otros se llenarían tanto de alegría, que
> ansiarían la muerte, e implorarían, con anhelo incesante, al Dios único y
> verdadero -exaltada sea su gloria- que apresurase su fin.
> 
> La muerte ofrece a todo creyente seguro la copa que es, en verdad,
> la vida. Confiere regocijo y es portadora de alegría. Concede el don de
> la vida eterna.
> 
> En cuanto a aquellos que han gustado el fruto de la existencia
> terrenal del hombre, que es reconocimiento del Dios único y verdadero,
> exaltada sea su gloria, su vida venidera es tal que Nosotros no estamos
> habilitados para describirla. El conocimiento de ella es únicamente de
> Dios, el Señor de todos los mundos.
> 
> CLXV. Quienquiera que eleve la pretensión de una Revelación directa
> de Dios antes de la expiración de un plazo de mil años, tal hombre es de
> seguro un impostor mentiroso. Oramos a Dios para que Él benignamente le
> ayude a retractarse y repudiar tal pretensión. Si se arrepintiere, Dios,
> sin duda, le perdonará. Si, no obstante, persistiere en su error, Dios,
> de seguro, enviará a uno que le tratará sin misericordia. ¡Terrible,
> ciertamente, es Dios en su castigo! Quienquiera que interprete este verso
> de otro modo que no sea su significado obvio, está privado del espíritu
> de Dios y de su misericordia que envuelve a todas las cosas creadas.
> Temed a Dios, y no sigáis vuestras ociosas fantasías. No, más bien,
> seguid el mandato de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Omnisapiente.
> 
> GLOSARIO Y NOTAS
> 
> 'Abdu'l-Azíz: El Sultán que decretó los tres destierros de
> Bahá'u'lláh.
> 
> 'Abdu'l-Bahá: El Sucesor designado por Bahá'u'lláh; Centro de su
> Convenio (1844-1921).
> 
> 'Abdu'lláh-i-Ubayy: Un opositor de Muhammad.
> 
> Abhá: Bahá significa "gloria". Abhá es su superlativo. Ambos son títulos
> de Bahá'u'lláh y de su Reino.
> 
> Abú 'Amir: Un opositor de Muhammad.
> 
> Afnán: Lit. "vástagos". Denota a los parientes del Báb.
> 
> 'Akká: San Juan de Acre, la ciudad fortaleza en Palestina a donde
> fue desterrado Bahá'u'lláh en 1868.
> 
> 'Alí: El primer Imán; primo y primer discípulo de Muhammad, casado con su
> hija Fátimih. En pasaje CXLII, un seguidor de Bahá'u'lláh.
> 
> 'Alí Muhammad: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz, Persia, el 20
> de octubre de 1819, el "Punto del Bayán" y el "Báb" y precursor de
> Bahá'u'lláh.
> 
> Annás: Gran sacerdote de los judíos y suegro de Caifás (Juan 18:13).
> 
> Antiguo de los Días: Un título de Dios, en la Biblia peculiar del
> Libro de Daniel.
> 
> Aqdas: Kitáb-i-Aqdas, lit. "El Libro Más Sagrado". El Libro de Leyes
> revelado por Bahá'u'lláh en 'Akká cerca del año 1873. (Pasajes: XXXVII,
> LVI, LXX, LXXI, LXXII, XCVIII, CV, CLV, CLIX, CLXV.)
> 
> Ashraf: Siyyid Ashraf nacido en el Fortín de Zanján, durante el sitio
> de éste. (Véase "Los Rompedores del Alba".)
> 
> Báb, El: Siyyid 'Alí Muhammad, nacido en Shíráz Persia, el 20 de
> octubre de 1819, "La Puerta", el Heraldo de la Fe Bahá'í (18191850).
> 
> Bábí: Seguidor del Báb.
> 
> Bahá: Un título dado a Bahá'u'lláh por el Báb. Significa "Gloria",
> "Esplendor", "Luz".
> 
> Bahá'í: Seguidor de Bahá'u'lláh.
> 
> Bahá'u'lláh: Título de Mírzá Husayn-'Alí; el Fundador de la Fe
> Bahá'í (1817-1892).
