# The Kitab-i-Iqan

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> EL KITÁB-I-ÍQÁN
> 
> EL LIBRO DE LA CERTEZA
>  
>  
> REVELADO POR BAHÁ'U'LLÁH
> 
> Título original en inglés:
> The Kitáb-i-Íqán, the Book of Certitude
> 
> PRIMERA PARTE
> 
> PREFACIO DE SHOGHI EFFENDI A SU TRADUCCIÓN AL INGLÉS DE EL 
> KITÁB-I-ÍQÁN
> 
> Es ésta otra tentativa más de dar a conocer a Occidente, si bien en lenguaje 
> insuficiente, un libro que ostenta preeminencia insuperada entre los escritos 
> del Autor de la Revelación Bahá'í. Esperamos que sirva de ayuda a otros en 
> sus esfuerzos por aproximarse a lo que siempre ha de considerarse como la 
> meta inalcanzable: una versión digna de la incomparable expresión de 
> Bahá'u'lláh.
> SHOGHI
> 
> EN EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR,
> EL EXALTADO, EL ALTÍSIMO
> 
> Ningún hombre podrá alcanzar las orillas del océano del verdadero 
> entendimiento a menos que se haya desprendido de todo lo que hay en el 
> cielo y en la tierra. Santificad vuestras almas, oh pueblos del mundo, para que 
> quizás alcancéis la posición que Dios os ha destinado y entréis así en el 
> tabernáculo que, conforme a las dispensaciones de la Providencia, ha sido 
> erigido en el firmamento del Bayán.
> 
> La esencia de estas palabras es que quienes hollan el sendero de la fe, 
> quienes ansían el vino de la certeza, deben purificarse de todo lo terrenal: sus 
> oídos, de la palabrería ociosa; sus mentes, de las imaginaciones vanas; sus 
> corazones, de las aficiones mundanas, y sus ojos, de aquello que perece. 
> Deben poner su confianza en Dios y, asiéndose firmemente de Él, seguir su 
> camino. Entonces se harán merecedores de las resplandecientes glorias del 
> sol del divino conocimiento y comprensión y llegarán a ser los recipientes de 
> una gracia que es infinita e invisible, por cuanto el hombre nunca tendrá 
> esperanza de alcanzar el conocimiento del Todoglorioso, nunca podrá beber 
> de la corriente del divino conocimiento y sabiduría, nunca podrá entrar en la 
> morada de la inmortalidad, ni tomar del cáliz de la divina cercanía y favor, a 
> menos que deje de considerar las palabras y acciones de los hombres como 
> norma para la verdadera comprensión y reconocimiento de Dios y Sus 
> Profetas.
> Considera el pasado: Cuántos hombres, elevados y humildes, han esperado 
> ansiosamente, en toda época, el advenimiento de las Manifestaciones de Dios 
> en la santificada persona de Sus Elegidos. Cuántas veces han esperado Su 
> venida; con qué frecuencia han suplicado para que sople la brisa de la 
> misericordia divina y aparezca la Belleza prometida desde detrás del velo del 
> encubrimiento y sea revelada a todo el mundo. Y siempre que se abrieron las 
> puertas de gracia y las nubes de munificencia divina se vertieron sobre la 
> humanidad y la luz del Invisible brilló sobre el horizonte de poder celestial, 
> todos ellos Le negaron y se apartaron de Su rostro, el rostro de Dios mismo. 
> Remítete, para verificar esta verdad, a lo que ha sido escrito en todos los 
> Libros sagrados.
> Detente por un momento a reflexionar sobre cuál ha sido la causa de tal 
> rechazo por parte de quienes Le han buscado con tanto fervor y anhelo. Sus 
> ataques han sido más feroces de cuanto la lengua o la pluma puedan 
> describir. Ni una sola Manifestación ha aparecido que no haya sido afligida por 
> la negación, el repudio y la oposición vehemente de quienes La rodeaban. Así 
> se ha revelado: "¡Oh la miseria de los hombres! Ningún Mensajero llega a ellos 
> sin que se mofen de Él".1 Y en otro lugar Él dice: "Toda nación se ha 
> conjurado contra su Mensajero para dominarle violentamente, y ha disputado 
> con palabras vanas para invalidar la verdad".2
> Asimismo, las palabras que han brotado de la fuente del poder y han 
> descendido del cielo de la gloria, son innumerables y están fuera de la 
> comprensión común del hombre. Para quienes posean verdadera comprensión 
> y perspicacia, el Súrih de Húd de seguro bastará. Recapacita un momento 
> sobre esas santas palabras y, con total desprendimiento, esfuérzate por 
> comprender su significado. Examina el maravilloso comportamiento de los 
> Profetas y trae al pensamiento las difamaciones y recusaciones proferidas por 
> los hijos de la negación y la falsedad, para que quizás logres que el ave del 
> corazón humano emprenda su vuelo desde los parajes de la negligencia y la 
> duda, hacia el nido de la fe y la certeza, y puedas beber hondamente de las 
> aguas puras de la antigua sabiduría y participar del fruto del árbol del 
> conocimiento divino. Tal es la porción del pan proveniente de los reinos de la 
> eternidad y santidad que ha sido destinada a los puros de corazón.
> Si te informases de las indignidades acumuladas sobre los Profetas de Dios y 
> comprendieras las verdaderas causas de las objeciones hechas por sus 
> opresores, de seguro apreciarías el significado de su posición. Asimismo, 
> cuanto más atentamente examines las acusaciones de quienes se han opuesto 
> a las Manifestaciones de los atributos divinos, tanto mayor será tu fe en la 
> Causa de Dios. Por consiguiente, se hará en esta Tabla breve mención de 
> diversos relatos referentes a los Profetas de Dios, para demostrar que, en 
> todos los siglos y épocas, las Manifestaciones de poder y gloria han sido 
> sometidas a crueldades tan atroces, que ninguna pluma se atreve a 
> describirlas. Tal vez ello haga que algunos dejen de ser perturbados por el 
> clamor y las protestas de los sacerdotes y necios de esta época, y les 
> fortalezca su certeza y confianza.
> Uno de los Profetas fue Noé. Durante novecientos cincuenta años exhortó 
> suplicante a Su pueblo, convocándole hacia el refugio de seguridad y paz. Sin 
> embargo, nadie atendió a Su llamado. Día tras día causaban a Su bendita 
> persona tanto dolor y sufrimiento, que nadie creía que pudiese sobrevivir. 
> ¡Cuántas veces Le zahirieron, con qué malevolencia insinuaban sus 
> sospechas contra Él! Así se ha revelado: "Y cada vez que pasaba ante Él un 
> grupo de Su pueblo, se mofaba de Él. Y a ellos les decía: Aunque ahora os 
> mofáis de nosotros, nos burlaremos de vosotros después, tal como os burláis 
> de nosotros. Pero al final ya sabréis'".3 Mucho después hizo varias promesas 
> de victoria ante Sus compañeros y fijó un plazo para su cumplimiento. Mas 
> cuando llegó la hora, la promesa divina no se cumplió. De ahí que algunos de 
> Sus pocos seguidores se alejaran de Él, tal y co-mo de ello dan testimonio los 
> libros más conocidos. A buen seguro los has leído; si no, indudablemente los 
> leerás. Por último, conforme se refiere en los libros y tradiciones, tan sólo 
> permanecieron junto a Él cuarenta o setenta y dos de Sus seguidores. Hasta 
> que por fin, desde lo más profundo de Su ser, exclamó Noé: "¡Señor, no dejes 
> sobre la tierra ni un solo habitante de entre los infieles!"4
> Y ahora pondera la obstinación de este pueblo y reflexiona siquiera un 
> momento sobre ella. ¿Cuál pudo haber sido la razón de que Le negaran y 
> rehuyeran de ese modo? ¿Qué pudo haberles inducido a rehusar quitarse la 
> vestidura de la negación y adornarse con el manto de la aceptación? Además, 
> ¿cuál pudo haber sido la causa del incumplimiento de la promesa divina, que 
> llevó a los buscadores a desechar lo que habían aceptado? Medita 
> profundamente para que te sea revelado el secreto de cosas invisibles, aspires 
> una fragancia espiritual imperecedera y reconozcas el hecho de que, desde 
> tiempo inmemorial, el Todopoderoso ha probado a Sus siervos y continuará 
> probándoles hasta la eternidad, a fin de que la luz sea distinguida de las 
> tinieblas; la verdad, de la falsedad; lo justo, de lo injusto; la guía, del error; la 
> felicidad, del infortunio; y las rosas, de las espinas. Pues como Él ha revelado: 
> "¿Piensan los hombres cuando dicen 'creemos' que se les dejará en paz y no 
> serán probados?"5
> Y después de Noé la luz del semblante de Húd brilló sobre el horizonte de la 
> creación. Cerca de setecientos años, según dicen los hombres, exhortó al 
> pueblo a volver su rostro y a acercarse al Ri¤ván de la presencia divina. Qué 
> lluvia de aflicciones cayó sobre Él, hasta que por fin Sus conjuros sólo dieron 
> por todo fruto mayor rebeldía, y Sus constantes esfuerzos terminaron en la 
> ceguera contumaz de Su pueblo. "Y a los incrédulos, su incredulidad sólo 
> acrecentará su propia ruina".6
> Y después de Él apareció, proveniente del Ri¤ván del Eterno, el Invisible, la 
> santa persona de «áliḥ, Quien nuevamente convocó al pueblo hacia el río de la 
> vida eterna. Durante más de cien años les amonestó para que se aferraran a 
> los mandamientos de Dios y evitaran lo que está prohibido. Sin embargo, Sus 
> amonestaciones no dieron fruto alguno y Sus ruegos resultaron inútiles. Varias 
> veces Se retiró y vivió aislado. Y todo a pesar de que aquella eterna Belleza 
> no llamaba a las gentes sino a la ciudad de Dios. Así ha sido revelado: "Y a la 
> tribu de Thamúd enviamos a su hermano «áliḥ. 'Oh pueblo mío', dijo, 'adorad a 
> Dios; no tenéis otro Dios más que Él...' Mas ellos replicaron: 'Oh «áliḥ, hasta 
> ahora ha-bíamos puesto nuestras esperanzas en ti; ¿acaso nos prohíbes que 
> adoremos lo que adoraron nuestros padres? A decir verdad dudamos y 
> sospechamos de aquello hacia lo que nos llamas'".7 Todo esto fue infructuoso 
> hasta que, por fin, se elevó un gran clamor y todos cayeron en la mayor ruina.
> Más tarde, apareció por detrás del velo la belleza del rostro del Amigo de 
> Dios,8 y otro estandarte de guía divina fue enarbolado. Invitó a la gente de la 
> Tierra hacia la luz de la rectitud. Cuanto más enardecidamente les exhortaba, 
> tanto más feroz se tornaba la envidia y la contumacia de la gente, con 
> excepción de quienes se habían desprendido enteramente de todo salvo de 
> Dios y habían ascendido, en alas de la certeza, a la posición que Dios ha 
> exaltado por encima de la comprensión de los hombres. Es bien sabido que Le 
> asedió una hueste de enemigos, hasta que al fin se encendió contra Él el 
> fuego de la envidia y la rebelión. Y después del episodio del fuego, Él, tal 
> como figura en todos los libros y crónicas, la lámpara de Dios entre los 
> hombres, fue expulsado de Su ciudad,.
> Y cuando Su día hubo terminado llegó el turno a Moisés, Quien armado con la 
> vara del dominio celestial, adornado con la blanca mano del conocimiento 
> divino, procedente del Párán del amor de Dios, y empuñando la serpiente del 
> poder y majestad eterna, brilló sobre el mundo desde el Sinaí de la luz. Llamó 
> a todos los pueblos y razas de la Tierra al reino de la eternidad y les invitó a 
> participar del fruto del árbol de la felicidad. Seguramente eres sabedor de la 
> feroz oposición del Faraón y su pueblo, y de las piedras de ociosa fantasía que 
> las manos de los infieles lanzaron contra ese Árbol bendito. Tanto es así que, 
> finalmente, el Faraón y su pueblo se alzaron para extinguir denodadamente, 
> con las aguas de la falsedad y la negación, el fuego de ese Árbol sagrado, 
> olvidando la verdad de que ningún agua terrenal puede apagar la llama de la 
> sabiduría divina, ni pueden ráfagas mortales extinguir la lámpara del dominio 
> eterno. Más aún, semejante agua no puede sino intensificar el ardor de la 
> llama y tales ráfagas no pueden sino asegurar la conservación de la lámpara, 
> ¡si observaras con el ojo del discernimiento y caminaras por el camino de la 
> santa voluntad y complacencia de Dios! Qué bien ha observado esto un 
> creyente de la casa del Faraón, cuya historia es narrada por el Todoglorioso 
> en Su Libro revelado a Su Bienamado: "Y un hombre de la familia del Faraón, 
> que era creyente y ocultaba su fe, dijo: '¿Mataréis a un hombre porque dice mi 
> Señor es Dios, después que ha venido a vosotros con signos de vuestro 
> Señor? Si resultase mentiroso, sobre él recaerá su mentira, mas si fuere veraz, 
> os sobrevendrá parte de aquello con que os amenaza. En verdad, Dios no guía 
> a quien es un transgresor, un embustero'".9 Finalmente, fue tan grande su 
> iniquidad que a ese mismo creyente le dieron una muerte afrentosa. "¡La 
> maldición de Dios caiga sobre el pueblo de la tiranía!"
> Y ahora medita lo siguiente: ¿Qué pudo haber causado semejante contienda y 
> conflicto? ¿Por qué el advenimiento de toda verdadera Manifestación de Dios 
> ha sido acompañado de lucha y tumulto tales, de semejante tiranía y 
> revueltas? Y ello no obstante el hecho de que todos los Profetas de Dios, sin 
> excepción, cuandoquiera que se han revelado a los pueblos del mundo, han 
> predicho la venida de otro Profeta posterior y han fijado los signos que habrían 
> de anunciar el advenimiento de la futura Dispensación. De esto dan testimonio 
> los escritos de todos los libros sagrados. ¿Por qué, entonces, a pesar de la 
> expectación de los hombres en su búsqueda de las Manifestaciones de 
> Santidad y de los signos que aparecen en los libros sagrados, han sido 
> perpetrados en cada edad y ciclo tales actos de violencia, de opresión y 
> crueldad contra todos los Profetas y Elegidos de Dios? Y así Él ha revelado: 
> "Siempre que viene a vosotros un Apóstol con lo que no desean vuestras 
> almas, os ensoberbecéis acusando a unos de impostores y matando a 
> otros".10
> Reflexiona: ¿Cuál pudo haber sido el motivo de tales actos? ¿Qué pudo haber 
> incitado a semejante comportamiento para con los Reveladores de la belleza 
> del Todoglorioso? Cualquier cosa que en días pasados fue la causa del 
> repudio y la oposición de aquellas gentes, ha ocasionado ahora la perversidad 
> de la gente de esta época. Sostener que el testimonio de la Providencia era 
> incompleto y que tal hecho ha sido la causa del rechazo de los hombres, no es 
> sino blasfemia manifiesta. ¡Cuán lejos está de la gracia del Todomunífico, de 
> Su amorosa providencia y tierna misericordia, elegir a un alma de entre todos 
> los hombres para que guíe a Sus criaturas y luego, por una parte, privarla de la 
> medida plena de Su testimonio divino y, por otra, infligir severo castigo a Su 
> pueblo por haberse apartado de Su Elegido! Es más, las múltiples 
> generosidades del Señor de todos los seres han rodeado, en todo tiempo, 
> mediante las Manifestaciones de Su divina Esencia, a la Tierra y a todos los 
> que viven en ella. Ni por un momento ha sido retenida Su gracia, ni tampoco 
> las lluvias de Su amorosa bondad han dejado de verterse sobre la humanidad. 
> Por consiguiente, semejante comportamiento no puede atribuirse sino a la 
> estrechez de mente de aquellas almas que vagan en el valle de la arrogancia y 
> el orgullo, que están perdidas en el desierto del alejamiento, que caminan tras 
> sus vanas fantasías y siguen las órdenes de los jefes de su fe. Su interés 
> principal es la mera oposición y su único deseo es desconocer la verdad. Para 
> todo observador perspicaz es evidente y manifiesto que si en los días de cada 
> una de las Manifestaciones del Sol de la Verdad estos hombres hubiesen 
> santificado sus ojos, sus oídos y sus corazones de todo lo que hubieran visto, 
> oído y sentido, de seguro no se habrían privado de ver la belleza de Dios, ni se 
> habrían extraviado lejos de los aposentos de gloria. Pero pesaron el testimonio 
> de Dios con la medida de su propio conocimiento, tomado de las enseñanzas 
> de los jefes de su fe, y al encontrarlo en desacuerdo con su limitado 
> entendimiento, se alzaron para perpetrar actos tan indignos.
> En toda época los jefes religiosos han impedido a la gente alcanzar las orillas 
> de la salvación eterna, por cuanto sostienen las riendas de la autoridad en su 
> poderoso puño. Algunos por ambición de poder, otros por falta de comprensión 
> y conocimiento, han sido causa de esa privación de las gentes. Por su sanción 
> y autoridad, todos los Profetas de Dios han tenido que beber del cáliz del 
> sacrificio y han alzado el vuelo hacia las alturas de gloria. ¡Qué indescriptibles 
> crueldades no han sido perpetradas contra los verdaderos Monarcas del 
> mundo, esas Joyas de virtud divina, por quienes han ocupado las sedes de 
> autoridad y erudición! Contentos con un dominio transitorio, se han privado de 
> una soberanía sempiterna. Así, sus ojos no vieron la luz del rostro del 
> Bienamado, ni tampoco escucharon sus oídos las dulces melodías del Pájaro 
> del Deseo. Por esta razón, en todos los libros sagrados se ha hecho mención 
> de los sacerdotes de la época. Y así Él dice: "¡Oh pueblo del Libro! ¿Por qué 
> dudáis de los signos de Dios, de los cuales vosotros mismos habéis sido 
> testigos?"11 También dice: "¡Oh pueblo del Libro! ¿Por qué vestís lo 
> verdadero con lo falso? ¿Por qué a sabiendas ocultáis la verdad?"12 Y 
> nuevamente dice: "Di: ¡Oh pueblo del Libro! ¿Por qué ahuyentáis del camino 
> de Dios a los creyentes?"13 Es evidente que por "pueblo del Libro" que ha 
> ahuyentado a sus semejantes del recto sendero de Dios no se designa sino a 
> los sacerdotes de la época, cuyos nombres y forma de ser se ha puesto de 
> manifiesto en los libros sagrados y a los cuales se ha aludido en los versículos 
> y tradiciones que en ellos aparecen; ¡si observaras con el ojo de Dios!
> Con mirada fija y constante, nacida del infalible ojo de Dios, escudriña durante 
> un tiempo el horizonte del conocimiento divino y contempla esas palabras de 
> perfección que ha revelado el Eterno para que, quizás, los misterios de 
> sabiduría divina, hasta ahora ocultos bajo el velo de la gloria y atesorados 
> dentro del tabernáculo de Su gracia, sean puestos de manifiesto ante ti. Las 
> acusaciones y protestas de estos jefes religiosos se han debido, 
> principalmente, a su falta de comprensión y conocimiento. Jamás entendieron 
> ni desentrañaron aquellas palabras pronunciadas por los Reveladores de la 
> belleza del Dios único y verdadero en que se exponían las señales que debían 
> anunciar el advenimiento de la Manifestación siguiente. De ahí que izaran el 
> estandarte de la revuelta y provocaran discordia y sedición. Es obvio y 
> manifiesto que el verdadero significado de las palabras pronunciadas por las 
> Aves de la Eternidad no ha sido revelado a nadie excepto a quienes 
> manifiestan al Ser Eterno, y las melodías del Ruiseñor de la Santidad no 
> pueden llegar a ningún oído salvo al de los moradores del reino sempiterno. 
> Un egipcio tiránico no podrá nunca beber de la copa que los labios de un judío 
> justo han tocado, y el Faraón incrédulo nunca tendrá esperanza de reconocer 
> la mano del Moisés de la verdad. Pues tal como Él dice: "Nadie sabe el 
> significado de esto, excepto Dios y quienes están bien fundados en el 
> saber".14 No obstante, han pedido la interpretación del Libro a quienes están 
> envueltos en velos, rehusando buscar ilustración en la fuente misma del 
> conocimiento.
> Y cuando los días de Moisés llegaron a su fin, y la luz de Jesús, brillando 
> desde la aurora del Espíritu, envolvió al mundo, todo el pueblo de Israel se 
> alzó contra Él. Reclamaban que Aquel cuyo advenimiento había predicho la 
> Biblia, debía necesariamente promulgar y cumplir las leyes de Moisés, en tanto 
> que aquel joven nazareno, quien se atribuía la posición del Mesías divino, 
> había anulado las más importantes de todas las leyes de Moisés: la ley del 
> divorcio y del sábado. Y, además, ¿qué decir de las señales de la 
> Manifestación que había de venir? ¡Este pueblo de Israel, aun hasta el día de 
> hoy aguarda a la Manifestación predicha por la Biblia! ¡Cuántas 
> Manifestaciones de Santidad, cuántos Reveladores de la luz sempiterna, han 
> aparecido desde el tiempo de Moisés y, sin embargo, Israel, envuelto en los 
> más densos velos de fantasía satánica y falsas imaginaciones, aún espera que 
> el ídolo creado por él mismo aparecerá con los signos que ha concebido! Así 
> Dios les ha castigado por sus pecados, ha extinguido en ellos el espíritu de fe, 
> y les ha atormentado con las llamas del fuego del infierno. Y ello sólo a causa 
> de que Israel rehusó comprender el significado de aquellas palabras que 
> fueron reveladas en la Biblia referente a los signos de la próxima Revelación. 
> Como jamás comprendió su verdadera significación, y aparentemente tales 
> acontecimientos nunca ocurrieron, permaneció privado de reconocer la belleza 
> de Jesús y de ver la faz de Dios. ¡Y aún esperan Su venida! Desde tiempo 
> inmemorial hasta el presente, todas las razas y pueblos de la Tierra se han 
> aferrado a semejantes fantasías y pensamientos indignos, privándose así de 
> las claras aguas que fluyen de las fuentes de pureza y santidad.
> Al revelar estos misterios en Nuestras Tablas anteriores, dirigidas a un amigo 
> en la melodiosa lengua de Æijáz, hemos citado algunos de los versículos 
> revelados a los Profetas de antaño. Y ahora, respondiendo a tu petición, 
> nuevamente citaremos en estas páginas esos mismos versos, pronunciados 
> esta vez en el maravilloso idioma de 'Iráq, para que, quizás, los sedientos en 
> los desiertos del alejamiento lleguen al océano de la presencia divina, y 
> quienes languidecen en las soledades de la separación sean guiados al hogar 
> de reunión eterna. Así podrán ser disipadas las brumas del error, y podrá 
> amanecer la resplandeciente luz de guía divina sobre el horizonte de los 
> corazones humanos. Ponemos en Dios nuestra confianza y a Él imploramos 
> ayuda para que, quizás, fluya de esta pluma aquello que haga revivir las almas 
> de los hombres, para que todos ellos se levanten de sus lechos de negligencia 
> y escuchen el murmullo de las hojas del Paraíso, que provienen del árbol que, 
> con el consentimiento de Dios, la mano del poder divino ha plantado en el 
> Ri¤ván del Todoglorioso.
> Para quienes están dotados de entendimiento, es claro y manifiesto que, 
> cuando el fuego del amor de Jesús consumió los velos de las limitaciones de 
> los judíos, y Su autoridad se hizo evidente y fue puesta parcialmente en vigor, 
> Él, el Revelador de la Belleza invisible, al dirigirse un día a sus discípulos, se 
> refirió a Su muerte y, encendiendo en sus corazones el fuego de la aflicción, 
> les anunció: "Yo me voy y vengo otra vez a vosotros". Y en otra parte refirió: 
> "Yo me voy y vendrá otro, Quien os dirá todo lo que no os he dicho, y cumplirá 
> todo lo que he hablado". Ambos dichos poseen un mismo significado, ¡si 
> comprendieses a las Manifestaciones de la Unidad de Dios con percepción 
> divina!
> Todo observador perspicaz reconocerá que, en la dispensación del Qur'án, 
> fueron confirmados tanto el Libro como la Causa de Jesús. Y en cuanto a los 
> nombres, Muḥammad mis-mo declaró: "Yo soy Jesús". Él reconoció la verdad 
> de las señales, profecías y palabras de Jesús, y atestiguó que todas eran de 
> Dios. En este sentido, ni la persona de Jesús, ni Sus escritos han diferido de 
> los de Muḥammad y de Su Libro Sa-grado, por cuanto ambos han abogado por 
> la Causa de Dios, han entonado Su alabanza y revelado Sus mandamientos. Y 
> así es como Jesús mismo declaró: "Me voy y vengo otra vez a vosotros". Toma 
> el sol como ejemplo. Si dijera "Soy el sol de ayer", diría la verdad. Y si 
> pretendiese ser otro sol, habida cuenta de la sucesión de las horas, diría 
> también la verdad. Asimismo, si se dijera que todos los días no son sino uno y 
> el mismo, ello sería correcto y verdadero. Y si respecto de nombres 
> particulares y designaciones se dijera que difieren, ello también sería verdad. 
> Pues si bien son los mismos, se reconoce en cada uno una designación 
> distinta, un atributo específico, un carácter particular. Así pues, conforme a lo 
> dicho, comprende las características de distinción, la variedad y unidad de las 
> diversas Manifestaciones de santidad, para que llegues a entender las 
> alusiones con que el creador de todos los nombres y atributos se ha referido a 
> los misterios de la distinción y unidad, y puedas descubrir la respuesta a tu 
> pregunta acerca de por qué la Eterna Belleza, en épocas distintas, Se ha 
> dirigido a Sí misma con nombres y títulos diferentes.
> Posteriormente, los compañeros y discípulos de Jesús Le preguntaron acerca 
> de los signos que debían necesariamente indicar la vuelta de Su 
> manifestación. ¿Cuándo -inquirieron- sucederán estas cosas? Varias veces 
> interrogaron a aquella incomparable Belleza y, cada vez, al responder, indicó 
> Aquél un signo particular que debería anunciar el advenimiento de la 
> Dispensación prometida. Así lo atestiguan los cuatro Evangelios.
> Este Agraviado citará sólo uno de los pasajes aludidos, confiriendo así a la 
> humanidad, por amor de Dios, generosidades que aún están guardadas en los 
> tesoros del oculto y sagrado Árbol, para que quizás los hombres mortales no 
> se priven de su porción del fruto inmortal, y logren una gota de las aguas de 
> vida eterna que, desde Baghdád, la "Morada de Paz", son conferidas a toda la 
> humanidad. No pedimos premio ni recompensa. "Alimentamos vuestras almas 
> por amor de Dios; no queremos de vosotros paga ni agradecimiento."15 Éste 
> es el alimento que confiere vida eterna a los puros de corazón y a los 
> iluminados de espíritu. Éste es el pan del cual se dice: "Señor, haz descender 
> sobre nosotros Tu pan del cielo".16 Este pan nunca les será retenido a 
> quienes lo merecen, ni tampoco podrá jamás agotarse. Crece eternamente en 
> el árbol de la gracia; desciende en toda época de los cielos de la justicia y la 
> misericordia. Pues como asegura Él: "¿No ves con qué compara Dios una 
> buena palabra? Con un buen árbol; su raíz firme y sus ramas extendidas al 
> cielo, dando su fruto en todo tiempo".17
> ¡Qué lástima que el hombre se prive de esta hermosa dádiva, esta gracia 
> imperecedera, esta vida eterna! Le incumbe apreciar este alimento que viene 
> del cielo para que quizás, mediante los maravillosos favores del Sol de la 
> Verdad, sean devueltos a la vida los muertos, y las almas marchitas sean 
> vivificadas por el Espíritu infinito. Daos prisa, oh mi hermano, para que 
> mientras aún haya tiempo nuestros labios prueben el trago inmortal, pues la 
> brisa de la vida, que ahora sopla desde la ciudad del Bienamado, no podrá 
> perdurar, y el torrentoso río de la prolación divina deberá necesariamente 
> aquietarse, y las puertas del Ri¤ván no habrán de permanecer siempre 
> abiertas. A fe cierta llegará el día cuando el Ruiseñor del Paraíso haya 
> emprendido vuelo desde esta residencia terrenal a su nido celestial. Ya no se 
> oirá entonces su melodía y habrá dejado de relumbrar la belleza de la rosa. 
> Por tanto, aprovecha el tiempo antes de que la gloria de la primavera divina se 
> haya consumido y el Ave de la Eternidad haya cesado de gorjear su melodía, 
> para que tu oído interior no se prive de escuchar su llamado. Éste es mi 
> consejo para ti y los amados de Dios. Quienquiera que lo desee, que se vuelva 
> hacia él; quienquiera que lo desee, que se aparte. Dios, verdaderamente, es 
> independiente de él y de lo que él vea y atestigüe.
> Éstas son las melodías cantadas por Jesús, Hijo de María, con tonos de 
> majestuosa fuerza en el Ri¤ván del Evangelio, las cuales revelan los signos 
> que deben anunciar el advenimiento de la próxima Manifestación. En el primer 
> Evangelio según Mateo está escrito: "Y cuando preguntaron a Jesús sobre los 
> signos de Su venida, Él les dijo: 'En seguida, después de la opresión18 de 
> aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz, y caerán las 
> estrellas del cielo, y los poderes de la tierra se conmoverán. Entonces 
> aparecerá el signo del Hijo del hombre en el cielo, y se lamentarán todas las 
> tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo 
> con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con resonante trompeta'".19 
> Vertido a la lengua per-sa,20 el sentido de estas palabras es el siguiente: 
> Cuando ocurra la opresión y las aflicciones que han de sobrevenir a la 
> humanidad, entonces no dará el sol su resplandor, ni la luna su luz; caerán 
> sobre la tierra las estrellas del cielo y se estremecerán los pilares de la tierra. 
> En ese tiempo los signos del Hijo del hombre aparecerán en el cielo, es decir, 
> cuando estos signos hayan aparecido, la Belleza prometida y Esencia de la 
> vida surgirá en el mundo visible procedente del reino de lo invisible. Y Él dice: 
> en ese tiempo todos los pueblos y razas que habitan la tierra se quejarán y 
> lamentarán, y verán a aquella divina Belleza venir del cielo cabalgando sobre 
> las nubes con poder, grandeza y magnificencia, y enviando a Sus ángeles con 
> resonante trompeta. De forma similar, las mismas expresiones se encuentran 
> en los tres Evangelios restantes según Lucas, Marcos y Juan. Ya que Nos 
> hemos referido a ellas extensamente en Nuestras Tablas reveladas en lengua 
> árabe, no las hemos mencionado en estas páginas, limitándonos sólo a una 
> referencia.
> Por cuanto los sacerdotes cristianos no han comprendido el significado de 
> estas palabras, no reconocieron su objeto y propósito, y se han aferrado a la 
> interpretación literal de las palabras de Jesús, por lo tanto se han privado de la 
> abundante gracia de la Revelación de Muḥammad y de sus copiosas dádivas. 
> Los ignorantes de entre la comunidad cristiana, siguiendo el ejemplo de los 
> jefes de su fe, se privaron igualmente de ver la belleza del Rey de gloria, por 
> cuanto los signos que habían de acompañar el amanecer del sol de la 
> Dispensación de Muḥammad, de hecho no se cumplieron. Así han pasado 
> edades y han transcurrido siglos, y aquel purísimo Espíritu ha regresado a los 
> retiros de su antigua soberanía. Una vez más el Espíritu eterno ha soplado en 
> la trompeta mística, haciendo salir a los muertos de sus sepulcros de 
> negligencia y error hacia el reino de guía y gracia. Y, sin embargo, aquella 
> comunidad expectante aún exclama: ¿Cuándo acontecerán estas cosas? 
> ¿Cuándo se manifestará el Prometido, el objeto de nuestra esperanza, para 
> que nos levantemos por el triunfo de Su Causa, para que sacrifiquemos 
> nuestros bienes por Él, para que ofrezcamos nuestras vidas en Su sendero? 
> De igual modo, tales falsas imaginaciones han hecho que otras comunidades 
> se aparten del Kawthar de la infinita misericordia de la Providencia, y estén 
> ocupados en sus propios vanos pensamientos.
> Además de este pasaje, hay en el Evangelio otro versículo en el cual Él dice: 
> "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".21 Por eso los 
> adherentes de Jesús han sostenido que la ley del Evangelio nunca será 
> abrogada y que, cuandoquiera que se manifieste la Belleza prometida y se 
> revelen todos los signos, Él deberá necesariamente reafirmar y establecer la 
> ley proclamada en el Evangelio, de modo que en el mundo no quede otra fe 
> que Su fe. Ésta es su creencia fundamental. Y su convicción es tal que si 
> apareciera una persona con todos los signos prometidos y promulgara lo que 
> es contrario a la letra de la ley del Evangelio, ellos de seguro le rechazarían, 
> rehusarían someterse a su ley, le declararían infiel y se burlarían de él. Esto lo 
> prueba lo ocurrido cuando apareció el sol de la Revelación de Muḥammad. Si 
> en cada Dispensación hubiesen inquirido con humildad ante las 
> Manifestaciones de Dios el verdadero significado de estas palabras reveladas 
> en los libros sagrados -palabras cuya interpretación errónea ha hecho que los 
> hombres se priven de reconocer el Sadratu'l-Muntahá, el Propósito último-, de 
> seguro habrían sido guiados hacia la luz del Sol de la Verdad y habrían 
> descubierto los misterios del divino conocimiento y sabiduría.
> Este siervo desea ahora compartir contigo una gota del insondable océano de 
> las verdades atesoradas en estas santas palabras para que, quizás, los 
> corazones perspicaces comprendan todas las alusiones y consecuencias de 
> las palabras de las Manifestaciones de Santidad, de modo que la imponente 
> majestad de la Palabra de Dios no les impida alcanzar el océano de Sus 
> nombres y atributos, ni les prive de reconocer la Lámpara de Dios, que es la 
> sede de la revelación de Su glorificada Esencia.
> En cuanto a las palabras "en seguida, después de la opresión de aquellos 
> días", éstas se refieren al tiempo en que los hombres serán oprimidos y 
> afligidos, tiempo en que habrían desaparecido de entre los hombres los 
> últimos vestigios del Sol de la Verdad y el fruto del Árbol del conocimiento y 
> sabiduría, cuando hayan caído las riendas de la humanidad en manos de 
> necios e ignorantes, cuando se hayan cerrado las puertas de la divina unidad y 
> conocimiento -propósito esencial y último de la creación-, cuando el 
> conocimiento verdadero haya cedido paso a la vana fantasía, y la corrupción 
> haya usurpado el lugar de la rectitud. Semejante a ésta es la situación que se 
> presencia en este Día, cuando las riendas de cada comunidad han caído en 
> manos de caudillos insensatos, quienes se conducen por los impulsos de sus 
> deseos y antojos. En sus lenguas, la mención de Dios se ha convertido en un 
> nombre vacío y, en medio de ellos, Su santa Palabra ha pasado a ser letra 
> muerta. Tal es la férula de sus deseos, que la lámpara de la conciencia y la 
> razón se ha extinguido en sus corazones, y ello a pesar de que los dedos del 
> poder divino han abierto las puertas del conocimiento de Dios, y la luz del 
> conocimiento divino y gracia celestial ha iluminado e inspirado la esencia de 
> todo lo creado, a tal punto que en todas y cada una de las cosas se ha abierto 
> una puerta del conocimiento, y dentro de cada átomo se han manifestado 
> vestigios del sol. Y sin embargo, a pesar de todas estas múltiples revelaciones 
> del conocimiento divino que han envuelto al mundo, todavía ellos imaginan 
> vanamente que está cerrada la puerta del conocimiento y quietas las lluvias de 
> la misericordia. Aferrándose a la vana fantasía, se han desviado lejos del 
> 'Urvatu'l-Vuthqá del conocimiento divino. Sus corazones parecen no inclinarse 
> al conocimiento ni a la puerta de él; ni piensan en sus manifestaciones, por 
> cuanto en la vana fantasía han encontrado la puerta que conduce a las 
> riquezas terrenales, en tanto que en la manifestación del Revelador del 
> Conocimiento no encuentran otra cosa más que el llamado a la abnegación. 
> Ellos, por tanto, se aferran naturalmente a lo primero y huyen de lo otro. 
> Aunque reconocen en sus corazones que la Ley de Dios es una y la misma, sin 
> embargo emiten en toda dirección nuevos mandamientos y proclaman en cada 
> época un nuevo decreto. No hay dos que estén de acuerdo en una misma ley, 
> porque no buscan a ningún Dios salvo su propio deseo, y no hollan sendero 
> alguno que no sea el sendero del error. La jefatura es para ellos el último 
> objeto de sus esfuerzos, y consideran el orgullo y la arrogancia como los más 
> altos logros que puedan desear sus corazones. Han puesto sus sórdidas 
> maquinaciones por encima del decreto divino, han renunciado a resignarse a 
> la voluntad de Dios, se han ocupado en cálculos egoístas y han seguido el 
> camino de los hipócritas. Con todo su poder y su fuerza tratan de asegurarse 
> en sus despreciables ocupaciones, por miedo a que el menor descrédito 
> socave su autoridad o manche la ostentación de su magnificencia. Si el ojo 
> fuera ungido y alumbrado con el colirio del conocimiento de Dios, de seguro 
> descubriría que una manada de bestias voraces se han reunido para 
> alimentarse de la carroña de las almas humanas.
> ¿Qué "opresión" es mayor que la que ha sido referida? ¿Qué "opresión" es 
> más dolorosa que el hecho de que un alma busque la verdad y desee alcanzar 
> el conocimiento de Dios, y no sepa adónde dirigirse ni de quién obtenerlo? 
> Pues las opiniones se han diversificado gravemente, y los caminos para 
> alcanzar a Dios se han multiplicado. Esta "opresión" es el rasgo esencial de 
> toda Revelación; y si no ocurre, el Sol de la Verdad no será revelado. Pues la 
> aurora de la guía divina debe necesariamente seguir a la oscuridad de la 
> noche del error. Por esta razón, en todas las crónicas y tradiciones se ha 
> hecho referencia a esto, a saber: que la iniquidad cubrirá la superficie de la 
> Tierra y la oscuridad envolverá a la humanidad. Como las tradiciones a que se 
> ha hecho referencia son bien conocidas, y el propósito de este siervo es ser 
> breve, Él se abstendrá de citar su texto.
> Si esta "opresión" (que literalmente significa presión) se interpretara como que 
> la Tierra habrá de contraerse, o si la vana fantasía de los hombres concibiera 
> calamidades similares que hubieran de asolar a la humanidad, es claro y 
> manifiesto que ninguno de tales hechos podrá jamás ocurrir. De seguro 
> objetarán que este requisito previo para la revelación divina no se ha hecho 
> manifiesto. Ésa ha sido, y aún es, su aseveración. Mientras que "opresión" 
> significa la falta de capacidad para adquirir conocimiento espiritual y entender 
> la Palabra de Dios. Significa que, cuando el Sol de la Verdad se haya puesto, 
> y los espejos que reflejan Su luz hayan desaparecido, la humanidad será 
> afligida por "opresión" e infortunio y no sabrá adónde dirigirse en busca de 
> guía. Así te instruimos en la interpretación de las tradiciones y te revelamos los 
> misterios de la sabiduría divina, para que quizás comprendas su significado y 
> seas de aquellos que han bebido de la copa del divino conocimiento y 
> comprensión.
> Y ahora, respecto de Sus palabras "se oscurecerá el sol, y la luna no dará su 
> luz, y las estrellas caerán del cielo", los términos "sol" y "luna", mencionados 
> en las escrituras de los Profetas de Dios, no sólo significan el sol y la luna del 
> universo visible. Más aún, son múltiples los significados que han querido 
> asignar a estos términos. En cada caso les han dado una significación 
> particular. Así, en un sentido, "sol" significa cada uno de los Soles de la 
> Verdad que aparecen en la aurora de antigua gloria y llenan el mundo con una 
> generosa efusión de gracia procedente de lo alto. Estos Soles de la Verdad 
> son las Manifestaciones universales de Dios en los mundos de Sus atributos y 
> nombres; así como el sol visible que, por decreto de Dios, el Verdadero, el 
> Adorado, toma parte en el desarrollo de todas las cosas terrenales: los 
> árboles, las frutas y sus colores, los minerales de la tierra, y todo lo que puede 
> presenciarse en el mundo de la creación, así también las Lumbreras divinas, 
> con su cuidado amoroso e influencia educativa, hacen que existan y se 
> manifiesten los árboles de la unidad divina, los frutos de Su unicidad, las hojas 
> del desprendimiento, las flores del conocimiento y la certeza, y los arrayanes 
> de la sabiduría y prolación. Así, mediante la aparición de estas Lumbreras de 
> Dios se renueva el mundo, brotan las aguas de vida eterna, se agitan las 
> aguas de amorosa bondad, se amontonan las nubes de la gracia y sopla la 
> brisa de la munificencia sobre todas las cosas creadas. El calor que generan 
> estas Lumbreras de Dios y los fuegos inextinguibles que encienden son los 
> que hacen que la luz del amor de Dios brille intensamente en el corazón de la 
> humanidad. Mediante la abundante gracia de estos Símbolos del 
> Desprendimiento, los cuerpos de los muertos son inspirados por el espíritu de 
> vida eterna. Ciertamente, el sol visible no es más que un signo del esplendor 
> de aquel Sol de la Verdad, Sol que jamás podrá tener par, semejante o rival. 
> Mediante Él viven, se mueven y tienen su existencia todas las cosas; son 
> reveladas por Su gracia y a Él vuelven. De Él han surgido todas las cosas y 
> todas han vuelto a los tesoros de Su revelación. De Él procedieron todas las 
> cosas creadas y al depósito de Su Ley volvieron.
> Que estas Lumbreras divinas parezcan a veces estar limitadas a 
> denominaciones y atributos específicos, como ya has observado y observas 
> ahora, se debe solamente a la comprensión limitada e imperfecta de ciertas 
> mentes. Por otra parte, en todo tiempo han sido exaltadas por encima de todo 
> nombre laudatorio y santificadas de todo atributo descriptivo, y continuarán 
> siéndolo eternamente. La quintaesencia de ningún nombre tendrá esperanza 
> de aproximarse a su corte de santidad; de todos los atributos, los más 
> elevados y puros nunca podrán acercarse a su reino de gloria. Inmensamente 
> exaltados son los Profetas de Dios por encima de la comprensión de los 
> hombres, los cuales nunca les podrán conocer excepto por Ellos mismos. 
> ¡Cuán lejos está de Su gloria que Sus Elegidos sean magnificados por algún 
> otro que no sea sus propias personas! ¡Glorificados están por encima de la 
> alabanza de los hombres; exaltados están por encima del entendimiento 
> humano!
> El término "soles" ha sido aplicado muchas veces, en las escrituras de las 
> "Almas inmaculadas", a los Profetas de Dios, esos luminosos Emblemas del 
> Desprendimiento. Entre esas escrituras están las siguientes palabras de la 
> "Oración de Nudbih":22 "¿Adónde se han ido los Soles resplandecientes? 
> ¿Hacia dónde han partido aquellas brillantes Lunas y centelleantes Estrellas?" 
> Así, es evidente que los términos "sol", "luna" y "estrellas" significan 
> primariamente los Profetas de Dios, los santos y sus compañeros, esas 
> Lumbreras Cuyo conocimiento ha vertido su luz sobre los mundos de lo visible 
> y lo invisible.
> En otro sentido, mediante estos términos se indica a los sacerdotes de la 
> Dispensación anterior que viven en los días de la Revelación siguiente y 
> tienen las riendas de la religión en sus manos. Si estos sacerdotes son 
> iluminados por la luz de la Revelación más reciente, serán aceptables para 
> Dios y brillarán con luz sempiterna. De lo contrario, se les declarará 
> oscurecidos aun cuando en apariencia externa sean caudillos de los hombres. 
> Ya que la fe y el descreimiento, la guía y el error, la felicidad y la miseria, la luz 
> y la oscuridad, todo depende de la aprobación de Aquel Que es el Sol de la 
> Verdad. Cualquiera de los sacerdotes de cada época que, en el Día del Juicio, 
> reciba de la Fuente del verdadero conocimiento el testimonio de la fe, 
> ciertamente se convertirá en el receptor de la erudición, del favor divino y de la 
> luz del verdadero entendimiento. De lo contrario, será marcado como culpable 
> de insensatez, negación, blasfemia y opresión.
> Es evidente y manifiesto para todo observador perspicaz que así como la luz 
> de la estrella se apaga ante el refulgente resplandor del sol, del mismo modo 
> la lumbrera del conocimiento terrenal, de la sabiduría y entendimiento 
> desaparece en la nada al ponérsele frente a frente a las resplandecientes 
> glorias del Sol de la Verdad, Astro de la iluminación divina.
