PROMOCION DE LA ENTRADA EN TROPAS Recopilación de Citas de Cartas Escritas por (o de parte de) Shoghi Effendi y la Casa Universal de Justicia
Preparada por el Departamento de Investigación Octubre 1993
De cartas escritas por Shoghi Effendi o de su parte
Y ahora, al mirar al futuro, confío en ver que los amigos de todos los países, de todas las formas de pensar y de ser, se reúnan de buen grado y con júbilo en torno a sus centros locales y, especialmente, nacionales, para así poder promover sus intereses con una armonía completa, una comprensión cabal, un fervor auténtico y una fuerza inquebrantable. Tal es en verdad el único gozo y aspiración de mi vida, pues ahí reside la fuente de la que han de manar las bendiciones venideras y sobre cuyos cimientos ha de descansar la seguridad del Edificio Divino. ¿Acaso no podemos ahora, por fin, confiar en que despunta un día más radiante sobre el horizonte de nuestra amada Causa? (24 de septiembre de 1924 escrito por Shoghi Effendi a los bahá'ís de América, publicada en "Bahá'í Administration: Selected Messages 1922-1932" (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1974), p. 67)[1]
El trabajo que los miembros de su pequeña familia están haciendo por esparcir la Causa y difundir su espíritu entre la gente que van conociendo, es un hecho que no puede negar nadie que esté familiarizado con su vida.... Con el tiempo verá lo abundante que será el fruto de sus servicios. No es suficiente contar las almas que abrazan la Causa para conocer el progreso que está haciendo. Consecuencias más importantes de sus actividades son el espíritu que se difunde en la vida de la comunidad, y la medida en que las enseñanzas que proclamamos se convierten en parte de la consciencia y la creencia de la gente que las oye. Pues sólo cuando el espíritu haya impregnado a fondo al mundo, empezará la gente a entrar en la Fe en grandes números. Al principio de la primavera sólo florecerán las pocas semillas excepcionalmente favorecidas, pero cuando la estación entre de lleno y la atmósfera se impregne del calor de la verdadera primavera, entonces aparecerán masas de flores y, de pronto, florece toda la ladera de una montaña. Estamos todavía en la etapa en que sólo se despiertan almas aisladas, pero pronto entraremos de lleno en la estación y se despertarán grupos y naciones enteras a la vida espiritual otorgada por Bahá'u'lláh. (18 de febrero de 1932, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[2]
... él confía en que, con la ayuda de Dios, usted tendrá éxito. Sin duda Él reforzará los esfuerzos que usted haga y le ayudará a completar esa tarea que tiene delante. No obstante, Dios nos asistirá si nosotros cumplimos nuestra parte y nos sacrificamos en el camino del progreso de Su Fe. Tenemos que sentir la responsabilidad puesta sobre nuestros hombros, levantarnos para llevarla a cabo y, entonces, contar con que la gracia divina caerá sobre nosotros". (20 de diciembre de 1932, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[3]
¿Tendrá la humanidad que ser afligida por tribulaciones aún más graves, a pesar de lo atormentada que ya está, antes de que su efecto purificador la prepare para entrar al Reino celestial destinado a establecerse en la tierra? Una era tan vasta, singular e iluminada de la historia humana, ¿tendrá que ser inaugurada por una catástrofe tan grande de los asuntos humanos que recuerde e incluso supere el colapso espantoso de la civilización romana de los primeros siglos de la Era Cristiana? ¿Será necesario que una serie de convulsiones profundas remueva y agite a la especie humana antes de que pueda sentarse Bahá'u'lláh en el trono de los corazones y las consciencias de las masas, antes de que se reconozca universalmente Su ascendencia indiscutible y el noble edificio de Su Orden Mundial se levante y establezca? (11 de marzo de 1936, escrito por Shoghi Effendi, publicado en "The World Order of Bahá'u'lláh: Selected Letters" (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1991), pp.201-2)[4]
La acción inspirada por la confianza en el triunfo final de la Fe es, de hecho, esencial para la materialización gradual y completa de sus esperanzas de la extensión y la consolidación del Movimiento en su país. Que el Todopoderoso les inspire a todos y a cada uno de ustedes con el entusiasmo, la determinación y la fe necesarios para llevar a cabo Su Voluntad y proclamar Su Mensaje a los que viven en su país y más allá de sus fronteras. (11 de mayo de 1934, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[5]
De los anales de su tumultuosa historia, casi cada página de la cual retrata una nueva crisis, está cubierta de la descripción de una nueva calamidad, narra un episodio de una traición infame y está manchada con la narración de atrocidades inmencionables, emerge de forma clara e incontrovertible la suprema verdad de que con cada nuevo estallido de hostilidad hacia la Fe, ya sea desde dentro o desde fuera, se ha liberado de forma providencial una medida correspondiente de la fluyente gracia que sostiene a sus defensores, confunde a sus adversarios, y transmite un nuevo impulso a la marcha progresiva de la Fe, en tanto que este impulso, a su vez, provocaba, con sus manifestaciones, nueva hostilidad de sectores hasta entonces inconscientes de sus desafiantes implicaciones; esta mayor hostilidad venía acompañada de una revelación aún más llamativa de Poder Divino y una efusión más abundante de gracia celestial que, debido a que permitía a los defensores de esa Fe lograr victorias aún más brillantes, generaba así controversias de dimensión todavía mayor y levantaba enemigos incluso más formidables contra una Causa que está destinada a terminar por resolver esas controversias y a aplastar la resistencia de aquellos enemigos, mediante un despliegue aún más glorioso de su poder inherente.
El progreso irresistible de la Fe de Bahá'u'lláh, visto desde este enfoque, y propulsado por las influencias estimulantes que engendran tanto la imprudencia de sus enemigos como su propia fuerza interna latente, se resuelve en una serie de pulsaciones rítmicas, precipitadas, por una parte, a través de los arrebatos coléricos de sus enemigos y, por otra, por las vibraciones de Poder Divino que lo aceleran con ritmo creciente por ese curso predestinado trazado para ella por la Mano del Todopoderoso. (12 de agosto de 1941, posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta escrita de su parte, cf. "Crisis y Victoria" (Tarrasa: Editorial Bahá'í de España, 1988), p. 48-9)[6]
¡Si los amigos siempre esperaran hasta estar plenamente cualificados para hacer alguna tarea concreta, el trabajo de la Causa estaría casi detenido! Pero el acto mismo de esforzarse por servir, por muy indigno que uno se sienta, atrae las bendiciones de Dios y le capacita para adecuarse mejor para la tarea. (4 de mayo de 1942, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[7]
Todo énfasis será siempre poco para la importancia de la unidad de los amigos, pues sólo manifestando la grandeza de su amor y paciencia unos por otros pueden tener la esperanza de atraer grandes números a sus filas. (2 de agosto de 1942, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[8]
Él anhela ver un mayor grado de unidad y amor entre los creyentes, pues ése es el espíritu que ha de animar su vida de Comunidad. Mientras la gente no vea un ejemplo brillante en nosotros, las masas no abrazarán la Causa, porque necesitan ver las enseñanzas demostradas en un modelo de acción. (13 de marzo de 1944, escrito de parte de Shoghi Effendi a una sesión de una escuela bahá'í de invierno)[9]
Mientras el público no vea en la Comunidad Bahá'í un verdadero modelo en acción, o algo mejor que lo que ya es, no responderá a la Fe en grandes números. (13 de marzo de 1944, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[10]
Los queridos Sr. y Sra. ... tienen una gran habilidad para encender en los corazones el amor a Dios. Éste es el amor saludable, caluroso y espiritualizador que anhela el mundo de hoy. Los bahá'ís nunca conseguirán atraer grandes números de personas a la Fe hasta que vean en nuestra vida individual y de comunidad unas acciones y un ambiente que evidencien el amor a Dios. (17 de febrero de 1945, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[11]
