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Biografia de Clemencia Pavon Mejia

BIOGRAFÍA CLEMENCIA PAVÓN MEJÍA Clemencia Pavón Mejía, mi querida madre, nació en la ciudad de Otavalo, provincia de Imbabura, el 25 de noviembre del año de 1931; fue la sexta de nueve hijos del matrimonio de la Sra. Clementina Mejía y el Sr. Segundo Pavón. Su infancia la pasó en la ciudad de Otavalo en compañía de su familia. Su adolescencia la pasó en la comunidad de Cachaco, parroquia de Lita en la provincia de Imbabura, lugar en donde conoció la vida en el campo y todo lo que conlleva colonizar junto con sus padres y su hermano Raúl Pavón, una región. Para retomar su vida estudiantil, se trasladó en calidad de becaria de la Municipalidad del Cantón de Otavalo, a la ciudad de Quito, en donde concluyó su carrera como profesora en el Normal Manuela Cañizares, obteniendo el título de educadora. El inicio de su carrera lo realizó en la comunidad rural de Sigsipamba, perteneciente al cantón Pimampiro, en la provincia de Imbabura. Por 35 años se desempeñó como profesora fiscal escolar en la institución nocturna Rafael Troya, caracterizada por dar escolaridad a personas de todas las edades. En el año de 1958, contrajo matrimonio con el Sr. Segundo Teodoro Zuleta Clerque, ibarreño de nacimiento, un hombre dedicado a la agricultura y como oficio, la peluquería, con quien tuvo dos hijos, Milton Ramiro y Miriam Clemencia Zuleta Pavón. A partir de ese entonces, su hogar estuvo en la ciudad de Ibarra. Mi mamita relataba siempre con profundo cariño, su amor hacia la fe bahá’í, pues mencionaba que el factor primordial para aceptar la fé fueron las oraciones que estaban plasmadas en un pequeño librito, que fue regalo de su querido hermano Raúl Pavón. A partir de ese entonces, en los años 60, acepta la fe bahá’í y la transforma en su timón de vida. Junto con sus hermanos, fueron pilares fundamentales para el inicio de la fe bahá’í en el Ecuador. Mi mamita, a lo largo de su vida al servicio de la fe, fue Miembro del Cuerpo Auxiliar, miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador y miembro de la Asamblea Local de la ciudad de Ibarra. Junto a sus hermanos, Isabel y Raúl Pavón Mejía, quienes fueron Consejeros de las Américas, y otros creyentes, establecieron Radio Bahá’í en la ciudad de Otavalo.

Entre otros principales proyectos al servicio de la fe, están “Caminando Juntos”, un proyecto radiofónico cuyo objetivo era transmitir mensajes a las comunidades campesinas, sobre cómo mejorar las técnicas de sanidad y agricultura, siempre con un enfoque bahá’í. Mi mamita fue mentalizadora de los festivales “Ñucanchi Tono”, donde Radio Bahá’í promocionaba la música indígena de Imbabura, que fueron el semillero de muchos grupos folklóricos actuales. Uno de los emblemáticos proyectos de su vida lo realizó junto a sus hermanas Chavi y Ceci. Fue en el año de 1987, cuando se realizó el primer campamento bahá’í para niños y prejóvenes, en Cuicocha, en el sitio donde se encontraban las antenas de Radio Bahá’í. Con su liderazgo y optimismo consiguió construir y dotar las instalaciones que fueron aptas para la realización de campamentos anuales por más de 15 años. Se acogía niños y prejóvenes de todas partes del país en un ambiente hermoso, rodeado de naturaleza, caminatas, clases y canciones, que a todas las personas que tuvieron la dicha de asistir, se volvió en una experiencia inolvidable que asentó las bases espirituales para toda una vida de servicio a Bahá’u’lláh. Su pasión siempre fue la enseñanza de la fe. Junto a Vicenta Currillo, Lauro Boada, María Perugachi, Rufino Gualavisí, entre otros, recorrió las comunidades de la provincia de Imbabura y otras partes del país. Con el pionero Eduard Jones, enseñó la fe en varias comunidades indígenas del oriente ecuatoriano; estas actividades se realizaron con la guía espiritual de su hermano Raúl Pavón. Mi madre tuvo siempre en su corazón, un amor único y profundo a la fe bahá’í y a Bahá‘u’lláh. Mi madre fue un ejemplo, una mujer con pureza de corazón e intención inigualable, adornada por el buen carácter, la paciencia y la generosidad, una hija, esposa, madre, abuelita y amiga incondicional, emanando siempre paz y felicidad. Su vida fue feliz, con los altibajos que la vida siempre trae, pero siempre tuvo la alegría de vivir rodeada de su familia, siempre vivió a mi lado en compañía de mis hijas Isabel Zuleta y Diana Chamorro, teniendo la dicha de conocer a su bisnieto Nicolás a quien quiso mucho. Dios todopoderoso nos dio la dicha de tenerla durante 88 años 5 meses, y el 20 de abril de 2020, fue llamada al Reino de Abhá. El dolor y el vacío que deja en la familia es inmenso, pero lo cierto es que los dotes espirituales que la adornaban aseguraron sin duda, el ingreso al reino de Abhá, en donde estará en compañía de la Bendita Belleza y de todos sus seres queridos que han fallecido, pues ciertamente sus padres, esposo y hermanos le debieron haber recibido con mucha felicidad.

Escrito por: Miriam Zuleta