> Que el término "sol" haya sido aplicado a los jefes religiosos se debe a su 
> elevada posición, su fama y renombre. Tales son los sacerdotes de cada 
> época, quienes son universalmente reconocidos, hablan con autoridad y cuya 
> fama está firmemente establecida. Si se asemejan al Sol de la Verdad, de 
> seguro serán considerados como los más exaltados de entre todas las 
> lumbreras; de lo contrario, habrá de verse en ellos a los centros focales del 
> fuego infernal. Así Él dice: "Verdaderamente, el sol y la luna están condenados 
> ambos al tormento del fuego infernal".23 Sin duda, te es familiar la 
> interpretación de los términos "sol" y "luna" mencionados en este versículo; no 
> es necesario por tanto referirse a él. Y quienquiera que sea de la índole de 
> este "sol" y "luna", es decir, que siga el ejemplo de estos jefes, volviendo su 
> rostro hacia la falsedad y apartándose de la verdad, sin duda ha salido de las 
> tinieblas del infierno y vuelve allí.
> Y ahora, oh buscador, nos incumbe asirnos firmemente al 'Urvatu'l-Vuthqá para 
> que, quizás, dejemos atrás la lóbrega noche del error y abracemos la luz 
> naciente de la guía divina. ¿Acaso no hemos de huir de la faz de la negación y 
> buscar la sombra protectora de la certeza? ¿Acaso no hemos de liberarnos del 
> horror de las tinieblas satánicas y apresurarnos hacia la luz naciente de la 
> Belleza celestial? De este modo te conferimos el fruto del Árbol del 
> conocimiento divino, para que, contento y alegre, mores en el Ri¤ván de la 
> sabiduría divina. 
> En otro sentido, los términos "sol", "luna" y "estrellas" significan las leyes y 
> enseñanzas que han sido establecidas y proclamadas en cada Dispensación, 
> tales como las leyes de la oración y el ayuno. Después de que la belleza del 
> Profeta Muḥammad desapareciera detrás del velo, éstas, conforme a la ley del 
> Qur'án, han sido consideradas como las leyes fundamentales y obligatorias de 
> Su dispensación. Esto lo atestiguan los textos de las tradiciones y crónicas; a 
> ellas no necesitamos referirnos aquí, habida cuenta de que son ampliamente 
> conocidas. Es más, en toda Dispensación se ha hecho hincapié en la ley 
> concerniente a la oración y ha sido puesta en vigor universalmente. De ello 
> dan testimonio las tradiciones escritas, atribuidas a las luces que han emanado 
> del Sol de la Verdad, la esencia del Profeta Muḥammad. 
> Las tradiciones han verificado el hecho de que en todas las Dispensaciones la 
> ley de la oración ha constituido un elemento fundamental de la Revelación de 
> todos los Profetas de Dios; ley cuya forma y manera han sido adaptadas a los 
> cambiantes requerimientos de cada época. Por cuanto cada Revelación 
> sucesiva ha abolido las costumbres, hábitos y enseñanzas que clara, 
> específica y firmemente había establecido la Dispensación anterior, éstas, por 
> tanto, se han expresado simbólicamente mediante los términos "sol" y "luna". 
> "Para que Él pueda probaros cuál de vosotros sobresale en sus obras".24
> Además, en las tradiciones se han aplicado los términos "sol" y "luna" a la 
> oración y el ayuno; así se ha dicho: "El ayuno es iluminación, la oración es 
> luz". Cierto día, un conocido sacerdote vino a visitarnos. Mientras 
> conversábamos con él, se refirió a la tradición citada anteriormente. Dijo: "Por 
> cuanto el ayuno hace que aumente el calor del cuerpo, se le ha comparado 
> con la luz del sol; y como la oración de la noche refresca al hombre, se la ha 
> comparado con la luz de la luna". Al momento se Nos hizo claro que aquel 
> pobre hombre no había sido favorecido ni con una gota del océano del 
> verdadero entendimiento, y que se había desviado lejos de la Zarza ardiente 
> de la sabiduría divina. Entonces, cortésmente, le hicimos ver: "La 
> interpretación que vuestra reverencia ha dado a esta tradición es la corriente 
> entre la gente. ¿No podría ser interpretada de otro modo?" Él Nos preguntó: 
> "¿Cómo podría ser?" Y Nos replicamos: "Muḥam-mad, el Sello de los Profetas, 
> y el más distinguido de los Elegidos de Dios, ha comparado la Dispensación 
> del Qur'án con el cielo por razón de la sublimidad de éste, su influencia 
> suprema, su majestad, y el hecho de que abarca a todas las religiones. Y al 
> igual que el sol y la luna constituyen las lumbreras más brillantes y 
> prominentes de los cielos, de modo semejante, en el cielo de la religión de 
> Dios han sido decretados dos astros radiantes: el ayuno y la oración. 'El Islám 
> es el cielo; el ayuno, su sol; la oración, su luna'."
> Éste es el propósito que subyace en las palabras simbólicas de las 
> Manifestaciones de Dios. Por consiguiente, la aplicación de los términos "sol" y 
> "luna" a las cosas ya mencionadas ha sido demostrada y justificada por el texto 
> de los versículos sagrados y tradiciones escritas. De ahí que sea claro y 
> manifiesto que las palabras "se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz, y 
> las estrellas caerán del cielo", expresan la obstinación de los sacerdotes y la 
> anulación de las leyes firmemente establecidas por Revelación divina, todo lo 
> cual ha sido predicho, en lenguaje simbólico, por la Manifestación de Dios. 
> Nadie excepto los justos participarán de esta copa, nadie sino los piadosos 
> pueden compartirla. "Los justos beberán de una copa preparada en la fuente 
> de alcanfor".25
> Es incuestionable que, en cada sucesiva Revelación, el "sol" y la "luna" de las 
> enseñanzas, leyes, mandamientos y prohibiciones que han sido establecidos 
> en la Dispensación anterior, y que han amparado al pueblo de aquella época, 
> se oscurecen, es decir, que se han agotado y dejan de ejercer su influencia. Y 
> ahora recapacita: si el pueblo del Evangelio hubiera reconocido el significado 
> de los términos simbólicos "sol" y "luna" y, a diferencia del obstinado y el 
> perverso, hubiera buscado iluminación en Aquel Que es el Revelador de 
> conocimiento divino, de seguro habrían comprendido el propósito de estos 
> términos y no habrían sido afligidos y oprimidos por la oscuridad de sus 
> deseos egoístas. Es más, como no han obtenido el verdadero conocimiento de 
> su misma Fuente, han perecido en el peligroso valle de la obstinación y el 
> descreimiento. Ellos aún no han despertado para percibir que se han 
> manifestado todos los signos anunciados, que el Sol prometido se ha elevado 
> sobre el horizonte de la Revelación divina, y que se han oscurecido y han 
> declinado el "sol" y la "luna" de las enseñanzas, las leyes y la erudición de una 
> Dispensación anterior.
> Y ahora, con la mirada fija y alas firmes, toma el camino de la certeza y la 
> verdad. "Di: Es Dios; entonces déjalos que se entretengan en sus sutilezas".26 
> Así, serás considerado entre aquellos compañeros de quienes Él dice: 
> "Aquellos que dicen 'Nuestro Señor es Dios', y continúan firmes en Su camino, 
> a ellos, ciertamente, descenderán los ángeles".27 Entonces presenciarás 
> todos estos misterios con tus propios ojos.
> ¡Oh mi hermano! Da el paso del espíritu para que, en un abrir y cerrar de ojos, 
> atravieses raudo los desiertos del alejamiento y la privación, y llegues al 
> Ri¤ván de reunión sempiterna y, de un aliento, comulgues con los espíritus 
> celestiales. Ya que con pies humanos nunca tendrás esperanza de atravesar 
> esas distancias inmensurables ni de alcanzar tu objetivo. Sea la paz con aquel 
> a quien la luz de la verdad guía hacia toda verdad, y con quien, en el nombre 
> de Dios y en el sendero de Su Causa, se yergue sobre la orilla del verdadero 
> entendimiento.
> Éste es el significado del versículo sagrado "¡Mas no! Juro por el Señor de los 
> Orientes y Occidentes",28 por cuanto los "Soles" a que se hace referencia 
> tienen cada uno su levante y su poniente. Y, como los comentadores del 
> Qur'án no lograron comprender el significado simbólico de estos "Soles", 
> tuvieron dificultades para interpretar el versículo antes citado. Algunos de ellos 
> han sostenido que, debido a que el sol sale cada día en un punto diferente, los 
> términos "orientes" y "occidentes" figuran en plural. Otros han escrito que este 
> versículo indica las cuatro estaciones del año, por cuanto los lugares de salida 
> y puesta del sol varían con el cambio de las estaciones. ¡Tal es la profundidad 
> de su entendimiento! Y, sin embargo, persisten en imputar error y locura a 
> esas Joyas del conocimiento, esos irreprochables y purísimos Símbolos de la 
> sabiduría.
> Asimismo, esfuérzate por comprender, mediante estas lúcidas, estas 
> poderosas, concluyentes e inequívocas afirmaciones, el significado del 
> "hendimiento del cielo", uno de los signos que deben necesariamente anunciar 
> la venida de la Hora final, el Día de la Resurrección. Así Él ha dicho: "Cuando 
> el cielo sea hendido".29 "Cielo" indica el cielo de la Revelación divina, que es 
> alzado con toda Manifestación y despedazado con la siguiente. "Hendido" 
> indica que la Dispensación anterior es reemplazada y abrogada. ¡Juro por Dios 
> que el hendimiento de este cielo es, para los que disciernen, un acto más 
> poderoso que el rompimiento de la esfera celeste! Medita un momento: que 
> una Revelación divina que durante años ha estado firmemente establecida, a 
> cuya sombra todos cuantos la han abrazado han sido criados y educados, la 
> luz de cuya ley ha disciplinado a generaciones de hombres, la excelencia de 
> cuya palabra los hombres han escuchado relatar a sus padres, de modo tal 
> que el ojo humano no ha visto nada sino la influencia penetrante de su gracia, 
> y el oído mortal no ha oído nada sino la resonante majestad de su mandato; 
> ¿qué acto es más poderoso que el hecho de que tal Revelación, por el poder 
> de Dios, sea "hendida" y sea abolida con la aparición de una alma? 
> Reflexiona: ¿es este acto más grande que lo que estos hombres abyectos y 
> necios imaginan que significa el "hendimiento del cielo"?
> Por otra parte, considera las tribulaciones y amargura de la vida de esos 
> Reveladores de la divina Belleza. Reflexiona, ¡cuán desasistidos y solos 
> encararon al mundo y a todos sus pueblos, y promulgaron la Ley de Dios! Por 
> muy severas que fueran las persecuciones infligidas sobre esas santas, esas 
> preciosas y tiernas almas, sin embargo ellas permanecieron pacientes en la 
> plenitud de su poder y, a pesar de su ascendiente, padecieron y perseveraron.
> Asimismo, esfuérzate por comprender el significado del "cambio de la tierra". 
> Has de saber que cualesquiera que sean los corazones sobre los cuales han 
> caído las muníficas lluvias de la misericordia del "cielo" de la Revelación 
> divina, la tierra de esos corazones ha sido verdaderamente cambiada por la 
> tierra del divino conocimiento y sabiduría. ¡Qué arrayanes de unidad ha 
> producido el suelo de sus corazones! ¡Qué flores de verdadero conocimiento y 
> sabiduría han dado sus pechos iluminados! Si no hubiera cambiado la tierra de 
> sus corazones, ¿cómo hubiesen podido aquellas almas a quienes no se había 
> enseñado una letra, que no habían conocido maestros, ni entrado en escuela 
> alguna, pronunciar tales palabras y desplegar tal conocimiento que nadie 
> puede comprender? Me parece que han sido modelados de la arcilla del 
> conocimiento infinito y amasados con el agua de la sabiduría divina. Por tanto 
> se ha dicho: "El conocimiento es una luz que Dios derrama sobre el corazón 
> de quienquiera sea Su voluntad". Esta clase de conocimiento es digna de 
> alabanza y siempre lo ha sido; pero no el conocimiento limitado que ha nacido 
> de mentes veladas y oscuras; ¡tal conocimiento limitado lo toman incluso 
> clandestinamente unos de otros y se glorían vanamente de él!
> ¡Ojalá que los corazones de los hombres se limpiasen de estas limitaciones 
> humanas y oscuros pensamientos impuestos sobre ellos!, para que, quizás, 
> sean iluminados por la luz del Sol del conocimiento verdadero y comprendan 
> los misterios de la sabiduría divina. Ahora considera: si la árida y estéril tierra 
> de estos corazones hubiese de quedar inalterada, ¿cómo podrían ellos llegar a 
> ser alguna vez los Recipientes de la revelación de los misterios de Dios y los 
> Reveladores de la Esencia divina? Así Él ha dicho: "En el día en que la tierra 
> será mudada en otra tierra".30
> La brisa de la munificencia del Rey de la creación ha hecho que hasta cambie 
> la tierra física, ¡si ponderaseis en vuestro corazón los misterios de la 
> Revelación divina!
> Y, ahora, has de comprender el sentido de este versículo: "En el Día de la 
> Resurrección la tierra toda será sólo un puñado en Su mano, y en Su diestra 
> serán replegados los cielos. ¡La alabanza sea para Él! y ¡exaltado sea sobre 
> los socios que Le unen!".31 Y ahora, sé sincero en tu juicio. Si estos versículos 
> tuviesen el significado que le dan los hombres, ¿qué provecho -cabe 
> preguntarse- podrían tener para el hombre? Además, es evidente y manifiesto 
> que ninguna mano que puedan ver ojos humanos podría realizar tales hechos, 
> ni tampoco éstos podrían atribuirse a la exaltada Esencia del Dios único y 
> verdadero. Es más, admitir cosa semejante no es sino mera blasfemia y 
> extrema desfiguración de la verdad. Y suponiendo que este versículo se refiere 
> a las Manifestaciones de Dios, que han de ser llamadas en el Día del Juicio a 
> efectuar tales hechos, ello también parece estar lejos de la verdad y no sería 
> de ningún provecho. Por el contrario, el término "tierra" significa la tierra de la 
> comprensión y conocimiento, y "cielos" indica los cielos de la Revelación 
> divina. Reflexiona sobre cómo, por una parte, con Su poderoso puño Él ha 
> tornado la tierra del conocimiento y comprensión, previamente desplegada, en 
> un mero terrón; y cómo, por otra parte, ha esparcido en los corazones de los 
> hombres una tierra nueva y altamente exaltada, haciendo así brotar las más 
> frescas y hermosas flores y los más poderosos y erguidos árboles en el 
> iluminado pecho de los hombres.
> Asimismo, reflexiona cómo los sublimes cielos de las religiones del pasado han 
> sido replegados por la diestra del poder, cómo los cielos de la Revelación 
> divina han sido elevados por mandato de Dios y adornados por el sol, la luna y 
> las estrellas de Sus maravillosos Mandamientos. Tales son los misterios de la 
> Palabra de Dios que han sido revelados y manifestados para que, quizás, 
> percibas la matutina luz de guía divina, extingas, por la fuerza de la confianza 
> y la renunciación, la lámpara de la vana fantasía, de las ociosas 
> imaginaciones, de la vacilación y duda, y enciendas, en la cámara íntima de tu 
> corazón, la recién nacida luz del conocimiento y certeza divinos.
> Por cierto, has de saber que el propósito fundamental de todos estos términos 
> simbólicos y alusiones abstrusas que emanan de los Reveladores de la santa 
> Causa de Dios ha sido el de probar y someter a examen a los pueblos del 
> mundo para que, con ello, la tierra de los corazones puros e iluminados sea 
> separada del suelo perecedero y estéril. Desde tiempo inmemorial ha 
> procedido Dios así con Sus criaturas, y esto lo atestiguan los escritos de los 
> libros sagrados.
> Y, asimismo, reflexiona sobre el versículo revelado acerca del "Qiblih".32 
> Muḥammad, el Sol de la Revelación, ya consumada Su huida desde la aurora 
> de Baḥá33 a Yathrib34, al rezar aún solía volver Su rostro hacia Jerusalén, la 
> ciudad santa, hasta que llegó la hora en que los judíos comenzaron a proferir 
> palabras indecorosas contra Él, palabras cuya mención serían impropias de 
> estas páginas y molestarían al lector. Muḥammad se ofendió profundamente 
> ante aquellas palabras. Mientras miraba al cielo, envuelto en meditación y 
> arrobamiento, oyó la amable voz de Gabriel que decía: "Te vemos desde lo 
> alto volviendo Tu rostro hacia el cielo; Nos, sin embargo, queremos que Te 
> vuelvas a un Qiblih que Te agrade".35 Con posterioridad a aquel día, cuando 
> el Profeta, junto con Sus compañeros, cumplía la oración del mediodía y había 
> ya efectuado dos de los Rik'ats36 prescritos, se oyó de nuevo la Voz de 
> Gabriel: "Vuelve Tu rostro hacia la Mezquita sagrada".37 En medio de esa 
> misma oración, Muḥammad repentinamente apartó Su rostro de Jerusalén 
> dirigiéndolo hacia la Ka'bih. Entonces, un profundo terror sobrecogió a los 
> compañeros del Profeta. Su fe se vio remecida de forma severa. Tal fue su 
> consternación, que muchos de ellos, interrumpiendo su oración, abandonaron 
> su fe. Ciertamente Dios causó esta confusión sólo para probar a Sus siervos. 
> De lo contrario, Él, el Rey ideal, podría no haber cambiado el Qiblih y haber 
> mantenido Jerusalén como Punto de Adoración para Su Dispensación, sin 
> privarle a esa ciudad santa la distinción de favor que le había sido conferida.
> Desde que apareció Moisés, ninguno de los numerosos Profetas enviados 
> como Mensajeros de la Palabra de Dios, tales como David, Jesús y otras de 
> las Manifestaciones más exaltadas aparecidas durante el período transcurrido 
> entre las Revelaciones de Moisés y Muḥammad, jamás alteró la ley del Qiblih. 
> Todos estos Mensajeros del Señor de la creación han hecho a sus pueblos 
> volverse en una misma dirección. Ante los ojos de Dios, el Rey ideal, todos los 
> lugares de la Tierra son uno y el mismo, excepto aquel lugar que, en el día de 
> Su Manifestación, Él designa para un propósito particular. Como Él ha 
> revelado: "De Dios es el Oriente y el Occidente; por tanto, dondequiera os 
> volváis, allí está la faz de Dios".38 No obstante la verdad de estos hechos, 
> ¿por qué habría de ser cambiado el Qiblih, causando con esto tal 
> consternación entre el pueblo, haciendo vacilar a los compañeros del Profeta, 
> y ocasionando tan gran confusión en medio de ellos? Sí, por cierto, aquellas 
> cosas que acarrean consternación a los corazones de los hombres ocurren 
> sólo para que cada alma sea probada con la piedra de toque de Dios, para que 
> se reconozca lo verdadero distinguiéndolo de lo falso. Por esto Él reveló 
> después de la ruptura entre el pueblo: "Designamos el Qiblih que tú quisiste 
> sólo para distinguir a quien sigue al Apóstol de quien se aleja de Él".39 "Asnos 
> aterrados que huyen de un león".40
> Si por un momento ponderases estas palabras en tu corazón, de seguro 
> encontrarías las puertas del entendimiento abiertas ante ti y verías todo el 
> conocimiento y sus misterios descubiertos ante tus ojos. Tales cosas suceden 
> sólo para que las almas de los hombres se desarrollen y sean libradas de la 
> jaula y la prisión del yo y del deseo. Por cuanto, en Su Esencia, aquel Rey 
> ideal ha sido eternamente independiente de la comprensión de todos los 
> seres, y continuará siendo por siempre exaltado en Su propio Ser, por encima 
> de la adoración de toda alma. Una sola brisa de Su opulencia es suficiente 
> para adornar a toda la humanidad con el manto de la riqueza; y una gota del 
> océano de Su munífica gracia basta para conferir a todos los seres la gloria de 
> vida eterna. Pero dado que el Propósito divino ha decretado que lo verdadero 
> debe ser distinguido de lo falso, y el sol de la sombra, Él, por tanto, desde Su 
> reino de gloria ha enviado a la humanidad, en todo tiempo, lluvias de pruebas.
> Si los hombres meditaran sobre la vida de los Profetas de antaño, llegarían tan 
> fácilmente a conocer y comprender el modo de actuar de estos Profetas, que 
> su vista ya no sería velada por aquellas palabras y acciones que son 
> contrarias a sus propios deseos mundanos; destruirían así todo velo que se les 
> interpusiese con el fuego que arde en la Zarza del conocimiento divino, y 
> morarían seguros en el trono de la paz y la certeza. Por ejemplo, considera a 
> Moisés, hijo de 'Imrán, uno de los Profetas exaltados y Autor de un libro 
> divinamente revelado. Un día de entre Sus primeros Días en que pasaba por el 
> mercado, antes de proclamarse Su ministerio, vio Él a dos hombres que 
> peleaban. Uno de ellos pidió ayuda a Moisés contra su oponente. 
> Inmediatamente intervino Moisés y le dio muerte. De esto da testimonio el 
> Libro sagrado. Si se citaran detalles, alargarían e interrumpirían el curso del 
> argumento. La noticia de este incidente cundió por la ciudad y a Moisés le 
> invadió el miedo, como lo atestigua el texto del Libro. Y cuando llegó a Sus 
> oídos la advertencia: "¡Oh Moisés!, de veras que los jefes deliberan para 
> matarte"41, abandonó la ciudad y se detuvo en Madián al servicio de Shoeb. A 
> Su vuelta, Moisés entró en el valle santo, situado en el desierto de Sinaí, y allí 
> tuvo la visión del Rey de gloria en el "Árbol que no pertenece ni al Este ni al 
> Oeste". Allí escuchó la Voz conmovedora del Espíritu, que hablaba desde el 
> ardiente Fuego, ordenándole verter sobre las almas de los Faraones la luz de 
> la guía divina, para que, liberándoles de las sombras del valle del egoísmo y 
> del deseo, les capacitase para alcanzar los prados de delicia divina y, 
> librándoles mediante el Salsabíl de la renuncia, de la confusión del 
> alejamiento, les hiciese entrar en la apacible ciudad de la presencia divina. 
> Cuando Moisés llegó a la presencia del Faraón y le entregó el Mensaje divino, 
> como lo había ordenado Dios, el Faraón habló de forma insultante diciéndole: 
> "¿No eres tú aquel que cometió un homicidio y se volvió infiel?" Así refirió el 
> Señor de majestad que el Faraón dijo a Moisés: "¡Qué hecho has perpetrado! 
> Eres de los desagradecidos. Y éste dijo: 'Ciertamente, lo hice; y fui de aquellos 
> que erraron. Y huí de vos cuando os temía; pero Mi Señor Me ha dado 
> sabiduría y Me ha hecho uno de Sus Apóstoles'".42
> Y ahora pondera en tu corazón la conmoción suscitada por Dios. Reflexiona 
> acerca de las extrañas y múltiples tribulaciones con que Él prueba a Sus 
> siervos. Considera cómo Él inesperadamente escoge de entre Sus siervos, 
> confiándole la exaltada misión de la guía divina, a Aquel Que era tenido por 
> culpable de homicidio, Quien había reconocido Él mismo Su crueldad y Quien 
> durante casi treinta años había sido, a los ojos del mundo, criado en la casa 
> del Faraón y había comido en su mesa. ¿Acaso Dios, el Rey omnipotente, no 
> era capaz de parar la mano a Moisés para que no cometiese el asesinato, de 
> modo que no se Le atribuyese el delito de homicidio, causando confusión y 
> repulsa entre el pueblo?
> Asimismo, reflexiona acerca del estado y la condición de María. Tan honda era 
> la perplejidad de aquella bellísima figura, tan penosa su situación, que 
> amargamente lamentaba haber nacido. Esto lo testifica el texto del versículo 
> sagrado donde se menciona que, habiendo dado a luz a Jesús, María lloró su 
> condición exclamando: "¡Ojalá hubiese muerto antes de esto, y hubiera sido yo 
> olvidada, olvidada por completo!"43 ¡Juro por Dios que ese lamento consume 
> el corazón y estremece el ser! Aquella consternación, aquel 
> descorazonamiento no podían haber sido causados por otra cosa sino por la 
> censura del enemigo y las argucias de los infieles y perversos. Piensa: ¿qué 
> respuesta podía dar a la gente que le rodeaba? ¿Cómo podría sostener que un 
> Niño de padre desconocido había sido concebido por el Espíritu Santo? Así 
> pues, María, aquella Figura velada e inmortal, tomó a su Niño y volvió a su 
> casa. No bien recayeron sobre ella los ojos de las gentes, cuando éstas 
> elevaron su voz diciendo: "¡Oh hermana de Aarón! Tu padre no fue un 
> malvado, ni tu madre deshonesta".44
> Y ahora medita sobre esta inmensa conmoción, esta dolorosa prueba. A pesar 
> de todo ello, Dios confirió a esa esencia del Espíritu, a Quien la gente conocía 
> como carente de padre, la gloria de ser Profeta, e hizo de Él Su testimonio 
> para todos los que están en el cielo y en la tierra.
> ¡Mira cómo el comportamiento de las Manifestaciones de Dios, por mandato 
> del Rey de la creación, es totalmente opuesto al comportamiento y a los 
> deseos de los hombres! Cuando llegues a comprender la esencia de estos 
> misterios divinos, percibirás el propósito de Dios, el divino Encantador, el 
> Bienamado. Considerarás las palabras y el proceder de ese Soberano 
> todopoderoso como una misma cosa, de tal modo que cuanto veas en Su 
> proceder, eso mismo encontrarás en Sus palabras, y cuanto leas en Sus 
> palabras, eso reconocerás en Su proceder. Así, externamente, Sus obras y 
> palabras son el fuego de la venganza contra el malvado e, internamente, son 
> las aguas de la misericordia para el justo. Si se abriese el ojo del corazón, de 
> seguro comprendería que las palabras reveladas desde el cielo de la voluntad 
> de Dios concuerdan y se identifican con las obras que han emanado desde el 
> Reino del poder divino.
> Ahora escucha, ¡oh hermano! Si tales cosas se revelaran en esta 
> Dispensación y tales incidentes sucedieran actualmente, ¿qué harían los 
> hombres? Juro por Aquel Que es el verdadero Educador de la humanidad y el 
> Revelador de la Palabra de Dios, que el pueblo, de inmediato e 
> indiscutiblemente, Le declararía infiel y Le sentenciaría a muerte. Cuán lejos 
> están de poder escuchar la voz que declara: ¡He aquí que, del aliento del 
> Espíritu Santo, ha aparecido un Jesús, y un Moisés ha sido llamado para una 
> tarea designada por Dios! Aunque se elevaran miríadas de voces, ningún oído 
> atendería si Nos dijéramos que a un Niño sin padre ha sido conferida la misión 
> de Profeta, o que un homicida ha traído desde la Zarza ardiente el mensaje 
> "¡En verdad, en verdad, Yo soy Dios!"
> Si se abriera el ojo de la justicia, fácilmente reconocería, a la luz de lo que se 
> ha mencionado, que Aquel Que es la Causa y Propósito último de todas estas 
> cosas se ha manifestado en este día. Aun cuando semejantes sucesos no han 
> ocurrido en esta Dispensación, el pueblo se aferra a vanas imaginaciones 
> tales como las que acarician los réprobos. ¡Cuán graves los cargos que se Le 
> imputaron! ¡Cuán severas las persecuciones de que fue objeto! ¡Cargos y 
> persecuciones tales que los hombres no han visto ni oído algo semejante!
> ¡Gran Dios! Cuando llegó a este punto el torrente de la prolación, miramos, y 
> he aquí que los dulces aromas de Dios eran difundidos desde la aurora de la 
> Revelación y soplaba la brisa matutina proveniente del Sabá del Eterno. Sus 
> buenas nuevas regocijaron otra vez al corazón y dieron inmensa alegría al 
> alma. Renovó todas las cosas y trajo innumerables e inestimables dones 
> procedentes del Amigo incognoscible. Jamás podrá la vestidura de la alabanza 
> humana pretender compararse a Su noble talla, ni podrá el manto de las 
> palabras adecuarse a Su luminosa figura. Sin palabras despliega los misterios 
> interiores y sin lenguaje revela los secretos de los versículos divinos. Enseña a 
> los ruiseñores que gorjean en la rama del alejamiento y la separación, la 
> lamentación y la queja, les instruye en el arte del amor y les muestra el secreto 
> de la renuncia del corazón. Revela a las flores del Ri¤ván de la reunión 
> celestial los encantos del amante apasionado y les descubre la gracia de los 
> dotados de belleza. A las anémonas del jardín del amor les confiere los 
> misterios de la verdad y al pecho de los amantes le confía los símbolos de las 
> sutilezas más profundas. ¡Es tan generosa la efusión de Su gracia en este 
> momento, que el mismo Espíritu Santo siente envidia! Ha dado a la gota el 
> poder de las olas del mar, y ha dotado a la mota más pequeña con el 
> resplandor del sol. Tal es el desbordamiento de Su munificencia, que el 
> escarabajo maloliente ha buscado el perfume del almizcle, y el murciélago la 
> luz del sol. Ha vivificado a los muertos con el aliento de vida y les ha hecho 
> salir de la tumba de sus cuerpos mortales. Ha establecido a los ignorantes en 
> las sedes de la erudición, y ha elevado al opresor al trono de la justicia.
> El universo está repleto de estas múltiples dádivas y espera el momento en 
> que los efectos de Sus invisibles dones se manifiesten en este mundo, cuando 
> los lánguidos y sedientos alcancen el Kawthar viviente de su Bienamado, y el 
> vagabundo perdido en los desiertos del alejamiento y de la nada entre en el 
> tabernáculo de la vida y logre la reunión con el deseo de su corazón. ¿En la 
> tierra de qué alma brotarán las flores de las realidades invisibles? En verdad, 
> digo: tan grande es el fuego de la Zarza del amor que arde en el Sinaí del 
> corazón, que los torrentes de la santa prolación no podrán nunca apagar su 
> llama. Océanos no podrán calmar nunca la sed ardiente de este Leviatán, y 
> este Fénix del fuego inmortal no podrá hallar morada si no es en el resplandor 
> del semblante del Bienamado. Por tanto, ¡oh hermano!, enciende con el aceite 
> de la sabiduría la lámpara del espíritu dentro de la cámara recóndita de tu 
> corazón, y custódiala con la mampara del entendimiento, para que el aliento 
> del infiel no extinga su llama ni oscurezca su esplendor. Así hemos iluminado 
> los cielos de la prolación con los resplandores del Sol de la divina sabiduría y 
> entendimiento, para que tu corazón encuentre paz y seas tú de aquellos que, 
> en alas de la certeza, se han remontado hacia el cielo del amor de Su Señor, 
> el Todomisericordioso.
> Y, ahora, referente a Sus palabras: "Y entonces aparecerá en el cielo el signo 
> del Hijo del hombre". Estas palabras significan que cuando el sol de las 
> enseñanzas celestiales se haya eclipsado, las estrellas de las leyes 
> divinamente establecidas hayan caído, y la luna del verdadero conocimiento -
> el educador de la humanidad- se haya oscurecido, cuando los estandartes de 
> guía y felicidad hayan sido arriados y la mañana de la verdad y rectitud se 
> haya hundido en la noche, entonces el signo del Hijo del hombre aparecerá en 
> el cielo. "Cielo" designa el cielo visible, ya que cuando se acerque la hora en 
> que ha de aparecer el Sol del cielo de la justicia y navegue el Arca de la guía 
> divina sobre el mar de la gloria, aparecerá una estrella en el cielo que 
> anunciará a su pueblo el advenimiento de esa máxima luz. De igual modo, en 
> el cielo invisible aparecerá una estrella que actuará ante los pueblos de la 
> Tierra como heraldo del amanecer de esa verdadera y exaltada Mañana. Este 
> doble signo, en el cielo visible e invisible, ha anunciado la Revelación de cada 
> uno de los Profetas de Dios, como comúnmente se cree.
> Entre los Profetas está Abraham, el Amigo de Dios. Antes de que Él se 
> manifestara, Nimrod tuvo un sueño. En seguida reunió a los adivinos, quienes 
> le informaron de la aparición de una estrella en el cielo. Igualmente, apareció 
> un heraldo que anunció en todo el país la venida de Abraham.
> Después de Él vino Moisés, Quien conversó con Dios. Los adivinos de 
> entonces advirtieron al Faraón en estos términos: "Ha aparecido una estrella 
> en el cielo, y ¡he aquí! predice que será concebido un Niño que tiene en Sus 
> manos vuestro destino y el de vuestro pueblo". Igualmente apareció un sabio 
> que, en la oscuridad de la noche, trajo buenas nuevas de alegría para el 
> pueblo de Israel, consolando sus almas y dando confianza a sus corazones. 
> De ello dan testimonio los escritos de los libros sagrados. De mencionarse los 
> detalles, esta epístola tomaría las dimensiones de un libro. Además, no es 
> Nuestro deseo relatar las historias de días pasados. Dios es Nuestro testigo, 
> aun lo que ahora mencionamos se debe sólo a Nuestro tierno afecto hacia ti 
> para que, quizás, los pobres de la Tierra alcancen las orillas del mar de la 
> riqueza, los ignorantes sean conducidos al océano del conocimiento divino y 
> aquellos que ansían el conocimiento beban del Salsabíl de la sabiduría divina. 
> Pues de no ser así, este siervo juzgaría que reparar en tales escritos 
> constituye un grave error y una penosa transgresión.
> Asimismo, cuando se acercaba la hora de la Revelación de Jesús, algunos de 
> los Magos, conscientes de que la estrella de Jesús había aparecido en el cielo, 
> la buscaron y la siguieron hasta llegar a la ciudad que era la sede del reino de 
> Herodes. El poder de su soberanía abarcaba en aquellos días todo este país.
> Los Magos dijeron: "¿Dónde está Aquel que ha nacido Rey de los judíos? 
> ¡Pues hemos visto Su estrella en el Oriente, y venimos a adorarle!"45 Después 
> de indagar descubrieron que en Belén, en tierra de Judea, había nacido un 
> Niño. Éste fue el signo manifiesto en el cielo visible. En cuanto al signo del 
> cielo invisible -el cielo del divino conocimiento y comprensión-, fue Yaḥyá, hijo 
> de Zacarías, quien dio al pueblo las buenas nuevas de la Manifestación de 
> Jesús. Así Él ha revelado: "Dios te anuncia a Yaḥyá, quien dará testimonio del 
> Verbo de Dios, y que será gran-de y casto".46 El término "Verbo" indica a 
> Jesús, Cuya venida predijo Yaḥyá. Además, en las Escrituras celestiales está 
> escrito: "Juan el Bautista estaba predicando en el desierto de Judea, diciendo: 
> Arrepentíos, porque el Reino de los cielos está cerca".47 Juan quiere decir 
> Yaḥyá.
> Asimismo, antes de que se revelara la belleza de Mu-ḥammad, se 
> manifestaron los signos del cielo visible. En cuanto a los signos del cielo 
> invisible, aparecieron cuatro hombres que, uno tras otro, anunciaron al pueblo 
> las felices nuevas de la aparición de aquella Lumbrera divina. Rúz-bih, llamado 
> posteriormente Salmán, tuvo el honor de servirles. Cuando se aproximaba el 
> fin de uno de ellos, éste enviaba a Rúz-bih a otro, hasta que el cuarto, al sentir 
> cerca su muerte, se dirigió a Rúz-bih, diciendo: "¡Oh Rúz-bih!, cuando hayas 
> recogido y enterrado mi cuerpo, ve a Æijáz, porque allí aparecerá el Sol de 
> Muḥammad. ¡Feliz tú, porque verás Su faz!"
> Y ahora, respecto a esta maravillosa y exaltadísima Causa, has de saber 
> ciertamente que muchos astrónomos han anunciado la aparición de su estrella 
> en el cielo visible. Asimismo, aparecieron en la tierra Aḥmad y Ká1/2im,48 
> esas resplandecientes luces gemelas; ¡que Dios santifique el lugar en que 
> descansan!
> De todo lo que hemos expuesto queda claro y manifiesto que, antes de la 
> revelación de cada uno de los Espejos que reflejan la divina Esencia, los 
> signos que anuncian su advenimiento deben necesariamente revelarse en el 
> cielo visible como también en el invisible, donde está la sede del sol del 
> conocimiento, la luna de la sabiduría y las estrellas del entendimiento y 
> prolación. El signo del cielo invisible debe necesariamente revelarse en la 
> persona de un hombre perfecto que, antes que aparezca cada Manifestación, 
> eduque y prepare las almas de los hombres para el advenimiento de la 
> Lumbrera divina, Luz de la unidad de Dios entre los hombres.
> Y ahora, referente a Sus palabras "Y entonces se lamentarán todas las tribus 
> de la tierra, y ellos verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con 
> poder y gran gloria", estas palabras significan que en esos días los hombres 
> lamentarán la pérdida del Sol de la divina belleza, de la Luna del conocimiento 
> y las Estrellas de sabiduría divina. Verán entonces el semblante del Prometido, 
> de la Belleza adorada, descendiendo del cielo y cabalgando sobre las nubes. 
> Quiere decirse con ello que la divina Belleza se manifestará desde el cielo de 
> la voluntad de Dios y aparecerá en la forma del templo humano. El término 
> "cielo" denota sublimidad y exaltación, por cuanto es la sede de la revelación 
> de las Manifestaciones de la Santidad, las Auroras de antigua gloria. Estos 
> antiguos Seres, a pesar de haber nacido de la matriz de su madre, en realidad 
> han descendido del cielo de la voluntad de Dios. A pesar de habitar en esta 
> tierra, su verdadera morada son los retiros de gloria en los reinos de lo alto. 
> Aunque caminan entre mortales, vuelan por el cielo de la presencia divina. Sin 
> pies hollan el sendero del espíritu y sin alas se elevan a las exaltadas alturas 
> de la unidad divina. Con cada exhalación recorren la inmensidad del espacio, 
> en cada momento atraviesan los reinos de lo visible e invisible. En sus tronos 
> está escrito: "Nada en absoluto puede impedirle a Él ocuparse de cualquier 
> otra cosa"; y en sus sedes está inscrito: "Verdaderamente, Sus caminos son 
> cada día diferentes".49 Son enviados mediante el trascendente poder del 
> Antiguo de los Días y son levantados por la exaltada voluntad de Dios, el Rey 
> más poderoso. Esto quieren decir las palabras "viniendo sobre las nubes del 
> cielo".
> En las aseveraciones de las divinas Lumbreras se ha aplicado el término 
> "cielo" a muchas cosas diferentes; así, el "cielo del Mandamiento", el "cielo de 
> la Voluntad", el "cielo del Propósito divino", el "cielo del Conocimiento divino", 
> el "cielo de la Certeza", el "cielo de la Prolación", el "cielo de la Revelación", el 
> "cielo de la Ocultación", y otros. En cada caso Él ha dado a la palabra "cielo" 
> un sentido especial, cuyo significado no es revelado a nadie sino a quienes 
> están iniciados en los misterios divinos y han bebido del cáliz de la vida 
> eterna. Por ejemplo, Él dice: "El cielo tiene para vosotros sustento y contiene lo 
> que se os ha prometido"50, mientras que es la tierra la que aporta ese 
> sustento. Asimismo se ha dicho: "Los nombres bajan del cielo", siendo así que 
> provienen de la boca de los hombres. Si limpiaras el espejo de tu corazón del 
> polvo de la malevolencia, comprenderías el significado de los términos 
> simbólicos revelados por la Palabra de Dios que todo lo abarca, manifestada 
> en cada Dispensación, y descubrirías los misterios del conocimiento divino. Sin 
> embargo, hasta que no hayas consumido con la llama del desprendimiento 
> extremo esos velos de vana erudición comunes entre los hombres, no podrás 
> mirar la resplandeciente mañana del verdadero conocimiento.
> Has de saber que ciertamente el Conocimiento es de dos especies: Divino y 
> Satánico. Uno proviene del manantial de la inspiración divina; el otro es sólo 
> un reflejo de vanos y oscuros pensamientos. La fuente del primero es Dios 
> mismo; la fuerza motriz del otro son las insinuaciones del deseo egoísta. Uno 
> se guía por el principio "Temed a Dios; Dios os enseñará"; el otro sólo 
> confirma la verdad "El conocimiento es el velo más penoso entre el hombre y 
> su Creador". El primero da el fruto de la paciencia, del deseo ardiente, del 
> verdadero entendimiento y amor, en tanto que el otro no produce sino 
> arrogancia, vanagloria y presunción. En los dichos de aquellos Maestros de 
> santa prolación, que han expuesto el significado del verdadero conocimiento, 
> no puede de ningún modo descubrirse el olor de estas confusas enseñanzas 
> que han oscurecido al mundo. El árbol de tales enseñanzas no puede producir 
> sino iniquidad y rebelión, y no da otro fruto más que odio y envidia. Su fruto es 
> veneno mortal; su sombra, fuego consumidor. Cuán acertadamente se ha 
> dicho: "Aférrate al manto del Deseo de tu corazón y no te avergüences; haz 
> irse a los versados, por muy grande que sea su nombradía".
> El corazón debe por eso ser purificado de las vanas palabras de los hombres y 
> santificado de todo afecto terrenal, para que pueda descubrir el significado 
> oculto de la divina inspiración y se convierta en el depósito de los misterios del 
> conocimiento divino. Así se ha dicho: "Aquel que holla el níveo Sendero y 
> sigue las huellas de la Columna Carmesí nunca llegará a su morada, a menos 
> que sus manos estén vacías de aquellas cosas mundanas que aprecian los 
> hombres". Éste es el requisito primordial de quienquiera que holle este 
> sendero. Recapacita para que, sin velos en tus ojos, percibas la verdad de 
> estas palabras.
> Nos hemos apartado del propósito de Nuestro argumento, aunque todo lo que 
> se ha mencionado sirve para confirmar Nuestro propósito. Juro por Dios que, 
> aunque grande es Nuestro deseo de ser breve, sin embargo vemos que no 
> podemos contener Nuestra pluma. No obstante to-do lo que hemos 
> mencionado, ¡cuán numerosas son las perlas que permanecen sin horadar en 
> la concha de Nuestro corazón! ¡Cuántas son las huríes de íntimos significados 
> aún ocultas en las cámaras del conocimiento divino! Nadie se les ha acercado 
> aún; huríes "que ni hombre ni espíritu han tocado antes".51 No obstante todo 
> lo que se ha dicho, parece como si ninguna letra de Nuestro propósito hubiese 
> sido proferida, ni tampoco un solo signo concerniente a Nuestro objetivo 
> hubiese sido divulgado. ¿Cuán-do se encontrará a un fiel buscador que, con el 
> atavío del peregrino, llegue a la Ka'bih del deseo de su corazón y, sin oído ni 
> lengua, descubra los misterios de la divina prolación?
> Mediante estas explicaciones luminosas, concluyentes y precisas, el 
> significado de "cielo" en el versículo mencionado anteriormente se ha hecho 
> notorio y evidente. Y ahora, referente a Sus palabras sobre que el Hijo del 
> hombre "vendrá sobre las nubes del cielo", por "nubes" se entiende aquello 
> que es contrario a las prácticas y deseos de los hombres. Así Él ha revelado 
> en el versículo ya mencionado: "Siempre que viene a vosotros un Apóstol con 
> lo que no desean vuestras almas, os ensoberbecéis, acusando a unos de 
> impostores y matando a otros".52 Estas "nubes" significan, en cierto sentido, la 
> anulación de las leyes, la abrogación de anteriores Dispensaciones, la 
> supresión de ritos y costumbres usuales entre los hombres, la exaltación de los 
> creyentes iletrados por encima de los doctos opositores de la Fe. En otro 
> sentido, indican la aparición de aquella inmortal Belleza en la imagen de un 
> hombre mortal, con limitaciones tales como el comer y beber, pobreza y 
> riqueza, gloria y humillación, sueño y vigilia, y otras cosas que crean duda en 
> la mente de los hombres y los hacen apartarse. Todos estos velos se 
> denominan simbólicamente "nubes".
> Éstas son las "nubes" que hacen que sean hendidos los cielos del 
> conocimiento y comprensión de todos los que habitan en la tierra. Así Él ha 
> revelado: "Aquel día será hendido el cielo por las nubes".53 Así como las 
> nubes no dejan que los ojos de los hombres miren el sol, también estas cosas 
> impiden que las almas de los hombres reconozcan la luz de la Lumbrera 
> divina. De ello da testimonio lo que salió de la boca de los infieles, tal y como 
> se ha revelado en el Libro sagrado: "Y han dicho: '¿Qué clase de Apóstol es 
> éste que come comida y anda por las calles? A no ser que baje un ángel y 
> participe en Sus amonestaciones, no creeremos'".54 Otros Profetas han 
> estado igualmente sujetos a la pobreza, las aflicciones, el hambre, las 
> dolencias y los azares de este mundo. Puesto que estas santas Personas han 
> estado sometidas a semejantes necesidades y privaciones, en consecuencia, 
> la gente se ha perdido en los desiertos del recelo y la duda, siendo afligida por 
> la confusión y perplejidad. ¿Cómo es posible -se han preguntado- que 
> semejante persona sea enviada de parte de Dios, declare Su ascendiente 
> sobre todos los pueblos y razas de la tierra, y pretenda ser la finalidad de toda 
> la creación -tal como Él ha dicho: "Si no fuera por Ti, no hubiera creado todo lo 
> que hay en el cielo y en la tierra"-, y, sin embargo, esté sujeta a cosas tan 
> triviales? Sin duda has sido informado de las tribulaciones, la pobreza, los 
> males y la degradación que han sobrevenido a cada profeta de Dios y Sus 
> compañeros. Debes de haber oído cómo las cabezas de Sus seguidores eran 
> enviadas a diferentes ciudades en calidad de presentes, cuán terriblemente se 
> pusieron trabas a cuanto era Su misión hacer. Cada uno de ellos cayó preso 
> en las garras de los enemigos de Su Causa y debió sufrir todo cuanto éstos 
> decretaron.