Por encima de todo, el Mensaje curativo de Bahá'u'lláh, durante los primeros años del segundo siglo bahá'í, por medio de un Orden Administrativo en funcionamiento correcto cuyas ramificaciones se han extendido a los cuatro rincones del Hemisferio Occidental, debe ser traído de forma vívida y sistemática a la atención de las masas en su hora de angustia, miseria y confusión. Una defensa más audaz de las verdades desafiantes de la Fe; una presentación más convincente de sus verdades distintivas; una exposición más plena del carácter, los objetivos y los logros de su sistema Administrativo naciente, como núcleo y modelo de su futuro orden planetario; un contacto y una asociación más directos e íntimos con los líderes de la opinión pública cuyas actividades y objetivos sean afines a las enseñanzas de Bahá'u'lláh con el propósito de demostrar la universalidad, la globalidad, la liberalidad y el poder dinámico de Su Mensaje Divino; un examen más detenido de las vías y maneras con las que vindicar sus afirmaciones, silenciar a sus difamadores y detractores, y proteger a sus instituciones; un esfuerzo más decisivo por aprovechar, en la mayor medida posible, las capacidades y aptitudes de la totalidad de los creyentes para lograr estos fines; todas estas tareas destacan como las más importantes que desafían a todo el conjunto de creyentes americanos. Las facilidades que proporcionen la radio y la prensa han de utilizarse a un nivel sin precedentes en la historia bahá'í americana. Los recursos combinados de la muy envidiada y ejemplar comunidad bahá'í americana deben aprovecharse para la promoción eficaz de estos propósitos meritorios. A aquellos que, en estos tiempos oscuros pero prometedores, se levanten a promover estos nobles fines y a apresurar por medio de sus actos la llegada de la hora en que se pueda lanzar una etapa aún más histórica de la evolución de un Plan Divino y mundial, sin duda les serán otorgadas bendiciones de alcance y abundancia muy por encima de lo que pudieran soñar. (29 de marzo de 1945, posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta escrita de su parte a una Asamblea Espiritual Nacional)[12]
Hay dos cosas que contribuirán en gran medida a traer a más gente a la Causa más rápidamente: una es la madurez de los bahá'ís dentro de sus comunidades, funcionando de acuerdo con las leyes bahá'ís y en el espíritu correcto de unidad; la otra es la desintegración de la sociedad y el sufrimiento que traerá consigo. Cuando se compruebe que las formas antiguas son desesperadamente inútiles, la gente saldrá de su materialismo y letargo espiritual, y abrazará la Fe. (3 de julio de 1948, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[13]
No hay nada en la cita de la Tabla del Maestro de la página 681, Volumen III de Sus Tablas que nos lleve a creer que en el momento en que se complete el Templo, masas de personas abrazarán la Causa. Ocurrirá, ese tiempo llegará; esperamos que sea pronto, pero no podemos fijar una fecha para ello. ¡Y semejante afirmación sin duda no justifica que los amigos se sienten a descansar! Al contario, deben preparar el camino, especialmente entre sus propias filas, para la recepción de grandes números de creyentes. Que pongan más esfuerzo en perfeccionar sus relaciones puramente bahá'ís, en estar más unidos, más educados espiritualmente, más entrenados para cumplir sus tareas administrativas, como preparación para enseñar y recibir mayores números de nuevos creyentes. (25 de marzo de 1949, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[14]
Sin el espíritu de verdadero amor a Bahá'u'lláh, a Su Fe y sus instituciones, y entre los creyentes, la Causa nunca puede atraer a grandes números de personas. Pues no son sermones ni reglas lo que necesita el mundo, sino amor y acción. (25 de octubre de 1949, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[15]
Aunque se ha conseguido un progreso tremendo en los Estados Unidos durante el último cuarto de siglo, él cree que los creyentes deben ser cada vez más conscientes de que sólo en la medida en que reflejen en sus vidas en común los criterios exaltados de la Fe, atraerán a las masas a la Causa de Dios. (15 de septiembre de 1951, escrito de parte de Shoghi Effendi a una sesión de escuela bahá'í)[16]
Las comunidades latinoamericanas están todavía en el umbral de su vida internacional bahá'í; él está convencido de que entrarán pronto en ella. Comparado con el tiempo que tardaron las comunidades norteamericana, británica y francesa en madurar y extenderse, están creciendo como un relámpago. A medida que la Causa se extienda por todo el mundo, su ritmo de aceleración aumenta también, y el establecimiento de nuevos centros en Africa, de alguna forma misteriosa, tiene repercusiones espirituales que ayudan a la formación de nuevos centros en todas partes. (30 de junio de 1952, escrito de parte de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Nacional)[17]
Tal flujo constante de refuerzos es absolutamente vital y de extrema urgencia, pues nada que no sea la afluencia revitalizante de nueva sangre que reanime a la Comunidad Bahá'í mundial puede salvaguardar los logros que, con tanto sacrificio y a un coste de tanto tiempo, esfuerzo y tesoro, están siendo ganados ahora en territorios vírgenes por los valientes Caballeros de Bahá'u'lláh, que tienen el privilegio de constituir la punta de lanza de los batallones al ataque que, en los diversos escenarios y en circunstancias a menudo adversas y extremadamente desafiantes, están compitiendo entre sí por la conquista espiritual de los territorios e islas que todavía no se han rendido en la superficie del globo.
Este flujo, además, presagiará y adelantará la llegada del día en que, tal y como lo profetiza `Abdu'l-Bahá, acontecerá la entrada en tropas de personas de diferentes naciones y razas en el mundo bahá'í; un día que, visto en su propia perspectiva, será el preludio de aquella hora anhelada en que una conversión masiva de aquellas mismas naciones y razas, y como resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y posiblemente catastrófica, y que todavía ni siquiera puede visualizarse vagamente, repentinamente revolucionará el destino de la Fe, trastornará el equilibrio y multiplicará por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh. (25 de junio de 1953, escrito por Shoghi Effendi, publicado en "Citadel of Faith: Messages to America 1947-1957" (Wilmette: Bahá'í Publishing Trust, 1980), p. 117 (En la versión publicada aparece la fecha del 18 julio 1953)[18]
Éste es el momento más bajo de la marea. Los bahá'ís saben que la marea cambiará y subirá con potentes olas de fe y devoción después de que la humanidad haya sufrido. Entonces la gente entrará en la Causa de Dios en tropas, y cambiará toda la situación. Los bahá'ís ven esta nueva condición que tendrá lugar, como una persona situada en la cima de una montaña ve los primeros destellos del amanecer, antes de que otros sean conscientes de él; y hacia esto deben trabajar los bahá'ís. (5 de octubre de 1953, escrito de parte de Shoghi Effendi a un creyente)[19]
Cuando no sólo los individuos sino también las Asambleas cumplan con el verdadero espíritu de la enseñanza, lo cual requiere completa dedicación, consagración a la noble misión, y vivir la vida, entonces crecerá la Fe a pasos agigantados. (19 de marzo de 1954, escrito de parte de Shoghi Effendi a una Asamblea Espiritual Local)[20]
La Cruzada, en la que se ha embarcado con tanta alegría y confianza el ejército del Señor de las Huestes, se encuentra ahora en un punto crucial de la historia de su maravilloso desenvolvimiento. Atrás quedan tres años de magníficas hazañas, logradas para la propagación de la luz de una Fe inmortal e infinitamente preciosa y para el fortalecimiento del tejido de su Orden Administrativo. Un espíritu de abnegación y autosacrificio, tan insólito que sólo el espíritu de los Rompedores del Alba de una edad anterior puede decirse que lo haya sobrepasado, no ha dejado de animar, tanto individual como colectivamente, a los participantes en cada uno de los climas, de todas las clases sociales, de ambos sexos y de todas las edades. Un tesoro inmenso ha sido gastado voluntaria y amorosamente para asegurar su éxito sistemático. Algunas almas heroicas o bien ya han saboreado la copa del martirio, o han entregado sus vidas, o han sido sometidas a diferentes ordalías en su combate por su Causa. Sus repercusiones [de la Cruzada] se han extendido tanto que han alarmado a un elemento considerable de entre los adversarios tradicionales y terribles de sus valientes y consagrados defensores. De hecho, en su progreso, ha levantado nuevos enemigos empeñados en obstruir su avance y vencer su propósito. Ya se pueden discernir signos premonitorios en regiones distantes que anuncian la cercanía del día en que acudirán en tropel a su estandarte, cumpliendo las predicciones pronunciadas hace tiempo por el Capitán Supremo de sus fuerzas. (Abril de 1956, escrito por Shoghi Effendi a todas las Asambleas Espirituales Nacionales)[21]
El progreso constante logrado en años recientes por las comunidades tanto suiza como italiana, trabajando unidos con fidelidad y devoción ejemplares por la propagación de la Fe de Bahá'u'lláh, me ha alentado considerablemente, ha traído mucha felicidad a mi corazón y, sin duda, ha elevado la admiración de sus comunidades hermanas por la forma en que están acometiendo sus arduas y sagradas labores....