> 
> Balál: Un esclavo etíope, iletrado y despreciado, transformado en La
> Meca por haber reconocido a Muhammad.
> 
> Bayán: Lit. "Exposición", "Prolación". La más grande obra
> doctrinaria del Fundador de la Dispensación Bábí.
> 
> Caifás: Gran sacerdote y presidente de la corte que condenó a Jesús.
> 
> Carmelo, Monte: Uno de los lugares sagrados en la historia bahá'í donde
> se hallan las tumbas del Báb y 'Abdu'l-Bahá y monumentos a otros miembros
> de la familia de 'Abdu'l-Bahá.
> 
> Ciudad de la Certeza: Una condición de alto logro espiritual.
> 
> Dhabíh: Ishmael, famoso bahá'í, hermano de Mírzá Jání de Káshán
> (véase "Los Rompedores del Alba"). Este título, que significa
> "sacrificio", le fue dado por Bahá'u'lláh.
> 
> Dispensación: Período en que prevalece un sistema religioso.
> 
> Elíxir Divino: Símbolo del poder de la fe de conferir vida eterna al
> hombre; vino de "elíxir", licor imaginario que prolongaría la vida humana
> indefinidamente.
> 
> Gabriel: Se dice que es el más elevado de los ángeles, y que se cierne
> sobre el trono de Dios y lo cubre con sus alas.
> 
> Husayn: El tercer Imán, el Mártir de Karbilá.
> 
> Imán 'Alí: El primer Imán, yerno del Profeta Muhammad.
> 
> Imanes (Imáms): Título de los doce sucesores Shí'ihs de Muhammad.
> 
> Isaías, Libro de: Véase, Isaías 2:10.
> 
> Islám: Lit. "Obediencia o sumisión a la Voluntad de Dios"; nombre
> dado a la religión de Muhammad.
> 
> Javád: Hájí Siyyid Javád, uno de los primeros bábís, exaltado por el
> Báb y más tarde por Bahá'u'lláh, a quien encontró en Baghdád.
> 
> Kaaba: Santuario que guarda la Piedra Negra en la Mezquita de La
> Meca.
> 
> Ka'b-ibn-i-Ashraf: Enemigo implacable de Muhammad que trató de
> matarle.
> 
> Kamál: Hájí Mírzá Kamál, famoso bábí de alta educación que encontró
> a Bahá'u'lláh en Baghdád y reconoció su posición, antes de su
> declaración. Deseaba contar a todos la nueva y fue enviado de vuelta a
> Persia.
> 
> Karbilá: Ciudad en 'Iráq donde fue martirizado el Imán Husayn y donde
> está enterrado. Es uno de los dos "santuarios supremos"; el otro es
> Najaf.
> 
> Kawthar: Río en el Paraíso y fuente de todos los demás ríos.
> 
> Kitáb-i-Íqán: Lit. "El Libro de la Certeza". Obra doctrinaria de
> preeminencia inigualada. Revelado por Bahá'u'lláh en 1862. (Pasajes:
> XIII, XIX, XXII, XC, XCI, CXXV.)
> 
> Lámpara de Dios, La: Luz espiritual derramada por el Profeta de Dios.
> 
> Letras del Viviente: Los primeros 18 discípulos del Báb.
> 
> Manifestación: Uno que manifiesta las perfecciones y atributos de
> Dios, el Mensajero de Dios.
> 
> Más Grande Nombre, Él: Un título de Bahá'u'lláh.
> 
> Meca, La: Ciudad en que nació Muhammad y donde Él se declaró su Misión.
> 
> Medina: Ciudad que cobijó a Muhammad y donde Él está enterrado; es
> estimada en su santidad como segunda después de La Meca.
> 
> Mensajero Divino: Profeta de Dios, el Ser Todo Perfecto por quien se da
> la Revelación.
> 
> Mesías Divino: El Rey y Libertador Divino esperado por los hebreos.
> 
> Mihdí: Título de la Manifestación esperada por el Islám.