> Es evidente que los cambios producidos en cada Dispensación constituyen las 
> nubes oscuras que se interponen entre el ojo del entendimiento humano y la 
> Lumbrera divina que brilla en la aurora de la divina Esencia. Considera cómo 
> los hombres durante generaciones han imitado ciegamente a sus padres, y 
> han sido educados de acuerdo con prácticas y costumbres establecidas por los 
> preceptos de su Fe. Por tanto, si estos hombres descubrieran de repente que 
> un Hombre, que ha vivido en medio de ellos y que respecto a toda limitación es 
> su semejante, se ha levantado para abolir todos los principios establecidos e 
> impuestos por su Fe -principios en los cuales durante siglos han sido 
> disciplinados, al punto de que cualquier oponente o negador de éstos ha sido 
> tenido por infiel, descarriado y perverso-, ellos, ciertamente, permanecerían 
> velados, incapaces de reconocer Su verdad. Cosas semejantes son como 
> "nubes" que velan los ojos de aquellos cuyo ser interior aún no ha gustado el 
> Salsabíl del desprendimiento, ni ha bebido del Kawthar del conocimiento de 
> Dios. Tales hombres, al tomar conocimiento de esas circunstancias, llegan a 
> velarse a tal punto que, sin la menor pregunta, declaran infiel a la 
> Manifestación de Dios y Le sentencian a muerte. Debes haber oído ya que 
> tales cosas han sucedido en todas las épocas y ahora puedes observarlas en 
> este día.
> Nos incumbe, por tanto, hacer el mayor esfuerzo para que, con la invisible 
> ayuda de Dios, esos velos oscuros, esas nubes de pruebas enviadas del Cielo, 
> no nos impidan ver la belleza de Su luminoso Semblante y para que podamos 
> reconocerle sólo en virtud de Su propio Ser. Y si pidiésemos testimonio de Su 
> verdad, deberíamos conformarnos con uno, y sólo uno; para que así podamos 
> llegar hasta Aquel Que es la Fuente de gracia infinita, en cuya presencia toda 
> la abundancia del mundo se reduce a nada, para que dejemos de ponerle 
> reparos cada día y ya no nos aferremos a nuestras ociosas fantasías.
> ¡Alabado sea Dios! ¡A pesar de la advertencia que, en maravilloso lenguaje 
> simbólico y con sutiles alusiones, se ha hecho en días pasados con el 
> propósito de despertar a los pueblos del mundo e impedir que sean privados 
> de su porción del ondeante océano de la gracia de Dios, cosas tales como las 
> que ya se han presenciado han vuelto a suceder! También se ha hecho 
> referencia a esto en el Qur'án, como lo testifica este versículo: "¿Qué pueden 
> esperar ésos, sino que Dios descienda sobre ellos en la sombra de una 
> nube?"55 Varios sacerdotes, que se aferran a la letra de la Palabra de Dios, 
> han llegado a considerar este versículo como uno de los signos de aquella 
> esperada resurrección, nacida de su vana fantasía. Y esto, a pesar de que se 
> han hecho referencias semejantes en la mayoría de los Libros sagrados y 
> aparecen en todos los pasajes relacionados con los signos de la Manifestación 
> que ha de venir.
> Asimismo, Él dice: "El día en que el cielo despedirá un humo evidente que 
> envolverá a los hombres, éste será un tormento doloroso".56 El Todoglorioso 
> ha decretado que precisamente estas cosas, contrarias a los deseos de los 
> perversos, sean la piedra de toque y el patrón mediante los cuales prueba a 
> Sus siervos, para que el justo sea distinguido del perverso y el creyente del 
> infiel. El término simbólico "humo" denota graves contiendas, la abolición y 
> demolición de normas reconocidas y la completa destrucción de sus alicortos 
> defensores. ¿Qué humo más denso y arrollador que el que ahora ha envuelto 
> a todos los pueblos del mundo, se ha convertido en su tormento, y del cual no 
> tienen esperanza de liberarse, por más que lo intenten? Tan voraz es el fuego 
> del egoísmo que arde dentro de ellos que se diría que a cada instante sufren el 
> acoso de nuevos tormentos. Cuanto más se les dice que esta maravillosa 
> Causa de Dios, esta Revelación proveniente del Altísimo, ha sido manifestada 
> a todos los hombres, y crece y se fortalece cada día, tanto más violenta se 
> vuelve la llama del fuego que arde en sus corazones. Cuanto más observan la 
> indomable fortaleza, la sublime renunciación e inquebrantable constancia de 
> los santos compañeros de Dios, los cuales con la ayuda de Dios vuélvense 
> cada día más nobles y gloriosos, tanto más honda tórnase la consternación 
> que estraga sus almas. En estos días -alabado sea Dios-, el poder de Su 
> Palabra ha adquirido tal ascendiente sobre los hombres, que no se atreven a 
> pronunciar palabra alguna. Si se encontraran con alguno de los compañeros 
> de Dios que, de poder hacerlo, ofreciera libre y gustosamente diez mil vidas 
> como sacrificio para su Amado, ¡tan grande sería su miedo que de inmediato 
> profesarían su fe en Él, en tanto que secretamente injuriarían y maldecirían Su 
> nombre! Pues tal como Él ha revelado: "Y cuando se encuentran con vosotros, 
> dicen: 'Creemos'; pero cuando se apartan, se muerden los dedos de rabia 
> contra vosotros. Di: '¡Morid de rabia!' Dios ciertamente conoce lo más 
> recóndito de vuestro pecho".57
> Dentro de poco tus ojos verán los estandartes del poder divino extendidos en 
> todas las regiones, y los signos de Su triunfante poder y soberanía manifiestos 
> en cada país. Como los más de los sacerdotes no han captado el sentido de 
> estos versículos, ni comprendido el significado del Día de la Resurrección, por 
> tanto han interpretado neciamente estos versículos según su vana y deficiente 
> comprensión. ¡El Dios único y verdadero es Mi testigo! Poca percepción se 
> necesita para hacerles capaces de entresacar del lenguaje simbólico de estos 
> dos versículos todo lo que Nos hemos propuesto exponer, y alcanzar así, 
> mediante la gracia del Todomisericordioso, la resplandeciente mañana de la 
> certeza. Éstas son las cadencias de la melodía celestial que la inmortal Ave 
> del Cielo, gorjeando en el Sadríh de Bahá, vierte sobre ti, para que, con el 
> consentimiento de Dios, puedas hollar el sendero del divino conocimiento y 
> sabiduría.
> Y ahora, referente a Sus palabras "Y Él enviará a Sus ángeles...", por 
> "ángeles" se designa a quienes, fortalecidos por el poder del espíritu, han 
> consumido con el fuego del amor de Dios todos los rasgos y limitaciones 
> humanos, ataviándose con los atributos de los Seres más exaltados y de los 
> Querubines. «ádiq,58 aquel santo, en su elogio de los Querubines, dice: "Hay 
> una compañía de nuestros shí'ahs tras el Trono". Diversas y múltiples son las 
> interpretaciones de las palabras "tras el Trono". En un sentido indican que no 
> existe ningún verdadero shí'ah. Así, él ha dicho en otro pasaje: "Un verdadero 
> creyente es comparable con la piedra filosofal". Acto seguido dirigiéndose a su 
> oyente, dice: "¿Has visto alguna vez la piedra filosofal?" Reflexiona cómo este 
> lenguaje simbólico, más elocuente que cualquier discurso por muy claro que 
> éste sea, testifica que no existe un verdadero creyente. Tal es el testimonio de 
> «ádiq. Y ahora considera cuán injustos y numerosos son quienes, aun cuando 
> ellos mismos no han percibido el perfume de la fe, han condenado como 
> infieles a aquellos por cuya palabra es reconocida y establecida la fe misma.
> Y ahora, por cuanto estos seres santos se han santificado de toda limitación 
> humana y han sido dotados con los atributos de lo espiritual y adornados con 
> los rasgos nobles de la bienaventuranza, han sido designados "ángeles". Tal 
> es el significado de estos versículos, de los cuales cada palabra se ha 
> interpretado con ayuda de los textos más lúcidos, los argumentos más 
> convincentes y las pruebas mejor establecidas.
> Como los seguidores de Jesús nunca han comprendido el significado oculto de 
> estas palabras, y como los signos esperados por ellos y los jefes de su Fe no 
> han aparecido, por tanto han rehusado, hasta ahora, reconocer la verdad de 
> aquellas Manifestaciones de Santidad que han aparecido desde los días de 
> Jesús. De este modo se han privado a sí mismos de las efusiones de la santa 
> gracia de Dios y de las maravillas de Su divina prolación. ¡Tan baja es su 
> condición en este Día de la Resurrección! Ni siquiera han comprendido que si 
> en cada época aparecieran en el reino visible los signos de la Manifestación 
> de Dios, de acuerdo con el texto de las tradiciones establecidas, nadie podría 
> negarlas ni apartarse, ni podría el bienaventurado ser distinguido del mísero, 
> ni el transgresor del que teme a Dios. Juzga honestamente: si se cumplieran 
> literalmente las profecías registradas en el Evangelio; si Jesús, Hijo de María, 
> acompañado de ángeles, descendiera desde el cielo visible sobre nubes, 
> ¿quién se atrevería a no creer?, ¿quién se atrevería a rechazar la verdad y a 
> ensoberbecerse? Es más, de inmediato se apoderaría de todos los habitantes 
> de la Tierra tal consternación que ningún alma se sentiría capaz de pronunciar 
> una palabra, ni menos aún de rechazar o aceptar la verdad. Debido a que no 
> comprendieron estas verdades, muchos sacerdotes cristianos se opusieron a 
> Mu-ḥammad, expresando su protesta con palabras semejantes: "Si en verdad 
> eres el Profeta prometido, ¿por qué, entonces, no Te acompañan los ángeles 
> que predicen nuestros Libros sagrados y que deben, necesariamente, 
> descender con la Belleza prometida para ayudarle en Su Revelación y actuar 
> como amonestadores de Su pueblo?" Así, el Todoglorioso ha registrado sus 
> palabras: "¿Por qué no Le ha sido enviado un ángel para que sea con Él un 
> amonestador?"59
> Tales objeciones y diferencias han persistido en todas las épocas y siglos. Los 
> hombres siempre se han ocupado de esos engañosos discursos, protestando 
> vanamente: "¿Por qué no ha aparecido este o aquel signo?" Tales males les 
> han sobrevenido sólo por haberse aferrado a las prácticas de los sacerdotes 
> de la época en que vivieron, imitándoles ciegamente al aceptar o negar a esas 
> Esencias del Desprendimiento, esos Seres santos y divinos. Estos jefes, por 
> estar hundidos en sus deseos egoístas y perseguir cosas impuras y 
> transitorias, han considerado a esas Lumbreras divinas como opuestas a las 
> normas de su conocimiento y comprensión, y como opositores de sus prácticas 
> y juicios. Dado que han interpretado literalmente la Palabra de Dios y los 
> dichos y tradiciones de las Letras de la Unidad, exponiéndolas de acuerdo con 
> su deficiente comprensión, se han privado por tanto a sí mismos y a todo su 
> pueblo de las generosas lluvias de la gracia y misericordia de Dios. Y, sin 
> embargo, dan testimonio de esta muy conocida tradición: "Verdaderamente, 
> Nuestra Palabra es abstrusa, desconcertantemente abstrusa". En otro pasaje 
> dice: "Nuestra Causa pone a prueba severamente, causa gran confusión; 
> nadie puede soportarla salvo quien sea favorecido por el cielo o un inspirado 
> Profeta, o aquel cuya fe Dios ha probado". Estos jefes religiosos admiten que 
> ninguna de estas tres condiciones especificadas es aplicable a ellos. Las dos 
> primeras condiciones están manifiestamente fuera de su alcance; en cuanto a 
> la tercera, es evidente que en ningún momento han resistido las pruebas que 
> han sido enviadas por Dios y que, cuando apareció la divina Piedra de Toque, 
> no demostraron ser más que herrumbre.
> ¡Gran Dios! Estos sacerdotes, que aún dudan y disputan sobre los puntos 
> oscuros de la teología de su fe a pesar de que aceptan la verdad de esta 
> tradición, pretenden ser los intérpretes de las sutilezas de la ley de Dios y los 
> expositores de los misterios esenciales de Su santa Palabra. Afirman 
> confiadamente que aquellas tradiciones que indican la venida del Qá'im 
> esperado aún no se han cumplido, en tanto que ellos mismos no han logrado 
> percibir la fragancia del significado de esas tradiciones y todavía ignoran el 
> hecho de que se han cumplido todos los signos predichos, que se ha revelado 
> el camino de la santa Causa de Dios y, que el concurso de los fieles, veloz 
> como el relámpago, pasa ahora mismo por ese camino, mientras que esos 
> necios sacerdotes aún esperan presenciar los signos predichos. Di: ¡Oh 
> necios! ¡Esperad, como esperan aquellos anteriores a vosotros!
> Si fueran interrogados acerca de aquellos signos que necesariamente deben 
> anunciar la revelación y ascenso del sol de la Dispensación mahometana, a 
> los cuales ya Nos hemos referido, de los cuales ninguno se ha cumplido 
> literalmente, y si se les dijera: "¿Por qué habéis rechazado las demandas 
> hechas por los cristianos y los pueblos de otras creencias, y les consideráis 
> infieles?", no sabiendo qué respuesta dar, contestarían: "Estos Libros han sido 
> corrompidos y no son de Dios, ni lo han sido nunca". Reflexiona, las mismas 
> palabras de los versículos testifican elocuentemente el hecho de que son de 
> Dios. También se ha revelado un versículo semejante en el Qur'án, ¡si fuerais 
> de aquellos que comprenden! Verdaderamente digo que durante todo este 
> período no han logrado comprender lo que significa viciar el texto.
> Ciertamente, en los escritos y palabras de los Espejos que reflejan el sol de la 
> Dispensación mahometana, se ha mencionado: "Modificación hecha por los 
> seres exaltados" y "alteración hecha por los desdeñosos". Sin embargo, tales 
> pasajes se refieren sólo a casos especiales. Entre ellos está la historia de Ibn-
> i-«úríyá. Cuando el pueblo de Khaybar preguntó al punto focal de la 
> Revelación mahometana acerca del castigo para el adulterio cometido entre un 
> hombre casado y una mujer casada, Muḥammad respondió diciendo: "La ley 
> de Dios es muerte por lapidación". Ante lo cual protestaron diciendo: "Ninguna 
> ley semejante ha sido revelada en el Pentateuco". Muḥammad respondió 
> diciendo: "¿A quién entre vuestros rabinos consideráis una autoridad 
> reconocida con conocimiento seguro de la verdad?" Convinieron en Ibn-i-
> «úríyá. En seguida Muḥam-mad le llamó y dijo: "Te conjuro por Dios, Quien 
> dividió para vosotros el mar, hizo llover sobre vosotros el maná y envió la nube 
> para daros sombra, Quien os libró del Faraón y su pueblo, y os exaltó sobre 
> todos los seres humanos, que nos digas qué ha decretado Moisés acerca del 
> adulterio entre un hombre y una mujer casada". Respondió: "¡Oh Muḥammad!, 
> muerte por lapidación es la ley". Muḥammad observó: "¿Por qué entonces esta 
> ley ha sido anulada y ya no está en vigor entre los judíos?" Respondió 
> diciendo: "Cuando Nabucodonosor hizo de Jerusalén pas-to de las llamas y 
> dio muerte a los judíos, sólo unos pocos sobrevivieron. Los sacerdotes de esa 
> época, considerando el número sumamente limitado de judíos y la multitud de 
> amalecitas, deliberaron juntos y llegaron a la conclusión de que si hicieran 
> cumplir la ley del Pentateuco debería darse muerte, de acuerdo con el 
> dictamen del Libro, a todos los supervivientes librados de la mano de 
> Nabucodonosor. Debido a tales consideraciones, revocaron totalmente la pena 
> de muerte". Entre tanto Gabriel inspiró al corazón de Muḥammad estas 
> palabras: "Pervierten el texto de la Palabra de Dios".60
> Éste es uno de los ejemplos a que se ha aludido. Verdaderamente, "alterar" el 
> texto no quiere decir lo que esas almas abyectas y necias se han imaginado, 
> como es el caso de algunos que sostienen que los sacerdotes judíos y 
> cristianos han borrado del Libro los versículos que ensalzan y magnifican la 
> faz de Muḥammad y en su lugar han insertado lo contrario. ¡Cuán enteramente 
> vanas y falsas son estas palabras! ¿Puede un hombre que cree en un libro, y 
> lo juzga inspirado por Dios, mutilarlo? Por otra parte, el Pentateuco se había 
> difundido por toda la superficie de la Tierra y no estaba confinado a La Meca y 
> a Medina como para que pudieran secretamente corromper y alterar su texto. 
> Más bien, por corrupción del texto se quiere significar aquello en lo que hoy 
> día se afanan todos los sacerdotes musulmanes, a saber, la interpretación del 
> santo Libro de Dios de acuerdo con sus ociosas imaginaciones y vanos 
> deseos. Y como los judíos, en tiempo de Muḥammad, interpretaron aquellos 
> versículos del Pentateuco referentes a Su Manifestación según su propia 
> fantasía, y rehusaron estar conformes con Su santa palabra, fue por eso 
> pronunciada contra ellos la acusación de "alterar" el texto. Del mismo modo, es 
> claro cómo en este día el pueblo del Qur'án ha pervertido el texto del Libro 
> Sagrado de Dios, por lo que respecta a los signos de la Manifestación 
> esperada, interpretándolo de acuerdo con sus deseos e inclinaciones.
> En otro caso, Él dice: "Una parte de ellos oyó la Palabra de Dios y luego la 
> alteró, después de haberla entendido, y ellos sabían lo que hacían".61 Este 
> versículo también indica que el significado de la Palabra de Dios ha sido 
> alterado, pero no que las palabras mismas hayan sido borradas. Atestiguan la 
> verdad de esto quienes tienen sano juicio.
> Y aun en otro caso Él dice: "¡Ay de aquellos que con sus propias manos 
> transcriben el Libro adulterándolo y luego dicen: 'Esto proviene de Dios', para 
> venderlo a un bajo precio!"62 Este versículo fue revelado con relación a los 
> sacerdotes y jefes de la Fe judía. Esos sacerdotes, a fin de agradar a los ricos, 
> agenciarse mundanales prebendas y descargar su envidia y falsas creencias, 
> escribieron varios tratados en refutación de las pretensiones de Muḥammad, 
> apoyando sus argumentos con pruebas tales que no sería propio mencionar, y 
> pretendiendo que dichos argumentos provenían del texto del Pentateuco.
> Lo mismo puede presenciarse hoy día. ¡Considera cuán abundantes son las 
> denuncias escritas por los necios sacerdotes de esta época contra esta muy 
> maravillosa Causa! ¡Cuán vanamente imaginan que estas calumnias son 
> conformes a los versículos del sagrado Libro de Dios y compatibles con las 
> palabras de hombres de discernimiento!
> Al relatar estas cosas, ha sido Nuestro propósito advertirte que si ellos 
> sostuvieran que los versículos en que se mencionan los signos referidos en el 
> Evangelio han sido alterados, si los rechazaran y se adhirieran en cambio a 
> otros versículos y tradiciones, deberías saber que sus palabras serían total 
> falsedad y mera calumnia. Ciertamente, en casos especiales se ha hecho 
> "corrupción" del texto en el sentido a que Nos hemos referido. Hemos 
> mencionado algunos de ellos para que se haga evidente a todo observador 
> perspicaz que a unos pocos Hombres santos, no instruidos, Les ha sido dado 
> el dominio de la erudición humana, de modo que el opositor malevolente deje 
> de disputar que un versículo indica "corrupción" del texto, insinuando que Nos, 
> por falta de conocimiento, hemos mencionado tales cosas. Además, la mayor 
> parte de los versículos que indican "corrupción" del texto han sido revelados 
> respecto al pueblo judío, ¡si exploraseis las islas de la Revelación del Qur'án!
> También hemos oído a varios de los necios de la tierra afirmar que el texto 
> auténtico del Evangelio celestial no existe entre los cristianos, que ha 
> ascendido al cielo. ¡Cuán penosamente han errado! ¡Cuán inconscientes son 
> de que tal declaración imputa la más grave injusticia y tiranía a una benévola y 
> amorosa Providencia! ¿Cómo podía Dios, después que el Sol de la belleza de 
> Jesús había desaparecido de la vista de Su pueblo y ascendido al cuarto cielo, 
> hacer que desapareciera también Su santo Libro, Su más gran testimonio entre 
> Sus criaturas? ¿Qué le hubiera quedado a ese pueblo para asirse desde la 
> puesta del sol de Jesús hasta la salida del sol de la Dispensación de 
> Muḥammad? ¿Qué ley pudiera ser su sostén y guía? ¿Cómo podría hacerse a 
> tales hombres víctimas de la ira vengadora de Dios, el Vengador omnipotente? 
> ¿Cómo podría afligírseles con el azote del castigo del Rey celestial? Y, sobre 
> todo, ¿cómo podría detenerse el flujo de la gracia del Todomunífico? ¿Cómo 
> podría calmarse el océano de Su tierna misericordia? ¡Nos refugiamos junto a 
> Dios, a resguardo de lo que Sus criaturas han imaginado de Él! ¡Exaltado es Él 
> sobre su comprensión!
> ¡Querido amigo! Ahora que despierta la luz de la eterna Mañana de Dios; 
> cuando el resplandor de Sus santas palabras "Dios es la luz de los cielos y de 
> la tierra"63 ilumina a toda la humanidad; cuando la inviolabilidad de Su 
> tabernáculo es proclamada por Sus sagradas palabras: "Dios quiso hacer 
> perfecta Su luz";64 y la Mano de la omnipotencia, dando Su testimonio: "En Su 
> puño Él mantiene el reino de todas las cosas", se extiende a todos los pueblos 
> y razas de la Tierra, nos incumbe aprestar nuestros esfuerzos para que quizás, 
> por la gracia y generosidad de Dios, entremos en la Ciudad celestial de: 
> "Verdaderamente, somos de Dios", y permanezcamos en la exaltada 
> habitación de: "Y a Él volvemos". Es tu deber, con la anuencia de Dios, 
> purificar el ojo de tu corazón de las cosas del mundo, para que te des cuenta 
> de la infinitud del conocimiento divino, y veas la Verdad tan claramente que no 
> necesites prueba para demostrar Su realidad, ni evidencia alguna para ratificar 
> Su testimonio.
> ¡Oh afectuoso buscador! Si te remontaras al santo reino del espíritu, 
> reconocerías a Dios manifiesto y exaltado por sobre todo, de modo tal que tus 
> ojos no verían nada sino a Él. "Dios estaba solo; no había nadie sino Él". Tan 
> sublime es esta posición que ningún testimonio puede atestiguarla, ni prueba 
> alguna hacer justicia a Su verdad. Si exploras el sagrado dominio de la verdad, 
> encontrarás que todas las cosas son conocidas solamente por la luz de Su 
> reconocimiento, que Él siempre ha sido y continuará siendo por siempre 
> conocido mediante Él mismo. Y si habitas en el país del testimonio, conténtate 
> con lo que Él mismo ha revelado: "¿No les basta que Nos hayamos hecho 
> descender sobre Ti el Libro?"65 Éste es el testimonio que Él mismo ha 
> ordenado; mayor prueba que ésta no hay, ni habrá nunca: "Esta prueba es Su 
> Palabra; Su propio Ser, el testimonio de Su verdad".
> Y ahora suplicamos al pueblo del Bayán, a todos los doctos, sabios, 
> sacerdotes y testigos de entre ellos, que no olviden los deseos y 
> amonestaciones revelados en su Libro. Que ellos, en todo tiempo, fijen su 
> mirada en lo esencial de Su Causa, no sea que cuando se revele Aquel Que 
> es la Quintaesencia de la verdad, la íntima Realidad de todas las cosas, la 
> Fuente de toda luz, se aferren a ciertos pasajes del Libro y Le causen lo que 
> causaron en la Dispensación del Qur'án. Ya que, ciertamente, Él, el Rey del 
> poder divino, es potente para extinguir, con una letra de Sus maravillosas 
> palabras, el hálito de vida en todo el Bayán y su pueblo, y con una letra 
> conferirles nueva y sempiterna vida, haciéndoles levantarse y salir presurosos 
> de los sepulcros de sus deseos vanos y egoístas. Prestad atención y estad 
> alerta, y recordad que todas las cosas tienen su consumación en la creencia 
> en Él, en el alcance de Su día y en la realización de Su divina presencia. "No 
> está la piedad en que volváis vuestros rostros al oriente o al poniente, pero es 
> piadoso quien cree en Dios y en el Día Final".66 Da oído, oh pueblo del Bayán, 
> a la verdad a que os hemos amonestado, para que quizás busquéis amparo a 
> la sombra que, en el Día de Dios, se ha extendido sobre toda la humanidad.
> 
> SEGUNDA PARTE 
> 
> En verdad, Aquel Que es el Sol de la Verdad y Revelador del Ser Supremo 
> mantiene, en todo tiempo, indiscutible soberanía sobre todo lo que hay en el 
> cielo y en la tierra, aunque no se encuentre hombre alguno sobre la Tierra que 
> Le obedezca. Él, en verdad, es independiente de todo dominio terrenal, 
> aunque carezca absolutamente de todo. Así te revelamos los misterios de la 
> Causa de Dios y te conferimos las joyas de la sabiduría divina, para que 
> quizás te remontes en las alas de la renunciación hacia aquellas alturas que 
> están veladas a los ojos de los hombres.
> 
> La significación y propósito esencial de estas palabras es revelar y demostrar 
> a los puros de corazón y a los de espíritu santificado, que quienes son las 
> Lumbreras de la verdad y los Espejos que reflejan la luz de la Unidad divina, 
> cualquiera que sea la época o ciclo en que se les envíe a este mundo desde 
> sus invisibles moradas de antigua gloria, para educar las almas de los 
> hombres y dotar de gracia a todas las cosas creadas, están sin excepción 
> provistos de un poder que todo lo somete, e investidos de soberanía 
> invencible. Por cuanto estas Joyas ocultas, estos recónditos e invisibles 
> Tesoros, por sí mismos, manifiestan y vindican la realidad de estas santas 
> palabras: "Ciertamente Dios hace lo que es Su voluntad y ordena lo que es Su 
> deseo".
> Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios, la Esencia 
> incognoscible, el Ser divino, es inmensamente exaltado por encima de todo 
> atributo humano tal como existencia corpórea, ascenso y descenso, salida y 
> retorno. Lejos está de Su gloria el que la lengua humana pueda 
> apropiadamente referir Su alabanza, o que el corazón humano pueda 
> comprender Su misterio insondable. Él está y ha estado siempre velado en la 
> antigua eternidad de Su[n1] Esencia, y permanecerá en Su realidad 
> eternamente oculto a la vista de los hombres. "Ningún ojo Le abarca, pero Él 
> abarca a todos los ojos; Él es el Inescrutable, el Perspicaz".1 Ningún lazo de 
> relación directa puede atarle a Sus criaturas. Se mantiene exaltado más allá y 
> por encima de toda separación y unión, de toda proximidad y alejamiento. 
> Ningún signo puede indicar Su presencia o Su ausencia; ya que por una 
> palabra de Su mandato han llegado a existir todos los que están en el cielo y 
> en la tierra, y por Su deseo, que es la Voluntad Primordial misma, han salido 
> todos de la total inexistencia al reino del ser, al mundo de lo visible.
> ¡Alabado sea Dios! ¿Cómo pudiera concebirse alguna relación existente o 
> posible conexión entre Su Palabra y los que han sido creados por ella? El 
> versículo "Dios os advierte acerca de Él mismo"2, atestigua inequívocamente 
> la realidad de Nuestro argumento; y las palabras "Dios estaba solo; no había 
> nadie junto a Él" son testimonio cierto de su verdad. Todos los Profetas de 
> Dios y sus Elegidos, todos los sacerdotes, los doctos y los sabios de cada 
> generación reconocen unánimemente su inhabilidad para alcanzar la 
> comprensión de aquella Quintaesencia de toda verdad y confiesan su 
> incapacidad para comprender a Aquel Que es la más íntima Realidad de todo 
> lo creado.
> Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Antiguo de los Días a la faz 
> de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho que, conforme a Su 
> dicho: "Su gracia supera a todo; Mi gracia lo ha abarcado todo", aparezcan del 
> reino del espíritu aquellas luminosas Joyas de Santidad, en la noble forma del 
> templo humano, y sean reveladas a todos los hombres, a fin de que 
> comuniquen al mundo los misterios del Ser inmutable y hablen de las sutilezas 
> de Su Esencia imperecedera. Estos Espejos santificados, estas Auroras de 
> antigua gloria son, todos y cada uno, los Exponentes en la tierra de Aquel Que 
> es el Astro central del universo, su Esencia y Propósito último. De Él procede 
> su conocimiento y poder; de Él proviene su soberanía. La belleza de su 
> semblante es solamente un reflejo de Su imagen; su revelación, un signo de 
> Su gloria inmortal. Ellos son los Tesoros del conocimiento divino y los 
> Depósitos de la sabiduría celestial. A través de ellos se transmite una gracia 
> que es infinita y, por ellos, se revela la luz que jamás palidece. Así Él ha dicho: 
> "No hay distinción alguna entre Tú y ellos, salvo que ellos son Tus siervos y 
> son creados por Ti". Éste es el significado de la tradición: "Yo soy Él, Él 
> mismo, y Él es yo, yo mismo".
> Las tradiciones y relatos que se refieren directamente a Nuestro tema son 
> varios y múltiples; Nos hemos abstenido de citarlos en aras de la brevedad. 
> Más aún, todo lo que hay en los cielos y en la tierra es prueba directa de la 
> revelación dentro de sí de los atributos y nombres de Dios, ya que en cada 
> átomo están encerradas las señales que dan testimonio elocuente de la 
> revelación de aquella muy gran luz. Me parece que, a no ser por la potencia de 
> esa revelación, ningún ser podría jamás existir. ¡Cuán resplandeciente son las 
> lumbreras de conocimiento que brillan en un átomo, y cuán vastos los océanos 
> de sabiduría que se agitan dentro de una gota! Esto, en grado sumo, es 
> verdad por lo que concierne al hombre, quien, entre todo lo creado, ha sido 
> investido con el manto de tales dones y señalado para la gloria de tal 
> distinción. Pues en él están revelados potencialmente todos los atributos y 
> nombres de Dios en grado tal que no ha sido superado o rebasado por otro ser 
> creado. A él le son aplicables todos estos nombres y atributos. Así Él ha dicho: 
> "El hombre es Mi misterio, y Yo soy su misterio". Con referencia a este 
> profundo y elevado tema, son múltiples los versículos que se han revelado 
> repetidamente en todos los Libros sagrados y santas Escrituras. Así Él ha 
> revelado: "De seguro les mostraremos Nuestros signos en el mundo y dentro 
> de ellos mismos".3 Y en otro lugar dice: "Y también en vosotros mismos 
> ¿acaso no veréis los signos de Dios?"4 Y en otra parte Él revela: "Y no seáis 
> como los que olvidan a Dios, y por tanto Él les ha hecho olvidarse de sí 
> mismos".5 Con respecto a esto, Aquel Que es el Rey eterno -que las almas de 
> todos los que moran en el Tabernáculo místico sean sacrificadas por Él- ha 
> dicho: "Ha conocido a Dios aquel que se ha conocido a sí mismo".
> ¡Juro por Dios!, oh estimado y venerable amigo, que si ponderases estas 
> palabras en tu corazón, con toda seguridad encontrarías abiertas de par en par 
> ante tu rostro las puertas de la sabiduría divina y del conocimiento infinito.
> De lo que se ha dicho queda claro que todas las cosas, en su más íntima 
> realidad, atestiguan la revelación de los nombres y atributos de Dios dentro de 
> ellas mismas. Cada una, según su capacidad, señala y expresa el 
> conocimiento de Dios. Pues así de potente y universal es esta revelación, que 
> ha abarcado todas las cosas visibles e invisibles. Así Él ha revelado: "¿Tiene 
> algo, que no seas Tú, poder de revelación que Tú no poseas, para que 
> hubiese podido manifestarte? Ciego es el ojo que no Te percibe". Asimismo, 
> ha dicho el Rey eterno: "No he percibido cosa sin percibir a Dios en ella, antes 
> de ella o después de ella". Y también aparece en la tradición de Kumayl: 
> "Mirad, una luz ha resplandecido en la Mañana de la eternidad, y he aquí que 
> sus rayos han penetrado la más íntima realidad de todos los hombres". El 
> hombre, lo más noble y perfecto de todo lo creado, supera a todo en la 
> intensidad de esta revelación, y es una expresión más plena de su gloria. Y de 
> todos los hombres son las Manifestaciones del Sol de la Verdad los más 
> perfectos, los más distinguidos y los más excelsos. Más aún, todos excepto 
> estas Manifestaciones, viven por la acción de su Voluntad, y se mueven y 
> existen por las efusiones de su gracia. "Si no fuera por Ti, no habría creado los 
> cielos." Más aún, en su santa presencia todos se vuelven inexistentes y son 
> como algo olvidado. Nunca podrá la lengua humana cantar adecuadamente su 
> alabanza, ni la voz humana revelar su misterio. Estos Tabernáculos de 
> santidad y Espejos primordiales que reflejan la luz de gloria inmarcesible, no 
> son sino expresiones de Aquel Que es el Invisible de los Invisibles. Por la 
> revelación de estas joyas de virtud divina se ponen de manifiesto todos los 
> nombres y atributos de Dios, tales como conocimiento y poder, soberanía y 
> dominio, misericordia y sabiduría, gloria, munificencia y gracia.
> Estos atributos de Dios no son ni jamás han sido concedidos especialmente a 
> ciertos Profetas y negados a otros. Al contrario, todos los Profetas de Dios, 
> Sus favorecidos, santos y escogidos Mensajeros son, sin excepción, los 
> portadores de Sus nombres y la personificación de Sus atributos. Sólo difieren 
> en la intensidad de su revelación y la relativa potencia de su luz. Así, Él ha 
> revelado: "Hemos hecho que algunos de los Apóstoles aventajen a los otros".6 
> Por tanto, ha quedado claro y manifiesto que, dentro de los tabernáculos de 
> estos Profetas y Elegidos de Dios, se ha reflejado la luz de Sus nombres 
> infinitos y exaltados atributos, aunque la luz de algunos de esos atributos 
> aparentemente pueda revelarse o no a los ojos de los hombres en esos 
> luminosos Templos. Que determinado atributo de Dios no haya sido 
> exteriormente manifestado por esas Esencias del Desprendimiento, no implica 
> de manera alguna que no lo hayan poseído realmente aquellos que son las 
> Auroras de los atributos de Dios y los Tesoros de Sus santos nombres. Por 
> tanto, todas y cada una de estas Almas iluminadas y bellos Semblantes han 
> sido dotados con todos los atributos de Dios, tales como soberanía, dominio y 
> otros, aunque en apariencia estén despojados de toda majestad terrenal. Esto 
> es claro y manifiesto a todo ojo perspicaz; no necesita de prueba ni 
> demostración.
> En verdad, como los pueblos del mundo no han buscado en las luminosas y 
> cristalinas Fuentes del conocimiento divino el significado interior de las santas 
> palabras de Dios, por consiguiente han languidecido, sedientos y afligidos, en 
> el valle de la ociosa fantasía y de la obstinación. Se han desviado lejos del 
> agua fresca que apacigua la sed, reuniéndose alrededor de la sal amarga que 
> quema. Respecto de ellos ha dicho la Paloma de la Eternidad: "Y si vieren el 
> camino de la rectitud, no lo tomarán como su camino; mas si vieren el camino 
> del error, lo tomarán como su camino. Y ello porque ellos desmintieron 
> Nuestros signos y los descuidaron."7
> De ello da testimonio cuanto ha podido presenciarse en esta maravillosa y 
> exaltada Dispensación. Miríadas de versículos sagrados han sido enviados 
> desde el cielo del poder y la gracia; sin embargo, nadie se ha vuelto hacia 
> ellos ni ha dejado de aferrarse a aquellas palabras de los hombres, de las 
> cuales ni una letra comprenden quienes las han pronunciado. Por esta razón la 
> gente ha puesto en duda verdades indiscutibles como éstas, y se han privado 
> del Ri¤-ván del conocimiento divino y de los prados de sabiduría celestial.
> Ahora, para resumir Nuestro argumento sobre la pregunta: ¿Por qué no se 
> manifestó en modo alguno la soberanía del Qá'im que fuera afirmada en el 
> texto de las tradiciones escritas y transmitida por las brillantes estrellas de la 
> Dispensación de Muḥammad? Más bien ha sucedido lo contrario. ¿No han 
> sido Sus discípulos y compañeros afligidos por los hombres? ¿No son acaso 
> víctimas aún de la feroz oposición de sus enemigos? ¿No llevan hoy día la vi-
> da de mortales humillados e impotentes? Ciertamente, la soberanía atribuida al 
> Qá'im que se menciona en las escrituras es una realidad de la cual nadie 
> puede dudar. Sin embargo, esa soberanía no es la que falsamente imaginan 
> las mentes de los hombres. Además, los Profetas de antaño, todos y cada uno 
> de ellos, cada vez que anunciaron al pueblo de su día el advenimiento de la 
> Revelación venidera se refirieron de forma invariable y específica a la 
> soberanía con la cual necesariamente debía estar investida la Manifestación 
> prometida. Así lo constatan las Escrituras del pasado. Esa soberanía no ha 
> sido atribuida única y exclusivamente al Qá'im. Más bien, el atributo de 
> soberanía y todos los otros nombres y atributos de Dios han sido y serán 
> siempre concedidos a todas las Manifestaciones de Dios, antes y después de 
> Él, por cuanto estas Manifestaciones son, como ya se ha explicado, las 
> Personificaciones de los atributos de Dios, el Invisible, y los Reveladores de 
> los misterios divinos.
> Además, por soberanía se da a entender el poder que abarca y penetra todo, y 
> que es ejercido inherentemente por el Qá'im, sea que aparezca en el mundo 
> investido o no con la majestad de dominio terrenal. Esto depende sólo del 
> agrado y voluntad del propio Qá'im. Fácilmente admitirás que los términos 
> soberanía, riqueza, vida, muerte, juicio y resurrección de que hablan las 
> escrituras de antaño no son lo que ha concebido e imaginado vanamente esta 
> generación. Más bien, por soberanía se alude a la soberanía que en cada 
> dispensación reside en la persona de la Manifestación, el Sol de la Verdad, y 
> es ejercida por ella. Esa soberanía es el ascendiente espiritual que en grado 
> sumo Él ejerce sobre todo lo que hay en el cielo y en la tierra y que, a su 
> debido tiempo, se revela al mundo en proporción directa a su capacidad y 
> receptividad espiritual tal y como hoy es clara y manifiesta entre la gente la 
> soberanía de Mu-ḥammad, el Mensajero de Dios. Y bien sabes lo que aconte-
> ció a su Fe en los primeros días de Su dispensación. ¡Cuán dolorosos 
> sufrimientos causó la mano de los infieles y errados, los sacerdotes de esa 
> época y sus socios, a esa Esencia espiritual, a ese muy puro y santo Ser! 
> ¡Cuán abundantes las zarzas y espinas que esparcieron sobre Su camino! Es 
> evidente que esa miserable generación, en su malvada y satánica fantasía, 
> consideró todo el daño hecho a ese Ser inmortal como un medio para alcanzar 
> felicidad perdurable, por cuanto los sacerdotes reconocidos de esa época, 
> como 'Abdu'lláh-i-Ubayy, Abú'Ámir, el ermitaño, Ka'b-Ibn-i-Ashraf, y Na¤r-Ibn-i-
> Æárith, Le trataron como impostor y Le declararon demente y calumniador. 
> Tan dolorosas acusaciones vertieron contra Él que al relatarlas Dios prohíbe 
> que fluya la tinta, que corra Nuestra pluma o que las soporte la página. Estas 
> imputaciones malignas hicieron que el pueblo se levantara para atormentarle. 
> ¡Y cuán feroz no habría de ser ese tormento siendo los sacerdotes de la época 
> sus principales instigadores, Le denunciaron a sus seguidores y Le expulsaron 
> de su seno declarándole perverso! ¿No Le ha sucedido lo mismo a este Siervo 
> y todos lo han presenciado?
> Por esta razón Muḥammad exclamó: "Ningún Profeta de Dios ha sufrido daño 
> tal como el que Yo he sufrido". Y en el Qur'án se registran todas las calumnias 
> y reproches que se pronunciaron contra Él, así como todas las aflicciones que 
> sufrió. Remitíos a él para que tal vez seáis informados de lo que aconteció en 
> Su Revelación. Tan grave era Su situación, que por un tiempo todos dejaron 
> de tener trato con Él y con Sus compañeros. Cualquiera que se relacionara 
> con Él caía víctima de la crueldad implacable de Sus enemigos.
> Con respecto a esto citaremos sólo un versículo del Libro mencionado. Si lo 
> observas con ojo perspicaz, todos los días que restan de tu vida llorarás y te 
> lamentarás por el daño causado a Muḥammad, ese agraviado y oprimido 
> Mensajero de Dios. Este versículo fue revelado en un tiempo en que 
> Muḥammad languidecía cansado y triste bajo el peso de la oposición de la 
> gente y de su incesante tortura. En medio de Su agonía se oyó la Voz de 
> Gabriel proveniente del Sadratu'l-Muntahá que decía: "Mas si Te es penosa su 
> oposición, busca si puedes una abertura en la tierra o una escalera al cielo"8. 
> De estas palabras se deduce que Su caso no tenía remedio, que no dejarían 
> de actuar contra Él a menos que Se escondiese en las profundidades de la 
> tierra o emprendiese vuelo hacia el cielo.
> ¡Considera cuán grande es el cambio hoy día! ¡Mira cuántos Soberanos 
> inclinan la rodilla ante Su nombre! ¡Cuán numerosas las naciones y reinos que 
> han buscado asilo bajo Su sombra, y que guardan lealtad a Su Fe 
> enorgulleciéndose de ello! De los púlpitos se elevan hoy palabras de alabanza 
> que, con toda humildad, glorifican Su bendito nombre; y de lo alto de los 
> alminares resuena el llamado que convoca a Su pueblo para adorarle. Aun los 
> reyes de la tierra que han rehusado abrazar Su Fe y quitarse el manto del 
> descreimiento, confiesan y reconocen sin embargo la grandeza y majestad 
> avasalladora de ese Sol de amorosa bondad. Tal es Su soberanía terrenal, de 
> la cual ves evidencias por todas partes. Necesariamente esta soberanía debe 
> revelarse y establecerse, ya sea durante la vida de cada Manifestación de Dios 
> o después de Su ascensión a Su verdadera morada en los reinos de lo alto. Lo 
> que hoy presencias no es más que una confirmación de esta verdad. Sin 
> embargo, ese ascendiente espiritual, que es su significado esencial, reside en 
> Ellas y gira en torno de Ellas desde la eternidad hasta la eternidad. Ni por un 
> momento puede ser divorciado de Ellas. Su dominio abarca a todos los que 
> están en el cielo y en la tierra.
> Lo que sigue es una prueba de la soberanía ejercida por Muḥammad, el Sol de 
> la Verdad. ¿No has oído cómo con un solo versículo separó la luz de la 
> oscuridad, los justos de los impíos, los creyentes de los infieles? Todos los 
> signos y alusiones acerca del Día del Juicio, que tú has oído, tales como la 
> resurrección de los muertos, el Día de Rendición de cuentas, el Juicio Final y 
> otros, han sido manifestados mediante la revelación de ese versículo. Estas 
> palabras reveladas fueron una bendición para los justos, quienes al oírlas 
> exclamaron: "Oh Dios, nuestro Señor; hemos oído y hemos obedecido". Y 
> fueron una maldición para los inicuos que, al oírlas, afirmaron: "Hemos oído y 
> nos hemos rebelado". Aquellas palabras, afiladas como la espada de Dios, 
> separaron a los fieles de los infieles y apartaron a padres de hijos. 