No obstante, el progreso alcanzado en el importantísimo terreno de la enseñanza ha sido menos sustancial, y muy inferior ha sido la aceleración en el proceso vital de la conversión individual, que es el motivo principal por el que se ha erigido tan laboriosamente toda la maquinaria del Orden Administrativo. (12 de agosto de 1957, posdata añadida a mano por Shoghi Effendi a una carta escrita en su nombre a una Asamblea Espiritual Nacional)[22]
De cartas escritas por la Casa Universal de Justicia o de su parte
Cuando las masas de la humanidad se despiertan y entran en la Fe de Dios, se pone en marcha un nuevo proceso y comienza el desarrollo de una nueva civilización. Prueba de ello es la aparición del Cristianismo y del Islam. Estas masas son la gente común, empapada en sus propias tradiciones pero receptiva a la nueva Palabra de Dios la cual, cuando responden sinceramente a ella, les influye tanto que transforman a aquellos con quienes entran en contacto.
... En países donde han tenido éxito con la enseñanza a las masas, los bahá'ís han dedicado su tiempo y sus esfuerzos a las zonas rurales en la misma medida que antes lo hacían en las capitales y ciudades. Los resultados indican la imprudencia de concentrarse solamente en un sector de la población. Cada Asamblea Nacional debería equilibrar sus recursos y armonizar sus esfuerzos de tal manera que la Fe de Dios se enseñe no solamente a aquellos que son fácilmente accesibles sino a todos los sectores de la sociedad, por muy remotos que estén....
Al enseñar a las masas, los amigos deben tener cuidado de no dar énfasis a los aspectos humanitarios y de beneficencia de la Fe para ganar adherentes. La experiencia ha demostrado que cuando se ofrecen facilidades tales como escuelas, dispensarios, hospitales o incluso ropa y comida a la gente a la que se enseña, surgen muchas complicaciones. El motivo principal debería ser siempre la respuesta del hombre al Mensaje de Dios y el reconocimiento de Su Mensajero....
La expansión y la consolidación son procesos gemelos que deben ir parejos. Los amigos no deben detener la expansión para consolidar. La profundización de los creyentes recién enrolados genera un estímulo tremendo que conduce a más expansión. La adhesión de nuevos creyentes, por otra parte, crea un nuevo espíritu en la comunidad y proporciona un aumento de los recursos humanos potenciales que reforzarán el trabajo de la consolidación. (13 de julio de 1964, escrito por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales)[23]
El segundo desafío al que nos enfrentamos es el de elevar la intensidad de la enseñanza a un nivel nunca antes alcanzado, con objeto de lograr ese "vasto aumento" que pide el Plan. La participación universal y la acción constante ganarán esta meta. Cada creyente tiene una parte que desempeñar, y es capaz de desempeñarla, pues cada alma se encuentra con otras y, como promete Bahá'u'lláh, "Quienquiera se levante para ayudar a Nuestra Causa, le haremos victorioso...". La confusión del mundo no está disminuyendo, más bien aumenta día a día, y los hombres y las mujeres están perdiendo la fe en los remedios humanos. Al fin está amaneciendo la comprensión de que "No hay lugar alguno adonde huir" salvo a Dios. Ahora es la oportunidad dorada; la gente está dispuesta a escuchar el remedio divino y, en muchas partes, deseosa de hacerlo. (Mensaje de Ridván de 1965 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[24]
Debido a las espléndidas victorias en la conversión a gran escala, la Fe de Bahá'u'lláh ha entrado en una nueva fase en su desarrollo y establecimiento por todo el mundo. Por ello, es imperativo que el proceso de enseñar a las masas no solo se mantenga sino que se acelere. La estructura del comité de enseñanza que cada Asamblea Nacional puede adoptar para asegurar los mejores resultados en la extensión de su trabajo de enseñanza es un asunto que se deja enteramente a su discreción, pero sí debe haber una estructura eficiente de enseñanza, para que las tareas se lleven a cabo sin demora y de acuerdo con los principios administrativos de nuestra Fe. De entre los creyentes nativos de cada país, se han de seleccionar profesores viajeros competentes y delinear proyectos de enseñanza....
Mientras progrese este trabajo vital de enseñanza, cada Asamblea Nacional debe continuamente tener en cuenta que la expansión y la consolidación son procesos inseparables que deben ir juntos.... En consecuencia, la tarea de asegurar que la vida espiritual de los creyentes indidivuales sea enriquecida continuamente, que las comunidades locales aumenten progresivamente la consciencia de sus deberes colectivos y que las instituciones de una administración en evolución operen de manera eficaz, es tan importante como expandirse a nuevos terrenos y enrolar a multitudes bajo la sombra de la Causa. (2 de febrero de 1966, escrito por la Casa Universal de Justicia a todas la Asambleas Espirituales Nacionales implicadas en trabajo de Enseñanza a las Masas)[25]
La meta suprema del trabajo de enseñanza actualmente es llevar el mensaje de Bahá'u'lláh a todos los niveles de la sociedad humana y a todas las esferas de la vida. A menudo se encontrará una respuesta ilusionada a las enseñanzas en los rincones más inesperados, y toda respuesta semejante debe ser rápidamente atendida con continuidad, pues el éxito en un área fértil despierta una respuesta en aquellos que al principio no mostraron interés.
La misma presentación de las enseñanzas no agradará a todos; el método de expresión y el enfoque han de variar según las opiniones e intereses del que escucha. Un método diseñado para atraer a todos generalmente atraerá como resultado al sector medio, dejando intactos a ambos extremos. No se ha de escatimar ningún esfuerzo por asegurar que la Palabra curativa de Dios alcance a ricos y pobres, instruidos y analfabetos, a los viejos y a los jóvenes, al devoto y al ateo, a los que viven en montañas remotas y en las islas, a habitantes de ciudades populosas, al comerciante de los suburbios, al labriego de casucha, a los que viven en tribus nómadas, al granjero, al estudiante universitario; todos tienen que ser implicados conscientemente en los planes de enseñanza de la Comunidad Bahá'í.
Si bien hay que hacer planes cuidadosamente y adoptar todos los medios útiles para el desarrollo de este trabajo, sus Asambleas no deben permitir que tales planes eclipsen la brillante verdad que se evidencia de las citas adjuntas: lo que atrae las confirmaciones divinas al maestro y le capacita para ganarse los corazones de sus conciudadanos a la Causa de Dios, por muy ignorante que sea de los conocimientos de este mundo, es la pureza de corazón, el desprendimiento, la honradez, la devoción y el amor. (31 de octubre de 1967, escrito por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales)[26]
Shoghi Effendi nos dice que hay dos procesos en marcha en el mundo: el gran Plan de Dios, de progreso tumultuoso, operando a través de la humanidad globalmente, derrumbando barreras a la unidad mundial y fundiendo a la humanidad en un cuerpo unificado en los fuegos del sufrimiento y la experiencia. Este proceso producirá, cuando Dios lo disponga, la Paz Menor, la unificación política del mundo. La humanidad, en ese tiempo, puede asemejarse a un cuerpo unificado pero sin vida. El segundo proceso, la tarea de infundir vida en este cuerpo unificado, de crear verdadera unidad y espiritualidad culminando en la Paz Mayor, es la de los bahá'ís, que están trabajando conscientemente, con instrucciones detalladas y guía divina continua, por erigir la trama del Reino de Dios en la tierra, al que están llamando a sus congéneres, confiriéndoles así vida eterna.
El funcionamiento del Plan Mayor de Dios actúa misteriosamente en formas que sólo Él dirige, pero el Plan Menor que nos ha dado para ejecutar, como nuestra parte en Su gran diseño para la redención de la humanidad, está claramente delineada. A este trabajo debemos dedicar todas nuestras energías, pues no hay nadie más que lo haga. (8 de diciembre de 1967, escrito por la Casa Universal de Justicia a un creyente, cf. Wellspring of Guidance", pp. 133-34)[27]
Dondequiera que exista una comunidad bahá'í, sea grande o pequeña, que se distinga por su sentido perdurable de seguridad y fe, su elevado criterio de rectitud, su carencia absoluta de cualquier tipo de prejuicio, el espíritu de amor entre sus miembros y por la apretada trama de su vida social. La profunda distinción entre esto y la sociedad actual inevitablemente provocará el interés de los más cultos y, a medida que se intensifique el pesimismo del mundo, la luz de la vida bahá'í brillará cada vez más hasta que su fulgor habrá de acabar por atraer a las masas desilusionadas y hacerlas entrar en el refugio del Convenio de Bahá'u'lláh, Quien es el único que puede traerles paz y justicia y una vida ordenada. (Agosto 1968, mensaje escrito por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de Palermo)[28]
Observamos que los nuevos métodos de enseñanza que han desarrollado para alcanzar a las masas, han influido de forma sustancial en la consecución de sus metas y urgimos a los bahá'ís americanos, a todos y cada uno, a los creyentes recién alistados y a los más antiguos, a levantarse, poner su confianza en Bahá'u'lláh y, armados con ese poder supremo, a continuar incansables en sus esfuerzos por llegar a las almas que esperan, mientras consolidan simultáneamente las victorias ganadas con tanto mérito. Los métodos nuevos inevitablemente traen consigo críticas y desafíos a pesar del éxito que resulten tener a la larga. La entrada de tantos creyentes nuevos es, en sí misma, una llamada a los creyentes veteranos a unirse a las filas de aquéllos que están en este campo de servicio, para ofrecer entusiastamente su conocimiento y experiencia. Pedimos ahora a los creyentes americanos que, lejos de mantenerse al margen, aprovechen esta oportunidad dorada que se les ha presentado, consulten juntos en oración y amplíen el alcance de sus esfuerzos.