> 
> Muhammad (Mahoma) Lit. "El Alabado". Fundador del Islam, nacido en La
> Meca, según se dice, el año 570 después de Cristo.
> 
> Mustagháth: Lit. "Aquel que es invocado".
> 
> Nabíl-i-A'zam: El título bahá'í de Muhammad-i-Zarandí, devoto seguidor
> del Báb y Bahá'u'lláh, autor de la narración histórica conocido como "Los
> Rompedores del Alba".
> 
> Nadr-ibn-i-Hárith: Un opositor de Muhammad.
> 
> Nimrod: El persecutor de Abraham.
> 
> Párán: Cordillera de montañas al norte del Sinaí; palabra usada para
> designar un lugar de revelación.
> 
> Pentateuco: Los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, atribuidos
> a Moisés.
> 
> Prolación: Acción de proferir o pronunciar.
> 
> Qá'im: El prometido del Islám.
> 
> Qayyúmu'l-Asmá: Una de las obras principales del Báb.
> 
> Quintaesencia: Última y más alta esencia de algo.
> 
> Corán (Corán): El Libro revelado por Muhammad. Lit. "La Lectura".
> 
> Revelación: Descubrimiento que hace Dios a los hombres de algo que hasta
> entonces Él tenía oculto a ellos.
> 
> Ridván: Custodio del Paraíso. Se usa para denotar el Paraíso mismo.
> 
> Sadratu'l-Muntahá: Nombre de un árbol plantado al final dé un camino
> para servir de guía; símbolo de una Manifestación de Dios.
> 
> Salmán, o Shaykh Salmán: Nacido en el sur de Persia; un iletrado, se
> convirtió en uno de los más amados y más devotos discípulos del
> Bahá'u'lláh, quien le confió muchas importantes y peligrosas misiones.
> 
> Salsabíl: Una fuente del Paraíso.
> 
> Sello de los Profetas: Un título de Muhammad que se refiere al cierre
> del Ciclo Profético.
> 
> Sháh: Nasiri'd-Dín Sháh de Persia.
> 
> Shaykh: Se refiere a Shaykh Salmán.
> 
> Shí'ih: "Partido" (de 'Alí). Rama musulmana que se distingue por su
> creencia en los doce Imanes de la era mahometana.
> 
> Shoghi Effendi: Nieto de 'Abdu'l-Bahá y Guardián de la Fe Bahá'í (1896-
> 1957).
> 
> Sinaí: Montaña donde Dios dio las tablas de la Ley a Moisés; a
> veces, emblema del corazón humano que es el lugar del descenso de Dios.
> 
> Sión: Loma en Jerusalén, sitio de la residencia real de David y sus
> sucesores.
> 
> Sol de Muhammad: Símbolo del Profeta como iluminador del mundo.
> 
> Sultán: Sultán 'Abdu'l-'Azíz de Turquía.
> 
> Sunní: La mayor y más poderosa de las dos grandes sectas del Islám;
> representada por el la Fe.
> 
> Súriy-i-Ra'ís: Epístola de Bahá'u'lláh revelada en Adrianópolis;
> dirigido a 'Alí Pashá el Gran Visir de Turquía.
> 
> Tá, Tierra de: Tihrán, denotada por su letra inicial.
> 
> Tabla a Ra'ís: Súriy-i-Ra'ís.
> 
> Tabla Guardada: Significa el conocimiento de Dios y de su
> Manifestación.
> 
> Talismán: Objeto encantado que atraía la fuerza del cielo para proteger
> a su portador. Símbolo del hombre protegido por la fuerza de Dios.
> 
> Tihrán (Teherán): Lugar de nacimiento de Bahá'u'lláh (el 12 de noviembre
> de 1817) y capital de Irán (Persia).
> 
> Tora: Libro de la Ley de los judíos.
> 
> Zá, Tierra de: Zanján, derrotado por su letra inicial.
> 
> Zanján: Capital del distrito de Khamsih y escenario del martirio de
> cerca de 1.800 bahá'ís.
> 
> Zarza Ardiente: Simboliza la presencia de Dios en el corazón de Moisés.
> Véase: Exod. III:2.
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