> Seguramente has presenciado cómo en pos de lo ajeno se libraron al combate 
> tanto quienes confesaron su fe en Él como quienes le rechazaron. ¡Cuántos 
> padres se alejaron de sus hijos, cuántos amantes rehusaron a sus amadas! 
> ¡Tan despiadadamente incisiva fue esta espada maravillosa de Dios, que cortó 
> todo vínculo! Por otro lado, considera el poder unificador de Su palabra. 
> Observa cómo aquellos, en medio de quienes durante años había sembrado el 
> satanás del yo las semillas de la maldad y el odio, llegaron a unirse y 
> mezclarse en su lealtad a esta maravillosa y trascendente Revelación, de 
> manera tal que se les hubiera creído nacidos de una misma entraña. Tal es la 
> fuerza integradora de la Palabra de Dios, que une los corazones de quienes 
> han renunciado a todo menos a Él, han creído en Sus signos y han bebido de 
> la Mano de la gloria el Kawthar de la santa gracia de Dios. Por otra parte, 
> ¡cuán numerosos son los pueblos de diversas creencias, de credos en conflicto 
> y de temperamento opuesto que se han adornado con el nuevo manto de la 
> Unidad divina y han bebido el cáliz de Su singularidad, por medio de la 
> fragancia vivificadora de la Divina primavera que alienta desde el Ri¤ván de 
> Dios!
> Éste es el significado de las consabidas palabras: "El lobo y el cordero 
> pacerán juntos"9. ¡Mira la ignorancia e insensatez de quienes, al igual que las 
> naciones de antaño, esperan todavía presenciar el tiempo en que esos 
> animales pacerán juntos en un mismo prado! Tal es su baja condición. Me 
> parece que sus labios nunca han tocado el cáliz del entendimiento, ni sus pies 
> han hollado el sendero de la justicia. Por otra parte, ¿de que aprovecharía al 
> mundo que algo así sucediese? Bien ha dicho Él al referirse a ellos: "¡Tienen 
> corazones con los que no entienden y ojos con los que no ven!"10
> Considera cómo, con este solo versículo que ha descendido del cielo de la 
> Voluntad de Dios, el mundo y todo lo que hay en él han sido obligados a 
> rendirle cuentas. Quienquiera que reconocía Su verdad y se volvía hacia Él, 
> sus buenas obras sobrepasaban a las malas y todos sus pecados obtenían 
> dispensa y lograban el perdón. De este modo se ha revelado la verdad de 
> estas palabras referentes a Él: "Rápido es Él en las cuentas". Así, Dios 
> convierte la iniquidad en rectitud; ¡si pudieseis explorar los reinos del 
> conocimiento divino y comprender los misterios de Su sabiduría! Asimismo, 
> quienquiera que bebía del cáliz del amor obtenía su porción del océano de la 
> gracia imperecedera y de las lluvias de la misericordia eterna, y entraba en la 
> vida de la fe, que es la vida celestial y eterna. Pero quien se apartaba de aquel 
> cáliz era condenado a muerte eterna. Los términos "vida" y "muerte" que se 
> mencionan en las escrituras indican la vida de la fe y la muerte del 
> descreimiento. La generalidad de los hombres, debido a que no entendieron el 
> significado de estas palabras, rechazaron y despreciaron a la persona de la 
> Manifestación, privándose de la luz de Su guía divina y rehusando seguir el 
> ejemplo de esa Belleza inmortal.
> Cuando en la cámara del santo corazón de Muḥammad se encendió la luz de 
> la Revelación del Qur'án, Él dictaminó al pueblo el veredicto del Último Día, de 
> la resurrección, del juicio, de la vida y de la muerte. En seguida fueron 
> enarbolados los estandartes de la rebelión y abiertas las puertas de la burla. 
> Así Él, el espíritu de Dios, ha registrado lo que dijeron los infieles: "Y si dijeres 
> 'Después de la muerte de seguro resucitaréis', exclamarán sin falta los infieles 
> 'Esto no es sino magia evidente'"11. Y en otra parte dice: "Y si te asombras, 
> asombroso es de seguro su dicho: 'Cuando nos hayamos convertido en polvo, 
> ¿volveremos a ser una nueva creación?'"12 Así, en otro pasaje, airado, Él 
> exclama: "¿Por ventura Nos estamos cansados con la primera creación? ¡Sin 
> embargo, dudan acerca de una nueva creación!"13
> Como los comentaristas del Qur'án y quienes lo siguen al pie de la letra 
> entendieron mal el significado oculto de las palabras de Dios y no 
> comprendieron su propósito esencial, trataron de demostrar que, según las 
> leyes de la gramática, siempre que el término "idhá" (que significa "si" o 
> "cuando") precede al tiempo pasado, invariablemente se refiere al futuro. Pero 
> más adelante quedaron perplejos al tratar de explicar los versículos del Libro 
> en que sorprendentemente no figuraba dicho término. Así Él ha revelado: "Y 
> resonó la trompeta -¡he aquí el Día de la amenaza! Y toda alma es llamada a 
> rendir cuentas; con ella, un compeledor y un testigo".14 Al explicar estos y 
> otros versículos semejantes, en algunos casos han sostenido que se 
> sobreentiende el término "idhá". En otros casos han afirmado vanamente que, 
> por cuanto el Día del Juicio es inevitable, se ha hecho a él referencia como un 
> acontecimiento no del futuro sino del pasado. ¡Cuán inútil su sofistería! ¡Cuán 
> grave su ceguera! Rehúsan reconocer el toque de trompeta que tan 
> claramente fue emitido en este texto por medio de la revelación de 
> Muḥammad. Se privan del Espíritu regenerador de Dios que en ella sopló, ¡y 
> neciamente esperan escuchar el son de la trompeta del Serafín de Dios que no 
> es sino uno de Sus siervos! ¿Acaso el Serafín mismo, el ángel del Día del 
> Juicio, y otros como él, no han sido establecidos por la propia palabra de 
> Muḥam-mad? Di: ¿Qué? ¿Daréis lo que es para vuestro bien a cam-bio de lo 
> que es malo? ¡Vil es lo que falsamente habéis cambiado! Ciertamente sois un 
> pueblo malvado que ha sufrido una pérdida afrentosa.
> Antes bien, "trompeta" quiere decir el llamado de la Revelación de Muḥammad 
> que resonó en el corazón del universo, y "resurrección" indica Su aparición 
> para proclamar la Causa de Dios. Ordenó a los descarriados y negligentes que 
> se levantaran y salieran presurosos de los sepulcros de sus cuerpos, les 
> adornó con el hermoso manto de la fe y les hizo revivir con el hálito de nueva y 
> maravillosa vida. Así, a la hora en que Muḥammad, aquella divina Belleza, se 
> proponía revelar uno de los misterios encerrados en los términos simbólicos 
> "resurrección", "juicio", "paraíso" e "infierno", se oyó a Gabriel, la Voz de la 
> Inspiración, que decía: "Pronto moverán ante Ti sus cabezas y dirán: '¿Cuándo 
> será eso?' Di: 'Quizás esté próximo'".15 Las implicaciones de este solo 
> versículo bastan a los pueblos del mundo, ¡si lo ponderasen en sus corazones!
> ¡Alabado sea Dios! ¡Cuán lejos se han desviado del camino de Dios esos 
> hombres! Aunque el Día de la Resurrección fue inaugurado por la Revelación 
> de Muḥammad, y aunque Su luz y señales habían envuelto la Tierra y todo lo 
> que hay en ella, la gente se mofó de Él, se entregó a los ídolos que en su vana 
> y ociosa fantasía habían concebido los sacerdotes de esa época, y se privó de 
> la luz de gracia celestial y de las lluvias de la misericordia divina. En verdad, el 
> escarabajo vil jamás podrá percibir la fragancia de la santidad, ni podrá el 
> murciélago de las tinieblas volver su rostro al resplandor del sol.
> Tales cosas han sucedido en los días de toda Manifestación de Dios. Así dijo 
> Jesús: "Debéis nacer de nuevo"16. Y en otro lugar dice: "Quien no naciere del 
> agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la 
> carne, carne es; pero lo que nace del Espíritu, espíritu es".17 El significado de 
> estas palabras es que, en cada dispensación, quienquiera que es nacido del 
> Espíritu y revivido por el aliento de la Manifestación de Santidad, se cuenta 
> ciertamente entre los que han alcanzado la "vida" y la "resu-rrección", y han 
> entrado en el "paraíso" del amor de Dios. Y quien no se cuente entre ellos, 
> está condenado a "muer-te" y "privación", al "fuego" del descreimiento y a la 
> "cólera" de Dios. En todas las escrituras, libros y crónicas se ha pronunciado 
> sentencia de muerte, de fuego, de ceguera, de falta de entendimiento y de 
> oído contra quienes no han probado el etéreo cáliz del verdadero 
> conocimiento, y cuyos corazones se han privado en su día de la gracia del 
> Espíritu Santo. Como se ha indicado anteriormente: "Tienen corazones con los 
> que no comprenden".18
> En otro pasaje del Evangelio está escrito que cierto día había muerto el padre 
> de uno de los discípulos de Jesús. Dicho discípulo, al informar a Jesús de la 
> muerte de su padre, solicitó permiso para ir a enterrarlo. A lo que Jesús, esa 
> Esencia de Desprendimiento, replicó: "Deja que los muertos entierren a sus 
> muertos".19
> Del mismo modo, dos de los habitantes de Kúfih fueron donde 'Alí, el 
> Comandante de los Fieles. Uno de ellos tenía una casa y deseaba venderla; el 
> otro iba a comprarla. Habían acordado la venta y que el contrato se haría con 
> conocimiento de 'Alí. Éste, el exponente de la ley de Dios, al dirigirse al 
> escribano dijo: "Escribe: 'Un muerto ha comprado a otro muerto una casa. Esa 
> casa está definida por cuatro límites. Uno se extiende hacia la tumba, el otro 
> hacia la bóveda de la sepultura, el tercero hacia el «irá y el cuarto hacia el 
> Paraíso o el Infierno'". Reflexiona, si estas dos almas hubieran sido vivificadas 
> por el llamado de trompeta de 'Alí, si se hubieran levantado de la tumba del 
> error por el poder de su amor, ciertamente no se habría pronunciado juicio de 
> muerte contra ellos.
> En toda edad y siglo, el propósito de los Profetas de Dios y de sus escogidos 
> no ha sido sino afirmar el significado espiritual de los términos "vida", 
> "resurrección" y "juicio". Si uno considerara en su corazón, sólo por un mo-
> mento, estas palabras de 'Alí, de seguro descubriría todos los misterios ocultos 
> en los términos "sepultura", "tumba", "«irá", "paraíso" e "infierno". Pero, ¡qué 
> raro y qué lamentable! He aquí que toda la gente está aprisionada en la tumba 
> del yo y yace enterrada en las más bajas profundidades del deseo mundano. 
> Si llegaras a lograr una gota de las cristalinas aguas del conocimiento divino, 
> fácilmente te darías cuenta de que la verdadera vida no es la vida de la carne, 
> sino la vida del espíritu. Pues la vida de la carne es común a hombres y 
> animales, mientras que la vida del espíritu la poseen solamente los puros de 
> corazón, quienes han bebido del océano de la fe y han probado el fruto de la 
> certeza. Esta vida no conoce muerte; y esta existencia está coronada por la 
> inmortalidad. Así se ha dicho: "Aquel que es un verdadero creyente vive en 
> este mundo y en el venidero". Si con "vida" se quiere indicar esta vida terrenal, 
> es evidente que la muerte necesariamente la alcanzará.
> Del mismo modo, todas las escrituras dan testimonio de esta sublime verdad y 
> de esta exaltadísima palabra. Además, este versículo del Qur'án, revelado con 
> referencia a Æamzih, el "Príncipe de los Mártires"20, y a Abú-Jahl, es prueba 
> clara y seguro testimonio de la verdad de Nuestras palabras: "¿Acaso el 
> muerto, al cual hemos revivido y para quien hemos dispuesto una luz con la 
> que ande entre los hombres, será como aquel cuya semejanza se encuentra 
> en las tinieblas, de donde él no saldrá?"21 Este versículo descendió del cielo 
> de la Voluntad Primordial en un tiempo en que Æamzih ya había sido investido 
> con el sagrado manto de la fe, en tanto que Abú-Jahl se había vuelto 
> implacable en su oposición y descreimiento. Del Manantial de la omnipotencia 
> y la Fuente de eterna santidad llegó el juicio que confirió vida sempiterna a 
> Æamzih y sentenció a Abú-Jahl a la condenación eterna. Ésta fue la señal que 
> hizo arder con una llama abrasadora el fuego del descreimiento en el corazón 
> de los infieles, incitándoles a repudiar abiertamente Su verdad. Clamoreaban 
> ruidosamente: "¿Cuándo murió Æamzih? ¿Cuándo fue resucitado? ¿En qué 
> momento se le confirió tal vida?" Puesto que no entendieron el significado de 
> estas nobles palabras, ni buscaron aclaración entre los expositores 
> reconocidos de la Fe, a fin de que éstos les confirieren siquiera una gota del 
> Kawthar del conocimiento divino, por tanto esos fuegos de maldad fueron 
> encendidos entre los hombres.
> Tú puedes presenciar hoy cómo, a pesar del brillante resplandor del Sol del 
> conocimiento divino, toda la gente, tanto elevados como humildes, se ha 
> aferrado a las prácticas de aquellas viles manifestaciones del Príncipe de las 
> Tinieblas. Continuamente recurren a su ayuda para desentrañar los aspectos 
> intrincados de su Fe; pero, debido a su falta de conocimiento, les dan 
> respuestas que en ningún caso pueden dañar su fama y fortuna. Es evidente 
> que estas almas, tan viles y miserables como un escarabajo, no han recibido 
> porción alguna de la almizclada brisa de la eternidad, ni han entrado jamás en 
> el Ri¤ván del deleite celestial. Por tanto, ¿cómo pueden transmitir a otros la 
> fragancia imperecedera de la santidad? Tal es su modo de ser, y siempre será 
> el mismo. Alcanzarán el conocimiento de la Palabra de Dios sólo aquellos que 
> se han vuelto hacia Él y han repudiado las Manifestaciones de Satanás. Así 
> Dios ha reafirmado la ley del día de Su Revelación y con la pluma del poder la 
> ha inscrito en la Tabla mística, oculta bajo el velo de la gloria celestial. Si 
> atendieras a estas palabras, si ponderases en tu corazón su significado 
> aparente y oculto, llegarías a comprender todos los abstrusos problemas que 
> en este día se han convertido en barreras insuperables que apartan a los 
> hombres del conocimiento del Día del Juicio. Entonces no albergarías más 
> preguntas que te dejen perplejo. Abrigamos la esperanza de que, Dios 
> mediante, no vayas a regresar, desprovisto y aun sediento, de las orillas del 
> océano de la misericordia divina, ni a retornar desahuciado del Santuario 
> imperecedero del deseo de tu corazón. Veamos ahora cuál será el resultado 
> de tu búsqueda y esfuerzos.
> Recapitulando: Nuestro propósito al exponer estas verdades ha sido demostrar 
> la soberanía de Aquel Que es el Rey de reyes. Sé justo: ¿Es superior esta 
> soberanía, que ha manifestado tan vasta influencia, predominio y tremenda 
> majestad con la expresión de una sola Palabra, o lo es el dominio mundano de 
> estos reyes de la Tierra, quienes no obstante su solicitud para con sus 
> súbditos y su ayuda a los pobres, sólo cuentan con aparente y fugaz lealtad, 
> en tanto que no inspiran afecto ni respeto en los corazones de los hombres? 
> ¿Acaso aquella soberanía, por la potencia de una palabra, no ha subyugado, 
> vivificado y reanimado a todo el mundo? ¡Cómo! ¿Puede compararse el 
> insignificante polvo con Aquel Que es el Señor de los señores? ¿Qué lengua 
> se atreve a expresar la inmensa diferencia que hay entre ellos? Es más, 
> ninguna comparación logra alcanzar el santificado santuario de Su soberanía. 
> Si el hombre reflexionara, seguramente comprendería que ¡aun el siervo de Su 
> umbral gobierna todo lo creado! Esto ya se ha presenciado y se hará 
> manifiesto en el futuro.
> Éste no es sino uno de los significados de la soberanía espiritual que hemos 
> expuesto de acuerdo con la capacidad y receptividad de las gentes. Pues Él, el 
> Movedor de todos los seres, ese Semblante glorificado, es la fuente de 
> potencias tales que ni este Agraviado puede revelar, ni esta gente indigna 
> comprender. ¡Inmensamente exaltado es Él por encima de la alabanza que 
> hacen los hombres a Su soberanía, y glorificado más allá de lo que Le 
> atribuyen!
> Y, ahora, medita esto en tu corazón: Si soberanía significara la soberanía 
> terrenal y el dominio mundano; si implicara la sujeción y lealtad externa de 
> todos los pueblos y razas de la Tierra -con arreglo a las cuales fuesen 
> enaltecidos Sus amados, pudiendo vivir en paz, y fuesen Sus enemigos 
> humillados y atormentados-, tal forma de soberanía no sería propia de Dios 
> mismo, la Fuente de todo dominio, Cuya majestad y poder testifican todas las 
> cosas. Por cuanto ¿no ves cómo se halla la mayoría de la humanidad bajo el 
> imperio de Sus enemigos? ¿Acaso no se han apartado todos del sendero de 
> Su complacencia? ¿No han hecho lo que Él ha prohibido y han dejado de 
> hacer aquello que Él ha ordenado; más aún, lo han repudiado y se han 
> opuesto a ello? ¿No han sido siempre Sus amigos las víctimas de la tiranía de 
> Sus enemigos? Todo esto es más evidente que el sol en su esplendor 
> meridiano.
> Has de saber, oh buscador inquisitivo, que no es de ningún valor la soberanía 
> terrenal, ni lo será nunca, a los ojos de Dios y Sus elegidos. Por otra parte, si 
> se interpretara el ascendiente y dominio como supremacía terrenal y poder 
> temporal, cuán difícil te sería explicar estos versículos: "Y ciertamente Nuestra 
> hueste vencerá".22 "De buena gana apagarían la luz de Dios con sus bocas; 
> pero Dios ha determinado perfeccionar Su luz, aunque los infieles la 
> detesten".23 "Él es el Dominador, sobre todas las cosas". Del mismo modo, la 
> mayor parte del Qur'án da testimonio de esta verdad.
> Si fueran ciertas las vanas argumentaciones de esas almas necias y 
> despreciables, no tendrían otra alternativa que rechazar todas estas santas 
> palabras y alusiones celestiales. Ya que no se encontraría en la Tierra 
> guerrero más excelente y cercano a Dios que Æusayn, hijo de 'Alí; tan 
> incomparable y sin igual era. "No había en el mundo quien le igualara o se 
> comparara con él". Sin embargo, habrás oído lo que le sucedió: "¡Que la 
> maldición de Dios caiga sobre el pueblo de la tiranía!"24
> Si hubiera de interpretarse literalmente el versículo "Y ciertamente Nuestra 
> hueste vencerá", es claro que no sería de ningún modo aplicable a los 
> Elegidos de Dios y Sus huestes, por cuanto Æusayn, cuyo heroísmo era 
> manifiesto como el sol, fue vencido y subyugado, y libó por último el cáliz del 
> martirio en Karbilá, tierra de (r)aff. Y otro tanto cabe decir del sagrado 
> versículo "De buena gana apagarían la luz de Dios; pero Dios ha determinado 
> perfeccionar Su luz, aunque los infieles la detesten". Si éste hubiera de 
> interpretarse literalmente, jamás se correspondería con la verdad. Pues en 
> cada época la luz de Dios ha sido aparentemente extinguida por los pueblos 
> de la Tierra, y han sido apagadas por ellos las Lámparas de Dios. ¿Cómo 
> podría, entonces, explicarse el ascendiente y soberanía de estas Lámparas? 
> ¿Qué podría significar la potencia de la voluntad de Dios para "perfeccionar Su 
> luz"? Como ya se ha visto, tan grande fue la enemistad de los infieles que 
> ninguna de estas Lumbreras divinas encontró jamás lugar donde refugiarse, ni 
> probó del cáliz de la tranquilidad. Fueron tan penosamente oprimidos, que 
> hasta el más pequeño de los hombres infligió lo que quiso a esas Esencias del 
> ser. Esos sufrimientos han sido observados y medidos por la gente. Luego 
> ¿cómo puede gente así ser capaz de comprender y exponer estas palabras de 
> Dios, estos versículos de gloria sempiterna?
> Mas el propósito de estos versículos no es el que han imaginado. Antes bien, 
> los términos "ascendiente", "po-der" y "autoridad" implican una posición y 
> significado totalmente diferentes. Por ejemplo, considera el poder penetrante 
> de aquellas gotas de la sangre de Æusayn que salpicaron la tierra. ¡Qué 
> ascendiente e influencia ha ejercido el propio polvo sobre los cuerpos y almas 
> de los hombres, por la santidad y potencia de esa sangre! Tanto es así, que 
> aquel que deseaba librarse de sus males, sanaba con sólo tocar el polvo de 
> ese santo suelo, y quienquiera que para proteger su propiedad guardase con 
> absoluta fe y entendimiento un poco de aquella sagrada tierra en su casa, 
> protegía todos sus bienes. Éstas son las manifestaciones externas de su 
> poder. Y si contáramos sus virtudes ocultas, dirían de seguro: "Él ciertamente 
> ha considerado al polvo como el Señor de los señores y ha abandonado por 
> completo la Fe de Dios".
> Además, trae a la memoria las circunstancias vergonzosas que acompañaron 
> el martirio de Æusayn. Reflexiona sobre su soledad; cómo, aparentemente, no 
> hubo nadie que le ayudase; nadie que recogiera su cuerpo y lo sepultase. Sin 
> embargo, ¡mira cuán numerosos son en este día quienes, desde los rincones 
> más remotos de la Tierra, adoptan la indumentaria del peregrino y van en 
> busca del lugar de su martirio para tocar con su cabeza el umbral de su 
> sepulcro! ¡Tal es el ascendiente y poder de Dios! ¡Tal es la gloria de Su 
> dominio y majestad!
> No pienses que porque estas cosas han ocurrido después del martirio de 
> Æusayn toda esa gloria no ha sido de ningún provecho para él. Por cuanto esa 
> alma santa es inmortal, vive la vida de Dios y habita en las moradas de la 
> gloria celestial en el Sadrih de la divina reunión. Esas Esencias del ser son los 
> luminosos Modelos del sacrificio. Han ofrecido y continuarán ofreciendo sus 
> vidas, sus bienes, sus almas, su espíritu, todo, en el sendero del Bienamado. 
> Ninguna posición, por muy exaltada que sea, puede ser más apreciada para 
> ellos. Pues los amantes no tienen otro deseo que la complacencia de su 
> Amado, ni otro fin salvo su reunión con Él.
> Si deseáramos comunicarte un vislumbre de los misterios del martirio de 
> Æusayn y revelarte sus frutos, estas páginas no serían nunca suficientes ni 
> agotarían su significado. Es Nuestro deseo que, Dios mediante, sople la brisa 
> de la misericordia, y la Primavera divina adorne el árbol del ser con el manto 
> de nueva vida, de modo que podamos descubrir los misterios de la Sabiduría 
> divina y, mediante Su providencia, nos hagamos independientes del 
> conocimiento de todas las cosas. Hasta ahora apenas hemos visto un puñado 
> de almas, desprovistas de todo renombre, que han alcanzado esta posición. El 
> futuro mostrará lo que ordene el Juicio de Dios y revele el Tabernáculo de Su 
> decreto. De este modo te referimos las maravillas de la Causa de Dios y 
> vertemos en tus oídos los acordes de la melodía celestial, para que quizás 
> alcances la posición del verdadero conocimiento y pruebes de su fruto. Por 
> tanto, ten la certeza de que esas Lumbreras de majestad celestial, aunque su 
> habitación sea el polvo, su verdadera morada es la sede de la gloria en los 
> reinos de lo alto. Aunque están privados de todo el bien terrenal, vuelan por 
> los reinos de riquezas insondables. Y en tanto que sufren dolorosamente en 
> manos del enemigo, están sentados a la diestra del poder y del dominio 
> celestial. En la lobreguez de su humillación brilla sobre ellos la luz de la gloria 
> inmarcesible; y sobre su impotencia se vierten las señales de invencible 
> soberanía.
> Tal es el caso de Jesús, Hijo de María, Quien sentado un día y hablando en el 
> tono del Espíritu Santo, pronunció palabras como éstas: "¡Oh pueblo! Mi 
> alimento es la hierba del campo, con la que sacio mi hambre. Mi lecho es el 
> polvo, mi lámpara en la noche es la luz de la luna, y mi corcel son mis propios 
> pies. Mirad, ¿quién es en la Tierra más rico que yo?" ¡Por la rectitud de Dios! 
> ¡Miles de tesoros giran alrededor de esta pobreza, y miríadas de reinos de 
> gloria anhelan tal humillación! Si lograras alcanzar una gota del océano del 
> significado interior de estas palabras, de seguro abandonarías el mundo y todo 
> lo que hay en él y, como el Fénix, te consumirías en las llamas del Fuego 
> imperecedero.
> Del mismo modo, se cuenta que cierto día uno de los compañeros de «ádiq se 
> quejó ante él de su pobreza. A lo que «ádiq, esa belleza inmortal, respondió: 
> "Ciertamente eres rico y has probado el trago de la riqueza". Esa alma afligida 
> por la pobreza quedó perpleja ante las palabras pronunciadas por aquel 
> luminoso semblante, y dijo: "¿Dónde están mis riquezas, yo que he menester 
> hasta de una moneda?" Sobre esto «ádiq observó: "¿No posees nuestro 
> amor?" Él contestó: "¡Sí, lo tengo, oh vástago del Profeta de Dios!" Luego, 
> «ádiq le preguntó: "¿Cambias este amor por mil dinares?" Y él respondió: "¡No; 
> jamás lo cam-biaré, aunque me dieren el mundo y todo lo que hay en él!" 
> Entonces señaló «ádiq: "¿Cómo puede llamarse pobre quien posee tal 
> tesoro?"
> Esta pobreza y estas riquezas, esta humillación y gloria, este dominio, poder y 
> otras cosas parecidas, sobre las que tienen puestos sus ojos esas almas 
> vanas y necias, ¡todo esto en esa Corte se desvanece en la nada absoluta! Así 
> Él ha dicho: "¡Oh hombres! No sois sino mendigos que necesitan de Dios; mas 
> Dios es el rico, el Que Se basta a Sí mismo".25 "Riqueza" quiere decir, por 
> tanto, independencia de todo salvo de Dios, y "pobreza", la carencia de aque-
> llo que es de Dios.
> De modo semejante, trae a la memoria el día en que los judíos, habiendo 
> rodeado a Jesús, Hijo de María, insistían en que confesara Su pretensión de 
> ser el Mesías y Profeta de Dios, para declararle infiel y condenarle a muerte. 
> Entonces Lo condujeron, a Él Que era el Sol del cielo de la Revelación divina, 
> ante Pilatos y ante Caifás, que era el su-mo sacerdote de esa época. Los 
> principales sacerdotes estaban reunidos en el palacio, y también una multitud 
> de gente que se había congregado para presenciar Su dolor, mofarse de Él y 
> agraviarle. Aunque insistentemente Le interrogaban, esperando que confesara 
> Su pretensión, Jesús guardaba silencio y no hablaba. Por último, se levantó un 
> maldecido de Dios y, acercándose a Jesús, le conjuró diciendo: "¿Acaso tú no 
> has pretendido ser el Mesías divino? ¿Acaso no dijiste: 'Yo soy el Rey de los 
> reyes, Mi palabra es la Palabra de Dios, y Yo soy el quebrantador del día 
> Sábado?'" En seguida Jesús levantó la cabeza y dijo: "¿Es que no ves al Hijo 
> del Hombre sentado a la diestra de la fuerza y del poder?" Éstas fueron Sus 
> palabras; sin embargo, considera cómo aparentemente estaba Él desprovisto 
> de todo poder salvo de aquel poder interior que era de Dios y que había 
> envuelto a todo lo que hay en el cielo y en la tierra. ¿Cómo puedo referir lo que 
> Le aconteció después que pronunció esas palabras? ¿Cómo puedo describir la 
> oprobiosa conducta de éstos para con Él? Por fin acumularon tales aflicciones 
> sobre Su bendita Persona que emprendió vuelo hacia el cuarto Cielo.
> También está escrito en el Evangelio según San Lucas que cierto día pasó 
> Jesús cerca de un judío enfermo de parálisis que estaba tendido en su camilla. 
> Cuando Le vio el judío, Le reconoció y clamó pidiendo Su ayuda. Jesús le dijo: 
> "Levántate de tu camilla; tus pecados te son perdonados". Algunos de los 
> judíos que estaban cerca protestaron diciendo: "¿Quién puede perdonar los 
> pecados sino Dios?" Conociendo de inmediato Jesús sus pensamientos, 
> respondió y les dijo: "¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Levántate, toma tu 
> camilla y anda', o decirle: 'Tus pecados te son perdonados', para que sepáis 
> que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados?"26 
> ¡Ésta es la verdadera soberanía y tal es el poder de los Elegidos de Dios! 
> Todo esto que hemos mencionado repetidamente, y los detalles que hemos 
> citado de diversas fuentes, no tienen otro propósito que el de permitirte 
> comprender el significado de las alusiones contenidas en las palabras de los 
> Elegidos de Dios, no sea que algunas de esas palabras hagan vacilar tus pies 
> y turben tu corazón.
> Así, con paso firme hollemos el Sendero de la certeza, para que, quizás, la 
> brisa que sopla de los prados de la complacencia de Dios nos traiga los 
> fragantes aromas de la aceptación divina y nos haga a nosotros, fugaces 
> mortales, alcanzar el Reino de gloria sempiterna. Entonces comprenderás el 
> significado interior de soberanía y otras cosas semejantes de que se habla en 
> las tradiciones y escrituras. Además, te es claro y conocido que aquello a que 
> se han aferrado los judíos y cristianos, y los reparos que acumularon sobre la 
> Belleza de Muḥammad, eso mismo ha sido sostenido en este día por el pueblo 
> del Qur'án, y se ha visto en sus denuncias contra el "Punto del Bayán" ¡que las 
> almas de todos los que habitan en el reino de las Revelaciones divinas sean 
> sacrificadas por Él! Mira su desatino: ¡pronuncian exactamente las mismas 
> palabras que pronunciaron los judíos del pasado, y no se dan cuenta! Cuán 
> acertadas y verdaderas son Sus palabras referentes a ellos: "¡Déjalos que se 
> entretengan con sus cavilaciones!"27 "Por Tu vida, ¡oh Muḥammad!, están 
> poseídos por el delirio de sus vanas fantasías".28
> Cuando el Invisible, el Eterno, la divina Esencia, hizo que despuntara el Sol de 
> Muḥammad sobre el horizonte del conocimiento, entre los reparos que contra 
> Él pusieron los sacerdotes judíos estaba que después de Moisés ningún 
> Profeta sería enviado por Dios. Ciertamente, se ha hecho mención en las 
> escrituras de un Ser que debía necesariamente manifestarse, Quien 
> promovería la Fe de Moisés y fomentaría los intereses de Su pueblo, de modo 
> que la Ley de la Dispensación de Moisés abarcase a toda la Tierra. Así se ha 
> referido en Su Libro el Rey de gloria sempiterna a las palabras pronunciadas 
> por esos vagabundos del valle del alejamiento y el error: "Dicen los judíos: 'La 
> mano de Dios está encadenada'. ¡Encadenadas estén sus propias manos! Y 
> fueron maldecidos por lo que dijeron. Más bien, ¡exten-didas están Sus dos 
> manos!"29 "La mano de Dios está por encima de sus manos".30
> Aunque de diversas maneras han relatado los comentaristas del Qur'án las 
> circunstancias que rodearon la revelación de este versículo, con todo debieras 
> esforzarte por comprender su propósito. Él dice: ¡Cuán falso es lo que los 
> judíos han imaginado! ¿Cómo puede la mano de Aquel Que en verdad es el 
> Rey, Quien hizo que se revelara el semblante de Moisés y Le confirió el manto 
> de Profeta; cómo puede estar encadenada y trabada con grillos la mano de 
> semejante Ser? ¿Cómo puede imaginársele incapaz de enviar a otro 
> Mensajero después de Moisés? ¡Mira lo absurdo de su afirmación; cuán lejos 
> se han apartado del sendero del conocimiento y la comprensión! Observa 
> cómo también en este día, todo este pueblo se ha ocupado con tan absurdos 
> disparates. ¡Durante más de mil años han estado recitando este versículo y 
> censurando, sin saberlo, a los judíos, ignorando totalmente que ellos mismos, 
> abierta y secretamente, expresan los sentimientos y creencias del pueblo 
> judío! Seguramente estás informado de su vana aseveración según la cual ha 
> concluido toda Revelación, se han cerrado los portones de la misericordia 
> Divina, no surgirá de nuevo el sol de entre las auroras de santidad eterna, se 
> ha acallado para siempre el Océano de la munificencia sempiterna y han 
> cesado de aparecer los Mensajeros de Dios desde el Tabernáculo de antigua 
> gloria. Tal es el grado de comprensión de esta gente despreciable y de miras 
> estrechas. Esta gente ha imaginado que el flujo de la gracia de Dios, que todo 
> lo abarca, y Sus abundantes favores, cuya interrupción ninguna mente puede 
> concebir, se han detenido. De todos lados se han alzado aparejando los arreos 
> de la tiranía, y han hecho los mayores esfuerzos para apagar, con las amargas 
> aguas de su vana fantasía, la llama de la Zarza ardiente de Dios, olvidando 
> que la mampara del poder protegerá dentro de su poderosa fortaleza a la 
> Lámpara de Dios. La completa miseria en que ha caído la gente de seguro les 
> basta, por cuanto han sido privados del reconocimiento del Propósito 
> fundamental y del conocimiento del Misterio y Esencia de la Causa de Dios. 
> Pues la suprema y más excelsa gracia conferida a los hombres es la de "llegar 
> a la presencia de Dios" y reconocerle, que ha sido prometida a todos. Éste es 
> el más alto grado de gracia concedido al hombre por el Todomunífico, el 
> Antiguo de los Días, y es la plenitud de Su incondicional generosidad hacia 
> Sus criaturas. De esta gracia y generosidad no ha participado nadie de entre 
> esta gente, ni han sido honrados con esta muy exaltada distinción. ¡Cuán 
> numerosos son los versículos revelados que dan testimonio explícito de esta 
> importantísima verdad y exaltado Tema! Y, sin embargo, la han rechazado y, 
> según su propio deseo, han desvirtuado su significado. Así, Él ha revelado: 
> "En cuanto a quienes no creen en los signos de Dios, ni en que alguna vez Le 
> encontrarán, ésos perderán toda esperanza de Mi misericordia, y les espera 
> un castigo doloroso".31 También Él dice: "Quienes tienen en cuenta que 
> llegarán a la Presencia de su Señor, y que a Él volverán."32 También dice en 
> otro lugar: "Quienes tenían por cierto que habían de encontrarse con Dios, 
> dijeron: '¡Cuántas veces, con el permiso de Dios, una hueste pequeña aplastó 
> a una hueste numerosa!'"33 Y en otro lugar revela: "Entonces, quien espera 
> llegar a la presencia de su Señor, que haga una obra justa."34 Y también dice: 
> "Él dispone de todas las cosas. Hace sus signos claros, para que tengáis fe 
> firme en que llegaréis a la presencia de vuestro Señor".35
> Esta gente ha repudiado todos estos versículos, que inequívocamente 
> atestiguan la realidad de "llegar a la divina Presencia". Ningún tema ha sido 
> más enfáticamente afirmado en las sagradas escrituras. No obstante, se han 
> privado de este elevado y exaltadísimo rango, de esta suprema y gloriosa 
> posición. Algunos han sostenido que "llegar a la Divina Presencia" indica la 
> "Revelación" de Dios en el Día de la Resurrección. Si afirmamos que la 
> "Revelación" de Dios significa "Revelación Universal", es claro y evidente que 
> tal revelación existe ya en todas las cosas. La verdad de esto ya la hemos 
> dejado establecida, en cuanto que hemos demostrado que todas las cosas son 
> los recipientes y reveladores del resplandor de ese Rey ideal, y que existen y 
> están manifiestos en los espejos de los seres los signos de la revelación de 
> ese Sol, Fuente de todo esplendor. Es más, si el hombre mirara con el ojo del 
> discernimiento divino y espiritual, fácilmente admitiría que absolutamente nada 
> puede existir sin la revelación del esplendor de Dios, el Rey ideal. Considera 
> cómo todas las cosas creadas atestiguan elocuentemente la revelación de esa 
> Luz interior que hay dentro de ellas. Mira cómo dentro de todas las cosas 
> están abiertos los portales del Ri¤ván de Dios, para que los buscadores 
> alcancen las ciudades del entendimiento y sabiduría y entren en los jardines 
> del conocimiento y poder. Dentro de cada jardín contemplarán a la novia 
> mística del conocimiento interior, guardada en los aposentos de la prolación, 
> llena de gracia y adornada con sus mejores galas. La mayor parte de los 
> versículos del Qur'án señalan este asunto espiritual y dan testimonio de él. El 
> versículo "Ni hay cosa alguna que no celebre Su alabanza"36 es testimonio 
> elocuente de ello; y "contamos todas las cosas y las anotamos"37, lo atestigua 
> fielmente. Ahora bien, si "llegar a la Presencia de Dios" quiere decir llegar al 
> conocimiento de tal revelación, es evidente que todos los hombres ya han 
> llegado a la presencia del Semblante inmutable de ese Rey sin igual. ¿Por 
> qué, entonces, restringir tal revelación al Día de la Resurrección?
> Y si afirmaran que "Presencia divina" quiere decir la "Revelación Específica de 
> Dios", expresada por ciertos súfíes como la "Más Santa Efusión", si está esto 
> en la Esencia misma, es evidente que ha estado eternamente en el 
> Conocimiento divino. Suponiendo que esta hipótesis sea cierta, obviamente 
> "llegar a la Presencia divina" en este sentido no está al alcance de nadie, ya 
> que esta revelación está limitada a la Esencia más íntima, a la que ningún 
> hombre puede llegar. "El camino está obstruido y es rechazada toda 
> búsqueda". Las mentes de los predilectos del cielo, por muy alto que se 
> eleven, jamás alcanzarán esta posición, cuánto menos podrá el entendimiento 
> de mentes oscuras y limitadas.
> Y si dijeren que "Presencia divina" quiere decir la "Re-velación Secundaria de 
> Dios", interpretada como la "Santa Efusión", esto es claramente aplicable al 
> mundo de la creación, es decir, en el reino de la manifestación primordial y 
> original de Dios. Tal revelación se circunscribe a Sus Profetas y Elegidos, por 
> cuanto nadie más poderoso que ellos ha llegado a existir en el mundo del ser. 
> Todos reconocen esta verdad y dan testimonio de ella. Estos Profetas y 
> Elegidos de Dios son los recipientes y reveladores de todos los atributos 
> inalterables y nombres de Dios. Son los espejos que veraz y fielmente reflejan 
> la luz de Dios. Todo cuanto es aplicable a ellos es en realidad aplicable a Dios 
> mismo, Quien es el Visible y el Invisible. Es imposible conocer y llegar a Aquel 
> Que es el Origen de todas las cosas, si no es conociendo y llegando a esos 
> luminosos Seres que proceden del Sol de la verdad. Por tanto, al llegar a la 
> presencia de esas santas Lumbreras, se llega a la "Presencia de Dios" mismo. 
> A través de su conocimiento se revela el conocimiento de Dios, y a través de la 
> luz de su semblante se manifiesta el resplandor de la Faz de Dios. Mediante 
> los múltiples atributos de estas Esencias del Desprendimiento, que son el 
> primero y el último, el visible y el oculto, se hace evidente que Aquel Que es el 
> Sol de la Verdad es "el Primero y el Último, el Visible y el Oculto."38 Lo mismo 
> vale para los otros sublimes nombres y exaltados atributos de Dios. Por tanto, 
> todo aquel que, en cualquier Dispensación, haya reconocido y llegado a la 
> presencia de estas Lumbreras sublimes, resplandecientes y gloriosas, 
> ciertamente ha llegado a la "Presencia de Dios" mismo y ha entrado en la 
> ciudad de vida inmortal y eterna. Llegar a esa presencia sólo es posible en el 
> Día de la Resurrección, que es el Día de la aparición de Dios mismo a través 
> de Su Revelación que todo lo abarca.
> Éste es el significado del "Día de la Resurrección", del que se habla en todas 
> las escrituras y que se ha anunciado a todo pueblo. Reflexiona: ¿Puede 
> concebirse día más precioso, de más poder y gloria que éste, para que el 
> hombre voluntariamente renuncie a su gracia y se prive de sus dones, los 
> cuales como lluvias de primavera se vierten sobre la humanidad desde el cielo 
> de la misericordia? Estando así demostrado de forma concluyente que ningún 
> día es más grande que este Día y que ninguna revelación es más gloriosa que 
> esta Revelación, y estando expuestas todas estas poderosas e infalibles 
> pruebas que ninguna mente de entendimiento puede poner en duda, ni hombre 
> de erudición pasar por alto, ¿cómo es posible que, debido a las vanas 
> argumentaciones del pueblo de la duda y la fantasía, se prive el hombre de tan 
> generoso favor? ¿Acaso no han oído la conocida tradición: "Cuando aparece 
> el Qá'im, ese día es el Día de la Resurrección"? De igual modo, los imanes, 
> esas inextinguibles luces de guía divina, han interpretado el versículo: "¿Qué 
> puede esa gente esperar sino que Dios baje a ellos en la sombra de las 
> nubes?"39 -signo que han considerado como una de las características del Día 
> de la Resurrección-, refiriéndolo al Qá'im y Su manifestación.
> Por tanto, oh mi hermano, esfuérzate por comprender el significado de 
> "Resurrección" y purifica tu oído de las ociosas palabras de esa gente 
> recusable. Si pusieras pie en el reino del completo desprendimiento, 
> atestiguarías fácilmente que no hay día más poderoso que este Día y que no 
> puede concebirse resurrección más tremenda que esta Resurrección. Una 
> buena obra realizada en este Día es equivalente a todos los actos virtuosos 
> que durante miríadas de siglos han practicado los hombres; es más, ¡pedimos 
> perdón a Dios por semejante comparación! Pues en verdad la recompensa que 
> merece tal acto está mucho más allá y muy por encima de la apreciación de los 
> hombres. Puesto que estas almas miserables y sin discernimiento no 
> comprendieron el verdadero significado de "Resurrección" y de "llegar a la 
> presencia divina", han quedado totalmente desposeídas de su gracia. Aun 
> cuando el propósito único y fundamental de todo conocimiento, con todos sus 
> pesares y afanes, consiste en lograr y reconocer esta posición, no obstante 
> están sumergidas en la prosecución de sus estudios materiales. No se 
> permiten un momento de asueto ¡e ignoran totalmente a Aquel Que es la 
> Esencia de todo saber y el único Objeto de su búsqueda! Tal me parece que 
> sus labios nunca hayan tocado el cáliz del Conocimiento divino, ni acaso 
> hayan alcanzado tan siquiera una gotita de las lluvias de la gracia celestial.
> Considera: ¿cómo puede aquel que en el día de la Revelación de Dios no 
> logra la gracia de la "Presencia Divina", ni reconoce a Su Manifestación, 
> llamarse con justicia sabio, aunque haya dedicado siglos al estudio del 
> conocimiento y adquirido todo el limitado saber material de los hombres? Es 
> sin duda evidente que de ningún modo se puede afirmar que posea el 
> verdadero conocimiento. En tanto que el más iletrado de todos los hombres, si 
> es honrado con esta suprema distinción, es verdaderamente tenido por uno de 
> esos hombres divinamente sabios, cuyo conocimiento es de Dios; ya que tal 
> hombre ha llegado a la cumbre del conocimiento y ha alcanzado la más 
> elevada cima del saber.
> Esta posición también es uno de los signos del Día de la Revelación. Así, se 
> dice: "Los humillados entre vosotros, Él los encumbrará; y a los encumbrados, 
> Él los humillará". Asimismo, Él ha revelado en el Qur'án: "Deseamos demostrar 
> favor a los que fueron degradados en la tierra, y hacerles jefes espirituales 
> entre los hombres, y hacerles Nuestros herederos".40 Se ha presenciado en 
> este día cuántos de entre los sacerdotes, debido a que rechazaron la Verdad, 
> han caído y habitan en las últimas profundidades de la ignorancia, y sus 
> nombres han sido borrados de la lista de los gloriosos y los sabios. Y cuántos 
> de entre los ignorantes, a causa de que aceptaron la Fe, se han remontado y 
> han alcanzado la alta cima del conocimiento, y sus nombres han sido inscritos 
> en la Tabla del Conocimiento divino por la Pluma del Poder. Así: "Lo que 
> quiera, Dios lo abrogará o lo confirmará, pues junto a Él está la Fuente de la 
> Revelación".41 Por eso se ha dicho: "Buscar pruebas cuando la Prueba ha 
> sido establecida, es un acto indecoroso; y ocuparse en adquirir conocimiento 
> cuando se ha alcanzado el Objeto de todo saber, es realmente censurable". Di: 
> ¡Oh pueblo de la Tierra! Mirad a este llameante Joven que atraviesa veloz las 
> profundidades sin límites del Espíritu y os anuncia estas buenas nuevas: "He 
> aquí que la Lámpara de Dios está brillando" y os emplaza a estar atentos a Su 
> Causa, la cual, aunque oculta en los velos de antiguo esplendor, brilla en la 
> tierra de 'Iráq sobre la aurora de eterna santidad.