Los esfuerzos por llegar a las minorías deben incrementarse y ampliarse para incluir a todos los grupos minoritarios como los indios, hispanohablantes, japoneses y chinos. De hecho, hay que llegar a todos los estratos de la sociedad americana, y puede llegarse a ellos con el Mensaje curativo, tan sólo con que los creyentes se levantan a salir con el espíritu que está conquistando a los estados del sur. Tal programa, emparejado como debe estar con la consolidación continua, puede llevarse a cabo con eficacia a través de la participación universal de cada uno de los amantes de Bahá'u'lláh. (14 febrero 1972, escrito por la Casa Universal de Justicia a la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos)[29]
El fortalecimiento y desarrollo de las Asambleas Espirituales Locales es un objetivo vital del Plan de Cinco Años. El éxito sólo en esta meta enriquecerá mucho la calidad de vida bahá'í, aumentará la capacidad de la Fe para tratar con la entrada en tropas que está ya teniendo lugar y, sobre todo, mostrará la solidaridad y distinción creciente de la comunidad bahá'í, atrayendo así a cada vez más almas pensativas a la Fe y ofreciendo un refugio para las millones de personas sin líder ni esperanza del orden actual moribundo y en bancarrota espiritual. (Mensaje de Naw-Rúz 1974 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[30]
Enseñar la Fe abarca numerosas actividades diferentes, todas vitales para el éxito, cada una de las cuales refuerza a la otra....
El propósito, pues, de todas las instituciones bahá'ís y profesores bahá'ís es el de avanzar continuamente a nuevos terrenos y estratos de la sociedad con tal intensidad que, al encender la chispa de fe en los corazones de los que escuchan, la enseñanza de los creyentes continúe hasta que asuman sus responsabilidades como bahá'ís y participen en la enseñanza y el trabajo administrativo de la Fe, e incluso después de ello.
Hay ahora muchas áreas en el mundo en las que han aceptado la Fe miles de personas tan rápidamente que se ha superado la capacidad de las actuales comunidades bahá'ís de consolidar adecuadamente estos avances. La gente de estas áreas ha de ser progresivamente profundizada en su comprensión de la Fe, siguiendo planes bien establecidos, de manera que lo más pronto posible sus comunidades puedan convertirse en fuentes de gran fuerza para el trabajo de la Fe y comenzar a manifestar el modelo de vida bahá'í. (25 de mayo de 1975, escrito por la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales)[31]
En muchos lugares, sin embargo, hay una gran receptividad hacia las enseñanzas de la Fe. El desafío para los bahá'ís es el de suministrar a estas miles de almas buscadoras, lo más rápidamente posible, la comida espiritual que ansían, alistarlos bajo la bandera de Bahá'u'lláh, nutrirlos en la forma de vida que Él ha revelado y guiarlos para elegir Asambleas Espirituales Locales que, a medida que empiecen a funcionar con fuerza, unirán a los amigos en comunidades firmemente consolidadas y se convertirán en faros de guía y puertos de refugio para la humanidad....
Por todo el mundo el Plan de Siete Años ha de atestiguar el logro de los siguientes objetivos:...
- El trabajo de la enseñanza, tanto el organizado por instituciones de la Fe como el que es fruto de la iniciativa individual, debe ser llevados adelante activamente para que haya números crecientes de creyentes conduciendo más países a la etapa de entrada en tropas y, finalmente, a la conversión en masa.
- Este trabajo de enseñanza ha de incluir la consolidación inmediata, intensa y continua para que se puedan mantener todas las victorias, se pueda aumentar el número de Asambleas Espirituales Locales y reforzar los cimientos de la Causa. (Mensaje de Naw-Rúz de 1979 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[32]
La Fe de Dios no avanza a un ritmo uniforme. A veces es como el avance del mar cuando está subiendo la marea. Al encontrarse con un banco de arena, parece como si el agua hubiera sido detenida, pero con una nueva ola se levanta por encima, dejando atrás e inundando la barrera que la detuvo por poco tiempo. Tan sólo con que los amigos persistan en sus esfuerzos, aparecerá de pronto el efecto acumulado de años de trabajo". (27 de julio de 1980, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional)[33]
El ... problema tiene lugar con mayor frecuencia en países como los de Africa, donde hay entrada en tropas. En tales países es comparativamente fácil conseguir que ingresen grandes números de nuevos creyentes en la Fe y ésta es una experiencia tan emocionante que los maestros visitantes a menudo tienden a preferir hacer esto que ayudar con el trabajo de consolidación.... Se debe señalar que, sobre todo si se les ha asignado al trabajo de la expansión, (los profesores viajeros) deben recordar que la consolidación es un elemento esencial e inseparable de la enseñanza, y que si van a un área remota y alistan a creyentes a los que nadie va a poder visitar otra vez en un futuro próximo, podrían estar causando un perjuicio a esas gentes y a la Fe. Entregar a la gente este glorioso Mensaje para luego dejarla abandonada causa decepción y desilusión, de tal forma que cuando finalmente resulta posible llevar a cabo una enseñanza planeada en esa área, los profesores pueden, muy probablemente, encontrar que la gente es resistente al Mensaje. El primer profesor que descuidó la consolidación en vez de plantar y nutrir las semillas de la fe, de hecho ha servido de "inoculación" para la gente contra el Mensaje Divino y ha dificultado mucho la enseñanza posterior. (16 de abril de 1981, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a todos los Comités Continentales de Pioneros)[34]
La consolidación es una parte tan vital del trabajo de la enseñanza como lo es la expansión. Ese aspecto de la enseñanza ayuda a los creyentes a profundizar su conocimiento y comprensión de las Enseñanzas y aviva la llama de su devoción a Bahá'u'lláh y a Su Causa, de tal manera que ellos, por su propia voluntad, continúen el proceso de su desarrollo espiritual, promuevan el trabajo de la enseñanza y fortalezcan el funcionamiento de sus instituciones administrativas. La consolidación adecuada es esencial para el mantenimiento de la salud espiritual de la comunidad, para la protección de sus intereses, para mantener su buen nombre y, finalmente, para la continuidad del trabajo de la expansión misma. (17 de abril de 1981, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a todas las Asambleas Espirituales Nacionales)[35]
¿Quién puede dudar de que estemos ahora entrando en un período de desarrollos inimaginables y sin precedentes en el progreso de la Fe?... Sabemos que las victorias actuales conducirán a la oposición activa, para la que debe prepararse a la comunidad mundial bahá'í. Conocemos las necesidades principales actuales de la Causa: una vasta expansión de sus cifras y recursos económicos; una mayor consolidación de su vida de comunidad y de la autoridad de sus institucines; un aumento notable de las características de unidad amorosa, estabilidad de la vida familiar, ausencia de prejuicio y rectitud de conducta que han de distinguir a los bahá'ís de las multitudes espiritualmente perdidas y caprichosas que los rodean. Sin duda no puede tardar en llegar el tiempo tan anhelado en que habremos de tratar universalmente con aquella entrada en tropas predicha por el Maestro como preludio de la conversión en masa. (27 de diciembre de 1985, mensaje escrito por la Casa Universal de Justicia a la Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros)[36]
La Casa de Justicia leyó con mucho interés las circunstancias que inspiraron el nuevo ímpetu que está teniendo lugar en sus actividades de enseñanza y le alegró saber que los creyentes de ... están tomando parte más activa ellos mismos en el trabajo de la enseñanza. Esta tendencia debe ser alentada a toda costa por su Asamblea que debe hacer todo lo que pueda por asegurar que se profundice a un número creciente de creyentes nativos en las verdades de la Fe y se les aliente a enseñar no sólo a través de los medios recientemente abiertos a ellos, sino mediante los diversos enfoques que son posibles en diferentes partes del país y entre los distintos estratos de la sociedad de .... Al mismo tiempo que aprovechan al máximo un método de trabajo posible en un área, los amigos deben estar abiertos a otros métodos y no insistir ciegamente en hacer lo mismo en todas partes. Si esa flexibilidad es comprendida, su comunidad sin duda crecerá en número y fuerza. (13 de noviembre de 1986, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional)[37]
El escenario está preparado para el crecimiento universal, rápido y masivo de la Causa de Dios.... Se debe continuar con el trabajo importantísimo de la enseñanza, con imaginación, persistencia y sacrificio, asegurando un número cada vez mayor de alistamientos que provean la energía, los recursos y la fuerza espiritual que hagan posible que la amada Causa cumpla dignamente con su papel en la redención de la humanidad. (Mensaje de Ridván de 1987 escrito por la Casa Universal de Justicia a los Bahá'ís del mundo)[38]
La Fe avanza, no a un ritmo de crecimiento uniforme con grandes impulsos, precipitada por la alternancia de crisis y victoria. En una cita escrita el 18 de julio de 1953 en los primeros meses de la Cruzada de Diez Años, Shoghi Effendi, haciendo referencia a la necesidad vital de asegurar mediante el trabajo de la enseñanza de la Fe, un "flujo continuo" de "nuevos adherentes para el ejército en lento pero continuo avance del Señor de las Huestes", señaló que este flujo "presagiará y adelantará la llegada del día en que, tal y como lo profetiza `Abdu'l-Bahá, acontecerá la entrada en tropas de personas de diferentes naciones y razas en el mundo bahá'í". Este día ya ha sido atestiguado por el mundo bahá'í en Africa, el Pacífico, en Asia y Latino América, y este proceso de entrada en tropas, debe aumentarse y extenderse a otros países en el plan actual, pues, como señalaba el Guardián en esta misma carta, "será el preludio de esa hora tan anhelada en que una conversión en masa de estas mismas naciones y razas, y como resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y posiblemente catastrófica y que todavía no se puede ni siquiera visualizar en lo más mínimo, repentinamente revolucionará los destinos de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y reforzará multiplicando por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Ésta es la hora para la que debemos ahora prepararnos; ésta es la hora que tenemos la tarea de adelantar. (31 de agosto de 1987, escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[39]
Un trazo plateado brilla ahora en el horizonte del oscuro cuadro que ha ensombrecido a la mayor parte de este siglo. Ello se percibe en las nuevas tendencias que impulsan a los procesos sociales que están en vigor a través del mundo, en las evidencias de una tendencia acelerada hacia la paz. En la Fe de Dios es la fuerza del Orden de Bahá'u'lláh que crece a medida que su estandarte se iza a alturas más imponentes. Es una fuerza que atrae. Los medios de comunicación están prestando una creciente atención a la comunidad mundial bahá'í; los autores están reconociendo su existencia en un número creciente de artículos, libros y obras de consulta, una de las cuales, de las de más prestigio, recientemente mencionó a la Fe como la religión más extensamente esparcida después del Cristianismo. Se hace patente en medida creciente un despliegue notable de interés hacia esta comunidad por parte de los gobiernos, autoridades civiles, personas prominentes y organizaciones humanitarias. No sólo se están investigando las leyes y los principios, la organización y el modo de vida de la comunidad, sino que se está solicitando su consejo y ayuda activa para el alivio de problemas sociales y la realización de actividades humanitarias.
Una consecuencia emocionante de estos progresos combinados de forma favorable es la emergencia de un nuevo paradigma de oportunidad para un mayor crecimiento y consolidación de nuestra comunidad mundial. Se han desplegado nuevas perspectivas para enseñar la Causa en todos los niveles de la sociedad. Éstas han sido confirmadas por los primeros resultados de las nuevas iniciativas de enseñanza que se están fomentando en diversos lugares mientras cada vez más comunidades nacionales atestiguan los comienzos de la entrada en tropas prometida por el amado Maestro y de la cual Shoghi Effendi dijo que daría paso a la conversión en masa. Las posibilidades inmediatas presentadas por esta situación providencial nos llevan a confiar en que de verdad está al alcance de la mano una expansión insólita de la Comunidad del Más Grande Nombre.
La chispa que encendió el creciente interés por la Causa de Bahá'u'lláh fue la fortaleza heroica y paciente de los amados amigos de Irán, la cual indujo a la comunidad mundial bahá'í a realizar un programa de apelación persistente y cuidadosamente orquestada, dirigida a la conciencia del mundo. Esta inmensa empresa, la cual abarcó a la comunidad entera que actuó unida a través de su Orden Administrativo, fue acompañada de actividades igualmente vigorosas y visibles de esa comunidad, realizadas en otras esferas que han sido detalladas por separado. Sin embargo, nos sentimos impulsados a mencionar que un resultado importante de este esfuerzo extenso es nuestro reconocimiento de una nueva etapa en los asuntos externos de la Causa, caracterizada por una madurez notable de Asambleas Espirituales Nacionales en sus crecientes relaciones con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y con el público en general....
Pero el propósito supremo de toda actividad bahá'í es la enseñanza. Todo lo que se ha hecho o se hará gira en torno a esta actividad central, la "piedra angular de la base misma", a la cual se debe todo el progreso de la Causa. El reto actual requiere una enseñanza a una escala y de una calidad, de una variedad y de una intensidad que sobrepasen todos los esfuerzos actuales. Ahora es el tiempo, no sea que la oportunidad se pierda en los estados de ánimo rápidamente cambiantes de un mundo frenético. Que no se imagine que el motivo esencial que causa este sentido de urgencia sea el oportunismo. Hay una razón dominante: se trata de la condición lamentable de las masas de la humanidad, sufriendo y en agitación, padeciendo hambre de rectitud, pero "privados de discernimiento para ver a Dios con sus propios ojos o escuchar Su Melodía con sus propios oídos". Tienen que ser alimentados. Se tiene que restablecer la visión donde se ha perdido la esperanza, poner confianza donde abundan la duda y la confusión. En éstas y otras facetas, "La Promesa de la Paz Mundial" ha sido destinada a abrir el camino. Estando prácticamente completada su presentación a líderes gubernamentales nacionales, su contenido ahora tiene que ser transmitido, por todos los medios posibles, a las gentes de todos sitios y de toda condición social. Ésta es una parte necesaria del trabajo de enseñanza de nuestro tiempo y tiene que ser proseguida con un vigor que no decaiga.
La enseñanza es el alimento del espíritu; da vida a las almas que no han sido despertadas y alza el nuevo cielo y la nueva tierra; iza el estandarte de un mundo unificado; asegura la victoria del Convenio y a aquellos que entregan su vida a ella, les da la felicidad celestial que supone alcanzar el beneplácito de su Señor.