> Oh mi amigo: si explorase el pájaro de tu mente los cielos de la Revelación del 
> Qur'án, si contemplara desplegado dentro de él el reino del conocimiento 
> divino, ciertamente encontrarías abiertas ante ti innumerables puertas del 
> conocimiento. Con seguridad reconocerías que todas estas cosas que en este 
> día han impedido a estos hombres alcanzar las orillas del océano de la gracia 
> eterna, las mismas, en la Dispensación de Muḥammad, impidieron a la gente 
> de aquella época reconocer a esa Lumbrera divina y atestiguar Su verdad. 
> También comprenderías los misterios del "regreso" y la "revelación", y 
> habitarías seguro en los más elevados aposentos de la certeza y la confianza.
> Aconteció que, cierto día, varios de entre los opositores de esa incomparable 
> Belleza, aquellos que se habían apartado lejos del Santuario imperecedero de 
> Dios, desdeñosamente dirigieron a Muḥammad estas palabras: "En verdad, 
> Dios ha celebrado un convenio con nosotros: que no demos fe a un apóstol 
> hasta que nos ofrezca un sacrificio que lo devore el fuego del cielo".42 El 
> significado de este versículo es que Dios convino con ellos que no creyesen 
> en ningún mensajero a menos que obrase el milagro de Abel y Caín, es decir, 
> que ofreciese un sacrificio, y lo consumiese el fuego del cielo; así como lo 
> habían oído referir en la historia de Abel, la cual está consignada en las 
> escrituras. Respondiendo a esto, Muḥammad dijo: "Ya vinieron a vosotros 
> Apóstoles antes que yo, con testimonios seguros y con aquello que habláis. 
> ¿Por qué, entonces, los matasteis? Decídmelo, si sois veraces".43 Ahora bien, 
> sé justo: ¿Cómo es posible que aquella gente que vivió en los días de Mu-
> ḥammad hubiese existido en la época de Adán o de otros Profetas, miles de 
> años antes? ¿Por qué Muḥammad, esa Esencia de la veracidad, habría de 
> acusar al pueblo de Su época del asesinato de Abel o de otros Profetas? No te 
> queda más alternativa que considerar a Muḥammad un impostor o un necio -
> ¡no lo quiera Dios!-, o bien sostener que esa gente perversa fue la misma 
> gente que en toda época se enfrentó y puso reparos a los Profetas y 
> Mensajeros de Dios, hasta hacerles a todos sufrir finalmente el martirio.
> Pondera esto en tu corazón, para que las perfumadas brisas del conocimiento 
> divino, que soplan de los prados de la misericordia, te traigan la fragancia de 
> las palabras del Amado y permitan que tu alma alcance el Ri¤ván del 
> entendimiento. Ya que en cada época los negligentes no han logrado 
> desentrañar el sentido profundo de estas importantes palabras llenas de 
> significado, imaginando que la respuesta de los Profetas de Dios no se 
> correspondía con las preguntas que les han formulado, por tanto les han 
> imputado ignorancia e insensatez a esas Esencias del conocimiento y 
> comprensión.
> Asimismo, en otro versículo Muḥammad manifiesta Su protesta contra el 
> pueblo de esa época. Dice: "Aunque antes habían suplicado la victoria sobre 
> los que no creían, cuando vino a ellos Aquel de Quien tenían conocimiento, no 
> creyeron en Él. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los infieles!"44 
> Reflexiona cómo este versículo también da a entender que la gente que vivió 
> en los días de Muḥammad fue la misma que en los días de los Profetas de 
> antaño disputó y luchó para promover la Fe de Dios y enseñar Su Causa. Sin 
> embargo, ¿cómo podrían considerarse de hecho como un mismo pueblo las 
> generaciones que vivieron en el tiempo de Jesús y Moisés, y las que vivieron 
> en la época de Muḥammad? Por otra parte, aquellos a quienes habían 
> conocido antes eran Moisés, Revelador del Pentateuco, y Jesús, Autor del 
> Evangelio. No obstante, ¿por qué dijo Mu-ḥammad: "Cuando vino a ellos Aquel 
> de Quien tenían conocimiento" -es decir, Jesús o Moisés- "no creyeron en Él"? 
> ¿Acaso Muḥammad no llevaba aparentemente otro nombre? ¿No había salido 
> de una ciudad diferente? ¿No habla-ba otra lengua? ¿Y no reveló una Ley 
> diferente? Entonces, ¿cómo se puede demostrar la verdad de este versículo y 
> poner en claro su significado?
> Por tanto, esfuérzate por comprender el significado de "vuelta", que 
> explícitamente se ha revelado en el propio Qur'án y que hasta ahora nadie ha 
> comprendido. ¿Qué dices tú? Si dices que Muḥammad era la "vuelta" de los 
> Profetas de antaño, como lo testifica ese versículo, Sus compañeros deben ser 
> asimismo la "vuelta" de los antiguos Compañeros, así como la "vuelta" de la 
> antigua gente es atestiguada claramente por el texto de los versículos antes 
> mencionados. Si niegas esto, has repudiado ciertamente la verdad del Qur'án, 
> que es el testimonio más seguro de Dios para los hombres. De igual manera, 
> procura comprender el significado de la "vuelta", "revelación" y "resurrección", 
> que se han presenciado en los días de las Manifestaciones de la Esencia 
> divina, para que contemples con tus propios ojos la "vuelta" de las almas 
> santas en cuerpos santificados y luminosos, y barras el polvo de la ignorancia, 
> y purifiques el ensombrecido yo con las aguas de la misericordia que proceden 
> de la Fuente del Conocimiento divino, para que quizás, mediante el poder de 
> Dios y la luz de la guía divina, distingas el Amanecer del esplendor eterno, de 
> la oscura noche del error.
> Además, te es claro que los Portadores del depósito de Dios son revelados a 
> los pueblos de la Tierra como los Exponentes de una nueva Causa y los 
> Portadores de un nuevo Mensaje. Ya que esas Aves del Trono Celestial son 
> todas enviadas del cielo de la Voluntad de Dios, y puesto que todas surgen 
> para proclamar su irresistible Fe, son por tanto consideradas como un alma y 
> una misma persona. Pues todas beben del mismo Cáliz del Amor de Dios y 
> todas participan del fruto del mismo Árbol de la Unicidad. Cada una de estas 
> Manifestaciones de Dios tiene una doble posición. Una es la posición de 
> abstracción pura y unidad esencial. Por lo que se refiere a esto, si tú las llamas 
> a todas por un solo nombre y les asignas el mismo atributo, no te desvías de la 
> verdad. Como Él ha revelado: "¡No hacemos distinción entre ninguno de Sus 
> Mensajeros!"45 Pues todos y cada uno de ellos llaman a la gente de la Tierra 
> a reconocer la Unidad de Dios, y les dan las buenas nuevas del Kawthar de 
> gracia y munificencia infinitas. Todos son investidos con el manto de Profeta y 
> han sido honrados con la vestidura de la gloria. Así, Muḥammad, el Punto del 
> Qur'án, ha revelado: "Yo soy todos los Profetas". Asimismo, dice: "Soy el 
> primer Adán, Noé, Moisés y Jesús". Declaraciones semejantes hizo 'Alí. 
> También palabras como éstas, que indican la unidad esencial de aquellos 
> Exponentes de la Unidad, han brotado de los Canales de la prolación inmortal 
> de Dios y de los Tesoros de las joyas del conocimiento divino, y han sido 
> consignadas en las escrituras. Esos Semblantes son los recipientes del 
> Mandato Divino y las auroras de Su Revelación. Esa Revelación está exaltada 
> por encima de los velos de pluralidad y de las exigencias de número. Así, Él 
> dice: "Nuestra Causa no es sino una".46 Como la Causa es una y la misma, 
> sus Exponentes también deben ser necesariamente uno y el mismo. Asimismo, 
> los imanes de la Fe de Muḥammad, esas lámparas de la certeza, han dicho: 
> "Muḥammad es nuestro primero, Muḥammad nuestro último, Muḥammad es 
> todo lo que tenemos".
> Te es claro y evidente que todos los Profetas son los Templos de la Causa de 
> Dios, Quienes han aparecido ataviados con diversas vestiduras. Si observaras 
> con ojo perspicaz, les verías habitando en el mismo tabernáculo, volando en el 
> mismo cielo, sentados en el mismo trono, pronunciando las mismas palabras, 
> proclamando la misma Fe. Tal es la unidad de esas Esencias del ser, de esas 
> Lumbreras de esplendor inmenso e infinito. Por tanto, si una de esas 
> Manifestaciones de la Santidad proclamara: "Yo soy la vuelta de todos los 
> Profetas", ciertamente dice la verdad. Del mismo modo, es un hecho que cada 
> Revelación subsiguiente es la vuelta de la Revelación anterior; esta verdad 
> está firmemente demostrada. Ya que se ha comprobado de forma concluyente 
> la vuelta de los Profetas de Dios, atestiguada por versículos y tradiciones, 
> asimismo queda definitivamente probada la vuelta de sus elegidos. Esta vuelta 
> es por sí misma bastante clara como para que requiera prueba o 
> demostración. Por ejemplo, considera que entre los Profetas estaba Noé. Al 
> ser investido con el manto del Profeta y movido por el Espíritu de Dios para 
> que apareciese y proclamase Su Causa, quienquiera que creía en Él y 
> reconocía su Fe, era dotado con la gracia de nueva vida. Se podía decir de él 
> que en verdad había renacido y vuelto a vivir, ya que, antes de creer en Dios y 
> aceptar su Manifestación, había puesto sus afectos en cosas del mundo tales 
> como apego a los bienes terrenales, a la esposa, a los hijos, a la comida y 
> bebida, y a cosas semejantes; tan es así que de día y de noche su única 
> preocupación había sido amasar riquezas y procurarse los medios para sus 
> diversiones y placeres. Además de esto, antes de beber las aguas vivificantes 
> de la fe había estado tan amarrado a las tradiciones de sus antepasados y tan 
> apasionadamente dedicado a la observancia de sus costumbres y leyes, que 
> hubiese preferido morir antes de violar una sola letra de los usos y prácticas 
> supersticiosas corrientes entre su pueblo. Tal como la gente exclamó: "En 
> verdad, encontramos a nuestros padres con una fe y, en verdad, seguimos sus 
> pasos"47.
> Esa misma gente, aunque envuelta por todos esos velos de limitación y 
> atenazada por tales observancias, tan pronto como bebió del cáliz de la 
> certeza el sorbo inmortal de manos de la Manifestación del Todoglorioso, era 
> transmutada de tal manera que por Su amor renunciaba a sus familias, sus 
> bienes, sus vidas, sus creencias; es más, ¡renunciaba a todo excepto a Dios! 
> Era tan irresistible su anhelo de Dios y tan elevados sus raptos de gozoso 
> éxtasis, que ante sus ojos desaparecía completamente el mundo y todo lo que 
> hay en él. ¿No ha ejemplificado esa gente los misterios del "renacimiento" y la 
> "vuelta"? ¿No se ha visto que esa misma gente, antes de ser dotada con la 
> nueva y maravillosa gracia de Dios, trataba por todos los medios de asegurar 
> la protección de su vida contra la destrucción? ¿No les llenaba de espanto una 
> espina y huían al ver un zorro? ¡Mas una vez que eran honrados con la 
> distinción suprema de Dios y se les había concedido Su generosa gracia de 
> poder hacerlo, sacrificaban de buen grado diez mil vidas en Su sendero! Aún 
> más, sus benditas almas, desdeñando la jaula de sus cuerpos, anhelaban la 
> liberación. ¡Un solo guerrero de esa hueste se enfrentaba y combatía a toda 
> una multitud! Y, sin embargo, a no ser por la transformación efectuada en sus 
> vidas, ¿cómo hubiesen podido manifestar hechos que son contrarios a las 
> costumbres de los hombres e incompatibles con sus deseos mundanos?
> Es evidente que nada salvo esta transformación mística podía manifestar en el 
> mundo del ser semejante espíritu y conducta, del todo diferentes a sus 
> costumbres y hábitos anteriores. Pues su agitación se convirtió en paz; su 
> duda, en certeza; su timidez, en valentía: ¡Tal es la fuerza del Elixir Divino que, 
> rápido como un abrir y cerrar de ojos, transmuta las almas de los hombres!
> Por ejemplo, considera la sustancia del cobre. Si en su propia mina se le 
> resguardara de la solidificación, al cabo de setenta años llegaría el estado de 
> oro. Sin embargo, hay quienes afirman que el cobre mismo es oro, que al 
> solidificarse está en condición enferma y, por tanto, no ha alcanzado su propio 
> estado.
> Sea como fuere, el verdadero elixir hará que en un instante la sustancia del 
> cobre alcance el estado de oro, y atraviese en un suspiro la etapa de setenta 
> años. ¿Podría llamarse cobre a ese oro? ¿Podría sostenerse que no ha 
> alcanzado el estado de oro, cuando está a mano la piedra de toque para 
> ensayarlo y distinguirlo del cobre?
> Asimismo, mediante el poder del Elixir Divino, estas almas, en un abrir y cerrar 
> de ojos, atraviesan el mundo del polvo, entrando en el reino de santidad; y de 
> un paso recorren la tierra de las limitaciones, alcanzando los dominios del 
> Irrestringido. Te incumbe hacer todo tu esfuerzo para lograr ese Elixir que, de 
> un soplo fugaz, hace que el occidente de la ignorancia llegue hasta el oriente 
> del conocimiento; ilumina las tinieblas de la noche con el resplandor del 
> amanecer; guía al extraviado del desierto de la duda hacia el manantial de la 
> Presencia Divina y la Fuente de la certeza, confiriendo a las almas mortales el 
> honor de ser aceptadas en el Ri¤ván de la inmortalidad. Ahora bien, si se 
> considera que aquel oro es cobre, también podría considerarse que esa gente 
> es la misma que antes de haber sido dotada de fe.
> ¡Oh hermano! He aquí que, mediante estas palabras concluyentes, 
> indiscutibles y del todo suficientes, se han descubierto y desentrañado ante tus 
> ojos los misterios interiores del "renacimiento", de la "vuelta" y de la "resu-
> rrección". Dios quiera que por medio de Su ayuda benévola e invisible 
> despojes tu cuerpo y alma de su antigua vestimenta y te cubras con el atavío 
> nuevo e imperecedero.
> Por tanto, en toda subsiguiente Dispensación, quienes precedieron al resto de 
> la humanidad en abrazar la Fe de Dios, y libaron de manos de la divina 
> Belleza las cristalinas aguas del conocimiento, llegando a las elevadas 
> cumbres de la fe y certeza, ésos pueden ser considerados de nombre, 
> realidad, hechos, palabras y rango como la "vuelta" de quienes habían logrado 
> distinciones parecidas en una Dispensación anterior. Pues todo lo que 
> manifestó la gente de una Dispensación anterior, eso mismo lo ha demostrado 
> la gente de esa última generación. Considera la rosa: ya sea que florezca en el 
> Oriente o en el Occidente, es sin embargo una rosa. Pues lo que importa en 
> este sentido no es el aspecto y la forma externa de la rosa sino más bien el 
> perfume y la fragancia que despide.
> Por consiguiente, purifica tu vista de toda limitación terrenal, para que veas en 
> todos a los portadores de un solo Nombre, los exponentes de una sola Causa, 
> las manifestaciones de un solo Ser y los reveladores de una sola Verdad, y 
> para que comprendas la "vuelta" mística de las Palabras de Dios, según lo 
> revelan estas aseveraciones. Reflexiona un momento sobre el comportamiento 
> de los compañeros en la Dispensación de Muḥammad. Considera cómo, 
> mediante el aliento vivificador de Muḥammad, fueron purificados de la 
> contaminación de vanidades terrenales, liberados de deseos egoístas y 
> separados de todo menos de Él. Mira cómo precedieron a todos los pueblos de 
> la Tierra en llegar a Su santa presencia -la Presencia de Dios mismo-, cómo 
> renunciaron al mundo y a todo cuanto hay en él y sacrificaron libre y 
> alegremente sus vidas a los pies de esa Manifestación del Todoglorioso. Y, 
> ahora, observa la "vuelta" de ese mismo empeño, esa misma constancia y 
> renuncia que han manifestado los compañeros del Punto del Bayán.48 Has 
> presenciado cómo, mediante las maravillas de la gracia del Señor de los 
> señores, enarbolaron los estandartes de la sublime renunciación en las 
> inaccesibles alturas de la gloria. Estas Luces provienen de una sola Fuente, y 
> estos frutos son los frutos de un mismo Árbol. No podrás percibir diferencia ni 
> distinción alguna entre ellos. ¡Todo esto llega a ser por la gracia de Dios! A 
> quien es Su voluntad, confiere Él Su gracia. Dios quiera que, evitando la tierra 
> de la negación, entremos en el océano de la aceptación, para que con un ojo 
> purgado de elementos antagónicos percibamos los mundos de la unidad y 
> diversidad, de la variación y unicidad, de la limitación y desprendimiento, y 
> levantemos el vuelo hacia el más alto e íntimo santuario del significado oculto 
> de la Palabra de Dios.
> A partir de estas declaraciones ha quedado, por tanto, claro y manifiesto que si 
> en el "Fin que no conoce fin" se manifestara un Alma que se levantase a 
> proclamar y defender una Causa que otra Alma ha proclamado y defendido en 
> el "Principio que no tiene principio", se puede efectivamente afirmar que Aquel 
> que es el Último y Aquel que fue el Primero son uno y el mismo, por cuanto 
> ambos son Exponentes de una misma Causa. Por esta razón, el Punto del 
> Bayán -¡que la vida de todos, menos de Él, sea Su sacrificio!- ha comparado a 
> las Manifestaciones de Dios con el sol que, si bien sale desde el "Principio que 
> no tiene principio" hasta el "Fin que no conoce fin", es sin embargo el mismo 
> sol. Ahora bien, si dijeras que este sol es el sol anterior, dirías la verdad; y si 
> dijeras que este sol es la "vuelta" de aquél, también habrías dicho la verdad. 
> Asimismo, queda bien claro con esta afirmación que el término "último" es 
> predicable del "primero", y el término "pri-mero" predicable del "último", puesto 
> que tanto el "prime-ro" como el "último" han aparecido para proclamar la mis-
> ma Fe.
> A pesar de que este tema es evidente a los ojos de quienes han bebido el vino 
> del conocimiento y la certeza, ¡cuántos son los que, por no haber comprendido 
> su significado, permitieron que el término "Sello de los Profetas" oscureciera 
> su entendimiento y les privase de la gracia de todos Sus numerosos dones! 
> ¿No declaró Muḥammad mis-mo: "Yo soy todos los Profetas"? ¿No ha dicho, 
> como ya hemos mencionado: "Soy Adán, Noé, Moisés y Jesús"? ¿Por qué 
> Muḥammad, esa Belleza inmortal, Quien ha dicho "Soy el primer Adán", ha de 
> ser incapaz de decir también "Soy el último Adán"? Pues así como Él se 
> consideraba a Sí mismo el "Primero de los Profetas" -es decir, Adán- del 
> mismo modo es aplicable el título "Sello de los Profetas" a aquella Divina 
> Belleza. Es sin duda obvio que, al ser el "Primero de los Profetas", es Él 
> también su "Sello".
> El misterio de este tema ha sido en esta Dispensación una dura prueba para 
> toda la humanidad. Mira cuántos son los que, aferrándose a estas palabras, no 
> han creído en Aquel Que es su verdadero Revelador. Nuestra pregunta es: 
> ¿Qué supone esta gente al referirse a Dios -¡glorificado sea Su nombre!- que 
> significan los términos "primero" y "último"? Si afirman que tales términos 
> hacen referencia a este universo material, ¿cómo ha de ser posible, cuando 
> manifiestamente el orden visible de las cosas todavía existe? Antes bien, en 
> este caso, "primero" no quiere decir otra cosa que "último", y "último" nada más 
> que "prime-ro".
> Así como en el "Principio que no tiene principio" es verdaderamente atribuible 
> el término "último" a Aquel Que es el Educador de lo visible y lo invisible, del 
> mismo modo son aplicables a Sus Manifestaciones los términos "primero" y 
> "último", Quienes son, a la vez, los Exponentes del "primero" y del "último". 
> Mientras que están establecidos en la sede del "primero", ocupan el trono del 
> "último". Si se hallase un ojo perspicaz, fácilmente captaría que los exponentes 
> del "primero" y del "último", de lo "manifiesto" y lo "oculto", del "principio" y del 
> "sello" no son otros que estos santos Seres, estas Esencias del 
> Desprendimiento y Almas divinas. Y si te remontaras en el sagrado reino de 
> "Dios estaba solo; no había nadie sino Él", encontrarías que en aquella Corte 
> todos esos nombres son del todo inexistentes y completamente olvidados. Ya 
> no estarían tus ojos oscurecidos por esos velos, esos términos y alusiones. 
> ¡Cuán sublime y etérea es esa posición, a la que hasta Gabriel, sin guía, no 
> podrá nunca llegar, ni el Ave del Cielo, sin ayuda, podrá jamás alcanzar!
> Y, ahora, esfuérzate por comprender el sentido de estas palabras de 'Alí, el 
> Comandante de los Fieles: "Traspasan-do sin ayuda los velos de la gloria". 
> Entre estos "velos de la gloria" están los sacerdotes y doctores que viven en 
> los días de la Manifestación de Dios, quienes, a causa de su falta de 
> discernimiento y su ansia y afán de mando, no se han sometido a la Causa de 
> Dios y, más aún, han rehusado dar oído a la Melodía divina. "Se meten los 
> dedos en los oídos".49 Y asimismo la gente, desatendiendo completamente a 
> Dios y tomándoles por sus maestros, se ha colocado sin reservas bajo la 
> autoridad de esos jefes pomposos e hipócritas, pues carecen de vista, oídos y 
> corazón propios para distinguir la verdad de la falsedad.
> A pesar de las advertencias que por inspiración divina han hecho todos los 
> Profetas, los Santos y los Elegidos de Dios, ordenando a los hombres ver con 
> sus propios ojos y oír con sus propios oídos, desdeñosamente han rechazado 
> sus consejos y ciegamente han seguido y continuarán siguiendo a los jefes de 
> su Fe. Si una persona humilde y desconocida, desprovista del atavío de los 
> eruditos, les dirigiera la palabra diciendo: "¡Oh pueblo!, seguid a los 
> Mensajeros de Dios"50 ellos, muy sorprendidos ante tal amonestación, 
> replicarían: "¡Cómo! ¿Quieres decir que todos estos sacerdotes y exponentes 
> de la erudición, con toda la autoridad, pompa y boato suyos, han errado y no 
> han logrado distinguir entre la verdad y la falsedad? ¿Pretendes acaso, junto 
> con otros como tú, haber comprendido lo que ellos no han entendido?" Si se 
> ha de tomar como criterio de sabiduría y verdad el número y la excelencia de 
> la vestimenta, los pueblos de una época pasada, a quienes los de hoy jamás 
> han aventajado en número, magnificencia y poder, deberían por cierto 
> considerarse como superiores y más dignos.
> Es claro y evidente que siempre que se han revelado las Manifestaciones de 
> Santidad los sacerdotes de su época han impedido al pueblo llegar al camino 
> de la verdad. Dan testimonio de esto todas las escrituras y libros sagrados. 
> ¡Ningún Profeta de Dios se ha manifestado que no haya sido víctima del odio 
> implacable, de la denuncia, rechazo y execración de los clérigos de Su día! ¡Ay 
> de ellos por las iniquidades que obraron sus manos en el pasado! ¡Ay de ellos 
> por lo que ahora están haciendo! ¿Qué velos de gloria hay más pesados que 
> esas personificaciones del error? ¡Por la rectitud de Dios!, ¡traspasar tales 
> velos es el más poderoso de todos los hechos, y destrozarlos es el más 
> meritorio de todos los actos! ¡Que Dios nos ayude y os ayude, oh concurso del 
> Espíritu!, para que quizás en el tiempo de Su Manifestación se os asista 
> bondadosamente para realizar tales hechos y, en Sus días, lleguéis a la 
> Presencia de Dios.
> Además, entre los "velos de la gloria" están los términos "Sello de los Profetas" 
> y otros parecidos; desasirse es una hazaña suprema a la vista de esas almas 
> bajas y descarriadas. Y a causa de estas misteriosas palabras, de estos 
> pesados "velos de la gloria", todos se han privado de contemplar la luz de la 
> verdad. ¿No han escuchado, acaso, la melodía de ese pájaro del Cielo51 
> cuando exponía el siguiente misterio: "He desposado a mil Fáimihs, todas las 
> cuales eran hijas de Muḥammad, Hijo de 'Abdu'lláh, el 'Sello de los Profetas'"? 
> ¡He aquí cuántos misterios yacen todavía sin desentrañar dentro del 
> tabernáculo del conocimiento de Dios, y cuán numerosas las joyas de Su 
> sabiduría que aún están ocultas en Sus tesoros inviolables! Si ponderases 
> esto en tu corazón, te darías cuenta de que Su obra no conoce ni principio ni 
> fin. El dominio de Su decreto es demasiado vasto para que lo describa la 
> lengua de los mortales o lo recorra el ave de la mente humana; y los designios 
> de Su providencia son demasiado misteriosos para que los pueda comprender 
> la mente del hombre. Ningún fin ha alcanzado a Su creación; ha existido 
> siempre desde el "Principio que no tiene principio". Y ningún comienzo ha visto 
> a las Manifestaciones de Su Belleza, que continuarán hasta el "Fin que no 
> conoce fin". Pondera en tu corazón estas palabras y reflexiona cómo son 
> aplicables a todas esas Almas santas.
> Asimismo, esfuérzate por comprender el significado de la melodía de esa 
> eterna belleza que fue Æusayn, hijo de 'Alí, quien dirigió a Salmán palabras 
> como éstas: "Estuve con mil Adanes; el intervalo entre cada Adán y el 
> siguiente era de cincuenta mil años, y a cada uno declaré la posición de 
> Sucesor conferida a mi padre". Luego refiere algunos detalles, hasta que dice: 
> "He librado mil batallas en el sendero de Dios; la menor y más insignificante de 
> las cuales fue como la batalla de Khaybar, en la que mi padre luchó y se batió 
> contra los infieles". Fundándote en estas dos tradiciones, procura ahora 
> comprender los misterios del "fin", de la "vuelta" y de la "creación sin principio 
> ni fin".
> ¡Oh mi amado! ¡Inmensamente exaltada es la Melodía celestial, por encima de 
> los esfuerzos que haga el oído humano para oírla, o la mente para comprender 
> su misterio! ¿Cómo puede la hormiga impotente entrar en la corte del 
> Todoglorioso? Sin embargo, por falta de comprensión las almas débiles 
> rechazan estas abstrusas palabras y ponen en duda la verdad de tales 
> tradiciones. Es más, nadie puede entenderlas salvo los dotados de un corazón 
> comprensivo. Di: Él es ese Fin, a Quien no puede imaginársele fin en todo el 
> universo, y de Quien no puede concebirse principio en el mundo de la 
> creación. ¡He aquí, oh concurso de la Tierra, los resplandores del Fin 
> revelados en las Manifestaciones del Principio!
> ¡Qué extraño es que esa gente se aferre, con una mano, a los versículos del 
> Qur'án y a las tradiciones del pueblo de la certeza que ellos han encontrado 
> que concuerdan con sus afectos e intereses y, con la otra, rechace las que son 
> contrarias a sus deseos egoístas! "¿Es que creéis en parte del Libro y negáis 
> parte de él?"52 ¿Cómo podéis juzgar lo que no entendéis? Así ha revelado en 
> Su Libro infalible el Señor de la existencia, después de hablar del "Sello" en 
> Su exaltada declaración: "Muḥammad es el Apóstol de Dios y el Sello de los 
> Profetas"53, la promesa de "llegar a la Presencia divina" para todos los 
> hombres. Dan testimonio del hecho de llegar a la presencia de ese Rey 
> inmortal los versículos del Libro, algunos de los cuales ya hemos mencionado. 
> ¡Dios, el único y verdadero, es mi testigo!; nada se ha revelado en el Qur'án 
> más exaltado y explícito que aquel "llegar a la Presencia divina". Dichoso 
> quien la ha logrado el día en que, como podéis ver, los más de los hombres se 
> han apartado de ella.
> Y, sin embargo, por el misterio del primero de estos versículos se apartaron de 
> la gracia que promete el segundo; y ello a pesar de que se establece 
> explícitamente en el Libro el hecho de "llegar a la Presencia divina" en el "Día 
> de la Resurrección". Queda demostrado, con pruebas claras y de forma 
> definitiva, que "Resurrección" quiere decir la aparición de la Manifestación de 
> Dios para proclamar Su Causa, y "llegar a la Presencia divina" significa llegar 
> a la presencia de Su Belleza en la persona de Su Manifestación. Pues, en 
> verdad: "Ningún ojo Le abarca; pero Él abarca a todos los ojos".54 A pesar de 
> todos estos hechos innegables y claras explicaciones, se han aferrado 
> neciamente al término "sello", privándose totalmente de reconocer a Aquel 
> Que es el Revelador de ambos: el Sello y el Principio, en el día de Su 
> presencia. "¡Si castigase Dios a los hombres por sus hechos perversos, no 
> quedaría sobre la tierra cosa viviente! Pero les da plazo hasta un tiempo 
> señalado".55 Aparte de todo esto, si esta gente hubiera obtenido una gota de 
> las cristalinas corrientes que brotan de las palabras "Dios hace lo que es Su 
> voluntad y ordena lo que desea", no hubiera puesto reparos impropios, como 
> éstos, al Centro focal de Su Revelación. La Causa de Dios, y todos los hechos 
> y palabras, están al alcance de Su poder. "Todo está aprisionado en el hueco 
> de Su fuerte Mano; todo es fácil y posible para Él". Efectúa lo que es Su 
> voluntad y hace todo lo que desea. "¡Quienquiera que pregunte 'por qué' o 
> 'para qué' ha blasfemado!" Si esta gente se sacudiera el sueño de la 
> negligencia y se diera cuenta de lo que sus manos han obrado, de seguro 
> perecerían y, por propia voluntad, se arrojarían al fuego: su fin y verdadera 
> morada. ¿Acaso no han oído lo que Él reveló? "No debe interrogársele sobre 
> Sus hechos."56 A la luz de estas palabras, ¿cómo puede ser el hombre tan 
> atrevido como para interrogarle y ocuparse con dichos ociosos?
> ¡Alabado sea Dios! A tal punto llega la insensatez y perversidad de la gente, 
> que han vuelto el rostro hacia sus propios pensamientos y deseos, y han dado 
> la espalda al conocimiento y a la voluntad de Dios, ¡santificado y glorificado 
> sea Su nombre!
> Sé justo: Si esa gente admitiera la verdad de estas palabras luminosas y 
> alusiones sagradas, y reconociera que Dios es "Aquel que hace lo que es Su 
> voluntad", ¿cómo podrían continuar aferrados a tan evidentes disparates? Más 
> bien aceptarían con toda su alma lo que Él diga y se someterían a ello. ¡Juro 
> por Dios que, a no ser por el Decreto divino y por los inescrutables designios 
> de la Providencia, la propia tierra hubiese destruido totalmente a toda esa 
> gente! "Sin embargo, Él les dará plazo hasta la hora señalada de un día 
> conocido".
> Han pasado mil doscientos ochenta años desde que llegó la aurora de la 
> Dispensación de Muḥammad y, al amanecer de cada día, esa gente ciega e 
> innoble ha recitado su Qur'án, ¡y sin embargo no han logrado comprender ni 
> una letra de ese Libro! Una y otra vez leen los versículos que claramente 
> atestiguan la realidad de estos sagrados temas y dan testimonio de la verdad 
> de las Manifestaciones de Gloria eterna y, con todo, no comprenden su 
> propósito. Ni siquiera se han dado cuenta en todo este tiempo de que, en toda 
> época, la lectura de las escrituras y libros sagrados no ha tenido otro propósito 
> que el de permitir al lector comprender su significado y desentrañar sus 
> íntimos misterios. Por el contrario, leer sin entender no es de provecho 
> duradero para el hombre.
> Y ocurrió que cierto día vino a visitar a esta Alma un hombre necesitado, 
> anhelando el océano de Su conocimiento. Conversando con él, se hizo 
> mención de los signos del Día del Juicio, Resurrección, Renacimiento y Ajuste 
> de Cuentas. Nos encareció que le explicásemos cómo en esta maravillosa 
> Dispensación eran llamados a rendir cuentas los pueblos del mundo, cuando 
> nadie era consciente de ello. En seguida le dimos a conocer, de acuerdo con 
> su grado de capacidad y entendimiento, ciertas verdades de la Ciencia y de la 
> antigua Sabiduría. Le preguntamos entonces: "¿No has leído el Qur'án, y no 
> conoces este bendito versículo: 'En ese día no se le preguntará a hombre ni 
> espíritu por su Pecado'?57 ¿No te das cuenta de que 'preguntar no significa 
> preguntar con la lengua o la palabra, tal como lo indica y prueba el mismo 
> versículo'? Ya que después se dice: 'Por su semblante serán conocidos los 
> pecadores, y serán tomados de los cabellos y los pies'".58
> De este modo los pueblos del mundo son juzgados por su semblante. A través 
> de éste se revela toda su incredulidad, su fe, su iniquidad. Así resulta evidente 
> en este día cómo es reconocido por su semblante el pueblo del error y 
> distinguido de los seguidores de la Guía divina. Si esos hombres, sólo por 
> amor de Dios y sin más deseo que Su complacencia, ponderasen en su 
> corazón los versículos del Libro, con toda seguridad encontrarían todo cuanto 
> buscan. Encontrarían reveladas y manifiestas en sus versículos todas las 
> cosas, ya sean grandes o pequeñas, que han pasado en esta Dispensación. 
> Hasta encontrarían en ellos referencias a la partida de su tierra natal de las 
> Manifestaciones de los nombres y atributos de Dios; a la oposición y 
> desdeñosa arrogancia del gobierno y del pueblo; y a la residencia y 
> establecimiento de la Manifestación Universal en un país señalado y 
> especialmente designado. Sin embargo, ningún hombre puede comprender 
> esto, excepto aquel que posea un corazón comprensivo.
> Sellaremos Nuestro tema con aquello que antaño fuera revelado a Muḥammad, 
> para que su sello difunda la fragancia de ese almizcle sagrado que lleva a los 
> hombres hacia el Ri¤ván de esplendor inmarcesible. Él dijo, y Su Palabra es la 
> verdad: "Y Dios llama hacia la Morada de Paz59; y Él guía a quien quiere por 
> el camino recto".60 "¡Para ellos hay junto a su Señor una Morada de Paz! Y Él 
> será su Protector por causa de sus obras".61 Esto lo ha revelado para que Su 
> gracia envuelva al mundo. ¡Alabado sea Dios, Señor de todos los seres!
> Hemos expuesto de forma diversa y repetida el significado de cada tema para 
> que quizás toda alma, ya sea elevada o humilde, obtenga su parte y porción de 
> acuerdo con su medida y capacidad. Si no pudiera comprender cierto 
> argumento, podría así, remitiéndose a otro, lograr su propósito. "Para que toda 
> clase de hombres sepa dónde apagar su sed".
> ¡Por Dios! Esta Ave del Cielo que habita ahora en el polvo puede entonar, 
> además de estas melodías, una miríada de cantos y, aparte de estas palabras, 
> puede revelar innumerables misterios. Cada nota de sus palabras no 
> pronunciadas es inmensamente exaltada por encima de todo lo que ya ha sido 
> revelado, e inmensurablemente glorificada más allá de lo que ha fluido de esta 
> Pluma. Esperemos que el futuro revele la hora en que, por la Voluntad de Dios, 
> emerjan de sus mansiones místicas, despojadas de sus velos, las novias del 
> significado oculto, y se hagan manifiestas en el antiguo reino del ser. Nada en 
> absoluto es posible sin Su permiso; ningún poder puede durar salvo a través 
> de Su poder, y no hay otro Dios más que Él. Suyo es el mundo de la creación, 
> y Suya es la Causa de Dios. Todos proclaman Su Revelación, y todos revelan 
> los misterios de Su Espíritu.
> Ya hemos asignado, en las páginas precedentes, dos posiciones a cada una 
> de las Lumbreras que surgen de las Auroras de santidad eterna. Una de esas 
> posiciones, la de unidad esencial, ya la hemos explicado. "No hacemos 
> diferencia entre ninguno de ellos".62 La otra posición es la de distinción y 
> pertenece al mundo de la creación y a sus limitaciones. Respecto a esto, cada 
> Manifestación de Dios tiene una individualidad distinta, una misión 
> definitivamente señalada, una Revelación predestinada y limitaciones 
> especialmente designadas. Cada una de ellas es conocida por un nombre 
> diferente y se caracteriza por un atributo especial, cumple una Misión definida 
> y le es confiada una Revelación particular. Tal como Él dice: "Hemos hecho 
> que algunos de los Apóstoles aventajen a los demás. A unos Dios les ha 
> hablado; a otros los ha elevado exaltándolos. Y a Jesús, Hijo de María, Le 
> dimos signos manifiestos y Le fortalecimos con el Espíritu Santo".63
> Es por causa de esta diferencia en posición y misión por lo que parecen 
> divergir y diferir las palabras y expresiones que fluyen de esos Manantiales del 
> conocimiento divino. Por lo demás, a los ojos de quienes están iniciados en los 
> misterios de la sabiduría divina, todo lo que ellos han pronunciado es en 
> realidad la expresión de una sola Verdad. Como la mayoría de la gente no ha 
> percibido esas posiciones a que Nos hemos referido, se siente por tanto 
> perpleja y consternada ante las variadas palabras que han pronunciado 
> Manifestaciones que, en esencia, son una y la misma.
> Ha sido siempre evidente que todas estas divergencias en las palabras deben 
> atribuirse a diferencias de posición. Así, desde el punto de vista de su unicidad 
> y sublime desprendimiento, han sido y son aplicables a esas Esencias del ser 
> los atributos de Deidad, Divinidad, Suprema Singularidad e íntima Esencia, ya 
> que todas habitan en el trono de la Revelación divina y están establecidas en 
> la sede de la divina Ocultación. Mediante su aparición se manifiesta la 
> Revelación de Dios, y por su semblante se revela la Belleza de Dios. Es así 
> como se han oído las palabras de Dios mismo, pronunciadas por esas 
> Manifestaciones del Ser divino.
> Y a la luz de la segunda posición, que es la posición de la distinción y 
> diferenciación, de las limitaciones, características y normas temporales, 
> manifiestan ellos servidumbre absoluta, máxima pobreza y completo olvido de 
> sí mismos. Tal como Él dice: "Soy el siervo de Dios. No soy más que un 
> hombre como vosotros."
> A partir de estas aseveraciones incontestables y plenamente demostradas, 
> esfuérzate por entender el significado de las preguntas que has formulado, 
> para que llegues a ser constante en la Fe de Dios y no te desanimes por las 
> divergencias en las palabras de Sus Profetas y Elegidos.
> Si alguna de las Manifestaciones de Dios, que todo lo abarcan, declarase: "¡Yo 
> soy Dios!", diría ciertamente la verdad, y no cabría duda de ello. Ya que 
> repetidamente se ha demostrado que mediante su Revelación, sus atributos y 
> nombres se manifiestan en el mundo de la Revelación de Dios Su nombre y 
> Sus atributos. Así, Él ha revelado: "¡Aquellos dardos eran de Dios, no 
> Tuyos!"64 También dice: "En verdad, quienes Te prometieron fidelidad, 
> realmente la prometieron a Dios".65 Y si alguno de ellos pronunciase: "Soy el 
> Mensajero de Dios", también diría la verdad, la indudable verdad. Tal como Él 
> dice: "No es Mu-ḥammad padre de ningún hombre entre vosotros, sino que es 
> el Mensajero de Dios". A la luz de esto se ve que todos ellos no son más que 
> Mensajeros de ese Rey ideal, de esa Esencia inmutable. Si todos proclamasen 
> "Soy el Sello de los Profetas", expresarían sólo la verdad sin la más leve 
> sombra de duda. Pues todos ellos no son más que una persona, un alma, un 
> espíritu, un ser, una revelación. Son todos la manifestación del "Principio" y el 
> "Fin", el "Prime-ro" y el "Último", el "Visible" y el "Oculto", atributos todos que 
> pertenecen a Aquel Que es el más íntimo Espíritu de los Espíritus y la eterna 
> Esencia de las Esencias. Y si dijesen: "Somos los siervos de Dios",66 éste 
> también es un hecho manifiesto e indiscutible. Puesto que se han manifestado 
> en condición de total servidumbre, servidumbre como ésa no podrá ningún 
> hombre alcanzar. De este modo, en momentos en que esas Esencias del ser 
> estaban sumergidas en los océanos de santidad antigua y sempiterna, o 
> cuando se remontaban a las más elevadas cimas de los misterios divinos, 
> sostenían que sus palabras eran la Voz de la divinidad, el Llamado de Dios 
> mismo. Si se abriera el ojo del discernimiento, reconocería que ellos hasta en 
> ese estado se consideran del todo extinguidos e inexistentes ante Quien es el 
> Que Todo lo Penetra, el Incorruptible. Me parece que han estimado que no son 
> absolutamente nada, juzgando su mención en esa Corte como un acto de 
> blasfemia. Pues el más leve susurro del yo es, en tal Corte, una prueba de 
> afirmación de sí mismo y de existencia independiente. A los ojos de quienes 
> han llegado a esa Corte, semejante insinuación es por sí misma una grave 
> transgresión. Cuánto más grave aún sería, si otra cosa se mencionara ante 
> esa Presencia, si el corazón del hombre, su lengua, su mente o su alma se 
> ocuparan con otro que no sea el Bienamado, si sus ojos contemplaran otro 
> semblante que no fuese Su belleza, si su oído escuchase otra melodía que no 
> fuese Su voz y sus pies hollasen otro camino que no fuera Su camino.
> En este día sopla la brisa de Dios y Su espíritu lo ha llenado todo. Tal es la 
> efusión de Su gracia, que la pluma se detiene y la lengua enmudece.
> En virtud de esta posición, han sostenido que es suya la Voz de la Divinidad y 
> apelativos semejantes, en tanto que, en virtud de su posición de Mensajeros, 
> se han declarado a sí mismos los Mensajeros de Dios. En cada caso han 
> expresado lo que está en conformidad con los requerimientos de la ocasión, 
> atribuyéndose a Sí mismos todas estas declaraciones, las cuales se extienden 
> del reino de la Revelación divina hasta el reino de la creación, y desde el 
> dominio de la Divinidad hasta el dominio de la existencia terrenal. De este 
> modo, cualesquiera que sean sus palabras, ya pertenezcan al reino de la 
> Divinidad, Señorío, Posición Profética, Posición de Mensajero, Guardianía, 
> Apostolado o Servidumbre, todo es cierto, sin la menor sombra de duda. Por lo 
> tanto, debe considerarse con mucha atención lo que hemos citado en apoyo 
> de Nuestro argumento, para que las palabras divergentes de las 
> Manifestaciones del Invisible y Auroras de la Santidad no agiten ya el alma y 
> suman la mente en la perplejidad.
> Esas palabras pronunciadas por las Lumbreras de la Verdad deben ser 
> meditadas y, si no se comprendiese su significado, debiera solicitarse 
> ilustración de los Custodios de los depósitos del Conocimiento, para que éstos 
> expliquen su significado y revelen su misterio. Pues no le incumbe a ningún 
> hombre interpretar las palabras sagradas según su deficiente comprensión, ni 
> rechazar y negar su verdad por encontrar que son contrarias a su inclinación y 
> deseos. Pues tal es hoy la actitud de los sacerdotes y doctores de la época, 
> que ocupan las sedes del conocimiento y la erudición, y que han llamado 
> conocimiento a la ignorancia y justicia a la opresión. Si ellos preguntasen a la 
> Luz de la Verdad sobre esas imágenes que su vana fantasía ha tallado, y 
> encontrasen que Su respuesta es incompatible con sus propios conceptos y su 
> propia comprensión del Libro, de seguro denunciarían como la negación 
> misma del conocimiento a Aquel Que es la Mina y Manantial de todo 
> conocimiento. Cosas semejantes han pasado en toda época.