A cada creyente individual, hombre, mujer, joven y niño, se le convoca a este campo de acción; pues el éxito de la comunidad entera depende de la iniciativa, de la voluntad decidida del individuo de enseñar y servir. Fuertemente cimentados en el poderoso Convenio de Bahá'u'lláh, sostenidos por la oración diaria y la lectura de la Palabra Sagrada, fortalecidos por el esfuerzo constante de obtener un entendimiento profundo de las Enseñanzas divinas, iluminados por un empeño constante de relacionar estas Enseñanzas con los asuntos actuales, alimentados por el acatamiento a las leyes y los principios de Su maravilloso Orden Mundial, cada individuo puede alcanzar grados crecientes de éxito en la enseñanza. En suma, el triunfo fundamental de la Causa está asegurado por "una cosa y solamente una cosa" recalcada tan agudamente por Shoghi Effendi, a saber, "el grado en que nuestra propia vida interior y nuestro propio carácter privado reflejen en sus múltiples aspectos el esplendor de aquellos principios eternos proclamados por Bahá'u'lláh". (Mensaje de Ridván de 1988 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[40]
Tomamos nota de su preocupación sobre la consolidación y "enseñanza masiva". El concepto de enseñanza masiva puede entenderse mejor si se pone en el contexto de "enseñar a las masas". Esto implica alcanzar a todos los niveles de la sociedad en todos los continentes e islas del mundo. En países en desarrollo, grandes segmentos de la población se han hecho bahá'ís, generalmente entre los que tienen menor educación. Más recientemente, sobre todo en Asia, vemos que la juventud en escuelas superiores y facultades han sido atraídas a la Fe en grandes números. Sin embargo, esto no significa que haya ningún sistema concreto de enseñanza que los bahá'ís deban realizar. Las diferentes culturas y tipos de personas requieren distintos métodos de enfoque. Al mismo tiempo que aprovechan al máximo un método de trabajo posible en un área, los amigos deben estar abiertos a otros métodos y no insistir ciegamente en hacer lo mismo en todas partes. Si esa flexibilidad es comprendida, la comunidad de ... sin duda crecerá en número y fuerza. (11 de agosto de 1988, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a un creyente)[41]
Lo que hace falta es un sentido de urgencia en la enseñanza y esto significa encender la chispa de fe y devoción en los corazones de la gente y avivarla para que los que acepten la Fe se conviertan en sus defensores firmes y ardientes. Inevitablemente algunos de los que se ven atraídos al Mensaje y declaran su aceptación de él, más tarde se apartarán de la Causa, esto está en la naturaleza de la respuesta humana a todas las enseñanzas, pero el esfuerzo de los bahá'ís debe encaminarse a enseñar no sólo lo más intensamente posible sino también lo mejor posible. (1 de noviembre de 1988, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional)[42]
El Centro Internacional de Enseñanza ha llegado a la conclusión de que las instituciones bahá'ís en ... han estado dando demasiado importancia a proyectos grandes y costosos que implican gran cantidad de relaciones públicas y proclamación eficaz. A su manera, éstas son actividades muy útiles, pero deben darse cuenta de que no puede esperarse que produzcan grandes números de creyentes nuevos. La llave a la conversión de la gente a la Fe es la acción del creyente individual llevando la chispa de la fe a buscadores individuales, respondiendo a sus preguntas y profundizando su comprensión de las enseñanzas. (9 de febrero de 1989, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional)[43]
La corriente espiritual que ejerció efectos tan vivificantes en la Convención Internacional Bahá'í el pasado Ridván se ha extendido velozmente a través de toda la comunidad mundial, impulsando a sus miembros, tanto de oriente como de occidente, a hazañas de actividad y éxitos en la enseñanza jamás experimentados en un solo año. El alto nivel de ingresos confirma esto por sí solo, pues ya se han recibido informes de casi medio millón de nuevos creyentes. Los nombres de lugares tan distantes entre sí como lo son la India y Liberia, Bolivia y Bangladesh, Taiwán y Perú, Filipinas y Haití, destacan cuando contemplamos las evidencias acumuladas de la entrada en tropas a que se llamaba en nuestro mensaje de hace un año. Estas evidencias son señales esperanzadoras de la mayor aceleración que aún está por venir y en la que estarán finalmente involucradas todas las comunidades nacionales, cualquiera que sea el estado actual de sus esfuerzos de enseñanza....
Todos estos requisitos deben cumplirse, y se cumplirán con seguridad, mediante el servicio consagrado por parte de cada miembro consciente de la Comunidad de Bahá y, especialmente, por medio del compromiso personal con el trabajo de enseñanza. Tan fundamentalmente importante es este trabajo de asegurar las bases del éxito en todos los quehaceres bahá'ís y de adelantar el proceso de la entrada en tropas, que nos sentimos impulsados a añadir unas palabras de énfasis para su consideración. No es suficiente proclamar el mensaje bahá'í, por esencial que esto sea. No es suficiente ampliar las listas de creyentes bahá'ís, por vital que esto sea. Las almas tienen que ser transformadas, las comunidades con ello consolidadas, alcánzandose así nuevos modelos de vida. La transformación es el propósito esencial de la Causa de Bahá'u'lláh, pero lograrlo obedeciendo al Convenio depende de la voluntad y del esfuerzo del individuo. Para el progreso de esta transformación, el propósito de nuestras vidas, es necesario el conocimiento de la voluntad y propósito de Dios a través de la lectura y el estudio regular de la Palabra Sagrada.
Amados amigos: El impulso generado por los logros de este pasado año se refleja no sólo en las oportunidades para la señalada expansión de la Causa, sino también en un amplio abanico de desafíos, trascendentales, insistentes y variados, que se han combinado en formas que presentan exigencias a nuestros recursos espirituales y materiales, superiores a cualquier medida anterior. Debemos estar preparados para afrontarlos. En este punto medio del Plan de Seis Años hemos llegado a un momento histórico cargado de esperanzas y posibilidades, un momento en el que tendencias significativas en el mundo se están alineando más estrechamente con los principios y objetivos de la Causa de Dios. La urgencia que recae sobre nuestra comunidad para seguir adelante en el cumplimiento de su misión que abarca a todo el mundo es, por consiguiente, tremenda.
Nuestra primera respuesta tiene que ser enseñar, enseñarnos a nosotros mismos y enseñar a otros, en todos los niveles de la sociedad, por todos los medios posibles, y sin más demora. (Mensaje de Ridván de 1989 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[44]
Durante los últimos dos años, casi un millón de almas han entrado en la Causa. Los crecientes casos de entrada en tropas en diferentes lugares contribuyeron a ese incremento, atrayendo la atención hacia la visión de Shoghi Effendi que conforma nuestra percepción de las gloriosas posibilidades futuras en el campo de la enseñanza, pues él ha afirmado que el proceso de "entrada en tropas de personas de diversas naciones y razas al mundo bahá'í" ... "será el preludio de esa hora tan anhelada en que una conversión en masa de estas mismas naciones y razas, y como resultado directo de una cadena de acontecimientos de naturaleza trascendental y posiblemente catastrófica y que todavía no se puede ni siquiera visualizar en lo más mínimo, repentinamente revolucionará los destinos de la Fe, trastornará el equilibrio del mundo y reforzará multiplicando por mil la fuerza numérica así como el poder material y la autoridad espiritual de la Fe de Bahá'u'lláh". Tenemos todo el incentivo para creer que aumentarán los ingresos a gran escala, alcanzando a aldea tras aldea, a pueblo tras pueblo, en un país tras otro. Sin embargo, no podemos esperar pasivamente el logro final de la visión de Shoghi Effendi. Nosotros los pocos que somos, poniendo toda nuestra confianza en la providencia de Dios y tomando como privilegio divino los desafíos que tenemos delante, debemos avanzar hacia la victoria con los planes en la mano.
Una expansión de pensamiento y acción en ciertos aspectos de nuestro trabajo realzaría nuestras posibilidades de cumplir con éxito nuestros compromisos antes mencionados. Ya que el cambio, un cambio cada vez más rápido, es una característica constante de la vida en este momento, y ya que nuestro crecimiento, tamaño y relaciones externas requieren mucho de nosotros, nuestra comunidad tiene que estar lista para adaptarse. En un sentido, esto significa que la comunidad debe llegar a ser más experta en el acomodo de una gran variedad de acciones sin perder concentración en los objetivos principales de la enseñanza que son la expansión y la consolidación. Se requiere una unidad en la diversidad de acciones, una condición en la que diferentes individuos se concentrarán en diferentes actividades, apreciando el efecto saludable del conjunto sobre el crecimiento y el desarrollo de la Fe, ya que cada persona no puede hacerlo todo ni todas las personas pueden hacer lo mismo. La comprensión de esto es importante para la madurez que la comunidad está obligada a lograr debido a las muchas demandas que se hacen de ella.
El Orden traído por Bahá'u'lláh está previsto para guiar el progreso y resolver los problemas de la sociedad. Nuestras cifras todavía son demasiado pequeñas para efectuar una demostración adecuada de las potencialidades inherentes al sistema administrativo que estamos construyendo y la eficacia de este sistema no se apreciará completamente sin una vasta expansión del número de creyentes. Debido a la situación que impera en el mundo, la necesidad de efectuar tal demostración se hace cada vez más apremiante. Está clarísimo que ni siquiera aquellos que se quejan de los defectos del viejo orden, e incluso estarían dispuestos a destrozarlo, tienen ninguna alternativa viable para poner en su lugar. Ya que el Orden Administrativo está diseñado para ser un modelo para la sociedad futura, la visibilidad de tal modelo será una señal de esperanza para los desesperados.
Hasta el momento, hemos logrado una diversidad maravillosa en el gran número de grupos étnicos representados en la Fe, y se debe hacer todo lo posible por fortalecerla mediante mayores ingresos de entre los grupos ya representados y por la atracción de miembros de grupos que no se han alcanzado aún. Sin embargo, existe otra categoría de diversidad que se tiene que fortalecer y sin la cual la Causa no podrá afrontar adecuadamente los desafíos que se le están presentando. Su composición, independientemente de la variedad étnica, necesita actualmente abrazar números crecientes de personas de capacidad, incluyendo personas de talento y prominencia en los diversos campos del empeño humano. El alistamiento de un número significativo de tales personas es un aspecto indispensable de la enseñanza a las masas, aspecto que ya no puede descuidarse y que se tiene que incorporar, consciente y deliberadamente, a nuestro trabajo de enseñanza, para expandir su base y acelerar el proceso de entrada en tropas. Tan importante y oportuna es la necesidad de acción en este asunto, que nos vemos obligados a hacer un llamamiento a los Consejeros Continentales y a las Asambleas Espirituales Nacionales para que le dediquen seria atención en sus consultas y en sus planes.