> Por ejemplo, cuando a Muḥammad, el Señor de la existencia, le preguntaron 
> acerca de las lunas nuevas, Él, por mandato de Dios, respondió: "Son 
> períodos señalados para los hombres".67 En seguida quienes Le escucharon 
> denunciáronle como ignorante.
> Asimismo, en el versículo referente al "Espíritu", dice: "Y Te preguntarán por el 
> Espíritu. Di: 'el Espíritu procede por mandato de Mi Señor'".68 Tan pronto 
> como fue emitida la respuesta de Muḥammad, todos protestaron ruidosamente 
> diciendo: "¡He aquí a un ignorante que no sabe lo que es el Espíritu y se llama 
> a Sí mismo el Revelador del Conocimiento divino!" Y ahora dirige tu mirada 
> hacia los sacerdotes de la época, quienes por haber sido honrados con Su 
> nombre y haber encontrado que sus padres reconocían Su Revelación, se han 
> sometido ciegamente a Su verdad. Observa que, si esta gente recibiese hoy 
> semejantes respuestas en contestación a tales preguntas, las rechazarían y 
> censurarían sin vacilar; es más, nuevamente pondrían los mismos reparos, tal 
> como lo han hecho en este día. Y todo esto a pesar de que esas Esencias del 
> ser están inmensamente exaltadas por encima de esas fantásticas 
> imaginaciones, y glorificadas inconmensurablemente más allá de esos dichos 
> vanos y por sobre la comprensión de todo corazón de entendimiento. Su 
> supuesto saber, al comparársele con aquel Conocimiento, es falsedad 
> clamorosa, y su entendimiento no es más que error craso. Más aún, cuanto 
> procede de esas Minas de Sabiduría divina y Tesoros del conocimiento eterno 
> es la verdad, y nada más que la verdad. Prueba de Nuestro argumento es el 
> dicho: "El conocimiento es un punto que los necios han multiplicado"; y la 
> tradición: "El conocimiento es una luz con la cual Dios ilumina el corazón de 
> quien sea Su voluntad", confirma Nuestra afirmación.
> Ya que no comprendieron el significado del Conocimiento, llamando con ese 
> nombre a las imágenes forjadas por su propia fantasía y que proceden de las 
> personificaciones de la ignorancia, han infligido a la Fuente del Conocimiento 
> lo que has oído y presenciado.
> Por ejemplo, cierto hombre69 que tenía fama por su saber y logros y se 
> consideraba a sí mismo como uno de los guías preeminentes de su pueblo, ha 
> censurado y vilipendiado a todos los exponentes del verdadero saber. Esto 
> queda plenamente claro en las declaraciones explícitas y en las alusiones que 
> hay en todos sus libros. Como frecuentemente habíamos oído hablar de él, nos 
> propusimos leer algunas de sus obras. Y aunque nunca hemos estado 
> dispuestos a leer los escritos de otros hombres, como Nos habían hecho 
> preguntas respecto a él, creímos necesario remitirnos a sus libros para poder 
> contestar, con conocimiento y comprensión, a quienes Nos habían preguntado. 
> Sin embargo, no estaban disponibles sus obras en lengua árabe, hasta que un 
> día cierto hombre Nos informó que se podía hallar en la ciudad una de sus 
> obras titulada Irshádu'l-Avám.70 De su título percibimos el olor de la 
> presunción y la vanagloria, puesto que ha imaginado ser un sabio, 
> considerando ignorante al resto de la gente. De hecho, su valor se daba a 
> conocer por el título mismo que había elegido para su libro. Se hacía evidente 
> que su autor seguía el camino del egoísmo y del deseo, y estaba perdido en el 
> desierto de la ignorancia e insensatez. Me parece que había olvidado la 
> conocida tradición que dice: "El conocimiento es todo lo cognoscible; y la 
> fuerza y poder, es toda la creación". No obstante, enviamos a buscar el libro y 
> lo tuvimos durante algunos días. Nos remitimos a él probablemente dos veces. 
> La segunda vez dimos por casualidad con la historia del "Mi'ráj"71 de 
> Muḥammad, de Quien se dijo: "A no ser por Ti, no hubiera creado las esferas". 
> Notamos que había enumerado unas veinte ciencias o más, cuyo conocimiento 
> él consideraba esencial para la comprensión del misterio del "Mi'ráj". De su 
> exposición inferimos que a menos que un hombre fuese profundamente 
> versado en todas ellas, nunca lograría comprender adecuadamente este 
> trascendente y exaltado tema. Entre las ciencias especificadas estaba la 
> ciencia de las abstracciones metafísicas, de la alquimia y de la magia natural. 
> Estos estudios vanos y descartados son para este hombre requisitos previos 
> para la comprensión de los sagrados y eternos misterios del Conocimiento 
> divino.
> ¡Alabado sea Dios! Tal es su grado de comprensión; y, sin embargo, ¡qué 
> objeciones y calumnias ha lanzado contra esas Personificaciones del infinito 
> conocimiento de Dios! Qué cierto es el dicho: "¿Lanzas tus calumnias al rostro 
> de Aquellos a Quienes el Dios único y verdadero ha hecho Custodios de los 
> tesoros de Su séptima esfera?" Ningún corazón ni mente comprensiva, 
> ninguno de entre los sabios y eruditos ha hecho caso de esas absurdas 
> afirmaciones. Y, sin embargo, qué claro y evidente es para todo corazón 
> perspicaz que ese supuesto conocimiento es, y siempre ha sido, rechazado 
> por Aquel Que es el Dios único y verdadero. ¿Cómo se puede considerar que 
> el conocimiento de semejantes ciencias, tan despreciables a los ojos de los 
> que son verdaderamente sabios, sea esencial para la comprensión de los 
> misterios del "Mi'ráj", cuando el propio Señor del "Mi'ráj" jamás fue abrumado 
> por la carga de una sola letra de esas limitadas y oscuras ciencias, ni ha 
> empañado Su radiante corazón con ninguna de esas fantásticas 
> imaginaciones? Qué cierto es lo que Él ha dicho: "Todo saber humano va 
> montado en un asno cojo, mientras que la Verdad cruza veloz por el espacio, 
> cabalgando sobre el viento". ¡Por la rectitud de Dios! Quienquiera que desee 
> penetrar el misterio de este "Mi'ráj" y anhele una gota de este océano, si el 
> espejo de su corazón ya estuviese oscurecido por el polvo de esas ciencias, 
> deberá necesariamente limpiarlo y purificarlo antes que la luz de este misterio 
> pueda reflejarse en él.
> En este día, aquellos que están sumergidos en el océano del antiguo 
> Conocimiento y habitan en el arca de la sabiduría divina, prohíben a los 
> hombres esos estudios inútiles. Gracias a Dios, sus luminosos corazones 
> están santificados de toda huella de tales conocimientos y exaltados por 
> encima de esos pesados velos. Hemos consumido éste, el más denso de todos 
> los velos, con el fuego del amor del Amado; velo a que se refiere el dicho: "De 
> todos los velos, el más pesado es el velo del conocimiento". Sobre sus cenizas 
> hemos erigido el tabernáculo del conocimiento divino. Gracias a Dios, hemos 
> quemado los "velos de la gloria" con el fuego de la belleza del Bienamado. 
> Hemos desterrado del corazón humano todo excepto Aquel Que es el Deseo 
> del mundo, y en ello nos gloriamos. No Nos aferramos a ningún conocimiento 
> más que a Su conocimiento, y no ponemos nuestro corazón en nada que no 
> sea las resplandecientes glorias de Su luz.
> Nos sorprendimos inmensamente cuando observamos que su único propósito 
> era dar a entender a la gente que él poseía todos esos conocimientos. Y, sin 
> embargo, juro por Dios que a su alma no ha llegado ni un soplo de la brisa que 
> proviene de los prados del conocimiento divino, ni ha desentrañado un solo 
> misterio de la antigua sabiduría. Es más, si alguna vez se le explicara el 
> significado del Conocimiento, su corazón quedaría consternado y todo su ser 
> se estremecería hasta los cimientos. Sin embargo, a pesar de sus afirmaciones 
> despreciables y sin sentido, ¡he aquí hasta qué punto han llegado sus 
> pretensiones extravagantes!
> ¡Alabado sea Dios! ¡Cuán grande es Nuestro asombro al ver la manera como 
> se ha reunido la gente alrededor de él, guardando lealtad a su persona! 
> Contentándose con el polvo transitorio, se han vuelto esos hombres hacia él, 
> desechando con desdén a Aquel Que es el Señor de los señores. 
> Conformándose con el graznido del cuervo y enamorados de su rostro, han 
> renunciado a la melodía del ruiseñor y han desdeñado el encanto de la rosa. 
> ¡Y qué falacias indecibles ha revelado la lectura de ese libro pretencioso! Son 
> demasiado indignas para que pluma alguna pueda mencionarlas, y demasiado 
> viles para prestarles atención ni siquiera un momento. Sin embargo, si se 
> hallara una piedra de toque, ésta de inmediato distinguiría la verdad de la 
> falsedad; la luz, de las tinieblas; el sol, de la sombra.
> Entre las ciencias que este hombre pretende haber profesado está la alquimia. 
> Abrigamos la esperanza de que un rey, o bien un hombre de poder 
> preeminente, le exhorte a que traslade esa ciencia del reino de la fantasía al 
> dominio de la realidad, y del plano de la mera pretensión al de la realización 
> efectiva. Ojalá que este humilde e iletrado Siervo que nunca ha pretendido 
> conocer tales ciencias ni, menos aún, las ha tenido por criterio del 
> conocimiento verdadero, pueda emprender la misma tarea para que, de ese 
> modo, se conozca la verdad y se la distinga de la falsedad. Pero ¿de qué 
> serviría? Todo lo que esta generación Nos pudo ofrecer fueron las heridas 
> causadas por sus lanzas, y a Nuestros labios no acercaron sino el cáliz de su 
> veneno. En Nuestra cerviz aún llevamos la cicatriz de las cadenas, y en 
> Nuestro cuerpo han quedado las pruebas de una crueldad inexorable.
> Y en cuanto a los conocimientos de ese hombre, su ignorancia, comprensión y 
> fe, he aquí lo que ha revelado el Libro que abarca todas las cosas: "En verdad, 
> el árbol de Zaqqúm72 será el alimento de Athím".73 Siguen luego algunos 
> versículos, hasta que Él dice: "¡Pruébalo, pues de veras tú eres el poderoso 
> Karím!"74 ¡Considera cuán clara y explícitamente se le ha descrito en el Libro 
> incorruptible de Dios! Además, ese hombre, fingiendo humildad, se refiere a sí 
> mismo en su libro como el "siervo athím": ¡"Athím" en el Libro de Dios, 
> poderoso entre el vulgo, "Karím" de nombre!
> Medita el sagrado versículo para que en la tabla de tu corazón se grabe el 
> significado de las palabras: "No hay cosa, verde o seca, que no conste en el 
> Libro infalible".75 No obstante, hay una multitud que le guarda lealtad. Han 
> rechazado ellos al Moisés del conocimiento y justicia, aferrándose al Sámirí76 
> de la ignorancia. Han apartado su vista del Sol de la verdad, que brilla en el 
> cielo divino y sempiterno, y han cerrado totalmente los ojos a su esplendor.
> ¡Oh mi hermano! Una Mina divina sólo puede producir joyas de conocimiento 
> divino, y la fragancia de la Flor mística sólo puede percibirse en el Jardín ideal, 
> y las lilas de antigua sabiduría no florecen más que en la ciudad de un corazón 
> inmaculado. "En suelo fértil salen sus plantas abundantemente con el permiso 
> de su Señor, y en el suelo que es malo, salen escasas".77
> Puesto que se ha demostrado claramente que sólo quienes se han iniciado en 
> los misterios divinos pueden comprender las melodías entonadas por el Ave 
> del Cielo, incumbe por tanto a cada cual buscar ilustración en los iluminados 
> de corazón y en los Tesoros de los misterios divinos en lo referente a las 
> complejidades de la Fe de Dios y las alusiones abstrusas que hay en las 
> palabras de las Auroras de la Santidad. Así se aclararán estos misterios, no 
> con la ayuda del conocimiento adquirido sino, únicamente, mediante la 
> asistencia de Dios y las efusiones de Su gracia. "Preguntad, pues, a quienes 
> tienen la custodia de las Escrituras, si no lo supierais".78
> Mas, oh mi hermano, cuando un buscador verdadero decide dar el paso de la 
> búsqueda por el camino que lleva al conocimiento del Antiguo de los Días, 
> debe, antes que nada, limpiar y purificar su corazón, que es la sede de la 
> revelación de los misterios interiores de Dios, del polvo ofuscador de todo 
> conocimiento adquirido y de las insinuaciones de las personificaciones de la 
> fantasía satánica. Debe purgar su pecho, que es el santuario del amor 
> perdurable del Amado, de toda contaminación, y santificar su alma de todo lo 
> que pertenece al agua y la arcilla y de todo apego vago y efímero. Debe 
> limpiar su corazón tanto, que no quede en él ningún vestigio de amor ni odio, 
> no sea que ese amor le incline ciegamente al error o ese odio le aleje de la 
> verdad. Así puedes ver, en este día, cómo la mayoría de la gente, a causa de 
> tal amor y odio, está privada de la Faz inmortal, se ha apartado lejos de las 
> Personificaciones de los misterios divinos y vaga sin pastor por los desiertos 
> del olvido y del error. Ese buscador debe en todo momento poner su confianza 
> en Dios, debe renunciar a las gentes de la tierra, desprenderse del mundo del 
> polvo y aferrarse a Aquel Que es el Señor de los señores. No debe nunca 
> tratar de enaltecerse por encima de nadie, debe borrar de la tabla de su 
> corazón toda huella de orgullo y vanagloria, debe asirse a la paciencia y 
> resignación, guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa. Pues la 
> lengua es fuego latente, y el exceso de palabras un veneno mortal. El fuego 
> material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la lengua devora tanto el 
> corazón como el alma. La fuerza de aquél dura sólo un tiempo, en tanto que 
> los efectos de éste persisten un siglo.
> Ese buscador también debiera considerar la murmuración como grave error y 
> mantenerse alejado de su dominio, por cuanto la murmuración apaga la luz del 
> corazón y extingue la vida del alma. Debiera conformarse con poco y liberarse 
> de todo deseo desmesurado. Debiera apreciar la compañía de quienes han 
> renunciado al mundo y considerar que rehuir a la gente jactanciosa y mundana 
> es un gran beneficio. Al amanecer de cada día debiera comulgar con Dios y 
> perseverar con toda su alma en la búsqueda de su Amado. Debiera consumir 
> todo pensamiento descarriado con la llama de Su amorosa mención y, con la 
> rapidez del relámpago, pasar por encima de todo lo que no sea Él. Debiera 
> socorrer al desposeído y nunca rehusar su favor al menesteroso. Debiera ser 
> bondadoso con los animales, y más aún con su semejante, que está dotado del 
> poder del habla. No debiera vacilar en sacrificar su vida por su Amado, ni 
> permitir que la desaprobación de los hombres le aparte de la Verdad. No 
> debiera desear a otros lo que no desea para sí mismo, ni prometer lo que no 
> ha de cumplir. Con todo su corazón debiera el buscador evitar la compañía de 
> malhechores y orar por la remisión de sus pecados. Debiera perdonar al 
> pecaminoso y jamás despreciar su baja condición, pues nadie sabe cuál será 
> su propio fin. ¡Cuántas veces un pecador, en la hora de su muerte, ha llegado 
> a la esencia de la fe y, tomando la bebida inmortal, ha alzado el vuelo hacia el 
> Concurso celestial! ¡Y cuántas veces un creyente piadoso ha cambiado tanto 
> en el momento de la ascensión de su alma, que ha caído en el fuego infernal! 
> Es Nuestro propósito, al revelar estas convincentes e importantes palabras, 
> inculcar en el buscador que debe considerar todo, excepto a Dios, como 
> transitorio, y debe valorar todo lo que no sea Él, Quien es el Objeto de toda 
> adoración, como la nada absoluta.
> Éstos son algunos de los atributos de los exaltados, y constituyen el sello 
> distintivo de quienes están dotados de espiritualidad. Ya se los ha mencionado 
> a propósito de los requisitos para los caminantes que hollan el Sendero del 
> Conocimiento Positivo. Cuando el caminante desprendido y buscador sincero 
> ha cumplido con estas condiciones esenciales, entonces, y sólo entonces, 
> puede llamársele buscador verdadero. Cuando quiera que haya cumplido las 
> condiciones implícitas en el versículo "Quien se esfuerce por Nosotros",79 
> disfrutará de las bendiciones conferidas por las palabras "De seguro le 
> guiaremos por Nuestros caminos".80
> Sólo cuando la lámpara de la búsqueda, del esfuerzo ardiente, del deseo 
> anhelante, de la devoción apasionada, del amor fervoroso, del arrobamiento y 
> del éxtasis se haya encendido en el corazón del buscador y sople en su alma 
> la brisa de Su amorosa bondad, será disipada la oscuridad del error, será 
> dispersada la bruma de las dudas y los recelos y su ser será envuelto por la 
> luz del conocimiento y de la certeza. En ese momento, el Heraldo Místico, 
> portador de las felices nuevas del Espíritu, aparecerá resplandeciente como la 
> mañana desde la Ciudad de Dios y, mediante el son de la trompeta del 
> conocimiento, despertará del sopor de la negligencia al corazón, al alma y al 
> espíritu. Entonces los múltiples favores y la efusión de gracia del santo y 
> eterno Espíritu conferirán al buscador una nueva vida tal, que se hallará 
> dotado de vista nueva, oído nuevo, corazón nuevo y mente nueva. 
> Contemplará las manifiestas señales del universo y penetrará los misterios 
> ocultos del alma. Mirando con el ojo de Dios, percibirá dentro de cada átomo 
> una puerta que le conducirá a las posiciones de la certeza absoluta. En todas 
> las cosas descubrirá los misterios de la Revelación divina y las pruebas de una 
> manifestación perdurable.
> Juro por Dios que si aquel que holla el sendero de la guía y busca escalar 
> alturas de la rectitud llegara a esta gloriosa y suprema posición, aspiraría la 
> fragancia de Dios a una distancia de mil leguas y percibiría la resplandeciente 
> mañana de una Guía divina apareciendo en el amanecer de todas las cosas. 
> Cada cosa, por pequeña que fuera, sería para él una revelación que le llevaría 
> donde su Amado, el Objeto de su búsqueda. Sería tan grande el 
> discernimiento de ese buscador, que distinguiría entre verdad y falsedad como 
> distingue el sol de la sombra. Si se esparcieran en los rincones más remotos 
> del Oriente los fragantes perfumes de Dios, él de seguro los reconocería y 
> aspiraría su fragancia aunque habitara en los últimos confines del Occidente. 
> Asimismo distinguiría todos los signos de Dios -Sus maravillosas palabras, Sus 
> grandes obras y poderosos hechos- de las obras, las palabras y los hábitos de 
> los hombres, al igual que el joyero separa la joya de la piedra, o el hombre que 
> distingue la primavera del otoño y el calor del frío. Cuando el canal del alma 
> humana se haya limpiado de todo apego impeditivo y mundano, percibirá 
> indefectiblemente, a través de distancias inmensurables, el hálito del Amado y, 
> guiado por su perfume, llegará a la Ciudad de la Certeza y entrará en ella. Allí 
> descubrirá las maravillas de Su antigua sabiduría y percibirá todas las 
> enseñanzas ocultas en el susurro de las hojas del Árbol que florece en esa 
> Ciudad. Escuchará, con su oído externo e interno, los himnos de alabanza y 
> gloria que de su polvo ascienden hacia el Señor de los señores, y descubrirá 
> con su vista interior los misterios de la "vuelta" y el "renacimiento". ¡Cuán 
> inefablemente gloriosos son los signos, las señales, las revelaciones y los 
> esplendores que ha destinado para esa ciudad Aquel Que es el Rey de los 
> nombres y atributos! La llegada a esa Ciudad apaga la sed sin agua y 
> enciende el amor de Dios sin fuego. Dentro de cada tallo de hierba se atesoran 
> los misterios de una sabiduría inescrutable y, en cada rosal, una miríada de 
> ruiseñores gorjean sus melodías con venturoso encantamiento. Sus 
> maravillosos tulipanes revelan el misterio de la Zarza ardiente y sus aromas 
> fragantes de santidad exhalan el perfume del Espíritu mesiánico. Otorga 
> riquezas sin oro y confiere inmortalidad sin muerte. En cada hoja se atesoran 
> inefables delicias, y en cada aposento yacen ocultos innumerables misterios.
> Aquellos que valientemente se afanan en la búsqueda de la voluntad de Dios, 
> una vez que hayan renunciado a todo salvo a Él, estarán de tal manera ligados 
> y aferrados a esa Ciudad que una momentánea separación de ella les será 
> inconcebible. Escucharán pruebas infalibles del Jacinto de esa asamblea, y 
> percibirán los más seguros testimonios en la belleza de su Rosa y la melodía 
> de su Ruiseñor. Una vez alrededor de cada mil años será esta Ciudad 
> renovada y adornada nuevamente.
> Por tanto, oh mi amigo, nos incumbe hacer el máximo esfuerzo por alcanzar 
> esa Ciudad y desgarrar, por la gracia de Dios y Su amorosa bondad, los "velos 
> de la gloria", para que, con resolución inflexible, sacrifiquemos en el camino 
> del Nuevo Amado nuestras almas languidecidas. Deberíamos, con lágrimas en 
> los ojos, implorarle ferviente y repetidamente que bondadosamente nos 
> concediese semejante gracia. Aquella Ciudad no es otra que la Palabra de 
> Dios, revelada en cada época y dispensación. En los días de Moisés fue el 
> Pentateuco; en los días de Jesús, el Evangelio; en los días de Muḥammad, el 
> Mensajero de Dios, el Qur'án; en este día es el Bayán; y en la dispensación de 
> Aquel a Quien Dios ha de manifestar Su propio Libro, Libro al que 
> necesariamente han de referirse todos los Libros de Dispensaciones 
> anteriores, Libro que entre todos sobresale, trascendente y supremo. En estas 
> Ciudades se ha provisto sustento espiritual abundante y han sido dispuestos 
> deleites incorruptibles. El alimento que dispensan es el pan del cielo, y el 
> Espíritu que comunican es la inagotable bendición de Dios. Confieren a las 
> almas desprendidas el don de la Unidad, enriquecen a los desamparados y 
> brindan el cáliz del conocimiento a quienes vagan por el desierto de la 
> ignorancia. Toda la guía, las bendiciones, el conocimiento, comprensión, fe y 
> certeza conferidas a cuanto hay en el cielo y la tierra están ocultas y se 
> atesoran en esas Ciudades.
> Por ejemplo, el Qur'án fue para el pueblo de Muḥam-mad una fortaleza 
> inexpugnable. En Sus días, quienquiera que en ella entraba, estaba protegido 
> de los diabólicos ataques, los amenazadores dardos, las dudas que devoran el 
> alma, y las blasfemantes insinuaciones del enemigo. Le era conferida también 
> una parte de los buenos y perdurables frutos, que son los frutos de la 
> sabiduría que da el Árbol divino. Se le permitía beber de las incorruptibles 
> aguas del río del conocimiento y probar el vino de los misterios de la Unidad 
> divina.
> Todo lo que necesitaba aquel pueblo con respecto a la Revelación de 
> Muḥammad y Sus leyes se hallaba revelado y manifiesto en ese Ri¤ván de 
> gloria resplandeciente. Ese Libro constituye un testimonio perdurable para su 
> pueblo después de Muḥammad, por cuanto sus decretos son indiscutibles y su 
> promesa indefectible. A todos les fue ordenado seguir los preceptos de ese 
> Libro hasta "el año sesenta",81 año del advenimiento de la maravillosa 
> Manifestación de Dios. Ése es el Libro que indefectiblemente guía al buscador 
> hacia el Ri¤ván de la Presencia divina, y hace que quien ha dejado su país y 
> holla el sendero del buscador, entre en el Tabernáculo de reunión sempiterna. 
> Su guía no puede errar jamás; su testimonio no puede superarlo ningún otro 
> testimonio. Todas las demás tradiciones, todos los demás libros y relaciones 
> están privados de tal distinción, por cuanto sólo el texto de ese libro confirma y 
> prueba las tradiciones y a quienes las han dicho. Además, las propias 
> tradiciones difieren enormemente y son muchas sus vaguedades.
> Muḥammad mismo, al acercarse el término de Su misión, dijo estas palabras: 
> "En verdad, os dejo Mis importantes testimonios gemelos: el Libro de Dios y Mi 
> Familia". Aunque habían sido reveladas tradiciones por esa Fuente de la 
> Profecía y Mina de la Guía Divina, Él solo mencionó ese Libro, designándolo 
> así como el más poderoso instrumento y más seguro testimonio para los 
> buscadores; una guía para los hombres hasta el Día de la Resurrección.
> Con mirada firme, con el corazón puro y el espíritu santificado, examina 
> atentamente lo que Dios ha establecido en Su Libro como el testimonio de guía 
> para Su pueblo, Libro reconocido como auténtico por elevados y humildes. 
> Ambos debemos adherirnos a este testimonio, al igual que todos los pueblos 
> del mundo, para que con su luz podamos reconocer y distinguir entre verdad y 
> falsedad, guía y error. Ya que Muḥammad ha limitado Sus testimonios a Su 
> Libro y Su familia, y puesto que ésta ha desaparecido, sólo queda Su Libro 
> como único testimonio Suyo entre los hombres.
> Al comienzo de Su Libro dice: "Alif, Lám, Mím. No hay duda acerca de este 
> Libro; es una guía para los que son temerosos de Dios".82 En las letras 
> inconexas del Qur'án están guardados los misterios de la Esencia divina, y en 
> sus conchas se atesoran las perlas de Su Unidad. Por falta de espacio no Nos 
> extenderemos sobre ellas en este momento. Exteriormente designan al propio 
> Muḥammad, a Quien Dios se dirige, diciendo: "Oh Muḥammad, no hay duda ni 
> incertidumbre acerca de este Libro que ha sido enviado desde el cielo de la 
> Unidad divina. Hay en él guía para quienes temen a Dios". Considera que Él 
> ha designado y decretado ese mismo Libro, el Qur'án, como guía para todos 
> los que están en el cielo y en la tierra. Aquel Que es el Ser divino y Esencia 
> oculta, atestigua Él mismo que ese Libro es, más allá de toda duda e 
> incertidumbre, la guía de toda la humanidad hasta el Día de la Resurrección. 
> Ahora preguntamos: ¿Es justo que este pueblo mire con dudas y recelos a 
> éste el más decisivo Testimonio, cuyo origen divino ha proclamado Dios, 
> declarándolo la personificación de la verdad? ¿Es justo que se aparten de lo 
> que Él ha designado como el supremo Instrumento de guía para llegar a las 
> más altas cimas del conocimiento, buscando otra cosa que no sea ese Libro? 
> ¿Cómo pueden dejar que las absurdas y torpes palabras de los hombres 
> siembren en sus mentes las semillas de la desconfianza? ¿Cómo pueden 
> seguir vanamente discutiendo que cierta persona ha dicho tal o cual cosa, o 
> que cierta cosa no se produjo? Si hubiera habido algo inconcebible, además 
> del Libro de Dios, que fuese un instrumento más poderoso y una guía más 
> segura para la humanidad, ¿no la habría revelado Él en ese versículo?
> Nos incumbe no desviarnos del irresistible mandato y fijo decreto de Dios, 
> como está revelado en el versículo mencionado anteriormente. Debiéramos 
> reconocer las sagradas y maravillosas Escrituras, pues al no hacerlo no 
> reconoceríamos la verdad de ese versículo bendito. Ya que, evidentemente, 
> todo aquel que no ha reconocido la verdad del Qur'án, en realidad ha dejado 
> de reconocer la verdad de las Escrituras que le preceden. Esto es lo que 
> implica manifiestamente este versículo. ¡Si expusiésemos sus significados 
> anteriores y revelásemos sus misterios ocultos, la eternidad no bastaría para 
> agotar su alcance, ni sería el universo capaz de escucharlos! ¡Dios, 
> ciertamente, atestigua la verdad de Nuestras palabras!
> Dice, asimismo, en otro pasaje: "Y si estáis en duda de lo que enviamos a 
> Nuestro Siervo, traed un Súrih como éste, e invocad a vuestros testigos, aparte 
> de Dios, si sois veraces".83 Mira cuán elevada es la posición y cuán completa 
> la virtud de estos versículos, que Él ha declarado como Su testimonio más 
> seguro, Su prueba infalible, la demostración de Su poder que todo lo domina, y 
> la revelación de la potencia de Su voluntad. Él, el Rey divino, ha proclamado la 
> supremacía indiscutible de los versículos de Su Libro por encima de todas las 
> cosas que dan testimonio de Su verdad. Pues, en comparación con todas las 
> demás pruebas y señales, los versículos divinamente revelados brillan como el 
> sol, en tanto que ésas son como estrellas. Para los pueblos del mundo estos 
> versículos son el testimonio perdurable, la prueba incontrovertible, la brillante 
> luz del Rey ideal. Es sin igual su excelencia y nada puede aventajar su virtud. 
> Son el tesoro de las perlas divinas y el depósito de los divinos misterios. 
> Constituyen el Vínculo indisoluble, la firme Cuerda, el 'Urvatu'l-Vuthqá, la Luz 
> inextinguible. A través de ellos corre el río del conocimiento divino y arde el 
> fuego de Su antigua y consumada sabiduría. Éste es el fuego que, a un mismo 
> tiempo, enciende la llama del amor en el pecho de los fieles y provoca en el 
> corazón del enemigo el frío de la negligencia.
> ¡Oh amigo! Nos incumbe no dejar de lado el mandato de Dios, sino más bien 
> conformarnos y someternos a lo que Él ha ordenado como Su Testimonio 
> divino. Este versículo es una declaración demasiado importante y llena de 
> significado como para que esta alma afligida pueda demostrarla y explicarla. 
> Dios dice la verdad y guía por el camino. Él, en verdad, es supremo sobre todo 
> Su pueblo; Él es el Poderoso, el Benéfico.
> Asimismo dice: "Éstos son los versículos de Dios que Te recitamos con la 
> verdad. Pero ¿en qué revelación creerán, si rechazan a Dios y Sus 
> versículos?"84 Si comprendieras el sentido de este versículo, reconocerías la 
> verdad de que jamás se ha revelado manifestación más grande que los 
> Profetas de Dios y que ningún testimonio más poderoso que el testimonio de 
> sus versículos ha aparecido en la Tierra. Es más, este testimonio no es 
> superado por ningún otro testimonio, excepto lo que sea voluntad del Señor, tu 
> Dios.
> En otro pasaje dice: "¡Ay de todo mentiroso pecador que escucha los 
> versículos de Dios que le recitan y luego persiste ensoberbecido como si no 
> los hubiese escuchado! Adviértele, pues, de un castigo doloroso".85 Los 
> alcances de este solo versículo bastarían a todos los que están en el cielo y en 
> la tierra, si meditasen los hombres los versículos de su Señor. Por cuanto 
> puedes oír en este día que la gente pasa por alto desdeñosamente los 
> versículos divinamente revelados, como si fueran la más despreciable de todas 
> las cosas. Y, sin embargo, ¡nunca ha aparecido, ni se manifestará jamás en el 
> mundo, algo más grande que estos versículos! Diles: "¡Oh desatentos! Repetís 
> lo que en una época pasada dijeron vuestros padres. Los mismos frutos que 
> ellos cosecharon en el árbol de su incredulidad, los cosecharéis vosotros 
> también. Dentro de poco seréis emplazados junto a vuestros padres y con ellos 
> habitaréis en el fuego infernal. ¡Pésima morada la del pueblo de la tiranía!"
> Y en otro pasaje dice: "Y cuando conoce alguno de Nuestros versículos, se 
> mofa de él. ¡Hay para ellos un castigo afrentoso!"86 La gente, burlándose, 
> decía: "¡Haz otro milagro y danos otra prueba!" Decía alguno: "Haz, pues, caer 
> sobre nosotros un pedazo del cielo";87 y otro: "Si ésta es la verdad que viene 
> de ti, haz llover sobre nosotros piedras del cielo".88 Así como el pueblo de 
> Israel en el tiempo de Moisés trocó el pan del cielo por las inmundicias de la 
> tierra, estos hombres, igualmente, han tratado de cambiar los versículos 
> divinamente revelados por sus deseos ociosos, impuros y despreciables. Del 
> mismo modo puedes ver que, en este día, a pesar de que ha descendido el 
> sustento espiritual del cielo de la misericordia divina vertiéndose de las nubes 
> de Su amorosa bondad, y que, por mandato del Señor de toda la existencia, se 
> agitan los mares de la vida en el Ri¤ván del corazón, no obstante, estos 
> hombres, voraces como canes, se han apiñado en torno a la carroña, y se han 
> conformado con las aguas estancadas de un lago salobre. ¡Alabado sea Dios! 
> ¡Qué manera más extraña la de esa gente! Claman por guía, cuando se han 
> enarbolado ya los estandartes de Aquel Que guía todas las cosas. Se aferran 
> a las oscuras complejidades del conocimiento, en tanto que Él, Quien es el 
> objeto de todo conocimiento, brilla como el sol. Ven el sol con sus propios ojos, 
> y sin embargo ponen en duda que ese Astro resplandeciente sea la prueba de 
> su luz. Ven caer sobre ellos las lluvias primaverales, y sin embargo piden 
> demostración de tal generosidad. La prueba del sol es su luz, que brilla 
> envolviéndolo todo. La demostración de la lluvia es su generosidad, que 
> renueva al mundo y lo reviste con el manto de la vida. Ciertamente, el ciego no 
> puede percibir del sol otra cosa que su calor, y la tierra árida no recibe parte 
> de las lluvias de la misericordia. "No os maravilléis si el descreído no percibe 
> en el Qur'án más que el trazo de las letras, pues en el sol el ciego no 
> encuentra más que el calor".
> En otro pasaje dice: "Y cuando se les recitan Nuestros claros versículos, su 
> único argumento es decir: '¡Traednos a nuestros padres, si decís la verdad!'"89 
> ¡Mira qué absurdas pruebas piden a estas Personificaciones de una 
> misericordia que todo lo abarca! Se burlaban de esos versículos, de los cuales 
> una sola letra es mayor que la creación de los cielos y la tierra, y que vivifican 
> a los muertos del valle del egoísmo y el deseo con el espíritu de la fe; y 
> clamaban diciendo: "Haz salir a nuestros padres de los sepulcros." Tal era la 
> contumacia y soberbia de ese pueblo. Cada uno de estos versículos es, para 
> todos los pueblos del mundo, testimonio infalible y gloriosa prueba de Su 
> verdad. Cada uno de ellos por sí solo basta para toda la humanidad, ¡si 
> meditases sobre los versículos de Dios! En el mismo versículo antes 
> mencionado yacen ocultas perlas de misterios. Cualquiera que sea la dolencia, 
> el cauterio que ofrece no puede fallar.
> No hagas caso de la vana aseveración de quienes afirman que el Libro y sus 
> versículos nunca podrán ser testimonio para la gente común, ya que ésta no 
> entiende su significado ni puede apreciar su valor. Pues, con todo, el 
> testimonio infalible de Dios para el Oriente y el Occidente no es otro que el 
> Qur'án. Si estuviera más allá de la comprensión de la gente, ¿cómo podría 
> habérsele declarado testimonio universal para todos los hombres? Si su 
> aseveración fuese cierta, a nadie se le pediría conocer a Dios, ni sería 
> necesario que lo hiciese, por cuanto el conocimiento del Ser divino trasciende 
> el conocimiento de Su Libro, y la gente común no tendría capacidad para 
> comprenderlo.
> Semejante aseveración es del todo falaz e inadmisible. Está animada 
> solamente por la arrogancia y la soberbia. Su motivo es desviar a la gente del 
> Ri¤ván de la complacencia divina y estrechar las riendas de la autoridad sobre 
> el pueblo. Y, sin embargo, a la vista de Dios, esa gente común es infinitamente 
> superior y exaltada por encima de sus guías religiosos que se han apartado 
> del Dios único y verdadero. La comprensión de Sus palabras y la percepción 
> de la melodía de las Aves del Cielo de ningún modo dependen de la erudición 
> humana. Dependen solamente de la pureza del corazón, castidad del alma y 
> libertad de espíritu. Esto lo prueban quienes hoy día, sin conocer una letra de 
> las normas establecidas del saber, ocupan las sedes más eminentes del 
> conocimiento, y el jardín de sus corazones se adorna, mediante las lluvias de 
> la gracia divina, con las rosas de la sabiduría y los tulipanes del entendimiento. 
> ¡Bienaventurados los sinceros de corazón por su participación de la luz de un 
> Día poderoso!
> Asimismo dice: "En cuanto a quienes no creen en los versículos de Dios ni que 
> alguna vez Le encontrarán, ésos perderán toda esperanza de Mi misericordia, 
> y a ésos les espera un castigo doloroso".90 Y también: "Y dicen: '¿He-mos de 
> abandonar nuestros dioses por un poeta demenciado?'"91 Lo que implica este 
> versículo es claro. Mira lo que dijeron luego que fueron revelados los 
> versículos. Le llamaron poeta, se burlaron de los versículos de Dios y 
> exclamaron, diciendo: "Estas palabras suyas no son sino cuentos de los 
> antiguos". Con esto querían decir que las palabras dichas por los pueblos de 
> antaño, Muḥammad las había recopilado llamándolas la Palabra de Dios.
> Asimismo, en este día, has escuchado a la gente formular cargos parecidos a 
> esta Revelación, diciendo: "Ha recopilado estas palabras entre las palabras de 
> antaño"; o bien: "estas palabras son ilegítimas". ¡Vanas y altaneras son sus 
> palabras, y bajo su estado y posición!
> Después de las recusaciones y denuncias que pronunciaron, y a las que Nos 
> hemos referido, protestaron diciendo: "De acuerdo con nuestras Escrituras, 
> ningún Profeta independiente debe aparecer después de Moisés y Cristo para 
> abolir la Ley de la Revelación divina. Más aún, aquel que se ha de manifestar 
> debe necesariamente cumplir la Ley". En seguida fue revelado este versículo, 
> que da a conocer todos los temas divinos y atestigua la verdad de que la 
> gracia del Todomisericordioso nunca dejará de verterse: "Y vino a vosotros en 
> otro tiempo José, con claras pruebas; y no dejasteis de dudar del mensaje con 
> que vino a vosotros, hasta que, cuando murió, dijisteis: 'De ningún modo hará 
> Dios aparecer a un Mensajero después de Él'. Así extravía Dios a quien es 
> transgresor y duda".92 Por tanto, procura entender por este versículo y saber 
> con certeza que los hombres de cada época, aferrándose a un versículo del 
> Libro, han pronunciado tan vanas y absurdas palabras, afirmando que nunca 
> más se manifestaría en el mundo otro Profeta. Así, los sacerdotes cristianos, 
> afirmándose en el versículo del Evangelio a que ya Nos hemos referido, han 
> tratado de explicar que la ley del Evangelio nunca será abrogada, y que no se 
> manifestará ningún otro Profeta independiente, a menos que confirme la ley 
> del Evangelio. La mayoría de los hombres han sido afectados por esta 
> enfermedad espiritual.
> Así ves que el pueblo del Qur'án, al igual que las gentes de antaño, ha 
> permitido que las palabras "Sello de los Profetas" velen su vista. Y, sin 
> embargo, ellos mismos atestiguan este versículo: "Nadie sabe su 
> interpretación sino Dios y quienes son versados en el saber".93 Y cuando 
> Aquel Que es versado en todo el saber, Quien es su Madre, su Alma, su 
> Secreto y su Esencia, revela lo que es contrario en el menor grado a sus 
> deseos, se Le oponen tenazmente y descaradamente Le niegan. Esto ya lo 
> has escuchado y lo has visto. Semejantes actos y palabras han sido instigados 
> únicamente por los jefes religiosos, quienes no adoran a ningún Dios sino a su 
> deseo y no guardan lealtad más que al oro, quienes han sido envueltos por los 
> densos velos del conocimiento y, enredados en sus complejidades, se han 
> perdido en los desiertos del error. Así lo ha declarado explícitamente el Señor 
> de todos los seres: "¿Qué crees? Aquel que de sus pasiones ha hecho un 
> Dios, y a quien Dios hace errar por el conocimiento, y cuyos oídos y corazón Él 
> selló, y sobre cuya vista puso Él su velo, ¿quién le guiará, después que Dios le 
> ha rechazado? ¿Es que no haréis caso de la advertencia?"94
> Aunque el significado aparente de "A quien Dios hace errar por el 
> conocimiento" es lo que se ha revelado, para Nosotros indica aquellos 
> sacerdotes de la época que se han apartado de la Belleza de Dios y que, 
> aferrándose a su erudición, forjada por sus propias fantasías y deseos, han 
> denunciado el divino Mensaje de Dios y Su Revelación. "Di: ¡Es un Mensaje 
> importante, del cual os apartáis!"95 Asimismo, dice: "Y cuando se les recitan 
> Nuestros claros versículos, dicen: 'Éste no es sino un hombre que quiere 
> desviaros de lo que vuestros padres adoraron'. Y dicen: 'Esto no es sino 
> mentira inventada'".96
> Presta oído a la santa Voz de Dios y escucha Su dulce e inmortal melodía. 
> Mira cómo Él ha amonestado solemnemente a quienes han desechado los 
> versículos de Dios, y ha desconocido a aquellos que niegan Sus santas 
> palabras. Considera cuánto se ha alejado la gente del Kawthar de la Presencia 
> divina, y cuán grave ha sido el descreimiento y la arrogancia de los 
> espiritualmente pobres ante aquella santificada Belleza. Aunque esa Esencia 
> de amorosa bondad y munificencia hizo entrar a esos seres efímeros en el 
> reino de la inmortalidad, y guió a esas pobres almas hacia el sagrado río de la 
> riqueza, con todo algunos Le denunciaron como "uno que calumnia a Dios, el 
> Señor de todas las criaturas", otros Le acusaron de ser "aquel que aparta a los 
> hombres del sendero de la fe y verdadera creencia", incluso otros Le 
> declararon "un lunático" y cosas parecidas.
> Asimismo, en este día puedes observar qué vilezas han imputado a esa Joya 
> de inmortalidad, y qué transgresiones indecibles han acumulado sobre Aquel 
> Que es la Fuente de la pureza. Aunque Dios en todo Su Libro ha amonestado 
> a quienes niegan y rechazan los versículos revelados y ha anunciado su 
> gracia para quienes los aceptan, ¡he aquí los innumerables reparos que han 
> puesto a los versículos que les han sido enviados desde el nuevo cielo de la 
> eterna santidad de Dios! Y esto a pesar de que ningún ojo ha visto tan gran 
> efusión de generosidad, ni oído alguno ha escuchado sobre semejante 
> revelación de amorosa bondad. Tal generosidad y revelación se manifestaron, 
> que los versículos revelados parecían lluvias primaverales vertiéndose de las 
> nubes de la misericordia del Todomunífico. Cada uno de los Profetas "dotados 
> de constancia", cuya majestad y gloria brillan como el sol, fueron honrados con 
> un Libro que todos han visto y cuyos versículos han sido debidamente fijados. 
> En tanto que los versículos que se han vertido de esta Nube de misericordia 
> divina son tan abundantes que hasta ahora nadie ha podido estimar su 
> número. Hay ahora disponibles una veintena de volúmenes. ¡Cuán-tos están 
> aún fuera de nuestro alcance! ¡Cuántos han sido robados y han caído en las 
> manos del enemigo, sin que nadie sepa la suerte que han corrido!
> Oh hermano: debiéramos abrir nuestros ojos, meditar Su Palabra y buscar la 
> sombra protectora de las Manifestaciones de Dios, para que quizás seamos 
> prevenidos por los consejos inequívocos del Libro, y pongamos atención a las 
> advertencias escritas en las Tablas sagradas, para que no pongamos reparos 
> al Revelador de los versículos, para que nos sometamos totalmente a Su 
> Causa y abracemos Su ley de todo corazón, para que quizás entremos en la 
> corte de Su misericordia y habitemos en la ribera de Su gracia. Él, en verdad, 
> es misericordioso y perdonador para con Sus siervos.
> Y, asimismo, dice: "¡Oh pueblo del Libro! ¿Acaso no nos repudiáis sólo porque 
> creemos en Dios y en lo que Él nos ha enviado, y en lo que Él envió en otro 
> tiempo, y porque los más de vosotros sois malhechores?"97 ¡Qué 
> explícitamente revela Nuestro propósito este versículo, y qué claro demuestra 
> la verdad del testimonio de los versículos de Dios! Este versículo fue revelado 
> en un tiempo en que el Islám era asediado por los infieles y sus seguidores 
> acusados de herejes, cuando los Compañeros de Muḥammad eran 
> denunciados como repudiadores de Dios y seguidores de un brujo mentiroso. 
> En sus primeros tiempos, cuando el Islám aún estaba aparentemente 
> desprovisto de autoridad y poder, los amigos del Profeta, quienes habían 
> vuelto el rostro hacia Dios, dondequiera que fuesen eran acosados, 
> perseguidos, apedreados y envilecidos. En semejantes mo-mentos fue enviado 
> este versículo desde el cielo de la Revelación divina. Reveló una prueba 
> irrefutable y trajo la luz de una guía infalible. Mandó a los compañeros de 
> Muḥammad declarar a los infieles e idólatras: "Nos agobiáis persiguiéndonos; 
> y, sin embargo, ¿qué hemos hecho salvo creer en Dios y en los versículos que 
> se nos han enviado a través de la lengua de Muḥammad, y en los que 
> descendieron a los Profetas de antaño?" Esto quiere decir que su única culpa 
> era haber admitido que los nuevos y maravillosos versículos de Dios que 
> habían descendido a Muḥammad, así como los que habían sido revelados a 
> los Profetas de antaño, eran todos de Dios, y haber reconocido y abrazado su 
> verdad. Éste es el testimonio que el divino Rey ha enseñado a Sus siervos.
> En vista de esto, ¿es justo que esos hombres rechacen estos versículos 
> recientemente revelados que han abarcado a Oriente y Occidente, y se 
> consideren los defensores de la verdadera fe? ¿No deberían más bien creer 
> en Aquel Que ha revelado estos versículos? En razón del testimonio que Él 
> mismo ha demostrado, ¿cómo no habría considerado verdaderos creyentes a 
> quienes han atestiguado su verdad? ¡No permita Dios alejar de las puertas de 
> Su misericordia a quienes se han vuelto hacia los versículos divinos y 
> aceptado su verdad, ni amenazar a quienes se han adherido a Su seguro 
> testimonio! Él, en verdad, demuestra la verdad mediante Sus versículos, y 
> confirma Su Revelación por Sus palabras. Él es, en verdad, el Fuerte, el Que 
> ayuda en el peligro, el Todopoderoso.
> Y, asimismo, dice: "Y si Te hubiésemos enviado un Libro escrito en pergamino, 
> y lo hubiesen tocado con sus manos, seguramente habrían dicho los infieles: 
> 'Esto no es más que brujería palpable'".98 La mayoría de los versículos del 
> Qur'án señalan este tema. En aras de la brevedad hemos mencionado sólo 
> estos versículos. Ahora bien, considera: en todo el Libro, fuera de los 
> versículos, ¿se ha establecido algún otro criterio para reconocer a las 
> Manifestaciones de Su Belleza, de modo que los hombres se adhieran a ella, 
> rechazando a las Manifestaciones de Dios? Al contrario, en todos los casos Él 
> ha amenazado con el fuego a quienes rechazan los versículos burlándose de 
> ellos, como ya se ha demostrado.
> Por tanto, si apareciese una persona aduciendo una miríada de versículos, 
> disertaciones, epístolas y oraciones sin que las hubiese aprendido estudiando, 
> ¿qué razonable excusa podrían aducir quienes los rechazan, privándose de la 
> potencia de su gracia? ¿Qué respuesta podrán dar cuando sus almas hayan 
> ascendido, abandonando su sombrío templo? ¿Podrían tratar de justificarse 
> diciendo: "Nos hemos aferrado a cierta tradición y, al no ver su cumplimiento 
> literal, hemos puesto semejantes reparos a las Personificaciones de la 
> Revelación divina, apartándonos de la ley de Dios"? ¿No has oído que entre 
> las razones por las que a algunos Profetas se les ha designado Profetas 
> "dotados de constancia" está la revelación de un Libro a ellos? Y, sin embargo, 
> ¿podría esta gente tener motivo para rechazar al Revelador y Autor de tantos 
> volúmenes de versículos, ateniéndose a las palabras de quien neciamente ha 
> sembrado las semillas de la duda en el corazón de los hombres, y quien, a 
> modo de Satanás, se ha levantado para llevar al pueblo hacia los caminos de 
> la perdición y el error? ¿Cómo pudieron permitir que cosas semejantes les 
> privasen de la luz del Sol de la munificencia divina? Además de esto, si esta 
> gente evita y rechaza a semejante Alma divina y santo Hálito, ¿a quién, Nos 
> preguntamos, podrían aferrarse; hacia qué faz podrían volverse, salvo Su faz? 
> Ciertamente: "Todos tienen un punto en los Cielos hacia donde se vuelven".99 
> Te hemos mostrado estos dos caminos; toma el camino que desees. Esto es, 
> ciertamente, la verdad, y tras la verdad no queda nada sino el error.
> Entre las pruebas que demuestran la verdad de esta Revelación está que, en 
> toda época y Dispensación, cuando quiera que se revelara la Esencia invisible 
> en la persona de Su Manifestación, ciertas almas humildes y liberadas de todo 
> apego mundano buscarían iluminación en el Sol de la Profecía y en la Luna de 
> la guía divina, llegando a la Presencia divina. Por esta razón, los sacerdotes 
> de la época y quienes poseían riquezas se burlaron desdeñosamente de esos 
> hombres. Así Él ha revelado refiriéndose a los errados: "Entonces dijeron los 
> jefes de Su pueblo que no creyeron: 'En Ti no vemos más que a un hombre 
> como nosotros; y no vemos que Te hayan seguido sino aquellos que son los 
> más viles de nosotros, los faltos de reflexión, ni os vemos con excelencia 
> alguna sobre nosotros; es más, os consideramos embusteros'".100 Pusieron 
> reparos a esas santas Manifestaciones y protestaron diciendo: "Nadie os ha 
> seguido excepto los despreciables entre nosotros, aquellos que no merecen 
> atención". Su objetivo era demostrar que nadie entre los eruditos, los ricos y 
> los renombrados creía en ellos. Mediante ésta y semejantes pruebas 
> pretendían demostrar la falsedad de Aquel que no dice sino la verdad.
> Sin embargo, en esta muy resplandeciente Dispensación y poderosísima 
> Soberanía, un número de sacerdotes iluminados, de hombres de erudición 
> consumada, de doctores de sabiduría madura, llegaron a Su Corte, bebieron el 
> cáliz de Su divina Presencia y fueron investidos con el honor de Su muy 
> excelente favor. Renunciaron, por el amor del Bienamado, al mundo y a todo lo 
> que hay en él. Mencionaremos los nombres de algunos de ellos, para que 
> quizás esto fortifique a los pusilánimes e infunda valor a los tímidos.
> Entre ellos estaba Mullá Æusayn, quien llegó a ser el recipiente de la 
> refulgente gloria del Sol de la Revelación divina. A no ser por él, Dios no se 
> hubiera establecido en la sede de su misericordia, ni habría ascendido al trono 
> de gloria eterna. Entre ellos también estaba Siyyid Yaḥyá, esa figura única e 
> incomparable en su época;
> Mullá Muḥammad 'Alíy-i-Zanjání
> Mullá 'Alíy-i-Basámí
> Mullá Sa'íd-i-Bárfirúshí
> Mullá Ni'matu'lláh-i-Mázindarání
> Mullá Yúsuf-i-Ardibílí
> Mullá Mihdíy-i-Khú'í
> Siyyid Æusayn-i-Turshízí
> Mullá Mihdíy-i-Kandí
> Mullá Báqir
> Mullá 'Abdu'l-Kháliq-i-Yazdí
> Mullá 'Alíy-i-Baraqání
> y otros, cerca de cuatrocientos en total, cuyos nombres están todos inscritos 
> en la "Tabla Guardada" de Dios.
> Todos ellos fueron guiados por la luz de ese Sol de la Revelación divina, 
> confesaron y reconocieron Su verdad. Tal era su fe, que la mayoría de ellos 
> renunciaron a sus bienes y familia, aferrándose a la complacencia del 
> Todoglorioso. Dieron la vida por su Bienamado y lo entregaron todo en Su 
> sendero. Sus pechos fueron el blanco de los dardos del enemigo, y sus 
> cabezas adornaron las lanzas de los infieles. No quedó tierra que no bebiese 
> la sangre de esas personificaciones del desprendimiento, ni espada que no 
> hiriese su cuello. Sus actos, por sí solos, atestiguan la verdad de sus palabras. 
> ¿No les basta a los hombres de este día el testimonio de estas almas santas 
> que se levantaron para ofrendar sus vidas a su Amado tan gloriosamente, que 
> todo el mundo quedó maravillado ante su sacrificio? ¿No es testimonio 
> suficiente contra la infidelidad de quienes, por una baratija, traicionaron su fe, 
> y trocaron la inmortalidad por aquello que perece, quienes cedieron el Kawthar 
> de la Presencia divina a cambio de fuentes salobres, y cuyo único objetivo en 
> la vida es usurpar la propiedad ajena? Así ves cómo todos ellos se han 
> ocupado con las vanidades del mundo, apartándose de Aquel Que es el Señor, 
> el Altísimo.
> Ahora sé justo: ¿Es aceptable y digno de atención el testimonio de aquellos 
> cuyas obras concuerdan con sus palabras, cuyo comportamiento exterior se 
> ajusta a su vida interior? La mente se desconcierta al ver sus obras, y el alma 
> se maravilla ante su valor y resistencia física. O ¿es aceptable el testimonio de 
> estas almas sin fe, que no exhalan sino el aliento de sus deseos egoístas, 
> presos en la jaula de sus vanas fantasías? Al igual que los murciélagos de las 
> tinieblas, no levantan la cabeza de su lecho salvo para ocuparse de las cosas 
> pasajeras del mundo, y no encuentran descanso de noche si no es 
> empeñándose en promover los fines de su sórdida vida. Absortos en sus 
> planes egoístas, se olvidan del Decreto divino. De día se afanan con toda su 
> alma por conseguir beneficios mundanos, y de noche su única ocupación es 
> satisfacer sus deseos carnales. ¿Con qué ley o norma podrían justificarse los 
> hombres al adherirse a las recusaciones de almas tan limitadas y desconocer 
> la fe de quienes, por la complacencia de Dios, han renunciado a su vida y sus 
> bienes, su fama y su renombre, su reputación y honor?
> ¿No fueron considerados los sucesos de la vida del "Príncipe de los 
> Mártires"101 como los más grandes de todos los acontecimientos, como la 
> prueba suprema de su verdad? ¿No declaró el pueblo de antaño que esos 
> sucesos no tenían precedente? ¿No afirmaron ellos que ninguna manifestación 
> de la verdad había jamás demostrado tal constancia ni gloria tan evidente? Y, 
> sin embargo, ese episodio de su vida, como se sabe, comenzó en la mañana y 
> tuvo su fin hacia la mitad del mismo día, mientras que estas luces santas han 
> soportado heroicamente durante dieciocho años las aflicciones que, como 
> aguaceros, les han llovido desde todos los lados. ¡Con qué amor, devoción, 
> alborozo y santo arrobamiento sacrificaron sus vidas en el sendero del 
> Todoglorioso! Todos dan testimonio de esta verdad. Y, sin embargo, ¿cómo 
> pueden despreciar esta Revelación? ¿Ha presenciado época alguna 
> acontecimientos tan trascendentales? Si estos compañeros no fuesen los que 
> verdaderamente se afanan por llegar a Dios, ¿a quiénes podría tenerse por 
> tales? ¿Han sido estos compañeros buscadores de poder o de gloria? ¿Han 
> anhelado poseer riquezas? ¿Han abrigado deseo alguno que no sea la 
> complacencia de Dios? Si estos compañeros, con todos sus maravillosos 
> testimonios y prodigiosas obras, fuesen falsos, ¿quién, entonces, podría 
> dignamente pretender que tiene la verdad? Juro por Dios que sus propios 
> actos son testimonio suficiente y prueba irrefutable para todos los pueblos de 
> la Tierra, ¡si ponderasen los hombres en su corazón los misterios de la 
> Revelación divina! "¡Y aquellos que actúan injustamente pronto sabrán lo que 
> les espera!"102
> Además, la norma de la verdad y la falsedad está indicada y designada en el 
> Libro. Deben necesariamente probarse con esta piedra de toque divinamente 
> señalada las demandas y pretensiones de todos los hombres, de modo que los 
> veraces sean conocidos y distinguidos de los impostores. Esta piedra de toque 
> no es sino este versículo: "Anhelad la muerte, si sois veraces".103 Considera a 
> estos mártires de sinceridad incuestionable, cuya veracidad la testifica el texto 
> explícito del Libro, todos los cuales, como has visto, sacrificaron su vida, sus 
> bienes, sus esposas, sus niños y todo cuanto tenían, y ascendieron a los más 
> elevados aposentos del Paraíso. ¿Está bien rechazar el testimonio que estos 
> seres exaltados y desprendidos dan de la verdad de esta preeminente y 
> gloriosa Revelación, y considerar aceptables las denuncias que contra esta 
> Luz resplandeciente han hecho esos hombres incrédulos, quienes por el oro 
> han renegado de su fe, y por su afán de mando han rechazado a Aquel Que es 
> el Jefe Supremo de toda la humanidad? Y esto a pesar de que su carácter les 
> ha sido ahora revelado a todos los hombres, que les han reconocido como 
> aquellos que de ningún modo renunciarían ni a una pizca, ni a un ápice de su 
> autoridad temporal a favor de la santa Fe de Dios, cuanto menos a su vida, sus 
> bienes o cosa parecida.
> Mira cómo la divina Piedra de Toque, de acuerdo con el texto explícito del 
> Libro, ha separado y distinguido a los sinceros de los falsos. No obstante, aún 
> son inconscientes de esta verdad y, en el sueño de la negligencia, persiguen 
> las vanidades del mundo y se ocupan con pensamientos de vana autoridad 
> terrenal.
> "¡Oh Hijo del Hombre! Muchos días han pasado sobre ti mientras te ocupabas 
> de tus fantasías y ociosas imaginaciones. ¿Hasta cuándo quieres dormir en tu 
> lecho? Alza la cabeza por sobre tu sueño, pues el Sol se ha elevado hasta su 
> cenit, y tal vez brille sobre ti con la luz de la belleza".
> Ha de saberse, sin embargo, que ninguno de estos doctores y sacerdotes a 
> que Nos hemos referido estaba investido con la categoría y dignidad del 
> mando. Pues los jefes religiosos conocidos e influyentes, que ocupan los 
> puestos de autoridad y ejercen funciones de mando, no pueden de modo 
> alguno jurar lealtad al Revelador de la verdad, salvo quien sea la voluntad de 
> tu Señor. Con excepción de unos pocos, tal cosa nunca ha ocurrido. "Y pocos 
> de Mis siervos son los agradecidos".104 Así, en esta Dispensación, ninguno 
> de los sacerdotes renombrados, en cuyas manos estaban las riendas de la 
> autoridad sobre la gente, ha abrazado la Fe; por el contrario, se han opuesto a 
> ella con tal animosidad y empeño, que no ha escuchado oído, ni visto ojo 
> alguno cosa semejante.
> El Báb, el Señor, el exaltadísimo -que la vida de todos sea sacrificada por Él-, 
> ha revelado específicamente una Epístola dirigida a los sacerdotes de cada 
> ciudad, en la cual ha expuesto plenamente el carácter del rechazo y repudio 
> de cada uno de ellos. "¡Por lo tanto, tened cuidado, vosotros que sois hombres 
> de discernimiento!"105 Al referirse a su oposición se proponía invalidar las 
> objeciones que pudiera hacer el pueblo del Bayán en el día de la 
> manifestación del "Mustagháth",106 día de la Resurrección Última, afirmando 
> que, mientras en la Dispensación del Bayán varios sacerdotes abrazaron la 
> Fe, en esta última Revelación ninguno de ellos ha reconocido Su pretensión. 
> Su propósito era prevenir al pueblo, no fuese que -¡no lo permita Dios!- se 
> aferrasen a pensamientos tan necios y se privaran de la Belleza divina. En 
> verdad, estos sacerdotes a que Nos hemos referido, en su mayoría no tenían 
> renombre y, por la gracia de Dios, estaban limpios de vanidades mundanas y 
> libres de los atavíos del mando. "Tal es la generosidad de Dios; a quien 
> quiere, Él se la da".
> Otra prueba y demostración de la verdad de esta Revelación, que entre todas 
> las demás pruebas brilla como el sol, es la constancia con que la eterna 
> Belleza proclamó la Fe de Dios. Aunque era joven y de tierna edad, y la Causa 
> que revelaba era contraria al deseo de todos los pueblos de la Tierra: de 
> elevados y humildes, ricos y pobres, ensalzados y humillados, reyes y 
> vasallos, con todo, se levantó y la proclamó resueltamente. Todos saben esto 
> y lo han escuchado. No temía a nadie; no hacía caso de las consecuencias. 
> ¿Podría manifestarse cosa semejante si no fuera por el poder de una 
> Revelación divina y la potencia de la invencible Voluntad de Dios? ¡Por la 
> rectitud de Dios, si alguien guardara en su corazón Revelación tan grande, el 
> solo pensamiento de tal declaración le confundiría! Si se apiñasen en su 
> corazón los corazones de todos los hombres, aun así vacilaría ante tan temible 
> empresa. Podría lograrlo sólo con el permiso de Dios, y sólo si el canal de su 
> corazón estuviese unido a la Fuente de la gracia divina y su alma tuviese 
> asegurado el sustento infalible del Todopoderoso. ¿Y a qué, Nos 
> preguntamos, atribuyen ellos tan gran osadía? ¿Le acusan de locura, como 
> acusaron a los Profetas de antaño? ¿O sostienen que Su motivo no fue otro 
> que la ambición de mando y el logro de riquezas terrenales?
> ¡Alabado sea Dios! En Su Libro, que Él ha titulado Qayyúmmu'l-Asmá, que es 
> el primero, el más grande y poderoso de todos los libros, profetiza Él Su propio 
> martirio. Allí se encuentra este pasaje: "¡Oh tú Remanente de Dios! Me he 
> sacrificado enteramente por Ti, he soportado imprecaciones sólo por amor a 
> Ti, y no he anhelado más que el martirio en el sendero de Tu amor. ¡Dios me 
> es Testigo suficiente, el Exaltado, el Protector, el Antiguo de los Días!"
> Asimismo, en Su interpretación de la letra "Há", implora el martirio, diciendo: 
> "Me parece haber oído una Voz que llamaba en lo más íntimo de mi ser: 
> '¿Sacrificas lo que más amas, en el sendero de Dios, así como Æusayn, la paz 
> sea sobre él, ofreció su vida por Mi causa?' Y si no fuese Yo atento a este 
> inevitable misterio, por Aquel Que tiene mi ser entre Sus manos, si todos los 
> reyes de la Tierra se aliasen entre sí, serían impotentes para quitarme una 
> sola letra, cuánto menos aún pueden estos siervos que no son dignos de 
> atención alguna, y que en verdad son de los proscritos... Que todos sepan cuál 
> es Mi grado de paciencia, de resignación y abnegación en el sendero de Dios".
> ¿Podría afirmarse que el Revelador de tales palabras va por otro camino que 
> no sea el camino de Dios, y anhela otra cosa que no sea Su complacencia? En 
> este versículo hay oculta una brisa de desprendimiento que, si soplase 
> plenamente sobre el mundo, todos los seres renunciarían a su vida y 
> sacrificarían su alma. Reflexiona acerca de la infame conducta de esta 
> generación y atestigua su pasmosa ingratitud. Observa cómo han cerrado sus 
> ojos a toda esta gloria y vilmente dan caza a esos nauseabundos cadáveres, 
> en cuyo vientre se escucha el lamento de los bienes arrebatados a los fieles. 
> Y, sin embargo, ¡qué indecorosas calumnias han lanzado a esas Auroras de 
> Santidad! Así te referimos lo que han obrado las manos de los infieles, 
> quienes, en el Día de la Resurrección, han apartado su rostro de la Presencia 
> divina, a quienes Dios ha atormentado con el fuego de su propio 
> descreimiento, y para quienes Él ha preparado en el otro mundo un castigo 
> que devorará sus cuerpos y sus almas. Pues ellos han dicho: "Dios es 
> impotente, y está encadenada la mano de Su misericordia."
> La constancia en la Fe es testimonio seguro y gloriosa prueba de la verdad. 
> Así el "Sello de los Profetas" ha dicho: "Dos versículos Me han envejecido". 
> Estos dos versículos se refieren a la firmeza en la Causa de Dios. Así Él ha 
> dicho: "Sé constante, como se te ha ordenado".107
> Ahora, considera cómo este Sadrih del Ri¤ván de Dios, en la flor de Su 
> juventud, se levantó a proclamar la Causa de Dios. Mira qué constancia ha 
> revelado esa Belleza de Dios. El mundo entero se levantó para oponérsele, 
> pero fracasó miserablemente: cuanto más severa se hacía la persecución que 
> desataban contra ese Sadrih de la Bienaventuranza, más crecía Su fervor y 
> con más brillo ardía la llama de Su amor. Todo esto es evidente y nadie 
> discute tal verdad. Finalmente entregó Su alma y alzó el vuelo hacia los reinos 
> de lo alto.
> Y entre las pruebas de la verdad de Su Manifestación estaba el ascendiente, el 
> trascendente poder y supremacía que Él, el Revelador del ser y Manifestación 
> del Adorado, solo y sin ayuda, ha revelado por todo el mundo. Apenas se 
> había revelado esa eterna Belleza en Shíráz, en el año sesenta, hendiendo el 
> velo del encubrimiento, cuando se manifestaron en todos los países los signos 
> del ascendiente, del poder, de la soberanía y de la fuerza que emanaba de 
> aquella Esencia de las esencias y Océano de los océanos. Tan es así, que en 
> cada ciudad aparecieron los signos, pruebas, señales y testimonios de esa 
> Lumbrera divina. ¡Cuántos son los corazones puros y bondadosos que 
> fielmente han reflejado la luz de ese Sol eterno, y qué numerosos son los 
> efluvios de conocimiento provenientes de ese Océano de sabiduría divina que 
> ha envuelto a todos los seres! En cada ciudad, todos los sacerdotes y 
> dignatarios se levantaron para oponerse a ellos y dominarlos, y se armaron de 
> malevolencia, de envidia y tiranía para destruirlos. ¡Qué grande el número de 
> esas almas santas y esencias de la justicia que fueron muertas, acusadas de 
> tiranía! Y ¡cuántas personificaciones de la pureza, que no mostraban más que 
> verdadero conocimiento y obras inmaculadas, sufrieron atroz muerte! A pesar 
> de todo esto, cada uno de estos santos seres, hasta en su último momento, 
> pronunció el Nombre de Dios, remontándose en el reino de la sumisión y 
> resignación. Tal era la potencia e influencia transformadora que ejercía sobre 
> ellos, que dejaron de abrigar deseo alguno salvo Su voluntad, unciendo su 
> alma a Su recuerdo.
> Reflexiona: ¿quién es en este mundo capaz de manifestar poder tan 
> trascendente, tan vasta influencia? Todos estos inmaculados corazones y 
> almas sacrificadas, con absoluta resignación han obedecido a la llamada de 
> Su decreto. En lugar de quejarse, dieron gracias a Dios y, en medio de las 
> tinieblas, su aflicción no reveló sino radiante aquiescencia a Su voluntad. Es 
> evidente cuán implacable era el odio y cuán cruel la malevolencia y hostilidad 
> de todos los pueblos de la Tierra para con esos compañeros. La persecución y 
> tormento que infligieron a estos seres santos y espirituales la consideraban 
> como medio de salvación, prosperidad y éxito perdurable. ¿Ha presenciado el 
> mundo, desde los días de Adán, semejante tumulto, tan violenta conmoción? 
> No obstante todo su tormento y las numerosas aflicciones que soportaron, 
> llegaron a ser objeto del oprobio y la execración de todos. Me parece que la 
> paciencia fue revelada sólo en virtud de su valor, y la fidelidad misma sólo fue 
> engendrada por sus obras.
> Pondera en tu corazón estos importantísimos acontecimientos, para que 
> comprendas la grandeza de esta Revelación y percibas su gloria asombrosa. 
> Entonces, por la gracia del Misericordioso, le será infundido a tu ser el espíritu 
> de fe, y habitarás y tomarás asiento en la sede de la certeza. El Dios único Me 
> sirve de testigo: Si meditaras un momento, admitirías que, aparte de todas 
> estas verdades demostradas y pruebas antes mencionadas, el repudio, 
> maldición y execración pronunciados por el pueblo de la Tierra son en sí la 
> prueba más poderosa y el más firme testimonio de la verdad de esos héroes 
> en el campo de la resignación y el desprendimiento. Cada vez que medites 
> sobre los reparos que han puesto los hombres, sean sacerdotes, eruditos o 
> ignorantes, más firme y constante serás en la Fe. Pues todo lo que ha ocurrido 
> ha sido profetizado por aquellos que son las Minas del conocimiento divino y 
> Recipientes de la eterna ley de Dios.
> Aunque no pensábamos hacer mención de las tradiciones de una época 
> pasada, con todo, por Nuestro amor a ti, citaremos unas cuantas que son 
> aplicables a Nuestro argumento. Sin embargo, no Nos parecen necesarias, 
> puesto que lo que ya hemos mencionado basta al mundo y a todo cuanto hay 
> en él. En realidad, todas las Escrituras y sus misterios están condensados en 
> este breve relato. Tanto es así, que si una persona lo ponderase en su 
> corazón un momento, descubriría en todo lo que se ha dicho los misterios de 
> las Palabras de Dios y comprendería el significado de cuanto ha sido 
> manifestado por ese Rey ideal. Como los hombres difieren en su comprensión 
> y posición, haremos por tanto mención de unas cuantas tradiciones, para que 
> éstas den constancia al alma vacilante y tranquilidad a la mente agitada. De 
> este modo, el testimonio de Dios para los hombres, elevados y humildes, será 
> completo y perfecto.
> Entre ellas está la tradición: "Y cuando el Estandarte de la Verdad es 
> manifestado, el pueblo de Oriente y de Occidente lo maldice". Se debe beber 
> necesariamente el vino de la renuncia, necesariamente deben alcanzarse las 
> sublimes alturas del desprendimiento, y necesariamente debe observarse la 
> meditación a que se refieren las palabras: "Una hora de reflexión es preferible 
> a setenta años de adoración piadosa", para que pueda descubrirse el secreto 
> del vil comportamiento de la gente, de esa gente que, a pesar del amor y 
> anhelo que profesan por la verdad, maldicen a los seguidores de la Verdad 
> una vez que Él Se ha manifestado. Da testimonio de esta verdad la tradición 
> mencionada más arriba. Es evidente que la razón de tal comportamiento no es 
> otra que la abrogación de las reglas, costumbres, hábitos y ceremoniales a 
> que han estado sometidos. Por lo demás, si la Belleza del Misericordioso 
> obedeciera las mismas reglas y costumbres que son corrientes entre la gente, 
> y si Él aprobara sus observancias, tal conflicto y daño de ningún modo se 
> manifestarían en el mundo. Esta exaltada tradición la atestiguan y verifican 
> estas palabras que Él ha revelado: "El día en que emplazará el Emplazador a 
> un asunto grave".108
> El llamado divino del Heraldo celestial, procedente de detrás del Velo de la 
> Gloria, que invita a la humanidad a renunciar totalmente a aquello a que se 
> aferra, contraría su deseo; y ésta es la causa de las amargas aflicciones y 
> violentas conmociones que han ocurrido. Considera la forma de ser de la 
> gente: no hace caso de estas tradiciones bien fundadas, todas las cuales se 
> han cumplido, y se aferra a aquellas que son de dudosa validez, preguntando 
> por qué estas últimas no se han cumplido. Y, sin embargo, se ha manifestado 
> lo que a ellos les parecía inconcebible. Las pruebas y señales de la Verdad 
> brillan como el sol de mediodía, y, sin embargo, la gente vaga, perpleja y sin 
> objetivo, en el desierto de la ignorancia e insensatez. No obstante todos los 
> versículos del Qur'án y las tradiciones reconocidas que aluden todas a una 
> nueva Fe, a una nueva Ley y a una nueva Revelación, esa generación sigue 
> aún esperando ver al Prometido que ha de confirmar la Ley de la Dispensación 
> de Muḥammad. Los judíos y cristianos, de igual manera, hacen la misma 
> aseveración.
> Entre las palabras que prefiguran una nueva Ley y una nueva Revelación 
> están los pasajes de la "Oración de Nudbih": "¿Dónde está Aquel Que es 
> preservado para renovar las ordenanzas y leyes? ¿Dónde está Aquel Que 
> tiene autoridad para transformar la Fe y a sus seguidores?" Asimismo, Él ha 
> revelado en la Zíyárat:109 "La paz sea con la Verdad renovada". Abú-
> 'Abdi'lláh, al preguntársele acerca del carácter del Mihdí, contestó, diciendo: 
> "Realizará lo que realizó Muḥammad, el Mensajero de Dios, y destruirá cuanto 
> ha habido antes de Él, así como el Mensajero de Dios destruyó los usos y 
> costumbres de quienes Le precedieron".
> He aquí cómo, no obstante estas y otras tradiciones semejantes, vanamente 
> sostienen que las leyes reveladas anteriormente no deben de ningún modo 
> alterarse. Y, sin embargo, ¿no es el objeto de toda Revelación efectuar una 
> transformación del carácter total de la humanidad, transformación que ha de 
> manifestarse tanto exterior como interiormente, afectando su vida interior y sus 
> condiciones externas? Ya que si no fuese cambiado el carácter de la 
> humanidad, sería evidente la futilidad de las Manifestaciones universales de 
> Dios. En el 'Aválim, libro autorizado y bien conocido, consta lo siguiente: 
> "Aparecerá un Joven de los Baní-Háshim, Quien revelará un nuevo Libro y 
> promulgará una nueva ley"; luego siguen estas palabras: "La mayoría de Sus 
> enemigos serán los sacerdotes". En otro pasaje se cuenta que «ádiq, hijo de 
> Muḥammad, dijo lo siguiente: "Aparecerá un Joven de entre los Baní-Háshim, 
> Quien ordenará a los hombres jurarle lealtad. Su Libro será un nuevo Libro, y 
> Él llamará a los hombres a prometerle fidelidad. Severa es Su Revelación para 
> el árabe. Si oís acerca de Él, daos prisa en ir hacia Él". ¡Qué bien han seguido 
> las instrucciones de los imanes de la Fe y de las Lámparas de la certeza! 
> Aunque se expresa claramente: "Si escucháis que ha aparecido un Joven de 
> entre los Baní-Háshim que llama a los hombres a un nuevo Libro Divino y a 
> nuevas leyes Divinas, apresuraos a ir hacia Él", con todo, han declarado infiel 
> a ese Señor de la existencia y Le han acusado de hereje. No se han 
> apresurado a ir hacia esa Luz háshimí, esa divina Manifestación, salvo con 
> espadas desenvainadas y corazones llenos de malevolencia. Además, observa 
> cuán explícitamente se menciona en los libros la enemistad de los sacerdotes. 
> A pesar de todas estas tradiciones claras y significativas, todas esas alusiones 
> inequívocas e indiscutibles, la gente ha rechazado a la inmaculada Esencia del 
> conocimiento y de la santa prolación, volviéndose hacia los exponentes de la 
> rebelión y del error. A pesar de estas tradiciones escritas y de estas palabras 
> reveladas, sólo dicen lo que les sugieren sus propios deseos egoístas. Y si la 
> Esencia de la verdad revelara lo que les es contrario a sus inclinaciones y 
> deseos, inmediatamente Le denunciarían como infiel y protestarían diciendo: 
> "Esto es contrario a las palabras de los imanes de la Fe y de las luces 
> resplandecientes. No se estipula nada parecido en nuestra Ley inviolable". 
> Aun así, en este día, tan inútiles declaraciones han sido y siguen siendo 
> formuladas por estos pobres mortales.
> Ahora bien, considera esta otra tradición y observa cómo todo esto ha sido 
> predicho. En el Arba'ín está escrito: "De entre los Baní-Háshim saldrá un 
> Joven, Quien revelará nuevas leyes. Llamará a los hombres hacia Él, pero 
> nadie atenderá a Su llamada. La mayoría de Sus enemigos serán los 
> sacerdotes. No obedecerán su Mandato, antes bien, protestarán diciendo: 
> 'Esto es contrario a lo que nos ha sido transmitido por los imanes de la fe'". En 
> este día, todos repiten estas mismas palabras, ignorando totalmente que Él se 
> ha establecido en el trono de "Él hace lo que es Su voluntad" y habita en la 
> sede de "Él ordena lo que es Su deseo".
> Ningún entendimiento puede concebir la naturaleza de Su Revelación, ni 
> conocimiento alguno comprender la amplitud de Su Fe. Todo dicho depende 
> de Su confirmación y todas las cosas necesitan de Su Causa. Todo salvo Él es 
> creado por Su mandato, y se mueve y existe por Su ley. Él es el Revelador de 
> los misterios divinos y el Expositor de la sabiduría antigua y oculta. Así se 
> relata en el Biḥáru'l-Anvár, el 'Aválim y el Yanbú que «ádiq, hijo de 
> Muḥammad, dijo estas palabras: "El conocimiento es veintisiete letras. Todo lo 
> que los Profetas han revelado son dos de esas letras. Ningún hombre hasta 
> ahora ha conocido más que esas dos letras. Mas cuando el Qá'im aparezca, 
> manifestará las veinticinco letras restantes". Ahora, reflexiona: Él ha declarado 
> que el conocimiento consiste en veintisiete letras, y ha considerado que todos 
> los Profetas, desde Adán hasta el "Sello", son Expositores de sólo dos letras 
> suyas y han sido enviados con estas dos letras. También dice que el Qá'im ha 
> de revelar las veinticinco letras restantes. A juzgar por estas palabras, ¡qué 
> magna y sublime es Su posición! Su rango está por sobre el de todos los 
> Profetas, y Su Revelación rebasa la comprensión y entendimiento de todos sus 
> elegidos. Una Revelación tal que de ella, o bien los Profetas de Dios, Sus 
> santos y elegidos no han sido informados, o bien, en cumplimiento del 
> inescrutable Decreto de Dios, no la han dado a conocer. Semejante 
> Revelación trata de medirla esta gente depravada y vil con su propia mente 
> defectuosa, con su limitado conocimiento y comprensión. Si no se ajusta a sus 
> normas, de inmediato la rechazan. "¿Piensas que los más de ellos escuchan o 
> entienden? ¡No son sino como bestias! ¡Ciertamente, se apartan cada vez más 
> del camino!"110
> ¿Cómo -Nos preguntamos- explican ellos la tradición antes mencionada, 
> tradición que en términos inequívocos anuncia la revelación de cosas 
> inescrutables y la llegada de acontecimientos nuevos y maravillosos en Su 
> día? Sucesos tan asombrosos crean tal disensión entre los hombres, que 
> todos los sacerdotes y doctores sentencian a muerte a Él y a Sus compañeros, 
> y todos los pueblos de la Tierra se levantan para oponérsele. Así se ha 
> consignado en el "Káfí", en la tradición del Jábir, en la "Tabla de Fáimih", 
> acerca del carácter del Qá'im: "Manifestará la perfección de Moisés, el 
> esplendor de Jesús y la paciencia de Job. En Su día serán humillados Sus 
> elegidos. Sus cabezas serán ofrecidas como regalo, lo mismo que las cabezas 
> de turcos y de ilamitas. Serán muertos y quemados. El miedo se apoderará de 
> ellos; la consternación y alarma aterrorizarán sus corazones. Se teñirá la tierra 
> con su sangre. Llorarán y se lamentarán sus mujeres. ¡Éstos son en verdad 
> mis amigos!" Reflexiona: ni una sola letra de esta tradición ha quedado sin 
> cumplirse. En la mayoría de los lugares se ha derramado su bendita sangre; 
> en cada ciudad se les ha hecho cautivos, se les ha exhibido por todas las 
> provincias y, a algunos, se les ha quemado. Y, sin embargo, nadie se ha 
> detenido a pensar que si el Qá'im prometido hubiera de revelar la ley y 
> ordenanzas de una Dispensación anterior, ¿para qué, entonces, habrían de 
> consignarse tales tradiciones, y por qué habría de suscitarse tal disensión y 
> conflicto, que el pueblo creyera su obligación dar muerte a esos compañeros, y 
> considerara la persecución de esas almas santas como medio de lograr el 
> supremo favor?
> Observa además cómo lo que ha sucedido, y los actos que han sido 
> perpetrados, ha sido todo ello mencionado en tradiciones anteriores. Así está 
> consignado referente a "Zawrá'" en el Raw¤iy-i-Káfí. Se narra en el Raw¤iy-i-
> Káfí acerca de Mu'ávíyih, hijo de Vahháb, que Abú-'Abdi'lláh le dijo: '¿Conoces 
> Zawrá'?' Dije: '¡Que mi vida sea sacrificada por ti! Dicen que es Baghdád'. 'No', 
> respondió; y luego añadió: '¿Has entrado en la ciudad de Rayy?',111 a lo que 
> repliqué: 'Sí, he entrado en ella'. Después de lo cual preguntó: '¿Has visitado 
> el mercado de ganado?' 'Sí', le respondí. Dijo: '¿Has visto la montaña negra 
> que hay a la derecha del camino? Ésa es Zawrá'. Ochenta hombres, de entre 
> los hijos de algunos, serán allí muertos; todos los cuales serán dignos de 
> llamarse califas'. '¿Quién los matará?', pre-gunté. Respondió: '¡Los hijos de 
> Persia!'"
> Ésa es la condición y el destino de Sus compañeros, y que fue predicha en 
> días pasados. Y ahora observa que, de acuerdo con esta tradición, Zawrá' no 
> es sino la tierra de Rayy. En ese lugar Sus compañeros han alcanzado la 
> muerte con gran sufrimiento, y todos estos seres santos han sufrido el martirio 
> de manos de los persas, como aparece en la tradición. Esto lo has oído y 
> todos lo atestiguan. ¿Por qué, entonces, esos hombres rastreros como 
> gusanos no se detienen a meditar estas tradiciones, todas las cuales son 
> manifiestas como el sol en su gloria meridiana? ¿Por qué razón se niegan a 
> abrazar la Verdad, dejando que ciertas tradiciones cuyo significado no han 
> comprendido les impidan reconocer la Revelación de Dios y Su Belleza y les 
> hagan habitar en el abismo infernal? Cosas semejantes no deben atribuirse 
> más que a la incredulidad de los sacerdotes y doctores de la época. De ellos, 
> «ádiq, hijo de Muḥammad, ha dicho: "Los doctores de la religión en esa época 
> serán los sacerdotes más malvados bajo la sombra del cielo. De ellos procede 
> la maldad y a ellos volverá".
> Rogamos a los doctos del Bayán que no sigan esos pasos, ni inflijan a Él, en el 
> tiempo del Mustagháth, lo que han infligido en este día a Aquel Que es la 
> Esencia divina, la Luz celestial, la Eternidad absoluta, el Principio y Fin de las 
> Manifestaciones del Invisible. Les pedimos que no confíen en su intelecto, 
> comprensión y conocimientos, ni disputen con el Revelador del conocimiento 
> celestial e infinito. Sin embargo, a pesar de todas estas advertencias, vemos 
> que un hombre tuerto, quien es el jefe del pueblo, se levanta contra Nos con la 
> mayor malevolencia. Prevemos que en cada ciudad se levantará la gente 
> contra la bendita Belleza, y que los compañeros de ese Señor de la existencia 
> y Deseo último de todos los hombres huirán de las manos del opresor 
> buscando refugio en el desierto, en tanto que otros se resignarán y, con 
> absoluto desprendimiento, sacrificarán sus vidas en Su sendero. Creemos 
> poder distinguir a uno que tiene fama de tal devoción y piedad que los 
> hombres consideran su obligación obedecerle y estiman que es necesario 
> someterse a su mandato, quien atacará a la raíz misma del Árbol divino y con 
> todo su poder tratará de resistirle y oponérsele. ¡Tal es la índole de la gente!
> Abrigamos la esperanza de que sea iluminado el pueblo del Bayán, se remonte 
> al reino del espíritu y habite en él, distinga la Verdad y reconozca la falsedad 
> disimulada con el ojo de la perspicacia. Sin embargo, se ha esparcido en estos 
> días tal olor de celos, que -lo juro por el Educador de todos los seres, visibles 
> e invisibles- desde el principio de la fundación del mundo -aunque no tiene 
> principio- hasta este día no ha surgido jamás tal malevolencia, envidia ni odio, 
> ni se presenciará cosa semejante en el futuro. Por cuanto algunos hombres, 
> que nunca han aspirado el perfume de la justicia, han alzado el estandarte de 
> la sedición, aliándose en contra de Nosotros. En todas partes distinguimos sus 
> lanzas amenazantes y por todos lados vemos volar sus flechas. Y esto a pesar 
> de que nunca Nos hemos gloriado de nada, ni hemos buscado tener 
> preferencia por encima de ninguna alma. Para todos hemos sido un amable 
> compañero y un paciente y cariñoso amigo. En compañía de los pobres hemos 
> buscado su amistad, y hemos sido sumisos y resignados en medio de los 
> eminentes e ilustrados. Juro por Dios -¡por el Dios único y verdadero!- que 
> aunque dolorosas han sido las aflicciones y sufrimientos que Nos han causado 
> las manos del enemigo y el pueblo del Libro, éstas no son nada, comparadas 
> con lo que Nos ha sucedido de manos de quienes dicen ser Nuestros amigos.
> ¿Qué más podemos decir? ¡El universo, si mirase con el ojo de la justicia, 
> sería incapaz de cargar el peso de estas palabras! En los primeros días de 
> Nuestra llegada a este país, al ver las señales de acontecimientos inminentes, 
> decidimos retirarnos antes de que éstos se desataran. Nos fuimos al desierto, 
> y allí, solo y apartado, llevamos durante dos años una vida de completa 
> soledad. De Nuestros ojos caían lágrimas de angustia y en Nuestro corazón 
> sangrante se agitaba un océano de dolor. Muchas noches no tuvimos alimento 
> para subsistir y muchos días Nuestro cuerpo no encontró descanso. ¡Por Aquel 
> Que tiene en Sus manos Mi existencia!, no obstante esta lluvia de aflicciones e 
> incesantes calamidades, Nuestra alma estaba envuelta en gozosa alegría, y 
> todo Nuestro ser mostraba indescriptible regocijo. En Nuestra soledad no 
> sabíamos del daño ni del provecho, ni de la salud o enfermedad de ninguna 
> alma. Sólo comulgábamos con Nuestro espíritu, ajeno al mundo y todo lo que 
> hay en él. Sin embargo, no sabíamos que la red del destino divino supera las 
> más vastas concepciones humanas, y el dardo de Su decreto excede los más 
> osados planes del hombre. Nadie puede escapar a los lazos que Él tiende; 
> ninguna alma encuentra liberación sino mediante la sumisión a Su voluntad. 
> ¡Por la rectitud de Dios! Nuestro retiro no contemplaba regreso ni tenía 
> Nuestra separación esperanza de reunión. El único propósito de Nuestro 
> apartamiento era evitar llegar a ser objeto de discordia entre los fieles, fuente 
> de disturbio para Nuestros compañeros, medio para dañar a alguna alma, o 
> causa de dolor para algún corazón. Fuera de éstas no abrigábamos otra 
> intención, y aparte de eso no teníamos en vista otro fin. Y, sin embargo, cada 
> persona tramaba según su deseo y se guiaba por su propia ociosa fantasía, 
> hasta el momento en que llegó de la Fuente Mística el llamado que Nos 
> ordenaba regresar al lugar de donde habíamos venido. Renunciando a 
> Nuestra voluntad por la Suya, Nos sometimos a Su mandato.
> ¿Qué pluma puede describir lo que vimos a Nuestro regreso? Han transcurrido 
> dos años durante los cuales Nuestros enemigos, sin cesar y diligentemente, 
> han tratado de exterminarnos, lo que todos testifican. No obstante, nadie de 
> entre los fieles se levantó para prestarnos ayuda, ni ninguno se sintió 
> dispuesto a rescatarnos. Es más, en lugar de ayudarnos, ¡qué lluvia de 
> continuos pesares han dejado caer sobre Nuestra alma sus palabras y obras! 
> En medio de todo esto, henos aquí dispuestos a entregar Nuestra vida, 
> resignados enteramente a Su voluntad, fuera que por ventura, mediante la 
> cariñosa bondad y gracia de Dios, esta Letra revelada y manifiesta pudiese 
> entregar Su vida como sacrificio en el sendero del Punto Primordial, la 
> exaltadísima Palabra. ¡Por Aquel por Cuyo mandato ha hablado el Espíritu!, si 
> no fuera por este anhelo de Nuestra alma no Nos hubiéramos quedado ni un 
> solo momento más en esta ciudad. "Dios es Testigo suficiente para Nos". 
> Damos fin a Nuestro tema con estas palabras: "No hay poder ni fuerza sino 
> sólo en Dios". "Somos de Dios y a Él regresaremos".