Los asuntos de la humanidad han llegado a una etapa en la cual se harán más y más peticiones a nuestra comunidad para que ayude, mediante consejos y medidas prácticas, a resolver problemas sociales críticos. Es un servicio que realizaremos con placer, pero esto significa que nuestras Asambleas Espirituales Locales y Nacionales tienen que adherirse más escrupulosamente a principio. Con el creciente incremento de la atención pública enfocada hacia la Causa de Dios, se hace imperativo que las instituciones bahá'ís mejoren su rendimiento por medio de una identificación más estrecha con las verdades fundamentales de la Fe, por medio de una mayor adhesión al espíritu y la forma de la administración bahá'í y por medio de una confianza mayor en los efectos beneficiosos de la consulta apropiada, para que las comunidades a las que guían reflejen un modelo de vida que ofrezca esperanza a los miembros desilusionados de la sociedad
Ningún observador honesto puede negar que existen indicaciones de que la Paz Menor no puede estar muy distante, que las instituciones locales y nacionales del Orden Administrativo están creciendo continuamente en experiencia e influencia, que los planes para la construcción de los restantes edificios administrativos sobre el Arco están en una etapa avanzada y que estas condiciones esperanzadoras hacen más perceptible la imagen de sincronización dinámica contemplada por Shoghi Effendi.
Como comunidad claramente a la vanguardia de las fuerzas constructivas que operan en el planeta, y como la que tiene acceso a conocimiento probado, ocupémonos con los asuntos de nuestro Padre. Él, desde Sus gloriosos retiros de lo alto, liberará generosas efusiones de Su gracia sobre nuestros humildes esfuerzos, asombrándonos con las victorias incalculables de Su poder conquistador. Continuaremos suplicando en el Sagrado Umbral las bendiciones incesantes de tal Padre de parte de todos y cada uno de ustedes. (Mensaje de Ridván de 1990 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[45]
Por encima de todo, es esencial que los amigos tengan la confianza de que una nueva receptividad está amaneciendo en los corazones de los europeos y tengan fe en que las semillas que siembren germinarán. Deben saber que se acerca el tiempo en que el número de sus compatriotas que acepte la Fe aumentará repentinamente, y deben estar dispuestos y deseosos de dar la bienvenida a estos nuevos creyentes. (12 de septiembre de 1991, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a una Asamblea Espiritual Nacional)[46]
Todos estos acontecimientos han hecho evidente que el potencial acumulado para un mayor progreso de la comunidad bahá'í es incalculable. La nueva situación en el interior de las naciones y entre ellas, así como los múltiples problemas que afligen a la sociedad aumentan este potencial. La impresión producida por tal cambio es que la Paz Menor está próxima. Pero ha habido un recrudecimiento simultáneo de fuerzas contrarias. Con la nueva ola de libertad política resultante del fracaso de los baluartes del comunismo, ha llegado una explosión de nacionalismo. El concomitante crecimiento del racismo en muchas regiones se ha convertido en una cuestión de grave preocupación global. Esto se ve agravado por una ola de fundamentalismo religioso que está envenenando los manantiales de la tolerancia. El terrorismo es frecuente. La incertidumbre general sobre la condición de la economía evidencia un profundo desorden en la administración de los asuntos materiales del planeta, una condición que sólo puede agravar la sensación de frustración y futilidad que está afectando a la esfera política. El empeoramiento del estado del medio ambiente y de la salud de enormes poblaciones es motivo de alarma. Y sin embargo, un elemento de este cambio lo constituyen los increibles progresos en la tecnología de las comunicaciones que posibilitan la rápida transmisión de información e ideas de un rincón del mundo a otro. En este escenario de "procesos simultáneos de levantamiento y caída, de integración y desintegración, de orden y caos, con sus reacciones continuas y recíprocas", es en el que se presenta una miríada de nuevas oportunidades para la próxima etapa del desenvolvimiento del Plan Divino del amado Maestro.
La influencia floreciente de la revelación de Bahá'u'lláh, con la inminencia del Año Santo, parecía haber asumido el carácter de un viento vertiginoso que sopla a través de las estructuras arcaicas del antiguo orden, derrumbando poderosos pilares y despejando el terreno para nuevos conceptos de organización social. La petición de unidad, de un nuevo orden mundial, se oye desde muchas direcciones. El cambio en la sociedad mundial se caracteriza por una velocidad fenomenal. Un aspecto de este cambio es su carácter repentino y precipitado, que parece ser consecuencia de una fuerza misteriosa y desenfrenada. Los aspectos positivos de este cambio revelan una receptividad inusitada hacia los conceptos globales, el movimiento hacia la colaboración internacional y regional, una tendencia de sectores en conflicto hacia la adopción de soluciones pacíficas y una búsqueda de valores espirituales. Incluso la comunidad del Más Grande Nombre está experimentando los rigurosos efectos de este viento estimulante de tal manera que refresca los modos de pensar de todos nosotros, renovando, clarificando y ampliando nuestras perspectivas sobre el propósito del Orden de Bahá'u'lláh a la luz de los sufrimientos y confusión de la humanidad.
La situación en el mundo, aunque nos presenta un desafío imperioso de extrema urgencia, nos hace recordar la alentadora visión de Shoghi Effendi para las perspectivas del Orden Administrativo durante el segundo siglo de la Era Bahá'í, al aproximarnos rápidamente a su punto medio. En 1946 escribió: "El segundo siglo está destinado a atestiguar un tremendo despliegue y una notable consolidación de las fuerzas que trabajan por el desarrollo mundial de ese Orden, así como los primeros movimientos de ese Orden Mundial, del cual el actual Sistema Administratrivo es a la vez el precursor, el núcleo y el modelo, un Orden que a medida que cristalice e irradie su influencia benigna sobre todo el planeta, proclamará al mismo tiempo la llegada de la mayoría de edad de toda la raza humana, así como la madurez de la Fe misma, la progenitora de ese Orden". (Mensaje de Ridván de 1992, escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[47]
El año del centenario fue también un período en el que la situación en el mundo en general se volvió más confusa y paradójica: hubo signos simultáneos de orden y caos, de promesa y frustración. En medio de las convulsiones actuales de la situación general, pero con unos sentimientos de asombro y júbilo, valentía y fe que el Año Santo ha inducido en nuestros corazones, nosotros, en este Ridván, en el año ciento cincuenta de nuestra Fe, hemos emprendido un Plan de Tres Años. Su brevedad viene obligada por las oleadas de rápidos cambios de los tiempos. Pero el propósito principal del Plan es indispensable para el futuro de la Causa y de la humanidad. Es la siguiente etapa en el desenvolvimiento del plan divino de enseñanza procedente de la pluma del Centro del Convenio. El Plan será una medida de nuestra decisión de dar respuesta a las inmensas oportunidades en este momento crítico de la evolución social del planeta. Mediante un esfuerzo decidido por sus objetivos señalados y la plena realización de sus metas, adaptadas a las circunstancias de cada comunidad nacional, se preparará el camino para una adecuada proyección del papel de la Fe con relación a los desafíos inevitables con los que se enfrente la humanidad hacia el inminente y venturoso final del siglo veinte.
Debe lograrse una expansión masiva de la comunidad bahá'í muy por encima de lo logrado anteriormente. Se debe extender rápidamente la tarea de esparcir el Mensaje a la generalidad de la humanidad en aldeas, pueblos y ciudades. La necesidad de esto es tan crítica que sin ello los organismos laboriosamente erigidos del Orden Administrativo no podrán contar con el alcance necesario para desarrollar y demostrar adecuadamente su capacidad inherente para atender las necesidades acuciantes de la humanidad en su hora de creciente desesperación. A este respecto, debe entenderse y subrayarse ampliamente la reciprocidad de la enseñanza y la administración, ya que se refuerzan mutuamente. Los problemas de la sociedad que afectan a nuestra comunidad y aquellos problemas que de forma natural surgen del interior de la comunidad misma, ya sean sociales, espirituales, económicos o administrativos, se resolverán al multiplicarse nuestros números y recursos, y a medida que a todos los niveles de la comunidad los creyentes desarrollen la capacidad, disposición, valentía y decisión de obedecer las leyes, aplicar los principios y administrar los asuntos de la Fe de acuerdo con los preceptos divinos.
El nuevo Plan gira alrededor de una triple temática: realzar la vitalidad de la fe en los individuos, desarrollar considerablemente los recursos humanos de la Causa, y fomentar el funcionamiento correcto de las instituciones bahá'ís locales y nacionales. Así servirá para centrar la atención en torno a los requisitos para el éxito al esforzarnos por cumplir las múltiples metas del Plan en estos tiempos turbulentos....
La formación de los creyentes y su esfuerzo, mediante el estudio individual serio, por lograr conocimiento de la Fe, por aplicar sus principios y administrar sus asuntos, son indispensables para desarrollar los recursos humanos necesarios para el progreso de la Causa. Pero el conocimiento por sí solo no es adecuado; es vital que el entrenamiento se proporcione de una manera que inspire amor y devoción, fomente firmeza en el Convenio, conduzca al individuo a la participación activa en el trabajo de la Causa y a tomar iniciativas cabales en la promoción de sus intereses. Los esfuerzos especiales por atraer a personas de capacidad a la Fe también contribuirán mucho a proporcionar los recursos humanos tan necesarios en este tiempo. Además, estos esfuerzos estimularán y fortalecerán la capacidad de las Asambleas Espirituales para cumplir sus responsabilidades sagradas.
El funcionamiento correcto de estas instituciones depende en gran medida de los esfuerzos de sus miembros por familiarizarse con sus deberes y por actuar escrupulosamente conforme a principio en su comportamiento personal y en la conducción de sus responsabilidades oficiales. Igualmente de marcada importancia son: su decision de eliminar todo rastro de desamor y tendencias sectarias de entre ellos, su capacidad de ganarse el afecto y el apoyo de los creyentes bajo su cuidado y de implicar a tantos individuos como sea posible en el trabajo de la Causa. Al proponerse constantemente mejorar su funcionamiento, las comunidades que ellos guíen reflejarán un modelo de vida que dará fama a la Fe y, como consecuencia gratificante, volverá a encender la llama de la esperanza entre los miembros cada vez más desilusionados de la sociedad. (Mensaje de Ridván de 1993 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá'ís del mundo)[48]
Es comprensible que usted sienta preocupación por los métodos de enseñanza que presionan a las personas para que declaren su Fe en Bahá'u'lláh o que inscriben como bahá'ís a los que aparentemente no tengan conocimiento real de la Fe o su Mensaje.
La enseñanza de la Causa siempre ha requerido prudencia, devoción, entusiasmo, pureza de intención y elocuencia de expresión. Al igual que otros seres humanos, los bahá'ís tienden a irse a los extremos y son demasiado pocos los que aportan el equilibrio adecuado a la forma en que actúan. Esto es especialmente cierto en la enseñanza de la Fe. En un extremo están los que están tan encendidos con el amor a la Fe y con la consciencia de la necesidad desesperada de la gente de recibir su mensaje curativo, que sobrepasan los límites de la prudencia y la discreción y se adentran en el área del proselitismo. En el otro extremo están los que tienen un enfoque tan apacible y están tan preocupados de nunca provocar una reacción adversa, que no consiguen transmitir la enorme importancia de la Causa ni convencer a sus oyentes; ya que si el mensajero no es entusiasta, ¿cómo puede transmitir entusiasmo a otros? El primer extremo conduce a una desfiguración de las enseñanzas y provoca desilusión; el segundo conduce al estancamiento de la comunidad y a su fracaso en cumplir su deber fundamental de transmitir este mensaje vivificador al mundo.
En éste, como en todos los aspectos del trabajo de la Causa, la solución estriba en que los amigos sean pacientes y tolerantes hacia aquellos cuyos defectos les causan aflicción, y se esfuercen, a través de la consulta de las Asambleas, por acercarse más a un equilibrio adecuado al mismo tiempo que se mantiene el ritmo del trabajo y se canaliza el entusiasmo de los creyentes.
En uno de sus mensajes, publicado en la página 32 de "Wellspring of Guidance" (13 de julio de 1964 a todas las Asambleas Espirituales Nacionales), la Casa Universal de Justicia daba el siguiente consejo:
Los que se declaren como bahá'ís deberían sentirse cautivados por la belleza de las Enseñanzas y tocados por el amor a Bahá'u'lláh. No es necesario que sepan todas las pruebas, la historia, las leyes y los principios de la Fe, pero al declararse, además de contagiarse de la chispa de fe, deben informarse básicamente de las figuras centrales de la Fe igual que de la existencia de leyes que tienen que seguir y una administración a la que tienen que obedecer.
En el mundo occidental en décadas recientes, los bahá'ís se han acostumbrado a pensar que el proceso por el que una persona acepta la Fe tarda mucho tiempo, y que es impensable que alguien acepte inteligentemente a Bahá'u'lláh a los pocos minutos de saber de Él. Ésta puede ser la pauta a la que se han acostumbrado, pero dista mucho de ser universal. Cuando la gente aceptó la Fe rápidamente en Africa y otras partes del Tercer Mundo, los bahá'ís occidentales a veces le quitaban importancia diciendo que tales personas estaban menos educadas y tenían menos ideas que superar. Ahora está ocurriendo el mismo proceso en los países del antiguo Bloque del Este y están aceptando la Fe personas de elevada educación en cuanto se enteran de ella, abrazándola con entusiasmo y rápidamente, profundizando su comprensión de sus enseñanzas, leyendo todos los libros bahá'ís que consiguen. Así que está claro que la receptividad a la verdad espiritual es, como lo indicó Bahá'u'lláh, cuestión de pureza de corazón, no de educación o de carencia de ella.
En Europa occidental también hay signos de mayor receptividad hacia la Fe entre la gente y algunas personas están dispuestas a unirse a la comunidad del Más Grande Nombre si se les presenta de manera adecuada. En tales casos, cuando un individuo oye el Mensaje de Bahá'u'lláh y se siente movido a declarar su fe, no se debe poner ningún obstáculo en su camino. Se debe tener gran cuidado para asegurarse de que cuando el corazón del declarante ha expresado su deseo de abrazar la Fe, el proceso de profundización se inicie casi de inmediato. La profundización del conocimiento del nuevo creyente en las verdades de la Fe es la parte más vital de la enseñanza; pero la profundización no es meramente impartir conocimiento; requiere también imbuir al alma de la persona del amor a Bahá'u'lláh de tal manera que su fe crezca día a día y se convierta en un creyente firme.
En la siguiente declaración, Shoghi Effendi recomienda al maestro bahá'í avanzar en el proceso de profundización de una persona que se sienta atraída a la Fe:
Que (el maestro bahá'í) considere el grado de receptividad de su oyente y decida por sí mismo la conveniencia ya sea del método directo o indirecto de enseñanza, por medio del cual él puede grabar en el buscador la importancia vital del Mensaje Divino y persuadirlo a que comparta la suerte junto con aquellos que ya lo han abrazado. Que recuerde el ejemplo sentado por `Abdu'l-Bahá y Su constante amonestación porque se derrame tal benevolencia sobre el investigador y porque se ejemplifique hasta tal grado el espíritu de las enseñanzas que él aspira a inculcarle, que el receptor de éstas se vea espontáneamente impulsado a identificarse con la Causa que incorpora tales enseñanzas. Que se refrene, al principio, de hacer hincapié en las leyes y costumbres que pudieran imponerle una tensión demasiado severa en la fe recién depertada del buscador, y que se esfuerce por nutrirlo paciente y discretamente pero de forma resuelta, hacia la madurez completa, y por ayudarlo a que proclame su absoluta aceptación de cuanto haya sido ordenado por Bahá'u'lláh. Que tan pronto como esa etapa haya sido lograda, presente al buscador al conjunto de sus correligionarios y que trate a través del compañerismo constante y de la participación activa en las actividades locales de su comunidad, de permitirle que contribuya al embellecimiento de la vida de ésta, al auge de sus tareas, a la consolidación de sus intereses y a la coordinación de sus actividades con las de sus comunidades hermanas. Que no se sienta satisfecho hasta que haya infundido en su hijo espiritual un ansia tan profunda que lo impulse, a su vez, a levantarse independientemente y a dedicar sus energías a la vivificación de otras almas y a la defensa de las leyes y principios formulados por su Fe recién aceptada. ("El Advenimiento de la Justicia Divina" (Buenos Aires, EBILA, 1972), pp 77- 78)
De estas palabras del Guardián vemos que la prudencia, el estímulo, la persuasión y la paciencia son todos necesarios y que éstos deben estar a tono con la respuesta mostrada por el oyente. También vemos que el proceso de profundización continúa mucho después de que se haya enrolado en la comunidad bahá'í el nuevo creyente. (30 de junio de 1993, escrito de parte de la Casa Universal de Justicia a un creyente)[49] Promoción de Entrada en Tropas / Recopilación - pág. 1