> Quienes poseen un corazón para entender, quienes han bebido el Vino del 
> amor y ni un solo momento han satisfecho sus deseos egoístas, verán las 
> señales, testimonios y pruebas que atestiguan la verdad de esta Revelación 
> maravillosa y de esta Fe trascendente y divina, resplandecientes como el sol 
> en la gloria del mediodía. Piensa ahora cómo los hombres han rechazado la 
> Belleza de Dios, aferrándose a sus deseos codiciosos. A pesar de todos estos 
> acabados versículos y estas inequívocas alusiones que han sido reveladas en 
> la "Más importante Revelación", que es el Depósito de Dios entre los hombres, 
> y no obstante estas evidentes tradiciones, cada una de ellas más clara que las 
> más explícitas palabras, los hombres han desatendido y rechazado su verdad, 
> aferrándose a la letra de ciertas tradiciones que, conforme a su entendimiento, 
> eran incompatibles con sus expectativas, y cuyo significado no han podido 
> comprender. Han destruido así toda esperanza, privándose del vino puro del 
> Todoglorioso, y de las aguas claras e incorruptibles de la inmortal Belleza.
> Considera que hasta el año en que habría de manifestarse esa Quintaesencia 
> de la Luz está específicamente consignado en las tradiciones; sin embargo, 
> siguen desatentos, sin dejar un solo momento de ocuparse en sus deseos 
> egoístas. Según la tradición, Mufa¤¤al preguntó a «ádiq: "¿Qué dirás del signo 
> de Su manifestación, oh mi maestro?" Él respondió: "En el año sesenta, Su 
> Causa será revelada y será Su Nombre proclamado".
> ¡Qué extraño!; a pesar de estas explícitas y claras referencias, estos hombres 
> han rehuido la Verdad. Por ejemplo, se ha hecho mención en las tradiciones 
> del pasado acerca del dolor, encarcelamiento y aflicciones causados a esa 
> Esencia de la virtud divina. Está escrito en el "Biḥár": "En nuestro Qá'im 
> estarán cuatro señales de cuatro Profetas: Moisés, Jesús, José y Muḥammad. 
> La señal de Moisés es el temor y la espera; la señal de Jesús, lo que de Él se 
> dijo; la señal de José, el encarcelamiento y la disimulación; y la señal de 
> Muḥammad, la revelación de un Libro semejante al Qur'án". A pesar de esta 
> concluyente tradición, que en lenguaje inequívoco prefigura los sucesos del 
> presente día, no se encuentra nadie que haya prestado atención a esa 
> profecía, y me parece que nadie lo hará en el futuro, excepto quien sea la 
> voluntad de tu Señor. "Dios ciertamente hará escuchar a quienes sea Su 
> voluntad, mas no haremos escuchar a aquellos que están en sus tumbas".
> Te es evidente que las Aves del Cielo y las Palomas de la Eternidad hablan en 
> doble lenguaje. Uno, el lenguaje exterior, está desprovisto de alusiones, y no 
> es oculto ni velado, para servir de lámpara de guía y luz de orientación, para 
> que los caminantes alcancen las alturas de la santidad y los buscadores entren 
> en el reino de la reunión eterna. Tales son las tradiciones no veladas y claros 
> versos ya mencionados. El otro lenguaje es velado y oculto, para que lo que se 
> esconde en el corazón de los malévolos sea manifestado y se descubra lo más 
> íntimo de su ser. Así «ádiq, hijo de Muḥammad, ha dicho: "Dios en verdad los 
> probará y los tamizará". Ésta es la norma divina, ésta es la Piedra de Toque de 
> Dios, con la cual Él somete a examen a Sus siervos. Nadie comprende el 
> significado de estas palabras salvo aquellos cuyo corazón está seguro, cuya 
> alma ha encontrado favor en Dios y cuya mente se ha separado de todo menos 
> de Él. En tales palabras, el sentido literal, tal como lo entienden los hombres, 
> no es lo que se ha querido decir. Así, se ha escrito: "Cada conocimiento tiene 
> setenta significados, de los cuales sólo uno es conocido por la gente. Mas 
> cuando aparezca el Qá'im, Él revelará a los hombres todo lo que resta". 
> También Él dice: "Pronun-ciamos una palabra y con ella queremos decir uno y 
> setenta significados; cada uno de estos significados podemos explicarlo".
> Mencionamos estas cosas sólo para que la gente no se desconcierte al ver 
> que ciertas tradiciones y palabras aún no se han cumplido literalmente, y más 
> bien atribuya su perplejidad a su propia falta de comprensión y no al hecho de 
> que no se hayan verificado las promesas contenidas en las tradiciones, ya que 
> el sentido dado por los imanes de la Fe la gente no lo conoce, como lo 
> prueban las tradiciones mismas. Por tanto, no deben los hombres permitir que 
> semejantes palabras les priven de los divinos favores, sino más bien buscar 
> ilustración en los Exponentes reconocidos de aquéllas, para que les sean 
> descifrados y revelados los misterios ocultos.
> Sin embargo, no vemos a nadie entre la gente de la Tierra que, con sincero 
> anhelo por la Verdad, busque la guía de las Manifestaciones divinas en lo 
> referente a materias abstrusas de su Fe. Son todos habitantes del país del 
> olvido y seguidores todos del pueblo de la maldad y la rebelión. Dios en 
> verdad les hará a ellos lo que hacen ellos mismos, y les olvidará como ellos 
> han desconocido Su presencia en Su día. Así es Su decreto para quienes Le 
> han negado, y así será para quienes han rechazado Sus signos.
> Y terminamos Nuestra argumentación con Sus palabras -¡exaltado es Él!-: "Y a 
> quien se apartare del recuerdo del Misericordioso, le ataremos un Satanás y él 
> le será compañero fijo".112 "Y quien se alejare de Mi recuerdo, en verdad su 
> vida será miserable".113
> Así fue revelado en otro tiempo, ¡si pudieseis comprenderlo!
> Revelado por la "Bá'" y la "Há'".114
> ¡La paz sea con aquel que da oídos a la melodía del Ave Mística que llama 
> desde el Sadratu'l-Muntahá!
> ¡Alabado sea Nuestro Señor, el Altísimo!
> 
> GLOSARIO
> 
> 'ABDU'LLÁH: Padre del Profeta Muḥammad. Pertenecía a la familia de Háshim, 
> la tribu más noble del clan qurayshí de la raza árabe, descendiente directo de 
> Ismael.
> 'ABDU'LLÁH-I-UBAYY: Destacado opositor de Muḥammad; llamado "Príncipe 
> de los hipócritas".
> ABRAHAM: (véanse Génesis 11:25 y Contestación a unas Preguntas, cap. 4). 
> Es considerado por judíos, cristianos y musulmanes el Amigo de Dios, el Padre 
> de los Fieles.
> ABÚ-'ABDI'LLÁH: Título del sexto Imám, Jáfar-i-«ádiq (el Verídico), bisnieto de 
> al-Æusayn. Murió en el año 765 d.C. envenenado por el califa abásí al-
> ManÐúr.
> ABÚ'ÁMIR: Monje oponente de Muḥammad.
> ABÚ-JAHL: Literalmente, "Padre de la Insensatez". Llamado así por los 
> musulmanes. Fue enemigo implacable del Profeta.
> 'ALÍ: Yerno del Profeta y primero de los doce Imámes.
> ALIF, LÁM, MÍM: Estas y otras letras inconexas encabezan veintinueve Súrihs 
> del Qur'án.
> AMALECITAS: Arrojados de Babilonia en los primeros tiempos, se dispersaron 
> por Arabia hacia Palestina y Siria, hasta llegar a Egipto, país en el que crearon 
> su propia dinastía.
> AÑO SESENTA: Significa 1260 d.H., 1844 d.C., año de la Declaración del Báb.
> ATHÍM: Pecador.
> 'AVÁLIM: Colección de tradiciones shí'ahs.
> BÁB (EL): "Puerta". El título asumido por Siyyid 'Alí-Muḥammad, el Precursor 
> de Bahá'u'lláh, y Profeta Fundador de la Fe Bábí. 
> Nació en Shíráz el 20 de octubre de 1819. Siyyid 'Alí-Muḥammad fue criado 
> por Su tío Æájí Mírzá Siyyid 'Alí, quien era comerciante. Ya de pequeño mostró 
> una sabiduría insólita a pesar de haber recibido muy poca formación escolar. 
> Ejerció como comerciante, profesión en cuyo desempeño ganó una elevada 
> reputación por Su justicia. En 1842 Se casó con Khadíjih-Bagum y tuvieron un 
> hijo, Aḥmad, quien murió siendo aún niño. Siyyid 'Alí-Muḥammad declaró ser El 
> Báb, o "Puerta de Dios", el 23 de mayo de 1844.
> El Báb fue encarcelado en Máh-Kú por orden del gran visir de Muḥammad 
> Sháh, Æájí Mírzá Áqásí. Más adelante el Báb fue trasladado a la prisión de 
> Chihríq. En 1848 el Báb fue sometido a un juicio ante los teólogos musulmanes 
> de Tabríz y fue castigado al bastinado. Mientras el Báb estaba encarcelado, un 
> grupo de bábís se reunió en Badasht. Fue allí donde (r)áhirih, audazmente, 
> rompió simbólicamente con el Islám apareciendo en público sin velo.
> Entre los Escritos más importantes del Báb están el Qayyúmu'l-Asmá', el 
> Bayán persa y el árabe, Dalá'il-i-Sab'ih y el Kitáb-i-Asmá'.
> Los bahá'ís veneran al Báb como el Precursor o el Heraldo de Bahá'u'lláh, 
> pero también como una Manifestación de Dios. El comienzo de la Era Bahá'í 
> se cuenta desde el día de Su Declaración. La Declaración del Báb, Su 
> nacimiento y el día de Su Martirio se consideran Días Sagrados bahá'ís en los 
> que se suspende el trabajo.
> BAGHDÁD: Fundada por el califa al-ManÐúr en el año 762 d.C. en el sitio 
> ocupado por una aldea cristiana en la orilla oeste del Tigris. Durante 500 años 
> fue sede del Gobierno abásí.
> BAHÁ: [árabe] "Gloria". Título con el que fue designado Bahá'u'lláh.
> BAHÁ'U'LLÁH: Profeta Fundador de la Fe Bahá'í y la Manifestación de Dios 
> para este Día. Mírzá Æusayn-'Alí (Bahá'u'-lláh) nació el 12 de noviembre de 
> 1817 en el seno de una noble familia de Núr en Mázindarán, Irán. Su madre 
> era Khadíjih Khánum y Su padre Mírzá Buzurg-i-Vazír, cortesano. Bahá'u'lláh 
> era descendiente del último rey de los Sásání: Yazdigird III.
> En 1844 Bahá'u'lláh abrazaba la Fe del Báb. Pronto se significó como una de 
> sus figuras más destacadas.
> En 1853, a raíz de un atentado contra el Sháh llevado a cabo por dos bábís, 
> Bahá'u'lláh fue encarcelado por cuatro meses en una prisión subterránea 
> conocida como el Síyáh-Chál, en (r)ihrán. Fue allí donde recibió por primera 
> vez la revelación de Dios.
> Tras ser liberado, Bahá'u'lláh partió como desterrado a Baghdád. Las insidias 
> de Su hermano Mírzá Yaḥyá fueron el motivo de que Bahá'u'lláh Se retirase 
> voluntariamente a las montañas de Sulaymáníyyih por dos años.
> En abril-mayo de 1863, Bahá'u'lláh declaró a Sus seguidores que Él era el 
> prometido predicho por el Báb. La Fiesta de Ri¤ván se celebra como el más 
> sagrado y más significativo de los Días Sagrados bahá'ís.
> Debido a las intrigas del Gobierno persa, Bahá'u'lláh partió hacia 
> Constantinopla y, poco después, fue desterrado a Adrianópolis, donde 
> proclamó públicamente Su Misión mediante epístolas dirigidas a los reyes y los 
> gobernantes del mundo, por las que les exhortaba a establecer la paz mundial, 
> la justicia y la unidad.
> A causa de la desleal conspiración de Mírzá Yaḥyá contra Bahá'u'lláh, las 
> autoridades turcas condenaron a Bahá'u'lláh a cadena perpetua en la ciudad-
> prisión de 'Akká.
> Allí sufrió durante dos años un estricto confinamiento, agravado por la trágica 
> muerte de Su hijo Mírzá Mihdí. A pesar de los infortunios y el aislamiento, 
> continuó Su proclamación a los gobernantes de la Tierra y la revelación de los 
> principios básicos que traerían un nue-vo orden mundial basado en la unidad 
> de la humanidad, la igualdad y la justicia.
> Al suavizarse las condiciones de internamiento, Bahá'u'lláh y Su familia 
> pudieron mudarse a la casa de 'Údí Khammár, donde Bahá'u'lláh reveló el 
> Kitáb-i-Aqdas, el Libro de Leyes. En 1877 Bahá'u'lláh se estableció en la 
> mansión de Mazra'ih, donde residió dos años. Finalmente fijó su morada en la 
> mansión de Bahjí, donde falleció, a la edad de setenta y cuatro años, el 29 de 
> mayo de 1892. En Su Testamento, Bahá'u'lláh nombró a Su hijo mayor, 'Abdu'l-
> Bahá, como Su sucesor e Intérprete autorizado de Sus enseñanzas.
> Los Escritos de Bahá'u'lláh son considerados por los bahá'ís revelación de 
> Dios. Hasta el momento han sido reunidas unas 15.000 Tablas Suyas. Entre 
> sus obras mayores figuran: El Libro Más Sagrado (Kitáb-i-Aqdas), Las 
> Palabras Ocultas (Kalimát-i-Maknúnih), El Libro de la Certeza (Kitáb-i-Íqán), 
> Los Siete Valles, Los Cuatro Valles, el Sú-rih de los reyes (Súriy-i-Mulúk), las 
> Tablas a los reyes y a los gobernantes, la Tabla de la Rama (Súriy-i-GhuÐn), 
> La Tabla de la Sabiduría (Lawḥ-i-Æikmat), La Tabla de la Prueba (Lawḥ-i-
> Burhán), La Tabla del Mundo (Lawḥ-i-Dunyá), Las Palabras del Paraíso 
> (Kalimát-i-Firdawsíyyih), Buenas Nuevas (Bishárát), Ornamentos ((r)arázát), 
> Efulgencias (Tajallíyát), Esplendor (Ishráqát), La Tabla del Carmelo (Lawḥ-i-
> Karmil) y Epístola al Hijo del Lobo.
> BANÍ-HÁSHIM: Familia a la que pertenecía Muḥammad.
> BA(r)ÆÁ: La Meca.
> BAYÁN: [árabe] Explicación, exposición o expresión.
> El Bayán persa es la mayor obra doctrinal del Báb, descrita por Shoghi Effendi 
> en estos términos: "depósito de leyes y preceptos de la nueva Dispensación y 
> el tesoro que encierra la mayoría de las referencias y tributos del Báb, además 
> de Sus avisos referentes a 'Aquel Que Dios hará manifiesto'". Revelado en la 
> fortaleza de Máh-Kú, el Bayán persa comprende unos 8.000 versículos y está 
> dividido en nueve partes llamadas Váḥids, de diecinueve capítulos cada una, 
> salvo el último Váḥid, que consta de diez capítulos. El libro, ha escrito Shoghi 
> Effendi, "debe ser considerado principalmente como un elogio del Prometido, 
> más que como un código de leyes y ordenanzas destinadas a servir de guía 
> permanente de futuras generaciones." En el tercer Váḥid, el Báb hace 
> referencia específica al nombre del Prometido y anticipa Su Orden Mundial: 
> "Bienaventurado es aquel que fija su mirada en el Orden de Bahá'u'lláh y da 
> gracias a su Señor. Pues Él, sin duda, será manifiesto. De hecho, Dios lo ha 
> ordenado irrevocablemente en el Bayán." Esta declaración, según Shoghi 
> Effendi, merece ser considerada como una de las más significativas 
> registradas en cualquiera de los Escritos del Báb.
> El Bayán árabe es una obra "menor y de menos peso" del Báb, revelado en el 
> fuerte de Chihríq durante los últimos meses de Su vida. 
> El término Bayán también se refiere a la Revelación del Báb como ha sido 
> registrado en Sus Escritos.
> BIÆÁR: Referencia a una tradición shí'ah.
> BIÆÁRU'L-ANVÁR: Recopilación de tradiciones shí'ahs.
> 
> CAIFÁS: Sumo sacerdote judío que presidió el tribunal que procesó y condenó 
> a Jesús.
> CAÍN Y ABEL: Los dos hijos de Adán y Eva (véanse Génesis 4 y Qur'án, Súrih 
> 5).
> CALIFAS: Literalmente, "sucesores" o "vicarios". Los shí'ahs sostienen que los 
> sucesores del Profeta deben ser miembros de Su propia familia, pero no usan 
> el título de califa. El sultán de Turquía adoptó este título a comienzos del siglo 
> XVI.
> COPTO: Los coptos eran descendientes de los antiguos egipcios. Los "septs" 
> eran las tribus de Israel.
> 
> DISPENSACIÓN: Período en que prevalece un sistema religioso.
> 
> ELIXIR DIVINO: Referencia simbólica al elixir de los alquimistas, que 
> presuntamente transformaba metales no preciosos en oro y, en sentido 
> espiritual, proporciona "poder celestial".
> 
> FARAÓN: Título común de los reyes de Egipto. Se sostiene corrientemente 
> que el faraón opresor fue Ramsés II (alrededor de 1340 a.C.), y que su hijo y 
> sucesor Merenptah fue el Faraón del Éxodo.
> FÁ(r)IMIH: Hija de Muḥammad y Khadíjih. Se casó con 'Alí, primo de 
> Muḥammad, y tuvo tres hijos. Uno murió en la infancia. De los otros dos, 
> Æasan y Æusayn, arrancan los descendientes de Muḥammad conocidos como 
> Siyyides.
> FÉNIX: Ave legendaria que vive sola y que, presa de las llamas por propia 
> voluntad, vuelve a resurgir de entre sus cenizas.
> 
> GABRIEL: El más alto de todos los ángeles, el Espíritu Santo. Su deber es 
> registrar los decretos de Dios. A través de él fue revelado a Muḥammad el 
> Qur'án.
> 
> HÁ: La letra H de los alfabetos árabe y persa. En la numeración abjad equivale 
> al número 5, y es idéntico al valor numérico de "Báb"; a veces se usa como 
> símbolo de Bahá'u'lláh. Véase Los Cuatro Valles.
> ÆÁJÍ MÍRZÁ KARÍM KHÁN: Un shaykhí que hacía alarde de sabiduría en su 
> libro Guía para los ignorantes (Irshádu'l-'Avám).
> ÆAMZIH: "Príncipe de los Mártires", título otorgado al tío de Mu-ḥammad.
> HERODES: Herodes I ("el Grande"). Idumeo de raza, pero criado como judío. 
> Designado por el Senado romano como rey de Judea en el año 40 a.C. 
> Reconstruyó el Templo de Jerusalén.
> ÆIJÁZ: Región de Arabia sudoccidental y tierra santa de los musulmanes, ya 
> que comprende las ciudades sagradas de Medina y La Meca y muchos otros 
> lugares relacionados con la vida de Muḥammad. La "lengua de Æijáz" es el 
> árabe.
> HÚD: Profeta enviado a la tribu de 'Ad. Fue descendiente de Noé y es 
> mencionado en el Qur'án en el Súrih 7, 63-70; 11, 52-63; y 26, 123-139.
> ÆUSAYN: Tercer Imám. Hijo de 'Alí y de Fáimih.
> 
> IBN-I-SÚRÍYÁ: Docto rabino judío del tiempo de Muḥammad.
> IMÁM 'ALÍ: Primo de Muḥammad y primer discípulo suyo; esposo de la hija de 
> Muḥammad, Fáimih, y, a través de su hijo Æusayn, antepasado de Siyyid 'Alí 
> Muḥammad, el Báb.
> 'IMRÁN: Padre de Moisés y Aarón (Qur'án, Súrih, 3, 30 y Éxodo 6, 20).
> 'IRÁQ: En 1862 parte del Imperio Turco, fecha en que fue revelado el Kitáb-i-
> Íqán. Capital, Baghdád. "Acentos de 'Iráq": el idioma persa.
> 
> JOSÉ: Hijo de Jacob; en el Qur'án aparece como Profeta inspirado.
> 
> KA'B-IBN-I-ASHRAF: Conspiró, junto con el archienemigo del Profeta, Abu-
> Soyyan, para urdir la muerte del Profeta.
> KA'BIH: La Caaba; literalmente, "cubo". Edificio de forma cúbica situado en el 
> centro de la Gran Mezquita de La Meca; contiene la Sagrada Piedra Negra. Es 
> el Qiblih (punto de adoración) del Islám y el objeto de peregrinaje para los 
> musulmanes. En los Escritos bahá'ís este término se usa metafóricamente y se 
> refiere a Bahá'u'lláh. 
> KÁFÍ: Importante colección de tradiciones shí'ahs. Jábir es la autoridad en que 
> se apoya la cita de la pág. 150.
> KARBILÁ: Ciudad-Santuario del Imám Æusayn en 'Iráq y lugar de su martirio. 
> Está situada a orillas del Éufrates, aproximadamente a 90 km. al sudoeste de 
> Baghdád. Lugar de peregrinación de los shí'ahs.
> KARÍM: Honorable.
> KAWTHAR: [árabe( "Abundancia". Río del Paraíso, del cual proceden todos 
> los demás ríos. Una parte de sus aguas va a dar a un gran lago en cuyas 
> orillas van a descansar las almas de los fieles tras el terrible puente que se 
> sitúa por encima del centro del Infierno. De acuerdo con la tradición islámica, 
> el lago o río del Paraíso que Muḥammad vio en Su místico viaje nocturno.
> KHAYBAR: Distrito montañoso en la frontera noroccidental de la India.
> KÚFIH: Ciudad en el margen occidental del Éufrates, actualmente en ruinas.
> 
> LETRAS DE LA UNIDAD: Apóstoles del Profeta.
> LEVIATÁN: Monstruo acuático no identificado. Quizá una ballena o serpiente.
> 
> MADIÁN: Ciudad y distrito a orillas del mar Rojo, al sudeste del monte Sinaí; 
> ocupado por los descendientes de Madián, hijo de Abraham y Queturá (véanse 
> Génesis 25; Qur'án: Súrih 7, 83).
> MAGOS: Casta de sacerdotes y sabios entre los antiguos persas.
> MANIFESTACIÓN: La naturaleza de un profeta o de la Manifestación de Dios 
> es descrita así en Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh (págs. 51-52): "Y 
> puesto que no puede haber un lazo de comunicación directa que una al Dios 
> único y verdadero con Su creación, y puesto que ninguna semejanza puede 
> existir entre lo transitorio y lo eterno, lo contingente y lo absoluto, Él ha 
> ordenado que en cada edad y dispensación un Alma pura e inmaculada se 
> haga manifiesta en los reinos de la tierra y del cielo... Estas Esencias del 
> Desprendimiento, estas Realidades resplandecientes son los canales de la 
> gracia de Dios que todo lo llena. Conducidos por la luz de indefectible guía, e 
> investidos con soberanía suprema, son comisionados para usar la inspiración 
> de sus palabras, las efusiones de su infalible gracia y la brisa santificadora de 
> su Revelación para limpiar, de todo corazón anhelante y de todo espíritu 
> receptivo, la escoria y polvo de las preocupaciones y limitaciones terrenales".
> MECA (LA): Capital de Arabia, lugar donde nació Muḥammad. En ella se 
> encuentra la Ka'bih, el lugar más sagrado del Islám.
> MEDINA: Literalmente, "la Ciudad", así llamada por haber dado asilo a 
> Muḥammad. Anteriormente su nombre era Yathrib. Lugar donde está enterrado 
> Muḥammad. En santidad sólo es superada por La Meca.
> "MI'RÁJ": [árabe( La Ascensión de Muḥammad, la visión mística de Su viaje 
> nocturno, en el que fue transportado desde La Meca a Jerusalén y donde Le 
> fueron enseñados los Signos de Dios.
> MOISÉS: Según los musulmanes, uno de los seis grandes profetas. Véase 
> Éxodo 4,16, donde Dios dice a Moisés: "Tú serás Dios para él"; y Éxodo 7,1: 
> "Te he puesto como Dios para el Faraón". Moisés guió el éxodo de Egipto, 
> acontecimiento fechado en torno a 1440 a.C.
> MUFAææAL: Alusión a una tradición shí'ah.
> MUÆAMMAD (Mahoma): Profeta del Islám y Revelador del Qur'án. Nacido en 
> agosto del año 570 d.C. Declaró su Misión en el año 613; huyó a Medina el 
> año 622 d.C. Véase Contestación a unas preguntas, cap. 7. Anunciado por 
> Moisés, Deut. 18, 15; y por Juan el Teólogo, Ap. 11 (véase Contestación a 
> unas preguntas, cap. 11).
> MULLÁ 'ABDU'L-KHÁLIQ-I-YAZDÍ: Fue primero sacerdote judío, aceptó el 
> Islám incorporándose a la Escuela Shaykhí, y fue convertido a la fe bábí por 
> Mullá Æusayn.
> MULLÁ 'ALÍY-I-BARAQÁNÍ: Tío de (r)áhirih, uno de los miembros más eruditos 
> y famosos de la comunidad shaykhí. Luego de convertirse a la fe bábí, llegó a 
> ser en (r)ihrán uno de sus más activos y capaces expositores.
> MULLÁ 'ALÍY-I-BAS(r)ÁMÍ: Una de las Letras del Viviente. Enviado por el Báb 
> en misión especial desde Shíráz en 1844, fue el primero en sufrir y dar la vida 
> en el sendero de esta nueva Fe.
> MULLÁ BÁQIR: Hermano de Mullá Mihdíy-i-Kandí, martirizado en (r)abarsí.
> MULLÁ ÆUSAYN: El primero en creer en el Báb, la primera "Letra del 
> Viviente", el "Bábu'l-Báb", que significa "la Puerta de la Puerta", título que le 
> confirió el Báb. Nacido en 1813, fue durante nueve años discípulo de Siyyid 
> Ká1/2im, y durante nueve años seguidor del Báb. Fue martirizado en el fuerte 
> de Shaykh (r)abarsí el 2 de febrero de 1849.
> MULLÁ MIHDÍY-I-KHÚ'Í: Compañero cercano de Bahá'u'lláh y maestro de los 
> niños de Su casa. Martirizado en (r)abarsí.
> MULLÁ MUÆAMMAD 'ALÍY-I-ZANJÁNÍ: "Uno de los más capaces y más 
> formidables campeones de la Fe" (Dios Pasa, pág. 44), adalid de los bábíes en 
> lo que Lord Curzon llamó "el espantoso sitio y matanza" de Zanján, donde fue 
> martirizado junto con 1.800 condiscípulos. El Báb le dio la denominación de 
> Æujjat-i-Zanjání.
> MULLÁ NI'MATU'LLÁH-I-MÁZINDARÁNÍ: Creyente bábí martirizado en Shaykh 
> (r)abarsí.
> MULLÁ YÚSUF-I-ARDIBÍLÍ: "Letra del Viviente"; martirizado en Shaykh 
> (r)abarsí.
> MUSTAGHÁTH: Literalmente, "Aquel que es invocado". Se refiere a la 
> aparición de Bahá'u'lláh en el tiempo anunciado por el Báb. El Báb había fijado 
> el límite de tiempo para la venida del Prometido como Mustagháth, cuyo valor 
> numérico, en el sistema abjad, es 2.001.
> 
> NABUCODONOSOR: Rey de Babilonia. En el año 599 a.C. tomó la ciudad de 
> Jerusalén y en el 588 la destruyó, trasladando a Caldea a la mayoría de sus 
> habitantes.
> NADR-IBN-I-ÆÁRITH: Enemigo de Muḥammad.
> NIMROD: En los comentarios islámicos se le representa como perseguidor de 
> Abraham.
> NOÉ: Profeta a quien los musulmanes dan el título de "el Profeta de Dios" 
> (véanse Gén. 6, 10 y Qur'án, Súrihs 11, 71, donde se relata Su vida y el 
> Diluvio).
> NUBDIH (ORACIÓN DE): Lamentación escrita por el Imám 'Alí.
> 
> PARAÍSO: Jardín celestial; estado de bienaventuranza. La Manifestación es 
> "El Ruiseñor del Paraíso"; Su Revelación, "el susurro de las hojas del Paraíso"; 
> "El amor de Dios" es en sí mismo el Paraíso.
> PÁRÁN: Párán es una cadena de montañas situadas al norte del Sinaí y al sur 
> de Seir; todas ellas consagradas como lugares de revelación. Temán queda al 
> noroeste de Edom, no lejos de Párán. Véase Hab. 3, 3. Moisés usa "Párán" 
> refiriéndose en especial a Muḥammad, y "Seir" refiriéndose a Jesucristo: "Dijo: 
> El Señor vino de Sinaí, y de Seir salió a ellos; resplandeció desde la montaña 
> de Párán, y vino con diez mil santos; con ley de fuego en Su diestra para ellos" 
> (Deut. 33, 2). Aquí predice Moisés la venida de tres revelaciones y tres 
> profetas, siendo el último de ellos Bahá'u'lláh. Ismael (Gén. 21, 21) es 
> considerado padre de los pueblos árabes, establecidos en Parán.
> PENTATEUCO: Literalmente "el quíntuple volumen"; se refiere a los cinco 
> primeros libros de la Biblia.
> PROLACIÓN: Acto consistente en proferir, pronunciar o expresar algo. Es 
> sinónimo de "palabra" y, por extensión, "palabra creativa".
> PIEDRA FILOSOFAL: Sustancia que buscaban antiguamente los alquimistas 
> para transmutar mediante ella metales no preciosos en oro. En sentido 
> espiritual, gracias a su operación el alma adquiere la naturaleza divina.
> 
> QÁ'IM: El prometido del Islám.
> QAYYÚMU'L-ASMÁ': Comentario al Súrih de José del Qur'án, escrito por el 
> Báb en 1844, cuyo primer capítulo fue revelado en presencia de Mullá Æusayn 
> en la noche del 22 de mayo de 1844. Según Bahá'u'lláh, el Qayyúmu'l-Asmá' 
> fue el primero, el más grande y el más poderoso de todos los libros del Báb.
> Escrito en árabe, el Qayyúmu'l-Asmá' se compone de más de 9.300 versos, 
> divididos en 111 capítulos, cada uno de los cuales es un comentario sobre el 
> Súrih de José. Su propósito fundamental, ha escrito Shoghi Effendi, "era 
> pronosticar lo que el verdadero José (Bahá'u'lláh), en una Dispensación 
> posterior, padecería a manos de quien sería Su archienemigo y al mismo 
> tiempo hermano carnal".
> Los bábís consideran el Qayyúmu'l-Asmá' libro sagrado. (Véase Dios Pasa, 
> pág. 23, para un esbozo de su contenido.)
> QIBLIH (alquibla): Dirección hacia la que debe volverse el rostro durante la 
> oración. El Qur'án, Súrih 2, 136-145, establece La Meca como Qiblih de los 
> musulmanes.
> QUINTAESENCIA: Supuesta quinta "esencia del cielo", que se suma a los 
> cuatro elementos de la tierra; por lo tanto, última o más alta esencia de algo.
> QUR'ÁN: El Qur'án (en árabe, "recitación"), sagrada escritura de la fe 
> musulmana, fue revelado por Muḥammad. Sus versículos están reunidos en 
> capítulos llamados Súrihs. Contiene 77.974 palabras y es ligeramente mayor 
> que el Nuevo Testamento; fue compuesto en el transcurso de 21 años. El libro 
> completo no fue recopilado hasta después de la muerte del Profeta; pero se 
> cree que Él mismo dividió los Súrihs y dio a la mayoría de ellos sus títulos 
> actuales.
> 
> RAYY: Antigua ciudad cerca de la cual se fundó (r)ihrán.
> RIæVÁN: Nombre del guardián del Paraíso. Bahá'u'lláh lo usa para designar el 
> Paraíso mismo.
> RIK'ATES: Postraciones.
> RÚZ-BIH: Persa que abrazó el cristianismo. Habiendo escuchado que un 
> Profeta iba a aparecer en Arabia, viajó allá y conoció a Muḥammad en Koba, 
> en Su huida a Medina. Reconoció Su posición y abrazó el Islám.
> 
> SABÁ: Ciudad de Arabia meridional, citada en Génesis 10, 28; I Reyes; II 
> Crónicas 9. Simbólicamente significa morada, hogar.
> «ÁDIQ: Sexto de los Imámes shí'ahs.
> SADRATU'L-MUNTAHÁ: Nombre de un árbol que los árabes plantaban 
> antiguamente al final de un camino para que sirviera de guía. Como símbolo 
> denota a la Manifestación de Dios en Su Día. En los Escritos bahá'ís, un 
> símbolo de la Manifestación de Dios, el "Árbol más allá del cual ni los hombres 
> ni los ángeles pueden pasar"; específicamente, Bahá'u'lláh. Algunas veces es 
> denominado el Divino o Sagrado Árbol del Loto. "Árboles de Loto Gemelos": el 
> Báb y Bahá'u'lláh.
> SADRIH: Literalmente, "Rama".
> «ÁLIÆ: Profeta de Dios que apareció antes que Abraham y que fue enviado a 
> la tribu de Thamúd en Arabia. Exhortó a las gentes a creer en Dios y dejar de 
> adorar ídolos, advirtiéndoles que si no respondían a este mensaje serían 
> sorprendidas por una calamidad y castigadas por Dios. Llegada la hora, un 
> terremoto aniquiló a toda la tribu excepto a «áliḥ y sus seguidores. Se le 
> menciona en el Qur'án, Súrih 7, 71-77. Algunos comentaristas lo identifican 
> con el Sala de Génesis 11, 13.
> SALSABÍL: Literalmente, "que fluye suavemente". Fuente del Paraíso.
> SÁMIRÍ: Mago empleado por el Faraón como rival de Moisés. Según los 
> musulmanes, fue él, y no Aarón, quien erigió el becerro de oro.
> "SELLO DE LOS PROFETAS": Uno de los títulos de Muḥammad.
> SHAYKH AÆMAD: Primero de los dos precursores del Báb; nacido en 1753 
> a.C., fundador de la Escuela Shaykhí y autor de 96 obras. Murió en 1831.
> SHÍ'AH: (Shí'ahs). El problema de la sucesión divide al Islám generalmente en 
> dos escuelas de opinión. Según una de ellas, representada principalmente por 
> los shí'ahs, la regencia es un asunto espiritual que determina el Profeta y 
> quienes Le suceden; según la otra escuela, la de los sunníes, la sucesión se 
> determina por elección popular. El califa de los sunníes es el Defensor externo 
> y visible de la Fe. El Imám shí'ah es divinamente designado y está dotado con 
> sabiduría y autoridad sobrehumanas.
> SHOEB: Sacerdote de Madián (Éxodo 2, 16-21). Moisés desposó a su hija con 
> él; Éxodo 18 le da el nombre de Jetró.
> SHÍRÁZ: Capital de la provincia de Fars en Persia; lugar de nacimiento del 
> Báb y escenario de Su Declaración en 1844.
> SINAÍ: Montaña donde Dios dio a Moisés la Ley. (Qur'án, Súrih 7, 139, y Éxodo 
> 19.)
> «IRÁ(r): Literalmente, "Puente" o "Sendero"; denota la religión de Dios.
> SIYYID ÆUSAYN-I-TURSHÍZÍ: Un mujtahid, uno de los Siete Mártires de 
> (r)ihrán.
> SIYYID KÁ»IM: Principal discípulo de Shaykh Aḥmad y sucesor suyo. Æusayn 
> y otros distinguidos bábíes estaban entre sus alumnos. Murió el 31 de 
> diciembre de 1843.
> SIYYID YAÆYÁ (SIYYID YAÆYÁ-I-DÁRÁBÍ), llamado VAHÍD: Distinguido 
> sacerdote de gran erudición que abrazó la fe bábí y fue martirizado después 
> del sitio de Nayríz el 29 de junio de 1850, diez días antes de la muerte del Báb.
> «ÚFÍES: Orden de místicos musulmanes.
> SÚRIH: Línea o hilada, como de ladrillos en una muralla. Término usado 
> exclusivamente para los capítulos del Qur'án, de los cuales hay ciento catorce.
> 
> TABLA: Término que designa una epístola sagrada que contiene texto 
> revelado. Se menciona en el Qur'án, Súrih 7, 142, que Dios dio la Ley a 
> Moisés en tablas: "Y le escribimos en tablas (alwáḥ, plural de lawḥ) 
> advertencias sobre todo asunto".
> (r)Á: (Tierra de): Provincia de (r)ihrán.
> THAMÚD: Tribu de un antiguo pueblo camítico que habitaba las orillas del 
> Edom y que vivía en cuevas. Fueron casi exterminados por Quedorlaomer, el 
> conquistador elamita. Los sobrevivientes huyeron al monte Seir, donde 
> habitaban en el tiempo de Isaac y Jacob.
> TRADICIONES: Relato autorizado de palabras inspiradas y hechos del Profeta 
> que se añade a la revelación contenida en el Qur'án.
> 
> 'URVATU'L-VUTHQÁ: [árabe( El "Asidero Seguro". 'Abdu'l-Bahá ha escrito: 
> "Sabed que el 'Asidero Seguro' mencionado, desde la fundación del mundo, en 
> los Libros, Tablas y Escrituras de la antigüedad no es sino el Convenio y el 
> Testamento."
> 
> VOLUNTAD PRIMORDIAL: "La primera cosa que emanó de Dios es aquella 
> realidad universal... que el pueblo de Bahá llama 'la Voluntad Original", 
> (Contestación a unas preguntas, cap. 53.)
> 
> YAÆYÁ: Juan, el precursor de Jesucristo. Fue decapitado por Herodes.
> YANBÚ: Recopilación de tradiciones shí'ahs.
> YATHRIB: Nombre antiguo de la ciudad que pasó a ser Medinat-un-Nabí, la 
> Ciudad del Profeta, o brevemente Medina; la ciudad por excelencia.
> 
> ZAQQÚM: Árbol situado en las Regiones del Infierno.
> ZÍYÁRAT: Tabla de visitación revelada por el Imám 'Alí.
> 
> NOTAS
> 
> PRIMERA PARTE
> 
> 1. Qur'án 36:30.
> 2. Qur'án 40:5.
> 3. Qur'án 11:38.
> 4. Qur'án 71:26.
> 5. Qur'án 29:2.
> 6. Qur'án 35:39.
> 7. Qur'án 11:61, 62.
> 8. Abraham.
> 9. Qur'án 40:28.
> 10. Qur'án 2:87.
> 11. Qur'án 3:70.
> 12. Qur'án 3:71.
> 13. Qur'án 3:99.
> 14. Qur'án 3:7.
> 15. Qur'án 76:9.
> 16. Qur'án 5:117.
> 17. Qur'án 14:24.
> 18. La palabra griega (Thlipsis) tiene dos significados: "presión" y "opresión".
> 19. Mateo 24:29-31.
> 20. El pasaje es citado por Bahá'u'lláh en árabe y luego interpretado en persa.
> 21. Lucas 21:33.
> 22. "Lamentación" escrita por el Imám 'Alí.
> 23. Qur'án 55:5.
> 24. Qur'án 67:2.
> 25. Qur'án 76:5.
> 26. Qur'án 6:91.
> 27. Qur'án 41:30.
> 28. Qur'án 70:40.
> 29. Qur'án 82:1.
> 30. Qur'án 14:48.
> 31. Qur'án 39:67.
> 32. Alquibla, dirección en que se vuelve el rostro al orar.
> 33. Meca.
> 34. Medina.
> 35. Qur'án 2:144.
> 36. Postraciones.
> 37. En Meca; Qur'án 2:149.
> 38. Qur'án 2:115.
> 39. Qur'án 2:143.
> 40. Qur'án 74:50.
> 41. Qur'án 28:20.
> 42. Qur'án 26:19.
> 43. Qur'án 19:22.
> 44. Qur'án 19:28.
> 45. Mateo 2:2.
> 46. Qur'án 3:39.
> 47. Mateo 3:1-2.
> 48. Shaykh Aḥmad-i-Aḥsá'í y Siyyid Ká1/2im-i-Rashtí.
> 49. Qur'án 55:29.
> 50. Qur'án 51:22.
> 51. Qur'án 55:56.
> 52. Qur'án 2:87.
> 53. Qur'án 25:25.
> 54. Qur'án 25:7.
> 55. Qur'án 2:210.
> 56. Qur'án 44:10.
> 57. Qur'án 3:119.
> 58. El sexto Imám de los shí'ahs.
> 59. Qur'án 25:7.
> 60. Qur'án 4:45.
> 61. Qur'án 2:75.
> 62. Qur'án 2:79.
> 63. Qur'án 24:35.
> 64. Qur'án 9:33.
> 65. Qur'án 29:51.
> 66. Qur'án 2:176.
> 
> SEGUNDA PARTE
> 
>  1. Qur'án 6:103.
>  2. Qur'án 3:28.
>  3. Qur'án 41:53.
>  4. Qur'án 51:21.
>  5. Qur'án 59:19.
>  6. Qur'án 2:253.
>  7. Qur'án 7:145.
>  8. Qur'án 6:35.
>  9. Isaías 65:25.
> 10. Qur'án 7:178.
> 11. Qur'án 11:7.
> 12. Qur'án 13:5.
> 13. Qur'án 50:15.
> 14. Qur'án 50:20.
> 15. Qur'án 17:51.
> 16. Juan 3:7.
> 17. Juan 3:5-6.
> 18. Qur'án 7:178.
> 19. Lucas 9:60.
> 20. Título del tío de Muḥammad.
> 21. Qur'án 6:122.
> 22. Qur'án 37:173.
> 23. Qur'án 9:33.
> 24. Qur'án 11:18.
> 25. Qur'án 35:15.
> 26. Marcos 2:3-12.
> 27. Qur'án 6:91.
> 28. Qur'án 15:72.
> 29. Qur'án 5:67.
> 30. Qur'án 48:10.
> 31. Qur'án 29:23.
> 32. Qur'án 2:46.
> 33. Qur'án 2:249.
> 34. Qur'án 18:111.
> 35. Qur'án 13:2.
> 36. Qur'án 17:44.
> 37. Qur'án 78:29.
> 38. Qur'án 57:3.
> 39. Qur'án 2:210.
> 40. Qur'án 28:5.
> 41. Qur'án 13:41.
> 42. Qur'án 3:183.
> 43. Qur'án 3:182.
> 44. Qur'án 2:89.
> 45. Qur'án 2:285.
> 46. Qur'án 54:50.
> 47. Qur'án 43:22.
> 48. El Báb.
> 49. Qur'án 2:19.
> 50. Qur'án 36:20.
> 51. Imám 'Alí.
> 52. Qur'án 2:85.
> 53. Qur'án 33:40.
> 54. Qur'án 6:103.
> 55. Qur'án 16:61.
> 56. Qur'án 21:23.
> 57. Qur'án 55:39.
> 58. Qur'án 55:41.
> 59. Baghdád.
> 60. Qur'án 10:25.
> 61. Qur'án 6:127.
> 62. Qur'án 2:136.
> 63. Qur'án 2:253.
> 64. Qur'án 8:17.
> 65. Qur'án 48:10.
> 66. Qur'án 33:40.
> 67. Qur'án 2:189.
> 68. Qur'án 17:85.
> 69. Æájí Mírzá Karím Khán.
> 70. Guía para los ignorantes.
> 71. Ascensión.
> 72. Árbol infernal.
> 73. Pecador o pecaminoso; Qur'án 44:43-44.
> 74. Honorable; Qur'án 44:49.
> 75. Qur'án 6:59.
> 76. Mago contemporáneo de Moisés.
> 77. Qur'án 7:57.
> 78. Qur'án 16:43.
> 79. Qur'án 29:69.
> 80. Ibídem.
> 81. Año 1260 d.H., que es el año de la Declaración del Báb.
> 82. Qur'án 2:1.
> 83. Qur'án 2:23.
> 84. Qur'án 45:5.
> 85. Qur'án 45:6.
> 86. Qur'án 45:8.
> 87. Qur'án 26:187.
> 88. Qur'án 8:32.
> 89. Qur'án 45:24.
> 90. Qur'án 29:23.
> 91. Qur'án 37:36.
> 92. Qur'án 40:34.
> 93. Qur'án 3:7.
> 94. Qur'án 45:22.
> 95. Qur'án 38:67.
> 96. Qur'án 34:43.
> 97. Qur'án 5:62.
> 98. Qur'án 6:7.
> 99. Qur'án 2:148.
> 100. Qur'án 11:27.
> 101. Imám Æusayn.
> 102. Qur'án 26:227.
> 103. Qur'án 2:94.
> 104. Qur'án 34:13.
> 105. Qur'án 59:2.
> 106. Aquel Que es invocado.
> 107. Qur'án 11:113.
> 108. Qur'án 54:6.
> 109. Tabla de Visitación revelada por 'Alí.
> 110. Qur'án 25:44.
> 111. Antigua ciudad cerca de la cual se construyó Tihrán.
> 112. Qur'án 43:36.
> 113. Qur'án 20:124.
> 114. B y H, que significan Bahá.
> 
> EL KITÁB-I-ÍQÁN
>
> — *The Kitab-i-Iqan*

